
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 120
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
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           ~~~~~~~~~~~                      21 de febrero de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Viaje a las estrellas", Jorge Gmez Jimnez.            | Editorial
                                                         |
Nace una agencia. / Palabras non-sanctas. / Libros para  | Breves
el Huila. / Concurso 12 de Septiembre. / Japn en        |
Caracas. / In-fraganti. / Presente perpetuo. / Cuentos y |
poemas en la radio. / Poesa en relmpagos. / Mirasole,  |
Barbarito, Hocsman.                                      |
                                                         |
Agrupacin venezolana presenta al Quijote en tteres. /  | Noticias
Elvira Lindo gana el XIX Premio Biblioteca Breve. / Un   |
nio encuentra un posible ejemplar de la primera edicin |
del Quijote. / 2666 le agencia premio pstumo a Bolao.  |
/ Vargas Llosa presenta poema ilustrado junto al pintor  |
Szyszlo. / Editoriales independientes de Mxico crean    |
gremio. / Muri el poeta mallorqun Miquel Bau. /      |
Arthur Miller muere en Connecticut a los 89 aos. /      |
Casona de Aleixandre se cae a pedazos. / Venezuela       |
invitada de honor en Feria de La Habana 2006. / Crearn  |
"versin junior" del premio Cervantes. / Jalisco quiere  |
convertir la casa de Arreola en aula literaria. /        |
Rodolfo Martnez gana el Minotauro. / Carlos Edmundo de  |
Ory recibe el ttulo de Hijo Predilecto de Cdiz. /      |
Muere en Londres el escritor cubano Guillermo Cabrera    |
Infante. / Poetas se renen en Sevilla. / Universidad de |
Crdoba dedicar encuentro al Quijote. / Artistas y      |
poetas celebrarn encuentro en Rosario. / Alas convoca   |
encuentro regional de sociologa. / Fundacin Mempo      |
Giardinelli auspicia becas de postgrado. / Analizarn    |
obra de Ernesto Cardenal. / Vargas Llosa inaugurar en   |
Madrid congreso sobre narrativa peruana. / Convocan el   |
Premio Juan Rulfo. / Traducirn autores catalanes con    |
recursos del Institut Ramon Llull. / Celebrarn en Chile |
encuentro literario internacional.                       |
                                                         |
Muldia.com, seccin Literatura                           | Literatura
http://www.muldia.com/arte/literatura.htm                | en Internet
Marcela Caetano                                          |
                                                         |
"Desciframiento, inhumacin y (espero que) olvido de un  | Artculos y
enigma poco interesante", Fernando Sorrentino. /         | reportajes
"Potica del ajenjo, miel y poesa", Rafael Rattia. /    |
"El hijo de Francis Macomber: Hemingway y Memorias de    |
Angola de Luis Marcelino Gmez", Anna Diegel. /          |
"Reeditars la Biblia en el cielo? Semblanza de Carlos  |
Milla Batres", Frank Otero Luque. / "En Buenos Aires     |
muere un gran poeta argentino, Juan Jos Folguer",      |
Oscar Portela. / "Naufragios: Cabeza de Vaca, narrador   |
de aventuras", Jorge Zavaleta Balarezo. / "Generacin    |
Almada", Pablo Mora. / "Voz nuda: asir la herida del     |
amor", Mario Wong.                                       |
                                                         |
"Apuntes sobre literatura ertica", Vctor Montoya. /    | Sala de ensayo
"Qu es el estilo literario? Apuntes y reflexiones de   |
un traductor", Nina Melero. / "Herederos de Superman y   |
de la Verdadera Fe", Jorge Majfud.                       |
                                                         |
Poemas de Raday Ojeda. / Relatos de Gabriela de la Pea  | Letras
Astorga. / Poemas de Karina Sacerdote. / "Doa Ana, los  |
gallos y el Monstruo de Saman", Reynolds Emmanuel       |
Andjar. / "Desplazados del paraso", Antonio Mara      |
Flrez. / "Odalia, la de la esquina", Roco Uchofen. /   |
Poemas de Ricardo Daniel Pia. / "Epstolas a un calvo   |
pintor apellidado Jovandaric", Bale Cahua. / Poemas de  |
Elena Conchello Mandillo. / "Recuerdos de sbado", Marco |
Minguillo. / Poemas de C. A. Campos. / "Impotencia",     |
Silvia Hebe Bedini. / Tres poemas de Mario Waits. / "La  |
casa de Rosa Andrade", Dborah Puig-Pey Stiefel. / "Una  |
luz desde el ro", Leandro Calle. / "El viaje de Lul",  |
Marta Cataln. / Dos cuentos de ngel Balzarino. /       |
"Mirada azul", Dixon Moya.                               |
                                                         |
"La literatura cojedea: una visin polifnica de cmo   | El regreso
asumir la historia y la tradicin", Maritza Torres       | del caracol
Cedeo. / "Noches de Nueva York", Eric Brown. / "Mester  |
de Vandala", Mara Jess Fuentes (coordinadora).        |
                                                         |
Documentacin para un libro. / Fallo de concurso.        | El buzn
                                                         |
Guillermo Cabrera Infante.                               | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Viaje a las estrellas ==================================

Hace algunos aos, el cientfico y escritor Carl Sagan imaginaba el momento
en que se producira el primer contacto con inteligencias de otros
planetas. La investigacin espacial enfatiza entre sus objetivos los
econmicos, la obtencin de minerales a bajo costo explotndolos en cuerpos
celestes; Sagan crea que el contacto con extraterrestres conducira a la
Tierra a un salto econmico, cientfico y tcnico, pero que a l le
interesaba realmente el salto cultural. Le habra gustado saber, ni ms ni
menos, cmo sera la poesa de los extraterrestres, qu los inspirara para
pintar, qu extraas formas de arte habran hallado para expresar sus
sentimientos y sus angustias y cmo ambas culturas, la nuestra y la de
ellos, resultaran afectadas tras ese encuentro csmico.

Las corrientes migratorias desde Latinoamrica hacia Estados Unidos estn
generando situaciones complejas que, en el futuro cercano, nos permitirn
apreciar (a algunos, pues ya se sabe cun corta es la vida) tales saltos
culturales, aunque, claro, a un nivel ms terrcola. Con ms de cuarenta
millones de personas, la comunidad hispana representa el 13% de la
poblacin total de Estados Unidos: ya no es una masa de charros
estereotpicos que gritan amigou cada dos por tres.

Das atrs, el profesor James Iffland, de la Universidad de Boston, convoc
a sus colegas hispanistas de Estados Unidos, durante el simposio que sobre
el Quijote se celebr recientemente en Puebla (Mxico), a que concentraran
esfuerzos para que la difusin de la lengua de Cervantes no tuviera slo
una funcin comercial y sirviera, tambin, para compartir con otras
culturas la riqueza de la nuestra.

En el asunto del spanglish, Iffland pertenece al bando de los relajados:
las culturas estn penetrndose mutuamente y l defiende que este dialecto,
mitad espaol y mitad ingls, es una consecuencia natural de las fuerzas de
friccin. Pero una mayora abrumadora de los latinos que van a Estados
Unidos lo hace por motivos econmicos, no culturales. La desventaja
econmica en que se encuentran al llegar, podra suponer tambin una
desventaja cultural?

Es probable, pero las relaciones entre los grupos humanos se desarrollan a
todo nivel, no slo en lo econmico o en lo cultural sino en ambos aspectos
y en todos los dems, como sera la relacin con el hipottico pueblo
extraterrestre de Sagan. El peso econmico de los latinos en Estados Unidos
est naturalmente haciendo presin sobre el aspecto cultural, produciendo,
ni ms ni menos, esa cultura hbrida que ya hace algn tiempo venimos
percibiendo.

Justamente sobre este tema incide marginalmente la entrevista que Jos
Carvajal le hace a Teresa Mlawer en el programa de radio que conduce este
periodista en Librusa.com (y al que puede accederse en
http://www.librusa.com/programa.htm). Mlawer est al frente de Lectorum,
una de las principales empresas del mercado editorial hispano en el norte,
y dice que las libreras que expenden material en espaol estn enfrentando
serias dificultades, pues en muchos casos dependen de sus pares
estadounidenses, o de las cadenas editoriales, para surtirse, y esto
redunda en algn nivel de desatencin hacia el mercado hispano.

Segn Mlawer, las libreras hispanas, que ya de hecho son muy pocas, no han
hallado la frmula correcta para satisfacer las crecientes necesidades del
mercado al que pretenden atender. Carvajal sugiere que "en muchos casos los
libros no se venden porque esos negocios carecen de un personal debidamente
preparado para servir al mercado hispano".

Aunque a simple vista esto pudiera alimentar el temor de que la cultura
hispana se reduzca a una especie de gigantesco ghetto, la realidad nos est
enseando que el mismo proceso hibridizante que en lo cultural dio lugar al
spanglish podra tener paralelos en otros rdenes: lo poltico, lo social,
lo econmico...

Tanto Iffland como los hispanistas de la lnea dura -Odn Betanzos Palacios
y los que le secundan en la defensa estricta de nuestra cultura ante el
"peligro" de tal hibridacin- han concordado en que es necesario imprimir
mayores esfuerzos en el fomento de nuestros valores autctonos, a fin de
impedir que stos resulten lastimados tras el choque con la nueva cultura
que enfrentan al llegar a Estados Unidos. La verdad es que estamos parados
en medio de una coyuntura que supera cualquier previsin: la cultura
extraterrestre que desde el planeta Hispanoamrica estamos llevando a
Estados Unidos, no slo no resultar ilesa tras este choque csmico con la
otra cultura, sino que la modificar y, as mismo, se modificar al
nutrirse de ella. Lo grande es que, a diferencia de Sagan, algo de eso
alcanzaremos a ver, y ser doloroso y maravilloso al mismo tiempo.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Nace una agencia. La agencia literaria de la traductora y editora espaola
Virginia Lpez-Ballesteros inici operaciones hace unos das, con la
intencin de representar a autores de habla hispana y francesa en cualquier
gnero, desde novela, cuento y poesa, hasta ciencia ficcin y libros de
autoayuda. La agente ha sido asistente del editor Pierre Marchand, fundador
del sello Gallimard Jeunesse, y directora del Departamento de la Oficina
del Derecho del Autor del Grupo Prisa. En su sitio en la red,
Lpez-Ballesteros anima a los escritores a enviarles resmenes de las
obras.
http://www.vlopez-ballesteros.com

Palabras non-sanctas. Este mes se cumple el segundo aniversario de la
revista Palabras Malditas. La edicin de cumpleaos incluye, adems de una
emisora en lnea, Radio Efmera, trabajos de Amanda Rhamer, Csar Aira,
Miquel Silvestre, Fidel Huitrn, Paola Tinoco, Celia Gmez Ramos, Hctor
Ortega, Jessy Servn, Mara Cruz, Dante Bertini y otros autores.
http://www.palabrasmalditas.net

Libros para el Huila. La Universidad Surcolombiana, en el Departamento del
Huila, est cumpliendo 35 aos de vida acadmica, lo que ha coincidido con
la celebracin de los cien aos de haberse creado el mencionado
departamento. As, la casa de estudios ha convocado a autores de todo el
mundo para que enven, como aporte para conformar la "Biblioteca del
Centenario", un ejemplar de los libros que hayan publicado. El coordinador
de esta colecta es el escritor Winston Morales Chavarro, jefe de Relaciones
Nacionales e Internacionales y una de las firmas de Letralia.
aniquirona@yahoo.com
Universidad Surcolombiana
Avenida Pastrana Borrero, carrera 1
Telf.: 57 098 8754716. Fax: 57 098 8754716
Neiva, Huila, Colombia

Concurso 12 de Septiembre. El 11 de febrero se dieron a conocer los
resultados del Concurso 12 de Septiembre, organizado por la seccional
Escobar de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade). Los jueces, Kelly
Gavinoser, Lilia Nilda Cosci, Cecilia Irene Acua y Jorge Rulfi,
escogieron, en poesa, a Horacio Pettinicchi, por Ayeres sin maana;
secundndole Silvia Mara Trtola por Autoservis y Alberto Cirkov por
Imposible; en cuento corto, se declar desierto el primer lugar y se le
otorg el segundo y tercero a Marta H. Garca, por "La bsqueda", y a
Horacio Pettinicchi, por "La guerrillera", respectivamente; en cuento largo
el ganador fue Winifred Yovanovich, por "Qu s yo cmo...", y no hubo
segundo ni tercer lugar.
http://www.sadescobar.com.ar

Japn en Caracas. Desde esta semana y hasta el de marzo se desarrolla en el
Centro Cultural Corp Group, en la capital venezolana, la Semana Cultural
del Japn 2005, muestra que se realiza desde hace catorce aos y que tiene
como primordial objetivo la promocin del intercambio cultural entre ambos
pases. Adems de la hermosa msica japonesa, los asistentes podrn
apreciar el arte, la artesana, las artes marciales, la gastronoma y hasta
un festival de anim, as como otros aspectos de la peculiar cultura de ese
pas oriental.
http://www.corpbanca.com.ve/page_cultura.html

In-fraganti. As se titula la novela del compositor, profesor de msica y
escritor barcelons scar Romero (1976) que ser presentada este jueves 24
a las 9:30 de la noche en el Bar Elephanta del barrio de Grcia (Torrent
d'en Vidalet, N 37) en un acto auspiciado por Aula de Escritores. La
novela ha sido publicada por la editorial Hijos del Hule. Tras la
presentacin habr lectura de relatos y poesa.
http://www.auladeescritores.com

Presente perpetuo. Este jueves 24 a las 5 de la tarde se inaugura, en la
sala 3 del Museo de Arte Contemporneo de Maracay Mario Abreu (Macma), la
exposicin "Rmulo Vidal, presencia y perpetuidad", cuyos asistentes podrn
apreciar diecisiete obras de este pintor venezolano. Nacido en 1949 y
fallecido en 2003, Vidal retrat a figuras histricas del pas como Juan
Vicente Gmez, Csar Girn y Jos Gregorio Hernndez, entre otros.
Museo de Arte Contemporneo de Maracay Mario Abreu
Complejo Cultural Santos Michelena
Avenida 19 de Abril; Maracay, Aragua (Venezuela)

Cuentos y poemas en la radio. El equipo de La Librera Meditica est
convocando a su II Concurso Radial de Cuento Breve y Poesa. Para
participar slo se necesita enviar, antes del 28 de febrero, cuentos breves
o poemas que no excedan de veinte lneas, a la direccin electrnica
lalibreriamediatica@hotmail.com. Los textos de los autores ganadores sern
divulgados en forma de libro radial en Radio Nacional de Venezuela -la
emisora en la que se transmiten los programas de La Librera Meditica-
durante el prximo mes de abril, en dos programas especiales de "Los libros
y la radio tienen mucho que ver".
lalibreriamediatica@hotmail.com

Poesa en relmpagos. Este martes 1 de marzo a las 8 de la noche se
clausura la exposicin "Relmpagos", en la que se pueden apreciar ms de
setenta leos sobre lienzo del artista Miguel Oscar Menassa, quien dar un
recital de poesa esa noche. La actividad es patrocinada por la Escuela de
Psicoanlisis Sigmund Freud y tiene como escenario la sede de Grupo Cero.
La entrada es gratuita.
http://www.grupocero.org

Mirasole, Barbarito, Hocsman. Hasta este 2 de marzo es posible apreciar, en
las salas 1 y 2 del Centro Cultural Recoleta (Junn 1930, Buenos Aires), la
exposicin de pintura de Silvina Mirasole, en la que se incluyen varias de
sus creaciones en acrlico, con textura y relieve, y dibujos en tinta sobre
papel y escultura. Las obras de la artista han sido acompaadas por poemas
del letraliano Carlos Barbarito y de Natalio Hocsman.
http://www.centroculturalrecoleta.org/01_02/visualesdos4.htm

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Agrupacin venezolana presenta al Quijote en tteres

Sancho Panza y el de La Mancha es el ttulo de la adaptacin para tteres,
teatro y cuentacuentos que, en torno al Caballero de la Triste Figura,
presentar en Espaa este ao la compaa venezolana Tteres y Teatro
Garabatosh-k, con motivo de los cuatro siglos de la aparicin de la primera
parte de la obra de Cervantes.

La obra, original de Elisa Gonzlez y Rger Vargas, los impulsores de
Garabatosh-k, trata de despertar en los ms pequeos el inters por el
Quijote y la defensa de los ms elevados principios morales. En Sancho
Panza y el de La Mancha el personaje de Cervantes contina cabalgando en
busca de nuevas y emocionantes aventuras para deleitar a grandes y chicos.

Tres episodios y una introduccin general a la vida del Quijote y su
inseparable escudero Sancho Panza, son los elementos con que esta obra
permitir un acercamiento a la obra ms genuina del habla hispana.

Al comienzo del espectculo se explica a los nios quin es y de dnde
proviene Don Quijote de La Mancha. Luego se representa el episodio de Los
Molinos, el encuentro con su amada Dulcinea del Toboso, la frustrada Lucha
con los Leones y otros eventos retratados por Cervantes.

La pieza ser representada en instituciones educativas, pblicas y
privadas, as como en bibliotecas y barrios de las diferentes islas en el
archipilago canario, donde Tteres y Teatro Garabatosh-k goza de gran
popularidad tras ao y medio ininterrumpido demostrando la calidad de su
trabajo.



*** Elvira Lindo gana el XIX Premio Biblioteca Breve

La escritora espaola Elvira Lindo obtuvo la 19 edicin del Premio
Biblioteca Breve, instituido por la editorial Seix Barral y dotado con
30.050 euros, con la obra Una palabra tuya, segn se inform el pasado 7 de
febrero.

El jurado del premio estuvo integrado por Pere Gimferrer, Rosa Regs,
Manuel Longares, Adolfo Garca Ortega y Mara de la Pau Janer.

La novela, que se alz sobre otros 420 textos, relata cmo se desarrolla la
amistad entre dos barrenderas que se conocen desde nias, y desgrana la
trayectoria vital de ambos personajes en busca de la felicidad. Segn la
autora, la historia surgi cuando ella viva "en el pasillo verde de
Madrid, cerca del matadero, y vea a las cuadrillas de basureros".

"Siempre me ha gustado observar a la gente trabajadora, cmo utilizan sus
herramientas y el hecho de que algunos se tengan que poner un uniforme para
trabajar". Lindo asegur que escribi Una palabra tuya "arrebatadamente",
aunque ha pensado mucho cada captulo: "No es una novela escrita con la
cabeza fra, sino con el corazn caliente".

"La protagonista odia su oficio, ella quera ser otra cosa, pero la vida no
le ha dado lo que ella esperaba y tambin desea un tipo de hombre que no
aparece nunca", agreg la escritora, quien frecuent el entorno de las
barrenderas para escribir esta novela.

Creadora, hace ya una dcada, del conocido personaje Manolito Gafotas,
Elvira Lindo obtuvo en 1998 el Premio Nacional de Literatura Infantil y
tiene una dilatada trayectoria como escritora y guionista. La escritora
naci en Cdiz en 1962. A los doce aos se traslad a Madrid e inici
estudios de periodismo, que abandon ms adelante para dedicarse a la radio
y la televisin, trabajando como locutora, actriz y guionista. 

Manolito Gafotas fue su primera novela y estaba basada en uno de sus
personajes radiofnicos. La obra se convirti en un xito inesperado y
Lindo escribi tres nuevos libros en los que el protagonista era el nio
del barrio madrileo de Carabanchel.

En 1994 estrena en el teatro su obra La ley de la selva, y vuelve al teatro
diez aos despus con La sorpresa del roscn. En 1998 publica la novela El
otro barrio, que la aleja momentneamente de la literatura infantil, para
volver en ese mismo ao con Manolito on the road.

Comienza su faceta de guionista de cine coescribiendo, junto a Miguel
Albaladejo, La primera noche de mi vida, y al ao siguiente adapta Manolito
Gafotas al cine. En 2000 adapta la novela Plenilunio, de su esposo, el
tambin escritor -y director del Instituto Cervantes en Nueva York- Antonio
Muoz Molina.

Elvira Lindo colabora asiduamente en diversas revistas y diarios, como El
Pas, como columnista; gran parte de sus artculos se renen en una serie
de libros titulados Tinto de verano.



*** Un nio encuentra un posible ejemplar de la primera edicin del Quijote

Un ejemplar de la primera edicin de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la
Mancha pudo ser descubierto por casualidad en un pueblo de Murcia, Espaa,
a principios de este mes.

Un comit de expertos tendr que confirmar si la obra pertenece a la
edicin original de 1605, de la que slo quedan dieciocho ejemplares,
cuatro de los cuales permanecen en Espaa. De acuerdo con las versiones que
circulan al respecto, hay muchos indicios de que se trata de un libro
original.

La obra la llev inocentemente un alumno como contribucin a una exposicin
en la localidad de Alhama. Cada menor deba llevar un ejemplar de El
Quijote de la biblioteca de su familia. El libro perteneca a un antepasado
del nio que vivi en Cuba.

Jos Calero Heras, profesor de literatura del colegio donde estudia el
menor, explic a la televisin que la primera pgina tiene varias
caractersticas que corresponden a la primera edicin.

Ahora una comisin de la Biblioteca Nacional de Espaa estudiar a fondo el
papel, la tinta y las tcnicas de impresin del libro para confirmar si se
trata o no de un fabuloso hallazgo.



*** 2666 le agencia premio pstumo a Bolao

La novela 2666, de Roberto Bolao, editada por Anagrama, fue galardonada el
9 de febrero con el premio Ciutat de Barcelona de literatura castellana. Se
reconoce as, a ttulo pstumo, la categora literaria del escritor
chileno, que falleci en julio de 2003. El jurado destac que 2666 es "una
novela extraordinaria destinada a marcar un hito en la futura narrativa de
las literaturas hispnicas".

El Ciutat de Barcelona de danza ha recado en el espectculo leles, de
Jordi Corts y Dami Muoz, por "la perfecta simbiosis con que han resuelto
fundir orgnicamente en un espectculo dos estilos muy diferentes". Para el
jurado, "la excelente interpretacin y una dramaturgia ajustada al
milmetro conforman un espectculo unitario, de impecable puesta en
escena".

Por otra parte, el Ciutat de Barcelona de investigacin tecnolgica ha sido
otorgado al trabajo de investigacin interdisciplinar en el estudio de
apneas obstructivas del sueo, realizado por Raimon Jan, Jordi Sol y Pere
Arts, de la UPC, y Jos Antonio Fiz y Josep Morera, del hospital Germans
Trias i Pujol. El premio Ciutat de Barcelona de investigacin cientfica ha
correspondido al trabajo de desarrollo clnico de una vacuna contra la
malaria, a cargo de Pedro Alonso, del Centre de Salut Internacional del
hospital Clnic de Barcelona.



*** Vargas Llosa presenta poema ilustrado junto al pintor Szyszlo

El escritor peruano Mario Vargas Llosa y el pintor Fernando de Szyszlo
presentaron en Lima el pasado 9 de febrero una edicin exclusiva del poema
"Estatua viva", escrito por el laureado novelista e ilustrado por el
artista plstico.

El libro ha sido editado en gran formato por el colombiano Luis ngel Parra
con una tirada "para biblifilos" de noventa ejemplares numerados en
arbigo y seis en romanos. "Estatua viva" es un libro-arte que permite
apreciar una rara incursin de Vargas Llosa en la lrica y contiene tres
litografas a dos colores de Szyszlo.

"La idea de hacer el libro fue de Luis ngel Parra y Mara Eugenia Nio,
amigos nuestros que se encontraron con Mario en Colombia hace poco y le
pidieron publicarle un libro. Fue entonces que Mario record tener un poema
y ofreci drselos", explico Szyszlo.

El pintor peruano indic que sus litografas no tratan de ilustrar el poema
de Vargas Llosa, sino que "como amigos que somos nuestros trabajos ms bien
se acompaan".



*** Editoriales independientes de Mxico crean gremio

El 10 de febrero se formaliz la creacin de la Alianza de Editoriales
Mexicanas Independientes (Aemi), integrada por un grupo de editoriales
pequeas y medianas, sector que confronta dificultades constantes para su
desarrollo.

Las editoriales que forman parte de Aemi son Acrono, Ediciones Arlequn,
Ediciones del Ermitao/Solar, Ediciones El Milagro, Ediciones El Tucn de
Virginia, Ediciones Sin Nombre, Editorial Aldus, Editorial Colibr,
Editorial Cofunda, Ficticia Editorial, Libros del Umbral, Literalia
Editores, Mantis Editores y Trilce Ediciones.

Las transformaciones de un mercado que tiende a la concentracin han
llenado de obstculos el trabajo editorial. Las grandes corporaciones
editoriales se han comido a gran parte de las medianas y pequeas empresas,
al igual que las libreras ms chicas han desaparecido por obra y gracia de
las polticas de las grandes.

Aemi nace con la intencin de generar estrategias que permitan vadear tales
obstculos, bajo la premisa de que "son precisamente las editoriales
pequeas, independientes, las que siguen abiertas a nuevas expresiones
literarias, las que apuestan a nuevas plumas, las que enriquecen e imprimen
renovado inters y dinamismo a la literatura", segn explican en un
boletn.



*** Muri el poeta mallorqun Miquel Bau

El escritor mallorqun Miquel Bau, calificado como uno de los poetas ms
singulares de la literatura catalana, falleci al parecer a finales de
diciembre, en Barcelona, a los 64 aos de edad, segn inform la Editorial
Empries el pasado jueves 10. El cadver del escritor fue hallado en su
piso de la calle Marqus de Sentmenat, en el barrio de Les Corts, apenas el
3 de enero.

El cuerpo fue encontrado despus de que los vecinos dieran el aviso por el
mal olor. El forense determin que la muerte del escritor haba ocurrido
muchos das antes, por causas naturales, pues no se hallaron signos de
violencia ni medicamentos que sugirieran un suicidio. La Guardia Urbana se
hizo cargo del cuerpo de Miquel Bau y el caso est en manos de los
jueces.

Bau (Felanitx, 1940) gan el premio Joan Salvat-Papasseit en 1961 con Una
bella histria, el Vicent Andrs Estells de poesa en 1974, el Ciutat de
Barcelona en 1985, el Cavall Verd en 1985 y el de Literatura Catalana de la
Generalitat de creacin literaria en 1986, el Premi Sant Joan en 1989 y el
Premi de la crtica narrativa catalana en 1998.

Bau public, entre otras obras, El noble joc (1972), Poemes (1973), Notes
i comentaris (1975), Cants jubilosos (1980), Les Mirsines (1983), Carrer
Marsala (1985), El vellard. L'escarcellera (1992), El canvi: des de
l'Eixample (1998), Els estats de connivncia (2001) y Els somnis (2003). En
abril prximo saldr a la venta Rudiments de saviesa.

Hurao y solitario, Bau -a quien se le tena por "poeta maldito"- vivi
siempre escondido. "La mayor parte de su vida en Barcelona, pero durante
dos o tres aos se recluy en una caravana en un terreno de su familia en
las afueras de Felanitx".



*** Arthur Miller muere en Connecticut a los 89 aos

El dramaturgo estadounidense Arthur Miller falleci el jueves 10 de febrero
en su apartamento de Connecticut a causa de un cncer, neumona y
afecciones cardacas, a los 89 aos de edad. La literatura pierde as a uno
de los mayores dramaturgos del siglo XX, reconocido en 2002 con el premio
Prncipe de Asturias de las Letras y ganador en 1949 del premio Pulitzer.

Nacido en Nueva York el 17 de octubre de 1915, hijo de los emigrantes
vieneses judos, Isidoro Miller y Augusta Bernett, Miller se coste con su
propio trabajo los estudios de letras en la Universidad de Michigan.

A los 28 aos estren la comedia El hombre que tena toda la suerte y al
trmino de la Segunda Guerra Mundial escribi Todos eran mis hijos, con la
que logr uno de sus mayores xitos: el premio de la Crtica de Nueva York.
Desde entonces, sus obras se empezaron a traducir a numerosos idiomas y
fueron representadas por los ms importantes actores y directores, entre
ellos Elia Kazan.

Pero su consagracin definitiva lleg en 1949 con La muerte de un viajante,
con la que recibi el premio Pulitzer y de nuevo el de la Crtica
neoyorquina. La obra es pieza fija del repertorio de los mejores teatros y
ha sido producida para el cine y la televisin en varias ocasiones, una de
las ms recordadas la versin para la pantalla chica protagonizada en 1985
por Dustin Hoffman.

Durante los aos 50 fue vctima de la caza de brujas contra el comunismo y
sufri el acoso del Comit de Actividades Antiamericanas. Estuvo casado y
tuvo dos hijos con Grace Slattery. Despus de su divorcio contrajo
matrimonio con Marilyn Monroe. Despus de su separacin con Monroe,
contrajo un tercer matrimonio con la fotgrafa Inge Morat, con quien tuvo
una hija.

Miller obtuvo premios como el Nacional de Teatro en 1938, la Medalla de Oro
de las Artes y de las Letras en 1959 y el XIII Premio Imperial de Japn en
Teatro y Cine.



*** Casona de Aleixandre se cae a pedazos

Un grupo de poetas espaoles acudi al gobierno de Zapatero para solicitar
recursos que impidan el deterioro definitivo de la casona en la que viviera
Vicente Aleixandre, Premio Nacional de Literatura en 1934 y Nobel de
Literatura en 1977. Varios de estos escritores ya haban emprendido
similares gestiones hace diez aos.

Los poetas quieren convertir la casona de Aleixandre (Sevilla, 1898;
Madrid, 1984) en una fundacin y en un centro de estudios de la poesa del
siglo XX.

"El jueves enviamos una carta al presidente Zapatero para que estudie
nuestra propuesta; contamos, adems, con la buena predisposicin de los
herederos, algo que no ocurra en 1995", explic el secretario del Ateneo,
Alejandro Sanz, uno de los promotores de esta iniciativa que ha vuelto a
cobrar nuevos bros veinte aos despus de la muerte del Nobel.

"Lo deseable sera que la casa la comprara y rehabilitara un organismo
oficial, puesto que si cae en manos privadas corremos el riesgo de que el
da de maana la vendan", agreg.

Despus de vivir durante su infancia en Mlaga, el poeta Vicente Aleixandre
se traslad con su familia a Madrid. Fue profesor de derecho mercantil y
miembro de la Real Academia Espaola desde 1949. Es uno de los grandes
valores de la poesa del siglo XX.

Su primer libro, mbito, fue publicado en 1928, al que siguieron, Espadas
como labios en 1932, Pasin de la tierra en 1935, Sombra del paraso en
1944, Mundo a solas en 1950, Nacimiento ltimo en 1953, Historia del
corazn en 1954, Poemas de la consumacin en 1968, Dilogos del
conocimiento en 1974 y pstumamente En gran noche, en 1991.



*** Venezuela invitada de honor en Feria de La Habana 2006

Este 13 de febrero fue clausurada la primera etapa de la XIV Feria
Internacional del Libro  de La Habana, acto durante el cual se design a
Venezuela como el pas invitado de honor para la 15 edicin de este
encuentro editorial, que se celebrar en febrero del ao prximo.

La designacin fue agradecida en persona por Francisco Sesto, ministro de
Cultura de Venezuela. "Sabremos cumplir con ese honor que Cuba nos entrega.
Vamos a crear una gran imprenta y a ampliar el campo editorial en
Venezuela", dijo Sesto en declaraciones al recibir el honor de manos del
embajador brasileo en La Habana, Tilden Santiago. Brasil fue el invitado
de honor en la edicin que concluy el domingo 13.

"El tiempo es corto, un ao pasa muy rpido, pero todos esos sueos de
crear una plataforma editorial sern realizados. El propsito es hacer de
Venezuela una nacin de autores y lectores", agreg Sesto. Tambin expres
que la muestra bibliogrfica "es un suceso de fraterna amistad" y que
durante su participacin en la XIV Feria Internacional de La Habana
"constat la presencia multitudinaria del pueblo cubano".

Como colofn del acto de clausura, el ministro de Cultura de Brasil,
Gilberto Gil, invit a Cuba a participar en la Bienal del Libro de Ro de
Janeiro, que se realizar en el segundo semestre de este ao. Gil don en
nombre de Brasil un lote de 7.000 ttulos de la mejor literatura brasilea.

Tras la primera etapa de la feria, las exposiciones editoriales y el resto
de las actividades del evento se han extendido por toda Cuba, en un
itinerario que culminar el prximo 6 de marzo. Ms de 1.200 ttulos estn
a disposicin del pblico de la isla, cifra que supera lo ofertado en cada
una de las ediciones anteriores y se corresponde con la demanda de los
lectores, fundamentalmente en lo referente a textos para nios y jvenes.



*** Crearn "versin junior" del premio Cervantes

La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Len se presentar
en Bolonia (Italia) a primeros del mes de abril, segn se decidi en una
reunin celebrada el pasado 15 de febrero en el Ministerio de Cultura entre
el concejal de Educacin y Cultura de Len, Alfonso Ordez; el director
general del Libro, Rogelio Blanco; el presidente de la Asociacin de
Libreros de Len, Hctor Escobar, y representantes de las distintas
editoriales nacionales como SM, Everest, Bruo, Comercial Grupo Anaya,
Santillana, Edelvives y Vicens Vives.

Entre otras propuestas se determin la creacin, en versin junior, de uno
de los premios ms emblemticos de la literatura como es el Cervantes. Esta
iniciativa, a propuesta de la Presidencia del Gobierno, Direccin General
del Libro, Archivo y Bibliotecas y Ayuntamiento de Len, contar con la
colaboracin de Junta de Castilla y Len, Diputacin Provincial y Caja
Espaa, entre otras instituciones y entidades sociales, culturales y
educativas.

Asimismo, en la reunin se puso en comn la importancia de presentar este
ao lo que ser el prlogo de la Feria Internacional del Libro Infantil y
Juvenil a celebrar en 2006. Adems de las distintas implicaciones
artsticas y culturales de la ciudad y la provincia, habr un encuentro
profesional de editores y personalidades del mundo editorial que visitarn
la ciudad entre el 23 de abril y el 1 de mayo para calibrar las
posibilidades reales de esta manifestacin cultural, la nica de estas
caractersticas que se celebrara en Espaa.



*** Jalisco quiere convertir la casa de Arreola en aula literaria

La casa que habit el escritor Juan Jos Arreola en Zapotln El Grande, al
sur de Jalisco, podra convertirse en un espacio para talleres literarios,
"ms que en un museo", dijo el alcalde de ese municipio, Humberto lvarez
Gonzlez.

La casa del autor de La feria fue puesta en venta por los familiares del
escritor, y el gobierno del estado, junto con el municipio de Zapotln,
anunciaron su inters en adquirir el inmueble para promover un espacio
cultural, aunque an no se define qu proyecto albergar.

"La idea es hacer de esta casa un lugar donde nios, jvenes y adultos, no
solamente de Zapotln, sino de Jalisco y otras partes del pas, puedan
acudir y conocer la obra del maestro Arreola y puedan introducirse en la
literatura mexicana", apunt el alcalde en entrevista. "Ms que un museo,
se pretende hacer un taller de literatura, que s guarde algunos bienes o
algunos aspectos que tuvo el maestro para deleite de quienes la visitemos,
pero que principalmente sirva para generar e impulsar la literatura en este
pas".

El precio de venta de la casa es de un milln 500 mil pesos, de los cuales
un milln lo aportar el gobierno estatal y el resto lo dara el municipio
de Zapotln el Grande, aunque todava no consiguen recursos. "Estamos
haciendo mltiples gestiones y pensando la manera de allegarnos el recurso
necesario para poder adquirir la casa del maestro", coment.

lvarez Gonzlez mencion que se ha pensado en "diversas figuras" para
recaudar los recursos "incluso en la emisin de bonos para todos aquellos
que creemos que la cultura es una parte importante de toda sociedad".
Seal que la adquisicin del inmueble podra concretarse en los siguientes
dos meses.

"No deber pasar de febrero o marzo" para impulsar el proyecto cultural,
anunci. La casa fue habitada por Juan Jos Arreola de 1980 a 1991. La
familia de Arreola ofreci el inmueble con algunos objetos y pertenencias
del escritor, fallecido en Guadalajara en diciembre de 2001.



*** Rodolfo Martnez gana el Minotauro

El escritor asturiano Rodolfo Martnez ha ganado el II Premio Minotauro de
Ciencia Ficcin y Literatura Fantstica con la novela Los sicarios de
Cielo, segn se anunci el viernes 18. El autor combina elementos
contemporneos, fantsticos y el thriller social en una novela llena de
intriga y accin que narra la historia de unas almas atormentadas por una
insoportable inmortalidad.

El jurado del galardn literario, formado por Fernando Savater, Chicho
Ibez Serrador, ngela Vallvey, Marcial Souto, Maria ngels Mercader,
Laura Falc Lara y Francisco Garca Lorenzana, ha decidido premiar la obra
de Martnez, adems de destacar la alta calidad literaria de las otras
cuatro obras finalistas: El teatro secreto, de Vctor Conde; El juego del
tiempo, de Sergio Gaut vel Hartman; Este incmodo ropaje, de Rodolfo
Martnez; Trescientas holandesas, de Jorge Sabat Mart y Danza de
tinieblas, de Eduardo Vaquerizo.

Los sicarios del Cielo es la historia de Remiel, el propietario de un bar
que se convierte en el principal sospechoso de haber iniciado un tiroteo en
el que ha habido cuatro muertos. Sin embargo, durante la rueda de
reconocimiento, nadie parece capaz de identificarlo. Poco despus un grupo
de guerreros japoneses disfrazados de ejecutivos ataca su local. Adems,
Remiel se siente perseguido por una agente del Mossad y por una orden
secreta de sacerdotes catlicos.

El protagonista debe evitar a sus enemigos y convencer a Paula, la polica
encargada del caso, de su inocencia, para que le ayude en una lucha en la
que est en juego el futuro de la humanidad. En la novela, Martnez combina
lo contemporneo, lo fantstico y el thriller policial en una novela llena
de intriga y accin que narra la historia de unas almas atormentadas por
una insoportable inmortalidad.

El Premio Minotauro, convocado por Cafs Marcilla y Ediciones Minotauro,
debe ser el referente para el lector moderno, imaginativo, innovador,
creativo y apasionado por descubrir nuevos mundos. A esta segunda edicin
se han presentado 230 manuscritos. El alcance geogrfico del premio ha sido
muy amplio, y de los manuscritos recibidos, 135 proceden de Espaa,
mientras que del resto destacan los 87 de Amrica Latina, especialmente de
Argentina con 52 y Mxico con 21.

La dotacin econmica es de 18.000 euros, lo que convierte al Premio
Minotauro en el mejor dotado del mundo en el gnero de la literatura
fantstica y la ciencia ficcin. Ediciones Minotauro publicar la obra
ganadora de la segunda edicin del premio el prximo mes de marzo.

Martnez public su primer cuento en 1987, en el fanzine Maser, y desde
entonces no ha dejado de escribir artculos, relatos y novelas, amn de
varias incursiones como antlogo. Asimismo es un asiduo colaborador del
Saln Internacional del Cmic del Principado de Asturias, la HispaCon
(Congreso Nacional de Ciencia Ficcin y Fantasa) y la Semana Negra de
Gijn.

Ha sido finalista de los premios UPC con Los celos de Dios y El alfabeto
del carpintero, premios Caf Gijn y Asturias Joven de Narrativa e Ignotus
al mejor artculo entre otros; ha obtenido el Premio Asturias a la mejor
novela con La sabidura de los muertos (1995), el Ignotus por La sonrisa
del gato (1996) y Tierra de nadie: Jormungand (1997). En 2004 public
Territorio de pesadumbre, Sherlock Holmes y la sabidura de los muertos y
El sueo del rey rojo.



*** Carlos Edmundo de Ory recibe el ttulo de Hijo Predilecto de Cdiz

El escritor gaditano Carlos Edmundo de Ory recibi este viernes 18, en
compaa de su esposa, Laura Lachroy, el ttulo de Hijo Predilecto de
Cdiz, honor que le ha sido conferido por el Ayuntamiento local, de manos
de la alcaldesa Tefila Martnez.

La distincin le haba sido conferida el 4 de abril de 2004, cuando fue
aprobada por unanimidad por el Ayuntamiento, como una forma de reconocer su
dilatada y fructfera trayectoria literaria.

Tras recibir el ttulo de manos de la alcaldesa Martnez, Ory anunci que
iba a improvisar para corresponder a la distincin: "Voy a inventar unas
coplas de Cdiz", dijo, y a continuacin ofreci la primicia: "Viva el
Ayuntamiento de mi ciudad / que tiene el mar delante / y lo tiene detrs",
"Bendito sea Cdiz donde nac / a orillas del Atlntico en el mes de
abril". Terminada esta breve intervencin, que sirvi como discurso de
agradecimiento, Ory se dirigi a s mismo y se dijo: "Gracias Carlos, por
haberlo dicho bien y no haberte equivocado en nada".

Posteriormente, la alcaldesa tom la palabra para hacer un recorrido por la
trayectoria de este "Hijo Predilecto de Cdiz que naci con su destino
marcado por la literatura", y que "creci, en uno de los lugares ms bellos
y emblemticos de nuestra ciudad, la Alameda Apodaca, entre los versos
sonoros y profundos" de Verlaine, Daro o Lugones que atesoraba la
biblioteca de su padre, el poeta modernista Eduardo de Ory.

Tefila Martnez traz el perfil de la personalidad humana y literaria de
Ory, subrayando que "es una persona que no deja inmutable a quien tiene la
oportunidad de conocerle. Ha sido definido como rebelde, apasionado,
iconoclasta, a veces frgil, siempre genial. Aclamado por las voces
expertas como un poeta sutil, mgico, oculto y tambin de culto, su vida y
su obra han representado una de las trayectorias ms deslumbrantes y
vanguardistas de la poesa del siglo XX".

Record la alcaldesa la amistad de Carlos Edmundo de Ory con Eduardo
Chicharro y Eduardo Sernesi, con los que fund el Postismo, "nuevo dadasmo
ibrico, dscolo e imaginativo", y los diversos viajes y avatares
literarios del escritor en esa primera etapa de su vida "incondicionalmente
unidos a los de un poeta bohemio".

Se refiri tambin la alcaldesa en su discurso a las facetas del escritor,
"orgullo de todos los gaditanos y autor universal", como narrador,
ensayista, traductor y epigramista, citando algunos de sus ms de cuarenta
libros publicados. Concluy su semblanza agradeciendo al "poeta ms
flamenco, pregonero de nuestros carnavales en el ao 1983, autntico y uno
de los ms geniales de Espaa", su aceptacin de este ttulo, "muestra de
nuestra profunda admiracin y respeto" y su presencia en Cdiz para
recibirlo.

El acto se cerr con un aperitivo en el que Ory convers con sus
familiares, amigos y admiradores asistentes al acto. Otro admirador
annimo, que no haba estado presente en el Saln de Plenos, le esperaba a
la puerta del Ayuntamiento para, previo permiso, darle un abrazo.



*** Muere en Londres el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante

Exiliado en Londres desde 1965, este lunes 21 de febrero muri vctima de
una septicemia el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, en el Hospital
Chelsea and Westminster, segn informaron sus familiares. El escritor
arrastraba serios problemas de salud que motivaron en los ltimos meses
varias internaciones.

Cabrera Infante estaba exiliado desde 1965 en Londres luego de su ruptura
con el rgimen de Fidel Castro, al que apoy en los primeros aos de la
revolucin. Casado con la actriz Miriam Gmez, el escritor gan fama y
prestigio en la dcada del 60 y form parte del boom de la narrativa
latinoamericana de esos aos. En 1997 recibi el premio Cervantes y se
mantuvo activo hasta poco antes de su muerte.

Haba nacido en 1929 en la localidad de Gibara, en el este de Cuba y en
1941 fue a vivir a La Habana. Tras iniciar estudios de medicina los
abandon para dedicarse con fervor a la crtica de cine, al periodismo, a
la literatura y a la vida bohemia de una Habana que era particularmente
sensual por las noches, tal como l mismo contar aos ms tarde en La
Habana para un infante difunto.

Cabrera Infante fund la cinemateca de Cuba y la presidi por seis aos.
Crtico de la dictadura de Batista, en 1952 estuvo preso por sus ideas
polticas y cuando recuper su libertad debi escribir bajo seudnimo para
evitar persecuciones. Utilizaba como nombre el de J. Can.

Cuando Fidel Castro tom el poder en 1959, Cabrera Infante fue designado
director del Instituto de Cine y director de un semanario de cine que sala
con el diario Revolucin. En 1962 fue enviado como agregado cultural a
Blgica debido a sus diferencias con el rumbo que tomaba el gobierno de
Castro. En 1965 estuvo por ltima vez en Cuba para asistir a los funerales
de su madre, pero ese mismo ao pidi asilo en Gran Bretaa y desde
entonces vivi en Londres, donde se desempe en el periodismo, la
literatura y el cine (trabaj como guionista para John Huston y para su
amigo Losey).

En 1960 public la novela As en la paz como en la guerra y en 1964 alcanz
popularidad al ganar el premio Pequea Biblioteca Seix Barral con Viste el
amanecer en el trpico. En 1967 public la renombrada Tres Tristes Tigres.
Desde entonces haba publicado, entre otras, Mea Cuba, Arcadia todas las
noches, Puro humo, Sin oficio del siglo XX, La Habana para un infante
difunto, Cuerpos divinos, Delito por bailar cha cha cha y Ella cantaba
boleros.

Desde Cuba, su amigo el poeta recientemente excarcelado Ral Rivero ha
declarado que la muerte de Cabrera Infante supone una "prdida fatal" no
slo para las letras cubanas, sino para la literatura en castellano. Rivero
reiter su admiracin por la obra de Cabrera Infante, con quien mantuvo una
relacin "amistosa y de respeto" durante los ltimos aos.

Cabrera Infante fue el autor del prlogo al poemario Recuerdos olvidados,
de Rivero, publicado en Espaa durante el cautiverio del escritor.

"Es un momento fatal para la literatura cubana y en lengua castellana, es
un vaco enorme", dijo Rivero, quien adems lament el desconocimiento de
la obra de Cabrera Infante en Cuba y record que, desde 1963, cuando se
public en la isla Oficio del siglo XX, no se ha editado ninguna de sus
obras en el pas.

El editor espaol Juan Cruz tambin lament la muerte del escritor.
"Cabrera Infante introdujo el ritmo del espaol cubano en la literatura de
su tiempo", dijo Cruz, periodista y director de Coordinacin Editorial y
Comunicacin del Grupo Santillana. "Fue un artista que cambi por completo
la manera de narrar, y que hizo a la melancola por la prdida de su
tierra, Cuba, una nueva patria", asegur.

"Es imposible pensar en Cuba, en la Cuba de cualquier tiempo, sin entender
que en cualquiera de las cubas est la Cuba de Cabrera Infante. Fue un
hombre dedicado por entero a la literatura, capaz, sin embargo, de
abandonar sta a favor de la identidad de su pueblo", aadi Cruz.

Los restos del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante permanecern en la
capital britnica "hasta que puedan volver algn da a una Cuba libre",
segn ha afirmado su viuda, Miriam Gmez. Cabrera Infante ser incinerado
en Londres.



*** Poetas se renen en Sevilla

Catorce poetas de Amrica y de Espaa participan desde hoy 21 de febrero en
el seminario "Sevilla, Casa de los Poetas", organizado por la Casa de los
Poetas de Sevilla, en el que se celebrarn talleres de poesa, lecturas y
recitales.

El resto de la semana se desarrollarn talleres de lectura creadora por la
maana y mesas redondas y lecturas por la tarde. El mircoles se
presentarn los manuscritos y el sbado se clausurarn las jornadas con
unas lecturas del venezolano Eugenio Montejo y el mexicano Toms Segovia,
con la presentacin de Rafael Adolfo Tllez y Juan Lamillar.

Francisco Jos Cruz, director de la Casa de los Poetas, calific a varios
de los asistentes como "grandes maestros" de la poesa, tanto espaoles
como iberoamericanos, pues el 90 por ciento de la poesa en espaol se
produce en Amrica.

Durante la inauguracin, el actor Juan Diego recitar poemas de Csar
Vallejo y Luis Cernuda, la cantaora Esperanza Fernndez entonar una
seleccin potica de coplas flamencas basada en la recopilacin de Antonio
Machado y lvarez "Demfilo", mientras que, para la clausura, el cantante
Amancio Prada interpretar poesas.

El delegado municipal de Cultura de Sevilla, Juan Carlos Marset, present
el seminario como la primera actividad de una institucin que echa a andar
sin sede fija. El encuentro ha supuesto una inversin, por parte del
Ayuntamiento, de unos 60.000 euros.

Marset record que Juan Ramn Jimnez ya se refera a Sevilla como "la
capital de la poesa" y consider que la puesta en marcha de esta
institucin era obligatoria y urgente para el Ayuntamiento, ya que
"tenamos la obligacin de recuperar la memoria potica de la ciudad".

En cuanto a la sede, el responsable de Cultura destac que se mantienen
negociaciones con diversas administraciones a fin de localizar para ello un
edificio idneo. En este sentido, seal que "estamos cerca de llegar a una
decisin" y apunt que la Casa de Murillo -que Marset anunci en un primer
momento como ubicacin- "se nos qued pequea casi desde el principio por
la donacin de la biblioteca de Abelardo Linares".

A este respecto, precis que la puesta en marcha del proyecto completo de
Casa de los Poetas se plantea a largo plazo y aadi que, si en dos o tres
aos se asienta la piedra angular de esta iniciativa cultural, "me dara
por satisfecho".

De otro lado, Marset resalt que el mircoles 23 se presentar el Cuaderno
0 de la edicin facsmil de la Coleccin Unicaja Manuscritos de los
Hermanos Machado, que contiene las composiciones poticas inditas de
Antonio Machado, con la asistencia del alcalde de Sevilla, Alfredo Snchez
Monteseirn, y del presidente de la entidad financiera, Braulio Medel.

Respecto a la posibilidad de que la Casa custodie los manuscritos
originales, Marset dijo que ya ofreci a la caja de ahorros esa
posibilidad, si bien "mientras no haya una sede fsica no se puede" llevar
a cabo. No obstante, consider la presentacin como un gesto de
colaboracin y subray que el responsable de los estudios sobre estos
textos es Antonio Rodrguez Almodvar, encargado tambin del proyecto
musestico de la Casa de los Poetas de Sevilla.



*** Universidad de Crdoba dedicar encuentro al Quijote

Los actos para conmemorar el 400 aniversario de la publicacin de El
Quijote se suceden a lo largo de toda Espaa. La Universidad de Crdoba
acaba de presentar su particular homenaje a la genial obra de Cervantes en
la forma de un encuentro internacional de investigadores que se celebrar
los prximos das 2 y 4 de marzo en la Facultad de Filosofa y Letras.

De esta manera, expertos de diferentes universidades espaolas, as como
tambin de Estados Unidos y Francia, arrojarn luz sobre la figura del
personaje manchego as como de su tiempo e influencia en la literatura
posterior.

La conferencia inaugural correr a cargo de Isaas Lerner, de la CUNY de
Nueva York (Estados Unidos), quien disertar sobre "Tiempos y espacios en
el Quijote" y tambin dirigir un taller de lectura.

Tambin intervendrn en estas jornadas internacionales, el siquiatra,
novelista, ensayista y miembro de la Real Academia de la Lengua Espaola,
Carlos Castilla del Pino, quien analizar la cuestin de la "Cordura y
locura en Cervantes", mientras que Benedicte Torres, de la Universit
Charles De Gaulle, Lille 3, de Pars (Francia), disertar sobre "Manuel
Gutirrez Aragn frente al imaginario quijotesco".

Jos Manuel Lucia, de la Universidad Complutense de Madrid; Florencio
Sevilla, de la Universidad Autnoma de Madrid; Jos Montero, procedente de
la Universidad de Vigo; Mara del Prado Escobar, de Universidad de Las
Palmas; y Antonio Rey, tambin de la Autnoma de Madrid, darn a conocer
sus estudios sobre la obra de Miguel de Cervantes, respecto a sus
contemporneos y en cuanto a sus influencia posterior.

El encuentro prev tambin la celebracin de dos mesas redondas, una sobre
"El Quijote en la literatura de su tiempo" y otra sobre "La proyeccin del
Quijote en la narrativa actual". La conferencia de clausura correr a cargo
de Teodosio Fernndez, de la Autnoma de Madrid, quien desarrollar el tema
"Las huellas del Quijote en la literatura hispanoamericana contempornea".
Paralelamente a este repaso por la figura de Don Quijote, se ofrecer una
exposicin bibliogrfica sobre Cervantes, del 2 al 19 de marzo.



*** Artistas y poetas celebrarn encuentro en Rosario

Entre el 10 y el 12 de marzo se celebrar en la sala del Consejo
Profesional de Ciencias Econmicas de Rosario, Santa Fe (Argentina) el
Encuentro Nacional de las Artes y la Poesa, para el cual se ha convocado a
artistas plsticos, escultores, narradores y poetas de habla hispana.

Los artistas que participen podrn exponer y vender sus obras y textos
literarios. Adems podrn participar con ponencias, presentar libros y
discutir en mesas de lectura. Las inscripciones se pueden formalizar antes
del 3 de marzo.

Las presentaciones de libros y las ponencias no debern exceder de 20
minutos, y las intervenciones en las mesas de lectura, 7 minutos. Los
participantes en la exposicin artstica slo podrn presentar una obra,
que deber ser admitida por un jurado seleccionador compuesto por los
artistas Mara Susana Foscarini, Julio Lpez Viteri, Ricardo Vivanco y
Hctor Lpez. Las obras no podrn exceder la medida de un metro por un
metro.

Los interesados en participar debern pagar una cuota de inscripcin de $45
y anexar a sus obras una ficha tcnica. Las obras debern ser enviadas a
Espacios Art, en Martn y Omar 129, locales 16 y 17, San Isidro (Bienes
Aires, frente a la estacin San Isidro) en el horario de 2 de la tarde a 7
de la noche, de lunes a viernes. Tambin podrn ser enviadas a Luca
Giaquinto, en Sarmiento 774, Victoria / Entre Ros.

Para mayor informacin, escriba a Luca Giaquinto (lucy_iaq@hotmail.com,
lucy_iaq@yahoo.com.ar, luciagiaquinto@arnet.com.ar o
giaquintolucia@arnet.com.ar), llame al telfono 03436 422827, o al mvil
03436 15570321.



*** Alas convoca encuentro regional de sociologa

Convocado por la Asociacin Latinoamericana de Sociologia (Alas), entre el
22 y el 26 de agosto se celebrar en Porto Alegre (Brasil) el XXV Congreso
Latinoamericano de la Asociacin Latinoamericana de Sociologa (Alas), un
privilegiado espacio acadmico para el debate acerca de la realidad de la
regin.

Bajo el ttulo "Desarrollo, crisis y democracia en Amrica Latina:
participacin, movimientos sociales y teora sociolgica", los
organizadores del evento recibirn resmenes hasta el sbado 30 de abril.
El encuentro tiene su pgina en http://www6.ufrgs.br/intrel/alaspoa.

Los congresos de Alas realizados en la ultima dcada -en Sao Paulo,
Concepcin, Guatemala y Arequipa- examinaron las distintas fases del
desarrollo de los modelos y procesos de reestructuracin de nuestras
sociedades, iniciado en las dcadas precedentes, con la llamada era de
globalizacin y auge del capitalismo neoliberal.

"En esta oportunidad", explican los organizadores, "nuestro rol crtico,
nuestras investigaciones y las exigencias de construir una teora
sociolgica crtica del nuevo tiempo de Latinoamrica, cobran una vez ms
toda su fuerza y vigencia, de modo que una creativa imaginacin sociolgica
venga a plasmarse en el prximo Congreso de Alas".

El encuentro se desarrollar mediante una serie de foros temticos,
espacios en los que los participantes debatirn e intercambiarn ideas
sobre temas tales como "Medio siglo de sociologa en Amrica Latina,
historia y futuro", "Democracia y movimientos sociales, hacia dnde nos
dirigimos?" y "Universidad, academia y sociedad del conocimiento hacia
dnde vamos?".

El monto de la inscripcin, hasta el 31 de mayo, ser de $10 para
estudiantes de grado, $40 para estudiantes de postgrado, $80 para
profesionales de Latinoamrica, frica y Asia y $100 para profesionales de
EUA, Canad, Japn y Europa. Estos precios sern incrementados, el 1 de
junio, a 15, 50, 100 y 120 dlares, respectivamente. Los estudiantes de
grado podrn solicitar exencin de pago mediante la presentacin de una
carta o correo electrnico justificativo antes del 30 de mayo de 2005. La
ficha de inscripcin est disponible en el sitio del evento.

Los interesados en participar con una ponencia podrn inscribirla hasta el
30 de mayo. El resumen deber ser presentado antes del 30 de abril y no
deber exceder las 250 palabras en Arial 12, presentado en Microsoft Word o
software equivalente. La aprobacin de las ponencias se formalizar, por
parte de las Comisiones de Coordinadores de Grupos de Trabajo, a partir del
1 de mayo de 2005.

El texto completo de las ponencias -que no deber sobrepasar las 5.000
palabras- deber ser enviado al Comit Ejecutivo de Porto Alegre antes del
30 de junio. Las ponencias seleccionadas por las comisiones sern
presentadas en sus sesiones correspondientes, de acuerdo al programa que
ser divulgado en el sitio el 30 de julio. Los participantes cuyas
ponencias hayan sido aprobadas, debern confirmar por e-mail su asistencia
antes del 1 de julio para que sus nombres sean incluidos en el programa del
congreso.

Para solicitar informacin, dirjase al profesor Jos Vicente Tavares dos
Santos, presidente de la Comisin Organizadora, en alaspoa@ifch.ufrgs.br.



*** Fundacin Mempo Giardinelli auspicia becas de postgrado

La Fundacin Mempo Giardinelli y el Programa de Estudios Latinoamericanos
de la estadounidense Universidad de Virginia estn auspiciando por sexto
ao consecutivo el Seminario de Postgrado "Literatura argentina: crtica y
creacin".

El encuentro se realizar en Resistencia, Chaco (Argentina), entre el 13 y
el 24 de junio y asistirn algunos de los ms destacados representantes de
la escritura y la crtica contempornea argentina y latinoamericana: Luisa
Valenzuela, No Jitrik, Tununa Mercado, Perla Suez, Mempo Giardinelli y el
laureado escritor chileno Antonio Skrmeta.

Una oportunidad nica para estudiar la literatura argentina y sus procesos
creativos, el seminario ha sido concebido por el Programa de Estudios
Latinoamericanos de la Universidad de Virginia como un Instituto de Verano
dirigido exclusivamente a profesionales y docentes de lengua y literatura.

Se desarrolla mediante clases diarias matutinas de tres horas (de lunes a
viernes) dedicadas a tpicos especficos que incluyen la aproximacin a
trabajos inditos de los autores, quienes imparten personalmente las
clases. Asimismo, los participantes tienen la oportunidad de entrevistar a
todos los autores y de compartir con ellos encuentros, almuerzos, cenas y
tertulias de lectura.

Entre los temas que se abordarn en 2005 se encuentran la narrativa
argentina y latinoamericana; la novela y poesa contempornea; el feminismo
y la literatura de mujeres en Argentina y Latinoamrica; el gnero negro y
la narrativa latinoamericana; las decisiones trascendentales en el cuento
latinoamericano contemporneo; la tensin entre cultura y subcultura;
dictadura, memoria, exilio y democracia; la literatura argentina de los 70
a los 90; reflexiones sobre la creacin y la escritura de obras de teatro;
los escritores y sus lecturas, influencias y preferencias, y la "cocina" de
los escritores y lectura de trabajos inditos.

El Programa incluye un viaje a las Cataratas del Iguaz. Adems, en la
segunda semana se llevar a cabo una jornada abierta de literatura, en la
que los ponentes sern los participantes del seminario, quienes leern
trabajos crticos.

Este singular postgrado -que otorga diploma oficial de las entidades
organizadoras- tiene cupo limitado y la cantidad de becas a otorgar
depender de la cantidad de participantes estadounidenses. La convocatoria
en Estados Unidos se dirige a profesionales y docentes de ese pas y las
becas se otorgarn exclusivamente a profesionales de lengua y literatura no
residentes all o en Canad, y que tengan ttulos de nivel de profesorado,
licenciatura, maestra o doctorado, as como a profesionales de otros
campos que acrediten nivel universitario completo y que justifiquen la
pertinencia de su participacin. Las becas que otorga la Fundacin Mempo
Giardinelli a argentinos y latinoamericanos o europeos  cubren un alto
porcentaje del valor del curso.

Los interesados debern contactar a los organizadores a travs de la
direccin fmg2005@fundamgiardinelli.org.ar.



*** Analizarn obra de Ernesto Cardenal

Entre el 19 y el 22 de mayo se realizar en Granada, Nicaragua, el I
Simposio Internacional sobre la obra de Ernesto Cardenal, evento que se
enmarca en la celebracin de los ochenta aos del destacado autor
nicaragense.

El encuentro aceptar ponencias sobre cualquier aspecto de su obra,
escritas en espaol, originales e inditas, con una duracin mxima de 20
minutos equivalente a 2.500 palabras, excluyendo bibliografa y notas. No
hay costo de inscripcin en el simposio pero se espera que los
participantes paguen por sus gastos de transporte areo y alojamiento. El
Comit Organizador cubrir el transporte en Nicaragua, ciertos gastos de
alimentacin y ofrecer una recepcin de despedida el domingo 22 de mayo.

Los participantes debern enviar el resumen de su ponencia, de una
extensin mxima de 100 palabras, antes del 28 de febrero del 2005. Los
interesados debern confirmar su intencin de asistir al coordinador del
simposio, Nicasio Urbina, a travs de la direccin electrnica
urbinan@uc.edu.



*** Vargas Llosa inaugurar en Madrid congreso sobre narrativa peruana

Entre el 23 y el 27 de mayo se realizar en la Casa de Amrica, en Madrid,
el I Congreso Internacional 25 aos de narrativa peruana (1980-2005), cuya
finalidad es fomentar el conocimiento de la narrativa peruana de estos
ltimos aos.

El encuentro ser inaugurado al medioda del lunes 23 por el escritor Mario
Vargas Llosa tras las palabras de presentacin de Augusto Elmore, consejero
cultural de la Embajada de Per en Madrid.

Entre los participantes se encuentran escritores e investigadores de la
talla de Miguel ngel Zapata, Eduardo Gonzlez Viaa, Fernando Ampuero,
Mario Wong, Isaac Goldemberg y Julio Ortega. Las actividades se
desarrollarn en vsperas de la Feria del Libro de Madrid y sus quince
sesiones sern albergadas en Casa de Amrica.

Como parte de las actividades, se pondr en marcha una pequea feria de
libros que sern proporcionados por los escritores y editores
participantes, y que se llevar a cabo en la FNAC y en la librera de la
Casa de Amrica. Adicionalmente habr actividades culturales paralelas en
Casa Encendida, tales como presentacin de libros, encuentros entre
escritores peruanos y espaoles y un taller de narrativa.



*** Convocan el Premio Juan Rulfo

Hasta el 30 de junio se recibirn las postulaciones al XV Premio de
Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, dotado con 100.000
dlares y ya recibido anteriormente por Nicanor Parra (1991), Juan Jos
Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramn Ribeyro (1994), Nlida
Pin (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Mars (1997), Olga Orozco
(1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan Garca Ponce (2001),
Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003) y Juan Goytisolo (2004).

Este reconocimiento, con el cual se pretende honrar la trayectoria
literaria de un autor de Amrica Latina, Espaa o Portugal por el conjunto
de su obra escrita en espaol, portugus, cataln, francs o ingls,
tambin est abierto a escritores originarios de otras regiones de Amrica
cuyo idioma de expresin artstica sea el espaol. Las candidaturas al
premio pueden ser presentadas por cualquier persona, grupo de personas o
institucin pblica o privada.

Las propuestas deben hacerse a travs de una carta que exponga los logros
literarios del candidato y la aportacin que haya realizado al mundo de la
literatura. Esta carta debe enviarse antes del 30 de junio de 2005 a la
Comisin de Premiacin, en un sobre rotulado como sigue: "Premio de
Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 2005. Lerdo de Tejada
2121. cp 44150. Guadalajara, Jalisco. Mxico".

Las candidaturas sern analizadas por un grupo de siete jurados con
reconocida trayectoria literaria y crtica. El veredicto, que es
inapelable, ser dado a conocer a ms tardar el prximo 15 de agosto, en la
ciudad de Guadalajara, Jalisco (Mxico). El premio ser entregado en esta
misma ciudad el 26 de noviembre, en el marco de la inauguracin de la XIX
Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

El Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo es
organizado a travs de una asociacin civil que acepta donaciones de
instituciones y particulares. Sus miembros actuales son el Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, la Universidad de Guadalajara, el Gobierno del
Estado de Jalisco, el Ayuntamiento de Guadalajara, el Fondo de Cultura
Econmica, Grupo Continental, Bancomext, Grupo Modelo y el Banco Nacional
de Mxico.

De ser precisa ms informacin puede solicitarse a los telfonos (52 33)
36309788 y 36309787 o a la direccin electrnica prensa@fil.com.mx. Tambin
se puede revisar la convocatoria oficial en
http://www.fil.com.mx/cultura/rulfo.asp.



*** Traducirn autores catalanes con recursos del Institut Ramon Llull

El Institut Ramon Llull (IRL) ha aprobado la concesin de ayudas a
diecisis editoriales para la traduccin de 24 obras de 22 autores de la
literatura catalana. En total, se prevn siete idiomas de destino
diferentes, de entre los cuales destacan especialmente el francs y el
portugus, con cinco traducciones cada uno.

Esta es la segunda adjudicacin de subvenciones en la traduccin de 2004 y
entre las dos permitirn que se traduzcan 59 obras del cataln a otros
idiomas con el apoyo del IRL. El importe total otorgado por estas
traducciones es de 136.000 euros, segn inform un vocero de la
institucin.

La plaa del diamant, de Merc Rodoreda, y Lola i els peixos morts, de
Baltasar Porcel, sern traducidos al hindi, La revolta permanent de Porcel
al francs y La pell freda, de Albert Snchez Piol, al rumano.

El IRL tambin apoya la traduccin del Llibre de les maravelles de Ramon
Llull al francs, Senyoria, de Jaume Cabr, al italiano, Espai desert, de
Pere Gimferrer, al holands, L'habitaci del nen, de Josep Maria Benet i
Jornet, al francs, y A peu per Andalusia, de Josep Maria Espins, al
castellano.



*** Celebrarn en Chile encuentro literario internacional

Del 8 al 13 de agosto se celebrar en la Universidad de Los Lagos, en
Puerto Montt (Chile) el XXVI Simposio Internacional de Literatura, evento
organizado por la mencionada casa de estudios y el Instituto Literario y
Cultural Hispnico (ILCH), con la colaboracin del Departamento de Lenguas
Extranjeras de California State University, Dominguez Hills.

Los temas contemplados en el marco del evento son muy variados, y van desde
la influencia de la poltica en la literatura hasta la vigencia de la
narrativa experimental, pasando por la "invasin" del espaol en Estados
Unidos.

Durante el encuentro habr adems sesiones de homenaje a escritores,
presentaciones de libros y un encuentro de poetas y narradores en el que
podrn leer sus creaciones. Adems se entregar el premio ILCH a dos
escritores destacados del mundo hispnico por su trayectoria literaria.

Las ponencias no debern exceder de nueve pginas (no incluidas las
referencias) escritas a doble espacio, tamao carta con las obras citadas o
referencias segn las normas de la Modern Language Association, para leer
en 20 minutos. Se deber enviar original y dos copias antes del 15 de mayo,
aunque antes del 30 de marzo deber enviarse un resumen de 15 lneas.

Los trabajos slo sern incluidos en el programa previo pago de la
inscripcin correspondiente y no se har lectura de ponencias cuyos autores
estn ausentes. La confirmacin para participar debe formalizarse antes del
30 de junio. El hospedaje y el transporte correr por cuenta del
participante.

La matrcula ser gratuita para estudiantes y tendr costos de US$15 para
oyentes, US$60 para presentacin de libros, US$40 para participantes en el
encuentro de poetas y narradores y US$90 para expositores. Estos precios se
reducirn a la mitad si el participante es chileno.

Al pagar la inscripcin, los socios del ILCH recibirn la revista literaria
Alba de Amrica (650 pginas). Una seleccin de ponencias, poemas y cuentos
se incluir en un nmero posterior de esta revista.

Si usted desea participar y est en Estados Unidos, Canad, Mxico, Asia,
frica, Europa o Centroamrica, contacte a la doctora Juana Arancibia,
presidenta del ILCH (puede escribirle al 8452 Furman Avenue; Westminster,
CA 92683; EUA, o enviarle un mensaje a ilchja@aol.com). Los participantes
sudamericanos debern contactar con el Comit Organizador de Buenos Aires
(J.E. Uriburu 1044, 1-12, Buenos Aires 1114) o escribirle a
martaparis2000@yahoo.com.ar.



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== Muldia.com, seccin Literatura ========================================
=== http://www.muldia.com/arte/literatura.htm =============================
=== Marcela Caetano =======================================================

                                                           cmo voy a creer
                                            que el horizonte es la frontera
                                                        que el mar es nadie
                                                       que la noche es nada
                                   Mario Benedetti, Las soledades de Babel.

Tal vez la realidad sea, en el ms estricto sentido foucaultiano, un
abanico abierto a mltiples posibilidades de existencia. En pocos espacios
esa premisa puede cobrar materializacin tan evidente como en el universo
continental que nos convoca. Pero, dnde es posible seguir descreyendo que
el horizonte sea la frontera?

La realidad latinoamericana es heterogeneidad, valioso sincretismo,
mestizaje tnico y cultural. Por eso se vuelve urgente y valioso saber
quines somos y desde dnde hablamos, establecer un dialogismo real con el
otro para que la alteridad deje de ser misterio, para que el otro se vuelva
prximo.

As una de las posibilidades de Literatura en Internet es otorgar al tiempo
dimensiones casi mticas donde pasado, presente y futuro se fusionan en un
tiempo nico, y al espacio un horizonte sin fronteras: aqu todava es
posible creer al horizonte el infinito, al mar la multitud, a la noche el
todo.

Amrica Latina sigue exigiendo nuestras bsquedas, sigue reclamando de
nosotros la transgresin del tiempo y del espacio para recordar que el
mundo no es "ni tan ancho ni tan ajeno": conquista que debemos entre otras
cosas a la posibilidad de considerar todas las voces, de abrir nuestro
mundo a la polifona.

ngel Rama escribe en sus diarios:

      "Carta a Garca Mrquez, respondiendo a la lectura de mi ensayo sobre
      sus comienzos. Emocionado l y yo tambin... siempre estuve cercano
      de l en ese origen popular, en esa impregnacin de pueblo que hace
      su (mi) (nuestra) mayor sensibilidad. Porque no es un problema de
      ideologas (a veces raramente desviadas de los reales y naturales
      impulsos del Hombre) sino un problema de sensibilidades. La
      inclinacin a ciertos sabores, ciertos seres humanos comunes, ciertos
      mbitos, y ni siquiera eso, porque todo ello puede darse en un hombre
      (un escritor) sin eso especfico que es una sensibilidad y una
      felicidad que vienen de la inmersin gozosa en el pueblo" (1).

De esta forma y desde este sitio llegamos a Uruguay y podemos vivir esa
"inmersin gozosa" de la que hablaba ngel Rama.

En principio me interesa resaltar los espacios dedicados en homenaje a tres
escritores uruguayos, Mario Benedetti, Galeano e Idea Vilario. Es posible
encontrar en ellos datos biogrficos, seleccin de obras, enlaces de
inters respecto a cada escritor.

Tambin es posible visitar del foro de poesa en el cual se divulga y se
reciben materiales de quienes deseen participar. El libro de visitas ofrece
la posibilidad de emitir opinin y arriesgar sugerencias a este sitio.

Pero, las artes tambin se procuran unas a otras y en el espacio destinado
a ellas es posible detenerse en un interesante directorio de Museos en
Uruguay como del mundo y estar as en el Museo Blanes como en el Louvre; en
el Muna (Museo Nacional de Arte) como en el Museo Diego Rivera: de
Montevideo a Pars, de Montevideo a Mxico. Del arte de gran formato
uruguayo al realismo francs, de los gauchos de Blanes a los arlequines de
Picasso o las vendedoras de flores de Rivera, de las escenas de candombe de
Figari a las cosmogonas precortesianas. Es posible, tambin desde esta
seccin, conocer a los Maestros de Plstica del Mersosur y acceder a una
visin regional respecto al arte popular, la fotografa, los museos y
Fundaciones Culturales afines. Y por qu no?, visitar Arte-Sano, la
primera muestra permanente en Uruguay de instrumentos musicales indgenas,
coloniales y criollos.

El cine y el teatro preservan su lugar y tambin el sitio nos ofrece una
informacin muy completa acerca de la institucin dedicada a difundir cine
arte: Cinemateca Uruguaya. La cartelera de teatro puede conocerse con una
breve resea de las obras en exposicin.

Respecto a la msica (en comunin profunda con la literatura), detenerse en
la seccin dedicada a Zitarrosa es un deleite para el intelecto y para los
sentidos. All uno siempre quisiera volver sin ms propsito que sellar un
elegido cautiverio: el de la pura poesa.

Una Tienda Cultural -con sus secciones de arte, artesana, msica y libros-
nos informa acerca de las novedades del mercado en cuanto a estas materias,
nos permite conocer cules han sido los "ms vendidos" y realiza una somera
descripcin de los artculos.

Para los uruguayos, estamos en casa; para los extranjeros, los invitamos a
nuestra casa. Las puertas de este pas del sur son anchas y esperan
abiertas, a orillas del Ro de la Plata, que emprendan su viaje con este
destino. El pasaje est aqu.

1. Rama, ngel, Diarios 1974-1983, Trilce, Montevideo, 2001, p. 38.

** Marcela Caetano
   marcelacaetano2387@hotmail.com
   Investigadora uruguaya (Montevideo, 1972). Licenciada en letras por la
   Universidad de la Repblica (1998) con una maestra en literatura
   latinoamericana (2001-2003). Autora del prlogo a Glosario de
   afronegrismos uruguayos (El Galen, Montevideo, 1999), de Alberto Britos
   Serrat. Trabajos suyos han aparecido en publicaciones como Dramateatro
   (http://www.dramateatro.arts.ve) y en el Boletn de la Red de
   Universidades Abiertas (Unitres) de Montevideo. Ha participado con
   ponencias en diversos eventos de importancia en Latinoamrica, como el
   IV Congreso Internacional de Literatura Latinoamericana (Mxico, 2002) y
   las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Lima, 2004), entre
   otros. Dicta conferencias en centros educativos y culturales de su pas,
   donde adems ha coordinado talleres literarios.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Desciframiento, inhumacin y (espero que) olvido ======================
=== de un enigma poco interesante      Fernando Sorrentino ================

                                       Las cosas ocurrieron as.

                                       En la ciudad de Buenos Aires, y
                                       siendo el 14 de noviembre de 2004,
                                       termin de escribir unas lneas que
                                       titul "El itlico y porteo
                                       caballero de peculiar lenguaje" y
                                       que, con las mismsimas palabras, e
                                       identificado con a), puede leerse a
                                       continuacin:



a) El itlico y porteo caballero de peculiar lenguaje

En su nmero 117 Letralia publica el artculo "El enigma del caso an no
cerrado. La identidad de Sauli Lostal"
(http://www.letralia.com/117/articulo03.htm), firmado por Augusto Gayubas.
El trabajo me parece meritorio, bien informado y bien escrito.

En lo que a m respecta -ya que alcanzo el honor de ser mencionado ms de
una vez-, slo dir dos cosas:

1) El objeto de mi intervencin en la brevsima polmica anterior era
demostrar que Borges jams podra haber redactado El enigma de la calle
Arcos, pues se hallaba lejos de su vocacin literaria agregar fealdades al
mundo. Quin fue o dej de ser Sauli Lostal me tiene infinitamente sin
cuidado.

2) El aserto de que El enigma... es, segn expresa el autor de la nota, una

      novela policial escrita, como apunt Luis F. Diguez, prosecretario
      de redaccin del diario Crtica, en la carta-prlogo al autor
      incluida en la primera edicin del libro, con "un lenguaje muy suyo,
      esencialmente porteo" cuyo "sabor local es nuevo en esta clase de
      publicaciones"

constituye una muestra de indulgencia y de generosidad que comparten Luis
F. Diguez y Augusto Gayubas.

De que el lenguaje es (por desgracia para el lector) "muy suyo" no caben
dudas; de que sea "esencialmente porteo", en cambio, caben infinitas.

Abro el libro al azar, y en la pgina 196 encuentro, un botn entre miles,
esta muestra de "lenguaje porteo":

      Date por vencido, y t que has sabido hacer "confesar" a tantos y que
      ya has mandado al coleto a dos pobres mujeres indefensas... vamos...
      confiesa ahora, t...! Por fin te han tocado las de perder.

Yo, que -como Carlos Guido y Spano- "he nacido en Buenos Aires", jams o a
nadie que hablara como este inverosmil personaje Horacio, salvo que lo
hiciese con intencin humorstica o pardica.

Por otra parte, me encantar saber qu es el misterioso coleto adonde han
sido enviadas esas dos pobres mujeres indefensas.

Estas razones, y otras que la mera lectura de El enigma... brinda, indican
que el desdichado libro pudo haber sido escrito por cualquier persona sin
ninguna destreza literaria: tanto un "hombre de negocios", un "caballero
itlico", un profanador de tumbas, un verdulero de los suburbios de Buenos
Aires, un boxeador de peso pesado, un ministro argentino de cultura y
educacin, un georgedoblev... Incluso pudo haber sido escrito por Sauli
Lostal.

Pero nunca por Jorge Luis Borges.



                                       Comentado el caso con mi amigo Juan
                                       Jos Delaney, ste tuvo a bien
                                       enviarme dos documentos que yo
                                       desconoca.

                                       Por lo tanto, y en la misma ciudad,
                                       y siendo el 29 de diciembre de 2004,
                                       agregu a aquella parte a) una parte
                                       b), que es como sigue:



b) Dos testimonios sobre la identidad de Sauli Lostal

En rigor -y como lo expres-, no me desvelaba saber quin fue o dej de ser
Sauli Lostal, sin duda una excelente persona.

Lo cierto es que, desde el punto de vista estrictamente literario, no creo
que El enigma de la calle Arcos se cuente entre las obras meritorias de la
narrativa de ningn lugar ni de ninguna poca.

Sin embargo, y con la sola intencin de dejar establecido que, en efecto,
las once letras del seudnimo anagramtico Sauli Lostal corresponden a las
once letras del primer nombre, la inicial del segundo y el apellido de Luis
A. Stallo, transcribo al pie de la letra estas dos cartas publicadas en el
diario La Nacin, de Buenos Aires.

      Carta nmero 1, firmada por Hctor Feuerman (La Nacin, 25 de
      noviembre de 1997)

      No es de Borges

      Quisiera con esta nota disipar definitivamente las dudas que plantea
      el autor del artculo "La novela que Borges s escribi", en la
      seccin Cultura del 26 de octubre ltimo.

      El autor, seor Juan-Jacobo Bajarla, por medio de media pgina de
      anlisis y deducciones literarias, llega a la conclusin o casi
      certeza de que la novela El enigma de la calle Arcos, firmada por
      Sauli Lostal, fue en realidad una obra temprana de Borges, dejando de
      lado los informes sobre el nombre real del autor, Luis Stallo, que
      segn otros testimonios que menciona aparecera en guas telefnicas
      de 1928 a 1932.

      Pues bien, yo puedo afirmar categricamente, y sin temor a
      equivocarme, que conoc personalmente al seor Luis Stallo, alrededor
      del ao 1940, y que viva en esa poca en el tercero o cuarto piso de
      la antigua casa de departamentos que se levanta en la esquina de
      Santa Fe y Riobamba, con entrada por Riobamba 1121.

      En ese piso viva con su mujer, de nombre Leontina, que all
      explotaba una simptica pensin familiar.

      Siempre comentaba su libro, planteando justamente el enigma que le
      dio el nombre.

      Un ejemplar del mismo, regalado por el autor a mis padres, estaba en
      mi biblioteca y, a pesar de haberlo buscado por todos los rincones,
      no lo he podido ubicar, pero s puedo testimoniar su existencia y
      recordar perfectamente todo el episodio.

      No soy erudito en literatura ni en la obra de Borges, pero mis
      precisos recuerdos me llevan a afirmar, sin lugar a dudas, que esa
      obra no fue escrita por Borges.



      Carta nmero 2, firmada por Carlos Alberto Andreola (La Nacin, 27 de
      diciembre de 1997)

      Datos confirmados

      Con relacin a la carta del seor Hctor Feuerman publicada en La
      Nacin del 25 de noviembre ltimo, en la cual esclarece la paternidad
      de la novela El enigma de la calle Arcos, atribuida errneamente a
      Jorge Luis Borges, quiero aportar seas concretas referidas a la
      identidad del verdadero autor.

      El annimo o alnimo Sauli Lostal (no recogido en el Diccionario de
      seudnimos de Leopoldo Durn editado en 1961) corresponde al nombre
      de Luis Armando Stallo, de nacionalidad italiana, que al momento de
      su deceso, acaecido en la Capital Federal el lunes 9 de junio de
      1958, tena 71 aos y resida con su esposa Mara Leontina Gonzlez
      en Riobamba 1131, de acuerdo con el acta de defuncin 849, folio 49,
      tomo 2 F.

      En consecuencia, no slo quedan confirmados los datos del seor
      Feuerman sino los antecedentes apodcticos del extinto novelista,
      registrado en la Direccin Nacional del Derecho de Autor.

Considero que, a esta altura de los acontecimientos, podemos
definitivamente dar a Luis A. Stallo lo que es de Luis A. Stallo, y privar
de ello a quien no lo ha pedido ni lo necesita, que es Jorge Luis Borges.

** Fernando Sorrentino
   fs_literatura@yahoo.com.ar
   Escritor; profesor en letras (Buenos Aires, 1942). Ha publicado, entre
   otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (Seix Barral, 1972;
   reedicin, Torres Agero Editor, 1992), El mejor de los mundos posibles
   (Plus Ultra, 1976; 2 Premio Municipal de Literatura) y El rigor de las
   desdichas (Ediciones del Dock, 1994; 2 Premio Municipal de Literatura);
   la novela Sanitarios centenarios (Plus Ultra, 1979; reedicin, Editorial
   Sudamericana, 2000); la nouvelle Crnica costumbrista (Pluma Alta, 1992;
   reeditada como Costumbres de los muertos, Colihue, 1996); los libros de
   relatos para nios o adolescentes Cuentos del Mentiroso (Plus Ultra,
   1978; Faja de Honor de la Sade; reedicin, Norma, 2002), Historias de
   Mara Sapa y Fortunato (Sudamericana, 1995; Premio Fantasa Infantil
   1996; reedicin, Santillana, 2001), El que se enoja, pierde (El Ateneo,
   1999) y El Viejo que Todo lo Sabe (Santillana, 2001); los libros de
   entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Casa Pardo,
   1974; reediciones, El Ateneo, 1996, 2001) y Siete conversaciones con
   Adolfo Bioy Casares (Sudamericana, 1992; reedicin, El Ateneo, 2001).
   Libros suyos han sido traducidos al ingls, al portugus, al italiano,
   al alemn, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil.



=== Potica del ajenjo, miel y poesa      Rafael Rattia ==================

                                       Un amor de miel y ajenjo. Mara
                                       Cristina Solaeche. Editorial de la
                                       Universidad del Zulia, noviembre
                                       2003, 110 pginas.

Un libro de poesa puede producir en la sensibilidad del lector estados
beatficos, la lectura de un poemario puede hacernos vislumbrar un singular
estado de gracia del cual, una vez sumidos en l, no querramos salir as
como as.

A estas alturas de mi vida de lector ya no tengo la ms mnima idea de
cuntos libros he ledo; lo nico cierto que tengo es que son legin.

Ahora tengo entre mis manos un libro raro, en verdad extrao. Se trata de
Un amor de miel y ajenjo de la profesora universitaria y escritora Mara
Cristina Solaeche. Ciertamente, dispongo de muy poca informacin sobre la
autora, por tanto me voy a ceir estrictamente al libro en tanto objeto
esttico; hablar sobre su cauda literaria, sus rasgos artsticos, su
naturaleza potica; en fin, me detendr en los poemas que integran este
centenar de pginas que hablan del anhelo, de la vehemencia apasionada de
un alma sensitiva que se atreve a verter en la pgina un torrente de
emociones y sentimientos singularsimos.

Esta aventura del espritu se inicia con un paratexto del autor del Fausto:
Dos almas moran en mi pecho, ambas forcejean. Desde tiempos inmemoriales el
alma de la especie sapiens es una intrincada dialctica irresoluble: en
nosotros, en usted y en m, habita el cielo y el infierno como dijo Albert
Camus. Debo comenzar celebrando el acierto semntico del ttulo de este
libro. La miel y el ajenjo, amonedados en una increble fusin imaginativa,
emotiva, sensitiva. El amor es placer y dolor, es goce y sufrimiento. Como
dijo Baudelaire en Les fleurs du mal, en el amor se es la herida y el
pual. El libro est organizado en forma de pentlogo. Son cinco
cuadernillos y cada uno est refrendado por un escritor que ya sabe de su
eternidad. Vladimir Nabokov, Jacinto Benavente, Petrarca, Kahlil Gibrn,
Alfonse Donatien. Los aforismos que a modo de frontispicio rotulan cada
seccin del libro son de antologa.

Advierto en estos textos poticos una loable voluntad y una esmerada
vocacin por alcanzar la esperada tesitura verbal que exigir debe el poema.

El verso vulvese frenes incontrolado, ansias de una subjetividad
iluminada por los extravos del sentido. Me atrevera a decir que hay una
poesa sustentada en el movimiento. Noto una dialgica del azar y la
necesidad en estos textos de Mara Cristina Solaeche.

Hay bocetos magnficos de poemas que quieren narrar una historia pero
prevalece la ntida imagen por ejemplo de un intenssimo amor que movi
cimientos y estremeci certezas. La palabra potica en esta autora es
vehculo socio-simblico que posibilita la recuperacin de un tiempo que se
niega a fenecer del todo. El lector siente que est ante una escritura
vivificante. La palabra palpita en la sensibilidad de quien lee estos
poemas.

Poesa intuitiva, poesa del presentimiento se nos va revelando a lo largo
de este centenar de pginas de amor y despedida. Textos impregnados de una
nostalgia espesa que se adhiere a nosotros como un lquido vital
ineludible. Textos de olvido que evitan caer en ese peligroso estado
catatnico cuando no olvidamos lo necesario para continuar la andadura
insomne de nuestras vidas. Mucho silencio, mucha aoranza y especialmente
una melancola determinada por un no s qu, una compleja madeja de
sentimientos vertebrados por esta enigmtica prosa potica.

Observe, lea el lector esta pequea joya literaria:

      Hay campanas taendo
      En el portal del tiempo

nicamente por la magnificencia del haik japons puede lograr decirse algo
tan magistral como esto. Me quedo prendado a los fulgores metafricos de
esa poesa de las tinieblas, esa poesa de la sombra: hay una cierta
nervadura lxica que me subyuga y sumerge en estados extticos. La penumbra
es abordada por esta escritora de una forma terriblemente bella. Asombrosa
libertad expresiva que rompe moldes desborda este libro. Me atrapa y me
solazo en expresiones como estas:

Murmullo de palabras inconclusas
Bosque imaginado
    Poblado
       De nidos
         De veranos
    Y
             Canela.

Un dulce y discreto erotismo se insina en versos como estos:

      Amante
      Abre la puerta de tu ser
      (...)
      quebremos el ritmo de los pasos
      dancemos en nuestro propio paso.

Lo que me seduce de esta escritura de Mara Cristina Solaeche es su dominio
de la elipsis; esa capacidad metaforizadora que trueca en poesa el hondo
palpitar de la existencia. Con singular naturalidad el poema se va
explicitando sin perder su encanto potico, su atraccin artstica. La
logique du coeur, como gustan llamarla los franceses, instaura otro orden,
otro registro de sensibilidad. El sentimiento posee en estos poemas su
propia racionalidad.

Finalmente, quiero testimoniar aqu mi admiracin por las insustituibles
ilustraciones realizadas por Jaime de Albarracn. Con ellas el libro se
complementa en una verdadera reliquia artstica que despierta en nosotros
ternura, admiracin y gozo esttico, que no es poca cosa en estos das
ridos que signan este presente aciago.

** Rafael Rattia
   rrattia@cantv.net
   Escritor venezolano nacido en el Delta del Orinoco. Historiador egresado
   de la Universidad de Los Andes. Fue director-fundador del Archivo
   Histrico del Delta, director de la Biblioteca Pblica Central Andrs
   Eloy Blanco y coordinador de Actividades Literarias del Ateneo
   Internacional de Fronteras Casa de las Aguas. Ha publicado el poemario
   La pasin del suicida y dirige Laberintos de Agua, la pgina literaria
   semanal del diario Notidiario (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido
   en el suplemento literario Verbigracia, el suplemento cultural de
   ltimas Noticias, El Impulso, Frontera y la revista Ateneo de Los
   Teques, as como en las revistas electrnicas El Invencionero, Casi Nada
   y Slo Texto.



=== El hijo de Francis Macomber: Hemingway ================================
=== y Memorias de Angola de Luis Marcelino Gmez      Anna Diegel =========

Ex Africa semper aliquid novum -siempre sale algo nuevo de frica, escriba
el romano Plinio. Memorias de Angola, la coleccin de cuentos del escritor
y mdico cubano Luis Marcelino Gmez, es una de esas sorpresas. Gmez, que
trabaj como clnico en Angola entre 1980 y 1982, durante los aos de la
guerra civil en aquel pas, fue testigo de penosos acontecimientos y de
situaciones difciles, tanto para los habitantes del pas como para los
conscriptos cubanos que combatieron o trabajaron all. Su libro es una
coleccin de vietas enfocando, desde una perspectiva muy cubana, las
experiencias de un mdico enfrentado a las condiciones de un pas en
guerra.

Tambin se puede decir que no hay nada nuevo bajo el sol. El libro de
Gmez, s, enfoca la experiencia cubana, pero al mismo tiempo, es la
expresin de condiciones humanas universales, comunes a todos los tiempos o
culturas. Se trata aqu de un mundo en el que predominan la violencia y el
miedo. Los cubanos en Angola estn expuestos no solamente a los riesgos de
la guerra, sino tambin a los peligros de la naturaleza africana. El estilo
sin adornos de Memorias de Angola refleja un sentido de urgencia
determinado por aquellas precarias condiciones de vida. Los temas violentos
y el estilo conciso recuerdan, inmediatamente, la obra de Ernest Hemingway,
a quien Luis Marcelino Gmez rinde homenaje con citas y alusiones a travs
de su libro.

En los sobrios cuentos de Gmez hay modulaciones sobre el tema de la
violencia: los personajes no solamente sufren los desastres fsicos de la
guerra, sino tambin sus estragos psicolgicos: ora un hombre cae en una
emboscada mortal, ora otro padece angustia al imaginar el alejamiento de la
mujer amada, despus de una larga separacin. En todos los casos planea la
amenaza de la muerte. Tambin vara el foco de cada una de estos textos: a
veces describen la vida en Angola desde el punto de vista de sus
habitantes, otras veces desde el de los conscriptos cubanos, aunque une
todos los cuentos la presencia de un narrador, el narrador-autor de la
"carta introductoria" a los cuentos, cuya personalidad colora el libro
entero. Finalmente, el estilo cambia libremente entre la narracin y la
descripcin, la primera, segunda o tercera persona, la informalidad
epistolar, el monlogo o el dilogo. Tanta variedad dentro de unas escasas
131 pginas (acompaadas por numerosas ilustraciones de Esperanza Vallejo,
stas tal vez irnicamente estticas y pueriles dado el tema) crea una
impresin de movimiento, vitalidad e impermanencia que es la caracterstica
de un mundo en guerra.

Como Hemingway, Gmez cultiva la economa de palabras para darles
intensidad a sus relatos. El epgrafe al principio de su antologa es una
frase de Hemingway: "Now he would never write the things that he had saved
to write until he knew enough to write them well". Esta frase, dentro del
contexto del cuento de Hemingway, "The Snows of Kilimanjaro", en el que un
escritor agonizante se da cuenta de los lmites de su vida y lamenta el
tiempo perdido, es una declaracin artstica que Luis Marcelino Gmez hace
suya: no escribas hasta que sepas hacerlo bien. Al mismo tiempo, la frase
expresa la desesperacin y la urgencia de un ser perseguido por el tiempo y
la amenaza de la muerte, y cuyo asunto principal es aprovechar y exaltar el
instante para fijarlo en el papel. Las Memorias de Angola son el resultado
de una tal angustia.

En los relatos angolanos de Gmez, un tema que obviamente recuerda a
Hemingway, y particularmente al Hemingway de "The Short Happy Life of
Francis Macomber" y de "The Snows of Kilimanjaro", es el de la belleza del
inmenso e indomado continente de frica, por el cual los dos escritores
expresan fascinacin y amor. Como el hroe de "The Snows of Kilimanjaro"
que declara que los mejores das de su vida fueron los que pas en frica,
el protagonista de la carta introductoria a "Memorias de Angola" se
emociona al ver, desde el avin, el contraste entre la selva y la tierra
roja del nuevo continente, "un panorama que me pertenece", aade.

No obstante, para los dos autores, el hermoso continente de frica, "donde
el sol es ms rojo", segn Gmez, est baado en sangre. Las ideas de la
muerte y del mal, en un mundo marcado con violencia, potencial o presente,
son los temas principales que unen los cuentos de Gmez y la obra de
Hemingway (incluyendo los textos "no-africanos" de ste). En el cuento de
Gmez, "En misin", el protagonista declara que "un Francis Macomber viva
en [sus] huesos", porque, como al hroe de Hemingway lo atrae lo
desconocido y lo peligroso. Pero pronto, la fascinacin se convierte en
miedo, y la amenaza de la muerte es lo que domina el cuento de Gmez, as
como constituye el ambiente de "The Short Happy Life of Francis Macomber",
el cuento de Hemingway en el que el hroe encuentra un fin violento. En
otro texto, Gmez toma prestado a Hemingway el ttulo de uno de sus
cuentos, "Los asesinos" (uno de sus cuentos "no-africanos"), en el que un
joven descubre la naturaleza del mal: es testigo de un complot de asesinato
y observa la impotencia de la vctima. En el cuento homnimo de Gmez, sin
embargo, el asesinato es figurado: los "asesinos" son tres miembros de las
autoridades cubanas que vienen a perturbar una hermosa fiesta de amigos,
los cuales se quedan sin recursos ante ellos.

Belleza y atraccin del continente africano por un lado, precariedad de la
existencia y hostilidad de la naturaleza y del hombre por otro: estos
conceptos se oponen, y los protagonistas de Hemingway y Gmez se
encuentran, a cada paso, en situaciones quijotescas donde chocan sus
preconcepciones romnticas con la realidad. Al llegar a frica, el ingenuo
cazador en "The Short Happy Life of Francis Macomber" conoce un miedo
abyecto (que llega a dominar al fin del cuento) ante el peligro de las
bestias salvajes. En "The Snows of Kilimanjaro", una herida infectada y la
posibilidad de una muerte prxima sacuden la seguridad y la presuncin del
protagonista. Similarmente, los personajes de los cuentos de Gmez
experimentan la distancia entre el sueo y la realidad. Los protagonistas
de "Los asesinos", dos mdicos que vinieron a Angola con ilusiones
idealistas, reconocen la inutilidad de su misin al darse cuenta de la
pobreza de recursos del pas. En "Viaje a las cataratas", el atrevido hroe
que sale solo para descubrir, romnticamente, unas impresionantes
cataratas, se deja sorprender por la noche, y sufre terror ante sus
peligros.

La similitud de temas y de estilo entre los dos escritores es obvia. Sin
embargo, lo que sobresale despus de la lectura de las Memorias de Angola
de Gmez es la diferencia entre ste y su predecesor. Los dos, s, estn
enamorados de frica. Pero Gmez va ms all que Hemingway en su obsesin
con aquel continente. Pues mientras Hemingway permanece el bwana colonial,
fascinado por los animales y por la naturaleza salvaje, Gmez se adentra en
la mente de sus habitantes. Cuatro de los once cuentos de Memorias de
Angola enfocan la vida y las costumbres de los indgenas. "Busco el alma de
este continente", dice uno de los protagonistas cubanos. "Si aprend el
dialecto, es para llenarme de frica". En los cuentos que tratan de los
habitantes surge un tono tierno y casi lrico hacia la mentalidad de
aquella gente simple: pues estos seres que viven tan cerca de la naturaleza
experimentan emociones comunes a todos los humanos. Un padre pierde a su
hijo en un accidente espeluznante, una mujer enloquece y se mata por amor
no correspondido. En ciertos casos se aade a esto un toque de exotismo. Un
hombre herido busca, ingenuamente, un tratamiento mgico imposible con los
mdicos cubanos. En "Kimbanda", un cuento realista-mgico, el inquietante
mdico africano que se junta con los cubanos, segn se revela al final, es
un personaje de leyenda que se desvanece en una apoteosis de luz.

Pero la diferencia ms importante entre Hemingway y Luis Marcelino Gmez es
la actitud de cada uno en cuanto al papel del varn ante el mundo y la
naturaleza. El tpico protagonista de Hemingway es un hombre solitario,
luchando contra un mundo hostil y una naturaleza indiferente. Su nica
forma de sobrevivir es convertirse en un ser duro y depredador. Bebe mucho
para conjurar el miedo, y la caza es su terreno de prueba. Por eso a
Francis Macomber le afecta tanto su acceso de cobarda al encontrarse con
un len, hasta que al final logra dominar su miedo y enfrentarse con otra
fiera, realizando as, antes de morir, unos cortos momentos de vida
"feliz". El escritor, protagonista de "The Snows of Kilimanjaro",
lamentando la degeneracin de su energa y de su talento bajo la influencia
del dinero y de la vida fcil, organiza un safari con comodidad mnima,
esperando as endurecerse y "burn the fat off his soul", quemarse la grasa
del alma. El safari, para Hemingway, es la situacin ideal para hacerse
hombre.

Los personajes de Gmez no tienen ningunas nociones de este tipo. "l
[Hemingway] vino de safari y yo a socorrer", dice uno de los mdicos
cubanos de "Los asesinos". Estos mdicos llegan a Angola para hacer un
trabajo humanitario y los simples soldados o trabajadores reclutados por el
gobierno cubano vienen sin ninguna preconcepcin ideolgica. Ni los unos ni
los otros tienen un rgido cdigo en cuanto a un comportamiento viril
ideal. El protagonista de "Viaje a las cataratas" no tiene vergenza de su
miedo, y al verse fuera de peligro despus de unos momentos de susto, lejos
de atormentarse como Francis Macomber, simplemente se re de alivio. El
cuento "Los proboscidios" es una especie de parodia de una escena de caza
hemingwayana, las cuales son la ocasin de una alta tensin dramtica donde
el hroe de sentimientos elevados encuentra su catarsis. En el cuento de
Gmez, al contrario, el cazador es un personaje tonto y ridculo, un obeso
que pomposamente diserta sobre los elefantes mientras se lanza a sacar
fotografas de ellos con el mayor descuido del peligro. Naturalmente, las
bestias atacan y no hay final feliz.

La actitud distinta de cada uno de los escritores hacia lo que define la
virilidad se manifiesta en las relaciones humanas entre sus personajes. El
hroe de Hemingway, como ya [he] dicho, es un solitario, y adems, un
misgino. En "The Short Happy Life of Francis Macomber", Wilson, el
"cazador blanco", modelo de hombra en el cuento, critica a Francis
Macomber, el cobarde, por no saber mantener a su mujer en su lugar ("keep
his wife where she belongs"). El protagonista de "The Snows of
Kilimanjaro", cuando lo ataca la enfermedad, empieza a insultar a su esposa
y a culparla por su impotencia como escritor. Aunque estos hombres estn en
compaa femenina, siguen viviendo como los "hombres sin mujeres" que son
el tema de muchos de los cuentos de Hemingway. Con otra gente tambin, los
heroicos varones de Hemingway tienen relaciones difciles. Francis Macomber
"odia" a Wilson el cazador blanco, su rival y vencedor en la bsqueda de la
hombra. El agonizante protagonista de "The Snows of Kilimanjaro" expresa
su rabia y su "desprecio" hacia los ricos que, supuestamente, le daaron el
talento con sus tentaciones de vida fcil.

Muchos de los protagonistas de Memorias de Angola, as como el narrador
principal, son, literalmente, hombres sin mujeres tambin. Pero se
encuentran en estas circunstancias de aislamiento sin haberlas escogido.
Sin embargo, nadie odia a nadie, a menos que se trate de las autoridades
cubanas que fuerzan a los conscriptos a enfrentar un destino tan duro. Este
tema sale en algunos de los cuentos, pero el libro no es una polmica
anti-castrista. De todo modo, no se trata de odios personales. Los
personajes de Gmez, bajo difciles y precarias condiciones de guerra,
conservan una bondad tranquila y expresan compasin los unos para con los
otros, como en el cuento en el que el mdico tiene que anunciarle a una
madre la muerte de su hijo. Reina una camaradera fcil entre aquellos
conscriptos trabajando en Angola, tanto mujeres como hombres, y a veces, un
buen humor muy cubano, como en el ya mencionado cuento de "Los
proboscidios", sobre el cazador loco. Tal ambiente humano permite que se
exprese la nostalgia de los que sufren la larga separacin con los suyos, o
la tristeza de perder a un ser querido. Tambin permite que surjan
sentimientos tiernos entre algunos de los protagonistas masculinos,
particularmente los de "Los asesinos" y "En misin". La carta introductoria
presentando los cuentos es una cariosa misiva a un amigo.

Finalmente, el protagonista principal de Gmez, el mdico idealista que
trabaja en Angola, se distingue de los hombres de Hemingway por su entera
libertad de pensamiento en cuanto a la sexualidad. Mucho se ha escrito
sobre la ambivalencia sexual de Hemingway, que oculta detrs de un supuesto
horror a la homosexualidad: por eso sus hroes son exageradamente viriles,
bebedores serios y grandes cazadores de animales y mujeres. Los
protagonistas de Gmez, al contrario, son simplemente humanos y si, en dos
de los cuentos de Memorias de Angola, "Los asesinos" y "En misin", se
alude al tema de la homosexualidad, se hace con la mayor naturalidad,
presentndola como una alternativa forma de amor, bella y totalmente
aceptable.

El rgido Hemingway probablemente se emborrachara de disgusto al ver los
avatares que nacieron de su obra. Los hombres de sus cuentos africanos son
modelos de comportamiento viril, y su Francis Macomber slo llega al nivel
de este ideal en ltimo momento, cuando, al final, se desquita de su
cobarda. Pero el mutante, hijo de Macomber y narrador principal de los
cuentos de Luis Marcelino Gmez, no tiene nada que comprobar, a menos que
sea su falta total de cualquier prejuicio. Es simplemente consciente del
carcter multifactico de la vida, y de que "nunca se sabe lo que puede
suceder". As es que s, sali algo nuevo de frica, una perspectiva fresca
sobre unos temas ya comunes y sabidos, y esta vista prismtica de la
realidad es uno de los privilegios de la literatura.



Bibliografa

 * Gmez, Luis Marcelino. Memorias de Angola, Cuentos africanos. Bogot:
   Panamericana Editorial, 2003.

 * Hemingway, Ernest. Short Stories. New York: Charles Scribner's Sons,
   1955.

** Anna Diegel
   mwadie66@iafrica.com
   Crtica, polglota y traductora suiza (Nyon, 1939). Reside en Durban,
   Sudfrica. Ha publicado traducciones tcnicas y la traduccin inglesa de
   la novela de Mireya Robles, Hagiografa de Narcisa la bella (Hagiography
   of Narcisa the Beautiful), Readers International, Londres, 1996. Realiza
   trabajos en literatura comparada. Ha enseado alemn y espaol.



=== Reeditars la Biblia en el cielo? ====================================
=== Semblanza de Carlos Milla Batres      Frank Otero Luque ===============

Mi esposa y yo conocimos a Carlos Milla Batres a principios del ao 2002,
en casa de Renata Teodori de la Puente, una buena amiga en comn, quien
tuvo la gentileza de arreglar un encuentro para presentarnos. Yo haba
"terminado" mi libro de cuentos y relatos titulado El Seor de Palpa y
necesitaba un editor. Quin mejor que l?

Aquella noche, en medio de la conversacin sosa que suele darse entre
extraos cuando recin empiezan a tratarse, Carlos me interrumpi
abruptamente y me pidi que entrramos en materia de inmediato. Aunque me
result chocante la forma en que lo hizo, a la vez me gust el sentido
prctico y decidido que mostraba este hombre de baja estatura, frente
amplia, ceo fruncido, aguda mirada, ceja en alto y rictus escptico.

Orgulloso, le entregu el machote de mi libro y, luego de un prolongado,
casi infinito silencio, y de constantes avances y retrocesos de pginas,
finalmente sentenci: "Tiene errores hasta las cachas! Con el perdn tuyo
y de tu mujer...". Y, ante nuestras incrdulas miradas, arranc sin el
menor empacho varias hojas de mi "obra maestra". Renata no se sorprendi
probablemente porque ya lo conoca.

Incidentes de este tipo se repitieron varias veces a lo largo del proceso
editorial. Esto, al principio, me exacerbaba tremendamente; sobre todo
porque Carlos no sugera sino exiga -ms bien impona- los cambios que a
l le parecan adecuados. Por ejemplo, debido a un malentendido al que me
atribuyo la responsabilidad, las primeras cartulas del libro no incluyeron
solapas y, slo por ese detalle, me hizo devolvrselas al pobre Mario
Delgado, quien se haba esmerado en la impresin. Y cul fue el argumento
de Carlos? Que todo libro deba vestirse elegantemente. "Cundo has visto
una camisa de gala sin cuello ni puos?", me pregunt.

Carlos lleg a exasperarme tanto con su alto nivel de exigencia y
minuciosidad -atributos a los cuales tampoco soy ajeno- que, en cierta
ocasin, me le plant en seco y le dije, en decibeles un tanto elevados,
que el libro era mo. Y me qued mirndolo directamente a los ojos. "Pero
yo soy el editor", me respondi, enfatizando el pronombre personal, con
conviccin y determinacin absolutas. "O lo tomas, o lo dejas", fue lo que
me dio a entender, as que no me qued otra alternativa que desviar la
mirada y morderme la lengua. No poda arriesgar a quedarme sin editor (y
uno tan bueno como l), despus de todo el esfuerzo realizado hasta ese
momento.

Pero, finalmente, fueron sus acertadsimos "consejos de zorro viejo" los
que lograron someterme a su criterio superior en el campo literario. Debo
admitir, sin embargo, que vali la pena, porque el producto final, que
demand varios meses de trabajo editorial -y por el cual Carlos,
generosamente, decidi de motu proprio no cobrarme ni un centavo- dista
mucho del machote pretencioso que le entregu aquella noche cuando lo
conoc en casa de Renata.

Recientemente, mientras trabajbamos un poemario que he titulado Waiyuri,
sentimientos y pensamientos, Carlos me hizo el siguiente comentario: "Te
salvaste! Si fuera prosa, te la corregira toda, pero como se trata de
poesa, de algo tan personal, no me queda ms remedio que slo
aconsejarte". Creo que esto grafica bastante bien lo exigente que era
Carlos y el carcter dominante que posea, en una combinacin y medida que
slo puede ostentar alguien que sabe su oficio y que est seguro de lo que
quiere.

La franqueza total es una virtud a la que no solemos estar acostumbrados y
que, en el caso de Carlos, gobernaba no slo su quehacer profesional sino
tambin su vida personal. Por ejemplo, en uno de mis viajes a Palpa -donde
me envi en ms de una ocasin para confirmar algunos datos relacionados al
cuento principal del libro-, Carlos me pidi que, de paso por la ciudad de
Ica, le comprara un "vinito afrutado". "Mejor aun si es de chacra",
puntualiz. Tan agradecidos como le estbamos, Roxana y yo nos esmeramos en
traerle el mejor vino que conseguimos y, luego de una larga catadura,
elegimos uno denominado "Perfecto Amor".

Nuestro retorno de Ica coincidi con un recital de Marcela Pardn, al cual
asistimos con Carlos. Le encantaron los temas de Agustn Lara que ella
interpret. A la salida, improvisamos una pequea reunin con la cantante y
otros amigos (Adrin Nez y Martn Aspillaga, entre ellos), y aprovechamos
para entregarle la botella que nos haba encargado. l insisti varias
veces en abrirla, pero le dijimos que haba suficiente licor para la velada
y que se la llevara a su casa, dado que sa era la intencin del obsequio.
Y as lo hizo. Pero al da siguiente me llam por telfono muy molesto:
"He vivido en La Rioja y s diferenciar un buen vino de ese fermento de
uvas que me has trado!", me increp contrariado. El "Perfecto Amor"
result ser la perfecta estafa, porque el contenido de la botella que nos
vendieron era totalmente distinto al que habamos consumido in situ.
Imaginarn lo mal que Roxana y yo nos sentimos con el impasse y, para
subsanarlo, decidimos obsequiarle a Carlos un leo bellamente pintado por
mi ta, Marita Luque Buenda. Era copia de un Guayasamn en la que Carlos
repar con agrado desde la primera vez que visit nuestra casa.
Afortunadamente, esta vez s acertamos, porque el gesto -ms que el regalo
en s- lo hizo muy feliz.

Terminada la edicin del libro, lleg el momento de presentarlo, pero nos
result imposible convencerlo de que viajara a Palpa, donde todo el mundo
lo esperaba entusiasta. "No te creo que en ese pueblo seco y polvoriento
que describes en tu cuento, preparen el mejor chupe de camarones del Per",
me dijo escptico. Carlos haba sido operado del estmago haca poco tiempo
y se cuidaba mucho del tipo de comida que ingera y de observar un horario
regular para tomar sus alimentos. Errneamente, consider que el viaje a
Palpa no le ofreca suficiente garanta en ninguno de estos aspectos y, en
consecuencia, prefiri no ir. Por el contrario, s estuvo en la segunda
presentacin del libro -que se hizo una semana despus en el Instituto
Cultural Peruano Norteamericano, de Miraflores-, y se luci con un emotivo
discurso, al lado del historiador Teodoro Hampe.

Pero, como era de esperarse, porque no le gustaban los actos solemnes ni
formales, Carlos se escabull durante el vino de honor, sin darme la
oportunidad de reiterarle mi agradecimiento en privado. Aquel da, gracias
a l, logr cristalizar un sueo largamente acariciado: me convert
oficialmente en escritor, algo que haba anhelado durante toda mi vida.
Cmo no iba a estarle agradecido?

No me sorprendi la "huida" de Carlos porque, para ese entonces, ya estaba
acostumbrado a sus contradicciones y arranques inesperados. Por ejemplo, en
cierta ocasin y contra todo pronstico -porque normalmente slo coma
carnes y vegetales al vapor- disfrut muchsimo una parihuela de mariscos
que preparamos en casa con motivo de una tertulia literaria con Cronwell
Jara y los compaeros del taller de escritores que l dirige. "Qu buena
estuvo esa parihuela!", sola repetirme luego. "Y qu simptica es su
amiga Mariana La Cruz, seora Roxana de la Jara!", pcaramente le deca a
mi esposa, refirindose a esa guapa mujer que conoci en aquella reunin y
quien nos deleit cantando a capella un sensual tango. En respuesta a sus
comentarios, Roxana y yo le preguntbamos, en son de broma, cul de ambas
-la parihuela o Mariana- le haba agradado ms.

A la semana siguiente de la tertulia, Carlos me coment que deseaba asistir
al taller de Cronwell en calidad de espectador, as que, previa
autorizacin, pas a buscarlo y fuimos juntos. Sin embargo, a media sesin,
se par y se march sin despedirse. Despus me explic que le haba bajado
el nivel azcar y que no nos haba avisado para no preocuparnos.

Con motivo de su fugaz visita a la Casa Museo Jos Carlos Maritegui, lugar
donde se realiza el referido taller, el director de este centro cultural,
Guillermo Vera, tuvo la iniciativa de proponerle a Carlos, a travs de mi
persona, la organizacin de un homenaje por su larga y prolfica labor
literaria. Desafortunadamente, Carlos no quiso, porque a l no le gustaban
los reconocimientos pblicos para s. Tilia, su secretaria, me cont que le
haba costado "Dios y ayuda" convencerlo de aceptar una entrevista en la
televisin, invitado por su amigo Abelardo Snchez Len, uno de los
conductores del programa "Boca Ancha". As era Carlos, tan modesto y
humilde que, siendo l un editor muy importante y emblemtico, no incluy
su nombre en el Diccionario biogrfico del Per contemporneo - Siglo XX,
que public en junio de 2004, unos meses antes de fallecer, a los 69 aos
de edad.

Errtico y predecible a la vez, debajo de aquella coraza de hombre
irreverente, duro y recio, se esconda un nio sentimental, engreble y con
mucho sentido del humor, que sola traducir en comentarios cidos o
deslenguados para el oyente no entrenado. Esto lo corrobor una vez ms,
hace muy poco tiempo, al tomarle unas fotos: Carlos pos para m y se
divirti mucho hacindolo porque, en esencia, estaba jugando, a pesar de
todos los improperios que me dijo desde que lo saqu a rastras de su casa y
lo traje a mi estudio, hasta el momento en que lo devolv.

Te voy a echar de menos, querido Carlos. Ya lo estoy haciendo. Tu partida
me produce una profunda tristeza porque, a pesar de la diferencia de edad
y, sobre todo, de tener caracteres tan distintos, en un corto tiempo
-demasiado corto- desarrollamos una muy buena y slida amistad, cimentada
en la franqueza que me enseaste y en el hecho de ser amantes de una misma
dama: la literatura.

Ya no tendr al amigo con quien me eternizaba hablando, en persona y por
telfono. Ya nadie me contar los entretelones de las obras que editaste
para Ribeyro y para tantos otros. Pero me has dejado algo mucho ms
valioso, que nada ni nadie podr arrebatarme jams: tu fe en m y la
confianza que me diste para poder dar el salto y convertirme, formalmente,
en escritor.

Con fraternal cario, eterna admiracin y gratitud infinita,

                                                          Frank Otero Luque

** Frank Otero Luque
   oteroluque_edita@infonegocio.net.pe
   Escritor y fotgrafo peruano (Lima, 1959). Vivi en Estados Unidos y en
   Venezuela. Preside la asociacin sin fines de lucro Manos, dedicada a
   promover la cultura, el turismo y la produccin artesanal. Integra el
   taller de escritores que dirige Cronwell Jara en la Casa Museo Jos
   Carlos Maritegui, pertenece al movimiento "Martes Poticos", al Consejo
   Internacional de las Artes (Inter Art), y a la Asociacin
   Latinoamericana de Poetas (Asolapo). Fue alumno del fotgrafo Rmulo
   Lujn (2002) y como tal particip en la muestra colectiva XX Exposicin
   de Arte, en el Museo de Arte de Lima. Fue miembro del jurado calificador
   del I Concurso Fotogrfico "Palpa Querida" (2003), organizado por Manos.
   Ha publicado el libro de cuentos El Seor de Palpa (Milla Batres, 2003).



=== En Buenos Aires muere un gran poeta argentino, Juan Jos Folguer =====
=== Oscar Portela =========================================================

Era uno de los cinco o seis poetas ms importantes de Corrientes en la
historia de la lrica correntina, probablemente uno de los ms exigentes de
los que paso a enumerar.

Este criterio es personal y nace de mis cuarenta aos de estudio de la
literatura mundial y el hecho, en este momento, de estar reemplazando a los
que ya se fueron.

Primero, ese inmenso reconocimiento que le debemos todos al maestro que fue
y fundador de la lrica correntina Juan Carlos Gordiola Niella "Cancho",
tan poco recordado y a quien debera rendrsele pblicamente un homenaje,
habitual en los pases adelantados y civilizados del mundo.

Luego de Gordiola, una de las voces ms puras de la lrica argentina,
porque ac se trata de romper con el aislamiento que impone el esquema
Corrientes - Pas - Mundo, el compoblano de Carlos Gordiola Niella, David
Martnez, cuyo oficio de gran elegaco de la poesa argentina de la dcada
del 50, lo elev a la categora de un clsico: su carrera como la de otros
poetas correntinos transcurri desde muy joven en Buenos Aires y
fundamentalmente en la redaccin del diario La Nacin: estoy hablando de
una poca brillante de la poesa argentina.

En la dcada del 60 Corrientes da a Latinoamrica un rayo fulgurante que
rompe con la tradicin de la poesa que se venia escribiendo en la
argentina de las dcadas anteriores, que es la figura de Francisco
Madariaga, oriundo de la zona de Concepcin, Saladas, en donde sus
ancestros tenan grandes extensiones de campo y donde transcurri su vida
hasta los 16 aos. Luego se traslada a Buenos Aires y en pocos aos pasa a
formar parte de lo que se llamara mas tarde el movimiento surrealista
argentino, liderado por Aldo Pellegrini, que incluye figuras axiales como
Molina, Orozco, Bailey, en el historial breve de su desenvolvimiento.

Y finalmente, y en esto, siguiendo mi criterio de seleccin, voy a ser
absolutamente exigente, siguiendo mi particular visin en este tema,
aparece en Corrientes como luz joven de los poetas, un grupo que tal vez no
haya logrado ni el consenso, ni culminar una obra potica, del cual la
figura ms joven y que ya en sus inicios aparece como un maestro del poema,
siguiendo estrictas normas de mtrica clsica, quien acaba, para duelo de
la cultura correntina, de abandonarnos, y que se llam Juan Jos Folguer:
l me deca en Sevilla, donde vivi casi 20 aos, que en realidad su
apellido era Folgueras y que el traslado de su abuelo paterno a la
Argentina apellido transform ese apellido en Folguer.

Minucioso hasta la obsesin con la construccin del poema, ya sea el soneto
en el cual disputa primacas con los clsicos espaoles como con el poema
con la mtrica libre. Juan Jos realiz a lo largo de cuatro dcadas una
obra que se demor un tanto en aparecer y en obtener el lugar que le
corresponde ya no dentro de la historia de la poesa argentina sino de la
poesa castellana.

Manej el idioma castellano con tal virtuosismo tcnico que se convierte
por momentos en una especie de arquitecto del poema.

Pocos saben, adems, y nuestra legislatura debera prontamente rendirle un
homenaje, que se hace hoy imprescindible, para reivindicar el tema de la
lengua "como sangre de la raza" (Unamuno), un reconocimiento trascendente,
pues aunque por los designios del azar su obra no haya trascendido como
mereca, en "Digo los nombres", "Saberse ro", "Las espuelas", "Los dados",
"Regresos", deja al futuro de Corrientes, un camino de reencuentro sobre la
base de la identidad y diferencia del correntino con su pasado y su
relacin interactiva con otras culturas.

Finalmente Juanjo no slo realiz esta monumental tarea que debera ser
incorporada a los manuales de los colegios secundarios y de la EGB 3 de
nuestra provincia, sino que sumaba a esta mproba tarea la de traductor
magistral de los ms grandes poetas ingleses del siglo XX: tal el caso de
una de las obras ms difciles del idioma de la poesa inglesa del siglo XX
como los "Cuatro cuartetos" de T. S. Eliot, premio Nobel de Literatura,
mltiplemente traducido al castellano, pero que en Juanjo encontr un
espejo incomparable que nos permite decir a los correntinos, hemos tenido
un poeta viajero (Mxico, Espaa, Buenos Aires) , que de ningn modo se ha
ido -yo ya no tengo edad para despedirme de nadie- sino que est y estar
presente entre nosotros durante el tiempo histrico que le toque
transcurrir a la vida artstica de nuestro pueblo.

** Oscar Portela
   portelao@hotmail.com
   Escritor argentino. Ha publicado los poemarios Senderos en el bosque
   (Torres Agero Editor), Los nuevos asilos (Botella al Mar, Buenos
   Aires), Recepciones diurnas, celebraciones nocturnas (Editorial Crisol,
   Corrientes), Auto de fe (Municipalidad de Corrientes), Haba una vez
   (Botella Al Mar), Memorial de Corrientes (Editorial Tiempo, Corrientes),
   Golpe de gracia (Editorial Marymar, Buenos Aires), Seleccin potica
   (edicin bilinge, Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires), La
   memoria de Lquesis y Fresas salvajes (1 ed., Ediciones de la
   Universidad Nacional del Nordeste, UNNE; 2 ed., Dunken, Buenos Aires) y
   El maldito asombroso (Editorial Tiempo), as como el ensayo Nietzsche,
   sonmbulo del da (Editorial Tiempo). Obtuvo el Primer Premio Nacional
   Carlos Gordiolla Niella con su poemario Estuario, publicado por la
   Comisin del Cuarto Centenario de Corrientes.



=== Naufragios: Cabeza de Vaca, narrador de aventuras =====================
=== Jorge Zavaleta Balarezo ===============================================

La Relacin de lvar Nez Cabeza de Vaca, conocida hoy con el nombre de
Naufragios, ha llevado a varios estudiosos del texto y el personaje a
abordarlos desde diversas perspectivas. Siguiendo el que, de alguna manera,
se puede considerar un cierto itinerario en medio de la odisea de Cabeza de
Vaca, Jacques Lafaye, por ejemplo, se refiere a las "curaciones milagrosas"
(que comienzan en el captulo XXI y se extienden casi hasta el final del
libro), David Lagmanovich estudia su "calidad", estructuras y estrategias
narrativas, Robert E. Lewis entiende el "fracaso" de la expedicin en que
participa como una necesidad para hablar, es decir escribir la Relacin.

La odisea, el extravo y el reencuentro con sus compaeros espaoles y
cristianos por parte del protagonista de los hechos son narrados en los
Naufragios de una forma tal que llama al asombro del lector. Por otro lado,
son claras las intenciones del autor en busca de recibir favores de la
Corona (la Relacin, por supuesto, est dirigida al rey de Espaa). A su
vez, el texto mantiene una indudable naturaleza "providencialista" y
destaca la personalidad e inquietud mesinicas del autor-narrador-personaje
principal.

Desde hace algunos aos, tambin, se plantea la discusin sobre la
naturaleza histrica o literaria del libro. Si lo aceptamos como literario,
entenderemos la peculiar crnica que representa una fase y un aspecto de la
Conquista, y si creemos que es una narracin histrica, lo tomaremos como
un documento fundacional en la escritura del Nuevo Mundo, a la manera de
los Diarios de Cristbal Coln o las Cartas de Relacin de Hernn Corts.

Lagmanovich, al estudiar el texto desde el punto de vista literario,
considera, entre otros aspectos, una "narracin personal autobiogrfica"
-en la cual el autor organiza, coherentemente, recuerdos y ancdotas de
casi una dcada-, una "relacin de servicios", que no desacredite al
autor-protagonista, y una "noticia verdadera" de tierras desconocidas
(Glantz 79-80). En pos de, diramos nosotros, "comprender lo increble".

Cabeza de Vaca form parte de la expedicin dirigida por Pnfilo de Narvez
que pretenda conquistar la Florida (1527). Como sabemos, Narvez es el
mismo personaje vinculado a Corts, a quien persigue, durante los momentos
previos a la conquista de Mxico. En los Naufragios, al producirse la
primera crisis y separacin de los expedicionarios, se advierte un carcter
un tanto conflictivo en Narvez. En el captulo X, Cabeza de Vaca refiere
sobre aqul: "l me respondi que ya no era tiempo de mandar unos a otros;
que cada uno hiciese lo que mejor le pareciese que era para salvar la
vida..." (114). En general, la opinin del autor sobre este gobernador no
es positiva y, llegado un momento, se entera de su desaparicin.

Los Naufragios se convierten en un valioso testimonio -crnica, en el fondo
y en el estilo- que aluden, desde su propio nombre, a las aventuras y
peripecias de Cabeza de Vaca, l pasa ms de ocho aos, primero extraviado,
luego en cautiverio (capturado y controlado por los indgenas) y finalmente
se convierte en un curandero con caractersticas mesinicas, a quien los
naturales siguen como en un peregrinaje casi permanente.

Cabeza de Vaca habla, l mismo, de su habilidad en las curaciones, a tal
punto que estudiosos como Nancy Hamilton lo han considerado "el primer
cirujano de Texas". Margo Glantz seala: "Nez recorri un vasto
territorio habitado por innmeras culturas indgenas, ya desaparecidas (el
sur del actual territorio de los Estados Unidos y el norte de la Nueva
Espaa, hoy Mxico) y hasta se ha llegado a insinuar que es el primer
chicano (Bruce-Novoa) (9).

Siguiendo esta alusin al primer mestizaje, leemos en el captulo XXI de la
Relacin: "Aconteca muchas veces que las mujeres que con nosotros iban
paran algunas, y luego en naciendo nos traan la criatura a que la
santigusemos y tocsemos" (195).

Nos referimos, en este trabajo, a Cabeza de Vaca como narrador de
aventuras. Silvia Molloy se expresa sobre los Naufragios de un modo
similar: "...el texto de lvar Nez crea la aventura narrndola" (Glantz
219). Y es cierto. Cada hecho que se presenta, sin duda se narra aos
despus de ocurrido con una premeditacin que no quiere negar la veracidad
de los acontecimientos, pero suma a ella una relevante vertiente
imaginativa, y, en varias ocasiones, con tendencia a sobredimensionar las
situaciones.

En efecto, lo sucedido es una aventura, una odisea. El trnsito que va
desde el extravo hasta el reencuentro, con la condicin de prisionero en
medio de ambos polos, merece el justo ttulo de un "naufragio", en tanto
prdida, desapego. Pero cuando, a partir del captulo XXI encontramos al
protagonista -y a sus constantes compaeros: Alonso de Castillo, Andrs
Dorantes y Estebanico- el naufragio cobra otro cariz.

Despus de varios aos, viviendo desnudo y como un "salvaje", prisionero de
los indios, a punto de morir por hambre o enfermedad, Cabeza de Vaca
providencialmente halla la oportunidad de probar sus dotes como curandero y
comprobar que esa cualidad puede cambiar su destino, como de hecho ocurre.

Este es el revs del naufragio y la proximidad de la providencia. Sin
embargo, hay un tono un tanto desolador en la obra por varios momentos,
incluso cerca al final se habla de las naves que no podan hacerse a la
mar, fracasando en el intento, ya cuando el personaje principal emprende,
por fin, el regreso a Castilla.

Texto rico, metafrico, interpretado, segn sea el caso, como una divertida
crnica o, desde un punto de vista ms ideolgico, como una presentacin de
las virtudes y defectos de los indgenas americanos, que podran ser tan
crueles como los conquistadores, los Naufragios representan, asimismo, una
posicin, por parte del autor, que precede al discurso del padre Las Casas,
en tanto se asume la defensa de ciertos valores de los nativos del Nuevo
Mundo. Pero, al mismo tiempo, Cabeza de Vaca tiene una visin ambigua del
indgena en tanto brbaro y salvaje. Describe sus costumbres, sus
enfrentamientos, a veces armados, y lo ms llamativo, en este sentido, es
la cantidad de pueblos o tribus, a veces demasiado "extraos", por las
actitudes de sus pobladores, que l va conociendo o "descubriendo".

En diversas secciones del texto, el autor se refiere al carcter y acciones
de los indgenas. Por ejemplo, da esta descripcin en el captulo XIV: "La
gente que all hallamos son grandes y bien dispuestos; no tienen otras
armas sino flechas y arcos en que son por extremo diestros. (...) Las
mujeres son para mucho trabajo" (126).

Otra perspectiva se apunta en el captulo XVIII: "Desde que amanece
comienzan a cavar y a traer lea y agua a sus casas y dar orden en las
otras cosas de que tienen necesidad. Los ms de stos son grandes ladrones,
porque aunque entre s son bien partidos, en volviendo uno la cabeza, su
hijo mismo o su padre le toma lo que puede. Mienten muy mucho, y son
grandes borrachos, y para esto beben ellos una cierta cosa" (145).

La aventura a la que aludimos tambin ha sido comparada con la del clsico
Robinson Crusoe, de Defoe. Pero no olvidemos que, ante todo, estamos frente
una Relacin de la poca de la conquista, y el modelo y la intencionalidad
de este tipo de composicin es conseguir el favor del rey de Espaa. Hay,
es bueno decirlo, una interesante "vuelta de tuerca", en el contexto de las
Relaciones, si las entendemos y estudiamos como un gnero, porque Cabeza de
Vaca asume una posicin y un tono muy personales y confiesa sus vivencias,
las vicisitudes y dificultades por las que pasa. Mas nunca, a pesar de lo
negativo y lo trgico, lo ominoso o lo sangriento (como el canibalismo de
los espaoles en el captulo XIV), se deja de lado la presencia divina y el
rol de la religin catlica.

Es precisamente este papel y el propio rol de evangelizador que se propone
-o al menos as lo presenta- Cabeza De Vaca, los que marcan uno de los
hilos discursivos en esta narracin autobiogrfica. El ritmo del relato es
ameno y cobra diversos matices, a veces se acelera, como en el momento en
que los cristianos se convierten en curanderos y luego su fama se extiende,
pero a ello suceden actos de pillaje y violencia entre los pueblos
indgenas. Un cierto tono pico asoma en esta "cruzada".

El aventurero narra sus propias peripecias, sus desgracias y
"renacimientos". Siempre su fe lo salva y, nunca piensa que est en el
lugar ideal, por lo menos se felicita por conservar su vida. Es consciente
de ello, y de la fatalidad que, de un momento a otro puede surgir en la
existencia humana. Los Naufragios son esencialmente de naturaleza
providencialista pero tambin denotan la importancia e influencia del
destino y lo casual: la suerte, la fortuna cambian de la manera ms
inesperada. Aqu se presentan, pues, dos polos, que en un intercambio
pueden generar ambigedad, una caracterstica, por cierto, nada ajena a los
Naufragios. Se menciona, en ese mismo sentido, el carcter tan ficcional,
en tanto "no verdad", de esta obra fundacional en las primeras
composiciones sobre el Nuevo Mundo.

Es importante sealar, en la visin que el espaol tiene del indgena, cmo
capta el primero la naturaleza del otro, cmo la entiende y la codifica.
Esa "otredad", que ha fascinado como discurso a varios estudiosos del tema,
es una de las fibras ms sensibles de los Naufragios. Porque Cabeza de
Vaca, precisamente, convive, con el "otro" y puede dar testimonio de sus
costumbres, de cmo acta. Es ms, su condicin de subordinado, mientras
dura el cautiverio, es una lectura, una situacin "a la inversa" o "no
oficial" inclusive "sui generis" de la Conquista, pues curiosa y
precisamente el llamado a explorar y conquistar es sojuzgado y tomado
prisionero. El naufragio de su vida precisamente lo ha llevado a esa
condicin. Esa experiencia es la base del texto.

Justamente para Beatriz Pastor, los Naufragios, en tanto relato
desmitificador, en comparacin con los Diarios de Coln o la Quinta Carta
de Relacin de Corts, con los que forma un corpus de textos de la poca,
integra a su vez "el discurso narrativo del fracaso" (Glantz 89). Para
Pastor en los Naufragios hay una "transformacin de la accin heroica de la
conquista en lucha desesperada por la supervivencia" (Glantz 91). Rolena
Adorno, en la misma lnea, seala que la narracin de Cabeza de Vaca
"reproduce un incipiente proceso de adaptacin cultural y, en consecuencia,
de supervivencia fsica" (Glantz 311).

Luisa Pranzetti entiende el naufragio como "metfora" que "subraya la
frontera entre una cultura organizada (el espacio de procedencia) y una
cultura desorganizada (el espacio de conquista), donde la superacin de esa
frontera constituye el paso de un estado social a un estado de naturaleza"
(Glantz 60).

Una vez que se reencuentra con los "cristianos", tras los aos extraviados
(captulo XXXIII), Cabeza de Vaca dialoga con el gobernador de Nueva
Galicia, tierra ya conquistada, Nuo de Guzmn, y se entera de que los
indios estn siguiendo las instrucciones de construir iglesias y dar
alojamiento al visitante. Esto le parece increble, casi un "milagro", pero
tambin sugerente. Y podemos entender que la pretendida evangelizacin es
un xito. El papel de curandero o chamn que, desde cierto momento de la
narracin (el aludido captulo XXI), desempea Cabeza de Vaca, lo convierte
en un lder sobre el que se dan noticias en uno y otro pueblo. En ningn
momento, sin embargo, la intencin de ser un conquistador ha pasado a un
segundo plano, sino que se expresa de otra forma. Es una conquista del
espritu, por la religin, la creencia. Subyace un pesar, pues el
protagonista no tiene el poder consigo, pero logra la sublimacin de sus
deseos aprovechando este proceso religioso. l mismo se nos presenta como
un mrtir, quiere que lo veamos as. Si aceptamos su propuesta -si entramos
en su capcioso juego-, es definitivamente otra la caracterizacin y la
dimensin de Cabeza de Vaca, ms all del personaje histrico sino como
propio "autor de ficciones".

En 1991, el mexicano Nicols Echevarra llev al cine una versin de los
Naufragios con el ttulo de Cabeza de Vaca. La pelcula, producida con
motivo del Quinto Centenario del llamado "Encuentro de dos mundos" condensa
los pasajes ms relevantes de este "texto seminal", como lo llama Enrique
Pupo-Walker, y asume una doble perspectiva del protagonista, precisamente
las que aluden Pastor y Adorno: la del superviviente y la del conquistador
despojado de todo mito. Esta cinta, sin embargo, no deja de tener un halo
de "real maravilloso" en sus inesperados raccontos y flashbacks que, si
bien tratan de "ubicar" al espectador, pueden generar, a su vez, otra
imagen, no ya la que presenta el texto, del propio Cabeza de Vaca. Y ello
resulta obvio porque estamos ante dos lenguajes distintos, el del cine y la
literatura que, sin proponrselo en un principio, resultan hoy conectados
pues generalmente una nutre al otro y, a veces, ocurre de manera inversa.

A propsito del cine, bien se ha dicho que los Naufragios son, en cierto
modo, el guin ideal para una pelcula por sus incesantes vaivenes y
devaneos. El espaol, quien despus de su aventura norteamericana fuera
nombrado por la Corona Adelantado, Gobernador y Capitn General del Ro de
la Plata, ms tarde vuelve a naufragar frente a las costas del Brasil,
explora los territorios del Paraguay, se establece en la actual ciudad de
Asuncin y descubre las cataratas del Iguaz. La etapa final de su vida,
tras algunos aos en la crcel por supuestos abusos durante su gestin
poltica y administrativa, est rodeada de un misterio que an hoy busca
aclaracin.



Bibliografa

 * Glantz, Margo, coord. Notas y comentarios sobre lvar Nez Cabeza de
   Vaca. Grijalbo: Mxico D.F., 1993.

 * Nez Cabeza de Vaca, lvar. Naufragios. Edicin de Juan Francisco
   Maura. Madrid: Ctedra, 1998.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== Generacin Almada      Pablo Mora =====================================

                                                     A la Generacin Almada
                                              A la Poesa, Sociedad Annima
                      A las cuatrocientas salidas del asendereado caballero

                    Ahora mira la lluvia esparcida por el mes de noviembre,
                                                     las luces de la ciudad
                     y el dinero que cae en migajas los sbados a las seis,
                                                                     espera
                                       el despertar temible de Iberoamrica
                        y comienza a peinarte, a salir a la calle, a seguir
                                                        laborando por todos
                           los que callan, y avanzan, y protestan y empuan
                            la luz como un cuchillo o la paz como un fusil.
                                         Blas de Otero: Escrito con lluvia.

De claro en claro

Ardidura chamuscada, cuello de tierra, voz de la tierra, dulzumbre,
admiracin, muerte arrinconada, flauta de huesos, todo huesos, enjuto
rostro, de carnes seco, atarantado, descuadernado, desabrochado,
desencajado, estrafalario, inaudito, extrao, firme en arrestos y en
palabras, por todo lo descubierto de la tierra, avalancha, trueno,
tempestad, imparable sobre el sueo. Testigo de la noche primigenia, en
vuelo de latidos y esperanzas, quimeras, necedades, desatinos, encaje del
mar juvenecido, lujuria del alba descubierta, pena capital de la belleza;
aventura crispada de milagros, grito salpicando en la garganta, nunca jams
la lumbre acuartelada. Roble sideral, valiente, comedido, sufridor de
trabajos y de encantos, a los pies de la muerte y la derrota, funda la
sinrazn mientras fulgura. Amorosa insensatez los gigantes, irreales
horizontes. Cie en la noche el pvido lucero, la encendida razn de la
locura, mantiene en alto la memoria en cierne, su tea en lucha sin cesar
contra los males, por la transida plenitud del sueo, velando a
pensamientos desatados.

Vive fuera de s o muy adentro, sabe el tamao exacto de la pena, conoce el
lado oscuro de la rosa y la terrible majestad del pan. De lumbre en lumbre,
en orfandad suprema -hijas de los trigales y las piedras-, su clera y
ternura vagando andan por campos farallones y veredas. Vigilia del asombro
detenido, marchndose de prisa sin moverse, estatua en soledad, en
estampida, remontando hacia adentro de la lumbre, entre umbrales abrojos y
neblinas, subterrnea fuente al descubierto.

Noche a noche, de claro en claro y de turbio en turbio. Desde la noche,
hacia la noche -reina negra-, profunda, eterna. Atencin, vigilia, cuido.
Todo, nada, fuerza, gravedad, olvido, abdicacin, presencia extraa,
serpiente, delicia, monstrua bella, atroz. Crepsculo, razn, delirio.
Incendio, brasa, quemadura, amoroso intercambio de una ronda.

Revelacin. Asombrada luz. Carne, redencin, fracaso, gloria o esplendor.
Sudar la noche. Vivir el morir. A pesar, en contra de la nada y de la
muerte, tarde para los dioses, prontos para el ser. Rampante sombra. El
gozo, la lujuria, la partida. Distensin del alma. Pozo sulfuroso, cenagal
de sangre. Alfabeto pecaminoso, desordenado, asestado. Dos veces, dos
notas, doble, triple lnea, en el mismo lugar. Aria breve. Tarde en celo,
en sueo.

Justo un toque de campanas para alborotar plumajes. El vientre, el tero,
un modo de estar, de preservar los mil ojos de la memoria, el orden
csmico, el magma, la visin, el timbre, los arpegios. Uno ms engarzado en
la alambrada; vibrando en el camino, el clamor del hombre, su alarido, su
gozo eterno, su asombro inextinguible, el vino, el himno de la vida,
itinerario, trmino, confn, halando al mundo.



Razn de la locura

Sacando cuentas, esperando olvidos. Sintiendo las tinieblas y el relmpago.
El ansia desgarrada de la luz. El canto, el rezo, el grito, el alarido. El
coro, la cancin, el gritero. El aullido terrible de los hombres. En el
lugar del hambre todava. En el lugar del grito todava. A la espera del
juicio, la sentencia. Frente a todos los triunfos y derrotas. Nos espera la
sombra de la estrella. Primero fue el barro. Y el barro se hizo llanto.
Siempre fue el llanto y estamos en el llanto. Seguimos en las sombras
todava. Al pie del grito. Vivos, en este barro todava. Crujientes
vendavales milenarios. Los pliegues de los siglos cabizbajos. Alarido
crispado en huracn. Entre noches de plpito y conjura nos quedamos de
pronto sin presente, sin futuro, sin fe, sin osada. Desde el fugaz umbral
de los fogones, crepitando en enigmas postergados, pregunta que pregunta
por el hombre, por la transida plenitud del sueo, la encendida razn de la
locura.

Grito de hombre o de mujer. Grito perdido en los tejados. Grito del tiempo
desguazado. Grito en soledad encabritada. Grito de guerra dolorida. Grito
de rabia desplomada. Grito de demencia asqueada. Grito de hombre, de mujer.
Grito de todos, grito macho. Grito hembra, hermafrodita. Grito, aullido,
hambre a gritos. Grito, reto en el lugar del grito. Grito en la palabra, en
el coro. Grito, en la cancin asombro. Grito en el riel, en la barriada.
Grito insomne al descubierto. Grito espeluznando la antigua noche. Grito
salvaje, eterno, zigzagueado. Grito alzado rodando por la calle. Grito,
visin, misterio, subversin. Grito, magma, hojarasca, huracandad. Grito
volcnico, auroral, carnal. Grito greda, alma, fragua, tempestad. Grito
csmico, faro, barro alzado. Grito macho, hembra, hermafrodita, flor. El
grito a sangre y fuego, a paso largo, capaz de amar, capaz de armar la paz.

Esta es la sombra antigua repitindose, por fin l ocupndose del hombre,
el hombre, pincelazo en el paisaje, ara de dolor, barro, claroscuro, como
un faro en mitad del ventisquero, mochuelo en las tronadas de la noche,
abandonado al agua y sus quimeras, el hombre en ventanuras del azul sobre
los fogonazos de sus huesos, delirante al acecho de otra aurora sobre la
polvareda de los sueos, entre borrasca, grito y alborada, locura al cinto
en lucha con su pena, andando, andando, andando, andando, andando.

Por obra y gracia del asombro el hombre, el hombre, rayo que arde en la
tormenta, alarido crispado, verbo, cosmos, el hombre a punta de hombre y
tempestad, el hombre, simplemente el hombre yendo, en paz consigo, con su
pena al hombro, al descubierto, hermano universal, ceniza, granizada en
singladura, en pulpa, en hueso, en lluvia, en soledad, semilla germinal a
la intemperie, resistiendo en la tierra de la noche como un rbol al pie de
la tormenta, asombro a la intemperie, al descubierto, insomne, terminal,
asombro insomne.

Proviene de una despeadura enloquecida. Insina una suave sonrisa divinal.
Respira la celeste mirada de su sol. Consume la agnica tristeza de las
hojas. Interpreta la silenciosa huracandad del tiempo. Cavila debajo de la
noche y la tormenta. Desangra en las cinco parcelas de la Tierra. Agoniza
en la nieve, en el llanto y en el plato. Cabalga con toda la tristumbre de
los montes. Transita en tempestades mundanal miseria. Maldice las horrendas
torturas del hermano. Consagra la levadura eterna de los panes. Conoce los
pasos permanentes de la sombra. Despliega temores, ramalazos y portentos.
Se agita en el fuego bravo de la mar. Mendiga la lumbre de la gota en el
alambre. Quisiera recuperar el curricn perdido. Tritura las indmitas
fieras que lo acosan. Renace de entre la podredumbre de la fosa. Se entrega
en las redes de un tiempo submarino. Violenta volcnico la luz de otras
estrellas. Arremete contra la infancia alada de las rosas. Se astilla ante
el antiguo malecn del puerto. Desgarra el alma fulgurante de la flor. Se
aferra a las entraas de su viejo pan. Desguaza furente el huracn en alta
mar. Desgaja las indomables fauces de la sombra. Se eterniza sepultado en
la fragua de la guerra. Mientras yace en su sombra, apenas ilusoria, nos
acusa, nos grita y nos reclama.

La risa le va durando hasta ms all de la Mancha.



Armaduras y luceros

Rodeados de pueblo, de malhadados libros, combatientes, versos perdidos,
arrugados, rumiando hierba fresca, fusiles, cadenas, sudando a mares,
leyendo historia e injusticias, objetos usados, apreciados, despreciados,
noche arriba, sueo arriba, indios, buitres, poemas y canciones, vomitando
salmos, cuevas, miedos y lucirnagas, soltando armaduras y luceros, entre
el ro, caminando, soando, trashumando, limpiando dolores, asperezas,
arrebatos, silenciosa, lenta, apresurada, exactamente, cantando, silbando,
arborescentes, telricos, orqudeos, amarantos, bosques eternos, en
tempestad de sueos aurorales, bebiendo a grandes tragos, lanza en ristre,
verso a verso, texto a texto, imgenes, voces y visiones; pendencias,
batallas, rias, agresiones, desafos, a libertad por todos los caminos.

Barro modelado, soplado, savia, cicuta, dolor, llanto, locura, cruce de
vientos, jaula poblada de caminos, sombra vagabunda, confundida, rfaga
inaudita, lacerada carne del sentido, lodo desolado, lo oscuro, lo que
quema, lo que ata, ladridos del silencio, alud de gritos, pasos sobre los
sueos, alucinamiento de vaco, abordaje, cosmos sin trmino, esperanza
acuchillada, de puntillas, nueva voz, cauce nuevo, dorada comarca, ovillo
luminoso, reverso del reloj, desvelo, turbulencia, sinrazn, palabra vieja,
nueva, fecunda noche, recuerdo ensombrecido, hambremar en vuelo, tiempo
prohibido, sombra loca, tecla enloquecida, deshojado da, minuto, grieta,
instante a la deriva, al escondido, imagen saturada, fuego de cosechas,
entraa recorrida, sudor, curso, viento, luchafuego, perraje angelical,
valerosa fe, noche por venir, futuro pie, flujo, entrega, paso eterno,
colores vagabundos, sonrisa de acuarela, mansa presencia, leve agitacin
viniendo, enderezando, yendo, no lo siendo, una coma sin bolsillos, vaco,
derrumbe ntimo, penumbra antigua, sin saber qu hacer con tanta lluvia en
el pauelo, itinerario, encanto, otra eternidad, confn, a tientas, en
busca de un lugar, sucios, descalzos, ngeles, laya sideral, figura triste,
entreverado loco, capricho nio, salvaje enredadera, humo que se aleja,
ascenso del ave, flor abierta, ola desierta, costa desierta, huella
desierta, valiente, leal, devota, fiel, rostro emputecido, carcomida letra,
mayscula de Amrica susurrando sus secretos, reptiles traspasando la
frontera.

Aldea de pjaros bajo el costado izquierdo, a lo Guaicaipuro, sin franela,
sin cadenas, sin escopeta pero sin miedo: brazoflecha, cancin primigenia,
cancin para siempre, convocados slo por el desafo, desnudos como la
rabia, ebrios de futuro y de jbilo, algo entre tanto pueblo, algo de la
regin florentina, indeleble gota del Arauca, triunfales en el reto y la
porfa; primos de Tamanaco, palabrarma, furia, gentileza, tierra brava,
tierra de polvo y de agua; palabrapuebloplvora, desierto, mar, pozo, no
paisaje manso, patria preada de coraje, agravios, sinrazones, aventuras,
dulce imperio lugar, mresele por donde se lo mire, forjado a fuerza de
victoria y victoria y ms victoria alzada, almada.



Almcigos en guardia

Samain dira el aire es quieto y de una contenida tristeza. El Hidalgo dice
hoy la Muerte est soldando cada lindero a cada hebra de cabello perdido,
desde la cubeta de un frontal, donde hay algas, toronjiles que cantan
divinos almcigos en guardia. Las manos avanzan de diez en fondo, desde un
martes cenagoso que ha das est en los lagrimales helado. Y preguntamos
por el encuentro absoluto, por cuanto pasa de aqu para all. Por haber
sido nios y tambin por habernos juntado mucho en la vida, reclusos para
siempre nos irn a encerrar. Qu extraa manera de estarse muertos.
Quienquiera dira que no lo estis. Pero, en verdad, estis muertos. Estis
muertos, no habiendo antes vivido jams. Bomba aburrida del cuartel achica
tiempo tiempo tiempo tiempo. Piensa el presente, gurdame para maana
maana maana maana. Aguardemos as, obedientes y sin ms remedio, la
vuelta, el desagravio de los mayores siempre delanteros dejndonos en casa
a los pequeos, como si tambin nosotros no pudisemos partir. Aguedita,
Nativa, Miguel? Llamo, busco al tanteo en la oscuridad. No me vayan a ver
dejado solo, y el ltimo recluso sea yo. Busco volvver de golpe el golpe. A
su halago, enveto bolivarianas fragosidades. Lloro en mi mano, recuerdo,
escribo y remacho una lgrima en mi pmulo. Oh las cuatro paredes de la
celda. Oh las cuatro paredes albicantes que sin remedio dan al mismo
nmero. Amorosa llavera de innumerables llaves, si vieras hasta qu hora
son cuatro estas paredes. Slo yo me voy quedando con la diestra en alto,
en busca de terciario brazo que ha de pupilar, entre mi dnde y mi gallo
incierto. Es posible que me persigan hasta cuatro magistrados. Es posible
que me juzguen pedro. Alfan alfiles a adherirse a las junturas, al fondo, a
los testuces, al sobrelecho de los numeradores a pie. Tal el tiempo de las
rondas. Tal el del rodeo para los planes futuros. Cristiano espero, espero
siempre de hinojos en la piedra circular que est en las cien esquinas de
esta suerte tan vaga a donde asomo. Quin sabe madrugada. El cancerbero
cuatro veces al da maneja su candado, chancea con los presos. Por entre
los barrotes pone el punto fiscal, inadvertido, a la pista de lo que hablo,
lo que como, lo que sueo. Quiere el corvino ya no hayan adentros, y cmo
nos duele esto que quiere el cancerbero. Puedo decir que nos han
traicionada? No. Qu todos fueron buenos? Tampoco. En la celda tambin se
acurrucan los rincones. Y me retiro hasta azular, y retrayndome endurezco,
hasta apretarme el alma. Es de madera mi paciencia, sorda, vegetal. Esta
noche desciendo. Rocinante me desciende, ante la puerta de la casa, donde
me desped con el cantar del gallo. Est cerrada y nadie responde. Llamo de
nuevo, y nada. Callamos y nos ponemos a sollozar, y el animal relincha,
relincha ms todava. Oh voces y ciudades que pasan cabalgando en un dedo
tendido que seala a calva Unidad. Ammonos los vivos a los vivos, que
siempre no estaremos como estamos. Jams, hombres humanos, hubo tanto dolor
en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicera, en
la aritmtica! Jams tanto cario doloroso, jams, tan cerca arremeti lo
lejos. Ah!, desgraciadamente, hombres humanos, hay, hermanos, muchsimo
que hacer. Cundo nos veremos con los dems, al borde de una maana eterna,
desayunados todos! Si lloviera esta noche, retirarame de aqu a mil aos.
Mejor a cien no ms. Como si nada hubiese ocurrido, hara la cuenta de que
vengo todava. Nunca, sino ahora, supe que exista una puerta, otra puerta,
y el canto cordial de las distancias. Hasta dnde me alcanzar esta
lluvia? Hay siempre que subir nunca bajar! No subimos acaso para abajo?
Canta, lluvia, en la costa an sin mar! Calla, crepsculo futuro, y
recgete a rer en lo ntimo de este celo de gallos ajisecos soberbiamente,
soberbiamente ennavajados. Cae agua de revlveres lavados! Vamos, pues,
compaero; nos espera tu sombra apercibida, nos espera tu sombra
acuartelada. Todo aparentemente sigue igual. Camaradas, varios das el
viento cambia de aire. Como insomnes almcigos en guardia, en la crcel con
sueo de esperanza, estar nuestra sombra cuestionando. Esto es urgente, el
tiempo apremia, el da. Hasta cuando volvamos! Hasta siempre! Y entonces
tocars cmo tu sombra es sta ma desvestida y entonces olers cmo he
sufrido. Sobre el hosco mun de la tristeza, slo tu brazo, ciego en el
vaco.



Sin coraza fiel ni limpio acero

A tientas viaja, a espaldas de su sombra. Con amplias tiendas en Marte y en
la Luna, desolada, la tierra slo es queja, lamentacin, huracandad y
grito, sin rboles, sin lagos y sin nieves; sin huertas, sin almcigos, sin
hombres. Apenas duerme el sol en altas cimas, al lado del rugido de los
vientos, en noche sepulcral, horrenda y fra, lecho de fauces, fosas y
lamentos. Soledad, soledad, la de la tierra, con slo el sol soldado y
centinela. Casi sueo, el hombre, sombra de paso por la noche en sombra,
rbol sin tierra, fuego entumecido. El agorero llanto de los pjaros
esconde en su garganta la cigarra -guitarra augusta en forestal plegaria-.
Maana cuando tornen las lucirnagas, el sol sobre la copa de los rboles
brindar por el sueo de los hombres, por el canto del bosque y sus
caudales, porque regresen todos los caminos y sol y nieve sigan siendo
hermanos.

A ciegas cada noche o en vigilia, reconocemos nuestra casa entre la luz de
los postigos. Una que otra lucirnaga alumbra la esperanza. El aire
bailotea en la espesura, los gallos poco a poco se despiertan y echan al
voleo su largo canto. Todo debe ir con acento cuando la vida de regreso
llama, cuando se aclaran todos los caminos. Buscaremos todo, al final
encontraremos nuestro viaje. Iremos al paso de una sombra. Modo de jugar a
muerte, a noche, a vida. Juego antiguo, incgnito, perdido, para asaltar el
alba ante el altar del viento enfurecido. Si supiesen los hombres del
camino, tornaran repletos de regresos. Si el hombre se midiese con el
viento, sabra que todo pasa como el sueo.

Benignas sean las horas nuevas. Benigno el campo, los hogares. Benignos los
arados. Benigno el pan multiplicado en paz y en libertad. Benigna la
sierra, la arboleda. Un pueblo hambriento confa en sus pasos. Es tiempo de
escribir con mayscula el amor. Es tiempo de que el prado sea ms verde. De
que aminore el mal, el miedo, la prisin. De que en medio del fogn
resplandezca Paz. De que aparezcan otra ley, otro campo, otra ciudad. Otro
pueblo, otro trabajo, otra razn. Otro palacio, vida y dignidad.

Inmensa nuestra noche. Nuestra vigilia, inmensa. Nuestra huida de la
muerte. Nuestro asombro o noche sepulcral. Donde tanto fue diezmado,
desguazado, consumido, arrebatado. Vivos todava bajo la sombra de la
noche, mensajera de misterios. Cabe la lumbre de un amanecer repleto de
razones. Al comps de un mismo sueo. Dispuestos a alcanzar el horizonte.
Desde estas alboradas soolientas. Desde el relente de este portachuelo.
Vivos bajo el caudal enloquecido. Bajo la lumbre agazapada, el csmico
pavor de la centella. Ante la huerta, jalonando soles, siglos, madrugadas,
ventisqueros. Cruzando ros en noches espantosas. Cruzando mares. Invocando
orillas inasibles. Capeando turbias confusiones. Remando entre tifn o
torbellino. Despus del vendaval, el cataclismo y la vorgine. Despus del
arrebato. Despus del llanto, el miedo, el desespero. El hombre al
desamparo de los dioses. A cielo descubierto, galopando tristumbres,
soledades y esperanzas.

Asombro el de los magmas furibundos. De mano del lucero. Junto al grano y
la simiente. A la derecha de la sombra. Del remolino, el vrtice o
corriente. De la sombra a la pena. De la pena al sollozo. Del sollozo al
sueo. De la Nada a la Vida. De la Vida a la Muerte. De la Muerte al
Misterio. Sobre las entraas de la noche. Ya sin coraza fiel ni limpio
acero. De cara hacia el misterio para siempre. La noche sepulcral donde
morimos cuando a nacer apenas empezamos.



Sentencia de Quijotes

Mientras el orculo inunda con su eco, dejando que el universo se mueva a
su alrededor, en la honda noche diluvial de esta hora en que el sueo
pertinaz de la vida corre peligro de quebranto, en esta hora tristsima del
hombre, en esta hora de guerra planetaria, en la noche de la guerra, del
hambre y de la lluvia, donde aparece, gigante, la sombra de la muerte, en
este instante estremecido del alba, antes que a Dios le sea fcil matar del
todo su obra, empecinados en sus caprichos de que son pocos los que suean
el mundo, pensando que son sus nicos espectadores, que si dejaran de verlo
se morira, desde sus "Torres de Timn", con fervoroso asombro, como
presentimiento tembloroso del amanecer horrible que amenaza estos arrabales
desmantelados, Eduardo, Elis, Sael, Leonardo, Antonio, Octavio, Wiston,
Oscar, Carlos, Triunfo; Gabriel, Roger, Miguel, William, Alfredo, Elsa,
Lola, Iris, Xiomara, Bettina, Luz Marina, Mara Luisa, Dora, Meira, Amparo,
Ofelia, Mery; Jorge, Tirso, Ciro, Quijano, Sancho, Simn, Alonso, Homero,
Luis Jos, Freddy, Antonio Mara, Pedro Pablo, Pablo, dos poetas, cinco
poetas, diez poetas, veinte poetas, cien, mil, quinientos mil, gallos
flacos, desgreados, cantando juntos a la vez, Quijotes de la Tierra, a
coro en el asombro, en soledad centenaria, trasnocharn, hasta que la noche
gastada se quede en los ojos de los ciegos y nuevamente el mundo sea
salvado.

Alzados en almas, al rincn del fuego, de este infierno, este fango, este
fondo, presidio, cementerio o noche albada, a golpes, sin silencio, sin
remedio, conscientes de que se habr logrado una real conciencia de clase,
alcanzado una sociedad ms justa y un modelo de democracia directa cuando
los oprimidos de todaspartes aprendamos a decir no, a objetar lo que no
conviene; a negar todo orden que vaya en detrimento de nuestros derechos
originales; cuando el grito negador-creador recorra las fronteras desde
aqu, desde los almendros, los eucaliptos y las azoteas, desde aquel lado
de la oscuridad, desde dentro del socavn y de la lluvia, desde el Rey
Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, hasta Lanzarote del Lago y
Amads de Gaula, Felixmarte de Hircania y Don Belians de Grecia; desde las
soledades sonoras de los Andes hasta las azules somnolencias de los Alpes;
desde las galopantes regiones esteparias hasta los calcinantes sueos de
las clidas arenas; desde las septentrionales guilas nevadas hasta las
vallejianas resonancias proletarias de las quenas; desde los espejos
enterrados del alma hasta los confines donde, tal vez afuera, lejos de la
tierra, titilen las estrellas; desde el Cao de la Guacharaca hasta el
Raudal del Muerto, desde el Ro Bravo hasta la Tierra del Fuego, desde un
lugar de la Mancha hasta la eternidad; convencidos de que el despertar no
es otra cosa que el fruto de la resistencia cultural de los pueblos indios
y afrodescendientes que llevan ms de quinientos aos dando la pelea al
invasor; de que los sueos no aceptan prlogos ni eplogos, de que hay
mucho por hacer, mucho por corregir y todo por inventar, hasta asegurar el
camino a una sociedad intercultural y equitativa, plena de individuos
libres y felices a punta de belleza y de locura, sobrevivientes de la
muerte cotidiana sin sentido, frente al brutal mundo de la contrautopa,
limpias las armas, de galope y aprisa, con adarga, celada y suerte almados,
con seco y polvoroso rostro, con gentil talante, embrazada vida,
persuasin, proeza, palabralanza en mano, embelleciendo y subvirtiendo todo
acoso, alienacin, diatriba; seguros de que no morir la flor de la palabra
y menos su jardn, donde aclaran los abismos, la palabra insomne, los
cuarenta mil millardos de millas de hombres luz; gozosos en una pompa de
jabn donde caben, enteritos, todos los sueos; mientras esperan que la
noche no sea propiedad de los lobos solamente y s ferviente procesin de
altaneras madrugadas; venidos de la noche, yendo hacia la noche, mordidos
por la alegra, heridos, tras las huellas del sol; unidas las manos para
que el mundo no est en pocas manos sino en todas las manos ensartando
stos y otros tantos disparates, fantsticas, increbles desventuras,
sentencian que decir es fundar, derribar gigantes y dragones, que la
palabra que se escribe sobre el papel es ms duradera que el mrmol, ms
resistente que el bronce y ms efectiva contra la opresin que el fusil y
la plvora; que los tambores transmiten la buena nueva: los invasores no
son inmortales; que se trata de vivir contra morir.



Plegaria csmica

Ms all del cosmos, de cara al sol y desde oriente; al norte, al este, al
sur, al oeste, galaxias, soles, astros, montes, dioses, rogad por nosotros,
por el huracn y la gaviota, por las mil cruces siderales, por las
lucirnagas sin noche, por el aullido, el grito, el gritero, por las
primaveras encendidas, por los ocupados y confusos, por las alas rotas en
el itinerario, por los presagios alumbrados, por los justos para que
enciendan de nuevo sus milagros, por la piedra, el enigma, el insomne, el
insomnio y el asombro, por el plenilunio enamorado de noches que no acaban,
durante mil aos despus del mundo, las latas, los ejrcitos batracios.

Por la espalda -trozo hambriento y desgreado-, por el castigo siempre
miserable, por la meca, el muro, sus nichos y la cpula dorada, por el
delirio de los sanos ojos, por la lengua pegada al paladar del tacto, por
el padre nuestro, el odio nuestro, el mrtir nuestro, la horca, el yugo, el
verdugo y la palabra hurfana, por el pus latindole a la herida, sobre el
vientre de la tierra desguazada.

Por el escalofro del que reza a pie, de rodillas, de dorso, de frente, de
perfil, inverso, adverso, por los opacos, roosos, divinos arrepentidos,
fatigados guerrilleros, hroes, vueltos, pesados, entregados; por el rastro
del abecedario, por la babel y el sinsentido, por el cascabel encigarrado,
por la boca, el acero, la alambrada.

Por el arroyo, arrullo del mutismo, por el malvado, el humilde, el ngel,
el humano redimido, por la salamandra, el limpia casas, por el cocodrilo,
el ciempis, la iguana, por el misterio de la alondra ennegrecida, por los
que follan, almuerzan, se abotonan, por la sombra insomne de esta noche
incierta, por los extticos, los desnudos, los relmpagos; por el sueldo
micro o el sin sueldo, por los olores, los sabores y los panes, por el
ladrn enriquecido, empobreciendo, por el desnudo, el suspiro y el empeo,
por las veredas del gusano, por el santuario, cotizaciones y valores, por
los celulares vertebrados capitales, por los descosidos, los distintos, los
vestidos.

Por los azules excrementos, por los fuegos, por las lenguas, por los
dioses, por el remanso estremecido, por el ligero, el inevitable, el
insolente, por el indicativo, imperativo, activo, impertinente o desactivo;
por el barro, sus flores, sus simientes, por las mutilaciones, los rodeos,
las posiciones, por los cumplimientos e incumplimientos, por los canallas,
las sospechas, por los bastardos y bribones, por los asquerosos y cobardes.

Por los borbotones, los impotentes y reversos, por los inocentes, los
helados, los repletos, por los rotos, los usados, los doblados, los
desgarrados, los cados, encarnados, por la apetencia, la brecha, la
vereda, los caminos, por el pan escaso y la avaricia pronta, por la calma,
la borrasca o la hereja.

Por las tortillas, las especias, los emplastos, por los terremotos, los
rosarios, los bordones, por el gemido, el grito, el alarido, por el
envuelto, el quieto y el inquieto, por el furor del viento, por el
incrdulo, el silbante y el creyente, por el pleito vuestro y nuestro, por
la maleza incierta, por el enredo, la resaca, el miedo, por el desaguadero,
la desolladura, el pan que sobra, por la clera, el odio, la inclemencia,
por el engao y el terror y la creencia, por el descubrimiento,
encubrimiento, cubrimiento, por la nusea, la quema, las cenizas, por el
rayo, el espejo, la muralla.

Por el ciego, el apoyo, el fundamento, por el secreto, la tumba, la
palabra, la ventana o la cortina abierta; por el beso, el barro y el
planeta, por el envite, el alfarero y el nonato, por los matices y las
gasas del silencio, por los ptalos del sol mugiente, por las piernas
callejeras salerosas, por las sombras y las luces rotas, por el gargajo, el
trtago, el trabajo y el tartajo, por la liebre, por el libre, el blindado
y el venado tuerto; por el dado, el perfume y el misterio, por vivir, por
morir o estar presentes, por los parntesis solos moribundos, por las
balas, las dudas y las tardes, por los nombres severos de las deudas, por
la inclemente soledad del orbe, por la tardanza de quien porta el pan, por
el burdel -la cpula perfecta.

Por las flores que brotarn en las calles de Kandahar, por los presagios
fulgurantes del hombre emplumado, por las ventanas que se abren ms all de
las oscuras noches, por todas las historias que la ausencia nos cuenta, por
quienes caonean nios en las calles de Najaf y de Falluja, por los
imperios rapaces al acecho contra el hombre, por la humanidad en marcha
contra la barbarie.

Por el claro misterio de la luz, por el sol de la noche ms gozosa, por la
amarilla dulzura del oriente, por la tenue caricia de lo incgnito, por la
antigua quebrada de la fronda, por la nostalgia vuelta hacia la infancia,
por la aurora que se abre en el misterio, por el rayo furente de la vida,
por el arroyo que qued dormido, por la sencillez espiritual de un nido,
por el claro sigilo del amor, por la desfachatez del cristofu, por la luz
total de nuestras cosas, por la cuajada plenitud del grano.

Por los sonrojados, luminosos luceros catatumbos, mirando de reojo, por el
viento durmiendo entre los rboles o a la intemperie el nio; por la
emocin de quien anhela el mar desde su aldea, por el tiempo desafiando la
fiesta de los hombres, por los cuentos y mitos en sombras de alborada, por
la fruta y el sabor de sus perfectas mieles, por la dulce soledad del
tiempo manso; por el himno triunfal de la alegra, por la lumbre amarilla
del camino, por estos girasoles que nos miran, por la vida esa gloria
suspendida, por el fulgente camino de la luz, por embriagar de luz la
eternidad.

Por la nieve que duerme all en Saluggia, por la nieve que nunca vio mi
aldea, por la cancin de cuna de la nieve, por la inmensa dulzura de la
nieve, por el nio dormido entre la nieve, por el retorno eterno de la
nieve; por la muerte sin tregua construida, por lo que est perdido, va o
termina, por el hombre que gira con el da, por el hombre sin tiempo ni sin
fin, tan slo un animal desconocido.

Por la mgica mutilacin, el afinamiento primordial, el sentido del
sinsentido, camino y universo y atalaya; por el arma celeste, la palabra,
para fundar un mundo para el nido, manos abiertas, pjaro en vuelo, con
hambre de luz para la siembra.

Por el postigo y su presagio cuervo, por los instantes, cienes y millardos,
los izquierdos, los neutros, los derechos, por lo oscuro, lo ralo, por lo
ebrio, por lo hembro, lo sobrio, por lo macho, por las piedras, cimientos y
cuadriles, por las seales de la santa lluvia, por quebradas, florestas,
renacuajos, por los solteros, cuerdos y borrachos, por la tos, la sonrisa y
las estrofas, por la guerra, la paz, por los de arriba, los del centro, sin
nada, los sin heces, los de abajo, de cara al sol de oriente, por la ltima
estrella que veremos.

Por la buenaventura de la rosa, por el atardecer de los venados, por el
alma llanera dulcecita, por la primera labradora a pie, por m, por ti,
Tol y la Trifaldi, por la casa en el aire y en el suelo, por la varilla de
llegar al cielo, por los guaduales cuando van al ro, por la hazaa, la
fama que eternice, por la soberbia Kalamary en celo, por Daro Fray Luis y
sus versiones, por la lujuria del primer jardn, por la guabina
santandereana, por las penas del ro cuando brise.

Por el tiempo que dura la agona, por las espadas ngeles y aldeas, por
todos los resabios rocinantes, por el plural con una sola sombra, por el
poema aquel inagotable, por el misterio del divino loco, por la noche que
se arma en ciego sueo, por la puerta falsa del corral de campo, por los
cuchillos de la lluvia a secas, la amenaza del gato en pleno hechizo, por
el barco encantado y sus aceas, por los dos golpes a la endeble espada,
por la razn y sinrazn del viento, por el sordo pecado de la luna.



Razn de ser: confabulacin tachirense

En octubre del ao 2000, despus de un buen par de pininos, sobre el banco
de la paciencia, la escalera o la barricada, irrumpe en la ciudad de San
Cristbal, Estado Tchira, Venezuela, un verdadero complot contra la
pululante abulia literaria. "Nadie Nos Edita Editores" es
nombre-eslogan-escudo para el trajn de los neo-conspiradores y sus
primeros dardos-poemarios. Toman una de las emisoras de radio con Despus
de Misa. Para salvarse de los espantos de la media noche y para "meterle el
dedo en el ojo al silencio" fundan "Los Jueves Inditos". Coleccionan sus
libros en Dragones de Papel. Piensan en un peridico propio y al instante
aparece la revista Sujeto Almado, con versin electrnica, advirtiendo de
entrada que es peligroso asomarse a su interior. Chucho (Freddy ez), el
fundador, el motor de tal confabulacin.

El grupo entra en accin, se instala justo en los albores del siglo XXI con
el firme propsito de constituirse en hito fundacional capaz de pasar la
pgina de la reivindicacin de la nueva poesa tachirense. Haciendo honor a
significativos testimonios culturales como la BATT (Biblioteca de Autores y
Temas Tachirenses), La Cueva Pictolrica, el Grupo Literario El Parnasillo,
el Taller Literario Zaranda, el Peridico Voz y Rima, El rbol Editores, la
Pea Manuel Felipe Rugeles, deviene verdadero zagun por donde la nueva
literatura regional tachirense responde por el nuevo texto de los nuevos
tiempos. A un lustro de vida, es ya bisagra natural dispuesta a fundir y
multiplicar, sinrgicamente, los frutos hasta ahora cosechados en uno y
otro mbito. A travs de la pulcra presentacin de Sujeto Almado asistimos
peridicamente a un permanente debate ideolgico-literario que oscila entre
los vericuetos de la razn potica y los intrngulis descaradamente
dolorosos del saqueo hegemnico mundial.

Estamos, as, delante de un Movimiento que apuesta a la belleza y la
locura, nicos argumentos para sobrevivir a la muerte cotidiana sin
sentido. Frente al brutal mundo donde a diario se fortalece la
contra-utopa, esgrime la palabra honda, la que embellece y subvierte todo
acoso, alienacin, diatriba. Muy agazapadamente, se propone inventar nuevos
mundos y Apocalipsis. Perfectamente sabe de las falsedades de la
Literatura.

Y miren si han sido capaces de fundar! Pretenden la refundacin del
quehacer literario a travs de una confrontacin participativa, con miras a
salirle al paso a la palabra nueva, protagnica, capaz de enarbolarla como
verdadera subversin o resistencia ante todo arremetimiento o impune
dominacin. Desde el incienso hasta el quejido del papel y ms all del
viento, mientras inventan pasiones para ejercitarse, mientras se siguen
robando el fuego, saben que la ruta es larga, afuera y descalza. Por eso su
grito no otro que: Generacin Almada! A navegar! A soar! Hasta
embriagar la realidad! 

** Pablo Mora
   moraleja@telcel.net.ve
   Escritor venezolano nacido en Santa Ana, estado Tchira (Venezuela) en
   1942. Es licenciado en letras, graduado en la Universidad Catlica
   Andrs Bello en 1966, doctor en psicopedagoga y periodismo y profesor
   jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Tchira. Ha
   publicado seis volmenes de su serie Almcigo (1978-1993), los poemarios
   De la noche insomne (1992), Asombro al descubierto (1996) y el libro de
   ensayo Cuenta abierta (1993). Tambin ha publicado varias plaquettes
   entre las que destacan su Oda a Bello (1981), Homenaje a Pablo Milans
   (1991) y Manifiesto (1992). Ha obtenido el primer premio en la Bienal de
   Literatura de Nueva Esparta (1991) y el Premio de Ensayo de la
   Gobernacin del estado Tchira (1998). Es el impulsor de Poesa,
   Sociedad Annima (http://www.poesia.org.ve), sitio en el Web consagrado
   a la exaltacin de la literatura.



=== Voz nuda (1): asir la herida del amor      Mario Wong =================

                                                    "Un agujero en la noche
                                        sbitamente invadido por un ngel".
                                                        Alejandra Pizarnik.

En Voz nuda, el libro de poesa de Anouk Guin, nos vemos confrontados -a
travs del lenguaje potico- a ese algo que no se puede asir, que conlleva
la experiencia de extraamiento (2) del ser, y que caracteriza las
relaciones amorosas. Este hermoso libro es una forma de recomposicin
potica del "puzzle" -y me atrevo a sealar que, probablemente, a eso se
deba la fragmentacin textual- de la pasin amorosa; pero, ciertamente,
faltarn siempre algunas piezas. El poemario, que consta de dos partes (Voz
nuda es la primera), es de una gran concisin e intensidad en el lenguaje
potico. Estamos frente a una obra fundada en una poiesis que expresa el
espacio original del mundo de la poeta, su "verdad" subversiva: "La piel
como una verdad parchada / con deslices de un amor subversivo / que no supo
callar" (p. 14).

Voz de la desnudez, de la palabra anudada, liberada, que nos transmite una
msica secreta, ntima; travesa ritual hacia el otro, en el juego ldico
de los cuerpos, del lenguaje de la piel, y de la subversin amorosa,
pasional, y de la palabra, en el acto de escribir, en el poema: "Nos
desnudas... / Indecente disidencia / de seda en desacato / Te das destilado
/ dstico / Dada dscola" (p. 18).

Es el deseo el que instaura un espacio de subversin verbal, total, en que
se inscribe el poema: "Derramo en ti / lo infinitamente / rojo acrlico /
de mi verbo // Repto / Trepo / los intersticios / del tab / lquido /
(...)" (p. 24).

La experiencia exttica amorosa, ligada a la presencia/ausencia del ser
amado: "En ti djame vivir / de ojos sedientos / hasta matarme de muerte
soleada / y abrir en nuestro vientre la eternidad" (p. 38).

Arte potico ste que, bajo la "inspiracin" del amor, a travs del juego
ldico con las palabras -"Mar a mar / ritual (...)" (p. 14); "Tu piel mi
alba / mi umbral / Dime amar / Dime" (p. 18); "Sbana muda del grito plural
/ Nuda a grito letal" (p. 22)-, deviene conocimiento de la inmensa soledad
de los cuerpos separados, como en el poema dedicado a Alejandra Pizarnik
(las otras poetas a quienes A. Guin dedica, tambin, otros textos, son
Anne Sexton y Graciela Guzmn): "No es ms que la vida / llevndote desnuda
/ por el silencio / de ojos solos // Fragmentos de m / al alba" (p. 34).

As, Voz nuda es, tambin, cartografa de la fragmentacin del Yo y de su
ausencia; experiencia esencial que nos comunican, con mayor intensidad, los
versos de La vertical del desencanto (que constituye la segunda parte de
este libro): "(...) voltears tus sentidos / hacia un yo ausente / de albas
en sudor" (p. 68); cartografa, en que a travs de la confrontacin,
catrtica, con la palabra -confrontacin entre dos lenguas, entre dos
mundos, entre el Yo y l'Autre- aparecen los momentos y las circunstancias,
privilegiados, del goce y el dolor, de las blessures amoureuses, de esa
experiencia del flujo del ro del tiempo y la memoria, que es como la vida
misma; en que el vaco, la locura, la tentacin del suicidio y la inmensa
soledad se hacen presentes: "Entraa viva del ser muere / para protegerse
no late / De la madrugante angustia / sangre fra salva el alma / La
indiferencia suicida / no mira aleja te mata / Aguas traicioneras /
Sentidos abiertos ajenos / inalcanzables invisibles / Locura nocturna /
soledad // Soledad" (p. 76).

El poema es, pues, el lugar de un extraamiento, de una ausencia que, al
mismo tiempo que extrae de esta ausencia su autoridad especfica, es
expresin del duelo del deseo, prisionero "como un cisne en la nieve" (3),
y en este sentido, tambin, experiencia de su propia desposesin. Cito,
para concluir, el ltimo poema del libro, que la poeta dedica a Jos Angel
Valente: "Volver a la presencia absurda / que duerme desgarrada / en el
pliegue de tu razn // Memoria quemada en el vaco / de la gran vertical
del desencanto" (p. 80).



Notas

1. Anouk Guin, Voz nuda. Edicin bilinge; prefacio de Pablo Montoya
   Campuzano; postfacio de Jorge Njar. Medelln, Editorial El Propio
   Bolsillo, 2004. Direccin electrnica de la autora: anouk31@yahoo.com.

2. "La experiencia original es sentirse extrao, otro. Nombrar ese hueco
   donde aparece lo otro: eso es la poesa!"; en Octavio Paz, Pasin
   crtica; Barcelona, Seix Barral, p. 184 (ver, tambin, pp. 182-183).

3. Giorgio Agamben, Stanza. Parole et fantasme dans la culture occidentale;
   Pars, Rivages, 1994.

** Mario Wong
   anouk31@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima). Reside en Pars desde 1989. Colabora en Per en
   la revista de poesa  Maestra Vida y en diversos diarios limeos.
   Actualmente es corresponsal de la revista latinoamricana Archipilago
   (Mxico). Entre sus publicaciones se encuentran: La estacin putrefacta
   (poesa, 1987), El testamento de la tormenta (novela, 1997), Moi, Je Vis
    San Miguel, mais Je Meurs pour Amalia (relatos, ed. bilinge, Pars,
   2002) y 14 escritores latinoamericanos en Pars (antologa, 2000).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Apuntes sobre literatura ertica      Vctor Montoya ==================

Censura del lenguaje

Aunque vivimos en un milenio avasallado por la informtica y la masiva
propaganda de los medios de comunicacin, cuyos mensajes nos convierten en
una pequea provincia de la aldea global, donde los emblemas y costumbres
sexuales se difunden de manera vertiginosa, se debe admitir que no es fcil
escribir en espaol sobre el sexo, sin caer en la vulgaridad y el
simplismo, debido a que el idioma, en su funcin de vehculo del
pensamiento y sentimiento humanos, ha sido castigado por la Inquisicin y
la moral de los padres de la Iglesia. Consiguientemente, as se busquen
giros idiomticos adecuados, resulta difcil encontrar expresiones
equivalentes a la frase "hacer el amor" o "coito interruptus", sin dejar de
herir los sentimientos y cdigos morales de quienes se confiesan seguidores
convictos de las Sagradas Escrituras.

Si uno intenta inventar alguna frase, en verso o en prosa, no siempre
convence al lector, ya sea por la fontica de la palabra o por su
connotacin semntica. Quizs por eso, los ms diestros "inventores" de
expresiones referidas a los desenfrenos del sexo se valen de hbiles
perfrasis, de metforas enunciadas por los poetas y de los chistes de los
truhanes que, acostumbrados a desgranar palabras obscenas en el ruedo de
amigos, comparan los rganos genitales con las frutas y verduras, a modo de
evitar palabras triviales como "pene" o "vagina".

Sin embargo, en otros idiomas, que probablemente no sufrieron jams una
amputacin moral, se conocen obras narradas con un lenguaje rico en matices
lexicales. En el famoso Kama Sutra, un autntico tratado sobre el arte
ertico hind escrito por Mallinaga Vatsyayana hacia el ao 500 d.C., se
describe en sesenta y nueve casos los modos de alcanzar el goce fsico del
sexo, que va desde el roce de la piel con un beso, hasta las ms avanzadas
tcnicas de exploracin del instinto sexual, que es tan antiguo como el
hombre.

El arte de narrar historias erticas, como las expuestas brillantemente en
el Kama Sutra, requiere de un lenguaje que est exento de trminos
cientficos y verbosidad propia de los sexlogos, sobre todo, si se quiere
aludir las pasiones erticas de una manera sugerente y potica, como ocurre
en las novelas y los relatos del marqus de Sade, quien, sin ser experto en
las reglas gramaticales del francs, tuvo la intuicin de explayar un
lenguaje apropiado incluso para describir las pasiones ms violentas y
perversas.



Transgresin de los sentidos

La transgresin moral, sin resquicios para la duda, es una de las
caractersticas de la literatura ertica. El escritor debe ser un ser
irreverente, heterodoxo, para transgredir las franjas de censura que le
impone su entorno sociocultural y religioso. Sin una actitud irreverente es
imposible crear una literatura ertica despojada de tabes y prejuicios.

El escritor es, y ha sido siempre, una suerte de vlvula de escape de los
impulsos reprimidos y prohibidos en la colectividad. Es el modulador de
voces annimas y acta como un psicoanalista, intentando iluminar los
cuartos oscuros de la memoria, donde cohabitan los instintos ms bajos y
los deseos sexuales, desde los ms sensuales hasta los ms promiscuos,
incluyendo la sodoma, el fetichismo y el sadomasoquismo.

La religin, as como ha sido la madre de muchas exquisiteces y arrebatos
msticos, ha sido tambin una maquinaria que ha frenado la libertad sexual
de los individuos a lo lago de los siglos. Quizs por eso la literatura
hispanoamericana, que recin est experimentando un renacimiento en el arte
de narrar historias erticas, no ha creado tradicin en este terreno,
debido a los procesos iniciados por la Santa Inquisicin, que propag el
concepto del pecado de la carne y emprendi una cruzada contra toda obra
literaria o pictrica que abordara el tema de la sexualidad ms all de los
valores ticos y morales establecidos por la Iglesia que, durante el
oscurantismo de la Edad Media, fue una institucin retrgrada que conden
los deseos carnales y las llamadas "perversiones mentales". Incluso hoy, a
principios de un nuevo milenio, el Vaticano sigue lanzando cruces de
condena contra las relaciones homosexuales y sigue considerando el
adulterio como un pecado capital y el divorcio como una tentacin del
diablo.

La lujuria, que consiste en el apetito desordenado y excesivo de los
placeres sexuales, era uno de los pecados capitales que alejaba al hombre
de la salvacin espiritual y lo acercaba a las puertas del infierno. Los
telogos distinguan diez tipos de lujuria, tres de las cuales eran contra
natura: la masturbacin, la sodoma y la zoofilia, con diversos grados de
nocividad. La fornicacin con prostitutas, por ejemplo, les pareca menos
reprensible que el estupro, que implica la desfloracin de una mujer virgen
que no pasa de cierta edad fijada legalmente. Asimismo, el deseo de seducir
a la esposa del prjimo o el adulterio, considerado como pecado carnal,
eran reprimidos con la Biblia en la mano.

De modo que, aun tras haber aprendido a llamar por su nombre las "partes
vergonzosas" del ser humano, sigue siendo un herosmo el acto de escribir
obras erticas en un contexto social en el cual todava existen quienes
pregonan el retorno al puritanismo medieval y la censura de las relaciones
sexuales incompatibles con la moral catlica que, en uso de sus
atribuciones, considera este gnero literario como un sntoma de decadencia
humana, que debe ser combatido por todos los medios y con la mayor
severidad posible.



Literatura ertica a pesar de todo

Si bien es cierto que el relato ertico es algo transitorio, que se vive y
siente mientras se lee, es cierto tambin que sirve para estimular los
impulsos de la fantasa, que constituye uno de los instrumentos mentales
que permite ventilar los instintos sexuales ms recnditos y ldicos. El
erotismo es la mejor expresin de una relacin sexual regida por las
fuerzas de la pasin y la fantasa. Sin la fantasa no sera posible un
erotismo que enriquezca la vida conyugal, social y existencial. El
erotismo, con sus censuras habidas y por haber, es lo que diferencia a los
humanos de los animales irracionales, aparte de que el erotismo, en materia
literaria, es la metfora del amor en todas sus dimensiones.

No es lo mismo leer una buena obra ertica, que trasluce su propia magia,
que ver a una mujer desnuda en el afiche de la propaganda comercial, a las
modelos semidesnudas en la pasarela o a las actrices en las pelculas y
telenovelas. La literatura ertica, con todo su poder de sugerencia, ha
deslumbrado desde siempre la atencin de los lectores, sobre todo, en
sociedades relativamente conservadoras como la nuestra, donde todava es
casi imposible hablar abiertamente sobre esos libros que se leen con una
mano y a media luz.

La literatura ertica, de no haber tenido una fuerza de atraccin sobre la
gente, no hubiese sobrevivido en el tiempo y la historia. La prueba est en
que, a pesar de las censuras y cortapisas impuestas contra el erotismo, las
mejores obras han sido salvadas de las hogueras y los depsitos
clandestinos, para ser puestas al alcance de los lectores vidos de una
literatura que perdure en la historia, no slo porque la sexualidad es una
de las pasiones autnticas del ser humano en su proceso de reproduccin,
sino tambin porque el erotismo, indistintamente de razas y condiciones
sociales, est presente en toda pasin amorosa y a cualquier hora del da.

Varias obras clsicas, como el Kama Sutra hind y La plegaria china, siguen
despertando el inters de los lectores hasta nuestros das. Por otro lado,
todos los libros con caractersticas erticas escritas en Asia, Europa y
Amrica, son joyas que han sobrevivido a las catacumbas de la censura. Ah
tenemos el Decamern de Boccaccio, Fanny Hill de Apollinaire, Trpico de
Cncer de Henry Miller, Lolita de Vladimir Nabokov, Delta de Venus de Anas
Nin, La misteriosa desaparicin de la Marquesita de Loria, de Jos Donoso,
Elogio de la madrastra de Vargas Llosa y Las edades de Lul de Almudena
Grandes, entre otros. Todo este caudal literario demuestra que la
literatura ertica, contrariamente a lo que muchos se imaginan, se va
consolidando cada vez ms con autores contemporneos que trabajan
conscientemente en torno a la literatura ertica. Si esto ocurre, es porque
el sexo es un alimento indispensable en la vida de los humanos y porque
tiene la capacidad de conmover y seducir a los lectores. Al fin y al cabo,
a todos nos interesa el sexo y nos apasiona el erotismo en las obras de
arte.



Nuevos tiempos, nuevos desafos

Los tiempos han cambiado y la llamada "posmodernidad" ha permitido que los
escritores que antes se movan en el anonimato y la clandestinidad salgan a
la luz pblica para deleitarnos con su chispeante fantasa y su pirotecnia
verbal, capaces de convertir el tema ertico en una magnfica obra de arte;
mas todava existen nuevos desafos, un evidente "destape" y una juventud
dispuesta a modificar los cdigos morales de sus abuelos.

Los estudiantes de secundaria ya no tienen por qu mirar una revista
ertica a escondidas, detrs de los muros del colegio o en un rincn de la
habitacin. El mundo comercial ha irrumpido en las costumbres sexuales,
introduciendo por todos los medios mensajes erticos que antes estaban
destinados slo a los "mayores de 18 aos de edad". Hoy, en cambio, todo es
distinto. El tema de la sexualidad est contemplado desde una perspectiva
mucho ms natural, gracias a la abundante informacin proporcionada por los
medios de comunicacin y las innovaciones hechas dentro del sistema
educativo moderno, por cuanto escuchar la palabra "condn" no es ninguna
novedad ni hace falta llamarlo "preservativo" en voz baja y con el rubor en
la cara.

De otro lado, los quioscos de la ciudad estn saturados de publicaciones
erticas, cuyas portadas ensean las fotografas de mujeres y hombres
desnudos. Cada vez son ms las tiendas que ofrecen, junto a los productos
de lencera y "la ropa interior de seoras escandalosamente escotadas", una
serie de aceites especiales, ungentos y "dinamizadores de contacto". Lejos
han quedo los tiempos en que uno, a la hora de asistir a una "sala X" donde
se exhiban pelculas erticas en funcin rotativa, deba enfundarse en
abrigos y colocarse gafas oscuras, para no ser reconocido por el amigo o el
vecino.

En la actualidad, a diferencia de lo que suceda en el pasado, los
espectadores comentan sin prejuicios las escenas erticas de El ltimo
tango en Pars, Calgula o Emanuelle, como si hubiese sido superado
definitivamente el oscurantismo medieval y el puritanismo sexual, aunque no
por esto todo es sexo en la sociedad, pues si bien es cierto que la
sexualidad es una de las pasiones autnticas de los humanos en su proceso
de reproduccin, es tambin cierto que nadie vive las 24 horas del da
pensando en el sexo, por la sencilla razn de que el individuo, en su
funcin de elementos activos dentro del sistema de produccin, debe cumplir
con otras obligaciones ajenas al erotismo, como es el trabajo cotidiano,
los quehaceres domsticos y el cuidado de la familia. No obstante, el
erotismo, que reivindica sin reticencias lo sagrado y lo profano, lo
prosaico y lo lrico, es una de las manifestaciones ms sublimes de la
condicin humana.



Diferencia entre erotismo y pornografa

As algunos insistan en sealar la lnea sutil que separa al erotismo de la
pornografa, nadie es capaz de definir dnde empieza y termina el erotismo.
Lo nico cierto es que el texto ertico, tanto por el manejo del lenguaje
como por el tratamiento del tema, debe alcanzar un nivel esttico que lo
diferencie del discurso obsceno y grotesco de la pornografa.

A pesar de estas premisas, sigue siendo difcil demarcar la diferencia
entre la pornografa y el erotismo, un tema tan relativo como subjetivo,
pues la definicin que cada lector tiene sobre el erotismo y la pornografa
depende, en gran medida, de su grado de educacin, sus experiencias
personales, su credo religioso y su escala de valores tico-morales, pues
todo lo que puede ser pornogrfico para unos, puede no serlo necesariamente
para otros.

Ahora bien, cules son los verdaderos criterios que permiten juzgar si un
libro es ertico o pornogrfico? Las respuestas pueden ser varias, habida
cuenta de que este razonamiento es tanto ms inapropiado por cuanto nadie
consigue explicar la diferencia. Y con justa razn, ya que para algunos no
existe ninguna diferencia. La pornografa es la descripcin pura y simple
de los placeres carnales; en tanto el erotismo es la misma descripcin
revalorizada, en funcin de una idea del amor o de la vida social, explica
el ensayista Alexandrian en su Historia de la literatura ertica (1990).

Para ciertos autores, como Vargas Llosa, lo ertico consiste en dotar al
acto sexual de un decorado, de una teatralidad para, sin escamotear el
placer y el sexo, aadirle una dimensin artstica. Para otros, en cambio,
todo lo que es ertico puede ser tambin pornogrfico, dependiendo del
ngulo desde el cual se lo mire. Alexandrian, refirindose a la doble moral
que parece justificar la visin pacata de algunos comentaristas de la
literatura ertica, explica: "Hay una nueva forma de hipocresa que
consiste en decir: si esta novela (o esta pelcula) fuera ertica yo
aplaudira su calidad; pero como es pornogrfica la rechazo con
indignacin". Es decir, trazan una frontera definida entre lo ertico y lo
pornogrfico, como quien, atenido a sus gustos particulares, determina lo
que es "buena" o "mala" literatura.

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== Qu es el estilo literario? ==========================================
=== Apuntes y reflexiones de un traductor      Nina Melero ================

Definir el concepto de estilo es una tarea complicada, especialmente si
tenemos en cuenta que se trata de un trmino estrechamente ligado a la
cuestin de qu es en realidad la literatura y de cul ha de ser la
metodologa para identificarla, describirla y evaluarla. A continuacin
pasaremos a exponer los enfoques que a este respecto han adoptado las
distintas corrientes de investigacin y comentaremos las implicaciones que
algunas de ellas tienen para la traduccin de los textos literarios.

Los seguidores de la escuela estructuralista de Saussure, con C. Bally a la
cabeza, ya definen el estilo literario como una intencin esttica
consciente e individual. Ahora bien, este ltimo autor excluy la
literatura de los estudios lingsticos al afirmar que la estilstica deba
ocuparse solamente de la parte afectiva o expresiva del lenguaje, y no de
los textos artsticos, limitando as enormemente el campo de trabajo de
esta disciplina.

La escuela idealista, por el contrario, centra sus estudios en el texto
literario. En opinin de los autores neorromnticos (Spitzer, Croce,
Vossler, etc.), el nico medio para aproximarse a la obra artstica es la
intuicin, que es el motor de la creacin del texto literario y la clave
para acceder a l.

Este concepto del texto artstico o potico como "misterio inaccesible por
medios racionales" tuvo una profunda influencia en los pensadores de la
Escuela Estilstica Espaola, con los hermanos Alonso a la cabeza.

Si bien dentro de esta escuela se realizaron grandes avances en lo
referente a la metodologa, no se consigui superar el gran obstculo con
el que ya se topaban los autores idealistas: cmo analizar y describir
textos cuya principal caracterstica, el elemento potico, es un concepto
misterioso al que slo aquellos lectores dotados de intuicin pueden tener
acceso?

La idea de intuicin aparece tambin en los estudios de autores como G.
Mounin, que decide renunciar a analizar por qu unos textos nos emocionan
mientras que otros nos dejan indiferentes.

El componente mgico -que los investigadores neorromnticos interpretan
como caracterstica principal del estilo literario- y su concepto de
intuicin artstica tuvieron una gran influencia en las corrientes tericas
del momento, si bien no dejan de plantear cuestiones irresolubles.

La respuesta de Jakobson es contundente para aquellos autores que se
empean en hablar del inasible elemento potico:

      "Se esfuerzan por convencernos de que los mtodos estrictos y
      rigurosos que el lingista trata de introducir en la potica jams
      podrn dar cuenta del sutil no se qu del que se pretende que la
      poesa est hecha. Pero ese no s qu permanece igualmente inasible
      en el estudio lingstico del lenguaje o de la sociedad o de la vida
      o de los misterios de la materia. Resulta intil oponer el no s qu
      a la aproximacin ineluctable de las ciencias" [Jakobson, R., 1973].

Como vemos, el enfoque idealista -subjetivo y de tintes psicologistas-
desat enconadas crticas por parte de otros pensadores que les acusaban de
falta de rigurosidad en su metodologa. Las posturas que adoptaron
investigadores posteriores son totalmente distintas, cuando no opuestas: el
estudio de los textos empieza a plantearse desde enfoques estrictamente
lingsticos y se excluyen del campo de estudio todos aquellos elementos
que no sean evaluables objetivamente o que no estn contenidos en el texto
en s. Las corrientes formalistas no conceden importancia a aspectos como
la funcionalidad del texto u otros factores extralingsticos.

Estos planteamientos de naturaleza estructuralista tuvieron tambin una
gran influencia en el campo de la traduccin, en el que el enfoque era
puramente lingstico y no se tenan en cuenta factores externos al texto.
Los representantes principales de esta escuela, la Ciencia de la Traduccin
(bersetzungswissenschaft), son los tericos de la traduccin J. C. Catford
y E. Nida. El texto se consideraba una secuencia lineal de unidades, y el
proceso traductivo consista en sustituir esas unidades en busca de la
llamada "equivalencia absoluta", o, en palabras de Catford, "the
replacement of textual material in one language (SL) by equivalent textual
material in another (TL)" [J.C. Catford, 1965, pp. 20 y 21]. Posteriormente
la unidad de estudio fue amplindose poco a poco, hasta llegar al texto.
Ahora bien, esta corriente no dejaba de lado la importancia del estilo para
la traduccin: "Translating consists in reproducing in the receptor
language the closest natural equivalent of the source language message,
first in term of meaning and secondly in terms of style" [E. Nida y C.
Taber, 1982 (1969), p. 12].

La tendencia en los estudios tericos del momento era centrarse en el
lenguaje en s mismo e intentar aplicar la metodologa de las ciencias
empricas a campos como la lingstica o la crtica literaria. En lo que
respecta al estudio del estilo, hay que mencionar el trabajo de Roman
Jakobson, autor de la ms famosa clasificacin de las funciones del
lenguaje, quien, por otro lado, pona en prctica una rigurosa metodologa
de tipo formalista. El lingista ruso, que asign una funcin a cada
componente de una situacin comunicativa en su famoso artculo de 1958,
Style in Language, ya subraya el hecho de que todas (conativa, emotiva,
ftica, referencial y metalingstica) buscan un referente fuera del texto;
es decir, persiguen un fin externo a l; excepto la funcin potica, que se
vuelca de nuevo hacia el lenguaje como justificacin de s mismo.

Jakobson afirma que la potica es "la funcin lingstica que se centra en
el mensaje como tal," y desempea un papel principal en los textos
artsticos, en los que la representacin verbal pretende atraer la atencin
sobre s misma. As, slo en aquellas ocasiones en que la funcin potica
predomina sobre las dems, se podr decir que el texto posee intencin
literaria.

Esta nueva perspectiva suscit algunas crticas en nuestro pas: el
eminente lingista y crtico literario F. Lzaro Carreter, por ejemplo,
considera que esos criterios de distincin entre textos literarios o
"poticos" y los que no lo son pueden plantear algunos problemas. Por un
lado, la funcin potica tambin aparece en los textos no literarios, por
lo que no puede considerarse distintiva; y por otro, resulta complicado
evaluar los factores que determinan el predominio de la funcin potica
sobre las dems. Por tanto, en opinin de Lzaro Carreter, la funcin
potica no constituye en s misma ni por s sola la esencia del texto
literario o "potico".

La verdadera naturaleza de la literatura queda de esta manera por definir,
si bien resultan muy esclarecedoras las reflexiones de autores como los
tericos americanos R. Wellek y A. Warren, quienes, en su conocido manual
Teora literaria, [R. Wellek y A. Warren, 1974 (1954)] afirman que la
literatura ha de describirse como un uso especfico del lenguaje. Se trata
de una disciplina artstica que no cuenta con medios de expresin propios,
por lo que se construye mediante un uso diferenciado del material
lingstico caracterizado por unas elecciones y combinaciones determinadas.
Sin embargo, esta definicin no explica cmo distinguir ese uso "artstico"
de otros usos de la lengua, como el cotidiano o el tcnico. La respuesta
habra que buscarla de nuevo en la funcin potica de Jakobson, que tiende
a ser la predominante en el texto literario, y en otras dos caractersticas
esenciales de este tipo de texto que sealan estos autores: por un lado, el
hecho de que la literatura es, por definicin y en primer lugar, la
representacin de una realidad ficticia; y, por otro, la presencia de
rasgos estilsticos que tienen una finalidad esttica mediante la
desviacin del uso normativo.

Una vez definido el texto literario como objeto artstico-esttico,
buscaron en l las principales funciones que caracterizan cualquier obra de
intenciones estticas, esto es, que es -o pretende ser- artstica. Esas
funciones se resumen en la relacin dialctica que ya planteaba Horacio:
"dulce et utile", es decir, que deleita e instruye, que es fuente de placer
a la vez que enriquece. En resumen, que tiene valor y utilidad adems de
proporcionar goce esttico.

Wellek y Warren afirman que son mltiples las funciones de la literatura,
pero que la primera y principal es la de "ser fiel a su propia naturaleza".
El texto potico ha de buscar la belleza como fin ltimo, una idea
relacionada con las afirmaciones que en este sentido formularon Emerson o
A. C. Bradley, quienes hablan del "arte por el arte" y la belleza como
"pretexto de ser" de la literatura.

Este enfoque afecta directamente a los presupuestos del criterio esttico:
ahora es el receptor/lector quin decide si el texto posee o no esas
cualidades, no el emisor/autor; y este concepto tendra validez ms all de
cuestiones sociales. Se trata ste de un concepto que apunta ya hacia las
incipientes corrientes post-estructuralistas que hablan de la muerte del
autor (Roland Barthes, 1968) y conciben al lector como dueo absoluto del
texto.

En general, el estudio de la lengua va evolucionando progresivamente de
enfoques puramente formalistas y estructuralistas a planteamientos
funcionalistas; o, lo que es lo mismo, se pasa de entender el lenguaje como
un sistema formal a concebirlo como un uso social. El mtodo formalista,
que haba dominado la escena lingstica hasta mediados del siglo XX, va
dejando paso a planteamientos de naturaleza funcionalista. La diferencia
entre ambos reside en el hecho de que el primer enfoque estudia el lenguaje
internamente, limitndose a sus propiedades formales; mientras que el
segundo trata de explicar el lenguaje externamente, en funcin de sistemas
ms amplios (culturas, situaciones, etc.).

Los principales representantes del funcionalismo son M. A. K. Halliday, J.
Spencer y M. Gregory.

Halliday, por su parte, subrayaba que las funciones del lenguaje estn
integradas en la estructura, en la gramtica. Sus planteamientos
representan por tanto la sntesis entre la funcin y la forma. Su esquema,
que se apoya en el de Jakobson, se basa en tres funciones: la
interpersonal, que sintetiza las dos primeras funciones del lingista ruso,
la conativa y la emotiva; la ideacional o representacional y la textual.
Por otro lado, esta ltima no sera estrictamente una funcin, sino una
dimensin o procedimiento, ya que las dos primeras se establecen slo
mediante la tercera, que recibira, por este motivo, el nombre de "funcin
capacitadora".

J. Spencer y M. Gregory, en su artculo "Una aproximacin al estudio del
estilo" [En N. E. Enkvist, 1974] adoptan posturas muy novedosas respecto a
las perspectivas estructuralistas. Su principal innovacin es el enfoque
pragmtico que dan a su mtodo de anlisis lingstico, que se convierte
as en un anlisis funcional del texto.

Otro de los planteamientos que separan a estos autores del estructuralismo
es el hecho de que se centran principalmente en la semntica y colocan la
funcin comunicativa del lenguaje por encima de la sintaxis. El
estructuralismo haba separado la semntica de la gramtica, y sta ltima
pareca devorar a la primera en el estudio de los textos. J. Spencer y M.
Gregory, sin embargo, hablan ya de la enorme relevancia de la semntica en
el anlisis lingstico, y afirman que las elecciones lxicas pueden
tambin analizarse mediante categoras tericas; esto es, mediante el
estudio sistemtico de la frecuencia con la que una palabra determinada
aparece combinada con otras, ya sea en la microestructura del texto (en
compuestos semnticos recurrentes) o en la macroestructura (en campos
asociativos). Se trata de un concepto de gran relevancia en el estudio
estilstico, ya que, si existen tendencias en los patrones de aparicin de
ciertas palabras, habr que analizarlos para poder determinar qu
elecciones lxicas del autor estn condicionadas por ellas y cules
responden a una voluntad de estilo.

J. Spencer y M. Gregory se apartan tambin de las corrientes tericas del
momento al sealar que la metodologa y herramientas necesarias para el
anlisis de los rasgos lingsticos no tienen por qu coincidir con los de
las ciencias empricas. La lingstica y la estilstica son para ellos
ciencias sociales y sus mtodos de investigacin tendrn, por tanto, otras
caractersticas.

Por otro lado, para estos autores el estudio del estilo debe partir de la
lingstica, pero no apoyarse exclusivamente en ella: el crtico literario
ha de intentar identificar los rasgos lingsticos mediante los cuales un
texto produce una reaccin en el lector; ahora bien, tendr tambin que
considerar ciertos factores extralingsticos si pretende valorar esos
rasgos de la manera adecuada.

Dichos factores (la relacin entre el autor y el lector, la variacin
social, cronolgica, o de otro tipo y los elementos que definen un contexto
lingstico o no lingstico) son, en realidad, los que determinan hasta
qu punto son los rasgos estilsticos producto de la voluntad del escritor
o de condicionamientos de otro tipo (contexto social, estilo de una poca
determinada, etc.).

J. Spencer y M. Gregory adoptan una postura novedosa al subrayar la
importancia de la perspectiva diacrnica en el estudio de los textos. El
texto no debe analizarse como una unidad aislada, como hasta ese momento
haban hecho los estructuralistas, sino que han de tomarse siempre puntos
de referencia para poder identificar qu factores han podido condicionar
las selecciones estilsticas. Por eso es necesario analizar otros textos si
se quiere deducir qu era lo habitual en el perodo en que se produjo la
obra y poder as averiguar cul era la norma y en qu grado el autor se
aparta de ella. Slo de esta manera podrn identificarse aquellas zonas de
la lengua en las que existen posibilidades de eleccin; es decir, qu
rasgos ponen realmente de manifiesto el estilo del autor y cules son slo
producto de otros factores.

Se trata sta de una cuestin fundamental para el traductor, qu tendr que
enfrentarse a la tarea de identificar esos rasgos y trasladarlos de manera
apropiada. Para ello habr que tener en cuenta "el contraste entre el
sistema de la lengua de una obra de arte literaria y el uso general de la
poca" del que ya hablaban Wellek y Warren [Wellek, R. y Warren, A., 1974
(1954), p. 210].

El desconocimiento de la naturaleza del uso normativo correspondiente a la
poca en que fue escrita la obra literaria puede plantear serios problemas,
y no slo para el traductor, sino tambin para el amante de la literatura,
que no sabr como valorar los rasgos estilsticos. Borges propone un
ejemplo muy ilustrativo en sus "Versiones homricas", donde reflexiona,
entre otras cosas, sobre el estilo en que se encuentra redactada La odisea:

      "No conozco ejemplo mejor que el de los adjetivos homricos. El
      divino Patroclo, la tierra sustentadora, el vinoso mar, los caballos
      solpedos, las mojadas olas, [...], son expresiones que recurren,
      conmovedoramente a destiempo. [...] Alexander Pope (cuya traduccin
      fastuosa de Homero interrogaremos despus) crey que esos eptetos
      inamovibles eran de carcter litrgico. Remy de Gourmont, en su largo
      ensayo sobre el estilo, escribe que debieron ser encantadores alguna
      vez, aunque ya no lo sean. Yo he preferido sospechar que esos fieles
      eptetos eran lo que todava son las preposiciones: obligatorios y
      modestos sonidos que el uso aade a ciertas palabras y sobre los que
      no se puede ejercer originalidad. Sabemos que lo correcto es andar de
      pie, no por pie. El rapsoda saba que lo correcto era adjetivar
      divino Patroclo. En caso alguno habra propsito esttico. Doy sin
      entusiasmo esas conjeturas; lo nico cierto es la imposibilidad de
      apartar lo que pertenece al escritor de lo que pertenece al lenguaje"
      [Borges, J. L.: 1932, pp. 132-133].

Las preguntas esenciales seran: Por qu esos elementos y no otros? (desde
el punto de vista de la eleccin semntica), por qu ordenados de ese
modo? (la motivacin de las elecciones sintcticas) y, sobre todo,
existan otras opciones? (la distincin entre las elecciones condicionadas
y las libres). Y es en la respuesta a esas preguntas que se encuentra la
clave para identificar el estilo original y poder incorporarlo al texto
traducido.

Los funcionalistas ingleses reconcilian as lingstica y literatura y
subrayan el hecho de que la sintaxis es til para el anlisis literario,
pero resulta insuficiente: para estudiar el estilo se precisa tener en
cuenta tambin la dimensin textual y la discursiva.

En este sentido, sus investigaciones sobre las elecciones estilsticas y
los condicionantes extralingsticos (tenor, campo, poca, etc.) se
completan con la nueva interpretacin que de las funciones textuales
realiza G. Leech, catedrtico de lingstica e ingls moderno de la
Universidad de Lancaster. En su artculo Estilstica y funcionalismo, [En
Nigel Fabb et al., 1989] Leech se pregunta desde qu funciones se realizan
las elecciones estilsticas y cul es la manera ms adecuada de
estudiarlas: en su opinin, el principal error de la metodologa de
Jakobson resida en analizarlas aisladamente, en vez de considerarlas en su
conjunto y estudiar la jerarqua que existe entre ellas.

La interpretacin de Leech tambin difiere de la de los formalistas en
cuanto que stos afirman que el texto potico se justifica a s mismo
mediante su patrn textual; es decir, que tiene su razn de ser en el
virtuosismo de tipo formal. Leech, sin embargo, pretende aplicar una
estilstica funcional que interprete los rasgos lingsticos en funcin de
los valores estilsticos, buscando la motivacin de las elecciones
lingsticas fuera del texto, teniendo en cuenta su significado e
implicaciones. Para l, a diferencia de lo que se deduce de los
planteamientos de Jakobson, la significatividad no reside en las
equivalencias estructurales, sino que ha de buscarse teniendo en cuenta
otros factores de naturaleza funcional.

Leech opina que "la orientacin hacia el mensaje", que define la potica
segn Jakobson, es un concepto limitador, si se entiende el concepto de
"mensaje" exclusivamente en el sentido formal. En su opinin, ese trmino
debe interpretarse de forma funcional, como una "orientacin hacia el
discurso". Su lectura de Halliday, que ya estudiaba las funciones de forma
integrada, resulta tambin innovadora: Leech reinterpreta el trinomio del
terico ingls como una "jerarqua de instrumentalidad", dentro de la cual
cada plano tiene la funcin de transmitir el plano que se encuentra por
encima de l: el discurso se manifiesta mediante una representacin que se
configura en el texto.

Este autor aplica el modelo de Halliday al estudio del texto literario:
para l el plano interpersonal o discursivo describira el tipo de
transaccin entre el autor y su lector; el ideacional estara relacionado
con la interpretacin del texto como representacin de una realidad
ficticia y, por ltimo, el plano textual se centrara en el texto como
objeto lingstico.

Por otro lado, y en lo que respecta a los rasgos especficos del texto
literario, Leech coincide con Widdowson en resaltar su caracterstica
"autotlica"; esto es, la peculiaridad de que los textos artsticos se
encuentran fuera de la realidad de la comunicacin social, y funcionan de
manera autnoma porque contienen en s mismos las tres funciones de
Halliday.

En lo referente al estilo, Leech afirma que la estilstica debe encargarse
del estudio del estilo; esto es, la relacin entre la forma del texto y su
potencial para la interpretacin. Al proponer esta definicin, Leech se
refiere a los textos literarios. Ahora bien, no hay que olvidar que, al
igual que C. Bally, no todos los tericos de la estilstica consideran los
textos artsticos como objeto de estudio exclusivo. Para muchos de ellos,
el concepto de estilo tiene poco que ver con la literatura.

Los investigadores ms recientes abordan la cuestin del estilo desde las
ms variadas posiciones. Por ejemplo, en opinin de L. Nuez Ladevze,
catedrtico de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, la
eleccin estilstica ms significativa se encuentra en la oposicin entre
estilo nominal y estilo verbal, que se manifiesta en el nivel ms abstracto
de la seleccin y la combinacin lingstica.

Segn sus estudios, las caractersticas ms relevantes de ambos estilos
seran las siguientes: el estilo nominal se caracteriza por la presencia
dominante de sustantivos y enlaces preposicionales; es principalmente
impersonal, pasivo y coordinativo; los verbos predominantes son los
copulativos y los verbos son complejos. En el estilo verbal, por el
contrario, se suelen utilizar los enlaces conjuntivos (subordinativos) y
los verbos finitos.

Es esencial que el traductor sepa reconocer cul de los dos predomina en el
texto de origen, si bien establecer las diferencias entre ambos tipos de
estilo no resulta sencillo cuando se trabaja con textos de otras lenguas,
tal y como seala R. Wells [Wells, R., 1974], ya que la manera de
identificarlos puede variar de un idioma a otro, como es el caso del
snscrito o el griego, que menciona en su artculo.

El traductor debe, por tanto, conocer perfectamente cules son los patrones
lingsticos habituales en sus idiomas de trabajo, porque de otra manera no
podr distinguir el uso normativo de la lengua y las desviaciones del mismo
que se producen en el texto, tengan stos una intencin esttica o no. En
el caso del alemn, por ejemplo, habra que tener en cuenta que se trata de
una lengua con tendencia al estilo nominal y con una densidad sintctica
mucho mayor que el castellano. A la hora de traducir de esta lengua,
debern distinguirse estos rasgos lingsticos (junto con otros tales como
una mayor permisividad estilstica respecto a las reiteraciones semnticas,
la profusin de elementos que indican posiciones o direcciones en el
espacio, las oraciones de gran longitud y tendencia a la subordinacin en
varios niveles; etc.) de los que son relevantes desde el punto de vista
literario. Hay veces en las que la obsesin por trasladar con exactitud
todos los matices del original lleva a los traductores a redactar textos
con aparatosas repeticiones y sobredescripciones redundantes semnticamente
que repercuten negativamente en la calidad estilstica del texto final. Es
por eso que resulta de primordial importancia que el traductor conozca en
profundidad las peculiaridades estilsticas de la lengua de partida.

Segn Nez Ladeveze, las elecciones estilsticas tienen consecuencias
semnticas: en realidad no existen tantas formas expresivas alternativas
para un mismo concepto. Ninguna eleccin es inocente, sino que cualquier
cambio en el estilo altera el efecto del texto, y por tanto, de algn modo,
el significado. Todas las formas expresivas son, en s mismas,
significativas, ya que limitan la interpretacin del texto en uno u otro
sentido, lo que repercute directamente en su contenido semntico. De este
modo, las elecciones estilsticas no son arbitrarias, sino que estn
condicionadas por factores funcionales y situacionales.

Para este autor, que procede del mbito periodstico, la calidad del estilo
est estrechamente relacionada con la eficacia y la capacidad de sntesis:
la utilizacin de un mnimo de recursos para trasmitir un mximo de
informacin. Sin embargo, este concepto de estilo no es vlido para la
literatura, ya que el objetivo prioritario del texto literario no es
comunicar una informacin, sino producir un efecto esttico y transmitir
una emocin. 

Respecto a la cuestin de cules son las diferencias entre estilo y
registro, investigadores modernos como Z. Lvovskaya, catedrtica de
traduccin e interpretacin en la Universidad de Las Palmas de Gran
Canaria, resaltan la necesidad de establecer tipologas textuales o estilos
funcionales para desentraar qu marcadores textuales indican las
diferencias entre los tipos de texto: cientficos, jurdicos, etc. Para
ello hay que tener en cuenta parmetros extralingsticos, como la esfera
de actividad o situacin comunicativa.

En general, podramos decir que estilo y registro son dos conceptos
distintos. Los parmetros para describir el registro son el canal y las
diferencias entre formal e informal; mientras que el estilo, si lo
entendemos como sociolecto, viene determinado por la situacin
comunicativa, esto es, por la esfera de actividad humana a la que pertenece
el texto en cuestin. As, un texto de un determinado estilo puede
producirse en distintos registros diferentes.

Y, si interpretamos los tipos de texto como estilos colectivos o
sociolectos, podra considerarse que las caractersticas lingsticas
individuales o idiolecto de un autor concreto definen su estilo? Es
correcto definir el estilo literario como idiolectal? No parece sta una
analoga muy acertada, por varias razones: en primer lugar, se trata de dos
magnitudes distintas: el trmino "estilo" se asocia tradicionalmente a lo
literario, mientras que el idiolecto es un concepto lingstico. En segundo
lugar, es un hecho que siempre han existido corrientes o estilos literarios
colectivos, tales como el romanticismo, el realismo mgico, etc. Por
ltimo, no hay que olvidar el hecho de que no todos los rasgos lingsticos
que caracterizan a un escritor determinado tienen por qu tratarse de
recursos artsticos. Si se estudia en profundidad los hbitos lingsticos
de un autor puede que se llegue a conclusiones tiles a la hora de
identificar otros textos escritos por l. Detectar las costumbres
sintcticas, la repeticin de determinados vocablos, etc., ayudar a
realizar una diagnosis estilstica adecuada y resultar fcil reconocerle
en otros textos. Sin embargo, este proceso nada tiene que ver con la
literatura, ya que podemos someter a cualquier usuario de la lengua a un
anlisis similar sin que el estudio tenga ninguna implicacin artstica. La
calidad literaria no estar, por tanto, relacionada con las caractersticas
idiolectales de un escritor concreto.

J. J. Snchez Iglesias, en su artculo "Restricciones semntico-textuales
en la traduccin del idiolecto: Lessico famigliare de Natalia Ginzburg" [En
Barr, A. et al., 2001] reflexiona sobre las caractersticas idiolectales y
su relevancia para el traductor. La conclusin principal de su estudio es
la siguiente: slo cuando el idiolecto sea claramente identificable por el
receptor significar que ste posee una funcin determinada, y ser
entonces cuando habr que reflejarlo de algn modo en la traduccin.

En lo referente al estilo potico, las ltimas corrientes tericas definen
ya la literatura como "un nuevo gnero textual que produce efectos fuera de
su mbito original" [Culler, J., 2000 (1997)], un planteamiento interesante
que podra servir de punto de partida para reflexiones relevantes para el
traductor.

Como conclusin, se podra decir que el estilo es un concepto que puede
definirse desde distintas perspectivas, pero que en general se caracteriza
por una serie de elecciones condicionadas por la intencin y la situacin.
En el caso de los textos literarios, la intencin es artstica, y la
funcin, producir placer esttico en el lector al tiempo que se le estimula
intelectualmente.

De todos modos, no es sencillo determinar si dichos objetivos se han
alcanzado o no. La calidad del estilo literario no se puede evaluar por
parmetros fijos, ya que estos pueden variar dependiendo de la poca o de
otros factores. Lo que s ser posible valorar es si un texto determinado
fue creado con intencin literaria, porque, como muy acertadamente seala
Wells, la clasificacin como obra de arte debe distinguirse de su
valoracin.

Todas las cuestiones relacionadas con el estilo son de una importancia
primordial para el traductor, quin ha de conocer en profundidad las
caractersticas propias del uso cotidiano de la lengua si quiere detectar
cualquier desviacin del mismo que se produzca en el texto y poder as
reflejarla en su traduccin. Para ello debe considerar, tanto aspectos
puramente lingsticos, como factores externos al texto: cul es el estilo
habitual o "normativo" en esa lengua? Cul era el estilo en esa poca y
lugar? En qu elementos lingsticos se manifiesta una divergencia entre
el estilo del autor y esas tendencias generales? Poseen esos elementos una
funcin artstica? Y es que, slo averiguando en qu ocasiones el autor
tuvo posibilidades de elegir y cundo sus elecciones estaban condicionadas,
podr el traductor identificar su estilo, y trasladarlo as de la manera
ms adecuada posible a otra lengua.

En lneas generales, si entendemos estilo como el conjunto de rasgos
lingsticos de intencin artstica que, por aparecer con una determinada
frecuencia y por apartarse significativamente de la norma -o normas-
dominantes producen una determinada reaccin en el receptor, corresponder
al traductor averiguar qu rasgos producan esa reaccin en los lectores
del texto original y utilizar recursos estilsticos de naturaleza similar
en su traduccin. El objetivo principal ser, por tanto, crear un estilo
paralelo en el texto de llegada.

Enfrentarse a esta tarea no es sencillo: el traductor ha de poseer amplias
competencias sociolingsticas, una metodologa coherente y cierto grado de
intuicin artstica para poder (re)crear el estilo de un texto en una nueva
lengua. Y es que traducir textos literarios no es slo un proceso de cambio
de cdigo, sino que implica ser capaz de volver a crear literatura en otra
lengua, o, con otras palabras, rellenar de un color distinto los dibujos de
otros sin que nos tiemble el pincel.



Bibliografa

 * Borges, J. L.: Las versiones homricas, Buenos Aires, Emec, 1932.

 * Catford, J.C.: A Linguistic Theory of Translation, London, Oxford
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 * Nida, E. y Taber, C.: The Theory and Practice of Translation, Leiden, E.
   J. Brill, 1982, (1969).

 * Nez Ladeveze, L.: Teora y prctica de la construccin del texto:
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   elocucin, pp. 145-148, Captulo 7, Barcelona, Ariel, 1993.

 * Paz Gago, J. M.: La estilstica, Madrid, Sntesis, 1993.

 * Snchez Iglesias, J. J.: "Restricciones semntico-textuales en la
   traduccin del idiolecto: Lessico famigliare de Natalia Ginzburg", en
   Barr, A. et al., ltimas corrientes tericas en los estudios de
   traduccin y sus aplicaciones, Salamanca, EUS, 2001.

 * Spencer, J. y Gregory, M.: "Una aproximacin al estudio del estilo", en
   Enkvist, N. E., Lingstica y estilo, Madrid, Ctedra, 1974.

 * Wellek, R., y Warren, A.: Teora literaria, Madrid, Gredos, 1974 (1954).

 * Wells, R.: "Estilo nominal y estilo verbal", en Sebeok, T. A., Estilo
   del lenguaje, Madrid, Ctedra, 1974.

** Nina Melero
   nina.melero@gmx.net
   Traductora y docente espaola (Madrid, 1979). Se dedica a la traduccin
   literaria y a la enseanza del espaol como lengua extranjera en el
   Reino Unido. Actualmente realiza trabajos de investigacin sobre la
   traduccin de textos artsticos dentro del programa de doctorado de esta
   especialidad en la Universidad de Salamanca.



=== Herederos de Superman y de la Verdadera Fe      Jorge Majfud ==========

En diferentes ocasiones he recurrido en mis ensayos a una expresin breve y
significativa: "nuestro idioma es mejor porque se entiende". Segn una
historia que escuch en mi niez, esta declaracin habra sido formulada
por unos inmigrantes europeos que acababan de poner pie en un puerto del
Ro de la Plata y encontraron algunas dificultades tratando de comunicarse
con los dems. Pudo ser en Buenos Aires o en Montevideo; pudo ser inventado
o real, da igual.

Ms all de la precisin histrica de este hecho minsculo, podemos tomarla
como herramienta y modelo para desvelar la misma actitud en otros aspectos
de la vida humana.

Observemos que la misma actitud egocntrica y arbitraria se repite no slo
en la valoracin que han hecho los pueblos de (1) su propia lengua, sino
tambin en la valoracin que los grupos humanos han hecho y an hacen (2)
de su propia raza, (3) de su propia religin, (4) de su propia moral y (5)
de su propia ideologa poltica.

An hoy se encuentran personas cultas que, encontrndose de viaje por
pases que hablan su mismo idioma pero con variaciones regionales, se
quejan de que "no saben hablar". Este juicio taurino no se refiere a la
riqueza o a la pobreza de una persona en el uso de un idioma, sino a las
mismas reglas gramaticales y al vocabulario particular que cada regin -un
pueblo- desarrolla segn sus propias necesidades.

De esta percepcin estrecha, que por percepcin no deja de ser ms fuerte
que una conclusin matemtica o que la arremetida de un toro, se deriva la
idea de una "lengua pura" y los sucesivos mitos de "en El Escorial se habla
el mejor espaol", "en Oxford se habla el mejor ingls", and so on.

La misma idea de "pureza" se deriva de aquellos que se consideran elegidos
por su raza, como los nazis, los neonazis o los neorracistas de todos los
colores, segn los cuales "mi raza es la mejor porque es hermosa" o
"nuestros muertos son verdaderos porque duelen".

No muy lejos se encuentra la obviedad religiosa, el temeroso y temerario
espritu dogmtico. Sus miembros no se encuentran en la bsqueda del
misterio, no se arriesgan a la duda y al cuestionamiento. Simplemente
defienden el confort y la autocomplacencia espiritual ejercitando la
desesperada confirmacin de pertenecer a la secta correcta, a los pocos
elegidos que estn destinados a habitar el Paraso, diseado ste, claro
est, a la medida de sus propios valores, ganado segn sus propios
prejuicios y su elegantemente disimulado desprecio por el resto de los que
no piensan ni sienten igual. Segn esta clase de eglatras, "Dios me ha
elegido a m porque yo lo he elegido a l", y con eso basta.

La cuarta actitud fundadora y tribal es propia de los conservadores, segn
los cuales "nuestras costumbres son mejores porque se pueden practicar", y
por lo tanto los dems tambin deben hacerlo, renunciando a sus intentos
fallidos de innovacin. Para todo conservador, el Paraso es apenas una
versin mejorada de la vida aqu en la Tierra. Si ellos no tienen hambre
nadie puede tenerla, si ellos no sufren fro el fro no es tan terrible
como lo describen los pobres, los liberales, los revolucionarios. Para los
que se consideran en el centro de los "valores morales", todos aquellos que
se alejen hacia el margen son inmorales, terroristas. Todos los que se
rebelan contra el centro son enemigos del Bien. As, amigos son los
sumisos, los obedientes. "El caballo es el mejor amigo del hombre", decan
los jinetes, sin advertir que si los caballos tuviesen religin los hombres
seran los demonios que los esclavizaron hacindolos trabajar de sol a sol
o llevndolos a la muerte, en las guerras o en los frigorficos. Pero, para
el punto de vista del jinete, el caballo deba estar agradecido de su
bondad, de su moral clara, de su posesin justa, de su clarividente sentido
de la conduccin, del liderazgo...

Por ltimo, el centro ideolgico. Cuando la Posmodernidad crey superar la
Modernidad desarticulando el "centro de la verdad" -en base al propio
discurso moderno-, reconoci la posibilidad relativa de distintas lenguas,
de distintas razas, de distintas religiones, de distintas ideologas. Segn
la nueva retrica, no haba razones para considerar que un idioma imperial,
avasallador y omnipresente, era superior por s mismo a los dems; no haba
razones para pensar que la raza blanca era ms apta, ms hermosa o ms
inteligente que las razas que no haban tenido el mismo xito econmico que
ella; no haba razn para afirmar que, como declar el cristianismo oficial
durante toda su lucha contra el Islam, contra el Judasmo y luego contra
las "supersticiones" en Amrica, haba una "verdadera fe" (tal como lo
sostienen hoy los fanticos musulmanes y el papa Juan Pablo II); no haba
razones para imponer un sistema poltico dictado por un imperio o por una
ideologa producto de la pura especulacin intelectual... Etctera.

No haba razones para nada de ello. Pero, claro, como siempre las razones
poco importan. Despus de todas las deconstrucciones y todas las
reivindicaciones aun hoy hay lenguas privilegiadas, hay unas razas que
ocupan determinados puestos en los gobiernos o en las universidades o en
las fiestas de beneficencia, mientras otras limpian inodoros o cortan el
pasto; hay religiones que estn casadas con el gobierno de sus pases o con
el gobierno del mundo, mientras otras son combatidas como sectas, mientras
los laicos o los ateos son vistos con condescendencia o con desprecio; hay
hombres y mujeres que son marginados por sus costumbres sexuales, cuando no
se les niegan derechos humanos que se defienden para los que pertenecen al
centro arbitrario del momento; hay disidentes que son tratados como amenaza
pblica, hay culturas que se consideran depositarias de los Valores y el
Progreso, siempre dispuestas a cumplir con su misin mesinica sin escuchar
gritos de dolor, sin ver la sangre derramada -pese a que es siempre roja,
nunca azul; o no "a pesar" sino por eso mismo-, contando minuciosamente los
cadveres propios y nombrando vagamente los cadveres ajenos con un nico
trmino, como "terroristas", "criminales" o, en el mejor de los casos,
"rebeldes", sin nombres y sin estadsticas forenses.

Es decir, somos sociedades abiertas, tolerantes. Pero podemos tolerar
cualquier cosa menos una verdadera diferencia. Podemos cuestionar cualquier
cosa menos a nosotros mismos. Podemos dudar cartesianamente de todos los
valores, menos de los Nuestros. Podemos dudar de cualquier cosa menos de
nuestra propia Tolerancia. Podemos cambiar cualquier sistema de gobierno,
cualquier forma de vida, imponiendo nuestras propias formas, pero no
toleramos que otros intenten hacer lo mismo con nosotros -porque nosotros
somos tolerantes y ellos no. Si Nosotros lo hacemos, es para salvar a la
humanidad; si ellos lo hacen, es para destruirla, y por lo tanto deben ser
destruidos primero. Es decir, no hay posibilidades de dilogo ya que
estamos en presencia de "culturas que desean destruir el mundo" -comenzando
por destruirnos a Nosotros, que siempre hicimos el Bien-, culturas que
representan el Mal en la tierra, que estn al servicio del ngel de las
tinieblas, que no visten pulcra y civilizadamente, como nosotros, sino con
descoloridos harapos que bien no pueden hacer al espritu ni a la moral.

Roma administra la Verdad, y quien ose cuestionar el sistema del Imperio,
la Pax romana, debe ser crucificado. Mucho ms si el subversivo lo hace
desde el margen, desde una provincia de Medio Oriente como lo hizo Cristo.

Ahora reconozcamos otra parte importante del "progreso" de nuestra
orgullosa civilizacin. La caricatura de "nuestro idioma es mejor porque se
entiende" se materializ hace ms de medio siglo en las historietas de los
superhroes. Veamos que nunca antes en la historia moderna el escenario se
ha reproducido tan perfectamente a imagen y semejanza de las antiguas tiras
cmicas de los hroes infantiles: Superman luchando por "la verdad y la
justicia" contra el villano que se esconde en una caverna, amenazando a la
humanidad indefensa con comunicados televisados, buscando apoderarse del
mundo para imponer el Mal. Pero para evitarlo estn los hroes luminosos,
los Superamigos, dispuestos a sacrificarse para salvar a la humanidad. Su
lucha area es por la libertad, contra el inescrupuloso que impondr su
tirana al mundo -o que lo destruir, si no se cumple con sus peticiones,
ya que posee temibles Armas de Destruccin apuntando hacia el centro del
Bien. Hay por lo menos dos posibilidades: (1) en los "comics" estaba
escrita ya la Verdad, en esos dibujitos estaba resumida la Moral, como
antes pudo estarlo en otros antiguos Libros Sagrados, o (2) hay algo de la
actual lectura del mundo que no es serio y, a juzgar por las vctimas, es
tambin trgico, simplista y perverso.

En este producto de la mentalidad simplista de las historietas, nunca se
alcanza a advertir que quizs Superman y los Superamigos slo estn
defendiendo un dominio preexistente a la amenaza; que quizs Superman es
otra extensin necesaria de las Fuerzas Ocultas que no procuran dominar al
mundo porque ya lo han dominado -de la forma ms efectiva: en nombre de la
"justicia y la libertad".

Sin villanos no seran necesarios los Superhombres; pero sin Superhombres
tampoco tendran sentido los villanos, ya que si no existiese una
estructura de dominacin no habra forma de dominar, si la humanidad no
delegara cada da, cada hora, su poder a un centro, no habra centro a
conquistar. Cmo hara el Bien o el Mal de turno para dominar una
humanidad pacficamente anrquica? Qu sentido tendra conquistar un
gobierno que no existe? Un toro se puede dominar por las guampas, o por la
nariz, pero, cmo atrapar un cardumen con un solo anzuelo?

Aun yo, que de entre todas las culturas existentes en el mundo elijo mi
propia cultura, por algo que en ella reconozco como paradigmtico -la
tolerancia a la diversidad-, reconozco que tambin nuestra "cultura
tolerante" est construida en base una antigua estructura mental que
todava considera que "nuestro propio idioma es mejor porque se entiende".
Y aun con esa falta, segn mi juicio, no condeno mi propia cultura, no la
desprecio ni la ensucio ms de lo que ya est, pero tampoco puedo hacerlo
con todas las otras culturas que no siento como propias -sin considerar el
Factor Humano que es siempre trascendente a todas y cada una de ellas, a
todas y cada una de las famosas "diferencias culturales".

No me refiero a los fanticos y radicales que gritan en estos tiempos que
"la cultura occidental es superior a cualquier otra" e, incluso, como
Oriana Fallaci, que es la nica cultura, la verdadera cultura, la nica que
ha aportado al progreso de a humanidad (dejando de lado, claro, genocidios
e inquisiciones, campos de concentracin, salas de tortura, desapariciones,
infiernos atmicos y otras demostraciones del progreso humano). No me
refiero ni siquiera a ese tipo de puristas extremistas, que no slo creen
en la superioridad de su propia gramtica, sino tambin asumen la pureza de
una raza, de una moral, de una religin y, por si no fuese suficiente, de
una cultura. Resulta escolar tener que recordar que as como los idiomas,
las razas, las religiones, tampoco existe una cultura que no sea el
resultado de una inconmensurable mixtura, que todas las religiones son
mestizas, que todas las lenguas son sectas, que todas las razas son
sntesis, que todas las morales son sincrticas. No me refiero a esa
mayora de gente que se sorprende de que la Virgen de Guadalupe en Mxico
sea negra. No me refiero a ese otro conjunto aun mayor al que le llama la
atencin que haya iglesias con un Cristo negro en la cruz, cuando ms
sorprendente es salirse de lo obvio: Cristo no era rubio ni tena los ojos
azules, tal como lo pinta la tradicin del centro occidental, y es difcil
imaginar un tipo caucsico o escandinavo entre los judos que habitaban
Medio Oriente hace dos mil aos. No me refiero a esa gente que -de buena o
de mala fe- ha hecho de su propio mito el centro de la Verdad universal.

No, no me refiero a ninguna de esas perversas o inocentes caricaturas de lo
que fue la cultura occidental hasta ayer y que, pese a todas las libertades
ganadas, nunca dej de albergar dentro de s misma a la intolerancia,
lingstica, racial, religiosa, moral y poltica. Me refiero, sin embargo,
a algo ms sutil, imperceptible y, por eso mismo, poderoso.

Lo he adelantado ms arriba. En Occidente casi todos estamos de acuerdo en
que la mejor forma de gobierno es la democracia y la mayor virtud de un
individuo y de una sociedad es la libertad. Y por lo tanto, queremos
democracia y libertad para todos los dems pueblos del mundo. Pero
demostramos que continuamos atrapados dentro de nuestro propio centro
legitimador, ignorando o despreciando los centros ajenos cuando decidimos
imponer la Democracia y la Libertad en otras partes del mundo, sin advertir
que cuando pretendemos imponer la libertad en alguna parte del mundo la
estamos violando. Porque el problema no est en la libertad sino en la
imposicin. Quin dijo que todos los pases del mundo deben estructurarse
segn ese modelo de sociedad que llamamos "democracia"? Quin dijo que no
puede haber pases en el mundo basados en una teocracia, sea del signo
religioso que sea? Por qu no somos capaces de convivir en un mundo
realmente diverso, tan diverso y libre que reconozca incluso el derecho de
una regin del mundo a no organizarse segn las normas consumadas de la
democracia occidental? Si no somos capaces de comprender esto, nosotros,
quienes pertenecemos a una cultura "tolerante", cmo podemos esperar que
lo comprendan los otros, los "intolerantes"? Cuando imponemos la Libertad y
la Democracia a fuerza de sangre, no estamos recurriendo a la peor de las
intolerancias? Es decir, no estamos, acaso, negando siglos de conquistas,
que segn nosotros nos han enseado a ser libres y "abiertos"? No nos
estamos olvidando de nuestras supuestas virtudes para asimilar los
supuestos "del enemigo"? Cuando los otros, los diferentes, hayan sido
derrotados en el campo de batalla, en los salones diplomticos, en los
despachos financieros, habremos salvado un simulacro de "libertad", de
"democracia", de "tolerancia", de "diversidad" ajena, al tiempo que
habremos perdido todo eso en nosotros mismos? Llegado ese momento, la
victoria de las armas no habr significado una profunda derrota de todos
aquellos Valores que pretendamos defender?

Si bien los Derechos Humanos pueden ser considerados innegociables, aquello
que entendemos por "sistema democrtico" no es un requisito tico. Y cuando
un pas, un pueblo, una cultura no reconoce al otro y se arroga el derecho
de intervenir en sus asuntos internos porque su sistema no es "democrtico"
-es decir, cuando no reconoce el derecho de ser diferente- est actuando
con la misma intolerancia que ahora encuentra en los dems o en su propio
pasado. Los inquisidores europeos eran intolerantes, como los
fundamentalistas musulmanes, s, pero tambin lo son los llamados "pases
democrticos" cuando pasan por encima de otros pueblos o les imponen su
propia forma de vivir y de pensar, por la fuerza de las armas o por la
fuerza del hambre, en nombre de la Democracia, la Diversidad y la Libertad,
en nombre de los Valores y en nombre de Dios, en nombre de la Justicia y la
Libertad -y todo esto sin entrar a considerar la sinceridad de todas estas
atribuciones; debera estar de ms decirlo.

** Jorge Majfud
   jmajfud@hotmail.com
   Escritor uruguayo (Tacuaremb, 1969). Arquitecto graduado en la
   Universidad de la Repblica (1996). Ha sido profesor en la Universidad
   Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Tcnica del Uruguay,
   donde ha enseado artes y matemticas. Es asistente en la Universidad de
   Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qu patrias del
   silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay,
   1996; Baile del Sol, Tenerife, Espaa, 2001) y La reina de Amrica
   (Baile del Sol, 2002), el libro de crnicas 9 viajes (Trilce,
   Montevideo, 2002) y el libro de ensayo Crtica de la pasin pura
   (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires,
   Argentina, 2000). Tambin textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre
   sculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Edioes,
   Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y
   artculos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones,
   como Rebelion y Hispanic Culture Review de George Mason University, en
   varias ocasiones. Ha sido fundador y editor de la revista SignoXXI,
   Reflexiones sobre nuestro tiempo. Es colaborador de Bitcora, suplemento
   semanal del diario La Repblica (Montevideo). Ha obtenido una mencin en
   el Premio Casa de las Amricas 2001, por La reina de Amrica, y mencin
   en el concurso Caja Profesional 2001, por el cuento Mabel espera. Ha
   sido traducido al ingls y al portugus.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Raday Ojeda

   *** Relatos
       Gabriela de la Pea Astorga

   *** Poemas
       Karina Sacerdote

   *** Doa Ana, los gallos y el Monstruo de Saman
       Reynolds Emmanuel Andjar

   *** Desplazados del paraso
       Antonio Mara Flrez

   *** Odalia, la de la esquina
       Roco Uchofen

   *** Poemas
       Ricardo Daniel Pia

   *** Epstolas a un calvo pintor apellidado Jovandaric
       Bale Cahua

   *** Poemas
       Elena Conchello Mandillo

   *** Recuerdos de sbado
       Marco Minguillo

   *** Poemas
       C. A. Campos

   *** Impotencia
       Silvia Hebe Bedini

   *** Tres poemas
       Mario Waits

   *** La casa de Rosa Andrade
       Dborah Puig-Pey Stiefel

   *** Una luz desde el ro
       Leandro Calle

   *** El viaje de Lul
       Marta Cataln

   *** Dos cuentos
       ngel Balzarino

   *** Mirada azul
       Dixon Moya



=== Poemas      Raday Ojeda ===============================================

*** Noche de festn

Se desangra la noche
La muerte comienza a cortejarnos
Y quien nos seduce
Nos ofrece la vanidad del polvo
Sin aliento.

Noche de risas, mentiras
                    Y proezas mediocres.
Noche de bares, burdeles
                    Y taguaras malhabidas.
Noche de cervezas, ron y cigarros.
Noche de escupir chim
En la tierra
Y ver cmo el polvo se envicia.

Noche de cuerpos inmorales y perfumados
Lujuria! -La prostituta es paraso
Paralelo al que promete Dios-
Noche que se vende al mejor postor,
Se paga el desahogo de un psimo da.

Noche de baile, besos de estantes
Y actos lascivos.
Noche de embriaguez, de sudor 
                          Y semen.
Noche de penuria, de dolor
                       Y sadismo.
Noche de lodo e inspida de espritu.
Noche de instinto, olor a pubis y
Kama sutras repotenciados.
Noche de profanas orgas,
En cada coito se forja su altar.

Noche en que morimos
Vegetando en cama de una ramera
Lubricadora del gemido
Que arranca del sufrimiento eyaculado.

...Transcurrida la noche
Alguien, ajeno a ella, pregunta:
-De dnde viene tan calcinante Hedor?



*** Duendes urbanos

El cigarro es una Bestia
Que -previa excitacin de los labios-
Defeca
En nuestra boca.
Duendes urbanos, mutan en orn a la saliva
Y los dientes
Enmohecen de tanta miseria inhalada.

Los pulmones
Son retretes gstricos del vicio...
Sin pena ni gloria
Languidecen
En las manchas de heces.

El vmito no es eximente moral!



*** Alienado

Ayer
Cuando anocheci mi alma
So jugosamente que
Un demonio
Alimentaba con uvas agridulces
Mis remordimientos empalagados.

Hoy, despierto, me permito
Hacerlo realidad!

Que comience el culto
Justo en mitad de mi frente
Y anguense mis odos
De srdidos susurros
O de una milonga
Slo reservada a los dioses.

Toda indulgencia del espritu
Bifurcase en la vanidad.



*** Mortal

Viaj a Troya
en medio de la guerra

fui en busca de Aquiles

justo a mi llegada
la clera de una flecha
hiri a mi descalzado taln

(Sobreviv)

Mi nica debilidad
                es la mujer.



*** Escombros

Detrs de ti
slo han quedado: huellas (escupidas)
              ausencias (malditas)
              frustraciones (injuriadas)
              lgrimas (emborrachadas)
              agonas (acuchilladas)
              inmisericordias (satanizadas)
              y yo, como un cadver
              necesario
              en tus antecedentes (olvidado)

Es decir, somos tus escombros.



*** Destierro y sed

                                               Al poeta Francisco Rodrguez

El abandono de mi carne
atiende
a este suelo atestado
de cenizas
estircol
y moscas
idlatras de la inmundicia
que humea heces
despreocupada de la vergenza.

Mi refugio
es un lugar sin memoria

Huir
viene por dentro.



*** Retornos punitivos

                                            A los amigos de la adolescencia

He dejado
que el golpe regrese a mi otra mejilla
          y me convert en mrtir,
          seducido
          por las largas piernas
          de mi mujer
          que se ha hecho malvada.

Dej
que los muertos enterraran a los muertos
               y una tarde de enero
               me hall sepultado
               en suelo vomitado por los dioses.

Dej
muchas cosas alrededor de mis aos.
                          hoy
   me guardan rencor las ausencias.
   Debo retornar a ellas: Humano! (no santo).



*** lceras del mal vivir

Entre mendigos
           me siento mejor
           ms cmodo
ellos forjan una gloria
ajena a los prejuicios
y sin ningn tab o remordimiento
escupen
a dioses paganos
cuando la censura es inmerecida

a veces

hasta llego a advertir
un rasgo familiar en ellos
y entonces
un trago de ron a su salud
cae bien
para insultar esta comedia satrica
que es la ciudad
              (lo urbano duele a oscuras).

Los mendigos
          son mis espejos
el reflejo ms genuino de lo que soy
en ellos reconozco
mis lceras ms enfermizas

bien o mal
         es mi vivir.



*** Vrtebras de sal

Quien beba de mi sangre
no la hallar inspida
llevar mi sabor
hasta el da de agosto
que no registra el calendario
Es mi naturaleza:
mis vrtebras estn llenas de sal.

La sangre
golpea constantemente mis zapatos.
No gusto pasar por las aceras
como cualquier transente
a cada paso
dejo
una lgrima
una dolencia
una utopa
sembrada entre sus grietas.
Tal vez
al final del camino
llegue desnudo
habr dejado lo humano
en este mundo fatuo.
No hay sacrificio sin sangre!

** Raday Ojeda
   enrebeliones@hotmail.com
   Poeta venezolano (San Fernando de Apure, 1984). Estudia derecho en el
   ncleo Apure de la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA). Textos
   suyos han aparecido en medios de comunicacin de la regin. La mayor
   parte de su obra permanece indita.



=== Relatos      Gabriela de la Pea Astorga ==============================

*** Crnicas de Marco Polo

Deca mi abuela que para ver correctamente las cosas haba que empezar por
llevar los anteojos adecuados. Eso me lo dijo cuando, a los 6 aos, un
oftalmlogo pagado por el gobierno nos destin, en slo 15 minutos, a media
clase de primer grado a ser el blanco de las bromas de la otra mitad del
saln. Desde entonces el mundo se dividi para m entre los "con gafas" y
los "sin gafas". As de simple. Ni buenos ni malos. Ni gringos ni
comunistas. Slo gente con gafas o sin ellas.

De adolescente quise reivindicar a los de mi grupo con la venganza de Lady
Di: "verme estupenda". De modo que cada seis meses cambiaba de anteojos,
hacindolos perdidizos o argumentando que stos ya no me permitan ver
bien. Mis gafas eran cada vez ms ridculas y ms chillantes, y todo este
espectculo transcurra ante el total desconcierto de mis padres. Lo
llamaron "cosas de la adolescencia", y yo me sent la reina del mundo con
su sentencia. Mis anteojos rojos, al ms "maddonesco" estilo, me hacan
elevarme ms all de mis espinillas o mi corta estatura.

No s lo que es vivir sin anteojos.

Mi abuela muri, dej de ser adolescente, y parte de mi doloroso
crecimiento fue descubrir que el mundo era mucho ms complicado que una
guerra imaginaria entre personas con gafas y personas sin ellas. El
desencanto entr a mi vida por la puerta delantera. Y s. Tuve que aceptar
que la clasificacin "gafas-sin gafas" no me serva para nada.

Uno de esos das en que las altas temperaturas del desierto abruman el
cerebro y evaporan la vista, encontr una foto de mi abuela mientras
buscaba distraer al calor bajo la lectura de un libro. Era una tarde
cualquiera, de un verano cualquiera, en una de esas ciudades construidas
por la inexplicable terquedad humana de asentarse donde no debe. Pero ese
es otro asunto.

En la fotografa observ que mi abuela no llevaba gafas. Era una de esas
fotografas hechas en un estudio de barrio. Ella deba tener 16 aos. 18,
cuando mucho. Era muy  guapa, pareca una estrella de cine hollywoodense en
tiempos de blanco y negro. Sin darle importancia al hecho de las no-gafas,
volte la foto para ver la fecha. 20 de julio de 1948; y una leyenda apenas
legible, hecha a toda prisa y con una extraa tinta de color turquesa:

                      "Samuel,
                              el tiempo no tiene prisa".

Quin era Samuel? Ciertamente no era mi abuelo. Tampoco haba en mi
familia alguien con ese nombre... pero ms desconcertante aun: "el tiempo
no tiene prisa?". Y por qu estaba todo esto escrito, precisamente, con
tanta prisa que incluso era difcil entender todas sus letras?

Guard la foto en su lugar: insertada en un viejo libro de su antiguo
librero. "Crnicas de Marco Polo", observ en el lomo del mismo, antes de
colocarlo en su sitio.

Al da siguiente fui a hacerme un nuevo examen de la vista. Tras el
episodio de la fotografa, me convenc a m misma de que comenzaba
nuevamente a ver todo a mi alrededor de forma borrosa. Seguramente con
gafas nuevas, con una nueva graduacin...

Mi graduacin no haba cambiado, pero me apeteci hacerme con otro modelo
de gafas. "Algo clsico, pero chic... mmmhhh... esas, las doradas de corte
redondeado", brome con la chica del mostrador.

Gafas nuevas, misterio sin resolver. Volv a Marco Polo. La frase segua
resonando en mi cabeza mientras observaba de nuevo la fotografa. Me alej
un poco del librero, algo dentro me deca que deba ver el cuadro completo.

"Abuela... cunto debas amar a tus libros". Decid acercarme poco a poco,
dejndome llevar por la infinidad de ttulos a mi paso, todos ellos
empolvados, nunca tocados de nuevo, estticos desde que ella se haba
marchado.

Tom suavemente un nuevo ttulo, movida por la delicadeza con la que
imaginaba que ella lo habra hecho alguna vez. "Antonio Machado.
Antologa". Lomo negro. Portada color violeta, en ella una margarita
marchitndose al sol.

Me reacomod las nuevas gafas empujndolas por el centro sobre mi nariz;
recordando que ste es uno de los inconvenientes para quienes las llevamos
en una tierra en la que el calor hace sudar hasta el entrecejo. Examin
rpidamente el libro, hasta que una vieja hoja de cuaderno a rayas me hizo
detenerme. La desdobl cuidadosamente. Era un mapa de tesoro trazado
evidentemente por una mano infantil:

   Puerta. Casa del fantasma. Puente de la cruz. Lago de los cocodrilos.

Sonre. Es imposible no hacerlo cuando uno se topa por sorpresa con la
ilusin de quien todava puede imaginar un mundo de piratas surcando el
mar. Un mundo de buenos y malos. De gente con gafas o sin ellas. Esta vez
no encontr pistas de su autor, de su destinatario o de la fecha en que fue
delineado. Lo dobl de nuevo. Tom el libro y coloqu el mapa en el lugar
en el que lo haba encontrado. Me sorprend a m misma presa de una tierna
sensacin de refugio que me hizo sentarme en la mecedora de la abuela y
leer pausadamente el poema en el que haba estado escondido mi ahora mapa
del tesoro.

      El Viajero

         He andado muchos caminos,
      he abierto muchas veredas;
      he navegado en cien mares,
      y atracado en cien riberas.

         En todas partes he visto
      caravanas de tristeza,
      soberbios y melanclicos
      borrachos de sombra negra,

         y pedantones al pao
      que miran, callan y piensan
      que saben, porque no beben
      el vino de las tabernas.

         Mala gente que camina
      y va apestando la tierra...

         Y en todas partes he visto
      gentes que danzan o juegan,
      cuando pueden, y laboran
      sus cuatro palmos de tierra.

         Nunca, si llegan a un sitio,
      preguntan adnde llegan.
      Cuando caminan, cabalgan
      a lomos de mula vieja,

         y no conocen la prisa
      ni aun en los das de fiesta.
      Donde hay vino, beben vino;
      donde no hay vino, agua fresca.

         Son buenas gentes que viven,
      laboran, pasan y suean,
      y en un da como tantos,
      descansan bajo la tierra.

...Dej el libro sobre la mecedora. Paz.

Esa misma noche volv al librero. Sin un objetivo en mente. Slo ver. Con
gafas nuevas.

Tom un ttulo cualquiera, que casi automticamente se abri por un viejo
separador. Un aejado trozo de cartulina, roto por las esquinas. Otra
leyenda de su puo y letra, esta vez escrito, me pareci, con ms calma y
cuidado:

                        "Encuntrame en el silencio"

Ni las gafas, ni Samuel, ni el nombre del libro me interesaban ya. Era una
vida cifrada en un librero, escondida entre pginas viejas, entre frases
nuevas para m. Era un legado vivo, un misterio mgico, un "lo que yo
quiera"...

An no termino de reconstruir la historia de mi abuela. Tampoco s si
quiero hacerlo. He entendido que hay secretos sublimes, inexplicables,
vivos, eternos. Comprend que es mejor no tocarlos, no mancillarlos,
dejarlos ser como son, como fueron, como pueden ser. Misterios que merecen
una sola cosa: ser sentidos, perderse, deleitarse en ellos para luego
dejarlos permanecer.

Y me he dado cuenta de que yo tambin he tenido otras prdidas fecundas,
que merecan este pequeo homenaje.



*** Invierno en Barcelona

La gratitud es una virtud que se pierde con el tiempo; tiene alas, vuelta
pronto, se pierde en la inmensidad de la vida. Esto le he odo decir a mi
padre. Pocas personas recuerdan -o recordamos-, despus de pasados los
aos, aquel gesto bondadoso que hacia ellas -o hacia nosotros- se tuvo en
alguna ocasin.

Es as, y habra que aceptarlo si uno pretende no engaar a su propia
conciencia.

A partir de ello me he puesto a buscar en mi memoria aquellos momentos en
que me sent objeto de una natural generosidad por parte de las personas
que me han rodeado a lo largo de mi existencia. Es una lstima que no pueda
recordar con claridad las escenas de mi infancia por las que seguro tendra
que sentirme agradecida. La memoria es en ocasiones huidiza, mala cmplice
de nuestras biografas. Queda, sin embargo, la huella de las sensaciones,
que revive intensa o sutilmente episodios del pasado al contacto con el ms
sencillo de los estmulos: el mismo olor, la misma luz, la misma voz...

Ms all de los grandes favores, sobreviven en nuestra mente algunos
momentos inolvidables, para los cuales cualquier homenaje o forma de
agradecimiento queda pequeo. Sobre todo si los hemos recibido en las
situaciones ms inesperadas o en los instantes en que ms lo hemos
necesitado, sin que la persona que nos lo ha brindado tenga la menor idea
acerca de ello. Rfagas de buena intencin que azarosamente detuvieron una
lgrima y nos arrancaron una sonrisa.

Era mi tercer invierno en Barcelona; extranjera en cualquier lado, pues era
forajida de m misma, aunque eso entonces no lo tena tan claro.

Acostumbraba salir a caminar para tratar de ordenar lo incomprensible en mi
corazn y mi cabeza; innumerables veces me sorprendi el atardecer frente
al mar, sola, dejndome consentir por el ritmo de la marea del
Mediterrneo. Otros das sala de casa sin rumbo fijo, me meta en la
primera estacin de Metro y me bajaba donde me apeteciera. As fue como
hice propia cada calle, cada raspadura, cada pieza de loza aeja por la que
mis pies navegaron durante casi cuatro aos.

Una tarde de diciembre, sin embargo, es la que recuerdo con ms nitidez.
Haba encontrado una carta de amor escrita por el hombre con el que haba
compartido cerca de 10 aos de mi vida y siete de matrimonio dirigida a una
mujer que evidentemente no era yo. No s qu fue lo que ms me sorprendi,
si su traicin o su glida reaccin cuando lo cuestion.

Lo cierto es que sal a la calle sin pensrmelo dos veces, me puse la
chaqueta con toda la furia que se haba apoderado de m y camin. Primero
con paso apresurado, y despus de perderme en no saba bien qu barrio, ms
lentamente. Mientras lo haca miraba slo hacia delante, como si en ello me
fuera la vida. Me limpiaba las lgrimas en un movimiento automtico, y la
nariz slo cuando ya no poda respirar ms. Cruc panaderas, joyeras,
restaurantes, bares, farmacias e incluso un cinema. Finalmente el cansancio
me hizo detenerme en el banco de un parque.

Era una tarde fra, pero soleada. Las palomas -cmplices y testigos de
cualquier cantidad de escenas urbanas- buscaban parsimoniosas un trozo de
pan que les alegrara el da. Un par de mujeres mayores comentaban sus
compras, compartan sus secretos de economa familiar y soltaban alguna
carcajada de vez en cuando.

Yo haba logrado con mi ruta lo que deseaba: alejarme de aquella habitacin
en la que haba encontrado la nota, borrar de mi nariz el olor del estofado
que se coca mientras tanto en la cocina y que se me haba metido bajo la
piel... sol, aire, caras desconocidas, benditas trivialidades que calmaran
mi pulso y reemplazaran el zumbido de moscas que me estaba volviendo loca.

Mir mis manos con mayor tranquilidad. La alianza... vaya trmino para
designar algo tan frgil. Lentamente la saqu de mi dedo, la mir
detenidamente en la palma de mi mano. Despus la apret con fuerza y la
avent lejos de m. Respir hondo y tom el camino de vuelta a casa.

El cansancio y una incomodsima sensacin de extravo me hacan caminar
despacio, labernticamente, sin atinar a dar con alguna avenida familiar
para m. Por fin una estacin de Metro. Lnea roja. Propera parada: Plaa
de Catalunya.

Sub al mundo una vez ms. Las escaleras elctricas me empujaban en contra
de mi voluntad hacia el sol. Volv a la caminata, esta vez a travs de las
Ramblas. Ruido, ritmo vital, uno que otro giri con mirada de asombro; mis
pies no podan ms, pero algo dentro de m impeda que me detuviese, que
pensara, que sintiera el peso de la decepcin. As es que camin esta vez
hasta el puerto. Y en su contemplacin me perd de nuevo, sin poder
articular una frase congruente en mi cabeza, salvo esta: algo muere sin
remedio mientras yo estoy aqu sentada.

Tom al fin el sendero a casa.

Por qu?, cmo te explico lo que acabas de hacerle a mi alma? Me diste la
ltima estocada, cmo se sobrevive a esto?...

Caminaba apresuradamente. Poda sentir en mi rostro la temperatura del
viento, su direccin, su juego caprichoso. Rambla de Poblenou, Diagonal
hasta Carrefour. Torcer entre tiendas y rebajas por Navidad.

Diagonal otra vez, todo menos llegar hasta el portal.

Ms tranquila, saqu un pauelo de mi bolso. Me limpi la nariz un par de
veces. Adelante caminaba un chico que volte despistadamente y par su paso
hasta quedar a mi lado.

"Me ha gustado como te has limpiado la nariz". Su comentario me pareci de
lo ms extrao, pero ciertamente me hizo sonrer. Emit en respuesta un
"gracias" casi silencioso.

-Es verdad. Te limpias la nariz de una forma diferente, graciosa.

Segu mi camino sin voltear atrs, pero tambin sin poder evitar la sonrisa
que me haba arrancado mgicamente lo absurdo de una ruta con final
insospechado.

Acababa de recibir el piropo ms bello de mi vida en voz de un completo
desconocido, a travs del cual sent que Barcelona, a quien tanto amaba, me
abrazaba con el ms tierno de sus gestos.



*** Juanita y el desierto

Juanita muri de pelagra. Pelagra es la enfermedad que hace a la piel
rasposa. Bien rasposa que era Juanita, pero una enfermedad tan seria como
esta no es cuestin para rerse de ella. Tampoco lo es la vida de Juanita,
que fue impredecible, etrea.

Juanita naci en Casas Nuevas, un pueblo entre dos desiertos y dos
fronteras.

De nia, Juanita soaba con crecer al otro lado del mundo, que no al otro
lado de la frontera. Quera, sobre todo, conocer otros desiertos, aquellos
donde el viento borra todas las huellas. Haba visto en el libro de un
visitante extranjero que al otro lado del planeta creca un mar de arena,
suave como polvo de talco y dorada como el alba desrtica. Con ese mar
soaba Juanita a la luz de las estrellas.

Cuando era joven, la luna llenaba sus noches enteras. Ah se refugiaba para
soltar su ms preciada certeza: del otro lado de la luna habra alguien
como ella. Otro ser del desierto, otra alma en pena...

Cada maana iniciaba una vida para ser compartida con su alma gemela. Lo
imaginaba haciendo las tareas propias del desierto: limpiar el polvo,
bendecir el preciado lquido y tratarlo con la reverencia con que se tratan
las cosas divinas. Salir al sol y dejarse baar por sus penetrantes rayos,
taparse despus el rostro con un sombrero e iniciar las labores incansables
de la ardua, escasa siembra.

A veces, a lo largo del da, se imaginaba cmo sera la vida de su doble de
espritu en aquellas tierras lejanas. Qu pensara l al extraer de una
fosa el agua, cmo la acarreara hasta casa, y cmo demostrara el respeto
que sta infunde a todos los que habitan tan rido suelo?

Un da, Juanita tuvo un sueo, el sueo de la frontera. Sali temprano de
casa, tom un autobs y se dej llevar por el deseo de encontrarlo a l en
territorios lejanos, secretos, pero hechos de la misma naturaleza.

Busc, busc sin cesar y se encontr slo con la realidad de ver pasar los
das trabajando en un "restaurante" a la orilla de la frontera. Cambi de
identidad, de nombre y hasta de dioses... pero no de quimera. Yazmin -o sea
Juanita- tuvo mucho cuidado de no embarazarse en esa nueva vida, sus hijos
seran almas del desierto, hechos de dos sueos, de dos doradas mareas.

Conoci la cheese burger with bacon, se perdi entre los corredores y las
rebajas de Fiesta. Volvi a casa para Christmas Holidays cargada de pacas y
sorpresas. Lo que no entenda Juanita es que la distancia la alejara de su
promesa, que la bsqueda no fuera lo que ella esperaba que fuera.

Con el paso de los aos, Juanita no perda la esperanza. Alguno de sus
clientes podra llevarla a esos mares dorados, a esos brazos soados, a
esas tierras.

Pero eso nunca sucedi y Juanita suspiraba en silencio una pena. Nadie sabe
dnde ni cmo encontr a Juanita la enfermedad aquella, lo cierto es que
Juanita muri de pelagra, la enfermedad de la piel rasposa, cuando sta ya
estaba erradicada a ambos lados de la frontera. Vol Juanita, de este modo,
a una nacin nueva; quin sabe si al llamado de su amada alma gemela.



*** Envo inesperado

Vi la ms sorprendente rapacidad humana el da en que muri la ta Emilia.
Sorprendente por dos razones: la primera porque en cuestin de minutos la
casa se vaci de todos sus cuadros; uno a uno fueron desapareciendo en
manos de su propia, sagrada, familia. La segunda, porque cada uno de ellos
tena un valor intrnseco, invaluable ms all de su cotizacin en el
mercado del arte, que ya para entonces la consideraba una de las mayores
promesas pictricas de Amrica Latina.

Al paso de los aos, y a travs de mltiples reuniones familiares, me he
ido encontrando otra vez con su obra, ahora fragmentada en cualquier
cantidad de espacios insospechados: desde la habitacin de un primo lejano
hasta la cocina de la viuda de un hermano suyo, casado con esa mujer en
segundas nupcias.

A cada encuentro me veo presa de las ms intensas y contradictorias
sensaciones. Ya no se trata de una casa invadida por toda clase de
construcciones, abstracciones, fantasas en leo, acuarela o pastel. En
cambio, la experiencia de poder mirarlos de nuevo desde otros ngulos y
enmarcados en los ms inverosmiles escenarios despierta en m un
espontneo regocijo: esos cuadros, como los viejos conocidos que son para
m, sonren, se lamentan o desesperan conmigo en un arrebato de intimidad.

Hace algunos meses, y con la poca dignidad que restaba en la familia
despus de semejante hurto, se organiz en una ciudad cercana una
retrospectiva de su obra. Las pinturas fueron trasladadas desde todos los
puntos cardinales del pas -es decir, desde la cocina de la ta Julia hasta
la habitacin de mi primo Antonio, por ejemplo- hasta un cntrico e
improvisado museo. Yo no hered ninguno de sus cuadros, as es que asist a
la presentacin movida tanto por un inconfesable deseo de cotilleo familiar
como por la curiosidad de ver reunidas, slo una vez ms, todas aquellas
imgenes que haban abarrotado de colores mi niez.

La labor de exposicin la llevaron a cabo personalmente la plana mayor de
la familia y el director del museo -en realidad "museto"- de la ciudad.
Organizados de forma incomprensible, pude sin embargo trasladarme a travs
de cada lienzo hacia la infinidad de rostros, paisajes y desnudos que en
otro tiempo haban servido de marco a mis travesuras y juegos infantiles.

Uno, sin embargo, me hizo detenerme por largo rato. No lo haba visto
jams, conclusin que me sorprendi un poco, pues crea conocer la
totalidad de su obra. Tampoco recordaba habrmelo encontrado en algn
rincn de su estudio o repartido en un nuevo espacio familiar.

En ello reflexionaba cuando escuch a mis espaldas una voz cuyo extrao
acento no atin a descifrar: "El viejo y la inmensidad", escuch en un
susurro a mis espaldas. Volte tranquilamente, en el estado de quietud al
que la obra me haba transportado.

Quien me hablaba era un hombre mayor, cuyo nombre y origen an desconozco.
Lo que s pude adivinar fue su relacin con la ta Emilia, pues recordaba
aquella misma mirada plasmada en varias creaciones suyas; como tambin
recordaba los suspiros que en otro tiempo me haban arrancado a su vista.

No pude dejar de mirar el cuadro, envuelta como estaba en el hlito de paz
que de ste emanaba. El ms azul cielo serva de contraste a la figura de
un viejo que caminaba de espaldas hacia un valle florido, intenso, vivo. No
es que la imagen fuera algo espectacular o nunca visto, era ms bien que en
esta composicin haba algo que no poda ser expresado del todo
cabalmente... acaso la luz, el contraste, la condicin andante del
hombre...

Quise comentarle eso mismo al hombre a mis espaldas, que seguro entendera
a qu me refera, pero ste se haba marchado sin que yo me diera cuenta.

La exposicin continu con el discurso de bienvenida, el brindis, las
conversaciones comunes y el reencuentro con las ancdotas que tantas veces
escuch en casa, pronunciadas con familiar orgullo, sobre el arte de la ta
Emilia... y despus de todo esto, volv a casa.

Haba sufrido un retraso de menstruacin, lo suficientemente largo como
para comenzar a preocuparme. Como mujer divorciada que era, un nuevo
embarazo no resultaba para m la mejor de las noticias. Haba mantenido una
relacin superficial con un compaero de oficina, tan poco seria que nunca
so con orle pronunciar mi nombre en el clmax de una cpula inolvidable.

Existe un momento en la vida de cualquier ser humano en que las evidencias
se tornan nebulosas, opacas, voltiles como el humo en medio de un inmenso
solar. El recurso mgico arriba a nuestra mente y aquello que resulta
totalmente transparente para el resto del mundo, es una cerrada y oscura
noche para el corazn, que se niega a aceptar lo inevitable, la consumacin
de un hecho irreversible.

A ese estado, que yo llamo "la dimensin paredn", me traslad durante
varias, interminables semanas. Me negaba rotundamente a aceptar el nuevo
embarazo, a pensar siquiera en la posibilidad del mismo y, como si mi
corazn se resistiera a recibir las rdenes de mi cerebro, retumbaba sin
cesar dentro de mi cuerpo con un incontrolable, autnomo ritmo.

Siguieron noches sin dormir, das sin entender el ms rutinario de los
procedimientos en la oficina o sin atinar en la cocina al aliar la
ensalada. Nada importaba, nada poda hacerme conectar con el da a da de
mi vida, y es que en la dimensin paredn no se tiene cabeza salvo para una
cosa: enfrentar la inminencia de la muerte.

Sara, mi hija de 5 aos, no estaba tan segura de lo que estaba ocurriendo.
No obstante, como guiada por un presentimiento atroz, pasaba horas enteras
en mi regazo, acaricindome el cabello o llenndome de los ms sutiles y
dulces roces de alma. Y mientras eso suceda, yo slo poda pensar en el
tiempo ido, aquel en que era yo quien se recargaba en las piernas de mi
madre. Cunto la echaba de menos, cunto la necesitaba en esos momentos y
qu ridcula me senta de estar pensando en todo aquello!... yo no era ms
una nia, sino una mujer a cargo de un sol de cinco agostos... y quiz de
una segunda oportunidad de abrazar a la vida a travs de mi vientre.

Los anlisis confirmaron aquello que yo me negaba a aceptar. Una descarga
elctrica se apoder de cada uno de mis msculos al leer el resultado, mis
latidos estallaron llenndolo todo de un solo sonido que reventaba mis
odos y me helaba la sangre.

Guard silencio. Durante una semana entera. No poda, no quera decrselo a
nadie hasta que tuviera resuelto este asunto con una simple, abrumadora
decisin: tener al nene o dejarlo ir en paz. Parto o aborto. Cambio de
rumbo o seguimiento en la lnea de nuestra vida, de Sara y ma, trazada
hasta ahora con tantas fatigas, tanta renuncia y tanto dolor.

Contradicciones internas, devastadoras como fuego abierto, y en medio de
ellas... el tiempo... eterno cada da... y efmero en mis manos. El
calendario y mi cuerpo a contrarreloj. Tic-tac, hoy el embrin ha crecido
un poco ms. Tic-tac, comienzan los mareos y la nusea. Tic-tac, las dos,
las tres de la maana. Cada da una batalla que me dejaba exhausta, una
decisin que no poda esperar, pero para la cual no senta tener fuerzas
para enfrentar.

Sbado. Da libre de la dimensin paredn, decid por la maana; un da de
tregua, de balsmico alivio para la conciencia.

Sara jugaba en la terraza con el ltimo de sus tesoros, una mueca de
cabellos multicolores, cuando escuchamos a alguien timbrar con decisin a
la puerta.

-Diga -contest sin mucho nimo.

-Envo para Natalia Gmez.

Apareci un hombre con un paquete envuelto en papel canela, que bien podra
contener una litografa, o, "por qu no?, uno de los codiciados cuadros de
la ta Emilia", pens sin poder contener una mueca de incredulidad.

Por nica identificacin tena una pequea tarjeta pegada al cartn. Con
una caligrafa clara, pude leer: "Open your heart to this image... It will
reward you all your life".

-De dnde viene esto, amigo? - cuestion al hombre.

-Ver. Pues es una larga historia -respondi el hombre suspirando con
resignacin-. No lo s; as de claro, seora.

-Nadie lo sabe -continu-. Lleg hace un par de semanas a la bodega, sin
remitente. El costo de envo ya haba sido liquidado, pero si hemos tardado
tanto en entregrselo ha sido porque el paquete, este cuadro, no se dejaba
entregar. No me pregunte qu pas, yo no s de supersticiones, pero lo que
s le puedo decir es que este cuadro, que me ha quitado la tranquilidad en
todos estos das, se ha escondido por semanas enteras en la bodega. Cada
maana lo he visto en un lugar, lo he colocado en el anaquel de salida y en
el segundo en que volteo hacia otro lado, el muy canalla desaparece. Cada
da, seora, cada da lo mismo. Hoy me he resuelto a buscarlo apenas llegar
al trabajo y no soltarlo hasta dar con su destino. Ya lo haba hecho as
hace un par de das y, no me lo va a creer, el paquete desapareci de mi
coche, bajo llave. Lo encontr a la maana siguiente entre unas cajas que
iban a Suiza... Imagnese!, el cretino quera salir de viaje.

Toda esta explicacin acerca de un lienzo con vida propia me pareci lo ms
divertido que haba escuchado en meses, as es que dej al hombre terminar
con su trgica historia; y como no viera que yo tomaba el cuadro y le
agradeca todas sus penalidades con l, lo coloc enfticamente en el suelo
y sentenci:

-Pues eso. Aqu est su envo. A ver si esta noche duermo por fin en paz.

Al desenvolver el paquete y ver su contenido record la voz del hombre que
se haba acercado a m en la exposicin. Volte el cuadro en bsqueda de
algn dato que pudiera darme ms pistas sobre tan extraa entrega:

                       El viejo y la inmensidad, 1968
                           leo mixto sobre lino
                                 88 x 78 cm

Llamada tras llamada, ninguno de mis parientes pudo darme mayor informacin
sobre el lienzo. Lo coloqu temporalmente sobre el sof del saln, y en
medio de la dimensin paredn, me vi presa durante varias horas en su
contemplacin, tal vez como escapatoria a la decisin que saba que tena
que tomar con urgencia.

La noche del lunes siguiente la dediqu a escoger un sitio para l. Prob
el saln, el estudio, mi propia habitacin; fue finalmente Sara quien
decidi que su lugar deba ser entre el pster de las chicas superpoderosas
y su holograma del hombre araa, es decir, a la cabecera de su cama.

Y este fue el ltimo momento que dediqu a concentrarme en lo que haca.
Esa misma madrugada me desvel pensando en todo lo que implicaba volver a
ser madre sola, preparar todo para iniciar una nueva vida con otro ser
acompandonos en el camino para siempre.

Hice cuentas en un cuaderno, evidentemente mi sueldo no era suficiente para
afrontar la llegada del nene, tampoco tena a quin ms acudir en busca de
apoyo; y del padre, descontaba cualquier tipo de responsabilidad
compartida. Era un patn y un adolescente tardo que no poda hacerse cargo
ni de su propia vida y cuya esposa haba abandonado aos atrs por infiel,
explotador y calvo. An me segua preguntando cmo pude haber cado tan
bajo al compartir la cama con l.

El amanecer se asom por mi ventana cuando la decisin estaba ya tomada.
Dedicara ese mismo da a tramitar todo lo necesario para suspender el
embarazo. As, sin pensarlo demasiado a fondo, ya se encargara el tiempo
de darme la razn y curarme el corazn. Por ahora, perder la cabeza en
dilemas morales era lo mismo que perder el tiempo, un tiempo que no se
detena dentro de mi cuerpo.

Pensndome duea de mi destino, renunciando a la idea de eternidad y a
todas mis creencias, abrac a mi hija con todas mis fuerzas al despedirme
de ella a la puerta del colegio y me dirig a toda prisa a un pequeo
pueblo cercano a la ciudad, donde haba escuchado que un mdico retirado
practicaba abortos en condiciones seguras.

Pas un par de horas tratando de localizar la clnica en cuestin, pero
nadie pareca dispuesto a darme tal informacin. Llegu al trabajo envuelta
en un mar de confusiones y llor, en silencio y sin poder evitarlo,
encerrada en mi despacho.

Al volver a casa esa tarde, de pronto ca en la cuenta de que no escuchaba
ruido alguno proveniente de los juegos de Sara. Me asom a su habitacin
para ver lo que suceda y la sorprend sentada sobre su pequeo escritorio,
absorta en la observacin del cuadro de la ta Emilia.

-Nena, qu haces? -le pregunt mientras le acariciaba el cabello. No
respondi, pero seal el cuadro con su dedo menudo.

-Ah estas t, mam.

-No entiendo, cario. Dnde?

-Ah. En el cuadro, no lo ves?

-Sara, de qu estas hablando? Ah no hay nada...

-Mira, mam: t caminas detrs del viejo. T y mi hermanito estn ah.

-No te entiendo. Cul hermanito?... Nena, no deberas contar mentiras
-dije sin mucha conviccin y tratando de disimular la inquietud que me
causaban sus comentarios.

-No son mentiras! -respondi desesperada-, mi hermanito me lo dijo.

-Basta, Sara, por favor. T no tienes ningn hermano, lo sabes.

-Pues t sabes que s lo tengo -sentenci y despus de esto guard silencio
de nuevo.

No quise averiguar ms sobre las palabras de Sara. No poda. No quera dar
rienda suelta a la imaginacin, no en un momento como ese. No en medio de
una decisin que estaba a punto de cambiarlo todo para siempre. Pero Sara
insista sobre el tema. Ella tampoco quera saber nada ms, se aferraba
firmemente a una certeza, que atesoraba como ilusin preciosa: la llegada
de su hermanito.

Al paso de los das, no s muy bien qu fue lo que empez a cambiarlo todo.
Un bombardeo catico de imgenes y sensaciones me asaltaban en todo
momento: el hombre en la exposicin, la llegada del cuadro y la tarjeta que
lo acompaaba con una simple, contundente declaracin. Sara, mi cuerpo,
nuestras vidas, el patn, la bsqueda infructuosa de la clnica...
tic-tac... mi infancia rodeada de los cuadros de la ta Emilia, la muerte
de mi madre, los aos de angustia alrededor del divorcio... tic-tac... y el
maldito tiempo que no se detena, al que no poda dar marcha atrs.

Una noche tuve un sueo. Efectivamente, yo caminaba detrs del viejo, en
una marcha lenta y pacfica. Aspiraba profundamente el olor de algunos
pinos y del mar de flores a nuestro alrededor. Mientras caminaba, relataba
al hombre el color de mi infancia, el sabor de mis lgrimas y el sonido de
mis pasos. Tambin le contaba los sueos de Sara, la textura de su cabello
y la forma en que era capaz de iluminarlo todo con su risa. l no pareca
escuchar. Segua siempre adelante con paso decidido. Llegamos finalmente a
un lago, cristalino y radiante como espejo; y entonces volte su rostro y
vi de nuevo aquella mirada que haba estado presente -ahora lo saba- en
los momentos ms importantes de mi vida.

No dijo nada, se limit a sealar hacia el otro extremo del lago, y pude
leer en sus ojos: "all est".

Despert repentinamente y presa de una inquietud que no poda controlar. Me
dirig a la habitacin de Sara y me sent en su cama mientras la observaba
dormir profundamente. Record su estancia en mi vientre, la ilusin con que
esperaba su llegada y la alegra que haba trado a mi vida cuando pude
tocar su rostro por primera vez...

Y sin dudas, me aferr a mi sueo, el sueo de El viejo y la inmensidad, el
sueo de un nuevo ser entre mis brazos, el sueo de Sara de verme caminar
junto a su hermano.

Me aferr a mi cuadro, a la vida que mgicamente brotaba de l.

Comprend por qu cada uno de los cuadros de la ta Emilia ocupa despus de
su muerte espacios inverosmiles e incomprensibles para quien no lo ha
recibido, de forma inesperada, en sus manos. Entend el cuadro en la cocina
y en la habitacin de mi primo, tuve la certeza de que el lugar del mo era
a la cabecera de una habitacin infantil.

Tengo siete meses de embarazo. Tengo un cuadro por el que mi vida ha
cambiado. Tengo un sueo al que me aferro y una certeza a la que no quiero
renunciar. Tengo, finalmente, a Emilio en mi vientre, al viejo en mi
corazn y a la inmensidad de un valle florido por el cual caminar hasta
llegar a un final, que ser un eterno volver a comenzar.

** Gabriela de la Pea Astorga
   fampeast@prodigy.net.mx
   Docente e investigadora mexicana (Torren, Coah, 1971). Ha publicado
   trabajos acadmicos en el Anuario de Investigacin de la Comunicacin,
   la revista Comunicacin y Sociedad, la Revista de Humanidades del
   Tecnolgico de Monterrey y otras publicaciones. Ha participado en
   diversos eventos internacionales de antropologa. Textos suyos han
   aparecido en http://www.sieyin.com/jaque y en
   http://www.cosiampiros.com.



=== Poemas      Karina Sacerdote ==========================================

*** Ignor

ya se fue aquel granate de sus labios

incierta la presurosa tregua
se plant frente a su ombligo

quiso dibujar invulnerables eslabones

ignor que las cadenas
no se fabrican con ruegos



*** Marca registrada

la vidriera
coquetea azules verdes amarillos
la moda exhibe sus caudales
en fras muecas de plstico

un signo extravagante
es la marca registrada

en la puerta como un detalle
un hombre duerme sobre papeles de diarios

nadie repara en l
los carteles anuncian 50% off



*** Se mece

condice el sentido
hipcrita gestor de futuro
que no sabe ni entiende

cmo es posible este gris
cuando todo es azul?

se mece
atiborrando esperas fugaces
fuegos artificiales de duda
magulla la cuenca con vino
y se mece

una y otra vez

en la vaguedad
de mis ojos cerrados



*** Inevitable el labio

inevitable el labio
el que se sabe dios
hormiguero de maanas
apacible bufn de naufragios
entelequia de abismo solo
el que ama
ese
el tuyo
el que besa
besos de intrpida rompiente
ese labio inferior que es nirvana
cuando roza sutilmente
como capullo rabioso
errante
mi
boca



*** Ausencias

cuando en lo oscuro
el metal
se convierte en un gajo de limn
veo la hora
en los cuencos de un buitre

y nace el rumor de la nada
desafiando rastros calcados

ausencias

ausencia
la tuya

cantora de silenciosa alevosa



*** Abrime toda

abrime el tobillo
con la ua maldita de tu boca
abrime la cintura para partirme en cien
acurrucarme los pedazos en tu cuello
repartirte las migajas que me quedan

abrime toda
cada puerta cada ojo cada arrecife
recort la sed de tanto abismo

abrime los espacios irresueltos
para restaurar las manos
en el rincn pequeo de mi terreno



*** Para no sentirte

destripar
esta inspiracin
que te llama
y escalda
mis yemas por nombrarte

perder
tu epgrafe
como perd el perfume

quiero que
oculto
en mis pliegues
duermas
sigas traspuesto
a mis ojos
y mi alma
y mis manos

para no sentirte
para permanecerte en el olvido



*** Duda

reverbero confinado
parsito de impavidez
tragate el titubeo de amarme

si la idiotez se perdona
yo te absuelvo



*** No quiero

anudar
un lienzo negro
a la mirilla
no
al sol
no
al ver
retazos del nirvana
en los agujeros azules

no quiero desgranarte
no quiero construirte
no quiero nada



*** De grises

de grises
el alto infinito
se acongoja

es inminente el llanto

maana
tal vez
sus lgrimas sirvan



*** Vaso rajado

como un vaso rajado
con mis manos te toco
en el vrtice
invisible
para cortarte
despellejarte en ilusorio ahogo
llevarme tu piel
olerla
tentarla

hacerla ma
cuando te vas

** Karina Sacerdote
   anirakar2002@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1971). Desde 2001 publica sus textos
   en medios electrnicos. Particip de dos antologas internacionales en
   2002, y coordin la presentacin de una de estas antologas en el Centro
   Cultural San Martn, en Buenos Aires. En junio de 2003 cre el foro
   literario Azul y Palabras, proyecto que dirigi hasta el mes de octubre
   de 2004 junto a Anala Pinto, con quien edit tambin, hasta esa fecha,
   un boletn literario mensual y una pgina web destinada a la difusin de
   dicho proyecto literario. Participa en el Taller de Corte & Correccin
   de Marcelo di Marco. Colabora en FIN, diario informativo cultural,
   proyecto conjunto de elaleph.com y el Taller de Corte & Correccin.
   Textos suyos pueden leerse en su pgina web,
   http://es.geocities.com/azulypalabras/karinasacerdote.html.



=== Doa Ana, los gallos y el Monstruo de Saman ==========================
=== Reynolds Emmanuel Andjar =============================================

                                                 A Doa Ana y a Don Anbal,
                                     Por sus cuarenta y siete aos de unin
                                                               Interrumpida
                   Y al amor despus del amor despus de su amor despus...

                                     "You murder me now and steal my throne
                                 but one of your own sons will dethrone you
                                                   for crime begets crime".
                                                            Evslin, Bernard
                               Heroes, Gods and Monsters of the Greek Myths

                                             "De modo que el ngel me dijo:
                                                     Por qu la admiraste?
                                       Yo te dir el misterio de la mujer y
                                        de la bestia salvaje que la lleva".
                                                                Apocalipsis
                                                   Captulo 17, versculo 7

                                              "Por si el tiempo me arrastra
                                                         a playas desiertas
                                                      hoy rechazo la bajeza
                                                     del abandono y la pena
                                                     hago pjaros de barro,
                                           hago pjaros de barro y los echo
                                                                  a volar".
                                                Garca Garca-Prez, Manolo
                                                           Pjaros de barro

1.      Dos semanas antes de pascua, el ngel Mirtilio vino a la casa de
Doa Ana: un conjunto de latas, pedazos de madera podrida y hojas de cana
intercaladas con pedazos de aluzinc. De ms est decir que la vieja era
pobre, pero, eso si, honrada. Viva de una pensin de veinte pesos que le
dej un marino con el que se cas por vez primera antes de la poca del
odio y la abstinencia y limpiaba pisos en algunas casas y cocinaba en
convites y lloraba en ciertos velorios... De todo. Era morena, de rasgos
duros, pero de una belleza extraa, baja de estatura, y tenia doscientos
aos. De vez en cuando hacia brujera, santera, ensalmos, pero slo por
hobbie, o por algunos contratos verdaderamente oficiales.

Los vecinos nunca dieron crdito a sus increbles historias, pero nadie se
explicaba cmo era posible que definiera el sabor del viento, que regresara
maridos, que calmara a los cuervos, que el hijo de Panchita est
emparchado, que ni los mdicos pudieron hacer nada, llvaselo a Doa Ana, y
ella deca sus oraciones y prenda el cachimbo y el muchacho quedaba como
nuevo de por Dios usted es una santa, una maestra, Doa Ana y ella los
cortaba en el aire y les deca, Deje lo que trajo en la mesa, los cigarros
en el altar y hgame el favor de no mentar el nombre de ese Hombre en mi
rancho.



2.      El ngel Mirtilio vino de noche, la vieja no pudo dormir ms.
Disimul uno de los miedos y le pregunt, Y t que haces aqu ahora, sin
anunciarte ni nada, yo crea que Dios se haba olvidado de los pobres para
siempre, y el ngel dijo, Dejmonos de rodeos, Dios manda a decir que te
pongas de su lado, o sea, de nuestro lado, correga el ngel Mirtilio, Ya
veo, dijo la vieja, as que el Gran Hombre est reclutando, y qu ofrece,
si se puede saber, pregunt la vieja incrdula al encender el cigarrillo
interrumpido, T sabes, responda el Enviado del Gran Hombre, Vida eterna,
la satisfaccin de ayuda al prjimo, la paz de las iglesias... Slo tienes
que firmar este papelito y ya est y el ngel sac un fardo de papeles y
dos mil bolgrafos, pero la vieja le mat el gallo en la funda y le dijo en
dos patas, Dgamele a l que se deje "deso" que yo me conozco el cuento
viejo, y que l ni nadie me va hacer entrar a una iglesia, yo estoy
demasiado vieja para "can" y para los sinvergenzas de los sacerdotes, me
ha bastado y sobrado con mis ocho maridos y mis queridos vecinos y el ngel
se agarr la tnica con rabia y le dijo, Si no cumples te vamos a dar un
castigo y ella dijo, Tira pap, y l dijo, Ya vers, ya vers.



3.      La vieja despert de un sueo largo. Bostez y se amarr un pauelo
morado en la cabeza. Puso a colar caf. Haca fro. Un silencio extrao
gobernaba la maana de Punta Balandra. Los cocoteros se besaban unos a
otros como efecto secundario de la brisa ocenica. El escaso sonido del
agua lamiendo la arena. Nada ms. "Esto est jodn".

Confundida, sali al patio y descubri que el sol no haba aparecido. Todo
era opacado por un gris de pesadilla y eso la engrif. Slo en un instante
preciso descubri que no poda oler el mar que tenia a sus espaldas. Se
qued muda, el mar no era el mar, era un inmenso jugo de sangre, un ocano
de picos y plumas multicolores. "Con razn los gallos no cantaron esta
maana".



4.      El pueblo dorma. El pedazo de isla qued levitando en un sueo
unsono. Los ronquidos, las respiraciones, funcionaban como un coro
perfecto, una meloda atinada. Ana se puso un vestido gris, y se sent en
una piedra sin poder hacer nada, ningn conjuro, por ms concentrado que
fuese, iba a calmar la rabia del Gran Hombre. Se sent triste, a esperar la
nica muerte injusta: La muerte del silencio. Y quiso gritar como gritas en
los sueos, como cuando quieres moverte. No pudo, no haba voz, no haba
sonido. La tierra, por un breve instante, qued recluida al arrullo del mar
que no era mar, el viento que no tena olor, a la arena rosada, y dijiste,
pensaste: Est bien, Dios, demustrame tu poder.



5.      Todo Saman, de Puerto Francs a las Galeras, pasando por Los
Cacaos hasta Punta Balandra, todo era un solo silencio, hasta que el ngel
Mirtilio baj por segunda vez a esta tierra y le dijo, Qu has pensado y
ella dijo, grit, Por qu, por qu tiene que ser as, por qu siempre debe
haber sangre incluida, por qu muertos, Mujer, dijo el ngel, No soy yo
nadie ni t quin para contrariar esos designios y ella dijo, Esa, esa es
la vaina, todo es como ustedes digan, como ustedes lo han escrito, carajo,
dime por qu el pueblo duerme, Sencillo, porque no hay gallos, dijo el
otro, y ella pens, Si no despiertan, me muero de la soledad de este ruido
continuo que necesito debajo de mis pupilas, Est bien, dijo ella, qu
hago, Ve, ve a la iglesia, dijo el Enviado, y ella dijo, Dile que est
bien, y l dijo, Bienaventurada eres y ella dijo, Esprese un momento
compadre que no hemos acabado, qu hay de los gallos y del Gran Sueo de la
Eternidad Inconclusa y l dijo, Duerme y ella dijo, Cmo y l dijo, Duerme
y ella dijo, Me vas a engaar y l dijo, Mujer de poca fe, duerme, todo
estar arreglado y ella dijo, Quin lo dice y l dijo, Lo digo yo, que soy
el Enviado del que Todo lo Sabe, y ella dijo, Aj y l dijo, Yo, o sea, el
primero y el ltimo.



6.      Y Doa Ana so. So con un carguero de metales camino a Surinam
que se llamaba Alakeidon y so otra cosa, so con alcapurrados y con
pupusas y dijo que no, so con el Hijo del Hombre encima de la gran
piedra, rezando y sufriendo por otros pecados y dijo que no, so con un
hombre borracho de Clern en los Palos de la Mam de Edwin en Sabana
Perdida y dijo que no, so con otro carguero pero ste cargado de pltanos
verdes que se maduraban en medio del naufragio camino a Guadalupe y dijo
que no, que iba a soar otra cosa, y pudo soar con el hijo acribillado
mandado a matar por el General Lils y dijo que no, y luego so que volaba
de manera horizontal hacia el mismsimo infierno y dijo que s y so que
el ngel Bello le dijo, Entonces, quieres gallos, y ella dijo, Si, y l le
dijo, Quin te manda, y ella, Que me manda el Hijo de El Hombre, pero dudo,
y l le dijo, Te creo, t tendrs tus razones para dudar, yo dudo tambin,
pero no tanto, cada da comprendo ms, y l removi algunas cenizas
humeantes y le dijo, Toma estos huesos, y ella dijo, S seor, Y mulelos
hasta que sean polvo, S seor, Y busca carmbulas, oropndolas, S seor,
Y cayenas, y putas de noche, y margaritas, y flores de pascua y una que
otra azucena, S seor, S que es difcil, pero vas a necesitar una
orqudea tambin, No hay problema, yo me la busco como una leona, y qu
ms, Y ve a la capital, al Mercado Modelo de la Mella, y dile a Papa que
te d una botella de "prndelo con t", y crtate una mano, y ella dijo
Aj, y l dijo, Y con la sangre lo metes todo en una olla de barro y lo
amasas hasta que se forme una pasta, y ella dijo, No entiendo, cojo el
polvito, lo echo las hojas, la vaina esa del mercado, y sangre de mi
sangre, y hago una masa, y el diablo dijo Aj, y haces unas figuritas de
como t quieras de los gallos que te hagan falta, y los pones en el fogn,
y le das candela, por arriba y por abajo, como a la arepa, ves, y no te
apures, tendrs tus animales. Y despert de aquel sueo baada de sudore
os, pero con la refrescancia de haber hecho un trabajo bien hecho.



7.      Primero fue un "kikirik" y luego otro, seguido por un "korokok".
Un solo canto que despert a los muertos en vida de un sueo de mil aos en
vida en Punta Balandra. Saman ha despertado, todo por el sacrificio de la
Doa. La vieja se levant triste, con un dolor increble en el pecho que no
aguanto ms carajo, y fui a preparar un t de hojas de limn con naranja
para levantarme la defensa de esta vitamina C que tanta falta me hace pero
no tengo ni clavos, ni malagueta. Fue donde el turco, que tena una tienda
ah cerquita, y l te despach normal, como siempre, y te toc el brazo y
te llam a un lado del mostrador y te pregunt, Qu cosa ms rara, Doa
Ana, cunto habremos dormido, y ella le contest: Un da, o da y medio. Y
se puso a llorar.

Se puso un vestido negro de luto eterno con bolitas blancas. Fue a la
capilla. El padre Alcntara deca la misa de las nueve. Las mujeres
quedaron sorprendidas con las cabezas volteadas. El padre trag en seco
cuando vio la figura baja y rechoncha de superhroe atravesar el prtico.
El coro call. Luego de las pequeas murmuraciones, el sermn continu sin
interrupciones, pero ella no soport los cantos del Ro de Aguaviva y los
de la seora que a la que invitaban a caminar que Ven con nosotros a
caminar Santa Mara ven y cerr los ojos y se acord de la sangre del hijo
derramada por ella en sus brazos, Que me lo mataron en el monte padre abra
la iglesia y aydeme, y el padre no abri, Que se me muere en las manos
padre, y la iglesia cerrada, Dme un poco de alcohol, o gasas padre, o una
curita para taparme el corazn de mi hijo que se me va en medio de la
revolucin padre brame la puerta y Martn se muere en los brazos de la
vieja bruja en la tercera puerta de la capilla, cerca de las habitaciones
del seminario, y se imagin que habr que salir a buscar cuatro velas para
prenderle si no le prenderemos cuava a este hijo mo de la sangre que ahora
es padre de esta revolucin de montes y carreteras para que la patria
crezca fuerte y sana carajo, Padre brame la puerta que se me muere qu
cosa ms grande padre brame que se me va entre el trabucazo que tiene en
el pecho padre que le estn saliendo pedazos de nube por el pecho a mi
Martn, brame padre coazo que usted no sabe lo que es parir. Se muri
Martn, yo no lo saba.



8.	No vuelvo, no vuelvo a la iglesia. Reniego de ti.



9.      El ngel Mirtilio volvi a la tierra en misin de aseguramiento, y
se meti en forma de viento helado por las rendijas del rancho de la vieja
que se dorma:

-Qu pas.

-Nada, no pude.

-Pero lo prometiste.

-Pero no puedo.

-l se enfad.

-Ah s? Qu raro.

-Y entonces, en qu quedamos.

-Hagan lo que les d su maldita gana.

-Qu?

-Que hagan lo que les salga del forro de los cojones, carajo, eso.

Y el ngel Mirtilio sentenci:

"Vas a vivir durante los prximos cien aos con una mujer horrenda, ms
bruja que t, con siete cabezas, y cada cabeza con bocas de dientes
afilados, con pezuas, con el cuerpo del lagarto, escamas de fuego, con
diez mil manos llenas de espadas y puales".

Y la vieja dijo:

"Dgale que mande algo ms fuerte, que yo tengo ms de doscientos aos
mirndome al espejo, y estoy viva y coleando".

Y el ngel dijo:

"La mujer horrenda te robar los santos, te destruir el altar, te va a
secar las matas, te va a pudrir el agua, y los huevos se te van a romper en
las manos".

Y ella le dijo:

"Que haga lo que le d la gana y usted vyase ahora mismo que ya est
bueno, la prxima vez que  se le ocurra venir, sepa que el horario de
consultas con el orculo es de dos a seis, con cita previa y anuncindose,
y deje dormir, carajo!".

El ngel Mirtilio decidi hacer lo que nunca hizo en tantos aos de
profesin, "irse con el rabo entre las piernas". Doa Ana se qued
nerviosa. Las cosas se le caan de las manos. El mundo tembl entero, pero
Saman qued en una sola pieza, hasta que se vio cmo el sol, ganador de
muchsimas batallas, se enfrentaba con la oscuridad de la noche anterior,
slo para que naciera algo que nosotros, los ingenuos humanos, llamamos
"da".



10.     Pas un mes. Doa Ana segua trabajando de manera normal y lleg a
olvidarse casi por completo de la visita del ngel y la noche del 21 de
enero, el da de la Gran Seora de Nuestro Manto, la Mujer Horrenda,
promesa del cielo, haba llegado.

Doa Maria llegaba de los Palos de Azua, y al entrar por el sucio callejn,
la sinti. Sinti el escalofro por el espinazo hasta la nuca donde el pelo
blanco se confunda con las escasas hebras del negro como muestra del paso
de los aos. Abri la puerta, un poco nerviosa. La Mujer Horrenda estaba
ah, sentada. Doa Ana dijo, Coo, la verdad que es fea la hijaeputa. Era
un ser abominable. Lo nico que a la vieja le pas por la mente fue, Dios,
cmo carajo se te ocurri algo as.



11.     Pasaron otros cien aos y la Mujer Horrenda y la vieja se hicieron
amigas: El Monstruo vena por las noches y Doa Ana preparaba caf.
Hablaban de cotidianidades, naderas de pueblo, que el marido de fulana,
que tal vestido, que qu cara esta la carne de cerdo, que un mero con coco,
que los nietos, que la historia, que la histeria, que el hombre ciego de la
capital. Y un da la Mujer dijo, Y pensar que estoy aqu para asustarte,
para no dejarte en paz, y Doa Ana dijo, Djate de vainas y la Mujer dijo,
Es verdad, estoy aqu para comerte las tripas, para no dejarte dormir, para
pudrirte el agua y secarte las matas, y la vieja dijo, Djate de vainas, y
el Monstruo dijo, Y para que los huevos se te rompan en las manos, y la
bruja dijo, Djate de vainas, y olvdate de eso, mira, yo voy hacer un
locrio de pollo con ensalada rusa y t me vas a contar la historia esa, la
del Pulpo Boxeador, o de cuando se quem el Polvorn de la Marina de
Guerra, all en Sans Souci, o cuando el Cubacana cogi candela en Villa
Duarte, anda, cuntame.



La boca se ha abierto
Muy muy grande
Puedo ver sus dientes
Unos, afilados, otros, a la espera
Todo descansa, o parece, descansar
En un solo charco de sangre
Ya no es un charco
Ahora es todo un mar
Puedo
Ver la lengua marchita de locuras
Horrenda molienda
Chinchorro interminable
La boca afilada descansa
Al acecho
-nadie se mueva, coo!-
Hasta que salga humo de las arenas
                      De las paredes
La mujer desnuda delante del monstruo
La daga sangrante en una mano
La mujer desnuda y el monstruo detrs
En medio del ocano rojo

La sangre llega, a las rodillas
Imprudente, irreverente
El monstruo, descansa, no est muerto
Parece descansar con los ojos cerrados
-nadie se mueva, nadie suspire-
Ahora son los millones de ojos,
Saman en vilo
Dancemos, hermanos, hermanas
Mientras la sangre les salpica
El pelo, las pestaas, las dos pelucas
La mujer desnuda danza con un monstruo detrs

            Muvanse y bailen conmigo!
                               ...Ya he matado a la bestia.



12.     Un da, Doa Ana fue donde el turco a comprar azcar. El turco la
atendi como siempre, y luego de confidencias de viejo chismoso, maricn y
entrometido, le pregunt, Doa Ana, me dicen que el Diablo le mand un
Monstruo para que la asuste y deje de brujear, es verdad, dgame, y ella le
dijo, Ay turco, si t supieras, el que la mand fue El Gran Hombre, pero no
te preocupes, ya nos hicimos amigas, pero t cmo lo supiste, y el turco se
quit la cachucha y se puso ms serio, Eso, eso quera decirle, fue el
gallo, que esta maana en vez de cacarear dijo, Que viva Doa Ana, la hija
de Manuel Flora y los mellizos de Palma Sola y Petn Trujillo, ese cacho de
hombre! Que no nacen dos como ella mndele el diablo lo que le mande!

-Djate de vainas.

-De verdad, Doa Ana, se lo juro.

-T me ests jodiendo.

-Por mi madre Doa Tatica se lo juro.

-Aj.

-Y la Mujer Monstruo, existe?

-Bueno, s.

-Y usted confa en ella?

-Aj.

-Y no va arrasar con Saman un da de estos, como dicen?

-No s, pero no te preocupes.

-Cmo que no me preocupe.

-No te preocupes, le tengo un "Gang" montado detrs de la puerta. La
noche que se me "salga del tieto" la parto en dos, y vaya a sus negocios,
deje el chisme, viejo charlatn.

-Y el azcar?

-Antemela ah en el cuaderno, le pago al fin de mes, carajo!

** Reynolds Emmanuel Andjar
   emmanuelandujar@hotmail.com
   Escritor dominicano (Santo Domingo, 1977). Ha publicado la novela El
   Hombre Tringulo. Sus cuentos "El Factor Carne" y "Doa Ana, los gallos
   y el Monstruo de Saman" han ganado menciones de honor en los certmenes
   de Casa de Teatro y el Banco Central. Ha estudiado literatura creativa
   en el Baruch College de Nueva York y ha sido dramaturgo residente para
   IDStudio en la misma ciudad.



=== Desplazados del paraso      Antonio Mara Flrez =====================

      (Nota del editor: en el ao 2003 Antonio Mara Flrez obtuvo con
      Desplazados del paraso el Premio Nacional de Poesa "Ciudad de
      Bogot". El libro, tal como comentaba su autor en su conversacin con
      la periodista Luz Amanda Sarmiento Clavijo, publicada en Letralia
      119, "nace de algunas vivencias personales bastante significativas y
      de mi voluntad de reflejar la actual situacin de Colombia y de
      proponerle a la gente que esto tiene que parar". Hoy presentamos una
      seleccin de los textos que conforman este poemario).



*** 7

    Antes de abandonar mi tierra
pienso en todo lo que es embrin y energa creadora,
en el semen derramado sobre la nbil muchacha
que suea con la ciudad y el mar,
en el rudimento de olores y sabores
que se instalarn en mi memoria refleja
como una semilla purulenta de flores sin estambres.
Pienso en los gusanos, las serpientes, las carcomas
y todas las cosas que horadan la tierra y la revierten
a su antigua condicin de semilla; pienso en ti
que te has quedado sin boca ni brazos para besar o retener,
Oh, madre, hermana, abuela, amante, ligamento primordial
de mis rodillas genuflexas, brilloso canto de espeso y ardiente amor!



*** 9

    Y llevan
en sus alforjas
algunas pocas pertenencias;
habitan en el da oscuros rincones
de caballerizas y galpones malolientes
y en las noches recorren sudorosos
caminos marginales de niebla
entre susurros y plegarias.
Al alba, siempre al alba, buscan riachuelos,
pequeas fuentes de agua, donde sacian su sed
y se lavan la angustia de sus pieles rotas. A veces los peces tocan
sus cuerpos desnudos y se anegan de amor e inciertas promesas.
Se aman, se seguirn amando, buscando el mar o las ciudades,
as el miedo los obligue a seguir andando
con las alforjas ya vacas pero los sueos intactos.



*** 10

    No s cunto tarda un joven en hacerse roca
y una doncella en derramarse en lluvia;
seguramente ms de lo que tarda un ro en volverse silencio
y una mariposa en murmullo;
pero eso no importa si le digo que ya aprend
a distinguir todas las formas posibles del vuelo de los lagartos
y la trenza de las araas y la sintaxis de las serpientes
y el gemido de los musgos y el mugir nervioso de las balas
y el croar azulino de los que estn a punto de perecer,
como yo, que pondero la longitud de los fusiles que me apuntan
y el alcance de los largos silencios que me esperan mascando
el metlico sabor del barro y la raz febril del mangle putrefacto.



*** 13

    Acostarse lentamente
sobre la hierba:
                a morir o a soar.
As no ms.



*** 14

    Alguien tendr que detener esto.
Alguien, no s quin,
debera abrir alguna puerta de su morada,
        -su corazn incluso-
y generoso decir, a pesar de sus heridas:
             -Entra, esta es mi casa,
              bebe de mi agua
              y reposa para siempre de la huida.



*** 17

        La muerte suele actuar con lentitud de fiera al acecho, sigila en
la manigua, olisquea las huellas de sus futuras presas, vigila las
correnteras de prstinas aguas desde los tupidos bosques tropicales y, como
el puma de raudo salto, vuela desde lo ms espeso del bosque a la garganta
de sus desatentas vctimas, y les desgarra la piel y les parte la trquea,
y las arrastra sangrantes a lo ms denso de la manigua para acariciarles la
carne y saborearles el alma. La muerte.



*** 22

        A la muerte. S, a ella, hay que intuirla solamente por el leve
roce del viento helado en las cortinas, a esa hora del da o de la noche en
que el silencio lo inunda todo, las alimaas se aquietan y desaparecen los
contornos de las personas, los animales y las cosas. La muerte.



*** 44

    Ese lugar
que t mencionabas en tus delirios,
ese pas sin nombre del que huiste,
ya no es ms testigo
de tus sueos y juegos preteridos.
La lluvia arras con todo,
con las huellas, las races, el amor y los caminos.
Ya no hay retorno.

** Antonio Mara Flrez
   antonioflorez@aolpremium.com
   Poeta y mdico colombo-espaol nacido en Espaa (Don Benito). Fue
   miembro del Consejo Departamental de Cultura de Caldas. Cre la Semana
   de Espaa de Manizales y la revista Aurocarbnica. Textos suyos han sido
   traducidos al ingls, francs, portugus, dans y cataln. Ha obtenido
   ms de treinta premios literarios, algunos de alcance continental, como
   el Premio Latinoamericano de Poesa "Fundacin Givr" (1980 y 1990), el
   Flor de Oro del Caf Juegos Florales de Manizales (1993), el Premio
   Nacional de Poesa "Euclides Jaramillo Arango" (1999), el Premio
   Editorial Manigraf de Poesa Indita (2000), el Premio de Literatura
   Instituto Caldense de Cultura (2001) y la Beca a la Creacin Literaria
   de la Junta de Extremadura (1997 y 2003), entre otros. Ha publicado El
   crculo cuadrado (1987); Zoo (poemillas de amor antiecolgicos) (1993 y
   1994); Antes del regreso (1996), La ciudad (2001), y El arte de torear
   (2002), y ha aparecido en diversas antologas de cuento y poesa.



=== Odalia, la de la esquina      Roco Uchofen ===========================

      (Nota del editor: la narradora y poeta peruana Roco Uchofen ha
      reunido en Odalia y otros sin esquina [The Latino Press, 2004]
      algunos de sus relatos, en los que se pone de manifiesto la
      particular visin de una latinoamericana transplantada a la Gran
      Manzana. Hoy Letralia trae a sus lectores el cuento que le da nombre
      a este libro).

Oh, claro, claro. Yo s me acuerdo de la Odalia, era llenita de carnes y
cmo no iba a ser as, si cuatro pelados seguidos haba parido la
condenada. De dos maridos que tuvo, por supuesto, ninguno le sali bueno y
slo le dejaron hijos para mantener. El primero fue el Andrs Palacios,
aqul que luego se comprometi con Juana Salcedo, la gorda que trabaja en
la panadera aquella en East New York, se pues que sali una vez en la
televisin, en el programa Hispansimo, porque se gan el concurso de la
cena de San Valentn, donde la gorda, toda adefesiera pidi un cambio de
look y lo que le hicieron fue parecer una carpa de circo con tremendo
vestido rojo, mientras el Andrs no quera que le rasuraran el bigotote, y
claro, si as estaba con las mismas fachas de cuando andaba con la Odalia.
Ella lo dej por borracho, deca, porque se pegaba sus trasnochadas y luego
no se poda dormir sin pegarle a ella o a los nios. Pero la Odalia
tambin, pues, luego de eso no tuvo peor idea que arrejuntarse con el bueno
para nada de Julin Prez quien le hizo tres hijos ms y la abandon para
regresar a su pueblo, porque deca que no aguantaba los inviernos de este
pas, que se iba, aunque se muriera de hambre en el infierno de nuestra
tierra, y por all ha de andar, refundido en algn barrio de quinta,
mascullando el poco ingls que aprendi a hablar en la factora donde
trabaj. La Odalia, entonces, estaba sola, jodida la pobre porque tena que
mantener tanto pelado y nadie le daba trabajo, nadie, as que se fue a
vivir con sus hermanas, all cerca de la iglesia. Se mud a un departamento
de dos dormitorios en donde a duras penas podan vivir como cuyes en un
corral. Las hermanas de la Odalia eran un par de solteronas, pero buenas de
corazn y no le protestaban, le ayudaban con la crianza y, mientras tanto,
como era verano, la Odalia se las ingeniaba para buscar manutencin.
Cargaba su carrito de compras lleno de harina, ollas, aceite y la
cocinilla, lo cubra todo con una manta y se diriga al parque.

Los gringos no miraban con buenos ojos que un grupito de hispanos pobres
como nosotros nos reuniramos a jugar en el parque. Los del campo de
basketball y softball nos miraban como si furamos caca que pasaba por su
lado, y los italianos que jugaban bochas nos ignoraban, aunque no a
nuestras mujeres, porque si haba una bonita por all, los viejos se la
coman con los ojos.

Nstor Icaza era el encargado de sacar los permisos y aunque nos los daban
a regaadientes, siempre salamos ganando. Tenamos que compartir el campo
con los nios del equipo de bisbol. Y a veces era un nudo de problemas,
porque a pesar de que el parque era inmenso, cuando se iniciaban los
campeonatos de fulbito y voleibol, si una pelota de las nuestras se iba
para el otro lado, siempre tenamos algn gringo latoso, rojo de clera por
lo sucedido. La Odalia, pues, era una de las cinco seoras que se ganaban
alguito mientras los hombres jugaban. Ellas preparaban empanadas, vendan
humitas, sodas, sanguchitos, butifarras, arrocito con pollo, etc. Una gran
cantidad de paisanos e hispanos de otros pases se juntaban para vernos
jugar. Era un buen negocio y se pasaba un rato alegre. Vendan cervecitas
tambin, pero a escondidas porque eso no le gustaba a los gringos, claro
porque ellos no trabajaban como burros as como nosotros quienes no tenemos
otro desfogue que juntarnos un da a la semana a estirar los msculos y
recordar la tierra. No haba nada malo all, claro, nunca faltaba el cojudo
que se pasaba de tragos o se las daba de machito y entonces empezaba la
pelea, pero no era algo usual y cada vez que suceda, el Nstor Icaza,
quien tena la voz de mando all, interceda y se acababa la bronca. Bueno
pues, resulta que luego de dos temporadas buenas, cuando el Nstor fue a
renovar el permiso, ste le fue negado, )la razn? Los padres de los
gringuitos que jugaban bisbol se haban quejado dizque porque ramos
sucios y hasta hacamos "barbecue" en el parque cuando estaba prohibido.
)Pero quin juega sin comer, carajo? La polica no quera ver barbacoas,
ok, pero al menos nos dejaron llevar botellas plsticas o latas de agua y
sodas, para que no nos deshidratramos, y comida ya preparada, con la
condicin de recoger todo el desbarajuste antes de irnos y dejar el parque
limpiecito, para que los otros no se quejaran. Entonces ya tenamos a la
Odalia y las otras vendiendo cerveza en vasitos plsticos a escondidas de
los gringos idiotas que estaban cien metros ms all, sentados en sus
sillitas plegables viendo el partido de sus hijos. Las mujeres llevaban
bolsas negras para la basura y dejaban el parque limpio despus de cada
jugada. Traan la comida preparada pero para hacer las empanaditas fritas,
por ejemplo, pegaban sus carritos hacia la esquina noroccidental del
parque, la que daba a la avenida, y all cocinaban a fuego bajito,
escondidas por la enramada que cubra el enrejado. Todo pareca haberse
vuelto normal nuevamente.

Sin embargo nunca faltaban los malentendidos, ya para los finales de la
temporada alguien meti por all un chisme: la migra preparaba una redada
en el parque, que uno de los padres de los beisbolistas trabajaba para el
departamento de inmigracin y haba soltado el dato de que casi 150
hispanos con facha de ilegales se reunan peridicamente para jugar y
emborracharse. El Nstor Icaza nos calm nuevamente, aduciendo que esos
rumores eran huevadas y que era imposible que la migra hiciese redadas en
los sitios de esparcimiento. La Odalia, pobrecita, era ilegal, porque nunca
alcanz ni la amnista tarda, ya que ni dinero tena para pagarle a
alguien que la ayudase, y luego de la cada de las torres ya sus esperanzas
se fueron al agua definitivamente, ahora menos que nunca iban a legalizar
gente en este pas. Mientras tanto ella tena que sacar adelante a sus
hijos sin padre y si bien era la preferida del parque porque tena una
sazn buena que haca hasta repetir el plato, lo que ganaba esos das era
una miseria comparado con sus gastos, as que la veamos en varios sitios
durante la semana, buscndose el pan, como los mismos domingos, cuando
bamos de maanita a la misa de 8 en espaol, Odalia ya estaba parada en la
esquina con su misma cocinilla, venda tamales y humitas frescas, y en
semana santa llevaba a los hijos a vender palmas trenzadas para el domingo
de ramos, y tambin veamos a la Odalia durante los das de semana porque
trabajaba en la quinta avenida repartiendo volantes para la academia de
ingls, y otras veces, sobre todo en verano y primavera, se paseaba
disimuladamente por Sunset Park con el cochecito lleno de agua en botellas,
bizcochitos, chupa-chups hechos en casa, etc.

Pues esa era la Odalia, cuntos no la conocimos, si por los tamalitos
despus de misa, todos saban que ella era la >ora de la esquina, la ms
humildita, la de mejor sazn, la pobre infeliz...

Entonces, pues, as como medio mundo que asista cada fin de semana a los
partidos del parque, la pobre estaba aterrada con las habladuras de las
redadas. A pesar de las palabras de Nstor Icaza, la gente pensaba que era
mejor prevenirse y as ya haba algunos que haban visto, como en los
simulacros de los temblores, todas las posibilidades de escape por el
parque si la migra se presentase. Mientras tanto, los campeonatos de
fulbito y voleibol seguan y los gringos beisbolistas no dejaban de buscar
la manera de sacarnos de sus vidas.

Dicen algunos que todo fue culpa de la misma mujer del Nstor Icaza, otros
comentan que no, que en realidad fueron las circunstancias y que ms de una
paisana estuvo envuelta. La cosa es que cerca al juego de bochas estaba el
campito para los nios, toboganes, columpios, etc. Por la misma razn,
muchas mujeres iban hacia all, sus hijos jugaban y ellas descansaban en la
sombra mientras los maridos animaban los partidos de fulbito o voleibol.
Los viejos aquellos de las bochas eran medio maosos, parece que uno o ms
de uno se sobrepas y alguien corri a pasar la voz a los hombres, como
todos estbamos concentrados en el campeonato muy pocos se percataron de lo
sucedido, Nstor Icaza y un pequeo grupo acudieron al instante para calmar
la situacin, pero los viejos de las bochas trataron de rsele encima y
como los amigos estamos para defender amigos, empez la pelea. Seguramente
uno de los gringos vio la oportunidad que haban estado esperando para
sabotearnos y llam inmediatamente a la polica. Estaba de ms, porque
luego de la golpiza, ambas partes ya se pedan disculpas como caballeros
que eran para no inflamar los nimos, pero es all que aparecen las
patrullas, los extremos del parque se invaden de luces y sirenas, todos
dejan lo que estn haciendo para ver cmo casi una docena de policas
avanzan hacia nuestro campo, cunde el pnico, los gringos que gritan, los
viejos de las bochas que levantan los brazos, y de pronto una voz que nos
alborota a todos con el mensaje "(La migra, la migra!". Entonces empieza el
loquero, todos corremos de un lado para el otro, parecemos cuyes, ovejas
ante el lobo; no hay tiempo para pensar, slo salvarse si se puede. Algunos
gritan "No hemos hecho nada, qudense donde estn que si no va a ser peor",
pero la desesperacin impide pensar y se convierte en histeria colectiva,
las mujeres lloran, los nios gritan y en qu momento habr sido que la
Odalia se toc de nervios tambin y se ech a correr como loca, su faldn
parece que se enred con el carrito y sus cositas todas se regaron por el
paso, encima con el peligro de armar un incendio, porque el fogoncito
estaba encendido y la sartn con aceite hirviendo. Odalia debi haber
perdido todo el sentido de orientacin, porque se sali por la puerta
noroccidental y se choc de bruces con un nuevo grupo de policas que
llegaban de refuerzo y casi la atrapan, pero el terror debe haberle dado
agilidad, porque con las mismas se fue de carrera hacia la avenida sin
reparar en los semforos, autos, bocinas, nada, y en esas que una
Pathfinder del ao se le cruza en el camino, o ella se le cruza, depende
del punto de vista, lo cierto es que el cuerpo de Odalia sali disparado
casi hasta la otra esquina y los que ya estbamos atrapados, esposados con
la cara apretada contra el enrejado del parque, pudimos ver solamente sus
cabellos negros y largos que flotaban en un charco de sangre. Al rato
llamaron a la ambulancia que carg con ella porque todava viva.

Y no solamente por eso es famosa la Odalia, pues, porque su historia no
acab aqu, sino que dur casi ms de un ao, nosotros hicimos colecta tras
colecta porque como ella no tena seguro, casi que ni la aceptan en el
hospital, y luego noms la queran dar de alta, aunque ya ni conociera la
pobre, ya que el golpe con la troca le haba destrozado la cabeza, y hasta
el nico padrecito que hablaba espaol, de aquella iglesia a la que
asistamos, lleg a darle la absolucin para ver si la apuraba, pero ella
nada de morir. Conectada a mquinas primero hasta que los mdicos
decidieron que gastar energa elctrica en ella era una mala inversin y,
entonces, ante el llanto de sus hijos, la desconectaron. Pero la Odalia no
muri, al contrario, sigui echndole ganas a la vida, aunque no tuviera
conciencia de ello. Su cuerpo se haba empequeecido y haba tomado la tez
de los muertos, pero segua viva, tal vez, decan, porque muy en el fondo
cierta parte de ella saba que estaba dejando solos a sus hijos en el
mundo, o tal vez por razones que nunca entenderemos, pero que el padrecito
trataba de explicar con un "eso slo lo sabe Dios, hijitos". Y cuando los
canales de televisin en espaol hicieron reportajes acerca de la historia
de Odalia, mucha gente se toc el corazn y la ayuda empez a llegar a los
hijos y las hermanas de la pobre. As fue pasando el tiempo, la noticia se
refrescaba cada tres o cuatro meses, hasta que apareci en los diarios y
cadenas televisoras gringas, era una curiosidad inexplicable de la ciencia,
una mujer llena de llagas y suturas, cuyo cuerpo viva sin vivir quin sabe
por qu razones. Nos entrevistaban, entonces, y ms de uno se hizo famoso
porque contaba con lujo de detalles el da del accidente, y la pasbamos
bien, con nuestros minutos de fama.

Las hermanas de la Odalia mantenan a los nios a duras penas, con su
triste paga del trabajo en las fbricas o las donaciones que caan de
cuando en cuando. Pareca que la vida iba a ser de esa manera hasta que
lleg la noticia de que uno de esos millonetas altruistas, esos que nunca
dan la cara pero siempre hacen una buena accin, compadecido por la suerte
de los nios, quienes a fin de cuentas, sufran sin haber tenido la culpa
de nada, se ofreci a hacerse cargo de su educacin y sustento hasta que
cumplieran los 21 aos. Aquella noticia no fue noticia, fue un noticin.

Entonces sucedi lo inevitable, luego de calentarle la cama del hospital a
los gringos por ms de un ao, la Odalia entreg su alma. Nos dej de
madrugada, dej esta vida de miserias y frustraciones para descansar.
Algunos dicen que en el velorio su cuerpo ola a flores, que a pesar de las
llagas algo en su cara tena la suavidad de los ptalos de una rosa, por
all se preguntaban quiz la infeliz de Odalia era una santa, una mrtir,
en fin, como sigue respondiendo el padrecito: "Esas cosas slo las sabe
Dios, hijitos, slo las sabe Dios".

** Roco Uchofen
   hamlet242001@yahoo.com
   Narradora y poeta peruana (Lima, 1972). Estudi lingstica y literatura
   en la Pontificia Universidad Catlica del Per. Dict talleres de
   creacin literaria para la Asociacin Cultural Libro Abierto. En 1991
   particip del Segundo Encuentro de Narradores Jvenes. Sus cuentos y
   poemas han sido publicados en antologas y revistas de Amrica y Europa.
   Se ha dedicado a la docencia en el rea de lenguaje, literatura y
   razonamiento verbal. Actualmente radica en Nueva York, desde donde
   dirige el sitio Hbrido Literario y un taller virtual dedicado al cuento
   corto. Ha publicado el poemario Liturgias clandestinas (El Taller del
   Poeta Fernando Luis Prez Poza, 2004) y el libro de relatos Odalia y
   otros sin esquina (The Latino Press, 2004).



=== Poemas      Ricardo Daniel Pia =======================================

          *** La poesa es escondite.
              La poesa es imprevisible.
              Es encuentro.

                                                           a Roland Barthes

              Hemos conseguido rostros plateados de antigedad,
independientes.
Que despiertan en la memoria, as porque s.
Nunca sabremos
de las espaldas que los "soportan"
(en sentido espiritual...).
Es posible que los jazmines de tus dedos
descifren el orgullo que me despiertas sobre la piel.

La incomodidad de un trmino semntico es subversin.
Hace a lo inesperado.
A la destruccin.
Se opone a la libertad infinita de la frase.
Alrededor del placer del texto, afirmo:
Ahora.
Hoy.
Nada puede impedir (tampoco importa)
que nuestro placer sea pequeo.
Nuestros sentidos emancipados viven acomodndose en la satisfaccin.
Nuestro goce puede que sea reducido pero no debilitado.

Mir la gran fuente verde del mar.
Todo aquello era un poco ms que el infinito.
Los amores desnudos.
La delgadez de cada maana.

Preferira no saber que la primavera y la poesa son casi
la misma obsesin.

   lunes quince de diciembre de dos mil tres
   recinto diega en buenosayres miserable
   a tone skrjanec (eslovenia - 1953)
   a blanca castelln (nicaragua)
   a jimena delfante i.m.



*** Poesa es placer.
                Poema es goce
    (por vincular al texto
    con el mundo).

                                                           a roland barthes

Poesa es eleccin. (A quin se ama, y por qu.)

Familiaridad de Flaubert.
Compromiso de Ezra Pound.
Oscuridad de Rimbaud. (La naturaleza del signo.)

La escritura funda la sociedad.
La literatura puede modificar su propio lugar.
El lenguaje es un compendio de muestras.
(De cmo ligar la palabra con el mundo.)
Gracias al lenguaje podemos escribir y hablar del miedo.
La reflexin del mensaje: mxima fragilidad de la palabra.
Que no es otra cosa que mximo amor,
mximo orgullo,
mxima decisin.
              Los poetas vamos y venimos de esta precisa funcin.
              (Esta perpetua manera de poetizar lo singular del mundo.)
Vivimos valorando al tiempo como suficientemente justo.
Descubrimos los universos que se esconden en el lenguaje.
Por eso no nos perturbemos por los vestidos de las palabras.
Ellas son solamente algas fosforescentes
increbles
que viven
adheridas a los comienzos de cada sentimiento.



           *** Precisiones
    a "la poesa es placer".

             Se me ocurre por primera vez que es bueno tener al mundo
como mermelada caliente ante nuestros ojos.
La desnudez, los secretos, hasta la obscenidad agilizan al poema.
La poesa es prisa. Florecimiento.
El poema es fruto. Es hijo.
("El poema nos da anteojos de sol
para caminar por el idioma a la luz de la poesa")

   lunes diecisiete de noviembre de dos mil tres
   recinto diega en buenosayres miserable
   a tone skrjanec (eslovenia - 1953)
   a jimena delfante i.m.
   a blanca castelln

		

*** Hoy mi poesa
    no dice metforas audaces,
    apenas informa.

Uno.

Es un hecho que la poesa no informa.
(Pero informa.)
En Los Andes no hay rboles.
En el Amazonas no hay pinginos.
En el Sahara no hay osos.
El espacio en toda su magnitud es oscuridad
y desde mi casa hasta la tuya (Nicaragua),
abunda un desagradable perfume a lejana sagrada.
Sagrada es la escena:
verte descalza sobre el gran abrazo verde
de la selva nicaragense
y comenzar a imaginar delfines transparentes
brotando de tus enormes y azules versos.



Dos.

Se trata de que se sienta orgullosa.
Que la firmeza de sus palabras se alarguen hasta Buenos Aires.
Yo veo que debajo de sus lgrimas hay peces santos.
Que se mueven a velocidades increbles.
Y que llegarn al turbio Ro de la Plata y naturalmente sus siluetas verdes
   [y amarillas sern irreconocibles.



Tres.

Que mi apellido de fruta y este sentimiento espiritual
le abra las puertas del Tibet para que se limpie de crepsculos de selva
nicaragense y que las flores del vino amargo del espacio y del tiempo la
hagan mujer serpiente de miel. Y sus semillas germinen en la pampa hmeda y
sus manos no paren de escribir primaveras
de campos espumosos.
Que mis palabras puedan seguir caminando...

   mircoles dos de diciembre de dos mil tres
   recinto diega en buenosayres miserable
   a tone skrjanec (eslovenia - 1953)
   a jimena delfante i.m.
   a blanca castelln



*** Poesa
    es friccin.
		Es preferencia.

(Primera.)

Horror al detener la humedad
de tus largos crculos de oscuridad.
Casi una llovizna de piel.
Fundaciones de belleza y complitud.
Tus palabras demasiado silenciosas
suavizan la sal de mi boca.
Palabras.
Y cuando dices que sientes fro...
Mis manos tocan tu cuerpo desnudo
que tiembla en la fugacidad del momento.

Aprieto mis ojos contra tu forma.
Ahora se hace sencillo soar.
Vuelvo a caer en el abismo de la esperanza.



(Segunda.)

Sueo con sentimientos de pelcula.
Elijo los mensajes.
Selecciono los pensamientos.
Le doy ms o menos prisa
de acuerdo al roce que provocan esa cantidad de imgenes
contra los ritmos de mis propios smbolos.

   lunes tres de noviembre de dos mil tres
   y mircoles doce de noviembre de dos mil tres
   recinto diega en buenosayres miserable
   a brane mozeti (1958 - eslovenia)
   a jimena delfante i.m.
   a blanca castelln (nicaragua)
   a ana gilligan (mamasita)



*** Me he excedido
    en fragmentos.
    (Y en algunas lecturas crticas.)

Todo
ser fragmento.
Hasta el mismsimo amor
ser fragmento.

Te reducirs a un espejismo
con el color de la carne.

La confusin
y el aburrimiento sern cubierta
para atentar contra la poesa.
Ahora,
la dimensin de tus palabras
se hacen un campo solitario. Me queda
salpicarme la cara con fuego
para recordar tus letras.

Todo eso me basta para que el terror
a desmerecerte
sea lo suficientemente
[ bello.

   viernes treinta y uno de octubre de dos mil tres
   recinto diega en buenosayres miserable
   a brane mozeti (1958 - eslovenia)
   a jimena delfante i.m.
   a blanca castelln (nicaragua)



*** Francia. Portugal. O Checoslovaquia.
    (La poesa es lugar.)

	 	Pescadores Uno.

		Las historias van a estirarse por la oblicuidad del sol.
                Incompletas, van a ser las sombras de gaviotas en el
                  [crepsculo.
		Seguir conociendo otras formas de oscurecer el cielo.

	La fantasa es: saber todo acerca del sexo de las mujeres.
	Yo conozco a mis manos apretando un corazn ms rpido
que la impaciencia.
Alguien dijo que mientras la iluminacin sea insuficiente
existe el supuesto que los pescadores slo puedan
excusarse.



Pescadores Dos.

Un ro entre las letras.
Sobre mi corazn habr tormentas y fogatas
con madera de mis propios gritos.

Nunca ver Paris, ni Lisboa, ni Praga.
Me disolver en el xido de Buenos Aires.
Ver a mi tierra como una carta memorable aludiendo a m mismo.
Creer que el horizonte recorta
una parte de Brasil o de Uruguay.
Mis amigos estarn aqu. Con ninguna decoracin.
Pero serenamente cruzaremos el Paran
y al llegar a la otra orilla,  creeremos que estamos en Francia,
en Portugal,
o en Checoslovaquia.

   martes diecisis de diciembre de dos mil tres
   recinto diega en buenosayres miserable
   a yves bonnefoy (francia - 1923)
   a robert marteau (francia - 1925)
   a blanca castelln (nicaragua)
   a jimena delfante i.m.


** Ricardo Daniel Pia
   rdpina@yahoo.com
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1962). Fue delegado sindical al
   regreso a la democracia (1983). Textos suyos aparecen en la antologa de
   poesa joven argentina Poesa en la fisura (Ediciones Del Dock, 1995),
   realizada por Daniel Freidemberg. Obtuvo una mencin especial en el
   Concurso de la Direccin de Bibliotecas Municipales (1993) y un primer
   premio compartido en el Certamen de la Municipalidad de Vilallonga
   (2001). Ha publicado textos en las revistas Morimbia, Moriana, El
   escriba de Pilar y en la Revista del Personal del Congreso de la Nacin.
   Ha publicado Provocacin de la infancia, Primera Antologa Encargada por
   Washington Cucurto, Sentimiento Bielsa, Guerrero del imperio,
   Instrumentos y cuerdas, Frgil, La poesya ese synthoma y Debajo animal.
   Textos suyos han sido publicados tambin en diversas pginas literarias
   de Internet.



=== Epstolas a un calvo pintor apellidado Jovandaric      Bale Cahua ====

                                             Martes, 19 de octubre de 2004.

Encarecido y fraterno Mandrgoro Firulis:

Definitivamente voy a tener que inventar una especial paciencia de lechina
para poder comunicarme contigo. Todava existe aquella famosa mazamorra
llamada fitina? Pues inyctesela en el prepucio medio para que (adems de
devolverle su otrora abundante pilosidad) retorne lo memorioso,
frecuentemente, exiliado de su materia gris.

Pudo, en efecto y sin defecto, ponerse en contacto con el alto camarada y
monje sublime villacurano Haly al-Mciga Ben Pers? Me enviar usted, por
mor del Diablo, sus seas sin saas? O tendr que ir yo, en persona, a
buscar al islamita al Cerro de los Chivatos (que ms mean)?

Espero que tome unas buenas fotografas de aquellos bellos parajes donde se
esconde nuestro ermitao. Haga sentir todo su fervor por el futuro de su
obra diafragmtica.

Yo estoy convencido que usted jams corregir sus recurrentes errores. Es
ms: doy una cabeza de ajo macho si enmienda la plana y redacta sin
erratas, sin raterismos y en sus ratos libres. He dicho y echo derecho!
Por si...

Ahora al medioda almuerc (sic) con Don Caballo Matas y no dej de
cocearme por debajo de la mesa. Le transmit un mensaje en forma de carta
intimidatoria y me lo volte con uno de sus consabidos relinchos. Entonces
lo dej all y me fui a apostar al hipdromo.

A Ricardo Tuta le ha dado ahora por grillar desde las 12.89 p.m. a las
5.98 a.m. Estoy frente a un dilema: lo dejo caer por la ventana con jaula y
todo o lo lanzo por la caera ms prxima para que aprenda el arte de
hacer grgaras.

La palafrenera del seor Caballo Matas me espera en la gran puerta
dipsmana y yo le abrazo a usted con la conviccin de que pronto me
escribir como se debe y a la hora correcta y sabia!

Amn y salivita!

      Bale el famlico

                                    -o-

                                             Jueves, 21 de octubre de 2004.

Enjodiendoso y lustroso hermano eslabonado:

En la carta que me escribi, usted habla de capital o decapitar? Porque si
nos atenemos a las tenidas verbales acaecidas en la gran metrpolis,
habamos quedado en que no dejaramos mueco con cabeza. O lo que es lo
mismo y viceversa: marioneta que medio se apendeje la agarra el estribillo
de "libert, egalit, fraternit" robespierrano y la testa va a dar con
todas sus greas a los pudrideros del ro Guaire.

Nada de contemplaciones (excepto las, estricto sensum, extticas) con
grillos, esposas o grilletes que no hacen otra cosa que someter y
aprisionar las carnes para doblegar a los rebeldes. No y no! Despelucado
de mi alma trnsfuga! Slo te ofrezco el desmembramiento para tu insecto
chirriador e insolente! Y no intentes abogar por l, porque nicamente
conseguiras acelerar su traslado al limbo nimboso (donde de continuo se
ocultan los retazos de tu memoria)!

Que la supra parrafada te sirva de recurso nemotcnico para recordar, de
una vez por todas, quin soy yo y qu traigo entre manos cuando voy al
meadero!

      Bale el guillotinesco

P.S.-

1. El seor Caballo Matas est entero y enterado de las propuestas
   indecorosas y sabrosas que le har a su combo combado la madama
   Horsepina della Baturra;

2. Veremos si en su perdicin y errabundez logra usted dar con la
   maravillosa y magnfica "Casa de las Pupilas Aguardentosas" y le sobra
   un tiempito mnimo para hacrmelo saber;

3. la mejor manera de localizar al bardo que verde me quiere verde, Haly
   al-Mciga Ben Pers, es tomar un autobs descascarado y descarado que
   sale cada lunes del (Cncer) Terminal de Maracay, va Penitenciara de
   Tocorn, y que catorce horas ms tarde (luego de intensos tiroteos y
   combates cuerpo a cuerpo con chuzos made in China) arriba al barrio Los
   Colorados de la Villa del Rey de San Luis de Cura, justamente frente a
   las casas del enigmtico aeda buscado y a la del gran jefe Ojo Rojo, amo
   y seor de aquellas comarcas donde los chivos y las chivas se cabrean
   por "cmete esas pajas".

                                    -o-

                                             Lunes, 1 de noviembre de 2004.

Rotundo Peln de Bola:

Arisco soy y seguir siendo, gracias a la Santa Paloma que Has Visto Mear
y Moquear! Triste, me corresponde decirlo, me pongo cuando la enjaulan y
slo le dan a comer trocitos de zanahoria!

Por lo dems, no me atormentan los bitmenes allende mis predios, ni
condecoraciones no recibidas, ni sangras servidas en pocillos de ajustes y
regalas! A buen entendedor, buenas bisagras y testamentos a la cacerola!

Me sorprende su eficacia mensajera y su mercurial manera de hacer llegar
los encargos. Bien se merece usted un mejor sitial junto a los prohombres
nuestros (v. gr. Jos Gregorio Hernndez, Jos Vicente Arrechedera, Juan
Nepopotamo Lucirnago, Margarito Blablante Capriles, Dionisos Bebercio de
la Pepa, Antonio Gris Antro y otros).

Que la clida Pequea Venecia se le derrame a calzn en prstamo y que le
d lo suyo, como papito se merece para que se relama la calva nonata!

      Bale el adusto

P.S.- Si ya localiz al perdido musulmn que versea, llmelo por la
telefnica y pngase de acuerdo con l para que se vean en la esquina ms
prxima: la que les convenga a los dos!

Carajo! Por poco coco casi se me olvida decirle que se me sali el moco
cuando me describieron la foto que me adjunt! Agradecidos somos todos y
contims el benefactor o sea, el suscrito y su contraportada! Amn!

                                    -o-

                                            Martes, 2 de noviembre de 2004.

Emperifollado Maestro del leo:

Mira que viene el gallo, Peln!

Cmo fue que me dijo que se llamaba la seora que enviud? Serieca
Palurda? Seriasmis Pelotas? Qu gratificante, monseor, saber que mis
emilios le provocan cagantinas con pepas de zamuro y esencias annimas de
gusimo!

Richardardo de la Cruz de Oriente le ha informado a vuesa merced que los
virus carrasposos de la gripe colombiana siguen azotando los lados flacos
de mi espinazo? Verdad es! El diagnstico no es de gravedad, aunque s de
mucho grgaro malojo y punzadas al vientre jesutico. La Naturaleza (de
este humilde invidente) es sabihonda y sabr responder con creces y sin ms
crisis a la tal tisis que no llega a tal!

Las pupilas del enano Lolo (me refiero a las carnosas, tocables y cogibles,
no a las pticas de sus ojos mercenarios) le recuerdan y orgasman con
frecuencia por usted y por su arte.

Su hijo predilecto, chupn y merecedor de zanahorias en salmuera y otras
races avejentadas, Ricardo (Corazn de Grillo) Tuta sufre de ptima e
insuperable buenaventura. Come mirando el reloj y canta toda la noche para
regocijo y paz de todos los oyentes a cuatro cuadras a la redonda! En m
l tiene al mejor cuidador de su murdago!

Me emocion su reencuentro con la Inefable Alcatraz. Ella es una
profesional de las arrugas de las sbanas y le sabe sacar brillo a la piel
masculina ms apagada.

Con respecto a su prxima visita al Hotel Jardn, me permito darle algunos
consejos:

1. hable con el personal que hace la limpieza diaria y se enterar de
   muchos secretos erticos que permanecen guardados en los despachos
   principales;

2. ofrezca una sustanciosa recompensa a quien localice el bal donde
   ocultan los disfraces y mscaras que se usan en las representaciones
   diarias;

3. haga correr el rumor de que el Benemrito General Gmez ha sido visto en
   las madrugadas, desnudo y con la espada desenvainada, caminando por los
   pasillos y jurando venganzas.

      Bale el asptico

                                    -o-

                                                Lunes, 8 de noviembre de 2004.

Indelicado y Peloexiliado Comejn:

Tu ortografa y tu sintaxis me dejan a pie, sin lana en el bolsillo y con
el tusero afuera! Tu mujer no podra donarte un bello diccionario de la
Real Academosa de la Lengua (que t pretendes hablar sin llegar a entender
del todo)? Dmelo, fricas! O hazte pollo en bacinilla sin fondo!
Castellano: qu cagadas se cometen en tu nombre y apellido!

Entre Pez y Bermdez te van a terminar de deteriorar el poco cacumen  que
an ronda por los alrededores de tu calva ahta de resplandor y merecumb!

Quin coo de la pepa te dijo que yo estoy feliz dndole la merienda a tu
bicho chirriador indolente? Lo que pasa es que todava conservo medio
humanidad que se cuadra con las enseanzas de San Francisco de Ass y que
me impide darle matarile definitivo a tu hijastro enjaulado y cagurriento!
Sospecho que descubriste esa mi debilidad y me arrecostaste al
chupazanahoria a perpetuidad. Vitalicio de m! Poco te falt para comprar
una pereza bizca y coja y dejarla en mi patio tambin, hecho t un adalid
de Greenpeace.

Cuando logres ver a Anbal le preguntas por los elefantes que le
sobrevivieron durante el paso de los Pirineos. Me mandas uno o dos
colmillos (de los paquidermos, no tuyos) y yo te reintegro las tallas que
salgan de los marfiles.

A tu to Leo el Nardo me le dices que le mando los libritos en cuanto Luis
Brito pase por aqu, camino al santuario de Marialionza, donde le deben
unos pesitos por su esmerada labor ensalmadora y de ayudante en trance.

Al terciario y menestril Haly al-Mciga Ben Pers le incluye sus versitos
que resisto bajo la Media Luna, cubierto con capa de pelo de camella
adltera y degustando unos dtiles marrasquinos en el oasis que queda
juntico a la Cofrada de las Putas Ilustres y Merecedoras de su
Imprescindible Oficio y Valenta Intramuslos.

Tocan a rebato, soportable cofrade, y se arm la de San Quintn en enaguas
de roa y el zafarrancho obliga a atapuzar los mosquetes, pujar contra los
mosquitos y empujar los moscardones en ventolera y pedorrera atroz!

Ah me voy por la rendija y me saluda a Nebrija!

      Bale el pre-pacificado

                                    -o-

                                            Martes, 9 de noviembre de 2004.

Diferenciado e infatigable Nio Grande y Sabio:

Tu cepillo de duras cerdas le sac sangre a mi crtica situacin y me puso
a brincar, acomplejado y logaritmoso, encima de todas las tonalidades que
adornan mi magisterio!

Como buen saltarn y trotaconventos no esperaba menos de usted y de sus
peripecias de oficiante. Administre, con la seguridad del caso, los
raudales del apuro y los ataques de asma y cuadernava.

Jotac me har un bien (mirando al quin) si escucha a la Hermana de la
Caridad sin Cobre y a su asesora abogadil y ataviados a la usanza de las
pertinaces ladillas, la emprenden a coscorrones contra los maulas
gobierneros que me adeudan los dinerillos de mi pensin.

Yo estoy conteste en que puedo contar con su inapelable y prudencial ayuda
en la localizacin del Vellocino de Oro, extraviado ahora en el laberinto
didalconiano.

Le deseo que engulla muchas arepas con rabo de cochino y chicharrn,
acompaadas con su respectiva cacerola de atole madrugado.

Se le abraza, pues, y abracadabra en este artificio de contrastes y
vainitas en desconcierto.

      Bale el oidor

P.S.- No todo est perdido en el paraso de Juancito Milton. Acabo de
recibir una agradable noticia del ujier de la reina de Inglaterra. Me hace
saber que han abierto una ctedra de precognicin, especialmente para m,
en la Universidad de Oxford, y que cuando yo lo decida podr trasladarme a
ese afamado centro del saber para impartir mis enseanzas. Tan emocionado
estoy que he tomado la decisin de no baarme durante una larga temporada!

                                    -o-

                                        Mircoles, 10 de noviembre de 2004.

Jovenllano y desprovisto de peluquera:

Me anima la comparsa sus efmeras palabras felicitatorias y apretujado en
mi sitial que ya est dejando de ser ignoto, le webeo lo ms grande que
cuelga de m o sea: el enorme moco de pavo que Catarusia me dej!

Para nacer he nacido as, de puntillas y paales prestados y oloroso a
brandy Napolen II por culpa de la partera, borracha en ciernes, por
aquella poca. Yo por mi parte deseo un mundo de ltimas noticias...
nacionales y universales o mejor dicho: talcual como se apian y apelotonan
el quintoda.

Hoy soplan unos vientos de aguas lustrales (o ilustres?) y, de fogonazo y
trueno, recuerdo a mi primera novia, quien se llamaba Mercedes, era
requetebonita y le gustaba que yo la viera mear en el patio de su casa, a
resultas de lo cual descubri que sufra de diabetes, porque yo me chupaba
el dedo endulzado despus de tocarle el coito y las hormigas se le suban
por las pantaleticas de pobre y, escondidas, de noche, mientras ella
dorma, le mordan los labios mayores y ella, mi Mercedes, de tanto llorar
azcar y melao, pues se me muri medio virgen y con el himen an no
deshecho del todo...

...Mejor me voy donde Cha(r)ito a aliviar las penas y el pene, debido a que
ella cuando le pone pana a la puna (por ser peruana y propubiana) la llama
que lleva dentro orgasma como alpaca o vicua y se siente ella ms incaica
pura y menos chola y yo me enchicho y me como mi cabrito entre sus brazos
abrasados...

      Bale el atemporal

                                    -o-

                                           Jueves, 11 de noviembre de 2004.

Apolneo y gallardo pincelado:

Esta maana, muy temprano y sin canto de gallo en lontananza, son el
aparato telefnico de marca mayor. (El que me regalaste en una ocasin con
motivo de la reparacin del techo de mi casa). A tientas levant el
auricular y escuch la voz de mi hermana. Me recordaba, con su acento de
Louisiana, que a partir de hoy deba calzar el nmero cincuenta y tres.
Qu enormidad haban alcanzado mis pies en los ltimos cincuenta y dos
aos! No s qu incongruencias le respond a mi hermana. Colgu, molesto, y
me dirig de nuevo a la cama, pero los pies los senta abultados, pesados,
en letargo profundo...

He decidido decretar la muerte de mis pies y por ende, de los pasos que
procrearon. Mand a buscar cincuenta y tres velas de sebo coloreado y las
encend. Luego las coloqu alrededor de mis ltimos pares de zapatos.
Aunque ya no pueda volver a caminar, me embarga la felicidad y en este
instante cuando te escribo canto un responso por las partes inferiores de
los tobillos que me fueron tan fieles.

Ignoro si podr escribirte una vez ms. Aunque as sea el olor de mis
medias rondar siempre por tu taller o donde expongas tus obras.

Muchos pies hacen ms llevadero el camino y si hay agua para lavarlos a
menudo, pues mucho mejor!

      Bale el expedestre

** Bale Cahua
   Escritor venezolano nacido en Cagua. Autodidacta por antonomasia, domina
   mltiples idiomas occidentales y orientales. Ha dictado conferencias en
   foros diversos como la Universidad de Carabobo, la Casa Valenciana de
   Villa de Cura y el Crculo de Bellas Artes de Maracay, entre otros. La
   mayor parte de su creacin literaria se encuentra desperdigada en medios
   de comunicacin locales.



=== Poemas      Elena Conchello Mandillo ==================================

*** Vientos en lodo

Por qu el destino
cuenta mis huellas
sobre inciertos pasados
   cercados al futuro?

Por qu desmenuzo
irascibles letras de pared
y esperas en blanco?

Por qu si soy,
revienta el cuerpo
su plenitud en los huesos
y el vaco
el silencio de una boca?

Por cuntos gestos
ser hurfana
necesitada por marionetas?

Cul es el sentido
si el dolor del humano
desperdigara sus dudas
como el viento hasta una llama?



*** Donde nunca el espacio se degrada

Las flechas
se dirigen a la garganta
y los dientes ensean
sus desgastadas furias.

Las combativas veladas
me han dejado
una piel de paracaidista
sobre fangosos rastros de alimaas.

El patio de mi fisonoma
muestra una puerta
entre lcidos carrillos
y apesadumbradas cejas,
guarda
con afliccin rganos
            y miradas
vacos,
     sin deuda.

Las escaleras permiten
circunscribirme en los pasos
mientras los pies sealan
un abandono
y una lacerada corriente de hasto.

Ya no s
cuntas voces dictan
el amargo sabor de las horas,
ni los extractos de tristeza
volcando en mi cama
recuerdos de honda inexistencia.

Es una noche efmera
pero mis fruncidos grilletes
aprietan el crneo
con la desidia del nuevo da cotidiano.



*** De cuntas quebradas formas

Yo te extrao
y no s de cuntas quebradas formas.

Es un desaparecido instante
el que hiere mi pecho
y lo hunde fatigado
entre ruidosos anhelos
quizs sea as
tal cual uno siente
el vaco llegado desde
su ms feroz  e incoherente cada.

Es adems fortuito
como las miradas en uno
            se tienden
y constrien a los espejos
             con miedo.

Es un vuelco de pulsaciones
pues arremeten las brisas
entre sus poderosos tormentos
y se dirigen contra s
en una nube alejada
e infinita en su desvanecimiento.

Los temblores
las ansias pobladoras del futuro
vern mi cuerpo
despus estas dos manos
torneando las sinuosas ruinas
          del porvenir mo.

Llovern las tintas negras
amantes de sus figuras
las palabras sern
las pupilas de los versos
y el llanto
el desencadenante de un poeta.



*** De mi comienzo

Latir rpida
como cuerpo de nadie
      sin ti
quiero ser
el cielo que no despegue al viento.

Hundir el gusto amargo
de los grises esparadrapos del cielo

Dejando el ltimo cabello vencido.



*** Que caigas sorda

No te pude dejar muerta
porque incluso aqu
perteneces al mundo
ciego de la voluntad sin gua
mezclada en los morenos cuerpos
donde reposas
mano quieta
caliza en la puerta
conteniendo mi herida cerrada.



*** Cuando el sueo no es la cuerda

Cuando el sueo no es la cuerda
que te arrulla
y zarandea hasta encontrar el rayo

cuando no es el abrazo
la fortaleza de un hombre
con su coraje y sus palabras

cuando el espacio festivo
se convierte
en unas cuantas manzanas
lcidas y baratas

cuando estamos juntos
en ese instante donde todos
           enmudecemos
y compartimos el mismo rostro
           de la duda
y el presente desnudo
por los ojos inconsolables.

Porque todava existe la muerte
y no hay cura
para los que la provocan caprichosamente

porque todava no se siente
la vergenza de estar dibujando
una prosperidad injusta

porque todava nos amamos
tenemos hijos que no dejamos ser libres

porque nos escuchamos
con una sordera acomodada
       al eco y al abismo

porque son estos das
plenos de ingratitud
justificaciones para besar al Nio en su cuna.

** Elena Conchello Mandillo
   elconchello@wanadoo.es
   Escritora espaola (Madrid, 1982). Cursa estudios de psicologa en la
   Universidad Complutense de Madrid. Textos suyos han sido ledos en Radio
   Nacional de Espaa (RNE). Asiste a un taller de Poesa de la Escuela
   Grupo Cero, en cuya pgina de poesa, GrupoCero, han publicado muestras
   de su obra.



=== Recuerdos de sbado      Marco Minguillo ==============================

                                      Las voces que uno quiere no se callan
                                            viven y sobreviven / sobrenadan
                                           en la memoria fiel y escandalosa
                                                            Mario Benedetti

Son las diez de la maana y estoy bebiendo una taza de caf. La pieza
reluce con la luz solar que se traga los vidrios de la ventana. Con cada
sorbo de esta bebida oscura, un poco amarga, pero sabrosa y relajante, que
me levanta los nimos para seguir viviendo, llegan imgenes y voces de
cuando estbamos reunidos en el comedor donde crecimos. All nos
sentbamos, sobre todo los fines de semana, ya libres de la escuela y del
trabajo: mi viejo, mi madre, mis tres hermanos, mi hermana -la ms pequea
del grupo, quien soportaba nuestros juegos toscos de cros en sociedad
patriarcal- y yo. Aunque siempre no faltaba en la mesa de madera, con su
mantel de flores amarillas y rojas, algn amigo, compaero, vecino o
familiar que compartiera con nosotros esos momentos. Tazas de caf con
leche, panes calientes llenos de salchicha con huevo, voces, risas,
comentarios y mi perrita corriendo bajo la mesa, entre nuestros pies.

Estoy escuchando vallenatos en el vetusto equipo estereofnico, que me ha
acompaado en diferentes etapas de mi vida por estos lares. Por momentos no
s si bailar o escribir. La meloda se mete por todos los poros, y la
sangre, como el ro de los Andes, corre estrepitosamente en mi interior. El
corazn bombea y bombea. Sudo y sonro.

En un instante veo a mi hija sentada al lado mo, desayunando, con sus
dientes menudos, sus ojos vivaces y su cabello negro cayndole por los
hombros.

Tras la ventana, los rboles de siempre son movidos por el vientecillo de
julio. Los vecinos ya despertaron. Se oyen voces candorosas jugando,
corriendo. Son los pequeos del barrio sanando con su alegra las heridas
del mundo adulto. Los edificios de tres pisos, amarillos, con techos de
tejas rojas, se aprecian detrs de la arboleda. Parecen gigantes
curioseando tras una cortina verdosa.

Es sbado. Hoy me toc hacer un poco de gimnasia en casa: algunas
abdominales, planchas y cuclillas me dejaron listo para la ducha. Al sentir
el agua fresca de la regadera, cayendo en hilillos cristalinos por mi
rostro y cuerpo trasnochados, pens en el mar de mi infancia y en los lagos
hermosos de esta ciudad.

En la maana, al despertar, iba a llamar por telfono a un amigo y salir a
pasear por las calles empedradas de la ciudad vieja, pero cuando o la
msica y sabore el caf, me dieron unas ganas enormes de escribir. De
relatar.

He llenado otra taza y he colocado un cd de Jos Luis Perales -uno de mis
cantantes favoritos. Sus canciones son poticas y hablan de la vida, de la
humanidad, del amor. Su voz, como el canto de las aves migratorias, me ha
seguido los pasos en infinidad de circunstancias y recovecos. Recuerdo
cuando estaba con mi hermano Leopoldo y unos amigos bebiendo en el bar de
un pequeo pueblo peruano. Era una situacin complicada. El rgimen del
momento, como un ogro con los pies de barro, humillaba y desapareca todo
en su andar. Pero en medio de esas circunstancias, la poesa hecha cancin
de Perales nos revitalizaba.

-Seora, seora, pngase esa, esa de Perales. "Soledades". S, as se
llama...

-Bueno, bueno, ya clmense, clmense, all va...

   "Yo cant a la tierra
   y a los hombres de la mar
   y al amor
   y al viejo que se va.
   Yo cant a mi pueblo
   y al de los dems,
   cant a la libertad
   y t
   no escuchaste nada de lo que cant
   ni entendiste nada de lo que escrib...".

Nuestras conversaciones se acaloraban con las coplas del cantor espaol y
se diluan entre cervezas heladas, humo de cigarros ducal y voces de gente
regada en mesas y sillas de madera.

Necesito ms caf. He puesto a hervir el agua. Tomar el caf instantneo.
Aunque cuando escribo ms horas, sobre todo en invierno, lo preparo en la
cafetera elctrica, colocada siempre en la mesa del comedor.

La taza azul humea al lado de la computadora porttil. La llevo hacia mi
boca. Mis labios perciben el lquido caliente que entra, corre por la
garganta y se extrava en mi cuerpo vestido con un polo blanco de algodn y
un pantaln corto, floreado. Tengo los pies descalzos. Siento la nariz
helada y la lengua de Motta. Su pelaje color caramelo roza mis piernas. La
veo levantar sus ojillos marrones. Me contempla. Mueve su cola como
abanico. Quiere jugar. La acaricio, como habitualmente lo haca. Me veo
salir con ella de la casa de mis padres y corremos en el jardn de
girasoles, en el parque con sus molles y eucaliptos, en la playa de olas
gigantescas y arena fina. Da vueltas, parece un trompo, y la lengua le
cuelga como un trapo de franela roja movido por el viento.

Ms caf. En estos instantes mi hija salta sobre la cama. A ella le gusta
hacerlo. Yo le pregunto por qu no hace eso en el piso. Pero me responde,
como de costumbre, que ese es un escenario en donde ella canta y baila. Yo
soy un espectador ms que aplaude cuando ella cierra los ojos, toca la
guitarra y canta canciones rockanroleras. Por las noches, cada vez que me
muevo, la cama chilla, son los resortes que protestan. Y es que no
solamente es mi hija, sino tambin su mejor amiga, quienes brincan sobre mi
lecho nocturno. Parecen dos alondras primaverales tratando de aletear sobre
su nido.

Cada domingo que la llevo de regreso donde su madre, ella me deja la casa
cargada de risas, muecos, libros y dibujos.

Escucho el alboroto de los pjaros. Los ojos me llevan hacia la copa de los
rboles: una traviesa ardilla trepa en zig-zag por entre las ramas de un
viejo abedul.

Ahora veo a mi padre con sus ojos cansados y su cabello canoso. Mis
tmpanos sienten su voz, sus bromas, sus consejos. Viejo, amigo, compaero.
S de tu vida fatigosa, de tus trabajos desde nio, de tu labor en la
fbrica. De tu optimismo por el futuro del pas. De tus ilusiones, de mis
ilusiones. Viejo, ests conmigo en estos momentos. Tus dedos largos,
huesudos, temblorosos, pulsan las teclas del ordenador. Oigo tu respiracin
agitada en esta habitacin abarrotada de meloda y remembranzas.

A lo lejos, el riel del metro chilla y se extingue con la risa de los
nios, quienes saltan como liebres en la alfombra verde de la calle.

Veo a mi madre y a dos de mis hermanos menores. Ayer sal temprano del
trabajo y los visit. Almorzamos juntos. Ellos con sus melenas largas y
ella con su sonrisa perpetua. Comamos y conversbamos. Brotaba msica de
la grabadora pegada en la ventana del comedor. Los mir y me dije: "Cunto
tiempo ha pasado". Fueron aos duros sin vernos. Ella no tena el cabello
blanco y ellos mostraban sus rostros de nios. La vida ha galopado por sus
semblantes y sus manos. Sin embargo, sus almas son las mismas de cuando los
dej una noche de mayo entre ladridos de perros y contingentes de sombras.
Los ojos angustiados de mis padres y hermanos navegan en mis sueos como
balsas a la deriva en un lago hondo y umbroso. Todava escucho el enjambre
de sus voces apagadas por la prepotencia y la amenaza.

"Son cosas de la vida. De nuestras vidas", me digo.

Ya las horas han corrido con los pies huracanados. El cantante acaricia las
cuerdas de su guitarra, hacindola vibrar como a una mujer desnuda en las
sbanas del placer, y eleva su voz al viento:

   "Y a veces me pregunto
   si valdr la pena
   dejar la vida entera en un papel".

Yo me pregunto lo mismo. Ya estoy hambriento. Dirijo la mirada a travs del
cristal de la ventana: las nubes grises se han amontonado en el firmamento.
Los gorriones empiezan a cobijarse en sus nidos. Va a llover. Eso me parece
bien, ayuda a reverdecer las plantas en este ardiente verano.

Apago la mquina y me levanto como un oso de la mesa. Llevo la taza vaca y
la dejo en el lavadero. Camino hacia el bao. La suavidad espumosa del
jabn lquido se desliza por mis manos y mi cara. Huele a primavera. Me
alisto para salir. Quiero sentir y respirar la libertad de la urbe. No
importa que llueva.

Ya es la una de la tarde. Las llaves tintinean entre mis impacientes dedos.
Cierro la puerta blanca del apartamento y me pierdo por entre las calles
sonrientes de Estocolmo.

      (Este cuento forma parte de la antologa virtual "Narradores
      latinoamericanos en Suecia").

** Marco Minguillo
   alistarcomarco@hotmail.com
   Escritor peruano (Puerto del Callao, 1965). Socilogo egresado de la
   Universidad Nacional Federico Villarreal (Per), estudi trabajo social
   en la Universidad de Estocolmo (Suecia). Ha publicado los libros de
   relatos Una noche de otoo y otros relatos (1998) y Voces en tiempos de
   tormenta (2002). Coautor de Al cruzar la frontera (2001). Relatos y
   poemas suyos han sido publicados en revistas literarias de Mxico,
   Espaa, Suecia y Per. Finalista en el I (1998) y II (1999) Concurso
   Internacional de Cuento "A Quien Corresponda" (Mxico); primera mencin
   en el Concurso de Cuento Breve "Santiago Dabove" 2001 (Argentina), y
   finalista en el IV concurso de cuento "Encuentro de Dos Mundos" 2003
   (Francia). Reside en Suecia desde 1995.



=== Poemas      C. A. Campos ==============================================

*** V.

Acaso sea por lo que veo
en el espejo, despus de noches
de insomnio, sueos o deseos,
cuando yo me estudio a veces.

O acaso sea por el mundo,
por lo que otros dicen y hacen
prximos o lejos de mi rumbo,
sin alma, piedad, por los que nacen.

O ambas, u otras que ahora
eluden mi caf, y el vino
que nos espera como la hora;
son la razn por la cual, de hijos,

Yo quizs no he querido saber,
ni hoy me apuro por conocer.



*** XXI.
    (espln)

Hay puestas de sol en que las manos
empuan vaco, que mis pasos
por ser reflejos de sombra, caos,
circulan farol, aguas y astros,

Como si fuesen insectos; das
en que la frente en vez de librar
me apresa, y slo me gua,
me salva, la costumbre, ese mar;

Noches en la que ni el blsamo
de la cama, ni el sexo de mi
mujer me restauran el nimo:
Esa fbula, cuento, verso, s

Como este viernes, amanecer,
que gallos cantan y debo creer.



*** XXIII.

Qu pardo, cerleo, es ser yo
y a veces no poder sentirlo!
Saber que soy a pesar de que no
me reconozco; tantearme yo

En mis ausencias sin ya precisar
de mi presencia. Qu cuento, lomo!
Pareciera como si yo negar
mi ser no necesitara; como

Si mi alegato de existir
de ms estuviera; como si yo
nuestro mundo pudiera percibir
solamente y no mi propia voz.

Qu contingencia! Cunta conciencia!
(De m s que ni soy consecuencia.)



*** Catarsis

As mismo como nos sorprende a veces una enfermedad,
me sucede con la msica,
cuando todo parece que se compagina,
el da con el bro de tu ser, con tu disposicin, edad, digestin,
puntualizando esta qumica, eureka, encanto, lluvia,
con la msica de ese compositor;
y terminas, como ha de ser siempre,
atribuyndole demasiado al interpretador,
al compositor, a esa pieza, movimiento, tiempo,
porque te sientes como si por fin algo
de todas estas vagas variantes ha surgido, nacido,
algo que no se parece a nadie ms que a ti:
A algn dibujo que ilustra ciertos contornos, caras
y rganos que te saben a ti,
a lo que t has probado, rechazado,
a sus orgenes, consecuencias.

Cierto, no sucede siempre, cmo puede,
ni hay garanta de que nos pasar de nuevo.
Mas su recuerdo dura, perdura, lo s,
por lo menos este cuento no he tenido que tragarme,
aunque solamente logre presentarse uno,
slo uno de esos momentos religiosos
en nuestra casa, cuerpo, voz,
durante nuestra estada en la tierra,
en el dolor, la resistencia;
perdura, como perdura la cicatriz de una herida
aun despus de los mdicos, de los puntos,
desafiando hasta al propio destino
de las cosas, vivas e inertes, patentes y esotricas,
minsculas y maysculas, partidarias e indiferentes,
neutrales, etctera y etctera:
El olvido; esa suerte, taumaturgia, muerte.



*** XXVIII.

Hacia dentro, siempre, me advierto
esta disposicin por lo menos,
como las races, el minero,
o aquellos que cavan terrenos.

Hacia lo oscuro, sin cuestionar
la mano, el final de la vela;
sin el permetro considerar,
estudiar, e ignorando hasta

Algunos instintos. Mas no es que
yo pretenda dispensar con la luz
o dar con otra muestra de fe
o de duda, pues s que otra luz

Pronto surgira; otra cosa
pretendo: Discernir mi ceguera.

** C. A. Campos
   l_tmartin@hotmail.com
   Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York,
   EUA. Escribe tanto en ingls como en castellano.



=== Impotencia      Silvia Hebe Bedini ====================================

Don Florencio Costa no percibira la ausencia de su hija, al menos durante
esa noche. Tampoco escuchara los ruidos de la cama temblando, ni el
crujido de las uas que rasgaran mi espalda. No sospechara que sobre el
cuerpo de su amada hija estara justamente yo, y a escasos metros de l. No
se filtraran en sus sueos los pedidos de ayuda, mi boca sellara todo
sonido. Y mis manos se encargaran del resto, la asfixia y el
estrangulamiento.

Y as fue, con sumo cuidado y sumo desprecio, haciendo valer mi honor,
haciendo justicia. Amn.

Si su carne no hubiese cedido debajo de mis dedos, si no la hubiese sentido
retorcerse y enredarse con las sbanas, oliendo a rosas y a miedo... tal
vez...

Odi tenerla all, indefensa y suplicante, y yo sin poder rasgar el nido
entre sus piernas. Odi escuchar su risa, verla vanagloriarse de sus dotes
de mujer y de mi vergenza de hombre. Gozaba y sufra, rea y callaba, pero
segua all, esperando que mi furia la penetrase, y que la pesadilla tomase
forma de pasin o descarga. Y yo sudando nervioso, avanzando en mi plan de
eliminar a la nica testigo de mi debilidad, forcejeando flccido,
lastimosamente absurdo. Por eso comenc a aprisionar su cuello entre mis
manos, para observar cmo su rostro abandonaba su etrea palidez y su burda
risa. Y apret ms, y ms, y cuanto ms lo haca ms se ergua el hombre en
m, mi virilidad despertaba exaltada de su somnolencia. Placer, placer
supremo estallando en un ro de vida sobre su vientre, mientras un suspiro
entrecortado la alejaba de la vida.

Y luego el silencio. Fumar un cigarrillo sin tener que abrazarla. Fui lo
ltimo que sinti. El solo recuerdo me excita de nuevo. Desde el cielo o el
infierno, ya no podr rerse de m.

La huida bien hubiese podido ser mi tumba, pero apareci la lluvia, las
huellas de mis pasos no sern mi condena. No hay sangre en las sbanas, no
hay rastros de m excepto en su cuerpo, pero para borrar todo vestigio
tambin estar la lluvia.

Don Florencio duerme, y es mejor que lo haga, tendr un da largo y penoso.
Seguramente descubrir la cama vaca de su hija por la maana, al llamarla
para el desayuno, y entonces se dar cuenta de todo. Y la ir a buscar como
prometi. La ir a buscar con un arma cargada, y no aguantar una sola
mentira, ni una sola verdad. Cumplir su promesa de matarlo all mismo,
delante de todos, por llevarse a su nica hija.

No pasar mucho tiempo hasta que mis presentimientos tomen forma, espero
que todo salga como lo he planeado.

Los dems se apartarn sin querer entrometerse, siempre fue clara la lnea
de fuego y del honor entre esos dos, dirn. Tarde o temprano pasara, Don
Florencio perdera a su hija pero su amante perdera la vida, palabra de
hombre de ley.

Los disparos lograrn cambiar a dolor la cara de sorpresa de mi hermano. Se
lo busc, dirn todos, y se juntarn en crculo alrededor del muerto. Pero
esa mujer no merece tanta sangre, murmurarn otros a espaldas del vencedor.

A m nadie me mirar. Quizs alguien pudiese pensar que Don Florencio
estara ahorrndome el trabajo, pero no lo dirn en voz alta, los conozco.
Alguno, seguramente, creer que con el tiempo yo lo hubiese perdonado por
quitarme la mujer, y que hubiese llegado a odiar a Don Florencio, mi
patrn, por matarlo a sangre fra, pero ser cosa de ellos lo que quieran
creer.

Y la lluvia que no para, la tierra se hizo barro y el barro se ech a
andar. Nada podra sepultarse eternamente, tal vez las miradas dejen de
ignorarme.

Y la lluvia que no para... mal da para otro entierro.

** Silvia Hebe Bedini
   silbedini@yahoo.com.ar
   Mdica pediatra y neurloga infantil (Buenos Aires, Argentina, 1967).
   Reside en Los ngeles y es escritora.



=== Tres poemas      Mario Waits ==========================================

*** Delta

Soy tu luno menguante
que se pierde en el reflejo de llanto Tigris
contaminado en frases del caudal hermano
muero de sed de que tu boca beba,
t mi sola, desolada de olas
que no hunden ni salan al herido almo.

Mi nuco esconde mi verdadero caro,
oscuro y cadavrico de ti
mi sombro pende ya del tule de la muerte,
tu rostra se sonroja
al descubrirme en busca de tu ltima reducta.

Mi autoexilio es proclama fantasmal
que se extrava en el embosqueado
de tu boca briosa
clamor de lenguo despedido
en suicidio de quelonio tortuoso.

No hay salvador,
no hay sirenos cantos,
Penlope duerme en su funeral
viaje en vano, perlos en los ojos
comilona de cuervas diurnas, blancas
en son de camuflaje guerro.

Mi sangre pulpa no pinta
ni el espumo del mar,
solo quedo de m
en ese nube que reviento en el mstil
juego el ltimo aliento
fallida mano en juego de abalorios
tan cerca a tu ventano
para decir a diosa adis.



*** Cielo cado

El cielo se cae en trozos
uno de ellos ya no se levanta del suelo
suda nubes de sangre y fiebre tartamuda
lengua rota no besa, no suplica
solo intuye a los muertos
su sabor a ceniza y cal que quema.

Se eleva el teln y no llega la amada
se encuentra en brazos marineros
que dejaron la barca a la deriva,
porque el cielo se cae a mares
y el telfono del teatro permanece impvido
incapaz de iniciar el soliloquio.

El cielo se cae en pedazos
sobre los infieles
que lo usan de sbanas
para arropar a los fantasmas de la incertidumbre
y el paraltico camina,
el ciego ve el engao,
el mudo aprende a hablar a fuerza de golpes,
el sordo lee los labios de la esposa muerta,
todo huele a miseria, a demonios de azotea.

El cielo se desploma
las aves desean piernas,
el ngel traicionado se arranca las alas,
el falso mdico receta morfina al falso enfermo,
todos desnudos boca abajo
en la ltima cena de lodo fermentado
por el propio excremento del miedo.

Y la muerte no llega cuando se le necesita
queda, muy queda,
se queda en casa por el toque de queda,
aprovecha para cambiar el color de su tinte
y pasearse por los ojos del nonato
al que no pudieron amamantar con indiferencia,
con el alma en un hilo... ahorcada.

El grito de auxilio, la splica de un poco de amor
se ahogan,
porque se cae el cielo
hueso a hueso.



*** Hay veces

Hay veces que te joden los muertos con su sonrisa permanente,
su profunda mirada
y un viento de reclamos entre su innecesario respirar.

Hay veces que los muertos invaden sin permiso
la intimidad de nuestros sueos
y hacen fiestas u otras veces charlas amenas,
dndote escalofro sus alientos
para que no pierdas el nimo ni el nima en aspavientos.

Mas no los exorcizas, a menos que quiebres la madrugada,
que camines insomne
al contar a tu paso las estrellas,
que hay veces, son tambin, lejanos muertos.

Hay veces que tu mejor camarada te traiciona,
pues lo abrazas un viernes,
quedan de reencontrarse en luna nueva
y lo ves alejarse
e ignoras que algo se masculla entre dientes;
el sbado te sorprendes en su funeral,
el lunes en la mesa de siempre
te bebes en el soliloquio del llanto,
su amargo caf sin fondo de conversacin
y descubres que no hay sacarina sustituta
para el agradable azcar
de que se componen los amigos buenos.

Hay veces que te joden los muertos,
dan seales de humo que enrojecen los ojos
y no nos heredan demasiadas opciones,
pues te rompes la testa o las promesas...

Y ellos que se pasean con profundas miradas,
sonrisas transparentes y sus trajes de fiesta.

** Mario Waits
   mariowaits@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Campeche). Es ingeniero en electrnica. Ha publicado
   el libro de poesa para nios Travesa de sueos (Ediciones de Oriente,
   2002).



=== La casa de Rosa Andrade      Dborah Puig-Pey Stiefel =================

                            Ciudad ma, mi amor, blanca ma! ah, esbelta,
                               yeme! yeme y un alma te infundir mi soplo
                                                         (Ezra Pound, N.Y.)

La estructura del universo es una criatura tierna y umbra que nada a
travs de los corazones. Pero Rosa no pensaba en eso todava, sino que se
ajustaba las hebillas del peto y dejaba que su instinto la guiara como una
lucirnaga en un jardn hmedo. Nia de piel blanca y pequeez engaosa...
he ah una rosa tupida cuyos ptalos se apelmazan y retuercen hasta formar
el rgano centrfugo de su propia fuerza vital. As, sentada en la piedra
del puerto que la vio nacer, se concentraba en intuiciones repentinas cuyo
impulso a ella misma le asustaban, tendindole caminos que la alejaban de
su patria cmplice, pero que reconfortaban su imaginacin. Largamente
entrenada, oliendo la espuma del ocano, llenndose las manos de crestas
blancas, surcos de restos de oleaje, navos inmviles o entusiastas como
amantes aquejados de fiebre.

Qu vieja era su ciudad. Qu de movimientos, cuntas acciones y milagros
pequeos, cuntas desazones, causas y olvidos, lluvias y soles; cuntas
nias distintas.

Uno intuye lo que ser a dentelladas que se maltragan y luego no lo
recuerda y va echando adelante como si la vida fuera una digestin lenta.
Cunta gente, cuntas sonrisas, cunta muerte.

As, mucho tiempo despus ella iba a navegar tambin, cruzara el mar y
unira los puntos equidistantes de su vida. Ahora slo tena corta edad,
una lid infantil con sus entraas y un fantasma nocturno: la imagen de un
muchacho moreno que la pretenda en sueos y desapareca en el fondo. En el
fondo de un mar ferozmente azul.



Las ventanas atacando de luz y un comedor recin pintado. La familia de
Rosa es mucha y el vocero y la melancola a partes iguales sirven la
comida sobre una mantelera remendada. Huele a hierba lenta, a vino espeso
y a casa grande.

Rosa est guapa, su cabello castao se riza con pereza y cae sobre los
hombros espontneamente. Su mapa, por primera vez, ha creado resquicios en
la realidad: amigo de su padre, un joven cuya tez refleja el cedro y el
aceite, ha sido invitado a comer y sonre con benevolencia.

En qu alma no queda impreso el miedo a encontrar? Pero Rosa no sabe. No
sabe que ha soado con l. No conoce la vocacin proftica de sus sueos.
Una mezcla de juventudes y la mano que nos venda los ojos, especulando en
el corazn.



Una cierta pasin por el trabajo la caracteriz despus, cuando la vida ya
haba cubierto sus etapas naturales y ella haba redo, sufrido y remontado
la cuesta inconsciente de los avatares accidentales. Tom las riendas y se
fragu un destino: quera tener un pequeo imperio financiero en algn
lugar cerca del mar donde lucir sus aptitudes ejecutivas; pero tambin
quera algo ms y ms extrao. Quera que fuera un escenario de sabores,
una estampa de consecucin de perfecciones y precisiones, que el lugar
fuera armonioso y tranquilo, que el dinero fuera como el premio a una
hermosa yegua que ha corrido impecablemente en una carrera local. Que el
trato fuera delicado y atento. Que el grado de salinidad fuera el justo,
que el aire oliera bien. Que el negocio consistiera en haber creado un
espacio inusual de hogar, donde los afectos fueran matices del ritmo
horario y los parentescos, funciones de la creatividad. Por esa razn de su
imaginacin, que estableci un vnculo inaudito entre el agua de mar, el
amor de su vida y una compaa de quehaceres rentables y entraables al
mismo tiempo, Rosa se aventur en la herida que infecta: realidad y misin,
proyecto y angustia, duda y necesidad.

l tambin se dedicaba a los negocios. Tambin navegaba y se meca en esa
adiccin. Suspiraba por alcanzar el xito, por operar correctamente con
contactos y tratos.

Y tambin lo haca regido por una direccin casi moral. Una suerte de
orgullo piadoso que le naca.

Periferia de la tica profesional, los humildes tienen que invertir en
causas posibles.

Se entender mejor lo que sucedi a Rosa, si les digo que ha habido otros
hombres, pues ella se dedic a coleccionar rplicas de su amado durante una
poca de su vida. Morenos penetrantes que torcan races y la engaaban
como espejismos en la sequedad. Que la daaban. Tard aos en darse cuenta
del impacto de aquel primer moreno que la derivaba a una galera de bellos
monstruos que se le parecan. Detuvo el paso: finalmente no eran ms que
defectos de la memoria. "Son slo una copia, yo amo el original", se dijo.
Rosa slo podra entregarse a l. Hoy an lo espera.

De nada servira que yo hubiera citado el nombre de esas ciudades que ha
ido visitando y que son el error y el ensayo de su Casa.

Lisboa, Marsella, Barcelona... todas ellas conocen el nombre ntimo de esa
Rosa. Cualquiera de ellas puede sufrir un da el horadar de su asta, como
la espina definitiva en el tallo completo. De nada servira que yo supiera
el final de su ruta, ni si el moreno autntico la reconocer algn da.

Pues ese es el secreto de todo aquello que es irremediablemente singular.
Slo hay un ejemplar. No puede duplicarse. Aunque hubiera miles de Rosas
Andrade, cientos de nias Rosa, millones de puertos en el Mediterrneo,
millares de sueos especiales; aunque haya un sinfn de amores
presentidos...



De nada servira que yo revelara a Rosa dnde esta su Casa y cmo es.

Le dira: "Mira, tu casa existe. Combina madera, piedra y metal. Est cerca
del puerto. Es grande, Rosa, muy grande. Est cerrada a cal y canto y
aparece tu nombre en la fachada principal. Dice Casa de Rosa Andrade en
letras estampadas, en un cartelito ligeramente inclinado, al lado de una
verja blanca. Todava no tiene llave, ni ttulo de propiedad. Llamas, y no
te abre nadie. Pero existe y es tu casa, y es tal como t la has
fabricado".

Si yo le dijera a Rosa que esa casa existe, s cul sera su respuesta.

Mordaz y seria a la vez, me contestara: "Ya lo s. Pero es slo una copia.
Yo amo el original".

** Dborah Puig-Pey Stiefel
   dpuigpeys@provimar.es
   Antroploga y escritora espaola (Barcelona, 1960).



=== Una luz desde el ro      Leandro Calle ===============================

      (Nota del editor: un ejemplar de Una luz desde el ro, el segundo
      poemario del argentino Leandro Calle, lleg a nuestras manos hace
      algunas semanas. Los textos que lo conforman dan cuenta del oficio
      literario de su autor, matizado con su apostolado como sacerdote
      jesuita).

*** Condena a muerte

Llegaron con la luz
en nombre de la luz
imprevistos
como un coro de ngeles en medio de la noche.

Pero sus alas eran negras.



*** Primera cada

Caigo en sus manos, pero T me sostienes!

Se precipita mi cuerpo a un banquete de sangre
mi piel anuncia un carnaval macabro.
Debo elegir entre el silencio o la palabra.
Elijo el grito.

T me levantars para siempre.



*** Segunda cada

Caigo en sus manos, pero T me sostienes!

Quisiera arrancarme el corazn
como quien desprende una fruta madura.
No soporto este latido incesante
este persistente recuerdo de estar vivo.
Se ensaan nuevamente con mi carne
festejan no s qu palabra salida de mi boca.
Quisiera arrancarme el corazn
para llegar al final de esta cada.

T me levantars para siempre.



*** Tercera cada

Caigo en sus manos, pero T me sostienes!

La espera tambin es una cada
una garganta
un hueco interminable.
El silencio es una sinfona oscura de mi piel.
Por el olor percibo la ltima cada
y fijo por primera vez mi cara
definitivamente
hacia la muerte.

T me levantars para siempre.



*** Lleva la cruz sobre sus hombros

Debo arrastrar el pasado
para aligerar una carga que no entiendo.
Ya no se puede mirar atrs.
Estas manos soportan un arado
que se empea en arrastrar la historia.
Hay algo liviano en el dolor
tal vez un ptalo que cae
para no marchitar la pureza del despojo.



*** Un sepulcro nuevo

No tena dnde reclinar la cabeza
tampoco ahora tengo una tierra firme.
Me recibe el agua como una madre inmensa.
A lo lejos el responso de los camalotes
las letanas de las algas.
Ay Padre, Padre mo para qu me abandonaste?
Es todo muy oscuro y los peces muy tristes.
Ay Padre, Padre mo qu lugar es este, que no hay luz?
Todo es calmo y hasta el ro est suave.
Ay Padre, Padre mo Hasta cundo el silencio?
Ay Padre, Padre nuestro No es tu reino una mesa, un pan interminable?



*** Despojado de sus vestiduras

Una vez desnudo
en las carnes florece la muerte.



*** La cruz

Tengo sed.
Entre mi espalda y el madero
siento una brisa suave.



*** El Cireneo ayuda a llevar la cruz

No te da el paladar para entonar un grito
que paralice los estertores de la muerte.
No te alcanza.
No te da la mirada para aquietar la sangre.
No te alcanza.
No te dan los brazos para comprender todo el peso
la profundidad y el abismo.
No te alcanza
y sin embargo, me basta tu presencia
aliada del dolor y hermana de la lstima.



*** Consolacin de las mujeres que lloran

Un ovillo secreto las rene.
Ellas tejen un mandala de memoria y olvido
conjugando en cada vuelta los verbos de la muerte.
Como disciplinantes, dejan la carne viva
hasta que los huesos dan a luz una negrura inexpresable
y sobre el borde invisible del crculo sagrado
se encienden
se encienden sus pauelos blancos.


** Leandro Calle
   leandrocalle2000@yahoo.com
   Escritor argentino nacido en Zrate, provincia de Buenos Aires.
   Pertenece a la orden de los jesuitas. Ha realizado estudios de
   humanidades, filosofa y teologa. Complet parte de sus estudios
   literarios en el taller de Elizabeth Azcona Cranwell. Poemas suyos han
   sido editados en la Antologa de fin de siglo de Editorial Vinciguerra,
   y en medios grficos del pas. Recibi en 1998 mencin de honor del
   Fondo Nacional de las Artes. Actualmente pertenece al grupo literario El
   sello, el crneo y la sed.



=== El viaje de Lul      Marta Cataln ===================================

SECUENCIA01_se puso el vestido de lunares, el de gasa verde, que iba a
caerle hasta justo por encima de las rodillas. Cogi las llaves y sali de
casa. Soplaba una brisa clida, anunciando el final del verano. Es noche
cerrada. Se acerca hasta el punto de aterrizaje a esperar. "es ste el
132?" le pregunta un enano en el que no haba reparado. S, claro. El 132.
es el nico que pasa por la noche. El enano saca una baraja de cartas, la
lanza al aire y acto seguido desaparece dando saltitos por la esquina del
boulevard. Lul se sienta. Probablemente llegue con retraso. No importa,
tampoco tiene mucha prisa. Las calles estn vacas. Las seales de
iluminacin parpadean desconcertando su atencin. "estn interpretando la
sonata para piano de plstico de john cage", el enano ha reaparecido,
consiguiendo ponerle el corazn en un puo, "no es magnfico?". Y
pronunci esta palabra como quien se deleita con cada letra, con cada
sonido, como si estuviese ms pendiente de escucharse a s mismo hablando,
que de saber realmente el significado. y finalmente la palabra se qued
enganchada en la maraa de sombras que cubra la calle, columpindose ante
Luca y sacndole la lengua.

SECUENCIA02_te he dicho que no lo voy a hacer. Estoy harta. Siempre acabo
haciendo lo que t me dices. Pero esta decisin la voy a tomar yo. Qu
demonios. Es mi vida. o acaso resulta ahora que tengo que supeditarme a
ti? Ni hablar ...apaga el cigarrillo con fuerza en el cenicero rebosante de
colillas. Se levanta y da vueltas por la habitacin. Se quiere ir. Quiere
irse a algn lado. Lo necesita. Es como un sentimiento que brota desde
algn lugar de por ah dentro y le recorre todas las terminaciones
nerviosas, hasta la punta de los dedos. Tengo que irme.

SECUENCIA03_la cabeza le da vueltas. An sostiene en la mano la rosa, y se
pincha sin querer. Un reguero de sangre comienza a brotar con calma hasta
estrellarse contra el empedrado hmedo. dnde estoy? Arranca a andar
perezosamente sin rumbo fijo, primero gira a la derecha, luego a la
izquierda, se detiene ante un cartel, pero no lo lee. Algn reloj da la
hora. tampoco lo escucha. Est empezando a volver a nublarse, la poca luz
que haba va disipndose hasta quedarse envuelta en la total oscuridad. No
hay nadie con quien cruzarse. Como si todo el mundo hubiese desaparecido.
Las ventanas estn cerradas, quietas, expectantes. qu hago?

SECUENCIA04_al fin llega el 132. aterriza suavemente ante la parada y abre
sus puertas. El enano ha vuelto a desaparecer. Lul se monta y se acomoda
en uno de los ltimos asientos, junto a la salida de emergencia. Una
azafata se le acerca sonriente y le ofrece una piedra azul. Lul la mira,
mira la piedra, mira a la azafata. "tmatela, te sentar bien". una
piedra, cmo me va a sentar bien una piedra? "y por qu no? Alguna vez te
has comido alguna?". Lo cierto es que ella no se haba comido nunca
ninguna, pero tampoco crea que necesitase haberse comido una para saber
que no iba a estar buena. La azafata le cierra los puos a Lul y los agita
en el aire. Cuando los vuelve a abrir la piedra es un caramelo de fresa.
"y ahora, te lo comers?". se lo introduce en la boca y empieza a sentir
cmo todo el cansancio acumulado va relajando su cuerpo hasta quedarse
dormida.

SECUENCIA05_acaban de apagar la msica, pero en el aire an danza una
pareja. Tienen pinta de venir del este. Son serios, de tez plida y pelo
negro. No se miran. Slo se deslizan suavemente. Lul est sentada en una
roda banqueta de plstico, en una esquina. Los mira. Aunque ellos no se
dan cuenta de que no estn solos. Ella lleva los labios pintados de rojo, y
frunce la boca seria. l un sombrero de copa y un bastn. Le recuerda la
imagen a algn cuadro que vio alguna vez. Aunque en el cuadro no haba una
pareja bailando, sino motas de polvo deslizndose en un rayn de luz.

SECUENCIA06_ la cama la abraza, deshecha, revuelta entre sbanas usadas. Un
par de ojos la miran. Es un esgrimista negro, de pie ante ella. "vamos a
llegar tarde". Tarde para qu?  Tarde a dnde? "ya ests otra vez con lo
mismo. Venga, vmonos ya". Lul se levanta, aunque se siente muy cansada.
El esgrimista la coge de la mano y la arrastra hasta el pasillo. Los neones
parpadean, como si dudasen si quedarse encendidos o apagados. El pasillo
parece ser infinito. Caminan entre las puertas abiertas de las otras
habitaciones. En una de ellas hay un garaje con un viejo coche. Un nio
juega a la pelota y sta se desliza debajo del coche. Se agacha a intentar
recogerla y desaparece. Suelta la mano del esgrimista, y vuelve atrs, a
buscar al nio, pero cuando abre la puerta un seor de bigote blanco, en
mitad de una abarrotada avenida le increpa: "mire por dnde va. Casi me
pisa". Lul se disculpa. El esgrimista ha acelerado el paso, y se cuela
entre la multitud, hasta meterse en el portal de un edificio de ladrillo.
Se disculpa nuevamente con una mirada ante el seor, e intenta seguir al
esgrimista. "llegaremos tarde".

SECUENCIA07_siente las olas lamerle los pies, tranquilamente. Al otro lado
de la baha hay una exuberante vegetacin. Una seora en bicicleta se le
acerca y de su cesta,  le ofrece unas berenjenas rebozadas. "mi hija vive
en el pantano. Ahora va a tener un hijo. Es el tercero. sabes? Ser abuela
por tercera vez. Es curioso, no? Uno slo es hijo una vez pero luego eres
padre, abuelo, to... tantas veces como el destino, caprichoso, decida.
Puedes ser hijo, y no ser padre, pero no puedes ser padre y no ser hijo.
Todo el mundo es hijo de alguien". Lul toma la berenjena y se la vuelve a
ofrecer a la seora. "ah, vaya, muchas gracias, es muy gentil por tu
parte". La seora la mastica mientras farfulla. "realmente est muy buena,
la has hecho t?".

SECUENCIA08_es curioso. De repente es como si entendiese todo. Un momento
de lucidez estpida. Ya ves. Tantas dudas. Y ahora todo tan claro. El
esgrimista, vestido de esgrimista y de mdico le da una palmadita en la
espalda. "a ver, ahora mira para arriba, ahora para abajo. Vale. Ya te
puedes desnudar". Deja resbalar el vestido hasta los tobillos y se quita
los calcetines. Se pasea la mano por el cuerpo. Es como si no lo sintiese,
como si una mano ajena lo estuviese recorriendo. El esgrimista est a
cierta distancia de ella. "cmo lo sientes?". Extrao. Muy extrao.

SECUENCIA09_el 132 hace una parada. Se detiene en algn lugar desconocido
para Lul. Asoma la cabeza por el hueco de la ventanilla y de repente le
invade un tumulto de gente, de gritos, de carros, de animales, de olores,
de comidas. Una vieja se le acerca y le pide que le compre una fruta.
"cmo te llamas?". No contesta. La mujer, suavemente le tira del vestido.
"dame algo". Lul vuelve a meter la cabeza y cierra la persianilla. En esta
parada slo sube una persona. No sabe quin es, pero tiene la sensacin de
que le suena su cara. El vuelo va vaco, y la nueva pasajera se sienta a su
lado.

SECUENCIA10_se cruzaron en la calle. S, no s, por azar. l quera fuego
para un solitario cigarrillo que le colgaba de los labios. "ste es el
mejor regalo que me han hecho nunca". un encuentro estpido. Como de libro.
Estn en algn callejn. Se oye un gato rebaar en el fondo de algn
contenedor.  La mano de l roza el dorso de la de ella, como sin querer,
aunque estn solos, como si les mirase alguien. Y estuvieron as horas,
simplemente sintiendo el leve calor de un cuerpo cercano, sin llegar a
desnudarse, sin llegar a besarse, siempre sin mirarse, slo sintiendo.

SECUENCIA11_"mi esposa es buena. Cocina, lava, educa a los nios. Son ya
muchos aos juntos. En otros lugares no saben lo que es el amor. Piensan
que es una cosa. Pero se equivocan. El amor no es egosta. Ni cosa slo de
dos.  Yo nunca podra abandonarla. Es mi obligacin que mi familia tenga
comida en el plato todos los das. cmo si no?". Lul mira al hombre.
Mueve el bigote mientras habla, escuchando de fondo la ciudad dormida.
Estn en la azotea de su casa. "La gente no se toma la molestia de pensar.
Slo hace y hace. Claro, as van las cosas. Es ms sencillo... te ha
gustado la cena?". Por supuesto. Realmente tena razn en lo de que su
mujer saba cocinar, aunque ella se hubiese quedado abajo colocando las
camas en el patio.

SECUENCIA12_l la agarra a ella por la cintura, sigue serio. Ella levanta
la pierna y se quedan estticos, extasiados en esta postura. Lul se
levanta de la banqueta y arranca a aplaudir. Pero no se oye nada. Sus
palmas resuenan huecas, y los bailarines desaparecen detrs de una
cristalera empaada. De pronto, por donde haba salido la pareja aparece el
enano dando piruetas. Le est hablando. Lo sabe porque le ve gesticular con
nfasis, pero continua sin or nada. l se acerca y le entrega un puzzle.

SECUENCIA13_ha perdido la nocin del tiempo y del espacio. Mira a su
alrededor y no reconoce ms que siempre la misma calle. Rebusca en su bolso
y slo encuentra un papel en blanco. Vaya, no es de gran ayuda. Hace una
pelota y lo tira al suelo.

SECUENCIA14_"espera. Espera, por favor". Suena ms a splica que a otra
cosa. "al final siempre es la misma historia". no te cansas? Baja la
mirada. Claro que se cansa, pero hay algo, que no sabe qu es, que es ms
fuerte que el propio agotamiento. "no te vayas". Algo se le revuelve
dentro. Me estoy mareando. "ven, sintate a mi lado". Le acaricia la
cabeza, como si fuese una nia pequea. "as est mejor, verdad? No pasa
nada". se es el problema, que nunca pasa nada y siempre pasa todo.

SECUENCIA15_tiene una melena salvaje, exuberante, y slo lleva un abrigo de
leopardo sin botones. no sabe cmo empezar la conversacin, porque
realmente no sabe de qu la conoce. Se revuelve incmoda en el asiento.
Tiene que decirle algo. Por algn lado habr que empezar. "me llamo Pit.
t a dnde vas?". Excelente pregunta. Y claramente ella no la reconoce.
Lul no le responde. "bueno, de todos modos ser un viaje largo. te
apetece jugar?". Pit saca la caja, se sienta en el pasillo y despliega las
piezas. Lul mira el puzzle y empieza a colocarlas; algunas donde deben de
ir, otras donde buenamente considera mejor encajar la pieza que no es.

SECUENCIA16_ el esgrimista toma una sartn. "ves mi reflejo?". Lul mira,
claro que lo veo. "y el tuyo?". coge la sartn y sta le devuelve su
imagen. S, tambin me veo. Pues eso es que ya has entendido todo. Le
invade una sensacin de sosiego. Pero sta apenas s dura unos instantes.
no, qu estoy diciendo? Cuando levanta la mirada el esgrimista se le ha
vuelto a escapar. Asoma la cabeza tras una puerta y le indica que le siga.
seguimos llegando tarde? El esgrimista le hace un gesto. "pues claro".

SECUENCIA17_ la cara de Pit le infunde calma. "regar las plantas me relaja.
S, a veces hasta les hablo. Dicen que es bueno. Y as est el ficus, que
bueno, ni crece ni deja de crecer, pero tampoco muere". Lul mira la
planta. Se queda observndola mientras cae una hoja y brota, de un tallo
reseco, otra. El viento mece la planta, suavemente. La planta se despereza,
estira sus ramitas y se sacude el polvo. Las hojas van adquiriendo un tono
verdoso, escupiendo la clorofila, muy lentamente, con calma.

SECUENCIA18_no slo todas las calles le parecen iguales, sino que las
casas, las puertas, los coches, todo le resulta clnico. Todos los relojes
que ven estn en marcha, pero detenidos en una hora. Son las 11:57, y el
segundero se ha quedado estancado en los 36 segundos; lucha por avanzar, y
cuando llega a los 37, vuelve a resbalar torpemente hasta el 36. Lul toma
una piedra, como la que una vez se comi [o tal vez an no la haba
comido?] y la lanz contra uno de los relojes. El cristal se parti y
salieron del interior mil hormigas voladoras, desperdigadas en todas las
direcciones. Dio unos manotazos al aire para evitarlas y empez a correr
calle abajo. Aunque realmente se dio cuenta de que daba igual que corriese
todo recto, o en zigzag, al fin y al cabo era lo mismo.

SECUENCIA19_anuncian por megafona que hay ciertos problemas con el motor.
Un aterrizaje suave y se encuentran en una gasolinera en medio de algn
lugar. Pit y Lul descienden. Se abre la portezuela de la cabina del piloto
y desciende de ella el enano. "bueno, quin quiere un masaje en los
pies?... es regalo de la casa por el retraso". Lul se acomoda y el enano
comienza a recorrerle la planta de los pies. "sabe usted que tiene unos
pies categricos?... mmmm, s, yo dira que hermosamente categricos y
escurridos".

SECUENCIA20_ cada uno encuentra su sitio. S, como cuando mezclas petrleo
con jugo de limn. Al principio resulta una masa asquerosa de un tono
parduzco, pero luego el limn va descendiendo poco a poco, y el petrleo,
impoluto, aflora en la superficie. O como cuando Neil Armstrong puso un
dedo sobre la Tierra y entendi lo pequeo que era. Como un guisante.

SECUENCIA21_ nunca ms lo volvi a ver. Se alej, sin darse la vuelta,
aunque saba que l la segua con la mirada. Y guard el recuerdo en un
cajn sin llave que algn da volvera a abrir. A veces las cosas son as.

[*y antes de irnos, como punto anecdtico o tal vez relevante del relato,
propongo al lector una re_lectura des_ordenada de las secuencias.]

** Marta Cataln
   quijota2@yahoo.com
   Escritora gallega residenciada en Vigo.



=== Dos cuentos      ngel Balzarino ======================================

*** Centro de ayuda al suicida

El estridente sonido del telfono logr disipar el sopor que ya empezaba a
gobernarme debido a los tediosos programas televisivos con los que
pretenda sobrellevar las tres horas de turno. De manera automtica levant
el tubo y pronunci la ya tradicional consigna:

-Centro de ayuda al suicida.

No recib ninguna respuesta durante unos segundos. Slo llegu a percibir
el ritmo de una respiracin agitada, como de alguien que ha efectuado una
larga carrera o se encuentra muy nervioso y no logra articular una palabra.
Al fin surgi la voz de una mujer, dbil y neutra:

-Voy a suicidarme.

Estuve a punto de exteriorizar una seal de triunfo o de ntimo regocijo
porque al fin, primera vez, me tocaba atender el llamado de alguien
dispuesto a tomar tan crucial decisin.

-Cul es el medio que ha elegido?

Comprend que el largo silencio obedeca a la sorpresa o perplejidad por la
inesperada pregunta. La que sin duda jams llegaron a formular mi hermano y
sus cuatro amigos -entre los que haba un sacerdote y un psiclogo- al
decidir, con la mejor buena voluntad y en un gesto de generosidad y
altruismo, instalar un Centro de ayuda al suicida. Aunque no me convenca
demasiado la posible bondad de tal servicio, pues dudaba que una persona
con la intencin de suicidarse se resolviera -dado el natural estado de
enajenacin- a marcar un nmero y pudiera, por obra de la energa y aliento
que una voz annima pretendiera infligirle a travs de la lnea telefnica,
cambiar de idea, me ofrec para cubrir algn turno. Ms que el afn de
colaborar en un emprendimiento que no me inspiraba demasiada confianza,
deseaba tener la experiencia de atender algn caso en forma directa. No
tuve suerte las veces que requirieron mis servicios -casi siempre desde la
medianoche hasta las tres de la maana, al parecer el turno ms difcil de
cubrir-, ya que nunca el timbre del telfono me posibilit establecer
comunicacin con algn potencial suicida, por lo cual llegu a reflexionar
que, para el caso de confeccionar datos estadsticos, deba ser el horario
menos tentador y, por ello, el que reflejaba un grado de mayor euforia y
vitalidad en la gente.

-Cmo...?

Cre que ya haba mordido el anzuelo. La voz algo ms firme y el atisbo de
inters en la pregunta parecieron abrir la puerta para alcanzar mi
propsito. Marqu cada palabra como si le hablara a un chico.

-Le pregunto qu medio piensa utilizar para suicidarse.

-No s todava... -titube, desolada, como si hubiera indagado sobre algo
demasiado recndito que no estaba dispuesta a develar, y tras una breve
pausa, quiz urgida por el nico motivo de su llamado, inquiri con
brusquedad-: quiero hablar con Danilo, por favor.

-No se encuentra en este momento -en seguida comprend que no era la
primera vez que llamaba sino que ya conoca a mi hermano y sin duda, por la
infinita paciencia que lo caracterizaba y su deseo de contagiar un
inveterado optimismo a los dems, deba ser alguien de permanente
consulta-. Yo ocupo su turno y tratar de ayudarla como podra hacerlo l.
Tenga confianza.

-Danilo es muy especial -la voz lleg a ser un susurro casi sensual-.
Gracias a l pude sobreponerme dos veces, pero ahora de nuevo siento
hundirme...

-Quiere decir que por tercera vez va a intentar suicidarse? -formul la
obvia pregunta con el beneplcito de estar frente a un caso ideal para
desarrollar mi teora sobre la verdadera funcin que deba cumplir el
Centro-. Podra decirme qu mtodo ha empleado anteriormente.

-Mtodo..? -de nuevo pareci quedar con la mente en blanco al plantearle
algo que no figuraba en sus planes; al fin, como si recuperara algn
fragmento del pasado, continu-: la primera vez con una hoja de afeitar.
Fue lo primero que encontr. Pero cuando la sangre...

Se call de pronto. Present que el recuerdo de la sangre manando de sus
muecas an la estremeca y sin duda, superado el propsito homicida por
efecto del horror o por el natural e imperioso deseo de supervivencia,
debi buscar el auxilio de un chorro de agua fra o una toalla absorbente.

-Apel a un recurso probadamente ineficaz -procur exhibir la seguridad de
quien da una ctedra sobre una materia que domina a la perfeccin-.
Demasiado lento. Otorga tiempo para el arrepentimiento y la bsqueda de
algn paliativo salvador. Estadsticamente es el medio con menor resultado
positivo.

-Sin embargo Danilo me dijo que haba sido casi una bendicin. Me repiti
muchas veces que haberme salvado era un signo positivo y deba tomarlo como
algo providencial para poder seguir...

-Pero lo intent por segunda vez -la interrump en un reproche casi
agresivo, tratando de apartar la sombra pertinaz de Danilo-. Eso demuestra
que no haba superado el estado de confusin y desequilibrio.

-S, lo mismo me dijo Danilo -la reiteracin del nombre de mi hermano me
dio la certeza de estar bregando contra un adversario poderoso y tal vez
invencible-. Durante cinco meses estuvimos hablando casi todas las
noches...

-Hasta que volvi a intentarlo -recalqu con firmeza-. Evidentemente los
consejos de Danilo no lograron el efecto esperado.

-Trat de cumplir todo lo que l me deca: apartar las ideas pesimistas,
ocupar el tiempo con alguna tarea, mirar todas las cosas con mucha fe y
esperanza... -el sentido de culpa fue apagndole la voz-. Pero no pude. La
soledad, esta casa tan grande, las noches interminables y vacas.
Entonces...

-Otra vez quiso liberarse.

-S.

-A travs de qu recurso?

-Una soga. Estaba en el cuarto del patio. Cre que era lo nico que podra
salvarme de tanta angustia. La at al ventilador del techo y...

Aunque de inmediato present el modo como pudo concluir esa operacin, la
impuls a dar detalles, con un regodeo casi morboso:

-Por favor, cunteme qu pas.

-Me par sobre una silla, hice un lazo con la soga, trat de imitar lo que
vi en muchas pelculas -trasunt cierta vergenza al revivir la escena que
haba servido para demostrar su torpeza e inexperiencia-. Pero no resisti.
El techo. Apenas apart la silla y qued en el aire, el ventilador se
descolg y...

Se detuvo, ahogada por un acceso de llanto. Con el incentivo de notarla tan
frgil y desarmada, comprend que era el momento oportuno para acometer la
jugada final.

-Se da cuenta de que tantas tentativas fallidas slo han contribuido a
otorgarle mayor hueco y desorientacin a su existencia?

-S... -con extrema debilidad admiti la sdica acusacin-. Por eso quiero
hablar con Danilo. l es el nico que...

-Olvdese de Danilo -inflexible, trat de quebrar el ltimo vestigio de
resistencia-. Debe aceptar que no le ha dado el asesoramiento adecuado.
Ahora yo le brindar la ayuda que usted necesita. Tenga confianza en m.

Present que la demora en responder obedeca a la necesidad de asimilar una
situacin completamente diferente a la de tantas otras noches.

-Est bien. Si usted...

-Cul es el medio que piensa utilizar ahora?

-Aqu tengo un sobre con insecticida, un cuchillo... -imagin que deba
estar frente a una mesa cubierta con elementos de accin destructiva-. Y
tambin una pistola, que ha sido de mi padre.

-Elija la pistola, sin la menor duda -no procur disimular una
manifestacin de alborozo-. Ya comprob si est cargada?

-S. Tiene tres balas.

-Perfecto -cre innecesario hacerle notar que una bala sera suficiente-.
Ahora debe actuar con mucha serenidad. Es un momento fundamental. Al fin
tiene la oportunidad de superar el bochorno y la ignominia que est
sufriendo por causa de las malas experiencias anteriores. Estamos de
acuerdo?

-S -ms que su voz percib la respiracin, fuerte y alterada, que revelaba
una postura de tensin, a la expectativa.

-Apyela contra el pecho, a la altura del corazn. No debe tener miedo ni
vacilacin. Ser slo un segundo. Preparada?

-S...

-Apriete el gatillo -le orden, cortante-. Ahora!

No tuve tiempo de analizar si haban sido claras y suficientes mis
indicaciones. La contundencia del disparo pareci perforarme el odo y, de
manera instintiva, apart el auricular. Luego de unos segundos, al
verificar el total silencio del otro lado de la lnea, no pude dejar de
sentir un legtimo orgullo por haber cumplido con solvencia una ardua
tarea.

El ruido de la puerta de calle me hizo colgar el tubo con rapidez. Adopt
una posicin relajada en el silln y procur mostrar la cara ms apacible
cuando entr mi hermano. La sonrisa y la voz cantarina reflejaron el
habitual buen nimo de Danilo.

-Hola. Qu tal? Cmo anduvieron las cosas?

-Muy bien -pretend jactarme de la eficacia con que haba ocupado mi
turno-. Podra decirte sin temor a equivocarme que esta noche ha sido la
ms fructfera desde que funciona este Centro.



*** El calvario repetido

Aunque haba considerado exagerada la inquietud de Julia al enterarse que
sus amigos iban a ofrecerle una despedida de soltero, quin sabe qu
piensan hacerte esos degenerados, sin duda habrn preparado alguna
barbaridad, ten cuidado, ahora, al terminar de comer, pudo comprobar que
tena razn. No slo por las bromas referidas a los inconvenientes y
desventajas que debera enfrentar en su futura vida matrimonial, sino
cuando, incentivados por una abundante dosis de vino, le tiraron un balde
de agua fra. Se levant de un salto, con sbito malhumor y una espantosa
sensacin de ridculo, mientras la carcajada general le revelaba que la
fiesta adquira un cariz ms violento, casi despiadado. Sin posibilidad ya
de imponer su voluntad, debera someterse a los caprichos y decisiones de
los otros. Por favor, muchachos, no abusen, abri los brazos en ademn
defensivo al ver que ellos, con movimientos lentos y un aire gozoso y
triunfal, comenzaban a rodearlo. (Luego de pronunciada la sentencia y, ya
sin poder hacer nada para modificarla, observ a los hombres y mujeres que,
rojas las caras y agitando los brazos, vociferaban enardecidos su nombre.
Por fin, cuando alguien le arroj una piedra, el grupo perdi todo control
y, como respondiendo a una tcita orden, se dispuso a iniciar el ataque).
Abroquelado en un rincn de la sala, le quitaron la camisa con gestos
imperiosos y, despus, debi observar impotente cmo se la pasaban entre
ellos, alborozados por el repentino juego. Vamos. Ya es hora de dar un
paseo. A rudos empujones lo llevaron hacia la calle, donde se encontraba
una camioneta. Dejarlos solos. Arruinarles la fiesta que piensan disfrutar
a costa ma. Aunque Julia habra aprobado el repentino anhelo de huir,
comprendi que ellos no slo iban a considerarlo un acto de cobarda o
traicin imperdonable, sino, peor aun, derrumbara para siempre el
sentimiento de amistad y afecto compartido desde la niez. (S. Deber
pasar la prueba, por ms fea y dolorosa que sea. Se movilizaron de pronto.
Incontenible s. Feroces. Cuerdas en lacerantes latigazos le abrieron la
piel, el rostro fue cubierto poco a poco por oscuros salivazos y, por
ltimo, le colocaron una corona de espinas sobre la cabeza). Lo subieron a
la caja de carga de la camioneta. Apenas arranc, tuvo el inquietante
presagio de iniciar una especie de aventura confusa e impredecible. Sobre
todo cuando empezaron a sacar de una bolsa algunos elementos. Primero una
soga, que antes de imaginar cul sera su utilidad, la usaron para atarle
las manos; despus, un frasco de miel que derramaron por el torso desnudo;
al fin le sujetaron con cinta adhesiva un manojo de plumas sobre la cabeza.
No pudo contenerlos. Impetuosos. Concentrados en cumplir la tarea que sin
duda haban planeado en cada detalle. Y satisfechos, se unieron en un canto
cada vez ms fervoroso a medida que la camioneta ingresaba por las calles
del centro de la ciudad. Aqu va el rey de los enamorados. Mrenlo. Su
ltima noche de soltero. Viva el rey! Y mientras lo sujetaban en alto,
procuraron exhibirlo como una especie de trofeo o figura destacada ante las
escasas personas que deambulaban a esa hora de la madrugada. (Aunque su
cuerpo quebrantado no soportaba la enorme cruz de madera y cay reiteradas
veces, no le concedieron la posibilidad de un descanso. Obligado a seguir
la marcha por los golpes y las voces imperativas. Slo algunas mujeres, en
actitud algo tmida y de infinita misericordia, se atrevan a secarle la
cara sudorosa y darle un poco de agua para beber. Por eso, no lleg a
definir si cada paso hacia el lugar del sacrificio acrecentaba la sensacin
de angustia y temor o, ms bien, apresuraba el momento del alivio
definitivo). Hubiera querido gritar o efectuar algn gesto de alarma y
desagrado con la furtiva esperanza de recibir una ayuda de las personas que
observaba al paso de la camioneta. Supo que nunca podra hacerlo. Apresado
entre los cuerpos de ellos, apagada cualquier palabra por el ensordecedor
sonido de la bocina y los gritos que repetan su nombre entre expresiones
burlonas y soeces. Al fin se detuvieron. (Un escalofro estremeci su
cuerpo exhausto cuando sinti el filo de los clavos en las manos y los
pies. Oscuramente presinti que la parte fundamental de su misin estaba a
punto de cumplirse y, cuando fue elevado en la cruz, ech una mirada sobre
los hombres y mujeres que permanecan en torno, expectantes, no tanto a
manera de despedida sino ms bien con una mezcla de piedad, amor y
desolacin). Al notar que se encontraban frente a la plaza central, no
lleg a experimentar la placidez y jbilo de otras veces. De improviso le
pareci un sitio triste y lbrego, en el que sin duda ellos pensaban
culminar del modo ms espectacular el acto celebratorio. Cuando
descendieron de la camioneta, dio unos pasos, algo asombrado de poder
moverse con cierta libertad. Ya es suficiente, muchachos. Basta, por favor.
Le result casi desconocida la voz. Pero supo de inmediato que, para
concluir la pesadilla de esa noche, el ruego deba ir unido a una accin
rpida y efectiva. Entonces, sin rumbo definido y por impulso del pavor y
la ansiedad, comenz a correr. Pareci ser la seal esperada por los otros.
Sin demora iniciaron la persecucin. Jubilosos. Con gestos y gritos
amenazantes. (S. Perdonarlos. Porque no saben lo que hacen. Aceptar este
sacrificio por el bien de ellos, para lavarlos de todo pecado). Mientras
marchaba por los senderos de lajas y trataba de sortear los canteros de
flores, se vio abrumado por los proyectiles: huevos, tomates, bombas de
crema. Hasta que, al tropezar con un mosaico, cay. Luego de rodar varias
veces, qued recostado sobre un cantero de rosas. Vencido, con la molestia
de tener el cuerpo atrozmente sucio, asfixiado por el acoso de ellos. S.
Tena razn Julia. Son capaces de cualquier cosa. Sin importarles si me
gusta o quiero participar en este juego. Antes de poder incorporarse, se
inclinaron sobre l. Mientras algunos se esforzaban por inmovilizarlo y
aplacar cualquier resistencia, otros le quitaron el pantaln. Hay que
colocar al rey en su trono. Vamos. Bruscamente lo levantaron y desnudo, con
el bochorno de presentir un sacrificio cruel y ya incontenible, se vio
empujado hacia donde estaba el mstil de la bandera. Poco a poco el dolor
convirti el cuerpo en una masa amorfa, sin fuerzas. Obnubilado. Con la
sensacin de ir cayendo en un pozo. (Tengo sed. La queja result casi
inaudible entre las mltiples voces que se elevaban a su alrededor. Pero no
tard en observar que un hombre le acercaba una esponja y, a manera de un
nuevo castigo, sinti el desagradable sabor del vinagre en los labios
resecos. Despus perdi la nocin de todo. Hundido en el mayor desamparo y
con el ltimo aliento, slo atin a proferir un grito, mientras una
repentina oscuridad lo cubra como una mano clida y liberadora). El
sentido de la derrota se impuso contundente cuando lo ataron d e espaldas
contra el metal helado. Viva el rey de los enamorados! Viva! Durante
largo rato repitieron la exclamacin entre aplausos y seas de sumisa y
burlona reverencia, hasta que, por obra del cansancio o ya aburridos de ese
modo de diversin, comenzaron a alejarse. Entonces un creciente terror se
fue apoderando de l a medida que tomaba conciencia de estar all,
maniatado y desvalido en la plaza desierta, sin defensa para guarecerse del
fro sobrecogedor, clamando por ayuda en una splica ronca y cada vez ms
intil.

** ngel Balzarino
   balzarino@arnet.com.ar
   Escritor argentino (Villa Trinidad, Provincia de Santa Fe, 1943). Ha
   publicado los libros de cuentos El hombre que tena miedo (1974),
   Albertina lo llama, seor Proust (1979), La visita del general (1981),
   Las otras manos (1987), La casa y el exilio (1994), Hombres y hazaas
   (1996), Mariel entre nosotros (1998) y Antes del primer grito (2003), y
   las novelas Cenizas del roble (1985), Horizontes en el viento (1989) y
   Territorio de sombras y esplendor (1997). Varios de sus trabajos figuran
   en ediciones colectivas y es colaborador de diversas publicaciones, como
   Panorama de las Amricas (Panam), Gaceta Literaria y La Palabra
   (Argentina). Textos suyos han sido publicados en sitios literarios en
   Internet. Ha recibido el premio Mateo Booz 1968, el Primer Premio Ciudad
   de Santa Fe 1970, el Premio Nacional Alpi 1971, el Premio Jorge Luis
   Borges 1976, el Premio Anual por el Bienio 1976-77 de la Asociacin
   Santafesina de Escritores, el Premio Fondo Editorial Aos 1986-1995-1996
   de la Municipalidad de Rafaela y la Faja de Honor 1996 y 1998 de la
   Asociacin Santafesina de Escritores, entre otros.



=== Mirada azul      Dixon Moya ===========================================

      (Nota del editor: recientemente se realiz en Nicaragua el Festival
      Internacional de Poesa de Granada, un evento que reuni en la nacin
      centroamericana a una multitud de poetas contemporneos. Entre ellos,
      la voz letraliana fue pronunciada por el colombiano Dixon Moya, quien
      particip en la clausura con un poema en homenaje a Rubn Daro,
      tomado de la observacin de un billete de cien crdobas).

Rubn Daro me mira
desde la esquina azul
de un billete de cien
mirada adinerada
que como siempre 
esconde y engalana
la pobreza del genio
millonario en palabras.
Trato de interpretar
aquella mirada,
-algo sarcstica
-un poco perdida
-tal vez melanclica
-pero tambin urgida.

Una mirada que parece
preguntarme sin atenuantes
qu hago en esta oficina
escribiendo memoriales,
cartas sin emocin,
utilizando ese lenguaje
tan prosaico, tan conciso,
tan pesado, tan prolijo.

Rubn Daro me mira
desde su billete de cien
con algo de modorra
ojos medio escpticos
pupilas un tanto burlonas.
Apuesta en un juego distante
que cambiar su rostro
de tinte azulado
por unas cuantas viandas
en el supermercado
anclado a veinte metros
(una cuadra arriba
media cuadra al Lago).

Rubn Daro sigue mirndome
desde la esquina de su billete.
Encerrado en cien crdobas
parece algo aturdido,
quizs no le parezca justo
el valor que le adjudicaron.
Intento sostenerle la mirada
mirada algo extraviada
por el exceso de metforas
mojadas en vino,
en perfume de ninfas
o sangres exculpadas,
contina con algo de sorna
mezcla de irona y compasin
me reta desde el pasado
me obliga a leer lo que escribo
un oficio que sabe a eso:
Oficio, oficina, oficial,
al cual suprimo cualquier asomo
de algo parecido a poesa,
lo dejo totalmente asptico
tan neutro, tan directo
como un disparo en el pecho,
no el del bogotano Silva
sino como el de un soldado
cumpliendo rdenes de fusilamiento.

El bardo con cara azul,
azul metano, azul metileno,
sigue aburrido y divertido
descansa la cara sobre
el extremo izquierdo
no se ve la otra mano,
acaso en ese momento
firmaba un garabato
en la frontera de un vientre
de mujer morena o rubicunda
menuda o gentilmente rotunda,
antes de llegar al punto final.

Rubn Daro contina mirando
tristemente socarrn.
Debo entregar el informe,
el que nadie leer,
as que decido doblar
el rostro de papel.
Sus ojos azul dinero
regresan a mi bolsillo,
otro da de enero
volvern con su risa
de tono lastimero.
Mirada convertida en demanda,
tan urgente, tan necesaria.
Salgo de la oficina
con el sabor de una apuesta perdida.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== La literatura cojedea: una visin polifnica =========================
=== de cmo asumir la historia y la tradicin      Maritza Torres Cedeo ==

En las ltimas dcadas la historiografa-literaria cojedea ha suscitado un
gran inters en el mbito sociocultural venezolano. sta ha sido catalogada
como una de las ms fieles a su propio devenir, ya que sigue las peculiares
rutas de lo que hoy se denominan "literaturas regionales" (Medina Lpez,
2002). Ella, sin lugar a dudas, nos muestra una visin muy particular de
asumir la tradicin, de interpretarla y, lo que es ms importante aun:
presenta una perspectiva diferente de afrontar el destino del hombre desde
mltiples y complejas visiones, adems de incorporar a la literatura
nacional un rico caudal de registros lingsticos-literarios que la
enriquecen con una indiscutible autenticidad y frescor.

Una manera de amalgamar y presentar al pblico lector esas voces
polifnicas, que emanan de diferentes autores y textos cojedeos, es darlas
a conocer a travs de las seis ediciones antolgicas que fueron presentadas
durante el mes de noviembre de 2004, en la ciudad de San Carlos, en Cojedes
(Venezuela).

Iniciaremos esta resea con Relatos de la otredad: antologa de la
narrativa fantasmal cojedea (Unellez; San Carlos, 2004; ISBN
980-2481-41-6; 100 p.), la cual contiene cuentos premiados de Juvenal
Hernndez, Jos Leonardo Ospino, Hctor Cardozo, Ramn Hernndez, Francisco
Javier Fras, Eduardo Mario, Luis Enrique Fras, Julio Rafael Silva
Snchez y William Ramrez, quienes son autores de los textos ganadores o
merecedores de menciones de honor en el Concurso Nacional de Cuentos y
Relatos: Misterios y Fantasmas Clsicos de la Llanura (1998-2002) "Ramn
Villegas Izquiel", segn dictamin el prestigioso jurado que tuvo a su
cargo las cuatro ediciones de este certamen, docentes de la Universidad de
Carabobo; Universidad Central de Venezuela; Universidad Rmulo Gallegos;
Universidad Nacional Abierta y la Universidad Nacional Experimental de los
Llanos Ezequiel Zamora (Unellez), casa de estudios superiores que edita
este volumen a travs de su Coordinacin de Investigacin.

Encontramos adems relatos, leyendas y corridos de la tradicin oral
cojedea de Carlos Aranguren, Epifanio Arroyo, Carmen Sequera, Anni Raquel
Prez Infante, Javier Merchn, Carlos Muoz y Jos Lobatn. En la lectura
de estos textos se evidencian registros con tonalidades terrorficas, humor
negro y de evocaciones familiares, ente otras variables, que los narradores
incluidos asocian con los misterios espectrales de su geografa. La
introduccin, seleccin, notas de los autores y glosario fueron realizadas
por Duglas Moreno e Isaas Medina Lpez; el lienzo que ilustra la portada
estuvo a cargo del artista plstico Amlcar Alejo.

Por su parte, el Fondo Editorial Teatro de Venezuela, con apoyo del Conac,
promueve sus ms recientes ttulos. El primero se denomina: Antologa de la
dramaturgia cojedea del siglo XXI (Fondo Editorial Teatro de Venezuela;
San Carlos, 2004; ISBN 980-0776-78-11; 172 p.), en ella se compilan obras
completas de Jos Daniel Surez, Isaas Medina Lpez, Juan Surez Hermoso,
Ramn Hernndez y Hctor Alonso Ochoa Lpez. Los textos forman parte de los
archivos del Centro de Investigaciones Sociales para el Teatro "Hilario
Malpica Castrillo", ente adscrito a la Escuela Regional de Teatro del
Estado Cojedes.

Sobre las peculiaridades estticas de estos discursos del gnero dramtico
se puede observar la constante referencia a los mitos del llano. Lo
anterior le confiere a cada obra la posibilidad de brindarle al
lector-espectador una mirada introspectiva del mundo cotidiano de los
habitantes de estas tierras; cosmos que no est representado desde una
perspectiva onrica ni es producto de melanclicas evocaciones o de un
falso desarraigo; por el contrario, cada pieza obedece a la comunin del
autor con su propio devenir existencial.

Como dato significativo, es necesario acotar que en su totalidad las obras
se escribieron en el siglo XXI, de all su ttulo y valor histrico.

El segundo ttulo, Antologa de la dramaturgia infantil y juvenil, volumen
I (Fondo Editorial Teatro de Venezuela; San Carlos, 2004; ISBN
980-12-0879-1; 88 p.), abarca trabajos de Ulrike Snchez, Rosmer Carolina
Rincn, Mara Eugenia Gonzlez, Sandra Salcedo, Mirayma Carrizales y Gina
Mara Andrades. Se pueden apreciar un conjunto de piezas artsticas tanto
para la ejecucin actoral, como para ser representados mediante la
manipulacin de tteres. Todas ellas alternan, junto a su esfuerzo
esttico, la clara intencin de educar mientras procuran el entretenimiento
de la audiencia.

Es interesante destacar, para quienes pretendan escenificar los guiones,
que en esta edicin localizarn una serie de apuntes intercalados con el
desarrollo de cada pieza, cuyo diseo tiene la clara intencin de facilitar
los complejos procesos tcnicos de la puesta en escena o, en el mejor de
los casos, la escritura de nuevas versiones, con el obvio respeto hacia los
derechos de autor.

Para los investigadores, catedrticos, historiadores, estudiosos y
teatreros de oficio se oferta la Antologa de la dramaturgia del teatro
experimental de Venezuela, tomo I (Fondo Editorial Teatro de Venezuela; San
Carlos, 2004; ISBN 980-12-0880-5; 110 p.), comprende las polmicas
propuestas de Miguel Torrence, Ramn Lameda, Alfredo Fuenmayor y Julio
Juregui, dramaturgos quienes, segn expertos en la materia; escandalizaron
el lenguaje teatral venezolano de los aos sesenta y setenta del pasado
siglo. Estas piezas, nunca antes publicadas, sorprenden al lector cuando
hace su esfuerzo por reconstruir los "fragmentos" de las distintas escenas
en las que personajes y acciones se encuentran perdidos en las trampas de
la memoria.

Sin lugar a dudas, Experimento nmero uno y Los sueos de Afrodita fueron y
siguen siendo posturas escnicas que retan al espectador, al crtico
teatral y a todo aqul involucrado en el montaje. La compilacin de las
obras, as como el prlogo-estudio y las fichas de los autores es una
realizacin de Jos Daniel Surez Hermoso.

As como el teatro es parte de la ficcin-cotidiana de esta llamada
posmodernidad, la poesa tambin lo es y tiene su espacio en el Fondo
Editorial Teatro de Venezuela con dos colecciones de textos poticos, en
donde cada poeta deja plasmado un gran nmero de imgenes que buscan
proyectarse hacia un mundo que espera ser descubierto a travs de la
lectura de las siguientes obras: Antologa de Evangelisto Hermoso; potica
oral religiosa (Fondo Editorial Teatro de Venezuela; San Carlos, 2004; ISBN
980-7629-38-1; 116 p.), aporta un conjunto de numerosas e interesantes
muestras de la tradicin oral no estudiada con anterioridad. As mismo,
agrupa cantos de velorio y de parrandas navideas forjados, desde siglos
atrs, en tierras llaneras y en pueblos de Carabobo y Aragua. Los poemas se
trascribieron de los cuadernos poticos de Hermoso y se ubican entre los
aos 1936 y 1951.

El prlogo de la publicacin, escrito por el investigador y profesor
universitario Isaas Medina Lpez, constituye un documento valioso que
viene a enriquecer el contexto de la investigacin etnogrfica y el de los
estudiosos e intrpretes de la poesa oral venezolana.

Finalmente, nos encontramos con la Antologa potica de nuevo tramo: los
poetas en el teatro (Fondo Editorial Teatro de Venezuela; San Carlos, 2004;
ISBN 980-200-030-2; 106 p.), que congrega poemas, publicados e inditos,
pertenecientes a Mileybi Hernndez, Hctor Alonso Ochoa Lpez, Sarita
Medina, Onas Snchez Barrios, Antonio Miranda, Juan Surez Hermoso,
Francisco Javier Fras Vilera, Isaas Medina Lpez y Jos Daniel Surez,
quienes conforman el grupo literario "Nuevo Tramo", considerado como el ms
antiguo de Venezuela; y que con veinticinco aos de actividad artstica
ininterrumpida mantienen un trabajo editorial, bibliogrfico y
hemerogrfico digno de antologizar. Por otro lado, es meritorio resaltar
que la mayora de sus miembros fusiona de manera armoniosa sus producciones
poticas y teatrales.

La seleccin y prlogo de Luis Enrique Fras, junto con las notas
biogrficas de los autores, introducen al lector en el devenir
retrospectivo de un cuerpo literario culminado en el ao 2004 y que se
remonta hasta los orgenes del grupo: el 7 de agosto de 1979. Los textos de
la muestra se escogieron de los treinta y tres poemarios en los que estos
poetas cojedeos despliegan su labor creativa.

Las referidas antologas, segn el criterio de seleccin de cada
prologuista, evidencian el inters por dar a conocer un conjunto de
producciones escritas que intentan perpetuarse en el tiempo, a travs de un
dilogo imperecedero entre el lector y las voces surgidas de cada palabra,
de cada testimonio que emerge como una muestra representativa de esta,
tambin, posmoderna cultura llanera.

** Maritza Torres Cedeo
   maritzadelva@cantv.net
   Investigadora venezolana. Desempea labores editoriales para la
   Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora
   (Unellez), en San Carlos, Cojedes.



=== Noches de Nueva York      Eric Brown ==================================

      Novela
      Grupo Editorial Ajec (grupo_ajec@msn.com)
      Granada (Espaa), 2004
      ISBN: 84-96013-11-1
      264 p.

Noches de Nueva York es el primer libro de la triloga Virex del escritor
britnico Eric Brown y el primero que de este autor publica el Grupo
Editorial Ajec. En ella se describe un mundo en el futuro ao 2040,
progresivamente dominado por la realidad virtual, nico medio en el que las
personas logran encontrar escape satisfactorio al opresivo mundo real. Los
otros dos ttulos de la triloga son Blues de Nueva York y Sueos de Nueva
York.

La Gran Manzana es dibujada como un lugar deprimente, afectado por los
males que ha generado la sobrepoblacin. Los sin techo, refugiados de
ataques terroristas, inundan las calles haciendo de la ciudad un crisol de
culturas. El precio del petrleo se ha disparado y el transporte privado se
ha convertido en un lujo. La pobreza toma cada vez ms fuerza y las
pandillas han tomado el control de las calles.

Los habitantes de este futuro oscuro buscan consuelo en el mundo de la
realidad virtual. Por el precio de una comida, una persona puede sumergirse
en un tanque de gelatina caliente y conectar con las maravillas de sus
sueos: sexo, aventura o simplemente nostalgia por tiempos ms felices.

Brown naci en el pueblo de Haworth, Yorkshire, en 1960. Est casado con la
medievalista y escritora Finn Sinclair; juntos viven en una pequea casa
rodeados de libros. El autor es un gran viajero. En su adolescencia se mud
a Australia, donde jug el ftbol para el Prahran City. Empez a soar con
convertirse en un escritor de ciencia ficcin despus de descubrir la obra
de Robert Silverberg y H. G. Wells. Mientras practicaba su pasin, viaj
por todo el mundo: visit la India y el Lejano Oriente, practic senderismo
en el Nepal y regent un albergue para jvenes en Creta.

Su primer relato publicado, "Gras-Bangg Joe and the Pineal-Zen Equation",
apareci en la revista britnica de ciencia ficcin Interzone en 1987. Su
primera novela, Meridian days, se public en 1992. Entre sus otras novelas
se encuentran Engineman y Penumbra.



=== Mester de Vandala      Mara Jess Fuentes (coordinadora) ============

      Revista literaria semestral
      Ao 0, N 0
      Grupo Mester de Vandala (mesterdevandalia@telefonica.net)
      Ceuta, 2004
      Depsito legal: CA 213/2004
      100 p.

Un grupo de poetas autodenominados "vndalos" ha producido esta revista muy
bellamente editada, que en su primer editorial razona su nacimiento: "No
deja de ser chocante que en una sociedad en donde la vulgarizacin se ha
convertido en justificacin de pluralidad y en donde la poesa, que primero
cant el pueblo y luego musicaron los cantautores, ha quedado relegada al
restringido crculo de lo infrecuentado, sigan surgiendo revistas
literarias. Y, ms curioso an, que surjan porque se leen las que estn y
porque se cree que se leern las nuevas".

Diseada por Fernando G. Romero, Mester de Vandala se publica en un
imponente formato de 21 por 30 centmetros y con un colorido sobrio y
supeditado al texto que encierra. Publica materiales en varios gneros y es
coordinada por Mara Jess Fuentes. La edicin ha sido costeada con el
respaldo de la Consejera de Educacin, Cultura y Deportes de la Ciudad
Autnoma de Ceuta y del Centro Unesco de la mencionada ciudad espaola.

Retomando viejas costumbres, la revista declara sus principios en un
Manifiesto que encabeza la pgina 3: "No puede haber nada ms libre que la
palabra. La poesa se ha ido liberando, a lo largo del tiempo, de trabas y
medidas para encontrarse a s misma o para que la encontrramos nosotros".

Las selecciones de textos incluidas abren con una suerte de portadillas
tras las cuales se puede leer la resea biogrfica de cada autor. Este
nmero 0 presenta materiales de Miguel Losada, Elena Medel, Luca Fraga,
Carmen Jord, Mara Fernndez Salgado, Javier Gamonal, Marga Blanco, Vanesa
Prez-Sauquillo y Fuentes, la coordinadora, as como los llamados "vndalos
afines", Clara Daz Pascual, Juan Antonio Molina y Paola Herrera. Adems
los textos se han resaltado gracias al trabajo grfico de Vicente lvarez,
Diego Segura, Ana Mara Lajas, Agustn Vaquero, Javier Fraga y Marcos
Prez.

La revista anuncia en su colofn la disposicin del equipo que la edita de
publicar colaboraciones de quienes le escriban a
mesterdevandalia@telefonica.net. Para colaborar basta con enviar el
material acompaado de una resea biobibliogrfica.

** Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El
   regreso del caracol". Envenos libros u otras publicaciones a: Jorge
   Gmez Jimnez, revista Letralia. Calle La Victoria, N 03-16,
   urbanizacin Francisco de Miranda (Fundacagua). Cagua 2122, estado
   Aragua (Venezuela).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Documentacin para un libro ===========================================

                                                      17 de febrero de 2005

Estimados seores,

Me llamo Asier Valencia, tengo veintids aos y actualmente estoy viviendo
en Vicenza, Italia. Les escribo para contarles mis inquietudes y
solicitarles algo de ayuda. Me gustara poder hacerlo por mi cuenta, pero
ahora que vivo tan lejos no tengo cmo informarme y se me ocurri que
podra escribirles a ustedes.

Llevo unos meses escribiendo un libro, y he llegado a un punto en el que
necesito algo de documentacin para poder seguir. A grandes rasgos es la
historia de un hombre que en un arrebato de creatividad escribe un relato
maravilloso, y se decide a presentarlo a un concurso literario, ganando el
primer premio. Intenta presentarlo a otro, pero en las bases dice que
ningn relato ganador de otro concurso puede presentarse, y como es incapaz
de escribir otro, decide cambiar el ttulo y algo del contenido, y
presentarlo a varios, ganando continuamente, hasta que consigue vivir unos
aos venciendo pequeos concursos.

No conozco el funcionamiento de los concursos literarios en realidad, he
ojeado algunas bases y la condicin de originalidad que mencionaba suele
aparecer bastante, aparte de otras cosas, por eso tengo algunas dudas que
me gustara plantear:

a) Se puede presentar un relato ya premiado a varios certmenes
   literarios y ganar diferentes premios?

b) Si no est permitido presentar un relato premiado, cmo se controla que
   el ganador sea indito?

c) A cunto puede ascender un premio literario? (premios pequeos y no muy
   conocidos).

d) Qu se hace despus con el relato ganador? Se publica? Cmo se
   publica?

e) Si gana, el escritor pierde los derechos sobre el relato? (por ejemplo:
   una entidad premia un relato y lo publica, el escritor puede publicarlo
   por su cuenta en otra editorial?).

f) Al presentar un relato, suele hacerse bajo seudnimo para garantizar la
   imparcialidad? Podra una persona ser premiada varias veces con la misma
   obra valindose de sinnimos?

g) Quin organiza los concursos? Ayuntamientos, asociaciones culturales,
   entidades privadas?

h) En caso de que se descubra que un relato premiado no es indito, qu se
   hara? Se denunciara?

i) Cuntos concursos hay en lengua espaola?

j) Cmo se paga el premio?

k) Cmo son las entregas de premios? Hay alguna ceremonia, cena o
   celebracin?

Creo que estas son todas las dudas que tena; muchas, en realidad. Les
estara muy agradecido si me echaran una mano, tengo mucha ilusin en esta
historia.

Muchas gracias, y un saludo.

Asier Valencia
nasmen@gmail.com



=== Fallo de concurso =====================================================

                                                       8 de febrero de 2005

De mi consideracin:

Agradecera de sobremanera que me hicieran saber los ganadores del concurso
de cuentos auspiciado, tengo entendido, por la Unam y la Editorial Siglo
21. El fallo tuvo lugar el 31 de enero de 2005. Lo anterior porque postul
a este concurso.

Agradeciendo de antemano, atentamente,

Juan Villagrn
jvillagran47@hotmail.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Siempre he preferido vivir la vida a estudiar la literatura".

      Guillermo Cabrera Infante, La Habana para un infante difunto.



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    Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 7 de marzo de 2005