Noises, por Mariángela Petrizzo Plenilunio
Un eterno y ciego cuchillo
penetra incesantemente el cántaro de mi fuego.

De nuevo la medianoche.
Pronto el día inundará mi puerta
            yaciendo entre estas sábanas mil flechas escondidas.

Entre reclamos y gemidos
el cabello se extiende, se distiende
el cuerpo se ata, desata, corva y endereza.

Desempolvo mi cerebro
activo su inquietud
y el plenilunio de esta nueva muerte
invade con su flama
            socava con su calor
                         purifica con su esencia.