
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 113
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
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           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       30 de agosto de 2004
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"La cultura como mercanca", Jorge Gmez Jimnez.        | Editorial
                                                         |
Cortzar presente en Lima. / Paisajes sin terminar. /    | Breves
Tteres europeos. / Las fugas de Vinces. / Aprender a    |
actuar. / Las tres italianas. / Neruda en Nueva York. /  |
La espera de Adriano. / Editores y libreros se preparan. |
/ Arte barroco. / Postergada perla.                      |
                                                         |
Muri el historiador venezolano Pedro Grases. /          | Noticias
Instituto de Lenguas Indgenas de Mxico no tiene quien  |
lo dirija. / Falleci el sabio paraguayo monseor        |
Mariano Celso Pedrozo. / Montevideo despide a la poeta   |
Marosa di Giorgio. / Premio Donoso para el poeta peruano |
Antonio Cisneros. / Antonio Skrmeta obtiene el Premio   |
Municipal de Literatura de Santiago. / Intelectuales     |
mexicanos interrumpen demolicin del viejo hotel Apolo.  |
/ Problemas de seguridad facilitaron robo de El grito. / |
Falleci la actriz y bailarina cubana Mara Antonieta    |
Pons. / Alfabetizacin digital promueven en Argentina. / |
Muere el artista colombiano Eduardo Ramrez Villamizar.  |
/ Feria del Libro de La Paz cierra con xito. / Un       |
venezolano dirige el Centro Nacional de Msica de Costa  |
Rica. / Ministros proponen combatir la pobreza con       |
fortalecimiento cultural. / Julieta Fierro ingres a la  |
Academia Mexicana de la Lengua. / Muri el escritor      |
argentino Isidoro Blaisten. / El II Forum de las         |
Culturas ser en Monterrey. / Inauguran la XXVII Feria   |
Internacional del Libro del Uruguay. / Inaugurado en     |
Maracay el 29 Saln de Arte Aragua. / Falleci el       |
pintor espaol Jos Puyet Padilla. / Poesa de Ibsen y   |
literatura juda actual por primera vez en espaol. / La |
Feria de Guadalajara invita a los nios mexicanos. /     |
Reunida por vez primera toda la obra dramtica de        |
Cortzar. / FCE celebra sus 70 aos. / Tercer volumen de |
las Obras completas de Dal incluye textos inditos. /   |
Lecturas, performances y conferencias en homenaje a      |
Gallegos. / Lanzan coleccin de autores gallegos que     |
escribieron en castellano. / Donni de Mirande no ir al  |
Congreso de la Lengua Espaola. / Evento fotogrfico en  |
Chile involucrar ms de cien exposiciones. / Realizarn |
en Nicaragua Festival de Poesa.                         |
                                                         |
Chicos y Escritores                                      | Literatura
http://www.chicosyescritores.org                         | en Internet
                                                         |
"Ernesto Sbato: un pacto para vivir porque el tiempo no | Artculos y
para", Amalia Gieschen. / "Jean-Paul Sartre", Hctor     | reportajes
Mioln. / "Dos artculos sobre la guerra", Domingo       |
Alfonso Bacalao (hijo). / "Una solicitada de Macedonio   |
Fernndez", Carlos Barbarito. / "Marosa, la testigo",    |
Hctor Rosales.                                          |
                                                         |
"La potica de Rilke en sus propios textos", Oscar       | Sala de ensayo
Portela.                                                 |
                                                         |
"El milagro", Nicols Rovegno. / "Alguien tendr que     | Letras
decir la verdad al amor", Jota Sroco. / "Catorce",      |
Martha Beatriz Len. / Poemas de Vctor Roberto Snchez  |
Chuchuca. / "Pizza cuatro sabores", lex E. Pealoza     |
Campos. / Poemas de Beatriz Martinelli. / "Hacia la      |
medianoche", Eduardo Cobos. / Cuatro poemas de Sergio O. |
Otero. / Dos relatos de Dborah Puig-Pey Stiefel. /      |
Poemas de Jorge Castillo Fan. / "Un cuento de cine",     |
Hernando Bolao. / Haiks y otros poemas de dgar        |
Medrano. / "Hurfano de Elisa", Armando Oscar Borgeaud y |
Osvaldo Julio Croce. / "Cuadratura de nostalgias"        |
(extractos), Dubraska Gonzlez Gmez. / "El arte de la   |
negociacin", Ivn Humans Bespn. / Tres poemas de      |
Jorge Ral Pirola.                                       |
                                                         |
Solicitud de ayuda.                                      | El buzn
                                                         |
Charles Baudelaire.                                      | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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=== Editorial      La cultura como mercanca ==============================

Acaba de concluir la II Reunin Interamericana de Ministros de Cultura de
los 23 pases de la OEA, un encuentro en el que funcionarios
gubernamentales de la regin enfrentaron sus puntos de vista sobre la
manera como cada cual concibe el desarrollo cultural de nuestras naciones.

Uno de los aspectos en que estuvo de acuerdo la mayora de los
participantes fue en la necesidad de contar con indicadores econmicos
relacionados con la cultura. Es decir, los funcionarios concordaron en que
cada pas debe profundizar el anlisis de la relacin entre las inversiones
y los resultados de la llamada industria cultural.

La razn de esto es que nuestros gobiernos estn intentando averiguar si la
cultura rinde beneficios reales. "Hablaremos de t a t con los
economistas", deca al trmino de la jornada Federico Hernndez, presidente
del ente cultural del gobierno salvadoreo. Se refera a que, con tales
indicadores, ser posible defender el papel de la cultura como un recurso
valioso para la economa de un pas. Como una mercanca.

El encuentro gener la decisin de crear un "observatorio interamericano de
polticas culturales", ni ms ni menos un ente que estudiar el valor
econmico de la cultura y que, segn Sofa Leticia Morales, directora de la
Unidad de Desarrollo Social, Educacin y Cultura de la OEA, "ayudar a
superar la posicin marginal de la cultura en las polticas pblicas, al
aportar evidencias de su impacto poltico y social".

El tema result polmico. Sari Bermdez, presidenta del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes de Mxico, coment que en la nacin azteca la
cultura es la tercera rama econmica. "Las exportaciones de bienes
culturales superan a las importaciones, lo que significa que el sector
cultura genera una derrama de divisas para otros sectores de la economa".

La aseveracin incomod a Csar Gaviria, secretario general del organismo
internacional, quien dijo que la cultura "no puede ser tratada como
mercanca; si acaso, las industrias culturales pueden ser vehculos para
expresar nuestras visiones culturales y pueden convertirse en fuentes de
empleo y crecimiento econmico para los habitantes de los pueblos que los
generan".

Las discusiones desarrolladas en Mxico revelan, sin mayores vueltas, el
atraso que en la materia prevalece entre las autoridades de nuestros
pases. No creemos que sea necesario hacer una colecta de "evidencias" del
impacto poltico y social de la cultura, pues sobran ejemplos en el mundo
desarrollado; de hecho, estamos seguros de que una de las razones capitales
de nuestros problemas econmicos es el nulo apoyo a las iniciativas
culturales.

La cultura debe ser vista como una mercanca, como un valor de peso en la
economa; conclusin a la que cualquiera llegara sin necesidad de crear un
"observatorio" que al final slo servir para que funcionarios
gubernamentales se den paseos de cuando en cuando por los mejores hoteles
de la regin, a muy prudente distancia de la pobreza en que vive la mayor
parte de nuestros pueblos.

La industria cultural, ms all de la produccin masiva de las compaas
discogrficas, las productoras de cine, las editoriales transnacionales,
slo ser un concepto tangible cuando desde los centros de poder se destine
recursos suficientes para la educacin y la cultura. Se trata de un
esfuerzo que debe involucrar mecanismos de intercambio comercial,
imbricacin con el turismo y una deseable transparencia en lo que respecta
a los destinatarios de los recursos, que indudablemente no debern ser las
macroempresas lderes en el mercado cultural internacional, sino las
iniciativas que desde las bases de nuestras sociedades podran garantizar
el flujo de bienes culturales que reflejen cabalmente la diversidad que en
ese sentido nos caracteriza.

No nos asusta, como a Gaviria, el concepto de mercanca aplicado a la
cultura. Nos asusta, s, que a estas alturas persistan en el inconsciente
colectivo mitos como el de la inutilidad econmica de la cultura.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Cortzar presente en Lima. La exposicin Presencias, que muestra diversos
aspectos de la vida y obra de Julio Cortzar, fue inaugurada en la
Pontificia Universidad Catlica del Per, en la capital de este pas, el
pasado lunes 16 de agosto. Tal como hemos comentado en otras notas sobre
esta muestra, la misma est compuesta por fotografas, vdeos, grabaciones
y textos del autor de Rayuela.
http://www.pucp.edu.pe

Paisajes sin terminar. Tal es el ttulo del poemario de la escritora
cubano-estadounidense Silvia Brandon Prez (La Habana, 1949) que acaba de
ser publicado por El Taller del Poeta Fernando Luis Prez Poza con un
acertado prlogo de Rubn Vedovaldi. Brandon Prez es editora multilinge y
abogada, reside en Pensilvania y ha publicado otros libros, tanto en Cuba
como en EUA.
http://www.tallerdelpoeta.com

Tteres europeos. Hasta el prximo 5 de septiembre se desarrolla, en el
Parque de El Retiro de Madrid (Espaa), el Encuentro Europeo de Jvenes
Titiriteros Eurottere 2004, que conjuga a una treintena de jvenes de
diferentes pases de Europa (Letonia, Rumania, Polonia, Bulgaria y Espaa).
El encuentro est integrado dentro de la 11 edicin del festival de
tteres Titirilandia, "Fiesta del Ttere de los Veranos de la Villa".
http://www.titirilandia.com/Eurotitere%20tit%2004.htm

Las fugas de Vinces. Este martes 7 de septiembre, a las 7 de la noche, se
realizar la presentacin en Venezuela de la novela Las fugas paralelas,
con la que el autor peruano-venezolano Octavio Vinces (Lima, 1968) obtuvo
el premio Unam/Alfaguara 2003. Las palabras con las que el pblico ser
enterado de esta obra sern pronunciadas por el laureado escritor
venezolano Adriano Gonzlez Len.
Librera El Buscn, Paseo Las Mercedes, Caracas

Aprender a actuar. La Fundacin Casa del Artista de Venezuela convoca a
jvenes y adultos a sus talleres de actuacin, que sern dictados a partir
del 16 de septiembre por el cubano Noel de la Cruz, licenciado en artes
escnicas. De la Cruz est radicado en Venezuela desde 1994 y ha dictado
cursos en mltiples instituciones venezolanas como la Fundacin Teresa
Carreo, el Laboratorio Teatral Ana Julia Rojas, la Universidad Central de
Venezuela y otras.
Casa del Artista, piso 3
Telfonos: 58 212 5713659 / 5761403 / 58 416 8265262

Las tres italianas. El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
est invitando al cursillo "Tres novelas escogidas del siglo XX italiano",
cuyos participantes analizarn, en conjunto con la licenciada Irene
Cabrejos de Kossuth, las novelas La conciencia de Zeno, de talo Svevo; El
jardn de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani, y El gatopardo, de
Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Se recomienda leer las novelas antes o
durante el cursillo, que se realizar en seis sesiones semanales a partir
del jueves 16 de septiembre.
Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
Av. Benavides 3074 (valo de Higuereta), Miraflores
Telf. 2161029. Correo electrnico: celacp@wayna.rcp.net.pe

Neruda en Nueva York. La Oficina de Asuntos Acadmicos de Eugenio Maria De
Hostos Community College, en el Bronx de Nueva York (EUA), est invitando a
la serie de conferencias "Neruda en el corazn", con motivo del centenario
del autor chileno. La actividad se realizar el 22 y 23 de septiembre.
http://www.hostos.cuny.edu/oaa/upcoming.htm

La espera de Adriano. El Pen Club de Venezuela aplaz hasta el 24 de
septiembre la fecha de recepcin de originales para optar al Premio Bienal
de Novela Adriano Gonzlez Len 2004, cuyo veredicto se dar a conocer los
primeros das de diciembre. La editorial Norma, casa que editar el libro
ganador, ya seleccion de su catlogo de autores la parte extranjera del
jurado, mientras que el Pen Club nombr a tres venezolanos.
http://www.letralia.com/agenda/concursos/0409243.htm

Editores y libreros se preparan. El seminario "La librera y sus clientes",
para el fortalecimiento de las habilidades empresariales de los libreros
mexicanos y latinoamericanos, ser impartido los das 21 y 22 de octubre en
la sede principal del Fondo de Cultura Econmica, en Ciudad de Mxico, a
cargo de Tiziano Vescovi, coautor de La librera como negocio: Economa y
administracin, y Herbert Paulerberg, autor de El arte de vender libros:
Tcnicas de ventas y atencin al cliente para libreros.
seminarios@sobrelibros.com

Arte barroco. Hasta el 23 de octubre se podr asistir a la muestra de arte
barroco hispanoamericano que ofrece desde hace unos das el Instituto
Cultural de Providencia, en Santiago de Chile. Vrgenes, ngeles y santos,
resplandeciendo sutilmente entre candelabros, leos y crucifijos son
algunos de los elementos de esta exposicin, que puede visitarse
gratuitamente de lunes a sbado.
Av. 11 de Septiembre 1995
Santiago de Chile

Postergada perla. El Festival de Cine de Margarita, cuyo mximo galardn
ser la Perla de Oro, ha sido postergado para la semana entre el 13 y el 21
de noviembre, segn fuentes del Centro Nacional de Cinematografa de
Venezuela. La programacin sigue intacta y, en la Seccin Oficial en
Competencia, participarn largometrajes de todo el mundo; adicionalmente
habr una seccin especial para el cine venezolano.
Telfono: 58 212 2376670

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Muri el historiador venezolano Pedro Grases

El domingo 15 de agosto falleci el historiador, escritor, crtico,
bibligrafo, docente y fillogo Pedro Grases, el primer bibligrafo
venezolano del siglo XX en palabras de su colega Guillermo Morn, y cuya
labor en pro de la educacin de este pas ha sido ampliamente reconocida.

La actividad de Grases se hizo sentir en instituciones de la magnitud de la
Universidad Catlica Andrs Bello, la Universidad Central de Venezuela, el
Instituto Pedaggico Nacional, el liceo Fermn Toro, el Colegio Amrica, la
Universidad Metropolitana y el liceo Andrs Bello, entre otros.

Grases naci en Vilafranca del Peneds, provincia de Barcelona, Espaa, el
17 de septiembre de 1909. Se doctor en filosofa y letras, as como en
derecho, por la Universidad de Madrid (1932). Contrajo matrimonio con
Asuncin Galofr (1933), de cuya unin nacieron cuatro hijos. Se radic en
Venezuela en 1937, cuando lleg a este pas escapando de la Guerra Civil
Espaola.

Profesor en universidades como Harvard, Cambridge y Bloomington, se
desempe en las reas de filosofa, letras y derecho, y fungi de
secretario de la Comisin Editora de las Obras completas de Andrs Bello.
Fue tambin investigador y defensor de los valores culturales. Su obra ha
sido recogida en veintin volmenes que dieron paso, en 2002, a la creacin
de una fundacin que lleva su nombre y cuyo objetivo es proyectar sus
logros y dar continuidad a sus proyectos y estudios. Actualmente esta
organizacin, que ya ha publicado cinco ttulos, es coordinada por Mara
Grases, su hija.

Entre sus escritos destaca el ltimo volumen editado, Temas para el estudio
de Iberoamrica: correspondencia de Pedro Grases con intelectuales de
Venezuela, Amrica y Europa, 1948 1994 (Caracas: Fundacin Pedro Grases,
2002). Investigadores de la talla de Alexis Mrquez Rodrguez y Oscar
Sambrano Urdaneta fueron sus alumnos. Segn Arturo Uslar Pietri, "la
historia de la investigacin en el pas se divide antes y despus de Pedro
Grases".

El historiador muere antes de que sea inaugurada una placa que dar su
nombre a una de las avenidas de la caraquea urbanizacin de La Castellana
-donde vivi por ms de medio siglo-, lo cual se har ahora a manera de
homenaje pstumo. Tambin qued por realizar la presentacin de los dos
tomos de su Andrs Bello, documentos para el estudio de sus obras
completas, que recogen un segmento epistolar de una de las investigaciones
ms prolongadas y de mayor rango que se han realizado en toda Amrica.



*** Instituto de Lenguas Indgenas de Mxico no tiene quien lo dirija

Un grupo de escritores, artistas e intelectuales mayas de los estados
mexicanos de Tabasco, Chiapas, Yucatn, Quintana Roo y Campeche solicitaron
al presidente Vicente Fox designe cuanto antes al director general del
nuevo Instituto Nacional de Lenguas Indgenas (Inali), para que ste pueda
comenzar a trabajar.

Derivado de la Ley General de Derechos Lingsticos de los Pueblos
Indgenas, que entr en vigor en marzo de 2003, el Inali cuenta ya con un
primer consejo nacional, que en febrero de 2004 elabor una terna de
aspirantes compuesta por el investigador, lingista y hablante de maya
Ramn Arzpalo Marn, el lingista y hablante de nhuatl y purpecha
Fernando Nava Lpez, y el promotor y escritor nahua Natalio Hernndez
Hernndez.

Esta terna, de la cual deber escoger Fox al primer director general de la
institucin, fue escogida luego de recibir propuestas de instituciones
acadmicas y culturales y organizaciones civiles. El consejo que la elabor
est integrado por acadmicos y funcionarios de diversas dependencias y es
presidido por el titular de la Secretara de Educacin Pblica (SEP), Reyes
Tamez Guerra.

La solicitud de los escritores, artistas e intelectuales mayas mexicanos se
le hizo llegar a Fox mediante una carta, durante el cuarto Encuentro
Lingstico y Cultural de los Pueblos Mayas, concluido en la ciudad de
Guatemala el lunes 9. El documento fue dado a conocer en Campeche por uno
de los firmantes, el escritor y msico maya Martiniano Prez Angulo,
presidente de la Academia de la Lengua y Cultura Maya de Quintana Roo, con
sede en Felipe Carrillo Puerto.

Procedente de Guatemala, Prez Angulo se integr a las sesiones del
curso-taller "Apreciacin esttica en lenguas indgenas de Mxico",
organizado en Campeche por la asociacin civil Escritores en Lenguas
Indgenas (Eliac) con apoyo del Instituto de Cultura de Campeche, la
Academia Campechana de la Lengua Maya y la Coordinacin General de
Educacin Intercultural Bilinge de la SEP.

"El retraso de la decisin para nombrar al director del Inali", explic el
escritor maya Jorge Cocom Pech, presidente de Eliac, "puede deberse a la
indiferencia constante del gobierno de Fox respecto de los asuntos
indgenas o a que no hayan presupuestado recursos para el funcionamiento de
las nuevas oficinas de ese instituto".



*** Falleci el sabio paraguayo monseor Mariano Celso Pedrozo

En Itaugu, Departamento Central (Paraguay), muri el martes 17 de agosto
monseor Mariano Celso Pedrozo, uno de los grandes conocedores de la
cultura popular paraguaya y de la lengua guaran. Los restos de este sabio
paraguayo, quien naci en la misma regin el 2 de junio de 1907, fueron
inhumados el mircoles 18 en el cementerio local, donde la agrupacin "Las
Guitarras de Itaugu" le dio el ltimo adis.

Pedrozo fue sacerdote durante muchos aos y su ttulo de monseor es
honorfico. Tiene varios libros publicados, el ltimo de ellos La
religiosidad popular paraguaya y la identidad nacional. Su poesa en
guaran era honda y sencilla. Es autor de las dos primeras misas
folclricas en guaran. Fund el Museo San Rafael, que pertenece a la
parroquia itaugea.

Como un homenaje a su memoria, la Municipalidad de Itaugu declar duelo
oficial por tres das. Dispuso, adems, que el pabelln patrio y la ensea
de la ciudad estuviesen a media asta durante ese perodo en todas las
instituciones pblicas y privadas.

La comuna local justifica esas medidas considerando que Pedrozo fue pastor
de almas, filsofo, telogo, socilogo, poeta, msico, investigador y
cultor del idioma guaran. "Brind todo su talento y generosidad a su
pueblo, poniendo a disposicin lo que la vida le brind", explic.



*** Montevideo despide a la poeta Marosa di Giorgio

La poeta uruguaya Marosa Di Giorgio, una de las figuras ms respetadas de
la literatura de su pas en los ltimos aos, muri en Montevideo a los 71
aos el pasado 17 de agosto, segn informaron sus allegados.

Descendiente de inmigrantes italianos y vascos y nacida en el departamento
de Salto, 500 kilmetros al noroeste de Montevideo, en 1932, Di Giorgio dio
a conocer su primer libro, Poemas, en 1954, al que siguieron Humo (1955),
Druida (1959), e Historial de violetas (1965).

Su obra fue reunida en 1971 bajo el nombre de Los papeles salvajes, ttulo
luego ampliado en dos volmenes en 1991 con la inclusin de otros libros:
Clavel y tenebrario, La liebre de marzo, Mesa de esmeralda y La falena. Una
edicin posterior se public en Argentina en 2000, en la que se agreg el
libro Diamelas de Clementina Mdici, dedicado a su madre.

La naturaleza y sus mutaciones fueron para la poeta uruguaya la piedra de
toque que organiza toda su obra, poblada de figuras invisibles y de
arcanos, de mitologas colectivas y personales. "La naturaleza es
sobrenatural. Pero adems, en mi caso, todo estuvo sombreado, iluminado de
un modo extraordinario", dijo la escritora en una entrevista.

Lectora omnvora, la escritora uruguaya, valor ms la experiencia de la
naturaleza. "Siempre fui muy lectora. Pero no me baso en nada; hay
escritores que parten de otros o de una corriente literaria. No es mi caso.
Seguramente todo influye, pero no lo noto. Las lecturas que hice fueron
todas importantes. Mientras estudiaba, lea un poco al azar; despus volv
a leer ordenadamente desde el principio de la literatura", contaba.

Los restos de la poeta fueron velados hasta el mircoles 18, cuando fueron
trasladados hacia su tierra natal en Salto.



*** Premio Donoso para el poeta peruano Antonio Cisneros

El poeta peruano Antonio Cisneros es el ganador del IV Premio
Iberoamericano de Letras Jos Donoso, que en honor al fallecido escritor
chileno entregan el Banco Santander Santiago y la Universidad de Talca,
segn lo anunci el pasado 17 de agosto en la capital chilena el rector de
esta casa de estudios, lvaro Rojas.

Cisneros, escogido por un jurado internacional por contribuir a la
renovacin de la poesa latinoamericana y acercarla a los jvenes, recibir
el prximo 7 de octubre una medalla, un diploma y 20.000 dlares, en el
marco de la undcima versin de la Feria del Libro de Talca.

"Sin ser vanguardista, Cisneros renueva la poesa latinoamericana de manera
nica. En su obra, que es muy urbana, muestra las contradicciones y
dificultades de la vida en Amrica Latina. Tiene una tremenda llegada con
los jvenes, lo que es un gran mrito, ya que acerca a las nuevas
generaciones al arte", dijo Javier Pinedo, coordinador de la entrega de
este galardn.

El autor peruano tiene 61 aos y, entre sus obras publicadas, se encuentran
Canto ceremonial a un oso hormiguero, El libro de Dios y de los hngaros,
Las inmensas preguntas celestes y Playas de fuego. Gracias a esta
distincin, Cisneros, quien se impuso a ms de 30 candidatos, une su nombre
a los del mexicano Jos Emilio Pacheco, la argentina Beatriz Sarlo y la
chilena Isabel Allende, los anteriores ganadores del galardn.



*** Antonio Skrmeta obtiene el Premio Municipal de Literatura de Santiago

Luego de anunciar que el Premio Municipal de Literatura se abrir a la
narrativa infantil en 2005, Joaqun Lavn, alcalde de Santiago, otorg a
Antonio Skrmeta el premio 2004 en el gnero novela, consistente en un
milln ochocientos mil pesos, en una ceremonia celebrada en la
Municipalidad de la capital chilena el pasado martes 17 de agosto.

Skrmeta recibe la distincin por su novela El baile de la victoria.
Tambin fueron distinguidos, en la categora cuento, Jorge Calvo por Fin de
la inocencia y Juan Ignacio Colil por Ocho relatos; el dramaturgo Nelson
Brodt por Siete golpes de arena; Jos Bengoa, por su ensayo Historia de los
antiguos mapuches del sur, y la poetisa Mal Urriola por su poemario Nada,
adems de cinco menciones honrosas en diversas reas.

Skrmeta, en representacin de los premiados, agradeci y aplaudi "el
esfuerzo democrtico de laurear, tanto a las editoriales grandes con
presencia internacional, como a las emergentes que privilegian la
excelencia, aunque la distribucin y visibilidad de sus obras pueda
resultar ms ardua".

El autor de El cartero de Neruda sugiri a las autoridades locales elevar
el monto del premio para posteriores ediciones. "La Municipalidad de
Santiago debera someter a prueba si las recompensas financieras que ofrece
son acordes con los tiempos que corren y con el volumen de premios ms
recientes, como el del Consejo del Libro, con dotes considerablemente
mayores".

Actualmente, este galardn -que se entrega anualmente desde 1934- est
compuesto por una suma equivalente a los honorarios de los 23 jueces que lo
deciden. A este respecto, Alfredo Egaa, secretario municipal, indic que
en efecto el departamento de Cultura de la Municipalidad "est buscando la
forma en que el monto del galardn supere los honorarios del jurado. Esto
es importante para mantener el prestigio del premio en su justo nivel".



*** Intelectuales mexicanos interrumpen demolicin del viejo hotel Apolo

Antroplogos, arquitectos y estudiantes bloquearon el pasado 19 de agosto
las obras de demolicin del edificio que alberg el viejo hotel Apolo de
Chihuahua, con el propsito de impedir la destruccin de una serie de
frescos pintados en los muros del vestbulo.

Durante varias horas los inconformes se plantaron frente a los restos del
edificio, situado a un costado del Palacio Federal, e impidieron que la
maquinaria de la Secretara de Obras Pblicas del gobierno estatal
continuara la demolicin para despejar el rea donde se planea construir
una plaza pblica contemplada en el proyecto de remodelacin del Centro
Histrico desarrollado por el gobernador Patricio Martnez.

En una carta abierta apoyada por 150 firmas, un grupo de artistas e
intelectuales de la entidad conden la destruccin del patrimonio
arquitectnico y urbanstico de la capital del estado ocurrida en el ltimo
cuarto de siglo, en lo que llamaron "un malentendido afn de modernizacin"
de la que fuera considerada todava hasta las primeras dcadas del siglo XX
una "villa esplndida".

En opinin de los intelectuales, esta ciudad ha sido "convertida ahora por
las autoridades y por muchos particulares en un verdadero amasijo de
construcciones improvisadas, sin ningn estilo ni sentido esttico".
Aseguraron que ahora es difcil cuantificar las prdidas que se han causado
al patrimonio cultural de los mexicanos y chihuahuenses, refirindose a las
recientes intervenciones en el palacio de gobierno y la devastacin de
algunos barrios de la ciudad.

Aseguraron que los gobiernos estatal y municipal actuales hicieron a un
lado la normatividad creada por un grupo de especialistas para salvaguardar
los pocos ejemplos de arquitectura tradicional y monumental de la ciudad, e
inici "un descomunal proceso de acciones de transformacin urbana que
inclua demoliciones masivas en un rea de miles de metros cuadrados, sin
contemplar un proyecto integral adecuado".

Acusaron al gobierno estatal de usar el control de la prensa local y la
presin poltica para impedir que la opinin de los expertos fuera
atendida.

"El ltimo de los inmuebles que estn intentando rescatar la sociedad civil
y especialistas es el hotel Apolo, una construccin de principios del siglo
XX que alberga en su interior decoracin mural con estucado y pintura mural
al leo en estilo modernista".

Al frente del grupo de intelectuales que firma la carta abierta a la
ciudadana, la escritora Micaela Sols expres que en su momento tanto el
Colegio de Arquitectos de Chihuahua como el Consejo Internacional en
Monumentos y Sitios intervinieron para que el edificio Apolo fuese excluido
de las demoliciones y que, por el contrario, fuera integrado a un
"autntico" proyecto de consolidacin y conservacin del patrimonio
chihuahuense.

En respuesta, el gobierno del estado anunci en agosto de 2003 que la parte
antigua de la construccin iba a ser conservada. No obstante dicha
declaracin pblica, el lunes 16 de agosto se inici la demolicin del
inmueble, sin previo aviso a los interesados en su preservacin, quienes
respondieron solicitando la aclaracin de la actual situacin del inmueble
y exigieron un alto total a los trabajos de demolicin del edificio del
hotel Apolo.

En el marco de estas protestas, denunciaron omisiones de la delegada del
Instituto Nacional de Antropologa e Historia (Inah), Elsa Rodrguez, quien
eludi intervenir en defensa del edificio del hotel Apolo. En rueda de
prensa realizada el viernes 20, Sols, acompaada de la historiadora Alma
Montemayor, inform que la funcionaria incumpli con su responsabilidad de
vigilar y salvaguardar el patrimonio cultural y arquitectnico para impedir
la demolicin del edificio histrico, a pesar de que arquitectos,
antroplogos y estudiantes le pidieron su intervencin desde hace varios
meses.

Aseguraron que el gobierno del estado viol una serie de normas, entre
ellas las leyes de Desarrollo Urbano y de Patrimonio Histrico, al demoler
ms de 20 manzanas del Centro Histrico para construir una macroplaza en un
proyecto que nadie conoce hasta ahora. "Ese proyecto llevado a cabo en
forma completamente cerrada y sin asesora especializada o consenso social,
ha conducido a la demolicin total de varios edificios que abarcan el siglo
XVIII al XX", sostienen los intelectuales.

Aseguraron que la delegada del Inah, los secretarios de Obras Pblicas y
Desarrollo Urbano del gobierno estatal y el director del Instituto
Chihuahuense de la Cultura deben responder por la omisin de su
responsabilidad pblica al afectar gravemente el patrimonio cultural e
histrico de los chihuahuenses.



*** Problemas de seguridad facilitaron robo de El grito

El domingo 22 fueron robados del Museo Munch, en Oslo (Noruega), los
cuadros El grito y Madonna, del pintor noruego Edvard Munch, en una accin
armada que desarroll a plena luz del da un grupo de hombres armados,
quienes habran aprovechado las aparentes fallas de seguridad de la
institucin.

Segn testigos, tres individuos vestidos de negro y enmascarados "como
ladrones de banco" realizaron su incursin poco despus de las 11 de la
maana, momento en que las salas estaban llenas de visitantes, pese a lo
cual simplemente descolgaron los cuadros de la pared. Uno de los ladrones
amenaz con un arma a un empleado del museo y luego el grupo se dio a la
fuga a bordo de un automvil negro marca Audi A6.

Nadie result herido durante la operacin, que fue registrada por las
cmaras de seguridad del museo, aunque se produjo pnico puesto que los
visitantes del museo creyeron que se encontraban ante un acto terrorista.
Uno de los visitantes fue llevado al hospital a causa de una crisis
nerviosa.

Testigos dicen haber visto a cinco individuos que actuaban de manera
sospechosa en una calle cntrica de Oslo minutos previos al robo. El
prestigioso diario noruego VG public el mircoles 25 que la polica haba
hablado con una mujer que contempl, desde la ventana de su apartamento,
cmo dos hombres golpeaban violentamente un par de cuadros, con el fin de
despojarles de los marcos. Segn la testigo, las pinturas deben de estar
lastimadas, ya que los maleantes utilizaron toda su fuerza para conseguir
su objetivo.

El testimonio de la mujer se ve confirmado porque justo enfrente de su
vivienda se hallaron restos de los marcos, as como el Audi en el que
huyeron los ladrones. El conductor permaneca en el asiento del piloto
mientras sus compaeros se ensaaban con los cuadros. Los delincuentes
vaciaron un extintor de incendios en el interior del vehculo para
dificultar la bsqueda de huellas.

Las obras no tenan seguro contra robos sino contra incendios e
inundaciones. La ministra de Cultura, Valgerd Swarztad Haugland, reclam la
falta de seguridad sobre "tesoros nacionales que tienen un gran valor". Se
calcula que slo El grito podra valer 87 millones de euros.

"Los cuadros slo estn asegurados contra daos por fuego y agua causados
dentro del edificio del museo, pero no contra robo", declar a la prensa
John Oeyaas, director de la compaa Oslo Forsikring AS, encargada de
asegurar las propiedades y valores del Ayuntamiento de Oslo. Agreg que su
empresa hizo una valoracin de las pinturas que deban ser aseguradas
contra robo y sustraccin, pero el Ayuntamiento de Oslo dijo que "sera
demasiado costoso".

Por otra parte, agreg que este tipo de valores es "irremplazable", por lo
que "no est considerado un bueno uso de recursos" asegurarlos contra robos
o hurtos, ya que aunque la galera obtenga una compensacin econmica, no
puede utilizar ese dinero para reemplazarlo.

Los expertos afirman que sera imposible asegurar econmicamente cada una
de las obras que contiene una pinacoteca, pues se tratara de una cifra
inasumible para un Estado. Las nicas ocasiones en las que se da cobertura
econmica a una obra es cuando se ceden para exposiciones temporales en
otros museos o forman parte de colecciones permanentes.

Gunnar Sorensen, director del Museo Munch, declar ante la ola de crticas
que el sistema de seguridad funcion: la alarma silenciosa se activ
inmediatamente y la polica lleg al lugar en pocos minutos. "Tener
campanas sonando o artefactos similares no tiene sentido", explic Sorensen
al defender la utilizacin de alarmas silenciosas.

Agreg que, si hubiera comenzado a sonar una alerta, "los ladrones podran
haberse puesto nerviosos y eso podra haber causado algn dao al cuadro".
El espacio de exhibicin tiene guardias no armados y los cuadros estn
colgados de la pared con alambres que activan una alarma en una comisara
cercana si se tira de ellos.

El Museo Munch, fundado en 1963, fue establecido en base a la donacin del
propio Munch a la ciudad de Oslo, a la que dej cerca de 1.000 pinturas,
4.500 dibujos y 18.000 grabados.

Sorensen dijo desconocer qu podra pasar con el cuadro, pero expres su
confianza en que la pintura de Munch pueda ser recuperada. "No s que harn
los ladrones con l, probablemente no puedan venderlo en el mercado abierto
as que habr que ver, pero yo soy optimista".

Autoridades del museo pidieron a los responsables del robo que traten las
piezas con cuidado. Se teme por los daos que puedan ya haberse producido,
pues los ladrones se deshicieron de los marcos, cuyos fragmentos se
hallaron en la calle.

El director del museo reconoci que la administracin del centro recibi en
marzo medio milln de coronas noruegas (unos 61.000 euros) para mejorar la
seguridad del centro, y ese dinero no se utiliz.

Para Tony Russell, experto en recuperacin de cuadros que contribuy a
recuperar esa versin en 1994, es posible que los ladrones intenten cobrar
un rescate por la pieza, al museo o al gobierno, o la utilicen para
negociar con otros criminales.

De cualquier manera, Russell indic que poco pueden hacer las galeras
cuando los asaltantes llevan armas de fuego. "Es muy difcil establecer un
sistema de seguridad infalible cuando la gente est preparada para utilizar
violencia de ese tipo para conseguir sus objetivos".

La crtica de arte Raquel Tibol suscribe la opinin de Russell. "No, no
puede atribuirse el hecho a la falta de vigilancia ni a la carencia de
seguro, pues en este caso el dinero no cuenta. Es el carcter de smbolo
nacional lo que importa. Hoy por hoy, el latrocinio de piezas de arte apela
al mximo ingenio criminal. Se han producido hurtos en el Museo Van Gogh,
en el Louvre, dnde no?".

El Museo Munch slo abri sus puertas el mircoles 25. Aunque la
institucin dispone de una segunda versin de la obra -tambin de Munch-,
sus autoridades han decidido no exponerla, y los espacios que ocupaban las
obras sustradas permanecern vacos. El museo resguarda adems, en cajas
fuertes, las placas originales de las obras, pues el artista dej una
prohibicin expresa en su testamento referente a impedir las
reproducciones.

Noruega ha lanzado una cacera en todo su territorio para recuperar una de
las cuatro versiones del cuadro. Las fuerzas policiales de Oslo mantienen
la teora de que las obras de arte se encuentran an en la ciudad, ya que
consideran irrealizable que los maleantes pudieran sacarlas por tierra o
aire, debido a los controles que se establecieron nada ms producirse el
suceso.

La polica sigue varias pistas. Segn la prensa noruega, los motivos
responderan a una de tres hiptesis: un robo por encargo, un "secuestro"
destinado a obtener un rescate y una accin espectacular con el objetivo de
llamar la atencin. "Est claro que puede haber varios mviles. Seguimos
tres pistas pero puede haber otras", declar Iver Stensrud, inspector de la
Polica de Oslo. Hasta ahora "no hemos recibido ninguna peticin de
rescate", agreg.

Al parecer los inspectores noruegos se han puesto en contacto con sus
homlogos suecos, ms experimentados en este tipo de robos. Charles Hill,
antiguo inspector jefe de Scotland Yard para crmenes relacionados con el
arte, quien cooper en la recuperacin de El grito en 1994 tras su primer
robo, considera que la polica noruega debera ofrecer algn tipo de
recompensa para favorecer nuevas pistas.

Una revista noruega, Se Og Hor, por su parte, ha llevado esta idea a la
prctica ofreciendo una recompensa de 100.000 coronas noruegas (unos 12.200
euros) por los dos cuadros robados. "La polica no quiere, en estos
momentos, ofrecer una recompensa", dijo el inspector jefe Iver Stensrud.
Pero, cuando en 1994 robaron el otro original del cuadro en la Galera
Nacional de Oslo, las autoridades ofrecieron una recompensa de 500.000
coronas. Segn Leif A. Lier, investigador jefe de la polica en el caso, la
recompensa ayud a localizar el cuadro. "No creo que sea tan fcil sin
dinero", dijo.

Un grupo de millonarios noruegos, amantes del arte, est considerando
ofrecer una recompensa con dinero procedente de sus propios bolsillos. La
propuesta ha sido liderada por Petter Olsen, el hijo menor de un armador
noruego, que tiene en su poder una de las cuatro versiones que Munch hizo
de El grito a partir de 1893.

Una investigacin del canal noruego TV2 ha arrojado que, semanas antes de
que se efectuara el robo de los famosos lienzos, entre los criminales de
los bajos fondos de Oslo corra la voz de que los jefes de Noka, una
conocida banda de delincuentes profesionales, ofrecan cientos de miles de
coronas a quien cometiera el robo de los cuadros, para as poder mantener
ocupadas a los cuerpos de seguridad y evitar, por un tiempo, el acoso
policial al que estaban sometidos.

Noka atrac a finales de marzo una oficina de cambio en la ciudad de
Stavanger. Los ladrones actuaron de forma profesional y huyeron con un
botn de casi 100 millones de euros en moneda extranjera. La polica
noruega inici entonces una caza sin cuartel y, siempre segn el canal de
televisin, aparte del dinero que la banda pag a los ladrones por robar
los cuadros, stos piensan pedir "una recompensa como bonificacin por las
molestias", pasado un tiempo prudencial para que los miembros de Noka
tengan un respiro.

Por su parte, Erik el Belga, como se conoce a Ren van der Berghe
(Nuiville, Blgica, 1940), el ex ladrn de arte ms famoso de Europa y hoy
retirado en Mlaga, recibi con sorpresa las hiptesis policiales sobre el
destino del cuadro. El Belga, que inaugur la pasada semana un museo de
imgenes religiosas pintadas y donadas por l, en Cllar Baza (Granada), ha
copiado esa obra en numerosas ocasiones.

"La polica tiene a veces mucha fantasa", ironiz Erik, para quien la
desaparicin slo puede vincularse a un coleccionista privado. "Detrs de
un robo as siempre hay uno", insiste, al tiempo que descarta Oriente Medio
como destino, porque "un rabe no compra este tipo de cosas, ni acta as".
A su juicio, El grito es una de las pocas obras capaces de suscitar an el
deseo de alguien de poseerlo en exclusiva. "Tiene una gran carga esotrica
y mstica, una espiritualidad no vista desde el gtico", asegura. "Ojal me
equivoque, pero no creo que el cuadro vuelve a aparecer".

El Belga indica que tales caractersticas podran ayudar a esclarecer el
perfil de la persona que encarg el robo. "Ha tenido que ser una persona
con una personalidad similar a la de Edvard Munch. Alguien enfermizo, casi
rozando la locura". Segn l, quien encarg el robo "debe de ser una
persona atormentada" que lo ha adquirido para su disfrute privado. Esta
personalidad obsesiva del posible coleccionista evitara que el cuadro
viera la luz algn da, al no tener ningn objetivo material. "Lo quiere
slo para l, no para pedir un rescate. Y cuando esa persona desaparezca,
el cuadro posiblemente desaparecer con l".

El Belga ha dedicado su vida al robo y la falsificacin, actividades
delictivas que l interpreta como "salvar miles de obras que estaba tiradas
en la calle". En los aos 80 rob numerosas piezas del patrimonio romnico
cataln, lo cual le llev a pasar 37 meses en la Crcel Modelo. Actualmente
asesora a coleccionistas y museos, y pinta escenas religiosas que regala a
conventos.

El viernes 27, la polica inform que su ltima lnea de investigacin se
dirige hacia el sur de Europa, exactamente hacia la Costa del Sol, donde
los criminales adinerados han fijado su residencia en los ltimos aos.
Segn las fuentes policiales, se comenta en el crculo hamponil noruego que
cada ladrn recibi 500.000 coronas noruegas por apoderarse de las dos
obras de Munch.

El autor intelectual del encargo podra ser un nuevo rico de Noruega,
afincado junto al Mediterrneo, que habra acumulado su fortuna en los aos
80 con el contrabando de alcohol y droga. Se cree que este individuo
tendra pactada su venta a una persona en Dubai. Aunque la polica, y la
misma sociedad noruega, no quiere descartar otras.

Las dos obras sustradas se encuentran entre los trabajos ms valiosos de
la coleccin del museo Munch. Otra versin de El grito -pues Munch realiz
varias- ya haba sido robada en 1994. En aquella poca, dos ladrones
cometieron el robo en la Galera Nacional, tras saltar la valla del
edificio y entrar por la ventana sin barrotes de la sala en la que se
encontraba su objetivo, valindose de una escalera de mano. La accin slo
les llev 50 segundos. Mientras, el pas celebraba la ceremonia de apertura
de los Juegos Olmpicos de Invierno de Lillehammer.

Tres meses despus de su sustraccin, El grito fue localizado en el Hotel
Aasgaardstrand. Las investigaciones policiales determinaron que el autor
del delito era Paul Enger y ste fue condenado a seis aos de prisin.

Enger, quien tambin haba robado la pintura en 1988, neg estar implicado
en esta oportunidad. "Las armas no son mi estilo", asegur, "soy un
caballero".

Con este robo se incrementa el nmero de obras desaparecidas en los ltimos
aos. Ante el crecimiento del mercado negro del arte, el FBI y la Interpol
crearon pginas web que ofrecen informaciones sobre las piezas extraviadas
en el mundo, y que pueden visitarse en http://www.fbi.gov/hg/cid/arttheft y
http://www.interpol.int.

Del mismo pintor han sido robadas tambin la obra El vampiro, en 1988, y la
litografa Madonna en 1990. En todos los casos anteriores las obras fueron
recuperadas. La versin de El grito sustrada el domingo data de 1893.
Segn expertos en arte, tiene para la capital noruega la misma
significacin que la Mona Lisa para Pars. Algunos expertos consideran que
el valor de la obra puede ascender a unos 500 millones de coronas (unos 62
millones de euros). La reina Sonia de Noruega expres en TV2 que "es muy
triste que algo as pueda ocurrir con reliquias nacionales. Debemos pensar
cmo asegurarlas mejor".

Esta versin de El grito mide 83,5 por 66 centmetros y fue pintada en 1893
con ceras, pastel y tmpera sobre papel cartn. Con su marcada expresin de
conflicto y tensiones, es un smbolo de la enajenacin del hombre moderno.
La obra forma parte de una serie llamada El friso de la vida, que Munch
calific como "un poema de vida, amor y muerte". Es una de las obras ms
reproducidas industrialmente y se considera un cuadro paradigmtico del
expresionismo, cuyo ms conocido representante fue justamente Munch.

Uno de los mayores exponentes del expresionismo nrdico, Edvard Munch naci
en Loten, en el este de Noruega, en 1863. Comenz a pintar en Oslo a los 17
aos, pero pas muchos aos estudiando y trabajando en Francia y Alemania.
Se encontraba en Berln cuando cre El grito, cuadro cuyo personaje central
se encuentra apoyado en la baranda de un puente, con la boca abierta, el
rostro entre las manos y una inquietante expresin de angustia sobre un
marco de colores distorsionados.

En una ocasin el pintor describi la experiencia que lo llev a pintar la
obra -citado por el experto en arte Miliko A. Garca Torres-: "Caminaba yo
con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el
cielo se volvi rojo como la sangre. Me detuve, me apoy en la valla,
indeciblemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendan sobre el
fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me
quedaba atrs temblando de miedo, y sent el grito enorme, infinito, de la
naturaleza".

Pocos aos despus de pintar El grito, Munch sufri una crisis nerviosa y
regres en 1908 a Noruega, donde pas el resto de su vida. Muri en 1944, a
los 81 aos, y siempre manifest una pasin intensa por reflejar el
sufrimiento y los miedos de la humanidad, pasin que plasmara en sus
cuadros Melancola, El nio enfermo, El pecado y Ansiedad, entre otros.



*** Falleci la actriz y bailarina cubana Mara Antonieta Pons

La actriz y bailarina cubana Mara Antonieta Pons, una de las rumberas ms
clebres de la llamada poca de oro del cine mexicano, falleci en un
hospital privado de Ciudad de Mxico este lunes 23, a los 82 aos, de
causas naturales, segn inform Juan Imperio, secretario de la Asociacin
Nacional de Actores (Anda).

Desde 1970 se mantena alejada del ambiente artstico, donde brill con su
voluptuoso fsico junto a otras estrellas de la poca como Rosa Carmina,
Meche Barba, Amalia Aguilar y su compatriota Ninn Sevilla.

Nacida en La Habana el 11 de junio de 1922, lleg en plena adolescencia a
Mxico e incursion de inmediato en el celuloide. Sus sensuales bailes
quedaron grabados en numerosas cintas, desde 1938 con su debut en Siboney,
de su esposo Juan Orol. Entre sus pelculas destacaron: Una estrella y dos
estrellados (1959), Las mil y una noches (1957), Teatro del crimen (1956),
La mujer del puerto (1949), Konga roja (1943) y Noche de ronda (1942),
entre muchas otras.

Entre un centenar de producciones destacan algunas dedicadas al gnero
infantil y comedias rancheras, aunque seran las rebosantes de bailes
exticos, que ejecutaba con vaporosos trajes de plumas, las que cautivaron
al pblico.

Pons actu junto a las grandes figuras de la poca como Pedro Armendriz,
Sara Garca, Germn Valds (Tin Tan), Enrique Rambal, Blanca Estela Pavn,
Manuel Dond, Luis Aguilar y Lola Beltrn, en una trayectoria de cerca de
tres dcadas.



*** Alfabetizacin digital promueven en Argentina

El presidente argentino Nstor Kirchner particip este lunes 23 de la
ceremonia de partida de las primeras 10.000 computadoras que se
distribuirn en escuelas de su pas, en el marco de la "Campaa Nacional de
Alfabetizacin Digital" que impulsa el Ministerio de Educacin.

La ceremonia se realiz en las instalaciones del Ejrcito en Campo de Mayo,
ya que la Fuerza se encargar de la entrega de las cerca de 55.000
computadoras que en total compondrn esta iniciativa.

El mandatario estuvo acompaado por los ministros de Educacin, Daniel
Filmus, y de Interior, Anbal Fernndez, as como por el jefe del Ejrcito,
teniente general Roberto Bendini. Filmus asever que esta entrega "implica
un fuerte cambio cultural que es ensear a travs de las computadoras".

Anunci igualmente que se equipar a todas las escuelas tcnicas medias y
de formacin docente y tambin a las 1.200 escuelas ms pobres de educacin
bsica. Durante esta primera etapa se distribuirn 10.200 computadoras a
706 escuelas, 369 centros educativos tcnicos y 200 institutos de formacin
docente.

El Ministerio de Educacin, a travs de un convenio con la Oficina de
Servicios de Proyectos de las Naciones Unidas, invertir en total unos 90
millones de pesos en esta campaa, que se desarrollar hasta 2006. Adems,
con el apoyo de empresas y de sociedades civiles se reciclarn otras 5000
computadoras.



*** Muere el artista colombiano Eduardo Ramrez Villamizar

El pasado lunes 23 de agosto dej de existir en la clnica El Bosque de
Bogot, a los 81 aos, el escultor y pintor colombiano Eduardo Ramrez
Villamizar, uno de los artistas plsticos ms importantes de su pas en los
ltimos aos. El maestro haba nacido en 1923 en Pamplona.

Su muerte ocurri la noche del lunes tras un infarto sufrido el pasado
viernes, luego de que se sintiera mal, durante un viaje rumbo a su casa de
campo en La Vega (Cundinamarca). Fue hospitalizado y poco despus sufri el
infarto.

El escultor fue el menor de los 11 hijos de Jess Ramrez Castro y Adela
Villamizar Cote. Estudi arquitectura, y despus arte y decoracin, en la
Universidad Nacional de Bogot, donde adems dict clases, as como en la
Universidad del Cauca. Al dejar los estudios de arquitectura, "comenz a
pintar en trminos expresionistas", segn algunos bigrafos, y es
considerado "el artista que introdujo el abstraccionismo en Colombia". Se
le reconoce en el mbito plstico latinoamericano y mundialmente por su
"arte geomtrico", como lo ilustra la obra Amarillo-Rojo-Negro, leo sobre
lienzo de 1954.

Su primera exposicin individual fue en 1945, en la Sociedad de Ingenieros
de Bogot. Estudi y trabaj en Nueva York y Pars. A su regreso a
Colombia, en 1954, empez una exitosa y larga carrera siempre
experimentando con las formas geomtricas. Recibi el primer premio del
Saln Nacional de Artistas en tres oportunidades -una como pintor y dos
como escultor-, represent a Colombia dos veces en la Bienal de Sao Paulo y
expuso en museos de Nueva York como el Guggenheim y el MoMA.

Gran parte de su obra se encuentra en zonas pblicas y galeras de
distintas ciudades de Estados Unidos, as como en Bogot y en Ccuta,
capital del departamento del Norte de Santander. Como admirador del arte
pblico, don esculturas a varias ciudades del pas. Su obra ocupa, junto
con la de dgar Negret, el lugar ms privilegiado de la escultura
colombiana.

Segn el crtico, investigador e historiador de arte Eduardo Serrano Rueda,
con la muerte de Ramrez Villamizar "el arte colombiano pierde a uno de sus
ms grandes exponentes en la historia; uno de los ltimos y nicos artistas
que trabajaron dentro de los parmetros del arte sin ningn tipo de
concesiones a la ancdota o a la literatura".

El artista se mantuvo activo hasta el ltimo momento; sus trabajos
recientes forman parte de la exposicin "Relieves", inaugurada esta semana
en la Galera Diners.

lvaro Medina, autor de varios textos sobre la vida y obra del artista, lo
considera un ejemplo. "Trabaj continuamente, con mucho rigor, con un gran
sentido de lo que quera decir con su pintura, y su escultura. Pero slo
logr una definicin personal rotunda tardamente, cuando comenz a hacer
la serie Machu Picchu, a los 64 aos".



*** Feria del Libro de La Paz cierra con xito

Como un xito fue calificada la Feria Internacional del Libro de La Paz
(Bolivia), clausurada este 24 de agosto tras recibir una mayor afluencia de
visitantes que la edicin anterior y verificar igualmente un incremento en
sus ventas y en la cantidad de actividades culturales celebradas.

La asistencia masiva del pblico paceo, el incremento de las ventas de las
editoriales y las libreras del pas, as como la creciente demanda por
autores bolivianos mostraron que, a pesar de la piratera, el mercado del
libro legal gana terreno en la nacin suramericana. Segn algunas de las
empresas que participaron del evento literario, la feria se ha afirmado
como una institucin cultural en Bolivia.

Antonio Shuldzewski, gerente administrativo de Librera Gisbert, dijo que
la organizacin del evento literario fue lo ms destacable de la feria,
junto con la incorporacin del Da Internacional de la Cultura, donde 10
pases, a travs de sus embajadas, dieron una muestra de sus costumbres, su
arte y su gastronoma. "La agenda cultural ha estado mejor que la del ao
pasado", afirm.

"Se ha notado una mayor afluencia de gente", seala Mnica Barrn, gerente
comercial de Editorial Santillana, quien dice que el cambio en la fecha de
inauguracin ayud a que las ventas de los expositores se incrementen.
"Antes era a fin de mes, cuando la mayora de las personas no cuenta con
dinero".

Para Ernesto Martnez, gerente de la Librera Martnez-Acchini, se debe
resaltar la actitud del pblico paceo que respondi positivamente a los 12
das de feria. "El incremento y entusiasmo de los visitantes nos llena de
esperanza porque muestra que el libro legal tiene su lugar". Sin embargo,
agreg que existen aspectos que deben ser mejorados: "La infraestructura de
la feria necesita de mejoras para dar mayor comodidad tanto a las
actividades culturales, los expositores y asistentes".

El cuentista Germn Araz sostiene que ha sido un escaparate para ver la
nueva actividad literaria en el pas y que a su vez "ayud a mantener en
vigencia a los autores conocidos".

Para el novelista Manfredo Kempff, quien present en la feria su ms
reciente novela titulada El guila herida, los escritores bolivianos "hemos
estado bastante cotizados". Kempff tambin destac las mesas de trabajo,
coloquios y conferencias que se desarrollaron los 12 das que dur el
evento literario. "Yo creo que nuestra feria va a alcanzar niveles
importantes en relacin con las ferias del continente", seal el escritor.

Manuel Vargas apunt a los reconocimientos, a travs de homenajes, que se
hicieron a varios autores nacionales. "A los que estn an con nosotros
como Nstor Taboada Tern, Mariano Baptista Gumucio y Vctor Hugo Viscarra,
y a los que ya no como Jorge Surez", record Vargas.

Los autores coincidieron en sealar que en el prximo encuentro las
editoriales deben bajar los precios de los libros. Tambin concluyeron que,
ante el crecimiento del evento literario, el Campo Ferial est quedando
pequeo. "Se tiene que buscar un lugar ms amplio y cmodo", afirm Manuel
Vargas.



*** Un venezolano dirige el Centro Nacional de Msica de Costa Rica

El pianista venezolano Juan Francisco Sans fue nombrado este 24 de agosto
director administrativo del Centro Nacional de Msica de Costa Rica, que
agrupa la Orquesta Sinfnica, el Instituto de Msica, el Coro Sinfnico y
la Compaa Lrica Nacional de ese pas.

En declaraciones que public el diario La Nacin, el ministro costarricense
de Cultura, Guido Senz, dijo que con el nombramiento del venezolano, en
sustitucin del costarricense Dimas Madriz, se intenta dotar de ms
dinamismo a la direccin administrativa del Centro Nacional de Msica.

Senz explic que el objetivo es que esta dinmica marche paralela con los
cambios que est llevando a cabo en la direccin artstica y musical de la
Orquesta Sinfnica Nacional, el japons Chosei Komatsu.

Sans, pianista, director y compositor, ha sido profesor de la Escuela de
Artes y de la maestra en musicologa latinoamericana de la Universidad
Central de Venezuela. En Costa Rica, el msico venezolano ha sido profesor
en la Universidad Nacional y ha dirigido el Coro Sinfnico Nacional.



*** Ministros proponen combatir la pobreza con fortalecimiento cultural

Este martes 24 de agosto concluy en Ciudad de Mxico la II Reunin
Interamericana de Ministros y Altas Autoridades de Cultura de los Pases
Miembros de la OEA, evento en el que participaron delegados culturales de
34 pases quienes acordaron combatir la pobreza por medio del
fortalecimiento cultural, la reduccin de las diferencias sociales y la
creacin de fuentes de empleo.

Durante la clausura de la actividad, los funcionarios consignaron la
Declaracin de Mxico, en la que concluyen que existe la necesidad de
"fortalecer e impulsar a todos los actores en el mbito cultural,
incluyendo las industrias creativas que constituyen uno de los sectores ms
dinmicos de nuestras economas, y que son generadoras de empleo y
riqueza".

En el plan de accin, los delegados solicitaron a la Comisin
Interamericana de Cultura (CIC) y a la secretara tcnica, el seguimiento
de dicha iniciativa para determinar reas de mutua cooperacin. Tambin
subrayaron "el papel de la cultura en todos los sectores del desarrollo
como el comercio, la economa, la educacin, la ciencia, la tecnologa y el
turismo", y sealaron como prioritarias "la formulacin de polticas de
desarrollo sostenible".

Las decisiones sern implementadas por la CIC, adems de que sern tomadas
en cuenta como aspectos referentes durante la IV Cumbre de las Amricas,
que se efectuar en Argentina en noviembre del ao prximo.

Enrique Iglesias, titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
present el proyecto para la Fundacin Interamericana para la Cultura y el
Desarrollo, que busca establecer una alianza con los gobiernos y la
iniciativa privada de los pases miembros del BID y de la OEA. Esta
fundacin sera independiente del organismo que dirige y contara con
especialistas en materia cultural.

Adems, agreg, funcionar con equidad y analizar "las uniformidades en
los conflictos que en este rubro tiene la regin y buscar la integracin
social".

En el foro, celebrado en el Centro Nacional de las Artes de la capital
mexicana, los delegados tambin aprobaron la fase pre-operatoria del
Observatorio Interamericano de Polticas Culturales (OIPC), expuesto por
Sofaleticia Morales, directora de la Unidad de Desarrollo Social,
Educacin y Cultura de la OEA.

Los objetivos de la OIPC son facilitar el intercambio de informacin sobre
polticas culturales, divulgar la informacin especializada sobre este
sector, y promover y recolectar datos sobre las polticas culturales de los
pases integrantes, adems de contribuir con la creacin de indicadores y
vincular electrnicamente a los distintos actores.

"Tenemos un portafolio de 30 programas consolidados, los cuales fueron
ofrecidos por los ministros y en ellos figura el dilogo que tuvieron con
la sociedad civil", explic Morales.

Sari Bermdez, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
(CNCA), y anfitriona de la reunin, manifest que el trabajo grupal es para
"otorgar apoyo a las industrias culturales como motor de cohesin social,
trabajar juntos y consensar polticas culturales".

El ministro chileno Jos Weinstein, quien propuso a su pas como sede de la
tercera reunin ministerial en 2005, dijo que las zonas marginadas deben
ser prioritarias "para que tengan un papel esencial dentro de las artes,
as como la democratizacin de la oferta cultural de calidad".

Al respecto John Ellis David Williams, de Barbados, seal que la
preservacin del patrimonio cultural est vinculada al bienestar de los ms
pobres. "La juventud debe enfocarse a su lenguaje, tradiciones y creencias,
para que no slo reconozcan a Mickey Mouse y Michael Jordan".

El saqueo del patrimonio cultural y la inclusin de la gastronoma mexicana
en la lista de la Unesco fueron algunas de las solicitudes de apoyo que
manifestaron los delegados de Per y Mxico, respectivamente. El primero
hizo eco entre los ministros quienes resaltaron la labor de Estados Unidos
en la recuperacin de bienes culturales. Mientras que la segunda peticin
no caus ningn efecto en los delegados.

Finalmente, en un acto paralelo al encuentro ministerial, los pases
centroamericanos firmaron el Memorando de Entendimiento para la creacin de
la Comisin de Acreditacin y Promocin de Proyectos Culturales para
Mesoamrica, para realizar proyectos educativos y culturales en torno del
Plan Puebla-Panam, que busca "el bienestar de la sociedad".

Venezuela particip en la reunin con una delegacin presidida por el
ministro de Estado para la Cultura, Francisco Sesto, a quien acompaaron la
directora general del Consejo Nacional de la Cultura (Conac), Silvia Daz
Alvarado, y miembros de la Cancillera, quienes plantearon posibilidades de
desarrollo en el rea.



*** Julieta Fierro ingres a la Academia Mexicana de la Lengua

Julieta Fierro, una de las ms sobresalientes pioneras en la divulgacin de
la ciencia dentro y fuera de las fronteras de su pas, ingres a la
Academia Mexicana de la Lengua. La cientfica mexicana tom posesin de la
silla XXV, para la que fue elegida el 24 de julio de 2003, en un acto que
se celebr en la capital mexicana este 26 de agosto.

Fierro estudi en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam), que le otorg una licenciatura y una maestra.
Actualmente es investigadora en el Instituto de Astronoma de esa casa de
estudios. Ha publicado ms de 20 ttulos de divulgacin cientfica, adems
de escribir sobre astronoma, vulcanismo, sonido, agua y temas relacionados
con la materia interestelar.

Es conocida por su constante presencia en los medios de comunicacin, as
como por su labor museogrfica en museos mexicanos y del exterior. Adems,
ha recibido numerosos reconocimientos, como el Premio Nacional de
Divulgacin de la Ciencia, el Premio de la Academia del Tercer Mundo a la
Popularizacin de la Ciencia, el Premio Kalinga, el Premio al Mrito
Ciudadano de la Ciudad de Mxico, el Premio Klumpke-Roberts y la Medalla de
Oro Primo Rovis.

La silla que ocupa Fierro perteneci, de 1953 a 1967, a Jos Mara Gonzlez
de Mendoza; de 1969 a 1971, a Amancio Bolao e Isla; y, de 1976 a 1992, a
Porfirio Martnez Pealoza.

En su discurso, Fierro pidi a los miembros de la academia -entre los que
se cuentan Al Chumacero, Carlos Montemayor, Margit Frenk y Ernesto de la
Pea- imaginar "un caracol, un caracol de jardn", idea a partir de la cual
la cientfica narr la historia de 14 mil millones de aos del universo, de
la Tierra, de esos gasterpodos con casas de piedras espirales, de la
humanidad misma y de la lengua espaola.

"Los caracoles son parte de la vasta familia de gasterpodos, poseen una
sola concha univalva enrollada, de all que se les conozca como helcidos
(...). Existen 35 mil especies vivientes de gasterpodos y se han
documentado 15 mil fsiles, son los moluscos ms exitosos".

Las palabras fsiles documentadas, agreg, son slo una muestra pequea de
la evolucin de la lengua y son necesarias para comprender los matices del
presente en transformacin. "El nmero de palabras de la lengua espaola es
mucho mayor que el de las especies de helcidos. Las voces incluidas en el
Diccionario de la Real Academia de la Lengua son 87 mil".

En la narracin contada por Julieta Fierro no falt la imaginacin y el
lirismo: "Nuestra baba puede o no dar asco, sin embargo, al igual que la
del caracol, que se convierte en rastro estelar cuando emerge el sol, se
transforma en fruto de placer luminoso en los actos de amor".

Ruy Prez Tamayo dio respuesta al discurso de ingreso de Julieta Fierro a
la Academia Mexicana de la Lengua, al cual calific de "bello", mientras a
ella la consider como la "campeona" de la divulgacin cientfica en Mxico
y Amrica Latina.



*** Muri el escritor argentino Isidoro Blaisten

El narrador y poeta Isidoro Blaisten, miembro de nmero de la Academia
Argentina de Letras, falleci este viernes 27 de agosto a los 71 aos de
edad, como consecuencia de una afeccin pulmonar, en el sanatorio Mater Dei
de la capital argentina.

Blaisten, reconocido como una de las figuras ms lcidas y prestigiosas de
las letras argentinas, haba nacido en Concordia, Entre Ros, en 1933 y se
convirti en una de las figuras ms lcidas y prestigiosas de las letras
argentinas. De joven se traslad a Buenos Aires, donde comenz a
desarrollar su actividad literaria, aunque tambin incursion en la
publicidad y en el periodismo.

Comenz su actividad literaria en la revista Siglo XX, con Juan Caros
Portantiero y Hctor Julio Rodrguez Tom. Frecuent la publicidad y el
periodismo -escriba una columna en el diario Democracia- y trabaj de
fotgrafo de nios.

En 1965 public su primer libro de poemas, Sucedi en la lluvia, premiado
por el Fondo Nacional de las Artes, que hace cuatro aos lo distingui por
su trayectoria. Sus textos publicados en la revista literaria El Escarabajo
de Oro fueron su bautismo de fuego en el gnero de cuentos. En un hecho
poco frecuente, en 1968 logr los tres primeros premios del concurso
latinoamericano de cuentos organizado por la publicacin. Luego publicara
La felicidad (1969), La salvacin (1972) y El mago (1974), por el que
recibi el Premio Municipal de Narrativa.

En 1980 public Dubln al Sur, considerara una de sus obras cumbres, por la
cual recibi el tercer premio nacional de Literatura. Luego, en 1982 le
siguieron Cerrado por melancola, Cuentos anteriores, una recopilacin de
sus mejores textos y Anticonferencias, en el cual desde el humor propona
crear un nuevo gnero entre el ensayo y la narrativa. Su obra literaria se
completa con Carroza y reina (1986) y Al acecho (1995). Este ao haba
publicado su primera novela, Voces de la noche.

Amante de la literatura, trabajaba en una librera de San Juan y Boedo,
punto de reunin de muchos escritores. Su calidad literaria obtuvo
reconocimiento internacional, por lo que la mayora de sus obras fueron
traducidas al alemn, al ingls y al francs. El novelista chileno Jos
Donoso lo defini como uno de los ms importantes narradores argentinos de
su tiempo.

En Cerrado por melancola reflexionaba: "A lo mejor escribir no sea ms que
una de las formas de organizar la locura".



*** El II Forum de las Culturas ser en Monterrey

La ciudad mexicana de Monterrey ser la sede de la segunda edicin del
Forum Universal de las Culturas, que se celebrar en 2007 y contar con una
especializacin temtica en la sociedad del Conocimiento. As lo anunciaron
este 27 de agosto el alcalde de Barcelona, Joan Clos, y el gobernador del
Estado de Nuevo Len, Jos Natividad Gonzlez.

La Fundacin Forum aprob el proyecto de Monterrey, que Natividad present
formalmente durante su visita a Barcelona, a la espera de que la decisin
"se formalice en septiembre, con un acto solemne de traspaso del testigo",
al finalizar el Forum de Barcelona 2004. Desde el momento en que recibi el
apoyo del presidente de Mxico, Vicente Fox, Monterrey fue la candidata ms
firme. Fox envi personalmente una carta al Forum para dar el respaldo de
su gobierno a la candidatura de la capital de Nuevo Len.
Basado en la cultura, el conocimiento y el desarrollo sostenible, el
proyecto de Monterrey asegur que aprovechar los errores de Barcelona para
no repetirlos y propone un Forum de slo 90 das (comprendidos entre
septiembre y noviembre). Aunque parece ser que contar con menor
presupuesto que Barcelona y con ms modestas previsiones de asistencia,
Monterrey gan rpidamente terreno frente a las otras dos candidaturas, la
ciudad japonesa de Fukuoka y la sudafricana de Durban.

Esta semana, las organizaciones que participaron en el dilogo "Derechos
culturales y desarrollo humano", del Forum, acordaron crear una alianza
global para defender los derechos culturales, sobre todo en los pases ms
desfavorecidos.

La decisin fue anunciada por el asesor especial de los debates y consultor
en polticas y proyectos culturales, Bob Palmer. Un total de 600 personas,
entre activistas de derechos humanos, funcionarios de organismos
internacionales, polticos, artistas e investigadores, han asistido a este
dilogo, del que tambin saldr CulturalRights.org, el primer portal
electrnico sobre derechos culturales.

El sitio fue presentado oficialmente en la sesin de clausura, se puede
consultar en tres idiomas y supone el primer paso para la fundacin del
Observatorio de Derechos Culturales que disea la Fundacin Interarts,
principal promotora del dilogo.

La nueva herramienta, que fomentar el intercambio de experiencias entre
expertos en derechos culturales, ayudar a incrementar el volumen de
informaciones comparadas que analizan la contribucin de la cultura al
desarrollo humano, frente a la proliferacin de estudios sobre el impacto
de la educacin o la salud.

Tanto la alianza como el portal, que ser su vehculo de comunicacin,
permitirn cohesionar un movimiento "muy fragmentado", a diferencia de las
plataformas de defensa del medio ambiente y de las pacifistas, segn ha
explicado Palmer. Ponentes de los cinco continentes han subrayado la
necesidad de que el desarrollo humano reconozca la importancia de la
cultura.



*** Inauguran la XXVII Feria Internacional del Libro del Uruguay

La XXVII Feria Internacional del Libro del Uruguay fue inaugurada este
viernes 27 de agosto en la capital del pas suramericano. En la actividad
participarn destacados autores de Argentina, Colombia y Brasil, entre
otros, as como varios locales.

En la apertura, a la que asistieron autoridades diplomticas de varios
pases, los organizadores informaron de la presencia de la escritora
colombiana Laura Restrepo y sus colegas argentinos Gustavo Roldn, Laura
Gutman, Horacio Gonzlez, Sergio Sinay, Pacho O'Donell y Jos Pablo
Feinmann. Las letras brasileas sern representadas por Mara Lizete dos
Santos, de la Universidad de Ro de Janeiro, y Anbal Braganca, de la
Universidad Fluminense, que darn dos conferencias.

En la feria, que se extender hasta el 12 de septiembre, Argentina, Brasil,
Paraguay, Venezuela, Rusia y Polonia estn representados con escaparates
oficiales para promocionar a sus escritores, destac el presidente de la
Cmara Uruguaya del Libro, Boris Faingola.

Adems de los talleres de lectura, charlas, conferencias y mesas redondas,
habr espectculos musicales y un encuentro nacional de libreros de todo el
pas. El sbado 11 se realizar la entrega de los premios Bartolom
Hidalgo, considerado el ms importante para los escritores uruguayos.

Durante la muestra se realizar un juego denominado "Rayuela", en el cual
los asistentes debern encontrar en los diferentes escaparates frases de la
obra del mismo nombre del escritor argentino Julio Cortzar, de cuyo
fallecimiento se cumplieron 20 aos en febrero pasado. El ganador de ese
juego recibir un premio de 170 dlares para comprar libros en la feria.



*** Inaugurado en Maracay el 29 Saln de Arte Aragua

El talento y la creacin de 61 artistas venezolanos provenientes de los
estados Anzotegui, Carabobo, Lara, Mrida, Nueva Esparta, Trujillo y
Zulia, as como de Caracas y del estado anfitrin, Aragua, se exhiben desde
el pasado sbado 28 de agosto, y hasta el 23 de octubre en el 29 Saln
Nacional de Arte Aragua.

Este encuentro artstico es considerado una referencia clave de las artes
visuales en Venezuela y se est desarrollando en el Museo de Arte
Contemporneo de Maracay Mario Abreu, Macma. La presidenta de la Fundacin
Macma, Gladys Pirela de Tern, inform que "a pesar de las dificultades
econmicas hemos mantenido el inters por seguir desarrollando este evento
artstico".

El jurado, compuesto por Antonieta Sosa, Luis ngel Duque, Gilberto
Bejarano, Aquiles Ortiz y Mauricio Navia, seleccion 61 obras de mediano y
gran formato -en su mayora pinturas- de un total de 400 recibidas. Para
esta ocasin se tomaron en cuenta las cualidades plsticas de las piezas
presentadas y se agruparon siguiendo elementos expresivos como la materia,
la forma y el trazo. Se prev que los jueces se renan el prximo 15 de
septiembre para tomar las decisiones a que haya lugar.

Para la seleccin de las obras, la directiva del Macma visit las
diferentes regiones del pas a fin de establecer contacto con las
instituciones culturales y sus artistas. No obstante, la representacin
est compuesta en su mayora por creadores caraqueos. El estado anfitrin
est representado por 8 obras, mientras que el resto del pas intervino de
la siguiente manera: 2 de Anzotegui, 3 de Carabobo, 33 del Distrito
Capital, 3 de Lara, 2 de Mrida, 2 de Nueva Esparta, 1 de Trujillo y 7 de
Zulia.

Segn los organizadores, los artistas participaron en el establecimiento de
las bases y hasta ofrecieron propuestas para la escogencia del jurado. "Eso
lo convierte en un evento abierto", asegur Pirela.

Los asistentes al acto inaugural presenciaron la obra Viaje blanco, rojo y
negro, del grupo Teatro del Encuentro, donde actan los jvenes Elivet
Henrquez y Hermes Yzaguirre, bajo la direccin de Jos Jess Gonzlez.
Tambin se present la obra El cabeza e'vidrio, iluminista, de los actores
Edgard Mata y Cherry Tortolero, de Mariara (Carabobo).

Este podra ser el ltimo Saln Aragua que se celebre en la sede actual del
Museo Mario Abreu. Hacia mediados de agosto podra estar inaugurada la
primera etapa de sus nuevas instalaciones, ubicadas en la antigua Ganadera
de Maracay. Se trata de una edificacin ubicada en un rea de 2 hectreas
en el sector Santa Rosa, construida durante el mandato de Juan Vicente
Gmez.

Gustavo Torres, arquitecto encargado de la obra, explic que se han
"rehabilitado" los espacios, preservando la estructura original para dar
cabida a este museo, el cual se perfila como uno de los ms grandes de
Venezuela, con un total de 17 salas de exhibicin, un auditorio, jardn
escultrico, tienda, caf, centro de informacin y hasta una estacin de
polica. El proyecto cuenta con el respaldo econmico de la Gobernacin de
Aragua y el Conac. En cuanto a su culminacin, Torres afirm: "Si contamos
con el dinero y no se presentan contratiempos podemos tener listo este
complejo cultural en un perodo de dos aos".



*** Falleci el pintor espaol Jos Puyet Padilla

El pintor espaol Jos Puyet Padilla falleci la madrugada del 28 de agosto
en Madrid, a los 82 aos, a consecuencia de un derrame cerebral.

Puyet Padilla era miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo,
de Mlaga, y haba hecho toda su carrera en Madrid, aunque su obra, cercana
al impresionismo, es conocida tambin internacionalmente, sobre todo en
Estados Unidos.

Nieto del famoso maestro Jos Padilla, uno de los grandes artistas
espaoles del siglo XIX, llevaba ya cinco aos sin pintar tras haberse
quedado ciego, pero hace apenas dos meses haba expuesto en su ciudad
natal.

"No nos lo esperbamos. Se haba recuperado muy bien de una reciente
operacin", declar la mujer del pintor, Asuncin, quien, no obstante,
aadi que su nimo se haba resentido bastante desde que perdi la visin.

Puyet Padilla expuso en numerosos pases, incluido Japn; tena obras en
diferentes museos e instituciones y vendi gran parte de sus cuadros en
Estados Unidos. El tenor espaol Plcido Domingo posee una importante
coleccin de sus trabajos.



*** Poesa de Ibsen y literatura juda actual por primera vez en espaol

Editorial Losada anunci a finales de la semana pasada que publicar, por
primera vez en espaol, la poesa completa del escritor noruego Henrik
Ibsen, apenas conocida en Espaa, y traducida por el escritor Jess Pardo.

Ibsen public 26 obras de teatro y un volumen de poemas. Su obra dramtica
es muy conocida, pero su poesa es desconocida en espaol. Ahora se
traducir por primera vez esta produccin que se dio a conocer en 1871.

En la poesa completa Ibsen expresa angustias similares a las que hay en
sus personajes dramticos por salir del estuche de la necesidad en el que
la naturaleza ha encerrado el deseo de ser humano, la misma aspiracin a
una existencia ms libre y ms feliz, una existencia ms libre y ms feliz,
una "aspiracin al sol", luminosa y clida.

Tambin por primera vez, Losada publicar obras de la narrativa y el ensayo
judos contemporneos, de autores residentes en Israel y otros en el
exilio: Aharon Appelfeld, Albert Cohen, Hans Jonas, Yehuda Elberg y David
Bankier.

Los Relatos completos de Franz Kafka estarn tambin entre las novedades, y
recogern en su primera parte lo que este escritor public en vida (apenas
la mitad de ellos), y en la segunda los relatos pstumos. Con Queso, de
Willem Elsschot, comenzar la incorporacin de la literatura de los Pases
Bajos, a la que tambin se dar continuidad y Venus rajada, de Georges
Didi-Huberman, es el ttulo que abrir la nueva coleccin de arte.
Igualmente, en la coleccin de libros de bolsillo "Clsicos de Losada" se
publicar Memorias del subsuelo, de Fedor Dostoievski, en una nueva
traduccin hecha directamente del ruso.



*** La Feria de Guadalajara invita a los nios mexicanos

FIL-Nios, la seccin de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara
(http://www.fil.com.mx) en la que, entre el 27 de noviembre y el 5 de
diciembre, podrn los ms pequeos disfrutar de talleres y espectculos,
est convocando al proceso de inscripcin de las escuelas que deseen
participar. Las inscripciones podrn formalizarse hasta el viernes 12 de
noviembre, y las escuelas que se inscriban podrn llevar a sus alumnos
entre el 29 de noviembre y el 3 de diciembre.

Concebidas especialmente para nios de tres a doce aos, las actividades
didcticas alrededor de la lectura se desarrollarn en un amplio pabelln
de 2.000 metros cuadrados, en donde estarn instalados los 17 talleres que
se ofrecern, as como la carpa de espectculos en donde los libros y la
imaginacin sern los actores principales.

Todas las actividades de FIL-Nios este ao se estructurarn alrededor del
tema del cuento. Se ha seleccionado el cuento "El cuadro ms bonito del
mundo", del autor espaol Miquel Obiols, como el hilo conductor de todas
las actividades y como el eje de la ambientacin que se realizar.

Las visitas escolares se realizarn en tres horarios: de 9 de la maana a
12 del medioda; de 12 del medioda a 2 de la tarde, y de 3 a 6 de la
tarde.

El costo de la inscripcin es de diez pesos por cada nio, lo que les
permitir participar en un taller, ver un espectculo y hacer un recorrido
por el rea de venta de libros que se instalar especialmente este ao, y
en la que doce editoriales ofrecern fondos infantiles a bajo precio en
stands diseados especialmente para los pequeos. Los maestros que
acompaen a los nios no pagan boleto, siempre y cuando no rebasen la
cantidad de dos por grupo.

Las escuelas y grupos que estn interesados en participar en FIL-Nios
deben comunicarse con Alejandra Bravo o Esperanza Golls -quienes
proporcionarn informacin detallada sobre el programa y los horarios de
participacin- al telfono 33 3 8100331, extensin 249, de 9 de la maana a
2 de la tarde y de 4 a 7 de la noche; si se prefiere hacer contacto por
correo electrnico, debern escribir a la direccin
infantil@fil.com.mx.



*** Reunida por vez primera toda la obra dramtica de Cortzar

En septiembre saldr a la venta en las libreras espaolas, bajo el sello
Crculo de Lectores/Galaxia Gutenberg, el volumen II de las Obras completas
de Julio Cortzar, en el que se ha logrado reunir por primera vez todas las
piezas teatrales escritas por el autor de Rayuela.

Como "escasa, aunque de enorme inters", calific el crtico argentino Sal
Yurkievich -coordinador de estas Obras completas que abarcarn en total
nueve volmenes- el conjunto de la obra dramtica de Cortzar.

El libro incluye tambin las primeras novelas de Buenos Aires, tres obras
nacidas antes de que el escritor argentino (Bruselas 1914-Pars 1984) se
fuera a vivir a la capital francesa: Divertimento (1949), El examen (1950)
y Los premios (1960), todas conectadas con el perodo del teatro, y cuyos
personajes mantienen actitudes envueltas en el hbitat bonaerense de
mediados de siglo, con sus sabores, sus mitos o su singular idioma, seala
Yurkivich.

El examen, la ms importante del volumen, segn este experto, alude al
perodo peronista y anuncia "extraordinariamente" la posterior Rayuela,
"con su misma tcnica, composicin de mosaico o visin caleidoscpica".
Colrica novela de rechazo del autoritarismo populista, en ella Cortzar
predice y augura, unos aos antes, lo que iba a ser el entierro de Eva
Pern, "con todo su culto necrfilo y expresionista", destac el crtico,
de aquellos momentos que impresionaron al escritor "ante la amenaza de
subversin generalizada, en un pas a la vez carnavelesco".

"El pavor y rechazo que provoc en Cortzar, en medio de la dinmica
creada, ver a las masas sudorosas avanzar por el elegante centro de Buenos
Aires, lo represent en esta novela de forma vvida y dinmica con
constantes cambios de estilo y forma, con mltiples saltos, todo mezclado
no slo de fantasa sino de humor y de ese juego que en l era siempre
nuclear", explic el crtico.

La dramaturgia de Cortzar comprende en total cinco piezas, tres de ellas
propiamente teatrales: Dos juegos de palabras I, Tiempo de barrilete y
Pieza en tres escenas II, as como Nada a Pehuaj, una experiencia teatral
del absurdo sealada como "kafkiana, divertida, gil y perturbadora", en
torno a una prohibicin, y que se estren con xito en Pars el ao pasado;
y, finalmente, Los reyes, poema dramtico sobre el Minotauro, el primer
intento teatral que Cortzar escribi febrilmente en pocas horas de una
jornada de 1947, y Adis, Robinson, dilogo radiofnico donde las
ambientaciones escnicas estn suplantadas por ambientaciones sonoras.

Construido en cinco escenas, Los reyes gira sobre dos espacios: el
laberinto donde est encerrado el Minotauro y el palacio de Cnossos, donde
viven el rey Minos y su hija Ariana, "libertad/crcel, rey/prisionero,
vida/muerte se intercambian y se invierten de la misma manera que Cortzar
intercambia la naturaleza inmutable del mito clsico", comenta de esta
pieza Steven Bodly, profesor de la Universidad de Cambridge y autor del
prlogo.

Cortzar escribe a su amigo Sergio Sergi una carta sobre sus alusiones a la
condicin humana contempornea en esta obra donde se pregunta por qu Teseo
-ley y orden-, mataba a los monstruos; "porque monstruo es aquel que escapa
a la codificacin, es lo libre, el individuo puro, sin especie", le dice, y
"por eso el Minotauro representa al poeta", anarquista espiritual, es
decir, a l mismo.

Yurkievich afirma que Cortzar "fue el verdadero hombre de letras, formado
prematuramente -cuenta con un libro de sonetos clsicos que escribi con 13
aos-, que aspiraba a cambiarnos la vida. De ah la importancia de su
literatura. Cargada de problemtica actual, la obra de Cortzar con los
conflictos que l mismo padeci, su opcin de vida, adquiere hoy la mayor
vigencia en el mundo tecnolgico y avasallador para evitar ser arrastrados
por la sociedad masiva".

"l quiso prestigiar lo nimio y lo magno en lo humano, formar nuestra
sensibilidad y prestar atencin al acto ms banal para que el simple hecho
de girar el picaporte de una puerta no fuera automatizado y cobrara valor",
subray, afirmando que por todo ello nadie puede hoy ignorar su obra
"estremecedora", su afn por "abrir las mentes, por movilizar la lengua", o
"su percepcin acerca de la realidad, ininteligible, condicionados como
estamos por prejuicios y fijaciones".

"Cortzar quera sacarnos de nuestras casillas para hacernos recuperar el
espritu y poner en movimiento todas las facultades humanas", agreg
Yurkievich, que agradece la deuda que "la calidad, rigor y fidelidad" de
esta edicin mantiene con Aurora Bernrdez, primera esposa del escritor, y
con el editor Nicanor Vlez.



*** FCE celebra sus 70 aos

Cerca de 92 millones de ejemplares publicados, ms de 9.000 ttulos y 79
colecciones son el balance del Fondo de Cultura Econmica (FCE,
http://www.fce.com.mx), editorial estatal mexicana que se prepara para
celebrar su 70 aniversario con, entre otras actividades, la publicacin de
una serie conmemorativa de 70 ttulos representativos de su vasta
produccin, una coleccin coordinada por Mart Soler y compuesta por
ediciones nicas que no sern reimpresas.

A partir de septiembre y a lo largo del ao irn apareciendo los ttulos.
Los primeros cinco sern Extremos de Amrica, de Daniel Coso Villegas; La
clase poltica, de Gaetano Mosca; Teora de los sentimientos morales, de
Adam Smith; Ideologa y utopa, de Karl Mannheim, y Visin de Anhuac, de
Alfonso Reyes. Despus se tiene planeado publicar El laberinto de la
soledad y anexos, de Octavio Paz, y Estudios mexicanos, de Pedro Henrquez
Urea, entre otros.

Fundado en 1934, el FCE es dirigido desde 2002 por Consuelo Sizar, y en
toda su trayectoria ha producido cerca de 92 millones de ejemplares, ms de
9.000 ttulos y 79 colecciones, adems de una produccin anual de decenas
de libros del catlogo general y obras para nios y jvenes.

Segn Sizar, el xito de las operaciones de 2003 fue tan extraordinario
que los ingresos propios de FCE (191.400 millones de pesos mexicanos)
superaron el ltimo presupuesto asignado por el gobierno federal (143-900
millones).

La funcionaria enumer adems las actividades que dejarn testimonio de
este aniversario: la creacin de una moneda conmemorativa en oro y plata,
la emisin de un billete de lotera para un sorteo este 3 de septiembre y
la cancelacin de un sello postal. Tambin, el 21 de septiembre se har la
premiacin del VIII Concurso Leamos la Ciencia para Todos, cuyos trabajos
recibidos este ao llegaron a ser ms de 60.000 procedentes de todo Mxico.

Finalmente, Sizar desvel proyectos para despus de la celebracin del 70
aniversario, como la inauguracin de un Centro Cultural en una de las zonas
ms concurridas de Bogot, Colombia, y la remodelacin en Ciudad de Mxico,
a cargo de Teodoro Gonzlez de Len, del antiguo cine Bella poca, que con
un costo de 40 millones de pesos ser convertido en el Centro Cultural
Rosario Castellanos, con servicio de librera, proyeccin cinematogrfica y
rea infantil. Se espera que parte de esos trabajos estn listos en
noviembre para poder iniciar actividades a ms tardar en febrero de 2005.

El FCE, destac la funcionaria, "tiene nmeros sanos. Y estoy convencida de
que el Estado debe seguir invirtiendo en instituciones culturales y stas
tienen que trabajar con enorme claridad y eficacia".

De igual manera, se festejar el 50 aniversario de La Gaceta y se editar
un ejemplar especial de la revista El Trimestre Econmico, que tambin
cumple 70 aos. Y, a partir del 6 de septiembre, funcionar la librera
virtual del FCE (http://www.fondodeculturaeconomica.com), donde se podr
consultar el catlogo y adquirir libros.



*** Tercer volumen de las Obras completas de Dal incluye textos inditos

En septiembre circular, bajo el sello de Editorial Destino, del Grupo
Planeta, el tercer volumen de las Obras completas de Salvador Dal, que
recoger la poesa, la prosa, el teatro y el cine, con algunos textos
inditos.

En este volumen se incluyen poemas, proyectos cinematogrficos, escnicos y
escritos en prosa inditos hasta el momento. Con este libro, Destino rinde
homenaje al genio de Cadaqus. Se trata de uno de los ocho volmenes que
compilarn la obra completa del artista.

Entre las novedades destacan cuatro poemas inditos, entre ellos el
titulado "Me como a Gala", que completa el trptico en honor a su musa que
Dal inici con "La mujer visible" y "El amor y la memoria". Dentro del
apartado de narrativa, entre los ocho textos incluidos, se encuentran cinco
que se publican por primera vez ("Relato", la versin ntegra de "Viva el
surrealismo!", "Teresa y el hombre tronco", "Prlogo" y "El loco de
Ordis").

Mencin aparte merecen las creaciones de Dal para la gran pantalla: la
mujer surrealista que compuso para los hermanos Marx en 1937 y el guin de
Moontide, escrito en 1941 al amparo de Fritz Lang, que haban permanecido
inditos hasta ahora. En cuanto a la labor escnica del artista, el volumen
recupera la triloga de ballet Bacanal-Laberinto-Sacrificio y su personal
versin de Las nubes, de Aristfanes.

El tercer volumen de estas Obras completas apuesta por el Dal ms
desconocido para reivindicar sus facetas de escritor y cineasta. El autor
del prlogo y las notas, Agustn Snchez Vidal, explica ampliamente la
importancia de incluir inditos en un proyecto que rene la actividad
creadora de un genio universal.



*** Lecturas, performances y conferencias en homenaje a Gallegos

En el marco de la celebracin de los 30 aos de la creacin del Celarg, los
120 aos del nacimiento de don Rmulo Gallegos y los 40 aos de la creacin
del Premio Internacional de Novela que lleva el nombre del ilustre
escritor, y bajo el ttulo "Gallegos en escena", este jueves 2 de
septiembre arranca en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) un ciclo de lecturas
dramatizadas y performances que abordan la obra del escritor desde la
perspectiva de nuevos lenguajes e interpretaciones contemporneas, y que se
realizarn, con entrada gratuita, cada jueves y viernes de septiembre y
octubre a las 7:30 de la noche.

Paralelamente, el 1 de septiembre se inicia la serie de conferencias
"Gallegos mltiple", que permitir comprender mejor al autor y su entorno,
mediante el anlisis de su polifactica vida y obra como escritor,
poltico, educador y cineasta.

El ciclo de lecturas dramatizadas y performances, que se desarrollar bajo
la coordinacin del director teatral Daniel Uribe, se extender hasta el 21
de octubre en la Casa de Rmulo Gallegos, ubicada en la avenida Luis Roche
de Altamira, en la capital venezolana.

En el caso de las lecturas, ocho jvenes directores que han venido
afianzndose en el medio teatral venezolano, se aproximaron a textos,
algunos de ellos desconocidos para muchos, mediante una investigacin,
ubicacin y revisin de sus guiones para cine y teatro que les ha permitido
remontarse casi a los orgenes literarios del autor de Doa Brbara, ya que
la mayora de estos textos fueron escritos entre 1902 y 1913. Los
performances han sido preparados por cinco creadores de distintos campos y
tomarn a partir del 3 de octubre todos los espacios del Celarg,
estacionamiento incluido, para incorporar al pblico a propuestas nada
convencionales.

La primera lectura del ciclo, La doncella -un drama en el que destacan la
dimensin social del personaje y los elementos de poder en el conflicto
social-, ser representada por dos elencos distintos, el 2 y el 16 de
septiembre, dirigidos por Citlali Godoy y Jos Rafael Briceo. Se trata de
un guin cinematogrfico sobre Juana de Arco, un tema completamente extrao
a la obra galleguiana, y que el autor escribiera por encargo en 1948.

Godoy -quien tambin acta- dirigir a la primera actriz Aura Rivas, junto
a Salomn Adames, Alfonso Rivas, Armando Volcanes, Salvador Prez Castro,
Martn Camacho, Denise Formoso, Jos Gregorio Becerra y Cayamal Martnez,
en una pieza coreogrfica de danza contempornea ambientada en los aos 70
y apoyada en elementos del cine. La coordinacin musical est a cargo de
Gilberto Mrquez y Kreilis Garca, la asistencia de produccin de Jos
Gregorio Becerra y la asistencia tcnica de Sain-ma Da.

La versin de Briceo respeta el dinamismo del guin y su carcter
fragmentario. El joven director opina que Gallegos se aprecia en este
trabajo como "un autor sumamente responsable con el hecho de contar una
historia que ha sido contada muchas veces y en la cual, ms que demostrar,
muestra las cosas con palabras. Es un texto con una gran profundidad
psicolgica, pero que permite cualquier lectura que se quiera hacer". La
produccin artstica estuvo a cargo de Tetelo Fernndez y la direccin
general de Virginia Aponte.

Le sigue El milagro del ao (1913), que ser representada el 9 de
septiembre y el 7 de octubre por dos elencos dirigidos por Jos Toms
Angola y Dairo Pieres. Este cuento, que el autor de Cantaclaro escribi
primero como obra de teatro, transcurre en un pueblo de pescadores cuyos
habitantes esperan ao a ao un milagro que su patrona les cumple puntual

Angola, quien dice que "Gallegos como dramaturgo era muy buen narrador",
apela en su representacin a una recreacin del mundo radial de los aos
50, en la que son las voces y entonaciones, as como el juego de efectos
sonoros, los que construyen la historia. Su elenco lo integran Ignacio
Serrano, Jos Manuel Vieira, Linsabel Noguera, Jos Antonio de Crdova,
Lilo Schmid, Luis Carreo, Mibelis Acevedo, Neo Rodrguez y Gabriel
Caldern.

Pieres, por su parte, enfatiza el aspecto mgico-religioso del texto y el
manejo del antihroe. El director trabaj con Johana Gonzlez, Adriana
Devia, Milfred Miralles, Yehilyn Rodrguez, Kellyns Herrera, Oriana Orozco,
Rosa Mirabal, Alexander Rivera, Daro Soto, Csar Betancourt y Carlos
Chacn, todos alumnos suyos del Instituto Universitario de Estudios
Teatrales (Iudet), en un dilogo en el que las voces son los personajes,
como un concierto de cmara en el que los actores fungen de instrumentos.

Posteriormente, en sendas presentaciones el 23 de septiembre y el 14 de
octubre, la cineasta Carmen La Roche y el director teatral Luis Alberto
Rosas llevarn a escena Los dolos o los predestinados, la primera obra de
teatro escrita por Gallegos, fechada entre 1902 y 1910. Es una pieza que
plantea la imagen de los dolos dentro de la sociedad y el reclamo de las
masas, personificado en la figura del fracasado estudiante de un seminario
que regresa a su pueblo sin la ansiada sotana.

La Roche, quien se apoya en el tema recurrente del bien y el mal y en el
planteamiento galleguiano de la moral y la tica, presentar un espectculo
en el que los actores se integrarn con cuatro monitores con escenas de la
contemporaneidad venezolana, a fin de destacar la vigencia del texto de
Gallegos. Su elenco lo integran Gabriel Blanco, Josu Gil, Daniel Jimnez,
Luke Grande, Dairo Pieres, Miguel Gutirrez, Relvin Surez, Esther La
Roche, Lina Spinetti y Mara Teresa Rodrguez.

El otro director, Luis Alberto Rosas, ya ha llevado a escena a Gallegos en
diversas oportunidades en los espacios del Celarg. Afirma haber entrevisto
a un Gallegos "ms narrativo que teatral". Su elenco est compuesto por
Francis Romero, Mayra Africano, Jos Tepedino, Rodolfo Drago, Adela Romero,
Gustavo Garca, Denis Ayala y l mismo.

El 30 de septiembre y el 21 de octubre ser representada la lectura de El
motor con dos elencos dirigidos por Consuelo Trum e Ignacio Mrquez. Esta
es la nica obra teatral de Rmulo Gallegos que lleg a escenificarse
estando vivo el autor, y narra la historia de un hombre que se empea en la
construccin de un avin pero, ante la ausencia de un motor en el pueblo, y
de otros elementos tecnolgicos, canaliza sus esperanzas a travs de su
posibilidad de soar.

Para Trum, la pieza retrata el atraso de 40 aos en que est sumida la
Venezuela de esa poca, a travs del sueo de volar en el que desgrana sus
das un personaje que, al concluir la obra, demuestra que aunque miles han
intentado cambiar el mundo, solamente han llegado a tocar al que est a su
lado. La joven directora estar al frente de Richard Hernndez, Carlos
Aponte, Jojhan Zambrano, Jos Antonio Barrios, John Moroney, Lenni Mrquez,
Esperanza Rodrguez, Claudia Aponte, Roberta Zanchi y Tibisay Martnez, con
musicalizacin de Julia Carolina Ojeda e iluminacin de Manuel Finol.

Mrquez, en su visin de la obra, har nfasis en la clsica dualidad
galleguiana entre la civilizacin y la barbarie, y plantear el uso del
espacio como elemento escnico para invitar al espectador a penetrar en el
"laberinto" de la historia en una relacin de intimidad con los actores,
que en este caso sern Anabel Llorca, Lorena Gonzlez, Mariele Araujo,
Ignacio Barreto, Augusto Marcano, Dixon Dacosta, Arnaldo Mendoza y el mismo
Mrquez. El vestuario es de Mariele Araujo y la msica de Ignacio Barreto.

En relacin a los performances, que conjugan diversas artes en arriesgadas
proposiciones, todos se desarrollarn en el hall del Celarg. El primero, el
3 de septiembre, ser la pieza Blanco y negro, una adaptacin del bailarn,
coregrafo y msico Javier Trujillo, director de la Compaa de Danza
Flamenca, acompaado por la actriz Denitze Lecaros. Haciendo uso del baile
para representar en dos calles la mezcla de razas y el poder de las clases
sociales, este trabajo se inspira en la novela Pobre negro.

El viernes 10, Nuria Martn y Stalina Svieykowsky, de la Escuela Armando
Revern, representarn Percusias y argucias, una original visin de Doa
Brbara en la que podr verse a Marisela recorrer las calles de Altamira,
desde la controversial Plaza Francia hasta el Caf Celarg -en la Casa de
RG, dos cuadras hacia el norte-, donde se enfrentar a doa Brbara, la
devoradora de hombres.

El 17, Alfredo Caldera, diseador de iluminacin, msico y director teatral
y ganador del premio al Mejor Performance en el I Festival Nacional Juvenil
de Teatro y Danza, presenta Mano Carlos, un trabajo inspirado en el cuento
"La rebelin", cuyo tema es la migracin del campo a la ciudad. Caldera
presentar su propuesta en un recorrido desde el hall del Celarg hasta el
estacionamiento, con un elenco integrado por Denitze Lecaros, Vantroy
Snchez, Toms Ayala, Edwin Portes, Carolina Gentile y Mari Alejandra
Prato, con los msicos Iigo Salas (guitarra) y Maite Gudez (teclado).

El 24, el actor y fotgrafo Csar Rojas Mario traer al presente el relato
"La hora menguada", de 1919, donde una mujer simula un embarazo para
justificar el nacimiento del hijo que su hermana tendr de una relacin
adltera con su esposo. En el performance de Rojas Mario, el hijo de ambas
hermanas, Gustavo Adolfo, es un perdedor, un trabajador despedido de un
cibercaf -el performance se desarrollar en el Infocentro del Celarg- que
el da de su cumpleaos intenta enviar por Internet un mensaje a sus
madres, pero un apagn se lo impide.

Para cerrar, el 1 de octubre, el artista y comunicador Pedro Lpez,
presidente del Centro de Arte y Comunicacin Turagua, presentar su
propuesta Giros, donde intenta establecer un dilogo entre el campo y la
ciudad mediante un canal de energa entre cielo y tierra, apelando al baile
del sebucn, una expresin popular de races indgenas, replanteado de una
forma contempornea.

Las conferencias del ciclo "Gallegos mltiple" sern dictadas todos los
mircoles hasta el 8 de diciembre, a las 6 de la tarde, en la Sala de
Lectura de la Biblioteca Isaac J. Pardo, con la participacin de
reconocidos investigadores e intelectuales venezolanos. La primera
conferencia ser dictada el mircoles 1 de septiembre por Orlando
Rodrguez, de la Escuela Superior de Artes Escnicas Juana Sujo y la
Universidad Central de Venezuela (UCV), y versar sobre la obra dramtica
de Gallegos. Una semana despus le sigue la especialista Dora Dvila, del
Celarg y la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab), con su charla "Los
smbolos del respeto. Rmulo Gallegos y sus condecoraciones". Luego, el 15,
Raquel Rivas, de la Universidad Simn Bolvar (USB), dictar su conferencia
"Itinerario de la razn populista: Venezuela 1920-1940".

El 22 de septiembre, Domingo Irwin, de la Universidad Pedaggica
Experimental Libertador (Upel), quien disertar sobre el golpe de Estado
propinado contra el gobierno de Rmulo Gallegos en 1948. Le seguir, el 29,
el doctor Simn Alberto Consalvi, miembro de nmero de la Academia Nacional
de la Historia, quien hablar sobre el pensamiento poltico de Gallegos.
Luego, el 6 de octubre, Jos Miguel Acosta, de la UCV, dictar su
conferencia "Rmulo Gallegos y Estudios vila".

El 13 de octubre, el acadmico Rafael Fernndez Heres, de la Academia
Nacional de la Historia, hablar de las ideas educativas de Gallegos, y le
seguirn Carlos Pachecos (USB) y Mirla Alcibades (Celarg), el 20 y el 27,
con sus conferencias "Antes, entonces y ahora. Rmulo Gallegos como
significante esttico y poltico en la cultura venezolana" y "La produccin
intelectual de Gallegos como respuesta crtica al centenario de la
Independencia", respectivamente.

"El Cuaderno guayans: la escritura como resto, Canaima de Rmulo
Gallegos", ser la conferencia que el 3 de noviembre dictar Rafael
Castillo Zapata (UCV-Celarg). Ser seguido el 10 de noviembre por Carolina
Guerrero (UCV-Celarg), quien describir cmo el positivismo deja ver su
impronta en El ltimo Solar, y una semana ms tarde por Florance Montero
(UCV) con su charla "El pensamiento de Rmulo Gallegos en La Alborada".

El 24 de noviembre le toca el turno a Gregorio Valera-Villegas
(USB-Celarg), con su conferencia "Cmo se forma, cmo se narra el extrao?
La identidad narrativa en Reinaldo Solar de Gallegos". El 1 de diciembre,
Enrique Nbrega, de la UCV y el Museo de Ciencias, disertar sobre el
desarrollo poltico durante el gobierno de Gallegos y finalmente, el 8 de
diciembre, Roberto Hernndez Montoya, presidente del Celarg, dictar su
conferencia "El Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos".



*** Lanzan coleccin de autores gallegos que escribieron en castellano

Este 12 de septiembre empezar a circular el primer nmero de la Biblioteca
Gallega de Autores en Castellano, una coleccin editada por el diario La
Voz de Galicia (http://www.lavozdegalicia.es) en la que se incluirn
cuarenta escritores de esa regin de Espaa que, por razones histricas,
escribieron o escriben en castellano.

Murgua, Rosala y Otero Pedrayo son algunos de los autores bsicamente
comprometidos con el idioma gallego que, sin embargo, dieron grandes obras
a la literatura en castellano. Igualmente, la coleccin incluir autores
como Valle-Incln, Fernndez-Flrez, Camilo Jos Cela y Torrente Ballester,
que optaron por el espaol para la mayor parte de sus creaciones.

La Biblioteca Gallega de Autores en Castellano rene por primera vez a
cuarenta autores con una influencia trascendental en la historia de la
literatura espaola a los que une su lugar de origen. Una produccin que
abarca desde la novela, el cuento y el teatro hasta la poesa y el ensayo,
pasando por libros imprescindibles de la gastronoma.

En algn caso el ttulo seleccionado no es el ms conocido del autor, por
existir una edicin reciente del mismo o porque hay tantas que es fcil de
encontrar, dndose adems la circunstancia de poder disponer de otros
textos de pareja calidad y menos populares. Es el caso de Fernndez-Flrez,
de quien se incluye Volvoreta y no el ms conocido El bosque animado.

Adems, esta iniciativa ofrecer a sus lectores un recorrido histrico por
la creacin de los autores gallegos en castellano que parte de Los hidalgos
de Monforte, de Benito Vicetto (1851), para llegar a nuestros das con
autores como Julin Ros, Ramn Pernas, Javier Alfaya, Csar Antonio
Molina, Lola Beccara, Blanca Riestra y Lusa Castro, pasando por grandes
clsicos como Emilia Pardo Bazn, Manuel Murgua, lvaro Cunqueiro, Dieste,
Camba y otros.

Tambin abundan los autores que fueron popularizados por la pequea
pantalla o por el cine, como Torrente Ballester en el caso de su Crnica
del rey pasmado, Martnez Barbeito con El bosque de Ancines, de
Fernndez-Flrez con Volvoreta o de Prez Lugn con La casa de la Troya.

Por gneros, la narrativa es la gran protagonista de la coleccin, pero
tambin hay textos fundamentales y muy difciles de encontrar como el
Ensayo histrico sobre la cultura gallega de Otero Pedrayo; el teatro de
Lauro Olmo y de Horacio Ruiz de la Fuente; un libro de cocina trascendental
como La cocina prctica de Picadillo, o la poesa de un clsico
contemporneo como Jos ngel Valente junto a la de Pimentel o Lorenzo
Varela.

La lista de autores hasta completar los cuarenta todava contempla otras
muchas grandes firmas, como Julio Camba con La casa de Lculo; Jos Mara
Castroviejo y El plido visitante; Eugenio Fernndez Granell con Isla cofre
mtico; Elena Quiroga y Viento del norte; Cristina Snchez Andrade con
Bueyes y rosas dorman; Lola Beccara con La debutante; Susana Fortes y su
Querido Corto Malts; Salvador de Madariaga con Sanco Panco; Daniel Sueiro
y su Los conspiradores; Ramn Pernas y Paso a dos; o Marta Rivera de la
Cruz representada por su novela Que veinte aos no es nada.



*** Donni de Mirande no ir al Congreso de la Lengua Espaola

Definitivamente, este 25 de agosto se conoci que la reconocida lingista
argentina Nlida Donni de Mirande no participar en el III Congreso
Internacional de la Lengua Espaola, a celebrarse en Rosario, Argentina, en
noviembre prximo, tras una espinosa controversia que enfrent al gobierno
argentino con la Real Academia Espaola (RAE).

La lingista, objetada por su desempeo poltico-acadmico en la
Universidad Nacional de Rosario (UNR) durante la dictadura militar, envi
su renuncia al director de la RAE, Vctor Garca de la Concha; al director
del Instituto Cervantes, Csar Antonio Molina -coorganizadores del
congreso-, y al presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis
Barcia, secretario ejecutivo del III Congreso.

Con palabras precisas, la lingista -que particip en los congresos
anteriores de Zacatecas y Valladolid- expres que su renuncia responde a
"la campaa de discriminacin poltica e ideolgica" y "la censura a la que
he sido sometida en los ltimos meses, sin drseme el mnimo derecho formal
a defenderme". Subray que se aleja para "evitar la continuacin de una
polmica que ha alcanzado una repercusin escandalosa dentro y fuera de la
Argentina, adems de preservar mi dignidad personal e intelectual".

La investigadora dijo: "Slo en Rosario sufro esta discriminacin, no en el
resto del pas ni en el exterior, ya que mi trayectoria personal, acadmica
y cientfica ha sido absolutamente honorable, como mis colegas han
reconocido".

A mediados de agosto, la Secretara Ejecutiva del Congreso haba
reincorporado a Donni de Mirande como participante. Pero la Comisin
Ejecutiva, presidida por la subsecretaria de Cultura, Magdalena Faillace
(en ausencia de Barcia), comunic en una carta a Garca de la Concha la
decisin oficial de reconocer slo la lista de participantes presentada el
12 de julio en la Casa de Gobierno, en la que no figuraba la lingista,
tras un acuerdo ad hoc alcanzado entre el director de la RAE y la
subsecretaria Faillace para facilitar la presentacin del congreso.

Faillace neg que hubiera discriminacin de tipo poltico en la exclusin
de la lingista Donni de Mirande. "Soy licenciada en Letras, pero nunca me
enter de la existencia de Donni de Mirande hasta que recibimos las
impugnaciones de la intendencia de Rosario y de la Universidad Nacional de
Rosario", seal, agregando estar "entristecida porque a travs de la
Comisin Ejecutiva propusimos que se invitara a No Jitrik, director de
literatura hispanoamericana de la Facultad de Filosofa y Letras, uno de
los acadmicos de mayor prestigio del pas. l es el verdadero excluido de
este congreso".

El 17 de febrero pasado, la subsecretaria de Cultura recibi una carta del
decano de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de
Rosario, Daro Maiorana, en la que enumeraba los cargos que Donni de
Mirande haba ocupado durante las sucesivas dictaduras militares y en la
que adverta el malestar que ocasionara su participacin en el Congreso de
la Lengua dentro del mbito acadmico rosarino. Adems, el intendente de
Rosario, Roberto Miguel Lifschitz, el rector de la UNR, Ricardo Surez, y
los prestigiosos lingistas Nicols Rosa y Nora Mugica -quienes deban
compartir la mesa con la objetada profesora- enviaron notas en las que
rechazaban la incorporacin de Donni de Mirande.

En 1966, Argentina sufre un golpe de estado tras el cual se destituye al
presidente Arturo Illia y se procura el ascenso al poder del general Juan
Carlos Ongana. Las universidades argentinas, que condenan el golpe, son
intervenidas, con violenta participacin de la polica, la noche del 29 de
julio, en lo que se conoce como "la Noche de los Bastones Largos", y
durante la cual las fuerzas del orden literalmente apalearon a estudiantes
y docentes. Poco despus, el 7 de septiembre de 1966, Nlida Donni de
Mirande inicia su vertiginoso ascenso en el mundo universitario.

Mientras cientos de profesores, en octubre de ese ao, presentaban
masivamente sus renuncias, Donni de Mirande escalaba posiciones: en octubre
ya haba conquistado el status de titular de ctedra y un mes despus
acceda a la direccin del Instituto de Investigaciones Lingsticas. En
1968 fue nombrada directora de la carrera de Letras y en 1972 fue decana
interina de la facultad durante nueve meses, hasta que fue removida por las
autoridades democrticas que llegaron de la mano del presidente Hctor
Cmpora.

Pero cuatro aos ms tarde, con el golpe de marzo de 1976, Donni de Mirande
regres: primero como directora de la Escuela de Letras y luego del
Departamento de Lingstica y Lenguas Clsicas, cargo que ocup hasta que
renunci en octubre de 1983. El decano de la Facultad de Humanidades y
Artes de la UNR, Daro Maiorana, record, en reiteradas oportunidades, que
al menos 82 personas vinculadas con esta facultad desaparecieron durante la
ltima dictadura.

En una carta de opinin publicada el 23 de agosto en un diario rosarino, la
lingista rechaz imputaciones del decano de la Facultad de Humanidades de
Rosario, Daniel Maiorana, que le adjudican haber ocupado cargos polticos
durante gobiernos militares. "Siempre fui independiente en mi pensamiento y
no es verdad que haya ocupado puestos polticos durante mi trayectoria
universitaria", dijo la investigadora en su carta.

Tambin renunci al congreso el historiador Armando Alonso Pieiro, molesto
por la falta de informacin sobre su intervencin, tras "haber efectuado
repetidas llamadas sin respuesta" a Faillace, segn expres en su renuncia.

Donni de Mirande se defiende en declaraciones ofrecidas este 26 de agosto,
por correo electrnico, a la periodista Silvina Friera, del diario
argentino Pgina/12. "Toda esta situacin, adems de lamentable y
bochornosa, no tiene proporcin con el acto del que se trataba, es decir,
una exposicin de unos minutos en un congreso internacional que no organiz
ni el gobierno nacional ni la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario".

La lingista subraya que los cargos universitarios que desempe fueron,
"no slo en los gobiernos de facto sino tambin en los constitucionales -ya
que tengo ms de 30 aos de trabajo en la universidad, aparte de los 20
ltimos aos fuera de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario-,
fueron acadmicos, no polticos, salvo que se piense que la actividad
universitaria debe ser siempre poltica e ideolgica y no como muchos
pensamos eminentemente educativa, cientfica y cultural, al servicio de la
comunidad".

Donni de Mirande concluye sus declaraciones as: "Si se me discrimina por
haber trabajado durante gobiernos militares en esa etapa desgraciada de la
Argentina, le recuerdo que millones de argentinos hicieron lo mismo dentro
y fuera de las universidades nacionales y, aun ms, muchos panelistas
argentinos del Congreso tienen una trayectoria similar a la ma por
cuestin cronolgica, sin que en sus respectivos sitios de trabajo, otras
universidades nacionales, se los haya discriminado por tal motivo. No es
paradjico? Nadie es profeta en su tierra, pero aqu la exageracin es
grotesca".



*** Evento fotogrfico en Chile involucrar ms de cien exposiciones

El 10 de noviembre partir oficialmente Fotoamrica 2004, un gran evento
que ya involucra a ms de un centenar de exposiciones fotogrficas,
nacionales e internacionales, y actividades afines en museos, galeras de
arte, parques y otros sitios pblicos de Santiago y regiones. La
iniciativa, indita en Chile, se desarrolla bajo diversos nombres en otros
pases: Mirafoto (Per), Mes de la Luz (Argentina), Fotoespaa (Espaa),
Fotoseptiembre (Mxico) y Parisphoto (Francia).

A cargo del megaproyecto estn Vernica Besnier y Cristina Alemparte,
quienes han visto crecer la iniciativa hasta llegar a constituirse en el
evento fotogrfico ms ambicioso de la historia de Chile. Las actividades
tendrn lugar en Santiago, Valparaso, Antofagasta, Rancagua, Valdivia,
Concepcin, Talca, Temuco, Ancud y Via del Mar hasta el 20 de diciembre.

"Entre las muestras de mayor realce estn las de Henri Cartier-Bresson en
el Museo de Bellas Artes, con 155 fotografas; Cuerpos pintados, de Roberto
Edwards, en la Plaza de la Constitucin, con 120 fotografas, y la
tradicional muestra de la World Press Photo, en la Corporacin Cultural de
Las Condes", seala Vernica Besnier.

La exposicin de Cartier-Bresson, fallecido recientemente, se presentar
entre el 15 de noviembre y fines de enero en la Sala Matta del Museo de
Bellas Artes, con una curatora realizada especialmente por el editor
Robert Delpire, quien adapt para Chile la muestra gigante presentada en
Berln el mes pasado y que contena 350 fotografas.

Adems de los museos ms importantes del pas, al evento se han agregado
ms de veinte galeras de arte, universidades y centros culturales en un
circuito que movilizar, segn las estimaciones, a ms de 600 mil personas
en 40 das.

"Se expondrn y comercializarn fotografas en todos los lugares
imaginables, incluyendo baos pblicos, ascensores de Valparaso,
discotecas, urgencias de la Posta Central, Hospital Salvador, Santiago
Centro y en una gran cantidad establecimientos universitarios. La idea es
sensibilizar y abrir la mayor cantidad de puertas en pro del arte
fotogrfico", dice Cristina Alemparte.

"Durante esos 40 das, las principales libreras del pas harn un esfuerzo
por promover este tipo de libros con precios especiales y organizar
talleres y mesas redondas. A este movimiento tambin se ha plegado la
Asociacin de Decoradores de Chile, que incluir a la fotografa como un
elemento de decoracin artstica en casas y sitios de trabajo", seala
Vernica Besnier.

Y, segn explica Cristina Alemparte, el 27 de noviembre en el Parque
Forestal se realizar la actividad Fotolibre, que invita a la ciudadana a
mostrar sus trabajos: "No son los profesionales, sino las personas comunes
y corrientes que aman este arte, quienes colgarn sus fotografas con
ganchos para la ropa en una exhibicin pblica y gratuita". Al final del
da, un jurado profesional elegir las mejores imgenes y entregar
diversos premios y reconocimientos.

Conjuntamente con las actividades ya planificadas, la organizacin de
Fotoamrica 2004 imprimir una gua con ms de 150 pginas en la que
estarn presentes todas las exposiciones, una resea de las mismas,
horarios de visita y algunos trabajos que se incluyen en cada muestra.
Adems, la gua-catlogo incorporar mapas de Santiago con los lugares
geogrficos de las exposiciones y las estaciones del Metro que se
encuentren ms prximas a cada exhibicin.



*** Realizarn en Nicaragua Festival de Poesa

El I Festival Internacional de Poesa de Granada, Nicaragua 2005, dedicado
al poeta de este pas Joaqun Pasos (1914-1947), se celebrar del 3 al 6 de
febrero prximo, segn confirm el comit organizador la semana pasada.

En el evento, que se realizar en la ciudad de Granada, a 45 kilmetros al
sur de la capital, Managua, participarn jvenes poetas junto a reconocidos
escritores nicaragenses y bardos de destacada trayectoria internacional.
Granada celebra este ao el 480 aniversario de su fundacin (1524) por el
conquistador espaol Francisco Hernndez de Crdoba.

Segn trascendi, habr lecturas y recitales de poesa, talleres
literarios, mesas redondas y paneles, mientras una de las sedes ser la
Casa de los Tres Mundos, una bella mansin de estilo colonial.

Uno de los objetivos es establecer anualmente un Festival de Poesa en la
tambin conocida como la Gran Sultana, al que asistan intelectuales de esta
nacin centroamericana y el extranjero para contribuir a hacer de la
mencionada ciudad un destino turstico y cultural.

De manera complementaria se desarrollar una programacin
artstico-cultural con conciertos y exposiciones de artes plsticas.



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

Chicos y Escritores
http://www.chicosyescritores.org

Tener hijos y tener Internet no es, definitivamente, una buena dupla. No es
slo que la proliferacin de sitios con material poco recomendable se una a
la perfidia con que generalmente son orientados los canales de encuentro
que brinda la red, que ponen en vilo el alma de ms de un padre cuando sabe
que sus hijos estn conectndose lejos del control familiar. Es, adems,
que los pocos sitios que se pueden encontrar en nuestro idioma para el
disfrute o la educacin de nuestros hijos son en su mayora portales de
compaas interesadas -canales de televisin, jugueteras...- o simplemente
son hechos por adultos que no parecen comprender bien la psicologa de los
nios.

De todos estos problemas carece el sitio Chicos y Escritores, una especie
de parque temtico sobre literatura que, a no ser porque sabemos que no es
as, hace pensar que ha sido construido por nios: el lenguaje, las
ilustraciones, el diseo y las actividades planteadas actan como
verdaderos motores para poner a funcionar la creatividad de los pequeos y,
lo ms importante, con literatura.

El sitio ofrece en primer lugar un espacio para que los nios enven sus
historias, llamado "Tu texto para la red". Los pequeos escritores que
quieran que otras personas lean sus relatos deben antes registrarse, luego
de lo cual se encontrarn con un formulario en el que se les piden algunos
datos bsicos y se les ofrece la opcin de enviar el relato directamente
desde una caja de texto o mediante archivo adjunto. Adems, pueden leer en
la misma seccin los relatos enviados por otros nios; a nuestros lectores
adultos les recomendamos paseen su mirada por all, pues hallarn gratas
sorpresas. Quizs los ms pequeos necesitarn ayuda de sus padres en este
y otros apartados del sitio, aunque se sabe que hoy en da muchos de ellos
dominan la tecnologa mejor que sus padres.

Adems de fomentar con ello el inters por escribir, el apartado siguiente
se ocupa del inters por la lectura. Como cuando salen de un cine con ganas
de comentar la pelcula, en "Leer y compartir" los nios pueden dejar
comentarios sobre los libros que han ledo. Una rpida revisin a este
apartado permite entrever los gustos de los nios contemporneos: historias
que parezcan reales pero que no dejen de aportarle magia a la realidad.
Aparte del ubicuo Harry Potter, hallamos muchos comentarios sobre textos
que, sin dejar de ser escritos para nios, se sumergen en el gnero
policial o en el de terror.

La siguiente seccin, "Trabajando con...", involucra a escritores adultos
con sus pares infantiles. Esta parte del proyecto es especialmente
interesante porque pocas veces, admitmoslo, son atendidas las necesidades
creativas de los pequeos en el mundo de los adultos. Aqu los nios
sugieren ideas, de t a t, a los adultos, y stos van construyendo la
historia de acuerdo a las propuestas recibidas. Algunos nios con
habilidades para el dibujo se animan y hasta ilustran las historias. Hasta
ahora han trabajado en esto el mexicano Francisco Hinojosa, la argentina
Graciela Montes y el colombiano -y letraliano por dems- Triunfo
Arciniegas, quien, dicho sea de paso, es el amigo entusiasta que nos
condujo a estos parajes.

Para los ms inquietos han sido creadas las dos ltimas secciones. En la de
concursos, los nios han jugado con adivinanzas, mentirotototas, recetas
imaginarias y la creacin de un relato a partir de una frase inicial. Los
ganadores reciben diversos premios y su participacin queda reflejada en el
sitio. En "El lugar secreto", cada lunes se publica un desafo para que los
nios elaboren sus propios juegos de palabras.

Una "Carta a los adultos" brinda algunas precisiones sobre el origen y la
orientacin del sitio. Desarrollado por el Fondo de Cultura Econmica y la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico sobre una idea original de Emilia
Ferreiro -quien participa en la coordinacin general-, Chicos y Escritores
est pensado para nios de 4 a 12 aos. A los adultos se les pide
simplemente que lean los textos de los nios, prestando especial atencin a
la manera como ellos enfrentan y dan respuesta a problemas de muy variada
naturaleza.

Se les anima igualmente a respetar la originalidad de los relatos escritos
por los nios, ya que los profesionales que trabajan en el sitio harn las
correcciones a que haya lugar, aunque la tendencia es a dejar que la
imaginacin del nio sea la medida del texto. A los padres de nios muy
pequeos, que an no saben leer ni escribir, se les pide que participen a
ttulo de secretarios, descifrando para ellos las mltiples vas de
participacin que ofrece el sitio.

Chicos y Escritores burla eficientemente la inclinacin de ciertos adultos
a imponerle a sus hijos el inters por la literatura. Sus propulsores
saben, pues salta a la vista que llevan aos trabajando en esto, que la
literatura es en muchos aspectos algo que debe ser disfrutado, y no puede
disfrutarse algo que es impuesto. Por ello se plantean, adems de la simple
remisin de textos para recibir comentarios de otros pequeos autores,
actividades en las que los nios, quizs sin saberlo, potencian por s
mismos ese inters, al establecer relaciones ldicas con las palabras.

Una ltima palabra: olvdese por un momento de que es un adulto y lea lo
que los nios estn diciendo en este sitio. Le garantizamos una experiencia
renovadora.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Ernesto Sbato: un pacto para vivir porque el tiempo no para ==========
=== Amalia Gieschen =======================================================

      (Nota de la autora: el presente artculo intenta reflejar el
      sentimiento de la mayora de los jvenes que acompaan al Ernesto
      Sbato cotidiano y, bajo ningn punto de vista, una opinin poltica
      de la autora sobre el desempeo del Ernesto Sbato intelectual en el
      seno de la destrozada sociedad argentina).

                                                            "Ernesto Sbato
                                         Quiso ser enterrado en esta tierra
                                          Con una sola palabra en su tumba:
                                                                  PAZ" (1).

Ese abismo de paz

emplazado entre la vida y la muerte, abismo misterioso que seduce y que
-aunque desespera- es necesario aguardar sin premuras, al ritmo del reloj
nuestro de cada da. Mientras unos se ocupan en vivir, otros buscan
anticiparse a ese instante que nunca jams se podr recordar, porque luego
de ocurrido le contina la muerte, es decir, el olvido infinito. Quiz por
eso, esta maana Anita se levant angustiada. Frases como "todos somos
cadveres momentneamente en vida" coqueteaban con ella este da mortuorio
y desheredado. As es como, abstrada por el ngel del Abismo, mont su
bicicleta a fin de arrostrar al autor de esos anagramas: el ex cientfico,
el pensador, escritor y pintor, Ernesto Sbato.



Fue inconsciente y soberbia

al convencerse de que alguien internacional recibira a una veinteaera
insignificante slo por haber consumado el sacrificio de viajar durante dos
horas desde la Cancha de River hasta su casa en Santos Lugares a pedal,
atravesando tenebrosos caminos de tierra, peligrosos descampados, fbricas
abandonadas, mercadillos de pulga ilegales, atiborrados por hierros
corrodos, intiles, retorcidos como fantasmas. Sin embargo, haba de
verdad algo meritorio en ese recorrido: advertir el preludio de lo que
vendra. Porque no todo era terrible en el sendero de la peregrina.
"Boliches con mostrador de estao", vecinas cotilleando rato largo en las
esquinas, frutas abandonadas a su suerte, flores del jardn / dos por un
peso, evidenciaron que hay un cara y ceca conviviendo en la misma realidad.



Santos Lugares la recibi vestida de pueblo

y estacin de trenes. Estacin olvidada, un cementerio plagado de vagones y
gras como cientos de brazos, rendidos bajo la tierra o alzados al cielo
gris de los fantasmas. Santos Lugares es la periferia en la que Ernesto
Sbato eligi proyectar su imagen marginal (2) hacia Buenos Aires y el
resto del mundo, hace cincuenta y ocho aos.

Antes de iniciar all su vida literaria, Sbato haba perpetrado un
itinerario en busca de cierta paz contrapuesta a las inmensas
conglomeraciones humanas. Ya se sabe que su infancia haba transcurrido en
Rojas, que haba estudiado en La Plata, que recibido de cientfico haba
vivido sobre la calle Tagle, a metros del Automvil Club Argentino. Que
harto de la megalpolis, el escritor Enrique Wernicke lo haba conectado
con el cineasta Federico Valle, quien le alquil una tapera sin ventanas ni
agua corriente en sierras cercanas a Carlos Paz.

All escribi Uno y el Universo (1945), un libro de ensayos que actu como
bisagra entre la ciencia y la literatura. Pero era una vida muy dura. "Nos
tenamos que calentar con el mismo sol de noche con el que nos
alumbrbamos, y a eso de las siete nos metamos en la cama, de puro fro
que haca", relat (3).

Era necesario volver a Buenos Aires. Valle le alquil su casona de Santos
Lugares, un barrio que se alej de la capital portea para terminar
acercndose a los parajes de la infancia, pese a que la realidad indique
que Santos Lugares dista slo dos kilmetros de Villa Devoto.



Se ha dicho que Anita haba arribado a la estacin,

pero no que ignoraba cmo seguir. Pregunta a una seora que baldea la
vereda. Un hombre que porta anteojos como los de Luis Barrionuevo irrumpe.
"A Sbato ac no lo queremos!", espeta como varios parroquianos
trabajadores desocupados aorantes de Pern y Evita. Espetan porque
reprueban las teoras expuestas en El otro rostro del peronismo (1956) o
porque invocan al escritor como un violento jugador de ftbol, que pegaba
patadas enfurecido si perda algn partido. "Era muy malo, rompa la
pelota!", denuncia el vecino. Sbato ha reconocido que se gan el alias de
rompecanillas (4) en el equipo de la Universidad de la Plata, donde curs
su doctorado en ciencias fsico-matemticas a fines de los aos treinta.
Otros construyen referencias afables; son aquellos llevados por el azar
hacia un Ernesto Sbato cotidiano, que hace cola en el correo o que pasea
al perro; la esperanza de un dios al alcance de todos. Pero tambin hay
gente que olvida, y nace el mito.

-Don Ernesto hace aos que no vive ac, se fue a la capital -despista la
seora que baldeaba su vereda.

Despus de la muerte de su mujer, Matilde Kusminsky-Richter (1998), este
hombre se ha quedado solo. Desbarrancado, porque no hay quien frene el
desmedro de maas y desmemorias. Desde hace cuatro aos que no se lo ve
salir de su casa. Sus cuidadoras hacen lo imposible por no exponer su fiel
salud nonagenaria a los depredadores, y lo consiguen con admirable esmero.
No quieren que tome fro. Mantienen al mito vivo.



Seis cipreses centenarios,

ojivales, custodian y oscurecen la casa. Anita presiona el timbre y espera.
Emergen Roque, el perro, y una mujer sonriente. "Sbato tuvo una mala
noche, pesadillas", advierte mientras se aproxima pisando las baldosas del
patio, ese damero gigante, blanco y negro como el que tapiza el bar donde
Jorge Luis Borges y Ernesto Sbato jugaron a la reconciliacin, a ser
trebejos retocados con el mismo color. Anita no puede creer estar
penetrando en la casa, ni sabe cules son las razones. Escucha a Betty, la
mujer sonriente, relatar sus inicios como matrona de los Sbato. "Hace ms
de veinte aos, cubra a Gladys cuando ella vacacionaba; termin
quedndome". Son fragmentos de frases. "Cuesta reconocer en el Sbato
sencillo al escritor imbricado. Pero uno es el otro". La casa se acerca a
Anita, las paredes descascaradas, desnudndose, regresando al polvo de
ladrillo como Ernesto al polvo de la tierra. All est su biblioteca,
rozagante de Borges, Di Benedettos, Kordons, coronada por un Soldi, un
Berni, un Castagnino, un Guayasamn, su casa natal, un retrato de Jorge -el
hijo- dibujado por Silvina Ocampo con notable sensibilidad. Y en un rincn,
amparados por el ngel, los libros franceses de Matilde, mujer "especial,
que siempre ha estado presente, aparte, misteriosa, como mi gatita Michina
ahora mismo tirada a los pies de la fogata, sola y con nosotros" (5), segn
las definiciones de S. en alguna reunin. Sube Anita la escalera. La puerta
del cuarto de Matilde enfrenta un cuadro que resguarda un programa musical
dedicado a ella por Chango Estrella. Pensar que detrs de esa puertita
impenetrable estuvo postrada tantos aos, detrs esa puertita ensombrecida
por otra que triplica sus dimensiones. Ahora el descenso, la cocina, el
comedor adornado con las pinturas de su nieta Marina, el samovar ruso y las
ediciones de Sur, ahora Anita atravesando el umbral del estudio, sumndose
al crculo de los queridos y remotos muchachos que estn sentados alrededor
de Ernesto Sbato.



Qu se puede sentir en un momento como ste?

Felicidad? Nervios? Humildad? Y por qu tena que saber Anita que hace
dcadas que don Ernesto toma el t con jvenes desconocidos? Ernesto cuenta
92 aos. Enfundado en jeans gastados, camisa rosa, suter bord (regalo de
Diego Curatella) y Hush Pupies que se repetirn en las visitas siguientes.
Al sonrer, su cabeza ladeada; al escuchar a Joan Baez gemir junto a la
Negra Sosa, ojos emocionados. Y al reflexionar, cejas prensadas y
contemplacin de las profundidades del ombligo. La Gran Vena por la que
fluyen pensamientos se dilata como un trueno a la derecha de su frente.
Pero no estalla. Sbato est callado, acompaado por sus testigos. Los
pajaritos cantan ("hablan"). Anita balea al silencio: "Aunque usted no lo
sepa, siempre lo he querido". Sbato llora y del llanto engendra a su
madre. "Mam me sobreprotega, pero yo la necesitaba para vivir". Ernesto
Sbato es, como Salvador Dal o Vincent Van Gogh, el nombre de su hermano
muerto. "Eso me marc profundamente, yo era el muerto o era yo?". Quiz el
muerto se encarnaba en l durante sus noches de nio sonmbulo, que al
caminar sobre un charco soaba pisar vboras. "Pap tena un molino
harinero, era un buen hombre, pero estaba demasiado lejos". Lejos es una
figura sentimental. S. era el penltimo de once hermanos, todos varones.
"Mam haba buscado una mujer, pero yo le sal bien hombre", remarca
pcaro. Otro hermano se fug con un circo que pas por Rojas. "Es pena que
ya no se vean ms circos, eso es smbolo de una sociedad indiferente a los
columpios del azar". Quiz haya escrito novelas para regresar al nio que
en sus noches sonmbulas encarnaba al hermano, el muerto. Lo cierto es que
intent abstraerse de las pesadillas con el mundo luminoso, perfecto,
racional, de los tericos comunistas y las ciencias ("los cientficos no
saben nada de la realidad") escudndose en seudnimos como Ugarteche o
Ferri. Aun as -contra su voluntad-, las fuerzas soterradas del hermano
haban trazado su destino. Ya en esa novela inconclusa escrita en Pars, La
fuente muda, de la cual un fragmento fue publicado por Sur y que no
conocimos completa porque a Ernesto se le ocurri quemarla, deca, en esa
obra descansan los grmenes de las tres novelas posteriores. El mito de
Moro y Desdmona aparece en La fuente... y sera la red en la que Juan
Pablo Castel y Mara Iribarne haran sus piruetas de amor-traicin sin
caerse. La madre real de Ernesto se corporiza en la madre de Carlos, alter
ego; la madre real se convierte en la madre de todo hombre, hermana a los
desconocidos, de manera que es nombrada en el clamor de un moribundo que,
en definitiva, es clamor de vida, es resistencia a la muerte, es Ernesto
Sbato.



Su viejo ovejero alemn, que est olfateando vidamente las facturas,

carga el segundo nombre de su amo, Roque. Su dueo (Ernesto) se llama Roque
en homenaje a Roque Sanz Pea, el presidente que promulg el voto secreto
y obligatorio. Ergo, el perro lleva el nombre del presidente. "Roque es tan
bueno", se complace momentneamente. "Esa gente que dice: qu animal! es
bastarda; debera gritar: qu ser humano!". Los chicos lo dejan hablar,
estn esperando alguna frase reveladora. Finalmente, Sbato concede: "El
perro es bueno, fiel, los seres humanos somos todo lo contrario". La casa
est a dos cuadras de la estacin, no obstante, ni el ruido ferroviario se
escucha cuando los jvenes deciden callar. "Si vivo ac, adems del
silencio, es porque la gente es muy afectuosa, me quiere mucho".

-Y usted quiere a la gente, no? -pregunta Anita.

-Yo la acepto, la respeto.



El hombre ms malo del mundo,

es el seudnimo que la prensa popular le endilg a Aleister Crowley,
escritor britnico que ritualizaba brujeras. Si bien Sbato no es el
satnico Crowley, varios estudios descubren en sus obras cierta magia
apocalptica, que l mismo parece sustentar luego de haber prologado a
Ludovica Squirru o epilogado a Vctor Sueiro, luego de haber ledo libros
sobre ocultismo que aun hoy duermen en su biblioteca, luego de haber
titulado "El alquimista" a un cuadro, o de haber escrito sus novelas
tejidas por fuerzas misteriosas que encuentran en las casualidades,
causalidades que intentan explicar lo inexplicable. Naci en un infausto 24
de junio, da de aquelarre. En el primer ejemplar de la enciclopedia
Mitomagia, que dirigi en 1969 y const de ocho fascculos, anticipa el que
ser leit motif de su por entonces prxima novela (6): el significado de
Abaddn. Significado esotrico y apocalptico, reconozcamos, "ngel del
exterminio", que hizo de las suyas en la vida de Sbato, sin lograr
exterminarlo jams, aunque tantas veces lo tentara con el suicidio. Da y
lugar precisos mediante, no son pocos los proyectos de autodestruccin
pergeados junto a sus amigos, de los franceses y de los otros. Colegas
como el pintor canario Oscar Domnguez se cortaban las venas. S. sobreviva
a los intentos. La seduccin del suicidio, desde la necesidad de fugarse
del destino correspondiente al hermano fallecido que termin siendo el
suyo. Pero suicidndose se habra hallado absolutamente slo con su alma,
atribulado en el limbo. Aunque la aclamaba, le escapaba a la muerte.
Abaddn suele atribuirse en Sbato pequeas travesuras cotidianas. Erguido,
levanta su diestra solemne. Los pajaritos dejan de cantar. "Un misterioso
acontecimiento" se produce en estos momentos, "anochece y todo es
diferente". Ernesto alza enhiesta la diestra con una medialuna tibia ante
los ojos desesperados de Roque, su perro fiel, que gime y gime de ansiedad
nunca saciada. Los remotos muchachos se inquietan ante semejante crueldad.
Sbato, por fin, cede ante el llanto bestial y Gladys retira a Roque de la
presencia de su amo. Anochece. Sbato confiesa que todas las medialunas han
sido envenenadas por l. Anochece. Los pajaritos han dejado de cantar
porque los corre la noche, porque "perciben la carga negativa de la
oscuridad". La estatua de Ceres, la original, la que le cost adquirir
cuando la municipalidad decidi reemplazarla por otra, mira desde el patio
a travs de la ventana. La mirada se dirige a quien hizo que Martn y
Alejandra, los protagonistas de Sobre hroes y tumbas (1961), se
encontraran por primera vez frente a Ceres. Esos dos seres no necesitaban
citarse para encontrarse. Lo mismo que los protagonistas de Rayuela (1963),
la gran novela armable de amor de Julio Cortzar, quien senta que la noche
era el umbral que los artistas atravesaban para penetrar el mundo onrico y
renombrar las cosas que en la oscuridad son otras diferentes a las de la
vida cotidiana diurna. La Maga y Oliveira andaban sin buscarse, pero
sabiendo que andaban para encontrarse. Torvo, Sbato desecha coincidencias.
"Yo era aptico con Cortzar, no me llevaba mal, pero estbamos
distanciados por cuestiones polticas y dismiles concepciones sobre la
revolucin, sobre todo".



"Aqu, sin ir ms lejos, en Buenos Aires, jvenes que se pretenden
revolucionarios (que al menos se pretendan en ese momento: es probable que
ya tengan buenos empleos y se hayan casado honorablemente) reciban con
alborozo el proyecto de una novela que podra leerse de adelante para atrs
o de atrs para adelante. Hablan de las masas y de las villas miseria,
pero, como aquellos marqueses, son podridos y decadentes exquisitos" (7).



Artur Lindqvist, secretario de la Academia Sueca,

en una entrevista publicada en el madrileo Diario 16, luego de justificar
el hecho de que Jorge Luis Borges no haya sido galardonado con el Premio
Nobel, explicaba que a Sbato le fue negado el reconocimiento "porque su
obra es escasa" (sic). Al hablar al respecto ante la prensa, Ernesto ms
que defenderse a s mismo, lo adarg a Borges. l ha sido un admirador del
autor de El Aleph desde joven: "los que llegamos despus (de Borges) le
debemos mucho, sobre todo en lo que a lenguaje se refiere (...). Cuando yo
era estudiante lo segua con fervor, as como por diferentes motivos
admiraba a Roberto Arlt. Y ya de grande pens que un escritor argentino
ideal deba ser la sntesis de esos extremos" (8). Deca esto mucho antes
de que llegara a la sntesis una vez transcurrida la ltima dictadura,
mucho antes de que las digresiones u omisiones polticas los separaran
definitivamente. Claro que mantuvo una admiracin intelectual que lo llev
-antes del divorcio- a aceptar la conciliacin de un Orlando Barone de 35
aos, quien los reuni en bares como el Plaza Dorrego, citaciones de las
que surgi el libro Dilogos Borges-Sbato (1976). Ernesto anotaba las
ideas de Borges in situ. La ltima vez que se veran, relata Barone, sera
en el Cementerio de la Recoleta con motivo del sepelio de la madre de
Borges. "Pero yo cort con l, despus de la dictadura, nunca ms", le dice
S. a la preguntona de Anita rebanando el aire con las manos. De todas
maneras, es innegable que lo quiso desde que lo conoci va Adolfo Bioy
Casares, y emociona cuando imposta la voz, lo imita, "caramba, caramba", y
le sale muy bien. A raz de un accidente que casi le cost la vida (1938),
los problemas congnitos de la vista se acentuaron y Borges adquiri
progresivamente la ceguera que lo dobleg pese a las cirugas para
evitarla, muchas solventadas annima y econmicamente por la anfitriona de
estos escritores y directora de Sur, Victoria Ocampo. Borges, al quedar
ciego, sigui escribiendo. Sbato, al correr el riesgo de perder la vista,
decidi abandonar la literatura y liberar sus sueos a travs de la pintura
(1979-1984). "Mi oculista me advirti que deba elegir entre seguir
escribiendo o la ceguera. Le pregunt entonces si poda pintar. Me dijo que
s. Me puse contento porque desde chico quera dedicarme a la pintura",
cont a Clarn. Sus gruesos anteojos enmarcan unos pequeos ojos
atormentados por su existencia. Cualquiera pensara que alguien que calza
esos abotellados cristales es incapaz de leer sin ellos. Pero vean que
cuando Anita le tiende El tnel para se lo autografe, un Ernesto carente
de lentes interpreta claramente el primer y el ltimo captulo, lectura
entusiasta en matices, con el libro pegado a las narices y los ojos
exudantes de lgrimas. Ana se apena de que su memoria humana sea la nica
que pueda atestiguar cada imagen y cada sonido de la lectura de este libro
que naci del dolor.



Luego del t, Ernesto invita a los remotos muchachos

a pasar al atelier, otrora "el cuarto de Jorge", fallecido en un accidente
automovilstico (1995). "Paradjicamente, la muerte de mi hijo me llev a
una necesidad visceral del sentido de la vida absoluta" (9) -Anita recuerda
palabras ledas en los diarios. "Hay das en que me invade la tristeza de
morir y, como si pudiera ser la muerte engaada, me atrinchero en mi
estudio y me pongo a pintar con frenes, confiado en que ella no me
arrebatar la vida mientras haya una obra sin terminar entre mis manos"
(10). La muerte y las pesadillas, por sinestesia, transformadas en Virgina
Woolf, Jean-Paul Sartre y Vincent Van Gogh infernales. La parca y l,
protagonistas andrginos de pinturas sabatianas, timadoras surrealistas. Un
cuadro fue comprado por Amalia Lacroze de Fortabat por -sostiene- cien mil
dlares, capital que la multimillonaria se habra arrepentido de
desembolsar. "A Amalita la quiero mucho, somos grandes amigos", se resiste,
finalmente agrega: "la actitud mercantilista es una porquera, esperan a
que muera para que algo valga ms; lo que ignoran es que vivir mucho ms,
tanto como mi abuelo de 104 aos".

Su atelier huele a seres entraables que ya no estn. Debajo, en el stano,
el piano que tocaba Jorge. All vivi Federico Valle. Arriba, arrinconada,
una Singer con esta inscripcin: "La mquina de mam. Cuntas lgrimas,
cuntos recuerdos, cunto amor!". Hay una calavera de su poca platense.
Sbato se espeja: "ese soy yo". Un remoto muchacho se arremanga frente al
cuadro de Franz Kafka dejando a la intemperie un tatuaje que copia a esa
pintura. Por su parte, Anita descubre un Informe sobre Palomas y -sobre el
atril- un leo hmedo, diferente de los anteriores, nocturnos, ste es
-segn uno de los jvenes- "abstraccionista cromtico" y -completa Sbato-
significa la muerte, de los objetos.

Anita sigue husmeando, exhuma de una caja fotos de quienes ya no existen,
las ojea y las extiende hacia los dems. Entre ellas, una del pianista
chileno Claudio Arrau, acostado en un silln, fingiendo leer. "Yo tuve una
relacin muy estrecha con la msica. Fue un impacto fuerte y lamentable la
muerte de Astor Piazzolla, inesperada, l era grande y lo que pensbamos
hacer tambin era grande, me refiero al Sobre hroes y tumbas meldico, que
qued incompleto. Qu vachach", dice. "Qu vachach", repite Discepoln,
repite tango, repite la muerte en el barro, la resistencia a morir, repite
el dolor por la muerte de los otros. "A Pedro Henrquez Urea lo conoc
como profesor de castellano en el secundario del Colegio Nacional y se fue
de este mundo viajando en tren para dar clases". Henrquez Urea introdujo
el primer texto literario de Sbato en el universo Victoria Ocampo; se
trataba de un anlisis que Ernesto le haca a La invencin de Morel, de
Bioy Casares. "Urea era un hombre loable, humilde, cabal, familiero, es
una perdida irreparable; le debo mucho de mi carrera a l".



Anochece la noche y los trasnocha

a todos. Es hora de bostezos, de regresar a la "ciudad monstruosa y
despersonalizada" a travs del tnel atemporal del tren que los espera en
el cementerio de vagones y caleras. Sbato posa y firma los libros, ya sin
leerlos, con los ojos vueltos hacia adentro.

"Me alegra tanto divertirme con ustedes, con tanto cario", dice. "Los
jvenes me hacen feliz, me salvan de la angustia", se conmueve y sonre.
Anita lo abraza con paroxismo ("gracias, gordita bonita"). Si ha
comprendido qu significa "todos somos cadveres momentneamente en vida"
es porque vive la frase en carne propia. Algo de s ha muerto para ella,
porque se ha trasvasado hacia Sbato. A cambio, Anita recibe la angustia,
como respuesta necesaria. (La angustia referida por S., angustia por das
alargados y deformados como tenebrosos espritus sobre las paredes del
tiempo. Sbato pronuncia el silencio y al pronunciarlo, encarna el pacto
implcito de este da particular, desheredado de otros das en los que
reinaba el dios Infancia. Sbato es un adulto y los adultos, fantasmas de
ese dios Infancia muerto. Ernesto huye a la condicin de fantasma acordando
un contrato con los remotos muchachos que an poseen una infancia,
agonizante, pero todava infancia. Un convenio a presentirse. Un pacto para
poder vivir, mientras su tiempo no se detenga.)



Ahora estos jvenes, que

-para acceder a la casa- fueron citados previamente, desandan el camino sin
ser los mismos, recogidos en una comn intimidad, recorren un pasillo en
cuyas paredes cuelgan fotos de personajes que actuaron en la novela de la
vida del escritor: de sus padres inmigrantes, de Jorge, y de Elvira, hija
de un amigo y asistente desde hace 23 aos. Llegan a la puerta con el
llanto de la muerte en el cogote. Saben que estn escindindose, cada vez
ms remotos. Anita se ha quedado en Sbato, devenida en un personaje, en
tiniebla, en recuerdo, o en la nada. Salen al jardn pero Sbato no los
sigue porque, advierte Betty, hace fro. Entonces, Sbato, desde la cocina,
pide que no lo dejen solo, que la muerte no lo deje solo:

-Ya que vinieron hasta ac, los espero en mi entierro.



Sbato es uno de esos hombres minsculos

que desatan grandes pasiones, pasiones que devienen en tragedias, tragedias
que transforman al hombre minsculo en maysculo.

Un hroe de nuestro tiempo.

Era -es- Hctor Ynover, el librero ms famoso de la Argentina, quien
subraya que Jorge Luis Borges fue ciego por fuera pero que vea por dentro
las enigmticas tinieblas humanas. Esta temtica ha invadido a Sbato desde
siempre, desde sus obsesiones ms onricas que ni l ha descifrado todava,
obsesiones que se encarnaban en Allende, su personaje de El tnel (1948),
insuflaban su cenit en el Informe sobre ciegos (1961) y repuntaban en sus
pinturas manchadas por el horror de la noche. Anita descubri que Sbato
intentaba atravesarse hasta alcanzar esas tinieblas mediante el recuerdo,
las pesadillas, las bromas, la evasin del tiempo y el encuentro con los
jvenes, todo esto -al fin y al cabo- para escaparle no a la muerte, sino a
la ineludible soledad de la muerte (11), para rehuirle a la seduccin de
ese abismo en que no cabe la palabra instante, para alejar unos aos ms
ese vaco de eternidad, de paz, de esencia, en el que las manecillas del
tiempo deciden detenerse, justo ah, entre la vida y la muerte.



Notas

 1. Ernesto Sbato, Abaddn El Exterminador, Buenos Aires, La Nacin, 1991,
    pg. 428.

 2. Autocalificado de Outsider. Orlando Barone, La importancia de llamarse
    Sbato, Revista Argentime, ao II, nmero 11.

 3. Por qu vivo aqu, testimonio recogido en www.santoslugares.com.

 4. Verona, Eduardo: "A quin no le hubiera gustado hacer aquel golazo de
    Maradona?", revista El Grfico, N 4.087 (3 de febrero de 1998), pgs.
    36-42; citado en El Pasajero, ao 3, nmero 19, pg. 14.

 5. Conversacin con la autora.

 6. Anticipa (en una carta) a la revista Gente (la carta) a su querido y
    remoto muchacho. Califica en ambas a Schumann de desdichado y
    maravilloso, y expone los casos Sainte-Beuve vs.
    Stendhal/Balzac/Schumann. Ver De Sbato, Revista Gente, N 100, ao 2
    (22 de junio de 1967), pg. 49.

 7. Ernesto Sbato, Abaddn El Exterminador, Buenos Aires, La Nacin, 1991,
    pg. 116.

 8. Sbato sobre Borges, Revista Gente, N 106, ao 3 (3 agosto de 1967),
    pg. 11. En este artculo, adems, dice: "Luego nos separ esta ardua
    realidad de la Patria, que ha separado a tantos argentinos. No s si l
    ha sentido este alejamiento. Yo s, mucho".

 9. Un pesimista que llega a la esperanza despus del dolor, Clarn,
    Informacin general (20 de diciembre de 1998), pgs. 58-59.

10. Sbato: "No soy un viejo gag", Crnica (26 de junio de 2000), pg. 22.

11. Sobre hroes y tumbas: "...sus ojos estaban vueltos hacia adentro, como
    cuando se piensa en cosas pasadas y se trata de reconstruir oscuros
    recuerdos (...) a sus pies el abismo negro, una fuerza irresistible lo
    empuj de pronto a saltar hacia el otro lado (...) como si se sintiese
    impulsado a saltar a travs de un oscuro abismo hacia el otro lado de
    su existencia....".

Advertencia: Anita es un personaje de ficcin. Cualquier parecido del
relato con la realidad es pura coincidencia. Agradecimientos: En primera
instancia, al clido Diego Curatella y a las deferentes Betty y Gladys. En
otra, al poeta Ariel Fleischer, a Martina Marengo, Alejandro Marzioni,
Gustavo Salvini, Nahuel y Fabio, sin cuya colaboracin Anita hubiese vivido
un encuentro diferente.

** Amalia Gieschen
   agieschen@datafull.com
   Periodista y poeta argentina (Buenos Aires, 1982). Colabora en la
   redaccin de diversas revistas culturales de su pas y del extranjero,
   as como en la produccin de algunas emisoras argentinas de radio y en
   la traduccin de libros del ingls al espaol. Su primer libro, Deciles
   de amor para el mesonero del pueblo, ser editado en Espaa por El
   Taller del Poeta (http://www.tallerdelpoeta.com), editorial dirigida por
   Fernando Luis Prez Poza.



=== Jean-Paul Sartre      Hctor Mioln ===================================

Sartre, ese filsofo de la tica incuestionable, para este 21 de junio
habra cumplido noventa y nueve aos, pero la muerte, esa enemiga y amante
de la vida de los filsofos y los poetas, le venci en su querido Pars,
mas no la poltica y las prebendas del sistema.

La figura de Sartre crece ms aun. Alguien desde la derecha intelectual,
Bernard-Henry Lvy, dijo que el siglo pasado francs fue del filsofo. Yo
digo que todos los siglos sern de Sartre, por la sencilla razn de que
ste, al igual que los grandes filsofos, se eternizar, tanto como Platn,
Aristteles, Nietzsche, Heidegger, Lukcs, Benjamn y otras especies raras
que pare la humanidad cada cierto tiempo; especies estas que se distinguen
como moscas entre leche de las dems.

A Sartre, y siento que tengo que contarlo, lo conoc por referencia
automtica y grfica, repito, lo conoc en reportajes de la revista
Vanidades, all por los finales de los sesenta. Esta revista la lea en
casa de una ta situada en la capital. En ese mismo espacio fue que le por
primera vez a otros filsofos como Julin Maras y Ortega y Gasset, en los
peridicos Listn Diario y El Caribe.

Confieso que Sartre primero me conquist como intelectual ticamente
hablando por su conducta superadora de E. Zola; porque su inteligencia
preclara la puso al servicio de todos los indefensos del mundo y tuvo el
coraje de rechazar el premio Nobel all por los sesenta, especficamente en
el 1964.

Era, en lo filosfico, avanzado, y su evolucin al marxismo, entiendo, se
qued en el camino, pero en lo poltico fue ms o igual que cualquier
marxista, tan revolucionario.

Admiro de Sartre su hondura y compromiso intelectual, tambin sus anlisis
filosficos, aunque no comparta sus puntos de vista existencialistas, que
lo ubican dentro de cierto eclecticismo, pero reconozco que l cre su
propia filosofa dentro de esta corriente dominada ideolgicamente por la
fenomenologa y el idealismo reaccionarios.

Su literatura est y estuvo baada por ese humanismo existencialista, el
cual lo diferenciaban del existencialismo anterior a l, de Kiekergaard y
Heidegger y otros enredados en el reaccionario postmodernismo de hoy, lacra
ideolgica que pretende sustituir la filosofa progresista de Sartre y los
marxistas.

El vulgo de hoy goza con el captulo sartreano de lo ertico y su relacin
amorosa con Simone de Beauvoir, quiere ser reduccionista y evade hincarle
el diente a la filosofa que ste construy. Porque Sartre no se qued en
la simplicidad de historizar la filosofa, la teoriz, la exprimi, la hizo
imaginacin y su ontologa, aunque no estoy de acuerdo en todo con ella no
se qued en la simple interpretacin del lenguaje y el ser. No le busc
simple metaforizacin a las palabras filosficas y literarias; en pocas
palabras, no contrabande con ellas como hacen ciertos hermeneutas de hoy.

El concepto sartreano de filsofo se ve en su obra Crtica de la razn
dialctica, donde le dio un duro manotazo a los seudofilsofos de ayer y de
hoy, los cuales entonces no pasaban de ser simples filsofos de academia.
Veamos lo que dijo Sartre:

"No es conveniente llamar filsofos a los hombres de cultura que siguen a
los grandes desarrollos y que tratan de arreglar los sistemas o de
conquistar con los nuevos mtodos territorios an mal conocidos, estos
hombres son los que dan funciones prcticas a la teora y se sirven de ella
como si fuera una herramienta para construir o destruir: explotan la
propiedad, hacen el inventario, suprimen algunas modificaciones internas;
pero siguen alimentndose con el pensamiento vivo de los grandes
muertos...". Y ms luego dice: "Propongo a estos hombres relativos les
llamemos idelogos" (Sartre, J. P., Crtica de la razn dialctica, pg.
18, Tomo 1, Editorial Losada S.A., Argentina, cuarta edic., 1995).

Esta concepcin de Sartre an hoy se puede discutir y desmenuzar en toda su
entereza terica y filosfica. Pone a pensar y a identificar y a
desmitificar lo que es realmente un filsofo. Dejo en la mesa esta
consideracin sartreana y espero la tomen con instrumentos rudimentarios,
modernos o postmodernos.

** Hctor Mioln
   miolan_hector@hotmail.com
   Poeta, ensayista y crtico literario dominicano residente en Nueva York.
   Realiza actividades de promocin cultural en la comunidad dominicana en
   Estados Unidos. Ha publicado en peridicos y revistas literarias
   dominicanas. Fue director regional, encargado de la ciudad de Nueva
   York, de la revista Libre, que circula en Tierraweb.com bajo la
   direccin del escritor Alfieris Bonilla. Pertenece al grupo de
   investigaciones cientficas y culturales Siglo XXI.



=== Dos artculos sobre la guerra      Domingo Alfonso Bacalao (hijo) =====

*** Guerras sin Tom ni Sonia

No existe tal cosa, ejrcitos buenos, ejrcitos malos. Existen soldados,
con una orden: matar a los soldados enemigos antes que los soldados
enemigos los maten a ellos. La segunda opcin es tomar prisioneros.

El problema de tomar prisioneros es que media hora antes unos y otros
intentaban devastarse. Que es, cuando menos, dar lo mejor de s en una
conflagracin. Ningn tratado internacional, que los hay por muchos, sobre
los modales a observarse con los prisioneros de guerra, ha entendido bien
ese resentimiento. "Que le des un vaso de agua! Est bien, est bien...
Pero conste, sargento... Me lanz una fragmentaria cuatro kilmetros
atrs...".

De las guerras tengo que decir, son buenas para que cada quien ensee lo
peor de s mismo, o lo mejor, pero esto es menos usual. A nuestra especie
no la vemos de comn mostrando bondad en situaciones que no son
extraordinarias, de ah mi escepticismo para que la muestren cuando la vida
y la muerte son la apuesta puesta sobre la mesa.

No me sorprenden las barbaridades de la guerra porque la guerra es, en s
misma, una barbaridad. Vidas sorprendidas en su ltimo aliento,
despropsitos y ms despropsitos, la guerra convierte en normal lo que no
puede ser normal. El asesinato de la madre juda embarazada de seis meses,
y los de sus cuatro hijas. La tragedia de los palestinos desplazados a
guetos, listos a morir por orden alfabtico. No, no me sorprenden!

Tampoco deben sorprendernos las torturas a civiles iraques a manos del
ejrcito estadounidense. No deja de pillarme, s, que nos conmovamos por
unas historias y que otras en cambio, las excusemos como normales. Es esa
visin rosa, a mitad de camino entre la estupidez y un razonado cinismo, a
segn que, hay ejrcitos buenos, la que tanto me enfada.

A mis hijas que tengo, y a los otros que ya vendrn, pretendo ensearles,
al menos, el buen juicio que no distinga a unos seres humanos de otros. A
que con serenidad y mucho de bondad sean lineales en la harta complicada
misin de un acendrado espritu de justicia. A eso y no a otra cosa me
refiero.

Tengo, como muchos(as) otros(as), la enorme responsabilidad de no llenar
las pginas de los peridicos de enunciados y sugerencias que hagan aun ms
inhspito este mundo. Yo pretendo honrar esa responsabilidad. De ah que no
acepto, porque no se puede aceptar, el morbo que algunos polticos
venezolanos le ponen a un eventual conflicto armado con Colombia. Ser que
combatirn en la hora menguada de la frontera voltil? No lo creo, corrern
de primeros. La falta de cojones y la sobrada imbecilidad son
desproporciones simultneas en este tipo de personajes.



*** Verdades elpticas

Las guerras no arrancan en los campos de batalla. Las rfagas inaugurales,
acaso superiores a las de utilera, estn lejos de constituir el autntico
primer misil. La seleccin del enemigo! Tras el infamante atentado contra
Las Torres Gemelas del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, el
presidente Bush escogi el suyo, Saddam Hussein y la desconsiderada
dictadura baazista.

Sirvi Bin Laden, financista e idelogo confeso del atentado, a efectos de
reconocer, salvo Persia, la cartografa comprendida desde Mazar-e Sharif
hasta Al Basrah, y para el emplazamiento militar en oriente medio. La
salafia jihadia o salafismo combatiente, la red swarming del millonario
terrorista, amplsima y de comandos descentralizados hace que -como apunta
David de Ugarte-, tomada en su conjunto, sea poco vulnerable, y no
constitua como tampoco la reduccin de un solo hombre, victoria
categrica.

Por otra parte, acerca del Saud, pronto tendra la administracin
americana que dar hartas explicaciones sobre el morreo de vieja data entre
su familia y la de Bush, generosamente compiladas por el director Michael
Moore -ganador de un Oscar en 2000 por su controversial documental Bowling
for Columbine- en Fahrenheit 9/11. Una peli tan surrealista como cierta,
demasiado para el gigante Disney, que pese a su experiencia con la
fantasa, ha decidido vender lo que antes produjo a la Miramax Films de los
hermanos Weinstein.

Un ao antes el cronograma tctico norteamericano luca invencible.
Superioridad tecnolgica-militar asfixiante y lealtad unnime -razonada en
la guerra como doctrina preventiva- de las grandes cadenas televisivas. El
tiempo de la guerra formal cay vencido, as el tirano, en su lugar una
cruenta e irreductible resistencia cobr finalmente las omisiones
acordadas, la fidelidad patritica se hizo incmoda tras interminable goteo
de videos, boletines, imgenes y crnicas filtradas en las webs encargadas,
para mayor inri, de erosionar el antiguo dogma sobre cmo el control de los
grandes media garantizaba la opinin pblica. En su lugar se erige algo de
lo que en lo sucesivo oiremos hasta el cansancio, el swarming informativo.
Hermano bermejo del swarming blico. Nueva dimensin social de la
tecnologa, ya no unidireccional en mandos corporativos y s de hilos o
reticular.

Dice Ugarte que vencer no es igual a controlar el terreno, aunque ayuda,
agrego yo. La forma contempornea de conflicto es el swarming, no la
batalla de tanques. Una guerra irregular en la que distintos grupos y
tendencias, no coordinados explcitamente entre s, en una suerte de orden
espontneo del caos y apenas centralizados en la doctrina comn de sus
filas, aumentan su virulencia hasta aislar a los ejrcitos tradicionales
sin dejarles posibilidad real de respuesta.

En Venezuela el swarming ha servido como modelo terico. La guarimba, por
ejemplo, una red como direccin, sin jerarqua, en la que cada quien sabe
lo que se debe hacer. El swarming informativo que practica el gobierno para
evitar el aislamiento en el monopolio editorial y, finalmente, el verdadero
modelo organizativo del llamado proceso, la red de redes.

** Domingo Alfonso Bacalao (hijo)
   domingobacalao@netuno.net.ve
   Abogado y ensayista venezolano (1968). Artculos suyos son
   constantemente publicados en revistas, diarios, semanarios y otros
   medios de comunicacin impresos y electrnicos de Venezuela y otros
   pases.



=== Una solicitada de Macedonio Fernndez      Carlos Barbarito ===========

Entre enero y mayo de 1945 circul en Buenos Aires la revista Latitud.
Dirigida por Jorge Thnon, Enrique Amorim, Leopoldo Hurtado, Mara Rosa
Oliver, Antonio Berni, Norberto Frontini, Horacio Cppola y Luis Falcini,
fue una publicacin mensual que, como muchas en la historia de la
literatura argentina, tuvo una duracin fugaz.

En el nmero inaugural, Lzaro Riet (seudnimo de Enrique Amorim), da a
conocer una crtica a la obra de Macedonio Fernndez. Lamentablemente no
pude leer ese texto, s logr tener acceso a la respuesta del escritor,
publicada en Papeles de Buenos Aires, cuyos directores eran los propios
hijos del autor de Museo de la novela de La Eterna, Jorge y Adolfo de
Obieta, en el nmero 5.

Papeles de Buenos Aires se difundi desde la capital argentina entre
setiembre de 1943 y mayo de 1945. Se publicaron cinco nmeros. Entre sus
colaboradores merecen citarse a Enrique Molina, Olga Orozco, Oliverio
Girondo, Juan Carlos Paz, Luisa Sofovich y Witold Gombrowicz.



*** Solicitada (de Agradecimiento)

A Lzaro Riet: Si mi carrera literaria fuera un xito, la actitud de Ud.
podra ser, o no, envidia. Como fracasos no se envidian, seguro estoy de la
sinceridad de su juicio. Pero, tan, tan justo no es. Tan, tan mal no
escribo.

Quiz no le guste saber que Ud. me ayuda; siempre he credo que la simple
"mencin de autor" beneficia a ste, igual con adjetivaciones adversas que
con aprobaciones. Los dos estamos en lo mismo: en cobrar existencia. Yo
paso todo el invierno en quitarme el fro. Y todo el ao en quitarme la
inexistencia. A ello Ud. me ayud; no tanto como para hacerme resucitar,
como hicieron conmigo tantas veces Scalabrini Ortiz, Borges, Hidalgo,
Gonzlez Lanuza, Soto, Bernrdez, Gonzlez Carbalho, Marcos Finguerit, G.
Laferrere, Denis-Krause (de Gmez de la Serna no digo que me resucit pues
hasta puedo decir que me naci). Particularmente H. Rega Molina invent un
Obituario de Resucitados e inaugur la Seccin conmigo, el ms muerto y
resucitado por ao.

Todo viviente es inmortal, slo que el hombre lo es con miedo de muerte; y
slo se lo quita consiguiendo que le tuesten la "existencia", y este
tostado, esta consistencia se la da a su existencia la mirada (mencin,
publicacin) a su existir y su nombre. Las ciudades, en partes las patrias
y la unidad universal de la humanidad, no han sido hechas porque el hombre
sea sociable; no lo es, sino conventillero: toda la publicidad, ctedras,
libros, oratoria, arte, es para que nos vean la existencia; sin color, olor
ni sabor, el agua no tuesta el pan. La vida que nos miran se calienta.
Quedemos agradecidos. (Sera largo enumerar todo lo que, de puro
conventillero, ha hecho el hombre: casi toda la Historia. Mandar,
entrometerse, enjaular a las tribus felices y hacerlas trabajar a horario,
cambiar conos, misionar, imponer opiniones, cambiar modos de vivir y
gobiernos).

Me qued pues sin lo nico que hubiera podido darme creencia en un xito:
me sigue faltando el primer envidioso. Creo muy certera su crtica en
cierta parte; crea saber yo slo dnde estaba mi falla principal. Tambin
se puede acertar descubriendo algo bueno en un autor. No hay que
especializarse tanto. Creo en su xito, y se lo deseo, en los talentos de
crtico, que son dos.

Tambin opina que el libro es innecesario. Pero, qu hago yo ahora? O Ud.
no es un crtico necesario o si lo es debe darme el remedio. Cmo hago
para que no exista, si ya est publicado? Aydeme Ud. a financiar su
inexistencia de presente. O si no, Ud. es mal conveniente pues es
antisocial sealar defecto no remediable; la crtica necesaria vale por lo
que ilumina y auxilia y hasta reconduce a uno a la autocrtica, en la que
somos tan remolones.

Ya dije, a propsito de la Historia, lo que no debemos ser; hay que elegir
entre no entrometerse o ayudar.

Es fuerte cosa verse clasificado "autor innecesario"; en mi inocencia me
fi; los crticos por usual cortesa no ponen tanta Cantidad en sus
vocablos de censura. Nos han preparado mal para la Verdad, que es la nica
preocupacin de usted.

Agradezco la mencin y lo saludo.

Macedonio Fernndez
(En Papeles de Buenos Aires, N 5, mayo de 1945)

** Carlos Barbarito
   barbarito694@hotmail.com
   Escritor argentino (Pergamino, 1955). Ha publicado diversos libros, como
   Teatro de lirios (1985), Caballos y otros poemas (1990), Bestiario de
   amor (1992), Desnuda materia (1999) y Puntos de fuga (2002), as como
   otros ttulos en ediciones artesanales y en colectivas. En Internet
   textos suyos pueden leerse en su pgina web,
   http://d-sites.net/barbarito, as como en los sitios Brindin.com,
   Etctera (Brasil) y Caminos de Pakistn (Espaa). Ha obtenido, entre
   otros, el Premio Fundacin Alejandro Gonzlez Gattone, el Premio
   Fundacin Argentina para la Poesa, el Premio Ral Gustavo Aguirre de la
   Sociedad Argentina de Escritores y el 3r Premio Enrique Pezzoni del
   Centro de Estudiantes de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos
   Aires. Integra el Consejo Editor de la revista Matrika de San Jos de
   Costa Rica y el staff de Los Noveles.



=== Marosa, la testigo      Hctor Rosales ================================

Ayer estuve repitiendo su nombre durante toda la jornada. Se lo dije a la
gente que me acompaa en el trabajo, lo escrib en mails y en una pequea
hoja de papel reciclado, muy parecida a las que ella empleaba en sus
singulares cartas manuscritas, que llegaron a m como seales de un lago
verde, ancho, hondo y apacible, ubicado en el centro de mis races, en el
centro del bosque del sur. No obstante, yo saba que el agua escrita
trasladaba igualmente vedadas turbulencias y que guardaba como un amuleto
transparente las ms diversas codificaciones de los minerales, animales y
plantas que se tuteaban en el fondo.

La lectura de su obra literaria corrobor con lujo estas impresiones
epistolares.

Hoy, recorriendo en internet las apuradas notas necrolgicas que le
destinan distintos peridicos, hall unas declaraciones suyas que deseo
subrayar:

      "Hasta los cuatro aos fui, me parece, como todo el mundo. Pero ah
      sufr una perturbacin... Deca los cuatro aos... entonces qued, me
      transform en una testigo, sensible y ardiente, de todas las cosas".

      "Mi protagonismo era como testigo: las cosas pasaban, yo las miraba
      en profundidad, con una atencin extrema y dolorosa. Qued
      expectante".

Aos atrs, durante una de mis visitas a Montevideo, Marosa me haba
regalado dos volmenes que reunan prcticamente la totalidad de lo
publicado hasta el momento. Bajo el ttulo Los papeles salvajes (I y II,
Arca, Montevideo, 1989 y 1991 respectivamente) qued delante de un inmenso
muestrario de hallazgos narrativos y poticos, unificado por una voz de
intensa claridad, hechicera, embriagadora, que instala al lector en un
mundo donde todo puede suceder.

Recuerdo las sagas familiares, las figuras de la madre, la abuela, la
hermana, sus peculiares alimentos, los miedos, la recurrente evocacin de
los escenarios cotidianos, el entorno de confortable y sin embargo
amenazante naturaleza, el transcurrir de un tiempo que pareca detenido,
los seres y actos criados en el seno de una imaginacin que mezclaba
candidez, perversin, amor, fidelidad a una niez y juventud mitificadas,
violencia, ternura y, lo que ms me conmovi, lo que la autora no nombraba
directamente pero estaba agazapado en cada fibra de su largo discurso
visionario: una voz inslita que estaba contando ms all de vegetaciones,
ritos, maquillajes, extravagancias, faunas y fantasas, una de las ms
rotundas experiencias de soledad que yo haya conocido.

Confieso que no tengo nimo (nadie tan incapaz de obituarias como este
servidor) para desarrollar aqu algunas notas sobre el muy personal
universo estilstico de nuestra autora. Haba pensado, incluso, en escribir
un poema, embargado como estoy por esa sensacin de despojamiento que deja
la imprevista muerte de un ser querido. Pero otra amiga, Rosario Vidal, me
aport hace un rato un inmejorable aliado. Charo me acercaba en un mail un
soneto de otra extraordinaria poeta uruguaya (de la misma raza espiritual
de Marosa y amiga suya), Concepcin Silva Blinzon (Montevideo, 1903-1987),
precisamente dedicado a la autora que nos rene en estas lneas. Junto a
Concepcin, pues, expresamos:

      Ms sabes que los astros

                        A Marosa di Giorgio

      Ms sabes que los astros la armona
      del que siempre te tuvo, en su corona,
      la cascada del bosque que pregona
      tu voz ms que el silencio yo dira.

      Sobre dolientes lquenes viga
      hasta la niebla misma te perdona;
      y el lagarto inceleste se abandona
      por luz tan verdadera que lo gua.

      En su gran Mano de Oro tu cabeza,
      junto al nio que cuidan las doncellas
      no conoces secretos ni flaquezas.

      Como el sol en las uvas moscateles,
      supiste madurar con las estrellas
      la rueda se derrumba en tus laureles.

Mara Rosa di Giorgio Mdicis (Salto, 1932 - Montevideo, 2004), fallecida
este martes 17 de agosto, trascendi sus fronteras hasta convertirse en una
de las ms importantes escritoras uruguayas y latinoamericanas del siglo
XX.

Desde su libro inicial, Poemas (Salto, 1954), al que siguieron ttulos como
Humo (Santa Fe, Argentina, 1955), Druida (Caracas, 1959), Historial de las
violetas (Montevideo, 1965), Magnolia (Caracas, 1965) hasta esa formidable
recopilacin ya mencionada: Los papeles salvajes, cuya primera edicin data
de 1971 (Arca, Montevideo) y la ms reciente y aumentada (Adriana Hidalgo
Editora, Buenos Aires) es de 1999, la poesa de Marosa di Giorgio ha
ejercido una poderosa influencia en nuevos creadores y una aceptacin de
pblico y crtica en constante crecimiento.

Tambin su narrativa, atravesada por el mismo aliento potico, y con libros
como Mesa de esmeralda (Montevideo, 1985), Camino de las pedreras
(Planeta, Montevideo, 1997) y Reina Amelia (Buenos Aires, 1999), entre
otros, contribuye a una amplia respuesta de lectores, que adems han venido
colmando los recitales que la autora ha ofrecido en distintos escenarios de
su pas y del exterior, o en los festivales poticos de Rosario (Argentina)
y Medelln (Colombia). En este ltimo obtuvo en el ao 2001 el premio
internacional de poesa en lengua castellana por su obra Los papeles
salvajes.

Un hecho decisivo para el prestigio internacional de Marosa fue el dossier
sobre su trayectoria realizado por Diario de Poesa (N 34, Buenos Aires,
1995). El ao pasado, coincidiendo con la distribucin en Espaa de las
ediciones argentinas de Los papeles salvajes y Reina Amelia, y de un
recital que Marosa ofreci en el Crculo de Bellas Artes de Madrid (enero
2003), el suplemento Babelia (El Pas, Madrid, 29-03-2003) public a una
pgina una entrevista con la poeta y una resea literaria que extendieron
todava ms el nmero de lectores interesados en abordar el universo
marosiano.

Esta noche regreso a un agosto de 1986 en Montevideo. Entro en un clebre
caf de la Plaza Libertad, ese "Sorocabana" donde hace aos ejerce su
reinado de inefable testigo vital Marosa di Giorgio. Me presentarn a la
poeta descendiente de italianos y vascos, a la druida que vino del norte
salteo para radicarse en la capital uruguaya en 1978. Reconozco de
inmediato su pelo largo y rojo, sus labios que aprietan ese mismo color y
escuchan todo lo que ocurre, compruebo en la mirada oscura, tibia y
directa, algo lejano sellado de tristeza y suprema comprensin. Nos
saludamos. Compartimos mesa y amistades. Comienza el dilogo. Llegarn
despus sus versos, la fascinante ruta por sus pginas, el cario fraterno
y compaero, los puentes de papel.

Y aquella eterna lmpara en el bosque violeta, que hoy enciendo con su
nombre.

** Hctor Rosales
   hrosales@cafeinternet.es
   Poeta uruguayo (Montevideo, 1958). Desde 1979 reside en Barcelona,
   Espaa. Ha publicado los libros Visiones y agonas (Barcelona, 1979; 2
   ed. corregida y aumentada, New Jersey, 2000), Espejos de la noche
   (Madrid, 1981), Carpeta 1 (Barcelona, 1982), Espectros (Gijn, 1983),
   Desvuelo (1 ed., Montevideo-Barcelona, 1984, 2 ed. corregida y
   aumentada, Barcelona, 1997; 3 ed., 1999, 4 ed. e-book, San Jos de
   Costa Rica, 2001), Alrededor el asedio (tres eds.: Montevideo,
   1989/92/93, Primer Premio 1992, Ministerio de Educacin y Cultura,
   Uruguay), Habitantes del grito incompleto (Montevideo, 1992) y Mientras
   la lluvia no borre las huellas (Barcelona, 2002). Adems ha publicado
   diversos folletos, como El manantial invertido (cuatro eds.: 1994/96,
   1995), y las breves antologas Voces en la piedra iluminada / Diez
   poetas uruguayos (Toledo, 1988) y Chapper, las espinas del verso
   (Montevideo, 2001). Su obra es reseada en antologas, catlogos, libros
   colectivos y publicaciones de diversos pases; algunos de sus textos se
   han traducido al francs, portugus, cataln, gallego, polaco, ingls y
   alemn y ha colaborado en numerosas revistas de arte y literatura. Su
   pgina web en http://www.hrosales.com contiene material literario y
   notas biobibliogrficas del autor.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La potica de Rilke en sus propios textos      Oscar Portela ==========

Si slo en imgenes habita el hombre, en el espritu, que ata al hombre a
la totalidad, se hallar tambin lo salvador. La mirada del poeta deber
ser de tal modo que pudiera ver aun en lo terrible y en apariencia slo
repulsivo lo que Es, y que tambin tiene importancia con todo el resto de
lo existente. "As como no se admite eleccin alguna, tampoco se permite al
creador que se aparte de ningn ser existente: un solo rechazo -afirma R.
M. Rilke, y es menester escucharlo sobre todo hoy-, en cualquier momento lo
arroja del estado de gracia, y lo convierte irremediablemente en pecador
(Cartas a Czanne) y tambin enfatiza: "Acostarse con un leproso y
compartir con l todo el calor de uno mismo hasta la calidez del corazn en
las noches de amor: es necesario que eso haya sucedido alguna vez en la
vida de un artista como superacin hacia una nueva beatitud".

Esta beatitud es una nueva manera de comunin entre hombre y mundo, no un
relegarse mstico en las entraas de un absoluto allende el habla y las
apariencias. "Ah", canta ditirmbicamente Rilke, "nosotros contamos los
aos, y hacemos divisiones aqu y all; acabamos y comenzamos y vacilamos
entre lo uno y lo otro. Pero hasta qu punto es uno todo lo que nos sucede,
cunta relacin hay entre una cosa y otra; surge y crece, y va hacia s
misma, y nosotros en el fondo slo tenemos que estar aqu, pero
simplemente, pero con empeo, como la tierra que consiente las estaciones,
clara y oscura, y totalmente inserta en el espacio, no anhelando descansar
sino en la red de los influjos y fuerzas en que las estrellas se sienten
seguras" (Cartas a Czanne).

Y as llegamos a ver en la muerte no la duplicidad ontolgica que mancha
todo ente y la percepcin de todo lo real, sino "el lado de la vida que no
se halla vuelto hacia nosotros y que nosotros no iluminamos"; es preciso
-insiste Rilke en una carta al conde von Hulewicsz-, que tratemos de
realizar la mayor conciencia de nuestro existir, que se halla en los dos
ilimitados dominios y se nutre inagotablemente de ambos. La verdadera forma
de la vida, y la sangre del ms amplio circuito, corre a travs de ambos;
no hay un ms ac ni un ms all, sino la gran unidad, en la cual los seres
que nos rebasan, los "ngeles", encuntranse en su morada. Y ahora, la
posibilidad del problema del amor en este mundo, ampliado as por su ms
importante mitad, total al fin y a salvo".

En otra parte concluye Rilke esta afirmacin: "Fortalecer la confianza en
la muerte desde las ms hondas alegras y magnificencias de la vida y a la
misma muerte, que nunca fue algo extrao, y ajena, hacerla de nuevo como a
la callada cosavedora de todo lo que vive, ms reconocible y palpable"
(Epistolario espaol). Y ya en el vislumbre de la total unidad donde todo
instante conlleva en s la impronta de lo eterno porque pertenece a la
totalidad del Ser, Rilke escribe: "Este ligero estar ah de un hombre, de
un viviente, sobre la cara de la muerte, es como el hechizo de aquel poema
griego en que dos amantes intercambian sus vestidos, y as confundidos y
trasmutados se abrazan cada uno en la envoltura y en el calor del otro".
(Epistolario espaol).

Suprimidos los dualismos de la diferencia ontolgica, preparados para
recibir a los muertos que viven en nosotros, podemos tambin advertir:
"tensa y animosa, sin prisa, la estrella cayendo a travs del espacio de la
noche, era como si cayera al mismo tiempo a travs de mi interior", y en
otra parte escribe tambin: "la llamada de un pjaro, sobre la cual yo tuve
que cerrar los ojos, son simultneamente en m y fuera de m como en un
espacio nico e indiferenciado"... Al fin, encontramos el alma de Orfeo,
padre del poema, origen de lo invisible que se encarna y rehuye eternamente
lo visible. l es el Dios de la transformacin y su canto (el canto del
poeta) es la reunin de todo lo que Es.

Por eso pudo Rilke escribir en los Sonetos orfeos: "Canto es existencia".
El canto es la fuerza pura que atrae todo ente en pos de s, hasta la noche
del desamparo sagrado; as lo afirma Heidegger cuando dice: "El canto ni
siquiera necesita imitar lo que hay que decir". El canto es el pertenecer
al todo de la recepcin pura. El cantor es atrado por la corriente del
viento del inaudito medio de la naturaleza plena. El canto es l mismo: "Un
viento" (Sendas perdidas, trad. Rovira Armengol).

Rilke es, en este sentido, el nico poeta rfico de nuestra edad. Orfeo
representa la necesidad de que todas las cosas desaparezcan: "No es
demasiado si el vaso de rosas a veces sobrevive? / Oh! Cmo no comprenden
que le es preciso desaparecer?" (V. S. de Orfeo). Mas, "por encima del
cambio y del movimiento / ms vasto y ms libre / perdura an tu preludio.
Dios que empuas la lira".

El ngel donde se opera la transformacin de lo visible en invisible es
vstago del Dios de la lira, que fundi en su canto redentor los reinos de
Dionisos y Apolo; lo invisible e inmensurable y el mbito mesurable, que
hace al aparecer de cada ente en su ser. La lira de Orfeo es la msica del
Dios que hace mover los mundos; el canto es la ley ms profunda de todo lo
que existe. Orfeo es, de este modo, el poeta de lo abierto en donde el
divorcio contra todo lo que es queda superado en la "reminiscencia
inversora" donde la muerte es: "'La ley ("gesetz"), as como la sierra
("gerbirge") es la unin de las montaas ("berge") es el conjunto de su
estructura" (Heidegger, Sendas perdidas).

No puede dejarse de lado la afirmacin de Blanchot de que Orfeo convierte
el movimiento de morir en movimiento infinito y posibilidad infinita de
seguir muriendo en el interior de lo que es, por lo cual se regresa
eternamente desde el no ser al ser.

Por fin el hombre se ha convertido en pastor y guardin del ser contra el
elaborar objtico y su medida; la caducidad de todo ente y de todo el mundo
sujeto a la representacin y a la conjuncin de lo "realizable del elaborar
y lo objtico del mundo". (Heidegger).

"Para nosotros", dice Rilke, "es grande ser flor". Su itinerario se remonta
constantemente a las faldas del monte Kaukain. Como Orfeo, Rilke va en
busca del amor (Eros es ms antiguo que cualquier otra divinidad) y por l
cruz de lo visible a lo invisible: "Tal como somos nosotros, los
fugitivos, pasamos sin embargo por entre las fuerzas perdurables para
cumplir un cometido divino"; tambin para salvar al todo de la noche del
mundo (el corto da de la tcnica) acudi a la revelacin de la palabra
potica que es cura por la luz: Orfeo o Arpha: de "aquel que cura por la
luz" (Edouard Schure); hablar as es ya una transparencia gloriosa, dice
Blanchot en El espacio literario.

Como Orfeo, Rlke se convirti en su propio canto, haciendo de la
naturaleza la trascendencia misma, la unin de todas las cosas en el pas
de los hiperbreos y el camino que conduce al templo de Delfos: "Almendros
en flor, la nica tarea que podemos realizar aqu es la de / reconocernos,
sin el menor resto de duda / en la manifestacin de lo terrenal"
(Epistolario espaol).

A partir de Holderlin, de Rilke, de Nietzsche, es posible pensar hoy el
significado de esta frase: "No hay nada nuevo bajo el sol sino lo antiguo
en el inagotable poder de metamorfosis de lo inicial...". "La historia es
acontecer (advenimiento) (ankuft) de aquello que no ha dejado de ser, y
nada sino esto viene a nosotros" (Heidegger, Principios del pensamiento).

Slo por ello podemos nosotros cantar con Rilke en medio del corto da de
la tcnica: "La existencia an reserva encantos; en cien lugares est
todava en sus comienzos / un juego de fuerzas puras / y a las cuales nadie
toca a menos que se arrodille y venere" (XX, S. a Orfeo).

La veneracin del poeta slo se dice celebrando; la celebracin del poeta
es el fundamento de un originario acordar, tomar medida de lo que es (el
ente), la celebracin es el cofundamento que recibe el mundo en cuanto tal
y su correspondiente hbitat; la celebracin es el corresponder del hombre
a la libertad como fundamento; es el libre claro de lo abierto en donde luz
y sombra juguetean libremente recreando de este modo, eternamente, el mito
y la gnesis del poetizar y devolviendo al hombre, el cetro de una nobleza
verdadera: el antiguo poder de desaparecer para que lo invisible y lo
visible, el tiempo y la eternidad, se funden en la belleza de una rosa. La
misma, por supuesto, del epitafio de Rainer Mara Rilke, por todos
conocido.

** Oscar Portela
   portelao@hotmail.com
   Escritor argentino. Ha publicado los poemarios Senderos en el bosque
   (Torres Agero Editor), Los nuevos asilos (Botella al Mar, Buenos
   Aires), Recepciones diurnas, celebraciones nocturnas (Editorial Crisol,
   Corrientes), Auto de fe (Municipalidad de Corrientes), Haba una vez
   (Botella Al Mar), Memorial de Corrientes (Editorial Tiempo, Corrientes),
   Golpe de gracia (Editorial Marymar, Buenos Aires), Seleccin potica
   (edicin bilinge, Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires), La
   memoria de Lquesis y Fresas salvajes (1 ed., Ediciones de la
   Universidad Nacional del Nordeste, UNNE; 2 ed., Dunken, Buenos Aires) y
   El maldito asombroso (Editorial Tiempo), as como el ensayo Nietzsche,
   sonmbulo del da (Editorial Tiempo). Obtuvo el Primer Premio Nacional
   Carlos Gordiolla Niella con su poemario Estuario, publicado por la
   Comisin del Cuarto Centenario de Corrientes.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** El milagro
       Nicols Rovegno

   *** Alguien tendr que decir la verdad al amor
       Jota Sroco

   *** Catorce
       Martha Beatriz Len

   *** Poemas
       Vctor Roberto Snchez Chuchuca

   *** Pizza cuatro sabores
       lex E. Pealoza Campos

   *** Poemas
       Beatriz Martinelli

   *** Hacia la medianoche
       Eduardo Cobos

   *** Cuatro poemas
       Sergio O. Otero

   *** Dos relatos
       Dborah Puig-Pey Stiefel

   *** Poemas
       Jorge Castillo Fan

   *** Un cuento de cine
       Hernando Bolao

   *** Haiks y otros poemas
       dgar Medrano

   *** Hurfano de Elisa
       Armando Oscar Borgeaud y Osvaldo Julio Croce

   *** Cuadratura de nostalgias (extractos)
       Dubraska Gonzlez Gmez

   *** El arte de la negociacin
       Ivn Humans Bespn

   *** Tres poemas
       Jorge Ral Pirola



=== El milagro      Nicols Rovegno =======================================

El auditorio estaba repleto de gente, la cual se haba aglomerado desde muy
tempranas horas con la ilusin de poder verlo, de poder escucharlo y
simplemente de estar cerca de l. A pesar de los esfuerzos del alcalde, el
viejo Matas, quien funga de comisario desde que mataron al teniente
Salas, la polica se senta totalmente incapaz de controlar a la gente
quien segua apelotonada en la puerta del antiguo cine del pueblo, a pesar
que un lacnico letrero anunciaba que las localidades estaban agotadas.

Yo fui el empresario que lo descubri, yo fui la persona que lo sac
adelante, que lo amamant en los vericuetos del arte escnico, el que lo
pari ante multitudes que gritaban desaforadas ante su simple presencia.
Fui yo el que tuvo la visin el da que hizo su primer milagro. Nos
encontrbamos en el ro, matando la tarde del domingo, despus de un
extraordinario y suculento almuerzo como slo los ofrecen en la sierra sur.
Me dispona a descansar en la hamaca cuando se oyeron gritos de mujeres.
Dos de ellas corran hacia nosotros gritando que el hijo de la Martina se
haba cado al ro, que la corriente se lo llevaba y que se estaba
ahogando. Trat de correr hacia el ro, pero su voz me detuvo. Di vuelta y
lo vi. Estaba totalmente sin ojos, temblando y musitando entrecortadamente
un lenguaje que jams haba escuchado, salvo al padre Hilario en las misas
dominicales. Entonces, el fluir del ro se detuvo, y pudieron rescatar al
muchacho. Sin embargo, nadie se dio cuenta del milagro. Ni del ro que
detuvo peligroso caudal, ni los diez segundos en los cuales se le rescat
al hijo de la Martina. Nadie record cmo fue, todos decan que,
efectivamente, haba sido un milagro, pero no compartan la visin que
experiment. Parece que tampoco l se haba percatado mucho del prodigio
que acababa de realizar, porque sigui jugando con sus amigos como si nada
especial hubiese ocurrido.

Pero all tuve la primera impresin, la visin, el presentimiento. Pero
tena que ocurrir nuevamente para confirmar, para desechar cualquier
pensamiento que esto tena que ver con la casualidad, con la suerte. Dos
semanas ms tarde, Aurelio, el hijo de los Escobar, muri de fiebre
tifoidea. l se le acerc al cajn blanco donde se encontraba el cadver
del nio, lo toc, y el cadver dio un salto y comenz a toser. Nadie se
dio cuenta cuando l lo toc. Todos los all presentes no dieron crdito a
lo que vean, y en forma parecida creyeron en la intervencin divina para
recuperar y resucitar al nio. Definitivamente, era un milagro.

Comenc a entrenarlo durante ms de seis meses. Recorramos los pueblos, y
yo traa a su presencia cojos, ciegos y toda una sarta de enfermos que l
sanaba sin problema alguno. Todos regresaban diciendo que el nio los haba
sanado, pero ya para entonces estbamos en camino hacia el siguiente
pueblo. La fama del nio comenz a generar una enorme expectativa entre las
personas de la sierra sur. Fue all cuando tom la decisin de realizar
presentaciones y curaciones masivas, donde el nio dara toda su alma, todo
su corazn, toda su fuerza para curar tanto a cojos como a tullidos, a
malsanos como a posedos, a tsicos como a hemorrosas, a mancos como a
mudos, a ciegos como a sordos.

Nuestra primera presentacin fue todo un xito. Hizo caminar a tres cojos,
hizo dar a luz a una nia virgen y realiz un acto de levitacin durante
veinte minutos mientras el auditorio entonaba el rosario. Yo gan cerca de
tres mil dlares en esta presentacin, mientras que l gan el cario y
respeto del pueblo. Si lo vieras hoy, era un nio, ni siquiera saba
claramente lo que haca. Los curas trataron de hablar y de discernir con l
en ese idioma, pero el nio lo nico que quera era jugar. Y dorma casi
diez horas diarias, sin que nada interrumpiera su sueo, no se daba cuenta
aparente de su poder, de su habilidad, y tambin del peligro que
significaba para la sociedad y para l mismo.

En todos los pueblos hice dinero con el nio. La gente se agolpaba desde
muy temprano en la maana para comprar entradas; daba pena verlos queriendo
saber dnde se hallaba el portento de los milagros, aqul que devolvera la
alegra de las familias al hacer ver a un ciego o caminar a un cojo, o
hacer escuchar a un sordo. A todos cur, a todos san, comenzaron tambin a
invitarnos a almuerzos de agradecimiento, a pedirnos ms cosas, a exigirnos
que mejoremos su situacin econmica.

La Iglesia mantena su total escepticismo con respecto a sus poderes de
milagro, aunque no sacaron ningn comunicado que afirmara o negara dichos
poderes, como si estuvieran esperando algo ms. En la ltima presentacin
en la ciudad de Puno, una turba enardecida por tocarlo casi lo mata, lo
tuve que rescatar casi sin respiracin. Porque despus de todo, era humano,
eso estaba a la vista. Dorma, coma y haca sus necesidades como cualquier
persona. Su conversacin era razonable para cualquier muchacho de diez aos
de edad, jugaba igual que el resto, como si fuera absolutamente ajeno al
podero que mostraba durante las curaciones.

Finalmente, tom la decisin de llevarlo a la capital, explicndole que ya
aqu no exista ningn futuro, adems de que, siendo honesto, haba curado
a cuanta persona se le haba puesto al frente, por lo tanto, nuestro
negocio no poda florecer ms en estas zonas. Por otro lado, la capital
est ms poblada, lo cual incluye toda una poblacin de tullidos y deformes
que era necesario ayudar. Las finanzas iban bien, mi cuenta bancaria cada
da aumentaba, y ciertamente pagaba mis impuestos, por lo que nadie poda
acusarme de explotador o de tratante de menores de edad.

Cuando llegamos a Lima, fuimos inclusive invitados a un programa de
televisin, donde un descredo animador lo invit a que hiciera un milagro
delante de cmaras. Para esto, trajo a un ciego y le pidi que lo hiciera
ver. l se acerc, puso sus deditos en los ojos del invidente, y en pocos
segundos comenz a exclamar que vea, que ya poda ver. A la salida del
local, haba ms de cinco mil personas esperndonos coreando el milagro y
pidiendo una intercesin de mi muchacho para ellos.

Nos presentamos en varios locales, y nuevamente la multitud estaba
agradecida, enardecida por este portento de milagros. Sin embargo, lo que
sucedi al final de una funcin fue el detalle que confirm su santidad y
designio divino. Comenz a palidecer y levant las manos al cielo. Pens
que iba a realizar otro milagro de levitacin; sin embargo, volte, me mir
con ternura, y me dijo: "Adis, padre", y poco a poco  ascendi al cielo.
Nunca ms lo vi.

Ahora regento una asociacin que lleva su nombre. Todos los das recibo
visitas de esas personas, los cojos, ciegos, mancos, que esperan nuevamente
ser como nosotros. Y l creo que los sigue ayudando. No los cura ms, pero
intercede en nombre de estos pobres. Y mi cuenta bancaria, sin duda alguna,
pues creo que es el mayor de todos los milagros realizados.

** Nicols Rovegno
   rovegno@markham.edu.pe
   Ingeniero industrial peruano (Lima, 1961). Ha publicado cuentos en
   sitios literarios en Internet. Ha participado en proyectos literarios en
   Per, y fue gerente comercial de la Editorial Santillana en Lima.



=== Alguien tendr que decir la verdad al amor      Jota Sroco ===========

                                 El amor es un trozo de papel hecho pedazos
                                                        (Charles Bukowski).

                                                                 Es el amor
                                                  lo que destruye al hombre
                                                           (Nicanor Parra).

Alguien tendr que decir la verdad
al amor,
alguien debiera gritarle al odo
que slo hay temblores en la fiebre,
que perdi la luna
el rmel,
el misterio
y la cancin
cuando lo de la Nasa,
que no hay citas rondando las esquinas
y en las tabernas
cerraron los rincones donde nos besamos.
Qu te puedo contar
si ni siquiera ya los camioneros
se masturban annimos
frente a los almanaques?

Quin sabe si alguna vez
la luz
te descubri joven
y consciente de que a nadie
podra ofender el deseo,
que era la mirada
tan pura como la desvergenza
y el pudor no aguantaba
ni el primer asalto?

Quin sabe si alguna vez
el desnudo
volver a romper la maana
y gritar la mentira
de un poema de amor.

Quin sabe
si podramos soportar
tanto sufrimiento?

Alguien tendr que cantar las cuarenta
al amor
pues no quedan espadas como labios,
ni paos de oro,
noches de vino y rosas,
alguien tendr que recordar a ese farsante
que pintan bastos
en la partida gris de las alcobas.

Cnsate de ser bueno
/a
Es de plomo,
lamento la confesin a estas alturas,
no poder decir "Basta"
o "Hasta aqu hemos llegado"
y dar un puetazo en donde corresponde
a quien exactamente corresponde,
poner una vela al diablo,
especialista en fuego no lo olvides,
pero no puede ser
no hay ms cera
que la que se derrite...
por tus huesos.

Por eso, insisto,
alguien tendr que cantarle al amor
la verdad del barquero,
la que murmura a voces
que slo existe la orilla que se aleja,
que hay mar de leva
y que los tiburones
huelen la claridad
y la sangre
a travs del fango,
habra que decir
que se ha tragado el tiempo
ms cuerpos que la dinamita.

No s si alguien
volvera a bailar
el tango
de las sbanas blancas,
el sabor de la sombra,
la insolente lgrima de la roca,
el llanto salado de la tersura.
Quiz exista
quien pueda recordar al tacto
el origen del deseo
y la razn de ser
de la primera luna.

Pero seamos justos
alguien tendr que pegar las cartas rasgadas
y leer los poemas secretos,
alguien tendr que descubrir
cada uno de nuestros laberintos,
el origen de nuestra tristeza
y la desaparicin del canto,
alguien tendr que buscar
los cuatro pies al gato del amor
antes de que se atreva
a sacarnos los ojos.

A veces me parece que no ests,
-otras soy yo el que falta-
que volaron
las cenizas de las horas
y corremos
sin mirar hacia atrs,
en direccin contraria,
por ver si la vida
es o no es
un crculo
cerrado

Alguien tendr que sacarle
los colores
al amor
que no es rojo pasin
como pintaron,
que es rojo de vergenza
y amarillo quiz
como bandera vaticana,
azul como el olvido,
verde
como el pensamiento nocturno
de los viejos.

Cuando slo me quede
un segundo
de vida,
exactamente eso
un mnimo
segundo,
el menguante suspiro
antes
del sueo,
te querr con la fuerza
de las horas,
los aos
que la vida regala,
te intentar robar
entre la fiebre
un beso.

Alguien tendr que medir las costillas
al amor,
ese niato,
ponerle a la altura de las circunstancias,
mirarle a los ojos
con la frialdad del polo
y no permitir siquiera un parpadeo
antes de obligarle cantar por sole
los misterios de dolor,
la pena que esconde,
las soledades que hasta los ciegos
ven.

A estas alturas,
cuando tan slo siento
la urgencia impertinente de nunca tener prisa,
la insufrible pasin de amar sin sobresaltos,
la obsesin terca y dura de atesorar caricias...
A estas alturas
en las que uno se cae y besa el suelo
o la cabrona muerte sisea sin mirarte...
me amanece un da de perros
y no s a qu rbol quedarme,
corazn.

Alguien tendr que partirle la cara
al amor,
para que aprenda,
zumbarle el hgado,
noquear su estudiado silencio.
Hacerle
que escupa los dientes
ya que no echa la palabra del cuerpo...
tan cnico
como un jesuita.

Yo no te har pasar ese mal trago,
esa resaca agria del olvido,
lo ms que puedo hacer
es aguarte la fiesta,
apagar las estrellas demasiado temprano,
proponer al sereno
un error en las llaves
y decirte lo siento
como saben decirlo
los farsantes.

Alguien tendr que rerse
en las mismas narices del amor,
ante su pasmo,
frente a su orgullo
frente a su altiva
desfachatez.
Alguien tendr que avergonzar al amor,
llamarle gordo, bajito, torpe, calvo
y hasta ma-ri-pon-sn,
(l se siente muy mal con esas cosas,
fijaos si es imbcil)
porque nunca le dijeron
tales lindezas.

No mientes el amor
en casa del ahorcado
ni el poema en casa del poeta
ni la muerte en casa del cadver.
No mientes el amor,
ni mientas.

Alguien tendr que plantarle cara
al amor,
olvidar su sonrisa,
su seduccin,
sus artes...
sus malas artes...
alguien tendr que cantar su ordinariez,
su petulante
eterna adolescencia,
sin olvidar
ni una sola de sus trampas,
ni una sola de sus conquistas,
ni uno solo de sus engaos,
alguien tendr que llamarle
tahr de taberna
y triste arramplasueos.

No hay otra escapatoria que el regreso,
ninguna cueva ms
que la palabra,
por eso
guardar
entre las hojas de un libro
de cristal
una mirada inmensa
como el mar nocturno,
una sonrisa in fronteras,
mi callada ong del desconsuelo,
y un beso pequeo y clandestino
(como la ORT)

Alguien tendr que pararle al amor
el reloj de la espera,
desparramar la arena de la clepsidra,
colgarse del tiempo
como de una soga
para dejarlo tirado en la noche,
alguien tendr que clavarle
la fina daga del minutero
en la misma fuente de la sangre,
alguien tendr que ensearle
lo que es la soledad.

Yo s que no nac para estar solo,
fue a finales de siglo,
an puede recordarlo la lujuria,
borraron con sus labios
el rastro fro de la madrugada
y apagaron con su sola presencia
las hogueras insomnes de la sangre.
Sus besos,
sus adioses,
ni fuerza siquiera me dejaron
para doblar las esquinas,
ni bajo tortura
os dira sus nombres,
se escribieron quiz con la tinta del olvido,
s podra hablaros de sus ojos.

Alguien tendr que pararle los pies
al amor,
ponerle zancadillas
hasta hacerle doblar el corazn
ante las lgrimas de los abandonados,
frente el silencio de los sufrientes,
junto el aullido eterno de los suicidas,
alguien tendr que ponerle firme
y dormir alerta
ante la amenaza inevitable
de otros veinte poemas.

La lnea escurridiza del deseo
limita al norte con el corazn
y al sur con el silencio,
no hay dios ni ayuda que pueda detenerlo.
Se engancha en el proyecto de veladas caricias,
le enerva una voz,
le quiebra una mirada,
le distrae un murmullo,
le sobresalta el roce de una tela.
Aquellos que se ren del deseo
soportan la cadena de la soledad
y quienes no sucumben en sus brazos
guardan la pena eterna de su ausencia.
El deseo
no tiene edad,
ni sabe de perdones.

Alguien tendr que partirle las piernas
al amor,
hacerle arrodillar ante el fracaso,
por las palabras mudas,
los besos,
la pasin,
la sobredosis,
los versos que t nunca escribiste
ni yo tampoco,
las noches, las caricias,
los gemidos annimos,
la sonrisa ardiente de los esqueletos...

Yo le pago esta ronda al olvido
a la luna del da,
a los hielos de agosto,
vendrn a pedir cuentas
los clochards de Pars,
los mimos de Venecia,
los viejos carteristas de la calle Alcal...
Pero tomo y obligo
yo le pago esta ronda al deseo,
a los ojos que nunca rieron,
a las bocas que nunca han mordido,
yo le pago esta ronda al infierno.

La verdad
nadie debera escupir al amor,
s tendra que ser obligatorio
fiarse tanto de l
como de un puente de juncos
en los oscuros rincones de los puertos,
darle un beso de Judas en la frente,
uno de la camorra entre los labios
y ofrecerle promesas
a traicin...
los trucos que de l aprendimos,
en los que se ensa.

Malo sera
perderme entre tus brazos,
peor aun
perdernos,
por eso minteme,
engame,
hazme llegar al cielo
pero promteme
que pase lo que pase
nunca me llamars cario,
ni honey, por supuesto,
ni, claro est,
mi vida.

Alguien tendr que curar la ceguera
al amor,
para que no oscurezca
tantas tardes de abril,
tantos abrazos,
para que apunte all
donde es ms necesario:
hacia los nombres solos
sin su flecha,
hacia los corazones
con el "y" vaco.

En la hora descuidada de la siesta
descuidadamente nos miramos,
ms cuidado pusimos en los besos,
giles en las manos,
mudos en la palabra,
casi perfectos fuimos en el engao.
Por eso,
cuando supe
de tu temprana muerte,
abrac la pasin como bandera
y puse precio a la noche.

Alguien tendr que sentar al amor
frente a las tardes del domingo,
frente a las noches sin fin de los inviernos,
alguien tendr que cortarle la lengua en los cines,
en los asientos traseros de los coches,
en las siestas de marzo
y en las noches de agosto,
alguien tendr que ponerle mordaza a los besos,
al temblor gris del alba,
alguien tendr que regalarle silencios
como gritos.

Ya no tengo valor
para la huida,
porque no me queda tiempo
para el olvido.

** Jota Sroco
   malandar@msn.com
   Escritor espaol (Guadalajara, 1949). Licenciado en filologa hispnica,
   es adems profesor de lengua y literatura espaolas, actor y autor
   teatral. Ha publicado Charladramas (Ediciones del Callejn del Gato,
   Sanlcar de Barrameda, 1993), Cuentos de Sanlcar (Forum Libros,
   Sanlcar, 2002), Cuentos de Sevilla (Padilla Editores, Sevilla, 2002) y
   la antologa de poesa ertica Joder con los poetas! (Padilla Editores,
   2003).



=== Catorce      Martha Beatriz Len ======================================

Cuando se tienen catorce y uno es ms que comn y ms que silvestre, es una
sorpresa vivir lo que despus ser recordado como lo ms significativo, lo
que se recuerda con ms cario aunque no sea el primer beso que y que no se
compensa de manera inversa con el dolor de una muerte o la perdida de la
inocencia a gotas, caracterstica fundamental de eso que llaman la madurez
con sus decisiones serias y compromisos.

Y si, en das as como este, cuando la quincena no cuadra, el fregador est
lleno de corotos y el marido la hace sentir a una de ochenta aunque se ande
slo por la mitad, ese momento regresa, generando la excusa que se estaba
buscando para olvidar por un rato el tedio de lo cotidiano y flotar entre
nubes...

Porque slo se pueden tener catorce cuando se acepta ser el centinela de la
hermana mayor en su fiesta de graduacin en contra de ambas voluntades,
siendo una compaa insegura, tmida e incmoda, aunque este cheque s hay
que mandarlo y el cable se quede para la prxima vez. Edad donde se trata
de aprender a trancazos a cerrar el sostn sin ver los broches y se sale
apurada al liceo, y el varn estrella de la noche pasea su mirada con
desdn sobre sus recientes ex compaeras de estudio que lo acosan y la fija
en ti y t te sonrojas, pero qu barbaridad, cmo ha subido la luz.
Carajo, apaguen ese televisor si no lo estn viendo!

Cuando te invita a bailar la mano la tienes de hielo, y ni t misma
escuchas el s que das, s, pas por casa de tu mam hoy y le dej su
bendita bandeja, ella como que cree que yo me la quera quedar, yo la
verdad no lo poda creer, que poda verme, me haca preguntarme la baja
estima caracterstica de esta etapa, y s, hay que desocupar el fregador
por etapas, porque con la amontonadera de corotos y restos que son
incapaces de tirar en la basura parece que se tap, hay que buscar el
destapador de caeras.

Finaliza la cancin y lo que pensabas que era debut y despedida sigue, as
como sigue jodiendo este muchacho que ni estudia, ni ayuda ni hace nada.
Las manos no se sueltan al terminar el set y yo ni la muevo a pesar de
sentirla dormida y estar incmoda, como incmoda me siento cada vez que
llamo a la bendita oficina y me contesta la Yolanda esa, cuidadito con una
vaina, pues! Ya sentados y yo con la mirada humillada slo con monoslabos
contesto sus preguntas, as como humillada me siento cada vez que Maruja,
mi amiga, me dice lo gorda que estoy, esa es ella que tiene un marido con
real que le permite el botox, los masajes, la peluquera y el amante.

La sorpresa no pasa an a pesar de que la noche s lo hace, repitindose
como si se hubiesen ensayado las paradas a bailar, la conversacin casi
monlogo y la mano acalambrada, chico, es que tengo calambre en una pierna
y no me pude poner la pijama, no, no te estoy invitando a nada ni cambi la
excusa del dolor de cabeza, no me quites toda la cobija y voltate para no
orte roncar ms tarde. Ya parece que compartisemos una sola extremidad a
la hora de regresar a casa, con mis tacones trata-de parecer-mayor en la
mano libre debido al dolor de pies, mano que envidiosa encuentra al menos
en qu ocuparse, s, mam, yo me ocupo de llamar al seguro y buscar los
exmenes, hay que ir el prximo viernes, no?

Y mucho antes de que los primeros besos, abrazos, drogas, relaciones,
rompimientos, desilusiones, enfermedades, hipotecas, pruebas,
supermercados, bautizos, velorios y dems formaran parte de mis vivencias,
un simple beso de despedida en el cachete me sac de rbita y la simpleza
de ese roce me hizo obviar la posibilidad de aquel momento que se convirti
luego en realidad: no habra reencuentro y aqu me encuentro, sin recordar
ni siquiera su nombre, ni cmo era y sin saber sus razones para preferirme,
esa noche entre todas, ese da especial cuya importancia me transfiri sin
motivo ni razn, como no hay razn para que sea la hora que es y el trabajo
est atrasado: la carne no se termin de descongelar y cmo est de sucio
el piso! De todas maneras se quedar lo dems para maana, ya la novela va
a empezar.

** Martha Beatriz Len
   romerofa@bellsouth.net
   Escritora venezolana (Caracas, 1962). Ha publicado artculos de opinin
   en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com).



=== Poemas      Vctor Roberto Snchez Chuchuca ===========================

*** Alfabtico metal

                                                             A Pablo Neruda

Tu primer canto de lgrimas
no lo debi escuchar
Parral sino Toledo
porque hiciste del verbo
una espada.

El alfabtico metal cort
la carne intangible del silencio
y fuiste padre de una hemorragia
de ptalos verdes.

Mis ojos bebieron de esa sangre
y ella hizo despertar una fiesta
en mi interior.

No pude estrecharle la mano a tu palabra
y tampoco pude regalarle un abrazo a tu voz,
pero no importa.

Tu muerte se extravi en las orqudeas
que cultivaste en la blanca sabana
y en las noches maquilladas de ail.



*** Poema a m mismo

No soy bonito ni con la pluma
ni mirndole los ojos al espejo.

No soy msico, peor poeta
y ni siquiera loco.

Mi ausencia es puntual en las misas,
soy partidario de la mentira verdadera
y me encanta descuartizar las horas
gastando tinta.

Hice papel higinico
las novelas de Carlos Cuauthmoc.

Me divorci de los antidepresivos
y he renunciado
irrevocablemente
a ganar el privilegio
de ser un poblador
del paraso.



*** Pincel geogrfico

                                                    A Jorge Carrera Andrade

Como nadie sabas colorear los paisajes,
no con acuarelas sino con hermosos poemas,
tu pincel geogrfico le dio vida a los temas
profundos y humanos que viste en tus viajes.

Soldado de las letras, poeta verdadero,
tu caminar por distintas latitudes
hizo florecer tus artsticas virtudes,
de Latinoamrica el vanguardista primero.

De la naturaleza, el encanto
supiste encontrarlo; conocedor
de la ruin tirana, tu canto

del desvalido estuvo a su favor.
Talento e ingenio tan profundo
fueron las llaves que te abrieron el mundo.



*** El mar

El mar es el cielo cado
hecho agua.
Es profundidad,
soledad,
nostalgia,
es medida suprema.
Comparo lo que te amo
con el mar y
me doy cuenta de que
l es nfimo,
mnima gota,
fragmento diminuto.

No puedo olvidarlo
porque l no es slo mar.
Es tierra que form tus ojos.

** Vctor Roberto Snchez Chuchuca
   vicsanchu@yahoo.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1978). Estudiante de ciencias sociales;
   su produccin se encuentra an indita.



=== Pizza cuatro sabores      lex E. Pealoza Campos =====================

El medioda haba pasado de largo, perdindose en algn remoto escondrijo
perteneciente al tiempo y del que jams retornara. Tena an mucho trabajo
pendiente y tambin estaba hambriento. El frugal desayuno de esta maana
haba sido completamente digerido y aprovechado hace ya unas cuantas horas.
Ramrez y Susana, los dependientes, y Rosaura, la cajera, se haban
retirado haca un buen rato a almorzar. Dichosos ellos que tan slo tenan
que cumplir un horario! Me tocaba cerrar el negocio por unos cuantos
minutos y tratar de comer algo por ah. Por un instante estuve tentado a
pedir por telfono comida china o una pizza, pero me contuve. Necesitaba
urgentemente despejar la cabeza y estirar un poco las piernas ya que los
nmeros y los revelados me tenan estresado y a punto de estallar. Tranqu
el negocio y me encamin a la feria. All estaban situados, uno tras otro,
infinidad de negocios dedicados a la venta de comida; estaban los chinos y
sus fritangas, dos burguers con sus especialidades y ofertas, los
vegetarianos, los criollos, los mexicanos, los tradicionales, los
espaoles, los tejanos y la pizzera. Me apeteci esta ltima. Conoca muy
bien a uno de los dependientes, quien era cliente asiduo del negocio.

La feria luca atiborrada de comensales cada cual tratando de satisfacer
sus necesidades alimenticias del caluroso medioda. En el patio exterior la
divis. Estaba sentada solitaria y se me antoj tan frgil y desvalida. No
le conoca el nombre pero nos habamos saludado en varias oportunidades.
Trabajaba de dependienta en una boutique situada como a cuatro locales ms
hacia el fondo de la fototienda de la que soy propietario. Vesta un ligero
conjunto rosa que acentuaba sus exquisitas formas y dejaba entrever
desnudas un par de hermosas piernas cruzadas una sobre la otra. Sera que
esperaba a alguien? Me arm de valor y me acerqu a su mesa. Desde que la
vi por primera vez esperaba una oportunidad como aquella.

-Esperas a alguien? -interrogu con voz trmula.

Me dedic una mirada entre curiosa y picaresca. Se vea divinamente bella.
Una leve sonrisa asom a sus carnosos labios cuando finalmente me
reconoci.

-No -contest luego de algunos segundos-. Slo estoy haciendo hora para
entrar al trabajo.

Sera como la una y media; generalmente todos los negocios en el centro
comercial, entre ellos la fototienda, se reabran a las tres. Faltaba una
hora y media. Asom tmidamente otra pregunta.

-Ya almorzaste?

Tard tambin unos cuantos segundos en responder. Tal vez por pena.

-No. Hoy no tuve tiempo de ir hasta mi casa -su voz sonaba deliciosa.

No quise preguntarle el porqu no estaba comiendo algo en este mismo
instante. La respuesta era obvia: no tena dinero. Ya estbamos casi a fin
de mes y, seguramente, todava no haba cobrado la quincena.

-Qu te parece si compartimos una pizza? -aventur. Iba a pedir una
mediana para m, pero bien poda pedir una familiar y compartirla con ella.
Vala la pena.

La sent dudosa y mimosa.

-Oh... me da pena -contest con un tono de voz que perturbaba mis sentidos.

-Qu pena ni qu nada -insist-. No te preocupes. Me disgusta comer solo;
ser un placer almorzar en tu compaa.

Termin por acceder.

-Bueno..., est bien.

-Cmo la quieres? Iba a pedir una cuatro sabores con doble queso, jamn,
championes y anchoas.

-Es que... -se senta dudosa e insegura-, es que no me gustan las anchoas
-balbuce taimada y coqueta. No poda dejar de embriagarme con sus
embrujadores ojos negros y con su melodiosa voz.

-Bueno... qu te parece entonces, en vez de anchoas, pepperoni?

-Okey.

-Y qu te traigo para beber?

-Una Pepsi estar bien. Gracias.

Le dediqu la mejor de mis sonrisas, volte y me encamin al patio interior
en donde se encontraba ubicada la pizzera. En la cola delante de la caja
-que era donde tambin se hacan los pedidos- estaban en fila cinco
personas. Yo era la sexta. Pacientemente me acomod al final de la fila.

-Me da una familiar cuatro sabores: doble queso, jamn, championes y
pepperoni -ped cuando por fin lleg mi turno.

-Y para beber? -interrog el encargado de la caja.

-Dos Pepsis medianas.

-Slo tenemos Coca-Cola.

-Bueno -claudiqu-. Entonces que sean dos Coca-Colas.

Pensaba que la diferencia no era significativa despus de todo. El
encargado de la caja-toma-pedidos apret solcitamente unas teclas en la
registradora y por el revs de sta pude apreciar el costo de mi pedido.

-Son siete mil cuatrocientos con el IVA -confirm el cajero.

Le alcanc un billete de diez mil. Me alcanz un ticket y el vuelto.

-Espere a que lo llamen por el nmero -indic. Era un hombre de mediana
edad, probablemente era el dueo del establecimiento o el gerente.

Sal de la fila y vi el nmero: era el ciento diecisis.

-Ciento cuatro! -llam de pronto uno de los otros dos dependientes del
mostrador, que eran los que entregaban las pizzas. Ninguno de los dos era
el cliente de la fototienda. Lstima; quizs hubiese podido acelerar mi
pedido. Faltaban an doce pedidos para que saliera mi pizza cuatro sabores
que me dispona a disfrutar con..., con... Imbcil! -me dije-. Te
olvidaste de preguntarle su nombre! Bueno, ya tendr bastante tiempo para
estar junto a ella y averiguarlo. Tena que aguardar...

-Ciento cinco! -...slo once pedidos ms.

Desde donde me encontraba aguardando la pizza no poda distinguirla, as
que enrumb hacia el patio exterior. Al llegar al umbral que separa ambos
patios la divis. Se vea tan hermosa!

-Ciento seis! -alcanc a escuchar, casi imperceptiblemente. Iban rpido,
por lo que prefer volver a la pizzera. Me reconoci y me dedic otra de
sus seductoras sonrisas. Le hice una seal con la mano levantada como
dndole a entender que tena que esperar un poco ms. Sin dejar de sonrer
levant ligeramente los hombros dndome a entender, a su vez, que no
importaba, que me esperaba. Me senta tan dichoso!

-Ciento siete!... Ciento ocho! -casi los vocearon simultneamente.

Antes de llegar a la pizzera divis a una antigua cliente del negocio y
que tambin trabajaba en el centro comercial. Tena bastante tiempo que no
la vea y la ltima vez que estuvo en la tienda qued debiendo casi la
mitad de un revelado. No era mucho, es cierto, pero como buen administrador
prefera no sentar malos antecedentes. No le cobrara -as descaradamente-
porque la vi acompaada y no quera hacerle pasar vergenza; nicamente la
saludara cortsmente y le preguntara cundo volvera por la fototienda,
que la extrabamos, etc.

As fue. Me entretuve poco tiempo con ella. Al principio se mostr esquiva
y asustada. El que la debe, la teme! -pens-. Cuando cay en cuenta de que
no le iba a cobrar ah mismo, se mostr amable y, al final, se despidi
afablemente ms o menos con estas palabras:

-Pasar maana por su negocio, seor Espinosa. Gracias por acordarse de m.

Y contine hacia la pizzera.

-Seor Espinosa... seor Espinosa -o que alguien me llamaba por mi
apellido, un poco atrs y a la izquierda de donde me encontraba. Volte
hacia esa direccin y vi que eran los administradores del condominio del
centro comercial que me hacan seas con las manos para que me acercara a
ellos. No les deba cuotas de mantenimiento ni tena nada pendiente con
ellos, as que me aproxim a su mesa. Seguramente queran consultarme algo
o simplemente saludarme.

-Seor Espinosa -me dijo sonriente el ms grueso y de mayor edad de los
dos-, le tengo una grata noticia.

-Qu ser? -pregunt extraado.

-Se acuerda del localcito en el que estaba interesado para fin de ao?

Ya me haba olvidado del pequeo local para el que hace algunos meses les
haba solicitado informacin y me haban contestado, en esa oportunidad,
que ya se encontraba arrendado. Era un minilocal en el que me interesaba
montar un negocio de estampado y venta de franelas.

-Ah... s.

-Bueno. La persona que lo iba a arrendar se ech para atrs. Se encuentra
disponible. Est usted an interesado?

Claro que s lo estaba.

-Pues... s. An queda tiempo para montar algo antes de fin de ao
-contest.

-Qu est pensando montar en l? -volvi a preguntar el hombre grueso.

-Un estampado y venta de franelas.

-Esplndido! -exclam el ms delgado y joven-. Est mandado a hacer para
ese tipo de negocio. Cundo pasa por la oficina para tratar el asunto?

-Estar bien maana como a las siete y media, luego de cerrar el negocio?

-De acuerdo -coman unos grasientos chop-sueys con pollo y camarones.

-Bueno. Gusto en saludarlos, sigo camino -me desped de ellos a la vez que
les mostraba mi ticket para darles a entender que llevaba prisa; eran
capaces de cerrar el trato all mismo.

Llegu a la pizzera. No voceaban ningn nmero.

-Por qu nmero van? -pregunt a uno de los despachadores que cargaba
puestas unas gruesas gafas.

-Creo que por el ciento diecisiete.

Menos mal -dije para m-. Eso quera decir que mi pedido estaba ya
aguardando.

-Qu bien -exclam mientras le alcanzaba el ticket-, me puedes alcanzar mi
pedido?

-Qu nmero es?

-El ciento diecisis.

-Ese ya lo retiraron.

-Cmo que ya lo retiraron?! Yo tengo el ciento diecisis.

El tipo toma el ticket y lo mira y remira. Se da cuenta de que es realmente
el ciento diecisis y de que en algn lado se ha deslizado un error. Busca
entre los tickets que corresponden a los pedidos ya entregados y cae en
cuenta de qu se trata la equivocacin.

-Oh, lo siento mucho, seor -se excusa mientras me alcanza un ticket por
siete mil cuatrocientos bolvares que corresponden a una pizza familiar de
cuatro sabores: doble queso, jamn, championes y anchoas, con dos
Coca-Colas. Es el ciento diecinueve-. Creo que hicimos una entrega
equivocada.

-Cmo que equivocada? -estoy molesto-. Quiero mi pizza!

Dentro de m me pregunto qu imbcil ha podido contratar a este otro
imbcil para despachar pizzas.

El despachador mira alrededor del establecimiento, como buscando algo o
alguien.

-Busco al cliente que se llev su pedido, no lo ve usted, seor? Era un
tipo alto y grueso, viste jeans y camisa beige manga corta.

No. Ninguno de los dos lo logra precisar. Adems, ya se la debe estar
comiendo.

-Seor -propone finalmente el cajero-toma-pedidos-propietario-gerente que
est pendiente del show-, si desea puede esperar el pedido del ciento
diecinueve. Ya debe estar por salir.

-Lo que pasa es que no me gustan las anchoas.

Raudo el dependiente de las gruesas gafas se dirige hacia la cocina.
Regresa al poco tiempo. Se le nota afligido.

-Lo siento mucho, seor. La ciento diecinueve ya se encuentra en el horno.
Si quiere puede esperarla o le puedo mandar a elaborar una nueva pizza.

-Cunto tendr que esperar por una nueva?

-Como quince a veinte minutos.

Ni hablar; ahora s llevo prisa. El dependiente se queda mirndome,
esperando una toma de decisin por mi parte. Yo estoy dudando y dentro de
m me pregunto en cmo es que vine a desembocar en esta incmoda situacin.
Lo nico que yo deseaba era comer una pizza en buena compaa y ahora esto
se ha convertido en un problema patticamente existencial. Decido que, en
caso dado, ella le quitara las anchoas a las tajadas de pizza que se coma;
yo no tengo problema.

-Tomar la ciento diecinueve.

-Muy bien, seor. Su pedido estar listo en un rato.

Ni modo. Termino por resignarme. A veces es mejor no nadar tanto contra la
corriente.

-Bien -accedo-. Esperare aqu, sin moverme.

-Ciento dieciocho!

Total que el rato viene siendo como de cinco minutos.

-Ciento diecinueve! -vocea, finalmente, el otro dependiente que estaba en
la luna acerca de la confusin de tickets. Le alcanzo el que qued en mis
manos. Es el ciento diecisis.

-Lo siento mucho, seor. Estoy llamando al ciento diecinueve y no al ciento
diecisis.

Estoy a punto de explotar cuando, afortunadamente, intercede el cajero.

-Despchalo as -le ordena-. Hubo un error, no importa.

Por fin cargo en una bandeja la bendita pizza cuatro sabores y las dos
gaseosas. Ahora s -como te llames-, te voy a conocer mejor y voy a
aprovechar para tener una agradable tertulia contigo. Miro el reloj, son
cinco para las dos. An tengo ms de una hora para disfrutar de tu
compaa. Quin sabe; tal vez surja algo prometedor.

Salgo al patio exterior de la feria y all est an ella. En su mesa y
sentado en frente se encuentra un tipo alto y grueso vestido con jeans y
camisa beige manga corta. Ambos estn disfrutando de dos refrescantes
Coca-Colas y de una apetitosa pizza cuatro sabores: "Mi" pizza nmero
ciento diecisis. Desilusionado y turbado busco con la mirada un apartado y
solitario lugar en donde poder beber dos gaseosas y comer tranquilamente la
pizza cuatro sabores tamao familiar, la nmero ciento diecinueve.

** lex E. Pealoza Campos
   alexpealoza@yahoo.com.ar
   Contador uruguayo (Montevideo, 1950). Su familia sali de Uruguay por
   razones polticas y se estableci en La Paz, Bolivia, en 1956. All
   obtuvo los ttulos de bachiller en humanidades (1967) y contador general
   (1968) del Instituto de Educacin Bancaria. Se radic en Venezuela en
   1968 y actualmente vive en Los Teques, Miranda. Sus cuentos permanecen,
   en su mayora, inditos.



=== Poemas      Beatriz Martinelli ========================================

*** No digan

insistir en el amor
creer que una tarde cualquiera
tropec con l
tal cual me lo dise algn ngel

de esos que deben abundar
sin un trabajo fijo
porque nadie los toma como prudentes
son demasiado pretenciosos
                             e imagineros

insistir en que en algn lugar
un alma complemento de la ma
est confiada esperando

que hay una casa blanca
a orillas de un arroyo
unos robles altos
que dan albergue a los nidos

una ventana sin rejas
inundada de geranios
                    desparramados
malvones
        en macetones con patas
como los que recuerda
                     mi nia

insistir que mi mundo
es mi mundo menudo
ese que diseaba con el dedo
                  bajo las sbanas
en las silenciosas noches de invierno

no digan que me he equivocado
no lo digan
aunque sea estricto



*** No me aten

cuando los pjaros de mi nido
                            extravan la ruta
me pierdo en silenciosos laberintos
busco las plumas aturdidas
y una que otra ala
                 que me gue al refugio

cuando las mariposas no encuentran
                     la flor donde posarse
es un vuelo de alas desgastadas
y un color que se va desliendo

cuando las laboriosas abejas
hacen huelga
la reina sale de su panal
                  en busca de otras colmenas

y as entre vuelos y plumas
                      suelo evadirme
para de algn modo aferrarme
                         a esta morada

aunque escribo en todas sus paredes
-No me aten      quiero escapar de m-



*** Vuelo

Voy a caminar por tu orilla
Un da de estos
El cordn de tus zapatos
Lograr atarme a tu pisadas
O simplemente perder el rastro



*** Pero

si tan slo supieras
si la explicacin
            fuese innegable

si no importara
el porqu
           ni el cmo

es posible
que mi andar dibujando mariposas
y mis manos
             acariciando nidos
en lo alto de los sueos
tuviera una prueba
una razn revelada

pero

si tan slo supieras
que no hay explicacin
ni es evidente
ni es importante
el porqu
ni el cmo
de ste mi hallarse

** Beatriz Martinelli
   beatrizmar@3net.com.ar
   Docente y escritora argentina (Buenos Aires, 1941). Profesora en artes
   visuales especialidad pintura y grabado y profesora superior de dibujo y
   grabado. Ha publicado en formato digital Pintando palabras
   (http://www.yoescribo.com/autor.asp?id_usr=o13c6Lo1834Hm010N8U0) y
   textos suyos fueron incluidos en la antologa de poesa, pintura y
   grabado Todas las voces, una voz (Uned, 2002,
   http://www.uned.es/cemav/rincon.htm), en la antologa de poesa
   contempornea Las caras del amor (Versal Editorial Group) y en las
   colecciones Sensibilidades (verano y otoo-invierno de 2002). Sus series
   Cuentos virtuales, Cuentos con mocos y Cuentos en la ciudad han
   aparecido en los peridicos El Deportivo y La Voz del Pueblo (Atlanta,
   Georgia, EUA). Ha publicado tambin Beatriz Martinelli: sus mejores
   poemas (Escuela Superior de Comunicacin Grfica, Mxico). Obtuvo el
   primer premio en Poesa de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade,
   1998).



=== Hacia la medianoche      Eduardo Cobos ================================

                                                     a Mara Gabriela Lpez

                                                             Ven ac bombn
                                                 y te mostrar mis petardos
                                    mis ms secretas y oscuras detonaciones
                                                             Roberto Merino

A la Ceni Blixen la minifalda le qued pintada, y le pareci que estaba sin
uso. Se mir al espejo como diez veces, acaricindose las nalgas de vez en
cuando. Su hermanastra Clementina le dijo que se probara unas medias
negras, que tena por ah. Estaban rotas, justo en la entrepierna. La
Blixen pens que no importaba, porque pese a lo corto de la minifalda no se
iba a notar, a no ser, claro, que se agachara bruscamente y le quedara todo
al aire. Prob de nuevo ante el espejo, mirndose detenidamente, se gust
como haca mucho tiempo que no se gustaba. Cuando sali de su minscula
pieza, la mirada de las tres hermanastras se posaron en su culo; no
pudieron disimular la envidia. No es que ellas fueran mucho ms feas: se
sabe que no hay mujer que lo sea, slo las hay mal arregladas que no sacan
provecho de lo mucho o poco que tienen; todo el mundo as lo dice. Pero las
proporciones de la Ceni eran casi exageradas, le dijo, bajito, la
Clementina a la Juana. Lo mejor era dejarla en la casa, no vaya a ser que
la confundan con una ramera en la fiesta, aleg la mayor Ludovina Helena. A
la Ceni la cara se le enrojeci de furia y corri taconeando a la cocina, a
hablar con su madrastra. La seora compar a las cuatro. Sentenci que era
mejor que su hijastra fuera ms adelante a otra fiesta, adems, slo tena
quince aos y en esa pinta no poda salir ahora a la calle, as que si
quera seguir llorando, mejor se fuera a su pieza, porque a esa fiesta, no
iba, y se acab. La Ceni dio un portazo. Poco a poco fue perdiendo el
llanto. Son el timbre e imagin a Hugo, Paco y Luis besando a sus
respectivas en el umbral de la puerta. Escuch con rabia esas malditas
risas y los autos alejarse hacia la fiesta. La madrastra se encerr a ver
TV en el dormitorio; lo de costumbre, la telenovela de las nueve y todo
eso. Vieja estpida, slo una ignorante puede ver esa porquera, se dijo.
Sali por la ventana a llamar por telfono al Chalo, compaero de colegio,
pretendiente desde haca aos y, entre otras cosas, dueo de una moto. Lo
encontr en su casa, le dijo que la pasara buscando para salir a dar una
vuelta, como otras veces lo haban hecho. A la media hora se encontraron en
la esquina. El Chalo casi se volvi loco al verle las tremendas piernas y
el culo, sin embargo, nada de tetas. Por supuesto no dijo nada, l haba
sido siempre un caballero y no pensaba dejar de serlo por el momento. Se
acomod abrazando por la cintura al Chalo, ste sinti un estremecimiento
en algunas partes del cuerpo y el fuerte olor a perfume. Se dijo que la
Ceni andaba en algo, algo raro. Le pregunt adnde iban a pasear. Ella se
acerc al odo para que escuchara mejor: a Tobalaba con Providencia, le
susurr, all me voy a encontrar con mis hermanastras, es una fiesta de
gente con billete. El Chalo, ante todo, resolvi seguir siendo un
caballero, lo corts no quita lo valiente, se argument. Iban ms o menos a
setenta y cinco, que era lo mximo que daba la Yamaha 80. El ruido era
irritante para los transentes, pero ellos se sentan felices, aunque por
diferentes razones, ella iba a su fiesta de sociedad y l llevaba a su
amada apoyada en el cuerpo. El Chalo comenz a inquietarse y lo de
caballero casi lo manda al traste. Pese a la tentacin se conform con
correrle mano por las piernas, cosa que la Ceni no rehus, ella quit las
manos de la cintura de ste para ponerlas casi en su entrepierna, por si
acaso. As se fueron por las calles durante ms o menos cuarenta minutos,
lugares que conocan, la avenida Matta y Bandera, cosas cotidianas, hasta
que llegaron al lugar de la fiesta. La verdad es que era un lugar elegante.
A la Ceni se le ilumin la cara. Casi ni se despide del Chalo, se devolvi
a besarle la mejilla muy cerca de la boca, y la vio alejarse moviendo todo,
como nunca, con suma gracia le pareci. Sin duda, ese alejarse al Chalo le
servira de material de apoyo por muchas sesiones, hasta quin sabe,
ocurriera un milagro y lo quisiera de otra forma, como algunas mujeres
quieren a sus hombres. En la entrada le pidieron que se identificara. Dijo
su nombre y el de sus hermanastras. Pregunt si haban llegado. El tipo,
que ella encontr super elegantsimo, le pas una mscara. Para qu es
esto, dijo. Es una mscara que sirve para cubrirse el rostro, rezong el
portero, esta fiesta es de disfraces. Ah, entiendo, respondi la Ceni.
Aunque no entenda nada, igualmente se la puso, no quera pasar como una
desubicada. Desde la escalera la fiesta se vea harto buena. Esta era la
primera fiesta de la Blixen, pero se senta como pez en el agua. A lo
lejos, en el jardn, divis a sus tres hermanastras, que se rean con Hugo,
Paco y Luis, de una manera escandalosa, le pareci. Sin embargo, ya no les
guardaba ningn tipo de rencor. Se fue acercando a ellos, sin quitarse la
mscara, al estar a unos metros, se sent al lado de un fulano, que bien
podra haber sido su padre o incluso de ms edad. De inmediato le produjo
confianza y se puso a conversar con l. Le cont que hasta los diez aos
fue hija nica, su padre, de origen dans, de all su apellido Blixen,
haba tenido fama de gran industrial. Se trasladaron a este extrao pas,
cuando l se cas por segunda vez con una seora que tena tres hijas, las
que estn all, las ve. Pero Von Blixen se muri, despus de un largo
tormento, hasta vomitaba verde. Mi madrastra siempre estuvo con l,
personalmente le preparaba las comidas; la seora hered casi todo lo que
mi padre tena, me dej a m la casa donde vivimos todas, pero slo puedo
heredar a los dieciocho, dijo la Ceni poniendo cara de circunstancias, cosa
que no se vio por la mscara. Anselmo, que era el nombre del seor, de
inmediato se acord de la Traci Lords, una artista porno-adolescente, una
teenager en la jerga de esos videos, haca cuntos aos?, el tiempo pasa
volando entre sus intersticios, se dijo con cierta melancola. Anselmo pese
a su reiterada oposicin a las grandes empresas, se haba convertido en un
traficante de renombre internacional, entre los ms ntimos le llamaban el
Prncipe. Y estaba all con el nico fin de conseguir, de forma annima,
una mujer lugarea, que fuera sumamente joven. As es que las cosas para l
se presentaban de perillas, claro, si todo continuaba por el curso que se
ofreca. La Ceni se encamin hacia donde conversaban sus hermanastras,
stas al parecer no la reconocan con su mscara. Al verla de pie, Anselmo
se sinti estimulado por sus atributos y no pudo despegar los ojos de su
minifalda, nada de tetas, se dijo, no importa. Ms que una conversacin, lo
que se escuchaba eran las risas sobre cualquier cosa. Hugo, Paco y Luis
sufran todava de miedo escnico. Este mal lo haban adquirido en la
infancia, porque su to los haba obligado a trabajar indiscriminadamente
en el mundo del espectculo, de all el trauma. Hugo, que siempre haba
sido el ms chistoso, no desaprovechaba cualquier oportunidad para
desprestigiar al to. Que enloqueci por los millones de su protector, el
muy asqueroso, agreg Luis. S, continu Hugo, poco antes de morir en
Baltimore, alucinando en un callejn, tena la barriga blanca llena de
cortes, intentos de suicidio, por supuesto. Todos se rieron, pero la Ceni
no entendi nada. Despus volvi a conversar con Anselmo, que ya se le
haba puesto dura. En el patio las parejas estaban buscando dnde hacerlo.
La msica comenzaba a ponerse ms animada. Desde el exterior como invitados
especiales rugan los instrumentos del grupo Divididos: Es la poca de la
boludez, se escuchaba en el ambiente. Y los que bailaban hacan el coro. La
Ceni empez a sentirse ms libre y le abri el cierrecler a Anselmo, que se
lo agradeci con una caricia en las orejas, metindole los dedos como un
tirabuzn. Se le condujo, como tantas veces ha pasado en otras ocasiones,
hacia el miembro erecto, pero de pronto Anselmo se sinti cohibido, y quiso
llevarla donde no los vieran, despus de todo podra haber sido su hija, se
recrimin. Entre las matas la Ceni se comport como una verdadera asidua,
cosa que no dej de sorprender a Anselmo, que hasta el momento la tena
como una primeriza. La succin comenz a tener los efectos esperados y el
Prncipe le dijo que parara; tena problemas de precocidad. Se desplazaron
al estacionamiento, al auto descapotable envidia de muchos. All Anselmo
palp el culo virgen de la Ceni, la coloc mirando hacia el cap, se baj
los pantalones hasta las rodillas e intent introducirse, pero no ceda
para nada, en el intento casi se le va el impulso nico, pens en guardarlo
para la otra va. En un susurro le dijo que se voltease, y comenz a
succionar de nuevo. Rompi el himen sin saberlo; esa experiencia nunca la
haba tenido, slo se dio cuenta que algo extrao pasaba cuando la sangre
le embadurn la entrepierna. Despus sac un Gitanes del bolsillo y lo
prendi con el zippo recin ganado a un tipo del cartel de Cali en una
apuesta de pool. Se sinti poderoso. La Ceni yaca en el asiento sin
comprender nada, slo la sospecha de ya dejar de ser nia. Como pudo fue
ordenando sus ropas, sali del auto y Anselmo la llam para darle unos
billetes verdes, que ella no conoca. Los coloc entre el calzn y la media
negra rota. Era cerca de media noche, a lo lejos el ambiente se llenaba con
las primeras campanadas, tena que llegar pronto al hogar, porque presenta
que algo le podra ocurrir. Al irse camin a la calle, se encontr con el
Chalo que la esperaba; se subi a la moto. Despus enrumbaron camino a la
casa, que en algn momento sera suya.

** Eduardo Cobos
   eduardocobos@hotmail.com
   Escritor y traductor chileno (Santiago, 1963). Ha traducido y antologado
   en libros a los brasileos Moacyr Scliar, Ldo Ivo y Affonso Romano de
   Sant'Anna, este ltimo junto a Eduardo Estvez. Sus artculos y relatos
   han sido publicados en Imagen, Babel, Revista Nacional de Cultura,
   Verbigracia de El Universal, Ateneo, Actualidades del Celarg y Anuario
   de la Universidad Central de Venezuela (UCV), entre otras ediciones
   peridicas. Por otra parte, ha sido merecedor de la beca Conac para la
   Promocin Literaria (1997); primer premio en el III Concurso de
   Literatura de la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, 1999); 2
   premio Bienal de Cuentos de la Direccin de Cultura de la UCV (2002) y
   primer premio del IV Festival Literario de la UCV (2003).



=== Cuatro poemas      Sergio O. Otero ====================================

*** Obsequio

De un tiempo inmemorial que guarda,
Celosa en su redondez calcrea,
Sus miles de silencios ancestrales
Que se cobijan en sus ptreas aristas,
Me observa callada, imperturbable.

Sabidura de aguas profundas
Que entraron por sus fauces otrora,
Le otorgan la suficiente arrogancia,
La firme serenidad pretrita
Para hacerme saber contemplado

Sus gastados bordes marroneados
Son arenas detenidas que se pierden,
Hacia dentro de su corazn, hoy vaco,
Para plasmar marinos colores azulados
Vaca cuenca que me examina

Su pie, negro de aguardar andanzas,
Retorcido en un visceral enredo,
Quieto ya de profundidades recorridas
La sostiene firme, altiva y seera
En su amenazante puesto de viga.

Guarda en su seno una muesca,
Profunda, lateral y vieja herida,
Su suave cuerpo munido de quietud
Anidaba en ella y hoy su ausencia
Su vaco, otra ausencia me seala

Superpuestas capas de la vida
Le forman, ordenadas, laja sobre laja
Capa sobre capa, obedientes, fila sobre fila
Su exterior de antiguo animal marino,
Que en queda actitud me aguarda.

Me pregunto si habr logrado conmover
Su inalterable memoria de los siglos,
Alcanzada quin sabe en qu comienzo,
Quin sabe en qu abismos, en qu simas
Tu mano al separarla de la tierra.

La misma quietud que perturbaste,
Cuando de salados confines fue quitada,
Arrastr consigo, incansable, laboriosa
Hasta ese pequeo rincn de mi biblioteca
Desde el que hoy, con esmero, me aduea

Todo aquel que a mirarla se atreve
No ven en ella ms que una simple ostra,
Petrificada ostra de ostroso lucimiento,
Son mentes que no observan, son ojos que no ven
La huella de tu mano, el perfume de tu piel.

Y si no ven esto, que es tan evidente,
Cmo pedirles que vean, que sientan
Que escuchen, palpiten, comprendan
Lo vvido de tu presencia, de tu voz
Diciendo simplemente: la tom del mar

Y la ostra, antigua, vetusta y macerada,
Cobra el sonido de tu risa, y fiel lo guarda,
Atesora el brillo de tus ojos, y lo oculta
Y luego me lo obsequia, para que a solas
Pueda recordarlo, disfrutarlo, tenerlo, amarlo

La huella de tu mano, el perfume de tu piel
El sonido de tu risa y el brillo de tus ojos
El blanco de tus dientes, el roce de tus labios
Tu presencia, toda tu presencia, toda ella entera
Gracias a la ostra, todava hoy conmigo tengo.



*** Estoy caminando

Estoy caminando una calle cualquiera
Mis ojos no miran,
Para eso estn los de los otros,
Para que miren
Por donde yo transito mi paso cansado
Y que se cuiden,
De mi andar apresurado y pausado
Pues mi apuro se debe
A que estoy en una ciudad sin perros.
No, no son perros esos
Que llevan con cuidadoso cuidado
De a cuatro, cinco o diez
Los paseaperros de veredas ocupadas,
Esos son canes, tristes
Canes de departamentos apilados.
Los perros son otros,
Los de dientes afilados, de colas libres,
Ondeantes, sucios
Lomos, patas fuertes y de orines marcados.
Esos son los perros
Que esta ciudad no tiene, no quiere.
Como no quiere hombres,
Ni mujeres esta ciudad desea ni quiere
Le basta con los oficinistas,
Los abogados, los doctores, los taxistas,
Le alcanza con las modelos,
Las vendedoras, las floristas y alguna que otra
Puta alzada en celo
Por eso me camino despacio, lento, terco
Una calle cualquiera,
Por eso es que no veo, que vean otros
Lo que no quiero ver.
Que ellos gasten sus ojos viendo lo que no est
Que gasten sus zapatos,
Apurados, corriendo corridos todos los das,
Todos los meses, los aos
A m me basta con el andar apurado, urgente,
De caminar por dentro,
Por donde tus manos anduvieron y siguen andando,
Por esa esquina dibujada,
Tal vez hasta pintada y acuarelada en besos
Y para eso no necesito ni quiero
Ojos que vean lo que yo veo, y siento y quiero.
Hasta tal vez no necesite
Caminar una calle cualquiera, basta que me pare
En un adoqun de luna
Y vea hombres y mujeres, y perros, muchos perros
De dientes apretados,
De patas fuertes, de lomos sucios, de colas libres,
Para eso tengo estos ojos
Los que no tienen otros, los que nadie ms tiene.



*** Almas gemelas

Llegas, arrebujada de palabras,
Cubriendo con letras tu frescura.
Te hojarascas en frases escogidas...
Prolijamente escogidas,
Para cubrir a la ansiosa nia
Que en una tierra sin agua,
Va en busca de su libertad querida.

Te recibo con humos de silencio,
Acuno tu gramtica en mirar callado,
Y en el sigilo con que arrullo
La pausa vehemente de tus tiempos...
Te descubro nuevamente nia
Sobria, prudente de valor alzada.

Blindada y blandiente atizas mi alma,
Sin saber sabiendo cun atizada est.
Y te vuelves, grcil, al escudo de tus verbos,
A la adjetivacin constante de nia asustada
Que todava busca, incesante, inconsciente,
Sentir cobijo suave, profundo y tierno.

Veo verte venir, con la sonrisa letrada,
Y me amplo, callado... para que te expandas
Hasta el lmite justo, preciso, estudiado,
De la nia encantada, que en la comisura deja,
Apenas asomado, el deseo querido y temido,
De un tiempo pasado, de un tiempo alcanzado.

Te asomas mujer, verborrgica y tierna,
Desgranas mil temas, prolijos, fecundos,
Intentando evitar que en los ojos del cuerpo,
En los gestos del alma, atisbe la nia guardada.
Infantil te retozas, gozosa de tu madurez
En un juego sencillo de candor y empeo.

Pero hay un momento, imperceptible, ftil,
En que rindes tu condicin de mujer
Y la nia se asoma, sonriente y confiada
Y toma con su mano, por m esperada
Mi vida y mi sueo, por tanto guardado.
Dos almas gemelas, distintas e iguales,
Al final de un camino se han encontrado.



*** Yo no pis Manhattan

Yo no pis Manhattan,
Tampoco fui a Miami,
Jams estuve en Davos,
No conozco Francfort,
No vi el sol de Mnaco,
Ni brumas en Londres,
No s del fro de Montreal,
Ni del calor de Cancn
Ni de la bohemia de Pars,
Ignoro cmo es Roma,
Slo s el nombre de Berna
Nada vi de Nueva York,
No tuve marchas en Madrid

No me aturdieron las bombas en Gaza.
No me emocion en Moncada,
No pas hambre en Somalia
No tuve miedo en Saign,
No llor en Hiroshima ni en Nagasaki,
No me desangr en Nigera,
Ni en Laos, Camboya o Liberia.
No me despedac en Montenegro,
No estuve tembloroso en Tel Aviv,
No corr ni he muerto en Tlatelolco,
No fui invadido en Afganistn
No me atrincher en Irak,
No he sido sospechoso en Dubln.

Como bien puedes ver, no he sido
Un ciudadano, de esos que llaman
Del mundo, de recorrer el mundo.
He sido un simple mortal sedentario,
Aferrado a mi tierra, mis amores, mi cielo,
Y sin embargo y no obstante ello,
Me he desgarrado en todos y cada uno
De esos tantos lugares del mundo,
en muchos con bronca, porque en ellos,
ciegos ojos de duras caras matan,
con sonrisa en los labios y apretones de manos,
Y en otros, porque han lacerado mi alma
Mil muertes injustas, mil nios llorando.

** Sergio O. Otero
   seroma@hotmail.com
   Abogado y escritor argentino (Comodoro Rivadavia, 1951). Su produccin
   literaria permanece indita.



=== Dos relatos      Dborah Puig-Pey Stiefel =============================

*** Usura

                                                  "Past all expressing...".
                                                    El Mercader de Venecia,
                                                            W. Shakespeare.

Era un hombre huesudo y le llamaban Midas. Haba estudiado en la
universidad, en Pars, se dice, pues alguien crey haber evocado all su
presencia nfima. Pero de eso haca ya mucho tiempo y no se poda estar
seguro.

Nadie retena ningn rasgo de su vida, ni un solo detalle cierto de su
extraa identidad; toda informacin sobre su persona se desvaneca en el
aire como una nebulosa vaca.

Le reconocan por algunos fragmentos de su conducta. Por titubeos en el
caminar, por retales de su mirada, seales ambiguas que emitan sus manos
cuando alguno deba negociar con l. No pareca andar entre la gente.

Al hecho curioso de no dejarse fijar en memoria alguna, se una su aspecto
de caricatura, su espalda doblada, los trapos viejos que usaba para vestir.
La boca apretada, la marca indmita que su oficio dejaba traslucir y que
Midas no poda eludir, ni disimular. No hay nada que domestique, ni
empolve, ni dulcifique el rastro inequvoco que deja un usurero al pasar.

Por esas cosas le reconocan y casi por nada ms.

Yo le conoc a travs de un documento, cuando Midas ya llevaba muerto ms
de un siglo. Creo que al principio tuve la misma impresin que sus
contemporneos. Cualquiera que fuera la forma en que toparas con l, su
existencia era slo un dato y aquellos que le haban tratado personalmente
no tuvieron mayor conciencia de que se moviera en una realidad corporal. No
le conocieron mejor que yo, que le compadec en el siglo veinte, cuando
descubr su historia en los viejos archivos de un notario escrupuloso y
decimonnico que tambin haca mucho que estaba muerto.

Midas naci el veinticuatro de julio de mil setecientos ochenta y cinco, en
una familia rica, antigua y nada extravagante, en una casa que ya no
existe, en una ciudad que no importa nombrar. Por lo que yo s, pues l lo
dej dicho, creci cmodo y rodeado de gente. Jams estuvo solo ni
descuidado, ningn oscuro episodio le marc.

Nada apur su infancia ni le condujo a su infierno ningn pecado anterior.
Tuvo un padre que fue todo estruendo y vitalidad; corpulento, amable,
paternal, fue un jugador listo y un fructfero negociante que supo
multiplicar la fortuna heredada.

Tampoco poda reprochar nada a su madre. Dulce y equilibrada, excepto por
el empeo que puso en ensearle a contar y en inculcarle precisiones
aritmticas. Filosofa de un orden material y espiritual, para el nio no
era ms que una obligacin educativa. Pero luego se transform en juego,
despus degener en vicio, y finalmente se convirti en una obsesin
absurda y desesperante.

Mientras eso no sucedi, Midas fue, ms o menos, una persona. Creci, viaj
y tuvo amigos. Nunca se enamor. Destac por su inteligencia, por cierta
timidez viscosa y por su destreza en materias contables. Justo empez a ser
un sujeto extrao cuando qued solo en la vieja casa de sus padres:
entonces aument su mana de calcularlo todo.

Se entreg, sin dominio ni descanso, a secuencias interminables de posibles
beneficios, a balances e inventarios, a infinitas sartas de nmeros y
anaqueles de libros de cuentas.

Se convirti en prestamista. Desangr a sus vecinos implacablemente y les
tent cuando los vea pobres y desesperados; se perdi en el vrtigo de la
avaricia. Y aos ms tarde, cuando se pregunt a la gente por su paradero,
se supo que haba cultivado aquel triste don: en lo que concerna a su
presencia, a su humanidad, nada suficiente poda ser recordado. Ni el color
de sus ojos, ni su estilo de voz, ni el tono de su familia. Ni si le haban
visto a las tres caminando deprisa, o si estuvo o no estuvo en tal lugar u
ocasin.

Slo le recordaban por el dao que haba hecho y porque despus se
arrepinti. Su verdadera existencia se materializaba en consecuencias.
Dejaba sus huellas en los dramas de sus deudores y en el alivio de otros
cuyas deudas perdon.

Quizs fue la comprensin de este hecho lo que dio un giro a sus
obsesiones.

Un da, tal como slo puede hacerse una vez en la vida, Midas traz en ella
un ecuador infranqueable, dejando al otro lado todo su pasado. Renunci
mentalmente a seguir siendo el que haba sido, borr los aos felices de su
infancia y dese limpiar su alma del dolor y la vergenza de los de su
madurez. Algo, en su mismo delirio, le haba hecho comprender: la esencia
de su pecado era horrible. Tena que devolver, restituir la riqueza de la
que se haba apropiado. Reparar el dao, borrar el crimen, consagrarse a la
devolucin de todo lo robado.

Pero supo que no bastaba con perdonar las deudas y repartir su fortuna,
pues qu era, en realidad, lo que ilegtimamente acumulaba en sus cuentas?

Dinero?

No. No era dinero. Era tiempo.

El tiempo de la vida que los dems gastaban en deberle a l. Tiempo vendido
a un alto inters, tiempo y sangre, tiempo y traicin, tiempo y descrdito.
Su deuda no era slo con los hombres. Era una deuda monstruosa que haba
contrado con Dios y que creca con el paso del tiempo, que se doblaba por
s misma, se expanda, se multiplicaba, igual que el dinero que prestaba.

Un da de sol festivo -un da limpio de verano- despejado y dulce como el
perdn, Midas desapareci tras dejar una declaracin estrafalaria, escrita
de su puo y letra, en casa del notario. Zanjaba las deudas, lo regalaba
todo. Con lenguaje fro y un estilo testamentario, contaba su triste vida
de usurero consumado. Aada algunas notas biogrficas (sin extenderse,
saba que nadie lo iba a recordar despus) explicaba el cmo y el cundo de
su revelacin y se comprometa a una misin de locos.

Pretenda acumular tres aos de tiempo no vivido, para regalarlo. Tres aos
era el plazo en que hubiera recuperado el dinero de los prstamos que tena
pendientes. Desde ese instante, quedaban liquidados para siempre. Por una
inversin descabellada, pero lgica, saldara su magnfica deuda con Dios,
no slo renunciando a los beneficios de esos aos futuros, sino dejndolos
de vivir. Prometa volver con ese montante acumulado para cumplir con una
ley sagrada que haba transgredido. Ya no iba a cobrar, ao tras ao, gota
a gota, el caudal de la vida de sus desgraciados clientes, sino que iba a
donar su propio tiempo -disponible, intacto, redimido- tal como lo
entregaba la Naturaleza para que se viviera sin interrupcin, ni deudas, ni
intereses.

El notario se qued atnito. Jams haba odo nada parecido. Pens que
aquellos despropsitos mejor hubieran ido a parar a manos del sacerdote,
mucho ms hbiles en detectar mixtificaciones teolgicas. O que bien podra
haberlos recibido el mdico, seguro de que un caso de especulacin mental
tan excepcional hubiera hecho saltar de alegra a su inflamable corazn
cientfico.

Pero una mezcla de tica profesional y miedo ntimo impuls al notario a
tomarse en serio las pretensiones de Midas. No slo legitim aquel
documento, sino que lo guard toda la vida en una carpeta azul marino en la
que tambin se hallaba un somero informe de las pesquisas que efectu,
intilmente, para encontrar al pobre Midas, quien no volvi a aparecer, ni
pasados los tres aos, ni nunca ms.

All, de una forma helada que me impresion, se explica escuetamente cmo
Midas fue buscado. Se interrog a la gente de su ciudad (que fue la
beneficiaria de su gran fortuna) se pregunt a los estupefactos deudores
que haba perdonado, se entrevist a alguno al que le sonaba haber sido su
amigo y condiscpulo, y se indag en otras ciudades, hasta haber agotado
todos los posibles rincones.

Un tiempo despus, en una de esas ciudades, algunos vieron deambular a un
hombre, cuyas seas no alcanzaban a precisar, que deca haber pasado tres
aos intentando regalar tres aos, de tal forma infausta que su regalo
imposible haba crecido a un inters del cien por cien durante ese mismo
plazo y que entonces deba encomendarse a la penosa tarea de regalar seis
aos de su tiempo no vivido, malgastado en intentar regalarlo.

Vagaba aterrorizado y arga que tena una deuda que creca y creca, que
si no lograba saldar con vida, l morira y la deuda no dejara de crecer.
El terror de Midas obedeca a su razonamiento de que lo que hay despus de
la muerte es precisamente tiempo no vivido. Tiempo que se acumulara para
siempre, sin que nadie pudiera rescatarlo del infinito, que sera la
garanta de un vagar fantasmal, agnico y culpable para toda la eternidad.

Para l que, ms all aun del ms all, sera un espectro incluso entre los
espectros.

Pas mucho tiempo y nada ms se supo de Midas. El notario muri. Su moral
legalista le impidi dejar cerrados algunos casos irresueltos y orden en
su testamento que se conservaran decenas de carpetas azules, hasta que esos
casos llegaran a algn tipo de trmino. Es por eso por lo que hoy he podido
quemar la carpeta de Midas.

La casa del notario es ahora mi casa, una de esas casas que se caen de
viejas, pero que uno compra por no se sabe qu razn del corazn. La he
pagado cara, a causa de otra sinrazn, compitiendo con una inmobiliaria
especializada en lofting. Yo misma he pintado las habitaciones y he
descubierto y saneado ese curioso archivo compuesto de una treintena de
expedientes raros entre los que se encontraba el del prestamista loco.

Su historia me conmovi tanto que no pude tolerar leerla bajo esa forma de
acta o instancia, disimulada la silueta de un recuerdo que de por s se
escapa, camuflada la complejidad de la usura y enterrada la conciencia de
ese pecado.

Por esa razn he escrito este cuento.

He creado un espacio de tiempo invisible, sinttico, o invivible. He
escrito la historia de Midas con la esperanza de que, cada vez que alguien
la lea, un poquito de su tiempo no vivido haya sido redimido y regalado y
su deuda vaya disminuyendo, poco a poco, deducidas as pequeas cantidades
de la suma que se acumula en el infinito.

Hasta que un da esa deuda se haya saldado y Midas descanse en paz, del
todo olvidado.



*** La "Agenda Kronos" cambi la Historia

Nadie poda sospecharlo entonces, cuando ese utensilio de apariencia
inofensiva, tapas de piel sinttica, separadores de plstico y anillitas de
metal, se puso de moda rabiosa en el mundo entero. No es que tuviera nada
especial. De hecho, no era ni siquiera original, era un "remake" de modelos
antiguos, como los que antao haban poblado las mesas de tantas oficinas
anodinas, con sus hojas ribeteadas en rojo y un horrendo soporte para
empotrarlas. La "Agenda Kronos" era un modelo de bolsillo.

Tampoco es que fuera un objeto bonito. Se descosan las costuras del lomo y
llevaba siempre, en la contracubierta, la descolorida reproduccin de una
obra pictrica que se malograba con la sobreimpresin "Kronos, Agenda
Anual".

As que no era un objeto bonito. Bien mirado, era horroroso; nunca nadie
pudo explicarse, inteligiblemente, cul fue la causa de su xito.

Fue un acierto, parece ser, fabricar ejemplares distintos. Algo as como
agendas con sorpresa.

El ao, claro est, era el mismo para todos, pero en cada pgina, flotando
bajo una fecha encarnada, se lean pequeas frases, pedacitos de sabidura
variopinta, refranes populares, fragmentos del ingenio de algn autor.
Sentencias que haban convulsionado al mundo, o lo haban destrozado o
divertido, trocitos de la Biblia, del Corn, del Capital, antiguos
proverbios chinos, ancdotas de Chesterton, pensamientos de Santo Toms,
mximas feministas, recetas milenarias, poemas indios...Todo lo que el
mundo haba pensado lo llevaba impreso la "Agenda Kronos", despedazado en
cientos de volmenes diferentes, desplegando en un inmenso abanico de
hojitas de papel el esfuerzo brutal que siglos y siglos haban sufrido para
entender algo de algo y poder decir algo sobre algo.

La gente se aficion a esta agenda. Mejor aun, la compr desesperadamente,
la us con furia metdica, la intercambi, la regal, esper anhelante al
ao siguiente las nuevas frases que deparase una nueva agenda. Y fue
extrao y milagroso. El mundo, como hechizado por una corriente de
organizacin, se aplicaba en asumir y practicar la parte de saber colectivo
que haba tocado a cada uno, en cada agenda, cada da.

Naturalmente, los saberes eran contradictorios. Pero eso fue lo que nos
salv. El vido banquero, un martes de octubre, gracias a una frase de
Engels u otra de San Agustn, juraba ascetismo o venda sus prstamos a
precio de saldo. El hombre sesudo aprenda los tesoros de la frivolidad. El
poltico obsesivo haca votos de silencio. El tmido astnico tomaba la
filosofa de un magnate. Sacando un poco aqu, poniendo un poco all,
paulatina y misteriosamente, todo fue equilibrndose de tal modo que hoy en
da ya no hay exceso, ni dogma, ni dominio que dure ms de un da en
ninguna parte. No somos ya ni demasiado ricos, ni demasiado pobres, ni
creyentes ni descredos, ni pusilnimes, ni extremistas, ni siquiera
moderados. Ha surgido el milagro de la verdadera individualidad donde cada
cual, en este ocano magnfico, paraso de la relatividad y del
todo-es-segn-se-mire, sabe mostrarse cauto y distinguido a la hora de
ordenar su agenda y su vida.

Hoy conocemos tres verdades. Que mientras queden trocitos de cosas dichas,
viviremos en el mundo que no pudieron conseguir todas las revoluciones de
la Historia. Que todas las revoluciones de la Historia, convenientemente
troceadas, impresas y mezcladas, funcionan.

Y que el cuadro reproducido en nuestras agendas, que no es otro que
"Saturno comindose a sus hijos", fue aceptado invariablemente sin
rechistar: sabamos, en el fondo, que al Tiempo hay que darle algo de
carnaza. Algo mitolgico y siniestro con que entretenerlo, para que nos
deje en paz.

** Dborah Puig-Pey Stiefel
   dpuigpeys@provimar.es
   Antroploga y escritora espaola (Barcelona, 1960).



=== Poemas      Jorge Castillo Fan ========================================

                                   Hubo un jardn o fue el jardn un sueo?
                                                                     Borges

Hubo luna en nuestro sueo
o fuimos un error con dos ventanas?
(el puente de tu cuerpo se me apaga)

Hubo error en nuestro sueo
o fuimos las ventanas de la luna?
(el puente de mi cuerpo se te apaga)

Hay lunas?
Hay sueos?
O slo error (y sin ventanas)

Y sin embargo he sido error (t: mi ventana)
Y eras un sueo
(Yo fui tu luna en la ventana).

      De Cancin triste de cualquier hombre
      (ngeles del Abismo Editores; Talara, 1998).

===

La intensidad jadeante
El bordoneo indecible de los nervios
El cajn de los das manchado de tristezas penetrantes
Slo basta el invisible espejo
y descubrir que soy el nico viajero que visita mis escombros
El ltimo desgarro entre tus sueos
El indmito relincho que despierta los tres brillos de tu cuerpo
En fin: el fsforo y la puerta
el trnsito y la senda en que retorno a m
en que regreso a ti por todo el curso de tu ausencia.

      De Lmpara de fiebre (Editorial Delirio; Lima, 2003).

===

*** Lienzo (Len eso)

La palabra acampando sobre las rfagas del acto
Las arterias del sueo y sus fosforescencias
y su fsforo y su esencia
las arte-risas del sueo
El alma vrtice del fuego
vrtice del juego
El corazn
sus incesantes danzas
sus lanzas acezantes
su comps de carne
marcando a sombraluz el tiempo de la voz
y de la hoz definitivas
Los alcances del aire
ms los dedos de otros aires
precipitndose por los abismos sin fin
La locura y sus caricias rojas
y su cpula frentica sobre las ascuas
Los ojos secretos disparos en la noche
Los ojos astros
Los ojos antros
Los ojos estos
Los ojos estros
Los ojos ostras
Los ojos hostias
Los ojos lunas
Los ojos dunas
Los ojos dudas
Los ojos hiel
Los ojos miel
Los ojos lluvia
Los ojos Yo-va
Los ojos llovan
Los ojos raz
Los ojos ral
Los ojos T
Los ojos T en l
Los ojos tnel
Los ojos cspides azules
(en Hiroshima alguien pintaba slo ojos)
Las claves del sentir
sus aguas misteriosas
sus espejos de sangre viva
su ebriedad en hilos sucesivos
su ubriedad de incisivos filos
Los vrtigos reptantes
como el amor vencido entre celestes gozos
El reposo de agua pura
sobre los campos azotados por la sed inexorable:
cuerpos nuestros que se repiten entre los escombros
en flamas de espera de esperanza
La frente en llamas
en ya mses infinitos
El infierno en mi mente
El inminente invierno
Poesa hirviente
Hiriente poesa
El destino
El des-tino
El desatino
El des a ti NO!

      De Yo soy aquel espejo (Editorial Delirio; Lima, 2003).

** Jorge Castillo Fan
   castillo_fan@hotmail.com
   Escritor peruano (Piura, 1967). Miembro del Movimiento Internacional de
   Metapoesa. Ha publicado Insurreccin del silencio (Sindicato de
   Petroper; Talara, 1994), Eco del fuego (Artetreo Ediciones; Piura,
   1995), Revlver del amor (revista La Tortuga Ecuestre; Lima, 1996),
   Cancin triste de cualquier hombre (ngeles del Abismo Editores; Talara,
   1998), Lmpara de fiebre (Editorial Delirio; Lima, 2003) y Yo soy aquel
   espejo (Editorial Delirio; Lima, 2003). Poemas suyos han sido publicados
   en revistas como El ltimo Golpe Literario, Gafas Redondas, El Fsforo
   Insomne y ngeles del Abismo, entre otras, as como en las antologas
   Homenaje al centenario de Csar Vallejo, Poetas de la regin Grau
   (revista Intihuatana; Sullana, 1992), El verdor del algarrobo, Muestra
   de 8 poetas piuranos (revista La Tortuga Ecuestre; Lima, 1997), y
   Karminka, antologa de la poesa piurana, de Julio Aponte (Juan
   Gutemberg Editores; Lima, 2000). http://www.castillofan.cjb.net.



=== Un cuento de cine      Hernando Bolao ================================

                                                 "La casualidad y la suerte
                                han sido demasiado determinantes en mi vida
                                 para que no las reconozca cuando aparecen,
                                          aunque sea bajo formas adversas".
                                                             Maruja Torres.

Fue en un puesto de libros usados de la Avenida Luis Carlos Lpez y en una
tarde que hoy mi recuerdo resume en las apresuradas horas de un calor
indolente en donde me reencontr con aquella historia. Aos atrs haba
perseguido su urdimbre con la voracidad exquisita de un loco en cada una de
las diez entregas que da por da publicara con gran despliegue un diario
capitalino: La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile.

En la breve verticalidad que ocupaba aquel libro se qued atrapada mi
atencin y en mi cara sent dibujarse una mirada de encanto. No haba en
ese atiborre lugares de prominencia, por lo que mi ejemplar reposaba all,
homogneo e intacto, al azar de cualquier curiosidad y entregado a la
intuicin de Anbal que, sin alardear de tactos fundamentales en el oficio
de las ventas librescas, me sorprendi atrapado por esa recndita
curiosidad que nos impulsa hacia la pretensin de saber lo que podra estar
ocurriendo dentro de un libro mientras sus pginas permanecen cerradas.

Llam mi atencin por el simple hecho de haberlo perdido varias veces en el
lapso de cinco aos y me hice a l sin que mediaran regateos ni remilgos
-dos mil pesos-, despidindome al lugar de mis lecturas dispuesto a releer
y ser feliz. No sospechaba siquiera que mi reencuentro habra de sobrepasar
los lindes de lo inslito porque al abrirlo, justo en su primera pagina,
encontr una dedicatoria deliciosa que el mismo Miguel Littin haca a una
desconocida de nombre Mara Fernanda.

La letra era encrespada y resuelta con prisa pero de legible caligrafa. Se
notaba que Miguel Littin haba padecido el asedio de un cazador
impenitente, de esos incisivos e implacables que no cejan hasta lograr el
objetivo, y que lo haban abordado en un cruce apresurado, sin saludos, sin
reverencias; slo dicindole con el arrojo que padecen los emboscados de
amor, "Yo amo a Mara Fernanda y ella te admira. Si le dedicas este libro
en mi nombre me ayudaras a conquistarla". Y, por supuesto, quin no aplaza
la prisa para colaborar con las causas del amor.

De inmediato imagin a Mara Fernanda recibiendo el regalo antecedida por
un prembulo romntico -cena, flores o algo parecido-, pero en cuanto me
asalt la suspicacia comenc a dudar del final feliz de aquella historia,
porque not de inmediato la forma inaudita como ella misma perda su cauce.

Me resultaba absurdo e inconcebible que aquel regalo, arrancado a la
desvergenza y sobrepuesto al ridculo, estuviese ahora haciendo parte de
una mercanca de segunda mano; feriado a un postor de ocasin al igual que
se feriaban artculos de cuero, prendera de oro goldfield, sahumerios y
abalorios; que perteneciera al acervo miscelneo de aquel bazar de
cambalacheros de la Luis Carlos Lpez; que hibernara con desesperanza en el
esmirriado anaquel de un librero sin tacto ni conciencia para el oficio.

Nunca pude olvidar aquel episodio por su coincidencia y particularidad, aun
cuando tampoco cre nunca en su trascendencia hasta aquella noche de jueves
de cctel cuando en el foyer del Auditorio Getseman, mientras asista al
lanzamiento del festival de cine, el ocio me asent en la confirmacin de
que la vida siempre se nos presenta desprotegida de cualquier casualidad:
esa noche, despus de unos actos solemnes, conoc a Mara Fernanda.

En un principio su nombre no me revelara detalles que pudiera catalogar
como significativos, pero en tanto comenz a comentar apartes del filme de
Resnais que acababan de proyectar -Hiroshima, mon amour. Haba ledo que
era el preferido de Littin- con la precisin de los conocedores, tuve
indicios de su erudicin en torno al tema e, inevitablemente, brot en m
ese sentido de nostlgica concordancia que me permiti revivir la sensacin
producida por aquella dedicatoria veloz y apasionada, o como la pensara
desde un principio, casi temeraria.

Mis sentidos se aguzaron y la imagen de aquella mujer, como en las ms
eficaces construcciones novelescas, se fue transformando de una simple
figuracin esttica en el ser humano amplio y jovial que me hara saltar el
cercado de la discrecin.

Durante un largo rato tem que se notara mi contenida impaciencia y me
limit al simple ejercicio de masticar galletitas con grullere y dar
vueltas a un vaso en el que se deslean unos cubos de hielo pero, antes de
que esto ocurriera, mi espera tuvo su oportunidad.

Todava disfrutaba de la gracia que me haba causado su comentario respecto
de la forma como se producan sus reacciones frente a las escenas de
algunos directores -las calificaba de naturaleza afectiva: algunas de
Kubrick, por ejemplo, le producan urticaria, y otras de Spielberg, una
congestin nasal que inclua estornudos y hasta molestias reumticas-,
cuando ensay mi primer golpe, dudando todava si lo haca por el efluvio
de su Este Lauder o por la altura de su conversacin.

La abord en una pausa difcil que le permitieron sus interlocutores y,
esquivando los cnones impersonales de la formalidad, le pregunt sin
ambages si para ella tena algn significado el nombre de Miguel Littin.

Con un apacible gesto de saln me dio un s desconcertante; tan rayano en
lo natural, que fue engorroso lograr un nuevo resquicio para acuar otra
pregunta, otra intervencin ms audaz, una que no me hiciera sentir como el
propietario de la ms enternecedora estupidez. Me haba traicionado la
agudeza.

No haba dejado de solazarme con la novelesca idea de por lo menos entornar
su mirada, zancadillear las palabras de su respuesta o, mejor aun, lograr
en ella un sobrecogimiento de pudor en donde se compensara mi
arbitrariedad, o en donde mi presencia le inspirara el nico sentimiento
que de seguro me devolvera la importancia: el de la complicidad.

Al siguiente da la volv a ver. Otra vez desenvuelta y gil. Portaba el
nico rostro de complacencia a pesar de que acabbamos de padecer un filme
francs que haba dejado en m y en todo el auditorio un leve regusto de
inconformidad. Su prisa se notaba ms en su rostro que en sus movimientos.
Lo pens y no me equivoqu, porque al poco tiempo sus pasos cruzaron por
entre la concurrencia y bajaron la escalera. Desde el segundo piso pude ver
cuando, en medio de aquella noche prematura y serenada, ella atravesaba la
calle adoquinada del Arsenal esquivando a saltitos los charcos y se perda
tras el umbral de un barcito sugerente y discreto. Imposible negarlo, mi
intencin segua siendo acuar otra pregunta. Aquella que me permitiera
hilvanar la hebra que an mi curiosidad mantena asida por un extremo y,
azuzado por esa audacia incorregible que pone en nosotros la intriga, se me
ocurri seguirla, elevando mi chapucero oficio detectivesco al rango de
mxima virtud.

Dentro palpitaba otro mundo, uno ms lento y resignado, como movido al son
del saxofonista que con mansedumbre arrancaba notas al instrumento en medio
de una penumbra fcil. Su interior no era grande ni alto y su concurrencia,
a primera vista, se poda calificar de escasa. Las conversaciones no se
suban de tono y hasta el mesero que me asisti en la barra tom mi pedido
con cierto aire de confidencialidad. Un whisky en la roca haba ordenado
antes de que mis ojos descubrieran a Mara Fernanda ya acomodada en torno a
una mesa con personas que a juzgar por sus atuendos y sus perdidos gestos,
eran extranjeros.

Ella tom asiento en un lugar que le esperaba y salud con la informalidad
propia de los asistidos por la confianza mientras un mesero se apresuraba a
atenderle. Intercambiaron algunas palabras, coincidieron en sonrisas hasta
cuando se dio el acuerdo y yo lo pude escuchar ordenando en la barra, justo
por encima de mi hombro derecho, para una mujer con complaciente claridad:

-Un martini para la seora Mara Fernanda Esteves -dijo.

Apenas entonces me di cuenta de que estaba escuchando por primera vez aquel
apellido y que, por supuesto, sera imposible borrarlo de mi memoria. As
que no lo dej escapar y comenc a considerarlo como esa otra seal que me
arrimaba hacia las inmediaciones de una aprensin que, si bien haba nacido
aos atrs en forma de curiosa dedicatoria, ahora se converta en el
leitmotiv de una intriga que me traa suspendido de los cabellos.

Alcanc a tomar mi segundo y ltimo trago invirtiendo el tiempo en pensar
que deba buscar una ocasin con horizontes ms despejados y un camino
menos escabroso para llegar hasta ella. Creo que ahora ya lo saben: me
trastornan hasta el asombro los azares que riega la vida en nuestro camino
-tienen algo de premonitorios-, y me atrapan hasta la obsesin las mujeres
con pasado.

Al da siguiente, antes de salir hacia la primera de las pelculas
enlistadas en la programacin, enfund en mi bolsillo aquel ejemplar que le
haba comprado ms a la nostalgia que a Anbal, como quien enfunda un arma;
y me prepar para la nueva sesin con todos los sentidos en orden y
dispuesto a disparar a quemarropa.

La tarde haba entrado con ese brillo de trpico que se torna a veces
insoportable y a la entrada del auditorio se arracimaba un gento en el que
se mezclaban cineastas, crticos, periodistas, curiosos, espectadores y
ociosos. Comenc a buscar con la mirada a Mara Fernanda, ya saba seguirle
la pista. Me fijaba con detenimiento en cada uno de aquellos grupos que se
notaban dentro de la concurrencia repasndolos con detenimiento, pausando
en cada rostro y sin dejar de asegurarme de que mi arma segua conmigo
pero, despus de un momento, me di cuenta de que an no haba llegado.
Entonces, mientras la intriga me otorgaba esa tregua, yo me dediqu a
repasar la lista de las pelculas del da y a descubrir que aquella extraa
sensacin que ahora me asa era frgil y breve pero desgastante; tanto como
el rencor, slo que menos virulenta, pero s ms apremiante.

Repasaba a la ligera la programacin cuando me encontr, como un aderezo
del destino, una pelcula de Miguel Littin, era la segunda en el orden.
Incrdulo y con una urgencia de la que intentaba sacudirme, me dirig a la
informacin en donde me confirmaron no slo la presentacin del filme, sino
tambin la presencia del director en el auditorio. Me asalt entonces el
pensamiento de que deba haber algo de injusticia ante semejante sino,
porque sent que la consternacin que me invada en ese instante haca
peligrar mi prudencia, ms aun cuando me percat de que todos los presentes
dirigan la mirada a un mismo sitio: la entrada del foyer. Ambas puertas
bascularon en un mismo sentido y un pequeo tumulto entr de golpe
arrastrando una suave andanada de calor al tiempo que disminua la prisa y
cruzaba el quicio.

En un principio no logr localizarlo. La ltima imagen que hall de l en
mi memoria fue aquella cotidiana y resentida que lo hizo entraable durante
una entrevista de televisin en la que con el tino de una fina irona, se
refera a la dictadura de su pas sin poder soportar la evidencia de ese
corrosivo sentimiento entre la nostalgia y la ira. -Le llaman depresin. Es
el encanto principal que imprime el exilio-. Sin embargo, lo identifiqu
por su risa corroborando con complacencia la veracidad de aquel captulo
del libro: "Si te res te mueres". Pero el asombr me atornill al piso y
engatill mi arma al observar que a pesar de las atenciones que brindaba al
pblico de un lado y de otro, su mano derecha se mantena enlazada a la de
Mara Fernanda Esteves en una dualidad inobjetable, en esa actitud de mutua
posesin que confiere a sus vctimas el amor.

** Hernando Bolao
   hbolano@yahoo.com
   Arquitecto colombiano (1961). Es profesor en la Facultad de Arquitectura
   de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Cartagena de Indias. Ha
   publicado cuentos en la revista Letralia y en el diario El Universal.
   Ganador de la 2 Convocatoria de Premios y Becas Distritales a la
   Creacin e Investigacin Artstica de la Alcalda de Cartagena con su
   novela Al azar de un amor.



=== Haiks y otros poemas      dgar Medrano ==============================

calles de abril.
tu mirada en la brisa:
          hojas y nubes.

===

re la tarde.
ventanales de rojo.
torpe reloj

===

llegas de golpe:
enciendes la noche
de nubes tristes.

===

piraguas marchan
a la noche secreta:
   cocuyos sin luna.

===

versos: cigarras
amanecidas en un
sueo perdido.

===

lluvia del lago.
en la orilla compiten
sol y recuerdos

===

un da cualquiera
la nia no tuvo dnde
descansar su tristeza;
te so rodeada de flores
y calles amanecidas
pendiendo de tus fros labios.

===

de noche
tus pasos hollan
tanta soledad
que es rito o mueca.

===

Vuelvo a la noche. Tanta luz ceg nuestra
bsqueda. En la calle slo dejamos harapos
y slabas enfermas. Desde el fondo de la
habitacin alguien seala mi mano derecha.
Sudorosa, parece un dios cansado de absolutos.
Tal vez es la nica salida: la silueta de
un vuelo que hemos olvidado.

** dgar Medrano
   edgarmedranouno@hotmail.com
   Docente, investigador y escritor venezolano (Maracaibo, 1955). Ha
   publicado el libro Ausencias, presencias y oficio.



=== Hurfano de Elisa =====================================================
=== Armando Oscar Borgeaud y Osvaldo Julio Croce ==========================

Por tan poca cosa sentirse secretamente feliz, por levantarse temprano un
domingo a jugar a la soledad -Elisa viaj a Buenos Aires- y ensuciarse los
dedos con la tinta fresca del infaltable diario local.

Luis saborea un poco de queso blando, los ojos yndose por la ventana con
los ruidos leves del madrugn. Planifica el da entero entre surcos de
silencio que el ronroneo de la heladera abre en la maana fresca.

Desde su casa natal, cuando las tardes eran ms lentas, escuchaba el jadeo
de las mquinas ferroviarias intentando subir cuestas imaginarias; cada
tanto el silbato pidiendo auxilio, la voz de su mam llamando al calor
seguro de la cocina, el vaso de leche, las tostadas con manteca.

Haba en aquella melanclica embajada una radio elctrica sobre un estante
del armario; l rezaba en voz baja alguna leccin; escuchaban tangos,
boleros, valses; crepitaban alegra las milanesas y el guardapolvos escolar
desde el respaldo de una silla era centinela con distintivo azul.

Ceba un mate; el peridico -partitura que nadie silba- tendido bajo la pava
y el estuche de los anteojos, escarabajo marrn. Corta una ltima tajadita
de queso, lo devuelve al refrigerador. Desliza su sombra entre manchas de
sol.

Desde el dormitorio, a la ntima luz del velador, percibe desinflarse el
pulmn de la calle; tabletean las persianas asordinadas de algunos
negocios; mira sobre la cmoda una pequea caja de madera labrada que su
padre muerto hizo, como pudo, a los doce aos. Renueva la certeza: algo
ocurrir alguna vez.

Sale sin apuro; contempla la casa detenido en la isla de su vereda. Ha de
sufrir las ausencias de luces, piensa; tendr insomnios sin pasos apurados,
aliento caliente en las siestas de verano. Con los aos le parece cada vez
ms grande; posee rincones donde pararse a llorar, cajones cerrados para
siempre.

Luis camina dominguero, recorre todo con la mirada del ltimo acomodador
del cine Amrica. Una esquina resplandece dentro suyo; lo detiene el
recuerdo de una sombra: pantuflas, camiseta blanca, pantaln pijama. Tantos
aos sentado en el escaln de mrmol ahuecado de pisadas, jubilado viga de
aquella casa colonial, paredes oscuras, yuyos en la cornisa. A veces,
memora el paseante, lo encontrbamos apoyado en el pltano junto al cordn,
buscando entre los cables con su mirada en alto, esperando vaya a saber
qu. Tal vez la muerte que al final lleg.

Algunos bocinazos lo hacen reaccionar en medio del trnsito; se apura;
llega a la otra orilla. Equilibrista entre tiempos, entra a la panadera;
piso recin lavado, aroma antiguo de cigarrillos negros. Fecundo olor de
levadura cae sobre el platillo de la balanza, cruje pan caliente en la
bolsa, milonguea el aire por la cortina desmemoriada de colores.

Luis vuelve por las diez de la maana; canta entre rboles. Justifica un
vino tinto de buena calidad en el almuerzo: por tantos ayeres, por la pobre
Elisa que andar perdida entre parientes capitalinos y ganas de subir a
cualquier mnibus que la devuelva por aqu.

Sobre la pared llagada de humedad y pintura verde cuelga un espejo con la
puerta del bar por donde aparece el hombre llevando la bolsa preada de
pan. Ante sus ojos dos sillas de plstico, el petrificado borracho de
costumbre, el paisaje nevado que desespera cagado por moscas; un almanaque
Ferretera Pars -escultural rubia semidesnuda, sonriente, ofrece pomos de
"Pegamento Pajarito"- eterno en Abril 14.

Las fotos se burlan, piensa Luis, esta mujer es una abuela sin remedio;
echa los codos sobre un mostrador encharcado de caa. Abraza con la zurda
una botella de cuello largo, etiqueta sobria, Vino Fino Tinto, pregunta
cunto es, saca billetes con la derecha, como prestidigitador manco.

Sale del espejo y del bar. El borracho dice salud; responde lo mismo.

Cruza la plaza; vuelve de la mano segura de pap, disipando el miedo con
fuerza, rescatado de otra maana infantil con cielo oscuro y palmeras como
pjaros terribles.

De regreso en su casa Luis prepara la comida en silencio, ntida la
presencia del abuelo. Corta y agrega hojitas de laurel en la cacerola
abollada de cumplir su misin; las hornallas sisean suaves en esta cocina
que tambin es mano protectora. Desde all cada ao Elisa anuncia que los
das se acortan y l siente que ha perdido algo para siempre.

Por sobre el hombro puede verla planchando en la luz opaca del atardecer,
pero hoy est solo. Tiende un mantel, un plato, sirve directamente de la
cacerola. Se sienta, despliega aquella servilleta con iniciales bordadas
que era de la abuela, mastica despacio, siente el sabor de los bocados,
paladea el vino, deja que lo envuelva la radio sin apuro.

Dos, tres pitazos de sobremesa, lee artculos polticos, sirve caf con dos
de azcar. Se descalza; imagina las costuras de brea -venas de las calles
sin nadie- los gorriones entre la siesta, que huyen del cielo
inaguantablemente azul.

Al rato busca la calma de la siesta.

Cuando se despierta decide pasar el trapo de piso por las baldosas del
patio; dan las seis, llega otro golpe de aoranza. Hurfano de Elisa elige
una silla desvencijada, una voz profesional que lee la sntesis final de la
jornada desde otra radio, ms chica.

Ms tarde pone en marcha la bandeja giradiscos, herencia de su
adolescencia. Busca en un estante alejado de los discos compactos, saca el
sobre cuadrado de un vinilo, mira la foto, extrae el crculo negro, limpia
una pelusa, apoya la pa con suavidad.

Luis vibra como cada vez con la msica de Piazzolla.

Marejadas de sombra inundan todo; Elisa tardar todava un poco; el
bandonen lo disuelve en la penumbra rayada por los focos que corren sin
rumbo atrs de la persiana.

** Armando Oscar Borgeaud y Osvaldo Julio Croce
   cosadenegros@delta.com.ar
   Escritores argentinos; ingeniero electromecnico el primero (Zrate,
   Buenos Aires, 1956) y tcnico qumico el segundo (Campana, Buenos Aires,
   1952). Han publicado cuentos y novelas en diarios argentinos. Borgeaud
   conduce el programa radial Matinal, principalmente sobre literatura.
   Croce conduce desde 1990 un programa radial sobre jazz, blues y otras
   fusiones musicales. Han publicado en un diario y por entregas las
   novelas El capote verde -aventuras de Domingo F. Sarmiento en Zrate- y
   Parasos nevados; as como el cuadernillo Achuecando mocasines y el
   libro El hombro de la esquina. Juntos han filmado una docena de
   cortometrajes en super 8.



=== Cuadratura de nostalgias (extractos)      Dubraska Gonzlez Gmez =====

                                                                A mi padre.

*** Esperar

Aqu
sentada

vendrs
a
auxiliarme

a renombrar este estado infrtil
y
dolido.

Ausencia terminal
y
arruinada

banca rota.

Esperar
tu mano enredada en los hilos de mi patria

suelo extranjero

pidiendo crdito
a
mi memoria.

Retornar
silente
a
tu huella

vestigio
de
esperanza.

Hombre nacionalizado
por
mi cuerpo.



*** Doler

                                       Ser slo una queja y una lamentacin
                                                               Hanni Ossott

Desde la antigedad est consagrada mi pena,

ella
intenta
sobrevivir
en los remedios
de
mis
dolencias,

yo insisto
en su muerte

preparo la bienvenida
a
su
morosa
llegada.

Espero con mi dolencia

dolor intil
esta enfermedad crnica
y
terrible,
de
angustias
y
desvelos
constantes
perennes.

Bscame
mdico particular
cabecera de cama
virgen dolorosa
milagrera

para esta enfermedad incurable
que
es
tu
ausencia,

necesito
milagrero

y

fusilarte en mi historia
convertir
mi palabra
en verdugo
de
este
entierro,
solicito
redentor,

matar el dolor
este sadismo barato de volver a tu imagen
deshuesada
y
liquidada

hecha polvo por el viento.



*** Querer

                                                      soledades inexorables
                       la tuya excesiva o ausente la ma a la deriva sin ti
                                                      Marijos Prez-Lezama

Sombras ilustres desfilan por mi lecho,

maanas fras
sombra matinal
el antiguo fantasma de mis sbanas
el odiado y mal marido.

Tardes de besos tibios
aparece el nombrado tiernamente
constante y quejoso
con su piel de costumbres y carios.

Noche celebrada
sombra nocturna, la ms digna y deseada
alimento de mis das
jugando con las locuras de mi vientre
esculpiendo ese querer maldito de recordarlo siempre.

Y en el tiempo           l
el de siempre
la sombra perfecta, rendida y buscada

el amado

t
en
ella
endiosado
y
sepultado

queriendo a tientas y distante
el desfilar de todos mis encuentros.



*** Prostituir

                                                                  qu dolor
                                                                     cuando
                                                               las palabras
                                                                      pesan
                                                                y se clavan
                                                                como cercas
                                                     Rafael Garca Casanova

Temes la incidencia de este verbo,

la
resaca
fantasmal
de
mis
palabras.

Yo
prostituta roja
flor
semilla
roco
slo vientre
acerco la daga inmoral al recuerdo de tus caricias.

Yo
nombro
temiendo
siempre
errar el da y hora del prximo cliente,

equivocar
y
olvidar
cuerpos

confundirlos
en el apuro por deshacerme del prostituto despecho que me asalta.

Temes leer y no ver el recato de una monja rosa

sigues temiendo
porque mis noches
son
noctmbulas
solares,

de
gemidos
contados
y
pagados

de
curvas
encontradas

que renacen con slo mirar las ganas que tienes de encontrarme.



*** Consumir

Te recuerdo
eso no es nuevo,

diagnstico crnico

lo nuevo es, mis cuidados intensivos
delicados.

Me estoy consumiendo los ltimos besos que dejaste en las paredes internas
de mis huesos.

ser que me estoy muriendo?

Alucino un querer mejor
ms til
y
cercano,

te lo digo
te lo escribo
te lo anuncio
y
lo
repito.

Te recuerdo,
eres mi diagnstico crnico.



*** Brevedad, seducciones y palabras

Nombrar la metfora de tu llegada.
Reescribir los versos de mi lecho.
Contar una a una las vocales de tu boca.
Escuchar los gemidos de tus tonos.
Derramar la tinta en nuestro vientre.
Estallar tu cuerpo con todos mis acentos.
Exclamar una a una tus pasiones.
Corregir las comas y puntos del deseo.
Seguir la sangra de mis senos, para escribir punto y aparte con tus besos.
Sucumbir ante la sintaxis de este encuentro.



*** Tus manos

T,
borrador
de recuerdos
hoja suelta

mano zurda
negada
infantilmente
a
escribirme.

T,
diluyente
de memorias
papel en blanco

mano derecha
derramando tinta
a raudales
buscando
torpemente
un lienzo
para
dibujarme.



*** Cuadratura de nostalgias

Silencio,

llegaste aqu para quedarte

invierno
de
nostalgias

lleno de palabras.

Silencio
ests aqu
y
amanec con ganas de enterrarte.

No te vayas
declrate tibio ante mis manos
tendido, ya sabes

te espera la madera, la pared acolchada de mi cuerpo.

Permanece,

hasta que se apague la luz del ltimo cirio.



*** Monlogo

Existes,

es
mi
verdad

cruel
anuncio
del
soliloquio
mortuorio
de
mis
labios.



*** Puta intil

Te
espero
de
rodillas
remolino
preso
de
rencores
con
los
ptalos
sueltos
de
mi
otoo
con
mi
puta
intil
buscando
cadenas
y
condenas
de
hierro
para
trabar
mi
sexo
a
tu
deseo.



*** Hombre imperfecto

Todo tuyo siempre todava.
Tuyo todo por siempre hasta hoy luego,
tuyo siempre porque para ser lo necesito,
siempre todo tuyo,
siempre aunque siempre nunca sea
Daro Jaramillo Agudelo

Para entrar en m no necesitas pedir permiso.

T
ests,

perteneces
habitas,

resides
en
m.

Sin embargo, si quieres te extiendo formalmente la licencia
para que puedas
todas
las
noches
pasearte endiosado por los vapores de mi lecho.

Hombre imperfecto de mi cuerpo.



*** Clavada

Aqu
te espero.

Clavada
como
una
estaca
a
los
pies
de
mi
cama,

con
mis
huesos
fros
a
punto
de
romperse.

Te espero,

con
mis
ojos
fijos
en
la
puerta
de
esta
casa.

Te espero,

si no vienes
igual te espero.

Si tardas das meses aos
si me olvidas
si te vas a los brazos de otra
si no llegas nunca
te espero,

y
si mueres
te espero
con
mis
pies
clavados
al
borde
de
tu
tumba.

Te espero
siempre
aqu
clavada.

** Dubraska Gonzlez Gmez
   dubygg@yahoo.com
   Licenciada venezolana en artes (Guatire, Miranda, 1972), reside en
   Caracas. Obtuvo su ttulo en la Escuela de Artes de la Universidad
   Central de Venezuela, casa de estudios donde actualmente trabaja como
   profesora.



=== El arte de la negociacin      Ivn Humans Bespn ====================

La polica rode al asesino y los curiosos no tardaron en llegar. Los ms
atrevidos ocuparon las primeras posiciones, tras los coches de polica,
pese a ver que el asesino tena una pistola en la mano derecha. Algunos,
los menos valerosos observaban desde la otra acera. El asesino amenaz con
el arma y pregunt varias veces si tena ya lo que haba pedido. El que
deba ser el agente principal, por rango capitn o comisario, se acerc con
las manos en alto haciendo valer toda la psicologa aprendida en estos aos
en el cuerpo.

-No, no podemos darle lo que pide.

-Les llevara mucho tiempo encontrarlo?

-Depende, quiere una vctima cualquiera?

-Cualquiera me sirve. Mejor hombre -contest el asesino.

-Lo matara a quemarropa?

-S, a despecho.

El comisario, o capitn en defecto, sac una libreta de apuntes y apunt.

-Descrbamelo -dijo.

-Alto, joven, corpulento, con cara de haber conquistado a muchas mujeres.

-Est casado usted?

-Bien, s, podramos decir que s.

-Lo hara con esa pistola? No prefiere otra arma?

-No, la pistola va bien.

-Y lo matara a quemarropa, no?

-S, me ensaara con varios tiros en el pecho, como si se tratase de una
venganza amorosa, tampoco quiero que luego tengan problemas con el mvil
del crimen.

-Espere, no vaya tan rpido -le interrumpi el polica que anotaba todos
los detalles.

-Lo matara porque l y mi mujer, ya sabe...

Antes de que acabara con la respuesta se acerc un joven polica al oficial
de rango superior, eso hizo que el asesino moviera el arma ms nervioso que
nunca y el pblico de las primeras filas gritara asustado. El joven se
cuadr, dijo que era un encargo para el oficial.

Hasta que el comandante o capitn no dej de garabatear el joven tosi
varias veces, llamando la atencin. Cuando ya pudo decir todo lo que
pensaba, se acerc y susurr al odo del oficial que era un caso difcil y
que los hombres estaban desmotivados, que no era un asesinato con
alicientes, las pistas eran vagas, imprecisas. Sigui con que haban estado
desde horas intentando encontrar al que debera ser el muerto futuro, el
asesinado, pero que nada, la investigacin se complicaba cada vez ms y el
tiempo se agotaba. Y lo dijo con cara triste, derrotado, con el vaso de
caf en la mano.

El superior mir a su inferior desde su distancia de oficial graduado y no
le respondi nada, tan slo sonri al asesino y le pregunt que qu trabajo
le gustara que tuviese la vctima.

-Polica -contest el asesino devolvindole la sonrisa.

** Ivn Humans Bespn
   ivah@telepolis.com
   Escritor, licenciado en derecho y asesor jurdico espaol (1976). Reside
   en Cornell (Barcelona). Ha sido ganador del XVI Premio de Narraciones
   Cortas Ciudad de Jerez (2003) y del XIII Premio de Narraciones Cortas El
   Fungible (Alcobendas, 2003). Adems ha sido ganador, accsit, mencin
   especial y finalista en otros certmenes literarios. Ha colaborado en
   diversas revistas literarias y textos suyos han aparecido en
   publicaciones colectivas.



=== Tres poemas      Jorge Ral Pirola ====================================

*** Manifiesto de la simple alegra

Mi vecina lava la vereda,
a pleno sol,
y de contenta, casi,
le pone una sonrisa a la maana.

La aventura de ser, noms,
vecina, abuela, amiga
y buena gente
le sube por la sangre
provinciana
hasta la altura de los gratos modos.

No imagino este sitio sin vecinas
lavando las tristezas,
sin tonos pueblerinos que saluden,
el simple acento de la mano en alto.

Esta fortuna de encontrarnos todos,
de sabernos las luces y las sombras,
se alimenta del mate compartido,
del "buenos das" y el comn idioma.

Que lava la vereda a pleno sol
como quien lava el alma.



*** A solas

No esperaba de vos
ni mucho ms
ni mucho menos
que lo que yo te he dado.

Tal vez me enamor
de tus silencios
cuando mi catarata de palabras
te hablaba de mis anhelos
a plena luz de domingo.

No esperaba de vos
ni mucho ms
ni mucho menos
que esta mirada triste,
casi ausente.

Porque donde hay
un dolor que cala hasta los huesos,
una necesidad de irse lejos,
la esperanza se parte en mil pedazos
y hasta la poesa es una pregunta.

No esperaba de vos
ni mucho ms
ni mucho menos
que todo lo que has dado.

Como esta valenta de quedarte
poniendo el hombro a tantas ilusiones
que siguen siendo nuestras,
para siempre.



*** Entonces...

Mi casa vieja tena
una vereda ancha
de rboles tan antiguos
como el barrio.

Mi casa vieja tena
una pobreza digna
y el patio haciendo ronda
al paraso

Mi casa vieja tena
el artesanal aroma
de la vida sencilla
en la mesa.

Mi casa vieja tena
preguntas, bienvenidas,
rebeliones, confidencias,
regocijos y ausencias.

Y algn poema
que dej olvidado
cuando el destino
me llev el alma
a otro punto cardinal.

** Jorge Ral Pirola
   jrpirola@hotmail.com
   Escritor y periodista argentino (Esperanza, Santa Fe, 1951). Textos
   suyos han sido publicados en el libro Palabras de la aldea
   (Municipalidad de Esperanza, 1998), de distribucin gratuita.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Solicitud de ayuda ====================================================

                                                       25 de agosto de 2004

Buenos das:

Necesito contactos para introducir el proyecto para la sede de una escuela
de danza en Cocorote, estado Yaracuy (Venezuela). Somos una asociacin
debidamente registrada, fundada hace 6 aos, sin fines de lucro, y en la
actualidad contamos con 50 nias, nios y adolescentes pero no tenemos sede
propia, tenemos una en calidad de comodato, pero est en muy malas
condiciones.

Hemos acudido a los entes del gobierno regional, as como del municipal,
pero no hemos tenido ninguna respuesta; es por ello que acudimos a ustedes
como una publicacin preocupada por instituciones de cultura, para ver la
posibilidad de ayudarnos.

En espera de una respuesta satisfactoria,

Marina Arrieche
marrieche@hotmail.com

      L: Aunque nosotros no estamos en posibilidad de brindarles ayuda
      tangible, publicamos su carta en la espera de que alguno de nuestros
      lectores le sirva de canal para lo que necesita.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Los jvenes escritores que hablando de un colega novel dicen con acento
matizado de envidia: 'Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!', no
reflexionan que todo comienzo est siempre precedido y es el resultado de
otros veinte comienzos que no se conocen.

      Charles Baudelaire, "Consejos a los jvenes literatos" (1846).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede obtenerlas en el Web
visitando la pgina http://www.letralia.com/gente/publicar.htm. Si lo
prefiere, puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
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     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 6 de septiembre de 2004
