
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 116
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      18 de octubre de 2004
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Venganzas absurdas", Jorge Gmez Jimnez.               | Editorial
                                                         |
Yourcenar en el Celarg. / Monterroso virtual. /          | Breves
Selecciones Escolares. / Arte de Pdvsa. / Garabatosh-k   |
en el Insular. / La Semana de la Lengua Italiana. /      |
Literatura ertica. / Expresiones musicales. / Mujeres   |
que escriben. / Edipo lacaniano. / Fotos en El Hatillo.  |
/ Zambrano en La Laguna.                                 |
                                                         |
Armando Revern sufra esquizofrenia tarda. / El        | Noticias
Salvador dedic fiesta literaria a Neruda. / Problemas   |
de comunicacin enfrenta primera generacin alfabetizada |
en euskera. / La Feria de Frncfort alberga dudas sobre  |
su futuro. / Mara Kodama pierde juicio contra           |
periodista argentino. / Empez el Festival Cervantino de |
Guanajuato. / Jelinek y Mathai: mujeres polmicas en el  |
Nobel. / Amenazados activistas de Teotihuacn. / Fallece |
el filsofo Jacques Derrida. / El espaol Jos Luis      |
Muoz obtiene el premio Letra Erecta. / Librusa.com      |
incursiona en la radio en Internet. / Concluye con xito |
la Feria de Maracaibo. / Monte vila presenta dos nuevos |
ttulos. / Concluy la Feria de Otoo del Libro Viejo y  |
Antiguo. / Inicia el rodaje de La fiesta del Chivo. /    |
Muere en Rio el escritor Fernando Sabino. / Aprobado el  |
Diccionario panhispnico de dudas. / Presentan antologa |
de literatura ecuatoriana. / La Feria de Guadalajara     |
sale a la calle. / Juan Manuel de Prada gana el Premio   |
Nacional de Narrativa en Espaa. / Gelman y Telletxea    |
reciben el Premio Santa Teresa de vila. / Inauguran en  |
La Paz centro de aprendizaje artstico. / Conceden el    |
premio Paz Castillo a Jorge Garca Escobar. / Publicarn |
ediciones especiales del Quijote. / Vernica Martnez    |
Lira gana el premio Juan Rulfo. / Fallece la escritora   |
boliviana Blanca Wiethchter. / Edimburgo es la primera  |
"ciudad mundial de la literatura". / Roban mantos        |
preincaicos de museo del sur de Per. / Cuadro de Arturo |
Michelena ser subastado en noviembre. / Luca           |
Etxebarra gana el Premio Planeta. / Nancy Morejn       |
recibe premio en la Universidad de Nueva York. / Masiva  |
asistencia en la Feria del Zcalo. / Realizan festival   |
de poesa latinoamericana en Filadelfia. / Subastarn    |
correspondencia indita de Neruda a Otto y Elena de      |
Sola. / Adelantan publicacin de la novela de Garca     |
Mrquez. / Semana de la Poesa celebran desde hoy en     |
Apure. / Publican libro de entrevistas a autores         |
brasileos contemporneos. / IX Feria del Libro de       |
Medelln tiene como pas invitado a Argentina. /         |
Festival de Cultura de Potos realizan en Bolivia. /     |
Teatro internacional se rene en la ciudad venezolana de |
Barcelona. / Ccuta tendr cuatro das de literatura. /  |
Saramago visitar Venezuela en noviembre.                |
                                                         |
Imaginaria                                               | Literatura
http://www.imaginaria.com.ar                             | en Internet
                                                         |
"Sociedad, rivalidad y crisis en un cuento de Mario      | Artculos y
Vargas Llosa: el caso de 'Da domingo'", Jorge Zavaleta  | reportajes
Balarezo. / Tres artculos de Jos Repiso Moyano. /      |
"Oriana Fallaci: la ignorancia y el rencor. El lento     |
suicidio de Occidente", Jorge Majfud. / "Los mutantes de |
la ciruga esttica. El credo de las apariencias",       |
Gabriel Cocimano. / "Jordi Olavarrieta", Ramon Bosch     |
Turull.                                                  |
                                                         |
"La relativa incertidumbre. La verdad se caracteriza por | Sala de ensayo
su absoluta sencillez", Miguel A. Schmucke P.. /         |
"Intimidad de 'Alma': un enlace entre ideal, belleza y   |
arte", Laura Quadrelli. / "Apologa", C. A. Campos. /    |
"Bello y Sarmiento: discusin en torno a la lengua",     |
Alfredo Canedo.                                          |
                                                         |
Poemas de Natasha Tiniacos. / "Contrselo a Karen D",    | Letras
Carlos Briones. / Poemas de Marcelo Sosa. / "Muecos de  |
nieve", Alejandra Pinal. / "El dilogo del oso y la      |
serpiente", Alejandro Saravia. / "El teclado", Sofa     |
Jarrin. / Poemas de Ulises Varsovia. / "El color de la   |
nieve", Miriam Mabel Martnez. / Poemas de Silvia        |
Visbal. / Tres textos de Hebert Abimorad. / Poemas de    |
Mara Milagros Rosas Tirado. / "Quin es el que pide    |
tres deseos cuando un perdedor cae?", Pablo Krantz. /    |
"Con los segundos recortados", Marcos Wever. / "Las      |
causalidades csmicas", Pal Tellera Antelo. / "Ro     |
largo" y otros poemas de Emma Fernndez Lpez. / "Una    |
tarde de otoo", Romina Amodei.                          |
                                                         |
"La noche de la lucirnaga", Jorge Cullar Rojas. /      | El regreso
"Falsificciones", Manuel Cabesa.                         | del caracol
                                                         |
Buscando su genealoga. / Atlas histrico de Bogot.     | El buzn
                                                         |
Federico Garca Lorca.                                   | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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=== Editorial      Venganzas absurdas =====================================

Tras la hazaa histrica de enmendar las arcas de la Corona espaola a
finales del siglo XV, al marcar el camino de Espaa hacia un territorio
inexplorado y pleno de riquezas, Cristbal Coln fue elevado al rango de
almirante. Fueron pocos, sin embargo, los honores de que disfrut, pues es
sabido que durante su vida se debati en un entresijo de intrigas y
agravios que le impidieron acceder a la gloria de la que -ambicioso como
era- se crea merecedor.

El ms reciente de esos agravios fue infligido hace unos das en Venezuela.
Despus de leer los cargos de un "juicio" simblico contra el almirante, un
grupo de personas procedi a desmontar la estatua de Coln ubicada hasta
entonces en Plaza Venezuela, en Caracas. Los aguerridos vengadores fueron
detenidos algn tiempo despus en posesin de la ahora deteriorada estatua.

La saa contra la estatua dice mucho de las dificultades que presenta la
salud mental de quienes procedieron a derribarla. El pedestal del monumento
qued rayado de pintas en las que se equiparaba a Coln con el presidente
estadounidense George W. Bush; cubierto de pancartas, sirvi de tribuna
para consignas como "Contra el viejo y nuevo imperialismo", "Juicio a
Coln" o "La resistencia contina". Y la estatua, cuyo nombre original es
Coln en el Golfo Triste, una obra del escultor venezolano Rafael de la
Coba erigida en 1904, qued mutilada y cubierta de pintas, por lo que el
gobierno local ha debido comprometerse a restaurarla.

El gobierno venezolano decret el 12 de octubre como el "da de la
resistencia indgena", eliminando la tradicional muletilla que haba hecho
de esta fecha el "da de la raza". Ambos apelativos nos parecen odiosos y
poco ajustados a las realidades histricas; en todo caso, la redaccin de
discursos poco ha podido hacer para brindar al componente indgena
venezolano un lugar digno en nuestra sociedad. Estos "resistentes", como
los califica la nomenclatura oficial, quedan reducidos a la marginalidad
cuando, en busca de progreso, arriban a las capitales venezolanas.

No es necesario analizar demasiado la pertinencia de un juicio a Coln a
estas alturas. Hace muchos aos, el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri
alertaba sobre este tipo de razonamientos, que equvocamente haca que
ciertas personas pensaran que, de no haber llegado Coln en 1492, Amrica
sera una especie de edn en el que los americanos viviramos en el
disfrute inocente de la naturaleza. Llamaba la atencin, el autor de Las
lanzas coloradas, en relacin al hecho simple de que no slo cualquier otro
expedicionario habra llegado ms tarde o ms temprano, sino que tal edn
nunca existi, envueltos como estaban los indgenas americanos en
constantes procesos blicos internos.

Lo que s creemos necesario revisar es el destino probable de tales
conductas. El llamado juicio a Cristbal Coln encierra implicaciones
xenofbicas que debieran ser controladas a tiempo. Se corre, de lo
contrario, el riesgo de convertir a Venezuela en una sociedad aislada por
el rencor contra supuestos enemigos, realmente de ndole fantasmal, cuando
el progreso social y material requiere que el pasado, sin ser olvidado
-pues, ya lo dijo el doctor Lecter, las cicatrices estn ah para que
recordemos que el pasado existe-, se convierta en materia de experiencia y
no de edificacin absurda de venganzas.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Yourcenar en el Celarg. La compaa venezolana AGO Teatro representar en
la Casa de Rmulo Gallegos, en Caracas, la pieza Audiencia a sus recuerdos,
escrita y dirigida por Virginia Aponte y basada en el libro Memorias de
Adriano, de Marguerite Yourcenar. La obra es la ltima parte de la triloga
Evocaciones, cuyas dos primeras partes conquistaron cuatro premios
internacionales en Canad, y viene de estrenarse con buena crtica en Nueva
York. Las presentaciones se extendern hasta el 7 de noviembre con
funciones de viernes y sbados a las 8 de la noche y domingos a las 6 de la
tarde, y con entradas oscilantes entre 6 y 8 mil bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Monterroso virtual. El Centro Virtual Cervantes acaba de inaugurar una
exposicin virtual dedicada al cuentista guatemalteco Augusto Monterroso.
Los visitantes podrn revisar su biografa, una cronologa inspirada en la
autobiografa de Monterroso; una antologa de sus textos ms
representativos, algunos de ellos ledos por l mismo y con sus propias
ilustraciones; una completa bibliografa y diferentes perfiles crticos del
autor.
http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso

Selecciones Escolares. Esta publicacin infantil, que circul entre finales
de los 50 y mediados de los 60 en Argentina, es revisada por el escritor
sureo Jorge Eduardo Padula Perkins en un trabajo publicado por estos das
en la revista Contratiempo. Al parecer es el nico trabajo de investigacin
que se ha realizado sobre esta revista.
http://www.revistacontratiempo.com.ar/padula.htm

Arte de Pdvsa. Este sbado 16 de octubre se inaugur la exposicin "Arte
venezolano del siglo XX: Coleccin Pdvsa en el Museo de Barquisimeto", en
la que se puede apreciar una visin panormica de los desarrollos y
tendencias del arte venezolano del siglo XX a travs de 175 obras.
Museo de Barquisimeto
Carrera 15 entre calles 25 y 26; Barquisimeto, Lara
http://www.geocities.com/Athens/Forum/4330

Garabatosh-k en el Insular. Ayer se present El pastel y la tarta, la
primera de tres obras de tteres con que la compaa venezolana
Garabatosh-k participa en el Festival Insular Otoo-Teatro 2004, en
Tenerife. Las otras obras son El burro y su lecherita (14 de noviembre) y
Ratoncillo pide a su novia (28 de noviembre). Los venezolanos estarn
compitiendo ante otras veinte compaas.
garabatosh_k@yahoo.es

La Semana de la Lengua Italiana. Bajo la coordinacin general del Instituto
Di Cultura de la Embajada de Italia en Venezuela, la Casa de Italia de
Maracay, Universidad Bicentenaria de Aragua y la Societ Dante Alighieri de
Venezuela, hoy se inici en Maracay (Venezuela) la IV Settimana della
Lingua Italiana nel Mondo, cuyas actividades se extendern hasta el sbado
23. En el evento en cuestin se rendir homenaje a Giosue Carducci, Grazia
Deledda, Luigi Pirandello, Salvatore Quasimodo, Eugenio Montale y Dario Fo,
todos ellos premios Nobel de Literatura.
Auditorio de la Biblioteca de la Universidad Bicentenaria de Aragua
Auditorio Cristforo Colombo de la Casa de Italia de Maracay

Literatura ertica. El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
est convocando a su Seminario de Literatura Ertica II, que pretende
presentar un panorama histrico, descriptivo, conceptual e interpretativo
del gnero ertico desde los inicios del siglo XX hasta el perodo
posterior a la Segunda Guerra Mundial. El expositor ser Moiss Snchez
Franco. Las ocho sesiones se realizarn a partir de maana 19 de octubre,
cada martes entre 7 y 9 de la noche, y los precios oscilan entre 100 y 160
nuevos soles.
celacp@wayna.rcp.net.pe

Expresiones musicales. Tal es el ttulo del ciclo de conciertos que, en el
marco del 30 aniversario de la Fundacin Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos, presenta esta institucin en su Sala de
Teatro 1. Maana martes 19, a las 7 de la noche, se ofrecer un concierto
del saxofonista, flautista y compositor venezolano Pablo Gil con la
Orquesta Nacional Msica Urbana. El repertorio incluir temas de big band y
otros gneros ms recientes. La entrada oscila entre 8 y 12 mil bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Mujeres que escriben. La Universidad Simn Bolvar (USB), el Centro de
Investigaciones Literarias y Culturales de Amrica Latina y el Centro de
Investigaciones Postdoctorales de la Universidad Central de Venezuela han
organizado, con la coordinacin de la profesora Graciela Montaldo, el
coloquio "De amores y talas: narradoras venezolanas en el post-gomecismo",
que se realizar en la sede de la USB en Sartenejas el 20 y 21 de octubre
en sesiones a partir de las 4:30 de la tarde. El coloquio, de entrada
libre, versar sobre la escritura femenina publicada en Venezuela entre los
aos 1936 y 1955, representada en autoras como Ada Prez Guevara, Conny
Mndez, Trina Larralde e Isolda Calzadilla.
gmontal@usb.ve

Edipo lacaniano. La Institucin Psicoanaltica de Buenos Aires (Ipba)
celebrar este sbado 30 de octubre, a las 10 de la maana, la jornada
"Hay Edipo lacaniano?", durante la cual se realizarn tres foros con
varios estudiosos del tema.
http://www.ipba.org.ar

Fotos en El Hatillo. La Alcalda del municipio El Hatillo (Venezuela) est
invitando a los fotgrafos vzos a inscribirse en el concurso "II Saln de
Fotografa El Hatillo", cuyos ganadores expondrn sus creaciones a partir
del domingo 7 de noviembre en la sede de la Universidad Nueva Esparta,
ubicada en Los Naranjos. Las participaciones, se abrirn en cuatro
categoras: nios (de siete a doce aos), aficionados, profesionales e
invitados especiales. Las obras podrn presentarse hasta el 26 de octubre.
Sede Administrativa 1 de la Alcalda de El Hatillo
Frente a la Plaza Bolvar, calle Escalona
http://www.une.edu.ve/hatillo

Zambrano en La Laguna. La Biblioteca de la Universidad de La Laguna acoge
desde el pasado jueves 14, y hasta el 15 de noviembre, una exposicin de la
filsofa malaguea Mara Zambrano, que ofrece un recorrido biogrfico y de
la proyeccin ensaystica y literaria de la autora. La exposicin contar
con 32 paneles procedentes del Centro Andaluz de las Letras y coincide con
el centenario del nacimiento de la pensadora.
http://www.ull.es

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electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Armando Revern sufra esquizofrenia tarda

El pasado 18 de septiembre se cumplieron cincuenta aos de la muerte del
pintor venezolano Armando Revern. Una entrevista reciente al psiquiatra
Hctor Artiles, publicada en la prensa venezolana, revel que el artista
sufra una esquizofrenia de aparicin tarda que llev a mucha gente a
calificarlo errneamente como "un demente de La Guaira", lo que segn l es
un error.

Artiles es el mdico residente de la Clnica San Jorge, centro en el cual
estuvo recluido el pintor durante sus ltimos aos de vida. Trabaj de
manera conjunta con el psiquiatra J. M. Bez Finol -director de la antigua
clnica ubicada en Prez Bonalde- en el tratamiento de la enfermedad de
Revern.

Segn Artiles, el origen de su enfermedad "pudo haber estado relacionado
con la fiebre tifoidea que padeci en su adolescencia". El crtico Juan
Calzadilla ha destacado en su libro Revern, voces y demonios, que "el
doctor Bez Finol explic la conducta extravagante del artista como
consecuencia de la enfermedad. Porque luego de haberla superado comenz a
mostrar una conducta extraa".

Adems, el texto refiere que "a veces se le vea horas mecindose en una
hamaca. Hay que agregar que el padre era toxicmano y su madre una
narcisista que slo viva para acicalarse... Revern acostumbraba montarse
en una gran piedra, y dirigindose hacia el altar (que haba construido
cerca de aquel sitio) profera gritos llamando a su madre".

El mdico indic que llegar a tal conclusin no fue fcil. "Revern sufra
delirios alucinatorios con un alto componente mstico religioso. Deca que
era el Ser Superior y el Padre Eterno". No obstante, "nunca fue un paciente
agresivo, era bastante retrado y en general un hombre esplndido.
Sumamente inteligente, tena una memoria envidiable y hablaba francs con
soltura. Era un genio", destaca el especialista.

El tratamiento de Revern consisti en la administracin de frmacos y
psicoterapia "pero los medicamentos tenan que ser suaves porque sufra
hipertensin", explica Artiles. En efecto, el maestro falleci a
consecuencia de un cuadro cardiovascular. Durante su permanencia en la
Clnica San Jorge, se dedic a pintar el patio, a los enfermeros y
enfermeras. "Lo haca con carboncillos, tiza y hasta tierra, e incluso con
los dedos, en especial con la mano izquierda".

Artiles relata que, adems de sus delirios, "el paciente deca que tena
conchas pegadas en el interior del abdomen que le atormentaban y no le
dejaban vivir, pero se le realizaron exmenes gastrointestinales que no
arrojaron ninguna irregularidad". A pesar de las bajas dosis de frmacos,
mostr mejora significativa. "Incluso el sbado antes de su fallecimiento
asisti junto al doctor Bez Finol a un evento en el Museo de Bellas Artes
y estaba tranquilo y brillante, pero el corazn le hizo una mala jugada",
concluye Artiles.

Revern naci en Caracas el 10 de mayo de 1889 en Caracas y desde muy joven
destac en la pintura. Fue miembro sobresaliente de la Academia de Bellas
Artes, junto a figuras de la talla de Manuel Cabr, Antonio Edmundo
Monsanto y Csar Prieto. Durante sus inicios en el arte tuvo como mentor a
su to abuelo materno, Ricardo Montilla, quien haba estudiado pintura en
Nueva York.

En 1908 se inscribi en la Academia de Bellas Artes y, gracias a su
rendimiento, obtuvo en 1911 una beca para estudiar en la Escuela de Artes y
Oficios, en Barcelona, trasladndose al ao siguiente a la Academia de San
Fernando, en Madrid. En Espaa conocer el arte de Goya y ser alumno de
Moreno Carbonero, maestro de Salvador Dal.

Regresa a Venezuela a mediados de 1915 y se integra al Crculo de Bellas
Artes. Al ao siguiente se muda a La Guaira, en el litoral central
venezolano, donde conocer a Juanita Mota, su modelo e inseparable
compaera, y entablar relacin con el pintor ruso Nicols Ferdinandov. En
1921 se establece en un rancho de la playa, en el sector conocido como Las
Quince Letras; poco ms tarde empezar la construccin del Castillete de
Macuto, la rstica residencia en la que vivir el resto de su vida y que
fuera arrasada por los derrumbes durante la tragedia del estado Vargas en
diciembre de 1999.

Desvinculado de la ciudad, Revern comenzar a asumir hbitos primitivos y
naturalistas que se vern reflejados, por supuesto, en su arte. Desarrolla
una percepcin ms profunda de la naturaleza y adopta procedimientos y
materiales para representar la atmsfera del paisaje bajo efectos del
deslumbramiento producido por la luz directa del sol. Este trabajo ser el
que le granjear el reconocimiento internacional.

Un proceso depresivo, y lo que Artiles calific como la secuela de la
tifoidea, lo llevan a ser internado en la clnica de Bez Finol en 1953,
ao en que le era conferido el Premio Nacional de Pintura. Confortado por
este tardo estmulo, trabajaba con ahnco para una exposicin que haba
anunciado el Museo de Bellas Artes, cuando fallece el 18 de septiembre de
1954.

Para conmemorar los cincuenta aos de su muerte, la Asociacin Civil
Proyecto Armando Revern (PAR) ha programado una serie de actividades,
entre las que destaca la exposicin "La construccin de un personaje.
Imgenes de Armando Revern", en la Sala Trasnocho Arte Contacto, ubicada
en el stano del Centro Comercial Paseo Las Mercedes, Caracas.

Inaugurada el pasado 30 de septiembre y abierta al pblico hasta el domingo
7 de noviembre, la muestra est compuesta de cuatro series de retratos
fotogrficos del artista captados por los fotgrafos Alfredo Boulton,
Victoriano de los Ros y Ricardo Razetti, en las dcadas de los aos 30, 40
y 50, respectivamente, mientras el artista viva en el Castillete. Adems
el pblico podr apreciar un grupo de registros realizados por el
industrial y coleccionista francs Jean de Menil en 1943, cuando l y su
esposa Dominique residan en Venezuela.

Este conjunto de semblanzas fotogrficas, en su mayora inditas, estar
acompaado en la sala por una seleccin de pinturas y dibujos de Revern,
ejecutados por el artista en diferentes momentos de su vida. Se trata de
cuatro autorretratos fechados de 1937 a 1949, pertenecientes a la Galera
de Arte Nacional y colecciones privadas del pas. Tambin se exhibir la
obra Pascual Navarro y modelo, propiedad del Museo de Anzotegui,
Barcelona.

Los curadores Luis Enrique Prez Oramas, Juan Ignacio Parra y Rafael Romero
D. han indicado que este conjunto de fotografas y pinturas, retratos y
autorretratos, se inscriben en la bsqueda emprendida por los cuatro
fotgrafos, y por el propio Revern, de una identidad posible para el
llamado "pintor de la luz".



*** El Salvador dedic fiesta literaria a Neruda

Entre el 4 y el 11 de octubre se celebr en El Salvador el III Festival
Internacional de Poesa 2004, evento que tuvo como figura central al poeta
chileno Pablo Neruda, y en el que participaron autores salvadoreos e
internacionales en diversos puntos del pas centroamericano.

La inauguracin en el Museo Nacional de Antropologa David J. Guzmn
consisti de un recital, un video y una conferencia sobre Pablo Neruda a
cargo de Jos Miguel Varas, escritor chileno -reconocido por su aficin y
afinidad con el Premio Nobel de 1971- autor de Neruda clandestino, una de
las principales biografas del poeta.

El festival se desarroll a lo largo de El Salvador en universidades,
teatros, bibliotecas y otros escenarios. Entre los poetas internacionales
que asistieron a la cita estuvieron Antonio Porpetta (Espaa), Dimitris
Chouliarakis (Grecia), Sandile Dikeni (Sudfrica), Margarita Laso
(Ecuador), Jorge Carrol (Argentina), Manuel Orestes Nieto (Panam),
Francisco Torres Crdova y Armando Alanis (Mxico), y Javier Vindel
(Honduras).

Por El Salvador participaron veinticuatro poetas, entre los cuales
estuvieron Manlio Argueta, Jorge Galn, Pedro Valle, Rafael Menjvar Ochoa,
Pedro Valle, Edgar Ivn Hernndez, David Escobar Galindo y Waldo Chvez
Velasco.

Durante el festival fue develado, al ritmo de los sonidos musicales de la
marimba "Alma india", el monumento a Neruda en el parque Cuscatln de San
Salvador, un medalln que fue donado por la Embajada de Chile y que fue
ubicado por la Alcalda local en las cercanas del Monumento a los Cados,
que contiene cientos de nombres de los que murieron durante el conflicto
armado de esa nacin centroamericana.

La clausura se realiz el viernes 8, tambin en el Museo David J. Guzmn.
Durante el acto se le entreg un reconocimiento a Jos Miguel Varas y otro
al mexicano Armando Alanis, quien se convirti en padre durante el
festival, y le mandaron un presente al vstago y una tarjeta que le
hicieron leer en voz alta. Se leyeron poemas de Turqua, Taiwn, Vietnam,
Grecia y EUA con sus traducciones, as como de autores de habla hispana, y
se cerr la noche con msica latinoamericana.



*** Problemas de comunicacin enfrenta primera generacin alfabetizada en
    euskera

Presentado este 5 de octubre por el Consejo Asesor del Euskera del Gobierno
vasco, el estudio "La calidad del euskera. Razones y objetivos de una
definicin necesaria", revela que, por primera vez en la historia, hay toda
una generacin alfabetizada en euskera, aunque muestra que, a su vez, la
proporcin de jvenes que tienen dificultades para desarrollar todos sus
intercambios comunicativos en euskera aumenta sin cesar.

Entre las lneas de trabajo para hacer frente esta situacin, propone que
el euskera goce del amparo de la ley en todo el Pas Vasco, garantizar la
transmisin del euskera de generacin a generacin, y establecer una
actitud cvico poltica a favor de la normalizacin lingstica, segn se
desprende de las recomendaciones de Kike Amonarriz, Andoni Egaa y Joserra
Garzia, autores del informe.

A la vez que el conocimiento del euskera ha aumentado, ha descendido su
calidad como instrumento comunicativo. Amonarriz explic que la calidad
lingstica se refiere, sobre todo, al uso de la lengua, no tanto a su uso
gramatical, sino a que sea una lengua que sirva para comunicarse, una
lengua viva.

El estudio sobre la calidad del euskera seala que crece el nmero de
vascoparlantes, salvo en el Pas Vasco francs, debido sobre todo a los
nios y jvenes, y que la prctica totalidad de los jvenes vascoparlantes
estn alfabetizados en euskera.

Entre los vascoparlantes ms jvenes, son cada vez ms los de procedencia
de padres cuyo primer idioma no es el euskera y los que residen en
capitales y zonas en las que los vascoparlantes no alcanzan a ser el 20 por
ciento de la poblacin. Adems, hoy en da, el euskera se utiliza con total
normalidad en mbitos funcionales en los que hasta ahora nunca haba
entrado. Pero, el estudio seala que, al mismo tiempo, la presencia de las
otras lenguas en mbitos que hasta ahora eran exclusivos del euskera es
cada vez mayor.

"Con todo, el uso del euskera entre los jvenes no ha crecido en la misma
proporcin que el conocimiento", destaca el informe, que explica que la
mayora de las personas atribuyen al castellano o al francs una funcin
comunicativa y, al euskera, en cambio una funcin simblica y poltica.
"Estn a favor del euskera, pero, en la prctica, se acepta el estatus de
la lengua verncula", aade.

Asimismo, apunta a que el euskera se ha unificado y modernizado, al tiempo
que se ha producido su expansin geogrfica y funcional. Seala tambin que
han desaparecido los vascoparlantes monolinges y que el nmero de personas
y zonas geogrficas en las que el euskera es la lengua principal ha
disminuido.

Explica que el consumo de productos culturales en euskera no ha crecido en
la medida que caba esperar y que la presencia del euskera en los mbitos
de comunicacin ligados a la globalizacin y a las nuevas tecnologas es
muy escasa. En suma, segn los autores, "nos encontramos ante un proceso
global que acta sobre la comunidad vascoparlante, modificndola
profundamente".

En ese sentido, Egaa asegur que "la mejor manera de aprender un idioma es
usarlo" y explic que el estudio seala tres caractersticas para poder
hablar de un grado mnimo de normalizacin lingstica. Afirma que el
euskera ha de ser oficial y gozar de amparo legal, la transmisin
generacional del conocimiento del euskera ha de estar garantizada y ha de
haber una actitud cvico-poltica a favor de la normalizacin lingstica.

Por ltimo, el estudio proponer incidir en el uso del euskera en la familia
y entorno natural, en el sistema educativo, los medios de comunicacin y en
las nuevas tecnologas.



*** La Feria de Frncfort alberga dudas sobre su futuro

Este 10 de octubre concluy la Feria Internacional del Libro de Frncfort,
evento en el que participaron 6.700 expositores y que fuera inaugurado por
el canciller federal de Alemania, Gerhard Schreder, y el secretario
general de la Liga rabe, Amre Mousa, el lunes 5.

La feria cerr con un balance en principio positivo y con una cifra rcord
de 250.000 visitantes, aunque con muchas dudas sobre el futuro de la
muestra, principalmente por la falta de continuidad en la direccin -el
contrato del actual director, Volker Neumann, no ha sido renovado-, y en
segundo lugar por la posibilidad de que los propietarios de la feria, la
Asociacin de Libreros Alemanes, vendan la muestra, lo que le quitara al
encuentro su caracterstica fundamental, ser organizada por los propios
editores y libreros.

En el marco de la feria se realizaron ms de 2.500 actividades y
participaron cerca de mil escritores de todo el mundo. Este ao el evento
estuvo dedicado a la cultura rabe, que estuvo representada en unos
doscientos autores, muchos de ellos exiliados, procedentes de 17 de los 22
pases rabes.

La presencia histrica de la cultura ibrica en el mundo rabe fue
recalcada en el discurso de Mousa, quien memor la Espaa de Alfonso el
Sabio y del Siglo VII, cuando floreci en Andaluca "un ejemplo de
tolerancia que ahora debe ser retomado por el mundo". Se trata de la
coexistencia, durante siglos, que en Andaluca tuvieron las tres grandes
culturas y religiones monotestas de la humanidad, el judasmo, el
islamismo y el cristianismo.

El discurso inaugural corri a cargo del egipcio Naguib Mahfuz, Premio
Nobel de Literatura y autor de El Callejn de los Milagros, quien envi su
discurso para que su colega y compatriota, el escritor Mohamed Al Salmavi,
le diera lectura, ya que su avanzada edad -naci en 1911- no le permitira
hacerlo personalmente.

Los organizadores de la feria informaron que este ao acudieron 250.000
visitantes especializados para establecer contratos y realizar negocios
entre editoriales. Ms de 350.000 ttulos fueron expuestos en los 178.000
m2 del recinto ferial.

El tema central de esta feria -que se desarroll bajo el lema "Occidente
encuentra el Oriente"- desencaden en Alemania una amplia discusin
intelectual sobre las relaciones entre Occidente y un Oriente ms o menos
extico y sobre la posibilidad de superar los estereotipos al uso o las
diferencias entre los rabes y el islamismo.

La asistencia de los pases rabes tuvo sus inconvenientes. Cinco pases
rehusaron desde un principio asistir. Fue el caso de Irak, envuelta en un
conflicto armado por la definicin de su autonoma. Marruecos y Argelia
estuvieron presentes, pero no bajo el pabelln conjunto de la Liga rabe,
que consideran controlada por Egipto. Kuwait y Libia no acudieron y
alegaron -pese a sus ingresos petroleros- motivos econmicos para su
ausencia.

A pesar de que el tema central de la feria fue el de la literatura rabe,
la presencia iberoamericana se destac con todas las grandes casas editoras
espaolas, as como por la participacin de editoriales latinoamericanas de
Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Mxico, Nicaragua.

El Grupo Santillana ofreci el mircoles 6 una fastuosa recepcin en el
exclusivo Hotel Maritim, aledao a las instalaciones de la feria, para los
editores, agentes literarios, escritores y traductores europeos y
extraeuropeos, vinculados a Iberoamrica.

Durante el evento, el director del Instituto Ramon Llull (IRL), Xavier
Folch, anunci que en la edicin correspondiente al ao 2006, o en la de
2007, la cultura invitada ser la catalana. La decisin entre una fecha u
otra se tomar el prximo noviembre cuando se firme el acuerdo formal entre
la feria de Frncfort, el Gremio de Editores de Catalua y el IRL, y
teniendo en cuenta los compromisos adquiridos por el certamen alemn con
anterioridad.

Catalua trabajaba desde hace varios aos para ser protagonista de la
feria, y ya en la edicin de 2003 lo solicit formalmente. "Para nosotros
es una enorme satisfaccin que tiene su origen en la estrecha relacin de
los editores catalanes con la Feria de Frncfort", indic Folch en una
conferencia de prensa el pasado 7 de octubre.

Uno de los puntos culminantes de la feria fue la entrega, el domingo 10,
del Premio de la Paz de los Editores y Libreros Alemanes, que este ao
recay en el escritor hngaro Peter Esterhzy, y en cuya ceremonia
particip el presidente de Alemania, invitados rabes y buena parte de la
clase poltica alemana.

Perteneciente a la ms rancia aristocracia de su pas, que fue desposeda
de todos sus bienes por el rgimen comunista (y tras la cada de ste ha
recuperado algunos), Esterhzy se form como matemtico, trabaj para la
industria siderrgica hngara y desde 1978 se gana la vida como escritor.
Entre sus libros ms conocidos se encuentran Pequea pornografa hngara,
un crtico retrato de la vida cotidiana bajo el totalitarismo, y Armona
celestial, un volumen de ms de 800 pginas en el que reconstruye la
historia de su familia.

En su discurso, el escritor sostuvo la idea de "la literatura no est
diseada para conseguir la paz", y de que por el contrario tiene ms
conexiones con la libertad, cuyo mantenimiento "a veces implica paz y a
veces implica guerra". La libertad es ms importante que la paz, y por otra
parte la literatura no est hecha slo de buenas intenciones, "eso es lo
que la diferencia de la Cruz Roja".

En una parte final de su discurso, intercalado con citas, reflexiones
hilarantes e incursiones en la crtica del lenguaje, Esterhzy declar que
la seriedad no es el sitio donde se siente en casa y que por eso le sigue
rindiendo honor a la "falta de solemnidad". Hizo una comparacin entre la
manera de cmo los alemanes se han enfrentado a su pasado y cmo lo han
hecho otros pueblos europeos. Los alemanes "han dado nombres a sus propios
crmenes pero no han dado nombres a sus penas" y cuando intentan hacerlo
causan una "desconfianza histrica", dijo. En el resto de Europa, en
cambio, se ha convertido en una costumbre "esconder los propios crmenes
bajo los crmenes de los alemanes", aadi Esterhzy, quien pidi a los
europeos el mismo esmero a la hora de trabajar en su pasado que los
alemanes.



*** Mara Kodama pierde juicio contra periodista argentino

Mara Kodama, viuda del escritor argentino Jorge Luis Borges, perdi este
10 de octubre una demanda civil que por calumnias e injurias haba
entablado contra el periodista Juan Gasparini, autor del libro La posesin
pstuma, en el que ste relata los tramos finales de la vida de Borges.

Gasparini denunci en su libro cmo el autor de La cifra fue llevado
enfermo por Kodama desde Buenos Aires a Suiza para que falleciera lejos de
su pas. De acuerdo con el periodista, la viuda de Borges propici una
modificacin sustancial a las condiciones legales de la herencia del
escritor gracias a lo cual ella se transform en su "absoluta heredera
universal".

El libro, editado por Foca en Espaa el ao 2000, narra los ltimos seis
meses de vida de Borges y siembra dudas acerca del testamento de 1985, en
el que declara a Kodama como la beneficiaria del cien por cien de su
patrimonio. Ese testamento deja fuera a la fiel sirvienta de Borges,
Epifania Uveda, quien en el testamento de 1979 reciba un 50 por ciento de
los bienes del escritor.

Ofendida por esas afirmaciones, Kodama demand a Gasparini, quien se
present ante los tribunales para enfrentarse al abogado de la acusadora,
Fernando Soto. Gasparini -para quien Soto peda dieciocho meses de crcel-
explic que su trabajo de investigacin periodstica no representaba delito
alguno.

Dijo que el libro alude a la enfermedad de Borges y los cambios inesperados
de su vida, como su deseo de radicar en Ginebra y permitir que lo
enterraran sin dejar indicaciones en un lugar que contradeca su poesa
juvenil.

La jueza Susana Nocetti de Angeleri finalmente decidi a favor de Gasparini
y rechaz la imposicin de una indemnizacin de 20.000 pesos (6.666
dlares), ms intereses, que reclamaba Kodama por considerar agraviante el
libro. En el juicio declararon, entre otros, los bigrafos de Borges Mara
Esther Vzquez, Alejandro Vaccaro y Roberto Alifano.



*** Empez el Festival Cervantino de Guanajuato

Este 6 de octubre se dio inicio al XXXII Festival Internacional Cervantino
de Guanajuato (centro de Mxico), que este ao tiene como invitada de honor
a Sudfrica. En el evento, que se desarrollar hasta este domingo 24,
participan 2.500 artistas provenientes de 35 pases de los cinco
continentes, en 191 actividades que van de la msica al teatro, pasando por
exposiciones, danza, pera y las tradicionales "callejoneadas" (serenatas).

La apertura estuvo a cargo del grupo coral sudafricano Ladysmith Black
Mambazo, en la Alhndiga de Granaditas, foro principal de este festival.
Ramiro Osorio, uno de los organizadores, indic que Sudfrica fue elegida
"porque es una de las naciones ms complejas tnica y culturalmente
hablando, por la lucha heroica que han desarrollado, por la democracia y
por su lucha contra el racismo".

Unos 200 artistas conforman la delegacin de Sudfrica, que ofrecer lo
mejor del arte y la cultura del continente africano. Los otros dos
invitados especiales son Italia y el estado mexicano de Baja California,
fronterizo con Estados Unidos.

La fiesta en honor al autor de El Quijote fue inaugurada con la presencia
del presidente Vicente Fox. En los 33 aos de existencia del evento -en
1985 se cancel por los terremotos- slo otro presidente, Miguel de la
Madrid, haba asistido a la ceremonia inaugural.

Una de las atracciones del festival es el "Repique festivo", un concierto
de campanarios en el que participan cinco templos de la ciudad: la Baslica
Colegiata de Nuestra Seora de Guanajuato, el Oratorio de San Felipe Neri,
el templo de San Diego de Alcal, la Santa Casa de Nuestra Seora de Loreto
y el templo de San Francisco de Ass.

La actividad estar bajo la direccin del msico Carlos Vidaurri Archiga,
quien estar acompaado por los campaneros de cada uno de los santuarios y
por los estudiantes de la Escuela de Msica de la Universidad de
Guanajuato.

Vidaurri compuso un solo para cada templo, tomando en cuenta el nmero de
campanas de cada campanario. Los involucrados en la actividad se
comunicarn por radio y utilizarn cronmetros para sincronizar el taer de
las campanas, que por 14 minutos sern escuchadas por los pobladores de
esta ciudad.

El msico indic que una de las mejores maneras de escuchar el "Repique
festivo" ser caminando, "porque la msica est focalizada en muchos
lugares y al no escuchar el campaneo de los cinco templos se pierde el
sentido del espectculo". Los dos ltimos conciertos se realizarn este 21
y 22 de octubre. El del da 22 ser a las 3 de la tarde.



*** Jelinek y Mathai: mujeres polmicas en el Nobel

Este jueves 7 de octubre se devel el misterio del Premio Nobel de
Literatura 2004, que recay sobre la escritora austraca Elfriede Jelinek,
pero que -como todos los aos- puso a sonar diversos nombres como posibles
ganadores del mayor galardn literario en el planeta. Igualmente, el
viernes 8 se anunci que la ganadora del Nobel de la Paz era la ecologista
keniata Waangari Mathai, primera africana en obtener el galardn.

La Academia Sueca premi a Jelinek "por el flujo musical de voces y
contra-voces de sus novelas y obras teatrales, en las que muestra con un
extraordinario celo lingstico el absurdo de los clichs sociales y su
poder subyugador". La escritora debera recibir el premio, dotado con 1,1
millones de euros, el prximo 10 de diciembre, aniversario de la muerte de
Alfred Nobel, pero no podr asistir por motivos de salud.

"En este momento no estoy mentalmente en forma, sufro de fobia social",
explic Jelinek a la radio pblica sueca. "Me temo que esto se transforme
en una carga por el grado de exposicin al que me somete". La autora
recalc que no concibe este premio como "una pluma en la gorra" de su pas,
lo que era de esperar si se piensa que se retir de la vida pblica en
1996, luego de que polticos de ultraderecha del partido FPOe de Joerg
Haider denunciaran que su obra era un arte bajo e inmoral.

Mientras el presidente austraco, Heinz Fischer, afirmaba desde Roma que se
congratulaba de corazn con la noticia y que el premio serva de tributo a
la literatura austraca, Jelinek deca otra cosa: "No deseo que el premio
tenga algn significado para el pas. Me distancio totalmente del actual
gobierno. Y no estoy segura de que todos aquellos que dicen alegrarse
conmigo se alegren de verdad".

El anuncio de la Academia Sueca no dej de levantar algunas polmicas. El
fillogo Miguel Saenz, traductor de las obras del escritor alemn Gnter
Grass, dijo a la prensa que Jelinek "ha sido galardonada por feminista" y
que "el Premio Nobel le viene sumamente grande". Aunque admiti que la
galardonada es autora "de una obra interesante" y que "escribe muy bien
debido a su excelente odo musical", juzg que esto era insuficiente cuando
"hay muchos autores por ah que se lo merecan ms".

Por su parte, el escritor mexicano Sergio Gonzlez calific de "inslito"
el premio otorgado este ao, y consider que generalmente se adjudica el
Nobel a "autores de trayectoria" y en este caso "estamos viendo el
reconocimiento a autores ms recientes".

Escritora combativa que ha dirigido sus lanzas contra el pas en que naci,
Austria, Jelinek es la dcima mujer en obtener el premio. Nacida el 20 de
octubre de 1946 en la localidad austraca de Mrzzuschlag, de padre
judo-checo y madre de la clase acomodada vienesa, debut en el mbito de
la lrica en 1967, con la coleccin de poemas Lisas Schatten (Las sombras
de Lisa).

Pronto se distanci de la burguesa austraca para desarrollar entre el
movimiento estudiantil una corriente que le era ms propicia: la stira y
la denuncia social. De Austria pas a vivir entre Berln y Roma, primero, y
Munich, despus, donde se cas y escribi su Die Klavierspielerin (La
pianista, 1983), una novela de contenido claramente autobiogrfico e
inspiradora de la pelcula del mismo ttulo de Michael Haneke.

Con Lust (Deseo, 1989), se enfoc en la denuncia de la violencia sexual
contra la mujer como exponente de la brutalidad escondida en la sociedad.
Ms tarde volver en Ein Unterhaltungsroman (Una novela de entretenimiento,
2000) a tratar el tema del abuso de poder por el hombre.

La escritora austraca dio claramente la espalda a su pas en 1995, con Die
Kinder der Toten (Los hijos de los muertos), en que dibuja a Austria como
un reino de los muertos. Con ello, Jelinek se uni a la lnea de sus
compatriotas que, como Elias Canetti y Thomas Bernhard, han repudiado su
pas, al que reprocha seguir anclado en su pasado nazi.

Exponente de esas rmoras de las que Austria no se ha sabido liberar son, a
juicio de Jelinek, no slo el lder ultranacionalista Joerg Haider y sus
seguidores, sino tambin la que califica de "ridiculez pequeo-burguesa" de
la sociedad del pas centroeuropeo. Su actitud pareca condenarla al
ostracismo en Austria, hasta que la vecina Alemania se erigi en
"descubridora" de su talento.

Jelinek lleg a decretar "prohibicin de representar" sus obras en
escenarios austracos, postura que luego revoc y de la que se resarci, en
1989, con Ein Sportstck, recibido con aires de acontecimiento de la
temporada en su estreno viens.

Junto a la poesa, la novela y el teatro, Jelinek ha entrado asimismo en el
terreno cinematogrfico y radiofnico, as como la traduccin al alemn de
autores como Thomas Pynchon, uno de los escritores masculinos incluidos en
la "quiniela" de los Nobel.

Las anteriores nueve ganadoras del Nobel de Literatura han sido la sueca
Selma Lagrloef (1909), la italiana Grazia Deledda (1926), la noruega Sigrid
Undset (1928), la estadounidense Pearl S. Buck (1938), la chilena Gabriela
Mistral (1945), la alemana Nelly Sachs (1966), la sudafricana Nadine
Gordimer (1991), la estadounidense Toni Morrison (1993) y la polaca Wislawa
Szymborska (1996).

Otros reconocimientos recibidos por Jelinek han sido la Beca de Literatura
del Estado de Austria (1973), la Medalla Conmemorativa Roswitha de la
ciudad de Bad Gandersheim (1978), el Premio al Mejor Guin del Ministerio
Federal del Interior de la Repblica Federal de Alemania (1979), el
Heinrich Bll de la ciudad de Colonia (1986), el Peter Weiss de la ciudad
de Bochum (1994), el Premio de Literatura Walter Hasenclever de la ciudad
de Aquisgrn (1994), el Premio de Literatura Bremen (1996), el Georg
Bchner (1998), el Premio de Teatro Berln (2002), el Heinrich Heine de la
capital regional Dsseldorf (2002), el Mlheim al mejor Dramaturgo por
Macht nichts (No pasa nada, 2002), el Else Lasker Schler por la obra
completa dramtica (2003) y el Lessing de Crtica (2004).

Antiguos "candidatos" como el peruano Mario Vargas Llosa y nombres nuevos
como la argelina Assia Djebar y el estadounidense John Updike estuvieron en
la lista que tradicionalmente se maneja en los medios, respecto a los
posibles destinatarios del premio de este ao.

La expectativa sobre el otorgamiento del Nobel a una escritora hizo virar
las miradas hacia Djebar, cuya obra presenta una visin heterodoxa del
Islam. Del mundo islmico haba otro posible aspirante, el poeta sirio
Adonis, considerado como el lrico actual ms importante del mundo rabe,
con una obra que est en permanente dilogo con la modernidad europea.

Tampoco falt la nominacin a Bob Dylan -cuyo verdadero nombre es Robert
Zimmerman-, que reaviv el debate sobre si un compositor de canciones
podra ascender a tan alto honor literario. Christopher Ricks, codirector
del Instituto Editorial en la Universidad de Boston y uno de los crticos
ms entusiastas alrededor de la figura de Dylan, admiti que aunque "nadie
use las palabras mejor que l", su arte pertenece a "un medio mixto", por
lo que "la cuestin no es si merece el Nbel como reconocimiento a su arte.
La cuestin es si su arte puede ser considerado literatura".

En cuanto al Premio Nobel de la Paz 2004, concedido a la ecologista
Waangari Mathai, se trata de la primera vez que este galardn sea recibido
por una mujer africana. El comit noruego del Nobel reconoci el compromiso
de Mathai en la lucha por la preservacin del ambiente y en la defensa de
los derechos humanos.

Wangari Maathai ha dedicado buena parte de su vida a defender el desarrollo
sostenible, los derechos de la mujer y la democracia. Su mayor contribucin
ha sido el Movimiento Cinturn Verde de Kenia, un proyecto que impuls en
1977 y que combina la promocin de la biodiversidad con la del empleo a
mujeres, y gracias al que se han plantado 30 millones de rboles en su pas
y se ha dado trabajo a ms de 50.000 mujeres pobres en diferentes viveros.

Desde 1986, este movimiento origin una gran red panafricana que ha llevado
proyectos similares a pases como Tanzania o Etiopa. "Si uno desea salvar
el entorno, primero hay que proteger al pueblo. Si somos incapaces de
preservar la especie humana, qu objeto tiene salvaguardar las especies
vegetales?", declar en una entrevista hace unos aos, resumiendo su
filosofa, que ha expuesto ms de una vez en la tribuna de la sede central
de la ONU.

La primera mujer africana en ganar el Nobel de la Paz naci en Nyeri
(Kenia) en 1940, tiene tres hijos y en la actualidad es diputada y ministra
adjunta para Medio Ambiente, Recursos Naturales y Vida Silvestre en el
gobierno de Mwai Kibaki.

Fue una pionera desde su poca universitaria: se licenci en Biologa en
Atchison (Kansas) y luego ampli sus estudios en Pittsburgh, en Alemania y
en la Universidad de Nairobi, donde se convirti en 1971 en la primera
mujer en obtener un doctorado en toda frica Central y Oriental.

Tambin en el mbito privado, la galardonada rompi clichs en una sociedad
que relega a la mujer. Su marido, un antiguo parlamentario, se divorci de
ella en 1980 con el argumento de que "era demasiado educada, con demasiado
carcter y demasiado xito para poder controlarla", segn recoge la
Enciclopedia de biografas de Gale.

En su poca como directora del Departamento de Anatoma Veterinaria en
Nairobi, en 1976-1977, Wangari empez su actividad en el Consejo Nacional
de Mujeres de Kenia, una organizacin que lleg a presidir entre 1981 y
1987. Enemiga de la deforestacin y defensora de suprimir la deuda externa
del Tercer Mundo, destac tambin como decidida opositora al rgimen
dictatorial de Daniel Arap Moi en Kenia, y durante los noventa fue detenida
y encarcelada varias veces. La organizacin Amnista Internacional siempre
intercedi por ella.

En 1997 fue candidata a la presidencia de Kenia, pero su partido retir su
candidatura das antes de las elecciones. Al ao siguiente, su oposicin a
un proyecto gubernamental de construccin en la selva desencaden una
revuelta popular que fue duramente reprimida por el gobierno y origin la
repulsa internacional.

Su compromiso se ha visto recompensado con un sinfn de galardones, como el
de Mujeres del Mundo de Women Aid (1989), el de la Fundacin Ecologista
Goldman (1991), el Premio frica de Naciones Unidas (1991) o el Petra Kelly
(2004).



*** Amenazados activistas de Teotihuacn

Integrantes del Frente Cvico en Defensa del Valle de Teotihuacn
denunciaron que han recibido amenazas telefnicas, con el fin de hacerlos
desistir de su oposicin a una tienda del consorcio Wal-Mart que se
construye en el permetro C de la zona arqueolgica, caso sobre el cual
hicimos referencia en nuestra edicin 115.

"Acurdese de que no solamente es usted, tambin tiene familia. Cudela y
deje su oposicin al Wal-Mart", fue el mensaje que recibi Lorenzo
Trujillo, uno de los activistas dirigentes del frente. Detall que la noche
del jueves 14 recibi una llamada en su domicilio particular y al contestar
una voz masculina profiri la amenaza. En el identificador no se registr
la procedencia y slo apareci como "nmero no disponible".

Lorenzo Trujillo y Emma Ortega Moreno sealaron que esa no es la primera
ocasin que reciben amenazas, y comentaron que en los ltimos das se ha
observado en las noches a personas sospechosas que a bordo de automviles
merodean sus casas o que circulan junto al plantn que mantienen frente a
la puerta uno de la zona arqueolgica para gritarles amenazas o insultos.

Responsabilizaron al gobernador mexiquense, Arturo Montiel; a las
autoridades federales, y a los directivos de Wal-Mart, de lo que le pudiera
pasar a cualquier integrante del frente. "Es claro establecer de dnde
vienen las amenazas. Estamos luchando contra una de las cadenas ms
poderosas, pero no nos intimidan, porque luchamos por algo ms poderoso: el
respeto a nuestras races, a nuestro patrimonio cultural, a nuestra
historia".

Trujillo y Ortega Moreno son parte de un movimiento que protesta el
establecimiento de un hipermercado de la cadena Wal-Mart en el permetro C
de la zona arqueolgica de Teotihuacn -a escasa distancia de las
pirmides-, por considerar que ello va en contra de sus tradiciones.

El gobierno del estado de Mxico anunci recientemente su imposibilidad de
reubicar la tienda, ya que los inversionistas cumplieron en tiempo y forma
todos los requisitos legales para la edificacin del establecimiento que
entrar en operaciones por estos das. Las protestas encabezadas por el
Frente Cvico no parecen haber sido suficientes para desairar una inversin
de 80 millones de pesos.

Por su parte, el jueves 7 de octubre el titular de la Procuradura de
Justicia del Estado de Mxico (PJEM), Alfonso Navarrete Prida, haba
asegurado que los reclamos de los activistas "no proceden" y destac que el
gobierno del estado de Mxico y el Instituto Nacional de Antropologa e
Historia (Inah) probaron que la obra cuenta con todas las autorizaciones.

Agreg que "investigaciones" de la Procuradura confirmaron que el
Walt-Mart se construye fuera de la poligonal arqueolgica de Teotihuacn,
sitio considerado por la Unesco como Patrimonio Histrico de la Humanidad,
y concluy que "estas pruebas" dan por cerrada la denuncia presentada por
el Frente Cvico en contra de esa trasnacional.

Mientras tanto, Wal-Mart aceler los trabajos de construccin de su
sucursal, a marchas forzadas para abrir las puertas de ese local comercial
en una fecha comprendida entre el 23 de octubre y el 5 de noviembre.

Las protestas han sido suscritas inclusive por Francisco Toledo, Carlos
Monsivis, Elena Poniatowska, Jesusa Rodrguez, Homero Aridjis, Vicente
Rojo, Miguel Len-Portilla y Leonora Carrington, entre otras muchas
personalidades de la cultura mexicana, quienes enviaron una misiva al
presidente Fox, an sin respuesta. La carta, en la que advierten que de no
intervenir y solucionar este asunto las autoridades competentes cometeran
"un grave error histrico", fue dirigida tambin al gobernador del estado
de Mxico y al presidente municipal de San Juan Teotihuacn.



*** Fallece el filsofo Jacques Derrida

El argelino Jacques Derrida, uno de los ms influyentes filsofos del siglo
XX, falleci el pasado viernes 10 de octubre en Pars a los 74 aos,
vctima de un cncer pancretico. Quienes lo acompaaron en sus ltimos
momentos, afirman que muri "sin sufrir", tras un perodo de
hospitalizacin que se prolong por tres semanas.

Derrida era el ltimo sobreviviente de un grupo identificado como
pensadores del 68, el cual integraban Althusser, Lacan, Foucault, Barthes y
Deleuze. El presidente francs, Jacques Chirac, lament la desaparicin de
quien consider "una de las mayores figuras en la vida intelectual de
nuestro tiempo".

Considerado como uno de los grandes filsofos del siglo XX, se convirti en
el referente obligado para el mundo de la intelectualidad gracias a una
serie de textos fundamentales, en los que inaugura la llamada
"deconstruccin", un ejercicio filosfico encaminado a desarmar el
aparataje conceptual que vena arrastrando la filosofa como herencia de la
metafsica y de los sistemas de pensamiento de la poca del iluminismo
ilustrado.

En este sentido, se erigi en una especie de heredero de aquel gesto de
ruptura que realiz Nietszche en el mundo occidental a travs del uso de un
lenguaje filosfico en el que la discontinuidad y la falta de
sistematicidad eran la tnica. De hecho, la obra de Derrida, si bien no
apela a irnicos gestos de retrica como cuando Nietszche niega y afirma
una cosa casi al mismo tiempo, s toma al lenguaje (ms que al concepto
preconcebido) como uno de sus principales protagonistas, dedicndose a
reflexionar sobre las palabras en sus mltiples sentidos y en la multitud
de significados que pueden adquirir.

Si bien su trabajo se conoci, coment y asimil en varios pases, fue en
Estados Unidos donde su pensamiento tuvo una acogida ms generosa y atenta:
"all experiment menos censura, barreras y conflictos que en Francia",
coment en una reciente entrevista con el diario francs L'Humanit. En
Estados Unidos tena el estatuto de "estrella de la filosofa", merced a su
propuesta de la deconstruccin.

En su libro Psych. Invenciones del otro, explic que en los aos 60 la
corriente del estructuralismo "dominaba y la deconstruccin pareca ir en
ese sentido, ya que la palabra significa una cierta atencin a las
estructuras, pero es tambin un gesto antiestructuralista. Y su xito se
debe, en parte, a este equvoco".

La universidad britnica de Cambridge fue escenario de una gran polmica en
1992, cuando se anunci la intencin de otorgarle a Derrida un diploma
honoris causa. "Es un escptico genial que cuestiona las ortodoxias",
dijeron algunos. "Las doctrinas absurdas de Derrida niegan la distincin
entre realidad y ficcin", respondieron otros. Finalmente, el diploma le
fue otorgado tras una dividida votacin, procedimiento muy raro en
Cambridge.

Hijo de padres judos, Derrida naci en El-Bihar, Argelia, el 15 de julio
de 1930. A los 12 aos, a raz de un decreto del gobierno de Vichy que
reduca el lmite mximo de alumnos judos, fue expulsado del colegio
francs. Intent sin xito ser jugador de ftbol profesional y en 1949 se
traslad a Pars. No fue un buen estudiante: desaprob su examen final de
secundario y dos veces intent infructuosamente ingresar en la Escuela
Normal Superior, lo que logr finalmente en 1952. Defendi su tesis
doctoral recin a los 50 aos.

Fue profesor asistente en Harvard (Estados Unidos) y luego en La Sorbona
(Francia). En 1965 fue nombrado profesor de filosofa en la Escuela Normal
Superior donde ocup, junto con Althusser, la funcin de director de
estudios. Ms tarde imparti clases en Pars y diversas universidades
estadounidenses, entre ellas Yale y John Hopkins, entre otras.

En 1982 estuvo encarcelado unos das en una prisin checa por apoyar a
intelectuales disidentes. En esa poca se comprometi en una amplia
reflexin sobre la institucin filosfica y la enseanza de esta materia,
creando en 1983 el Colegio Internacional de Filosofa, que presidi hasta
1985.

Entre sus 80 libros, que constituyen un dilogo sin concesiones con la
metafsica occidental, destacan La escritura y la diferencia, La
diseminacin, Mrgenes de la filosofa, Glas, La verdad en pintura, Para
Paul Clan, Del espritu, Heidegger y la pregunta, Invenciones del otro,
Del derecho en la filosofa, Espectros de Marx, Aporas y Resistencias del
sicoanlisis.

Derrida tena su residencia en los suburbios del sur de Pars. Abuelo,
casado con una sicoanalista, haba tenido un hijo con Sylviane Agacinski,
quien luego se convirti en la esposa del ex primer ministro francs Lionel
Jospin.



*** El espaol Jos Luis Muoz obtiene el premio Letra Erecta

El ganador de la segunda convocatoria al Premio Letra Erecta de Novela
Ertica Alfadil 2004 result ser el escritor espaol Jos Luis Muoz, por
El sabor de su piel, segn se anunci el pasado 8 de octubre en Caracas.

Muoz estuvo el mircoles por la noche en la capital venezolana, cuando se
ley el veredicto que el jurado -integrado por Vivian Jimnez (ganadora de
la primera edicin), Ana Mara Kahan, Ivn Nio, Israel Centeno y Ral
Cazal- suscribi por "considerar excelente el manejo del tema ceido a los
registros de la tradicin ertica".

Reposado y pasada la emocin de la primera impresin, comenta que le motiv
participar en este premio el hecho de haber tenido ya escrito el texto.
"Hace un par de aos que lo escrib. Ya haba ganado antes el premio La
Sonrisa Vertical y en los ltimos aos no se haba vuelto a convocar ese
premio. Busqu en Internet y consegu esta convocatoria". As arriba a su
primera vez en Venezuela.

Su especialidad es la narrativa, especialmente novela negra y ertica. En
total tiene unos 23 libros publicados, "de los cuales son cinco erticos".
El otro gnero le ha granjeado la posibilidad de ser invitado permanente a
la Semana Negra de Gijn. "Los gneros me gustan, incluso como lector.
Siempre se dice que el escritor escribe lo que le gustara leer", agrega.

Este autor tiene entre sus ttulos la triloga sobre el descubrimiento de
Amrica titulada La prdida del Paraso (Planeta, 2002) que ha figurado
entre los ms vendidos en Venezuela. "Me dedico tambin a la novela
histrica. Esa triloga me tuvo un ao y medio documentndome. Escribirla
es de una experiencia satisfactoria, sumergirme por los paisajes".

Acerca de sus prximos proyectos, "hay dos inmediatos. Este ao present
una novela negra ambientada en Las Vegas, y en enero de 2005 presentar
otra negra, ambientada en La Habana: El ltimo caso del inspector Rodrguez
Padrn. Hacia marzo o abril, otra novela histrica, Los ritos secretos,
sobre la Inquisicin y la persecucin de los judos.

Por otra parte, como primer finalista qued el libro Madrifornia, de la
espaola Yolanda Arenales Garca. Fuentes de Alfadil comentan que de este
modo el galardn apunta a su internacionalizacin. Entre los pases
participantes, adems de Venezuela, estuvieron Espaa, Estados Unidos,
Argentina e Italia.



*** Librusa.com incursiona en la radio en Internet

"Una nueva etapa en la red", as define el director de Librusa.com el
lanzamiento de A ttulo personal con Jos Carvajal, un nuevo proyecto que
permitir a los autores hispanos y la industria del libro en espaol contar
con un espacio radial para divulgar novedades y dar a conocer ms de cerca
a los protagonistas de la literatura hispanoamericana, segn anunci la
agencia noticiosa literaria este 8 de octubre.

El contenido del programa cambiar todos los viernes y el mismo podr
escucharse a cualquier hora a travs del sitio de Librusa en Internet. Ya
puede escucharse el "programa cero" (http://www.librusa.com/programa.htm),
en el que se incluyen poemas en voz de sus propios autores; en este caso se
trata del chileno Gonzalo Rojas y el mexicano Jaime Sabines.

El programa ser de media hora y contar con entrevistas, bloques
musicales, comentarios de libros recibidos, noticias del mundo literario y
otros segmentos de gran importancia para los amantes del libro en espaol.



*** Concluye con xito la Feria de Maracaibo

Entre el 8 y el 17 de octubre se celebr la III Feria Internacional del
Libro de Maracaibo, Film, en la capital del estado Zulia (Venezuela), que
reuni a ms de cincuenta editoriales y distribuidoras, cada una con ms de
cien ttulos a precios de feria.

La editorial Kuaimare asiste con 100 metros cuadrados de textos, en lo que
han denominado "El mercado del libro", donde se consiguen alrededor de
2.000 ttulos. "Ms de la mitad son textos de remate que van desde los
1.000 bolvares", coment Vctor Herrera, asistente de feria.

"La feria pretende crecer con un carcter internacional. En las anteriores
nos limitbamos a traer invitados de otros pases, esta vez tambin estn
presentes dos casas, una colombiana y una cubana, con textos nuevos",
afirm Csimo Mandrillo, presidente de la Film.

Segn Mandrillo, esta edicin ha servido para medir la capacidad de
respuesta de la ciudad, que puede escoger entre textos de autoayuda hasta
libros tcnicos.

Una de las editoriales, Urano, ofrece ngeles y demonios, el ms reciente
libro de Dan Brown, el mismo autor de El cdigo Da Vinci, best seller
nmero uno en ventas en el pas y que en el mundo ha vendido ms de 15
millones de copias. "Urano ofrece desde autoayuda, gerencia, superacin
personal y relaciones de pareja. Es la segunda vez que participamos en la
feria y tenemos muy buenas expectativas", coment Julio Bilbao, vendedor de
la editorial.

En esta feria se presenta la oportunidad de comprar libros originales a
precios de feria, es decir, ms econmicos que en las libreras, una manera
de afrontar el fenmeno de la piratera que ha convertido al texto de Brown
en el ms pirateado de la historia.

Dentro de las casas especializadas en trabajos para nios, se cuenta con
Sosa Penso Editores. "Traemos ms de 300 ttulos y entre estos, textos como
los de Beatriz Ruiz de Viso, una caraquea que realiz el libro de valores
y antivalores, material que no se encuentra en ninguna librera", dijo
Daniela de Sosa, su gerente.

En la Film participaron delegaciones de escritores de todos los estados de
Venezuela. El tema de esta edicin, dedicado a la "Geopoltica de la
integracin latinoamericana", ha congregado a ponentes en reas como el
periodismo, la msica y la literatura. El homenaje va para la desaparecida
poeta Lydda Franco Faras y el vate Jos Zavala.

Sobre el particular tema de la feria, Mandrillo indic que sta "nunca se
ha centrado en el hecho literario, sino que se habla de todo lo que nos
afecta, desde distintos puntos". En este sentido, participaron dos
invitados especiales desde Brasil, especialistas en temas culturales
vinculados con la literatura: Marcos Reigotta, de la Universidad de Sao
Paulo, y Ronald Raminelli, de la de Ro de Janeiro.

El ministro de Cultura de Venezuela, Francisco Sesto, asisti al evento el
viernes 15 para echar las bases de la "red nacional de escritores", un
organismo en formacin cuyo objetivo, explic el presidente de la Film, "es
establecer los estatutos para un modelo flexible, democrtico y horizontal
sobre los oficios de la escritura y sobre todo que sea un rgano que
realmente funcione".



*** Monte vila presenta dos nuevos ttulos

La editorial del Estado venezolano, Monte vila Editores Latinoamericana,
present recientemente la antologa de narrativa femenina venezolana Las
mujeres toman la palabra, compilada por Luz Marina Rivas, y se apresta a
hacer lo propio con Sfocles: el espectculo de la soledad, de Leonardo
Azparren Gimnez.

En el libro de Luz Marina Rivas se incluyen cuentos de veinte narradoras
consideradas fundamentales dentro de la historia de la literatura
venezolana: Teresa de la Parra, Irma de Sola, Dinorah Ramos, Ada Prez
Guevara, Mireya Guevara, Antonia Palacios, Laura Antillano, Antonieta
Madrid, Beln Valarino, Gloria Stolk, Lourdes Sifontes, Iliana Gmez
Berbes, Milagros Mata Gil, Lidia Rebrij, Silda Cordoliani, Stefania Mosca,
Judit Gerendas, Milagros Socorro, Blanca Strepponi y Ana Teresa Torres.

De 220 pginas, el libro cuenta con una introduccin realizada por Rivas,
donde seala que Venezuela cuenta con pocas y completas compilaciones de
narrativa escrita por mujeres, entre ellas, las realizadas por Julin
Padrn, Julio Miranda y Jos Balza.

"Las caractersticas que definen esta narrativa son el tema constante de la
memoria, una preocupacin por el tema social, la descripcin de los
procesos interiores de las mujeres, lo fantstico y la experimentacin
ldica del lenguaje. La idea es ofrecer al lector un panorama completo del
quehacer narrativo de las escritoras venezolanas, quienes adems suelen ser
poco conocidas", seal Rivas.

Rivas (Bogot, 1958) es profesora titular de la Universidad Central de
Venezuela (UCV) y doctora en Letras de la Universidad Simn Bolvar. Ha
publicado La historia en la mirada (1997), un conjunto de trabajos crticos
sobre Laura Antillano, Milagros Mata Gil y Ana Teresa Torres y La novela
intrahistrica: tres miradas femeninas de la historia venezolana (2000).
Actualmente coordina la Direccin de Postgrado de la Facultad de
Humanidades y Educacin de la UCV y ha sido profesora invitada de las
universidades de Los Andes, Carabobo y Salamanca (Espaa).

Por su parte, el libro de Azparren Gimnez ser presentado este jueves 21 a
las 6:30 pm en la librera de la editorial, ubicada en el nivel Taquilla
del Complejo Cultural Teresa Carreo, en Caracas. Las palabras de
presentacin estarn a cargo de Orlando Arocha, director de la agrupacin
Contrajuego y docente universitario, quien estar acompaado del autor y de
Carlos Noguera, presidente de la editorial. Al finalizar el bautizo, el
grupo Aedos (Colectivo de Canto Popular) ofrecer, bajo la direccin de
Costa Palamides, un repertorio compuesto por selectas piezas de msica
griega tradicional.

Perteneciente a la serie Arte de la coleccin Estudios, el libro de 95
pginas es un interesante anlisis sobre el modelo escnico griego. El
propsito del autor es difundir sus ideas sobre cmo Sfocles construy su
teatralidad en el espacio y el tiempo. "El libro naci de un artculo breve
que prepar en el marco de un coloquio sobre estudios clsicos, en la
Universidad de Los Andes, en 1993. Con el tiempo desarroll la propuesta
haciendo nfasis en el tema de la soledad de los personajes del dramaturgo
griego", coment Azparren Gimnez.

"Si en mi libro anterior sobre Esquilo trat el tema de la polis, como idea
rectora, ahora intento enfocar, a travs de un discurso atractivo, y sin
caer en los excesos de la escolaridad, a Sfocles como dramaturgo, desde el
punto de vista de su tcnica de escritura, en relacin con la escena",
agreg.

Leonardo Azparren Gimnez (Barquisimeto, 1941) es magster en teatro
latinoamericano y licenciado en filosofa. Ha publicado El teatro
venezolano y otros relatos (1979), La polis en el teatro de Esquilo (1993),
Documentos para la historia del teatro venezolano, siglos XVI-XVIII (1996),
El teatro griego hoy y siempre (2001) y El realismo en el nuevo teatro
venezolano (2002). En 1999 recibi el Premio de Investigacin Teatral
Armando Discpolo de la Universidad de Buenos Aires. Es, adems, profesor
asociado en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela y
fungi como presidente de Monte vila Editores.



*** Concluy la Feria de Otoo del Libro Viejo y Antiguo

Ms de medio milln de personas visitaron la XVI Feria de Otoo del Libro
Viejo y Antiguo de Madrid, que puso fin a la presente edicin este domingo
10 de octubre. Una afluencia de pblico que cumple las expectativas de los
organizadores, dado que el nmero de visitas ha sido similar al de aos
anteriores.

El poema annimo del Cantar de Mo Cid, el clsico de Buero Vallejo
Historia de una escalera y la obra completa de Alejandro Dumas han sido los
ejemplares ms solicitados, segn ngela Barrios, presidenta de Libris, la
organizacin de libreros que promueve esta cita anual.

"Los estudiantes aprovechan la feria para adquirir los libros de lectura
obligatoria durante el curso escolar", seal Barrios, quien explic de
esta forma que El Mo Cid o Historia de una escalera estn entre los ms
solicitados. "La dama de las camelias es un clsico entre los compradores
de libros usados. Todos los aos vendemos muy bien la obra completa de
Alejandro Dumas", aadi.

De esta forma, literatura, pensamiento y ensayo han sido los temas ms
demandados en esta edicin, en la que se han puesto a disposicin del
pblico casi un milln de ejemplares distribuidos en cuarenticuatro casetas
distintas, alojadas durante dos semanas en el madrileo Paseo de Recoletos.

La amplsima oferta de ejemplares que acoge esta feria permite encontrar
autnticas joyas bibliogrficas: manuscritos en rabe del siglo XV,
incunables venecianos, grabados antiguos, colecciones de comics de
ciencia-ficcin o el cartel de la Feria del Libro de 1936, por citar slo
unos ejemplos. La feria, sin embargo, est destinada a los ciudadanos de a
pie, por lo que tambin era posible encontrar una gran variedad de
ejemplares a precios populares, desde 1 euro.

Como ya es tradicin desde la primera convocatoria, en 1990, Libris edita
con motivo de la Feria un volumen conmemorativo relativo a temas
bibliogrficos. Este ao ha editado Bibliografa fundamental sobre botnica
e historia natural (siglo XV-siglo XVIII), del especialista Jos Luis Checa
Cremades.



*** Inicia el rodaje de La fiesta del Chivo

El rodaje de La fiesta del Chivo, basada en la novela homnima del escritor
hispano-peruano Mario Vargas Llosa, se inici el pasado fin de semana en
Repblica Dominicana, donde se han dado cita actores como Isabella
Rosellini y Juan Diego Botto.

El director de la cinta y primo del autor, el peruano Luis Llosa, afirm en
una conferencia de prensa, celebrada la semana pasada, que este proyecto le
supone una "gran satisfaccin" porque "siempre" le fascin la historia de
la dictadura del dominicano Rafael Leonidas Trujillo.

La primera escena rodada por Llosa fue la del dcimo cuarto cumpleaos de
Urania, personaje central de la novela. "Happy birthday to you, happy
birthday Uranita, happy birthday to you", suena un coro de voces infantiles
que le cantan a Urania, encarnada por la actriz britnica de origen griego
Sthephanie Lenidas, de 20 aos y ataviada con un vestido azul ante una
gran tarta rosa.

La actriz italiana Isabella Rosellini ser la encargada de hacer a fines de
octubre el papel de la Urania Cabral adulta, mientras que el
cubano-estadounidense Toms Milin interpretar a Trujillo. Milin
particip recientemente en el rodaje de The Lost City, dirigida por el
tambin cubano-estadounidense Andy Garca.

"Para m era muy atractiva la idea de hacer una pelcula como sta",
asegur Llosa, quien dej de lado hace cuatro aos su carrera de cine
comercial en Hollywood para hacer este filme, que representa "un
involucramiento personal ms directo".

La fiesta del Chivo relata detalles sobre la dictadura de Trujillo, que
gobern el pas con mano de hierro entre 1930 y 1961, y los motivos de un
grupo de conspiradores para asesinar al "Chivo", como le denominaban.

"Es una historia que merece ser contada. Una reflexin seria y totalizadora
del poder, y acerca del impacto que tiene sobre los seres humanos", explic
Llosa, que ha dirigido filmes como El especialista (1994), con Silvester
Stallone y Sharon Stone, y Anaconda (1997), con Jennifer Lpez y Jon
Voight.

El filme, que se rueda en ingls, cuenta con un presupuesto de diez
millones de dlares, un sesenta por ciento de Espaa, un veinte por ciento
de Inglaterra y el resto de preventas internacionales, segn detall el
espaol Andrs Vicente Gmez, director de produccin de la cinta. Gmez
compar al equipo con una torre de Babel, ya que trabajan juntos espaoles,
britnicos y dominicanos.

Adems de dirigir, Llosa es coautor del guin junto con el escritor
estadounidense Zachary Sklar, quien trabaj junto al cineasta Oliver Stone
en JFK. La banda sonora es del msico y director de orquesta dominicano
Jos Antonio Molina, cuya madre, Josefina Minio, ensea a bailar merengue
a los actores.

El rodaje se har en su mayor parte en Santo Domingo en lugares como el
Palacio Nacional -sede del Ejecutivo-, la Ciudad Colonial y el barrio de
Gazcue, donde la novela ubica la casa de Urania. Tambin se tomarn algunas
escenas en La Romana (este) y en Jarabacoa, al norte de Santo Domingo. La
filmacin en Espaa se limitar a unos interiores que hay que construir en
estudio.

La premier mundial ser en Santo Domingo, y se revel que el presidente
dominicano, Leonel Fernndez, ser invitado a presenciar algunas escenas
del rodaje.



*** Muere en Rio el escritor Fernando Sabino

El lunes 11 de octubre muri, un da antes de cumplir 81 aos, el escritor
brasileo Fernando Sabino, uno de los ms populares y elogiados de la
literatura de Brasil. Al autor, quien falleci en su residencia de Rio de
Janeiro, le sobreviven seis hijos.

Sabino naci en Belo Horizonte el 12 de octubre de 1923. Inici su carrera
como columnista literario del rotativo O Diario, del Estado de Minas
Gerais, y en 1956 alcanz la fama con su novela O encontro marcado, un
relato sobre tres amigos en la ciudad de Belo Horzonte, al este del pas.
El libro se convirti una lectura obligatoria para toda una generacin de
jvenes brasileos.

Posteriormente public ms de 40 obras, entre novelas y "crnicas" (cuentos
cortos inspirados en la vida cotidiana), muchas de las cuales fueron
llevadas a la pantalla de cine y a los escenarios de teatros. Sus libros El
gran Mentecapto y El hombre desnudo fueron xitos editoriales y ms tarde
se convirtieron en pelculas.

Fue agregado cultural de Brasil en Londres durante el gobierno de Joao
Goulart (1961-63) y en 1967 se ali a otro escritor, su amigo Rubem Braga,
en la editorial Sabi. Era parte de un respetado y conocido crculo
literario del estado de Minas Gerais, entre cuyos miembros figuran Helio
Pellegrino, Otto Lara Resende y Paulo Mendes Campos.



*** Aprobado el Diccionario panhispnico de dudas

Entre el 12 y el 14 de octubre se desarrollaron, en el Saln de la Lengua
del Monasterio de Yuso, las jornadas de trabajo en las que representantes
de todas las Academias de la Lengua Espaola aprobaron el Diccionario
panhispnico de dudas, lo que pone fin a una labor de cinco aos.

Las jornadas se iniciaron con las intervenciones de Pedro Sanz -presidente
de la Fundacin San Milln de la Cogolla y presidente del Gobierno de La
Rioja- y Vctor Garca de la Concha -director de la Real Academia Espaola
(RAE)-, y en ellas participaron delegados de las diecinueve academias
hispanoamericanas, la estadounidense y la filipina, adems de la espaola.

Este diccionario, como su propio nombre indica, ser la referencia a la que
ser obligatorio acudir a partir de su aprobacin definitiva para aclarar
las dudas que surjan a la hora de utilizar el espaol, una lengua
supranacional en la que no resulta siempre fcil determinar cul es la base
comn, por la multiplicidad de particularismos regionales y los
condicionamientos que impone el modo de expresin (oral o escrito).
Contiene 7.000 entradas en las que se solucionan problemas relacionados con
la acentuacin, diccin, sintaxis y uso de vocabulario, entre otras
cuestiones.

Sin embargo, la expresin culta de nivel formal, y especialmente la
escrita, presenta un alto grado de homogeneidad en todo el mbito
hispanohablante. Es, por tanto, la que constituye el "espaol estndar": la
lengua que todo el mundo aspira a emplear para expresarse con correccin,
segn explica la propia Real Academia Espaola.

El propsito del diccionario, el primero del mundo de este tipo, es
orientar al lector para que pueda discernir, entre usos divergentes, cules
pertenecen al espaol estndar, la lengua general culta, y cules estn
marcados geogrfica o socioculturalmente. Rechaza, por tanto, los que van
contra el sistema y son incorrectos. El diccionario estar siempre abierto
en Internet -se le puede visitar desde un enlace en el sitio de la RAE
(http://www.rae.es)- y prestar especial atencin a los neologismos que
vayan apareciendo.

Este diccionario ofrecer en el plazo ms breve posible una respuesta nica
que adems estar consensuada por todas las Academias de la Lengua
Espaola, y en colaboracin estrecha con los grandes medios de comunicacin
del mundo hispanohablante, que tambin hicieron sus aportes. De hecho, San
Milln fue tambin un lugar de encuentro para todos los directores de
peridicos y medios de comunicacin del mundo hispanohablante, una cita que
se repiti en Madrid este fin de semana como preparacin antes de la sesin
plenaria de San Milln.

En el monasterio emilianense se abordaron los detalles concretos para la
edicin del diccionario, una vez ya cerrado su contenido, un cometido para
el que se ha invitado a los representantes de la Familia Real. No en vano,
el Prncipe est estrechamente vinculado a la Fundacin San Milln, de la
que es presidente de honor. A la vez, la fundacin siempre ha ido de la
mano de la Real Academia Espaola desde su nacimiento y le ha brindado en
varias ocasiones la que fue cuna del castellano para diferentes cnclaves,
segn record el presidente riojano.

Entre las intervenciones destacadas en San Milln estuvo la del director de
la Academia Norteamericana, Odn Betanzos, quien afirm que "el idioma
espaol est en grave peligro" debido a "la invasin de anglicismos
innecesarios", por lo que reclam "un trabajo comn para frenar esta
tendencia" en el mundo.

"Se est creando una lengua franca, pero nosotros tenemos un idioma
superior, que debe hacer frente al ingls", subray Betanzos en este
sentido, quien separ esta situacin que vive el espaol de un fenmeno
idiomtico relevante en su pas, el "espanglish", que "es una cosa
provisional", ya que "se debe a personas que vienen de fuera sin conocer el
ingls y espaolizan palabras de las que s saben el significado".

La Real Academia Espaola y la Asociacin de Academias de la Lengua
Espaola presentarn el diccionario en el III Congreso de la Lengua, que se
celebrar en noviembre en Rosario, Argentina. La ambiciosa obra ser
presentada en forma de prepublicacin, con la versin prcticamente
definitiva que estar en las libreras hacia mayo de 2005.

Los acadmicos dijeron tener la intencin de que esta obra sea un organismo
abierto en el que los periodistas puedan dar a conocer de primera mano sus
principales preocupaciones idiomticas. Una de ellas, puesta sobre la mesa
durante las jornadas, fue la reivindicacin en defensa de la presencia de
correctores y asesores lingsticos en los medios de comunicacin, un
intento de llamar la atencin ante la desaparicin de esta figura, sobre
todo en Hispanoamrica.

Para la aprobacin del Diccionario panhispnico de dudas se celebr una
ceremonia presidida por los Prncipes de Asturias, don Felipe y doa
Letizia. El prncipe cit a George Steiner y seal que "Espaa vive el
gran milagro de la lengua espaola, que vuelve de Amrica Latina como un
bumern".

El diccionario resuelve mltiples cuestiones -acentuacin, diccin,
sintaxis, uso de maysculas y otros rubros- y ofrece notables sorpresas.
Por ejemplo, entre los algo ms de 130 extranjerismos de uso habitual en el
idioma, se ha decidido espaolizar los ms cotidianos (as, campin, yacusi,
pirsin, ranquin, baips o vedet...) y respetar los que no tienen
equivalente, aunque recomienda escribirlos en cursiva (como jazz, blues o
ballet).

Establece igualmente que las letras del abecedario -o alfabeto, pues admite
ambos trminos- son veintinueve, contndose como tales la ch y la ll, que
en realidad han sido aceptadas de esta forma desde 1803, cuando se aprob
la cuarta edicin del Diccionario acadmico. Ambas letras son dgrafos
-signos grficos compuestos de dos letras- y pese a lo anterior, en el X
Congreso de la Asociacin de Academias de la Lengua Espaola (1994) se
acord adoptar, a peticin de varios organismos internacionales, el orden
alfabtico latino universal, en el que no se consideran letras
independientes. "En consecuencia", aclara la entrada respectiva, "las
palabras que comienzan por estas dos letras, o que las contienen, pasan a
alfabetizarse en los lugares que les corresponden dentro de la c y dentro
de la l, respectivamente".



*** Presentan antologa de literatura ecuatoriana

El pasado 13 de octubre se efectu la presentacin de la obra Antologa
esencial. Ecuador siglo XX, coordinada por el escritor ecuatoriano Jorge
Enrique Adoum, y publicada por Eskeletra Editorial. El acto se desarroll
en el Museo de la ciudad en Quito, ubicado en Garca Moreno 572 y
Rocafuerte.

La antologa consta de cinco volmenes que pretenden servir como referentes
de la literatura ecuatoriana del siglo XX. La compilacin en cuento fue
realizada por Alicia Ortega; en poesa, por Hernn Rodrguez Castelo; en
ensayo, por Ral Vallejo; en crtica literaria, por Miguel Donoso Pareja; y
en novela breve, por Jorge Enrique Adoum.

El costo de los cinco ejemplares ser de $90 y se podr pagar tanto al
contado como con tarjeta de crdito. Los tomos estn cubiertos por una
pasta dura e impresos en letra de pan de oro. En la capital se vender la
obra, entre otras libreras, en Librimundi, Cientfica y Espaola. En
Guayaquil se podr adquirir en El Librero y en la Librera Cientfica.



*** La Feria de Guadalajara sale a la calle

Una camioneta cargada de cuentos e informacin sobre el programa de
actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2004 es el
centro de la actividad "Presencia Urbana", que marca el comienzo de la
cuenta regresiva para este evento, segn informaron fuentes de la
organizacin del mismo.

"Presencia Urbana" est visitando, desde el pasado 13 de octubre y hasta el
24 de noviembre, plazas pblicas, centros comerciales y universidades de
Guadalajara, para ofrecer informacin sobre el programa de actividades de
este ao, adems de una serie de presentaciones gratuitas.

"Presencia Urbana" visitar cuarenta lugares, en los cuatro puntos
cardinales de la zona metropolitana, adems de tres municipios. En sus
mdulos se entregar tambin el volante con el listado de las 62
editoriales que participarn este ao en el programa "Psale!" y que
reembolsarn el valor del boleto de entrada a la Feria a quienes hagan una
compra de ms de cien pesos en su stand.

Durante los fines de semana, en 22 de las visitas de "Presencia Urbana"
habr una presentacin teatral en la que la compaa El Tlakuache
presentar su adaptacin del cuento El cuadro ms bonito del mundo, del
espaol Miquel Obiols, que narra la aventura del pintor cataln Joan Mir y
cuatro manchas rebeldes que deciden escaparse de su estudio y colorear el
mundo.

Por otra parte, se inform que este ao la feria otorgar el Reconocimiento
al Mrito Editorial al escritor y editor italiano Roberto Calasso
(Florencia, 1941), una de las plumas ms originales de la literatura
italiana contempornea, experto en literatura comparada y poseedor de una
cultura que muchos califican como "colosal" y que ha puesto al servicio de
los libros.

Cabeza de Ediciones Adelphi, Calasso es una de las figuras ms relevantes e
inspiradoras del mundo del libro. La relacin de Calasso con este sello
comenz cuando tena 21 aos de edad y estudiaba literatura inglesa en la
Universidad de Roma, bajo la supervisin de Mario Praz. En esa poca
comenz a trabajar para la casa, especializada en literatura clsica y
moderna. En 1971 fue nombrado director editorial, y en 1999 se convirti en
el consejero delegado de esta empresa, cuyo nombre es hoy sinnimo de
exigencia y calidad en el mundo entero.

Intelectual inquieto, Calasso ha reflexionado largamente sobre el oficio
del editor, tema sobre el que participa en forma frecuente en congresos y
encuentros. Su obra literaria habla con elocuencia del presente de la
humanidad, partiendo del pasado y de los mitos clsicos de diferentes
culturas.

El Reconocimiento al Mrito Editorial fue creado por la FIL en honor del
argentino Arnaldo Orfila Reynal -que en Mxico fue director del Fondo de
Cultura Econmica y fundador de Siglo XXI Editores. El veredicto lo da un
comit internacional integrado por Peter Weidhaas, director honorario de la
Feria del Libro de Frncfort; Mauricio Achar, librero y distribuidor
mexicano, as como los editores reconocidos en aos anteriores, que son:
Francisco Porra (2003), Jorge Herralde (2002); Al Chumacero (2000);
Antoine Gallimard (1999); Beatriz de Moura (1998); Jess de Polanco (1997);
Kuki Miller y Daniel Divinsky (1996) y Neus Espresate (1994). Otros
editores que fueron reconocidos con este homenaje son Jack McClelland
(1996), Joaqun Diez-Canedo (1994) y el propio Orfila, en 1993.



*** Juan Manuel de Prada gana el Premio Nacional de Narrativa en Espaa

Este 14 de octubre se anunci que el ganador de la edicin 2004 del Premio
Nacional de Narrativa de Espaa recay sobre el escritor Juan Manuel de
Prada (Baracaldo, 1970) por su novela La vida invisible (Espasa), con la
que antes haba ganado tambin el premio Primavera 2003.

Este premio lo concede el Ministerio de Cultura de la nacin ibrica para
distinguir una obra de autor espaol, escrita en cualquiera de las lenguas
oficiales del Estado y editada en Espaa durante 2003. Est dotado con
15.025,30 euros.

De Prada defini La vida invisible como una novela "fuerte, dura y poco
complaciente" en la que intent plasmar "la crisis de nuestro tiempo, de
esa nueva era que arranc con los atentados del 11-S, y que luego vivimos
aqu muy de cerca. Un tiempo de zozobras y miedos a los enemigos invisibles
y a los que nos rodean".

La concesin del premio a De Prada no dej satisfechos a todos los miembros
del jurado. Suso de Toro -galardonado en la edicin anterior- critic que
"en trminos literarios no se entiende este fallo, tiene que haber otras
claves", adems de asegurar que el veredicto "literariamente me da
vergenza". "La democracia funciona as, pero ha habido otros libros con
una dignidad literaria mucho ms grande, y estoy chocado con este premio;
es un galardn nacional, no un premio comercial, y se supone que premia la
buena literatura y para m la literatura es otra cosa".

Mara Jos Olaziregi, de la Real Academia de la Lengua Vasca, y Vctor
Fernndez Freixanes, de la Real Academia Gallega, tambin se mostraron
"desconcertados y decepcionados" por el fallo. Gonzalo Santonja, de la
Asociacin Colegial de Escritores, defendi en cambio la obra de Prada y
agreg que "de ninguna de las nueve novelas finalistas me sentira
avergonzado. Han cado novelas muy interesantes, pero una votacin siempre
es resultado de muchas cosas". La obra de Prada desbanc, en la ronda
final, a El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga (por 6 a 4), y antes
a Purgatori, de Joan Francesc Mira.

Los restantes miembros del jurado fueron Gregorio Salvador, de la Real
Academia Espaola; Israel Prados, de la Asociacin Espaola de Crticos
Literarios, Jaime Siles, Jorge Urrutia, Jos Mara Balcells y Nicasio
Salvador, actuando como presidente Rogelio Blanco, director general de
Libro, Archivos y Bibliotecas y como vicepresidenta la subdirectora general
de Promocin del Libro, la Lectura y las Letras Espaolas, Mnica
Fernndez.

De Prada opin, respecto a las declaraciones de su colega Suso de Toro, que
"hay gente ms elegante y gente que menos". Indic que, en las
oportunidades en que ha debido actuar de jurado, en ocasiones gana alguna
novela que no le gusta. "Esto es una cosa que se ha puesto de moda, fruto
de nuestra poca meditica, donde la gente no soporta, no acepta el
veredicto meditico del jurado y entonces su pataleta la busca en los
medios de comunicacin. Es un espectculo triste, pero bueno. Sobre todo es
una desconsideracin hacia los otros miembros del jurado, aunque a m la
verdad es que me da igual", declar.



*** Gelman y Telletxea reciben el Premio Santa Teresa de vila

El poeta, traductor y periodista argentino Juan Gelman y el historiador y
escritor vasco Jos Ignacio Telletxea recibieron el pasado 14 de octubre el
VII Premio de las Letras Santa Teresa de vila, en honor a la santa
abulense, como reconocimiento a su larga y meritoria trayectoria
profesional.

El primero en intervenir en el acto de entrega, que se celebr en el
Auditorio Municipal de San Francisco, fue Telletxea, quien reconoci
sentirse an "muy sorprendido" por el premio otorgado por el Ayuntamiento
de vila, dotado con 9.016 euros y la edicin de un libro monogrfico en la
coleccin Castillo Interior.

El historiador asegur lo mucho que queda por hacer en lo que a bsqueda de
documentacin se refiere, a la vez que reconoci el "gozo casi infantil"
que siente al encontrar "tanta informacin desconocida" que termina dando a
conocer a travs de sus numerosas publicaciones.

En este sentido, el escritor vasco destac de su trayectoria literaria las
1.200 cartas recopiladas entre el monarca Felipe II y los ocho papas que
existieron durante su reinado, as como los cinco libros de cartas
dirigidas a Unamuno de personas "muy importantes y menos importantes".

Tambin record los ms de veinticinco libros que ha escrito a lo largo de
su vida sobre el arzobispo de Toledo, Bartolom de Carranza, del que afirm
que an quedan 70.000 pginas de documentacin, que en su opinin
constituyen "una radiografa del catolicismo del siglo XVI".

Por su parte, el argentino Juan Gelman, que mostr su satisfaccin por
recibir el galardn que premia sus trabajos literarios, resalt el
significado "muy particular" que para l tiene la figura de Santa Teresa,
ya que durante la dictadura militar argentina, durante su exilio a Mxico,
encontr en ella "el cobijo y la reflexin que alumbraba mi vida".

En este sentido, el poeta argentino reconoci haberse reunido "con la
presencia ausente de lo amado, del pas del que me haban echado" puesto
que, al igual que Santa Teresa de Jess, "la bsqueda de la unin con lo
amado" le abri "caminos de vida y de escritura".

En su intento por mostrar su vinculacin con la mstica abulense que da
ttulo a este premio literario, Gelman subray que, "con una mirada laica
pero no profana", el misticismo "irrumpe sin cesar en el lenguaje" y que
junto a la poesa constituyen "dos creencias absolutas, en Dios una y en el
lenguaje la otra".

Al acto asisti el presidente de las Cortes de Castilla y Len, Jos Manuel
Fernndez Santiago; el alcalde de la ciudad, Miguel ngel Garca Nieto,
junto a la corporacin municipal, y los responsables del resto de
instituciones locales y provinciales, adems del obispo de vila, Jess
Garca Burillo, mientras que la consejera de Cultura, Silvia de Clemente,
no asisti a la entrega del galardn como estaba previsto.



*** Inauguran en La Paz centro de aprendizaje artstico

Este 14 de octubre fue inaugurado en La Paz (Bolivia) el Centro
Iberoamericano de Artes Escnicas y Audiovisuales, un espacio destinado a
la enseanza de la fotografa, el teatro y el sptimo arte, y al fomento de
la msica y la literatura bolivianas.

El proyecto naci de la iniciativa de los integrantes del Pequeo Teatro,
el fotgrafo Manuel Benavente y del videasta paceo Jorge Laruta. "Somos,
en Bolivia, el nico caso en que un grupo de artistas se rene y paga para
hacer lo que realmente le apasiona", afirma el actor nacional Guido Arze,
uno de los impulsores del centro.

Las instalaciones, ubicadas en Casa Espaa, en la avenida Camacho, cuentan
con varias aulas de enseanza, una sala de proyeccin de cine y un
laboratorio de revelado fotogrfico. Adems, dispone de un teatro con
capacidad para cincuenta personas sentadas, destinado a presentaciones
teatrales. La msica y las tertulias literarias tendrn su espacio en la
planta baja, donde se ha instalado un pequeo bar.

La inversin total ha sobrepasado los 10.000 dlares, dinero que fue
destinado a la remodelacin de los ambientes de la antigua casona, para
adecuarlos a las exigencias pedaggicas, y para la exhibicin de las
distintas expresiones culturales.

Los primeros talleres teatrales comenzarn en noviembre, y estarn abiertos
a todo pblico. El programa acadmico incluye expresin corporal,
escenografa, vestuario, iluminacin y jornadas de animacin a la lectura
teatral para nios. La enseanza cinematogrfica se iniciar tambin en
noviembre con cursos intensivos de guionizacin y efectos especiales.



*** Conceden el premio Paz Castillo a Jorge Garca Escobar

Este 13 de octubre se pudo conocer el veredicto del XV Premio de Poesa
Fernando Paz Castillo, cuyos jueces, Teresa Casique, Rafael Jos Alfonzo y
Gustavo Pereira, declararon ganador por unanimidad al poemario Pjaro de
cuero negro. Poemas de Islandia Gadzeg, del poeta venezolano Jorge
Maximiliano Garca Escobar.

El autor galardonado -quien recibir el premio, dotado con 3 millones de
bolvares- es un joven ingeniero de 25 aos de edad residenciado en
Ginebra, Suiza. Nacido en Caracas, obtuvo el ttulo de ingeniero de
produccin en la Universidad Simn Bolvar (USB) en el ao 2000.
Actualmente se desempea como gerente de Investigacin de Mercados en
Procter & Gamble Europa.

En 1998 obtuvo el primer lugar en el premio Pedro Luis Alarcn de Cuentos
en la Universidad Simn Bolvar. Comenz a escribir poesa en 1998 luego de
participar en un taller junto a la poeta venezolana Cecilia Ortiz, quien lo
acerc, segn sus propias palabras, "a los demonios de Silvia Plath, Anne
Sexton y mi mayor inspiracin, Alejandra Pizarnik".

El premio Fernando Paz Castillo es convocado por la Fundacin Centro de
Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg), en Caracas, y se
concede anualmente a un poeta menor de 35 aos. En esta edicin
participaron 55 autores.



*** Publicarn ediciones especiales del Quijote

La Comisin para la conmemoracin del IV Centenario de la publicacin de El
Quijote, constituida el 6 de octubre bajo la presidencia de Juan Vicente
Herrera, incluir, dentro de las actividades programadas para 2005, la
publicacin de una edicin "popular y reducida" de esta obra, dirigida
principalmente a los nios, as como de los libros de la biblioteca
cervantina que fueron ledos por el escritor manchego y que vieron la luz
en Castilla y Len.

As lo anunci el presidente de la Junta tras la reunin de constitucin de
la comisin regional encargada de preparar los actos conmemorativos del
cuarto centenario de la publicacin de El Quijote, que comenzarn el
prximo da 20 de diciembre en la Casa Museo de Valladolid, ciudad en la
que vio la luz por primera vez esta obra maestra de la literatura en
castellano.

Herrera explic que an no hay una "programacin definitiva" pero que en la
reunin de hoy se han dado las pinceladas de algunas de las actividades,
entre las que se cuenta la elaboracin de un plan de promocin del
aprendizaje del castellano "que convertir a Castilla y Len en destino de
calidad y excelencia para la enseanza del espaol" ya que, segn indic el
presidente de la Junta, debe ser aprovechado "como un reclamo turstico".

Por su parte, la consejera de Cultura, Silvia Clemente, anunci la
celebracin en octubre de 2005 de una exposicin con 700 piezas sobre El
Quijote que recorrer la comunidad, la puesta en escena de una obra de
teatro que se estrenar durante el Festival de las Artes de Salamanca,
coincidiendo con la celebracin del 250 aniversario de la Plaza Mayor de
la capital salmantina y la celebracin de un ciclo de cine.

Desde la Comisin Regional se enviar a la Secretara de Estado de Turismo
un programa turstico que pueda ser presentado en las ferias
internacionales sobre circuitos por Castilla y Len vinculados a El Quijote
y a Cervantes.

Clemente asegur que se pedir el apoyo econmico del Gobierno central para
este programa de actuaciones as como beneficios fiscales para las empresas
que colaboren en esta conmemoracin, a lo que aadi que sera "lamentable"
que Castilla y Len no contase con el respaldo del Ejecutivo de Zapatero.

La Comisin para la conmemoracin del IV Centenario, que se volver a
reunir a finales de octubre o principios de noviembre, est integrada por
la Junta, la Fundacin Siglo, el Instituto Castellanoleons de la Lengua,
la Fundacin Jorge Guilln, la Casa Museo de Cervantes y siete vocales de
las universidades de Zaragoza, Salamanca, Len, Burgos y Autnoma de
Madrid.

Tambin trascendi que Castilla-La Mancha utilizar El Quijote como su
mejor embajador para mostrar el presente y su potencial en el futuro. "El
Quijote constituye un embajador excepcional para salir al mundo y darnos a
conocer", coment Mara Luisa Araujo, consejera de Economa y Hacienda del
gobierno autnomo.

La promocin exterior de esta comunidad espaola es uno de los objetivos
principales de este ambicioso proyecto conmemorativo, que incluye tambin
la difusin cultural y el ecoturismo, y en el que se trabaja desde hace dos
aos. La creacin de la Ruta de Don Quijote ser sin duda una de las
iniciativas ms destacadas, ofreciendo un recorrido de 2.500 kilmetros, a
travs de 145 municipios, por paisajes y lugares en los que discurrieron
las andanzas del prodigioso hidalgo.

Los acuerdos firmados con el Instituto Cervantes y con el Gobierno central
permitirn a la Junta de Castilla-La Mancha utilizar una amplia red de
centros culturales y de oficinas especializadas para llevar la
conmemoracin a numerosos pases y difundir en ellos sus atractivos
tursticos.

Las autoridades regionales son conscientes del gran activo que tienen en El
Quijote para presentarse en el exterior y no olvidan que el nmero de
ediciones en todo el mundo ronda las 5.000 y que se han vendido ms 60
millones de ejemplares en 70 lenguas diferentes.



*** Vernica Martnez Lira gana el premio Juan Rulfo

La escritora mexicana Vernica Martnez Lira (1968) gan en Mxico el
Premio Nacional Juan Rulfo para Primera Novela 2004, por La morada del
combate, segn se conoci el pasado 14 de octubre. El jurado calificador
que dio el triunfo a Martnez Lira estuvo integrado por Beatriz Espejo,
Ignacio Padilla y Hctor Perea.

El jurado destac el notable equilibrio entre las propuestas estructurales
de la novela, su depurado estilo y ldico tratamiento del tema de la
lectura en el mundo de hoy. Adems se otorg menciones honorficas a Luis
Felipe Hernndez y Carlos Oliva Mendoza, por sus respectivos libros
Derrumbe y El pudor de la muerte.

El director general del Instituto Nacional de Bellas Artes de Mxico, Sal
Jurez, destac que ste es el inicio de una voz original en el universo
literario mexicano, debido a que dicho galardn ha sido el termmetro de
las principales preocupaciones creativas, estticas, filosficas e
ideolgicas de sus ganadores. Seal que el premio, creado en 1980, ha
galardonado novelas de ciencia ficcin, testimonio poltico o de discursos
intimistas, pero en todos ellos "el lenguaje es el tema principal".

Indic que Martnez Lira "consigue en su novela hacer de la experiencia
formal su principal tema; es una novela compleja, pero al mismo tiempo
escrita con economa de lenguaje y serenidad".

La morada del combate es la lucha que contra la avaricia libra una
escritora que, como el italiano Dante Alighieri, se encuentra a la mitad de
su vida. "Durante meses viv atormentada con la idea, pensaba que en el
amor no poda caber la avaricia, pero pronto me di cuenta que en la
avaricia s poda caber el miedo de no poseer el amor", explic Martnez
Lira, quien agreg que al principio su novela iba a ser un libro epistolar
integrado con las cartas que escriba a sus amigos, mientras estaba
enferma.

"En una de esas ocasiones busqu un diccionario de sinnimos y le puse
nombre a cada una de las cartas, por eso La morada del combate fue escrita
sin saber qu representara". La novela "tiene tintes caballerescos y
mitolgicos, acompaados de frases cortas, que obedecen a una idea".

La escritora de 36 aos explic que trat de escribir sus ideas "con un
estilo potico y depurado, quiz por eso el jurado calificador pens que se
trat de una obra muy valiente".

Martnez Lira estudi dramaturgia en el Ncleo de Estudios Teatrales y la
Escuela de Escritores de Sogem, entre otros organismos. Fue alumna del
taller de Hugo Arguelles. Entre poesa, relatos, cuentos y obras literarias
ha escrito los libros El perro de los huevos de oro, La noche del nio
azul, La tierra deseada del sol, y Libros, diario, diario, Libros, entre
otros.

De 1980 a 2003, el galardn se ha entregado a Severino Salazar, Vctor Hugo
Rascn Banda, Celso Santajuliana, Ignacio Padilla e Irving Ramrez, entre
23 ganadores y slo en 1987 fue declarado desierto. Es convocado anualmente
por el Instituto Nacional de Bellas Artes y los gobiernos de los estados de
Puebla y Tlaxcala, y est dotado de 90 mil pesos y diploma.



*** Fallece la escritora boliviana Blanca Wiethchter

La noche del 16 de octubre muri de cncer, en Cochabamba, Bolivia, la
escritora y docente Blanca Wiethchter, quien haba nacido en La Paz en
1947. Sus cenizas sern esparcidas en el curso de esta semana en el lago
Titicaca, atendiendo a su deseo expresado das antes de morir.

Adems de la poesa, dos eran las pasiones de la escritora Blanca
Wiethchter: su ciudad natal y la obra del escritor Jaime Saenz, su
inseparable amigo y cmplice en las letras y la bohemia.

La autora pacea represent a Bolivia en varios encuentros de poesa en
Latinoamrica. Ya con la enfermedad a cuestas, Wiethchter fue parte del
medio centenar de poetas latinoamericanos que, desde Chile, unieron su voz
para llamar a los artistas del mundo entero a aunar esfuerzos en favor de
la paz.

Casada con el compositor boliviano Alberto Villalpando, con quien tuvo tres
hijas, fue distinguida con varios premios y era considerada una de las
voces contemporneas ms completas de la poesa boliviana.

Sus primeras poesas comenzaron a publicarse en numerosas revistas y
suplementos literarios. Desde sus inicios, la crtica literaria destac el
trabajo potico de Wiethchter. Particip, junto a varios escritores
nacionales, en el proyecto del "Hombrecito sentado", coleccin que rene el
trabajo potico de escritores nacionales.

Tambin ensayista, Wiethchter egres de la Facultad de Literatura de la
Universidad Mayor de San Andrs, donde despus fue docente y directora. Se
gradu en ciencias de la educacin en La Sorbona y en literatura
hispanoamericana en la Universidad de Pars, Francia.

Entre sus principales poemarios se encuentran Asistir al tiempo (1975),
Travesa (1978), Noviembre 79 (1979), Madera viva y rbol difunto (1982),
Territorial (1983), El verde no es un color: A la luz de una provincia
tropical (1992), Los negros labios encantados (1992), Memoria solicitada
(1992), El rigor de la llama (1994) y La lagarta (1995), as como la
antologa La piedra que labra otra piedra (1999).



*** Edimburgo es la primera "ciudad mundial de la literatura"

La Unesco reconoci a la ciudad escocesa de Edimburgo como "ciudad mundial
de la literatura", segn se anunci este 15 de octubre, por su excelencia a
nivel literario, luego de una campaa realizada por escritores como J. K.
Rawling, autora de la saga de Harry Potter. El anuncio fue hecho por la
titular escocesa de Cultura, Patricia Ferguson.

A su regreso de Pars, adonde viaj para conocer el veredicto de la
organizacin, Ferguson confes estar "encantada" con la decisin, que se
produce tras una campaa en favor de Edimburgo secundada por diversos
escritores. "Este es un logro maravilloso para Escocia y reconoce nuestra
posicin como pas de excelencia literaria", declar Ferguson.

Con la organizacin de actos literarios, festivales y conferencias, el
gobierno escocs esperar recaudar unos 3,3 millones de euros al ao para
Edimburgo, y una cantidad similar para el resto de Escocia.

Llamada con justicia "la Atenas del norte", Edimburgo es la capital de
Escocia y su poblacin es de alrededor de 500.000 habitantes. Buena parte
de ellos est compuesta por estudiantes. La ciudad es la sede del
parlamento escocs y la puerta a las mticas tierras altas escocesas.



*** Roban mantos preincaicos de museo del sur de Per

La madrugada del viernes 15 de octubre fueron robados del museo Adolfo
Bermdez Jenkins, de la ciudad de Ica -a 325 kilmetros al sur de Lima-,
dos mantos y una tnica de las culturas paracas y wari, segn informaron
fuentes del Instituto Nacional de Cultura. Los textiles, de aproximadamente
800 aos de antigedad, son de lo ms representativo de las culturas
preincaicas peruanas por la riqueza de sus colores y diseos.

Uno de los mantos de la cultura paracas es de 2,45 metros de largo por 1,31
metros de ancho y el otro de 2,71 metros por 1,67 metros, mientras que la
tnica wari, confeccionada en lana, es de 1,7 metros de largo por 1,3
metros de ancho. Uno de los mantos paracas haba sido restaurado hace dos
aos y nuevamente puesto en exhibicin.

El director regional del Instituto Nacional de Cultura, Jess Cabel
Moscoso, precis que los ladrones, alrededor de cinco o seis personas
armadas, redujeron al nico guardia que se encontraba en el museo y
desconectaron el circuito cerrado de video que haba sido instalado
recientemente.

El funcionario se excus de mencionar el valor econmico de las tres
piezas, ya que las autoridades tienen como norma evitar precisiones de esa
naturaleza cada vez que se produce un robo como el de hoy.

La cultura paracas floreci 500 aos a.C. en la Pennsula de Paracas, a 300
kilmetros al sur de Lima, y destac por su aporte a la tradicin textil
peruana. En 1925 el arquelogo peruano Julio Tello descubri dos
cementerios paracas con 429 fardos funerarios que estaban cubiertos por
mantos con bordados multicolores y figuras antropomrficas.

Por su parte, la cultura wari se desarroll en la regin de Ayacucho, en el
sur andino peruano, desde aproximadamente el ao 500 hasta el 1100 d.C.
Entre los aos 600 y 900 se constituy en el imperio ms vasto surgido en
suelo peruano y los expertos sostienen la hiptesis de que el Imperio
Incaico lo tom como modelo de Estado expansionista.



*** Cuadro de Arturo Michelena ser subastado en noviembre

La casa Sotheby's subastar el prximo mes la obra El nio enfermo, del
pintor venezolano Arturo Michelena, a un precio inicial de 150.000 dlares,
por lo que el director de la Galera de Arte Nacional (GAN), Francisco da
Antonio, ha lanzado un llamado al gobierno de Venezuela para que proceda a
la adquisicin del lienzo.

La GAN posee una rplica de la obra, pero segn Da Antonio, el Estado
venezolano debera ser el primer interesado en tratar de adquirir la
pintura de Michelena. "Le perd la pista a la obra hace aproximadamente 10
aos. Lo ltimo que supimos fue que estaba en manos de un coleccionista
suizo".

Para el director de la GAN, el Estado podra negociar la adquisicin de la
pieza a un buen precio antes de que inicie el proceso de la subasta, a
travs de instituciones como la misma galera, el Museo Arturo Michelena o
la Fundacin del Banco Industrial de Venezuela. "Lamentablemente la GAN no
tiene los recursos para adquirir la obra", concluy.

En 1885, Arturo Michelena parti a Pars y se inscribi en la Academia
Julian, donde recibi las enseanzas del afamado decorador Jean Paul
Laurens. En 1886 pinta El nio enfermo bajo recomendacin del propio
Laurens, quien lo insta a participar en el saln de 1887, donde gana la
Medalla de Segunda Clase y el reconocimiento Hors concours, mxima
distincin que el saln le otorgaba a un artista extranjero.

Michelena naci en Valencia, Carabobo (Venezuela) el 16 de junio de 1863 y
muri en Caracas el 29 de julio de 1898, a la edad de 35 aos, vctima de
la tuberculosis. Hacia el final de su vida fue un retratista reconocido y
pintor oficial. Entre sus trabajos ms ambiciosos se encuentran Miranda en
La Carraca (1896), Berruecos (1895), El descendimiento (1897) y La ltima
cena (1898), quedando inconclusas algunas de stas. Sus restos fueron
sepultados en el Panten Nacional el 29 de julio de 1948.



*** Luca Etxebarra gana el Premio Planeta

La escritora vizcana Luca Etxebarra ha ganado la 53 edicin del Premio
Planeta de Novela, dotado con 601.000 euros, por su novela Un milagro en
equilibrio. El jurado, compuesto por Alberto Blecua, Pere Gimferrer, Juan
Mars, Carmen Posadas, Antonio Prieto, Carlos Pujol, Rosa Regs y Manuel
Lombardero -ste ltimo en calidad de secretario sin voto-, declar
finalista a La vida en el abismo, del valenciano Ferran Torrent, quien
recibir 150.250 euros.

En la novela ganadora, una joven que acaba de ser madre escribe a su hija
recin nacida una carta en forma de diario para que el da de maana la
nia pueda conocerla mejor. Un portavoz del jurado subray que "es una
historia apasionante de las vicisitudes ntimas de una mujer en una
situacin en el cambio decisivo de su vida, que cuenta su vida anterior,
azarosas peripecias, a una hija recin nacida como justificacin de toda
esa vida".

Etxebarra, quien recibi el premio muy emocionada y al borde de las
lgrimas, dijo que "no estaba tan nerviosa desde la Primera Comunin". Para
la autora es motivo de satisfaccin que "se galardone una novela que aboga
por la no violencia" en un mundo en el que "se ha organizado una guerra (en
Irak) por la defensa de los intereses de una oligarqua" y donde "se
"manipula el lenguaje, y a lo que es una ocupacin armada se le llama
defensa de la paz".

La autora se impuso ante un total de 481 novelas, un tercio de las cuales
procedan de Latinoamrica. El fallo del premio fue dado a conocer en una
cena organizada en el Palacio de Congresos de Barcelona por la editorial
Planeta.

Luca Etxebarra de Asteinza naci en 1966 en Bermeo (Vizcaya). La sptima
de siete hermanos, estudi en Valencia y posteriormente se traslad a
Madrid. Es licenciada en periodismo y desde que se march de casa a los 18
aos ha trabajado en mltiples ocupaciones. Su primera novela, Amor,
curiosidad, prozac y dudas, se public en 1997 y, al ao siguiente, su
segunda novela, Beatriz y los cuerpos celestes, gan el Premio Nadal.

Public Nosotras que no somos como las dems en 1999, una novela hecha a
partir de relatos enlazados y, ese mismo ao, comenz su faceta como
guionista de cine con Sobrevivir, guin para la pelcula homnima escrito
en colaboracin con David Menkes y Alfonso Albacete. Con estos mismos
guionistas firm I love you, baby en 2001. En ese ao adapta Amor,
curiosidad, prozac y dudas para el cine junto al director Miguel
Santesmases.

En septiembre de 2000 se traslad a Escocia para trabajar en la Universidad
de Aberdeen como escritora en residencia, imparti clases de escritura de
guin y particip en diversos seminarios y conferencias. En noviembre del
mismo ao fue investida doctora honoris causa en letras por esa
universidad.

En 2001 fue acusada de plagiar al poeta leons Antonio Colinas en su libro
de poemas Estacin de infierno. Segn public Intervi, Etxeberra "se
apropi de numerosos versos, imgenes y metforas del poeta leons y los
traslad, en ocasiones de modo literal", a su propio libro. La autora, que
se confiesa admiradora de Colinas, lo llam entonces "intertextualidad" y
tach el escndalo de "polmica absurda que tiene ms de caza de brujas que
de debate literario".

Tambin ha publicado dos ensayos en un solo volumen: La Eva futura. La
letra futura. Con La letra futura desvel los entresijos del mundo
editorial y opin sobre la literatura y la mujer. Su labor ensaystica
continu en 2002 con En brazos de la mujer fetiche, escrito en colaboracin
con Sonia Nez Puente, donde analiza el papel de la mujer en la sociedad
actual y pasada, as como en la literatura.

Con De todo lo visible y lo invisible, recuper el favor de parte de la
crtica, y en 2003 public Una historia de amor como otra cualquiera.

El Premio Planeta fue creado en 1952 por Jos Manuel Lara (1914-2003),
fundador de la editorial Planeta, y se entrega el da de Santa Teresa, en
homenaje a la esposa del editor, Mara Teresa Bosch. Entre los autores que
lo han recibido figuran los espaoles Camilo Jos Cela y Juan Mars, los
peruanos Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique y el chileno Antonio
Skrmeta, ganador en 2003 con El baile de la victoria.



*** Nancy Morejn recibe premio en la Universidad de Nueva York

La poeta y ensayista cubana Nancy Morejn, Premio Nacional de Literatura
2001 en su pas, recibi este 16 de octubre en Nueva York el premio de
poesa contempornea que otorga la universidad de esa ciudad
estadounidense. Morejn, de 60 aos, destac que la distincin le ser
entregada en una conferencia internacional sobre literatura escrita por
mujeres de ascendencia africana.

Invitada por el Instituto de Asuntos Afroamericanos de la Universidad de
Nueva York, la prolfica escritora realizar tambin una lectura de poemas
y presentar su ms reciente antologa, publicada por la universidad
norteamericana de Wayne State, en el estado de Detroit.

Bajo el ttulo de "Yari Yari Pamberi: escritoras negras escudriando la
globalizacin", el encuentro reuni, entre el 12 y el 16 de octubre, a
prestigiosas creadoras de todo el mundo, en un programa que incluy
diversos foros, muestras de cine y video, talleres y tribunas abiertas. El
evento centrar la atencin en temas como el impacto de las nuevas
tecnologas en la literatura, la dispersin de los movimientos populares en
los procesos creativos y el feminismo literario en frica y su dispora.

Yari Yari significa "futuro" en lengua kuranko de Sierra Leona, (frica
Occidental), mientras que Pamberi significa "hacia delante" en lengua shona
de Zimbabwe.

Nacida en La Habana en agosto de 1944, la destacada intelectual es una de
las voces imprescindibles de las letras cubanas. En su obra potica priman
la feminidad y el legado africano y entre sus ttulos sobresalen Mutismos y
Richard trajo su flauta. Ha traducido a importantes inteletuales caribeos
como Aim Cesaire, Jacques Roumain, Ren Depestre y Edouard Glissant. Es
una de las principales estudiosas del poeta cubano Nicols Guilln.

Graduada de lengua y literatura francesas en la Universidad de La Habana,
Morejn se insert desde su adolescencia en el universo de la cultura de la
isla, siendo uno de los pilares de las emblemticas Ediciones El Puente.
Laureada por la obra de toda una vida con el Premio Nacional de Literatura
en el 2001 -una de las cinco mujeres que lo han recibido, y la persona ms
joven en obtenerlo-, Morejn es directora del Centro de Estudios del
Caribe, de Casa de las Amricas, en la capital cubana.



*** Masiva asistencia en la Feria del Zcalo

Ayer 17 de octubre finaliz en Mxico la IV Feria del Libro en El Zcalo,
actividad que atrajo a miles de visitantes alrededor de las actividades
celebradas en foros, cafs y libreras.

Convertida ya en fenmeno masivo y popular durante los fines de semana, por
su ubicacin pero tambin por su perfil singular, esta feria, con
"avenidas" y "calles" con nombres de escritores y "plazas" con esculturas
de Soriano, Cuevas, Rojo o Gonzlez Gortzar, fue desde el sbado el
escenario de una fiesta literaria, desde una maana de actividades
infantiles hasta la madrugada de rave electrnico.

El sbado, el poeta Hugo Gutirrez Vega, quien recibi un homenaje en
Morelia, en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino, comparti su creacin
en el Foro 1 Agustn Yez, en especial sus poemas escritos en Grecia,
donde fue embajador.

Luego del recital, el poeta firm libros a un lado, cruzando la tranquila
"calle" Jos Luis Martnez, cerca de la ms bulliciosa Emmanuel Carballo.
Antes haban dedicado libros Jorge Volpi y Francisco Hinojosa, y despus,
Antonio Velasco Pia y Rafael Barajas, El Fisgn, caricaturista del diario
La Jornada.

Por el estrado del Caf Salvador Novo, con todas sus mesas ocupadas,
pasaron a leer varios poetas, entre ellos Marco Antonio Campos, el
argentino Mximo Simpson y el peruano Hinostroza. Tambin participaron
figuras como el poeta tapato Ricardo Castillo y los brasileos Bonvicino y
Martins. ste en el foro Yez y aqul en el Foro 2 Gilberto Owen, donde
apareci Enrique Semo para intervenir en la presentacin de la coleccin
Historia Econmica de Mxico.

Durante la clausura participaron los poetas brasileos Rgis Bonvicino y
Floriano Martins, el uruguayo Sal Ibargoyen, el peruano Rodolfo Hinostroza
y el tapato Ricardo Yez, adems del escritor Felipe Garrido, el crtico
de cine Luis Tovar, y el msico y ensayista Banjamn Anaya.

A partir de las 7 de la noche de este domingo, despus de la clausura
formal a cargo de Enrique Semo, secretario de Cultura del gobierno
capitalino, y de Jos Angel Leyva, responsable de la feria, se presentaron
sendos conciertos de alter-rock y funk-jazz.



*** Realizan festival de poesa latinoamericana en Filadelfia

Hoy 18 de octubre se lleva a cabo el II Festival de Poesa Latinoamericana
que anualmente organiza el Departamento de Espaol y Portugus de Temple
University, de Filadelfia.

En dicho evento participarn los poetas Carlos Trujillo, Hernn Galilea y
Bernardo Rocco, de Chile; Rger Santivez y Sandro Chiri, del Per; y
Reynaldo Fernndez, de Cuba.

Este festival se realiza por segundo ao consecutivo, siendo motivo de gran
inters en la colectividad latina de la zona y convocando, asimismo, la
atencin de estudiantes y pblico norteamericano por las letras hispanas.

Tendr lugar en el College of Liberal Arts (4th Floor, Anderson Hall, room
422), en 1114 W. Berks Street, Philadelphia, y se llevar a cabo de 2:45 a
5:30 de la tarde, siendo la entrada libre.



*** Subastarn correspondencia indita de Neruda a Otto y Elena de Sola

Maana martes 19 la sala "Retiro" de Madrid sacar a subasta una
correspondencia indita del escritor chileno Pablo Neruda, premio Nobel de
Literatura 1971, con Otto y Elena de Sola, en el perodo comprendido entre
1951 y 1957. La venta se realizar a travs de distintos lotes.

El primero de los lotes, formado por ocho cartas manuscritas a Otto y Elena
de Sola acompaadas de sus sobres originales, tiene un precio de salida de
9.000 euros; el segundo lote, formado por cuatro cartas mecanografiadas,
tendr una salida de 4.000 euros; cuatro postales forman el tercero de los
lotes, valorado inicialmente en 1.600 euros.

Durante la misma subasta sern vendidas una primera edicin de Canto
general, que tendr un precio de salida de 4.000 euros, y una estampacin a
color sobre tela de Pablo Picasso para el Festival Mundial de la Juventud y
de los Estudiantes por la Paz en 1951, con un precio de salida de 1.400
euros.



*** Adelantan publicacin de la novela de Garca Mrquez

Los editores de Memorias de mis putas tristes, la ms reciente novela del
escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez, decidieron anticipar en una
semana la salida, frente a la aparicin de una edicin pirata en las calles
de Bogot. La novela empezar a circular este mircoles 20.

Moiss Melo, responsable editorial del Grupo Norma, aclar que el acto
oficial de lanzamiento simultneo en el mundo hispano se celebrar el da
27, y admiti en una entrevista con Radio Caracol que los distribuidores
del volumen no alcanzarn en todos los pases iberoamericanos a ponerlo en
circulacin el mircoles, pero que s podrn hacerlo uno o dos das
despus.

Cerca de un milln de ejemplares suma la primera edicin de la nueva novela
del premio Nobel de Literatura 1982, de los cuales 350.000 tendrn como
destino el mercado de los pases andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Per
y Venezuela).

El editor colombiano dijo que tambin habl este viernes del asunto con la
espaola Carmen Ballcels, la agente literaria de Garca Mrquez,
actualmente afincado en Mxico. "Todo el mundo est muy preocupado por la
aparicin de la edicin pirata", declar Melo, quien indic que esa tirada
ilegal "nos afect muchsimo".

Pero adems "estamos muy contentos con la reaccin que han tenido, en
general, las autoridades" colombianas. La aparicin del volumen pirata fue
denunciada por Melo el pasado jueves 14 de octubre. El editor obtuvo en las
calles del centro de Bogot un ejemplar para entregarlo como prueba a los
organismos policiales, y seal que la edicin pirata fue impresa en papel
peridico y le falta un cuadernillo, compuesto por cuatro pginas.

Unos 2.500 ejemplares del ttulo pirata han sido decomisados desde entonces
en las grandes ciudades del pas, mayoritariamente en Bogot, donde es
vendido a 12.000 pesos, menos de la mitad del valor del libro legtimo, que
es de 29.000 pesos. La forma como lleg el volumen a los editores piratas
no ha sido establecida.

Melo dijo que Norma y las autoridades policiales investigan el desvo de la
obra, que pudo presentarse en la imprenta, en las bodegas o en el
transporte. "Estamos tratando de descubrir dnde se produjo", indic Melo,
para advertir que slo "basta que salga un ejemplar del libro para que
tengan los elementos para hacer la piratera; eso no requiere una
tecnologa avanzada".

El editor no excluy la posibilidad de que el ejemplar utilizado para la
edicin ilegal sea uno defectuoso que fue recogido en la basura de la
imprenta. Esto pese a que la aparicin de la novela se ha mantenido en el
ms absoluto secreto, llegndose al extremo de transportar las planchas
originales en maletines con cadena.

Quebecor World Bogot, imprenta encargada por Norma del tiraje de las 350
mil copias, no se ha pronunciado al respecto.

Segn los datos de la International Intelectual Property Alliance (IIPA),
Colombia ocupa el cuarto lugar en Amrica Latina en volumen de prdidas
derivadas de la piratera, detrs de Brasil, Paraguay y Argentina,
respectivamente.



*** Semana de la Poesa celebran desde hoy en Apure

Desde hoy lunes 18 y hasta el prximo viernes 22 de octubre se celebrar en
San Fernando de Apure (Venezuela) la II Semana de la Poesa, actividad
organizada por la Asociacin de Escritores de ese estado venezolano.

La actividad cuenta adems con el apoyo de la Gobernacin del estado y de
Viento del Sur Editores, la Universidad Nacional Experimental de los Llanos
Ezequiel Zamora (Unellez), la Universidad Nacional Abierta (UNA) y la
Universidad Simn Rodrguez (USR).

La II Semana de la Poesa se iniciar hoy a las 10 de la maana con un
recital en la Escuela Bsica Agustn Codazzi. Participarn los poetas
Francisco Rodrguez, Raday Ojeda, Luis Piate y Arturo lvarez D'Armas.
Maana martes a la misma hora habr un recital similar en la Escuela Bsica
Andrs Bello, con la participacin de Ojeda, lvarez D'Armas, Piate y Luis
Camejo. El mismo recital del lunes ser disfrutado por los asistentes al
Colegio Sagrada Familia maana a las 4 de la tarde.

El mircoles 20 a las 4 de la tarde habr otro recital, en la Universidad
Nacional Abierta, con Ojeda, lvarez D'Armas y Gregorio Gonzlez. El
jueves, lvarez D'Armas dictar en la Universidad Simn Rodrguez, a partir
de las 8 de la maana, el seminario "Poetas de Angola".

El viernes 22 desde las 8 de la maana, el editor de Letralia, Jorge Gmez
Jimnez, compartir ctedra con el escritor Manuel Cabesa, dictando el
seminario "Qu es la poesa?" en la Universidad Simn Rodrguez. Luego, a
las 4 de la tarde, ambos autores participarn en un recital en el auditorio
del Vicerrectorado de la Unellez junto con Ojeda, Camejo, Rodrguez,
Piate, Gonzlez y lvarez D'Armas.



*** Publican libro de entrevistas a autores brasileos contemporneos

El libro bilinge (en espaol y portugus) de entrevistas Diez charlas;
dilogos con poetas contemporneos, del escritor, poeta y periodista
Fabricio Marques (diezcharlas@yahoo.com.br), ser publicado este sbado 23
de octubre en Belo Horizonte, provincia de Minas Gerais (Brasil).

Diez charlas contiene una serie de entrevistas inditas a diez poetas
contemporneos: Millr Fernandes, Armando Freitas Filho, Affonso vila,
Ricardo Aleixo, Chacal, Sebastio Nunes, Edimilson de Almeida Pereira,
Sebastio Uchoa Leite, Antnio Risrio e Maria do Carmo Ferreira. sta
ltima es una escritora de 65 aos que, sin haber publicado nunca un libro,
ha desarrollado un trabajo de gran calidad.

Marques explic que el libro ha sido el resultado de un proyecto editorial
que naci de la constatacin de que la mayora de las entrevistas a
escritores y poetas en los peridicos y revistas culturales son
"superficiales". Por ello resolvi publicar las "charlas" que tuvo con los
escritores de forma libre.

"De 1997 a 2001 realic algunas entrevistas con poetas", explica el autor.
"Luego me di cuenta de que en general los textos presentaban una
caracterstica de permanencia, cuestiones que atravesaban el tiempo y
guardaban el carcter de actualidad de las conversaciones. Resolv, pues,
seleccionar algunos nombres, aadir nuevos autores, editar los textos y
reunirlos en un nico volumen".

El libro fue escrito en portugus y traducido al espaol. La divulgacin es
hecha en Brasil y en pases de Amrica Latina. El lanzamiento se producir
simultneamente en So Paulo. De trescientas pginas, Diez charlas ser
vendido a 28,50 reales. El lanzamiento en Belo Horizonte se realizar a las
10 de la maana en la Librera Ouvidor Savassi, ubicada en la calle
Fernandes Tourinho, 253 del Barrio Funcionrios.

Marques (Manhuau, 1965) concluy este ao un doctorado en literatura
comparada en la Universidad Federal de Minas Gerais. Vive en Belo
Horizonte, donde edita el Suplemento Literrio de Minas Gerais. Public
Samplers (poemas, editora Relume Dumar, 2000, Prmios Culturais de
Literatura do Estado da Bahia), Ao em flor: a poesia de Paulo Leminski
(ensayo, Autntica, 2001) e Meu pequeno fim (poemas, Scriptum, 2002).

Textos suyos aparecen en las antologas Na virada do sculo: poesia de
inveno no Brasil (compilacin de Cludio Daniel y Frederico Barbosa,
Landy, 2002), Poesia em movimento (compilacin de Jorge Sanglard, Editora
da UFJF, 2002) y Os cem menores contos brasileiros do sculo (compilacin
de Marcelino Freire, Ateli Editorial, 2004).



*** IX Feria del Libro de Medelln tiene como pas invitado a Argentina

Desde el pasado jueves 14, y hasta el domingo 24 de octubre, se celebra en
Medelln la IX Feria del Libro de esa ciudad, que tiene como pas invitado
a Argentina. Durante los diez das que durar el evento, los asistentes
podrn disfrutar de encuentros con escritores gauchos y colombianos en el
Palacio de Exposiciones y en colegios y cafs.

Los organizadores han dicho estar decididos a que, ya en su novena versin,
la Feria de Medelln deje de ser un certamen perdido en el contexto
nacional colombiano y casi inadvertido en la ciudad, y pase a ser una
verdadera promotora de la lectura.

El evento, organizado por la Cmara Colombiana del Libro, la Universidad de
Antioquia, el Canal U, el Ateneo Porfirio Barba Jacob, la Biblioteca Piloto
y la Alcalda, se inici el jueves a las diez de la maana en el Palacio de
Exposiciones.

"La Feria de Medelln debera ser la segunda del pas y si halla una
vocacin definida de lanzar libros de editoriales no comerciales y de
fondos de universidades, podra cobrar gran importancia", dijo el
secretario de Cultura, y tambin escritor, Juan Diego Meja.

Para cumplir con la meta de promocin de lectura, escritores invitados irn
a colegios y algunos cafs. "Entendemos que las personas tambin se acercan
al libro por medio de los autores vindolos como seres de carne y hueso.
Esto, sin perder la perspectiva de que la feria tiene su sede en el
Palacio", dijo Nstor Lpez, director cultural del evento. Hay siete
crticos y escritores argentinos convocados, entre ellos Guillermo Martnez
(premio Planeta en su pas), Christian Alarcn (Cuando me muera quiero que
me toquen cumbia) y el veterano crtico Noe Jitrik.

Hasta el 24 de este mes se realizarn doscientos talleres para nios y
jvenes, se efectuar el Simposio de Literatura Antioquea, el Seminario de
Ciencia y Tecnologa, un encuentro de nuevos escritores de Medelln,
conversatorios y presentaciones de libros. Tambin se llevar a cabo el XIV
Seminario de Literatura Infantil, al que est invitada Genevieve Patte, de
Francia, bibliotecloga y experta en programas de lecturas con bebs y
nios.

La entrada a las actividades es gratis y se est promoviendo la donacin de
libros en perfecto estado para las bibliotecas populares de los barrios de
la ciudad. Tambin se crear un banco de lectores, con personas que deseen
leer en hospitales, estaciones del metro, y lugares pblicos.

Desde que en 1996 la Feria del Libro fue suspendida porque un vendaval
envi al piso el techo del Palacio de Exposiciones, donde se desarrollaba,
el certamen no levanta cabeza. En el 2000, el evento tuvo tan poca
asistencia que los expositores protestaron oficialmente ante los
organizadores. Un ao despus no se realiz y en 2002 pareci recuperarse,
pero ms por un aporte del Departamento que envi a sus maestros a comprar
textos escolares, que por el amor a los libros. El ao pasado no hubo quien
la hiciera.

Finalmente, este ao la Alcalda invirti 290 millones de pesos en ella. En
2002 la asistencia, segn el actual director cultural, Nstor Lpez, fue de
30 mil personas y se espera que este ao vayan entre 80 y 100 mil
visitantes.



*** Festival de Cultura de Potos realizan en Bolivia

El programa del XI Festival Internacional de la Cultura de Potos, que se
realiza desde el pasado viernes 15 y se extender hasta el sbado 25 de
octubre, buscar consolidar la diversidad cultural del pas, a travs del
arte. Msica barroca, artes plsticas, literatura y la presencia de varios
pueblos indgenas, entre otros, reforzarn el eje temtico del evento
cultural, denominado "Memorias y creaciones".

Ms de mil artistas participan en el festival que, segn los organizadores,
ofrece diez actividades culturales al da, la mayora gratuitas. Las
melodas de la  msica barroca de Bolivia, Argentina y Uruguay, junto a los
ritmos actuales de la cumbia villera y el rock boliviano forman el men
musical del festival, que cuenta con un presupuesto de 75.000 dlares.

Las artes plsticas estarn representadas en catorce exposiciones. Entre
ellas se encuentran las obras finalistas de los salones de arte Pedro
Domingo Murillo, de La Paz, y 14 de Septiembre, de la ciudad de Cochabamba.
Adems, catorce etnias se han reunido, en el marco del festival, para dar
una muestra de su cultura con exhibiciones textiles y con su msica.

La literatura tambin est presente con el encuentro de ms de setenta
autores de Per, Chile, Nicaragua y Bolivia, que debatirn sobre la
literatura latinoamericana.



*** Teatro internacional se rene en la ciudad venezolana de Barcelona

En un esfuerzo indito para la historia del teatro venezolano, este viernes
15 se inici en la ciudad venezolana de Barcelona, en el estado Anzotegui,
el XXIX Festival Internacional de Teatro de Oriente, que rene a diecinueve
agrupaciones artsticas internacionales y ms de cien venezolanas, y que se
extender hasta el prximo sbado 30 de octubre.

El evento es organizado por la Fundacin para el Desarrollo de Bellas Artes
(Fundesba), presidida por Kiddio Espaa, y cuenta con el auspicio de los
ministerios de Educacin y Deporte (MED) y de Estado para la Cultura, el
Consejo Nacional de la Cultura (Conac), la Comisin de Finanzas de la
Asamblea Nacional (AN) y Petrleos de Venezuela (Pdvsa); junto a un equipo
integrado por los artistas Giuditta Gasparini, Juan Salazar y Manuel
Guapache, entre otros.

La apertura del evento se efectu con el desfile de los grupos por las
principales calles y avenidas de la capital anzoatiguense. La noche del
viernes se present, en el Teatro Cajigal de Barcelona, la obra Cancin
breve para una ciudad frgil o las historias de cuatro amores en tiempos
distintos, escrita y dirigida por Crspulo Torres del grupo bogotano Tecal.

Durante la inauguracin se rindi un homenaje especial a los actores
Fernando Gmez, Pedro Marthan, Humberto Orsini, Alberto lvarez, Gilberto
Pinto, Romeo Costea, Berta Moncayo, Manoja Garca Maldonado, Luisa Mota,
Carlos Mrquez y Pedro Riera.

Durante el festival se llevar a cabo una "Gala de la Danza", con la
participacin de Valencia Danza Contempornea; Danza Contempornea de
Maracaibo; Caracas Roja Laboratorio; Corpus Et Danza Contempornea; Espacio
Alterno y Dramo, Dramaturgia del Movimiento. Asimismo, se ejecutar una
"Gala Musical" con la presencia de Tambores de San Milln, Grupo Races,
Grupo Races, Grupo Musican Son Bant, Grupo Madera y las intrpretes Lilia
Vera y Cecilia Todd.

Entretanto, se realizar el III Encuentro Nacional de Ensambles, con la
actuacin de Ensamble Karia, Ensamble Strauss, Ensamble Enarmona,
Ensamble Karey, Ensamble Policroma, Ensamble Orinoco, Ensamble Opus 4, y
Mnico y su Grupo.

Los das 16 y 17, en las plazas Bolvar y Boyac, los redoblantes y las
trompetas de la msica caonera deleitaron a los asistentes. El 29 de
octubre, las agrupaciones de danzas tradicionalistas expondrn lo mejor de
su arte.

La muestra internacional estar conformada con representantes de Argentina
(Teatro del Secadero, de Mar de Plata; la actriz Teresa Istillarte y
Brtulos de Teatro); Argelia (Agrupacin de Arte Dramtico Mahfourd
Touahn); Brasil (Amagama Produccin y Onecos en Acao); Cuba (El Mirn
Cubano, y los Teatros Aras y Buenda); Colombia (Teatro Tecal); Ecuador (La
Espada de Madera); Mxico ((Laboratorio Teatral Breve Espacio); Puerto Rico
(Maskhunt); Espaa (Abrego Producciones y Compaa Carro de Baco); India
(Tropa Clsica de Baile); Indonesia (Msica y Danzas de Indonesia); Angola
(Grupo de Teatro Pesquisa Serpiente); Portugal (Pica de Teatro) y Eslovenia
(Forum Ljubljana).

Los exponentes del arte venezolano viajarn desde los estados Bolvar,
Barinas, Carabobo, Mrida, Miranda, Monagas, Nueva Esparta, Lara,
Portuguesa, Tchira, Sucre, Zulia y Caracas.



*** Ccuta tendr cuatro das de literatura

Del 4 al 7 de noviembre se realizar en Ccuta el XII Encuentro
Colombo-Venezolano de Escritores, evento organizado conjuntamente por las
asociaciones de escritores del Tchira y del Norte de Santander, y en el
que este ao se dar cita una multitud de autores, docentes y estudiantes
de literatura de ambas naciones.

El evento se desarrollar en diversos escenarios, como el Hotel Bolvar
-donde sern alojados los escritores participantes-, el Consulado de
Venezuela en Ccuta, la Biblioteca Pblica "Julio Prez Ferrero" y
diferentes universidades e institutos de educacin superior.

El encuentro contar con la presencia de diversos invitados especiales. Por
Colombia asistirn Jorge Franco (premio Planeta de Novela), Octavio Escobar
Giraldo (Premio Nacional de Novela Jos Estacio Rivera), Wiston Morales
(Premio Nacional de Novela, Ministerio de Cultura), Oscar Castro (poeta y
narrador), Carlos Perozo (novelista) y Triunfo Arciniegas (narrador).
Tambin asistir el espaol Antonio Mara Flrez (Premio Nacional de Poesa
Ciudad de Bogot). Por Venezuela asistirn Pepe Barroeta, Gabriel Jimnez
Emn, Roger Herrera, Miguel Mrquez, William Osuna, Alfredo Chacn y Elsa
Sanguino, entre otros.

La instalacin del evento ser el jueves 4 de noviembre a las 8 de la noche
en el Hotel Bolvar, despus del cual se realizar un agasajo para darle la
bienvenida a los participantes. Las actividades del viernes 5 incluyen
sendas clases magistrales de las delegaciones venezolana y colombiana, en
la maana, en la Sala de Convenciones del Hotel Bolvar. A las 10:30 se
realizarn recitales, conferencias y conversatorios simultneos en la
Normal Mara Auxiliadora, el Colegio Departamental Femenino, el Colegio
Misael Pastrana, la Universidad Simn Bolvar y la Universidad de Pamplona.

A las 11:30 de la maana se realizar una presentacin de libros y lectura
de textos en la Sala de Convenciones del Hotel Bolvar y a las 4 de la
tarde se celebrar un recital potico en la Universidad Francisco de Paula
Santander. Las actividades de ese da terminarn con una "Noche Venezolana"
que, en homenaje a los delegados, ser ofrecida desde las 7:30 de la noche
por el Consulado Venezolano en Ccuta.

La maana del sbado 6 habr clases magistrales en la Sala de Convenciones
del Hotel Bolvar. A las 10:30 de la maana se celebrar un recital potico
en la Universidad Francisco de Paula Santander y, una hora ms tarde,
lecturas de textos en la Sala de Convenciones del Hotel Bolvar. A las 4 de
la tarde se realizar un recital potico en la Biblioteca Pblica "Julio
Prez Forero" y, finalmente, a las 7:30 de la noche, se celebrar el evento
"Poesa en Movimiento", que consistir en un paseo por la ciudad en "chiva"
con los poetas participantes y dems delegados, ofreciendo recitales en
diferentes lugares.

El domingo 7 sern ledas diversas ponencias entre las 8:30 y las 11:30 de
la maana, cuando se realizar el acto de clausura y entrega de
certificados en la Sala de Convenciones del Hotel Bolvar, donde los
invitados sern despedidos a las 2 de la tarde.

Para participar es preciso cancelar una matrcula de 160.000 bolvares o su
equivalente en pesos colombianos, que dar derecho a tres noches, con sus
das, de hospedaje y comida, participacin plena en el encuentro en calidad
de ponente, lector de textos o asistente, material de apoyo y certificado,
transporte interno dentro del marco del evento, y, para los delegados
residenciados en Venezuela, transporte desde San Cristbal hasta Ccuta en
un autobs que partir a las 2 de la tarde del jueves 4 desde el Ateneo del
Tchira.

De precisar una invitacin formal para efectos institucionales o
simplemente para solicitar mayor informacin, comunquese con la Asociacin
de Escritores del Tchira escribiendo a aetachira@yahoo.com o telefonee a
los nmeros (0276) 3442859, (0416) 6762447, 2771377 y 8777547.



*** Saramago visitar Venezuela en noviembre

Tras una apretada agenda personal, que lo ha llevado a recorrer algunos
pases de Latinoamrica, el reconocido escritor portugus Jos Saramago,
premio Nobel de Literatura 1998, visitar Venezuela los das 25 y 26 de
noviembre, como prlogo a la celebracin del Encuentro Mundial de
Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, evento que se llevar
a cabo en Caracas y varias ciudades del interior del 2 al 7 de diciembre.

El laureado escritor visitar la nacin latinoamericana atendiendo a la
invitacin extendida por el ministro de Estado para la Cultura, Francisco
Sesto Novas. Por razones de agenda personal y compromisos previos, Saramago
acudir cuatro das antes del evento.

El encuentro reunir a ms de 400 intelectuales y artistas internacionales.



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

Imaginaria
http://www.imaginaria.com.ar

Escribir para nios y jvenes no es nada fcil. Requiere del dominio de
tcnicas y cdigos que difieren de los que se pueden emplear para acometer
otros gneros. Es por ello que son de una utilidad invaluable los recursos
que brindan luces sobre cmo avanza el gnero.

Es este el acierto de la revista quincenal Imaginaria, que desarrollan en
Buenos Aires, Argentina, Roberto Sotelo y Eduardo Abel Gimnez con el apoyo
de EducaRed. Adems de comunicar sus actualizaciones y difundir enlaces
sobre el gnero mediante un prctico boletn que se distribuye por correo
electrnico, la revista tiene su propio foro de discusin y secciones
temticas sobre autores, textos, reseas editoriales, msica, artes,
enlaces, eventos y concursos, entre otras.

Los propulsores de Imaginaria explican, en la presentacin de su proyecto,
que la revista se ocupa de comentar las experiencias de quienes se
encuentran involucrados en el mundo de la literatura infantil y juvenil,
especialmente los escritores e ilustradores, pero tambin de las revistas
especializadas, estudiosos del tema, bibliotecarios y eventos relacionados
con el medio en el mbito hispanoparlante.

La esencia informativa de Imaginaria tiene utilidad no slo para quienes
trabajan en el gnero, sino adems para los padres "que quieren saber qu
hay de bueno y de malo en este universo" y para los docentes "que buscan el
material adecuado para sus alumnos, considerando su edad, su contexto, el
estilo que traen de sus casas y el que desarrollan como grupo".

Imaginaria recibe el apoyo de la Asociacin de Literatura Infantil y
Juvenil de la Argentina (Alija), cuyas actividades son tambin difundidas
en el sitio, y de la Asociacin Espaola de Amigos del Libro Infantil y
Juvenil, as como de las revistas Educacin y Biblioteca, La Mancha, La
Educacin en Nuestras Manos -publicacin del Sindicato Unificado de
Trabajadores de la Educacin de la Provincia de Buenos Aires (Suteba)-,
Babar, Espacios de Lectura -rgano de la Red de Animacin a la Lectura del
Fondo de Cultura Econmica- y Te cuento? Adems, el dibujante, ilustrador
y humorista Douglas Wright contribuye con ilustraciones y una seccin de
humor.

Sotelo y Gimnez son profesionales del rea. El primero es un profesor de
enseanza primaria y bibliotecario escolar que, entre otros mritos, cre
en 1992 La Biblioteca del Ratn, un espacio pblico de lectura
especializado en libros para chicos y jvenes. El segundo es escritor,
msico, especialista en juegos y en Internet, y ha publicado varios libros
para nios, jvenes y adultos, como El fondo del pozo, Un paseo por
Camarjali: El misterio del planeta mutante, Monstruos por el borde del
mundo, y las colecciones El laberinto de los juegos y Bichonario (ambas con
Douglas Wright).

En suma, Imaginaria es un sitio indispensable para quienes deseen
adentrarse en la literatura para nios y jvenes, ya sea como autor o como
divertido lector.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Sociedad, rivalidad y crisis en un cuento de Mario Vargas Llosa: ======
=== el caso de "Da domingo"      Jorge Zavaleta Balarezo =================

Cuando Mario Vargas Llosa hace su aparicin en la narrativa peruana, en la
dcada del 50, sta se debata entre el abandono del indigenismo como
temtica, y ms bien comenzaba a abordar, con audaz pertinencia, la
cuestin urbana, de la que, justamente, con el transcurrir de los aos, el
autor de Conversacin en La Catedral se convertira en el mayor exponente.

Es en este contexto inicial que Vargas Llosa publica su primer libro de
cuentos, Los jefes (1959), y uno de ellos -"El desafo"- obtiene el premio
Leopoldo Alas que le permite al futuro novelista viajar por primera vez a
Europa y convencerse de que sa ser su futura residencia literaria. Con
todo ello, al mismo tiempo, inicia la afirmacin de su vocacin.

Los jefes, es cierto, trata una temtica inmadura y de aprendizaje. El
libro, en conjunto, es irregular, comparado con las posteriores y poderosas
muestras de destreza del autor en el campo de la novela. Sin embargo,
alguno de esos relatos encajan en el concepto de la narracin clsica. Y
"Da domingo", el que hemos elegido para este trabajo, creemos que,
precisamente, es el ms destacado y el mejor logrado de la coleccin.

Iniciando su carrera de escritor, Mario Vargas Llosa opta por el realismo,
una tendencia que alcanzar cimas maduras, por ejemplo, en La ciudad y los
perros y Conversacin en La Catedral, aunque, a pesar de sus esfuerzos,
encontrar cierta distensin en obras menores como Historia de Mayta y
Quin mat a Palomino Molero?, en los aos 80. La "nouvelle" Los cachorros
tambin bebe de esta fuente particularmente realista, con resonancias
rtmicas y onomatopyicas en un relato coral en su conjunto, y en La casa
verde, que entrecruza historias dismiles y da cuenta del complejo universo
vargasllosiano.

El realismo en Los jefes est planteado de una manera an incompleta. Mas
sus esfuerzos por recrear la vida cotidiana, preferentemente urbana, no son
vanos. Se advierte cierta inseguridad, an, y el manejo ambivalente de
ciertas tcnicas narrativas -que perfeccionar hasta alcanzar metas
admirables en sus primeras novelas-, pero mucho entusiasmo y dedicacin que
avizoran al promisorio escritor.

Uno de los elementos caractersticos de "Da domingo"  ser constante en
las primeras obras de Vargas Llosa: el grupo masculino como ncleo donde
reposa y a travs del cual se producen las acciones. En La ciudad y los
perros, los estudiantes del colegio militar, protagonistas de la novela,
forman "el crculo"; en La casa verde, existe un conjunto de inseparables y
festivos amigos, "Los inconquistables", entre los que sobresale el guardia
Lituma, personaje que reaparecer en futuras obras del novelista. Y en Los
cachorros, si bien la tragedia constante y feroz de Pichula Cullar es el
motivo recurrente del libro, somos aun ms conscientes de esta nocin de
grupo, ampliado a un universo femenino y de intercambio entre los sexos, en
cuanto amistad y primeros amores.

En "Da domingo" el protagonista es Miguel. A lo largo del relato surgen
los otros personajes, los llamados a s mismos "pajarracos": Rubn, el
rival por el amor de Flora, la chica de quien Miguel est enamorado, y
junto a l Francisco, Tobas, el Melans y el Escolar.

El narrador es extradiegtico y heterodiegtico -para usar la terminologa
narratolgica propuesta por Genette desde los mbitos del estructuralismo-,
todo lo controla en la narracin. Estamos ante un relato no focalizado o
con grado cero de focalizacin: el narrador, omnisciente en este caso, nos
informa las intenciones, sueos, esperanzas y actitudes de Miguel y los
dems personajes.

Si abordamos el cuento por el lado de una representacin social e histrica
determinada, claramente hallaremos en l referencias y resonancias a los
aos 50. Miraflores, un distrito mesocrtico, de clase media, donde, no
como ahora, predomina el "barrio", que, en palabras del propio autor, era
"...prolongacin del hogar, reino de la amistad" (Vargas, Los jefes X). Es
ese barrio donde residen los protagonistas, el ncleo fsico que los agrupa
y los acoge. "El 'barrio' miraflorino era inofensivo, una familia paralela,
tribu mixta donde se aprenda a bailar, a hacer deportes y a declararse a
las chicas. Los grandes placeres se llamaban correr olas y jugar fulbito,
bailar con gracia el mambo y cambiar de pareja cada cierto tiempo" (Vargas,
Los jefes X). Y son, finalmente los habitantes de ese pequeo espacio, los
que configuran la trama de este relato circular que, aun imperfecto,
constituye una de las obras breves ms logradas del mayor narrador peruano
en la actualidad.

El tiempo ha pasado: el relato est narrado con el uso de un pretrito
acaso reciente, inmediato. Ello otorga a las acciones una permanente
actualidad, una dinmica que no resulta antojadiza o arbitraria, por el
contrario, la narracin se desenvuelve con claridad, estimulada por
descripciones cruzadas por dilogos entre el grupo de amigos o esas
palabras sentimentales que, al principio, Miguel le dirige a Flora,
formalizando una "declaracin de amor".

El objetivo no es, sin embargo, contarnos una historia romntica, sino que
ello ser consecuencia de las acciones que ocurren en el relato. Vargas
Llosa se reconoce influenciado e inflamado por Hemingway y Faulkner, y "Da
domingo" es, para nosotros, "un cuento de hombres sobre hombres". Sin que
eso quiera decir que se trata de una historia machista. Mas es clara la
intencin de destacar esa caracterstica en un universo social, retratado
ficcionalmente, donde la mujer, si bien presentada como adolescente y
dotada de virtudes, no es precisamente protagonista de aventuras que "por
naturaleza" le corresponderan a los hombres: justamente el encuentro en el
restaurante, la primera competencia en ese escenario que consiste en beber
cerveza hasta embriagarse, y la segunda prueba, la definitiva, enfrentar y
afrontar "la reventazn" de la playa en Miraflores, en pleno invierno,
prueba que "debera" tener un ganador.

Los tiempos han cambiado y por ello decamos que este cuento es
perfectamente representativo de una poca. Citar al "Conejo" Villarn (un
nadador limeo de los aos 50), o evocar, como lo hace el Melans, a Esther
Williams, una actriz de Hollywood de esa misma poca,  cuyos roles
protagnicos, precisamente, equivalan a los de una sirena en la pantalla,
evidencian ciertas marcas de una etapa. Hay frases, asimismo, como "de la
pitri mitri", que hoy han cado en desuso en el lxico de los adolescentes
limeos para ser reemplazadas por otras mucho ms resonantes y
connotativas, que a la vez dan cuenta de una cultura vivaz, electrnica,
saturada de referentes mediticos. Es un reino donde la semitica puede
interpretarlo y racionalizarlo todo y donde los significados y smboles
traducen desde frustraciones colectivas hasta aspiraciones puramente
individuales y banales.

La atmsfera que va creando el autor, hacia el eplogo, es la de un
suspenso cada vez mayor. La competencia en el mar, por las dificultades del
clima -el fro, la neblina- y las condiciones de Miguel y Rubn, haran
pensar en un desenlace trgico. Incluso se dan pistas de que puede suceder
un hecho de esa naturaleza: "-Los dos estn borrachos -insisti el
Escolar-. El desafo no vale" (72), pero luego todo recupera una ansiada
normalidad que remite a un desenlace propio de un "happy end" de pelcula
norteamericana. Quiz la ya notoria influencia del cine en Vargas Llosa
-quien siempre se ha declarado un cinfilo apasionado e incluso ha
ejercido, con presteza, la crtica cinematogrfica- haya influido en esa
suerte de pincelada feliz y afortunada que es la frase final del relato:
"Se abra, frente a l, un porvenir dorado" (82).

"Da domingo" es, tambin, un paseo por espacios y vas urbanos
reconocibles que se mantienen en una Lima asfixiante como la del presente:
la avenida Pardo, la calle Grau, el malecn o la bajada de los baos, todos
en Miraflores. Hay, por cierto, una alusin accidental a un personaje -el
"cachalote" Tomasso-, a partir de la cual el Escolar se refiere a los
colectivos, esos medios de transporte que recorran las avenidas limeas
Tacna, Arequipa y llegaban al parque Kennedy, el mismo caso que
reencontramos en las hiperrealistas situaciones de Conversacin en La
Catedral.

Con este aporte a la narrativa urbana, Vargas Llosa se emparenta, a su vez,
con Julio Ramn Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique, quienes, tambin desde
su pertenencia a una clase media o alta en el mismo distrito miraflorino,
cuentan historias muy sugerentes, recreando los microcosmos de la ciudad y
formando una pequea pero interesante mitologa alrededor de aquellos
espacios. No es tan casual, entonces, que situaciones de Los cachorros,
como las fiestas, los encuentros entre amigos o cierta atmsfera clasista
se reflejen, por ejemplo, en "Baby Schiaffino", uno de los cuentos ms
divertidos y a la vez delirantes de Alfredo Bryce.

Volviendo a "Da domingo", hallamos una sociedad representada como un ente
conservador y capaz de juzgar. El cuento comienza con una escena posterior
a una misa dominical, una costumbre religiosa, propia de un conservadurismo
en los aos en que la situacin econmica del Per era muy distinta a la
actual. Pero ello se debe tambin a ciertos condicionamientos histricos.
Creemos que, desde la ficcin, y sin que se advierta en una primera
lectura, ya el autor, a travs de su narrador omnisciente, est ironizando
sobre condiciones como la aludida.

Este carcter conservador subyace a los "pajarracos" que son, vamos a
llamarlos as, especmenes o radiografas personales de un espacio y de una
poca. Acuden a clubes (se cita al "Terrazas", un espacio an existente en
la Lima contempornea y que, en algn modo, sigue siendo selectivo), y se
embriagan pero sin llegar a situaciones sin control, desaforadas. Si somos
objetivos, aunque esta pretensin nunca puede ser cabal, la misma
competencia marina entre Miguel y Rubn no es una realidad virtualmente
temeraria frente a las situaciones que la propia literatura en los aos 80
y 90 en el Per nos ha mostrado con violencia y con horror, quiz propia de
esos aos. Es cierto, esta "creacin" ms reciente se ha producido con
bastantes libertades de parte de sus autores, muchas veces dudosamente
artsticas, y si las englobamos en el trmino "literatura" es por darle
amplitud, ms que por el propio logro de la mayora de las propuestas.

Sera, pues, el de Miguel y Rubn, ante la falsa capacidad de disuasin de
los "pajarracos", un enfrentamiento que hoy resulta un juego de nios?
Desde una perspectiva sociolgica y de cambio, efectivamente procesos como
los de migracin, pobreza y desempleo han cambiado radical y
definitivamente el rostro de la capital limea. El consumo excesivo de
licor conduce hoy en da a situaciones oscuras y terribles. Ahora se le
suma el de las drogas, incluso ya desde una condicin de aceptacin y
reconocimiento por parte de los jvenes que, en muchos casos, las consumen
con naturalidad y no poca ansiedad. Y en cuanto a la sexualidad, en "Da
domingo" slo est aludida indirectamente por la declaracin de amor del
inicio, y el final que anuncia una relacin, quiz, "ejemplar". Es curioso
que un autor como Vargas Llosa, en cuyas primeras novelas brota el sexo de
una manera violenta y voraz, contaminado por las que suelen llamarse en
nuestro medio palabras fuertes, lisuras o groseras, se limite,
precisamente en este "cuento de hombres y sobre hombres", como lo hemos
definido, a esbozar figuras ms o menos inocentes, pero despojadas de algn
atisbo de crueldad, sevicia o corrupcin.

Por lo que entendemos, sobre todo, que "Da domingo" es final y
decisivamente, un cuento sobre la amistad, sobre la fraternidad, sobre el
primer e inocente amor adolescente. Es en esas coordenadas y a partir de
esas referencias que el ms importante novelista peruano contemporneo
desarrolla un cuento de veinte pginas cuyo valor documental es ilustrativo
y que, notoriamente, muestra -y demuestra- las ideas jvenes, a veces
slidas, a veces tmidas, por ltimo contradictorias, en un autor que con
el tiempo, a travs de novelas decisivas, ha recreado nuestra cruda
realidad. Sobre todo en las tres iniciales que public en los aos 60, y,
con el tiempo, en otras menos logradas como El hablador o Lituma en los
andes.

En el cuento se respira un espritu, proveniente del narrador, decidida y
voluntariamente literario, ligado a la alternativa xito/fracaso de la
trama, como una variable para medir cierta condicin humana. Al momento de
escribir este cuento, finales de los aos 50, Vargas Llosa era un ferviente
lector de Sartre, a quien apoyaba en su postura existencialista, pero
tambin de Camus y Malraux. Adems, si tenemos en cuenta que una novela
como Las tribulaciones del estudiante Trless, de Robert Musil, es, segn
la crtica especializada, una influencia decisiva en La ciudad y los perros
(Oviedo 137), podemos afirmar que, en el fondo, reposa cierto nihilismo ya
en la conciencia del autor del propio "Da domingo". Y este nihilismo est
representado, de alguna forma, a veces oculta, a veces en primer plano, en
estos "pajarracos" que beben licor para afirmar su virilidad y se enfrentan
al mar como si en ello -literalmente- se les fuera la vida, pero que, sobre
todo, andan despistados y extraviados, ms por la propia edad que viven y
la naturaleza de sta, que por cierto ambiente adverso, desagradable o
daino que no es caracterstico -an- de la poca en que se enmarca el
relato.



Bibliografa

 * Armas Marcelo, J. J. Vargas Llosa: el vicio de escribir. Madrid:
   Alfaguara, 2002.

 * Dolezel, Lubomr. "Truth an authenticity in narrative". Poetics Today
   1.3 (otoo de 1980): 9-25.

 * Lamarque, Peter y Stein Haugon Olsen. Truth, Fiction and Literature. New
   York: Oxford University Press, 1994.

 * Martnez Bonati, Flix. "El acto de escribir ficciones". Dispositio.
   3.7-8 (1978): 137-144.

 * Oviedo, Jos Miguel. Mario Vargas Llosa: la invencin de una realidad.
   Barcelona: Seix Barral, 1982.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== Tres artculos      Jos Repiso Moyano ================================

*** La anticipacin

Anticiparse est bien, pero hay que "saberlo hacer" teniendo en cuenta a
qu es a lo que se quiere anticipar de veras, con qu medios y para qu
fin.

Si uno cualquiera quiere anticiparse a que su esposa no est triste un da
y le atiende con cario y comprensin, eso es una grata anticipacin; por
el contrario, si un gobierno quiere anticiparse a la inmigracin slo con
medidas represivas ignorando u obviando que la inmigracin -que ha existido
siempre- tiene sus causas y sus derechos, entonces, est -s- en un grave
error, en un obstinado cerramiendo de anticipacin.

De hecho, el anticiparse es la nica va para afrontar problemas sociales a
largo y medio plazo, porque toda medida de prevencin ayuda a que cierta
situacin no llegue a repetirse; pero requiere forzosamente una sobria
aplicacin en delimitar bien o despejar sus campos de accin, en acertar
con tales medidas y tambin en dosificarlas de una manera eficaz.

No obstante, alguna anticipacin hay que debe posponerse como prioridad,
porque slo presenta un problema para el poder y no para el pueblo
realmente; es lo que ha ocurrido en Bolivia donde el presidente justificaba
las medidas represivas por el bien de la seguridad del pas -"para no
convertirse en un caos".

Sin duda, las anticipaciones con un buen fin casi todo el mundo las desea.
Como es la lucha contra el terrorismo; aunque, sta, no debe convertirse en
un lema para justificarlo todo o abusar de los derechos humanos en su
nombre. Pensemos que cerca de cinco mil personas han sido detenidas en EUA
slo por aceleradas conjeturas o sospechas.

As, en pro de un buen fin se justifican muchos males con la imprudencia o
la picaresca de muchos poderosos que no quieren acabar sus carreras
polticas o profesionales sin ser vencedores en algo; y esto debe
reprobarse.

No puede salir adelante la libertad si se pone en cuestin todo con medidas
basadas en el miedo, en la sospecha y en el ansia por liderar un
proteccionismo; haciendo referencia a esas acciones unilaterales en las
intervenciones militares frecuentes en otros pases.

Porque los intereses no deben monopolizarse, no deben manipularse sin una
mnima consideracin a un talante ms consensuado, ms humanitario en su
sentido correcto.

Y la libertad concierne a todos, a cada ser humano, no a unos pocos.



*** La importancia

Una vez reconocido algo real, siempre es importante ese algo para algo,
aunque no sea para nosotros; porque nosotros no somos dioses que ponen la
importancia inscrita sobre la faz del Universo y quienes lo determinamos.
Nosotros, con nuestra debida importancia, slo damos el valor en funcin de
algo que nos interesa, que puede no interesar al Universo.

Bien, importa la realidad porque somos realidad, este es el fundamento de
la razn que nos explica a nosotros mismos y a todo como consecuencias,
como respuestas, en/de la realidad. Si la realidad nos dice que el motor de
un coche para que funcione necesita el combustible de la gasolina -ese
valor-, a nadie se le ocurre el utilizar otro combustible -otro valor- como
agua o leche; porque sencillamente no corresponde ese valor recurrido a su
realidad.

Por eso, la importancia radica en la correspondencia del valor til y
lgico ante una realidad -para ir con ella, para reconocerla. Utilicemos
dos valores cualesquiera: el comer y el soar, por ejemplo. Los dos son
valores para la realidad humana; pero si un nio se muere de hambre, es el
comer el que le corresponde y, una vez que se le haya garantizado ese
mnimo valor, luego ser el soar la vida lo que le corresponde
ampliamente.

Sin embargo, vivimos tiempos en donde se celebra la confusin -se machaca a
los lcidos- para no resolver soluciones, para eludir responsabilidades,
para negar valores que estn ah queramos o no, esperando a ser utilizados
coherentemente por el respeto a lo que nos sustenta: la realidad.

S, adelante, cada cual puede hacer retorcidamente lo que quiera,
resistirse incluso a no ver la luz del Sol; pero la luz del Sol est ah,
absolutamente, llene su cabeza de lo que quiera, de lo que le d la gana.

Ah!, lo que ocurre lamentablemente es que ahora no se catalizan los
valores -cuando bastante tiempo han tenido los seres humanos para madurar-,
sino que se confunden, se distorsionan, se habla por hablar como un hablar
de pimientos fritos.

Pensadores o seres humanos como yo no estn aqu como narcisistas, o como
"malditos", o como locos, sino como quienes demuestran o clarifican -y lo
hacen- estos valores; yo, con mis defectos, no manipulo distorsionando
nada, sino demuestro, pese a quien pese, me den la "puerca" fama -que a los
que ms admir negaron- o me den un bocadillo de jamn.

Lo que no voy a hacer es estar a las espaldas de lo que soy, o dibujar una
"guapa" confusin como necesaria, no. Porque, si el ser humano se ha
liberado a travs del lenguaje, es a travs de l en donde debe continuar,
encontrndose -y no perdindose o negndose- cada vez ms a l mismo.



*** La carrera psicolgica

El progresivo cambio de las sociedades ha influido determinantemente sobre
nuestra nueva sensibilidad social por la bsqueda de la felicidad -nuestro
comportamiento y con razn-; sobre todo porque ha aparecido un nuevo orden
de sociabilidad: la competencia de capacidades -por exhibirlas o por
adquirirlas-, unas bajo pretexto de ser necesidad exclusivamente educativa,
y otras ya impuestas por el "estar al da", por las modas.

Si primitivamente al ser humano slo se le exiga obediencia al ms fuerte
o al que simbolizaba poderes mgicos o divinos a cambio de proteccin y
aceptacin, ahora es otro el asunto: se le exige de todo -como si fuera un
objeto..., algo de mercado. De todo en cuanto a no quedarse atrs en una
caprichosa carrera que se decanta ms por el culto al dinero, a la belleza
o a la esttica -impuesta por modelos cada vez ms sofisticados-, y a la
capciosa poltica del estar en todos sitios para ser el hroe de nada y del
"no hay que parar" como si el progreso significara eso.

La carrera empez como un cuento de hadas, pero lamentablemente va dejando
a muchos que no llegan ni pueden llegar a un nivel medio de tanta
superficial sabidura, ya consternados, cados en complejos, en
frustraciones, en hartura sin ms de tanta y tantsima vanagloria que no
sabe a dnde va, que no mira siquiera atrs.

S, los profesionales de la psicologa hacen algo, y los hay que aconsejan
"el aceptarse a s mismo", ah!, mientras no se es aceptado o mientras los
intelectuales -muchos- y los medios de comunicacin bombardean diariamente,
de noche y de da, con mensajes o hechos que indican lo contrario.

(Es un "saco roto" a veces el aconsejar si no se ven claramente las causas,
para saber dnde est el agujero por si interesa coserlo.)

A gran escala innegablemente esto ha ido en detrimento para conseguir la
integracin plena, y esto ha creado guetos indeseables y -digamos- una
marginalidad psicolgica que hace depauperar una justa realidad social, o
ms sana o ms feliz. Y es que el culto a la imagen -que los intelectuales
siguen muy complacidos porque no quieren molestar mucho- no ceder, ni el
exhibicionismo del fajo de billetes con "limousine".

As que habr cada vez ms descontento para preparar o premeditar una
seduccin: ciruga esttica derrochada, imitacin por los cuatro costados
del comportamiento de los famosos, bsqueda del morbo o del aislamiento, el
recurrir a toda maa, a todo camino depravado -trfico de influencias- o
violento, etc.

O habr, tambin, quienes utilicen la autodestruccin como salida, porque
fueron "gordos", "bajos", "feos", pobres o incluso fueron sensibles, ms
cuerdos que los dems o soadores con sueos ya ms que aplastados porque
no los queran.

Pero hay que decir estas cosas, ya que son muy importantes, ahora muy
necesarias.

** Jos Repiso Moyano
   jrmjrmj@hotmail.com
   Pensador, poeta, narrador y ensayista espaol (Cuevas de San Marcos,
   Mlaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones
   Rondas, Barcelona, 1984) y La muerte ms difcil (Ediciones Torre
   Tavira, Cdiz, 1994). Ha ganado los premios ngel Martnez Baigorri, de
   Navarra, y Encina de la Caada, de Madrid. Es asesor literario de la
   coleccin Torre Tavira de Cdiz, donde ha publicado los plegables La
   muerte ms difcil, Carne de can (1996), Soada luz (1999) y La caja
   de cristal (2000). Textos suyos han aparecido en diversas revistas de
   todo el mundo, como Casa de las Amricas (Cuba), Repertorio Americano
   (Costa Rica), Signo (Bolivia), Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles
   de Ro Seco (Espaa), entre otras.



=== Oriana Fallaci: la ignorancia y el rencor =============================
=== El lento suicidio de Occidente      Jorge Majfud ======================

Actualmente, algunas celebridades del pasado siglo XX, demostrando una
irreversible decadencia senil, se han dedicado a divulgar la famosa
ideologa sobre el "choque de civilizaciones" -que ya era vulgar por s
sola- empezando sus razonamientos por las conclusiones, al mejor estilo de
la teologa clsica. Como lo es la afirmacin, apriorstica y decimonnica,
de que "la cultura occidental es superior a todas las dems". Y que, como
si fuese poco, es una obligacin moral repetirlo.

Desde esa Superioridad Occidental, la famossima periodista italiana Oriana
Fallaci escribi, recientemente, brillanteces tales como: "Si en algunos
pases las mujeres son tan estpidas que aceptan el chador e incluso el
velo con rejilla a la altura de los ojos, peor para ellas. (...) Y si sus
maridos son tan bobos como para no beber vino ni cerveza, dem". Caramba,
esto s que es rigor intelectual. "Qu asco!", sigui escribiendo, primero
en el Corriere della Sera y despus en su best seller La rabia y el
orgullo, refirindose a los africanos que haban orinado en una plaza de
Italia, "Tienen la meada larga estos hijos de Al! Raza de hipcritas".
"Aunque fuesen absolutamente inocentes, aunque entre ellos no haya ninguno
que quiera destruir la Torre de Pisa o la Torre de Giotto, ninguno que
quiera obligarme a llevar el chador, ninguno que quiera quemarme en la
hoguera de una nueva Inquisicin, su presencia me alarma. Me produce
desazn". Resumiendo: aunque esos negros fuesen absolutamente inocentes, su
presencia le produce igual desazn. Para Fallaci, esto no es racismo, es
"rabia fra, lcida y racional". Y, por si fuera poco, una observacin
genial para referirse a los inmigrantes en general: "Adems, hay otra cosa
que no entiendo. Si realmente son tan pobres, quin les da el dinero para
el viaje en los aviones o en los barcos que los traen a Italia? No se los
estar pagando, al menos en parte, Osama bin Laden?" ...Pobre Galileo,
pobre Camus, pobre Simone de Beauvoir, pobre Michel Foucault.

De paso, recordemos que, aunque esta seora escribe sin entender -lo dijo
ella-, estas palabras pasaron a un libro que lleva vendido medio milln de
ejemplares, al que no le faltan razones ni lugares comunes, como el "yo soy
atea, gracias a Dios". Ni curiosidades histricas de este estilo: "Cmo se
come eso con la poligamia y con el principio de que las mujeres no deben
hacerse fotografas? Porque tambin esto est en el Corn", lo que
significa que en el siglo VII los rabes estaban muy avanzados en ptica.
Ni su repetida dosis de humor, como pueden ser estos argumentos de peso:
"Y, adems, admitmoslo: nuestras catedrales son ms bellas que las
mezquitas y las sinagogas, s o no? Son ms bellas tambin que las
iglesias protestantes". Como dice Atilio, tiene el Brillo de Brigitte
Bardot. Faltaba que nos enredemos en la discusin sobre qu es ms hermoso,
si la torre de Pisa o el Taj-Mahal. Y de nuevo la tolerancia europea: "Te
estoy diciendo que, precisamente porque est definida desde hace muchos
siglos y es muy precisa, nuestra identidad cultural no puede soportar una
oleada migratoria compuesta por personas que, de una u otra forma, quieren
cambiar nuestro sistema de vida. Nuestros valores. Te estoy diciendo que
entre nosotros no hay cabida para los muecines, para los minaretes, para
los falsos abstemios, para su jodido medievo, para su jodido chador. Y si
lo hubiese, no se lo dara". Para finalmente terminar con una advertencia a
su editor: "Te advierto: no me pidas nada nunca ms. Y mucho menos que
participe en polmicas vanas. Lo que tena que decir lo dije. Me lo han
ordenado la rabia y el orgullo". Lo cual ya nos haba quedado claro desde
el comienzo y, de paso, nos niega uno de los fundamentos de la democracia y
de la tolerancia, desde la Grecia antigua: la polmica y el derecho a
rplica -la competencia de argumentos en lugar de los insultos.

Pero como yo no poseo un nombre tan famoso como el de Fallaci -ganado con
justicia, no tenemos por qu dudarlo-, no puedo conformarme con insultar.
Como soy nativo de un pas subdesarrollado y ni siquiera soy famoso como
Maradona, no tengo ms remedio que recurrir a la antigua costumbre de usar
argumentos.

Veamos. Slo la expresin "cultura occidental" es tan equvoca como puede
serlo la de "cultura oriental" o la de "cultura islmica", porque cada una
de ellas est conformada por un conjunto diverso y muchas veces
contradictorio de otras "culturas". Basta con pensar que dentro de "cultura
occidental" no slo caben pases tan distintos como Cuba y Estados Unidos,
sino irreconciliables perodos histricos dentro de una misma regin
geogrfica como puede serlo la pequea Europa o la aun ms pequea
Alemania, donde pisaron Goethe y Adolf Hitler, Bach y los skin heads. Por
otra parte, no olvidemos que tambin Hitler y el Ku-Klux-Klan (en nombre de
Cristo y de la Raza Blanca), que Stalin (en nombre de la Razn y del
atesmo), que Pinochet (en nombre de la Democracia y de la Libertad) y que
Mussolini (en su nombre propio) fueron productos tpicos, recientes y
representativos de la autoproclamada "cultura occidental". Qu ms
occidental que la democracia y los campos de concentracin? Qu ms
occidental que la declaracin de los Derechos Humanos y las dictaduras en
Espaa y en Amrica Latina, sangrientas y degeneradas hasta los lmites de
la imaginacin? Qu ms occidental que el cristianismo, que cur, salv y
asesin gracias al Santo Oficio? Qu ms occidental que las modernas
academias militares o los ms antiguos monasterios donde se enseaba, con
refinado sadismo, por iniciativa del papa Inocencio IV y basndose en el
Derecho Romano, el arte de la tortura? O todo eso lo trajo Marco Polo
desde Medio Oriente? Qu ms occidental que la bomba atmica y los
millones de muertos y desaparecidos bajo los regmenes fascistas,
comunistas e, incluso, "democrticos"? Qu ms occidental que las
invasiones militares y la supresin de pueblos enteros bajo los llamados
"bombardeos preventivos"?

Todo esto es la parte oscura de Occidente y nada nos garantiza que estemos
a salvo de cualquiera de ellas, slo porque no logramos entendernos con
nuestros vecinos, los cuales han estado ah desde hace ms de 1.400 aos,
con la nica diferencia de que ahora el mundo se ha globalizado (lo ha
globalizado Occidente) y ellos poseen la principal fuente de energa que
mueve la economa del mundo -al menos por el momento- adems del mismo odio
y el mismo rencor de Oriana Fallaci. No olvidemos que la Inquisicin
espaola, ms estatal que las otras, se origin por un sentimiento hostil
contra moros y judos y no termin con el Progreso y la Salvacin de Espaa
sino con la quema de miles de seres humanos.

Sin embargo, Occidente tambin representa la Democracia, la Libertad, los
Derechos Humanos y la lucha por los derechos de la mujer. Por lo menos el
intento de lograrlos y lo ms que la humanidad ha logrado hasta ahora. Y
cul ha sido desde siempre la base de esos cuatro pilares, si no la
tolerancia?

Fallaci quiere hacernos creer que "cultura occidental" es un producto nico
y puro, sin participacin del otro. Pero si algo caracteriza a Occidente,
precisamente, ha sido todo lo contrario: somos el resultado de incontables
culturas, comenzando por la cultura hebrea (por no hablar de Amenofis IV) y
siguiendo por casi todas las dems: por los caldeos, por los griegos, por
los chinos, por los hindes, por los africanos del sur, por los africanos
del norte y por el resto de las culturas que hoy son uniformemente
calificadas de "islmicas". Hasta hace poco, no hubiese sido necesario
recordar que, cuando en Europa -en toda Europa- la Iglesia cristiana, en
nombre del Amor se persegua, torturaba y quemaba vivos a quienes
discrepaban con las autoridades eclesisticas o cometan el pecado de
dedicarse a algn tipo de investigacin (o simplemente porque eran mujeres
solas, es decir, brujas), en el mundo islmico se difundan las artes y las
ciencias, no slo las propias sino tambin las chinas, las hindes, las
judas y las griegas. Y esto tampoco quiere decir que volaban las mariposas
y sonaban los violines por doquier: entre Bagdad y Crdoba la distancia
geogrfica era, por entonces, casi astronmica.

Pero Oriana Fallaci no slo niega la composicin diversa y contradictoria
de cualquiera de las culturas en pleito, sino que de hecho se niega a
reconocer la parte oriental como una cultura ms. "A m me fastidia hablar
incluso de dos culturas", escribi. Y luego se despacha con una increble
muestra de ignorancia histrica: "Ponerlas sobre el mismo plano, como si
fuesen dos realidades paralelas, de igual peso y de igual medida. Porque
detrs de nuestra civilizacin estn Homero, Scrates, Platn, Aristteles
y Fidias, entre otros muchos. Est la antigua Grecia con su Partenn y su
descubrimiento de la Democracia. Est la antigua Roma con su grandeza, sus
leyes y su concepcin de la Ley. Con su escultura, su literatura y su
arquitectura. Sus palacios y sus anfiteatros, sus acueductos, sus puentes y
sus calzadas".

Ser necesario recordarle a Fallaci que entre todo eso y nosotros est el
antiguo Imperio Islmico, sin el cual todo se hubiese quemado -hablo de los
libros y de las personas, no del Coliseo- por la gracia de siglos de
terrorismo eclesistico, bien europeo y bien occidental? Y de la grandeza
de Roma y de su "concepcin de la Ley" hablamos otro da, porque aqu s
que hay blanco y negro para recordar. Tambin dejemos de lado la literatura
y la arquitectura islmica, que no tienen nada que envidiarle a la Roma de
Fallaci, como cualquier persona medianamente culta sabe.

A ver, y por ltimo?: "Y por ltimo -escribi Fallaci- est la ciencia.
Una ciencia que ha descubierto muchas enfermedades y las cura. Yo sigo
viva, por ahora, gracias a nuestra ciencia, no a la de Mahoma. Una ciencia
que ha cambiado la faz de este planeta con la electricidad, la radio, el
telfono, la televisin... Pues bien, hagamos ahora la pregunta fatal: y
detrs de la otra cultura, qu hay?"

Respuesta fatal: detrs de nuestra ciencia estn los egipcios, los caldeos,
los hindes, los griegos, los chinos, los rabes, los judos y los
africanos. O Fallaci cree que todo surgi por generacin espontnea en los
ltimos cincuenta aos? Habra que recordarle a esta seora que Pitgoras
tom su filosofa de Egipto y de Caldea (Irak) -incluida su famosa frmula
matemtica, que no slo usamos en arquitectura sino tambin en la
demostracin de la Teora Especial de la Relatividad de Einstein-, igual
que hizo otro sabio y matemtico llamado Tales de Mileto. Ambos viajaron
por Medio Oriente con la mente ms abierta que Fallaci cuando lo hizo. El
mtodo hipottico-deductivo -base de la epistemologa cientfica- se
origin entre los sacerdotes egipcios (empezar con Klimovsky, por favor);
el cero y la extraccin de races cuadradas, as como innumerables
descubrimientos matemticos y astronmicos, que hoy enseamos en los
liceos, nacen en India y en Irak; el alfabeto lo inventaron los fenicios
(antiguos linbaneses) y probablemente la primera forma de globalizacin que
conoci el mundo, etc. Y, por si fuese poco, el nacimiento de la Era
Moderna se origin en el contacto de la cultura europea -despus de largos
siglos de represin religiosa- con la cultura islmica primero y con la
griega despus. O alguien pens que la racionalidad escolstica fue
consecuencia de las torturas que se practicaban en las santas mazmorras? A
principios del siglo XII, el ingls Adelardo de Bath emprendi un extenso
viaje de estudios por el sur de Europa, Siria y Palestina. Al regresar de
su viaje, Adelardo introdujo en la subdesarrollada Inglaterra un paradigma
que an hoy es sostenido por famosos cientficos como Stephen Hawking: Dios
haba creado la Naturaleza de forma que poda ser estudiada y explicada sin
Su intervencin (he aqu el otro pilar de las ciencias, negado
histricamente por la Iglesia romana). Incluso, Adelardo reproch a los
pensadores de su poca por haberse dejado encandilar por el prestigio de
las autoridades -comenzando por el griego Aristteles, est claro. Por
ellos esgrimi la consigna "razn contra autoridad", y se hizo llamar a s
mismo "modernus". "Yo he aprendido de mis maestros rabes a tomar la razn
como gua", escribi, "pero ustedes slo se rigen por lo que dice la
autoridad". Un compatriota de Fallaci, Gerardo de Cremona, introdujo en
Europa los escritos del astrnomo y matemtico "iraqu", Al-Jwarizmi,
inventor del lgebra, de los algoritmos, del clculo arbigo y decimal;
tradujo a Ptolomeo del rabe -ya que hasta la teora astronmica de un
griego oficial como ste no se encontraba en la Europa cristiana-, decenas
de tratados mdicos, como los de Ibn Sina y el iran Al-Razi, autor del
primer tratado cientfico sobre la viruela y el sarampin, por lo que hoy
hubiese sido objeto de algn tipo de persecucin.

Podramos seguir enumerando ejemplos como stos, que la periodista italiana
ignora, pero de ello ya nos ocupamos en un libro y ahora no es lo que ms
importa.

Lo que hoy est en juego no es slo proteger a Occidente contra los
terroristas, de aqu y de all, sino -y quiz sobre todo- es crucial
protegerlo de s mismo. Bastara con reproducir cualquiera de sus
monstruosos inventos para perder todo lo que se ha logrado hasta ahora en
materia de respeto por los Derechos Humanos. Empezando por el respeto a la
diversidad. Y es altamente probable que ello ocurra en diez aos ms, si no
reaccionamos a tiempo.

La semilla est ah y slo hace falta echarle un poco de agua. He escuchado
decenas de veces la siguiente expresin: "Lo nico bueno que hizo Hitler
fue matar a todos esos judos". Ni ms ni menos. Y no lo he escuchado de
boca de ningn musulmn -tal vez porque vivo en un pas donde prcticamente
no existen- ni siquiera de algn descendiente de rabes. Lo he escuchado de
neutrales criollos o de descendientes de europeos. En todas estas ocasiones
me bast razonar lo siguiente, para enmudecer a mi ocasional interlocutor:
"Cul es su apellido? Gutirrez, Pauletti, Wilson, Marceau... Entonces,
seor, usted no es alemn y mucho menos de pura raza aria. Lo que quiere
decir que mucho antes de que Hitler hubiese terminado con los judos
hubiese comenzado por matar a sus abuelos y a todos los que tuviesen un
perfil y un color de piel parecido al suyo". Este mismo riesgo estamos
corriendo ahora: si nos dedicamos a perseguir rabes o musulmanes no slo
estaremos demostrando que no hemos aprendido nada, sino que, adems, pronto
terminaremos por perseguir a sus semejantes: beduinos, africanos del norte,
gitanos, espaoles del sur, judos de Espaa, judos latinoamericanos,
americanos del centro, mexicanos del sur, mormones del norte, hawaianos,
chinos, hindes, and so on.

No hace mucho otro italiano, Umberto Eco, resumi as una sabia
advertencia: "Somos una civilizacin plural porque permitimos que en
nuestros pases se erijan mezquitas, y no podemos renunciar a ellos slo
porque en Kabul metan en la crcel a los propagandistas cristianos (...).
Creemos que nuestra cultura es madura porque sabe tolerar la diversidad, y
son brbaros los miembros de nuestra cultura que no la toleran".

Como decan Freud y Jung, aquello que nadie deseara cometer nunca es
objeto de una prohibicin; y como dijo Baudrillard, se establecen derechos
cuando se los han perdido. Los terroristas islmicos han obtenido lo que
queran, doblemente. Occidente parece, de pronto, desprovisto de sus
mejores virtudes, construidas siglo sobre siglo, ocupado ahora en
reproducir sus propios defectos y en copiar los defectos ajenos, como lo
son el autoritarismo y la persecucin preventiva de inocentes. Tanto tiempo
imponiendo su cultura en otras regiones del planeta, para dejarse ahora
imponer una moral que en sus mejores momentos no fue la suya. Virtudes como
la tolerancia y la autocrtica nunca formaron parte de su debilidad, como
se pretende, sino todo lo contrario: por ellos fue posible algn tipo de
progreso, tico y material. La Democracia y la Ciencia nunca se
desarrollaron a partir del culto narcisista a la cultura propia sino de la
oposicin crtica a partir de la misma. Y en esto, hasta hace poco tiempo,
estuvieron ocupados no slo los "intelectuales malditos" sino muchos grupos
de accin y resistencia social, como lo fueron los burgueses en el siglo
XVIII, los sindicatos en el siglo XX, el periodismo inquisidor hasta ayer,
sustituido hoy por la propaganda, en estos miserables tiempos nuestros.
Incluso la pronta destruccin de la privacidad es otro sntoma de esa
colonizacin moral. Slo que en lugar del control religioso seremos
controlados por la Seguridad Militar. El Gran Hermano que todo lo escucha y
todo lo ve terminar por imponernos mscaras semejantes a las que vemos en
Oriente, con el nico objetivo de no ser reconocidos cuando caminamos por
la calle o cuando hacemos el amor.

La lucha no es -ni debe ser- entre orientales y occidentales; la lucha es
entre la intolerancia y la imposicin, entre la diversidad y la
uniformizacin, entre el respeto por el otro y su desprecio o aniquilacin.
Escritos como La rabia y el orgullo de Oriana Fallaci no son una defensa a
la cultura occidental sino un ataque artero, un panfleto insultante contra
lo mejor de Occidente. La prueba est en que bastara con cambiar all la
palabra Oriente por Occidente, y alguna que otra localizacin geogrfica,
para reconocer a un fantico talibn. Quienes no tenemos Rabia ni Orgullo
por ninguna raza ni por ninguna cultura, sentimos nostalgia por los tiempos
idos, que nunca fueron buenos pero tampoco tan malos.

Hace unos aos estuve en Estados Unidos y all vi un hermoso mural en el
edificio de las Naciones Unidas de Nueva York, si mal no recuerdo, donde
aparecan representados hombres y mujeres de distintas razas y religiones
-creo que la composicin estaba basada en una pirmide un poco arbitraria,
pero esto ahora no viene al caso. Ms abajo, con letras doradas, se lea un
mandamiento que lo ense Confucio en China y lo repitieron durante
milenios hombres y mujeres de todo Oriente, hasta llegar a constituirse en
un principio occidental: "Do unto others as you would have them do unto
you". En ingls suena musical, y hasta los que no saben ese idioma
presienten que se refiere a cierta reciprocidad entre uno y los otros. No
entiendo por qu habramos de tachar este mandamiento de nuestras paredes,
fundamento de cualquier democracia y de cualquier estado de derecho,
fundamento de los mejores sueos de Occidente, slo porque los otros lo han
olvidado de repente. O la han cambiado por un antiguo principio bblico que
ya Cristo se encarg de abolir: "Ojo por ojo y diente por diente". Lo que
en la actualidad se traduce en una inversin de la mxima confuciana, en
algo as como: hazle a los otros todo lo que ellos te han hecho a ti -la
conocida historia sin fin.

** Jorge Majfud
   jmajfud@hotmail.com
   Escritor uruguayo (Tacuaremb, 1969). Arquitecto graduado en la
   Universidad de la Repblica (1996). Ha sido profesor en la Universidad
   Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Tcnica del Uruguay,
   donde ha enseado artes y matemticas. Es asistente en la Universidad de
   Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qu patrias del
   silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay,
   1996; Baile del Sol, Tenerife, Espaa, 2001) y La reina de Amrica
   (Baile del Sol, 2002), el libro de crnicas 9 viajes (Trilce,
   Montevideo, 2002) y el libro de ensayo Crtica de la pasin pura
   (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires,
   Argentina, 2000). Tambin textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre
   sculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Edioes,
   Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y
   artculos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones,
   como Rebelion y Hispanic Culture Review de George Mason University, en
   varias ocasiones. Ha sido fundador y editor de la revista SignoXXI,
   Reflexiones sobre nuestro tiempo. Es colaborador de Bitcora, suplemento
   semanal del diario La Repblica (Montevideo). Ha obtenido una mencin en
   el Premio Casa de las Amricas 2001, por La reina de Amrica, y mencin
   en el concurso Caja Profesional 2001, por el cuento Mabel espera. Ha
   sido traducido al ingls y al portugus.



=== Los mutantes de la ciruga esttica ===================================
=== El credo de las apariencias      Gabriel Cocimano =====================

El cuerpo del sujeto contemporneo se ha convertido en mercanca y, como
tal, ha quedado sometido a la lgica del mercado. El valor de la imagen
corporal se ha ido acentuando al amparo del modelo visual generado por las
tecnologas de la imagen. Este prototipo de belleza hegemnico es el signo
del individuo en la sociedad occidental, el cuerpo de la ingeniera
gentica y de la ciruga esttica. Afn a la vertiginosidad de los cambios,
no es casual en la posmodernidad la imposicin del artificio en materia
esttica: la ciruga es el procedimiento ms veloz para alcanzar la
metamorfosis corporal. Pero el canon de belleza fsica est ms cerca del
mutante de laboratorio: exceso, desmesura, trazos gruesos, estos rasgos
agitan en el imaginario social el instinto irrefrenable del deseo
insatisfecho. El cuerpo se ha liberado de las cadenas del alma, pero ha
perdido la batalla a manos del mercado.

En la sociedad de consumo actual asistimos a una nueva lgica que plantea
una doble inversin: mientras los objetos se humanizan -y, en muchos casos,
se divinizan- el individuo contemporneo deviene mercanca. Su cuerpo,
desacralizado y desidealizado, ha adquirido un nuevo valor en el imperativo
social: se ha convertido en una cosa ms, en un utensilio, un objeto
sometido a las propias leyes del mercado. Y, como tal, est en condiciones
de ser vendido, explotado, manipulado, derrochado, remodelado o
refaccionado, de acuerdo a las pautas que regulan los deseos y los dictados
de la cultura. El sujeto contemporneo ha exiliado su instinto para quedar
en manos de un deseo que lo conduce, lo orienta y lo organiza. Pero ese
deseo carece de autonoma, est de alguna manera impulsado y condicionado
por la lgica del mercado, que impone sus propios parmetros y criterios de
valor.

Ese mercado ha instalado en la sociedad occidental estndares de consumo,
que rigen y movilizan los deseos circulantes. El mercado unifica -dice
Beatriz Sarlo-, selecciona y, adems, produce la ilusin de la diferencia a
travs de los sentidos extramercantiles que toman los objetos que se
obtienen por el intercambio mercantil. Por lo tanto, las identidades han
estallado. "Dicen que EUA es un pas donde todos usan la misma ropa, comen
en los mismos restaurantes y manejan las mismas camionetas (...). La
mentalidad de 'hagamos todos lo mismo' lleg a niveles alarmantes (...). El
'look de lnea de montaje' termin alterando la nocin de identidad
personal" (1).

En estas sociedades opulentas, el consumo es liberador. Se trata de una
vana ilusin, pero bien vale para reemplazar la trascendencia perdida.
"Cuando ni la religin, ni las ideologas, ni la poltica, ni los viejos
lazos de comunidad pueden ofrecer una base de identificacin ni un
fundamento suficiente a los valores, all est el mercado, que nos
proporciona algo para reemplazar a los dioses desaparecidos" (2).

El cuerpo, en las sociedades occidentales, es el signo del individuo, el
lugar de su distincin, de su diferencia. Pero si las identidades se han
disuelto, ha sido porque ese cuerpo se ha convertido en mercanca para
quedar sometido a la lgica del mercado. Es el cuerpo de la ingeniera
gentica y de la ciruga esttica. "Lugar privilegiado del bienestar (la
forma), del buen parecer (el body-building, cosmticos, productos
dietticos), pasin por el esfuerzo (maratn, jogging, windsurf) o por el
riesgo (andinismo, etc.). La preocupacin por el cuerpo es un inductor
incansable de imaginario y de prcticas" (3), todas ellas orientadas por la
lgica mercantil. Antao, ese cuerpo estaba asociado ms a los valores
comportamentales, era concebido como un medio y no como un fin, y serva
para enfatizar la belleza espiritual, por lo tanto, era una realidad
relativamente irrelevante, coyuntural, esttica. Como canon esttico, la
iconografa cristiana ha presentado tradicionalmente a los espritus buenos
como bellos, y a los malos como feos. En ese sentido, las civilizaciones
con religiones iconoclastas (como la musulmana) han conferido menos
importancia a la imagen corporal, por lo que hoy presentan menos
disfunciones relacionadas con el culto al cuerpo que las de tradiciones
cristianas. Pero fue en el siglo XX y con el desarrollo de los medios que
la publicidad comenz a democratizar la belleza corporal, como antes haba
hecho la religin con la belleza moral o espiritual. La belleza fsica
comenz a presentarse no ya como un medio, sino como uno de los fines de la
realizacin personal (4).

Una de las paradojas de nuestra poca es la idea de la liberacin del
cuerpo: alejado del imperativo moral, ha sido despojado de las cadenas del
alma, el orden y la armona que rigieron los cnones de la antigedad. Pero
esa liberacin ha resultado ser una entelequia impulsada por las fuerzas
del mercado, cuya lgica considera al cuerpo un valor signo en el que poder
"invertir narcissticamente", como afirma Baudrillard. "Somos libres",
sostiene Beatriz Sarlo. "Cada vez seremos ms libres para disear nuestro
cuerpo: hoy la ciruga, maana la gentica, vuelven o volvern reales todos
los sueos (...) Somos libremente soados por las tapas de las revistas,
los afiches, la publicidad, la moda. La cultura nos suea como un cosido de
retazos". Si existe un cuerpo liberado que encuadra en aquella lgica es el
cuerpo ideal, el cuerpo joven y hermoso, sin ningn problema fsico. Ese
cuerpo ideal, el que no sufre, no siente, no envejece ni muere es, en
definitiva, el artificialmente natural: aquel en el que se invierte. Para
eso, se ha creado la necesidad de purificar, aseptizar, estirar, decolorar,
vale decir, culturizar el organismo en estado bruto. La lgica del mercado,
en definitiva, obliga a construir un organismo adulterado, descafeinado y
desnatado o, como deca Paul Virilio, un telecuerpo que permita no ser,
sino aparecer ms guapos (5).

En los ltimos aos, miles de mujeres japonesas se han operado los ojos
para parecerse a las occidentales, prueba de la prdida de la identidad a
manos de la conversin del individuo en objeto, sometido a leyes
mercantilistas. Deseo, liberacin, ilusin: no puede hablarse de libertad
cuando se le permite a uno hacer lo que desea, pero se le lleva a desear lo
que interesa que desee (6). En ese sentido, slo habr liberacin del
cuerpo cuando haya desaparecido la preocupacin por l (7). Lo cual parece
una utopa en una sociedad en la que slo lo que se observa lleva implcito
algn grado de relevancia.



El triunfo de Barbie

Los juicios estticos -como tambin los ticos- tienen ms que ver con lo
cultural que con la objetivacin material: as, por ejemplo, el sentido de
la belleza se construye a travs de hbitos y experiencias sociales en un
determinado tiempo histrico. A lo largo de los siglos, ha habido mltiples
concepciones del atractivo, la belleza y la perfeccin personal. Pero en la
era visual, el deseo y la necesidad de perfeccin fsica y la tica de la
esttica han alcanzado su punto ms acabado. Si la imagen hoy ha
multiplicado su valor, el cuerpo -sostiene Vicente Verd (8)- aparece como
la nica forma de transaccin con los otros y la va de identificacin con
nosotros mismos. El alma -como smbolo de la belleza del espritu- ha
cedido paso al valor vinculado a la imagen corporal, una nueva y eficaz
herramienta para hallar la perfeccin personal y existencial. Este valor se
ha ido gestando y acentuando al amparo del modelo visual generado por las
tecnologas de la imagen, desde la fotografa y el cine hasta la televisin
e Internet. Estos medios han forjado los cnones estticos, los patrones de
belleza corporales contemporneos: ellos cimentan y divulgan las frmulas y
los mtodos, sostienen y profetizan el credo de las apariencias.

Consumo cosmtico compulsivo, obsesin por las dietas, adiccin a las
cirugas. La lgica del mercado apunta al corazn de la sociedad narcisista
y su mundo de sueos e ilusiones. Cualquier recurso es vlido para intentan
siquiera alcanzar el prototipo de belleza hegemnico que impone el mercado
a travs de los medios de comunicacin. La sociedad no ignora que ese canon
que se propone como paradigma de hermosura es "el resultado de mltiples
manipulaciones cosmtico-quirrgicas, pero aun as el mercado de las
apariencias obliga a admirar la imagen reconstruida de una belleza
estandarizada, eternamente joven e imposible. Una belleza que no existira
sin la mediacin del bistur (9). Para esto, el mercado ofrece todo tipo de
objetos que alteran el propio cuerpo: sustancias sintticas, prtesis,
soportes artificiales, todo mediante intervenciones que lo modifican segn
los avatares de la ingeniera corporal o de un design de mercado cuyas
pautas cambian dcada tras dcada (10).

Las intervenciones quirrgicas para reconstruir la fisonoma datan de la
antigedad, y el desarrollo de la ciruga reparadora se haba iniciado en
ocasin de los grandes conflictos blicos, a causa de la mutilacin de
soldados y civiles. Pero es hacia mediados de los aos '80 cuando crece la
demanda de intervenciones cosmticas, en primer lugar por el incremento de
confianza de la opinin pblica en la ciruga general, a partir del xito
en los trasplantes de rganos. Pero fundamentalmente porque, a travs de
los medios, se ha exagerado la inocuidad de la ciruga, llegando incluso a
frivolizarla, en detrimento de su finalidad teraputica. Incluso ha sido
asimilada socialmente al glamour y al dinero. Tener una liposuccin, una
rinoplastia o una foto depilacin se vende en la televisin y en las
revistas, como en la revolucin industrial se venda tener una litografa,
o en la edad media tener un retrato: es un signo de clase (11).

En las sociedades ms desarrolladas -el paradigma es EUA- la ciruga
cosmtica ya no es terreno exclusivo de los ricos: hoy es ms accesible en
trminos econmicos, y hasta hay bancos que ofrecen paquetes de crditos
para quienes quieran mejorar su look. El mercado abre cada vez ms sus
puertas a los sueos de una sociedad condicionada y obsesionada por la
belleza. Ms aun, tal como afirma Beatriz Sarlo, ese mercado propone una
ficcin consoladora: la vejez puede ser diferida y, en un futuro, a travs
de la gentica, vencida para siempre. En esas sociedades opulentas, la
ciruga esttica parece estar relacionada con la tendencia a favorecer la
juventud por sobre la experiencia, lo inmediato por sobre el pasado. En
resumidas cuentas, se trata de resolver la contradiccin que implica tener
experiencia y juventud, pero a travs del recurso a la artificialidad. La
juventud es el nico valor estable en el sistema de las apariencias desde
los aos '60 hasta hoy. Nadie escapa al imperativo de intentar parecer ms
jvenes, de vestir como los jvenes, de ralentizar el tiempo. La promocin
de la juventud ha logrado imponerse como un rasgo permanente de la
civilizacin occidental (12).

Si los parmetros de belleza han sido impersonalizados, adquiriendo un
status de objetividad, existe una renuncia deliberada al cuerpo propio,
imperfecto y diferente, para subordinarlo a la lgica de la no
diferenciacin, "aunque el costo sea morir un poco para volver a renacer de
la mano de las tecnologas que promueven la clonacin de las apariencias y
la produccin de estereotipos" (13).

En la era posmoderna, tan afn a la vertiginosidad de los cambios, no es
casual la imposicin del artificio en materia esttica: la ciruga
cosmtica constituye el procedimiento ms veloz y eficaz para lograr la
metamorfosis del cuerpo de acuerdo a la pauta hegemnica de belleza.
Asistimos a la era proteica, artificial, a los tiempos del devenir de los
nuevos mutantes, fabricados en serie en la profilaxis de los quirfanos, a
travs de una esttica clnica que acerca a la mquina y aleja al cuerpo
bastardo y perenne. Despus de la ciruga y la gentica, el artificio se
volver, paradjica y definitivamente, natural.

El canon de belleza inducido est muy cerca del mutante de laboratorio. Por
supuesto que los hombres y mujeres siempre quisieron parecerse a sus
estrellas de cine o de TV favoritas, pero "hay algo escalofriante en cmo
los pacientes ven hoy a Pamela Anderson, una consumidora obvia de ciruga
esttica, como un paradigma de belleza" (14). Pmulos levantados, ceja
altas, senos grandes y labios carnosos; msculos y caras perfectas: puro
cuerpo, centmetros perfectos en el lugar exacto. El triunfo de la
superficie constituye el lugar del artificio y la apariencia, que no libera
ni resuelve conflictos existenciales y s los oculta y los simula. Paradoja
de la poca: la imagen de perfeccin, que no es ms que un artefacto soado
de seduccin, no hace ms que postergar la realizacin existencial de los
seres en la sociedad occidental, la plenitud fsica artificial vaca de
contenido al individuo, lo asla en su interioridad. Acaso pase de ser un
cuerpo perfecto frente a la soledad de su propia contemplacin en el
espejo, la imagen narcisista contempornea en estado puro. Como bien apunta
Lourdes Ventura, "resulta una triste paradoja que las formas
irreales/ideales de la mueca Barbie sean las que llevan cuarenta aos
impresas en el inconsciente de varias generaciones de mujeres (...). Si la
Barbie fuera humana ostentara unas medidas imposibles: 100-45-80, no
tendra la menstruacin a causa de su delgadez y padecera trastornos
psicofsicos de todo tipo. La obsesin por unos patrones estticos
artificiales no hace ms que recordarnos que la mueca Barbie ha triunfado
sobre la realidad" (15).



La esttica de la desmesura

Es precisamente la artificialidad de Barbie la que ha impreso el canon
esttico de la posmodernidad: esa irrealidad del prototipo de belleza es
uno de los elementos ms caractersticos de la seduccin contempornea.
Paradjicamente, el mutante de laboratorio aparece como una metfora del
desprecio por el cuerpo y la desensualizacin de los sentidos propia de la
actualidad.

Pechos, labios, msculos, glteos, mentones, cinturas: todo debe ser
alterado en forma excesiva, ilgica e irreal. Tal parece ser el imperativo
esttico en la sociedad del espectculo: rasgos desmesurados, prominentes,
que contengan cierta dosis alucinatoria, de anormalidad. De trazos gruesos,
lejos de la antigua armona esttica, estos rasgos parecen constituir el
catalizador para excitar tanto el deseo femenino como el masculino.
Volumen, tamao, cantidad: toda la obsesin puesta al servicio de hacer
olvidar la trascendencia perdida, el dilema existencial irresuelto, la
libertad condicionada. Los rasgos excesivos, las mutaciones exacerbadas y
desmesuradas semejan la esttica del porno star: trazos desmedidos que,
aunque repulsivos para algunos, parecen agitar en el imaginario social el
instinto irrefrenable del deseo insatisfecho.

As, la belleza, modificado su ideal armnico y trascendente, se ha
convertido en espejismo, en simulacin. Una modelo, transfigurada por las
cmaras, constituye la efigie perfecta de la seductora de la que habla
Baudrillard: "Sin cuerpo propio, se vuelve apariencia pura, construccin
artificial donde se adhiere el deseo del otro" (16).

La conversin del cuerpo en mercanca ha tenido su correlato en ciertos
temas y soportes seleccionados por el arte de las ltimas dcadas: uno de
los casos ms extremos es el llamado body art, un gnero nacido en los aos
'60 y centrado en realizaciones artsticas que privilegian acciones
revulsivas como mutilaciones, heridas, lesiones, marcas e incisiones
corporales. Heredera de esta tradicin, la artista francesa Orlan esculpi,
a principios de los '90, su propio rostro mediante ciruga esttica, en una
provocativa cruzada por convertirse en "la obra maestra absoluta" (con lo
que actuaba y denunciaba al mismo tiempo las complejas relaciones entre
arte y tcnica, apariencia y realidad, naturaleza y artificio) en
operaciones filmadas. Su idea fue transformar el propio rostro de la
artista en un collage de rasgos clsicos: a partir de detalles
digitalizados de obras famosas, los cirujanos trasladaron al rostro de
Orlan la frente de la Gioconda, los ojos de la Psique de Grome, la nariz
de una Diana de la escuela de Fontainebleau, la boca de la Europa de
Boucher y el mentn de la Venus de Botticelli (17).

Pero, alejado de cualquier discusin de arte -por ms polmica que sta
sea- y ms cerca de las pautas del mercado, la televisin del siglo XXI, a
travs del formato de reality-shows, edit una nueva y extrema forma de
contribuir al imperio del artificio en la sociedad del espectculo: la
ciruga esttica a travs de la pantalla. Promovidos por las cadenas de
televisin estadounidenses -conocedoras de la fiebre de sus ciudadanos por
el quirfano- este tipo de programas "ponen en la pantalla chica el sueo
de muchas personas: transformarse en bello est al alcance de todos. La
televisin pretende convertir la fantasa en una realidad. As como
proliferaron programas en los que decoradores te cambiaban tu casa en pocos
minutos, ahora abundan los programas sobre el cambio de tu imagen. El xito
de audiencia est asegurado" (18).

Las razones de tanta atraccin son comprensibles y, a la vez, inquietantes.
Tener una cara de tapa de revista, un cuerpo de pasarela, una apariencia
digna de pantalla televisiva parece haberse convertido no slo en una
pretensin del imaginario, sino tambin en un derecho realizable del
cuerpo. El sapo feo transformado en prncipe gracias al bistur. Ahora
tambin el quirfano televisivo puede hacer realidad la fbula (19).

Los protagonistas de estos programas comparten un nivel de autoestima muy
bajo, y se alimentan de la creencia errnea de que slo pueden aumentarlo
mediante una transformacin radical de su cuerpo. La traduccin ms
inmediata es la escalada de enfermedades como la anorexia y la bulimia, y
muchos otros trastornos como la depresin y la inseguridad. Vencer la
insatisfaccin, los complejos y los traumas para acercarse al molde, al
parmetro, a la medida social.

Infinidad de cirujanos plsticos circulan por los medios, atendiendo los
pedidos de pacientes y participantes, aconsejando cautela y discrecin
pero, a la vez, promocionando sus servicios y difundiendo nuevos
procedimientos a partir del surgimiento de nuevas tecnologas. Una
mega-publicidad, cuyos grandiosos efectos fascinan por s mismos. "Una
completa transformacin puede ser muy peligrosa no slo fsica sino
emocionalmente, ya que muchas veces las personas aspiran a algo que
nosotros no podemos hacer", sentencian algunos (20). Otros aseguran que
"cada vez ms, los cambios drsticos de apariencia son la excepcin", que
se estn "apartando de las cirugas agresivas" para dar paso a
"procedimientos ms veloces y menos caros e intrusivos", y que "la nueva
mxima de estos das parece ser la necesidad de operar varias veces y
cuanto antes", ya que la gente no quiere esperar (21). Si algunos
profesionales de la esttica han apostado a la prudencia y a minimizar el
impacto obsesivo del paciente, otros en cambio contribuyeron a frivolizar
los usos del bistur, apelando a los mismos argumentos y estrategias del
mercado.

El cuerpo en tanto mercanca predispone al sujeto a enfatizar la
rentabilidad de la belleza y la imagen como capital social: se es la imagen
del cuerpo que se posee. Y la adaptacin al patrn esttico socialmente
deseado es un atributo esencial para la venta de la persona (22). Hay que
parecer a cualquier costo, producirse para obtener mayor valor de cambio.
Es la regla de oro del mercado, el credo de las apariencias. Una tirana
que ha provocado y provoca actitudes propias de una sociedad
desestructurada e ilgica, y promueve la mutilacin, el sufrimiento y la
autoflagelacin en aras de la aceptacin social. Sin dudas, otra batalla
perdida a manos del mercado.



Notas

 1. Alex Kuczynski, En los realities shows de cirugas estticas, todos
    quieren parecerse a Brad Pitt, en The New York Times, traduccin para
    Clarn de Claudia Martnez (Buenos Aires, Clarn, 4/05/2004).

 2. Beatriz Sarlo, Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y
    videocultura en la Argentina, Buenos Aires, Ariel, 1994.

 3. David Le Breton, Antropologa del cuerpo y modernidad, Buenos Aires,
    Nueva Visin, 1995; en Marta LPEZ GIL, Zonas filosficas, Buenos
    Aires, Biblos, 2000.

 4. Marta Martn Llaguno, La tirana de la apariencia en la sociedad de las
    representaciones, en Revista Latina de Comunicacin Social, N 50, mayo
    2002, La Laguna (Tenerife),
    http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina50mayo/5005mllaguno.htm.

 5. Ibd.

 6. Francisco Rey Alamillo, El poder manipulador de la publicidad, en
    http://www.solidaridad.net, 3/12/2003.

 7. David Le Breton, ob.cit.

 8. Vicente Verd, El cuerpo, Opinin, El Pas, 30/12/2000; en Marta Martn
    Llaguno, ob.cit.

 9. Lourdes Ventura, El mercado de las apariencias, en
    http://www.el-mundo.es/elmundolibro, 16/04/2000.

10. Beatriz Sarlo, ob.cit.

11. Marta Martn Llaguno, ob.cit.

12. Lourdes Ventura, ob.cit.

13. Enrique Valiente, La religin de las apariencias, en Clarn, Buenos
    Aires, 13/5/2001.

14. Alex Kuczynski, ob.cit.

15. Lourdes Ventura, ob.cit.

16. En Ibd.

17. Flavia Costa y Ana M. Battistozzi, Los polmicos lmites del arte, en
    Revista de Cultura , N 9, Buenos Aires, Clarn Ediciones, 29/11/2003.

18. De patito feo a cisne: furor en todo el mundo por 'reality shows' sobre
    cirugas plsticas, en El Tiempo, Colombia, 20/4/2004.
    http://eltiempo.terra.com.co.

19. Alexandra Retico, Cambia, todo cambia, en La Repubblica, especial para
    Clarn, Buenos Aires, 22/5/2003. Traduccin de Cristina Sardoy.

20. De patito feo a cisne: furor en todo el mundo por 'reality shows' sobre
    cirugas plsticas, ob.cit.

21. James Gorman, Cirugas estticas: menos corte y ms relleno, en The New
    York Times, especial para Clarn, Buenos Aires, 12/05/2004. Traduccin
    de Silvia Simonetti.

22. Marta Martn Llaguno, ob.cit.



Fuentes

  Alex Kuczynski, En los realities shows de cirugas estticas, todos
   quieren parecerse a Brad Pitt, en The New York Times, traduccin para
   Clarn de Claudia Martnez (Buenos Aires, Clarn, 4/5/2004).

  Beatriz Sarlo, Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y
   videocultura en la Argentina, Buenos Aires, Ariel, 1994.

  David Le Breton, Antropologa del cuerpo y modernidad, Buenos Aires,
   Nueva Visin, 1995; en Marta LPEZ GIL, Zonas filosficas, Buenos Aires,
   Biblos, 2000.

  Marta Martn Llaguno, La tirana de la apariencia en la sociedad de las
   representaciones, en Revista Latina de Comunicacin Social, N 50, mayo
   2002, La Laguna (Tenerife),
   http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina50mayo/5005mllaguno.htm.

  Francisco Rey Alamillo, El poder manipulador de la publicidad, en
   http://www.solidaridad.net, 3/12/2003.

  Vicente Verd, El cuerpo, Opinin, El Pas, 30/12/2000; en Marta Martn
   Llaguno, ob.cit.

  Lourdes Ventura, El mercado de las apariencias, en
   http://www.el-mundo.es/elmundolibro, 16/4/2000.

  Enrique Valiente, La religin de las apariencias, en Clarn, Buenos
   Aires, 13/5/2001.

  Flavia Costa y Ana M. Battistozzi, Los polmicos lmites del arte, en
   Revista de Cultura , N 9, Buenos Aires, Clarn Ediciones, 29/11/2003.

  De patito feo a cisne: furor en todo el mundo por 'reality shows' sobre
   cirugas plsticas, en El Tiempo, Colombia, 20/4/2004.
   http://eltiempo.terra.com.co.

  Alexandra Retico, Cambia, todo cambia, en La Repubblica, especial para
   Clarn, Buenos Aires, 22/5/2003. Traduccin de Cristina Sardoy.

** Gabriel Cocimano
   gcoci@tutopia.com
   Periodista argentino (Bernal, Provincia de Buenos Aires, 1961). Graduado
   en periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (1997),
   tiene estudios de historia en la Universidad de Buenos Aires y formacin
   en conduccin de radio, periodismo e investigacin cultural y actuacin
   en radio y televisin. Ha producido los programas radiales "Pebeta de mi
   barrio" (1996/97) y "Hablemos de salud" (1997/98). Textos suyos han
   aparecido en las revistas Sumario (Paraguay, 1995), Sincrona (Mxico,
   2003) y Nmadas (Madrid, Espaa, 2004), entre otras. Parte de su
   produccin puede leerse en
   http://personales.ciudad.com.ar/gcocimano/index.htm.



=== Jordi Olavarrieta      Ramon Bosch Turull =============================

Descubr a Jordi Olavarrieta (Barcelona, 1924) en uno de sus libros, que
ilustraba la obra ms emblemtica de Richard Bach, Juan Salvador Gaviota.
Aos ms tarde, en Montserrat, y por casualidad, encontr otro libro de
Jordi Olavarrieta, Oh Montserrat! Me hacia mucha ilusin conocerlo y que
me dedicara sus libros. Mira por dnde me invit a su casa: "Siempre estoy
dispuesto para hablar de fotografa", me dijo por telfono.

Jordi me pide que le tutee; me presenta a su esposa, Celi, inseparable
compaera de la vida y de todos sus viajes. La conoci cuando ella tena 16
aos y l 18. De inmediato me invita a ir a su estudio, grue, el ascensor
no funciona, le sabe mal que tengamos que subir las escaleras andando.

Hombre de ojos claros, vivos y sinceros, Jordi tiene una sonrisa feliz, te
hace sentir bien, cmodo, como si lo conocieses desde hace tiempo. Estamos
en su "refugio": una buhardilla acondicionada, donde tiene su laboratorio,
su archivo fotogrfico y un montn de recuerdos. De fondo, mientras
charlamos, escuchamos msica clsica, me confiesa que es un melmano.

Cuando tena nueve aos le regalaron una "Baby Brownie"; con ella hizo sus
primeras fotografas. Trabaj de matricero, en la misma fbrica que su
padre, desde los 14 hasta los 33 aos. "Fueron aos muy difciles", afirma
Jordi. Durante esa poca fue compaginando su trabajo con su gran aficin la
fotografa, hizo sus primeros reportajes comerciales, bodas, comuniones y
todo aquello que sala.

En 1957 su pasin se convirti en su profesin. Con un espritu
independiente -independentista, dira Jordi- empez a trabajar para firmas
comerciales, haciendo campaas publicitarias sin dejar los reportajes de
bodas y comuniones. De sus primeras fotos con flash recuerda que un da
estall una de las bombillas, todo el mundo se escondi, la nia vestida de
primera comunin debajo de una mesa, y todos se enfadaron mucho con el
fotgrafo.

Cuando inauguraron los laboratorios de Hoetsch Ibrica en Sant Feliu de
Llobregat, le pas lo mismo, esta vez entre las autoridades de la poca
estaba el alcalde de Barcelona; el susto fue enorme. "Gracias que pude
seguir trabajando", confiesa Jordi.

Los encargos comerciales se sucedieron y el trabajo fue incrementndose.
Tuvo diversos estudios hasta conseguir uno de 450 metros cuadrados en pleno
ensanche barcelons, lo bastante grande para que los camiones de la Casa
Roca pudiesen descargar las piezas sanitarias que deba fotografiar.

An hoy recuerda, con buen humor, la campaa publicitaria para una casa de
congelados: "Debamos fotografiar habas tiernas: escogidas y limpias.
Finalizada la sesin y vistas las pruebas... qu desastre! Se observaban
con todo lujo de detalles los hilos de las vainas, lo cual ech a rodar dos
das enteros de trabajo.

Una de las ltimas campaas fue para cervezas Damm: botellas nuevas, copas
por estrenar, etiquetas relucientes -las hicieron nuevas para este
anuncio-, incluso vino un especialista de la casa para la espuma. Empez la
sesin: cerveza por aqu, cerveza por all. El especialista iba controlando
y nadie se percat de que las etiquetas se estaban desenganchando. Tuvimos
que repetir la sesin y entonces sali perfecto, pero en ese momento decid
dejarlo", me confiesa Jordi.

A principios de 1974 empez a elaborar su primer libro Gust de terra
catalana, publicado el ao 1976; dos aos ms tarde llegaron los 2
volmenes de Gerunda Girona, a los que siguieron: Joan Salvador Gavina
(1979), Yantar y el comer (1980), El llibre del cava (1981), Cims, valls y
santuaris (1983), El nostre patrimoni (1983-1990), coleccin de 7 libros
dedicada a las comarcas de Girona, y finalmente Oh Montserrat! (1991).

"Oh Montserrat! es un libro hecho con el corazn", confiesa Jordi, se le
nota cuando habla. Y como coment el padre Maur M. Boix, en la presentacin
de la obra: "Este libro ha sido y es la ilusin de su vida". En la crnica
del libro el autor escribe: "Un acontecimiento de carcter personal me hizo
prometer que hara la edicin del libro de Montserrat, sin ningn afn de
lucro".

Las 180 imgenes del volumen han sido concebidas con un guin previo, que
requera fotografas muy puntuales, las cuales le obligaron a trasladarse,
con todo su equipo, a lugares donde slo se poda llegar a pie.

Su equipo se compona de una cmara Hasseblad ELM 500, un objetivo Bigodon
de 40, un Planar de 80, un zoom Variogon de 140-280 y un teleobjetivo
Tessar de 500, adems de los distintos continentes, filtros, fotmetro,
trpodes y todos los carretes necesarios. La pelcula Agfachrome 100 RS es
la que utiliza siempre.

Aproximadamente tres aos de trabajo y un nmero incalculable de viajes a
"La Montaa" fortalecieron su amistad con el padre abad Cassi Maria Just y
con el padre Maur M. Boix, de quien Jordi dice: "Su paz, su tolerancia, su
gran sentido del humor y el amor que ambos sentamos por Catalunya, se
convirtieron para m en unos momentos literalmente inolvidables".

Al despedirnos me dice: "La luz retrata".

Gracias, Jordi!

** Ramon Bosch Turull
   bosch_oller@telefonica.net
   Fotgrafo espaol (Barcelona). Textos suyos han aparecido en la revista
   mensual de la Agrupacin Fotogrfica de Catalua. En 2000 obtuvo el
   premio a la mejor coleccin de fotografas en un concurso organizado por
   la mencionada asociacin y la Federaci Sardanista de Catalunya.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La relativa incertidumbre =============================================
=== La verdad se caracteriza por su absoluta sencillez ====================
=== Miguel A. Schmucke P. =================================================

Se escucha con mucha frecuencia a personas que poseen niveles acadmicos e
intelectuales, decir cosas como "La verdad absoluta no existe", o que "No
podemos decir con certeza que esta mesa o libro estn realmente donde lo
estamos observando". Esta forma o manera de pensar se cree que est en
armona con los conocimientos actuales establecidos por la fsica terica
de Einstein, creador de la "Teora de la relatividad", y de Werner
Heisenberg, divulgador del "Principio de incertidumbre", pero la verdad es
que esta forma de pensar no tiene asidero ni correspondencia con la
realidad, es decir no tiene justificacin. El pensamiento verdaderamente
racional y cientfico requiere de bases firmes, y para esto es necesario
analizar la teora y principios involucrados con la naturaleza del tema que
se desea conocer, para luego poder llegar a una conclusin ms
satisfactoria.

Puede ser la verdad un concepto relativo o asociarse con la incertidumbre?
Desde tiempos inmemorables, el hombre se ha esforzado por conocer el mundo
en el cual habita. El espritu humano se satisface con slo saber con
exactitud el lugar donde se encuentra, pero al tratar el hombre de explicar
la naturaleza y comprender la realidad que lo rodea, ha propuesto muchas
teoras e ideas que a la larga han resultado ser errneas, pero lo que s
se sabe con certeza hoy en da es que este mundo es especial para la vida,
expresamente hecho para este fin y podemos asegurarlo al comprender el
significado que los lmites de la fsica le han impuesto al fenmeno de la
vida, representados por la teora de la relatividad, que nos habla de lo
ms gigantesco y lejano, y el principio de incertidumbre que plantea la
fsica cuntica sobre las dimensiones de las partculas sub-atmicas.

La teora de la relatividad desplaz, aparentemente, la idea de lo absoluto
del tiempo y el espacio, establecida por Isaac Newton, produciendo en el
pensamiento filosfico una tendencia a negar la verdad como algo absoluto y
en consecuencia a negar la existencia de Dios. Es necesario decir que el
pensamiento occidental estaba deseoso de librarse del yugo impuesto por la
Iglesia durante siglos en todos los aspectos de la vida, pero los errores
de la Iglesia no deben ser atribuidos a Dios. Es por la influencia de la
idea de la relatividad de las cosas, que tenemos hoy en da una corriente
de pensamiento que considera que Dios es algo que depende del cristal con
que se mire, lo cual es muy perjudicial a la verdad y totalmente
injustificado con respecto a la realidad, debido a que tal teora slo es
vlida si, y solo si, se viaja a la velocidad de la Luz, lo cual no es lo
que sucede en nuestro mbito de la vida normal. El aqu y el ahora siguen
siendo tan absolutos como siempre.

El principio de incertidumbre, por su lado, establece, en pocas palabras,
que no es posible determinar con certeza la posicin real de los
electrones, es decir, no se puede decir con seguridad si estn o no estn
en un lugar determinado. Este fenmeno ha contribuido en gran manera a
reforzar el concepto generalizado de que no se puede llegar a saber nada
con certeza, que todo es relativo, y que las cosas u objetos no existen o
no estn en realidad donde creemos que estn, estimulando, por as decirlo,
una anarqua en el pensamiento contemporneo y una gran confusin con
respeto al conocimiento, pero como veremos ms adelante ninguna de estas
posiciones o puntos de vista se justifica.

Los limites de la fsica, tanto la relatividad como la incertidumbre,
ocurren realmente, pero en los lmites extremos del espacio que ocupa la
vida, y por lo tanto ninguno de los dos conceptos afecta la vida humana; ni
nos movemos a la velocidad de la luz ni tampoco vivimos a la medida de los
tomos. En pocas palabras, todas las mediciones de tiempo y espacio tanto a
escala atmica como a la velocidad de la luz, son despreciables en cuando a
la fsica clsica se refiere, es decir a la escala en la cual el hombre y
la vida existen. Es como si la vida y la existencia del hombre estuvieran
colocados dentro de una burbuja, especialmente diseada para que la vida se
d en todas sus formas, protegida y con todas las condiciones para que se
multiplique y permanezca. Pensemos por ejemplo en las caractersticas del
Sol, se sabe que algn da se apagar, pero el clculo en el tiempo es tan
extenso que, para la percepcin humana y el tiempo que dura una vida,
prcticamente el Sol estar encendido para siempre, lo cual resulta ser
absolutamente maravilloso; lo mismo sucede con el resto de los sistemas
naturales que existen en el planeta al parecer con el nico propsito de
facilitar el fenmeno de la vida.

Protgoras crea que la mente humana es lo que rige al mundo, debido a que
pensaba que la realidad es construida por el pensamiento y que por lo tanto
no exista la verdad absoluta u objetiva. "El hombre es la medida de todas
las cosas", deca, pero los hechos y siglos de conocimientos cientficos
acumulados lo desmienten, ya que si algo caracteriza al conocimiento
cientfico es su objetividad, pero su frase sigue latiendo en la vida del
pensamiento actual a pesar de que el conocimiento se ha hecho ms slido y
estructurado en la medida en que se han realizado los descubrimientos de
las leyes naturales y de las causas fsicas de los fenmenos que
observamos; por lo tanto, si algo concreto se puede determinar sobre la
realidad que nos rodea, es que la Tierra, el espacio y el tiempo, en los
cuales se da la existencia del hombre, parecen ser hechos a la medida.

** Miguel A. Schmucke P.
   maspar@cantv.net
   Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado
   artculos de opinin en los diarios El Impulso y El Informador, sobre
   temas de filosofa, didctica, historia, psicologa, poltica y ciencias
   en general.



=== Intimidad de "Alma": un enlace entre ideal, belleza y arte ============
=== Laura Quadrelli =======================================================

El perodo de entresiglos propondr una variada generacin de escritores
que, en su mayora, apuestan a la renovacin esttica en todos los mbitos
artsticos. La mayora de ellos evadir la decadente retrica del siglo XIX
al tiempo que despliega una considerable renovacin estilstica para el
nuevo siglo.

La poesa narrativa de Jos Zorrilla, el tono grandilocuente de la poesa
realista de Nez de Arce, con el estilo prosaico de Ramn de Campoamor,
entre otros, se aduean del Parnaso Espaol; slo la dulce meloda
becqueriana conmueve las almas de los poetas jvenes. Pero, aun as, buscan
un nuevo sendero que les permita huir de la dura limitacin de formas y de
palabra que, tanto el clasicismo, el academicismo y an el romanticismo se
haban encargado de anquilosar. Ese manto vigoroso de la poesa tradicional
ser rasgado cuando los poetas hallan ritmo y acento como respuesta a sus
anhelos de cambio.

Uno de los primeros en entonar las renovadas armonas en Espaa fue Manuel
Machado, poeta "medio gitano y medio parisin, que comulga con Montmartre y
con la Macarena", como se definiera l mismo, y, al igual que el resto de
los poetas de fin de siglo, declara una apertura de las letras espaolas
hacia un indito universalismo, sntesis de todas las influencias, en una
esttica comn a toda Europa. Su figura -tantas veces olvidada- es
indispensable para comprender el desarrollo y la evolucin de la tradicin
moderna en la poesa espaola del siglo XX.

Infundido por un inefable animismo simbolista finisecular, el joven Machado
liberar las primeras notas de su "Preludio" a Alma, clara ilustracin de
la fluctuante vida literaria que expondr de esta manera:

   Pero hay un canto, plcido o terrible,
   con palabras hermosas y secretas
   en las que son... Intraductible
   armona de notas incompletas,
   que responde a ese amor de lo imposible
   de que viven y mueren los poetas (1).

Desde sus inicios, Manuel expres la necesidad de producir un desvo hacia
una nueva esttica que exprese el sentimiento ms ntimo del poeta. Un
sentimiento que nunca acaba de "decir" y que debe hallarse en una poesa
centrada en el anlisis del yo como poseedor de emociones, desterrando lo
anecdtico y subrayando lo sustancial; porque crea, como los simbolistas,
que lo ms ntimo y personal es el sentimiento, pero al mismo tiempo,
universal que el hombre posee, pues con l comulgan todos los hombres.

En su constante ondulacin emotiva y esttica, Machado hallar suelo frtil
donde plantar su vocablo, inmerso en la crisis de voluntad que se resume en
el caracterstico desdoblamiento simbolista: el poeta y su alma. Un
conflicto de fin de siglo que enuncia con tono confesional en su poema
Adelfos, escrito en Pars y dedicado a Unamuno:

   Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
   en que era muy hermoso no pensar ni querer...
   Mi ideal es tenderme, sin ilusin ninguna...
   De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer (2).

Ser en estas repetidas reflexiones, que generalmente disemina en sus
poticos autorretratos, donde se puede establecer la sutil distincin entre
las dos vertientes que rubrican su poesa: la parnasiana -ausencia del
sujeto lrico, naturaleza esttica y pasividad del receptor-, encarnada por
Heredia y Zayas, y que en Manuel se pueden observar en las "exquisitas
marquesitas de Watteau" (3); y la tendencia simbolista -presencia de un yo
confesional que escribe "en connivencia con el lector", el que se refleja
en el movimiento cambiante y en la activa pulsacin del poema-,
ejemplificada por Mallarm, por la cual Machado tendr ms propensin.

En su poemario Alma, que ver la luz en 1902, el poeta modula su voz entre
composiciones que exploran exhaustivamente, por medio de recursos
simbolistas, su interioridad anmica en una singular experiencia personal
que sabr expresar en "El reino interior", "Secretos" y "Estatuas de
sombra", con otras que, sin renunciar a los anteriores procedimientos,
forman una sucesin de visiones pictricas o histricas ms prxima a los
recursos de un ideal artstico parnasiano, formalmente objetivo, ornamental
e inmutable: "Castilla", "Museo" y "Oriente", logrando concertar
diestramente ambos estilos. La tradicin de la rima volatinera salta del
Parnaso al Simbolismo, de Banville a Verlaine, y, mezclada con los
personajes verlanianos de la commedia dell'arte, el joven poeta hace par de
su propia alma la figura de Pierrot:

   Colombina llora,
   Colombina re,
   Colombina quiere
   morir y no sabe
   por qu...

   Pierrot, todo blanco,
   de hinojos la implora,
   la besa y le pide
   perdn, y no sabe
   de qu...

   La Luna sonre,
   la seora Luna...
   Y nadie ha sabido
   ni sabr, ni sabe
   por qu... (4).

Existe en la obra una completa escala de efectos encaminados a crear
complejos estados de nimo, atmsferas de misterio y ambientes colmados de
impenetrables evocaciones a travs de la sucesin de distintos signos de
sugestin emocional, siendo los ms innovadores los de tipo irracionalista:
correspondencias y sinestesias que se entrelazan en imgenes sibilinas y
smbolos. Estos fenmenos visionarios -distanciados por completo de la
alegora o el concepto- resultan especialmente intensos pues actan
coherentemente a lo largo de su obra Alma como smbolos continuados de
disemia compleja, pero al mismo tiempo operan como un velo sutil que
encubre al protagonista poemtico, desdoblado, escindido y redefinido
incesantemente tras una mscara de seres incorpreos, de espacios soados,
hojas secas y parques viejos:

   La hoja seca
   vagamente
   indolente
   roza el suelo...
   Nada s,
   nada quiero,
   nada espero,
   Nada... (5).

En Machado, esta particin simbolista en busca de s mismo y de "lo otro"
origina una concepcin del poema como embozo capaz de revelar una identidad
mediante la puesta en escena de un personaje que, voluntariamente, quiere
ser identificado con el verdadero yo. En el poema citado, el sujeto
profundiza en su interior hasta arribar a un nihilismo espiritualista que
siempre revela su estado de nimo que, en este caso, representa el vaco
del alma. Es sin duda el poeta quien se manifiesta respirando en los
versos, se escinde y se hermana en un latir permanente entre el arte y la
vida misma, entre escritura y existencia, entre elemento y belleza, entre
el ser y el no ser.

De este modo, aplicando este procedimiento de introspeccin simbolista, el
poeta intenta, como nueva propuesta, aproximarse a una realidad diferente,
con una mirada interior, pura e ignota, apartada de toda descripcin vulgar
o cultivada; se distancia de todo modelo, se olvida de s mismo y aguarda,
"laxo", a que sea el "alma de las cosas" lo que impresione su espritu.
Esta desatadura y abandono a la espera de una "iluminacin" va a dotar al
poeta de un nuevo espacio interior, original visin fecunda en alcances
simbolistas: los mltiples estados del alma.

   Jardn sin jardinero,
   viejo jardn,
   viejo jardn sin alma,
   jardn muerto (6).

Ensoacin, misterio y espacios visionarios; compendio de una mirada ntima
desde el poeta plasmando sentimientos en los paisajes del alma o, en su
defecto, vertiendo el alma en cada cosa a la que dedica su canto. Sntesis
de esta "iluminacin" y proceso interior emerge del poema "Cantares", donde
el tema popular del terruo, tan caro a los espaoles, se eleva a una nueva
categora donde el arte predomina y se aduea de la tradicional copla para
convertirla en pura impresin del poeta; poeta oculto detrs de una caja de
guitarra y del cante hondo:

   Vino, sentimiento, guitarra y poesa
   hacen los cantares de la patria ma...
   Cantares...
   Quien dice cantares, dice Andaluca.

   A la sombra fresca de la vieja parra
   un mozo moreno rasguea la guitarra...
   Cantares...
   Algo que acaricia y algo que desgarra.

   La prima que canta y el bordn que llora...
   Y el tiempo callado se va hora tras hora.
   Cantares...
   Sin dejos fatales de la raza mora.

   No importa la vida que ya est perdida;
   y despus de todo, qu es eso, la vida?...
   Cantares...
   Cantando la pena, la pena olvidada.
   Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
   ojos negros, negros, y negra la suerte...
   Cantares...
   En ellos el alma del alma se vierte.

   Cantares. Cantares de la patria ma...
   Cantares son slo los de Andaluca.
   Cantares...
   No tiene ms notas la guitarra ma (7).

El poema se aparta visiblemente de la esttica costumbrista o extica; el
sentido telrico se desvanece, se hace invisible a los ojos por obra y
gracia del ms hondo sentir potico; slo es evocacin, slo impresin
sonora. Se fusionan en su seno el universo temtico y rtmico del cante
hondo con la esttica simbolista, la que dar significado a la totalidad
del poema y a cada uno de sus versos. Un espacio proverbial: Andaluca,
"pena olvidada", "sin dejos fatales de la raza mora" que, aun conservando
acentos melanclicos, se imprecisa al comps de las cuerdas de una
guitarra; se desnuda de toda sujecin tradicional para renovarse en los
ecos poticos del tiempo del alma. La presencia de la metafsica romntica
tambin se puede observar en el desanimo espiritual y en la apata
nostlgica que surgen de su meditacin, clara respuesta a una pena ya ida:
y despus de todo, qu es eso, la vida?

Expresin, ritmo y medida cercanos a la copla donde en cada nota-verso que
tae el Cantar, el poeta derrama el alma hasta agotarla en las seis
cuerdas, en las seis estrofas. Un simbolismo vital abatindose sobre cada
palabra-sonido y en el todo del cante, la guitarra se convierte en poema, y
el poema en guitarra. La mtrica machadiana asimismo presenta gran riqueza
de recursos -del encabalgamiento a la rima interior o al desplazamiento de
acento o cesura-, cifrndose en ella gran parte de las posibilidades
expresivas del poema: pena, madre, muerte, / ojos negros...

De este modo, y travs de un sinnmero de mensajes lricos, seres
exteriores o espacios evocados, el poeta entrega su alma y la de las cosas
exponiendo siempre su sentir y su ideal de "poesa". Este Manuel Machado,
que pareciera pintar exterioridades en muchos de sus poemas, en realidad
nos ofrece el espritu de los objetos utilizando la invocacin de lo
visible e invisible con una variada seleccin de elementos expresivos que
exhibe slo por insinuacin, eliminando todo deseo de trascendencia.
Entonces lo superficial se traduce en una evocacin del alma que ahonda y
luego emerge en versos hasta transformarse en Belleza por prodigio del
Arte: Cantares... / En ellos el alma del alma se vierte.

Todo aquello que desfila dentro y delante de l se traduce en la vida
misma, por eso lo mismo Madrid que Pars, la vida y el arte, el dolor y el
placer, los temas abstractos y los concretos, la vida y la muerte, el Cid y
Pierrot. Lo inmediato es reflejado por el sentir del poeta como un espejo
que recibe la imagen y la devuelve esencial, pura, bella; slo una imagen
interior. Un ideal esttico donde el poeta logra plasmar, apartado de la
sociedad, lo que fluye ntimamente; entonces su poesa palpita al ritmo de
la emocin y "respira" libre, se contrae en infinitas frecuencias
oscilantes entre ligereza y gravedad, optimismo y tristeza, yo y el otro,
lo visible y lo invisible; todo alma de poeta: vnculo entre Ideal, Belleza
y Arte.



Notas

1. Preludio, 1899, p. 240-41. De los poemas publicados entre 1898-1901 no
   recogidos en Alma.

2. Adelfos, 1899, p. 119 (Serventesios 14s.).

3. Figulinas, p. 148 (silva octoslaba 4 y 8).

4. Copo de nieve, p. 150 (silva libre estrfica 3 y 6).

5. Otoo, p. 124 (silva octoslaba 4 y 8).

6. El jardn gris, p. 122 (silva 7 y 11).

7. Cantares, p. 128-129 (serie rtmica de base ternaria 3 y 12 s.).



Bibliografa

  Alonso, Dmaso (1965). "Ligereza y gravedad en la poesa de Manuel
   Machado", en Poetas espaoles contemporneos. Editorial Gredos, S.A.,
   Madrid.

  Bousoo, Carlos (1985). Teora de la expresin potica, tomos I y II,
   Gredos, Madrid.

  Domnech, Jordi (2001). Antonio Machado. Prosas dispersas (1893-1936).
   Introduccin de Rafael Alarcn Sierra, Editorial Pginas de Espuma, S.
   L., Madrid.

  Garca Lpez, Jos (1999). Historia de la literatura espaola, Editorial
   Vicens Vives, S.A., Barcelona.

  Lapesa, Rafael (1975-1976). "Sobre algunos smbolos en la poesa de
   Machado", en Cuadernos Hispanoamericanos, CII, N 304-307.

  Machado, Manuel (1967). Alma. Apolo. Estudio y edicin de Alfredo
   Carballo Picazo, Editores Alcal, Madrid.

  - (2000). Alma, Caprichos, El mal poema. Editorial Castalia, S.A.,
   Espaa. Edicin, introduccin y notas de Rafael Alarcn Sierra.

  Paulino Ayuso, Jos (1996). Antologa de la poesa espaola del s. XX.
   Edicin, introduccin y notas de Jos Paulino Ayuso, Vol. I: 1900-1989,
   Madrid: Editorial Castalia.

  Senabre, Ricardo (1999). Claves de la poesa contempornea. De Bcquer a
   Brines. Ediciones Almar, Espaa.

  Torrente Ballester, Gonzalo (1964). Literatura espaola contempornea,
   (2 edicin), Madrid, Guadarrama.

** Laura Quadrelli
   tatiana4@infovia.com.ar
   Docente, investigadora y escritora argentina (Crdoba, 1950). Es
   Licenciada en Letras y JTP en las ctedras de literatura espaola I y II
   en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew.



=== Apologa      C. A. Campos ============================================

Sin reparar en los tantos factores que en vez de aclarar el caso terminan
ofuscndolo, muchos de los cuales que ni son a veces considerados por los
crticos de arte, psiclogos, historiadores, filsofos u otras disciplinas,
uno no debe de sentirse avergonzado si alguna obra de arte no nos toca, no
nos gusta, no nos entrega eso que aquellos que han escrito sobre sta dice
que promete, decretando entre sus pginas que solamente ciegos o sordos o
ignorantes son incapaces de percibir sus regalos divinos, ese man,
eucarista, pues hay que recordar que entender es una cosa y gusto, el de
usted o el mo, otra. No, no debemos sentirnos avergonzados, pequeitos, o
que carecemos de algo, de educacin, cultura, de cierto perfil, talante o
sentir. El hecho de que yo haya entendido la importancia del Quijote, la
Biblia del idioma que a veces profano, por ejemplo, no quiere decir
necesariamente que me gust, que me toc, que su lectura me pareci amena o
que sta ha cambiado mi vida. Pues les confieso que otros libros, menos
notados que ste, me han tocado ms, me han gustado ms. Les confieso hoy
porque ya no me siento mal, porque me he desasido de esa carga daina pero
necesaria que tomamos durante nuestros primeros aos escolares, cuando no
conocemos, slo sentimos, y nos prescriben libros, autores y patrones,
doctrinas y reglas; en fin, porque he entendido que el sentir es cosa de
nios, por fortuna, y no asunto de maestros o profesores, y que los pocos
maestros o profesores que uno recuerda son aquellos que te hicieron sentir,
no necesariamente entender, de lo que hablaban, que en el transcurso te
hicieron enamorar del mundo que describan. Es decir, sentir es cosa de
gentica, de fisonoma, y entender, apreciar, cosa de instruccin, de
escuela y ambiente; con razn el dictamen: el artista nace y luego se hace
(o se deshace). As que no se sienta usted mal si no le gust la msica de
Beethoven, la lectura de La odisea, los lienzos de El Greco, etc. Esto no
quiere decir que no entienda ni aprecie la importancia de esos trabajos. Ni
tampoco se sienta mal al confesar que le gusta algo y que este gusto no lo
ha llevado a querer entender ese algo o a querer entender el porqu le
gusta, le agrada. A m, por ejemplo, el que menos me gust de los trabajos
de Csar Vallejo fue Trilce, supuestamente su ms grandiosa obra; y es que
gusto, seores, no nos lleva a entendimiento, o sea, a apreciacin, ni
entendimiento, apreciacin, a gusto, necesariamente: pues no hay conexiones
necesarias en este caso, como dict el filsofo David Hume. Nadie nos puede
ensear a sentir; a apreciar desde luego, mas nunca a sentir. As que no se
empequeezca sin razn, y escchese, confe un poco ms en su voz, en su
interior, conciencia, y pare de reparar tanto en lo que ha ledo de fulano
de tal o lo que dijo algn crtico o filsofo sobre cierto personaje
histrico u obra. No, no somos ignorantes ni carecemos de cierto nivel de
educacin. Sentimos, como todo aquel que lleva nombre, apellido, que habla
un idioma, ejerce un oficio; y es lo primordial, como seal don Jorge Luis
Borges.

** C. A. Campos
   l_tmartin@hotmail.com
   Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York,
   EUA. Escribe tanto en ingls como en castellano.



=== Bello y Sarmiento: discusin en torno a la lengua =====================
=== Alfredo Canedo ========================================================

                             En Amrica, donde quiera que surge posibilidad
                       de paisaje, tiene que existir posibilidad de cultura
                                                                y de voces.
                                             Jos Lezama Lima: Confluencias

El referente ideolgico de la primera generacin dieciochesca de escritores
hispanoamericanos fue de tono original en las locuciones y voces
regionales, sobriamente recaladas y limpias de toda mcula de sofistera o
de bastardos afectos. Obvio entonces que marcaba el final de la literatura
aristocrtica con antiguas reglas del gusto y el comienzo de otra, la de
emancipacin mental, la de temas civiles, locales y temporales resultante
de las transformaciones culturales y polticas en el continente. Pero si
fue poca de darse prestigio a la cultura tradicional tambin de
discusiones en torno a la legitimidad de la escritura y las voces
americanas.

                                    ===

Andrs Bello ha sido poeta romntico con aplicada sensibilidad americana,
sabiamente artificiosa, bruida y pintoresca. Ya en sus poemas juveniles el
colorido paisaje campestre mezclado con lo idlico y mitolgico, lo
buclico con didctico, el significado con el significante. Tales especies
en versos sugeridores del maz "jefe altanero de la espigada tribu", del
algodn "rosa de oro y velln de nieve", del cacao "urna de coral" y del
cielo crepuscular "cambiante ncar". O ntidamente demostradas en esta
octava con irregular nmero de slabas:

      T, verde y apacible         y las vegas hermosas
      ribera del Anauco            de la plcida Pafos,
      para m ms alegre,          resonar continuo
      que los bosques idalios      con mis humildes cantos (1).

Indicios agudos, inequvocos y reiterados en su canto de madurez con
virtudes de erudicin y universalidad, por donde el americano mbito
campero es generosamente fecundo en deseos, inquietudes y smbolos:

      Del obstruido estanque y del molino
      recuerden ya las aguas el camino;
      el intrincado bosque el hacha rompa,
      consumado el fuego; abrid en lenguas calles
      la oscuridad de su infructuosa pompa.
      (...)

      y all lejos el opimo fruto,
      y la cosecha apiadora pinta,
      que lleva de los campos el tributo,
      colmado el cesto, y con la falda en cinta,
      y bajo el peso de los largos vienes
      hacer crujir los vastos almacenes (2).

La lengua es para Bello instrumento de formacin cultural; por tanto, as
como admita signos propios del parlante hispanoamericano tambin palabras
flamantes tomadas de voces antiguas y modernas. No circunstancial que
mirase con delectacin verdaderamente sensual y gozo desbordado el paisaje
natural por varios matices y frutos de sabrossima miel. Romntico adems
de clsico por el fondo inmenso de su cultura; de ah, sus poesas
celebradas por floridas y animadas, resabios de afeccin, aridez
escolstica, entusiasmo sostenido, variedad y hermosura de cuadros, armona
perpetua, sentencias esparcidas, sin violentos cortes del metro ni ritmo
empalagoso o montono. Reflexionaba sobre el sentido de la poesa
hispanoamericana en carta a Juan Mara Gutirrez enviada desde Santiago de
Chile:

      Yo no recuerdo ningn poeta de primer orden que haya sido otra cosa
      que poeta. El gran mundo, de bullicio de los negocios, y sobre todo
      de los negocios polticos, tan favorable a la oratoria, no lo es para
      la poesa que gusta de la contemplacin aun en el seno de la
      sociedad. Y si aun las altas combinaciones del gabinete y de los
      ejrcitos la ahuyentan, qu sern el fastidio y la monotona de una
      oficina subalterna? (3).

Ah, su tica literaria en reconocer la poesa por fiel compaera de viaje
a lo largo de sus numerosos aos de vida.

                                    ===

Bello, como todo buen hablista y latinista, comprendi, presinti y sinti
que la unidad poltica hispanoamericana slo habra de garantizarse en
formas dialectales propias, remozada con nuevos apuntes lingsticos,
ortogrficos y semnticos, sin enfatismos y parafernalias verbales, menos
todava con voces del vulgar comercio idiomtico. Razn de que deslumbrara,
ms all de los claustros universitarios, por sus obras sobre la escritura
en Amrica castellana, y opiniones unas veces a favor otras en contrario al
Diccionario de la Lengua de la Real Academia de Letras de Espaa (4). Pero
en cualquiera de sus puntos de vista, seducido Bello en decir y escribir la
lengua de los hispanohablantes sin mayores colisiones con la heredada de
Espaa. Tales asuntos en uno de sus mejores trabajos literarios de 1824:

      No se crea que recomendando la conservacin del castellano sea mi
      nimo tachar de vicioso y espurio todo lo que es peculiar de los
      americanos. Hay locuciones castizas que en la Pennsula pasan hoy por
      anticuadas y que subsisten en Hispano-Amrica. Por qu
      proscribirlas? Si segn la prctica general de los americanos es ms
      analgica la conjuncin de algn verbo, por qu razn hemos de
      preferir la que caprichosamente haya prevalecido en Castilla? Si de
      races castellanas hemos tomado vocablos nuevos segn los procederes
      ordinarios de derivacin que el castellano reconoce, y de que se ha
      servido y se sirve continuamente para aumentar su caudal, qu
      motivos hay hoy para que nos avergoncemos de usarlos? Chile y
      Venezuela tienen tanto derecho como Aragn y Andaluca para que se
      toleren sus accidentales divergencias, cuando las patrocina la
      costumbre uniforme de la gente educada (5).

Ms de una oportunidad en su copiosa bibliografa, elogiada y exaltada por
la crtica literaria, confes que gracias a los romnticos espaoles
Alberto Lista, Jos Manuel Quintana y Gaspar Melchor de Jovellanos le haba
nacido la inclinacin a ennoblecer al dialecto criollo en correctas voces,
y que a lo largo de su carrera de docente, primeramente en Caracas y ms
tarde en Santiago de Chile, no dej de recomendar con ahnco a sus alumnos
las lecturas en la coleccin de la Biblioteca de Autores Espaoles, que su
amigo Manuel Rivadeneyra haba emprendido con afn de conocerse en
Hispanoamrica los clsicos castellanos.

Entrado en aos, aunque sin rescindir de su ortodoxia en el tema, no dio
espaldas a engalanarse la escritura criolla con vocablos de procedencia no
castellana. No fue la primera vez que asentaba ese principio. Por caso,
cuando en 1827 al cubano Jos Mara Heredia recomend de incluir en sus
versos adems de giros de clsicos castellanos tambin griegos y latinos a
fin de dar brillo al dialecto americano. O en 1842 con la cita de Horacio
refirindose a palabras rigurosamente nuevas en la escritura
hispanoamericana:

      Siempre lcito fue, lo ser siempre
      Con el sello corriente acuar voces (6).

Aos ms tarde, Marcelino Menndez y Pelayo comentaba la obra gramtica del
caraqueo, Anlisis ideolgico de los tiempos de la conjuncin castellana,
por entre las mejores tras las independencias americanas:

      Es la ms original y profunda de sus estudios lingsticos. Razn de
      que no vemos jams con horror la introduccin de voces nuevas, que no
      confunden las acepciones recibidas (7).

A pesar de su fervor americanista, Bello no dejaba de estar del lado
espaol. Y en ese sentido, su mayor dictamen en lo estrictamente castellano
fue el sesudo ensayo gramatical y morfolgico de 1847 Gramtica de la
lengua castellana destinada al uso de los americanos. Recomendaba all, muy
especialmente, la conservacin de voces espaolas en la lengua
hispanoamericana; preguntndose a la vez por qu proscribirlas, o por qu
no honrarlas como en Castilla o por qu motivo no emplearlas en la
escritura corriente o literaria. Tres ntidas proclamas en su obra. Una,
contra el recelo de gramticos espaoles a negar el derecho de incorporar
al castellano usos idiomticos del hispanohablante; otra, someter reformas
ortogrficas a las costumbres del decir criollo, y, por ltimo, tachar de
espurias y viciosas las anticuadas locuciones castizas en las letras
americanas. Pero justo de reconocer que Bello en ningn momento predic la
independencia idiomtica del castellano espaol, como en tiempo reclamaban
algunos escritores nacionalistas del continente, sino al revs, el derecho
de los americanos a participar con toda dignidad en la permanente formacin
de la lengua comn:

      Mis lecciones se dirigen a mis hermanos, los habitantes de
      Hispanoamrica. Juzgo importante la conservacin de la lengua de
      nuestros padres en su posible pureza, como un medio providencial de
      comunicacin y un vnculo de fraternidad entre las varias naciones de
      origen espaol derramadas sobre los dos continentes. Pero no es un
      purismo supersticioso lo que me atrevo a recomendarles. El
      adelantamiento prodigioso de todas las ciencias y las artes, la
      difusin de la cultura intelectual y las revoluciones polticas,
      piden cada da nuevos signos para expresar ideas nuevas, y la
      introduccin de vocablos flamantes, tomados de las lenguas antiguas y
      extranjeras, ha dejado ya de ofendernos, cuando no es manifiestamente
      innecesaria, o cuando no descubre la afeccin y mal gusto de los que
      piensan engalanar as lo que escriben (8).

Parta de pecarse menos en la pureza de la lengua hispanoamericana mediante
el uso de voces espaolas que con locuciones originariamente indgenas y
afrancesadas. Y en esa tesis sus recomendaciones por escribirse versos
hispanoamericanos con las mismas distinciones ortogrficas de los de Rafael
Alarcn, sor Juana Ins de la Cruz o Tirso de Molina.

Como no poda ser de otra manera, sus enfticas defensas a los espaolismos
eran pretexto de quienes vean la identidad americana desde una lengua si
castellana no a la zaga de los dictados de la Academia de Letras. Aunque
por encima de esas reservas, muchas de las cuales bastante bien
fundamentadas en ensayos sobre la lengua, la escritura hispanoamericana an
hoy es deudora del entusiasmo de Bello en embellecerla con afn y maestra.

                                    ===

Para los doctrinarios en la lengua americana incontaminada de espaolismos
asuntos idiomticos Bello, por sus galanteos clasicistas, sumisin a la
autoridad a la Academia Espaola de la Lengua y desprecio al romanticismo,
era enemigo al afianzamiento del dialecto criollo hispanoamericano. Domingo
F. Sarmiento fue artfice de esa imagen, cual le daba una nueva oportunidad
para condenar la "vanidad castellana" de un segmento importante de
escritores criollos. Muchas de sus pginas con vocabulario pintoresco y
rstico son un velado ataque no tan slo al celebrado lingista venezolano,
tambin a la gramtica y ortografa acadmicas.

Ley el 17 de octubre de 1843 ante acadmicos de la Facultad de Filosofa y
Humanidades de Santiago de Chile su Memoria sobre la ortografa americana.
Lo central all, motivo del encrespamiento de Bello, el  reemplazo en la
ortografa castellana de la "ve" con la "be", la "zeta" con la "ese", la
"y" griega con la "i" latina y la "ge" con la "jota"; adems de la
supresin de la "hache", "ch", la "exis" y la "u" muda en "que" y "gue". Y
en consolidacin de su ponencia adverta:

      ...si la comisin ha estudiado los antecedentes ortogrficos de
      nuestro idioma; si se ha empapado de las doctrinas de todos los
      escritores espaoles que han continuado trabajando sobre la
      ortografa, habr encontrado que la mayor parte de las reformas por
      m propuestas estn reconocidas ya como oportunas y necesarias por el
      sentir unnime de los que escriben la lengua; habr descubierto los
      principios que reclaman estas innovaciones, y las que ya estn
      introducidas en la prctica. Siguiendo la tendencia general, lejos de
      desechar todo mi sistema, debi de ver hasta dnde lleno en l las
      necesidades actuales de la ortografa, y en qu me separo de las
      doctrinas recibidas. Y como lo he dicho antes, el informe de la
      comisin de manera alguna descubre que sus miembros se hayan hecho
      cargo del asunto, pues resulta de los principios que asienta, de las
      doctrinas ortogrficas que sostiene, y de los hechos que arguye en su
      apoyo, que el informe de la comisin es en ortografa castellana un
      "escrito nico", sin antecedentes en los anales literarios, que
      contrara la tendencia general de los escritores espaoles, en una
      palabra, que intenta, sin utilidad y sin motivo, una revolucin
      retrgrada en la marcha de perfeccin que lleva hasta hoy la
      ortografa espaola (9).

Tales innovaciones ortogrficas tenan para Sarmiento la virtud de evitarse
la parlisis espiritual del hispanohablante con signos afines a la gracia y
el odo del criollo. As y todo ese texto del argentino fue por mayora de
la comunidad universitaria considerado en escandaloso, mal gusto y engendro
de barbaridades ortogrficas. Para Bello, quien presida la Comisin de
Lengua de la Facultad, la Memoria sarmientina era:

      "...un disparate maysculo", "un brusco e imprudente rompimiento con
      las convenciones universales de los pueblos espaoles en punto a la
      ortografa y un caos en el cuerpo de la literatura castellana" (10).

Su concepto consista en que las reformas de Sarmiento afeaban la
ortografa castellana y las reglas idiomticas prescritas por la Real
Academia de Letras con arcasmos hispanoamericanos y modernos trminos
vulgares; principales argumentos del escrito que leyera el 19 de febrero de
1844 ante el cuerpo acadmicos de la Facultad:

      El proyecto presentado por el seor Sarmiento propona una reforma
      radical y completa de la ortografa actual, desterrando las
      consideraciones de etimologa, derivacin y dems principios
      adoptados por la Academia Espaola, y basando el nuevo sistema
      exclusivamente sobre la pronunciacin de los pueblos
      hispanoamericanos (...). Pero por ms deseable que sea el arreglo
      lgico de la ortografa basado sobre la pronunciacin, creo que no
      puede adaptarse, sin graves inconvenientes, de la manera repentina y
      absoluta que el seor Sarmiento propone (11).

Pero no slo hasta all en sus crticas a Sarmiento, ya que pidi tambin a
miembros del Decanato de la Facultad de Filosofa y Humanidades de Santiago
de Chile pronunciamientos de consejeros y docentes en sostener la lengua
castellana ornamentada con voces del elegante clasicismo en contrario a las
vulgares en el comercio lingstico americano:

      "...amenazada por lingistas advenedizos y aventureros enfrascados en
      guerra sin cuartel contra el buen gusto en el decir y escribir
      castellanos" (12).

Inmediatamente despus de ese veredicto, respaldado abiertamente por el
lingista chileno Victoriano Lastarra, envi Sarmiento a la Comisin de
Lengua de la Facultad el Informe escrito con su natural genio spero:

      No s si incumba a una comisin de la Facultad de Filosofa y
      Humanidades indicar las omisiones que se notan en un escrito
      puramente literario. Es esta a mi juicio una cuestin de crtica que,
      a tener lugar, habra sido del resorte de la prensa. Ignoro asimismo
      si era necesario para los miembros de la Facultad que se les trazase
      el camino que ha seguido el espritu humano hasta llegar a formar una
      ortografa en cada idioma. Lo que s es que esta manera de apreciar
      una Memoria que tiene por objeto de apuntar reformas sobre lo que ya
      existe, habra parecido pedantesca y extempornea (13).

Una de entre sus apuntes fue de suprimir "ciertas palabras del modernismo
espaol arbitrarias e intiles", incompatibles con la difana pronunciacin
del parlante hispanoamericano. Iniciativa rechazada por decisin de Bello,
a la sazn decano de la Facultad de Santiago, preguntndose, a la vez, si
no era imprudente dar el ejemplo de un rompimiento brusco con las
convenciones idiomticas de la Real Academia de Letras de Espaa en punto a
la gramtica y ortografa americanas. Y en ese sentido, su informe al
cuerpo acadmico Facultad:

      La Facultad cree que la reforma de la ortografa debe hacerse por
      mejoras sucesivas. Esta ha sido la marcha que ha llevado
      especialmente en el presente siglo, marcha prudente que no violente
      el curso de las cosas humanas; que concilia todos los intereses, y
      que sin causar controversias estrepitosas, ha ido insensiblemente
      operando en el convencimiento general, hasta permitirnos usar en el
      da una ortografa depurada de mucho de los defectos que dominaban en
      el siglo anterior. La abolicin instantnea de las que restan an, no
      es en manera alguna necesaria (14).

A pesar de esos entredichos, finalmente los miembros de la Facultad haban
de reconocer la conveniencia en estudiarse para ms adelante algunas de las
propuestas de Sarmiento. Razonaban ya entonces que la depuracin en la
ortografa hispanoamericana deba de hacerse no con sbitas mudanzas, ms
bien en etapas pausadas y sucesivas, sin rupturas parciales o definitivas
ni controversias estrepitosas con la Real Academia de Letras.



Notas

 1. Bello, Andrs. "El anauco".

 2. Bello, Andrs. La agricultura de la zona trrida.

 3. Archivo Nacional de la Historia. Coleccin Enrique Fitte.

 4. Lase en el breve ensayo Sobre el manejo de la gramtica, de Rufino J.
    Cuervo, las deducciones de Bello sobre cmo debiera escribirse poesa y
    narrativa americanas.

 5. Bello, Andrs. Indicaciones sobre la conveniencia de simplificar y
    uniformar la ortografa en Amrica.

 6. Bello, Andrs. Repertorio americano.

 7. Menndez y Pelayo, Marcelino. Historia de las ideas estticas.

 8. Bello, Andrs. Gramtica de la lengua castellana destinada al uso de
    los americanos.

 9. Sarmiento, Domingo F. Obras completas.

10. Consltese Observaciones a la Gramtica de Bello, de Niceto
    Alcal-Zamora.

11. Bello, A. Obras completas. T. IV.

12. Ibidem.

13. Sarmiento, D. F. Ibidem.

14. Bello, Andrs. Obras completas.

** Alfredo Canedo
   alfredocanedo@infovia.com.ar
   Licenciado en bibliotecologa por la Facultad de Letras de la
   Universidad de Buenos Aires. Ha trabajado en la Biblioteca del Congreso
   (1960-67) y en la Biblioteca Nacional (1967-76). Ha dictado cursos sobre
   literatura argentina y espaola en la Universidad John F. Kennedy
   (1988-91), la Universidad Libertad (1988-91) y la Universidad de
   Monserrat (1988-90), entre otras instituciones. Adems ha sido asesor
   cultural de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires (1991-92),
   del Ministerio de Educacin (1994-96) y de la Jefatura de Gabinete
   Nacional (1996-2001). Ha publicado los libros Aspectos del pensamiento
   poltico de Leopoldo Lugones, Crtica literaria y Borges tallador en
   filosofa e imgenes. Trabajos suyos han aparecido en Clarn, La Razn,
   Sur, Hoy, Nuevo Diario y otros medios argentinos, as como en las
   revistas Propsitos, Caras y Caretas, Letras de Buenos Aires, Proa y
   Archivos del Sur, entre otras.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Natasha Tiniacos

   *** Contrselo a Karen D
       Carlos Briones

   *** Poemas
       Marcelo Sosa

   *** Muecos de nieve
       Alejandra Pinal

   *** El dilogo del oso y la serpiente
       Alejandro Saravia

   *** El teclado
       Sofa Jarrin

   *** Poemas
       Ulises Varsovia

   *** El color de la nieve
       Miriam Mabel Martnez

   *** Poemas
       Silvia Visbal

   *** Tres textos
       Hebert Abimorad

   *** Poemas
       Mara Milagros Rosas Tirado

   *** Quin es el que pide tres deseos cuando un perdedor cae?
       Pablo Krantz

   *** Con los segundos recortados
       Marcos Wever

   *** Las causalidades csmicas
       Pal Tellera Antelo

   *** Ro largo y otros poemas
       Emma Fernndez Lpez

   *** Una tarde de otoo
       Romina Amodei



=== Poemas      Natasha Tiniacos ==========================================

Ayer se me perdi el paraso
meng como palabra suelta en medio del camino
una esquina roda semforo en rojo trato de escapar
te confund con la sombra del cielo perdn me equivoqu
eres t   soy yo     somos cada quien
soy una calle trancada a la orilla de un bar
ya no me da la gana de menstruar
desborono trozos de luna tejidos por dentro
se me descose el concepto
me sirvo con hielo al fin corazn en las rocas al fin
adis destino paraso
tacto contacto ombligo milonga rito licor amantes en celo
costra del grito de Munch

===

Desde hace siete das no me encuentro
me qued pegada a las paredes de tu posibilidad
tatuada al mural de saberte donde siempre
bajo la misma luz    entre la misma sombra
sobre la misma cama quebrada de tanta saudade nuestra
me has hecho perder los lmites
hasta aprobar la ley del desenfreno
este es mi reino
la casualidad de entenderme muralla china       fortaleza
y     al mismo tiempo
sentir cmo haces fiesta conmigo
arriesgo el pulso y la tensin  arriesgo la conjugacin
contigo     no me quejo
si haces tiritas de mi corazn      pues
soy un graffiti imborrable   yo soy el texto indeleble   proclama de amor

===

Yo quiero ser la duea de este reino
tener alas  sueos hmedos   y   siete mandamientos
una luna colgando en mi sala
cortinas de genoma humano en mi habitacin
yo quiero ser el dedo que elige
que designa   que acaricia lo ms tibio
que marca    que borra   que auxilia
la geografa accidentada de lo nuestro
quiero olvidar que soy ella
y decidir las cosas que son imposibles
hacer nido en el pice de Keops
arrancarme el sexo      salir corriendo
cuando no te tengo

===

Shh...

No digas nada
no le digas a tus ojos que los presupongo
ni a tu pupila que la dibujo como consecuencia
de lo que llueve
de la hoja de cal que sube por mis piernas
y me suplica que te escriba
no digas nada      por favor      a lo que sea
                         a quien lo sea
que la cama se me aleja de esta forma tan mezquina
y se deshace
con cada pensamiento que por Dios, me pertenece
no digas nada
yo no soy una naranja
yo no tengo especie
a veces se me ocurre que soy una mujer
                                       a veces

** Natasha Tiniacos
   natasha@intercable.com.ve
   Escritora venezolana (1981). Reside en Maracaibo, Zulia. Cursa estudios
   de letras en la Universidad del Zulia. Ha publicado artculos de opinin
   en los diarios La Verdad (Maracaibo) y El Universal (Caracas).



=== Contrselo a Karen D      Carlos Briones ==============================

Caminaba solo bajo la lluvia, caminaba y gema; gema, no lloraba, a cada
tanto su corazn contrado lo obligaba a detenerse. No pensaba en la
miseria. Se senta demasiado poderoso para pensar en la miseria. Saba que
se haba superado a s mismo, y haba pasado la prueba, la prueba de su
conciencia de que era un hombre superior, a sus falencias, y superior a sus
torturadores. Haba operado y con xito. xito tcnico, con reconocimiento
propio y ajeno. Reconocimiento propio, sin la ms mnima y pestilente y
odiosa conmiseracin. Cada paciente, para l, era un poema borroso. Para l
que le hubiese gustado ser un poeta y no un cirujano eficiente. Para l que
amaba las palabras y adoraba las enciclopedias.

Haba hecho un buen trabajo en condiciones apremiantes, desastrosas e
incmodas: le haba salvado la vida a uno de los tipos que ms lo haba
hecho sufrir, no slo a l sino a otros seres con los que haba logrado ese
grado de humanidad conocido como: amistad.

B estudi, record y estudi con pasin, pasin y distanciamiento, esos dos
componentes de su quehacer, y cavil muchos aos sobre las causas de la
crueldad. Se agot, la insatisfaccin lo convirti en un infeliz, en un
individuo que persista en la infelicidad, en la consciente infelicidad,
hasta que conoci a Karen D. Fue su terapeuta, su amiga, su confidente, y
finalmente: su amante. Ella lo haca olvidar. Lleg a pensar que ella era
la felicidad. Con ella pasaba horas desentraando significados. Acumulaba
sus sorpresas, para sorprenderla a ella, para compartir con ella sus
descubrimientos.

B haba operado muchas veces, y siempre con cierta emocin. En algunos
casos con demasiado compromiso. Esa sensacin que se haba decantado y
haba quedado slo como compromiso. Sus profesores, en su tiempo, la haban
definido como Compromiso Social. Los tiempos y las traiciones de los
hombres que manejan los tiempos, los tiempos y las sugerencias infames del
Lenguaje, la haban reducido a compromiso, a secas; y lo que era peor, a:
la cuestin del compromiso.

Recordando momentos de la operacin, contra el tiempo, contra la falta de
recursos, record un pensamiento fugaz: hubiese preferido que el paciente,
ese infeliz que lo haba torturado aos atrs y que l haba visto cmo le
haca dao a personas que l quera, se estuviese ahogando y su obligacin
fuese salvarlo, hubiese preferido eso; pero l era cirujano, y siempre con
la amenaza presente de la Muerte. B saba eso, lo saba muy bien: deba
arrebatrselo a la Muerte, que minuto a minuto, segundo a segundo, se lo
llevaba suave, notoriamente, hacia el Otro Lado.

-Se nos va -dijo uno.

-S, parece que se nos va -confirm otro.

Y l ah: haciendo lo que tena que hacer.

-Pinzas -pidi-. Curvas -agreg-. Sudor en la frente -dijo sin pensar. Una
enfermera le toc suavemente la frente. No tena sudor, pero igual le haba
limpiado la frente, con dos toques precisos.

B percibi el terror del tipo ah, ya con el narctico inyectado, cuando lo
reconoci. El tipo ah, ya afeitado y listo, tcnicamente no era ms que
eso: un nombre, un paciente. Y tcnicamente su quehacer no era ms que una
emergencia, y una estpida suma de circunstancias. El accidente del tipo,
las dos balas en la espalda, el nico sobreviviente de un asalto a mano
armada, ocasionalmente reprimido por la Polica, y l, a esa hora, el nico
cirujano de turno en la Posta Central de Santiago.

B odiaba su propia soberbia, pero no poda vivir sin ella. Durante la
operacin record que estaban agachados, en cuclillas, en el tnel de
entrada del Veldromo del Estadio Nacional de Chile. Eran diez, y el
conscripto que los cuidaba los haba hecho ponerse la manta sobre la
cabeza, la manta que les haban entregado despus de la visita del cardenal
Ral Silva Henrquez, de manera que slo vea los zapatos de los que
estaban a su izquierda y a su derecha; saba que era el tercero; los dos
primeros, a su derecha, tenan nombres con A, Arancibia y Aranda, despus
vena l, su nombre comenzaba con B, el cuarto y el quinto tambin, Bustos,
Berros, el sexto era Estrada, no haba nombres con C o con D; el ltimo
era Pincheira; se le resultaba fcil recordarlo, por Pincheira, el amigo
de su padre, el que se haba casado con una gitana, una gitana que no haba
dejado de ser gitana; y Pincheira se tuvo que acostumbrar a dormir en el
suelo, en cojines, y en una carpa como con quince gitanos. Mientras
esperaban, memorizaba: Arancibia, Aranda, yo, Bustos, Berros, Estrada... y
Pincheira. De los otros no se acordaba. Haba uno que lloraba; pero cmo
saberlo; arriesgarse a que el conscripto le pegase un culatazo en la cabeza
por sacarse la manta, no vala la pena. El que lloraba, gimoteaba, pero no
deca nada.

-Cllate conchetumaire -le haba gritado el conscripto-. Y aguanta como
hombre.

El que lloraba sigui llorando y rezong algo.

-Cllate maricn culiao. No queriai matar sordao? Aguanta ahora culiao!
All aentro te-an-hacer cagar.

-Ya se cag mi soldao! -dijo el que estaba despus de Estrada. Algunos se
rieron.

-Cllate gen! -orden el conscripto-. Al que aule ahora lo mato!

Silencio.

Al poco rato se llevaron a Arancibia y a Aranda.

-Los dos primeros. Dme los dos primeros. Guardia, dme los dos primeros!
-orden una voz. Se los llevaron. El que lloraba comenz a gimotear de
nuevo. B tom el primer puesto. Desde esa posicin vea la entrada al
Caracol II, as haban denominado, oficialmente, con sarcasmo y crueldad,
los Baos del Veldromo: Caracol I y Caracol II, por la forma de las
bajadas a las letrinas. Y desde esa posicin vio perfectamente al oficial
de la Fuerza Area que los vena a buscar. Los interrogadores de la Fuerza
Area se haban caracterizado por su crueldad; su falta de informacin y el
manejo de informacin falsa, generada por el movimiento derechista Patria y
Libertad, liderado por Pablo Rodrguez, y por la cercana que tena el
comandante en jefe de la Fuerza Area, Gustavo Leigh, con el asexuado lder
de un movimiento catlico, ultra conservador, integrista: los
interrogadores de la Fuerza Area resultaron ineficaces y se dedicaron al
crimen burdo, a la tortura despiadada: slo guiados por el odio.

Caminando bajo la lluvia, volvi a recordar esas infamias, record su
dolor, y record que, a pesar de todo, en algn momento, haba sido feliz.
Ahora no saba si era feliz o estaba simplemente satisfecho. Pens en Karen
D que lo haba soportado tantos aos, pens en el amor y en la pasin,
pens en sus amigos muertos, muertos y desaparecidos; no saba cmo seran
ahora esos hombres que haban muerto a su lado, que los haban tirado al
mar, que los haban hecho desaparecer. A ellos les dedic ese momento.
Pens que ellos aprobaran que llorara bajo la lluvia y que le aprobaran
que le hubiese salvado la vida al Rubio, al ms joven y al ms cruel de los
torturadores de la Fuerza Area. Pens en Arancibia, que no entenda los
razonamientos de Bustos respecto de la gratuidad que deba haber en algunos
actos del ser humano. Pens en Aranda que slo sostena que primero deban
salir con vida; pens en ese pragmatismo de mecnico tornero. Record que
l, que haba ledo con atencin eclctica los textos polticos de
entonces, y que haba pensado que estaba entre ignorantes, y record que
eso lo haba deprimido. Record que haba pensado que estaba entre
ignorantes llenos de pasin cristiana, sin ser cristianos. Record que
Aranda era comunista y catlico y que Estrada haba dicho que no tena
miedo de morir. Estrada que haba muerto a su lado gritando vivas a
Salvador Allende. Record que inmediatamente haba pensado: Estpido! Pero
no haba tenido oportunidad de decrselo; y que despus, en algunos
momentos haba recordado que Estrada haba dicho que pasar al Otro Lado
as, as, conscientemente, de manera soberbia, sera como le gustara
morir. Morir as y no morir por sorpresa. B record que se haba
sorprendido; para l la mejor muerte era la muerte ignorada, durante el
sueo, y, sin agona, por supuesto.

-La sed que me ahoga es la sed de saber -le haba dicho a Estrada-. Soy
mdico -le haba agregado con arrogancia-. Bueno, voy a ser mdico. Voy a
ser mdico, me cueste lo que me cueste.

Estrada le haba pedido consejos para pasar al Otro Lado de la forma ms
cmoda posible, sin renunciar, sin desdecirme. Eso le preocupaba a Estrada:
desdecirse. Desdecirse, haba pensado B, corregir un punto de vista.
Desdecirse a B no le produca desagrado.

-Bueno -le haba dicho a Estrada-. Hay una anestesia del dolor que, se
dice, la practican los orientales, que supera o neutraliza los centros
mismos del dolor.

-Fenmeno -le haba dicho Estrada-. Y qu hay que hacer?

-No lo s.

-Estpido! -le haba susurrado Estrada.

B segua caminando y recordando; haba dejado de llover, y l haba
comenzado a llorar. Pensando en Estrada le dieron ganas de fumar. Trata de
fumar menos, un poco menos, le peda con cario Karen D. Estrada, por el
contrario, lo haba recriminado:

-Una sola chupada de este gen... y lo recalienta. El tabaco as se
humedece, se recalienta y se humedece, y as no se puede seguir fumando,
momio estpido.

Estrada le deca momio. Estrada sostena que no se poda ser imparcial,
apoltico; y los que no eran de izquierda, los que no estaban con el
presidente Allende: eran momios. Momios porque se haban quedado
anquilosados en el Pasado; en el pasado miserable y vil de la despreciable
sociedad chilena. B no tena militancia poltica, por eso haba hecho lo
que haba hecho, por eso lo haban detenido: haba salido a comprar
cigarrillos despus del Toque de Queda.

-Estpido! -le haban dicho repetidas veces los tipos con los que tuvo que
compartir sus miserias.

-No me lo repitan -les peda por favor.

Finalmente terminaron aceptando que todos eran un poco estpidos.

-Estpido! -haba alcanzado a farfullar el ms cruel de los torturadores
de la Fuerza Area cuando lo reconoci, poco antes de sentir los efectos de
la anestesia.

El resto, para B, no tuvo ninguna importancia. Los comentarios que trajeron
al pabelln de que el paciente era el segundo hombre de una banda de
traficantes, que despus de un asalto que haba servido para un ajuste de
cuentas, en la huida, el tipo haba resbalado en una cscara de pltano, lo
que le haba permitido a la Polica abatirlo, a B ni siquiera le llamaron
la atencin.

-Estpido! -haba comentado uno de sus ayudantes mientras lo preparaban.

-No lo repita, por favor -le haba pedido B y haban comenzado como de
costumbre.

Caminando y llorando bajo la lluvia, y con ganas de fumar, B se dio cuenta
de que en ningn momento, durante la operacin, haba pensado en ajustar
cuentas con el ms cruel de los torturadores de la Fuerza Area, y eso lo
hizo sentirse muy bien. Sinti deseos de contrselo a Karen D. Sorprenderla
y decirle que no estaba lleno de odio; y que no olvidaba. Se poda vivir
sin odio y sin olvidar.

** Carlos Briones
   cbj@entelchile.net
   Escritor y periodista chileno nacido en Santiago en 1948. Vivi en
   Alemania entre 1974 y 1992, perodo en el cual fungi de traductor,
   conductor de programas, entrevistas y reportajes, locutor, productor de
   programas de TV y otras actividades similares. Ha publicado material
   narrativo y potico en revistas de Espaa, Alemania, Argentina y Chile.
   Reside en su pas desde 1993, trabajando para diversos medios de
   comunicacin y colaborando con organizaciones sociales y culturales.



=== Poemas      Marcelo Sosa ==============================================

*** Espejo

en el silencio de mi voz
descubro cumbres ajenas
y solitarias llanuras que me forman

ya nada me queda sino la espera
que carga la obra en su costado

ya nada sino yo mismo
mi propia persona como una sombra difusa
arrinconada en mis zapatos
ese ser inaprensible que aprend tibiamente a ignorar

ese que no conozco y vos tampoco

he vertido mi vida
ese pedazo de tiempo que me cay sorteado
en las torpes borracheras de la mentira

constru siguiendo los manuales
un laberinto de voluntad prestada
donde pudiera esconderme con eficacia
de los juicios de la sombra

dej simplemente pasar
mujeres de fino corte
hadas carnales que me han dado
recreos inesperados en mi media humanidad

olvid la sangre
que bulle con dolor en otros cuerpos
mi propia sangre
que a mi lado agita

ahora que lo veo claramente
s que me esperan

unas incmodas mariposas pardas
giran su vuelo
reclamando
lo que les pertenece.



*** Sucesos

sucede que me abruma
de repente
tanto grito susurrado
tanto golpe sin querer

simplemente me suceden
multitudes
fantasmas de mil caras
mil voces descarnadas
y no me puedo esconder
por ms hondo que caiga

sucede que el viento no me tapa
que las voces nunca callan
que la risa de la muerte me socava
sucede que estoy vivo
pero nadie me avis de qu se trata



*** Soneto I

Como nufragos bogamos por el mar,
El hogar desechado por los vivos.
Como seres que la bruma ha perdido,
Emprendemos la ventura de soar.

En la noche sin estrellas del azar
Navegamos sin fuerza, sin sentido,
Sin puerto al que llegar, sin amigos;
Con los remos en silencio hiriendo el mar.

Consolaos terrestres caminantes
Que los nufragos son lejos de casa:
Son luces que os brillan en el alma.

Ya lejos los fugaces navegantes
Slo bogan, no saben lo que pasa:
Han quedado por siempre en otra calma.



*** Mago

      para ruben d'alba

ese tipo chiquito
es un mago disfrazado
eleva finamente del polvo nuestra risa
trae papeles en los bolsillos
llenos de conjuros
y nos roba los caparazones
as cualquiera.

** Marcelo Sosa
   msosa@fing.edu.uy
   Escritor uruguayo (1968). Cursa estudios de profesorado de literatura y
   es funcionario de la Universidad de la Repblica de Uruguay. En 1996
   textos suyos aparecieron en un libro colectivo de narrativa y poesa.



=== Muecos de nieve      Alejandra Pinal =================================

I

La campia se mostraba teida por completo de blanco, y las altas copas de
los rboles aparecan revestidas de escarcha. Haba llegado el invierno, y
con l, las glidas temperaturas y las violentas ventiscas del norte que
azotaban el valle.

Como cada ao, la estepa se admiraba desolada y los campos llanos
adquirieron, como por arte de magia, la incierta tonalidad sombra que se
confunda con el grisceo horizonte y el umbroso cielo. Las aves se
recogan yertas buscando abrigo entre los encrespados ramajes pintados de
amarillo.

Y la enorme y vieja casona, como todos los inviernos, era la nica que se
vea en varias millas a la redonda. Era una recia y amplia construccin
hecha de adobe puro con argamasa, que se alzaba como una extraa fortaleza
en medio de las fras soledades del pramo. Y ms all, mucho ms al fondo,
se levantaban las barracas.

Aquella maana, Nikolai sali del galpn muy temprano. El aliento le heda
a aguardiente y una extraa agitacin le recorra el cuerpo. El viento
helado le golpe el rostro y le agit el viejo gorro de piel. Sacudi los
brazos e intent esconder la cabeza entre los desgastados pliegues del
gabn de piel de oso.

Camin lentamente por los restos de nieve y barro y se dirigi al cobertizo
de junto. Sac los caballos y se puso a trotar con ellos en crculos. Los
belfos de los equinos se estremecan, bufando y lanzando vahos por los
hocicos. Poco despus, sac el trineo. Enganch los caballos y acerc la
troika al corredor de la casa.

Se acomod el gorro y se sent a esperar, acurrucado bajo el porche. El
joven se frotaba las manos constantemente.

Al poco tiempo se abri la puerta y aparecieron dos mujeres. La primera era
la patrona, la seora Svetlana, una dama entrada en aos, algo canosa y muy
bien vestida. Sus rasgos conservaban el perfil aristocrtico que poco a
poco se iba desvaneciendo en su semblante.

La otra era Annushka, la ayudante de la patrona. Annushka era hurfana, y
la seora la haba adoptado desde que era una nia. La linda jovenzuela se
haba criado, por casustica del destino, entre almohadones de oropel y los
lujos y las reglas de los terratenientes adinerados.

Caminaron ambas hacia el trineo y Annushka se inclin tras la seora para
recogerle el faldn. Nikolai se aprest solcito a ayudar a subir a la
dama. Pero sus ojos enfocaban con el rabillo los movimientos de Annushka,
quien con una graciosa sonrisa en el rostro, se trep gilmente al
carruaje.

La seora fuete a los animales y stos comenzaron a arrastrar el trineo
por los acuosos y sucios surcos de nieve revuelta con estircol. Nikolai
sigui con la mirada a la pareja hasta que sta se perdi en la lejana.
Siempre haba evocado la imagen de Annushka como si fuera una diosa; la
diosa ms amada de sus ms oscuros sueos.

Por la tarde se escuch el bullicio de gritos y jadeos procedentes de la
estepa. Saliendo del galpn donde se hallaba trillando el heno, Nikolai se
asom curioso. Vio cuando el par de troikas se estacionaron junto al acceso
de la casona. Poda escuchar a lo lejos las alegres y despreocupadas
risitas de Annushka, que siempre le endulzaban el odo. Pero esta vez, las
cosas no seran as. Lanz furioso el trillador hacia dentro y se fue a
esconder tras uno de los muros de la casa.

Sus zapatos se hundan al avanzar entre la nieve semi derretida. Observ
con cuidado los carruajes apostados y a sus ocupantes. Y all estaba l,
con su reluciente uniforme militar, dndole la mano a Annushka para
ayudarla a bajar. Nikolai sinti el fuego de los celos taladrndole el
pecho.

Pero a la hermosa Annushka le brillaban los ojos de un modo extrao. Sin
soltar la mano de la chica, el joven se ocupaba ahora de ayudar a la
patrona. Despus, el tro traspuso el umbral, entre charlas y parrafadas.



II

Por la tarde, el viento cobr fuerza y azot con violencia la soledad de la
estepa. Pero a Nikolai poco le importaba el clima. El recuerdo de Annushka
le atormentaba; aunque ahora exista otra angustia: la llegada del
caballero Andrei, el hijo de la patrona. Saba que haba venido a pasar el
invierno con su madre en la casa seorial, y que sus oportunidades
menguaran con su indeseada presencia.

Camin por largo tiempo con los pies hundidos entre la nieve, pensando en
las atenciones que la linda Annushka, como cada invierno, sola conceder al
joven Andrei.

Sus pasos se haban vuelto ms forzosos, y ahora casi corra entre el
algodonoso y blando suelo. Los copos de nieve le golpeaban el rostro y las
fras humedades corran junto a l, mecidas por el viento.

Atraves varias colinas de la gran estepa bajo el grisceo perfil de la
tarde, hasta que alcanz la aldehuela. Camin entre las isbas volteando a
ver hacia todos lados. Se detuvo de pronto frente a una choza ruinosa
pintada de negro, y se lleg a la ventana. A un lado del muro dormitaban
varias gallinas, entre el hediondo estircol de los caballos.

Nikolai toc con fuerza la ventana y esper. Una mujer de rostro arrugado y
ojos somnolientos apareci, mirndole con desconfianza.

-Ah, eres t -le dijo-. Tienes el dinero?

Nikolai asinti.

La vieja extendi el brazo hacia fuera y el joven le entreg el dinero. Las
kopeikas tintinearon en la rugosa mano, y luego de mirar las monedas,
volvi a meterla cerrando el portillo. Instantes despus reapareci, con
fingida sonrisa. Le alarg dos frascos al joven, espetndole:

-Seguid mis recomendaciones, y cuidado con lo que haces.

Nikolai la ignor.

Es esos momentos slo tuvo voluntad para sentarse entre la nieve a observar
con cuidado las redomas. Guard el frasco ms pequeo entre sus ropas, y
con el pomo mayor entre las manos, sali corriendo como un loco dando salto
tras salto sobre el albo manto del camino.

Esta vez, el joven no se dirigi a la casa principal, sino que tom un
rumbo distinto. Despus de trasponer una alta y lejana colina nevada, se
desliz como si fuera un trineo sobre la helada capa blancuzca. Cuando
alcanz el fondo de la ladera, se estir con voluptuosidad sobre el fro
suelo saturado de escarcha. Abri la botella y se la empin. Se qued
quieto y esper.

Minutos despus sinti los primeros vapores que se le suban a la cabeza.
Volvi a beber en tragos largos hasta que se acab la botella. Poco
despus, las carcajadas del jovenzuelo eran estridentes alaridos que
rompan la densa soledad de la campia, en tanto las columnas de baba le
escurran por las comisuras.

La embrujante figura de Annushka, en vez de borrrsele de la mente,
apareca con ms fuerza que nunca. Pero por lo menos, el efecto que le
provocaba la embriaguez le haca sentirse ms fuerte y ms animoso.

En aquellos momentos, el joven ya no se vea a s mismo como el mozo
obligado a servir a los amos para obtener el sustento, sino como a un
hombre decidido, libre y con futuro.

Los sueos forjados durante tantas noches se hacan plausibles cuando,
tendido como animal sobre la cruda superficie, los transformaba
virtualmente en realidad, entre risotadas y volteretas corporales.

Y en esa ocasin so mucho.

So ms de la cuenta.



III

Ya las aves haban emigrado rumbo a sitios menos glidos, y por ello las
tardes, aquellas tardes en que solan escucharse los persistentes y
mezclados trinos de los pjaros, no volveran a ser iguales hasta la
siguiente primavera.

Ahora era tiempo de nevadas. Y las nevadas, feroces y profusas, se sucedan
sin cesar. Pero a Nikolai el clima no haca otra cosa que enardecerlo ms.

Atraves el largo patio con dificultad y all la vio, parada con sus lindas
vestiduras rojas y el blanco mandil de orlas, sosteniendo la tartera entre
las manos. El mozo fij sus ojos en los senos, que suban y bajaban al
supino ritmo de su respiracin.

La jaura se abalanz hambrienta hacia la comida que la chica derramaba
sobre la nieve del patio.

Nikolai admir como nunca la hermosa estampa de Annushka, mientras sta
terminaba de limpiar la marmita con la cuchara. Era terriblemente bella.
Tan bella, que no poda sacrsela de la mente.

Pero sus abstracciones fueron interrumpidas repentinamente. La figura del
joven Andrei apareci, lmpida y risuea, caminando sobre la nieve
endurecida. Annushka volte a verlo con una amplia sonrisa reflejada en el
rostro. El joven se acerc y la agarr de los brazos.

Ella dej caer la cacerola al suelo para poder abrazarlo con efusin,
mientras se pona de puntitas para alcanzarle los labios. A Nikolai le
brillaron las pupilas. El odio se reflej en sus ojos, pero baj la vista
para ocultarlo.

La coqueta Annushka se volvi para mirarlo. Pero Nikolai slo la vea de
reojo. Luego, el mozo se alej caminando rpidamente rumbo al galpn.

Annushka y Andrei se abrazaron y se besaron con despreocupacin. Los muslos
de la jovenzuela se movieron para ir a rozar las largas y delgadas piernas
del hijo de la duea. ste, sintiendo las voluptuosas carnes junto a s, la
palp y la apret contra su cuerpo, le desliz las manos por la espalda y
las fue bajando poco a poco sobre la tela.

Antes de ingresar en la barraca, Nikolai alcanz a distinguir cuando la
pareja entr en la casa principal, cerrando la puerta tras ellos.

Los perros ya haban dado cuenta de las sobras, y ahora rondaban inquietos
entre las piernas de Nikolai, husmeando alguna cosa. El mozo se les qued
mirando fijamente. Una oleada de deseo le traspasaba las carnes y los
sentidos.

Fij los ojos en Coronela, la galga mayor, que segua metida entre sus
piernas. La hembra lameteaba sus desgastadas ropas con enjundia. El pelo
del lomo del animal era brillante y sedoso.

Nikolai mir hacia todas partes. Luego, tomndola del collar, la meti en
el galpn. Despus, cerr la puerta.

Afuera, slo se escuchaban las resonancias del viento rasgando los vrtices
de las galeras.

Pero adentro, los jadeos de hombre y animal se hicieron poco a poco ms
intensos.



IV

Con el paso de las semanas, Nikolai iba sintindose cada vez ms
desalentado. Amaneca de mal humor, todo le molestaba, y un brillo extrao
le inundaba los ojos.

Meti las manos en el bolsillo y acarici las kopeikas que haba guardado
con tanto cuidado en aquellos ltimos das. Decidido, se encamin con
premura hacia las altas y nevadas colinas.

Cuando lleg a la aldea se detuvo frente a la ventana pintada de negro. A
poco, corra por la campia con la botella en la mano. Blancos restos de
escarcha le salpicaban el cuerpo, pero al joven no le interesaba.

Cuando alcanz la cima se dej ir hacia abajo, con el cuerpo abandonado al
impulso de la gravedad. Pronto choc con la base de la ladera. All se
revolc por varios minutos, riendo como un perturbado. Luego se enderez,
quit la tapa y se empin el gollete. Algo ardiente lo abras por dentro, y
las agradables sensaciones comenzaron a aparecer.

De nueva cuenta se arrastr por la nevada estepa, completamente ebrio, sin
tener conciencia del tiempo.

Cuando se despert, el dbil brillo de las estrellas fulguraba en el plido
capote del cielo invernal. Se levant vacilante y avanz entre tambaleos,
con las viejas botas hundidas en la nieve. Sacudi la cabeza y camin con
torpeza. Poco despus distingua a lo lejos las luces de la aldea.

Alcanz la taberna, que no era otra cosa que una vieja isba con techo de
adobe sobrepuesto. El pequeo saln se hallaba casi vaco, salvo por dos o
tres campesinos sentados en las mesas.

Un muchachillo bastante joven estaba parado detrs del mostrador, sirviendo
de una botella. Nikolai se acerc a l y le pregunt:

-Dnde est Ivan Ivanovich?

-Est ocupado.

-Anda t... dile que Nilokai le busca.

El imberbe jovenzuelo movi la cabeza y termin de servir la bebida. Llev
el vaso a una de las mesas y regres, desapareciendo por la trastienda.

Minutos despus un hombre se asom por la puerta lateral. Era un tipo
barbudo, de unos cuarenta aos, de pobladas cejas y gran bigote de sable
turco. Al ver a Nikolai se le iluminaron los ojos y enseguida le hizo
seas.

El mozo sali de la taberna y le dio la vuelta a la isba. Se desliz por la
parte trasera hacia una puertecilla que daba a un diminuto zagun cerrado.
Dentro de l estaba Ivn Ivanovich, esperndolo con una sonrisa.

Intercambiaron palabras en voz baja por algunos momentos y despus, el
tabernero le entreg varias monedas. Nikolai se las guard entre sus ropas
y, casi en seguida, comenz a desvestirse.

Del otro lado, Ivn Ivanovich se relama los labios mientras admiraba con
lascivia el cuerpo desnudo del mozo.

Era ya de madrugada cuando Nikolai abandon el viejo zagun, llevando
impregnado en todo el cuerpo el salvaje y penetrante olor a piel sudada; y
en la boca, el extrao y amargo sabor acre que le corroa la lengua.



V

Las fiestas anuales se celebraban por esas fechas, y los aldeanos se
entregaban con pasin al disfrute de sus aejas tradiciones. Nikolai,
parado en el centro de la plaza, observaba con desidia a los grupos que se
movan buscando distracciones.

A lo lejos se oan los gopaks y tropaks, sincronizados con los sordos
ruidos producidos por el golpeteo de los herrajes de las botas de los
bailadores, que se movan vertiginosamente al violento ritmo de los
cosachok.

A Nikolai, no obstante su juventud, le calaba el corazn un nostlgico
sentimiento de desazn. Lo haba percibido desde la llegada del hijo de la
patrona. Y no poda borrar con nada el feroz recuerdo de la vivaz figura de
Annushka, besndose con el joven Andrei, teniendo como fondo el blanco
marco del nevoso patio.

Se sali de la turba y se fue a caminar sin rumbo fijo, entre las oscuras
callejuelas de la aldea. Al pasar por un grupo de isbas que daban a una
oscura caada, oy el bisbiseo procedente de un ala de la ladera. Nikolai
se detuvo y mir hacia all.

Cuando distingui bien la figura, vio que una mujer, sentada sobre un
tronco, le convidaba de una botella. El mozo, atrado por las posibilidades
de emborracharse aquella noche, se acerc, la tom y se la empin. La joven
le miraba con ojos alelados.

Luego de atragantarse con varios sorbos, Nikolai por fin se la devolvi. La
mujer se llev la punta a la boca y bebi un largo trago. Luego, lo mir
con fijeza.

El joven tuvo la sensacin de que se trataba de una de esas chicas
enfermas, que no pueden razonar con normalidad. Al ver bien sus facciones,
crey advertir en el rostro oscurecido los caractersticos rasgos del down.
Pero no estaba tan seguro.

Por unos momentos quiso alejarse, pero la mujer lo tom del brazo y lo jal
con fuerza hacia ella. Nikolai se sinti de pronto atrado con inusitada
energa hacia la densidad de la hondonada. All, la mujer busc
desesperadamente sus labios y su bragueta.

El beso fue largo y profundo y Nikolai, cogido por sorpresa, se dej llevar
por las sensaciones de una mano que le bajaba el pantaln con provocativa
codicia. El efecto del aguardiente hizo su parte, y el mozo no pudo
sustraerse a los terribles impulsos de sus instintos.

Minutos despus, los jadeos salvajes llenaban claramente el espacio
mientras varios brazos y piernas se movan violentamente, pujando y
gimiendo con locura.

Cuando Nikolai abandon la ladera, tena el cabello alborotado. Una sonrisa
de satisfaccin, empero, flotaba en su rostro juvenil.

===

El trineo se deslizaba lentamente por la nieve, tirado por tres caballos.

En el pescante, Nikolai iba recordando la grcil silueta de Annushka, al
tiempo que se tocaba el centro de los muslos. Pero para su desgracia, y
como si de una aparicin fantasmagrica se tratase, se hizo tambin
presente la juvenil figura de Andrei acaricindole el cuerpo a la chica
sobre el vestido.

Una mueca de disgusto se dibuj en los labios del mozo y maldijo en voz
baja a su pretendido rival.

Detuvo la troika a un lado del camino y anud las riendas. Camin entre la
nieve hacia unos rboles cercanos, junto a los cuales serpenteaba otro
sendero semioculto por los copos. Un sol parcialmente apagado intentaba
brillar a travs de la griscea capa de nubes del medioda. Nikolai recost
las espaldas en el grueso tronco y trat de borrar las prohibitivas
imgenes de su mente.

Durante un par de minutos mantuvo los ojos cerrados, suspirando y
maldiciendo entre susurros. Pero despus, se abri la bragueta y se puso a
mear. El chorro caliente fue a golpear contra la corteza de nieve, formando
pronto una oquedad.

Se estir con inquietud, sintiendo que la sangre le flua con violencia.
Los jaloneos de sus dedos se volvieron ms estrepitosos. Se volvi a
apretar con fuerza, cual amasijo, y aspir la frialdad del ambiente varias
veces.

Estaba casi a punto de estallar, cuando la descubri.

La figura se agrandaba poco a poco en lontananza, avanzando con lentitud
por la campia. Pronto, Nikolai advirti los primeros detalles. Vena
cubierta con un abrigo de piel de oso que le llegaba a la rodilla. En una
mano sostena una cubeta que deba estar demasiado pesada y que la haca
inclinar el cuerpo y caminar de lado, dificultosamente.

Nikolai se arregl con apuramientos y aguard. Cuando la figura estuvo muy
cerca, quiso observarle bien el rostro, pero no la reconoci. La fugaz y
atrevida idea que haba tenido haca pocos minutos, fue tomando forma.

Dej el rbol y se dirigi al caminillo, con el fin de abordarla.
Atravesndose en el camino, le pregunt:

-Vas muy lejos de aqu?

La joven le mir y le dijo:

-Tengo que llegar hasta la aldea de Kolotovka, pero esto pesa mucho.

Nikolai la observ con detenimiento mientras senta que todo se le volva
gris a causa del morbo que senta.

-No cargars ms -le dijo-. Anda, sube a la troika.

La joven lo mir dubitativa.

Pero Nikolai la convenci con una sonrisa.



VI

El mozo cogi el cubo y lo acomod en el trineo. Luego, le hizo un espacio
a su lado.

-De qu familia eres?

-De los Lzarev de Kolotovka.

-Y a qu has venido ac?

-He venido con mi madre para buscar trabajo. Nos hemos quedado unos das y
ahora, mientras ella se empea en una casa, yo le llevo estas cosas a la
abuela.

Nikolai la mir con inters.

-Y tu padre?

-Muri.

El mozo no dejaba de tocarse, aunque con disimulo.

-Sabe tu abuela que llegars?

-No, no lo sabe.

El instinto salvaje que anidaba en su corazn empez a manifestarse poco a
poco en su mirada.

-Y qu edad tienes?

-Diecinueve para los veinte.

-Pero si t pareces de menos edad.

-Eso dice mam, pero yo no le creo.

-Pues creselo, porque ella no miente.

La joven afirm con la cabeza, sonriendo.

La troika march al paso, bajo el persistente bufido de los animales. Unos
kilmetros ms all, la ventisca arreci de repente, y un viento glido
empez a azotar la campia.

Nikolai meti la mano entre las ropas y apret el frasquillo con los dedos.
Luego, volviendo a mirar a la joven, vio que tena la cara surcada de
restos de nieve y el gorro apareca atiborrado de escarcha. El mozo le
dijo:

-Est haciendo demasiado fro y la cosa empeorar. Nos detendremos un rato
entre aquellos rboles para protegernos un poco.

La jovenzuela asinti.

Cuando alcanzaron el vado, Nikolai busc refugio entre los espesos rboles
del bosque, descubriendo una breve hondonada de pocos metros. Amarr los
caballos y la condujo hasta all.

Los dos se refugiaron tras el natural parapeto, que al menos les cubrira
de la violencia de la cellisca. El mozo le pregunt:

-Llevas t en esa cubeta?

-Si, un poco.

-Puedo tomar para que bebamos? Necesitamos calentarnos.

La chica se encogi de hombros.

Nikolai se incorpor y corri hacia el carruaje, hacindose del recipiente.
Lo trajo consigo junto con el sifn de agua y una gruesa vasija de barro.
Inst a la joven a buscar las hierbas para hacer la coccin, mientras l
preparaba la fogata. Poco despus, el burbujeante hervor del agua
serpenteaba al viento como cola de culebra.

El joven se dio cuenta de que a la chica se le salan los ojos observando
el agua caliente, y la lengua le sobresala entre los labios.

-Tienes vasos? -le pregunt Nikolai.

-Creo que hay algunos all -seal la cubeta.

-Dmelos -dijo l.

La chica le alcanz dos radas tacitas de barro cocido. El mozo las observ
y coment:

-Tendr que lavarlas.

Cogi su cantimplora y se puso de espaldas. Hurg con tiento entre sus
ropas y sac la botellita. Escanci un chorrito del lquido amarillento
dentro de uno de los tazones y luego verti un poco de agua por fuera.

Despus, tomando la vasija donde herva la infusin, sirvi en ambos
recipientes hasta el tope.

Comenzaron a beber en silencio, entre los silbos y el fragor de la
ventisca.



VII

Los sudores provocados por la ingesta del caliente lquido comenzaron a
notarse pronto en las suaves facciones de la jovenzuela.

Nikolai la observaba atento, mientras ciertos rasgos de inquietud le
rebotaban en la mente. Diez minutos despus, la chica empez a exaltarse.
Sin denotar algn pudor, no apartaba la vista del cuerpo de Nikolai, a
quien vea ahora con una extraa y rara mezcla de lubricidad en la
profundidad de sus pupilas.

El mozo saba muy bien que la pcima estaba surtiendo sus efectos, aunque
la verdad no esperaba un resultado tan apabullante. Pero pens que la vieja
tambin poda equivocarse.

La jovenzuela se debata entre dos nimos, experimentando por un lado un
profundo deseo por abalanzarse sobre el hombre, y al mismo tiempo, por
hacerse algo en la entrepierna. Aun cuando no conoca al hombre del trineo
que estaba con ella!

El mozo, por su lado, no dejaba de mirarla ni un instante. Vio que la joven
abra y cerraba las rodillas bajo el vestido y se remova en inquietud
constante, en tanto un brillo intenso le preaba las pupilas.

Nikolai, al comprobar lo que ya esperaba, llev las manos al nudo que haba
debajo de su abrigo. Deslig el cintillo y se corri el pantaln hacia
abajo. Insert la mano y se agarr sin miramientos. Empalmado como el que
ms, se agitaba con disimulo bajo los pliegues del grueso abrigo.

La chica descubri muy pronto la maniobra, y sin decirle nada al hombre, se
acerc gateando entre las perlas de nieve hacia donde ste se hallaba.
Nikolai la recibi con complacencia, brillndole los ojos de codicia.
Tomndola de las manos, se las acerc a los muslos.

La jovenzuela se sacuda entre gestos extraos y jadeos primerizos. Nikolai
se ech para atrs dejando un inmejorable panorama a su disposicin. Ella
no desech la ocasin de saciar el gusanito que la corroa, y empez a
mover su cabeza manifestando las primicias de su gozo con acalorados
gemidos.

Poseda por veleidosos demonios del deseo, la chica se transform en lo que
an no era, aplicndose con fervor a una labor que todava se hallaba fuera
de su contexto, en tiempo y edad. En su cara, sin embargo, se dibujaban las
gesticulaciones y mmicas que desentonaban con su candorosa fisonoma.

Muy pronto Nikolai empez a gemir, y la gris estepa se volvi color de
rosa.

Ya ms calmado, Nikolai tuvo que buscar la manera de arreglarse y
arreglarla a ella.

Media hora despus, abandonaban la caada para continuar su camino.

===

En los inviernos anteriores, las nevadas no eran tan continuas, y haba
habido perodos en que las tormentas se detenan, las nubes se aclaraban y
los rayos del sol alcanzaban a derretir un poco el hielo.

Esos ciclos de frialdad atenuada eran aprovechados por los naturales para
reabastecerse de lea, acopiar heno para las bestias, almacenar vveres
complementarios y hacer algunos trueques. Pero aquel ao sera recordado
justamente por tal imposibilidad.

Los tiempos estaban cambiando y las estaciones ya no eran como antes,
pensaba Nikolai, recostado en el catre de la barraca. Aquel invierno, para
colmo, ni siquiera poda salir por las noches para intentar ver de lejos a
Annushka.

Y hasta Annushka, pensndolo bien, ya no era como antes. Annushka haba
cambiado. Haba cambiado con la llegada de Andrei, el hijo de la patrona.

Nikolai se levant y sali a aspirar un poco de aire fro. La tarde
languideca y un filoso viento helado le escinda el rostro y le colmaba la
nariz. Anhelaba visitar de nuevo a la vieja de la aldea para que le diera
ms vodka, pero no haba kopeikas en sus bolsillos. Slo tena el frasco
aquel, con restos del brebaje que haba utilizado haca poco.

Pensativo, atraves el patio rumbo al establo. Saba que deba alimentar a
los caballos antes de que anocheciera. Volvi los ojos hacia la casa y
distingui en las alturas la agradable columnilla de humo gris que sala de
la chimenea.

Qu contrastes tena la vida! All dentro haba calor. Ac afuera todo
estaba fro... demasiado fro. Qu estara haciendo Annushka en aquellos
momentos? Al evocarla, salt al instante la figura de Andrei. Maldijo en su
interior e intent pensar en otras cosas.

Arrib a la caballeriza y abri el portn.

Entre penumbras, comenz a llenar con heno los pesebres. Cuando hubo
acabado, pas al galpn de junto para traer los animales. Uno por uno los
arrim a los comederos, donde al final les acerc los depsitos de agua.

Se sent sobre una de las pacas a esperar que terminaran de alimentarse.
Record a la adolescente del camino, aquella Lzarev de Kolotovka, y todo
lo que haba hecho con ella. El brebaje de la vieja, no caba duda, era
efectivsimo. Si lo hubiera querido, hasta poda haber llegado a ms. Pero
no, eso no era conveniente. Aunque no conoca a la joven, al final,
acabaran por encontrarlo. Se conformaba con que no fuera a abrir la boca
despus de que le pasara el efecto.

Unos relinchos le sacaron de su concentracin. Se incorpor y fue a ver lo
que suceda.

Uno de los caballos intentaba montar a la blanca yegua que coma tranquila
en el depsito. Brinc con pujanza sobre los cuartos de la hembra,
desplegando esa plstica belleza que slo puede ser vista en los animales
de su raza. La hembra, quiz molesta por verse impedida de comer a gusto,
lanz las patas traseras hacia atrs y golpe al macho en el vientre. ste
lanz un relinchido de dolor y corri como loco hacia el otro polo del
establo.

Ver el frustrado intento entre los caballos le alter la sangre al mozo.
Volvi a meter la mano entre las ropas para apretarse el bajo vientre, pero
en el camino volvi a topar con el frasco que guardaba entre sus ropas.

Despus, ya no quiso pensar de nuevo en Annushka. No, al menos por el
momento.



VIII

Haca ya dos meses que haba entrado el invierno, sin que su crudeza
aminorara en lo ms mnimo. Pero aquella tarde Annushka y Andrei,
posiblemente aburridos de estar metidos todo el tiempo en la casa,
quisieron dar un paseo a caballo para sentir la dureza de la nieve.

Por la maana haba nevado abundantemente, pero despus del medioda la
borrasca se calm. Ahora, slo unos cuantos copos podan sentirse a la
intemperie.

Por orden de la patrona, Nikolai prepar los animales y les ci las
monturas. Mas por alguna razn quiso asignarle a Andrei el macho lastimado,
y a su querida Annushka la yegua reparona.

Desde el patio los vio alejarse a paso lento, perforando con sus cascos la
gruesa capa de nieve.

===

La frgil figura se recort a lo lejos, y Nikolai supo de inmediato de
quien se trataba. Corri lo ms rpido que pudo, fingiendo aprehensin,
para alcanzarla antes de que llegara a la casona.

Annushka, montando la yegua levantina, jalaba de las riendas al macho, que
ahora cojeaba ostensiblemente. Sobre la silla del caballo vena atravesado
el cuerpo de Andrei, quien no cesaba de lanzar exclamaciones de dolor.

-Qu sucedi, seorita Annushka?

-El macho se encabrit e intent montar a la yegua. La hembra lo pate y
Andrei sufri una cada. Creo que se encuentra bien, pero le duele mucho la
pierna.

Nikolai tom las riendas del caballo y se apresur a llevarlo a la casa. La
patrona, alertada por la servidumbre, sali al porche bastante alterada. Al
ver a su hijo doblado sobre la silla, le grit en seguida al mozo:

-Pronto, Nikolai, corre a traer al doctor Dublovski.

Nikolai se apresur al cumplimiento de la orden, lanzndose en el trineo a
todo galope, mientras observaba que Annushka sollozaba en el porche junto
al cuerpo de su amado.

Dos horas despus lleg el doctor. La pierna de Andrei tuvo que ser
entablillada, y le recomendaron guardar cama por cuarenta das.

En el fondo, era aquello lo que Nikolai deseaba.

===

Los das pasaron sin que las heladas temperaturas variaran su intensidad. Y
aunque por las noches todo el mundo buscaba la tibieza del encierro para
guarecerse del fro, a Nikolai eso era lo que menos le interesaba.

Cierta noche, oculto entre las sombras, el mozo se encerr en uno de los
cobertizos sin que nadie lo advirtiera. All, en la seguridad del galpn,
esper nerviosamente por un buen rato, sentado sobre el heno.

Cuando escuch los resuellos afuera del portn, el mozo se par a abrir
calladamente. Una pequea sombra apareci de pronto movindose intranquila,
y atraves el umbral. Despus, Nikolai atranc por dentro.

Se hizo de la escudilla con restos de comida y sac el frasquillo de entre
sus ropas. Verti unas cuantas gotas dentro en el plato y oli. Despus, se
lo acerc a la galga.

Coronela hundi con gula el hocico en la escudilla hasta que dio cuenta de
la racin.

Nikolai esper inquieto.

Cinco minutos despus, los resuellos de la perra fueron en aumento. Los
brincoteos sobre el cuerpo del mozo se hicieron ms apremiantes, y ste
tuvo que volcarse literalmente sobre ella para acariciarle los lomos y el
vientre.

La hembra, sin embargo, no deseaba tan slo ser acariciada, a juzgar por
los lengetazos que le propinaba a Nikolai en los brazos, en las piernas y
en los muslos.

El joven, decidido a todo, se agazap entre las pacas.

El silbido del viento se escuchaba con fuerza batiendo la helada campia.

Una hora ms tarde, Nikolai dej salir a Coronela.

Despus, abandon el galpn.



IX

Un llamado de la patrona deba ser atendido al instante, y Nikolai lo
saba. Por ello, atraves el patio y se lleg a la puerta de la casa
seorial.

Despus de recibir las instrucciones, el mozo prepar el trineo grande con
rapidez y se sent a esperar en la escalinata. Se senta gozoso de saber
que, despus de tanto tiempo de espera, al fin tendra su oportunidad.

Cuando la puerta se abri para dar paso a la seora Svetlana acompaada de
Annushka, a Nikolai se le detuvo el corazn.

La joven estaba ataviada con sus mejores galas. Portaba un largo vestido
verde oscuro adornado de preciosos ribetes y bandas blancas. El cuello era
blanco, con las orillas bordadas; y por encima, llevaba puesto el grueso
abrigo de piel marrn que tanto le gustaba verle a Nikolai.

Annushka y la seora Svetlana se besaron, despidindose. Despus, la joven
subi a la troika. Nikolai se puso al pescante y azuz los caballos. El
vehculo se desliz entre la dura nieve de la maana produciendo un ruido
vibrante.

Nikolai tom el camino hacia la ciudad. La patrona le haba ordenado
trasladar a Annushka al almacn del pueblo para reabastecerse de vveres.
En esta ocasin, la dama no podra acompaarla, por no dejar solo a Andrei.

Durante el camino, el mozo admiraba de reojo a la chica, que permaneca
abstrada en sus pensamientos sin hacer caso de l. De cuando en cuando le
observaba los pechos, donde se admiraban los dos bultos de carne que
palpitaban al ritmo de su respiracin.

Le vea tambin el nveo rostro descubierto, que ahora apareca un poco
plido por el fro. Su boca, de frondosos y sensuales labios, estaba un
poco fragmentada por el impacto de las heladas. En los ojos de Annushka, no
obstante, brillaba esa vitalidad juvenil que la haca tan atractiva, y todo
el valo de su cara evocaba las suavidades aterciopeladas de las pieles ms
finas.

Nikolai se llenaba la vista y los sentidos con su presencia, y durante todo
el trayecto sinti el rubor en sus sienes y el ardor bajo su estmago.

Dos horas despus, la troika se detuvo en la entrada de la tienda de
Kusmich, el tendero de la ciudad. Nikolai se qued afuera mientras la joven
haca las compras. Pero en la cabeza del mozo bullan las ideas cual copos
de nieve barridos por la tormenta.

Casi tres horas tard Annushka en comprar lo que necesitaba. Nikolai se
hizo cargo de los fardos y los acomod con cuidado, amarrndolos sobre el
pequeo carruaje que haba adosado a la popa del trineo. Luego, partieron.

La estepa se fue pintando de gris mientras la tarde languideca.

Un viento helado azotaba el algodonoso pramo y el rostro de Annushka
empez a llenarse de escarcha. La joven se cal el gorro y se limpi las
mejillas con las manos.

Nikolai, por su parte, alent la marcha deliberadamente.

Media hora despus el avance se hizo dificultoso. La chica, no sin cierto
dejo de temor, le pregunt:

-Crees que demorar la tormenta?

-Es lo ms seguro. Estos vendavales de por las tardes son los ms
terribles.

La joven se puso seria y en su rostro apareci una sombra de turbacin.

-Conoces algn sitio para resguardarnos?

El mozo asinti con indiferencia.

-Llevadme all pronto! -orden la joven.

Nikolai se desvi hacia la zona que ya conoca, ocultando a duras penas su
extraa sonrisa. No tard mucho en dar con la arboleda.

Acomod la troika entre los rboles; amarr las bridas y gui a Annushka
hacia la hondonada.

La chica suspir aliviada al descubrir el improvisado y natural refugio.

Pero Nikolai, esta vez, haba venido preparado.

Annushka se acomod sobre el tronco mientras el mozo se aprestaba a hacer
el fuego. Mont el balde con agua y le puso las esencias. Cuando el t
estuvo listo, el taimado mozo regres al trineo por los tazones.

Hacindose de las tazas, meti las manos en su ropaje para sacar el
frasquillo. Lo destap y verti una racin parecida a la que haba
utilizado con la adolescente del camino. Iba a retornar a la caada cuando
un pensamiento le cruz por la cabeza.

Nikolai se qued quieto unos instantes. Destap de nuevo el frasco y
duplic la dosis.

Satisfecho con lo que haca, regres junto a Annushka. Llen las tazas con
t y le dio una a la joven. sta comenz a ingerir la bebida de inmediato.
Los dientes le rechinaban y el rostro le arda por el intenso fro de la
estepa.

El mozo esper pacientemente, observndola de reojo. La sangre le bulla en
torrentes por las venas, como si fuese a desbordarle la piel.

Annushka comenz a sentir los efectos muy pronto, y los mareos le llegaron
de improviso. La campia comenz a cabriolear frente a sus ojos y la vista
se le nubl. Casi en seguida, se derrumb sobre la suave cubierta de nieve.



X

Nikolai sinti que el mundo se le vena encima.

Rpido como pudo se acerc a ella y la puso con la cara hacia arriba.
Coloc la mano frente a su nariz y sinti el suave resoplido de aire tibio.

Un temor se fue apoderando de su espritu y se puso a dar vueltas alrededor
del inmvil cuerpo de Annushka. Pero de repente, el mozo tuvo una reaccin.

Y si de todos modos lo haca?

No sera mejor que ella no se enterara?

Qu perdera l, y cuanto ganara en riesgos?

Se agach y le tom el pulso. No haba duda de que Annushka slo se haba
desvanecido. Nikolai se reproch por haber duplicado la dosis. Mas de
pronto recordaba lo que la vieja le haba advertido.

Se encogi de hombros, aspir el aire con fuerza, y al fin se decidi.

Sus manos se convirtieron en dos aspas de molino impulsadas por un huracn.

Cuando todo estaba a modo, le fue levantando el faldn lentamente. Los
brazos le temblaban como nunca haba sentido, y el cuello le palpitaba con
furor. Pero eran sus ojos los que se le salan de las cuencas al admirar
las nacaradas exquisiteces de Annushka.

Ni la blancura de la nieve de la estepa se poda comparar al albo marfil de
sus muslos, protegidos por el ceido cors adornado de encajes.

Nikolai no poda seguir adelante. Aquello era demasiado para l.

Hizo un esfuerzo, y como pudo, cogi las orillas de la prenda para empezar
a bajarla.

Las desnudeces de Annushka aparecieron ante sus aterrados ojos como un
tesoro inexpugnable. No obstante el intenso fro, el rostro de Nikolai
estaba baado de intenso sudor. El mozo se fue dominando gradualmente,
hasta recobrar el nimo.

Abri las piernas de la mujer y se meti entre sus muslos. La roja cabeza
de su glande apunt directamente a la hendidura matizada de pelos negros y
ensortijados. Despus, el hombre se dej caer, hundindose con fuerza en su
interior.

Los espasmos de Nikolai eran interminables.

Una y otra vez penetr a Annushka, entrando y saliendo con furia de la
gruta que se le haba negado por tanto tiempo.

l mismo se asombraba de su permanente potencial y de su inesperada
capacidad para experimentar goces.

La cavidad de la joven estaba inundada, pero aun as Nikolai no dejaba de
espolearla.

Fueron horas las que estuvo el mozo en el reino celestial de los deleites,
hasta que, agotado por el tremendo esfuerzo, se tumb de bruces junto al
cuerpo de Annushka.



XI

Cuando Annushka tuvo conciencia, lo primero que vio fue el cielo encapotado
y los copos de nieve que le caan sobre el rostro.

En seguida, volvi a cerrar los ojos intentando recordar. Se puso sobre los
codos y mir a su alrededor. Vio a Nikolai tirado sobre la nieve, roncando
como un cosaco despus de una larga juerga.

La joven se vio los muslos desnudos y el reguero de lquidos pegajosos en
la entrepierna. Su pubis se hallaba totalmente reseco y del centro le
escurran algunos restos de lquido blancuzco, casi congelado.

Advirti que Nikolai tena desajustados los pantalones. Sus partes,
flcidas y desnudas, intentaban agazaparse entre las abundantes hebras
densas de su pilosidad.

Annushka, llena de rabia, se puso en pie. Luego de unos instantes de
indecisin, march tambaleante hacia el trineo. Atontada por los efectos
del brebaje, se dio a buscar desesperadamente entre los brtulos.

Deshizo uno de los fardos y sac la botella de vinagre y el cuchillo
carnicero que haba adquirido en la tienda de Kusmich. Iba a volverse
cuando sinti el golpe en la cabeza. La joven cay al suelo con la vista
nublada.

Nikolai, con la ropa descompuesta y los ojos llorosos, la miraba tirada en
el piso con los brazos abiertos. Devolvi la botella y el arma al fardo y
se volvi a contemplar a Annushka, que yaca inconsciente sobre la blanca
nieve.

El mozo levant la mano y mir la piedra con la que la haba golpeado.
Descubri las gotas de sangre y la tir lejos, como si fuera un objeto
maldito. Se inclin para tomar a la joven por los brazos y la arrastr
hasta el trineo.

Desat los caballos y gui la troika rumbo al norte. Los pensamientos del
mozo volaban ms rpido que el viento helado dentro de su cabeza.

Nikolai supo desde el principio que las cosas no acabaran bien.

Y ahora lo estaba comprobando.

Acaso no se lo advirti la vieja de la aldehuela?

Por fortuna, l saba de un lugar donde podra deshacerse de la chica para
despus huir lejos. Tal vez pudiera alcanzar la frontera china y quedarse a
vivir all para siempre.

Media hora despus, se detuvo a orillas del lago. La congelada superficie
se admiraba tan lisa como el pao de una mesa de billar, pero de una
blancura brillante y exquisita.

El mozo sac el sable de los aparejos y se puso a caminar sobre el hielo.
No sera difcil hacer el hueco para meter el cuerpo y despus cerrarlo
para siempre.

Se hinc sobre la helada corteza y comenz a picar el hielo. Media hora
despus, casi haba terminado. El sudor le corra por la cara, plida por
tanto esfuerzo.

Iba a incorporarse, cuando un fuerte golpe estall en su cabeza.

El vinagre se desparram sobre el hielo pintando de amarillo la inmaculada
superficie del lago.

Nikolai se movi, tratando de incorporarse. Pero las aristas de vidrio le
surcaron el rostro. Un grito de dolor escap de su boca.

La sangre comenz a fluir sobre el blanco suelo, deslizndose lentamente.

Esta vez, un filoso cuchillo le atraves el cuello.

Annushka, tambaleante y llorosa, tir al suelo la faca ensangrentada.

Despus de arrastrar y echar el cuerpo en la oquedad que Nikolai haba
cavado, regres al trineo.

Luego, se march.

===

Aquel extrao invierno de la estepa sera recordado por los naturales por
sus terribles y persistentes nevadas.

Y Annushka tambin lo recordara.

Lo recordara para siempre.

** Alejandra Pinal
   alejandrapinalpinal@yahoo.com
   Narradora mexicana (Veracruz, 1967). Es educadora y se dedica a los
   negocios privados. Ha publicado textos en publicaciones electrnicas.



=== El dilogo del oso y la serpiente      Alejandro Saravia ==============

      (Nota del editor: el escritor boliviano Alejandro Saravia obtuvo con
      este texto una mencin honorfica en el II Concurso Iberoamericano de
      Poesa Neruda 100 Aos 1904-2004, convocado por la Municipalidad de
      Temuco, en Chile, en el que participaron ms de 500 escritores y que
      tuvo como jueces a los poetas chilenos Gonzalo Rojas y Jos Mara
      Memet).

Celebra el Jucumari. Alza su vaso y bebe hasta que la espuma se arracima
sobre las recias barbas. De rato en rato ambos repiten de nuevo las
palabras que ms les gustan. Amaru, bebiendo lentamente, escucha el cantar
del Jucumari. En el largo sueo del oso Jucumari caben todas las historias.
La serpiente Amaru es el crculo que no tiene principio ni fin. Ella sabe
que quien de veras busca descubre con maravillado llanto que no habrn
despedidas, que todos nos reuniremos de nuevo en el vientre de la tierra
aunque el amor no correspondido quiebre lentamente uno a uno cada hueso del
pecho. Y dice Amaru:

   Otra vez tu cuerpo desnudo que se levanta de la cama, la cruz ms tierna
   de tus piernas al subir hacia las caderas, la cruz de carne, humedad y
   temblor. Del otro lado, la joya mayor de tu pubis alumbrando la noche.

   Otra vez tu cuerpo desnudo que existe, respira, va de una habitacin a
   otra, de una despedida a otra.

   Ya s que nada ms puedo pedirte. Nada ms que tu fugaz desnudez.
   Ninguna de mis tragedias de sal y tequila podr convencerte de otra
   cosa.

   Qu agua ms triste bebo de tu boca, el agua de tenerte sin poder
   tenerte!

   Te levantas. Vas a buscar un vaso de agua. Va tu cuerpo desnudo, tus
   muslos grciles, tus senos de sueo y yo me quedo mirando a la pared,
   llorando con todo el silencio de los cirios en este funeral tan lleno de
   deseos.

   Una vez ms tu cuerpo desnudo, su tibieza que me toma, tus brazos que me
   envuelven.

   Beso tu ms ntima boca y t tiemblas y gozas y yo s que esto no es
   eterno y quiero morirme y que me entierren en tu pubis aunque nadie me
   llore.

   Una vez ms tu cuerpo desnudo que trae todos los murmullos de nuestros
   cuerpos despertando en las maanas de la memoria.

   Una vez ms tu cuerpo desnudo, que se va tras la batalla de los deseos,
   que se va y me quedo en la cama de la batalla, tan lleno de ti, de tu
   cuerpo, y tan derrotado, y tan solo.

La angustia que estremece la voz de Amaru conmueve a Jucumari. Ambos saben
que el alcohol no es ms que puerta de entrada a los misterios de la
palabra, a los exorcismos de la memoria. Jucumari le dice que el dolor es,
a veces, la medida exacta del afecto. Otea ahora el aire nrdico tras el
humo. Intuye la nieve y pregunta Jucumari:

   Somos ahora de aqu?
   Fuimos alguna vez de all?
   Esta nieve
   sale de nuestras bocas?

Amaru sigue atento las palabras de Jucumari. Por qu siempre que bebemos
acabamos remontando tiempo, mito y distancia?, se pregunta la serpiente de
los Andes. El oso le adivina el pensamiento y quiere bramar en respuesta
pero se escucha el trueno de un hipo beodo y magistral. Jucumari empieza a
caer en la trampa de la nostalgia. Dejando la ciudad de La Paz, camino a
los Yungas, est la cordillera. Y all arriba, entre las nubes y el avizor
vuelo del gran buitre andino, el cndor, esta su altura y su orgullo. Desde
lo alto, el oso miraba la ciudad. Se acuerda de aquella ciudad de diamante
y llanto a la que un da baj hecho humano. Amaru, Amaru, escchame, le
dice el oso a la serpiente, escchame a m que pude or el paso urbano de
los sicuris. Amaru enciende un cigarro y escucha el cantar ursino.

   A veces, de noche sentimos el paso de los sicuris avanzando. Despacito
   ellos danzan por los caminos del sueo y el intestino. Sentimos el aire
   meciendo las plumas de los grciles penachos, el aire vigoroso de las
   zampoas recorriendo minucioso los diminutos alvolos del pulmn y la
   memoria. Es la madrugada y estamos dormidos. Bajo las frazadas y sin que
   lo sepamos, el corazn solito est despierto, avanzando al comps de un
   tambor andino. Solito el corazn se acuerda, sencillo, rojo, sin boca.
   Nos cree dormidos mientras ejercita el redoble de los sicuris avanzando
   entre la sstole y la almohada, entre el sueo, la madrugada y la
   distancia.

La serpiente chasquea su lengua trfida y aplaude. Jucumari es diestro,
dice. Baados de msica y humo, ambos continan el periplo de la palabra
conversada. Amaru sabe que es su turno y que debe responderle al oso para
no tener que pagar la prxima jarra de cerveza. Querra tomar un gin con
tonic, pero Jucumari es claro en esto. Slo se toma gin cuando se habla en
ingls. Y cognac cuando se platica en francs. Amaru piensa y piensa.
Piensa en un singani mientras hace un brindis, meditando en su respuesta.
Amaru tambin tom un avin, sali del aeropuerto de El Alto, lleg a
Montreal y fue, a su turno, el primer boliviano en el metro. Amaru,
contento, se acomoda mejor en el taburete y le responde a Jucumari lo
siguiente.

   Con los zapatos de lona mojados tras la intempestiva nieve, con el
   cabello recio, estao negro, de pie en el acelerado metro. Con la nieve
   blanca, fra, derritindose entre los dedos de los pies. Con los ojos
   abiertos, bien abiertos, esferas de brillante roca encastrada. El
   silencio es slo un hijo ms de enero. La risa, el maz de los dientes.
   La sonrisa que va y viene, nerviosa. Saltando de boca en boca, la risa
   sin diccionario ni manual de instruccin. La risa de quien no conoce
   este aire, la risa incrdula. La identidad de los huesos habla clara. El
   gesto, los ojos, la tierra que es piel, el aire que es aymara, la
   incertidumbre con su disfraz de sonrisa. Al metro entra y se sienta. Por
   primera vez ha llegado el boliviano a Montreal. Espaol andino entre las
   encas. Abuelo cocani durmiendo en el khepi del tiempo. Su lengua es
   testigo fsico del largo amor y guerra al que se libran el ingls y el
   francs, atrapados en una isla, sin embarcaciones posibles para remontar
   el ro de los tiempos, el ro San Lorenzo hasta las mortales planicies
   de Abraham y sus oraciones de caones y humareda. Boliviano nuevo bajo
   un nuevo amo, otra moneda y otro sueo. En el metro, por primera vez en
   Montreal, el primer boliviano. Entra nervioso, duda de la lealtad del
   metal, teme, tmido el nuevo vientre de la tierra. Se deja llevar. El
   movimiento es constante, rtmico. No lo sabe pero intuye que esta ciudad
   le pertenece aun ms que su pasado. Lee los anuncios, los afiches. No
   los comprende pero los lee. Caldo de consonantes sin pies ni cabeza.
   Mira la lengua hecha signo en los muros como se mira a una extraa
   mujer, sin saber que un da seremos suyos, con todas las dudas que otra
   lengua engendra en el pecho. Est callado, sentado, mecido entre las
   intimidades de esta isla. Habla su pelo, el algodn de su camisa, el
   pantaln en funcin constante. Un andino, salido de la costilla de un
   avin, entra por primera vez al metro de Montreal. La inocencia es
   absoluta. El salvaje es efectivamente bueno, la distancia exacta, la
   curiosidad infinita, un Calibn que baj de la cordillera rumbo a la
   definitiva isla. Entre el rumor del terco caucho y el zarandeo de los
   ganchos de metal, entre el rumor de los motores bajo los cimientos de la
   ciudad, a ratos escucha, como el canto de un antiguo pjaro, alguna
   palabra en espaol que vuela hasta sus odos. Entonces sonre. No esta
   solo. Algo trae, una boca llena de palabras mestizas desde la antigua
   geografa aymara.

El oso urbano, viajero que no se cansa y de noche recuerda el fulgor de la
Cruz del Sur, se pone a masticar la ltima palabra salida de la boca de
Amaru. Piensa en la geografa aymara y sabe que, despus de todo, sus
nombres mismos vienen del runasimi. El oso entonces le responde a Amaru
poniendo en su boca la memoria de sus abuelos.

   viejo runa, thantita de paja y tierra
   s que vasme a odiar por haber tenido
   un abuelo puneo y no saber hablar
   ni quechua ni aymara

   algo s, ar, palabras que guardan otras
   la misk'i prosa que se esconde bajo mi espaol
   ella que cubre el valle y la cumbre
   ella que viste los sueos silenciosos

   son las wayra furias las que me han devuelto
   montaas, altura y soles
   el aroma intenso de la puna tras la tormenta
   el fulgor de la ciudad rodeada de ayllus y memorias

   yawar runa corazn de papa soy
   hablando espaol, francs e ingls
   sin saber ni quechua ni aymara

Para Amaru el sur se ha reducido a su taburete en este Bar Ganesh donde
enrolla y desenrolla sus palabras prestadas, piensa el buen Jucumari.
Detrs de ellos un par de muchachos somales bailan cimbreantes y
saltarines con dos latinas una cancin de Los Gitanos de Sarajevo. La
msica es lengua comn en esta esquina de una ciudad que es suma de
orgenes y voces. Jucumari se acuerda en voz alta de sus largas lecturas de
invierno, se acuerda de quienes le ayudaron a derretir las brjulas y de lo
que un da le rob a Neruda. Amaru escucha el monlogo de su compadre oso.
Le escucha devanear y le repite casi a gritos lo que un da dijo el cartero
que plagi al poeta: "La poesa no es del autor sino del que la necesita".
Jucumari levanta su brazo en soberano acuerdo y le dice: salud hermanito!
Amaru, con confianza, alista el magn y suelta sus verbos mientras el
Jucumari prepara el aderezo de sus veloces contrapunteos. Dice Amaru:

   Puedo repetir: "Puedo escribir los versos ms tristes esta noche..."
   y comprometerme seriamente
   a llorarte hasta que mis pupilas desemboquen en el mar,

      claro, los andinos encerrados entre cordilleras, soamos con el mar

   vestidas de peces o botellas con mensajes,
   en ese mar fantasma de la historia

      son solamente botellas vacas estas que veo en esta esquina de
         [Mont-Royal
      casi un artillado viernes en un boliche de la plaza Prez Velasco

   Puedo decirte Neruda y Lorca,
   Camargo y Hernndez,
   llenarme de apstoles y escamas,
   lunas, tijeras

      joven... me trae otra cervecita por favor!

   y dejar que sobre mis huesos
   trabaje el cuchillo de tu silencio.

      la verdad es que ni s cantar ni tocar un charanguito
      mientras se matan de risa los amigos que no me creen nada

   Puedo decirte Storni, Zamudio y Mistral.
   Vallejo, Shimose, nacer compadre, erizarme de barcos y pauelos,
   cruzar calles, almacenes. Beberme cafs y morirme luego
   atravesado por los facones de la angustia y los tiros de tu ausencia.

   Puedo decirte Borges, Saenz y Aleixandre,
   estirar en la noche la intil red de mis nervios
   y ver cmo tiemblan sobre las vocales de tu nombre,
   estos pequeos calamares fosforescentes,
   estas tantas lgrimas.

      tambalendose, empiezan a irse los amigos.
      A ver quin corre con la cuenta, sapitos!

   Estoy lleno de sal,
   de espejos,
   de versos robados que juegan en mis dedos

      mientras se escucha el trueno del cacho
      rodando y zapateando por las mesas

   Aqu tu nombre aparece y desaparece
   como un barco distante en un mar que no se acaba,

      un mar de botellas, para decir la verdad

   que no se acaba
   que no se acaba.

El Jucumari jadea contento porque ha intercalado habiloso su spero cantar
entre la voz de la serpiente que inventa y canta sibilante en medio de las
sombras y la msica del lugar. l sabe que la serpiente es sabia porque
est cerca de la tierra. Porque su corazn habla con el latido de la
tierra. Slo la serpiente puede escuchar cmo a veces llora esta tierra. El
Jucumari, en medio del humo del tabaco en el vientre del dios elefante sabe
que est en un terreno, en una montaa de palabras conocidas. El oso del
Gran Poder se acuerda de visiones, se toca la gruesa garganta y canta, tal
como escuch de un viajero alguna vez, la revelacin que duerme detrs de
la rodilla. Imagin un charango, un pinquillo enamorado y cant junto a la
serpiente Amaru, quien a veces entramaba su voz, ornando las invenciones de
Jucumari sobre el hueso mirando al ojo:

Se arranc la costilla en la noche, sin que ella lo viera
                            el hueso tiene un ojo leporino, un filo de lobo
gotas de un dios solitario, estalagmita de semen el hueso
la costilla baila sobre el pubis intacto.
                                     manzana sin herida, serpiente sin raz
                                        bajo el rbol es ms densa la noche
ella duerme bajo el ojo del blanco cuchillo
                                 la costilla se acerca al prpado que suea
Adn pulsa el hueso bajo las pestaas
tantea, suda, se prepara, se hincha la carne.
                                manzana sin herida, la serpiente que razona
                           es lengua que lame la hendedura entre los muslos
el corte no le duele -la palabra dolor no existe-
la serpiente raja la manzana, el hueso rasga el prpado
los ojos de Eva ruedan, ruedan por la tierra
                            el hueso tiene un ojo leporino, un filo de lobo
                       gotas de un hombre solitario, la costilla esta noche
                              es una serpiente, un cuchillo de ciego semen.

En el vientre de Ganesh en Montreal, ambos saben que a la distancia miden
su ferocidad el espoln del trirreme, el toledano hierro, el cono del
misil. Desde las derruidas calles de Grozny a los claveles de hueso en las
calles de Bagdad, hasta este ltimo rincn del mundo llega el olor de la
sangre inocente. El oso intuye el paso de los capitanes de ftido aliento.
Amaru sabe de qu habla su compadre y responde:

Desde una flauta la luna derrama la leche roja de la noche
                      flotando sobre el agua, una cintura se mueve hacia ti
el balcn traduce en silencio el murmullo de los rboles
                    roja la luna, te atisba rojo el labio entre sus piernas
una voz canta, los perros esconden sus ojos de lana.

Colgada, una mscara medita callada en el muro de la madrugada
                       brilla el diente, el sudor en la espalda conquistada
los ojos de madera cerrados, buscando el hilo del agua
                                   seda o temblor, el seno es leche de luna
donde nace el enarcado ritmo de la historia y el mortal jadeo
             pezn que abarca al mundo con su lenguaje de vello y mordisco.

Esta es la sed del tiempo, el ejercicio constante de toda era
Helena espera con la manzana en la mano,
esta la batalla del tiempo, de la espada de carne
                             con el tiempo detenido en el corazn del pubis
la furia de la posesin, el ascenso a la revelacin de lo deseado
                el orculo ya lo dijo: a lo lejos el polvo de los ejrcitos
                                  [que se arrojan en la infinita embestida.

                                                         Pero no es Helena,
no vio el primer aedo el rostro de la muerte. Estaba ciego
                este es el tiempo del amor a la muerte en todos sus estados
la crey mujer y la llam Helena, nombre civilizado
       desde los mudos campos de Troya, donde la luna es un pezn de sangre
llam helenos a los que marcharon con relucientes pectorales de bronce
           hasta el fulgor de Hiroshima y el polvo de los muertos en Bagdad
rumbo a la noche de flechas rompiendo el cartlago, a las alucinadas
pupilas reventadas sobre el pecho de las ciudades.

** Alejandro Saravia
   alejandrodemontreal@yahoo.ca
   Escritor boliviano (Cochabamba, 1962). Hizo algunos estudios en
   comunicacin en la Universidad Catlica de La Paz y luego de literatura
   en la Universidad de Montreal, Canad, donde vive desde 1986. Ha
   publicado Rojo, amarillo y verde (Artifact Press / Las Ediciones de la
   Enana Blanca, 2003); Habitante del dcimo territorio (Artifact Press,
   2000); Oilixes helizados (Artifact Press, 1998); La brjula
   desencadenada (Hispanos, 1996) y Ejercicio de serpientes (Hispanos,
   1994). Textos suyos han aparecido en diversas antologas y revistas
   literarias y en 2004 obtuvo una mencin honorfica en el II Concurso
   Iberoamericano de Poesa Neruda 100 aos 1904-2004, convocado por la
   Municipalidad de Temuco, en Chile.



=== El teclado      Sofa Jarrin ==========================================

                  "Y yo me atrevo a tocarlo, a cortarlo en dos, a metrmelo
               en la boca. No pasa nada, ya s: eso es lo terrible. Te das
              cuenta de que es terrible que no pase nada? Cortas el pan, le
                              clavas el cuchillo, y todo sigue como antes".
                                                El Perseguidor, J. Cortzar

Cercada contra la pared, entre mi amante y dos extraos, avanzaba a pasos
inquietos con la fila de adeptos que esperaban entrar el teatro que
anunciaba el concierto de Thelonious Monk. De jazz saba poco pero aquella
maana me haba asegurado de leer una resea que relacionaba a Thelonious
con la vitalidad del sndrome etnogrfico que es la Nueva Orlans: el
dislocamiento de razas entre el nuevo mundo y el antiguo, entre la
esclavitud y el colonialismo, entre la santera y la inquisicin cristiana.
Entr al teatro con el sbito deseo de adentrarme a lo desconocido, como si
lo inesperado fuese a explicarme mejor frente a aquellos que dorman en el
sopor de lo cotidiano.

Ya adentro, encontr el lugar previo que coincida con el numerito de mi
boleto. Me saqu el abrigo largo, el gorro de lana, los guantes multicolor,
la bufanda y me estir las oas arrugas de las medias por debajo del
pantaln. En pocos instantes y mucho antes que pudiese ponerme cmoda, se
apagaron las luces obligndonos a acostumbrarnos a la oscuridad y al
incgnito, dejando como relieve nico el escenario, un lucero sobre el
piano de cola y una estrecha luz como sordo estallido sobre un micrfono
solitario para el saxofonista acompaante. No se hicieron esperar. La
entrada. Gran aplauso. La venia. Dos saludos. El comienzo.

Casi al instante me invadi la sensacin nerviosa que uno padece el primer
da de escuela cuando el rostro estilizado de la madre se cubre de pnico
mientras dice adis desde la acera. La meloda fue trepando por las hileras
de incrdulos y creyentes, inaugurando miedos, posicionndose al frente de
muchas y variadas expectativas. Pero Thelonious no estaba all para
satisfacernos. Pronto me di cuenta de que se haba adentrado en un mundo
interior en el que el pblico no era otra cosa que una masa de carne y
msculo, o lo que es peor, materia gris en la oscuridad desconocida.
Articulaba cada tecla del piano con alevosa, desde el fondo de su
esclavitud heredada y la tremenda jactancia de contar con identidad propia
por saberse excluido.

Nos vimos forzados a adoptar la improvisacin como una lengua irracional,
nacida del desesperado anhelo del embrin por comunicarse con los vivos.
Hice un esfuerzo enorme por integrarme pero no encontr una tercera luz que
me iluminara. Cerr los ojos para leer con los odos el lenguaje no
escrito, un significado pertinente tal vez al tercer ojo, cuando un
manotazo en el piano, disonante y violento, me hizo recuperar los sentidos.
Vi a Thelonious caer de espaldas tras la banca del piano, los brazos an
extendidos hacia el teclado y la pierna derecha extendida en son de piano
forte.

Hubo una exclamacin general de sorpresa seguida por un barullo insensato y
el estremecimiento de voces que se agitan cuando las placas de dos
continentes se estrellan, su epicentro siendo Thelonious. El saxofonista lo
vio derrumbarse, le tom un par de segundos agitarse de encima aquello que
llamamos inspiracin y correr en pos de Thelonious, el argonauta americano.
Lo agarr de un brazo pero Thelonious no le dej ni siquiera ponerse de
cuclillas, espantando su preocupacin con un gesto impaciente de I'm fine,
I'm fine. Se levant totalmente ausente del asombro de la audiencia y los
ojos desviados del manager escenogrfico, para sentarse a continuar con el
acorde interrumpido. El saxofonista apenas logr recobrarse para correr en
posicin firmes sobre la tarima, el resto de la cancin tocando como con
salvavidas a merced de un ocano cruel, abandonado por igual por musas y
sirenas. De la misma manera la audiencia no logr recobrar la serenidad de
inmediato y nos invadi una nusea colectiva de sentirnos ajenos a nuestro
capitn.

Lentamente la msica recuper su dominio sobre el tiempo. Sin embargo, los
de este lado de la sala, los pocos de nosotros que nos habamos situado
estratgicamente detrs del pianista para verle las manos y el teclado,
notamos unas manchas negruzcas, ms gruesas que el sudor habitual de la
vida de escenario, en la camisa color habano de Thelonious. Las manchas
expandanse por el terreno vasto y virgen de la camisa, una despus de otra
oquedad del textil adhirindose a su piel negra. Entonces vislumbr lo que
pareca ser un fino hilo de sangre que le bajaba del cuero cabelludo hasta
la nuca y por debajo del cuello de la camisa cual ro tributario en libro
de cartgrafos. Mientras tanto, Thelonious se haba dejado abandonar al
siseo constante de teclas y martillos, tocando movido por cierto sabor a
swing aejo y aquel vaivn que uno identifica con los ciegos aunque con la
certidumbre de que Thelonious lograba ver mucho ms all de la distraccin
de nuestros cinco sentidos.

Con su clsico (tambaleo) brusco de cabeza, Thelonious termin por salpicar
de sangre las teclas, embadurnndose los dedos y por el mismo camino,
dejando huellas digitales en acordes algo afnicos al estertor de tantos
corazones que se adentran en la selva y oyen aullidos de habitantes
desconocidos. Sorteaba blancas y negrillas de manos abiertas como tanteando
muros y puertas selladas, como estoy segura la palpan los muertos
repentinos, y sin embargo daba siempre golpe certero en este o aquel
acorde. En su confabulacin con el piano, Thelonious fue desenterrando lo
que uno piensa no exista entre las teclas. Se fue inventando proposiciones
estrafalarias como aquel que cuenta verdades a medias y as dulcemente nos
lleva al borde del acantilado por un camino que se achicaba con cada
improvisacin. El saxofonista lo segua de lejos sumergido en un pnico
fangoso que no era otra cosa que el vaco eterno. Thelonious no detuvo su
viaje ms all de s mismo y nosotros no tuvimos el valor de detener la
euforia en metstasis que amenazaba con contagiarnos a todos. En el fondo
del pasillo, un seor tosa con una carraspera de viejo incurable.

Me invadi un escalofro seo brutal y busqu desesperada el abrigo y la
bufanda para combatir un fro que se multiplicaba desde adentro y pretenda
derrotarme. Mir a mi amante y not en sus ojos dilatados el terror de una
realidad que no tiene por qu explicarse y sin embargo es ms real que la
del diario vivir. Una que otra vez, cuando podamos reconocer el esbozo de
una meloda, tal vez un camino ya recorrido, nos compadeca cierta
confianza de que la experiencia nos abra nuevos horizontes. Pero entonces
Thelonious se par del asiento y se puso a bailar, s, a bailar, en
pequeos crculos al sncope de un saxofonista que obviamente estaba bajo
el poder absoluto de un jazz inmisericorde. Sudaba a quemarropa,
adentrndose ms y ms en un viaje sin regreso, Thelonious alentndolo con
su aparente indiferencia plena de autoridad. Mi amante lloraba ya y yo me
quit el abrigo y la bufanda exhausta por el calor apremiante.

El final de la hora por fin lleg y el escenario se llen de luz como
cuando uno sale del follaje y se encuentra con el ro, la mar, las ruinas
de una civilizacin abandonada. Thelonious limpise las manos de sudor y
sangre en el pantaln negro. Otra venia y la ovacin. La mirada asfixiada
del saxofonista. El saludo de partida. Y los de este lado an atnitos,
pocos con la fuerza para levantarnos del asiento y sin lograr despachar los
ojos del piano que pintarrajeado de un poco de muerte, nos haba dejado del
otro lado de la puerta.

** Sofa Jarrin
   sofiajt@yahoo.com
   Escritora ecuatoriana (Quito, 1973). Reside en Boston (EUA). Como
   corresponsal independiente, ha publicado artculos de inters poltico
   en ingls y espaol y cuentos en revistas locales. Ha publicado, entre
   otros, El Chaski (Zalacan, 2004), Dos orejas y un rabo (Zalacan,
   2000), John Kerry: Una nueva visin para Latinoamrica? (Tintaj,
   2004), y Plan Colombia bleeds into neighboring countries (Z Magazine,
   2004).



=== Poemas      Ulises Varsovia ===========================================

*** Adormideras

En la paz de las adormideras,
desplegar, de sbito, las alas,
y dejar de ser y seguir siendo
en la transposicin cardinal
de tiempo y conciencia terrestres.

As como si ni origen ni rumbo,
como si ni destino ni nenfar
en la amnsica nebulosa urdida
en torno a la luz y a lo viviente.

Adentro de m, y de m ausente,
errante por m en la obnubilancia
de renuncia y negacin, de cancela
y cerrojo en la hermenutica
del ser de s mismo despojado.

Toda una larga historia del efmero
gusano encerrado en su capullo,
hilando, tejiendo su indumentaria
de sueos despiadadamente rotos,
despiadadamente terrenales.

En el follaje de las adormideras,
el indefinible espcimen astral
jocundo de lcida ceguera,
ebrio de un narctico intemporal
en la rbita de lo inenarrable.

La realidad tu capullo infranqueable,
tu celda monacal sellada.
Pero un slo golpe de adormideras,
una inhalacin de aromas rficos,
y tu estpida conciencia trascendida,
tu regreso a la amnesia original.



*** Mariposa

Ocurra una flor indita,
ocurra un inslito perfume
desde el tero de las cosas,
una mariposa arrebolada
en un color de inextinta llama,
en un espectro de ltico fuego.

Desprndase inesperadamente,
de sbito y en alto sigilo
con sus invencibles atributos,
con sus facultades omnmodas
desde la vagina impalpable,
desde el manantial del misterio.

Llegue hasta nosotros su irradiacin,
llegue hasta nosotros su fuerza oculta,
y disulvanse en polvo y silencio
las maquinaciones diablicas
de aquello en nosotros subyacente,
de lo que en nuestra humana doblez.

Ocurra en su envolvente inanidad,
ocurra en su arrolladora impotencia,
llena de impalpable fuego digital,
llena de incombustibles llamas secas.

Una flor indita erigida,
un perfume inslito rociado,
una mariposa color arrebol,
color incendio, color extinto,
color humano en su humana doblez.



*** Argamasa astral

Pan de opulento trigo
en estrpito solar
amamantado,
en rubia radiacin astral
de linfas remotas
en desbandada,

de ti harina solar
y rubicundas enzimas,
de ti dones de alquimia
terrestre enraizada
en lo torrencial del agua,
en lo elctrico del humus,
en lo proteico del limo
de ubres arreboladas,

en tus fibras el tropel
de celricos corceles
a galope por la sangre,
en tu corteza el fuego
telrico y astral
de llamas desbordadas.

Penetrar en ti a mordiscos
con ansiedad de eremita
largamente en celibato,
hundir en ti el deseo,
y derramar la libido
en tu follaje sexual
de aroma estupefaciente,
pan de argamasa astral.



*** Hora

Prdiga de emanaciones
la hora que en mi reloj
detenida y derramada,
prdiga de criaturas
bullendo en torno de m
con su sutil zumbido.

Algo que indefinible,
que indefiniblemente
lo que su voz descalza,
lo que su voz en la hora
de misteriosa entidad
succionando el tiempo.

Desde dentro de las horas,
a dbiles vagidos,
permanecindose y yndose,
o precipitadamente
a travs de la habitacin,

hora, tu espesa melena
inaprensible, fugaz,
tu entidad de fantasma
rodeada de objetos
y plena de desnudez.

Prdigo de emanaciones
lo que indefiniblemente
dormido en mi reloj,
llorando con su voz descalza.



*** Visita

Un ngel de niebla y ceniza
viniera a m en el atardecer
con su muda voz sacudida,
y abriera desmesuradamente
sus ojos sin dimensin,
sus ojos vacos navegando.

Viniera en el atardecer
hasta mi distante ventana,
y sacudiera su voz
de fonas sonoridades,
de fona intemperie tonal,
al tardo atardecer,
envuelto en insondable niebla.

Y me mirara con sus ojos
inalcanzablemente lejanos,
errantes por la interioridad
de mis criaturas inconsolables.

Un ngel de niebla y ceniza,
un ngel de despiadada mudez
frente a mi remota ventana,
con sus labios intilmente llamando,
irreconociblemente mo.



*** Pozo

Das de denodado silencio,
das de mudez perpetua
sumergido en un obscuro pozo
de aguas inmisericordes,
rodeado de muertas campanas.

Alguien con una mano annima
inclinado sobre el pretil,
alguien con mis propios rasgos
desdibujados alejndose,
difuminando su parentesco
en la desfalleciente conciencia.

Manes mos de una estirpe
insoportablemente repetida,
manes lricos congregados
en el redondel de piedra patria,
hoscos de ira persecutoria,

quien en la mudez de la palabra
su mano de perpetuo nufrago
sobresaliendo en el torbellino,
aquel que por un largo tnel
con su congregacin de hermanos
sepultos en su voto de silencio,

ese no ser reconocido,
ese ser por todos olvidado,
ese desaparecer del habla,
y reunir en su torno las voces
de camaradas febriles callando,
de cofrades deshojndose en luto,
de sonmbulos regresando a casa.



*** Disgregacin

Tan slo un manojo de ptalos
diasporales en la mano reunir,
tan slo un puado de tribus
babilnicas disgregndose,
diseminando su confusin
de alfabetos prstinos revueltos.

Reunir un haz de secas espigas,
y aventarlas en el cruce rfico
de lo inauditamente humano,
de lo impenetrable resistindose,
de lo fecundativo infecundo.

Abrir la mano grvida al viento,
soltar su iracunda amenaza
de apocalptico misterio,
desbocar el galope de cascos
incontenibles precipitndose,
de jinetes en su antifaz perdidos.

Un manojo de letras fonas,
de labernticas letras reunidas
en mi mano como un nuevo Zeus,
arrojar un rayo de cenizas,
un rayo de trmino y final,
de amnesia hacia los cuatro vientos.

Y sacudir el puo en el aire,
libre de su cosquilleo natal,
vaco de la prole de Pandora,
paternal y contrito, perplejo
en el misterio de la disgregacin.

** Ulises Varsovia
   rommel.krieger@unisg.ch
   Escritor chileno (Valparaso, 1949). Es docente de espaol en la
   Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado ms de veinte ttulos de
   poesa desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en ms
   de sesenta revistas literarias de Latinoamrica y Europa, en espaol y
   en otros idiomas.



=== El color de la nieve      Miriam Mabel Martnez =======================

En esta casa el ruido escondido entre las paredes es blanco y liso, se
parece al invierno. Nunca he visto nevar. Para m esas imgenes forman
parte de una fantasa donde la claridad se infla. Intuyo al fro sinnimo
de volumen. Poseo (o al menos eso he credo) una mirada instruida y conozco
bien las cualidades de la luz. Mis padres me inculcaron la pertinencia de
ver. Soy una buena observadora, para eso fui educada. Desconozco la luz del
norte, desde nia he soado con la posibilidad de contemplar la cadencia de
largos atardeceres y las distintas caras de la luz. Donde nac oscurece de
golpe, en cambio aqu, en Johnson, las puestas de sol son largas y
erticas. Una de las primeras lecciones aprendidas fue la referente a la
luminosidad y su relacin con el grosor. "La nieve es una idea", sola
repetir Emma. Hoy, mirando las montaas an desnudas frente a mi ventana,
creo que tena razn. Parece que nevar pronto. Llevo 30 aos imaginando la
nieve. S esperar.

Dicen que cada paisaje posee voz propia. O al menos eso deca pap. Nunca
aprend a escuchar a la naturaleza; Andrs s, mi madre le ense. A m me
educaron para ver; suena pretencioso, lo s; pero en mi caso, la vista ms
que un privilegio ha sido una misin. El odo no es el mejor de mis
sentidos; en cambio el tacto me ha ayudado a observar cada da con mayor
precisin. Se corresponden. Si he captado las cualidades blanca y lisa de
este espacio se debe a que me he preocupado por tocar y entender las
texturas. Esta casa, desconocida fsicamente, es parte crucial de mis
recuerdos. Aqu creci Emma, la mam de Andrs.

La ta Emma naci en este pueblo, Johnson, Vermont; sin embargo, se march
muy joven -y no por una decisin personal- a la Ciudad de Mxico. Su padre
mat a un hombre y la familia pag el castigo. Dejaron la nieve para
siempre. Cada quien tom un rumbo propio y Emma opt por mi padre. Andrs
tampoco conoce la nieve. Pero ahora no slo la conoceremos: nos
convertiremos en seres de nieve. Ambos tenemos miedo. Poco a poco nos hemos
habituado a los sonidos y a los colores, qu distintos! A pesar de los
relatos de Emma pensaba que el paisaje era menos colorido, lo imaginaba un
tanto melanclico, pero creo que ese halo lo provocaba la nostalgia. Me ha
sorprendido la viveza de los ocres, la fortaleza de los verdes, sobre todo
la contundencia del blanco me ha azorado. Para los ingenuos suena ridculo
que alguien se refiera a la claridad del blanco; los buenos observadores
saben distinguirla.

An no me he adaptado a las nuevas tonalidades. Me ha resultado difcil
guardar en mi memoria visual los tonos y texturas de mi vida en Mxico. La
ciudad de pronto surge entre las montaas. No extrao el ruido ni el
paisaje atiborrado de imgenes, pero s la sensacin de calidez que me
ofreca la urbe. Johnson es un pueblo muy pequeo, chaparrito y regordete,
tiene ms cielo que tierra. Aqu uno aprende el silencio. A mam le
hubiera encantado! An no nieva. Anso presenciar el espectculo, pero temo
la reaccin de Andrs...

Estamos solos con la abuela. Lo nico que tenemos es esta casa y las ganas
suficientes para disfrutar el paisaje que nos ensearon a perseguir desde
chicos. Los vecinos nos miran, intuyen quines somos, sobre todo por sus
ojos, son como los del abuelo. Nos observan, lo siento; pero esta casa
repele las malas miradas. Ignoro si la gente nos tiene miedo o piedad.

El otoo est a punto de terminar. El bosque es un esqueleto y nuestras
voces se escuchan diferente. Emma aseguraba que la nieve era benvola
porque ayudaba a escuchar mejor. Por lo pronto, la gente se prepara,
delinean las casas y veredas con luces de colores, realizan un dibujo
colectivo, que en las noches cobra fuerza. Me gusta el experimento. Andrs
y yo venimos de una ciudad muy grande donde la noche es una ficcin. Ac
hemos descubierto la oscuridad. Conozco la planeacin del pueblo de
memoria, s bien dnde est la estacin de bomberos, hacia dnde corre el
ro, dnde est la farmacia, la escuela, el mercado de lana. Emma se
encarg de que no olvidramos nada. Me inculc cada detalle, rincn, cada
gesto, finalmente, soy la mirada de Andrs.

Aqu la gente tiene una personalidad sonora. Los habitantes son invisibles,
no los vemos, pero vaya que s los escuchamos. Emma tena razn, ste es el
lugar idneo para Andrs. Las sombras son dueas del espacio; es la nica
explicacin que encuentro para comprender que los rostros no sean lo
suficientemente contundentes como para ser recordados. En donde crecimos,
la gente tiene un carcter visual por encima del auditivo. All en nuestra
ciudad la salvacin es la mirada. Como cualquier urbe, es ruidosa, tan
escandalosa que la persistencia de los sonidos chillantes es el teln de
fondo. Esa monotona nos impide el silencio necesario como para aprender a
escuchar: la mirada es nuestro deber. Tampoco significa que seamos unos
expertos del arte de la contemplacin; pero las personas ejercen el poder
de sus rasgos. Ah est su identidad: en su forma de moverse, en la
serenidad de sus ojos, en la ira de sus labios, en lo salvaje de sus
pmulos, en la vestimenta... en fin, cada quien debe construirse un
espectro visual, suficientemente fuerte para ser recordado. Sin embargo,
all el ruido es tan grande que nubla la vista.

En mi ciudad los sentidos estorban. La lnea entre el tacto y la agresin
es endeble; la frontera entre el olfato y glotonera es muy dbil... Y qu
decir del gusto, la confusin entre dulce y rancio es una constante. La
agudeza de los cinco sentidos es una desgracia. El nico funcional (si
acaso existe) es el sexto, ese que llaman intuicin. Pensar en el sexto
sentido es un barbarismo (una ingenuidad). Estoy convencida de que es un
invento de algn publicista, en el mejor de los casos, si no es que se
trata de una campaa poltica o una estrategia de colonizacin. Ignoro cul
es el origen, pero a su inventor (si se le puede nombrar tal) le ha dado
buenos resultados. La gran mayora est convencida de ejercer el tan
prestigiado sexto sentido; no se ha percatado del mal uso ni del
desprestigio entre sus usuarios. Me causan ternura aquellos que
despilfarran su sexto sentido en decidir entre un capuchino descafeinado o
uno normal, entre bajar por las escaleras o por el ascensor... El sexto
sentido se ha convertido en el pretexto perfecto de cualquier error, ha
propiciado la irresponsabilidad. Emma nos advirti: "nunca tomen una
decisin guiados por el 'sexto sentido', no lo olviden". Tena razn. Dos
das despus de su muerte, Andrs y yo comentamos que nuestro deber era
regresar (aunque nunca hubiramos estado antes) a Johnson, era nuestra
obligacin, pero decidimos obedecer a la intuicin, y permanecimos en
nuestra gran casa en la ciudad respetando lo que supusimos "voluntad de los
muertos". Cuando muri pap, Andrea, Emma y la abuela nos cobijaron en sus
memorias; despus muri mi madre y nos hered una fortuna considerable,
Emma muri desamparndonos, pero no fue intencional. Nuestra intuicin nos
dur poco, Andrs confes su deseo por conocer la nieve, el cual yo
comparta. As que preparamos las maletas y convencimos a la abuela de que
era lo mejor. Me alentaba la curiosidad por conocer ms a mi padre -le
encantaba el ingls y la poesa de Whitman-, por vivir rodeada de otro
idioma. Emma discrepaba, prefera el espaol, quiz por su naturaleza
barroca, en este otro sonido reaprendi sus sentidos. Tuvo la capacidad (y
la lucidez) de ensearnos a distinguir los movimientos y las actitudes de
ambos idiomas. Somos bilinges, no porque dominemos el ingls y el espaol,
sino porque nos ensearon a m a contemplar y a Andrecito a escuchar. A m
me cost ms trabajo. l es ms perspicaz y paciente, para dominar un
idioma el requisito principal es la paciencia. Andrs se parece mucho a su
mam.

Crecimos con la certidumbre de la muerte, al contrario del resto de los
nios. Emma tena una idea muy concreta de la realidad, al contrario de mi
madre. Tenan visiones del mundo opuestas, aunque no ajenas. Mam era ms
condescendiente. La abuela la calificaba de tonta. "Mira que permitir la
infidelidad, aceptar en casa no slo a otra criatura, Andrecito no tiene la
culpa de nada, pobre!, sino la Emma sa; lo que no s es dnde crecen esas
mujerzuelas ni de quin aprenden el cinismo; porque nadie puede negar que
adems de todo la tal Emma es una cnica y una enferma... una puta
desgraciada que le robo el marido a mi hija. Pero esa puta result ser ms
lista que Andrea... Dios mo!, mi hija es una imbcil... No, es una,
perdname Dios por estos malos pensamientos, una pendeja, mira que adems
de todo aceptar que el nio se llamara Andrs 'por ser el masculino de
Andrea'. Pero no tiene la culpa el indio... El peor de los tres es tu
padre, ese maldito -Diosito, perdname otra vez- cabrn, polgamo"...
Andrs y yo crecimos escuchando el coraje de la abuela, una ira que se
transform en cario, el cual ha negado hasta ahora y contina vituperando
a nuestras madres. Nos hemos acostumbrado a los arranques melodramticos,
de hecho los disfrutamos, sin duda es una buena actriz. Emma, mam y pap
estn muertos y la abuela los sigue insultando. Desde que llegamos a
Johnson no ha parado de quejarse, por lo que adivinamos que le agrada
nuestro nuevo hogar. Recuerdo a la abuela rengando da y noche, pidindole
perdn a Dios por sus "blasfemias", por sus cabrn, pendejo, hijo de la
chingada... y cocinando. Andrs y yo somos muy privilegiados. Tres mujeres
nos educaron, aprendimos tres visiones distintas que se han integrado
plcidamente a nuestras perspectivas. Somos, adems, una buena mancuerna:
mi don es la mirada y el suyo, el entendimiento.

A mam no le fue fcil aceptar a Emma, a Andrs lo quiso antes de que
naciera. Para pap la decisin fue difcil. Para Emma fue un cambio ms en
su vida. Las dos lo amaron intensamente y l tambin. Mi hermano creci sin
conflictos y yo slo s que hubiera deseado que aparecieran antes.

Pap admiraba a Whitman y a la nieve. Vino a Vermont porque le pareca que
slo aqu podra entender el concepto de la nieve (y de lo blanco. Ahora s
que tena razn) y para arreglar un negocio en Montreal. Nunca le gustaron
los canadienses (a Emma tampoco) y Johnson result ser una sede perfecta,
no muy lejos de Canad, pero tampoco demasiado cerca. Un poblado donde el
ingls marca el paso y el paisaje est lejos de la cursilera del idioma
francs. Se conocieron en la Book Store. Nunca hablaron del encuentro. Sin
embargo, desde entonces, pap tena incrustado el color de la nieve en las
pupilas. Emma lleg a la casa cuatro meses despus.

Para una mujer sobreprotegida como mi madre, la noticia de que pap tendra
un hijo con otra tuvo un doble significado: dolor y liberacin. Creci con
la certeza de un hogar y de un hombre, pero tambin creci con la
insatisfaccin de no disfrutar la soledad. El ruido de la realidad -sa
ejercida por los otros sobre la propia- la lastimaba. No crea en Dios, "si
existiera, no habra una infinidad de realidades, sino slo una que
albergara distintas perspectivas". Consideraba a la realidad un collage,
se fue el tema y la tcnica principales de su obra. Mam saba escuchar,
Andrs fue su mejor alumno. Este talento fue determinante para entender la
situacin, por eso goz la llegada de Emma y su panza. El dolor inicial no
fue provocado por el desamor, sino por el desprendimiento. La sensacin se
pareca ms al miedo. Pap confundi la actitud de mam con los celos -le
tranquilizaba ms la certidumbre de una mujer celosa, no dispuesta a
renunciar ni a compartir a su hombre-; pronto se percat de su error; con
la llegada de Emma, mi madre descubri su vocacin: la soledad y la pintura
constituyeron el camino ms corto.

Pap nunca se recuper del golpe que signific la respuesta de mam. Su
masculinidad fue vulnerada, la abuela dice que los hombres no saben cmo
asumir la fragilidad; "no es su culpa, la responsable es la gentica",
dice, yo no tengo experiencia, pero supongo que es la repeticin de una
actitud aprendida, "slo nuestro Andrs es diferente", presume. El orgullo
no se hereda, se mama. Presenciar el cambio en el rostro y en la voz de su
esposa le ense la tristeza. Mi padre am mucho a mam, quiz aun ms
despus de que apareciera Emma. A ella tambin la ador.

Cuando lleg Emma a la casa, mam ya tena preparado un cuarto para Andrs.
No cabe duda, fue un nio muy deseado. Pint en la pared un mural muy
bonito: "es su historia", sonrea mam, "nena, psame el color azul", me
deca. Para cualquier nio de cinco aos la noticia de un hermanito no es
muy grata. Sin embargo, la visin de la felicidad de mi madre me hizo amar
tambin a ese beb. Se transform en otra, no slo se vea ms guapa, su
mirada gan fuerza y sus gestos tomaron gravidez. Se convirti en una mujer
con el mundo entero puesto en las caderas. La nia sobreprotegida, la
muchacha obediente desapareci; pap nunca dej de extraar a la Andrea de
antes. Para m fue una bendicin; para mi abuela, una penitencia. Mam era
una mujer muy extravagante. Antes de Emma su figura era lnguida y sin
embargo no conoca la soledad; en cambio, despus, su presencia se volvi
estridente, llamativa, por fin dominaba su espacio, reclam su identidad y
se percat de su silencio interno. El mural para Andrs fue el inicio de
una serie de ejercicios que la llevaron a experimentar una diversidad de
tcnicas hasta que se top con la serigrafa. El grabado no slo colabor a
engrosar nuestra herencia, sino sirvi de puente al xito y a la soledad.
Mam est catalogada en varios libros de arte internacional, su trabajo
pertenece a muchas colecciones pblicas. Pap fue su promotor, creo que
entonces es cuando estuvieron ms cerca. En la parte trasera de la casa
instal su taller. Ah trabajaba siempre sola, "busca ayudantes", le
propona pap. "Para qu?", refutaba ella. Y desde la ventana Andrs y yo
la espibamos, "lo que ms me gusta es el truco de la malla, es tan
bonito", le explicaba a mi hermanito, mientras la abuela refunfuaba en la
cocina horneando pasteles y Emma atenda a pap.

Emma y mam tardaron en entenderse. Desde la perspectiva de mi abuela se
trat de competencia femenina; "desgraciado, cabrn, mira que poner a mi
hija en esta situacin cuando ella es superior por mucho. Es ms bonita,
ms femenina, ms educada... Nunca la entender. Si est ah es porque
quiere, ella se merece todo". Y tena razn, mi madre gan por mritos ese
lugar privilegiado y para Emma fue circunstancial. Mam saba cul era su
destino, lo intua aunque desconoca la ruta para llegar a l. Emma, en
cambio, nunca tom una decisin, ni siquiera el nacimiento de Andrs.

Ahora que vivimos en Johnson he reflexionado mucho acerca de pap. He
tratado de imaginarlo aqu, oliendo los rboles, conociendo la nieve que
tanto anhelaba. Lo pienso una y otra vez, trazo su figura y la impongo en
este paisaje luminoso (qu fuerza posee la luz! Por fin entiendo la
mirada de Emma!). Lo que antes era la Book Store, donde se conocieron,
ahora es una tienda de bienes races. Johnson ha crecido y mucha gente,
harta de las urbes, busca refugios invernales, pareciera que de pronto la
amabilidad del fro estuviera de moda. Pap intua esta tranquilidad; lo
saba, por eso vino aqu. Me pregunto -y tendremos que adivinarlo o
inventarlo- cmo escogi el lugar. Seguramente disfrut mucho las
caminatas, la brizna helada, los ecos dispersos entre lo blanco, el cric
crac de la nieve tapiando el asfalto, los rboles vestidos, los techos de
las casas invadidos. Imagino sus mejillas coloradas y resecas, sus labios
partidos, el dolor del viento en la frente... Lo veo frotar su nariz a la
de Emma, tambin observo lo blanco penetrar su mirada.

Hemos esperado la nieve por muchos aos. Desde nios la hemos presentido.
Para Andrs ser una apropiacin de su historia, para m, de la concrecin
de mi destino. Los dos vinimos para descubrir a padre, para saber qu mir,
para entender qu sucedi. "Tendrs que ser sabia. Recuerda que eres sus
ojos". Crecimos con el compromiso de un da venir aqu. Nos educaron con
los pies en la tierra; nuestras madres nos cancelaron la posibilidad del
"sexto sentido". Para Emma era muy importante que entendiramos la
certidumbre; para mam era innecesario; "las obligaciones les llegarn
tarde o temprano y la certeza es una cuestin demasiado solemne para unos
nios, aun para nosotras, Emma. No puedes tomarte la vida tan en serio.
Nada puede ser tan grave, ni siquiera el sonido". Mi madre era tan
diferente a Emma, no podra calificar si mejor o peor. No se trata de
evaluaciones. Sus caracteres eran tan contrastantes como los paisajes de
sus cuerpos y las intensidades de sus miradas. Pero eso lo he aprendido
aqu, en Johnson.

Mam era una mujer sinuosa, de tonalidades oscuras. La voluptuosidad de sus
movimientos la defendan del exterior. Era una mujer llamativa, tan
escandalosa que tard demasiado tiempo en conocer el silencio. Nunca fue
una mujer de muchas palabras, sino de actos contundentes. Cuando Emma lleg
a nuestra casa slo pronunci "bienvenida", pero cada uno de sus actos
estaba impregnado de solidaridad (mam es de esas extraas mujeres que
creen y confan en las otras) y de cario. Una vez que ambas, en silencio,
propusieron las reglas, el trato fue familiar. Cualquiera hubiera pensado
que se conocan de toda la vida. En ocasiones hasta Andrs y yo lo creemos.
En fin, para mam, la llegada de Emma y Andrs sirvi para templar su
fsico y para retraerse de la realidad. Siempre me he preguntado por qu
alguien tan vido de silencio careca de paz fsica. Emma repeta
incansablemente: "Andrea, aunque no lo creas, eres un bicho de la nieve",
mam slo sonrea. Saba que era cierto, por eso le permiti a la ta Emma
narrarnos esos otros colores y temperaturas. Repito: Andrs y yo fuimos
educados para la nieve.

Emma era una mujer delgada y blanca, con ojos azules como los atardeceres
en Johnson, su voz era grave, un tanto agresiva para su fsico. Al
contrario de mam, posea un cuerpo frgil, y requera de ruido y
movimiento. Hablaba mucho. El idioma nunca fue un problema, pap deca que
lo importante no era comunicarse sino hablar, "tiene una necesidad de
contar que en ocasiones me aterra". "En dnde carajo la maleducaron",
reclamaba la abuela, aunque en el fondo esa torpeza, esa personalidad
atropellada la diverta (aunque nunca lo ha confesado, la quiso mucho. Los
tres la extraamos). La abuela le ense el espaol en la cocina.

Nunca he sabido por qu la abuela viva con nosotros. Jams se ha referido
al padre de pap (perdn, no puedo llamarle abuelo a un desconocido), a
veces me intriga pero he aprendido que su ausencia ha sido imprescindible
para nuestra felicidad. La abuela es una mujer morena de la costa
veracruzana. Ella nos ense el mar y los olores. Insisto, Andrs y yo
hemos tenido una educacin privilegiada.

Aunque a la abuela no le pareci decente la llegada de Emma, pronto se
acostumbr, en la cocina hicieron una copla perfecta. Ah tambin se
contaron sus secretos, sus miedos. Entre cacerolas y especies se hicieron
amigas. Entre cucharones y aceites mi abuela entendi a mi madre ("el
orgullo es mi nico tesoro", afirmaba. Emma slo responda: "A Andrea le
hara mucho bien saberlo". "Pero si lo sabe". "Le gustara escucharlo". "Lo
sabe, que es lo importante". "Por qu eres tan ruda?". "Y t tan
cnica?"), a Emma ("Me preocupaba tener un hijo que no creciera en la
nieve". "Has sido una excelente maestra". "Slo me dijo: 'tienes que venir
a Mxico conmigo'. Nunca he escuchado una voz tan escalofriantemente
cierta. Y lo alcanc. l saba que vendra". "Pero, eres una loca
descarriada, cmo aceptaste la oferta de ese desgraciado. Si las tontas son
dos, no cabe duda".) y a pap ("Macho, cabrn". "Es un buen hombre". "Otra,
la infidelidad es pecado". "Nunca ha sido infiel". "Eres o te haces? Ahora
resulta que es un santo". "Cul es la poca en que has visto ms feliz a
tu hija?". "Despus del nacimiento de Andrs". "Despus del asesinato
hubiera la exclusin, amo demasiado el paisaje blanco; lo verdaderamente
insoportable fue el suicidio de mi padre. No tena opciones. Le debo la
vida a ese mal hombre, como lo calificas. Creo que vine por
agradecimiento". "Pues que agradecida resultaste".).

La cocina fue el escenario para narrarnos los detalles de Johnson;
paradjicamente, junto al fuego conocimos los secretos de la nieve. A veces
mi madre se una. A su estudio llegaban las carcajadas y optaba por
reunirse "con esas locas". Pap se mantena al margen; nunca entraba a la
cocina, su respeto era ms fuerte que la curiosidad.

La llegada de Emma transform nuestros hbitos y nos forz a replantearnos
(sobre todo a mam) nuestras existencias, nos oblig a comprometernos y nos
devel la sencillez... "Ser normal es lo suficientemente loco", esta frase
la repiti incansablemente durante mi adolescencia. Quiz, quien tard ms
en asimilar la situacin fui yo, no slo por la edad, sino por la herencia
cultural y mi acervo histrico. Emma se introdujo ligera en las vidas de
dos mujeres resignadas y a un porvenir impuesto (la abuela ms esperaba
nietos y mam estoica cumplira con su deber materno), y las liber de
imposiciones, aun pap... Antes de Emma, la tristeza de pap era evidente,
la nieve (aorada) se derreta en la cabeza. Mam reconoca el dolor de su
esposo y se senta culpable. Cuando pap entabl relaciones con un socio en
Montreal, mam rez da y noche para que pap por fin visitara esos lugares
y esos poemas de Whitman. Lo alent para viajar, "tienes que ir, por ti y
por nosotras, ya vers". A veces creo que ella intua que en ese rincn del
mapamundi exista "algo" que nos hara girar hacia otra direccin. "Tu
madre nunca se equivoca", qu razn tena pap!

Hace 30 aos Emma arrib a Mxico embarazada y sin hablar espaol, cargando
una maleta y una direccin. Mam le abri la puerta, pap subi sus cosas a
la habitacin y me dijo: "saluda a la ta Emma", yo le toqu la panza, "es
tu hermanito", me contest. Me apart de inmediato y corr hacia la abuela,
"ya lo saba yo, qu te hizo esa mujer? qu te dijo? Nia. Responde".
Nunca imagin que 30 aos despus, Andrs, la abuela y yo llegaramos a una
casa en el norte de Estados Unidos, con nuestras maletas y una direccin.
Slo que nadie nos abri la puerta.

Extrao a mam, a la ta Emma y, por supuesto, a pap. ste es el primer
ao que celebramos el Thanks Giving solos. La abuela reestren el horno,
Andrs la ayud a preparar el pavo y yo me encargu del trabajo pesado
(nunca he sido buena para la cocina).

La vida resulta tan apacible. An no reconozco el paisaje. Cuando Andrs me
pregunta cmo es la luz, me cuesta trabajo concretar en una imagen su
suntuosidad y contundencia. Las montaas son altas pero los brazos del
cielo son muy fuertes y las abrazan. No s quin es ms pura: si la
oscuridad o la luz. Si Emma no nos hubiera aleccionado sobre la fuerza de
lo blanco aqu, sentira miedo. Blanco es la palabra que concentra la
esencia. El otoo es sensual, las hojas marrn son tan carnales; las
cortezas, tan provocativas... El paisaje invernal debe ser aun ms
seductor.

A Andrs le intriga el agua. "Suena diferente"; durante el tiempo que
llevamos aqu se ha dedicado a escuchar su frecuencia y ritmo. "Tena razn
Andrea" ("Estaba loca", refuta la abuela). Ha trazado un mapa a partir de
la fidelidad del sonido, "lo hice pensando en ti", eso dice Andrs y es
verdad. Me quiere muchsimo. Pero ese mapa lo traz para acercarse ms a
Emma. Conocer este lugar, aduearnos del espacio ser como seguir unidos a
ella. Ese mapa ser til para revelarme (y revelarle) el color de la nieve.
"Pronto nevar, augura Andrs", coincido. La humedad as lo indica. El
invierno despierta y el olor del blanco empieza a impregnar el ambiente.

Poco a poco nos acostumbramos a nuestra nueva vida. Andrecito todava no
consigue descifrar todos los sonidos ("el agua suena en distintas escalas,
una es la que corre por el ro, otra la que permanece suspendida en las
ramas, otra ms la que corre por los techos o la que permanece guardada en
la madera... la que resbala por los cristales. Igual sucede con el viento,
con las hojas, con la noche, con las nubes..."). Cierro los ojos para
escucharlo. La voz de mi hermano es diferente, es ms grave y armnica. En
las tardes nos sentamos en el porche para sentir el fro ("Estn locos,
nios, o qu. Entren a la casa ya!", a la abuela le preocupa nuestra
salud). Ah mientras bebemos un caf y fumamos intercambiamos detalles de
lo aprehendido en el da (cada quien hace su trabajo: mi tarea es
contemplar y la suya, escuchar); le narro los tamaos de las casas, la
textura de los techos, las alfombras de hojas secas, los caballos, las
colinas... Sobre todo le gusta que le cuente sobre las cascadas del ro,
quiere que lo lleve. l me habla del sonido de las llantas sobre el asfalto
mojado y fro, las voces de los nios, los roces de los suteres con el
viento, los argumentos de las ramas pelonas, la ansiedad de las montaas
por la nieve ("estn desesperadas").

Las nubes emigran al este. Buscan el mar. El cielo azul se refleja en las
montaas. Los pinos revolotean y extienden sus ramas a la nieve. El viento
silba, Andrs afirma "es una cancin de bienvenida". El sol brilla y marca
sombras largas sobre el piso. Hoy hasta la abuela est de buen humor.

-Escuchas, ya viene la nieve?

Andrs se levanta. Le ayudo a abrigarse. Los dos vestimos gorras, bufandas
y guantes. Coge su bastn. Lo tomo del brazo y lo guo hacia la colina.

Estoy nerviosa. Emma me prepar durante 30 aos para este momento. Andrs
ha esperado toda su vida para conocer a travs de mis ojos el color de la
nieve.

-La ves?

** Miriam Mabel Martnez
   mimabelita@hotmail.com
   Escritora mexicana (1971). Ha sido becaria del Centro Mexicano de
   Escritores (1996-97 y 1998-99) y del programa Jvenes Creadores del
   Fonca (2000-01). En 2001 obtuvo una residencia artstica en Vermont
   Studio Center y otra en 2002 en el Writer's Room de Nueva York. Ha
   publicado en el semanario Etctera, las revistas Casa del Tiempo, Nexos,
   Vuelo, Los Universitarios, Origina, A pie, Chilango y Crtica, as como
   en los suplementos culturales Crnica Dominical y Laberinto de Milenio
   Diario; particip en la antologa Generacin del 2000 Literatura
   Mexicana hacia el Tercer Milenio (Fondo Editorial Tierra Adentro) y
   public un libro de cuentos con la editorial independiente Daga.
   Actualmente busca editor para su primera novela.



=== Poemas      Silvia Visbal =============================================

*** Espera

La voz de mis ojos es gris.
Se viste de transparencia de agua y de corales
y se esconde en tu ausencia.
Te espera.

Esa voz es intencin serena, que huye a la resignacin de una partida
   [eterna,
es locura de cruzar la trinchera y contagiarte los labios de vida. Vives?
   [S..!

Voz que te busca en tu ltimo recuerdo
con flores color de sangre y miedo.

Amor de rfagas en un rincn que no conozco.
Amor de espera, de viudez que me llama,
de muerte en guerra.
Espera.

Porque no hay cuerpo ni lpida.
porque la esperanza es esta voz en penumbra
con almendras amargas.



*** Puerto

Volv a tus brazos como todas las tardes
despus de descubrir el universo de las calles, siempre nuevo,
en un amanecer.

Son el destino habitual cuando me declaro disidente de lo montono,
eclipsada en el cauce de tu verbo.

Regreso al horizonte de tus brazos, a donde se esconde el sol, la paz de
   [las olas.
A ellos me entrego
con mi espectro de voces,
todas las dualidades de mi ser.

Tus brazos me conocen,
me definen sin titubeos en la respiracin de muchos abrazos,
en la libertad ondeante de la partida y la espera.

Desde ellos miro valiente la noche en sus incertidumbres de amor,
hasta sumirme en un sueo difano en el que ellos
siguen siendo mi orilla al volver.

Mi orilla mtica sin monstruos de arena.



*** Urbana

Soy, en esencia, seales y sonidos
que se describen en permanencias y recorridos
por esquinas dismiles y felices,
en lneas rectas y curvas
y mi nombre es el de todos,
con letras y nmeros.

Es mi palabra itinerante
en los espacios histricos y anacrnicos de la ciudad
tras la memoria y la inmediatez
para armarme la vida
como una huella nmada en todas las versiones posibles
de identificarme en las aceras y los puentes
donde mi humanidad pueda verterse, como las otras,
en los decires y los haceres
que la llaman.

Soy en ella
con los ojos y los pies,
con las pupilas que la guardan
en ese catlogo de la experiencia comn de circular como sangre,
de construir los encuentros y encontrarme,
de buscar lugares y tragaluces en las voces,
de vivirla sin miedo desde y hasta el hecho
de ser urbano incidente con piel y nervios,
repartidos en las sillas de los buses y los semforos,
en los artfices y consecuencias de silencios y gritos.
Es ser, sin ms seas, un ente de discursos y textos propios
en el lienzo elucidante de las calles...: Urbana.



*** Azar

Nos encontramos las pupilas para hablar
de la luna que est cerca y de la posibilidad de retar a los espejos.

Fuimos en tu boca los poetas sin gastarse
que suean en blanco y negro y en otros colores
al mismo tiempo.

Fuimos en mis ojos preguntas, ms preguntas.

Fuimos el da que pas dejando pedazos de piel en la calle,
fuimos annimos,
inacabados,
volubles,
desconocidos, robndose el fuego.

Nos encontramos,
fluimos,
fuimos ngeles y demonios relativos,

Fuimos, dentro del cuerpo, los extraos que se besan
bajo la trama de la noche
con avidez, con hambre,

Fluimos, con la rapidez del tiempo mismo,
beso, humedad encontrada, piel que se toca

Prevenidos.
el hilo no debe enredarse,
se enreda.
La memoria recuerda.

Fuimos los poemas de otros que sienten en papel,
los nuestros,
Fuimos la hoja de una noche que se desnud
en una ruta no planeada, perfecta,
inventariada letra a letra.

Fuimos, fluimos, nos encontramos a tramos,
noche adentro,
inventados,
solubles,
vividos,
humanos.

** Silvia Visbal
   silviavisbal@hotmail.com
   Periodista y escritora colombiana (Barranquilla, 1976). Escribe
   narrativa y poesa desde temprana edad. Se gradu de periodista en 1988.
   Ha participado en recitales de poesa joven en su ciudad y en la
   actualidad prepara un libro con poemas inditos.



=== Tres textos      Hebert Abimorad ======================================

*** Consumo

...es el vuelo de atades repletos de mercadera consumible dejando una
estela de humo que no desaparece con facilidad vuelan los seres humanos en
una carrera frentica abandonando todo por alcanzar el suyo algunos
descubrirn que est vaco y querrn robar a los otros mientras la estela
de humo les impedir encontrar el camino correcto y violentarn a los que
ya tienen su atad mientras los ms osados se afanarn en tener dos o tres
para baarse en enseres que no utilizarn y ser enterrados con ellos en
amontonamiento de desechos que caen otros hombres hurgarn junto a perros
hambrientos en busca de su parte de felicidad que haban logrado en su
carrera por conseguir un atad que llaman progreso y desarrollo destruyendo
el sueo a la espera del triunfo contra la fuerza artstica creadora que se
mezcla con objetos nuevos para dormir en un lecho grande del inconsciente
colectivo buscando la solucin de gritar desnudo en el desierto donde se le
llenarn los ojos de arena caminando a tientas en busca del agua agotada
que ya no encontrarn en los oasis tropezando con los camellos moribundos a
la espera del salvador que olvid a sus discpulos indisciplinados y
egostas prometiendo la lluvia hasta arrancar de ellos un juramento que
nunca cumplirn y por fin las manadas de lobos recorrern las arenas
calientes quemndose las garras devorando todo a su paso mientras los
sobrevivientes pedirn clemencia pero ser tarde la arena cubrir los
trozos y el desierto ganar a los hombres...



*** Ideal

...la mueca se maquilla todo belleza se pasea por las calles esperando ser
admirada mientras en el fondo de la escena esperan los aos pacientes pero
seguros del final ella no lo percibe en su afn de conquistar all va con
seguridad de mujer de vidriera en movimiento con espectadores de miradas
que se pasean por el cuerpo sin dejar escapar con su cadencioso caminar no
se apresura no mira la miran y ese es el juego el silbido a la ideal
postura de una mujer que crea hombres a su acecho para correr y querer ser
alcanzada...



*** La televisin

...muequitos saltarines en un recuadro que es lmite entre la fantasa y
el mundo de los que miran ansiosos esperando una respuesta que brote del
aparato para establecer un dilogo frente el silln con almohadones de
gente soolientas en su pasividad de muerte adulterada por emociones de una
caja resonante tan lejos de la vida diaria que al final lograr saltar de
los lmites e introducirse transformado las vidas en sufrientes muequitos
saltarines actores sin espectadores...

** Hebert Abimorad
   hebert.abimorad@comhem.se
   Maestro, poeta y periodista cultural uruguayo (Montevideo, 1953). Reside en
   Suecia. Ha publicado Gotemburgo, amor y destino (1982), Gestos distantes
   (1985), Voces ecos (1988), Poemas fruglicos (1994), Poemas fruglicos 2
   (1995), Malena y Cber (Ediciones Trilce, Montevideo, 1996; bajo el
   heternimo de Martina Martnez), Poemas fruglicos 3 (Ediciones Trilce,
   Montevideo 1998), Coversaciones y Volver la loba... (Ediciones Trilce,
   Montevideo, 2000, bajo los heternimos de Jos Jos y Camilo Alegre), y
   Korta Dikter (Ediciones Heterognesis, Suecia, 2000) versin en sueco de
   Poemas fruglicos.



=== Poemas      Mara Milagros Rosas Tirado ===============================

*** Eterno presente

All arriba, el alma
acoga en su copa
semilla, flor y fruto.
Los tres a un tiempo.
Los tres en uno.
Calidoscopio de fragancias,
prisma de nctar,
uno ms ddimo;
bajo sus pies la tierra,
el cielo en la mirada
sin saber de lmites,
ni de partes,
porque el infinito
olas que se vuelven
de revs
en espirales imposibles,
no sabe de parcelas,
ni de cuadros fijos,
ni de lneas rectas.
Solo vive, respira,
vibra
y solo as reposa,
se encuentra, se nomina.
En el movimiento
nace, crece, fenece.
Noria con gugoles de vueltas
porque es el infinito
y para nada le cuesta
-no como Ssifo,
que luce forzado-,
lquidos ribetes
de tornasol,
arrollndose uno en otro:
besar de olas sin playa;
y la copa que refleja
impvida y contenida,
-como una virgen-
la paleta de este mundo boreal,
abre tantas veces que parece una
su libro de horas,
como innumerable se halla
la nica y sola liturgia:
laudes, laudes.
El alma
joven al fin,
crecida en el Edn perfecto
llevaba el vaco en su propio seno.
Tanta bondad se desprecia sin otro
por quien sentir un raro afecto,
muy raro s:
desdn.
No se extraen
si fue curiosidad obrando
en quien nunca haba cambiado
los hbitos de doncella
por un sumergirse
en esas viriles fiestas
de todo el pilago de luz.
Canje as cristal de vida
por unas piedras verdes,
y ese uroboros
que ella haca monotona
y abarcaba todo un derredor,
recogi abanicos
y qued lo que tena delante
de sus ojos de carne
como presente,
sin otro acompaante ms.
Alz la vista y mir su copa
antes de que breas
cegara en dos vueltas
la grieta de su escape
por donde no poda retornar.
No ahora al menos, le dije,
hasta que aprendiera la leccin.
Y ella ansiosa, a punto de olvidar
que haba vivido en un palacio
de acristalado murano, pregunta:
"Y qu leccin es esa?"
Yo le respond:
"Las que nunca pequea
viste en tu libro de horas,
principio y fin,
duracin y momento,
oracin de difuntos.
No llores que del hogar
t no te has ido.
Un hilo te enlaza".
"Dnde est?", pregunt:
"Mralo bien que se va.
Es este momento que vives".



*** Aprende a esperar

Qu ms cercano a lo eterno
es el nacer
al no haber cabal conciencia
de que se es,
y la mente tierna llena,
con un canto de galaxia
sus primeras pginas
de color de leche,
sin cuidar de otra cosa
que no sean los apremios
del ser corporal;
pasando las horas
como una apenas, elptica,
en recreo de inmersiones,
el amnitico Pacfico,
lneas de flotacin,
y ensueos uterinos,
que van quedado atrs
sin casi darnos cuenta.
Poco a poco
despierta de sus viajes
por las aguas profundas,
pecado original
parece ser olvidarles
en favor del aire tibio.
Dejando al primer elemento
por otro, ms atractivo
corta sin deshacer
el nudo con el presente
que se vuelve un cuadro tras otro,
largo desfilar de vistas,
semblantes y percepciones,
que se afinan, sin poder compararse
con el antiguo diafragma:
abarcante ojo del mundo.
Mil instantneas de novedades
que con rapidez de moviola
se hacen costumbres;
mviles de Calder
que se balancean sobre la mente
llamando su atencin
como magos ambulantes
tras el premio de la eleccin:
hacerse querencia de su nuevo rey;
soberano caprichoso,
algo tirnico,
dspota dulce,
a quien nadie osa negrsele.
Tanto cario genera al principio
que para l no existe regao
pues ya habr tiempo de eso.
En verdad, el tiempo es
pedazo de argamasa
en manos del infante,
que no tira a ningn matiz,
no logra hacer figura
con tan extrao aparato,
no valen llantos ni requiebros.
Maana, qu es maana,
o la prxima semana...
para quien asoma el capricho
sin verlo satisfecho.
Primeros maestros que ensean
aquello de esperar
pero no a saber aguardar.
Adnde se va el mundo de los sueos
sin paciencia que garantice
la senda encantada para llegar
a ellos despus de mil trabajos,
como en aquellos cuentos de almenaje
que me narraban al dormir.
Entonces viene la primera fuga:
picando espuela hacia ficciones,
las mentiras que desconocen rienda,
ni marco de teca;
imaginacin caballeresca
que logra la hazaa
de lavarle la cara al futuro
antes que aparezca.
Pero slo en la imaginacin,
que no en algn recuerdo ingrato
habitante de tienda camuflada,
que, marchando todava ligero
va exiliado al valle secreto
adonde podamos dejar de verle.
En tanto que la memoria de lo amable
se queda junto con nosotros
debajo de mis almohadas,
emborronadas en pginas de diario,
siempre lista con muestras de perfumes
a esparcir, cuando le necesitemos
extractos de carios olvidados.



*** Estrenos inminentes

Rodando escenas
que an no estrena
se extiende el presente
hasta hacerse potencia.
Maestro de obras,
plpitos y sendas;
campen de quien crea
que an habr
otro chance de postn,
otro da con su estrella.
Es el futuro, presente a plazo
que se derramar, si no es que ya est
derramndose en la realidad.
Valedor de inconformes,
defensor de infortunados,
sostn del xito logrero.
Objeto de la voluntad,
con dcil apariencia
a la hora de acomodarse
a las formas limitadas
de la imaginacin humana,
que a veces toma
por futuro deseable
lo que no es ms,
que la difusin de trasgos
desde el simn de una hora menguada.
Dunas, neura de medianoche,
polvo engaoso que se sacuden
peregrinos desesperados
frente a Hcate triforme.
Encrucijada de sus dilemas
rostro mtilo de Jano;
decisiones que matan
las posibilidades ms caras
en favor de la mediana,
de ese peor es nada,
la salvacin de la carne,
y la vida pequea,
Amn.
Orculos, augures,
mntica y astrologa;
desvalidos van en su busca
para que les escriban la vida.
Aceptando tarjetas doradas
tambin monedas de plata
que van puestas de canto
como oblicuas son sus respuestas.
Pantallas de proyeccin
de figuras etruscas;
humo blanco de la pitia,
incienso de mandarina,
nunca la gran produccin.
Para esa se necesita valor,
valor de longividentes:
salpicarse de colirio dendritas
y saliendo con sol pleno
abrir un abanico, uno tan solo
como mano ganadora,
tro de reyes,
escalera imperial,
para hacer de pontifex maximus
e ir a restaurar el rostro
sin clausurar esa puerta
porque lo que se encima es la guerra,
trifulca de la buena
pues, el futuro
no se entrega, no es cautivo
como lo hace con los ungidos,
y aun con ellos, habr
puentes que tomar,
trampas que sortear,
rodeos por delinear,
para hacerlo presente
con palancas mayores
que intangibles
accionan el ingenio.
Acaso no era dcil?
Lo es.
Aunque prefiere morir a su aire
muy lejos del interesado,
o es ste quien no le quiere
y se engaa, creyndose
malquerido por sus proyectos.
Pero, algn futuro se viene
uno por otro, el que menos esperan
puntual y cumplido, porque
el futuro siempre llega.



*** En el taller

Con colores primarios
entre tizas y creyones
vas dibujando, pintando
el resto largo de la vida.
Mural ms grande que la capilla;
reto grande para el artista,
asiento de garabatos
y de hroes de manga.
Trazos gruesos, pastosos,
de colores planos,
composicin naf.
Vas al paraso
de matices rotundos:
lunas sobre espejos,
nativos desnudos,
postres de coco,
islas de nufragos,
vacaciones para siempre
respirar libertad.
Tomas los santos leos
de esa hmeda selva, tropical.
Pintas tu cuerpo.
El futuro es simple.
Matama
De dnde venimos?
Quines somos?
Adnde vamos?
Preguntas simples
el futuro es fresco,
amarillo rojizo
como papaya recin cortada.
El sol en la tierra
y toda su riqueza
como tanta es la semilla,
arenales blancos de la playa.
Dibujarse la vida a cuatro colores,
ms rico que comer
mango verde con sal y picante.
Si no fuera por el huracn
que se lo lleva todo,
creeras que puedes ser Robinsn.
Qu hay de los hroes?
Quedan los que hacen corte de manga;
tu padre se ha ido
de la casa, apagando la luz.
El futuro se dibuja
con carbn y sanguina,
reino de ms oscuros que claros,
posibilidades esfumadas
sobre medio pliego de papel,
composicin ajustada,
los tpicos correctos,
el pensamiento aceptado,
lo que est bien lo que est mal.
El futuro es aburrido y automtico
viene con men incorporado.
Vamos, llvatelo ya!
Cien por ciento garantizado.
Impreso, reempacado
con inyecciones de tinta,
ms preciso que la hora.
Pero las tintas se corren.
La garanta no llega
a cubrir todos tus fallos,
y que tu papel sea del malo.
Todava no has aprendido.
Vuelve a tus colores,
hazlo t mismo,
que el futuro
se resuelve con propuestas
buenas malas
que sean tuyas.
El futuro se pinta
con arte y oficio,
con mscaras y aergrafos,
herramientas avanzadas,
tcnica de aos,
estilo depurado,
aprendido a palos
sobre una cartulina
cuatro por seis;
extrao s es el futuro
que cuando queda tan poco espacio
es mucho lo que vas a expresar.
Qu no dirs en un sello
o en la cabeza de un alfiler.
El futuro se pinta con un pelo de camello.



*** Cerrando cuentas

Declaracin de haberes
donde pesan ms las cuentas
sobre papel rayado.
Tarea penosa
es hacer memoria
de los faltantes
de los costos
de los negocios perdidos
y de la quiebra del corazn,
libro de asientos contables
que no puedes rehacer
ni con tachaduras enmendar
pero s puedes leer
a solas contigo mismo
en el estudio de la conciencia
con luces de candil
trabajo postergado
para las noches de insomnio
das de tramontana
las tardes de granizo
amanecer en el bosque
crepsculo en el lago
para jornadas de ngrimo
que no las distrae
la vista, el odo
ni el resto de los sentidos
sino que por el contrario
aromas, sabores
colores, texturas abren
los canales del contacto.
El hijo prdigo
aora su vida,
recuerda a su padre,
vuelve a la casa
sorteando en el retorno
lo pedregoso
con suelas delgadas.
El recuerdo nos cobra el peaje
de hacernos con su abultada encomienda
que no se aligera sino pasando
las sacas por el agua del ro;
lavndolas de culpas
hasta hacerlas aluvin,
aprendizaje decantado
arcilla, arena cernida
aglomerantes varios
y tanta experiencia
cemento de obras a futuro.
Piedra de cantera
sacada con el trabajo forzado
del declararse culpable
reconocer los errores
pagar deudas a alguna sociedad,
hacerse solvente
con la propia conciencia
tribunal infatigable
ante quien no es posible
pedir que se deseche la evidencia
porque ellos son sus contables
y el pasado lo escriben
amanuenses con puntas de acero
guardados en vitrinas blindadas
-se ve antes que tocar-
y ante su presencia
no se cambian los hechos
pero vale el ltimo argumento
de la defensa desesperada:
cambiar la lente con que se les mira.
As pide la clemencia presente
que es la conciliacin a futuro
del otro socio consigo mismo.
La memoria es condena
rgimen celular,
abierto y presencial,
cadena perpetua;
trabajo forzado que libera
bajo su palabra
al final de la vida
por el perdn de los pecados.
La memoria es legado
herencia, ttulo,
cdula, capitulacin
documento, registro
carta de cabal propiedad
sobre el pasado.
La mota de polvo
sobre el Universo
tiene un vnculo.
Cosa de locos porque
memoria no eres enajenable.



*** Regresan las olas

Memoria de lo antiguo,
al alcanzar los penates
has desplegado
el abanico que faltaba,
y cierras el crculo.
Los recuerdos son virutas
que hacen tolvanera
sobre el espacio rizado.
Ya nada es visible
aqu abajo.
Decides alzar la vista
buscando claridad,
miras las palmeras
que baten las brisas de septiembre.
Un tiempo se acaba
y otro se abre de nuevo
para recibirte
Vuelves a la copa
pero t, sin prisa,
dejas que riele a su aire
flotando sobre el llano,
indiferente a los tropiezos
a los que t ya ests tan hecha,
luego de tantos aos
que a esta altura sientes tan tuyos.
Cae el agua postrera
y t, nada dices
pues la lluvia moja las palabras,
entre tesoros te veas,
tus matices asordinan
y las razones callan.
Te tiras al mar nocturno,
ya puedes buscar tu luna.
El cielo refleja al ocano
flotan las nubes sobre algn lecho
agua va mojando la bveda,
dos imgenes
Dnde est el engao?
Aquel que pueda aclararlo
ciego asoma, longividente es.
Te frotas ambos ojos con sal
mientras brama
el flujo y el reflujo
olas que azotan tu dermis.
Un minuto ha que no duermes
el amanecer se escapa
el ocaso no aparece,
tan slo resta
el latido acompasado
de los frutos en tu sangre
que ya va hacindose leche;
regresas a la cuna
a hacerte capullo de nuevo,
con la copa ms llena
a poner en fuga los trenos
con novsimas voces
que cantan con
notas de almizcle y melocotn.
Pero an no tienes la luna
que es hallazgo mayor,
copa de triunfo,
crtera de libaciones
en el Mar de la Tranquilidad
Te llegas hasta el fondo
jungla de abisal
de peces que tomas por monstruos
de otra historia,
pero es la tuya, no poblada
de fantasmas
sino muy natural
como la vida que se acaba
y el fin de la jornada.
Te das nimo en hallarla
pero el aire se agota:
cielo de mar te reclama.
Nada queda por hacer
la noria da vuelta.
Cierras los ojos
y miras el terciopelo escarchado
los tres han vuelto a ser uno.

** Mara Milagros Rosas Tirado
   mmrt779@cantv.net
   Escritora venezolana (Caracas, 1966). Es tcnico superior en informtica
   y administra la lista de correos Imperio Romano
   (http://www.elistas.net/lista/impromano). Colabora con la revista
   electrnica de literatura Letras Perdidas
   (http://www.letrasperdidas.galeon.com) como seleccionadora de textos. Un
   poema suyo fue incluido en la antologa Estrella Fugaz, del Centro
   Potico (http://www.centropoetico.com), y un cuento en la seccin
   Escaparate de Libros de la Biblioteca Cervantes
   (http://www.cervantesvirtual.com).



=== Quin es el que pide tres deseos cuando un perdedor cae? =============
=== Pablo Krantz ==========================================================

No, la verdad es que me era absolutamente imposible soportar a la terrible
Vicky Moriarty. Haba terminado saliendo y hasta soando con ella por el
embrujo de su apellido, por aquel mtico Dean Moriarty de En el camino.
Pero, finalmente, el nico toque aventurero de la tal Vicky era aquella
particularidad suya de quedarse dormida en cualquier parte, por culpa de
una enfermedad bastante rara cuyo nombre nunca consegu memorizar. Ya no s
cuntas veces, en alguna expedicin campestre de ese Club de Amigos de los
Pjaros al que perteneca, la haban perdido de vista y la haban terminado
encontrando cien metros ms atrs, durmiendo parada colgada de un arbusto.
Es que mirar pajarracos con su largavistas importado era una de sus
actividades favoritas, e innumerables veces haba intentado arrastrarme al
Delta a acompaarla. Como yo nunca aceptaba, termin preguntndome si era
que estaba celoso de los del Club. Puta madre, celoso de esos bizcos
anteojudos de remera con cuellito! Me bastaba con verlos hacer
malabarismos callejeros con las llaves del coche de pap en las esquinas de
cerca del colegio, y abrir y cerrar una y mil veces sus navajitas suizas de
ciento ocho funciones -que eran al mismo tiempo su mayor orgullo y su nico
tema de conversacin-, para tener ganas de vomitar durante un buen par de
cuartos de hora! Por m bien podan hacer un sexteto y chuprsela
mutuamente si les diverta!

Porque hay que decir que lo nico que despertaba a la penosa Vicky Moriarty
era que se la cogieran, y tantas veces como fuera posible. La verdad es que
el nico lugar donde no se quedaba dormida era en la cama. Ah su rostro
casi estpido y su horrible gusto para vestir y hasta su clara incapacidad
para enhebrar un pensamiento con otro se hacan a un lado, dejando al
descubierto una de las vaginas ms lubricadas de esta parte del mundo, y un
cuerpo pequeo pero perfecto, moldeado en los entrenamientos de gimnasia
deportiva de su infancia, y luego perfeccionado en las patticas aunque
efectivas clases de aerobic de su adolescencia.

Tal vez lo mejor para ella hubiera sido dedicarse al salto en alto o al
fisicoculturismo, a actividades que no necesitaran en absoluto de
inteligencia o de gracia. Pero haba descubierto el deporte de las camas y
ya nada la haba detenido en su senda de perfeccionamiento. Era una chica
nacida bajo el sino de la voluntariosidad, y de pronto el descubrimiento de
un talento especial para algo la haba llevado directamente a ahondar cada
vez ms en la cuestin.

As fue que empez a ganarse en el colegio una justa fama de perra en celo.
Ya no s cuntas noches me despert entre sudores, pensando en su vagina
chorreante y su rostro vicioso sacudindose sobre m como sobre una silla
elctrica. En esos momentos volva a ella su verdadero lenguaje, que era el
de los gemidos y los chillidos ahogados (dicho sea de paso, era una lstima
que no existiera ninguna manera legal de explotar comercialmente aquel don
tan extraordinario). Dios, pero apenas el asunto terminaba yo no deseaba
ms que una cosa: escaparme al bar ms cercano a tomar algo con quien sea,
o dar una solitaria vuelta bajo las estrellas meditando acerca de nada!
Cualquier cosa con tal de poder irme de ah! Y parece que ella haba
terminado dndose cuenta -no era demasiado difcil, as que slo tard un
par de meses en comprenderlo-, porque cada vez me pona ms trabas para
acostarme con ella. Que mi madre, que tu padre, que los pjaros, que la
cabeza, que me duele, que charlemos.

As que ah estbamos. Yo le arrojaba temas de conversacin y ella los
destrozaba en tres zarpazos como una leona torpe destrozara la mano que le
extiende comida. Si en quince minutos ms no consegua llevrmela a la
cama, iba a irme a vagar por la avenida vecina, a fumar cigarrillos y mirar
pasar a las chicas, disfrutando de una compaa ms agradable -como la ma
propia, sin ir ms lejos. De hecho, en aquel momento estaba por comenzar,
en la avenida cercana, la Hora de los Perdedores, el momento en que los
fracasados de todo calibre y edad (ya que hay que entender que la mayor
parte de los perdedores nacen perdedores, y que slo un esfuerzo
sobrenatural puede extraer a un hombre de las fauces de su destino) invaden
la avenida, y uno puede sentirse reconfortado por ser el que es, o
experimentar una potica piedad hacia el gnero humano en su conjunto, por
todos aquellos que habrn de perder una a una sus ilusiones hasta terminar
extravindose solos por los desiertos de la Muerte, sin ms preparacin que
la que puedan darles los programas de televisin de la madrugada...

Bueno, en fin, Vicky y yo estbamos sentados ah, en las condiciones ya
explicadas, en el bar de la esquina del colegio, cuando acert a pasar por
la zona Julito Arana, uno de mis enemigos nmero uno. Ver su pelo naranja y
su cara pecosa bastaban para darme deseos de volverme monje o de asesinar
-segn el da.

-Qu hacen, chicos? -pregunt el muy imbcil, con esa manera desagradable
de hacerse el simptico que tena cuando no vea a nadie ms a quien
molestar y tena un buen rato que perder en medio de la completa inutilidad
de su vida. Le contest con un gruido que debe haber confundido, en su
jerga zoolgica, con una invitacin a sentarse, porque eso fue lo que hizo
de inmediato.

-Qu cuentan de bueno? -pregunt, en un espasmo de inspiracin.

-Slo idiotas que pasan. Sos el dcimo octavo, y sera bueno que siguieras
pasando -iba a contestar yo, pero Vicky, viendo mi mirada hostil, y siempre
con ganas de molestarme, le dio una cordial bienvenida. Haba que
desconfiar de ella: era capaz de revelarle hasta nuestros truquitos
amorosos ms secretos al primer estpido que apareciera!

-Estbamos hablando del examen de biologa. Parece que va a ser sobre
fitoplancton -le contest ella.

l le retruc con alguna frase inspida, ella se esforz por recordar algn
dato intrascendente y luego ambos llegaron a la conclusin de que todo el
mundo saba con aire de estar descubriendo la Atlntida.

Y entonces yo empec a ser vctima del famoso Sndrome del Aniquilamiento.
Comenc a hundirme en la silla, perdindome en algn lugar entre las
circunvoluciones de mi cerebro, entre las razones para irme y las razones
para quedarme y los deseos de que el mundo y yo furamos distintos y
llegramos a un acuerdo ms conveniente para ambos. Entonces llegaron dos
miembros del famoso Club de Molestadores Profesionales de Pjaros, junto a
un par de energmenos ms. Todos sorban interminablemente sus cervezas
importadas o sus Coca-Colas, encendiendo sus cigarrillos mentolados con
Zippos de cien pesos poniendo cara de ya ser adultos y habilidosos
encendedores de cigarros profesionales (demasiadas propagandas de Camel les
haban devastado los cerebros), rindose de los desabridos chistes de Vicky
como si estuvieran frente a la reencarnacin de Rabelais. En realidad,
supongo que estaban todos como drogados por el humo rosado y dulcsimo que
pareca brotar de su vagina, y no pensaban ms que en escalar posiciones en
su mundo hasta lograr finalmente acostarse con ella.

Pero hagamos ahora un ligero y muy excusable parntesis.

Para decirles que, cuando yo recin comenzaba mi adolescencia, mi visin
del Paraso era, cuando menos, bastante curiosa: una mesa con cinco o seis
personas que llevaran una conversacin sin dificultades -no como cuando hay
slo dos personas y los temas de conversacin van extinguindose
rpidamente sin dar lugar a ningn sucesor. Yo estara sentado en un
rincn, despreocupado de toda otra cosa que no fuera ms que tomar cerveza,
fumar cigarrillos y hacer comentarios ingeniosos o cnicos que adornaran o
destruyeran la conversacin principal. Sin olvidar, por supuesto, la
presencia de una chica hermosa y repleta de sagrada cordialidad cuya
atencin y amor yo ira captando lentamente a travs de mi lluvia de
ingeniosidades. Ustedes se preguntarn cul era entonces mi diferencia con
todos estos pelagatos de los que les he estado hablando. Bueno, creo que ya
estn grandecitos como para saber que, en todos los asuntos de este mundo,
las diferencias pasan por cmo se hacen las cosas y no por lo que se hace
en s mismo.

Pero en fin: en aquella lejana poca, yo era -o me consideraba- demasiado
tmido como para aspirar a mayores ambiciones. Y en esa tarde junto a Vicky
de la que les estoy hablando, ya haca tiempo que haba entrado al mundo de
los adultos precoces, que slo desean obtener lo que quieren lo antes
posible. Y aquella mesa a la que me encontraba sentado distaba mucho de
resultarme un sitio deseable donde descansar mis huesos. Ya eran ocho o
nueve los participantes del mitin acerca del examen de biologa, aunque
todos ellos en realidad no quisieran ms que una cosa: hacerle un examen a
la biologa de Vicky, ya que en aquellos aos y en aquel colegio no haba
demasiadas chicas que se dejaran hacer. Todo el mundo, incluso los tipos
habitualmente ms callados y energumnicos, hablaba como un entendido en
cualquier tema que se tratara.

De pronto decid que no poda ms: me levant y le dije a Vicky:

-Nos vamos?

Me mir como si yo hubiera enloquecido: por Dios, irse, cuando ella
acababa de encontrar su propia visin del Paraso! Nueve jvenes
admiradores (idiotas o no, no vena al caso) hablando alrededor suyo,
soando con acostarse con ella, con la lengua por las rodillas, el cerebro
atrofiado y el miembro radioactivo. Obviamente me dijo que no, que yo nunca
poda quedarme en ninguna parte, que ella estaba bien ah, y que si quera
poda irme con absoluta tranquilidad. As que, por supuesto, tuve que irme:
la puta de Vicky no me haba dejado otra posibilidad. Y mi propia nocin de
"elegancia de los instantes" como justificacin ante la absurdidad de la
vida poda llegar a perecer desfigurada si me quedaba ah siquiera un par
de segundos ms.

Los ocho idiotas deben haberse quedado petrificados de alegra, vindome
perder mi puesto, al borde del ridculo, dejndoles el campo abierto para
la primera dosis de amor libre de sus vidas, despus de las prostitutas
dominicanas pagadas con el dinero de sus padres en los alrededores de Punta
del Este. Pero no me import: tena una hora y algo hasta que las clases
recomenzaran y pensaba pasarla de la mejor manera que me fuera posible. Y,
por supuesto, lamentarme no estaba entre mis planes. Como deca mi padre,
"Si ests herido, no te lo demuestres ni a vos mismo". O, como yo suelo
agregar: "No odies maana lo que puedas odiar hoy".

Me fui entonces en busca de mi amigo Arnoux. Saba dnde encontrarlo,
porque siempre se sentaba en la misma escalera a tragar su comida y esperar
algn milagro ocasional que nunca llegaba que lo colocara en ruta hacia las
estrellas. Es que Arnoux era lo que se dice el modelo del perdedor. Pero no
hablo del perdedor novelesco, ese sujeto pasablemente guapetn e
inteligente que pierde sus oportunidades de "convertirse en alguien" por
culpa del alcohol y de su rebelda, ms o menos activa, contra las leyes
del mundo. No: Arnoux era ms bien el pobre tipo, el sujeto bonachn y
acomplejado, lleno de complicaciones invisibles, ese tipo de gente que un
buen da desaparece sin dejar ningn recuerdo demasiado definido, o muchas
veces hasta disolvindose en un recuerdo-injerto que engloba a tres o
cuatro personajes de su calaa en uno solo. No s qu beca rara haba
conseguido para terminar en esa escuela de ricachones. Era hijo de un
portero muy viejo que no terminaba ms de morirse, y ya nadie recordaba que
su nombre era Antonio: todos lo llamaban por su apellido. Claro que lo ms
comn era que nadie lo llamara de ninguna manera; haca tantos esfuerzos
por no hacerse notar en nada que hasta los profesores parecan haberse
olvidado de su existencia.

Ya haca varios das que no iba a verlo, porque haba estado muy ocupado
con las manas de viejo electrodomstico de la ya citada Vicky. No s por
qu sola sentirme muy a gusto con Arnoux, sobre todo desde que las
autoridades del colegio haban desarmado la Sociedad de la Navaja (de la
que yo nunca fui realmente miembro, pero s aliado o simpatizante o algo
por el estilo) y expulsado a todos mis pocos amigos por borrachines o
navajistas. Tal vez fuera porque Arnoux era alguien que nunca peda nada, y
que siempre lo reciba a uno con una sonrisa. Desde que yo haba superado
el temor que le suele provocar ese tipo de personas a la gente normal -el
miedo a que su desgracia sea contagiosa-, me agradaba mucho darme una
vuelta por su escalera y mantener con l una intrascendente conversacin
acerca de ftbol o de msica. Yo conoca ya sus opiniones -que no eran
muchas, sino slo un puado- y hallaba un extrao placer en hacrselas
recitar. Me gustaba la estabilidad del personaje, el hecho de que, mientras
el mundo y mi cerebro atravesaban por centenares de cataclismos, l se
mantuviera siempre igual, con sus mismas opiniones y costumbres.

Pero ya estarn imaginndose, por todo lo que les dije antes, que esa tarde
Arnoux no me esperaba sentado en su escalera habitual. Le pregunt por l a
un par de chicas gordas y aplicadas que estaban parloteando por las
inmediaciones, y me enter de que lo haban agarrado metiendo mano dentro
de una mochila ajena y lo haban expulsado del colegio sin dilacin alguna.
Las gorditas lucan compungidas, aunque no exageradamente. Pensndolo
mejor, ms bien parecan incmodas con su papel, como cualquier persona que
tuviera que informar de una tragedia que en realidad le importara muy poco
y hasta le causara cierta gracia. O no, en realidad ya ni s cmo lucan
aquellas malditas pobres chicas. Bajo mis pies, la tierra se resquebrajaba.

Deba haber algn error. No poda ser cierto. Esa gente que nunca tiene
nada mejor que hacer que rerse del ms dbil, de los que siempre hay
cientos de ejemplares hasta en el colegio ms pequeo, deba haberle
tendido una trampa para divertirse un rato. Como aquella vez en que haban
convencido al tartamudo Trubba de que Bonifetti, la chica ms linda del
colegio, estaba enamorada de l, para despus esperarlo con una cmara de
video y filmar su pattica y trabada declaracin amorosa. Poco les
importaba si as arruinaban una vida. Pobre Arnoux. Qu destino se abra
ahora ante l? La vergenza eterna. Dondequiera que fuera, los rumores lo
seguiran. El ladrn de cartucheras. Ni siquiera el aura fascinadora del
crimen lo protegera: nunca sera ms que un pobre diablo; nadie le
temera, pero todos le tendran aprensin. Ya nunca podra entrar a casa de
nadie sin que lo hicieran desnudarse para revisarlo a la hora de partir.
Usaran linternas infrarrojas para revisarle el trasero, por temor a que se
hubiera introducido ah alguna birome o quin sabe qu extraos tesoros
domsticos. Pero lo ms probable era que ya nunca lo dejaran entrar a
ninguna parte. Tendra que irse del pas. Tal vez incluso del universo.

Por qu todo eso me afectaba tanto? Como ya dije, me haba terminado
encariando con aquel extrao mutantecillo. Pero haba algo mucho ms
importante: para m, l se haba convertido en una suerte de derivacin
paralela de mi propia existencia, como una posibilidad de mi propia vida
que haba seguido su curso independiente ms all de m mismo. Yo podra
haber sido Arnoux, podra haber sido esa clase de muchachito tmido y
asustadizo que ha abandonado toda esperanza de participar hasta en los ms
mnimos acontecimientos del planeta. Tal vez todos, o al menos todos los
bichos raros como yo, hubisemos podido ser l. Si tan slo hubiera
terminado dejndome vencer por el mundo, por la dificultad de los
movimientos y las palabras, como tantas veces estuve a punto de hacer, y
tantas veces de hecho hice, pero si ese abandono hubiera sido generalizado
y no circunstancial, si mi furibunda personalidad no se hubiera interpuesto
entre mi falta de carcter y el mundo, quin sabe cmo hubiera terminado
todo aquello, a qu dostoievskianos sucuchos me hubiera condenado la vida
por ser incapaz de cumplir siquiera con sus rdenes ms bsicas...

Era un momento crucial. Porque si el mundo se atreva a hacerle dao a un
tipo tan inofensivo como Arnoux, estbamos todos en peligro. Todos seramos
denigrados y paseados por las calles como fenmenos de circo, como tigres
desdentados, sin ni una mnima partcula de orgullo detrs de la cual
resguardarnos del ridculo y el escarnio de las multitudes de imbciles
cagones envalentonados.

Empec a regresar hacia el bar, casi sin pensarlo, pero a los pocos metros
me detuve. Era obvio que aquellos estpidos nerds no habran abandonado su
posicin estratgica, montando sitio alrededor de la vagina de Vicky, y que
el tema de Arnoux ya habra sido tratado con absoluta voracidad, como una
pobre ramita indefensa arrojada a la oscura caldera de la conversacin
frvola, provocando que aquellos que eran ms dignos de rechazo y de nusea
pasaran por sujetos ubicados y sensatos, y que aquellos que se merecan
toda la piedad de todos los corazones del universo terminaran aplastados
por la vergenza y los sobreentendidos.

Ya haba sido demasiada la humillacin a la que haba expuesto a mis
propios principios sin razn valedera, slo por una estpida muchachita de
vagina dorada. Decid que ira a visitar a Arnoux a su casa, ya que estaba
claro que, si no era yo, nadie ira a verlo jams, ni siquiera todas esas
chicas de anteojos y aparatos bucales que, de tan tmidas, terminan siempre
siendo tomadas por buenas.

Fui bordeando el golf, entre los rboles de moras blancas y los monoblocks
supuestamente elegantes construidos ah donde antes se alzaban las
demolidas villas del Bajo, sumido en interminables pensamientos. Llegu al
edificio del que el padre de Arnoux era portero y estuve un buen rato
tocando el timbre. Al final, una puerta se abri en el fondo del pasillo y
la madre de aquel santo cleptmano vino hacia m con cara de poqusimos
amigos, muchsimas lgrimas y una cantidad a designar de pastillas para los
nervios. Me mir directamente a los ojos; pareca una mquina fuera de
control, a punto de estallar.

-S? -me pregunt. Era la primera vez que la vea, aunque ya varias veces
haba acompaado a Arnoux hasta su casa.

-Puedo ver a Antonio? -le pregunt.

-Antonio est descansando.

Creo que nunca antes haba escuchado que lo llamaran dos veces seguidas por
su nombre de pila. Insist entonces con una tercera y la madre replic con
una cuarta. Luca ms cansada que un Ami 8 de los aos 60. Era obvio que
para ella nuestra conversacin deba terminar cuanto antes. Pero yo
insist, expliqu que era amigo de Antonio ("Antonio no tiene amigos", me
contest la madre, no s si con pena o con un extrao orgullo), que
necesitaba verlo, que se haba cometido una injusticia. Ella me escuchaba
en silencio, demasiado sedada como para reaccionar. Alguien que seguramente
sera el hermano menor de Arnoux apareci entonces, preguntando:

-Qu pasa, mam?

Volv a repetir lo que haba estado diciendo, aunque las palabras se me
enredaban entre s y terminaban diciendo cualquier otra cosa, mientras el
temor de estar ofendindolos me iba paralizando cada vez ms. Algo marchaba
mal: aquellas personas me miraban incrdulas, como preguntndose si era
cierto lo que estaban oyendo, y slo una fatiga extrema les impeda
contestarme o cerrarme la puerta en la cara.

Finalmente, el hermano me hizo gesto de que lo siguiera y se march por el
pasillo hacia el departamento, que estaba en la planta baja de un edificio
decrpito. No haba demasiada luz, pero creo recordar que la casa de los
Arnoux estaba completamente atestada de trastos viejos, que por todas
partes haba cajas y muebles tapados con alfombras o con sbanas
descoloridas, pero que de todos modos alguien (la madre, segn supongo)
intentaba mantener una apariencia de orden entre todo aquello, colocando
vasos con flores, portarretratos y mantelitos bordados por doquier, con una
dedicacin entre enternecedora y escalofriante.

El hermano de Arnoux me gui hasta una habitacin diminuta en la que
evidentemente deba vivir mi amigo. Dud un momento y luego abri un
pequeo armario escondido, y se hizo a un lado para que yo pudiera ver su
interior. Para que yo tambin tuviera mi pequea visin del Infierno que me
hiciera compaa durante el resto de mi vida.

Aquello era alucinante. Haba ah toda una interminable coleccin de
lapiceras, sacapuntas, gomas de borrar, compases, transportadores,
etiquetas, reglas, plumines, cutters, tijeritas, papeles secantes, de
calcar y de forrar, y quin sabe cuntos tiles ms, algunos de ellos muy
coloridos y caros, otros viejos y casi irreconocibles, muchos de ellos con
una inscripcin con el nombre del propietario original, dando la pista de
quin sabe cuntos millares de robos metdicos y sistemticos cometidos
durante aos y aos. Y todo aquello estaba ordenado de una manera
asombrosamente puntillosa, e identificado con etiquetas seguramente tambin
robadas: ah estaba el botn que el silencioso Arnoux haba ido amasando a
lo largo de los ltimos diez aos, desmantelando cientos de cartucheras
perfectas de cientos de alumnos aplicados e insoportables.

No dije una palabra. Me fui de aquella casa (a Arnoux no se lo vea por
ninguna parte, despus me llegara el rumor de que lo haban metido en una
clnica psiquitrica) y estuve vagando por la calle durante un tiempo que
me pareci largusimo. Finalmente, haba terminado faltando a clase sin
siquiera proponrmelo. Anduve dando vueltas por las disqueras de la
Avenida, com un par de Frankfurters en la galera de siempre y mir las
mujeres pasar hasta quedar definitivamente paralizado en el capot de un
auto, horrorizado por la cantidad de vidas que nunca vivira, y por
entrever mi extrao destino, que me guiara siempre hacia las puertas ms
tristes y solitarias, alejndome imperceptiblemente del resto de los seres
humanos hasta que ya toda esperanza se transformara en chiste.

Atardeca. Me acerqu a un telfono pblico y disqu el nmero de Vicky
Moriarty. Dos veces seguidas, separadas por un par de minutos, escuch su
voz quebrada y serpenteante repetir "Hola, hola..." al otro extremo del
aparato, sin atreverme a decir nada. La tercera vez ella dijo "S que sos
vos, K. Estoy harta de tus manas. Cmo pudiste dejarme sola rodeada de
todos esos imbciles? No quiero saber ms nada con vos".

No cort, sino que se qued respirando muy fuerte por el auricular del
telfono. Dios, hasta su respiracin sonaba a sexo desenfrenado! Estuve
escuchndola un rato y despus, siempre sin decir una palabra, cort. Y
juro que lo sent un poco, ya que me costara mucho encontrar otra vagina
como aquella. Pero bueno, as eran las cosas.

Duro es el camino del hombre de corazn.

** Pablo Krantz
   porcamiseriarecords@yahoo.com.ar
   Escritor y msico argentino (Buenos Aires, 1970). Actualmente reside en
   Pars (Francia). Ha publicado los libros de cuentos Dame un coche tan
   rpido que no lo alcancen los recuerdos (1997) y La maana en que fall
   la ley de la gravedad (2001) y los discos Demasiado tiempo en ningn
   lado (1999), Los extraos nunca dicen adis (2001) y Les chansons
   d'amour ont ruin ma vie (2003). En 2003 recibi uno de los premios del
   Concurso Internacional de Cuentos "Juan Rulfo", organizado por Radio
   Francia Internacional.



=== Con los segundos recortados      Marcos Wever =========================

*** 8:00 pm

lnguido momento
para esculidas quimeras...
A esta hora
En que el crepsculo
Cierra sus ojos
Negndole a la oscuridad
Blancas esperanzas
En un rincn de Amrica
Alguien bajo un farol
Redacta un poema de avanzada;
Alguien con pasos de silencio
Aora en el exilio
A la patria idolatrada.

A esta hora,
hora en que el murmullo
se vuelve como un grito,
en un rincn de Amrica
alguna voz entona
cantares de protesta;
a esta hora, lapso de descanso
en que la meditacin se vuelve solapada
en un rincn de Amrica
oh tierra de mis musas vrgenes,
en las calles cuajadas de indigencia,
uno que otro nio
tirita de fro,
hurta,
se muere en el olvido,
recoge la mano que recogi... vaco.

A esta hora
en que la polifagia
embota los sentidos del hombre,
alguien en un rincn de mi Amrica
se hunde
en confines de basura putrefacta,
tratando de arrancarle a la vida
el pan suyo de este da,
mientras que un poeta que come
escribe sobre el hambre...

A esta hora,
en un rincn de esta nia
cuyos pechos empiezan a florecer:
Nace un hijo sin padre,
sin cuenta de ahorro navideo,
sin hada madrina,
sin angelito guardin,
sin yo creo en el maana,
sin ni tan siquiera un creo...

A esta hora
en miles de rincones de mi Amrica boba,
el proletariado vilmente es
explotado,
el negro como siempre es
humillado,
las ratas se babean de risa
en los arrabales,
los arrabales se atoran
engullndose a las ratas.

Y a esta hora
en que mi Amrica nia
menstra la sangre de sus hijos,
a esta hora,
hora distinta para distintos lugares,
en un rincn de Amrica,
alguien re,
solloza,
canta,
suea,
se lamenta,
clama,
clama,
gime,
aguarda;
y con el alma en el mutismo,
alimenta la esperanza.



*** Minuto a minuto

como un rosario de oraciones
emergen de los cataclismos
voces de taciturnos infantes
(las balas hacen decir adis
a cualquiera)

Una limosna por lo que ms quiera.
infantes sin padres... sin madres,
sin historias de caperucitas
sin comida...
infantes que dicen,
ahogan sus vocecitas,
reclaman una migaja de pan,
mas...
Todo es intil;
El mundo
est
quedando
sordo.



*** Con la cuerda del reloj

cada lunes,
cada martes,
cada mircoles,
cada jueves,
cada viernes,
cada sbado:
Muchos
exprimen sus intestinos
contra las cabezas de muchos,
pero, oh bendito domingo;
Unos dlares,
tres Avemaras
creo en dios
y tus pecados te son perdonados...



*** Todo fue porque en la hora cero

sin contar con tu consentimiento
te inyectaron
en un vulo
y te pusieron a luchar
contra ms de mil
(para poder subsistir)
y te parieron
y te pegaron
(para poder subsistir),
y creciste
y te trataron de hacer
a la manera de ellos...
los otros,
los que se creyeron tus dueos.
Y trataste de ser como te mandaron
(para poder subsistir).
Y eres,
y vuelves a ser
y sigues toda tu vida,
en cada esquina de mi Amrica pobre
luchando contra ms de mil,
muchos ms,
muchos ms...
(para poder subsistir).



*** Con los segundos recortados

An en la consumacin de nuestras vidas
con la fatiga a cuestas,
reflejo gris
de cada ojo,
conjuncin de forma/
existencia/
verso;
lasitud del alma
de las facultades,
de los ideales;
Con la fatiga a cuestas,
lamentaciones de brazos en la bruma,
salvaje fruto
de las frustraciones,
bacteria en flor
de nuestra fantasa;
con la fatiga a cuestas,
bice azul
de las metas ya trazadas;
con la fatiga a cuestas
abecedario banal
de toda nuestra vida;
con la fatiga a cuestas,
caemos y caemos
ms aun a rastras
con la fatiga a cuestas,
en pos de la tierra prometida
continuamos avanzando.



*** 10:00 en punto

Y la brisa cantar
su mejor cancin.
Y por todas las montaas de la tierra
se escucharn nuestros pasos,
e iremos bajando lentamente,
ya sin guerras,
sin guerrillas,
sin complots subversivos,
ya sin lgrimas en los ojos.
Y estar para siempre
atada la miseria;
Y arriba
y abajo,
en el mar
y sobre todo el globo del mundo
no tendremos ms Dios que uno:
Aqul que de verdad nos am,
aqul que nos libr
de la esclavitud,
de nuestro propio miedo;
Aqul que nos seal
que habamos dejado de ser
nosotros mismos
para convertirnos
en annimos destinos.

Y juraremos con firmeza,
pues no ser falso cuanto digamos,
y ya ni el blanco humillar
al negro,
ni el negro herir al blanco;
Y juntos, color con color,
por toda la sangre derramada,
santificaremos cada da,
cada minuto, cada fraccin de segundo.
Y nuestros padres,
y nuestras madres,
y aquellas que nos hicieron padres
y a las cuales hicimos parir
nueva vida,
se honrarn con nosotros.
Y ya no habr ms matanza.
y la mujer del hermano
ser nuestra hermana.
Y la tierra del labriego
ser para el labriego.
Y el pan de cada uno,
ser para su dueo.
Y nuestros dedos
no sealarn en falso testimonio,
y la mujer y la hacienda
y las bestias del extrao
sern sagradas
a nuestros deseos.
Y Dios reinar
entre los hombres
y los hombres
conocern a Dios.
Entonces,
en ese momento exacto,
en ese minuto clave
para toda la existencia,
habr paz... habr amor...
habr libertad.
Y entonces yo humilde poeta
y t sapiente sastre
de la justicia social,
hermano Martin Luther King,
con el arco iris
impregnado en cada ngulo
de nuestras pupilas,
habremos alcanzado
a divisar por fin,
el otro lado
de la cima azul...

** Marcos Wever
   mawaperiodista@yahoo.com
   Periodista, pintor, poeta y escritor panameo (Ciudad de Panam, 1946).
   Ha ganado ms de treinticinco premios nacionales en cuento, poesa y
   pintura. Tiene una mencin en poesa infantil en Uruguay y un segundo
   premio en cuento en Argentina. Es egresado de la Escuela de Periodismo
   de la Facultad de Comunicacin Social de la Universidad de Panam, de la
   University of Lousville de Kentucky (EUA) como magster en educacin y
   de la Galera Vivaldi bajo la direccin de los plsticos Amalia de
   Jeaninne y Desiderio Snchez. Ha publicado los poemarios Paraso de
   madera y Cara a Cara, y sus obras aparecen en diversas publicaciones y
   trabajos de grado. Actualmente es catedrtico de periodismo en la
   Universidad de la Paz de la Repblica de Panam. Ha dedicado gran parte
   de su vida al ejercicio de las relaciones pblicas.



=== Las causalidades csmicas      Pal Tellera Antelo ===================

Una noche de dolor y melancola decides hundirte en un colchn viejo,
disfrutando conscientemente la nusea, generando el ambiente propicio para
el fracaso. Dejas al espiral de luz que atraviese con desprecio tus
pupilas, recordndote que ests vivo. De pronto una llamada da pie a la
suma de eventos.

Te levantas, con la vista nublada recordando que la panza necesita azcar y
las venas sal, tomas un sorbo helado de t y un mordisco criollo de
marraqueta y sales, convencido de ser firme, de mostrar coherencia, sales a
mostrar que no te quiebras.

El primer evento, equivocar el carril y dar dos vueltas a la rotonda,
entonces ah est ella.

Temblorosa en pie, nia muda, la verdadera, no la malfica, mirndote con
el llanto a flor de piel, sosteniendo en sus brazos la razn de tu vida.
Entonces de repente la magia vuela entre el retrovisor y el volante y t
res, consciente del azar y el peligro, res y vuelas a su risa. La
inocencia de mi nia cierra el primer evento.

De golpe el segundo acto se abre, en sus dos lgrimas tmidas, se dispara
la culpa y te lleva a hurgar en el bolsillo en busca de algunas monedas,
haces una monera y compras el placebo, el suyo. Necesitas el tuyo, pero no
existe en la farmacia, vuelves con el saldo exacto en el bolsillo y ella
re de nuevo, fiel a su recuerdo, re. T callas, en culpa y paz y se
cierra el segundo evento.

No sabes entonces en qu momento la funcin termina, el crculo se cierra,
lo entiendes slo cuando vuelves al silencio y la nusea. Dejas que la
pulsin haga lo suyo, que ella succione con fuerza buscando el alimento y
algo de afecto, ella succiona, re, te mira, se mira, pelea entre juegos
cmplices y lcteos placeres. Escapas, suave y cobardemente escapas de los
ojos temblorosos y la miel penetrante.

El motor responde al primer giro de llave... Sabina... "De sobra sabes que
eres la primera que no miento si juro que dara por ti la vida entera, por
ti la vida entera". Aceleras y contienes llantos en un tabaco seco, de
golpe el ruido, las agujas cediendo, el motor temblando. Te detienes,
desorientado, te detienes a tres cuadras de la estacin de servicio.

El tercer acto se ha iniciado, a tu lado 4 monedas, el cambio del placebo
que ahora toma sentido. Las suficientes para el ltimo respiro del tanque,
las necesarias para llegar al refugio temporal. Un hombre joven y fiel,
sacado de la ltima pelcula de Sanjines, te grita que no tiene, que no
quiere, que no le da la gana prestarte un maldito envase para la gasolina.
Te ofende, en tu esencia mestiza y en tu criolla supremaca, te ofende, le
gritas, se calla. Miras aquel envase clavado en la pared, se burla, te da
el combustible, se chorrea en una botella rota.

Llega entonces aquel hombre regordete de dientes de oro, que rompe la ley
con una cholita, dos empleados y dos adolescentes mudos esperando por la
gasolina en un viejo trufi. Te regala un envase, Pepsi Blue, parece decir.
Slo un chorro, con lo anterior ya es un litro, son 3,50. Ya no tienes
dinero y no tienes gasolina, la rabia habl, ests igual que al principio,
con fro y hambre a tres cuadras del auto, la ira decidi este destino.

Llega quien menos esperas, el amigo de piel erosionada, el que nunca fue,
el detractor literario, el absurdo comentarista deportivo del cual te reas
en la U. Querido hermano, qu suerte verte, reglame dos litros, te mira,
ojos verdes y musgosos, te mira, su cortesana re, pasando 6 monedas de
mano en mano, las 6 monedas que me hacen falta para el ltimo impulso.
Claro, hermano, qu suerte que me encontraste, fue un gusto verte, Chango,
ponle dos litros...

Termin el tercer acto... yo pensando, lleno el tanque, arranco, llego,
guardo el auto y me quedo recordando la esencia de cada acto, mi colchn
viejo, la sonrisa de leche de mi nia, el hombre joven con rabia de 500
aos, el regordete, el amigo, yo... Vuelvo entonces cansado a la nusea, el
crculo se cierra y me quedo pensando una vez ms en lo causal y en lo
csmico.

** Pal Tellera Antelo
   paultellant@hotmail.com
   Escritor boliviano residente en La Paz. Ha publicado textos en Bien
   puesto, Bestia salerosa y otros suplementos literarios de su pas. Es
   coeditor de la revista literaria ABRApalabra.



=== Ro largo y otros poemas      Emma Fernndez Lpez ====================

*** Ro largo

Delirio

Un sueo de ro largo,
vertical, en dura piedra,
abanico incrustado en la pirmide,
claroscuro espejo del deseo.
Bajo el castao, un sueo rojo ceniza
zarcea por el laberinto del frondoso bosque,
latente soplo de dragn entre las flores blancas.



Silencio

A la orilla del sueo, la mar ocana vela
siete cuervos, soberbio negro azabache, posados
al canto de medioda -crac-crac-crac- maana
alzarn el vuelo, rumbo al fondo del silencio.
Quimera de indmito cimarrn, obligado a callar:
beber en la secreta fuente de las xanas,
hilar la madeja sutil de la palabra.



Sonido

Arrullar el sueo al son de tambor
caliente, cncavo repicar de castauelas,
escala de palmas al comps de la guitarra,
enrgico cuero verde en el remolino del baile.
ntima voz de plata, eco de anillos de coral,
arcaica cueva del hacha encendida
a los cuatro vientos cardinales.



Cmara

Abrir la puerta al sueo efmero,
voltil aroma de sabroso deleite,
confluencia de luz la sinuosa voluta del ojo,
espa en la ignota ilusin de los sentidos.
Ventana furtiva, frente al escenario
turbador del constante efluvio cambiante,
en el incierto juego de la vida.



Se rueda

Hechizo del corazn de un sueo,
mrbidas perlas de sudor acarician la piel,
apuran golosas el oro del placer,
cuerpo a cuerpo ligado al carro de la pasin.
Lazos de seda engarzan el botn del antifaz,
tres das con tres noches de gozo, lujo y fantasa,
agitado amanecer en el Carmen de Granada.



Accin

Azul, celeste azul halcn de navo,
el fuego danza en la chimenea,
al arrancar tus dientes el hondo
quejido de mi aliento.
Nuevo registro al trazo de las ondas,
zarandeadas por rfagas enfebrecidas.
No te amo. No te amo. No te amo.



No te amo

El verdugo tornea mi garganta,
vorgine de hojas de tijeras cortan al vuelo
la primera pluma del fro acero de tu voz.
Dominante la venganza se aduea de mi sombra.
Vernica tinta en sangre,
albo veneno, hidra de la memoria,
sed del amargo barro de la muerte.



No te amo

Se oye al trueno escupir metal lquido,
rugir al viento monte abajo,
chirriar las arterias rasgadas,
alzarse perverso el humano grito de la guerra.
Un cruel hierro candente, hostiga
el turbio y caudaloso ro del rencor,
spero rito de dilatada agona.



No te amo

Adis. La puerta se cierra, tras un golpe seco.
El crepitar del fuego se torna cascada de hielo.
Silencio. Por el viejo puente el ser amado
se aleja, al cruzar el rabin desaparece.
Da y noche, noche y da,
el agua arrastra el murmurar de las piedras.
No te amo. No te amo. No te amo.



Adis

Espinas rgidas, ocultas en el zurrn
del mensajero bajo una capa de fina tierra negra,
descargan el aire del ltigo de la ausencia, repunta
la tempestad, el hedor del tormento.
Amagan el delirio de un amor, frgil cristal,
precipitado al vaco, ceniza aventada en el tiempo,
arena en el desierto del olvido.



Corten

La niebla se abate,
sobre el sereno lago
y al levantarse, perezosa,
un rbol falta en el paisaje.



*** Jinetes

Los jinetes de la pasin
recorren los caminos de mi memoria,
montados en briosos corceles
cabalgan en alas de una loca fantasa,
cruzan las fronteras del pasado
a galope tendido y hoy como ayer,
siento su presencia viva.



*** Punto de encuentro

Amado mo.
Entre espuma verde mar
a la playa llegan,
prendidas en el tiempo,
las olas blancas.

Sobre mi piel,
caricias de terciopelo
tus ojos verdes.
Una gota de agua
bebe el rojo sabor de tu boca.
Una gota de agua,
tus ojos verdes.

Nuestro punto de encuentro:
un aroma de sal,
una copa de vino,
una noche trenzada en piel.
Una gota de agua,
las olas blancas,
tus ojos verdes
a la orilla del mar.
Amado mo.



*** A todos los vientos

Mis versos se los doy al aire
a cualquier hora, con bruma o sol,
velados en el regazo de la noche.

Mis versos te los doy a ti
todos los das, con lluvia o viento,
recogidos en la herida de mi voz.

** Emma Fernndez Lpez
   emmafer@eventsbcn.e.telefonica.net
   Experta en organizacin de eventos (Valladolid, Espaa, 1943). Entre
   1955 y 1960 vivi en Caracas y Maracaibo (Venezuela). Reside en
   Barcelona.



=== Una tarde de otoo      Romina Amodei =================================

Eran las cuatro de una tarde de otoo. Gris, lluviosa, y bastante fresca.
Entr al saln donde se serva el t; en l se encontraban ocho mujeres,
entre abuelas y tas abuelas. El murmullo se acall de golpe. "Hola,
Patricia", dijo una de mis abuelas. Y atrs de ella en coro todas las
dems. Intentaron disimular sus caras tensas, pero no todas lo
consiguieron. Aurora, la ms charlatana, me pregunt por las materias del
secundario, mis amigas, los boliches y los pretendientes. Yo hablaba y
todas me miraban calladas. Pregunt si pasaba algo y en coro lo negaron, no
les cre. Tampoco quise insistir demasiado, parecan inquietas.

Teresa era la ms nerviosa y cuando agarraba la taza de t se salpicaba;
enseguida Sara, que estaba al lado, la ayudaba. Era todo tan extrao...
Siempre fueron las ocho hermanas ms alegres que yo haba conocido. Me
siguieron haciendo preguntas y, por un comentario que hice sobre mi novio,
Teresa histrica dijo: "Ven, todos los hombres son iguales. Las pocas no
cambian, nena".

La mir atnita, Teresa tiene un matrimonio increble junto a mi to
Ricardo. No la poda entender. El silencio invadi el saln, todas quedaron
perdidas en sus mentes, concentradas slo en sus ts, tortas y masitas...

Sara y Josefina se levantaron para traer agua caliente y otras facturas y
tortas. Los ts en esa casa eran de pelcula, y la casa -de cuando ellas
eran chicas- era casi un baluarte y nunca la quisieron vender. Estaba en
una zona exclusiva de San Isidro y ah siempre se reunan las ocho a tomar
el t. Muchas veces yo me quedaba a pasar una semana o ms.

La mesa, de roble, era muy larga, imponente y rodeada por ocho rostros
-algunos ms agradables que otros- cargados de historias. Cada una de ellas
era un mundo.

Me fui a mi cuarto porque tena que estudiar. Un parcial de geografa me
esperaba al da siguiente. Al cerrar la puerta del saln el murmullo volvi
con fuerza. Quise escuchar de qu se trataba, pero en ese momento Sara
sala a buscar ms agua caliente.

-Patricia, necesitas algo, querida?

-No, gracias. Me voy a estudiar al cuarto. Sara, qu pasa?

-Nada, por qu?

-Presiento algo extrao, entr y se callaron de golpe. Ninguna dijo una
palabra mientras estuve ah, slo habl Aurora. Ustedes no son as. Me voy
del saln y empieza el murmullo de nuevo.

-Pato, te debe parecer a vos. Mi amor, no te preocupes por nosotras, hac
tu vida. Sub tranquila a estudiar.

-Est bien, cualquier cosa avisame.

-Est todo bien.



Al da siguiente, a la misma hora, el murmullo no cesaba. Esta vez era ms
escandaloso. Entr al saln. Teresa lloraba desconsolada, estaba
despavorida. Aurora se acerc y me dijo: "Falleci el marido hace dos
horas".

Mi to Ricardo estaba internado haca tres semanas, bastante mal. Pero lo
ms extrao era que Teresa fue slo los primeros tres das y no quiso
volver.

Deca que no lo poda ver as, y que los hospitales la ponan muy tensa.

Susana, mi abuela, se arrim y me abraz.

-Abuela, por qu Teresa no volvi al hospital a verlo?

-Nena, sos muy jovencita, no creas que puedas entender lo que pas.

-No importa. Decmelo igual, esta atmsfera es sofocante.

-Cuando estemos solas y ms tranquilas, prometo contrtelo, tesoro.



El clima no mejoraba y el pronstico era poco favorable, como el de esta
tarde opaca.

Me era imposible suponer o adivinar qu haba sucedido y nada ayudaba para
que me sintiera mejor. El pobre viejo muerto y todas preocupadas en algo
que slo ellas saban... De alguna manera a "pedido" de Teresa todas lo
habamos "abandonado".

Ricardo y Teresa estaban casados haca cuarenta y cinco aos, no tuvieron
hijos. Y se culpaban mutuamente por eso.

Mi ta, ms rabiosa que de costumbre, no quera ver a ningn amigo de su
marido. Estaba ms que dolida, como desgarrada por algo...



Lleg la noche y con ella el velorio del to ms carioso. Para sorpresa de
todos, menos de sus hermanas, Teresa no apareci. La odi por estar
hacindole eso a su marido. Fue todo un escndalo, que ninguna de sus
hermanas pudo explicar con claridad.

Nos quedamos con las visitas, pero nada se haba tranquilizado, estaban
todas alteradas. Llamaban a Teresa cada media hora para ver cmo estaba.



A las cuatro de la madrugada no pude ms y me acerqu a mi abuela.

-Decmelo ahora, por favor.

-Bueno Patricia, vamos al pasillo.

-Qu pas?

-No s cmo empezar, es mi hermana...

-Ya lo s, no des ms vueltas.

-Ricardo durante treinta aos tuvo una amante y la "aventura" termin ayer,
cuando falleci.

-Cmo?, cundo lo supieron?, estn seguras?

-S, mi vida. Tu ta se enter el tercer da que fue a verlo al hospital.
La otra estaba dormida junto a su cama, con las manos agarradas a l y la
cabeza sobre su brazo. A Teresa le dio un ataque de nervios y tuvimos que
ir a buscarla la hospital.

-Pero Ricardo la quera...

-S, las amaba a las dos segn l. Se cas con Teresa muy enamorado, pero
la vida al lado de tu ta no es nada fcil, te lo digo yo que soy su
hermana. Pero no lo justifico, de ninguna manera. A m se me parte el alma.

-Cmo sabes que las amaba a las dos?

-Hoy, cuando venamos para ac, tu abuelo me lo dijo.

-El abuelo lo saba?

-Era su primo...

-O sea que le guard el secreto.

-S.

-Esa mujer hoy vino?

-S, est arriba. Llora desconsoladamente.

-Alguna habl con ella?

-S, Aurora.

-Cmo se llama?

-Cristina.

-Cmo es?

-Una mujer muy agradable.

-Y ahora qu va a pasar con Teresa?

-No s, Pato. Habr que esperar a que lean el testamento, porque a tu ta
no le importa otra cosa ahora. Se siente defraudada.

-Por eso est tan loca, no?

-S, tiene mucho miedo de haberlo perdido todo. Habr que esperar. l las
quera a las dos, y adems era una excelente persona. Hizo lo que hizo, y
ella es mi hermana, pero Ricardo no tena maldad.

-Es cuestin de esperar...



Pasaron dos semanas y en la lectura del testamento estbamos todos. Fue
duro y doloroso. Ricardo, como dijo mi abuela, no tena maldad, le dej la
mitad del dinero a cada una. Pero haba una carta dirigida "A mi verdadero
amor, Cristina". El silencio congelado que sigui a su lectura tuvo el
poder de la palabra.



Teresa, muy alterada, era un lago de lgrimas. Tambin Cristina, una mujer
frgil, que despertaba ternura, y pude entender a mi to, aunque con mucho
dolor. Salimos y desapareci como un fantasma.

No me olvido ms de esa maana, pareca un cuento, una pesadilla...
Cualquier cosa, menos algo real.

Yo tena quince aos y el amor me comenzaba a dar temor.

** Romina Amodei
   wandadei@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1978). Ha publicado textos en
   distintas pginas de cultura y arte en Internet, as como en diarios
   impresos. Aparece en las antologas Argentina y sus Escritores 2003
   (Nuevo Ser), Letras de Seda (Mis Escritos) y Mundo potico (Nuevo Ser).
   Dirige la pgina de arte y cultura La Puerta Azul
   (http://www.lapuertaazul.com.ar).


|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

*** La noche de la lucirnaga
    Jorge Cullar Rojas
    Novela
    Fondo Editorial Toituna
    San Cristbal, Tchira (Venezuela), 1997
    ISBN: 980-329-121-1
    155 p.

Sabido es que buena parte del arte del mundo ha sido forjada en las
tabernas y en los prostbulos. La literatura no ha dejado de rendir
homenaje a la turbia vida de los bajos fondos, que tiene impresa su propia
carga de tragedia como todo lo que es humano.

Tal es el tpico al que recurre el escritor huilense Jorge Cullar Rojas en
su novela La noche de la lucirnaga, una densa historia que transcurre a
travs de los cortinajes de un prostbulo ideal donde las prostitutas
hablan por medio de sentencias y refranes populares de innegable belleza.

Partiendo de un crimen de venganza por amores adlteros presenciado por una
de las prostitutas a guisa de Julieta carnal, Cullar Rojas construye su
relato apoyndose en una galera de personajes innmeros como la clientela
de cualquier prostbulo. Por las noches, el escenario donde el autor sita
su historia es iluminado por la gloria efmera de las lucirnagas, las
prostitutas que dominan su mundo de hombres por un tiempo, hasta que se
extinguen y son olvidadas.

El ambiente srdido es matizado por Cullar Rojas con un lenguaje florido y
una profusa coleccin de sentencias. Un hombre le promete amor eterno "a
pesar de todo" a una de las prostitutas, y sta le responde: "Soy mi
cuerpo". Otra de las meretrices rechaza la crtica con retorcido orgullo:
"No tengo por qu cambiar, no seor, no soy una puta arrepentida". Pese a
todo, una sentencia final dice que, por ser putas, estas mujeres "han
vivido el amor llorando".

La noche de la lucirnaga fue publicada en 1997 por el Fondo Editorial
Toituna, asociacin sin fines de lucro que representa el brazo ejecutor de
las polticas editoriales de la Asociacin de Escritores del estado
venezolano del Tchira. El libro incluye, en sus pginas finales, un
"glosario ertico", para aclarar cualquier duda que quede en el lector ante
el empleo de formas coloquiales; sin embargo, una lectura sin la ayuda de
tal coleccin de trminos, bajo la gua slo de la intuicin, dar al
lector suficiente placer.



*** Falsificciones
    Manuel Cabesa
    Cuento
    Blacamn Editores
    Villa de Cura, 2004
    ISBN: 980-327-674-3
    36 p.

El escritor venezolano Manuel Cabesa (Caracas, 1960) ha reunido en este
libro catorce relatos breves que tienen como punto en comn la difusin de
la frontera entre la vida y la ficcin. Ya en el primer texto, "El
escriba", lo anuncia de esta manera: "Algunos das son tan aburridos que
las noticias de los diarios te parecen tristes ancdotas familiares.
Piensas en una solucin: avocarte, quizs, a escribir ese relato necesario
donde vida y escritura se confundan en un solo ensayo de ficcin".

El conjunto tiene registros variados, aunque principalmente hay dos que
brillan con luz propia. En primer lugar los que se desarrollan sin aparente
desenlace, como simples pinceladas alrededor de un hecho. Es el caso de
"Behind the rain", una historia muy sencilla, ambientada en el venezolano
estado de Vargas durante la tragedia de diciembre de 1999, cuando lluvias
torrenciales desencadenaron una serie de derrumbes que casi arrasan con el
estado. Protagonizado por un reportero y su fotgrafo, el pequeo cuento
ofrece un final abierto a la imaginacin del lector.

En segundo lugar estn los relatos que desembocan en finales sorpresivos,
como "Poder mental", en el que una fantasa metafsica termina afectando a
su protagonista, o "Justicia potica", que juega con la ilusin de realidad
en que se ve envuelto un personaje literario. Unos y otros mantienen el
tono trivial, a ratos divertido, y el ritmo acelerado de una historia que
se cuenta durante una conversacin; algunos se pasean por los rincones de
la nostalgia de su autor, como "Careperro", en el que unos nios aprenden
emociones complejas como el rencor y el perdn, al enfocarlas hacia su
abusivo maestro.

Cabesa es adems poeta y ensayista. Perteneci al Taller de Poesa del
Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos y ha colaborado con las
principales pginas literarias regionales y nacionales. Antes de este libro
public el poemario Vida en comn (1985) y la antologa El acto y el lugar
de la poesa. Una antologa de arte potica venezolana (Maracay, 2002),
comentada en nuestra edicin 104.

** Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El
   regreso del caracol". Envenos libros u otras publicaciones a: Jorge
   Gmez Jimnez, revista Letralia. Calle La Victoria, N 03-16,
   urbanizacin Francisco de Miranda (Fundacagua). Cagua 2122, estado
   Aragua (Venezuela).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Buscando su genealoga ================================================

                                                      17 de octubre de 2004

Hola:

Les cuento que estoy buscando mi rbol genealgico y soy la tataranieta de
Luis Cabrera, quien es bisnieto o tataranieto de un Rey de Espaa. Me
encantara saber esta informacin y les agradecera al respecto, pues
estando yo en Argentina se me dificulta llegar a Espaa para saber ms
datos sobre esto, y es por esta razn que les pido a ustedes.

Cualquier dato lo agradezco. Calculo que son aproximadamente 200 aos
atrs, ya que yo soy la novena generacin (segn la informacin que tengo
hasta ahora).

Claudia Pez
claudiabaronee@yahoo.com.ar



=== Atlas histrico de Bogot =============================================

                                                      17 de octubre de 2004

Estimados seores:

Perdonen la molestia, no se si ustedes me pueden ayudar, pero me dije: de
pronto s, porque preguntar no cuesta casi nada.

Soy un colombiano (aunque no parezca) que vive en Alemania y no regreso a
mi querida tierra colombiana hasta en dos aos.

Quisiera comprar el nuevo Atlas histrico de Bogot. Ser que ustedes me
lo pueden enviar? Si me cuentan qu vale, les mandara un cheque, o si es
posible les mando el dinero por medio de Visa. Si no se puede, mil gracias
por su atencin y perdonen la molestia.

Gracias y buenas tardes,
Helmuth Petzel
helmuthp@t-online.de



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Poesa es la unin de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran
juntarse, y que forman algo as como un misterio".

      Federico Garca Lorca.



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

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      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 1 de noviembre de 2004