
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 122
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
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           ~~~~~~~~~~~                       28 de marzo de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"De los 'vienes' y los males de una sociedad", Jorge     | Editorial
Gmez Jimnez.                                           |
                                                         |
Red artstica. / Viejo premiado. / Voces del Per. /     | Breves
Venezolana en ejecucin. / Tres dcadas de talleres. /   |
Sudacas al borde. / Poesa en Comodoro. / Dos poemarios. |
/ Tango en Caracas. / Creacin literaria. / Poesa       |
visual. / Veinte aos de Pea. / 24 horas de poesa.     |
                                                         |
Publican en Francia la novela ms exitosa de Isaac       | Noticias
Goldemberg. / Denuncian irregularidad en otro premio del |
grupo Planeta. / Editorial espaola publica novela de    |
Alfredo Armas Alfonso. / Fernando Bez ahora cuenta cmo |
destruyeron Irak. / Andrs Gonzlez Castro gana el       |
premio Miguel Hernndez. / Adolfo Castan ingres a la  |
Academia Mexicana de la Lengua. / Juan Gelman obtiene el |
premio Pablo Neruda. / Juan Villoro visita Mrida y      |
Caracas. / Verne le gana a Rulfo y a Cervantes. /        |
Francisco Ayala celebra su 99 cumpleaos publicando     |
nuevo libro. / Monte vila present la Biblioteca Bsica |
de Autores Venezolanos. / Muri el arquelogo boliviano  |
Carlos Ponce Sangins. / Borges sufra complejo de       |
Edipo. / Un "hidalgo" pasea a transentes de Barcelona   |
por caminos del Quijote. / Publican primera antologa    |
potica completa de Jos Emilio Pacheco. / Premio Joan   |
Crexells recupera la dotacin econmica. / Organizadores |
del premio Loewe no quieren polmicas este ao. / Jos   |
Antonio Milln publica Perdn imposible, libro sobre     |
puntuacin. / Sergio Ramrez presenta una novela e       |
inaugura un encuentro. / Falleci la pintora venezolana  |
Mercedes Pardo. / Seminario en Lima analiza la narrativa |
de Borges. / Julio Verne protagoniza nueva pelcula      |
venezolana. / Promotores y gestores culturales se        |
reunirn en Guadalajara. / Un congreso recordar la      |
figura de Juan Valera. / Festival de Bogot dedicar     |
homenaje a Harold Alvarado Tenorio. / Hemingway recibir |
visitas en museo de La Habana. / Publican novela indita |
e inconclusa de Alejandro Dumas.                         |
                                                         |
Proyecto Patrimonio: escritores y poetas en espaol      | Literatura
http://www.letras.s5.com                                 | en Internet
                                                         |
"Alberto Arvelo Torrealba o Cmo literaturizar el        | Artculos y
llano", Carlos Yusti. / "No me pueden quitar el          | reportajes
pensamiento", Vctor Corcoba Herrero. / "Marisela Norte: |
la poeta voyeur del MTA que recorre el mundo. Desde el   |
este de Los Angeles a todas partes, sin vehculo y sin   |
computador", Mara Eugenia Sez. / "Un cumpleaos como   |
ninguno", Miriam Ventura. / "Ciudades y la Ctedra       |
Rectoral Alexis de Tocqueville", Domingo Alfonso Bacalao |
(hijo). / "Hctor Torres, editor de Ficcionbreve.org: Un |
sitio sin calidad es un hermoso cascarn vaco",         |
entrevista por Jorge Gmez Jimnez.                      |
                                                         |
"Reflexiones desde la crnica. El caso especfico de     | Sala de ensayo
Prosa Sadia como camino de reflexin identitaria",       |
Marcela Caetano Popoff. / "Deutsches Requiem o Borges y  |
su pasin por el Laberinto", Osiris Vallejo. / "La       |
traicin inicitica de Silvio Astier", Mario Amengual.   |
                                                         |
"Bizitzamendi", Rafael Prez Ortol. / "El beso",        | Letras
Vernica Delgadillo Vargas. / Tres poemas de Rubn de    |
Leo. / "Al cerrar los ojos", Alexnder La Rosa. / Cuatro |
poemas de Paula Winkler. / Seis relatos de Emanuel S. H. |
Marn. / "La muerte es muy til", Isusko Larrinaga. /    |
"Los Mir", Gricel vila Ortega. / Tres poemas de Oscar  |
Portela. / "Noticias de la niebla" (extractos), Triunfo  |
Arciniegas. / Poemas de Lina Zern. / "Si, s, s",      |
Abelardo Barcel Amors. / "Poesa repartida"            |
(extractos), Ren Dayre Abella. / "Las cenizas del       |
recuerdo", Camilo Pequeo Silva. / "El poeta en el       |
hotel", Juan Ensuncho Brcena. / Tres cuentos de Noelia  |
Rodrguez. /                                             |
                                                         |
Buscando a Nelson lvarez Licona.                        | El buzn
                                                         |
Francisco Ayala.                                         | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      De los "vienes" y los males de una sociedad ============

Aunque fue introducido en agosto pasado, el anteproyecto de Ley del Derecho
del Autor y la Autora y Derechos Conexos recin ahora levanta polmicas,
pues fue apenas hace unos das que se aprob en primera discusin en la
Asamblea Nacional de Venezuela. Y las crticas inciden, ciertamente, sobre
aspectos ms importantes que la simple acotacin de que, en su exposicin
de motivos, el anteproyecto reza textualmente: "La sociedad tiene derecho a
disfrutar los 'vienes' culturales que se producen en su seno".

Los dos puntos que ms han preocupado a los entes involucrados son harto
conocidos, pero conviene -para el registro- volver aqu sobre ellos.

El primero es la creacin de una Comisin Nacional de Derechos del Autor y
la Autora que regular todo lo concerniente al tema. Aunque al principio se
establece que "El autor o la autora de una obra del ingenio tiene, por el
solo hecho de su creacin, los derechos de orden moral y patrimonial
determinados en esta Ley sobre dicha obra" (artculo 6), y que "Se
considera creada la obra, independientemente de su divulgacin o
publicacin, por el solo hecho de plasmar en soporte material el
pensamiento del autor o la autora, aunque la obra sea inconclusa" (artculo
7), artculos subsiguientes hacen hincapi en que la efectividad de tales
derechos depende del registro de la obra por ante esa comisin. Lo explica
claramente el artculo 9: "Dicho registro es indispensable para su
validez".

Esto no hace otra cosa que aadir un toque de burocracia al tema del
derecho de autor. Si bien actualmente se considera, como se explica en el
artculo 6, que un autor tiene derechos sobre su obra desde el mismo
momento en que la crea, el carcter de indispensable que se le da al
registro representar un problema para no pocos creadores. En las
condiciones actuales, registrar una obra cuesta ms de 200.000 bolvares,
como puede verse en http://www.sapi.gov.ve/web/index.php?option=
com_content&task=view&id=15&Itemid=56. No es un requisito indispensable en
lo que respecta a la literatura, si atendemos a lo que difunde el Centro
Nacional del Libro como requisitos para tramitar un ISBN en
http://www.cenal.gov.ve/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=66. De
volverse indispensable, aunque an no se ha establecido el monto del
trmite, agregar costos en tiempo y dinero para quien produzca una obra y
desee garantizar sus derechos sobre la misma.

Los crticos del anteproyecto han manifestado su preocupacin, adems,
sobre la mencionada comisin, pues no se deja clara la relacin de
condicionamientos que la presencia de funcionarios gubernamentales podra
crear en l. Por ejemplo: recientemente fue aprobado un conjunto de
reformas al Cdigo Penal venezolano en el que se establece que una ofensa
al presidente de la Repblica podra causarle la prisin al que la
profiera, pero se deja un amplio margen de discrecionalidad a lo que puede
considerarse una ofensa. Si en el proceso de registro de una obra, un
burcrata especialmente sensible detecta una supuesta ofensa al presidente,
se proceder al registro o se enviar al creador directamente a la crcel?

En otro pasaje del anteproyecto, el Estado se reserva la potestad de
adquirir una obra cuando considera que sta podra ser del beneficio
colectivo. "El Estado venezolano, por medio de las autoridades
correspondientes, podr adquirir, previo pago de indemnizacin al autor,
aquellas obras que, por su carcter, deban destinarse al beneficio
colectivo, tanto las destinadas a informacin acerca de salud pblica, como
textos escolares, ilustraciones, mapas, obras artsticas y musicales, para
facilitar el acceso a las mismas, a toda la poblacin. Una vez adquiridas
estas obras, la divulgacin, por cualquier medio, de las mismas, estar
sujeta a la supervisin del Ministerio de Educacin, Cultura y Deportes.
Para garantizar la gratuidad de la enseanza garantizada en el Artculo 102
de la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela, se prohbe la
venta de dichas obras" (artculo 5).

Con toda razn este artculo ha sido el blanco de la mayora de las
suspicacias, pues permitira a un gobernante limitar el acceso a una obra
por el simple procedimiento de declararla "de beneficio colectivo". Y,
aunque en el prrafo siguiente se especifica que el mencionado ministerio
"deber defender los derechos morales de las obras a que se refiere este
artculo, sin perjuicio del derecho moral irrenunciable que tiene todo
autor o autora sobre su obra", es lgico pensar que, una vez adquirida una
obra -y, por tanto, apartada de su libre difusin-, el Estado venezolano
podra retrasar indefinidamente su divulgacin y siempre, siempre habr la
excusa del insuficiente presupuesto, excusa que tanto conocemos en
Venezuela.

La Cmara Venezolana del Libro (Cavelibro, http://www.cavelibro.org) ha
agregado otro aspecto preocupante. Entrevistada por Ana Mara Hernndez
para el diario El Universal, la escritora Blanca Strepponi -vicepresidenta
de Cavelibro- explica que el anteproyecto contiene una violacin de los
tratados internacionales en cuanto a la exigencia de reciprocidad. Se
refiere Strepponi a que, en el primer artculo, se habla de la proteccin a
"las obras de autores extranjeros que sean realizadas, publicadas y
registradas en el territorio de la Repblica y las obras realizadas en
territorio extranjero siempre y cuando haya reciprocidad".

Aade la escritora que "gracias al principio del trato nacional y de
proteccin automtica -es decir, lo que hasta el momento funciona-, un
autor, un artista, intrprete o ejecutante venezolano hoy en da est
protegido automticamente, es decir, sin formalidad alguna, en los 158
pases signatarios de (el convenio de) Berna", y en 312 pases de otros
convenios similares, "de la misma forma en que cada uno de estos pases
protege a sus autores nacionales. Volver al principio de la reciprocidad
que operaba en el siglo XIX con el sistema de tratados bilaterales, como lo
plantea el anteproyecto, significa un retroceso y una dificultad operativa
en el cada vez ms dinmico mercado de obras y productos intelectuales".

Al margen: justo es decir que la copia que puede obtenerse en el sitio de
la Asamblea Nacional
(http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/leyes.asp?id=640) corrige el error
al que hacemos referencia en el ttulo y el primer prrafo de esta nota.
Sin embargo, la copia que fue enviada a los entes relacionados -Sacven,
Sapi y otros- mantiene invariablemente el error, cuya presencia es en
realidad insignificante cuando se analizan los males a los que sus aspectos
de fondo podran conducirnos como sociedad, y sobre los cuales consideramos
urgente desarrollar un profundo debate desde el sector en el que incide ms
directamente este anteproyecto: el de los creadores.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Red artstica. El Ministro de Estado de Venezuela para la Cultura adelanta
la creacin de una red de tiendas para la comercializacin nacional e
internacional de objetos y obras de arte venezolanos. Actualmente se
realiza el registro de los artistas que aspiren a participar, y la
evaluacin y seleccin de los objetos y las obras en funcin de su calidad
artstica, valor simblico, creativo y cultural. Los interesados pueden
comunicarse con Yamila Grioni, en la Coordinacin de Arte, a los telfonos
0212 4811604 (ext. 606, 607, 608 y 329, Sala Estratgica) y 0412 9938657.
arteartesania@yahoo.com

Viejo premiado. El poeta uruguayo-canadiense Virgilio Pellegrini Alaggia
(Montevideo, 1943) ha sido declarado ganador del I Concurso Internacional
de Poesa "Paseo en Verso", organizado por el Grupo Editorial Pasos en la
Azotea, por su poema "El viejo". Pellegrini es ciudadano canadiense desde
1976. El premio de los lectores, otorgado por votacin a travs de la
pgina del grupo, recay sobre el poeta nicaragense Julio Francisco Cliz
Avelln por "Herencia". En su primera edicin, este concurso recibi 1.423
poemas de autores de 37 pases, entre los que destacaron Argentina, Espaa,
Mxico, Colombia, Chile, EUA, Per y Cuba.
http://www.pasosenlaazotea.com

Voces del Per. La revista bilinge Literal, Voces Latinoamericanas, ha
dedicado su segundo nmero a escritores y artistas del Per radicados en
diversas partes del mundo y est ilustrado con imgenes de la nacin
suramericana. En la seccin de literatura figuran poemas de Isaac
Goldemberg y Miguel ngel Zapata, as como entrevistas con los poetas y
ensayos acerca de su poesa. Adems aparece un artculo dedicado a Jorge
Eduardo Eielson. En la seccin de arte se incluyen fotografas de Fernando
Castro y un ensayo de su autora. Asimismo, esta edicin contiene
colaboraciones de Carmen Boullosa, C. M. Mayo, David Medina Portillo, Debra
Andrist, Miguel Ildefonso, Griselle Paz Davis, Claudia Posadas, Benito
Pastoriza Iyodo, Guadalupe Gmez del Campo y una entrevista con Nicols
Kanellos, director de Arte Pblico Press.
http://www.literalmagazine.com

Venezolana en ejecucin. La joven compositora venezolana Yoly Rojas Ramrez
(Caracas, 1978) ha pasado a la segunda fase de la Segunda Convocatoria de
Composicin de Matiz Rangel Editores, dedicada a msica para piano solo,
soprano y piano, y/o soprano sola por compositores latinoamericanos, por su
obra Apok Paru para piano. En esta segunda fase, Rojas har la ejecucin
pblica de la pieza en un evento que ser documentado en formato
audiovisual para formar parte del archivo de la editora. Rojas Ramrez
comparte honores con los colombianos Ricardo Gallo, Johann Hasler y Fabin
Quiroga, el cubano-estadounidense Orlando Jacinto Garca, el mexicano Aurs
Kabir Moussong Garca y el chileno-australiano Andrin Pertout.
http://www.societyofcomposers.org/user/juanpablocarreno.html

Tres dcadas de talleres. Los reputados talleres literarios del Centro de
Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos, en Caracas, estn cumpliendo
este ao tres dcadas de trabajo constante. Por ello, este mircoles 30 a
las 7 de la noche se inaugurar en el Hall de la institucin, en Altamira,
la exposicin homenaje a los maestros y autores que han pasado por estos
talleres. En el acto, que contar con el escritor Luis Alberto Crespo como
orador de orden, se presentarn los libros Voces nuevas -que recogen textos
de quienes han tomado los talleres- correspondientes a los perodos
2000-01, 2001-02 y 2003-04.
http://www.celarg.org.ve

Sudacas al borde. La editorial y galera Elosa Cartonera, de Buenos Aires,
presentar este jueves 31, a las 8:30 de la noche, los seis libros
ganadores de su I Concurso Narrativa Sudaca Border. Los autores
galardonados son Gonzalo Alfonsn, Leandro Avalos Blacha, Dante
Castiglione, Marcelo Guerrieri, Toya Jackson y Pedro Nalda Querol, la
mayora de ellos inditos. En el certamen participaron en total unas 150
obras enviadas desde todas partes de Amrica, que fueron revisadas por un
jurado integrado por Ricardo Piglia, Pablo Schanton, Damin Ros, Fabin
Casas, Alejandro Lingenti, Julin Gonzlez y Sunilda Villasanti Caete.
Centro Cultural Fray Mocho
Presidente J. Pern 3644, Buenos Aires (Argentina)

Poesa en Comodoro. Entre el 1 y el 3 de abril se realizar en Comodoro
Rivadavia, Chubut (Argentina) el I Encuentro Nacional de Jvenes Poetas en
la Patagonia. Habr charlas, rondas de lectura, presentacin de libros y
debates, adems de la participacin especial de Diana Bellessi, Jorge
Boccanera y Karina Maccio. La organizacin se har cargo del alojamiento y
la comida, con cupos limitados, para los participantes menores de 35 aos,
y la cuota de inscripcin es de (al menos) un libro de poesa. Los libros
que se colecten sern donados a la Biblioteca Municipal.
soledavies@speedy.com

Dos poemarios. Este viernes 1 de abril a las 6 de la tarde sern
presentados en la Librera Lectorum, de Nueva York, los poemarios Mujer u
hombre u hombre o mujer, de Clemente Soto Vlez, y Hungry Dust / Polvo
hambriento, de Graciany Miranda Archilla, ambos puertorriqueos. La
presentacin estar a cargo de la profesora Virginia Santos, del Hunter
College, y del poeta y crtico David Corts. Participar adems el escritor
Jack Agero y otros poetas. La publicacin de estos libros conmemora el
centenario de Soto Vlez y el 75 aniversario del atalayismo.
Librera Lectorum; 137 Oeste de la Calle 14, entre 6 y 7 avenidas
Telf.: 212 7410220

Tango en Caracas. Entre el 2 y el 30 de abril la agrupacin Tango Caracas,
caracterizada por integrar la danza, el teatro y el ballet en sus
propuestas, ofrecer clases de tango impartidas por los bailarines Frank
Zambrano y Yore Rivas en la Sala A, piso 6, de la Casa de Rmulo Gallegos,
en Altamira, Caracas (Venezuela). Las sesiones sern los sbados de 2 a
3:30 de la tarde. El taller tiene cuatro niveles, cada uno de los cuales
tiene un costo de Bs. 70.000 por persona.
http://www.celarg.org.ve

Creacin literaria. El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
dictar un taller de creacin literaria que, en ocho sesiones, se iniciar
este martes 5 de abril en horario de 7 a 9 de la noche, y estar a cargo de
Carmen Oll. Se admitir hasta 20 alumnos por curso. El taller pretende
promover una lectura reflexivo-crtica de los textos literarios, motivar
habilidades creativas y proporcionar destrezas tcnicas en el trabajo
literario. Los precios varan entre 120 y 180 nuevos soles.
celacp@wayna.rcp.net.pe

Poesa visual. Entre el 11 y el 17 de abril se realizar en Fraga, Huesca
(Espaa), una muestra de poesa visual como parte de las celebraciones del
Da Internacional de la Poesa. Los interesados debern enviar sus
creaciones antes del 7 de abril, en formato .JPG o .AVI, a
ilhara@wanadoo.es o, si su tamao sobrepasa 1 Mb, al apartado de correos
1553 de Zaragoza. En ambos casos debern enviarse acompaadas del lema
"Convocatoria Poesa Visual" y una ficha con el nombre del autor, ciudad y
pas de origen, ttulo y tcnica empleada, direccin postal, correo
electrnico y, de tenerla, pgina web. La muestra participar
posteriormente en Arteria (Feria de Arte Contemporneo de Monzn). Se
entregar un certificado de participacin y las obras sern expuestas en el
sitio de ngela Ibez, organizadora del certamen. Posteriormente se
realizar un catlogo en CD.
http://www.10lineas.com/angelaibanez

Veinte aos de Pea. Organizada por la Sociedad Internacional de Escritores
y la Galera Rio II, el viernes 22 de abril a las 7 de la noche se
realizar la puesta en circulacin de las Obras Poticas (1984-2004) del
poeta y escritor dominicano Jos Alejandro Pea. El libro ser presentado
por el poeta y escritor Eduardo Lantigua. Es preciso reservar cupo en el
sitio del autor.
http://www.josealejandropena.com/invitacion.htm

24 horas de poesa. Entre el 23 y el 24 de abril se realizar en Terrazas
de Quebrada Seca, en la poblacin de El Consejo, Aragua (Venezuela), el
evento "Decir poesa, Say poesy, Dire posie", un maratn cultural de 24
horas  para expresar el significado de poesa a travs de todas las
manifestaciones artsticas. Habr talleres libres en literatura, dibujo,
tteres, pintura, cermica, danzas y otras disciplinas, adems de
presentaciones artsticas, exposiciones y una muestra de comidas
tradicionales. Los interesados pueden asistir con carpas para pernoctar en
el ambiente natural que se ha dispuesto para la actividad. Se agradece
contribuir (al menos) con el aporte sugerido de Bs. 1.000 por persona para
la construccin del Espacio Cultural "Los Joroperos". Adems se realizar
una muestra internacional de cartas postales con el significado de poesa
que puede combinar diversas disciplinas artsticas.
Telfs.: 58 244 3321260, 3320917, 58 414 4924734 y 58 416 3465767.

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electrnico a breves@letralia.com.



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*** Publican en Francia la novela ms exitosa de Isaac Goldemberg

Hace ms de veinte aos, Isaac Goldemberg public en Estados Unidos la
novela La vida a plazos de don Jacobo Lerner. En 2001, Alfaguara public El
nombre del padre, una recreacin de aquella novela, y cuya traduccin al
francs acaba de ser publicada por Editions du Rocher como La Vie  crdit
de don Jacobo Lerner.

La novela es la ms exitosa de Goldemberg y aparece esta vez como parte de
la serie "Anatolia" de la casa editorial francesa, en la que figuran varios
premios Nobel como Nobel Derek Walcott, V.S. Naipaul, Tony Morrison y
Joseph Brodsky, y autores de la talla de Jorge Luis Borges, D.H. Lawrence,
Joseph Roth, W.H. Auden, Ossip Mandelstam, Gertrude Stein, Ernesto Sbato,
Fernando Pessoa y Karl Popper.

El nombre del padre ya ha sido publicada en Italia por La Giuntina (2003) y
en Espaa por Sefarad Editores (2004), con elogiosos comentarios de Mario
Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique, y fue seleccionada recientemente
por el National Yiddish Book Center de Estados Unidos como una de las 100
obras ms importantes de la literatura juda de los ltimos 150 aos.

De acuerdo con el crtico peruano Ricardo Gonzlez Vigil, "El nombre del
padre marca la madurez artstica de su autor: profundiza en la psicologa
de los personajes, desarrolla episodios apenas mencionados en La vida a
plazos y, sobre todo, sin perder el tono irnico, asume con mayor
complejidad la herencia cultural juda y sus nexos conflictivos con el
antisemitismo".

Poeta, dramaturgo y novelista, Isaac Goldemberg naci en Per en 1945 y
reside en Nueva York desde 1964. Entre sus obras destacan Los cementerios
reales, Crnicas del exilio, El amor y los sueos, Tiempo al tiempo, La
vida al contado, Hotel Amrikka, Cuerpo del amor, Hombre de paso/Just
Passing Through y Las cuentas y los inventarios.



*** Denuncian irregularidad en otro premio del grupo Planeta

La revista digital Red Literaria (http://www.red-literaria.com) se ha hecho
eco, en un artculo de Alejandro Lainez, de la denuncia publicada por Juan
Antonio Gimnez en el diario espaol Informacin, de Alicante, segn la
cual la novela El penltimo sueo, con que la escritora colombiana ngela
Becerra ganara recientemente el premio Azorn -dotado con 67.000 euros y
auspiciado por Planeta y la Diputacin de Alicante-, habra infringido las
bases del certamen.

Segn el artculo, la novela de Becerra, que se impuso a otra finalista por
apenas un voto, ya estaba contratada de antemano con la editorial
colombiana Villegas Editores. Las bases del premio Azorn establecen que
las obras participantes no deben tener compromisos editoriales previos al
momento de presentarse en el certamen. La editorial de Bogot lanzar El
penltimo sueo el prximo 29 de abril.

Gimnez asegura que los cuatro votos obtenidos por la novela de Becerra
"correspondieron a los jurados designados por la editorial, mientras que
los tres apoyos a la obra finalista fueron de las voces alicantinas". La
Diputacin de Alicante corre con los honorarios de los jueces de este
concurso -1.800 euros para cada uno- aunque, segn Gimnez, tal emolumento
es en vano pues la mayora impuesta por Planeta garantiza a este grupo
editorial el control de la decisin.

Planeta se ha defendido de las acusaciones aduciendo que, aunque tiene los
derechos de la novela para todo el mundo, en Colombia tales derechos estn
reservados a Villegas Editores, sello que se habra puesto en contacto con
Becerra "al da siguiente o dos das despus, y le pidi publicar la novela
en Colombia".

Sin embargo, y siempre segn Gimnez, la misma noche que se supo el
veredicto la editorial colombiana haba confirmado a la agencia EFE el
lanzamiento de la obra durante la Feria Internacional del Libro de Bogot,
en abril.

Antonia Kerrigan, agente literaria de Becerra, habra confirmado al diario
alicantino que "efectivamente exista ese compromiso previo con la
editorial Villegas Editores, antes de que se fallara el prestigioso premio.
Ms tarde, la agente se retract en un comunicado, empleando las mismas
palabras que usara Planeta en el suyo".

Gimnez aade en su artculo que "en los ltimos dos aos se ha roto la
tradicin de que estuviera en el jurado el ganador de la anterior edicin.
En 2004, en lugar de Javier Garca-Snchez, fue nombrada Mara de la Pau
Janer, que haba resultado finalista del Premio Planeta dos aos antes. En
la edicin de este ao, que se fall el pasado jueves da 3, el alicantino
Manuel Mira Candel fue suplido por Eugenia Rico, que se haba alzado con el
Premio Azorn en 2002 y que un ao antes de obtener el galardn ya haba
publicado su primera novela con Planeta".

No es la primera vez que Planeta se ve involucrada en un escndalo de este
tipo. El ms reciente es el relacionado con la novela Plata quemada, del
argentino Ricardo Piglia, que obtuvo el premio Planeta-Argentina 1997 a
pesar de que se encontraba comprometida contractualmente con Espasa-Calpe
-sello del Grupo Planeta- desde junio de 1994, tal como lo ha revelado un
fallo de la Cmara Civil el pasado 28 de febrero. Piglia y Planeta debern
indemnizar al escritor demandante, Gustavo Nielsen, tal como lo
explicramos en Letralia 121 (http://www.letralia.com/121/0228piglia.htm).



*** Editorial espaola publica novela de Alfredo Armas Alfonso

Este resto de llanto que me queda, novela escrita por el venezolano Alfredo
Armas Alfonso en 1985, acaba de ser publicada por el sello Thule, de
Barcelona (Espaa) como parte de su coleccin La Vida Breve, dedicada a
novelas de corta extensin.

La novela fue presentada en Caracas el martes 8 de marzo en la Librera El
Buscn, del Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes, por el crtico
Rafael Castillo Zapata, quien analiza actualmente, y por encargo de la
fundacin que lleva el nombre del escritor, las tres versiones de esta obra
dejadas por Armas Alfonso.

Este resto de llanto que me queda es una novela de amor, autobiogrfica, en
la que Armas Alfonzo -Sixto, en la novela- comparte la trama con Josefina
Arredondo, la protagonista nunca olvidada.

Alfredo Armas Alfonso naci en Clarines, en el Bajo Unare del oriente
venezolano, el 6 de agosto de 1921. Uno de los escritores venezolanos ms
prolficos del siglo XX y precursor de lo que luego se llamara "realismo
mgico", se inici muy tempranamente como periodista. Ya en 1943, a los 22
aos, era corresponsal de El Nacional para el oriente de Venezuela y fue
columnista de ese diario hasta 1990, ao de su fallecimiento.

Por ms de una dcada se desempe como director de las revistas El Farol y
Nosotros, de la Creole Petroleum Corporation, a las que renunci en 1963
para crear la Direccin de Cultura de la Universidad de Oriente. Su obra
narrativa est contenida en 25 libros, publicados entre 1949 y 1990. La
Biblioteca Ayacucho edit, en 1993, el volumen antolgico El osario de Dios
y otros textos.

Durante su vida slo lleg a ver dos obras suyas editadas en el exterior:
Los lamederos del diablo, cuentos, Tumminelli, Roma, 1956; y Cuentos,
antologa editada por Casa de las Amricas, La Habana, 1976. Algunos de sus
cuentos estn traducidos al ruso, al checo, al francs, al italiano y al
ingls.

Tras su muerte, sus hijos, creadores de la Fundacin Alfredo Armas Alfonzo,
se han dado a la tarea de clasificar los numerosos papeles del escritor, de
publicar su obra en una hermosa coleccin y de difundirla en el extranjero,
afn ste que se ha visto recompensado con la inclusin de sus relatos en
antologas publicadas en Espaa y Argentina.

Thule Ediciones (http://www.thuleediciones.com) apuesta a la narrativa
breve. Su director Jos Daz explica que, al igual que la Isla de la que el
sello ha tomado su nombre (donde el mar dej de ser navegable pues se
convirti en hielo) pretende, tambin, ser una isla en el mundo editorial:
la isla del microrrelato, de la novela corta, en definitiva de la
microficcin, considerndola la literatura del futuro.

La editorial inici su incursin en el microrrelato con la coleccin de
libros impermeables, lanzada el verano pasado, convirtiendo al libro en el
compaero inseparable del lector vacacionista, a la orilla del mar o de la
piscina entre otros paisajes, con los ttulos Todo tiempo futuro fue peor
del argentino Ral Brasca y Con tinta sangre del chileno Juan Armando
Epple.

La Feria del Libro en Guadalajara, en noviembre pasado, fue el escenario
para que los libros impermeables probaran sus virtudes en tierra americana,
con dos nuevos ttulos, Andanada, de Luis Britto Garca, y Del aire al
aire, de Rogelio Guedea.

Adems de la Coleccin Micromundos, ofrece su catlogo la Coleccin
Trampantojo dedicada al libro ilustrado, con tres ttulos ya editados. La
coleccin La Vida Breve es el tercer brazo al que apuesta Thule, para
seguir ganando lectores en Espaa, con autores mayoritariamente
latinoamericanos, pues reconocen el capital literario que representan stos
en el acontecer mundial.



*** Fernando Bez ahora cuenta cmo destruyeron Irak

Recordado por su reciente xito Historia universal de la destruccin de
libros, que ya ha sido traducido a doce idiomas, el escritor e investigador
venezolano Fernando Bez acaba de publicar La destruccin cultural de Irak,
en el que explica cmo el patrimonio cultural e histrico de esa nacin
result devastado por la guerra.

El libro, que contiene un prlogo del lingista y crtico estadounidense
Noam Chomsky,  fue presentado el 9 de marzo en la Torre Corp Banca, en
Caracas, y la edicin para Venezuela ha sido acometida en conjunto por
Alfadil y Octaedro-Flor del Viento.

Bez, profesor e investigador nacido en Guayana y Premio Internacional de
Ensayo Vintila Horia, form parte de una misin internacional para evaluar
los daos causados a las riquezas de Irak, que forman parte del patrimonio
de la humanidad ya que all naci la escritura y la civilizacin
occidental.

Cuando lleg a Bagdad, ya declarado el fin de la guerra, descubri que la
postguerra era ms violenta an pues las fuerzas de ocupacin
norteamericanas y europeas se dedicaron al saqueo y la destruccin de
muchos tesoros irrecuperables, como las tablillas de arcilla de la
civilizacin sumeria que contenan los primeros registros escritos de la
humanidad.

"En nombre de la civilizacin occidental, Estados Unidos est arrasando la
cuna de la civilizacin", ha denunciado Bez. "No recuerdo semejante
barbaridad desde tiempos de los mongoles. En Bagdad fueron quemados ms de
un milln de libros y 10 millones de documentos. Hoy en da Irak no tiene
manera de conocer su pasado".

Segn Bez, los traficantes de obras de arte han saqueado alrededor de 15
mil objetos valiosos pertenecientes a Irak y a la vez a la humanidad. El
investigador denuncia que muchas veces esos traficantes han actuado en
complicidad con las fuerzas extranjeras de ocupacin. "Se imaginan qu
pasara si un da el Museo del Louvre amaneciera vaco?", se pregunta.

"En Irak comenz la civilizacin porque all empez la historia. Los
inventores del libro electrnico volvieron a los orgenes de la
civilizacin para arrasarla", afirm el escritor venezolano, quien agrega
que muchas veces tal saqueo y destruccin fueron ejecutados de manera
premeditada y planificada, como una banda de jvenes provistos de bombas de
fsforo que saque y destruy documentos seleccionados de la Universidad de
Bagdad.

Afortunadamente ha habido personal de bibliotecas que contribuy a salvar
parte del patrimonio, pero de todos modos el dao infligido hasta ahora es
irreversible. El ejrcito estadounidense ha cancelado toda investigacin,
el Pentgono se ha negado a admitir la magnitud del desastre y existe una
total impunidad para los autores de tales atrocidades.

"Quines son los responsables de la destruccin cultural de Irak?", se
pregunta Bez. "La mayor parte de la culpa se la atribuyo a la
administracin actual de Estados Unidos, que desestim todas las
advertencias hechas y viol la Convencin de La Haya de 1954 al no proteger
los centros culturales y estimular, a travs de una propaganda de odio, los
saqueos".

Estados Unidos tambin incurri en los delitos de crmenes contra el
patrimonio cultural expuestos en el Protocolo de 1999. "Tal vez por eso la
administracin de George W. Bush ha solicitado inmunidad para oficiales y
soldados ante posibles juicios en los tribunales penales internacionales.
Tal vez por eso tambin decidi reingresar a la Unesco y envi a su esposa
a negociar cargos ejecutivos dentro de esta organizacin, despedir a los
asesores ms incmodos y silenciar toda crtica", denunci Bez.

De igual modo, el escritor acus al rgimen de Saddam Hussein: "La infame
presencia del partido Baaz en los centros culturales provoc que miles de
manifestantes los atacasen al identificarlos con el despotismo de Saddam
Hussein. En el caso de los directivos de los museos, su anuencia con el
partido los llev a permitir que se instalasen depsitos de municiones y
francotiradores en puntos estratgicos, lo que puso en riesgo el patrimonio
cultural".

Bez admiti que ha recibido insultos y amenazas por haber formulado estas
denuncias. "No soy poltico, soy un experto en libros y ninguna biblioteca
estar a salvo mientras Irak sea un campo de batalla", finaliz.



*** Andrs Gonzlez Castro gana el premio Miguel Hernndez 

El escritor espaol Andrs Gonzlez Castro, residente en Martorell
(Barcelona), obtuvo el Premio Nacional de Poesa Miguel Hernndez en la
edicin de este ao con la obra Maniobras diversivas, segn informaron el 9
de marzo, en un comunicado, fuentes de la fundacin hernandiana,
organizadora del certamen.

De 30 aos de edad, Gonzlez Castro recibi, como dotacin del premio,
3.000 euros y la publicacin de la obra a cargo del Instituto Alicantino de
Cultura Juan Gil-Albert. El ganador es profesor de Secundaria y ha
publicado poemas en las revistas Turia, El Reloj de Arena, El Ciervo y
otras, as como numerosos artculos en el semanario L'Informador, de
Martorell.

As mismo, ha traducido el poemario "Contra els poetes", de Ferran Anell,
publicado por la Editorial L'Esguard de Barcelona en 2003. Tambin tiene
publicados los libros Curriculum vitae, en 2002, Premio Arte Joven de
Creacin Latina, Obra nueva, editado en Granada por Arabuleida en 2004, y
Retablo de Nueva York (Universidad de Sevilla, 2005).

El jurado, presidido por Jos Luis Ferris en su condicin de miembro del
Patronato de la Fundacin, calific la obra ganadora como un texto "escrito
desde el asombro por la vida" y caracterizado por "el aliento amoroso y un
matiz social, acompaado de un perfecto conocimiento del oficio de poeta" y
con "un gran sentido del ritmo".



*** Adolfo Castan ingres a la Academia Mexicana de la Lengua

Este 10 de marzo se produjo el ingreso del escritor Adolfo Castan a la
Academia Mexicana de la Lengua, donde pasa a ocupar la silla nmero dos de
la entidad, fundada en 1870 a instancias de la Real Academia Espaola.

El discurso de ingreso de Castan tuvo como tema una de sus mayores
obsesiones como ensayista, crtico y editor: la vida y obra de Alfonso
Reyes, a quien se refiri como "el mejor escritor mexicano en prosa y verso
de la primera mitad del siglo XX".

Luego de hacer un extenso y aleccionador recorrido por la bibliografa del
autor de Visin de Anhuac, Castan invit a releerlo a fondo y anunci la
prxima publicacin del diario indito del polgrafo regiomontano, as como
la edicin de sus "escritos mexicanos" en una antologa "como la que l
mismo so a lo largo de su vida".

Los ms inmediatos antecesores de Castan en la silla nmero dos de la
Academia fueron Francisco Monterde y Hctor Azar. Ambos tambin evocados
por Castan, quien dedic su discurso a otro regiomontano ilustre, Gabriel
Zaid, fsicamente ausente de la ceremonia.

La disertacin del nuevo acadmico enfatiz los valores y la dimensin
universal de Alfonso Reyes: "El poeta y crtico que sent las bases de un
canon moderno de la prosa y del verso para las letras mexicanas e
hispanoamericanas; el poeta infatigable que supo hacer de la escritura al
pie de la letra una oracin incesante; el poeta que supo transmutar sus
dolores individuales en una religin a la vez personal y nacional, a la par
nacional y regional".

Ante una concurrencia emocionada y atenta, el autor de El jardn de los
eunucos abund en su elogio del "Reyes casual que siempre andaba jugando a
la gran prosa, del hombre que tendi puentes a travs de las hojas de su
correspondencia, en un sistema de vasos comunicantes, creando as una
suerte de hidrografa subterrnea del orden cultural iberoamericano".

Por todo lo que fue y aport Reyes, "poeta proteico en verso y en prosa",
Castan sostuvo que "bien vale la pena una relectura a fondo de su obra;
bien valen las rediciones y las reimpresiones, las copiosas antologas;
vale y hace valer el instrumental editor que las tecnologas modernas ponen
a nuestra disposicin y darle una cuidadossima relectura a lo ya
transcrito y publicado; vale la recomposicin editorial de sus textos de
teora literaria".

Jos Luis Martnez respondi el discurso y dio la bienvenida a Castan,
"un crtico que ama la literatura y que busca en ella nuevas amistades".
Record cuando conoci a Castan, en 1976: "Entonces l tena 24 aos,
casi la mitad de los 53 que hoy tiene, y no haba publicado ningn libro.
Ahora que comienza a ser acadmico cuenta ya con 33 libros, ms de uno por
ao, es escritor famoso y amigo muy apreciado del seor viejo que soy y que
le da la bienvenida a esta Academia Mexicana de la Lengua".

Al referirse a la bibliografa del nuevo acadmico, Martnez enumer los
libros de Castan y los dividi en siete grupos: ensayos varios, Alfonso
Reyes, crtica literaria, versos, Montaigne, viajes y cocina. Los estudios
formales de Castan "se reducen a la preparatoria y a la licenciatura en
letras espaolas, pasante sin grado. Es, como su servidor, autodidacta".
Sin embargo, con sus 30 aos de trabajo en el Fondo de Cultura Econmica,
casa de la que ahora es gerente editorial, "se ha ganado con creces su
doctorado en letras".



*** Juan Gelman obtiene el premio Pablo Neruda

El poeta argentino Juan Gelman fue galardonado con el Premio Iberoamericano
de Poesa "Pablo Neruda", que se instaur el ao pasado en el marco del
centenario del Premio Nobel chileno y que entrega el Gobierno de Chile,
segn se pudo conocer el pasado 12 de marzo tras el anuncio hecho por el
ministro de Cultura, Jos Weinstein, durante una ceremonia en la Casa Museo
La Chascona, la morada de Neruda en Santiago.

Gelman obtuvo el galardn por decisin unnime del jurado, que presidi el
ministro Weinstein e integraron los escritores Jos Miguel Oviedo, de Per;
Mempo Giardinelli, de Argentina, y Hernn Loyola, de Chile.

"El gran vnculo de su obra con la cultura popular y el carcter original,
riguroso y conciso de su creacin" fueron las razones fundamentales que
argument el jurado para otorgar el premio al autor de obras como Bajo la
lluvia ajena y Anunciaciones. El premio, dotado de 30.000 dlares, una
medalla y un diploma, le ser entregado a Gelman el prximo 12 de julio,
cuando se cumplirn 101 aos del nacimiento, en la surea localidad de
Parral, de Neftal Reyes Basoalto (1904-1973), conocido posteriormente como
el poeta Pablo Neruda, ganador del premio Nobel de Literatura en 1971.

El galardn, que se entrega cada ao, busca segn sus bases distinguir la
trayectoria de un autor cuya obra se considera un aporte notable al dilogo
cultural y artstico de la regin. En su primera versin recay en el
escritor mexicano Jos Emilio Pacheco.

Gelman, que fue notificado telefnicamente por el ministro chileno de
Cultura de la obtencin del galardn, manifest su sorpresa y
agradecimiento por el reconocimiento y expres su admiracin por la obra de
Neruda.



*** Juan Villoro visita Mrida y Caracas

El pasado domingo 13 de marzo el escritor mexicano Juan Villoro, ganador
del premio Herralde 2004 por su novela El testigo, particip en el foro "La
ciudad postapolptica. La crnica area", que sobre el gnero de la crnica
organizaron la revista Pltanoverde y la Fundacin para la Cultura Urbana.

En la actividad, que se realiz en la sala de la Cinemateca Nacional,
ubicada en la Galera de Arte Nacional de Caracas, en el marco de la
exposicin Caracas Cenital organizada por la fundacin, Villoro estuvo
acompaado por los ponentes venezolanos Boris Muoz, William Nio y Tulio
Hernndez (moderador).

Villoro haba presentado previamente El testigo en la Bienal Mariano Picn
Salas, en Mrida, ciudad a la que visita por tercera vez y en cuya bienal
ya haba estado en su primera edicin, en 1991. "Ah he conocido a algunos
de los ms estimulantes escritores del idioma antes de que sean conocidos
por el gran pblico", explic el autor en entrevista con Ana Mara
Hernndez en el diario caraqueo El Universal.

Villoro dijo haber conocido, en aquella primera edicin de la bienal
meridea, a autores venezolanos de la talla de Oswaldo Trejo, Salvador
Garmendia, Jos Balza, Juan Snchez Pelez, Juan Nuo, Luis Britto Garca,
Victoria de Stefano y Eugenio Montejo, entre otros.

Acot en la misma entrevista que los libros que mayor xito le han
granjeado han sido los que ha escrito para nios de 10 a 13 aos. "De modo
que quiz ese sea mi horizonte intelectual ms fecundo, lo cual me llena de
gusto porque se trata de lectores sumamente exigentes, que no leen por
esnobisno ni por moda y que te cambian por el Nintendo si no los
satisfaces. En cuanto a la competencia con otros medios, creo que los nios
de hoy pueden jugar con plastilina, computadoras y leer libros; se trata de
opciones creativas muy distintas. Hay menos propaganda para los libros,
pero una vez contrado el hbito descubres que nada se le parece".

Sobre el tema de la piratera explic que, aunque las fotocopias, la
edicin ilegal y la consulta no remunerada de libros en las bibliotecas
lesionan los derechos de autor, "en la situacin actual, para miles de
latinoamericanos, el acceso a los libros slo es posible si no los compran.
Buena parte del trabajo que hago es gratuito precisamente por eso. No se
puede someter la cultura en Amrica Latina a las leyes del mercado. Slo
cuando los libros estn al alcance de todos eso ser posible".



*** Verne le gana a Rulfo y a Cervantes

Con un total de 3.317 de votos sobre los 7.774 votos recibidos, Julio Verne
es el autor que gan las votaciones para ser ledo el prximo sbado 23 de
abril, Da Mundial del Libro, en la jornada "Confabulados con la lectura",
que organizan la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la
Secretara de Cultura y el Ayuntamiento de Guadalajara.

Las votaciones se realizaron del 7 al 14 de marzo, en 34 puntos de la
ciudad, por medio de las pginas electrnicas de la FIL, la SC y el
Ayuntamiento de Guadalajara, Pulso Informativo, y a travs de diversos
medios de comunicacin, entre los que se contaron los diarios El
Informador, Pblico, Radio Universidad y Promomedios. Quienes participaron
eligieron a Verne a partir de una terna de la que tambin formaban parte
Juan Rulfo, quien obtuvo 2.883 votos, y Miguel de Cervantes, que alcanz
1.490. Hubo 84 votos nulos.

A partir de los resultados de esta votacin comenzarn los preparativos
para la lectura en voz alta de la obra Viaje al centro de la Tierra, de
Julio Verne, la cual se realizar durante doce horas continuas y enmarcar
la celebracin el Da Mundial del Libro, el prximo sbado 23 de abril. En
esta lectura, que se llevar a cabo en la Plaza de Armas de las 10 de la
maana a las 10 de la noche, est invitada a participar toda la poblacin,
que podr inscribirse hasta el 11 de abril en el sitio de la FIL
(http://www.fil.com.mx) o llamando al telfono 33 38100331. Algunos medios
de comunicacin tambin recibirn inscripciones de sus lectores u oyentes.

Alrededor de la actividad se realizar una feria en la que las libreras
locales y diversas editoriales vendern ttulos de narrativa y poesa al
pblico asistente. Asimismo, se har una campaa de difusin de la obra de
Verne y se repetir, como desde hace tres aos, el regalo de una rosa,
obsequiada por el Centro Universitario de Ciencias Biolgicas y
Agropecuarias (Cucba), para todos aquellos que compren un libro el 23 de
abril, de acuerdo con la tradicin catalana del da de San Jordi.

El Da Mundial del Libro es una celebracin creada por la Unesco en 1995,
que en la actualidad se festeja en ms de ochenta pases. Esta es la cuarta
ocasin en que la FIL organiza esta lectura; las ediciones anteriores
fueron dedicadas a Juan Jos Arreola, Julio Cortzar y Pablo Neruda.

Julio Verne, el escritor francs que es reconocido como el padre fundador
de la literatura de ciencia ficcin, naci el 8 de febrero de 1828, en
Nantes. Tuvo una fascinacin por la ciencia y los inventos del siglo XIX,
document sus aventuras y predijo muchos de los logros cientficos del
siglo XX: escribi sobre cohetes espaciales, submarinos, helicpteros, aire
acondicionado, misiles dirigidos e imgenes en movimiento, mucho tiempo
antes de que stos fueran realidad.

Verne es autor de ms de ochenta libros, que han sido traducidos a 112
idiomas. Entre los ms conocidos se encuentran: Viaje al centro de la
Tierra (1864), De la Tierra a la luna (1865), Veinte mil leguas de viaje
submarino (1870), La isla misteriosa (1875), Miguel Strogoff (1876) y La
vuelta al mundo en ochenta das (1873). Muri el 24 de marzo de 1905.



*** Francisco Ayala celebra su 99 cumpleaos publicando nuevo libro

El escritor espaol Francisco Ayala, premio Cervantes 1991, comenz la
celebracin de su 99 cumpleaos, el pasado 16 de marzo, presentando en el
Crculo de Bellas Artes de Madrid, durante un acto celebrado en su
homenaje, su libro La invencin del Quijote, un volumen en donde explora la
obra de Cervantes desde mltiples aspectos.

"Las grandes obras de la literatura son como un ser vivo que se transforma
con cada nueva lectura", asegur el autor, que admiti sentirse "muy
satisfecho" de esta obra "que me representa en la instruccin de mis 99
aos", declar. Record adems su larga relacin con el Quijote, que
comenz cuando tan slo era un nio y "manoseaba" las pginas de aquella
"ejemplar aventura" y luego repeta a sus mayores el "inapropiado"
vocabulario de sus pginas.

Estas primeras lecturas de las aventuras del ingenioso hidalgo se
convirtieron en una constante en su vida y una leccin interminable, que se
ha renovado con el paso del tiempo. "Siempre lo he seguido leyendo y con el
paso de los aos, ha ido variando mi percepcin de la obra", confes este
granadino, quien tambin ha obtenido el Premio Nacional de Narrativa y el
Premio de las Letras Andaluzas.

El libro, que surgi a peticin de su "amigo" Cesar Antonio Molina,
director del Instituto Cervantes, para celebrar el prximo mes de abril la
inauguracin de la biblioteca que lleva su nombre en Suecia, es una
compilacin de sus artculos y de los textos que ha ido creando en relacin
a la obra de Cervantes desde 1940 hasta 1995.

Comienza con un prlogo de Vctor Garca de la Concha, un prlogo del autor
y una conversacin entre ambos en la que Ayala asegura que el Quijote
"puede alumbrar todava nuevas sendas" y sobre todo, "ensearnos a
reconsiderar la realidad problemticamente". El volumen tambin incluye un
eplogo con el discurso que pronunci Ayala cuando recibi el Premio
Cervantes en 1992 y el discurso que ley en el III Congreso Internacional
de la Lengua Espaola celebrado en noviembre de 2004 en Argentina.

Sobre su longevidad, dijo que estar vivo, en su caso, es insolente. "Con
esta edad es una insolencia por mi parte estar en el mundo. De modo que
perdonen y muchas gracias por consentirlo y aceptarlo y darme su cario".

Ayala dijo que su febril actividad le hace sentirse joven. "Slo la muerte
nos debe detener. Pero con todos mis respetos, creo que no es bueno que nos
detengamos, porque si lo hacemos no avanzamos. Lo normal es detenerse
cuando uno alcanza una determinada edad, pero yo he seguido haciendo lo de
siempre: creacin literaria".



*** Monte vila present la Biblioteca Bsica de Autores Venezolanos

El jueves 17 de marzo fue presentada oficialmente, en la terraza del teatro
Teresa Carreo, la Biblioteca Bsica de Autores Venezolanos, una
recopilacin preparada por el sello Monte vila Editores. La presentacin
estuvo a cargo de Carlos Noguera, presidente de la editorial, Luis Britto
Garca, presidente de la junta directiva, y Hctor Soto, viceministro de
Cultura para el Desarrollo Humano.

El gobierno venezolano ha previsto que esta iniciativa editorial, dirigida
especialmente a jvenes,  llegue en primera instancia a los planteles
educativos pblicos y privados de Venezuela, como parte de una campaa por
la lectura que se ha venido desarrollando en los ltimos meses sobre la
premisa de que el libro es un bien cultural y, como tal, su acceso debe ser
democrtico. Los libros incluidos en la coleccin, que han sido impresos en
ediciones masivas, estn dirigidos principalmente a jvenes con edades
comprendidas entre 12 y 18 aos, segn explic el presidente de la
editorial, Carlos Noguera.

La coleccin tendr inicialmente cuarenta ttulos cannicos de la
literatura venezolana contempornea, divididos en cuatro series: la Serie
Verde, de narrativa; la Serie Roja, de poesa; la Serie Azul, de prosa
ensaystica y documental, y la Serie Durazno, de dramaturgia.

Monte vila Editores imprimi 35 mil ejemplares de cada uno de los primeros
40 ttulos de la coleccin, de los cuales 25 mil sern distribuidos
gratuitamente por el Ministerio de Educacin, Cultura y Deporte, en las
escuelas bsicas y diversificadas de todo el pas. El resto del tiraje ser
vendido en las libreras y ferias itinerantes al accesible precio de cinco
mil bolvares.

Noguera agreg que la iniciativa pretende rescatar la antigua Biblioteca
Popular Venezolana, que fue concebida inicialmente por Mariano Picn Salas
y que fue ejecutada por el Departamento de Publicaciones del Ministerio de
Educacin en la dcada de 1960.

Los primeros ttulos presentados fueron La tienda de muecos, de Julio
Garmendia; Las memorias de Mam Blanca, de Teresa de la Parra; Inventamos o
erramos, de Simn Rodrguez; Un regalo para Julia y otros relatos, de
Francisco Massiani; El inquieto Anacobero y otros relatos, de Salvador
Garmendia; La mujer de espaldas y otros relatos, de Jos Balza; Antologa
potica, de Vicente Gerbasi; Antologa potica, de Ramn Palomares; El
cocodrilo rojo / Mascarada, de Eduardo Liendo; Buenas y malas palabras. Una
seleccin, de ngel Rosenblat; Compaero de viaje y otros relatos, de
Orlando Araujo; Diarios de mi vida, de Rufino Blanco Fombona; Al sur del
Equanil, de Renato Rodrguez; Nueva antologa, de Vctor Valera Mora;
Poesa selecta, de Gustavo Pereira; La ciudad de los techos rojos. Una
seleccin, de Enrique Bernardo Nez; Antologa potica, de Jos Antonio
Ramos Sucre; Ana Isabel, una nia decente, de Antonia Palacios; Mensaje sin
destino, de Mario Briceo-Iragorry; Antologa potica, de Plmenes Yarza;
La noche es una estacin, de Sel Ibez, y Das de espantos, de Carlos
Sandoval (compilador).

Tras los primeros cuarenta ttulos se publicarn Antologa potica, de Ana
Enriqueta Tern; Invencionero, de Denzil Romero; La mano junto al muro y El
falso cuaderno de Narciso Espejo, de Guillermo Meneses; Pginas escogidas,
de Simn Bolvar; Diarios, de Francisco de Miranda; Compaero de viaje, de
Orlando Araujo; Libro de las artes y los oficios, de Anbal Nazoa; No es
tiempo para rosas rojas, de Antonieta Madrid; El duelo de Florentino y el
Diablo y otros poemas, de Alberto Arvelo Torrealba; El libro que no se ha
escrito, de Jess Semprn; La luna no es pan de horno, de Laura Antillano,
y ngel perdido en la ciudad hostil, de Rodolfo Santana, entre otros.

En la presentacin de la coleccin, amenizada por el saxofonista Domingo
Hernndez, estuvieron presentes los poetas Elizabet Schn, Leonardo Padrn,
Luis Alberto Crespo, Francisco Prez Perdomo, William Osuna y Ana Mara Del
R; los narradores Eduardo Liendo y Sael Ibez; el dramaturgo Rodolfo
Santana; los ensayistas Luis Barrera Linares y Natividad Barroso; el
presidente de Cavelibro, Ivn Diguez; la directora general de editorial
Planeta, Mara Elena Rodrguez, y el presidente del Teatro Teresa Carreo,
Jos Luis Pacheco, entre otros.



*** Muri el arquelogo boliviano Carlos Ponce Sangins

El arquelogo boliviano Carlos Ponce Sangins, impulsor de la investigacin
de la cultura tiwanaku (tiahuanaco), falleci a la edad de 79 aos el
pasado viernes 18 de marzo, inform una de sus dos hijas. El investigador
muri en su residencia de Sopocachi, barrio de La Paz, a causa de un cncer
con el que luchaba desde haca cuatro aos.

La muerte le lleg apenas unas horas despus de que el gobierno le
concediera el Cndor de los Andes en grado de Comendador, la mxima
distincin boliviana, que recibiera de manos del canciller interino, Jorge
Gumucio. Anteriormente haba recibido otras distinciones, entre las que
destaca el Premio Nacional de Cultura (1977), por su vasta labor que
reflej en ms de cincuenta libros.

El destacado arquelogo boliviano promovi la declaratoria de las ruinas de
Iskanwaya (La Paz) como monumento nacional e impuls la investigacin de la
cultura tiwanaku, que se desarroll entre los siglos VIII y XII.

Adems de escribir medio centenar de libros relacionados con sus
investigaciones de la cultura tiahuanacota, Ponce Sangins fund el Centro
de Investigaciones Arqueolgicas Tiwanaku (Ciat) y el Instituto Nacional de
Arqueologa (Inar).

La enfermedad de Ponce Sangins apareci casi inmediatamente despus de
concluir la ltima investigacin sobre la cultura tiwanacota, en la que el
arquelogo identific a los 49 jefes de Estado de ese imperio y descubri
los retratos de algunos de ellos en vasos de cermica.

Nacido en mayo de 1925 en La Paz, Ponce Sangins se titul en la
Universidad Mayor de San Andrs, de la misma ciudad, y luego realiz
estudios de especializacin en la Universidad de Crdoba (Argentina).
Impulsor del Museo Nacional de Arqueologa, fue tambin ministro de Asuntos
Campesinos en 1964.

A lo largo de su vida public ms de cincuenta ttulos, entre los que
destacan Arqueologa boliviana (1957), Tunupa y Ekako (1969), Catalogacin
del patrimonio arqueolgico de Bolivia (1974), Tiwanaku: espacio, tiempo y
cultura (1981) y Tiwanaku. 200 aos de investigaciones arqueolgicas
(1999).

Adems del Cndor de los Andes que recibi en su lecho de muerte, se haba
hecho merecedor del Premio Nacional de Cultura (1977), el Pergamino al
Mrito de la Alcalda de Tiwanaku (1989), la Condecoracin del Puma de Oro
(1986), la Condecoracin Medalla de Oro (1978), la distincin Hijo
Predilecto de Samaipata (1974) y la Condecoracin Pedro Domingo Murillo
(1971).



*** Borges sufra complejo de Edipo

El investigador argentino Alejandro Vaccaro, bigrafo de Jorge Luis Borges,
estuvo en Madrid a mediados de este mes para presentar ante los medios
espaoles su libro El seor Borges, que recoge quince aos de
conversaciones con Epifana Uveda de Robledo, la criada del genial escritor
durante treinta y cinco aos y que es ms conocida como "Fanny".

Vaccaro insiste en que, a pesar de abordar temas de la vida privada de
Borges, el libro no accede a territorios escabrosos. "Es Borges en pijama,
pero no en ropa interior", afirm. Sobre Fanny, el investigador dijo que
"es una mujer iletrada, humilde, sencilla y honesta" que "vive con poco, de
lo que le dan los amigos de Borges, pero no le guarda rencor a Kodama",
haciendo referencia a la alteracin en el testamento de Borges, ordenada
segn Vaccaro por Kodama, para excluir a Fanny de la herencia. "Kodama vive
ahora con mucha plata, tiene un piso en Pars, otro en Buenos Aires y otro
en Ginebra, y viaja por todo el mundo en primera clase", denuncia Vaccaro.

Sobre el premio Nobel, el libro revela que, pese a que Borges sola
declarar a los periodistas que no mereca el galardn, ntimamente lo
deseaba. "La ltima vez que, por supuesto, tampoco le dieron el premio
Nobel, se juntaron un montn de periodistas pensando que ese ao s se lo
iban a dar. Hacan guardia durante todo el da y entonces, cuando lleg la
noticia, empezaron a decir que no, que no se lo haban dado y el seor se
puso muy mal. l pensaba que s, porque senta que l se mereca ese
premio... Pero haba uno que mandaba ms en esa parte del mundo y dijo:
'Mientras yo viva, Borges no va a ser el premio Nobel'. El seor se pona
muy triste".

El libro abunda en descripciones de la relacin entre Borges y las mujeres
que le rodeaban, y sugiere que el autor de El Aleph sufra complejo de
Edipo: muerta su madre, Leonor Rita Acevedo, Borges segua hablndole a los
pies de su cama vaca. " 'Madre, ya estoy de vuelta, hoy fuimos a cenar con
Silvina y Adolfito, com tal cosa, estoy bien'. Y as hasta el ltimo da
que estuvo en Buenos Aires", explica Fanny. "Porque sa era una costumbre
que l tena de toda la vida. Cuando volva tarde la seora estaba en la
cama y l se paraba en la puerta y le contaba todo. Despus iba a su
habitacin, se pona el pijama y estiraba la mano, para qu? Para que yo
le diera caramelos, le pona dos caramelos, todas las noches, y un pauelo
arriba de la almohada mojado con colonia. Para m era como un beb".

Segn el libro, doa Leonor habra alertado sobre lo que consideraba las
verdaderas intenciones de Mara Kodama respecto a su hijo. "Un da Mara se
qued despus que se fueron todos y se puso a charlar con doa Leonor. La
madre del seor Borges se daba cuenta de todo cuanto aconteca a su
alrededor. Entonces le pregunt: 'Usted est enamorada de Georgie?'.
Kodama, tal vez un poco sorprendida por la pregunta, le contest que no,
que ella estaba enamorada de la literatura de Borges pero no del hombre.
Cuando Mara Kodama se fue, doa Leonor dijo en voz alta, pero como
hablando para s misma: 'Esa piel amarilla se va a quedar con todo' ".

Segn Vaccaro, Borges "necesitaba mujeres dominantes", de ah que se
divorciara de su primera mujer y encontrara en su amante Viviana Aguilar a
la mujer intelectual perfecta para l. De Mara Kodama, Vaccaro cuenta,
segn le relat Fanny, que nunca lleg a vivir con ella y consider
"inverosmil" que fuera el amor lo que les uniera. "Borges tuvo siempre
relaciones amorosas no correspondidas", precis.

Revela tambin aspectos extraos de la personalidad del escritor. "En una
ocasin vinieron a verlo unas mujeres, que tenan una entrevista con l
(...). El seor se divirti mucho con ellas y estaba muy alegre. Cuando
ellas se fueron vino la pregunta de rigor: "Fanny, cmo eran estas mujeres
que me vinieron a ver?'. 'Eran negritas, tenan la piel de color negro'. La
cara del seor se fue transformando de a poco y se enoj mucho conmigo, por
no haberle avisado, antes de que entraran, de que las alegres chicas que lo
haban entretenido durante casi toda la tarde eran de piel negra. Eran
actitudes extraas, casi incompresibles para m".

Vaccaro, presidente de la Asociacin Borgeseana de Buenos Aires, defiende
su libro. "Se trata de un libro serio que hace una clara lnea divisoria
entre las intimidades y la vida cotidiana del literato. (...) Es un libro
sobre la cotidianidad del hombre que cre algunas de las mejores pginas de
la literatura en espaol", afirm.

Fanny haba reticente en otras ocasiones a hablar de su "seor" pero con
Vaccaro hubo una especial sintona. "Fanny tuvo ms de 100 propuestas
suculentas para hablar de Borges y no lo hizo. Siempre las rechaz. En m
encontr otra voz diferente para dar sentido a sus palabras", matiz
Vaccaro, quien contrast todas las palabras de Fanny pese a saber que ella
"nunca miente".

"Fanny es una mujer simple, humilde, que tuvo la dicha de cruzarse con la
familia Borges y le dedic lo mejor de sus aos. No creo que nunca supiera
la importancia que tuvo Borges", agreg Vaccaro, quien afirma tener an
muchas cosas que contar sobre el genio argentino, por lo que ya anunci la
publicacin prxima de sus novelas El manuscrito Borges y Leonor Acevedo
pide la palabra.



*** Un "hidalgo" pasea a transentes de Barcelona por caminos del Quijote

"Un hidalgo en Barcelona" es el nombre del itinerario literario que desde
el 19 de marzo se realiza semanalmente en la Ciudad Condal y que pretende
acercar a los paseantes a aquellos lugares en los que se desarrolla parte
de la aventura de Don Quijote de la Mancha. Esta iniciativa se lleva a cabo
durante todos los sbados hasta el 29 de octubre.

El grupo de paseantes va acompaado de un personaje obsesionado con el
pasado, Onofre Lle, que va recordando a los presentes las aventuras de Don
Quijote y su escudero Sancho Panza. Una educadora acompaa tambin al grupo
y contextualiza cada espacio con el momento histrico y la obra literaria.

Este itinerario, que tiene una duracin de tres horas, se suma al iniciado
el 29 de enero por "La Barcelona de Carvalho", que finalizar el prximo 25
de junio. "Un hidalgo en Barcelona" llevar a los paseantes desde la calle
de la Llibreteria hasta las Drassanes, pasando por la Plaa del Pi o el
antiguo Hospital de la Santa Creu.



*** Publican primera antologa potica completa de Jos Emilio Pacheco

La fbula del tiempo es el ttulo que tiene la primera antologa potica
completa del escritor mexicano Jos Emilio Pacheco, y que prximamente ser
puesta en circulacin bajo el sello de Ediciones Era. El libro recoge
cuatro dcadas de la poesa de Pacheco y ha sido compilado por Jorge
Fernndez Granados.

Con una gran variedad de voces y de formas poticas -del epigrama y el
haik al versculo y el poema extenso- aparecen en esta antologa "la
tragedia, la violencia y la fugacidad, al lado del fulgor de la hermosura y
la celebracin del hecho incomparable de estar vivos".

La antologa ha sido preparada por encargo de la editorial y no se limita a
la mera coleccin de textos, sino que aade "una visin conjunta y vigorosa
de los 12 libros -de Los elementos de la noche y El reposo del fuego a La
arena errante y Siglo pasado, sin excluir No me preguntes cmo pasa el
tiempo ni El silencio de la luna, todos publicados por Era en volmenes
individuales- que forman una obra viva en cuyo centro late el paso del
tiempo en su doble e inseparable aspecto de constructor y destructor".

A su vez, el antologista asume: "Es fallida toda intencin de resumir a un
autor. En el mejor de los casos, confo en que esta seleccin conservar el
perfil justo y los momentos ms ntidos de un carcter. A realzar ese
carcter o espritu de lo escrito es a lo que se encamina, con humildad,
esta discutible ciruga". Fernndez Granados recomienda leer de primera
mano al autor sometido a una antologa, pues "por bien hecha que est, no
rebasar nunca el mero umbral, la invitacin a su obra".

Hace notar tambin que "el ajuste, pertinente y riguroso, que Jos Emilio
Pacheco hace de sus poemas escritos desde la juventud es un proceso
continuo con el paso de las ediciones. Piezas ya clsicas de la poesa del
siglo XX mexicano se ven sometidas a una revisin que las afina; e incluso,
en algunos casos, a una extrema metamorfosis".

El diario mexicano La Jornada public, el 20 de marzo pasado, cinco poemas
(http://www.jornada.unam.mx/2005/mar05/050320/a03n1cul.php) de La fbula
del tiempo, como adelanto exclusivo.



*** Premio Joan Crexells recupera la dotacin econmica

El Ateneu Barcelons anunci el pasado 21 de marzo que el Premio Joan
Crexells de Novela Catalana recuperar en la prxima edicin la dotacin
econmica para el ganador, un hecho que no se produca desde sus primeras
convocatorias, antes de la Guerra Civil.

El ganador del XXXIV Premio Joan Crexells recibir 6.000 euros y el
compromiso del Ateneu de incluir en su programacin diversas actividades de
difusin y estudio de la obra. Con estas acciones, el Ateneu quiere
contribuir a recuperar el estudio de autores contemporneos en cataln.

Pueden optar al premio todas aquellas novelas escritas en cataln que hayan
sido editadas en 2004. El jurado de esta edicin est compuesto por Albert
Balcells, Josep Faul, Maringela Cerd, Anton M. Espadaler y Manuel Oll.

El premio se fallar el prximo 12 de abril en la sede del Ateneu
Barcelons en un acto que contar con la actuacin del msico y compositor
Carles Santos, cuyo programa se mantendr en secreto por deseo del artista.

El Joan Crexells, que se instaur en 1928 pero no se concedi entre los
aos 1939 y 1981, es uno de los premios con ms historia de las letras
catalanas, ya que a lo largo de su historia ha reconocido obras de Prudenci
Bertrana, Josep Maria de Sagarra, Merc Rodoreda, Joan Perucho, Baltasar
Porcel, Pere Gimferrer y Ferran Torrent, entre otros. El ganador de la
ltima edicin fue Emili Teixidor con su novela Pa negre.

Recientemente, los herederos de Joan Crexells (1896-1926) donaron sus
fondos documentales y bibliogrficos al Ateneu. La coleccin la componen
cerca de 400 libros, entre los que destacan primeras ediciones de obras
filosficas, correspondencia, prensa de la poca y manuscritos personales
del propio escritor.



*** Organizadores del premio Loewe no quieren polmicas este ao

La Fundacin Loewe ha modificado las bases del XVIII Premio Internacional
de Poesa, segn se supo este 21 de marzo, tras anular el fallo del Jurado
de la pasada edicin por el incumplimiento de las bases por parte del
ganador, Antonio Gracia. Su obra Devastaciones, sueos, haba sido ya
galardonada con el IX Premio de Poesa Jos de Espronceda Ciudad de
Almendralejo.

Las bases de este galardn especifican lo siguiente: "La obra u obras
presentadas debern ser inditas y no premiadas. Si el autor presenta la
obra simultneamente a otro concurso, en caso de obtener un premio, deber
notificarlo con urgencia, en un plazo mximo de tres das, a la Fundacin
Loewe para proceder a retirar los ejemplares, mediante escrito firmado,
pudiendo adelantarlo por telfono o correo electrnico. En todo caso, una
obra que haya resultado previamente premiada quedar automticamente
descalificada".

Asimismo, en caso de ser premiado, "el autor se compromete a declarar bajo
su responsabilidad el carcter indito y no premiado de su obra, su total
sometimiento a las bases del concurso, as como a ponerse a plena
disposicin de la Fundacin Loewe en relacin con la posterior promocin
y/o difusin del Premio y de la obra editada".

Otra de las novedades de esta edicin ser la presencia en el Jurado del
director de la Real Academia de la Lengua, Vctor Garca de la Concha.
Adems, el autor de la obra premiada obtendr, este ao, 18.000 euros
-1.500 euros ms que en la edicin anterior- y la publicacin de la obra
por la coleccin Visor de Poesa.

Con la incorporacin de Vctor Garca de la Concha, el Jurado de esta
edicin queda compuesto por Carlos Bousoo (Presidente de Honor), Luis
Mara Ansn, Francisco Brines, Jos Manuel Caballero Bonald, Clara Jans,
Jaime Siles y Luis Antonio de Villena.

Se prev, asimismo, un Premio a la Creacin Joven, para menores de 30 aos,
de 6.000 euros, slo en el caso de que el premio fuese otorgado a alguien
mayor de edad.

Los trabajos que optarn al XVIII Premio Internacional de Poesa de la
Fundacin Loewe tendrn un mnimo de 300 versos y se debern entregar tres
copias con ttulo, lema o seudnimo, sin firma, junto a la plica. El plazo
de admisin finaliza el 24 de junio incluido. El fallo tendr lugar en el
mes de noviembre.

Respecto a la polmica de 2004, la clusula 10 de las bases especificaba
textualmente: "La obra u obras presentadas debern ser inditas. Si el
autor se presenta simultneamente a otro concurso, en caso de obtener un
premio, deber notificarlo con urgencia a la Fundacin Loewe, para proceder
a retirar los ejemplares".

El jurado de esa edicin, compuesto por Luis Mara Anson, Francisco Brines,
Jos Manuel Caballero Bonald, Clara Jans, Jaime Siles, Luis Antonio de
Villena y Carlos Marzal, otorg el 23 de noviembre el premio a la obra de
Gracia Caselles (Bigastro, Alicante, 1946), y as se le notific por
telfono esa misma noche. El autor, asisti, incluso, al anuncio del fallo
celebrado el mircoles 24, en el Hotel Palace de Madrid.

Pero despus de verificar las informaciones aparecidas en la prensa, el
jurado consider que el autor haba incumplido las bases con una falta
importante de sentido tico, al no notificar, en el momento en el que se le
comunic por telfono la concesin del premio, que la obra haba resultado
previamente premiada con el IX Premio de Poesa Jos de Espronceda Ciudad
de Almendralejo, el 25 de julio de 2004, por lo que se decidi revocar el
fallo y declarar desierta esa edicin del premio.



*** Jos Antonio Milln publica Perdn imposible, libro sobre puntuacin

Perdn imposible, el ms reciente libro del lingista espaol Jos Antonio
Milln (Madrid, 1954), y que lleg a las libreras el pasado 22 de marzo,
es una "gua para una puntuacin ms rica y consciente".

Su ttulo alude a una historia que circula atribuida a Carlos V segn la
cual el monarca estaba a punto de firmar la confirmacin de una sentencia,
que deca: "Perdn imposible, que cumpla su condena"... Pero, movido por
una magnanimidad repentina, decidi mover la coma de sitio: "Perdn,
imposible que cumpla su condena", salvando la vida del reo.

Ancdotas semejantes, referidas a todos los signos de puntuacin, se
encuentran a travs de toda la obra. Milln explic que, tras el xito de
la britnica Eats, shoots & leaves, de Lynne Truss -un tratado de
puntuacin que ha vendido cientos de miles de ejemplares-, se plante hacer
algo similar pero, al ser diferentes las reglas del ingls y el castellano,
una traduccin "no era la mejor idea", por lo que se decidi a "hacer una
obra nueva pero conservando el tono, es decir, dirigindose a todo el
mundo, y no slo a los fillogos".

Milln constata que, a diferencia de otras lenguas, en la puntuacin
espaola "no existe una norma culta tajante" y, as, en nuestros escritos
reina una anarqua de criterios que "convierte puntuar en una actividad
creativa ms, sea de estilo".

El libro repasa la historia de la puntuacin, desde los tiempos en que
todos los textos se escriban juntos -sin separacin entre palabras- y en
maysculas, por lo que haba que ser un experto para descifrarlos
enseguida. De ah que en el Satiricn de Petronio, cuando el rico
Trimalcin es sorprendido besando a un joven, se justifique as: "No porque
sea guapo, sino porque es excelente: sabe dividir por diez, lee a simple
vista".

El sistema de puntuacin tambin es fruto de los azares de la historia.
Borges se lament de que, junto a los signos de interrogacin o admiracin,
tan aceptados, no se hubieran ensayado los "de indecisin, de
conmiseracin, de ternura", matices que el lenguaje oral o gestual s
alcanzan a expresar. Milln aade otro vaco: "La exclamacin indica un
tono de voz elevado, pero no tenemos un signo para indicar el susurro".

Perdn imposible contiene ejemplos extrados de libros de cocina, leyes,
manuales de instrucciones, diarios, poemas, enciclopedias... "Una receta
mal puntuada puede conducirnos al desastre", apunta el autor.

Las comas -"alegres, diversas, mltiples, minuciosas, salvadoras pero
modestas", en palabras de Guillermo Cabrera Infante- ocupan los primeros
captulos de la obra, seguidas por el punto y coma, los dos puntos, el
punto y los puntos suspensivos; despus vienen el parntesis y las rayas,
los signos de entonacin, las comillas, el guin, el apstrofo e incluso la
ausencia de puntuacin.

Hay, adems, tres captulos entre parntesis -es decir, "de lectura
optativa"-: uno sobre El Quijote, otro sobre las traducciones y un tercero
sobre los signos en combinacin.

La atencin especial a El Quijote ha sido en virtud de que Cervantes -como
casi todos los escritores del siglo XVII- escriba sin puntuacin, que le
era aadida por el impresor, quien, adems, no pona puntos y aparte; es
decir, que "el 95% de la puntuacin que conocemos del Quijote se la hemos
aadido nosotros, o Paco Rico, para hacerlo ms claro".

Asimismo, los lectores que lo deseen pueden consultar en Internet un
suplemento de la obra (http://perdonimposible.com): ah ha publicado Milln
las notas, referencias exactas de las citas, bibliografa, fuentes,
comentarios e ilustraciones que no aparecen en la manejable edicin impresa
del libro. Tambin hay un concurso, que se renueva mensualmente, en el que
se debe puntuar correctamente un texto, as como "ejemplos de puntuaciones
raras, extraas o malas", donde abundan los titulares de peridicos.



*** Sergio Ramrez presenta una novela e inaugura un encuentro

El escritor nicaragense Sergio Ramrez (Masatepe, 1942) estuvo en Espaa
la semana pasada para cumplir una apretada agenda: el 19 de marzo present
en Santander su novela Mil y una muertes, y maana martes 29 inaugura en
Lleida el encuentro Valiente Mundo Nuevo, actividad previa a la Mostra de
Cinema Llatinoameric que se realizar hasta el 5 de abril.

Mil y una muertes es una novela, pero se involucra en la reflexin sobre la
esttica del arte y la creacin literaria; por otro lado, Ramrez -quien
fue vicepresidente de Nicaragua entre 1984 y 1990- ha expresado aqu su
pasin por escritores como Rubn Daro, Flaubert o Turguniev.

Otra pasin plasmada por el autor ha sido la que siente desde nio por el
arte de la fotografa, al investigar la vida de Castelln, un fotgrafo
nicaragense que falleci al final de la Segunda Guerra Mundial y cuyas
peripecias vitales le dan pie al escritor para recrear determinados
episodios del ltimo siglo y medio de la historia de Europa y de Amrica.

La reconstruccin de las andanzas de Castelln le da pie al autor de
Margarita, est linda la mar, premio Alfaguara de Novela 1998, para
recordar episodios nada edificantes de las vidas de Rubn Daro, Flaubert,
Chopin, George Sand o Turguniev, entre otros. Todos ellos son creadores a
los que Sergio Ramrez admira, pero a los que en esta novela no duda en
"desmontar del pedestal" y mostrarlos tal como eran, "de carne y hueso",
con sus debilidades, pasiones y defectos.

Vicepresidente de su pas durante la etapa sandinista, Sergio Ramrez hace
aos que dej atrs la poltica y asegura que no siente nostalgia de ella.
"Estoy curado de ese vicio, y lo estoy menos del vicio del tabaco, porque
cuando veo una cajetilla de cigarrillos, an quiero olerlos", dice.

El escritor, quien rene en su revista digital, Cartula
(http://www.caratula.net), a algunas de las ms importantes firmas de la
literatura hispanoparlante contempornea, funge adems de coordinador del
encuentro Valiente Mundo Nuevo, que desde maana se desarrollar en Lleida
con la participacin de ocho escritores latinoamericanos de las ms
recientes promociones.

Los autores incluidos en el programa son Juan Villoro, Jacinta Escudos,
Alberto Fuguet, Eduardo Halfon, Mara Moreno, Edmundo Paz Soldn y Fabrizio
Meja, quienes debatirn sobre el estado actual de la literatura del
continente.

El encuentro ser inaugurado por Ramrez, quien pronunciar la conferencia
"Amrica, novela con novelistas". El autor convoc a gente de una misma
generacin representativa de la literatura que se hace actualmente. Adems
de su conferencia, se celebrarn dos mesas redondas, una conferencia de
clausura y tambin lectura de obra a cargo de los propios autores.

El propsito de los organizadores es explicar la nueva realidad literaria
latinoamericana en el contexto de la globalizacin, el subdesarrollo, la
inmigracin forzosa, la revolucin tecnolgica y el impacto de la droga y
la corrupcin. Otro tema es cmo crear un nuevo lenguaje que mezcle la
influencia de las lenguas indgenas con el espaol y el ingls, pero
tambin sobre qu escribir, si seguir con la memoria histrica o, por el
contrario, mirar a la nueva realidad urbana y social.



*** Falleci la pintora venezolana Mercedes Pardo

La pintora venezolana Mercedes Pardo, una de las artistas ms prestigiosas
y representativas del arte moderno abstracto de su pas, muri el jueves 24
de marzo en Caracas de causas an no reveladas, segn inform su hija,
Mercedes Otero Pardo, presidenta de la Orquesta Municipal de Caracas. La
artista contaba 83 aos de edad.

Nacida el 20 de julio de 1921 en la parroquia La Pastora, en Caracas, Pardo
destac por su evolucin dentro de la abstraccin lrica, al lograr, segn
los expertos, la autonoma de la obra a travs del tratamiento sensorial
del color. Titulada por la Escuela de Artes Plsticas y Aplicadas de
Caracas, Pardo vivi varios aos en Santiago de Chile y Pars y en 1978
recibi el Premio Nacional de Artes Plsticas. Su obra ha sido expuesta en
importantes museos de todo el mundo.

La insigne maestra inici desde muy joven una trayectoria en la plstica
que abarc diferentes tcnicas y diversas posibilidades del lenguaje
abstracto, principalmente en pintura, acuarela, vitrales y collages, adems
de sus afamadas escenografas para teatro y una abundante obra grfica.
Esta ltima se expone desde el pasado 10 de marzo en la Sala de
Exposiciones del Rectorado de la Universidad Metropolitana de Caracas, con
piezas prestadas por la coleccin de la Galera de Arte Nacional.

Recientemente, con motivo de la Feria Iberoamericana del Arte 2004, Pardo
se defini como "La colorista" en un homenaje que incluy la publicacin de
un libro que recoge parte de su obra, bajo el ttulo La utopa privada de
Mercedes Pardo.



*** Seminario en Lima analiza la narrativa de Borges

El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, en Lima (Per),
iniciar el viernes 8 de abril el seminario "La narrativa de Jorge Luis
Borges", en el que el investigador Moiss Snchez Franco desarrollar el
tema en ocho sesiones -los viernes de 7 a 9 de la noche- para una matrcula
mxima de veinte alumnos por curso.

El seminario tendr como fin estudiar y analizar la obra cuentstica del
gran escritor argentino. Para ello, se examinarn los relatos ms
representativos de sus libros ms importantes, sealndose los temas
principales y las constantes temticas, ideolgicas y simblicas ms
recurrentes en sus discursos, as como su interrelacin con su contexto y
su importancia en el devenir histrico de la literatura argentina y
latinoamericana.

Snchez Franco expondr temas como la apropiacin de discursos por parte de
Borges; el rol de los sueos, los smbolos y la metafsica; el infinito, la
intertextualidad y la crtica a la pedantera artstica argentina; el doble
y el relato breve; la representacin de espacios modernos y la
monstruosidad del texto; el conflicto entre civilizacin y barbarie y la
concepcin de la fbula, y el tratamiento de subgneros a travs de la
narrativa borgiana dedicada al malevo y al cuento policial.

Cada semana, los asistentes leern y analizarn un texto de Borges. Entre
las lecturas se encuentran fragmentos de El informe de Brodie, El Aleph,
Episodio del enemigo y Borges y yo. Antes del debate, Snchez Franco
establecer el contexto histrico del texto a estudiar, para luego
describir y analizar el texto, proponiendo algunas caractersticas y pautas
que guen su discusin en cada sesin.

El costo del curso oscila entre 100 y 150 nuevos soles. Los interesados
pueden inscribirse en la sede del centro, en el nmero 3074 de la avenida
Benavides (valo de Higuereta), en Miraflores, telefonear al 2161029 o
escribir por correo electrnico a celacp@wayna.rcp.net.pe.



*** Julio Verne protagoniza nueva pelcula venezolana

Despus de una dcada sin producir largometrajes, el cineasta venezolano,
Alfredo Anzola, regresa con 1888, el extraordinario viaje de la Santa
Isabel, una historia en la que Julio Verne funge de protagonista a travs
de un viaje maravilloso por el ro Orinoco.

El filme rene al afamado escritor francs, precursor de la literatura de
ciencia ficcin, Julio Verne, al gegrafo italiano Ermano Stradelli y a
Juana de Kermor, originalmente un personaje de El soberbio Orinoco, de
Verne. Se estrenar en las salas venezolanas el 15 de abril y abrir la
Semana del Cine Francs en conmemoracin del centenario de la muerte del
escritor.

Kermor se embarca en el bongo con una identidad distinta a la suya; este
tercer expedicionario se disfraza de hombre para buscar a su padre, hecho
que le imprime sorpresa, romance y gracia al filme. Adems, segn el mismo
Anzola, la majestuosidad del Orinoco, rodeado de imponentes paisajes,
convierten al ro en un personaje ms de la cinta de 95 minutos de
duracin.

"Verne y Stradelli representan la visin del europeo y la mirada imperial
sobre las provincias, en una poca marcada por el descubrimiento
cientfico, y el despertar del mundo ante nuevos conocimientos", dijo
Anzola sobre los personajes en rueda de prensa celebrada recientemente en
la capital venezolana.

Anzola revel que con esta pelcula pretende rendir homenaje a su padre,
quien le inculc la lectura de Verne. La fresca historia, ambientada en el
siglo XIX, intenta plasmar un momento histrico en el cual los europeos,
como Stradelli, viajaban a Amrica para describirla en Europa, "de una
manera tal, que luego nosotros nos vemos obligados a estar a la altura de
esa descripcin que ellos hicieron".

Por lo tanto indic que esta pelcula se acerca a estos conos de la
ciencia y de las letras con una mirada diferente. "La naturaleza logra
seducir a un marinero aficionado y aun gegrafo, hacindoles creer que
pueden subir tranquilamente por el Orinoco. Uno busca paz y el otro el
inicio del Orinoco".

Anzola explic que su pelcula es el resultado de la pretensin de querer
hacer cine histrico, ilusin que no se lleg a concretar del todo. "Al
principio quera hacer un film sobre Humboldt y Bonpland pero, cuando
estaba en disposicin de arrancar, me llam (el cineasta) Luis Armando
Roche, y me dijo que tena una pelcula sobre Humboldt por hacer". Esto,
ms all de desilusionarlo le dio una gran libertad porque le permiti
desarrollar "una fiesta de la imaginacin" donde mezcl personajes de la
historia con un ser irreal.

Dentro de las peculiaridades de esta produccin, destaca el hecho de haber
sido filmada totalmente en exteriores. Al principio la trama ocurre en el
castillo de Araya y luego el resto de la historia se desarrolla en el ro
Orinoco. Para esto, el equipo de produccin, integrado por 21 personas, se
tuvo que internar en la selva durante los meses de enero y febrero de 2004,
acompaados de los protagonistas: Marco Villarubia (Julio Verne); Ronnie
Nordenflycht (Ermanno Stradelli) y Kristin Pardo (Juana de Kermor).

El cineasta, reconocido por su cinta de 1994 El misterio de los ojos
escarlata, habl de las dificultades del rodaje. "El sol del medioda era
insoportable; pasamos el calor zoquete; los mosquitos puri-puri nos
acompaaron cada maana y cada tarde, tanto as que los muchachos les
compusieron una cancin".

Mencion entre los principales logros de produccin el haber logrado la
construccin del bongo "Santa Isabel", embarcacin que fue hecha por
carpinteros de la regin y que fue posible, como l mismo lo dice, gracias
a su terquedad. "Nadie crea que aquel barquito que dibuj en un papel
pudiese navegar. Sin embargo, despus de algn tiempo se logr, y todo por
mis ganas loqusimas de hacer esta pelcula", dijo con una sonrisa.

La direccin de arte indic que el trabajo estuvo a cargo de Marietta
Perroni, quien se bas en los tonos ocres dados por el sol para ambientar
la historia. Perroni, con ayuda de amigos, ubic ciertos objetos que
caracterizan la poca tales como un sextante, escopetas y una brjula, que
son piezas nicas de coleccin.

La msica fue compuesta especialmente para esta pelcula por Alfonso
Montes. "Se grab en un conservatorio alemn, y se basa en una pieza
sinfnica compuesta por Alfonso titulada El ro siempre".

La veterana actriz Elba Escobar, quien se ha ganado el aplauso del pblico
en filmes como De mujer a mujer y Macho y hembra, adems de presentar
actualmente en teatro la obra Afrodita, cuerpo de seora, tiene una
actuacin especial en el filme encarnando a Honorine, la esposa de Verne.



*** Promotores y gestores culturales se reunirn en Guadalajara

Entre el 26 y el 30 de abril se celebrar en Guadalajara, Jalisco (Mxico)
el III Encuentro Internacional de Promotores y Gestores Culturales, que
bajo el lema "Del pluralismo cultural a la interculturalidad" reunir al
menos a quinientos promotores y gestores del sector cultural de los pases
de la regin.

La programacin correr a lo largo de cinco das, en los que se ofrecern
conferencias magistrales en sesiones plenarias; mesas de trabajo y talleres
en forma simultnea, con nfasis en diferentes temas de la gestin
cultural; y eventos que permitirn dar a conocer a los participantes
algunas manifestaciones artsticas de Mxico. Adems, se contar con la
exposicin y venta de publicaciones relacionadas con el tema.

Se crearn sedes alternas en los distintos estados mexicanos en los que los
institutos, secretarias o consejos de cultura apoyen las condiciones
necesarias, para instalar teleaulas y organizar los aspectos logsticos.
Adems se realizar una memoria y se editar un multimedio, con las
conferencias y ponencias presentadas al encuentro, as como otras
actividades relevantes, y un directorio con los datos de todos los
participantes como pasos bsicos para la creacin de la red de gestores
culturales.

El primero de estos encuentros se realiz en 1988 en Ciudad Victoria,
Tamaulipas, y nueve aos despus se realiz el segundo en Quertaro.
Tomando en cuenta estos antecedentes, se ha organizado la tercera edicin
con la participacin del Consejo Nacional de la Cultura (Conaculta), la
Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la
Cultura (Unesco, http://www.unesco.org), la Secretara de Relaciones
Exteriores, el Gobierno de Jalisco, los Ayuntamientos de Guadalajara,
Zapopn, Tlaquepaque y Tonal, el Instituto Tecnolgico de Estudios
Superiores de Occidente (Iteso) y la Universidad de Guadalajara.

La cuota para participar en el encuentro es de $500. Los interesados
debern contactar a alguno de los organizadores: el maestro Jos Antonio
Mac Gregor (macgrego@correo.conaculta.gob.mx) y las licenciadas Anacecilia
Montilla Rugeles (cmontilla@correo.conaculta.gob.mx) y Adriana Martnez
Flores (amartine@correo.conaculta.gob.mx). Tambin se puede establecer
contacto va telefnica a travs de los nmeros de Conaculta: 55 12539861 /
9862 / 9685 / 9870 o el nmero de fax 55 12539899.



** Promotores y gestores culturales se reunirn en Guadalajara

Entre el 26 y el 30 de abril se celebrar en Guadalajara, Jalisco (Mxico)
el III Encuentro Internacional de Promotores y Gestores Culturales, que
bajo el lema "Del pluralismo cultural a la interculturalidad" reunir al
menos a quinientos promotores y gestores del sector cultural de los pases
de la regin.

La programacin correr a lo largo de cinco das, en los que se ofrecern
conferencias magistrales en sesiones plenarias; mesas de trabajo y talleres
en forma simultnea, con nfasis en diferentes temas de la gestin
cultural; y eventos que permitirn dar a conocer a los participantes
algunas manifestaciones artsticas de Mxico. Adems, se contar con la
exposicin y venta de publicaciones relacionadas con el tema.

Se crearn sedes alternas en los distintos estados mexicanos en los que los
institutos, secretarias o consejos de cultura apoyen las condiciones
necesarias, para instalar teleaulas y organizar los aspectos logsticos.
Adems se realizar una memoria y se editar un multimedio, con las
conferencias y ponencias presentadas al encuentro, as como otras
actividades relevantes, y un directorio con los datos de todos los
participantes como pasos bsicos para la creacin de la red de gestores
culturales.

El primero de estos encuentros se realiz en 1988 en Ciudad Victoria,
Tamaulipas, y nueve aos despus se realiz el segundo en Quertaro.
Tomando en cuenta estos antecedentes, se ha organizado la tercera edicin
con la participacin del Consejo Nacional de la Cultura (Conaculta), la
Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la
Cultura (Unesco, http://www.unesco.org),  la Secretara de Relaciones
Exteriores, el Gobierno de Jalisco, los Ayuntamientos de Guadalajara,
Zapopn, Tlaquepaque y Tonal, el Instituto Tecnolgico de Estudios
Superiores de Occidente (Iteso) y la Universidad de Guadalajara.

La cuota para participar en el encuentro es de $500. Los interesados
debern contactar a alguno de los organizadores: el maestro Jos Antonio
Mac Gregor (macgrego@correo.conaculta.gob.mx) y las licenciadas Anacecilia
Montilla Rugeles (cmontilla@correo.conaculta.gob.mx) y Adriana Martnez
Flores (amartine@correo.conaculta.gob.mx). Tambin se puede establecer
contacto va telefnica a travs de los nmeros de Conaculta: 55 12539861 /
9862 / 9685 / 9870 o el nmero de fax 55 12539899.



*** Un congreso recordar la figura de Juan Valera

Entre el 27 de abril y el 1 de mayo se realizar en Cabra, Crdoba (Espaa)
el II Congreso Internacional sobre Don Juan Valera, evento que cuenta con
el auspicio de la Delegacin de Cultura del ayuntamiento local y que se
enmarca en las actividades conmemorativas del centenario del universal
escritor egabrense.

Adems del encuentro, que tiene su antecedente en una primera edicin
realizada en 1995, el Ayuntamiento de Cabra (http://www.cabra.net) convoca
anualmente un premio literario dedicado a Valera, y se vienen organizando
conferencias, jornadas y un homenaje que durante los ltimos 73 aos se ha
realizado de forma sistemtica el da 24 de junio en la glorieta que lleva
su nombre, dentro del parque Alcntara Romero.

Este ao ha sido declarado por el ayuntamiento como el "Ao de Valera", por
lo que se han organizado actividades que en el marco temporal de los doce
meses intentarn difundir y proyectar la importancia de la obra y vida del
autor en el mbito local al internacional.

El congreso abordar en su programa acadmico los diferentes mbitos de
Valera, y se complementar con una serie de actividades paralelas como
exposiciones, proyecciones cinematogrficas, lecturas pblicas,
representacin teatral, muestra de coleccionismo, ruta turstica y
encuentro gastronmico sobre la cocina andaluza del siglo XIX.

Para asistir al congreso es necesario cancelar, antes del 25 de abril, una
cuota de inscripcin de 30 euros que da derecho a la obtencin de un
certificado de asistencia y aprovechamiento expedido por la Universidad de
Crdoba en el que se reconocern crditos. El plazo para las inscripciones
como ponentes ya ha expirado. Las inscripciones estn siendo gestionadas
desde el ayuntamiento por Inmaculada Campaa Ruiz (cultura@cabra.net). Es
posible comunicarse con ella por el telfono 34 95 7520110.



*** Festival de Bogot dedicar homenaje a Harold Alvarado Tenorio

Organizado por la revista de poesa Ulrika, el XIII Festival Internacional
de Poesa de Bogot (http://www.poesiabogota.org), que se realizar en la
capital colombiana entre el 16 y el 21 de mayo, tendr como pas invitado a
Chile, y dedicar su homenaje central al poeta Harold Alvarado Tenorio
(Buga, 1945), editor de la revista Arquitrave (http://www.arquitrave.com).

Chile asistir representado por nueve poetas: Ral Zurita, Jos Mara
Memet, Eduardo Llanos, Gonzalo Milln, Toms Harris, Teresa Caldern, Pedro
Lastra, Oscar Hanh y Marcelo Rioseco. Adems participarn unos cuarenta
autores de Espaa, Mxico, Costa Rica, Cuba, Venezuela, Ecuador, Brasil y
Argentina, entre los que se cuentan los argentinos Daniel Chirom y Rodolfo
Alonso; los brasileos Ledo Ivo y Floriano Martins; el costarricense lvaro
Matta Guill; el ecuatoriano Fernando Balseca; los espaoles Luis Miguel
Madrid, Mariano Peyrou y Eduardo Moga; el nicaragense Nicasio Urbina; los
mexicanos Juan Bauelos, Sergio Mondragn y Jos ngel Leyva y el peruano
Antonio Cisneros. Venezuela estar representada por Leonardo Padrn, Miguel
Mrquez y Arturo Gutirrez Plaza.

La sede anfitriona del evento ser la Biblioteca Nacional de Colombia,
donde, adems de ofrecerse recitales con la participacin de todos los
invitados, se desarrollarn los seminarios "La poesa en el Quijote desde
una perspectiva iberoamericana", bajo la coordinacin del escritor Juan
Felipe Robledo, y "La poesa chilena hoy", conducido por la escritora Luz
Mary Giraldo. La inauguracin del certamen se llevar a cabo en el Teatro
Coln. Adems, se ofrecern recitales y mesas redondas en torno a los
tpicos mencionados en universidades, colegios, centros culturales,
bibliotecas barriales, parques, crceles, tabernas y otras ciudades
colombianas.

Habr tres grandes jornadas los das mircoles, jueves y viernes. El
mircoles ser el "Da de los nios y los jvenes" y sus anfitriones los
ms grandes e importantes colegios de la capital. El jueves ser el "Da de
las universidades" y entre las universidades que se han comprometido con
esta iniciativa estn la Central, el Externado, la Nacional, la Javeriana,
la Tadeo Lozano, la Pedaggica y el Politcnico Grancolombiano. Por ltimo,
el viernes ser el "Da de las localidades", en que los poetas se
desplazarn a los permetros ms apartados de la ciudad.

El poeta homenajeado, Harold Alvarado Tenorio, ha destacado como traductor
de las obras de Kavafis, Eliot y ms de un centenar de poetas chinos. Hizo
estudios de literatura latinoamericana en la Universidad Complutense de
Madrid, donde recibi ttulo de doctor con una tesis sobre Jorge Luis
Borges.

Como docente ha ofrecido cursos y conferencias en varias universidades y
centros culturales del mundo, y fue catedrtico y jefe de los departamentos
de literatura latinoamericana de Marymount Manhattan College de New York,
donde dirigi por varios aos el programa The Latin American and Spanish
Series, y en la Universidad Nacional de Colombia donde recibi el ttulo de
profesor y fue tambin director del Departamento de Letras y uno de los
fundadores de la carrera de literatura.

El poeta, que ha vivido en Madrid, Paris, Mxico, Estocolmo, Berln y
Beijing, ha sido traducido a varios idiomas y ha publicado ms de quince
libros. Uno de sus ltimos ttulos es Summa del cuerpo. Ha recibido el
Premio Internacional de Poesa Arcipreste de Hita y el Simn Bolvar de
Periodismo.



*** Hemingway recibir visitas en museo de La Habana

El Museo Ernest Hemingway de La Habana, Cuba, acoger entre el 23 y el 25
de mayo a investigadores y turistas de todo el mundo, durante su X Coloquio
sobre el mencionado escritor norteamericano.

El encuentro tendr como objetivo propiciar el intercambio de experiencias
con especialistas sobre Hemingway en todo el mundo y conocer trabajos
recientes sobre el tema. En esas fechas se conmemora tambin el 65
aniversario de la primera edicin de la novela Por quin doblan las
campanas y el sexagsimo aniversario de la conclusin de la Segunda Guerra
Mundial.

Con tantos motivos a cuestas, el coloquio puede atraer no slo a expertos
en la obra y vida del escritor, sino a muchos turistas interesados en
visitar el museo y comprender de manera ms cercana a Hemingway, autor que
tuvo en La Habana muchos sitios predilectos, como el bar-restaurante
Floridita, donde prcticamente estableci su comandancia durante ms de dos
dcadas de estancia interrumpida en la isla. Tambin se encuentran el hotel
Ambos Mundos, La Bodeguita del Medio, un restaurante de comida tpica, las
aguas de la corriente del golfo, donde pescara peces de pico y el club
marinero que lleva su nombre en la zona oeste, entre otros lugares.

En 1956 el novelista entreg su medalla de Premio Nbel a Cuba, en
particular a los pescadores del poblado costero de Cojmar, sus mejores
amigos, trofeo que se conserva en el Arzobispado de Santiago de Cuba, con
una rplica en la Baslica de El Cobre, en ese lugar.

Entre los temas del coloquio se encuentra la labor de Hemingway como
corresponsal de guerra y el reflejo de esta contienda en su obra, su
posicin antifascista y antibelicista, y estudios sobre su vida y escritos.

Gradys Rodrguez, quien fuera directora del museo y es ferviente
investigadora del tema, anunci que los interesados pueden ponerse en
contacto con el Museo Hemingway (Finca Viga; San Francisco de Paula;
telfono 53 7 910809; fax 53 7 558090; e-mail: mushem@cubarte.cult.cu y
gladysr@cnpc.cult.cu).



*** Publican novela indita e inconclusa de Alejandro Dumas

El caballero del Santo Armio, de novecientas pginas, una novela de
Alejandro Dumas padre que se sita en la batalla naval de Trafalgar, fue
descubierta hace diecisiete aos por el investigador francs Claude Schapp.
Originalmente publicada por entregas en el peridico El Monitor Universal,
la novela ser publicada en Francia, con un final agregado por Schapp, el
prximo 3 de junio.

Schapp, experto en la vida y obra de Dumas, tard siete aos en recopilar
toda la obra -publicada entre enero y noviembre de 1869- y diez en
corregirla. Realiz su descubrimiento en la Biblioteca Nacional de Francia.
Dumas no pudo escribir el final, pues se encontraba muy enfermo y muri
apenas un mes despus de publicar la ltima entrega que alcanz a escribir.

El caballero... es la novela que faltaba para completar una triloga junto
a Los Blancos y los Azules y Los camaradas de Jeh. La historia, segn
adelant el editor, se sita en la batalla naval de Trafalgar (1805), con
la victoria de la flota inglesa sobre la hispano-francesa.

Encontrar obras perdidas de Dumas no es inslito en Francia, pero hasta
ahora el material recobrado corresponda a piezas de teatro, relatos de
viajes y correspondencia, siempre obras muy cortas. El secreto de la
existencia de la novela se ha guardado celosamente hasta tener preparada su
publicacin. Dumas es todo un smbolo para los franceses, que en 2002
trasladaron sus restos mortales al Panten de Pars.



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== Proyecto Patrimonio: escritores y poetas en espaol ===================
=== http://www.letras.s5.com ==============================================

En el ensayo sobre poesa gauchesca con el que Borges inicia su libro
Discusin, el genio argentino cuenta que, cuando le preguntaron a Whistler
cunto haba tardado en pintar uno de sus cuadros, el artista respondi:
"Toda mi vida". Y agrega Borges: "Con igual rigor pudo haber dicho que
haba requerido todos los siglos que precedieron al momento en que lo
pint. (...) El menor de los hechos presupone el inconcebible universo".

No hay que ser demasiado profundo para saber que se refera Borges a la
manera como nuestras creaciones -y ms, inclusive nuestras actitudes- son
el resultado de todo lo que nos ha antecedido y de las influencias que los
hechos pasados han ejercido sobre el entorno que, finalmente, nos construye
a nosotros. Es esta materia la que conforma el vasto edificio que el sitio
chileno (pero ms, universal, por sus contenidos) Proyecto Patrimonio:
escritores y poetas en espaol viene desarrollando desde el ao 2000.

Creado desde Santiago por Luis Martnez Solorza (osol301@yahoo.es), el
sitio anuncia en su pgina principal ser una publicacin "que rescata la
creacin y el pensamiento de escritores y poetas chilenos y extranjeros
publicados en diarios, revistas y folletos en espaol". En parte
localizados por Martnez Solorza y en parte provistos por sus visitantes,
Proyecto Patrimonio: escritores y poetas en espaol est poblado de los
ms interesantes hallazgos literarios en nuestro idioma, as como de
completos anlisis sobre aspectos especficos de la literatura.

Una seccin de especial atractivo para ratones de biblioteca ser la "Foto
Literaria", un archivo con facsmiles de pginas maestras de la literatura
e imgenes poco frecuentes o simplemente muy inetresantes que tienen que
ver con las letras y sus autores. All vemos la primera pgina de Antes del
fin, con tachaduras y notas marginales de Ernesto Sbato, un facsmil del
telegrama con el que Neruda es oficialmente notificado del Nobel y su nota
marginal pidiendo que se notifique a la Academia que su nombre "legal" es
Neruda (y no Neftal Ricardo Reyes Basoalto), una foto de Csar Vallejo que
denuncia que a esa misma foto suele quitrsele del lado a Georgette Marie
Phillipart ("mi Gillette"), una imagen terrible en la que un soldado
chileno quema libros en aquel funesto 11 de septiembre.

Entre otras secciones informativas, el sitio ofrece un apartado con
convocatorias de concursos literarios vigentes, un nutrido listado de
enlaces a otros recursos en Internet y un muy concurrido foro cuyos
visitantes mantienen vivo el debate sobre la literatura contempornea.

En principio el sitio fue pensado para la publicacin de materiales
literarios, escritos por las grandes firmas de la literatura en espaol, a
los que difcilmente habra podido accederse por otra va pues se hallaban
desperdigados en revistas, antologas y otras ediciones. Ms adelante se
complet su personalidad con una segunda vertiente: abriendo sus puertas a
autores que desearan publicar all sus trabajos, para lo cual basta
escribirle a Martnez Solorza.

En el archivo de aquellas grandes firmas destacan nombres como Jorge Amado,
Mario Benedetti, Roberto Bolao, Alejo Carpentier, Jos Donoso, Ariel
Dorfman, Jorge Edwards, Rubem Fonseca, Alberto Fuguet, Jaime Huenn, Franz
Kafka, Clarice Lispector, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Nicanor Parra,
Violeta Parra, Rainer Maria Rilke, Gonzalo Rojas, Pablo de Rokha, Joao
Guimares Rosa, Juan Rulfo, Ernesto Sbato, Antonio Skrmeta, Csar
Vallejo...

Martnez Solorza explica, en la presentacin del sitio, sus motivaciones
para mantenerlo. "Que al artista se le conocer por su obra es algo que se
repite continuamente. Sin embargo es lgico preguntarse entonces respecto a
dnde empieza o termina esta obra. (...) Es en la entrevista, practica
periodstica de enorme importancia, en el comentario, el artculo o la
opinin publicada o transmitida por los diversos medios, en el que van
brotando estas pequeas piezas, estas pequeas partculas creativas que van
conformando este verdadero 'patrimonio', con los pareceres y pensamientos,
anlisis e ideas de los creadores literarios. (...) Dada la precariedad del
soporte en el que estos escritos se encuentran, diarios, revistas,
folletos, antiguas publicaciones, es que surgi la idea de generar un
'proyecto de rescate de patrimonio', que podra perderse o convertirse de
muy difcil acceso o quedar destinado al desecho y a la prdida , la idea
es rescatarlos y subirlos a la red para el uso libre de ellos, por quien
los necesite".

Y es que tal filosofa es la que le da su verdadero valor a Internet: que,
ms all de la interactividad y el chat y todas esas cosas, el hombre se
encuentre a s mismo en las ideas de todos quienes, precediendo el momento
actual, han prefigurado el inconcebible universo en el que vivimos.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Alberto Arvelo Torrealba o Cmo literaturizar el llano ================
=== Carlos Yusti ==========================================================

      (Nota del editor: poeta, abogado, poltico, diplomtico, educador
      y ensayista, Alberto Arvelo Torrealba muri el 28 de marzo de 1971.
      Su obra en conjunto luce opacada por su obra maestra, Florentino y
      el Diablo, sobre la cual habla en este trabajo el escritor Carlos
      Yusti).

El escritor Rmulo Gallegos le dio al llano un protagonismo relevante a
travs de sus libros. Quizs este impulso intelectual pronto tom visos de
moda. Rafael Bolvar Coronado escribi una pequea obra con dilogo y
canciones que contena la letra del Alma llanera y as varios autores
convirtieron el llano como elemento de inspiracin. Con Alberto Arvelo
Torrealba el llano adquiere su dimensin mtica. El poema Florentino y el
Diablo, que apela a esa frmula llanera del contrapunteo, le proporciona al
llano un elemento universal, presente en muchas culturas, como lo es un
encuentro con el Diablo. Florentino y el Diablo vendra siendo nuestro
Fausto.

Ubicado en la corriente criollista, es un poeta que a veces rompe el
recuadro de las simplificaciones sumarias para convertirse en un poeta de
gran intensidad lrica. Premio Nacional de Literatura en 1966 y escritor de
obras como Msica de cuatro (1928), Cantas (1932), Glosas al cancionero
(1940), Florentino y el Diablo (1940/1957) y Caminos que andan (1952).

Como es lgico, Florentino y el Diablo opac toda su restante obra. Las
claves de su popularidad son empata con su entorno inmediato, empleo de
formas mtricas sonoras y pegajosas. Sin mencionar el hecho que su verso
apunta hacia esas dudas y anhelos existenciales universales. Tambin el
poema pas por varias fases de correcciones. Quiz Arvelo Torrealba trataba
de proporcionarle un toque de inigualable perfeccin.

La notoriedad del poema se acrecent con la versin musical en la cual el
famoso Carrao de Palmarito se convierte, a travs de su recia garganta, en
un coplero siniestro. La versin del maestro Antonio Estvez, La cantata
criolla, posee una fuerza potica por s misma, rebasando cualquier
parmetro populachero para situarla como obra esttica de gran aliento.

El poema de Arvelo Torrealba vuelve a la palestra cultural por razones
polticas. Algn "sesudo" politicastro de ocasin ha encontrado la clave
oculta del poema y lo ha banderizado/banalizado. El poeta no sabe para
quin escribe.

El creador, ya digo, es un inslito personaje que, trabajando para el da a
da, se olvida de la posteridad, y luego viene un agente de comercio de la
poltica y vulgariza su excelsa obra para darle carne lrica a su
esqueltica propuesta politiquera. Luego dicen que la poesa no sirve para
nada.

Uno, que sabe a la perfeccin que la poesa no vende, no se explica este
xito arrollador de un poema que convirti al llano en una metfora de gran
expresividad lrica y musical. Hoy existen muchos poetas que convierten al
llano en literatura, pero ninguno ha logrado alcanzar ese esplendor potico
de Arvelo Torrealba. Ninguno ha logrado literaturizar con honestidad el
llano y esa riqueza musical y lingstica que lo caracteriza.

** Carlos Yusti
   carlosyusti@cantv.net
   Escritor venezolano (Valencia, 1959). Es director de las Bibliotecas
   Municipales en Ciudad Guayana. Forma parte del equipo que edita la
   revista cultural Predios, del fondo editorial del mismo nombre. Ha
   publicado los trabajos ensaysticos De ciertos peces voladores,
   Pocaterra y su mundo, Cuaderno de argonauta y Vrgenes necias, entre
   otros.



=== No me pueden quitar el pensamiento      Vctor Corcoba Herrero ========

Pintan bastos. Por todos los lados saltan chispas. El calentamiento se
sirve en bandeja. Difcil lo tiene el aire para bajar los desaires y
rebajar las desavenencias. La atmsfera recalentada no puede con los humos
del hombre. Ah est, la siembra de vdeos tormentosos, la faena de
mafiosos plantando muertes en doquier esquina, los distintos y distantes
gobiernos que nos desgobiernan con sus confrontaciones partidistas y
particulares, la bajada de pantalones frente a los sembradores del terror y
la delincuencia organizada, los baos pornogrficos de la red, la familia
como jungla de intereses, los cerebros descerebrados... Resulta que en el
mundo de la globalizacin, la amenaza contra uno es una amenaza contra
todos; y, por ello, todos hemos de colaborar en que los nimos se aplaquen.

Por desgracia, para la colectividad del mortal, se mortifica a raudales.
Hoy cohabitan en el mundo fanticos que no quieren razonar, necios que no
saben recapacitar, esclavos que no se atreven a plantarles cara a los que
piensan por ellos, cebos que nos engatusan el tiempo para la reflexin
calmada, tan necesaria para desenredar los nudos anudados de vicios y
bravuras. Para estos casos de abatido desconsuelo, Lope de Vega tena una
vivificante gragea potica, que deseara -por motivos de ambiente inseguro-
ponerla en mente en toda mente: "Pero con una cosa me contento: / que
aunque pueden quitarme la esperanza / no me pueden quitar el pensamiento".
Con el tiempo, tambin es ms fcil envenenar el bosquejo de ideas y dejar
de ser la persona que pudo haber sido y no fue. Estamos en una selva, tan
panchos, sin pensar en sus efectos. Una legin de ocupaciones tampoco nos
deja cavilar para tomar otros rumbos salvavidas.

El resultado actual es que una gran parte de la especie humana obra sin
pensar, otra piensa sin obrar, sin mirarse a s mismo para verse en los
dems. Todo este clima de rupturas matrimoniales, familiares o sociales, se
debe ms que nada a un retraimiento, a un remar sin rumiar, a un modismo
sin sentido en el sentido del vnculo afectuoso. Los afectos se rompen y el
amor se troncha, porque no se es nada, el que a nada ni a nadie ama. Por
esa falta de or con los ojos y de escuchar con el alma el liderazgo del
amor, golpean con fuerza las guerras entre estados, la violencia dentro del
Estado, con inclusin de inciviles batallas, la pobreza, las enfermedades
infecciosas, las degradaciones del medio ambiente, las armas nucleares,
radiolgicas, qumicas y biolgicas, el terrorismo y la delincuencia
trasnacional organizada.

Nos queda el pensamiento humano, la inquietud de la razn, por hacer valer
la gnosis natural, el conocimiento cabal, en este mundo de mquinas. Vargas
Llosa declar recientemente que el terrorismo internacional "ha encontrado
los instrumentos para interferir en nuestras vidas polticas". Tambin en
nuestras vidas diarias. Por cierto, cada da ms inhumana que humana,
quizs por esa ausencia de interrogarse cada cual, sobre el por qu de las
cosas y su finalidad. Somos demasiado importantes, por el mismo hecho de
ser, como para estar vendidos al capricho de alguien. Tal como est el
patio, asegurarse la vida es una responsabilidad compartida y debiera ser
una habilidad pactada. Unir siempre de manera armnica las cuestiones de
vida con las del corazn y el pensamiento, creo que es una buena manera de
hallarse todos con todos y en todos.

Esa alianza de culturas de la que tanto ahora se habla, no puede tratar al
ser humano como algo que est ah, sino como alguien que vive con su propio
pensamiento e identidad, por muy nfimo que sea. A veces da la sensacin
que vivimos en un mundo irracional y sin sentido. Hace falta un renovado
consenso avalado por el entendimiento a lo diverso. Ah est la cuestin.
Lo de hacer unas naciones unidas ms eficaces para los nuevos tiempos que
se nos avecinan es tan urgente como necesario. Hemos perdido tantos valores
en el tiempo, inherentes a la propia vida del nacido, que urge redescubrir
esos horizontes humanos, donde se reconozca, respete y ampare la existencia
de todo individuo, aunque piense diferente a nosotros.

Siempre ser peligroso aquel que no tiene nada que perder, porque para l
la vida es un juego de azar, le importa poco hacer camino y dejar que se
camine. La nueva moda de alistarse voluntariamente para cometer ataques
suicidas, es un fiel reflejo de lo que representa vivir para algunas
personas. Por eso, es tan vital, que los estados existan para el beneficio
del mundo, y el mundo para beneficio de sus ciudadanos, y los ciudadanos
para que la vida sea una esperanza permanente. La vida es demasiado corta
para que la tornemos un campo de batalla, en vez de un campo de conquista
reconquistada en el amor. Y es que el amor no ve con la vista, sino con el
alma. Un corazn es lo que le hace falta a la tierra para que vuelva a
latir la poesa del viento en la faz del hombre.

** Vctor Corcoba Herrero
   corcoba@telefonica.net
   Escritor espaol (Len, 1958). Reside en Granada. Diplomado
   universitario por la Universidad de Oviedo y licenciado en derecho por
   la Universidad de Granada. Ha ejercido la enseanza. Ha publicado ms de
   una veintena de libros de creacin potica, ensayo, biografa y estudio.
   Es columnista en una treintena de medios escritos, radiofnicos,
   audiovisuales, digitales y revistas.



=== Marisela Norte: la poeta voyeur del MTA que recorre el mundo ==========
=== Desde el este de Los Angeles a todas partes, sin vehculo =============
=== y sin computador      Mara Eugenia Sez ==============================

Es una primitiva urbana que no quiere aprender a manejar ni tiene
computador ni correo electrnico, pero es la poeta del este de Los Angeles
traducida al alemn y sus versos son parte del "Diario Interno" que hizo un
grupo japons sobre nuestra ciudad y sirven de trasfondo a la Trance Music
que se baila en discotecas belgas ("L.A. donde una mujer es asesinada").
Elle y The Los Angeles Weekly publicaron poemas suyos que aparecen en una
antologa de Rolling Stone. Explica el fenmeno como uno de transmisin
oral de tribu a tribu. "Alguien le dice a otro que me oiga o me lea". Ella
es todo odos y ojos en ese autobs MTA que la transporta del este de Los
Angeles al centro donde trabaja en el Museo de Arte Contemporneo de Los
Angeles (Moca). "Soy la que se asoma a mirar y escuchar", dice en
"Peeping-Tom Girl" (salon.com.audio), la voyeur sin conexin electrnica,
leda y escuchada en Amrica, Asia y Europa.



La voyeur del MTA

"Soy una chica mirona y en el asiento del autobs me han llevado, he pasado
y he sido invadida por las vidas de ellas", dice el poema. "Me convert en
la estudiante del asiento de atrs, con miedo a experimentar y las pestaas
cargadas de rimel. Fui la muchachita metida en su vestido rosa de pantalla
de lmpara, que escucha a sus padres discutir de un barrio a otro
totalmente distinto. Y luego en sa, en la otra, en la que mandaron al
diablo con la bolsa del mandado, mujer de papel, corazn de cartn, con su
tiara rota y demasiado colorete. Con una de ellas aprend a soltar el humo
del Marlboro como mujer fatal, mientras hablo de pasin ('I am your
puppet'), paales y welfare. Qu palabras haba entre 'Puppet', 'Passion',
'Pampers'? Y luego estaba Rosemary, que no saba si estudiar bienes races
o danza. Batiendo sus largas pestaas en la parada, estirando sus largas
piernas en el autobs. En el bar, a veces algn hombre de pelo gris le paga
la copa y le hace una promesa vaga. 'Voy a cuidarte', 'voy a pagarte la
mensualidad del carro', 'te llevo directo a tu casa', 'te voy a llevar a
cenar'. Ahora soy una bella terrorista y mis ojos flirtean con el que me
llevar a Europa por primera vez, hasta que el empujn de una pasajera me
trae de vuelta. Soy una turista perdida en Los Angeles y maldigo su
multitud".

Sabe Marisela Norte que hay gente que sigue su obra desde hace muchos aos,
que ese pblico crece con ella, leyendo sus poemas, viendo el espacio de
Los Angeles desde un autobs lleno de gentes de todas partes, donde hay que
hacerse un espacio, rozarse y, quiera que no, conocerse sobrepasando las
barreras de lengua, cultura, edades.

"No manejo. En el autobs 40 que tomo a diario para llegar al centro, la
conversacin cambia con el barrio, del coreano al chino. Hablo con los
otros pasajeros en espaol o en ingls o a medias. A veces pienso que estoy
dando vueltas y vueltas escribiendo siempre lo mismo, pero sigo interesada
en lo que escribo". Hoy, durante la entrevista en el Moca, un muchacho se
le acerc: "Marisela Norte, mi mam me llev a verte en el ao 92 en un
stano de Long Beach, no me acuerdo dnde". l toca en una banda de rock y
le divierte la idea de reencontrarse con ella. Unos gemelos de la
secundaria Roosevelt se le acercaron en el MTA porque vino a su clase hace
cuatro aos.



La primitiva urbana que pasea por un mundo digital

Hace 10 aos se plant ante mis estudiantes de espaol en Whittier College.
Nos recit poemas de la mujer que entra en La Clnica de la Mujer-Tu
Clnica Familiar. Nadie le pregunt por el origen de su nombre.

-Sigue sin querer aprender a manejar? Cmo puede un poeta no reclamar el
espacio propio?

-El espacio va por niveles. Hay en Los Angeles una ciudad subterrnea de
inmigrantes indocumentados, como en los cuentos de [la mexicoamericana]
Ins Arredondo, luego un ro de gente que anda comprando y, si uno alza la
vista, arriba las grgolas mirndonos.

-En qu ha cambiado su vida?

-Casi nada. Hace 10 aos comenc a trabajar en el museo, vendiendo los
boletos de entrada. Hoy estoy a cargo de la membresa.

-Entonces, es una buena chamba para los poetas, esto de trabajar en museos.

-A m me dieron tres das por semana y dos para quedarme en casa
escribiendo. Pero escribo fuera de casa.

-A dnde va para escribir? Las escritoras suelen hablar de un espacio
interno, ntimo, de tiempo condensado, como si el espacio externo no fuera
suyo.



Los altares de Los Angeles

Marisela Norte tiene sitios sagrados. Algunos no le funcionan por ms que
sea poeta. Lleva a la gente a la cafetera Clifftons en la calle siete con
la Broadway y los visitantes no se sienten impresionados. Sus paps la
llevaban a ella y a su hermano por la autopista 5, pasando por el Goodrich
Tire Building que ahora es la Citadel, al Museo de Historia Natural de Los
Angeles. "Gratis y me haca sentir lejos de Los Angeles". Y del zigurat con
palmeras, al mastodonte o el dinosaurio, a las chozas y loza de los indios,
al jardn de rosas frente a la Universidad del Sur de California. Una tarde
de domingo soleado y sin edad de Los Angeles. Pero est aqu.

-Su obra figura en The Geography of Home: California's Poetry of Place.
Qu es L.A. como espacio? puede darme una ancdota muy personal?

-Una ta soltera tena un Mustang convertible y nos llevaba a los sobrinos,
cinco nios, al Calvary Cementery de East L.A., al Mausoleo, y nos ponamos
a jugar. Nos haca sentar junto a una... cmo se dice? toombstone?
Escoga una lpida y nos contaba un cuento sobre, por ejemplo, el hombre
que se fue a la guerra y no volvi. Imaginaba una vida entera. Ella deca:
"Miren esa estatua all de una mujer que llora apoyando la cara en una
mano. En la otra tiene una carta y es del gobierno; su esposo ya no va a
volver".

-Tiene objetos a los que est apegada?

-Los recuerdos son mis objetos. Tengo remordimientos.

-Los amigos la ayudan a no sentirse culpable cuando deja de escribir. Lleva
30 aos con los mismos, de su secundaria. Teresa, su mejor amiga, es
activista, "mi CNN". Es usted activista tambin?

-Soy activista porque llevo cuenta.

-Y como la pongo, de poeta o de escritora, o de mujer a la que le gusta
escribir?

-Escritora; el nombre de "poeta" se lo tienen que dar a uno. El escritor
refleja la realidad. Hace 17 aos escriba una obra de teatro sobre un
restaurante y ahora trabajo en uno el domingo y termino mi guin.



"En animacin suspendida, como una obra de arte"

-Para escribir crticamente en Estados Unidos, no hay que sentirse
alienado?

-S la siento [la alienacin] y a veces no quiero escribir lo que veo. Una
niita en el autobs con una playera que dice "sexy" y la mam ni se da
cuenta de que los hombres la miran. Uno parado en una esquina de la
Broadway con un espejo, mirndose y rindose solo.

-No quiere dejar de contemplar a ese tipo de humanidad dolorosa?

-No; me hacen falta. Trabajo en un rascacielos sin ventanas y cuando bajo
veo al tpico abogado con el capuccino de Starbucks en la mano.

-En las nubes pero con los pies en la tierra. Se atreve a darme una frase
lapidaria?

-Necesitamos vivir en un estado de animacin suspendida, como una obra de
arte, en un estado de encantamiento. Tenemos que triunfar en un amor tan
grande, que vivamos fuera del tiempo, desapegados.

-Eso aparece en un portal electrnico (www.tropicodenopal.com). Cmo
conciliar el desapego y el amor? Qu tipo de hombres le atraen ms?

-[re] Los escritores judos.

-Es su vida una serie de coincidencias, de pasar de boca en boca? Cmo
fue lo de la traduccin al alemn? Lo del CD japons que oyen en Blgica?

-El libro, que sali por la universidad de Bamberg, incluy traduccin de
"976 Loca" al alemn. De ah grab un CD para un grupo de japoneses que
queran una experiencia de lo que es L.A. por dentro, un "diario interno",
a travs de 12 poetas locales. Y me metieron a m y la vendieron a Trance
Music de Blgica donde bailan la versin en ingls de mi "L.A. where a
woman is murdered".

-Los Angeles, donde matan a una mujer, y se entretienen los japoneses o los
belgas. No hay plan en su vida, slo destino?

-Hay plan. Pero en lpiz, como en bosquejo.

"Suspendida, como una obra de arte, en un estado de encantamiento", dice el
portal electrnico. Marisela Norte queda en el umbral del museo, frente a
la calle donde pasa el MTA de East L.A.

** Mara Eugenia Sez
   mayerfmt@aol.com
   Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
   (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
   por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
   Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
   sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene indito su
   libro Don Quijote de Indias, as como diversos relatos de ficcin y
   poemas.



=== Un cumpleaos como ninguno      Miriam Ventura ========================

El Old Chelsea en el bajo Manhattan no deja de ser una incgnita, cuya
simbologa y seas personales puede ser reconocida con tan slo una mirada
al oeste de Nueva York.

Caminarlo es mucho ms complejo, pues el legendario down town, desde
cualquier parte que se mire, es siempre una suerte de feria! Muchas de sus
calles obedecen su fama al oficio de sus moradores, o al tipo de negocios y
establecimientos.

La 42, denominada "el corazn de NY", es una mezcla de glamour neoyorquino
con fama de "bonne apetite", sexy. Y, ms de muchsimo ms, con exquisitas
salas de teatros y museos. Desde la 25 hasta la calle 40, por muchos
sindicada como la "industria de la Aguja y la moda". Un poco antes de la
25, la calle 23 es la zona de los nigth clubs, y muchos comercios que
subsisten por largas dcadas.

Abajo, abajo, en la calle 14, con las libreras en espaol y tiendas
varias, cohabitan el olor y el sabor. Tambin los gneros, y cierto encanto
de las flores. Eureka! Todas las etnias culinarias, todas las identidades
se dan la mano. La calle 15 es un solo muestreo de restaurantes, salas
cibernticas de t y caf. Y, justo aqu donde los olores y sabores son
internacionales, hace varias dcadas vive una pareja de amigos muy
especial. Un trovador y artista de la tierra de Gregorio Lupern y un gran
poeta de la tierra de Albizu Campos.

En la casa de estos artistas, ubicada en la calle 15, en un edificio
acogedor, no hay secretos. Alfredo Villanueva y Abersio Nez son
compaeros, y amigos que han adquirido fama de excelentes anfitriones. Este
recinto de artistas est ubicado en esa zona de olores y sabores del bajo
Manhattan. Normal que se coma bien en casa de Alfredo y Abersio.

Es 16 de octubre, por supuesto en Nueva York. Con lluvia para variar, estos
creadores abren una vez ms las puertas de su casa con ventanales a la 8th
avenida. La increble coleccin de cristaleras y de bhos de ambos sonren
barrigonamente a los invitados.

Al poeta Alfredo Villanueva Collado se le cant a todo pulmn: Feliz
Cumpleaos y esto fue a ritmo de cantejondo, de pachanga y guaganc,
tambin de merengue y cumbia. A la celebracin de sus 60 acudimos todos.
Poetas, coleccionistas, teatristas, acadmicos, libreros, novelistas y una
amplia fauna de creadores.

Como haciendo honor al vecindario, la mesa mostr su mejor cara. Platos
exquisitos de todas las nacionalidades de cuantos estaban presentes. A
Abersio y Alfredo les encanta el buen comer, as que todo el mundo llev
algn presente culinario. Y la mesa pareca, culinariamente hablando, la
sede de las Naciones Unidas. Y Mirna Nieves: "Ay, Miriam, ya no puedo ms,
esto est riqusimo, no s qu hacer, pero hay que probarlo". Ercilia y
Julio Alvarado con su combinacin dominico-colombiana, aportaron su suma de
banderas y de amores.

La msica fue punto de encuentro obligado. Al poeta Alfredo Villanueva slo
le bastaba exclamar: "Yo quiero, mambo. Ay, ay , yo quiero mambo", para que
Rosita Velzquez, gran amiga de los escritores, destacada profesora del
Colegio Comunal Eugenio Mara de Hostos y, particularmente, una mujer de
armas tomar en asuntos de baile, inmediatamente convidara a todos. As los
chicos de Librera Lectorum, estaban a la orden del da con la msica, con
el mambo y el son acuesta. Y, se armaba el crculo. Anja!, salvadoreos,
peruanos, venezolanos y cubanos pedan sin rubor "pero ven ac, dame ms,
ms cha cha cha".

No haba visto jams tantos intelectuales, artistas, acadmicos, crticos,
juntos, ni en la poca de Bailey Ave., y todos al servicio de la msica. De
repente y por la puerta grande entr Gilberto Santa Rosa: "Que alguien me
diga cmo se olvida" (aplausos). Anja! Distante pero cerca, estuvo la
increble Celia Cruz, de todos. Dijo "presente" cuando CDs en mano los
chicos de Lectorum, la librera en espaol ms grande del Bajo Manhattan
(down town), decidieron preponderar la antillana en un balance
inigualable. Celia Cruz nos hizo vibrar con su versin de I will survive,
de Gloria Gainor: "Yo vivir", nos deca a viva voz Celia. Y esa sentencia
tan verdad se notaba en los cubanos de distintas generaciones e ideologas
all congregados, en los puertorriqueos y dominicanos (sobrevivientes...
s y s). La versin de Celia fue seguida por los reclamos de quienes
pidieron presencia viva de la Gainor. Y entonces se disfrut I will
survive, con dignidad.

Ambas versiones eran trasplante vivo del amor por vivir, por el placer en
polaroid, por la literatura y la amistad del poeta homenajeado. Pero
tambin por el exilio, por lo transnacional que enriquece, une o separa.

Alfredo Villanueva Collado naci en Santurce, Puerto Rico, y confes que
sta era la versin ms contentona y chivirica de su cumpleaos. Villanueva
es Ph.D. en literatura comparada y autor de numerosos artculos en
Confluencia, Revista Iberoamericana, INTI, Caribbean Review, Hispanfila,
Revista de estudios Hispnicos, Explicacin de textos literarios, Alba de
Amrica y Romance Language Annual, entre otras. Poemarios: Las
transformaciones del vidrio (1985), Grimorio (1988), Guerrilla fantasma
(1989), En el Imperio de la papa frita (1989), La voz de la mujer que llevo
dentro (1990) Pato salvaje (1991) Low Rent (Grove Press, 1994); Hecho(s) en
Nueva York: Cuentos (Latino Press, 1994), PoeSIDA (Ollantay: 1996), Noche
Buena: Hispanic American Christmas Stories (Oxford, 2000), entre
innumerables ttulos.

El cierre lo marc con estupendo atrevimiento y belleza Irma Heredia,
actriz, cantante y bailarina de flamenco, quien con simpata y todas las
flores de su vestido inmenso nos devolvi la magia inocente, inmigrante de
unos cantejondos olvidados, de una herencia espaola ntida sin
intervenciones ni descubrimientos. Y el vino consagr la noche, pero la
fabricada champaa pidi permiso al vino, y comparona con su espuma
facilit un brindis mayor y comn, por la salud del poeta Villanueva.

Y la msica de fondo fue "Ojal que llueva caf en el campo" del poeta de
la msica dominicana Juan Luis Guerra, pedida expresamente por el poeta
cumpleaero con anhelo de antillana, a este pedido se sumaron hasta los
amigos chinos invitados por Alfredo y Abersio, a lo que qued denominado
como el cumpleaos ms multitnico y territorialmente ubicado del ambiente
intelectual literario. La fiesta se prolong al ritmo de ms msica y ms
vino en un cumpleaos como ninguno.

** Miriam Ventura
   miralven@aol.com
   Escritora dominicana residente en Nueva York. Poemas suyos han sido
   incluidos en el Boletn Federico Garca Lorca (Espaa) y en la revista
   Compost (EUA). Ha publicado Claves para fantasmas NY, Poemas de la noche
   y Acerca del otoo. Ejerce el periodismo en Nueva York y ha obtenido el
   premio Rafael Herrera de Periodismo.
   


=== Ciudades y la Ctedra Rectoral Alexis de Tocqueville ==================
=== Domingo Alfonso Bacalao (hijo) ========================================

En 1950 el 29% de la poblacin mundial era urbana; en 1965 pas a ser el
36%; el 50% en 1990 y hacia 2025 podra ser el 60%. La poblacin en las
ciudades se incrementa en 250.000 personas al da, lo que equivale
aproximadamente a la aparicin de una nueva Valencia cada dos semanas.
Queda claro con estos nmeros, ha escogido la especie una sede donde vivir.

De ah que no debe parecernos una reflexin vaga o, en su defecto, una
pregunta dotada de excesivo acento intelectual, qu tipo de urbes nos
convienen, acaso todo lo contrario, es apenas una de las numerosas que
debemos formularnos.

Si preguntramos a la gente qu son ciudades, probablemente hablaran ms
de coches y edificios que de calles y plazas. Y si les preguntramos acerca
de la vida en ciudad, nos hablaran, probablemente, de alienacin,
aislamiento, delincuencia, atascos y contaminacin, ms que de sentido
comunitario, participacin, animacin, belleza o placer... probablemente
diran que los trminos "ciudad" y "calidad de vida" son incompatibles.

Richard Rogers, el arquitecto -entonces doblemente arquitecto- del prrafo
anterior, conocido principalmente por obras como el Centro Georges Pompidou
en Pars, el edificio Lloyd's en Londres y padre del concepto de ciudad
sostenible, pone en evidencia la formidable paradoja que supone escoger
vivir en un sitio que, a final de cuentas, consideramos hostil. Una
ecuacin que se debe resolver, que hayan devenido las ciudades en
estructuras tan complejas y tan poco manejables que se hace difcil
recordar que su existencia se justifica para satisfacer, ante todo, las
necesidades humanas y sociales de las comunidades.

Rogers propone tres ideas sustanciales: la relacin entre ciudad y
poltica, la distancia del satlite como alejamiento adecuado para ver
mejor el sistema de ciudades, y la relacin entre belleza, espacio pblico
y calidad de la ciudad. Sugiere, as mismo, la primaca del proyecto
pblico, a veces gran proyecto, a veces detalle urbano, sobre el mercado,
fro y muchas veces desprovisto de la esttica integrista.

La Ctedra Rectoral Alexis de Tocqueville, adscrita a la Alcalda de
Valencia, dedicada a hacer reflexiones y producir teoras urbanas y de
calidad de vida para Valencia, copia ese modelo, pues visualiza la ciudad
moderna como creacin de un sector privado altamente motivado que se
inscribe en una visin de largo aliento propuesto como marco y/o referencia
por el sector pblico.

Si es cierto que las migraciones apuntan al hecho urbano, como  se
desprende de la data antes mencionada, por qu dejar al azar la expansin
de las ciudades? Mejor aun, por qu negar a las generaciones futuras de
valencianos una capital en mejores condiciones de las que hoy tenemos? La
ciudad ir bien si se reducen y transforman todos y cada uno de sus
espacios sin sentido, si se logra un verdadero equilibrio entre espacios
pblicos y privados que acabe, de una vez y para siempre, por ejemplo, con
esos gigantescos lotes hechos urbanizaciones apenas dotadas de una pequea,
ridcula ms bien, franja de rea verde, aceras enjutas y ningn sentido
arquitectnico, que tanto nos recuerdan la incuria gubernativa del pasado
con su ornamental estilo de devastacin nuclear.

Debido a la alta densidad que se espera para nuestras ciudades, mandan los
tiempos que vivimos, agregar a la belleza, al sentido y a la proporcin de
las mismas, prudencia. Prudencia en los trminos expuestos por Pasqual
Maragall (presidente de la Generalitat Catalana), en el diseo de los
edificios y de los barrios (zonas residenciales para nosotros) pues "antes
un teatro era un teatro y una fbrica una fbrica, ahora es posible que
esta fbrica acabe siendo teatro o centro cvico".

** Domingo Alfonso Bacalao (hijo)
   domingobacalao@netuno.net.ve
   Abogado y ensayista venezolano (1968). Artculos suyos son
   constantemente publicados en revistas, diarios, semanarios y otros
   medios de comunicacin impresos y electrnicos de Venezuela y otros
   pases.



=== Hctor Torres, editor de Ficcionbreve.org =============================
=== Un sitio sin calidad es un hermoso cascarn vaco =====================
=== Entrevista por Jorge Gmez Jimnez ====================================

      (Nota del editor: sus colegas en el taller de narrativa del Celarg lo
      apodaban "el shamn" por su habilidad para pronunciar sentencias.
      Edita en Internet, desde hace seis aos, el sitio Ficcin Breve
      Venezolana, y cree firmemente en que el papel y el silicio sern
      algn da vas simultneas para la edicin de literatura. "Los
      escritores jvenes de Venezuela le dedican cada vez ms tiempo a la
      correccin de textos y menos tiempo a la bohemia", sentencia como
      para no perder el hbito. Se llama Hctor Torres y es uno de los
      editores digitales ms importantes del segmento venezolano de la
      red).

Hace ms de treinta aos, Michael Hart haca historia enviando a una docena
de personas, por correo electrnico, la Declaracin de Independencia de
Estados Unidos. Con ello no slo quedaba fundado el Proyecto Gutenberg:
literalmente estaba naciendo el libro digital.

La difusin de literatura a travs de Internet cobra cada da un espacio
mayor en el mbito literario general y, por supuesto, aunque ha heredado
muchas de las dificultades de aqul, incorpora al oficio del editor nuevos
mecanismos y nuevas expectativas. Pero el entorno digital mantiene intacta
una caracterstica del tradicional: surgen muchas publicaciones que se
quedan en el camino. Al parecer, un altsimo porcentaje de quienes se
aventuran en la edicin digital ignora los tropiezos que le esperan; por
ello, el que una publicacin en Internet sobreviva a travs de los aos es
indicio de que hay alguien detrs de ella que se lo est tomando en serio.

Seis aos lleva en lnea Ficcin Breve Venezolana
(http://www.ficcionbreve.org), el ms importante directorio de narradores
de Venezuela en Internet. Definirlo como un directorio es injusto; digamos
que se trata de una antologa in progress que ofrece al mundo una muestra
solvente de la narrativa venezolana.

Quien tras FBV se toma las cosas en serio es el escritor caraqueo Hctor
Torres. Nacido en Caracas el mtico ao de 1968, Torres inici estudios de
informtica pero finalmente se dedic a la literatura y a la composicin
musical. A principios de los aos noventa se radic en el estado Aragua, a
ochenta kilmetros de la capital venezolana, donde rpidamente estableci
contacto con el grupo Senderos Literarios, que en aquellos aos
desarrollaba una labor solitaria como editorial alternativa de la regin.

En 1997, Torres desarroll el sitio Letras de Aragua, que ofreca al
pblico textos de autores de la regin. Tal experiencia constituy la base
inmediata para la creacin, en octubre de 1999, de FBV, en una primera
edicin que incluy seis relatos y una entrevista al escritor Eduardo
Liendo, autor, entre otros textos, del clsico contemporneo El mago de la
cara de vidrio.

Desde entonces, FBV ha crecido con paso firme. Torres regres a Caracas y
all ha construido un imponente archivo digital con fichas y textos de
cerca de 250 escritores. "El registro de autores de FBV crece hacia delante
y hacia atrs", acota refirindose a que, en la actualidad, FBV ofrece
tambin materiales de autores de todo el siglo XX.

Aunque catlogos de este tipo nunca se completan, Torres apoya parte de su
trabajo en la expansin de la cual se hacen vehculo muchos de los autores
incluidos. "Actualmente requerimos penetrar ms algunas regiones
venezolanas para acceder a los autores que hacen vida en ellas. No
obstante, autores de todo el pas se encuentran en nuestro catlogo, y esa
presencia regional seguir creciendo paulatinamente".

Torres explica que, pese a ello, se hace difcil contactar a todos los
autores que l quisiera incluir en FBV. "La dificultad de contactar a
ciertos autores, sea porque no tienen correo electrnico, sea porque llevan
un estilo de vida apartado, o por alguna otra razn, imposibilita sentirse
totalmente satisfechos con el catlogo. Importantes e involuntarias
ausencias sern siempre el reto de nuestro meta. Sin embargo, la bsqueda
suele generar hallazgos satisfactorios".

Aunque los criterios de FBV para incluir nuevos autores obedecen, segn
Torres, "a inevitables prejuicios como lectores", existen dos criterios
bsicos. El primero es incluir a cualquier autor que haya pasado por
filtros previos, como concursos literarios, inclusin en antologas
tradicionales o publicacin a cargo de alguna editorial. El segundo es ms
subjetivo: "En general creemos en la narrativa que cuenta una historia, y
que atrapa al lector con pericia cuando la cuenta. Por lo general, cuando
un autor nos enva varios cuentos, solemos escoger el que podra interesar
a un lector no acadmico ni especializado. Generalmente son los autores los
que deciden qu es lo que hablar por ellos en FBV, pero deben tomar en
cuenta que all conviven ms de doscientos textos; es decir, hay mucha
oferta para el lector, mucha competencia para su escogencia. Slo en caso
de un autor que enve textos no acabados, solemos rechazarlos, y termina
siendo por su beneficio".



El editor electrnico

As que Hctor Torres es un narrador venezolano devenido
circunstancialmente en editor digital, ambos oficios muy relacionados pero
que, en su caso, establecen una pugna tras la cual l se las ingenia para
hacerse de tiempo suficiente para ocuparse de ambos.

-A los creadores de sitios literarios en Internet suele proponrseles el
debate sobre la vigencia del libro. Por qu se crea un sitio literario en
Internet? Tienes problemas con el papel, con la letra impresa?

-No, supongo que un sitio digital y un sitio impreso tienen similares
objetivos y similares funciones. En todo caso, tienen diferencias
inherentes a su formato: un sitio digital es menos costoso de distribuir y
tiene ms alcance; en contraposicin, tiene ms dificultades para obtener
ingresos por la va de la publicidad. Sin embargo el medio digital es
idneo para el perfil de FBV, porque permite que la extensin de cada
actualizacin sea variable, adems de que se puede mantener actualizada la
ficha de cada autor agregando nuevos datos. En cualquier caso, no creo que
el formato digital sustituya al impreso, y sospecho que ms temprano que
tarde perdern esa aureola de feroces antagonistas, para conformar las vas
posibles, y simultneas, de la edicin.

A juicio de Torres, la edicin en papel y la edicin en bytes se topan en
un punto de convergencia: difundir la obra literaria en funcin de los
parmetros establecidos en su creacin, parmetros que, en el caso de FBV,
abarcan toda la narrativa venezolana. Tanto en el medio digital como en el
tradicional se debe dedicar, explica, mucho tiempo y esfuerzo para producir
los contenidos. "Aunque el diseo es vital en ambos formatos, sin un
contenido de calidad el sitio se convierte en un hermoso cascarn vaco,
valga el lugar comn. Eso, en el papel o en los bytes. En fin, las revistas
digitales de literatura son revistas de literatura, y generalizando ms,
son publicaciones peridicas, por lo que tienen en comn con sus pares
impresos todo lo que en esencia tienen de publicaciones".

-En un reciente editorial de FBV hablas de condiciones adversas. Cmo se
sostiene FBV? Tiene sentido mantener un sitio como este si le genera
prdidas econmicas a quien lo edita?

-FBV debe ser cuidadosa con el tema de la publicidad, por ser legalmente
una asociacin civil sin fines de lucro. La bsqueda de los recursos
necesarios se orienta entonces al establecimiento de convenios de
patrocinio, preferiblemente con la empresa privada. De hecho, desde el ao
pasado contamos con el patrocinio de Econoinvest. Estos aportes, aunque
importantes, no son suficientes para cubrir todos los gastos operativos de
una revista mensual que realiza entrevistas, reportajes y noticias en
general, adems de la preparacin de los textos de opinin y creacin y
otras actividades como contactar a los autores, dedicar tiempo a las
actualizaciones. Por tanto nos encontramos en la bsqueda de otros
patrocinantes que permitan sostenernos.

Entre 2000 y 2001 Torres sigui el taller de narrativa del Centro de
Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.org.ve), bajo la direccin del escritor ngel Gustavo
Infante. Estos talleres son muy respetados en Venezuela y acaban de cumplir
treinta aos de desarrollo. Los colegas que acompaaron a Torres durante
ese ao le llamaban, en virtud de su habilidad para pronunciar sentencias,
el shamn. Y ahora sentencia, en relacin con el aspecto econmico de las
revistas literarias, que quien edite una "y est pensando bsicamente en la
rentabilidad del negocio, debera intentarlo con una revista de un pblico
ms masivo, como una revista de modas o de farndula. Se edita literatura
con una dosis de pasin y de paciencia para saber que se puede llegar a
cubrir los gastos, pero nunca ser un boom editorial, dado que se trata de
un pblico minoritario. Los sitios sobre ventas de autos o noticias de
ricos y famosos de seguro tienen suficientes visitantes para ser rentables,
pero no sera eso lo que me gustara hacer".

-Mantiene FBV relaciones con el mundo real?

-No podra ser de otra manera. De hecho, FBV se afinca en la relacin
directa entre lectores-editores-autores para generar informacin de
inters. En el sublime mundo de la creacin literaria, la edicin es el
necesario mundo real, el hipottico y anhelado espacio en el cual el autor
ganara dinero por lo que hace (tal como los mdicos, los plomeros, los
taxistas y los arquitectos); por tanto, es nuestro deber despertar el
inters de los potenciales compradores de libros, que es, a fin de cuentas,
el objeto de comercio que permitir algn da a los autores vivir de su
obra. De tal manera, la relacin de FBV con el mundo real es necesariamente
absoluta. Cada vez se orienta ms a acercar al lector al consumo del libro.



La narrativa venezolana

Torres es, adems de uno de los ms importantes editores digitales de
Venezuela, un prolfico narrador que ha publicado ya los libros de cuentos
Trazos de asombro y olvido (1996), Episodios suprimidos del Manuscrito G
(1998) y Del espejo ciego (1999). Por otra parte, ha sido incluido en
diversas antologas, como Voces nuevas del Celarg (2005) y Cartas en la
batalla (Alfadil, 2004). Y, por supuesto, en una antologa digital, Siete
(http://www.badosa.com/ebooks/m010/), que en formato PDF public en 2002 la
pionera de la edicin digital en espaol, Badosa.com. Un hombre, pues, con
un pie en el silicio y otro en el papel.

-Teniendo en Internet el catlogo ms extenso de autores del patio, nos
parece invaluable  tu diagnstico de la literatura venezolana
contempornea.

-Aunque algunos crticos piensan lo contrario, la literatura venezolana se
encuentra en un buen momento. A falta de nombres que en el pasado se
convirtieron en referencia de Venezuela en el mundo, y cuando digo esto
pienso en Gallegos, en Ramos Sucre, en slar Pietri, en Salvador Garmendia,
y en Adriano Gonzlez Len, todos, en su momento, referencias de nuestra
literatura, a falta de tales nombres los escritores jvenes estn
adquiriendo cada vez mayor conciencia del oficio. Cada vez le dedican ms
tiempo a la correccin de textos y menos tiempo a la bohemia. De hecho,
esas historias de escritores agregados culturales y embajadores nos suenan
a las nuevas generaciones como desvaros de viejos alcohlicos.

Torres concede especial importancia al trabajo que los autores venezolanos
desarrollan actualmente en el exterior, asentados en bases estrictamente
literarias y con la misin autoimpuesta "de vencer la apata con que son
tratadas nuestras letras en el mundo de habla hispana, y vencerla con buena
literatura".

-Nuestros autores cada vez se interesan ms por concursar en el extranjero.
Cada vez tienen ms conciencia de que el mercado editorial es difcil.
Tenemos en contra provenir de un pas que no tiene el prestigio, aunque s
la historia, que s tienen otros, como Argentina, Colombia, Mxico y Chile.
Cada vez es ms comn ver a autores venezolanos en las plicas ganadoras de
concursos internacionales: desde el premio Jorge Luis Borges ganado por
Oscar Marcano hasta el Fernando VIII obtenido por Fernando Cifuentes, o el
ms reciente Casa de Amrica ganado por una jovencsima Enza Garca, son
muestras fehacientes de una mayor conciencia del oficio. Si a eso le
agregamos que el venezolano deja de negarse como colectivo, es posible que
pronto tengamos un catlogo de autores de rango internacional en nuestro
pas.

-Conoces en el mundo impreso iniciativas de la envergadura de FBV?

-El crtico y acadmico venezolano Luis Barrera Linares, autor de dos
reconocidas antologas del cuento en Venezuela, coment en una carta que
"se trata de un proyecto necesario que nunca antes se materializ por las
vas ms convencionales". Y sospecho que producir un catlogo que tenga
casi 250 autores y alrededor de doscientos textos, y que prometa seguir
creciendo al mismo ritmo, sea un proyecto inviable en papel.

-Qu posibilidades de publicar, obviamente en papel, tiene un escritor en
Venezuela?

-A pesar de la crisis, de lo poco rentable que es la literatura en
Venezuela y de lo escaso del mercado, cada vez hay mayores apuestas por la
edicin literaria en Venezuela. Todas las grandes editoriales, y las
llamadas alternativas, se plantean una determinada cantidad de autores
venezolanos al ao. Con paciencia y con un trabajo sostenido, siempre ser
posible publicar. A aumentar esas posibilidades debemos contribuir todos:
editores de revistas, editores de libros, medios impresos, autores y
pblico, que es quien debe dar su confianza al autor local. Obviamente, los
autores desconocidos tienen que vencer el escepticismo y la duda que
despiertan en los editores, quienes tiene como principal objetivo vender el
libro, y si el autor es conocido, el riesgo es menor.

-Cmo se vence el escepticismo del editor?

-Ganando concursos (que, a diferencia de lo que se suele decir, an sin
presentar pruebas contundentes, no todos son amaados), buscando espacio en
cualquier sitio, digital o impreso, que le d cabida, en fin, hacindose de
un nombre. No en balde, el ganador de la reciente Bienal de Novela Adriano
Gonzlez Len, Milton Quero Arvalo, es un autor indito, desconocido hasta
entonces, residenciado en Maracaibo. Ahora lo publicar Norma. Luego de
eso, de seguro no le ser difcil publicar en otras editoriales.



El escritor ante la ley

-FBV ha mantenido una postura crtica ante la delicada situacin
sociopoltica venezolana de los ltimos aos y, al menos en el entorno
digital, se ha hecho de cierto prestigio en este sentido. Qu evaluacin
haces de las leyes y reglamentos aprobados o por aprobarse, que inciden
sobre el trabajo creativo? 

-El asunto de las leyes en discusin es delicado. Como en muchas de las
leyes aprobadas o por aprobarse lo ms preocupante es la ambigedad, o
excesiva discrecionalidad que la aplicacin de las mismas podra producir.
En el caso de la Ley del Derecho de Autor presentada recientemente a la
Asamblea Nacional hay, por ejemplo, dos directivas que ilustran eso y
llaman a la suspicacia.

Torres hace referencia al anteproyecto de Ley del Derecho del Autor y la
Autora y Derechos Conexos (puede revisarse en
http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/leyes.asp?id=640), que en agosto del
ao pasado fue introducido a la Asamblea Nacional de Venezuela -nombre con
el que el actual gobierno rebautiz al viejo congreso- y que el 1 de
febrero fue aprobado en primera discusin por la mayora oficialista.

-En el ttulo V de ese anteproyecto se estipula que toda obra indita
deber ser inscrita previamente en un "Archivo de Obras Inditas" que
correr a cargo de una "Comisin Nacional de Derechos del Autor y la
Autora", que proteger la obra de los autores inditos. La pregunta al
respecto es: tendr potestad esa comisin para rechazar la inscripcin de
una obra presentada? No lo especifica. Y el otro caso es ms alarmante: el
artculo 5 le da al Estado la potestad de declarar "de beneficio colectivo"
una obra determinada y en virtud de ello la puede adquirir, luego de lo
cual su reproduccin por cualquier medio estar supervisada por el
Ministerio de Educacin y no se podr comercializar.

Segn Torres, aunque esta propuesta suena "altruista" lleva implcito un
riesgo: reserva para el gobierno la posibilidad de limitar legalmente,
constituyendo una censura de hecho, la difusin de contenidos -libros,
discos, filmes u otras creaciones- en los que se afecte la credibilidad de
los gobernados o se denuncien hechos ilcitos.

-Por ejemplo -contina Torres-, si el gobierno considera "de beneficio
colectivo" un libro que recoge testimonios relacionados con hechos que
incriminen a uno de sus funcionarios, eso quiere decir que en la prctica
lo estara "recogiendo" de la calle? No sera censura?

Para el editor de FBV, la redaccin de leyes que pretendan defender los
derechos del autor debera hacerse en combinacin con las instituciones
civiles del gremio, tales como el Pen Club de Venezuela, las asociaciones
de escritores, la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela y otras
similares. "Ignorar a estos rganos al momento de hacer leyes que inciden
sobre el creador podra conllevar a que se le haga ms dao que bien",
sentencia. "Al menos por desconocimiento".



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Reflexiones desde la crnica ==========================================
=== El caso especfico de Prosa Sadia =====================================
=== como camino de reflexin identitaria      Marcela Caetano Popoff ======

                             "Y lo que ms le une a cada uno consigo mismo,
                              lo que hace la unidad ntima de nuestra vida,
                                           son nuestras discordias ntimas,
                    las contradicciones interiores de nuestras discordias".
                             Miguel de Unamuno, La agona del cristianismo.

Sin lugar a dudas la realidad es, en el ms estricto sentido foucaultiano,
un abanico abierto a mltiples posibilidades de existencia. En pocos
espacios esa premisa puede cobrar materializacin tan evidente como en el
universo continental que nos convoca.

Quiz porque en este espacio el tiempo adquiere dimensiones casi mticas
donde pasado, presente y futuro se fusionan en un tiempo nico. La
literatura y el arte abren las puertas a la crtica y la reflexin y la
crtica y la reflexin abren las puertas a la vida.

Y, como lo seala Unamuno, nuestras discordias ntimas nos convocan y nos
unen porque en esa unin acaban por desvanecerse. Existen aspectos tericos
que pueden convocar desde la literatura y el pensamiento crtico a fin de
volver sobre el deseo de ahondar en nosotros mismos como latinoamericanos
pero sobre todo como Hombres. Buscar Amrica Latina, la Amrica nuestra en
pginas elegidas, ha sido en cierto modo una forma de comunin profunda
-intelectual y sensible al mismo tiempo-, una manera de transgredir el
tiempo y el espacio y recordar que el mundo no es "ni tan ancho ni tan
ajeno". Ha sido esta nuestra conquista ms cara y se lo debemos (en gran
medida) a la posibilidad que hemos tenido (o al menos al intento de
tenerla) de recuperar la memoria, de considerar todas las voces, de abrir
nuestro mundo a la polifona.

Carlos Fuentes escribe en una significativa carta a los indgenas
chiapanecos en la cual analiza el proceso de la insurgencia: "Todo esto les
debemos y algo ms: habernos recordado todo lo que habamos olvidado.
Incluso el olvido de nosotros mismos" (1).

Ferreira da Rosa (2), sugerente cronista brasileo, nos advierte en su
obra, Prosa Sadia, acerca del an inconcluso y posibilista trabajo de
anlisis crtico sobre nuestros procesos identitarios, quiz destinados a
la perpetua perpetuacin.

Ferreira da Rosa nos alienta a un desafo: descubrir en el tiempo la
salvfica continuidad de algunas circunstancias y recuperar la crnica como
un gnero valioso que nos permita redescubrirnos en la imagen especular que
la historia nos devuelve de nosotros mismos.

Ciertamente partimos de la premisa de Theodor Adorno acerca de que la masa
ya no desconfa de los intelectuales, de la clase letrada, porque stos
traicionen la "revolucin" (entendiendo la revolucin en sentido amplio
como cualquier amenaza a un orden establecido y legitimado) sino porque la
desean y en esta actitud revelaran al fin su pretensin de convertirse en
discurso regente y hegemnico.

Prosa Sadia nos advierte acerca de la capacidad de evitar aquellos miedos
propios de las pugnas entre subalternidad/hegemona, nos devuelve una
prctica discursiva en la cual descubrimos la coexistencia de "lo que es"
con "lo que debiera ser" en el ms estricto sentido aristotlico. Y es
precisamente esa coexistencia la invitacin perdurable a la reflexin
intelectual y a la revalorizacin de una tica innata, desde una posicin
terica y crtica, a la naturaleza humana. Ni el Emilio ni Filosofa del
Tocador, el desafo es ms complejo, el desafo ser siempre la bsqueda
del equilibrio.

      "...porque descendemos de amores incompletos aunque intensos, de
      memorias intensas aunque incompletas y no podemos heredar sino lo
      mismo que nuestros antepasados nos legaron, la comunidad del pasado y
      la voluntad del porvenir..." (3).

En Prosa Sadia es posible reconocer esa herencia, reconocer como
latinoamericanos la comunidad continental con el pasado y la voluntad,
tambin continental, con el porvenir. Despus de todo Cronos no siempre
devora a sus hijos, existen ocasiones, como sta, en que los nutre para el
futuro.

      "Contemplo a America sacudida de Norte a Sul, e do Atlntico ao
      Pacifico; despertando no litoral e nas cordilheiras, nos campos e nas
      fabricas...

      Contemplo a America atravesando o ocano, para garantir ao mundo a
      Liberdade e o Direito.

      Contemplo a America grandiosa e generosa..." (4).

Aqu nos encontramos todava, buscando Amrica Latina para buscarnos a
nosotros mismos. Y quiz buscar Amrica Latina no sea sino recordar
-recuperadas para la memoria- los mltiples procesos de conformacin de
identidad (para los cuales muchas veces hemos cado en aculturaciones
peligrosas) lcidamente omnipresentes en las palabras escritas por Ferreira
da Rosa.

El brillante crtico y ensayista uruguayo que fue ngel Rama escribe en sus
diarios:

      "Carta a Garca Mrquez, respondiendo a la lectura de mi ensayo sobre
      sus comienzos. Emocionado l y yo tambin. Tenemos la misma edad,
      hace pocos aos que nos conocimos ya adultos, pero no en balde
      crecimos (en ciudades y pases diferentes) en el mismo tiempo
      histrico cultural. En su formacin encuentro huellas, marcas,
      seales de la ma: son lecturas, proyectos, esperanzas. Por eso es
      comprensible que pueda seguir de cerca sus aos juveniles. Y si los
      estudi acuciosamente... es porque siempre estuve cercano de l en
      ese origen popular, en esa impregnacin de pueblo que hace su (mi)
      (nuestra) mayor sensibilidad. Porque no es un problema de ideologas
      (a veces raramente desviadas de los reales y naturales impulsos del
      Hombre) sino un problema de sensibilidades. La inclinacin a ciertos
      sabores, ciertos seres humanos comunes, ciertos mbitos, y ni
      siquiera eso, porque todo ello puede darse en un hombre (un escritor)
      sin eso especfico que es una sensibilidad y una felicidad que vienen
      de la inmersin gozosa en el pueblo" (5).

Desde algn lugar es posible, partiendo de la lectura de Prosa Sadia, vivir
esa inmersin gozosa en el pueblo a la que alude ngel Rama, es posible
experimentar esa inclinacin a ciertos seres humanos comunes y ciertos
mbitos, y sobre todo es posible volver una vez ms a los procesos de
aculturacin-transculturacin que han marcado los caminos identitarios en
nuestro continente, que han silenciado muchas veces los discursos
heterlogos, que han impuesto lo monolgico antes que lo dialgico, y lo
dialgico, finalmente recuperado con ms vitalidad que nunca, se ha
impuesto en nuestros debates crticos, en todas las voces que a partir de
estos textos buscan todava una Amrica Latina que nos permita reformular
la mxima riveriana: "para encontrar dentro de nosotros lo que
necesitamos" (6), que nos permita, al fin, redescubrirnos una vez ms en
nuestra posibilista condicin humana.

En la teora de Althusser, el individuo "subjetivado" es precisamente el
individuo "sujetado", vale decir que la conquista de la libertad y la
autonoma radica precisamente en la obediencia al sujeto o la Ley. Cuando
el sujeto se considera ms prximo (ilusoriamente) a la conquista de su
libertad es precisamente en el momento en que, introyectada la Ley, sta
llega a cumplirse naturalmente y en ausencia de cuestionamientos. De modo
que la propia subjetividad humana sera la forma ms original del
auto-encarcelamiento. Claro que, desde lo freudiano, esto es simplemente un
aspecto dado que la rebelin contra la Ley o el sujeto que disciplina
podra acontecer (y de hecho acontece) en caso de que las exigencias fueran
devastadoras. Por consiguiente la Ley podra ser transgredida por la propia
libertad en la construccin de un eventual espacio contestatario.

Tal vez uno de los aspectos ms importantes a que Prosa Sadia nos convoca
es precisamente al poder contestatario frente a diversos discursos
hegemnicos de disciplinamiento devastador y a una pregunta inquietante por
auto-referencial, es dicotmica o dialctica la compleja relacin entre lo
subalterno y lo hegemnico entre lo disciplinante y lo disciplinado, entre
la pugna por el ejercicio del poder y la resignada situacin de quien no
llega a ejercerlo?



Notas

1. FUENTES, Carlos, Nuevo tiempo mexicano, Aguilar, Mxico, 1995, p. 174.

2. Francisco Ferreira da Rosa, cronista nacido en 1864 en Aores, Portugal.
   En abril de 1878 se radica en la ciudad de Ro de Janeiro, donde
   desempeara tareas docentes. Muere en 1952 en la ciudad de Ro de
   Janeiro. Entre sus obras se encuentra el conjunto de crnicas Prosa
   Sadia al que hacemos referencia en el presente trabajo y en el cual -en
   el marco de ocho volmenes que completan la coleccin- se renen
   escritos publicados en diarios y revistas de Brasil y Portugal.

3. FUENTES, Carlos, Los aos con Laura Daz, FCE, Mxico, 1999, p. 320.

4. FERREIRA da ROSA, Prosa Sadia, Grfica Sauer, Ro de Janeiro, 1940, p.
   79-80.

5. RAMA, ngel, Diarios 1974-1983, Trilce, Montevideo, 2001, p. 38.

6. RIVERA, Diego, "Diego pintado por s mismo", en Diego Rivera y la salud,
   Issste, Mxico, 1986, p. 13.

** Marcela Caetano
   marcelacaetano2387@hotmail.com
   Investigadora uruguaya (Montevideo, 1972). Licenciada en letras por la
   Universidad de la Repblica (1998) con una maestra en literatura
   latinoamericana (2001-2003). Autora del prlogo a Glosario de
   afronegrismos uruguayos (El Galen, Montevideo, 1999), de Alberto Britos
   Serrat. Trabajos suyos han aparecido en publicaciones como Dramateatro
   (http://www.dramateatro.arts.ve) y en el Boletn de la Red de
   Universidades Abiertas (Unitres) de Montevideo. Ha participado con
   ponencias en diversos eventos de importancia en Latinoamrica, como el
   IV Congreso Internacional de Literatura Latinoamericana (Mxico, 2002) y
   las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Lima, 2004), entre
   otros. Dicta conferencias en centros educativos y culturales de su pas,
   donde adems ha coordinado talleres literarios.



=== Deutsches Requiem o Borges y su pasin por el Laberinto ===============
=== Osiris Vallejo ========================================================

Piense en un ser horrible. Haga el intento de transfigurarse, de
convertirse en otro. Suponga que ms all del rostro, ms all de esa
mscara con que naci y que el espejo recuerda y reconstruye cada da, se
oculta un demonio. Pero no un ser vctima de los azotes continuos de su
propia conciencia, sino un demonio que asume su condicin con toda la
naturalidad del mundo; que justifica cada acto, por horrible que parezca,
como si fuera el nico acto posible. Qu le parece el ejercicio? Difcil,
espantoso, horrible?

Al realizar el ejercicio anterior, cabra preguntarle qu le ha quedado:
el horror de quien se acerca a un abismo profundo o la curiosidad de quien
se ve al espejo? La respuesta depende de su habilidad para colocarse ms
all del bien y del mal o de su inexorable claudicacin ante la imponente
intensidad de las imgenes que perciba. Pocos son capaces de, a la hora de
juzgar, colocarse en una posicin de absoluta frialdad analtica. Muy
pocos, repito, son capaces de tan saludable tarea.

Uno de esos pocos es Jorge Luis Borges. Con gran agudeza, utilizando la
razn como principal recurso, Borges hurga sigilosamente, muy a su manera,
por entre labernticas existencias de personajes representativos de la
esencia humana.

Fijmonos en uno de los relatos ms caractersticos de Borges con el objeto
de acompaarlo a una de esas aproximaciones al laberinto de la conciencia
humana. Deutsches Requiem es el relato al que me refiero. Es esta una de
las piezas literarias en que este escritor universal penetra con ms
agudeza por entre los labernticos rincones del alma humana. El relato est
narrado en primera persona. Otto Dietrich zur Linde es el
narrador-personaje. Soldado defensor de la causa nazi, hecho prisionero
tras el fracaso alemn en la segunda guerra mundial, es condenado a muerte
"por torturador y asesino" (1), segn lo manifiesta l mismo. Ya al umbral
de la muerte, zur Linde enjuicia su vida, tomando como epicentro su
participacin en la guerra y, ms importante aun, su adhesin absoluta al
sueo nazi.

El lector poco avisado corre el riesgo de dejarse confundir por este relato
de Borges. El ttulo mismo est concebido para despertar suspicacias.
Habr quien piense que el autor de este texto toma partido por la causa
nazi. Pero no. La mayor virtud del Borges escritor consiste precisamente en
plantear posibilidades; inducir al lector a un gesto de interrogante
perpetua, o circular, para usar un trmino borgiano. Borges pone a Dietrich
zur Linde a defenderse con buenas razones... y, claro, no podra ser de
otro modo. Sera una patente falta de honestidad intelectual hacerle
trampas a los personajes por el solo hecho de que no comulguemos con sus
posiciones o ideas. He aqu una de las pruebas de fuego de todo escritor, y
Borges sale de ella invicto. Se sabe que existe una vasta literatura en que
Borges se convierte en defensor del pueblo judo. Sin embargo, en el relato
al que aludimos parece convertirse en cmplice del torturador y asesino zur
Linde. La explicacin a dicha discrepancia hay que buscarla, insisto, en la
honestidad intelectual de Borges.

En Deutsches Requiem, a travs de Otto Dietrich zur Linde, Borges se ve al
espejo y contempla de aquel lado el trgico destino, no ya del hombre
alemn, sino del hombre en s. Se pregunta a travs de la literatura qu
parte del mundo muri con el fracaso alemn. Yo no condeno a Borges por esa
pregunta, as como no lo condeno por ninguna otra. Este relato no es otra
cosa que una interrogante visceral, un intento (y claramente un acierto) de
penetrar un laberinto donde copulan dragones y palomas. Dietrich zur Linde
traza las lneas argumentales de su tragedia personal (smbolo indudable de
una tragedia mayor) con tal profundidad que ningn lector imparcial (ave
rarsima) la tomar por superflua o poco fundamentada.

Cuenta el personaje sus antecedentes familiares, es decir, una muy
comprometedora genealoga,  que es ya, en cierto modo, sin que por esto
adoptemos una actitud determinista, presagio de su ulterior destino. A esto
se suma una sucesin de elementos acumulativos en la conciencia de zur
Linde que constituyen, en cierto modo, una parbola sobre el surgimiento
del nazismo. "Durante el juicio (que afortunadamente dur poco) no habl;
justificarme, entonces, hubiera entorpecido el dictamen y hubiera parecido
una cobarda", dice zur Linde. De esa manera retrata lo que es, sin duda,
una obsesin alemana: la adhesin espiritual a un ideal de fuerza o poder y
el rechazo casi patolgico a la debilidad. Ms adelante, zur Linde repetir
esta misma idea, aunque con otras palabras.

Otro elemento de la sucesin antes mencionada que hemos de tomar en cuenta
(pensando siempre en Alemania como trasfondo) es el contacto de zur Linde
con lo ms esencial de la filosofa alemana. He aqu su testimonio: "Hacia
1927 entraron en mi vida Nietzsche y Spengler". Ntese que dice "entraron
en mi vida", apuntando as a la influencia decisiva que ambos tuvieron en
l. Para nadie es un secreto que Nietzsche, especialmente, fue, si no un
arquitecto, al menos un factor catalizador del delirio de grandeza alemn.

En este relato, como en tantos otros de Borges, cada frase, cada palabra es
fundamental. Cada concepto, cada acto es una pieza decisiva. Ninguna hoja
de otoo desciende del rbol en vano. La alusin a Nietzsche y a Spengler
no es casual. La aparente sugerencia de Borges es que debe tomarse con
seriedad la influencia histrica de la filosofa alemana en el papel jugado
por el pueblo alemn en tiempos modernos. Aunque, por supuesto, no vamos a
cometer la idiotez, que tampoco incurri en ella Borges, de supeditar la
violencia o las ansias de gloria del alemn a la literatura de Nietzsche.
Lo que s debe subrayarse es el insoslayable vnculo entre ambas cosas. En
este relato abundan los ejemplos que atan, irremediablemente, la vida de
zur Linde con la concepcin nietzscheana del superhombre (2).

"No pretendo ser perdonado, porque no hay culpa en m", declara zur Linde.
Cmo no pensar aqu en el muy conocido concepto de Nietzsche del criminal
que no est a la altura de su acto. Para este filsofo alemn (y esto se
desprende de su entera filosofa), zur Linde sera el criminal ideal, que
s est a la altura de su crimen. ste que hemos citado es el vnculo ms
estrecho entre la filosofa y el surgimiento del torturador y asesino zur
Linde o, lo que es lo mismo, entre filosofa alemana e historia alemana. De
manera que este relato genial nos proporciona una especie de macro-visin
histrica que nos hace comprender mejor el drama de Alemania.

Otro acierto de Borges en su trnsito por el laberinto de la conciencia de
su narrador-personaje es la relacin alemano-juda, vista a travs del
encuentro entre zur Linde y el personaje David Jerusaln. Si zur Linde
representa al pueblo alemn, el poeta Jerusaln encarna al pueblo judo.
Pero, por qu escoge Borges la figura de un poeta para representar al
pueblo hebreo? Dos posibles respuestas, que se contraponen entre s,
pudiramos citar. La primera tiene que ver con la imagen del poeta ante el
poder. Es decir, la condicin de poeta como encarnacin de la debilidad, de
enfermedad del espritu. La segunda apunta a algo absolutamente distinto,
como ya he indicado: la poesa o el poeta como ente de fuerza y, por lgica
consecuencia, como peligro amenazante. Aunque el contexto del relato seala
a la primera de las posibilidades como la ms factible, veo en la segunda
cierto fundamento, o casi tanto fundamento como en la primera. Me parece
que a esto alude tambin Borges cuando presenta a David Jerusaln como
poeta. La verosimilitud que le atribuyo a lo antedicho tiene su raz en
otros relatos de Borges. Bastara con valernos de la brevsima Parbola del
Palacio (3), en la que se plantea la posibilidad de que la poesa (y en
general la palabra) sea capaz, incluso, de borrar el universo y
transfigurar su esencia, convirtindolo en un mero (?) smbolo.

Es tambin seductora otra conclusin de Borges. Esta conclusin se refiere
al asunto de la relacin que el alemn zur Linde tuvo con el judo David
Jerusaln, a quien el primero tena rdenes de destruir y, en efecto,
destruy.

"Ignoro si Jerusaln comprendi que si yo lo destru fue para destruir mi
piedad. Ante mis ojos no era un hombre, ni siquiera un judo; se haba
convertido en el smbolo de una detestada zona de mi alma. Yo agonic con
l, yo mor con l, yo de algn modo me he perdido con l; por eso fui
implacable", afirma zur Linde. Aqu Borges nos toma del cabello y parece
decirnos: "Miren all abajo; observen con minucioso rigor la gnesis del
espanto". Esta cita ahonda ms que cualquier otra por entre los escondrijos
del alma de zur Linde, o sea del alma nazi. Es, quin lo duda, minucioso
retrato de la esencia de este alegrico narrador personaje.

A travs de todo el relato se halla presente una constante discursiva que
se parece mucho al determinismo, pero que no lo es realmente. Se trata de
la concepcin borgiana de que cada cosa es lo que es porque no puede ser
otra cosa. Fjese el lector en esta cita en que Borges pone en boca de zur
Linde varios ensayos explicativos sobre por qu el personaje ve su derrota,
el fin, el ocaso de la pesadilla nazi, como algo casi deseable. "...me
satisface la derrota, porque me s culpable y slo puede redimirme el
castigo... me satisface la derrota, porque es un fin y estoy muy cansado...
me satisface la derrota porque ha ocurrido, porque est innumerablemente
unida a todos los hechos que son, que fueron, que sern, porque censurar o
deplorar un solo hecho real es blasfemar del universo". A la luz de esas
aseveraciones, surge de entre las brumas de la conciencia de zur Linde y,
claramente, del ingenio de Borges, una conclusin terrible: en un entramado
psicolgico como el que plantea Borges, el verdugo es tan inocente de su
crimen como lo es la vctima. Cada personaje es lo que es porque no puede
ser otra cosa. Estos juegos de Borges tienen como raz explicativa la clara
intencin de hurgar minuciosamente en el laberinto de la conciencia humana.

De manera que, planteadas las cosas del modo antedicho e insistiendo,
naturalmente, en que esta pasin de Borges por el laberinto es en l casi
una obsesin, queda, en consecuencia, casi establecido que Borges el
narrador, el intelectual, el filsofo, el artista, no toma partido ms que
por el proceso creativo, por el arte, por la honestidad intelectual, por
las ansias incontenibles y desesperadas de entender al Otro.



Notas

1. Jorge Luis Borges, El Aleph, Alianza Editorial, Espaa, 1999, pp.
   93-103. Todas las alusiones al relato Deutches Requiem remiten a la
   misma fuente.

2. Vanse dos textos fundamentales de Nietzsche: As hablaba Zaratustra,
   Biblioteca Edaf, Espaa, 1985 y La voluntad de podero, Biblioteca Edaf,
   Espaa, 1981.

3. Jorge Luis Borges, Narraciones, Ctedra, Letras Hispnicas, 1994, p.
   136.

** Osiris Vallejo
   opgv195@aol.com
   Escritor dominicano (1971), residente en Estados Unidos desde 1990.
   Escribe cuento, novela y ensayo. Fue finalista del Concurso
   Internacional de Cuentos patrocinado por Profesionales y Estudiantes
   Colombianos en el Exterior (PECX) con "Parbola de un trnsfuga" y
   recibi mencin de honor en el concurso Virgilio Daz Grulln (2002) por
   su relato "Mauritania era otra historia". Adems ha recibido el segundo
   premio del Concurso Internacional Casa de Teatro (2003) por su cuento
   "Cicatriz". Textos suyos han aparecido en las revistas Hybrido y Domin
   y en el peridico Siempre, de Nueva York. Su libro Cicatriz contiene los
   cuentos mencionados, entre otros relatos. Tiene una licenciatura en
   ciencias sociales del City College of New York.



=== La traicin inicitica de Silvio Astier      Mario Amengual ===========

1

Es difcil decir algo que valga la pena sobre Roberto Arlt que no haya
dicho Onetti en su inmejorable y sincero prlogo a El juguete rabioso (1),
modesta y potica novela que sobrevive a las modas editoriales. Al menos me
queda la simple satisfaccin de comentarla, siguiendo sus caminos de
fracasos aleccionadores, frustraciones insuperables, dilemas ticos y
poesa de arrabales.

Silvio Astier es el hroe adolescente, iniciado por un viejo zapatero
andaluz en los deleites y afanes de la literatura bandoleresca, que sirvi
a Roberto Arlt para expresar su oscura y lcida alma argentina. Suea
Silvio con ser bandido y estrangular corregidores libidinosos, enderezar
entuertos, proteger viudas y ser amado por singulares doncellas. En esa
admiracin por los malevos bondadosos se encompincha con Enrique Irzubeta,
en cuyo elogio puede decirse que un bronce era ms susceptible de vergenza
que su fino rostro, y fundan orgullosamente un club de ladrones (ms bien
de rateros, diramos los venezolanos) al cual incorporan, pocas semanas
despus, cierto Lucio, un majadero pequeo de cuerpo y lvido de tanto
masturbarse, todo esto junto a una cara tan de sinvergenza que mova a
risa cuando se le miraba. Adolescentes, al fin y al cabo, le dan a sus
rateras y a su club una solemnidad acorde con sus cabezas soadoras, y en
el Diario de Sesiones del susodicho club anotan con toda seriedad que el
Club debe contar con una biblioteca de obras cientficas para que sus
cofrades puedan robar y matar de acuerdo a los ms modernos procedimientos
industriales. El Diario de Sesiones abunda en propuestas similares, que
combinan peculiares experimentos cientficos destinados a convertirlos en
mejores e ilustrados delincuentes. Gozan los tres ladrones el dinero
robado, gozan su impunidad ante la gente que ignora sus hazaas secretas y
gozan imaginando los ojos con que los miraran las doncellas si supieran
que ellos son ladrones. Sienten que abochornan el peligro a bofetadas y les
engrandece el alma el regocijo de quebrantar la ley y entrar sonriendo en
el pecado. Pero Silvio Astier, en su pobreza que lo aprieta y entristece,
va creciendo con el peso de su propia inutilidad y su destino lo acecha a
cada paso, un destino que no empaa sus ojos y no apoca su corazn. Y
culmina su primera etapa delictiva con el robo a una biblioteca que fuerza
la suspensin de las heroicas actividades del Club de los Caballeros de la
Media Noche y, adems, Silvio y su familia se mudan a otro barrio por el
eterno cuento de que el dueo de la casa les aument el alquiler, que como
buenos pobres no podan pagar.

Signado para estar cerca de los libros, entra Silvio Astier a trabajar en
la casa de compra y venta de libros usados de don Gaetano, cuyo local era
ms largo y tenebroso que el antro de Trofonio. Ese desventurado oficio
revuelve las reflexiones de Silvio sobre su vida, sobre su amargo destino
de inutilidad y pobreza:

      Oh, irona!, y yo era el que haba soado en ser un bandido grande
      como Rocambole y un poeta genial como Baudelaire!

La soledad de Silvio se vuelve arrolladora y desespera por amor, o ms bien
por amar y ser amado, y en sus pensamientos se mezclan anhelos y amores
puros (algunas veces, en la noche, hay rostros de doncellas que hieren con
espada de dulzura o que dejan en los huesos ansiedad de amor) y el puro
deseo de la carne por encontrar el goce y confiesa que alargaba un brazo
hacia mi pobre carne; hostigndola, la dejaba acercarse al deleite. En el
colmo de su soledad ansiosa y con el deseo quemndole el corazn y la piel,
todo su cuerpo de hombre clama:

      Y yo, yo, Seor, no tendr nunca una querida tan linda como esa
      querida que lucen los cromos de los libros viciosos!

Algo de cultivada compasin por s mismo hay en Silvio Astier; llega a
abundar en las pginas de El juguete rabioso, pero a la par de reclamos
firmes contra la distante y exclusiva riqueza material de pocos. Al mismo
tiempo que la calle y el dolor son para l escuelas que apuntan en un mismo
sentido. Algo de ello intuye Silvio Astier cuando declara que su alma es
balda y fea como una rodilla desnuda, y busca entre las miserias de las
calles y de las vidas turbias con las cuales les toca compartir sus das y
seguir su viaje. Sobrevive el adolescente soador, sobrevive con sus pugnas
entre el bien y el mal, enfrenta sus demonios y mira ms hondo y ese otro
Silvio que puja por salir, a pesar de las dificultades cotidianas y de los
sombros parajes por donde avanza, habla con la fuerza potica que pocas
voces alcanzan:

      Busco un poema que no encuentro, el poema de un cuerpo a quien la
      desesperacin pobl sbitamente en su carne, de mil bocas grandiosas,
      de dos mil labios gritadores.

Las penas de Silvio Astier, necesarias en su vida, de esa vida que durante
nueve meses haba nutrido con pena un vientre de mujer, las siente
necesarias con todos los ultrajes, todas las humillaciones y todas las
angustias. Y de pronto esa misma vida se encuentra consigo misma, se
complace en ser vivida y con la voz adolescente de Silvio Astier habla el
poeta Roberto Arlt (de un gran y extrao artista, asegura Onetti y estoy
absolutamente de acuerdo con l):

      Vida, Vida, qu linda sos, Vida... ah! pero vos no sabs?, yo soy
      el muchacho... el dependiente... s, de don Gaetano... y sin embargo
      yo amo a todas las cosas ms hermosas de la Tierra...



2

Silvio Astier, como lvaro De Campos, lleva en s todos los sueos del
mundo: se imagina ante un congreso de ingenieros exponiendo que las
corrientes electromagnticas que genera el sol pueden ser condensadas y
utilizadas; se le afirma la conviccin de que puede ser ingeniero como
Edison, general como Napolen, poeta como Baudelaire, demonio como
Rocambole; pero esas desmedidas esperanzas, ese optimismo desbordado,
chocan con la realidad de su vida y se ve en un futuro lamentable con ropas
sucias, zapatos desgastados que apenas cubren sus pies callosos y con
juanetes, tocando de puerta en puerta pidiendo trabajo. Silvio Astier
verifica la dureza de la vida, la ominosidad de la pobreza; se niega a
resignarse a la vida penuriosa que sobrellevan naturalmente la mayora de
los hombres: comienza a saber que su vida es poca cosa, una moneda sin
valor en el mercado de las ambiciones y en el dominio de los prejuicios.
Fracasa en la milicia, a la que llega convencido de que su ingenio
cientfico le abrir puertas y le granjear galones y condecoraciones;
fracasa su juguete rabioso, destinado a destruir mayor cantidad de hombres,
porque va en contra de todos los principios de la balstica; deambula
nuevamente Silvio Astier, se aguzan sus sentidos, le emocionan las
canciones infantiles que oye de paso en las calles, siente que el tiempo
transcurre con paso de animal herido de muerte, siente el dolor de la
especie, a pesar de que se aferra a felices imaginaciones egocntricas y
envidia los cadveres en torno a los cuales sollozan mujeres hermosas. Sin
embargo, en su deambular, Silvio Astier percibe el mundo y sus detalles con
intensidad, su vida se liga a todo y todo se liga a su vida, aun las
apariencias ms dolorosas de la realidad humana. Y cuando hace de vendedor
de papel (y digo hace porque descubre que en la vida es inevitable actuar),
pese a todas sus vocaciones arruinadas, expone con eficiencia una especie
de filosofa esencial del vendedor, el gran oficio de nuestro tiempo:

      Para vender hay que empaparse de una sutilidad "mercurial", escoger
      las palabras y cuidar los conceptos, adular con circunspeccin,
      conversando lo que no se piensa ni se cree, entusiasmarse con una
      bagatela, acertar con un gesto compungido, interesarse vivamente por
      lo que maldito si nos interesa, ser mltiple, flexible y gracioso,
      agradecer con donaire una insignificancia, no desconcertarse ni darse
      por aludido al escuchar una grosera, y sufrir, sufrir pacientemente
      el tiempo, los semblantes agrios o malhumorados, las respuestas rudas
      e irritantes, sufrir para poder ganar algunos centavos, porque "as
      es la vida".



3

El bajo mundo seduce a Silvio Astier, el bajo mundo lo persigue; no en vano
admira a Rocambole. El Rengo encarna ese bajo mundo, un pcaro afabilsimo,
del cual se poda esperar cualquier favor y tambin alguna trastada; el
Rengo es para Silvio Astier la nica posibilidad de cambiar su destino:
necesariamente llega a su vida para que pueda abandonar y trascender su
agrio mundo de arrabales bonaerenses. El Rengo le parece, al principio,
cuando le confa su plan de robar la casa del ingeniero Arsenio Vitri, el
ngel que lo ayudar a romper el crculo infernal de trabajar para comer y
comer para trabajar. Pero el espritu de Silvio Astier es demasiado
inquieto, por naturaleza propenso a conocer las profundidades del corazn
humano; su espritu no se confa a las seguridades cotidianas, a las
banalidades y certezas que conforman la vida de la mayora de los seres
humanos; el espritu de Silvio Astier no se conforma con ser el de un
ladronzuelo arrogante y satisfecho de sus hazaas mediocres, y por eso
debe, porque es su destino, ir ms all del mero protagonismo de las
pginas rojas de los peridicos.

      De pronto una idea sutil se bifurc en mi espritu, yo la sent
      avanzar en la entraa clida, era fra como un hilo de agua y me toc
      el corazn.

      -Y si lo delatara?

Desde ese momento, literalmente crucial, Judas Iscariote se convierte en su
dolo, exclama que puede ser hermoso como l y que la angustia abrir sus
ojos a grandes horizontes espirituales. Desde ese momento los razonamientos
de Silvio Astier recorren caminos poco usuales en la literatura y poco
aceptados en la vida y costumbres de las apariencias humanas. No es pura
justificacin de un espritu bajo e inmundo cuando le dice al ingeniero
Arsenio Vitri que hay momentos en nuestra vida en que tenemos necesidad de
ser canallas, de ensuciarnos hasta adentro, de hacer alguna infamia, yo qu
s... de destrozar la vida de un hombre... y despus de hecho eso podremos
volver a caminar tranquilos. Esa afirmacin, ese reconocimiento de la
bajeza de su proceder, de esa repugnante delacin, alberga el rarsimo
contraste con una inmensa devocin por la vida y la confirmacin de la
necesaria existencia del lado oscuro del mundo, de nuestro corazn, de la
Historia: acaso no fue Judas Iscariote un traidor necesario para que el
mensaje de Jess perdure?

La traicin de Silvio Astier lleva aparejada la alegra de vivir y es el
comienzo de su vida, no de otra vida. De ah en adelante s es Silvio
Astier, hacia el horizonte infinito del final de una novela, de lo que los
lectores podemos conjeturar sobre lo que ser su futuro al trmino de El
juguete rabioso. Se pudrir el Rengo en la crcel sin comprender jams que
ser traicionado era indispensable para que Silvio Astier llegara a ser l
mismo, aunque esa traicin parezca una mancha imborrable y deshonrosa. Y el
dilogo final de El juguete rabioso, entre Silvio Astier y Arsenio Vitri,
es de los ms reveladores y significativos de la literatura latinoamericana
(o de todas las literaturas): sencillo, cargado de honradez e inusual
franqueza, y por momentos ms parece himno que conversacin. A donde llega
el muchacho traidor es a esa frontera que a veces me parece perdida para la
literatura en boga, para las polmicas entre intelectuales, y quizs el
aludirla es hoy la mayor (o autntica) subversin.

      Yo no estoy loco. Hay una verdad, s... y es que yo s que siempre la
      vida va a ser extraordinariamente linda para m. No s si la gente
      sentir la fuerza de la vida como la siento yo, pero en m hay una
      alegra, una especie de inconsciencia llena de alegra.

Silvio Astier ya no es el joven soador que envidia hazaas ajenas; es el
joven que sabe que el dolor y el canto conviven en nuestro corazn, l lo
ha descubierto entre los tropiezos de su aventura vital:

      Todo me sorprende. A veces tengo la sensacin de que hace una hora
      que he venido a la tierra y que todo es nuevo, flamante, hermoso.

Encuentra su religiosidad, define su religin:

      Yo creo que Dios es la alegra de vivir.

Y antes ha confesado a Arsenio Vitri, quien lo ve como un monstruo que slo
justifica su inmoralidad, su vocacin de Judas:

      Yo no soy un perverso, soy un curioso de esta enorme fuerza que est
      en m.

A esa misma fuerza, que pueblan el Canto a m mismo de Whitman y los Himnos
de Hlderlin, por ejemplo, de la que se siente contagiado el ingeniero
Arsenio Vitri cuando Silvio Astier se la revela con palabras intensas, se
refiri Stevenson en trminos joviales y certeros que vale la pena
recordar:

      "Encontrar un hombre feliz o una mujer feliz es mejor que
      encontrarnos con un billete de cinco libras. l o ella son focos que
      irradian buenos sentimientos; y cuando entran a un saln, sucede algo
      as como si se hubiera encendido una vela de ms. No nos importa si
      pueden o no demostrar la proposicin cuarenta y siete; hacen algo ms
      que eso: demuestran, prcticamente, el gran teorema de lo Vivible que
      es la Vida" (2).

Y para alcanzar esa alegra de vivir que lleva a Silvio Astier a proclamar
que a veces siente que su alma es del tamao de la iglesia de Flores, debi
recorrer palmo a palmo los vericuetos que habitan sus demonios y en cuyas
anfractuosidades vegetan las ms bajas pasiones humanas. Es un traidor,
pero no reniega de s mismo ni se excusa lastimeramente ni con cinismo,
porque sabe a dnde va: geogrficamente hacia el sur, a Comodoro, donde
promete conseguirle trabajo Arsenio Vitri; vitalmente hacia ninguna parte,
pero lleno de vida ahora, con la nica certeza de estar vivo y como
protagonista consciente de su epopeya solitaria, con la voz, el asombro y
el duro destino que le infundi ese poeta que fue Roberto Arlt, que no
pocos han querido descalificar, tildndolo de epgono latinoamericano de
Dostoievski.



Notas

1. Roberto Arlt, El juguete rabioso, Editorial Bruguera, 1 edicin,
   Barcelona, 1979.

2. Stevenson, Robert Louis, "Apologa del ocio", Juego de nios y otros
   ensayos, Editorial Norma, Bogot, 1990.

** Mario Amengual
   amengual714@hotmail.com
   Escritor venezolano (Maracay, 1958). Licenciado en Letras por la
   Universidad Central de Venezuela (1985), es desde 1997 profesor del
   Taller de Literatura de la Facultad de Agronoma de la Universidad
   Central de Venezuela. Ha colaborado en las pginas de opinin de los
   diarios ltimas Noticias, 2001 y El Siglo, as como en la revista
   ElMeollo.net, y poemas, cuentos y ensayos suyos han aparecido en los
   suplementos culturales de ltimas Noticias, 2001, El Periodiquito, El
   Impulso y en Revista Nacional de Cultura e Imagen. Ha publicado los
   poemarios La arboleda deslumbrante (1991) y El tiempo de las apariencias
   (Ediciones de la UCV, 2000), adems de la novela breve y el poema en
   prosa El pozo de la historia / Los extranjeros (2001, un solo volumen).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Bizitzamendi
       Rafael Prez Ortol

   *** El beso
       Vernica Delgadillo Vargas

   *** Tres poemas
       Rubn de Leo

   *** Al cerrar los ojos
       Alexnder La Rosa

   *** Cuatro poemas
       Paula Winkler

   *** Seis relatos
       Emanuel S. H. Marn

   *** La muerte es muy til
       Isusko Larrinaga

   *** Los Mir
       Gricel vila Ortega

   *** Tres poemas
       Oscar Portela

   *** Noticias de la niebla (extractos)
       Triunfo Arciniegas

   *** Poemas
       Lina Zern

   *** Si, s, s
       Abelardo Barcel Amors

   *** Poesa repartida (extractos)
       Ren Dayre Abella

   *** Las cenizas del recuerdo
       Camilo Pequeo Silva

   *** El poeta en el hotel
       Juan Ensuncho Brcena

   *** Tres cuentos
       Noelia Rodrguez



=== Bizitzamendi      Rafael Prez Ortol =================================

      (Nota del autor: en el mundo nos sobran marejadas, tormentas y
      algarabas, en un variado muestrario. Quien mire Euskadi, Espaa,
      Venezuela, Palestina, Irak o... mire uno donde quiera. Ante esto se
      impone volver a las fuentes vitales, esos manantiales que nos puedan
      abrir a una existencia que podamos escribirla en letras maysculas.
      EXISTENCIA de verdad. En cualquier parte podremos aplicar este
      BIZITZAMENDI que slo busca hacer ms grandes las letras de la VIDA
      entre tantas calamidades).

*** El monte de la vida

Es inevitable pasar dos crestas
al inicio de una vida sentida.
En origen MENDIUTZ (1) es la partida,
idea de Chillida, portal de fiestas.

Ya en camino, nos tapan las forestas,
la segunda cresta para una vida.
Muguerza plantea la tenaz herida,
ZALANTZAMENDI (2), las dudas enhiestas.

Son encrespadas las olas vitales,
muchos focos entre gran algaraba.
Entre estos vientos somos los rboles

Pensantes, orgullosos, gran irona!
Dnde encontrar unos buenos augures?
El buen talante dnde lo encontrara?

1. Mendiutz: Monte vaco, lugar de encuentro.

2. Zalantzamendi: El monte de la duda, la cumbre de la perplejidad.



*** Marejadas

Escucho profundo el murmullo sordo,
caticos vientos y agua sociales,
siluetas sin control, inquietudes,
siempre inslito y tenaz mar de fondo,

Crispados, violentos y no razonables.
Cncer ignoto de margen nefando.
Qu soplo de aire tomar el mando?
Imposibles mnimas conclusiones!

La belleza de tal encrespamiento
clama por un dique de observacin
Sin l, lo humano queda sin tiento

Duele? Se conoce? Interpretacin?
Natural descontrol y sentimiento
Estar requiere razonar la intuicin.



*** Algarabas

La mente estrecha expresa su calaa,
Cmo estmulo el suyo es nico,
Slo el desprecio tiene autntico,
Sin cesar, otros criterios desdea.

Con este fondo su expresin extraa
cuaja en desarraigo vil y trgico,
abuso de gentes llanas, del pueblo mtico.
Gran falsa, terca y frvola patraa.

En mil lenguas, pan, diversin, oropel,
gresca, mentiras, rumores, insidia,
rencores potenciados a flor de piel.

Para un sentido no tienen primer da
Distraen su presencia, les va el tropel,
jolgorio vaco, pura desidia.



*** Ironas vitales

Embarcados en la vital irona
brota abundante mi propia ignorancia,
con luces de velada transparencia,
presunto saber queda en villana.

Escndalo de una inteligencia
pertinaz y terca en su mana,
porque saber requiere armona
entre categora y sustancia.

Eso s, captarla no es retenerla
radica su sentido en lo creativo
urdir, elaborar la propia estela.

A la vez luz intensa y lenitivo,
trgica paradoja que congela,
grfica esencia de un ser activo.



*** Ncleo proftico

Profetas? Demasiado profeta,
son demasiados augures de feria,
tanto jolgorio deviene histeria
As quin me indicar buena meta?

El pasado, gran principio concreta,
del origen es bsica materia,
gnesis de una enorme batera
para inicio de una pltica escueta

Un profeta nunca da en arbitrario
Conseguira camino autntico?
Requiere criterio pero no contrario.

Conviene seguimiento frentico,
con buena partida y buen operario.
Con frivolidad acaba en catico.



*** Arbolados tenaces

La firme apariencia se pone a prueba,
Comba las ramas la recia ventisca,
El arbolado pone su voz ronca,
Ruge la tempestad, el viento silba.

Fuerte tensin, gran dilema al alba.
Poderes superiores? Fuerza bronca
que nuestro anhelo tranquilo trunca,
Penas y dudas que el rayo conturba.

El arbolado resiste ante la turba
Su potencia con la raz entronca
Con savia limpia, con flujo sin traba.

Un tronco enhiesto de proteccin terca,
Su rama dobla pero no se acaba.
Al fin llegar nueva fruta fresca.



*** Talante

Aturdidos por un mundo agresivo,
si no lo interpretamos bien, sufrimos.
Fronteras, razones o simbolismos
fraguan en duro talante opresivo.

Oprimen los elevados abismos,
la impotencia me deja pensativo,
aunque la exigencia me pone altivo
bregando con tenaces optimismos.

Slo una tica decidida y genial
con firme creatividad tesonera
puede dar el potente impulso inicial.

La prctica queda en voz rastrera
No podemos superar tan alto umbral?
Posible desesperacin postrera?



*** Fugitivos del accidente

Entre ansias y renuncias navego.
El misterio recubre mi origen,
las razones no cambian esa imagen.
Si intento escapar no doy el pego.

Al primer accidente nunca llego,
slo intuicin de lejano origen,
con certidumbres escasas al margen.
Orden alterado con quien dialogo.

Ya fue el accidente definitivo
al que siempre se atribuyen desdichas.
Nos queda buscar el buen lenitivo

cada uno ver si superlativo
pues para encontrar verdadera dicha
crepitar de amor un fugitivo.

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.



=== El beso      Vernica Delgadillo Vargas ===============================

Ese da se levant de la cama con la idea precisa de salir y darle un beso,
con la conviccin de romper la ceremonia del saludo y transgredir el rito
de la bienvenida que ya se haba convertido en un acto milimtricamente
pactado entre los dos.

Entr al bao, empu el jaboncillo con el debido reconocimiento del Ph de
su piel, lo desliz por el rostro y al mismo tiempo que el jabn se corra
con suavidad, cada centmetro era transformado en una caricia juguetona
suya, suya de l. Se enjuag y se acerc a la pared con los ojos cerrados,
busc a tientas la toalla y se la acerc al rostro, que an templaba la
deliciosa sensacin de una caricia. Un movimiento empinado, lento y
pausado, un olor a rosas del oriente, un deseo inconexo, timorato pero a
punto de asumirse como dueo del momento.

Esa tarde se acercara a l con la misma velocidad de siempre, para no
alertarlo. Cualquier movimiento ajeno al proceso de rutina sera
inmediatamente reconocido; y l retrocedera a pesar de que el ansia de
recibimiento guarda la misma intensidad que el de la entrega de ese beso.
Una cada inesperada, una ayuda, una recreacin del cuadro de Munch, "El
beso". No, eso sera una triloga barata. Entonces, cmo? Una peticin,
puede ser. Una solicitud: quers que te d un beso?, dira ella / por
qu?, dira l. Silencio estrepitoso. Ululos de lechuza. Entonces, qu?
Porque lo deseo, dira ella / por qu?, dira l... Otra vez silencio,
otra vez estrepitoso, quiz ms. Porque veo tu boca y slo pienso en
besarla, igual que veo tu mano y slo pienso en tocarla, dira ella / por
qu?, dira l... El silencio se rasgara, entonces, con un suspiro y luego
con el mismo silencio, terminara de existir su propio e impasible ser.
Tengo hambre, dira ella... / vamos a comer dira l. No, no dara
resultado. Entonces, cundo?, se preguntara ella; pero esta vez a s
misma, hasta en la idea. El silbo del viento le respondera o le dara un
golpe en la cara; pero a veces el viento tambin es l, y el ansia se torna
en lo mismo o ms, porque el tiempo sigue su itinerario con la misma
parsimonia de siempre echndole una risa en cada frente pasajero.

      ...al sol nadie le da bola, est ah todo el tiempo, slo cuando hace
      un fro de mierda uno se da cuenta de lo importante que es...

Aquel pensamiento le apolillaba la cabeza, se lo haba dicho un amigo y, a
tal amigo, la sabidura callejera impregnada de poesa le sala en cada
estornudo. Tena razn, un tiempo de ausencia tal vez hara sentir un
cambio de clima, o tal vez no. Nadie lo sabra hasta no ensayar.

A Fe hasta su propio nombre le resultaba insensato, la incipiente voluntad
que tena no le dej jams creerse la historieta del sol. Martn era eso,
Martn, punto y aparte. Pero era tan jodido entender esas 6 letras juntas,
que el asunto de los momentos inventados para abordar situaciones deseadas
eran el excreto psquico necesario para no podrirse por dentro. Para no
consumirse en el deseo. Para no mal nutrir la esperanza.

Sale temprano en la maana, hace como 600 minutos, a la hora justa en que
todo mundo sale a trabajar, en el mundo de este lado por supuesto. Sube al
micro, un asiento individual, a la ventana por favor, mejor si es con el
desnivel de la rueda (le gusta ver sus piernas cuando viste falda, y no
slo a ella).

Va por la avenida de un mercado que de costumbre tiene vendedores
ambulantes, y es un shopping particular con el vehculo circulando a 5
Km/hr. Hay modas en las ventas, hasta en las ambulantes. Haca poco, el
artculo preferido a ofrecer y/o comprar era el man. Ese da, era papel
higinico. Dos, tres cuadras, veinticinco vendedores, todos ofreciendo
papel higinico. (Y a quin carajos, se le ocurrir comprar eso a las 7:15
de la maana en la ruta al trabajo).

Baja del micro. Una, dos cuadras a pie, pintoresca caminata con el
acompaamiento sincrnico de piropos con sabor a tufo de alcohol barato y a
jornada del da anterior. Llega a la oficina con la certeza de que un
edicto o una solicitada es una muy buena opcin, y comienza a escribir una
carta para convocar un beso.

      "Esperado Martn,

      Yo no s de cierto -y eso te lo dije sin palabras en cada intento- en
      qu momento se produjo este fenmeno, porque de que es un fenmeno,
      lo es, de eso ya no cabe duda. Me parece, y eso significa que no lo
      podra garantizar, que el punto de gnesis est en ese segundo
      ilustre en que las estrellas se volvieron ojos de lechuzas en un
      bosque de 4x4. Un da como este, como aquel o ese, donde al aire un
      tunante entonaba un poema de flojera y luego cantaba su cancin. Qu
      flojera, dije yo tambin, as que no hice nada, el verso se hizo
      solo, de Benedetti y coco, de borrachera, de curiosidad e ilusin...
      de sun...".

Se suspendi al tacto, la palabra no la sald. Sinti que argumentar aquel
beso era innecesario, cuando la lgica de aquella necesidad era vctima de
una apata general. Tom una bocanada de aire, hizo aicos la hoja y dej
el bolgrafo sobre la mesa. qu hago?, murmur con preocupacin. Tom otra
hoja en blanco e intent de nuevo.

      "Hola Martn,

      Hoy tengo ganas de describirte algo de mi realidad, de nosotros, de
      lo que parece y lo que es. Una crnica.

      Cada uno de nuestros encuentros es una historia en tiempo real
      exactamente igual: Ests ah, sentado frente al abismo interminable
      de unos ojos enamorados, los mos. Ojos que da a da se pierden en
      un mundo de ensoaciones y un pantano de gelatina.

      Te miro y me limito slo a desearte. Hay una distancia que nos
      separa, son esos metros o quizs centmetros entre tus ojos y los
      mos, que te hacen un imposible; por esa corta lnea en la cual
      existe un algo extrao que divide nuestros mundos. Pero mi deseo es
      intenso, tan infinito como la nada, tan poderoso como el mismo ser.

      Y as se me van las horas y los das, pensndote, sondote. Slo una
      palabra sera suficiente para entregarte el alma entera en este beso;
      pero vos jams habls, tus labios no alcanzan a decir nada, ni
      siquiera un suspiro que lo explique todo...

      Y segus ah, sentado y muy calmado, pensando en tus cosas y hablando
      frivolidades; siempre ah, frente a estos mismos ojos que te observan
      alucinados en la fantasa de construcciones imaginadas, o imgenes
      construidas, que son lo mismo; pero jams iguales...".

Un sollozo cay junto con el bolgrafo. Los codos sobre la mesa, las manos
sobre la cara. La impotencia mezclada con rabia, el orgullo con la
ridiculez, el sentirse grandiosa y en fraccin de segundos, al borde de la
imbecilidad. Baj unas de las manos del rostro hacia el papel, lo acarici,
deline cada palabra, sinti la textura que abrigaba aquellas frases, se
detuvo un segundo, cerr los ojos e hizo aicos el papel otra vez.

Fe crey que sera indigno exponer a tal nivel los sentimientos ms
profundos que guardaba, ya no era un acto de desnudar el sentir, sino de
hacer exhibicionismo del pensamiento. En el arte de la guerra esa carta
hubiera sido un autoboicot, un autogol en ftbol; y adems, encima de todo
ello, no conseguira el beso. Pero por alguna extraa razn, se sinti ms
llena de valor, sac otra hoja y sigui.

      "Martn,

      Siempre pens que la vida es mejor hacrnosla ms sencilla: Vivir
      feliz, disfrutar de amar y ser amado. Puede parecer frvolo hasta
      superficial; pero es totalmente humano y terriblemente lleno de
      sensibilidad.

      Quiero hablar en sencillo, como decs vos, yo digo sin tapujos... sin
      puntos suspensivos ni metforas, quiero hablar del amor que siento
      por vos, sin poner slo la letra inicial y la final llamndolo 'lo
      indecible', de la eterna bsqueda de nuevas y mejores formas de
      hacerte feliz y de cmo seguir apilndolas en archivos mentales y
      cuadernos empastados, de mis mltiples intentos por conseguir una
      respuesta que no me signifique golpecitos en la cabeza cuando expreso
      lo que siento.

      Hoy, quiero darte un beso, y que lo recibas, sin importar si es el
      ltimo o el primero...

      Fe".

Dobl el papel una y luego otra vez. Ya est, pens. Esto es. Y comenz a
imaginar cmo sera el encuentro ideal para entregrselo junto al beso.

Una tarde agua Vital, en un cuarto de hotel tipo hogareo, un tango, sin
lugar a dudas, destapara el vino de medio pelo que le regalaron comprando
un cinturn en una feria en Tarija. Dejara la solemnidad, aparte de que no
le va mucho cuando hay que hablar de sentimientos. La verdad, que en sus
manos, de solemnidad, un poco, de piel nada ms. Las confidencias de este
calibre suenan a hueco si se las lanza confitadas, son ms crebles si
saben a achachair verde.

Una charla imaginaria, un caf de medio pelo, en invierno. Le dara un
abrazo de media hora si estuviera por ah, l y su boca, la suya; pero no
importa, lo har en cuanto llegue... l, que tanto le encanta hacerse
esperar. Y ella que a veces, no hay que negarlo, le sale el costado vejete
(el izquierdo que sufri como tres fracturas costillares, dos de ronda
escalerosa, y la ltima con sabor a tango), y se aburre... o le dan
bostezos y nuseas.

Pens primero en qu decirle al llegar, luego las otras cosas fluirn. El
saludo de bienvenida eterna, gracias! me alegraste la madrugada , sos un
malevo guapesco del siglo XXI y de tanguero te queda un Monet el sombrero.
(Un Monet, el sombrero? El sombrero?) Si me hubieran dado a escoger una
poca en qu nacer, me hubiera resultado fcil escoger el siglo XIX, "la
belle epoque" (no s si se escribe as). A vos te vendra bien la Argentina
de los aos 20, o la Francia de los 30. O le contara que esa tarde sali a
buscarle un libro, sabiendo que l la encontrara hoy, y cmo ser el nivel
intelectual por esos sitios que visit 3 libreras y estaba agotado. Y l
dir seguro al recibirlo, no he ledo nada de Cortzar te contar; pero s
mucho Discpolo, Troilo, Le Pera. Conseguir algo para que comentemos
luego; pero no estara mal que alguna princesa amiga me hiciera un buen
regalo..., dir entonces l, con toda la galantera del caso.

Y claro, ella le hace el regalo con un te quiero tanto en especial... y
as, palpa la luna, la acaricia y todo, hasta con morbo y sin censura. Y le
dir, s, a vos te ira de fbula la Argentina de los 20... mierda,
cortzar... en su poca moza. Y l dir como ya lo pens, de Cortzar no he
ledo casi nada. No blasfemes, rezongar ella.

Entonces l reir, y ella pensar, "qu ganas de darte un beso para que me
contagis".

Haban quedado a las 6:00. Ella, ya en el caf, lo esperaba pensando en
cmo sera la arribada.

      "...qu ganas de verte llegar a este caf. Y justo en el instante de
      pensar en eso, la campanilla de la puerta sonar y un seor con un
      gabn negro y un sombrero de tanguero. No, no sos vos. Vos no usaras
      un sombrero tanguero. Eso ni en la ms remota posibilidad de
      construccin sucinta de personaje. El sombrero tanguero es para los
      de mente 'de chou mast gou on', para los prestidigitadores magos de
      feria de pueblo o de circo barato. No, vos no usaras un sombrero
      tanguero, porque no llevs el tango encima de la cabeza, lo llevs en
      el alma".

Martn entr al caf que estaba poco ms o menos vaco, slo ella, en un
rincn en la esquina ms alejada lo esperaba en el intervalo de una
indecisin. Un olor a caf recin molido y madera hmeda eran los
protagonistas de las sensaciones en aquel lugar. l, se fue acercando a la
par que ella sacaba el papel doblado en 4 que escribi esa maana. l se
inclin para saludarla y ella con el beso planificado durante meses en la
punta del alma, gir la cabeza y ambas mejillas se rozaron, ambas bocas se
fruncieron levemente y ambas humanidades evocaron un efecto sonoro de beso.
Otro beso como este, de mejillas propias y labios ajenos, como aquellos o
como esos, que termin igual que aquel da como este, como ese o como
aquel.

Tomaron un caf. l habl, ella so. Al pagar la cuenta, l se fue y ella
estamp el papel doblado en cuatro en el fondo del basurero a la salida del
caf. l lleg a su casa, a la suya de l y ella tambin, a la suya de
ella. Se acost, extendi su mano, la mir. Orden el dedo ndice con el
anular a modo de construir una boca y la bes.

** Vernica Delgadillo Vargas
   vdelgadillo@prefecturascz.gov.bo
   Escritora y comunicadora social boliviana (Santa Cruz de la Sierra,
   1977).



=== Tres poemas      Rubn de Leo =========================================

*** Dolor navo

1

Nada se parece a este mar bravo
ni siquiera tu nombre que viene a tumbos
por el agua
azotado por el viento de noviembre

Nada se parece a este dolor navo
ni al astillero
ni al mstil
ni a la bandera de tu cuerpo
donde  muero



2

Qu tristes se ven los barcos
cuando zarpan!

Apenas se mueven en las dobladas olas.

En popa quedaron los ecos del muelle,
quebrados por la brisa salobre de la tarde.

Navegan silenciosos, con un pesar en el velamen,
hasta parecen que se quejaran en el silbido.

Qu dolor agobia a los barcos?



*** Lluvia en ruinas

Llueve
la ciudad resquiebra sus torres de polvo
bajo el relmpago

Llueve
la tarde se pierde en un largo bostezo

Llueve
la ciudad se derrumba
cae derrotada bajo torrentes de agua

Llueve
calle abajo retumba el arroyo

Llueve
viene a galope largo
la portavoz de los venenos

Llueve
la lluvia en su lomo lleva
el color de las piedras desenterradas

A filo de espada
se despea devanada

Llueve sobre la cara de los muertos

Llueve

larga lluvia

Tormenta de ortigas

Llueve
rumor de cristales rotos
el agua
rodando piedras

Llueve.



*** El amor es un sol de medioda

Tendida en la afilada piedra del medioda,
tu desnudez me asalta.

Como un pauelo hmedo por la ventisca,
acariciado por los dedos del mar,
tu cuerpo se tiende a mi lado.

El viento
erige columnas de sal en tus muslos.

La arena esculpe tu espalda en la playa.

Eres el golpe de la espuma,
la ola reventada en un sol de medioda.

** Rubn de Leo
   rdeleo7@hotmail.com
   Escritor mexicano (Jltipan de Morelos, Veracruz; 1969). Licenciado en
   letras latinoamericanas y maestro en educacin superior por la
   Universidad Autnoma de Chiapas. Ha publicado los poemarios Latir del
   tiempo, Desde la lluvia y Liturgia de los misterios cotidianos, y el
   libro de cuentos Si te vienen a contar. En 2002 recibi el Premio
   Estatal de Poesa "Daniel Robles Sasso" (Chiapas). Ejerce la docencia y
   el periodismo cultural en Tuxtla Gutirrez, Chiapas.



=== Al cerrar los ojos      Alexnder La Rosa =============================

                  "Cuando los ojos se cierran comienza el mundo verdadero".
                                                                Gore Vidal.

Querido Andrs:

Hoy he decidido escribirte sta, mi ltima carta. Aqu en esta clnica, con
la muerte como nica compaera, nada me parece ms sensato que escribirte,
as que le pido lpiz y papel a la enfermera menos antiptica. Luego de
algunos minutos llega a mi habitacin con lo menos apropiado del mundo, un
bolgrafo de tinta prpura y un pequeo bloc de Hello Kitty. Al
entregrmelo me pregunta automtica:

-Vas a escribir?

Y yo, conteniendo lo mejor posible mi irona natural, le respondo:

-Slo para pasar el rato.

-Seguro te hace bien.

Por un instante me mira con ojos de lstima, desliza sus manos demasiado
masculinas por mis pies y sale de inmediato.

As pues, aqu estoy, no voy a contarte la historia de mi vida porque la
conoces bien, no voy a hablarte de mis sentimientos haca ti porque soy
incapaz de tanta simplificacin; una carta no puede expresar -por extensa
que sea- ni siquiera una pequea porcin de mis sentimientos, no te voy a
hablar de mis miedos, porque durante los ltimos aos has sabido
entenderlos y darme valor. No, en sta, nuestra ltima carta, quiero
contarte sobre ti, sobre el Andrs de hoy.

Al cerrar los ojos te veo llegando a la que fue nuestra casa, te sientes un
tanto frustrado por lo rutinario y vaco del trabajo, t y yo sabemos que
jams te han gustado demasiado los trabajos que has tenido, una oficina
repleta de extraos no es ambiente para un alma como la tuya, debatida
siempre entre el arte y la ciencia, entre lo etreo y lo material. Sin
embargo, desde siempre trabajas en aquella correcta profesin, que como
joven de buena familia, te viste estudiando y luego ejerciendo.

Te vas directo al cuarto y colocas la chaqueta del traje en el perchero,
examinas la corbata y decides que, gracias a tus cuidados, no presenta
mancha alguna, entonces regocijado por una de esas pequeas satisfacciones
que tu neurosis por la limpieza te reserva de tanto en tanto, guardas la
corbata. Para la camisa blanca de doble puo y la camiseta de algodn no
hay examen que valga, ambas van directo a la cesta de la ropa sucia, al
colocarlas te acuerdas de que yo siempre llam a la franela de algodn
"guardacamisa", palabra que te pareca lo bastante cursi como para hacer
burlas tontas, esbozas una discreta sonrisa y me parodias en voz baja:

-"La guardacamisa est sucia".

Mientras te quitas los pantalones y los interiores recuerdas que te cont
lo que me deca mi abuela cuando llegaba del colegio y lo repites con el
consabido acento espaol en tanto vas desnudo al bao:

-"Loz piez en la cabeza, vamoz, directo a la ducha".

Una vez en la ducha, das rienda suelta a tu neurosis y te aseas como lo
hara un reo el da de su regreso a casa, no piensas, slo te aseas. Cada
parte de tu cuerpo, demasiado moreno para tu gusto, recibe su justo
tratamiento. Por un momento no estoy en tu pensamiento.

La enfermera menos antiptica entra y sin decir palabra va al lado
izquierdo de mi cama, lleva una bandeja de aluminio que me recuerda las
bandejas donde servan la comida en el terrible colegio de monjas donde
estudi mi primaria, te cont sobre las odiosas bandejas de aluminio y de
cmo an hoy recuerdo con desagrado el sonido de los tenedores contra las
bandejas? No lo s... supongo que s.

Cambio de contenedores, chequeo del goteo.

-Cmo est todo?, bien?

-S.

Cuando sales del bao, seco de pies a cabeza, ves que la brisa levant un
poco la sbana que cubre la cama, la alisas y al ver tu mano sobre la cama
Queen te aborda un dolor penetrante. Sin vestirte, te acuestas como sabes
me gusta hacerlo a m, ocupando slo el lado izquierdo y colocando la
toalla hmeda al lado derecho, ves el techo y sientes el punzn de la
soledad, de pronto te parece un grito ahogado el silencio de la casa,
empiezas a perder tamao y cuando ya ests a punto de perderte en la
inmensidad de nuestra cama te colocas en posicin fetal y por primera vez
lloras con sinceridad mi ausencia.

Empiezo a sentir el efecto del calmante que me hace dormir por horas y que
maana me dejar un tanto inerte, por lo menos hasta las diez de la maana.
Te veo llorando, pero a la vez, cediendo a un sueo intranquilo.

A las tres de la maana, cambio de contenedores, chequeo de goteo. Disimulo
dormir, te veo despertar por el fro, buscar la cobija debajo de las
almohadas y retomar un sueo ms calmado.

Es sbado, vas del bao directo al estudio, observas tus libros, te sientas
en la tumbona que yo usaba para leer la prensa mientras t escribas
sentado frente al escritorio, lo haces como lo hago yo, doblando el pie
izquierdo sobre la tumbona y repasas con la vista nuestra coleccin de
libros, recuerdas el sistema de clasificacin que introduje, en el que los
libros del estante de nuestra habitacin eran los ms importantes, les
seguan lo del estudio, siendo, los libros en el cuarto de huspedes y en
el librero del pasillo, los menos importantes. Te dices:

-Claro, y yo soy el neurtico.

Tomas un libro al azar y resulta ser una edicin de bolsillo de Cuentos
grotescos de Jos Rafael Pocaterra, buscas el nico cuento que recuerdas y
lees "Los Come-Muertos". Te veo tranquilo leyendo, sonriendo con la tpica
sonrisa de complacencia y casi de superioridad, de quien conoce la historia
y sabe cmo termina. Al finalizar te preguntas por qu este librito de
edicin econmica ocupa un lugar en el estudio y no pasa al ltimo nivel
del escalafn, es decir, el librero del pasillo. Tratas de pensar en mis
razones y te perturba no estar seguro de cules son.

Bao, cambio de contenedores, medida de la temperatura y la presin
sangunea, cambio de ropa de cama, toma de placas y muestra de sangre,
visita del mdico residente y del tratante... Son dos horas de mucha
agitacin. T lees tranquilo. Las enfermeras me observan en calma, no saben
que verte leer tranquilo me tranquiliza.

A pesar de las restricciones impuestas por el mdico, comienzo a recibir
visitas. No siento nada. Las palabras de aliento me resultan vacas. Veo la
escena como desde una butaca en una sala de cine de tercera. Me gustara
estar en paz para pensarte y escribirte. Recibes la llamada de tu mejor
amigo. Luego de hablar con l te sientes aun ms solo y ms aislado.
Decides salir, vas a desayunar al mercado de los chinos, nunca te ha
gustado demasiado su comida pero crees que necesitas el ambiente catico
para aturdirte un poco. Ves una especie de pastel de masa de arroz.

-Amigo, de qu estn rellenos?

-Puelco.

-No tienes de carne?

-Puelco.

-Entiendo... por cierto, cmo se cocinan, al horno o al vapor?

-Tres mil bolvares.

-Entiendo pero ... cmo se cocinan? (haces el gesto de abrir y cerrar la
puerta del horno y el del vapor saliendo de una olla), casi gritas:

-Al horno o al vapor?

-Vapol, vapol, tres mil bolvares.

No puedes reprimir la risa, ni dejar de comprar una bandeja de los famosos
pasteles. Yo tambin sonro. Cuando subes al carro, te das cuenta de que a
nadie puedes contarle tu pequea aventura y de nuevo la soledad te hiere.
Regresas al apartamento, comes y vuelves a dormir. Durante la tarde ests
aturdido, lo mismo me pasa a m, desde la distancia mi cuerpo herido y
maltratado me parece un vdeo efectista y de bajo presupuesto.

Me reno con los mdicos, la quimioterapia no ha surtido efecto, tengo una
infeccin galopante en una arteria en el corazn y metstasis en rganos
vitales, voy a morir, esta parte la sabemos desde hace diez aos. Quizs
sea difcil de entender para ti, pero ahora mismo lo nico que me importa
es estar en paz, salir del hospital, recobrar un poco de control y
pensarte, eso es lo nico que quiero, pensarte, as se lo dije a los
mdicos. Me dieron de alta, me dieron una receta con un solo medicamento
para el dolor, hasta aqu me acompaa la ciencia. De montones de medicinas
intravenosas paso a una sola pastillita prpura cada doce horas.

Estoy en mi cama, puedo sobrellevar el dolor y vuelvo a pensarte, ests en
la montaa desde donde se lanzarn mis cenizas cuando todo termine. Es un
recodo estrecho no muy transitado del vila entre Sabas Nieves y Cachimbo,
siempre oscurecido por los altos rboles y siempre hmedo aun en las pocas
de sequa, hay un banco hecho de piedras, ah estas sentado, entre las
ramas se adivina la ciudad, pero slo se escucha el rumor de la montaa.
Por segunda vez lloras tu soledad y decides que tambin ah yacern tus
cenizas.

La tarde va cediendo, est oscuro, no puedes distinguir los detalles, pero
puedes recordarlos. Ves el lecho de hojas, la lnea de agua abrindose paso
entre la tierra hmeda, los troncos desgastados y disfrutas con los haces
de luz de la luna que se cuelan entre las ramas. Yo lo repaso todo a travs
de tus ojos... Mis ojos cerrados ven a travs de los tuyos... Estoy dentro
de ti... No t dentro de mi... Ya no eres mi imaginacin... Yo soy tu
imaginacin.

Tu soledad y tantos desencuentros sufridos te llevaron a imaginar un amor
profundo e imposible, mucho ms grande que todos los que has vivido, y me
imaginas pensndote, entendindote y amndote. Me imaginas adems muriendo
y as explicas el por qu ests solo, te permitiste esta aventura hace unos
aos y pensaste que era mejor imaginar un amor que aceptar no haber amado
jams. El amor romntico no es ms que un invento, yo soy el invento que
ms has amado.

** Alexnder La Rosa
   alarosa@adytumcorp.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1968). Licenciado en computacin. Textos
   suyos han aparecido en Panfleto Negro (http://www.panfletonegro.com).



=== Cuatro poemas      Paula Winkler ======================================

*** Anhelos

1. Banal mi cuerpo,
carnal el alma.
As dej a mi boca
tu aliento ayer,

helada.



2. Extraer el revlver
y  juntar las balas.
Del resto se encarg ya
la obstinacin del aire.



*** Tringulo con chofer urbano

Un  hombre llama amor a su mujer,
ella, despus de orlo, huye en taxi.

Bienvenida, autopista!



*** Andante

Bajo la falda
va mi sexo.
Oloroso,
el que nadie ve,
mgico
pero yermo.

Bajo la falda
sigue andando
oloroso y yermo,
mi sexo,
maldita vida!,
sin tu sexo.



*** Lexotanil

Atragantada,
mi lengua se abrevia
en espera de saliva
ajena e inquieta.

Para hidratarse
no le queda otra opcin
(a mi lengua)
que la caja de grageas.

Es que si claudicara,
y mi lengua volviera a tu saliva
mi vida sera,
darling,
inveterado desastre.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Seis relatos      Emanuel S. H. Marn =================================

*** Negacin de la realidad

Todo aquel que viva o haya visitado una zona costera habr visto que la
playa es uno de los lugares predilectos de las parejas. Esteban y Carla
eran una de ellas. Casi todos los das iban all en busca de vaya a saber
qu cosa de enamorados. Pero todo eso cambio un da en el cual contemplaban
la luna que brillaba sobre el mar y en el cielo. En ese momento fue cuando
l le pregunt:

-Me amas?

Ella mantuvo un absoluto silencio. l no insisti y comenzaron a caminar
por la orilla. Ahora la luna brillaba slo en el mar. Pero l no lo saba,
no se atreva a mirar al cielo.



*** Soadores y realistas

Un hombre miraba el movimiento simtrico y controlado de la ciudad desde la
costa. Y otro desde el mismo lugar miraba el continuo e irregular
movimiento de las olas. A los minutos pas otra persona y los mir
desorientados, no poda distinguirlos.



*** El pequeo mendigo

En la estacin de un subte repleto de gente un nio harapiento se
encontraba pidiendo. Primero camin un poco entre las personas y luego se
acerc a un hombre de traje que le daba la espalda. Tir con una de sus
manitos de sus ropas para llamar su atencin. Y ste se dio vuelta, viendo
al nio con los bracitos extendidos hacia l. El hombre lo mir y le
entreg una moneda. El pequeo mendigo no dijo nada, se alej mirando la
moneda y luego de sacar otras de su bolsillo y de juntarlas todas en su
mano pens: "Ahora solamente me falta saber dnde venden los abrazos".



*** La informacin que desinforma

Estaban mirando la televisin y vean con tristeza imgenes de la guerra de
Irak. Todos estaban realmente dolidos por los aberrantes hechos. Pero
mientras lloraban esos sucesos a miles de kilmetros de distancia. Nadie
saba que a su vecino lo haba dejado su esposa, y que en ese mismo momento
sostena una pistola entre sus manos.



*** Retratos perfectos

Cuentan que hace tiempo exista un hechicero que practicaba la magia negra
y era adepto a la pintura. ste pagaba grandes sumas de dinero a las
modelos para que posasen para sus retratos, pero lo que ninguna de ellas
saba era que aquel lienzo tena un extrao conjuro. El brujo retrataba a
las personas de manera tal que los cambios producidos en el lienzo se
transformaban en la verdad del cuerpo de la modelo. As era como las
pintaba con cambios drsticos, cambiando lo que l pensaba como imperfecto
e imponiendo su ideal de perfeccin.

Un inventor conoci esta historia en su juventud. Y luego de muchos aos se
inspir para el gran invento de su vida, el televisor.



*** Epitafio

Cuando Pablo se suicid fue a parar directamente al infierno, all el
diablo no tard en someterlo a las ms aberrantes torturas. Pero, pasados
momentos de eternidad, Satn empez a preocuparse ya que no senta ninguno
de los dolores a los que someta su alma. Por eso, luego de meditarlo
comprendi que haba un error, l no tena que estar ah sino en el cielo.
Habl con Dios y le dijo lo que haba pasado y Pablo fue llevado al cielo,
donde lo agasajaron con los placeres ms puros que puedan ser imaginados.
Pero otros fragmentos de eternidad sucedieron y nuevamente era indiferente
a todo lo que se lo someta. Luego de esto Dios y Satn se reunieron y al
no poder soportar esta alma ajena a todo decidieron enviarlo a vagar por la
tierra como un espritu errante.

Pablo acept indiferente, y lo primero que hizo al llegar fue cambiar su
epitafio por uno ms apropiado: "Desterrado del paraso y del infierno por
estar enamorado".

** Emanuel S. H. Marn
   pupurhey@yahoo.com.ar
   Poeta y narrador argentino (1985). Su obra, compuesta por poemas y
   relatos, permanece mayoritariamente indita.



=== La muerte es muy til      Isusko Larrinaga ===========================

*** no pares

en la salud o en la enfermedad,
en cueros o bien abrigados
lean el Quijote,
no paren de leerlo.

mientras la nariz se llena de inmundicias,
mientras las viejas se cuelan en la frutera
lean el Quijote,
no paren de leerlo.

en la hora del sandwich,
mientras oyen un concurso
lean el Quijote,
no paren de leerlo.

banner:
vendo pastillas de xtasis,
por cada lote de treinta
el Quijote de regalo.



*** hogar faxion

no recuerdo haber pasado la aspiradora, reconozco
que estoy cansado de pasarla.

si cae una mota de polvo
corres a subir a un rbol,
ya crees que aparecer
un tigre.

todo brilla en exceso,
no encuentro un poco de mierda,
ni siquiera una pelusa perfecta
terminada en remolino.

amor, dejemos entrar a las lagartijas,
que brinquen en las venas,
perdamos el tiempo.



*** nunca mueras pjaro

oh pjaro, nunca mueras pjaro,
no mueras antes de que me mate
este cigarro. Llvalo en tu pico,
arrjalo a las llamas infernales.

ya ves donde desespero,
aqu, en medio del pasillo.

no s si ir a la cocina,
no s si ir al servicio;
dime si mi Padre ha dejado
algn langostino,
dime si queda alguna hoja
de papel higinico.

pjaro! dnde te hallas pjaro!
scame de la mano fra del pasillo,
scame porque el pasillo es un pjaro,
el pjaro que picotea mis pies
para evitar mi descanso eterno.

t ya sabes que yo s,
yo ya s que t sabes
que t eres un pjaro,
pero tus ojos sujetan un mar
el mar que canta
bellas orqudeas.

ayer te vi llorando en mi cuello,
espesas lgrimas posabas en l,
completamente enloquecido.

no te llevar a los tribunales,
mi corazn es una casa en llamas
donde los corderos asoman el rostro
y piden que llames a los bomberos.

oh pjaro, nunca mueras pjaro,
no mueras antes de que me mate
este cigarro. Llvalo en tu pico,
arrjalo a las llamas infernales.



*** blues

Robert Johnson exaspera en el gramfono,
finaliza su grito en la risa que retumba
en un stano de mala muerte.

ante la copa de whisky
contorneada al mximo
la gatita,
sus carnosos labios imaginando la solidez
de mi cipote rosa,
sus guantes de seda
desvistindose,
lista la punta de su lengua,
listo el punto del prepucio
para detener el universo,
detenerse lgido.

felices sus labios juguetones
empapados de calor flico.

suena la campanilla,
tiln-tiln.



*** pasaje invernal

en qu quietud aguardan los rboles, vestido su ramaje
por el verdn que traen los vientos.

es verdad: los animales no toman cola-cao, pero hay que ver
lo abrigado que sienta
caliente.

cuajan,
cuajan en mi cabeza
copos de nieve,
qu cristal el piano, tan silencioso.

mira qu juguetona la ardilla,
cmo desciende peluda, cmo toca la tierra
a por un mechn de hierba,
la hierba endurecida por la noche.

ya no estn, ya no colorean
las hojas moribundas,
se las comi la tierra
y yo me pregunto:

se secarn los calcetines en las estrellas?

** Isusko Larrinaga
   isuskola@mixmail.com
   Poeta y narrador espaol (1974).



=== Los Mir      Gricel vila Ortega =====================================

La historia de los Mir es simple.

Fueron cuatro hermanos que desearon tener libre albedro, pero su poder de
decisin estaba alienado y el libre albedro se dividi en los cuatro.
Vivieron en un pueblo llamado "Vio", el cual no figuraba entre los dems
nombres de la ciudad "Eximirse". Todas las personas que vivan en esta
ciudad huan de las presencia de los del pueblo "Vio", porque teman que su
gran estatura de cuatro metros -todos los habitantes del pueblo "Vio"
medan esa enormidad humana- los aplastara y se los comiera como unas
plantas gigantes carnvoras.

Me he desviado un poco de la historia de los Mir. Disculpe usted. Pero era
necesario describir el entorno humano donde habitaron estos hermanos tan,
tan, tan: cmo los calificara usted? Tal vez, al final de la historia le
podamos otorgar juntos un calificativo.

Bien, los Mir midieron cuatro metros de altura, al igual que todos los
habitantes del pueblo "Vio", vestan frac y bombn negro, pantalones
excesivamente largos -ms all del bajo de sus tobillos-; pero no usaban
zapatos -al igual, repito nuevamente, que todos los habitantes de "Vio"-,
al no haber zapatera que pudiera crear calzado del enorme tamao de sus
pies. Ahora, permtame usted singularizar a estos cuatro hermanos de la
dems gente montona de Vio, que lo nico relevante fue su gran estatura y
sus grandes pies. Los Mir tuvieron adornos muy relucientes: grandes de
narices de horquetilla, a lado de una excesiva delgadez corporal, y otros
adornos problemticos que fueron causantes de la alienacin del libre
albedro.

A excepcin de todos los habitantes de la ciudad "Eximirse" y de "Vio", los
Mir lidiaban con los siguientes adornos: tener una boca compartida,
alargada hasta los veinte centmetros, un solo corazn dividido en cuatro,
ubicado no en el lado izquierdo del pecho, sino mucho ms abajo, en las
rodillas; estas mismas rodillas no estaban divididas en una, como la boca y
el corazn, cada uno tena sus dos rodillas, pero para colmo, los ocho
pares de rodillas estaban unidos congnitamente. Causaban ternura verlos
pasar tomados de la cadera para ayudarse a caminar y ms belleza el poder
agacharte hasta la mitad del cuerpo y escuchar un solo corazn fusionado,
conformando un todo de virtudes en los Mir. Virtudes trastornadas,
retrgradas, fuera del alcance de su entendimiento y del entendimiento de
todas las personas de "Vio" y "Eximirse", a pesar de que estas virtudes
fueran compartidas.

Ahora, voy a tener que desviarme un poco de la historia de los Mir para
enumerar una sola accin que una a "Vio" y a "Eximirse" - aunque los
segundos le temieran a los primeros- y que singularizaba aun ms a estos
cuatro hermanos. A los habitantes de la ciudad "Eximirse" y del pueblo
"Vio" -ya me cans un poco de ser algo reiterativo en estos nombres, pero
de otra forma, a m o a usted puede que se nos olvid el nombre de estos
sitios y no quisiera arriesgarme a que eso ocurriera, de tal forma,
continuar siendo reiterativo-, si algo los distingua era la rapidez, el
dominio de vivir siempre corriendo aunque fuera domingo y no hubiera clases
ni trabajo, a tal grado llegaba su obsesin por la rapidez -accin que fue
calificada como la mxima virtud en estos sitios tan, tan, tan rpidos?,
podra ser ese el calificativo?, no prefiere usted que les denominemos
"conejitos" del cuento Alicia en el Pas de las Maravillas?, acurdese de
ese personaje tan bello y tan apresurado. Se lo dejo a su opinin; a m me
gusta ms "conejitos"-, disclpeme que me he vuelto a desviar de la
historia. Deca, pues, que estos habitantes de la ciudad y del pueblo eran
tan rpidos que coman sopas instantneas calentadas instantneamente con
agua caliente del microondas. Muy al contrario de esta barbarie apresurada
que como "conejitos" buscaba hoyos transportadores, como sus automviles,
para ser ms instantneos como las fotos instantneas; los hermanos Mir
eran personas muy lentas y precavidas, pero decisivas en el momento preciso
de lo que queran hacer, no se preguntaban entre si qu deseaban llevar a
cabo, cometan sus acciones espontneamente, en un vano intento de querer
parecerse a la gente de "Eximirse" y de "Vio" y no ser tan, tan, tan
singulares?, recuerde que acordamos que el calificativo de los hermanos se
lo otorgaramos usted y yo al final de la historia. Bien, contino, lo que
haca uno, naturalmente tenan que realizarlo todos; y por ello siempre
estaban atentos de lo que el otro hermano fuera hacer, y si podan,
trataban de adivinar los pensamientos del otro para aventajarse con otra
accin que eliminara la accin en la que no estuvieran de acuerdo a
realizar. Vivan contrarrestndose entre s; por eso los Mir no se
baaban. No queran lavarse el culo al mismo tiempo que sus hermanos, ni
lavarse la cara de ltimo, porque alguno lo hizo despus de jabonarse el
pene, entre otras dicotomas. Muy a propsito, no olan mal y fueron muy
limpios, pero nunca quisieron revelar su forma higinica para eliminar este
innecesario hbito de limpieza. Debo decir que en este aspecto las personas
de "Vio" y de "Eximirse" los envidiaron sobremanera, porque eliminaban una
accin que si ellos la imitaban podan ser ms veloces contra las
veinticuatro horas del da, pero no queran lidiar con el problema del mal
olor corporal que sin duda los hara ser repelentes unos contra otros. As,
hubo dos grupos de espas, del pueblo "Vio" y de "Eximirse" que vigilaban
las acciones de los Mir para descubrir su receta contra el mal olor y
contra el tiempo. Ambos grupos fracasaron, solamente se lleg a comentar
que los nios del pueblo "Vio" haban visto a los Mir limpiarse con la
nariz: los ojos, la boca, el cuello; las axilas, los codos y su propia
nariz. La forma de gran horqueta de sus privilegiadas narices -segn se
dijo-, les permiti realizar ese estilo de pulcritud. Pero no les creyeron
a los nios, quizs porque ambos bandos reconocieron que ni con cirugas
plsticas lograran el tamao de las hermosas narices de los Mir para
ganarle unos minutos al tiempo.

A lado de esa irresistible hermosura de los Mir, que los habitantes de
"Vio" y "Eximirse" no soportaban, a los hermanos les adornaban otras
valientes manas. Manas que eran consecuencia de que tampoco coincidan en
los hbitos alimenticios, pues no deseaban comer lo que el otro coma y, de
ah su excesiva delgadez corporal. Ahora s podremos entender
extensivamente la razn de estos hermanos tan, tan, tan... -bueno ya
sabremos despus- de los adornos tan irremediablemente paralelos de
compartimiento.

A causa de una sola boca, mantenan especial atencin en contrarrestar lo
que el otro pudiera meterse al paladar en cualquier momento imprevisto.
Slo coincidieron en la papaya, se alimentaban de papaya y del agua de
papaya. No estaban desnutridos, tomaban y coman cincuenta papayas al da,
trescientas cincuenta a la semana, mil quinientas al mes y dieciocho mil,
doscientos cincuenta en trescientos sesenta y cinco das. S que la cifra
de papayas es bastante grande y un pueblo tan pequeo como "Vio" y una
ciudad aun ms pequeita que el pueblo como "Eximirse", no poda cubrir con
este requerimiento de abastecimiento y donde adems los envidiaban -y no de
una envidia de la "buena"-; as que los Mir tenan su propio viedo de
papayas. S, s, viedo, por qu slo utilizar la palabra viedo para
referirse al cultivo para el vino de uvas? Los hermanos tenan una gran
extensin de tierras donde cultivaban las papayas, las aejaban para
elaborar su vino de papaya. Incluso realizaban una gran fiesta popular de
la vendimia de la papaya donde nada ms que ellos eran los organizadores e
invitados a este gran evento temporal del clima. Cada ao, los hermanos se
turnaban para ser: el rey de la vendimia de la papaya!

Sin embargo, no solamente fueron grandes cultivadores y comedores de
papaya, tambin fueron fenomenales siclogos, pues debido al gran adorno de
su boca compartida, la enfocaron para que fuera los odos que escucharan a
la gente. No es que sus odos tuvieran mal funcionamiento para colmo de sus
beldades, pero ellos se haban dado cuenta de que la gente se senta ms
comprendida si se les escuchaba por la boca. Los Mir habran tremendamente
su boca de veinte centmetros al momento en que se disponan a escuchar la
pltica de alguien. Es sencillo decir que las personas se sentan
conmovidas en su vanidad, al ver tamaa boca abierta, la cual era seal
irrefutable de asombro ante una interesantsima conversacin. Slo los
habitantes del pueblo "Vio" podan disfrutar de esta exclusividad de
siclogos, aunque en su interior estas personas los envidiaran, pues al fin
y al cabo tenan imperiosa necesidad de una "boca" siempre amiga que los
escuchara. Perdn, tengo que desviarme de la historia central otra vez.
Deca acerca de la exclusividad de "Vio" por tener a los Mir como sus
fenomenales siclogos, por la sencilla razn de que la pequeita ciudad de
"Eximirse" al tener miedo de los gigantes de "Vio" de que los aplastaran y
los comieran, no eran capaces de acercarse al confesionario de los hermanos
-s, s, confesionario, los hermanos tenan uno en la plaza pblica del
pueblo, donde la gente acuda a sus consultas sicolgicas-, por ello se
conformaron con el murmullo de aquella fama de famosos siclogos de "boca".
Y no fue raro que la mayora de los habitantes de "Eximirse" soaran con el
magnfico da de poder viajar a "Vio", esquivar valientemente a todos los
gigantes, librar el peligro de ser aplastados y devorados, atravesar el
parque principal y llegar al tan ansiado confesionario Mir. Pronto el
sueo se volvi popular, inalcanzable, mtico y se lleg a dudar acerca de
la existencia de estos siclogos fenomenales.

Creo que he nombrado tantas virtudes de estos hermanos que pareciera que
los defectos no existen. Disculpas por tercera o cuarta vez, esta historia
no tiene originalidad y, como se dijo al principio, es simple y llana, as
que los defectos hacen gala de aparicin. Pero es slo un defecto, podra
usted tomarlo en cuenta para no clasificar esta historia "tan carente de
originalidad".

El defecto que nos engalana con su presencia en esta historia es: cul
piensa usted que podra ser?, yo no me lo hubiera imaginado antes de que me
contaran esta historia. No fueron ni su gran boca, ni sus narices, ni las
papayas, tampoco su altura, mucho menos sus pies. Cul es el ltimo
elemento que no he terminado de describir..? S!, las rodillas. Exacto. El
defecto de los hermanos eran sus rodillas porque su vida se depositaba
all. Sufran con el constante peligro de su muerte, y un sumo cuidado para
contrarrestarla. Como antes mencion, lo enternecedor que resultaba verlos
caminar cogidos de las caderas para ayudarse entre s; pues esa forma tan
humana de ayudarse mutuamente no era producto ms que de su precaucin por
no caer y morir. La muerte se encontraba en la alienacin de sus rodillas.
La alienacin de sus rodillas era demasiado delicada y su corazn se
ubicaba ah. Los Mir no podan voltear a ver hacia atrs al mismo tiempo,
slo uno de ellos poda hacerlo y comunicarle a los otros lo que vio; pero
no deban hacerlo en tiempos iguales: un movimiento brusco por mirar atrs,
provocara la separacin de las rodillas y el corazn; y ellos caeran al
suelo como lentas plumas voltiles. Los hermanos tenan divididos sus
tiempos consecutivos; cada uno se haba apropiado de una hora para mirar
atrs, de all que fueran tan lentos y precavidos. Buscaban no coincidir y
morir.

De nada sirvi su precaucin y lentitud pues de todos modos murieron. En un
da simple, como todos los que existen, lleg al pueblo una mujer valiente
de la ciudad "Eximirse" decidida a olvidar el miedo a los gigantes de "Vio"
y comprobar de una vez por todas el sueo popular de su gente acerca del
confesionario de los Mir. Iba resuelta a buscar una cita sicolgica con
los hermanos. Por cierto, no se supo el nombre de la mujer, porque muri de
desolacin el mismo da que lleg. Sin embargo la gente de "Eximirse" se
vali de la muerte de esta mujer para acrecentar aun ms su miedo contra
los de "Vio", imaginando que su muerte fue porque la aplastaron o la
tragaron. En fin, una imaginacin, en verdad, falsa, pero cierta para
ellos, porque lo que ocurri en realidad es que la mujer se enamor de los
Mir en la primera hora que les vio caminar cogidos de la cadera; y no tuvo
capacidad de decisin. No pudo amar a uno. Su amor se alien en los cuatro,
as como el libre albedro. Y los Mir tampoco estuvieron capacitados para
decidir quin de los cuatro amara. Al observarla pasar de frente, se
enamoraron de la mujer en una hora indeterminada. Y en una hora determinada
del mismo da, la mujer, habiendo superado definitivamente su miedo a los
gigantes de "Vio", se atrevi a preguntar a los del pueblo por los nombres
de los hermanos. Por supuesto, nadie le supo dar un nombre individual: "Son
los Mir", le dijeron. Y ella se sinti feliz. Crey posible universalizar
su amor y no dividirlo en cuatro. Crey haber solucionado fcilmente su
dicotoma o ms bien su cuatricotoma amorosa (eran cuatro y no dos, dudo
que cuatricotoma exista en el diccionario, pero no encontr otra palabra
mejor -aunque sea inventada- que definiera este cuadrado amoroso) . Crey
que los hermanos no eran los Mir y quiso individualizarlos. A los hombres
de sus motivos amorosos, le llam Mir.

En esa misma hora determinada, ella camin detrs de los pasos de los Mir.
Esa hora era propiedad del tercer Mir, y ella no saba las reglas del
tiempo. Grit su nombre:

-Mir!

Voltearon a ver y la muerte escap libremente de las rodillas. Encontrando
coincidir en el amor, y la muerte. Y as es la historia de los Mir.



* Disclpeme, por sexta o sptima vez, pero no quiero arruinar el final de
la historia, termina "muy bonito" para entorpecerla con un acuerdo que
establecimos usted y yo. El adjetivo calificativo con el cual denomino a
los hermanos sera el de "Alicias", ya que son cuatro, no puedo decir
solamente "Alicia". Si, "Alicias" del cuento de Alicia en el Pas de las
Maravillas. Los conejitos son los de "Vio" y "Eximirse", los Mir siendo
tan lentos y estando dormidos, son los que caen en el hoyo de estos
"conejitos" de rapidez.

** Gricel vila Ortega
   grissssmx@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1983). Estudia actualmente la
   licenciatura en literatura latinoamericana en la Universidad Autnoma de
   Yucatn, casa de estudios de cuyo taller literario participa activamente
   bajo la tutela del escritor Joaqun Bestard. Colabora como guionista y
   locutora en la emisin radiofnica Voces de Papel, en la frecuencia
   103.9 FM, Radio Universidad. Ha participado en eventos como el Congreso
   Nacional de Lingstica, organizado por la Asociacin Nacional de
   Lingstica Aplicada, con sede en Mrida. A su vez, ha colaborado en
   diversas mesas de creacin literaria en la Facultad de Ciencias
   Antropolgicas de la citada universidad. Ha cursado estudios de Historia
   del Arte en el Museo de Arte Contemporneo Ateneo de Yucatn (Macay).



=== Tres poemas      Oscar Portela ========================================

*** Responsorio

                                    A Estela Guedes con afecto y admiracin

Alma olvidada, pliegue donde se oculta
el sangriento rastro de Minos, ay de ti,
frente al  fulmneo rayo del espritu
que slo lava deja tras de s, t, nima
sin morada, extraviada y errante, sola
en la espera de la trada del imposible
origen, slo esperar puedes. Aguardar
como se espera con los odos puestos
sobre la mansa tierra, con el corazn
hundido en las tinieblas de un aura
donde juegan las luces y las sombras,
sola con los ojos puestos en los lejanos
astros y en perdidos senderos. Ay de ti,
alma, aliento vivo de la sangre de la
memoria, y eso es todo para ti, vestal
pequea como los mortales pasos del
mortal en el infinito crculo del Universo.
mas el guardin vela tras la cerrada puerta
entreabierta, pero velada para ti, hoy,
alma ma viajera. As la dolorosa mano en
voladura, que inerte yace ahora sobre
el sepulcro plido de una aurora perdida,
y de los Dioses ureos que nos dieron el habla.



*** La querella

Silencio y soledad
pez untado en mi boca,
proferido destino
que no abandona el habla.
Habla por mi desierto
donde ninguna huella
existe: di el vaco del
mundo, del alma su querella.
Contra todas las cruces
an se alza el velamen
que levant en las horas
de un claro medioda.
Si la noche se cierne
sobre mi cuerpo expuesto
al vrtigo del tiempo,
si el pesar se desploma
sobre mis tristes ojos
y las cenizas vuelan
un postrer salomo abierto
a las luces del mundo
cantar en alabanza
de una patria olvidada:
origen del origen
que siempre ha estado
ausente, sueo por el
que todo fue anunciado
sin serlo. As surgen
las notas de mi rota
garganta, con la sangre
vertida y el sacrificio
a cuestas: A pesar
de lo que Habla
sin callar ni el silencio,
seguir hablando
en sueos cuando
trigo y guadaa
hablen el decir del olvido.



*** Canto para el Ocaso del Mundo

Mrenme ahora a los ojos, calmos lagos,
ciegos como los ojos del anciano y
solitario ex Rey en Colona, mrenme as,
sin esperar, sin esperar ver el final ni el vuelo
de las aves, adentrndome
                    en la oscura caverna
de la que no salimos nunca, oh Prometeo,
nosotros, yo, raza de traidores
por los Dioses burlados
y los das, sustancia de inmortales:
as me veo ahora, en ftil conocimiento,
la ctara y la flecha no son ms
intiles prendas de quien va a perecer
como Paris en Troya, sintiendo
cmo se apaga la luz, la luz, con el
consentimiento de los Dioses,
intil atavo, lujo de quienes ignoran su
destino. Volver, volver siempre al desierto
del cual parti el mortal,
jugando con alhucemas y con rosas,
pactando con sonrientes inmortales
que ahora, separados del hombre,
miran girar en el vaco el destino mortal:
guerras, violencias, depredaciones,
galeras convertidas en naves donde
se gestan monstruos ms insidiosos
que las Parcas, hombres con lenguas
bfidas y de largas palabras
que ocultan el Ocaso que vio Edipo
hace siglos, antes de que todos
los soles se apagaran en ardenta
de Caos, como se apagan hoy,
en medio de solitarias muchedumbres
                   que ignoran
el fin de primaveras y de luces:
hombres pequeos que han descubierto
la duracin efmera como el Poder
que afirma "seamos como Dioses",
mientras la vejez se hace con las cosas
que el hombre crea para alcanzar
la Infinitud del tiempo: As, yo, como
Edipo, abandonado por las luces
del cielo que iluminaran mi niez,
de los caballos que Agamenn pusiera
a las puertas del oro, de rumorosas aguas,
y de flores, veo cmo el Tirano Egisto
impone el crimen y sin posada ya,
siento pasar los das,
sin lamentos ni lutos,
porque toda parodia se repite,
y en lo profundo de la caverna yace
el animal que espera otro animal de
muerte, dispuesto a dominarlo todo,
e ignorar que la burla del Dios y el
sacrosanto Bho, son apenas la risa
de mquinas de hierro,
que en el desierto moran, esperando
                    la muerte.

** Oscar Portela
   portelao@hotmail.com
   Escritor argentino. Ha publicado los poemarios Senderos en el bosque
   (Torres Agero Editor), Los nuevos asilos (Botella al Mar, Buenos
   Aires), Recepciones diurnas, celebraciones nocturnas (Editorial Crisol,
   Corrientes), Auto de fe (Municipalidad de Corrientes), Haba una vez
   (Botella Al Mar), Memorial de Corrientes (Editorial Tiempo, Corrientes),
   Golpe de gracia (Editorial Marymar, Buenos Aires), Seleccin potica
   (edicin bilinge, Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires), La
   memoria de Lquesis y Fresas salvajes (1 ed., Ediciones de la
   Universidad Nacional del Nordeste, UNNE; 2 ed., Dunken, Buenos Aires) y
   El maldito asombroso (Editorial Tiempo), as como el ensayo Nietzsche,
   sonmbulo del da (Editorial Tiempo). Obtuvo el Primer Premio Nacional
   Carlos Gordiolla Niella con su poemario Estuario, publicado por la
   Comisin del Cuarto Centenario de Corrientes.



=== Noticias de la niebla (extractos)      Triunfo Arciniegas =============

*** En tinta verde

El hombre termin de escribir la tarjeta y sonri ante la belleza y la
precisin de las frases. Imagin que la mujer sera muy feliz leyndola.
Saldra del bao con la toalla en la cabeza, descalza, sonara el timbre y
sin prisa se colgara la bata para abrir la puerta: nunca tiene prisa, es
bella. Sin duda reconocera a primera vista los garabatos y la tinta verde,
pero postergara la lectura con el propsito del goce perfecto. O no, se
quitara la bata y as, desnuda como es ella, bebindose el caf, leera la
tarjeta una y otra vez, se reira, sera muy feliz. Entonces, sin perder la
sonrisa, el hombre destroz la tarjeta y acerc un fsforo a uno de los
pedacitos, que se encendi como el rostro de una muchacha avergonzada, para
terminar encendiendo el pedacito contiguo, y todos se hicieron ceniza. Vio
con toda precisin a la mujer metindose en la bata, triste, llorando la
tarjeta sin leer, el timbre sin sonar, el caf sin tomar.



*** El inquilino

Se recortaba las uas de los pies la noche del viernes como una preparacin
para los das de descanso. Pero luego no bast con recortarlas y pulirlas:
haba necesidad de pintarlas, y todos los das. Prob tonos y marcas de
esmalte hasta el hasto, aunque lo dominaba el temor de que alguien le
gritara qutese los zapatos, qutese los calcetines, y se riera de sus uas
pintadas como un da, aos atrs y en el saln de clase, treinta bocas
haban escupido sus pies mugrientos y malolientes. Casi sin proponrselo,
despus de una pelcula fantstica, se pint las uas de las manos antes de
acostarse. Asaltado por la dicha, pas el montoncito de algodn empapado de
removedor por cada una de las diez uas esa primera maana del resto de su
vida. Decidi ser libre. Cada noche asegur las ventanas y la puerta y
durmi como una paloma, con sus veinte uas pintadas, hasta la noche en que
se derrumb el edificio y entre los escombros de la ciudad revuelta, con su
peluca rubia y las pestaas postizas, con todo lo dems, lo tomaron por una
hermosa mujer.



*** Pequeo mo

Al afeitarse esa maana descubri que tena cara de gato: se eriz. La
espantosa imagen lo persigui durante el da, en cada pausa del trabajo:
los ojos claros de dilatadas pupilas, los bigotes enhiestos, las orejas
puntiagudas, y su grito, su propio grito, que le descubri un par de
pequeos y finos colmillos. En la noche, sobre el cuerpo jadeante de la
mujer, maull: tuvo sueos horribles con ratas y perros y otras bestias. Al
despertar se desliz entre las sbanas, lami los tobillos blancos y dulces
y luego, perezoso, mientras los dedos de sangrientas uas le recorran el
lomo, bebi la leche que la mujer le trajo en el platito.



*** El tamao del miedo

El loco estaba tirando piedras a diestra y siniestra cuando surgi el
camin, cuadras ms all, primero del tamao de un juguete, luego del
tamao del miedo, verde y repleto de soldados, y el milico se baj, lo
amenaz con el arma desenfundada, y el loco tir piedras, piedrecitas,
polvo, se fue.



*** Ceremoniales

Las esposas reciben en la noche el tibio esperma de los maridos borrachos,
luego ronquidos hasta la herida del alba. Se lavan con sueo el sudor de
los senos fatigados, se hurgan con asco, con descuido. Les duele la oscura
matriz mientras limpian el piso arrodilladas, mientras recogen la porcelana
rota, las camisas sucias, el polvo, y el insecto de la desdicha las carcome
sin ruido. En el tedio o la siesta se consumen, las revistas montonas, la
radio en el buzn sentimental, el noticiero de las siete, el hueco que
dejan los aos. A las once piensan en los cuchillos. En la puerta alguien
con torpeza golpea.



*** La prueba

Me mir con lstima cuando le dije que estaba dispuesto a cumplir la prueba
de cortar a medianoche una rosa de su jardn. El rumor de la desaparicin
de sus novios slo era una calumnia ms de las mujeres que envidiaban su
hechizadora belleza. Los perros ladraban furiosos, reluciendo sus
amenazantes colmillos y tensando hasta el martirio las cadenas, mientras la
mujer me conduca de la mano hasta la puerta. Hizo un gesto y los perros
escondieron el rabo entre las piernas y se enroscaron como serpientes.

Volv a la medianoche, arroj la cuerda y salv el muro del jardn. Cort
la rosa y entonces los perros me rodearon sin hacerme dao porque ya era
uno ms, con rabo y colmillos. Mientras me revolcaba de dolor sobre la
tierra, entend que el mensaje de sus ladridos no era de amenaza sino de
advertencia, y escuch el llanto de la mujer en el fondo de la casa.



*** Amantes

El hombre y la mujer, enloquecidos, se devoraron en la oscuridad. Poco
antes del medioda, distrada y sin prisa, la camarera corri las cortinas,
recogi las prendas desparramadas por el cuarto y las deposit en el bote
de los desperdicios. Luego cambi las sbanas.



*** Noticia

Picoteados por los pjaros del deseo, se asaltan a besos en las revueltas
esquinas. Aunque ciegos, nunca tropiezan. Se recogen, se husmean y se
lamen. Heridos e invisibles, sus cuerpos desnudos escriben las pginas del
alba. Nadie reconoce su rostro en los peridicos, entre ladrones y
asesinos, entre putas acuchilladas y motociclistas triturados, entre viejos
sorprendidos en la autopista. Nadie. Eran pjaros.



*** La mujer del comeclavos

La mujer del comeclavos no se lamenta del oficio de su marido, al fin y al
cabo de algo tienen que vivir, sino de su insistencia en penetrar cada
noche sus heridas. Durante el amor, los clavos tragados asoman por toda la
piel del hombre y se acomodan en los orificios antiguos y recientes del
cuerpo de la mujer, que debe recibirlos entre gemidos, y entregrselos
temprano, con un beso, cuando el hombre sale al trabajo.



*** Una historia trgica

La historia se la cont a Luis Lpez del Castillo el poeta lvaro Toloza,
quien conoci a los protagonistas. Lpez del Castillo me la cont una noche
de borrachera en Quiebracanto. Esa misma noche Kid Chocolate noque a Mano
de Piedra a la mitad del noveno asalto, y en el jolgorio de la celebracin
me estrellaron el carro. He tratado de olvidar la historia con paciencia,
de desdibujarla, y casi lo consigo. Un hombre sac por la ventana a su
novia, su nia blanca de ojos tiernos, su caperucita roja, para que
saludara al vecindario con el trasero. El hombre, que slo quera
divertirse, rea como loco, aunque la mujer gritaba muerta del susto y
agitaba en el aire de la noche sus pequeos pies desnudos. El caso es que
la mujer resbal y l no pudo con su peso de golondrina. La vio caer
despacio, como hiriendo la solidez del aire, hasta la acera, tres pisos ms
abajo, y entonces se desboc por las escaleras a recoger sus pobres plumas.
La mujer no muri pero tampoco volvi a caminar. El hombre, que no dej de
llevarle flores durante la larga estada en el hospital, se cas con ella,
y tuvieron un final trgico unos siete aos despus. La mujer le dispar
cinco balas y reserv la ltima para destrozarse la cabeza. Nadie, hasta el
momento, se ha atrevido a escribir la historia. Ni yo mismo podra. Una de
esas historias que uno cree que a nadie le suceden.



*** Beautiful body for rent

La otra vez alquil el cuerpo a un ladrn necesitado y me lo devolvi hecho
cedazo de tanta bala. Renunci a los ladrones pero ced a los ruegos de una
prostituta triste. Desde entonces lo he lavado en tanto sitio, en tan
diversas aguas, seores, y an no acierto a establecer si es ms
persistente el olor del sexo o el olor de la plvora. Las ganancias no
cubren las reparaciones. La ltima vez lo alquil al presidente. Todava no
logro desgastarle, a punta de cuchillo y lija, de jabn y leja, la
hipcrita sonrisa.



*** La vaca subversiva

El avin presidencial, con todo el gabinete ministerial en su barriga, se
estrell contra una vaca de colores. Nadie se explica qu haca la vaca a
tales alturas.



*** Potica

Los hombres, en cuatro patas, ladraban a la luna mientras los perros le
escriban poemas. Sobra agregar que ni los perros entendan los ladridos ni
los hombres los poemas. Batan la cola ante el papel que el amo les sacuda
como un trozo de carne, corran alrededor y acezaban, ladraban. Amarrados a
un rbol, vean en la ventana el perfil inclinado del perro que escriba.



*** Niebla

Abr mi casa a los extraos. Llegaban apartando la niebla con las manos,
aturdidos, perseguidos por un hilo de sangre. No averig sus nombres, sus
historias, sus gestos. Slo requeran de una cama para pasar la noche, de
una taza de caf para emprender el da. Unos caan rendidos, lastimados por
los accidentes del camino o el acoso de una bala reciente. Otros, sentados,
temerosos, esperaron el alba junto a la puerta como si fuese un tren que
podra pasar de largo o como si consideraran la ltima noche en su pas una
estacin equivocada. Dijeron adis, los ojos ya en tierra ajena, el rostro
todava tiznado por la sombra. Unos se voltearon para arrojarme una moneda.
Otros prometieron un presente. La mayora nunca regres.

** Triunfo Arciniegas
   triunfoarciniegas@yahoo.com
   Escritor nacido en Mlaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las
   afueras de Pamplona. Ha publicado El cadver de sol, En concierto, La
   silla que perdi una pata y otras historias, El len que escriba cartas
   de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que
   casi roban el sol, La pluma ms bonita, Serafn es un diablo, El
   Superburro y otros hroes, El vampiro y otras visitas y las obras de
   teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araa sube
   al monte, Lucy es pecosa, Despus de la lluvia y Mambr se fue a la
   guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de
   Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio
   Comfamiliar del Atlntico, con La muchacha de Transilvania y otras
   historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con
   Torcuato es un len viejo el Premio Nacional de Dramaturgia.



=== Poemas      Lina Zern ================================================

*** Moradas mariposas

Fui semilla de sol plantada en la tierra,
parida por un tornado de agua,
entre polvo estelar y alarido de colores.

Yo quera nacer mariposa,
guila
y que me crecieran doradas plumas,
pero nac higuera de enormes races
y me salieron ramas
y de las ramas hojas
y me nacieron ojos en la corteza.

De las hojas brotaron palomas
y acunaron suspiros mis rojos dedos,
y mis manos abanicaron tinieblas 
y prob la manzana del edn.

Supe del sabor de la sangre
y me punzaron los huesos 
y aprend a llorar con mi sombra
y a cargar la cruz del fruto de Mara
pero tambin prob la miel sagrada de la rosa
y la carne del cordero
y tuve sangre virgen en las venas
y entre mis piernas el jugo de Adn corri.

Mi vientre pari moradas mariposas
que aliment con savia pura de abeja
y me transform en Olmo
para defender los frutos
y ni sequas
ni tempestades
arrancaron mi tronco de la tierra.

Cantaron muchas primaveras con sus inviernos,
maduraron los higos y a la vida cayeron
y se olvidaron de este rbol
y desnudas quedaron mis ramas.



*** Cortesana

Soy la mujer que duerme en la jaula con los leones
al ponerse el sol.
Carne cruda como de sus pestilentes fauces
lamo sus recovecos denigrantes
y sin importarles,
prueban cada mes mi sangre.

Me he dejado ultrajar por conveniencia,
soy mansa por una retribucin,
Abro mis posiciones
para conseguir prodigios mayores,
mejores pagas.

Todas las noches meto al sol en mi cama
y caliento deshilachados cuerpos.
A veces suplico ternura desde el fondo de mi alma,
desde el encierro de mi jaula
repleta de vacos inconmensurables,
pero ellos no escuchan.

El mundo me desprecia,
yo lo ignoro.
Vivo para alimentar a las bestias
con mi carne,
soy libre de volar si quisiera,
de escapar,
mas no tengo a dnde ir...
Pertenezco a esta jaula.



*** Ah, donde

En la blanda cavidad de mi cuerpo
ardes.
En el espacio donde impera la noche
tiemblas.
En las sombras donde los dementes clemencia piden
te arrodillas.
En la profundidad del sueo roto
apareces.
En nombre del Maestro que lleg a salvarnos
imploras.
Ah, donde el olvido a jirones llega
palpitas.
Ah, donde tu memoria no tiene sosiego
existo.
Ah donde el alma absorta se cie uno a uno
yacemos juntos.
Ah donde mi corazn oprimo antes de que el llanto llegue
y me avergence
te desconozco.

Ah, donde mi delgado silencio te interroga,
te perdono.



*** Aadirte a mi piel

Quiero hervirte
en el centro de mis suspiros,
desgrear tus ansias en mi ansiosa piel,
y encender piras infinitas
en la avenida de mis piernas
para guiar tu clavel por mi noche.

Desmadejar tus besos con mis besos,
en la flor de mi naranjo adormecer tu sed.
Sentir en mi elstico tringulo
azules bocanadas
y convertirte en amaranto ocaso,
para deleitarme con tu espuma,
para echar anclas,
para perseguir gaviotas,
para morir en ti.



*** La casa

Lleg el momento de partir
el hogar en dos.
Bien:
Comencemos por los rincones donde las araas
tejieron tambin su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
Cul eliges?
El del da de la boda,
el retrato de la nia
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegn
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ah
de pie
pero sin alma.

Con cul alcoba deseas quedarte?
Aquella donde los gemidos
alguna vez fueron msica perfecta?
O el cuarto azul
donde ech races la cuna para siempre?
O el jardn
donde todava se columpian las sonrisas?

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todava transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaos.

Pero tienes razn:
Tal vez aqu ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.

Vindolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo
con todo y promesas de futuros.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este sombro cielo
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.



*** Nacida muerta

El corazn por fuera.

Me acurruco en las noches con mi sombra,
duermo entre quejidos muertos,
intilmente imagino despertar
embriagada por los ptalos de tu boca.

Por qu no fui piedra,
rbol,
tumulto de olas,
sangre que fluye en otro cuerpo?!

Sin ondularme a la cavidad de tu silueta
consumo mi vida esperando las migajas,
todos los das me arrepiento
de buscarme en tus ojos,

Imn de tu nerviosa lengua,
Me arrepiento de extraar tus besos,
el fragor de tu sexo.

Duro,
insensible,
indiferente,
Por qu no fui hombre como t?

Por qu no nac muerta
para poder olvidarte
cuando tanto te amo?!

** Lina Zern
   linajes-editores@att.net.mx
   Escritora mexicana (1959). Licenciada en relaciones internacionales por
   la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Periodista cultural de El
   Financiero, El Exclsior y la seccin cultural del Suplemento La
   Jornada. Editora de la revista de poesa Entre Amigos
   (http://www.entreamigos.com.mx) y directora general de Linajes Editores.
   Su poesa ha sido traducida al francs, alemn, ingls, sueco, italiano,
   portugus, servio y esloveno. Fue galardonada con la presea "La mujer
   del ao 2002" en su municipio, Tlalnepantla, por su trayectoria potica
   y actividad cultural. Ha recibido, entre otros premios, el segundo lugar
   2002 en Melilla (Espaa) por su poemario Vino rojo y el Premio Ciudad de
   Barcelona 2003 por el mejor poema de amor, "Dime cmo". Su poesa
   aparece en antologas de Estados Unidos, Uruguay, Italia, Francia,
   Suecia, Canad, Per, Cuba, Rumania, Turqua, Puerto Rico, Brasil,
   Eslovenia y Mxico. Imparte talleres de poesa y cuento a los nios de
   las comunidades mixtecas. Ha publicado los poemarios Espiral de fuego,
   Rosas negras para un atad sin cuerpo, Moradas mariposas, Vino rojo y Un
   cielo que crece en el fondo de tus ojos, entre otros. Coordina el Comit
   Internacional del Encuentro de Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes y
   el Festival Internacional de Poesa de La Habana (Cuba).



=== Si, s, s      Abelardo Barcel Amors ===============================

Desde el silencio que me rodea escucho hablar a mi esposa y a todos
vosotros, dirigindoos a m. A pesar de vuestro disimulo, observo la
inseguridad que os gua en las recomendaciones que intentis que asimile.
Queris que siga vuestros consejos y que acte como se espera de m, pero
esto ya no depende ni de vuestras sugerencias, ni de mi voluntad. Qu
ilusa!, qu ilusos!, an creis posible que mi antigua serenidad vuelva a
acomodarse en mi cerebro, y que ponga en orden mi desasosiego. Estoy
indignado con la falta de respeto que se tiene hacia mi condicin, y con el
comportamiento tan poco cvico del destino.

Ella intenta atraer mi atencin y conseguir que la confianza que siempre ha
presidido nuestras relaciones, siguiera latente entre nosotros. Mi gorgoteo
incomprensible quiere llamar su atencin o distraerle de su compromiso para
liberarle de ste. Me gustara trasladarle una de mis anteriores
intenciones, como era la de escribir un libro en el cual le relatara mi
vida, pero esto no ser posible si no dispongo de una gua que me dirija...
o algo; algn consejo que me resuelva el orden que debo de seguir para
plasmar mi realidad. En otras circunstancias -en mis anteriores
circunstancias- hubiera sido capaz de construir un mundo desde el cual
poder entrar y salir en infinidad de ocasiones. Y ser cantor y ser
embustero..., y ser ngel y ser demonio. Efectivamente se puede entrar y
salir desde ese mundo que yo habitaba; desde el mundo que habito ahora, ya
no.

Pero ella es tenaz, incapaz de aceptar mi realidad y la suya. Cree que an
puedo ser capaz de inventar un hbitat a nuestra medida igual al que
disfrutan una paloma torcaz junto a un ruiseor de plumaje gris-anaranjado.
Cmo es posible indicarle que desde mi mundo ya no es posible retornar? Un
hombre me mira dentro de los ojos; pretende que stos le digan algo. Yo
slo puedo hablar con mis ojos y con stos le digo: Estoy habitando en un
mundo que alguien ha fabricado a mi medida, aunque la verdad, no ha tenido
que esforzarse mucho, sin embargo para transitar por aqu, me hace falta la
ayuda de vuestra tolerancia para que entendis mi comportamiento. ste no
es el que dejan entrever mis gestos y mis palabras, las cuales se vuelven
torpes y atropelladas, y consigo que no sean coherentes. Y lo siento;
naturalmente que lo siento. Afortunadamente, soy capaz de entender vuestras
miradas, las que a veces disfrazis de compasin y alguno de alegra. En
realidad he dejado de ser un estorbo para muchos de vosotros, y una
preocupacin para varios ms; un nmero menos en la estadstica que
fabricis, y un consumidor intil para vuestros productos, un rival para el
silencio y un amigo para el sereno, al cual acompaar en su soledad y tal
vez en el fro.

Tengo infinidad de cosas que deciros, sin embargo, me doy cuenta de que a
nadie le interesan. Me habis reducido a un espacio interno, y yo me he
agazapado en mi ostracismo. Vuestras simplezas no pueden sacarme de l.
Desde aqu quisiera que ella no se esforzara ms y que me deje circular por
el sendero que se presenta ante m, donde siempre encuentro el mismo
obstculo..., los mismos obstculos ya que son cientos de ellos: mi
incapacidad para rerme, para llorar, para guardar silencio en determinadas
circunstancias, y es posible que para sentir. Sentir que no puedo contestar
a su llamada, a su risa, y que ya no puedo acompaarla.

Es fcil que os confundan mis aspavientos y que os parezcan gestos
incontrolados y sin sentido, pero yo s lo que me hago, y s que estoy
habitando en territorios inalcanzables inacabados y complicados para
vuestro entendimiento, pero para m, misteriosos y atractivos.
Evidentemente no comprendis la fascinacin que me embarga. Varias veces me
haba planteado que mi retorno fuera inaccesible para el desaliento y es
muy posible que ahora lo est consiguiendo.

Me habais hecho creer que mis vivencias iban a ser capaces de conformarme,
pero no me brindbais ninguna alternativa para ello. Slo que detrs de
unas caas, detrs de una sonrisa, permanece inalterable mi utopa de la
cual no puedo desprenderme. Tambin me decs -porfiando en vuestra
intencin- que puedo inventar un mundo a mi medida..., pero no os dais
cuenta de que yo ya estoy habitando en ste. Y entro y salgo de l las
veces que quiero. No tengo nada que decir y me alejo, y cuando necesito
comentaros alguna ancdota, vuelvo. Esta vez he vuelto porque quiero
redactaros mi vida, pero me hace falta la ayuda de alguna quimera para
plasmar mi realidad. Plasmar no sera el trmino adecuado, ya que este
vivir mo slo es una ancdota y a pesar de eso, tengo infinitas cosas que
decir. Y sin embargo me aterra pensar que nadie me va a escuchar. Vuestra
recomendacin para que salga de mi ostracismo es una constante que se
repite en mi vida y nunca os hago caso, ya que siempre encuentro el mismo
obstculo. A pesar de mi esfuerzo no consigo que ninguna de vuestras
pretensiones consigan encandilarme, y nada ms logris que mi mirada se
vuelva torva e insensible, y a veces temerosa. Ya no puedo continuar
andando en vuestro mismo camino, aunque la senda que me haba trazado era
atractiva, y eso tal vez fue mi perdicin. Desbocado, mi afn fue desbocado
en busca de la meta que habais diseado para m, y acaso la imposibilidad
de conseguirla ha hecho que deje de lado todas las pretensiones que a pesar
de que no eran mis autnticas necesidades, las asum como tales. Muy tarde
me di cuenta del error que estaba cometiendo con mi vida. sta es una de
las causas para mi negativa, pero an hay ms. Lo difcil es que consiga
catalogarlas cronolgicamente: cul es la principal?,cul la que ha
decidido por m?, cul es la que puede hacerme retornar?, cul la que
contina empujndome? Y cul la que me aleja de su lado?

Me colocan dentro de un aparato que destella miles de luces y emite sonidos
que martillean mi cerebro, e intentan que el eco les traslade mis
inquietudes, pero ste est aletargado. Es posible que sea yo mismo el que
lo ha adormecido. Ahora ya se repiten siempre las mismas circunstancias,
por eso los episodios que vivo pasan desapercibidos para vosotros, y es
posible que mis movimientos no os llamen la atencin y pensis que son
gestos incontrolados y sin sentido, desconectados de las normas en uso,
pero ya os he dicho que yo s lo que me hago. Yo s que habito en
territorios inalcanzables en el que ocupan un lugar preeminente los enigmas
y vuestra fascinacin por resolverlos. A veces me sumerjo en un cuento en
el que tienen cabida todas mis aventuras, sobre todo las de ayer... las de
hoy? Las de mi presente. Si tuviera las mismas facultades de antao, seguro
que sera capaz de trazarme un cauce por donde discurrir y poder ser el
dueo de mi navegacin. Ser capaz de transformar mi desenlace en una
fantasa, y que me acompae cuando deambulo por la calle, alarmando a
vuestra indiferencia. Alguno me tildis de loco y yo lo admito.

Admito que todos estamos locos. Quin de vosotros no ha tenido sueos en
los que un hada le brindaba tres oportunidades de conseguir otros tantos
deseos? Yo s, lo difcil ha sido conformarme con tres oportunidades, ya
que son cientos de desarreglos los que vea a m alrededor, y cada grito
que sale de mi garganta es el recuerdo de alguno de ellos. Y grito por el
mar, y grito por el cielo, por el canario enjaulado y por la paloma libre,
por mi perro y su ladrido prisionero, por mi sueo y por la ausencia, por
un consejo desodo, por un futuro inacabado y por un presente sin comenzar.
De nuevo quiero contactar con vosotros, ya que tal vez me ayudis a decidir
si la eleccin que he escogido es la correcta. As ser ms fcil que asuma
sta como una escapatoria, y que desestime las mltiples negativas que yo
he materializado, y que me pregunte el motivo por el cual quiero irme. Me
pregunto cules sern vuestras peticiones; seguro que una de ellas es el
deseo de que os corresponda algn premio en el juego, y ya ves, a m eso
apenas me interesa. No lo comprendis, verdad? Veris en mi
desorientacin, pero slo estoy disfrazando mi vida y aprovecho la
contingencia de que me consideris "no apto" para hacer lo que me interesa.
Para vosotros slo son decisiones sin fundamento. Unos lazos invisibles
mueven mis brazos y en ocasiones los adecuan a vuestro deseo. El mo, mi
deseo, ha sido sustituido y destruido; un Dios vengativo y cruel decide
mantenerme en esta postracin. Ojal pensis que todo lo que os digo tiene
algn fundamento.

Mis alaridos, los que a menudo os estorban y otras veces os alborozan,
asustan a algunos nios, y a m se me hace imposible adivinar el motivo
para ese miedo, ya que slo son lamentos, slo es mi lamento por la vida
que alguien me est haciendo arrastrar. sta tal vez os parezca artificial;
para m es fantstica, sobre todo cuando paso alguna pgina de ella,
imperceptible para todos vosotros que no sois capaces de ver el lienzo del
que dispongo para plasmar mi realidad. Y lo mismo que vosotros debo
amueblar mi vida o enturbiar este lienzo que se muestra inacabado ante mi
ausencia, y tal vez por eso, tengo alguna ventaja sobre vosotros. Deberais
de introduciros en mi mundo y comprobar lo que os digo. En efecto he pasado
una de mis pginas, y desde mi actual precario entendimiento, la veo
impoluta, llena de rasgos y de mensajes que deberais de seguir para
mantener vuestro frente en comn con el mo. Me han dicho muchas cosas,
seguramente las mismas que a vosotros, y estamos tomando diferentes
soluciones. Es la vuestra ms agradable?

De verdad, nada ms veo que an podis escalar las metas que os han marcado
y pensis que son vuestros autnticos deseos. La diferencia entre vosotros
y yo, es que an podis conseguirlo. Yo, ya no. Yo ahora entono canciones,
y stas retumban en mi cabeza repitiendo el estribillo, y en mi interior
adquieren diferentes matices, a pesar de que es la misma cancin y nadie la
escuche, e intento que ninguno vea la posibilidad de que la ma est
envuelta en euforia y que hago caso omiso de vuestros argumentos. No sois
capaces de escuchar la suave meloda que me componen los pjaros en el
cielo, cuando mi canto suena en el mismo momento del amanecer y les obligo
a levantar el vuelo. Con las primeras luces del alba los observo cmo huyen
hacia el sol, pero antes me dibujan en el cielo formas muy curiosas,
siguiendo la estela que marca el primero de ellos; a ste, le ordeno que
gire a la derecha, y los siguientes le siguen estilizndose y componiendo
la vistosa meloda que os he dicho, y que slo yo tengo el privilegio de
escuchar y saludar con el vaho de mi aliento.

Nunca me equivoco ya que si giran a la izquierda, yo rectifico mi orden. Un
noctmbulo que pasa por mi lado suelta un bufido de complacencia, o de
desagrado, segn haya transcurrido su noche. La ma ha pasado como la de
ayer y como pasar la de maana; soy consciente de que voy a hacer un
requerimiento intil: tambin he estado en la misma posicin que vosotros,
y seguramente sentira la misma pena que sents vosotros al verme, y que yo
senta al mirar la confusin de otro. Ahora la confusin impera en mi alma
y abotarga mis sentidos.

Pero el mismo sol no hace distinciones entre vosotros y yo... pero...
calificar mi mal como ms os plazca y refugiaros en mi melancola o
imaginaros que llevo conmigo una alegra desbordante. Es posible que as
justifiquis mi sonrisa, y podis apuntaros un tanto a vuestro favor, o una
excusa. Podis decir que me ro gracias a algn comentario que hacis en mi
presencia, pero no. Vuestras interjecciones ya no me hacen gracia y slo
escucho palabras que no respondo. Nada ms respondo al silencio. No puedo
sustraerme a or las frases que vienen desde mi interior, aunque apriete
mis odos para no escucharlas ya que me relatan mi vida, que aunque ya no
forma parte de m, me recuerda mi primer fracaso. Un fracaso igual al que
estoy viviendo ahora.

Slo era un primer desnivel, pero mi retirada fue pattica ante l. No,
apretar mis manos sobre mis odos no es ningn gesto de anomala, si acaso,
de desesperacin. No es tan peligrosa mi conducta, verdad? A veces
desconcertante, lo reconozco, como el da que volando, volando, con impulso
me dirig hacia un estanque donde introduje la cabeza y el trax. El
frescor del agua me devolvi a mi realidad. Era de los das en que entero
de cmo transcurre sta y no me gusta, pero no puedo escapar de ella. Era
necesario que disimulara mi azoramiento y es lo que quise hacer para
acallar las risas de los presentes. Me limit a pegar unos cmicos saltitos
que acrecentaron el regocijo de los espectadores. Me dirig hacia uno de
los rboles del parque para que se respetara mi intimidad. Mi disimulada
retirada consigui que las risas fueran disminuyendo. En el rbol abrazo mi
desorientacin y mi chaqueta mojada, a la cual enroll todo lo que mi
fuerza me permita. Al retorcerla lo haca con mi propia imposibilidad y
los diversos acontecimientos que rodean mi vida: el milagro de la ciencia
que no se produce, la mentira de un sanador, y la fe de uno que quiere ser
sanado, con la pierna de cera que intilmente prende de un hilo y de una
ilusin, con la esperanza de algn pueblo que quiere respetar su origen,
con la lluvia que no quiere caer cuando es llamada, con el sol cuando no me
calienta pese a mi provocacin, y con las figuras que los pjaros dibujan
para m. Con la furia que se estaba apoderando de m, y con la proteccin
de mi hermano. Con la ausencia de ella, y con nuestro sueo inacabado, con
el hijo que no hemos tenido, y que en ciertos momentos lacera mi corazn.
Con lo que pudo haber sido y no fue, y con lo que fue y pudo no haber sido.
Una rabia desconocida se estaba apoderando de mis sentimientos y era
necesario contrarrestarla de alguna manera, aunque no saba cul. Como una
burla, el agua caa a mis pies y las gotas salpicaban mis zapatos. Estaba
demostrando al mundo la certificacin de mi locura. Hubiera sido suficiente
con estirar mis brazos para que este hecho no se produjera, pero mis manos
apretaban y apretaban, ya que es muy difcil que acte con cordura. Ahora
s, me encontraba ante el mundo como demuestra mi intelecto, y ste,
precisamente hoy creo que me ha liberado: me ha hecho volar y amarizar en
un estanque, otro da me convierte en una mquina de tren que arrastra a
varios nios del parque que quieran subirse en ella, y otros me hace pender
de un cachirulo mientras los nios cantan y se ren; otros, por fin, me
sitan en la justificacin de unos hechos que atemperan miedos ajenos. Creo
que dos lgrimas alumbran mis ojos, y siguiendo los dictados de mi
insensatez, me recost en el tronco del rbol para seguir abrazando a mi
chaqueta y a mi soledad.

Me sorprendi el estupor de una pareja de pjaros que me miraba desde una
de las ramas; les asombrara encontrarse con un solitario cuya mirada
despeda fuego, y unos brazos que estrujaban y estrujaban. Es posible que
ellos s que tengan posibilidades de descifrar pensamientos y adivinaran
sin dificultad mi mudo ruego, y entenderan el estridente grito que profer
pidindoles sus alas para volar al ms remoto confn del universo donde
esconder mi locura y enterrar mi clera. El pjaro es capaz de alejarse, de
escapar al sentir el menor sntoma de peligro. Basta una simple rfaga de
viento que arrastre una hoja, o un sonido que le llegara desde el mismo
cielo y que acerara el viento desde los ms recnditos lugares. Les
solicitara que me dejaran el rtmico movimiento de sus cabezas diciendo
siempre s, s, s... y s.

Sosteniendo la mirada de los pjaros se me haba disipado la clera.

Qu absurdo es el destino. Por un momento he pensado que podra
equilibrarse mi balanza, pero la lucecita que nuevamente martillea mi
cerebro me ha devuelto a la realidad, la misma que me ensea mis manos
gastadas de perseguir una quimera volando, y a mi hermano y su entorno,
planificando mi futuro: "Lo mejor es que lo internemos en un psiquitrico",
se dicen unos a otros, y se complacen su acierto.

Lo mejor, para quin?, yo quiero seguir corriendo detrs de un sombrero
empujado por el viento, o fumando alguna de las colillas que abandonis.
Internndome descargo la conciencia de mi hermano... y la de ella?, y
cargo la ma, porque yo an soy consciente del futuro que se est formando
en torno a m.

Mis requerimientos no son atendidos, ni siquiera escuchados y mis
desabridos balbuceos no trasladan ningn mensaje. Slo a m. Sigo pidiendo
ayuda con gritos desgarrados que no encuentran respuesta, y los mismos
gritos desbaratan mis intenciones. Todava me queda el consuelo de recurrir
a splicas, pero levantando mi puo lanzo una amenaza dirigida al viento,
que repetidamente grita mi queja y traslada mi alejamiento. Es preciso que
no declaris mi locura, es necesario que tomis conciencia de que mi
estancia en esta dimensin slo es pasajera.

Pero el que ha mirado en mi interior ya ha declarado mi locura. Siento que
soy sacado de mi casa y me entra un miedo terrible, un miedo que sobrepasa
la frontera de lo imaginable. Mis piernas se niegan a trasladarme. Los
gritos acuden a mi garganta, y slo sirven para acelerar mi partida, para
dejar conciencias conformadas, para dejar preguntas sin contestacin y
confusin en muchas mentes.

Espero que se retrate ante m el tiempo que se va alejando, y veo la sombra
que un da se alej de mi lado, y una voz me habla desde mi interior. Una
voz que posiblemente fue mi gua y que pretendi introducirme en su
vereda... pero yo rehus y creo que an es su voz la que me enturbia.
Aprieto las manos en los odos para no escucharla, pero ya debera saber
que es un gesto intil, ya que es un gesto que repito con mucha asiduidad.
Se repite en mi interior una frase que escuch hace mucho tiempo: "No hay
mayor ciego que el que no quiere ver" y yo... quiero ver? La voz sigui
llamndome y yo segu haciendo odos sordos a su llamada, no s si fue una
cobarda, entonces no quise averiguarlo y fue cuando empec a alejarme y a
encontrar calor en mi soledad. Ella intent darme fuerzas, pero a m me fue
imposible seguir a su lado. Me lo impidi mi altanera o la ambicin de
otras personas de la que me hice partcipe. Luego intent regresar con ella
a reanudar nuestro recorrido, pero fue ella la que se neg. Fue el primer
objeto de mi deseo, la primera cosa que ambicion realmente pero que se
fue. Ah empec a desatar mi fantasa. Ahora vivo enclaustrado en mi ayer,
pero no puedo aferrarme a l para alejarme de aqu.

Un extrao desasosiego se apodera de m, e imitando la conducta de uno de
los compaeros, levanto los brazos y grito. Grito expulsando la rabia que
me corroe. Grito para que ella me escuche y me perdone. Grito invocando a
los pjaros del cielo para que acudan a mi lado. Me encuentro rodeado de
almas situadas en la misma dimensin que yo. Si al menos pudiera conseguir
su misma simpleza, podra conseguir su mismo alejamiento, y el mismo
esfuerzo que hacemos dando vueltas alrededor del patio enfriar nuestra
cobarda, y la esperanza de llegar al final, ser recproca.

** Abelardo Barcel Amors
   emiliamanuela@hotmail.com
   Escritor espaol. Delineante de profesin, es discapacitado fsico y
   escribe relatos y novelas. Reside en Alicante (Espaa).



=== Poesa repartida (extractos)      Ren Dayre Abella ===================

*** Palabras de todos los das

      A Isabel, desde lejos.

Con las palabras de todos los das
te escribir un poema.

No faltarn las palabras casa,
pan, nube, arena o avecilla.

Cmo olvidar las palabras ms usadas
en todos los idiomas?

Amor, vida, muerte o abandono
acompaadas siempre de adjetivos?

Ajadas o zurcidas por el uso
no perdern jams su encanto al susurrarlas.

Escucha, una vez ms, mi acento al pronunciarlas:
"casa, pan, nube, arena y avecilla".



*** A Isabel, por si recuerda

      A propsito de una vieja foto.

Un pedazo de playa.
Una gaviota.

Una joven pareja
devorndose a besos.

El guio cmplice de una Olimpus
que detuvo el tiempo en una foto.

Luego un barco de papel.
Una pelota.

Y un boleto de ida a la nostalgia.
sin regreso.



*** La tristeza

      "Tu est inscritte dans les lignes du plafond"
      Paul Eluard.

En un viejo silln de mimbre
-el favorito de Musulungo-
est sentada la tristeza.

Me deslumbra la belleza de su rostro.
Sobre todo sus ojos,
que escrutan atrevidos los rincones
y acaban posndose fijamente en m.

Me conmueve tambin su sonrisa,
nunca tan cerebral como la que Leonardo
le pintara a La Gioconda,
pero apenas esbozada.

La tristeza es una frgil muequita.
Es tan frgil que cuando la toco
se deshace tmida entre mis dedos. 

** Ren Dayre Abella
   renedayre@sbcglobal.net
   Escritor cubano (Banes, 1945). Docente egresado del Instituto Pedaggico
   "Manuel Ascunce Domenech", en Topes de Collantes, Cuba. En su pas se
   desempe como educador de adultos enseando los cursos secundarios de
   superacin obrera y campesina. Formado adems como tcnico de nivel
   medio en la rama de la industria azucarera, trabaj como qumico
   analista en varios centrales azucareros. Reside en Estados Unidos desde
   1980.



=== Las cenizas del recuerdo      Camilo Pequeo Silva ====================

La jornada se dilua en la residencia bajo un plido y crepuscular cielo
beige. En la lejana, las mates montaas de caqui perfilaban sus precisas y
escarpadas siluetas, matizadas por el nebuloso contraste de la tarde
otoal. Con un ligero movimiento de su mirada, pudo el seor Toms observar
el urbano valle de edificios y casas que custodiaban la frontera
alquitranada de la autopista. Contempl el incesante discurrir del trfico
rodado a travs del gran ventanal, sentado en el silln del comedor.
Sonri, enarcando sus cejas con pueril entusiasmo al descubrir el paso de
aquella ambulancia a lo largo del cinturn automovilstico, observando el
destello multicolor del vehculo, casi adivinando el distante sonido de su
sirena.



-Ya estn aqu los mos! -pronostic el seor Toms, escuchando todava la
sirena del automvil.

Pudo contemplar la escena una vez ms. Amenazado por las rugientes llamas y
el polvoroso humo que le gritaban del interior del edificio no tuvo miedo,
no dud, no vacil, sabedor del riesgo que su misin supona. Tras el
hallazgo de su cado compaero decidi continuar, obstinado, con el firme
objetivo de salir victorioso. Lo mejor, sin duda, sera el resultado: aquel
joven y bello rostro pueril que, sin saberlo, ya siempre volvera a
contemplar, lleno de gratitud, de complicidad, de eterna esperanza de que a
pesar de todo, vali la pena haber pasado por all.



-Ya estn aqu! -grit el viejo, entre las pasmadas miradas del saln-.
Ya vienen por ah los mos!

-ndia, t! Sempre el mateix! -salt malhumorado Eugeni-. Doncs a veure
si t'emporten d'una puta vegada... Boig! Malparit!

Encolerizado, tard poco el seor Toms en hacer el arduo esfuerzo de
levantarse de su silln y dirigirse con violencia hacia el viejo Eugeni,
que trataba de defenderse con su recio bastn.

Al entrar en el comedor, avisada por las voces, la enfermera se dirigi
hacia los dos contendientes de la pelea, tratando de desenmaraar sus
manos, brazos y uas del ovillo de furia en que se hallaban.

-Tomasn! Haga ust er fav! -grit la joven enfermera, tratando de
desenredar las flacas extremidades de los dos ancianos-. Anda, tmese la
pastillita, maho... -orden una vez reducido, abrindole la boca con una
mano, mientras que con la otra le introduca la pastilla.



Tras un pesado despertar pudo observar aquella extraa y ligera rfaga de
luz que irrumpa en la densa oscuridad de la habitacin, comprobando as la
apertura de los grilletes de su prisin. Se dirigi, a tientas, hacia la
rendija de la entreabierta puerta, notando la clida y deslumbrante
claridad tras la salida de su reclusin. Despus de atravesar el
deshabitado saln, decidi bajar por las escaleras hasta el patio exterior,
con la dual y grata sensacin de sentirse rejuvenecido y liberado. La
residencia, pudo comprobar con deleite, apareca yerma ante sus ojos,
excepcin hecha de su propia persona. Se dirigi hacia el portn de salida
con la firme intencin de fugarse de aquella reciente casa deshabitada.
Cuando hubo traspasado aquella firme barrera a la libertad retom por
sorpresa una renovada e inocente sonrisa infantil.

-Por fin estn aqu! -exclam, casi entre abruptas carcajadas-. Ya han
vuelto los mos!

Con decisin dirigi su mano hacia la manilla de la portezuela del
vehculo, y con una recurrente agilidad subi al asiento del conductor.
Pis con firmeza el pedal del acelerador e hizo girar la llave de arranque.
Rugi el motor de la ambulancia, que el seor Toms condujo hacia el valle
de la empinada calle, haciendo sonar la sirena y gritando:

-Ya vuelvo con los mos!



Cuando hubo acompaado y acomodado al seor Toms en la cama de su
habitacin, la enfermera dio una ltima reprimenda al viejo:

-Y haga ust er fav de no vorv a peg a sus compaero, xalao...

-Mala puta! -espet el anciano, despus de escupir al ojo de la enfermera
la pastilla que haba mantenido amagada bajo su lengua.

Enseguida, la enfermera comenz a gritar pidiendo el auxilio del resto del
personal de la residencia, que una vez en la pieza, trat de librar el
cuello de la enfermera de las manos del anciano, el cual todava demostraba
poseer una vigorosa fuerza fsica. No obstante, las dos enfermeras y los
dos enfermeros que acudieron en auxilio de su compaera lograron reducir,
no sin cierta violencia, el descontrolado furor del anciano. Tras esto,
hizo aparicin en la estancia la directora del establecimiento geritrico
que, deliberada e incompasiblemente, dio seas a sus empleados de encerrar
a cal y canto al insurrecto hasta nueva orden. Ms tarde se dirigi hacia
el saln donde se encontraban los ancianos y, con rostro amenazante y
colrico, sentenci:

-Y como me entere de que alguien la vuelve a armar, le encerramos en el
cuarto oscuro durante tres das! -y, observando orgullosa los atemorizados
y sumisos semblantes de los ancianos, sac un cigarrillo y lo encendi,
dirigiendo la exhalacin del humo a la cara del viejo Eugeni, que
apremiante suplic:

-Si us plau, senyora... Qu em podria donar una cigarreta?

-Silencio, imbcil!



Condujo la ambulancia hacia el edificio del internado. Baj del vehculo en
las inmediaciones de aquella avenida situada a las afueras de la ciudad,
dispuesto a sofocar a destiempo la pretrita catstrofe. Le sorprendi
descubrir que el edificio estaba intacto, huero de cualquier seal de
auxilio. Vio abrirse el portn de la entrada principal y, a continuacin,
vislumbr las primeras figuras humanas desde que saliera de la residencia.
Eran unas cuantas, entre las que se destacaban unas siluetas de mayor
estatura. Al aproximarse, pudo observar la candidez de aquellas nias que
con agradecida sonrisa se dirigieron hacia l para abrazarle. Tras stas,
la figura de una mujer cuarentona que se diriga hacia l le confundi.
Frente a frente, la mujer esboz la ms bella de sus sonrisas, mostrndole
a travs de ella su eterno agradecimiento. Adivinando la perplejidad y la
confusin del viejo, la mujer hizo un leve y resignado encogimiento de
hombros:

-Nada pudo sofocar el cncer.



Por descontado, la directora del establecimiento neg rotundamente (con la
sumisa y cmplice defensa de sus empleados) haber tenido alguna
responsabilidad en la decisin individual y particular de la joven
enfermera de haber recluido al viejo en la habitacin, y haba credo dar
por rescatado al mismo tras la evacuacin del edificio. Asimismo, conjetur
la posible causa del incendio relatando al juez de guardia la fea costumbre
(prohibida para todos los residentes y empleados del establecimiento) del
viejo Eugeni de fumar a hurtadillas en su habitacin cada vez que la
enfermera sala tras acostarle.



Mientras se abrazaban efusivamente, el viejo sec con sus dedos las
lgrimas que se deslizaban por el rostro de la mujer, que en retrospectiva
identific con el de aquella nia cobijada en su memoria. Una gran sonrisa
volvi a dibujarse en el rostro de la mujer mientras conduca al viejo
hacia la alta figura que aguardaba delante de la puerta. Se reconocieron al
instante, e intercambiaron un breve y silencioso guio de compaerismo.

-T tambin la salvaste, Ernesto.

Resignadamente, pero con la alegra del reencuentro, contest:

-Nos volvemos a ver, Toms...



Subi la joven enfermera en el coche policial, envuelta en lgrimas. Le
comunicaron que debera aclarar los hechos en comisara. Los heridos leves,
en su mayora por intoxicacin, fueron trasladados en ambulancia hacia el
hospital de la ciudad, mientras que los empleados, ilesos todos, regresaron
en sus propios automviles a sus respectivos hogares. Una vez que los
bomberos dieron por sofocado el incendio de la primera planta, comenzaron a
recoger las mangueras y regresar a sus vehculos. Uno de aquellos observ
cmo trasladaban el cadver del anciano hasta el coche fnebre, mientras
escuchaba preguntar al juez:

-Nombre y apellidos?

-Toms Irujo Gonzlez -respondi el polica.

-Edad?

-Ochenta y dos aos.

-Lugar de nacimiento?

-Logroo, La Rioja.

Uno de los compaeros del joven bombero dio voz de aviso desde la cabina
del coche.

-Venga, Carlos, que nos vamos!

-Voy.

Confuso, recordando una vieja y triste ancdota de regreso a la central,
decidi preguntar al conductor:

-Pap. Recuerdas cmo se llamaba aquel compaero del abuelo Ernesto?

Sorprendido, evocando el triste recuerdo, inquiri:

-El que entr en el edificio con l?

-S.

-Ya lo creo... l fue quien pudo rescatar a la nia... Don Toms Irujo
Gonzlez, el mejor amigo del abuelo... Despus de su retiro no hemos vuelto
a saber de l -hizo un movimiento del volante para dirigirse a la entrada
de la autopista y, reaccionando, pidi una explicacin-. Por qu lo
preguntas?

El joven bombero vacil, conteniendo una expresiva interjeccin:

-No..., por nada... -contest. Tras esto, el joven interrog de nuevo a su
padre-. Por qu te hiciste bombero?

El vehculo rojo hizo entrada en la autopista con rumbo a la central,
mientras que en la va de sentido contrario cruz fugazmente una ambulancia
que haca sonar su sirena; el joven bombero crey distinguir bajo la
estridente sirena una voz que gritaba desde la cabina:

-Ya vuelvo con los mos!

** Camilo Pequeo Silva
   franz_126@hotmail.com
   Escritor y docente espaol (Badalona, Barcelona, 1973). Profesor de
   ingls de enseanza secundaria obligatoria y de bachillerato.
   Ocasionalmente se desempe como corrector para algunas editoriales como
   Zeta Multimedia. Textos suyos aparecen en Atramentum
   (http://www.atramentum.com) y Grupo Bho (http://www.grupobuho.com),
   entre otras publicaciones digitales. El relato "El gnesis obrero" fue
   seleccionado en el Primer Microconcurso de Microcuentos de la pgina web
   Escritores de Chile (http://www.escritores.cl).



=== El poeta en el hotel      Juan Ensuncho Brcena =======================

      (Nota del editor: en 2004 vio la luz el libro El poeta en el hotel,
      del poeta colombiano Juan Ensuncho Brcena. Definido por su autor
      como una "coleccin de conjuros", este poemario de cien pginas est
      dividido en tres movimientos: "La flor de las aguas", "Vivir es
      fumarse" y "Para pintar en las paredes". El libro fue presentado en
      la tradicional taberna La Cueva, de Barranquilla, establecimiento que
      exalta la tertulia y la bohemia y en el que antao se dieron cita
      nombres de la talla de Cepeda Samudio, Obregn y Garca Mrquez. Las
      ilustraciones, que se ofrecen en hojas desprendibles para que el
      lector que as lo desee pueda disponer de ellas fuera del poemario,
      son obra de la venezolana Rosanna Fara. El libro puede ser
      solicitado a ediplumompox@yahoo.com).

*** Trinidad

      A Mirta Ramos

Tardes hay
Que nos recuerdan
Lo que fuimos

Noches hay
Que nos regresan
Lo que somos

Tambin auroras
Que dibujan el camino
De las taruyas en flor



*** Mi metafsica

      "El patio es el declive
      por el cual se derrama el cielo en la casa".
      Jorge Luis Borges.

      A mi bella madre.

Cuando era nio
Me senta parte de los astros
Que observaba
En el patio de mis abuelos

Tras las hojas de un rbol gigante
Se escondan las luces
Que me impulsaban a escribir

Me llev algn tiempo
Comprender
Que crecer es una forma
De acercarme a las estrellas

Hacer parte de la gran noche
Que cubre al mundo



*** Aspiro a ser viento

En el ltimo ahora
Estar conmigo
Las pocas nubes
Ni se percatarn del asunto

Una triste fogata
Enviar mi cuerpo desnudo
A las esferas perdidas del humo

Las cenizas que habit
Se irn con la brisa
Justo antes de la noche



*** Resistencia

Carate
Se mueve gracias al Sol
Que lo sostiene

Sitio de navegacin
Y encanto

Pueblo de atarrayas
Canales
Que conducen a otros tiempos



*** Remolino

      A Juanita Contreras

La gaita chuana
Gira y gira
Fluye hacia arriba

Al escucharla
El tiempo parece salir
Escapar lenta mente
Del caparazn
De una hicotea



*** Invitacin

Amigo
Ven conmigo
A buscar caracoles
En la orilla del cao
Vamos
Antes de que el carrao
Aparezca
Y se los coma

Ven amiga
Entremos a la espiral
Visitemos el alma
Del caracol
Que est ms all
De la dura concha
Vamos
Antes de que la noche
Caiga sobre nosotros

Ven Amada
Sigamos las huellas del agua
Hasta llegar al centro
Del caracol
Donde escucharemos las voces
Del tiempo sin fin
Vamos
Antes de que el cao
Borre nuestros pasos

Ven conmigo
Al ombligo del mundo
Caminemos descalzos
Por el barro
Busquemos caracoles
En la orilla del cao



*** Camino

Aqu voy
Sin querer queriendo
Rumbo a mi propio nacimiento

Estoy siendo
Lo que el pasado
Y su mar de laberintos
Teje
En las ridas cumbres
Del maana

Hoy
Mi corazn respira



*** Futuro

Slo me mantiene con vida
Lo que nunca llegar a ser



*** Himno

      A Ruven

Para ser
Hay que estar loco
A los dems
Les espera una vida
Cuerda
Atada al cuello



*** Promesa

Te atrevers a decir
Que estoy reloco
Est bien
Para ti
Jams ser
Un recuerdo



*** Sin respuesta

Cuntas veces
He de volverme loco
Y olvidar lo que soy
En aras de ser?



*** Actualidad

Est in
Hablar de diferencia

Con razn
Tanta indiferencia



*** Robtica

Quienes no viven
Para Ser
Lo hacen parecer
Y luego
Perecen



*** Tradutore traditore

Los poetas oficiales
Son perfectos
Traductores
De la realidad
Y la belleza



*** El poeta en el hotel

      A Katho

El poeta en el hotel
Est solo
A la intemperie
Desamparado
Es de noche ya
Y sus huesos piden compaa

El poeta en el hotel
Piensa en su llegada a la ciudad
Hace varias horas
Se recuerda abriendo
Las ventanas de la habitacin

Lo primero que ve
Es la casa en que Zepeda
Mataba lagartos en el patio
Luego observa el ro
Su silencioso paso de siglos
Frente a la urbe contaminada

Repara entonces en su cama doble
Y suea con su amada
Si estuviera aqu -se dice
Disfrutando como yo
De este momento
De este paso
De esta lectura

El poeta en el hotel
Se baa, se seca
Se viste, se peina
Y sale a enfrentarse con la vida

Pasa el tiempo veloz
Como una improbable flecha
Que termina clavada en el corazn
Como el amor
Como la muerte

El poeta en el hotel
Est solo
Aunque dos bellas mujeres
Lo han trado hasta aqu
El poeta en el hotel
Se entrega al silencio de la noche

El poeta en el hotel
Despierta y se sacude
Los sueos de ltima hora
Se baa, se seca
Se viste, se peina
Sale de su habitacin
En la espera del ascensor
Mira hacia la esquina
En la que meses atrs
Se sentaba a fumar
A ver pasar el tiempo
Ahora no hay nadie en el lugar

El poeta en el hotel
Observa su vida
Desayuna, se consiente
Prepara su viaje de regreso
A su hotel de cada da
A los brazos de su amada
A los pasos sobre el asfalto

El poeta en el hotel
Es rey por un da
Es oracin y templo

** Juan Ensuncho Brcena
   juanensuncho@yahoo.com
   Poeta y periodista colombiano (San Marcos del Caribe, 1975). Reside en
   Cartagena. En 2004 public el poemario El poeta en el hotel. Estudi
   comunicacin social entre Barranquilla y Cartagena. Comenz su carrera a
   los 14 aos con una serie de reportajes televisivos sobre la regin de
   La Mojana (Sucre). Ha realizado cortometrajes, documentales y video
   clips desde 1999.



=== Tres cuentos      Noelia Rodrguez ====================================

*** Contando estrellas

Las estrellas se reflejaban en las brillantes pupilas de las muecas de la
pequea Roversi. Desde la ventana, a los pies de la abuela, la nia se
dedicaba a ver la noche, a representar animadas reuniones en las que ella
era la nica que hablaba y responda a sus imaginarias preguntas, pues
tanto las muecas en su plstica quietud, como la abuela, inmvil en el
letargo de su enfermedad, no podan ms que estar presentes.

Haca tiempo que la abuela se haba quedado sin hablar y sin or; con la
mirada perdida en la nada. Desde entonces, la nia se dedicaba a quererla
como quera a sus hijas de juguete y a su madre, Marta.

Todas las noches Marta colocaba la silla de la anciana frente a la ventana
de la casa para que la brisa nocturna la refrescara, mientras ella se
dedicaba hacer algn oficio retrazado, de esos que nunca faltaban en el
pequeo hogar que mantena.

Marta sola hundir sus pensamientos en las deudas pendientes, en las
medicinas que se le tenan que comprar a la anciana enferma, en su propio
cansancio diario, y apenas atenda al resto de la casa. Slo las palabras
de Roversi la sacaban de pronto de su concentracin:

"Mam, antes de que la abuela se pusiera mal, me dijo que si alguien
contaba todas las estrellas del cielo se mora enseguida".

Marta se inquietaba ante comentarios como esos, pero sin querer perder el
hilo de sus labores e ideas, le responda sin mucho inters: "A lo mejor
s, pero yo creo que nadie puede contar todas las estrellas". De todas
formas, Roversi se la pasaba regaando a sus muecas, que segn ella, se
quedaban viendo el cielo contando las estrellas, y apenas su madre volva
al silencio de sus oficios, se diriga a la anciana en busca de apoyo, y
refunfuando le repeta con tono angustiado: "Mire, abuela, estas nias no
me quieren hacer caso, despus se mueren y no va ser culpa ma...".

Esa maana, Marta en vez de ir a trabajar como de costumbre, se fue al
hospital con la abuela que haba pasado mala noche, as se lo explic a
Roversi mientras la llevaba a la casa de la vecina que siempre la cuidaba.

La nia pas la maana preocupada, no dejaba de ver a sus muecas, a las
que tambin vea enfermas. En la noche son el telfono, la vecina le dijo
que era su madre, avisando que permanecera en el hospital; como la nia
insista en hablar con Marta, la vecina le cedi el telfono: "Mam", le
dijo con la voz baja de un secreto, procurando que sus muecas no la
escucharan, "no vamos a sentar ms ni a mi abuela ni a las muecas en la
ventana. Yo creo que ellas andan contando estrellas y a lo mejor anoche las
contaron casi todas...".



*** Volteando la almohada

Marina dio un grito de sobresalto y de inmediato abri los ojos. Su suegra,
una seora llena de aos y de fuerzas, le recomend desde la sala que
volteara la almohada, y as lograra un sueo tranquilo.

Marina mir el reloj en la pared, pasaba la media noche, entonces detall
la cama, estaba sola con las sbanas, y mientras se recostaba para dormir
nuevamente, le contest a su suegra con desdn: "Qu voy a estar volteando
almohadas... Mire la hora que es y su hijo Fabin no ha llegado... parece
que hoy piensa dejarme durmiendo sola".

La anciana entr a la habitacin y mirando a la muchacha en la cama le
pregunt: "Marina, qu estabas soando? O es que an ests dormida?".
Marina, sin abrir los ojos, antes de dormirse por completo, casi uniendo
sus palabras al letargo del sueo, susurr el nombre de Fabin. La suegra
se qued mirndola con desconcierto y, moviendo la cabeza con preocupacin,
sali a la sala repitindose: "La almohada se la voy a tener que voltear
yo, para que no siga alucinando cosas. Si Fabin tiene como seis aos que
nos abandon".



*** La estrella del cuarto

Haba tantas estrellas que el pequeo Alfredo record de inmediato a su
abuela. Senta un poco de nostalgia, pero estaba lleno de valor y
serenidad, apenas comenzaba a entender que all todo era diferente, incluso
el dolor de dejar a las personas amadas era distinto, por algo ser que el
cielo es el cielo.

Alfredo se sent a observar las estrellas, entonces volvi a recordar a la
abuela, tan buena, pese a que por su carcter iracundo y hurao, pocos la
queran en el pueblo. Sin embargo, era la nica mujer que le arrullaba en
las noches y le contaba historias con hroes muy parecidos a l. Quiz era
estricta, pero haba hecho de la corta vida del nio algo entre mgico y
especial.

En las noches sola llevarlo al patio a mirar las estrellas, se quedaba
vindolas como atontada: "Ver las estrellas es la nica forma de unirse con
las personas queridas que han muerto, porque estn muy cerca de ellas; si
las ves, sabes que tus muertos las pueden estar viendo tambin...". Alfredo
al principio entenda poco de aquella explicacin, pero con los aos
aprendi a creer que en las noches, su madre y su abuelo, seguramente se
unan a l por medio de los pequeos cuerpos de luz que inundaban el cielo.

Cuando Alfredo enferm y debi quedarse en cama, la abuela pint una gran
estrella en una de las paredes de la habitacin del nio, era la mejor
manera de que no extraara sus nocturnales salidas al patio.

Dos aos pasaron, y el pequeo empeoraba en salud, incluso haba momentos
en que el pueblo entero pens que morira sin remedio. Slo que algo que
decan milagroso lo devolva a la vida. La curandera que lo atenda a
diario haba dicho a la abuela que nada se poda hacer por la salud del
nio. "Es ms", explic con tono solemne, "Alfredo est vivo y sufriendo
slo porque se empea en aferrarse a la vida, quiz no quiere apartarse de
ti...".

Aquella tarde la abuela entr a la habitacin del nio; Alfredo respiraba
con dificultad, pero slo ver a la abuela sonri, la seora guard silencio
y le dijo lo ms calmada que pudo: "T me has acompaado tanto, a lo mejor
Dios lo que quiere es que ahora acompaes a otras personas del cielo...".
Luego rez con el pequeo y le dijo que si tena miedo de cualquier cosa
slo deba mirar la estrella de la pared y tendra valor.

Esa noche Alfredo lleg al cielo. Mientras estaba sentado, deseaba poder
decirle a la abuela que desde su llegada no haba dejado de mirar las
estrellas, porque saba que ella tambin las estaba observando para unirse
a l. Adems, hubiera querido decirle que no se asustara; si no vea la
gran estrella de la pared de la habitacin, es que en su ltimo momento en
la tierra, en busca de valor y compaa, haba decidido trarsela al cielo.

** Noelia Rodrguez
   noe_pico@hotmail.com
   Escritora venezolana. Reside en Guatire, Miranda. Licenciada en artes
   por la Universidad Central de Venezuela y estudia la licenciatura en
   educacin por la Universidad Nacional Experimental Simn Rodrguez. Es
   profesora de castellano de tercera etapa de Educacin Bsica. Relatos
   suyos han aparecido en el diario El Nacional y reseas en un medio
   corporativo de la Compaa Annima de Administracin y Fomento Elctrico
   (Cadafe). Obtuvo una mencin honorfica en el Concurso de Cuentos de
   Terror del 62 Aniversario del diario ltimas Noticias por "El seor
   Leopoldo (2003) y es una de las ganadoras del Certamen Mayor de las
   Artes y las Letras del Conac, Ministerio de Cultura y la Casa Andrs
   Bello (2004). Produjo entre 1994 y 1995 un peridico comunitario en
   Guatire.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Buscando a Nelson lvarez Licona ======================================

                                                        13 de marzo de 2005

Hola:

Fui compaero de Nelson lvarez Licona en Espaa y estoy intentando
localizarlo. Escrib a una direccin de contacto que aparece en vuestra
pgina, pero no existe ya. Tenis otra direccin ms actualizada?

Lo agradecera mucho.

Anbal Vivaceta de la Fuente
azulbel@vtr.net



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"El compromiso del escritor debe ser con la verdad, ya sea una verdad
insinuada o una verdad con mantillas. Generalmente los escritores tendemos
a hablar por seas. Un escritor tiene que cumplir con los mismos
compromisos que cualquier otra persona, lo nico es que debe tener la
conciencia un poco alerta".

      Francisco Ayala, durante la celebracin de su 99 cumpleaos y
      presentacin de su ms reciente libro, La invencin del Quijote, el
      16 de marzo de 2005.



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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 11 de abril de 2005
