Ciberespacio de lo humano

Cómo engañar a un millón de personas

La red es un reflejo de la sociedad humana y, como tal, goza de todas las virtudes de nuestra cultura, pero a la vez sufre de nuestros mismos defectos. Uno de esos defectos es el engaño, que con la potencialidad comunicacional de Internet se convierte en un peligro de cuidado. Y el terreno más usado por el engaño en Internet es el correo electrónico, el servicio más primario y a la vez el más usado de la red.

El engaño electrónico consiste básicamente de estos elementos: una mentira que difundir, centenares de direcciones de correo electrónico a las cuales se va a enviar esa mentira, y suficientes visos de veracidad en la mentira como para que un buen porcentaje de quienes la lean terminen creyéndola. Los engaños más conocidos son los avisos de virus: alertan de la existencia de un virus en la red que podría destruir el disco duro del usuario tras la inocente acción de leer un mensaje. La particularidad del supuesto virus es que llegaría a la máquina del usuario camuflado en un mensaje de correo electrónico con un título característico. Existen varias alertas de este tipo, sólo diferenciadas entre sí por el nombre del supuesto virus: Penpal Greetings, Deeyenda, Irina, y el rey de los virus inexistentes, Good News.

Lo que ocurre cuando un usuario desprevenido recibe un alerta de este tipo es que, creyendo contribuir a la seguridad de sus amigos, les envía a todos una copia del mensaje. Algunos también caerán en la trampa y reenviarán a su vez el mensaje a otras tantas personas. La cadena se vuelve interminable. Esta alerta es falsa por una razón simple: técnicamente es imposible que un virus dañe a una computadora sólo porque el usuario leyó un mensaje de correo electrónico.

El otro tipo de engaño es más dañino aun: mensajes que informan al usuario de cierto niño enfermo de leucemia (o de cualquier otro mal terminal) que está a punto de morir, y su última voluntad es que su espíritu navegue eternamente por Internet; o, más simple aun, que una institución benéfica donará al niño una cantidad de dinero por cada mensaje que se envíe informando de la lamentable enfermedad. Muchos usuarios desprevenidos, conmovidos por la triste historia, proceden a reenviar el mensaje a sus amigos, quienes a su vez lo reenvían a otros amigos. El daño aquí es mayor, pues un usuario que es alertado sobre la farsa, generalmente termina pensando que todos los mensajes de este tipo son engaños. Así, cuando se presenta una petición real de ayuda humanitaria, muchas personas que ya cayeron en el engaño hacen caso omiso.

¿Qué hacer? En el primer caso es sencillo. Como ningún virus puede afectar una computadora por el simple hecho de que el usuario lea un mensaje, simplemente borre —lo más importante, no lo reenvíe a nadie— las falsas alertas apenas lleguen a su buzón electrónico. En el segundo caso, antes de desechar el mensaje verifique de la existencia de datos reales (como una dirección de correo electrónico) mediante los cuales pueda verificar la autenticidad del mensaje.


©Jorge Gómez Jiménez • jgomez@letralia.comPágina principal