
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 121
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       7 de marzo de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"El precio de publicar", Jorge Gmez Jimnez.            | Editorial
                                                         |
Dariana. / Dominicansimos. / El paisaje que somos. /    | Breves
Poesa y psicoanlisis. / Celarg en francs. / ...y      |
Afrodita en el Celarg. / Conocer a Zambrano. / Rincn en |
lista. / Mujeres en la historia, amistad y filosofa. /  |
La cultura en ley. / Cuerpo de ausencia. / Aprendiendo a |
hacer libros. / Ganadores de los diez mil. / El          |
antisitio. / Cornejo Polar en Berkeley.                  |
                                                         |
El Maccsi a la calle. / Garca Mrquez al Man Booker. /  | Noticias
Crean en Mxico instituto para las lenguas indgenas. /  |
Oficialmente inaugurado en Espaa el Ao del Quijote. /  |
Otro premio pstumo para Roberto Bolao. / Prncipes de  |
Asturias inauguraron Instituto Cervantes de So Paulo. / |
Dos escritoras argentinas obtienen al alimn el premio   |
Alfaguara 2005. / Piglia y Planeta debern indemnizar al |
escritor Gustavo Nielsen. / Reclusos venezolanos sern   |
adiestrados en restauracin de libros. / Publicarn      |
antologa de autores argentinos desaparecidos. / Lanzan  |
para EUA y Latinoamrica novela de Miguel Correa Mujica. |
/ Gran Bretaa impone orden a Jorge Herralde. / La       |
escritora colombiana ngela Becerra obtiene el premio    |
Azorn. / Falleci el poeta sevillano Rafael Montesinos. |
/ Guanajuato declarada Capital Cervantina de Amrica. /  |
La prxima novela de Vargas Llosa ser "una sucesin de  |
cuentos". / Garabatosh-k inicia esta semana gira por     |
Gran Canaria. / Revelado el veredicto de La Lectora      |
Impaciente. / Lectura del Da del Libro en Guadalajara   |
se escoger por votacin. / Comala honra a Pedro Pramo. |
/ Premiarn al mejor plagio del Quijote. / Realizarn    |
curso sobre cuento y microcuento. / Feria editorial      |
centroamericana celebrarn en El Salvador. / Realizarn  |
en Chile el XI Festival Latinoamericano de Poesa.       |
                                                         |
Arte Latino, http://www.artelatino.com                   | Literatura
Marcela Caetano Popoff                                   | en Internet
                                                         |
"Roberto Vlez Correa", Antonio Mara Flrez. / "Mario   | Artculos y
Rivero", Harold Alvarado Tenorio. / "El lenguaje y otros | reportajes
apuntes sobre la obra de Blas Coll", Leonardo Maicn. /  |
"Endiablados y envenenadores", Rafael Prez Ortol. /    |
"Fobias, psicoanlisis y drogas legales. La era de las   |
anomalas", Gabriel Cocimano. / "Dos poemarios de Rafael |
Arriz Lucca", Rafael Rattia. / "Armando Freitas Filho:  |
la hermosura puede ser terrible", Fabrcio Marques.      |
                                                         |
"De Nueva York a Espaa: visiones finiseculares de dos   | Sala de ensayo
mundos", Juan Carlos Hernndez Cuevas. / "El fin del     |
dilema: por una nueva forma de pensar y de ver las       |
cosas", Miguel A. Schmucke P.. / "Escritores y           |
escritoras de la guerra. Narradores chilenos", Omar      |
Prez Santiago. / "Animales feroces. Un universo en la   |
pausa teatral. Anlisis crtico del texto de Isaac       |
Chocrn", Carlos Dimeo. /                                |
                                                         |
"La princesa que no rea", Armando Quintero Laplume. /   | Letras
"Poemas de amor y otros infiernos" (extractos), Lady     |
Lpez Zepeda. / "...Con una astilla en el corazn",      |
Alejandro Sanz balos. / Poemas de Martn Flores. / "Los |
fantasmas", Claudia Karim Quiroga. / Poemas de Mario R.  |
Cancel. / "Cuentos interruptus" (extractos), Aymer       |
Waldir Zuluaga Miranda. / Poemas de Ricardo Iribarren. / |
"La invitacin", Alicia Carolina Ugas Pazos. / Poemas de |
Arturo lvarez de Armas. / Dos relatos gauchescos de C.  |
Leonidas Alemn. Poemas de Damin Herrera Cuesta. / "El  |
ncubo (Cartas encontradas en un entierro en las         |
cercanas de la Hacienda "La Vaguada")", Fedora Freites  |
Hernndez. / Dos baladas erticas de Jefrey R. U. Pea.  |
/ Cuentos de Carlos R. Alberty Fragoso. / Poemas de      |
Ariel Durn.                                             |
                                                         |
"El nmero uno", Marina Sandoval (ilust. Beatriz Pea de | El regreso
Nones). /                                                | del caracol
                                                         |
Eduardo Mario, un escritor de mucha altura. /           | El buzn
Aclaracin sobre el caso de Sauli Lostal.                |
                                                         |
Jos Mart.                                              | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      El precio de publicar ==================================

Toda actividad humana puede ser convertida en un objeto de mercado.
Inclusive la literatura, como lo evidencia la cantidad de concursos y
ediciones cooperativas en las que, para ver el propio nombre en el papel,
hay que desembolsar cierta suma de dinero. Por contravenir esto lo que
consideramos el espritu de la literatura, la Tierra de Letras difunde por
todas las vas posibles el concepto de que estas prcticas son nocivas.
Estas verdades fueron aprendidas, de una infame manera, por quienes fueron
captados o, ms acorde con la realidad, capturados por la editorial
fantasma Jamais, asentada en Espaa.

El modus operandi ms utilizado por Jamais era este: Santiago Rojas y su ex
esposa, Ana Mara Esteve, invitaban a autores de todo el mundo, a travs de
Internet y por otros medios, a participar en concursos literarios
organizados por la editorial. Luego, enviaban a cada participante una carta
en la que le informaban que, dada la calidad de la poesa con que haba
participado, haba sido preseleccionado para integrar una antologa con los
mejores trabajos, y que para que esto se hiciera realidad deba aportar
cierta cuota en metlico.

Eventualmente con algunos escritores se iba ms all: se les peda ms
dinero para publicarles un libro completo. Los libros, en la mayora de los
casos, nunca eran impresos; slo cuando un autor haca presin reciba unos
pocos ejemplares. Siempre a destiempo, pues el negocio consista en
embaucar a mucha gente para poder resolver situaciones difciles ante
aquellos que s presionaran. En algunos casos se convenca al autor para
que les hiciera promocin con otros autores, que a su vez eran tambin
estafados.

Ahora Jamais est en los tribunales. Las primeras noticias en la prensa
indican que se ha contabilizado una deuda de 34.000 euros con escritores e
imprentas. De hecho, una de las dos imprentas con las que trabajaba Rojas
pudo en su momento embargarle una casa. Varios de los afectados se han
reunido, como informamos hace unos das en nuestra bitcora
(http://jorgeletralia.blogsome.com/2005/01/30/fraudes-literarios/), en un
grupo de usuarios de MSN (http://groups.msn.com/nuncajamais). Y ya el
escndalo ha movido hasta a los gremios, pues la Asociacin Colegial de
Escritores de Espaa una de cuyas escritoras de la directiva est entre
los estafados est haciendo presin para que se aplique la justicia a
este editor-estafador, quien, como indica su presidente, Francisco Vlez,
tanto puede perjudicar la imagen y gestin de los buenos editores
andaluces.

Cabe esperar que, al menos en este caso, habr justicia. Parece ser que el
delito ser claramente probado y los afectados recibirn, de cualquier
manera, la correspondiente indemnizacin. Queda para ms arduos menesteres
hallar la forma de que estafadores ms sutiles, que bajo la capa de
supuestos mritos literarios capturan autores de todo el mundo para sus
ediciones cooperativas pero sin arriesgarse a infringir la ley, sean en
el futuro puestos al descubierto.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Dariana. En 1997 naci el sitio Dariana, un homenaje a la figura del poeta
nicaragense Rubn Daro realizado por la tambin poeta, y cantautora,
Yolanda Blanco. El sitio ha crecido y, adems de una antologa de poesa
del autor de Azul... -algunos de cuyos contenidos han sido vertidos tambin
al ingls por Salomn de la Selva-, la revista Poesa Peregrina y una
trivia que se interna en los vericuetos ms profundos de su vida y su
creacin literaria, tiene un completo diccionario de autores nicaragenses
con datos y fotografas de quienes ayer y hoy han construido la literatura
de ese pas, as como una antologa de poesa nicaragense. Dariana publica
adems estudios sobre el tema: actualmente mantiene en lnea el trabajo
"Daro y el tercer centenario", de Jorge Eduardo Arellano -director de la
Academia Nicaragense de la Lengua-, sobre la visin del Quijote a travs
de la perspectiva del poeta, y "La poesa nicaragense en el siglo XXI", de
Jos Mara Mantero.
http://www.dariana.com

Dominicansimos. El prximo mircoles 16 la sala C-391 del Hostos Community
College ser el escenario de la conferencia "Esencialsimos de la narrativa
breve dominicana", a cargo del escritor y periodista Jos Carvajal,
director de la Agencia Internacional de Noticias Literarias Librusa. La
entrada es gratuita y la conferencia se iniciar a las 12:30 de la tarde.
500 Grand Concourse, Edificio C, tercer piso
(Esquina con la Calle 149) Bronx, New York

El paisaje que somos. Hasta este 30 de marzo hay oportunidad de visitar la
exposicin "Somos el paisaje que nos ve", en la que se puede apreciar
muestras de la obra pictrica Cristina Prieto Salcedo y textos del poeta
Antonio Marn Segovia. La exposicin est abierta al pblico de lunes a
viernes de 10 de la maana a 2 de la tarde y de 2 de la tarde a 9 de la
noche, y sbados y domingos de 10 de la maana a 2 de la tarde, en el
Centre Cvic Joan Oliver-Pere Quart, en Barcelona (Espaa).
Carrer Comandant Benitez, 6; Les Corts; Barcelona
Telfono: 93 3398261 

Poesa y psicoanlisis. Ya estn abiertas las inscripciones para el
seminario-coloquio sobre literatura y psicoanlisis "El sentido de la
experiencia potica", actividad organizada por la Facultad de Psicologa de
la Universidad de Buenos Aires y que tiene una duracin de un ao y que se
enfoca en temas como lo real en la potica y en el psicoanlisis, el
discurso analtico y su identidad con el discurso potico y el acto potico
y el acto analtico. Las sesiones sern semanales y se realizarn en la
avenida Juan B. Alberdi, 586 PB A, Caballito, Buenos Aires (Argentina).
Para mayor informacin, llamar a Claudio Barbar, al telfono 49028806.
cbarbara@psi.uba.ar

Celarg en francs. El Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos
(Celarg), en Caracas, ha organizado para esta semana el Festival
Cinematogrfico de la Francofona, que se inicia este martes 8 con una
rueda de prensa a las 10 de la maana. El viernes 11, se presentar en
funcin privada el filme Gracias por el chocolate, de Claude Chabrol, en la
Sala de Teatro 2, a las 5:30 de la tarde y 8:30 de la noche. El sbado 12
se presentar Mi vida en rosa, de Alain Berliner, en la misma sala a las
5:30 de la tarde y 7:30 de la noche. La entrada oscila entre Bs. 1.800 y
3.500. El domingo 13 se proyectar Un comerciante honesto, de Philippe
Blasband, en la misma sala y con los mismos horarios y precios.
http://www.celarg.org.ve

...y Afrodita en el Celarg. Hasta el 20 de marzo es posible asistir a la
obra de teatro Afrodita cuerpo de seora, de Iraida Tapias y Enrique Salas,
dirigida por Tapias y protagonizada por Elba Escobar, quien adems de
desarrollar el monlogo, basado en su libro Reconcilindome con mi
Afrodita, cantar boleros. La cita es en la Sala de Teatro 1 los jueves y
sbados a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde. La entrada
oscila entre Bs. 10.000 y 20.000.
http://www.celarg.org.ve

Conocer a Zambrano. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar un
monogrfico dedicado a la pensadora espaola Mara Zambrano, en el que es
posible revisar materiales relacionados con su vida y su obra. Zambrano
(Vlez-Mlaga, 1904 - Madrid, 1991), premio Prncipe de Asturias de
Humanidades en 1981 y premio Cervantes en 1988, es una figura clave para la
cultura hispnica.
http://cvc.cervantes.es/actcult/zambrano

Rincn en lista. El programa Rincn Literario: tus poemas por las ondas,
que coordina la escritora y docente Edith Checa bajo la produccin de la
Universidad Nacional de Educacin a Distancia de Espaa, acaba de inaugurar
una lista de correo para distribuir informacin relacionada con el
programa. Para suscribirse, simplemente enve un mensaje a
rinconliterario-join@listserv.uned.es y siga las instrucciones.
http://listserv.uned.es/mailman/listinfo/rinconliterario

Mujeres en la historia, amistad y filosofa. El Instituto Literario y
Cultural Hispnico de California abre este viernes 11 de marzo a las 8 de
la noche la actividad cultural 2005, con un acto que tendr lugar en el
Caffe Store, Pueyrredn 2180, Buenos Aires (Argentina). All, Luz
Etchemendi Garay presentar, con motivo de la Semana Internacional de la
Mujer, a tres socias de la entidad: Carmen Balzer, Mara Judith Molinari y
Marta de Pars, quienes se referirn a temas de la mujer en la historia, en
el terreno de la amistad y en la filosofa.
ilchja@aol.com

La cultura en ley. Este mircoles 16 de marzo a las 9 de la maana se
realizar en el Hemiciclo Protocolar del Palacio Federal Legislativo, a
media cuadra de la estacin Capitolio del Metro de Caracas, el foro "Hacia
una Ley Orgnica de Cultura", organizado por la Liga Parlamentaria de
Amistad de la Asamblea Nacional con la Unesco y la Subcomisin de Cultura y
Patrimonio Histrico de la Asamblea Nacional. Para mayor informacin, llame
al seor Luis Gonzlez al 58 212 4096415 o al 4097768.
http://www.asambleanacional.gov.ve

Cuerpo de ausencia. Tal es el ttulo del libro de Zulema de Artola que este
jueves 17 de marzo, a las 7:30 de la noche, ser presentado por Editorial
La Luna Que, en el Centro Cultural General San Martn (Sarmiento 1551, Sala
C). Jorge Ariel Madrazo y Ester de Izaguirre hablarn del libro y la autora
leer algunos de sus poemas.
http://www.ccgsm.gov.ar

Aprendiendo a hacer libros. Del 28 al 31 de marzo la diseadora grfica
Analiesse Ibarra ofrecer el taller "Principios grficos de la diagramacin
y la maquetacin", en el marco del Curso Anual de Formacin Editorial del
Centro Nacional del Libro (Cenal) de Venezuela. El taller abarca todo lo
que debe saberse para la elaboracin de un libro, desde los criterios de
seleccin hasta el software de diagramacin. Con un costo de Bs. 65.000, el
taller dura 12 horas y hay cupo slo para 15 personas. Se dictar de lunes
a jueves entre las 3 y las 6 de la tarde en la sede de la Fundacin
Instituto de Altos Estudios de Control Fiscal y Auditora de Estado
"Gumersindo Torres" (Cofae), ubicada en la avenida Andrs Bello de Caracas,
en el piso 4 del edificio de la Contralora General de la Repblica.
formacin@cenal.gov.ve

Ganadores de los diez mil. Ha sido anunciado el veredicto de los premios de
la Pontificia Universidad Catlica del Per, que en sus categoras ensayo,
narrativa y poesa estaban dotados de 10.000 dlares y publicacin. En
ensayo el ganador fue Luis Andrade Ciudad por Aguas Turbias, aguas
cristalitas. El mundo de los sueos en los andes surcentrales, recibiendo
mencin honrosa Paul Christian Laurent Sols por Teologa y poltica
absolutista en la gnesis del derecho moderno. En narrativa el ganador fue
Alexis Vladimir Iparraguirre Castro por El inventario de las naves y las
menciones honrosas fueron para Carmen Rossana Daz Costa por Los olvidados
y Pedro Jos Llosa Vlez por Protocolo Rorschach. En poesa, el premio fue
para Elio Vlez Marquina por Sansn ebanista y las menciones honrosas por
Luis Fernando Jara Len por Coloquio de los libros y Paul Alexander Forsyth
Tessey por Laberinto. La premiacin se llevar a cabo el mircoles 30 de
marzo, a las 6 de la tarde.
Auditorio de Derecho de la PUCP
Av. Universitaria, cuadra 18, San Miguel

El antisitio. En Chile se preparan para celebrarle el 90 cumpleaos al
antipoeta Nicanor Parra. La Direccin de Bibliotecas, Archivos y Museos ha
abierto, para la ocasin un peculiar concurso que consiste en elaborar un
"antisitio" en Internet sobre este escritor. Los ganadores recibirn
computadoras y libros.
Bases en formato PDF: http://www.dibam.cl/upload/i2551-2.pdf

Cornejo Polar en Berkeley. El Departamento de Espaol y Portugus y la
Biblioteca Bancroft de la Universidad de California en Berkeley han
organizado el IX Encuentro Latinoamericano en Berkeley en Homenaje a
Antonio Cornejo Polar, un coloquio de un da que se llevar a cabo el 2 de
abril, de 9:30 de la maana a 7 de la noche, en el Morrison Room de la Doe
Library.

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electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** El Maccsi a la calle

Afectado por el incendio que en octubre pasado devast parte de la torre
Este del conjunto urbanstico caraqueo Parque Central, el Museo de Arte
Contemporneo de Caracas Sofa mber (Maccsi) planifica su traslado a una
nueva sede en las cercanas del Parque del Este. Sin embargo, la mudanza no
se har efectiva hasta 2006, y mientras tanto las autoridades del centro
cultural han decidido mostrar las obras en diversos espacios abiertos de la
capital venezolana.

La directora del Maccsi, Vivian Ruiz, neg los rumores de una inmediata
apertura de la actual sede. El Maccsi permanece cerrado pues se encuentra
en la zona de seguridad y riesgo que ocasion el incendio.

Segn Ruiz, la actual sede no podra abrir sus trece salas de exposiciones
este ao. "Por ello estamos programando una serie de actividades en las
instituciones y bulevares de la ciudad, con el fin de establecer un
acercamiento del museo a las comunidades". Entre los espacios que el Maccsi
abordar estn el Banco Industrial de Venezuela, el Museo de Bellas Artes y
varios parques recreacionales caraqueos.

"Esta iniciativa ser la prueba de que nosotros continuamos custodiando las
obras y que no han dejado de estar en nuestro poder; estn seguras en las
bvedas y prximamente sern exhibidas a las comunidades", indic la
funcionaria. "El arte ir a la poblacin y las 4.500 obras que conforman
nuestro patrimonio sern nuevamente expuestas durante todo este ao, en
diferentes fases que reunirn a la comunidad con sus races y con el
talento plstico de Venezuela y Latinoamrica".



*** Garca Mrquez al Man Booker

El escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez, premio Nobel de Literatura
1982, fue nominado al premio Man Booker internacional, el ms importante
galardn literario del Reino Unido, informaron fuentes culturales el pasado
21 de febrero.

El autor de Cien aos de soledad comparte la nominacin con el argentino
Toms Eloy Martnez, a la sazn uno de los directivos de la Fundacin Nuevo
Periodismo, creada por Garca Mrquez. Otros premios Nobel postulados al
Man Booker son el japons Kenzaburo Oe (1994), el alemn Gnter Grass, el
estadounidense Saul Bellow y el egipcio Naguib Mahfouz, entre otros.

Adems, figuran los estadounidenses John Updike, Philip Roth y Cynthia
Ozick; los tres britnicos Ian McEwan, Muriel Spark y Doris Lessing; el
albans Ismael Kadare, el polaco Stanislaw Lem, el italiano Antonio
Tabucchi, la canadiense Margaret Atwood, el israel A.B. Yehosua y el checo
Milan Kundera.

El presidente del jurado, John Casey, profesor de la Universidad de Oxford,
dijo que los candidatos "combinan la singularidad y la universalidad y nos
recuerdan el irresistible placer de la lectura". En el jurado tambin
figura el escritor argentino Alberto Manguel.

El Man Booker tiene este ao a dieciocho escritores nominados, de trece
pases, y entregar al ganador 108 mil dlares en junio prximo. Esta es la
primera vez que este galardn es abierto a escritores de todo el mundo, en
respuesta a las crticas por la restriccin que slo permita participar a
autores de la comunidad britnica. Desde ahora el premio se otorgar cada
dos aos y distinguir la carrera de un autor.



*** Crean en Mxico instituto para las lenguas indgenas

Como parte de las conmemoraciones por el Da Internacional de la Lengua
Materna, el pasado lunes 21 se oficializ en Mxico la creacin del
Instituto Nacional de Lenguas Indgenas (Inali), organismo que tomar a su
cargo la defensa del habla de las comunidades autctonas mexicanas. La
decisin del gobierno azteca es una reaccin al grave riesgo que existe de
que veinte de los sesenta y dos idiomas indgenas mexicanos desaparezcan en
los prximos aos.

En Mxico han desaparecido unas 110 lenguas indgenas en casi 500 aos. En
el mundo esa cifra se ubica entre mil y 2 mil lenguas, segn datos de la
Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la
Cultura (Unesco), que en 1999 decret el 21 de febrero como Da
Internacional de la Lengua Materna.

Especialistas internacionales opinan que, de no tomarse medidas radicales,
un 90 por ciento de las 6 mil lenguas que an existen dejaran de hablarse
en el presente siglo: una lengua cada dos semanas, en promedio. El asunto
se agrava porque de ese total slo un pequeo porcentaje cuenta con el
reconocimiento como lengua oficial, pese a que se considera que no hay una
lengua superior a otra, pues todas son sistemas complejos de raz profunda,
y cada una refleja una singular visin del mundo.

Segn la Unesco, 96 por ciento de esas 6 mil lenguas son habladas slo por
4 por ciento de la poblacin mundial, mientras la mitad de ese total se
concentra en slo ocho pases: Papua-Nueva Guinea, Indonesia, Nigeria,
India, Mxico, Camern, Australia y Brasil.

Mientras los idiomas mexicanos con mayor nmero de hablantes son nhuatl,
maya, zapoteco, mixteco, tzotzil, tzeltal, totonaca, otom y mixe, los de
menos hablantes son ixcateco, kiliwa, kumiai, lacandn, paipai y cochim.
El kiliwa, que se habla en la Baja California, es actualmente la lengua de
tan slo cinco personas, todas adultos mayores.

Para dar una idea de la riqueza lingstica de Mxico, Fernando Nava Lpez,
director del naciente Inali, dice que tan slo la diversidad del estado de
Oaxaca es comparable a la de Europa. La sorpresa surge, comenta, cuando se
observa que Oaxaca es del tamao de Portugal.

Si bien instituciones oficiales como el Inali, la Comisin Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indgenas o la Direccin General de Culturas
Populares e Indgenas ponderan avances, ellas mismas reconocen que son
insuficientes.

Algunas organizaciones sociales, polticas, acadmicas y artsticas que han
creado los propios indgenas en todo el pas descreen de las polticas
oficiales y cuestionan los bajos presupuestos asignados. Entre esas
organizaciones se encuentran la Academia de la Lengua y Cultura Maya de
Quintana Roo, el Seminario Indgena, los Escritores Mayas-Zoques, Sna
Jtz'ibajom (La Casa del Escritor), Servicios del Pueblo Mixe o el propio
Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional.

Entre los asuntos urgentes que deber enfrentar el recin creado Instituto
Nacional de Lenguas Indgenas (Inali) destaca el intento por salvar esas
veinte lenguas originarias de Mxico que se encuentran en "franco proceso
de desaparicin".

Segn Nava Lpez, el Inali intentar reforzar vnculos con los gobiernos
federal, estatales y municipales para empezar a cumplir el mandato de la
Ley General de Derechos Lingsticos de los Pueblos Indgenas, de prestar
los servicios pblicos en las 62 lenguas indgenas del pas: educacin,
salud, administracin de la justicia y programas de beneficencia social.

Un aspecto ms que plantea como urgente es sensibilizar tanto a la
poblacin mestiza mexicana como a la que habla lenguas indgenas para
"revertir el estereotipo negativo" que padecen los idiomas originarios. "La
mayora de las veces los mestizos tienen una apreciacin e interpretacin
desviada, sesgada y racista de lo que son las lenguas y las culturas
indgenas, pero tambin hacia la gente que las habla. Son varias formas de
racismo, hacia la vestimenta, los sistemas de creencias y otros aspectos".
Asimismo, los indgenas, por la presin social, han terminado
"desvalorizando sus costumbres, valores y derechos".

El funcionario reconoce, sin embargo, que ante la gravedad y amplitud de
los problemas y el presupuesto insuficiente de 60 millones de pesos para
este 2005, el reto se presenta como muy grande, "pero se enfrentar". La
mitad de ese presupuesto se destinar a nmina, gastos administrativos,
equipo de cmputo y renta del espacio de trabajo.

Nava Lpez plantea que se debe continuar insistiendo en la necesidad de
involucrar al sistema educativo en el rescate, fortalecimiento y
revaloracin de las lenguas indgenas. Y recuerda la importancia que en
este trabajo tienen los medios de comunicacin, sobre todo la televisin.
"Por ello nos interesa que entre en proceso de reforma la Ley General de
Radio y Televisin, a fin de lograr la apertura de esos medios a las
lenguas indgenas".



*** Oficialmente inaugurado en Espaa el Ao del Quijote

El Crculo de Bellas Artes de Madrid fue el escenario, el pasado lunes 21,
del acto institucional de la presentacin de los actos conmemorativos del
IV Centenario de la publicacin del Quijote. Asistieron, entre otras
autoridades espaolas, el ministro de Defensa, Jos Bono, la titular de
Medio Ambiente, Cristina Narbona, la presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre, y el presidente del Congreso, Manuel Marn, as como
numerosos artistas.

El presidente de Castilla-La Mancha, Jos Mara Barreda, destac el IV
Centenario como un "reto apasionante" y defendi la "locura fantstica" de
la obra de Cervantes, dentro de una multitudinaria presentacin en la que
el cantautor Joan Manuel Serrat reapareci en la escena artstica para
apoyar los actos organizados por la Comunidad Autnoma.

Barreda, que intervino al final de la presentacin de los actos, comenz
recordando los versos que Len Felipe escribi en 1938, recogidos en El
payaso de las bofetadas, en los que afirmaba que "ya no hay locos en
Espaa". En 2005, segn el presidente manchego, dentro de la Espaa
"democrtica, autonmica y europea" vuelve a haber "locos, quijotes y
sanchos".

Por ello, asegur que el principal mensaje de Don Quijote fue que "todo
depende de nosotros mismos" y que debido a ello, en Castilla-La Mancha,
"queremos unir nuestro porvenir al Quijote". "No queremos finalizar 2005 y
que todo quede en fuegos artificiales, sino dar un salto cualitativo,
avanzar y unir la 'i' de ingenioso, con la 'i' de innovacin, imagen,
Internet, industria e inversin".

Entre otros, asistieron los artistas y escritores Flix Grande, Mara
Asquerino, Alicia Alonso, Ana Diosdado, Juan Luis Galiardo, Tony Isbert,
Charo Lpez, Mara Paz Ballesteros, Jos Luis Alcalde, Jos Monlen,
Joaqun Racionero, Javier Rebollo, Lola Cardona, Mara Jos Goyanes,
Amancio Prada o lvaro de Luna.

El acto se inici con la emisin del spot oficial programado por
Castilla-La Mancha y se complet con la lectura de fragmentos del libro
universal de Cervantes, que fueron ledos en las lenguas oficiales
espaolas (castellano, cataln, euskera y gallego) y en su variante
hispanoamericana, en lenguas europeas (ingls, francs y alemn), en
lenguas de otros continentes como el chino, el japons o el rabe, y
tambin interpretada en el lenguaje de los sordomudos. Todo ello acompaado
de la msica de las composiciones que sobre El Quijote realizaron Telemann
y Guridi.

El Gobierno de Castilla-La Mancha tambin ha organizado numerosas
exposiciones, como "Dal y el Quijote", "Don Quijote de la Mancha. La
sombra del Caballero" o "Don Quijote en el arte contemporneo". Asimismo,
tendrn lugar otras muestras de diversa ndole, como conciertos o actos
dentro del Festival Internacional de Teatro Clsico de Almagro.

Adems, el prximo 14 de marzo se otorgarn en Guadalajara los Premios Max
de teatro y en los meses de verano tendr lugar el denominado "Festival
Quijote". Tambin se podrn disfrutar seis montajes teatrales, como el de
la compaa Teatro Negro de Praga, y 24 producciones de msica y danza
seleccionadas para conmemorar el IV Centenario.



*** Otro premio pstumo para Roberto Bolao

El desaparecido narrado chileno Roberto Bolao se convirti el pasado
martes 22 de febrero en ganador a ttulo pstumo del cuarto premio Salamb
de novela 2004, carente de dotacin econmica, gracias a 2666, obra que ya
haba ganado, como comentamos en nuestra edicin 120, el Ciutat de
Barcelona. El Salamb presentaba este ao, adems, su primera edicin en
cataln, que recay sobre Baltasar Porcel por Olympia a mitjanit (Olympia a
medianoche).

Convocado por el Caf Salamb y Clubcultura de la Fnac, este galardn
premia a la mejor obra narrativa publicada en Espaa durante el ao
anterior al momento de su veredicto. 2666 fue premiada por un jurado
formado por Javier Calvo, Francisco Casavella, Carlos Castn, Rafael
Chirbes, Fernando Delgado, Susana Fortes, Rodrigo Fresn, Adolfo Garca
Ortega, Luis Goytisolo, Rosa Montero, Rodrigo Rey Rosa, Manuel Rivas,
Fernando Royuela, ngela Vallvey y Juan Eduardo Ziga.

Todos los miembros del jurado destacaron que "las cinco obras finalistas
tenan valores indiscutibles", pero en el caso del libro de Bolao se ha
subrayado "el esfuerzo que ha supuesto 2666 para el autor y que parece
culminar con su carrera literaria".

Junto a la novela de Bolao fueron finalistas El hombre que invent
Manhattan, de Ray Loriga (El Aleph); Tu rostro maana II: baile y sueo, de
Javier Maras (Alfaguara); Los girasoles ciegos, del tambin desaparecido
Alberto Mndez (Anagrama), y El vano ayer, de Isaac Rosa (Seix-Barral).

El Salamb ha sido concedido, en sus cuatro ediciones anteriores, a Javier
Cercas por Soldados de Salamina, Javier Maras por Tu rostro maana (Fiebre
y lanza, 1) y Juan Eduardo Ziga por el libro de relatos Capital de la
gloria.

En las bases del premio Salamb se establece que el mismo persigue
"reconocer al mejor libro de narrativa del ao, originalmente escrito en
castellano y publicado en Espaa, segn el criterio de un jurado compuesto
por quince autores de reconocido prestigio y que pertenezcan a las diversas
generaciones y tendencias del panorama literario de Espaa e
Hispanoamrica".



*** Prncipes de Asturias inauguraron Instituto Cervantes de So Paulo

Los Prncipes de Asturias inauguraron este 24 de febrero el Instituto
Cervantes de So Paulo, en un acto al que tambin asistieron el ministro de
Educacin de Brasil, Tarso Genro; el vicegobernador del Estado de So
Paulo, Claudio Lembo; el alcalde de la ciudad, Jos Serra; y el director
del Instituto Cervantes, Csar Antonio Molina.

La sede de So Paulo, dirigida por el profesor Juan Manuel Casado, est
situada en la cntrica avenida Paulista y tiene 2.300 metros cuadrados de
superficie. En la primera planta se encuentran las clases y en la planta
baja el Espacio Cultural, que comprende una sala de exposiciones, un
auditorio con capacidad para cien personas, dos salas multimedia y la
Biblioteca Francisco Umbral, la mayor de So Paulo en lengua espaola.

El Instituto Cervantes de So Paulo comenz a funcionar en 1998 como Centro
de Formacin de Profesores, sin locales propios y con carcter itinerante,
pues su misin era preparar a futuros profesores de espaol por todo
Brasil. Ms de 5.000 nuevos profesores asistieron a los cursos. En la nueva
sede se continuar con esta labor, al tiempo que se dan clases de espaol y
de las lenguas cooficiales espaolas y se programan actividades culturales.
Est previsto que en el plazo de tres aos se alcancen las 6.000 matrculas
de alumnos.

El Instituto Cervantes tiene otra sede en Ro de Janeiro, que prximamente
se trasladar a instalaciones ms amplias. El presidente del Gobierno
espaol, Jos Luis Rodrguez Zapatero, anunci durante su reciente visita a
Brasil que los seis centros que hasta ahora dependan de la Agencia
Espaola de Cooperacin Internacional (Aeci) pasaban a integrarse en el
Instituto Cervantes. Estn situados en las ciudades de Belo Horizonte,
Brasilia, Curitiba, Florianpolis, Porto Alegre y Recife. Adems, se abrir
uno nuevo en Salvador de Baha. De esta forma, Brasil ser, con nueve
centros, el pas que cuente con ms delegaciones del Instituto Cervantes,
seguido de Marruecos con cinco.



*** Dos escritoras argentinas obtienen al alimn el premio Alfaguara 2005

Las escritoras argentinas Graciela Montes y Ema Wolf ganaron el premio
Alfaguara de Novela 2005 con la novela El turno del escriba. Las autoras
recibirn 175.000 dlares y una escultura de Martn Chirino, y la obra ser
publicada simultneamente en Espaa y 19 pases de Amrica.

La edicin de 2005 de este galardn fue disputada por 649 novelas, 457 de
las cuales procedentes de Amrica Latina y 192 de Espaa. De las
latinoamericanas, 168 fueron de Argentina, 81 de Mxico y 43 de Colombia. 

El jurado, compuesto por el chileno Ivn Thays, la argentina Silvia
Hopenhayn (secretaria), los espaoles Jos Manuel Caballero Bonald
(presidente), Manuel Rivas, Ana Mara Moix y Fernando Len de Aranoa, y el
director general de Santillana, Juan Gonzlez, opin que El turno del
escriba es "la recreacin de una poca fascinante de la humanidad, la de
los descubrimientos y la atraccin por lo desconocido, que trasciende el
marco histrico para convertir su escritura deslumbrante en un acto de
libertad. Los personajes centrales son el escriba Rustichelo y el viajero
Marco Polo, que coinciden en la crcel en la Gnova del siglo XIII. La
novela transforma el espacio cerrado del calabozo en un arca donde caben el
mundo real y el de los sueos".

Apenas conocido el veredicto, la colombiana Laura Restrepo -ganadora de la
edicin 2004- entabl conversacin telefnica con las ganadoras, quienes
hasta ahora se haban enfocado en la literatura infantil y juvenil.
Restrepo les pregunt cmo desarrollaron su novela: "Ha sido una
experiencia formidable", explic Montes, "un experimento de una manera de
trabajo basada en el profundo respeto que nos tenemos una a la otra como
escritoras, el trabajo unifica mucho y eso permite hacer estas cosas entre
dos".

Wolf, por su parte, explic de dnde surgi la novela: "La idea inicial fue
recrear la historia de Marco Polo y la idea del viaje, que es un tema
fascinante para la literatura. Pero en verdad todo surgi de una manera muy
curiosa. Nosotras nos reunamos a tomar cervezas en un bar que se llamaba
Marco Polo, y sali la idea de Graciela, 'por qu no escribimos algo de
Marco Polo?' ". As, segn explicaron, desarrollaron, durante cinco aos,
su novela.

Se dedicaron a investigar entre literatura, academia y cartografa sobre el
siglo XIII para poder recrear la Gnova del viajero y su supuesto escriba.
"No ramos medievalistas", seala Wolf, al explicar su asistencia a cursos
especiales y la lectura de documentos y novelas de todo tipo que abordaran
el tema.

En la obra, Graciela y Ema conjeturan que el verdadero autor del relato de
los viajes de Marco Polo fue un desconocido escriba llamado Rustichelo, un
personaje real con quien Marco Polo comparti celda en la crcel de Gnova
en pleno medievo.

Para las autoras lo ms "fascinante" de esta novela ha sido recrear una
"poca esplndida" de la historia y un momento "clave" hacia el salto a la
Modernidad. Esta recreacin ha sido posible gracias a un largo perodo de
investigacin para averiguar los hbitos, costumbres, y el entretejido
poltico de la Italia del Medievo.

Ema Wolf (Carapachay, Buenos Aires, 1948) es licenciada en lengua y
literatura moderna por la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad
de Buenos Aires, escritora y periodista. Ha colaborado con diferentes
medios argentinos, entre ellos, la revista dominical del diario La Nacin.
En los aos ochenta comenz a publicar sus primeros libros para nios,
caracterizados por un estilo de parodia, llenos de humor, que le valieron
importantes galardones, entre ellos, el premio del Banco del Libro de
Venezuela, el premio Alija, el premio Nacional de Literatura Infantil y
Juvenil, y el premio de la Fundacin Konex.

Graciela Montes, por su parte, naci en Buenos Aires en 1947 y en 1971 se
recibi de profesora en letras por la Facultad de Filosofa y Letras de la
Universidad de Buenos Aires. Trabaj ms de veinte aos en el Centro
Editor. Ha escrito muchos libros de ficcin para nios, cuentos y novelas
como Nicolodo viaja al Pas de la Cocina, Historia de un amor exagerado,
Tengo un monstruo en el bolsillo, Clarita se volvi invisible, El Club de
los Perfectos y una larga lista que suma, en total, ms de treinta ttulos.
Hasta ahora slo haba escrito dos novelas fuera de ese gnero: El umbral y
Elsabet.



*** Piglia y Planeta debern indemnizar al escritor Gustavo Nielsen

La Cmara Civil conden, el pasado 28 de febrero, al escritor Ricardo
Piglia y a la editorial Planeta, a resarcir con 10.000 pesos ms intereses
al escritor Gustavo Nielsen, perjudicado por la supuesta manipulacin de la
edicin 1997 del premio Planeta, uno de los galardones literarios ms
populares en Argentina.

En aquella controvertida edicin result ganadora la obra Plata quemada, de
Piglia, que posteriormente sera llevada al cine por el director Ricardo
Pieyro. Pero, segn el fallo judicial, en el certamen de 1997 existi
"predisposicin o predeterminacin del premio en favor de la obra de
Ricardo Piglia", quien obtuvo el premio, con una recompensa de $40 mil (por
entonces, dlares).

El fallo, firmado por los jueces Leopoldo Montes de Oca, Hugo Molteni y
Carlos Bellucci, abunda en descripciones que le dan un carcter particular
a las presuntas irregularidades que derivaron, en su momento, en una
demanda que entabl el escritor Gustavo Nielsen, competidor en el certamen
de 1997.

"Piglia, o ms especficamente su obra, no debi postularse para la
obtencin del premio", pues "se encontraba vinculado contractualmente con
la editora Espasa Calpe Argentina, desde junio de 1994", seala el fallo.

"Piglia haba transferido por ttulo oneroso la produccin literaria por la
que cobr US$50 mil dlares, al firmar el contrato en 1994, y otros US$50
mil, un ao despus. Pero dicha produccin no haba producido el rdito
inicialmente previsto, de manera que se vislumbr la posibilidad cierta de
una razonable recomposicin patrimonial mediante la adjudicacin del
premio", ampla la sentencia.

El fallo menciona adems la "menguada intervencin del jurado integrado por
los escritores Mario Benedetti, Mara Esther De Miguel, Toms Eloy
Martnez, Augusto Roa Bastos y el editor Guillermo Schavelzon, director
general de la empresa editorial". El fallo desliza que el jurado no ley
las 264 obras presentadas.

Nielsen, por su parte, qued finalista en aquella edicin por su novela El
amor enfermo, y a raz del fallo se ha revelado que interpuso su demanda al
da siguiente de la entrega del premio. En entrevista publicada en el
diario argentino La Nacin, dijo que el juicio fue "una cuestin de honor"
y que est satisfecho con el fallo, que, segn se ha informado en la
prensa, ser interpelado por Piglia. La editorial ha declinado hacer
declaraciones al respecto.

Nielsen -cuya novela finalista fue publicada finalmente por Alfaguara en
2000- dijo que entabl la demanda contra Piglia, Planeta y el entonces
editor Guillermo Schavelzon -que se desvincul de Planeta y es hoy agente
literario de Piglia- al da siguiente de conocido el veredicto del
galardn, en noviembre de 1997.

En entrevista con Pgina/12, Nielsen se congratul de haber iniciado esta
"dura batalla" contra "un peso pesado", aunque aclar que "no hubiera
querido que Piglia quedara tan metido; mi pelea era con Planeta y con
Schavelzon, fueron ellos los que no fueron claros conmigo. Pero l no se
despeg en ningn momento".

"Entend que haba irregularidades porque en la fiesta del premio muchos de
los presentes me dijeron que la novela de Piglia estaba contratada",
explic Nielsen en su entrevista con La Nacin. "Yo record que en el
suplemento Radar, del diario Pgina 12, Alan Pauls le haba hecho una
entrevista a Piglia en septiembre de ese ao, en la que ste revelaba que
Seix Barral le iba a publicar en diciembre una novela titulada Plata
quemada".

En aquel artculo, Pauls dijo textualmente: "Piglia volver a Buenos Aires
cerca de diciembre, cuando Seix Barral publique Plata quemada, su nueva
novela, un thriller documental que reconstruye ms de veinte aos despus
un hecho verdico, el sangriento asalto a un banco de San Fernando. Va a
ser mi A sangre fra, bromea [Piglia]".

Segn el fallo, Piglia plante como defensa "la falta de legitimacin de
Nielsen, basndose en que era ajeno a todo el trmite del concurso y
adjudicacin del premio a su obra. Ya se ha visto que, desde su origen, el
concurso transgredi principios de decisiva importancia como los de buena
fe y otros que debieron determinar la transparencia de la decisin final,
luego de una irregular tramitacin".

Pocos das despus de otorgarse el premio, la novela de Piglia vio la luz
en tiempo rcord. Un mes despus Schavelzon se desvincul de la editorial.
Consultado va correo electrnico a Barcelona, donde vive, Schavelzon dijo
que no tena nada que decir, salvo recordar la integracin del jurado que
fall en favor de Piglia.

Pero este no es el primer encuentro que tiene la novela de Piglia con los
tribunales. Algunas de las personas aludidas en la novela, de fuerte tono
realista, tambin iniciaron hace algn tiempo un juicio.

La investigacin de Pgina/12, realizada por la periodista Karina
Micheletto, ahonda en otros elementos: por ejemplo, en el tiempo que
tomara a una persona leer 264 novelas, que, segn el fallo tribunalicio,
sera de dos aos y medio aproximadamente. "Como en todo concurso, existi
un Comit de Preseleccin encargado de un primer filtro, pero ste no fue
tenido en cuenta, por considerarse que 'su decisiva intervencin no estaba
prevista en las bases del concurso'. La pregunta, en rigor, es por lo que
queda en el camino en esa preseleccin".

Micheletto cita al escritor Andrs Rivera: "Estoy seguro de que este
sistema ha dejado afuera a ms de un Borges". Y prosigue la periodista: "No
es el nico que lo piensa. Y hay un par de ejemplos que lo corroboran. Uno
de ellos tiene como protagonista al mismo Nielsen: result ganador del
Premio Tusquets de Cuentos, pero despus de que el jurado pidiera rever
todas las obras por considerar que ninguna de las filtradas por el
prejurado vala la pena. Lo mismo le pas a Carlos Gorostiza cuando gan el
Premio Planeta 1999: 'A travs de uno de los jurados me enter de que fui
premiado de casualidad', cuenta el escritor. 'Mi obra apareci recin en
una segunda etapa, porque al jurado no le gust lo que recibi de la
preseleccin. Se da cuenta lo aleatorio que es todo esto?'.

A Gorostiza, explica la periodista argentina, "tambin le toc estar en la
situacin inversa: como jurado tuvo que insistir para tener acceso a ms
obras, entre las que surgi la de Liliana Escliar, Premio Planeta 2000.
Desde entonces Gorostiza se niega a integrar cualquier jurado: 'Es como
transformarse en una suerte de semidis, de una religin que se desconoce',
explica, y marca otro punto importante: 'Los concursos deberan separarse
entre los de autores inditos y los de obras ya editadas. De esa forma todo
tendra otro viso de seriedad' ".



*** Reclusos venezolanos sern adiestrados en restauracin de libros

El gobierno del estado venezolano de Mrida abrir una sede de restauracin
de libros en el Centro Penitenciario de la Regin Los Andes, el cual
funcionar como plan piloto, el primero en su estilo en Venezuela.

El presidente del Instituto de Bibliotecas y Servicios de Informacin del
Estado (Ibime), Javier Spaca, dijo que el proyecto se concretar en
convenio con las autoridades del internado judicial del sector San Juan de
Lagunillas del municipio Sucre, y que el objetivo ser capacitar a un grupo
de internos en la restauracin de material bibliogrfico, especficamente
libros.

Spaca y la directora del Centro Penitenciario, Liseth Blanco, determinaron
que hay espacios adecuados para tal fin. En los prximos das se reunirn
con el director del Instituto Nacional de Cooperacin Educativa (Ince),
Pedro lvarez, para obtener parte de los equipos y la maquinaria necesaria
con el fin de realizar este tipo de trabajo.

En un principio, todos los libros de la Red de Bibliotecas Pblicas del
Estado que necesiten ser restaurados podrn ser llevados a ese centro. El
Ibime se beneficiara al obtener esa mano de obra calificada, y los
internos que sirvan en ese taller podrn, en la medida que realicen una
labor efectiva, tener el beneficio de reduccin de su pena por trabajo.

El funcionario afirm que, si el proyecto es aprobado este mes por el
Ministerio de Interior y Justicia (MIJ), se podra conceder a los internos
una especie de pago o aporte por cada libro restaurado.



*** Publicarn antologa de autores argentinos desaparecidos

A finales del mes de abril aparecer en Argentina la antologa Palabra
viva. Textos de escritoras y escritores desaparecidos y vctimas del
terrorismo de Estado. Argentina 1974-1983, que rene poemas, cuentos,
ensayos, artculos periodsticos y cartas de autores de ese pas
desaparecidos durante la dictadura. La iniciativa ha sido de la Sociedad de
Escritoras y Escritores de la Argentina y se materializar en la forma de
un volumen de 260 pginas.

"Lanzamos un llamado a toda la entidad", explica el poeta y editor Vctor
Redondo, presidente de la SEA, "para que aquellos que tuvieran algn tipo
de informacin nos hicieran llegar los nombres. As, armamos la primera
lista con 60 escritores, que presentamos pblicamente en el Palais de
Glace. A partir de ah se form una comisin de socias que durante casi un
ao estuvo haciendo una tarea detectivesca, que consista en conseguir un
contacto con aquel del cual apenas tenamos un nombre y despus encontrar
algn texto que hubiera escrito".

As, la lista completa alcanz hasta los 103 escritores desaparecidos,
aunque slo se consiguieron textos de 71. La antologa, que tendr una
tirada inicial de 5.000 ejemplares -2.000 de los cuales han sido ya
comprados por la Comisin Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip)- y
ser presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires, incluye materiales
de Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Paco Urondo, Roberto Santoro, Enrique
Angelelli (el obispo de La Rioja), Miguel Angel Bustos, Roberto Carri,
Raymundo Gleyzer, Norberto Habegger, Susana "Pir" Lugones, Carlos Mujica,
Hctor Oesterheld y Enrique Raab, entre otros -la lista completa puede
revisarse en un enlace visible desde la pgina principal de su sitio.

"Sabemos que esta primera edicin ser el disparador para que otra gente
que tenga datos nos los haga llegar. No slo de aquellos que tenemos el
nombre, y nos falta el material, sino de otros que no tenemos ni siquiera
el nombre", seala Redondo. "Hay una cierta injusticia para los escritores
que no son conocidos, porque cuando mencionamos a Walsh, a Conti, a Bustos,
a Santoro, no mencionamos a los Walsh que mataron y que no pudieron
desarrollar su trabajo; chicos que tenan 17 aos, y cuando mirs las fotos
te revuelve las tripas. Este es un trabajo doloroso pero indispensable,
porque no slo est el texto sino que hay una mnima biografa. Gente
demasiado humana termina siendo un nombre y dos renglones".

Redondo piensa que rpidamente se requerir de una segunda edicin, porque
seguramente la lista se incrementar con nuevos nombres y textos despus de
la publicacin. "El proyecto tuvo repercusin en todo el mundo; llaman de
Holanda, de Francia, de Espaa, del Pas Vasco, de Italia, de Mxico. Esa
repercusin es positiva porque es la manera de prepararnos para evitar en
el futuro cualquier posibilidad de que se repitan asesinatos en masa como
ocurrieron en nuestro pas".

El autor denuncia adems que la Sociedad Argentina de Escritores (Sade), la
otra entidad que nuclea a los autores argentinos, no realiz antes este
trabajo de recopilacin porque la entidad como tal "no existe, o existe en
los papeles y la estn terminando de destruir. La Sade no hizo esto porque,
entre otras cosas, los militares les dieron pensiones graciables de por
vida a varios de los integrantes de comisiones directivas. La Sade est en
otra cosa, se vaci de contenido, est usurpada por un grupito que est
usando lo que queda de esa institucin para su disfrute personal. La Sade
no representa nada para los escritores, por eso creamos la SEA, por el
vaco de representacin que tenan los escritores".

Hasta ahora no han podido conseguir textos, aunque s biografas, de los
siguientes autores: Claudio Adur, Armando Archetti, Ramn Oscar Bianchi,
Alberto Santiago Burnichn, Carlos Carrizo, Alicia Graciana Eguren de
Cooke, Oscar Fernndez Corrales, Hctor Manuel Freijo, Silvio Frondizi,
Alberto Jorge Gorrini, Luis Rodolfo Guagnini, Mario Hernndez, Maurice
Jeger, Mauricio Amlcar Lpez, Nebio Ariel Melo Cuesta, Liliana Edith
Molteni, Mnica Morn, Claudio Alejandro Ostrej, Eduardo Pereyra Rossi,
Carlos Alberto Prez, Rafael Perrota, Susana Mara Teresa Pertierra, Marta
Irene Prioli, Julio Ivn Roqu, Mara Elena San Martn de Valetti,
Francisco Ren Santucho, Elas Semn, Delfor Santos Soto, Horacio Rodolfo
Speratti, Eduardo Surez, Roberto Claudio Valetti y Margarita Rosa Waisse
de Lombardi.



*** Lanzan para EUA y Latinoamrica novela de Miguel Correa Mujica

La Editorial PurePlay Press, con base en Los Angeles, ha anunciado la
primera edicin para Estados Unidos y Amrica Latina de la novela Furia del
discurso humano, del cubano Miguel Correa Mujica (La Habana, 1957). El
lanzamiento del libro se har en la primavera de este ao. PurePlay Press
tambin publicar la obra en ingls, a finales de 2006.

Furia del discurso humano gira en torno a Regino, un joven cubano nacido
con la revolucin castrista y cuyo destino le ha reservado la tarea de
convertirse en escritor, y por ende en testigo presencial, de la peligrosa
realidad que transcurre a su alrededor, todo dentro del torbellino machista
que caracteriza el experimento cubano.

Con un discurso fragmentario y enfocado en la denuncia de las contrastantes
realidades a las que se ha visto sometido el pueblo cubano a finales del
siglo XX, Furia... constituye, a juicio de la editorial, "un documento
medular" para los lectores interesados en el tema.

Por otro lado, la editorial Green Integer, tambin de Los Angeles,
publicar prximamente la versin en ingls de Al norte del infierno,
primera novela de Correa Mujica, un colaborador y viejo amigo de Letralia
que reside desde 1980 en Nueva York, ciudad de cuya universidad es profesor
asociado, y quien actualmente busca editor para su estudio crtico Reinaldo
Arenas: imagen desde la textualidad.



*** Gran Bretaa impone orden a Jorge Herralde

El editor cataln Jorge Herralde fue investido, el pasado 1 de marzo, de la
Excelentsima Orden del Imperio Britnico, la ms alta distincin que
otorga Gran Bretaa, por sus mritos dando a conocer al mundo de habla
hispana la literatura inglesa.

Herralde recibi la cruz que lo acredita como oficial de honor de dicha
orden en el British Council de Barcelona, de manos del embajador britnico
en Espaa, Stephen Wright.

El editor ha publicado en su sello, Anagrama, autores britnicos de la
talla del historiador E. H. Carr -el primer britnico en ser publicado por
el cataln-, la feminista Julien Mitchell, Perry Anderson, Ian McEwan, Tom
Sharpe, Douglas Adams, Martn Amis, Julian Barnes y el mismsimo
Shakespeare, cuyos Sonetos de amor public en 1974 con traduccin de
Agustn Garca Calvo.

Segn Herralde, para emprender la difusin editorial de los britnicos en
Espaa ha sido fundamental "la labor de la agente Ann Warnford-Davis, que
se percataba enseguida de mis gustos, aunque hay que decir que si he podido
reunir semejante seleccin britnica ha sido por el escaso inters de los
otros editores espaoles, que me dejaban el campo muy libre".

La enorme plataforma publicitaria que supuso la seleccin de jvenes
talentos de la revista Granta en 1983 dio el empujn definitivo al grupo.
En 1999, una fiesta en Londres conmemor los treinta aos de Anagrama junto
a la mayora de estos escritores, e incluso los muy enemistados Amis y
Barnes se dieron la mano y posaron juntos en la foto de grupo, que inclua
tambin a Graham Swift, Vikram Seth, Lawrence Norfolk y otros.

Este ao, Herralde publicar un nuevo libro de cuentos de Barnes; a Hanif
Kureishi, "que ha escrito la historia de su padre, un hombre que escribi
novelas infatigablemente durante toda su vida, a pesar de que no consegua
publicarlas"; a Kazuo Ishiguro, con su nueva novela Never let me go; a
McEwan, con Sbado; y a Amis, con Perro callejero (por cierto, su padre
Kingsley obtuvo la misma condecoracin que Herralde). 

La orden del Imperio Britnico es una institucin de caballera creada por
el rey Jorge V en 1917. Consta de cinco categoras, y los sbditos de la
reina que la reciben son denominados Sir. Otros miembros de este selecto
club son el director Steven Spielberg, la actriz Joan Collins, el msico
Andr Previn, el cantante Tom Jones y el futbolista Pel. 



*** La escritora colombiana ngela Becerra obtiene el premio Azorn

Dotado de 67.000 euros, el premio Azorn, otorgado por la diputacin de
Alicante y Editorial Planeta, ha sido concedido el pasado 4 de marzo a la
escritora colombiana ngela Becerra por El penltimo sueo, la historia de
dos ancianos que aparecen muertos en un parque tras decidir quitarse la
vida. El hallazgo genera un sinfn de preguntas para sus respectivos hijos,
porque slo hasta ese momento descubren una relacin entre ellos.

Elegida entre 168 trabajos concursantes, El penltimo sueo se divide,
segn Becerra, en dos historias paralelas. Por un lado, la historia de amor
de los dos ancianos, que empieza a explicar qu pas con ellos. Por el
otro, la bsqueda de informacin de sus respectivos hijos que los lleva a
un laberinto de equvocos y retazos de lo que ha pasado.

Como en su novela anterior, De los amores negados, Becerra vuelve a tocar
las fibras de las relaciones amorosas. "Es como un canto al amor, a los
sentimientos, a las emociones, a todo aquello que hace vibrar al ser
humano. Explora el universo imaginario de los protagonistas, que incluso
llegan a ver las emociones que transmiten. Esta novela conserva el espritu
mgico que tena la novela anterior donde la magia estaba al servicio de
las emociones".

Las historias llevan al lector a distintas pocas. Pasa por la Bogot de
1948, muestra todo el Bogotazo y la posguerra en Barcelona. "Va a caballo
entre los dos continentes", dice la autora, que est radicada hace 18 aos
en Espaa. Becerra est casada con el escritor Joaqun Lorente y dice que
tard ao y medio en concluir la novela, dedicada a escribir de 9 de la
maana a 3 de la tarde, todos los das.

"La novela estaba terminada en septiembre", dijo la escritora, "y el plazo
para el envo termin el 30. La mand apresuradamente, bajo el pseudnimo
de Mara Tell. Hasta ayer saba que era una de las diez finalistas y ahora
recibo esta sorpresa".

El Azorn es el segundo premio literario que obtiene Becerra. Su primera
novela tambin fue galardonada con el Latin Literary Award 2004 de Estados
Unidos.



*** Falleci el poeta sevillano Rafael Montesinos

El poeta sevillano Rafael Montesinos, declarado Hijo Predilecto de
Andaluca en 1989, falleci el 4 de marzo, a los 84 aos, en el hospital
Ramn y Cajal de Madrid, a consecuencia de un fallo renal, informaron
fuentes familiares. Premio Nacional de Literatura en 1958 y 1977, el poeta
haba ingresado por una insuficiencia respiratoria el 1 de marzo en el
mencionado hospital madrileo.

Autor de Los aos irreparables, Montesinos haba nacido el 30 de septiembre
de 1920 en Sevilla, ciudad en la que curs el bachillerato en el colegio
Villass de los jesuitas, y en 1941 se traslad a Madrid, donde vivi desde
entonces.

Sus primeros poemas aparecieron en 1943 en la revista Gracilazo, poca en
la que tambin colabor en la revista Espadaa y en otras publicaciones
nacionales y extranjeras. Poco despus de llegar a Madrid public Balada
del amor primero (1944), pero su primer libro de poemas, Canciones
perversas para una nia tonta, lo edit dos aos ms tarde junto a su obra
El libro de las cosas perdidas.

En 1948 public Las incredulidades. En 1952 fund la Tertulia Literaria
Hispanoamericana y edit su primer libro de ensayo con el ttulo Los aos
irreparables. Un ao ms tarde obtuvo el Premio Ateneo de Madrid por Pas
de la esperanza, obra con la que abandon sus referencias al pasado para
situarse en el presente.

Tras Cuaderno de las ltimas nostalgias (1954) y La soledad y los das
(1956), Montesinos obtiene el Premio Nacional de Literatura y el Ciudad de
Sevilla con El tiempo en nuestros brazos, libro de poemas dedicado a su
mujer y sus hijos.

En 1963 fue elegido por unanimidad miembro de la Hispanish Society de Nueva
York y, despus de obras como La verdad y otras dudas (1966) o Antonio
Zarco, estudio sobre su vida y su obra (1976), obtiene un ao ms tarde el
Premio Nacional de Literatura en la categora de ensayo por su libro
Bcquer, biografa e imagen.

Es adems autor de las obras El libro de los gorriones (1984), De la niebla
y sus nombres (1985), Alzado en almas, canciones, poemas y verso libre para
Andaluca (1987) y La semana pasada muri Bcquer, entre otras.

Se supo que la familia de Montesinos respetar su voluntad y con el paso
del tiempo trasladar sus cenizas a Sevilla. La incineracin tuvo lugar en
el tanatorio de la Almudena de Madrid, en un acto que cont con la
asistencia de sus familiares, de los poetas de su tertulia del Crculo
Iberoamericano, entre los que estaba Luis Alberto de Cuenca, y de
representantes institucionales como el delegado de Cultura del Consistorio
hispalense, Juan Carlos Marset, y el delegado provincial de la Consejera
de Cultura de la Junta en Sevilla, Bernardo Bueno.

Respecto a la posibilidad de que sus cenizas reposen en el Panten de
Sevillanos Ilustres, ubicado en el stano de la Facultad de Bellas Artes de
la calle Laraa, el hijo del poeta asegur que este emplazamiento, en el
que tambin descansa Gustavo Adolfo Bcquer, es sin duda el espacio idneo
para su sepultura, aunque insisti en el hecho de que el traslado a Sevilla
de las cenizas de su padre acaecer cuando haya transcurrido el tiempo
adecuado y no siguiendo los dictados que marca el tiempo poltico.



*** Guanajuato declarada Capital Cervantina de Amrica

En sesin solemne del ayuntamiento local en el Teatro Jurez celebrada este
6 de marzo, el alcalde Anulfo Vzquez Nieto y el gobernador Juan Carlos
Romero Hicks recibieron el distintivo que distingue a Guanajuato como
Capital Cervantina de Amrica.

Al acto asistieron el rector de la Universidad de Guanajuato, Lara Lpez;
la embajadora de Espaa en Mxico, Mara Cristina Barrios y Amanzor; el
representante del presidente de la Junta de Comunidades de Castilla, Jos
Valverde Serrano; y el presidente del Centro Unesco Castilla-La Mancha,
Fernando Arredondo Benito.

En su discurso, Arredondo Benito destac que "se nombra a Guanajuato como
Capital Cervantina de Amrica porque es el nica ciudad del mundo donde un
grupo de teatro universitario ha representado por ms de 50 aos una obra
de Don Miguel Cervantes Saavedra".

Indic que tambin por su Festival Internacional Cervantino, "porque tiene
un museo dedicado ntegramente al Quijote y por el Coloquio Cervantino
donde se analiza la vida y obra de Miguel de Cervantes Saavedra". Adems de
los logros conseguidos por la unin de autoridades estatales, municipales,
la Universidad de Guanajuato, la Asociacin Cervantina de Mxico y los
ciudadanos de la capital del estado.

Al concluir la ceremonia las autoridades participaron en la develacin de
un busto de El Quijote, as como de una placa conmemorativa donde enfatiza
que Guanajuato es ya capital Cervantina de Amrica.

La estatua de El Quijote es del hispano Santiago de Santiago y fue colocada
al centro de una nueva plazuela en honor del hidalgo, por excelencia, la
cual se localiza a un costado del Templo de San Diego, en el corazn de
esta capital.



*** La prxima novela de Vargas Llosa ser "una sucesin de cuentos"

El ttulo provisional de la novela que Mario Vargas Llosa escribe estos
das entre Lima, Madrid, Londres y Pars es Travesuras de la nia mala,
asegur el escritor peruano en una entrevista con el diario limeo El
Comercio este 6 de marzo.

Tras terminar su ensayo sobre el escritor francs Vctor Hugo, La tentacin
de lo imposible, Vargas Llosa escribe ahora una novela que "es una sucesin
de cuentos" que "ocurren en una ciudad y en una poca distinta", pero estn
enmarcados dentro de "una historia global", dice.

El literato, que acaba de recibir en Estados Unidos el premio Irving
Kristol 2005, dijo al decano de los diarios peruanos que "la novela no ser
autobiogrfica", pero narrar su experiencia de vida en las distintas
capitales del mundo que recorre cada semana.

Agreg que el punto de partida de su literatura es la memoria. "Creo que
todas las historias que he escrito han nacido siempre como fruto de alguna
vivencia que ha quedado en la memoria y que se convierte en una imagen muy
frtil para fantasear algo alrededor de ella", explic.



*** Garabatosh-k inicia esta semana gira por Gran Canaria

Nuevamente la compaa Garabatosh-k, a cargo de los artistas mirandinos
Elisa Gonzlez y Rger Vargas, se apresta a entretener y educar a los
chiquillos insulares. Una nueva gira por la isla de Gran Canaria, provincia
espaola, inicia Garabatsosh-k desde este lunes 7 de marzo y hasta el
prximo jueves 17, con la obra Sancho Panza y el de La Mancha.

La pieza es alusiva al personaje cervantino Don Quijote de La Mancha al
celebrarse este ao el cuatricentenario de la primera edicin de dicha obra
literaria. Diferentes colegios de los municipios Las Palmas, San Bartolom
de Tirajana, Telde, Maspalomas, Santa Brgida y Arucas tendrn la
oportunidad de ir tras los pasos del "Caballero de la triste figura" y
aprender sobre la obra de don Miguel de Cervantes Saavedra.

Garabatosh-k es una compaa de teatro y tteres fundada y dirigida por
Elisa Gonzlez y Rger Vargas, dos artistas venezolanos que desarrollaron
una intensa labor cultural en el estado venezolano de Miranda, as como
tambin en Caracas. Gonzlez y Vargas llevan tres aos en la comunidad
canaria y tratan siempre de llevar a escena montajes de dramaturgos
venezolanos, al tiempo que se consolidan como la compaa venezolana con
ms representaciones al ao en el referido archipilago.



*** Revelado el veredicto de La Lectora Impaciente

Esta semana se dieron a conocer los resultados del Certamen Internacional
"La Lectora Impaciente", cuyo primer premio en poesa fue para el argentino
Rodolfo Ral Hachn, con su poema "De la incorruptibilidad de los
jardines". El segundo lugar fue para el espaol Rubn Ballestar Urbn por
"El hombre amarillo (Gnesis)". El jurado destac adems el trabajo de la
argentina Marisa Martnez Prsico, primera finalista de poesa y sexta
finalista del Certamen de Relato Breve.

El primer premio de Relato Breve fue para "Gitano" del espaol Luis Asenjo,
mientras que el segundo premio fue para "Vacaciones en el camping", del
espaol Jos Miguel Sanz. Los espaoles Isabel Pavn Vergara con "Un
disfraz de extrao" y Patxi Irurzun fueron la primera y el segundo y tercer
finalista.

Por primera vez en la historia de estos certmenes se publicarn dos libros
con el patrocinio de la Mancomunidad de la Valldigna, uno con los poemas
premiados y finalistas y otro con los relatos premiados y finalistas, que
sern presentados el 11 de marzo, durante la entrega de los premios. La
Lectora Impaciente, adems, publicar, como es su costumbre, un libro
electrnico, de descarga gratuita, de cada certamen con las obras
premiadas, finalistas y algunos seleccionadas.

En esta convocatoria se recibi 660 relatos y 550 poemas, quedando
seleccionados 77 relatos y 55 poemas. El primero de mayo saldr la primera
convocatoria de los Certmenes Internacionales de Poesa y Relato Breve en
Cataln/Valenciano y en octubre el IV Certamen Internacional de Poesa y el
III de Relato Breve.



*** Lectura del Da del Libro en Guadalajara se escoger por votacin

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la Universidad de
Guadalajara, la Secretara de Cultura y el Ayuntamiento de Guadalajara
estn invitando a celebrar el Da Mundial del Libro, el prximo 23 de
abril, mediante la realizacin de una jornada dedicada a la lectura en voz
alta, a celebrarse en la Plaza de Armas.

El Da Mundial del Libro y los Derechos de Autor es una celebracin que la
Unesco promueve desde 1995 y se lleva a cabo en ochenta pases. Como
primera etapa, la FIL Guadalajara ha decidido convocar a los habitantes de
la ciudad para que elijan mediante su voto al autor que se leer.

Los candidatos este ao son Juan Rulfo, quien hace 50 aos public su
novela Pedro Pramo; Miguel de Cervantes, que public hace 400 aos El
ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y Julio Verne, de cuyo
nacimiento se celebran 200 aos y se propone leer su obra Viaje al centro
de la Tierra.

El perodo de votacin se mantiene abierto hasta el prximo 14 de marzo. Se
podr votar a travs de la pgina de la FIL (http://www.fil.com.mx), la de
la Secretara de Cultura (http://cultura.jalisco.gob.mx) y la del
Ayuntamiento de Guadalajara (http://www.guadalajara.gob.mx), o bien
depositando el voto en las urnas que se han instalado en treinta puntos de
la ciudad o mediante los diarios El Informador y Pblico y en los espacios
que se abrirn en Radio UdeG, Radio Mujer y Pulso Informativo.

Los resultados de la votacin se darn a conocer el 16 de marzo. Durante
las doce horas que durar el acto, habr espacio para que 144 personas
participen. Quienes deseen leer, podrn inscribirse a travs de la pgina
de la FIL o por medio de una llamada telefnica al 38100331, donde debern
hablar con Lourdes Rodrguez.

El da de la lectura, a partir de las 10:00 y hasta las 22:00 horas, cada
lector podr leer durante cinco minutos. Los participantes recibirn un
libro del autor seleccionado, en gesto de gratitud por su participacin.

A esta celebracin se han sumado libreras y editoriales. Durante las
semanas previas al 23 de abril, se har promocin de la obra del autor
seleccionado en las libreras locales y se regalarn rosas a todos los que
compren un libro el 23 de abril, proporcionadas por el Centro Universitario
de Ciencias Biolgicas y Agropecuarias de la UdeG.



*** Comala honra a Pedro Pramo

El pueblo mexicano de Comala rendir un homenaje al escritor Juan Rulfo,
entre el 16 y el 19 de marzo, en ocasin de cumplirse 50 aos de la
publicacin de la novela Pedro Pramo, considerada una de las ms
importantes de la literatura en espaol.

Comala, que en la vida real es una bella poblacin del oriental estado de
Colima, es en la ficcin el nombre de un pueblo desolado y lleno de voces
de muertos al que llega el personaje Juan Preciado en busca de su padre, el
cacique Pedro Pramo.

Con mesas redondas, proyecciones de pelculas, exposiciones artsticas y
conferencias, se realizar el Primer Festival Cultural "Mtica Comala", que
estar dedicado a Juan Rulfo y al cineasta Alberto Isaac (1925-1998), en el
80 aniversario de su natalicio.

"Nos propusimos como objetivo consolidar el destino de Comala como
inspirador de las artes", dijo Patricia Valencia, presidenta de la
Asociacin Cultural Comalli, que organiza el festival junto con el gobierno
de Colima y la alcalda local.

"Comala es uno de los 18 'pueblos mgicos' de Mxico. Rulfo us su nombre
en Pedro Pramo, pero tambin le gustaba mucho visitarlo. Isaac opt por
irse a vivir a Comala y parte de lo que film estuvo inspirado en el
pueblo", indic.

El festival dedicar dos das a Rulfo y dos a Isaac, aunque ambos estarn
enlazados en algunas actividades, como la proyeccin de la pelcula de
Isaac El rincn de las vrgenes, basada en un cuento de Rulfo, o la
proyeccin de la cinta En este pueblo no hay ladrones, en la cual Rulfo
acta como extra, junto a Gabriel Garca Mrquez, Carlos Fuentes y Luis
Buuel.

El programa comienza el 16 de marzo con la mesa redonda "Juan Rulfo para
jvenes", coordinada por el acadmico Vctor Gil, y la exposicin plstica
"Colectiva Comala". Ese da se proyectarn la cinta La cuesta de las
comadres, basada en el cuento homnimo de Rulfo, contenido en el libro El
llano en llamas, y el documental Del olvido al no me acuerdo, del director
Juan Carlos Rulfo, hijo del autor de Pedro Pramo.

El 17 de marzo el investigador Genaro Zenteno dictar la conferencia
"Luvina, un cuento de Juan Rulfo" y est por confirmarse la presencia de
los investigadores Vctor Jimnez y Jorge Zepeda, para la presentacin de
sus respectivos libros Letras e imgenes y La recepcin inicial de Pedro
Pramo. Adems, se proyectar la pelcula El gallo de oro, basada en un
texto de Rulfo, que fue adaptado al cine por el colombiano Gabriel Garca
Mrquez y el mexicano Carlos Fuentes. La jornada se completar con la
proyeccin del audiovisual Comala, una obra de teatro de la dcada del 90,
y con la apertura de la exposicin grfica "Pedro Pramo", de la pintora
Pancha Magaa.

El 18 de marzo, fecha de nacimiento de Alberto Isaac, comenzarn las
actividades en su honor, con las conferencias "Alberto Isaac como cineasta"
y "Vida y obra de Alberto Isaac", ms la proyeccin de El rincn de las
vrgenes y En este pueblo no hay ladrones. El da de cierre constar de la
conferencia "Alberto Isaac como cartonista" y la inauguracin de la
exposicin "Cermicas en homenaje a Alberto Isaac", de su viuda Juli
Sanjuan.



*** Premiarn al mejor plagio del Quijote

El centro de formacin literaria Escuela de Escritores
(http://www.escueladeescritores.com) ha convocado la segunda edicin de su
Concurso de Plagio Creativo, que este ao versar sobre la figura del
ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. El primer premio del certamen
se adjudicar al mejor texto inspirado en la mayor obra literaria de todos
los tiempos.

Los organizadores del evento pretenden no slo participar y hacer
participar en las celebraciones del centenario a todos los aficionados a la
lectura y a la escritura que se sientan en deuda con Cervantes, sino
tambin llamar la atencin del mundo editorial sobre un mtodo vlido para
la creacin literaria, como lo es el plagio creativo, pero del que suelen
abusar algunos autores actuales, que a veces incluso "olvidan entrecomillar
una cita textual de cien pginas y que incluso terminan recibiendo premios
millonarios".

Borges, Flaubert, Greene, adems del propio Avellaneda -autor contemporneo
a Cervantes que public una segunda parte del Quijote sin su permiso-,
estaran en la nmina de los literatos que han utilizado al caballero de la
triste figura para sus propias recreaciones. Y el propio Cervantes utiliz
este mtodo inspirndose en las novelas de caballeras.

Los relatos que esperan recibir los organizadores pueden ser tanto nuevos
episodios que podran formar parte de El Quijote, como nuevas versiones con
personajes extrados de la obra, o bien recreaciones de un Quijote en la
actualidad.

La idea inicial del certamen sera "hacer partcipes de los grandes fastos
del cuarto centenario tambin a todos aquellos lectores y escritores que
nos sentimos en deuda con Cervantes". Segn el organizador del evento y
secretario del concurso, Javier Sagarna, "en la Escuela de Escritores
estamos convencidos de que la imitacin honesta y la recreacin de
historias ya contadas pueden alumbrar verdaderas obras de arte. Y servir,
cmo no, de homenaje a esa obra cumbre de nuestra narrativa, a la figura,
tal vez hoy ms viva y necesaria que nunca, de don Quijote de la Mancha".

El certamen est dotado de un primer premio de 700 euros y la publicacin
del relato ganador tanto en el sitio de la Escuela de Escritores como en
Letralia y en otros portales culturales hispanos como Literaturas.com y
AviondePapel.com, entre otros. El plazo de envo termina el domingo 3 de
abril y el jurado lo compondrn escritores y profesores de escritura
creativa seleccionados por el propio centro.

El centro ha organizado varios concursos literarios siempre con un matiz
original y con cierto cariz polmico. La primera edicin del concurso de
plagio creativo, que estuvo dedicado a Gabriel Garca Mrquez, cont con
una gran repercusin en los medios de ambos lados del ocano.

La actividad principal de la Escuela de Escritores es ofrecer talleres de
escritura virtuales, presenciales y cursos de redaccin para empresas e
instituciones. En abril, se abrir una nueva convocatoria de talleres
literarios entre los que destacan los de Iniciacin a la Escritura
Creativa, Literatura Infantil y Juvenil, Redaccin Periodstica, Guin
Audiovisual y Literatura de Viajes. Las bases del premio pueden consultarse
en nuestra seccin de anuncios de concursos.



*** Realizarn curso sobre cuento y microcuento

Entre el 4 y el 6 de julio se realizar en la Universidad de Castilla-La
Mancha (http://www.uclm.es), en Toledo, el curso "Cuento y microcuento en
el siglo XXI", que ser dirigido a alumnos y titulados en filologa
hispnica, humanidades, magisterio y aquellas personas interesadas en la
literatura espaola actual, y, en concreto, en la narracin breve.

El curso tiene como objetivos profundizar en diversos aspectos de la
escritura literaria, analizar la importancia del cuento y microcuento en
nuestra poca y valorar y difundir la creacin literaria de escritores
actuales.

Las actividades se iniciarn el lunes 4 a las 10:30 de la maana con la
conferencia "Estructuras rotas", a cargo del escritor Carlos Castn Andolz
y, a las 12:30 de la tarde, Andrs Neuman Galn dictar su charla "Debajo
de los cuentos: lectura comentada de textos". A las 4:30 de la tarde se
realizar la mesa redonda "Recepcin del relato y microrrelato en nuestra
sociedad", moderada por la profesora Antonia Garca Snchez (UCLM) y con la
participacin de Castn Andolz, Neuman Galn y la escritora Care Santos
Torres. Las actividades de ese da cerrarn con la conferencia "Induccin
al parricidio: 'Matar al padre' ", a cargo de Santos Torres.

El martes 5 a las 10:30 de la maana, la profesora Marina Mayoral Daz
(Complutense) dictar su conferencia "De la realidad a la ficcin: 'Los
crmenes de Cecilia Bhl de Faber' ", seguida de la charla "La historia de
la literatura como territorio de la ficcin", a cargo del profesor Luis
Garca Jambrina (Salamanca). Luego se celebrar la mesa redonda "Temas y
formas literarias en la narracin breve actual", moderada por la profesora
Marina Villalba lvarez (UCLM) y con Mayoral Daz, Garca Jambrina y la
catedrtica ngeles Encinar Flix (Saint Louis University). La ltima
actividad de ese da ser la conferencia "La narrativa coral de Care
Santos", a cargo de Encinar Flix.

El mircoles 6 se dictarn las conferencias "El cuento hacia el siglo XXI:
Antonio Muoz Molina y Enrique Vila-Matas", a las 10:30 de la maana, a
cargo del profesor Epicteto Daz Navarro (Complutense) y "Cuentos chinos",
a las 12:30 de la tarde, con el escritor Hilario J. Rodrguez. La clausura
del curso ser a las 2 de la tarde.

El curso tendr una validez de 2 crditos de libre configuracin para las
titulaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. Para mayor
informacin es preciso escribir a la profesora Villalba, en
marina.villalba@uclm.es, o telefonear al 925-265722. La cuota nica de
inscripcin de los cursos ser de 50 euros.



*** Feria editorial centroamericana celebrarn en El Salvador

Del 26 de agosto al 4 de septiembre, la IX Feria Internacional del Libro en
Centroamrica (Filcen) se instalar en el Pabelln Centroamericano de la
Feria Internacional de El Salvador. Se prev que en el evento participen
unos 550 sellos editoriales.

Los miembros del Grupo Centroamericano de Cmaras del Libro (Grucal)
anunciaron que la IX Filcen crear 132 espacios para representantes de
libreras y editoriales de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua,
Costa Rica, Panam, Espaa , Repblica Dominicana, Chile, Argentina y el
invitado de honor de este ao, Mxico.

"Mxico estar en una isla especial para l, de 90 metros cuadrados, en el
centro de la feria, y traer no menos de 100 sellos editoriales", declar
Ana Molina de Fauvet, presidenta de la Cmara Salvadorea del Libro.

En el marco del Ao Iberoamericano del Fomento a la Lectura, la Filcen
estar dedicada al fomento de la lectura de los autores centroamericanos y
se realizar bajo el lema "El libro, ventana al conocimiento".

La presidenta de la Cmara del Libro de Panam, Priscila Delgado, apunt:
"Parece fcil que los 32 millones de habitantes del territorio
(centroamericano) se lean entre s, pero no es as". Segn los miembros del
Grucal, la lectura de escritores centroamericanos es menos fcil de lo que
suena: los libros centroamericanos se promocionan menos.

"Nuestro ideal de lectura es el fenmeno que est pasando con scar Nez",
dice la representante hondurea, y su colega de Panam la traduce: "Es un
escritor costarricense que ha sido publicado en Honduras y el lanzamiento
internacional de su libro fue en Panam. Adems, su libro se recomienda
como libro de texto en Guatemala".

Para lograr esa integracin centroamericana a travs de los libros es que
ha nacido el Grucal, en 1997, junto con la Filcen, que fue el mismo ao en
Costa Rica. El presidente de la Cmara del Libro de Costa Rica anota que la
feria "colabora con la biodiversidad del istmo" al unir editoriales,
libreros y autores una vez al ao, y eso da poder a la unin libresca de
Centroamrica y consigue el conocimiento de la produccin de cada pas.

"El ao pasado fuimos invitados especiales, como regin, a la Feria del
Libro de Guadalajara, una de las ms importantes de lectura en espaol",
dijo Delgado. El ao pasado, segn el Grucal, en la Filcen celebrada en
Honduras se vendieron casi 70 mil libros. Pero los planes para este ao la
superan. "Esperamos vender 200 mil libros", confes Ana de Fauvet, la
anfitriona.

Durante la feria, dos actividades cobrarn importancia: el "Simposio sobre
derechos de autor" y el "Congreso internacional sobre promocin de
lectura". Los conferencistas sern miembros del Centro Espaol de Derechos
Reprogrficos (Cedro), que defiende y gestiona los derechos de autor en el
pas ibrico, y el Centro Mexicano de Proteccin y Fomento de los Derechos
de Autor (Cempro).

Paralelas a las conferencias, habr presentaciones de libros y autores,
adems de actos culturales: danza, teatro, msica, talleres para maestros y
nios, y jornadas de lectura.



*** Realizarn en Chile el XI Festival Latinoamericano de Poesa

En Valparaso, patrimonio cultural de la humanidad, se realizar el XI
Festival Latinoamericano de Poesa, evento que homenajear a dos grandes
poetas latinoamericanos: Jos Mart, por los 110 aos de su muerte y
Gabriela Mistral, por los 60 aos de su Premio Nbel de Literatura.

Este importante encuentro potico lo organiza la Asociacin Latinoamericana
de Poetas (Asolapo) y fue anunciado en Cuenca (Ecuador) en junio de 2004,
durante la clausura del X Festival, que tuvo lugar en aquella ciudad,
ocasin en que se homenaje a Pablo Neruda y Rubn Astudillo y Astudillo.

Las inscripciones para participar en este importante evento internacional
ya estn abiertas, segn lo anunci el primer vicepresidente de Asolapo,
Luis Arias Manzo, quien tiene la responsabilidad de asegurar el xito del
acontecimiento. Los poetas que estn interesados en ir a este relevante
certamen deben escribir a asolapo@yahoo.es.

La cita oficial en Chile de los poetas latinoamericanos es para el 11 de
octubre y finalizar el 14 del mismo mes, aunque hay programas previstos
tambin para antes y para despus del evento en que se prevn visitas a los
museos de Pablo Neruda de Santiago y de Isla Negra, lecturas de poesa ante
la tumba del poeta Vicente Huidobro y un acto potico en Melipilla en
conmemoracin al segundo ao de la muerte del poeta Vctor Marn Calqun,
oriundo de esta ciudad.

Para despus del Festival hay tambin previsto un vasto programa
turstico-cultural en la 4 regin, principalmente el Valle Elqui, donde
los poetas visitarn los museos de Gabriela Mistral en Vicua y Monte
Grande y participarn en actos literarios y culturales en la regin de la
poetisa chilena Gabriela Mistral.



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== Arte Latino, http://www.artelatino.com      Marcela Caetano Popoff ====

                                         "Usa entonces mi mano una vez ms,
                              hermano mo, de nada les habr valido matarte
                                      y esconderte con sus torpes astucias.
                       Toma, escribe: lo que me quede por decir y por hacer
                               lo dir y lo har siempre contigo a mi lado.
                                  Slo as tendr sentido seguir viviendo".
                                       Julio Cortzar, "Mensaje al hermano"

Luego de visitar Arte Latino mi memoria reclama la presencia de Uslar
Pietri, para quien el mestizaje es la fuente primigenia de aquella novedad
que nos seala: mestizaje tnico y cultural que le impide a la nueva
realidad americana ser por su propia condicin "ni la continuidad de lo
europeo ni la continuidad de lo indgena" (1).

Pienso tambin en Octavio Paz y en lo que l seala: "Ms que una visin
del mundo, una civilizacin es un mundo. Un mundo de objetos, y sobre todo
un mundo de nombres" (2). Tal vez sea desde el Arte -lugar privilegiado
para ello- que podremos leer y escribir esos nombres.

La escritura: baluarte y esperanza a partir de los cuales construir la
historia continental. "No hurgues en los archivos pues nada consta en
actas" (3), escribe Rosario Castellanos. Y, me permito insistir, la
historia que escribimos desde el Arte nos ofrecer siempre un privilegiado
aporte. Es preciso combatir algunos silencios, algunas invisibilidades, es
preciso hurgar en los archivos y encontrar, preservada, la palabra que nos
diga...

La lectura de "Vuelta", poema escrito por Octavio Paz en uno de sus
retornos a Mxico, descubre el efecto de volver al "edn subvertido" que se
levanta sobre las ruinas del edn imaginado:

      Camino hacia atrs / hacia lo que dej / o me dej / Memoria /
      inminencia de precipicio / balcn / sobre el vaco / Camino / sin
      avanzar / estoy rodeado / de ciudad / Me falta aire / me falta cuerpo
      / Medioda / puo de luz / que golpea y golpea / (...) / la pena de
      morir / as / no vale la pena / (...) / Escrituras hendidas /
      lenguajes en aicos / Se quebraron los signos / atl tlachinolli / se
      rompi / agua quemada / No hay centro / plaza de congregacin y
      consagracin / no hay eje / dispersin de los aos / desbandada de
      horizontes (4).

Destino fatal del "lenguaje en aicos". Identidades desconocidas por otros
pero sobre todo por nosotros mismos. "L'identit, invention des
intellectuels?". Para lograr mayor precisin: "(...) Csar Graa a souvent
rpt qu' ses yeux l'ide d'identit tait une invention d'intellectuels,
c'est--dire une reflexin a posteriori et ne rsultait pas d'un lan
spontan de l'esprit. Quoi qu'il en fut, les 'penseurs' ont longuement
mdit sur cette question (...) chaque pays prouvera ce mme besoin de
s'autodfinir en termes culturels..." (5).

S, ciertamente sea la identidad una construccin intelectual, pero es una
valiosa y necesaria construccin que se enriquece y se complementa cuando
se alcanza una visin trascendente de lo nacional; una visin continental.
Hacia all me ha llevado Arte Latino.

Ni purismos inexistentes ni espejismos de una identidad que no asuma la
dicotoma nosotros-ustedes, porque el continente americano es hijo de un
cataclismo. El conquistador espaol, el nativo indgena y el esclavo
africano se hermanan con Cristo en poco menos de un siglo y se vuelven los
continuadores (espirituales) de los Padres de la Iglesia. Simbiosis para
antiguas culturas diferenciales, marca de Occidente, ausencia de discursos
"heterlogos": sino que, sin embargo, no logra anular la conciencia de que
"los estragos de la vida no son iguales para todos" (6). Tampoco son
iguales las alegras.

Por lo antedicho se vuelve de orden definir lo que Jacques Le Goff llama
"instrumentos de perpetuacin" (7), vale decir: los medios a travs de los
cuales una estructura social (o ms all, una civilizacin), en forma ms o
menos consciente, deja registro de s misma. Por eso es importante
conocernos, saber quines somos, qu historia nos hermana y qu saludables
diferencias nos hacen ser nosotros mismos: tan de Uruguay, tan de Brasil,
tan de Mxico, tan de Per, tan de Venezuela, tan de tantas partes y tan de
un solo sitio.

Arte Latino nos ofrece esa posibilidad: desde secciones dedicadas a las
artes plsticas donde es posible admirar el arte de Botero o el de pintores
haitianos, as como acercarnos a la cultura costarricense.

Educar.org posibilita un espacio dedicado a la pedagoga as como la
seccin de "Quin fue..?" nos permite conocer aspectos vitales de hombres
dedicados al mundo de las artes y, algo ms, es posible sugerir all la
inclusin de un nuevo artista por el visitante al sitio.

El cine y el teatro no se ausentan y vale recorrer esos dos universos tan
prximos a la palabra. Artculos dedicados a las artes y las letras ocupan
su lugar as como tambin es posible acceder a informaciones de cursos de
postgrado en arte moderno y contemporneo e historia del arte. Imgenes de
nuestro continente nos invitan al asombro y la sorpresa, tambin al
descubrimiento.

La literatura, claro, construye sus propios mundos desde los escritos
enviados por los visitantes hasta las lecturas de obras -consagradas ya- en
la literatura iberoamericana y universal. Una sesin, dedicada a concursos
y publicaciones, informa acerca de eventos culturales a quienes visiten el
sitio. Slo me queda invitarlos a conocer este sitio y agradecerles a todos
compartir el entusiasmo. Lo dems se queda all: en vuestras manos.



Notas

 1. Uslar Pietri, Arturo, La creacin del Nuevo Mundo.

 2. Paz, Octavio, Sor Juana Ins de la Cruz o Las trampas de la fe, p. 70.

 3. Poniatowska, Elena, La noche de Tlatelolco, p. 163.

 4. Paz, Octavio; Ros, Julin; Solo a dos voces, pp. 155, 156, 157.

 5. Bayon, Damin; Pontual, Roberto; op. cit., p. 56.

 6. Garca Mrquez, Gabriel, La soledad de Amrica Latina.

 7. Le Goff, Jacques, Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente
    medieval.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Roberto Vlez Correa      Antonio Mara Flrez ========================

La muerte, en das pasados, de uno de los intelectuales ms importantes de
Colombia, Roberto Vlez Correa, especialmente apreciado en el Eje Cafetero,
nos llena de hondo pesar.

Nacido en Manizales (1952), pero hijo adoptivo del municipio de Risaralda.
Estudi filosofa y letras en la Universidad de Caldas, obteniendo el
magster en literatura en la Universidad de Colorado, Boulder (EUA). Fue
brillante decano de las facultades de Filosofa y Letras y Artes y
Humanidades de la Universidad de Caldas entre 1992 y 1995 y 1999-2000.
Director de la especializacin en literatura hispanoamericana de aqulla y
docente de Maestra en la Universidad Tecnolgica de Pereira. Director de
la revista Hipsipila de 1992 al 2002. Columnista durante muchos aos de La
Patria y otros importantes diarios y revistas de Colombia y el exterior.

Estudioso, disciplinado y enjundioso; generoso en afectos y poco amigo de
las reyertas, conquistaba con su risa franca, en ocasiones burletera. Agudo
crtico, honrado en sus conceptos, entendi su labor ms como una ayuda en
el discernimiento y contextualizacin de las obras que abord en sus
estudios que en la fra y devastadora descalificacin de autores o
creaciones. Profundo conocedor de la literatura hispana y americana, sus
estudios sobre Gardeazbal, Arias Trujillo, Arlt y Gabriel y Galn son de
obligada consulta. Avizor muy tempranamente la importante presencia que
tendra, en la literatura colombiana actual, el llamado Grupo de Manizales
(Escobar, Sierra, Meja, Agudelo, Garca Aguilar, Echeverri, entre otros),
de quien fue compaero generacional; su Historia crtica de la literatura
de Caldas (1967-1997) recoge buena parte de sus escritos sobre ellos.

Nos deja libros de gran valor como Gardeazbal (1986), La pasin de las
grgolas (1987), El eterno elusivo del poema (1995), Luces de McKenna
(1996), Misterios y encantos de la intertextualidad (1997), Los suicidas de
la palabra (1999) y El misterio de la malignidad (2002), entre otros muchos
ms.

Paz en su tumba y gloria eterna para las letras caldenses.

** Antonio Mara Flrez
   antonioflorez@aolpremium.com
   Poeta y mdico colombo-espaol nacido en Espaa (Don Benito). Fue
   miembro del Consejo Departamental de Cultura de Caldas. Cre la Semana
   de Espaa de Manizales y la revista Aurocarbnica. Textos suyos han sido
   traducidos al ingls, francs, portugus, dans y cataln. Ha obtenido
   ms de treinta premios literarios, algunos de alcance continental, como
   el Premio Latinoamericano de Poesa "Fundacin Givr" (1980 y 1990), el
   Flor de Oro del Caf Juegos Florales de Manizales (1993), el Premio
   Nacional de Poesa "Euclides Jaramillo Arango" (1999), el Premio
   Editorial Manigraf de Poesa Indita (2000), el Premio de Literatura
   Instituto Caldense de Cultura (2001) y la Beca a la Creacin Literaria
   de la Junta de Extremadura (1997 y 2003), entre otros. Ha publicado El
   crculo cuadrado (1987); Zoo (poemillas de amor antiecolgicos) (1993 y
   1994); Antes del regreso (1996), La ciudad (2001), y El arte de torear
   (2002), y ha aparecido en diversas antologas de cuento y poesa.



=== Mario Rivero      Harold Alvarado Tenorio =============================

Una de las ms inconsistentes imposturas de cierta crtica interesada, es
la superchera de hacer de Mario Rivero, primero, un poeta, luego el autor
de "uno de los ms bellos libros de la poesa colombiana", y de contera y
por adelantado, sostener que con su primera extravagancia, titulada,
impunemente, setenta aos despus de Baudelaire, Poemas urbanos, habra
cambiado la lrica en Colombia. Ya veremos por qu no hay tal. Mientras
tanto, recordemos que Rivero es "el propietario de la nica empresa
cultural y potica que deja utilidades en plata, la revista Golpe de
Dados", y que en ella, precisamente, la inconmensurable obra del trovador
antioqueo no slo ha sido publicada y reeditada, sino extensamente
comentada y elogiada. As, Rivero ha hecho de Golpe de Dados la mejor
tribuna de su gloria y el ms dilatado pedestal de su estatua: lleva en
circulacin casi cuarenta aos.

Mario Rivero, seudnimo de Mario Catao, es uno de los mitmanos de la
farndula colombiana ms singulares, cuya vida, ms que su llamada obra
potica, amerita una novela, o una biografa como la que hizo Fernando
Vallejo de Barba Jacob, con quien Catao tiene ms de una analoga, al
menos hasta el momento que comenz a disfrutar de la gloria y los frutos de
sus bizarras empresas burstiles. Nacido, al parecer, en Envigado, la misma
patria de Pablo Escobar, hijo de un obrero de una fbrica de telas,
recorri, como corresponda a un tpico vstago de la Antioquia
pendenciera, todos los caminos del calvario hasta llegar al monte de los
Olivos de la satisfaccin que da la fama y la fortuna. Segn todas las
malas lenguas, Catao habra sido veterano de la guerra de Corea,
trapecista de circo y domador de elefantes, contrabandista y vendedor de
refrigeradores, enciclopedias y colecciones de premios Nbel, cantante de
tangos en el bar Manhattan de Mario Vlez y El Rosedal de doa Blanca
Barn, "manager" de boleristas, empresario e inventor de hojas de vida de
toreros, locutor de radio, marchante de obras de arte, "crtico" de arte,
vendedor de esmeraldas, cambista de moneda extranjera, avicultor, tcnico
en maquillaje de estrellas y gigol de viejas damas de los radioteatros de
la capital de Colombia, aparte de un consuetudinario enamorado de las
secretarias de las oficinas de los abogados de la carrera sptima, a
quienes habra conquistado con un mtodo tremendamente eficaz: medio pollo
asado y un par de zapatos de tacn alto de los almacenes Ley.

"Mario, cuando estaba chiquito -escribi en un reportaje Gonzalo Arango
Arias- dej la escuela pblica para trabajar de obrero en Roselln. Despus
se aburri de trabajar y se dedic a vivir. En el bello sentido de la
palabra es un gran "vividor". [...] Cuando lo conoc me dijo que se llamaba
'Mario del Rivero', que era argentino, ms exactamente cantante de tangos,
y que acababa de regresar de una gira triunfal por Europa y Pars. Como yo
era bachiller y existencialista, le pregunt por Sartre en francs, y l me
contest cantando un tango de Gardel, ese que dice: 'Che madame que parls
en francs'... y con eso se sali del lo. Entonces supe que Mario no slo
era un 'vividor', sino tambin un impostor y un poeta milongo, bailongo y
tanguero. [...] As fue como lo conoc. Despus lo segu viendo en circos
ambulantes, esos de carpa, donde haca 'extras' de galn joven, acrbata,
levantador de pesas, prestidigitador, fakir, recitador. Combinaba su
estrellato de barrio bajo con los sentimentales que, por pasarse del
lmite, lo encerraban en la crcel de La Ladera inculpado de seductor,
secuestrador y falsas promesas. Yo creo que cantando tangos o recitando
poemas de Asuncin Silva, este avivato lograba evadir la culpa y el
presidio. [...] Como tena una memoria prodigiosa se aprendi varios
discursos y emprendi una gira de conferenciante por los pueblos de
Antioquia, ofreciendo veladas culturales donde alternaba las ideas
estticas, las recitaciones romnticas, y el tango milonguero. Entre los
discursos de Maya haba uno de coronacin, y de l vivi dos aos, pues se
haca contratar en los pueblos para coronar la reina del civismo, de la
bondad, de la cebolla, del huevo. Slo tena que cambiar el nombre de la
reina que coron Rafael, por la de turno. Todo esto lo haca con candorosa
inocencia, con genial inocencia. An no haba escrito sus primeros versos,
pero ya era un poeta; el poeta pico de su propia vida. Pues este joven se
defenda de la miseria con las uas, con la poesa de otros. En su feroz
batalla por subsistir legitimaba todas las armas. Su mayor triunfo, creo
yo, es haber sobrevivido a las adversidades y tentaciones de una existencia
conformista. Pero la naturaleza y la raza lo haban dotado de una
prodigiosa imaginacin que usaba contra la penuria y los lmites. [...]
Hace ocho aos se sinti frustrado en Medelln y vino a probar 'fortuna' a
la capital. El hambre y la soledad lo arrojaron en las tinieblas de la
poesa y se oper en l una conversin. Pas del infierno de la imaginacin
al de la creacin, y se volvi poeta con sus propias manos".

Adscrito al nadasmo, el cual aborrecera luego, Catao public en 1966, en
lujosa edicin, un cuaderno con sus escritos al cual titul Poemas urbanos,
con una prosodia, sintaxis y vocabulario extrados de s mismo y que
pretenda representar el mundo citadino de entonces. Un lenguaje que, por
lo ordinario y banal, pretendidamente proletario (cul ser el lenguaje de
los proletarios?), es la anttesis de cualquier poema. No ha existido
nunca, en ninguna lengua, poesa a partir de la trascripcin llana y
ramplona del habla. Ninguna germana fue por s sola, sin la intervencin
de los poetas, obra de arte. La escritura de Catao es puro y simple
realismo socialista: sus personajes son pobres diablos, gente fea y triste,
las vctimas del Frente Nacional, que por ello no se convierten en poesa,
as sea poesa lumpemproletaria. Y sin ideologa pues ni ellos ni su
creador la tienen.

Lo cierto es que, cuando Mario Rivero public su primer libro, haca cinco
aos que Jorge Gaitn Durn haba publicado Si maana despierto y siete de
la aparicin de La vida cotidiana de Eduardo Cote Lamus, y slo faltaban
dos para que se recogieran en libro los esplndidos y esos s
revolucionarios poemas de Jaime Jaramillo Escobar, conocido entonces como
X-504. Dos de esos libros, el de Gaitn y el de Jaramillo, hicieron trizas
las tradiciones, tanto formales como ideolgicas, de la poesa en Colombia.
La insistencia en querer ver en las mecangrafas, gamines, banqueros y
empresarios que aparecen en los "poemas" de Rivero a los sujetos, per se,
de una nueva lrica que se opondra a las visiones y tonos de Gaitn y
Jaramillo, demuestra la ignorancia, o la mala fe, de los comentaristas de
libros de entonces (1). Porque ledos hoy, con casi ocho lustros encima,
los Poemas urbanos no resisten una segunda lectura. Ayer como hoy son en su
mayora mediocres, nada dicen, usan un pobre espaol. Por qu pens Rivero
que para celebrar la miseria y la mezquindad de la existencia haba que ser
avaro con el lenguaje? Ms que narraciones, estos textos son caricaturas.
En esos poemas de Rivero, como en casi toda su obra posterior, escasea el
tono, la voz que como de un dios crea la vida en los textos. Cobo Borda ha
dicho que esos poemas se han ido "descascarando" con el paso del tiempo.
Qu otra cosa son esos domadores de pjaros, obreras de quince aos que
van al Parque Nacional, unos astronautas, otras secretarias aburridas, y
esos tipos parados en las esquinas mascando chicle, sino caricaturas? Y
qu decir de esa inslita serie de vietnamitas de Rivero dignos de la
tradicin de la pobreza que habla Cobo Borda?

Lastimosamente casi nada queda ya de la obra de Rivero, recogida en ms de
una docena de libros. Un "poeta" que pretendi hacer el retrato de su
tiempo a travs de los hombres y mujeres silenciosas que recorren las
metrpolis contemporneas, o estn recluidos en las prisiones de sus
habitaciones, o venden toda clase de objetos en las calles, o tragan el
fuego de su miseria, o cosen atadas al pedal de una Singer o mueren en las
calles en plena juventud. Pero ni la seorita Betty, ni Saulo Salinas, ni
Irma la Dulce, ni el To Ho Chi Min, Ernesto Guevara, Bonny & Clide o
Gertrude Stein viven en sus "poemas". "Fotos y postales callejeras", ha
dicho Cobo Borda, "que narran lo que pas, lo que est pasando, lo que ya
dej de existir, efmeras como un peridico". Porque lo que circula en sus
libros son los despojos de una lengua, un espaol atropellado y catico,
sin voz ni msica. Por eso sus textos son su ms grande derrota.

1. En justicia, se podra decir que los inventores del "poeta" Mario Rivero
   son Mara Mercedes Carranza, Daro Jaramillo Agudelo, Nicols Suescn y
   Hernando Valencia Goelkel, miembros todos del mudo y sin voto Comit de
   Redaccin de la revista Golpe de Dados, junto con la siguiente y
   despampanante nmina de ausentes y difuntos, compuesta por lvaro Mutis,
   Aurelio Arturo, Danilo Cruz Vlez, Eduardo Carranza, Eduardo Escobar,
   Federico Daz Granados, Fernando Arbelez, Fernando Charry Lara,
   Giovanni Quessep, Hctor Rojas Herazo, Jaime Garca Mafla, Jorge
   Guilln, Jos Emilio Pacheco, Jos Lus Daz Granados, Jotamario
   Arbelez, Juan Gustavo Cobo Borda, Juan Manuel Roca, Manuel Meja
   Vallejo, Pedro Gmez Valderrama, Ramn de Zubira, Rodolfo Alonso,
   Rogelio Echevarra y Rubn Sierra Meja.

** Harold Alvarado Tenorio, escritor colombiano nacido en Buga (1945).
   Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el
   Departamento de Espaol y las Latin American and Spanish Writers Series
   del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), as como el Comit de
   Redaccin de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular
   de la Ctedra de Literaturas de Amrica Latina y director del
   Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia.
   Dirige actualmente la editorial y la revista de poesa Arquitrave
   (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002);
   Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de Amrica Latina (1995);
   Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesa de T.S. Eliot
   (1988); Espejo de mscaras (1987); Una generacin desencantada: los
   poetas colombianos de los aos setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco
   poetas espaoles de la Generacin del Cincuenta (1980). Ha recibido,
   entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar y el
   Internacional de Poesa Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en
   ingls, francs, italiano, griego, chino, alemn y portugus.
   alvaradotenorio@telesat.com.co.



=== El lenguaje y otros apuntes sobre la obra de Blas Coll ================
=== Leonardo Maicn =======================================================

                                      "La lengua es el castigo del cuerpo".
                                                 Refrn popular venezolano.

Eugenio Montejo (Caracas, 1938) es hoy por hoy una de las voces ms slidas
y representativas de la literatura venezolana. Este hombre de letras ha
sabido asumir, con audacia e inteligencia, ese oficio de locos que en su
ms pura esencia es capaz de trastocar los poderes mundanos que hacen del
ser humano un ente animal y perverso. La literatura, especialmente la
poesa, es el alma que da vida y carcter a los pueblos; retrato inequvoco
de pocas, sueos y realidades. Eugenio Montejo camina por esa senda, la
desanda y se pierde en el ombligo del tiempo.

Mscara de la atemporalidad que nos deslumbra, El cuaderno de Blas Coll
(Alfadil Ediciones, 1981) nos invita a perdernos por territorios donde el
asombro asalta la razn y la hace parir. Y es que este libro de Montejo,
quien emplea la voz heternima de Blas Coll alternndola con la suya
propia, representa un mar de posibilidades que sumergen al lector en
profundidades lcidas. Efectivamente, hay all una propuesta filosfica y
potica que se complementa con una originalsima teora lingstica que
reduce la comunicacin de los hombres a un universo bislabo cuyo sol
eclipsa nuestras miradas en cada sentencia, en cada nota del ilustre Blas
Coll (pensador que es voz a travs del cual el autor, Eugenio Montejo,
desteje secretos y desnuda verdades).

Dice Blas Coll: "La palabra del hombre tiende en secreto a una extensin
mxima de dos slabas, aunque su ideal expresivo sea siempre la unidad
monosilbica..." (p. 17). Teora por dems genial como absurda, cuando no
lgicamente imposible. Este supuesto Blas Coll vivi buena parte de su
existencia en el imaginario pueblo de Puerto Malo, lugar donde intent
poner en prctica sus disparatadas ideas. Aos despus de su desaparicin
fsica, la otra voz (Eugenio Montejo), alma gemela, viaja hasta Puerto Malo
con la finalidad de desnudar sus escritos. Pero se consigue con que el
grueso de su obra se encuentra desaparecida, desperdigada o en muchos casos
tergiversada en la memoria de quienes lo conocieron. Incluso, en una de las
notas del libro apreciamos que las paredes de una habitacin sucia y oscura
estn tapizadas con decenas de escritos del tipgrafo oficial del pueblo,
Blas Coll.

As, con lo poco que logra conseguir, el autor intenta un acercamiento a la
obra del insigne e incomprendido pensador. Asimismo, se vale del recurso
memorstico de las personalidades ms resaltantes de Puerto Malo (nombre
cuyo significado semntico y simblico valdra la pena resaltar). Entre
estos lugareos destacan: el pulpero Simn Gil, el barbero Domingo Lpez,
el mdico Don Josef; Lino Cervantes, aprendiz de tipgrafo y el padre
Tiznado, con quien Blas Coll mantuvo serias disputas ideolgicas. De tal
manera, valindose de textos olvidados y de historias y ancdotas contadas
a partir de la visin de los puertomaleos, el autor Eugenio Montejo,
aparte de rescatar la obra de su heternimo, la enriquece con sus propias
observaciones y notas: "No creo, como algunos han llegado a sugerir, que
Blas Coll terminase hablando por seas, aunque su propensin a los estudios
lingsticos lo llevase a detenerse en el sistema de seales usado por
pueblos primitivos..." (pp. 30-31).

Volvemos nuevamente a uno de los temas principales presentes en El cuaderno
de Blas Coll: el lenguaje humano, la comunicacin (o incomunicacin).
Martinet (1998) afirma que "la funcin esencial del instrumento que es una
lengua es la de la comunicacin" (p. 15). Blas Coll es el padre de una
lengua artificial (el Colly), sistema de comunicacin que, a excepcin de
l, nadie conoce ni entiende. Es el creador, al contrario de lo que propone
Martinet, de una lengua que no tiene otra funcin esencial que la de la
incomunicacin.

As, en su obstinado y malogrado afn por facilitar la comunicacin entre
los hombres, Blas Coll radicaliza, hasta el extremo, la economa del
lenguaje, llegando incluso no slo a reducir las palabras a voces bislabas
o monoslabas, sino a reducirlas a meros gruidos, gestos y silencios: "A
mi muerte sabrn que mi servicio fue el de un annimo y esforzado podador.
Vern cmo todo dar frutos ms hermosos, despus que el jardn sea
reducido a lo esencial" (p. 29).

El cuaderno de Blas Coll es un fiel reflejo de las angustias y temores del
hombre contemporneo; reflejo de su soledad, de su incomprensin e
incomunicacin. Exquisita e inteligente crtica por dems, pues muy a pesar
de los avances de las ciencias sociales y la psicologa; muy a pesar de los
avances en los estudios de la lingstica (Saussure, Martinet, Chomsky,
etc.); en fin, muy a pesar de los avances tcnicos y tecnolgicos en el
rea de las telecomunicaciones (telfono, televisin, Internet, etc.), el
hombre an no se ha puesto de acuerdo para resolver los milenarios
problemas que le ataen: el hombre, las guerras, las discriminaciones de
cualquier tipo, entre otros. Y lo peor es que todava est muy lejos de
ponerse de acuerdo para resolverlos. He all la incomunicacin en su mxima
expresin. Y Puerto Malo? Puerto Malo es ste y todos los lugares que
habitamos.

En tal sentido, representa la sociedad contempornea, en la que el ser
humano es un ente lleno de odios, rencores, incapaz de comprender a sus
semejantes: "El presbtero Tiznado fue, al parecer, quien primero sali al
paso a las elucubraciones lxicas y estructurales de Don Blas, y polemiz
con l hasta recomendar su excomunin. No hemos podido ver ninguna de las
cartas a que Don Blas hace mencin, pero parece cierto que, a propuesta de
ste y para elucidar las cosas en terreno neutro, se cartearon en latn"
(p. 43).

El cuaderno de Blas Coll es un libro rico en situaciones en las que el
humor juega un papel fundamental en cuanto a la configuracin de la obra en
general. Es un humor fino, zahiriente, que invita al lector a participar
del asombro y de la duda, en el sentido que el humor, sobre todo el humor
literario, es un acto de inteligencia. Mezcla de humor e irona en la que
lo absurdo choca de manera violenta y sutil con nuestras ms arcaicas
convicciones. Una de las cuales es la de creer, consciente o
inconscientemente, que el lenguaje hablado es prcticamente inmutable; es
decir, que vara muy poco a travs del tiempo.

Plantea, pues, una revolucin. Y he aqu lo llamativo del asunto: la raza
humana, en el transcurso de la Historia, ha sido testigo de innumerables
revoluciones, de cambios drsticos en el campo de la poltica (la
Revolucin Rusa, la Francesa, etc.), de la religin (Jesucristo, Lutero,
Calvino...), en el campo de la medicina y de las ciencias, de la cultura
(la revolucin cultural china es el ejemplo ms palpable), pero nunca,
nunca, hemos sido testigos de una revolucin lingstica. Pues si bien
Saussure y Chomsky "revolucionaron" la lingstica a principios y mediados
del siglo XX, stos no plantean bajo ningn concepto la eliminacin de las
lenguas en cuanto a instrumentos de identidad y de comunicacin entre los
pueblos.

Blas Coll, en cambio, s lo plantea, y de qu manera. Para este extrao
personaje, las lenguas, especialmente el idioma castellano, lengua madre de
grandes escritores como Cervantes y Lope de Vega, es un rgano lingstico
obsoleto, burdo, abigarrado..., en definitiva, un estorbo. Por ello propone
su sustitucin. Pero El cuaderno de Blas Coll es, aunque suene
contradictorio, una obra en la que Eugenio Montejo, o Blas Coll, le rinde
culto y honor a la rica lengua de Cervantes. No slo porque en ella (la
obra) se cita a grandes luminarias del castellano escrito, entre ellas al
poeta Jos Antonio Ramos Sucre, sino porque el tratamiento del lenguaje en
el mencionado libro merece los mayores elogios.

Es, pues, un lenguaje desprovisto de recargamientos barrocos, superfluos,
que pudieran distraer la atencin del lector. Los prrafos son, por lo
general, cortos, y la persona que lee puede distinguir, sin mayores
dificultades, cuando el escrito pertenece a Blas Coll o a Eugenio Montejo:
"Don Blas atribua el xito moderno de la prensa a la necesidad creciente
de envolver las cosas en papel: De otro modo -deca- una hoja basta para
comunicar las noticias de un mes en Puerto Malo (...)" (pp. 25-26).

Simblicamente, Blas Coll representa una especie de Quijote moderno. Al
contrario de ste, el personaje de Puerto Malo inicia una aventura
lingstica que conduce al lenguaje hacia territorios oscuros donde brilla
una involucin, o degeneracin, que parece no tener posibilidad de retorno.
Pero, al igual que el inmortal personaje de Cervantes, Blas Coll es un
hroe (o antihroe) incomprendido, prcticamente solitario, que lucha a
brazo partido contra el orden establecido. Ms all de todas estas
consideraciones, este "insigne" lingista pareca estar destinado al
anonimato y al olvido. Pero gracias a su otro yo, E. M., sale a la luz con
la aureola de inmortalidad a la que tienen derecho (por divina razn) todas
las grandes figuras que habitan en el pas de la tinta y el papel.



Referencias

 - Montejo, E. (1981), El cuaderno de Blas Coll. Alfadil Ediciones, S.A.
   Caracas.

** Leonardo Maicn
   lmaican@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1967). Primer premio en el
   Concurso Literario Interlicesta "Sergio Medina" (Maracay, 1992);
   mencin especial en el Concurso Semana de la Juventud (La Victoria,
   1995); mencin honorfica en la I Bienal Interuniversitaria de
   Literatura "Simn Rodrguez" (Valencia, 2001). Cuentos suyos han
   aparecido en antologas, diarios y revistas del estado Aragua. Public
   el libro de cuentos Duelo de ases (La Liebre Libre, Maracay, 1995).
   Actualmente cursa estudios de lengua y literatura en el Instituto
   Universitario Pedaggico de Maracay.



=== Endiablados y envenenadores      Rafael Prez Ortol ==================

                                      "Todas las vidas cambian cuando pasas
                    por un sitio y rozas la historia. Todo es complicidad".
                                                         Brbara Kingsolver
                                                   en La Biblia envenenada.

Como una complicidad ms, la lectura de la citada obra se transforma en un
cmulo de percepciones. Unas, sugeridas intencionalmente por Brbara
Kingsolver y otras muchas, derivadas de la LECTURA, como participantes de
la obra y con aperturas a cuestiones no recogidas por la autora.

Las peripecias del relato nos aproximan al mbito africano, resaltando
caractersticas autctonas y comportamientos indgenas; marcando a su vez
el relieve de los acontecimientos acaecidos a la familia protagonista.
Predominan las andanzas de un pastor baptista con aires de misionero. Su
estrafalaria conducta contribuye a provocarnos una serie de reflexiones.

Como hilo conductor podemos seguir el esquema basado en apartados y
resaltes de la propia autora. Gnesis, xodo, Los ojos de los rboles,
Aventura Vital... A partir de ellos nos acercamos a la riqueza expresiva de
este envenenamiento de la Biblia.



Gnesis

El entramado vital de cada individuo traza un sin fin de vericuetos. Unas
veces como consecuencia de motivos claros, y muchas otras a raz de causas
que permanecen subliminales. En este caso, las frustraciones del pastor
Nathan Price son decisivas, porque le llevan a resarcirse buscando una
compensacin personal. La encuentra en el ejercicio fanatizado de sus
menesteres religiosos.

Las angustias y las euforias, como las filias y las fobias, nos apabullan
de una manera inclemente. Si partimos de un solo individuo, como si
escogemos una familia o un grupo de personas, el remanso de paz no aparece
por ninguna esquina. En esta ficcin analizada hoy no poda ocurrir de otra
manera. El padre, por sus frustraciones encauzadas en mayor o menor grado a
travs de sus obsesiones. La familia, arrastrada a la aventura africana. El
dramtico mundo de los africanos como sede de toda la trama, con las
agresiones polticas aadidas en caso de que hiciera falta algo ms.

Qu pronto se establecen diferencias! No existe equiparacin posible entre
la INFANCIA de las nias americanas y la penosa iniciacin a la vida de los
desarrapados nios congoleos. Y este es un nico punto de partida! Hay
tantos ms! La hambruna, enfermedades y el sadismo de algunos humanoides va
atornillando a todos esos seres. De ah a ser pasto de las hormigas
voraces, de los disparos sin sentido o del simple abandono no queda mucho
recorrido.

Las PENDENCIAS DEVASTADORAS constituyen el estallido de la traca final, con
una ausencia interesada de los mejores atributos de las personas, ni en la
novela ni en la vida real se distinguen stos con demasiada fuerza. No se
usan los criterios, simplemente se vive a puro codazo. Como un jardn o un
huerto sin cuidados ni cultivos.

Por todo esto y muchas vicisitudes ms, el comienzo de la novela nos ubica
en nuestra actualidad ms perentoria. Tantas similitudes! Generamos unos
estilos de vida con NOTABLES OLVIDOS. Llegamos a desconocer a los dems,
sin principios y lo que es peor sin finales buenos, la bondad no se ve ni
fosilizada y cada vez menos se disfruta de la alegra de una vida
sensible... y para qu seguir enumerando. Transformamos la creacin del
mundo y de cada vida en una amenazadora fruicin de un poder opresivo
incalculable.



xodo

Semejantes orgenes no propician precisamente ilusiones deslumbrantes, el
ambiente se va perfilando como una autntica cama de fakir con los
cuchillos cada vez ms afilados. Ms que una convivencia, aquello se
convierte en un agujero negrsimo donde se agolpa todo gnero de
penalidades.

All confluyen algunas aristas indeseables entre las que podemos citar:

a) La pura subsistencia se ejerce en toda su radical menesterosidad,
   olvidados de otros sectores sociales y manoseados por todos. Es decir,
   una intolerable obscenidad permanente.

b) Desidias o desdenes de diverso calado. Del pastor, escasamente
   interesado por las cuitas de sus familiares, pero tampoco por el
   significado verdadero de sus esencias. Los mercachifles no respetan
   normas ajenas a su inters. La madre y las hijas tampoco aportan
   criterios precisos y activos; su pasividad les arrastra.

c) Las algaradas polticas ejercen el peor estilo vampiresco. Desde fuera,
   con la connivencia de jefes indgenas y con salvajes represiones.

d) Naturaleza imponente que sirve de seuelo para los poderosos -minas,
   madera, animales, humanos menesterosos-, asistente con su fuerza vital
   al carrusel de despropsitos humanos.

Ante la aglomeracin de problemas, las alternativas escasean de manera
alarmante. Resulta enormemente dura la permanencia en esos ambientes,
mxime con los representantes introducidos en la narracin. La probabilidad
de sucumbir es muy alta y an subsiste actualmente en niveles lamentables.
Utilizando trminos bblicos, la DISPORA es una de las pocas opciones
disponibles. Sin duda, la novela se cie a una casustica de lo menos
recomendable, no se trata de generalizar, sino de realzar las situaciones
ms oprobiosas.

Se suma una serie de realidades apocalpticas y los diferentes miembros de
la familia Price escapan de ese horizonte peligroso. Representan una huida
hacia delante, en busca de un hlito de esperanza, sin saber cmo
alcanzarla ni por dnde. La gran escapada, en muchas ocasiones hacia
ninguna parte, en otras hacia otros sufrimientos distintos, y con enorme
frecuencia sumando hechos frustrantes.



Los ojos de los rboles

Siempre abiertos! Mudos testigos de una historia africana alucinante.
Desde unos bosques plenos de conflictos vitales, con troncos gigantescos,
enredaderas, serpientes, nuevos brotes de plantas; todos ejercen una
presin ambiental que impone su sello a las aglomeraciones humanas en el
Congo, sin que falten los injertos forneos.

Desde el pastor Nathan Price hasta las pinceladas sobre Mobutu o Lumumba,
desde los nios hasta los patriarcas de las aldeas. Todo es detectado por
el arbolado. Los testigos no encuentran momentos para un reposo placentero.

Entre conductas esperpnticas y dificultades naturales, va tomando cuerpo
una actitud muy mayoritaria, la DESVIACIN de RESPONSABILIDADES. Hay quien
se escuda con sus versculos, quienes buscarn excusas en el fanatismo
paterno, las presiones polticas, el colonialismo feroz y, en general, no
falta alguien situado ms all para hacerlo responsable.

Para esos testigos naturales, esos fantasmagricos ojos de los rboles,
tiene que resultar penosa la observacin. Comienzo duro con las
dificultades vitales y tergiversaciones humanas. xodo y desercin sin
abordaje consecuente de las posibles soluciones. Y como final ese cambio de
los ropajes para repetir el ciclo, nuevos caciques, nuevos pastores,
distintos polticos para seguir incrementando las maldades.

Se echa de menos, a estas altura de la obra, un nfasis mayor sobre las
cualidades de unos y otros, no se vislumbran aspectos positivos. Se va
adosando un LASTRE de FRUSTRACIN y pesimismo sin poner en evidencia la
contrapartida. Queda ese impresin mortecina de carencias, de ausencias, de
minusvala social.

Dentro de esa evacuacin de responsabilidades se incluyen todos los
protagonistas tendenciosos. Ahora bien, los testigos oculares del bosque
sern los mejor situados para mantener viva la presencia de riquezas
vitales, botnicas, de la fauna o de la enorme impulsin humana. Grandiosos
potenciales sin desarrollar en la obra y, lo que es peor aun, tampoco en la
realidad.

El que se mencione a Eisenhower o al comunismo no debe ser bice para
ocultar las perversiones domsticas, autctonas, forneas, personales y
grupales.



Aventura vital

No era posible continuar con tantas acciones atrabiliarias, la crueldad en
todos los poros y comportamientos representativos de la peor locura. Con la
huida se recobra el tono de cada personaje, el xodo les permitir retomar
las riendas de una vida ms digna y libre. nicamente el pastor Nathan
persiste en sus actuaciones, paranoico o simplemente enloquecido, sigue
inmutable, no parecen repercutir en l los acontecimientos.

Al salir del pozo donde las haban introducido, las protagonistas recobran
poder decisorio y cada una se adaptar a geografas y compaas diferentes.
Al disminuir las presiones exgenas, sus apetencias, sus caractersticas
personales y su tenacidad, van a ejercer adecuadamente.

Llegados a este punto queda patente una realidad poco tranquilizadora, los
edulcorantes para suavizar los entuertos y los venenos que emponzoan las
relaciones vitales muchas veces son la misma cosa. Es importante la dosis.
Un tanto de Biblia, un poco de rebelda, cierta sumisin. Como pasa con el
azcar, con la poltica y con casi todo. El equilibrio es necesario para
disfrutar de la diversidad. Y adems, no hay otra salida, la vida es
diversa.

Esta parte positiva de afrontar las decisiones cotidianas con el debido
temple y tolerancia, queda desdibujado en la novela de Kingsolver. La
enfermiza obsesin del pastor y esa ausencia de los buenos atributos
personales en el entorno, no pasan de constituir una visin parcial. En
cualquier pueblo o continente cada persona est sometida a riesgos de ese
tipo. Basta echar una ojeada a nuestro alrededor.

La aventura de la vida nos exige descubrir cada da esos aspectos
renovadores de la ilusin. En la novela adquiere relieve un CONTINUISMO
CIEGO de los personajes que se encarga de echar tierra sobre el fuego, de
apagar las cualidades que necesitamos imperiosamente para una vida ms
humana.

Y no es cuestin de soluciones, como menciona la autora: "Las ilusiones que
uno considera la verdad son el suelo que hay bajo nuestros pies. Son lo que
llamamos civilizacin". A rengln seguido habra que aadir... esforzndose
en ser ms participativos, porque el seguidismo, como las conductas
obsesivas, slo conducen a una degeneracin progresiva. Y, aun peor, con la
ineludible responsabilidad de haber actuado as, no siempre la culpa est
fuera.

      "...no es ms que un largo sendero
      que te lleva de un lugar oculto a otro".
      Brbara Kingsolver
      en La Biblia envenenada.

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.



=== Fobias, psicoanlisis y drogas legales ================================
=== La era de las anomalas (1)      Gabriel Cocimano =====================

En los umbrales del siglo XXI, el trastorno vinculado a las fobias que
define a la poca es el denominado ataque de pnico. Sus sntomas reflejan
una desestabilizacin de los sentidos, similar a la de un sistema que
implosiona y desbarata sus propios cimientos. Estamos en la era de la
anomala, en donde las nuevas psicopatologas escapan a los sntomas
estandarizados, y parecen ms bien producto de unas reacciones de
desequilibrios estructurales internos, imprecisos e indeterminados. En el
vrtigo contemporneo, la generalizacin del desorden social y la
normalizacin de la catstrofe reflejan la generacin de nuevos imaginarios
colectivos, y han trastocado ciertas huellas del carcter psquico
(individual y social). La siempre clsica discusin planteada entre
psicoanlisis y psiquiatra no parece contemplar la emergencia de estos
nuevos trastornos.

En la posmodernidad, Narciso ha trepado a las alturas. Y trajo consigo sus
propios trastornos psquicos y de personalidad. Las clsicas y lejanas
neurosis del siglo XIX -sobre las que se bas el psicoanlisis- ya no
representan los sntomas contemporneos. Los nuevos desrdenes parecen
tener una indeterminacin y una indefinicin acorde al signo de la poca.
La precisin de ciertos sntomas y su regularidad parecen haberse
dispersado, en aras de un vaco, de una desustancializacin. "Los sntomas
neurticos que correspondan al capitalismo autoritario y puritano -deca
Gilles Lipovetzky (2)- han dejado paso, bajo el empuje de la sociedad
permisiva, a desrdenes narcisistas, imprecisos e intermitentes". La
inestabilidad emocional y la vulnerabilidad de los nuevos tiempos han
transformado los sntomas fijos en trastornos vagos y difusos.

De alguna manera, las antiguas neurosis decimonnicas sobre las que pivote
el psicoanlisis constituan trastornos estandarizados. Equivale a aquello
que Baudrillard (3) denomina con el trmino anomia: lo que escapa a la
jurisdiccin de la ley, una infraccin a un sistema determinado. En este
caso, las neurosis -fobias, obsesiones, histerias- presentaban los mismos
sntomas concretos de alteracin a la salud mental, el mismo aspecto
desviante respecto de sta. En cambio, los nuevos desrdenes son
aleatorios, flexibles y variables, y estn en sintona con aquel otro
trmino de anomala: lo que escapa a la jurisdiccin de la norma, lo que
carece de una medida precisa y de reglas certeras.

Las nuevas psicopatologas -entre las cuales los ataques de pnico y los
trastornos psicosomticos figuran predominantemente en los diagnsticos
actuales- parecen transgredir la norma, ya no son slo reacciones a unas
agresiones externas, exotricas, sino que escapan a las clsicas reglas del
juego, vale decir, parecen producto de una reaccin esotrica, en la que el
cuerpo se rebela contra su propio equilibrio estructural.

Qu ha sucedido desde las clsicas neurosis hasta los actuales trastornos
psquicos? Qu separa lo anmico de lo anmalo? Si el psicoanlisis es un
producto de la modernidad -con base en el racionalismo de la poca-
concebido a fines del siglo XIX, ha transcurrido desde entonces hasta hoy
nada menos que el siglo de las comunicaciones y la era de las nuevas
tecnologas, y estamos viviendo en un mundo mediatizado y virtual. En el
vrtigo de nuestra poca, el Desorden -en sus diferentes encarnaciones:
azar, conflicto, accidente, catstrofe- se ha ido incorporando a nuestra
realidad, reflejando la emergencia de nuevos imaginarios colectivos. Se ha
generado toda una cultura del desastre, guiada por un deseo de catstrofe,
donde la violencia y la muerte constituyen una ambivalencia: generan
angustia y, a la vez, una fascinacin morbosa. La coexistencia de estas
pulsiones contradictorias -atraccin y repulsin- son un emblema de nuestra
cultura" (4).

Algo nuevo ha acontecido en la era de la anomala: la espectacularizacin
de la violencia y la domesticacin del conflicto han inyectado en el
inconsciente los nuevos miedos, las nuevas fobias y los actuales desrdenes
y trastornos psquicos. He aqu el cuerpo (individual/social) y su reaccin
esotrica: aqul ha logrado desbaratar su propia organizacin interna, su
propia definicin.



Apunten a Freud

El psicoanlisis, como teora cientfica sobre la mente humana y terapia
para los problemas anmicos, es hijo dilecto de la modernidad. Segn su
creador, Sigmund Freud, en el inconsciente se encuentran los impulsos que
motivan las expresiones creativas de los individuos, as como las
inhibiciones, sntomas y angustias que condicionan su vida personal.
Hechura del racionalismo, ha gozado durante muchos aos de un importante
peso, presencia y capacidad creativa, y ha constituido una prctica
revolucionaria y revulsiva en contra de las corrientes generalizadas de la
poca. A propsito de esto, "la bsqueda de la satisfaccin inmediata, el
borramiento del espacio abierto a la angustia, la necesidad de obtener
respuestas rpidas, no estn entre los rubros ofrecidos al que se decide
demandar un anlisis", postula la psicoanalista Beatriz Marcer (5). "ste
requerir en cambio la posibilidad de interrogarse en un plazo de tiempo,
no corto por cierto, y el poder soportar la angustia. El desafo es no
retroceder, no dejarse intimidar por la sociedad ni por la cultura oficial,
caractersticas del psicoanlisis tal como lo practicaron Freud y Lacan".

Las sociedades posmodernas han mutado la lgica del modernismo monoltico,
central, racional y vanguardista, por un hedonismo epidrmico, la vida del
aqu y ahora, la velocidad y la rapidez, la seduccin inmediata y continua,
la glorificacin del consumo y la reivindicacin individualista. Estas
sociedades descubren una revolucin interior, un entusiasmo sin precedentes
por el conocimiento y la realizacin personal. "La sensibilidad poltica de
los aos sesenta -afirma Gilles Lipovetzky (6)- ha dado paso a una
sensibilidad teraputica (...); han aparecido nuevas tcnicas (anlisis
transaccional, grito primario, bioenerga) que aumentan aun ms la
personalizacin psicoanaltica considerada demasiado intelectualista (...).
En el momento en que el crecimiento econmico se ahoga, el desarrollo
psquico toma el relevo, en el momento en que la informacin sustituye la
produccin, el consumo de conciencia se convierte en una nueva bulimia:
yoga, expresin corporal, zen, terapia primal, dinmica de grupo,
meditacin trascendental; a la inflacin econmica responde la inflacin
psi y el formidable empuje narcisista que engendra".

La ansiedad del hombre por abarcar ese todo que crea, y el nerviosismo
absoluto del colectivo social constituyen una marca registrada de la
posmodernidad. De all la proliferacin de los tratamientos rpidos, de las
psicoterapias light, de la liberacin directa del sentimiento de las
emociones y las energas corporales, que han debilitado el campo de las
terapias racionales -en especial, el psicoanlisis- porque sus tiempos no
parecen tener correspondencia con las nuevas demandas. Terapias de la
conducta, guestlticas, sistmicas, bioenergticas, sexuales, flores de
Bach, control mental, hipnosis, psicologas transpersonales y holsticas,
neurolingsticas: toda una vivificacin de organismos y corrientes psi,
tcnicas de expresin y comunicacin, meditaciones y terapias teidas de
filosofa oriental.

Una gama de corrientes consideradas teraputicas -sumado al crecimiento de
los grupos de autoayuda, de superacin personal, esotricos y msticos-
como alternativa para atenuar soledades, inseguridades en los vnculos
afectivos, miedos y angustias han arraigado en una sociedad que glorifica
el consumo. "En esta proliferacin", indica Enrique Guinsberg (7), "incide
tambin otro aspecto de la realidad actual, distinto pero prototpico del
modelo neoliberal. El abandono del llamado Estado de bienestar ha cambiado
los sistemas de atencin de la salud al privatizar todo lo que se pueda en
este campo, con la bsqueda cada vez ms brutal de ganancia a corto plazo
-caracterstica bsica del capitalismo salvaje-, lo que significa un fuerte
ataque a todo tratamiento psicoteraputico ms o menos largo y su reemplazo
por otros rpidos".

El vrtigo y la velocidad tambin corresponden a la era de la anomala:
instantaneidad en las comunicaciones y las tecnologas, prisa por no
perderse nada, sacralizacin del presente, glorificacin del aqu y ahora.
El paradigma de la temporalidad actual es la aceleracin, es decir, el
incremento de la cantidad por sobre la cualidad, lo que da la ilusin de
frenar el tiempo (8). Ese vrtigo sofocante trae consigo una inevitable
dosis de angustia, generadora de desequilibrios internos en el hombre.
Obsesin por no perder el tiempo, por no quedar al margen (excluido, esto
es, de lo social, por no responder a las expectativas de la sociedad de
consumo, y tambin de lo temporal, por no volverse obsoleto y arcaico). Las
nuevas fobias responden a estos imperativos, equivalen a los desajustes
estructurales de un psiquismo -individual y colectivo- convulsionado ante
la conmocin de una poca de incertidumbres generalizadas. 

Para Gilles Lipovetzky (9), la sociedad posmoderna es la edad del
deslizamiento, imagen deportiva que ilustra con exactitud un tiempo en que
la res publica ya no tiene una base slida, un anclaje emocional estable.
Todo el entorno urbano y tecnolgico (galeras comerciales, autopistas,
aviones, coches) est dispuesto para acelerar la circulacin de los
individuos, impedir el enraizamiento y, por lo tanto, pulverizar la
sociabilidad. Vrtigo, aceleracin, deslizamiento: caractersticas que, en
lo individual, sintetizan el carcter fbico de los nuevos tiempos. "El
paciente fbico, dadas sus caractersticas de ser alguien que est siempre
por irse, en viaje permanente, plantea algunas dificultades que muchas
veces no llegan a evidenciarse debido a un aspecto nuclear en el curso de
un tratamiento psicoteraputico: la frecuente desercin. La fobia se
presenta como una estructura defensiva construida sobre una serie de
evitaciones, prohibiciones y precauciones ante determinados objetos o
situaciones cuya proximidad despiertan angustia (...); el fbico desea y
teme al mismo tiempo, se asoma y huye, desea curarse pero teme que eso
mismo ocurra" (10).

En los ltimos aos, a la proliferacin de terapias alternativas al
psicoanlisis se han sumado otras voces que apuntan hacia el divn
freudiano. Una de ellas es meramente determinista, y da cuenta de que una
mutacin gentica -descubierta hacia 2001- podra ser responsable del
pnico y otros desrdenes de ansiedad. Segn el artculo de la revista New
Scientist (11), esta mutacin intervendra en la fabricacin de ciertas
protenas que juegan un papel central en el control de las comunicaciones
entre las clulas del sistema nervioso. Se cree que un desbalance en su
produccin podra provocar en el cerebro una hipersensibilidad ante las
situaciones estresantes. El descubrimiento demuestra que existiran bases
biolgicas y no slo psicolgicas que podran incidir en el desarrollo de
las enfermedades psiquitricas.

Una mutacin gentica implica una reaccin de desequilibrio estructural del
organismo, como si la especie humana fuera capaz de franquear algn punto
de su propia naturaleza, del cual es imposible regresar. En esto consiste
la anomala: el cuerpo rebelado contra su propia definicin objetiva, al
igual que en el cncer. "En nuestro universo cuaternario", dice Jean
Baudrillard (12), "la revuelta se ha hecho gentica. Es la de las clulas
en el cncer y las metstasis: vitalidad incoercible y proliferacin
indisciplinada. Pero, quin conoce el destino de las formaciones
cancerosas? Su hipertelia corresponde tal vez a la hiperrealidad de
nuestras formaciones sociales. Todo se desarrolla como si el cuerpo y las
clulas se rebelaran contra el decreto gentico, contra los mandamientos
del ADN".

De todas maneras, esta mutacin gentica, de confirmarse, slo intervendra
en forma relativa en el desarrollo de las enfermedades psiquitricas. Como
en toda enfermedad, inciden factores ambientales, culturales y sociales,
adems de los genticos. El reduccionismo que pretende sintetizarlo todo a
partir de la gentica es interesado, o carece del debido respeto a las
interacciones sociales.

Desde el psicoanlisis surgen sus propias voces de defensa: "La
generalizacin de diagnsticos que dan por sobreentendido que el origen de
una patologa mental es biolgico e incluso gentico y su consecuencia, el
aumento de medicacin, ponen de relieve la profunda irresponsabilidad y
complicidad de ciertos sectores mdicos" (13). A su vez, otras voces
apuntan a las virtudes del efecto transformador de la palabra: "el
tratamiento psicoanaltico tambin produce modificaciones a nivel neuronal
que diferentes estudios en neurociencias estn encarando desde hace ya unos
aos. La palabra y la relacin operan tambin sobre el cerebro produciendo
nuevas conexiones neuronales" (14).

La extensin en el tiempo de los tratamientos y, entre otras cosas, el
argumento de que sus resultados no son verificables, han sumido en una
crisis al psicoanlisis en occidente, en especial en pases como Estados
Unidos. Ciertas terapias -ya mencionadas- que atacan problemas concretos y
trabajan sobre el aqu y ahora, son furor entre los pacientes de la salud
mental. Incluso, dentro de la prctica psicoanaltica se verifica la
disonancia de voces. "Hay muchas razones", expresa Enrique Guinsberg (15),
"para pensar que el desarrollo de las ideas de Lacan (y por supuesto ms
aun del lacanismo) y de las corrientes francesas de moda son las versiones
posmodernas del psicoanlisis (...). Y el resultado es tan triste como
lamentable: vuelo en la galaxia sin aterrizar casi nunca en ningn lugar
concreto, discursos tan complejos como vacos, ausencia de toda referencia
histrica y social especfica, preeminencia del discurso florido sin mayor
contenido, anlisis subjetivos sin ninguna base de apoyo".

Por otra parte, los avances en las neurociencias, las nuevas generaciones
de medicamentos y la ansiedad por la cura, sumado a las modas
intelectuales, sociales o consumistas actualizan permanentemente un debate
entre el psicoanlisis y los psicofrmacos que debera contener, ms que
una actitud de disputa, una relacin de suplencia y complementariedad.



Escuchando a Kramer

En la era de Narciso, parece existir una desesperada persecucin de
respuestas para combatir las fobias, pnicos y todo tipo de trastornos
psquicos. El mundo de la psiquiatra, por su parte, ha dado grandes pasos
en el conocimiento de las funciones cerebrales, y la ciencia ha
desarrollado psicofrmacos que pueden revertir ciertos desequilibrios
provocados por la ausencia o el exceso de alguna sustancia en el cerebro.
En los aos sesenta, las terapias con psicofrmacos para tratar la
depresin -la enfermedad predominante del fin de milenio y de la cual la
OMS ha dicho que constituye una pandemia- producan efectos secundarios
indeseables. En esta cuestin, ciertos antidepresivos han mejorado con los
aos notablemente su eficacia, al reducir los efectos desagradables y
actuar con mayor especificidad.

A mediados de los aos setenta, los trabajos del cientfico Salomn Snyder
acerca de la sinapsis de las neuronas, y las nuevas drogas de diseo
creadas por Brian Molloy y David Wong, dieron sus frutos: en una molcula
sintetizada, la fluoxetina, hallaron la "solucin". Al contrario que los
antidepresivos clsicos llenos de efectos secundarios con acciones sobre
mltiples neurotransmisores, la fluoxetina era un frmaco que
selectivamente inhiba un solo neurotransmisor: la serotonina. Era una
droga limpia. Trece aos despus, conocida comercialmente como Prozac, ya
estaba disponible en las farmacias norteamericanas (16).

A partir de entonces, el Prozac ha pasado de ser un antidepresivo para
convertirse en un fenmeno social. Una cpsula de gelatina rellena de 20
miligramos de clorhidrato de fluoxetina y un poco de almidn como
excipiente ha sido protagonista de portadas en los ms prestigiosos medios
de comunicacin. Usualmente est indicado en el tratamiento de determinadas
depresiones y en sus ansiedades asociadas, as como en ciertas bulimias
nerviosas y en algunos casos de trastornos obsesivo-compulsivos (17).

Pero lo que ha hecho de la cpsula de Prozac poco menos que la pldora de
la felicidad es el libro que public en los aos noventa el psiquiatra
norteamericano Peter D. Kramer. Titulado Escuchando al Prozac. Un
psiquiatra explora el campo de los antidepresivos, su autor considera la
aparicin del frmaco como un acontecimiento de resonancia social
generalizada. Panacea comparable al soma de Aldous Huxley, en su best
seller -segn sus detractores, careca de fundamento cientfico slido-
Kramer defiende el uso del Prozac no ya para sus indicaciones autorizadas,
sino tambin para otros trastornos: prdida de la autoestima, anhedonia o
imposibilidad de sentir placer, estrs, ansiedad, timidez, tristeza y,
sobre todo, distimia, un diagnstico psiquitrico en donde se engloba a las
personas que no cumplen los criterios clsicos de depresin severa pero que
suelen estar casi siempre tristes, son ms bien pesimistas y en los que es
frecuente el cambio en el estado de nimo (18).

En una sociedad cada vez ms carcomida por la competitividad y el xito a
cualquier precio como patrn y referencia social de la felicidad, los
incondicionales de esta droga y sus mgicas propiedades aseguran dos
resultados simultneos, que a menudo resultan incompatibles: un espritu de
ejecutivo y una menor ambicin. Por su naturaleza animadora del humor,
convierte en extrovertidos a los tmidos y tolerantes a los
perfeccionistas. A su vez, Roy Porter, autor de Historia social de la
locura, haba calificado al Prozac como "el sucedneo legal de la cocana"
(19).

Los mercaderes de la felicidad qumica han hallado en el best-seller de
Kramer un fulgurante xito: all, la droga -segn el autor, ste era
llamado por ella- se menciona, sin ambages, por el nombre con el que es
comercializada por uno de los laboratorios. Pero la pretensin de lograr el
bien comn incluye los estragos -por banalizacin e irresponsabilidad en la
medicacin y la falta de control social respecto de su consumo- que a
menudo esas drogas redentoras producen, desempolvando su brillo mesinico:
"La forclucin tecno-cientfica de la subjetividad empuja a olvidar que la
depresin constituye el sntoma de lo que no marcha para cada cual en la
relacin con su deseo. Apreciamos el modo por el cual la asociacin
ciencia-laboratorios ha vuelto a la vida el fantasma de una felicidad
qumica promoviendo por esta va una toxicomana generalizada" (20).

Asistimos al advenimiento de una era de la psicofarmacologa que Kramer ha
definido como cosmtica, en la cual pueden hallarse determinados frmacos
para mejorar nuestra personalidad o nuestro rendimiento laboral, social o
sexual (en este ltimo punto, el eterno fantasma obsesivo de la potencia
sexual infinita parecera realizarse con una pldora, el Viagra). El propio
Kramer argumenta su estrategia cosmtica: "Cul es la verdadera
personalidad de un individuo, la que tiene cuando no est medicado o la que
logra cuando, con pastillas, su neurotransmisin mejora? Por qu es
ticamente tolerable la ciruga plstica para los que no estn contentos
con su cuerpo y no va a ser comprensible el que alguien consiga, con un
frmaco, adaptarse mejor a la vida diaria y ser, por tanto, ms feliz"
(21).

Pero el empuje a la toxicomana conduce al aplastamiento del deseo
singular, de la memoria histrica y de la subjetividad. La creencia en la
funcin de un frmaco como instrumento mgico capaz de convertir a un
sujeto en otro diferente implica un empuje hacia el olvido subjetivo, a
cambio de obtener un cortocircuito de goce en el propio cuerpo. "Nos hemos
deslizado al goce cnico de los procesos de segregaciones renovadas en la
poca de la toxicomana generalizada. No slo existen las drogas prohibidas
para adormecer o exaltar de un modo artificial (...): las ofertas de
innmeros gadgets que explotan la funcin de la mirada para hacer gozar a
los individuos del goce contemplativo, hasta prtesis farmacolgicas que
prometen una felicidad qumica universal" (22).

En los umbrales del siglo XXI, atravesado por ansiedades, desrdenes
psicosomticos y angustias individuales y sociales, el trastorno vinculado
a las fobias que define a la poca es el denominado ataque de pnico. Sus
sntomas son un emblema de la era de la anomala: vrtigo, palpitaciones,
sofocos, estremecimientos, sensacin de falta de control, de terror y de
irrealidad. Son los sntomas de una desestabilizacin sensitiva, anloga a
la de un sistema que implota y se desmorona, desbaratando sus propios
cimientos. Corresponde al vrtigo de las formaciones sociales, a la
metstasis de su propia estructura, de su organizacin interna.

En el medio de la siempre vigente disputa entre psicoanlisis y psiquiatra
-y en la que se cuela la hiptesis de las mutaciones genticas-, en el
vrtigo de la ansiedad por la cura a travs de las psicoterapias o del
recurso al abordaje de psicofrmacos, los nuevos trastornos aparecen como
emergentes de desrdenes imprecisos y difusos. "La patologa mental obedece
a la ley de la poca que tiende a la reduccin de rigideces", dice
Lipovetzky (23), "as como a la licuacin de las relevancias estables: la
crispacin neurtica ha sido sustituida por la flotacin narcisista". Sin
embargo, a esta flotacin, propia del vaco emotivo que caracteriza a la
poca, debe sumrsele un imaginario asaltado por las pulsiones que provocan
la violencia y el desorden en el cotidiano social. Vrtigo de los nuevos
tiempos: la era de la imagen ha introducido una cultura del desastre y de
la violencia que nunca han estado presentes en otras pocas.

El estado de inseguridad crnica propio de nuestras sociedades escapa a las
normas y a la lgica de las reglas, al igual que el terrorismo. Ambos se
insertan en la mecnica de la anomala. El derrumbamiento de las Torres
Gemelas marca en Occidente la definitiva consagracin de la catstrofe como
destino fatal (24), Aqulla ha pasado a ser un estado natural, un proceso
normal en el escenario social. La generalizacin del desorden y la
normalizacin de la catstrofe han debido, sin dudas, trastocar ciertas
huellas del carcter psquico (individual y social). Y han trado consigo
nuevos trastornos cuyos sntomas son anlogos a aquellos producidos por los
ataques de pnico.

La desestabilizacin de los sentidos propia del pnico que resume la poca
tambin define a la anomala, que equivale al desequilibrio y al
descontrol, al trastorno indisciplinado y a la ausencia de sentido. En
estas alturas, puede hasta sonar descontextualizada la clsica y eterna
discusin planteada en torno a resolver los padecimientos psquicos de
nuestra era.



Fuentes

 - Lipovetzky, Gilles; La era del vaco. Ensayos sobre el individualismo
   contemporneo, Anagrama, Coleccin "Argumentos", Barcelona, 1986.

 - Baudrillard, Jean; Las estrategias fatales, Anagrama, Coleccin
   "Argumentos", Barcelona, 1984.

 - Imbert, Grard; "Azar, conflicto, accidente, catstrofe: figuras
   arcaicas en el discurso posmoderno (entre lo eufrico y lo disfrico)",
   en Textos de las III Jornadas sobre Imagen, noviembre de 2001
   (http://www.uc3m.es).

 - Marcer, Beatriz; El psicoanlisis en los lmites, Cuadernos Sigmund
   Freud, N 19 (1997); Escuela Freudiana de Buenos Aires
   (http://www.efba.org).

 - Guinsberg, Enrique; "Lo light, lo domesticado y lo bizantino en nuestro
   mundo psi", en Revista Subjetividad y Cultura
   (http://members.xoom.com/roalve).

 - Cao, Jos Luis; "Vivimos en una cultura de fascculos", en Clarn,
   Seccin "A fondo", Buenos Aires, p. 20, 20/9/1998. Entrevista de Jorge
   Halpern.

 - "Fobias sexuales y ataques de pnico", en
   http://www.sexo.vida.com/publicaciones/articulos/fobias.htm.

 - Ilczyszyn, Gabriela R., Guri, Juan C.; "La mutacin gentica,
   responsable de los ataques de pnico", en http://www.healthig.com,
   24/8/2001.

 - Bleichmar, Silvia; "Los peligros de la medicacin fcil", en Revista de
   Cultura , N 1, Ediciones Clarn, Buenos Aires, 4/10/2003.

 - Vzquez, Luis A.; "Divn o pastillas: la polmica contina", en Revista
   , N 3, Buenos Aires, Ediciones Clarn, 18/10/2003.

 - De la Serna, Jos Luis; "El fenmeno Prozac", en http://www.el-mundo.es
   (suplemento Salud).

 - Sanchis Fortea, Manuel, y Martn Yez, Elena; "Una moda americana nada
   mgica: la fluoxetina", en Alcohol y drogas: depende de todos
   (http://www.valencia.csi-csif.com) y en De la Serna, Jos Luis, ob. cit.

 - Sinatra, Ernesto S.; Ideales del fin del siglo, en
   http://membres.lycos.fr.



Notas

 1. A lo largo del artculo, el trmino anomala -tomado del filsofo Jean
    Baudrillard- ser definido a partir del significado acuado por el
    pensador francs. En Baudrillard, Jean, Las estrategias fatales,
    Anagrama, Coleccin "Argumentos", Barcelona, 1984.

 2. Lipotevzky, Gilles; La era del vaco. Ensayos sobre el individualismo
    contemporneo, Anagrama, Coleccin "Argumentos", Barcelona, 1986.

 3. Baudrillard, Jean; ob.cit.

 4. Imbert, Grard; "Azar, conflicto, accidente, catstrofe: figuras
    arcaicas en el discurso posmoderno (entre lo eufrico y lo disfrico)",
    en Textos de las III Jornadas sobre Imagen, noviembre de 2001
    (http://www.uc3m.es).

 5. Marcer, Beatriz; El psicoanlisis en los lmites, Cuadernos Sigmund
    Freud, N 19 (1997); Escuela Freudiana de Buenos Aires
    (http://www.efba.org).

 6. Lipovetzky, Gilles; ob.cit.

 7. Guinsberg, Enrique; "Lo light, lo domesticado y lo bizantino en nuestro
    mundo psi", en Revista Subjetividad y Cultura
    (http://members.xoom.com/roalve).

 8. Cao, Jos Luis; "Vivimos en una cultura de fascculos", en Clarn,
    Seccin "A fondo", Buenos Aires, p. 20, 20/9/1998. Entrevista de Jorge
    Halpern.

 9. Lipovetzky, Gilles; ob.cit.

10. "Fobias sexuales y ataques de pnico", en
    http://www.sexo.vida.com/publicaciones/articulos/fobias.htm.

11. Ilczyszyn, Gabriela R., Guri, Juan C.; "La mutacin gentica,
    responsable de los ataques de pnico", en http://www.healthig.com,
    24/8/2001.

12. Baudrillard, Jean; ob.cit.

13. Bleichmar, Silvia; "Los peligros de la medicacin fcil", en Revista de
    Cultura , N 1, Ediciones Clarn, Buenos Aires, 4/10/2003.

14. Vzquez, Luis A.; "Divn o pastillas: la polmica contina", en Revista
    , N 3, Buenos Aires, Ediciones Clarn, 18/10/2003.

15. Guinsberg, Enrique; ob. cit.

16. De la Serna, Jos Luis; "El fenmeno Prozac", en http://www.el-mundo.es
    (suplemento Salud).

17. Sanchis Fortea, Manuel, y Martn Yez, Elena; "Una moda americana nada
    mgica: la fluoxetina", en Alcohol y drogas: depende de todos
    (http://www.valencia.csi-csif.com) y en De la Serna, Jos Luis, ob.
    cit.

18. De la Serna, Jos Luis, ob. cit.

19. En Sanchis Fortea, Manuel, y Martn Ynez, Elena; ob. cit., y Pavn,
    Hctor, "El divn o las pastillas", Revista , N 1, ob. cit.

20. Sinatra, Ernesto S.; Ideales del fin del siglo, en
    http://membres.lycos.fr.

21. Kramer, Peter; ob. cit.

22. Sinatra, Ernesto S.; ob. cit.

23. Lipovetzky, Gilles; ob.cit.

24. Imbert, Grard; ob. cit.

** Gabriel Cocimano
   gcoci@tutopia.com
   Periodista argentino (Bernal, Provincia de Buenos Aires, 1961). Graduado
   en periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (1997),
   tiene estudios de historia en la Universidad de Buenos Aires y formacin
   en conduccin de radio, periodismo e investigacin cultural y actuacin
   en radio y televisin. Ha producido los programas radiales "Pebeta de mi
   barrio" (1996/97) y "Hablemos de salud" (1997/98). Textos suyos han
   aparecido en las revistas Sumario (Paraguay, 1995), Sincrona (Mxico,
   2003) y Nmadas (Madrid, Espaa, 2004), entre otras. Parte de su
   produccin puede leerse en
   http://personales.ciudad.com.ar/gcocimano/index.htm.



=== Dos poemarios de Rafael Arriz Lucca      Rafael Rattia ===============

*** (I)
    Plexo solar

Se trata de un poemario integrado por 19 poemas de regular extensin
publicado por el Grupo Editorial Eclepsidra en su Coleccin Vitrales de
Alejandra. 1 edicin, 2002. 59 pginas.

Su autor es ampliamente reconocido por su prolijidad escritural, por su
descendencia de una rancia y admirada estirpe intelectual caraquea. En su
magistral libro de ensayos El recuerdo de Venecia y otros ensayos
(Editorial Sentido/Coleccin caro; Caracas, 1999) el escritor nos obsequia
una triste ancdota sobre la enfermedad de su padre que desde su lectura me
acompaa con melanclica nostalgia.

El lector debe saber que el escritor fue merecidamente reconocido con el
prestigioso Premio Fundarte de Poesa en 1987 y con el consagratorio Premio
Municipal de Poesa de Caracas en 1993. Su obra potica est recogida en
Balizaje (1983), Terrenos (1985), Almacn (1988), Litoral (1991),
Pesadumbre en Bridgetown (1992), Batallas (1995), Poemas ingleses (1997),
Revern, 25 poemas (1997), Antologa potica (1999) y este magnfico
poemario Plexo solar (2002) que hoy retiene nuestra atencin y se hace
acreedor de nuestra rendida admiracin.

En estos poemas el autor nos habla de sus temas recurrentes, de sus
obsesiones de siempre. El destino de la especie, la incertidumbre que lo
signa indeleblemente con la inexorabilidad de lo irremediable. El curso de
los das, el paso de las horas cual corriente de un ro inevitable se
convierte en objeto de reflexin para el poeta. Hay vrtigo y asombro en
estos textos brillantes que nos entrega a sus lectores el escritor. Una
arrebatada emocin palpita en cada lnea, en cada verso y en cada
construccin verbal contenida en este maravilloso libro de Arriz Lucca. La
pulcritud de la frase bien concebida es un rasgo distintivo en todos estos
poemas de Plexo solar.

El poema rotulado expresamente con el nmero Uno es la viva advertencia de
un viaje que el escritor dibuja ntidamente con la persistente evocacin de
sus fantasmas, segn el poeta, ms temidos?, diramos nosotros: ms
aorados/amados. El autor cree librarse de sus asedios impenitentes (de los
fantasmas) exorcizndolos mediante la liturgia verbal, pero el lector
arriba a la ltima pgina de este libro con ineludible presencia de los
motivos e conos espirituales que dieron origen a estos objetos de gozo y
entusiasmo intelectual. A poco que comenzamos a leer este fabuloso
itinerario esttico nos damos cuenta que el escritor sabe que el cielo y el
infierno estarn amonedados hasta el fin de los tiempos. Una grata
musicalidad, una regocijante textura rtmica viene respirando entre las
lneas de estos textos. El poeta se lamenta y conduele por la muerte de
unas hojas que anuncian una catstrofe, una hecatombe en una porcin de la
naturaleza y ello le hiere hondo su sensibilidad. Una memorable estampa del
fantstico y aterrador Edgar Allan Poe sirve de coartada al escritor para
dibujar un esplndido trazo de una campia inglesa y darnos el gusto a los
lectores del disfrute del poema como obra de arte. El recuerdo est
adherido a la piel de la memoria del escritor como el limo o el musgo se
adhiere a una laja incrustada en la inmensidad de un ro de la infancia. El
poema en Arriz Lucca es un intento por recuperar el paraso perdido de la
adolescencia por la palabra que vuelve a fundar un mundo ido aos ha. Esa
natural armona que exhalan las palabras tan sabiamente expresadas en Plexo
solar se apodera de nuestro espritu cuando nuestra capacidad de lectura
las transfiere de la pgina a nuestra sensibilidad. Es un acontecimiento
admirable. Hablo de un milagro.

Hay una reiterada refulgencia en todos estos poemas que integran este
maravilloso acto creador. El poeta sabe que domina el inveterado arte de
relacionar las imgenes, los sonidos que desprenden las palabras; l sabe
plenamente que es poseedor de una demiurgia verbal y lo demuestra en el
poema para asombro del lector. Una inaudita devocin por la palabra
transparentan estos poemas; en estos poemas el escritor alcanza cotas
crepusculares, su estro corona cimas inigualables dentro del quehacer
potico del ltimo medio siglo de escritura lrica venezolana. 

El recuerdo vuelve, como en Ramos Sucre, "con el ritmo de infatigables
olas" e instaura en el poeta una pertinaz evocacin que emerge de los
intrincados socavones de la memoria del escritor para, con obsequiosidad
derrochadora, regalarnos el solaz del alma sensitiva que se extasa en la
musicalidad reflexiva del poema. El libro de Arriz es una experiencia
memoriosa que recorre una topologa tal vez familiar en nosotros pero
enigmtica en sus ubicuos contenidos. Caracas, Madagascar, Pars, Venecia,
Macondo, Bangladesh, Bogot, el mar de los Atlantes, la Cordillera de la
Costa; en fin, una cartografa mental, una geografa psquica y espiritual
que nos recuerda el efmero paso de nuestra existencia por la tierra.

Aplaudo con entusiasta fervor el poema identificado con el nmero Cinco
(pp. 17-19) porque en l se advierte toda una concepcin del mundo y de la
vida, en este poema est la apocalptica cosmovisin del desastre y el
renacimiento del mundo en la esperanza que atisba el poeta en la cesin de
la catstrofe.  Este es un libro que una vez ledo por nosotros ya es
imposible que vuelva a los estantes de nuestra biblioteca; pues se gana el
sitial de nuestros ms queridos libros de cabecera, que no es poco decir.



*** (II)
    Antologa potica

Con motivo de su trigsimo aniversario, Monte vila Editores
Latinoamericana y su Coleccin Altazor, lanz al mercado editorial
venezolano una seleccin antolgica de la obra potica de Arriz Lucca. Me
apresuro a decirlo: es un retrato de cuerpo entero de lo ms granado de la
creacin lrica de este destacado poeta que ha logrado descollar con
singular virtuosismo artstico entre los pares de su generacin con el
timbre de una voz decantada de acendrado estilo y de consistente estructura
formal.

El enjundioso Prlogo a esta exhaustiva Antologa est firmado por el
lcido e inteligente ensayista Edgardo Mondolfi Gudat, y abunda en los ms
asombrosos detalles de la aventura potica que ha marcado el prolfico
itinerario potico de Arriz Lucca. Mondolfi sostiene con una inusual
humildad que las lneas por l escritas no son ms que simples "conjeturas"
pero, en mi entender; no hay nada ms parecido a un riguroso estudio de la
obra del autor que este excelente prlogo. Cmplese con creces el objetivo
de un Prlogo en este libro.

Ciertamente, en orden cronolgico, el libro de Arriz se inicia con un
texto perteneciente al libro Balizaje, publicado por el escritor en 1983, y
el poema que inaugura esta gozosa aventura del espritu lleva el ttulo: Mi
casa. Es uno de los conos ms caros al escritor y que acompaar casi
todas las entregas posteriores a los lectores. El inventario primordial que
amoblar la vasta imaginacin del poeta ya se atisba en este poema. El
silencio imprescindible de un espacio que bien puede representar la
arcdica utopa del escritor, donde siempre fue posible abrevar las
inagotables lecturas de El Quijote, la familiaridad del Padre de la Patria,
los universos nocturnos que se avivaban en las febriles lecturas, los
amigos y el reverencial culto a la amistad en esa pequea patria libre que
siempre ha sido el emblema de la casa en la poesa de Arriz. Del topos
uranos que es la casa en Arriz Lucca se desliza hacia una geografa no
menos intimista y plena de sugerencias erticas. El poeta se convierte el
cartgrafo del amado cuerpo femenino y explora con ansiedad de espelelogo
las grutas clidas y desafiantes de su objeto del deseo. El escritor
metaforiza la geografa corporal de la mujer con los caminos labernticos
de sus deseantes exuberancias. El poema es un cuerpo que adquiere
verosimilitud y nos subyuga en celestiales temblores presentidos de
inexorables cpulas subjetivas. Pocos poemas en la literatura venezolana
tienen ese poder revelador que posee El cartgrafo. La casa en Arriz Luca
es el lugar donde se realiza plenamente la liturgia de la risa, el perdn y
la expiacin de la culpa. Paradjicamente, "la cada en el tiempo" (Cioran)
le arrebata la casa al escritor y lo enfrenta a la prdida esencial del
hogar, de la patria. La prdida de la casa lo avienta al exilio del
recuerdo, al lugar del desengao. El transcurrir de los das son heridas
incurables en la sensibilidad del escritor y as lo atestigua en muchos
poemas de este libro.

La sobreabundancia lexicogrfica que inunda este libro proviene del sentir
intenso y apasionado del escritor; luego si estas palabras estn por
casualidad en los diccionarios, tanto mejor. Pero el poema es vivido antes
de su escritura, posteriormente se deja constancia de su existencia en la
pgina para su permanencia. Veamos:

"Las tres de la tarde
y la fertilidad de las hamacas
donde nos hacemos abundantes
en modorra y besos" (p. 10).

El escritor dibuja pacientemente una postal de su tiempo histrico sin
olvidar la necesaria relacin de los siglos que le preceden. Nunca olvida
el poeta la historicidad constituyente de lo social; la formacin social en
que se inscribe la potica de Arriz se advierte cual huella indeleble en
sus textos de creacin. Dice el escritor de sus antepasados y de s mismo:

"Por estas lomas prosperan las costras,
los fusiles,
la muda paciencia de la gente de tierra
y uno que otro poeta
que murmura su canto" (p. 15).

Como testigo privilegiado de su tiempo el escritor deja constancia de su
paso por el siglo que le toc vivir. Inventari su honda, conflictiva y
compleja relacin con el acontecer de su siglo, de su entorno ntimo e
histrico. Esta Antologa es la prueba irrefutable de quin es Arriz Lucca
y hasta dnde es capaz de llegar con su programa potico.

** Rafael Rattia
   rrattia@cantv.net
   Escritor venezolano nacido en el Delta del Orinoco. Historiador egresado
   de la Universidad de Los Andes. Fue director-fundador del Archivo
   Histrico del Delta, director de la Biblioteca Pblica Central Andrs
   Eloy Blanco y coordinador de Actividades Literarias del Ateneo
   Internacional de Fronteras Casa de las Aguas. Ha publicado el poemario
   La pasin del suicida y dirige Laberintos de Agua, la pgina literaria
   semanal del diario Notidiario (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido
   en el suplemento literario Verbigracia, el suplemento cultural de
   ltimas Noticias, El Impulso, Frontera y la revista Ateneo de Los
   Teques, as como en las revistas electrnicas El Invencionero, Casi Nada
   y Slo Texto.



=== Armando Freitas Filho: la hermosura puede ser terrible ================
=== Fabrcio Marques ======================================================

      (Nota del editor: en nuestra edicin 116
      [http://www.letralia.com/116/1023entrevistas.htm] hicimos referencia
      a la publicacin del libro Diez charlas; dilogos con poetas
      contemporneos, del escritor y periodista Fabrcio Marques. Hoy
      traemos a nuestros lectores una de las entrevistas incluidas en el
      libro, por gentileza de su autor; una oportunidad para acercarse a
      ese pas cercano y atrayente).

Armando Freitas Filho naci en Rio de Janeiro en 1940. Entre los distintos
cargos que ocup, fue asesor en el gabinete de la presidencia de la
Fundacin Nacional de Arte (Funarte). Este ao, al comemorar 40 aos de
carrera, ser lanzado Mquina de escrever (por la editora Nova Fronteira),
edicin que rene toda su poesa hasta hoy. Public 14 libros: Palavra,
1963; Dual, 1966; Marca registrada, 1970; De corpo presente, 1975;  mo
livre, 1979; Longa vida, 1982; 3x4, 1985; De cor, 1988; Cabea de homem,
1991; Nmeros annimos, 1994; Duplo cego, 1997 y Fio terra, 2000. En 2001
lanz Trs tigres y Sol e carroceria, con serigrafas de Anna Letycia.
Autor premiado, Armando Freitas Filho participa en antologas en francs,
alemn, ingls, chino, italiano y espaol, lengua en la cual ya han sido
publicados dos de sus libros. Esta entrevista fue realizada entre mayo y
junio de 2003.

-Me gustara que empezramos por tus aos de formacin. Siempre viviste en
Rio ? Tu primer libro, Palavra, fue publicado cuando tenas 23 aos. Con
quin convivas en aquella poca y cmo era tu vida?

-Soy autntico carioca, o sea, de la ciudad de Rio de Janeiro. Siempre viv
en Rio, casi toda mi vida en el barrio Urca, con una temporada en
Laranjeiras, Flamengo e Ipanema. En la casa de mis abuelos, los de mi
padre, el libro era el lance, la diversin. Antes del advenimiento de la
televisin, hacia la mitad de los aos 50, me parece, era ms fcil
aferrarse a las lecturas. Quien tiene una tendencia natural para eso como
yo, y adems, influenciado por la familia, era una fatalidad. Sera extrao
que fuese lo contrario. Hoy, con 63 aos, puedo decir que, en horas de
trabajo, soy despreocupadamente mucho ms un lector que un escritor. Un
lector concentrado principalmente en poesa y crtica. Nada como un libro,
objeto modernsimo, porttil, que no necesita enchufarse en nada para
funcionar. Uno mismo es el que se conecta y el tiempo pasa, o mejor, para.
Borges, el ms obstinado de los lectores, porque a pesar de ser ciego,
lea, relea, dijo una vez que el libro era el nico medio de comunicacin
que mereca el calificativo de "sagrado", finalizando, con su conocida e
inconfundible irona: "es inimaginable una radio sagrada". En la poca en
que hice mi primer libro, entre 1960/62, mi grupo estaba formado por Rubens
Gerchman, Mauro Gama, Carlos Rodrigues Brando, Camargo Meyer y Arthur
Moreira Lima, fundamentalmente; Mauro, Carlos, Camargo y yo ramos los
poetas, Rubens y Arthur, el pintor y el msico, respectivamente. Era una
"colectividad" interesante, atenta. Msica, literatura, pintura y poltica
hacan una buena mezcla. Creo que esta interdisciplinaridad fue productiva
para todos. Para m fue y sigue sindolo. Era el momento de las opciones
apasionadas: tanto en la vida como en las artes. Momento para casarse, para
descasar, para tener hijos, para escribir, para pintar, para tocar, con
toda la ilusin. Nosotros, los poetas, escogimos entrar para la Instauraco
Prxis, pues ella nos pareca la ms comprometida polticamente, o por lo
menos no dejaba de lado la poltica. El golpe militar de 1964 golpe
duramente el pecho de nuestra juventud. Fue imperdonable. Es imperdonable,
para siempre.

-T ya dijiste en distintas entrevistas que tus libros de formacin fueron
escritos por Drummond, Joo Cabral, Bandeira y Gullar. Hoy sigues
considerando a estos cuatro poetas como decisivos, o aadaras a otros?

-Todava y siempre. En realidad, uno nunca termina de leer a un gran autor.
Es imposible, por ejemplo, terminar de leer a Drummond. Es ms fcil que
l acabe contigo! Es evidente que podra aadir otros nombres a este
cuarteto: Machado de Assis, Clarice Lispector, Graciliano Ramos, Guimares
Rosa, Dalton Trevisan. De los extranjeros, Rimbaud, Kafka, Nabokov,
Baudelaire, Borges. Con este equipo est uno muy bien servido. Leyendo con
seriedad sus obras, lo que escribieron sobre ellas, uno ya tiene un ptimo
programa para toda la vida. Soy adepto de lecturas intensas en lugar de
extensas. Es evidente que no leo solamente esta seleccin; pero son estos
autores que me llevan para otros autores. Son ellos que irradian.

-Dijiste que, en aquella poca, como hizo Pierre Menard, copiaste a mano
los poemas de Ferreira Gullar. Por qu no hiciste lo mismo com los de otro
poeta, como Drummond o Bandeira? Es Gullar ms "copiable"?

-La cuestin all fue "fsica", no se tratase del libro A luta corporal.
Los libros de los dems autores los encontraba fcilmente. Haban sido
publicados por la editora Jos Olympio. Al contrario, A luta corporal fue
una edicin del autor, y de un autor desconocido. Slo una persona de mi
grupo de amigos tena un ejemplar: Camargo Meyer. Antes de la fotocopiadora
(estbamos en la mitad de los aos 50), realmente tena que ser a mano,
pues el microfilmaje, adems de ser caro, dependa de una mquina ms cara
aun, para que pudiera leerse lo que haba sido copiado. Exista tambin,
creo, la posibilidad del mimegrafo, del stencil, que sala ms barato,
pero adems de dejar las hojas con un insoportable olor de alcohol, no era
tan inmediato para matar mi hambre de lectura de aquel libro esencial.
Nada, pues, como comer con la propia mano y tener la extraa sensacin de
que aquel libro formidable era un poco tuyo.

-Has publicado 12 libros de poemas. Me gustara que hicieras una
descripcin, si fuera posible, del proceso de construccin de estos libros,
desde Palavra hasta Fio terra (es evidente que no quiero que hables de cada
libro, sino que destaques "fases" o momentos especficos en estos 40 aos
de publicacin de poemas).

-Palavra, Dual y Marca registrada, los tres primeros, son libros de
formacin y de ejercicio, y cubren un perodo de 10 aos: de 1960 (cuando
empec a escribir Palavra para ser publicado en 1963)  a 1970, cuando sali
Marca registrada. De corpo presente, de 1975, fue mi libro de transicin.
Libro difcil de escribir, por eso mismo, y no debe haber sido casual que
fueran necesarios 5 aos para que lo terminara, el ms largo intervalo,
hasta hoy, entre un libro y otro. A partir de 1979, con  mo livre,
empieza el proceso de consolidacin, que no tiene un plazo para acabar; o
tiene, y es fnebre.

-Fio Terra lleva un epgrafe de Godard. Habla un poco de tu relacin con el
cine. Cules son los cineastas de tu predileccin?

-El cine, para m, siempre fue ms bien un entretenimiento. Pero A bout de
souffle (O acossado), de Godard, es otra cosa. Mejor: Godard es otra cosa.
Hablando, filmando, escribiendo, es un artista poderoso que influencia
cualquier gnero. O acossado fue lo que Citizen Kane, de Orson Welles (otro
de la misma raza), haba sido para la generacin anterior a la ma: una
revolucin, un descubrimiento. El primer largometraje de Godard, que tiene
por base un argumento de Truffaut, fue la nica pelcula que hasta hoy ha
hecho que me quede sentado por dos sesiones seguidas para disfrutar y
entender mejor lo que estaba viendo, deslumbrado.

-En una entrevista dijiste que Fio da Terra puede ser ledo como el punto
de vista de hoy de una generacin muy sintonizada, incluso cuando
aparentemente lejana, sobre una angustia y sobre un mismo proyecto. Qu
punto de vista, cul angustia y qu proyectos son estos?

-Sinceramente, no recuerdo haber dicho eso. Si lo dije, fui muy pretencioso
y oscuro, pues tampoco s qu punto de vista, qu angustia, qu proyectos
son estos para tener un significado, vamos a decir, generacional. Lo que
puedo decir, con simplicidad, es que el poema Fio Terra signific, para m,
un balance, el diario de un poema y de un poeta que escriba este poema,
que dur 3 meses, si no estoy equivocado.

-Son 40 aos de poesa. Cules son las diferencias entre escribir en los
aos 60 y hoy? Entre empezar -el primer libro- y seguir?

-No s. A veces pienso que escribir en 1960 era ms difcil, otras veces
pienso que era ms fcil. Que escribir, hoy, despus de tantos aos, es ms
exigente, pero al recordar cunto sudaba, literalmente, para lograr algo
presentable, a los 20 aos, mudo de opinin. Ahora bien, pienso que
escribir sin interrupcin por 40 aos es algo impresionante,
independientemente de la calidad de los resultados. Y adems, querer el
cielo, querer siempre ms, visceralmente, es todava ms impresionante.
"Quin soy t / que escribes / del otro lado de m?", como me pregunto en
el poema "Mr. Interludio", de  mo livre. Todava no s responder a esta
pregunta puesta de forma absurda. Si supiera, parara? Ojal que no, pues
estara sin tener nada para hacer, como de vacaciones. Poeta que se precie
no tiene vacaciones. Mucho menos se jubila. Por estas y otras razones, el
ttulo de mi reunin potica revisada que saldr en octubre, Mquina de
escrever, es sper apropiado.

-Vamos a hablar de convivencias. 2003 marca 20 aos desde la muerte de Ana
Cristina Csar. Cul es su legado, su importancia para la literatura
brasilea? Qu podemos aprender con ella?

-Ana Cristina fue una tragedia. Espero no asistir a otra, tan prxima, tan
salvaje y delicada. El legado que ella deja es su fuerza de arranque, pues
tener todo este empuje, con slo 31 aos apenas, no es poca cosa. Acabo de
preparar, para la Editora Nova Frontera, una seleccin de su breve obra,
para alumnos de la enseanza media. Es una coleccin que empez con tres
ttulos: Machado, Alencar, Joo Cabral. Una chica de 31 aos que fue
escogida para estar al lado de estos figurones es digno de notar.

-Sobre Drummond. Habla de tu tiempo con l. Te encontrabas con Drummond?
Qu puedes decir de estos encuentros (personales, por telfono, cartas)?
Y con Joo Cabral?

-"Drummond es Dios", como dije en un poema. Fue el encuentro de mi vida. Su
poesa es compaa de todos los das. Como dijo Hlio Pellegrino, a mi
lado, al entrar en el velorio de Drummond: "Yo no me entendera bien sin su
poesa". Yo tampoco. Nos encontrbamos,  nos llambamos, nos escribamos,
lo acompaaba sin que l me viera por las calles de Rio, slo para gozar de
la suprema gracia de la contemporaneidad, pero lo ms importante es que yo
pienso en l todos los das. Cuando l estaba vivo, y ahora que est
muerto. Muerto? No. Drummond es Dios. Joo Cabral fue un deleite. De los
grandes poetas brasileos fue con l con quien tuve ms intimidad. Como ya
dije antes: la intimidad que se puede tener con un hombre 20 aos ms viejo
y que pas la mitad de su vida fuera del pas. l era muy divertido porque
era idiosincrsico o la idiosincrasia lo haca muy divertido. Era un caga
regras genial.

-Ayer recibimos una noticia triste, la muerte de Waly Salomo (disclpame,
no s si convivas con l). Has dicho que tu generacin no tiene tiempo
para perder. La cuestin del tiempo: cmo es escribir sabiendo que el
tiempo es relativamente poco?

-Era muy amigo de Waly. bamos a tomar parte en una mesa redonda, el da
19, junto con Antonio Ccero y Claudia Roquette-Pinto, una mesa que l
mont, para la Bienal Internacional del Libro. Me qued indignado con su
muerte. l estaba sper bien, con un montn de planes, como Secretario del
Libro y de la Lectura. La muerte siempre es vil, inesperada e injusta.
Escribir sabiendo que el tiempo es escaso es igual a vivir sabiendo que el
tiempo es escaso: una tragedia anunciada.

-"Es mi vida entera que me jugu", dice Drummond. Cul es tu relacin con
la poesa -digo, cul la importancia que ella tuvo en tu vida?

-Uno de mis sentimientos ms profundos es que puedo decir este verso de
Drummond, con su misma fuerza. Que quede claro lo obvio: con la misma
fuerza, pero no con el mismo resultado. De hecho, me jugu la vida que
tena en la poesa que escribo. Me fui con todo, y fui siguiendo. En contra
de  la familia que me quera con una profesin: mdico, abogado, etc. Pero
"soy un hombre sin profesin", tengo vocacin, eso s; que podra haberse
realizado o frustrado. Pero para decir la verdad, ella viene cumplindose:
con sus limitaciones, con obstinacin. No desist, no desisto. Y todava
espero progresar.

-Drummond afirm que existe "una cadena subyacente en un libro de poemas",
o sea, "existen poemas que abren el libro, otros que son del medio y otros
que lo cierran". Eso me recuerda una afirmacin de Godard, cuando le
preguntaron si sus pelculas tenan comienzo, medio y fin: "Mis pelculas
comienzan cuando el espectador se sienta en la sala de proyeccin y
terminan cuando l se levanta para irse. Por lo tanto, tiene comienzo,
medio y fin". En tus libros, partes de un concepto, o vas haciendo los
poemas, dejando que el libro se haga?

-Mis libros no van hacindose de manera aleatoria. Soy como la mayora,
creo: tengo una idea que puede ser ms o menos vaga, que va ordenndome,
por decirlo as. Como llevo unos tres aos para juntar los poemas que van a
dar cuerpo al volumen, despus de un ao y medio la cosa gana ms
precisin. La sensacin que tengo es que escribo en un claroscuro
intermitente, entre la vigilia y la ceguera, digamos, dramatizando un poco.

-Nmeros annimos habla de un "verano permanente" en Rio. Cmo entiendes
esta situacin ambigua de un habitante de la ciudad, delante del esplendor
del paisaje y al mismo tiempo delante de la violencia urbana con tonos de
guerra civil?

-Que la hermosura puede ser terrible. Que vivo entre el horror y el
esplendor. Que lo terrible, que lo horrendo, ni siquiera araa el lado de
la belleza impasible que me rodea, y que me condena a este paraso de la
paradoja.

-El crtico Marcelo Coelho, sobre este mismo libro, dice, que eres un poeta
que se siente amenazado por el ambiente. Me gustara que comentaras esta
frase.

-Acabo de comentarla en la respuesta anterior. Nmeros annimos es, de
todos mis libros, el que encara ms de frente la situacin en la cual
estamos viviendo aqu. Parece que algunos poemas fueron escritos en el
front de las calles. Y lo fueron, de hecho.

-Me gustara hacer una pregunta ms especfica sobre tu trabajo potico.
Utilizas mucho la tcnica del enjambement, pero de una forma muy
especfica. Marcelo Coelho tambin dice que, contigo, el enjambement se
vuelve una especie de sistema rtmico: "La quiebra del verso acaba por
anular la meloda del verso, se erige en forma spera, en dificultad de
lectura". Cmo consideras esta cuestin? En Fio Terra, por ejemplo, est
muy presente este estilo.

-Me parece muy bueno el diagnstico de Marcelo. Mi poesa est perturbada,
o mejor, la emisin de mi verso est perturbada como mi habla: soy
balbuciente. Para escucharme, hay que ser paciente, para leerme, idem,
ibidem. No hago as porque quiero: hago as porque no puedo hacer de otra
manera. Como digo en aquel fragmento de un poema de mi libro indito,
Numeral, nominal, que abrir el volumen de mi reunin potica: "Escriba a
un palmo de s. / A veces ni eso. A veces / por dentro, sin separarse / de
su sombra, ni siquiera del sudor / del cuerpo".

-Una pregunta ms general: existen lectores para la poesa en el mundo de
hoy ?

-Existen los lectores de siempre. Una minora de fanticos. Los que quieren
leer en las entrelneas de los discursos aquello que slo la buena poesa
puede decir, puede soplar.

-Duplo cego es una metfora admirable. S que hablaste mucho sobre eso por
ocasin de la presentacin del libro, pero igual, podras hablarnos un
poco sobre esta imagen del duplo ciego?

-Duplo cego tiene como epgrafe este apunte que hice, pues en aquella poca
no exista una definicin en los diccionarios, ni s si ahora existe: Duplo
ciego. Adj. Relativo a la prueba en la cual la composicin de la droga
aplicada, inerte o no, es desconocida tanto por quien la recibe cuanto por
quien la administra. Para m, esta es la metfora perfecta, de la relacin
escritor/lector. Escribimos para nadie o para todos, lo que es lo mismo. No
sabemos si la droga que producimos funcionar o no, tampoco quien la
engulle. Existe otra variante: puede funcionar para algunos y no para
otros. O todava: puede funcionar por un tiempo, despus ya no. O: puede
funcionar para quien no funcionaba y perder la eficacia para los dems, por
haberse aplicado mucho. Todo es muy relativo. Al fin y al cabo, el mejor
resultado, el ms plausible, es el empate: cero a cero, de preferencia. Por
lo menos hasta que pasen los aos y que la posteridad lance un poco de luz
sobre todo lo que estaba escrito. Sin embargo, esta luz ser relativa, y
puede, de repente, apagarse.

-Una referencia al epgrafe de Ana Cristina Csar para la primera parte de
Duplo cego: "Escribo in loco, sin literatura". Cul es la articulacin que
haces entre la vida y la poesa, entre cotidiano e instantneos poticos?

-Creo que Ana y yo intentamos escribir, si no afuera de la literatura, por
lo menos al margen de ella. Recibiendo su influencia de manera oblicua,
mezclada. Forjando el discurso literario con discursos no literarios. Ella
consigue eso ms plenamente que yo. La vida y la poesa, tanto para m como
para ella, acontecan entrelazadas. Pero cuidado: la vida que se entrelaza
con la literatura no es la vida misma, escrita y escupida, sino una vida
artificial, una vida imitada, digamos as, especfica para este enlace.

-Al presentar Sol e carroceria afirmaste: "Mi texto es uno entre las
cosas". Esta afirmacin, tiene que ver con el conjunto de tus textos o es
ms bien especfica para esta coautora con la artista plstica Anna
Letycia?

-Otra vez estoy amnsico. Dije eso? La frase es buena, me gustara haberla
pronunciado, pero, en cul contexto la dira? Tiene un toque metafsico
que me satisface; que habla sobre sentimientos que son mos tambin. De
todos modos, muchas gracias por haberla recuperado para m, o de habrmela
dado, por equivocacin, atribuyndola a m.

-La composicin literaria se vale tambin de la contribucin de otros
gneros. Hable de su relacin con las artes plsticas.

-Las artes plsticas siempre me fueron muy cercanas, as como la msica
erudita. Como dije en la primera respuesta, un pintor y un msico hacan
parte de mi crculo ntimo. As como soy fundamentalmente un escritor, un
Drummondiano & Cia., soy un literato que, para huir de la prisin del
gnero, aunque eso represente una ilusin, prueba, busca esa fuga,
indagando generosamente en Duchamp, Stravinski y Godard, por ejemplo. Creo
que la tendencia de todo arte moderno es tener esta interdisciplina como
norma. Son valiosas contribuciones que abren la mirada, el odo, la mano,
en fin. La pretensin es de no hacer slo literatura: es de hacer arte.

** Fabrcio Marques diezcharlas@yahoo.com.br Escritor y periodista
   brasileo (Manhuau, 1965). Reside en Belo Horizonte, donde edita el
   Suplemento Literario de Minas Gerais. En 2004 concluy un doctorado en
   literatura comparada en la Universidad Federal de Minas Gerais. Ha
   publicado Samplers (poemas, editora Relume Dumar, 2000, Prmios
   Culturais de Literatura do Estado da Bahia), Ao em flor: a poesia de
   Paulo Leminski (ensayo, Autntica, 2001), Meu pequeno fim (poemas,
   Scriptum, 2002) y Diez charlas; dilogos con poetas contemporneos
   (2004). Textos suyos aparecen en las antologas Na virada do sculo:
   poesia de inveno no Brasil (compilacin de Cludio Daniel y Frederico
   Barbosa, Landy, 2002), Poesia em movimento (compilacin de Jorge
   Sanglard, Editora da UFJF, 2002) y Os cem menores contos brasileiros do
   sculo (compilacin de Marcelino Freire, Ateli Editorial, 2004).



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=== De Nueva York a Espaa: visiones finiseculares de dos mundos ==========
=== Juan Carlos Hernndez Cuevas ==========================================

En el ocaso del siglo XIX, Jos Mart y Rubn Daro establecen, por medio
de la crnica periodstica, uno de los vnculos literarios ms
sorprendentes en la historia del modernismo y la prosa hispnica. Aunque
ambos escritores se conocieron en Nueva York slo por unas horas, el fruto
de este acontecimiento ser un conjunto de correspondencias que integran la
Espaa contempornea, de Daro (1). En este anlisis del mbito social,
econmico, poltico y cultural de la Espaa decimonnica finisecular,
prevalece un paralelismo con la temtica de En los Estados Unidos (2), de
Mart: una serie de correspondencias escritas a partir del 20 de agosto de
1881 hasta el 11 de enero de 1891 (3). Gonzalo de Quesada y Miranda indica
que durante este lapso de exilio poltico, "Mart no slo se revel como
brillante periodista y literato, sino tambin como maestro y socilogo.
Nada se le escapaba de lo que suceda a diario en la gran nacin nortea"
(Mart, Obras completas, 27: 97) (4). En consecuencia, el contexto de estos
artculos ser un punto literario de referencia e inspiracin para Daro
durante su estancia en la Pennsula Ibrica.

Rubn Daro contribuye a enriquecer e innovar el contenido intelectual y
estilstico de la prosa hispnica a travs del enfoque e interpretacin de
importantes acontecimientos relacionados con el entorno madrileo y Espaa.
Los escritos periodsticos de esta etapa muestran una evidente influencia
martiana (5), tal y como lo corrobora Juan Ramn Jimnez al asentar el
siguiente nexo:

La prosa de Rubn Daro y mucha parte de su verso sale de Mart; [y] el que
no lo haya visto es porque no los ha ledo. [Las] crnicas de Daro de La
Nacin son iguales que las de Mart, exactamente; si no las firmara,
podran parecer de Mart; es decir, que copiaba esas imgenes, esos giros
de Mart (231).

Despus del encuentro con Mart, y cinco aos antes de su arribo a tierras
espaolas, el nicaragense expresa en un artculo con fecha del 2 de marzo
de 1895, un reconocimiento sublime y explcita admiracin hacia el escritor
cubano, a quien atribuye "prodigalidades de Aladino [que] no deben
asombrar":

No hay sobre la tierra quien arriende mejor un perodo, y gue una frase en
un steeplechase vertiginoso, como l: no hay quien tenga un troj de
adjetivos como la suya, ni un tesoro de adverbios, ni una mnagerie de
metforas, ni un Tequendama verbal como el suyo (Escritos dispersos de
Rubn Daro, 14-19).

Este anlisis sugiere de antemano los lineamentos estticos que habrn de
dar forma a la estructura del lenguaje y composicin de Espaa
contempornea, que sin lugar a dudas emana del postulado martiano que
enuncia: "El verso se improvisa, pero la prosa no; la prosa viene con los
aos" (Ghiano, 30). Un ideal que Mart ya haba previsto durante su
juventud:

      Mientras me quede un tomo de vida
      Har la prosa flor y el verso luz (Marinello, Ensayos, 488).

Daro enva a la Argentina colaboraciones impregnadas de una extensa visin
de la vida espaola: la de la capital y otros puntos geogrficos. Tal y
como l mismo lo afirma: "La Nacin me ha enviado a Madrid a que diga la
verdad, y no he de decir sino lo que en realidad observe y sienta. Por eso
me informo en todas partes; por eso voy a todos los lugares..." (Obras, 3:
51). Es en esta era cuando sus correspondencias indican una similitud
temtica con En los Estados Unidos, cuyo contenido incluye "informacin
veraz sobre la vida estadounidense y los sucesos importantes del desarrollo
social y poltico del pas, hasta la presentacin de los hechos
internacionales ms destacados y de las grandes [figuras] contemporneas"
(Ghiano, 20) (6).

En suma, Espaa contempornea es el resultado de una investigacin profunda
del medio ambiente madrileo que proyecta una atmsfera trgica, hostil y
ablica, producto de la guerra de 1898 (7). Por consiguiente, en parte de
sus testimonios se describe la huella de la poltica expansionista de
Norteamrica. La crnica "Madrid" reproduce esta realidad: "Los mendigos,
desde que salto del tren, me asaltan bajo cien aspectos; ... los cafs,
llenos de humo, rebosan de desocupados, entre hermosos tipos de hombres y
mujeres ... el imperio hecho polvo, las fuerzas agotadas ..." (Obras, 3:
40-43). La derrota de Espaa en Cavite y Santiago de Cuba frente a los
Estados Unidos desencaden "pobreza, subdesarrollo, injusticia social,
separatismo regional, carencia de inversiones, una educacin anticuada, y
una urgente necesidad de cambios en la estructura del poder poltico (Shaw,
9). Esta problemtica es examinada en las pginas de otros reportajes
darianos: "La enseanza" manifiesta que la "ignorancia espaola es inmensa.
El nmero de analfabetos es colosal, comparado con cualquier estadstica.
Lo que necesita con urgencia la juventud espaola es que le enseen a leer"
(Obras, 3: 282-288). El artculo "Congreso social y econmico
iberoamericano" (8) describe la precaria "situacin en que se encuentra la
antigua metrpoli con las que fueron en un tiempo sus colonias ... La cada
fue colosal. Las causas estn en la conciencia de todos" (Obras, 3: 343),
explica Daro. Esta profunda visin incorpora una perspectiva nueva a
algunos de los asuntos econmicos, sociales y polticos que ya haban sido
sujeto de observacin en Espaa durante la ltima dcada del siglo XIX.
Primero en Los males de la patria y la futura revolucin espaola, de Lucas
Mallada (1890); y despus en "Sobre el marasmo actual de Espaa" de En
torno al casticismo (1895), de Miguel de Unamuno; Idearium espaol (1896) y
Los trabajos del infatigable creador Po Cid (1898), de Angel Ganivet.
Asimismo, en "Un meeting poltico" la intuicin dariana antecede al
presagio sobre la guerra civil espaola que Jos Martnez Ruiz incluye en
su primera novela La voluntad (1902) (279-80). De esta manera, la
perspicacia literaria del cronista revela el estado anmico de un pas que
se aproxima a la siguiente catstrofe nacional:

He asistido hace pocas noches a un meeting republicano. Saba que la
concurrencia sera numerosa, ... All me sent, cerca de un francs y de un
ruso. [Un orador d]ijo a los partidarios de la Repblica que es el momento
de que el pueblo vuelva a ser lo que fue hace treinta y un aos. Ahora que
la patria est ms abatida despus de las recientes catstrofes, es hora de
levantarse (Obras, 3: 258-59).

La anterior convergencia de sucesos internacionales est entretejida con la
prosa concienzuda de Mart, quien en "La guerra social en Chicago" advierte
la dialctica del movimiento anarquista en la Amrica del Norte. Un
fenmeno social hacia el que demuestra un cambio de actitud gradual
mediante varios artculos (9) que anteceden a sta. De un modo general,
Juan Marinello opina que las descripciones de Mart son "deslumbrantes, de
argumentacin elocuente y de imgenes de erguida novedad (Jos Mart, 36).
A la vez su prosa "es musical y plstica, de contenido amplio, abierto a
[diversos] temas ..." (Ghiano, 16-17).

Pese a su breve permanencia en la capital espaola, Daro describe una
temtica compleja que erradica la imagen iconogrfica difundida en Italia,
Francia, Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos de una Espaa de toros y
verbenas (10). Los comentarios incluyen bellas estampas populares y escenas
de aristcratas hilvanados al ritmo y trasfondo de la vida cultural
madrilea y nacional; con sus acontecimientos y personajes relevantes en
poltica, letras e historia hispana. Rubn al presentarnos a la escritora
Emilia Pardo Bazn, traza los antecedentes del feminismo decimonnico
hispnico como un hecho histrico tangible: "No deja de haber murmuradores
que encuentran raro lo de que Espaa vaya a ser representada
intelectualmente, en la Sociedad de Conferencias, por una mujer. [N]o s
quin mejor que doa Emilia hubiera podido hablar en nombre de la cultura
espaola" (Obras, 3: 149). Es aqu donde reanima una vez ms lo aprendido
en Mart, para abordar acontecimientos polmicos y de gran actualidad (11).
As, las investigaciones de "La mujer espaola" son hasta cierto punto, un
estudio comparativo que contrasta fuertemente con la informacin en torno a
las mujeres de En los Estados Unidos (12). En relacin a las condiciones
sociales de la mujer espaola, Daro recopila datos estadsticos que
exponen una desesperante situacin:

[E]n Espaa, 6.700.000 mujeres carecen de toda ocupacin, y 51.000 se
dedican a la mendicidad. Fuera de las fbricas de tabacos, costuras y modas
y el servicio domstico, en que tan mseros sueldos se ganan, la mujer
espaola no halla otro refugio. [Es imperativo] abrir a la mujer fuentes de
trabajo que la libertasen de la miseria y de los padecimientos actuales
(Obras, 3: 362-63).

Es adecuado recalcar que tanto Mart como Daro abogan por la igualdad de
derechos para la mujer ya que sus investigaciones e ideas dignifican la
imagen de la mujer, y coadyuvan a la difusin del movimiento feminista
estadounidense e hispnico (13).

Por un lado, un considerable nmero de las crnicas de Nueva York agrupa
sucesos en la vida de mujeres de diversos estratos sociales, culturales,
razas y circunstancias econmicas adversas o privilegiadas. Por el otro, en
Madrid los efectos de la tragedia espaola haban agudizado ya las
condiciones del pueblo, y en especial las de la mujer. En general, los
testimonios de esta fase son importantes fuentes de informacin en los
anales del feminismo en Estados Unidos y Espaa. Por ello, podemos
considerar a Mart y a Daro como los primeros cronistas hispanoamericanos
del feminismo en Amrica y Espaa.

As como las Escenas norteamericanas "describen un aspecto singular, o un
momento caracterstico de la vida de Norteamrica" (Mart, Obras, 27: 98)
en las postrimeras del siglo XIX, los artculos darianos reflejan la vida
nacional espaola finisecular. Por eso, entre los comentarios de la Espaa
contempornea advertimos la alusin a un periodismo cmplice de la crtica
literaria estancada: "Desde mi llegada he buscado en libros y peridicos
alguna manifestacin nueva. Los pocos reconocidos como maestros callan, o
porque los rganos principales no solicitan sus opiniones o porque el
desencanto les ha posedo" (Obras, 3: 325). En contraposicin a la
mediocridad periodstica de Antonio de Valbuena, y a la crtica paliquera
de Leopoldo Alas, alias Clarn (14), Rubn Daro menciona a una plyade de
artistas que desean renovar las letras y el modo de pensar espaol. Es ms,
el medio de Madrid le permite frecuentar a estos jvenes, quienes
contribuyen a enriquecer la cultura espaola y universal (15). Entre otros,
en su lista aparecen Jacinto Benavente, Manuel Bueno, Ramiro de Maeztu,
Ramn Mara del Valle-Incln, Alejandro Sawa, Daro de Regoyos y Jos
Martnez Ruiz: "curioso y aislado en el grupo de la juventud espaola que
piensa" (Obras, 3: 331). Es apropiado anotar que el retraimiento del futuro
Azorn implica una situacin histrica de Espaa (16). Adems, en los
artculos a La Nacin se introducen comentarios respetables sobre algunos
de estos jvenes y su obra, casi desconocidos por aquel entonces en
Hispanoamrica (17).

Las semblanzas y contenido cultural de Espaa contempornea anuncian una
aproximacin hacia los temas martianos de Letras, pintura y artculos
varios. Los reportajes de Daro distinguen la presencia de dos generaciones
artsticas: la de los jvenes y los maestros. De este modo, nos introducen
a "La joven literatura" y "El modernismo" en contraste con "Los inmortales"
y "La coronacin de Campoamor". Este ubrrimo panorama hispano del arte y
la cultura vivifica los estudios de Mart sobre Whalt Whitman, Emerson,
Longfellow, John Payne y Whittier, autores estadounidenses que han llegado
a ser apreciados en el mundo hispnico debido a las crnicas de la Amrica
del Norte (Marinello, Jos Mart, 17) (18).

Sin lugar a dudas, Rubn Daro al abordar algunos temas y sucesos de Espaa
tom como base la lnea intelectual trazada por Mart en: "Los crticos de
Chicago", "El arte en los Estados Unidos", "Los acuarelistas americanos",
"La quincuagsima quinta exhibicin de la Academia Nacional de Dibujo",
"Libros americanos", "Cmo se imprime un libro en los Estados Unidos", "El
Museo Metropolitano". Los siguientes ttulos darianos exteriorizan un
notable parecido con la susodicha obra de Mart: "La crtica", "Una
exposicin", "Certmenes y exposiciones", "El cartel de Espaa", "Libreros
y editores" y "Una casa museo". Esta deliberada yuxtaposicin es un hecho
trascendental en los cnones de la literatura universal, ya que revela un
explcito proseguimiento del trabajo literario de Mart. Por lo tanto, en
Espaa contempornea aparece un alimn a destiempo en la crnica del
modernismo.

En conjunto, En los Estados Unidos y Espaa contempornea incluyen una
constante preocupacin intelectual y artstica por ensear a Hispanoamrica
una percepcin fidedigna de la vida en los Estados Unidos y Espaa; con sus
vicisitudes aunadas al expansionismo yanqui y a la tragedia hispana. Al
mismo tiempo, Mart y Daro interpretan las ideas y aportes culturales de
distinguidas personalidades provenientes de dos pases dismiles.

La ciudad de Nueva York es un escenario donde convergen circunstancialmente
dos figuras modernistas de Amrica Latina, cuyos anlisis periodsticos del
entorno social, econmico, cultural y poltico estadounidense y espaol,
son an las revelaciones ms extraordinarias en la historia de la crnica
hispanoamericana de finales del siglo XIX.   



Bibliografa

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   Universidad de Puerto Rico (Recinto de Ro Piedras), febrero de 1971.
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Notas

 1. En Obras completas de Rubn Daro se aclara que Espaa contempornea
    est constituida por varias crnicas que fueron publicadas
    individualmente y por vez primera, entre enero de 1899 y abril de 1900,
    en el peridico argentino La Nacin (3: 12).

 2. Estas correspondencias estn integradas por Escenas norteamericanas,
    Norteamericanos y Letras, pinturas y artculos varios. Son publicadas
    en grupo, en 1900, gracias a la ardua labor de recopilacin llevada a
    cabo por Gonzalo de Quesada y Arstegui, discpulo predilecto de Mart
    (Obras completas, 27: 11-16).

 3. Segn Juan Marinello, la visin martiana sobre la vida poltica y
    cultural de los Estados Unidos queda, por su claridad, novedad,
    penetracin y su valenta, como el mejor testimonio hasta su momento:
    "La imagen norteamericana de Mart es indispensable para quien desee
    estudiar la transformacin de los Estados Unidos durante uno de los
    perodos ms significativos y trascendentes de su historia" (Jos, 16).

 4. ngel Rama en "La dialctica de la modernidad en Jos Mart" explica
    que Nuestra Amrica es un ideario americanista ante la poltica
    internacional de los Estados Unidos. Al mismo tiempo subraya que sta
    es una respuesta al primer Congreso Panamericano o Primera Conferencia
    Internacional Americana de octubre de 1889. Aade Rama que de "1880 a
    1895 Mart vivir en la permanente 'agona' de la inminencia del
    zarpazo imperialista, vocendolo en todas las formas posibles,
    multiplicndose para alertar a los pases del sur del ro Bravo"
    (Seminario Jos Mart, 144).

 5. "Tan honda es la marca de Mart en la prosa periodstica de Daro, que
    Juan Ramn Jimnez llega a declarar que, sin haber ledo letra de ella,
    ya la conoca a travs de la de Rubn. El profesor Manuel Pedro
    Gonzlez ha comprobado ampliamente cmo las crnicas de Mart sirvieron
    de modelo a las del nicaragense no slo en la estructura, sino en el
    desarrollo de las clusulas, en el ordenamiento del juicio y en el
    matiz de la adjetivacin" (Marinello, Jos, 30).

 6. A guisa de homenaje pstumo, en Los raros, (1896), Rubn Daro profesa
    una gran admiracin hacia Jos Mart.

 7. Po Baroja exterioriza caractersticas del mbito espaol
    noventayochista: "la prdida de las colonias que, naturalmente
    restringi el nmero de empleos en Espaa, al verse tantos hombres en
    la proximidad de los treinta aos sin oficio, sin medios de existencia
    y sin porvenir, desarroll principalmente en Madrid una bohemia spera,
    rebelde, perezosa, maldiciente y malhumorada" (Arquer, 23).

 8. Esta correspondencia es una respuesta histrica a las crnicas de
    Nuestra Amrica, tituladas: "El Congreso de Washington", "Congreso
    Internacional de Washington" y "La Conferencia Americana". Desde
    Washington se desea reafirmar la doctrina Monroe y el destino
    manifiesto, y de esta forma asegurar la anexin a Estados Unidos de las
    ltimas colonias ultramarinas de Espaa.

 9. El investigador Juan Mestas ha demostrado que, a partir de la
    correspondencia del 16 de mayo de 1886, Mart denota un proceso de
    concientizacin progresivo. En un principio da por sentado la
    culpabilidad de los arrestados. El 2 de septiembre de 1886 piensa que
    es justa la sentencia dada a los anarquistas. El 3 de septiembre de
    1887 opina que "se sabe que no est entre ellos el que lanz la mortal
    bomba". En el 22 de septiembre de 1887 su actitud ha cambiado. Siente
    respeto por "aquel dolor donde es visible la virtud" y reitera que ha
    sido injusto el veredicto. Ya no dirige oprobios a los condenados; los
    describe sin elogio y sin ofensa (128).

10. La percepcin tpica de Espaa en el siglo XIX aparece en peras de
    Verdi, Bizet; en Goethe, Schiller y el Don Carlos. Hay mezcla de lo
    moro y lo oriental; el paisaje y clima africano influyen a Thophile
    Gautier en Un viaje por Espaa, y a Washington Irving en Cuentos de la
    Alhambra. "Espaa en la modernidad" University of Maryland. Juan Ramn
    Jimnez Hall, College Park. Octubre 7 de 1998.

11. Jos Emilio Pacheco ha explicado que uno de los propsitos de las
    crnicas de Mart es diseminar ideas y educar al lector. Este elemento
    aparece implcito en los artculos de Daro, quien tambin cumple con
    la funcin de informar y entretener simultneamente. Sus
    correspondencias reafirman el alto contenido intelectual y estilstico
    caracterstico en Mart. "Modernismo". University of Maryland. Juan
    Ramn Jimnez Hall, College Park. Abril de 1999.

12. Las Obras completas de Mart, incluyen un amplio estudio en torno a la
    situacin e influjo general en la sociedad de la mujer norteamericana
    de finales del siglo XIX. Los artculos aluden la importante presencia
    de "Abogados mujeres", "La mujer en los asilos, en los hospitales, en
    las crceles, en las escuelas", "La mujer en las universidades", "En
    Inglaterra y los Estados Unidos" (9: 287), "La mujer en los Estados
    Unidos", "La hermana del Presidente" (10: 427), "Influjo creciente de
    la mujer norteamericana", "Mrs. Cleveland" (11: 133), "Descripcin de
    la primera votacin de las mujeres en Kansas", "Objeto de la ley que
    concedi el sufragio a la mujer", "Helen Gongar", "Cmo condujeron las
    mujeres su campaa", "Espritu y mtodos: heridas en la honra",
    "Blancas y negras" (11: 183), "La hermana del Presidente va a dar
    clases de historia", "La mujer americana", "Gran reunin de seoras en
    el corregimiento de Brooklyn", "La oradora irlandesa", "Las maestras
    alemanas", "Sociedad antropolgica de seoras", "La americana de ayer y
    la de hoy" (11: 205-213), "La hermana Peterson", "Mujeres heroicas",
    "La novela de Nina Van Zandt", "Mujeres" (11: 307-391), "La novela
    famosa de Amelie Rives", "El yanqui y su mujer", "La mujer del Norte,
    segn Max O'Rell", "Cuadrillas de mujeres", "Mujeres solas", "Ella
    Blackburne, la bonita", "La periodista, Nanitta Daisy", "Las mujeres de
    Sorosis" (12: 31-483).

13. El movimiento feminista norteamericano de los siglos XVIII y XIX
    involucra las aportaciones epistolares de la ex primera dama Abigail
    Adams. La primera periodista profesional, Margaret Fuller, en Woman in
    the Nineteenth Century (1845), y Elizabeth Cady Stanton, organizadora
    en 1848 de la Primera Convencin sobre los derechos de la mujer en
    Seneca Falls. En Francia las obras de Madame de Stel y George Sand, y
    en Espaa las de Cecilia Bhl de Faber (Fernn Caballero) y Rosala de
    Castro establecen un precedente intelectual a Emilia Pardo Bazn.

14. Guillermo Daz-Plaja en Modernismo frente a noventa y ocho, comenta el
    desdn de Leopoldo Alas hacia Rubn Daro y las letras de
    Hispanoamrica. Desde 1893, Clarn inicia los ataques contra el
    modernismo. Daz-Plaja agrega que "Clarn propende, como su coetneo
    Antonio de Valbuena, a servir el gusto de los ms" (45-49).

15. El pintor-escritor Ricardo Baroja, miembro de uno de los grupos que
    integraban las heterogneas tertulias, en "Gente del 98" reproduce
    algunas de sus interacciones con Ramn del Valle-Incln, Rubn Daro,
    Jacinto Benavente, Ramiro de Maeztu, Silverio Lanza, Camilo Bargiela,
    Daro de Regoyos, Pablo Picasso, los hermanos lvarez Quintero, Po
    Baroja, Jos Martnez Ruiz, el francs Cornuty, y Miguel de Unamuno,
    quien no resida en Madrid (69-85). Cabe agregar a esta lista algunos
    nombres omitidos: ngel Ganivet, Manuel Bueno, Jos Ignacio Alberti,
    Toms Orts y "algunos corifeos" (Gmez de la Serna, 51-53). Adems,
    Antonio y Manuel Machado (Lan Entralgo, 9).

16. Joan Fuster en Nosaltres, els valencians, ha subrayado que la historia
    de la castellanizacin cultural en Espaa contina en el siglo XIX y XX
    con una orientacin ms vacilante. El proceso de castellanizacin
    social es evidente. Va estrictamente ligado a la situacin de clase.
    Por eso, Azorn, pueblerino de Monvar, no esconde su preocupacin
    personal: "Cmo escribir quien ha pensado nio, adolescente, con
    otros signos que el castellano? Cmo escriben en castellano los
    nativos de Valencia?" (140-46). Quizs esta situacin determina su
    amistad con los hermanos Ricardo y Po Baroja, inmigrantes del Pas
    Vasco a Madrid.

17. Manuel Machado anota que alrededor del ao 1898 en Espaa, "[e]mpezaban
    a sonar otros nombres, los de una nueva generacin que llegaba a punto
    de madurez, ..." (Litvak, El modernismo, 223). En El modernismo visto
    por los modernistas, aparece una lista cronolgica de las primeras
    publicaciones de autores de este perodo: Jacinto Benavente publica
    Teatro fantstico en 1892; el Nido ajeno en 1899, y Pequea pera
    lrica hasta 1904. Ramiro de Maeztu, Hacia otra Espaa (1899), y
    Defensa de la hispanidad (1934). Jos Martnez Ruiz, Charivari (1897);
    El alma castellana (1900), y La voluntad (1902). Ramn Mara del
    Valle-Incln, Femeninas (1894); Sonatas (1902-5) (499-504).

18. "Indudablemente el trabajo ms apropiado para conocer las ideas
    filosficas del propio Mart es el de Emerson, con el que tena mucho
    en comn, sobre todo por su amor a la naturaleza. Su estudio de Whalt
    Whitman es tanto ms valioso porque Mart lo admir, y destac su
    vigorosa personalidad como poeta y hombre en una poca en que los
    mritos de Whitman an no eran justamente reconocidos sino que, por el
    contrario resultaban objeto de escndalo y de opiniones encontradas"
    (Mart, Obras completas, 27: 123).

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== El fin del dilema: por una nueva forma de pensar y de ver las cosas ===
=== Miguel A. Schmucke P. =================================================

Una de las caractersticas de los jvenes estudiantes adolescentes es la
actitud desafiante que asumen ante la autoridad, representada por sus
profesores, y una de las maneras de demostrarla es tratando de hacerles una
pregunta tan difcil como sea posible para que no la puedan contestar, y
as hacerles quedar mal y provocar un pequeo desgaste de la autoridad que
tanto desprecian. En cierta oportunidad, uno de estos jvenes le pregunt a
su profesor de filosofa, que se haba atrevido a plantearles el tema del
"origen de la vida en la Tierra", sobre su opinin acerca del famoso y
conocido dilema del "huevo y la gallina", haciendo nfasis en la pregunta
"Quin fue primero?" esperando con mirada burlona y confiado en que el
profesor, con toda seguridad, "se ira por la tangente".

La actitud ms comn a esta cuestin consiste, para la mayora de las
personas, en encogerse de hombros, por considerar que no existe una
respuesta apropiada y que jams se podr dar con ella. Sin embargo, el
hombre contemporneo dispone de un cmulo de conocimientos cientficos, en
el rea de la biologa, que le permite al pensador inquieto aproximarse a
la verdad con un cierto grado de certeza.

Lo primero que se debe plantear es la necesidad de la respuesta a este
dilema, debido a que es evidente que la vida existe y que tuvo un
principio. Lo siguiente consiste en precisar el conocimiento que ha sido
comprobado por las leyes y principios de la ciencia moderna, especialmente
en el rea de la biologa, y de otras ciencias relacionadas, y sobre estas
bases comenzar a construir una nueva estructura del pensamiento acorde con
nuestros tiempos.

La geologa, por ejemplo, ha establecido que en la Era Azoica no exista la
vida, slo existan las rocas gneas y el magma; luego y en un momento no
determinado aparecen los primeros organismos unicelulares de mltiples y
muy variadas clases. Este hecho no puede ser explicado con la teora de la
evolucin, debido a que sta sostiene que "todos los organismos provienen
de un organismo primitivo y nico, del cual evolucionaron todas las dems
especies", es decir de "menos a ms", pero el registro geolgico muestra
exactamente lo contrario, y esto es, la aparicin de mltiples especies en
el mismo perodo de manera simultnea. La gran cantidad de fsiles
encontrados a la fecha demuestra fehacientemente que la variedad de
especies en el remoto pasado era inmensa, y que han ocurrido extensas
extinciones, lo cual prueba que la vida viene de "ms a menos" cantidad,
exactamente lo contrario a lo que los evolucionistas nos han querido
ensear. Por otro lado, el conocimiento de la reproduccin celular por
duplicacin y el logro alcanzado con la clonacin, donde se obtuvo un ser
exactamente igual al progenitor, hacen evidente que la ley que regula la
reproduccin de las especies mantiene las caractersticas de stas dentro
del mismo gnero, por el control que ejercen los caracteres genticos. Esto
es exactamente lo contrario a la idea que expresa la palabra evolucin, es
decir, la transformacin de un gnero en otro totalmente distinto al pasar
el tiempo. Lo que s permite el cdigo gentico es la variabilidad dentro
de cada gnero; esta es la razn por la cual siempre decimos que un perro
es un perro, a pesar de existir una gran diferencia entre un gran dans y
un chihuahua.

En nuestra poca, se conoce perfectamente el mecanismo que regula este
fenmeno de la materia viva, los genotipos no cambian al reproducirse cada
especie, manteniendo las caractersticas principales que definen a un
gnero, pero los fenotipos s, lo cual explica las diferencias entre los
individuos de especies diferentes dentro de un mismo gnero, como es el
caso de los canes que se clasifican en perros y lobos, por ejemplo; pero el
caso que ms inters ha causado al intelecto por dcadas, es conocer el
origen de la especie humana, veamos entonces qu se puede decir de tan
polmico tema.

Los fsiles que suelen ser citados como pruebas de la evolucin humana slo
evidencian que existan esas especies, que evidentemente eran animales por
sus caractersticas morfolgicas, pero en ningn modo son evidencia de
cambios fsicos de stos al hombre, simplemente son variedades extintas de
simios muy antiguos. Los antroplogos, llevados por el prejuicio de la idea
evolucionista, han colocado los crneos fsiles de los monos antropoides,
uno al lado del otro, en una especie de "anatoma comparada", y concluyen
errneamente que gradualmente van cambiando hasta llegar al Homo Sapiens.
Pero en realidad esto no ha podido ser probado, debido a que hasta el
momento no se ha podido evidenciar con el hallazgo de muestras de fsiles
intermedios que demuestren la idea de la transformacin gradual,
simplemente se parecen pero hasta all llega la comparacin. Cualquier otra
consideracin no es ms que una suposicin. Otra cosa que evidencia la
falsedad y el equvoco de los cientficos es que, cada vez que se realiza
el descubrimiento de otro fsil antropoide (ser parecido al hombre), se
desbarata todo el "rbol genealgico" que se haba construido previamente y
tienen que empezar a escribir de nuevo la "Historia Evolutiva" (sic), es
decir, que esa informacin cientfica jams ha sido confiable y nunca lo
ser.

El mtodo cientfico ensea que para que una teora pueda ser considerada
como ciencia exacta, debe cumplir ciertas condiciones como es la
experimentacin, la cual exige la reproduccin del fenmeno en condiciones
controladas, y debe tener tambin la capacidad de poder predecir
condiciones futuras; adems, debe cumplirse en forma general, pero ninguna
de estas condiciones se corresponde ni se cumple con la idea de la
transformacin, ni gradual ni sbita, como han intentado explicar las
incoherencias de la Teora de la Evolucin, "remendando el capote" los
autollamados "neodarwinistas". Por otro lado las evidencias muestran a
varias especies y organismos muy antiguos que todava existen, pero los
evolucionistas no han podido explicar la razn de por qu no han
evolucionado?, a falta de una respuesta; no les ha quedado otro remedio que
llamarlos fsiles vivientes, pero hasta el momento no han podido contestar
a esa pregunta. A la fecha son mltiples los fsiles de insectos,
artrpodos y peces como el celacanto, que existen actualmente y tambin
existen fsiles en los museos. Si el concepto "transformista" fuese cierto,
por qu no se cumpli en estos casos?, es evidente que siguen siendo
iguales a sus remotos antepasados, a pesar de que el mtodo exige que para
ser una verdadera ley debe ser de cumplimiento "general".

Volviendo al conocido dilema, ste se puede considerar desde otro punto de
vista; es posible que no fuese ni el huevo ni la gallina lo primero que
apareci con relacin a este gnero; la verdad es que podemos ver el
problema que este falso dilema plantea desde otra perspectiva; veamos cul.

En realidad cada especie ha existido desde que apareci por primera vez,
con las caractersticas que la distinguen de los dems organismos. Esta
afirmacin est plenamente respaldada por el cdigo gentico; por tal
razn, al hacer una regresin imaginaria hasta el momento en que aparece el
primer ser de la familia de las gallinceas, como tambin el de cualquier
otro gnero, nos encontramos al principio con un ser muy especial, un
animal o vegetal constituido con todo el potencial gentico que contiene en
su seno, celular y cromosmico, donde estn todas las combinaciones y
variedades de genes dominantes y recesivos que se manifestarn en las
generaciones que se producirn a travs del tiempo; pero aparece sin pareja
para cruzarse, entonces, cmo hizo este ser para poder reproducir su
especie?

Existen mltiples formas de reproduccin entre los seres vivos. En el caso
de la especie humana, el sexo masculino porta los cromosomas x e y, y el
gnero femenino porta solamente cromosomas x. Esto es as en todas las
especies, que actualmente se reproducen sexualmente (sexos separados);
ahora bien, si lo masculino contiene la esencia de lo femenino, esto parece
indicar que lo femenino proviene de lo masculino. Por lo tanto, la nica
manera de resolver el dilema consiste en considerar una forma de
reproduccin muy especial, que debe haberse producido inicialmente y en una
sola oportunidad. Esto es muy posible, debido a que este tipo de fenmeno
se da todava en algunas especies animales; los caracoles, por ejemplo, y
en la casi totalidad de las especies vegetales. Es posible, por lo tanto,
que esta sea o haya sido la forma como las especies aparecieron, y explica
perfectamente la individualidad y las caractersticas genotpicas que se
transmiten de generacin en generacin, haciendo que cada gnero se
reproduzca en forma individual e independiente de cualquier otro gnero.
Estamos hablando del hermafrodismo, que significa que el organismo posee
los dos sexos a la vez y que es capaz de autofecundarse; por lo tanto es
posible que cada especie, por lo menos al principio, tuviera esta condicin
y, al producirse la separacin de los sexos, dej de ser el mecanismo de
reproduccin, originndose as la forma sexual.

En conclusin; la primera ave, gallincea o de otra forma cualquiera, tena
la capacidad de autofecundarse, y cuando apareci por primera vez puso su
primer huevo y lo que se gener result ser un individuo totalmente
femenino; por lo tanto, a partir de ese momento, la reproduccin sexual se
realiza tal y como lo podemos observar hoy en da, sexos separados que
constantemente se buscan el uno al otro, impulsados por un intenso e innato
deseo de reproducirse para perpetuar la especie.

Si todo esto fuese as, es posible que la llamada Costilla de Adn sea otra
forma de decir lo mismo, y de describir de manera muy sencilla y apropiada
para las mentes antiguas lo que hoy puede entender perfectamente cualquier
estudiante de biologa, de cualquier escuela, de cualquier pas e,
igualmente, usted y yo.

** Miguel A. Schmucke P.
   maspar@cantv.net
   Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado
   artculos de opinin en los diarios El Impulso y El Informador, sobre
   temas de filosofa, didctica, historia, psicologa, poltica y ciencias
   en general.



=== Escritores y escritoras de la guerra. Narradores chilenos =============
=== Omar Prez Santiago ===================================================

      (Nota del editor: el presente artculo es la introduccin del libro
      Escritores de la Guerra. Vigencia de una generacin, del escritor
      chileno Omar Prez Santiago, que fuera presentado en noviembre de
      2004 en la 24 Feria Internacional de Libro de Santiago).

                           "Crear una pequea flor es una tarea de siglos".
                                                              William Blake

La labor de un escritor o de una escritora es ansiar escribir la historia
ms preciosa jams contada.

La labor de un escritor o de una escritora, sin distincin de la era que le
toc vivir, es trabajar con esas pistolas cargadas -las palabras y la
imaginacin- e intentar escribir la historia ms bella del mundo.

Por qu hablamos de generaciones entonces?

Porque la realidad en que nos toca vivir cambia. Y como escritores de
ficciones somos mundanos, socialmente contaminados y por lo tanto hay que
trabajar la materia de lo imaginario a partir de esa realidad. "El hombre
parte del hecho de que hubo mucho tiempo sin novela pero nunca una novela
sin tiempo" (Carlos Fuentes).

Esas diferencias contextuales, el mundo social e histrico, establecen, no
puede ser de otro modo, las distintas formas y sentidos de la literatura.

Y nuestra realidad, la de los escritores o escritoras que nacimos entre los
aos 1950 y 1964, est muy delimitada en sus orgenes. En esa poca
primordial, hace ya ms de 30 aos, un general dirigi primero una guerra
con tanques, aviones y miles de soldados a un palacio de gobierno que era
defendido por un pediatra que, hace ya ms de 30 aos, llevaba la cinta
presidencial, un casco, y estaba armado con una vieja metralleta.

Lo que vino despus fue el asfixiante dominio de la Secta de los Assasin,
creacin de una mente delirante. Por las noches la urbe mostraba sus pocas
viles de bajeza; se desplazan por Santiago, en varios autos, dejando una
nube de terror, la secta de los Assasin, cuyas sonrisas los hace parecer
mitad bestias y mitad humanos, vienen de torturar y violar a mujeres;
entran a un boliche del centro de Santiago; obligan al tabernero a
cerrarlo; dejan sus metralletas en una esquina; y beben y comen, rindose
de las vctimas, en un atmsfera densa de humo y cargado de pesados olores.
Otro culto homicida surgi en las entraas del fanatismo: la Secta de los
Matanceros, cuya funcin era eliminar a los testigos. Los ataban a rieles
de trenes y los lanzaban al mar, supuestamente para que no hablaran nunca
ms. Su cita preferida era: "Ahorra tus gritos, que nadie te oir".

Para que Los Assasin actuaran, para que stos actuaran sin errores, se
declar el Estado de Guerra. Llegaron a tener tal influencia que otras
sectas, que al comienzo vean a los Assasin como simples funcionarios,
llegaron a temerles. Es que su principal carcter era la ofuscacin. La
Secta de los Comunicadores, por ejemplo, mut el lenguaje y, desde
entonces, donde deca opositor, escribieron "terrorista", donde deca
defensor de derechos humanos decan "tontos tiles". Ellos tambin saban
que el lenguaje no era inocente y que el lenguaje tambin es responsable.
Segn la leyenda, los Assasin y los Matanceros hicieron desaparecer a tres
mil personas. Un informe de expertos encuentra el testimonio de 35 mil
personas que pasaron por sus torturas. Aunque ha pasado ya su poca, se
dice que an hay lugares donde, si uno se detiene un tiempo, puede or
quejidos y llantos. Por algunas razones nebulosas, los martirizados
preferidos eran jvenes, incluidos nios y nias.

A algunos de esos jvenes se les ocurri, en esas condiciones, escribir,
muchas veces sin poder publicar lo que escriban y con el mundo editorial
sometido a censura previa. Es la generacin de los escritores y escritoras
de la poca de la guerra que, nacidos entre los aos 1950 y 1964, tenan
entre 9 y 23 aos al golpe militar de 1973.

Un porcentaje importante de ellos (entre un veinte o un treinta por ciento)
se exili o autoexili. Varios de ellos estuvieron en la crcel.

El joven literato se vio a menudo impulsado -por conviccin, por
generosidad, por coraje, por tantos otros motivos- a poner su accin en las
premuras del momento y a luchar contra la Secta de los Assasin y defender
la libertad.

No era fcil, pero hubo valor y coraje. Se ha forjado un carcter moral que
la sociedad necesitaba.

Pero nada nos har perder una cierta lucidez analtica. Uno no escribe,
necesariamente, mejor o peor, por haber sido contrario a los Assasin, esa
autoridad moral no lo convierte a uno en una autoridad literaria ni es
garanta de excelencia literaria. Las obras cumbres son resultado, ms que
del contexto, de una sntesis superior y verdadera, una aventurada
combinatoria de talento, de prudencia y de sabidura.

No se ha demostrado an, hasta donde yo s, que la libertad o la represin
sean traba o estmulo para la creacin literaria. Nadie se convierte en un
gran escritor por el simple hecho de estar en contra de un rgimen de
asesinos. El arte y la moral tienen una necesaria autonoma, sin una clara
relacin directa y simplista. Hay una conjugacin, una conjugacin entre el
escritor y sus circunstancias, que no es unilateral ni vulgar.

Los resultados de la narrativa chilena deben medirse por su arte, por su
belleza. No por efectos cvicos, propagandsticos, utilitarios o
pedaggicos.

Y los resultados del arte narrativo son hasta ahora -no puede ser de otro
modo- desiguales y de algn modo circunscritos.

Estoy haciendo una afirmacin cualitativa, hay que leer las novelas. No
hablo de las novelas que ms han vendido o que han tenido mejor crtica,
hablo de toda la narrativa escrita por mi generacin. Pues aqu existe otra
trampa en la que yo no quiero caer, hay libros que apenas han sido
conocidos por el pblico y la crtica. No es problema mo. No es un
problema de los escritores. No es problema mo ni de los escritores que el
mercado acte como acte y que los medios sean selectivos a la hora de
levantar u obviar a un escritor o a una escritora. No es problema de un
escritor el comercio o la autosatisfaccin facilista. El escritor debe ser
fiel a su vocacin independiente.

Permtanme ser exigente y autocrtico. Hay logros reveladores a nivel de la
novela, aunque circunscritos, y dentro de los primeros habra que nombrar a
Roberto Bolao. De esa manera, el exilio, esa realidad chilena, cobr su
precio.

Ha ocurrido que los escritores y escritoras de esta generacin han caminado
por vas diversas y dismiles. Hablar de temticas o estilos centrales
sera un error analtico inexcusable. Establecer una normalizacin sera
atropellar una notable y saludable amplitud. De algn modo, cada escritor
busca su camino, su propia voz.

O dicho de otro modo: lo que nos une es la variedad. Aunque todava existen
los normalizadores de uno u otro signo, la realidad es ms desordenada y
dispersa, y no hay otra cosa que leer y degustar, afinar el paladar y as
diferenciar las buenas novelas de las menos buenas.

Las novelas de esta generacin soportan una variedad de estilos, temticas,
gneros y niveles de lenguaje. La pasin por lo ldico y lo pardico, la
disolucin irnica de la solemnidad, el humor, la incorporacin de conos
de la cultura de masas junto a elementos de la llamada alta cultura, la
presencia profusa de lo metaficcional. Testimonios de la variedad y de la
fragmentacin de la sociedad actual es la prosa antidiscursiva,
desestructurada de modelos y certezas narrativas, que mezcla materiales
estticos y entrecruza inesperados planos de significacin.

Asimismo, esta generacin busca tambin, por primera vez de modo
sistemtico, establecer lo que antes se llamaba literatura de gnero:
literatura policial, feminista, ertica, ciberntica o del folletn. Esto
que antes era considerado paraliteratura por los normalizadores o
defensores de una literatura central, ha entregado durante los ltimos aos
buenas novelas. Y es, adems, un intento positivo de encontrarse con el
pblico, contando una buena historia, evitando la camisa de fuerza de
escribir slo para una eventual crtica acadmica.

As tambin se ha redescubierto, casi de modo sistemtico, la fuerza de la
novela histrica para contar o desmistificar la historia. Varios escritores
hacen el trabajo de imaginar la construccin histrica, interpelando, a la
vez, estos narradores, a los historiadores profesionales. Es ms incitante
leer la novela de Juanita Gallardo sobre Balmaceda, que leer un libro de
historia sobre Balmaceda. De ese modo se hace relativo el abismo entre
novelistas e historiadores, poniendo en cuestin a la ciencia histrica, o
ms bien, a cierto tipo de ciencia histrica. Estas novelas estn
evidenciando el aserto del profesor Jorge Pea Vial de que la ficcin y la
historia, desde el punto de vista formal y en sus estructuras, tienen un
desarrollo muy semejante y estn ms emparentadas de lo que suele
admitirse.

Y esto se conecta a la vez con algo muy extendido en la narrativa de esta
generacin, esto es, la cercana o la tendencia a la disolucin o
evaporacin de los contornos entre la ficcin y la realidad, en el coqueteo
con el testimonio. La narrativa, en este aspecto, se ha hecho ms voltil y
ms irresoluta.

Pero la narrativa no son slo novelas. Estn los cuentos. Hay grandes
cuentistas en mi generacin. Y se podra afirmar, sin temor a equivocarse,
que uno de los aportes principales de mi generacin la han hecho los
cuentistas. El cuento Danubio Pardo, de Jaime Collyer; Los pjaros de la
Catedral de Uppsala, de Jorge Calvo; Los favores concedidos, de Lilian
Elphick; Muertes, de Pa Barros; Senzini, de Roberto Bolao; Matar al
marido es la consigna, de Sonia Gonzlez; Ulises Mardones, de Sergio Gmez;
A la lumbre de la ciudad oncena, de Roberto Rivera; Qu buena voz se perdi
para el tango, de Ramn Daz Eterovic; Djalo ser, de Diego Muoz; Pelando
a Roco, de Alberto Fuguet; Pequea novela gtica, de Marco Antonio de la
Parra; Color Arena, de Carolina Rivas; Yo nunca fui a Tijuana, de Mauricio
Electorat, entre otros muchos, son cuentos de gran estilo y profundidad,
seguros y sensibles, que estn a la par de los grandes cuentistas
latinoamericanos (Quiroga, Borges, Cortzar).

El futuro de esta generacin es un desafo. Dice Augusto Roa Bastos que el
hombre es como un ro. "Tiene barranca y orilla. Nace y desemboca en otros
ros. Alguna utilidad debe prestar. Mal ro es el que muere en un
estero..." (Hijo del Hombre). Es decir, nosotros los escritores y
escritoras de esta guerra nunca buscada, no tenemos evasivas para asumir
con coraje, humildad y alegra el compromiso de nuestra pasin. La nica
obligacin real de un escritor es ser fiel a su escritura. Aceptar la
soledad del papel, escribir y luego sentirnos ms claros y ms livianos y
luego sorprendernos por la cantidad de tiempo que le hemos dedicado a un
libro.

Nuestra generacin an no se despliega, la mayora son cuarentones, tienen
quince o veinte aos an de expansin y, estoy seguro, esta generacin
producir sus mejores obras. Aunque, ya est dicho, nadie sabe la cantidad
de tiempo que necesita el hombre errante para encontrarse a s mismo.

Este es un aspecto de cantidad y de esfuerzo. Djenme decirlo con un chiste
de Borges: "Si diez mil monos se ponen a escribir en diez mil mquinas de
escribir durante mil aos es inevitable que surja de pronto la Divina
Comedia".

De eso se trata. Desear escribir la historia ms hermosa del mundo, esa es
la obsesin de cualquier escritor, como si uno fuera un testigo de un
misterio humano, para que susciten los sueos del hombre, sus anhelos y sus
abismos.

      Inicialmente, varios de los artculos de este libro se publicaron en
      El Utopista Pragmtico, dirigida por Eduardo Yentzen, que circul
      como suplemento dominical del diario La Nacin.

      Esos artculos, que han transitado tambin en el ciberespacio,
      principalmente en la pgina Proyecto Patrimonio que dirige Luis
      Martnez S., se han ampliado ahora, manteniendo su visin panormica
      y periodstica, algo custica, sobre los mrgenes de la generacin de
      narradores de los ochenta (Fuguet, Collyer, Contreras, Sonia
      Gonzlez, Rodrigo Atria, Hernn Rivera Letelier, etc.). He agregado
      entrevistas a Pa Barros, Ramn Daz Eterovic, Reinaldo Marchant y
      Jorge Calvo; crticas realizadas en medios extranjeros a Pedro
      Lemebel, Alberto Fuguet, Ramn Daz Eterovic, y una visin
      ensaystica inicial. Tambin se agrega un listado bibliogrfico, el
      ms completo realizado hasta ahora, sobre los narradores y narradoras
      nacidas entre 1950 y 1964 y que han publicado algn libro de cuentos
      o novela.

** Omar Prez Santiago
   omarperez@terra.cl
   Escritor chileno, ha publicado los cuentos Memorias erticas de un
   chileno en Suecia, las novelas Negrito no me hagas mal, Malm r litet
   (Suecia) y Trompas de Falopio junto a Gabriel Calds; tambin ha escrito
   guiones para pelculas, como La novia de Borges y Plikten.



=== Animales feroces. Un universo en la pausa teatral =====================
=== Anlisis crtico del texto de Isaac Chocrn      Carlos Dimeo =========

                        La amistad puede ser una opcin al amor o, a veces,
                                            ms verdadero amor que el amor.
                                                             Isaac Chocrn.

               Reprocho a los hombres de este tiempo el haberme hecho nacer
                                  mediante las ms sucias maniobras mgicas
                                    en un mundo en el cual no quera estar,
                 y el querer impedirme mediante maniobras mgicas similares
                                         hacer un agujero para abandonarlo.
                                      Tengo necesidad de poesa para vivir,
                                            y quiero tenerla alrededor mo.
                                           Y no admito que el poeta que soy
                              haya sido enfermado en un asilo de alienados,
                                  por querer realizar al natural su poesa.
                                           Letter de Rodez, Antonin Artaud.

Normalmente se oye decir que August Strindberg, Antn Chejov y Henrik Ibsen
son los tres fundadores ms importantes del teatro moderno. Yo agregara un
cuarto: Eugene O'Neill... Ya andaban tambin por all Bernard Shaw, Oscar
Wilde, etc. Algunos de ellos vienen del expresionismo, otros del
simbolismo, otros del realismo y el naturalismo, creo que hay una
caracterstica fundamental que los une, la profundidad de los caracteres de
los personajes en sus obras, la profundidad psicolgica, la construccin de
la obra, su estructura dramtica, lo novedoso de los procedimientos que
usaron para construir sus textos. Aqu vamos a trabajar uno de los
procedimientos que se definen en la obra de Isaac Chocrn: la Pausa y el
Silencio, utilizando como referente Animales feroces.

La relacin que ahora vamos a plantear es parte del anlisis textual e
intertextual que estamos realizando sobre la obra Animales feroces, de
Isaac Chocrn, quien es considerado uno de los mejores dramaturgos
venezolanos de los ltimos 40 aos de la dcada del siglo XX. Especialmente
por su manejo de la estructura dramtica y de lo que hace que su obra sea
vista desde una perspectiva de la propia complejidad del texto teatral.

Esta manera que tiene Chocrn de presentarnos Animales feroces no es una
muestra simple de un texto teatral, sino que concurre a casi toda su forma
y su sentido de la escritura. Demuestra un dominio particular en el esquema
que utiliza para introducirnos en cualquiera de sus textos; Mnica y el
florentino, Amoroso o una mnima incandescencia, El quinto infierno (donde
adems refiere el tema del inmigrante que tambin se toca en Animales
feroces), Asia y el lejano oriente, Tric trac, Okey, La revolucin, La
mxima felicidad, etc.

Esta "manera" ha recibido la influencia de otros autores que le permitieron
a Isaac Chocrn formar la base de la estructura dramtica en relacin con
el ritmo que necesita la obra o el texto teatral. Entindase bien que esta
nocin de influencia no debe consignarse como una experiencia metafsica o
de transmisin mgica. No se trata de una influencia que Chocrn haya
adquirido sin entender la relacin de los elementos de la propia estructura
del texto teatral; por el contrario, partiendo de estas influencias, ha
creado una potica que resea una estructura propia y personal, aunque a
veces corra el riesgo de la palabra, pero que parte esencialmente de esta
misma como esencia y como forma que adquiere el dramaturgo para expresar lo
til en la obra; este trabajo est fuertemente ligado entre Mnica y el
florentino y Animales feroces y todos los autores coinciden que poseen una
estrecha relacin de estructura y de temtica. Esta manera de trabajar de
Chocrn se hace en l necesaria para el dominio del ritmo, de los momentos
de perspectiva y de expectativa que posee la escena sobre el pblico. Muy
bien lo expresa Rubn Monasterios en su libro Un enfoque crtico del teatro
venezolano:

      ...quien se ocupe por observar longitudinalmente la dramtica de
      Chocrn, a partir de aquella dbil comedia de saln, "rosa", de
      delicadas y muy bien domesticadas tensiones emocionales, llamada
      Mnica y el florentino... encontrar como rasgo resaltante el
      debilitamiento de la ancdota... (Monasterios, Rubn; Un enfoque
      crtico del teatro venezolano, p. 92).

Rubn Monasterios nos explica de un debilitamiento de la ancdota, al
contrario de esto, yo presumo que la ancdota no se debilita en la
dramaturgia de Isaac Chocrn, sino que se desliza, se oculta, nos juega en
un terreno huidizo, pantanoso, de sombras, que no nos complica o intenta no
dejarnos ver qu hay detrs del velo. Lo que hace con la ancdota es
ocultar y desocultar... tapar y destapar... Esta cualidad de "misterio" se
multiplica en los lugares silentes, lase miradas, silencios, finales de
conversaciones inconclusas, etc. Ismael se suicida y nunca nos queda muy
claro por qu lo hace... Betsy Lamb de El quinto infierno siempre deja algo
por contar de su vida en Estados Unidos, etc.

La ancdota en la dramaturgia de Isaac Chocrn presupone algunas
caractersticas especiales, pues se estructura en dos planos muy concretos
y especficos para mirar el texto teatral; el primero, la ancdota; el
segundo y su par opositor, la trama. Ancdota y trama se superponen una
encontrada con la otra. Cuando se hace una diseccin dramaturgstica para
estudiar el texto teatral difcilmente hablamos de ancdota, realmente, lo
que acontece se desplaza en una red compleja de estimulantes
interconexiones; es decir, eso que denominamos la trama. Una ancdota tiene
un valor profundamente narrativo, mientras que la trama suprime o hace
elipsis del valor de "narratividad" y se somete a la accin. En la trama se
manifiesta, como lo llamara Stanislavski, un gesto psicolgico.

En Animales feroces esta red tiene mltiples capas, que como dijimos estn
superpuestas unas de otras, y muy en el fondo de esta trama y subtramas
aparece una ancdota. Una ancdota que funciona ms bien como un pre-texto
dramtico. Repito: hay que hacer crtica de la crtica y aclarar que para
este trabajo la ancdota, en la dramaturgia de Isaac Chocrn, no sufre
ningn debilitamiento, que no es que el dramaturgo debilita la ancdota,
sino al contrario la coloca en el fondo de su lugar. La ancdota va
subterrneamente.

Isaac Chocrn nos propone la construccin de un laberinto borgiano para
estimular las zonas de conflicto de la obra. El procedimiento que utiliza
para ello: la pausa, el silencio y en oposicin los sonidos fuertes. La
palabra supone uno de los elementos esenciales en su obra. Tal como en la
msica de Beethoven, Chocrn sabe aprovechar la pausa, el silencio y en
oposicin los sonidos fuertes. No soy un especialista en Beethoven, pero
como yo lo entiendo, Beethoven juega en grandes picos altos de sonidos y en
picos muy pero muy bajos... produciendo matices y contrastes mltiples...
dando a su obra musical un estilo bastante fuerte, sobrecargado,
profundamente romntico. La msica es primordial en toda la dramaturgia de
Isaac Chocrn, es un elemento muy especfico y concreto y en especial la
msica clsica que aparte de Beethoven, puede llegar a Wagner... toda la
msica del periodo romntico entre alemanes y austriacos. En medio de
grandes espacios, de silencios, grandes emociones, grandes intensidades....
la pattica de Beethoven parece ser una de sus preferidas.

En Animales feroces la presencia de estos elementos coloca los intersticios
que puedan quedar libres con espacios de una espectacular sonoridad
silenciosa. El universo es un laberinto en el medio de su propia vastedad,
y esto es lo que ocurre a los personajes de Chocrn: se abruman en busca
del tiempo perdido, es decir se van "desencajando" en su propia vastedad.
Acaso Chocrn no nos pone en una lectura proustiana? El teatro de Chocrn
no deja nada al libre albedro, nada est suelto y todo va apareciendo,
acumulando matices en la trama hasta que al final al fondo hallamos lo
anecdtico, esto es el pretexto dramtico. La forma de hilar la trama ms
superficial con la ancdota que est en lo ms hondo de la expresin de la
obra se construye entonces, a travs de la pausa y del silencio como
elemento estructural.

Uno de los elementos ms difciles de controlar en el teatro venezolano es
precisamente ese tratamiento del silencio y la pausa en escena. Los
procesos del actor sobre el texto muestran que el actor venezolano pocas
veces piensa en trminos de las pausas y de los silencios. Isaac Chocrn
elabora este procedimiento motivado en sus lecturas y sus inicios como
dramaturgo, pues sus fuentes principales estn en el teatro ingls (lase
Harold Pinter y T. S. Eliott, por ejemplo) y en el teatro norteamericano
(lase Eugene O'Neill, Thorton Wilder, Arthur Miller, Tennessee Williams,
Sam Shepard, etc.). El tema humano, familiar, la preferencia por los temas
psicolgicos, los conflictos internos de los personajes, la mirada
autobiogrfica, la perspectiva y la mirada ntima, los complejos problemas
que se van tornando y hundiendo a los personajes en su "propia destruccin"
lugares en los que aparentemente no pasa nada y que dejan a su lado el
descalabro de familias, de seres humanos, de hombres que en medio de sus
pequeas miserias "mueren" desgarrados por sus propios destinos o
compelidos por las fuerzas inmanentes que se trasiegan en la vida misma.
Betsy Lamb en El quinto infierno, Eloy y Gabriel en La revolucin, Ismael
en Animales feroces; personaje que no est presente en la obra pero que,
como referencial, Chocrn lo escribe desde su silencio y tiene esta
des-fortuna del suicidio. Qu se "suicida" en Betsy Lamb? Qu en Eloy y
Gabriel? Qu en Ismael..? Qu..? El contenido es el silencio que nos
abruma, una profunda crtica a la nada, a lo ftil, a lo vacuo, a lo
anodino... La dramaturgia de Chocrn perpetuar los conflictos en los temas
de la vanidad, de lo superfluo, de lo inconsistente... Lo que se
desvaloriza, lo que choca, lo que crea el conflicto en las obras de Chocrn
est asentado en la base de ese desmoronamiento de los mundos particulares,
privados que se vuelven mundos de todos, mundos pblicos.

Observamos, pues, cmo el mismo Chocrn va superando etapas y momentos, es
evidente y claro que no es el mismo Chocrn de Mnica y el florentino que
el de Animales feroces. Por supuesto, en sta va muchsimo mas all en
cuanto a "confeccin" del texto se refiere. Hay adems en las acotaciones
un espacio intertextual abierto por Chocrn, entre acotacin y texto,
acotacin y personaje, que pasan a definir una lnea interna de accin,
pero no de personaje marcando pautas de tiempo, de espacio y de ritmo, en
relacin con toda la forma de apropiarse, de intervenir en la estructura
dramtica.

Aqu deja de ser la figura narrativa que otros autores se toman por no
tener la posibilidad de describir los cuadros narrativos como en la novela,
y utilizan a la acotacin como tal. En el caso preciso de Isaac Chocrn y,
por ende, tambin en el especfico de Animales feroces, la acotacin dej
de ser este simple vehculo descriptivo obteniendo mayor fuerza dentro del
esquema de la estructura.

Notablemente, en el texto teatral todas las acotaciones que Isaac Chocrn
va utilizando en el procedimiento por acumulacin, adicin, parecen
esencialmente devenir en constante deriva de las que escriben Harold
Pinter, Tennessee Williams, Arthur Miller, T. S. Eliot, etc. Esta marcada
influencia tambin se refleja en todas las partes de sus textos que definen
lo esencial para el clmax y para mantener el inters del espectador; hay
escenas que son capitales en este sentido y que reflejan la habilidad con
que conjuga cada uno de los elementos de la pieza, a esto se le debe la
posibilidad de tener la definicin, como proceso, del gnero, de all que
no se desve en la conformacin de los eventos.

En los estudios actuales de la literatura se expresa con cierta timidez
todava la desaparicin de los gneros como estructuras histricas en las
que prevalece lo cronolgico, lo temporal como elemento principal para la
escritura de la obra (novela, teatro, cuento, poesa). Pareciera que existe
una confusin prctica entre lo que significa el gnero en la obra
literaria (cualesquiera sean sus estructuras) y los movimientos artsticos
inspirados por una cantidad de hechos sociales, histricos, culturales,
etc. As, por ejemplo, se confunde fcilmente la obra de August Strindberg
en relacin al gnero con el movimiento naturalista. De esta manera se ha
pretendido hablar de movimiento naturalista e inclusive de gnero
naturalista; esta mezcla produce debilitamiento en ambas formas, tanto en
el gnero como en el movimiento, por la confusin sufrida en ambos
tratamientos resultantes, y producto de la estrecha relacin que entre
ambos existen; debemos decir de antemano que nuestra perspectiva sobre
ambos elementos indudablemente presentes en la obra (pero por separado)
definen en todas las instancias del texto, y ms all del mismo (en el
teatro esto es ms marcado, es decir dentro y fuera del texto), al gnero
como la configuracin de la forma; hablamos de la forma interna en el
texto, que no se confunda adems con la accin interna.

Son ciertos elementos, tales como accin interna textual, accin externa
textual, lnea de accin textual, etc., fundamentalmente expresados dentro
de la estructura profunda y la estructura superficial del texto que
permiten organizar con coherencia lgica la base textual e intertextual de
la obra. Animales feroces es especfica en esta caracterstica "afanndose"
sobre cada uno de los textos que va produciendo desde el principio hacia el
fin; la intertextualidad slo se refleja en los textos y palabras profundas
sobre textos y palabras superficiales; esto es el conflicto latente sobre
el conflicto evidente. En la dramaturgia de Isaac Chocrn y en Animales
feroces se refleja esta caracterstica como muy marcada durante todo el
texto. Hay condiciones que poseen los cdigos que expresan valores internos
o momentos profundos en el texto; esto conlleva a reformar la lnea de
accin de Animales feroces a la vez que da informaciones sobre la condicin
interna de los personajes; as por ejemplo podemos identificarlo dentro de
la siguiente secuencia:

      ROSA.- Lo queramos, Sara, todo lo queramos! Cmo puede decir Sol
      que la culpa fue nuestra? Ella apenas lo conoca. Cuntas veces lo
      vio?

Aqu podemos identificar las primeras estructuras latentes y evidentes; en
primera instancia define dos situaciones -vistas desde el personaje de
Rosa- importantes que pueden dividirse en las siguientes:

1. Superficialmente, evidente, refleja el conflicto de sentimiento de culpa
   que Sol quiere generar en ellos; es decir, Rosa habla de que lo que
   puede reclamar a Sol, si las posiciones son distintas; mientras las
   primeras se han encargado de Ismael, Sol apenas le tuvo.

2. A nivel profundo, latente, el conflicto de soledad y desesperacin que
   le producen tanto el suicidio de Ismael, el regreso de Sol con ese aire
   progresista, la desesperacin de no tener hijos; por eso quiz se les
   ocurrir mas adelante hacer un viaje a Pars.

Es importante acotar en este caso la existencia de un parecido con la obra
Mnica y el florentino: hay una influencia, al menos en el tratamiento del
tema, hacia Animales feroces: "Por ello la aparente simplicidad de Mnica y
el Florentino, comedia de amor angustiado, cuyo tema central es la soledad"
(Omobono, Carlos; Mnica y el florentino, p.15). Aunque en Animales feroces
el tema esencial no es ste, es un problema que es atacado durante toda la
pieza, ya reflejado antes.

      SARA.- Creo que dos.
      ROSA.- Mientras que nosotros... Daniel fue casi como su padre.

Los puntos suspensivos definen un cdigo grfico que est funcionando en
este caso de indicador de que los conflictos anteriormente mencionados
continan presentes dentro de la estructura de la obra. En el parlamento
siguiente Sara va a develar ciertos conflictos latentes pero que va a
neutralizar la accin del sentimiento de culpa que Sol ha generado con el
suicidio de Ismael.

      SARA.- Y Sol, madre al fin, resiente nuestro amor.

En este parlamento Rosa retoma la fuerza que el conflicto viene operando,
llegar in crescendo hasta estallar en la escena en que se pone en juego el
problema moral con la discusin de Rosa y Benlev sobre la sinagoga.
Evidentemente esta es una escena de creacin perspectiva para la escena
siguiente, que es la discusin antes referida, discusin donde se
desarrolla todo el tema del conflicto, es decir el problema de la familia:

      ROSA.- Probablemente... no s... como yo no he sido madre...
      SARA.- Tampoco yo, pero creo conocer ese sentimiento maternal. Es
      algo de posesin; es poder decir que esa criatura, ese hombre, es
      tuyo (por encima de todos los dems, es tuyo!).

Hay un conflicto evidente aqu que en realidad sirve para establecer el
enlace entre una escena y otra, ese conflicto est planteado tanto en el
personaje de Sara como en el personaje de Rosa; pero en realidad slo
funciona como un pretexto para el desarrollo de la escena, el cual
justifica toda la situacin de tensin generada especficamente entre Rosa,
Sara y Benlev. Hay pues un conflicto latente en Rosa y Sara: es la
frustracin que ambas sienten por no haber tenido hijos.

En todo caso, estructuralmente los puntos suspensivos marcan la definicin
de un conflicto latente, la frustracin de no ser madres, en relacin con
un conflicto evidente, es decir con cul derecho reclamar a Ismael.

Importante es destacar que, entre esta escena y la siguiente, la relacin
de tensin generada por los eventos producidos llevan a la obra al punto
mximo (nos referimos a la primera parte), que constituye dos momentos
importantes de definicin tanto del dramaturgo como del director y del
actor, porque son stos los que le van a dar al espectador la oportunidad
de concatenar estos textos con los primeros, que ms adelante analizaremos
con detenimiento. La estructura de Animales feroces es tan compleja que es
muy difcil definir las secuencias del argumento, porque una de las
caractersticas de Isaac Chocrn es que la ancdota se diluye detrs de la
palabra, producto de la maestra con que maneja precisamente cada uno de
los textos, de tal forma que cada secuencia no se engancha a la otra, sino
que se funde una con otra secuencia, la ancdota por ende se diluye
desapareciendo a la luz de la conciencia de cada uno de los actores,
directores y espectadores - quien por vez primera habla de esta
caracterstica que posee Isaac Chocrn, para "diluir la ancdota", es Rubn
Monasterios, en su libro Enfoque crtico del teatro venezolano, donde
Monasterios expresa: "...encontrar como rasgo resaltante el debilitamiento
de la ancdota; en cada nueva pieza esta obra cobra un papel menos
trascendental en la estructura; el desarrollo de este autor ha involucrado,
pues, la flexibilizacin con el consecuente aumento de las posibilidades
expresivas", de manera que el trmino y la conclusin se la debemos a l.
Esto nos ofrece la posibilidad de especificar la calidad de
intertextualidad que tiene Isaac Chocrn en sus textos, y muy especialmente
en Animales feroces.



Anlisis de los micro-relatos en Animales feroces

As, hay cuatro posibilidades cubiertas alrededor de todo el texto que
especifican esta intertextualidad:

      1. Texto-Personaje.

      2. Texto-Texto.

      3. Texto-Autor.

      4. Texto-Espectador.

Podramos incluir muchas otras que siempre proceden en sus relaciones, pero
estas cuatro incluyen las siguientes:

Por ejemplo, Personaje-Personaje; todas manejadas a travs de la palabra,
parte esencial en la dramaturgia de Isaac Chocrn; alrededor de esta
palabra confluyen todos, absolutamente todos los elementos de la obra de
Chocrn.

Siempre ser intertextual porque no slo est la interpretacin del
dramaturgo sino tambin la del actor, la del director, la del espectador;
son cuatro lecturas distintas que van a reflejar la forma del gnero en la
obra.

A continuacin vamos a realizar un desglose de distintas partes del texto
que fungen en una, intercalada entre otros argumentos, como parte de la
agilidad del texto, pero que es necesario separarlos para realizar su
estudio a profundidad.

      Texto #1, escena 1. Parte primera.
      BENLEV.- Sea la voluntad de Dios.
      ASDRBAL.- Hay que tener paciencia.
      BENLEV.- Dios lo ha querido as... pero por qu lo hizo, mi
      coronel?
      ASDRBAL.- Y hay que tener resignacin.
      BENLEV.- Siempre que vena a casa le preguntaba: Cmo te sientes?

La estructura de enlace de los momentos que Isaac toma por grupos
demuestran obviamente la habilidad que ste posee para definir los propios
pasos del texto, es evidente que forma esta base para que luego en otros
trminos pueda seguirle el natural a los personajes; ya veremos cmo
hbilmente, en escenas posteriores, el problema religioso judo se har
presente, lo que reforzar este parlamento que Benlev est diciendo:

      BENLEV.- (A Asdrbal) "Bien", me responda, "muy bien". Y sonrea
      mirndome mientras se meta las manos en los bolsillos (l lo hace).
      "Bien, muy bien, to Benlev".
      ASDRBAL.- Era un buen muchacho.

Observemos bien que la acotacin en este caso slo es utilizada para dar un
referencial de espacio y de direccin, o en todo caso para reflejar slo
una tarea escnica que debe realizar el actor en funcin de lo que est
diciendo, cabe solamente como una expresin leve que puede tomar, para la
dramaturgia de Isaac Chocrn, slo fuerza al comienzo de una escena, de un
acto o de la obra misma; como decamos, es comparable a autores
norteamericanos como Tennessee Williams, en el que podramos tomar como
ejemplo la primera gran acotacin de la obra Advertencia para barcos
pequeos y luego, en la parte interna del texto, nuevamente Tennessee
Williams tiene la misma estructura que el texto de Chocrn. Nuestro autor
ha tomado mas all del planteamiento que surgi del modernismo y desarroll
en el naturalismo, ha evolucionado con la acotacin a un espacio ms
recndito que lo realizado por estos movimientos. Pero lo importante aqu
es que estas acotaciones slo expresan el referencial a quien se dirige el
personaje; lo dems est todo incluido en el texto. Aqu solamente es una
expresin informativa de un personaje que aparecer y que ser causa
esencial del desarrollo del conflicto en la obra; es decir, Chocrn nos
est ofreciendo una presentacin de todos los personajes para que nosotros
como espectadores le conozcamos rpidamente, pero ya el doble juego,
presentacin e intriga, va construyndose poco a poco en la medida en que
ofrece variables del personaje de Ismael. La obra tiene una superposicin
de escenas en tiempo y espacio que permiten mantener el inters del
espectador o del lector sobre la puesta o sobre el texto respectivamente,
su construccin delicada muestra un estado circular en las escenas; es
decir, stas se conectan todas entre s logrando darnos una especie de gran
metfora, quiz la Soledad.

      BENLEVI.- (A Asdrbal) Era un buen muchacho. Llegaba y se sentaba en
      la terraza conmigo hasta que Sara nos llamase a la mesa. A veces
      pasbamos un cuarto de hora, media hora, sentados frente a frente; yo
      hablaba y l me escuchaba con atencin.
      BENLEVI.- (A Asdrbal) Soy su To y cuando los periodistas me
      preguntaron no hallaba qu decirles.
      ASDRUBAL.- (A Benlev) Silencio con los periodistas, son unos perros
      cazadores.
      BENLEVI.- Hay que comprenderlos; despus de lo que hizo.
      ASDRBAL.- Precisamente; para ellos un hombre con un arma en la
      mano...
      BENLEV.- (Interrumpindole) Pero, mi coronel, un cortapapeles no es
      un arma en la mano. A quin se le ocurre?
      ASDRUBAL.- (Interrumpindole) A l se le ocurri.
      BENLEVI.- Todo esto es una pesadilla!

Hasta aqu se los presenta cruzando los textos entre ellos y la historia,
la ancdota, pero en la medida en que van intercalando los grupos de la
ancdota, en este momento construye y disea interiormente la unidad del
conflicto a travs de esta superposicin de tramas; es decir, las presenta
como un solo grupo. Intercalarlos aqu supone, necesariamente, la
eliminacin automtica de rigidez que pudiera poseer la escena; en caso
contrario, la accin se tornase ms lenta, ms pattica y ms fuerte.

De antemano, Isaac Chocrn recarga la escena, obteniendo con la
distribucin de los personajes un especial equilibrio que logra expresar
este sentimiento lgubre, y aligerar a travs de los parlamentos los
momentos de tensin que la escena refleja por s misma, con el objetivo de
llevar al extremo realista todos los momentos de la pieza. No pareciera que
los hechos ms importantes que concurren en la pieza estn determinados por
el efecto realista; sin embargo, la constitucin de la escena parece que
produjese tal posicin, al mismo tiempo, con la interpelacin de los
parlamentos, en la que entraran en juego los siguientes elementos ubicando
la situacin as: "Toda la escena inundada de una luz matinal brillante y
lmpida. (Por la izquierda entra paso, a paso de cortejo, Benlev, apoyado
en el brazo de Asdrbal, y despus de unos instantes Daniel y Rodolfo.
Mientras hablan, recorren la escena en forma diagonal hasta el extremo
posterior derecho, cual si el espacio fuese el terreno accidentado de un
cementerio, del cual ellos van saliendo. Ritmo lento) (Chocrn, Isaac,
Animales feroces).



La pausa como estructuradora de la ancdota

Esta obra no trata sobre el suicidio de Ismael; el suicidio de Ismael es
slo el pretexto que desarrolla la accin de la obra, que motoriza el
conflicto latente y lo hace evidente en ellos. Esta obra trata sobre la
respuesta del uno sobre el otro. Trata sobre la desaparicin, la
desintegracin de la familia heredada que va a causar estragos en la
familia adquirida; el conflicto familiar movido por el suicidio de Ismael
compone una historia desgarradora en todos sus personajes y veraz en la
psicologa de los mismos; se mueve, pues, con un conflicto interno, lo
intrnseco aqu es esencial; es, como dira el propio Bachelard, un texto
en el que los personajes se mueven en la profundidad de las aguas turbias;
no son, pues, personajes de ensoacin, porque su alma no se los permite,
no es un texto de ensoacin porque su palabra no se lo permite; por el
contrario, son textos que se mueven sobre el batiente de las llamas en el
que confluye la mayor parte de un oxgeno slo para esas llamas; arriba la
llama, abajo el agua; el agua debajo de la llama que al ser tan inmensa se
crecen ambas, la llama y el agua. El fuego se enciende ms, las aguas se
hacen ms turbias; estos personajes de Isaac Chocrn van por estas frondas;
sus conflictos internos se mueven en las aguas turbias, sus conflictos
externos por las llamas, por el fuego que consume y purifica, la obra se
mueve en las llamas. Sus llamas son las angustias a flote, a flote las
llamas, la inmensidad de unos personajes que pueden soportar la accin de
cualquier trama por fuerte que sta sea, y la provocacin en ellos es
indispensable porque slo ellos encuentran esa provocacin cerca y a punto
de un cortapapeles. "Si la provocacin es una nocin indispensable para
comprender el papel activo de nuestro conocimiento del mundo es porque no
se hace psicologa con la derrota". La derrota de Sol, la de Ismael, la de
Benlev, la de Sara, la de Rosa, la de Rodolfo, la de Mari; y alrededor de
ellos Pura y Asdrbal, personajes esenciales que nos cuentan, que nos
explican lo que los otros no nos pueden decir, lo que los otros no nos
pueden contar.

Quiz esos personajes hayan comprendido su papel activo, hayan tenido la
oportunidad de conocerse a s mismos, sus almas confluyen en un ocano
atado por las tempestades, sus mares se agitan a cada momento, su conexin,
su expresin va y viene, y siempre estn a punto de naufragar.

Hay una verdad que es ineludible para ellos y es ese conflicto interno que
ha generado toda la historia de su vida; a quin podemos culpar, a ese
abuelo que encerraba a Sol para que no pudiese ver al Italiano, a los
castigos de Benlev; la historia familiar es ineludible. La agitacin de
Rosa como queriendo volar, como queriendo ser mas urea, como pidiendo
libertad de ese peso que se siente cuando se est mojado; el cuerpo pierde
peso dentro del agua pero se adhiere a medida que es ms profunda y ms
turbia, se hace ms difcil salir; es slo el mundo de los ojos, del
movimiento, del silencio. Calla, Sol, que gritar es imposible, que ver en
lo turbio del agua es imposible, andas como ese pez ciego que slo le queda
el riesgo, andas como ese pez a tientas sin saber a dnde vas, slo te
queda la ilusin de una grandeza nunca conseguida, de una fortaleza
aparente, te pareces a la ballena en tu forma, te pareces a ese movimiento
profundo que se mueve bajo las aguas, la corriente interna del agua te
lleva, te arrastra, la corriente interna del mar, de este ocano, te bota,
te despide, tu corriente interna te bota, te maltrata y ese espritu ureo
que tratas de integrar para despegar de s, se queda, se lo consumen las
llamas, se lo ahoga el fuego tan intenso que cubre todo el ocano en el que
slo se bate el mal, la lucha. Dorado pero no de brillantez, es apenas un
lodo que se confunde, es como una tierra espesa rojiza, es la confluencia
del fuego y el agua, es la fusin de los sentimientos de todos en la lucha
de todos. Rebota y vuelve lleno de sudor, la franca visin del espectro, el
fantasma que ronda a vuestro alrededor, alrededor de todos ellos. A tientas
se chocan, se baten, se descuartizan unos con otros, y las ilusiones, y los
viajes y la esperanza se pierde de todos estos personajes, se desaparece en
el infinito del profundo del mar. Ocano y fuego que ahogan todos los
sentidos, "Esto..., esto no es un pas! No lo es! Esto es un clima! Un
clima clido, pegajoso, hmedo, malsano!" (Animales feroces, parte 2,
escena 8). Al final slo la incgnita y todos los valores psquicos de
estos personajes se debilitan, se ofuscan en el pensamiento, en la lucha
interna en el que desaparecen, en la que se consumen. Al final la
revolucin; all adentro puede que no pase nada pero aqu adentro no se
sabe qu va a ocurrir.

Todas las monstruosidades violan los gestos atroces de Hortensia. Su
soledad es la mecnica ertica; su lasitud, la dinmica amorosa. Vigilada
por una infancia, ha sido en pocas numerosas, la ardiente higiene de las
razas. Su puerta est abierta a la miseria. All, la moralidad de los seres
actuales se descorporiza en su pasin o en su accin.



Bibliografa

 - Chocrn, Isaac (1981); Nueva crtica de teatro venezolano, Caracas,
   Fundarte.

 - Chocrn, Isaac; Okey, en Teatro I, Caracas, Monte vila, 1981.

 - Chocrn, Isaac; Animales feroces, La mxima felicidad y Mesopotamia, en
   Teatro II, Caracas, Monte vila, 1984.

 - Chocrn, Isaac; Escrito y sellado, Caracas, Centro Cultural Consolidado,
   1993.

 - Chocrn, Isaac; Mnica y el florentino y El quinto infierno, en Teatro
   III, Caracas, Monte vila, 1987.

 - Mrquez Montes, Carmen; "Entrevista: vida y ficcin, aliadas en Isaac
   Chocrn", Anales de literatura hispanoamericana, N 25 (1996),
   Universidad Complutense, pp. 355-363.

 - Monasterios, Rubn; Enfoque crtico del teatro venezolano, Caracas,
   Monte vila, 1976.

 - Vestrini, Miy; Isaac Chocrn frente al espejo, Caracas, Ateneo de
   Caracas, 1980.

 - Villegas, Juan (1988), Ideologa y discurso crtico sobre el teatro de
   Espaa y Amrica Latina, Minneapolis, The Prisma Institute, Inc.

** Carlos Dimeo
   dimeo@telcel.net.ve
   Dramaturgo y director teatral argentino-venezolano. Fundador y director
   del grupo de teatro Dramateatro, y editor de la pgina del mismo nombre
   (http://www.dramateatro.arts.ve).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** La princesa que no rea
       Armando Quintero Laplume

   *** Poemas de amor y otros infiernos (extractos)
       Lady Lpez Zepeda

   *** ...Con una astilla en el corazn
       Alejandro Sanz balos

   *** Poemas
       Martn Flores

   *** Los fantasmas
       Claudia Karim Quiroga

   *** Poemas
       Mario R. Cancel

   *** Cuentos interruptus (extractos)
       Aymer Waldir Zuluaga Miranda

   *** Poemas
       Ricardo Iribarren

   *** La invitacin
       Alicia Carolina Ugas Pazos

   *** Poemas
       Arturo lvarez de Armas

   *** Dos relatos gauchescos
       C. Leonidas Alemn

   *** Poemas
       Damin Herrera Cuesta

   *** El ncubo (Cartas encontradas en un entierro en las cercanas de la
       Hacienda "La Vaguada")
       Fedora Freites Hernndez

   *** Dos baladas erticas
       Jefrey R. U. Pea

   *** Cuentos
       Carlos R. Alberty Fragoso

   *** Poemas
       Ariel Durn



=== La princesa que no rea      Armando Quintero Laplume =================

No todo cuento tiene que comenzar con "Haba una vez", pero este s.

Haba una vez un cielo, con nubes, sol y pjaros volando. Debajo de esto un
reino, con su bosque, su campo, su ro y su pequea montaa. En la montaa,
un palacio, con su torre. Y, en la torre -asomada- una princesa que no rea
y, casi siempre, estaba como mirando hacia el camino.

La princesa era bondadosa y muy querida por su pueblo y el reino era feliz,
bueno, casi feliz, ya que todos -desde los Reyes hasta el ms pequeos de
los sbditos- se notaban preocupados por la seriedad que la embargaba.

Las personas del pueblo opinaban de diversas maneras sobre su falta de
risa. Unos decan que una bruja le haba dado a beber un elxir mgico,
envidiosa de todas las alegras del reino. Otros, que un mago, habindose
enamorado perdidamente de la princesa, al no verse correspondido por ella,
le impuso el eterno castigo de vivir sin rer. No, la enamorada es la
princesa -sostenan unos terceros-; cmo se explica, agregaban, que siempre
est mirando desde la torre: slo espera el retorno del prncipe azul que
una vez vimos pasar por el camino.

Todos los das -a la mitad de la maana y a la mitad de la tarde- llegaban
juglares, trovadores, magos, malabaristas y bufones. Venan desde todos los
rincones de aquel pequeo reino, y hasta algunos eran trados desde muy
lejanas tierras. Pero ni aquellos ni stos lograban hacer rer a la
princesa. Ni siquiera sacarle la ms leve sonrisa.



Claro, uno poda suponer las razones que tendra la princesa para no rer.
T lo haras con unos juglares y trovadores que cantan sangrientas
historias de guerras pasadas, antiguas leyendas o dolidas endechas de
amores imposibles? Ms bien, igual que yo, lloraras. Lo haras con unos
magos que te hacen siempre los conocidos trucos con pauelos, conejos,
palomas, espejos, cajas o mujeres atravesadas por enormes cuchillas o
sierras descomunales? Te aburriras mucho, verdad? O con malabaristas que
hacen girar numerosas pelotas, platos, palos, botellas u otros objetos,
mientras atraviesan cuerdas suspendidas o se posan sobre pequeas
superficies? Creo no equivocarme si te digo que, con el vibrar de tus
nervios, no podras rerte. Y, qu decir de los bufones, con esas figuras
tan desiguales y grotescas como sapos enormes? No niego el esfuerzo que
hacan todos por ayudar a la princesa. Slo lamento no haber estado all
para plantearles mis dudas e, incluso consultando con ella, encontrar otras
posibilidades de lograr su risa o, al menos, el esbozo de una sonrisa.
Pero, sigamos con el cuento.

Una de esas maanas, de esas en que la princesa estaba en la torre mirando
hacia el camino, por el sendero salpicado de florcitas del campo, mariposas
azules y pjaros revoloteando, se oy un cantar que vena por el aire,
desde lejos, detrs de las colinas que ocultaban el camino, casi antes del
horizonte.



Era una cancin muy festiva. Tanto que, los labradores tenan que dejar de
sembrar sus tierras para rerse. Los bueyes y caballos de tiro se
desprendan de los carros y arneses para revolcarse, rindose. Las aves
detenan sus vuelos y se posaban de nuevo en los rboles, a rer. Los
caminantes no podan seguir con su marcha, por las risas. Todos los
animales de los campos y bosques salan de sus cuevas, refugios y nidos
para -con los sonidos del cantar- rer y rer. Los rboles y las plantas
sacudan sus ramas y tallos, como si un viento interior las moviera: era su
manera de rer. Los peces de los ros y de la mar cercana, se amontonaban
en las orillas y en las playas, riendo. Tambin, como has de suponer, las
personas del palacio, desde los reyes, hasta el ms pequeo de los
sbditos...

Mmm... Todas las personas? Bueno, la princesa segua en la torre, mirando
hacia el camino, sin rer. Desde all ya se vea al cantor de la cancin
festiva. Perdn, los cantores -que uno de ellos, mejor dicho, una, sea
pequea, no le quita importancia-: eran Juan y su pulga mgica.

Mucho antes de llegar a las puertas del palacio, se acercaron a Juan y
Juanita, su pulga, unos emisarios enviados por el Rey. Temerosos de que,
como el prncipe azul mencionado anteriormente, pasaran de largo por el
camino. Llevaban una carta real, invitndolos a realizar una presentacin
para toda la corte, a pagar con diez monedas de oro, cantantes y sonantes,
y a prueba de buenos dientes.



Luego de comer, beber y descansar, a Saln Principal de Palacio lleno, Juan
y Juanita realizaron su maravillosa presentacin. Registrada, luego, en el
Libro de las Crnicas del Reino, guardada por muchas generaciones en la
memoria oral de todos los abuelos y cuentacuentos, como celebrada en
romances y canciones de juglares y trovadores desde esos tiempos.

Cuando Juan tom la cajita y sali al centro del saln, comenzaron los
aplausos. Cuando abri la caja y Juanita -en malla de fino terciopelo y con
su mejor falda multicolor de volados y lentejuelas- salt a la mesa, los
aplausos recrudecieron, para repetirse, con igual intensidad, ante cada uno
de sus nmeros.

Juanita salt la cuerda, toc la flauta, bail un minueto, una mazurca y
hasta un vals. Simul los balidos de una oveja, los cantos de un gallo, los
mugidos de una vaca, los aullidos de un lobo y hasta hizo unos sonidos que
asustaron a todos, aunque no los conocan en la corte: eran los barritos de
un elefante, que haba aprendido a imitar cuando viajaron con Juan por el
norte de frica. Dio numerosos saltos mortales, sencillos y triples, de
frente, de lado y de espalda. Entre aplausos, hurras, vtores y vivas
cerraron su actuacin con la, ya famosa, "Cancin Festiva". Todos aplaudan
y rean, rean y aplaudan a rabiar... Mnnn..? Todos? S: todos, menos la
princesa. Con tantos aplausos y risas, me distraje, de acuerdo?



Juanita, rompiendo todo protocolo, brinc, desde la mesa donde saludaba, a
la falda de la princesa. De inmediato, al centro de su pecho y, de ah, a
su hombro. Luego, se acerc a su odo y le dijo algo, casi en secreto. La
princesa, primero, se sonri -leve, como toda una princesa- para, poco a
poco, rerse, hasta culminar en el ms sonoro estallido de carcajadas que
se haya odo en la historia del reino.

Todos los que escuchan o leen este cuento preguntan siempre si se sabe qu
es lo que le dijo Juanita a la princesa. Por suerte, mi tatarabuelo -que
estaba de paso ese da en el reino, y asisti a toda la presentacin-, lo
guard muy bien en su memoria. Se lo dijo al bisabuelo, ste a mi abuelo y,
por l, lo s yo:

-Bli bli bli bli, burul bli bli, blum blam bli bli. Bli bli buruli blibli
blumblam blibli.

En la familia, todos, siempre hemos lamentado no haber aprendido nunca el
pulgus, el pulgol, el pulgn o cmo se llame al idioma de las pulgas. Nos
queda el consuelo de saber que la Princesa que no rea lo hablaba a la
perfeccin.

** Armando Quintero Laplume
   lavacazul@cantv.net
   Escritor y narrador oral uruguayo-venezolano. Dirige desde 1987 la
   agrupacin de "cuentacuentos" Los Cuentos de la Vaca Azul y desde 1991
   la agrupacin Narracuentos Ucab
   (http://www.ucab.edu.ve/humanidades/educacion/catedras/palabraviva), en
   la Universidad Catlica Andrs Bello, en cuya Escuela de Educacin
   conduce el Taller de Narracin Oral y Artes Escnicas para los cursantes
   del segundo ao de Educacin Integral y Preescolar. Ha publicado Un
   lugar en el bosque (Kalandraka, Galicia, 2003).



=== Poemas de amor y otros infiernos (extractos)      Lady Lpez Zepeda ===

*** Soy piel de manzana

Soy piel de manzana,
llevo el roco del otoo entre mis muslos
soy lluvia anticipada a los tiempos, a la nada.
La luna fue hecha para mis pechos, para mi ro.

Extiende tu cuerpo alado sobre el mo
vacila entre un labio y otro
expa en el moho de mi boca
dame el abismo de la aurora.

Djame bordear por las orillas de tus ojos
naufragar en el hasto de tu mirada
profanar el caudal de tu alma
reposar en el centro de tu ombligo.

Mi vientre est desierto
anida pjaros en la sombra
pende un corazn en el exilio.

Ah! Las caricias de viento
anuncian la exacta soledad
frgil mariposa del olvido.


*** Estoy hecha para ti

En Venus cuatro labios y un precipicio
hecho un manantial terso y alcalino,
pechos al Sol erguidos en primavera
prpura que no volver,
manos de viento y fuego calcinadas
por la hoguera del abandono,
desbocadas como un corcel
en el patio trasero de la noche,
boca en luna menguante a la caza
de vino y pan para sosegar el hambre,
dientes afilados al este de la espesura
acechando el contorno de tu figura,
lengua angular, serpiente emplumada
que se posa en el silencio mientras callas,
pupilas alegricas por una mirada presa
que el viento se llev para inventar estrellas,
races aferradas a la faz de la tierra
sorgo y trigo germinan sin premura,
en las ramas se anidan golondrinas
listas para emprender el vuelo,
tu nombre en mis pupilas
invoca el mar mientras despiertas,
habitas un vientre y un corazn herido
Solloza un nio que no ha nacido.
Estoy hecha para ti,
soy una ramera en el quicio de la puerta
encarno el deseo, anhelo tu presencia.
Aqu espero mi condena.



*** El abismo

No hay abismo ms profundo
ni ms lejano que el acre de mi boca.
Elipsis ancestral, muda a las lamentaciones.

El abismo galopa entre mis cejas,
ronda en el  centro de mi ombligo,
se aloja en el costado de la cama,
cubre el talle de mi frente.

Letal, amargo y soterrado
augurio nocturnal,
inclemente hoguera de tu ausencia.



*** La ventana

Erguido an, el viejo lamo destierra su follaje,
sus ramas tienen el vaco que dej el pjaro celeste,
se acerca el ocaso con la madrugada marina
las nubes reposan en las alas del crepsculo mbar
en el gris, el invierno susurra en la oscuridad.
Es cierto!, la noche ms bella est del otro lado del cristal.

El paisaje es efmero, inmemorial.
Se renuevan las horas, el musgo,
las nubes, el alba, el polvo.
Si Dios estuviera al pie de la ventana
sera testigo de ello para acabar con todo.
En el poniente de la alcoba cuelga la ventana.



*** El mar

Me quedo
en este mar
adentro

Fauces las olas
impenetrables

gaviotas sus alas
celestes

lbrego el arrecife
encarnado

claro de luna
epitafio de las sombras

Adentro me quedo.

** Lady Lpez Zepeda
   lady@sep.gob.mx
   Escritora mexicana (Ciudad de Mxico, 1956). Realiz estudios de
   psicologa en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam) y de
   filosofa en la Universidad Autnoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
   (UAM-I). Hasta ahora su poesa permanece indita.



=== ...Con una astilla en el corazn      Alejandro Sanz balos ===========

No, no poda llamarle Memo. Como iba aplicar ese apelativo a alguien que
ni siquiera conoca? No puedo hacerlo, es superior a m, meditaba mientras
empujaba las puertas batientes de la Agencia de Publicidad.

-El Sr. Seara, por favor -pregunt a la seorita, que sonriente, atenda la
recepcin.

-Padre o hijo? -pregunt a su vez.

-El padre, supongo -respond, resistindome a usar semejante epteto-. Me
est esperando, hemos hablado por telfono hace unos minutos -aad.

-Le ruego que espere un momento, el Sr. Seara le atiende enseguida -me
indic, tras una llamada telefnica, la sonriente recepcionista mientras
abra una puerta y me conduca a una confortable sala de espera.

Segn parece, respir por primera vez el da 14 de abril de 1938, en Alcal
de Henares, en la casa de mis padres, quienes me pusieron, al igual que mi
ciudad natal, bajo el patrocinio de los Santos Nios Mrtires -Justo y
Pastor- y desde entonces soy conocido como Justo P. Huertas Pavn,
meditaba, mientras paseaba por la sala, examinando las bonitas fotografas
que adornaban las paredes.

Los ltimos veinte aos me ha ocupado la bella tarea de ensear la Historia
de los Pueblos Primitivos de la Pennsula Ibrica en la Universidad de la
ciudad complutense. Hoy, cumplidas ya las obligaciones profesionales que la
edad marca, he aceptado, gustoso, la muy tentadora oferta de impartir un
curso en la Universidad de Panam.

-Buenos das, soy Guillermo Seara -dijo, interrumpiendo mis recuerdos, a la
vez que extenda su mano en afectuoso saludo-. Ha tenido un buen viaje?
Sea bienvenido a Panam -agreg a la vez que se sentaba y me invitaba a
hacer lo propio a su lado.

-Llmeme Memo, aqu en Panam los Guillermos somos Memos -aclar y, ante mi
gesto confuso, puntualiz:-. Bueno, nos llaman Memo, aunque eso no quiere
decir que lo seamos todos -coment jocoso.

-Cundo ha llegado? Est ya instalado? Si necesita algo, dgamelo, estar
encantado de poder ayudarle. A qu debemos su estada entre nosotros?
-aadi y, sin darme ocasin de contestar, continu.

-Y que tal por Espaa? Me encanta Espaa! Nunca dejar de recordar mis
aos all, aunque fueron aos de exilio, pero fue un exilio dorado. Jams
olvidar su pas. Espero que podamos charlar... -se cort de improviso y
aadi:-. Perdneme, veo que le estoy agobiando con tanta pregunta, pero es
que en estas ocasiones no puedo controlarme.

Era un hombre jovial y cada poro de su piel morena destilaba afecto, su
cara risuea, su cabeza amplia, su cuello robusto, entonaban perfectamente
con su amplio corpachn. Su cuerpo grande, ancho, daba confianza, esa
serenidad que inspiran las personas bonachonas. Sin duda el amigo "Memo" lo
era. Invitaba a la camaradera, al afecto.

-S, ya estoy instalado, llegu anoche, de madrugada. La Universidad de
Panam se ha encargado de todo. He venido a impartir un curso de Historia
de Espaa, durante un semestre del primer ao de la Maestra en Historia de
Panam y Amrica.

-Es maravilloso -me cort impetuoso- que por fin, en este pas, dejemos a
un lado la influencia de los yanquis y volvamos a nuestras races-. Us el
trmino yanqui con rabia, con ira, quizs con rencor.

Estaba emocionado, entusiasmado, conmovido, eufrico, yo dira que fuera de
s y su alegra lleg al colofn cuando descubri el contenido del regalo
que le haba trado, por encargo de un amigo comn, desde Espaa. Un juego
de mus con unas vistosas fichas para marcar los amarracos y un libro de
instrucciones, as como una buena provisin de un fruto seco que no
recuerdo, pero que tena la peculiaridad de no consumirse, con
habitualidad, en Panam.

Ms por su insistencia que por convencimiento personal, comenc a usar el
dichoso apelativo y aunque en un principio se me hizo algo cuesta arriba,
pronto lo super.

Es Memo un magnfico conversador. No creo que haya nadie que se aburra en
su presencia. Es capaz de tratar cualquier tema y siempre aporta una
vivencia, una experiencia propia, una ancdota de un amigo o un
chascarrillo con que adornar la pltica.

Una slida cultura aflora al tratar cualquier tema, que nunca rehuye, y un
talante incisivo, sarcstico y adornado de frases de doble sentido hacen de
la charla un placer, una delicia.

Durante mi estancia en Panam tuvimos no pocas ocasiones de dialogar y
siempre disfrut de esos momentos. Magnfico conocedor de su tierra, me
proporcion una maravillosa ayuda para conocer las peculiaridades del pas.
Seguir sus indicaciones y consejos me permiti conocer bellos rincones,
interesantes y bonitos lugares, y pude degustar los platos ms
caractersticos de la gastronoma local y no cometer errores de los que
pudiera arrepentirme. Me indic las horas, los modos y momentos para
visitar ciertos parajes con seguridad. Y a fe que lo hizo bien, recorr una
buena parte del pas sin ningn percance.

Alegu obligaciones docentes para interrumpir la primera entrevista al ser
consciente de que al nico tema que Memo rehua era al poltico, y su
actitud cambiaba rotundamente cuando llegamos a estas cuestiones, y muy en
especial cuando se entr en la cuestin panamea del momento.

Abandon la zona denominada Punta Paitilla, lugar donde est instalada la
Agencia de Publicidad de Guillermo Seara, el corazn del mundo financiero
lleno de impresionantes edificios y hoteles y residencias de lujo. Despus
de caminar, quizs una hora, meditando sobre las diversas materias de las
que habamos tratado, llegu a dos conclusiones que el transcurso del
tiempo me confirm que eran acertadas.

La primera, que la amistad con Memo Seara me aportaran interesantsimas
conversaciones y que debera tener sumo cuidado en tratar temas que
tuvieran alguna relacin con la poltica actual del pas, a tenor por su
actitud ante esta cuestin, y la segunda, tal vez menos importante pero
nada banal, que en Panam no se puede ser peatn.

Comenc las clases en la Universidad de Panam al da siguiente y nunca, en
todos mis aos dedicados a la docencia, haba sido tan bien recibido. Nunca
me haba encontrado con personas ms deseosas de saber cosas de la madre
patria. Aunque el plan de estudios tena previsto estudiar la Historia de
Espaa del siglo XV en adelante -la parte de la Historia que mayor
importancia tiene para las historias hispanoamericanas-, a la menor
referencia a la historia anterior despertaba una ferviente curiosidad en
mis alumnos. Los pueblos beros; los carpetanos, los tartesios; los celtas;
los fenicios; los griegos, los romanos, los godos, los visigodos, los
rabes..., les interesaban a rabiar. Las clases eran una delicia, y el
alumnado compuesto por personas muy preparadas y muy motivadas, encantador;
a todo intentaban encontrar un paralelismo y todo serva para justificar
hechos y circunstancias de su historia colonial, aunque obviamente a veces,
muchas veces, era mayor el deseo que la realidad.

No sabra valorar qu pueblo ignora ms del otro. Si el panameo de Espaa
o el espaol de Panam. Siempre ha sido un misterio para m comprobar esto,
qu prximos y qu lejanos. La presencia de Estados Unidos y el Canal es
probable que sea la causa.

Como no poda ser de otra manera recorr la ciudad en coche, al principio
en taxi, despus, harto de ser vctima de la picaresca de sus titulares,
conduciendo un auto de alquiler, y no s qu habra sido mejor, si seguir
dejando que me cobraran de ms o que mi sistema cardiaco se viera afectado.

Sufr el infernal trnsito de la ciudad de Panam, sobre todo sus
peculiaridades: una conduccin vertiginosa e irrespetuosa. Apenas hay
semforos, y los pocos que hay, estn situados pasado el cruce. Lo habitual
son cruces sin ningn control y donde la cortesa del ceda el paso no
existe. Las consecuencias quedan reflejadas en las carroceras de los autos
y en los nervios de los conductores forneos.

En uno de mis frecuentes paseos, haba dejado estacionado frente a la
Catedral el Toyota que haba alquilado y haba recorrido unas cuantas
manzanas. Estaba absorto mirando un conjunto escultrico que ocupaba la
plaza de Colombia, quiero recordar, cuando a mi espalda o decir:

-Renato Dionisio Vasco, a la orden. Qu le parece esa estatua del
Libertador? -dijo, dando un taconazo que denotaba la posicin de firmes.

-Magnfica -respond antes de volverme-. Siempre me ha fascinado Simn
Bolvar. Es de justicia reconocer que era un idealista digno de admiracin,
aunque sus sueos de libertad no se hayan hecho realidad, por mucha
independencia que consiguiera -contest, encarndome a aquel hombre que,
con una sonrisa, extenda la mano derecha a modo de saludo.

Estaba paseando por el Casco Antiguo de Panam, aun a riesgo de sufrir
algunos de los frecuentes contratiempos a los que, segn me haban avisado,
suele verse sometido un turista si recorre solo aquella zona.

No poda ni quera resignarme a no visitar aquellos rincones, llenos de
colorido y sabor. All se podan apreciar los ms variados estilos en las
construcciones. En aquel lugar se entremezclan los edificios ms vistosos
de la poca colonial, restaurados, con los que ni siquiera haban sido
pintadas sus fachadas. Calles que antao debieron ser primorosas, con
fachadas multicolores y balcones corridos, hoy son cmulo de pobreza y
tristeza, plagadas de desconchones y negras manchas de humedad.

Con cierto recelo entabl conversacin con Renato pero a los pocos minutos
parecamos viejos amigos. Siempre se me han dado bien las relaciones
personales, pero en Panam me resultaba extremadamente sencillo iniciar una
charla. El carcter del panameo es afable y extrovertido.

He paseado por esta ciudad, que fue construida en 1673, despus de que
fuera destruida la Panam Antigua tras el ataque del pirata Morgan, de la
mejor forma que poda hacerlo, acompaado por Renato Dionisio Vasco, hombre
culto y conocedor de su tierra, de sus orgenes y de su historia.

Cincuenta y seis aos de edad, mestizo como el 70% de sus paisanos, hijo de
un panameo de origen italiano y de una india chocoe de la etnia ember,
piel marrn, rasgos finos, nariz aguilea, atltico, de una estatura media
y unos setenta kilos de peso. Su pelo, lacio, que posiblemente fuera negro,
hoy es blanco. Su hablar sosegado y cadencioso no tiene ningn acento. Mira
de frente y cuando habla clava sus ojillos azules en los tuyos. Tienes que
mirarle a la cara.

Era muy conocido en la zona, y al parecer querido por sus convecinos.
Caminbamos con tranquilidad y a cada paso nos parbamos y me explicaba
algo referente al edificio o a su historia; con suma facilidad pasaba del
momento actual, de las disposiciones recientes sobre la rehabilitacin del
casco antiguo, a la separacin de Panam de Colombia.

Me aclar mis dudas sobre su reciente historia, y durante horas refera al
bochornoso tratado de Hay-Buneau Varilla que otorg a Estados Unidos
autoridad plena y perpetua, es decir, soberana, sobre una franja de 16 km
de ancho a los lados del futuro canal y las aguas adyacentes a los
extremos.

Por Renato supe que quien firm el tratado de noviembre de 1903 fue
Philippe Buneau Varilla, un ex accionista de la empresa canalera, ciudadano
francs, y que aun cuando firm como representante oficial de Panam, cobr
sus honorarios en Washington y no volvi a Panam.

l me aclar, dolido, cmo se fragu la Independencia de su pas y que todo
fue un cmulo de intereses de los Estados Unidos y la oligarqua dirigente.
Me habl de los diez millones de dlares con los que se pag el bochornoso
tratado y que los prceres patrios decidieron que slo dos millones
entraran al tesoro de la nueva Repblica, y que el resto se quedara en el
exterior formando lo que, a partir de entonces, se conoci como "Los
Millones de la Posteridad".

Entre charla y charla me mostraba los monumentos y las ruinas de un pasado
glorioso. Lo que hoy se llama Las Bvedas, el Teatro Nacional, la Catedral,
el Puente de las Amricas a lo lejos, las ruinas del Convento de Santo
Domingo, el de los Jesuitas, visitamos el Museo del Canal, el de Arte
Religioso, vimos el Altar de Oro (salvado de la rapia de los filibusteros
ingleses, dicen, cubrindolo de barro), vimos la Iglesia de San Jos y la
de San Felipe, las ruinas de la Ciudad antigua...

El alma risuea de Renato Dionisio Vasco se puso triste al pasar frente al
Palacio de las Garzas, residencia de la Presidencia de la Repblica. Me
esforc en animarle y, aunque se encerr en un hermtico mutismo, poco a
poco, con mi conversacin, le hice recuperar su habitual estado de animo.

Me cont que, al terminar sus estudios, impulsado por una fuerte vocacin
militar, heredada quizs de un antepasado suyo que luch a las ordenes de
Garibaldi en el famoso Batalln de la Muerte, entr a formar parte de
Fuerza Pblica, nica organizacin de carcter militar de su pas.

Sufri muy directamente la invasin de Panam el 20 de diciembre de 1989.
En aquel momento era oficial en cuartel del Ro Hato, perteneca a los
"Macho de Monte", una unidad de lite integrante de los Batallones de la
Dignidad, que formaban parte de las Fuerzas de Defensa que cre el general
Noriega. sta pele hasta el final contra un ejrcito muy superior, en lo
que los estadounidenses llamaron la "Operacin Causa Justa".

-Cmo llamar as a la accin que destrua hogares, a la culpable de los
gritos de terror de quienes esa madrugada huyeron sin rumbo y con la mirada
hacia el cielo para evitar las bombas que caan? -se preguntaba una y otra
vez. Su esposa y su hijo no pudieron siquiera huir, murieron la primera
noche de bombardeo en su cama. l no se enter hasta el tercer da.

-Si realmente hubiese servido para algo... -se preguntaba sin esperar
respuesta y sumido en un elocuente silencio.

Se siente orgulloso al recordar el honor de haber derribado un helicptero
con un fusil, desde lo alto de un edificio de pisos, en el Chorrillo, muy
cerca del Cuartel Central de Noriega.

Su ojos se humedecen cuando recuerda la noche del 20 de diciembre y las que
le siguieron. No puede olvidar los estallidos de las bombas y los fuegos
que producan en las casas del Chorrillo, ni los gritos de los heridos ni
los chillidos de los nios. Y yo trato de cambiar de conversacin para no
verle sufrir, y lo consigo solo a medias.

-A los pocos meses de la invasin yanqui, fui licenciado. El ejrcito, de
nuevo, dejaba de ser necesario en Panam, estbamos protegidos por la
potencia ms poderosa de la Tierra. Qu irona! Con estos amigos no
necesitamos enemigos -coment sarcstico.

-En pocos meses qued solo y sin trabajo, adems de convaleciente de las
heridas de la "Causa Justa" -aadi con tristeza.

-Pero te quedara una buena pensin -pregunt temeroso, y nada ms realizar
semejante pregunta me arrepent de haberla hecho.

-Pero, dnde crees que ests? -pregunt, parndose en seco y clavando su
triste mirada en m-. Esto es la Amrica Latina, la cuna de la desigualdad.
Cmo me va a quedar una buena pensin, si la mayora de los sueldos de los
obreros estn sobre los 250 a 350 dlares -aadi-. Una miseria y despus
de reclamar durante aos. Has ledo El coronel no tiene quien le escriba?
Pues igual pero en real.

-Mira, t que eres historiador, con poco que te esfuerces sabrs que aqu
el desempleo, el paro y la miseria es endmica. Siempre ha sido as.
Presidentes hemos tenido a montones, de un partido y de otro, pero ninguno
ha resuelto este problema. Una pequea parte de la poblacin vive bien, muy
bien podramos decir. Otra pequea parte no vive mal, son una clase media
pequea de comerciantes y pequeos empresarios y empleados financieros y el
resto, ms de la mitad de la poblacin, con rentas por debajo de los 350
dlares. Hazte una idea -apunt.

-Menos mal que aqu nos pagan por quincenas -continu sarcstico-, de ese
modo lo menguado del salario parece mayor, al cobrar dos veces en un mes. Y
aunque puedas pensar otra cosa -me dijo-, no es el cobrar una miseria lo
peor, lo ms duro es no tener nada que hacer un da ni otro.

-Aqu puedes leer una encuesta que en los primeros das de junio hizo una
afamada empresa internacional -me dijo, mostrando un folleto, que avalaba
sus opiniones-. Vers en qu poco me equivoco y de qu poco ha servido que
ya seamos los nicos dueos del Canal y que cada barco que lo cruza pague
ms cien mi dlares y que sean tantos los que lo atraviesan.

Nos vimos con frecuencia y charlbamos amigablemente, y no siempre se
tocaban esos tristes temas, pero era difcil no caer en l una y otra vez.
Era difcil recorrer las calles del Casco Antiguo sin que alguien te
pidiera algo o se ofrecieran a limpiarte los zapatos o el coche, a cambio
de unas monedas y esto, evidentemente, daba pie para remachar en el mismo
tema.

Con frecuencia esos encuentros terminaban merendando en algn caf o
comprando viandas para la cena en algn supermercado y siempre pagando yo,
y curiosamente no me pareca que hacia caridad, tena la sensacin de estar
haciendo un poco de justicia. Me senta en la obligacin de ayudar a mi
amigo Renato, de aliviar su penuria. Nunca he sabido por qu.

Una tarde lluviosa del mes de junio fuimos a la Plaza Anayansi, para ver el
jardn y la estatua de Nez de Balboa, recordatorio del descubrimiento de
Ocano Pacifico. La torrencial lluvia nos impidi bajar del carro y, como
siempre, terminamos tomando un refresco en un restaurante de la misma
calle.

Not que Renato se senta con cierta desazn, y al preguntarle por la razn
fue sincero y me contest que no estaba a gusto en aquel lugar.

Estbamos prcticamente en el centro de la avenida que bordea la baha de
Panam, en plena zona financiera, cerca de los altos edificios de las
entidades bancarias y lujosos almacenes. Lejos de los barrios humildes
donde mi amigo se desenvuelve normalmente.

Haba dejado de llover, y nuestro refresco haca ya un rato que haba
desaparecido, y nos disponamos a regresar al Casco Antiguo, al Chorrillo,
para ser exactos, donde reside Renato.

Al salir del local nos encontramos con tres hombres que en ese momento
entraban, entre ellos destacaba el corpachn y la chispeante voz de Memo
Seara.

Haca algn tiempo que no nos habamos visto y ambos mostramos nuestra
alegra de vernos de nuevo. Con su habitual jovialidad me present a sus
amigos, destacando de un modo clamoroso mi origen y dedicacin. Hice lo
propio con Renato y, para mi sorpresa, result que eran viejos amigos,
antiguos compaeros de estudios, aunque la vida les haba separado. Cada
uno viva a un lado de la baha de Panam.

Cuando los acompaantes de Memo se excusaron y cada uno se fue en una
direccin, se enfrascaron, ignorndome, en una cordial conversacin
recordando los aos del instituto, aunque a veces el recuerdo de algn
compaero ausente les suma en una depresin rpidamente superada a golpe
de trago.

-Recuerdas las manifestaciones de enero del 64? -pregunt Renato.

-Cmo no me voy a acordar! Tengo sobradas razones para ello -contest
Memo-. Pero eso ya es historia. Vivamos el presente y celebremos nuestro
reencuentro y nuestra vieja amistad. Adems ya no hay motivos para
reivindicaciones, ya somos los dueos de nuestra tierra y de nuestra
historia.

Renato, ya un poco afectado por los tragos, asenta no muy convencido de
que eso fuera una realidad, pero sin querer llevar la contraria. La fiesta
se prolong hasta que cerraron el establecimiento. Los tres ya estbamos un
poco cargados y llego el momento de las nostalgias y del compromiso de
vernos otro da.

Desde aquel da, nos vimos los tres con relativa frecuencia. Memo
proporcion a su amigo una pequea colocacin en su agencia, que pali la
difcil situacin econmica de Renato. Aunque los tres evitbamos entrar en
temas polticos, que sabamos polmicos, lo conseguimos slo a medias y los
debates a veces eran un poco agrios.

Renato y Memo pertenecan a dos sectores de la sociedad muy diferenciados y
solamente mi actividad de intermediario consegua apaciguar los nimos del
uno y del otro. A veces no lo lograba, pues para m es y era muy difcil no
posicionarme del lado del ms desafortunado.

-Hace unos das, no s dnde, he ledo que alguien con bastante acierto
aseguraba que el problema de este pas, de la Panam de ayer, de la de hoy,
y ojal no de la del futuro "es que llegamos a la Independencia con una
astilla en el corazn" -dije, conciliador, una tarde en medio de una de las
ms agrias de las conversaciones.

Logr el efecto deseado, los dos cesaron en sus disputas y volvieron su
mirada a m, esperando que continuara.

Me vi en la obligacin de decir algo e improvis.

-La astilla ya ha sido extrada, ahora slo falta esperar algn tiempo para
comprobar que la operacin se ha realizado correctamente y la herida no
cierra en falso.

Los tres, que nos habamos quedados mirndonos muy serios, casi al unsono,
dijimos "Ojal!".

Al da siguiente yo regresaba a Espaa y los dos, en armona, vinieron a
despedirme.

** Alejandro Sanz balos
   asabalos@wanadoo.es
   Funcionario y escritor espaol (Madrid, 1944). Reside en Alcal de
   Henares. Colabora habitualmente en un semanario local y tiene publicados
   un libro y ms de cincuenta artculos de carcter tcnico.



=== Poemas      Martn Flores =============================================

*** I

Con andamios de palabras
intentas restaurar el templo destruido.
Slo queda ruido
donde antes haba misterio.
En el tumulto slo escucho
el tronar de tu silencio.



*** II

Hemos labrado el arco iris,
pero nos han negado los colores.
Por qu la desolacin
se empea tanto con nosotros?
Arde hundir las manos
en la sombra.
Pero debemos dragar la noche
hasta recuperar la luz del reino.



*** III

Las palabras suicidas
trepan a tus labios
para arrojarse al vaco.
Saben que en tu voz
duerme el sicario
que traicion al silencio.



*** IV

En tu final
simplemente desaparecers,
porque morir requiere
el doloroso mrito
de haber estado vivo antes.



*** XLV

      A mi entraable amigo Julio Rojas,
      muerto en las vas del tren por una descarga elctrica

El sol incendia las cuencas de tus ojos.
Ya no hay das venideros.
Slo hay noches que se han ido,
restos de tu viaje,
preguntas sin dueo.
Tu alma que no supo de refugios
abandon su cuerpo a la intemperie.
En mis sueos
busco el ltimo dibujo de tu rostro.
Pareces llamarme
y sonres triste, inconcluso.
Luces exhausto
all acostado sobre las piedras.
Pareces un nio dormido sin cuentos
tendido a la orilla de su lecho.

** Martn Flores
   martinflores07@hotmail.com
   Docente y poeta argentino (Buenos Aires, 1974). Recorri en bicicleta
   gran parte de la Patagonia y de mochilero casi toda Argentina. Ms tarde
   cruz las fronteras y vivi durante algn tiempo en comunidades
   indgenas y afroamericanas. Estudi historia en la Universidad de Buenos
   Aires, donde fue becado y recibi el Premio Eudeba 2000. Particip en
   grupos de investigacin de historia latinoamericana, dio clases en
   algunas escuelas e integr grupos literarios. Luego vivi en Ecuador y
   Colombia, donde trabaj como corrector para distintas editoriales. A su
   vuelta al pas, organiz con su compaera una muestra fotogrfica
   documental denominada "Invocaciones: una ventana a la magia de
   Latinoamrica", que ha sido exhibida en distintos centros culturales de
   la capital argentina.



=== Los fantasmas      Claudia Karim Quiroga ==============================

El ao que viene quiero tener un hijo. La idea de buscar un padre empieza a
revolotear en mi cabeza. He de buscar con lupa pero, llegado el caso, a
primera vista. Lo quiero escritor, al padre, para que mi hijo sea el
prximo Neruda. Nada de Borges. Nada de Hemingway. Lo quiero poeta para que
vibre, para que cante, para que sea rebelde, se acueste con todas, se
desengae, vuelva a empezar, beba, coma como rey, sea interesado o no lo
sea, segn el caso. Lo quiero dolo. Hroe. Que la gente cuente en sus
casas que lo vio en la calle, que relate cmo iba vestido, cmo era su
cabello. Lo quiero amigo de todos y de ninguno, con su mundo interior
intacto. Quizs, de vez en cuando, llore en silencio, o piense en su madre,
en m, en las cosas que le dijo su mam de pequeo, el mundo que prometi
para l, mi madre est loca, dir, loca, loca, y su padre, otro rufin...
un descarado, un degenerado, un manitico, aficionado al sexo y al
desorden. Un amante perfecto y un novio manipulador. El padre de mi hijo
tiene que estar en alguna parte y seguro me est esperando. Este consejo es
de Cosmopolitan.

Acepto consejos para su crianza. Mi hijo dormir conmigo hasta que cumpla
dos aos. El padre vendr a visitarnos. Me har el amor. Jugar con el nio
y, desde la puerta, juzgar si ha llegado la hora de marcharse o quedarse.
Eres libre se le dijo al principio. Pero el padre no tiene muy claro el
concepto de libertad. Se le abre la jaula y no vuela. Se cierra la puerta y
empieza a revolotear desesperado.

Si es nia me encargar de que a sus manos no llegue nunca, jams, ningn
cuento de hadas. Que en su mente no vaya a colarse la Cenicienta por una
rendija. Nada de Blancanieves, nada de princesas que duermen cien aos a la
espera de un prncipe que las salve con un beso. Mi hija ser el prncipe y
la princesa. Y har lo que quiera. Y buscar o esperar o se disfrazar
para no ser encontrada. Mi hija tendr los ojos abiertos siempre. Y cuando
duerma. Vigilar su sueo.

Mi hija ser bailarina o lo que quiera. No s si poeta. No s si escritora.
A m nunca me dijeron, s esto o aquello. Nunca. Tampoco me dijeron que una
cosa era mejor que otra. O que se ganaba ms. Me dejaron, simplemente,
estrellarme.

Mi hija no tendr los fantasmas que me persiguen y que me observan desde la
ventana, sentados en el rbol. Cambio de casa, de ciudad, sin avisar nada.
Y los fantasmas, a los tres, a lo sumo cuatro das, regresan.

Me mud a una casa sin ventanas haca la calle y sin rbol en la acera. Y
los fantasmas se sientan en la sala. Casi nunca voy a la sala.

Si conoces a alguien. Si tienes algn amigo que puedas presentarme. Dale mi
nmero. Dile que soy linda y estrecha. Que no tendr que embriagarme. Ni
drogarme. Dos, tres palabras bonitas sobre mis ojos y sobre la suavidad de
mi piel. Dile que sea dulce. Ese es el secreto. Que parezca tierno.
Interesado. Ojal que me crea importante. Dile que he ganado premios, que
soy famosa. Que no me vea como a cualquiera de sus amigas. Que piense que
puedo ser mejor que l. Y lo tema, sutilmente. Eso me gusta. Y ojal que no
tenga novia. Ni est casado. Que est solo. Y que no quiera ser un
fantasma. Uno ms en la sala.

** Claudia Karim Quiroga
   karrimg@hotmail.com
   Escritora y comunicadora social colombiana (Bucaramanga, 1977).
   Especialista en educacin. Es docente de habilidades comunicativas y
   periodismo y dirige la revista Ingenio de la Universitaria de Santander
   (Udes). Ha recibido premios de poesa y cuento y en 1999 el Premio
   Nacional de Periodismo Simn Bolvar por su programa radial El Jinete
   Azul. Algunos de sus cuentos y trabajos periodsticos han sido
   publicados en varios pases y traducidos al ingls. Amante de los
   circos, los gitanos y el cine, autora de La Domadora de leones y otras
   historias, Mamfera y Diario de una cabra, todava inditos.



=== Poemas      Mario R. Cancel ===========================================

La inventamos
para pisar
en firme,
y no caer
de bruces
en las manos
del duende
que habita
bajo el puente:

      hablo de la historia.

===

Como animal extrao
habito en el pasado.

Eso no me libera de locura,
lo s.
Pero sirve
Para tener un pie
bien puesto
en cada mentira
y aprender el oficio.

===

     Escribir.
Manchar el lpiz
con el vaco
que eres
al cabo de la noche.
La soledad
es leerte a ti mismo
en un tiempo
sin msica.

===

Yo tambin
am a Lou
y a Madelleine:
Y a la chica
que se fue a Paraguay
a fundar
una colonia comunista.
Yo le deca
Lisabeth.
El tiempo
es una gata evasiva
que te mira de lejos
pero nunca
te toca.
Ayer pudo haber sido
1915 o 1883,
da igual.
La soledad
no tiene cronologa.

===

Escuchar a los biiyis
me recuerda que tuve 20 aos
que cre en la revolucin
que hu de casa
y que cuando volv, poeta,
mi madre,
an joven,
me esperaba
con una
taza
de caf
en la puerta.

Decir...
Quin viviera en la casa
que definen tus pechos
cuando caen sobre el mo..!

===

En la casa,
la luz entraba de maana
como yo en ti
y t en m
al amarnos.

===

En el amor
tu presencia impona tanto silencio
que el zumbido del mundo
era menor
que el aleteo de una mariposa

===

Y guardo las palabras
como quien se hunde
en tu sexo amable
antes
durante
y despus
del amor.

** Mario R. Cancel
   marcas@caribe.net
   Escritor puertorriqueo (1960). Se dedica a la enseanza de la historia.
   Es autor de libros de historia, ensayo, poesa y cuento y uno de los
   autores de la Generacin de 1980 en su pas. Es editor de la revista
   electrnica Desde el Lmite y profesor de historia en el Recinto
   Universitario de Mayagez de la Universidad de Puerto Rico.



=== Cuentos interruptus (extractos)      Aymer Waldir Zuluaga Miranda =====

Armando piezas

Te armo, te imagino por pedazos, parte a parte, formo con tus piezas
esquivas la imagen perfecta que me marca el sueo, pero una milsima antes
de verte completa, se rompe frgil y debo comenzar de nuevo. Caen revueltos
los fragmentos en el suelo, entre hojas y ptalos del jardn del olvido,
los separo de nuevo con paciencia y los ensamblo de mil formas, buscando
inventar la figura que irrumpa con su magia en acople magistral. Esa
metfora sublime, sin remiendos entre empalmes, que irradiando la luz mbar
ciegue cualquier indiferencia... y en el ltimo suspiro verte fantasa
aparecida, aqu, de frente. Y entonces, ver premiado el esfuerzo cuando sea
turno de que empieces t a armarme.



Al borde

Al final del abismo, por donde asomaban los pensamientos luciendo trajes
multicolores, est mi indulto contenido. Temeroso de salir entre el gento,
fluye en contrava, abrindose paso entre trajes montonos y corbatas
sombras, se adentra, huye de m, de ti, de nosotros. Antes de lanzarse
suicida por el fondo del despeadero que lo aleja, da una mirada queda, se
fija en mi sedienta tristeza y la hace suya. Arrepentido de su miedo,
intenta devolverse y, mientras gira, un cmulo de sentencias lo derriban.
Se levanta molesto y decidido, toma como referencia mi avidez al borde de
ese precipicio que nos separa, convierte su puo en mano, brinca afuera y
se transforma en gota de agua cuando te escucho, dicindome que regresas.



El taln

Qu ms podras, hija de Aquiles, que cantar entre las pulsaciones de tu
atrapado corazn, que rogar por que el veneno se riegue entre el bamboleo
de mimos y el desfile de vidrios triturados que presientes. Herida ests,
de muerte, entregada a que los ros de savia te desborden en la
intoxicacin por sobredosis de cobalto, febril esperas que se extienda en
tu paisaje aquella pcima que en certera puntera te ha irrigado la saeta
enviada. Goza y cntale al oportuno festn de los perniles, que de un solo
bocado te ha tragado. De nada vale retirar el dardo que encontr tu dbil
punto, djalo volver all las veces que prefiera; pide que lo lance otra
vez, ruega por que encuentre de nuevo esa nota que a vibrar te manda. Clave
de sol, que entre acordes te convierte en Mesalina, entrgate toda, djate
pulsar, abre el comps de tus piernas que te convierte en meloda.



Viajera

El Sol de media noche alumbra para ti, empeada en mirar el termmetro que
marca la ausencia; slo el fro te arropa desde lejos. El olor a bacalao
seca tu boca, que intentas endulzar, escuchando a Edward Greig; te
recuestas ingenua en el recuerdo de aquel barco que ya zarpa, ves girar
all tus distintas posiciones de nimo y fatigada, apartas la mirada de ese
elixir. An no es tiempo de regresar, atrapada en medio de las gargantas
labradas entre las rocas, gimes la ltima vocal queriendo salir de ese
laberinto vertebrado.

La Aurora boreal se te sube a la cabeza, las tristezas y el aire entran
fatigados haciendo esqu entre tus grietas, sueas el retorno y pretendes
ser pluma de guila rtica y regresar al tibio nido. Las miradas de
mosquitos te despiertan, un Troll roba tus huevos y una gota salada se abre
paso hasta tu boca, la bebes y reanudas la lectura de los petroglifos
llegados de la distancia.

Tu jersey, de pura lana de alce y hecho a mano, contiene el trepidar de tus
fibras que aoran volver a donde surgieron, es el dolor ms septentrional
del mundo, una separacin cubierta de musgo, un reclamo es cada clula
pidiendo que retornes. Posas entonces tu silencio en el hombre que te mima,
le perdonas que sea semilla de esa tierra que te tiene prisionera. Le
prodigas tu cadencia en clave de mi contenida, lo haces vibrar con una nota
si a la deriva, mientras lo consuelas dejando que sea intrprete de tu
instrumento afligido. Te pregunta de tus planes y le ocultas que acaricias
la idea de volver, que tus odos reclaman los susurros de tu patria. Todo
es tristeza en ti, dulce Vikinga estacionada.



Pantagrulica esperanza

La curiosa Luna ya no observa tras las cortinas la amalgama de engranajes
chirriantes. El xido de la costumbre los ha dejado obsoletos y los vanos
intentos de prembulo slo liberan un graznido fastidiado que se pega a los
alaridos de las paredes. El lugar permanece ileso a los pesares que nos
aplastaron, solamente la confusin escapa dando bofetones a las aguas de la
inundacin pasada. Un mortecino espejo plasma sobre la cama los delirios
all abandonados. Las tinieblas afilan su garganta para celebrar el olvido,
pero la ternura con su aliento ofrece un boca a boca al agonizante idilio.
La promesa de un nuevo manantial se despliega como escarcha, el barro
agrietado comienza a humedecerse, las puertas y ventanas de la reseca
cscara anuncian nuevo oleaje. A manera de una lluvia al revs gotea la
esperanza. Mas, ay!, grande es la angustia y el desencanto, cuando al ir a
tomar de aquella esplndida alfaguara, sorbo el licor salado de mis
lgrimas.

** Aymer Zuluaga
   puntoaparte@hotmail.com
   Estadstico y escritor colombiano (Medelln, 1967). Textos suyos han
   sido publicados en revistas de Argentina, Colombia, Costa Rica, EEUU,
   Espaa y Venezuela. Adems pueden ser revisados en su pgina web,
   http://www.tabularium.info/aymerzuluaga.htm.



=== Poemas      Ricardo Iribarren =========================================

*** El crculo de la inocencia

La voz
eterna
de los amantes
en el crculo
de los inocentes
Alfredo Villanueva Collado

He visto el crculo de la inocencia
trazarse noche a noche
en el momento exacto
en que el crepsculo se cuelga
de las ltimas nubes
y los cielos bostezan
mostrando la sangre de sus dientes

Ellos se aman
furiosamente,
destrozando paos, sueos
y los amables ratones de la tarde.

Con la luna cerca,
buscarn el crculo de la inocencia
que arde unos segundos
cuando la noche est por estallar
y los ojos ruedan
por la lejana del tiempo y del espacio,
por las incontables eras
que necesitaron los amantes
para esta guerra de carnes, de suspiros
de sueos que se estrellan
el uno contra otro.

Ahora se hunden en el crculo.
mientras el universo
recorre sus caminos
redondos y fangosos.
Los amantes
emergern como recin nacidos
para unirse otra vez sobre la arena
hasta que los insectos de sus huesos
vuelen en enjambres
azules,
cenicientos
hacia las tiernas lluvias de maana.



*** La madonna sin alas

Una madonna del renacimiento
vuela sin alas en busca de las sierras
Ansiosa,
sedienta
bebe distancias y aires
con su cuerpo regordete. El da
arrastra carros blancos
sobre las solitarias alas de los pjaros.

Llueve hacia adentro.
Diciembre enva mensajeros
a las partculas ms pequeas de la tierra
y un insecto se despliega
arrastrando con sus patas
alegra de terrones.

Diciembre enarbola soledades
mientras la mujer
regordeta y desnuda
bebe el aire con su ondeante ombligo
y lanza cerdos rosados y con alas
a las laderas y a las lejanas.

Hay un pollo y un muerto,
una nia y un monstruo
un dragn
un soldado,
un canto y un mendigo
como parte del cdigo secreto
que nos permitir escaparnos de la muerte
y pacer eternamente como vacas
en el prado celeste
despus de todas las tormentas,
acunando las lluvias de maana.



*** Paisaje de sapos

El sapo trepa a la cornisa.
En su piel rugosa
crecen alas blancas
de olvidados ngeles.
Ms all las muchachas
caminan con sus cabezas.
Descalzas,
sostienen intilmente sus faldas
y sus plantas transitan por la brisa.

Un monstruo bebe
helados de oxidrilo;
tiendo los astrolabios
sobre el gran medioda.
Llueven trozos de cielo,
y yo,
nio lloroso
pliego los universos
uno por uno.

Absurdo.

Nada.

En tanto la moneda pnica
rueda y no deja de rodar.
Ahora son cientos de sapos
envolviendo las cornisas de la noche.
Mariposas con dientes
beben mis empeines
devolviendo al pasado
su lugar en el crepsculo.

La sal del miedo se disuelve.
La rabia pierde su objetivo
el da suelta su tos
en las montaas del cielo
cuando la madrugada se derrumba
y los sapos desfilan
con sus buches cargados de maanas
que se agolpan,
se retuercen
detrs de las ltimas estrellas.



*** La fiera

Una fiera se tiende entre las nubes
Baja lenta, sin mostrarse. A veces
percibo sus ojos que brillan en la penumbra
en medio del sueo,
en medio de la noche que vomita tormentas.
Una fiera llega a la fronda. La presiento
en la segunda esquina de mi entraa.
Grue y espera desde hace siglos,
desde un tiempo inmemorial:
mezcla de instinto y de paciencia,
anima las nubes de la tarde
con su aliento de bestia
con sus depredadores sueos,
con sus duendes de fuego
y sus dientes de nquel.

Ahora
la espero atenazado en mi atanor
como una araa tenue que procura
aliviar su cuerpo, su cadencia,
la densidad de su piel y de sus sueos
para que cuando lleguen
puedan pasar todas las garras
sin desgarrar carne y altares
sin araar afanes
sin destrozar crepsculos.

El horizonte
tiende pjaros nuevos
ms all de las bestias.



*** Miles de putas cidas

Miles de putas cidas
llenaron un estanque
de jugos vaginales
Desnudo me ba,
me convert en licntropo
alcanforado,
con mis testculos
llenos de talco y manos
y pieles juveniles.

Violar. Volver a hacerlo.
Correr aullando por los campos
en busca de gargantas blancas
de fieles crepsculos en medio de la noche,
de muchachas que mueren en mi abrazo
mientras la luna baja su pulgar
sobre las aguas que no dejan sus destellos,
sobre mi dentadura
repleta de sangre y carcajadas.

El instinto arra sus banderas
mientras los ngeles negros
llueven desde el sol.



*** Ballena en la oreja

La oreja que recorro
en mis derivaciones
dibuja los canales
que Melville recorra
en el siglo pasado.

Y me pregunto
qu diferencia hay entre los crculos
que llevan al centro del odo
y los sucesivos remolinos culminantes
en la Ballena Blanca.

Nervioso,
el meique navega
recorriendo los surcos.
(Yo, el capitn Ahab?)

S

Ya siento en mi pierna la dureza
de la pata de palo
y camino cuidadosamente
en cubiertas caladas como rejas.
Y subo al puesto del viga
buscando la blancura
en azules horizontes,
en noches estrelladas
en amaneceres amarillos
que se marchan.
Que se marchan.

Y navego la oreja
y llego sin mi tripulacin
al centro del odo
en donde todo se detiene:
las mareas del mundo se aquietan;
se asoman
(serenas,
asombradas)
para ver nuestro duelo.

All,
la ballena:
con una faja tratando de ocultar su vientre;
con un sostn enorme
y un pauelo a modo de tanguita.

All
la
ballena.

Danzando para m como una bailarina rabe.
Ridcula
pero atrayente en su blancura;
danzando para m.

Y siento que me inclino demasiado:
la ballena mil metros ms abajo.
La ballena-sirena que me llama
y que baila
dando vueltas y vueltas,
recorriendo con su voz de contralto
las escalas cromticas.

Hay alguien que me empuja
y levanto la pierna de madera.
Cuelgo en el abismo.
La cabeza hacia abajo.
La ballena detiene su baile
y estallan
el cors
el sostn
la tanga...

y deja de cantar
y abre su boca y me acerca sus babosos dientes.

Un quejido me aparta del abismo:
mi esposa llora su ausencia de familia;
su soledad de amigos;
su aislamiento.
Son las cuatro. No llueve.
"Salgamos"
-digo mirando el da-
"Hay sol; hay brisa;
hay sangre circulando..."

Su mirada se opaca;
me dice que s por compromiso
y salimos a ver una pelcula
sobre los ltimos cazadores de ballenas
y sus inmensos dramas pasionales.



*** Decir lo nuestro

Decir lo nuestro,
lo que dejamos
colgando de la atmsfera
una tarde de enero,
en la siesta de las golondrinas,
en el silencio de los tamarindos,
en la espuma que llegaba
hasta el portal de la casa sin paredes

Decir lo nuestro,
lo que sigue pendiendo del ltimo crepsculo
cuando el silencio de las gaviotas
cay como una manta
sobre las negras ovejas de la noche.

Decir lo nuestro,
lo que todos nosotros,
como enanos silentes apilamos
en la callada,
en la plegada,
en la silenciosa
en la estruendosa tarde de diciembre.



*** Ninfas

En los grises solares de los cielos
se suelen baar ninfas,
rubias ninfas azules;
Las aguas arremeten
alegres, cristalinas
contra sus suaves senos,
contra sus suaves nalgas...
En los solares grises de los cielos,
escapan murcilagos rojos
de la estructura cuadrada de la tierra
y llegan piafando y bufando
a la redondez cenicienta,
al firmamento
donde anochece cantando la maana
sin haber abierto tardes en el da,
Anochece inocente,
inaugural
como una pieza de teatro
repetida en tres siglos,
cuyo inicio,
cuyo desarrollo
mantenga siempre jvenes
y con miradas soadoras
a todos los actores.

En los grises solares de los cielos
se suelen baar ninfas,
rubias ninfas azules;
Las aguas arremeten
alegres, cristalinas
contra sus suaves senos,
contra sus suaves nalgas...



*** El peso de los versos

A veces los versos pesan
como cruces de hierro
colgadas del cuello de los das.

Nos arrastran con ellos a hondonadas
donde sirenas asesinas
duermen sus sueos sonrosados

A veces los versos
se disfrazan de silicios
en un delirio sbito
de castigos y voces de negrura
Entonces son pequeos animales
que muerden la costura de los sueos
y despean en medio de la noche
las tenues luces
de la luna de adentro.

A veces los versos son demonios
que araan, crujen, gruen
en los campos lejanos y ateridos
en los esteros llenos de cadveres
en las vaguadas solitarias
que derrumban los cerros
y las fibras del alma.

Ahora
el da cierra filas
entre ailes y lejanos pjaros
que durante la noche
bebern poemas negros,
gotas de lluvias
y cadas estrellas.



*** La tos

La tos. La tos. Arremete
contra la metafsica de los espejos
contra el subsuelo del bordado
y el sustrato de las sendas azules
que se pierden entre las hierbas.

La tos. La tos
tiene un perfil peludo:
como un enano lobo
que aflora en luna llena.
Que se cuela entre espasmos ...
...y el silencio entre rugidos
y el samovar hirviente
y la sonrisa irnica del diablo
que se convierte en lquido
y se cuela
entre dos bloques de sal
cuando el reloj de la sala
hace sonar sus trece sones
y se inauguran los cielos violetas
y los enanos lobos muerden los gemelos
de la chica que limpia el comedor
Ella resbala
en el agua que filtra el coleto,
en el agua servida del crepsculo
que se escurri por debajo de la puerta.

La tos. La tos.
Con cada exhalacin
se expulsan ms enanos lobos
que corren, que se escapan
por el borde redondo de la luna
por las colinas invisibles
que penden sobre el lago
por la tenue presencia de las sierras
que acunan en sus vientres
las estrellas y las lluvias de maana.

** Ricardo Iribarren
   rik2710@cantv.net
   Escritor argentino. Participa constantemente en diversos foros
   literarios y sus trabajos han aparecido en varias publicaciones
   electrnicas. Reside actualmente en Venezuela.



=== La invitacin      Alicia Carolina Ugas Pazos =========================

Desempleados, con la cara larga que pinta el hambre de varios das, El
Esposo y La Esposa se miran como perplejos erizos de mar en las manos de
Jacques Cousteau.

-Tengo hambre.

-Yo tambin, papito, pero cmo hacemos. O pagbamos la luz o nos la
cortaban. T sabes cmo estn las cosas hoy en da con los servicios
pblicos.

-Te imaginas si tuviramos hijos? Me tendra que lanzar a la calle a
robar, porque con nios hambrientos se pierden todos los escrpulos, mamita
querida. Con hijos s que sabramos lo que es pasar necesidad.

-Y nosotros nos quejamos, tesoro, que todava podemos pagar la luz, el
telfono y el gas, dime cmo harn los que ni siquiera para eso tienen.

-Esta peladera es brutal. Estar sin cobrar fijo quince y ltimo por ms de
seis meses vuelve loco a cualquiera. Hasta la libido se le baja a uno,
francamente.

La Esposa lo mira entre tierna y pcara; sonre y le recuerda:

-Pancito, tampoco as. A ti, por ahora, no se te ha bajado.

-Ay, Ensaladita, es que no todo puede ser rigor y estrecheces.

Rompiendo la distancia de la tabla de planchar ambos se renen en un breve,
pero tibio abrazo. Ella regresa a tomar la plancha; l promete poner a
hervir agua para colar otra taza de caf con que espantar el hambre de
aquella hora tercia, adems lava las tristes tacitas de peltre, nicas
piezas de su vajilla que han ensuciado en estos ltimos cuatro das.

Ella es ingeniero hidrulico y l geofsico; los dej sin empleo una crisis
cclica de esas que slo saben explicar los economistas del mundo real, o
los psicohistoriadores de Asimov en su Tetraloga de las Fundaciones, pero
los grados acadmicos de nada sirven realmente cuando el seor que regenta
la franquicia "Pepechicha" gana cuatro veces, en una semana, lo que
cualquier mdico laborando en un hospital por aos. No tienen hijos, se
casaron, para los cnones venezolanos, ya viejos, hace cinco aos atrs.
Ella tiene treinta y tres; l treinta y uno.

Al terminar de planchar (no pueden pagar una cachifa para la limpieza,
mucho menos a una seora para el planchado), la Esposa se sienta a leer,
como todos los das, el peridico en su seccin "Clasificados". Las pginas
se suceden lentamente. No prevalecen sino anuncios de "Masajistas", "Damas
de compaa" y similares. Claro, tambin estn los de ventas que juran no
serlo, pero los lectores ya les saben el paso y conocen, de entrada, el
viejo truco de:

-Quiere ganar 400 dlares al mes? Sin jefes neurticos! Slo cuatro
horas diarias! Venga ya! No es venta, pero casi!

Su mirada de dieta a base de agua y caf, deambula trasnochada sobre el
papel que le mancha los dedos de residuos plmbeos. Un anuncio la
interpela:

       +-----------------------------------------------------------+
                                                                  
                                                                 
                                   -+-                            
                                                                 
                                                                 
                                                                  
                                 Q.E.P.D                          
                                                                  
                       HERMENECILLO RINCN MORALES                
                                                                  
          Ha fallecido cristianamente, en la ciudad de Caracas,   
             el egregio empresario zuliano quien en vida dot     
                         a la ciudad de Maracaibo                 
                    de tantas prestigiosas industrias.            
                                                                  
                Sus restos mortales estarn siendo velados        
                     hoy en la Funeraria Lgrima Viva             
                ubicada en Chula Vista, Municipio Baruta.         
                                                                  
                 El sepelio saldr maana, a las 9:00 am,         
        con destino al Cementerio Sin Real No hay Hueco Ni Cajn. 
                                                                  
                             PAZ A SUS RESTOS                     
       +-----------------------------------------------------------+

-Amor!

-Dime, cara mia.

-Un sepelio. Y de un tipo con plata.

-Y?

-No se te ocurre que podemos ir? Adems, con estas caras...

-Ir? Como para qu?

-Cmo para qu? Para comer, platanito mo! No te acuerdas que en festejos
de ese tipo reparten chocolate, galletitas, una sopa bien buena a eso de
las doce de la noche, y hasta desayuno en la maanita temprano. Estamos
hechos!

El Esposo, un poco turbado ante la rfaga-idea, tard en entender qu le
estaba proponiendo su seora.

-Mami, t quieres que vayamos de arroceros a esa funeraria?

-S, maridito mo, claro. Te estoy invitando al sepelio del seor...

Y volvi a releer, esta vez en voz alta, el nombre de tan epnimo, y
maracuchsimo, personaje:

HERMENECILLO RINCN MORALES

-Pero, a m me da como cosa, no s, ir y...

-A ver, t no quieres cenar hoy y desayunar maana?

Mirndola de frente, con sus enormes ojos rayados de hijo de inmigrantes
rumanos, El Esposo atin a contraargumentar:

-S quiero, pero y si... nos descubren.

-Qu nos van a descubrir. La gente va a estar all es llorando su muerto, y
nosotros comiendo que buena falta nos hace. Anda, bate, afitate, no,
mejor no te afeites, as vas a verte ms sinceramente deudo, eso s,
vstete con el traje negro ese que usabas antes para drtelas de europeo.
Por mi parte yo tengo bastantes faldas negras que me puedo combinar con
alguna de las blusitas finas que guardo para las ocasiones especiales. Y
cuando me maquille me pongo las sombras grises, esas a lo Morticia, la de
los Locos Adams, que tan buen efecto final suelen hacer...

Pensando que el hambre est afectando las neuronas de la pobrecita, El
Esposo, obedientemente, se mete al bao, a ducharse.

Listos y compuestos se dirigen hacia Lgrima Viva. A la derecha estn las
flores, a la izquierda los llorones deudos. Al fondo, el muertecito
valiente, porque con los costos de su funeral podran becarse a cuatro
estudiantes de los estratos C y D en la Escala Graffar... por eso digo lo
de valiente.

Enfilan, como bailando en puntillas, ella desde la espesa pamela, l, desde
los gruesos lentes oscuros, hacia la conspicua concurrencia.

-Mi sentido psame. No sabe lo inesperada que fue la noticia para m. An
no me repongo. Tan joven.

Aquel producto entre Vivian Leigh y Bette Davis convenci con su tono de
voz ronquita y todava con resabios de llanto pasado. El Esposo tosa
convulso, no se sabe si de pena, de angustia, de vergenza, o de cualquier
otro mal ms atinado para el coturno que para dar tan singular condolencia.
Ella con su voz al estilo de profundiis, l con su tosecita Marguerite
Gauthier o a lo Violeta, la extraviada del Giuseppe, empezaron a atraer
sobre s la atencin de los codeudos.

En voz muy baja, casi susurrante (esas cosas jams se preguntan en voz
alta), una pariente se les acerc. La Esposa y El Esposo tragaron seco
pensando:

-Ahora s que nos echan a patadas!

-Disculpen, ustedes conocieron a Hermenecillo?

-S -aseguraron al unsono. Continuaron, mintiendo por supuesto:-. Fuimos
muy cercanos a l desde que lleg a Caracas -dijo Ella al tomar la voz
cantante-, lo estimbamos y...

Los sollozos agitaron el flaco y tembloroso cuerpecillo de su marido. Su
Esposa se llev a los ojos un contrito pauelo con encajes de risa
sardnica. Se alejaba la allegada y el valet invit a pasar al
saln-comedor. Mientras se beban generosos tazones de t, y se coman
opulentas porciones de pastelillos de manzana, La Esposa coment:

-Mi amor, no tenas por qu llorar como si de verdad te doliera. Ests de
un Stratford que ni el famoso bardo.

-Pero si de verdad me doli! No ves que en ese momento me pisaron el
dedito que tengo enfermo con el callo debajo de la ua, y que por falta de
plata no he podido ir a atenderme al Dr. Scholl.

-Me tranquiliza or eso, querido. Por un momento cre que te burlabas de
esta pobre gente.

-Por Dios, cario mo! Soy un sinvergenza, pero no hasta el insulto.

Siempre con su cara de pesadumbre, el matrimonio continu compartiendo
lgrimas, vveres y psames. Pronto volvi la alarma a sus mejillas. Los
hijos varones del difunto se empezaron a mirar entre s mientras lloraban y
tambin, peligrosamente, miraban hacia donde estaban Los Esposos.

-Ahora s hay que irse, mamita, nos estn viendo de una forma...

-Tranquilzate, no creo que nos hagan pendencia.

El Apocalipsis se aproximaba en forma de valet:

-Disculpen los seores. La familia exige su presencia en aquella oficina
del fondo.

Los ojos de ambos se distendieron por el susto. Tomados de la mano se
aproximaron hacia aquella oficina que se les figur un departamento adjunto
a la Santa Inquisicin. El hijo mayor de Hermenecillo, Hermenecillo Jr.,
les tendi las manos en un dramtico gesto:

-Gra... cias, por estar con nosotros, a pesar de... todo. De verdad, mis
hermanos y yo estamos muy conmovidos.

ALARMA!, QU EST PASANDO AQU?

El Esposo se crey obligado a decir algo:

-Mi seora y yo vimos la noticia en los obituarios y nos sentimos en el
deber de venir...

-S!, eso corresponde a un alma noble como la tuya...

AUXILIO, ESTO EMPEORA, SUS DIMENSIONES SON CICLPEAS!

-...querido hermano. El viejo nunca te pudo reconocer porque mam se opuso,
como eras hijo de otra mujer, pues, t sabes como son estas cosas. Los
celos acompaan hasta la ltima de las generaciones, y...

DESMAYO COLECTIVO, PSICOSIS MASIVA!

-...bueno, a l le habra gustado conocerte y educarte con nosotros. Pero
nunca es tarde, verdad? No s si necesitas algo. De momento, yo te voy a
hacer un cheque de mi cuenta personal para...

-No, por favor, yo..!

-Acptalo. S que tienes orgullo, y que tal vez no quieras nada de esta
familia, sin embargo, debo insistir. Tu seora se ve que est en la dulce
espera...

INSULTO! TOMAN MIS KILITOS DE MS POR EMBARAZO!

-...y el beb va a demandar tantas cosas. Ven a visitarnos, s? Ya mam
tambin muri hace un par de aos, hay que olvidar las penas y los rencores
pasados.

El hombre de negocios sac su chequera, su pluma fuente de oro 18 kilates,
y estamp una cuidada rbrica al pie de un cheque girado por la cantidad de
ocho millones de bolvares.

-Esto es...

-Es poco, lo s, pero todava el contador est haciendo las auditorias y no
puedo tocar los activos de las cuentas familiares; como te dije antes, este
cheque es de mi cuenta personal. Nos acompaas maana al entierro?

Los Esposos se miraron con sarnoso desconcierto y slo atinaron a responder
bajando los ojos con la actitud beatfica de los santos medievales.

La sustanciosa sopa de vegetales al filo de la medianoche los confort de
tan tremebundo susto.

-Qu pas aqu? Cmo creen estos maracuchos que yo soy hermano de ellos?

-Galleto, yo estuve parlamentando hace rato con las cuadas, te cuento, una
de ellas me dijo que el viejo Hermenecillo te tuvo con una de las
institutrices de los hijos menores, una francesa de Guadalupe. Ojos
rayados, flaca, cabellos y piel clara, te suena?

-Ya s! Me confundieron con el "hijo del pecado" porque me parezco
fsicamente a esa seora. Y qu vamos a hacer con estos ocho millones?

-No s, sancochito, se me ocurre que podemos invertirlos en el coche, la
cuna y la ropita del nio...

Aquello, dicho en trminos tan serios, no dej lugar para las dudas. Al da
siguiente, despus del soado desayuno, regiamente embozados en sus negros
atuendos, El Esposo llev sobre sus hombros la urna de su "padre", juntando
sus lgrimas a las de sus "hermanos".

Desde entonces, pasan los fines de semana en la piscina del club de la
"familia" y, obviamente, dejaron de estar cesantes. Lo nico que su
neoparentela lamenta es la prdida del beb debida a causas que aun las
mejores lumbreras mdicas no han podido determinar...

** Alicia Carolina Ugas Pazos
   mandragorave@yahoo.com
   Escritora venezolana (Caracas, 1970). Es asistente de Redaccin en la
   Revista Nacional de Cultura. Formada como asistente editorial en el
   Centro Nacional del Libro (Cenal). Relatos y reseas literarias suyas
   han aparecido en la Revista Nacional de Cultura y en la revista Imagen.



=== Poemas      Arturo lvarez de Armas ===================================

El ro devuelve
un mundo perdido
sin rascacielos ni asfalto
la bora flor de loto
ro arriba
ro abajo
sigue el curso
de los que mueren
en el ocano.
All va el bongo
con sus peregrinos
Arismendi
la Unin
Camagun
San Fernando
llevan y traen
nacimientos y muertes
queso carne
mantequilla.
Ese mundo
se vive
se muere all.
Es la planicie donde reina
el caballo
la res
el bongo.

      (a Ana Victoria)

===

Alcaravn anuncia peligros
rojas corocoras vuelan
verdes loros chismorrean sobre el bucare
sabana variopinta
lluvia
amarilla blanca
verano
perfume capitoso.
All
sobrevive la palma
tallos chamuscados hasta las primeras hojas
reverdece la fronda.

Tiempo inalterable.

===

Sin oasis ni marisma
reses huesudas
cual desierto del Sahara
resisten la aridez de la sabana
aves carroeras
pican molla de la osamenta
languidecen
corocoras, garzas, babas

bajo el verano.

===

Quirn me llev
a la llanura de Escamandro
encontr a Jasn y los Argonautas
con el vellocino de oro.
Habl con el hijo de Lapites y Metimna,
fui a la escuela de Safo
omos el concierto de las aves.

Hervan remolinos de agua
algas y caramas
sobre la piel del Apure.

Sobresaliente en un madero
est la Piedra Pulida
la que desata pasiones
al igual que Helena.

===

Invent mi laberinto
junto a Medea,
sin ir al infierno
ni al reino de las sombras.
Despus de una centuria
reviv un sabat,
al or tu voz
desde la llanura de Apuri
recib
pan vino.

Sensualismo.

===

No eres Agar, Helena de Troya,
Greta Garbo, Naomi Campbell
ni Alek Wek.
Piel tersa y mulata
sonrisa pura y cuerpo de ctara.
Eres la de Lesbos
el llano
el estero
la sabana.

===

Bajo la sombra del kacdrad
yace la deidad de bano
donde los pjaros
devoran la panacea de tu busto.
Cuerpo vestido de rosas
oculto por la pieza esmeralda,
que
hace caer
dibujos y colores,
la sabana
alumbra la habitacin.

Camino por sitios distantes
llevando mi afliccin,
la aurora evoca
otra noche.

===

El agua cubre
los cuerpos hechos de barro del Edn.
Hera miraba con aprobacin
la copulacin en el Helesponto
lujuria llanto y vida
florece el humus con el semen.

Esta noche ser nuestro da D
suena el shofar.
Saciamos nuestra sed
en la ciudad del sol.

===

Cuando parta
estar bajo la penumbra del baobab
no ser cautivo de la tierra yerma
vendr la rosa de los vientos
resucitar con la hierba de guinea.

===

*** Damballah

Soy la serpiente sagrada
oriunda de Uidah,
de la dinasta de Abomey.
En la bodega de barcos negreros
me hice a la mar
llegu a tierra de samanes mastranto
ros que recuerdan el Quagem, el Pendjari, el Alibori.
Por la ribera del ro madre
brot la piel
baada por una luz de oro
recorr cuerpo de banjo
abrev en la hojarasca.

Germinaron
nuevas almas.
Renacen los ancestros.

===

Goce y sonrisa
piernas abiertas
el pezn en la boca.
Solos
brazo con brazo
nos revolcamos en la hierba
oyendo el crujir del ro.

Sin mordaza.

===

Tu cuerpo
infinitud de la llanura.

===

Cuando llegue
te desnudar
posar mi cabeza
sobre el seno virgen
seremos cobijados
por el verde lecho guinea.

Lamer tu silueta de bano
en el ro madre.

Cuando llegue.

===

Soy un pjaro
en el desierto del firmamento
el viento me arrastra
a tierras preadas de guinea y par
ros de aves llegadas de Orin.

Abatido por la sed
calmar mis pesares
en el manantial de tu piel
al llegar a Puerto Miranda.

===

Plantado en tierra llana
llegu a la raya
sin pasar por el vientre
tu color cambi
recin hecho el amor.
Tus manos me hicieron
navegar hacia la prisin que buscaba.

===

Bajo la media luna
y la bora del ro
nuestra sangre
fue mezclndose
con el fuego.

===

Nuestro apego
es como la hierba de guinea
nos arrancan

pero siempre
resucitamos.

===

Verano
tolvanera asfixiante
sobre la inmensidad del llano
osamentas por doquier
zamuros
crujen ramas secas
huele a cenizas.

Invierno
centellas en el cielo de junio
ros desbordados
lujuria de aguas
lotos blancos
abiertos en tiniebla
caimanes que dormitan
en playas desiertas
copos de nieve
alumbran los bucares
algaraba de aves
a la luz del amanecer.

(a Lesbia)

===

Cuando veo tus senos
evocas mi lengua y mis labios
recuerdas la silla de la sala?
Noches clandestinas
la luna alumbraba
la costa del ro.

Como siempre
estamos a la intemperie.

===

En la inclemencia del zarzal
las aguas oscuras van
en acelerado descenso
sol abrasador
tierra agrietada
caribes, cachamas, palometas
se extinguen lentamente.

Tbanos inmolan reses
Cronos reina en la sabana
de palmares eternos.

===

Desde la cima del hotel La Torraca
bebo la espuma de la Glaciere

el resplandor avista
la vieja casona fonsequera
pequeo Versalles de San Fernando
la misma de Raimundo Fonseca,
a la derecha el palacio de los Barbarito
las saqueadas plumas de garza
atestan los vapores
que irn a Europa
como adornos de sombrero.

La alucinacin del sol
me torna
a las colas del bulevar
muerdo lo cotidiano
en el vocero de la gente.

      (a Aly Prez)

===

El Noto hace que las ramas
de samn choquen entre s
se oye el crujir de los que se quiebran
volv al estero para recordar
el camino a Itaca

como Ulises
me enamore de ti
las Parcas tejen y deshebran mi vida

antes llegar a la orilla.

===

Sent el efluvio de la bosta
la pierna fue punzada por el tbano
olor nauseabundo
sabana
animales pastando

de la profundidad retorna el estero.

===

*** Estero

Un da de junio
el silencio de las aguas
se elev sobre el campo de Cronos
el Portuguesa hincha su vientre
derrama su caudal
no es el sol
quien perturba mis ojos

ni siquiera es un oasis.

===

He transitado algunas galaxias
para llegar a tu cuerpo
tierra prometida
en tiempo de esto
exhalas azahar de la India
ante el ro
crece la hierba
lloran las chicharras
se anuncian lejanas lluvias.

===

Retorno al clido color de la comarca
mi rido corazn
necesita la llovizna
cotas, garzas, corocoras
yantan en los espejos de agua
fuego y humo
escudrian a travs de una nube

braman las reses
en la sabana desnuda de pasto
la muerte acecha
el invierno.

===

Llegaron los primeros aguaceros
la brisa despej la humareda
se desvaneci la cancula
resurge el curito en el estero
apacentan las vacas
en medio de pastos.

Cesa la agona
regresan en bandadas las garzas.

===

Al salir la aurora
Helios arde sobre la espalda del bonguero
ribazones de peces
vienen en aguas a tropel
resaca espuma
sube y baja mercanca
arriban
arenas livianas de costa abajo
boras disueltas en remolinos

en este Jordn
bautizan cristianos redimidos.

===

Conviven con el ave rapaz
ruedas sobre asfalto
cuero y huesos
achicharrados

la roca no fue golpeada
por la vara del Patriarca
puja el nacimiento del agua
fluye a borbotones

otras muertes
otras vidas.

** Arturo lvarez de Armas
   vladimiralvarez@hotmail.com
   Bibligrafo y poeta venezolano (La Pastora, Caracas, 1950). Investigador
   de las tradiciones africanas y afrocaribeas. Edita las plaquettes de
   poesa Cumbe y Tambor y Viento del Sur.



=== Dos relatos gauchescos      C. Leonidas Alemn ========================

*** Fantasmas en el molino viejo

La llovizna seguidora y el viento traan un susurro siniestro desde el
arroyo cercano que llenaban de inquietud y le ponan los nervios de punta
al soldado, que estaba de guardia en frente a la vieja y legendaria mole
del viejo molino de viento que tantas veces defendi a sangre y fuego,
desde sus alturas, la entrada de tropas revolucionarias a la ciudad
serrana.

Cansado de matear a escondidas y en lo oscuro, se mantena con sus ojos
abiertos como un dos de oro, escudriando para todos lados y presintiendo
algo fulero en aquella noche fantasmagrica. De pronto cambi de direccin
el viento y dej de llover. Se vino la negra oscuridad de un triste
amanecer.

De repente un alarido espantoso quebr el silencio y se repitieron a coro
los gritos de mandos interrogando a presos polticos. Al pobre soldado se
le erizaron los pelos debajo de su casco de acero. Revis sus armas y se
persign mirando en direccin de La Capilla de la Cruz vecina del lugar. La
cruenta dictadura militar haba terminado. La guarnicin ya no estaba ms,
convirtiendo el lugar en un moderno liceo de estudio secundario.

Slo un pelotn de guardia haca ronda nocturna, a pesar de estar la
comisara primera muy cerca del lugar por ser un punto estratgico para
cualquier revolucin.

Pero las almas en penas de los torturados se mandaban sus serenatas
nocheras como pidiendo justicia por todos los brutales atropellos cometidos
y paz en sus tumbas si es que las tenan.

Ruidos de tambores y de botas militares marcando el paso redoblado. Voces
de mandos, descargas de fusileras. Gritos de madres enloquecidas pidiendo
por la vida de sus hijos, hacindole la vida imposible a los vecinos del
lugar.

Terminaba aquel concierto desgarrador con el alegre tintinear de la
campanita de la vieja capilla colonial. Llamando a misa tempranera. El
viejo soldado entregaba su guardia y se alejaba con paso cansino. Rezando
bajito por las almas en pena, porque l tambin saba rezar y nada le deba
a la vida... tom mate!



*** El fantasma de Lobizn Chicuelo

Lobizn Chicuelo, enano de un circo que se fundi, era integrante con otros
seis pequeos colegas de la risuea parodia de bailes y cantos "Blanca
Nieve y los Sietes Enanitos". Junto con Blanquita se fueron algunos y otros
se desparramaron en busca de mejores horizontes. El circo y los nios eran
un lugar seguro para sus actividades.

El ms pequeo de todos, Lobizn Chicuelo, se qued en Caada de Los Teros.
Como no eran hermanos los siete, no poda ser Lobizn, pero muchos no lo
comprendieron as y el nombre se le qued prendido como garrapata.

Por una mala jugada que le hizo a un comisario en un prostbulo ste se la
tena jurada. Y no demor mucho en cobrar su deuda en un pajonal del bajo.
Confundindolo con un animal salvaje le meti bala de puro susto noms.
Otros dicen que fue una muerte injusta. El pequeo era un ser muy querido
del lugar y ms de la gurisada gaucha, que festejaba sus chistes circenses
con gran alboroto.

La cosa fue que el lugar se convirti en un infierno de alaridos, carreras
y aullidos lastimeros de la perrada callejera. A pesar de velas, flores y
cruces que se pusieron no hubo caso. Fantasmas y bultos que se meneaban se
vean por todas partes. El propio comisario se tom los vientos de apuro
ante el cariz que tomaba el asunto. No lo vieron ms por el pueblo.

Todo termin con la llegada de Blanquita y sus seis compaeros hasta su
tumba. Con llantos, flores, velas y ruegos del grupo, Lobizn Chicuelo se
tranquiliz. Slo se vean, en noches tenebrosas, luces malas junto a su
tumba... tom mate! Cosa de no creer, compaeros!

** C. Leonidas Alemn
   otrogaucho@sympatico.ca
   Escritor uruguayo (Minas, Lavalleja, 1932). Reside en Toronto (Canad).
   Investigador de la tradicin folklrica gauchesca.



=== Poemas      Damin Herrera Cuesta =====================================

*** Nacimiento y vida del joven Vartha

Y en el fondo de mi tiempo.
Y del fondo de mi alma.
S que slo he venido
Slo para tirar piedras.
Piedras contra las tapias.
Guijarros contra el viento.
Palos y conchas contra las olas.
Adoquines contra el gas mostaza.
(...)
Al recin nacido
espacio de la inocencia absoluta,
del germen, del origen,
de lo que pudo ser y no fue
y de lo que he sido siendo
todava germen, semen, esperma...
A este recin nacido espacio, como digo,
de misterio arrollador,
de fro,
de desbordante;
a este trance amnsico;
a este orden de lo perfectamente natural,
llegu.

Llegu como todos
de arrugado
de desnudo
de vivo
y, como todos, para hacerme al aire
llor.

Y llorando me hice al aire
sordomudo, buceando, colgando
de una pierna por la mano
del recin nombrado
Dios segundo de a bordo.
Y hoy, transcurrido el tiempo,
me pregunto
Si no ser que en este presente eterno
Si no ser que nos arrugamos
Si no ser para ser de nuevo paridos
y volver a llorar
y volver a crecer.

Porque crec.
Crec siempre con el tiempo,
aprendiendo rpido de las piedras
a guardar su silencio;
del musgo a pasar desapercibido en medio del bosque.
Y fui musgo mucho tiempo. Casi todo el tiempo fui musgo.
Musgo mudo, y verde, y hmedo.
Y as es, como solo acompaado
por la mudez atnita de un pensar incallable;
mirando a travs de los agujeros de los ojos
un mundo que no exista
sino como un ser extrao y temible,
crec.
Y crec sobreviviendo.
Y crec sin ser devorado
(o as lo he credo siempre),
dejndolo todo en manos
de un puado de palomas,
de un puado de ptalos,
de un puado de papeles,
de un puado de palomas y ptalos de papel.

Y siempre con el tiempo
a cuestas. Siempre escapando
de la tristeza en el ltimo segundo;
de la lluvia, del aguacero repentino.
Y siempre con el tiempo
a cuestas (extraa conciencia
de carrera, de estrecheces, de miseria)

(...)

Y en el fondo de mi tiempo.
Y en el fondo de mi alma.
S que slo vine para tirar piedras.
Piedras contra las tapias.
Guijarros contra el viento.
Palos y conchas contra las olas.
Adoquines contra el gas mostaza.



*** Otros das, otras noches

Otros das, otras noches
y las lluvias y los vientos,
como las olas, repitindose,
rompiendo una y otra vez
contra el granito desgarrado.
Repitindose una y otra vez
sealando hacia un tiempo distinto,
a la vez lejano y a la vez tambin presente,
donde no parece haber lugar para la razn
y los sentidos quieren desbordarse;
donde nada parece haber tenido un principio
y nada parece tener un fin.
Un tiempo distinto,
como el mar, repitindose
a travs de los cristales en invierno:
insinundonos otros mundos distintos,
tambin adversos, tambin fieles al hombre.
Mientras, la nube sigue y pasa
                              sobre el vuelo en crculo de la gaviota



*** Sin calcetines que ponerse

Con el corazn en bancarrota
y una soledad sin calcetines que ponerse,
en pleno invierno.
Cuando la electrnica no es capaz de apagar
el escandaloso silencio de la noche.
Curioso es descubrir que la muerte
tenga el mesurado poder,
finalidad dirase para el sentir humano,
de espabilarnos en vida;
desenredar madejas;
entretejer los hilos perdidos
por la desidia entre el polvo;
y tejer unos gruesos calcetines
para pasar el fro invierno.



*** Ojos vivos

Un almendro florido en medio del pramo.
Un torrente impetuoso que termina arrastrando
tambin a quien no quiere seguirle.
Un huracn
cuya embestida desarraiga las races ms profundas
As es la vida, s, pero sin tanta retrica.
Y, como el almendro glorificador,
la realidad consciente, la que dibujan los sentidos,
esa cima inasequible
a la que slo se llega con las plantas de los pies desolladas,
se levanta ms all del hueco de los ojos vivos, brillantes,
de halcn.

** Damin Herrera Cuesta
   damiherrera@hotmail.com
   Poeta espaol (Santander, 1966). Trabaja en la produccin de flores de
   corte en invernadero y estudia sociologa en la Universidad de Oviedo
   (Asturias). Todo su trabajo literario permanece indito.



=== El ncubo =============================================================
=== (Cartas encontradas en un entierro en las cercanas ===================
=== de la Hacienda "La Vaguada")      Fedora Freites Hernndez ============

                                  San Fernando de Apure, 4 de marzo de 1859

He sentido la enfermedad salir con ms frecuencia que nunca.

Desde adentro, ha salido ltimamente con ms vehemencia que antes, como si
desde afuera una fuerza contingente pujara para sacarla. Adepta a la
energa, adivino su magnetizacin por parte de otra energa, que como
gancho punzante propone la oquedad de mi alma, que otrora anduviese llena
de tal enfermedad. Acompaada ahora por una ms grave enfermedad que la
propia, me abandono ante su inefabilidad. La enfermedad halla ahora la vida
en s, prestando poca o ninguna importancia al ser. Soy, en este momento,
como aquel viajero que carga invariablemente su valija, y de pronto, se da
cuenta de que es la valija quien lo lleva a l.

El sentido de pertenencia desaparece, y con l, los apegos.



                             San Fernando de Apure, 15 de diciembre de 1859

Las bases de los pilares se han esfumado, y con ellas sus pisos y paredes!

Ya suelta y en plena libertad, la enfermedad ha comenzado a jugarme tretas,
puedo sentir su energa malfica alrededor. Desperdigada entre jirones
racionales, suelo preguntarme por el origen nefasto de este ente, cuya
fuerza revoluciona mi cuerpo y mi entendimiento. Parece tan mo como de
otro, siendo entonces que me es imposible seguirle el rastro, y sin embargo
ya casi puedo tocarlo, olerlo, besarlo.



                                 San Fernando de Apure, 18 de junio de 1860

Incoherentes noches de insomnio se han sucedido. Fragmentos de mi
adolescencia se encabritan ante m para reclamar su pleno derecho al
tormento. Como si yo les debiera algo, como si una justicia divina, venida
de quin sabe dnde, solicitase la ventisca de mis ojos, cuyos prpados ya
no son suficientes para sostenerlos. Cul es el camino? Hay acaso alguna
posicin que deba tomar?

Vertiginosamente has tomado cuerpo y forma distinto al mo, pero an cuento
con mi libre albedro. Por lo tanto la guerra que aqu se declara, es a
muerte. O t, o yo.

Te espero desde siempre...



                                 San Fernando de Apure, 18 de julio de 1860

De nia, sola embelesarme en los espacios vacos, ansiaba secretamente
contactar con algo metafsicamente aprensible. Jugaba a que mgicamente ese
algo apareca, y entonces yo, virginalmente, pudorosamente, le hablaba, le
tocaba, le besaba.

Te llamaba sin saberlo, constantemente te soaba, tanto dormida como
despierta. Inventaba -ahora lo recuerdo- rituales mgicos de danzas en
sorda compenetracin. Hoy he descubierto que siempre estuviste all. Fuiste
compaa innegable en mis primeros pasos por el mundo. Por ti me dej guiar
como encantada. Cada uno de mis logros ha sido, desde entonces, tributo y
nada ms.

Por entonces, crec y prontamente olvid las infantiles travesuras. El
descubrimiento de mi cuerpo ya redondo, acreedor desvergonzado de ftiles
querencias. La gozosa placidez dej de lado la pretensin metafsica; y las
esquirlas sociales beneplcitamente me envolvieron en humaredas de fugaces
colores. Con cunto dolor lamo ahora mis heridas!

Aquella matizada noche, tras casi un mes de delirantes sueos, apareciste
para recordarme de qu ando hecha por el mundo. Aquella cuando, por vez
primera, vi en tus ojos la aparicin inequvoca del reflejo. Corprea
figura de infantiles entraas nacida; toda t, figura y carisma, ondeabas
la bandera del triunfo hecha sonrisas. Manos de anglicas lneas tctiles,
acariciaste un sudoroso cuerpo mortal, mientras las tiemblas de mis piernas
intentaban mover centmetros de piel. En una mezcla de quererme ir y querer
meterme en tu rigidez. Un beso en florecidas sbanas envuelto, una palabra
de lvido acento, un labio que gritaba, mientras otro lo acallaba
dulcemente.

Tozudez mortal palidec ante ti, y con certero toque estruendoso acercaste
mi rostro al tuyo, para mostrarme en ellos el universo. "Soy t", me
dijiste, y al suelo me ech a llorar al reconocerme. Con mirada piadosa
quise abrazarte, pero te escapaste. Sabes? Nunca me ha gustado el abrazo.



                      San Fernando de Apure, 13 de septiembre de 1860 (5-3)
            ** He decidido agregar, despus de la fecha y da de escritura,
                                     el nmero de carta y das de ayuno * *

Ojos llenos de desolacin futura! Eso es lo que eres! Acaso la muerte?
Pero, quin soy yo para entretenerte?



                         San Fernando de Apure, 16 de octubre de 1860 (6-6)

Das sin comer. Me pregunto cmo sigo en pie. Ser un truco tuyo? Ser?

Me aferro a mi albedro, y ya no me ganas. He dejado estas y otras ms
regadas por aqu. En algn rincn hacia el poniente. De modo que, cuando
sea la hora, por la refraccin solar, sea amellada la cuerda.

He dispuesto solcitamente mi trono, donde debo sentarme a no soar ms. No
s cunto he de esperar, y sin embargo s exactamente lo que voy a mirar, a
pensar y a tocar. Mientras se dispara mi suerte, ver tus ojos frente a los
mos. Hasta que se detone la incertidumbre, pensare en cmo me he
enmohecido. Cuando el fro acero atraviese mi sien, clida mi mano
tocndome convexa, encontrar de nuevo mi piel.

** Fedora Freites Hernndez
   fedorafreites@hotmail.com
   Escritora venezolana (1979). Es coordinadora de rea en una empresa
   editorial y algunos cuentos suyos han sido publicados en las revistas El
   Gusano de Luz (http://www.elgusanodeluz.com) y Sezim (Pars, Francia).



=== Dos baladas erticas      Jefrey R. U. Pea ===========================

*** Balada ertica a una mala mujer

                                                                    To N.E.

                                                    No es el yo fundamental
                                                    eso que busca el poeta,
                                                       sino el t esencial.
                                                            Antonio Machado

Has buscado todo modo de dar muerte
a mi poesa,

te has "besuqueado" con cuanto imbcil
se ha puesto frente a ti,

te has inventado para m cuanta excusa
has hallado en el letargo de tu imaginacin.

Puta! -los colores te aplauden.
Mosca! -hllate en la mierda mayscula
de tus mentiras.

Hiedra! no te mueras y manotea al aire
hasta que quienes te pisen se apiaden
y te arranquen.

mi poesa no slo sabe amarte,
sino tambin masacrarte
como t a m en la mar.

Y tus propios excrementos te intoxican
como t a m en la mar.

Y tu boca de bruja te descuartiza con
tus mismas palabras
como t a m en la mar.

Entonces, despus de muchos das,
t ya no me pasars otros hombres
por el frente de mis tristes ojos
como esas otras veces.

Ya no me fustigars con tu oscuridad
que no me perdon un intento por
llenar tu corazn de luz
en toda vez primera y toda vez ltima
de todas esas veces.

Ya no me hundirs en tu "segn t"
vagina virgen -honda y muy hmeda,
tibia y carnosa.

Ya no fornicars conmigo como aquella vez,
all en la mar,
as,
a espaldas incluso de ti misma.

Ya no me dars a lamer de tus pezones
y de tu sexo que de almejas y ojos se
desborda toda.

Ah!, y lo mejor!
ya no me deshars cruelmente contra tu
frente
hasta desangrarme caprichosamente.

Tu, puta banal
que tras acostarte conmigo te fue fcil
decirme: -Al diablo-
cualquier cosa de aqu en adelante
es ms que imposible porque

hay un viaje
hay un muro
hay un abismo repentino y continuo
hay un miedo de m. Un miedo a amar
y, en l, nuestro tiempo se resta.

Mentirosa, mala mujer,
pues ms tardaste en decirlo que yo en
verte
ya en brazos de otro.

Ah, mujer, y no sabes cunto me perturb
todo esto.
Cunto..!

Que Dios proteja a hombres como yo de
mujeres como t,
Que Dios proteja a sus hijos de cualquier
madre como t,

Que en ultima instancia Dios nos proteja
de seres como t, cuyos actos

afligen

hieren

extirpan toda buena fe
y desencantan toda bella cpula

aun si ellas fueron al lado de la mar,
o en una casa de campo abandonada
a la luz de muchas velas
o si fueron un cunnilingus amoroso
en tu sala
sobre el viejo sof
an plagado de fantasmas.

Vete, mala mujer,
yo ya no te quiero ver ms,
vete y no produzcas ms

muerte.

Largo!

Vete a otra parte a echarte boca arriba
a ver el mundo
con esos ojos de finalmente
triste soledad.



*** Balada ertica a una buena mujer

Amor,
te encontrar con el sigilo de la buena fe
de mis ojos fijos.

Y sers tan parecida a algo bueno,
alguien a donde ir
y en donde estar
con un miedo tan suficiente
e irnico
como enardecido.

Liblula,
buena mar y buenos vientos te diseminan
en los colores del encanto

de ser lo que eres -lo dulce que eres-
lo inevitablemente buena y verdadera que
eres,
de lo justa,

y de lo que mucho te quiero
y de lo mucho que siento,

amor, perdona. Yo no tengo la culpa.

Amor, no cierres los ojos,
no quiero que te mueras al cerrar
esos bellos ojos.

Amor, escchame,
no quiero que se me quede algo
por decir
en la prisa de los das
que en los dos transcurren tan rpido,

es decir, amor, no quiero que la
primavera sea primavera sin ti

no quiero que la mar sea mar sin ti
y el aire sea aire dndome la vida sin ti.

Amor, no quiero que nada sea lo que es
sin ti

porque t eres buena y verdadera.

Amor, te hice el amor en la mar,
y all, despus, tierna me abrazaste.

Amor, s que no estoy cruzando tu vida en vano
porque sabes tan bien cada cosa
que haces.

Amor, las gentes te envidian,
tambin muchos hombres dicen amarte
pero de tu amor
no es fcil ser digno.

Amor,
siempre buena mar y buenos vientos
te llevarn a salvo
hasta el fin de esta vida.

Amor, en ti la luz y toda poesa,

amor, eres como pocas,
simplemente una buena mujer.

** Jefrey R. U. Pea
   jeff_up27@yahoo.com
   Ensayista y poeta colombiano nacido en Fusagasug, Cundinamarca (1975).
   Es administrador de empresas y profesor de ingls. Asesora a
   investigadores en las reas econmicas y sociales.



=== Cuentos      Carlos R. Alberty Fragoso ================================

*** Vaso roto

Un seor fregaba cuando, sin saber cmo, un vaso como un pez o una barra de
jabn salt de sus manos, fue a dar contra el fregadero y se rompi. Otro
seor hubiera pensado que haba sido un accidente, o no hubiera pensado
nada y ya. Este seor supo, no sin irona, que el significado del
acontecimiento era transparente: marcaba con claridad el inicio de una
cadena de futuros pseudoaccidentes cuyo extremo todava sin ocurrir, aunque
sin duda ya ordenado, sera la imagen de un seor (l mismo, otro) tumbado
en una cama sin poder moverse, con su conciencia de individuo cada vez ms
entumecida. El seor supo, ahora ocurra la confirmacin, que los varios
pseudoinsignificantes pseudoaccidentes que antes haba sufrido anunciaban y
preparaban silenciosamente esto del vaso que a su vez prefiguraba el resto.
Entonces el seor recogi cuidadosamente los pedazos de vidrio, termin de
fregar, sec, guard los platos y fue al cuarto. Se acost en la cama y
so que se vesta con una camisa blanca y un pantaln oscuro, que se
cubra la cabeza con una escafandra de buzo; luego iba al balcn y saltaba
al vaco desde lo alto del edificio. Al despertarse, el seor se incorpor
y sentado en la cama se abism pensando de qu manera el sueo formaba
parte de la cadena del vaso. Y se qued all meditando y mirando sus pies
desnudos.



*** Odisea

Un hombre fregaba los platos de la cena. Vio que le esperaba una serpiente
de vasos de cristal. Se desesper al pensar cunto le faltaba. Su
pensamiento se extravi. Cada vaso le pareca un perodo de tiempo de su
vida. Tal vez un ao. Su pensamiento sigui extraviado. Ahora, sin querer,
se demoraba en la limpieza. Pasaba una y otra vez sus manos sobre el vaso
bajo el chorro de agua asegurndose constantemente de quitarles hasta el
ltimo residuo de jabn. (Detestaba, al beber, encontrar sabores extraos.)
Lentamente los vasos y los platos pasaron de un lado a otro del fregadero:
el escurridor era otro mundo (sin jabn...). Lo asalt la ansiedad. Pens
que al terminar caera muerto, que un pequeo descuido podra echar al
suelo la obra de limpieza. De momento, el viento sopl agitando las pginas
de un libro. Una copa se le rompi entre las manos. Aliviado, aunque
sangrando, el hombre pens que, por lo menos, no haba ocurrido la
tragedia. Despus, en la cama, le cont del extravo a su esposa. Ella le
pregunt por el libro:

-La Odisea.

-Qu lindo, Ulises -le dijo. Y se durmieron.



*** Jardn

Un seor limpiaba con un pequeo rastrillo la arenilla de la gata cuando
descubri que un terrn de orina haba adoptado con absurda precisin la
forma de Australia. Sigui arando, cerniendo y limpiando, y descubri
frica, Japn, Italia... Trazaba surcos en los mares, en las grandes
llanuras y desiertos recogiendo terrones de orinas y de cacas envueltas
como larvas. Se senta como un gran jardinero preparando el mundo.
Descubri pases nuevos, otra Grecia ms grande, un Vietnam ms ancho. Arm
y desarm el mapa, aadi pases, junt otros, tir puentes entre islas y
elimin fronteras. Al final, con algo de melancola, fue a botar todo el
mapa. Pero caminando hacia los zafacones, con la bolsita llena de los
excrementos y orines de la gata y del mundo, pens en los nuevos planetas
que descubrira en la prxima limpieza de su pequeo jardn, y sonri.



*** Frente al mar

Un seor frente al mar pensaba en su significado. Acaso imagen del destino,
voluntad oscura y majestuosa que guardara una misin para los hombres que
slo podran vivirla como acertijo o aventura; acaso inmensa presencia sin
conciencia y, nada ms, pero por eso, capaz de afectar profundamente a los
mortales y dejarles alelados un buen rato. De repente una gran ola lo tumb
dndole varias vueltas sobre la arena que le entr por la boca, los odos y
le invadi el pelo. Tirado en la orilla, luchaba contra aquel mar cuando
sinti a su esposa voltearse en la cama llevndose, envuelta en ella, la
sbana, dejndolo solo en la arena frente a la embestida de otra ola que lo
empuj, lo hizo caer y encajarse en la frisa, curva como hamaca, que cedi
hasta dar en el suelo. Ahora vea los sorprendidos ojos de su esposa que le
deca algo del hospital. Y ya lea en la entrada la placa de bronce con
palabras en forma de olas, vea las blancas y azules paredes de los
pasillos, y senta el olor a salitre. Pero, qu extrao, no senta la arena
en los odos ni en la boca, slo un sueo cada vez ms hondo y flotante que
se apoderaba de l. Despus no supo qu pas. Y nadie supo nada de l.
Ahora su esposa est en la orilla mirando cmo el mar lame y arrastra sus
huellas, y piensa que parece un gran amante avergonzado o un aventurero
oportunista.



*** ngel o demonio

Piensa que si fuera ngel o demonio podra or lo que otros piensan o ver
una mujer cuando se baa y piensa, sin querer, bajo la ducha, en ese hombre
que ha visto en el autobs o al cruzar la calle, y que acaso la ha mirado
breve y lentamente, pero tal vez no, mientras se va cubriendo con la espuma
del jabn pasando la mano cuando ya no queda nada que limpiar, cuando la
piel es un puente por donde van los sueos; si fuera ngel o demonio,
piensa, podra susurrarle algn consuelo que, sin ella orlo, lo entendiera
de algn modo, creyendo que el agua le habla cuando recorre su cuerpo
desnudo o que la toalla le ha murmurado al acariciarla suavemente; piensa
as en el autobs, el seor que lee y levanta la vista y espa a la mujer
que, otras veces, ha visto al cruzar la calle, y que a l le ha parecido
(pero es slo secreta conjetura) que lo ha mirado con dulce inters.
Entonces piensa ngel o demonio, si lo fuera.

** Carlos R. Alberty Fragoso
   cralberty@yahoo.com
   Docente y escritor puertorriqueo (1957). Profesor en la Universidad de
   Puerto Rico (UPR), Recinto de Ro Piedras. Ha publicado el libro de
   poesa Meditaciones (Editorial de la UPR, 1998).



=== Poemas      Ariel Durn ===============================================

*** Ante el sacro altar...

Ante el sacro altar, tu figura esplende
De albura y cristal, cual ureo diamante.
Tu cuerpo es el invierno que se enciende
Con la nueva estacin, pura y fragante.

La primavera, en tus ojos se anuncia;
Casta belleza es fruto en tu mirada.
La palabra que tu boca pronuncia,
Es la vid a mi espritu ofrendada.

Esta alianza es divina, inmarcesible,
Cual lo es la flor nacida en nuestro pecho.
Dulce fruto eres, fruto del esto.

Este beso ha de ser inextinguible,
Cual arder la llama en nuestro lecho.
Slo mrame: es todo cuanto anso.


*** Alundei (el Horizonte Perdido)

Tal vez ha sido el dcimo nombre oculto de Lot,
Lo que has perdido en Persia, cuando el sol se ocultaba.
Una mujer gritaba en el templo de Shaogot,
Bajo la arena del desierto al este de Java.

Uno y tres era el signo; catorce era el versculo,
Inscripto en esa espada que el cielo en dos cortaba.
La mujer ofrendaba una cabra en el montculo,
Y era la cruel venganza, la testa que rodaba.

Tu alma es impura, tu alma en el crculo de fuego.
Resucitas de nuevo, murmurando el secreto
Primario de la sombra, incompleto el alfabeto

Y las lenguas ardiendo. Doce hombres y un pual,
Trece cantos blasfemos, cantados por un ciego.
El Sasnida viene por la senda del mal.



*** Sub hoc rege

Bajo este rey, mi amigo, escasa es nuestra ganancia,
Pues apenas alcanza
Nuestra faena para pagar una esperanza,
Pagar a Bencio, el cura
Grueso y bonachn, que nos dice yantar verdura
Y es glotn de costumbre, llenndose la panza
De carne y vino del mejor, que tambin escancia
En la gran copa de Vuestra Majestad.

Bajo este rey, mi amigo, ambos pobres campesinos
De pobres campos, somos,
Con la cabeza siempre inclinada, sin asomos
Al cielo del albor,
Pues nuestros ojos ven slo parva, y el calor
Es un llameante ltigo en nuestros cansados lomos,
Lomos que son de bueyes sin libertad.

Bajo este rey, mi amigo, padecemos de hambruna,
Y el maldito gusano
Que se alimenta de nuestro vientre, es el hermano
De aquel que nos despoja
El queso de las manos, sin dejarnos que escoja
Nuestra boca entre blanco trigo y simiente bruna,
Aunque se habitu a tal nuestro paladar.

Bajo este rey, mi amigo, nuestros brazos cansinos
Remueven la cosecha
Nueva tras el otoo, antes que el otro, deshecha,
Falsamente fructfera
A nuestra vista, y luego realmente pestfera
Dentro nuestro, por tal sentimos cual una flecha
Que se incrusta en nos, la siembra deste lar.

Bajo este rey, mi amigo,
Todo ser lo mismo...
Bajo este rey, mi amigo,
Vivir es un martirio.

** Ariel Durn
   lacabezademedusa@hotmail.com
   Escritor argentino (Berizzo, La Plata, 1983). Es estudiante.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== El nmero uno =========================================================
=== Marina Sandoval (ilustraciones de Beatriz Pea de Nones) ==============

** Literatura infantil
   Edicin de la autora
   Maracay (Venezuela), 2004
   Depsito legal: lf04320048003088
   8 p.

En una de sus lneas eternas, el poeta venezolano Andrs Eloy Blanco
declara que, cuando se tiene un hijo, se tiene a todos los hijos del mundo.
Con este libro, Marina Sandoval ha extendido la frase del autor de Giraluna
hasta sus nietos y, por ende, hasta todos los nietos del mundo, quienes,
segn afirma en la dedicatoria, le han regalado una nueva infancia.

El nmero uno es la primera incursin formal de esta psicloga venezolana
en la literatura, y aunque lo ha hecho con tres relatos breves para chicos,
se puede decir que lo ha hecho por la puerta grande. Reforzadas por el
excelente y sugerente trabajo que ha realizado Beatriz Pea de Nones al
ilustrarlas, las historias de este libro ostentan dos cualidades difciles
de lograr en el gnero: frescura y cercana hacia el mundo onrico de los
pequeos.

El volumen se inicia con el relato que le da ttulo, una entusiasta
fantasa alrededor del ftbol y de la magia que los nios venezolanos, que
recin ahora aprenden a tomar partido por su Vinotinto -el nombre que de
cario le hemos dado a nuestra seleccin nacional-, ven en este deporte. Le
sigue "La chica fashion", que conjuga la inocencia infantil ante riesgos
que, se sabe, las abuelas combaten constantemente, con la naciente
coquetera de una nia que ya sabe cuidar su peinado y cubrirse de
accesorios hasta parecer "una quincalla ambulante" (en Venezuela se llama
"quincalla" a cualquier pequeo establecimiento en el que se vende,
literalmente, de todo). Cierra el libro el relato "No me gusta ser mueca",
en el que las aptitudes histrinicas de una pequea se ven en peligro por
culpa de los nervios hasta que llega la ayuda salvadora de un inesperado
amigo.

Sandoval, quien naci en Caracas y reside en Maracay, Aragua, desde 1974,
es, como dijimos, psicloga, egresada de la Universidad Central de
Venezuela; adems, es docente egresada de la Universidad de Carabobo y
magster en docencia universitaria por la Universidad Pedaggica El
Libertador, de Maracay. Ha tomado talleres literarios en el Conac, la Casa
de la Cultura de Maracay y el Museo de Arte Contemporneo Mario Abreu, de
la misma ciudad.

Pea de Nones, tambin caraquea, reside en Maracay desde 1994 y tambin es
psicloga egresada de la UCV. Estudi en la Escuela de Artes Visuales
Rafael Monasterios, en Maracay, y ha realizado talleres de acuarela con los
maestros Pierre Desenne y Erick Felly. Ha participado en varias
exposiciones colectivas y obras suyas se exponen permanentemente en el
Conservatorio de Msica y la Biblioteca Agustn Codazzi, de Maracay, as
como en el Centro de Informacin Digital de La Victoria, entre otros
sitios.

** Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El
   regreso del caracol". Envenos libros u otras publicaciones a: Jorge
   Gmez Jimnez, revista Letralia. Calle La Victoria, N 03-16,
   urbanizacin Francisco de Miranda (Fundacagua). Cagua 2122, estado
   Aragua (Venezuela).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Eduardo Mario, un escritor de mucha altura ===========================

                                                         4 de marzo de 2005

Amigo Jorge,

Hace unos meses te ped que me pusieras en contacto con escritores
venezolanos. A raz de tus gestiones, recibimos muchos originales y, entre
ellos, uno especialmente interesante. Su autor, Eduardo Mario, publicar
en breve su novela en esta casa editorial, lo cual nos llena de alegra.
Quera, por un lado, agradecerte el inters que te tomaste y, por otro,
llamar tu atencin sobre Eduardo: su obra es sobresaliente y pocos habr en
tu pas que lleguen a su altura. Cuidadlo!

Un abrazo, 

Alber Vzquez
alber@verbigracia.net
Editorial Verbigracia



=== Aclaracin sobre el caso de Sauli Lostal ==============================

                                           Buenos Aires, 7 de marzo de 2005

Estimado Jorge Gmez Jimnez:

Le escribo con el objetivo de que se repare, en lo posible, un error
cometido en la portada de la edicin nmero 120 de Letralia, Tierra de
Letras. Se trata de la presentacin del artculo escrito por Fernando
Sorrentino, "Desciframiento, inhumacin y (espero que) olvido de un enigma
poco interesante", la cual reza entre otras cosas lo siguiente:
"...Fernando Sorrentino desmiente la aseveracin de Augusto Gayubas (...),
de que Borges habra escrito, y firmado con el seudnimo Sauli Lostal, la
novela El enigma de la calle Arcos". Lo cierto es que, en el artculo
escrito por m y publicado por vuestra revista en el mes de noviembre de
2004, yo en ningn momento atribu la novela de Sauli Lostal a Borges, sino
que puse en duda su atribucin a un tal Luis A. Stallo. Y en el presente
artculo de Sorrentino, lo que se busca no es desmentir una supuesta
afirmacin ma de que Borges es el autor de El enigma de la calle Arcos,
sino defender la autora de Luis A. Stallo.

Habiendo aclarado este malentendido, y ansiando pueda ser reparado de algn
modo para no generar confusiones en los cientos y miles de lectores de
Letralia, me despido de usted muy atentamente.

Augusto Gayubas
augustogayubas@yahoo.com.ar
Argentina

      Estimado amigo:

      Ya hemos corregido el error, que ha sido enteramente responsabilidad
      nuestra.

      El editor.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la
Repblica y el remedio de sus males es, sobre todo lo dems, la propagacin
de la cultura".

      Jos Mart.



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
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     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 21 de marzo de 2005