Noises, por Mariángela Petrizzo Pompei
¿Por qué has abandonado
hambrienta luna
tu plomizo corcel?

Debió ser su inmutabilidad
lo que hizo que te posaras
semidesnuda
en mi jardín durante el día.

¿O acaso mi incredulidad
trasconejeada
con la bondad del viento?

Cielo y tierra se unieron
        en el horizonte
para que
junto a las estrellas
salieras de tu cúpula
y arrullaras mis sueños diurnos.

Entonces volviste a nuestras ruinas
    junto al cielo
        a la tierra
            al agua
                al viento
y a lomo del cosmos
a presenciar la despedida del nogal.