
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 123
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       11 de abril de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
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           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"La ley contra el volcn", Jorge Gmez Jimnez.          | Editorial
                                                         |
Amargord. / Libros venezolanos. / Mil Mamuts. / Kafka en | Breves
espaol. / La verdad de Ruiz. / La Bata del Camalen. /  |
Tres Mil. / Centro para el cine. / Chiappe en Fnac. /    |
Garabatos-k lleva el Quijote a Tenerife. / Mujer         |
perdida. / Presentando al duende. / Al filo del poema. / |
Palavreiros.                                             |
                                                         |
Roa Bastos habra sido robado y abandonado por su        | Noticias
asistente. / Realizan en Montevideo una exposicin con   |
objetos de Onetti. / Cambridge BrickHouse dona libros    |
para hispanos de Nueva Inglaterra. / Festival teatral    |
canario corre riesgo de muerte. / Cuarenta novsimos     |
puertorriqueos publica Hostos Review. / Proyecto de Ley |
de Derecho de Autor sigue causando polmicas en          |
Venezuela. / Ral Rivero marcha al exilio en Madrid. /   |
Msica venezolana para piano presentan en China. /       |
Espaa entrega sus Premios Nacionales de Literatura. /   |
Muri Saul Bellow, premio Nobel 1976. / Andrs Trapiello |
obtiene el premio de la Fundacin J. M. Lara. / Premio   |
de la Crtica en Espaa se entrega pstumamente a        |
Alberto Mndez. / Vargas Llosa recibe su peso en miel. / |
Monte vila difunde literatura indgena venezolana. /    |
Antologa rene ms de dos siglos de narrativa           |
fantstica en cataln. / Adiestrarn promotores de       |
lectura en Monagas. / Encuentro de poetas realizarn en  |
Ciudad Jurez. / Dictarn taller de literatura infantil  |
en Lima. / Analizarn en Bogot literatura infantil y    |
juvenil. / Reinicia circulacin revista literaria        |
chilena Run Run. / Joven venezolano dirigir la Orquesta |
de la Radio de Austria. / Un seminario analizar las     |
coordenadas del cine latinoamericano. / Hermosillo       |
acoger a investigadores literarios. / Segunda edicin   |
del Festival Ddalus anuncian para octubre. / Congreso   |
en Mxico discutir sobre literatura latinoamericana.    |
                                                         |
IV Centenario del Quijote                                | Literatura
http://www.donquijotedelamancha2005.com                  | en Internet
                                                         |
"Hans Christian Andersen, un cisne de alto vuelo",       | Artculos y
Vctor Montoya. / "Hebras de Luna", Nstor E. Rodrguez. | reportajes
/ "Un romntico olvidado en Nicaragua", Zenobio Saldivia |
Maldonado. / "Manos", Martha Revuelta Morales S.. / "La  |
letra en que naci la pena", Ral Zurita.                |
                                                         |
"Verdad histrica en narrativa ficcin", Pablo J. Fierro | Sala de ensayo
C.. / "Hasto", Luis Felipe Vivares. / "La democracia en |
tiempos de globalizacin", Elas Said Hung. / "El todo y |
las partes", Jos Repiso Moyano.                         |
                                                         |
"El corazn sin lmites de Julin Carranza", Julio Csar | Letras
Parissi. / Poemas de Mariana Gmez. / "Ficha no          |
tcnica", Jorge Zavaleta Balarezo. / "La lnea recta",   |
Mario Sampaolesi. / Cuatro textos de Juan Alberto Campoy |
Cervera. / "Msica para msicos" (extractos), Javier     |
Etchemendi. / "El muerto que suea", Martn Rasskin. /   |
Poemas de Eva Cabo. / Dos relatos de Blanca Elena Paz. / |
Poemas de Vernica Pamoukaghlin. / "Humanidad", Jorge   |
de Abreu. / Poemas de Jorge Etcheverry. / "El rbol de   |
oro", Ricardo A. Halperin. / Poemas de Aural del Moral.  |
/ "Otelo", Carlos Garca Miranda. / "Una temporada en el |
cielo" (extractos), Walter Daniel Aranda.                |
                                                         |
Gaceta Literaria de Santa Fe. / "Pico de Paloma y otros  | El regreso
escritos", Gloria Kehoe.                                 | del caracol
                                                         |
Arte de "farolitos de papel". / Juana en Alemania.       | El buzn
                                                         |
Tom Wolfe.                                               | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      La ley contra el volcn ================================

Hace unos das, el diario caraqueo El Universal public entrevistas a
Andrea Coa, corredactora del proyecto de Ley de Derecho de Autor que tanto
revuelo ha levantado en estos das en el mbito editorial venezolano. Al
margen de la posicin que uno pueda tener al respecto, vale la pena revisar
las declaraciones de Coa a favor de la ley, as como las correspondientes,
en el mismo diario, de Eduardo Samn -quien dirige el Servicio Autnomo de
la Propiedad Intelectual, Sapi-, para saber sobre qu estamos parados.
Ambas entrevistas aparecen con la firma de la periodista Ana Mara
Hernndez.

Segn Coa, el proyecto de ley ha surgido de la conviccin de que el texto
legal vigente, de 1993, "no responde ni defiende nuestros derechos, y nos
entrega a las corporaciones internacionales". Desestim la exoneracin de
impuestos que por ley tiene la cadena de comercializacin del sector
editorial venezolano, pues "aun con todo eso, la industria editorial
venezolana est en rojo".

Se refiri tambin a las objeciones que se le han hecho a la ley, y parece
restarles importancia en virtud de que provienen, segn ella, del sector
industrial, que ella juzga "contrapuesto al derecho de los autores con los
editores". Y arremeti contra los convenios internacionales: "quin dijo
que son palabra de Dios? Son palabra de Estados Unidos, es la vieja lucha
del norte contra el sur. El nuevo orden solidario es que el sur participe y
ponga su propuesta".

En la misma tnica justific el polmico artculo 5, que confiere al Estado
la potestad de adquirir los derechos de una obra que considere de inters
pblico con la consiguiente prohibicin de su comercializacin. "Ese es uno
de los principios para garantizar que la gente tenga acceso a la obra.
Cuando el Estado la adquiere lo hace con trato directo al autor. Entendemos
que chillara Cavelibro, Sacven, hay que hacer una contralora social para
que defienda. Se trata de eso".

Samn, por su parte, declar que el Sapi aprueba el proyecto "porque no
est hecho por abogados ni por corporaciones. Esto est hecho por la gente
y es elevado a la Asamblea Nacional para ser discutido". Desestim (al
igual que Coa en alguna parte de sus declaraciones) la crtica de algunos
sectores a errores de transcripcin que cambian, dramticamente por cierto,
el sentido de ciertos artculos. Y dijo que el proyecto no es "una ley
cocinada", cualquiera que sea el sentido de esto.

La periodista venezolana Kira Kariakin, quien labor durante muchos aos en
el medio y lleg a tener una agencia literaria -empresa quijotesca como la
que ms, si se crea en Venezuela-, expuso hace unos das en su bitcora,
K-minos (http://www.k-minos.com), un completo anlisis de la ley en
correspondencia con las declaraciones de Coa y Samn.

Segn Kariakin, "la ley propuesta en Venezuela atenta contra los autores y
las autoras, los editores y editoras, productores y productoras, etc.,
porque refleja desconocimiento de la cadena de produccin y distribucin de
las obras. Esta cadena es costosa. En el caso de la impresin, Venezuela no
produce papel de buena calidad ni buen precio, ni tintas, ni maquinaria".
Los costos de produccin en otros rubros, como la msica y el cine, son aun
superiores.

En el aspecto de los convenios, que involucran a muchos pases adems de
Estados Unidos, Kariakin estima que quienes redactaron la ley "parecieran
estar sesgados ideolgicamente en un tema que no tiene nada que ver con la
lucha norte y sur y dems lugares comunes de una 'izquierda' que no tiene
argumentos ms fuertes ni consigna menos trillada que echarle la culpa de
todo a los 'gringos' ". Destaca el hecho de que no existe tal presin de
las "corporaciones" por robar al artista nacional y dominar nuestra
produccin intelectual y artstica.

Desmiente una aseveracin de Coa segn la cual los artistas venezolanos
exponen en las plazas pblicas porque en los grandes aforos se les da
mayores oportunidades a los extranjeros. "Nuestras galeras siempre se han
afincado en artistas nacionales porque el coleccionismo de arte en
Venezuela se basa en el talento del pas. Vayan a una subasta de la Sala
Mendoza o de la Casa de Subastas Odalys y podrn apreciar lo que digo. La
sempiterna queja en la Feria Internacional de Arte de Caracas por parte de
los expositores internacionales es justamente lo difcil de vender artistas
de afuera porque son inversin difcil para el coleccionista vernculo".

Una de las aristas que empiezan a ser acotadas por diversos sectores, es
que en realidad el proyecto contiene la mayora de los preceptos legales
establecidos ya en la ley de 1993, organizados de manera distinta, y con
los peligrosos agregados que comentramos en nuestro editorial de Letralia
122 referentes al desconocimiento de convenios internacionales, a la
potestad del Estado de expropiar una obra -negndole al autor la
posibilidad de obtener mejores ingresos por otras vas- y a otros aspectos,
como el establecimiento de una ficticia ganancia del cincuenta por ciento
para el autor. Esto, segn Kariakin, "llevar a la industria a la figura de
cofinanciacin o coedicin con el autor. Si tienes un 50% de ingreso
corrers con un 50% de riesgo. Y no habr nadie que quiera ser publicado
que no vaya a tener que pagar por la mitad de la edicin. As de simple".

Kariakin termina su anlisis con una nota no exenta de pesimismo. "Estamos
condenados", dice, "a unos medios que no se molestan en contraponer las dos
leyes, la vigente y la que est en discusin, y compararlas para establecer
sus puntos en comn y diferencias ayudando as a establecer un dilogo ms
productivo. Y estamos condenados por designios de un karma csmico -que me
atrevo a creer que trasciende ya cualquier revolucin poltica o social- a
la improvisacin, el apuro, protagonismo y falta de responsabilidad para
con el pas en su totalidad".

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Amargord. Jos Mara de la Quintana es el editor tras Ediciones Amargord,
sello espaol nacido en el barrio de Lavapis y que por estos das ha
publicado siete libros: La travesa del hombre barco, de Francisco Jos
Sevilla, El desierto de la sed, de Rodrigo Galarza, y Los amantes de
Coriolis, de Jos Ramn Huidobro (poesa); Buenos das, Ins, de De la
Quintana y Puro cuento, de Gonzalo Torrente Malvado (narrativa); De all y
de adentro, de Chechu Graf (fotografa) y (No slo) palabras para la paz,
del Colectivo de Artistas de Lavapis (ensayo). Amargord publica adems la
revista mensual La Hoja desde 2002.
Jos Mara de la Quintana, telfono: 91 4008570
Correo electrnico: info@lahojadelbarrio.com
http://www.edicionesamargord.com

Libros venezolanos. Para este mes estara previsto que el Centro Nacional
del Libro de Venezuela (Cenal, http://www.cenal.gov.ve) entregase el Premio
Nacional del Libro 2003, cuya entrega fue postergada a raz del incendio
que, en octubre del ao pasado, sufri la torre Este de Parque Central. El
ente inform que los miembros del jurado deliberan desde diciembre de 2004
sobre una base de 350 libros, adems de gestiones, proyectos y servicios
participantes.
Centro Nacional del Libro
Centro Simn Bolvar, torre Norte, piso 17
El Silencio, Caracas. Telfonos 58 212 4842293 / 4827074
Correo electrnico: cenal@cenal.gov.ve

Mil Mamuts. Tal es el nombre de una nueva revista literaria que, con
periodicidad trimestral, se publica en Argentina desde hace algunas
semanas. Mil Mamuts est dedicada al cuento latinoamericano actual, tiene
una extensin de 52 pginas y mantiene abierto su correo electrnico para
quien desee enviar sus creaciones. La primera edicin, de la que la pgina
web ofrece algunas muestras, tiene textos de Carlos Gamerro, Pablo Azcar,
Luis Antuano, Gabriel Pinciroli, Jorge Accame, Hebe Uhart, Samanta
Schweblin, Elvio Gandolfo, Roco Saucedo, Juan Carlos Mndez Gudez, Luis
Ziga Morales y Henry Trujillo, as como una entrevista con Oliverio
Coelho hecha por Salvador Biedma.
http://www.milmamuts.com.ar
info@milmamuts.com.ar

Kafka en espaol. En 1993 Carlos Atanes realiz en Espaa un mediometraje
basado en La metamorfosis, de Franz Kafka. Ahora el realizador ha puesto en
lnea una versin digital, de 75 Mb y 28 minutos de duracin, que puede
descargarse libremente para ser apreciada en la casa u oficina. La pelcula
intenta una aproximacin a la obra de Kafka poniendo "ms nfasis en la
metamorfosis de la familia que en la del propio Gregorio, dejando a ste en
segundo lugar".
http://www.carlosatanes.com/IMAGES/metamorfosis_de_kafka.wmv

La verdad de Ruiz. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar una
versin digital de La verdad sospechosa, comedia de caracteres de Juan Ruiz
de Alarcn. La edicin, a cargo de la profesora Lola Josa, sigue el texto
de esta obra publicado en la Parte segunda de las comedias del licenciado
don Juan Ruiz de Alarcn (Barcelona, 1634). Se reproducen, parejos al
texto, los facsmiles de la citada edicin de 1634, y viene acompaada por
una extensa introduccin ilustrada con las fotografas del montaje de La
verdad sospechosa que, dirigido por Pilar Mir, realiz la Compaa
Nacional de Teatro de Espaa en 1991.
http://cvc.cervantes.es/obref/verdad_sospechosa

La Bata del Camalen. El Taller del Poeta, el sello del escritor espaol
Fernando Luis Prez Poza, acaba de lanzar La Bata del Camalen (PDF),
peridico literario mensual que circula con versiones digital e impresa. El
nmero 0, que es el que ya puede descargarse del sitio de El Taller,
incluye un artculo editorial, donde se declaran las intenciones del
peridico, la Declaracin del Insumiso Brais Ocampo, el relato "La llamada
del placer", el artculo "Don Quijote cabalga de nuevo" y la "Oda al
Condn" de Fernando Luis Prez Poza, "La Fusta del Breador", espacio de
Richard Pazos, poemas de Alexnder Vrtice, "Este rapaz est tolo por
Cato", "La fbula del mejilln Simen" de Chicho Aboy, el relato "El
regalo" de Bruno Kampel, algunos apuntes sobre tcnica potica y poemas de
Mara Mrquez.
http://www.eltallerdelpoeta.com/libroselectronicos/batadelcamaleon.pdf

Tres Mil. El poeta salvadoreo Otoniel Guevara ha sido designado director
del Suplemento Cultural Tres Mil, de Co Latino, diario con ms de cien aos
de antigedad y conocido como el decano de la prensa escrita en El
Salvador. El suplemento del que ahora se encarga Guevara naci en 1990 y es
hoy en da el nico suplemento cultural semanal del pas. Guevara invita a
escritores de todo el mundo a enviar sus opiniones y colaboraciones.
culturatresmil@yahoo.com.mx

Centro para el cine. Este 14 de abril, a las 6:30 de la tarde, se presenta
en la Casa Bolvar, en la calle San Agustn Chiquita de Cartagena
(Colombia), el Centro de Documentacin Cinematogrfica y Audiovisual, una
iniciativa del Festival Internacional de Cine de Cartagena y el Banco de la
Repblica. El centro contar con una sala de consulta de libros, revistas y
publicaciones dedicadas al cine del Caribe colombiano, colombiano,
latinoamericano y universal, e igualmente tendr una programacin semanal
de obras audiovisuales para pblicos diversos.
 
Chiappe en Fnac. El escritor venezolano Domnico Chiappe (Lima, Per, 1970)
hablar este 15 de abril, a las 7 de la noche, sobre novela multimedia, en
la sptima sesin del Forum Literario TAI que organizan Fnac Callao y la
Escuela Superior de Artes y Espectculos TAI. Chiappe, autor de la novela
multimedia Tierra de extraccin, dar cuenta de sus trabajos e
investigaciones en torno a la implementacin de herramientas multimedia en
la creacin literaria. En el Forum Literario TAI en Fnac han estado ya Jos
Balza, Juan Carlos Mndez Gudez, Jorge Eduardo Benavides, Pilar Adn,
Nicols Melini y Ernesto Prez Ziga, y prximamente le toca el turno a
Juan Carlos Chirinos y Javier Sez de Ibarra.
http://www.escuela-tai.com/

Garabatosh-k lleva el Quijote a Tenerife. Ms de 60 instituciones pblicas
y privadas, entre las que se cuentan bibliotecas, colegios e institutos de
educacin secundaria, disfrutarn de las andanzas del caballero de la
triste figura durante este mes de abril, de la mano de la compaa
venezolana de teatro y tteres Garabatosh-k. Elisa Gonzlez y Roger Vargas
llevarn a cabo, durante este mes, ms de 60 presentaciones de su obra
Sancho Panza y el de La Mancha. Colegios e institutos de Los Realejos,
Santa rsula, Granadilla, Santa Cruz, Candelaria y La Matanza, entre otros
municipios, as como varias bibliotecas, sern visitados por el caballero
de la triste figura para presentarles esta versin libre de Elisa Gonzlez
sobre las andanzas del personaje de Miguel de Cervantes.
garabatosh_k@hotmail.com

Mujer perdida. Hasta el 24 de abril se estar presentando, en la Sala
Experimental del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos, en
Caracas, la obra Mujer perdida, una pieza del Grupo Catarsis en la que se
conjugan la ficcin y la realidad ms cotidiana y que parte de una llamada
en la que un hombre es advertido de que su mujer se encuentra perdida. Pese
a que el personaje es soltero, emprende una bsqueda y se encuentra con
cuatro mujeres identificadas con personajes de la literatura
iberoamericana: la Maga de Julio Cortzar; la cndida Erndira de Garca
Mrquez; Laura Avellaneda de Benedetti y la poetisa argentina Alfonsina
Storni. La obra se presenta de jueves a sbados a las 8 de la noche y los
domingos a las 6 de la tarde. Las entradas oscilan entre 5.000 y 8.000
bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Presentando al duende. Este 27 de abril, a las 7 de la noche, ser
presentado en la Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional de Chile, en
Alameda 651 (2 piso), Santiago, el cuento El duende Serafn, de la
escritora chilena Estela Socas Muoz, incluido en la Serie Infantil
Trapolandia de la Academia Chilena de Literatura Infantil-Juvenil. La obra
ser presentada por el escritor Juan Antonio Massone del Campo y Karen
Plath Mller Turina, y se escenificar un pequeo relato teatralizado
preparado por los profesores Anabella Rosinelli y Alberto Cisterna y
alumnas del Colegio Santa Familia.
estela_socias1@hotmail.com

Al filo del poema. Coordinado por Edna Ojeda, entre el 28 y el 30 de abril
se realizar el III Encuentro de Mujeres Poetas en Huejuquilla, "Al filo
del poema", para el cual es preciso enviar por correo electrnico cinco
poemas y currculo breve a Ramn Quintana. Las participantes podrn
presentar adems una ponencia sobre el tema "La provincia y su universo
potico". El evento se realizar en el Rancho El Paraso y las asistentes
debern llevar sbana y cobija, adems, por supuesto, de sus libros y
revistas para la venta.
Telfonos: 6295420166 / 6295212069
Correo electrnico: rqueend@yahoo.com.mx

Palavreiros. En su cuarta edicin, el festival "Palavreiros, Da Mundial de
la Poesa", una antologa virtual que se mantiene en lnea durante todo el
ao, se realiza en homenaje a Csar Moro (Per, 1903-1956), Enrique Lihn
(Chile, 1929-1988), Enrique Molina (Argentina, 1910-1996), Mrio Quintana
(Brasil, 1906-1994), Vicente Gerbasi (Venezuela, 1913-1992) y Xavier
Villaurrutia (Mxico, 1903-1950). Palavreiros recibe contribuciones de
autores brasileos hasta el 31 de mayo. El plazo se extiende a todo el ao
para autores de otros pases y para quienes residen en zonas de Brasil poco
representadas en el festival. Palavreiros es una iniciativa de Jos Geraldo
Neres y consiste en que cada aspirante remite por correo electrnico tres
poemas o prosas poticas breves, una biografa literaria de cuatro a cinco
lneas y seas de contacto, como correo electrnico y direccin postal.
http://www.palavreiros.org
palavreiros@uol.com.br

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electrnico a breves@letralia.com.



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*** Roa Bastos habra sido robado y abandonado por su asistente

El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, premio Cervantes 1989 estuvo
hasta hace unos das siendo cuidado por dos enfermeras, dado su estado de
salud, mientras su hija, Mirta Roa Mascheroni, denunciaba a Cesarina
"Karina" Cabaas, ex asistente personal del escritor por un perodo de
aproximadamente siete aos, por lesin grave, abandono y el presunto hurto
de unos 27.000 dlares.

En el caso ya han declarado varias personas que conocieron a Cabaas, como
Alejandro Maciel, el escritor y periodista Jess Ruiz Nestosa, el editor
Pablo Len Burin, Antonio (Toni) Carmona, Vctor Jacinto Flecha y Rosa
Victoria Roa viuda de Escalada, hermana de Roa Bastos, quien confirm el
lamentable estado de su hermano y que no dejaban que nadie lo visitara.

Otra que declar ya es Lutgarda Mara Luca Florentn de Chase, sobrina del
novelista, quien estuvo con Luis Antonio Escalada Roa, otro sobrino de Roa
Bastos, el da en que "Karina" retir los 27.000 dlares, en septiembre de
2004, con presencia de una escribana. Coincidi tambin en que nadie poda
ver al autor porque lo impeda la empleada. Siempre le tena "secuestrado"
y "dopado" por lo que no le dejaba salir, aleg.

En su denuncia, Roa Mascheroni aleg: "Adems de haber abandonado a don
Augusto Roa Bastos, y con total frialdad, ingratitud y mala fe, se
aprovech de la situacin para obtener un beneficio econmico, sustrayendo
dinero, manifestando que le perteneca y que eran sus ahorros. Lo cierto es
que esta seora no ganaba ms de un milln 300 mil guaranes; sin embargo,
logr ahorrar ms de 100 millones. Cesarina Cabaas se aprovech de la
situacin de desamparo y as logr un beneficio econmico indebido".

Hctor Alcaraz, abogado de Cabaas, ha explicado que el dinero que la
asistente retir corresponda a ahorros que haba hecho durante el tiempo
que trabaj para Roa Bastos, ya que ste fue siempre "generoso" y ella no
necesit gastar el dinero de su paga. Segn l, la residencia de Cabaas
fue tambin un obsequio del autor.

"Si el seor Roa la ve, va a cambiar la historia, porque no es el seor Roa
el que hace la denuncia, sino una de las hijas, que creemos promueve la
denuncia por intereses econmicos. Porque el dinero que ella (por Cabaas)
retir es lo que fue ahorrando, que lo tena en el lugar donde habitaba,
que es la casa de Roa", seal el abogado.

Roa Bastos se ha recuperado y ahora est ms lcido, sale a caminar por los
alrededores del barrio y recibe a amigos, segn una fuente cercana, aunque
an no puede recibir a la prensa. Sin embargo, el escritor pudo asistir
este domingo 10 a la reunin en la que el Consejo de Asesores del Centro
Cultural de la Repblica El Cabildo, cuyas salas recorri para conocer las
exposiciones, discutira la programacin de su primer aniversario. Durante
los cuatro meses en que su estado de salud le impeda cumplir tal
compromiso, el autor de Yo, el supremo fue reemplazado, tras peticin suya,
por Alejandro Maciel.

Nacido en 1917, Augusto Roa Bastos fue internado dos veces en septiembre de
2004 en un sanatorio de Asuncin a causa de una descompensacin cardaca,
tras la alerta de una vecina suya, ya cuando se encontraba abandonado por
su ahora ex asistente, indica la denuncia, que fue presentada en diciembre
pero no se haba hecho pblica hasta ahora. La hija del escritor seal que
un sobrino lo haba recogido en su departamento "en estado calamitoso y en
total estado de abandono", por lo que fue llevado a un centro sanitario.

La denuncia hecha contra Cabaas, a la que el juez scar Delgado impuso
medidas restrictivas, como la prohibicin de salir del pas o acercarse al
escritor, agrega que la asistente lo drogaba para poder abandonar la casa
cuando quisiera, aunque trabajaba a tiempo completo.



*** Realizan en Montevideo una exposicin con objetos de Onetti

Hasta el 28 de mayo es posible visitar la exposicin "Onetti: una larga
confesin", que muestra, por primera vez, manuscritos, fotografas,
correspondencia y objetos personales del escritor Juan Carlos Onetti,
premio Cervantes 1980, en la sede del Centro Cultural de Espaa en Uruguay
(http://www.cce.org.uy), en Rincn 690, Montevideo.

La muestra, cuya entrada es gratuita y se mantiene abierta de lunes a
viernes entre 11:30 de la maana y 8 de la noche, y hasta las 6 de la tarde
los sbados, es una oportunidad nica de acercarse al mundo del autor de
Juntacadveres, ya que nunca antes se haba realizado una exposicin de
estas caractersticas a nivel mundial. Se exhibe incluso el manuscrito de
un cuento indito del que no saba de su existencia.

La curadura de la exposicin est a cargo de Hortensia Campanella,
directora general del CCE, docente, crtica literaria, especialista en la
obra de Onetti, y quien adems tiene a su cargo la direccin de la edicin
de las obras completas del escritor por primera vez en Espaa, para el
Crculo de Lectores Galaxia Gutenberg. Campanella explic que, tanto para
realizar la exposicin como para la preparacin de las obras completas, ha
contado con la ayuda de la viuda del autor, Dorotea Muhr, Dolly.

Exiliado desde 1975 hasta su muerte, Onetti regresa a Uruguay en los
manuscritos de sus novelas, los libros y retratos que poblaron su
escritorio, las fotos de su lbum familiar y muchos objetos que lo
acompaaron a lo largo de sus distintos peregrinajes por Montevideo, Buenos
Aires y Madrid. Durante el tiempo que dure la exposicin se presenta
tambin un ciclo de homenajes con ponencias, mesas redondas y
presentaciones de libros.

Entre otras cosas, la muestra tiene como objetivo "mostrar una visin lo
ms completa posible de la personalidad de Onetti como artista y como
hombre comn, ya que desde hace mucho tiempo se han cultivado mitos y
leyendas en torno a la vida de Onetti -mujeriego, bebedor, hosco,
antiptico- que el propio autor nunca se ocup en aclarar", indic
Campanella.

"Onetti era mucho ms que eso", agrega, "era una persona clida, afectiva,
con un enorme sentido del humor, siempre con ganas de jugar, de hacer
bromas. Una larga confesin muestra esa faceta de Onetti en muchos de sus
objetos personales, en dedicatorias, juguetes, notas. No muchos saben que a
l le encantaban los nios, jugar con ellos o simplemente observarlos;
deca que las personas que no conservan algo de su infancia no podan ser
amigos suyos".

Se abarca en la muestra, a travs de una iconografa muy amplia, un
recorrido por toda la vida del autor, desde su niez hasta sus ltimos das
en Madrid. Hay fotos de su infancia en Coln y material nunca visto: una
agenda con el manuscrito de Cuando ya no importe; hojas sueltas de un
cuaderno en el que Onetti escribi parte de Dejemos hablar al viento;
copias mecanografiadas y corregidas; decenas de cartas y objetos que
estaban a su lado, en su cuarto, en su dormitorio; la cabeza de Buda que
aparece en muchas fotos que le tomaron y que lo acompa en todos sus
viajes; libros que amaba; la mesa en la que escribi buena parte de sus
obras y ediciones muy variadas de sus libros: traducciones al ruso, francs
y otros idiomas, as como ediciones en braille.

Para el mircoles 11 de mayo, el CCE ha organizado la mesa redonda "Los
jvenes leen a Onetti", con Virginia Lucas, Mariana Figueroa, Nicols
Gropp, Nicols Der Agopin y Francisco Tomsich. El viernes 27 el crtico
literario argentino No Jitrik dictar la conferencia "A propsito de
Onetti". La entrada a estas actividades tambin es gratuita.



*** Cambridge BrickHouse dona libros para hispanos de Nueva Inglaterra

La editorial estadounidense Cambridge BrickHouse, Inc.
(http://www.cbhbooks.com), se sum a una campaa de donacin de libros para
crear una biblioteca de autores latinos en aras de preservar el idioma
espaol en toda el rea de Nueva Inglaterra, que comprende los estados de
Maine, Vermont, New Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Rhode Island.
La informacin fue publicada a principios de este mes por la agencia
literaria de noticias Librusa.com.

Fundada hace ms de diez aos y conocida anteriormente como Versal
Editorial Group, la editorial se propone ayudar a organizaciones sin fines
de lucro, como la Casa Dominicana, Lawrence Community Works y Hispanic
Image Foundation, a fin de que stas se encarguen de distribuir los libros
entre las bibliotecas de la regin y los usen en sus tertulias, clases,
talleres y reuniones semanales.

"Estamos muy comprometidos con los inmigrantes latinoamericanos que se ven
afectados por los continuos recortes en la educacin, en especial en la
educacin en su propio idioma", seala Sandy Blanes, ejecutiva y portavoz
de la empresa, "cuando recin llegan a este pas, los hispanos no
encuentran libros en espaol y se frustran sus intereses de conocimiento y
superacin. En lo que aprenden el nuevo idioma, cuentan con escasa
literatura en las libreras y bibliotecas, o con escasos recursos para
adquirirla".

Entre los libros donados, figuran libros para nios y jvenes, poemarios,
cuentos, ensayos, novelas, obras de teatro y variados textos de educacin.
Un total de 325 libros. Cambridge BrickHouse es una editorial radicada al
norte de Boston, que publica libros de autores de todas partes del mundo y
en cualquier idioma, para lo cual est recibiendo manuscritos en espaol a
fin de realizar coediciones con sus autores.



*** Festival teatral canario corre riesgo de muerte

Desde 1988 se realiza en Gran Canaria (Espaa) el Festival del
Sur-Encuentro Teatral Tres Continentes (http://www.festivaldelsur.com),
actividad que en este momento corre riesgo de muerte al suprimirse el
financiamiento que reciba anteriormente del gobierno local.

Esto ha movilizado a gestores culturales de todo el mundo para solicitar al
Cabildo de Gran Canaria que reconsidere su decisin, en virtud del arraigo
y el prestigio que la actividad ha reunido durante estos dieciocho aos. 

Este festival tiene el propsito de propiciar un espacio para el encuentro
entre las culturas de los tres continentes que, por razones diversas, estn
vinculados al archipilago canario. Desde su creacin en 1988, centenares
de compaas teatrales han pasado por los escenarios de Agimes -la
localidad canaria en que se celebra- y, por medio de la red de extensiones
del festival, de otros municipios aledaos.

Para gran parte del pblico canario, el festival ha sido prcticamente la
nica oportunidad de acercarse al teatro africano y latinoamericano;
adems, propicia la convivencia entre las compaas -que permanecen en
Agimes durante todo el evento- y el pblico canario.

Aunque el Cabildo de Gran Canaria es una de las instituciones que, desde la
primera edicin, apoyaron al Ayuntamiento de Agimes en el sostn del
festival, manteniendo su ayuda a lo largo de toda la historia del evento,
con la llegada de Partido Popular al gobierno local, el ao pasado, la
ayuda fue cancelada.

Segn Antonio Lozano, organizador del festival, ste se encuentra "en su
mejor momento, capaz de mejorar su importante aportacin a la sociedad
canaria", por lo que considera injusto que se tome esta decisin, "que, con
toda evidencia, slo se basa en motivos polticos y en la distancia
ideolgica que separa al Ayuntamiento de Agimes del Cabildo de Gran
Canaria".

Para colaborar con Lozano, y a fin de que se pueda garantizar la
continuidad del evento, basta con descargar la carta que en formato Word
hemos dispuesto en http://www.letralia.com/123/carta.doc, firmarla y
envirsela a alozano956@hotmail.com, a fin de que l pueda demostrar el
apoyo de sus colegas de todo el mundo.



*** Cuarenta novsimos puertorriqueos publica Hostos Review

Mariposa, Abraham Rodriguez, Edwin Torres, Caridad De la Luz, Ernesto
Quinez, Willie Perdomo, Shaggy Flores, Sandra Garca Rivera, Ray Ramirez
y Flaco Navaja son algunos de los ms de cuarenta autores que destacan en
el segundo nmero de Hostos Review / Revista Hostosiana, dedicado
enteramente a la novsima literatura puertorriquea escrita en espaol o
ingls.

Con este nmero titulado, "Open Mic / Micrfono Abierto: Nuevas Literaturas
Puerto / Neorriqueas / New Puerto / Nuyor Rican Literatures", y a cargo
del crtico puertorriqueo Juan Flores y de la escritora puertorriquea
Mayra Santos-Febres, catedrticos de Hunter College (Cuny) y la Universidad
de Puerto Rico, respectivamente, la revista de 300 pginas es publicada por
el Instituto de Escritores Latinoamericanos, divisin de la Oficina de
Asuntos Acadmicos de Hostos Community College de Cuny.

En esta edicin destaca la poesa y narrativa de Gallego, Mara Luisa
Arroyo, Julio Csar Pol, Pablo Samuel Torres, Ed Morales, Urayon Noel,
Nicole Cecilia Delgado, Guillermo Rebollo-Gil, Mayda Coln, Stanley
Rosario, Raquel Z. Rivera, Juan Carlos Lpez-Prez, Tony Medina, Moiss
Agosto-Rosario, Frank Varela, ngel L. Matos Gonzlez, Emanuel Xavier,
Irizelma Robles lvarez, Johanna Bermdez Ruz, ngel Lozada, Nydia Rojas,
Chiara Merino Prez-Carvajal, Johnny Irizarry, David Caleb Acevedo, Naomi
Ayala, Alexandra Pagn, Anthony Morales, Hugo J. Ros Cordero, John
Rodriguez, Kattia Chico, Bonafide Rojas, Luis Daz, Magda Martinez, ngel
Pont Navarro, Hctor Luis Rivera, Jorge David Capiello-Ortiz y Aya de Len.

Estas pginas incluyen  a escritores que empiezan a publicar alrededor de
1990 y que estn entre las edades de los 20 y los 30 aos, dando nfasis a
aquellos cuyas poticas se alimentan de la experiencia del hip-hop,
transitan otras formas de difusin artstica pblica, tales como la lectura
en caf-teatros, el spoken word y el micrfono abierto, y evidencian
claramente la existencia de una presencia promocional nueva con temticas y
preocupaciones estilsticas distintivas dentro del campo literario que por
ms de dos dcadas se conoce como literatura "puertorriquea / nuyorrican".

Al mismo tiempo, estos textos constatan que para los escritores
puertorriqueos ms jvenes slo existe una literatura neo /
puertorriquea, escrita en ingls o en espaol, desde geografas mucho ms
variadas que Puerto Rico o New York. Abordan temas muchos ms amplios que
los de la identidad, que ya definitivamente no es vista como un bloque
monoltico, coherente y atado a un idioma o un espacio geogrfico o una
etnia/raza.    

Dirigida por el escritor peruano Isaac Goldemberg, Hostos Review / Revista
Hostosiana tiene como propsito el tender puentes entre los intelectuales y
artistas latinos, latinoamericanos e iberoamericanos que residen en Estados
Unidos y aquellos que viven en Amrica Latina, Espaa y otras partes del
mundo. Para adquirir la edicin o subscribirse a la revista se puede
telefonear al (718) 518-6859 o escribir a lawi@hostos.cuny.edu.



*** Proyecto de Ley de Derecho de Autor sigue causando polmicas en
    Venezuela

El proyecto de Ley del Derecho del Autor y la Autora y Derechos Conexos,
que ya fue aprobado en primera discusin en la Asamblea Nacional de
Venezuela el pasado 18 de febrero, ha despertado polmicas a causa de
diversos artculos en los que se estara desmejorando la situacin del
autor, en lugar de beneficiarla.

A finales de marzo, un grupo de especialistas de la Unidad de Consultora y
Proyectos en Propiedad Intelectual de la Universidad de Los Andes (ULA,
http://www.ula.ve) se reuni con la Comisin de Derechos Humanos y
Garantas Constitucionales de la Asamblea Nacional para hacer observaciones
y aportes al proyecto.

El profesor de postgrado de propiedad intelectual de la ULA, Jos Martnez,
dijo que el anteproyecto de ley, que fue aprobado el 18 de febrero en
primera discusin de la AN, presenta confusiones conceptuales palpables en
principio, como titularlo Ley de Derecho de Autor y de la Autora.

Esto, a juicio de Martnez, confunde el nombre propio y universal de la
disciplina denominada "derecho de autor" con el gnero de las personas que
ostentan la titularidad de tales derechos, lo que implica una grave
confusin entre el gnero de los titulares y la materia normada.

Asimismo, destac que la propuesta legal demuestra una confusin entre los
conceptos orden pblico e inters pblico. El proyecto califica a la
materia regulada de orden pblico a pesar de que la Organizacin Mundial
del Comercio (OMC) dispone que los derechos de propiedad intelectual "son
derechos privados", explic.

En este sentido, aclar que aunque el estmulo a la creatividad y la
proteccin a los creadores son acciones de inters pblico, no
necesariamente todas las disposiciones legales relacionadas a stas son de
orden pblico, pues ste supone que las mismas no pueden ser flexibilizadas
por las partes, lo que no ocurre en el derecho de autor y los derechos
conexos.

Al ser consultado sobre algunos artculos en especfico, Martnez indic
que hay algunas omisiones dentro del articulado, entre las que destac el
olvido de los derechos de distribucin y alquiler y de los aspectos
reconocidos a los intrpretes y a los productores de fonogramas.

El profesional del derecho tambin se refiri a la modificacin que se
propone hacer al polmico artculo 59, que trata sobre los derechos de
explotacin a obras por encargo. En el proyecto se propone limitarlos a 10
aos, lapso que en su opinin debera ser establecido libremente entre el
autor y el patrono o comitente.

"El plazo mximo permitido en esta cesin le hace perder al autor la
capacidad de negociacin, pues podra tener la oportunidad de obtener
condiciones ms favorables a cambio de una extensin mayor en el contrato",
argument.

Sobre la pretensin del proyecto de establecer la obligatoriedad del
registro de las obras, Martnez expres su inconformidad, pues seal que
los derechos se adquieren desde el mismo momento cuando nace la obra y no a
partir de su registro.

Igualmente, recalc que aunque el grupo de trabajo al que pertenece hizo
una serie de crticas al proyecto, le parece inestimable la oportunidad que
tiene la sociedad de participar activamente en la redaccin de los
instrumentos legales. Al respecto, indic que las observaciones hechas por
el personal de la ULA persiguen perfeccionar el anteproyecto para lograr
una ley aplicable y que beneficie a los autores venezolanos.

El catedrtico dijo que las observaciones hechas fueron bien recibidas por
los diputados de la Asamblea, grupo con el que se reunir en semanas
venideras para discutir a fondo las propuestas hechas por los especialistas
de esa casa de estudios.

Subray que el propsito es que el proyecto no contradiga convenios
internacionales sobre la materia, tales como el Tratado de la Organizacin
Mundial de Propiedad Intelectual (Ompi) sobre Derecho de Autor (23/12/2004)
y el Tratado Ompi sobre Interpretacin, Ejecucin y Fonogramas (03/01/05).

Ambos estn firmados por el Presidente de la Repblica, Hugo Chvez Fras,
con la finalidad de actualizar a Venezuela en esta materia y con lo que
queda ms obsoleta la Ley de Derecho de Autor actual, herramienta jurdica
vigente desde 1993.

En defensa del proyecto ha salido la escritora Andrea Coa, una de las
redactoras junto con Ramn Domingo Valds y Alberto Monteagudo. En
entrevista con la periodista Ana Mara Hernndez, publicada el 6 de abril
en el diario El Universal, la escritora explic que la ley vigente "no
responde ni defiende nuestros derechos, y nos entrega a las corporaciones
internacionales".

Agreg que existen leyes como la del Libro que exoneran de impuestos a toda
la cadena de comercializacin del sector, que a su juicio no incentiva la
produccin cultural nacional. "Aun con todo eso, la industria editorial
venezolana est en rojo", e invit a constatarlo a travs del sitio del
Centro Nacional del Libro, en http://www.cenal.gov.ve.

"Aqu los pintores estn en las plazas porque se estimula slo a los
extranjeros. Ac hay consumidores de libros", y denunci a las editoriales
como entes que "explotan a los autores".

Segn sus palabras, el manifiesto de Cavelibro est "contrapuesto al
derecho de los autores con los editores. Yo s tengo que decir que la
legislacin internacional acab con la industria editorial mexicana.
Debemos denunciar los convenios internacionales, quin dijo que son
palabra de Dios? Son palabra de Estados Unidos, es la vieja lucha del norte
contra el sur. El nuevo orden solidario es que el sur participe y ponga su
propuesta".

Tambin habl sobre el polmico artculo 5 del proyecto donde se menciona
que el Estado "podr adquirir" aquellas obras que considere de inters
pblico. "Ese es uno de los principios para garantizar que la gente tenga
acceso a la obra. Cuando el Estado la adquiere lo hace con trato directo al
autor. Entendemos que protestaran Cavelibro y Sacven, hay que hacer una
contralora social para que defienda. Se trata de eso".

Acerca de las sanciones penales, otro punto delicado, inst para que los
"abogados bolivarianos hicieran las correcciones. Esto es diferente a lo
que hace el imperio, que cocina leyes a espaldas de la comunidad. No
queremos que cambien las partes estratgicas, sino las sanciones penales".

Calific este proyecto como uno de los tres, que se discuten en el
Parlamento, "ms satanizados por los medios de comunicacin. En agosto de
2004 lo introdujimos, entr en agenda en noviembre de 2004 y fue redactado
hace dos aos. Yo tambin tengo observaciones y soy partidaria de que no se
apruebe tal como est, porque contiene errores de transcripcin y
redaccin. Nosotros no somos como los bufetes, somos dolientes".

Entrevistado por la misma periodista, Eduardo Samn, el director del
Servicio Autnomo de Propiedad Intelectual, dijo "darle su bendicin" al
proyecto porque el mismo "no est hecho por abogados ni por corporaciones".
Tambin alab el hecho de que, a su juicio, "no es una ley cocinada".

Otras bondades del proyecto que se discute, a juicio de Samn, es que "se
elimina el derechohabiente. Las empresas no son los tenores y para la
comercializacin ese derecho se cede, que en segunda discusin se ver el
perodo de tiempo. El derecho regresa al autor. Se elimina ese artculo
nefasto de que todos los derechos pasan al patrn, cuando haba relacin
laboral".

Tambin habla de "la obligatoriedad de registrar los contratos, no las
obras". Explica que el derecho nace con la obra, tal como se consagra tanto
en la ley vigente de 1993, como en el proyecto. Entonces, el registro slo
se hara con fines declarativos y se constituye en prueba. "Queremos la
obligatoriedad porque los patrones hacen firmar contratos y no hacen
copias. El patrn no da ejemplar, y luego es difcil a la hora de hacer el
reclamo. Incluso, hay quienes hacen contratos en ingls".

Samn ilustr estos casos con los artistas que laboran en plantas
televisivas o en disqueras, muchos de los cuales "estn a favor de este
proyecto, de manera annima, porque temen represalias y manifestaron
preocupacin". El Sapi aboga tambin por que se incluyan los derechos de
las modelos y de los payasos. Las primeras, porque se emplea su imagen y
hasta el momento no devengan beneficios como intrpretes, y los segundos
porque tambin son artistas.

El Sapi sugiere que se excluyan las industrias. "El derecho de autor debe
restringirse a la creacin. Es un derecho que se gana con el ejercicio de
la intelectualidad". Adems, se intenta homologar los derechos de los
ejecutantes e intrpretes con los de los creadores y autores. En cambio,
"la transmisin o retransmisin debe estar regulada por otra ley. El
derecho de autor es un derecho humano consagrado en el artculo 27 de la
Declaracin de los Derechos Humanos".

Segn Samn, "las corporaciones se han posesionado de ese derecho. Una
empresa disfruta de un derecho que es humano: la replicacin de un disco,
la edicin de libros deben estar regulados por otra ley, no son derechos
humanos". El funcionario aboga por la eliminacin del polmico artculo 109
del proyecto, pues "la violacin de derechos humanos tiene sanciones
penales. Las sanciones deben ser diferentes en estos delitos".

Sobre otro controversial artculo, el quinto, que reza la posibilidad de
que el Estado adquiera aquellas obras que considere de inters pblico,
argument que "casi todos los bienes son expropiables, contra
indemnizacin. Las obras de inters pblico deben ser expropiadas, eso fue
discutido en reuniones y es as, por ejemplo, un texto escolar. El autor no
lo pierde pero se le paga, el Estado lo paga para combatir los ilcitos".
Segn Samn, el artculo 5 del proyecto "no establece obligatoriedad".

Explic que el derecho de autor "tiene dos componentes: el moral, que es el
derecho a ser nombrado, a no ser modificada la obra, a ser reconocido, que
es inalienable; y el patrimonial, que es el beneficio monetario que se
obtiene. En el artculo 59 de la ley del 93, se violan ambos derechos
porque pasan al patrn".



*** Ral Rivero marcha al exilio en Madrid

El pasado viernes 1 de abril lleg a Madrid el poeta y periodista cubano
Ral Rivero, tras una ronda de negociaciones entre los gobiernos cubano y
espaol, donde particip personalmente el presidente ibrico, Jos Luis
Rodrguez Zapatero. Rivero lleg a la capital espaola junto a su mujer,
Blanca Reyes, su hija Yenia Rivero, de 11 aos, y su madre Hortensia
Castaeda.

Excarcelado el 30 de noviembre de 2004 tras ms de un ao en prisin en
Cuba -estaba condenado a veinte aos-, Rivero fue recibido por el
secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino Len, la secretaria
de Relaciones Exteriores del PSOE, Trinidad Jimnez, y un amigo suyo, el
escritor Pablo Daz.

Rivero es uno de los 75 disidentes que La Habana conden a penas de hasta
28 aos de crcel en abril de 2003, conocida como la "primavera negra";
est considerado uno de los ms importantes poetas cubanos y su caso se
convirti en bandera de la protesta internacional contra la represin del
rgimen cubano en contra de la disidencia interna.

En el momento de su arresto, en marzo de 2003, diriga la agencia
independiente Cuba Press, que fund en 1995. Adems, era asesor de la
revista disidente De Cuba, vicepresidente regional de la Comisin de
Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), y
colaborador de varias publicaciones extranjeras.

A principios de marzo, Rivero se puso en contacto con Jimnez para
manifestarle su deseo de vivir un tiempo en Espaa. La responsable
socialista, con el apoyo del partido y en coordinacin con el Ministerio de
Asuntos Exteriores y Cooperacin, inici gestiones con las autoridades
cubanas para lograr que el rgimen de Fidel Castro permitiera la salida de
Rivero de la isla. Las gestiones, que han concluido con el beneplcito de
La Habana, se llevaron a cabo con la "mxima discrecin" para evitar que el
asunto se "politizara". El poeta recibi un permiso temporal del gobierno
cubano, que le inform que tiene hasta dos aos para regresar si as lo
desea. "Siempre quiero volver, pero pienso que no depende de m la vuelta a
Cuba, sino de su gobierno". Destac que hubo una intensa gestin de medios
espaoles, franceses, de Iberoamrica e incluso de Estados Unidos, adems
de las negociaciones que realiz en un momento inicial el gobierno del PP y
de "una posicin despus abierta y de dilogo con el gobierno socialista".

Afirm que nunca haba querido salir de Cuba, "pero de salir tena que
venir a Espaa, porque soy un poeta bsicamente, no un poltico". Por otra
parte, adelant que en su nueva vida en Espaa se dedicar al periodismo y
a escribir: "Voy a hacer libros, memorias, y tengo incluso una novela sobre
los aos 90 en Cuba", y avanz que el 21 de este mes "va a salir una obra
ma". Tambin asegur que, "mientras quede uno solo de los presos, voy a
estar trabajando a favor" de ellos, en referencia a los disidentes del
llamado "Grupo de los 75" que an continan presos.

El domingo 3, Rivero se reuni con el presidente Jos Luis Rodrguez
Zapatero, quien lo recibi en el Palacio de la Moncloa. La reunin dur
poco ms de dos horas y en ella hablaron, segn declararon ms tarde a la
prensa, sobre literatura y poltica. Rodrguez Zapatero se interes adems
por sus planes de futuro y sus proyectos de trabajo y le dio su "cordial
bienvenida" a Espaa, segn un comunicado del Ministerio de la Presidencia.

Sin embargo, el viaje de Rivero a Espaa ha recibido crticas por parte de
otros exiliados cubanos que exigen un trato similar para otros casos. El
tambin poeta Julio San Francisco, en nombre de la Unin Europea del Exilio
Cubano, calific de "cnica y paradjica" la actitud del gobierno espaol
respecto al pueblo cubano, pues mientras se reciba "solemnemente" a
Rivero, otros disidentes cubanos estaban a punto de ser deportados por
Espaa a Cuba.

San Francisco dijo que el gobierno espaol ha negado "proteccin y asilo
poltico" a Milvio Ramrez Lpez y a Yodalky Delgado Morell, dos cubanos
"desconocidos" que van ser deportados a la isla, "donde les espera la
crcel o el ostracismo".

El viernes 1 de abril, "mientras Ral Rivero era solemnemente recibido en
Madrid (...), en contradiccin paradjica si no fuera cnica, la tambin
cubana pero desconocida Yodalky Delgado Morell, de 31 aos de edad, se
encontraba en el Aeropuerto Madrid-Barajas a la espera de ser deportada a
Cuba, donde le esperan la crcel o el ostracismo, despus de que el mismo
Gobierno espaol le denegara el asilo poltico", explic San Francisco en
un comunicado.

En este sentido, la nota aade que, "cuando la deslealtad hacia el pueblo
cubano todava pareca poca, entonces el gobierno espaol no le puso
proteccin al cirujano cubano cardiovascular Milvio Ramrez Lpez, que
haba logrado pedir asilo poltico en Espaa y permanece ingresado en el
Hospital Rber Internacional".

Ramrez Lpez lleg a Madrid custodiado por la Polica Poltica cubana
desde Argelia, donde era jefe de la misin mdica del gobierno de Cuba,
tras intentar suicidarse por conocer que el rgimen de Fidel Castro "le
acusa de traicin y se propone llevarlo a la isla para encarcelarlo o tal
vez fusilarlo".

Denunci tambin que la Embajada cubana en Madrid "mantiene sobre el
paciente el acoso de sus operativos, segura de que, finalmente y mediante
presiones, el uso de la fuerza o la intimidacin, lograr su objetivo de
trasladar a Cuba al mdico disidente".

"Estos lamentables hechos tocantes a la violacin universal de los Derechos
Humanos en Cuba tienen como teln de fondo la reciente peticin del
Gobierno espaol a la Comisin de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que
sesiona actualmente en Ginebra, para que la tirana de Fidel Castro (...)
no sea condenada como flagrante violadora de todos esos Derechos de los
cubanos, entre los que estn Ral Rivero, Yodalky Delgado Morell y Milvio
Ramrez Lpez", apunt.

Por este motivo, segn San Francisco, la Unin Europea del Exilio Cubano
"llama al Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados y a las
organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos de Espaa a que se
movilicen de inmediato para salvar a los ciudadanos cubanos Yodalky Delgado
Morell y Milvio Ramrez Lpez, que estn en situacin de riesgo absoluto".

Adems, segn la nota, la organizacin espera "que an el Gobierno espaol
pueda reestablecer una poltica de coherencia hacia Cuba y retome el camino
de la lealtad hacia el pueblo cubano y la oposicin pacfica, hoy ilegal y
perseguida, gobierno cubano del maana cercano".

Entretanto, Rivero ha empezado a planificar su nueva vida en Espaa. El 21
de este mes participar en las VII Jornadas de Poesa de Logroo, que se
celebrarn hasta el 29 en la Casa de los Periodistas de la localidad, tal
como lo inform el portavoz municipal, Conrado Escobar. Adems de Rivero,
participarn en esta edicin el poeta chileno Manuel Silva, el argentino
Rafael Felipe Oterio y el peruano Jos Watanabe.



*** Msica venezolana para piano presentan en China

La Embajada de Venezuela en la Repblica Popular China, en el marco de la
visita tcnica que llevaron a cabo el consejero petrolero, Javier Ramrez,
y el agregado cultural, Wilfredo Carrizales, a las instalaciones de la SJ
Petroleum Machinery Co., organiz, con la cooperacin del Departamento de
Comercio Exterior de esta corporacin, un recital de msica venezolana para
piano en el hermoso y antiguo Palacio Principal de Sichuan, de la ciudad de
Jingzhou (provincia Hubei) el sbado 2 de abril a las 7:30 de la noche.

Antes de iniciarse el recital hicieron uso de la palabra el seor Wang
Junqiao, presidente de la SJ Petroleum Machinery Co., el consejero
petrolero Javier Ramrez y el agregado cultural, Wilfredo Carrizales,
quienes destacaron la importancia de eventos culturales de alta calidad
concatenados a los asuntos comerciales y petroleros como una manera eficaz
de interactuar y consolidar lazos de amistad y cooperacin a largo plazo.

El recital estuvo a cargo de la promisora y joven pianista Chen Rusi, quien
interpret valses, joropos y otras piezas musicales de los conocidos
compositores venezolanos Moiss Moleiro, Juan Vicente Lecuna, Evencio
Castellanos, Salvador Llamozas, Rafael Saumell (hijo) e Ildefonso Mesern y
Aranda.

Un numeroso pblico, compuesto por representantes del gobierno municipal de
la ciudad de Jingzhou, directivos y empleados de la SJ Petroleum Machinery
Co., gente vinculada al sector cultural, msicos, miembros de los medios de
comunicacin y tcnicos e ingenieros cubanos y estadounidenses que hacen
entrenamiento y trabajan en la corporacin petrolera, hizo acto de
presencia en el magnfico recital.

El Palacio Principal de Sichuan, donde se escenific el recital, posee un
extenso historial de ms de doscientos sesenta aos. Ubicado a orillas de
un lago, es el sitio ms ideal para realizar conciertos y recitales
nocturnos. El recital fue filmado y posteriormente ser retransmitido a
todo el mundo hispanohablante a travs del Canal en Espaol de la
Televisora Central de China.



*** Espaa entrega sus Premios Nacionales de Literatura

La ministra de Cultura de Espaa, Carmen Calvo, dijo a la prensa el pasado
5 de abril, durante el acto de entrega de los Premios Nacionales de
Literatura 2004, celebrado en el Crculo de las Artes de Lugo, que con
estos galardones se reconoce "un trabajo y una dedicacin de muchos aos"
de unos escritores "cargados de prestigio, de vida".

Calvo argument que se opt por entregar los premios en la ciudad de Lugo,
acto al que asisti el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, por ser
Galicia una comunidad de "tradiciones ancestrales, con vnculos al mar y al
mundo celta", al tiempo que la consider como una tierra "unida
espiritualmente a la cultura europea a travs del Camino de Santiago".

En la edicin del ao 2004 el Premio Nacional de las Letras Espaolas
recay en el poeta y ensayista extremeo Flix Grande Lara, que habl en
nombre de todos los premiados para expresar su "gratitud" hacia los
miembros del jurado. La labor de Flix Grande fue reconocida en mltiples
ocasiones y desde 1997 es miembro correspondiente de la Academia
Norteamericana de la Lengua Espaola.

Grande Lara expres su admiracin por la muralla romana de Lugo y defini
el trabajo del poeta como "un oficio inquietante y poco seguro, como es el
ganarse la vida escribiendo miles de palabras", a la vez que dijo que la
poesa "sirve para ir hacindonos ricos de humildad".

El resto de los premiados han sido Juan Manuel de Prada, por la obra La
vida invisible, en la modalidad de Narrativa; Chantal Maillard, por Matar a
Platn, en Poesa; Javier Goma, por la obra Imitacin y experiencia, en
Ensayo; Jos Sanchs Sinisterra, por Terror y miseria en el primer
franquismo, en el apartado de Literatura Dramtica, y Gustavo Martn Gaso,
por Tres cuentos de hadas, en la modalidad de literatura infantil y
juvenil.

Tambin han sido premiados Julio Balden, por la obra Alfonso X: la forja
de la Espaa moderna, en el apartado de historia de Espaa; Mario Merlino,
por la traduccin de Auto de condenados, en Mejor Traduccin; Juan Jos del
Solar, Premio Nacional a la Obra de un Traductor, e Hiperon Ediciones
S.L., Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial. El apartado de Fomento de
la Lectura tuvo un primer premio que recay en el suplemento cultural del
Diario de Len y un segundo galardn que recibi la Asociacin Vallecas
Todo Cultura por su programa "Vallecas, calle del libro".

Durante su intervencin, la ministra de Cultura afirm que estos premios
son "acto de reconocimiento" y que todos los premiados estn "cargados de
vida y dedicacin", de ah que se les hubiera premiado un trabajo y una
dedicacin "de muchos aos".

El acto lo cerr el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, quien agradeci
que la entrega de estos premios se celebrara en Lugo, "una de las siete
ciudades que formaron el Antiguo Reino de Galicia", dijo. Defendi la
aportacin cultural de Galicia, "que dio esplendor al Barroco en los siglos
XVII y XVIII", junto con "una tradicin literaria de las ms antiguas de
Europa que nace en las postrimeras del siglo XII con la aparicin de la
lrica galaico-portuguesa".

En este acto tambin intervino el alcalde de Lugo, Xos Clemente Lpez
Orozco, para expresar su agradecimiento al Ministerio de Cultura por que el
acto de entrega de los Premios Nacionales de Literatura se haya celebrado
en la capital lucense. "Este acto hace todava ms grande a la ciudad, con
lo que los lucenses nos sentimos privilegiados", agradeci el alcalde.



*** Muri Saul Bellow, premio Nobel 1976

El escritor estadounidense Saul Bellow, que gan el Premio Nobel de
Literatura en 1976 por su "comprensin del ser humano y su sutil anlisis
de la cultura contempornea", falleci el pasado 6 de abril, a los 89 aos,
en su residencia de Brookline, Massachussets (EUA) tras una larga
enfermedad.

El novelista estuvo consciente hasta el ltimo momento, y muri junto a su
esposa y su hija. Bellow se cas cinco veces y tuvo cuatro hijos -el ltimo
de ellos en 2000, cuando el novelista tena ya 84 aos-, y sus ltimos aos
ejerci como profesor de literatura en la Universidad de Boston.

Miembro de la generacin de escritores judos que surgi tras la segunda
guerra mundial, el fallecido est considerado uno de los autores ms
representativos de la literatura estadounidense del siglo XX, junto a
William Faulkner. Con un estilo narrativo muy personal, brill como creador
de antihroes como el joven inmigrante hebreo Augie March, que intentaba
prosperar en un Chicago en una profunda crisis econmica, o el urbanita
Moses E. Herzog, un hombre fracasado en todas las facetas de la vida en
abierta pugna con la sociedad.

Bellow naci en un barrio pobre de Montreal (Canad) el 10 de julio de
1915. Su familia, procedente de San Petersburgo (Rusia), se traslad a
Chicago cuando l tena 9 aos. El escritor empez a frecuentar ambientes
literarios durante su etapa universitaria, en la que se licenci en
antropologa, y public su primera novela, Hombre en suspenso, en 1944. La
obra describa la incertidumbre de los jvenes de su generacin,
traumatizados por la guerra mundial, y tuvo escaso reconocimiento.

El xito le lleg con la novela picaresca Las aventuras de Augie March
(1953), que le permiti llevarse el ao siguiente el Premio Nacional del
Libro de EUA. Bellow gan el galardn dos veces ms: en 1965 con una de sus
obras ms conocidas, Herzog, una corrosiva biografa de un estadounidense
neurtico; y en 1971 con El planeta de Mister Sammler, en la que el autor
plasm sus angustias personales.

La novela El legado de Humboldt, en la que estigmatiz el fascismo y el
estalinismo por su intencin de erigirse en verdades abstractas negando las
realidades concretas, le hizo acreedor del Premio Pulitzer de 1975. Otras
importantes obras de Bellow son Henderson, el rey de la lluvia (1959), El
diciembre del decano (1982), Algo para ser recordado (1992), la
recopilacin de ensayos Todo suma (1994) y la novela Ravelstein (2000).



*** Andrs Trapiello obtiene el premio de la Fundacin J. M. Lara

El 8 de abril fue entregado el premio de la Fundacin Jos Manuel Lara, que
este ao recay sobre el escritor espaol Andrs Trapiello por su obra Al
morir don Quijote, con la que se impuso a otras finalistas como Memoria de
mis putas tristes, de Gabriel Garca Mrquez, o Castillos de cartn, de
Almudena Grandes.

Al morir don Quijote, publicada por Destino, recrea la vida de los
personajes del libro tras la muerte del hidalgo Alonso Quijano. La obra le
agencia a su autor un premio de 150.000 euros, concedido por 11 editoriales
cuyo objetivo, con esto, es galardonar la mejor novela escrita en
castellano y publicada el ao anterior a su entrega.

Por primera vez, este ao se ha premiado a la novela ms vendida de 2004,
que fue La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafn, y la obra de mejor
acogida entre la crtica, galardn que ha recado en 2666, de Roberto
Bolao.

Trapiello recibi el premio de manos de la ministra de Cultura, Carmen
Calvo, y de Jos Manuel Lara, presidente de la editorial Planeta, que
afirma que este galardn apuesta por la literatura de calidad. Ganador en
2003 del premio Nadal por su novela Los amigos del crimen perfecto,
Trapiello asegur que el Lara era un galardn "absolutamente inesperado" y
que "es un premio que se le da a Cervantes".

Considerado un "enamorado" del Quijote, Trapiello indaga en este libro en
las vidas de los personajes secundarios o "desvalidos" del clsico de
Cervantes. As personajes como el cura, el mdico, el bachiller Sansn
Carrasco, y por supuesto, el fiel escudero, Sancho Panza, resucitan en esta
novela para vivir ms aventuras mientras superan la prdida del caballero
de la triste figura.



*** Premio de la Crtica en Espaa se entrega pstumamente a Alberto Mndez

El Premio de la Crtica de Narrativa 2004 en lengua espaola fue concedido
este 9 de abril, de manera pstuma, al escritor madrileo Alberto Mndez,
fallecido el pasado mes de diciembre a los 63 aos, por Los girasoles
ciegos (Anagrama). Igualmente, el poeta andaluz Jacobo Cortines fue
distinguido con el de Poesa por Consolaciones, editado por la Fundacin
Jos Manuel Lara.

El premio en euskera fue para Juanjo Olasagarre por Ezinezko maletak (Las
maletas imposibles), mientras que el de poesa se lo llev Felipe Juaristi
por Begi-izaiak (El temblor de los ojos). En lengua gallega, el ganador en
poesa result Miguel Anxo Ferrn Vello por Territorio da desaparicin,
mientras que el de narrativa fue para Xesus Constela por As humanas
proporcins. Finalmente, los recompensados en lengua catalana fueron Jaime
Cabr (narrativa) por Veus del panamo y Jordi Pamies (poesa) por Terra
Cansada.

Los girasoles ciegos es un conjunto de cuatro relatos ambientados en la
Guerra Civil. El libro tambin recibi el I Premio "Setenil" al mejor libro
de relatos publicado en Espaa en el ltimo ao, organizado por la
Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura. Adems, fue
finalista en el Premio Internacional de Cuentos Max Aub (2002) con uno de
los relatos incluidos en el libro.

Lector tenaz y exigente, escritor inteligente y sensible, con un respeto
inusual hacia las palabras y los rigores del lenguaje, Mndez naci en
Madrid (1941), donde transcurri su infancia. Estudi bachillerato en Roma
y se licenci en filosofa y letras por la Universidad Complutense de
Madrid. Su labor profesional se desarroll siempre en grupos editoriales
nacionales e internacionales.

Mndez, quien slo tiene esta obra publicada y ya se le considera un
escritor de culto, fue "descubierto" por el editor Jorge Herralde, quien
afirma que el autor concibi el libro como cuatro historias independientes,
pero sutilmente imbricadas.

En la primera, un capitn del ejrcito de Franco se rinde (el mismo da de
la victoria de los nacionales) y decide que no quiere ganar la guerra. El
pacfico capitn Alegra es descubierto en un calabozo por sus compaeros,
pero insiste en que esa victoria no es suya. Un acontecimiento trgico -a
la vez que inesperado- espera en el desenlace.

El segundo relato cuenta la historia de un huido republicano que se echa al
monte (el clebre maquis) y cuyo argumento tiene conexiones con la obra
Luna de Lobos, de Julio Llamazares. En el tercero, donde reaparece el
capitn Alegra de la primera historia, un condenado a muerte se inventa
una historia para tratar de salvar el pellejo.

En el cuarto y ltimo, "Los girasoles ciegos", un cura un poco vesnico
persigue con saa a un republicano que huye de la justicia franquista. El
crtico Fernando Valls dijo que los relatos de Alberto Mndez suponen un
"homenaje a la memoria" y un aldabonazo a "los que desean olvidar lo que no
hay que olvidar". Mndez preparaba, en el momento de morir, una novela
sobre el comisario Yage, un individuo que, segn Valls, "tir por la
ventana a Julin Grimau y tortur al propio Alberto Mndez".

Para escribir su obra, Alberto Mndez hurg en el recuerdo de los recuerdos
de sus familiares. Cuando l naci, "la Guerra Civil espaola estaba en la
memoria de aquellos que me queran, y yo recib por smosis esa memoria que
me lleg en forma de afecto, contada y ocultada en voz baja", afirmaba el
escritor durante la presentacin del libro en marzo del pasado ao en
Barcelona.

La obra de Jacobo Cortines (Lebrija, Sevilla, 1946) "participa al mismo
tiempo del dolor humano y del dominio sereno del pensamiento", valor el
jurado. Cortines, quien no pertenece a ningn grupo potico ni simpatiza
por ninguna de sus "capillas", es profesor de literatura de la Universidad
de Sevilla y autor de los poemarios Primera entrega, Pasin y paisaje y
Carta de junio.

En su obra premiada, Juanjo Olasagarre relata en tono satrico la
separacin de unos jvenes que crecen juntos en un pueblo de Navarra. El
escritor vasco es autor varias obras, entre los que descuella el
libro-reportaje El frica de Mandela. Felipe Juaristi retrata en
Begi-izaiak "toda la desolacin interior de una persona que se siente sola
y desamparada". Por su parte, Miguel Anxo propone en Territorio da
desaparicin una nueva vuelta de tuerca en su imaginario potico, mientras
que Xesus Constela concentra, a travs de 13 relatos, un intenso dilogo
entre la realidad y la fantasa.

Creado en 1956, el Premio de la Crtica carece de dotacin econmica y se
concede a los mejores libros de narrativa y poesa publicados en Espaa
durante el ao anterior al fallo y en las cuatro lenguas del Estado. Es la
primera vez que se concede pstumamente en cualquiera de sus modalidades.



*** Vargas Llosa recibe su peso en miel

El escritor peruano-espaol Mario Vargas Llosa recibi el pasado 9 de
abril, de parte del municipio de Pealver (centro de Espaa), el premio "Su
peso en miel de La Alcarria", exactamente 94 kilos, galardn que, segn el
escritor, "es el ms original y dulce que me han concedido".

Una balanza romana desvel el peso exacto del escritor, quien, en tono
jocoso, se pregunt qu har con tanta miel. Sin embargo manifest su
agrado y dijo que siempre le acompaar la imagen cariosa, dulce y
original de este galardn, adems de agradecer en nombre de sus familiares
y amigos el garantizado disfrute de miel alcarrea para muchos aos.

El autor de La casa verde record que conoca la comarca de La Alcarria
desde haca mucho tiempo, gracias al libro Viaje a La Alcarria, una de las
obras ms conocidas del Nobel de Literatura y primer galardonado con este
premio, Camilo Jos Cela.

El creador del premio y ex alcalde de Pealver, Teodoro Prez Bernnchez,
elogi la figura y obra del galardonado, a quien se refiri como un clsico
de prestigio universal. El reconocimiento le ha sido entregado en virtud de
"su excepcional obra literaria, que refleja con extraordinaria riqueza la
complejidad del alma humana y el mundo sin fronteras, escenario de sus
anhelos", dijo Prez Bernnchez.

Con este homenaje, el municipio de Pealver, la Asociacin Provincial de
Apicultores, la Fundacin Consejo Regulador de la Denominacin de Origen
"Miel de La Alcarria", la Asociacin Gentes de Guadalajara, as como el
creador del galardn, esperan que el escritor, a travs de su obra, pueda
actuar "de embajador internacional" de las tierras de La Alcarria y de su
miel.

Ante cientos de personas, el escritor aprovech para hacer una reflexin
sobre las "voces agoreras" que vislumbran la desaparicin de la literatura
en favor de los medios audiovisuales, y seal que si as fuese habra un
gran empobrecimiento de la vida humana. Tambin, con motivo del IV
Centenario del Quijote, dio una leccin magistral sobre el concepto de
literatura y libertad.



*** Monte vila difunde literatura indgena venezolana

El sbado 9 de abril fue presentado, en los espacios del Centro de Arte La
Estancia, en Caracas, el libro Sekesekeima, el violn mgico, primer ttulo
de la nueva coleccin de Monte vila Editores Latinoamericana
(http://www.monteavila.com.ve), "Warairarepano", que bajo la coordinacin
de Beatriz Bermdez Rothe y Rafael Rodrguez Calcao publica literatura
indgena en volmenes bilinges e ilustrados y que est dirigida,
principalmente, al pblico lector infantil y juvenil.

Las palabras de presentacin estuvieron a cargo de Esteban Emilio Mosonyi.
Despus de concluido el acto, la cantautora venezolana Fanny Fuguet ofreci
un interesante espectculo musical infantil, con canciones, adivinanzas y
juegos relacionados con el asombroso mundo indgena venezolano.

Sekesekeima, el violn mgico, cuento warao original del chamn y
violinista Antonio Lorenzano (de la comunidad de Winikina, Delta Amacuro),
narra la historia de Naku, un mono negro que encanta a todos los animales
de la selva -inclusive los ms fieros y temibles- con las maravillosas
notas de su violn. Cabe destacar que las ilustraciones son de la
diseadora y fotgrafa Mara Isabel Hoyos y la versin de la historia, en
warao, es responsabilidad del antroplogo venezolano Esteban Emilio
Mosonyi.

De 41 pginas, el libro est acompaado por un disco compacto en el cual el
lector podr escuchar el cuento en la voz de Eli Bravo (espaol) y Esteban
Emilio Mosonyi (warao), acompaados en la msica por el mismo Antonio
Lorenzano y por Alberto Arvelo (hijo). Adems, se agreg en el disco una
pieza que cuenta la historia de los warao, tambin narrada por Bravo.

Warairarepano, que significa en lengua caribe-costea "gran montaa"
(referida al vila), capta, por primera vez, las mltiples dimensiones de
las literaturas indgenas nacionales, con el propsito de acercar a los
nios, jvenes y pblico de otras culturas a lo ms selecto del imaginario
indoamericano y, adems, dar a conocer la luminosidad de la palabra
ancestral indgena, la cual manifiesta una vitalidad incomparable en todas
y cada una de las narraciones que sern presentadas.

Para 2005 se tiene previsto la presentacin de los primeros 10 ttulos de
la coleccin, entre los cuales se encuentra T wunuulia wsemuyk
atu'ma (El rbol que daba sed), de Miguel ngel Jusay.



*** Antologa rene ms de dos siglos de narrativa fantstica en cataln

Ms de doscientos aos de narrativa fantstica en cataln han sido reunidos
bajo el ttulo Els altres mons de la literatura catalana (Los otros mundos
de la literatura catalana) por Galaxia Gutenberg y Crculo de Lectores, con
el objetivo de paliar "la poca visibilidad" de este gnero.

Segn el editor de Crculo de Lectores, Ricard Vela, el libro se public en
navidad en una edicin restringida para los socios del Crculo de Lectores,
y ante la gran demanda que ha habido de esta obra se ha distribuido en
libreras para el pblico en general.

Ms de ochenta cuentos de unos setenta autores forman este libro, que hace
un recorrido por esa "literatura de la modernidad" que arranca a finales
del siglo XVIII en toda Europa y con la Renaixenca en Catalua, segn
Vctor Martnez-Gil, autor de la seleccin de cuentos y prlogo del libro.

La antologa est organizada por temas y antes de entrar en cada uno de
ellos se ofrece al lector una explicacin previa. Est dividida en varios
captulos que versan sobre "las presencias fantasmales"; "relatos
maravillosos"; "los monstruos"; "tratados de vampirologa"; "percepciones
extraas"; "la ciencia misteriosa"; "la tentacin fustica"; "sabios
estrafalarios"; "el fin del mundo"; "bienvenidos a Utopa"; "all en donde
nunca ha estado nadie", y "hechos extravagantes".

La antologa comprende relatos fantsticos o de ciencia ficcin en una
mezcla de gneros "un poco heterodoxa" ms all de las publicadas por el
historiador de ciencia-ficcin Antoni Munn-Jord en 1985 o la antologa de
narrativa fantstica de Emili Olcina de 1998.



*** Adiestrarn promotores de lectura en Monagas

La Fundacin Neoana para el Desarrollo Integral de las Artes, que preside
la poeta y psicloga Rosa Anca, ser la encargada, en el estado venezolano
de Monagas, de realizar el proyecto "Leer es Entender", que promueve el
Ministerio de Cultura, a travs de la Direccin de Literatura del Consejo
Nacional de la Cultura, y con el apoyo del Complejo Cultural de Maturn y
el patrocinio del Instituto de la Cultura de Monagas.

Esta propuesta, enmarcada en el Plan Nacional de Lectura, incorporar a los
activadores de la Misin Cultura de la Universidad Nacional Experimental
"Simn Rodrguez" como promotores de lectura en Monagas, y adems
organizar los circuitos literarios escolares y licestas, adems de la
lectura en espacios no convencionales como hospitales o penitenciaras.

A tales fines, la Fundacin Neoana ya celebr una primera reunin el pasado
sbado 9 de abril en la Biblioteca del Complejo Cultural de Maturn, donde
se dictaron pautas para la implementacin del proyecto "Leer es Entender",
y los interesados recibieron la informacin necesaria al respecto.

La Fundacin Neoana ya inici los contactos, inscripciones y sesiones de
trabajo en cinco liceos del estado Monagas. Se tiene previsto alcanzar una
veintena de instituciones educativas de este nivel en la segunda etapa. Los
estudiantes que se incorporen a esta iniciativa podrn participar en
lecturas dirigidas -algunas con apoyo audiovisual-, juegos y ejercicios de
escritura literaria, proyecciones de pelculas, visitas de autores
literarios, concursos y otras actividades.

Tambin podrn asistir a un encuentro nacional que se llevar a cabo este
ao, posiblemente en Caracas, organizado por la Direccin de Literatura del
Conac. Igualmente, del 15 al 19 de abril se realizar en el estado
Anzotegui el taller de actualizacin del proyecto "Leer es Entender" para
la regin nororiental del pas, al cual asistirn algunos de los futuros
promotores de lectura que tomen parte de esta actividad en Monagas, junto a
la Fundacin Neoana.



*** Encuentro de poetas realizarn en Ciudad Jurez

Entre el jueves 19 y el sbado 21 de mayo se realizar en Ciudad Jurez,
Chihuahua (Mxico), el VIII Encuentro de Poetas en Ciudad Jurez, actividad
en la que pueden inscribirse todos los creadores de poesa que as lo
deseen y que presenten la ficha correspondiente antes del 23 de abril.

La ficha debe contener los datos del autor: su nombre completo, su
direccin, su telfono, su correo electrnico y su fecha de nacimiento.

Adems de la ficha, los aspirantes deben presentar dos textos poticos
inditos, en forma libre, que sern publicados en una resea del encuentro.
Al momento de enviarlos, el aspirante debe indicar que cede los derechos de
publicacin exclusivamente para dicha resea. Igualmente se pueden proponer
tres frases (propias o prestadas) que el autor quisiera ver publicadas en
un cartel o barda.

El aspirante debe seleccionar tambin, previamente, el rea o temas que le
gustara abordar en su mesa de lectura. Los temas disponibles son infantil,
poesa urbana, amorosa-romntica, de gnero, literario, pico-histrico,
simblico, poesa grfica, poesa-performance, de aliento, acadmica,
presentacin de libros o descriptiva. Tambin pueden proponerse nuevas
reas.

No se requiere ser poeta profesional, pero se agradecer la calidad de los
textos. La confirmacin de la inscripcin ser dada a conocer de manera
personal. Los datos deben ser enviados a viiipoetasjuarez@yahoo.com, donde
sern procesados por Juan Pablo Santana, coordinador general del evento.

Si no posee correo electrnico pero desea participar, enve su ficha al
VIII Encuentro de Poetas en Ciudad Jurez; Ejrcito Nacional 5565, Ciudad
Jurez, Chihuahua; CP 32422, a la atencin de Juan Pablo Santana.



*** Dictarn taller de literatura infantil en Lima

El prximo 5 de mayo se inicia, en el Centro de Estudios Literarios Antonio
Cornejo Polar, en Lima (Per), el taller de literatura infantil "Teora y
prctica de lectura de textos para nios", que en doce sesiones ser
dictado por Eva Pereira y Rosana Retegui los lunes y jueves entre 6:30 de
la tarde y 9 de la noche.

En la primera parte del taller, los asistentes aprendern la importancia de
la lectura y de la literatura, conocern las caractersticas generales de
la literatura infantil, su historia y su situacin en la actualidad. Luego
conocern las relaciones entre la literatura infantil y la educacin y
aprendern el papel del humor en la literatura infantil. Ms adelante se
adentrarn en los aspectos generales de la poesa para nios, como el
ritmo, la rima, la imagen y otros. Continuarn con la narrativa para nios
y la tradicin oral de los contadores de historias, y concluirn con una
seccin sobre las relaciones entre cultura popular y literatura infantil,
en el que analizarn aspectos como el folklore y el teatro para nios. 

Licenciada en artes escnicas por la Universidad de Ro de Janeiro, Rosana
Retegui es profesora de teatro, actriz y narradora de historias. Ha
cursado talleres tericos y prcticos en teatro y narracin oral y ha
realizado investigaciones en literaturas indgenas. Como gestora cultural
es directora del proyecto Encuentros Latinoamericanos, que desde 1997
realiza eventos artsticos en la ciudad de Ro de Janeiro y Lima con la
finalidad de crear un intercambio cultural entre Brasil y Per. 

Por su parte, Eva Pereira es doctoranda en teora literaria y literatura
comparada en la Universidad de So Paulo (USP), donde defender su tesis
este mes. Es especialista en teora literaria y literatura comparada por la
Universidad de Brasilia (1992), magster en teora literaria y literatura
comparada por la Universidad de Brasilia (1998) y licenciada en letras por
la Universidad de So Paulo (1988). Ha trabajado como docente de lengua y
literatura en escuelas pblicas y particulares de So Paulo y ha trabajado
en investigacin de narrativas populares. Sus tesis de maestra y doctorado
estn dirigidas al estudio de las relaciones entre poesa, cultura popular
y lectura.

El curso tiene un cupo limitado para veinte alumnos y cuesta 200 nuevos
soles, que incluyen materiales y certificados. para obtener mayor
informacin sobre cmo inscribirse, es preciso telefonear al Celacp,
2161029, o solicitar los datos por correo electrnico a
celacp@wayna.rcp.net.pe.



*** Analizarn en Bogot literatura infantil y juvenil

El 26 y 27 de mayo se realizar en el Colegio Nuevo Gimnasio, una
institucin bogotana de 65 aos de historia, el III Congreso de Literatura
Infantil y Juvenil "Semitica y Hermenutica Literaria"
(congresoliteratura@colegionuevogimnasio.edu.co), actividad dirigida por la
profesora Amparo Rubiano Acosta.

El primer encuentro, realizado en 2003, es el producto de la preocupacin
del Departamento de Espaol y Literatura del Colegio Nuevo Gimnasio por
identificar las dificultades de los nios, nias y jvenes, en el proceso
de lectoescritura, as como los inconvenientes para identificar elementos
bsicos de lectura comprensiva e interpretativa. Asistieron conferencistas
como Jairo Anbal Nio, Germn Castro Caicedo, Arturo Alape, Francisco
Montaa y Andrs Alfredo Paniagua, se desarrollaron actividades literarias
y hubo enriquecedores contactos con escritores.

En 2004 se realiz el segundo encuentro, que tuvo como objetivo hacer
aproximaciones a la interpretacin de textos para descubrir en ella
herramientas que posibiliten el ejercicio investigativo desde la
interdisciplinariedad. Entre los conferencistas estuvieron Andrey Porras
Montejo, Blanca Ins Gmez de Gonzlez, Carlos Manuel Daz, Alexander
Melgarejo, Diego Barragn Giraldo, Juan Carlos Negret, Manuel Alejandro
Prada Y Carlos Snchez Lozano. Tambin asistieron los escritores Francisco
Leal, lvaro Morales Aguilar, Germn Castro Caicedo y Nora Cecilia Navas.

Este tercer congreso, en cuya organizacin se cuenta con la colaboracin de
la Fundacin Celia Duque Jaramillo, tiene como objetivo reflexionar
alrededor de la creacin de espacios que permitan un acercamiento a
procesos de lectura y escritura en nios, nias y jvenes de Colombia.

Las actividades se dividirn en conferencias y talleres. La primera
conferencia ser dictada desde Espaa por Daniel Cassany, quien hablar
sobre la lectura crtica en el siglo XXI, seguida de otra, desde Mxico, a
cargo de Marina Kriscautzky: "Chicosyescritores.org: un espacio para la
formacin de lectores y escritores". Luego Margarita Reyes hablar de la
ilustracin en la literatura, Luz Estela Castaeda (Universidad de
Antioquia) disertar sobre el papel de la familia y de la escuela en la
formacin de los lectores y por ltimo Olga Vallejo Murcia, de la misma
casa de estudios, hablar sobre la investigacin en la literatura actual.

Los talleres se iniciarn con el de Luz Estela Castaeda, "El resumen como
estrategia de comprensin textual", al que seguir el de Olga Vallejo
Murcia "La literatura como herramienta del pensamiento. Hacia una propuesta
social de la enseanza de la literatura". Posteriormente Ernesto Ojeda, de
la Universidad Pedaggica, disertar sobre la literatura como terapia del
ser e Irene Vasco concluir esta seccin con un taller llamado "La sombra
de la escalera". Los encuentros con escritores sern con Francisco Leal y
Celso Romn.



*** Reinicia circulacin revista literaria chilena Run Run

El prximo mes de junio reaparecer la revista literaria Run Run, que
publica textos de autores chilenos residentes en el exterior, y que el ao
pasado circulara como suplemento literario de la revista La Pluma del
Ganso, editada por el chileno residente en Mxico, Dantn Chelen.

El ente oficial chileno Dicoex ha unido esfuerzos con Artemisa Asociacin
de Promocin de la Cultura Latinoamericana, con sede en Blgica, para
contactar a los interesados, seleccionar sus trabajos y luego publicarlos,
trimestralmente, en una separata que ir inserta en la Carta Informativa
Dicoex.

La revista recibe poemas, cuentos, ensayos o crnicas exclusivamente de
autores chilenos cuya residencia est fijada fuera de las fronteras del
territorio chileno. Puede firmarse con seudnimo o con el nombre autntico
del autor y se espera que los textos presentados tengan una ortografa,
sintaxis y puntuacin correctas. Los textos debern estar transcritos en
Microsoft Word, en Times New Roman y a 12 puntos, y enviados a
artemisa-asbl@skynet.be, anotando en el asunto el nombre de la publicacin:
Run Run. Para la primera edicin que saldr en junio, sern seleccionados
los textos que lleguen antes del 15 de mayo.

Artemisa se encargar de tomar contacto con los creadores interesados en
difundir sus obras, reunir los trabajos, seleccionarlos de acuerdo a su
calidad, rigor de contenidos y excelencia literaria. Los creadores pueden
enviar tantos textos como deseen, aunque los editores advierten que la
publicacin de los mismos estar definida por su calidad. La publicacin
estar concebida en cuatro pginas, color verde agua, texto en letras
negras, igual tamao que la Carta Informativa en la que ir encartada, que
se distribuye directamente a las organizaciones chilenas, va consulados en
el exterior.



*** Joven venezolano dirigir la Orquesta de la Radio de Austria

En una reida decisin, una comisin de profesores de la Universidad de la
Msica y Artes Escnicas de Viena seleccion este ao a los cinco mejores
estudiantes de Direccin Orquestal. Ellos subirn al podium como invitados
de la Radio Synphonie Orchester de Austria y, entre los seleccionados, est
el joven director venezolano Vladimir Prado.

El concierto en el que Prado, quien actualmente concluye sus estudios
superiores de direccin orquestal, dirigir a la mencionada orquesta, se
realizar el prximo 2 de junio, en la Gran Sala del Musikverein, sede del
tradicional concierto de ao nuevo.

Prado ya ha dirigido la orquesta de la Universidad Pedaggica Simn
Bolvar. Reside en Viena desde 1998, poco despus de terminar sus estudios
de piano en Caracas. En Viena inici estudios de direccin orquestal y
coral en la Universidad de la Msica y Artes Escnicas de Viena con los
profesores Leopold Hager y Gnther Theuring. En septiembre de 2002 obtiene
el cargo de Kapellmeister en la Iglesia St. Othmar, en Mdling, Austria.
Paralelamente es director titular de dos ensambles vocales en la ciudad de
Viena (Weinbergchor y Singgruppe Haus Pratter).

El msico es adems fundador y director estable de la orquesta Florilegivm
Musicum Viena (http://florilegivm.theartzone.net), la cual interpreta
msica contempornea, con nfasis en el repertorio latinoamericano. La
agrupacin, cuyo primer concierto fue el 5 de diciembre de 2002, sirve
tambin como plataforma para compositores jvenes de distintas
nacionalidades y continentes, y naci con un grupo de colegas de Prado que
l haba conocido en sus primeros aos en la capital austraca.

La orquesta ha interpretado obras de los venezolanos Juan Bautista Plaza,
Miguel Astor, Modesta Bor y Juan Francisco Sanz. Tambin han interpretado o
planifican actualmente obras de compositores de otros pases
latinoamericanos tales como Heitor Villa-Lobos (Brasil), Alberto Ginastera
(Argentina) y Silvestre Revueltas (Mxico), entre otros.



*** Un seminario analizar las coordenadas del cine latinoamericano

Entre el 3 y el 6 de junio se realizar en Cartagena (Colombia) el
seminario "Coordenadas estticas, narrativas y temticas del cine
latinoamericano", actividad organizada por la Escuela Internacional de Cine
y TV de San Antonio de Los Baos (Cuba) y el Festival Internacional de Cine
de Cartagena.

Dictado por Joel del Ro, el seminario se pasear por diversos aspectos del
cine latinoamericano de los ltimos tiempos, como sus negociaciones
postmodernas; las transfiguraciones interculturales y postmodernas del cine
de autor; las travesas, exilios, memoria y desencanto, y la mstica del
eterno recomienzo.

Del Ro es periodista y colaborador de la pgina cultural de Juventud
Rebelde, el peridico cubano donde ejerci y contina ejerciendo la crtica
de arte, sobre todo cinematogrfica y de reflexin sobre el mundo
audiovisual. Ha sido colaborador de las revistas Revolucin y Cultura, Cine
Cubano, Revista Temas y El Caimn Barbudo, adems de las pginas web La
Jiribilla (http://www.lajiribilla.com) y CubaCine (http://www.cubacine.cu).
No slo incursion en la prensa escrita, sino tambin en espacios fijos en
la radio y la televisin, siempre dirigidos a la reflexin cultural, o
especficamente al comentario cinematogrfico. 

Actualmente trabaja como periodista especializado en el Instituto Cubano de
Arte e Industria Cinematogrficos (Icaic) y en la Escuela Internacional de
Cine y Televisin (EICTV), de San Antonio de los Baos, adems de
desempearse como profesor de la asignatura de apreciacin e historia del
cine en la Facultad de Comunicacin de la Universidad de La Habana.

Los interesados en tomar este seminario debern contactar a los
organizadores a travs del telfono-fax 575 6601037 o  los correos
electrnicos direccion@festicinecartagena.com y
prensa@festicinecartagena.com. El costo de la inscripcin es $150.000.



*** Hermosillo acoger a investigadores literarios

Organizado por el Departamento de Letras y Lingstica de la Universidad de
Sonora y el Departamento de Lenguas y Literaturas de la Universidad Estatal
de Arizona, Tempe, entre el 9 y el 11 de noviembre se realizar en
Hermosillo, Sonora (Mxico) el XX Coloquio Internacional de Literatura
Mexicana e Hispanoamericana, en el que se reunirn investigadores, docentes
e interesados en el estudio del fenmeno literario.

Los invitados especiales de esta edicin son Beatriz Gonzlez Stephan (Rice
University), Julio Ortega (Brown University), Carlos Pacheco (Universidad
Simn Bolvar) y Sara Sefchovich (Arizona State University/Unam).

El encuentro analizar diversos aspectos de la literatura mexicana y de la
hispanoamericana, como los problemas tericos y metodolgicos relativos a
su estudio, las nuevas corrientes crticas, las regiones culturales,
estudios sobre obras y autores y problemas de historiografa literaria.

La fecha lmite para la recepcin de resmenes es el 8 de agosto de 2005 y
se enviarn a coloquio@capomo.uson.mx, o bien a la siguiente direccin
postal: XX Coloquio Internacional de Literatura Mexicana e
Hispanoamericana; Departamento de Letras y Lingstica de la Universidad de
Sonora; apartado postal 793, C.P. 83000; Hermosillo, Sonora, Mxico.

El resumen deber redactarse en un mximo de 250 palabras y se acompaar
con los siguientes datos: ttulo de la ponencia, nombre del autor,
institucin de adscripcin y currculum abreviado. El resultado emitido por
el Comit de Seleccin de Ponencias se enviar a cada participante a ms
tardar el 2 de septiembre de 2005.

Las ponencias debern contar con una extensin mxima de diez cuartillas,
con tipo de letra Garamond de 12 puntos. Al momento de la inscripcin se
debern entregar dos copias impresas y una en disquete 3.5" o CD-R
utilizando los procesadores Word o WordPerfect. Sern sometidas a arbitraje
para su publicacin en la Memoria del XX Coloquio Internacional de
Literatura Mexicana e Hispanoamericana y se podr entregar una versin
ampliada a ms tardar el primero de marzo de 2006. La fecha lmite para
confirmacin de asistencia ser el 7 de octubre de 2005, va correo
electrnico o va telefnica.

La inscripcin y registro de ponentes y asistentes y el pago de la cuota de
inscripcin se efectuarn el 9 noviembre de 2005 en la sede del evento. El
costo de la inscripcin es de $750 m/n. Informacin oportuna sobre
hospedaje y otros avisos relacionados con este evento podrn consultarse en
http://www.coloquio.uson.mx. Tambin se puede solicitar informacin por el
telfono-fax 01 662 2125529 o el telfono 01 662 2592187. 



*** Segunda edicin del Festival Ddalus anuncian para octubre

Entre el 16 y el 23 de octubre de este ao se realizar la segunda edicin
del Festival Ddalus de las Artes, actividad diseada y dirigida por el
joven compositor Andrs Levell y su equipo de trabajo, conformado por los
artistas Alejandra Corrales (danza), Luis Ernesto Gmez (msica), Rommel
Hervez (artes plsticas) y Lino Rojas (artes plsticas).

El Festival Ddalus de las Artes es un proyecto concebido para brindarle a
los jvenes artistas venezolanos un espacio de intercambios con artistas de
diversas ramas de las artes. Es, por lo tanto, un festival dedicado a
promocionar, no slo la obra de jvenes talentos nacionales, sino tambin
fomentar el trabajo multidisciplinario en s mismo, como forma artstica y
de expresin. El Festival Ddalus es un proyecto de muy bajo presupuesto,
que no recibe subsidios de ninguna institucin, sino que basa su estrategia
en alianzas con personas e instituciones culturales.

En octubre de 2003 se llev a cabo la primera edicin, en la cual se
estrenaron 15 obras musicales de jvenes compositores venezolanos, 22
coreografas de jvenes coregrafos, pequeas piezas teatrales, contando
adems con la participacin de 5 artistas plsticos y maestros en las
distintas reas, quienes se presentaron cediendo sus honorarios
profesionales al Festival, al igual que los jvenes. La programacin, que
const de 19 eventos en total, se realiz entre el 8 y el 26 de Octubre del
2003, con gran afluencia de pblico y apoyo por parte de la crtica
especializada. Todava puede visitarse la pgina especial que sobre el
evento alojamos en la Tierra de Letras, en http://www.letralia.com/dedalus.

Para obtener mayor informacin, telefonee a los nmeros 58 412 5989101 /
8671512 o al 58 212 3128027. Tambin puede escribir a las direcciones
electrnicas festivaldedalus@yahoo.com, festivaldedalus@hotmail.com o
andreslevell@yahoo.com.



*** Congreso en Mxico discutir sobre literatura latinoamericana

A diez aos del primer congreso de literatura latinoamericana, la
Universidad Autnoma Metropolitana invita a los investigadores, creadores y
profesores dedicados a los estudios literarios a presentar trabajos para
participar en el V Congreso Internacional de Literatura Latinoamericana,
que bajo el lema "Vanguardias literarias y artsticas del siglo XX" se
realizar en esa casa de estudios entre el 7 y el 11 de noviembre.

Este congreso tiene como objetivos revisar las vanguardias histricas y
analizar la recepcin de esas vanguardias y las consecuencias. Se dedicar
homenajes a la obra de Margo Glantz, Salvador Elizondo y Eduardo Lizalde, y
a la memoria de Mara Luisa Puga.

Sus participantes podrn tratar temas como la relectura, balance y
reflexin de las vanguardias histricas en Amrica Latina; por ejemplo, la
polmica Boedo-Florida, en Buenos Aires; el movimiento modernista en
Brasil; la confrontacin entre contemporneos, nacionalistas y
estridentistas, en Mxico; el creacionismo y la polmica entre Vicente
Huidobro y Pierre Reverdy, etc.

Adems se abarcarn otros aspectos como la lucha entre cosmopolitismo y
regionalismo, entre arte universal y arte autctono, la travesa del
posmodernismo hispanoamericano a la posmodernidad, las artes escnicas de
vanguardia y los manifiestos y revistas literarias de 1920 a 1940.

Los interesados debern enviar un resumen de su ponencia con una extensin
no mayor de 15 lneas, acompaado de una sntesis curricular, a ms tardar
el 30 de junio de 2005. El Comit Organizador emitir los resultados de la
preseleccin en un lapso de dos meses. La extensin de las ponencias no
deber exceder las ocho cuartillas o veinte minutos de exposicin.

La cuota de inscripcin es de 50 dlares para participantes de Estados
Unidos, Canad y Europa, y de 30 dlares para participantes de Mxico y
Amrica Latina. Los interesados debern enviar sus propuestas,
simultneamente, por va postal y electrnica. Para el envo postal,
debern enviarse a esta direccin: V Congreso Internacional de Literatura
Latinoamericana; Produccin Editorial DEC, Edificio de Profesores, 1r piso,
UAM-Xochimilco; Calzada del Hueso 1100, Col. Villa Quietud; Mxico D.F.
04960. Para el envo de la versin electrnica, escriba a Alejandro Ortiz
(UAM-Azcapotzalco, rea de Humanidades, ortizote@yahoo.com), a Ana Rosa
Domenella y Aralia Lpez (UAM-Iztapalapa, rea de Literatura,
clla@xanum.uam.mx) o a Ramn Alvarado y lvaro Ruiz Abreu (UAM-Xochimilco,
rea de Comunicacin, Lenguajes y Cultura, litlat05@correo.xoc.uam.mx o
litlat05@yahoo.com.mx). 



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== IV Centenario del Quijote =============================================
=== http://www.donquijotedelamancha2005.com ===============================

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha dio forma a la empresa
pblica Don Quijote de La Mancha 2005, S.A., que declara como uno de sus
objetivos el de administrar los medios humanos y financieros necesarios
para la celebracin del cuarto centenario de la obra cumbre de Miguel de
Cervantes, as como organizar los actos y presentaciones de tal
conmemoracin.

El sitio de esta particular empresa rene, en ingls y espaol, todo tipo
de material informativo relacionado con el Quijote y con la celebracin del
cuatricentenario, desde las ltimas noticias sobre actividades alrededor
del mundo hasta los detalles de la ruta geogrfica del ingenioso hidalgo,
pasando, como es obvio en un sitio de esta naturaleza, por la posibilidad
de obtener, en formato PDF, una copia de la obra para consultar en la
computadora.

Despus de ofrecer informacin tcnica y legal sobre las actividades de la
empresa, el sitio ofrece una biblioteca que se subdivide en tres secciones.
La primera es una galera multimedia con enlaces a materiales dispersos en
la red, tales como archivos sonoros -incluye un enlace a una edicin
completa del Quijote leda por un doblador profesional-, materiales sobre
la vida y obra de Cervantes, estudios sobre el Quijote e imgenes de
diversos lugares de la ruta quijotesca. Le sigue el apartado donde se puede
descargar el libro en dos partes separadas o como un todo -esta ltima mide
1,77 Mb-, y la tercera parte es una coleccin de enlaces sobre el libro,
instituciones relacionadas y otros.

La seccin "Actualidad" provee de abundante informacin, que se puede
consultar por fecha o por trminos, sobre las actividades que se realizan a
nivel mundial para celebrar los cuatrocientos aos del Quijote. Incluye una
descripcin detallada, adems, de la programacin de estas actividades en
todo el mundo, as como una completa relacin de la cobertura que los
medios de comunicacin le han dado a los eventos.

Ms adelante el usuario podr vivir el Quijote en una seccin que le
concede al sitio carcter de comunidad electrnica, al incluir una tienda
para adquirir artculos relacionados -libros, juegos o pelculas, entre
otros-, una coleccin de foros bilinges, una seccin de encuestas, un
boletn y un libro de visitas.

Las dos ltimas secciones del sitio servirn de ayuda para quien desee
conocer, bien sea a travs de la pantalla o de cuerpo presente, las tierras
por las que anduvieron don Alonso Quijano y Sancho Panza. "Conocer
Castilla-La Mancha" es un completo trabajo monogrfico sobre la historia,
la cultura, la geografa, el turismo y el medio ambiente de la regin,
mientras que la "Ruta de Don Quijote" ofrece un paseo virtual por un
corredor ecoturstico y cultural de 2.500 kilmetros para uso peatonal,
ciclista o ecuestre, divididos en diez tramos y sesenta jornadas, trazado
por el gobierno de Castilla-La Mancha, a travs de las regiones de Espaa
visitadas por el Quijote.

Sabedoras de la gran oportunidad que tienen entre manos, las autoridades de
Castilla-La Mancha desean aprovechar el cuarto centenario del Quijote para
mejorar la calidad de vida de los habitantes de esa regin. As, no se
limita a la estructura de las festividades, y se ha abocado tambin a
"promover, orientar y optimizar capacidades y recursos para lograr que el
ao 2005 suponga una mejora para la regin en distintos mbitos:
infraestructuras, turismo, comunicaciones, nuevas tecnologas...".



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Hans Christian Andersen, un cisne de alto vuelo      Vctor Montoya ===

      (Nota del editor: este 2 de abril se realizaron eventos en ms de
      cuarenta pases, en conmemoracin del bicentenario de Hans Christian
      Andersen. La fecha fue designada en 1965, por la International Board
      on Books for Young People [IBBY, http://www.ibby.org], como el Da
      Internacional del Libro Infantil. Este ao, llamado el Ao Andersen,
      doscientos embajadores designados por Dinamarca en varios pases
      -entre los que figuran Isabel Allende, Harry Belafonte y Pel- se
      encargan de que en todo el mundo se recuerde de manera pertinente al
      autor de El soldadito de plomo. En este trabajo, el investigador
      boliviano Vctor Montoya nos adentra en la personalidad de Andersen y
      nos da algunas claves para entender por qu su obra ha perdurado a
      travs de los siglos).

Vida en la pobreza

Hans Christian Andersen (Odense, 1805-Copenhague, 1875) naci en el seno de
una familia humilde, cuyo mbito estaba signado por la suciedad y la
pobreza, la promiscuidad y la prostitucin. Su abuelo paterno era loco y su
abuelo materno mitmano patolgico.

El nio Hans Christian senta pavor cada vez que vea a su abuelo paterno
deambulando por las calles de Odense. En su autobiografa, El cuento de mi
vida, apunt que slo una vez le dirigi la palabra, y que su abuelo, en
estado de delirio, le contest con palabras ininteligibles, como
refirindose al vaco.

Su abuela materna ejerci la prostitucin y tuvo tres hijas para tres
maridos. Las tres experimentaron una infancia llena de sobresaltos y
sobrevivieron a pan y agua. La mayor empez vendiendo su cuerpo y acab
siendo propietaria de un burdel en Copenhague. La otra fue Anne Marie, la
madre de Hans Christian.

Los primeros testimonios refieren que su madre fue abnegada e indulgente
con sus hijos, cumplidora con los quehaceres domsticos y que su pequea
familia era una de las ms prsperas del barrio; en tanto otros testimonios
revelan que fue mujer de vida alegre, que tuvo una hija fuera del
matrimonio, que doblaba en edad a su marido y era adicta al alcohol.

Su padre, Hans Andersen, era zapatero remendn y persona racional, quien
crea ms en la bondad humana que en los milagros de la divinidad. No fue
esposo ideal pero s un padre ejemplar. Durante el da, mientras
estaquillaba suelas, estimulaba la fantasa de su pequeo hijo con relatos
de la tradicin oral, y en las noches de insomnio, sentado al borde de la
cama, lea en voz alta los cuentos adaptados de Las mil y una noches, antes
de que Hans Christian se entregara a merced del sueo, con las maravillosas
aventuras de Simbad, el marino.

Algunas veces jugaba solo en el cuarto y otras se marchaba al campo a
contemplar la naturaleza, pues era un nio de carcter tmido y retrado.
Pasaba ms tiempo con sus tteres que con sus amigos, aunque ya entonces
intua que un da llegara a ser famoso, si no era como cantor, al menos
como actor o escritor. Nunca puso en duda su talento artstico. La prueba
est en que siendo muy nio se construy un pequeo teatro, donde haca de
actor y espectador, valindose del soliloquio y la imaginacin.

Cuando muri su padre a la edad de 34 aos, y era velado en la cocina en
medio de un silencio sepulcral, recuerda que su madre, una mujer inculta y
supersticiosa, le seal la garganta de su padre y dijo: "All estn las
huellas de las uas del demonio que vino a llevrselo". Esa escena
diablica lo acos a lo largo de su vida, y, mientras ms viejo se haca,
era mayor el temor que senta a perder el juicio de la razn como su
abuelo.

Hans Christian termin la escuela de pobres con psimos resultados en
lectura, escritura y matemticas. De modo que su madre, quien contrajo
segundas nupcias con otro zapatero remendn, no se hizo ms ilusiones que
hacer de su hijo un buen sastre, pues si aprendi a coser ropas para sus
tteres, cmo no poda confeccionar trajes para las personas mayores. As,
al asomar al umbral de la adolescencia, trabaj en una fbrica textil,
alternando ese oficio con el canto, hasta que cierto da escuch la voz del
capataz, quien, refirindose a su actitud afeminada, le dijo: "T no eres
un hombre, sino una virgen", una expresin que desat la risa de sus
compaeros y la furia de Hans Christian, quien abandon el trabajo sin
mayores explicaciones.

En Odense asisti a algunas representaciones teatrales, las cuales lo
motivaron a probar su vida como actor. Adems, el timbre de su voz, su
fantasa para improvisar los dilogos y sus movimientos espontneos, eran
recursos a su favor. l mismo reconoci despus que todo lo que oa en sus
cantares, en la declamacin de sus versos y en los monlogos, lo indujeron
a pensar que haba nacido para el teatro; all se hara famoso con un poco
de ingenio y otro poco de paciencia.

Cuando muri su madre de delirium tremens en un asilo de su ciudad natal,
Hans Christian se vio obligado a sobrevivir solo. A los 14 aos, sin otra
propiedad que su prodigiosa fantasa, abandon su casa en Odense y se mud
a Copenhague, esperanzado en trabajar en algn grupo de teatro. Pero ni
bien lleg a la capital, nadie quiso saber de l ni de sus proyectos. Pas
hambre y fro en un gueto, compartiendo su suerte con los ms necesitados,
hasta que en 1822 conoci a Jonas Collin, quien, convencido del talento de
su amigo, decidi ayudarlo en su cometido. Para empezar, le consigui una
beca en la escuela latina de Slagelse, considerando su deficiente destreza
en la lectura y escritura.

El joven Hans Christian, golpeado por el mundo capitalino, en trance de
bailarn, cantor y actor, se instruy gracias al respaldo econmico de su
benefactor. Venci los exmenes de bachillerato a los 23 aos y asumi en
serio su vocacin literaria. Escribi poemas, entretuvo a los nios
narrndoles cuentos y, en sus horas libres, recort siluetas de libros y
revistas, para luego pegarlas en unos cuadernos, junto a versos y cuentos
breves.



Escritor de los nios

Hans Christian Andersen moderniz el cuento popular a partir de su mundo
existencial y la realidad cotidiana. l, como todo gran escritor, concedi
vida a todo lo que imaginaba, como un nio concede vida a sus juguetes.

En los albores de su vocacin literaria, sus cuentos comenzaban de la
manera clsica: "rase una vez... haba una vez... hace muchos aos...".
Pero despus, cuando encontr su propio estilo, us frases vinculadas con
la naturaleza: "...Qu fro haca! Nevaba y comenzaba a oscurecer... Qu
hermoso estaba el campo! Era verano...".

En la extensa produccin de Andersen no se encuentran cuentos que hagan
rer, sino cuentos que plantean la crueldad y la ternura de un modo sutil.
Ah tenemos "El patito feo", cuyo tema, que refleja el fuero interno de su
autor, es una suerte de alegora autobiogrfica. Los cuentos de Andersen
son tristes, a veces demasiado tristes, pero el hondo lirismo de su prosa,
ms su capacidad para recrear atmsferas de gran intensidad potica, tornan
mansamente suave ese dolor que, as depurado, culmina casi siempre en un
final feliz, como suelen terminar los cuentos infantiles.

Para Andersen fue difcil separar la leyenda de la historia y la realidad
de la fantasa. l recre estticamente los cuentos populares escuchados en
su infancia, en las cmaras de tejer, las cosechas de campia y los barrios
del pobrero. No se limit a transcribir los cuentos de la tradicin oral
al estilo de Charles Perrault y los hermanos Grimm, sino que les dio un
tratamiento literario para atrapar la atencin de los lectores.

Es digno destacar que, durante mucho tiempo, Andersen estuvo influenciado
no slo por Perrault y los Grimm, sino tambin por los hermanos Orsted,
cuyos trabajos en el campo de las ciencias naturales le sirvieron para
asimilar los conceptos: "Det gode, det sknne og det sade" (Lo bueno, lo
bello y lo feo).

El mito, la leyenda y la historia son materias primas que Andersen
transform en verdaderas joyas literarias. La estructura de sus cuentos es
simple y su eje temtico gira en torno a las clsicas contradicciones
humanas. "Nadie como l supo penetrar en ese calidoscopio misterioso que es
el mundo de los seres y las cosas. Aborda una temtica mltiple de la
condicin humana: el amor, el dolor, la necesidad, el orgullo, el egosmo,
la crueldad, el dualismo; en fin, llega a plantear hasta la problemtica
del bien y del mal con todos sus recovecos" (Elizagaray, M-A., 1975, p.
90).

El joven Andersen recogi sus mejores cuentos en el folleto Eventyr i
fartalte fr barns (Cuentos para los nios). Y, a partir de entonces, no
dej de publicar otros que seran traducidos a diversos idiomas e
ilustrados por artistas de reconocida trayectoria, como es el caso de
Wilhem Petersen y Lorens Frolich.

Entre 1835 y 1872 escribi 156 cuentos, casi todos destinados a los nios.
Al mismo tiempo, aparte de esta abundante coleccin de cuentos, que son
verdaderas obras maestras en su gnero, public los libros Melodas del
corazn, El improvisor, El cuento de mi vida, Lricas, Fantasas y
bosquejos y lbum sin rostros. Todos ellos con un estilo claro y sencillo,
al alcance tanto de los nios como de los adultos.

Andersen escribi en sociolectos correspondientes al cdigo lingstico
restringido del proletariado y al cdigo elaborado de la aristocracia.
Segn sus bigrafos, en el instante de escribir sus vivencias y
contradicciones internas, pensaba en el sociolecto que aprendi de su madre
y escriba en el sociolecto que se prest de la aristocracia, un estilo que
influy a varios escritores escandinavos, a August Strindberg y Selma
Logerlf, entre otros.

Se dice con justa razn que Dinamarca produjo al fnix de los escritores
para nios, pues cada vez que Andersen escriba cuentos, tena presente al
nio en su mente. Esto trasluce una carta que le envi a Ingemann, en 1835,
en la cual confes que escriba sus cuentos como si se los contara
directamente a los nios, aunque no gustaba tenerlos a su alrededor,
probablemente, porque l mismo fue un nio maltratado y desolado, que
recurri a la fantasa para defenderse de su entorno.



Fama y desventura

Hans Christian Andersen, en principio, escribi ms para satisfacer a Jonas
Collin que a sus lectores, quizs por eso escribi tantos cuentos dedicados
a la familia Collin, los mismos que no vacilaron en despreciarlo por su
fealdad fsica; desprecio que Andersen volc con maestra en su cuento "El
patito feo", en el cual describe su propio destino, ese destino
cenicientesco de quien nace entre las clases ms bajas y vuela como un
cisne hasta los salones de la aristocracia.

Nadie pens, hasta 1830, que este hombre de nariz prominente y curva,
piernas largas, brazos delgados y pasitrote ridculo, llegara a ser un da
el escritor ms famoso de la literatura infantil y el prncipe de los
escritores para nios. Elas Bredsdorff, uno de sus mayores bigrafos,
dice: "En trminos modernos, Andersen era un hombre nacido en el seno de un
semiproletariado carente de toda conciencia de clase, pero en su vida
privada se elev a la altura de la ms refinada aristocracia" (Zipes, J.,
1984, p. 88).

Jams dej de sentir vergenza de su origen de clase. En junio de 1850,
apunt en su diario: un vagabundo miserable estaba en el puerto. Sent
temor de que me reconociera, temor de que me insultara y dijera que era un
paria ascendido a una casta superior (Enquist, P-O., 1984, p. 12). Mas el
vagabundo no le dirigi la palabra ni la mirada, pues aparentemente saba
que ese hombre de sombrero alto, abrigo negro, bastn en mano, tuvo siempre
delirios de grandeza y la ciega ambicin de vivir en la opulencia.

Su fama, ms que darle satisfacciones, le provocaba espasmos. Estaba
consciente de que ni el rey ni el Papa se escapaban de sus escritos.
Seores y vasallos lean sus cuentos en las calles y las recmaras,
mientras en l cunda la soledad y la angustia; una actitud que,
contrariamente a lo que muchos se imaginan, no le impeda sentir ganas de
compartir su vida con una mujer, as fuera por contados minutos.

En Francia compr el lecho de una prostituta turca, pero su intencin no
lleg ms all de la conversacin. No le movi ni un pelo durante la noche,
pero se enter por boca de ella cmo se iluminaba Constantinopla en el
cumpleaos de Mohamed. Y, tras or esa historia, similar a los relatados
por Scheherazade en Las mil y una noches, sinti una huracanada de ternura
y lstima en el corazn. La situacin de la prostituta le traa
reminiscencias del pasado, recordndole a su ta y su abuela, y le
provocaba una pena tan grande al saber que la prostituta, en cualquier
instante y lugar, se entregara al primer postor.

Andersen estuvo varias veces enamorado, y las sensaciones de esos amores
platnicos formaron parte de sus cuentos. La ltima mujer a quien ofreci
su amor fue la cantante Jenny Lina, musa que lo inspir a escribir "El
ruiseor". Cuando la cantante se enter de las pretensiones del poeta,
quien viva aquejado de su fealdad, le envi un espejo de regalo. El poeta
enamorado se mir la cara por todos los costados y comprendi el
significado del mensaje.

En el ocaso de su vida, su mayor temor era que lo enterraran vivo, ya sea
por enemistad o por descuido, por eso dej recomendado que, el da en que
cerrara definitivamente los ojos, le cortaran una vena para comprobar que
estaba muerto y que no haba peligro de enterrarlo vivo.



Era hijo de nobles?

El historiador Jens Jrgensen, rector de la escuela Slagelse de Copenhague,
institucin en la cual curs estudios el clebre cuentista dans, public
la biografa "Hans Christian Andersen: una verdadera leyenda", que provoc
una serie de controversias en el mbito literario de su pas. Segn los
datos que aporta Jrgensen, los padres de Andersen no eran un zapatero y
una fregona, como se ha afirmado tradicionalmente, sino el prncipe
Christian Fredrik y la baronesa finlandesa Elise Ahlefeldt-Laurvig.

Sin embargo, a pesar de los argumentos esgrimidos por el autor de la
biografa, esta tesis ha sido silenciada por la crtica especializada, lo
que no impide que Jrgensen tenga algunas pruebas a su favor y se haga
varias preguntas: por qu Andersen fue bautizado por un cura y no por el
vicario como los dems nios pobres de Odense? Por qu era el nico nio
de su clase que tena privilegios en la escuela? Por qu el hijo de un
zapatero pobre poda ir al castillo de Odense y jugar con el prncipe
Frits, quien posteriormente se constituy en el rey Fredrik VII? Por qu
fue becado a la escuela latina de Slagelse? Por qu fue nombrado oficial
siendo an estudiante en Kongens Livkorps, un ttulo militar que slo se
conceda a los hijos de la nobleza?

Si bien es cierto que estas preguntas pueden tener innumerables respuestas,
tambin es cierto que los datos proporcionados en el libro avalan el
anlisis del historiador Jrgensen, quien, tras escarbar en documentos no
oficiales, lleg a la conclusin de que los verdaderos padres de Andersen
fueron el prncipe Christian Fredrik, de 18 aos de edad, y la baronesa
finlandesa Elise Ahlefeldt-Laurvig, de 16 aos de edad, quienes, luego de
mantener una relacin prematura y secreta, tuvieron un hijo que naci el 1
de abril de 1805, el mismo que, debido a las concepciones morales de la
poca, fue entregado en calidad de hijo adoptivo a una pareja de zapateros
en Odense.

Aunque se cree que Andersen era hijo de cuna real, su obra fue inspirada
por la realidad que rode su vida. Como creci en medio de la pobreza, la
desolacin y las necesidades materiales, era sensible incluso a los dibujos
o grabados que representaban nios pobres, motivos que, adems de tocarle
las fibras ntimas, constituyeron el argumento de varios de sus cuentos.
Nunca pudo desprenderse de su pasado y de los temas afines a la pobreza;
incluso viviendo en medio de la abundancia y siendo ya un escritor
reconocido, no era ajeno al sufrimiento de la gente. Por eso su cuento "La
nia de las cerillas", basado en la pobreza y la desolacin de un grabado,
que le envi el redactor de un almanaque pidindole que se inspirara en l,
fue escrito en un ambiente de lujo principesco en Copenhague.

Ya se sabe que Andersen intent ser bailarn, cantor, actor, dramaturgo y
poeta. Pero fracas porque su destino le seal otro camino. l no poda
llegar a ser otra cosa que cuentista, un oficio en el cual se elev como un
cisne de vuelo alto, desde cuando public su primer volumen de cuentos para
nios, en 1835. Desde entonces, gracias a su talento y su dedicacin, ha
cautivado con sus cuentos a millones de nios alrededor del mundo.



Bibliografa

 - Andersen, Hans Christian: Den fula Ankungen (introduccin de Per Olof
   Enquist), Ed. Boxa, Lund, 1984.

 - Elizagaray, Marina Alga: En torno a la literatura infantil, Ed. Unin de
   Escritores y Artistas de Cuba, La Habana, 1975.

 - Zipes, Jack: Saga och samhlle, Ed. Mannerheim & Mannerheim, Bromma,
   1984.

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== Hebras de Luna      Nstor E. Rodrguez ===============================

Sobrio y sin aspavientos, acaba de publicarse en Puerto Rico, bajo el sello
de Terranova Editores, Hilo de voz y otros poemas (1992-2002), de Noel Luna
(1971). Se trata de un volumen impecablemente cuidado; aglutina tres
ttulos inditos que su autor fue fraguando a lo largo de una dcada. El
itinerario de lectura comienza con una seleccin de Eros/In, poemario de
juventud que recorri fotocopiado las manos de unos pocos amigos y una que
otra editorial de a fifty-fifty. Se guardaba Eros/In intacto; el escenario
era otro para la serie de sonetos Amsterdam, 1995, que tanto llamara la
atencin de Luis Rafael Snchez; para Ubi Sunt, que apareciera, solitario,
en una fugaz revista de Ann Arbor de nombre inverosmil; para el trptico
El cautivo, que nos confirmara la presencia de una voz segura, adelantada y
singular abrindose paso. stos y muchos otros poemas que escuchbamos
perplejos en tertulias improvisadas esperaban la coyuntura justa. La
fortuna de Eros/In se hallaba, pues, en servir de cuna y antesala para
Hilo de voz y otros poemas, una de las propuestas de escritura ms
importantes de los ltimos aos en Puerto Rico.

Como subraya Jos ngel Valente, "la palabra potica ha de ser ante todo
percibida no en la mediacin del sentido, sino en la inmediatez de su
repentina aparicin". Los textos de Luna piden ser ledos desde esta
particular visin del decir potico; as lo hace ver el poeta cidreo en la
"Nota" que ubica al final de su obra: "A m me parecen trazos sucesivos de
un mismo gesto indefinible, acaso porque la poesa es ms una forma
particularmente intensa de experimentar el lenguaje que la traduccin
eficaz de algn contenido". Ciertamente, slo a partir del discernimiento
del lenguaje potico como expulsin o alumbramiento fortuito podemos
acceder a las pistas que organizan propuestas tan dismiles y atrayentes
como las que conforman este nuevo ttulo de Noel Luna.

Libro de la noche, premiado en 1996 en el certamen del Ateneo
Puertorriqueo, es el segundo convite de Hilo de voz y otros poemas. Se
trata de una apuesta esttica ms relajada al nivel de la forma, en el
sentido de que se abandona el soneto por estructuras libres no exentas de
una esmerada musicalidad. Libro de la noche parecera ser el ms cohesivo
en trminos temticos de cuantos integran el volumen. El motivo del cuerpo
como naturaleza no recuperable ms que de modo fugaz en la escritura
("Siento el dbil rumor de palabras / borrndose en la arena. / Palabras
que me llevan a ti, / a tu ausencia sin fin en las palabras") dimensiona un
itinerario potico que podra rastrearse desde Teora del conocimiento
(2000), primer libro de Luna. La coleccin de poemas que da ttulo al
volumen, Hilo de voz, fue galardonada en el Certamen de Poesa El Nuevo Da
2000. El desafo de Luna en este poemario consiste en hacer filigranas con
la palabra siguiendo el curso de un implacable abecedario que los propios
textos sacuden y relajan ("El ovillo secreta / un fracatn de hilos que
elaboran / este frgil tejido / de voces que nos atan"). Abundan en Hilo de
voz los poemas de homenaje (Lorenzo Homar, Kafka, Blanchot, Zukofsky, Ramos
Otero, Celan, Tarkovsky, Rakosi), indicio de que ese "frgil tejido de
voces" al que alude la persona potica no es otra cosa que el eco de una
personalsima tradicin cuajada en la escucha detenida de ciertas voces
tutelares, tal y como una vez teorizara T. S. Eliot en "Tradition and the
Individual Talent". Sin lugar a dudas, Hilo de voz y otros poemas viene a
confirmar con creces que la poesa puertorriquea actual sigue gozando de
buena salud.

** Nstor E. Rodrguez
   nestor.rodriguez@utoronto.ca
   Escritor dominicano (1971). Profesor de literatura latinoamericana en la
   Universidad de Toronto, Canad. Es autor de La isla y su envs:
   representaciones de lo nacional en el ensayo dominicano contemporneo
   (2003) y editor de la revista cultural electrnica El Mono Adivino
   (http://www.elmonoadivino.org).



=== Un romntico olvidado en Nicaragua      Zenobio Saldivia Maldonado ====

Durante el siglo XIX, muchos viajeros, naturalistas, exploradores e
ingenieros, recorrieron los pases del Nuevo Mundo; algunos se concentraron
en las regiones de Amrica Meridional, como Humboldt, por ejemplo. Otros
privilegiaron Centroamrica y el Caribe, y entre los que eligieron Amrica
Central, y especficamente muchas regiones de Nicaragua, figuran Carl
Bovallius, Julius Froebel, Williams Wells, Orlando Roberts, E. G. Squier y
Thomas Belt, por ejemplo. Este ltimo, ingeniero, gelogo, explorador y
viajero, viaj por Austria, Rusia y Oriente. En Amrica visit Brasil,
Nicaragua, Mxico y EUA. Segn sus bigrafos llega a Nicaragua en febrero
de 1868, por el ro San Juan, y se dedica a explorar el pas durante cinco
aos. Su visin del cuerpo fsico de Nicaragua ha quedado consignada en la
publicacin The naturalist in Nicaragua (London, 1874).

Dicha obra es significativa, todava hoy, como un referente caracterstico
de la literatura de viajeros, que logra insertar armnicamente nociones
cientficas para la descripcin de la naturaleza centroamericana, y en
especial por la enorme fuerza de su prosa romntica y delicada. La misma
logra entregar a sus lectores una visin de la flora y fauna nicaragenses
que consigue concitar nuestra atencin y despertar nuestros mejores
sentimientos de asombro y de captacin de la belleza. Ello, por la forma
equilibrada de sentimientos personales y de descripcin de especmenes con
notas cientficas, con las que va trayendo a presencia a los diversos
referentes orgnicos de dicho pas. As por ejemplo, Belt da cuenta de
algunos lepidpteros como la morphos y la helicnida, o de algunos
escarabajos como el desmiphora fasciculata, o de hormigas como la pequea
ecidon predator o la guerrera eciton hamata, o de aves como los tucanes, a
los que tipifica como ramphaustus tocard; y que en conjunto con los dems
especmenes de la sistematizacin de este autor, aparecen como insertos en
una exuberante naturaleza, en plena interaccin con todo el universo
orgnico; matizadas adems con una rica policroma y destacando claramente
algn rasgo relevante de cada uno de ellos en su prosa. Su discurso es rico
en descripciones, en colorido y en diversidad; tanto es as que, an hoy,
luego de casi ms de ciento veinte aos de la publicacin de la primera
edicin de su obra, llama la atencin ese equilibrio cuidadoso y mesurado
que concilia los delicados sentimientos del observador, como simple sujeto,
con las descripciones del cientfico que pretende detener y consignar, por
la va de la designacin taxonmica, los distintos especmenes de la flora
y fauna nicaragenses. Por ejemplo, al describir a un tipo de mariposas
seala: "Estas mariposas eran en su mayora diferentes especies de
Callidryas, amarillas y blancas, mezcladas con las especies rojas y cafs
de Timetes, que al ser perturbadas se levantan en una masa giratoria. Sobre
el terreno parecen un ramillete y cuando se alzan simulan una fuente de
flores". Lo anterior es un trozo tpico de la literatura romntica de los
viajeros y exploradores que recorren Amrica, en los cuales el romanticismo
est presente doblemente: primero como forma de vida, en tanto sus tareas
cientficas o de simple exploracin son motivadas por el mero gusto de
viajar y de estar en contacto con la vastedad y arlas sorpresas que ofrece
un universo orgnico y un medio social diferente y extrao a sus
costumbres; medios que lo obligan a ratos a la soledad y al aislamiento,
pero que tambin le dan la oportunidad para seguir su impulso esttico:
buscar la belleza en la naturaleza inexplorada de Nicaragua y otros pases
de Centroamrica.

En este contexto, el romanticismo de Belt se expande tambin a su prosa, en
sus observaciones y descripciones de los referentes vernculos, o al dar
cuenta de las costumbres de los nativos y lugareos; o bien al mostrar las
distintas formas de interaccin entre el medio natural y el social, en el
cual se percibe claramente que los nativos y sus costumbres, as como la
flora y fauna en que se desenvuelven, es considerado como un todo; como un
paisaje humano, natural y social, como un cuadro de costumbres, a la manera
de Humboldt. El asombro que despiertan los observables en el nimo del
cientfico, es una tnica constante en sus descripciones, tal como se puede
apreciar al leer las vicisitudes previas al arribo a la actual ciudad de
Matagalpa: "...mientras cabalgbamos; vimos robles y pinos enteramente por
colgantes festones, con aspecto de musgos grises, de la Tillandsia usneesis
o 'barba de viejo'. No haba ramita que no estuviera agobiada por un fleco
colgante, de hasta seis pies de largo, que simulaba un velo gris mecindose
al viento, y que daba a los rboles una extraa y venerable apariencia.
Cabalgar fue un placer despus de la detencin en Matagalpa; cada cosa era
fresca y nueva para m. El aspecto de la regin, los rboles, matas y
flores, los pjaros y los insectos, el aromtico perfume de los pinos, todo
reclamaba mi atencin a cada minuto".

El trozo anterior nos permite observar las caractersticas sealadas como
propias de la prosa de Belt; aqu se percibe el fuerte asombro del
explorador ante una naturaleza expansiva y emergente, la abundancia de
exponentes del mundo orgnico, el uso de la tipologa taxonmica en boga;
as como tambin, una clara sensibilidad para captar la belleza del paisaje
y el placer que siente el explorador en ello. Son algunas de las
expresiones del romanticismo de Belt.

As, el autor va construyendo una prosa que presenta y explica un mundo de
abundancia y de biodiversidad, en el que se insertan alegremente los
tangridos, los tucanes, los "congos", las "barbas de viejo", las
enredaderas, los helechos, los escarabajos, el cedro, las mariposas, los
jabales, las lucirnagas, los chagites, las garzas blancas, los marjales,
los jacans, los lagartos, las palmeras y los pinos; por una parte. Y por
otra, en el mismo universo de flora y fauna, va introduciendo a las
hermosas nativas morenas con sus pechos desnudos y colgantes, lavando la
ropa o moliendo el maz; y a los nios, tambin desnudos y jugando ora
entre ellos ora con animales domsticos; o bien a los chontaleos detrs de
su ganado, a los indios reparando sus chozas, a los bongueros con sus
prtigas, desplazndose a travs del ro San Juan.

Es una primera mirada del cuerpo fsico y social del pas; por cierto
parcial, pero es aun una lectura de la naturaleza en que no est todava el
afn pragmtico y utilitarista; el nfasis por unir vida, naturaleza y
explotacin capitalista, que ya en esta poca se observa en el trabajo de
otros ingenieros y naturalistas que recorren el pas con la pretensin de
obtener informaciones ms exactas para materializar el proyecto poltico y
econmico del Canal transocenico. Aqu, en la prosa de Belt, ese sueo no
atraviesa la descripcin y referencias del medio bitico. Slo hay una
mirada propia de un romanticismo tardo, entendido como un conjunto de
valores literarios que trasuntan una tendencia hacia la obtencin de la
verdad, segn el ideario de Humboldt y Goethe.

La visin de la naturaleza nicaragense de Belt, por tanto, es potica,
delicada; muestra un universo vasto, exuberante, policromtico y dinmico,
en el cual los elementos orgnicos e inorgnicos estn en una proporcin
adecuada para la biodiversidad y la interaccin del hombre con el medio;
pero no es un mundo que se ofrece a los empresarios, como sucede ms tarde
con Lvy, al dar cuenta de los recursos de Nicaragua, o como acontece en la
prosa de muchos estudiosos de la historia natural y de viajeros de fines
del siglo decimonono, que exploran los territorios de Amrica Meridional.
La visin de Belt presenta un mundo para los ojos, para deleite de los
sentidos; para contemplar, para gozar y para elevarse a la contemplacin y
la bsqueda de la felicidad. As, ms que un trozo de naturaleza dividida,
segmentada entre porciones orgnicas o mineralgicas y estandarizada para
la transformacin y la explotacin industrial, el discurso de Belt es un
enfoque romntico. Una mirada que va casi a contrapelo de otras visiones
paralelas que -como sealramos-, ya en esta poca (1874) se dan
fuertemente motivadas en torno al ideario del Canal Transocenico, y que
cubren a los medios gubernativos y a culturales del pas, con un sinfn de
informes, precios, distancias, costos y maquinarias e implementos, sobre
esta franja de tierra aprisionada entre el Pacfico y el Atlntico y con
una lite obsesionada por la construccin de un canal que no llega, pero
que se desplaza entre el imaginario colectivo, a travs de la diplomacia,
de la poltica y de la economa nicaragenses de las ltimas dcadas del
siglo XIX.

Actualmente, llama la atencin que fuera de la memoria histrica consignada
en algunas escasas obras sobre Belt y su presencia en Nicaragua, como por
ejemplo la traduccin de la obra de Belt: El naturalista en Nicaragua; que
realiza Jaime Incer Barquero en 1976, y del cual hemos tomado las citas
aqu empleadas; no existe la misma pasin y alegra que tuvo el autor para
contemplar el cuerpo fsico de Nicaragua, con obras que hablen en
profundidad del trabajo de este viajero naturalista. Tanto es as que, en
una investigacin social, realizada durante los aos 1954 y 1955 por
Guerrero y Soriano de Guerrero, que tena por objeto lograr nuevos
antecedentes sobre la estada del naturalista en el pas, a partir de la
tradicin oral en algunas regiones del pas; no tuvo ninguna
retroalimentacin.

La imagen y la labor de Belt qued, as, tragada por la selva de la
naturaleza y por la selva del olvido. Es una amnesia lamentable que desde
la academia se desea revertir, como una forma de reivindicar la romntica
obra de este autor.

** Zenobio Saldivia Maldonado
   zenobio@utem.cl
   Investigador y poeta chileno. Profesor de filosofa por la Universidad
   de Chile, y magster en filosofa de las ciencias y doctor en
   pensamiento americano, con mencin en historia de las ciencias, por la
   Universidad de Santiago de Chile. Es profesor asociado de la Universidad
   Tecnolgica Metropolitana de Santiago. Diversos artculos suyos, sobre
   historia de las ciencias y epistemologa, han aparecido en publicaciones
   de su pas y de Argentina, Per, Uruguay, Nicaragua, Panam, El
   Salvador, Brasil, Espaa, Costa Rica y EUA. Ha participado en eventos
   nacionales e internacionales. En 1995 obtuvo el premio de la Unin de
   Universidades de Amrica Latina (Udual, Mxico) de apoyo a la
   investigacin. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de
   septiembre (Arancibia Hermanos, impresores, Santiago, 1990) y los
   trabajos de investigacin En torno a los albores de la ciencia (Central
   de Publicaciones, Utem, Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en
   Chile (Bravo y Allende Editores, Santiago, 1995), Lgica (Corporacin de
   Educacin y Salud de la Comuna de Las Condes, Santiago, 1999), y La
   ciencia en el Chile decimonnico (Ediciones de la Utem, Santiago, 2004,
   en prensa).



=== Manos      Martha Revuelta Morales S. =================================

                               "Confo en vos, [...] porque lo anulas todo,
                                                     porque lo inicias todo
                                                con el toque de tus manos".
                                                          Silvio Rodrguez.

La evolucin de cul parte del cuerpo ha permitido el desarrollo del ser
humano en variados aspectos, incluso en el tamao y complejidad del cerebro
humano? Una vez que las manos dejaron de tener funciones de locomocin, en
virtud de la evolucin de huesos como la pelvis, el fmur y la columna
vertebral, el hombre adquiri una posicin erecta. Estos cambios
permitieron que tuviera las manos libres para ser empleadas en otros usos.

El dedo pulgar en especial tuvo un importante papel, toda vez que le
permiti tomar objetos con facilidad y fabricar herramientas complejas,
estimulando con ello la creacin de muchas interconexiones nerviosas, lo
cual a su vez habilit otras actividades de mayor grado de dificultad. La
interaccin entre la mano y el cerebro fue determinante para la evolucin
del hombre. La mano sufri tambin cambios anatmicos; el ms importante de
ellos consiste en que el pulgar es oponible a todos los dems dedos. La
mano ya no era un rgano tosco que permita simplemente sujetar los
objetos, sino un instrumento capaz de manipularlos con precisin.

Federico Engels refiere en su obra "El papel del trabajo en la
transformacin del mono en hombre", que la mano no es slo el rgano del
trabajo, es tambin producto de l. nicamente por el trabajo, por la
adaptacin a nuevas funciones, por la transmisin hereditaria, entre otras
causas, ha sido como la mano del hombre ha alcanzado ese grado de
perfeccin que la ha hecho capaz de dar vida, como por arte de magia, a los
cuadros de Rafael, a las estatuas de Thorwaldsen y a la msica de Paganini.

A travs de las manos se puede conocer a un ser humano -no nos referimos a
la quiromancia-, es que la textura nos ayuda a saber si una persona se
dedica a labores del campo o de oficina, si desempea actividades
domsticas, etc. Se dice que la costumbre de estrechar la mano como saludo
tiene un origen ms remoto que el medioevo, donde significaba la buena
voluntad hacia el otro abrindole la mano para demostrar que se estaba
desarmado. Los australopitecinos se daban la mano como signo de
identificacin con sus clanes. Gracias a la gran sensibilidad tctil de la
piel de sus dedos, podan apreciar las callosidades del otro y discernir si
era un cazador-recolector o un sacudidor de rboles.

El saludo militar utilizado en todo el mundo se sirve particularmente de la
mano; consiste en un movimiento de la mano derecha que se eleva a la
frente. Dicho saludo naci en la Edad Media; en esa poca, los capitanes y
oficiales de ms alto rango eran los nobles, que iban a caballo llevando
sus armaduras y sus yelmos, los cuales solamente admitan pequeas
ventanitas que apenas permitan ver algo. Cuando dos caballeros se
encontraban en un camino, para ver si el otro no era un enemigo, y para ver
mejor su rostro (y as sus intenciones), los caballeros se llevaban la mano
(generalmente la derecha) al yelmo, para levantar su visera. As naci el
saludo militar que se extendi por todo el mundo, incluso en naciones
orientales.

Las manos, pues, son las que nos manifiestan con mayor fidelidad despus
del lenguaje. Sirven para expresar retos, halagos, deseos -como la
tradicin de pedir la mano de la mujer con quien se pretende esposarse- e
incluso gestos obscenos. Algunos movimientos de la mano se han convertido
en iconos culturales. Hitler recuper para el Tercer Reich el antiguo ave!
romano, dirigido exclusivamente al Cesar. Con el dedo ndice Coln seal
un nuevo continente, los padres revelan a sus hijos los misterios
astronmicos, y la vctima seala a su agresor. Nuestro dedo ndice ha
sealado la cicatriz, ha suplicado el silencio y ha limpiado las lgrimas
de los ojos.

La mano fue la condenacin de Midas. El catolicismo recuerda a los fieles
que su vida est en las manos del Seor y que ha de ser dcil como el barro
en las manos del alfarero. Cuando algo nos rebasa, decimos que se sale de
nuestras manos, por lo que pedimos ayuda y nos ponemos en las manos de los
dems. La mano desnuda, abierta y vaca, revela verdad y honestidad, por
eso se jura con la mano. En cambio, una mano dentro de un guante es
amenazadora y sospechosa. Maniatar, que es atar las manos, vuelve impotente
a cualquiera, de ah el uso de las esposas de los policas. Los criminales
tambin han atado las manos de sus vctimas para desplegar con toda ventaja
diversas formas de violencia. Un hombre con las manos libres representa
siempre el ejercicio de un poder.

Las manos aparecen en varias pginas de la Biblia. Por ejemplo, las manos
de Moiss rompieron el becerro de oro y abrieron el Mar Rojo; Jess con sus
manos cur enfermos, bendijo el pan de la ltima cena, y luego stas fueron
traspasadas por clavos. "Que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano
izquierda", estableci. Uno de los frescos de Miguel ngel pintado en la
bveda de la Capilla Sixtina representa a Dios rozando con su dedo ndice
de la mano derecha el dedo tambin ndice de la mano izquierda de Adn,
simbolizando con ello la transmisin de la vida.

En suma, las manos son las que han hecho posible que podamos escuchar en
una maana de domingo la Obertura de 1812 de Tchaikovsky, mientras otras
manos podan el jardn, otras cocinan, otras manejan un vehculo, otras
llevan forraje a las vacas, otras transportan cubetas, otras escriben un
poema, otras lanzan una pelota, otras barren un patio, otras operan un
enfermo, otras deslizan un pincel, otras acarician, otras mueven piezas de
ajedrez, otras lavan platos, otras tejen, otras aplauden, otras cargan una
canasta y otras quitan abrojos de la tierra para hacerla de nuevo fecundar.

"Me declaro culpable de no haber hecho, con estas manos que me dieron, una
escoba. Por qu no hice una escoba?, Por qu me dieron manos?, Para qu
sirvieron si slo vi el rumor del cereal, si slo tuve odos para el viento
y no recog el hilo de la escoba, verde an en la tierra, y no puse a secar
los tallos tiernos y no los pude unir en un haz ureo, y no junt una caa
de madera a la falda amarilla hasta dar una escoba a los caminos? As fue:
no s cmo, se me pas la vida sin aprender, sin ver, sin recoger y unir
los elementos. En esta hora no niego que tuve tiempo, tiempo, pero no tuve
manos y as, cmo poda aspirar con razn a la grandeza, si nunca fui
capaz de hacer una escoba, una sola, una? S, soy culpable de lo que no
dije, de lo que no sembr, cort, med, de no haberme incitado a poblar
tierras, de haberme mantenido en los desiertos, y de mi voz hablando con la
arena" (Pablo Neruda).

** Martha Revuelta Morales S.
   marems@yahoo.com
   Abogada y escritora mexicana. Reside en Morelia, Michoacn. Escribe
   semanalmente en el peridico La Voz de Michoacn.



=== La letra en que naci la pena      Ral Zurita ========================

                     Ignoro si existe la historia de la literatura inglesa.
                             Ignoro si existe la historia de la literatura.
                                              Ignoro si existe la historia.

Cito de memoria, pero si no me equivoco es el comienzo de una conferencia
dada en Harvard por Borges en que se referira a la literatura inglesa.
Junto a su irona, su sentido es mltiple y se me ha venido a la memoria a
propsito de esta muestra de la poesa peruana actual. Qu queremos decir
cuando hablamos de poesa peruana (o mexicana o chilena)? Qu se afirma
cuando se agrupa a algunos poetas por sus partidas de nacimiento? Hay un
modo particular con que un idioma demarca un lugar, una aldea o un
continente? En dos palabras, existe algo como la poesa de un pas? Y,
siguiendo a Borges, existe algo como la poesa? Est claro que para buena
parte de la crtica peruana -la ms obsesiva que yo haya conocido en el
afn de ordenar, secuenciar, temporalizar, en suma, cronometizar a sus
creadores- la respuesta es obvia. Seguramente el hecho de mi relativa
lejana, no soy un lector peruano, me exime de esa claridad, pero me hace
inevitable una constatacin: si existe lo que hoy llamamos poesa peruana
es nicamente porque a ella le toc reiterar un modo de la tragedia, ser en
s esa tragedia y mostrarnos como ninguna otra en estos territorios, la
historia de una imposicin y las marcas incanceladas de su violencia. Es lo
que tempranamente describe Garcilaso en los Comentarios Reales, pero sobre
todo en la Historia General del Per. Ese relato significar 300 aos ms
tarde el sacrificio de los poemas de Vallejo y, en aquello que denominamos
un presente, las convulsionadas poticas de Enrique Verstegui, Roger
Santivez y Domingo de Ramos, entre otros brillantes ejemplos. Es en
sntesis esto: la lengua que aqu fue impuesta no nos explica por qu
tenemos que morir, por qu los hombres mueren, no nos explica por qu
siempre habr textos -desde el Cdigo Man en adelante- afirmndonos que no
hay mayor humillacin que la de existir.

Es lo que creo ya est referido en Garcilaso. l cierra su Historia General
(donde en cada captulo se cuenta la muerte trgica de los participantes de
la conquista) con la decapitacin del primer Tupac Amaru en el Cuzco. El
relato es conocido: camino al patbulo un funcionario va enunciando a viva
voz las culpas por las que se le condena a muerte y ste, al orlo, le pide
al fraile que lo acompaa que le traduzca porque no entiende el castellano,
es decir, no entiende la lengua en la que estn las razones por las que lo
van a matar. El hecho es en s impresionante: esa decapitacin rene todas
las muertes ocurridas por y en la lengua que hablamos, transformando la
totalidad de los Comentarios Reales: cada descripcin del antiguo esplendor
incaico, cada detalle de sus templos y de sus creencias, en los ornamentos
fnebres de unas exequias. Pero esas exequias sern sobre todo una
condicin futura y la ejecucin relatada por Garcilaso significar todo
aquello que desde Poemas Humanos hasta Libro del sol de Josemari Recalde,
denominamos poesa peruana. Ella de una u otra forma contina interrogando
a las palabras del idioma impuesto, a sus partculas y modulaciones, a cada
uno de sus acentos y silencios, para ver si an es posible traducir lo que
Tupac Amaru no poda entender. Su particularidad reside, frente a la poesa
escrita en las otras provincias del castellano, en que en cada uno de sus
autores, en cada nuevo poeta, pareciera reiterarse hasta la extenuacin,
hasta el deslumbre y la nueva cada, las seas de una decapitacin y
recomienzo perpetuo.

Es lo que tambin me parece reafirma esta muestra. Su sntesis y su
exposicin ms alta est en el poema Espaa aparta de mi este Cliz:

      Si cae -digo, es un decir- si cae
      Espaa, de la tierra para abajo (...)
      Cmo vais a bajar las gradas del alfabeto
      hasta la letra en que naci la pena!

Vallejo ve literalmente "la letra en que naci la pena", y lo que nos est
diciendo entonces es que en estas tierras el dolor es inextirpable porque
est incrustado en las partculas mismas del idioma que debamos hablar. A
partir de esa constatacin me pareci vislumbrar casi como en un sueo (de
qu otra forma por lo dems se puede hablar de poesa si no es bajo la
forma de los sueos) que la poesa peruana es aquella a la que le
correspondi representar y del modo ms radical, en nombre de todas las
otras escritas en las distintas provincias del castellano, ese derrotero y,
junto a l, el desgarro que significa actuar en un idioma que nos da las
palabras, pero que simultneamente es el origen de todo el silencio, o lo
que es lo mismo; que es el origen de todas las muertes, desmembramientos y
ejecuciones que represent para un futuro de antemano cancelado la pregunta
del ltimo descendiente del trono inca. En la ltima lnea de esta muestra
esa respuesta adquiere nuevamente la forma de un sacrificio; el joven poeta
Josemari Recalde muere quemado poco despus de haber escrito en el poema
Sermonen ad Mortuos: "por eso incendio mi cuerpo".

Es la marca que me parece central. Toda muestra colectiva de poesa (y por
supuesto sta), se le d el nombre que se le d y sean cuales sean los
criterios que la fundamenten: los cortes que establezca, los autores que
incorpore, es siempre un poema nico e indito, no escrito hasta ese
momento y el equvoco comn de la crtica reside en desconocer ese hecho
bsico. Los tiempos del poema son distintos al tiempo de una existencia o
de generaciones enteras y la escritura que para Latinoamrica inicia esa
decapitacin augural, debe ser tambin leda como un solo texto que
permanentemente reitera la interrogacin por la muerte al mismo tiempo que
no puede sino confirmarla. Los poemas incluidos en esta muestra, diversos,
bablicos, irremediablemente rotos, nos trazan un sentido de lo real que no
se puede desprender de la tragedia que conlleva las palabras que lo
nombran.



Algunas notas de lectura

Leer es en s un abrazo imposible y los poetas a los que me referir ms en
extenso son aquellos que, junto con admirar profundamente, conozco de mejor
manera. La circulacin de los libros de poesa incluso entre pases vecinos
como Per y Chile es casi inexistente y lamento este hecho. As, entre las
obras que he podido seguir con devocin, comenzar con la de Verstegui
porque me parece que ella encarna hasta sus extremos una nostalgia que es
una sed por algo; por un orden, por una armona general de las cosas y de
las palabras, que si est en alguna parte, como toda nostalgia no puede
sino estar en el futuro. As, desde su temprano Los extramuros del mundo
hasta sus ngelus y tica, su poesa va trazando, bajo la forma de un
horizonte utpico, un esfuerzo que quiere recogerlo todo, nombrarlo todo,
reescribirlo todo, y cuya resolucin final debe buscarse en la belleza
siempre irreparable que implican las derrotas. Lo conmovedor de su obra, me
atrevo a hablar de la soledad de su obra, de su incomprensin, es que en
ella s estn las claves cifradas de una respuesta posible a ese sacrificio
inaugural, a ese por qu debo, por qu debemos morir. Como Vallejo, las
derrotas del mundo son a menudo un triunfo de la poesa, y la escritura de
Verstegui, su alucinada amplitud, sus extremos, nos est mostrando la cara
de un futuro y de un idioma que le adeuda a todas sus vctimas, a todos sus
incomprendidos, a todos nuestros territorios, el rostro radiante de sus
ngeles nuevos.

En las antpodas de ese desborde, es lo que tambin representa, y de un
modo igualmente ejemplar, la poesa de Jos Watanabe. En un libro contenido
y a la vez infinito: Elogio del Refrenamiento, que rene buena parte de su
obra, Watanabe recorta en poemas admirables el deseo de que esos poemas
nunca hubiesen sido escritos porque en un mundo pleno, todos, la humanidad
entera, contemplara al unsono la visin que el poeta est obligado a
trazar. Al revs de Verstegui -que quisiera que las palabras se liberaran
de su tragedia, de ese origen de la pena, y pudieran finalmente nombrar la
luminosidad del mundo, la luz del mundo, como se narra en los evangelios-,
Watanabe al escribir esculturiza el silencio desde el cual emerge como
islas, como algo que es en s una resignacin, el deslumbre instantneo de
su escritura informndonos que los poemas no sern nunca los poemas, que la
deuda todava incancelada que tienen las palabras con el mundo es que ellas
nos privan finalmente del mundo. Recorriendo una infancia, una enfermedad,
una pasin, los poemas de Jos Watanabe nos revelan una fragilidad
instalada en el centro de las cosas y que fue la gran herencia de un idioma
nutricio y a la vez culpable que todava no puede respondernos por qu se
nos impuso una muerte:

      Son blancas las calles bajo la tierra?
      Saluda a mi hermano
      Que levant un manojo de pasto, as le dices.

Es esa lengua, la que en Watanabe pregunta si son blancas las calles bajo
la tierra, la que nos hace a todos reiterar el sacrificio que inicia la
literatura peruana. En dos extremos opuestos de la misma trama, Watanabe y
Verstegui nos dibujan la geografa de un territorio que an no ha cumplido
con el rito de reparar sus nombres.

Pero es a esa deuda, la de reparar los nombres daados, a la que desde los
ngulos ms diversos pareciera apuntar permanentemente la poesa peruana.
Desde la escritura fracturada, extrema y desollante de Csar Vallejo (y
luego de Carlos Germn Belli), hasta poetas tan decisivos como Antonio
Cisneros y Rodolfo Hinostroza, los acentos han sido mltiples, pero ellos
encuentran su unidad en el dato contrahecho y duro de lo real. Es lo que me
deslumbra y que para m separa radicalmente esta poesa. En el caso de esta
muestra que comienza despus de Cisneros e Hinostroza, esa relacin nica,
dura, contina reiterndose mostrndonos una deuda que slo podra ser
saldada si las palabras se reconcilian con quienes las hablan.

Es lo que hace que otra de las ms enigmticas obras de esta poesa, Sobre
vivir, de Mirko Lauer, adquiera los ecos y las resonancias de las grandes
exequias. Su amplitud, su apropiacin de los escenarios culturales, de la
historia, de los metarrelatos, en suma, su (como si Pound se juntara con la
suntuosidad de Saint John Perse) es tambin un reproche que desde el poema
se levanta contra las formas conciliatorias que la tradicin ha querido
imponerle al ejercicio del arte. A diferencia de la agona extrema de
Trilce, donde cada palabra se rompe con la otra mostrndonos su perpetua
tortura, los poemas de Mirko Lauer, polifnicos, abarcadores,
resplandecientes, parecieran preanunciar un pacto futuro entre esta lengua
y sus significados cuya apuesta, como parece haberlo tambin querido la
extraviada Carta al Rey de Guaman Poma, es sobre todo la construccin de un
nuevo acuerdo. De all sus apelaciones, sus referentes, sus citas, su
omnipresencia, como si ningn sueo o imagen de ese torrente inacabable de
lo expresado pudiese perderse porque de ser as tampoco podramos encontrar
las seales de regreso.

Pero la imposibilidad de ese regreso es el centro desde el cual emerge el
poema Trismo de Fin desierto y otros poemas de Mario Montalbetti. All se
nos muestra una travesa que es una travesa escritural, pero sobre todo es
la redimensin de un borde, su fijacin, y simultneamente su punto de no
retorno. La tensin de este poema, sus reiteraciones, su precisin, resalta
como uno de los intentos ms lcidos de la poesa de hoy por definir dentro
de los lmites del lenguaje lo que radicalmente, inexpresablemente est
desde siempre y para siempre fuera del lenguaje: la muerte. En este poema
(la edicin original del libro consista en una pgina desplegable de cerca
de 10 metros cruzado por letras de distintos tamaos y colores) parecieran
percibirse fsicamente esos bordes, el dibujo que los versos del poema en
negro traza y recorta sobre la pgina blanca. Toda la obra de Montalbetti
parece cruzada por esa demarcacin y por la bsqueda de un lenguaje que
debe alcanzar la mxima justeza, el absoluto rigor, porque de antemano la
lucha de todos los lenguajes est perdida: el borde blanco de la pgina,
como el desierto peruano, horadan hasta el silencio las vidas y las lneas
que alcanzamos a trazar. Mucho antes del final de Trada:

                                      (...) Entonces imaginamos
      morir para vivir entre los muertos; ms una vez resucitados
             siempre hay algo que no resucita, una vez muertos
       algo que no muere; y ese es el lastre del que no podemos
               deshacernos, el clima, el peso muerto de la vida.

sabemos que ese final nos est borrando en todos los bordes que trazan las
letras negras del poema.

En el anverso de Montalbetti (y de la diafanidad autorreflexiva de Antonio
Cillniz, precisa hasta lo magistral en su libro Segn la sombra de los
sueos), la poesa de Isaac Goldemberg ha asumido desde el comienzo la
construccin de un significado. Lo primero que ella nos dice -como en su
propia narrativa, como en la narrativa en general- es que las frases ya
estn escritas, que las palabras son ms o menos esas, que la tradicin nos
ha entregado tambin ciertas formas, porque slo a partir de la certeza en
ellas podremos encontrar las significaciones que borraran de un plumazo
las mismas palabras que anunciaron esas significaciones. Es el tema de la
resurreccin. Lo que deslumbra de poemas como La ltima cena o Mail de Dios
a los pueblos elegidos es su fuerza, la contraccin de sus imgenes, pero
incluso ms all de eso, es que desde el lenguaje lo que se tematiza es
finalmente la abolicin de todo lenguaje. Es una suerte de tentacin de lo
sagrado que tal como en sus creyentes ocupa cuerpos concretos, tambin
ocupa para enunciarse las palabras que nos fueron dadas porque a ellas
tambin les est prometido encarnarse en un cuerpo nuevo. La poesa de
Goldemberg, la ms radical de todas al plantear de hecho, en la concrecin
del poema, el absoluto acuerdo entre las palabras y lo que nombran,
recuerda el tema del soneto LXXVI de Shakespeare (donde se nos dice
precisamente que la nica manera de nombrar los sentimientos de siempre son
las palabras que los nombran desde siempre) y en su sentido ms despojado y
precario, nos vuelve a decir que vivimos vidas incompletas, o lo que es lo
mismo, que vivimos vidas que requieren an de la fe en los poemas. Que en
la palabra resurreccin est efectivamente la resurreccin.

En un sentido figurado, esa posibilidad de resurreccin es lo que tambin
puede leerse en Jos Antonio Mazzotti, salvo que su sentido es textual. Es
la apuesta por la posibilidad de resignificar citando en el espacio de su
escritura las grandes escrituras que nos preceden. A diferencia de Mirko
Lauer y en el extremo opuesto de Goldemberg, Mazzotti realiza una suerte de
reconstruccin que se va permanentemente erosionando, arrasando como si en
las grandes referencias, Dante, Petrarca, Gngora, estuvieran tambin los
embriones del despojamiento que origin la condena de hablar las palabras
que se nos dijo que hablaran. La poesa de Mazzotti revela el lmite de
una tensin extraordinaria entre la concretud y el ideal de un sueo que ha
sido corrompido como si los espacios de la cultura slo permitieran ser
revisitados a condicin de que esa visita sea a destiempo. En parte radica
all la conmocin de estos poemas, su multiformidad, sus apelaciones a la
vez desoladas y radiantes como en Francesca / Infierno, V. La apelacin a
ese universo de escrituras consagradas hace presente una angustia cuyo
origen no es discernible porque el idioma slo puede mostrarnos sus
efectos. Lo que nos dice entonces Mazzotti es que las grandes
construcciones del lenguaje, los grandes poemas, en dos palabras: los
textos sacros que deban hablarnos, slo pueden hacerlo si primero pasan el
tamiz de una lengua que no est absuelta. nicamente desde all se puede
erguir una reconquistada pureza. En el final del poema Como ptalos
abrindose en la noche es esa reconquistada pureza la que habla.

Ral Mendizbal en su Dedelade nos va trazando el retrato de una
cotidianeidad que reidentifica los mitos en las marcas urbanas y en las
imgenes de una juventud situada: su msica, sus pequeas tareas
domsticas, sus recorridos. Lejos de toda revisin culteranista, los poemas
de Mendizbal estn cruzados por las referencias que identifican un mundo,
una poca concreta, una ciudad y que (como apunta Jos Antonio Mazzotti en
su estudio Poticas del flujo), se recrea a partir de menciones explcitas:
The Rolling Stones, The Animals, pero ms hondamente todava imponiendo un
ritmo, una sonoridad, un fraseo, mucho ms cerca de Morrison, Lennon o Bob
Dylan (como se ve en un poema como Prima Julianne), que de lo que
ortodoxamente habamos entendido por literatura. La nueva poesa que
emerge: su frescura, su inmediatez, su espontaneidad, levanta un tono nuevo
que no haba escuchado antes de esta manera en la poesa en castellano. La
obra de Mendizbal nos lleva a reconstruir, en una juventud particular, ese
viaje arcaico, en este caso el de miles y miles de jvenes latinoamericanos
que emergieron en los 70 y 80, que siempre ha consistido en imaginar que se
pasa de una periferia a un centro. Dedelade es as un radiante fresco
donde se nos recuerda que ser joven, o mejor dicho, que toda juventud tiene
la obligacin de cumplir nicamente con dos deberes: el primero es el deber
de ganar el mundo y, el segundo, muchsimo ms importante que el primero,
es el deber de perderlo.

Si Deadelade nos retrata una periferia y su viaje imaginario a un centro,
Maurizio Medo (como coautor de esta muestra se haba excluido, el que est
ac fue mi imposicin tajante), asume todos los signos del hibridaje, de la
transculturizacin y del arribo. As poemas como Nupziale (1) crean un
mbito que nos muestra que la poesa es a fin de cuentas el intento ms
conmovedor y desesperado por llegar a una excepcin deslumbradora. A
aquella excepcin que le d a la precariedad de nuestros cuerpos y a la
angustia de su desmembramiento, un relato que ya no requiera del lenguaje,
es decir, que ya no precise de la historia del malentendido. El conjunto de
la obra de Medo expone as el deseo de ser efectivamente el cuerpo que se
nombra, no su representacin, no su fonema, sino esa Lu que se nombra en El
hbito elemental. Sus versos se rompen abruptamente, se tarjan de golpe
para amarrase asfixindose al que sigue porque la experiencia humana
(aquella que nos fue otorgada en esta tierra, en este mundo, en estos Per)
no admite al parecer sino una sintaxis rota, un encabalgamiento que surge
cuando ya todo parece perdido. Como en Trilce, la extraordinaria concretud
de esta poesa nos hace ver que las palabras son los paliativos ms
dramticos y tal vez esplendorosos de la carne, pero que son nicamente
paliativos. Las palabras jams son el dolor, pero no nos privan del dolor.
Pocas veces como en la obra de Maurizio Medo una poesa nos muestra esa
lucha sin cuartel que las palabras entablan con la concrecin
impronunciable de la vida. Eso es lo que un ser humano real mira, ve. Estos
poemas parecieran as no soportar la tensin entre la experiencia (eso que
est all atascado, irreductible, como una piedra) y las palabras que slo
podrn decirnos que lo nico que debiera ser visible para todos, en este
instante, en todos los instantes del mundo, es refractario a las palabras.

En eso consiste tambin la gran poesa peruana; la poesa de la ruptura de
las palabras como si fueran msculos que se desgarran porque ellas deben
necesariamente pagarles un tributo a la dureza de la tierra, a las piedras
de esa tierra, a esa terquedad y mudez omnipresente, que subyace tambin
bajo la explosin de los lenguajes urbanos, erotizados, multifacticos,
cultos y a la vez jergusticos, de Carmen Oll, Dalmacia Ruiz Rosas, como
en la amplitud pica y refundacional de los notables Willi Gmez y Miguel
Idelfonso. Ellos nos muestran una fuerza que recoge los ms amplios
espectros y referencias, en un afn a la vez desmembrador y totalizante que
reitera el tema de la nostalgia y atrs de ella, el sacrificio siempre
expuesto de un idioma que carece de palabras que nos eviten aunque sea en
parte el dolor. En una de las manifestaciones ms brillantes de hoy:
Eucarista, Rger Santivez, seala los vislumbres de una ruta, de un
nuevo rito sacrificial, que no se haba expresado de esta forma antes.

Es el sacrificio y la redencin de las palabras culpables. Toda la obra de
Santivez est atravesada por una expresionalidad, por un modo de nombrar
(Lima, mapas de lugares concretos, barrios, situaciones) que
permanentemente se vuelca contra s mismo como si sus quiebres, sus
entrecruzamientos, sus jergas, reprodujesen la multiplicidad de heridas que
el lenguaje impuesto est condenado a reiterar. El resultado es notorio:
los poemas de Eucarista se asemejan a flores que brillaran en el abismo.
Su luminosidad, lo proverbial de ellos, es que nos devuelven las mismas
heridas pero ahora transformadas precisamente en una eucarista. Su poder
transformador levanta la imagen final de una posible redencin, que no es
otra que la de una realidad que terminar asemejndose a la delicadeza
extrema que implica escribir poemas en medio de un universo devastado y
devastador.

Es lo que desde el babelismo del poema nico de esta muestra muestran los
poemas de Carmen Oll, donde la descripcin de un territorio y de un cuerpo
se va transformando en su propia aura revelndonos, de paso, una especie de
deseo central de que sea la escritura la que nos permita recomponer en
parte los sitios siempre convulsos y decapitados de lo real. Esa tensin
entre palabra y lo que este nombra es tambin, me parece, lo que se deja
entrever en las resignificaciones mltiples del espacio del poema en lo que
he podido leer recin ahora de las obras de Magdalena Chocano, Lorenzo
Helguero, Jos Pancorbo, Porfirio Mamani, Rafael Espinoza y Rodrigo
Quijano. Est tambin la carga inicitica de Luis Fernando Chueca y la
experiencia metafsica y a la vez cotidiana de Retratos de un cado
resplandor de Carlos Lpez Degregori. La otra gran respuesta es la que abre
Domingo de Ramos. Su increble potencia, su poder testimonial, su amplitud,
hacen que su obra desde Pastor de Perros hasta Las cenizas de Altamira y
Ertika de klase surja hoy como una de las mayores contribuciones que la
poesa peruana le est entregando a esta deriva que contina
representndonos en un sacrificio nico y plural.

Es ms o menos eso. La poesa escrita en el Per me conmociona y lo que
aqu he precariamente anotado quisiera ser sobre todo un abrazo. S que
suena retrico, pero quisiera ser sobre todo un abrazo. Por eso incendio mi
cuerpo.

** Ral Zurita
   m_medo_ferrero@hotmail.com
   Escritor e investigador chileno (Santiago, 1951). Estudi ingeniera
   civil en Valparaso, ciudad donde se integra a la actividad potica
   junto a Juan Luis Martnez y otros autores, a comienzos de los 70. Ha
   publicado, entre otros, Purgatorio (1979), Anteparaso (1982), Canto a
   su amor desaparecido (1986), El amor de Chile (1987), Seleccin de
   poemas (1990), La vida nueva (1994), Poemas militantes (2000) y Sobre el
   amor y el sufrimiento (2000). Obtuvo la beca Guggenheim y en 2000
   recibi el Premio Nacional de Literatura. En conjunto con Mauricio Medo
   public la compilacin potica La letra en que naci la pena. Muestra de
   poesa peruana 1970-2004 (El Santo Oficio, 2005).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Verdad histrica en narrativa ficcin      Pablo J. Fierro C. =========

                      "La vida no es la que uno vivi, sino la que recuerda
                                         y cmo la recuerda para contarla".
                               Gabriel Garca Mrquez. Vivir para contarla.

Desde su invencin en Mesopotamia, cuando se utilizaron tabletas de arcilla
para registrar inventarios, hasta nuestros das en que el software nos
permite inmediatos mtodos de verificacin de ortografa y seleccin de
sinnimos, entre otras bondades, la escritura ha constituido,
esencialmente, un recurso para comunicar; pudiendo trascender, esta
comunicacin, los lmites del tiempo. La perdurabilidad de los signos, por
caractersticas del medio donde se imprimen, ofrece la posibilidad de un
trnsito cronolgico que puede durar siglos; la informacin contenida en
dichos signos es capaz de sostenerse inalterable, en esa lnea temporal,
aun cuando el entorno que la alberga sufra las mil y una transformaciones;
de ah que actualmente en cualquier librera podamos encontrar manuscritos
creados hace ms de 5.000 aos, caso, por ejemplo, de los vedas hindes.

Hay sin embargo una dinmica social suscitada por diversos factores entre
los que destaca la capacidad imaginativa del ser humano, que suele tender
mantos de duda sobre la autenticidad de hechos registrados histricamente
cuanto ms remoto haya sido su epicentro. Describen la Biblia, el
Mahabharata, o los textos homricos, situaciones ocurridas en contextos
reales? Hasta ahora ha sido imposible comprobarlo totalmente. Con toda
razn -o con parte de razn-, en su cuento "Barrabs", dice Arturo slar
Pietri: las palabras pueden echar montones de confusin sobre la vida.

Un ejemplar de la revista Conozca Ms cuyo nmero de edicin no pude
precisar, describe un incidente en el que el joven fsico norteamericano
Alan Sokan enga a gran parte de "la intelectualidad moderna" con la
publicacin de "Transgrediendo los lmites hacia una hermenutica
transformadora de la teora cuntica de campos"; en dicho artculo, dice la
revista, Sokan despliega, con terminologa que sonaba "pomposa e
importante", una "autntica coleccin de disparates" -segn revel despus
el mismo Sokan- "armada minuciosamente y repleta de palabras difciles".

Casos como este, en los que el lector supone estar atendiendo a un
documento responsable debido a las caractersticas cientficas del mismo,
as como a la investidura profesional del expositor, encienden una seal de
alerta que conmina a aguzar las antenas del buen discernimiento.

La narrativa ficcin ofrece aparente campo de accin ilimitado; un escritor
surrealista puede hacer que las vacas vuelen y que la Estatua de la
Libertad sea un monumento de grandes proporciones ubicado en la cima del
cerro Corcovado en Brasil; por lo cual no siempre es sensato recabar datos
a partir de una novela cuando se desean argumentos para afirmar una verdad
histrica; ni siquiera estando esa novela enmarcada dentro del gnero
conocido como "historia novelada" donde el escritor recrea sucesos
verdicos adornando el relato con detalles de su propia inventiva. Dice
Liduvina Carrera (1): "Los autores de la llamada novela histrica obtienen
sus materiales de la historia y los ofrecen como pura literatura, sin
pretender que valgan como verdad estricta, ya que la novela, sin tener que
atenerse a preocupaciones tericas, se puede permitir toda clase de
licencias".

Cierta audiencia espera no obstante que en los narradores de ficcin opere
una energa tico-lgica al momento de involucrar en sus escritos personas
o instituciones extradas de la realidad.

A espaldas de esta expectativa, al parecer, acaso por convicciones del
autor, en el mercado bibliogrfico campea El cdigo Da Vinci, entretenido
best-seller donde Dan Brown, joven escritor estadounidense, arma una
historia precedida por la siguiente advertencia: "Todas las descripciones
de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en
esta novela son veraces"; lo cual no tendra ninguna trascendencia si la
obra no sugiriera la implicacin en hechos graves de importantes
instituciones que en cierto modo constituyen la plataforma ideolgica donde
se afinca la sociedad mundial; y tomando en cuenta sobre todo que la venta
de dicho libro ya ha rebasado los 30 millones de ejemplares. No son pocas,
como era de esperarse, las voces que se han levantado para confrontar la
osada de Brown; Pablo J. Gins Rodrguez, por ejemplo, en artculo
titulado "La estafa del Cdigo Da Vinci: un best-seller mentiroso" (2) ha
dicho: "Los errores, las invenciones, las tergiversaciones y los simples
bulos abundan por toda la novela. La pretensin de erudicin cae al suelo
al revisar la bibliografa que ha usado: los libros serios de historia o
arte escasean en la biblioteca de Brown, y brillan en cambio las
paraciencias, esoterismos y seudohistorias conspirativas". Todo esto
acompaado de una serie de comparaciones antagnicas, algunas de las cuales
lucen bastante slidas.

Lo que no impedira que, en una atmsfera como la insuflada por Brown,
puedan colarse, entre las presuntas falsedades, algunas verdades
irrefutables.

La narrativa ficcin da para todo; no olvidemos que incluso historias en
cierto modo alucinantes como De la Tierra a la Luna, de Julio Verne, han
ostentado una cualidad premonitoria sorprendente.



Notas

1. http://www.ucab.edu.ve/investigacion/cill/lope.htm.

2. http://www.mercaba.org/FICHAS/Persecucion/codigo_da_vinci.htm.

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== Hasto      Luis Felipe Vivares =======================================

                           "Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudndolo.
                   Vino como una enfermedad, no como una certeza ordinaria,
                                                           o una evidencia.
                                     Se instal solapadamente, poco a poco;
                             yo me sent algo raro, algo molesto, nada ms.
                                  Una vez en su sitio, aquello no se movi,
                                                      permaneci tranquilo,
                                   y pude persuadirme de que no tena nada,
                               de que era una falsa alarma. Y ahora crece".
                                              Jean Paul Sartre (La nusea).

Preguntmonos por el origen del hasto para poder comprender lo que somos,
o dicho en trminos ms exactos, lo que hemos decidido ser. A tal condicin
-la del hastiado- llega toda persona, como si estar hastiado fuese
condicin sine qua non de lo humano. Afirmmoslo categricamente: el hombre
es aquel animal que se hasta.

Para perpetrar tal empresa es menester acudir a dos potencias de nuestro
espritu: la abstraccin y la alegorizacin. No podemos comprender el
recorrido del concepto del hasto, sino intentamos contemplar nuestra
realidad desde un plano meta-palmario, allende a lo obvio. Asimismo,
tenemos que interpretar dichas abstracciones mediante el mtodo alegrico,
es decir, a travs de la adaptacin del contorno a lo comunicado por el
smbolo. No perdamos de vista que nuestra vida no es ms que una serie de
actos particulares que, al observarlos de manera general (abstracta),
sealan el desarrollo inconsciente de la simbologa cotidiana.



I

El hombre es arrojado all, sobre la tierra azarosa, catica, inexpugnable,
y comienza a "estar". Todava no "es", pues lleva tan slo unos segundos en
aquel caliginoso espacio. Requiere de tiempo para emprender el desarrollo
de su esencia (1). Empieza por analizarse a s mismo, pero su interior, eso
que (sospecha) hace funcionar aquella mquina llamada cuerpo, no se muestra
con claridad; tan slo afloran minsculas mculas fulgurantes -en forma de
sensaciones y sentimientos- de lo que ms adelante comenzar a llamar
"alma". Pero este problema es mnimo comparado con el otro: el exterior, la
tierra, le resulta incomprensible en su totalidad. Nada concatena segn las
reglas que l ha considerado pertinentes para el funcionamiento de las
cosas, nada sigue un orden visible, mensurable, nada aparece seriado: la
legislacin de la tierra es impenetrable desde la posicin de los hombres.
Dado semejante escenario, el hombre simplemente acata la conclusin
fehaciente: l y su entorno son espacios diferentes, dicotmicos, enemigos.
Slo sabe que l est all, en ese espacio; dudar de la realidad de su
estancia va contra la obviedad de sus impresiones. Pero no sabe nada ms:
cree que fue arrojado a un lugar equivocado por un infausto demiurgo, cree
que es un extranjero en tierras inhspitas, cree que es parte de una
horrible pesadilla... y siente miedo, o como dira Kierkegaard, es abrumado
por la angustia (2).

Pero este temor es especial, pues antes de achicopalar al hombre
confundido, le ayuda a exteriorizar una avidez oculta, un intenso deseo que
yaca reptando en las luctuosas cavernas de su alma: dominar la tierra,
conquistar lo incognoscible. El guerrero, el conquistador, el dominador de
la tierra, es la primera forma de desarrollo del ser. Va a la guerra con
una ferocidad alejandrina, empua su espada con mpetu animal; pero as
como sali orgulloso de su caverna para pugnar, vuelve a ella avergonzado
pues todo ha sido en vano. La guerra -como cualquier otra situacin
relacional- requiere de alguna conexin, de algn vnculo entre los
sujetos. Pero entre el hombre y la tierra, esto es, entre el sujeto y el
objeto, concurre una imposibilidad de vinculacin, pues ste y aquel son
esferas separadas diametralmente, espacios refractarios, realidades
opuestas, son una y otra cosa; lo cual impide la confrontacin y
consecuente conquista del vencido por parte del vencedor. Este severo
problema es lo que ha impulsado a los alemanes -especialmente a Kant- a
elaborar esos complejos y espaciosos tratados de teora del conocimiento,
es decir, de las posibilidades concretas y reales que tiene el hombre de
palpar intelectivamente el objeto en su individualidad.

En la penumbra de las cavernas, los hombres encuentran el sosiego perdido
en la tierra. La oscuridad resulta propicia para inventar historias acerca
de cmo funciona el exterior; en parodiadas palabras del ateniense de las
grandes espaldas, en la negritud del subsuelo el hombre comienza a inventar
la luz. Nietzsche, el filsofo del martillo, ha explicado aquel momento de
la historia del hombre con un sardnico texto, como fue su costumbre
sempiterna: "En algn punto perdido del universo, cuyo resplandor se
extiende a innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que
unos animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue aquel el
instante ms mentiroso y arrogante de la historia universal" (3).

Es entonces cuando dicha caverna, repleta de hombres encarcelados en su
propia humanidad, se convierte en el "mundo". Como respuesta a la
inexorable tierra nace la mundanidad. Pero debo oponerme a Nietzsche cuando
tilda de "mentiroso y arrogante" tal creacin del hombre, pues en realidad
-como nos deca el maestro Fernando Gonzlez en su escuelita envigadea- no
hay acto humano alguno que iguale en humildad la invencin del mundo. "El
hombre culto", deca el filsofo antioqueo, "se limita y contiene acatando
su imperfeccin; es un reconocimiento de la incapacidad para abarcarlo
todo. La cultura consiste en el humilde reconocimiento de nuestra
imperfeccin y el deber en que estamos de vivir conforme a nuestro plano
actual" (4). Pero es que el hombre ni siquiera puede abarcar un poco,
simplemente es incapaz de abarcar!



II

He aqu pues el verdadero sentido de la mundanidad: guerra secreta contra
la tierra, dominacin de sta sin prorrumpir de la esfera individual,
conquista imaginaria. Quiz al hablar de "imaginacin", los puristas de la
filosofa y la ciencia pueden molestarse un poco. Para ellos, la
imaginacin es tan slo una de las tantas potencias del intelecto, mas no
es la principal -sta sera la theorein, la capacidad para contemplar el
ente. Lo que desconocen esos filsofos y cientficos es que la imaginacin,
tal como lo pusieron de manifiesto Alfarabi, Avicena y otra porcin
considerable de la filosofa rabe (5), ayuda a los hombres a superar el
contorno sensible, ayuda al pensador a encontrar la verdad que le es til
frente a un alrededor hostil, frente a una tierra que no busca en absoluto
imitar al hombre, que no posee reglas, ni formas, ni sabidura, ni belleza,
ni sentido del poder; una tierra que no es un ser vivo (6). El mundo es
creado para evitar la lid inocua contra el exterior, el mundo es pura risa,
detestacin y deploracin (7). Este es el momento de mayor grandeza del
hombre, de mayor conciencia de especie, pero a la vez es el principio de
aquello con lo que hemos dado comienzo a este ensayo y an no nos hemos
arriesgado a tratar.

Pese a lo que se podra pensar, el mundo tambin es muy distinto a lo que
es el hombre. El yo -dice el maestro de Envigado- "consiste en el conjunto
de fenmenos interiores que actan en determinado momento. Pero no es al
conjunto al que le damos tal nombre, sino a la resultante de esas fuerzas
que se ayudan y se combaten" (8). En un sentido anlogo, Sren Kierkegaard
dice del yo que es "una relacin que se refiere a s misma o, dicho de otro
modo, es en la relacin, la orientacin interna de esa relacin; el yo no
es la relacin, sino el retorno a s misma de la relacin" (9). Lo que nos
quieren mostrar los citados filsofos es la mutabilidad del yo, la
inconstancia de ste, el enredo de reacciones indeterminable, variable,
mltiple en que consiste el mismo. Pero el hombre posee un poder valioso,
una facultad excelsa y nica: decide mientras vive cmo quiere que sea su
ser. El hombre "es" en cuanto hace todo lo posible por ser como su deseo le
indica. Vemos entonces la constante lucha del hombre: la multiplicidad que
lo conforma contra el deseo de estabilidad, de quietud, de esencia. El
mundo es la exteriorizacin de ese poder, es decir, el mundo es la imagen
de lo que los hombres han decidido ser. Caractersticas notables del mundo:
sistematicidad, orden, jerarqua, certeza frente a las interrogantes,
dogmatismo espiritual, administracin del poder, ingenieras de dominacin
eficientes desde perspectivas econmicas, etctera. El mundo aparece pues,
como ese gran aparato que proporciona al hombre la tranquilidad perdida al
ser arrojado a la tierra, esa gran mquina lgica que proporciona a los
hombres el sentimiento de poder que tanto les hace falta para poder
existir.

Pero es esta estructura lgica que hemos creado la que nos lleva a
experimentar ese sentimiento patolgico, esa nusea que nos acogota, ese
hasto del cual hemos querido hablar pero no lo hacamos, pues no habamos
mostrado el contexto adecuado. Acudamos a Unamuno para empezar sin
equivocaciones; nos dice l, en una de sus obras, que "es una cosa terrible
la inteligencia. Tiende a la muerte como a la estabilidad la memoria. Lo
vivo, lo que es absolutamente inestable, lo absolutamente individual, es,
en rigor, ininteligible. La lgica tira a reducirlo todo a identidades y a
gneros, a que no tenga cada representacin ms que un solo y mismo
contenido en cualquier lugar, tiempo o relacin en que nos ocurra" (10). En
eso se nos ha convertido nuestra vida: en seguir las reglas de la
mundanidad, los dogmas de la lgica, los cuales resultan muy tiles cuando
lidiamos con los problemas propios de la esfera mundial, de la caverna que
an habitamos; pero es que la vida es mucho ms que aquello que logra
abarcar nuestra creacin. Los problemas fundamentales que sufre cualquier
ser humano, las preguntas que lo agarran en las noches y lo sacuden hasta
producirle el peor de los insomnios, no son tratadas por la lgica: de nada
nos sirve saber que 2 + 2 = 4, cuando la idea de la muerte nos asfixia
algunas veces; de nada nos sirve manejar la teora del silogismo
aristotlico, cuando el problema de la eternidad del alma sigue intacto, es
decir, intranquilizante; poca utilidad sacamos de conocer a fondo las
teoras del caos o la entropa, cuando nuestro arch an nos es desconocido
y todava nos incomoda el pensamiento del mismo. El hombre, pese a su
capacidad para imponer el mundo a la tierra e imponerse la lgica a s
mismo, sigue siendo el mismo manojo de dudas e incertidumbres de aquel da
aciago en que, sin ser previamente avisado, fue arrojado a la existencia y
comenz a luchar por ser.

Son interrogantes irresolutos los que evidencian la magnitud insospechada
de lo que conforma nuestra existencia. "Los cabos que no podemos atar son
el testimonio de lo trascendente" (11). Pero por alguna razn todava no
explicada, no podemos experimentar eso que intuimos como trascendental. Es
"algo" que se supone que est all, para que lo palpemos con nuestras
extremidades etreas, para que lo sintamos con nuestra alma, para que lo
abracemos con nuestra fe: pero al final, pese a todos nuestros intentos por
des-racionalizar nuestro ser y entregarnos a lo metahumano, caemos en la
desgracia de comprender que todo aquello que hacemos resulta vano, pues
nuestra calidad de mortales, de intrascendentes, de simples humanos, nos
impide experimentar lo divino. All aparece la angustia que habamos
intentado vencer con la creacin del mundo.

Empero, los seres humanos, tal y como lo alcanz a percibir Dostoyevski,
son animales que terminan acostumbrndose a cualquier situacin. Tal
angustia ocasionada por su perpetua condicin de extranjero termina por
hacerse normal, cotidiana, montona, y la vida vuelve a su cauce. Pero es
esa resignacin que proporciona el espritu la madre del hasto, es ese
acostumbramiento vil el que nos genera el asco frente al contorno, frente a
la otredad, frente al mundo que hemos creado. Esto es el hasto: el
mecanismo de repulsa que el yo -siempre voluble- interpone para combatir la
estabilidad del mundo, tambin creada por el yo. El hasto, al igual que la
angustia, no es ms que una manifestacin sensorial de la condicin
paradjica de nuestro yo, de nuestra sempiterna lucha por ser, es decir,
por estabilizarnos, por estancarnos, por morirnos en vida. Pero siempre
hemos perdido la batalla.



III

He querido hacer un recorrido alegrico y abstracto del origen del hasto,
sin tratar directamente al mismo, pues he considerado que la mayor de las
veces son ms importantes las historias que los conceptos. Los conceptos
son tan slo definiciones, esto es, reducciones descuartizadoras de
realidades difcilmente abarcables. En cambio las historias son el
recorrido vivo de una idea a lo largo de una vida siempre cambiante,
siempre plural, siempre dinmica, siempre viva. La historia de un concepto
es el recuento de la relacin de ste con el mundo que lo ha inventado;
limitarnos al concepto en su pureza es circunscribir nuestro anlisis a un
minsculo momento de su vida. Espero que se entienda -y se comparta- la
preferencia por la historia y no por el lmite.

Asimismo, este ensayo puede parecer inacabado al lector quisquilloso; de
hecho lo est. Al analizar problemas fundamentales del ser humano a travs
de un texto se entabla siempre una relacin especial entre el autor y el
lector, ya que dicho problema slo puede ser resuelto -o al menos palpado-
cuando el lector procura interpretar ntegramente al autor y, adems, le
impregna al texto su conciencia, su sper-yo, sus experiencias vitales.
Cuando yo hablo del hasto, lo que me propongo es dar comienzo a una cadena
de meditaciones particulares, ser el impulso inicial de un movimiento
colectivo, pero diferenciado, de reflexiones acerca de lo que significa ser
un animal que se hasta. Por eso, seor lector, usted que es un poco
quisquilloso, levntese de la silla en donde ha estado leyendo mi ensayo y
comience a pensar qu significa para usted el hasto: en ese momento mi
ensayo concluir.



Bibliografa

 - Foucault, Michel, La verdad y las formas jurdicas, Barcelona: Gedisa,
   1998.

 - Gonzlez, Fernando, Viaje a pie, Medelln: Universidad de Antioquia,
   1997.

 - Gonzlez, Fernando, El remordimiento, Medelln: Universidad de
   Antioquia, 1994.

 - Kierkegaard, Sren, El concepto de la angustia, Barcelona: Fontana,
   1994.

 - Kierkegaard, Sren, Tratado de la desesperacin, Barcelona: Fontana,
   1993.

 - Nietzsche, Friedrich, Gaya ciencia, Madrid: Espasa-Calpe, 2000.

 - Sartre, Jean Paul. El ser y la nada, Barcelona: Altaya, 1993.

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 - Unamuno, Miguel de, Del sentimiento trgico de la vida, Madrid: Alianza
   Editorial, 1999.

 - Weil, Simone, La gravedad y la gracia, Madrid: Trotta, 1994.

 - Yabri, Mohamed bed, El legado filosfico rabe, Madrid: Trotta, 2001.



Notas

 1. "La existencia precede a la esencia", Sartre, Jean Paul. El ser y la
    nada, Barcelona: Altaya, 1993, p.67.

 2. Kierkegaard, Sren, El concepto de la angustia, Barcelona: Fontana,
    1994.

 3. Citado por Foucault, Michel, La verdad y las formas jurdicas,
    Barcelona: Gedisa, 1998, p. 19.

 4. Gonzlez, Fernando, Viaje a pie, Medelln: Universidad de Antioquia,
    1997, p. 80 y ss.

 5. Yabri, Mohamed bed, El legado filosfico rabe, Madrid: Trotta, 2001,
    p. 97 y ss.

 6. Nietzsche, Friedrich, Gaya ciencia, Madrid: Espasa-Calpe, 2000,
    aforismo 109.

 7. Ibidem, aforismo 333. Al respecto de este texto nietzscheano, tenemos
    que decir que los tres impulsos que l menciona -rer, detestar,
    deplorar- son comunes al ser una manera de conservar el objeto (la
    tierra) a distancia, de romper con l: protegindose con la risa,
    desmerecindolo con la deploracin y destruyndolo con el odio.

 8. Gonzlez, Fernando, El remordimiento, Medelln: Universidad de
    Antioquia, 1994, p. 153.

 9. Kierkegaard, Sren, Tratado de la desesperacin, Barcelona: Fontana,
    1993, p. 23.

10. Unamuno, Miguel de, Del sentimiento trgico de la vida, Madrid:
    Alianza Editorial, 1999, pp. 106-107.

11. Weil, Simone, La gravedad y la gracia, Madrid: Trotta, 1994, p. 134.

** Luis Felipe Vivares
   vivarespo@hotmail.com
   Escritor colombiano (Medelln, 1972). Es politlogo por la Universidad
   Nacional de Colombia, y licenciado en filosofa y abogado por la
   Universidad Pontificia Bolivariana. Ejerce el derecho y publica
   artculos en el peridico El Colombiano y en la revista Themma, ambos
   medios de Medelln.



=== La democracia en tiempos de globalizacin      Elas Said Hung ========

                     En el perodo contemporneo, el punto de vista de Hume
                   ha sido revisado y elaborado con una crucial innovacin:
                               el control del pensamiento es ms importante
                                    para los gobernantes libres y populares
                          que para los estados despticos y militares (...)
                                            se requieren otros dispositivos
                                      para impedir que las masas ignorantes
                                     interfieran en las cuestiones pblicas
                               que no son asunto suyo. (Chomsky, 2001:342).

Pensar la democracia en la actualidad, y ms en Amrica Latina, pasa por
analizarla de cara al desarrollo de las nuevas tecnologas y el flujo de
informacin que hoy estn presentes en muchas partes del mundo.

El desarrollo de una cada vez mayor cantidad de canales de obtencin de
informacin as como el rol que los medios de informacin han ido
adquiriendo, producto de las innovaciones tecnolgicas, hacen que la
legitimidad de cada uno de los gobiernos existentes estn regidos ms de la
forma como se controlan los medios de comunicacin que de la manera de
ejercer la polticas y acciones en el seno de cada uno de los gobiernos.

Gobiernos con fuerte carcter populista y autoritario cobran condicin de
demcrata a travs del empleo de las palabras e imgenes transmitidas en
los canales de televisin, noticiaros y diarios, entre otros.

Casos que plasman esta situacin tenemos en cantidades alarmantes, a lo
largo de la historia y en el presente, en el contexto mundial. Imgenes de
Saddam Hussein apoyado por el gobierno de Estados Unidos a lo largo de la
guerra de Irak con Irn, la guerra contra el terrorismo librada
unilateralmente por Estados Unidos, de la mano de Bush y de los temores
existentes en la sociedad norteamericana, son algunas de las que el mundo
ha recibido de las manos de los medios de comunicacin y de la bsqueda en
ellos de la legitimacin de personajes y acciones claramente
descalificables pero al final "democrtica" de acuerdo al manejo de la
informacin empleada para su "anlisis".

En el caso de Amrica Latina los ejemplos se agolparan ante nosotros. El
ms reciente lo encontramos en Venezuela durante el finalizado proceso de
referndum revocatorio puesto en marcha en este pas. A pesar de los
"resultados" obtenidos, las distintas dudas o fraudes esgrimidos por los
partidos polticos de oposicin (Coordinadora Democrtica), han visto cmo
sus planteamientos y solicitudes de impugnacin se diluyen. Ello, gracias a
la rpida y "convincente" campaa meditica de los distintos medios de
comunicacin globales, los cuales han contribuido a legitimar un proceso y,
con l, un gobierno ante la opinin pblica internacional cuando en el seno
del pas la confusin, la desconcentracin, impotencia y la marcada
bipolaridad en el pas se acentan a niveles difciles de visionar.

La democracia en tiempos de globalizacin est guiada bajo los principios
del paradigma tecno-econmico de la sociedad de la informacin, construida
sobre la base de la plutarqua meditica conformada por las principales
corporaciones de telecomunicaciones e informticas que rigen y establecen
las pautas de elaboracin de los rangos, valores y juicios existentes en la
sociedad actual, al controlar los principales aspectos que integran a sta,
en general, a travs del control del flujo de la informacin y de la
omnipresencia que poseen actualmente ante las facilidades tcnicas
brindadas en el presente, que rompen las concepciones de espacio/tiempo,
as como todo lo concerniente a los aspectos econmicos, culturales,
polticos, por citar algunos.

En el caso que nos atae en este artculo conviene preguntarnos: existe la
democracia?, vivimos en democracia?, qu entendemos por democracia en la
actualidad?

Al igual que Alain Tourrien, en su libro titulado "Qu es la democracia?"
consideramos que:

      La democracia no nace del Estado de derecho sino del llamado a unos
      principios ticos -libertad, justicia- en nombre de la mayora sin
      poder y contra los intereses dominantes.

Hay dos maneras diferentes en que puede ser definida la democracia, a
saber: por su sustancia, es decir, por el conjunto de elementos que la
integran y que le dan forma conceptual a dicho sistema poltico -derechos
fundamentales, ciudadana, representatividad-; y a partir de sus
procedimientos, por el conjunto de mecanismos institucionales, sin los
cuales no se pudiese llevar sta -la libre eleccin regular de los
gobernantes, entre otros.

La democracia adems se caracteriza por la existencia en su seno de tres
dimensiones, que actuarn de forma conflictiva, ante la preponderancia de
uno de ellos sobre los dems en la sociedad. stas son:

1. la unidad de un conjunto poltico, el cual deber tener un grado de
   representatividad en la sociedad.

2. la garanta de los derechos fundamentales de los individuos.

3. el fomentar que los individuos se sientan ciudadanos y acten
   activamente en la construccin de la vida colectiva.

La yuxtaposicin de stas no es una condicin directa para el
establecimiento de dicho sistema, ya que esto no da cuenta del principio
central de poder y legitimacin existente en el proceso de interrelacin de
cada una; y, en segundo lugar, de la clara separacin de los dos mundos que
la integran, a saber: el Estado y la Sociedad Civil.

En una sociedad que se aprecie en poseer este sistema poltico no cabe la
imagen de unanimidad y homogeneidad, sino la pluralidad de actores
polticos unidos a la autonoma y el papel que tendrn en la democracia las
relaciones sociales en ella. Por ello:

      Una sociedad poltica que no reconoce esta pluralidad de las
      relaciones y los actores sociales no puede ser democrtica, aun si,
      (...) el gobierno o el partido en el poder insisten en la mayora que
      los apoya y, por lo tanto, sobre ese sentido de inters general.
      (Touriane, 2001:43)

La sociedad democrtica se pensar a s misma como una comunidad
diferenciada cuyos elementos que la integran se van a mantener unidos
mediante solidaridad orgnica, la cual har ms probable que el conjunto de
libertades, as como la disminucin de las desigualdades, combatan entre s
en vez de complementarse. Todo debido al conjunto de intereses en juego en
el seno de todas las sociedades por parte de grupos que detentan el poder,
los cuales harn lo posible para evitar los mecanismos que opongan dichos
intereses a partir del empleo de las instituciones y conjunto de conceptos
que forman parte de la democracia, los cuales posibilitarn el manejo de
las voluntades y libertades en una sociedad determinada.

En la actualidad nos encontramos con un aumento de los puntos de tensin en
la democracia ante el desarrollo de las nuevas tecnologas de informacin y
comunicacin (NTIC), producto de la constante exposicin a los cambios y
creacin de matrices de informacin que nos precondicionan o marcan los
caminos por donde la democracia transita en el presente.

Con los avances tecnolgicos, pese a la primaca del pensamiento tcnico en
ella, hay la presencia de un conjunto de elementos tericos intrnsecos en
su seno. Enmarcados en el desarrollo de una utpica filosofa tecnolgica
que dar las bases de la sociedad. Entre los principales principios
tenemos: primero, el beneficio de las telecomunicaciones a la sociedad y la
economa en todos los sentidos; segundo, la mejora de las condiciones de
produccin social en el mundo; tercero, el aumento y acceso ms igualitario
de informacin y conocimiento; y cuarto, las facilidades de cambio social y
mejoramiento de las condiciones de vida de todos los ciudadanos.

El dominio de dicho pensamiento en la opinin pblica y, ante la creciente
tensin mundial en todos los mbitos de la sociedad producto de las NTIC,
resulta importante valorar crticamente el grado de riesgo en el que
vivimos, as como el nivel de compromisos que iremos teniendo con la
ciencia y la tecnologa, producto de la instauracin de dicha filosofa en
el colectivo, la cual da las bases para un mayor rol de la razn tcnica
versus la prctica1 y el cambio de paradigma -tecnociencia-, en donde el
conocimiento cientfico no se limita solo a la transformacin industrial
del mundo, sino a la alteracin de la naturaleza y de las sociedades.

La "democracia actual", est siendo atacada por el culturalismo en el que
se impulsa el respeto a las minoras hasta la destruccin de la concepcin
de mayora, as como por una reduccin mxima de las leyes, lo cual ha
trado consigo la formacin de un grupo, cada vez ms reducido de personas
que detentan el poder y que ejercen presin a travs de ste a los
distintos actores polticos, que los ven como los canales de afianzamiento
de los diferentes objetivos polticos propuestos o establecidos por ellos
como vitales para su legitimidad. La sociedad poltica ha ido
transformndose en un "mercado de transacciones vagamente reglamentada
entre comunidades encerradas en la obsesin de su identidad y su
homogeneidad" (Touraine, 2001:26), cada vez ms acorde a la obtencin de
mayores beneficios por parte del sector que ejerce el control de dichos
avances tecnolgicos, lo cual les permitir ampliar su campo de actuacin a
escala global.

Como bien destaca Pasquali, en su libro titulado Bienvenido al Global
Village:

      Bajo el falso semblante de un pluralismo de canales, transmisores, o
      de desregulaciones que crearon efmeras situaciones plurales, el
      nmero de los grandes comunicadores y emisores no ha hecho ms que
      reducirse en los ltimos decenios, aumentando correlativamente la
      masa de mudos receptores. (Pasquali, 1998:21)

Todo lo aqu expuesto no da esperanzas nuevas para considerar la democracia
como algo real sino ms bien utpico. La sociedad actual, en nuestro caso
la existente en Amrica Latina, est siendo delineada, y su legitimidad con
ella, a travs de la relacin entre los polticos (principales interesados
de obtener espacios y canales de legitimacin de sus personas y acciones) y
los actores del sector de las telecomunicaciones (que sabiendo de sus
recursos los negocian a conveniencia y con el intercambio de nuevos
horizontes de desarrollo econmico a cambio de espacios de revitalizacin
poltico).

Hoy la democracia se ha transformado ms en una entelequia donde los
principales actores, que detentan el poder en el mundo, nos dirigen sus
principios de legitimidad mientras nos acostumbramos a su aceptacin per
se. Todo ello sin cuestionarnos, siquiera, de nuestro cada vez mayor rol
pasivo y la apropiacin de los canales de participacin ciudadana que
fortalecen lo que tanto se nos vende y lo que muchos de los que nos lo
afirman ni se lo creen.



Bibliografa

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 - RAMONET, Ignacio, La golosina virtual. Caracas. Venezuela, Editorial
   Centauro-Fcil, 1992. s. p.



Notas

1. Se entiende como razn tcnica la que versa sobre el hacer, es decir, la
   que slo puede ser aplicada a las acciones productivas del hombre; y la
   razn prctica cuyo objeto es el actuar o al conjunto de acciones cuyo
   fin es la obtencin de la plenitud de la persona o felicidad. Esta razn
   estar integrada por los distintos saberes que forman parte de nuestra
   persona: poltica, tica, entre otros. Este debate a estado presente a
   lo largo de la historia, en especial desde los griegos, los cuales dan
   inicio a dicho debate, cada vez ms presente en el mundo contemporneo.

** Elas Said Hung
   esaidh@yahoo.com
   Socilogo venezolano (1979). Estudiante de doctorado de la Facultad de
   Ciencias de la Informacin en la Universidad Complutense de Madrid. Ha
   desarrollado investigaciones sobre los medios de comunicacin. Textos
   suyos han aparecido en revistas de Espaa y Venezuela. En 2003 fund en
   Madrid la revista Megalpolis. Ciudad Posible.



=== El todo y las partes      Jos Repiso Moyano ==========================

Existe una tendencia, al menos histrica o hermenutica, que rescinde con
la totalizacin o con la nominacin "totalizante" los aspectos de la
percepcin conceptual. En efecto, se extrapola la conciencia al patrimonio
de los hechos, de los hechos enquistados en un contexto inamovible,
unidireccional: la consideracin de que nicamente son hechos "totales"
-decisivos- por ellos mismos, condicionantes nicos de s mismos. Se piensa
-como desde el positivismo de Wittgenstein-, no sin errores, que la
conciencia slo es una facultad lingstica o que los conceptos slo
comportan "terminaciones", y que stos operan como categoras
independientes desde un "arriba" o desde una "formacin nica" y no como
partes que integran otras.

As, las categoras se conciben como entelequias o entidades cerradas que
"ostentan" plenitudes, crculos o estructuras totales; pero las categoras
no son precisamente contextos, sino que se los atribuyen, aunque nunca se
pueden atribuir, no, una en concreto, un todo sin ser al mismo tiempo
parte, por lo que sa no corresponde slo a una totalidad atributiva, sino
una canalizacin objetiva -que bien diferencia- a efectos de un fin, de
algo que existe, de una categorizacin distributiva. Por ejemplo, no se
puede atribuir a un ser vivo nada sin antes o previamente distribuir los
seres en vivos y en no vivos y, una vez ah, todo conocimiento o todo
efecto gnoseolgico es posible. Digamos que una relacin de categoras
deparan un contexto y que cualquier ser, cualquier relacin sujeto-objeto,
ah, se lo atribuye para que sea viable un conocimiento: se percata de sus
caracteres afines o no a ese contexto (con ello se contrasta, se "compara"
el ser desde su contexto). Por lo tanto, no supone necesariamente una
categora un "crculo de relaciones", pero varias categoras s; porque
vayamos al ejemplo anterior: los seres vivos no pueden slo encerrarse en
la categora de "especie" que, por cierto, no expresa por s sola nada
(pues nicamente es inherente una categora con respecto a otra) sino,
adems, en la de "gnero" para que se comprenda una y otra (es decir,
favorece a la existencia una interaccin). En cuanto a que un "crculo de
relaciones" ya lo es todo y se caera, as, en el prejuicio predicho, o
sea, un "crculo de relaciones" impuesto como una total generalidad no
categorizara -"caracterizara"- nada y, en consecuencia, no formulara
algn contexto.

Por otra parte est el concepto; esta unidad coherente de contenido se
referencia sin duda de las categoras dentro de su contexto -o las que se
adviertan- vinculndose a unas en particular para definir, resaltar, un
aspecto u objeto, el cual se quiere diferenciar objetivamente de los dems
-sealarlo como existencia. Conceptuar, en suma, es diferenciar, y cuando
se consigue el concepto "ms diferenciador" de algo con respecto al resto
de lo que existe es no menos que objetivo; pero la mayora de ellos es
inherente al mismo conocimiento primario: al interactivo orgnicamente, al
instinto y a la intuicin. Todo ser vivo sabe -lo tiene "conceptuado"- con
quin ha de procrear -no lo har, pues, con una piedra.

En el conocimiento intelectivo el ser humano ampla sus conocimientos
conceptuando aun ms con el riesgo de cometer errores al inventarse
conceptos irreales y al no cuidar suficientemente el proceso cognoscitivo
de los ms difciles: los de otros contextos ms amplios o ajenos a l.

Enfrente a estas aclaraciones siempre es muy necesario el retornar a lo que
podramos llamar las "bases" de nuestros criterios o de nuestras ideas, las
cuales luego se formalizan en conceptos; es decir, las categoras.

Las ms conocidas nos vienen de Aristteles y de Kant. Pues bien, mientras
Aristteles propugnaba un cierto realismo con ellas -asentndolas de una
forma estable, fija o doctrinaria-, Kant las apoyaba desde algo que
trasciende -proceso que deriva desde un "a priori" con un "mandato
categrico" permitiendo con el tiempo que las ideas trasciendan. Para uno
son bases constatables en la realidad, que dicen realidad -no juzgan o no
denotan afirmaciones o negaciones-, digamos que clasifican (las clases en
Aristteles a modo de predicacin aristotlica son unidicas
distributivas); para otro, trascienden por medio de las "ideas" desde una
esencialidad -porque lo trascendental implica forzosamente esa orientacin
a partir de una esencialidad.

Sin embargo, las categoras slo se rigen prescindiendo de cualquier
principio, pues nicamente prevalecen con la misma "continuidad" de lo
real; en efecto, no trasciende el concepto o la categora siempre y a
secas, sino con lo que ha producido o comportado ya se adapta a lo "nuevo"
real: un concepto puede desaparecer en un nuevo contexto o su interaccin
con otros en ese nuevo contexto determina otro -debido a la continuidad- y
a atender, esto es, a otro que lo identifique. Las categoras, en fin, no
transmiten una esencialidad unvoca o inamovible, ms bien se conectan a su
nuevo contexto, al que distribuyen y... por modos de accin.

Bueno, hay quienes quieren -o lo han hecho- distinguir las "figuras de los
predicables" -que hacen una identificacin entre S y P- de las categoras
-o "figuras de la cpula" que hacen una afirmacin de existencia-; empero,
en la continuidad tanto la operacin como los resultados semnticos de toda
operacin conservan su carcter continuo -modular-, adaptndose o
vinculndose a su nuevo contexto -al que distribuyen y, por tanto, se
atribuyen a l. Las categoras no aparecen en la predicacin -no existe una
iniciacin tal ah-; mejor van asociando -diferenciando- una parte del
contexto con otra que... predican cuando lo hagan.

Por ltimo, si se concibe la categora desde un principio de las
categoras, claro est, eso conducira a una equivocacin, pues se
instalara ese principio en una "totalidad" y, precisamente, con esa
totalidad independiente: originaria (por el "dator formarum"). No obstante,
la categora -que no es inamovible- slo es un acompaante metdico a la
vez que semntico, es decir, un procedimiento que signa -y por ello
orienta- lo que distingue -porque lo ha distribuido primero con una
modulacin de lo que va resultando y transcurriendo, y con respecto a lo
que es y no es algo, o atiende a modos de accin en un mismo contexto.

** Jos Repiso Moyano
   jrmjrmj@hotmail.com
   Pensador, poeta, narrador y ensayista espaol (Cuevas de San Marcos,
   Mlaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones
   Rondas, Barcelona, 1984) y La muerte ms difcil (Ediciones Torre
   Tavira, Cdiz, 1994). Ha ganado los premios ngel Martnez Baigorri, de
   Navarra, y Encina de la Caada, de Madrid. Es asesor literario de la
   coleccin Torre Tavira de Cdiz, donde ha publicado los plegables La
   muerte ms difcil, Carne de can (1996), Soada luz (1999) y La caja
   de cristal (2000). Textos suyos han aparecido en diversas revistas de
   todo el mundo, como Casa de las Amricas (Cuba), Repertorio Americano
   (Costa Rica), Signo (Bolivia), Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles
   de Ro Seco (Espaa), entre otras.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** El corazn sin lmites de Julin Carranza
       Julio Csar Parissi

   *** Poemas
       Mariana Gmez

   *** Ficha no tcnica
       Jorge Zavaleta Balarezo

   *** La lnea recta
       Mario Sampaolesi

   *** Cuatro textos
       Juan Alberto Campoy Cervera

   *** Msica para msicos (extractos)
       Javier Etchemendi

   *** El muerto que suea
       Martn Rasskin

   *** Poemas
       Eva Cabo

   *** Dos relatos
       Blanca Elena Paz

   *** Poemas
       Vernica Pamoukaghlin

   *** Humanidad
       Jorge de Abreu

   *** Poemas
       Jorge Etcheverry

   *** El rbol de oro
       Ricardo A. Halperin

   *** Poemas
       Aural del Moral

   *** Otelo
       Carlos Garca Miranda

   *** Una temporada en el cielo (extractos)
       Walter Daniel Aranda



=== El corazn sin lmites de Julin Carranza      Julio Csar Parissi ====

Para hablar de Julin Carranza habra que saber un poco de la historia de
Alberto Hughes y Andonaegui, el escritor que lo rescat del olvido, aunque
sera exagerada esta afirmacin porque no fue un rescate con buena suerte
ya que los dos, Carranza y Hughes, se encuentran olvidados en nuestros
das. Fue una casualidad que me haya enfrentado con el nombre de Alberto
Hughes. Sucedi en la Biblioteca Nacional mientras buscaba datos sobre las
primeras publicaciones criollas editadas desde fines de 1820 en adelante,
porque son las que descubren algunas aristas de nuestro pensamiento que an
hoy sobreviven en las capas ms oscuras del famoso ser nacional. En los
primeros aos del siglo diecinueve todava no sabamos bien qu ramos,
pero ya en la tercera o cuarta dcada de ese siglo estbamos convencidos de
todo lo que no ramos y que intentbamos ser. Me refiero al cambio en el
pensamiento de nuestros intelectuales que queran hacer una nueva fundacin
del espritu primitivo de la gesta de Mayo.

Alberto Hughes naci de la unin de una jovencita criolla con un ingls que
vino al Ro de la Plata a relevar, en el ms alto nivel, las posibilidades
britnicas de penetracin en la Amrica del Sur y el sudeste asitico. El
trabajo de este marino, como tantos otros desperdigados por el mundo,
nutran de datos a un informe elaborado en 1797, y luego vuelto a elaborar
en 1800 por el general britnico Maitland, sobre esas posibilidades. Estos
trabajos quedaron descartados hasta la entrada de la segunda dcada del
1800, donde la historia mostr que se aplicaron con gran xito. El noviazgo
de Alberto Hughes fue corto y culmin en un casamiento rpido, un placer
para esta familia -los Andonaegui- de poder cruzarse con un britnico, y
dur el tiempo que Hughes estuvo en Buenos Aires. Sus obligaciones con el
almirantazgo requirieron que volviera a las islas, dejando a su mujer en la
espera de un pronto regreso. Un texto biogrfico me inform que su ausencia
no fue corta, pues el ingls Hughes, que vino en 1797 como amigo y se cas
con una hija de los Andonaegui a la que dej embarazada, volvi en 1806
pero como un enemigo a las rdenes de Beresford, y fue muerto en uno de los
combates de esas invasiones inglesas. Tal como le un tiempo despus de
conocer el relato en el ejemplar de la revista La Moda de 1837 que obtuve
en esa biblioteca, cuando se hizo mencin a la vida de Alberto Hughes se
destac que padre e hijo jams se conocieron sino por las muchas cartas que
el ingls cruz con su madre durante esos largos aos sin verse. Si bien es
un detalle menor, la crianza de un nio sin padre siempre deja secuelas en
la personalidad de un hombre.

En esa revista estaba publicado un trabajo breve de Alberto Hughes. Era un
cuento que relataba, segn el escritor, un suceso real acontecido en aquel
Buenos Aires dominado por la mano de hierro de don Juan Manuel de Rosas, un
gobierno duro que se acentu ms a partir de la suma total de los poderes
que logr en 1835. Al leerlo, mi memoria tuvo la presuncin de que ese
relato era bastante similar a otro que pertenece a la base fundadora de la
literatura argentina, escrito por Esteban Echeverra y publicado varios
lustros despus de su muerte. Lo que narraba Hughes era demasiado parecido
a "El Matadero", aunque no tena ni la enjundia literaria de Echeverra ni
su intencin moralizadora y combativa. Otra cosa que me atrajo, adems de
esa similitud, fue su evidente extraccin de la realidad sin aditamentos ni
veleidades artsticas. Tal vez Hughes -lo confirm ms tarde- intentaba ser
trabajosamente un escritor. En ese intento, supongo, se le fue la vida. Y
el tema sobre el cual escribi se le presentaba como una joya puesta en sus
manos para ser pulida.

Alberto Hughes no demora su relato con una inundacin que impidi por
muchos das el ingreso de hacienda al Matadero de Buenos Aires, como en el
relato de Echeverra, si queremos creer que este texto fue el que inspir
al gran escritor, algo que, de verdad, dudo. En el fondo, lo digo como
descargo, todas estas similitudes que aparecen en las dos historias no
hayan sido ms que meras coincidencias a las que nos tiene acostumbrados la
vida real, aunque no dejan de ser destacables. De todas maneras, el relato
de Hughes es interesante por la historia que encierra, la cual tiene un
final que conoc un tiempo despus. Debera decir que descubr sin
proponrmelo.

Lo que s figura es la disparada del toro que se larga fuera del potrero y
la persecucin de ste por muchos de los que all estaban, entre ellos uno
que tena como sobrenombre Refucilo. En el relato de Echeverra hay un
personaje que tiene un apodo, Matasiete, y esto tambin puede ser una
simple coincidencia. Si bien Matasiete suena mucho mejor, porque nos remite
a la ndole de bravucn de quien porte ese mote, Refucilo debe tener su
motivo en alguna cualidad de rapidez o efectividad en su oficio de faenar.
Uno puede entender que un individuo con un apelativo como Matasiete no
tenga compasin por su vctima, ese desconocido unitario cajetilla, guapo
slo de apariencia pues trae pistoleras por pintar, como se deca en esa
poca y en el relato de Echeverra, a quien termina degradando en el
Matadero, y por ese escarnio se precipita a la muerte. En el relato de
Hughes el contrincante de Refucilo es un conocido, no un jinete desconocido
que acertaba a pasar por el Matadero. Y ms que eso: agrega que entre ellos
dos hay en disputa una jovencita de la zona del Matadero. En este detalle
se detiene Alberto Hughes. Segn datos recogidos por el autor, Hughes pone
a esta figura femenina como eje central de lo que all ocurre aunque, en
forma concreta, no aparezca en ningn momento. La describe con precisin
como si la conociera -y es probable que la haya conocido-: no le da ms de
veintids aos, dice que es morocha cetrina, de rostro formado por finos
rasgos, ojos grandes y cejas pobladas, y una larga cabellera, apenas
ondeada. Su cuerpo, ceido por ropas sencillas, compite con los ms
hermosos de las damas porteas, y en muchos casos es ms elegante que
aquellas mujeres de peinetn y mantilla. Lleva por nombre Amalia. Por otro
lado, no hay certeza de que ese hombre sea un unitario; el relato lo sita
como alguien no devoto de Rosas pero lejos de los insurrectos que pelearon
contra el Restaurador, los que en aos posteriores a estos hechos fueron
protagonistas de alzamientos que siempre terminaron en derrota y muerte. Si
hay algo que es evidente, es que cuando los acontecimientos estn
ocurriendo, los matices polticos no se ven con claridad, y muchas veces
son la fuerza de los hechos quienes embarcan a los hombres en cosas que su
libre voluntad no hubiera aceptado nunca.

Cuando Refucilo va tras la res que huye, se cruza con este hombre del cual
conoce mucho ms que el personaje del relato de Echeverra. Este hombre se
llama Julin Carranza, va bien montado, bien vestido y tiene la piel
demasiado oscura para el color tan claro de su pelo. Se lo reconoce tan
valiente como Refucilo y, adems, galanteador con las mujeres, segn la
narracin de Hughes. Esa rara mezcla de pelo claro y tez oscura tal vez sea
el atractivo de aquello misterioso que seduce al alma femenina. Es que
Julin Carranza es hijo de una hermosa negra, sin padre conocido, pero en
su entorno todos saben, sin decirlo, que su madre qued preada de un
marino rubio y borracho servidor en la escuadra del corsario Brown. Este
hecho, que figura en el relato, no me llam la atencin sino un tiempo
despus, cuando acced a una perdida edicin de biografas de un tal
Alfredo Sienra, escrita cerca del fin del siglo XIX y que intentaba
rescatar a todos los literatos, famosos y desconocidos, que haban pasado a
lo largo de esa centuria. All, en un lugar modesto junto a otras decenas
de nombres tambin desconocidos, estaba el de Alberto Hughes y Andonaegui,
hijo de tal y cual, y recin en ese momento ca en la cuenta que el
escritor y su personaje eran dos hombres sin padres. Por otro lado, el
hecho de que su nombre figurara en esa sinttica recopilacin de vidas me
dio la pauta que otros escritos de Hughes podran estar recopilados en
algn libro, escondido quizs en los anaqueles de la Biblioteca Nacional.
Exista uno, sobreviviente de quin sabe qu donacin, el que me fue
alcanzado por un empleado longevo y memorioso, uno de esos pocos que
todava quedan en el establecimiento. Gracias a l tuve una idea ms
acabada del autor y sus personajes. En ese libro haba algo que mucho tena
que ver con el cuento de Julin Carranza y Refucilo, y del que voy a
escribir ms adelante.

Al principio del relato, Alberto Hughes habla de los dos hombres, traza un
breve perfil de ellos, describe la zona y luego entra de lleno en el hecho
que va a ser el nudo de la historia, que no tiene otra pretensin que la de
dibujar, como en una acuarela, un hecho extraordinario de lo cotidiano.
Hughes dice, ya en la segunda pgina:

"Refucilo, persiguiendo a la res, se encontr con Julin y se cruzaron
miradas de ojeriza y desafo. El primero le grit de malas maneras que
saliera de su camino.

"-Que se aparte el vago que viene un federal trabajador! -vocifer el
carnicero, al tiempo que lo topeteaba con el caballo. Por desgracia Julin,
que no esperaba ese golpe, sali despedido al barro de la inmunda calleja.
Pero se levant enseguida, sucio del agua de los charcos. Refucilo le
encabrit el caballo delante de l, provocndolo. Empero, Julin, aunque en
el suelo, no se intimid.

"-Bjate, cuchillero cobarde! -le grit, desbordado de rabia e impotencia.
Sus pistoleras haban quedado en la silla y no encontraba manera de
defenderse o lanzarse al ataque. Ese grito al provocador era su nica arma.

"-A la m... -dijo Refucilo. Herido en su amor propio, se ape y fue hacia
Julin.

"-Te duele que te quit a la Amalia? -prosigui Julin, encimndose en el
insulto de Refucilo para aumentar la provocacin, porque con esa frase le
recuerda al federal la muchacha que los dos pretenden. Es que Julin quiere
confirmarle que el pleito est definido: est diciendo que ella le otorg
su amor, y no a Refucilo.

"Refucilo recibi la estocada verbal.

"-Mientes, pcaro! Me sobra coraje para demostrarte lo contrario! -volvi
a vociferar, dispuesto a cualquier tipo de pelea, incluso a batirse con la
cuchilla, que ya tena en la mano, frente al joven desarmado. No dio ni dos
pasos cuando llegaron sus amigos, que tambin perseguan al toro escapado y
vieron la escena. Uno de ellos reconoci que Julin no era de los suyos y,
amparado en el nmero, grit:

"-Es un cajetilla! Viene montado en silla, como los gringos!

"-Agarren a ese unitario! -grit otro de los de a caballo, redoblando la
innoble apuesta del primero. En estos aos, con ese grito se sentencia a
muerte, y son muchos los que lo usan sin meditarlo.

"-Hay que sobarlo al salvaje! -dijo otro.

"A medida que llegaban, fueron dejando los caballos y comenzaron a
rodearlo. Dos de ellos, con movimientos sorpresivos y arteros, propios de
peleadores taimados, le trabaron los brazos.

"-Hagmosle la resbalosa! -dijo uno de los que lo sujetaban, tal vez sin
pensar realmente lo que deca, quizs por pura diversin de muchachos
toscos.

"Varios botijas del barrio del Matadero empezaron a acercarse al tumulto,
sintiendo que iban a tener una funcin inesperada y emocionante.

"-Miren, no lleva la cinta de luto en el sombrero -advirti uno de esos
muchachitos, sealando a Julin y recordando el luto que todo buen federal
debe llevar por el fallecimiento de la madre del Restaurador. Su inocencia
no le permita medir las consecuencias de la observacin porque, luego de
lo dicho, surgieron de los de a caballo frases rudas preadas de
obscenidades.

"-Tcale el violn! -se sinti decir a uno, atizando la cosa.

"Un entrometido, de los que nunca faltan en toda chusma, sac una cuchilla
y se acerc a Julin queriendo rozarle el cuello con la punta, pero ste,
aunque arrinconado y en desventaja, le larg un puntapi en el muslo. El
hombre grit un insulto y con su otra mano, cerrada y violenta, le descarg
un golpe en la boca. La sangre brot en borbolln del labio herido,
desfigurando el rostro de Julin Carranza.

"-A tusarlo y verga, como a un perro! -se sinti desde el fondo. La sangre
los puso ms agresivos, todava.

"-Mejor, el degello! -grit otro-. Vamos, Refucilo, degella al
unitario!

"Julin Carranza, ensangrentado, afirm sus ojos sobre el del matadero,
desafiando su decisin.

"-Bien te sirve mi muerte, Refucilo. Slo as podrs quedarte con la mujer
que ya me pertenece. Amalia es ma -le dijo como quien escupe palabras, con
sangre y saliva rabiosa. ste se par en seco. Esas palabras lo
conmovieron; dentro de l bullan mil pensamientos. Podramos imaginar que
se dijo: 'As no se mata a un valiente'. La pelea fortuita por un
encontronazo en la calle o su supuesta rivalidad poltica estaba tapando la
verdad: Amalia era el objeto de tanta ira y odio. Por eso Refucilo no
quera ni herirlo. Si Julin Carranza crea que l no es rival en el
corazn de Amalia, lo necesita vivo para que vea cunto se equivocaba.

"-Sultenlo! -grit Refucilo.

"-No, a degello! -volvi a insistir la voz-. A degello con ese salvaje!

"-No, no lo degellen -se sinti una voz desde atrs. Todos se dieron
vuelta y vieron que se acercaba el Juez del Matadero. La Providencia hizo
que apareciera este personaje, uno de los pocos a quienes los alborotados
federales le rinden respeto y acatan sus decisiones.

"Imponiendo su autoridad frente al grupo, les impuso soltar al joven
mestizo. Refucilo, sin mirarlo, se dio vuelta y se encamin hacia su
caballo. Los dems, viendo que la fiesta estaba terminada, tambin montaron
y se fueron tras el rastro del toro que se resista a morir en la faena.
Dios ilumin una calle perdida del barrio del Matadero, y por suerte en esa
jornada no tuvimos una muerte ms.

"Julin Carranza fue quien me cont todo esto. Agreg que, cuando lo
dejaron solo, se enjug como pudo la sangre de su herida, compuso su
maltrecha ropa y mont, tomando el rumbo opuesto a los dems. Este joven
pas an no logr la paz que todos los buenos criollos anhelamos y los
odios reprimidos estallan todos los das, en cualquier lugar y por
cualquier motivo".

Este es el final de la crnica de Alberto Hughes y el incidente del
Matadero. Quien la haya ledo no la va a encontrar trascendente. Hughes no
era de aquellos que escriben en blanco y negro, al contrario, pinta los
grises de la naturaleza humana porque, en el fondo, se ve en sus textos la
bsqueda de los lazos que unen a todos los hombres y no las diferencias que
los separan. En ese sentido, uno intuye que este escritor, por alguna
razn, haba superado lo peor de su momento histrico. Escrito en una poca
de odios sin lmites, este texto parece decir que nadie es tan malo ni es
tan bueno. Y que la verdad de cada uno no es ms que un fragmento de una
verdad total. Para comprobar que esto es as, me fui a un libro posterior,
publicado a finales de 1850, cuando su oficio ya haba madurado y mostraba
todo lo que poda dar, como escrib al principio, este modesto talento
trabajado en forma laboriosa y esforzada. No pude encontrar otros libros de
Hughes y estimo que ste que lleg a mis manos en la Biblioteca debe ser el
nico que public en su vida. En l, junto a otros relatos, hay uno que da
el ttulo al libro. Lo llam "Estampas de una guerra entre hermanos", y
all cuenta un nuevo episodio de la historia de Julin Carranza y Refucilo.
Algo que llevaba como destino ser una pequea tragedia cotidiana, la vida
lo transform en una pintura de la poca. Para relatar estos nuevos hechos
no necesito ms que transcribir el cuento de Alberto Hughes, que es un
homenaje a la sencillez y modestia de un lenguaje al servicio de narrar
cosas que conmueven, aunque no deja de tener algunos pequeos momentos de
neta poesa.

"El mundo ha dejado de estar en su lugar. Lo que antes pareca simple ya no
lo es. Lo que se nos haca eterno, tampoco. Nadie nunca, en las costas del
Paran, haba visto un despliegue tal de soldados cruzndolo en barcazas,
balsas o lo que fuere. Julin Carranza era uno de los veinticuatro mil
hombres que venan hacia Buenos Aires a disputarle el dominio a un gastado
Rosas, el jefe nico de la Restauracin. Julin tuvo suerte de escapar de
la leva de los hombres del federal Pacheco, pero no de los de Urquiza. Por
eso est en las huestes antirrosistas, encaminndose hacia los campos de
Caseros luego de haber tomado, sin resistencia, Santa Fe y Rosario.

"El tres de febrero es el da sealado para la mayor batalla de la Amrica,
que al final no se da. Apenas son escaramuzas de las vanguardias; luego de
ellas, los rosistas se desbandan y se vuelcan en Buenos Aires a la que,
segn se dijo, saquean. Julin no est en esas vanguardias y slo observa
lo que pasa, entre aprontes y vigilias. En esos encontronazos de las dos
fuerzas, los de Urquiza y los de Rosas, caen muchos prisioneros. Para los
de Urquiza, el mximo trofeo son los prisioneros que tomaron entre la gente
del asesinado comandante Aquino. Ellos van a sentir el horror de la derrota
mucho ms que ninguno de los veintitrs mil de Rosas. Todos saban quin
haba sido Aquino. Este comandante de divisin, que sirvi a Rosas en las
filas de Oribe, termin plegndose a las fuerzas que Urquiza alist con el
apoyo de orientales y brasileos. Junto con l se llev a toda la divisin.
Pero lo que Aquino ignoraba era que toda esa divisin segua fiel hasta los
tutanos a don Juan Manuel de Rosas; no entendi que la gente simple es
fiel sin darle vueltas a un por qu; que la indecisin o la duda es para el
que slo especula y nunca acta. Una noche, cuando avanzaban junto a las
otras fuerzas antirrosistas, esos hombres se sublevaron, mataron a su
comandante y se dirigieron hacia Buenos Aires para unirse a la defensa de
la Federacin en la anunciada batalla de Caseros. Volvan para estar con
los que siempre consideraron que eran los suyos. Por eso, cuando sobrevino
la derrota federal, estos hombres fueron la presa codiciada de los
vencedores. Donde los encontraban, los tomaban prisioneros y para ellos
reservaban el peor destino: sus cuerpos masacrados iban a ser puestos en
picas a lo largo del camino desde Caseros hasta la residencia de Rosas en
los bosques de Palermo, ahora tomada por los partidarios de Urquiza. Era la
marca de la presencia unitaria, vencedora y deseosa de tomar revancha. Era
la explosin de tanto odio acumulado durante ms de veinte aos.

"Los de la divisin del comandante Aquino se los reconoca por el uniforme.
Cuatro de ellos fueron a parar, maniatados, a una tienda del campamento en
donde estaba militando Julin Carranza. En la noche del tres de febrero yo
me acerqu por ah buscando noticias para un peridico unitario de Buenos
Aires que, tras el triunfo aplastante de Urquiza, decidi salir a la calle,
entre gallos y medianoches. Tuve la suerte de cruzarme con Julin. l me
reconoci enseguida, a pesar de no vernos por ms de diez aos. Me cont lo
que le haba acontecido unas horas antes y me rog que no lo divulgara.

"-Trajeron a cuatro hombres del finado comandante Aquino -empez a
relatarme-, y a m y a otro compaero nos dieron la orden de cuidarlos
hasta que vengan a llevrselos.

"-Ya s en qu termina eso -le dije-. Cuando vena para ac desde Buenos
Aires vi a muchos clavados como costillares de reses -lo mir con desazn y
no niego que mis ojos se nublaron un poco cuando agregu:-. Son las cosas
de esta guerra.

"Julin Carranza sigui hablando como si no me escuchara:

"-Uno de ellos es Demetrio Guzmn -me cont, y esper que yo dijera algo.
Pero nada dije porque no saba qu era lo que l esperaba escuchar.
Entonces aadi:-. Demetrio Guzmn es el Refucilo.

"-Refucilo -dije, acordndome de aquella historia de tres lustros atrs. Lo
dije como en un suspiro, porque Julin me mir y sus ojos me rogaban
discrecin.

"-Lo vi desde afuera de la tienda y no lo poda creer. Le ped a mi
compaero que se quedara de guardia mientras yo entraba para hablar con l
-respir hondo-. Usted sabe cmo son estas cosas; luchamos entre hermanos y
todos nos conocemos. Cuando me acerqu, l tambin me reconoci; tena la
mirada triste de quien se lo ha jugado todo. Vi que ya no tena esperanzas
de nada, y si ayer daba la vida por el Restaurador, hoy Rosas iba en camino
a la casa de los ingleses custodiado por marineros. Por decirle algo, le
dije: 'Hermano, mira cmo te encuentro'. 'Julin', me respondi muy bajito,
'justo a ti te mandaron para matarme'. 'No, Refucilo, yo slo tengo rdenes
de cuidarte', le dije y sent que mi voz sala enronquecida y no era yo, el
Julin que lo conoca de siempre, sino su verdugo. 'Ya se encargarn otros
de hacerlo. Nadie les perdona la muerte de Aquino', le agregu. 'No
podamos traicionar a don Juan Manuel', dijo. Otro de los prisioneros gir
su cabeza hacia m. 'No, no podamos', dijo tambin. Luego volvi la cara
hacia la pared y no habl ms. Se hizo un silencio entre los dos. Yo no
saba cmo seguir; tena una pregunta por hacer y no encontraba la forma de
decirla. 'Al final', me dijo al cabo de un momento, 'te fuiste con Urquiza.
Yo saba que eras unitario'. 'Entr en la leva cuando andaba por Entre
Ros', le respond, 'yo no soy ni federal ni unitario, y tampoco sirvo para
esto'. Mientras hablaba, senta la pregunta que vena a hacerle y que tena
que ver con Amalia. Como usted se acordar, aunque hace ya quince aos o
ms que se lo cont, Amalia estaba entre l y yo, cuando tuvimos la pelea
cerca del Matadero y Refucilo no dej que aquel bravucn federal me pasara
la cuchilla por el cuello. All supe que me salv la vida para que fuera
testigo de que, en realidad, Amalia era para l, que siempre lo haba sido.
Esa disputa yo la tena perdida, y lo saba. Nunca se lo cont: l se qued
con Amalia y yo me fui de Barracas, un poco por aventurero y otro poco para
no sentirla cerca. Amalia . Cuntas veces so con ella! Tom fuerzas y se
lo pregunt: 'Y Amalia?', le dije muy bajo, casi en secreto. l levant la
mirada. 'Amalia', dijo con un quejido. Pens que estaba aventurando algo
trgico. 'La has visto?', volv a preguntarle. 'Con ella tengo cinco
hijos', contest. Junto a esa respuesta sent un mazazo en mi cabeza, y los
quince aos de ausencia los sent intiles. Amalia segua siendo de
Refucilo. Hizo una pausa, y luego continu: 'A m tambin me agarr una
leva, por suerte, federal, y termin con el general Oribe sitiando
Montevideo. Pude volver varias veces para acercarme a verlos y llevarles la
paga. Para ir viviendo, porque la paga de un soldado da para eso, nada ms.
Pas tanto tiempo frente a los muros de la ciudadela para nada', dijo,
mordindose los labios. 'A m me pareca que esta guerra no se iba a
terminar ms. Los aos volaban y yo no poda desertar. No poda esconderme,
andar a monte, dejndola a ella y a mis hijos librados a los caranchos'.
Volvi a callarse. Baj la mirada, rebusc en su cabeza algo, y pregunt:
'Y tu vida?'. 'Lo mo es andar por cualquier lado. Si tengo hijos, los
debo tener por algn lugar, pero yo no lo s', le contest. De nuevo se
hizo un silencio, esta vez casi definitivo. No nos tenamos nada ms que
decir ni el momento era el indicado para hablar. Nos quedamos callados y
yo, sin que lo advirtieran, sal de la tienda como una sombra.

"Julin Carranza termin el relato y me tom del antebrazo.

"-No puedo dejar que lo maten -me dijo-. Por favor, se lo digo a usted pero
no quisiera que nadie ms sepa lo que pienso. Por lo menos, por esta noche.

"-De ac no salen vivos, Julin. Usted sabe eso mejor que yo.

"El rostro de Julin se ensombreci.

"-Amalia se quedar sola. Tiene cinco gurises que podran haber sido mos.
Qu va a hacer si no est Refucilo con ellos?

"A esa pregunta no le pude dar respuesta.

"Julin Carranza se despidi y se alej. Fue la ltima vez que lo vi esa
noche. Por sus palabras descubr algo que nunca le haba contado a nadie:
haba estado muy enamorado de Amalia y jams dej de quererla. Comprend lo
que le pasaba. Le suceda algo que los seres humanos no pueden reprimir,
esconder o acallar. Algo que nace y crece a nuestro lado, o dentro, y no
nos deja. Porque el amor es eso, un temblor continuo, un mar de fondo
espeso que siempre est all aunque los aos pasen y la madurez o la
decrepitud lleguen. En la cabeza de Julin haba una bsqueda: la forma de
salvar a Amalia de un destino incierto o terrible aunque esa forma tuviera
la figura de quien, en otro tiempo y con otros fervores de pasin, fue
quien se la quit. Supe que buscara la manera de salvar a Refucilo porque
en ello iba la salvacin de la que no haba dejado de amar a pesar de la
distancia y el tiempo transcurrido. Y tambin not una decisin llevada al
lmite.

"Esa noche la pas en el campamento unitario. Me despertaron a la madrugada
unos gritos destemplados y rdenes dadas con premura. Me enter, por
alguien que comparta mi fogn, que se haban escapado cuatro presos y que
stos eran los de la divisin del finado Aquino. Me agregaron que uno de
los guardias fue golpeado y el otro sali en persecucin de los que huan.
Esa noche, luego de un rato, todo volvi a la calma, los gritos se alejaron
y no pas nada ms. En la maana consegu que un coche me arrimara hasta
Buenos Aires en donde dara cuenta de la crnica del tres de febrero, un
suceso que ya haba entrado en la historia como la mayor ruptura de su
devenir luego de aquel veinticinco de mayo del ao diez, tan lejano.
Salimos apenas despunt el da, que prometa ser bastante caluroso, y nos
fuimos siguiendo la ruta que exhiba lo ms terrible de una guerra: cada
tanto, como un estandarte macabro que quizs nunca ms volveramos a ver
por estas tierras, un soldado de la divisin de Aquino estaba ensartado
como res en una pica ensangrentada. Se nos encoga el corazn viendo a esos
pobres diablos pagando las culpas de los otros.

"El coche andaba rpido a pesar de los pozos. Por eso alcanzamos un grupo
de soldados que marchaban en igual sentido que nosotros, pero ms lentos.
El cochero tuvo que aminorar la velocidad y sofrenar a los caballos.
Adelante haba un precario puente, ms angosto que la huella por la que
transitbamos, y tuvimos que esperar que lo cruzaran estos soldados para
luego hacerlo nosotros. Uno de ellos pas cerca del coche. Por preguntar
algo, le dije:

"-Van a verlo a Urquiza?

"-Algo as -dijo el hombre. Y explic:-. Anoche, en el campamento de
Caseros se escaparon cuatro federales y hoy les dimos caza, tempranito.

"-Los federales de Aquino? -pregunt, intuyendo que se trataba de ellos.

"-Los mismos -respondi-. Saba usted eso?

"-S, yo vengo del campamento y anoche hubo un revuelo padre.

"-Pues son los mismos, vea usted.

"-Los conoca de antes?

"-No, slo de mentas. Me dijeron que un muchacho nuestro los persigui,
pero no hay ni rastros de l. Estos brbaros lo deben haber matado y tirado
en algn pajonal.

"-S no los conoce, cmo sabe que son los de Aquino?

"-Por el uniforme, amigo -respondi rpido el soldado-. Adems, me dijeron
que uno de ellos era un famoso de otras pocas entre los federales. Un tal
Refucilo, un matarife de Buenos Aires. Pero, esta vez, no fue tan rpido
como decan -agreg, sin gracia y con cierta amargura, y luego espole el
caballo. Sali detrs de los dems que ya haban atravesado el puentecito.
Nosotros hicimos lo mismo y empezamos a ganar terreno. La columna de
soldados tena ms de cien varas de largo, y nuestro coche fue bordendola
a mayor velocidad. En la mitad de esa columna iba una carreta descubierta y
eso era lo que tornaba lenta su marcha. Arriba de la carreta estaban atados
los cuatro de Aquino. Era cierto, sus uniformes eran diferentes;
cualquiera, sin conocerlos, podra identificarlos como gente de la
desmembrada divisin del asesinado comandante Aquino. Los vi a la carrera
cuando asom medio cuerpo hacia afuera. Iban con la cabeza gacha, sucios y
desolados. Entre ellos, el pelo claro de uno se destacaba de los dems. Lo
volv a mirar, mientras senta un golpe fro en el pecho. Mir su cara,
casi escondida entre los hombros. Era de piel oscura. El hombre alz apenas
su rostro y por un instante me observ, con la mirada igual a la de aquel
toro que iba al matadero. Ahogu una exclamacin; la apret en la garganta
pero aun se hizo espacio y sali, lenta y apagada:

"-Ese no es Refucilo -me dije. Luego entr el cuerpo, me encog en el
asiento, sent fro en el calor de la maana de febrero y mir hacia la
nada. Ya no habl; slo pens:-. Ese es Julin Carranza".

** Julio Parissi
   jparissi@ciudad.com.ar
   Escritor, dibujante y humorista uruguayo (Montevideo, 1945). Reside en
   Buenos Aires desde 1969. Desarrolla su trabajo en medios grficos y
   audiovisuales. Textos suyos estn incluidos en los poemarios colectivos
   9 poetas, Pequea seleccin, Tres poetas orientales, Poesa desde afuera
   y Laberintos. Adems ha publicado los poemarios Mi bota est sangrando y
   Los hombres comunes, el libro de cuentos La muerte es sueo y otros
   cuentos (H&H Editores, Argentina, 1999) y el libro de cuentos para nios
   Kasogonaga, el dios rayo (Santillana, Argentina, 2001). Tambin ha
   publicado diversos libros de humor y otros gneros y ha trabajado en
   medios de comunicacin impresos y audiovisuales. Obtuvo el segundo lugar
   del concurso Juan Rulfo 2003, organizado por Radio Francia Internacional
   (Pars), por el cuento "El corazn sin lmites de Julin Carranza".



=== Poemas      Mariana Gmez =============================================

*** Todo para nada

Fue as
como la rosa
que abre con gran entusiasmo,
se van marchitando
uno
a uno
sus ptalos cayendo al suelo
marrones,
negros,
vacos.
Abren mirando
al cielo
y mueren
mirando al suelo.
En tibia
cada
el ptalo
baila con el viento,
ambos hacen tal meloda
que parece poesa,
todo para ser nada
y de la nada
nace todo.



*** Una locura

Me ests haciendo
convertir en un animal
sin razn ni causa
ya no s
con qu bajeza
me puedo comparar
mis pensamientos
son cada da ms absurdos
no he llegado al punto
pero temo llegar a l.
Sabes de lo que te hablo
y no tengo miedo
peor vivir
que morir
gallina si muero
guerrera si vivo
con cul de las dos "g"
me quedo
ya veremos
t sabes lo que pienso
de la muerte
sigue siendo para m
una tontera,
una locura,
pero creo
que a la ltima
ya llegu...
No me esperes,
no voy a volver...



*** Era todo y nada
    Nada y todo

Era todo y nada
Nada y todo

mira pero no toques
toca pero no sientas
s el aire a su alrededor
pero no el que respira
no el que seca sus lgrimas
sino apenas y tal vez, ni siquiera
el que le seque su sudor.
ama pero no ames
llora pero sin lgrimas
agoniza y sintete morir
pero no mueras
velo, determnalo
adralo, percibe
su olor, toca su

mano, su piel varonil
pero hasta all
no ms
basta
con que se haya
robado tu alma
y tu corazn
sin saberlo.
porque me lo das
pero no me lo das
est all,
pero como si no estuviese
es raro, duele
pero me hace
sentir viva, femenina.
qu cosas
tan perdida as est mi alma
que de paso ya est muerta
muri hace, hace tiempo
todos los das la entierro
junto con mi corazn
agonizante.
qu ms puedo decir
sino...

silencio apodrate
de m y hazle
saber que lo amo.



*** l y yo

No me quites
ese privilegio,
quiero tenerlo
pero no para siempre
no toda una vida,
no toda una eternidad.
Slo un momento
Un instante
Para verlo,
Para obtenerlo,
Para conseguirlo,
Slo para m,
S, ya s que lo quiero todo
Y lo tengo todo,
Pero a l lo necesito,
Lo ambiciono,
Lo aoro,
Lo lloro,
Lo rezo,
Lo canto,
Lo venero.
Quisiera que descubriera
mi tierra prohibida
y yo tocar la suya
sin negro,
sin verde oscuro
o marrn
que manche,
slo el cursi rosa claro
y nosotros dos.
All en medio de la nada
sin medio,
sin centro,
ni radio que atrofie
ni alfa ni beta,
slo l y yo.
Mi alma,
su alma,
su mente,
y mi mente,
su espritu,
mi espritu,

l y yo
y nadie ms.



*** No saben amar

Son fieras
se devoran entre ellas
ya no piensan
ni razonan
slo actan,
y devoran
todo a su paso.
Se aprovechan del dbil
del blando
no siembran
slo destrozan,
la luz
ya no les importa
no saben
qu es la fe
y qu es creer
no saben dar
sin esperar
no saben amar...



*** Silencio

Silencio
escucha el viento
escucha sus movimientos
escucha cmo baila
sobre tu cuerpo,
cmo baila
con tus cabellos
cmo la cancin
te enloquece,
cmo el silencio
te siente
y t lo sientes,
cmo el vaco
te envuelve
se te pierde.
As de fcil
vaca
y profunda
eres t,
as
de complicada
y simple
adicta
natural
fresca
pura
inocente
transparente
desbocada
y entregada.

** Mariana Gmez
   marianatenea@hotmail.com
   Escritora venezolana (San Fernando de Apure, 1984). Estudia educacin
   integral en la Universidad Nacional Experimental Simn Rodrguez, donde
   cre el Crculo de Lectura. Su produccin permanece indita.



=== Ficha no tcnica      Jorge Zavaleta Balarezo =========================

Y estaba all, dos carpetas ms adelante, dos gradas abajo, de espaldas a
ti, a nosotros, claro; la ligera intelectual de siempre, con sus crculos
de vidrio igual como cuando la conociste (t a ella -se supone no ella a
ti-), con los anteojos redondos y la piel morena a propsito, la espalda
oculta por una casaca negra de cuero que alguno de sus padres, o los dos,
le haban trado de un viaje no tan fugaz pero s -como era su costumbre-
(y esto tambin te gusta suponerlo) derrochador. Giraba de vez en cuando a
obsequiar cigarrillos a sus amigos, que no eran mseros pero queran
parecerlo, y se esforzaban en ello, y que se sentaban un poco atrs, un
poquito no ms, segn propio testimonio, para poder hacer ms bulla en
clase, gratuita contribucin. Y ella, tan intelectual, contemplaba el saln
helado, abarrotado y aburrido, y cada cigarrillo -caros filtros
provenientes de algn ilusorio paraje inalcanzable- cruzando sus labios, le
recordaba aquel inmenso placer ertico-sexual que nunca tena por qu ser
prohibido, y menos un problema, tampoco practicado con tanta frecuencia y
entusiasmo, capaces de comprometerla, como en la realidad -la vida es as-
pensaba hacerlo.

La clase recin comenzaba a las cuatro. Tenas tiempo para asomarte al
balcn del segundo piso y divisar no tan inocentes extremidades metidas en
elsticos pantalones, apresuradas, encontrndose con otras anlogas; o
rostros nerviosos, ansiando rendir exmenes orales o buscar libros en una
biblioteca que cada da reciba un pblico vido, solidario, que se
aferraba a ella. La clase era de nmeros, a las cuatro, nmeros que odiabas
y que se superponan y encabalgaban en el pizarrn verde (todava estoy
seguro del color) mientras tus bostezos, largos e insistentes, no lograban
acortar un tiempo del cual costaba trabajo siquiera tomar prestado un
pedazo, aunque, por fin te diste cuenta, si te animabas lo podas manejar a
tu modo. Y te animaste. Caminas cerca al estacionamiento y ves bajar de un
auto (un incierto compaero de ruta lo haba denominado colosal) a una
muchacha de rulos y minifalda, una reducida -o habra que decir mutilada-
falda de jean. Y pensaste en hablarle, confesarle los motivos de tus paseos
universitarios -si decas acadmicos se podra distanciar mucho ms rpido-
que ocultaban, seras franco, tus verdaderas inquietudes. Y soaras un
punto a favor. Mas tus nervios y tu garganta anudada, bien anudada,
impidieron tus primeros pasos, y ella ya ingresaba a la Facultad, luego
subira al segundo piso, a una clase humanstica, y un par de horas despus
saldra radiante y acompaada. Para entonces, las dos cosas seran un
recuerdo: ella y tus intentos. Bueno, no la conoces, a veces ella tambin
podra tan slo un objeto, un juguete? No, no eras tan perverso. Y tus
nmeros ya estaran bien aprehendidos, t fortalecido, y las ideas
flotando, ansiosas de estallar.

En el bus viste el beso. Se estrecharon, primero. Pareca que con pasin.
Ella le puso los brazos sobre los hombros y l, feliz. La suerte de
algunos, deca tu amigo. T slo imaginabas un retrato, para enmarcarlo.
Antes, en el paradero, la gente colmaba los espacios y apenas poda
avanzar. La chica de chompa roja, que no era la misma romntica del bus,
pareca morirse de fro, a pesar de la prenda gruesa. A tu amigo lo veras
luego y conversaras sobre ella, cotejaras. Y comentaras los hechos pero
no, nunca as, deportivamente. La chica se recostaba contra el poste
delgado de fierro que arriba llevaba un letrero: PARE (ya haban
nacionalizado el STOP, para nostalgia de muchos adictos). Esperara algn
auto con chofer que la trasladara lejos, quiz a una de esas apartadas
congregaciones de todo lo que se conoce por ciudad. Su rostro, lo pensabas.
Sus caderas se haban grabado en algn lugar de tu mente, tu mente que slo
se obnubilaba con ella, a la que le bastaron tres segundos, cuatro quiz,
para tenerla presente. Y para olvidarla el mes que viene, o mantenerla un
instante. La noche pasaba por su mejor momento: profunda, oscura e
invernal, pese a las luces que pugnaban por aumentar; y la primavera era un
nombre que mejor se postergaba cmoda, automticamente. El beso en el bus,
eso es lo que marc el retorno a casa. Te hizo recordar lo que evitabas
perder. Te despert. Y evocaste cuando, en un giro de tu cabeza, ella, la
de la chompa roja, ya haba subido a un auto amarillo de cuatro puertas,
sos que tu padre llama de generales -no hay que ser groseros ahora- y a
dnde ira realmente. Qu importa, nada importa; maana, era seguro, la
veras otra vez, no siempre desde el balcn, ms probable por la tarde; s,
tendras que quedarte, perder tu matin, sacrificar tu cita con Marthita,
disculparte. Todo para (por) verla, sentada en la banca de la Facultad,
otra vez acariciando sus caderas como slo ella, por ahora -y rogabas por
la validez de tu hiptesis no matemtica- lo haca. Y pensar en el verano
que vena en un par de bimestres y que ella era tambin fumadora, quiz
empedernida, que lo haca ms por nervios que por pose; que pareca mayor
de lo que era y en verdad s tena menos aos que t. Pensar en maana,
pero mejor -mientras fijas las miradas en curiosos rostros, viajando en el
inhumano transporte pblico atestado- en esta noche, cuando los dediques a
la chompa roja, al rostro excitable (y muy excitante) y, por supuesto, a
las figuras multiplicadas, reproduciendo sus formas; y que maana volvers
por ellas -por esas formas que, deliciosas, no llegan a ser turgentes pero
s apacibles- a cualquier precio, incluso tras escribir unas lneas basadas
en todo esto que te persigue -y tu duda secunda tus ojos y, claro, tu
mente-, tratando de atribuirme en ellas (t sabes que lo es) una indecente
autora.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== La lnea recta      Mario Sampaolesi ==================================

      (Nota del editor: la lnea recta es una coleccin, an indita, de
      haiks y poemas zen, del escritor argentino Mario Sampaolesi, por
      cuya gentileza los hemos publicado hoy en la Tierra de Letras).

Cubre una sombra
de montaa el jardn.
Maana partes.

===

Algo hermoso entra
con la luz de la tarde.
Ya lo he perdido.

===

La dimensin
del vuelo no es terrestre.
Por eso el canto.

===

Ser la muerte
un instante? Del bosque,
luces y sombras.

===

La nieve dobla
al junco. Vence y cae.
En la luz, sombra.

===

Del rbol cae
la flor. Y un perfume.
No muere sola.

===

1

Es el amanecer y en el bosque todo refulge.

Queda el consuelo de vivir como los picotazos duros y rpidos de los
      [pjaros.

Sobre el musgo, algunos pedacitos de roco todava chispean.

===

2

La mente puede concebir el cielo y el infierno.
El cuerpo puede experimentarlos.
La mente, el cuerpo, el cielo y el infierno mutan, se mueven.

El alma nica los contiene.

===

3

En lo profundo del bosque el cadver del ciervo se pudre desde su carne
      [hacia aqu.

Es el objeto de una orga de gusanos.

El sol, la humedad, contribuyen a exacerbar ese hervidero.

A metros de all, los pajaritos revolotean, picotean semillas, cantan.



Todo es el mismo bosque.

===

4

El rbol sin hojas permanece recto e inmvil en el invierno.



A lo lejos, las nubes cruzan el horizonte.
Tambin atraviesan sus ramas.



Realidad, ilusin?



El da finaliza.

Cada noche comienza.

===

5

Camino hacia el bosque nevado y mientras camino pienso en mi vida pasada,
                         en mi vida futura
y un sentimiento lejano se apodera de m pero no alcanzo a reconocerlo.

Demasiados sueos sin realizar, demasiados sueos realizados, se suceden
      [unos a otros sin interrupcin, inatrapables.

Placer, tristeza, dolor, felicidad, pueden percibirse a travs de los
      [sentidos pero una vez finalizados hasta su recuerdo desaparece.

En el bosque envuelto por la bruma, el silencio dura un instante

                   su espritu inapresable para siempre.

===

6

Soplar sobre la piedra, sobre su aridez, la fervorosa decisin de vivir.

En el interior de la montaa reside un agua pura, de la que nadie conocer
      [jams su existencia.

===

7

Una fra lluvia traza su vidriada escritura en el aire.

El bosque comprende ese lenguaje indescifrable
y reverdece.

Sentado en silencio, de cara al follaje, inmvil, percibo lo complejo de la
      [realidad en el brillo de esa misma agua que congela a la oruga.

===

8

Contemplo la montaa lejana; el oleaje del mar, oscuro,  que huye.

Las nubes pasan arrastradas por el viento.
Hacia dnde?



La luz de la luna resiste slo hasta el alba.

===

9

El viento sopla sobre el bosque,
                           sobre la montaa.

Las copas de los rboles arrastradas por su fuerza, flamean.
Algunas hojas, dbiles, se desprenden: flotan en los remolinos del aire.

Las piedras en cambio resisten desde su permanencia.
Aunque da tras da germine en su ncleo la semilla del polvo.

===

10

En el punto de mayor dureza de la montaa, agua.

Ante la fuerza del viento, hasta los pinos, rectos, se balancean.



La muerte es como la vida: inevitable.

===

11

El agua se hiela.
El hielo se funde.

La fuerza para seguir viviendo Dnde buscarla?

Las primeras gotas de lluvia caen y sus ondas concntricas modifican la
      [superficie del lago.



Son poemas cuyo sentido nadie alcanza a comprender.

===

12

El golpeteo de la lluvia contra las hojas de los gomeros gigantes anuncia
      [el inicio de un nuevo perodo de tristeza.

Mientras, el cuervo de plumaje oscuro y lustroso -buscando refugio de la
      [tormenta- defeca a saltitos debajo de la galera.



El instante contiene el despliegue mltiple de la realidad.

** Mario Sampaolesi
   Poeta y traductor argentino (Buenos Aires, 1955). Ha publicado Cielo
   primitivo (1981), La belleza de lo lejano (1986), La lluvia sin sombra
   (1992), El honor es mo (1992) y Puntos de colapso (1999). Ha obtenido
   por su obra diversos premios, entre ellos los del Fondo Nacional de las
   Artes, Fundacin Inca y la beca de la Fundacin Antorchas. Ha traducido
   del francs El cementerio marino de Paul Valery, y El monje loco est de
   regreso de Ryokan. Dirige desde 1992 la revista de poesa Barataria. En
   2002 particip en el XII Festival Internacional de Poesa en Medelln
   (Colombia) en calidad de invitado especial.



=== Cuatro textos      Juan Alberto Campoy Cervera ========================

*** Las camisetas mgicas

Desde que disputara su partido amistoso con el Miln, haca ya de eso ms
de cuatro aos, el Racing de Burguilloalto no conoca la derrota en
partidos oficiales. Los ascensos de categora se haban producido de forma
vertiginosa hasta acceder a la divisin de honor, en la cual, a pesar de
medirse con equipos de primersima fila, su trayectoria segua siendo
imparable. El xito del equipo obedeca a razones estrictamente
futbolsticas -al "exquisito trato dispensado al baln", dicho con palabras
de un periodista de la poca-, y no tena nada que ver con otros factores,
como la fortuna o las actuaciones arbitrales. Llegada la ltima jornada del
campeonato, nicamente dos equipos permanecan invictos: el Racing de
Burguilloalto y el Sporting de Bracamonte, a los que corresponda
enfrentarse entre s. El que ganara el encuentro sera, pues, el vencedor
de la competicin. El Sporting de Bracamonte, no obstante ser un conjunto
potentsimo que haba reunido a los mejores y ms caros jugadores del
momento, estaba muy preocupado por la fulgurante racha del equipo rival,
que ms pareca obra de magia que otra cosa. El consejo del club, tras
sucesivas reuniones y deliberaciones, adopt una medida extrema: comisionar
a un equipo de detectives para que averiguara la verdadera causa de
excelente juego del Racing de Burguilloalto. En poco tiempo descubrieron su
gran secreto: cada jugador llevaba en los partidos, debajo de la del club,
la camiseta del jugador del Miln de esa demarcacin: Paco, el delantero
centro, la de Van Basten; Toms, el central, la de Baresi, etctera. De
forma prodigiosa, esas camisetas, que haban intercambiado por las suyas al
trmino del partido que jugaran aos atrs, les transmitan las aptitudes
tcnicas y fsicas de los jugadores que anteriormente las vistieron.
Haciendo caso omiso a los escrpulos morales que siempre aparecen, el
Consejo del Sporting de Bracamonte orden la sustraccin de las camisetas.
Una vez conocido el robo, cundi el pnico en las principales instancias
del Racing de Burguilloalto. El consejo del club intent vanamente, por los
ms variados medios -entre los que no escasearon los humillantes ruegos-,
que los actuales jugadores del Miln les vendieran sus camisetas. Si bien
la intransigencia mostrada por los italianos fue desesperante y rayana en
la mezquindad, el penoso estado de las cuentas financieras del club no fue
ajeno a la esterilidad de las peticiones. Cuando todo pareca perdido, como
ltimo recurso se opt por prestar atencin a las extravagantes opiniones
del psiclogo del equipo, segn las cuales, las camisetas no posean
propiedades milagrosas de ningn tipo, y la mejora del juego de los ltimos
tiempos era resultado exclusivamente de la fe profunda que los jugadores
depositaban en ellas. Con la mayor celeridad posible se puso en prctica el
plan derivado directamente de sus ideas, que no consista sino en comprar
en un rastrillo de segunda mano las camisetas del Miln y hacerlas pasar
como autnticas a los jugadores, quienes, una vez recobrada la confianza en
s mismos y creyndose imbatibles, estaran en condiciones de vencer a
cualquier equipo. Ninguno de los jugadores se percat del engao. El da
previsto se disput el partido. Todava en Burguilloalto sigue siendo tab
cualquier referencia al mismo. Slo la hemeroteca municipal guarda
fidedigno recuerdo de la estrepitosa derrota del equipo local.



*** Sisi F encuentra un trabajo que no es de su agrado

Tras meses de constante bsqueda, Sisi F encontr un trabajo que no poda
ser menos estimulante: de limpiadora en un portal de la calle Velzquez.
Adems, para empeorar las cosas, el presidente de la comunidad de vecinos
result ser un insoportable grun que, ya el primer da que habl con
ella, le dijo que su nico cometido era tener el piso del portal como los
chorros del oro. Eso le dijo, "como los chorros del oro", y aadi que
mientras no estuvieran brillantes todas las baldosas no le estaba permitido
tomar un solo momento de respiro. El problema estribaba en que a partir de
las siete de la maana, cuando el portero de la finca le franqueaba la
puerta y poda iniciar la jornada, el goteo de vecinos por el portal era
incesante hasta que conclua la misma. El suelo no poda estar nunca
limpio. Cada vez que Sisi F estaba a punto de lograrlo, apareca el vecino
de turno para dejar las huellas de sus zapatazos por todas partes. Y vuelta
a empezar. Era asombroso: pareca que los vecinos se hubieran puesto de
acuerdo, relevndose cada poco tiempo, para hacerle la vida imposible. La
maana entera se la pasaba fregando y fregando las mismas baldosas, una y
otra vez. Al cabo de un mes, tras recibir su primera paga, harta ya de la
frustracin y de la impotencia que su nuevo trabajo le generaba, decidi
que aquello no poda continuar. Al da siguiente, los vecinos se
sorprendieron al encontrarse en el portal, en lugar de a Sisi F, con un
retrato pintado en la pared en colores chillones con el siguiente cartel:
"Vale por una asistenta fregando el suelo". Fue su peculiar despedida. 



*** La metamorfosis

A los que la presenciamos, su transformacin nos resulta, an hoy,
imposible de explicar. Edelmiro Fuentes era un peso pesado de las letras
patrias, tanto en el habitual sentido metafrico de la expresin como en su
sentido literal, y posea el buen humor atribuido a los gordos: siempre
estaba dispuesto para la confidencia, la charla amistosa y la francachela.
En la tertulia que todos los domingos tena lugar en el Caf El Parnasillo
era el rey indiscutible. All, l y sus amigos del mundo de la cultura nos
reunamos para hablar de lo divino y de lo humano, sobre todo de esto
ltimo, de lo humano, aspecto en el cual no dejbamos ttere con cabeza,
ora criticando los turbios asuntos de la poltica nacional, ora zahiriendo
a personajes de la alta sociedad, ora chapoteando sin pudor en el fango del
cotilleo rosa. Edelmiro era un consumado maestro en el arte narrativo, un
experto en enlazar oraciones subordinadas, una tras otra, como si de
cerezas se tratara, sin perder nunca de vista el hilo argumental. Su forma
de hablar era un monumento vivo al Barroco. La prolijidad y exuberancia de
su conversacin proporcionaban la pauta a la que nos atenamos el resto de
los contertulios. No se sabe a ciencia cierta cules fueron las causas y
cules los efectos, pero lo cierto es que aquel ao se produjo una
metamorfosis en Edelmiro que a los que la presenciamos nos resulta, an hoy
-ya digo-, imposible de explicar. Su fsico, antao rotundo y esplendoroso,
comenz a menguar de forma progresiva, hasta alcanzar lmites preocupantes
para su salud; su carcter, que fue alegre y despreocupado, se fue agriando
ms y ms, y en sus conversaciones la sutil irona fue perdiendo terreno en
beneficio de la crtica descarnada y del insulto soez; su literatura, por
ltimo, otrora un bosque frondoso y fecundo, se transform en un pequeo
estanque de nenfares. Su estilo literario pas del barroco ms florido al
minimalismo ms estricto. Los adjetivos y los adverbios abandonaron su
prosa al ritmo con que las grasas abandonaban su cuerpo. En la tertulia,
tras mostrarse cada vez ms distante y menos participativo, lleg el da en
que dej de venir. Nadie de los de entonces hemos vuelto a verle ni a saber
de l. Corre el rumor de que se hizo ermitao.

 

*** A vueltas con el dinosaurio

Hay un archiconocido cuento, por llamarlo de alguna manera, de Augusto
Monterroso, que pasa por ser el ms breve de la historia de la literatura
en espaol. Seguro que lo conocis: "Cuando despert, el dinosaurio todava
estaba all". A bote pronto, lo primero que me llama la atencin es que es
demasiado largo. Y no lo digo por extravagancia o por provocacin, aunque
nunca est de ms ir a contracorriente. Lo digo, simplemente, porque al
cuento le sobra una palabra. Se podra contar lo mismo, sin que se perdiera
matiz alguno, con una palabra menos. As: "Cuando despert, el dinosaurio
segua all". No creo que el cuento, en esta segunda versin, pierda en
calidad literaria, si bien, como dice el refrn, "sobre gustos no hay nada
escrito". Y sobre gustos literarios, mucho menos. Esto ltimo lo digo yo.
En cualquier caso, la fama de sinttico de que goza el cuento de Monterroso
queda seriamente daada.

Pasemos ahora al contenido del cuento. Parece evidente que la principal
virtud del mismo radica en su ambivalencia. Si lo analizamos detenidamente,
sin embargo, nos daremos cuenta que la misma se reduce de forma
considerable.

En primer lugar, hay que sealar que en el cuento puede haber uno o dos
sujetos, segn que el personaje que se despierta sea el propio dinosaurio o
un segundo personaje, que permanece agazapado y del que no sabemos nada
ms. Ni siquiera si es animal o humano, hombre o mujer. Podemos suponer,
sin aventurarnos demasiado (ms que nada, por la necesidad de tener alguien
con quien identificarnos) que se trata de un ser humano, un cazador
primitivo quiz. Le llamaremos, en adelante, Pepe. Contemplemos, segn eso,
los posibles significados del cuento:

1. Cuando despert (el dinosaurio), el dinosaurio todava estaba all. El
   dinosaurio no se movi mientras dorma. Ello parece bastante razonable,
   dada la ausencia de pruebas slidas que avalen el sonambulismo de los
   dinosaurios. Esta hiptesis literaria hay que descartarla. Sencillamente
   porque de tan verosmil como es, no aporta, en realidad, ninguna
   informacin (ni relevante ni irrelevante).

2. Cuando despert (Pepe), el dinosaurio todava estaba all. Aqu caben
   dos interpretaciones:

   2a) Por alguna razn, probablemente por el pavor causado por la
       presencia de la fiera, Pepe se desvaneci y, sorprendentemente, el
       dinosaurio no acab con l. O bien el dinosaurio esper a que Pepe
       despertara (quiz no quera enfrentarse contra un enemigo que no
       estuviera en perfectas condiciones), o bien se fue a dar una vuelta
       y, justo en el momento en que Pepe despert, ya estaba de vuelta. O
       quiz es que el dinosaurio que vio Pepe antes y despus de dormirse
       no fueran el mismo. Se parecen tanto unos dinosaurios a otros. De
       puro inverosmiles, estas hiptesis literarias creemos asimismo que
       no son aceptables.

   2b) En realidad, no haba uno sino dos dinosaurios. Al despertar, la
       mente de Pepe abandon el dinosaurio que haba poblado su pesadilla
       y se dio de bruces con un dinosaurio autntico. Como decamos, se
       parecen tanto unos dinosaurios a otros. Incluso los reales y los
       ficticios.

La hiptesis 2b) es, sin duda, la ms literaria, por la conexin que
establece entre el mundo de la realidad y el de los sueos. Como dijo
alguien, hay que tener cuidado con lo que se suea porque los sueos se
pueden cumplir. Aunque no est claro que eso valga para las pesadillas.

Con o sin dinosaurios. 

** Juan Alberto Campoy Cervera
   johnnyapple@terra.es
   Economista y escritor espaol (Castelln, 1961). Licenciado en ciencias
   econmicas por la Universidad Autnoma de Madrid, trabaja actualmente en
   el Banco de Espaa. Textos suyos han sido publicados en la revista
   Ariadna-RC (http://www.ariadna-rc.com).
   


=== Msica para msicos (extractos)      Javier Etchemendi ================

No hay certeza en la puesta de sol ni en la cuchara encima de la mesa.
Tal vez todo sea un mal sueo de los dioses,
o la pesadilla incierta de algn ser dando vueltas en la universal alegora
      [de una cama.

===

Suena el despertador.
Nunca me levanto. Nunca he bajado de esta cama.
A veces sueo que voy a trabajar. Conozco gente.
Me siento en un bar contra la vidriera. Pido un caf interminable.
El silencio est hacindose bajo las mesas.
A veces tambin creo que alguien me est soando y estira la mano
y me apaga.

===

Un reloj que gira desacompasado
a tiempo o a destiempo
-qu difcil saber-
El pasado y el futuro no existen.
El presente es una taza de caf interminable junto a una vidriera
apenas sostenida del mundo.
Todo es una construccin, una percepcin.

===

Pessoa, sobre la estufa escribiendo Tabaquera.
Caeiro, bajo los rboles.
Yo, contra la vidriera.
Todos inexistentes: una supersticin de nuestros vecinos.

===

Observo una espiral de vapor que asciende hacia no s dnde
y me doy cuenta que lo ignoramos casi todo.
Por eso quizs amamos y morimos... y matamos: por ignorancia.
Para saber cundo se rompe el corazn; para conocer el punto de coccin, el
      [estallido

===

Sueo con dioses, con perros, con naranjas.
Sueo con puentes.
Siempre soy yo mismo en todos los sueos.
Sueo de un axolotl abandonado en el tiempo.
El pequeo monstruo cierra los prpados y acontece mi vida.
l duerme y yo me levanto.
l suea y salgo a trabajar.
l tiene pesadillas y aqu, del otro lado, la sangre se agolpa en las
      [tinieblas.
A veces tiene sueos felices. A veces tengo das felices.
A veces pienso que l desaparece y me hago cargo de todo.
Pero an quedan tantas cosas por soar: otros dioses, otros perros,
otras naranjas, parecidas a estas. Otros puentes.
A veces espero que perdure para siempre.

===

Pasa un instante y otro y otro y otro ms
y en medio de todos ellos va quedando un intersticio que los separa/que nos
      [separa.
Se puede vivir en la frontera de los instantes.
Tener otra vida. Otros hijos distintos a estos.
Se puede estar loco.
Se puede pasar debajo de cosas parecidas a carteles
y tambin se puede ser una cosa parecida a gente.

===

El tiempo pasa volcando la tinta de los sueos,
machucando las frutas de la boca.
Mi vida pasa como una urgencia.
Apenas si puedo mirarla como se mira la ventana ajena de un edificio.
El resto, lo que queda, es el rumiar de un batracio pegado al vidrio.
El ser que me est soando rumia sus malos sueos.
Apoya la frente contra el vidrio y el pensamiento del mundo se disuelve
en el vapor de las peluqueras.
Yo s que existe otra vida para m.
Yo elijo sa, la otra; all es donde ocurre todo como una clarividencia,
donde mi pensamiento cuelga como cuelgan los balcones al trasmundo.
All es posible creer que la muerte no existe:
tan slo el silencio del telfono, del timbre de la puerta.
Pero despus, en un descuido, sus patas chocan contra el vidrio
y toda la realidad se estremece.
Y entonces vuelvo a creer que no hay certezas;
no hay sabidura ltima.
No hay certeza ms necesaria que la muerte.

===

El otro lado de las cosas:
un absurdo
un descuido de Dios
un borde que molesta
una clarividencia de la salvacin
una fuga del tiempo
un color que no quiere ser
una realidad brillante como un hueso
una realidad que va, que va siempre
...y no nos necesita.

===

Mi corazn gira desacompasado.
Hay un xtasis profundo en su golpeteo sangriento.
Tengo un reloj que se espera a s mismo. Absurdo y tranquilizador.
Y aqu uno se da cuenta cmo tranquiliza no saber,
no sospechar siquiera que existe el otro lado de las cosas.
El otro lado que no es debajo ni detrs, ni subindonos encima.
El otro lado de morirse no es nacer, es saber que se est muerto.

===

El tiempo es un lquido que nos recorre;
es una bruma de terciopelo sobre la lengua,
es una guerra, feroz,
son dos guerreros parados sobre un calendario en sangre
nuestra sangre, nuestros sueos,
es la diversin csmica de un nio
es un collar de cuentas, un juego absurdo
somos la tierra, la poza, la piel seca de una serpiente, inauditos,
      [desechables,
somos muchos, parecidos, iguales.
Necesarios.

El tiempo se juega en nosotros la cruel certeza de existirse.

===

All estn, mralos bien, son los otros:
el espejo continuo.

===

Aqu estn todas las voces rompiendo la oscuridad como lucirnagas.
Las voces que no me quisieron; todas las que no me quisieron.
Y todas las que yo no quise o no pude.

===

Ya te has ido.
Seguramente no piss la misma tierra
no coms de estas naranjas, ni sos estas estrellas.
Con el tiempo te cambiar la sangre.
Yo mismo cambiar en tus pensamientos.
Pensars que nunca nada se rompa.
Y no era cierto.

===

Llevo esta maana todo el peso de seguir jugando
y tanto muerto hoy
cayndose del almanaque.

===

Los muertos acuden al aroma de los sueos.
Gimen su euforia de lino cuando llegan a tocar sobre las sienes;
crujen los huesos y un aliento a ceniza desborda por debajo de la puerta.

Ellos rondan esta casa como un ejrcito de perros.
Hacen seas
tienen fro
aoran la fiesta
el caf de las maanas
extraan los gestos calientes
los adioses
las manos en la cara
cerrar un libro como se cierra una puerta;
juntar los labios en el Te Amo de las Lindes.

Los muertos, nuestros muertos, se escriben en maysculas.
Estn all, en el asombro del azcar;
en el fino rastro de cal dentro de los muebles:
rastro de polvo, polvo de columna vertebral.

S, en las viejas agendas estn todos los nombres como un holocausto.
Los telfonos que no suenan
las ropas que ya no quedan chicas ni estiradas
las fotografas

los rostros tirantes que parecen felices
el rastro de cal
las ganas
el gesto de los brazos al cerrar sobre la espalda
las campanas
el vaco tubular
los pies en el barro, la lluvia cayendo, azul, finsima
el reflejo de las hojas de un rbol sobre el brillo de la tapa.

Nos levantamos con un soplo de harina en los pulmones
y la prisa nos empuja adelante, siempre adelante.
Mordemos furiosamente las manzanas
y miramos al sol y estornudamos
y creemos que la muerte no existe
pero entonces una parte del universo llega a volcar sobre la puerta.

===

e  s  c  r  i  b  i  r :

Hacer pequeos cortes en la hoja
esperar que la sangre llene las heridas
que mucho antes
otros, ms certeros
dejaron hechas para siempre.

===

Pasar los dedos sobre el dibujo de la letra a
que desconoce
que el mundo se construye todas las maanas a su alrededor.

===

Hacerlo bien o mal o hacerlo a medias
y todo para no dejar de respirar.

===

Pelear por las palabras
para nombrarte
para poder nombrarme
para decir que existo
-que soy distinto a un pedazo de madera-
Pelear.
Para poder nombrar las cosas
Pelear por la palabra Basta
por la palabra Luna
Pelear por la palabra Dios
para poder decirla
para que no quede en duda.
Pelear por la palabra Muerte
para poder negarla.

** Javier Etchemendi
   jetche2000@hotmail.com
   Escritor uruguayo residente en Montevideo y nacido en 1969. Ha obtenido
   diversos premios, como el primer lugar en las segundas Jornadas
   Rioplatenses de Cuento y Poesa, en Buenos Aires. La Academia Nacional
   de Letras de Uruguay premi asimismo un ensayo suyo sobre el lenguaje
   adolescente. Ha publicado el poemario Ro de ventanas (1999).



=== El muerto que suea      Martn Rasskin ===============================

Ya estbamos cenando cuando llamaron a la puerta de casa. Pap nos mir
extraados. Eran ms de las ocho y media, y no esperbamos a nadie. Haba
que ver el rostro de mam con la bandeja de postre an entre las manos, la
sonrisa temblando como la gelatina de naranja. Antes de que alcanzara a
abrir la boca omos disparos. La puerta de la calle. El pasillo. Mir a
Roberto con desesperacin. Siempre era l quien decida cuando las cosas se
ponan feas. Los dos sabamos que unos segundos nos separaban de un tnel
incierto peor que la espera. Me devolvi la mirada casi compasivamente,
como si acertara a comprender que no haba escapatoria.

Pens: el patio, la escalera de hierro oxidado que sube al tanque de agua
-ojo con el tercer escaln empezando por arriba que est medio flojo-,
saltar al cuarto donde el vecino fabrica camisones de seda, perdernos en la
niebla dulce del barrio, bucear en la locura histrica de Buenos Aires, los
dos juntos para siempre, afeitarnos la barba y la melena, requisar el coche
de algn honrado especulador inmobiliario, apretar el acelerador a fondo.
Vamos por la ruta 3. Roberto sabe cmo salir rpido de la ciudad, ser
mejor que lleve el coche. Tengo que despedirme de Elena. Ahora que lo
pienso... A lo mejor se qued embarazada! Su viejo era capaz de detonar
personalmente una bomba de hidrgeno en Tandil con tal de que me alcanzara
a m tambin. Nos tenamos un odio ancestral, como si nos hubiramos
conocido en otra vida. Y por qu la ruta 3? Adnde bamos a ir? A Chile?
A la Patagonia? De pibe siempre soaba con ir a Chile. Me gustaba el
sonido de su nombre. Lo repeta despacito, una y otra vez: Chi-le. Chi-le.
Estaba convencido de que era la tierra en donde se pueden tocar los sueos.
Sueos largos, llenos de islas como estrellas australes. Seguro que alguien
se divirti mucho cuando trazaron el contorno definitivo de sus lmites.

Bien. Supongamos que decidimos tirar hacia el sur, cunto iba a tardar la
cana en localizarnos y reventarnos en el mismo coche? Y si logrramos
llegar a Ro Gallegos qu iba a pasar? Baha Blanca, Viedma, Trelew,
Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, San Julin, Ro Gallegos, ya me saba
el camino de memoria, como si lo hubiera recorrido un milln de veces. El
viejo anduvo por ah antes de que naciramos nosotros. Perdidos en Santa
Cruz, una provincia atrozmente grande, llena de viento y de ovejas. Pasar a
la parte chilena del Estrecho no tiene ningn sentido. Los carabineros nos
iban a recibir con los brazos abiertos. A lo mejor, si logrramos
escondernos en algn lugar de los lagos de la cordillera... Roberto conoce
bien la zona. Creo que se enganch con una mina por primera vez acampando
en el lago Futalaufquen. No estaba mal aquella piba. Cmo se llamaba?
Pobre... le hizo la vida imposible al loco. En realidad era bastante
imbancable, aunque tena lo suyo.

En cualquier caso o nos revienta la polica, o el hambre o el fro. Y en
Ro Gallegos? Qu tal si logrramos sobornar a algn pescador y nos lleva
hasta las Malvinas, a Goose Green, a alguna playa desierta? Nos iban a
conceder asilo los keelpers? Anda ya... como dice el almacenero de la
esquina de casa cuando se le pide fiado. Nos iban a deportar sin que se
enterara nadie y de ah vuelo sin escalas hasta la Escuela de Mecnica de
la Armada.

Adnde carajo se puede ir? Uruguay est ac noms, pero el ejrcito es
tres cuartos de lo mismo. En Brasil tambin estn los muchachos y sin guita
es como entregarse mansamente al botn. Paraguay queda donde Belgrano
perdi el gorro -Tacuar, Paraguar, Tarar-que-te-v, el copn bendito- y
estn muy avanzados en materia de dictadura, creo que han logrado ocupar el
primer puesto en el ranking negro, en lucha cerrada con Sudfrica y Hait.
Organizan congresos, intercambian datos parapoliciales. As evitan inventar
la rueda constantemente.

Bolivia..? Hace tiempo conoc a un tipo de Cochabamba. Evaristo Maipo.
Durante una temporada sola venir a casa. Era amigo de un antiguo socio del
viejo. Gordito, petisn. Empezaba la reunin muy bien, muy corts,
saludando en aymar. Pero en cuanto llegaban las viandas perda los
papeles. Con gran disimulo se iba comiendo todo lo que haba en la mesa,
sin reparar en consideraciones dietticas. Cuando el gnero comenzaba a
escasear se despeda presuroso: muy rico todo, delicioso, seora. Nunca se
le vio traer nada, ni una msera empanada de choclo, ni siquiera un
cubanito.

Un da vino con su hermana que, a juzgar por el apetito que traa, deba
haber viajado de Sucre a Buenos Aires en el Titicaca Express sin pasar por
el bar. Cuando se iban, miraron a mam y dijeron al unsono: muy rico todo,
seora, nos ha gustado mucho, mucho, de verdad. Una marca de familia.

Maipo siempre le hablaba al viejo del mismo tema. Estaba obsesionado con la
comercializacin a gran escala de barcazas de totora. Crea que era el
material definitivo. "Compadre, no s si se da cuenta de la trascendencia
del asunto. Es la nica posibilidad de que Bolivia logre romper su secular
aislamiento: creo que es la solucin definitiva a las nefastas
consecuencias de la guerra del Salitre", sentenciaba en bulmico aquelarre
de facturas, masitas, fresco y batata, pan dulce, sandwiches varios,
fugazzeta con fain...

Cuando se le interrogaba sobre el propsito de tal empresa, Maipo se
quedaba pensativo y miraba de soslayo, como sbitamente admirado ante
interlocutor tan obtuso. Pap, que se saba el cuento, gozaba dndole
manija:

-Esta bien. Supongamos que, tras todos estos esfuerzos, logra construir una
flota de barcazas de totora. Y..?

Maipo se arrimaba a la mesa, medio incmodo, hacindose fuerte en el plato
que contena las joyas de la corona, cabeceaba pesadamente y terminaba por
sentenciar, cual Odiseo ansioso:

-Cuando los barcos estn listos navegarn da y noche.

-Me hago cargo- responda mi padre-. Pero, para qu?, acaso va a crear un
nuevo transporte de lnea? Piensa hacer una empresa de fletes?

-No, mi amigo. Las barcas irn de vaco hasta el centro del lago. All
estn las islas donde crece la totora.

-..?

-Pues entonces llenamos las barcas de totora hasta los topes y nos las
traemos bien cargaditas a puerto.

-Y para qu quiere todo eso?

-Est bien claro, compadre -responda Maipo algo soliviantado-. Usaremos la
totora para construir ms barcos, para qu otra cosa sirve?

Yo era muy chico, pero el viejo sola decirme que el proyecto de Maipo no
era ms absurdo que la mayor parte de las empresas humanas. Nunca alcanc a
comprender por qu razn se le abran las puertas con tanta asiduidad a
este visionario andino. A mam le resultaba simptico.

Qu tal la selva que limita con Brasil? Creo que al golpe de estado de la
semana pasada sucedi un contragolpe aun ms virulento... All entregaron y
mataron al Ch... Adems est a cuatrocientos millones de kilmetros. No
hay salida por ningn lado.

Vivimos en el extremo final de un continente aislado, en un pas demencial
rodeado de milicos por todas partes. No hay ms que uniformes hasta el Ro
Grande. Gendarmera Nacional, Carabineros, Polica Federal, Guardia
Fronteriza, Secciones de Asalto Llaneras, Club de Amigos del Ku-Klux-Klan,
Escuadrones de la Muerte, Bandas Paramilitares, Torturadores Asociados,
Hitlerjugend Litoralea, Polica de Aduanas, Granaderos a Caballo,
Infantera de Marina, Cadetes de la Escuela de Tortura Naval, Fuerzas Nazis
de Apoyo y Asistencia, Sociedad de Tcnicas de Desaparicin Avanzadas, de
Crdoba, de la Colonia Dignidad de Chile, de Brasil. Tipos que asesinan a
los pibes en Bogot, en Ro de Janeiro, en Sao Paulo. Por cuestiones de
esttica municipal. Qu valientes... querra verlos yo ante un ejrcito
regular. Seguro que se iban a recontracagar.

Y, aun en el caso de que logrramos zafar, qu iba a pasar con el resto de
la familia? Pueden llevarse a pap o quiz los secuestran a todos. Mi
hermano menor slo tiene doce aos, pero, cmo calcular la reaccin de
estos tipos? Por el ruido que estn haciendo sern como veinte. Veinte
gorilas armados hasta los dientes. Si despus de todo lograban sobrevivir
no les quedara otro camino que salir del pas. Puedo verlos en Ezeiza,
nerviosos, sin dormir, pap preparado para coimear a quien haga falta.
Seguro que el pequeo creer que se trata de algo transitorio, unos meses,
quiz un ao. Mejor as.

No dejo de preguntarme qu ser de mam tan lejos de nuestro patio... Que
yo sepa, nunca sali de la ciudad. Algunas excursiones al mar y breves
viajes por la pampa. Eso es todo. Es una experta en Buenos Aires y para
ella, ms all de la costanera y las drsenas slo hay niebla y el azul de
los mapas. Pap se adaptar mejor al cambio, sin duda. Es una mquina de
fabricar proyectos y desde joven aprendi que la nica forma de no caerse
de una bicicleta implica no dejar de pedalear ni por un momento. Ya lo
imagino, levantndose todos los das a las 6:15, haciendo sus veinte
minutos de ejercicio, ducha fra, rito oriental frente al espejo, desayuno
y salir a guerrear, y as todos los das de todos los meses.
Apasionadamente marcial, hablar con los responsables de esto y aquello,
crear treinta empresas diferentes, vender artculos de prensa firmados
con doce seudnimos distintos, pondr en marcha proyectos de colaboracin
internacional, echar manos a todo el mundo y no dejar ni por un momento
de ganar un buen fangote de guita, pesos, patacones, morlacos... A poco que
se esfuerce apenas si tendr tiempo de pensar en nosotros. Llegar un
momento en que sus llamadas telefnicas y sus envos postales a los pases
ms variopintos del globo se vern beneficiados por un efecto multiplicador
que desterrar para siempre los minutos libres.

Tal vez dentro de muchos aos se produzca una leve distraccin, fruto de
una copiosa comida con un grupo de amigos cuyos rostros nunca conocer, y
bajar la guardia por un instante y recordar algn detalle de esta noche o
creer entrever lo que vino despus. Entonces sentir un vrtigo
exterminador en el alma.

Mam es distinta. Puedo verla recorriendo los andenes de las estaciones de
metro de ciudades annimas. Torturada por el eco de los prceres argentinos
no alcanzar a descifrar nuevos laberintos. Dorrego, Primera Junta, Agero,
Federico Lacroze, Canning, Leandro N. Alem se apiarn en su memoria y se
cerrarn en banda. Jams permitirn la entrada de intrusos agaiterados, y
mam nunca sabr a ciencia cierta si se encuentra en Menndez Pelayo, si
hay que cambiar de tren en Plaza de Castilla o si Alfonso XIII es la
prxima. Aun ignorando dnde est la punta de la madeja cotidiana esperar
pacientemente en las antesalas del despacho del Embajador de la Nacin, el
Cnsul General de la Repblica, el Agregado Militar, el Hombre Fuerte de la
Cmara de Comercio Agropecuaria en el Extranjero. A todos contar su drama
personal, a todos pedir justicia, exigir habeas corpus, incluso apelar a
sus sentimientos como seres humanos, como padres de familia, como creyentes
en un poder supremo y trascendental, como reos convictos y confesos que en
el Da del Juicio habrn de presentarse ante Dios Todopoderoso
Ajustacuentas sin ms escolta que el abultado y turbio curriculum de sus
ptridas conciencias.

Pero desde esta misma noche mam sabr perfectamente que nunca volver a
vernos. Esa es la diferencia con pap. l cree en la existencia de una
cadena causal. Considera que el trabajo bien hecho debe tener su recompensa
adecuada. Estima que si cada cual cumple con su tarea correctamente, las
cosas por fuerza han de salir bien. No hay sitio en su mundo para lo
imponderable, para el azar mortfero, para el horror sin lmites. Pap
comprende que nunca hicimos nada realmente grave ms all de participar en
algunas algaradas estudiantiles. Por tanto, si se tocan las teclas
adecuadas, pensar seguramente, las aguas han de volver a su cauce. En
cambio, mam sabe que la infamia acecha en lo cotidiano. Es la bifurcacin
que pugna por salir al exterior todas las noches, entre las tres y las
cuatro de la madrugada. La catstrofe que muerde los pasos de cada mortal.
Los ominosos y certeros golpes: imposible calcularlos de antemano.

Sin embargo, ambos creern engaarse fingiendo adoptar el punto de vista
del otro. Con los aos, pap se rebelar contra la merma de sus fuerzas,
contra el orden establecido, contra el dao irreparable y universal que
producen los incompetentes; a mam le dolern las camisas intactas, los
cumpleaos mudos, el implacable imperio del amarillo sobre las fotos en
blanco y negro. Nuestro hermano menor encontrar su lugar en ese arco
voltaico y no cejar en su empeo de provocar y expandir la risa.

Volvern algn da a casa, cargados de vida y nuevos semblantes y, a pesar
de todo, no dejarn de soar nuevos viajes. "Debemos vivir con el doble de
intensidad", se dirn decapitando de un solo tajo la repetida tristeza que
acompaa al crepsculo en otoo, "la parte que nos corresponde y la que
ellos suean todas las noches. Slo as alcanzarn a entornarse las
insoportables puertas del cielo".

Por sus manos aprenderemos el trazado de calles tortuosas y el pulso de
gentes extraas, playas, mares, puertos de infinita belleza. Sena, Tajo,
Arno, Tmesis, Ebro, Tber, Vstula, Danubio, Rdano, dedicarn el resto de
sus vidas a coleccionar ros y tardes alcinicas, la luz de las jornadas
que preceden al invierno y los das que se alejan lentamente del solsticio.

Entonces Roberto me mir a los ojos. Ahora ramos una sola persona. No
volveremos a jugar al ftbol en la Agronoma ni a sentir cmo crujen las
veredas en otoo -pensamos a la vez. No alcanzaremos a saborear besos
furtivos en las esquinas sin luz ni viajes infinitos en trenes de carga
-sentimos al unsono. No habr mdanos vermelhos ni desayunos con pasteis
de nata inagotables en Portugal -se nos hace agua la boca. Tambin l ha
comprendido: de sta slo saldremos si ellos sobreviven, si logramos que
ellos se salven. El viento y el lento vaivn de las estaciones se
encargarn del resto. Tan slo hubiramos demorado un minuto antes de que
destrozaran la puerta verde del comedor; el tiempo justo para abrazarlos a
todos.

** Martn Rasskin
   martinrasskin@yahoo.es
   Msico y escritor argentino (Buenos Aires, 1964). Ha publicado el libro
   Msica Virtual (1994) y los relatos "Como un tango", "Cancin de las
   viejas lunas", "Foto en gris" y "Querido Jahn".



=== Poemas      Eva Cabo ==================================================

*** Ciudad

me suelto el pelo
bailo a rienda suelta
y slo soy un hbrido de mi mejor yo

miro y me duele
me dueles desde cada esquina perfecta
de tu boca entre parntesis

la vida que t quieres
no soy yo -cmo hacerte entender
que a veces soy una ciudad escrita en azul
de luces apagadas y puentes gastados
atropellada cada noche por el mismo nombre-



*** Visin

desnudarme desde ti
darte el cristal y la ventana
darte la espalda y las manos
desde la desnudez y el miedo,
un saludo
(desde la lgrima pez
que me corrompe a su antojo)



*** Radiografa

exageradamente cansada de m evoco pjaros y plumas
un cambio de piel sera el paso previo a la luz
al mar con la verdad a oscuras
y t
     el hilo conductor de la saliva



*** Necesidad

desarraigarse de una misma
bucear contra corriente
girar hasta perder el sentido
ahogar la sangre privndola de oxgeno
y volar hasta dejar los ojos clavados en la tierra
para extraarme desde arriba
para buscarme desde

                    abajo

** Eva Cabo
   vinhinha@yahoo.es
   Escritora espaola (Lugo, Galicia, 1977). Es cuentacuentos y titiritera.
   Inici estudios de filologa hispnica. Ha obtenido premios en concursos
   locales de cuentos y poesa. Textos suyos han aparecido en publicaciones
   electrnicas como 03 sin R, Ariadna (http://www.ariadna-rc.com), El
   Viejo Faro, Poesa Salvaje y Los Noveles (http://www.losnoveles.net).



=== Dos relatos      Blanca Elena Paz =====================================

*** Antes de las once

La calle vaca, Emmanuel, aun de sonidos, en algn momento aparecers de
entre las sombras del follaje.

-Quiero verte -repet cuando no estabas-, verte y desvariar al contacto de
tus manos. Sentir que mi cuerpo se anuda trmulo, ante el roce de tu piel.

Las horas transcurren lentas. Crece con ellas mi esperanza. Si no regresas,
Emmanuel, te podr regalar otra noche.

-Eres nica -susurrabas al poseerme-, slo t puedes amar as -no soy nada,
me dije. Y tem hasta del silencio. Soy casi intil para los mos. Alguno
de ellos necesariamente me ayuda en cada incursin. Te vieron pocas veces y
no les simpatizaste, nada dijeron, pero lo intu.

Nadie me acompaa ahora, la noche es fra. Igual a sa de mayo cuando
llegaste a m. Como un presagio las hojas caen, giran y se depositan
hmedas. El viento enmudece, Emmanuel.

All estabas con tus ojos claros, y yo, sonriente, esperando. Segura de que
finalmente seras uno ms de nosotros. Sin pretender imponerte mis
principios. Slo como ahora, esperando.

La niebla... esta niebla, Emmanuel. No s si me rodea o es que emana de m.
As debe hacerse. No puedo evadir esto, la responsabilidad es ma. No
importa si me cubre la noche o me moja el roco. No demores, regresa ya!

-Aunque duela -recalqu-, dime la verdad. Si no ests de acuerdo, dmelo
-nada respondiste, me amabas? Cunto te he amado yo a ti! Todo el tiempo
estuve inventando pretextos para quedarme contigo, eludiendo lo dems.

No puedo permitirme error alguno. Los detalles estn considerados. Varias
veces he planificado este encuentro.

Todo lo aceptabas, Emmanuel. Demostraste comprender claramente lo que para
m representan las banderas. -Eres tan especial -decas; mi alma y mi piel
se habitaban de caricias.

-No puedo ocultar lo que pienso -te dije una tarde-, mi accionar lo
evidencia todo. Juraste guardar el secreto, Emmanuel, aunque no te lo ped.
Fue en la poca de aquellos sucesos: las muertes de Sergio y Clara, la
desaparicin de Danilo. T me consolabas, Emmanuel, me hablabas de la vida
que era as, tan dura. Habra de resignarme, tener valor y qu s yo!
cuntas otras cosas decas.

El momento llegar de todos modos. Estoy segura de que ser pronto. Quiero
reconstruir tu rostro, grabar en mi memoria tus ojos azules, Emmanuel,
mientras quede tiempo.

Tantas cosas te brind. Todo lo compart contigo. Nada de eso te cambi. En
el fondo no te importaban esas muertes. Algo creca en m, era la duda.

Demrate, me da lo mismo. Tmate el tiempo que quieras. De todos modos te
estar esperando. Si no es aqu, ser en cualquier esquina. Nada sabes del
hambre, el dolor, la miseria. Nada sabes t, el de los bolsillos
llenos,llenos de tu precio, Emmanuel!, tonta de m, ciega!

Me ha mentido, pens. Lo sabe todo. nicamente los dos disponamos de esos
datos, y yo nunca he traicionado. No imaginas las veces que te segu,
Emmanuel, hasta descubrir finalmente a los que te entrenaron. -Te amo -dije
entonces y aquella voz ya no era la ma-, te amo, pero debo partir sola. Es
una urgencia, comprndelo -te enred con un embuste. -Me esperars?
-pregunt fingiendo temor; todo lo creste. Me asombr, Emmanuel, el
resultado de mi actuacin.

Las hojas mustias an caen, la noche avanza. Cuntas noches caminando sobre
otras hojas rond la verja de esta casa. Poda adivinar tu sombra, detrs
de las persianas. Sentir tu aroma, tu respiracin. Cuntas veces, Emmanuel,
la hierba se resquebraj a mi paso. Imaginaba tu cuerpo, tu boca besando
mis senos. Noches en que me tortur el insomnio, asumiendo este mea culpa.

A nadie habl del nio que viene. Despus de saber quin eres, la situacin
es clara. Nuestro hijo no sabr de esto, Emmanuel, te lo prometo.

Van a dar las once, detrs de la niebla te percibo. No pueden ser otros
sino tus pasos los que retumban en mi cerebro. Eres t, con esos ojos que
miran incrdulos. Tarde lo comprendes, mi ademn es rpido, en esta ltima
vez.

La calle manchada, Emmanuel, se va poblando de tristeza.



*** Epiciclo

Desde que se haba acercado me gust la textura de su chaqueta: suave y
perfumada. En ese momento me pregunt si se tratara de una prolongacin de
su piel. Pude sentir el tejido y el aroma de la prenda despus que l se la
hubo quitado para colgarla en el respaldo de la silla. La calefaccin
estaba conectada y desde afuera llegaba un rumor de trfico atascado.
Gloria se haba despedido luego de presentarnos y nosotros dos, por un
momento, permanecimos escuchando nuestro silencio interior.

-Qu hacemos? - pregunt l-, vamos a simular que no nos conocemos? -su
voz continuaba siendo nica. Era la misma que me fascinaba en la poca de
la universidad. En ese instante volvi la sensacin guardada: dulce como su
acento y se fue filtrando clida desde mi interior-. No, por favor. Se
trata de una equivocacin de Gloria. Han transcurrido varios aos, pero
eres inconfundible.

-Aunque no tengo tus singularidades -lo dijo en voz baja y su
intencionalidad connotada me provoc calor en la cara. -Y eso? Al parecer,
nunca antes habas considerado mi existencia -me pidi que a partir de ese
momento excluyera la palabra "antes" y, al mismo tiempo que se vaciaban
nuestras copas, rememoramos las situaciones vividas por separado.

Nuestra charla, premonitoriamente, fue adentrndose en el ritual tantas
veces fantaseado. -Nos vamos? -me pregunt en algn momento tomndome de
la mano y yo respond con mi silencio de aceptacin. Caminamos por primera
vez juntos, hasta un garaje para buscar su coche. -Por lo visto nos va muy
bien -fue el comentario que hice al ver la marca y el modelo del vehculo.
-Es a ti a quien sonre la suerte -dijo-. No se te ven los aos, has hecho
carrera, y... escribes que da envidia.

Sus palabras me estimularon: l me lea. La emocin trajo, por segunda vez,
un tiempo anterior en el cual no falt nunca a sus actuaciones ni dej de
comprar sus discos. Durante aos fui devota, ms que de su guitarra, de su
voz ensoada. Como las dems, tambin lo haba amado sin correspondencia.

Sent su miraba fija en m, como en busca de respuestas; mi turbacin
demostr el logro de su propsito. -S -afirm-, todo es mutable. Yo no
termin los estudios, no canto ms en pblico, mi segunda esposa me
abandon hace dos aos y me evado tanto de lo cotidiano que, en este
momento... -mostr su billetera abierta- no tengo ni para gasolina.

-No pasa nada -me escuch dicindole-, esta vez la compro yo. -Vamos a mi
cabaa de campo -propuso despus de aceptar mi ofrecimiento y suavemente me
atrajo de costado hacia l para decirme algo al odo-, quiero hablar
contigo en un lugar tranquilo-. Su perfume y la musicalidad en su aliento
me erizaron hasta la mdula. -Esa historia me la han contado antes, no se
te ocurre algo ms original?

Quise darle mi tarjeta de crdito, pero argument que era mejor el dinero
en efectivo porque tambin necesitaba algo personal de la farmacia. Imagin
cul podra ser su compra de botica y sent depositarse una agradable
humedad en mi ropa ntima. Finalmente lo esper dentro del carro, cuando l
descendi en una calle de las afueras, para despus regresar con algo de
comida ligera y unas botellas.

A nuestra llegada, le sucedieron algunos minutos de actividad hogarea
compartida. Me ense las dependencias de la cabaa, el emparrado de
buganvillas y sus plantas exticas colgantes. Revis algunos ttulos de su
pequea biblioteca: biografas de Hendrix, Dylan, Richards y todas mis
obras publicadas! En mi homenaje, cort una orqudea blanca para adornar el
centro de la mesa, yo dispuse la vajilla y l se encarg de servir la
comida de celebracin. Me senta un poco cohibida, pero al calor del vino
fui entrando en mayor confianza.

-Tal vez no lo creas -dijo de pronto-, pero llevo algn tiempo
interesndome en conocer tu vida. Sigo las notas sobre ti en la prensa y
tus apariciones en televisin. S por ejemplo que, aparte de viajar
continuamente no tienes pareja en la actualidad -le confirm que era tan
libre como l y sugiri un brindis doble, por ambos.

Concluida nuestra cena me propuso una audicin privada. -Nos la merecemos,
no crees? -sus manos descendieron por mi cuerpo-. Qu ganas locas de
comrmelo ntegro -coment abrazndome. Fue la nica vez que me supo
delicioso el t de zanahorias. Hizo preguntas tales como quin haba sido
mi ltima pareja y alguna ms.

Poda haber eludido las interrogantes, pero reconozco que no intent domar
mi memoria (ni las otras memorias que continuamente me atraviesan). Quise
liberarme de mi ltima frustracin. -No funcion exactamente como pareja
-aclar-, pero tuve algo con un extranjero-. l me escuch mientras
revisaba las conexiones de la guitarra. -Bueno -dijo sentndose-, cmo fue
finalmente?-. Confi en mi intuicin y lo detuve en algn lugar de su
itinerario para compartir una noche. Termin enamorndome de l y an
duele. -Lo lamento por ti, pero vers cmo se te pasa ms pronto de lo que
crees -acarici una de mis rodillas-, te escribe por lo menos? -Est
nuevamente de paso y tiene una amiga. -Vieja tctica universal -coment-.
Llama tu atencin provocndote celos y nuevamente ests a punto de pisar el
palito -no me diriga la mirada mientras deca esto-. Si me permites,
pienso que l es un hombre con suerte: toma un avin y en cuanto aterriza
conquista a la mujer que yo... Qu le pasa a tu inteligencia?, acaso ha
cambiado?

Estaba sorprendida por todo lo que l dijo y emocionada por lo que no
concluy. No quise beber ms para no terminar triste ni borracha. -No vayas
a pensar ahora que esa historia abri esta otra. -Me da igual
-respondi-cada uno tendr finalmente lo que deba de tener. Por favor, no
me hables ms de ese hombre. No s si te has dado cuenta de algo: no estoy
interesado en l.

Toc la guitarra y cant como lo haca antes. El deleite y la desazn
alternaban en m al pensar que ese momento sera irrepetible. A pesar de mi
ansiedad por lo que, segn mi imaginacin, sobrevendra, pude disfrutar
plenamente de su voz. Al finalizar trajo uno de mis libros y me pidi que
leyera algo ertico para l.

La madrugada haba invadido todo. Una fra y rala bruma penetraba por el
ventanal, slo se escuchaba mi voz descifrando la escritura. Por momentos
yo levantaba la vista del papel y me senta penetrada por el brillo de sus
ojos verdes. Hasta que se acerc para estrecharme entre sus brazos. -Debo
tenerte ahora, djame hacerlo.

Me tuvo como l lo exiga: en el momento y all mismo, y yo, al fin, pude
poseerlo ntegro, en todas sus dimensiones. Y fui para l nica, y a la vez
todas las que escondo detrs de mis mscaras: sumisa, dmina, amazona y
mujer vampiro.

Era de da cuando fui a buscarlo al bao porque su ausencia se prolongaba.
Lo encontr sentado al borde de la baera. A travs de un cilindro delgado
aspiraba lo que an quedaba de una raya de cocana, trazada sobre el
lavamanos. Haba restos esparcidos por los azulejos del piso. -Quieres un
poco? -dijo ponindose de pie. -No, te lo agradezco, pero yo paso de estas
prcticas. Estar esperndote en el dormitorio.

An desnuda, me tend de espaldas sobre la cama y no pude evitar el llanto.
Cundo haba sido la ltima vez que me mir por dentro? l regres, aunque
nada pregunt sobre lo visto, dijo haberlo necesitado porque yo le quedaba
demasiado grande. Sent que precisaba de m en ese instante. Me abrac a l
en silencio.

Quiz fue la presin de mis senos y mi sexo en contacto con una de sus
piernas los que hicieron que retomara la iniciativa, y continuamos
disfrutndonos incansablemente hasta que al finalizar la tarde yo qued
extenuada y l pas a un estado de laxitud y luego a otro de sueo
profundo. No intent acompaarlo imaginariamente. Comprend que estaba
buceando por algunas profundidades en las cuales no me necesitaba como
gua.

A partir de ese da han sido arrancadas varias hojas de mi calendario, tuve
dos pretendientes y he publicado un libro nuevo. Hoy guard este ltimo en
mi bolso, junto con algn dinero en efectivo. He comprado rosas blancas, un
juego de cuerdas para guitarra elctrica y una botella de vino.

Tal como lo ha hecho l, esta noche he regresado al bar porque hace fro.

** Blanca Elena Paz
   blancaelenapaz@yahoo.es
   Escritora boliviana (Santa Cruz, 1953). Es mdica veterinaria
   zootecnista y docente universitaria. Ha sido directora ejecutiva de la
   Casa Municipal de Cultura "Ral Otero Reiche" de su ciudad natal.
   Escribe cuento, poesa, ensayo y artculo cientfico. Ha recibido
   diversos premios y distinciones por su aporte a la cultura y a la
   educacin. Ha representado la literatura boliviana internacionalmente en
   varias ocasiones, entre ellas el II Congreso del Foro Interamericano de
   Coeducacin y Cultura de Paz (Santiago de Chile, 2004) y la Feria
   Internacional del Libro en Miami (2002). Su cuento "Historia de
   Barbero", incluido en su libro Onir (Editorial La Hoguera, Santa Cruz,
   2002), fue llevado a la pantalla en un cortometraje. Adems ha publicado
   el libro de cuentos Teorema (Editorial Litera Viva, Santa Cruz, 1995) y
   textos suyos han aparecido en diversas antologas.



=== Poemas      Vernica Pamoukaghlin ====================================

*** Lo que dejamos

Incendios desparramados
que nadie recoge
las camas desechas
y semillas profundas
que dejamos en alguna parte
cada vez que tocabas
frente
o adentro de m
los pelos revueltos
las gargantas hmedas
que habremos dejado
detrs de los espejos
y entre las araas
abajo de los escenarios
los sudores entreverados
las voces mareadas
que nadarn ahora
en ese mar de olvidos
donde hicimos tantas cosas
nos hundimos
y flotamos como almejas abiertas
como medusas muertas
boca arriba
entre mi pelo rojo de Glgota
entre los plipos hinchados
de veneno
corazones ardientes
desiertos celestes y verdes
clavados como agujas
en ese orgasmo violeta
sin cuerpo
sin pasado
sin decencia
con la dignidad
cansada, gastada
y seca
De manos tuyas
en mi pelo
porque me habls
y toco el viento
y es como un azcar
una nube de azcar
que se me pega en la cara
y me entra por los ojos
la boca toda llena de viento
porque tocs
y toco el viento
y es como si nos tocramos vos y yo
como si el rojo fuera de los dos

      (Para M., Primavera de 2001)



*** Estacion A (N 1)

Estacin Abandono
un cielo de gaviotas
engaadas
Naufragio de viajeros
encallado
en el suelo de barro
Horizontes de ro
Trampa de mar abierto
que revuelve la nada

estacin Abandono
donde vuelan
y bajan en picada
las gaviotas
y los peces no nadan
este estanque
y hay nufragos viajeros
en el fondo
que nadie ve
y callan encallados
en su cielo de barro
y si un pez los devora
es una bendicin
La ltima estacin
Estacin Abandono

donde dejamos todo
donde no hay que volver
donde todo se empieza
desde lejos
Estacin Abandono
nos dejamos
y no queda ni el
recuerdo
aunque bajen
las gaviotas
engaadas
como si fuera
el mar
carne viva de peces
ofrecida
latiendo bajo el
burdo marrn

Estacin Abandono
una piel desde el gris
metal, un barco
con su frente de barco
y chimeneas
que refriegan el gris
contra los cielos

y detrs las
estructuras
pesadas
que lo anclan
para siempre
embarcadero
nunca barco
nunca Altamar
donde vendrn
a morir
alguna vez
los buques
ya gastados
los vapores
pasados de moda
en mi estacin
mi estacin para
siempre
Estacin Abandono

      (En el puerto de Colonia, diceembre 2004)



*** Loss of song

Todas las canciones que cantaba
me olvidaba
vindolas en la maana
disolverse en el caf
que viajan bajo el lomo de las araas
a quin haran bien
a quin haran mal
canciones perdidas
melodas de fuga
en cada libre
desde los bordes
de los abismos
las voces que nadie recuerda
canciones que no van a volver
entreveradas disueltas
en el perfume de las madreselvas
dulce brisa
idas
Lenguas que dan el perfume
y no la palabra  
Msicas que se encuentran
en alguna parte
no se pierden, vuelan
en el techo de la palma
viajan escondidas
bajo el lomo de las araas
volvern entre los cantos de los rboles
la cancin del mar
por entre el viento las madreselvas

      (Buenos Aires, diciembre 2003)



*** Por entre el viento las madreselvas

Por entre el viento las madreselvas
vienen
Se van abriendo todas las puertas
El viento re de las peleas

Qu poca cosa / la hipocresa
para una estrella
y la mentira
     Para un planeta

y la violencia / para una flor
la mala leche para la lluvia
o la Miseria para Spinetta
a ingratidade frente a Jobim

Por entre el viento las madreselvas
siguen viniendo
van oloreando / todo el lugar
NUNCA ANTES LO HERMOSO

Nunca antes lo hermoso fue tan hermoso
porque Delfina est en el mundo
y toda la belleza es para su placer,
para que goce y la abrace,
slo para sus ojos,
para sus pies, odos,
para su boca hermosa,
para la seda de sus pestaas

para su piel tan nueva
esa pgina en blanco
silenciosa promesa

y cada chimenea
paisajes de metal
que oscurecen el cielo
duelen como antes nunca
porque es este su cielo
El cielo de Delfina
que debiera ser puro para siempre
El agua de Delfina,
los ros transparentes
Ella slo nos mira
hipnotizan sus ojos
todo en ella es hermoso
No hace falta decirlo
ya lo sabemos todos
los que la vimos
alguna vez
en el pecho de su madre
aspirando la vida con su boca preciosa
debemos ser mejores para ella
para darle su mundo, el que merece
devolverle el Amor que nos regala
cada vez que respira o tiene hipo
cada vez que nos mira
y no nos juzga
y nos ama
porque s

cada vez que nos mira
Delfina
y nos ve hermosos
nicos
puros
y nacemos de nuevo
en su mirada
Renacemos
para entrar en el mundo
de Delfina
su planeta
su cielo
sus Estrellas

      (Para Delfina, febrero de 2005)

** Vernica Pamoukaghlin
   neumond@yahoo.com
   Poeta y cineasta uruguaya (Montevideo, 1973). Ha publicado poemas en
   espaol, ingls, francs y alemn en Poesa en el subte (Ediciones de La
   Flor), la antologa de Zapatos Rojos (http://www.zapatosrojos.com.ar),
   Poets against the war (2004), Letras uruguayas II (Bianchi Editores),
   Letras de Babel (Bianchi Editores), De Matos Rodrguez, La Cumparsita
   (autora de la versin inglesa, texto original de Rosario Infantozzi;
   Dobleclic Editoras, Montevideo, 2004) y en la revista Taj Mahal Review
   (India), entre otras.



=== Humanidad      Jorge de Abreu =========================================

En un inmenso saln coronado por una brillante cpula de acero, Erno
Sayajit construa el ms fabuloso mundo de naipes; dirigido por una
supercomputadora infalible, colocaba una baraja aqu y otra all,
delineando la magna geometra. Levantaba puentes de ases, muros de doses y
techos de reinas. El cerebro electrnico determinaba y controlaba las
fuerzas dispersas y los vectores mal encaminados. Y Erno Sayajit ascenda
junto con su ciudad, sostenido en el aire por poleas y ganchos de gran
sutilidad y precisin, se desplazaba con mirada atenta sobre aquella urbe
de cartn; sonrea o cavilaba sobre alguna idea y luego, invariablemente,
consultaba con un rpido tecleo a la computadora. As, Erno Sayajit y su
compaera inanimada, calculando centros de gravedad y otro milln de nimias
variables, construan con exactitud su ciudad de naipes perfecta.

Lleg el da en que Erno Sayajit coloc, con instrumentos de precisin
perfectamente equilibrados, el ltimo naipe; baj su mirada y recorri la
magnfica estructura, las barajas en ngulos imposibles, las torres de
altura inquietante, los arcos, las ventanas, los pisos, los tejados, las
fosas, los balcones, los balaustres, los miradores, estuvo un largo rato
embelesado en su obra, su gran obra. Su espritu se relaj, embargado de
satisfaccin, era su triunfo sobre la materia, sobre la indcil entropa
del universo. Erno Sayajit sonri. Una sonrisa de triunfo.

Entonces, en ese preciso momento, Erno Sayajit estornud.

** Jorge de Abreu
   jdeabreu_cania@cantv.net
   Escritor venezolano (Caracas, 1963). Bilogo graduado en la Universidad
   Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve) y con maestra en la misma casa
   de estudios, especializado en el rea de bioqumica nutricional.
   Desempea labores de investigacin en el Centro de Atencin Nutricional
   Infantil Antemano (Cania, http://www.cania.org.ve). En 1984 particip
   con un grupo de estudiantes universitarios en la fundacin de Ubik, el
   club de ciencia ficcin de la USB. Colabor en la edicin de las
   publicaciones de Ubik: Cygnus, la Revista de Ciencia Ficcin (1985), La
   Gaceta de Ubik (1988) y Necronomicn (1992), en las que aparecieron
   relatos y artculos suyos. Ha sido, entre 1985 y 1997, jurado en doce
   concursos literarios organizados por Ubik. En 1997 inaugur el portal de
   Ubik, Asociacin Venezolana de Ciencia Ficcin y Fantasa
   (http://www.geocities.com/ubikcf/ubik.htm), del cual es webmaster.
   Ejerce labores editoriales en Desde el Lado Obscuro
   (http://www.geocities.com/onilegroj/obscuro.htm), fanzine electrnico
   dedicado a la divulgacin de artculos sobre ciencia ficcin y fantasa
   y Ubikverso, revista de ciencia ficcin y fantasa. Ha publicado relatos
   en revistas digitales como Letralia, Koinos y Axxn
   (http://www.axxon.com.ar). Mantiene el blog Yo, Jorge
   (http://www.onilegroj.blogspot.com).



=== Poemas      Jorge Etcheverry ==========================================

*** Exiliados

Nos dijeron que se iban
Que muy pronto volveran

Pero nosotros sabamos en nuestro corazn
que no veramos de nuevo esas caras ansiosas

de pupilas dilatadas por el miedo
por sueos imposibles

Ellos habrn de echar sus races lejos
fuera de nosotros

Plantarn su semilla en tierras de color insospechado Saturadas de
      [distintos olores y sonidos inciertos Tierras de las que slo sabemos
      [el nombre que no podemos pronunciar
Vedlos ahora remontar el vuelo
como una bandada de pjaros espantados por el perdigonazo del
cazador!

Un vaco parece que se est instalando en medio de nuestras poblaciones

Una generacin ms valerosa que ninguna
de ojos francos como palmas abiertas

es la que hace las maletas
y con anticipada aoranza recorre por ltima vez nuestras calles

Dejemos a los ms viejos la tarea de llorar
Alegrmonos por ellos, los que se van
los que no vern sus alas cortadas
ni sus ojos cegados

Florezcan ellos como mil flores en otra tierra
Sean sus hijos un extrao fruto saludable
Que sepan contarles cuentos, en la tarde, antes de dormirse

Sobre esta tierra
Sobre nosotros
Sobre lo que aqu dejaron



*** Ethnical Blues

Lava platos, libans
Limpia pisos, francs
Cruce las calles el piel roja
el traje de mezclilla, el paso gil
la melena al viento

Impreque el griego en la lengua de Homero
cargando basura
abriendo veredas con barreno

Sude el chino en la cocina
sea apedreado el boliche del paquistano
por una banda de jvenes rubios
en la noche

Permanece, negro
en la noche
Solo, fumando
Brillndote los ojos, dientes
y la palma de las manos

Profese el italiano el casamiento con virgen
el culto de la virgen

El hombre de tez oscura, sentado en el bus
deja pasar los prados

los edificios rodeados de jardines
Solo
mirando por la ventanilla



*** Nios y aviones

Los aviones cruzarn el cielo de estas vastas ciudades
y les diremos a los nios
que preguntan con la mano levantada
que van a Chile
Mientras aprenden un castellano con acento
que se habla entre las cuatro paredes de la casa
y se inventa un pas con geografa de sueo.



*** Newcomer News

Salga del avin
No pregunte nada (no sabe ingls)
que le timbren la visa y le revisen las maletas
Busque algn conocido
Trate de contar cosas de all si le preguntan
Vaya a un hotel
Hgase acompaar a Manpower
Juegue bien sus cartas, que le dan el curso
Aprenda a decir "I need some help"
Vaya a comprar muebles usados
No le tenga miedo a los ingleses
No haga parar los buses con el dedo
Limpie pisos, trabaje en lo que pueda
No trate de hablar con los vecinos
ni de creerse rico: ni de esppase rico
cuando compre un auto de segunda mano
Deje pasar el tiempo
Trate de leer una noticia de Chile en el peridico



*** Llegada

Me bajo del avin
con la inocencia del primer vuelo
y el cerebro lleno de atrocidades
nos vamos en taxi
vengo lleno de novedades
para variar no dejo hablar a nadie
nada parece real
la nieve parece de mentira
el cielo tiene un tono medio morado
me parece
que veo todo en dos dimensiones
Ser acaso un smbolo
de la vida en Norteamrica?
pondera mi parte intelectual
-O quizs la luz boreal
tan distinta de la nuestra-
No traigo mucho equipaje
Dos cajas de libros
Ropa.
Nos bajamos en Sunnyside con Sneca
cerca de la universidad

En un departamento ms bien chico
arriba del boliche de un libans
El Nan me pone en la mesa un vino tinto
con gusto a jarabe
una cajetilla de Lucky y una de Malboro.

** Jorge Etcheverry
   jorgee@magma.ca
   Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
   Ex miembro del Grupo Amrica y la Escuela de Santiago, agrupaciones
   poticas de los sesenta. En Canad desde 1975, ha publicado The Escape
   Artist / El evacionista (Canad, 1981), La calle (Santiago, 1986),
   Tnger (Santiago 1990; versin inglesa, Canad, 1997), A vuelo de pjaro
   (Canad, 1998) y Vitral con pjaros (Ottawa, 2002), adems de la novela
   De chcharas y largavistas (Canad, 1993) y Northern Cronopios,
   antologa de narradores chilenos en Canad (Canad, 1993). Ha publicado
   prosa, poesa y crtica en Chile, Estados Unidos, Canad, Mxico, Cuba y
   Espaa. En 2000 gan el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
   diario de Pancracio Fernndez".



=== El rbol de oro      Ricardo A. Halperin ==============================

Lo que les relato ocurri antes de glasnot y de perestroika, cuando para
muchos la esperanza an despuntaba hacia el Oriente. En aquel entonces
viva en un pequeo pueblo de Texas cuya principal industria era la
fabricacin de salchichas un farmacutico marxista. El pueblo haba sido
fundado por inmigrantes alemanes que dieron testimonio de su nostalgia
dndole el nombre de Weimar. Nuestro farmacutico vena de ms cerca, se
llamaba Emiliano Prez, y sus ideas polticas eran un secreto que guardaba
celosamente.

De tanto en tanto, sin embargo, Emiliano se encontraba con alguno que l
pensaba que poda compartir su fe y en aquel caso introduca en la
conversacin alguna frase de sentido slo reservado a los iniciados, como
si escrita en cdigo, para identificarse frente a aquella potencial alma
gemela. Este mtodo de contacto no le depar jams el resultado esperado:
el abrazo del camarada, el emocional "Hasta la victoria!" en la despedida,
sino por el contrario una ocasional mirada de confusin o un insultante
meneo de cabeza. Este resultado desafortunado quizs era atribuible a un
exceso de cautela en el manejo del cdigo, que converta en impenetrable su
mensaje. Pese a las decepciones, Emiliano insista en su prudencia, l
saba que no poda comprometer su papel en la Historia, y tena muy claro
que un farmacutico marxista poda ser considerado un riesgo importante a
la seguridad nacional.

La mayor parte del tiempo, sin embargo, Emiliano era simplemente un
farmacutico; al regresar al hogar por algunos minutos cumpla con sus
deberes de padre y al terminar el da interpretaba el papel de esposo. La
vida de un farmacutico de pueblo tiende a ser montona, transfiriendo
pldoras entre botellas para que los clientes engripados se lleven la
ilusin que el antibitico recetado habr de curar su mal, o escuchando las
recitaciones de los pobres constipados que buscan que la sabidura mdica
venza la resistencia de sus intestinos a cumplir con sus obligaciones.
Lamentablemente, las satisfacciones que Emiliano obtena de sus funciones
de marido y padre eran comparables a las que le deparaba su profesin, as
que el marxismo era su refugio. Cuando Emiliano imaginaba el futuro
socialista dejaba de ser Clark Kent y se converta en Superhombre, en un
mundo sin constipaciones ni farmacias.

Mientras que el marxismo era su entretenimiento diurno, la noche traa
fantasas que lo perturbaban vivamente. En muchas de ellas las clientas de
la farmacia acudan a solicitar su asistencia tcnica en temas
ginecolgicos y el desdichado Emiliano se esmeraba en proveerla, hasta
despertar transpirando profusamente para desvelarse con los sonoros
ronquidos de su compaera de lecho. Durante el da, Emiliano frecuentemente
se encontraba a s mismo rumiando sobre estos sueos para luego sentirse
culpable por esas flaquezas burguesas que distraan su atencin de sus
responsabilidades ante la Historia. Quizs por eso, con no poca frecuencia
ahogaba sus penares con vodka, que le permita identificarse con el
glorioso proletariado ruso y que adems es difcil de detectar en el
aliento. 

Aquel atardecer, es decir aquel momento que l ubicaba hacia el atardecer,
lo encontr despertndose con un terrible dolor de cabeza. Enfrentado al
dolor, demor un tiempo en darse cuenta que estaba en un auto. Un olor
desagradable, pero tristemente reconocible, le inform que haba vomitado.
Confundido, intent el viejo esfuerzo de pensar, pero slo pudo reconocer
que estaba en un auto, su auto, y tuvo que aceptar que no tena la menor
idea de dnde estaban ambos. En los recovecos de la memoria encontr el
recuerdo de haber bebido bastante pero no pudo ir ms all del intento de
rescatar otros recuerdos y volvi a dormirse.

Cuando se despert nuevamente el sol de la maana brillaba con fuerza y
advirti complacido que el dolor de cabeza era mucho ms tolerable. Esta
vez pudo reconocer que el auto estaba estacionado en una calle de un barrio
de casas bajas que pudo reconocer; quedaba cerca de donde l viva.
Complacido de haber encontrado respuesta a ese importante interrogante
existencial, pues cuntos hay que pasan la vida sin saber adnde estn,
Emilio se dispuso a emprender el camino al hogar. En ese preciso momento,
cuando la fuerza de la costumbre lo llev a posar la vista sobre el espejo
retrovisor, Emilio descubri con espanto que l no estaba all. Mejor
dicho: estaba, pero no era Emiliano Prez sino una abeja quien responda a
su mirada ante el espejo...

Con todas sus flaquezas, que el lector tolerante reconocer como parte de
la pesada carga de ser humano, Emiliano era de aquellos que han aprendido
que debemos intentar ser honestos con nosotros mismos. Sin embargo, su
transmutacin lo alter y debemos admitir ante el lector que Emiliano no
reaccion como un hroe, sino que dedic los prximos minutos a volar
alocadamente. Finalmente se cans y se pos sobre un asiento; all
reflexion. 

Quizs el lector se pregunte qu hara ella o l ante una situacin
semejante. Al fin y al cabo, cuntos podemos afirmar que siempre hemos
aceptado el veredicto del espejo? Objetivamente, hay que reconocer que
Emiliano se ajust a su nueva realidad relativamente rpido y de manera
bastante equilibrada. Quizs alguno tambin se pregunte si un buen marxista
no debera haber evaluado con mayor profundidad los acontecimientos que
hemos descrito desde la perspectiva del materialismo dialctico, lo que
habra tambin servido para orientar la conducta a seguir, pero a riesgo de
ser acusado de reaccionario me permito comentar que su nueva identidad
fsica constitua una razn aceptable para eximir a Emiliano de esa
responsabilidad, que tan apropiada habra sido en circunstancias
diferentes.

Lo cierto es que Emiliano no intent utilizar las herramientas de anlisis
a las que con asiduidad haba recurrido en el pasado sino que, como una
vulgar abeja, procedi a buscar un resquicio por el que escapar del auto y
a poco de esa decisin que lo llevara a un futuro nuevo se encontr
afuera, libre.

Cuando uno es una abeja, en particular una abeja novicia, desconocedora del
medio y de las costumbres de su especie, el medio ambiente aparece pleno de
oportunidades y de riesgos y rpidamente uno toma conciencia de ambos.
Emiliano tena en claro que operaba en desventaja, por carecer de contactos
en el mundo al que ingresaba, as como por su falta de experiencia como
abeja, y no saba cmo otras abejas reaccionaran ante l. Lo excluiran,
por considerarlo un extranjero, o reconoceran que estaba unido a ellas por
lazos comunes? Por otro lado, senta que contaba con ventajas importantes
provenientes de los conocimientos acumulados en su encarnacin anterior, y
que en muchos aspectos poda considerarse como una "Sper-abeja".

Se entretuvo fantaseando con la nocin de ser una "Sper-abeja" y encontr
que la idea era algo reconfortante y se dej llevar por la imaginacin
hasta que su lado prctico lo hizo volver a la realidad. Decidi que deba
evitar a las araas y estar alerta a sus trampas casi invisibles y aunque
no estaba muy seguro de las relaciones entre las abejas y los pjaros,
decidi tambin que sera prudente eludir a los cuervos, cuyo negro porte
luca particularmente amenazante. Tanta precaucin, sumada a su falta de
experiencia de vuelo, hizo que su avance fuese lento pero eventualmente
pudo encontrar el camino hacia su casa, o quizs deberamos decir la casa
que hasta entonces haba ocupado Emiliano Prez.

La casa era similar a las otras del barrio. Contaba con un pequeo jardn,
que era el dominio reservado de su esposa desde hace once aos, un
herrumbrado armatoste de metal que alertaba de la presencia, pasada o
presente, de uno o ms nios que alguna vez lo habran usado para hacer
gimnasia, paredes que se habran beneficiado con una mano de pintura pero
que an preservaban un cierto aire de elegancia y un garaje para dos autos
que indicaba un nivel econmico ms o menos prspero. A la entrada estaba
estacionada una pick-up con unos cuantos aos de antigedad y con un buen
nmero de abolladuras que sugeran una propensin a los encontronazos con
otros vehculos.

Emiliano entr a la casa. Por supuesto no pudo hacerlo por la puerta de
entrada, como era su costumbre, sino que debi aceptar la indignidad de
tener que ingresar por un resquicio en la ventana del toilette de la planta
baja. Desde all vol al piso superior, donde se encontraba su dormitorio.
Se encontr con una puerta cerrada que filtraba ruidos que insinuaban
actividades perturbadoras. Enojado y frustrado, tuvo que volver sobre sus
pasos, es decir sobre su itinerario de vuelo, para salir e intentar entrar
al nivel superior. Nuevamente fue un bao, esta vez el bao principal
conectado a su dormitorio, el que le ofreci la oportunidad de entrada pero
Emiliano no se detuvo a especular sobre si ese destino de usar la ms
indigna de las habitaciones como su nuevo camino de entrada a la casa era
un indicador del grado de desgracia al que haba sido condenado. La razn
por esa falta de anlisis, a la que habra recurrido en pocas anteriores,
es muy simple: la puerta del bao estaba ligeramente entreabierta y cuando
us ese camino para ingresar al dormitorio vio a su mujer en la cama,
siendo montada por un personaje que jams haba visto. Antes, sin embargo,
la escuch, bufando, chirriando y emitiendo acordes que sugeran un talento
musical que l, Emiliano, jams haba tenido oportunidad de conocer.

De haber podido pensar con frialdad, Emiliano habra podido reflexionar que
sobre l haba recado el dudoso honor de haber ingresado a una especie de
cornudos y que sta era su primera prueba de adaptacin a su nueva
realidad... Sin embargo, Emiliano an pensaba como antes y aunque siempre
haba considerado que la crtica basada en las apariencias era una
caracterstica usual del prejuicio burgus, ocasionalmente recaa en esa
triste costumbre. En esta oportunidad, no pudo evitar reflexionar que el
individuo que ocupaba su lugar en la cama era un ser particularmente
desagradable. De cuerpo musculoso, desplegaba una variedad de tatuajes
entre los que se destacaba una enorme Cruz de Hierro, que en la mente de
Emiliano evocaba a La-Guerra-Que-Cambi-La-Historia.

El smbolo era una seal de que estaba enfrentando al Enemigo, que no se
resignaba a la derrota, y Emiliano sinti que la seal lo llamaba a cumplir
su deber, no slo como esposo traicionado sino como soldado. Quizs cruz
por su mente el recuerdo del valeroso pueblo de Leningrado resistindose
ante la superioridad militar del enemigo, lo cierto es que Emiliano decidi
que la situacin lo llamaba y evocando un coraje inusual en l se decidi
al ataque. La Cruz de Hierro ocupaba las anchas espaldas del Monstruo y su
vrtice marcaba el camino a seguir.

Emiliano se lanz en picada y clav su aguja tan fuerte como pudo. Quizs,
de haber contado con tiempo para evaluar la situacin, Emiliano podra
haber especulado si haba creado una situacin que merecera el
calificativo de "mnage a trois", pero la reaccin de su rival fue
demasiado rpida y slo por milagro Emiliano pudo salvarse de su manotazo.
A salvo entre los pliegues de una cortina, y lo suficientemente alto para
escapar del alcance del monstruo, Emiliano tuvo tiempo para tranquilizarse
y planear sus prximos pasos. Era claro que deba evitar a toda costa
ponerse a tiro del Enemigo-del-tatuaje y que, dado que la desventaja fsica
desaconsejaba la confrontacin directa, deba concentrar sus esfuerzos en
impedir que los cuernos continuasen creciendo...

Lamentablemente, su desaparicin momentnea haba sido interpretada por la
pareja como una retirada definitiva y haban retomado sus actividades, ms
o menos en el punto en el que l los haba interrumpido antes. A poco, el
nivel de ruido que llegaba desde abajo le inform que la situacin estaba
llegando a punto muy delicado. En un acto de valor, Emiliano emergi de su
refugio e identific un nuevo punto de ataque. As, volvi a zambullirse,
pero esta vez eligi una de las orejas de su mujer, la derecha, como blanco
e ingres a un laberinto encerado provocando la reaccin esperada pero
poniendo a riesgo su propia supervivencia ya que la retirada no fue fcil y
hubo de dejar algn pedazo de ala en el camino. Cosas de la guerra...

Pese a este contratiempo, el ataque fue exitoso, ya que provoc en su mujer
un ataque de pnico que llev a un final prematuro sus actividades
anteriores; Emiliano 1, El Enemigo 0. Como corresponde ahora era l, y no
su deleznable rival, el centro de atencin de su esposa. El rival, pues as
consideraba Emiliano a su Enemigo, necesit algunos segundos para darse
cuenta lo que estaba pasando; cuando reaccion ya era demasiado tarde y
Emiliano se encontraba a salvo en su refugio de las cortinas. Esta vez, sin
embargo, el Monstruo-de-la Cruz-de-Hierro reaccion con violencia y una vez
que pudo ubicar el escondite inici un bombardeo de zapatillas que oblig a
Emiliano a cambiar de escondite y ubicarse en la lmpara del techo que, por
su fragilidad, ofreca una temporaria proteccin natural.

A todo esto, su esposa haba prudentemente abandonado la habitacin y se
comunicaba con el Monstruo-tatuado a travs de la puerta, lo que limitaba
las posibilidades de relacin a un nivel aceptable para Emiliano. Sin
embargo su satisfaccin dur poco, ya que su esposa indic que ira a
buscar un spray con veneno para avispas que tenan en el garaje. No slo
adltera sino tambin asesina; pobre Emiliano, qu duro le resultaba verse
victima de esta doble traicin!

Mientras ella iba en bsqueda del arma letal, Emiliano nerviosamente
evaluaba sus opciones pero no estuvo preparado para lo que sbitamente
ocurri. El Enemigo-del-tatuaje se desplom al piso, el rostro plido y la
respiracin entrecortada y dificultosa. Inesperadamente la guerra haba
terminado y Emiliano era el vencedor!

Mientras tanto, la despreciable mula de Madame Bovary haba regresado a su
cobarde posicin del otro lado de la puerta y gritaba histrica ante la
falta de respuesta del Hombre-del-tatuaje. Aterrada de entrar a la
habitacin, empuaba el siniestro tubo de veneno que haba trado y era
suponer que tena toda la intencin de descargarlo sobre el desventurado
Emiliano. Finalmente se atrevi a entrar a la habitacin para encontrar a
su amante en el piso, en las lamentables condiciones que ya hemos descrito. 

El otrora Gigante-del-ring finalmente pudo comunicarse con ella, para
pedirle que por favor llamase a una ambulancia. La perspectiva de recibir
en su casa a los enfermeros para que encontrasen a un hombre desnudo
agonizando en el piso planteaba un serio problema, lo que la moda del
lenguaje tiende a llamar "riesgo a la reputacin" y la esposa-traicionera
no poda decidir qu hacer. Finalmente, opt sabiamente por vestirse.
Cumplido tan necesario trmite, que Emiliano observaba con satisfaccin
desde su escondite en las alturas, procedi a vestir al Moribundo-de
los-Tatuajes, tarea que no fue demasiado sencilla habida cuenta de la falta
de colaboracin del susodicho. Pero la esposa infiel demostr que no slo
posea ingenio para desvestir y lo pudo hacer. Cuando concluy era evidente
que los tiempos del ejercicio fsico estaban terminados, o por lo menos
bien interrumpidos, para el Moribundo. As es que, venciendo su recelo,
Madame Bovary en su versin tejana llam para pedir una ambulancia.

Las ambulancias no solan visitar el barrio de los Prez, de manera que la
llegada del vehculo a toda sirena conmocion al vecindario. Cuando los
enfermeros llegaron a l, Cruz-de-Hierro ya no respiraba y, pese a los
intentos por revivirlo, cuando lo sacaron de la casa estaba bien muerto. La
autopsia dictamin que haba muerto de shock anafilctico, causado por una
picadura de abeja. La noticia fnebre en el peridico local dio su nombre:
Simn ...y consign que lo sobrevivan su mujer y tres hijos pequeos. La
nota mencionaba que el citado Simn se dedicaba a la reparacin de
artefactos elctricos y que el desafortunado accidente haba ocurrido
mientras haca su trabajo.

El accidente convulsion al barrio, pero la atencin popular pronto se
concentr en una noticia an ms inusual: el encuentro del auto de
Emiliano, abandonado a pocas cuadras de su casa, y la desaparicin del
farmacutico. Repentinamente, la seora Prez se convirti en el centro de
atencin de todos, una muerte inusual en su casa y la desaparicin
inexplicada de su marido le depararon sus inmerecidos 15 minutos de fama y
la imagen televisada de su rostro enmarcado en lgrimas conmovi a vecinos
y extraos. Afortunadamente, ningn cronista le pregunt por cul de los
dos desaparecidos derramaba sus lgrimas o, peor aun, cul dejaba el vaco
mayor...

Mientras tanto, Emiliano haba dejado la casa a poco del fatal incidente y
se estaba ajustando bien a su nueva vida. Descubri, por ejemplo, que las
flores del jardn eran un avance gastronmico sustancial con relacin a las
comidas que sola preparar su esposa. Encontr que haba un buen nmero de
abejas en la vecindad y observ con placer que desplegaban un alto sentido
de responsabilidad social, combinado con una refinada sensibilidad, pues
bailaban para sealarle a sus congneres adnde podan encontrar flores.
Feliz, Emiliano reflexion que haba ingresado a una comunidad socialista.

Observando a las otras abejas, poco a poco aprendi los buenos modales de
la especie y, aunque su futuro habra de ser el de una abeja solitaria,
encontr que las otras abejas lo aceptaban sin hacerle sentir que provena
de un origen diferente. De tanto en tanto, Emiliano regresaba a su vieja
casa, pero prudentemente observaba las actividades de su mujer y de sus
hijos desde afuera. Sin embargo, con el tiempo, las visitas se fueron
espaciando cada vez ms. El final de sus das lo encontr reposando a la
sombra de una vieja haya, cuyas hojas reflejaban el dorado resplandor del
sol. De haber podido sonrer, podemos suponer que Emiliano muri sonriendo.

** Ricardo A. Halperin
   rhalperin2@comcast.net
   Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en
   las afueras de Washington (EUA). Se educ en la capital de su pas y en
   Crdoba, y complet estudios de postgrado en la Universidad de Columbia
   (EUA). Fue profesor de economa en la Universidad de Buenos Aires
   (1968-1973). En 1976 se incorpor al Banco Mundial, en la ciudad de
   Washington, DC, donde desempe diversos puestos gerenciales hasta
   jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas
   econmicos.



=== Poemas      Aural del Moral ===========================================

*** sete-luas

                  "Maana Blimunda tendr sus ojos. Hoy es da de ceguera".
                                      Memorial del convento, Jos Saramago.

Tomo tu pan, porque en l la vida

Misterio sagrado de mis aguas
gota a gota, vertidas
en la noche

Basta un mendrugo
Basta oler con los ojos cerrados
luna descendiendo de los cielos
en las ropas, los prpados
la tierra en el piso, debajo de los pies

Un mendrugo en mis manos
o en mi boca
para saberte hombre y santo
Para mirar, an ciega
el color del mundo

Un mendrugo en los cuerpos
Salado de mar, enrarecido
Fragmentado nuevamente en polvo

Tierra fuimos
Tierra seremos

...

Dame el pan desde tu boca, para morirme 
en ti
Siempre resucitada

      a Baltasar Sietesoles
      (del otro lado del mar)



*** ser en s (sin Hamlet)

Adentro, mejor
porque a veces Dios llega tarde
Afuera, de noche
necesito sus ojos
Su certeza de mundo creado



*** una por una

Dios desliza su mirada en mis espinas
Es tarde ya para mi fe



*** nocturno

Ocupo este espacio de pjaros
Ramas abajo, la tarde parece 
recin alumbrada
Espero inmvil la noche, con su silencio
su aroma hmedo, su aroma...

Slo entonces el cielo parece mo



*** rbol crucificado

De este rbol, no quiero
la sombra
ni la fruta
De l, las ramas
la luz en ellas
y su desnudez de piel a la intemperie



*** ardor

Arde y muere en mis ojos, pequea luz
atisbo de da en la penumbra
Dime, con furia 
el color del amor
Hazme invierno



*** jackson pollock

Desde las tinieblas
le dijo al color:

Luce
Luce

(como si vivieras)



*** ascua

Cuando llegue el fuego
har gestos invisibles
dir poco
Dejar caer mis ropas
cerrar los ojos
para que
poco
a
poco
mis cenizas
desaparezcan

No es Pompeya

Es el mundo
calcinado

** Aural del Moral
   auraldelmoral@hotmail.com
   Diseadora grfica y msica venezolana (Mrida, 1972). Dedicada a la
   fotografa, la pintura y la poesa. Reside en Caracas desde 1996. Se
   dedica al diseo editorial como miembro fundador de Camoba Taller
   Grfico Editorial (http://www.camoba.com.ve). Desde 1997 participa como
   mezzosoprano en el coro de cmara Cantarte. Fue miembro del Orfen
   Universitario de la Universidad Central de Venezuela entre 1996 y 2002.



=== Otelo      Carlos Garca Miranda ======================================

BRUNO comenz a sospechar que Amalia lo engaaba una noche mientras hacan
el amor. En pleno acto, ella hizo algo indito en los cinco aos que
llevaban juntos: lo cogi de las nalgas y las apret violentamente contra
sus caderas. Al principio, interpret este evento como producto del vino
que tom durante la reunin de amigos que tuvieron horas antes. Amalia era
de poco beber. Pero pocas noches despus, sin licor ni nada, volvi a
hacerlo. Y no solamente eso, sino tambin not un cambio en la expresin de
su rostro. Tena la boca abierta, el ceo fruncido y los ojos blancos y
vueltos hacia atrs. Nunca la haba visto as. Era como si tratara de
recuperar un placer perdido. Eso fue lo que pens mientras la vea coger un
trozo de papel higinico y limpiarse la humedad vaginal. Y surgieron las
dudas. Se le ocurri que si ella trataba de recuperar un placer perdido,
entonces cundo conoci tal placer? O quin se lo hizo sentir?

AL DA SIGUIENTE, en el desayuno, continuaban sus dudas. Inconscientemente,
comenz a fijarse en cada uno de sus gestos, miradas y comentarios,
tratando de hallar algn indicio de su traicin. Pero no descubri nada
extrao. Como todos los das, ella untaba su pan con mantequilla mientras
vea el noticiero en el televisor. Cuando se march a dictar sus clases l
se qued sumido en una gran angustia. Volvi a recordar su rostro ansioso
en la cama, tambin esas manos en sus nalgas. Debe tener otro, se dijo, y
fue a la habitacin a buscar entre las cosas de Amalia. De lo alto del
guardarropa sac varias cajas donde ella sola guardar algunos recuerdos.
Encontr innumerables fotos de distintas pocas, tarjetas de Navidad,
boletos de cine, postales y versos borroneados en hojas de cuaderno
escolar. Busc tambin en sus ropas, la mesa de noche, bajo el colchn, en
el bao, y hasta tras los cuadros de la sala. Nada. Desalentado, se tendi
sobre el silln y comenz a fumar. Vea el humo expandirse en el reducido
espacio de la pieza. Y si ahora est con l? pens. Entonces la imagin
saliendo con uno de sus estudiantes del Conservatorio. Seguro que el
muchacho estudiaba para pianista, se dijo. Ella siempre dese serlo. An se
emociona cuando habla de eso. Pero por qu un estudiante? A lo mejor sale
con un pianista de verdad. Podra ser ese tal Piero, al que siempre suele
alabar. O tambin algn desconocido. Un tipo que toma el mismo microbs que
ella, la corteja cuando se sientan juntos, y que ha terminado por
llevrsela a la cama.

CERCA de las diez sali a su trabajo. Era corrector de pruebas en un
peridico conservador. En el trayecto se detuvo a llamarla por telfono. Le
dijeron que estaba dictando clases. Una hora ms tarde volvi a hacerlo,
pero esta vez desde la redaccin. La voz en el auricular le dijo que haba
salido. Al colgar, imagin el rostro de Amalia satisfecho de placer.
Nuevamente la angustia se apoder de l. As comenz a corregir la edicin.
Intilmente trat de concentrarse en las notas. A cada rato tena que
iniciar la lectura. A eso de las ocho de la noche recin pudo tener un
descanso. Y sali a tomar un poco de aire. Sentado en el sof de la
recepcin, segua con la angustia. Poco despus decidi volver a llamarla.
Esta vez lo hizo desde un telfono pblico. El fono timbraba al otro lado
de la lnea. Nadie contestaba. Colg. Lo intent varias veces ms, pero
seguan sin atender. Al regresar, encontr la redaccin alborotada. El jefe
de edicin daba rdenes apresuradas, los reporteros y fotgrafos iban de un
lado a otro, y los telfonos no dejaban de timbrar. Haba ocurrido algo en
una embajada. En la oficina todo se haba detenido. Van a rehacer todo
poltica, coment Sal, uno de sus compaeros de oficina. El jefe de la
seccin fumaba tras su escritorio, y los otros estaban excitados con la
noticia. Un grupo de terroristas haba tomado por asalto la residencia del
embajador de Japn. Tenan ms de trescientos rehenes. Para muchos, era el
suceso periodstico del ao. Para Bruno no era nada. l slo pensaba en
Amalia, en lo que estara haciendo en esos momentos, tal vez acostada con
otro hombre.

EN LAS SIGUIENTES semanas sus dudas se intensificaron debido a otro
descubrimiento. Nuevamente sucedi mientras hacan el amor. Esa noche,
mientras ella se agitaba bajo su pecho, l comenz a sentir que su vagina
era ms profunda que antes. Durante aos de relaciones su penetracin
siempre haba llegado a coparla, pero ahora senta que dejaba un resto. Eso
lo estuvo perturbando varios das. Al principio, pens que se trataba de un
desarrollo orgnico natural. Inclusive, lleg a comentrselo, pero ella lo
mir como si la hubiera insultado, as que no insisti en el tema. Luego,
viendo un programa de televisin sobre trasplantes de rganos, se le
ocurri la siguiente teora: como l haba sido el primer hombre de Amalia,
entonces la profundidad de su vagina tendra que estar acorde con la
extensin de su pene. Si ahora su vagina era ms honda, eso podra
significar que alguien la haba penetrado. Alguien, obviamente, con un pene
ms grande. Cuando lleg a esa conclusin, las imgenes en el televisor se
volvieron difusas. En realidad todo se volvi confuso. Slo haba algo
ntido: Amalia lo engaaba.

LOS DAS subsiguientes Bruno estuvo tentado a enfrentarla, decirle todo lo
que saba y obligarla a confesar. Pero como no tena pruebas, pens que
ella poda negarlo, ponerse a llorar y dejarlo como una zapatilla. Saba
que no soportara verla en ese estado, y terminara dndole la razn.
Adems, poda ponerla sobre aviso, haciendo que fuera ms cuidadosa con su
infidelidad. Tena que descubrirla con las manos en la masa. Para ello
tram un plan. Decidi realizar una reunin en su pieza. Ella no se podra
negar, pues desde que vivan juntos siempre se lo haba reclamado.
Invitara a todos aquellos que podran ser sus amantes. Estara Rubn,
Adalberto, Juan Castro, Manuel y hasta ese engredo de Salomn. Tambin
vendra ese tal Piero. Amalia se sorprendi con su decisin, inclusive, se
podra decir que no le gust la idea. Eso lo alent, y no le dio tiempo de
negarse. Simplemente, le dijo que sera el fin de semana. Y as lo hizo.

EL DA de la reunin not que ella se arregl con mucho cuidado.
Generalmente, detestaba el maquillaje y los vestidos de noche. Bruno
interpret eso como un indicio de su infidelidad: quera estar bella para
su amante. Cuando llegaron los invitados l ocup el silln central de la
sala. Desde ah comenz a observarlos. Adalberto lleg con una amiga. Eso
lo hizo descalificarlo desde el inicio. Pero luego pens que era una buena
coartada, as que no lo perdi de vista. Rubn estuvo muy corts toda la
noche, algo poco comn en l. Bruno pens que podra estar tratando de
agradar a Amalia. Juan Castro pas desapercibido. Desde que lleg se sent
en un extremo del saln y ah permaneci toda la velada. Salomn pareca el
dueo de la casa. Se la pas piropeando a Amalia y ayudndole con los
bocaditos. Era el primer candidato. Y el tal Piero se emborrach hasta
terminar vomitando en el bao. Amalia tuvo que llevarlo al cuarto a que
descansara. Bruno estuvo tentado a ir tras ella. Pens que todo eso podra
ser una estratagema para meterse en su cama. Pero se contuvo. Su plan tena
otras fases.

Luego de terminada la reunin, ya de madrugada, Bruno pas revista a sus
candidatos. Estaba entre ese tal Piero y Salomn. A Salomn ambos lo
conocan desde la universidad. Ellos eran amigos desde mucho antes de que
Bruno los conociera. En algn momento pudieron tener un desliz amoroso,
imagin Bruno. Eso suele ocurrir. Con respecto al tal Piero, l estaba casi
seguro que Amalia senta algo ms que amistad y admiracin hacia l. Le
gustaba. Lo not cuando lo llev al cuarto. Pero dudaba de que fuera
recproco. Le pareci que a Piero le gustaban los hombres. Finalmente,
decidi jugrsela por Salomn. Era un candidato demasiado fuerte como para
dejarlo de lado. Adems, con l sera ms fcil llevar a cabo la otra parte
de su plan.

UNA SEMANA despus, Bruno llam a Salomn. Le dijo que necesitaba conversar
con l sobre algunos proyectos que tena en mente. Le invent algo sobre
una revista literaria y unas conferencias. Al principio, Salomn dud, pero
cuando le mencion algunos nombres que estaran involucrados en el
proyecto, se entusiasm y acept. Quedaron en encontrarse al da siguiente
en su pieza a eso de las diez de la maana. Su plan era el siguiente:
Amalia estara en casa toda esa maana, l saldra antes de la cita con
Salomn, y cuando ste llegara se encontrara con Amalia. Si son amantes no
perderan la ocasin de meterse en su cama. Era un plan perfecto.

ESA MAANA sali diciendo que haba tenido una llamada urgente del
peridico. No le dio tiempo a Amalia para que hiciera preguntas. Una vez
afuera, cruz la calle y se meti en un caf. Se sent en una de las
primeras mesas, desde donde se vea la fachada de su edificio. Ah aguard
la llegada de Salomn. Lleg pasadas las diez. Lo vio entrar al edificio.
Esper unos veinte minutos. Fueron veinte minutos terribles. Cientos de
imgenes cruzaban por su mente. El rostro de ambos se le apareca a cada
rato. Se rean. Luego, se levant y volvi a su pieza. Segua con la imagen
de ambos. Ahora los vea desnudos en un cuarto enorme. Al llegar meti
lentamente la llave, la gir y empuj la puerta con los dedos. En la sala
no haba nadie. Descubri la casaca de Salomn en el silln. Haba tambin
dos copas en la mesa de centro. Avanz hacia la cocina. Nadie. Entonces se
dirigi al cuarto. En el pasillo escuch murmullos. Sigui. Los murmullos
se intensificaron. La puerta del cuarto estaba entreabierta. La empuj
levemente. Luego se detuvo. Y vio en el enorme espejo del ropero la figura
desnuda de ambos en su cama.

NUNCA supo a ciencia cierta cmo fue que sali de su pieza. Estaba muy
perturbado. En su mente la imagen de Amalia revolcndose con Salomn en su
cama daba vueltas y vueltas. Cuando recobr el sentido de la realidad
estaba en un microbs atravesando las costas de Magdalena. Inmediatamente
pidi al chofer que se detuviera. Y baj. Camin a lo largo de la va cerca
de una hora o ms. Mientras andaba lo primero que se le ocurri fue
vengarse. No sera muy difcil. Salomn era un tipo muy vulnerable. Ni
siquiera necesitaba un revlver. Bastara con esperarlo en su casa y
matarlo a golpes. Lo esperara con las luces apagadas. Seguro entrara al
bao, luego al cuarto a cambiarse. Ah lo atacara. Era cuestin de
torcerle el cuello, se deca. Nada ms. Tambin podra invitarle un trago
envenenado. En realidad haba una infinidad de maneras de acabar con l. Y
Amalia? Podra matarla? En ese momento pensaba que s sera capaz.
Inclusive, hasta imagin su hermoso cuello blanco cortado con una gillette.
La degollara como a un animal.

Con estos pensamientos lleg a Miraflores. Cuando dobl hacia Pardo comenz
a sentirse raro. Senta que ya haba matado a los dos infieles, y que sus
ropas estaban manchadas de sangre. Tambin tena la impresin de que la
gente lo saba. Y que era el blanco de miles de miradas acusadoras. Estuvo
dando vueltas por la avenida Larco y el parque Salazar hasta muy entrada la
tarde. Un poco antes de que oscureciera decidi volver a casa.

El microbs se tom todo el tiempo del mundo en llegar. Tras la ventanilla
Bruno vea caer lentamente la gara sobre las calles, plazas y la gente.
Record un otoo memorable con Amalia. Haca mucho fro en la ciudad. Ella
le propuso ir a un caf. Fueron. Hablaron de muchas cosas. Luego se miraron
largamente. Entonces le invent esa historia del ngel en las nias de sus
ojos. Le encant. Y terminaron pasando la noche en una hermosa casona
colonial. Era su hostal favorito.

Eso ocurri hace muchos aos. Otra vez pens en matarlos e imagin nuevas
formas de hacerlo sin que lo atraparan. Sin que lo atraparan!

ENTR a su departamento casi dando tumbos. Las luces de la sala y comedor
estaban apagadas, pero no las de la cocina. Atropelladamente se dirigi a
ella. Ah encontr a Amalia. Estaba de espaldas a l. Tena el grifo
abierto. Seguro lavaba platos. Bruno se sent en la silla al lado de la
mesa. Ella no volte. Estuvieron en silencio varios minutos. l jugaba con
un vaso nerviosamente y ella segua de espaldas. Era una situacin bastante
tensa. Finalmente, Bruno se le acerc y bruscamente la tom de los hombros
haciendo que volteara. Entonces vio su rostro invadido por abundantes
lgrimas. Despus ella se arroj contra su pecho, dijo que lo amaba sobre
todas las cosas, y que se haba convertido en una basura, una mala mujer.
Eso deca mientras lo abrazaba con desesperacin. Luego le cont su
historia.

Dijo que en la maana haba llegado Salomn a buscarlo, y que lo hizo
entrar. Ella le explic que l no estaba, y que no saba a qu hora
volvera. Salomn decidi esperar. En ese lapso se pusieron a conversar
como los dos viejos amigos que eran. Y mientras tomaban una copa de vino
ocurri. Algo se removi dentro de su vientre y sus pechos. A l le sucedi
lo mismo. Poco despus estaban revolcndose en la cama. En medio de un mar
de llanto ella le suplic perdn, dicindole que lo amaba, que lo de
Salomn no tena importancia.

Fue una confesin inesperada para Bruno. Tan inesperada que tard varios
segundos en reaccionar. Cuando lo hizo estaba abrazando a Amalia, que
segua llorando y pidindole perdn. Y, en verdad, en ese instante pens en
perdonarle, y ms bien aceptar que la culpa fue suya, puesto que si no
hubiera sido por su absurdo plan -ahora lo llamaba absurdo- nada de eso
hubiera ocurrido. Pero despus, luego de los besos y la reconciliacin, se
pregunt -en un momento que l calific de lucidez- si podra ser cierto
que sin su plan aquella traicin nunca hubiera ocurrido. Y mientras miraba
el techo de su habitacin, con Amalia dormitando a su lado, se le ocurri
que podra ser que su plan no fuera ms que una de las tantas posibilidades
bajo las cuales ellos podan traicionarlo. En realidad, pens, se deseaban
recnditamente, y durante largos aos estuvieron esperando una oportunidad,
y desgraciadamente l se las dio. Pero lo cierto es que eso podra ocurrir
en cualquier momento, bastaba un encuentro casual en un supermercado o una
reunin a la que asistieran solos, y que al final de la velada Salomn se
ofreciera llevarla a casa. Terminaran inevitablemente en la cama, tal como
esa maana. Entonces el recuerdo de ambos en su cama comenz a crecer en su
mente. Crecer hasta copar todo el techo y cada resquicio de su habitacin.

UNOS DAS despus estaba en la puerta de su cocina otra vez. Vea a su
mujer fregando los platos. Se sent en la mesa, jug con un vaso, esper.
Luego avanz hacia ella. La tom de los brazos y bruscamente la volte
hacia l. Ella sonri. No logr interpretar su risa. No saba si era una
risa de felicidad o de burla. Se la jug por la burla. Entonces cogi un
cuchillo de carnicero. No lo cogi, apareci en sus manos. Y lo hundi en
su vientre. Ella sigui sonriendo. Hundi otra vez el cuchillo. Segua la
sonrisa. Volvi a hacerlo y nada. La risa segua ah.

Al despertar encontr a Amalia dormitando a su lado. Esa imagen lo
atorment durante varias semanas. Una imagen que comenz apareciendo slo
en sus pesadillas, pero luego fue una insistente escena surgiendo en su
mente apenas cerraba los ojos. La vea mientras ella untaba su pan con
mantequilla, tambin al llegar de la redaccin o cuando intentaba hacerle
el amor. S, despus de esa maana funesta de su traicin no pudo volver a
tener una ereccin con ella. Lo intent, tal vez en un humano afn de
perdonarla. Pero no pudo. Sus nalgas, sus redondas nalgas y su vientre
cncavo no pudieron avivar su sexo.

Ella hizo el papel de la esposa comprensiva. Tambin hizo todo lo posible
por lograr su ereccin. No es necesario contar los detalles, pero ni la
mejor puta lo hubiera hecho mejor.

Adems estaban los ruidos en las paredes. Eran unos quejidos. Unos quejidos
de placer. Sus quejidos atormentndolo las maanas en que ella se iba a
dictar sus clases y l se quedaba solo en la pieza. La imaginaba en las
piernas de Salomn. Seguro que l no tendra problemas con la ereccin. Le
hara el amor plenamente, hasta dibujar en el rostro de su Amalia una
sonrisa de placer.

BUENO, todo esto lo llev a tramar su asesinato. No soportaba ms esa
situacin. Al principio pens en reventarla de un tiro en la frente. Lo
hara mientras estuviera dormida. Tambin podra hacerlo en el comedor,
justo cuando levantara una cucharada de sopa. Muchas noches, mientras
cenaban, imagin ese instante. Y se preguntaba cmo caera. Podra caer de
bruces al piso, sobre el plato de sopa o quedar reclinada sobre el
respaldar de la silla con los brazos extendidos. En todos esos casos, la
imaginaba con la boca y los ojos abiertos, totalmente sorprendida.

El problema de matarla de esa manera era que l terminara en la crcel. Un
tiro en la frente en la recmara o en el comedor. Cmo lo explicara? Lo
culparan. Asesinato en primer grado y con alevosa. Veinte aos o cadena
perpetua. No lo soportara. Adems no sera justo, pensaba. En muchas
culturas esto podra entenderse como un acto de moralidad, de justicia, y
no habra condena. Pero aqu, sera un caso ms para la estadstica
policial sobre los esposos que matan a sus mujeres. Eso era noticia de
todos los das. Claro, podra ocultar el cadver. Tal vez degollarla y
deshacerse de ella trocito por trocito. Eso lo vio en una pelcula hace
muchos aos. Era un tipo enorme y grasiento. Su mujer era una muchacha de
pueblo. Tena muchos admiradores. El marido descubre una infidelidad y la
mata con un cordel de ropa mientras ella fregaba en el lavadero. Luego el
tipo la degella y cada una de sus partes las envuelve en una bolsa negra y
las guarda en su congelador -era dueo de una carnicera-, y las va botando
poco a poco junto con las vsceras de reses y carneros. Un da el perro de
un vecino husmea en su basura y saca una mano. Alguien ve al animal
mordiendo la mano en la entrada de la carnicera. Investigan. Lo descubren.
Y es enviado a la silla elctrica.

Tambin pens en un veneno. El arsnico. Si le daba una gotita diaria la
matara en unos meses. Le dara una especie de paro cardaco y no quedaran
rastros del veneno en su cuerpo. Nadie se enterara. Pero Bruno pensaba que
sera una muerte demasiado benvola para alguien que ha cometido esa
traicin. No, el arsnico no. Se le ocurri tambin arrollarla con un coche
alquilado, darle un somnfero y encerrarla en la cocina con el gas abierto,
contratar a un matn, llevarla a nadar y ahogarla, drogarla con LSD y
abandonarla en Matute o los barracones del Callao para que la violen y la
maten los drogadictos.

Ninguna de estas muertes lo convenca. Cada una traa un inconveniente. Un
atropello automovilstico puede ser fcilmente descubierto, hay casos a
montones; envenenarla con gas y decir que fue suicidio es poco creble,
tendra que dar muchas explicaciones; un matn podra hacerlo y despus
chantajearlo de por vida; no la podra ahogar porque ella nadaba mejor que
l; drogarla era una buena opcin, aunque podra ser que la encontraran y
le echaran la culpa de todo.

Con Salomn habra menos problemas. l tena muchos enemigos, as que si
Bruno lo atropellaba con un auto alquilado o lo esperaba una madrugada a
que saliera del bar Superba y le daba un tiro en el pecho, y despus lo
remataba con otro en la frente, habra decenas de sospechosos.

DURANTE meses estuvo pensando en todas estas cosas. Inclusive, hasta ya
haba conseguido un arma. Era una Colt antigua. La haba adquirido en una
tienda de antigedades de la calle Paruro. Y bueno, en un alarde de
morbosidad, haba enseado el arma a Amalia. Para l ese acto constitua
una velada amenaza. Pero para ella se trataba slo de un arma, que de
inmediato, por su antigedad -y era ella fantica de las antigedades- pas
a ocupar un lugar en la pequea coleccin que tena en su sala. Y as, en
una de las tantas reuniones que Bruno organiz en su casa con el fin de
confirmar sus teoras con respecto a los traidores, a un grupo de invitados
le llam la atencin la Colt y la tomaron del estante. Y comenzaron a jugar
con ella, hasta que se les resbal de las manos -o uno de ellos la solt.
Al caer, el arma se dispar. La bala cruz la pequea salita y fue a dar en
la frente de Bruno. Nunca se supo a quin se le resbal la Colt, ni quin
le puso la bala, ni cmo fue que funcionaba siendo tan antigua. Lo cierto
es que la viuda llor desconsoladamente en el entierro. Y a nadie se le
ocurri pensar en un crimen, sino ms bien en un accidente. Amalia visti
de riguroso luto durante mucho tiempo, encerrada y sola en su pieza. Hasta
que, aos despus, un viejo amigo de ambos -Salomn- le pidi ser su
compaero el resto de su vida. Y ella, no se sabe si satisfecha o
resignada, acept.

** Carlos Garca Miranda
   benke_04@yahoo.es
   Escritor peruano (Lima, 1968). Licenciado en literatura por la
   Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Ha publicado el libro
   de relatos Cuarto desnudo (Dedo Crtico Editores, Lima, 1996; ganador de
   los Juegos Florales Interuniversitarios de la mencionada casa de
   estudios, 1992) y la novela Las puertas (finalista en el Premio de
   Novela Federico Villarreal 2000). Se dedica a la docencia universitaria
   en la UNMSM. Actualmente reside en Madrid, donde realiza estudios de
   maestra en filologa hispnica, becado por la Fundacin Carolina, de
   Espaa.



=== Una temporada en el cielo (extractos)      Walter Daniel Aranda =======

*** Mayo 5, domingo

La lectura de una hoja
atravesada
del murmullo que labran los senderos.

La hora cae
de aquel rbol
se mira las manos

Qu penitencia la desprendi del Cielo?



*** Mayo 16, martes

Aferrado como un nervio
a la ira del suelo
intento decir:
              Existo

        Tu nombre est anidado en algo que no es silencio

Como un golpe seco y certero
            te pregunto
                   "qu da es el que viene?"

En tu boca cae mi pecho	

y creo que los semforos
vomitan un secreto: la luna.



*** Junio 9, sbado

Suba por el lado sur del puerto.

A los edificios
toda la parte superior les faltaba
como si mis dedos protegieran sus cabezas
con la vieja lana de la neblina.

Parecan valientes guerreros custodiando una antigua ciudad.

En el puerto, la metfora de los barcos se emborrachaba.

Como una ciudad antigua
en el ms lejano de los ocanos,
el hermoso cuerpo de una mujer descalza
se hunde

Nos separa un tenebroso guerrero:
el Silencio.

** Walter Daniel Aranda
   wda@mrecic.gov.ar
   Poeta argentino (Buenos Aires). Licenciado en filosofa.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Gaceta Literaria de Santa Fe ==========================================

      Revista literaria
      Santa Fe (Argentina), verano de 2004
      Registro de Propiedad Intelectual: N 317121
      24 pginas

Jorge Alberto Hernndez, Arturo Lomello, Norma Segades-Manias y Jorge
Taverna Irigoyen dirigen en Santa Fe el equipo que da vida a esta
publicacin que, en ediciones trimestrales, se caracteriza por la variedad
de los materiales que ofrece a sus lectores.

La Gaceta Literaria de Santa Fe es una revista de sobrio diseo en tamao
tabloide. En la edicin que ha llegado hasta nosotros la portada presenta
un artculo editorial titulado "La deuda del escritor genial", donde se
habla de cmo los mayores artistas han sido quienes han representado a
cabalidad el pueblo al que pertenecen. "De algn modo aflora en ellos no
solamente la presencia de la inspiracin que viene de lo alto sino la
carnadura que le han otorgado la tradicin, el paisaje y la manera de ser
de su gente".

Las pginas siguientes ostentan una variada muestra de trabajos en ensayo,
poesa y narrativa. La Gaceta le dedica pginas especiales a los poetas de
Santa Fe, a los argentinos y a los hispanoamericanos, apartados, por
cierto, en los que lemos textos de no pocos autores que tambin han sido
publicados en la Tierra de Letras.

En otra seccin, la Gaceta publica textos poticos de maestros universales
-en esta edicin se pueden leer varios poemas de Alfonsina Storni-, notas
biogrficas sobre mujeres artistas y muestras del trabajo de poetas
argentinos olvidados -para esta edicin fue seleccionado Jos Cibils
(1866-1919).

Adems, la Gaceta publica reseas editoriales, artculos sobre aspectos
tcnicos de nuestro idioma, entrevistas, noticias de actualidad literaria
mundial y, ya en su contraportada, unas "Notas de Pars" en las que se
habla de literatura francesa contempornea, y que en esta edicin se ha
dedicado a comentar la vida y obra de Bernard Henry Lvy.

Sorprende un poco, en este medio que suele ser ingrato con las
publicaciones literarias, saber que la Gaceta lleva ya casi un cuarto de
siglo de andadura. En efecto, fue fundada en 1981 y es la ms antigua
publicacin argentina en su gnero. Se sostiene gracias a aportes
particulares y mantiene un sistema de suscripcin para quienes se hagan sus
asiduos lectores, lo cual -podemos dar fe de ello- no es nada difcil dada
la calidad del trabajo y el tino en la seleccin de los materiales.



=== Pico de paloma y otros escritos      Gloria Kehoe =====================

      Cuentos
      Editorial Corregidor
      Buenos Aires, 2004
      ISBN: 9500515687
      128 pginas

El 13 de junio de 1977, Gloria Kehoe fue secuestrada de su domicilio y
nunca volvi a saberse de ella. Eran los aos de la dictadura, entre 1976 y
1983, cuando las desapariciones estaban a la orden del da. Gloria tena 22
aos de edad y haba iniciado su carrera como escritora a los 14, cuando
public su primer cuento.

Dos meses antes de su desaparicin, el 21 de abril de ese ao, haba hecho
la presentacin, en un bar de la calle Marcelo T. de Alvear al 1300, de su
primer libro, Pico de paloma, contentivo de once relatos y con el que
obtuvo una mencin en el Concurso Gonzlez Tun y la Faja de Honor
concedida por el Instituto Cultural Argentino Irlands.

A casi tres dcadas del hecho, sus compaeros del Colegio Nacional de
Buenos Aires han reeditado el libro, junto con otros materiales -cuentos
que alcanz a publicar, textos inditos y recuerdos de quienes la
conocieron-, como una forma de salvarla del olvido.

Cuenta Susana G. Artal -amiga de Gloria desde la adolescencia-, en el
prlogo del libro hoy reeditado, que ya algunos de los textos haban
iniciado andadura antes de su aparicin como libro. Fue con el relato "El
reemplazante" que Gloria obtuvo, en 1975, la primera mencin en el Concurso
Gonzlez Tun, en cuyo jurado participaba la novelista Martha Mercader.
Otro relato, "El moro", haba aparecido en diciembre de 1976 por el
Suplemento Literario del diario La Nacin. Al momento de ser secuestrada,
Gloria planeaba participar en dos antologas de cuentos, Argentina 24 y
ltimos relatos.

Artal explica que ya Gloria se encontraba escribiendo un segundo libro de
relatos, provisoriamente titulado Los fantasmas, y una novela que
interrumpi porque saba que necesitaba afinar su oficio, y de la que se
han incluido las pginas que ya haba escrito, correspondientes al primer
captulo. "Los pocos manuscritos y cartas que la han sobrevivido nos
muestran de un modo ms directo e ntimo cmo estaba viviendo sus comienzos
literarios: atenta a la aparicin de crticas, dedicada a promocionar su
libro recorriendo redacciones de suplementos culturales y emisoras radiales
y sobre todo, volcada a nuevos proyectos".

Pico de paloma y otros escritos tiene un valor literario independiente de
las circunstancias que rodearon la vida de Gloria Kehoe. Por ello, sus
amigos -devenidos compiladores- incluyeron un apartado con materiales que
dan cuenta de la recepcin que tuvo la obra de la autora en la crtica de
la poca: una resea aparecida en La Nacin, otra en La Actualidad en el
Arte, una nota en el peridico de la comunidad irlandesa The Southern Cross
y un comentario que aos ms tarde hizo Hctor Lastra en la revista El
Periodista de Buenos Aires.

Artal termina su prlogo evocando un da de verano en que acompa a su
amiga Gloria Kehoe a la imprenta de La Boca de donde saldra Pico de paloma
en su edicin primigenia. "Muy contenta, me mostr la ilustracin que haba
elegido para la tapa: un fragmento de un Magritte, al que haba sido
necesario modificarle un detalle para que la ilustracin cupiera. Un tiempo
despus, cuando el libro estuvo listo, ella me regal el ejemplar que
conservo, con una dedicatoria cuyo valor difcilmente pudiramos medir en
esos das: 'Para que esto, que es de alguna manera parte fundamental ma,
llegue a gustarte y sirva para unirnos ms' ".

Pico de paloma y otros escritos est disponible en Internet, en la librera
digital Cspide (http://www.cuspide.com/detalle_libro.php/9500515687).

** Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El
   regreso del caracol". Envenos libros u otras publicaciones a: Jorge
   Gmez Jimnez, revista Letralia. Calle La Victoria, N 03-16,
   urbanizacin Francisco de Miranda (Fundacagua). Cagua 2122, estado
   Aragua (Venezuela).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Arte de "farolitos de papel" ==========================================

                                                        30 de marzo de 2005

Querido Jorge: 

Acabo de recibir la noticia de la salida de Letralia 122. Redundara -no lo
har- si te hablara de tu/nuestra pgina literaria, te dije ya muchas veces
de su calidad. De entrada noms, la noticia de un (nuevo) escndalo con
relacin a un premio, esta vez (de nuevo) el que otorga Planeta. Se trata
de mucho dinero, querido Jorge, y donde hay mucho dinero, lo sabemos, casi
siempre todo se pone oscuro. Un amigo videoasta me dijo, cuando hablamos de
las eternas "listas estables", "no me hago problemas; en nuestro campo, el
del cine experimental, no hay dinero".

Pero, claro, en lo de Planeta lo hay y, desde siempre, desde que yo
recuerdo, lo que se cocina es, como mnimo, sospechoso. Para decirlo de una
vez, el libro premiado surge a tanta velocidad -casi al da siguiente del
fallo- y abunda en las libreras, que uno se re por no llorar.

Entonces, por qu participan tantos si se sabe que hay "gato encerrado"?
Supongo que llegar a la seleccin final -en general los jurados de
preseleccin son ms secretos que las labores de los alquimistas- ya les da
"chapa" -como decimos aqu- y pueden incorporar el hecho a sus currculos
e, incluso, ver aliviados sus trmites de publicacin en la misma editorial
u otra.

El ltimo Planeta fue para Caparrs, un libro para divertimento veraniego
sobre un argentino que estuvo implicado en el robo de la Gioconda, del
cuadro quise decir, y, al mismo tiempo, el periodista de los bigotes
public un libro sobre la historia de Boca Juniors, que este ao cumple un
siglo -no es casualidad, obviamente. Ambos libros ocupan un lugar de
preferencia en el sector best-sellers de las libreras, separado del sector
"literatura" donde se ubica lo que se vende menos.

Lo de Piglia no fue "plata quemada", al contrario, al extremo de que luego
se llev la novela al cine -alguien llam precisamente "plata quemada" a su
texto sobre el film. Pero los de Planeta cometieron un error de tipo legal
-de otro modo todo hubiese andado sin problemas- y se les vino el juicio
-Piglia, como Caparrs y tantos otros, no son "la virgen Mara" y saben
cmo son las cosas y vaya si lo aprovechan. Y los integrantes del "elenco
estable" local, todos sin excepcin, salieron en defensa del colega, con el
mismo espritu corporativo con que los curas defienden a un sacerdote
pedfilo -que son mucho ms que uno solo.

Si uno cae, se pierde una pieza en el aceitado mecanismo que debe funcionar
a la perfeccin con su carga de puestos, influencias, premios, becas,
viajes, etc. Para ellos, querido Jorge, fuera de su mundillo no hay nada o
hay, como crean los europeos del Medioevo, leones, hombres con la cabeza
en el pecho, mujeres con tres pechos, sombras errantes.

Una vez me dijo Olga Orozco que reciba acusaciones de que ella, y sus
contemporneos, cerraban puertas. La acusacin vena de los que pusieron
diez candados apenas tuvieron acceso a esas mismas puertas. Y all estn y
se quedarn hasta que otros ocupen sus lugares. Por ahora tienen todo a su
disposicin y ejercen su poder, arreglan premios, consiguen viajes, ocupan
espacios en los medios. No es diferente lo que sucede con la crtica de
arte, donde la coyuntura ubica a tres o cuatro que dictaminan qu es arte y
qu no lo es, conceden salvaconductos o expulsan al infierno.

La realidad es, Jorge, tan asfixiante que, de a poco o no tan de a poco,
todo se desmorona. Incluso, hay varios artculos, sobre todo en los ltimos
tiempos, creo que hasta Cebreli en un reportaje tambin, alertan sobre un
estado de cosas insoportable. Lo que circula bajo el rtulo de arte y
literatura por el mainstream o aburre o asusta por su vaco. En el Mamba de
Buenos Aires hubo hace poco una muestra de "los hijos dilectos de la ltima
generacin": un espanto, un correlato de lo que puede verse por la
televisin u orse por la radio, banalidad, esnobismo, fuego fatuo y,
tambin, muchas veces, sobre todo en los medios masivos, bajeza, ordinariez
a toda prueba. Y el arte bajo rtulos que empiezan siempre con el prefijo
post. En un pas, Jorge, al que slo le cabe el prefijo pre.

En el suplemento de Pgina 12, Radar, hay un ejemplo de hasta dnde hemos
llegado -hay promesas de nuevos abismos-, un periodista, ante la respuesta
de un paleontlogo compatriota, de que haba hecho excavaciones en
Mongolia, dijo: "Mongolia? Suena lejos (un modo, supongo de decir "no
tengo ni idea dnde queda"). No me imagino un dinosaurio de Mongolia"
(tendran los ojos rasgados? -calculo pensara eso el periodista). Hace
poco, un grupo de artistas "consagrados" por la Direccin de Cultura del
gobierno de la ciudad -el mismo que, con su corrupcin, mand a la muerte a
casi 200 jvenes en diciembre- exhibieron perlitas pegadas en la pared,
farolitos de papel y juguetitos a resorte y de plstico.

Un abrazo,

Carlos Barbarito
barbarito694@hotmail.com



=== Juana en Alemania =====================================================

                                                         4 de abril de 2005

Estimado seor Rosales:

Omite usted que Juana de Ibarbourou fund, el 18 de septiembre, en su casa
de La Blanqueada, esta casa uruguaya en Europa, que completar el prximo
ao, Dios mediante, sus 40 aos de  fecunda existencia. Sera de agradecer
que se mencionara en su prximo nmero, dado que son muy pocos los autores
hispanoamericanos que alcanzan un logro de este tipo.

Para mayor referencia, ver Cronologa y obra de Juana de Ibarbourou, de
Juan Jess Castro (Ediciones El Galen; Montevideo, 1992; pg. 35).

Prof. ngel Alberto Gonzlez Cedrs
Codirector del Instituto Juana de Ibarbourou (Alemania)
juanita.org.edu@t-online.de

      N. del E.: el lector hace referencia al artculo "Juana, el retorno
      de la extranjera", del poeta uruguayo Hctor Rosales, publicado en
      nuestra edicin 68, del 19 de abril de 1999
      (http://www.letralia.com/68/en03-068.htm).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Para escribir hace falta el mismo esfuerzo que para informar: el esfuerzo
de tener la boca cerrada y escuchar exactamente cmo habla la gente y qu
es lo que dice".

      Tom Wolfe, "El escritor vuelve a la universidad"; entrevista con Jos
      Manuel Calvo para el diario El Pas, 23/3/05.



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Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 25 de abril de 2005
