
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 119
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      7 de febrero de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Cervantes, nuestro hroe", Jorge Gmez Jimnez.         | Editorial
                                                         |
Letralia obtiene segundo lugar en los premios Lo Mejor   | Anuncios
de Punto Com.                                            | especiales
                                                         |
Los cuadernos de ngel. / Portela universal. / Web       | Breves
histrica. / Visualizando a Brossa. / Manos, murales y   |
poemas. / Ren y nosotros. / Yeguas olorosas. / Merengue |
cumpleaero. / Gabo fotobiografiado. / Los lenguajes de  |
Rosario. / Concursando por un taller.                    |
                                                         |
Narradora venezolana Enza Garca Arreaza obtiene premio  | Noticias
Cuento Contigo. / Ral Rivero pensaba que cumplira      |
siete aos de prisin. / Eugenio Montejo recibi en      |
Mxico el premio Octavio Paz. / Entregados en Pars los  |
premios Juan Rulfo de RFI. / Premio Vargas Llosa de      |
Novela recay en la venezolana Ldice Pepper. / Falleci |
el reconocido escritor cubano Antonio Bentez Rojo. /    |
Entregados premios Casa de las Amricas. / Muere en      |
Pars el maestro Jess Soto. / El mundo celebra a        |
Cervantes. / Nicaragense se lleva Premio Nacional de    |
Literatura Rubn Daro 2005. / Realizan en Barcelona el  |
I Encuentro de Novela Negra. / Uaem otorga doctorado     |
honoris causa al poeta Jos Emilio Pacheco. / Escritor   |
uruguayo Daniel Chavarra recibe premio Camilo Jos      |
Cela. / Falleci el poeta mexicano Francisco Cervantes.  |
/ Muere el investigador mexicano Boris Rosen. / Entregan |
el premio Picn Salas al guatemaltco Juan Jos Guerrero  |
Prez. / Fundacin Konex otorga su premio Mercosur a     |
Mario Vargas Llosa. / Granada celebr la poesa. / Feria |
de La Habana se realiza en homenaje a Brasil. /          |
Presentan en Venezuela versin libre de obra de Daro    |
Fo. / Juan Jos Saer recibir doctorado honoris causa. / |
Mxico celebrar los cincuenta aos de Pedro Pramo. /   |
Diseador venezolano lvaro Sotillo gana el premio       |
Gutenberg 2005. / Coloquio de bibliotecologa realizarn |
en La Habana. / Encuentro potico Marathnica se         |
desarrollar en Rosario. / Intelectuales debatirn sobre |
Jos Mart.                                              |
                                                         |
AvindePapel.com                                         | Literatura
http://www.aviondepapel.com                              | en Internet
                                                         |
"Aly Prez: una barca entre la niebla", Alberto          | Artculos y
Hernndez. / "La ertica del libro", Gonzalo Fragui. /   | reportajes
"Malva Marina", Pablo Mendieta Paz. / "Luis Hernndez    |
Camarero", Manuel Lasso. / "El reencuentro con el        |
Paraso", entrevista con Antonio Mara Flrez por Luz    |
Amanda Sarmiento Clavijo. / "Breve historia de la poesa |
de Borges en un sello postal", Jorge Eduardo Padula      |
Perkins.                                                 |
                                                         |
"Leyendas del Quijote", Pablo Mora.                      | Sala de ensayo
                                                         |
"Diario de un hombre sin rumbo", Gloria Dolande y Astrid | Letras
Salazar. / Poemas de Nstor E. Rodrguez. / "Esos        |
papeles", Julio Parissi. / "El estado lquido de la      |
soledad", Mara Milagros Roibn. / Dos cuentos de        |
Antonio Vizcaya Durn. / Poemas de Margenis Rafaela Daz |
Lara. / "Paurario. La Babel hispana de Los Angeles",     |
Mara Eugenia Sez. / "Pasin segn la casa", Aly Prez. |
/ "La ltima cobarda", Jorge Carrasco. / Tres poemas de |
Norma Segades-Manias. / "El tren de Siberia", Santos     |
Brito. / "Pez de piedra tres", Paura Rodrguez Leytn. / |
Tres relatos de Sofa Irene Cardona. / Tres poemas de    |
Juan Pomponio. / "Lucrecia est vaca", Maryelos Cea. /  |
"Texto de dar", Carlos Morreo. / Tres cuentos de Enza    |
Garca Arreaza. / "Isaura: de la medianoche a la         |
repentina ausencia", Isaas Medina Lpez.                |
                                                         |
"Liturgias clandestinas", Roco Uchofen. / LSDRevista,   | El regreso
publicacin de Ediciones Abrelabios. / "La clave         | del caracol
Pinner", Andrs Prez Domnguez.                         |
                                                         |
lex Grijelmo.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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=== Editorial      Cervantes, nuestro hroe ===============================

Este 16 de enero, como debe saberlo el lector despierto, se cumplieron
cuatrocientos aos de la publicacin de la primera parte del Quijote. Un
hito indudable porque, aparte de merecerle a Miguel de Cervantes la honra
de ser el autor de la primera novela moderna, la obra cumple an, a
cuatrocientos aos de distancia de su primera y accidentada aparicin, con
el cometido esttico de atrapar a su lector contemporneo, habitante de un
mundo tan distinto al del siglo XVII.

El aniversario del Quijote es tambin el aniversario de una tradicin
literaria, de una manera de vivir la literatura como exposicin del entorno
sociohistrico y a la vez como critica sin piedad. Contrario a la costumbre
literaria del momento, Cervantes no crea un hroe, sino un antihroe
alucinado al que todo le sale mal, aunque y en esto cunto se parece a los
cronopios del muy futuro Cortzar su mente desviada le haga creer que va
por buen camino y que, en todo caso, es as como deben marchar las cosas
para un valeroso caballero andante.

Y, paradjicamente, nos recuerda por otra parte la infamia de las prcticas
pirticas, que tanto afectaron el bienestar econmico de Cervantes en su
momento, pese a adquirir gran reconocimiento general a raz de su creacin.
Porque, en una poca en que el derecho de autor era un concepto tan vago,
la magia de las palabras cervantinas atrajo tanto a impresores fraudulentos
como a autores de episodios y de segundas partes apcrifas.

En todo caso, la proeza de ese hijo de Rodrigo de Cervantes y Leonor de
Cortinas nos supera y nos preside, como escritores y como lectores, y con
don Alonso nos recita al odo: No es un hombre ms que otro si no hace ms
que otro.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Letralia obtiene segundo lugar ========================================
=== en los premios Lo Mejor de Punto Com ==================================

Una buena noticia que se haba quedado rezagada estos meses es que la
Tierra de Letras qued en segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto
Com 2004 (http://www.lomejorde.com). Como habamos comentado en nuestra
edicin anterior ubicada por diversas razones a dos meses y medio de
distancia, Letralia fue en 2004 nominada por segunda vez consecutiva en la
categora Literatura de esta distincin que convoca anualmente la revista
PC-News. Pues bien, a finales de noviembre recibimos la comunicacin
oficial de que nuestra revista lleg en segundo lugar.

La publicacin ganadora en la categora Literatura fue TextoSentido a la
que dedicamos nuestra seccin Literatura en Internet en septiembre de
2003, el medio de expresin electrnica del homnimo colectivo que tuvo su
origen en un taller literario.

Los resultados de las votaciones fueron avalados por la firma Deloitte, que
tuvo a su cargo la verificacin de los controles relacionados con la
inscripcin, votacin y escrutinio de los premios.

Este galardn, que se entrega anualmente, reconoce el trabajo de
organizaciones que han confiado en Internet como un vehculo para
comunicarse con sus respectivas audiencias, ofrecer bienes y servicios o
inventando lo que an no ha sido creado, romper algn paradigma y
contribuir eficientemente al logro de sus objetivos.



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Los cuadernos de ngel. El escritor ngel Gonzlez vierte sus reflexiones
sobre literatura, pensamiento, actualidad y otros temas en su bitcora
particular, sugestivamente llamada Cuadernos de lavapis. Ya casi
celebrando su primer aniversario, estos cuadernos de Gonzlez tambin
ofrecen algo de su produccin narrativa.
http://cuadernosdelavapies.blogia.com

Portela universal. Otro que inaugur su web por estos das fue el escritor
argentino Oscar Portela, una de las firmas que han aparecido en la Tierra
de Letras. En su sitio, Universo Portela, de reciente data, se puede leer
una versin digital de su poemario Claroscuro. La presentacin se realiz
en Corrientes en diciembre pasado, con la presencia de destacados
intelectuales argentinos.
http://www.universoportela.com.ar

Web histrica. La Real Academia de Historia de Espaa present en diciembre
pasado su nuevo sitio en Internet. Adems de informacin corporativa sobre
la institucin, el sitio ofrece materiales histricos y se anuncia para el
futuro cercano la consulta de los fondos de la biblioteca y el acceso a la
base de datos del Diccionario biogrfico espaol, con ms de 40.000
entradas bibliogrficas.
http://www.rah.es

Visualizando a Brossa. Hasta el 3 de abril es posible visitar la exposicin
"Jocs i camins de Joan Brossa", con la que el Es Baluard Museu d'Art Modern
i Contemporani de Palma celebra su primer aniversario. La muestra,
realizada en colaboracin con la Fundaci Joan Brossa, presenta de una
manera global la obra de uno de los creadores ms singulares de la segunda
mitad del siglo XX. Ms de sesenta obras en total (36 poemas objetos y 26
poemas visuales) hacen referencia a los aspectos sobre los que el poeta
trabaj con mayor intensidad.
http://www.esbaluard.org

Manos, murales y poemas. El Centro de Estudiantes del Instituto
Universitario de Estudios Musicales (Iudem) ha organizado el recital de
poesa "La mano en el muro", que con poemas de Luis Ernesto Gmez, Boris
Paredes, Ezequiel Rodulfo, Jess Joves, Zuleika Prez, Damin lvarez,
Victoria Fernndez, Ignacio Hernndez y Oswaldo Torres, es el producto del
taller homnimo dictado por Beln Ojeda. Los asistentes al recital podrn
apreciar tambin el mural "La palabra en el muro". La cita es en el Saln
Inocente Carreo del Iudem, el prximo 10 de febrero, a las 9:45 de la
maana.
Iudem: Colinas de Sartenejas (Miranda, Venezuela)
Parque Tecnolgico de la Universidad Simn Bolvar
http://www.iudem.8k.com

Ren y nosotros. Maana 8 de febrero a las 7 de la noche se realizar en la
Biblioteca Repblica Dominicana un encuentro con el escritor dominicano
Ren Rodrguez Soriano, quien hablar con los asistentes acerca de su mundo
narrativo y potico. El evento es organizado por la biblioteca y por la
Sociedad Dominicana de Escritores y Escritoras.
http://www.rodriguesoriano.net

Yeguas olorosas. Este mircoles 9 a las 7:30 de la noche ser presentado el
libro de cuentos El olor de las yeguas, del escritor dominicano Fernando
Urea Rib. La actividad, organizada por el Grupo Editorial Santillana, se
realizar en la Quinta Dominica (Padre Billini 202, Ciudad Colonial, entre
la 19 de Marzo y la Duarte, Santo Domingo). Jos Mrmol conversar con el
autor; Aydita Selman leer algunos textos y la bailarina Claudia Pea
interpretar libremente el cuento "La escultura de la fuente".
http://www.latinartmuseum.net

Merengue cumpleaero. El sbado 26 de febrero a las 7 de la noche se
celebrar, en el Teatro Principal del Hostos Community College de Nueva
York, el evento "El merengue: 150 aniversario", una produccin del Conjunto
Folklrico de Alianza Dominicana. Como artistas invitados asistirn Millie
Quezada, Joseto Mateo, Chech Abreu, Richie Cepeda, Henry Garca, Peter
Cruz y Carlos Manuel "El Zafiro". La entrada oscila entre los 20 y los 25
dlares.
http://www.hostos.cuny.edu/culturearts/Default.htm

Gabo fotobiografiado. La sede de Lisboa del Instituto Cervantes inaugur
recientemente la muestra "Gabo, una fotobiografa de Gabriel Garca
Mrquez", cuyos asistentes podrn apreciar hasta el 28 de febrero. Ms de
setenta placas documentales y artsticas trazan la biografa del Gabo. La
actividad fue inaugurada por Plinio Apuleyo Mendoza, amigo personal de Gabo
y actual embajador de Colombia en Portugal.
Instituto Cervantes en Lisboa
Rua Santa Marta, 43 Fr/c. 1169-119
Telf. 351213523121. Fax 351213152299
http://www.cervantes.es

Los lenguajes de Rosario. El Recinto Mayagez de la Universidad de Puerto
Rico, el Proyecto Transatlntico de Brown University y el Museo de Arte de
Puerto Rico celebrarn, entre el 30 de marzo y el 1 de abril, el congreso
"Rosario Ferr: lenguajes, sujetos, mundos", sobre la obra de esta
escritora puertorriquea, autora de obras como Papeles de Pandora y Maldito
amor.
http://www.uprm.edu

Concursando por un taller. La editorial oficial venezolana, Monte vila, ha
convocado por segunda vez su concurso para talleres de expresin literaria.
Este ao los talleres sern dictados por Edda Armas (poesa), Luis Barrera
Linares (ensayo y crtica literaria), Rodolfo Santana (dramaturgia), Luis
Carlos Neves (literatura infantil) y Carlos Noguera (narrativa). La
inscripcin en estos talleres es gratuita y los mismos sern dictados a
partir del 18 de abril, con una duracin de 9 meses a razn de dos horas
semanales. El interesado debe visitar el sitio de la editorial para
enterarse de qu debe hacer para participar, y debe enviar sus datos y
textos antes del 31 de marzo.
http://www.monteavila.com.ve/noti-talleres.htm

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Narradora venezolana Enza Garca Arreaza obtiene premio Cuento Contigo

La escritora venezolana Enza Garca Arreaza, de 17 aos, se coron a
finales de 2004 con el primer lugar del VII Premio Literario "Cuento
Contigo: Nuevas Voces Jvenes" del Aula Iberoamericana de Casa de Amrica
(http://www.casamerica.es), en Madrid (Espaa), con el cuento "La parte que
le toc a Caleb", segn informa Ficcin Breve Venezolana
(http://www.ficcionbreve.org/noticias.htm#tre).

El jurado calificador, constituido por Mercedes Castro, Victoria Fernndez,
Gustavo Martn Garzo (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de
Espaa y presidente del jurado), Diego Molero, Michi Strausfeld y Myrna
Rivera Mndez, destac del relato de Garca Arreaza "su espontaneidad, el
juego que entabla entre los personajes, el manejo del silencio y su estilo
personal", segn se puede leer en el veredicto
(http://www.casamerica.es/pag/2004/EducacionNuevasVocesJovenes.htm).

El segundo lugar lo obtuvo "Memorias del olvido", de la colombiana Nohora
Alejandra Arrieta, y el tercero "Diferentes maneras de sufrir", del peruano
Mario Guzmn Aza.

El proyecto "Cuento Contigo" pretende estimular la imaginacin y la
creatividad literaria de las nuevas voces jvenes de toda la comunidad
iberoamericana. El cuento ganador ser editado por la Editorial Siruela, en
un convenio con la Editorial Espasa, en septiembre de 2005, y a la
presentacin asistir Garca Arreaza. 



*** Ral Rivero pensaba que cumplira siete aos de prisin

A principios de diciembre fue liberado en La Habana el poeta cubano Ral
Rivero, quien cumpla una sentencia de veinte aos bajo el cargo de
conspiracin contra el gobierno de Fidel Castro. Su excarcelacin se
produjo por motivos de salud.

Aunque Rivero cumpli slo veinte meses de su condena, dijo en entrevista
reciente que "honestamente pensaba cumplir siete". Anunci asimismo que no
mantiene "grandes odios" y que continuar trabajando por mayores libertades
en la isla.

Rivero afirm que la nica salida a los problemas de su pas se encuentra
en la apertura poltica. "Debe haber una sociedad ms plural, moderna y sin
dogmas. No creo que se pueda hablar de la soberana de un pas si no existe
la soberana individual".

El autor afirm que continuar con su creacin literaria, y anunci que
dentro de unas semanas se editar en Francia y en Espaa su nuevo poemario
Corazn sin furia. "Mi idea no es salir desaforadamente al exilio, sino
estudiar cmo va a ser la situacin en Cuba; ver si puedo mantenerme
trabajando aqu", seal Rivero.

Detenido en abril de 2003 con otros 74 opositores al gobierno de Castro,
Rivero es considerado el mejor poeta cubano de su generacin. Naci en 1945
y es periodista de profesin. Ha obtenido diversos premios literarios y
entre sus obras destacan Papel de hombre y Poesa sobre la tierra. Los aos
anteriores a su detencin public en el extranjero trabajos sobre lo que
llam la "falta de libertades civiles en la isla".

En 1995 fund la agencia de prensa disidente Cuba Press, desde donde
critic al gobierno de La Habana, aduciendo un cambio en el rumbo de la
revolucin. Luego de ser encarcelado, una presin internacional se desat
contra el gobierno cubano demandando su liberacin.



*** Eugenio Montejo recibi en Mxico el premio Octavio Paz

El Premio Internacional Octavio Paz de Poesa y Ensayo 2004 fue concedido a
finales del ao pasado al poeta venezolano Eugenio Montejo (Valencia,
1938), quien se suma a un selecto grupo de galardonados entre los que se
cuentan Jos Emilio Pacheco, Haroldo de Campos, Juan Goytisolo, Gonzalo
Rojas, Toms Segovia y Blanca Varela.

Montejo recibir el premio, auspiciado por la Fundacin Amigos de Octavio
Paz presidida por Marie Jos Paz, viuda del poeta, en marzo de este ao.
El autor se dijo honrado de recibir la distincin, "que resulta mucho para
cualquier poeta o escritor latinoamericano por la significacin del gran
nombre de Octavio Paz".

La relacin del creador venezolano con la literatura mexicana se remonta a
los tiempos en los que conoci, a los 23 aos de edad, al tabasqueo Carlos
Pellicer, quien viajaba con frecuencia a Venezuela y jug un papel
importante para movilizar a los estudiantes mexicanos contra la dictadura
de Juan Vicente Gmez, en los albores del siglo XX. Esa amistad rindi sus
frutos y llev a Montejo a conocer personalmente a Octavio Paz en 1989,
durante el Festival Internacional de la Poesa en Ciudad de Mxico.

Segn Montejo, el Nobel de Literatura 1990, "lo he dicho siempre, es uno de
los grandes faros latinoamericanos. Su obra tiene una coherencia tanto
creadora, como imaginativa y cvica, muy fuerte en todo el continente". El
autor agreg que "cuando hablamos de Paz, hablamos de Alfonso Reyes, de
Pedro Henrquez Urea, de los que necesitamos que nos alumbren y que
alumbren a las nuevas generaciones. El premio para m es la gran obra de
Octavio Paz y su herencia para el continente", subray.

Entre las obras de Montejo figuran legos (1967), Muerte y memoria (1972),
Algunas palabras (1977), Terredad (1978), Trpico absoluto (1982) y
Alfabeto del mundo (1986). Es autor tambin de ensayos como La ventana
oblicua (1974), El taller blanco (1983) y El cuaderno de Blas Coll (1981).
Montejo se desempe varios aos como embajador de su pas en Lisboa y ha
obtenido varios reconocimientos literarios.

El jurado del Premio Internacional de Poesa y Ensayo Octavio Paz, dotado
con 100 mil dlares, estuvo compuesto por Juliana Gonzlez, Antonio
Deltoro, Alberto Ruy Snchez, Ricardo Pozas Horcasitas y Jess Silva Herzog
Mrquez. En el veredicto los jueces ponderaron la trayectoria del autor
venezolano, as como la calidad y las aportaciones de su obra para las
letras latinoamericanas: "en estos tiempos cuando todo conspira para
aumentar la desarmona del mundo, el poeta nos recuerda que hay que volver
a los dioses profundos y que la msica del ser es disonante pero la vida
contina".



*** Entregados en Pars los premios Juan Rulfo de RFI

Los argentinos Martn Murphy y Patricio Prom ganaron en su 21 edicin el
reconocido premio Juan Rulfo en las categoras novela y cuento corto,
respectivamente, aunque ambos estuvieron ausentes en la ceremonia de
entrega del galardn, realizada en la Casa de Amrica Latina en Pars el
pasado 13 de diciembre.

El premio, en cuyo jurado destac el nombre de Juan Jos Saer, fue creado
por las autoridades de Radio France Internacional (RFI), el Instituto de
Mxico, el Instituto Cervantes y la Unin Latina, pero los dos argentinos
no estuvieron presentes en la ceremonia por encontrarse en su pas.

Murphy, galardonado con 9.000 euros, fue el vencedor en la categora
principal, correspondiente a la novela corta, luego de ser elegido entre
689 candidatos por su obra El encierro de Ojeda.

La trama de la novela se basa en la historia de un mediocre asistente de
contabilidad que descubre la magia de escribir. Este proceso oclusivo se va
dando con dosificadas notas de un irremediable fatalismo, su mujer lo
abandona y pierde su trabajo, problemas que en realidad el personaje asume
como una autntica liberacin.

Por otra parte, en el rubro cuento corto el ganador fue Patricio Pron, de
29 aos, un argentino que reside en Alemania, con "Es el realismo". La
narracin, que le report al argentino 5.000 euros, describe la vida de un
joven escritor exiliado en Pars, las dificultades con las que se topa en
el mundo literario y la tentacin de dejar la escritura sobrevolando toda
la trama.

A su vez, el mexicano Francisco Aguirre obtuvo el Juan Rulfo en la
categora fotografa, dotado con 2000 euros, por su trabajo Sombras largas.
Radio France Internacional tendr a su cargo la edicin de la novela de
Murphy, junto al cuento de Pron con una foto del mexicano Aguirre en la
portada, cuya salida est prevista para los prximos meses.

En esta 21a edicin, se recibieron 6718 candidaturas (435 de fotografa,
5594 de cuento y 689 de novela corta), procedentes de Amrica Latina,
Espaa, Francia, Estados Unidos y otros pases.

El premio de novela Juan Rulfo, considerado uno de los ms importantes de
la lengua espaola, se encuentra amenazado ya que la cancillera mexicana
podra retirar el apoyo econmico que ha brindado hasta ahora a la
concrecin de este galardn. Aprovechando la entrega de los premios en
Pars, varios intelectuales franceses y latinoamericanos manifestaron su
rechazo al posible cierre del Instituto de Mxico por motivos
presupuestarios, segn voceros del organismo.

Cofundado en 1984 por Radio France Internacional (RFI) y el gobierno de
Mxico, el Juan Rulfo se financia con 15.000 euros y los organismos que
participan estn obligados a aportar la mitad del dinero del premio. Sin
embargo, para esta edicin el gobierno mexicano slo entreg 2.000 euros,
por lo que el resto fue cubierto por particulares.



*** Premio Vargas Llosa de Novela recay en la venezolana Ldice Pepper

La escritora venezolana residente en Espaa, Ldice Pepper, de 61 aos,
obtuvo a finales de 2004 el IX premio Mario Vargas Llosa de Novela con su
obra El reto, una ficcin en la que un escritor se convierte en presidente
de un pas latinoamericano.

El premio es auspiciado por la Universidad de Murcia, la Caja de Ahorros
del Mediterrneo y la Consejera de Educacin y Cultura, y se concede
conjuntamente con el "Lituma" de cuento, que correspondi al espaol Marc
Rodrguez Soto, por su obra "Consuelo en la Luna", en la categora de
cuento.

En esta edicin de ambos premios participaron 390 novelas y 310 cuentos
procedentes de 32 pases, entre los que destaca la aportacin en nmero de
Estados Unidos, con el 25 por ciento del total de las obras concursantes,
adems de Israel y Bulgaria.

Pepper declar que ella es "simplemente un ama de casa que escribe" y que
el premio es "muy importante, porque supone la culminacin del anhelo de
darme a conocer al lector, que es el motivo por el que escribo".

Explic que el argumento de su obra gira en torno a un pas ficticio de
Hispanoamrica, con los clsicos problemas de guerrilla, terrorismo y
corrupcin, y lo que ocurrira si un escritor consiguiera ganar las
elecciones y aplicar sus ideas, para lo que se inspir en la experiencia de
Vargas Llosa como candidato a las elecciones presidenciales de Per en
2001.

La autora seal que El reto posee "un ritmo cinematogrfico muy gil,
porque las novelas deben tener accin y no perderse en largas
descripciones" y que respeta la estructura clsica de planteamiento, nudo y
desenlace, "para que el lector no pierda el hilo de los acontecimientos".

Pepper, quien est casada con un espaol y vive desde hace veinte aos en
Sevilla, ha escrito trece novelas y tres libros de poesas, adems de
algunas narraciones breves, colabor con el diario El Correo de Andaluca,
para el que escribi crnicas taurinas, y dirige el programa de radio
Hablamos de poesa, en una emisora sevillana.



*** Falleci el reconocido escritor cubano Antonio Bentez Rojo

El escritor y profesor cubano Antonio Bentez Rojo, reconocida figura de
las letras hispanoamericanas, falleci la noche del 5 de enero en
Northamptson, Massachusetts, vctima de complicaciones pulmonares y
cardacas derivadas de un aneurisma. Tena 73 aos.

La muerte de Bentez Rojo se produjo en el Hospital Cooley-Dickinson. El
fin de semana de Navidad fue operado y su estado se mantuvo crtico, lo
cual provoc que tuvieran que amputarle la pierna izquierda.

Autor de una extensa obra narrativa y ensaystica, la escritura de Bentez
Rojo se destaca por una frtil imaginera, la experimentacin virtuosa de
estilos y gneros, y una erudicin que descubre y entrelaza las claves de
la identidad cubana y caribea.

"Su gran contribucin a la literatura cubana fue asimilar los mtodos de
narracin histrica de un Alejo Carpentier, revitalizarlos y acercarlos a
la postmodernidad", declar ayer desde La Habana el escritor Antn Arrufat,
quien estimul a Bentez Rojo en sus comienzos de escritor. "Era un
humanista, un intelectual de vastsima cultura".

Nacido en La Habana en 1931, Bentez Rojo curs la enseanza bsica en el
Colegio de Beln, y en los aos 50 inici estudios en la American
University de Washington. Tuvo xito en los bienes races y al triunfo de
Fidel Castro dirigi el departamento estadstico del Ministerio de Trabajo.

En 1963 sufri una fractura de columna vertebral y, enyesado en cama, cay
en sus manos un libro de cuentos del argentino Julio Cortzar. "Cuando
termin de leerlo, sent que todo eso era muy afn a lo que yo llevaba por
dentro", recordara despus.

Al calor de esa revelacin, comenz a escribir relatos que deslumbraran a
sus contemporneos. En 1967 gan el Premio Casa de las Amricas con Tute de
Reyes y casi de inmediato el mximo galardn anual de la Unin de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por El escudo de hojas secas (1968).

En Cuba realiz adems una intensa labor como traductor y antologador. Fue
director del Centro de Estudios Caribeos de Casa de las Amricas hasta su
desercin en Pars en 1980.

"Tute de Reyes y El escudo de hojas secas son de la mejor literatura que se
public en Cuba en esos aos, y fueron lecturas fundamentales para los
escritores de mi generacin", manifest en Miami el novelista Carlos
Victoria. "Me es duro aceptar que se fue el escritor y el amigo".

En EUA, Bentez Rojo fue catedrtrico del prestigioso Amherst College, de
Massachusetts, sin abandonar su obra creativa, que escal peldaos
significativos con el ensayo La isla que se repite (1989) y las novelas El
mar de las lentejas (1991) y Mujer en traje de batalla (2001).

En 1992, el diario The New York Times seleccion una traduccin al ingls
de su novela El mar de las lentejas como uno de los libros ms notables de
ese ao. Su ensayo La isla que se repite (1998) fue uno de los ganadores
del premio Katherine Singer Kovacs, otorgado por la Asociacin de
Profesores de Lenguas Modernas en 1993.

La editorial Plaza Mayor de Puerto Rico public en 1999 su libro de
narraciones Paso de los vientos y entre sus textos figura adems la novela
Mujer en traje de batalla (2001).

A pesar de tales mritos, su muerte fue ignorada por la prensa oficial
cubana. Le sobreviven su viuda, la profesora Hilda Otao, y su hijo, Jorge.



*** Entregados premios Casa de las Amricas

El pasado 27 de diciembre fue entregado en La Habana el XLVI Premio Casa de
las Amricas, que este ao recibi un total de 457 obras en las categoras
novela, teatro, ensayo de tema artstico literario, literatura para nios y
jvenes y literatura brasilea.

Los premios fueron obtenidos por Maryln Bobes (Cuba), con la novela Fiebre
invernal; Teresa Crdenas Angulo (Cuba), con la novela juvenil Sobre Perro
viejo; Carlos Juregui (Colombia), con el ensayo Canibala, canibalismo,
calibanismo, antropologa cultural y consumo en Amrica Latina; Vctor
Winer (Argentina) con la obra de teatro Postal de vuelo; y Alberto Mussa
(Brasil), con la novela O enigma de Qaf.

En la ceremonia fueron otorgados tambin los premios honorficos Jos
Lezama Lima (poesa), Jos Mara Arguedas (narrativa) y Ezequiel Martnez
Estrada (ensayo). El primero de ellos lo obtuvo la antologa personal En lo
ms implacable de la noche, de la uruguaya Idea Vilario. El Jos Mara
Arguedas recay en Rubem Fonseca (Brasil) con el volumen de cuentos
Pequeas criaturas y el Ezequiel Martnez Estrada fue para el venezolano
Luis Britto Garca por Investigacin de unos medios por encima de toda
sospecha. De este ltimo texto existe un fragmento en
http://www.analitica.com/bitblioteca/britto/investigacion_medios.asp.

Roberto Fernndez Retamar, presidente de esa institucin cultural, destac
el logro de mantener por tanto tiempo el concurso, con un poder de
convocatoria tan alto gracias al prestigio de justicia y rigor que siempre
lo ha caracterizado.

El encuentro literario fue calificado como el ms consolidado de
Iberoamrica por el destacado intelectual chileno Volodia Teitelboin, quien
inaugur la ceremonia con una conferencia magistral sobre el poeta Pablo
Neruda.



*** Muere en Pars el maestro Jess Soto

El maestro Jess Soto, uno de los ms grandes exponentes del arte cintico
y el ms universal de los artistas plsticos venezolanos de todos los
tiempos, muri el viernes 14 de enero a los 81 aos de edad. Su legado
abarca obras expuestas en las ms significativas exhibiciones de arte
moderno del mundo, adems de un museo que lleva su nombre.

Oriundo de Ciudad Bolvar, donde naci el 5 de julio de 1923, Jess Soto
muri en su domicilio parisino tras una larga enfermedad. Jess Soto logr
fama mundial como uno de los ms importantes cinetistas del siglo XX, al
conceptuar el geometrismo cromtico, tendencia artstica que si bien tuvo
en Calder y Tinguely a sus iniciadores, alcanz en Soto una expresin
definitivamente ms depurada.

Conocido como el "maestro del cinetismo" porque no dud en trasmitir sus
conocimientos a las nuevas generaciones, inici sus estudios profesionales
en la Escuela de Artes Plsticas y Aplicadas de Caracas, donde tuvo su
primer contacto con el cubismo. Egresado de este centro, en 1947 fue
nombrado director de la escuela de Artes Plsticas de Maracaibo, desde
donde se traslada en 1950 a Pars, donde adquiri los conocimientos que le
llevaron a crear una obra imperecedera.

En Francia, donde recin comienzan a darle importancia a las corrientes
geomtricas desarrolladas por Malevich y Mondrian, estudia a Kandisnky,
Klee, Albers, Sophie Taeuber, Moholy-Nagy, Arp, Calder y Duchamp.

Sus primeros esbozos cinticos datan de 1951 con "Repeticiones", elementos
geomtricos simples (lneas, cuadrados, puntos), alienados en un
determinado orden y repetidos hasta el infinito, sustituyendo la idea de
composicin por la idea de distribucin. Luego vienen las "Progresiones" y
despus las pinturas seriales, en 1952, donde comienza a liberarse una
composicin ms dinmica.

En 1953 crea el "Desplazamiento" con la vibracin ptica que resulta de la
interseccin de puntos y lneas que sugiere la tercera dimensin,
interesndose por la relacin entre los materiales y el espacio,
experimentando con la superposicin de elementos. "Desde el momento en que
comprendo el funcionamiento de la msica serial decido aplicar esa nocin
de lo permutable a un elemento esencialmente pictrico: el color", afirm
en una oportunidad Soto.

Para ello estudia la msica dodecafnica y serial, y hace un paralelo con
las formas plsticas. Tambin se interesa por la fsica y la filosofa,
pues considera que el arte no es slo expresin sino sobretodo un
conocimiento.

En 1955 vendr la "Espiral", importante obra, construida en dos planos, uno
transparente y otro opaco, en la que el espacio es real, en la que existe
una superposicin de dos vibraciones y en la que nace verdaderamente en
movimiento cintico.

De all surgen lo que llam Estructuras Cinticas, espirales trazadas sobre
el plexigls actuando en un fondo de madera, determinan movimientos
pticos. En 1966 fue invitado especial de la Bienal de Venecia. Desde 1972
alterna entre Pars y Caracas.



*** El mundo celebra a Cervantes

Congresos, exposiciones, conciertos, representaciones y ediciones en
diversos formatos de El Quijote se preparan en el mundo para conmemorar los
cuatro siglos de existencia de esta obra, considerada pieza fundamental de
la literatura universal, que se cumplieron el 16 de enero.

De acuerdo con el programa conmemorativo, que en Espaa encabeza la
comunidad de Castilla-La Mancha, la nacin ibrica ha presupuestado 30
millones de euros para celebrar el acontecimiento, en el afn de que "este
centenario contenga elementos perdurables y que no haya lugar ni sitio para
elementos efmeros".

Destaca la exposicin de tapices que ilustra los paisajes ms conocidos de
la novela, que se inaugurar en Dallas, Texas; las muestras "Una mirada al
Quijote en el arte contemporneo", en el museo Reina Sofa de Madrid; la
denominada "400 aos de Don Quijote por el mundo", que girar por el orbe,
y "El Quijote, biografa de un libro", que estar en la Biblioteca Nacional
de la capital espaola.

Tambin la pera de Toms Marco, basada en la escritura de "El caballero de
la triste figura"; la distribucin fuera de Espaa de la versin
cinematogrfica de Manuel Gutirrez Aragn, as como diversas actividades
en Latinoamrica, Estados Unidos, el Magreb, Asia y diversos pases rabes.

A ello se suma una edicin conmemorativa de lujo, denominada "Edicin del
IV Centenario", encuadernada en pasta dura, en blanco y negro, que
publicaron la Real Academia de la Lengua Espaola, la Asociacin de
Academias de la Lengua Espaola y editorial Alfaguara.

En Mxico, la ciudad de Guanajuato, que alberga el Museo del Quijote y el
Centro de Estudios Cervantinos (CEC), ha sido nombrada "Capital Cervantina
de Amrica" y ser sede de diversos actos, entre los que sobresalen, en
abril, una sesin pblica solemne, promovida por la Academia Mexicana de la
Lengua, en homenaje al autor espaol.

Adems de celebrar el XVI Coloquio Internacional Cervantino, en mayo habr
12 conferencias magistrales y mesas redondas que ofrecern distintas
visiones del Quijote; as como el estreno de la pieza "Un ingenioso hidalgo
en Amrica", del argentino Luis Bacalov, creador de Misa Tango y de la
msica de la pelcula "Il postino".

Asimismo, este ao la Feria Internacional del Libro (FIL) estar dedicada
al Quijote. Ya el pasado 31 de enero el presidente de la feria, Ral
Padilla Lpez, present la serie en libros y DVD de esta magna obra, al
tiempo que seal que la FIL abrir sus puertas para que los lectores se
encuentren con la novela de Cervantes en diversas presentaciones, desde
libros incunables hasta ediciones ms accesibles para el pblico.



*** Nicaragense se lleva Premio Nacional de Literatura Rubn Daro 2005

El Instituto nicaragense de Cultura otorg el Premio Nacional Rubn Daro
2005, un tributo a quien fuera una de las figuras ms representativas de la
literatura hispanoamericana, a Francisco Arellano Oviedo, por su obra
teatral Catoblepas.

En el certamen de este ao, que se realiza desde 1941 con ocasin del 25
aniversario de la muerte del poeta, participaron 16 trabajos en la rama
teatro. Las obras competidoras fueron analizadas por un jurado calificador
conformado por los escritores Julio Valle Castillo, Socorro Bonilla
Castelln y Gladis Ramrez Espinoza.

El jurado tom en cuenta las calidades estructurales modernas de la obra,
su temtica trascendente, naturaleza de teatro de tesis resuelto en
lenguaje literario y plstico, alturas y argumentaciones teolgicas en las
que alcanza profundidad y belleza su aporte a la polmica del siglo XX.

Arellano Oviedo dijo que el catoblepas es un animal considerado el ms
horrendo de la mitologa, por ser el conjunto de varios monstruos, que
termina por autodestruirse.

Agreg que la obra contiene "el drama que vive la humanidad durante el
Renacimiento o la Edad Media, sobre los que matan a Dios para resucitar al
hombre, donde el hombre es la medida de todo, Dios queda en segundo plano".

El premio fue entregado a Arellano Oviedo durante la Jornada Dariana, que
se celebra todos los aos del 18 de enero al 6 de febrero, en el 138
aniversario de nacimiento de Rubn Daro, autor considerado "el prncipe de
las letras castellanas" y precursor del modernismo, quien naci el 18 de
enero de 1867 y falleci el 6 de febrero de 1916. Sus grandes obras fueron
Azul, Prosas profanas, Cantos de vida y esperanza y Los raros.



*** Realizan en Barcelona el I Encuentro de Novela Negra

El Ao del Libro y la Lectura de Barcelona arranc el 20 de enero con el I
Encuentro Europeo de Novela Negra, que hasta el sbado 22 llen la Ciudad
Condal de lectores y autores de historias policacas. El evento, celebrado
en el Centre de Cultura Contempornia de Barcelona (CCCB), tiene como
objetivo sentar las bases del gnero en Europa y discutir sobre la
importancia en la construccin de la identidad europea.

Barcelona se convirti as en la capital europea de la novela negra, en una
actividad que naci como homenaje al detective Pepe Carvalho y que acab
convirtindose en un in memoriam de su creador, Manuel Vzquez Montalbn.

El encuentro reuni a una veintena de reconocidos autores de novela negra
que ofrecieron "una panormica tanto temtica como geogrfica" no slo de
la situacin actual de este gnero en Europa, sino de su evolucin
histrica y de su importancia literaria.

La primera actividad fue una mesa redonda sobre la novela negra
mediterrnea, en la que participaron escritores de la talla de Donna Leon y
Francisco Gonzlez Ledesma, y un repaso de las tradiciones de novela negra
europeas bajo el lema "De Dubln a Mosc".

Durante el segundo da se analiz la importancia del factor social en la
novela negra, con debates en los que los autores discutieron sobre "El
thriller" y "El crimen globalizado y el cambio social". El homenaje a
Montalbn y las relaciones entre la prensa y los detectives en la novela
negra europea cerraron el da con la conferencia "Sexo, mentiras y
artculos de prensa".

La clausura del encuentro tuvo lugar el sbado 22 con un dilogo entre los
autores invitados, los periodistas especializados y los amantes del gnero,
que se repartieron por las diversas bibliotecas de la ciudad. Por la noche
se realiz una lectura dramatizada de un texto que Montalbn puso en boca
de Carvalho, su detective.

Asimismo, y con motivo de homenajear al popular escritor, las bibliotecas
de Barcelona programaron diversos ciclos para conocer no slo la obra de
Montalbn sino tambin su vida y todo aquello que le llev a crear al ya
clebre detective. Complet este homenaje "La Barcelona de Carvalho", un
particular juego que permiti a sus participantes convertirse en detectives
durante un da y recorrer los lugares que se describen en los libros
protagonizados por Carvalho.

Entre las conclusiones del encuentro destac la de que "cada generacin
reinventa el gnero negro", y que el mismo "es una excelente herramienta
para registrar los cambios sociales", como dan fe, segn los ponentes, las
novelas del alemn Jakob Arjouni (Frncfort, 1964) y del espaol Antonio
Lozano (Tnger, 1956).

La escritora portuguesa Filipa Melo (Angola, 1972) asegur que el gnero
negro es "un espacio privilegiado para lanzar ideas y experimentos, para
los testimonios ms crudos y radicales". Melo, periodista, ha publicado
ste es mi cuerpo (Seix Barral), donde, a travs de un mdico forense,
realiza la autopsia de un crimen, no la de un cuerpo.

Alicia Gimnez Bartlett, autora de seis novelas protagonizadas por la
inspectora Petra Delicado la ltima, Un barco cargado de arroz (Planeta),
considera que el gnero "tiene el efecto imparable de reflejar los cambios
sociales". Agreg que el mismo "ayuda a contar la realidad, las cosas que
pasan, sin que te llamen costumbrista".



*** Uaem otorga doctorado honoris causa al poeta Jos Emilio Pacheco

El escritor, poeta y ensayista Jos Emilio Pacheco recibi el 20 de enero
el doctorado honoris causa de la Universidad Autnoma del Estado de Morelos
(Uaem), por su valiosa aportacin a la literatura y su trayectoria en la
cultura mexicana. La distincin fue entregada por el rector Ren Santovea
Arredondo.

El talento de Pacheco ha quedado plasmado en La sangre de Medusa (1958), El
viento distante (1963), Morirs lejos (1967), El principio del placer
(1972) y Las batallas en el desierto (1981), entre otras.

El escritor agradeci la distincin y resalt la importancia de fortalecer
la educacin pblica, "la que pagamos todos con nuestros bolsillos", como
la esperanza de los pases latinoamericanos ante un presente y un futuro al
que calific como desastrosos, "donde impera la miseria contra la justicia,
el tsunami de la desesperanza".

Al hacer un recuento de su trayectoria, as como de algunos escritores que
ya fallecieron, Pacheco, de 65 aos naci el 30 de junio de 1939, expres
que mantiene la ilusin de seguir escribiendo y aprendiendo. "Me inclino a
pensar que ya hice lo que pude, aunque espero que an me quede tiempo para
hacer libros interesantes, confo en que me queden libros por delante, an
tengo la esperanza", finaliz, entre la ovacin de los asistentes al acto.

En su mensaje, el rector Santovea Arredondo hizo una remembranza de la
amplia trayectoria de Jos Emilio Pacheco y apunt que "el poeta no se
disocia de Jos Emilio Pacheco el novelista, el cuentista, el cronista
cultural y el antlogo e historiador de nuestras letras". Para l "no
leemos a otros: nos leemos en ellos", siendo esta su conviccin que
permanentemente ha alimentado lo mismo su poesa que su narrativa,
ensaystica y periodstica.

"En su carrera como periodista literario no tiene igual, como lo saben una
legin de lectores asiduos a l, por ms de 40 aos ha enseado a las
nuevas generaciones cmo se debe escribir cada semana un admirable texto,
sin alguna vez repetirse. En su periodismo ha empleado el ensayo, la
crnica y la ficcin. En su periodismo cultural se observan las artes y los
estudios que conoce mejor: la poesa, la literatura, la historia y la
poltica", seal Santovea Arredondo.



*** Escritor uruguayo Daniel Chavarra recibe premio Camilo Jos Cela

El escritor uruguayo Daniel Chavarra, radicado en Cuba hace 34 aos,
recibi con sorpresa, este 21 de enero, el Premio de Novela Camilo Jos
Cela, convocado por el Ayuntamiento de Palma de Mallorca (Espaa), por su
novela Prapos.

"Es una novela divertidsima, con mucho gancho para atraer a los lectores,
de alguna manera es un estudio de la patologa social", declar el
escritor. Autor de catorce novelas, Chavarra consider que el premio es
"importante" y que, sobre todo, lo halaga la difusin que pueda tener la
obra.

El Ayuntamiento de Palma de Mallorca elegir la editorial que publicar la
obra en Espaa, aunque Prapos tambin ser publicada en Cuba con una
tirada de unos 5.000 ejemplares, explic el autor, quien seal que esta es
una novela "relativamente pequea" en comparacin con las que habitualmente
escribe, como el caso de Viudas de sangre, de 795 pginas, ganadora del
Premio Alejo Carpentier 2004.

El jurado del premio, dotado con 18 mil euros (unos 23 mil dlares), estuvo
integrado en esta ocasin por Marina Castao, la viuda del escritor espaol
Camilo Jos Cela, Romn Pia Valls, Rafa Reig, Ricardo Senabre y Lorenzo
Silva.

Prapos es la historia de un mdico recin graduado que presta servicios en
un pequeo poblado de las montaas del oriente de Cuba y se encuentra con
la inslita experiencia de que all se presenta una altsima incidencia de
priapismo, fenmeno que produce una ereccin permanente en los hombres.

Chavarra explic que es el fenmeno de la cantidad de guajiros
(campesinos) con priapismo lo que hace que el joven mdico se entusiasme y
prolongue su estancia all para estudiar sus causas, pensando en que podra
dar origen a un "viagra" cubano.

"Es un gran divertimento, una fantasa, no exento de que pueda en la
realidad ocurrir, relacionado con un tema que me interesa mucho y es cmo
muchas veces sobre la tica revolucionaria de personajes totalmente
revolucionarios, a veces prevalece una moral de barrio, y pueden ser
solidarios con un antisocial o un delincuente, sin traicionar los
principios", declar el novelista.

El autor de La sexta isla, El rojo en la pluma del loro, Adis Muchachos y
Joy, entre otras novelas, afirma que siempre se apoya en los ganchos que
atraen al gran pblico, como el sexo. Chavarra es, por otra parte, el
nico escritor latino que ha conseguido el premio Edgar Allan Poe de novela
policaca.



*** Falleci el poeta mexicano Francisco Cervantes

El escritor Francisco Cervantes muri durante el sueo, el pasado 23 de
enero, de una afeccin renal. Considerado uno de los grandes traductores al
espaol del portugus Fernando Pessoa, contaba 66 aos al momento de su
muerte.

Era "uno de los grandes poetas mexicanos", seal Sal Jurez, director
general del Instituto Nacional de Bellas Artes. En abril prximo, el poeta,
nacido en Quertaro, cumplira 67 aos. Trabaj los ltimos das de su vida
en el Centro Cultural Manuel Gmez Morn, cuya biblioteca lleva su nombre.

Autor de poemarios como El sueo del juglar, Cantando para nadie y Los
huesos peregrinos, Cervantes sufra diabetes desde haca varios aos. Era
un apasionado del portugus y en muchos de sus poemas "invent una lengua
portuguesa y espaola", segn dijo el crtico literario Christopher
Domnguez.

Fue becario de la Fundacin Guggenheim entre 1977 y 1978, y ganador del
Premio Xavier Villaurrutia de Poesa en 1986. Entre sus obras figuran El
canto del abismo, Regimiento de nieblas y Ni odo ni hablado. Antologa
personal.

Para el crtico Alberto Blanco, "a Francisco Cervantes y su devocin
lusitana debemos en buena medida nuestro conocimiento de Pessoa".

Los restos del poeta fueron incinerados el lunes 24 y sus cenizas fueron
divididas; una parte fue trasladada al centro Gmez Morn y la otra ser
llevada a Toledo, Espaa, para esparcirlas sobre el ro Tajo, como dispuso
el poeta.

En tanto, la Comisin de Educacin y Cultura de la LIV Legislatura acord
remitir tanto al Ayuntamiento de Quertaro, como al de San Juan del Ro, la
peticin de asignar el nombre de Francisco Cervantes a la nomenclatura de
una de las calles de ambas ciudades.



*** Muere el investigador mexicano Boris Rosen

El investigador Boris Rosen Jelomer, uno de los ms importantes
especialistas en literatura mexicana decimonnica, falleci el 23 de enero
a los 89 aos de edad apenas cumplidos la vspera, como consecuencia de
neumona.

Nacido en Ucrania, su legado es imprescindible para el conocimiento de las
letras mexicanas, toda vez que concentr gran parte de su vida en
profundizar y recopilar exhaustivamente la obra de escritores referentes
del siglo XIX. De esa invaluable labor se ha desprendido la publicacin de
las obras completas de Manuel Payno, Guillermo Prieto, Francisco Zarco e
Ignacio Ramrez, los tres volmenes de Mxico y la paz, y los dos de Mxico
y Cuba, dos pueblos unidos en la historia, entre otros.

Al momento de su muerte, inform su esposa, la crtico de arte Raquel
Tibol, Rosen dej por publicar algunos tomos de la obra completa de Prieto
y de Payno, as como un trabajo en proceso sobre Benito Jurez y sus
opositores, en el Centro de Estudios de la Revolucin Mexicana, que
constar de un solo volumen. Tambin quedar indita una serie de
investigaciones que haba ya emprendido.

El investigador era consciente de que el trabajo de rescatar y revalorar a
los escritores mexicanos del siglo XIX no es algo nuevo; sin embargo, su
quehacer lo apasionaba por estar seguro de que se trata de un vasto
universo cuya importancia testimonial y esttica an falta explorar a fondo

A su juicio, este tipo de tareas "slo son posibles si los responsables de
los archivos y bibliotecas pblicos y privados, as como los investigadores
independientes comprenden la importancia de rescatar para las nuevas
generaciones los tesoros ideolgicos, polticos y culturales del siglo
XIX".

Adems de su labor como investigador, Rosen se desempe como jefe de la
desaparecida revista Poltica, en el ltimo ao de existencia de sta, y
form parte de la delegacin mexicana que asisti a los congresos de la Paz
en Varsovia y en China.

Ucraniano de nacimiento, Rosen haba llegado a Mxico en 1928. Estudi
Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Unam y se inici en
el periodismo en su lengua materna, el yiddish, aunque a partir de la
dcada de los sesenta cuando inicia su labor compiladora de autores del
siglo XIX sus escritos en espaol fueron ms comunes.

A partir de 1964 comienza a publicar los documentos, discursos y
correspondencia de Benito Jurez, trabajo minucioso al que dedic casi diez
aos y que edit en quince volmenes. Su perseverancia y ardua labor en la
investigacin lo condujeron a realizar la compilacin de la obra del
escritor y poltico Pedro Santacilia, yerno de Jurez, bajo el ttulo Pedro
Santacilia, el hombre y su obra (dos tomos, 1983).



*** Entregan el premio Picn Salas al guatemaltco Juan Jos Guerrero Prez

El guatemalteco Juan Jos Guerrero Prez, maestro y mdico cirujano,
recibi este 26 de enero el Premio Internacional de Ensayo Mariano Picn
Salas, otorgado por el Centro de Estudios Latinoamericano Rmulo Gallegos
(Celarg), por su obra La cancin protesta latinoamericana y la teologa de
la liberacin. Estudio de gnero y anlisis de vnculo sociopoltico y
religioso, aos 1968 - 2000.

El jurado de la segunda edicin de este premio, integrado por Mara
Josefina Tejera, Mirla Alcibades y Luis Britto Garca, determin que el
ensayo de Guerrero Prez "explora los mecanismos de contacto entre la
cancin protesta y la teologa de la liberacin, para colocar el nfasis en
la trascendencia que esa vinculacin ha tenido para la vida social,
poltica y religiosa de los pueblos de Amrica Latina".

Adems del reconocimiento que representa el galardn, Guerrero Prez se
hizo acreedor de veinte mil dlares ($20.000), un diploma y la publicacin
de su obra.

Guerrero Prez ha incursionado en los gneros de ensayo, narrativa y
poesa, con bastante xito, habiendo recibido diversos reconocimientos en
certmenes literarios de su pas natal. "Hice un recorrido desde Mxico
hasta el Cono Sur en expresiones musicales, como la cancin protesta",
narr el autor visiblemente emocionado.

Una vez otorgado el premio, el ganador seal que "este trabajo no es una
apologa ni censura a una determinada tendencia teolgica, sino un estudio
histrico de los que sucedi en el pasado con los pases latinoamericanos,
con nuestras guerras internas y conflictos armados desde los aos 50".

En medio de otros ensayistas caraqueos y pblico aficionado, Guerrero
explic: "Estudi las buenas teoras de la liberacin, que se acercaron
mucho a la cancin protesta, para hacer acopio de los contenidos de sus
cantos, y esa fusin provoc una verdadera conmocin en Amrica Latina,
digna de contar".

El trabajo, que fue concebido en un ao y tres meses, fue realizado, segn
cuenta el autor, como un homenaje a Mariano Picn Salas. Durante este
perodo fue necesario realizar algunos viajes por distintos pases latinos
con el fin de efectuar entrevistas que le dieron validez a la
investigacin.



*** Fundacin Konex otorga su premio Mercosur a Mario Vargas Llosa

El escritor peruano Mario Vargas Llosa recibi este 28 de enero el Premio
Mercosur 2004 a las Letras, reconocimiento que otorga la argentina
Fundacin Konex. El autor de La fiesta del Chivo manifest recibir este
premio con la misma emocin "como si fuera el primero" y "como un
compromiso para continuar con la exigencia y la autocrtica".    

"Aunque los premios vuelven vanidosos a los autores", coment adems al
recibir el galardn en una ceremonia a la que asistieron autoridades y
personalidades de la cultura argentina. Destac el "barniz de ciudad
literaria" que an tiene la capital argentina "a pesar de la crisis".

La Fundacin Konex distingue desde 1980 a las personalidades ms destacadas
de Argentina y desde 2002 tambin premia a las ms relevantes del resto de
los pases del Mercosur (Brasil, Paraguay y Uruguay) y Bolivia, Chile y
Per, socios comerciales del bloque.

El premio de 2004 se instituy para las letras y Vargas Llosa fue elegido
ganador como representante de Per por su trayectoria como escritor. Por
Bolivia fue premiado Nstor Taboada Tern, por Brasil Rubem Fonseca, por
Chile, Nicanor Parra, por Paraguay, Augusto Roa Bastos, y por Uruguay, Idea
Vilario.



*** Granada celebr la poesa

Entre el 2 y el 6 de febrero se celebr en Granada el I Festival
Internacional de Poesa, evento al que asistieron 220 poetas y otros
intelectuales de ms de veinte pases, y que se realiz como un homenaje al
poeta nicaragense Joaqun Pasos (1914-1947) y un saludo a la obra de
Ernesto Cardenal, quien el pasado 20 de enero cumpli ochenta aos de edad.

El encuentro se inici el mircoles pasado con una marcha fnebre que
represent el entierro de la ignorancia y la pobreza, y que recorri gran
parte de esa urbe colonial, ubicada a 45 kilmetros al sur de Managua.

En la organizacin de este festival han participado intelectuales, sector
privado y el gobierno de Nicaragua, que aportaron 60.000 dlares para
auspiciar este encuentro, inaugurado por el presidente nicaragense,
Enrique Bolaos.

La intervencin del mandatario fue interrumpida sin embargo por una serie
de consignas en su contra. Bolaos aplac los reclamos con palabras
pausadas y firmes: "A esos muchachos que estn atrs les digo: anden con
Dios". A los escritores, en cambio, les expres: "Como presidente de
Nicaragua, me honro de recibir a los poetas en esta ciudad seorial".

Minutos despus, el podio fue ocupado por el clebre Ernesto Cardenal,
quien con su habitual boina negra ley varios poemas, uno de los cuales
dedic al mandatario nicaragense. La lectura potica continu con el
mexicano Hugo Vega, la cubana Nancy Morejn, Gioconda Belli y el
nicaragense Fernando Antonio Silva.

Tras las declamaciones, el mandatario se retir de la explanada. Un breve
receso dio paso a un concierto de la Orquesta y el Coro Nacional de
Nicaragua, el cual concluy al son de cohetes, una procesin de "diablitos"
y los redobles del atabal.

Entre los participantes destacan el chileno Gonzalo Rojas, premio Miguel de
Cervantes 2003, la cubana Nancy Morejn y el argentino Jorge Boccanera,
quienes leyeron sus creaciones en las calles y atrios de las iglesias
granadinas en compaa de ms de doscientos poetas internacionales.

Los poetas intercambiaron experiencias con el pblico en una fiesta que de
aqu en adelante se realizar con periodicidad anual, y que se espera en
algunos aos se reconozca como un evento internacional inserto en el
calendario literario cultural de las Amricas, y que su prestigio influya
para que la ciudad sea declarada patrimonio de la humanidad, segn expres
el presidente del comit organizador del festival, el poeta nicaragense
Francisco de Ass Fernndez.

El encuentro incluy una programacin artstico-cultural de conciertos,
obras de teatro, exposiciones de artes plsticas y dems que se realizaron
en espacios diversos de la ciudad.

La escritora nicaragense Gioconda Belli, residente en Estados Unidos y
autora de El pas bajo mi piel, fue una de las ms admiradas, y su figura
esbelta y melena ensortijada destacaban entre la concurrencia. Su presencia
en el Festival fue aprovechada por sus lectores y conocidos para
solicitarle autgrafos o para fotografiarse con ella.

Belli, cuyas obras han sido traducidas a varios idiomas, manifest que el
festival "es una muestra de la riqueza de la imaginacin nicaragense; es
un fantstico comienzo". La alegra desbordante de los concurrentes "es
propia de los poetas nicaragenses, aunque hagamos poemas tristes; creo que
la poesa nace de la gran fe en las posibilidades y las riquezas del alma
humana", dijo la autora.

La poeta mexicana Leticia Luna asegur que el festival "es uno de los ms
originales en el continente", porque generalmente los encuentros de este
tipo "son sobrios", pero en Nicaragua se le ha hecho justicia a la palabra
"potica, que la hace comulgar con la fiesta".

Segn la nicaragense Blanca Castelln, la jornada cultural "es un
renacimiento de la lrica", que no se ha dado en Nicaragua en los ltimos
30 aos, y cuyo exponente universal es Rubn Daro. "La poesa ante todo
pertenece al pueblo y debe estar donde est la gente, tomarse las calles",
dijo.



*** Feria de La Habana se realiza en homenaje a Brasil

Hasta el prximo 13 de febrero se celebra la XIV Feria Internacional del
Libro de La Habana, que se inaugur el pasado jueves 3, y que rendir
honores a Abelardo Estorino y Jess Orta Ruiz, el Indio Nabor, premios
nacionales de Literatura, junto a Brasil como pas invitado.

Esta vez los espacios contratados para la cita habanera sobrepasan los de
2004.  Segn afirmaron en conferencia de prensa Iroel Snchez, presidente
del Instituto Cubano del Libro y Mara Mederos Machado, ejecutiva de la
Cmara Cubana del Libro, Brasil ha convertido su presencia en una gran
fiesta por la cultura, porque, junto a su colaboracin bibliogrfica, ha
enviado a importantes figuras de la msica, el cine y otras expresiones del
arte.

Al trmino de la Feria en la capital, en su cuartel general de la fortaleza
de San Carlos de La Cabaa, comenzar en la regin occidental del 14 al 20
de febrero, Pinar del Ro, La Habana, Matanzas y Nueva Gerona. Luego, del
21 al 27, seguir rumbo al centro y oriente de la isla. El convite ha sido
pronosticado para que hasta el 6 de marzo visite 35 ciudades.

En el evento participarn igualmente 22 editoriales en lengua alemana
(entre ellas de Austria y Suiza). Las editoras teutonas reservaron un rea
de 48 metros cuadrados para exponer sus publicaciones, las cuales incluyen
clsicos de la literatura infantil, biografas, bellas artes; espacios para
conferencias, proyecciones cinematogrficas, videos y msica, entre otras.

Por el pas anfitrin destaca la muestra de la editorial Unicornio, que
presentar los ttulos Mata, de Ral Aguiar lvarez; Donde habita el
olvido, de Mercedes Santos Moray; Eliseo Diego, donde la demasiada luz, de
Luis Rafael Hernndez Lorenzo; Correspondencia de Rubn Martnez Villena,
de Carlos Reig Romero, y Aprendiz de Amrica, de Ernesto Sierra.

Entre las actividades inaugurales destacaron el coloquio dedicado a los 400
aos del Quijote y su significado en Cuba, y la realizacin del espacio
"Encuentro con...", que se centr en la figura del destacado narrador y
periodista chileno Volodia Teitelboim quien present las biografas Los
dos Borges y Neruda.

La Casa de las Amricas ha incluido en su muestra cuatro ttulos de autores
brasileos: Memorias pstumas de Blas Cubas, de Joaqun Machado de Assis;
Doa Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado; El gran arte, de Rubem
Fonseca; y Benjamn, de Chico Buarque.

La parte acadmica cuenta con la participacin de prestigiosos economistas,
politlogos y socilogos, quienes debatirn aspectos de la realidad
contempornea en la mesa redonda "La cultura en defensa de la humanidad".

Como colofn se entregar el Premio Nacional de Literatura 2004 al
narrador, ensayista y periodista cubano Jaime Sarusky, reconocido por su
sostenida contribucin a la novela, al periodismo cultural y a la difusin
de aspectos poco explorados de la cultura local; y el Premio de Novela
"Alejo Carpentier" al uruguayo, residenciado en la isla, Daniel Chavarra,
por Viudas de sangre.



*** Presentan en Venezuela versin libre de obra de Daro Fo

Hasta el prximo 13 de febrero ser posible apreciar en la Sala
Experimental de la Casa de Rmulo Gallegos, en Altamira, Caracas
(Venezuela), la obra teatral Juntos pero separados, dirigida por Dairo
Pieres y protagonizada por Sheila Monterola y Rafael Marrero. La obra es
una versin libre de Pareja abierta, de Daro Fo.

Segn Pieres, Juntos pero separados es "una incesante bsqueda de ese algo
que le falta a una pareja que ya est cansada de la rutina, del caf con
leche matutino y de los ronquidos nocturnos".

En la obra, un hombre que se precia de sus valores liberales y
contemporneos sugiere a su esposa abrir su vida matrimonial a otras
relaciones con total libertad, con la excusa de expandir los horizontes del
matrimonio tradicional. Para l todo ir bien, una gran lista de chicas de
menor edad que l llenarn las pginas de su agenda personal, mientras que
para ella las cosas sern cada vez ms difciles.

Este panorama seguir igual hasta que por fin ella, despus de muchos
contratiempos consigue a su persona ideal, un catedrtico, fsico nuclear y
compositor de canciones de rock, y se enamora de l provocando los celos de
su esposo.

Esta versin libre de la obra de Fo resalta, segn indic Pieres, "la
critica al progresismo hipcrita de la sociedad, y especialmente de la
actitud positiva, slo en apariencia, del hombre hacia la independencia y
la liberacin de la mujer, siempre desde la comedia; afrontando una
realidad muy especfica: la relacin de pareja a travs del caso de un
marido y una mujer en vas de liberacin, por lo que se encuentra en una
fase experimental".

La obra se presentar los viernes y sbados a las 8 de la noche y los
domingos a las 6 de la tarde. Las entradas se podrn adquirir en preventa
en las taquillas de la Casa Rmulo Gallegos o a travs de los nmeros
telefnicos (0212) 2852990 y 2866865. El valor de la entrada general es de
Bs. 8.000, y de Bs. 6.000 para estudiantes y personas de la tercera edad.



*** Juan Jos Saer recibir doctorado honoris causa

El escritor santafesino Juan Jos Saer, residenciado en Pars, recibir la
mxima distincin de la Universidad Nacional del Litoral (UNL,
http://www.unl.edu.ar) entre marzo y abril prximos, tras valorarse su
trayectoria acadmica y la creacin de una significativa obra literaria.

Profesor del Instituto de Cine de la UNL durante los 70, Juan Jos Saer es
actualmente uno de los autores ms importantes de la literatura
latinoamericana. Su obra, que tiene ms de cuatro dcadas de vigencia, est
conformada por libros de relatos, numerosas novelas y volmenes que renen
sus ensayos.

El reconocimiento tambin destaca su labor acadmica durante ms de treinta
aos en la Universidad de Rennes (Francia), donde tuvo a cargo la ctedra
de Literatura Latinoamericana.

Su condicin de santafesino, del mismo modo que la importancia de su obra
literaria y de su recorrido acadmico en Francia, fueron algunos de los
fundamentos esgrimidos para otorgarle la distincin que destacadas
personalidades de la ciencia y la cultura argentina recibieron.

Autor de una obra que tiene como denominador comn su ubicuidad espacial,
que siempre remite a una misma zona literaria, la ciudad de Santa Fe y su
regin, Saer comenz a publicar sus cuentos hacia finales de la dcada del
cincuenta en diversos medios locales.

A los 23 public su primer libro de cuentos, En la zona (1960), con el cual
comienza a definir los alcances de su proyecto literario. Sus personajes
reaparecen en cuentos y novelas atravesando la historia de una misma ciudad
de provincia.

Durante aquellos aos sesenta, Saer se desempe como periodista durante un
breve lapso y luego fue profesor del Instituto de Cine de la UNL. En el ao
1968, y gracias a una beca obtenida a travs de la Alianza Francesa, viaj
a Francia al ser beneficiado con una beca por seis meses.

Diversos motivos haran que se radicara definitivamente en Pars y
realizara su carrera acadmica en la Universidad de Rennes. Su obra, de
todos modos, permanece asociada a una zona y comienza a obtener el
reconocimiento de la crtica especializada y los lectores. Ha sido
traducido al ingls, francs, alemn, italiano, holands, portugus, sueco
y griego.

Alejado del pas durante casi 20 aos, Saer comenz a regresar
peridicamente a Argentina con la vuelta de la democracia. La reedicin de
su obra completa hasta el momento comprende cinco libros de cuentos, En la
zona, Palo y hueso, Unidad de lugar, La mayor y Lugar, y once novelas,
Responso, La vuelta completa, Cicatrices, El limonero real, Nadie nada
nunca, El entenado, Glosa, La ocasin, Lo imborrable, La pesquisa y Las
nubes. En 1983 public Narraciones (relatos), y en 1988, Para una
literatura sin atributos.

En 1991 public el ensayo El ro sin orillas, con gran repercusin en la
crtica; en 1997, el libro de ensayos literarios El concepto de ficcin, y
en 1999 el ensayo La narracin-objeto. Su produccin potica est reunida
en El arte de narrar. La Universidad Nacional del Litoral public su libro
de ensayos Una literatura sin atributos y el libro Dilogo Piglia-Saer, que
rescata varios encuentros entre los escritores realizados en esa casa de
estudios.

La propuesta de entrega del ttulo honorario estuvo a cargo de la Facultad
de Humanidades y Ciencias de la UNL, mientras que fue la Comisin de
Enseanza del Honorable Consejo Superior la que aprob la propuesta y
decidi otorgar la distincin al escritor santafesino.



*** Mxico celebrar los cincuenta aos de Pedro Pramo

El escritor mexicano Juan Rulfo, que con dos obras es uno de los autores
ms importantes de la narrativa en lengua espaola, ser objeto de
homenajes en este ao, cuando su novela Pedro Pramo cumple medio siglo de
vida. De entre tales actividades destacan las que han planificado el
Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba) y la Fundacin Juan Rulfo.

Como parte de esos festejos ser presentado el libro La recepcin inicial
de Pedro Pramo en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, el
prximo 13 de marzo. Realizado bajo la coordinacin de un autor mexicano
cuya identidad se mantiene bajo reserva, el libro contiene una
recopilacin de crticas que se publicaron de 1955 a 1970 sobre la obra de
Rulfo.

"El autor que llev a cabo esta investigacin exhaustiva es de origen
mexicano y es una de las personas ms especializadas en el tema", explic
Vicente Jimnez, titular de la Fundacin Juan Rulfo. El libro es una
coedicin con diversas universidades de Mxico, el Instituto Nacional de
Bellas Artes, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y otras
instituciones culturales.

"El autor de este nuevo volumen rastre todo lo que se public en Mxico y
en el extranjero. Por ello, encontraremos material que es absolutamente
desconocido", agrega Jimnez. "Indag en muchsimas hemerotecas del pas y
del extranjero. Puedo decir con absoluta seguridad que este volumen dar a
conocer todo lo que se public sobre Pedro Pramo".

El Inba, por su parte, har una edicin facsimilar de tres fragmentos de la
novela que se publicaron en revistas culturales. Adems, la familia del
escritor ha autorizado a esta institucin a realizar un facsimilar con
pginas del manuscrito original de Pedro Pramo.

Jimnez anuncia que el libro incluir tambin algunas fotografas inditas
del escritor."El volumen exigir un esfuerzo al lector, no slo porque
contiene ms de mil pginas sino porque se debe leer con mucha dedicacin",
explica Jimnez. "Nosotros buscbamos que esta labor no quedara en el
terreno de lo social o cultural, sino que fuera considerado como una obra
con carcter cientfico", finaliz.

"Nunca me imagin el destino de esos libros. Los hice para que los leyeran
dos o tres amigos, o ms bien por necesidad", escribi Rulfo en 1985. "En
mayo de 1954 compr un cuaderno escolar y apunt el primer captulo de una
novela que durante muchos aos haba ido tomando forma en mi cabeza. Sent
por fin haber encontrado el tono y la atmsfera tan buscada para el libro
que pens tanto tiempo. Ignoro todava de dnde salieron las intuiciones a
las que debo Pedro Pramo. Fue como si alguien me lo dictara".



*** Diseador venezolano lvaro Sotillo gana el premio Gutenberg 2005

El diseador grfico venezolano lvaro Sotillo se hizo acreedor del Premio
Gutenberg 2005, otorgado por Alcalda de la ciudad alemana de Leipzig, en
atencin a la calidad y trayectoria grfica. El premio, dotado con 10.000
euros, le ser entregado el prximo 18 de marzo en una ceremonia durante la
Feria del Libro de esa ciudad.

El jurado, integrado por trece miembros entre acadmicos y personalidades
reconocidas en el mundo editorial, vio en la obra de Sotillo huellas de la
tradicin y trascendencia inscritas simblicamente, en el nombre de quien
es "el inventor de la imprenta".

Como parte de la actividad se inaugurarn dos exposiciones que reflejarn
la trayectoria del ganador: una en la feria y otra, ms completa, en un
extenso espacio de la Biblioteca Pblica de Leipzig, con permanencia de
varios meses.

Algunos nombres famosos reunidos en este premio son las importantes
editoriales Insel y Reclam, la Universidad de la Grfica y el Arte del
Libro (University of Grafics and Book-Art), y diseadores como Jan
Tschichold, Albert Karp, HAP Griehaber, Kurt Lb, Irma Boom, Joost Hochuli
y el profesor Gert Wunderlich, quien decidiera postular a lvaro Sotillo en
julio de 2004.



*** Coloquio de bibliotecologa realizarn en La Habana

La Casa de las Amricas de Cuba coordina el IV Coloquio Iberoamericano "Del
Papiro a la Biblioteca Virtual", que se realizar entre los das 21 y 25 de
marzo de 2005 en La Habana en el marco del proyecto de construccin y
modernizacin de la biblioteca de la institucin.

Tras este proceso de modernizacin, la biblioteca integrar todo su
patrimonio documental a fin de preservarlo y ponerlo al servicio de la
comunidad nacional e internacional en los espacios adecuados, con las
bondades de las nuevas tecnologas y las ms modernas prcticas
bibliotecolgicas y archivsticas.

Segn los organizadores, esta actividad pretende "contribuir a la
integracin de los procesos archivsticos en los diferentes contextos de
los archivos de Amrica Latina y el Caribe, y a la conservacin, acceso y
difusin del patrimonio documental de nuestras naciones, por lo que estamos
invitando a archivistas, bibliotecarios, escritores, editores, docente e
investigadores a compartir sus experiencias sobre el desarrollo en el
mbito de los archivos".

Los participantes debatirn sobre diversos temas, como la archivstica
clsica ante la archivstica integrada, la normalizacin archivstica, las
regulaciones legales para la gestin documental y de archivos, el
intercambio de informacin archivstica, la creacin de catlogos
integrados de archivos y bibliotecas, la informatizacin de procesos
archivsticos y otros.

El programa profesional incluye ponencias, mesas redondas, talleres y
conferencias. Las ponencias no deben exceder las 10 cuartillas (de 30
lneas con 60 caracteres) mecanografiadas a dos espacios y debern
entregarse en original y dos copias antes del 15 de este mes con una cuota
de inscripcin de $100 que deber ser abonada personalmente en la Casa de
las Amricas.

El coloquio est coauspiciado por la Oficina Regional de la UNESCO para
Amrica Latina y el Caribe, la Junta de Castilla y Len y la Fundacin
Jorge Guilln de Espaa. Para mayor informacin se puede telefonear a la
Biblioteca Casa de las Amricas (552706 / 8326380) o escribir a
bibliobd@casa.cult.cu.



*** Encuentro potico Marathnica se desarrollar en Rosario

Entre el 7 y el 10 de abril de 2005 se realizar en la ciudad argentina de
Rosario el Encuentro Nacional Rosario Marathnica Poesa 2005, evento
organizado por la Fundacin de Poetas y que reunir a autores argentinos e
internacionales.

Entre las actividades que se desarrollarn en Marathnica 2005 se
encuentran mesas de lectura o de debate, presentaciones de libros,
ponencias, talleres, recitales, espectculos musicales, teatro, charlas,
exposiciones de poesa artesanal, mdulos de venta de libros y otras
publicaciones, exposiciones de artes plsticas, reproducciones sonoras y el
lanzamiento de la edicin rosarina de la revista La Blinda Rosada, as como
una exposicin sobre el mapa potico argentino.

Los organizadores han extendido su invitacin a participar a editoriales y
libreras, ms all de sus modalidades, a exponer mdulos con posibilidades
de venta bajo aranceles accesibles.

Los participantes recibirn descuentos en el monto del hospedaje,
certificados y la ms amplia difusin de las actividades. La inscripcin
tiene un costo de 8 pesos y la entrada ser libre y gratuita para el
pblico.

Para mayor informacin, es preciso escribirle a Susana Rozas, presidenta de
la filial Rosario de la Fundacin de Poetas, a rozas_45@hotmail.com.



*** Intelectuales debatirn sobre Jos Mart

Entre el 16 y el 18 de mayo se realizar en el Centro de Estudios Martianos
(http://www.filosofia.cu/cem), en la capital cubana, el II Coloquio
Internacional "Jos Mart y las letras hispnicas", evento que tiene el
objetivo de crear un espacio de conocimiento actualizado sobre su obra.

Con el auspicio de la mencionada institucin, el coloquio estar dedicado a
rememorar los ltimos textos del escritor y a reflexionar en torno a la
amistad con el mexicano Manuel Gutirrez Njera. Se abordarn temas
vinculados a la literatura martiana y su relacin con la sociedad; a la
tradicin y modernidad de las letras hispnicas en sta, y a la afinidad de
Mart con las grandes firmas de su poca.

El programa cientfico contemplar la realizacin de mesas redondas,
paneles integrados por especialistas, adems de los espacios destinados a
la exposicin y discusin de las ponencias aprobadas. Tambin los
participantes extranjeros e interesados en general, podrn matricular en un
curso sobre la literatura cubana, denominado "La insularidad concurrente",
que ser impartido por expertos del Centro entre el 9 y el 13 de mayo.



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

AvindePapel
http://www.aviondepapel.com

El espaol David G. Torres mantiene en lnea un taller literario que es
literario en ms de un sentido. Adems de serlo por lo obvio -le da al
visitante las herramientas para convertirse en escritor-, AvindePapel.com
ha sido preparado con el rigor y la belleza de una pieza literaria.

El sitio tiene todo lo que usted conseguira en un taller presencial de
narrativa. Exposiciones sobre las caractersticas y procedimientos del
gnero, materiales relacionados con el correcto uso del lenguaje,
reflexiones de autores consagrados y, cmo no en este medio con tantas
posibilidades, mecanismos que permiten interactuar con los otros
aprendices.

Tal como un taller presencial, pero uno bueno, uno dictado por alguien con
verdadera pasin por las letras. Torres ha elaborado su AvindePapel con la
metfora de un avin de papel que se construye con una hoja y algo de
inventiva, tcnica y ganas de verlo volar; que luego se lanza al espacio y
se le observa planear un poco hasta finalmente caer y all se acaba todo.
Corto, disfrutable y preciso; justo como un cuento.

La primera seccin en el ndice de AvindePapel es "Aviadores". En ella se
publican entrevistas a autores de trayectoria o artculos sobre las grandes
firmas, siempre desde la perspectiva didctica. Es una seccin que parece
un postre, uno quiere volver y comer un poco ms. Borges, Cortzar,
Saramago, Garca Mrquez, Quiroga, Poe, Hemingway: los grandes.

Luego est la seccin que, suponemos, le da nombre al sitio: "Vuelos". All
desarrolla Torres su metfora aeronutica, en la que el aprendiz intenta
volar y el lenguaje, la inspiracin, la lectura son los imprescindibles
instrumentos de vuelo. El taller est estructurado por lecciones (son estas
lecciones lo que Torres llama "vuelos"), y vale decir que, aunque se entra
aqu para aprender a escribir cuentos, la forma como estn redactados los
materiales parece pura poesa. Aunque uno sea el mejor cuentista de la
comarca es un placer leer estos "vuelos".

Las siguientes dos secciones se apartan un poco de este halo potico y se
enfocan ms en los asuntos tcnicos. "En Cabina" es la seccin para quienes
ya lograron alzar vuelo y han empezado a escribir con buenos resultados. Se
hace una descripcin completa, con ejemplos tomados de textos de grandes
autores latinoamericanos, de los diferentes recursos de lenguaje
disponibles para el cuentista. Conceptos como la metfora, la sincdoque,
la sinestesia, y todas esas cosas a veces con nombres horrendos pero cuya
comprensin es tan til.

Luego estn las Cajas Negras, que son artculos que aclaran dudas
razonables sobre el lenguaje para terminar de pulir al novel cuentista.
Dice Torres: "El correcto uso y disfrute de las palabras es la base de todo
escritor. Cada kilmetro de nuestros vuelos literarios debe registrarse en
las Cajas Negras, un lugar donde queda el rastro ortogrfico y gramatical,
corteza de todo borrador literario. Una vez superados los errores ms
frecuentes de la lengua, el aviador slo tiene que sobrevolar su creacin
con ayuda de la imaginacin". Entre las dudas que se exponen estn el uso
correcto del verbo deber, el gerundio, los cuatro "porqus", y signos como
el punto y coma, el parntesis, la raya.

El sitio incluye adems un apartado bastante ldico, el Proyecto Cortzar,
en el que se emula el espritu de Rayuela al empujar al visitante a navegar
a ciegas a travs de conceptos y artculos, slo con la ayuda de dos dados
de colores. La idea tiene el premio Comunicacin 2004 de la Fundacin
General de la Universidad Complutense de Madrid y se define como "un viaje
hacia la literactividad".

Las herramientas para interactuar con los dems aprendices son el foro, muy
nutrido y adems diseado de una manera muy prctica, y "Aterrizajes de
papel", un sistema de autopublicacin tan gratuito como todo el sitio y en
el que es posible, adems de publicar, recibir la opinin de los lectores.

Completan el recorrido una lista de correos para recibir nuevos vuelos y
materiales antes de ser publicados en el sitio y participar en sorteos, y
una coleccin breve de enlaces a diccionarios, en los que se incluyen el
Drae, uno de sinnimos, otro de antnimos y un ltimo de lenguas europeas,
adems del Diccionario panhispnico de dudas, aunque la RAE lo ha
desactivado temporalmente.

Torres reflexiona, en la introduccin a sus lecciones, o "vuelos": "Cmo
explicar con palabras algo tan sencillo de hacer como un avin de papel.
Cmo ensear a transformar paso a paso un folio en blanco en una nave
voladora. Tener las manos en los mandos y no poder gesticular para explicar
cmo hacerlo y, sin embargo, es tan sencillo verlo volar despus". En
definitiva, consigui responder a sus propias interrogantes.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Aly Prez: una barca entre la niebla      Alberto Hernndez ===========

      (Nota del editor: la muerte de un poeta tan cercano a la Tierra de
      Letras no puede pasar por alto. Aly Prez, una de las voces ms
      meritorias de la literatura contempornea venezolana, hermanado con
      nosotros con los lazos de la poesa y la geografa -pues era oriundo
      de la vecina Villa de Cura, donde naci en 1955-, dej de existir la
      maana del pasado 30 de enero. Su cuerpo haba sido erosionado
      durante toda su vida por la diabetes, pero su alma supo florecer en
      las letras, en la pintura y en el cultivo de una virtud que poco se
      aprecia en este medio: la amistad franca. Hoy guardamos silencio en
      el abrazo que por una circunstancia menor no pudimos darle a nuestro
      hermano, quien hizo su ltima visita a nuestra ciudad justamente en
      el trance ltimo de su vida, y dejamos la palabra a otro amigo que
      mejor que nosotros ha descrito los sentimientos agolpados por esta
      triste noticia).

Este es un momento en que el corazn es un muelle cubierto de niebla. La
muerte de un poeta que durante aos fue parte de los afectos del colectivo
creador, se hace un dolor permanente. Aly Prez acaba de morir. Su cuerpo
enfermo, perseguido por un mal que lo aquej toda la vida, finalmente apag
su voz y sus deseos de continuar trabajando en su taller de poeta y pintor.

La muerte de Aly Prez nos duele profundamente. Nos escuece. Se trataba de
un hombre de Villa de Cura cuyo nombre creci en el pas y desde ahora
seguir sonando en nuestro espritu.

El movimiento artstico de Aragua y el pas queda resentido con la partida
de nuestro amigo, un hombre que entre los avatares de la poesa escondi su
cuerpo para intentar continuar viviendo. Su escritura no descansaba. Su
pintura fue alojo de solidaridad y afecto por sus fantasmas, fijaciones y
constantes. As su verbo, cargado del imaginario de su pueblo y, luego,
atado a la vocacin de una potica cercana a otros escritores que lograron
marcarlo. La muerte de Aly Prez se refugia en todos nosotros. La muerte de
este cercansimo amigo es un golpe bajo a los que estuvimos y seguiremos
estando del lado de las letras y el afecto por el ser humano. Aly Prez es
hoy una barca entre la niebla sobre un mar que lo lleva a otros espacios
donde -seguramente- la poesa y el color de sus cuadros le revelarn la
eternidad.

No hay psame posible. Aly supo vivir entre sobresaltos: Entre el temor a
perder el cuerpo, seguro de que su alma estaba predestinada a hacerse parte
de una distancia slo comprensible en la alegra de su cercana pasin
creativa.

Desde Pasin segn la casa, su mejor logrado milagro, seguiremos cantando
en procura de que en su nuevo mundo prevalezcan la poesa y los colores.

** Alberto Hernndez
   redaccion@elperiodiquito.com
   Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952).
   Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simn
   Bolvar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios
   La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), ltima instancia (1989),
   Prpado de insolacin (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de
   superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Adems
   ha publicado el ensayo Nueva crtica de teatro venezolano (1981), el
   libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de
   crnicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay,
   estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido,
   que circula en el diario El Periodiquito.



=== La ertica del libro      Gonzalo Fragui ==============================

                                                  "Quien no ha metido mano,
                                                             no es humano".
                                        Graffiti en el barrio Campo de Oro.

Hay quienes creen, con San Agustn, que todo cambio es diablico. As
conozco a algunos escritores amigos que no slo no quieren nada con
computadoras sino que, incluso, nunca dieron el paso de la pluma a la
mquina de escribir. Les parece que es como intentar un triple salto
mortal, sin nada abajo.

Lo anterior viene a cuento porque con la incursin del libro virtual en el
mundo de la tecnologa, hay quienes se niegan, so pena de muerte, a aceptar
semejante cambio, y abogan por el libro de carne y beso, el libro de cuerpo
presente.

Alegan que con el libro virtual se pierde el tacto del papel, el olor de la
tinta y la voluptuosidad de la letra o la grafa dejada por el linotipo. En
cambio, en la pantalla las letras son siempre las mismas, maysculas o
minsculas, un punto mayor o un punto menor, una terrible monotona
grfica.

Arturo Uslar Pietri no podra haberlo dicho mejor. Dice: "No slo se ha
creado la necesidad del libro, sino la voluptuosidad y el placer del libro.
El tacto de la pgina, el aroma de la piel y del papel, la armona de la
composicin tipogrfica, la belleza de los caracteres y la presencia slida
del formato, son otros tantos regalos para la sensibilidad refinada. El
buen biblifilo es el pupilo de todas las musas".

Porque, al contrario de lo que se cree, leemos no slo con los ojos, o con
la mente, sino tambin, y sobre todo, con nuestros cuerpos. Libro de verdad
es todo aquello que se pueda tocar, que se puede intervenir, al que se le
pueden hacer anotaciones, en fin, al que se le pueda meter mano. El libro
ama desde su tachadura, deca Derrida.

Algunos creen que es perversin, pero no hay nada de qu temer. Hablamos
del placer fsico y de la fantasa que carga a los libros de olores y de
sentidos. A cuntos no les ha pasado, cuando entran en una librera, como a
aquel plomero que cuando entraba en una ferretera empezaba a salivar.

Es que ir a una biblioteca es, literalmente, como ir a una casa de citas.
Claro, hay autores que citan ms que otros. Y tambin los hay
autosuficientes, los que se autosatisfacen ellos mismos, y no citan.

Como todo lugar para grandes iniciaciones, en el prtico debe haber una
inscripcin en latn. En este caso dice: "Qui male leget, male finit". Es
decir: "Quien mal lee, mal acaba".

Uno llega medio nervioso, tratando de descubrir el libro que le gusta. La
madama, es decir la bibliotecaria, nos anima.

-Venga, no sea tmido, los libros no comen a nadie -dice tratando de
ayudar, mientras nos ofrece un catlogo ilustrado a todo color.

Aunque desde hace tiempo se tenga curiosidad por las novedades, pregunta,
sin embargo y con embargo, por aquella enciclopedia, la grande que est en
el rincn. Se supone que: "libro grande, ande o no ande". Pero hay
sorpresas. Aunque no se crea, en cuestin de libros, como en el amor, no
hay nada escrito.

Lo ms desprestigiado en estos lugares son los llamados "cursos para
lectura rpida", estos cursos que son del tipo "rcata pum chin chin el
gallo sube" estn hoy en franco desuso. Porque el mejor homenaje para un
libro es, sin duda, el coitus interruptus.

Aunque Macedonio Fernndez deca que a l no le gustaba llegar al final de
sus libros, por eso los terminaba antes.



En una librera hay libros para todos los gustos

Hay libros que son "Mrame pero no me toques". Sobre todo despus de que
les vemos el precio. S de un amigo que cuando le pidieron un precio
excesivo, dijo: "No, gracias, yo lo hago slo por amor".

Un libro debe ser hijo de un pas y de una poca, por eso en estos tiempos
me inclino por los libros que ms pesan (problemas de la columna). Libros
donde se nota que no hay mayores pretensiones ni menores pretenciones.
Libros sin erudicin, sin prejuicios, e, incluso, sin conocimiento de lo
que se est haciendo. En estos libros se muestra plenamente la mayor
carencia del hombre contemporneo: la carencia de carencias. Pongamos por
ejemplo El manual del levante del desaparecido amigo Pedro Chacn, y El
manual del despecho, de desconocido autor.

Hay libros que por donde pasan no vuelve a crecer la hierba. Tambin
escritores.

Libros como puales, que slo sirven para matar el tiempo.

Libros que vuelven en las noches de invierno.

Libros con solapas, como amores solapados.

Todo libro se escribe para la inmortalidad, pero a veces pasa sus ltimos
das (el libro, no la inmortalidad) en esa especie de geritricos
ambulantes llamados "remates". Y uno va por la calle y de repente ve
aquellos libros inalcanzables y uno suspira y le reza a santa Rita, Patrona
de los Imposibles: "T que lo puedes todo, consgueme ese libro, aunque sea
por un ratico".



El otro asunto son los lectores

La ms antigua noticia que se tiene de un lector es el caso de Eratstenes,
quien habiendo quedado ciego prefiri la muerte a privarse de la lectura.

Hay los que, viciados de cultura, creen que todo se encuentra en los
libros, los que piensan que los libros reemplazan a la vida. Los pobres
estn tan equivocados como los que creen que el tiempo se puede encontrar
dentro de los relojes o, lo que es peor, que la felicidad se halla dentro
del matrimonio.

Hay quienes creen que las lecturas deben estar adecuadas a la edad. Ser
por eso que estos das slo leo cuentos infantiles.

San Agustn deca: "temo al hombre de un solo libro". Sobre todo si el
libro es de l mismo.

Hay muchos comentaristas de libros, que en realidad son lectores de
contraportadas o de solapas, y a lo mximo que llegan es al prlogo o a la
introduccin. A esos "crticos" se les debera hacer como deca Ovidio: "El
que besa y no toma lo dems, bien merece perder los besos dados".

Lector pesimista es aquel que, entre dos libros malos, escoge los dos.

Borges dice que quiz no seamos ningunos lectores. "Quiz seamos parte de
un gran libro que es el mundo. Quiz slo seamos versculos o letras o
palabras de un gran libro mgico que es el universo". O para decirlo con
una cancin ms cercana a nosotros: "Ese bolero es mo, porque su letra soy
yo".

Un lector abstemio deca: Amo a mis libros como los bebedores aman a sus
vinos: mientras ms leo, ms me emborracho. Conclusin: somos lo que
bebemos.

Hay quienes no leen porque dicen que no tienen libros. Lo cual es una
verdadera aberracin. Carecer de libros propios es la ms grande de las
pobrezas. Carecer de libros ajenos es el colmo de la miseria.

Tampoco se debe obligar a nadie. Eduardo Galeano recuerda que en pleno
centro de Medelln vio este letrero que nosotros, en parte, ya conocamos:
"La letra con sangre entra", y ms abajo otro firmaba: "Sicario
alfabetizador".

Claro, no faltar el pesado, que despus de leer este "artculo", diga con
razn: "Mientras ms leo, ms amo a mi perro".



Finalmente estn los escritores

Los escritores, deca alguien, somos como los animales, a unos les gusta
producir miel y otros pasarnos la vida volando. Unos quieren ser gusanos y
otros mariposas.

Hay tambin los escritores de carrera. De cincuenta metros planos y en
bajada. Una carrera con obstculos, donde el principal obstculo son ellos
mismos, los escritores.

Aunque, de todas maneras, como deca una viejita: "Tarde o temprano todos
los escritores se hamburguesan".



Vuelta de pgina

"Virtual" o "real", el libro no ha de ser ni una mina para saquear ni un
depsito o vertedero donde vaciar nuestras miserias. El libro es un
pontfice. Tiende puentes y es puente l mismo. Puente de luz y no
hervidero de lucirnagas. Aunque algunas de ellas queden achicharradas por
falta de humildad.

Los libros deben ser como las ramas de los rboles, ofrendan el aire y las
alturas pero sin cortarnos las alas, ofrecen el cobijo y el reposo pero sin
permitir el aburrimiento.

Para el sabio los libros no son libros, sino huspedes. Todos llevan ropa
de familia.

Los libros son, como deca Pedro Lan Entralgo, pura fiesta para el
espritu y aun para el cuerpo de quien los lee, suave fiesta sin estruendo
alguno. Y todo cuanto se haga en favor del libro, se habr hecho a favor
del hombre, de lo ms humano que hay en el hombre, como pensaba don Alfonso
Reyes.

Por eso Jos Mart peda, y finalizo con esto: "...que nadie debe estar
triste ni acobardarse mientras halla libros en las libreras, luz en el
cielo, y madres, novias y amigos por todas partes".

** Gonzalo Fragui
   fragui@cantv.net
   Poeta, periodista y editor venezolano (Mucutuy, Mrida, 1960).
   Cofundador del grupo literario Mucuglifo. Magster en Filosofa por la
   Universidad de Los Andes (Mrida). Ha publicado los poemarios De otras
   advertencias, El poeta que escriba en menguante, De poetas y otras
   emergencias, La hora de Job, Viaje a Penlope y Dos minutos y medio, as
   como el libro de autoayuda El manual del despecho. En 1990 obtuvo el
   premio de poesa de la Direccin de Asuntos Estudiantiles de la
   Universidad de Los Andes, y en 2001 el premio de poesa de la III Bienal
   Nacional de Literatura Juan Beroes, San Cristbal (Tchira).



=== Malva Marina      Pablo Mendieta Paz ==================================

Quienes transitamos por esta vida fugaz tal vez jams alcancemos a
comprender -o admitir- que no hay quien tenga poder sobre ella como para
retenerla ni quien tenga poder sobre la muerte. As lo dicen los sabios,
aquellos apstoles de la vida y de la muerte que se entregan en cuerpo y
alma para descifrarlas, concluyendo rendidamente, al igual que los antiguos
misioneros de la existencia, que todo hombre dura lo que un suspiro, que
cruza como una sombra y que al sepulcro se baja pronto y jams se regresa
de all...

El solo pensar en ello estremece, y entonces, repitiendo los decretos de
los eruditos, nadie podra estar en desacuerdo -sea cual fuere el credo que
cultive- que al que le llega la hora suprema pronto se lo olvida y nunca
ms vuelve a tomar parte en las cosas de este mundo, pues en las tinieblas
no se hace ni se piensa nada. Pero, refractariamente a esta postura, no
dejemos de lado que independientemente de la fe del creyente, de la
indiferencia del ateo, de la tribulacin del apstata o de la angustia del
agnstico, hay algo, un legado, el summum del hombre sobre la Tierra, sobre
esta dimensin tan nuestra representada por una gota de agua o por el sol
de la maana cuando abraza a la aurora, que hace que unos dejen mucho
cuando ya estn ausentes.

Por eso es que Pablo Neruda sigue entre nosotros, y ya ha cumplido cien
aos. Y es tan grande, tan genial, que ha escrito para la eternidad
-entendiendo lo incomprensible de la existencia, y de la suya en
particular- sobre aquello que era para l lo contemplativo, lo espiritual,
lo excelso: el amor.

-Pero Pablo -le hablan los sabios-, t, que exaltaste el amor hasta el
punto de acariciar a las Musas, cmo es posible que hubieras abandonado a
tu pobre Malva Marina, aquella pequea enferma que concebiste con la Maruca
y que muriera ocho aos despus vctima de hidrocefalia? Cmo fue que
callaste su existencia para siempre? Dicen por ah -aaden los eruditos-
que hay atisbos de una nia en Enfermedades en mi casa: "...Sube sangre de
nia hacia las hojas manchadas por la luna / y hay un planeta de terribles
dientes / envenenando el agua en que caen los nios, / cuando es de noche,
y no hay sino la muerte, / solamente la muerte y nada ms que llanto"...
Es ella? -Dinos: es ella?

Quin sabe, pero se cuenta que a la hora de cierre alguien entr al
cementerio de Gouda, un poblado holands, y luego de recorrer varias tumbas
encontr una lpida vieja, gris y abandonada por el tiempo, cubierta de
malezas y azulejos blancos, en la que se lee: "Aqu descansa nuestra
querida Malva Marina Reyes, nacida en Madrid el 18 de agosto de 1934 y
fallecida en Gouda el 2 de marzo de 1943". Y los sabios le dicen: "Pablo,
t que hiciste del amor el quid divinum, siempre llevars en tu alma rota y
fugitiva la existencia de tu Malva Marina".

** Pablo Mendieta
   mendipaz@hotmail.com
   Msico y abogado boliviano (1955). Reside en La Paz. Tiene estudios en
   el Conservatorio Nacional de Msica y especializacin en Direccin de
   Coros con el maestro parisino Alain Charron, y estudi derecho en la
   Universidad Mayor de San Andrs de La Paz. Ha publicado artculos de
   derecho financiero y derecho constitucional y el libro Actualidad
   jurdico-financiera en Bolivia (1996).



=== Luis Hernndez Camarero      Manuel Lasso =============================

Rememoro al poeta Luis Hernndez Camarero como a un joven estudiante de
medicina a quien le gustaba sentarse en los ltimos escaos de los salones
de clase, vestido a veces con una camisa blanca adornada de chorreras, a la
moda del siglo XVIII, igual a las que usaban Voltaire, Mr. Darcy o Tpac
Amaru. Era serio sin ser hostil. Se relacionaba con los dems de una manera
limitada y mesurada. Y era que "haba cerrado su corazn y haba perdido su
llavecita, a propsito, para que nadie se lo pudiese abrir".

Intervena en las discusiones de una manera grave y elegante; brillaba
cuando se debatan temas que abordaban el campo literario como el del
pecado de Edipo o la lealtad de Antgona. En otros asuntos prefera
mantener un silencio cauto.

No era Luis como los dems aprendices de Avicenas que pasaban horas y das
tratando de detener las manecillas del reloj, descifrando antiqusimos
tratados de anatoma, para confirmar si la sangre de la vena oftlmica se
escurra por la hendedura esfenoidal o si el acueducto de Cloquet se
desprenda como una hilacha de la cpsula de Tenn. Hernndez prefera usar
su tiempo leyendo las novelas de Len Tolstoy, intentando averiguar las
motivaciones ocultas del conde Alexei Vronsky al concluir su romance
trgico con Anna Karenina. Otras veces buscaba con avidez los escritos de
Alejandra Pizarnik y se sumerga en las melancolas y las inclinaciones de
Erzsbet Bathory, la condesa sangrienta.

Posea una aureola casi transparente de bohemio intelectual. Se saba que
era un poeta celebrado y reconocido entre los miembros de su generacin.
Pasaba las noches de gara con otros escritores recitando versos de Las
flores del mal y de Altazor o persiguiendo, entre sillas y mesas de bares
penumbrosos, las huellas llenas de aserrn y las metforas lcidas dejadas
caer por Martn Adn en sus descuidadas travesas.

Por esa razn tal vez se rezagaba en las materias y no se le vea por
largas temporadas. No representaban esas ausencias la necesidad de
recluirse en su casa de Jess Mara, para escribir e iluminar con su propia
mano, en unos cuadernos cuadriculados de cien hojas, los poemas de Vox
horrsona, que despus regalara a sus amigos ntimos?

A pesar de su asistencia variable recuerdo haberlo visto en algunas clases
de prctica, con su tez plida y nariz roma, como el Charles Bovary de
otros tiempos, con manos enguantadas y bata blanca, disecando el nervio del
serrato, o levantando con una pinza brillante el nervio del deltoides, en
una sala llena de luz del anfiteatro anatmico.

No lo hall asimismo en el hospital Dos de Mayo, en una clase de
semiologa, en el mismo pabelln en que Vallejo escribiera el poema LV de
Trilce, frente a una cama con letrero de madera amarilla, observando la
respiracin desesperada de alguien que padeca un irremediable mal del
corazn?

A pesar de su admiracin por los descubrimientos de Harvey y de Ambrose
Par, Luis se fue atrasando y no lo volv a encontrar durante los ltimos
semestres de la facultad. Tiempo despus lo divis de lejos, de una manera
incidental y por ltima vez, cruzando la avenida Grau junto con estudiantes
de una promocin subsiguiente.

Luego de muchos aos me enterara que abrumado por una dolencia antigua se
haba ido en busca de las noches llenas de luces de la formidable ciudad de
Buenos Aires, en pos del placer existencial y de su msica de bandoneones,
que le permitiran leer con ms autenticidad a Lugones y a Quiroga.
Posiblemente entonces comprendi que para un verdadero creador el escribir
o el pintar poda ser tambin el morir. Y que el suicidio se poda
convertir en la ltima expresin esttica de un melanclico.

Todo artista o personaje que se inmola escoge un arma y un modo. Werther,
Van Gogh y Mariano Jos de Larra, ya cansados de seguir viviendo,
prefirieron empuar la pistoleta. Jos Mara Arguedas y Ernest Hemingway, a
pesar de tener orgenes distintos, se inclinaron por la infalibilidad del
fusil de can doble. Yuko Mishima, hastiado de llevar un rostro que era a
la vez una mscara, practic el ritual seppuku de sus antepasados con una
reluciente daga de doce pulgadas. Sylvia Plath, sollozante, se decidi por
la inhalacin adormecedora del gas y Alejandra Pizarnik, por el desesperado
puado de tabletas blancas de Seconal. Pero nuestro romntico poeta Luis
Hernndez, al igual que Anna Karenina, en un acto muy valeroso, opt por
arrojarse a las vas de un tren en marcha que se le vena encima. Slo La
Crnica de Buenos Aires anunci su fallecimiento ocurrido a 200 metros de
la estacin Santos Lugares.

Tuvo que morir para renacer.

Desde esa vez su fama y su prestigio como poeta han ido aumentando hasta
convertirlo en el estudiante ms conspicuo que haya salido de su centro de
estudios. Para los que testimoniamos por ms de un lustro su carcter
noble, serio y valiente, su recuerdo se difunde y se nos pierde en la
msica de un bandonen maravilloso y en los acordes melodiosos y
conmovedores de un tango de Borges.

** Manuel Lasso
   prvasq131195@aol.com
   Novelista y dramaturgo peruano. Estudi literatura en el City College de
   la ciudad de Nueva York, donde fue ganador de los Juegos Florales en la
   categora de narracin. Ha publicado en revistas y peridicos de
   Hispanoamrica, Espaa y Francia. Es autor de las novelas Mare
   Tenebrosum, Las memorias del Almirante y Cenando con Klaus. Es tambin
   autor del drama en dos actos Bifsicus.



=== El reencuentro con el Paraso =========================================
=== Entrevista con Antonio Mara Flrez      Luz Amanda Sarmiento Clavijo =

El encuentro con un poeta es siempre la posibilidad de redescubrir la vida.
Con otros ojos, otras manos y otro corazn uno se acerca a dimensiones
arraigadas al alma pero pocas veces exploradas. Es el encuentro con esa
parte del entendimiento y el sentimiento que se esconden para
salvaguardarnos del dolor que produce la vida en su cotidiano devenir, pero
a la vez de protegernos, aquel olvido voluntario tambin nos impide la
imagen frente al espejo que nos recuerda que an existe el camino para ser
bellos y para temblar ante la propia presencia colmada ya de miles de
historias y pensamientos, que si quisiramos podran ser el motor para un
mejor hoy, para un mejor maana.

Con esos retazos de ideas me dispuse a entrevistar a Antonio Mara Flrez,
quien cuenta con numerosos reconocimientos y concursos ganados, que
demuestran su experticia en aquel asunto de hacer magia con el verbo. Es
as como, en 2003, una vez ms su talento es laureado, esta vez como
ganador del Premio Nacional de Poesa Ciudad de Bogot, que es anualmente
organizado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Este triunfo lo
logr con su poemario Desplazados del Paraso.

Este escritor y poeta mitad espaol, mitad caldense, recorre las jornadas
diarias entre consultas y recetas mdicas, pero siempre saca tiempo para
imprimir palabras en trozos de papel que recoge de las calles, del campo,
del amor o la tristeza. Ante tal personaje, que con su risa abierta, sus
oraciones certeras y su amabilidad tranquila, deja a su interlocutor pleno
de sueos y alegra, no queda otra opcin que lanzar preguntas que por su
aparente simpleza guardan los contenidos ms sabios de la existencia.

-Por qu hacer poesa?

-Por mi amor a la libertad, por mi rechazo a la tirana, a la guerra y a
los fundamentalismos aniquilantes. Porque a veces navego alucinado entre el
sueo y la realidad. Porque he bebido de fuentes culturales dispares y
quisiera entender la esencia del ser humano. Porque siempre me desconcierta
el paso del tiempo y el abismo de la muerte. Porque un da me asombr con
la humedad anhelante de los besos y el ardor tremulante de los abrazos y el
fervor acucioso de la paternidad. Porque un da descubr los textos de
Machado, Lorca, Alberti, Paz, Breton, Ginsberg, Aridjis, Mutis, Pessoa,
Drummond de Andrade, Murilo Mendes y Jdice y porque tambin un da me
ilumin la pintura de Zurbarn, Velzquez, Modigliani, Mir, Dal, Picasso
y me pobl la msica de Bob Dylan, Van Morrison, Leonard Cohen, Lou Reed,
Luis Pastor, Pablo Guerrero y Triana.

-Para qu hacer poesa?

-Para poner en contacto los diversos mundos que creo y habito; para plasmar
mis obsesiones, para deambular en la penumbra incierta donde locura es
razn y el sueo certeza; para acceder a la verdad de las cosas y a la
esencia de las personas; para buscar un camino y encontrar lo impensado;
para hacer msica y sugerir imgenes a travs del lenguaje, por medio de
palabras mticas, telricas, ocenicas, simples, cotidianas, elementales,
inservibles que, cabalgando a lomos de mi respiracin honda y sentida,
marquen el registro perplejo de mi ser y el decir asombrado de quien quiere
perpetuarse y dejar huella en los otros y en la Tierra. Y tambin para
rendirle tributo a mis artistas esenciales, a mis amigos fieles y a mis
seres queridos.

Cuando uno le pregunta a Antonio Mara por su poemario Desplazados del
Paraso su mirada se eleva, y en ella se refleja con rapidez la historia de
muchos colombianos que se despiden de la tierra en busca esmerada de la
felicidad. Por eso tambin su voz se matiza de emocin entristecida y un
halo de esperanza que se agarra al futuro para jams desprenderse de l.

-De qu se trata o qu temas toca Desplazados del Paraso y por qu?

-Es la historia de una pareja de desplazados que se ve obligada a huir de
su tierra, a desarraigarse, signada por la violencia e ilusionada con
encontrar un nuevo pas, un nuevo lugar, en la ciudad o el mar, que le abra
las puertas de la felicidad, de un nuevo paraso donde concretar su amor y
coronar sus sueos. Pero tambin es una parbola de la vida, es una
recreacin del ciclo vital, desde la niez hasta la adultez, que marca
ciertos hitos individuales, no por ello menos universales. Es una evocacin
de la infancia, es un tributo a la tierra y a sus seres primigenios, es un
canto al amor y a la esperanza, es una reflexin dolida sobre el desamor,
el destino, el fracaso y el engao; Desplazados del Paraso es la vida
misma de este pas ahora mismo...

-Qu inspira Desplazados del Paraso?

-Desplazados nace de algunas vivencias personales bastante significativas y
de mi voluntad de reflejar la actual situacin de Colombia y de proponerle
a la gente que esto tiene que parar, que no podemos seguir as, que tenemos
que ser generosos y, a pesar de las heridas, abrir las puertas de nuestros
corazones y de sus casas, e invitar a nuestros enemigos y sus
contradictores a seguir adentro y a cejar en sus odios y rencores; porque
es que tenemos el derecho y la obligacin de ayudar a construir un pas y
un mundo mucho mejores.

-Cul es su paraso?

-Mi paraso es todo aquello que amo y tambin todo aquello que me falta. Es
mi pueblo natal, es el mar y es el pueblo de mi infancia, la mtica
Marquetalia; son sus paisajes y vivencias ya nunca ms recuperables salvo
en el recuerdo; son los seres amados que la habitaron y me dieron sus
afectos. Pero tambin es aquello que sueo, aquello que quiero; es la taca
prefigurada que me obliga a lanzarme a los procelosos mares del destino y a
luchar contra las inclemencias del tiempo para llegar a buen puerto. Es
tambin, y por supuesto, el anhelo de encontrar a mi hijo y sealarle el
camino a la libertad. Mi paraso es aquello que le da sentido a mi vida,
pasado o futuro, vivido o soado.

-Qu significa ser desplazado del Paraso?

-El drama del desarraigamiento, el miedo al infierno de lo desconocido y no
querido.

-En la resea de esta obra dice que "el poemario constituye una
revaloracin de la imagen bella como esencia de la poesa, cmo surge esa
revaloracin y qu significa?

-Bueno, ese fue el concepto del jurado del premio. Habra que preguntarles
a Juan Manuel Roca, Piedad Bonnet y Juan Felipe Robledo, los jurados, cul
fue el sentido de su fallo. Yo dira que a pesar de ser un libro muy
moderno y que utiliza muchos recursos estilsticos de la contemporaneidad,
recurre a la esencia clsica del lirismo, de la emocionalidad, sin
excesivos malabarismos verbales, sin tanto artificio, en donde la imagen
prima, se potencia la metfora y se da una mayor densidad a los textos,
logrndose, tal vez, que la belleza sobresalga a pesar del dramatismo y la
dureza de los temas tratados.

Como un breve ejercicio, que permitiera seguir abriendo las puertas de la
percepcin para seguir disfrutando de la calidez y el sentido entraable de
su obra, le ped a Antonio Mara que con un mnimo de palabras condensara
el principio vital de cada una de las unidades de este poemario.

      Paraso: La evocacin de la infancia y de los seres queridos, el
      descubrimiento del amor y del odio...

      La huida: El desgarramiento del desarraigo, la lucha por sobrevivir,
      la angustia de enfrentar lo desconocido, pero tambin la esperanza de
      que alguien detenga esta ignominia del odio y la violencia.

      La muerte: La muerte es un instante infinitamente lento en el que la
      esperanza de la luz se torna angustia, es el miedo a lo desconocido,
      es un acto de valor porque todava hay viejos sueos por cumplir. La
      muerte es lo que es... la muerte.

      Tocando a las puertas: Es llegar a la ciudad o al mar todava con la
      esperanza de encontrar el cielo, el paraso; pero tambin es la
      brutalidad de toparse con una realidad ajena a la esperanza y la
      crnica de la disolucin del amor y la confianza.

      Perdido amor: Es la concrecin del irnico fin de los sueos y del
      amor, la prdida del sentido y del norte, la asuncin de la derrota,
      el desterramiento del paraso. Pero siempre quedar la esperanza de
      encontrar un nuevo camino, la ilusin de un nuevo amor, de llegar a
      la ansiada taca de nuestros sueos preteridos.

As, con esta acertada alusin mitolgica, Antonio Mara se despidi. Para
m qued la certeza de que este hombre seguir curando a otros hombres, ya
sea del cuerpo cumpliendo con su juramento a Hipcrates, sus remedios y sus
exmenes; o del alma con sus versos, sus ritmos y sus imgenes escritas.
Cuando se alejaba vi cmo fragmentos de vida se le abrazaban para no
dejarlo ir nunca.

** Luz Amanda Sarmiento Clavijo
   Comunicadora social colombiana; periodista de CMI.



=== Breve historia de la poesa de Borges en un sello postal ==============
=== Jorge Eduardo Padula Perkins ==========================================

El 15 de agosto de 1987 la entonces Empresa Nacional de Correos y
Telgrafos emiti un sello postal dedicado a Jorge Luis Borges.

Ello constituy un verdadero hito en la historia de la literatura argentina
y mundial en tanto la estampilla incluy un breve fragmento de la obra del
reconocido escritor.

      "Yo que me figuraba el Paraso
      bajo la especie de una Biblioteca".

As rezan los versos de su "Poema de los dones" que aparecen junto a la
efigie del poeta sobre un fondo celeste en el sello de veinte centavos de
austral.

Tal emisin es el fruto de un extenso y nutrido ciclo de gestiones
desarrolladas por el periodista Jorge Eduardo Padula Perkins durante ms de
diez aos y avaladas por instituciones pblicas y privadas.

Brindaron su adhesin al proyecto, cuyo objetivo era la inclusin de textos
en sellos dedicados a escritores, el Crculo de la Prensa de Quilmes, la
Federacin de Entidades de Bien Pblico General San Martn y el Concejo
Deliberante del mismo distrito bonaerense, la Secretara de Cultura de la
Nacin, la Asociacin de Cronistas Filatlicos de la Argentina, la Academia
Nacional de la Historia y la Sociedad Argentina de Escritores.

El entonces presidente de esta ltima, la Sade, Carlos Alberto Dbole,
seal en su oportunidad a Encotel que "el objetivo no se limita a la
recordacin de los autores, sino que incluye la plena valoracin de su
produccin literaria al tiempo que constituye un mecanismo de difusin
cultural".

Por su parte, la Asociacin de Coleccionistas Temticos de Ajedrez, sin
tener informacin alguna sobre las gestiones que precedieron a la emisin,
elabor para la oportunidad un sobre especial que reproduce la parte uno
del poema "Ajedrez" del mismo Borges.

En 1990, la tradicional Feria del Libro de Buenos Aires, en su 16 edicin,
alberg una singular vitrina en el Pabelln "B": "Filatelia y Letras".

En ella, por gentileza de la Fundacin El Libro y un estudio privado bajo
la direccin del diseador ngel Daniel Snchez, se expuso una sinttica
recopilacin de material periodstico y documental respecto de este sello
postal, hito en la historia de la filatelia y de las letras.

Con efecto casi herldico, la vitrina ofreci una reproduccin ampliada del
sello. Junto a ella, aparecan algunos documentos, como el sobre editado
por los coleccionistas temticos de ajedrez y un sello real, destacado
sobre fondo negro y con iluminacin directa sobre la pieza.



*** Fuentes

 - El Tiempo, Azul, 29 de marzo de 1988.

 - El Diario, Paran, 11 de abril de 1990.

 - Perspectiva Sur, Quilmes, 2 edicin de mayo de 1990.

 - Sitios web en donde aparece referencia al sello postal:
   http://www.hum.au.dk/romansk/borges/art/other.htm
   http://www.me.gov.ar/efeme/jlborges/enlaces.html

** Jorge Eduardo Padula Perkins
   jopa52@yahoo.com.ar
   Periodista argentino egresado de la Universidad del Salvador. Es
   colaborador "free lance" de varios peridicos y revistas, como El
   Periodista (Quilmes) Perspectiva Sur (Quilmes), Prensa Barrial (Quilmes)
   y Todo es Historia (Capital Federal), entre otros. Es autor de los
   libros El periodista Jos Hernndez (Subsecretara de Cultura de la
   Provincia de Buenos Aires, 1996) y Una introduccin a la educacin a
   distancia (Fondo de Cultura Econmica, Buenos Aires, 2003).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Leyendas del Quijote      Pablo Mora ==================================

      (Nota del editor: este trabajo fue presentado por el escritor
      venezolano Pablo Mora en la ceremonia de apertura del XII Encuentro
      de Escritores Colombo-Venezolano, celebrado en Ccuta a principios de
      noviembre).

                                    En ocasin de las cuatrocientas salidas
                                                 del asendereado caballero.

*** Don Quijote en los Andes

Pocas veces haba sido descolgada la pluma cervantina de donde quedase,
recin muerto Don Quijote, para revivir mejor la figura del Ingenioso
Hidalgo. Ya Cervantes, al concluir la Primera Parte de su genial obra, y
como presintiendo no poder concluirla, nos haba dejado, en clebre
admonicin, el verso de Ariosto:

      Forse altri canter con miglior plettro

Sin exagerar y reconociendo que muy difcilmente pudesele tomar el vuelo a
la inspiracin de Cervantes, con justicia podemos afirmar que Pedro Pablo
Paredes, con su obra Leyendas del Quijote, salida de los Talleres Grficos
de la Ilustre Universidad de Los Andes, Venezuela, en el mes de marzo del
ao 1976, logra revivir, a cuatro centurias, el impresionante itinerario y
las estupendas vivencias de los protagonistas de la ms acabada novela de
todos los siglos y todas las geografas.

Nunca imagin Cervantes que su sueo por venir a Amrica habra de tener la
afortunada y pstuma realizacin como la que en Paredes tuvo. En efecto, es
vasta la bibliografa americana acerca de Cervantes y su obra. Desde
quienes en l han visto el smbolo de la unin entre Espaa y Amrica,
hasta los Captulos que se le olvidaron a Cervantes, del ecuatoriano Juan
Montalvo (1845), las Semblanzas caballerescas o las nuevas aventuras de Don
Quijote de la Mancha, de don Luis Otero y Pimentel (1886) o el Quijote
criollo Alonso Andrea de Ledesma -El Caballo de Ledesma, de Mario Briceo
Iragorry- (1942). Desde Cervantes y la crtica, de Amenodoro Urdaneta
(1877) hasta Don Quijote en Amrica, de Tulio Febres Cordero (1905). Desde
La lengua del Quijote (1971), de ngel Rosenblat, hasta Una lectura del
Quijote desde la visin manierista (1982), de Ernestina Salcedo Pizani. Sin
embargo, dentro de la bibliografa cervantina venezolana, es un honor para
los Andes venezolanos presentarse con tan acabada obra, Leyendas del
Quijote (1976), al concierto de la inagotable tradicin o vocacin
cervantina. Pedro Pablo Paredes, con la obra de marras, con pie firme,
lanza en ristre, entra a engrosar la fila de los mejores autores y ttulos
provocados por la celebrrima novela.

Ahora bien qu representa o en qu sobresale la obra en cuestin? Cules
las razones? Nos lo responde el mismo Paredes, inmerso en la niebla
somnolienta de su ciudad, junto al ro y el verdor de sus colinas: "Entre
tanto: los personajes del "Quijote" intentan darnos, cada uno a su modo, la
extraordinaria experiencia: haber visto, haber conocido, haber tratado al
asendereado caballero" (1).

Para Augusto Germn Orihuela, Leyendas del Quijote, "precioso, meritsimo
libro, es de lo ms valioso que se puede leer acerca de aquel monumento
literario del Manco de Lepanto. Si intentramos encuadrarlo de acuerdo con
los cnones preceptsticos, tendramos que decir que es una glosa del
Quijote. Una maravillosa glosa del famoso libro cervantino. Una glosa
honestamente concebida por la fidelidad que guarda. Artsticamente
realizada. Es una glosa con mucho ingenio porque es la historia del
Quijote... pero desde el ngulo personalsimo de cada uno de sus
personajes. Cada uno de los cuales nos da, por medio de la trabajadsima
prosa de Paredes, su visin del Quijote en su relacin con el protagonista.
Es un libro sencillamente encantador y sugestivo. Con una alta y noble
misin pedaggica: sabiamente nos conduce a recordar o a leer la gran
narracin que verdaderamente inmortaliz a Cervantes" (2).

Paredes, en efecto, pinta magistralmente a cada uno de los personajes del
"Quijote" hasta hacerlos hablar y dialogar sobre lo que para cada uno de
ellos signific el haber convivido con tan "gracioso loco". Paredes logra,
como genuino periodista, un verdadero foro con los mltiples testigos de
las peripecias del Inmortal Hidalgo. En la obra se dan la mano, se funden
el poeta y crtico-ensayista que hay en Paredes. La obra constituye, as,
un verdadero y genuino ensayo potico, impregnado de un fervoroso fondo
lrico. En el mejor de los foros sobre el "Quijote", son sus propios
compaeros de aventuras quienes logran el ms acabado testimonio de las
virtudes del hroe manchego. Se trata de una verdadera fiesta o feria
cervantina, quijotesca. J. J. Villamizar Molina sostiene: "Leyendas del
Quijote es el estudio potico y filosfico de los personajes del libro de
Cervantes" (3). Hundido en el sinnmero de contrastes -la pugna entre lo
ideal. y lo real, la fusin de ilusin y realidades- que cre don Miguel de
Cervantes, Paredes, definitivamente, traza el perfil psicolgico de cada
una de las criaturas intervinientes en la larga aventura del Ingenioso
Hidalgo.

Con Leyendas del Quijote -184 pginas, testimonio de la ms autntica
hispanidad-, el autor recibe tanto el Premio Municipal de Literatura del
Distrito Federal de su pas (1976-1977) como la incorporacin a la Academia
Venezolana de la Lengua en el ao 1979. En decir de su coterrneo Aurelio
Ferrero Tamayo: "Sus Figuras del Quijote han sido recibidas con beneplcito
en el mundo de las letras, y entre otras satisfacciones Pedro Pablo Paredes
cuenta con la aceptacin y admiracin de la Academia de Estudios Manchegos,
que vive y mora entre sabidura, rutas del Quijote y molinos de viento.
Pedro Pablo nos acerca a las figuras populares, familiares, arrieros,
dueos de posadas y mozas de partido, que forman como el coro entre quienes
el flaco rocn del prcer aventurero e ingenuo, contina llevando hacia la
gloria al Caballero sin par" (4).

Cronolgicamente, en respetuoso orden de aparicin, van desfilando los
protagonistas, al tiempo que transcurre la novela, las leyendas. El tema
principal es Don Quijote. Cada quien va dando cuenta emocionada de sus
experiencias, va sintetizando sus vivencias frente al descomunal caballero.
Claro que el poeta que vive y anda en Paredes hace que Ama, Sobrina, Mozo y
Dulcinea, todos ellos, se tornen autnticos pintores y fidedignos testigos
de la mstica, virtudes y milagros del genial protagonista. Por supuesto
que todos, en su mayora, estn plenamente de acuerdo en que se trata del
ms genial y simptico loco que a su vista haya cado, adems de la lluvia
de virtudes que van subrayando.

De modo que a cada instante esperamos con mayor impaciencia el prximo
testigo, para orle sus fervientes referencias. A tal punto que, llegados
al ltimo captulo, nos quedamos en espera del prximo. Lo cierto es que
respetuossimamente Paredes, casi "mismamente" -sin pretender una
imitacin, menos un plagio- nos hace sentirnos inmersos en el clima
cervantino. De manera que a veces no sabemos si lo que tenemos entre manos
es El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha o las Leyendas del
Quijote. Indudablemente, que es ste uno de los mayores logros, aciertos,
de la obra de marras: una respetuosa y ganada recreacin del estilo
cervantino. Tarea difcil, ciertamente, por la tentacin de los "lugares
comunes"; pero que artsticamente Paredes supera con altura. De rondn,
como quien no quiere la cosa, se van colando los giros cervantinos, los
innumerables modos adverbiales, las mltiples expresiones y sazonados
refranes, con una asombrosa espontaneidad; al igual que, fresca y
holgadamente, se intercalan, de modo magistral, las citas, oportunas
siempre y en todo caso.

A primera vista el lector no creera que se le hubiera podido llevar como
de la mano por el itinerario del Quijote en forma tan amena y vvida.
Talmente transcurre el viaje que de un tirn se bebe uno el libro y con l
sus imgenes, su imaginario, sin percatarse de que ha llegado a la ltima
pgina. Diramos que uno lo bebe de un sorbo como al mejor caf de nuestras
aldeas, y sobre todo, como manifiesta su autor, arropados con la niebla de
la ciudad.

Cabe decir que Leyendas del Quijote constituye un primoroso lbum
cervantino, compuesto por las ms ntidas postales que autor alguno haya
podido hilvanar. Compendio de imgenes que, por fortuna, poseen dos fases
especficas. Una, formada por los maravillosos retratos -verdaderos close
ups- que del Quijote hacen los personajes que con l convivieron; al tiempo
que otra, constituida por los autorretratos que obtienen de ellos mismos.
Es decir, por partida doble, en cada postal del libro el autor logra
ocuparse tanto de recoger la huella que del Quijote qued en cada uno de
sus interlocutores como de hacer la descripcin indirecta de ellos mismos.
Tarea por dems difcil, pero alcanzada con toda propiedad por Paredes.
Dicho en otra forma, Paredes, tal como un especializado camargrafo, logra,
al travs de los personajes cervantinos, perfectos "primeros planos", close
ups o emotivos acercamientos del mximo protagonista. En cada uno ve al
hroe frente a frente con su inmediato interlocutor. No otra cosa es la
obra en s: una aproximacin de la figura del Ingenioso Hidalgo a la
contemplacin de cada uno de los que con l estuvieron, compartieron,
desvivieron. Parece que con todos ellos, con quien ms, con quien menos,
hubiese contrado cuentas. Si no l, ellos s. A l todos algo, mucho le
deban. Al menos su gratsima camaradera. Y as con estos acercamientos,
propiciados por Paredes, cada cual, en su debido momento, llega a
desahogarse, saldar deudas, pasar, revivir gratsimos momentos con su
inmortal compaero, amigo.

Realiza, as, Paredes, un artstico, extraordinario "mosaico" donde se
desplazan los mltiples personajes de la quijotesca empresa o humana
industria. Cada uno representa un valioso trozo, pieza indispensable para
la configuracin total de la familia cervantina, as como para destacar, en
definitiva, la relevancia del protagonista por antonomasia.

Leyendas del Quijote nos revela, igualmente, una perfecta concepcin de la
lectura. Son perfectos apuntes que demuestran una concienzuda lectura
crtico-evaluativa del autor. Aunque sabemos de antemano que nunca estuvo
en la mente de Paredes el hacer una sntesis del "Quijote", que por lo
dems siempre despojara de sus bellezas a la genial obra maestra, bien
parece que Paredes, el pedagogo, obr inconscientemente en semejante tarea.
Como decir, que, hoy, cuando la lectura prcticamente ha sido desplazada
por la avalancha de lo audiovisual, una obra como la de Paredes, dada su
vivacidad y hondo realismo lrico recreador, representa, sin duda alguna,
una tcita convocatoria a la reconfortante lectura ntegra de la ms
admirable obra escrita en lengua castellana y quizs en todas las lenguas.
Obra francamente genuina y supremamente humana, llamada a perdurar con los
siglos, otros cuatrocientos y tantos aos ms. Decimos, pensamos esto
porque reconocemos con Guillermo Morn que el maestro que bsicamente es
Paredes ensea principalmente a leer (5). Confundidos en l, poeta y
pedagogo, a ras del tiempo, transcurren, imperceptiblemente, lirismo,
amenidad y alta pedagoga.

Por lo dems, l muy bien sabe de nuestra actual civilizacin de la visin,
de cmo la imagen es el resumen visible e indiscutible de las ms recientes
elaboraciones culturales. De donde, con su obra, tcitamente, invita al
lector desprevenido, a la juventud inmersa en lo audiovisual, sofocada por
los distintos mass media, a leer -y a leer tan inolvidable obra. Por otra
parte, al lector distrado del "Quijote", ocupado slo de los protagonistas
mayores, le hace volver la vista a toda esa familia de personajes humildes,
vulgares o distinguidos, pero de carne y hueso como los ms.

Las vivsimas reminiscencias de sus vidas nos comprueban que nunca quizs
como hoy estamos tan vidos de elevados ideales, como los caracterizados
por el Quijote. El siglo pareciera precisar genuinos libertadores que
propugnen y ejecuten hazaas redentoras. Nunca un Quijote hizo tanta falta
como hoy. De ah que una evocacin tan viva como la que nos ocupa cobre
tanto valor. Antes que los propios captulos, son las entrelneas, el
contexto social, la connotacin, el significado intencional lo que cuenta,
lo que nos ha de llamar la atencin. Nunca como hoy los pueblos del mundo
haban estado tan ensombrecidos por tantsimas apetencias o entuertos
mercantiles, y obnubilados por la ms descarada plusvala ideolgica de que
habla tan certeramente nuestro Ludovico Silva. Frente a estas realidades,
un "idealismo" con miras a la practicidad, a una utopa perfectible,
concreta, se hace insoslayable. Slo, entonces, no estar de balde la
eternidad del "Quijote".

Definitivamente, una vez ms los Andes vuelven a revelarse. En esta ocasin
en un plano universal. Porque de ms est decir que en tratndose de don
Miguel de Cervantes y su obra cumbre, al afrontarla, se asumen los ms
esclarecidos valores humanos universales. Y es que aun en esto las Leyendas
del Quijote simbolizan un oportuno aldabonazo a las actuales contiendas
nacionales, a la conciencia del presente venezolano, latinoamericano.
Frente a ese fabuloso panorama de inmoralidad cvica, de despampanante
despilfarro o inversin de virtudes, capacidades e ideales, surgen -trados
a colacin por la maestra, el magisterio de Pedro Pablo Paredes- los ms
autnticos valores universales, reflejados en la obra maestra referida:
valenta, lealtad, libertad y sobre todo humanidad a toda prueba.

Si dijimos que el Emocionario de Lan Snchez -por su atmsfera, albura y
forma- nos evocaba a Platero y yo, hoy con ms razn vemos que por la
puerta ancha del "Quijote" entra Pedro Pablo Paredes a las esplendorosas
tierras y al arraigado espritu hispano. Es decir, que con su obra da en el
epicentro cultural y literario de este mundo.

Una vez ms, repitmoslo, vuelven a revelarse los Andes en el mbito
literario nacional, hispanoamericano. En esta ocasin, seguros estamos,
esta revelacin trasciende los lindes patrios, continentales. Pues Leyendas
del Quijote entran a engrosar la copiossima bibliografa cervantina, con
acento propio. Ante el espectro de la inmortal obra, el enfoque de Paredes
es sustancial y definitivo. Los personajes que supieron de los desvelos,
sueos, aventuras y desventuras del Quijote se encargan de hacrnoslo
vivir, nos lo recrean.

Con pleno derecho podemos afirmar que las tres salidas mayores del Quijote
en Venezuela han sido desde nuestros Andes, a mucha honra, a saber: Don
Quijote en Amrica del merideo Tulio Febres Cordero, en 1905, en ocasin
de la celebracin del tercer centenario de la publicacin del "Quijote"; El
caballo de Ledesma (1942) y Leyendas del Quijote (1976) de los trujillanos
Mario Briceo-Iragorry y Pedro Pablo Paredes, respectivamente (6).



Ronda de crticos

Con el nimo de de-mostrar la mayor objetividad, sine ira et studio,
tratando de establecer un punto de fuga entre quienes hemos frecuentado sus
aulas y confirmado su magisterio de poeta-pedagogo que ensea deleitando,
ante la probada vocacin y constancia creadora del autor de Leyendas del
Quijote; as como para recoger una muestra de los juicios que tal obra ha
merecido, nos disponemos a citar in extenso a dos de los crticos que han
tenido a bien pronunciarse.

Mabel Moraa opina: "En este nuevo libro, P. P. P. realiza una tarea
aventurada. A partir de la novela summa de Cervantes, reinventada por casi
todos sus comentaristas, emprende un ejercicio de escritura vicaria, otra
variante de aquella "alquimia del Quijote" que denunciara alguna vez
Menndez y Pelayo.

Pero Pedro P. Paredes no ofrece en su texto ni un anlisis crtico ni una
interpretacin expresa. Simplemente, a partir de aquella extensa galera de
los 659 personajes cervantinos, selecciona unos cuantos, y los propone como
recreadores de sus propias ancdotas, los hace titulares de un discurso
verosmil para aquella ficcin, hablantes de su propia imaginable historia.

Pero este perspectivismo aparente se vuelve, por el juego influyente de
versiones, una noria que gira con reiteracin en torno a los mismos motivos
constantes. Los titulares de los mltiples discursos son tributarios tanto
del texto original del que provienen, como de la perspectiva de recreacin
desde la cual estn ofrecidos. Estas fronteras limitan las posibilidades de
un texto prisionero de su mtodo y de la ortodoxia interpretativa que
manifiesta. Esto coarta todo posible pirandellismo de los personajes ("cada
uno su verdad"), y conduce a una repeticin previsible y acumulativa de
relatos que delatan con demasiada uniformidad la perspectiva del narrador
implcito que los organiza.

Por momentos ms cercano a aquellas Vidas de Don Quijote y Sancho de Miguel
de Unamuno que al texto cervantino, aun a pesar de la fidelidad a este
ltimo que impide los desbordes de aqul, el libro de P. P. P. no se aboca
a extender lcidamente la ficcin original. Se mantiene en el nivel de una
parfrasis prolija, apoyada inclusive por la interpolacin de
transcripciones que sostienen tambin un intento de recreacin lingstica.

As, sin ms alternativas que la ancdota de la escritura, estas Leyendas_
remedan aquel mismo recurso del clsico espaol, donde la ficcin estaba
mediatizada por la existencia de un modelo literario que actuaba como
referente. Slo que en el caso que nos ocupa la relacin de fuerzas es
inversa y el texto no logra sobrepasar el plano de la fidelidad y la
homonimia con respecto a la obra inspiradora.

Este libro, nueva prueba de la posibilidad seminal, autofecundante de la
literatura, tal vez pueda constituir aquel "honesto entretenimiento" que
Cervantes deca perseguir con sus obras. O ampararse en la misma leccin de
Don Quijote, que ante el desfasaje entre lo pensado y lo real, conclua en
que "tanto para los hechos" (7).

Sea lo que sea, dgase lo que se diga, hemos de convencernos de que las
tres banderas enarboladas por Pedro Pablo Paredes en sus Leyendas del
Quijote no son otras que la convivialidad, la intertextualidad, la
aspiracionalidad.

Por su parte, el inspirado poeta venezolano, Fernando Paz-Castillo, se
expresa as de Pedro Pablo Paredes y Leyendas del Quijote: "...Es virtud
principal del libro de Pedro Pablo Paredes conservar, con agudeza, estas
intimidades en sus relatos. O mejor, hacer que sean los mismos personajes
del Quijote quienes opinen y den la nota ntima de la vida, en las dos
fases conocidas del ilustre Manchego.

Como ejemplo de lo dicho pueden servir las siguientes expresiones, que tomo
del libro de Paredes, del ama, la sobrina y Sancho:

La primera dice: "Pues bien. Para qu negarlo. Mi buen seor don Alonso
era, hasta no hace mucho, quien llenaba de dicha esta casa". La que ha
llegado a considerar como su propia casa.

Y la segunda: "No puedo negar, cmo, que he querido mucho a mi seor to.
Por algo como dicen, he vivido tanto a su lado. Aqu. S. En esta casa que,
cada vez, me parece ms sabrosa y ms ma".

Pero la opinin de mayor trascendencia es, sin duda, la de Sancho, que de
tanto andar con l se ha vuelto tambin un poco Quijote; y lo expresa as:
"Sin embargo, no cambio, ya, mi condicin de escudero por ninguna otra.
Quiero a mi seor Don Quijote como a las entretelas de mi corazn. Aspiro a
vivir cosido, como dicen, con l por todo el resto de mis das".

Verdadera agudeza sta de Pedro Pablo Paredes -prosigue Paz-Castillo- de
hacer conocer mejor, el Quijote, entre sus lectores, por medio del
sentimiento sincero, y un poco misterioso tambin -como lo es toda
intimidad-, de quienes lo rodearon, lo que al parecer no alcanzaron a
penetrar los crticos y humanistas de la poca, quienes -y no es osado
decirlo-, se detuvieron siempre ms en el personaje pintoresco que en el
infinito espejo de la obra. Flaqueza en la cual incurrieron, segn se ha
comprobado, algunas pocas posteriores.

La obra de Pedro Pablo Paredes es -enfatiza Paz-Castillo-, por estilo e
ingenio, a ojos vistas, de meditacin y cultura. De un hombre, y esto lo
confa l mismo, que ha recorrido la ruta del Quijote, pisando sobre las
huellas, todava frescas, de Azorn. De un lector de Unamuno que tantas
perspectivas abri en el dilatado paisaje manchego; y de F. Navarro y
Ledesma, quien tuvo la perspicacia de titular su libro: El Ingenioso
Hidalgo Miguel de Cervantes y Saavedra, escrito, para gloria suya y de su
biografiado, en una de las ms ricas y cervantinas prosas que se han
logrado despus del Quijote.

Y esto de perseguir la intimidad muestra fina penetracin en Pedro Pablo
Paredes, porque Don Quijote es, por sobre todas las cosas, el hroe de la
palabra buena y compaera para amigos, y enemigos vencidos.

Pero tambin hay otra cosa aun, que no desatiende Pedro Pablo Paredes. La
cual surge cuando se piensa ms en el libro que en el personaje singular
que encarna realidades y visiones de la planura castellana. Lo cual expresa
Ortega y Gasset en una de sus Meditaciones, despus de reflexionar mucho
acerca del Quijote y Espaa, en la forma siguiente: "En torno mo abre sus
hondos flancos el bosque" -lo que introduce algo nuevo con relacin a la
llanura. Y sigue: "En mi mano est un libro: Don Quijote, una selva ideal".
Y atendiendo a estas razones califica la inmortal obra de Cervantes como
"un libro escorzo". Es decir, un libro con superficie y profundidad" (8).

En suma, el Quijote selva, cuya empresa para fortunada pola o pluma
estuvo guardada, de cuando en cuando, encuentra, entre los siglos, a quien
con tino pleno penetre su intimidad, directa o indirectamente a travs de
sus personajes, como sabia, felizmente, lo logra Paredes con su libro.



Don Alonso Quijano

Dejemos que sea el propio Don Alonso Quijano, desde las Leyendas mismas,
rubrique lo hasta ac referido:

"La verdad es que Don Quijote de la Mancha, sin decir cmo ni cmo no, la
ha dado por echrselas de caballero andante. Se ha marchado all, por esos
mundos, en pos de las aventuras. Pero es el hombre ms destartalado, ms
atarantado, ms descuadernado, ms desabrochado, que existe 'por todo lo
descubierto de la tierra'. Yo le tengo, ni s si afecto verdadero o
verdadera lstima. Y tengo que reconocer, como en efecto reconozco, que,
sobre manera, se me parece. Parecemos, para hablar en romance, hermanos.
Mucho ms todava que hermanos: gemelos. Aunque, a decir verdad, Don
Quijote de la Mancha se me hace, nacido de m, mi otro yo. Estar en lo
cierto? Y si lo estoy, por qu nos diferenciamos tanto?

"Don Quijote de la Mancha sale cuando se le antoja. Ustedes lo saben.
Regresa cuando menos se lo espera. Ms destartalado y ms atarantado que
primero. Yo, en cambio, me quedo en la casa. Estoy aqu a toda hora. Me doy
cuenta de los cuchicheos de la seora Ama y de Antoilla, mi sobrina. Veo
trabajar, todo el santo da, al mozo. Veo entrar y salir a Su Reverencia.
Unas veces, con Maese Nicols; otra, las ms, solo. Me consta que se tienen
largas y alborotadas charlas con mi sobrina y con la seora Ama. Y con un
nuevo amigo que ha llegado de Salamanca al pueblo. Es estudiante y habla
hasta por los codos. Es bachiller, para ms seas. Se llama Sansn
Carrasco.

"Digo todo esto como si no tuviera nada que ver con Don Quijote de la
Mancha. Nada. Pero, de pronto, caigo en cuenta de que, como ya dije, somos
como gemelos. S. Algo de esto hay. Porque, sin duda alguna, me constan los
pasos de aquel caballero. Con fidelidad cabal. Como si los hubiera dado yo
mismo. Los molinos de viento, los 'desalmados yangeses', la Sierra Morena,
el caballo Clavileo, la Cueva de Montesinos, el Caballero de la Blanca
Luna, el encantamiento de Dulcinea. Cmo no ha perecido Don Quijote de la
Mancha en uno u otro de estos descalabros? Tan fieros cuando fsicos como
terribles cuando morales. No ha perecido, tal vez, porque yo he andado a su
lado: cosido, como si dijramos, con l. Yo, sin que l se diera cata de
ello, soy quien lo he salvado. Las gentes son, de nacin, mal pensadas y
peor determinadas. Cuntas veces no han estado, en las ventas, en los
caminos, y hasta en los palacios, por acabar con l. No se han atrevido a
tanto, sin embargo. Las he detenido, no s cmo, yo. S. Tal como lo estoy
diciendo. Las he detenido yo. En los instantes crticos, definitivos, se
tropezaban conmigo. Y yo no s qu es lo que tengo; pero mi cordialidad, mi
sentido comn, mis palabras sobre todo, desarmaron a todos. Por esto no ha
perecido Don Quijote de la Mancha. No me cabe la menor duda.

"Quin sabe si Don Quijote de la Mancha no piensa de m otro tanto. Tanto
es lo que nos parecemos. Parecemos, como dicen las seoras, dos gotas de
agua. Quin sabe nada de nada. La vida suele ser confusa. El caso es que,
durante los breves dos regresos que l ha hecho, nada me ha dicho. Por
cierto que ahora, en esta salida, se ha demorado ms que de costumbre. Ya
debe venir, quin sabe cmo, hacia esta casa que, dgase lo que se diga, es
sabrossima. Ya debe venir.

"Quin me metera a m en la cabeza que Don Quijote de la Mancha, una vez
que llegue y se reponga, se dedicar a la vida pastoril? Vayan ustedes, si
les provoca, a saberlo. Por lo que a m respecta, slo tengo un pensado.
Llamar a Don Quijote de la Mancha, en lo que no ms llegue, a cuentas. Si
l piensa en m tanto como pienso yo en l, estamos hechos. Vamos a
conversar largo sobre todas estas cosas. Sobre todas. As sabremos, frente
a frente, quin es quin. Si l es, como me temo, el otro yo mo. O si, al
revs, soy yo el otro yo suyo. Estoy que me relamo de gusto por este
encuentro. Lo vern. Va a ser sonado" (9).



Cabo

Pedro Pablo Paredes (La Mesa de Esnujaque, Estado Trujillo, Venezuela,
1917), educador, poeta, prosador, ensayista, crtico literario, periodista,
nos convoca, as, desde su periplo potico-pedaggico, a una reflexin
sobre la ventura, aventura y desventura del hombre, sobre el anverso y
reverso de la asombrosa cotidianidad.

Andando el tiempo, Caracas premia su misin cervantina, tatuada en Leyendas
del Quijote, donde cada uno de los personajes de la sublime obra rememora
sus vivencias con el hroe que soara redimir el mundo, al lado de la
pesadumbre de su clebre escudero. Ya por la calidad destacada, ya por el
tema, que no obstante la trajinada senda cervantina, el autor recorre con
pie seguro y paso propio (L. B. Prieto Figueroa), las Leyendas constituyen
una de las prosas ms admirables desde Azorn (Augusto Germn Orihuela).

Catador de emociones como Juan Ramn y su Platero, como Lan Snchez, su
alter ego, a l lo redimen de pronto los instantes, el trino de un pjaro,
la luz del campo despus de que pasa la lluvia, el sol de los venados, la
alta candidez de la nieve, el pueblo prendido a su ladera, una bella mujer
que se pierde entre la niebla, el camino que ya nadie transita. Todo. Todo
lo redime. Espacio y tiempo y esperanza. Noche y da. A l, quien ha
construido su mundo a pulso de jbilo, todo lo redime en un solo
instante (10).

Su obra abre de par en par sus huellas para testimoniar a tiempo la
alabanza por la empresa gallardamente cumplida, al pie de la alegra.

Don Pedro Pablo Paredes, Premio Nacional de Literatura en Venezuela 1992,
puede estar seguro de que, desde la atalaya de los Andes, Venezuela, su
Colombia y el mundo hispanoamericano lo aprecian, lo estiman, porque saben
que con l las letras se revelan y rebelan ante la furia de los tiempos, la
somnolencia de los pramos y la inclemencia del olvido.

Por los Andes! Por nuestro hidalgo! Por la vida! Por don Miguel!

Una sola copa! Un vaso de bon vino!



Notas

 1. PAREDES, Pedro Pablo: Leyendas del Quijote. Mrida, Universidad de Los
    Andes. Ediciones del Rectorado. 1976. p. 13.

 2. ORIHUELA, Augusto Germn. "Leyendas del Quijote". En: Diario El
    Nacional. Caracas, 29/8/89. p. A-6.

 3. VILLAMIZAR MOLINA, J. J. "Pedro Pablo Paredes y la ciudad". En: Diario
    Catlico, San Cristbal, Tchira, Venezuela. 31/7/77. pp. 8-9.

 4. FERRERO TAMAYO, Aurelio. "Pedro Pablo Paredes, un poeta detenido". En:
    Diario Catlico, San Cristbal, Tchira, Venezuela. 10/6/79. p. 9.

 5. MORN, Guillermo. "Los libros de Pedro Pablo Paredes". En: Leyendas del
    Quijote. op. cit. p. 10.

 6. MORA, Pablo. "Don Quijote en los Andes". En: Estafeta Literaria. Diario
    La Nacin. San Cristbal, Tchira, Venezuela. julio de 1976.

 7. MORAA, Mabel. "Leyendas del Quijote". En: Papel Literario. El
    Universal. Caracas, 25/9/77. p. 3.

 8. PAZ-CASTILLO, Fernando. "Pedro Pablo Paredes: Leyendas del Quijote". En:
    Diario El Nacional. Caracas, s/f. p. A-4.

 9. PAREDES, Pedro Pablo. op. cit. pp. 28-30. Tambin en: Biblioteca
    Quijotesca. Revista Espculo:
    http://www.ucm.es/info/especulo/bquijote/q_parede.html.

10. ---. Emocionario de Lan Snchez. Grficas Sitges. Caracas, 1965. pp.
    9-10.

** Pablo Mora
   moraleja@telcel.net.ve
   Escritor venezolano nacido en Santa Ana, estado Tchira (Venezuela) en
   1942. Es licenciado en letras, graduado en la Universidad Catlica
   Andrs Bello en 1966, doctor en psicopedagoga y periodismo y profesor
   jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Tchira. Ha
   publicado seis volmenes de su serie Almcigo (1978-1993), los poemarios
   De la noche insomne (1992), Asombro al descubierto (1996) y el libro de
   ensayo Cuenta abierta (1993). Tambin ha publicado varias plaquettes
   entre las que destacan su Oda a Bello (1981), Homenaje a Pablo Milans
   (1991) y Manifiesto (1992). Ha obtenido el primer premio en la Bienal de
   Literatura de Nueva Esparta (1991) y el Premio de Ensayo de la
   Gobernacin del estado Tchira (1998). Es el impulsor de Poesa,
   Sociedad Annima (http://www.poesia.com.org), sitio en el Web consagrado
   a la exaltacin de la literatura.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Diario de un hombre sin rumbo
       Gloria Dolande y Astrid Salazar

   *** Poemas
       Nstor E. Rodrguez

   *** Esos papeles
       Julio Parissi

   *** El estado lquido de la soledad
       Mara Milagros Roibn

   *** Dos cuentos
       Antonio Vizcaya Durn

   *** Poemas
       Margenis Rafaela Daz Lara

   *** Paurario. La Babel hispana de Los Angeles
       Mara Eugenia Sez

   *** Pasin segn la casa
       Aly Prez

   *** La ltima cobarda
       Jorge Carrasco

   *** Tres poemas
       Norma Segades-Manias

   *** El tren de Siberia
       Santos Brito

   *** Pez de piedra tres
       Paura Rodrguez Leytn

   *** Tres relatos
       Sofa Irene Cardona

   *** Tres poemas
       Juan Pomponio

   *** Lucrecia est vaca
       Maryelos Cea

   *** Texto de dar
       Carlos Morreo

   *** Tres cuentos
       Enza Garca Arreaza

   *** Isaura: de la medianoche a la repentina ausencia
       Isaas Medina Lpez



=== Diario de un hombre sin rumbo      Gloria Dolande y Astrid Salazar ====

                        ...es nuestro diario y en l escribimos con tierra,
                          con cielo y con llanto, de la cordura al espanto,
                     a veces partimos la punta y rajamos la hoja con furia,
                   pero slo un manchn nos queda que no nos deja seguir...
                                                          Cultura Proftica

Da 1

Qu es posible en este infierno de buenos cielos. Ahogarse en Smirnoff o
hundirse en los desiertos bblicos de la vida? Las verdades se esconden en
los silencios y los secretos se revelan en las sonrisas hacindonos
esclavos de nuestros callados sonidos.

Qu es posible en este destino ya escrito. Agarrar una hoja de papel y
comenzar a escribir la muerte que deseas vivir? Dudo ante todas estas
interrogantes, mientras me voy alejando de este espritu fro y dormido en
algn lugar oscuro de esta ciudad.

Ya no queda nada de mi cuerpo, slo est la luz que me congela el alma,
dejndome sin aliento, sin aos, sin mentiras.

Qu es posible en este infierno de buenos cielos. Se acab el derretir la
piel por miedo a existir. En esta lnea de los dos tiempos purificar el
alma. Sin embargo, debera haber algo ms para aquellos que viven en la
mentira. Pero ni siquiera hay alguien que subaste mi sangre.



Da 2

Existe una posibilidad para el reencuentro. Todo est en la suciedad de la
atmsfera. La soledad nocturna me abraza hacia un silencio que me ahoga.
Aqu, all en todas partes lo necesito, necesito que mi cuerpo se sienta,
se esfume. La sangre hirviendo me indica que es hora, el calor me envuelve,
me dirige. Es inefable cmo todos creen que caer es un delirio del ser
humano.



Da 3

El calor de la noche me atrae hacia lugares inhspitos. Un olor putrefacto
contamina el ambiente en este callejn sin salida, cuando te veo desnuda
ante la noche, mientras la luna envuelve tus senos, y te deseo
incansablemente, te abandono... te dejo sola en este tnel, sin escape, sin
luz...



Da 4

Me confieso. Confieso ante Dios o cualquier otro que deseo saltar al abismo
de tu cuerpo. Pudrirme en el cielo negro de tus curvas. Usarte y
malgastarte hasta la saciedad del alma. Las mentiras crecern y se agotarn
en el mar de tu pecho. Tus ojos me miran pidiendo piedad. Un susurro me
despierta. El sol entra por mi ventana, y te res sin dejar rastro de tu
existencia. El sueo me hace convocar a los santos. Pido una plegaria por
ti, por m, por los dos. "Todo es posible" me dicen, pero, qu es posible
sin la unidad?



Da 5

Caer en el averno, escapar de este aprisionante lugar. La naturaleza me
llama. Eva, es hora. Vamos, tu cuerpo nos espera. Ahorremos aliento.
Siente. Huele. Es el aroma. Nuestros sexos esperan impacientes. Ya el
tiempo ha pasado. El sonido de la noche me aleja de este infierno. Me
despierta.



Da 6

El alcohol me atormenta. Mi cabeza gira, el mundo gira. La dureza del alma
est afligida. Por qu la vida insiste en burlarme y la muerte me recuerda
la vida? Me ahog en un mar de desdicha, en la lava ardiente llena de
injurias, de pecados, de inmundicias, mentiras... Eva, si tan slo pudieses
escuchar, ver, sentir lo que siento. Te invito, te abro las puertas a mi
mundo, sin nada que ofrecerte a cambio sino mi alma.



Da 7

El corazn dolorido, el alma apenada, las manos rotas, te aturden, te
llaman, te invitan a la condenacin, a la soledad infernal de tu cuerpo, al
calor de tu llanto, a la putrefaccin del ser. Con el corazn dolorido, el
alma apenada y las manos rotas, sabes que es el fin, el abismo absurdo de
la nada cotidiana.



Da 8

Soy un cuerpo de vaga existencia. Me encadeno al sangriento destino. Me
asquean estos rumbos hipcritas, invadidos por tu pecado. Hastiado de
recuerdos. Vomito ante tu inerte presencia. Residuos de brotadas mierdas.



Da 9

Me escapo de estos malditos huecos que llenan mi cuerpo de estriles
espermas. Atrapado, sujetado por paredes que ren de m. Ahogado en el
suelo. Escucho el pasar de las nimas. La muerte me salvar de ti. La vida
lo har por m.



Da 10

Penetro tu puerta. Nada sucede. Siente mi placer. Tan slo sinteme. El
sudor de tu cuerpo me enloquece. Cada vela en este altar iluminar la
verdad de esta mentira. Y as podr condenar tu alma a mi cuerpo. Atando tu
cuerpo a mi alma. Robar la llave de este maldito destino jams escrito. Te
acostar en mi oscuro llanto. Sacrificando la sangre que nadie subast.
Sacrificando la vida que me hizo odiarte.



Da 11

Te acercas. Huelo tu aroma en el licor descafeinado de la lluvia. Bebo ante
ti los brebajes de las noches, nuestras noches. Te veo caminar hacia la
cocina, sujetada a la muerte. En un maldito escape mis ojos se cierran.



Da 12

Despierto arropado en sangre, tu sangre. Mientras que tus venas danzan al
comps de Fortuna Emperatriz, sobre la mesa.



Da 13

Eva, tu clido aliento, tu pasin baada en rojo, me invitan a la
condenacin vasta del infierno. Te uso y te reuso hasta el cansancio. Eva,
te imploro piedad ante el mundo. Tu sexo me ansa, me mata.



Da 14

Oro de nuevo por el dichoso pecado que nos une. Respiro fuertemente
ahogndome en lgrimas de alcohol. Un aire me envuelve, te envuelve, nos
lleva a la deyeccin del mundo. Por la sangre corre la droga que nos
despierta, dejndonos ciegos antes de que podamos ver ms all de la lnea
que divide el universo.



Da 15

Me extaso en tu cuerpo. Me derrito ante ti, sobre ti. Me gastas, me
maltratas, hasta que mi cuerpo te exige y aclama. Tu verdad me inventa, me
entiende, te perdona cada vez que pasas por la esquina y esperas
recompensas por suciedad.



Da 16

An imploro a los santos. Pido seguir llenndome de ti. Tu sudor recorre
tus senos, bajando a tu ombligo. Mientras que yo, en un sbito desespero,
te agarro, agito y aprieto. Tu olor retumba la habitacin. Te invito una y
otra vez al acto. Te quiero gozar en el pudor de tus mentiras o verdades.
Deseo sentirte dentro, muy adentro. Te abrazo fuerte, gimes. Veo en tu cara
que el xtasis te recorre. Eva, mujer que me droga. Dejas tu esencia en mi
cuarto. Te vas sin avisarme.



Da 17

La soledad nocturna me atrapa, me dirige al calor de tu cuerpo. Tu
oscuridad me llama, me invoca, me grita desesperada. Se acerca. Ya es hora.
Eva, la necesidad nos consume. La unidad se forma a partir de dos entes en
medio de la nada, una nada que se amolda a nuestras almas. Surge un llanto,
desea parecerse a la cada del mundo, de las palabras, que una tras otra te
hacen, me hacen. Ya es hora. La soledad nocturna nos dispara. Se aleja. Nos
despide bajo el alba, de este calor que arde en fro. Tu cuerpo me mira. Ya
es hora. En un abrir y cerrar de ojos, me abandonas, hundindome en las
entraas de esta Tierra.



Da 18

Cielo e infierno. No s qu creer. Por ello rezo todos los das desde que
te conoc. No s si puedo jurar ante Dios, el Diablo o cualquiera que me
escuche. Me encuentro solo, ahogado en una atmsfera letal. Juro, y lo
grito, juro subastar mi sangre antes de que mi vida reencarne en el mismo
lugar. Vida y muerte son lo mismo, un ciclo que me condena a un sufrimiento
eterno, slo por ti.



Da 19

Anoche no dorm, pensando si existe o no salvacin para mi alma. Mi sangre
te llama y ruega, reza en silencio para ser purificada. Una plegaria se
escucha a lo lejos. Qu sucede, Eva? Qu haces? Una secta te oprime, no
te deja ir. Un temblor recorre mi cuerpo. Siento fro. Ya no siento nada.
Estoy en una vereda sin rumbo. No s a dnde ir. Ni siquiera s dnde
estoy. Me encuentro perdido en la faz de la tierra, del infierno. No hay
cielo que me resguarde. Mis rezos no me ayudarn. Mi sangre ya est
saliendo. Est siendo subastada. Jur que lo iba a hacer. Deliro. Me
desmayo. Es tiempo. La profeca era cierta. No se puede cambiar al destino.
Los escritos estn manchados de rojo y las letras se hacen y re-hacen
solas. Me inventan. Eva, Qu haces? Veo la oscuridad o quizs est ciego.
Caigo. Ya es hora. Me desvanezco. Desaparezco. Alma y cuerpo ya no estn
juntos. Me he sacrificado por ti, Eva. Pertenezco a ti, de nuevo, al ciclo
eterno al que me condena este infierno de buenos cielos. No hay quien me
salve. No hay oracin ni plegaria que sirva para ello.



Da 20

...Es este el fin? He sido perdonado en las fauces de este cielo. Una lava
ardiente me quema por dentro, no por fuera. Te veo desde lejos, y de tu
cara desciende un manantial de lgrimas rojas. Pides perdn. Lo ests, Eva.
Esperar nacer por ti. Mis promesas son ciertas. Te deseo. He soado estos
momentos. Mi sangre, mi alma, mi cuerpo rezaron para la purificacin. Eva,
me encuentro bien. Estoy ahogado en un mar putrefacto que me incita a penar
por el mundo hasta que sea subastada tu sangre. Es hora de que empiece.
Sufre como yo. Eva, lo siento, es tu hora. Reza para ser purificada. Reza.

** Gloria Dolande
   gebrock83@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maracay, 1981). Estudiante del ltimo semestre de
   educacin en la especialidad de lengua y literatura. Textos suyos han
   sido publicados en el diario El Periodiquito. Ha participado en diversos
   talleres de creacin literaria con escritores reconocidos.

** Astrid Salazar
   aixa_astrid27@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educacin en la
   especialidad de lengua y literatura. Ha publicado el libro Azules de mi
   infancia (La Liebre Libre). Textos suyos han sido publicados en el
   diario El Periodiquito. Ha participado en diversos talleres de creacin
   literaria con escritores reconocidos.



=== Poemas      Nstor E. Rodrguez =======================================

*** El desasido

                                "Ven / Mira las presencias / Transformadas"
                                                               David Huerta

Bienvenido al recinto
de las presencias
transformadas.
Venga por aqu,
pase adelante.
Siga el haz de viento
que la bruma empape
y no se diga nada ms,
que aqu las cosas van
por cuenta nuestra.
Despjese
de cuanto ayer supuso
materia comprobable
de los das
y arrmese
a esta velada singular,
pero con los ojos
bien abiertos.



*** Mundo giratorio

Por la ventana
pasa el mundo
a escala minscula:
el pattico teatro del afuera.
Un poco desorientado
por la gracia
lumnica de los viandantes,
insisto en concitar
el miedo.
De la calle veo su resplandor
sobre el asfalto mojado,
el celaje de unos pocos automviles
y una trada de canes aguardando.
Suele saberse de tres,
me digo, matemtico,
guarismo impar
se que bordea
la boca de mi boca
hasta descubrirse
en su desnudez
de fierecilla alada,
nmero danzante
se que activa
la memoria del cetceo
al punto de perdidas emanaciones.
Si estuvieras aqu,
si vieras hasta qu hora son cuatro estas paredes.



*** Confidencia

En este punto
empieza el tronco
de mi sed,
donde posaste el beso
derramado contra las aguas.



*** Isabel

De ser cierta
la cadencia
de lo acontecido,
la dbil rfaga
de letras sembrando acertijos
en la memoria naciente,
alguna salida habr,
es un hecho,
cuajada en la memoria
de la infante.



*** Quema de Markitos

          En el carnaval de Zalduondo, pequea comarca de la rurala vasca,
           el protagonista forzado es Markitos, mueco que simboliza el mal
     agero y al que se sacrifica infamemente en medio de las festividades.

Quien te viera de tal guisa
as vejado, a la gracia de todos
fatalmente repartido,
uno a uno tus huesos
a la risa y el escarnio dando,
conocera por fin
lo que al ojo del comn dejas aqu:
la llave y el tesoro y el cadalso.



*** Homenaje al poeta Anbal Nez

Tengo en mis manos
un diminuto volumen
titulado Casa sin terminar.
Me lo obsequi ngela San Francisco,
madre del pintor y poeta salmantino
Anbal Nez,
hace exactamente un lustro.
He reconstruido los pormenores
de aquella visita a la casa
del poeta y los signos
que se fueron alineando
para que su vigilia saturnal
diera conmigo.
Poco tuvo que ver Francisco
y su torrencial diligencia
por mostrarme
los bardos de la ciudad.
Mucho menos Fernando,
quien apalabr la cita
en el viejo piso
del Paseo de las Carmelitas.
El encuentro -entiendo ahora-
se vena fraguando tiempo antes,
como el licor de la uva
o el liquen en la piedra de Villamayor.
Aquello era una broma inofensiva del poeta
desde su infierno acuoso,
un ajado estandarte
sealando la prrica victoria
sobre el extravo.

** Nstor E. Rodrguez
   nestor.rodriguez@utoronto.ca
   Escritor dominicano (1971). Profesor de literatura latinoamericana en la
   Universidad de Toronto, Canad. Es autor de La isla y su envs:
   representaciones de lo nacional en el ensayo dominicano contemporneo
   (2003) y editor de la revista cultural electrnica El Mono Adivino
   (http://www.elmonoadivino.org).



=== Esos papeles      Julio Parissi =======================================

La ciudad tiene eso. Nunca nadie sabe qu hay detrs de cada pared o en el
rincn oscuro de cualquier casa. Tampoco lo imagina. En la habitacin de
una pensin de la zona vieja un hombre, llegado un tiempo antes desde el
otro hemisferio, se muere por alguna enfermedad rpida y desconocida,
acompaado slo por la casera que nunca pudo entender por qu razn ese
tipo lleg hasta all desde tan lejos. Quizs muere angustiado por terminar
sus das ac, en un lugar tan extrao de aquel donde naci. Para quienes
presenciaron su muerte, este hombre es uno ms que pasa sin historia hacia
el otro mundo. Alguien que perdi la brjula de su vida y encontr, porque
no tena otra chance, una muerte annima. Con el tiempo, un prestigioso
crtico recoger en su biografa que este hombre, reconocido escritor luego
de su muerte -que fue marinero de cuarta, lavacopas y vendedor ambulante-,
tuvo un pasaje por aquella ciudad tan austral y tan ordinaria, all muri,
y por muchos aos nadie repar en l ni en su obra. Porque es as, nada
sucede bajo los reflectores, todo transcurre siempre debajo del escenario,
la vida y la muerte se llevan a cabo en el lugar ms oscuro del mundo. Y
nadie sabe nada. Tal vez hoy en Alemania un modesto pensador est
escribiendo un texto que cambiar el futuro. Sobre una vagoneta de una mina
de carbn un obrero, en su hora de descanso, puede estar garabateando en
unos papeles cosas que para los dems son una prdida de tiempo. Esas cosas
son cuentos hermossimos, de construccin perfecta. Pero esta vez esos
cuentos se pierden y se sabe, por viejas referencias, que eran un tesoro de
la literatura. Puede suceder que en otro lugar, con otra lengua y otro
color de piel, un iletrado imagina esos mismos cuentos y le pide a alguien
que, aunque sea de manera torpe, se los redacte. Esos cuentos sern iguales
de hermosos, y los editores de todo el mundo los tendrn en sus colecciones
por dcadas porque son libros que siempre dan ganancias.

Hoy alquil una casa muy vieja, de esas que tienen en el fondo un patio de
baldosas rojas. Al final del patio, contra la medianera, hay un pequeo
cuartito, refugio de esos elementos inservibles que siguen apegados a
nuestros sentimientos y que no nos animamos a deshacernos de ellos de una
vez por todas. Los anteriores habitantes, seres que no conoc y tampoco s
si todava caminan sobre la tierra, no se tomaron el trabajo de desalojar
el lugar y lo dejaron as, atestado de desechos desagradables. Abr la
puerta con curiosidad y -entre la humedad, el moho y las paredes
descascaradas- vi un viejo y modesto escritorio de roble rodeado de
elsticos de cama y baratos embalajes de fruta. Todo en l estaba
estropeado menos sus tres cajones. Casi sin darme cuenta estir la mano y
los fui abriendo. En los dos primeros no haba nada interesante; apenas
alguna mancha que dej un tintero mal tapado. En el de ms abajo encontr
un lpiz de dos colores a medio gastar y una cajita de hojalata
litografiada para guardar comprimidos, hecha mucho antes de la era del
cartn y el blister. Abr un poco ms el cajn y asom en el fondo un
montn de hojas carta. Tal vez eran doscientas o trescientas. Tenan el
orden y la quietud que el tiempo le otorga a las cosas que sobreviven en
silencio. Daba la sensacin de que esas hojas no tenan la ansiedad de ser
tomadas y ledas de nuevo. Parecan hechas para lo que ya fue y que su
nico destino era seguir ignoradas en ese lugar. Toqu con las yemas de mis
dedos la primera pgina y la corr hacia m. Tena escrito un ttulo
anunciando que ese grupo de papeles contena una serie de relatos. No
retuve el nombre; puede ser que mi memoria se neg a registrarlo. Se me
cruz por la mente que en esa cantidad de hojas podran estar los cuentos
perdidos del minero, las nuevas historias del iletrado, otro trabajo del
pensador alemn o lo ms importante y desconocido que escribi un autor
nacional largamente premiado. Podra ser algo de todo eso pero tambin
podra ser el trabajo torpe de algunos de los miles de marginales de la
literatura. Esto ltimo lo pens aun a sabiendas que la vida habita en
todos los rincones, que la creacin no es patrimonio de hombres con diploma
y que alguien puede pintar girasoles, luego pegarse un tiro y salirse de la
vida sin saber qu parte del mundo le corresponda. Iba a tomar esos
papeles, pero desist. Trat de recordar cmo estaba todo cuando abr el
cajn y volv esa primera hoja a su lugar primitivo, dejndola como la
encontr. El lpiz y la cajita seguan en su mismo lugar, ni siquiera las
roc con mi mano. No quise que el aire que los rodeaba fuera distinto al
que haba un minuto antes. Cerr el cajn. Sal, y tambin cerr con
suavidad la puerta de ese cuartito. Volv al comedor de la casa a seguir
desarmando los bultos de la mudanza y trat de borrar el recuerdo del
cuartito y sus despojos.

Por ahora, esos papeles no podrn cambiar el mundo.

                                      (del libro La muerte es sueo, 1999).

** Julio Parissi
   jparissi@ciudad.com.ar
   Escritor, dibujante y humorista uruguayo (Montevideo, 1945). Reside en
   Buenos Aires desde 1969. Desarrolla su trabajo en medios grficos y
   audiovisuales. Textos suyos estn incluidos en los poemarios colectivos
   9 poetas, Pequea seleccin, Tres poetas orientales, Poesa desde afuera
   y Laberintos. Adems ha publicado los poemarios Mi bota est sangrando y
   Los hombres comunes, el libro de cuentos La muerte es sueo y otros
   cuentos (H&H Editores, Argentina, 1999) y el libro de cuentos para nios
   Kasogonaga, el dios rayo (Santillana, Argentina, 2001). Tambin ha
   publicado diversos libros de humor y otros gneros y ha trabajado en
   medios de comunicacin impresos y audiovisuales. Obtuvo el segundo lugar
   del concurso Juan Rulfo 2003, organizado por Radio Francia Internacional
   (Pars), por el cuento "El corazn sin lmites de Julin Carranza".



=== El estado lquido de la soledad      Mara Milagros Roibn ============

*** Voces

Soy la roca, el agua de paso que recalienta la atmsfera.

Caminamos desnudos como colgados de aquellos sueos que fueron tejidos
sobre el listn petulante de la va lctea. Aborrecemos las maanas en que
la migraa nos inunda con su ftida podredumbre de espantapjaros. Soy el
destello tatuado en tu centro.

No recuerdas, acaso, fumar las estrellas cuando el campo era tu esencia y
la gente desfilaba por callejuelas apagadas de misterios? Soy el cencerro
de oro que suena cada vez que tus pensamientos aborrecen la lejana de ser
ese hombre de puos cerrados, que muerde pedacitos de vida en la alfombra
nupcial de los espantos.

Caminamos agotados por nuestros errores, buscando culpables. Soy la roca,
la espesa longitud de tus lneas, ese irse y venir, esa falta de
estabilidad emocional trastabillando en tus odos. "Qu es el sol?", me
preguntas, amado. No s, slo s que prefiero la luna, la oscuridad
taciturna de las lucirnagas.

Soy la roca, la falacia de los mejores argumentos. Amanezco pisoteada de
hombres que no conocen ms que hacer dao a sus amuletos. El tiempo es
magma y yo soy todo: savia y cuerpo. Escritura ilegible con sed de
silencio.



*** Extranjera

                                                   Cuando venga a buscarme,
                                                                   dganle:
                                                            "Se ha mudado".
                                                           Oliverio Girondo

La soledad de este pas se maquilla de girasoles blancos, de margaritas
asomando a la azotea, o tal vez sea la incongruencia del dolor mitigada por
la tarde o por el anochecer de tu cuerpo.

Quin sabe qu temprana actitud o qu destello aguarda bajo tu piel
imperfecta, bajo el rasguo silente de tus pezones, de tus dedos
mancillados por el viento, o tal vez slo se trate de alguna enfermedad en
busca de su nombre?

Dicen que a tu tierra no llegan los barcos y que tampoco nevar en
septiembre ni en primavera. La otra mujer, la que oxigena tus huesos, la
que corroe tu carne, ronda fantasmas, atenta, acechando.

A veces slo son pjaros dormidos, un pramo de narices fras o la sonrisa
an inmadura que, sin embargo, delata el paso del tiempo. A veces slo se
trata de reinventar noches y de supurar falsos dioses de este lado de la
cama.

Acaso fuiste invitada a dialogar con tu sombra, a cerrar todas las
ventanas? Quizs sea el momento de parir tu alma en cuotas, para que
comprendan la injusta necesidad de ser extranjera en tu propia tierra.



*** Autorretrato

Creo que mi mejor estado es la soledad. Y que mejor da que este para
extraar el lado ms oscuro de la noche o las rfagas desdentadas del
invierno! A veces parece que doblamos campanas con la cantidad de aos que
gritan nuestros talones, y la soledad se nos resbala como un caracol
marchito subiendo escaleras. Acaso Cenicienta fue invitada a nuestra boda
o guardamos semillas en algn cuaderno? Pienso que es en vano adolecer de
actitud, cuando nos sentimos a gusto en un bosque de piraas o de
invenciones extranjeras. Descubr que este caparazn tiene forma de
lgrima, tiene forma de estrella, as, como una sirena envuelva en un
capullo tejiendo su propia tela. Mi parecido con las araas no es
casualidad, si coincidencia, es cierta debilidad por los insectos. Mi
morbosidad depende de algunos estornudos. No pretendo ni el hbito usurero
de las hormigas ni la destreza de las gacelas. Soy un caballo corriendo
carreras o tal vez la suave densidad de las liblulas. Mi escritura no es
ilegible ni agraciada ni moderna y si me perforan la panza, nacer una
mujer de lunas, persiguiendo cometas.



*** Abismos

Ese grito carnal, desmesurado, esa voz, tus mejillas mirndome. La
lactancia de tus muslos verdes sobre la plegaria de mis versos,
ofrecindote la protuberancia de este latir de catacumbas. Afuera qued el
incesto y la peregrinacin se disemina junto a los seores y sus amuletos
de amianto Qu frase, qu poderosa artimaa duerme bajo mis ojos? Voces
amuralladas desde mis fronteras. Qu lejano debatir se enciende a medida
que progresan los escorpiones en una ciudad que no conoce la luz? No he de
saberlo yo, que copulo bajo el asfalto tachonado de girasoles o que me
implanto en el aletear de tu ovpara sonrisa. El fro intestinal aborrece
la franca cordialidad de mi mirada, sin embargo mi tozudez no halla
respuesta cuando el equinoccio se cruza de brazos.



*** Manifiesto

Desde tu muralla, amurllame. Porque el ro goza de mala salud y nunca
espera. Porque las malas palabras flotan esquinas abajo. Porque mi
perversin alcanza su punto lgido y la noche se presenta dispuesta a
llevarse todo, a romperse, a suicidarse. Es ms fcil retomar desde el
comienzo: apualar cicatrices, deshojar terremotos. Es ms coherente
invalidar formas, quebrar silencios. Es ms doloroso y menos inquietante!
Opaca tus sueos de nio impber, de sapo-araa. Blasfema sobre tu tela,
sobre la seudo precariedad de tus sentidos y repligate, porque mis huesos
no soportan el peso de tus morbosidades.



*** Voyeur

Quin estirar mi piel bajo la circunferencia muda de la luna llena?
Ay de m, de mi extraa actitud, de mi moribunda lucidez y su obsoleta
perversidad! Mercaderes de la carne devorando bocas, mujeres diminutas
sepultando(se) los labios y los ojos ldicos del deseo arrinconando la
inmutable fatalidad del espejo. Ser parte del espectculo y volverse
decorado de ese triste quiebre inmoral de los sentidos. Paredes
narcotizadas de insomnios, el jadeo irregular de una garganta que cruje
bajo la falsa voluptuosidad de un orgasmo deshabitado de uas. Adorar el
rito antropfago de las falanges y participar del canibalismo ms utpico.
Prostitucin de cuerpos y de mentes, arrastrando entre nosotros la calle de
los lobos hambrientos de Caperucitas.



*** El amor es una prostitucin de formas

El amor es una prostitucin de formas. Casi como una liturgia de dos
imbciles, se presenta a nuestra mesa con las zapatillas sucias y las
mejillas entumecidas, nos mira, nos interroga. Ya no s si creerle o
pedirla en matrimonio. Algunos mdicos me aconsejan que rompan unos cuentos
hmenes para poder supurar la eternidad de lombrices que cuelgan de mis
memorias. Ya no s si presentarme en la casa de sus padres o sentarme
directamente sobre la piel de su falda y con cara de quien no entiende la
cosa, preguntarle: -Seorita, cunto cobra?



*** Quiromancia

Alguien ley mis manos y seal: "Seora, tu suerte est echada en la
piedra". Huyes de m y cuando creo perderte en otra piel, en otros labios,
la mujer barbuda me recuerda que no es tan fcil olvidar tu voz en un
cartn de cigarrillos. Tal vez me decida a coleccionar payasos, a
abarrotarme el ombligo de pelusas y a sonrer como las muecas de
cartulina: sin castigos y sin reproches. Dnde mis tristezas, gitana?
Dnde el dolor o los aplausos? Dnde la vida se perfila hacia la muerte y
cae sin preguntar si est bien o mal caer de esta manera? Dnde? Si slo
tengo este destino que no cabe en mis huesos.



*** Desde adentro

Observa mis manos y dime qu ves: el hombre y su mirada de universo. Mujer
sangrando versos y los dedos de cristal que se diluyen. Ir seccionando
partes: fmur, costillas, piel, cuando del otro lado no sabemos quin nos
habita. Me imagino isla separada del mar por otra isla, una punzada helada
junto a esta naturaleza muerta de ojos pergamino y de tiempos sin memoria.
El maleficio de parir incertidumbres, esa ovpara necesidad de ser fetiche
incaico. El camino invoca esa agona, el tramado final del apetito. Adnde
fuiste a morir, Milagros? Bebemos de la noche, de sus lunas de vino. Esa
actitud de salir a besar fantasmas en una habitacin desprovista de
silencios.



*** Cancin de los pjaros

Reniego de plegarias imperfectas, de formas consuetudinarias y lo ms
importante es que perd mi estirpe de pato salvaje, una noche, en el campo,
cuando lloraban payasos. Rquiem a mis huesos flacos, a mi nariz tatuada
de canarios y a mis dos manos! Segrego un corredor de codornices a mi ella,
toda emplumada de trapos. Princesa de alas oscuras, de gaviotas turquesas
planeando bajo y detrs de un cielo hueco, dos ojos que te miran,
agonizando alto.



*** Nostalgia

No te dejar morder la luna ni escribir dentro de m. Quizs reinventes
aquella monotona tuya de abrazar lagartijas con los dientes. Aunque ya lo
sabes: blasfemo cielos desde la oquedad oscilante de mi cintura y le he
perdido el miedo a casi todo. Sin embargo tu nombre se mantiene indemne en
la profundidad de mis emociones.



*** Orfandad

Sobriedad, la noche, el coito de luna. Los hombres olvidan a sus mujeres,
las mujeres no preguntan por sus hombres. El interior se nubla, no inquiere
cunto de eternidad cobijan las estrellas. Banquete de rboles cados, de
caricias que tiemblan como hojas y la creencia de sentirse libre en un
paisaje de alas torcidas, huyendo de su goce.



*** Palabras

Uno inventa palabras para que al nombrar las cosas duela menos. Uno no
entiende para qu tantas reglas de gramtica, de sintaxis y el porqu de
memorizar el correcto uso de las comas, hasta que decide escuchar y
escucha. Silencio! Ninguna voz del otro lado del espejo, ninguna
comunicacin del otro lado de la noche. Uno se asusta, siente la soledad y
tiembla. Entonces, se da cuenta de que si pronuncia sonidos, de que si une
fonemas, quizs alguien le preste atencin y responda.



*** Dioses

Lo siento! Me paraliza el miedo. Intento apoyar la curvatura de mi hocico
sobre la ventana, pero no puedo. Lo siento! Me paraliza el miedo. Es
injusto que despus de tantos aos, se me caiga el pelo y lo mejor de m
sean estos huesos flacos que apenas pueden subirse al auto o saludar al
dueo. Lo siento! Me paraliza el miedo y pensar que existe la posibilidad
de un dios llamado Perro.

** Mara Milagros Roibn
   milagros@lapachogestion.com
   Abogada argentina (Rosario, 1976), egresada de la Universidad Catlica
   Argentina. Es una de las creadoras del portal literario Poetas en la Red
   (http://www.poetasenlared.com.ar) y la comunidad Mundo Arte
   (http://groups.msn.com/MundoArte). Ganadora del primer lugar en poesa
   del Certamen Internacional de Poesa y Prosa "Azul"
   (http://www.artiquicia.com/azul/ganador.html).



=== Dos cuentos      Antonio Vizcaya Durn ================================

*** Yolanda

Yolanda viva en la colonia Madreselva, en los suburbios de un poniente
desangelado. En Monterrey.

Decan que el alcalde en turno haba escogido el nombre del lugar en
relacin con "la flor" -sus habitantes nunca creyeron en semejante
tontera.

El apodo que los vecinos le obsequiaron a Yolanda, a partir de su
adolescencia, era perfecto; muy cruel: "la Jarrita"; y es que se rumoraba
que estaba hecha tan slo de barro (1).

La naturaleza no fue complaciente con ella; las partes ms abruptas de la
Sierra Madre Oriental parecan haberse posado en su rostro an juvenil.



Por las tardes siempre estallaba ese grito chillante, insoportable:

-Ah viene la Yolanda!

Chiquillos pcaros y alguna vieja cancin desaparecan al instante,
chapoteando perversas heridas en el drenaje a flor de tierra mientras ella
se acercaba calle abajo; risa ilusa; intentando divertida atrapar a alguien
con sus uas largas, descoloridas.

El atardecer encendiendo el sudor de su rostro, secaba a la vez la raz de
su cabello pardo, castao, que por momentos cubra, como cortinas rodas de
una casa abandonada en una noche de tormenta, esos ojos pervertidos de
sorpresas.

Pecas escondidas sutilmente en su pecho tan vaco, transparente.

No faltaba quien tratara de atraparla con unas uas cortas y afiladas;
provocando que Yolanda tirara en su huida, ya en las faldas del cerro
poblado, uno o dos de los chicles de cajita que ofreca a las afueras de
los restaurantes, los cines, los moteles; restaurando un poco las
cotidianas y desventuradas actuaciones de la gente del centro de la ciudad.

Le agradaba el papel de bruja, gozando de ser "la Yolanda". Desconocer el
habla; la gentica.

Medianoche para ella sola. Salir de su vivienda aullando con la mirada
cuando sus labios le arrancaban un beso a la Luna. Era el momento en el
cual el barrio completo, automtico, suba el volumen de las televisiones o
se cubran hasta la cabeza con la sbana, intentando ignorar el ritual
convertido en tradicin...

Y es que aquella madrugada del setenta y tres "la Yolita" no quiso derramar
una sola lgrima sobre el cuerpo de su padre; a pesar de que la ta Triste
y la ta Plena se lo pedan a la pequea:

-Llora Yolita... No te aguantes!... Llora porque tu papito...

Se muri el viejo; pero todo intento result intil. La nia se coma con
la mirada la silueta pesada del hombre, pudorosamente acomodado sobre los
restos de un petate carcomido por cucarachas de muchos veranos.

Su infantil intriga lo observaba... lo observaba, recorriendo esas bruscas
facciones tan enfermas de la paz que al fin lo rescatara; desviando de
cuando en cuando su vista sigilosa hacia la luz de las veladoras, colocadas
con asimtrica religiosidad en las ventanas, cuyos cristales de plsticos
opacos o bolsas empalmadas iluminaban apenas a los escasos y extraos
asistentes al velorio. Preguntndose Yolita en su limitado entendimiento si
acaso se haba hecho realidad su sueo...

Frotando nerviosa las manos en su vestido de flores incoloras; asomaban
apenas las rodillas flacas, blancuzcas; pequeos pies descalzos, curtidos
para una pelota de trapos que sola transformar los bordos de su calle en
el campo intacto de "los Tigres" (2); y el fatal horizonte en gloria
clandestina.

Ese gesto asustado cautivando las miradas.



Una noche calurosa, "la Yolanda", con tres dcadas de historias por
contarle a Franz Kafka, al fin se decidi a desfogar toda la vergenza que
senta ante el resplandor de una Luna majestuosa; escondiendo el rostro
entre manos transparentes; sintiendo punzantes lgrimas de resignacin
resbalar ligeras hasta los codos vencidos; cuestionando la soledad de su
desesperanza pura. Sin testigos, salvo aquella vieja meloda cediendo ante
la splica de su lamento.

"Si tan solo...", pens.

No pudo ms, cayendo completa a mitad de una callejuela desolada, ante la
intriga de alguna rata y el canto tmido, entrecortado de sus grillos;
descubrindose de sbito reflejada en el drenaje que sin descanso segua
abrindose paso en la tierra, acariciando las piedras de la ltima pelea
entre pandillas; a travs de las cuales aparecieron mgicas las luces de
aquellas veladoras caprichosas: reflejos del nen titilante como cmplice
de sus facciones, gritando semejante abandono.

Indiferente a su alrededor, cubri buena parte de su rostro con un lodo
tibio, tan reconfortante!

Se atrevi a observarse de nuevo, entre la cerveza, la orina, el sudor.
Qu mirada tan hermosa!

Ella misma se sorprendi ante su propio secreto. Ms que nunca la noche le
perteneca.



Camuflaje de dudas buscando respuestas en la sombra de unos pasos
inadvertidos:

"La Jarrita" volte asustada, descubriendo la figura desgarbada del
bisnieto de aquel alcalde mentiroso.

-Tan solo... -murmur para s; sonrindole triste a los ojos. Sorbindose
la vida.

Se incorpor poco a poco, orgullosa, mostrndole discreta su carita de
mueca rota; ocultando nerviosa las manos en el frente de esa camiseta
hmeda de un blanco maculado que la cubra hasta los tobillos; asomando la
mezclilla deshilachada en guaraches (3) de fantasa.

Mirada profunda buscando en aquellos ojos el perdn tan necesario; lo mismo
en sus manos que con ternura fueron retirando el asco del rostro;
transformando la mscara en un seductivo antifaz, salpicado por las formas
caprichosas de su cabello rebelde.

Se supo amada entre sus brazos, llorando desgarrada sobre su pecho.

Le obsequi una siniestra sonrisa a la Luna; luego, le dijo al prncipe con
voz juguetona y sus pupilas destellantes clavadas en las suyas:

-Siempre con los zapatos tan boleados... -el canto de los grillos era
pleno.

Fue el nico da que la escuch hablar; que la goc rer su dulzura.



La vida era dura en Madreselva. Nunca he logrado recordar dnde ni cundo
perd esos zapatos.

Quizs los frustr por un puo de paraso; o fueron el privilegio del gur
del barrio a cambio de aqulla pcima mgica que me haca descubrir la
belleza en mis amigos.

Era excitante retar descalzo a la noche; sobre todo cuando Madreselva te
cubra de lodo por completo.



Notas

1. En Mxico tambin se conoce como "barro" a un grano de acn. Por lo
   tanto, "la Jarrita" representa a una taza fabricada con barro.

2. El equipo de ftbol profesional ms popular de la ciudad de Monterrey.

3. Sandalias ligeras.



*** Arrecifes daltnicos

I

Laberintos de luz atajan las sombras.

Yo gusano, ubicado en la sexta opcin musical, propongo mi estrategia al
morador de armonas.



Arrecifes daltnicos en agujeros negros crean del todo posedo. Algo se
mueve, nada me estorba. Ahora puedo provocar el tropiezo.

Largo cabello decora tu espalda en finos brotes de infancia. Fiesta del mar
sobre el csped, luciendo aletas de cristal las cercanas mariposas del
otoo.

Insisto en el ensayo de un idioma no creado.



Gotas de fuego
mudan acordes
bajo la nieve



El simulado salvajismo del ciempis esconde cierto agudo raciocinio de
mecnicas; transparente fe sin causa aparente.

Recorriendo el primer vientre femenino en ocasin reconoce su poder y
sutileza. El color de mi respiracin impregna ombligos de terciopelo. Es
blanca mas nunca antes.

Permito al animal explorar sus instintos. Aviso de risa; voz cruda.



Armnicos extremos
del intelecto barbarie



Colinas extraviadas persuadiendo la rutina; negndose a ella y el gorrin a
lo intenso. La yerba en sus senos me dice que no habr final.

Batir de alas. Lluvia pertinaz.

Arcilla, asepsia, resbalando nuestro cuerpo de capullos prematuros,
vanidosos, impacientes, intuyendo que este rito es mandato natural.

Inocentes pajarracos procurando perdurar.



Pezones en veda
el ave en tierra



Muda plumas por dedos.

Pistilos en nubes de argn ante la disyuntiva de ver... hablar.

Prefiero el vuelo.

Descubre los restos del bro al rozarse con el csped. Un hongo la penetra.

Mastico basura. Lo dems hace.



Falanges refractan la luz



Las Madres de la Invencin puntean cuerdas en un piano; cerca del fuego que
nos reseca. Alguna araa patona protesta, su prisa simula la muda.

Permanecer, como la hoja que sube desnuda hasta el arco iris de un limpio
roco, pureza; sucio desvaro por proseguir. -No puedo cederla.



"Roco!"



Roco en tus mejillas; en tus miedos que ascienden intactos.

El sacramento nos lo otorga la unin, nunca la voz.

Excelso silencio. Sordo grito al burlar protocolos.



Ceniza de fuego
...sombra de leo



Reflejo de uno solo; de uno, solo.

Un error: proseguir. Una opcin: reserva, nostalgia, desierto. Triunvirato
perdido en "la casa de los espejos"; donde laberintos de luz siguen
confundiendo a las sombras.



No tuvimos cautela al construir este fugaz nido de alambre; encubando voces
en la incertidumbre de lo inevitable; en la aridez de nuestras lenguas
enroscadas.

Es la oportunidad del ciempis. Razn de ser del ocaso.



Eludimos lindes
de la Trinidad



Tres minutos.

La dicha nos complace al hacernos creer que ronda. Ceniza dispersa de agua
sombra cuando el ave sangra efectos extremos en sus caderas.

Tan slo una vela: la necesita...

La enciendo, la ubico. Oscuro declino mirada femenina. Mi tacto bastante
duerme sus ojos de negros blancos bajo el agua. Polos relativos del timbre
y la pobre dando paso al primer dgito inventado ante el blando imaginar
humano: dcima repeticin de lo ideado.

Dulce sueo maya.



Nueve lneas
en las llamas



El olor del agua en movimiento es fe del arrecife circundado por peces
cuyas plumas adornan, arrullan la entrepierna de la Primer Mujer.

Madres enmudecidas.

Medianoche. Se pregunta si el cuadrante se diluye o la electricidad
endurece sus nervios.

Hermoso tordo en la ventana de madera, de mirada intraducible.



Mi palabra
encrucijada



Los otros elementos se abstienen. Redobles ridculos retiemblan las
bocinas. Himno de muerte.

Ella no necesita almidones para admirar el amanecer. Un La Sostenido
reinventa caminos tortuosos de la cera.

Cubre el teclado, baja del rbol, viendo a lo lejos algn tejado con ambos
viejos adormitados.

Hemos creado una esperanza que fortalece en las olas preservando el papel.
Suaves lneas en el ritmo de esta imagen.



Necia nota
de la marea



II

La luz emana. Ella descansa. Algo me sigue, mordaz.

El gusano en vigilia convence a la prudencia ms all de la arena; donde
tan slo suelen ser respetados sales y huesos.

Agua de lejanas lluvias en los caracoles. Lodo escurriendo tibio de mis
genitales. Un hongo en la mente del lenguaje dogma en ramas deshojadas y
testimonios beatificados.



Cristales.

Docenas varias de patas ondulantes resbalan ptalos en aire espeso,
procurando al viento.

Matriz hoguera.

Gotera paladar: aves invernando en cajas plateadas gestan preludios que
eviten renovarse al Sol. Punzante llamado del mago en la nieve. Perpetua
noche peninsular.

El da comienza; la labor ha terminado...



Alud de moluscos
sazn en el fango



Sus espinas perdern vocacin si el asceta se atreve a vencer otro dogma:
mi rostro ya cabe en el recuadro; el recuadro en la mesita.



A pesar de todo, nuevas lneas en ebullicin; de neurona en neurona, de
pregunta en pregunta que duda si dudas.

Sonre tu voz.



An poseemos el derecho de hiptesis no concebida. La esttica resultara
prudente filosofa en esta tesis desgastada, maldecida, claramente
demostrada, tramitada y archivada en patentes, en botellas a la mar.



Abstractos



El necio persiste; la convencida espera. Cabe pensar una respuesta?

-Nada te ofrezco. Todo me estorba.

El convencido duda; la necia aterrada:

-All, debaten jurisprudencias del ocio; en tres puntos equidistantes entre
cielos, mi cuerpo; el perdn.



Demandas; derrocho... Ahorras; denego.

Ruego; ofreces... Exijo; retornas.

Al besar tus labios, tal vez mi lengua arranque algas en las entraas de
los nufragos. nico recato de su linaje.

Imposible destino del faisn en la mesa. Pospongo mi farsa soportando tu
afn. El incienso recorre tus ojos de follaje denotando fastidio por lograr
un instante... un instante...



Concedo resignado una rplica del don.



(Preludio)... Barcos en el horizonte.

La araa restaura su casa con decoro; a pesar del calor de la chimenea
incrustada en estas paredes de lechosa gelatina.

Un feto gesta garras; soltando la jeringa que libera esa ltima gota
tarda.



El ingenuo habla: "Guarda mi llanto. Me niego a fecundar".

Saliva piedra: corcho habilitado en la celebracin. Aqu, en tus cuevas.
Montaas de frutos.

Enrosca mi delirio; tu estrategia...



Beberte



El rbol torcido tambin es frondoso; provoca sombras para reposar la
fatiga del jinete.

Qu paz habr sido la del siglo diecinueve..! nicamente la del siglo
diecinueve, cuando la mecnica era romntica y el sueo diablico.



Suaves caobas torciendo a mi izquierda. Venus la diestra. Me temo que yo
vibro -si al menos temblara.

Flor misteriosa de luz olorosa en mi tacto enraizado origen cascada.

Otra uva pasa en eje vapor.

Guiness calidad. Novel apoltico. "El Grito" de Munch tambalea el tablero:
reina de aletas delfn; peones escamas en pez vela. Arrecife sicodlico es
cimiento de un faro que una vez fue torren.



Lquido mental
lvido metal



Yucatn al fin emancipado del tercer encuentro. Indios, faisanes,
confidentes naturales.

Otro continente.



Esta botella de vino contiene uno de los eslabones que suelen contar tus
contracciones. El collar equivaldra a nuestra temporada.

Falso celo; apacible tormento.

Tu fina cabellera de vertiente en la ribera.



Ensayo
de Mir



No s si julio represent mi ascenso.

Ella toma fotografas de las excusas que han optado por la vereda al
altiplano.

Ahora puedo descansar.



Es recomendable perder el hgado a ganar la rutina; los reflejos a la
lucidez.

Su equilibrio al borde del cenote. La huella del Hombre sigue zanahorias
atadas a la sensatez. La hoja de vid posa suave en el vientre hinchado de
capullos. Sin prisa, el tordo la seduce.



La voz del viejo:
"La paz huy..."



Un Si intuitivo es un No de sospechas. Un Sol apenas Sostenido por el
bochorno sigue guiando estas nobles gotas de cera.

Minerales de otros mundos en la selva que termina: el rastrero cae sin
fraguar mi suicidio.



Neuronas miles son intestinos. Negativos holln. El Tercer Ojo en su yema
lisa.

Lnea digital desmadejada, desconectada de toda prueba acusadora, de uas
decoradas por grafitos de provincia y flashes doloridos en las palmas
dirigidas a las costras del madero.

Pulseras de espinas ennoblecen las zancadas de un gato que brota de la
pared; armonizando con decoro el tablero y la mesita.



Guiar annimo es libre liderazgo: excusa por no ser admirado. Nunca algo
ms...

Acaso este inmenso amor incomprendido. Acaso robar este libro a cambio de
perderlo: partituras del hbrido, tallos prosa, mixtura invierno. Ancdota
completa del pentagrama. Compases -aforismos- sujetos a su garganta
desgarrada por la tempestad.



Un tordo posa
en el teclado
la hoja roza
el pedal
Sexta rama
sobre el tejado...
...al



Hasta que los presos sean numerados al azar; excepto el que anteceda la
hiptesis Normal.

Las miradas de los falsos Lo consumen en el fondo de arrugadas bolsas de
papel.

Sus mentes se atreven sobre la palma de mi mano.



Quisiera maldecirte en la historia que me burla... cuando somos dos burlas
para la "historia".

Tus muslos talismanes!



III

Y los valles terminaron en colinas...



Qu otra cosa podra haber en este muro sino ventanas? Simples y aburridas
ventanas de un simple y aburrido edificio escondido en barrancos de
inmundicia.



Elipse digital a punto de apretar el botn: millones de insectos pensantes
brincaran aterrados de la lata de conservas.

Un anular caracol. Un anular gusano. Un anular rama. Un inesperado anular
rana inundando el techo de sublime follaje azul.

Ella puntea el piano con su helado anular telaraa.



Cigarros temblorosos en los dedos blanquecinos de gorilas marionetas.

Las races sangran. Nuestras fosas nasales an gotean, humean. Telas rotas
mantienen funcionando ciertas articulaciones.



Tumbas deslavadas



Sobrevivieron unos cuantos ajolotes.

Bodegas de carne con bruma de ocasos astutamente protegidas por ratoneras
de agua y uno que otro burro alado mordisqueando manzanas hermafroditas.



El entrecejo de la nube brizna pestaas espigas. Aquel gorrin suplica
recuerdos que an predica.

El mundo girando sobre rieles all afuera. Pulseras espinas rasgan su luna.



Muros de falanges rematados en fras cadenas de msculo muerto empaan sus
cristales.

Llanto sellado. Galera de un arte en cofradas distantes.



El perfil del gusano es anverso perfecto de su esqueleto en florida
concesin propiedad de mi civilizacin.



Dos senos parlantes firmados por Magritte.



El doble del teatro experimentando novedosas muecas con su ojo de cristal
en cuerpo de orquesta.

Estoy tentado a lamer pintura blanca sobre mi obra; y es que el don del
silencio le ha sido otorgado al embrin...



Los siglos son simples signos en canto cubista si la hoja cae espiral;
sugiriendo semejanzas desde el germen hasta la morfologa de mis orejas.



Rastro pergamino. Pies de perros santos. -Su vientre, sax guillotinado.

A mitad del recinto, del suplicio, discretos aretes a punto de estallar
belleza.

Su precio me ha acostumbrado al insomnio.

En el sombrero, sobre el tejado, caen las monedas del ser amado.



El dibujo de un infante podra exigirlo todo del impresionismo: mscaras.

Borrosos escollos contemplativos.



Cinco centmetros cuadrados de respeto por un Tlaloc sacando la lengua
cascada. -Tambin lo han comprado.

Esta casa sabe rerse de m.



El fax pas sobre la araa que sirve de alimento a las hormigas prisioneras
en telas de juicio; despus de ilustrar mis prrafos con su tinte para el
cabello; ante el jurado representado por un asno con tres moos en la crin
de la soberbia: cavernas en sus colmillos. -Dos bocas roca.

El primer abogado de la nacin anota su telfono en una servilleta; apoyado
en el maniqu que abre sus piernas carmes.



Sios Soid?



Panasonic caga un kilmetro cbico de pelos en la medusa ptica: La Pantera
Rosa se desliza en la nieve de Saturno; imaginando anillos en nuestros
dedos anulados.

Muy lejos, el sol suda hasta lubricar en veda materna los lindes de su
cabellera.



Fmur tronco. Infinitas columnas seas en ramas puntas falanges. Cresta de
frutos que la gravedad libera y las Madres retornan presurosas a tierra...

Eternas.



Sueo vertebral



Planicies confundidas en barcazas, en castillos con muelles espejismos;
rozando los bordes de redes gaviotas.

Henry Miller tena razn: "todo se mueve".

El agua deseara escurrir lenta: lombrices probando suerte al dejarse
arrastrar por la corriente; sorteando el salmn que Dal dejara inconcluso
esa noche desbordada.

Edward James, como todo caballero, supo gastar su fortuna al canjearla por
cenizas vivas de naturalezas muertas.



En el tejado, el fantasma de una nia reclamando a Serrat: "Insensato!
Los Pueblos Blancos tambin nacen a la orilla del mar!"



Tal vez la ebriedad me autentice: tristes fortalezas son las urbes. No hay
diferencia entre plagas y metforas adoquinadas...

Es verdad, nuestros aos no fueron bastantes en ausencia del nen.



La hoja de acero se eleva lenta, convirtiendo al blanco en verdugo.

El circo de la guerra nos tiene sin reserva.



Ms lejos aun, all, a la orilla del estanque, nuestros hongos alivian,
revisten al madero mutilado.

La rana libre, de piedra en piedra, de hoja en hoja...



Triplicamos las estrellas en mar abierto; las olas se conformaron con dos
necios; Nada.



El hambre lo es todo: el hombre no es Nada.

All, dragones caricatura sazonan faisanes.

Aqu, el ciempis alimenta a mi gorrin agonizante.



En alguna parte, supongo, un renovado ensayo brota de la mirada del
tordo...



** Antonio Vizcaya Durn
   alipuso@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Pachuca, 1964). Comerciante de caf de grano y
   empleado pblico administrativo del sector salud, ha publicado textos en
   Pachuca, peridico local, El Norte (Monterrey) y diversas revistas
   underground de Ciudad de Mxico y Guanajuato.



=== Poemas      Margenis Rafaela Daz Lara ================================

*** Encuerda

Ninguna forma
Ningn instante
Ninguna cordura.

Ni los cabellos hacen ruido
Ni las sombras siguen un habitado destino
Ni viene la luz oxidada a fornicar
Ni el puente risible se alza al oscuro, en lo eterno
Ni las veredas acolchadas
Hermticas y tachadas
Se abstienen mirando al lado
o enfilndose ms all del ombligo

No, no.

Mucho menos el calor vivido en el pensamiento ajeno
Tampoco cuento acabado del tolln compuesto
Y los inciensos de aromas
Y los baos que apian
Y las risas ausentes
Y la palabra vaga
Y las intenciones ocultas
Y el refrito embutido.

Tampoco
Esta irona que acalla cualquier inclinacin
O la mortal caricia
O el diente cariado del tiempo
O el sensible roedor que cruza la autopista muda
del amor en vuelo

No, no.

Son las rplicas;
Fotocopias del otro
Espontneo inverso
nimo salido del putrefacto placer;
Concha escudada entre pabelln y metro.
Ninguna forma
Ningn instante
Ninguna cordura
...Slo el espontneo absurdo de vivir salpicado!



*** Miseria mordida

Tras de ver cruzar una ave que lleva colgado del cuello, los alientos
      [yertos
y el ltimo aroma de una comida en fatiga
atisbo a ver -an-, sobre lo que pudo ser un fuego extinto
los restos mal olientes de unos trozos de yuca dura,
una olla en tizne, volteada sobre las tres rocas que fungen de cocina
est caliente la ceniza
y la flaca familia sentada mirando el cielo
Conversando con el silencio y atizando los leos
en espera
de un soplido de brisa fresca
que mueva sus enredados y crespos cabellos
y lo que parece un nio, algo cetrino desnutrido de olvido
intenta lanzar un chillido abrazando a su perro que quiere morderle el
      [ombligo.
El silencio se quema, y entre las muelas rotas
los ojos se devuelven
y el camino encendido en pobreza
se estrella con la paraltica miseria.
Es un cuadro que camina, que se agita, pero no respira.
Es la tuerta y loca mentira del que ha nacido en carencia
y al menor retroceso colisiona en la violencia.
Y en un intento de soplo han llegado al caliente aliento
todos se desvanecen
y la noche cierra con mano de momia
todas las viguetas de la casa que se ha mudado
en un recorrido de imagen
llevando en la ventolera las cuajadas lgrimas de la madre solitaria
que viola el interior de un aposento
al inclinarse de rodillas y emitir un ltimo rezo.
En el horizonte se despunta el cardonal de lo necio
y aquellos que se dicen dueos
van dejando en platos de hierro
sus sopas deslastradas que les sobra del intento,
al mostrarles los sarcfagos a todos los que gritan miedo.
Mujeres, desabridas, llenas de vrices, recogen sus deshilachados vestidos
y, en ltimo intento, lanzan un estpido anzuelo, y de las aguas revueltas
logran ensartar un sueo que se vuelve vendaval
y devasta en continuo ruido
la mochila del tiempo.
Y estn podridos sus vientres;
en ellos se anidan, todo un caudal lejano de fe vencida... con esperanzas
      [chicas
y la angustia peinando a una muerta que sigue viva: la mordida esperanza...



*** De indiferencia

La indiferencia es este estornudo espontneo
Con cada pensamiento existo menos.
Con cada mordida del destino me siento prisionera del ms intil recuerdo.
Ahora existo, o es que slo pienso?

La momia traidora que asusta mis tiempos
reina en carcomida barraca con sentires abdominales
y gobierna los desfiladeros por donde resbalan las masas errantes,
extraviando los ms nobles ideales
de aquellos que con pensamientos verdaderos, que en constante arrojo
han muerto por el inverso autmata
poseedores del imaginario
de espadas esgrimidas y de caballos sin bridas;
chumaceras de la historia
Hoy perdidos, ahogados, ante tanto absurdo.

Acorralados y ciegos
Vemos moribunda, la tierra que por heredad nos cobija...

Son renovados los gritos, pero separados, sin el sentimiento
integracionista
huidizos, desorientados sin ver atrs
sin juntar manos, ni cuerpos, ni fuerzas
hacindonos frgiles,
simples piezas necesarias,
utilizables;
monumentos marchitos
Dispuestos sin voluntad, sin identidad ni pertenencia,
slo cerebros cmodos
desposedos del sueo, del objetivo comn,
presos liberados con denteras ajenas
bisojos de la realidad
fallecidos caminantes,
descabezados incompetentes;
fruto tajante de la mediocridad y la inmundicia...

** Margenis Rafaela Daz Lara
   margenisdiaz24@hotmail.com
   Escritora y docente venezolana (San Juan de los Morros, 1967). Reside en
   Ortiz, Gurico. Licenciada en educacin por la Universidad de Carabobo
   con especialidad en lengua y literatura. Trabaja con educacin bsica,
   media y diversificada.



=== Paurario ==============================================================
=== La Babel hispana de Los Angeles*      Mara Eugenia Sez ==============

A punto de salir con mi marido a la fiesta consular aniversario de la
unificacin, en Bel-Air, echo unas ltimas cuentas a las cosas que quedan
por hacer. Lo primero, por supuesto, es ocuparme de que la nia est en
buenas manos durante las tres horas en que hemos de ausentarnos, porque Los
Angeles es una ciudad peligrosa, como todo el mundo sabe, y no quiero ni
acordarme de la baby-sitter evanglica que me quera convertir para que yo
tambin, con la gracia de Jesucristo mi salvador personal, pudiera "hablar
en lenguas", la brasileira que result ser mam de dos ex presidiarios y de
una tipa en rehabilitacin por problemas de narcodependencia que la vena a
visitar a mi apartamentico de antes, no estando yo presente, como vino a
descubrir mi hermana un da en que decidi sorprenderme con una visita; ni
de la otra, la del perpetuo sobresalto y el marido abogado, la que me cuid
un mes a Teresa-beb y que tena un hijito hiperactivo con problemas
emocionales y a pastillazo diario de no-s-qu; ni de aquel susto que me
lleg en forma de vago desempleado, del hermano de la gorda Norma, del
mangarrn a quien descubr bebiendo cerveza y mirando un video de mujeres
encueradas, mientras la carita de mi hija se aplastaba junto a la ventana
esperndome y yo llegu para encontrarme a este nuevo habitante de esa casa
llena de perritos de porcelana, amorfo y enorme, extendindose sobre el
silln y carcajeando un "qu linda la gerita"; ni de la gringuita
baby-sitter con quince aos de edad y ms de treinta minutos al telfono
con el novio, del da que sigui a se; ni de los de otros das y tardes de
mutua bsqueda en los ojos de mi marido y en los mos.

Ese que veo es un ro accidentado de mujeres que desemboca a los pies
desenvueltos y seguros de la otra mam de mi hija, que por dos aos la
cobij y aliment con su ingls de acento mandarn y con comidas que aunque
a veces fueran alarmantes -el fumanchmente inexcrutable "lu-lu" que
balbuce alguna vez Teresa- resultaban ser simple arroz con ciertos
vegetalitos muy comunes al otro lado de la Gran Muralla y algn que otro
ser anteriormente vivo y del gnero animal, presumiblemente, mamfero o ave
(no ambos a la vez claro, porque lo que es el ornitorrinco aqu no se
consigue ni en Chinatown; que yo sepa). A ver si esta vez hay suerte con la
nia que llevo una racha buena por dos semestres seguidos.

S que es verdad que la compaerita de Teresa tiene unos antecedentes
ligeramente menos que confortantes.

Es un caso de diversidad cultural donde se multiplican ad infinitum las
posibilidades de bronca; porque su mam chino-chicana est en tratamiento
de desintoxicacin (muy recuperada segn parece) y su pap, judo-ruso pero
con tarjeta verde de residencia (por supuesto) le est peleando la custodia
de las nias, no a Wanda, que as se llama la mam de la compaerita, la
Wanda que nunca estuvo casada con l, sino a la abuela, a quien la jueza se
las entreg. El tipo, que como todos pag diez mil dlares por la tarjeta
de residencia, parece que est bien conectado o no s lo que se trae, pero
ya vive en una casa alquilada en Beverly Hills y, aunque no habla del todo
bien ingls, trabaja y-que de abogado busca-visa, en un hotel ostentoso de
por esta tierra de promisin, un hotel grandote y destartalado, lleno de
sirvientes hispanos "part-time", como es todo ahora por aqu, donde los
profesores universitarios de negocios o administracin de empresas no dudan
que el "Social Market Economy" es un complot comunista sobreviviente de la
Guerra Fra, esta tierra de Milton Friedman donde no se oye ni se oir de
vacaciones pagadas de un mes de duracin, ni de obreros con sindicatos
efectivos, ni del derecho de las madres de nios pequeos a quedarse en
casa uno o dos aos cobrando una pensin del Estado que tienen en los
pases de la Europa Occidental, ni mucho menos del "Treuhandt" alemn, ni
de nada distinto a este goteante capitalismo decimonnico que explica de
sobra el presente y permanente rebullicio social y que nos asegura con
crecidas advertencias diarias el fin de la democracia americana que
conocemos, con el advenimiento de un Nuevo Orden que nadie sabe lo que es
pero que suena menos a "nuevo" y ms a "orden" de los ochenta para ac; una
mueca estpida para exorcizar al fantasma Weimar II que se viene gestando
desde Watergate a Whitewater.

No es seguro pero anunciamos de todas formas que los chaparrones de bombas
sobre Bagdad, el horno crematorio en que convertimos la ruta de retirada de
un ejrcito vencido, lleno de ancianos y de nios valientes, volvern a
llenar el horizonte de nuestras pantallas cada vez que la milenaria Nueva
York se alarme de que no se sometan del todo los corderos degollables, los
cerdos blasfemos que se atreven a gritar al desangrarse, que se atreven a
unir sus gritos a los de los patos babilnicos, lorquianos; bueno pues mis
queridos televidentes, que, a lo mejor, para el prximo milenio tendremos
hasta sabrosos toquecitos de zapatismo a la americana y que le ponga msica
Disney o Spielberg que es lo mismo; y que saquen un juego de video para los
que no quieren ir a clase esa maana: "Urban Zapatista!" ya que no hay
donde lea sus poemas la chicana Marisela Norte, la autoproclamada
"primitiva urbana", desmigajadora de un canto a la "Clnicas de Ayuda a la
Mujer Hispana-Tu clnica familiar" donde alguna se dej en un pipote de
basura pedazos de su nico hijo nonato como San Cristbal. Orale.

"S seito, lo de la chamba est muy jodido, aqu me ve usted fregandito
los trastes". La seora Mnica me lava los platos con su acento huichol
semisonriente mientras susurra un clamor pegajoso sobre la vida accidentada
de los que La Revolucin olvid (en el Nayarit suyo o en cualquier otra
zona de la geografa azteca), sobre la vida accidentada de sus cinco hijos
en los talleres coreanos de ropa en el centro de Los Angeles; me mira de
reojo cuando me quejo de mi falta de trabajo, o de mi matrimonio, o de las
frustraciones de la enseanza o cuando le critico al PRI, o maldigo a los
ladrones y verracos de cualquier gobierno latinoamericano. "Y, cmo se le
hace pues? A seguir chambeando, no? Ande y tmese su cafecito". No le digo
ms porque yo sigo sentada, mirando las gardenias y limoneros de mi jardn
de atrs, y ella secando platos. Le veo la espalda cuadrada y los brazos
largusimos. Se vino caminando desde Nayarit. La pas un coyote que les
cobr en especie a todas las hembras del trayecto. Hasta la pobre Mnica,
vieja y todo, se tuvo que ir con l detrs de una roca. Unos meses despus,
cuando se haba limpiado varias casas y hasta baos de bar de los de "las
damas entran gratis despus de las once", le mand plata a su marido para
que l se viniera por rumbo ms seguro con las nias. Al fin y al cabo,
casi no la conozco y me huelo que no est casada con el hombre con quien
vive, a pesar de que l la llame "mi esposa" cuando le hablo por telfono
para que me venga a ayudar. Me dice que todos somos inmigrantes. Cualquier
da le tengo que dejar a mi hija.

Llenarse la tierra prometida de indocumentados durante los descontrolados
aos de promiscuo furor en los colleges y baos turcos de San Francisco,
los aos de bonanza armamentista en las bases militares californianas;
llenarse de especulacin frentica, los banqueros transnacionales y los
buitres de las entidades de ahorro y prstamo; llenarse de droga las
escuelas, de abuso a los menores los antes-hogares, de televisin-basura
las cafeteras de los rascacielos y de centros comerciales los pedazos de
desierto, de pornografa y condones antisida (con lo rico que es sentir un
hombre en vez de un plstico) las revistas glamorosas; y luego pararse a
hablar de vulnerabilidad, de vctimas y de derechos humanos sobre una
montaa de abortados y frente a un horizonte de hombres y mujeres juzgados
innecesarios por un computador, ya condenado su aliento a oler al suero de
la mquina mortal de Kevorkian.

Porque les llegar la ruina final, el beso promisorio de una radiografa
del cncer, el guio y el flirteo del agotado menear un brazo izquierdo que
precede a un ataque cardiaco, la marea del alcoholismo antes de que el
cerebro se hunda sin un hospital que puedan pagar ni un mdico que les
atienda, que les eche una mano para sacarles del ahogo ("Empuja muchacha
que ya se le ve la cabeza al baby, y cunto pelo negro trae, que si no
tienes "aseguranza" va a tener que firmar tu boyfriend aqu en este
papelito, para que nazca bien Safire sin doctor ni anestesia. No te
preocupes que aqu donde me ves trabajando de enfermera con este barrign
de ocho meses, as mismo tuve a mis mellizos. Daaale que ya llevas dos
horas pujando y va para medianoche y tenemos otras tres de parto. Mralo,
mralo a l cmo est retirado as todo cansadito. Si as se hubiera
cansado cuando te la estaba haciendo. Vngase a ver si sale Safire"). Nada
ms que una bola de masa, rodando y desgastndose, deshacindose a pedazos
y desgarrones, en proclamas de feminista post-pber que se espanta de
pensar que algn da puedan terminar tan sola como su serenamente
uniformada profesora de "Estudios de la Mujer" o tan agotada como su propia
"working-mom". Una ansiedad constante por hacerse con uno de los pocos
hombres que quedan sin emascular del todo y de hacerlo -y, para el que no
lo sepa, esto que sigue es obligatorio- sin que se te note la ansiedad ("Lo
primero es no mirarles a los ojos por mucho tiempo, no se vayan a pensar
que ests desesperada y a la boca mucho menos porque entonces saben que de
verdad ests desesperada no slo por casarte sino por acostarte con quien
la tenga firme; lo segundo es mirarles a los ojos de vez en cuando pero con
burla; lo tercero es que cuando lo ests mirando burlona, casual y
relajadamente, ah y no-fijamente, le hagas un comentario burln, casual y
relajado... Cmo que cmo-qu? Muchacha t ests pelando bolas si no se te
ocurre nada; ponte las pilas que ya te veo en la casa este sbado por la
noche rentando videos de Fried green tomatoes o Steel magnolias. Deee, por
ejemplo, las colas de gente en Los Angeles; mira t no ms que ayer me
levant tremendo mangazo con sta: 'Las colas de hombres son ms chiquitas
que las colas de mujeres frente a los baos pblicos'... Cmo que qu
significa eso? Y qu coo importa? Quin se desayun con el mangazo esta
maana? Aaah... porque no fuiste t, mijita, con esa carita de piata sin
estrenar. Noooo lo tuyo va a tener que ser menos videos y ms gimnasio, que
no te hara mal para quemarte esos rollos de oferta especial McDonalds en
la baja espalda a ver si as conoces a Mr. Right, que los gimnasios son
perfectos para eso y entre pesa y pesa que levantas, te levantas un tipo
tambin. Que eres casada... y entonces p'qu me andas preguntando que
cmo es que las mujeres conocen hombres en esta ciudad..? Confrmate con
uno; mira todas esas ejecutivas pelando bolas y hablando las unas con las
otras de la prxima funcin del American Ballet y ellas al volver de Cancn
slo queriendo bailarse un bolero bien sudato. Conchale por hablar paja
contigo, que total no ests metida en la industria ni nada, ya se me fue
se..! S, se del culito apretado que t dices. Pero ests diviiino
papuchn, papachonguito!" Maana por la noche como este da por la maana,
un mnimo comn denominador para este Weimar recalentado que nos estn
preparando manos ancianas recubiertas de crema de colgeno de piel de yuppi
joven de los ochenta, manos revoloteantes, sin espacio fijo, sobre un teln
invisible y electrnico. Un mnimo comn denominador en los estudios que
baja a los muchachos a un rasero que sorprende al inmigrante trinitario, al
pulido negro que me lleva al aeropuerto, cuyos hijos son colocados dos
grados ms adelante nada ms llegar a Los Angeles; un rasero que apremia a
los hindes, chinos y japoneses a mandar a sus hijos a escuelas donde no
haya "American children"; una alegra en sus ojos de perdido en Los
Angeles, de Jorge, ex maestro en el estado de Guerrero, trabajador
indocumentado del "Pollo Loco-Mexican Restaurant", cuando me confa "Ay
seo, fjese que los nios s aprendieron ingls en tres meses como usted
nos dijo y nos estn sacando unas notas padrsimas; psele all 'onde est
mi compadre oyendo un bolero de Daniel Santos [ya era hora de encontrarme
con el inquieto anacobero] para que los oiga hablar a Adriana y a Jorgito,
que si me lo llegan a decir cuando recin llegaba no me lo creo". Grupos de
Inters Especial, lobbies, amigas que se estn entrenando para maestras de
Educacin Especial para los Desafiados (discapacitados, minusvlidos,
retardados o lo que nos hagan decir esta semana) a falta de puestos de
literatura, por doquier pelendole unas migajas del "American pie" al
capitalismo ms salvaje que conoce el mundo industrializado y siempre a
punto de ser post-algo. Para los que ven "Friends", una falta total de
opciones entre cientos de marcas de cereal (o el apostador demcrata
dispuesto a vendernos a Beijing o el fsil que la ruleta del neoliberalismo
nos ha ofrecido este ao), 30 millones de abortados, un milln de
encarcelados de piel oscura la mayora para cada milln de trabajadores
subempleados-gente obrera y gente que se aferra entre ensueos de
telenovela a la evanescente clase media -un pas que se va por el desage
en sangre de feto, en efervescente y rosado Pepto-Bismol para la
indigestin, en irritantes lavados vaginales porque las vaginas son
autopistas y todo a golpes y balazos de disturbio. "Que le den candela",
dice el cubanito de la esquina. Fuego del Quincux, dira yo que soy ms
leda.

Tampoco ha odo de todas esas cosas de la economa de mercado social o de
su falta la abuela de Natacha. Esta seora que parece una buena mujer.

Cierto que tiene muchos problemas econmicos y que vive en una estrechez
notable con su esposo chino; pero lo que ata las alas de mi desasosiego a
la tierra es el pelo grueso y negro de ella, su pelo arropador, su generoso
corazn de mexicana y su sonrisa de mujer guapa y gastada antes de tiempo.
Estoy en el arca de No, asomada, tratando de ver tierra.

Qu me traers en el pico esta vez, Clara? Como yo y mi marido te hemos
cuidado la nieta un par de veces, pues ahora creo que no tendrs problema
en cuidarme a mi hija un rato. En este tipo de instancias, utilizo el
acercamiento casual y un tono de sentido comn mezclado con un toque
pcaro. Rezar siempre ayuda pero, hablando multi-culturalmente: me
encomiendo a Buda en sta?

-Qu tal, seora? Le habla la mam de Teresita. Aqu tengo a las nias
jugando, que ya hicieron la tarea y les di de comer. Le quiero pedir un
favorsote. Es que tengo que salir con mi esposo y no consigo baby-sitter.
Le podra llevar a las nias dentro de un ratico y vuelvo por Teresa a las
nueve? Es que es una recepcin importante, as que si me puede hacer el
favor y si no, no hay problema tampoco porque como la estoy avisando a
ltima hora. Pero, lo que me da es pena, es decir, vergenza, con usted,
porque me dice mi nia que Natacha se acuesta a las ocho y yo no puedo
recoger a Teresa sino hasta las nueve.

-No le hace.

-A quin? Digo, est bien.

-Usted vyase tranquila con su esposo que yo se la cuido. Aqu les doy de
cenar unos burritos de chile verde que prepar. A Teresa le gusta la
comida mexicana?

-Le encanta. Ella hasta se mete sus tacos picositos en casa de Marisela a
cada rato; eso s, con tal que no sean jalapeos.

-Se me hace que usted siempre est de chiste.

-Con esta carita de tristeza que tengo?

-Cmo se le ocurre que yo le iba a dar jalapeos a la nia? Adems de que
es una chamaquita retebuena.

-Yo s; es echando broma... bromeando.

-Pos trigamelas orita noms si est apurada. Yo no las dejo salir para
ningn lado.

-Ay s por favor seora tngale el ojo echao que hay pandilleros;
'ondequiera anda una viendo cholos y siempre andan armados; todo el mundo;
menos yo [todava no me compro la Baretta de nueve milmetros; dos meses de
sueldo y le saco una, aunque sea una gastada, a mi vecino el polica].

-Si lo dice por los de al lado no se preocupe que son amigos del hijo de mi
comadre; no venden droga; si los oye hacer ruido en el garaje, andarn
chingando.

-Entonces chvere, muy bueno, muy bueno. Ya se las llevo. Ah, y no est
viendo por el canal veintids "Ardor de madre"?

-Fjese que no. Est buena?

-Buensima. Es colombiana como "Caf con aroma de mujer", pero en sta sale
mucha gente nueva. Pero, usted como que no ha visto ninguna telenovela
colombiana.

-No, la verdad es que no. Pero mire y las novelas venezolanas estn de lo
ms interesantes y como muy reales, muy de la vida. Y las actrices estn
chulsimas, mire que casi todas parecen otra Miss Universo noms. Lo nico
que se me hace raro es ver tanta gera, tanta rubia; y dicen por ah que se
operan todas. Y unos cuerpazos que tienen...

-Ay seora, all todo es ganado y un pocote de muchachas lindas con los
pantalones pegados al rabo por los centros comerciales de Caracas
buscndose su viejo con billete que las lleve a Miami a comprar pantaletas
de "Victoria's Secret". Y lo de operadas y teidas, no lo dude ni un
momento, que eso es lo que le sacan respectivamente al viejo number one y
al que sigue. Nooo si all est la cosa candela hasta p'la pobre que
quiera casarse. Porque los hombres se percatan de la com-puta-cin y chao
contigo, o le aflojas la partida de nacimiento rapidito o.... Ah no pero se
me olvidaba que siempre queda lo de tomar la pldora nueve aos seguidos
hasta que llegue la boda o se te reviente un ovario. No, no se ra que es
as.

-Pues los... cmo se dice "scriptwriters"...

-Libretistas.

-Los libretistas venezolanos son rebuenos y muestran no slo lo bonito sino
las cosas como son, la lucha diaria; no andan contando cuentos como los de
"Los ricos tambin lloran", que si el joven que vive en uno de esos
cantones de las colonias se vaya a enamorar de la sirvienta.

-De la chilena Bolloloco esa que tiene ms dientes que una carrera en el
hipdromo.

-You know what I mean? Las venezolanas son menos de andar contando...

-No... si s los cuentan pero no son cuentos mexicanos, sino de los de all
donde la gente como que ya se ha acostumbrado y ni los nota a menos que
lleven su poquita de gracia, osease de burlarse de los mismos personajes de
la novela [parodia es lo que querra decir]. Mire, si en una novela
venezolana sale una cachifa, bueno una sirvienta, diciendo "Ay Rosala, t
creej que el abogao ejtar pensando en m despuj de que
desayunamojuntoj?", la escena siguiente seguro que es de un close-up del
abogado sacndole el cuerpo, es decir montndole cacho, osea ponindole
cuernos o los tarros...

-Como decimos en mexicano hacindole de chivo los tamales.

-Ah 't pues, montndole cacho a su novia del country-club con la otra
cachifa de la casa de al lado, la que cuida a la abuelita millonaria que se
le est muriendo al pobre muchacho [que quiere juj con el cachifismo:
amante l, que no amigo, del lumpen-proletariat]. Las novelas colombianas
son diferentes. Guardan un saludito decoroso, no s si me entiende, para la
cortesa de antes, al ensueo; aunque luego lo desbaraten todo tambin
[como contrabandista de Ccuta con pescuezo de venezolano].

-Orale. La entiendo perfectamente. Las novelas de ahora son como de risa.

-Noo. Si las colombianas tambin son de risa, lo que pasa es que se ren
ms fino, ms para adentro [ms virreinalmente seora, que ellos fueron la
Nueva Granada y no un poco de pendejos pata-en-el-suelo como sus vecinos].

-Y, a qu hora la estn pasando?

-A las cinco de la tarde para toda la familia; y a las diez cuarentaicinco
de la noche si la quiere ver con escenas de revolcadera que son de tomar
palco, no digo que usted ni que yo... aunque si ve al protagonista con esos
ojos de bhentepak...

-Aaaaaaaaay usted siempre tan mala.

-No, mire, ahora en serio, uno ve esas haciendas verdsimas de caf y esos
lagos azulitos con palmeras alrededor, que siempre sorprende algo ver tanta
palmera alrededor de un lago; y luego-luego sale ese buenmozoote con el
pelo negro todo prensao p'tras y zuaj! le cae a la tipa de sopetn y
vuelven engue un poco 'e mata' de caf. Y apenas se le para un poco el
pelo.

-Y quin es la protagonista de "Pasin de mujer".

-"Ardor de madre".

-Bueno. "Ardor de madre".

-Pues una que no es madre; pero que adopta a un muchachito, ahora que anda
empantaletada, petateada...

-Petatearse significa morirse en mexicano.

-Bueno casi, usted me entiende, una que anda con el marido de la heredera
de la hacienda. Y seora si usted viera qu bien actan. El hace de nio
consentido de su mam y celado de la esposa, que es de lo ms bonita adems
de comprensiva que hasta lo deja irse con la otra a un apartamento de
soltero donde luego y-que va a llevarse a sus hijas, las de l, que son
unas muchachitas de catorce y quince aos. Y ella, no digo la esposa sino
la novia del tipo, es una mujer peligrosa, toda sexy, parecida a la Roco
Jurado, la cantante espaola, que no le importa tener mala reputacin y que
siempre anda con pantalones de montar.

-A las espaolas les encantan ms los negros; yo conozco tres y cada una
con su negro, que dicen que la tienen ms grande.

-...[Refrn de espaola: no hay como echarse un negro el domingo antes de
misa].

-Disculpe, que me iba diciendo de "Ardor de madre"...

-Siempre se hablan de usted, como lo hacen los colombianos, tan finos
ellos. "Usted es una porquera. Murase!". "No se me ponga as que yo no
saba que mi esposa tena este nmero de telfono". Todo as tan chvere y
nada que dicen del pocoooote de cocana que se estn aventando p'c.

-Ay ni me lo miente que Wanda merito apenas que sali de la clnica "detox"
y ya se est volviendo a meter unas pepas con un muchachito que la trae
enamorada, uno que se pas dos aos preso en Twin Towers, salvadoreo l,
de la mara salvatrucha el muy...

-Pero Wanda ya no vive con ustedes, verdad?

-No se preocupe Mara que yo no dejo que se acerque a las nias, ni la dejo
entrar ac y sgame diciendo de las novelas colombianas.

-Lo que pasa es que no s si le vaya a gustar por lo de la manera de
hablar.

-Sabr Diosito. Pero por lo de la manera de hablar no se crea, que yo ya no
me espanto ni me rajo por nada. Mire que ayer me llevaron a un funeral
cubano aqu al ladito en El Monte.

-Un funeral cubano. Eso s que no pega ni con cola... los cubanos que son
tan alegres, tan pachangueros...

-Y usted se cree que este funeral no fue pachanguero? Mire que ah estaba
el difunto en su caja y atrs tocaban msica de salsa de la Celia Cruz esa.

-Caballero! "Oye mi socio. Tienej los cablej cambiaoj y tu serebro
tojtaooo; mira que ejtj turulaaaato, mira te doy un consejooo, toma tu
poca d'asucaaaa si quierej llegar a viejoo...".

-Se puede creer que uno de los que estaban en el velorio, un tipo de
guayabera y pelo pintado de negro, que le quedaba de lo ms raro con sus
cejas geras y mal afeitadas que hasta tena cicatriz, uno que me dicen que
hace seis meses lleg de Matanzas saliendo por el Yucatn en bote o en
barco de esos que ellos salen, va y se monta a leer algo sobre el muerto y
dice que no le sirven los lentes que trae y luego-luego se los quita al
propio muerto?

-No me diga.

-Nooo, si eso no es nada. Despus comienza a decir cosas muy groseras sobre
el "come-mielda", usted sabe como le dicen a Castro vulgarmente... Y todos
coo para ac y coo para all... pero, no me cree que se est riendo
tanto?

-No, si s la creo; todo, toditico. Y... pas algo ms? La esposa del
muerto bail tambin.

-Cul de ellas? Porque el difunto tuvo cuatro, dos que dej en La Habana.
No, pero no bail ninguna. Eso s, se ponen "Aqu llega el cura", que as
le dijeron al pobre padrecito que andaba todo asustado, "Ande p'll cura,
que ya le lemos a Orlando". Usted se lo puede creer? Y le dan una taza de
caf y cascos de guayaba con galletas y queso crema blanco, como para
recordar la cara del difunto.

-Y bail el cura; se marc un guaguanc.

-No haca ms que mirarlo todo, el pobrecito que recin lleg de El
Salvador despus de veinte aos en ese mierdero; pero fjese que el del
pelo pintado le dijo que el muerto le haba pedido un funeral con salsa, si
fuera posible con banda y todo; pero como no les llegaba la plata, le
pusieron la radio. Coo para ac y coo para all. Y seguan llegando
cubanos y cubanos que ni se conocan ni conocan al muerto algunos. Parece
que as son los funerales por all. Nooo, si una cada vez entiende menos y
eso hablando en espaol.

-Es que somos muchas tribus para una sola reserva.

-Cmo me dijo?

-...Demasiados indgenas para una sola reservacin.

-Ahora s la entiendo...

-Ah la dejo seora, que me estn mandando un fax...

-ndele pues y me las trae luego-luego.

-En un saltico le dejo las nias. Chato.



"Querida Mara. Te acuerdas de m? Nos hablamos en la sesin del
post-estructuralismo. Aqu est lo que te promet del trabajo que pienso
leer en la sesin que ests organizando para la conferencia de la A.I.I.H.
Es parte de un libro que estoy escribiendo sobre imgenes literarias de la
mujer hispana de la colonia al post-colonialismo. Te estoy tipiando el
abstract en ingls, como recomienda el shamn del ducado conosureo, y te
lo mando con la aplicacin que me pediste. Mi ponencia se titula, por los
momentos, "Malinche / La Llorona / Adelita / Mara la del barrio: mrtires
y vrgenes de la colonia, la revolucin y la revolucin
institucionalizada". Le voy a echar una recortadita al ttulo, no te
asustes. Esta es slo la idea principal, el esqueleto, y le falta mucho
mondongo. Espero te guste el resto. Es una lectura deconstruccionista y
humorosa que hago de ciertos textos que silencian la voz del otro, de la
otra en este caso, y que complemento con un acercamiento irreverente a la
crtica neohistoricista que ha ignorado por completo las aportaciones de
varias feministas portorriqueas y asturianas. T sabes cmo vengo, aunque
de lejos por fuerza, siguiendo a ese tipo de crtica hace ya varias
conferencias literarias. Un besote y nos veremos en Las Vegas".



Veeeerga! Me pregunto cmo me las voy a arreglar para que no haya
conflicto entre este trabajo y otro de ttulo semejante, "Camila / La mujer
de Rosas / Evita..." (o algo as), pero de enfoque totalmente opuesto,
filo-justicialista. Y dnde ir a meter y qu ir a hacer con el nico
hombre de la sesin? Tan criticado que fue en la ltima, debido a que su
lectura del texto le enfald hasta la cadera, poniendo as casi al
descubierto su falogocentrismo, al punto que casi le cae a guamazos la
Malinche ahora que tiene el "tenure" asegurado en SouthEastern Missippippi
University. Ya est. Orita mismiito le mando un electronic-mail:



"Querido Simeon. Disculpa la falta de diacriticos pero me da caliueva. Me
encanto el papel que me enviaste. Se calculo bien que hacia falta una
sesion sobre tu tema. Un paper asi para darle a la sesion (que promete
estar muy concurrida) un componente caribeano. Lo unico que, si me lo
permites, me atreveria a sugerirte es que modifiques ligeramente el titulo
porque lo de 'Oraculo de la narrativa venezolana en el exilio: Dona Barbara
y los anos sadomasoquistas de Gallegos' puede que ocasione alguna que otra
discusion acalorada dada, no te lo habia mencionado hasta ahora porque me
lo acaban de confirmar, la asistencia al evento de las profesoras Vergara y
Camacho ahi en tu mismita sesion y no hay donde se te pueda meter. Tu sabes
como son de arrechas, miermano. La Asociacion Internacional de
Intelectuales Hispanos (AIIH) se precia de promover una atmosfera de
camaraderia y comunicacion. Perdona la confianza 'mano. Mandame un correo
electronico para ver si he conseguido convencerte esta vez (ya se que es
dificil desde la otra que tuvimos). Y no seas tan gallego en tus
expresiones chico que se te ve el plumero, aprende de Almodovar. Si no
qieres, pues ni modo. Seguimos tan amigos y te debo una. Casi se me
olvidaba felicitarte por haber logrado que combinaran acertadamente dos
criticos tan internacionales como la hindu gayatri y el Baba en tu trabajo
sobre 'Danzon de Mara Novaro y la cuestion del ritmo pendular en la
narrativa veracruzana, 1969'. Chaito" ... y sigue penduleando pero a m no
me pendules.



Una raya ms p'l tigre. Por qu andar metindome en estos berenjenales?



-Un milln de gracias, seora. Cmo se port mi catirita?

-Pos de lo mejor, cmo se cree?, si es una chamaquita retebuena; se comi
todo y hasta me pidi que le brindara una poquita de cerveza Corona de la
que est tomando mi esposo. Claro que no se la di.

-Hizo bien. Yo de vez en cuando le dejo que mezcle un poquito de vino con
su juguito a la hora de la cena. No, mi marido no entiende; no se preocupe.
They had a great time honey. Look at how much fun they are having. Bjate
de ah Lobita que se le est comenzando a arrugar el morro a tu padre y se
puede quebrar la mesita. Qu programa estn viendo?

-Teresa, que quera ver "Ardor de madre" despus que se termin las
enchiladas.

-Pero no y que les iba a dar burritos? Qu pas con esa cocinera que se
meti a novelera?

-De todo comieron. Pero usted como que ve la telenovela todas las noches
porque Teresa que quera ver "Ardor de madre" y dale y dale que quera. Yo
le dije que todava no empezaba. Aqu estn viendo a esa Xuxa que sigue con
la brincadera para arriba y para abajo con sus botas blancas. Tan sexy,
no, para un programa de chamacos? Y cmo le guindan esas nalgas del
elstico del short no? Parece que andaba con Pel la gera. Ah est mi
esposo pegado al televisor. Cu-elai.

-Bueno seora muchsimas gracias y hasta otra. Vente mi amor que tu pap
est cansadsimo de tanto pelar diente a los cnsules. Estas fiestas de
alemanes son cansadoras. Let's go home.

-Orale.

-What did she say and what did Teresa eat that she won't get off the hood?



"Querida Maria. Siento no poder complacerte por esta vez. Espero que hayas
logrado publicar lo de 'Restos del Werther en la post-guerra' de los
escritores del '98 que tanto sudor te ha costado. En verdad una tentativa
loable esa de tratar de conciliar a Goete con Niche y que entren todos en
un paper sobre Niebla. Veo que sigues con Niebla y permiteme que te
felicite por tu perseverancia. Lo de la universidad International esa donde
quieren que ensenes espanol e Introduction to Spanish Civilization en
cursos de un mes, no creo que funcione; te lo digo por experiencia. Y no,
nunca la he oido nombrar. Nos vemos en Las Vegas. Tu amigo simoncito. PS.
La vergara y yo pasamos por el Caesar's Palace para ver al "golden boy" De
la Hoya contra el negro Trinidad y ya somos panas bblicamente hablando. te
cuento mas en Las Vergas"



-Mama, how long do I have to do my homework? I am sorry, but I couldn't do
it last night. I was playing with Natasha. Sorry mom.

-It's ok. I can help you. But listen; today when I pick you up after
school, you are going to sit down with mama and take your Spanish lesson.
If you don't learn soon, your yayos are not going to understand anything
you say when you go to Venezuela this Christmas.

-I know Spanish mama. Yo s hablar en espaol. Cmo estn yayos? Es muy
bonito la playa, con el sol, el mar, la arina. Quiero comer arepas de
quesos de manos que es muy-muuy deliciosas.

-Mira el sol Teresa que se pone.

-Dnde pone?

-Aqu en nuestra Alhambra, Teresita. "Teresa la princeeeesa.
Santereeesa"...

-Que tonta mamma. No me gusta Santa Teresa mi escuela.

-Pero t te llamas as por las dos grandes venezolanas: Teresa Carreo, la
mejor pianista del 19, y Teresa de la Parra, la primera novelista del 20.

-Es nombre de vieja gorda. Me gusta Natasha. No me gusta mi nombre.

-Catirita ma, pues lo inventaron entre Don Quijote y Sancho y el cura...

-Well I don't like it; it is a dumb name and you are a dummy.

-Teresa ma; Teresaina; Teresona; Teresuinta; Terete; Tere; Te...

* El misionero S. Gili, jesuta, del s. 18 recuenta que en el s. 16, para
  cuando el Imperio espaol le cay encima a los indios caribes de la costa
  este, fue que stos se dieron cuenta de que ya no se entendan entre s
  porque sus dialectos haban cambiado con el paso de unas generaciones de
  vivir separados y hacerse la guerra unos a otros: su lengua era un
  paurario, una babel lingstica. Paurario. Leyendas venezolanas es el
  ttulo de una obra de mi ex compaero de clase en la Universidad Central
  de Venezuela, Jess Jos Loreto Loreto. Esto lo escrib en Los Angeles,
  en 1992, despus de la Primera Guerra del Golfo, es decir, el Primer
  Ataque Imperial. Seguirn otros y mucho me temo que Venezuela no se
  salve.

** Mara Eugenia Sez
   mayerfmt@aol.com
   Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
   (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
   por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
   Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
   sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene indito su
   libro Don Quijote de Indias, as como diversos relatos de ficcin y
   poemas.



=== Pasin segn la casa      Aly Prez ===================================

*** 12:30 pm

Camino por el boulevard
de la Prez Almarza
bajo el calor de agosto

Busco tu rostro
en la multitud

El trpico absoluto
de tu cuerpo

Percibo el aroma brumoso
de tus piernas
en las cajas
de los vendedores
de manzanas

Maracay a las 12:30
es el desorden
o el fracaso.

 

*** Salmo II

T sabes Seor
que no tuve ms religin
que un cuerpo de mujer
y por eso la he amado
en tu presencia

No permitas que ella
esta noche
deje la casa
y vaya en busca
de los brazos ingratos
de su esposo

 

*** Arde una flor

Desclzate camina desnuda
por las vrtebras de mi piel

Abrir las ventanas de tu casa

En el centro de tus muslos
arde una flor
le prender incienso
mirra y yerbabuena

Te buscar en las plantas silvestres

En la mesa
de algn bar
o en las calles
donde no se detienen los taxis
que me llevaron a ti

 

*** Dnde

      (a Roxana Hernndez)

Dnde comienza
y termina la casa?

En los muebles de madera
en la mesa con crisantemos
gavetas y ceniceros?

O tal vez en el patio
donde las malangas trepan
hacia los muros?

O en la sala
donde somos viento
que pasa por las puertas
y ventanas
y caemos como hojas
de otra tarde
o de otro bosque
en la piel desnuda?

 

*** Itinerario

      (a Efrn Barazarte)

Los sbados a las 2 de la tarde
la puerta de la escuela de msica
se va llenando de alas
o pramos o peces
la pizarra se infla de pentagramas
el silencio del piano devora palabras en la sala

Luego tomamos la calle por asalto
pasamos por la plaza
los muros blancos de la iglesia
con su campanario gris
parece un boceto de Monet

Tambin
hay mujeres con paraguas
transentes pegados
a las vidrieras del comercio

Bajo la llovizna
el autobs azul y rojo
con el nmero 13
Un hombre delgado
de barbas semiespesas
con morral al hombro
sube abre la ventanilla
saca papeles
una mueca de trapo
saluda y se despide

 

*** Mercedes

La historia de los bestiarios
no dice nada
tampoco el antiguo
libro del Islam
de la ferocidad
nocturna
de tus ojos

 

*** Dibujo zen de un gallo

      (a Igor Barreto)

El trazo amplio y gestual
corre la tinta oscura
sobre rojas veladuras

en el bosque profundo
del papel

Su cresta
coronada de estrellas

** Aly Prez
   Poeta y artista plstico venezolano (Villa de Cura, 1955; Cagua, 2005).
   Particip en diversas agrupaciones culturales de su ciudad e integr los
   consejos de redaccin de las revistas Palestra, Hipocampo (Villa de
   Cura) y El Toro Constelado (Maracay). Durante 21 aos trabaj en la
   Universidad de Carabobo como docente en artes plsticas y literatura y
   en 1990 cre la Ctedra de Poesa de esa casa de estudios. Public los
   poemarios Pasin segn la casa, Cuerpo N 5 y Nochevieja (Premio
   Nacional de Literatura Augusto Padrn).



=== La ltima cobarda      Jorge Carrasco ================================

Durante toda la noche Delfn Sotomayor se dej arrastrar por la
desesperacin. En los pocos momentos en que el sueo le quit la conciencia
se vio atormentado por retazos de pesadillas. Con dos enormes ojeras, el
pelo desarreglado y las manos temblorosas, se enfrentaba al nuevo da que
naca.

Mabel Fenzel, su mujer, le sirvi el desayuno a disgusto, torciendo el
rostro en un mohn de fastidio. l not la violencia solapada de su mujer,
y sus nervios maltrechos, debilitados por la falta de sueo, predispuestos
a los ataques exteriores, sacudieron su cuerpo como una rfaga elctrica.
El caf, humeante, dulce, le trajo al cuerpo un alivio momentneo.

Apenas se levant de la cama, los objetos del mundo, insignificantes o
evidentes, tomaron de pronto una relevancia inusitada. La suavidad de las
sbanas de raso, las ondas de las cortinas de lino, la luz de un nuevo da,
el paso solitario de una hormiga junto a sus zapatos, la forma del humo que
suba del caf, todo pareca vivo y reclamaba su enfermiza atencin. Todo
le traa a su espritu una extraa inquietud.

Se tom todo el caf, pero no comi nada. No tena hambre. Tampoco tena
ganas de hablar.

-Hace varios das que no hablas ni duermes -dijo su mujer-. Desde que tu
general perdi las elecciones.

-Todava esto no termina.

-Maana se termina -dijo la mujer con expresin rencorosa-. Maana.

Fue a la ventana del saln de recepciones y espi la calle y la plaza. Su
mirada fue hacia donde se ergua el busto de Pedro de Valdivia para ver si
su cuerpo yaca acribillado por las balas. Suspir con alivio. Pero luego
su mirada volvi a moverse. "Como siempre, ah est", pens mientras miraba
el taxi destartalado, parado enfrente de la iglesia. Desvi otra vez los
ojos hacia el busto de Pedro de Valdivia, detrs de dos hileras de tilos, y
sinti que entre l y el conquistador haba una afinidad de destinos, que
ambos haban entregado sus vidas para civilizar a salvajes ingratos.

Sali a la calle. El micro de las siete y media que provena de Puerto
Errzuriz pas frente a sus ojos con destino a Villa Bulnes. El chofer, un
hombre de bigotes, no le alz el brazo en seal de saludo. La enemistad
spera de su mujer y la indiferencia del chofer confirmaron sus
presentimientos. "Se empieza a avinagrar todo", pens, suspirando con
desaliento.

De su boca, semicubierta por una bufanda, suba un vapor tenue. Los
pjaros, bulliciosos, se agitaban felices, y l se senta ajeno a esa
alegra, a ese movimiento, a ese nacer palpitante de la naturaleza. Sus
pasos eran lentos como el andar de las carretas de bueyes que vena de los
campos, cargadas de lea o carbn. Avanzaba con desconfianza, temeroso de
percibir la reaccin del entorno.

Ahora comprenda. Diecisiete aos de impunidad lo haban vestido con el
ropaje ilusorio de una divinidad pagana. Ahora, sin la proteccin del
uniforme militar, se senta desnudo. "Desconfen de los privilegios
terrenales porque en la comarca de los iguales la ira puede no ser un mal
atributo", haba dicho el padre Severino de Andrade, con su verborragia
oscura, en el sermn del ltimo domingo, y l, el alcalde de la dictadura
durante ms de tres lustros, saba que esas palabras atacaban su
investidura y cargaban una amenaza. El peligro se ramificaba. Ya no haba
lugar para estar seguro.

Cruz a la plaza. A poco andar, frente a la iglesia, estuvo cerca del taxi
de Eladio Zamora, el marxista andrajoso. Pas sin mirarlo, sintiendo la
presencia pringosa llena de burla y consuelo en su espalda. De adentro del
taxi se escap el ruido apagado de una carcajada, al menos as le pareci.
Un escalofro le recorri la espalda como agua hirviente. Luego, tieso,
inmovilizado, desvi la mirada hacia el taxi. Sentado tras el volante Graco
Zamora sonrea. El alcalde escudri de reojo el parabrisas. En un papel
pegado con cinta adhesiva ley:

      Que llueva sobre lo informe,
      que ensucien los uniformes
      festejados.
      Castigo venga conforme
      con la ley del inconforme
      sublevado.

Estremecido, el alcalde vio el perfil sonriente de Graco Zamora. Cerr los
ojos un instante y apret las manos para reprimir el temblor. Contra esa
insolencia no poda luchar. Comprob, con horror, que en su ltimo da de
mandato ya no tena poder, ya no amedrentaba a nadie. Cualquiera pisoteaba
su orgullo, se cagaba en su dignidad de enemigo en retirada. Un escalofro
le hormigue en la espalda.

Ahora se daba cuenta de algunas cosas. Ah estaba Graco Zamora, altivo
sobre su enclenque resistencia. Ante sus ojos impotentes esa valenta
cobraba una dimensin descomunal. El tiempo haba pasado muy rpido.
Diecisiete aos. l, en cambio, saba que slo era capaz de una resistencia
organizada, junto a individuos que defendieran sus mismos intereses, en la
perspectiva segura de un triunfo. Despreciaba la voluntad romntica y la
lucha indefinida; de ese profundo desprecio emanaba toda su cobarda. No
por nada era parte de un poder nacional, un poder que l crea invencible y
que poda ser defendido con todas las armas de la nacin. No menos dolido
que enfurecido pensaba que el general claudicaba de una manera indigna,
acosado por los marxistas, l, que con slo alzar la mano poda sacar los
militares de los cuarteles. l, que poda dejarlo otra vez al frente de la
municipalidad, para castigar a los subversivos andrajosos, como el ablico
taxista.

Sigui caminando. El miedo le revolva los intestinos, le helaba la sangre.
Le haca imaginar que los comunistas lo tenan vigilado y esperaban el
momento oportuno para matarlo. Anoche so que Graco Zamora, junto a un
grupo de indios revoltosos, lo llevaba bajo el busto de Pedro de Valdivia y
lo fusilaba sin contemplaciones. El miedo se mezclaba al odio y juntos
apuntaban a la figura del taxista Zamora, reducan a un hombre de carne y
hueso la forma insondable de un enemigo multitudinario.

Por fin abri la puerta de la municipalidad y entr. Adentro de su despacho
sinti un mareo. Afirmndose en el escritorio se dej caer en su poltrona.
Estuvo unos minutos acosado por las nuseas.

Una vez repuesto del mareo, se fue a asomar a la ventana del balcn. Eladio
Zamora segua sentado en su taxi. Delfn Sotomayor sinti que en los
diecisiete aos de gobierno no haba actuado con suficiente mano dura
contra los salvajes. Igual que el infortunado Pedro de Valdivia.

El escritorio se extenda ante l como una tarima impersonal. La bandera
tricolor colgaba lnguida, sin vida. El retrato del general, tan bizarro en
otros tiempos, adoptaba ahora rasgos caricaturescos. La misma poltrona
reciba sus nalgas con una dureza de madera quemada.

En la debacle de su espritu una idea cruz su mente. Tena que matar a
Graco Zamora. Era el fin para l, pero tambin lo sera para el taxista
inmundo. Tena que matarlo.

Abri el cajn de su escritorio y sac un revlver. Era un Smith and
Wesson, calibre 38, con seis balas. Lo contempl un momento y se lo meti
en el bolsillo del abrigo. All esper con los ojos entrecerrados,
saboreando la agona cruenta de su enemigo ideolgico.

En su mente se desarrollaba la situacin. El taxista, con los seis disparos
en el pecho, yaca recostado tras el volante. La sangre le sala a
borbotones. El olor de la sangre, de la bencina y del aceite quemado
enrarecan el aire. De detrs de los tilos de la plaza apareca Mabel
Fenzel, su mujer, corriendo aterrorizada, y desde la iglesia cruzaba la
calle el padre Severino de Andrade, para recriminarle su locura. El horror
de los dems sera su consuelo.

Quince minutos estuvo as, jugando con su imaginacin. Cuando su acto de
venganza imaginario ya no le trajo alivio, se propuso actuar. Fue hasta la
ventana y mir hacia la calle. El taxi de Zamora estaba an all, sucio,
destartalado, exponiendo a la maana luminosa los versos subversivos.
Acariciando el revlver en su bolsillo baj la escalera hasta la planta
baja. Sali a la calle en el preciso momento en que la misa de las diez
terminaba.

El taxista miraba lnguidamente, apoyndose la nuca con las dos manos.
Cuando lo vio abrir la puerta, tocado por un providencial instinto, se
enderez en el asiento y accion las llaves del encendido. El taxi se
sacudi entero y el taxista se desatendi del llamado de dos viejecitas con
cofia que le pedan sus servicios. Aceler a fondo, pas junto a Delfn
Sotomayor y sac la cabeza por la ventanilla para gritarle:

-La vida no se da para levantar un muerto.

El alcalde se qued inmvil en medio de la calle. Se senta aniquilado por
el desaire. Su venganza, su postrer desquite contra todo lo que ms odiaba,
no se iba a realizar. El condenado taxista haba huido. Cerr los ojos,
frustrado, y ech a caminar. Mientras pasaba junto al primer tilo sinti un
dulce cansancio que le suba por los huesos y un vaco que le amedrentaba
los pensamientos. En el torbellino de ese fugaz alivio extrajo el revlver
de su bolsillo y, an caminando, se descerraj un tiro en la sien.

** Jorge Carrasco
   jcarrasco@navego.com.ar
   Escritor chileno (Carahue, 1964). Desde 1985 reside en la provincia de
   Ro Negro, Patagonia Argentina. Es profesor de lengua y literatura y
   ejerce su profesin en colegios secundarios de la provincia. Tiene
   publicados los poemarios Permanencia de aves y La huella, su andar, y
   mantiene inditas las novelas El nido de la lluvia y Sombras en el agua,
   as como el libro de cuentos ltimo carbn de invierno. En poesa espera
   edicin el libro Primera ltima palabra. En Argentina ha obtenido
   premios regionales y nacionales. Adems, publica con regularidad en
   diarios del interior del pas artculos relacionados con la vida y la
   obra de Pablo Neruda.



=== Tres poemas      Norma Segades-Manias =================================

*** La hambrienta

                                                  "Qu ser de la criatura
                                              entre la maana y el silbido?
                                                   Bella Ventura (Colombia)

Ella es un logaritmo, un ndice en las sombras,
la cifra que no cierra.
Ella no es ms que un gesto remendado
incrementando el censo de cucharas vacas y vacunas urgentes
con que el dedo asesino contabiliza cada pesadilla,
cada cruento final de esos delitos que no admiten condena...
hasta que los abismos se derramen por calles pulcramente sumisas,
clamando por su angustia silenciosa,
aullando desde el fondo
con las voces del fuego crepitando tragedias.

Ella no vale nada ante el lgebra estricta.
Es slo una molestia,
la piedra en el zapato de un ministro
que disimula todas las huellas del naufragio, los rastros del mendrugo,
con sus uas pulidas, con sus calculadoras implacables,
con su intimidatorio veredicto de ilcita hipoteca.
Ella es un porcentaje inscripto en los tratados que fraccionan el agua,
devalan la vida a pura fiebre,
subarriendan los sueos,
mientras el mundo instaura murallas y compuertas.

Ella slo es un nmero, el guarismo descalzo,
la estadstica seca.
Ella slo es un punto en el diagrama.
Nunca tuvo una hogaza de pan hospitalario que calmara el sollozo
ni un manantial de avena donde saciar el hambre combativa
ni un perfil de alfabeto sedicioso excavando trincheras
ni un horario prudente donde alzar barricadas ante tanto exterminio
ni un silbo sealndole el regreso
al refugio en andrajos
donde muerden su cuerpo las muertes verdaderas.



*** El mendigo viejo

                                           "Uno se muere de cualquier rbol
                                                        de cualquier piedra
                                         en cualquier piel uno se muere..."
                                         Selfa Chew (Mxico-Estados Unidos)

Tal vez antes del hambre fallezca de intemperie,
tal vez lo quiebre el fro.
Tal vez se desmorone entre redomas
que ahoguen, finalmente, su memoria aturdida por espesos brebajes.
Tal vez desaparezca por la puntada abierta en el reverso
como un tapiz de urdimbre desgarrada por zarpazos oblicuos
o se muera noms de su desnuda muerte, su muerte ineludible
y la gente enarbole indiferencias
ante su piel de andrajos
y acaso ni celebre los rituales propicios.

Tal vez lo decapite un filo de relojes,
un mandoble de olvidos.
Quizs su miserable anonimato
-esa errante mirada de fantasma agobiado por insomnios y lunas-
increpe hasta los huesos al alfabeto oscuro de la sangre
cuando el linaje engendre sus historias de espermas fugitivos
y alguien venga a buscarlo entre los desperdicios de una calle cualquiera,
reconozca una estra de familia,
un gesto irrepetible,
un aire inexorable en el rictus preciso.

Tal vez muera esta noche, de espaldas en la escarcha,
hmedo de roco,
descalzamente sucio de terrones;
un perplejo difunto de barba enmaraada y piojos en jauras,
sin un diezmo de pena para entregarle al silbo del barquero,
sin un breve retazo de agona donde encender el grito,
yaciendo, simplemente, como yacen los muertos, en mitad de la vida,
alucinando una comarca agreste,
un sitio a contraviento
donde lo encuentre el alba con los ojos vacos.



*** La escritora

                                 "... porque hasta el ltimo hlito de vida
                                          voy a aferrarme a la conciencia".
                                                  Leticia Ricrdez (Mxico)

La voz estalla en huecos de conciencia
con un gesto de espiga reclamndole al siglo sus silencios culpables.
La voz se eleva triste, sin ritmo de panfleto admonitorio
ni cadencia de muerte multiplicando cogulos
ni palabras convulsas.
La voz busca engendrarse
con semen de fogatas pulsando en la vigilia,
en el cntaro azul de una esperanza ejercida a mansalva.
La voz quiere ser clara como el agua en la lluvia o la luz en la aurora.
La voz quiere ser largamente pura.

Pero ella no suscribe al disimulo,
renuncia a los secretos, abdica a los disfraces, reniega de mordazas.
Entonces ya no puede consentir los dolores encrespados,
admitir los vendajes que ciegan las pupilas,
omitir la denuncia.
Entonces se apasiona,
entonces se derrama como un blsamo tibio
entre todas las llagas rigurosas, entre todo el agravio,
entre todos los odios que invaden la intemperie cuando la vida exhibe
sus colmillos de eclipses y penumbras,
inventa algunas treguas tutelares,
alguna fe propicia que le encienda horizontes a pesar del espanto,
algn sntoma breve de escasas indulgencias malheridas,
un resto de plegaria agazapada
que funde otra liturgia...
Pero en el fondo sabe
que algo viene creciendo a travs de la pena
que, ms all de la quietud del viento, el hambre anda en jauras,
que tiene el corazn de pie en las coordenadas del ms hondo cansancio,
que tiene el corazn sobre la furia.

** Norma Segades-Manias
   segadesmanias@uolsinectis.com.ar
   Escritora argentina (Santa Fe, 1945). Educadora, escritora, guionista
   radial y codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe. Ha publicado
   Ms all de las mscaras (1989), Mi voz a la deriva / Habitantes del
   Paisaje (1990/91), El vuelo inhabitado (1990), Tiempo de duendes (1991),
   El amor sin mordazas (1992/95/2004), Crnica de las huellas (2000/04),
   Un muelle en la nostalgia (2001) y A espaldas del silencio (2002). Ha
   recibido, entre otros, el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni
   (1988), el Segundo Premio Nacional Plaza de los poetas: Jos Pedroni
   (1989), el Primer Premio Regional Edicin Rosalina Fernndez de Peiroten
   (1990), el Primer Premio Internacional Edicin Villa de
   Martorell-Barcelona-Espaa (1992), Diploma y Medalla Distincin
   Internacional Alicia Moreau de Justo por su actitud de vida (1999), y el
   Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por su meritorio aporte a
   la cultura (1999).



=== El tren de Siberia      Santos Brito ==================================

Ahora que estoy grande, ahora que tengo miedo, quiero viajar en ese tren.
Aprovechar esta poca, cuando el otoo cie su estela sobre la taiga,
otorgando al ambiente un tinte melanclico de tierra negra. Indistintamente
de la estacin, hace mucho tiempo que estoy deseando visitar las estepas.
Adoro, como todo hombre, ver la desolacin y la lucha feroz de la
naturaleza, las extensiones infinitas de tierra que se pierden en el confn
norte del planeta, los cipreses azotados por la rudeza de las nubes
glidas. No quiero hombres, mujeres, nios, en mi paisaje, slo yo, anclado
en la vasta soledad, mientras el tren aguarda sereno a las orillas del ro
Angara. Otra cosa: no pienso iniciar desde Mosc, porque estoy cansado de
las plazoletas rojas y las palomas en los tejados, el mismo espectculo
solemne, nada extico; mi tren partir desde ms all de Omsk, pasar sobre
las aguas del Ienisai, e ir a morir en el estrecho de Bering, en el arpn
de un cazador de ballenas. Tambin pienso detenerme para amontonar piedras
en los dinteles, y comprobar si aparecen las mujeres que doblan cuchillos,
con su bolso de fieltro, vendiendo infinidad de fragmentos de hielo
pedestre.

Hay mucha gente. Demasiada. No debera extraarme, porque viajar en este
tren es el sueo de todo infante, y el consuelo de todo anciano. Una mujer
apacigua a su beb. Tres jvenes me miran extraadas, debe ser -pienso- mi
tez suramericana que resalta entre tanta piel cristalina. Es verdad, las
pieles son casi transparentes: digo que si tuvieran el torso desnudo podra
verles el corazn tras el seno inquieto, distingo las venas que surcan
aquellos muslos nbiles, y la sangre depositndose en los cabellos.
Interrumpo mis divagaciones. El tren parece coagulado, hace horas que no
mueven ningn vagn; de nuevo otra seora me dice que la ruta est
clausurada. Le respondo que no me importa, que slo quiero viajar por las
nieves. De repente, se resquebrajan unas ramas, todos comienzan a cantar
una cadena abrupta, aoro a Schiller, canta un gallo, la saliva se me
amontona entre los dientes, los pies no me sostienen, comienzan a desfilar
cuadritos negros. La apertura de un vagn pospone mi muerte. Al tren acuden
multitud de tipos humanos, e incluso logro distinguir algunos que no
resean en ningn texto de psicologa. Unos ingleses me dirigen palabras
ininteligibles. Intento contestar, pero la turba me aprisiona y golpea
fuerte: parezco una bola de bingo. Por esas casualidades de la vida,
consigo revisar mi boleto sin ensangrentarme las manos. Llego al vagn,
subo; como est vaco y es muy amplio, no necesito recurrir a la falsa
excusa de una fobia. La decoracin me hace recordar a las menudas mesoneras
de los cafs de New York: un tabardo sobre el nico mueble, retratos de
quirpteros sonrientes, clavicordios en los rincones, y unos colgaderos con
la inscripcin: "Gallinas". Esto ltimo fue lo nico raro que not,
especialmente porque no se trataba de colgaderos comunes de capote o
sombrero, sino que salan del techo unas cuerdas con sus respectivos nudos
de driza y, adems, aquel grabado de "Gallinas" enturbiaba las
apreciaciones. Olvid esto rpidamente al ver que mi soledad call,
cuestin que en verdad aguardaba, pero no tan pronto. Para mayor desgracia,
irrumpieron en primer lugar aquellas muchachas de espejo; una de ellas se
escondi tras el mueble al verme, lo cual me hizo recordar mi procedencia,
hasta me pareci ver el momento en que estaba naciendo: vine al mundo
ahogado. Luego subi una seora cana, y un hombre, con aspecto de mercader
por las gallinas que cargaba. Rpidamente, y como por instinto, entraron en
familiaridad esos seres animales. Hablaban perfectamente un idioma que no
conozco, pero que no era ruso. Quizs pensaban que yo conoca las lenguas
de aquellos lares. Al contrario de lo que esperaba el mueble an estaba
desocupado. Con mi temple indomable, y la vista huidiza, me sent. Todos se
quedaron mirndome. Me sent estpido, y la culpa se apoder de m: esa
gente, pobre tal vez, necesita ms que yo el asiento. Ya iba a levantarme
cuando la vieja se me acerc. El aire me entr sin trabas a los pulmones,
el colesterol se me sec, la mente corri las persianas, la sangre abandon
mi piel, los sentidos se inundaron de adrenalina, apret los puos, estaba
listo para esquivar cualquier golpe. Me dijo, en ingls:

-Yo conozco todos los idiomas.

-Bien. Y por qu no me habla en castellano?

-No soy adivina. Slo te dije que hablo todos los idiomas.

-Ella -intervino el viejo- no es adivina. El adivino soy yo, porque puedo
leer los pensamientos en cualquier instante.

-Caramba! -exclam-. Y quin eres t? Dios?

-Je, je. Mucho ms que eso muchacho, mucho ms.

-Te aseguro -dijo la vieja- que al terminar el viaje te irs conmigo. Me lo
rogars desesperado.

-Seores, seores. Disfruten el viaje, reposen de sus agitaciones -respond
con aire compasivo, comprendiendo las insuficiencias mentales de los
ancianos, hacindoles comprender mi indiferencia e incredulidad.

As pues, sin ninguna disputa, continu como amo del mueble (con el
tabardo). Mir de reojo a las muchachas, que al enterarse de mi vista se
sonrojaron. Reflexion con lstima que en mi tierra slo seran fiambres de
los clubes nocturnos. Me alegr al pensar que quizs ellas no haban
entendido la conversacin que sostuve con los viejos. Sin embargo, sus ojos
tristes y azules me hacan suponer lo contrario, sus ojos que me miraban
como quien ve un condenado o un nima pagando pena. Aquellos ojos me
irritaron, y confieso que an despus de muerto no he podido olvidar las
esferas celestes girando en torno al torrente de mi cerebro. Casi proced a
insultarlas, pero me calm al enterarme de que el tren estaba sobrevolando
el ro Ienisai. Abr la ventana. Las gotas comenzaron a salpicar mi rostro,
extend las manos para tocar el agua hierta y espumosa: era un agua muy
fra, igual a la de mis sueos infantiles, muy honda, casi como mis
huellas. Los rieles se haban sumergido. Algunos bloques de hielo vagaban
por el ro. El Ienisai mostraba las suturas de la arena y el cielo,
doblegando la fugaz estera de neblina. Record, ante aquellas grietas de la
aurora, la historia que refera que ese ro, oponindose a su cauce,
conduca al fin del mundo. Algo estaba claro: el Ienisai no poda
bordearse. Muchos lo haban intentado y siempre regresaban al lugar de
origen, porque las riberas se entrecruzaban infinitamente y todos los
senderos conducan al punto de partida. Algn incauto amarr una cuerda a
un rbol y el otro extremo a su cintura, y as se dispuso a merodear en el
laberinto. De se nunca ms se supo nada. Por si se lo preguntan, dir que
la cuerda no desapareci, porque han visto que en la noche los lobos cazan
con ella entre los colmillos. Por qu no navegan? Simple. Las auroras
perennes del Ienisai arden los ojos, ciegan, chupan la saliva, y adems,
nadie se expondr a los gusanos descabezados que aparecen bandose en los
remolinos. De todas formas, no ser yo quien juzgue a esos hombres. Estoy
en Siberia.

El tren de Siberia adopta la rutina otra vez. Las vastas soledades
recuerdan a Pars, pero no a Buenos Aires. Hay algunos que creen que ambas
ciudades poseen similitud de caracteres, y por eso presumen de haber
vivido. No. Buenos Aires es ms solemne y gustosa. Los mediodas argentinos
son para verdaderos hombres, mientras Pars es ms femenino. Slo en
Siberia resalta la gallarda, la tertulia no desvara, y el alma roza el
infinito. En cambio Pars, como mi origen, tiene proporciones de
himenptero.

Mi tren se humillara ante las multitudes lentas, aristocrticas, que
corren en la penumbra vaga de la literatura insulsa. All reposa un lago.
Es extrao. Nos alejamos de Ddalo y abandono el tren con mi imaginacin.
Contemplo desde el lago al enorme gusano gris que sigue complaciente,
sonriente, apartando los esqueletos de la taiga. Olvido a Pars y Buenos
Aires. Olvido que me pierdo en el misterio siberiano.

Ahora las ninfas comienzan a darle vueltas a unas copas. La vieja inicia un
viaje cmico, con tendencia ertica. Me acuerdo de que mi abuelo deca que
girar cosas llamaba a la muerte. De pronto el viejo, en un movimiento
brusco, guinda por las patas una de las gallinas. El nudo de driza asegura
las patas del animal. Casi las hiere. Creo que huelo su hiel.

-Para matar una gallina, creo, hay que guindarla por la cabeza para
trozarle el pescuezo -dije con aire de hombre de mundo.

-El pescuezo se lo quiebro con las manos -respondi.

-Y entonces para qu la guind? Poda matarla en el suelo.

-Je, je -ri-. Si la guindas por las patas es ms fcil de matar. El animal
casi suplica para que le vuelen la cabeza. As no opone resistencia.

En efecto, con un frgil quiebre de muecas la tarea estaba concluida. Ni
siquiera un aleteo o un suplicio desesperado. Luego, lo baj, hizo con el
pico del animal una cruz en el suelo, y lo coloc sobre sta.

-Ahora resulta -dije- que esa cruz es para agradecerle a la gallina que se
haya dejado matar.

-No -contest tajante-. No lo sabes? La cruz es para que no se mueva ni
alborote mientras dura la agona. Vala. Ah est quietecita aguardando el
instante.

Qu locuras comete esta gente! Y ya la mat. Para nada, porque aqu no se
la va a comer. Y la vieja todava contina brincando. Y esas muchachas no
paran de girar las copas. Grito. Quiero paz. Las ninfas sonren y siguen
con su jugueteo, como ignorndome, o mejor, retando mi paciencia y don de
mando. No saben de lo que soy capaz. No saben que soy un hombre irascible.
Grito otra vez. En esta ocasin mi voz ha alcanzado su propsito. Todo
retorna a la calma. Recuerdo que estoy en el tren de Siberia, y que yo no
deseaba acudir aqu. Siento sueo, pero debo permanecer despierto si no
quiero nacer ahorcado en esos colgaderos. Est comenzando a hacer calor.
Sin embargo, nieva. Parece que abandonamos Vladivostok. Pronto
aterrizaremos en Bering. La vieja dobla una cuchara. S! Se queda
mirndola con bravura. Las ninfas murmuran complacidas. Me acuerdo otra vez
de los chismes parisienses. El hombre bebe vodka. El mango de la cuchara se
dobla como un arco iris, la punta se aplana. La fragilidad repentina
adquirida por el material me da la impresin de que todo es de estao: las
piernas de las jvenes, los dientes ocres de la vieja, el aliento de
alcohol del borracho, el suelo, el suelo cede bajo mi peso, voy
descendiendo, toco los rieles, las chispas me queman los dedos de los pies.

Me doy cuenta de lo que sucede. Alguien dice que es el fin, y el viejo me
da la bienvenida. Quin me ha hecho subir al tren de Siberia? Yo mismo, es
cierto, pero tal vez no. Por todas las comisuras de los labios, entre las
grietas del Lena, se filtran apacibles los aullidos de los lobos. Ahora
tengo miedo. Veo, en procura de una ltima satisfaccin, el cristal
empaado. All cae la nieve, una nieve rara, brumosa y caliente, hecha de
fuego, y se evapora antes de tocar la tierra. Todo fluye. Ahora viene la
debacle. El hielo se desvanece en el curso superior, arrastrando cuanto
encuentre a su paso, incluido el menudo zorro azul, mi alma. Quin me ha
hecho subir al tren de Siberia?

** Santos Brito
   jabbmv@cantv.net
   Escritor y comerciante venezolano (Los Millanes, Nueva Esparta, 1950).



=== Pez de piedra tres      Paura Rodrguez Leytn ========================

Este es el intento de caer al fondo de la soledad ms pura,
el de no hablar.

===

La forma de los atardeceres me hiere,
me alegra su color tardo
cercano al vientre,
cercano a cada latido que comienza a encenderse por las calles
extraas y propias.

Sueos remotos me llaman,
esperan.

===

Tendrs tiempo para tomar el t,
vendr el calor,
vendr la lluvia,
vendr el olor a tierra mojada.

===

Tus flores se duermen en pequeos sueos eternos.

===

Los das son como un pauelo bien planchado
donde las moscas no se atreven.

===

Busco algo que ocultan mis manos:
una pequea pieza de relojera
anterior a nuestros huesos
que ahora slo existe en el paladar,
como alguna meloda,
como voz providencial.

===

Los musgosos tejados consumen la ventana.

Hablas sin repetir los miedos,
sin mencionar las treguas que nos damos cuando el ro ya no llega,
cuando hay un montn de piedras para jugar,
para imaginar tormentas,
para esperar la hora del t
con trozos de pan
de las manos de un ciego.

Es aquel olor a libros,
a polvo de antes...
el que ya no est,
el que ha desaparecido para siempre.

===

Amo los geranios,
las piedras,
la luz temprana que guarda los silencios.

===

Despus de los rumores:
unos pasos confusos,
unos fuegos apagados,
una silenciosa partida.

Ahora, un miedo remoto cosquillea en mis odos.

Y habr poesa
para tenernos de nuevo en el fondo de un jardn amarillo,
jugando al olvido,
a los viajes continuos.

===

Los das retornan de un lugar intacto,
como frutas dulces que acarician tus ojos.

===

Qu ser de estos huesos que ignoro,
que no veo,
que son como mi alma?

Qu ser del alma que ignoro,
que no veo,
que es como mis huesos?

Acaso habr una forma de llegar al agua,
de romper los muros sin estruendo?

Huye la palabra como un pjaro asustado,
desaparece
como desaparecen sus misteriosos huesecillos.

** Paura Rodrguez Leytn
   paura@unete.com
   Escritora y comunicadora social boliviana (La Paz, 1973). Ha publicado
   los poemarios Del rbol y la arcilla azul azul (1989) y Ritos de viaje
   (2003, Premio Municipal de Poesa de la Alcalda de Sucre en 1999), y
   mantiene indito el poemario Espacio diurno. Actualmente es docente de
   la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, de las materias de
   redaccin y estilo y gramtica y lenguaje.



=== Tres relatos      Sofa Irene Cardona =================================

*** La amante de Borges

Perdida en la zona ganadera de aquel pas, la universidad, en sus inicios
un colegio de agrimensura, haba tenido que hacer muchos esfuerzos para
lograr el prestigio que luca hoy da a nivel nacional. Ya haca varias
dcadas, los miembros de la junta directiva haban invertido todo el
esfuerzo y dinero en construir el corazn de aquel campus universitario
dispuesto a rebasar, a travs de los aos, la fama de las universidades ms
prestigiosas.

El corazn del recinto era, por supuesto, la biblioteca de veintisiete
pisos cuya altura haba sido motivo de gran controversia cuando en plena
construccin un estudiante result asesinado por un ladrillo que haba
cado desde la azotea con evidentes intenciones homicidas. Nunca se aclar
el misterio y el relato de los detalles de la desgracia (su causa y su
efecto incluidos), dicho de la mismsima boca de alguno de los testigos o
conocido de los testigos, vino a engrosar las leyendas universitarias sin
que se llegara nunca a esclarecer cunto haba de verdad y cunto de vuelo
imaginario en ninguna de sus versiones. Sin embargo, la explicacin oficial
que ofreci la administracin universitaria hablaba menos de intenciones
maliciosas y ms de desafortunados errores de clculo y lamentables
accidentes cuya repeticin deba evitarse a toda costa.

Fue entonces que cercaron el edificio y, como medida de seguridad,
eliminaron todo el peso que podan desalojar de cada piso. Un equipo de
ingenieros de la misma universidad hizo los estudios necesarios, calcul
por varias semanas el peso y la altura convenientes y redact un informe de
varias resmas de papel en el que recomendaban medidas especficas para
evitar otras desgracias. As fue como se decidi mudar todos los libros en
lenguas extranjeras y con ellos, a la eficiente y candorosa bibliotecaria
de trescientas libras, Melissa Perkins, a la antigua capilla Godell.

En aquel vetusto edificio de piedra, muy anterior a la construccin de la
universidad, fueron acumulando todos los libros escritos en lenguas
extranjeras que se haban ido adquiriendo a lo largo de los ciento
cincuenta aos de existencia de la universidad. El cuantioso tesoro
bibliogrfico qued al cuidado de un equipo de cuatro mujeres: Melissa
Perkins y otras tres bibliotecarias cuyo aspecto inspido y siniestro las
hermanaba de forma inquietante. Tal vez por haber trabajado tantos aos
encerradas entre libros, todas tenan los ojos empequeecidos y cierta
levedad ms asociada a los pjaros que a las bibliotecarias universitarias.
Todas, menos Melissa Perkins. Entre ellas, Perkins descollaba porque su
peso, su mirada redonda (aun ms redonda tras sus gruesos espejuelos) y su
aspecto de tierno mastodonte, contrastaba con el aspecto frgil, enclenque
y mojigato de sus compaeras de trabajo.

Decidida a no perder control de su sentido de orientacin en aquel tropel
de libros, Perkins invirti todo su tiempo libre en ir memorizando el lugar
especfico de cada libro mientras las tres pjaras hacan que hacan
pasendose de escritorio en escritorio y se dedicaban a estudiar el
movimiento de las ardillas a travs de la ventana.

Escudada tras un constante despiste, Perkins logr pasar inadvertida entre
sus celosas colegas, a pesar de sus descomunales proporciones y su ingente
labor. Melissa revolva cajas, organizaba anaqueles, redactaba cartas,
atenda estudiantes, colaba caf, sostena largas conversaciones
telefnicas en cinco lenguas distintas con misteriosos interlocutores y
participaba de todos los comits institucionales de rigor.

As eran las cosas en aquel apacible campus, hasta que un da el profesor
Garriga entr a Godell y, en lugar de sentarse en el escritorio de la
ventana, atrincherado tras una muralla de obras completas de Mart o de
Lezama, como sola hacer todos los das, se acerc a la sala de referencia
a preguntar por Melissa Perkins. Las tres gallinitas lo miraron incrdulas,
esperando alguna explicacin, pero Garriga repeta simplemente que le
trajeran a Perkins de una buena vez y se dejaran de mirarlo con cara de
telfono ocupado.

Borges agonizaba y la reclamaba inmediatamente, dicen que le dijo Garriga a
Perkins cuando lleg sofocada al segundo piso, para mayor pasme de las tres
bibliotecarias que escuchaban disimuladamente desde sus escritorios. El
Gran Maestro haba tomado un avin desde Ginebra a Nueva York y ya vena de
camino, escoltado por un profesor que haban enviado expresamente para
acompaarlo.

Borges se person en el campus a las cinco en punto de la tarde,
exactamente a la hora convenida, escoltado por el joven profesor que
result ser un ecuatoriano que desde Nueva York no le haba parado de
hablar de sus complicados sueos con la esperanza de que el Gran Maestro
los integrara a alguno de sus cuentos. Cuando por fin Borges pudo zafarse
del ecuatoriano pidi solemnemente que lo llevaran, si eran tan amables,
con Melissa Perkins. Los catedrticos, anonadados y muy honrados por la
inesperada visita, no saban bien cmo ponerse pero accedieron al reclamo
del Genio y, despus de despachar al joven profesor ecuatoriano que contaba
sus sueos con la esperanza de que el Gran Maestro los integrara a alguno
de sus cuentos, lo llevaron a Godell.

Hermanados en el aspecto de viejos elefantes y bondadosa sapiencia, Borges
y Perkins se saludaron en una lengua extraa, para sorpresa de todos,
especialmente para la plana mayor de la universidad que espiaba por los
cristales del cuarto contiguo.

Lo nico de lo que se enteraron fue de que Borges tom caf con galletitas,
como cualquiera de los estudiantes que visitaban a Perkins en su oficina.
Estuvieron hablando dos horas y media, justo hasta la hora de la cena, pero
lo que ms les intrig a los catedrticos fue que a todos les pareci que
era ms bien Perkins la que hablaba ante la mirada perdida del Gran Maestro
que alargaba su cuello de dinosaurio como para alcanzar las imgenes que
posiblemente describa Perkins en su balanceado parloteo. Porque Perkins se
meca mientras hablaba, como si cantara algn vals, tambin con la mirada
perdida en lo alto de los estantes de su oficina, balanceando la cabeza
hacia la derecha dos veces, a la izquierda dos veces ms, moviendo los
labios constantemente tal vez como si rezara. Hay varias versiones
distintas sobre el asunto, pero ninguna lleg a prevalecer como definitiva.

Al trmino de la conversacin Perkins y Borges se saludaron con una
inclinacin de cabeza y el Gran Maestro se dio la vuelta y con paso seguro
lleg a la puerta. Los catedrticos lo escoltaron a la salida del edificio
y despus hasta el carro en el que esperaba taciturno el profesor
ecuatoriano para llevarlo de vuelta a Nueva York. Borges muri en Ginebra,
como todo el mundo sabe, pocos meses despus.

Esta fue la nica visita que recibi Perkins en todos los aos que estuvo
trabajando en el recinto y tambin la nica vez que Borges visit esa
universidad. Pas el tiempo y la visita de Borges fue a parar al caudal de
leyendas universitarias con la historia del estudiante asesinado por el
ladrillo fugitivo.

Cuando la remodelacin de la torre estuvo terminada y eliminaron la cerca
protectora, Perkins fue a ocupar el ltimo piso, con vista al valle
ganadero que resguardaba la universidad. La capilla Godell fue demolida y
en el solar construyeron la residencia de estudiantes que se ve ahora desde
la avenida principal. Perkins estuvo trabajando en su rutina por varios
aos hasta que un da no se present a la biblioteca. Despus de varias
averiguaciones result que Perkins haba descubierto que comenzaba a
padecer de alguna enfermedad degenerativa de la memoria y decidi ingresar
voluntariamente a una casa de salud.

Las nicas noticias sobre el caso provienen de las tres pjaras que hoy le
sobreviven a Perkins en la biblioteca. Dicen ellas que aun despus de su
desaparicin siguen llegando a la biblioteca consultas epistolares de
lejanas tierras dirigidas a Melissa Perkins. Ninguna lleva remitente y
todas esperan ansiosamente la respuesta de la amante de Borges.



*** La tentacin constante del melanclico profesor

Una vez tuve un profesor atravesado por la melancola de quien siempre
sospech ciertas aspiraciones literarias. As le llaman algunos al afn
secreto por ingresar en el crculo apretadsimo de las letras.

Era un profesor desinflado. Haba sido muy gordo y muy enrgico y, dicen
los que lo conocieron trescientas libras antes, de mejor humor. Al parecer,
el mdico le recet un rgimen de vida o muerte y con la manteca perdi
tambin la risa. Fue entonces que le dio con escribir, porque la prdida de
peso lleg acompaada de una prdida de vigor juvenil y, tan lejos de su
pas, no le qued ms que soarlo. As que siempre estaba triste.

Caminaba por los pasillos balanceando la ceniza de un cigarrillo que
cargaba como cirio procesional mientras se desplazaba de oficina en oficina
en misteriosas gestiones que deban ms a su ansiedad que a verdaderas
necesidades. Yo creo que, en realidad, mataba el tiempo para llegar a su
hora de almuerzo -aunque el banquete fuera invariablemente una lata de atn
con galletas y un puado de pasas. Afilaba todos los lpices con la misma
angustia que paseaba su colilla y miraba a travs de unos espejuelos de
concha que casi siempre se balanceaban en la punta de su nariz pero de vez
en cuando le servan de diadema para su abundante pelo lacio. De ms est
decir que su recuerdo va acompaado del respeto y el cario que todos sus
estudiantes le profesbamos.

As las cosas, Garriga, que as se llamaba, se encerraba por las tardes a
escribir poesa. Muy pocos lo saban con certeza, pero todos lo
sospechbamos. Sucede que Garriga, cuando hablaba de poesa se encumbraba y
se encumbraba y nos trepaba con l a las vertiginosas nubes del lirismo
hispanoamericano. Slo alguien que ha vivido muy de cerca la poesa puede
alcanzar tan altas latitudes metafricas.

All arriba sola tropezar con las frases y confundirse de forma
espectacular. En pleno xtasis Garriga no distingua las p de las b y las
doble erres se le descosan en una sarta de lapsus que engordaban la
antologa de garrigazos que todava hoy sus ex alumnos rememoran
divertidos. Eran geniales pero no los reproduzco aqu, porque desviara la
atencin del asunto.

Me mora por saber qu poesa escribira y un da me atrev a preguntarle.
Despus de todo, l apreciaba mi seriedad intelectual y seguramente me
crey cuando le promet discrecin absoluta. Garriga sac de una gaveta de
su escritorio un cartapacio azul marino y me ense con aire confidencial
sus obras completas.

Ms bien se trataba de lo que restaba de ellas. Garriga haba pasado tres
dcadas borrando y corrigiendo lo que haba trado escrito de su pas y le
quedaban entonces slo cuarenta y dos poemas brevsimos. Yo creo que fui la
nica privilegiada que acced secretamente a los poemas de Garriga, pero
seguramente l se los hubiera enseado a cualquiera que se lo hubiera
pedido.

Eran unos poemas alucinados que trataban de madrugadas y sombras, una
oscuridad que se asociaba ms a la distancia de la lucidez que a la
cercana de s mismo. No creo que l pensara que eran la gran cosa, de otra
manera los hubiera publicado (amigos editores no le faltaban), pero a m me
parecieron al menos dignos de ser vistos por otros ojos que no fueran los
de las cucarachas.

Yo creo que Garriga sufra profundamente su aficin a las letras, que
hubiera sido ms feliz si se hubiera entregado a su impulso creador. El
pobre padeca resignado los avatares de la vida acadmica: la participacin
en comits, los tribunales de tesis, la asistencia a congresos, las
reuniones de facultad. No haba ms que ver cmo arrastraba los pies los
das de asamblea y la mirada de carnero enamorado que, en medio de las
discusiones departamentales ms memorables, Garriga le echaba al mundo a
travs de la ventana. Hubiera sido feliz en la biblioteca, atrincherado
entre sus libros de Rubn Daro, con una resma de papel virgen y dos cajas
de lpices afilados.

Yo recuerdo a Garriga con frecuencia, especialmente cuando debo corregir
exmenes. Siempre hay algo mejor que hacer. Me acuerdo de libros que no he
ledo, de las historias que quisiera escribir, en fin, de las razones
originales que me impulsaron a estudiar literatura. Hay veces en las que me
escapo, aprovechando el despiste de uno de mis hijos, la fila del banco, la
espera en el estacionamiento de la escuela, y escribo tonteras como sta.

Sucede que hace dos meses me dieron la noticia de que Garriga haba sufrido
un derrame cerebral y estaba en coma. Lo fui a ver al hospital y lo
encontr vagando como dentro de s mismo, con el movimiento convulso de los
que no despiertan jams. Pregunt a su hija por los poemas, pero al parecer
no saba ella que su padre escribiera nada aparte de los memos de la
oficina y las notas de sus estudiantes.

Desde entonces no he podido dejar de pensar en Garriga, pero sobre todo en
lo que representa ser profesor de literatura en la universidad: el gran
placer de compartir una lectura, la mirada maravillada del estudiante que
por fin entiende un intrincado razonamiento, el aspecto vido del que desea
explicar sus ideas, la tmida inteligencia del que nos ilumina desde su
curiosidad.

Entonces entend por qu Garriga insista en encumbrarnos en la exgesis
potica, porqu se obstinaba en hablarnos con rigor y claridad de las
complejidades de Lezama, de la profunda simpleza de Mart, por qu se
callaba inquieto a la espera de nuestros vacilantes comentarios. No haca
falta publicar sus cuarenta y dos poemas, porque Garriga publicaba todos
los das su lectura. Para profesar la literatura, tambin se poda ser
simplemente un profesor.

Si Garriga despertara algn da, me gustara decirle todas estas cosas y
tal vez tendra el valor para preguntarle por sus poemas. Despus de todo,
el profesor, como sola decir l, tambin tiene su corazoncito.

Ahora que todos los que fuimos sus alumnos somos profesores, ahora que
somos nosotros los que nos enredamos con las dobles erres, entendemos mejor
la angustia y los paseos melanclicos de Garriga. Cuando nos avasalla la
tentacin de la literatura hay veces que nos resignamos a reproducir con
nuestros estudiantes la avidez de otro menos melanclico que nosotros, que
cedi al impulso y tom el lpiz.



*** Los ltimos pies

La licenciada Ortiz jams imagin lo complicado que sera operarse los
juanetes. Primero lo pospuso por la piedra en el rin, despus por la boda
del nieto gringo, ms adelante por el huracn y, de forma sbita y
dramtica, por el infarto del verano pasado. Fue entonces que la abrieron
como un pollo, le graparon el pecho y la dejaron tan triste por tanto
tiempo que casi se olvid de sus juanetes.

Haba vivido obsesionada con los pies. A Migdalia Ortiz le pareca la parte
ms ertica de la anatoma humana. Por eso alguna vez en su juventud
descarada us sandalias, pero desde que entr misteriosamente en la etapa
pudorosa de su vida llevaba unos chambones muy decentes y saludables, casi
siempre de colores oscuros. Despus de los setenta aos, como suele
sucederle a todo el mundo, a Migdalia se le estruj el rostro y el cuello,
se le desplomaron los brazos, la panza y los muslos en fofas lonjas de
manteca, se le serpente la espina dorsal hasta acurrucar los riones con
los intestinos y se le anudaron las articulaciones de los pies y las manos.
Todo eso lo soport con estoicismo, todo, menos los dichosos juanetes.

El colmo fue cuando ya no pudo amarrarse los zapatos ortopdicos. Hay que
decir que doa Migdalia era muy paticaliente y se pasaba haciendo gestiones
reales e inventadas, para los que la necesitaban y para los que no, en un
volvo del ochenta y cinco que haba jurado la acompaara hasta la tumba.
Que me entierren en l, dicen que dijo cuando firm el prstamo de
diecisiete mil pesos, y fue corriendo a comprarse una placa del Colegio de
Abogados para adornar el cristal trasero y se lo respetaran en el prquin.
La verdad era que no lo usaba mucho; deba rendir los diecisiete mil pesos
del ochenta y cinco. Sola dejar el volvo estacionado en las partes ms
remotas de los estacionamientos, para que no se lo rasparan con los
portazos, e incluso haba ocasiones en que prefera ir a los sitios
caminando largos trechos o peregrinando en guagua con tal de no usar su
carro. Ahora que estaba achacosa viva en el mismo centro de Hato Rey,
cerca del supermercado, de la funeraria y de un tropel de oficinas mdicas,
los tres destinos ms frecuentes de Migdalia Ortiz.

Con el tiempo la licenciada se recuper del infarto y cuando le volvieron
el color y las ganas de andar le dio con operarse de una vez por todas los
dichosos juanetes.

Sin duda era un acto de vanidad, pero los escrpulos se disipaban con la
libertad que le traa su propia resurreccin. Ahora que la gente se
sorprenda de encontrarla viva, se senta con todo el derecho de hacer
cosas prohibidas. Haba encontrado algo que s poda arreglar para burlar
los accidentes del tiempo y los coqueteos de la muerte. No poda rehacer su
vida, ni disponer de tanta piel que le sobraba, ni enderezar su columna
vertebral, pero s poda recuperar la grcil forma de sus pies. As que
esper pacientemente el permiso del cardilogo, hizo todos los laboratorios
necesarios, suspendi el comadn por dos semanas y se fue al cirujano.

Haban pasado diez aos desde que le diagnosticaron la condicin. Le haba
tomado una dcada acercarse a esa oficina de la avenida Roosevelt. Las
vecinas del edificio le haban recomendado un doctor joven, buen mozo y
diligente, que haca buenos chistes y daba buenos sobos. Todos esos aos
haba vacilado entre operarse o no, as que lleg a la oficina del mdico
sufriendo en la duda. Su tormento pas inadvertido para las otras tres
seoras que esperaban el turno y la secretaria que papelereaba detrs del
cristal de la oficina.

El consultorio del cirujano era una casa comn del vecindario que haban
restaurado con un gusto espantoso. Haban acomodado todas las sillas
posibles en lo que haba sido alguna vez el cuarto de al frente y la sala
comedor se haba transformado en el saln de cobros, donde la secretaria
facturaba afanosamente las cuentas de invisibles pacientes por la
reconstruccin de sus respectivos pies.

En una esquina del saln, como suele haber en estos sitios, haban colocado
un televisor que nadie vea y todo el mundo escuchaba con resignacin y sin
ningn inters. De vez en cuando Migdalia vea a la secretaria prestar una
atencin especial a lo que suceda en la pantalla, sonrer con los chistes
y alelarse con las escenas sentimentales, segn fuera la ocasin. Parecera
que para ella haban puesto el televisor, como si tuviera motivo de
aburrimiento en aquel sembrado de papeles. Todo esto lo anotaba
mentalmente la licenciada con el mismo fervor con el que examinaba a sus
clientes de antao.

se era ahora su pasatiempo favorito, adivinar los pensamientos de las
personas que la acompaaban en las esperas. Cuando entr en la etapa de las
citas mdicas a razn de tres por semana, Migdalia pens que nunca se
acostumbrara pero lleg a perfeccionar tanto el arte de la observacin que
dos aos despus no se aburra jams en las oficinas de los mdicos y,
sobre todo, practicaba el ejercicio del turno con espritu deportivo y
hasta con devocin. As descubri la dolencia de sus tres compaeras de
turno esa maana y el extravo mental de una de ellas que tambin miraba el
televisor con la misma atencin de la secretaria.

En esas estaba cuando son por quinta vez el timbre de la puerta y la
secretaria con los ojos fijos en el televisor, apret el botn del seguro,
obviamente sin mirar muy bien a los nuevos visitantes.

Tres hombres entraron violentamente por la puerta como si tuvieran mucha
prisa por arreglarse los pies, sacaron unos enormes tubos que Migdalia
conoci ser escopetas recortadas y se bajaron los gorros tejidos hasta
dejar los agujeros de los ojos en su sitio. "Trense al suelo!", grit
uno, y dos de las viejitas se lanzaron al piso sin rechistar. Slo Migdalia
y la loca se quedaron sentadas. "Trense al suelo, coo!". "Ay, Virgen
del Carmen!", dijo la loca saliendo de su ensimismamiento y obedeci la
orden como mejor pudo. Migdalia estaba tan distrada examinando la
indumentaria de los malhechores que tard en darse cuenta de que estaba en
medio de un asalto. Haba podido calar exactamente de qu barrio eran, qu
edad tenan y hasta la alergia crnica del ms bajito. Estn nerviosos, se
dijo, y tienen prisa por hacer lo convenido, no hay pasin ni odio -pensaba
la licenciada, toda su silueta hecha un signo de interrogacin, sin darse
cuenta de que an no obedeca. Slo cuando uno de ellos se le acerc
amenazadoramente repitiendo la misma orden con la vehemencia de la primera
y la segunda vez, se ech al suelo con toda la prisa que le permitan sus
torcidos huesos.

Los hombres golpearon violentamente el cristal y Migdalia se tap media
cara con el antebrazo mientras miraba lo que poda con medio ojo que le
quedaba libre. As vio cmo pasaron los seis pies delante suyo, la puerta
se entreabri y aparecieron los suecos de la enfermera y los mocasines del
cirujano. Escuch gritos y amenazas, splicas e improperios y ms tarde dos
tiros atronadores con ms gritos de fondo, un golpe sordo y silencio. Sac
su medio ojo y pudo ver los seis pies de regreso a la sala de espera
desfilando diligentemente hasta la puerta. De esta forma tuvo una
perspectiva privilegiada de todo el incidente, desde el piso y muy cerca
del paso de los malhechores.

Lo que ms le llam la atencin fue que dos de esos pies iban calzados con
unas sandalias de cuero y desde el tobillo al dedo gordo poda apreciarse
un saludable y hermoso pie de varn. Este pie no es poca cosa, pens
atrevida. Migdalia mezcl el susto con la emocin olvidada del aprecio
ertico y enterr su medio ojo en el antebrazo para fijar la maravillosa
imagen en su memoria. Cmo unos pies tan hermosos pueden sostener tanta
violencia? Migdalia Ortiz se perdi en una sarta de divagaciones
filosficas que la hubiesen dormido en diez segundos si no hubiera sido por
los sollozos de una de las viejas y el rezo de la loca, acomodada como un
gatito al lado suyo. As permanecieron las cuatro viejas en el suelo,
escuchando de lejos el parloteo nervioso de la enfermera que intentaba
animar a la secretaria que se haba quedado catatnica del susto.

Ms adelante se enter de que los dos malhechores haban asaltado la
oficina para cobrarle una deuda de drogas al cirujano, a quien haban
dejado amondongado contra la puerta de su despacho. La enfermera se haba
puesto histrica y no haba podido parar de chillar a pesar de que uno de
los asaltantes insista en que se callara, de manera que tambin a ella le
haba tocado lo suyo, afortunadamente no con la escopeta. Los describieron
como tres individuos muy jvenes, algo inexpertos y peligrosos, guiados por
otro ms viejo y ms listo que se haba quedado afuera en el carro, con el
motor encendido. Todo haba sucedido muy rpido y nadie haba visto nada
importante para la polica, as que las dejaron ir en poco tiempo y la
licenciada Ortiz termin curndose los juanetes con otro doctor, dos
semanas despus del susto.

El da que fue a la ltima revisin, Migdalia Ortiz se senta emocionada.
En tres semanas podra usar nuevamente zapatos de tacn y, quin sabe,
hasta sandalias. En eso pensaba la licenciada cuando alcanz a ver en el
televisor una escena que siempre la perturbaba.

Se trataba de una imagen repetida en el avance de noticias: el bal medio
abierto con los cadveres de siempre. Los cuerpos doblados, casi tanto como
se guardan en el vientre, eran esta vez de tres muchachos de menos de
veinte aos cada uno. Los tres juntos no sumaban la edad de Migdalia Ortiz.
Acurrucados los haba encontrado la prensa, todava con los tenis puestos.
Slo uno de ellos estaba tan descalzo como lleg al mundo. Migdalia sinti
un escalofro al reconocer los hermosos pies de las sandalias. Quit la
vista del televisor, mir sus nuevos pies con disimulo y suspir como slo
lo hacen los ancianos cuando distinguen la seal ineludible de la muerte.

** Sofa Irene Cardona
   carso@tld.net
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1962). Public su poesa por primera
   vez en Aguinaldo (Boston, 1984), junto a los puertorriqueos Carlos
   Alberty, Servando Echeanda y Nora Dvila. Ha publicado poemas y breves
   textos narrativos en varias revistas de su pas. Su libro La habitacin
   oscura, en el que combina poemas derivados de sus primeros escritos con
   textos ms recientes, ser publicado por la Editorial Terranova (San
   Juan) en la primavera de 2005. Es catedrtica de literatura espaola en
   el Departamento de Estudios Hispnicos de la Universidad de Puerto Rico.
   Trabaja en una coleccin de relatos, El libro de las imaginadas, y
   prepara, con la colaboracin de la caricaturista Nadia Martin, el relato
   ilustrado La fiesta de los descalzos.



=== Tres poemas      Juan Pomponio ========================================

*** En tu sonrisa

El desierto brilla en silencio,
los pjaros duermen la noche,
solo quedan algunas flores insomnes.
Vuelan sobre la memoria
con ptalos atrevidos
susurrando canciones.



*** Al despertar

Cada uno de nosotros tendr
que ubicar el origen del sol
el motivo de la luna
el sueo de las estrellas.

El brillo del camino espera
por el coraje de aquellos hombres
despiertos.



*** Desnuda en la penumbra

Tu piel:
refleja horizontes.
Puedo ver candelabros
que chispean en la noche
como estrellas perdidas.

** Juan Pomponio
   juanpomponio@hotmail.com
   Escritor argentino residenciado en Buenos Aires.



=== Lucrecia est vaca      Maryelos Cea =================================

Son unas 5 de la maana con algunas estrellas fugitivas tiritando en el
negro manto del cielo... el sol an no se decide a salir de entre los
verdes senos del horizonte.

Una esbelta figura femenina se ha sentado frente al tocador y se cepilla
los largos y castaos cabellos con la parsimonia de la vanidad.

Mira su rostro en el espejo y sonre, satisfecha de lo que ve. Coloca el
cepillo sobre el tocador y se levanta. Se dirige al amplio armario de
madera y abre las puertas, se cruza de brazos y observa analticamente las
vestiduras colgadas. Luego de unos segundos, toma unos gastados pantalones
de mezclilla, una blusa simple, sin mangas; unas sandalias y fin. Cierra la
puerta.

Coloca los implementos en la cama desordenada y se vuelve hacia el espejo.

Su blanca piel desnuda se refleja en el cristal hedonista. Observa su
cuello, baja lentamente a sus hombros, hasta llegar sigilosa a sus redondos
pechos. Detiene ah sus ojos y sin pensarlo demasiado dictamina (por
ensima vez): "mis pezones son demasiado grandes para el tamao de mis
senos". Se encoge de hombros y sigue su recorrido. Llega a su abdomen,
luego a los inicios de la curvatura de su cintura. Echa un rpido vistazo
para recordar aquella frase: "tens un torso perfecto para ser dibujado".
Inexpresivamente continua examinndose, llega a su sexo y considera que lo
ha rasurado de una manera inusual... sonre ante lo absurdo de la
conclusin, porque no se anda por all revisando o preguntando a las
personas cmo han rasurado sus "partes nobles" (Buenos das, podra usted
decirme cmo rasura sus genitales..? Oh, ya veo... y qu tal la
familia..?), por lo tanto, resulta engorroso saber con exactitud cul es la
"forma usual" de hacerlo. Es ms, probablemente su manera resulte ser la
ms usual del mundo... pero, para no desilusionar sus indicios de
originalidad, le otorgar el beneficio de la duda a lo usual o inusual de
su... el "bip" del reloj interrumpe las cavilaciones de Lucrecia.

Con el rostro indignado ve unas 6 de la maana, flamantes, con un sol
calentando aquellos verdes senos del horizonte.

Mientras viste su cuerpo repara en que no examin su rostro, no vio sus
ojos, sus pestaas, sus labios... los obvi como si no existieran... como
si no tuviera rostro. "No tengo identidad", se oye decir.

Ahora el sol tiene el aspecto de unas 6 y media de la maana. Toma un
escueto vaso de jugo de naranja, cepilla mecnicamente sus dientes y corre
en busca de un bus con la mochila saltando en su espalda.

El da pasa sin mayores sobresaltos. Siete de la maana en el aula, luego
una escabullida con los amigos. Una tarde de lluvia espordica, de manos
deteniendo una quijada, de una ventana abierta para aspirar el aroma de la
tierra hmeda... de aislarse de lo mundano y volcarse al interior para
encontrar la verdadera riqueza del ser... bancarrota. Hora de irse.

Llega la noche, y con ella, el libro de antes de dormir, y con l, las
artimaas del sueo...

Los ojos se vuelven a abrir en par a unas 5 de la maana que no tienen nada
de diferente a las vividas el da anterior. Mientras toma su bao de agua
fra (el agua fra es excelente para una eficaz circulacin sangunea en
las piernas) empieza a tener la sensacin que est viviendo el mismo da,
una y otra vez, desde hace casi 10 aos... ms de la mitad de su vida,
quiz... el agua recorre su cuerpo, limpia la superficie, calar hasta el
alma? (quien se purifica con agua teniendo la intencin de renovarse,
lograr su cometido)...

De nuevo la esbelta figura de Lucrecia frente al tocador. Alza sus delgados
brazos para cepillar sus cabellos. Una y otra vez el cepillo penetra entre
las delgadas hebras castaas... mira su rostro en el espejo y sonre...
pero no puede relajar la expresin de nuevo. Se ha quedado all, sonriente.

Aunque el resto de su rostro muestra pnico, la sonrisa permanece intacta.
Las lgrimas de angustia empiezan a correr por sus mejillas, lo extrao es
que no siente su cara hmeda por el llanto, pero sabe que est llorando
porque el espejo se lo dice. Lleva sus manos a sus mejillas, las toca y no
siente el calor caracterstico del ser humano, estn fras, como porcelana.
Su rostro se ha endurecido, su piel ha palidecido y la sonrisa sigue all,
adornando su rostro de porcelana.

Su largo cabello se ha vuelto sinttico, mira sus manos y brazos, y lo que
antes era su piel, ahora es porcelana, fra y plida.

Desesperada, Lucrecia intenta levantarse, pero sus piernas ya no le
responden. Su cuerpo, endurecido, ya no le pertenece. Se observa ahora con
ojos de horror; con un largo cabello sinttico, sonriente, como una mueca
de porcelana en tamao natural... desde lo ms profundo de lo que queda de
ella, surge un grito mudo, pero con una intensidad tal que la hace
tambalearse hasta perder el equilibrio. Empieza a caer. Siente que los
centmetros que la separan del suelo son kilmetros surrealistas,
inexistentes, exagerados. Se ve sentada frente al espejo, cepillando su
cabello, vistindose, corriendo con la mochila en la espalda, viendo la
lluvia por la ventana, buscando lo que tiene en su interior... su cuerpo de
porcelana se estrella en el piso, convirtindose en miles de trocitos de
loza fina. En su interior no haba nada. De lo inexistente se escuch el
llanto y la voz de Lucrecia repitiendo una y otra vez "Lucrecia est
vaca... Lucrecia est vaca".

** Maryelos Cea
   maryu_c@hotmail.com
   Escritora salvadorea (San Salvador, 1984). Estudiante de segundo ao de
   la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de El Salvador.



=== Texto de dar      Carlos Morreo =======================================

En la pena de bosque que siento est el tejerme en tu rama larga.

Hay un deseo como de India,
una despedida al entorno suspendido,
un llegar en mi bruma a ser mi prdida.

Hay ya un momento, suave y dinmico, que siento gravemente en dos.

Me quiero ir a los colores duros.

Me quiero amarrar en todo lo tuyo si eres t la duda que me prende,
Me quiero originar en tu solidificar, en tu mal tan sencillo.

Con estas palmas hundidas te doy algo de mi paladar.

===

Tu pena original luego de un vernos ya menos santo.

Nos corregimos nuevamente
para amarrarnos en una columna de Amrica

El nuevo mundo ya no tena banderas cuando llegbamos

La savia de tu penar es la savia de mi entretenerme en ti;
con esto, de nuevo, prendemos la candela menos roja de todas.

Te permito olvidarme para as instaurar el puntal de lo continuo.

Otro golpe aborigen,
un servicio tuyo que me liquida para aprender del tiempo.

===

Escuchamos la misma cancin de un ayer renovado
por tu despedida,
un canto que me preocupaba para no saber ms de ti.

Ests circunscrita a las letras de un soplo duro.

Me otorgas la tontera de una meloda de mircoles.

Te canto para adjudicarme lo ms blanco de tu ausencia

Si te comento la servidumbre de ayer,
el recordarnos en otoo,
el misterio en cadencias mayores,
la poesa,
te llamo nuevamente mujer de risa perpetua,
canbal de mi refugio,
y me pierdo obligadamente en tu potro soleado.

Te quiero como un len quiere a sus nacimientos.

===

La espera tiene nombres para los ratos largos
y por eso te cambias de nombre cuando te vas.

Amanezco arrancado
y como empezando a expulsar un nacimiento de m
        cuando te espero y no hallo un nombre con el cual orientarte.

T te sabes prolongar oportunamente en mi extravo firme.

Te muestro este hbito interno que llamo abundancia
y te sigo en tu rareza de afueras.

Te espero con tus amplios nombres en el colmado amanecer.

===

Gracias a una niebla afligida en tu vientre de juegos
soplamos lo liberado de la tierra.

A partir de un ayer renovado pensamos al sol emplazado.

Te soplo nuevamente para amanecer de ti
y nos levantamos en los columpios del juego largo.

La evacuacin de tus rasgos nos arrasa en las pestaas.

Se aclara la turbacin en tu espesura de viento;
salimos a los parques una vez ms
y en ese vasto mar andamos simples como el fruto de un fuego.

Nos repetimos las palabras fugaces de un ahuecamiento suave,
y en besos slo nos damos los tributos de nuestra propia inclinacin.

===

La rareza no le pertenece al terruo que nos rompe.

El sur, cuando logra ser, es una macedonia.

El afecto que nos envuelve entra en brotes limpios,
as estamos la crema meridional.

Esta estancia est imperceptiblemente hermanada a la existencia.

De encanto en encanto lo dulce de este atascadero nos escoge.

Entre el nacimiento fogoso y la muerte que es una hendidura
creamos llanamente al medioda.

La estancia del sur es un acogimiento para la infancia.

** Carlos Morreo
   ceromorreo@hotmail.com
   Escritor venezolano (Mosc, Rusia, 1977). Licenciado en filosofia y
   ciencias polticas, trabaja como tutor de lengua castellana en la
   Universidad de Melbourne, Australia, y en la Filmoteca de Melbourne
   (http://www.melbournefilmoteca.org). Fue cofundador de la ya difunta
   revista caraquea de literatura regenerada, Cero (1997/99).
   Recientemente colabor en The South Project, una iniciativa de dilogo
   cultural y poltico Sur-Sur (http://www.southproject.org).



=== Tres cuentos      Enza Garca Arreaza =================================

*** Sobre Vincent Van Gogh y el suicidio

                                                      A Francisco Massiani.
                       Y que me perdone por dedicarle una historia tan fea.

Emilia se senta sola porque extraaba a Isacar, a quien le haba comprado
una estatua que le regalara a otra persona, y por eso le dola uno de los
dedos gordos. Resentida porque Cruz se haba empeado en darle la cola
hasta el otro centro comercial que quedaba en la misma cuadra y entre sacar
el carro del estacionamiento y tomar la avenida y estacionarse, ya se le
haban ido inconmensurables minutos, mientras la gorda Cruz hablaba y
hablaba del marido sin tener contemplacin alguna del silencio que Emilia
sugera mientras la ignoraba despticamente, mirando por la ventanilla.
Porque uno grita cuando nada es el da y no se puede uno quejar porque la
buena educacin y esas habladeras de paja. Emilia se dio un banquete con
sus nervios, no poda cruzar la avenida y ningn carro le daba paso. Ella
pensaba en l todo el tiempo y eso la disminua, la tiraba ms poca cosa al
mundo. Por eso se asust de muerte cuando vio a un hombre muy parecido a
Isacar y casi aplasta a un carro por ir corriendo detrs de l. Pero no
era, claro, Isacar es ms gordo y tiene algo as como un lunar. Es
sospechoso que ella diga amar a ese hombre y no sea capaz de recordar si
realmente tiene un lunar en la cara. Emilia se espaturr contra la tarde
que ya ceda, le pareci que deba caminar ms rpido, no tena gracia
alguna quedarse inerte frente a la puerta de Farmatodo pensando en esa vez
que ella se encontr con el tipo en un hotel del centro y se tuvieron que
enjuagar con un tobo de agua porque parece que el hotel le deba un realero
a Hidrocaribe y haban cortado el servicio. Le dio rabia toparse con el
vigilante ese que la mira con tinte lascivo, en fin, ya estaba de vuelta en
el centro comercial de donde haba salido con Cruz. Se sent en la escalera
a pensar en cunto tardara su pap en venir por ella y a comerse una torta
de chocolate. Despus una hora por la mitad. Entonces se acord de
Francisco Massiani y pens que era tiempo de adquirir una nueva obsesin.
Emilia ya carga encima diecisiete aos cumpliendo ao el mismo da que
Vincent Van Gogh; muchas veces pens que qu bolas que ese pintor sea el
nico que me pare bola el da de mi cumpleaos, a lo mejor si le hubiese
ledo un cuento de Massiani se hubiera salvado de pegarse un tiro. Bueno,
se qued callada un rato. Al rato retom su curso por el Orinoco de carros
frente a ella y regres a sus cavilaciones sobre aquel hombre que la
atormenta con su paz que es la distancia, Isacar, como uno de los hijos de
Jacob, hijo de Isaac. Se quit una lagaa y la mir con ternura porque
detrs de ella escuchaba a un nio llorar. Aunque no quisiera haca y haca
ms cosas desde su fuerte en ruinas, haca cosas que yo enumero. En fin, el
asunto es que ella se mat cuando lleg a su casa, se tom un sobre de
veneno para ratas.



*** Qued viva para contarlo

A Camila la entrepierna la ola a jabn de beb. El viento a esa hora
eructaba y se dejaba ver un hgado de carbn. Eran horas de hojalata y
angustia, pero primero tendra que pasar por la farmacia a comprar una caja
de condones. S, una caja, seguramente Rolando no querra usar condn. l
la llam en la maana, le dijo que se encontraran en la habitacin
diecinueve. Eso de ir a un hotel era totalmente nuevo para ella, eso de
abrir las piernas en la boca de un hombre en realidad la agobiaba, pero
tendra que hacerlo por la esperanza que esa clase de unin era capaz de
conferir. El dependiente de la farmacia se la qued mirando socarrn y le
pidi el telfono. Camila violenta le tir el dinero y sali corriendo con
los condones. El hotel quedaba como a tres minutos, ella marchaba a pasos
nerviosos pero concisos, hasta que se tropez con una mujer gorda y con
pelo de coco. Rogaba por no conseguirse con ninguna cara conocida, que no
se encontrara con quien fuera a llevarle el chisme a su pap. Esa hora
habra de romperlo todo y a Camila le preocupaba no tener la certeza de
quien ira despus a reparar el desastre. De golpe le entr una nostalgia
anticipada por su himen, himen que ya haba sido ofrecido al diablo. Un
diablo poeta que haba conocido a travs del chat. Tena que cruzar la
avenida pero los carros no le concedan la venia de dejarla pasar, como si
supieran del terror que la dominaba por debajo del sostn y las espinillas.
El ltimo rostro que vio fue el del rabino Stainer que la salud desde un
taxi. Un rabino en taxi? No supo bien por qu la idea le sorprendi tanto.
Cuando lleg al hotel haba un tumulto de gente gritando en los pasillos.
Haba caca de ratn amontonada en una esquina de la recepcin. Haban
matado de dos tiros (uno en el brazo derecho y otro en la barriga, otro
tiro haba ido a parar en el vidrio de la ventana) al hombre de la
habitacin diecinueve. Una mujer haba disparado y traa una foto de Camila
en la cartera.



*** De ese lado no

Tango e iglesia. Mala combinacin pero as soy yo. Mucha gente frunce el
ceo al verme los domingos en la misa, en especial el sacerdote que no
aguanta sostenerme la mirada desde que le dije que haba soado con un Dios
que se suicidaba despus del tan mentado Apocalipsis. S fiel hasta la
muerte? Fiel al violonchelo y a una mujer.

Pero me gustaba ir a la iglesia con Fresedo. Y con la nana que todava lo
amamanta y eso que Fresedo ya llega a los quince aos.

Ese domingo, ms montono que el ritual de las maanas de servirme caf y
abrir la arepa y embarrarla de mantequilla, se vio trastocado por un par de
pezones y un vestido negro. Todos voltearon a mirarla, mujeres envidiosas
con nariz de zanahoria y hombres que en el confesionario pedan perdn por
prcticas onanistas.

Yo le vi cara de Adriana o Patricia. Hermosa y correcta en el cuerpo como
los conciertos de Bach.

Fresedo la diagnostic y la nana chirri de celos (aclaro, la nana tena
diecisiete aos y una hija en su haber cuando mi amigo naci). Vena sola a
contraluz con un vestido negro ceido que delataba sus redondeces y el
delito magnnimo de no usar sostn. Tena talante cansado y de fornea que
viene a meter la ua en las vanidades ajenas. El sacerdote la mir y fue el
caimn que lleva aos haciendo dieta.

Esa noche no pude olvidarla, su figura toda caderas y pelo lacio tono
funeral me acompa incluso cuando fui a baarme.

La semana empez con un orden descomunal: el liceo y Fresedo contndome de
las aventuras en el cuarto de la nana. Las prolficas lecciones de chelo
con la profesora Fiorella que hasta ese entonces fue la mujer ms ertica
del planeta. Los rostros que se van de viaje y los almuerzos, los libros
que hay que leer para los exmenes. Y otra vez era domingo y era la
iglesia. Ella entr del brazo de Mariano Libertella, un pintor fracasado
que vive en la calle que tiene una cloaca rota. No puede ser su hija ni su
mujer porque Libertella no gusta de las vaginas sino de los falos. Una
vieja coment con otra que se llamaba Gricel, como en aquel tango que
Amelita Baltar cantaba sin gracia. Llevaba una blusa blanca que enmarcaba
la pronunciacin prolija de sus senos y una falda negra que jugaba a
levantarse para que las piernas sonrieran, me sonrieran a m. Tambin
escuch que se estaba quedando en la casa de Mariano.

Era hora de probar suerte con la pintura. Siempre me interesaron El Bosco,
Picasso, Goya. Fresedo me ha contado que Clara, su nana, le ha permitido
profundizar en ella todas las noches siempre que estn seguros de que mam
se ha tomado las pastillas para dormir. Edipo no coartado en sus fines,
embalses de magma plido escurrindose por los predios de una piel estriada
y cansada de lavar, planchar. Fresedo tiene suerte. No como yo que soy
cobarde, que soy de vidrio.

El mircoles decid pasar por casa de Libertella para enterarme sobre los
cursos de pintura. Gricel abri la puerta. Tena una bata roja y el
maquillaje chorreado como si un burro la hubiese lamido. Luca amable como
una almohada. Pero no pude contenerme y cuando me habl me di la vuelta y
sal corriendo. Me ocult en el jardn de mi casa detrs del chelo
silencioso y sent morirme, sent un sabor a eclipse en la punta de la
lengua. El sacerdote estaba all, lo vi desde la ventana de atrs, lo vi
bajarse los pantalones frente a mi madre y a mi madre llenar su boca con
l. La sotana en el piso de la cocina me hizo rer despacio, qu depravado
es este Padre Nuestro.

El jueves volv a intentarlo con suerte. Esta vez Libertella me abri la
puerta y ese mismo da empezamos con las clases. Tuve que pintar botellas
de vino, al lado de Requena que siempre nos pareci talentoso pero muy oo
en el liceo. Todo marchaba bien, yo tarareaba un tango cualquiera de
Pugliese. Todo era ocano pacfico, aunque yo esperaba con endeble ansiedad
el desparpajo de esa aparicin: Gricel, que baj los peldaos para llegar
al estudio con la misma bata roja del otro da. Ella fue en ese momento
Manuel de Falla y los jardines de Espaa.

Sonri al verme. Libertella le dijo que ya se poda quitar la bata y que
subiera al pedestal. Se me cay el lpiz, bueno, estaba temblando, y
Requena me auscult sorprendido pero queriendo disimularlo. Se quit la
bata y Manuel de Falla era pura baba.

Libertella la pintaba, planeaba hacer una muestra de desnudos en la galera
municipal.

Toda mi infancia, con su angustia y frustracin, se amonton en ella: la
nariz suave me recordaba a la de mi madre que en ese momento tendra la
nariz en la entrepierna del cura. Los muslos frondosos donde me esconda
cuando tronaba. La sombra sorbida de su sexo carnoso y poblado de hilitos
aciagos. Los dedos alargados hasta el paroxismo. La boca mordida desde
lejos. Los senos palpados en silencio como si tocara las cuerdas mi
instrumento grave y melanclico. El chelo y Gricel podran serlo todo a
partir de ahora. Podran serlo todo si mi saliva inundara los sueos de sus
pezones. Requena me miraba confundido. Libertella la amasaba con sus manos
y no le importaba, no como a m que soy un ser de vidrio.

Llegu a mi casa sin el sol sobre la espalda, mi madre lavaba los platos y
a las ocho vino asustado Fresedo a contarme que su vieja se haba enterado
de todo y que haba sacado a patadas de su casa a Clara. Trat de hacer que
el chelo me hablara pero en m todava temblaba la imagen de sus lunares y
el ombligo domando las fieras en mi sangre.

Me di cuenta que mi pantaleta estaba empegostada de amor y que Gricel tena
la culpa.

** Enza Garca Arreaza
   kierkegaard66@hotmail.com
   Narradora y poeta venezolana (Puerto La Cruz, 1987). Obtuvo en 2004 el
   primer lugar en el VII Premio Literario "Cuento Contigo: Nuevas Voces
   Jvenes" del Aula Iberoamericana de Casa de Amrica, de Madrid, Espaa.
   Textos suyos han aparecido en Publicaciones digitales como Ficcin Breve
   Venezolana.



=== Isaura: de la medianoche a la repentina ausencia ======================
=== Isaas Medina Lpez ===================================================

      (Nota del editor: uno de los libros ms intensos del poeta venezolano
      Isaas Medina Lpez, Isaura... est a medio camino entre la obra
      teatral y el poemario. En efecto, el libro fue concebido con la
      intencin de que sus textos fueran representados sobre las tablas,
      pero cada parlamento es un poema, y una nota de editor que preside
      sus pginas advierte: "en caso de urgencias sese como poesa").

*** El dueo del bar y la demostradora de cosmticos bandose en el ro
    sacro de las brujas

Paciente tras cada fluido
el instinto hechicero surca sereno
el mapa de los cuerpos
imperceptible casi
no as los latidos
ni el seno en punta de media luna
ni el calor encima
desoyendo advertencias
los altares de vela trenzada
y al ro
que es vientre de los celajes
sangre de las hogueras del miedo
el pacto mortal de las gitanas



*** El hombre que quiso ser poeta bebiendo una cerveza al ras de su destino

El hombre que quiso ser poeta
pide una cerveza frente a la barra
donde fue conocida la poesa
Mirndolo est el servidor de copas
La mujer que atiende los paisanos
detalla sus pesados libros
Ella fuma todos fuman
l repasa las costumbres bohemias
Hemingway, Miller, Cervantes
una embriaguez escrita por Shakespeare
Ella mira sus cuadernos
su cunto sufre la tanta ocasin perdida
Los paisanos entran y salen
entran y salen inclementes
El hombre que quiso ser poeta
se hunde en los versos de una vieja rocola

Uno quisiera hablarle
pero la hipocresa es vil juego de asesinos



*** Modelos para cartas de desamores y de amores en la Ciudad de los Espejos

 - Modelo I
   Bajo cero cuando mucho fue encontrarte

 - Modelo II
   Das igual aqu o ausente

 - Modelo III
   Besar el fuego al menos es peligroso

 - Modelo IV
   T aunque sea muriendo
   (Posdata: Existir sabe a ti)



*** De cuando en el tiempo lquido del insomnio conoc a Isabel.
    Ciudad de la Noche 1937 o 1996

Pudiendo ser tiles en algn trabajo
mis ancestros optaron por morir amando
ignoro en lo tanto
y en lo tonto que soy
las dulces maneras de sus das
Asomado detrs de mi aejo
veo a Isabel la Negra
pasar sobre las velas en el patio
el abanico ante el verano decidido

Los labios amapola
que hoy casi rozo de insomnio puro

Isabel perfumando los demonios
que deja Isaura
y el horizonte copioso del desvelo



*** De cmo el hombre que quiso ser poeta aprovech la ausencia de Isaura
    para proferirme sus dolorosos poemas valindose de la excusa de su
    necia soledad como si l fuese el nico adolorido del mundo

El hombre es el nico animal
que derrama condolencias sobre s mismo



*** Ocasin en la que escuchaba Isaura mi propuesta de matrimonio y alguien
    tropezaba con nuestra mesa

El rostro al que averiguas su incertidumbre
ya casi no tiene tiempo para el cobijo

El semblante ante ti
ha seguido fiel las doctrinas del bolero

Los ojos que crees contemplar
observan cmo ahora crece
un reciente ensueo en su destruccin



*** Noche suplicante ante el altar de Isaura

Cuanto s de las miserias
est en la cruz de mis das
en las edades proscritas del aire

Del manto verde que abarca la mesa de los santos
Miguel Arcngel
Matador de la Bestia
enciende voces de antiguas letanas
un incienso frotando los milagros
un pice penitente del Credo
una vela extrada de los Salmos
y tu cuerpo Isaura
de Mara Magdalena
la carne
y la redencin



*** De cmo en bsqueda de Isaura casi llegu a convertirme en nima

La tierra
los rboles
nuestras culpas y las nubes
siempre callan
igual las piedras

Las aves
los caminos
apenas escriben monlogos de ausencias

Los atormentados cantamos y mentimos

Sumamos una jaura de acecho
que anuda su rabia en la esperanza



*** Yo que nunca escribo un poema de amor

Cada vez que me piden
algn poema de amor
envo una postal
con los ojos de Isaura



*** Charla amistosa con el dueo del bar sobre cosas que no existen

Las crnicas dirn que miento
pero me he vuelto un verdadero iluminado
Ahora santifico mis rones
bendigo mis cigarros
deparo milagros sobre mis tardanzas
He rejuvenecido incluso
podra jurarlo

Anoche por ejemplo
le cambi los pies a Isaura
por dos brazos que me aferraran aun ms a ella
multipliqu sus labios hasta colmar nuestro lecho
luego hice descender por sus cabellos
los ardores de Cleopatra

Al pretender Isaura huir despavorida
con estos ojos santos yo la devor



*** Potica para cuando Isaura analice profundamente mi propuesta de
    matrimonio

Slo las palabras hermosas
se dan el lujo de elegir
ser tiles o vacas

Otras las dulces por ejemplo
incluso cambian de rostro
segn convenga la ocasin

Las palabras duras no pueden hacerlo

Las palabras ms duras son las del alma

** Isaas Medina Lpez
   maritzadelva@cantv.net
   Educador, investigador y poeta venezolano (San Carlos, 1958). Ha
   publicado Trampa doble (1984), Vnculo perenne (1987), Oratorio de Jos
   (1992) y De bares y mujeres con intencin precisa (Premio Nacional de
   Literatura Orlando Araujo, 1994), entre otros.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

*** Liturgias clandestinas
    Roco Uchofen, hamlet242001@yahoo.com
    Poesa
    El Taller del Poeta Fernando Luis Prez Poza,
    http://www.tallerdelpoeta.com
    Espaa, 2004
    ISBN: 84-96073-39-4
    56 p.

Roco Uchofen ha combinado la visin potica del ser latinoamericano con el
concreto de la jungla neoyorquina. Resultado de tal trabajo alqumico es
Liturgias clandestinas, poemario que ha editado en Espaa El Taller del
Poeta Fernando Luis Prez Poza en un cuidado trabajo grfico que incluye
ilustraciones del mismo poeta editor.

Esa visin mixta del mundo le ha servido a Uchofen para escribir poemas
como este:

      Llueve,
      las gotas diluyen la noche,
      las luces potentes de los autos que cruzan el puente.
      Mis dedos tocan los cristales,
      tambin se diluye el color,
      el mundo.

La vivencia del latinoamericano enfrentado al medio desenfrenado y
retumbante de la urbe (que en este caso es Nueva York pero de alguna manera
es tambin Caracas o Ciudad de Mxico o Lima) no se contradice, sin
embargo, en este libro de Uchofen, con las ancestrales consideraciones
sobre la muerte:

      (...)
      En qu lugar desierto descansa el alma?
      En qu lugar quedan los restos,
      las imgenes plasmadas en miles de neuronas,
      el aroma del momento, del suspiro,
      del silencio que ya fue?
      (...)

En el prlogo a Liturgias clandestinas, Roxana Crislogo dice que, en los
poemas que conforman el libro, la ciudad "es escenario de reconciliacin y
desencanto, de amores intempestivos y voces fraternalmente extraas que
asume como propias por solidaridad o simplemente por una terca rebelda que
no abandona a lo largo del libro".

Uchofen (Lima, 1972) estudi lingstica y literatura en la Universidad
Catlica del Per y form parte de la Asociacin Cultural Libro Abierto,
para la que coordin talleres de creacin literaria. Radicada en Nueva
York, es actualmente la impulsora de Hbrido Literario, uno de los ms
meritorios bastiones que tiene la literatura contempornea de habla hispana
en Internet.



*** LSDRevista
    http://lsdrevista.todouy.com
    Ediciones Abrelabios (abrelabios@hotmail.com)
    Revista literaria
    Montevideo (Uruguay), 2004, N 3
    ISSN: 1510-8015
    40 p.

Ya va por su tercer nmero esta interesante revista literaria uruguaya, que
se edita bajo la responsabilidad de Andrs Moura Cousillas y en la que
Wilson Javier Cardozo, viejo colaborador y amigo de la Tierra de Letras, se
desempea como redactor responsable. Para quienes conocemos de las
dificultades de la edicin independiente en Amrica Latina es meritorio
cada nuevo nmero que aparece de una de estas publicaciones.

Poesa, narrativa y ensayo conforman el contenido de LSD, que en esta
edicin incluy trabajos de Nicols Alberte, Antonio Romano Granito, Miguel
Gallo, Pepe Aedo, Joe Esteves, Gustavo de Vera, Marcelo Sosa Guridi y
Soledad Lepeyin, as como un avance de la novela Plomo y miel, de
Alejandro Rodrguez, el texto de presentacin del libro Conversaciones con
Tabar Vzquez, de Carlos Liscano, y el ensayo Letralia: una tierra de
letras para un mundo de bytes, que presentramos en noviembre de 2003 en el
Encuentro Colombo-Venezolano de Escritores, en San Cristbal, Tchira
(Venezuela), y cuya publicacin en LSD nos honra en grado sumo.

Las portadas durante 2004 estuvieron ataviadas con leos de la pintora
uruguaya Alina Di Natale Piazza. El que encabeza el ejemplar que lleg a
nuestras manos se llama Ofelia y el buzn. La redaccin cont tambin con
la participacin de Cecilia Lambach, Juan Martn Giansanti, Marcelo Sosa,
Mara Jos Prez, Pablo Fernndez y Soledad Lepeyin, y la fotografa
estuvo a cargo de Zenia Garca Ros y Rubn Gimnez. Los nmeros publicados
pueden conseguirse, en formato Adobe PDF, en el sitio web de la revista,
http://lsdrevista.todouy.com.

El texto de presentacin de este tercer nmero da cuenta de una serie de
logros del equipo de LSD que, segn sus editores, "confirman que seguimos
esforzndonos por un tiempo mejor, plenamente conscientes de nuestra
perspectiva sobre las palabras y las cosas, a sabiendas de que la nica
droga dura es la realidad".



*** La clave Pinner
    Andrs Prez Domnguez
    Novela
    Rocaeditorial,
    http://www.rocaeditorial.com/product_info.php?products_id=69
    Barcelona (Espaa), 2004
    ISBN: 84-96284-29-8
    240 p.

En mayo pasado (http://www.letralia.com/109/caracol02.htm) comentbamos en
esta seccin la novela Duarte, del escritor espaol Andrs Prez Domnguez,
a la sazn uno de los autores que participan en Ciudad Letralia. Pues bien,
Prez Domnguez se ha embarcado ahora en una historia de espas y el
resultado ha sido muy meritorio.

Se trata de La clave Pinner, novela que transcurre en los aos de la
Segunda Guerra Mundial y que se enfoca en un hecho histrico, la Operacin
Mincemeat. Calificada como uno de los mayores engaos durante la guerra, se
puso en marcha en 1943 cuando desde un submarino se abandon en la costa de
Huelva el cadver de un supuesto piloto de la RAF en cuyos bolsillos se
dej una falsa carta con precisiones sobre un desembarco aliado en el
Mediterrneo oriental. As, mientras los alemanes se prepararon para
enfrentar el ataque en Francia, el mismo se produjo en Sicilia y fue todo
un xito.

Bajo ese marco, Prez Domnguez ha escrito la historia de Miguel Carmona y
Gordon Pinner. Carmona es un antiguo combatiente republicano fugitivo que
por alguna razn es involucrado en la Operacin Mincemeat por el MI6
britnico, que manipula la situacin para que los servicios secretos nazis
y las autoridades espaolas se lancen tras l, utilizando como cebo a
Pinner, amigo suyo, hijo de ingls y espaola, pelirrojo con acento andaluz
y ex agente de la NKVD.

La novela ha sido bien recibida en Espaa, pas donde, segn comenta su
autor, "no existe una tradicin de novelas de espionaje; es ms, es un tema
casi inexistente en la novela espaola". Sempiterno lector de las novelas
de LeCarr, Prez Domnguez molde su historia al estilo anglosajn pero la
ambient en Sevilla (tambin se incluyen episodios en Londres, Praga, Pars
y Gibraltar), de lo cual resulta un cctel interesante.

Con ms de cincuenta premios literarios en su haber, Prez Domnguez est
dedicado actualmente a tiempo completo a la literatura. Entre otras obras,
es autor de la coleccin de cuentos Estado provisional y las novelas cortas
Los mejores aos y la ya mencionada, Duarte, y ha sido incluido en la
antologa Cuento al Sur junto a otros autores andaluces.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"El sonido envuelve las palabras, es la presentacin y el vestido; y como
los adornos en un plato de restaurante o la ropa que elegimos para una
fiesta, influye en el concepto de fondo, igual que la primera impresin que
percibimos sobre la comida o sobre las personas se relaciona con el primer
examen sensorial completo que hacemos de ellas".

      lex Grijelmo, La seduccin de las palabras.



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