Pensamiento mítico y tatuajes en Marruecos, por Nelson E. Álvarez Licona

Mujer del Congo con tatuajes geométricos en el rostro; comparar con la fotografía de la máscara en el capítulo Los mitos

Tatuajes en Marruecos

El marcarse indeleblemente la piel es posterior a la toma de decisión de tatuarse o de ser tatuado, pues no siempre el tatuarse es una decisión individual, ya que en algunas ocasiones es la sociedad quien tiene ya determinada la práctica del tatuaje en sus miembros. El tatuarse responde a variables dependientes ya existentes, y que son las razones que afloran en forma de tatuajes. Como consecuencia de estas variables dependientes, se da el motivo y el lugar en que se desea que se haga el tatuaje.

La práctica del tatuaje en el norte de Africa ha estado presente desde tiempos muy remotos, muestra de esto nos lo da Cola Alberich: "En Africa encontramos vestigios de tatuajes desde las primeras épocas. Así lo demuestra la estatuilla recogida por Petrie en Nagada (necrópolis que data del 3000 a. de J. C.) (19); y en las pinturas murales que decoran la tumba de Seti I, donde figuran los tamahus ostentando variadísimos tatuajes, algunos de los cuales persisten actualmente en el Rif Marroquí" (20).

En Egipto la práctica del tatuaje se muestra de muy antigua. "Las egipcias se tatúan el dorso de la mano, el pecho, la barbilla y la frente y ha durado el tatuaje en Egipto para fines curativos cuatro mil a cinco mil años. La momia de una sacerdotisa de Hathov tenía tres hileras en el demacrado bajo vientre, y las mujeres de hoy siguen este método para jaquecas, neuralgias y reuma" (21).

En Túnez existe un tatuaje mágico protector que se ha utilizado para proteger la virginidad de las mujeres, es una escarificación que se hace sobre las rodillas mientras se dicen las siguientes frases: "Yo soy como el muro y el hijo de otro como el hilo". Y después del casamiento, como llave que ahora abre la puerta, se vuelve a hacer otro tatuaje diciendo las siguientes palabras: "Yo soy como el hilo, el hijo de otro es como el muro" (22). En Marruecos, en la zona del Rif, a las mujeres también se les protege la virginidad con tatuajes en el pubis (23). "E. Gobert relaciona el proverbio árabe que dice `la sangre ha corrido, la desgracia ha pasado' con el significado íntimo del tatuaje tunecino. El tatuaje en este sentido es un proceso de la magia popular que sirve para fijar el recuerdo y la actividad de las obras de la sangre. La sangre que corre, llevando con ella el alma y la vida, es uno de los fenómenos que han impresionado más vivamente el alma primitiva. El tatuaje que al grabar símbolos de significado mágico sobre la carne del individuo, hace correr su sangre, debe gozar, pues, de este sobrenatural poder. Y por esto ha de mirarse por el indígena como un rito singularmente propicio para alejar las influencias perniciosas de los malos espíritus que labran la desdicha de los humanos. Es, pues, muchas veces un sentido profiláctico contra el mal el que hace prevalecer la costumbre tan arraigada. En Túnez, como en Marruecos, se practica, ante todo, en la infancia" (24).

En Marruecos el tatuaje está presente entre las mujeres bereber y la gente reconoce a éstas por llevar tatuadas manos, mentón y frente, además de que algunas pueden tener tatuadas las piernas y el cuello. Lo que resulta muy particular ya que en el Corán se prohíbe la práctica del tatuaje, y sin embargo, en la comunidad bereber se justifica la práctica de tatuarse en base a que Fátima, hija de Mahoma, llevaba tatuajes en su barba. Esto, además del uso que el tatuaje tiene dentro de este grupo étnico. En este entender míticamente la realidad, existe un tatuaje mágico protector curativo, que se practica en la zona del Rif en Marruecos, se realiza después de haber visitado tres días consecutivos el santuario de Sidi Abd al-Noor, donde se sacrifica una res para los guardianes y otra para el tatuador. Cuando es en la piel donde está el problema de salud, se visita el santuario de Sidi el Hach Amarani, donde previamente se baña el enfermo con aguas de una fuente milagrosa que ahí se encuentra, para proceder después al tatuaje que se hace en el muslo, donde se tatúan puntos y rayas (25).

En las entrevistas que realizamos en junio de 1994 en Sidi Fadma, encontramos que, entre las mujeres bereber, los tatuajes que aquí se practican los realizan por cierta propiedad protectora que les atribuyen, tatuándose para protegerse contra el "mal de ojo" y para curarse de algunas enfermedades (26). Los tatuajes entre las mujeres bereber se realizan por lo general desde pequeñas, a la edad de aproximadamente 10 años, y las madres acuden a una tatuadora, quien es la que se encarga de irlas protegiendo con estas marcas. En muchas ocasiones los tatuajes los realiza la madre de la joven, marcándole barba y frente con líneas, puntos y círculos. Y con una aguja, carbón y un colorante vegetal, las mujeres se van formando estos tatuajes protectores. Los tatuajes que se realizan para curarse de alguna enfermedad, como es el caso de problemas reumáticos o tumoraciones, se hacen por lo general sólo a mujeres adultas.

La presencia de tatuajes que se hacen como talismanes protectores, se muestra en esta comunidad, principalmente en mujeres adultas; y las líneas, puntos, círculos y cruces, los vemos ocupando frente, barba, manos, cuello y en zonas más ocultas, como en las piernas de aquellas mujeres que padecen alteraciones articulares o como los tatuajes que pudimos observar en el cuello de mujeres que tenían tumoraciones. Una de las constantes en las entrevistas fue el que las mujeres desearan borrarse sus tatuajes y el que no quisieran tatuar a sus hijas pequeñas. Y sin embargo, la práctica del tatuaje en este lugar está presente y las personas acuden a la tatuadora, pues siempre es mujer, para curarse y protegerse por medio de tatuajes.

Cola Alberich encuentra en la cruz, la swástica y la rueda —que son los motivos comunes en los tatuajes de la zona norte de Marruecos— vestigios ancestrales de culto al sol. Plantea que los pueblos bereberes estaban muy ligados a los pueblos del Oriente y que de ahí provienen estos símbolos. A este tipo de tatuajes se les atribuye propiedades mágico protectoras. "La cruz sencilla, bien en forma corriente o en la llamada Cruz de San Andrés, es el símbolo más empleado. La cruz constituye casi el único emblema tatuado en los dedos del pie y mano y el normal en los tatuajes de senos femeninos... El significado heliolátrico expresivo del culto solar de la cruz es indudable, y es el que tuvo ese signo entre las primitivas poblaciones. El carácter emblemático solar se ha demostrado en la swástika y concuerda, pues, perfectamente con esta significación de la cruz normal. Los pueblos bereberes, tan ligados a los del Oriente en la historia, debieron atribuir análogo simbolismo, así como a la swástika, cuya presencia en Egipto demuestra su vinculación a los primeros pueblos norteafricanos... Cruces, swásticas y ruedas —motivos ornamentales del tatuaje marroquí actual— son indicadores de un mismo culto ancestral que, olvidado en gran parte por las actuales poblaciones musulmanas persiste vivo en el fondo del psíquico y se perpetúa por la tradición en estos signos, de simbolismo ignoto para ellos, a los que atribuyen mágicas propiedades defensivas contra la desdicha" (27).