Derechos ciberespaciales
Como una sociedad en crecimiento, los ciudadanos de Internet reconocen la existencia de ciertos deberes que deben cumplir para hacer de la vida en la red algo más humano. Igualmente, desde hace varios años se ha empezado a sugerir la necesidad de que los internautas cuenten con sus propios derechos, una suerte de declaración de derechos humanos que se adapte a las nuevas realidades impuestas por las relaciones humanas que se desarrollan mediante bytes. Uno de los propulsores de esta tendencia es Robert B. Gelman.
Basado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, Gelman elaboró su Declaración de los Derechos Humanos en el Ciberespacio, que propone una serie de artículos en los que se pretende elevar la calidad de vida en la red. Una traducción al castellano puede leerse en la página de la Fundación Fronteras Electrónicas. En la introducción de su documento, Gelman explica los motivos de su propuesta: en primer lugar, Internet y las redes informáticas son elementos propiciadores de la libertad, la justicia, la igualdad y la paz; la transición a la sociedad de la información incluye la creación de estructuras de poder con potencial represivo; los centros de poder intentan regular el ciberespacio sin considerar las necesidades de sus habitantes; las personas tienen derechos inherentes a su libertad, expresados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y los mismos deben extenderse hasta alcanzar parámetros acordes con la nueva realidad social propiciada por Internet, entre otras aseveraciones.
La declaración consagra 24 artículos en los que se habla del derecho a iguales oportunidades para expresar y discutir las ideas más allá de barreras sociales, religiosas, políticas, raciales o de otro tipo; el derecho a la privacidad, anonimidad y seguridad en la red; a impedir el envío abusivo de correo electrónico masivo o publicitario; a crear normas que permitan facilitar la interacción de los seres humanos en comunidades virtuales específicas; a la aplicación cabal de las leyes del mundo físico; a compensaciones legales por violaciones contra la libertad y los derechos del ciberciudadano; a rechazar cualquier intento de vigilancia sobre sus actividades en la red; a ser oído, equitativa y abiertamente, por un tribunal independiente e imparcial para la determinación de sus derechos y obligaciones, así como de cualquier cargo formulado contra ella; a acceder a niveles básicos de información a través de instituciones públicas y proveedores de servicios; entre otros.
La formulación de los Derechos Humanos en el Ciberespacio implica la reafirmación del ser humano en un medio que comúnmente se considera frío por sus características fundamentadas sobre bases electrónicas.