
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 126
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       18 de julio de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Un pas de ojeriza", Jorge Gmez Jimnez.               | Editorial
                                                         |
Vetas invita. / El dossier. / Blogs para escritores. /   | Breves
Ategua. / Biblioteca de escultura. / El Interpretador    |
cambia. / Las diez palabras. / Concurso de sueos. / El  |
tercer camalen. / Brossa en Santiago. / Ver a don       |
Quijote. / La bomba de Pasquali. / Lenguaje lesbiano. /  |
Yacamb en Sidor. / Homenaje en la biblioteca. /         |
Caraqueos en tertulia. / El taller de Gonzalo Rojas. /  |
Homero en cuatro lecciones. / Entreletras.               |
                                                         |
Sexto Piso se protege al adquirir derechos de La guerra  | Noticias
de los mundos. / Publican textos inditos de Rafael      |
Montesinos. / Expedicionarios del Madidi se consideran   |
amenazados por Planeta. / Nios de Tenerife tendrn      |
tteres venezolanos hasta agosto. / Skrmeta ser        |
coguionista de pelcula sobre su novela. / Fallece a los |
73 aos el autor espaol Mario Angel Marrodn. / Gelman  |
dice haberse equivocado al calificar a Neruda de         |
derechista. / Premio Nobel Claude Simon falleci en      |
Pars. / Docentes de la Escuela de Escritores publican   |
nuevo libro. / Bolao gana pstumamente Premio Municipal |
de Literatura en Santiago. / Homenajean a Cabrera        |
Infante en Cuenca. / Un Quijote en esperanto se          |
incorpora a la Casa de Cervantes. / Libreros espaoles   |
piden a Calvo que derogue descuentos en libros. /        |
Arranc la gira internacional del grupo venezolano       |
Textoteatro. / Libros para nios y jvenes tienen su     |
feria en Argentina. / Caballero Bonald gana el premio    |
Gabarrn. / Una antologa rene 800 aos de poesa       |
escrita por mujeres. / Inaugurado en Caracas foro        |
"Iconos de la literatura venezolana". / Fallados los     |
premios de la Semana Negra de Gijn. / Autoras latinas   |
se reunieron en San Antonio. / Milton Quero presenta en  |
Caracas su novela Corrector de estilo. / Veredicto del   |
premio Rmulo Gallegos genera polmica. / Domnico       |
Chiappe coordinar novela multimedia colectiva. /        |
Celebran en Buenos Aires el Festival "Salida al Mar". /  |
Venezuela realizar su II Festival Mundial de Poesa. /  |
Premio El Ojo de Iberoamrica presenta novedades. /      |
Fondo audiovisual Cinergia recibir proyectos hasta el 1 |
de agosto. / Abrirn en Santiago el Museo de Arte        |
Hispanoamericano. / RAE publicar en septiembre los      |
diccionarios de dudas y del estudiante. / Se reunirn en |
noviembre escritores colombianos y venezolanos. / Poetas |
llamarn a la reflexin a los presidentes americanos.    |
                                                         |
LibroBot                                                 | Literatura
http://www.librobot.com                                  | en Internet
                                                         |
"Maria Do Carmo Ferreira: 'Soy un lobo solitario'",      | Artculos y
Fabrcio Marques. / "El pas y sus intelectuales:        | reportajes
historia de un desencuentro", Esteban Moore. / "Cultivo  |
una rosa blanca", C. A. Campos. / "Crisis de los modos   |
de pensar la cultura", Carlos Dimeo. / "El               |
sujeto-espectador en la era actual. Inercias de la       |
sociedad voyeur", Gabriel Cocimano. / "Tras la bsqueda  |
de Nortes", Leonardo Maicn. / "Continuidades y rupturas |
en la literatura peruana de las dos ltimas dcadas",    |
Mario Wong. / "La persistencia de la memoria:            |
acercamiento a los aspectos fantsticos en Aura de       |
Carlos Fuentes", Gricel vila Ortega.                    |
                                                         |
"El enigma del velo", Rafael Prez Ortol. / "Mecanismos | Sala de ensayo
de ascenso y cada en el Primero sueo de Sor Juana Ins |
de la Cruz", Chrystian Zegarra. / "Las rocas del         |
pantano", Miguel A. Schmucke P.                          |
                                                         |
"Elosa no est", Joaqun Ferrer Ramos. / "Versvulos",  | Letras
Silvia Rodrguez Bravo. / "La cada", Roderick Guzmn    |
Meza. / "7 poemas 7 de El arte de sucumbir", Isabel      |
Guevara. / Dos cuentos de Paula Winkler. / Poemas de     |
Jorge del Rosario. / Relatos de Vctor Vegas. / Poemas   |
de Jorge Guitart. / "El secreto del tiempo", Laura       |
Guilln Ramo. / Tres poemas de Mariela Ramrez. /        |
"Romance", Gladys Liliana Abilar. / "Un verano en voz    |
alta", Porfirio Mamani Macedo. / "Un viaje fallido",     |
Aura Estrada. / "Mistagoga. Ritual de iniciacin",      |
Yolanda Blanco. / "Hoy encontrar la eternidad", Julio   |
C. Valdez. / "Salvaje", Juan Pomponio. /                 |
                                                         |
"La salud de los condenados", Csar Cantoni.             | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Un poco ms sobre Jamais. / Para Julieta Len.           | El buzn
                                                         |
Antonio Machado.                                         | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Un pas de ojeriza =====================================

Vivimos tiempos de ojeriza en Venezuela. La relacin del presidente Hugo
Chvez Fras con el presidente de Cuba, Fidel Castro, y las constantes
boutades de las que son protagonistas el mandatario y sus adversarios
polticos, han teido de desconfianza casi toda actividad que se desarrolle
en el pas, por grande e ilustre y magnfica que quiera presentarse.

No ha escapado de este estigma el Premio Internacional de Novela Rmulo
Gallegos. An antes de que se enfriaran los teclados de las agencias de
noticias con el nombre de Isaac Rosa, el joven ganador de la 14 edicin,
ya el diario El Pas presentaba en sus pginas el artculo "Rquiem por un
galardn", del crtico literario venezolano Gustavo Guerrero acusando al
jurado de haberse parcializado por rdenes de Chvez y Castro.

Guerrero cuestion en su artculo la composicin del jurado, cuyos cinco
miembros -Antn Arrufat, Jorge Enrique Adoum, Nelson Osorio, Csimo
Mandrillo y Alberto Rodrguez Carrucci- "constituan as un solo bloque
poltico y representaban la garanta de una adhesin sin reservas a la
ideologa revolucionaria. Con ellos, castrismo y chavismo colocaban una
bandera en el corazn mismo de una institucin que haba gozado hasta
entonces de un margen de libertad envidiable".

Posteriormente Guerrero informa a sus lectores que "el joven y talentoso
Isaac Rosa no ha escatimado esfuerzos para hacer pblicas sus simpatas por
el rgimen castrista" y demerita a El vano ayer al agregar que tiene "casi
la ntima conviccin de que, detrs de la decisin final, no se oculta
ningn intenso debate esttico", centrando su hiptesis en la necesidad del
gobierno venezolano de evitar que se repitieran las claras manifestaciones
en contra de Chvez que hiciera el anterior ganador del premio, el
colombiano Fernando Vallejo.

Rosa ha sabido defenderse en un artculo, tambin publicado en El Pas y en
el mismo espacio que el artculo de Guerrero, que alude directamente desde
su ttulo, "Convicciones ntimas", a las acusaciones de aqul: "Nadie me ha
pedido cuenta de mi 'afiliacin poltica' ni de mi opinin sobre Cuba, ni
antes ni despus de la concesin del premio. Excepto Guerrero, que se ha
preguntado por tal afiliacin como un elemento que convertira en
sospechoso el fallo".

En todo caso no habra sido necesaria una respuesta por parte de Rosa,
quien ha recibido claros respaldos desde diversas fuentes. Esta semana,
Eugenio de Quesada publica su artculo "Un acto de justicia" en el mismo
diario El Pas, donde da su opinin sobre las acusaciones de Guerrero y
sobre la obra de Rosa, a quien conoce bien literaria, profesional y
personalmente: "El talento es un atributo tan excepcional como escaso. Pero
ms excepcional aun es que el jurado de un gran premio literario, siempre
supeditado a considerandos y componendas, reconozca la obra de un joven
escritor sin ms valedor que su innegable talento".

Y tambin esta semana, en un programa de radio, el escritor venezolano
Antonio Lpez Ortega, presidente de la Fundacin Bigott, le daba la razn a
Guerrero en cuanto a la existencia de dudas razonables en la composicin
del jurado, pero insista en que el mismo articulista reconoca la calidad
de la obra, breve an como su vida, de Isaac Rosa.

Rosa alude tambin a su juventud como una de las causas probables por las
que Guerrero arremeti contra l en su artculo. Se tiende a pensar que un
hombre de treinta aos no est maduro para la gran literatura. Es este el
caso? No hay que olvidar que, en la primera lista de clasificados, se
inclua el nombre de nuestro Juan Carlos Chirinos, tambin en los treinta
y, al contrario de lo que Guerrero supone tendencia natural del jurado, un
escritor que se ha declarado responsablemente contrario al gobierno
venezolano.

Dicho todo lo anterior, no parece casualidad que la edad de Isaac Rosa sea
la misma que tena Mario Vargas Llosa cuando, en 1967, obtuvo el premio
Rmulo Gallegos: 31 aos. Quien habr de decirnos cun valiosas sern las
letras que produzca Rosa es el tiempo, que por otra parte ya nos ha dicho
mucho sobre Vargas Llosa; por el momento, la opinin de quienes lo han
ledo se inclina a calificarlo positivamente. Y eso, en lo que a nosotros
respecta, cuenta ms que la ojeriza.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Vetas invita. La Revista del Colegio de San Luis, Vetas, invita desde
Mxico a narradores, poetas y a estudiosos de las letras a publicar en
ella. Se admiten textos relacionados con las ciencias sociales y las
humanidades, as como narrativa, poesa, ensayo y reseas de libros. La
extensin ha de ser de alrededor de veinte cuartillas en el caso de
narraciones, poemas y ensayos, y de diez a veinte cuartillas en lo que
respecta a las reseas. Un jurado determinar la publicacin de los textos;
el dictamen se le comunica al autor por correo electrnico. Los textos, con
su respectiva resea biogrfica, deben ser enviados a Adriana del Ro
Koerber, editora de la revista.
ario@colsan.edu.mx

El dossier. La revista madrilea mnibus ha elaborado un dossier especial
del I Congreso Internacional de Narrativa Peruana (1980-2005), realizado en
la Casa de Amrica el pasado mes de mayo, en el que recoge opiniones
personales, materiales de prensa y otros medios de comunicacin,
fotografas y otros materiales. El dossier se mantendr abierto para que
quienes asistieron al evento incorporen sus impresiones.
http://www.omni-bus.com

Ategua. El periodista valenciano Enrique Arias Vega se ha proclamado
ganador del XVI Certamen de Literatura Ategua en la modalidad de Novela
Corta con la obra El ejecutivo. En Relato Corto el premio fue para Faustino
Lara Ibez con El hidalgo arrepentido. Este certamen es convocado por el
IES Ategua de Castro del Ro (Crdoba) y est dotado con 1.000 euros en la
modalidad de novela corta y 400 euros en la de relato corto.

Blogs para escritores. El sitio Escritores de Chile est ofreciendo
gratuitamente, desde principios de este mes, la posibilidad de crear un
blog para que los escritores interesados exploren esta nueva forma de
expresin. Quince minutos es todo lo que se necesita para crear una de
estas bitcoras -como suele llamrseles en espaol- y empezar a publicar.
http://www.escritores.cl

Biblioteca de escultura. La Fundacin Rosas para la Escultura planea la
creacin de la Biblioteca de la Escultura Universal de Todos los Tiempos,
que contendr material bibliogrfico y de consulta representativo de todas
las culturas, y que tendr entre sus objetivos apoyar a las nuevas
generaciones de escultores. Por ello, esperan que personas de todo el mundo
colaboren enviando todo material que sobre el tema se crea conveniente:
libros, folletos, catlogos, reproducciones, discos compactos y otros.
fundacionrosas@yahoo.com.ar

El Interpretador cambia. La revista El Interpretador, que desde Argentina
es editada por Juan Diego Incardona, ha cambiado su direccin y ahora est
en http://www.elinterpretador.net. En su ms reciente actualizacin,
presenta interesantes textos de Sebastin Herniz, Jorge Santiago Perednik,
Joaqun Leonac, Gonzalo Basualdo, Christian Ferrer, Ins de Mendona,
Rosario Hubert y Marcelo Svartman, adems de las columnas mensuales de Elsa
Cliz y Juan Terranova, obras de Nahira M y Susana Giraudo, cuentos de
Federico Falco, Yamila Bgn, Cecilia Perna y Paula Trama, y poemas de
Marina Kogan, Maxi Franco, Alejandra Aguirre y Alejandro Schmidt.
http://www.elinterpretador.net

Las diez palabras. El blog Diez Palabras se ocupa de ofrecer listas de las
diez palabras que ms aprecian quienes se deciden a colaborar. Por el
momento hay ms de sesenta listas ya publicadas, con selecciones de
lectores del blog, y selecciones especiales de Jorge Luis Borges, Camilo
Jos Cela y Jos Donoso.
http://diezpalabras.blogspot.com

Concurso de sueos. El V Certamen de Relatos e Ilustracin "Los Sueos de
Cada Uno", organizado por el Ayuntamiento de Zamora (Espaa), acaba de
anunciar su veredicto. En la categora de relato corto el primer premio
recay sobre "Dnde andars metida", de Sara Antua Cerredo (Gijn), el
segundo para "Antologa de sueos", de Pablo Rodrguez Alonso (Gijn) y el
tercero para "El legado del sueo", de Eva Daz Riobello (Madrid). En
ilustracin, el primero fue para la obra sin ttulo de Mara Beltrn Torner
(Huesca), el segundo para "Pjaros en la cabeza?", de Daniel Diosdado
Prez (Valencia) y el tercero para "Historias infinitas", de Cristina beda
Llorente (Almera). Se otorgaron menciones especiales para el cuento "El
soador", de Julin Uribe Guerrero (Crdoba) y la ilustracin "En las
nubes", de Luca Garca de Jaln Oyarzun (Madrid).
http://www.bibliotecazamora.com

El tercer camalen. Acaba de ser publicado el N 3 de La Bata del Camalen,
la revista que en edicin en papel y electrnica publica el poeta espaol
Fernando Luis Prez Poza. Los lectores hallarn materiales de Andrs de
Eiras, Adolfo Gonzlez Rodrguez, Juan Vidal Fraga, Csar Gonzlez Cedillo,
Jorge Etcheverry, Alexander Vrtice, S.M., Elena Saura Ramos, Gabriel
Impaglione, Cato, Richard Pazos, Brais Ocampo, Eva La, Bruno Kampel y
Jess Iglesias, adems de un artculo sobre la resemantizacin y un
especial en memoria del poeta Jorge Cua Casasbellas.
http://www.eltallerdelpoeta.com

Brossa en Santiago. Hasta el 4 de septiembre puede visitarse la exposicin
"Joan Brossa: de Barcelona al Nuevo Mundo", en el Museo de Artes Visuales
(Mavi) de Santiago de Chile. La muestra es el punto de partida del evento
"Lugares como poemas: creacin catalana en Chile", y ofrece algunos de los
poemas-objeto del artista cataln.
http://www.mavi.cl

Ver a don Quijote. La exposicin "El Quijote ilustrado", organizada por la
Fundacin Municipal Salamanca Ciudad de Cultura y la Calcografa Nacional
de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, rene 102 grabados
procedentes de cinco ediciones de la obra magna de Cervantes que
aparecieron en Espaa entre la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos
del XIX. La muestra est abierta al pblico hasta el 15 de agosto en la
sala de exposiciones Santo Domingo de la Cruz, de Salamanca.

La bomba de Pasquali. Antonio Pasquali habl con la prensa argentina en el
marco del III Congreso Panamericano de Comunicacin. En la rueda de prensa
el reconocido comuniclogo venezolano habla de blogs, prensa, libertad de
expresin y, aunque poco, de poltica, y define a Internet como una "bomba
de libertad". La agencia Argenpress ha puesto a disposicin del pblico el
archivo de audio de 42 minutos (9,6 Mb) que recoge ntegra la rueda de
prensa.
http://www.argenpress.info/Audio/Argentina/Medios/AntonioPascuali.mp3

Lenguaje lesbiano. La novela Detectives BAM, de Susana Guzner, considerada
la mejor novela contempornea de temtica lesbiana en lengua castellana,
ser presentada en Barcelona el 22 de julio a las 8 de la noche. La obra
fue publicada en 2001 por Plaza & Jans y ha sido traducida a varios
idiomas.
Sala Maria Aurlia Capmany (Sala de Actos)
Centre Cvic Pati Llimona, c/ Regomir, N 3, 08002
Barcelona, junto al Ayuntamiento de Barcelona (Espaa)

Yacamb en Sidor. La Sala de Arte Sidor, en el estado Bolvar (Venezuela),
presentar el sbado 23 y domingo 24 de julio, a las 7 de la noche, la
agrupacin Danzas Yacamb. Fundada en 1988 por el profesor Ivn Valderrama,
Yacamb ofrece "Tres pinceles, una raza", un novedoso espectculo pleno de
cuadros y estampas. La entrada es de 10.000 bolvares por persona y lo
recogido permitir a Yacamb desarrollar nuevas presentaciones.
http://danzasyacambu.8m.com/danzasyacambu.html
http://www.saladearte.sidor.com

Homenaje en la biblioteca. Este 26 de julio a las 7 de la noche se
realizar, en la Biblioteca Nacional de Argentina, en Buenos Aires, un
homenaje al poeta Manuel J. Castilla. Disertarn sobre la vida y obra del
poeta, Antonio Requeni, Juan Jos Hernndez, Leonardo Martnez y Jorge
Vehils. Eduardo Fal y Melania Prez pondrn la nota musical.
http://www.bibnal.edu.ar

Caraqueos en tertulia. El prximo 30 de julio a las 4 de la tarde inicia,
en la fuente de soda El Len, de Caracas, la 3 Tertulia Caraquea de
Ciencia Ficcin, Fantasa y Terror. En esta oportunidad los participantes
hablarn, entre otros temas, sobre la obra de Arthur C. Clarke. El evento,
que en sus dos ediciones anteriores ha atrado a un buen nmero de
contertulios, ya tiene su propia pgina, donde se anunciarn encuentros
posteriores.
Fuente de Soda El Len
Avenida Principal de La Castellana
Frente a la Plaza La Castellana y al McDonald's
Torre Bancaracas
http://www.edzar.com/tertulias

El taller de Gonzalo Rojas. Ya estn abiertas las inscripciones para el
taller que, entre agosto y noviembre, impartir en la Universidad Andrs
Bello de Santiago de Chile el Premio Cervantes Gonzalo Rojas. En este
seminario Rojas comentar y reflexionar sobre las principales voces
poticas iberoamericanas del siglo XX. Entre ellas, Jorge Luis Borges,
Octavio Paz, Rubn Daro, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro y Csar
Vallejo.
acadhumanidades@unab.cl

Homero en cuatro lecciones. El profesor Wenceslao Maldonado dictar, en la
sede de la Editorial Epifana, en Buenos Aires, un taller sobre el poeta
clsico Homero y su obra La Ilada. La actividad se desarrollar en cuatro
sesiones, los lunes 8, 15, 22 y 29 de agosto. Las vacantes son limitadas.
Editorial Epifana
Palacio Barolo, Av. de Mayo 1370, piso 14, of. 368
Tel.: 4381-4152
epifanialibros@yahoo.com.ar

Entreletras. La escritora argentina Daniela Laura Gonzlez edita en
Internet el sitio Entreletras, que el prximo mes de octubre cumplir 5
aos en lnea. Con ms de 14.000 visitantes en su haber, la publicacin
electrnica ofrece material potico y narrativo, as como espacios para la
creacin colectiva, textos didcticos, novedades editoriales y anuncios de
concursos.
http://www.entreletras.com.ar

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electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Sexto Piso se protege al adquirir derechos de La guerra de los mundos

En abril, la editorial mexicana Sexto Piso (http://www.sextopiso.com)
adquiri para la regin los derechos de la novela La guerra de los mundos,
de H. G. Wells, a la agencia literaria AP Watt, de Carmen Balcells, con la
finalidad de sostener su reciente edicin de esta obra con el
correspondiente soporte legal. Otras ediciones mexicanas, entre ellas una
de Porra y otra de Tomo II, no estn autorizadas.

La adquisicin de los derechos es un paso en firme que ha dado esta
editorial para encontrarse segura de problemas posteriores y aprovechar el
xito comercial del filme que, sobre esta novela, acaba de presentar el
director estadounidense Steven Spielberg.

En Mxico, la ley seala cien aos de vigencia antes de pasar a ser obra
del dominio pblico. Habiendo fallecido Wells en 1946, en teora sus obras
estaran sujetas a derechos hasta 2046, pero como se ha establecido que en
estos casos se toma en cuenta la legislacin vigente para la poca en que
muri el autor, y entonces el plazo era de 50 aos, La guerra de los mundos
podra considerarse del dominio pblico (en Mxico) en 1996. Sin embargo,
una reforma en 1993 extendi el plazo a 75 aos, llevando los derechos al
ao 2021.

La obra pas a ser del dominio pblico en la nacin azteca durante 76 das,
entre el 1 de enero y el 17 de marzo de 1997, fecha en que entr en vigor
el nuevo plazo de 75 aos. Esto implica que cualquiera podra publicar la
obra sin enfrentar problemas legales, pero Sexto Piso prefiri irse por lo
seguro.

Francisco de la Mora, miembro del consejo editorial, considera que tanto en
Mxico como en Latinoamrica hay confusin en cuanto a los plazos de
proteccin de los derechos que han ido cambiando con el tiempo. Segn l,
la editorial no tiene pensado, por ahora, iniciar accin legal para aclarar
la situacin de los derechos en nuestro pas y mucho menos en otros pases
de Amrica Latina.

En carta reciente al diario mexicano La Jornada, Eduardo Rabasa, director
del rea de derechos de autor de Sexto Piso, explic que "vali la pena"
pagar por los derechos para publicar en Mxico y Amrica Latina La guerra
de los mundos, "por lo que aunque quiz se pueda aseverar que jurdicamente
'pagamos por nada', creemos que trabajar as nos ha generado mayores
beneficios que los costos econmicos que podramos haber evitado
conducindonos de otra forma".

Rabasa agrega que, considerando que los derechos de autor en la mayora de
los pases latinoamericanos tienen una duracin de alrededor de 70 aos, la
comercializacin de la obra de Wells en estos pases se les habra podido
dificultar si no contaban con la propiedad legal de tales derechos.

Adems, indica, se han asegurado un beneficio superior al econmico:
"Durante los tres aos de existencia de Sexto Piso hemos ido construyendo,
con mucho trabajo, muy buenas relaciones con varias de las principales
agencias literarias del mundo, como las inglesas AP Watt (que es la que
maneja los derechos de Wells) y The Wylie Agency, las espaolas Carmen
Balcells (representante de AP Watt para el territorio de habla hispana),
ACER y Julio F. Yez, por slo mencionar algunas, as como con editoriales
importantsimas como Adelphi, Klett-Cotta y La Decouvrte, fundamentadas en
nuestro respeto en todo momento a las normas de tica internacionales
relativas no slo a los derechos de autor, sino a varias reglas no escritas
del comportamiento entre editoriales. Si nosotros apelramos a un vaco de
la legislacin mexicana (...), si bien no habra consecuencias jurdicas en
nuestra contra, s daaramos la relacin de trabajo que hemos logrado
construir al respetar las normas de conducta internacional".

La guerra de los mundos de Sexto Piso es la nica traduccin al espaol que
circula en Mxico hecha por una profesional mexicana, Anah Ramrez Alfaro,
quien, sin omitir partes del texto (como ocurre con otras ediciones),
presenta un trabajo sumamente cuidado.

Fuentes: Proceso, La Jornada



*** Publican textos inditos de Rafael Montesinos

Desde el mes de junio, la viuda y el hijo mayor de Rafael Montesinos vienen
trabajando en el inventario del archivo personal de este poeta sevillano,
cuyas cenizas reposan desde mayo en el cementerio de su ciudad natal,
despus de haber fallecido el pasado 4 de marzo, a los 84 aos de edad, en
Madrid.

El volumen de escritos, libros y textos es tan extenso como diverso en
contenidos, conservndose todos los fondos en su totalidad y bajo el
control de la familia, de manera que conforma un corpus documental completo
y sin dispersin. Rafael Montesinos Calvo, hijo del poeta, estima que la
catalogacin podra estar terminada en el plazo de un ao y medio o dos,
para lo que estn contando adems con el asesoramiento de expertos en la
materia.

Hasta entonces, se abre un amplio campo de trabajo en el que ya comienzan a
perfilarse algunos de sus apartados ms significativos. Entre ellos destaca
un epistolario literario, en el que todava no se ha comenzado a indagar,
as como numerosos libros dedicados a autores y una importante seccin de
escritos sobre Gustavo Adolfo Bcquer, poeta por el que Rafael Montesinos
sinti una profunda devocin y en el que centr un buen nmero de estudios
como el titulado Bcquer, biografa e imagen (1977), que le vali el Premio
Nacional de Ensayo y que ha sido reeditado recientemente por la Fundacin
Jos Manuel Lara.

En un primer muestreo de su archivo personal se han podido localizar textos
inditos sobre el autor de las Rimas; de hecho, en La semana pasada muri
Bcquer ya se anunciaba una antologa de ensayos becquerianos, sin olvidar
que Jorge Guilln, antes de fallecer, entreg a Montesinos su archivo sobre
el poeta.

El hijo mayor del autor de El tiempo en nuestros brazos resalta entre el
nutrido fondo documental que ha aparecido como indito los poemas que su
padre nunca lleg a publicar y, sobre todo, el poemario Alzado en almas,
cuyo contenido se centra en Sevilla y Andaluca. En lo que respecta al
epistolario que ha permanecido tambin indito, destacan cartas a Pablo
Garca Baena, Ricardo Molina o al mismo Rafael Alberti, poeta que
Montesinos public por primera vez en la Espaa franquista.

Las memorias de infancia y juventud engrosan la lista de textos no
publicados por el autor, aunque con toda probabilidad se darn a conocer
algunos de ellos en un prximo homenaje que el Ateneo de Madrid va a
tributar a su figura, tenindose previsto que todos estos escritos puedan
ver la luz en un futuro como complemento de Los aos irreparables. Entre
otras curiosidades cabra sealar adems tres libros infantiles que el
escritor sevillano no lleg a publicar como Poln y el tren que creca,
Prncipes, brujas y todo lo dems. Diccionario de palabras mgicas, del que
slo se edit un tomo ilustrado en los aos 70, y El viaje de los magos y
otras historias de aquellos tiempos.

La intencin de la familia es que todo este material documental, y el que
vaya apareciendo prximamente en el curso de las labores de catalogacin,
al igual que su biblioteca personal, sean cedidos a la Casa de los Poetas
de Sevilla que, como es sabido, tendr su sede en el Convento de Santa
Clara y en el que se baraja la posibilidad de dedicar una sala a este
reconocido autor. Por encima de todo, su hijo Rafael resalta la necesidad
de llegar a un trato de cesin con las autoridades municipales de forma que
su padre "no se convierta en moneda poltica, sino que quede claro que
siempre ha sido de todos los sevillanos".

Poeta de la primera generacin de la posguerra, Rafael Montesinos -que
vivi la mayor parte de su vida en Madrid, lo que no le impidi tener
siempre muy presente la ciudad que le vio nacer- dirigi durante ms de
media dcada la denominada Tertulia Literaria Hispanoamericana, la ms
antigua de Espaa y que ha llegado hasta nuestros das como uno de los
foros ms importantes entre los de su gnero. Tanto que el volumen
documental que ha atesorado a lo largo de todos estos aos, incluso de
material indito, va a permanecer en Madrid ya que la Tertulia sigue
adelante con su actividad.

La labor de inventario que actualmente llevan a cabo los familiares del
poeta, pese a estar sacando a la luz una considerable cantidad de
documentos no publicados, no est deparando grandes sorpresas pues, segn
comenta su hijo Rafael, "todo est muy en su lnea, no nos descubre nada
nuevo sino que ampla su horizonte con la misma calidad y coherencia,
profundizando ms en su prosa y poesa".

Buena prueba de ello podra ser La vanidad de la ceniza, el poemario
pstumo de Montesinos, publicado por Ediciones Vitruvio, en el que se
recogen cuarenta composiciones poticas escritas por el autor en sus
ltimos diez aos. Ya en su da, Pablo Mndez, director de la citada
editorial, resaltaba de su contenido las poesas "completamente inditas"
que incorpora as como el hecho de que, aunque aborda temas muy diferentes,
"Andaluca, y sobre todo Sevilla, est presente en el corazn de todas
ellas".

Fuente: ABC



*** Expedicionarios del Madidi se consideran amenazados por Planeta

Como una amenaza ha considerado el historiador argentino Pablo Cingolani la
respuesta que a sus reclamos, manifestados a travs de la Embajada de
Bolivia en Espaa, ha dado Carlos Reys, director editorial de Planeta, en
carta dirigida al ministro consejero boliviano, Julio Aliaga Lairana.

Como se recordar, en nuestra edicin 124 publicamos una noticia referida a
las denuncias de plagio que ha hecho pblicas Cingolani en contra de la
novelista alicantina Matilde Asensi, cuya novela El origen perdido
contendra, en su trama y en su desenlace, gran parte "de los materiales
(memorias, relatos, crnicas y entrevistas) y archivos de las expediciones
al Madidi" realizadas por este investigador y su equipo de expedicionarios,
como explicamos en su oportunidad.

En la carta en cuestin, fechada 8 de junio, Reys expresa su "perplejidad
ante las recientes actuaciones de don Pablo Cingolani y, en concreto, en
relacin a sus posicionamientos acerca del trabajo efectuado por doa
Matilde Asensi en su libro El origen perdido". El ejecutivo editorial
agrega que, tras cotejar los materiales de Cingolani con el captulo IV de
la novela de Asensi, "no solamente no advierto indicio alguno de plagio,
sino que ni tan siquiera constato un eventual derecho de cita".

Reys opina que "nadie tiene la exclusiva universal de los toromonas (138
entradas en Google), ni de Madidi (30.700 entradas), ni de Aymara (651.000
entradas), ni de Lars Hafskjold (570 entradas), ni de lvaro Dez Astete
(307 entradas). Es ms, en algunos casos se advierten, incluso,
informaciones contradictorias entre los trabajos del seor Cingolani y la
novela de Matilde Asensi".

La carta del ejecutivo de Planeta termina declarando que no acaba de
comprender "cul es exactamente el papel de la Embajada de Bolivia en este
asunto" y anunciando que, ante la ausencia de pruebas que justifiquen las
imputaciones de Cingolani, "entiendo que se trata de acusaciones no
fundadas que traslado a nuestros servicios jurdicos para que acten como
mejor proceda, bien en Espaa, bien en Bolivia o en cualquier otro lugar
donde fuese necesario".

Entrevistado por correo electrnico para Letralia, Cingolani rebate los
supuestos expresados por Reys. "lvaro [Dez Astete] es el asesor
etnogrfico de las expediciones, amn de ser uno de los ms respetados
antroplogos de Bolivia, especialidad en etnias de la Amazona. La
exclusiva universal sobre lvaro Dez Astete la tiene, para empezar, lvaro
Dez Astete".



La carta de Dez Astete

Considerado uno de los mayores especialistas bolivianos en etnografa
amaznica, lvaro Dez Astete (La Paz, 1949) ostenta una vasta produccin
bibliogrfica antropolgica e, inclusive, potica. Ha publicado estudios
como Etnicidad y etnocidio en Bolivia (Casa de las Amricas, N 155-156, La
Habana, Cuba, 1986, y tambin en Arinsana, Cuzco, 1986); Hacia un
inventario crtico de etnotecnologas en Bolivia (IV Encuentro de Estudios
Bolivianos; Cochabamba, 1986); Mapa etnolingstico de Bolivia (Arinsana,
Cuzco, N 1, 1986); Las etnias en Bolivia (en Hugo Boero Rojo, Enciclopedia
Bolivia Mgica, p. 109-147; La Paz, Editorial Vertiente, 1993),
Interculturalidad en Moxos (La Paz, Musef, 1995); Etnias y territorios
indgenas (con Riester, Jergen; en: Comunidades, territorios indgenas y
biodiversidad en Bolivia (Ed. Kathy Mihotek, Santa Cruz de la Sierra,
UAGRM-Banco Mundial, 1995); Mapa tnico territorial y arqueolgico de
Bolivia (con Riester, Jergen et al.; La Paz, UNGRM-Banco Mundial, 1995);
Pueblos indgenas de las tierras bajas-Caractersticas principales (con
Murillo, David; La Paz; Ministerio de Desarrollo Sostenible y
Planificacin, Vaipo, Programa Indgena-PNUD, 1998), y Amazona boliviana.
Necesidades bsicas de aprendizaje (La Paz, Ministerio de Educacin,
Cultura y Deportes, 2002).

Su obra literaria tambin es extensa e incluye ttulos como Viejo vino,
cielo errante (1981), Devoracin (1983), Abismo (1988), Cuerpo presente
(1989), Prpura profunda (1993) y Homo demens (2001), que a su vez han sido
reunidos en el volumen Escritura potica elemental (Plural, La Paz, 2003).

El 19 de junio, el mismo Dez Astete remiti a diversos medios una carta
abierta a Matilde Asensi, a la que se le ha dado amplia difusin en
Internet, en la que le propuso a la autora "una lectura reflexiva de su
propia novela" y le manifest su descontento ante "algunos extremos que mi
tica personal y profesional ha encontrado inaceptables en ms de un
aspecto".

Dez Astete le recrimina a Asensi, en esa carta, el tratamiento dado al
tema "que concierne a la resolucin de su obra, lo cual impresiona tanto
por las inexactitudes y equvocos que lleva, como y ms por el uso indebido
y penosamente trastocado que se hace de la base de su relato, que no es
otra que la expedicin Madidi de Bolivia, a la que no menciona siquiera con
una simple nota de pie de pgina, como si la expedicin que aliment su
novela de manera decisiva no hubiera existido jams, pese a que usted se
sirvi de su abundante informacin provista por Internet".

Tras describir las caractersticas de la expedicin, las condiciones en que
se realiz y los objetivos que tena planteados, Dez Astete -quien aparece
en la novela como personaje bajo el apellido Daz Astete- agrega que "sera
comprensible y aceptable la falta de conocimientos sobre la etnologa
boliviana y en particular sobre los toromonas, en una novela de imaginacin
libre; pero sucede que todo lo bsico que se afirma en su novela sobre esta
etnia 'est dicho' por mi persona, con mi nombre y apellidos verdaderos.
Aparezco forzadamente en su obra como un personaje citado por la necesidad
de la trama que deba recurrir a la autoridad profesional de un
antroplogo, lo cual sin embargo es menoscabado por la ligereza de la
autora, antes que ser abordado con el expectable acento de una novelista
mnimamente respetuosa y responsable de sus fuentes 'reales' ".

El investigador resea diversos pasajes de la novela donde aparece en forma
del personaje lvaro Daz Astete, con datos sobre su trabajo y
aseveraciones supuestamente emitidas por l. Tales informaciones son
calificadas por l como inexactas. Entre ellas se encuentra la supuesta
afirmacin de Dez Astete de que, en las nacientes del ro Heath y el valle
del ro Colorado, existen tribus no contactadas, una de las cuales es la de
los toromonas.

"Por qu, seora Asensi, tuvo usted la facilidad de decir que yo
'aseguraba' que los toromonas existen como 'tribu', sin consultar al
recurrido 'lvaro Daz Astete' real?", increpa el investigador. "En tanto
antroplogo profesional, es imposible que hubiese hecho tal afirmacin a
usted o a sus personajes. Si usted necesitaba rodear de algn impacto de
credibilidad a su novela, podra haber guardado consideraciones de respeto
intelectual a sus 'fuentes' y, de hecho, a s misma; debiera haber
consultado, constatado e incluso refutado tales 'afirmaciones' que me
endilga, de modo ahora s sorprendente".

Otros datos expuestos en la novela son refutados por Dez Astete, como la
"desaparicin misteriosa" de diversas tribus durante la guerra del caucho
del siglo XIX, aspecto en el cual este aclara que en ese hecho histrico
"ningn pueblo tnico desapareci misteriosamente, ni se trat de una
guerra, sino que numerosos pueblos fueron criminalmente exterminados,
fsica y culturalmente, por el proceso de esclavizacin que sufrieron en el
embate de la explotacin feudal-mercantil del caucho -o goma elstica, o
hevea brasilensis-, y sus sobrevivientes sometidos a un duro etnocidio
hasta la primera mitad del siglo XX (y si lo quiere saber, hasta el da de
hoy)".

Dez Astete es enftico en que los toromonas son una posibilidad an no
demostrada, y agrega que "para verificar esa posibilidad las ciencias
sociales, gracias al aporte de las ciencias exactas y naturales, son
exigentes", por lo que al aventurar su existencia en una novela y "utilizar
inescrupulosamente el nombre y trabajo verdaderos de una persona, para
ponerlo a decir sandeces, como lo ha hecho usted, entonces estamos ante un
suceso de soberbia contracultural, en toda la lnea".

La carta termina expresando indignacin, por parte de los miembros de la
expedicin, por "la manera en que usted ha utilizado en la parte medular y
ms importante de su novela todos los hechos principales que la Expedicin
Madidi desarroll en la vida real, convirtindola en la fuente y clave de
su estructura narrativa final, sin siquiera nombrarla. Corresponda
hacerlo, especialmente dado el carcter oficial y la resonancia
internacional que el emprendimiento tuvo, tiene y tendr".



Dez Astete y Asensi hablan telefnicamente

Cingolani explica que, tras la aparicin de la carta de Dez Astete,
Planeta concert con el investigador, va correo electrnico, una
entrevista telefnica con Matilde Asensi. "Esto sucedi el viernes 1 de
julio", explica Cingolani. "La conversacin -como el mismo lvaro dice- fue
absurda, digna de Beckett. La doa esta -reconociendo que la fuente de su
trabajo fue nuestra expedicin- se estuvo veinte minutos con el nico
objetivo de obtener el permiso de Dez Astete para que su nombre sea
incluido en las futuras ediciones de la novela. Habl no slo de Espaa,
sino de Francia, Italia, Alemania. O, caso contrario, acuerdo para que su
nombre fuera retirado".

Segn Cingolani, Dez Astete se neg y le manifest a la escritora "que, en
todo caso, deba hablar conmigo y dems miembros de la expedicin. Asensi,
furiosa, le dijo que slo quera hablar con l, que el resto estaba ya
arreglado a travs de la carta que Planeta envi a la Embajada de Bolivia
en Madrid. Por el otro, dijo que no poda hablar conmigo porque la haba
'difamado' a travs de la prensa y de la red".



Una expedicin multipropsito

La expedicin se inicia formalmente en septiembre de 2000 con un itinerario
que incluye territorios bolivianos desconocidos que forman parte del
Madidi, uno de los sitios que albergan mayor biodiversidad en todo el
mundo, y con fondos aportados por el Estado boliviano, la Fundacin II
Centenario y otras fundaciones privadas, la empresa privada e instituciones
como Care o el Rotary Club.

Aunque una de las intenciones del equipo liderado por Cingolani era
descubrir si realmente los toromonas siguen viviendo en las regiones
inexploradas del Parque Nacional Madidi, durante el desarrollo de la
expedicin se fueron sumando otros objetivos. Este historiador, graduado de
la Universidad de Buenos Aires en 1985,  plane su expedicin siguiendo la
ruta del desaparecido explorador ingls Percy Harrison Fawcett, quien
recorri la zona en 1911. "El objetivo geogrfico ms importante era
arribar a la naciente occidental del ro Heath, al cual, segn nuestras
investigaciones, ni el propio Fawcett haba arribado". Cingolani alude al
libro de memorias Expedicin Fawcett, A travs de la selva amaznica
(Rodas, Madrid, 1973).

"Cumplida la primera etapa de la expedicin", contina el expedicionario,
"en una de las bases de la misma, la poblacin de Apolo, el entonces
director del parque Madidi, ingeniero Ciro Oliver, nos inform acerca de
Lars Hafskjold, un agrnomo de origen noruego que desapareci en la zona
del ro Colorado en 1997 siguiendo el rastro de una probable etnia 'no
contactada', 'no asimilada' o aislada de manera voluntaria, tras el
genocidio y la hecatombe tnica que experiment la selva tras el auge de la
explotacin del caucho, entre 1880 y 1914".

Hasta entonces, Hafskjold no haba sido buscado en el terreno donde
desapareci. La expedicin llegara en su primer intento al ltimo punto
habitado, la comunidad de Puerto San Fermn, sobre el ro Tambopata, en el
lmite entre Bolivia y Per. A su regreso a La Paz, Cingolani hizo contacto
con Dez Astete, quien acept participar en el proyecto en calidad de
asesor etnogrfico, y con el cnsul de Noruega en La Paz, Ian Hornsby, con
quien se oficializ la bsqueda de Hafskjold.

De esta manera el proyecto creci en objetivos y en su impacto en los
medios de la regin. Consultas a la Misin Nuevas Tribus -misioneros
evangelistas que, desde Colombia a Paraguay, han trabajado en primeros
contactos con fines evangelizadores desde la dcada de 1940- confirmaban la
posibilidad de la existencia de la tribu, y tales datos fueron
positivamente contrastados con otros del Ministerio de Asuntos Indgenas y
entrevistas con miembros de las comunidades indgenas asimiladas, adems de
un profundo trabajo de documentacin en archivos histricos. Adems el
equipo expedicionario impuls campaas de salud en poblaciones aisladas, un
programa que se desarrollaba por primera vez en Bolivia y que sigue
funcionando hasta hoy, as como talleres de educacin ambiental, donacin
de alimentos y materiales a las comunidades indgenas, campaas de
investigacin arqueolgica y concientizacin en las ciudades sobre
necesidad de preservar el medio ambiente y las culturas originarias, entre
otras acciones.

"Es decir", contina, "es un proyecto privado multipropsito, sin fines de
lucro y financiado con aportes estatales y privados. Es, a la vez, un
proyecto desarrollado en coordinacin con una veintena de comunidades
indgenas, y la misma expedicin es multitnica y est constituida por
personas de origen leco, tacana, chimn, quechua y occidentales".

Cingolani agrega que la expedicin ha recibido apoyo de las mximas
instancias del Estado boliviano vinculadas a la salud, la proteccin del
medio ambiente, el manejo de los parques nacionales, la arqueologa y la
cultura, as como de las autoridades administrativas del departamento de La
Paz, la Subprefectura de la provincia Franz Tamayo y los municipios de
Pelechuco y Apolo. "Es una verdad decir que aqu, en Bolivia, la Expedicin
Madidi es respetada y querida", acota.

El proyecto fue relanzado el ao siguiente, con un nuevo nombre
-Expedicin Madidi XXI- y un ms evidente apoyo oficial del gobierno
boliviano: el 31 de mayo la Cmara de Diputados de Bolivia declara a la
Expedicin Madidi "de Inters Nacional" en virtud de que "el cumplimiento
de sus objetivos son de indudable beneficio para Bolivia y su proyeccin".

La nueva expedicin lleg acompaada de una intensa campaa en los medios.
"Como dato ilustrativo, para medir ese impacto y tomar en cuenta su
alcance, habra que agregar que fui entrevistado por Rodrigo de la
Quadra-Salcedo, director de la productora espaola Xemenerge, para un
programa televisivo para AXN TV". De la Cuadra-Salcedo es considerado uno
de los principales productores audiovisuales de documentales de riesgo de
Espaa.

El 1 de agosto de 2001 partieron los expedicionarios. "Lo hicimos
acompaados de tres mdicos en la campaa de salud citada antes, coordinada
con el Ministerio de Salud y Previsin Social", que actualmente ha sido
reemplazado por el Ministerio de Salud y Deportes. La expedicin ira tras
las huellas de los toromonas y con la intencin de determinar si esta etnia
an existe.

El historiador divulg en aquel momento sus resultados en medios de Buenos
Aires y Bolivia, as como en la red Ant-Arq, donde Cingolani public, el 3
de mayo de 2001, una relacin de su trabajo que puede revisarse todava en
http://listserver.com.ar/pipermail/ant-arq/2001-May/000258.html. Tal como
el investigador lo ha denunciado, algunas frases de esa informacin pueden
contrastarse con los fragmentos citados por Dez Astete en su carta
abierta.

En esa relacin, Cingolani habla de los hechos que sustentan las sospechas
sobre la supervivencia de los toromonas, que se habran mantenido ajenos al
resto de Bolivia por decisin propia tras la exterminacin de que fueron
objeto las tribus durante el auge de la explotacin del caucho. Los
toromonas habran protegido en sus territorios a los incas y habran dado
origen a la leyenda del Paititi, una versin de El Dorado en la Amazona
sur.

Cingolani insiste en que gran parte de la informacin recabada por Asensi
procede de los estudios derivados de la expedicin, que tuvo como uno de
sus nortes la divulgacin puntual de sus resultados en Internet y otros
medios. "Esta informacin la baj de Internet de manera indudable y
completa ya que, como afirmaba, en muchos casos, sigue disponible



Resultados

El proyecto ha abarcado, hasta ahora, tres expediciones oficiales, con
apoyo del Estado boliviano -Apolobamba-Madidi (2000), Madidi XXI (2001) y
Santos Pariamo (2003)- y tres expediciones privadas -cuenca alta del ro
Madidi (2002) y Cordillera de Apolobamba Norte I y II (2003-2004)-, todas
al interior del Parque Nacional Madidi. Su primera versin est incluida en
la base de datos de la Royal Geographical Society (http://www.rgs.org) del
Reino Unido.

Los expedicionarios realizaron el primer recorrido integral de la ruta
Fawcett en Apolobamba desde 1911. Adems se adjudicaron otros mritos: el
primer reconocimiento de la cuenca del ro Colorado desde 1912; la primera
navegacin histrica del ro Mojos hasta su desembocadura con el ro
Tuichi, su denuncia de la inexistencia del hito 27 en el lmite entre
Bolivia y Per, y el reconocimiento del hito 26, en Ichocorpa, en la misma
lnea limtrofe.

Con el material recogido en la investigacin, Cingolani y su equipo han
producido adems diversos estudios. El primero de ellos fue el estudio
etnogrfico En busca de los toromonas (de la Expedicin Madidi XXI), por
Dez Astete (La Paz, 2001 ), y a ese le siguieron Expedicin Madidi. Tras
las huellas de Lars y de los toromonas en el Madidi Occidental, libro de
crnicas de Cingolani (La Paz, 2004); Apuntes para una historia del
noroeste, estudio histrico tambin de Cingolani (2000-2001) y Alrededor
del Paititi. Msticos, exploradores y aventureros. Crnicas y documentos de
la penetracin civil, militar y eclesistica espaola en la Amazona pacea
durante los siglos XVI y XVII, un perfil de proyecto presentado este mismo
ao al Centro de Estudios Indianos de la Universidad de Navarra, en Espaa.
Adems, Cingolani y el antroplogo visual Fernando Arispe produjeron en
2004 el video Expedition Madidi. Searching for Lars.



La otra bsqueda

Aunque el trabajo desarrollado hasta ahora ha permitido al equipo
profundizar en su conocimiento de la zona y reafirmar la relacin de apoyo
y reciprocidad con las comunidades indgenas que habitan el Madidi, el
trabajo est an inconcluso. Cingolani explica que para concluir la
investigacin se necesita obtener nuevos fondos que les permitan "hacer una
nueva expedicin, concluir la investigacin de archivo y publicar las
conclusiones en libros, uno acadmico y otro de bitcora, y videos, uno
cientfico y otro de bitcora".

Ya se tiene avanzado, como explicamos ms arriba, el estudio, por parte de
Dez Astete, el libro de bitcora realizado por Cingolani, y el video de
bitcora, tambin por Cingolani en colaboracin con Arispe, "pero no
podemos concluirlo por falta de dinero", agrega.

De resultar positiva la investigacin verificndose la existencia de los
toromonas, "se abre un nuevo escenario de intervencin para que el Estado
boliviano garantice su aislamiento a travs de la creacin de una reserva
de aislamiento absoluto (es decir, donde nadie pueda entrar) y a la vez se
brinden condiciones de seguridad (puestos de control, radios, etc.) para
que eso sea real".

Cingolani y su equipo trabajan actualmente en una nueva y no menos
importante bsqueda de fondos para la prxima y, esperan, exitosa fase de
su expedicin. Entre las acciones que han adelantado se encuentra el
lanzamiento del CD Madidi, msica por la naturaleza I, realizado en 2002
con la participacin de algunos de los ms reconocidos grupos y solistas
bolivianos de msica popular urbana contempornea -rock, hip hop, rap,
reggae y otros gneros-, como David Portillo, Rodrigo Villegas, Vacas
Locas, Marraketa Blindada, Alejandro Rivas & Aldo Mercado, ltimas
Neuronas, Negro y Blanco, Amanda's Dreamscape, Comunidad y Atajo. El CD ha
sido financiado por el gobierno de Dinamarca, la Unin Europea, WCS y
Care-Bolivia.

El objetivo de la venta del CD, contina el historiador, es la adquisicin
de un bote a motor para el patrullaje de los ros Lanza y Tambopata,
ubicados en el sector occidental del Madidi y alrededor de los cuales
habitan las comunidades de San Fermn, Lino y Cocos. Y agrega: "Esta es una
tarea que ha quedado pendiente. Sabes cunto cuesta un bote? Digamos unos
5.000 dlares...".

Entre tanto, el investigador vive de la produccin de documentales sobre
temas que van de la arqueologa a la historia y del medio ambiente al apoyo
a las comunidades indgenas. Asimismo, asesora sobre estos temas a
instituciones pblicas y privadas como la Prefectura de La Paz, la
Fundacin II Centenario y otras. Por otra parte, escribe en el quincenario
El Juguete Rabioso y en el sitio informativo BolPress
(http://www.bolpress.com), dos influyentes medios bolivianos.



Una historia con semejanzas

En 2003 apareci El origen perdido. Ya el nombre de Matilde Asensi empezaba
a despuntar como autora de ficcin histrica por sus anteriores novelas.
Antonio Ruiz Vega, autor del sitio Libros que he ledo, describe la trama
de la novela en http://www.crimental.com/RuizVega/elorigenperdido.htm y
all Cingolani obtiene su primer encuentro con las semejanzas entre el
libro y su trabajo de investigacin.

Cingolani precisa que es entre las pginas 365 y 523 donde se encuentran
las similitudes. Aparte de que la ubicacin geogrfica y la bsqueda de los
toromonas, mencionados en la novela, coinciden con la expedicin, recalca
la supuesta entrevista a lvaro "Daz" Astete que los personajes encuentran
en Internet, en la que, segn revel Dez Astete, se cuelan aseveraciones
errneas, algunas, y otras semejantes a textos escritos por Cingolani. En
la novela, como en la vida real, se realizan dos expediciones, e igualmente
se mencionan los nombres de Fawcett y Hafskjold.

"Para quien ley la novela", explica Cingolani, "es ms claro lo que
afirmo, que en sntesis es que Asensi tom toda la historia de nuestras
expediciones y se inspir en ellas para desarrollar el ltimo captulo de
su novela, es decir, el desenlace, a lo largo de mucho ms de cien pginas.
La historia de los toromonas y su alianza con los incas le sirvi de puente
entre la primera parte de su libro (en lo esencial, la que se desarrolla en
Tiwanaku) y el final feliz de su novela (el encuentro con los 'capacas',
poseedores de las palabras mgicas)".



Asensi: sin personajes trasuntos

Matilde Asensi es una exitosa escritora espaola en ascenso. El diario El
Mundo recordaba en septiembre de 2003, en una resea de El origen perdido
-an disponible en
http://www.el-mundo.es/elmundolibro/2003/09/02/libro_dia/1062499031.html-
que la autora haba sido calificada por Plaza & Jans, editorial donde
public El ltimo catn y Iacobus, como "la nueva reina espaola del
best-seller de calidad". La misma resea adelanta que la escritora "quiz
se convierta en el fichaje ms rentable de Planeta de los ltimos aos".

Asensi naci en Alicante, Espaa, en 1962. Es periodista egresada de la
Universidad Autnoma de Barcelona y ha trabajado en los informativos de
Radio Alicante-SER, en la Radio Nacional de Espaa, en la agencia EFE como
corresponsal y en los diarios provinciales La Verdad e Informacin, como
colaboradora. Ha publicado las novelas El saln de mbar (1999), Iacobus
(2000), El ltimo catn (2001), El origen perdido (2003) y Peregrinatio
(2004). Ha obtenido el primer premio de cuentos en el XV Certamen Literario
Juan Ortiz del Barco (1996), de Cdiz, y el XVI Premio de Novela Corta
Felipe Trigo (1997), de Badajoz.

En la pgina http://www.plaza.es/asensi/home.htm se muestra una direccin
de correo electrnico de Matilde Asensi, a la que le escribimos
solicitndole su posicin sobre este caso. Al momento de redactar este
trabajo no haba respondido.

En entrevista concedida a El Salt, revista del Instituto Alicantino de
Cultura Juan Gil-Albert, en su edicin de abril-junio de 2004 (disponible
en http://usuarios.lycos.es/ferrandiz/salt0404.htm), Asensi es consultada
sobre su presencia, como personaje, en El origen perdido, a lo que
respondi: "Es que estoy en todas las novelas, aunque no hay ningn
personaje que sea trasunto, como dices".



*** Nios de Tenerife tendrn tteres venezolanos hasta agosto

Desde el pasado martes 5 de julio, y hasta finales de agosto, la compaa
venezolana de tteres y teatro Garabatosh-k alegrar las tardes en la
piscina municipal de La Punta del Hidalgo, en la isla de Tenerife, llevando
entretenimiento a los nios canarios del referido sector. La iniciativa
parti del rea de Medio Ambiente y Servicios Municipales del Ayuntamiento
de La Laguna, que program ms de 15 funciones de los diferentes montajes
con que cuenta Garabatosh-k. 

La compaa venezolana viene realizando una fructfera labor cultural en el
archipilago canario, llevando a colegios, bibliotecas y barrios obras de
autores venezolanos e internacionales.

Para esta ocasin la compaa ha enriquecido su repertorio con temas
relacionados con la proteccin del medio ambiente, cuidados de la piel, la
importancia del deporte y la responsabilidad que tenemos al adoptar una
mascota. Todas con mensajes educativos y presentados de una manera dinmica
y divertida para atraer al pblico infantil y envolverlos en la trama de
cada historia.



*** Skrmeta ser coguionista de pelcula sobre su novela

El escritor chileno Antonio Skrmeta ser coguionista de la pelcula que
sobre su ms reciente novela, El baile de la victoria, podra empezar a
filmarse a finales de este ao en Santiago de Chile, segn indic el autor
el pasado 2 de julio en Panam.

En la elaboracin del guin compartir responsabilidades con el director de
la cinta, el italiano Ricky Tognazzi, y su equipo de trabajo.

El guin se escribir este semestre en dos etapas, en una de las cuales
Tognazzi se trasladar a Chile, "y despus yo voy a Italia", indic el
autor durante una larga sesin de firma de autgrafos tras participar en un
coloquio sobre su novela en la III Feria del Libro de Panam, que concluy
el domingo 3.

Aadi que algunos podrn pensar que es una ventaja que el autor de la obra
participe en la escritura del guin, pero que esto es "muy relativo". Sin
embargo, el novelista chileno reconoci que "mi tipo de fantasa (al
escribir) puede ser una contribucin a ciertos matices de la historia y
tambin para darle mayor verosimilitud" a la misma.

El rodaje se podra realizar en diciembre, "pero es muy especulativa, pues
todo depende del tiempo y de la disponibilidad de los actores", dijo el
autor.

Fuente: EFE



*** Fallece a los 73 aos el autor espaol Mario Angel Marrodn

El poeta y ensayista espaol Mario Angel Marrodn falleci el mircoles 6
de julio en la Clnica Virgen Blanca de Bilbao, a los 73 aos de edad. El
funeral por el poeta se celebr el jueves 7 en la Baslica de Santa Mara,
en su localidad natal, Portugalete.

Licenciado en derecho por la Universidad Central de Madrid, Marrodn fue un
apasionado de la poesa y sus composiciones se tradujeron a 12 idiomas. A
lo largo de su vida public 400 libros entre poesa, ensayo y crtica del
arte que le llevaron a figurar en manuales de literatura, antologas y
enciclopedias. Colabor asimismo en numerosas publicaciones europeas y
americanas, con ms de 2.000 artculos editados.

Marrodn dirigi revistas y colecciones de libros de poesa y perteneci a
academias y asociaciones de la lengua. Su obra fue reconocida con
nombramientos, premios y medallas y, durante su vida, mantuvo contacto con
literatos e intelectuales de renombre como Cela, Vicente Alexandre, Dmaso
Alonso, Miguel Delibes, Barandiarn, Oteiza o Elas Amzaga.

En 2002 se fund la Asociacin Potica Marrodn, presidida por el cantautor
Joseba Gotzon, que con su lbum Fotopoemak rindi un homenaje al autor.
Desde su creacin, este colectivo ha dado a conocer la obra y la figura de
Marrodn y ha recuperado el premio de poesa en euskera y castellano que
lleva su nombre.

Sus trabajos han sido traducidos al ingls, francs, italiano y portugus.
Ha escrito poesa (Ansia de vida, 1950; Las races del espritu, 1961; Las
heridas de un pueblo, 1965), trabajos sobre el euskera (Los pinceles de
Vasconia, 1974; Creadores lricos vascos, 1977; Arteta, nuestro pintor,
1979; El Baztn verso a verso, 1985), una zarzuela (Ixasotarrak, 1979) y ha
realizado tambin crticas literarias.

Fuentes: EITB24, EFE



*** Gelman dice haberse equivocado al calificar a Neruda de derechista

      En el 101 aniversario de su nacimiento, el mundo entero recuerda al
      premio Nobel de Literatura 1971. En Chile proponen bautizar con su
      nombre un teatro y un aeropuerto, y en Londres se anuncia la
      preparacin de una pera basada en Ardiente paciencia, la novela de
      Antonio Skrmeta sobre la figura del autor de Residencia en la
      Tierra.

El pasado 6 de julio, el poeta argentino Juan Gelman recibi en La Moneda,
de manos del presidente chileno Ricardo Lagos, el Premio Iberoamericano de
Poesa Pablo Neruda 2005, que le ha sido concedido por decisin de un
jurado en el que participaron Jos Weinstein, ministro de Cultura de Chile;
Jos Miguel Oviedo, crtico peruano; Hernn Loyola, experto nerudiano, y el
escritor argentino Mempo Giardinelli.

El premio, dotado de 30.000 dlares junto a una medalla y un diploma, busca
distinguir la trayectoria de un autor cuya obra se considera un aporte
notable al dilogo cultural y artstico de la regin. La primera edicin
del premio, el ao pasado, recay sobre el escritor mexicano Jos Emilio
Pacheco.

El evento fue aprovechado por Gelman para retractarse de unas declaraciones
emitidas por l en 1970 para la revista Ercilla, en la que calific a
Neruda de derechista y dijo sentir "lstima que en los ltimos aos se
repita poticamente y polticamente".

"Dije que era un derechista y eso fue un grave error. El contexto fue la
dcada de los 60, cuando estallaron revoluciones culturales en no pocos
pases de Occidente, protagonizadas por jvenes que exigan la imaginacin
al poder (...). Ante esa inopia desolada, se alzaba la revolucin cubana
triunfante y muchos ingresamos en movimientos guerrilleros, porque
desebamos ardientemente, como Neruda para Chile, que la justicia imperara
en Argentina. Mi crtica a su situacin poltica era tan sincera como su
'Oda a Stalin' y tan equivocada como su 'Oda a Stalin' ".

Luego, el escritor habl de los mritos literarios de Neruda. "En Buenos
Aires lo criticaron crculos uricos de la literatura por escribir poesa
poltica (...), como si Daro, Dante, Shakespeare o Catulo no hubieran
escrito poesa poltica, como si el nico tema de la poesa no fuera la
poesa y no se pudiera hablar de todo, hasta de amor. Neruda escribi
algunos de los poemas de amor ms extraordinarios de la poesa universal.
Fue un marinero de los misterios del amor, y del misterio de los
despojados".

"Este premio es justamente eso: un paso hacia el futuro, no lo esperaba
para nada. Lo recibo conmovido y siento que es, sobre todo, un
reconocimiento a la poesa que surge de las entraas de nuestra lengua y de
nuestra regin (...). El poeta Neruda escribi palabras con sangre entre
las slabas, como dijo de los nombres que bautizan los cerros de
Valparaso. Su tinta y su tintero nunca fueron ajenos al temblor humano, a
diferencia de bellezas marmreas, como las que abundan en obras como las de
Octavio Paz. Su poesa perdura en el tiempo porque fue escrita con sangre",
dijo Gelman.

Nacido en Buenos Aires en 1930, Gelman cuenta con una prolfica obra
traducida a ms de diez idiomas y con importantes reconocimientos, como los
premios Nacional de Poesa en Argentina 1997, Juan Rulfo 2000 y Reina Sofa
2005. Sali de Argentina en 1976, durante la dictadura militar, y luego de
residir en Roma y Pars se radic en Mxico.

El presidente de Chile, por su parte, valor el hecho de que el premio se
estuviera entregando en esta oportunidad al autor argentino: "En Gelman y
Neruda se entrelazan una forma de mirar, sentir y amar una Amrica nuestra.
Al hermanarse estos escritores de esa manera, hermanan tambin, cada da
ms, a Chile y Argentina".

Das antes de la entrega del premio, Gelman visit la casa de Neruda en
Santiago, La Chascona, y se traslad al balneario Las Cruces, en la costa
del Pacfico -120 kilmetros al suroeste de Santiago-, para visitar al
poeta chileno Nicanor Parra.

La entrega del premio fue una de las actividades programadas para recordar
al vate en sus 101 aos, cumplidos este martes 12 de julio. Los chilenos
recordaron a Neruda con actividades para resaltar la universalidad de su
obra, organizadas en sus casas-museo de Isla Negra, Valparaso y Santiago.

Desde el domingo 10, miles de personas acudieron a esas casas para rendir
homenaje al poeta, quien naci en la surea localidad de Parral el 12 de
julio de 1904, mientras en otras del mundo tambin se le rindi homenaje al
hombre y a su obra.

En la casa museo La Sebastiana, el artista Francisco Velasco Martner
inaugur la serie de pinturas titulada "Fragmentos". La muestra es un
regalo del artista, quien vivi en La Sebastiana junto a sus padres (la
destacada artista Mara Martner y el doctor Francisco Velasco) y Neruda
gran parte de su infancia y juventud.

Adems, la casa de Valparaso abri sus puertas gratuitamente a todo el
pblico hasta las 5:30 de la tarde. Y, en Santiago, la danza fue
protagonista de la celebracin en La Chascona. El festejo principal
consisti en la presentacin del premiado ballet Carne de aire, cuya
coreografa, creada por Gigi Caciuleano, director del Banch, est ligada a
la obra del escritor, adems de incluir algunos de sus poemas.

El mismo 12, un grupo de parlamentarios de la Concertacin propuso en el
seno de la Cmara rebautizar el aeropuerto de Santiago para que lleve el
nombre de Neruda. La iniciativa, segn explic el diputado socialista
Carlos Montes, es que el lugar que marca la entrada a Chile tenga el nombre
de alguien representativo de la cultura de ese pas. "Creemos que el
principal aeropuerto del pas debera estar asociado a un figura de
envergadura mundial", dice.

La idea es rendir un tributo al autor del Canto general y, adems,
potenciar a Chile como pas de vates. "En el espritu de esto est pensando
tambin en ponerle a otros aeropuertos nombres de poetas. Por ejemplo, se
piensa en el nombre de Andrs Sabella para el aeropuerto de Antofagasta",
explica, y agrega que es importante "destacar parte de nuestra historia, de
nuestra personalidad".

El aeropuerto santiaguino se llam tradicionalmente Pudahuel, por el
municipio en el que est ubicado, pero durante el rgimen militar
(1973-1990) se le bautiz Comodoro Arturo Merino Bentez, en recuerdo del
fundador de la Lnea Area Nacional (LAN Chile), la primera aerolnea
chilena. Para no olvidarse de Merino Bentez, los diputados propusieron que
un tramo de la autopista que comunica a la capital chilena con el
aeropuerto lleve su nombre.

Los parlamentarios que propician esta iniciativa son Enrique Jaramillo,
Carolina Toh, Guillermo Ceroni, Enrique Accorsi, Esteban Valenzuela,
Eugenio Tuma, Ivn Paredes, Pablo Lorenzini y Carlos Montes.

Igualmente, en Talca se estudia la posibilidad de bautizar el teatro local,
que est a punto de ser inaugurado oficialmente, con el nombre del autor de
Odas elementales. La propuesta es analizada por el Consejo Regional y
cuenta con el apoyo del intendente del teatro, Jaime Hermosilla, quien
manifest su satisfaccin con la idea y abog por que la iniciativa llegue
a buen puerto.

En Londres, este mircoles 13 Plcido Domingo anunci que interpretar a
Neruda en una pera del compositor mexicano Daniel Catn. La obra, que ser
compuesta en espaol, se basar en la novela Ardiente paciencia, del
novelista chileno Antonio Skrmeta, y se estrenar en la pera de Los
ngeles en 2009.

Domingo estar acompaado por el joven tenor mexicano Rolando Villazn -en
el papel del cartero-, a quien calific de "gran artista" y dijo ver en l
a su "hijo artstico". Agreg que Villazn "es una de esas voces
maravillosas que estn surgiendo en Latinoamrica", y alab el desempeo
del tenor peruano Juan Diego Flrez.

Catn ha compuesto obras lricas basadas en otros textos famosos, como
Florencia en el Amazonas (1996), que toma como base El amor en tiempos del
clera, de Gabriel Garca Mrquez. Tambin La hija de Rappaccini (1991), y
su ltima composicin Salsipuedes, una boda del Caribe (2004), con libreto
de Eliseo Alberto (Cuba) y Francisco Hinojosa (Mxico), en la que reconoce
la influencia de los compositores cubanos Amadeo Roldn y Alejandro Garca
Caturla.

En cuanto a la pera sobre Neruda, Catn explica que, cuando escriba
Salsipuedes, Domingo le manifest su deseo de estrenar una pera compuesta
por l. "Como estaba comprometido con Houston, decidimos esperar y hacer un
proyecto nuevo. Uno de los ms cercanos a mi sensibilidad era Il postino,
con Neruda como personaje. Su poesa es la de mi juventud, y mi
adolescencia estuvo muy marcada por su obra. Ahora creo que tengo la
madurez para abordar el tema. Suger Ardiente paciencia y me comuniqu con
Antonio Skrmeta. Desde all ha sido una buena noticia tras otra. A Plcido
le encant la idea y dijo que l quera hacer a Neruda. Y Rolando Villazn
se identifica mucho con el papel de Mario".

El compositor agreg que las sopranos Vernica Villarroel y Cristina
Gallardo-Domas sern "definitivamente" consideradas para la obra, aunque el
elenco no ha sido completamente confeccionado.

Fuentes: El Mercurio, Terra Actualidad, EFE, Pueblo en Lnea, El Mostrador,
La Segunda



*** Premio Nobel Claude Simon falleci en Pars

El escritor francs Claude Simon, Premio Nobel de Literatura 1985,
considerado uno de los fundadores de la Nouveau Roman, grupo que integr
junto a Alain Robbe-Grillet, Michel Butor y Marguerite Duras, muri en
Pars el mircoles 6 de julio a los 91 aos de edad.

Nacido el 10 de octubre de 1913 en Tananarivo (Madagascar), Simon luch
junt a fuerzas republicanas en la Guerra Civil espaola, experiencia
reflejada en dos de sus libros, El Palacio, de 1962, y Las Gergicas, de
1981, y fue soldado de un regimiento de caballera en la Segunda Guerra
Mundial.

Las Gergicas es una de sus obras ms complejas y celebradas. A la vez
poema, epopeya y novela, el escritor ofrece en ella tres imgenes de la
guerra a lo largo de dos siglos y tres personajes principales, uno de ellos
l mismo, un tercero llamado O., directa evocacin de George Orwell, y de
su visin del enfrentamiento entre comunistas y anarquistas en la Barcelona
de 1936.

Testigo de la desbandada del Ejrcito francs en 1940 junto con su batalln
de caballera y prisionero luego en un campo alemn, Simon logr escapar y
huir al sureste francs, entonces zona libre, donde compr una propiedad en
Salses, cerca de Perpin. All se convirti en un viticultor amante de la
pintura y la fotografa, antes de dedicarse a la literatura.

Pese a que los especialistas encuentran en ellas las primicias de sus obras
maestras, Claude Simon nunca dio mucho valor a sus primeras creaciones, Le
Tricheur, escrita en 1941 y publicada en 1946, y La corde raide (1947), de
carcter autobiogrfico. Siguieron Gulliver (1952) y Le Sacre du Printemps
(1954) hasta que, mediada la dcada de los aos 50, uno de sus manuscritos
lleg a las manos de Alain Robbe-Grillet, consejero literario de Las
Ediciones de Minuit, sello al que Simon se mantendra unido hasta su
muerte.

Con Robbe-Grillet particip del grupo fundador del movimiento de la Nouveau
Roman, que renov la literatura francesa y extendi tambin a otras
regiones su influencia, que integraban entre otros Duras, Butor, Nathalie
Sarraute, Samuel Beckett y Jean Ricardou.

Simon es autor, entre otras obras, de La Route des Flandres (1960),
L'Histoire (1967), Orin ciego (1970, ilustrado por Joan Mir), Trptico
(1973) y Leccin de sociales (1975). Su obra ms reciente es Le Tramway
(2001), en la que evoc sus aos de infancia y la vejez.

Cuando le lleg el Premio Nobel, en 1985, no era un escritor muy famoso en
Francia, aunque ya haba recibido varios premios nacionales, como el de la
Nouvelle Vague, en 1960, por La Route des Flandres, y en 1967 el premio
Mdicis, por L'Histoire.

El sbado 9, el ministro de Cultura francs, Renaud Donnedieu de Vabres,
rindi homenaje a Simon, a quien calific de "figura esencial de la novela
contempornea y uno de los escritores ms reconocidos de su tiempo, en
Francia y en el extranjero". De Vabres destac tambin que "el rechazo de
las convenciones, o ms bien la originalidad fundamental del hombre, son el
corazn de su obra, el resorte de su creacin".

Fuentes: ANSA, EFE, El Mundo, Terra Actualidad



*** Docentes de la Escuela de Escritores publican nuevo libro

El 7 de julio fue presentado el libro Balas perdidas (Antologa de nuevos
narradores), con textos de los profesores de la Escuela de Escritores
(http://www.escueladeescritores.com) Ignacio Ayerbe, Alfredo Caminos,
Isabel Caelles, ngeles Lorenzo, Jess Prez, Daniel Saavedra, Javier
Sagarna y Mariana Torres. El evento se realiz en el foro de la FNAC, en la
Plaza de Callao de Madrid.

La encargada de la presentacin fue la novelista Mara Tena, autora tambin
del prlogo. La antologa ha sido publicada tanto en Suramrica como en
Espaa, y los autores confiesan sentirse bastante contentos con la buena
recepcin que el volumen tuvo ya en la Feria del Libro de Madrid, en donde
fue puesto por primera vez a la venta.

Los ocho escritores tienen en comn su labor como profesores de escritura
creativa en la Escuela de Escritores, taller literario que comenz su
andadura con cursos en Internet, y que en la actualidad ofrece tambin
talleres en su sede madrilea y cursos de creatividad y redaccin para
empresas e instituciones.

Como Mara Tena comenta en su prlogo, los relatos han sido "creados con el
mimo y la paciencia de quien ha participado mucho del proceso de escribir,
en el proceso de crear y canalizar la imaginacin". Los temas son diversos,
pues tal como los propios autores reconocen, cada uno tiene procedencias
muy distintas, cada uno en sus dobles vidas como escritores y docentes;
adems, entre los ocho hay profesores de universidad, ejecutivos de
marketing, periodistas y diseadores. Sus procedencias geogrficas tambin
son de lo ms variadas: desde castizos madrileos y otros castellanos,
hasta oriundos brasileos, chilenos y argentinos.

Por otro lado, la Escuela de Escritores mantiene abierta su oferta de
talleres literarios, en los que se puede participar por Internet o bien
asistiendo al nuevo centro presencial en Madrid, ubicado en la calle Olivar
12. La matrcula contina abierta aunque ya quedan pocos das para el
comienzo de las clases. Las plazas en los grupos son limitadas.

Entre los cursos de escritura virtuales, como novedad, se ha presentado un
taller pensado para los ms jvenes, con el apoyo didctico de la editorial
SM. Los cursos presenciales los integran ocho talleres mensuales, entre los
que destaca el impartido por Eloy Tizn, "Todo es ficcin", sobre recursos
narrativos.

Fuente: Escuela de Escritores



*** Bolao gana pstumamente Premio Municipal de Literatura en Santiago

2666, la novela pstuma del escritor chileno Roberto Bolao, fallecido en
2003 en Espaa, fue galardonada el pasado 7 de julio en Santiago de Chile
con el Premio Municipal de Literatura, tras la decisin unnime de un
jurado compuesto por Poli Dlano, Alejandro Zambra y Luz ngela Martnez,
quienes adems concedieron una mencin honrosa a La burla del tiempo, de
Mauricio Electorat. 

Los dems ganadores del Premio Municipal de Santiago 2005 fueron Pretrito
presente, de Carlos Iturra, en la categora cuento; Historia general de
Chile II (Los Csares perdidos), de Alfredo Jocelyn-Holt, en ensayo, y
Libro de Atanasio Beley, de N. Miquea Salas, en poesa. Adems, este ao se
incorpor por primera vez el premio a la narrativa infantil, que recay en
Amarilis, de Ana Mara del Ro.

El Premio Municipal de Santiago de Chile, que el ao pasado fue obtenido
por El baile de la victoria, de Antonio Skrmeta, est dotado de dos
millones de pesos, y ser entregado a finales de este mes.

Bolao muri el 15 de julio de 2003 mientras esperaba un trasplante de
hgado en un hospital de Barcelona, pero contina siendo el foco de
diversas polmicas. A raz de la concesin del premio, y durante el ciclo
literario "Lugares como canciones: creacin catalana en Chile", que se
desarroll entre el 6 y el 17 de julio en la Biblioteca Nacional de Chile
con apoyo del Institut Ramon Llull, la crtica literaria Patricia Espinosa
descarg una andanada contra las polticas del ministerio de Cultura
chileno, causantes, a su juicio, de que mientras la obra de Bolao gana
reconocimiento mundial, en Chile es todava una figura marginal.

La crtica acus al ministro Jos Weinstein, presente en el acto, de
incumplir sus promesas respecto a la figura del escritor y, en ese
contexto, agradeci al Institut Ramon Llull por dar a los chilenos la
posibilidad de conocer mejor a uno de los mejores exponentes de su
literatura en las ltimas dcadas.

En el homenaje a Bolao participaron los escritores catalanes Ana Mara
Moix, Ponc Puigdevall y Antonio Travera, el chileno Roberto Brodsky y el
actor Julio Jung, ex agregado cultural del consulado chileno en Barcelona.
El editor Jorge Herralde, cuya presencia se haba anunciado, envi un
saludo, lo mismo que el escritor chileno Pablo Simonetti.

Roberto Brodsky discrep de Espinosa, al considerar "peligroso" que sea el
Estado quien difunda la obra de los escritores. "No es ese el papel del
Estado, ni es el objetivo del escritor ser acogido por el Estado", subray
Brodsky, quien s estuvo de acuerdo con una tesis presentada por Espinosa
sobre el proceso formativo del "discurso poltico e ideolgico" de Bolao.

La tesis se basa en el "Manifiesto infrarrealista" con el que Bolao y un
grupo de poetas mexicanos dieron origen al movimiento literario de ese
nombre en 1975. Los firmantes del manifiesto son el ncleo protagonista de
la novela Los detectives salvajes, que le vali al autor chileno los
premios Herralde y Rmulo Gallegos. Tras precisar que el infrarrealismo fue
creado por el pintor chileno Roberto Matta cuando Andr Breton lo expuls
del surrealismo, Espinosa sostiene que Bolao pretendi una vuelta al
"arte-vida".

Los participantes pusieron de relieve los nexos literarios entre Chile y
Catalua, reflejados en los largos perodos de residencia que tuvieron en
Barcelona Jos Donoso, Jorge Edwards, Mauricio Wsquez (fallecido el ao
pasado) y el propio Bolao, que vivi veinte aos en la localidad de
Blanes.

Tambin realzaron su obra, subrayando que antes de su muerte, el autor de
Los detectives salvajes, Putas asesinas, Nocturno de Chile y Amuleto, entre
otras obras, ya era considerado uno de los ms grandes escritores
latinoamericanos de las ltimas dcadas y despus, con 2666, pas a ser un
clsico de nuestra poca.

Puigdevall puso de relieve que, en esencia, la literatura es la
protagonista esencial de toda la obra de Bolao, para quien "vivir era
escribir y escribir era vivir".

A pesar de la distancia, Bolao sola intervenir en debates culturales
chilenos. La entrega, aos atrs, del Premio Nacional de Literatura lo
encontr lanzando dardos contra Isabel Allende y Luis Seplveda. De la
primera dijo que era "una tonta". Sobre Seplveda apunt que su literatura
venda porque era "digerible".

En el marco del homenaje al extinto escritor, la prensa entrevist a su
madre, Victoria valos. "Siempre aparece como si fuera un hombre que no
tiene a nadie, pero quiero que se sepa que su familia lo recuerda", dijo.
Ella lo record como un nio "muy alegre, divertido", un lector voraz de
Superman y El Llanero Solitario, alguien que fue "muy amigo de sus amigos,
una especie de Robin Hood que siempre andaba regalando cosas".

Fuentes: EFE, Terra Actualidad, La Segunda, El Informador



*** Homenajean a Cabrera Infante en Cuenca

La obra del recientemente fallecido escritor cubano Guillermo Cabrera
Infante fue el eje central del curso "Verbigracia, Guillermo Cabrera
Infante", que se desarroll en la ciudad de Cuenca, en el centro de Espaa,
entre el 7 y el 9 de julio.

El encuentro, que reuni a estudiosos, amigos e incondicionales de la obra
del literato y que se integra en el programa de cursos de verano de la
Universidad de la Regin de Castilla-La Mancha, se plante como "un
homenaje" para honrar la memoria de Cabrera Infante, segn explic el
escritor y director del curso, el peruano Fernando Iwasaki.

"Aunque todos querramos que las circunstancias que nos renen en Cuenca no
fueran las de su ausencia, queremos recordarlo como alguien que est vivo a
travs de sus libros y en la memoria de todos nosotros", subray.

Segn Iwasaki, hay fillogos, estudiosos o crticos interesados en la obra
de Cabrera Infante por todo el mundo, pero "lo que hace de esta reunin
algo singular es que quienes han venido hasta aqu no solamente van a
hablar desde un plano filolgico y de especialistas, sino como admiradores,
amigos, como personas que compartieron con l vivencias, experiencias y
pasiones".

Destac que se hizo un gran esfuerzo por reunir a autores y amigos
provenientes de distintos lugares y pases como Espaa, Cuba, Estados
Unidos, Mxico, Venezuela, Bolivia y Per. El objetivo del curso era
convertirse en "una expresin de la universalidad de la obra de Cabrera
Infante" y que los asistentes tuvieran la oportunidad de acercarse "a todas
las patrias de Guillermo, patrias como la literatura, el cine, la lectura,
como la lengua o como su conversacin, ya que era un gran conversador",
agreg.

Fuente: EFE



*** Un Quijote en esperanto se incorpora a la Casa de Cervantes

El Museo Casa Natal de Cervantes de Alcal de Henares incorporar a sus
fondos una edicin de El Quijote traducida al esperanto por Fernando de
Diego, uno de los ms destacados traductores de textos espaoles a esa
lengua internacional. La iniciativa se enmarca en los actos de
conmemoracin del cuarto centenario de la publicacin de la primera parte
de la obra.

Este volumen, titulado La ingenia hidalgo Don Quijote de La Mancha, ha sido
editado por la Fundacin Esperanto, cuyo director, Jos Antonio del Barrio,
entreg la obra al director general de Archivos, Museos y Bibliotecas de la
Comunidad de Madrid, lvaro Ballarn, el pasado 7 de julio.

La ingenia hidalgo Don Quijote de La Mancha, con 820 pginas que contienen
los famosos grabados de Dor, se sumar a las que ya acumula el Museo Casa
Natal de Cervantes de Alcal de Henares, donde residen libros escritos en
32 lenguas, adems del esperanto.

Ubicado en el lugar en el que, segn los estudiosos, naci y vivi Miguel
de Cervantes Saavedra durante su infancia, el museo es uno de los que
cuentan con mayor afluencia de pblico de la Comunidad de Madrid, con una
media mensual superior a 20.000 visitantes.

El edificio, restaurado y parcialmente reconstruido en 1956, fue
transferido a la Comunidad de Madrid en 1985. A partir de ese entonces se
han sucedido diferentes obras de acondicionamiento y ampliacin para
transformarlo en un atractivo museo de ambiente cervantino que recrea los
espacios interiores de una casa de familia acomodada de mediados del siglo
XVI.

Fuente: IBLNews



*** Libreros espaoles piden a Calvo que derogue descuentos en libros

Los libreros espaoles reunidos en la Confederacin de Gremios y
Asociaciones de Libreros (Cegal, http://www.libreros.org) pidieron a la
ministra espaola de Cultura, Carmen Calvo, la derogacin del decreto,
aprobado durante el gobierno del PP, que permite la liberalizacin de los
descuentos en el precio de los libros de texto.

La solicitud fue presentada durante una reunin en el Palacio de La
Magdalena, en Madrid. La ministra Calvo, que dijo que las libreras deben
ser lugares de amparo de cultura y "no slo comercios", oy las quejas de
Fernando Valverde, presidente del rgano gremial, en torno a los descuentos
que aplican las grandes cadenas comerciales, impidindole a las medianas y
pequeas libreras entrar en competencia.

"Antes, El Corte Ingls era nuestro amigo, y ahora, desde su anuncio de que
va a aplicar un descuento del 25% como otras grandes superficies, se ha
convertido en nuestro enemigo. Por eso, le hemos pedido que, por favor,
haga todo lo posible para que se derogue ese decreto que tanto est
perjudicando a las libreras", explic Valverde.

Los libreros tambin se quejaron de la gratuidad de los libros escolares y
de la tendencia de algunas provincias espaolas a promover el prstamo de
los libros. "Al final del curso, los alumnos los devuelven y los utilizan
las siguientes promociones", se quej Valverde. "Libreras importantes de
capitales de provincia, alguna muy importante, ya ha previsto cerrar uno de
sus centros".

En Madrid, continu, la Asociacin de Libreras-Papeleras (Alpa) se ha
disuelto porque han cerrado ms de cien libreras que no pueden competir
con las grandes superficies en los descuentos de libros de texto. "Le hemos
enseado a la ministra un anuncio colgado en el tabln de un colegio
andaluz en el que se recomienda a los padres comprar los libros escolares
en las grandes superficies y se ha quedado impresionada", dijo Valverde.
"Calvo se ha comprometido a facilitar una reunin entre el presidente de la
Junta, Manuel Chaves, y los libreros andaluces, porque sospechamos que no
est bien informado sobre lo que est pasando".

Tras la reunin, Calvo pidi a las grandes cadenas "competencia leal" en la
venta de libros para evitar que stos se conviertan en "meros objetos"
abocados a la leyes de la oferta y la demanda. "Llevo muchos aos peleando
por el precio nico para los libros y para que stos no se sometan a la
competencia desleal ni a las leyes mercantiles de la oferta y la demanda",
asegur.

Calvo admiti que su gobierno est intentando modificar el decreto del
Partido Popular para ayudar al sector editorial. Insisti en que las
libreras no deben ser simples comercios y record el esfuerzo de su
ministerio al invertir, este ao, tres millones de euros en la compra de
libros para las bibliotecas.

Fuentes: El Pas, La Razn



*** Arranc la gira internacional del grupo venezolano Textoteatro

La agrupacin Textoteatro del Teatro San Martn de Caracas inici este
jueves 7 de julio su gira internacional 2005, con cuatro presentaciones en
Espaa y siete en Chile. La obra con la que el grupo realiza su gira es Dos
amores y un bicho, del dramaturgo venezolano Gustavo Ott, interpretada por
Mara Brito, Luis Domingo Gonzlez y Carolina Torres.

El montaje abri el Festival del Teatro Extremo de Jan, Andaluca, el
viernes 8. Luego, a partir del 14 de julio, los artistas nacionales
estuvieron en el XI Festival Internacional de Teatro de Aguimes, en la isla
de Palma, en Canarias, donde adems impartieron un foro sobre la
dramaturgia y el teatro actual en Venezuela, presentado por los directores
Luis Domingo Gonzlez, Gustavo Ott y Mara Brito.

Los venezolanos parten este 19 de julio a Chile para participar en los XVI
Temporales Internacionales de Puerto Montt y en la X Lluvia de Teatro de
Valdivia. Las presentaciones sern, entre otras, en Ancud (20 de julio),
Puerto Montt (22 julio), Ro Bueno (23 de julio), Valdivia (24 de julio),
Concepcin (26 de julio) y Casablanca (28 de julio).

Igualmente, el monlogo Bandolero y malasangre, tambin de Gustavo Ott,
dirigido por Luis Domingo Gonzlez e interpretado por David Villegas,
efectuar un periplo que, asimismo, lo llevar del norte a sur del planeta,
del verano al invierno, en 20 das. En Argentina se presentarn cinco
funciones especiales, tres en Buenos Aires, (Teatro Fray Mocho, el 5 ,6 y 7
de agosto) y dos durante el III Festival Internacional de Misiones (9 de
agosto). A su regreso, igualmente habr funciones del monlogo en Santiago
de Chile.

El Teatro San Martn de Caracas tambin llevar el montaje de La vendedora
de fsforos de Hans Christian Andersen a festivales de Dinamarca; la pieza
Passport de Gustavo Ott a Argentina; y Dos amores y un bicho a Estados
Unidos y Mxico.

Fuente: ABN



*** Libros para nios y jvenes tienen su feria en Argentina

Desde el pasado viernes 8 de julio y hasta el jueves 28 se desarrolla en
Buenos Aires la 16 Feria del Libro Infantil y Juvenil
(http://www.el-libro.com.ar/la_feria/html/infantil.html) que bajo el lema
"Los libros no muerden" ofrece una amplia agenda de actividades literarias
y recreativas.

La muestra es organizada por la Fundacin El Libro y se desarrolla en el
Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires, avenidas Figueroa
Alcorta y Pueyrredn (detrs de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Buenos Aires). Entre las actividades se incluyen narraciones de cuentos,
dilogos con escritores, talleres, espectculos, juegos y concursos, adems
de los tradicionales stands de las editoriales.

En homenaje a Hans Christian Andersen, al cumplirse 200 aos de su
nacimiento, se expondrn ejemplares antiguos de sus libros en castellano,
pertenecientes a la Biblioteca y Centro de Documentacin de la Asociacin
La Nube, con el auspicio de la Asociacin de Literatura Infantil y Juvenil
de la Argentina (Alija).

La ambientacin de las plazas y espacios abiertos de la muestra recrear
los cuentos de Andersen, con dibujos e ilustraciones de clsicos personajes
de sus obras, como La sirenita y El ruiseor.

En tanto, los jurados Adela Basch, Ruth Mehl y Roberto Vega seleccionarn a
los ganadores del concurso "El teatro viene a cuento", el primer certamen
de teatro destinado al pblico infantil, promovido por la Fundacin El
Libro. Se presentaron 67 obras, de autores argentinos y del Uruguay, que
recorren distintos gneros, desde teatro de actores, mimos y tteres hasta
danza y otras ofertas. De todas ellas fueron preseleccionadas 11, que sern
exhibidas en la muestra.

Tambin se entregarn premios a los mejores trabajos en los concursos de
afiches, sobre personajes tomados de los cuentos de Andersen; de relatos
orales, con la narracin grabada de un cuento popular o leyenda, y de libro
ilustrado.

La Feria del Libro Infantil y Juvenil fue visitada en 2004 por 440.000
personas -incluidas las delegaciones escolares- y los organizadores confan
en que en esta edicin la afluencia del pblico crecer un 30 por ciento.
El nmero viene creciendo en los ltimos aos y pas de 351.000 personas en
el ao 2001 a 425.000 en 2003. Este ao, a lo largo de tres semanas, se
presentarn obras de teatro, tteres y espectculos de msica, danza, circo
y magia.

Los chicos podrn conocer los secretos de la edicin en los talleres de
armados de libros, en los que se ensear a hacer un libro a partir de la
lectura de un cuento. Tambin se mostrarn las tcnicas de los luthiers en
talleres para ensear a fabricar instrumentos musicales. Se explicar,
adems, la historia de la indumentaria en clases de confeccin. A estas
actividades se sumarn talleres de escritura, teatro, adivinanzas,
recreacin, creacin de marionetas, manualidades y artesanas, entre otras
habilidades creativas.

Entre otros juegos, los chicos podrn disfrutar de partidas simultneas de
ajedrez y la enseanza del scrabble, entre otras atracciones.

Hasta el domingo 24, en coincidencia con el receso escolar de invierno, el
horario ser de 2 de la tarde a 8 de la noche, y la ltima semana, del
lunes 25 al jueves 28 -dedicada especialmente a visitas escolares- abrir
sus puertas de 9 de la maana a 5 de la tarde. La entrada es gratuita para
los menores de 12 aos. Los mayores pagan $4.

Fuente: La Nacin



*** Caballero Bonald gana el premio Gabarrn

El escritor espaol Jos Manuel Caballero Bonald ha resultado ganador del
Premio Internacional Fundacin Cristobal Gabarrn de las Letras 2005, segn
el veredicto emitido el pasado 11 de julio por el jurado, reunido en
Valladolid y presidido por Andrs Quintanilla Buey.

Los miembros del jurado, Rosa Pereda de Castro, escritora y periodista;
Andrs Quintanilla Buey, presidente de la Academia Castellana y Leonesa de
la Poesa; Paz Ramos Prez, periodista de Radio Nacional, quien adems ha
actuado como secretaria del jurado; ngel Snchez Harguindey, adjunto a la
direccin de El Pas; y Jos Miguel Santiago Castelo, subdirector de ABC,
tomaron su decisin por mayora.

En el veredicto se destaca "la ingente y esplndida obra de Caballero
Bonald en su totalidad, con su permanente compromiso tico, su profunda
entrega a la literatura, con libros fundamentales como poeta, novelista o
ensayista", as como su labor docente. "A lo largo de su vida Caballero
Bonald ha sido un ejemplo de hombre profundamente volcado a la creacin
desde la absoluta libertad interior y la decencia de su mensaje".

El premio, que segn sus bases "se le otorga a aquella persona, grupo o
institucin que aporte y confiera el mayor beneficio a la cultura
universal, a travs de la realizacin de una importante labor creadora
literaria o de investigacin lingstica, en cualquiera de los distintos
mbitos de las letras", fue disputado en total por 34 candidaturas
presentadas de Alemania, Espaa, Estados Unidos, Francia, Italia, Mxico y
Portugal.

Mario Vargas Llosa (2002), Guillermo Cabrera Infante (2003) y Francisco
Ayala (2004) han sido los ganadores anteriores de este galardn, dotado con
una obra original, en oro de 18 kilates, de Cristbal Gabarrn, artista que
da nombre a la Fundacin. Caballero Bonald lo recibir el 8 de octubre en
el Teatro Caldern de Valladolid, durante una gala en la que se concedern
los galardones a otros ocho premiados en sus correspondientes categoras.

Estos premios internacionales de la FCG, creados con motivo del X
Aniversario de la misma, se conceden anualmente y pretenden reconocer la
labor de aquellas personas e instituciones que han destacado en las
disciplinas: artes plsticas, escnicas, ciencia e investigacin, deporte,
economa, letras, pensamiento y humanidades, restauracin y conservacin, y
a una trayectoria humana.

La FCG es una institucin cultural sin nimo de lucro, reconocida por el
Ministerio de Educacin, Cultura y Deporte de Espaa, que desde su
fundacin, en octubre de 1992, desarrolla una intensa labor a favor de la
cultura en espaol, promoviendo todo tipo de actividades humansticas,
cientficas y de cooperacin.

Fuente: Regin de Murcia Digital



*** Una antologa rene 800 aos de poesa escrita por mujeres

El pasado 13 de julio fue presentada, en la sala Adamo Boari del Palacio de
Bellas Artes, en Ciudad de Mxico, la antologa Triloga potica de las
mujeres en Hispanoamrica. Pcaras, msticas y rebeldes, realizada por
Maricruz Patio, Leticia Luna y Aurora Mayra Saavedra.

La obra est compuesta por tres volmenes en los que se retrata ocho siglos
de poesa escrita por mujeres en espaol. Unas 500 autoras, procedentes de
todos los pases de habla hispana, han sido reseadas en esta obra, desde
aquellos tiempos en que los poemas eran publicados de forma annima o por
las llamadas "malmonjadas", jvenes que eran obligadas a abrazar la vida
eclesistica. "Se casaban o se iban al convento. No haba otra opcin para
las mujeres", precisa Leticia Luna.

A su vez, Patio recuerda que hasta hombres de los que podra presumirse
una vasta inteligencia, como Hegel, llegaron a decir que las "mujeres
pueden tener hallazgo, gusto o delicadeza, pero no tienen ideales".

Para Patio, la situacin de las mujeres, con todo y los avances que han
habido en ochos siglos, siguen manejndose por el mismo cauce. "Las mujeres
siguen siendo el sector ms pobre y, si de poetas hablamos, continan
marginadas. Apenas se les menciona en los suplementos culturales, por
ejemplo".

Adems, aclara, a las mujeres siempre se les ha encasillado en la poesa
ertica-amorosa, como si fuera el nico tema que hubiesen abordado. Por
ello, las antologadoras buscaron otros registros. En estos ocho siglos
buscaron a las "pcaras, msticas y rebeldes" que habitaron Hispanoamrica,
desde el medioevo hasta poetas contemporneas nacidas en los 80 del siglo
XX.

A decir de Luna, hasta donde investigaron no existe en lengua castellana
una antologa que abarque ocho siglos de poesa escrita por mujeres en
lengua castellana. "Viajamos por muchos pases en busca de estas poetas y
no vimos una antologa de estas caractersticas", aade.

La compilacin se realiz durante tres aos, explican las antologadoras, lo
cual fue posible gracias al apoyo econmico del Fondo Nacional para la
Cultura y las Artes y la Fundacin Cultural BBVA-Bancomer de Mxico. La
Universidad Nacional Autnoma de Mxico les regal el papel y la
Universidad Autnoma Metropolitana la impresin de los tres tomos, cuyo
tiraje fue de 1.200 ejemplares, hoy casi agotados.

La investigacin la iniciaron las tres antologadoras, pero en el proceso
muri Mayra Saavedra, por lo cual el tomo correspondiente a "Pcaras", fue
concluido por Luna y Patio.

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Inaugurado en Caracas foro "Iconos de la literatura venezolana"

El Fondo Editorial del Ipasme y la Casa Nacional de las Letras Andrs Bello
iniciaron el ciclo de conferencias "Iconos de la literatura venezolana",
que bajo la consigna "Leer s da nota", tiene como objetivo abordar la
creatividad, las tcticas y los valores de las obras de diversos escritores
venezolanos.

La primera iconografa en ser analizada correspondi a la obra de Rmulo
Gallegos. A la conferencista Mirla Alcibades le correspondi disertar
sobre el escritor ms ledo, estudiado y traducido de Venezuela.

"Iconos de la literatura venezolana" continuar analizando la obra de
escritores venezolanos los das 21 y 28 de julio, y 4 de agosto. La prxima
iconografa corresponder a Teresa de la Parra, a cargo de Florance
Montero, y le seguirn Arturo slar Pietri, por Laura Febres Cordero, y
Miguel Otero Silva, por Hctor Len.

Las sesiones se realizan en el Saln Rojo de la Casa Nacional de las Letras
Andrs Bello, de Mercedes a Luneta, al lado de la sede del Ministerio de
Educacin y Deportes, en Caracas, a partir de las 2 de la tarde.

Fuente: VTV



*** Fallados los premios de la Semana Negra de Gijn

Este 15 de julio se dieron a conocer los veredictos de los premios de la
Semana Negra de Gijn, en que el argentino Ral Argem y el mexicano Rafael
Ramrez Heredia se hicieron con el premio Dashiell Hammett a la mejor
novela negra de ficcin.

El premio Hammett es otorgado por la Asociacin Internacional de Escritores
Policacos. Argem ha obtenido el premio por Penltimo nombre de guerra,
mientras que Ramrez ha sido distinguido gracias a su obra La mara.

El jurado decidi por unanimidad dar el premio a las dos obras por la "alta
calidad" de narracin y la "profunda investigacin" de hechos que abordan
distintos aspectos de la realidad iberoamericana, en el marco de la Semana
Negra, que se celebr en Gijn del 8 al 17 de julio.

Por su parte, el mexicano Eduardo Monteverde ha recibido el premio Rodolfo
Walsh, que premia a la mejor obra de gnero negro de no ficcin, por Lo
peor del horror, un libro en el que retrata los aspectos ms negros del
Mxico actual.

El Memorial Silverio Caada, que premia la mejor primera novela negra, ha
ido a parar en esta ocasin a las manos de Francisco Prez Gandul, por su
novela Celda 211, de la editorial Lengua de Trapo, una obra en la que se
narran las tensas horas de un motn en una crcel espaola.

Por lo que respecta al nuevo premio a la mejor novela histrica, el premio
Espartaco, que este ao estrena su andadura, ha sido premiada por
unanimidad la obra Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo Sagasta.

Por ltimo, el XVIII Concurso Internacional de Relatos Semana Negra-Ateneo
Obrero, decidi, por primera vez, declarar el premio compartido y premiar
as, los relatos "La noticia", del gijons David Barreiro Rodrguez, y "El
lodo y la muerte", del escritor cubano Lorenzo Lunar Cardedo. En esta
ocasin, y coincidiendo con el centenario del Sporting de Gijn, el
concurso estaba dedicado al equipo rojiblanco y los relatos participantes
deban hacer referencia al club en algn momento.

El director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo II, plante abrir el
festival a ms gneros literarios, decisin que tambin traera consigo un
incremento de das de celebracin. Taibo manifest su preferencia por la
literatura de accin y aventura porque su "antiimperialismo tiene su origen
en los relatos de Salgari" y confes su intencin de incluir este tipo de
novelas dentro del programa habitual de la Semana Negra, certamen que este
ao cumpli su decimoctava edicin.

El escritor quiso matizar este anuncio y explic que "se tratara de una
incorporacin lenta" para consolidar en un futuro el gnero de aventuras,
aunque "la novela negra sera siendo el eje central" de un festival que
todos los aos atrae hasta las cercanas de El Molinn a aproximadamente un
milln de visitantes. Taibo no precis el nmero de das en los que se
ampliara el festival, que ya desborda la semana que lleva por nombre para
alcanzar diez das de duracin.

Fuentes: Semana Negra, El Universal, La Nueva Espaa



*** Autoras latinas se reunieron en San Antonio

Entre el 14 y el 16 de julio se realiz en San Antonio, Texas (EUA), el
ciclo de conferencias Latina Letters (http://www.guadalupeculturalarts.org)
que en su dcimo aniversario, y bajo el lema "Ten years of Latina Letters.
Three decades of latina literature", fue inaugurado por Sandra Cisneros,
una de las escritoras estadounidenses de origen latino ms celebradas.

Cisneros es autora de la novela Caramelo, traducida a ms de 10 idiomas, y
del libro de cuentos The house of Mango Street, que fue llevado al espaol
por la escritora mexicana Elena Poniatowska. "Es importante tener
conferencias como sta en esta ciudad, en especial cuando ninguna librera
tiene una seccin de escritoras latinas", dijo Cisneros.

Gwendolyn Daz, directora de Latina Letters, dijo que este ao las
inscripciones se han incrementado en 25% con relacin a 2004. Al evento
asistieron representantes de tres dcadas de la literatura femenina latina:
Sandra Cisneros y Lorna Dee Cervantes por los aos 80; Pat Mora por los 90;
y Ana Menndez por esta dcada. Otras autoras destacadas participantes
fueron Alicia Gaspar de Alba, Diane Gonzales Bertrand y Liliana Valenzuela.

Adems, a la Universidad de St. Mary's acudieron ms de 100 acadmicas de
instituciones de educacin superior de todo el pas, y hubo representantes
hasta de Brasil. Se llev a cabo un total de 27 paneles, talleres y
conferencias. 

Como ha sucedido en otras ediciones, el evento no se limit a la
literatura. Gabriela Lena Frank, compositora y pianista, interpret sus
piezas musicales, en las que refleja sus races peruanas y judas e
incorpora la mitologa latinoamericana, la poesa y elementos de la msica
popular. Tambin particip Raquel Valle-Senties, conocida por sus pinturas
de mujeres escritoras latinas y autora del cartel conmemorativo de este
ao, en el que retrat a Sandra Cisneros.

Fuente: Rumbo



*** Milton Quero Arvalo presenta en Caracas su novela Corrector de estilo

Este 19 de julio, en los espacios abiertos de la Torre Mene Grande, en
Caracas, se llevar a cabo la presentacin del libro Corrector de estilo,
novela escrita por Milton Quero Arvalo y ganadora de la primera edicin
del Premio Bienal de Novela Adriano Gonzlez Len, certamen literario
convocado por PEN de Venezuela, Grupo Editorial Norma y Grupo de Empresas
Econoinvest, y que hoy cobra vida con la publicacin de su primer ttulo
ganador.

Corrector de estilo se desarrolla en Maracaibo y narra la historia de
Nectario Rodrguez Medrano, quien, refugiado entre un grupo de amigos que
redimen sus fracasos en la literatura, se dedica a corregir el manuscrito
de las memorias de una mujer de la que poco a poco se enamora.

Quero Arvalo naci en Coro (Falcn) en 1959. Es licenciado en Letras de la
Universidad del Zulia y actor egresado de la Escuela de Teatro Porfirio
Rodrguez. Ha obtenido diversos reconocimientos, como el primer premio de
narrativa en la Bienal de Literatura Antonio Arriz (2002), el primer
premio en la Bienal de Literatura Eduardo Sifontes (2004) y el Premio de
Novela Adriano Gonzlez Len (2004). Actualmente reside en Maracaibo, donde
se encuentra dedicado a la escritura y la actuacin.

Las palabras de presentacin de Corrector de estilo estarn a cargo de
Adriano Gonzlez Len, escritor venezolano que da nombre al premio.
Intervendrn, tambin, Edda Armas, presidenta de PEN de Venezuela; Hermn
Sifontes, presidente del Grupo de Empresas Econoinvest y Mariana Marczuk,
por el Grupo Editorial Norma.

Fuente: El Nacional



*** Veredicto del premio Rmulo Gallegos genera polmica

La ms reciente edicin del Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos
gener susceptibilidades y controversias en Espaa, toda vez que el editor
y crtico literario venezolano Gustavo Guerrero cuestion al veredicto que
premi al espaol Isaac Rosa por El vano ayer (Seix Barral), por
considerarlo "imparcial y adherido a la ideologa chavista y castrista".

Guerrero, en su artculo titulado "Rquiem por un galardn", publicado el
pasado 15 de julio en el diario espaol El Pas, puntualiza que "por
primera vez desde su creacin, los cinco jurados del Premio Internacional
de Novela Rmulo Gallegos constituan as un solo bloque poltico y
representaban la garanta de una adhesin sin reservas a la ideologa
revolucionaria. Con ellos, castrismo y chavismo colocaban una bandera en el
corazn mismo de una institucin que haba gozado hasta entonces de un
margen de libertad envidiable".

Agrega el crtico que Rosa fue escogido por una simple parcialidad
poltica, ms que por un juicio esttico: "el joven y talentoso Isaac Rosa
no ha escatimado esfuerzos para hacer pblicas sus simpatas por el rgimen
castrista... me queda casi la ntima conviccin de que, detrs de la
decisin final, no se oculta ningn intenso debate esttico", argumentando
de esta manera la presunta imparcialidad del jurado calificador, integrado
por Antn Arrufat, Jorge Enrique Adoum, Nelson Osorio, Csimo Mandrillo y
Alberto Rodrguez Carrucci.

Guerrero argumenta que las razones por las cuales el galardn otorgado por
el Celarg ha adquirido un tinte poltico, tienen como antecedentes los
escndalos protagonizados por el colombiano Fernando Vallejo, ganador del
certamen en su edicin del 2003, ante lo cual el Ejecutivo venezolano busc
las maneras de evitar otro escndalo semejante.

"No es improbable que las provocaciones de Fernando Vallejo al recibir el
galardn en 2003 por El desbarrancadero hayan precipitado los
acontecimientos, obligando a Hugo Chvez Fras a tomar cartas en el asunto
antes de tiempo. Que el colombiano haya tenido el atrevimiento de
pronunciar un discurso en Caracas en el que ridiculizaba por igual a Cristo
y a Castro, que haya declarado que Bolvar y la Independencia haban sido
un mal para nuestros pueblos, y que acabara entregando los 100.000 dlares
del premio a la Sociedad Protectora de Animales, era mucho ms de lo que
podan soportar nuestro presidente y su aliado cubano".

Para el crtico literario, radicado en Francia desde hace varios aos y
conocido en la nacin gala por sus constantes crticas a las recientes
polticas latinoamericanas publicadas en diversos diarios europeos, la
tradicin de imparcialidad del certamen se borr con un jurado conformado
por "tres viejos y curtidos guardianes de la revolucin castrista y dos
fervientes partidarios de Hugo Chvez Fras y su revolucin bolivariana",
que premiaron a otro afecto a los pareceres polticos de los mandatarios
venezolano y cubano: "Si es verdad que otro jurado bien habra podido darle
el premio, ste no poda no drselo, pues, desde un comienzo, haba sido
concebido, diseado y preparado no para valorar sin prejuicios una novela,
sino para asegurar el triunfo de una ideologa y de aquellos que la
apoyan".

El 18 de julio, y en la misma seccin del matutino espaol, Isaac Rosa
respondi a las aseveraciones de Guerrero, calificndolas de especie de
"paranoia" a los procesos polticos latinoamericanos que, ms que ello,
llevan consigo una intencin de crtica: "Slo ha querido dar una nueva
bofetada al gobierno venezolano en la mejilla que tena ms a su alcance,
la del jurado, o la de un joven escritor cuyo anonimato internacional y
escasa relevancia pblica hacen ms increble aun la teora conspirativa
que propone en su artculo".

En su respuesta, hecha bajo el ttulo de "Convicciones ntimas", el
reciente ganador del Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos seala
que el artculo de Guerrero est provisto de especulaciones "absurdas" y
tildes polticos que, a su juicio, nada tienen que ver con el fallo del
jurado ni con las posiciones y pensamientos polticos, tanto de ste como
de su persona.

"Nadie me ha pedido cuenta de mi 'afiliacin poltica' ni de mi opinin
sobre Cuba, ni antes ni despus de la concesin del premio. Excepto
Guerrero, que se ha preguntado por tal afiliacin como un elemento que
convertira en sospechoso el fallo. De hecho, su crtica al fallo no se
apoya en la calidad de la novela (pues se la reconoce), sino en mi postura
poltica (la cual adems desconoce y distorsiona), sin la cual, dice, la
concesin del premio a mi novela 'habra podido ser una divina sorpresa',
agregando que por su parte estara encantado de responderle 'personalmente'
su opinin sobre las dictaduras, las represiones y los presos polticos
"para que no se canse haciendo especulaciones basadas en su ntima
conviccin", explica Rosa.

Fuente: El Mundo



*** Domnico Chiappe coordinar novela multimedia colectiva

Este 20 de julio ser presentado en el Forum de FNAC Callao, en Madrid
(Espaa), el proyecto Las huellas de Cosmos
(http://www.e-novelacolectiva.com), una novela multimedia colectiva que
ser coordinada por el escritor y periodista venezolano Domnico Chiappe
bajo los auspicios de la Escuela TAI.

La novela se desarrollar a travs de Internet y cualquiera puede hacer
aportaciones de texto, msica, imgenes o fotografas a travs de la pgina
web. El proyecto tendr una duracin de 6 meses. Los primeros captulos han
sido escritos por Ignacio del Valle, Esther Garca Llovet, Vanessa
Montfort, Jorge Eduardo Benavides, Nicols Melini, Juan Carlos Chirinos,
Ernesto Prez Ziga, Pilar Adn y Juan Carlos Mndez Gudez.

En la presentacin se proyectarn breves fragmentos de las discusiones de
los autores sobre el inicio de la novela, se leern los primeros prrafos,
y habr msica en directo del msico Jorge Ramrez. La aportacin
fotogrfica es trabajo de Emilio Hernndez. FNAC Callao pondr en su sala
de lectura un ordenador abierto a la lectura y escritura de la novela.

La Divisin de Creacin Literaria de la Escuela TAI, pretende que, al igual
que FNAC, todas aquellas instituciones pblicas y privadas, colegios,
institutos y universidades interesadas por la literatura puedan facilitar
la participacin en este proyecto a travs de un ordenador conectado a
Internet.

La novela comienza cuando Aitor, un filsofo informtico, cita a cinco
artistas en una fiesta rave celebrada en el matadero de Legazpi. Una
fotgrafa que viste de negro, un pinchadiscos escptico, una guapa y madura
computista, un escritor de cmic ciberpunk y un economista fantico del
cine son los elegidos para participar en un extrao proyecto que pretende
trasladar la ficcin a la realidad y trastocar el orden universal.

Aitor muere misteriosamente en pleno baile tras revelar apenas parte de su
proyecto. Slo se sabe que ha creado a un personaje, Cosmos, una mezcla de
intuitivo detective y sensual Frankenstein, que ahora vive en el mundo
real. Los nuevos amigos deciden que hay que hallarla para resolver el
asesinato de Aitor y conjurar los desequilibrios que produce Cosmos que,
sospechan, pueden ser muy peligrosos.

Chiappe explic que ha tomado como precursores literarios a Laurence Sterne
por las disgregaciones de su Tritram Shandy; a Vicente Huidobro con sus
Canciones de la noche y Guillaume Apollinare con sus Caligramas por la
simultaneidad grfica; a Julio Cortzar por la lectura paralela de Rayuela;
a Milorad Pavic por la hipertextualidad del Diccionario Jzaro y a Italo
Calvino por partir sus narraciones de las imgenes, como en El Castillo de
los Destinos Cruzados, y por su hipernovela Si una noche de invierno un
viajero.

"Iniciamos esta aventura porque creemos que la pantalla, mediante sus
distintos tipos de interaccin, potencian la comunicacin ntima con el
lector. No creemos que este nuevo gnero sustituya a los anteriores.
Tampoco nos interesa esta discusin. Slo la creacin y las posibilidades
que se abren", agreg Chiappe.

El periodista y escritor, coautor de la novela multimedia Tierra de
extraccin, calific de ilegibles la mayora de las novelas colectivas ya
existentes. "Somos conscientes de que la innovacin no sustituye la
calidad. As que hemos trabajado en dos aspectos: crear una obra que
cautive al lector, valiosa literariamente, y mostrar el proceso creativo
por dentro, como si un observador pudiera colarse en la mente del autor, o
de los autores, es el caso de esta creacin colectiva".

La novela se desarrollar en dos niveles. El primero es participativo y
constituye un foro, donde se mostrar lo que sucede antes de escribir el
primer prrafo, en un espacio que fungir de escuela prctica de narrativa,
donde se podrn encontrar argumentaciones basadas en las tcnicas y
herramientas de la escritura creativa. El segundo nivel ser la redaccin
de la novela propiamente dicha, donde los participantes disfrutarn del
producto de sus desvelos y discusiones, que se publicarn paso a paso segn
como avance el foro.



*** Celebran en Buenos Aires el Festival "Salida al Mar"

Del 21 al 24 de julio se celebrar en Buenos Aires el II Festival
Latinoamericano de Poesa "Salida al Mar" (http://www.salidaalmar.tk) en el
que participarn poetas de Bolivia, Brasil, Chile, Mxico, Paraguay, Per,
Uruguay y Argentina.

El Festival consiste en una serie de mesas de lectura, performances,
talleres, feria de publicaciones y charlas con autores. Entre los que
estarn hablando con el pblico estn los argentinos Hugo Padeletti
-elegido en el Premio Konex del ao pasado como una de las figuras ms
destacadas de la dcada 1994-2003-, Juana Bignozzi -Premio Konex 2004- y
Ral Zurita, un renovador de la poesa chilena que gan el Premio Pablo
Neruda y el Premio Nacional.

Organizado por Cristian de Npoli y Washington Cucurto (Argentina), Timo
Berger (Alemania) y Elizabeth Neira (Chile), el festival se har en el
Instituto Goethe (Corrientes 319), la Casa de la Poesa (Honduras 3784), el
Centro Cultural de Espaa (Florida 943) y la Iglesia de los Marineros
Finlandeses (San Juan 324).

Como parte de las actividades, habr un taller de poesa alemana
contempornea a cargo de Timo Berger y Cecilia Pavn, y un taller sobre
poesa y poltica coordinado por Ana Porra. El viernes, 22 poetas-editores
latinoamericanos discutirn sobre "Industria y voracidad".

Entre un buen nmero de poetas asistentes fueron anunciados Benjamn
Chaves, de Bolivia; Douglas Diegues, de Brasil; Pedro Serrano, de Mxico;
Montserrat lvarez, de Paraguay, y Roxana Crislogo, de Per. Todas las
actividades son abiertas al pblico y de entrada gratuita.

Fuente: Clarn



*** Venezuela realizar su II Festival Mundial de Poesa

Entre el 25 y el 31 de julio se realizar, en Caracas y otras 15 ciudades
venezolanas, el II Festival Mundial de Poesa Venezuela 2005, en el que
poetas de los cinco continentes debatirn sobre el presente y el futuro de
la poesa. La inauguracin ser el martes 25 en el Teatro Teresa Carreo,
de la capital venezolana. Posteriormente los participantes viajarn a
comunidades del interior y varias zonas de la capital.

Entre los participantes estarn Ernesto Cardenal, de Nicaragua; Fernando
Rendn, de Colombia; Humberto Ak'abal, de Guatemala; Issa Makhlouf, de
Lbano; William Agudelo, de Colombia; Vctor Casaus, de Cuba; Abdul Hadi
Sadoun, de Irak; Adnan Ozr, de Turqua; Tobas y Juana Burghardt, de
Alemania; Conceiao Lima, de San Tom y Prncipe; Genny Lim, de Estados
Unidos; Kasuko Shiraishi, de Japn; Mahmoudan y Hawad, del Sahara Central;
Xi Chuan, de China; Miguel Anxo Fernn Vello, de Espaa; Vicente Rodrguez
Nietzsche, de Puerto Rico; Francine Caron, de Francia; Clifton Ross, de
Estados Unidos, y Amina Said, de Tnez, entre otros.

Fuentes: Prensa Latina, Direccin General Sectorial de Literatura del Conac



*** Premio El Ojo de Iberoamrica presenta novedades

Hasta el prximo 25 de julio estar abierto el perodo de inscripciones
para el 8 Premio y Festival Internacional El Ojo de Iberoamrica 2005
(http://www.elojodeiberoamerica.com) cuyas ceremonias de premiacin se
realizarn entre el 7 y el 9 de noviembre en el Hilton Buenos Aires. Las
inscripciones pueden formalizarse va Web.

El Premio y Festival El Ojo de Iberoamrica es un reconocimiento a la
trayectoria, al esfuerzo y al trabajo de los que hacen que la publicidad
iberoamericana sea cada da mejor y ocupe un lugar privilegiado en el
escenario mundial.

En el evento participan agencias de publicidad y comunicacin, creativos,
casas productoras, realizadores de cine publicitario, anunciantes,
centrales de medios, agencias de activacin, medios de comunicacin,
agencias interactivas, agencias de promocin y de marketing directo,
empresas de va publica, postproductoras, empresas de postales y otras.

Este ao se han introducido modificaciones en los premios tradicionales,
teniendo en cuenta las conclusiones y opiniones de los jurados recogidas en
la edicin de 2004. Una de las novedades de El Ojo para 2005 es la
incorporacin de dos nuevos premios: Mejores Piezas de Va Pblica y
Mejores Postales Publicitarias del Mundo.

A su vez, las categoras Producto en Cine/TV y Grfica se ampliaron, las de
Radio se reformularon con el objetivo de generar una mayor competitividad y
calidad en los premios a otorgarse, y el premio a la Mejor Creatividad e
Innovacin en el Uso de Medios sum dos nuevas categoras. Tambin se
aumentaron las categoras del premio a los Mejores Trabajos Interactivos al
sumar Publicidad Mvil (piezas desarrolladas para telfonos celulares,
Palms y PDAs) y Campaa Interactiva.

Para reconocer a los mejores profesionales y sus trabajos, El Ojo entrega
el Premio a la Trayectoria a la Mejor Agencia, al Mejor Director Creativo,
a la Mejor Productora, al Mejor Director de Cine Publicitario, al Mejor
Anunciante y a la Mejor Red de Comunicacin de la regin; el Premio a las
Mejores Piezas de Iberoamrica en: Cine/TV, Radio, Grfica y Va Publica.
Tambin otorga el Premio a la Mejor Publicidad Interactiva y el Premio a la
Mejor Creatividad e Innovacin en el Uso de Medios.

Dentro de los Premios Especiales el festival entrega el Premio
Cinecolor/LatinSpots a la Mejor Postproduccin de Iberoamrica, el Premio a
las Mejores Postales Publicitarias del Mundo y el Premio a los Nuevos
Talentos de Iberoamrica, este ltimo para estimular y reconocer a los
futuros responsables de la industria. 

En el marco de El Ojo se celebran asimismo la Exposicin y las Conferencias
Internacionales de Creatividad, Innovacin y Nuevos Caminos en Publicidad,
Marketing y Entretenimiento, que congregan a los ms destacados oradores de
la regin y del mundo y constituye un espacio nico de encuentro y
capacitacin para la industria.



*** Fondo audiovisual Cinergia recibir proyectos hasta el 1 de agosto

El Fondo de Fomento al Audiovisual de Centroamrica y Cuba, Cinergia
(http://www.cinergia.org), ha extendido el perodo de recepcin de
proyectos por quince das, hasta el lunes 1 de agosto. En esta segunda
convocatoria, Cinergia apoyar proyectos audiovisuales en seis categoras
diferentes: Desarrollo de proyecto, Desarrollo de guin, Produccin de
cortometraje, Produccin de largometraje, Distribucin y Postproduccin.

Cinergia ofrecer adems un taller de guin y dos becas en las carreras de
Cine y Televisin y Animacin Digital. Al igual que en 2004, distribuir
$110 mil entre los proyectos seleccionados. Los proyectos debern
presentarse en la sede de recepcin de cada pas.

Una vez cerrada la convocatoria, un comit de reconocidos expertos y
realizadores vinculados con el cine latinoamericano evaluar las
propuestas. Los resultados se harn pblicos a mediados del mes de octubre.
Entre los 77 proyectos recibidos el ao pasado, 12 obtuvieron apoyo
econmico. Este ao se espera que participen ms propuestas.

Cinergia naci en 2004 con el fin de estimular el desarrollo del
audiovisual regional e incentivar las relaciones entre los pases
participantes. Hasta el momento, es la nica alternativa de financiamiento
dedicada exclusivamente al audiovisual centroamericano y de Cuba.

Cinergia es administrado por Fundacine, en colaboracin con el Centro
Costarricense de Produccin Cinematogrfica del Ministerio de Cultura,
Juventud y Deportes, ambas entidades asentadas en Costa Rica. Cuenta con el
apoyo de la agencia de cooperacin holandesa Hivos y de la Fundacin Ford,
as como con el auspicio de la Embajada de Francia, en Costa Rica; la
Universidad Veritas, la Unin Latina y la Fundacin TyPA de Argentina.



*** Abrirn en Santiago el Museo de Arte Hispanoamericano

En septiembre abre en Santiago de Chile el Museo de Arte Hispanoamericano
(Maha), obra del coleccionista alemn Hans Schemke, quien durante ms de
cuatro dcadas ha recorrido el mundo en actividades de compra de arte.

Con ms de cuatrocientas obras, el Maha funcionar en un edificio de cinco
pisos ubicado en la avenida Andrs Bello (Providencia), con un total de 26
salas dispuestas en torno a zonas geogrficas. Cada una de ellas albergar
la obra de los artistas ms destacados de Hispanoamrica. Entre ellos,
Frida Kahlo, Diego Rivera, David Siqueiros, Roberto Matta y Jess Soto.

Por ejemplo, en la sala de Espaa colgar una decena de dibujos de Pablo
Picasso (de su etapa temprana, anterior al Cubismo) junto a un boceto de La
persistencia de la memoria, de Salvador Dal, ms dos pequeos dibujos de
Goya. El espacio adyacente estar consagrado al artista surrealista
argentino Xul Solar, considerado uno de los creadores ms importantes del
pas trasandino en el siglo XX.

Dos salas consagradas a Mxico reunirn numerosos cuadros de David Alfaro
Siqueiros y Diego Rivera. De este ltimo se podr apreciar un retrato de
Frida Kahlo (1945), quien tambin est presente con uno de sus
autorretratos (1941). Dos pisos ms arriba, en el altillo, se exhibir uno
de los drip paintings (1950) del expresionista abstracto norteamericano
Jackson Pollock.

En el subterrneo, los visitantes podrn apreciar una de las curiosidades
del museo: una amplia muestra (130 obras), la mayor de Sudamrica, del
pintor peruano Ricardo Flrez (1889), "quien cultiv una tcnica
puntillista sin haber conocido el trabajo de los artistas franceses que
fundaron esta tcnica. Hoy sus cuadros se venden a muy buen precio y me
siento orgulloso de haberlo rescatado del olvido", dice Schemke.

Verstil e internacional, a los 18 aos el coleccionista germano ya haba
tocado batera junto a Los Beatles, "porque ellos fueron a Hamburgo y como
tambin yo tena un grupo, nos topamos en algunas presentaciones. En esa
poca, Ringo Starr an no estaba en el conjunto". Hans Schemke tambin fue
director de un buen nmero de compaas disqueras, de musicales y de varias
pelculas. Grab al cantante Raphael en alemn, francs e italiano.

En los '60, decidi cambiar de rubro e incursionar en el mercado automotor
y en el coleccionismo de armas antiguas. Desde 2003, Schemke reside
permanentemente en Chile por varias razones, algunas sentimentales -uno de
sus seis hijos naci all-, y a raz de ello escogi Santiago para
concretar su sueo del museo.

Su hija Anne Liese, quien naci en Per y estudi arte en Pars, lo ayud
en la seleccin de las obras y estar a cargo de la direccin del Maha. El
coleccionista alemn tambin cre la Fundacin Museo Arte Hispanoamericano,
a la cual traspas la propiedad de las obras, las que se mantendrn de
manera permanente en la casona de Providencia. De disolverse la sociedad,
todas las piezas quedarn a cargo del Ministerio de Cultura de Chile: "Esto
quiere ser un aporte al pas y a la humanidad. No hay un fin de lucro tras
de este proyecto; de hecho, no queremos cobrar entrada", puntualiza.

Para su financiamiento, cada sala tendr un patrocinante que pagar entre
500 y 1.500 dlares mensuales, deducibles de impuestos. Los turistas
tendrn visitas guiadas por las que quizs se cobrar. "Pero, insisto, esto
no tiene fines de lucro. Queremos organizar subastas benficas para ayudar
a aquellas instituciones chilenas que lo necesiten", agrega Schemke.

El Maha cuenta adems con una sala para exposiciones itinerantes, de las
cuales ya hay algunas confirmadas. "Una de ellas me fue ofrecida por dos
coleccionistas chilenos e incluir la obra del destacado pintor
constructivista uruguayo Joaqun Torres Garca. La embajada del Per quiere
traer una exposicin de Luz Negib, una importante pintora de ese pas.
Tambin Magdalena Zavala, directora del Museo Diego Rivera de Mxico, me
ofreci dos exposiciones para la apertura. Una de ellas contempla
documentos y fotografas de Diego Rivera y Frida Kahlo (la coleccin ha
viajado por muchos pases). Tambin est en proyecto la exhibicin de las
obras de Pedro Coronel, un famoso pintor y escultor mexicano. Y vamos a
coordinar con Cristin Labb, alcalde de Providencia, la muestra de obras
de artistas jvenes de la comuna".

Fuente: El Mercurio



*** RAE publicar en septiembre los diccionarios de dudas y del estudiante

La Real Academia Espaola publicar el prximo mes de septiembre el
Diccionario del estudiante, destinado a alumnos de 12 a 18 aos, y, a
finales de octubre, el Diccionario panhispnico de dudas, una de las obras
acadmicas ms esperadas desde que se adelant parte de su contenido en el
Congreso Internacional de la Lengua celebrado en Rosario (Argentina) en
noviembre de 2004.

Adems, a principios de 2006 saldr el Diccionario esencial de la lengua
espaola, que recoger lo principal del Diccionario de la Real Academia
Espaola (DRAE). La Academia espera, tambin, aprobar la nueva Gramtica en
el Congreso de Asociaciones de Academias de la Lengua que se celebrar en
Madrid en 2006.

La Gramtica, como el resto de las obras de la Academia, est siendo
preparada en estrecha colaboracin con las 21 academias asociadas. Se
publicar en dos formatos: uno ms amplio, de unas 2.000 pginas, y otro de
unas 400.

El director de la Real Academia, Vctor Garca de la Concha, avanz el
calendario de publicaciones la semana pasada durante la presentacin del
programa de becas de la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional,
gracias al cual 26 titulados superiores hispanoamericanos colaborarn con
las academias de la lengua de sus respectivos pases en los proyectos que
todas ellas tienen en comn.

El Diccionario panhispnico de dudas tendr unas 7.000 entradas y
establecer la norma comn que se debe seguir en los puntos conflictivos
del idioma, pero respetando las normas regionales de cada zona de
hispanohablantes. Segn dijo Garca Concha, ser combativo con los
extranjerismos y se propondrn adaptaciones de muchos de ellos.

El Diccionario esencial de la lengua espaola tendr 50.000 entradas.
Garca de la Concha seal que esta obra recoger "lo ms bsico o comn"
del gran diccionario acadmico, que contiene un amplio nmero de trminos
correspondientes a pocas pasadas que no figurarn en esa edicin ms
breve.

Con un plazo temporal ms amplio figuran proyectos como el Diccionario de
americanismos, que tendr unas 100.000 entradas, y el Nuevo Diccionario
Histrico de la Lengua Espaola (NDHLE), que ha sido declarado "proyecto de
Estado" por el gobierno y en el que se comenzar a trabajar el prximo ao.

Fuente: El Pas



*** Se reunirn en noviembre escritores colombianos y venezolanos

Del 3 al 6 de noviembre se realizar en San Cristbal, capital del
venezolano estado Tchira, el XV Encuentro de Escritores
Colombo-Venezolano; un evento al que han sido invitados premios Alfaguara
de novela, como el mexicano Rafael Ramrez Heredia y los colombianos
Gabriel Pabn y Antonio Mara Flrez, cuya obra ms reciente, Los
desplazados del Paraso, fue declarada uno de los cuatro libros mejor
publicados en Colombia durante 2003.

El encuentro es organizado por la Asociacin de Escritores del Tchira, su
homloga colombiana la Asociacin de Escritores del Departamento Norte de
Santander, con la participacin del Consejo Nacional de la Cultura, Ularte,
la Pea Literaria "Manuel Felipe Rugeles", la Red de Bibliotecas Pblicas
del Estado Tchira, la Sociedad Saln de Lectura Ateneo del Tchira, el
Centro de Profesionales de Rubio, la Coordinacin de Extensin de la ULA,
el Iufront, la Fundacin Cultural Banfoandes y la Direccin de Cultura y
Bellas Artes del Estado Tchira.

En esta ocasin el encuentro tendr como escenarios posibles la sala Mara
Santos Stella y el patio de Ladrillo y Cielo del Ateneo del Tchira, as
como la Sala de Usos Mltiples de la ULA, el Saln La Potrera del Iufront y
la Biblioteca Pblica "Leonardo Ruiz Pineda" de San Cristbal y como
subsedes las poblaciones de Rubio, Michelena y Coln.

El costo de inscripcin para los visitantes es de doscientos mil bolvares,
mediante lo cual tienen derecho al disfrute de tres das de alimentacin,
dos noches de alojamiento, libre participacin en todas las actividades
programadas, material de trabajo y certificado de asistencia. Los
estudiantes y los residentes en San Cristbal, slo cancelarn la suma de
veinte mil bolvares.

Fuente: La Nacin



*** Poetas llamarn a la reflexin a los presidentes americanos

Poetas de todo el continente presentarn, en un acto paralelo a la Cumbre
de las Amricas que se celebrar en Mar del Plata (Argentina) el 4 y 5 de
noviembre, una carta colectiva con el objetivo de llamar a la reflexin a
los presidentes de nuestros pases respecto al necesario rechazo a las
aventuras militares.

La carta surge de la preocupacin de un grupo de poetas, reunidos
recientemente en el Festival Internacional de Poesa de Medelln, en
Colombia, respecto a la pretensin del gobierno estadounidense de que los
pases latinoamericanos concedan inmunidad a los integrantes de sus fuerzas
armadas.

Para suscribirse a la carta y participar en esta iniciativa continental, es
preciso escribirle al poeta, traductor y periodista argentino Esteban
Moore, a travs del correo estebanmoore@ciudad.com.ar. Moore coordina la
recoleccin de firmas junto con el poeta estadounidense Sam Hamill y el
tambin argentino Jorge Rivelli.

El texto ntegro de la carta, que ser presentada en espaol y en ingls,
es el siguiente:

      Carta de los poetas por la paz y el desarrollo a los presidentes del
      continente americano.

                                             Mar del Plata, noviembre 2005.

      Estimados seores:

      La poesa es vida, imaginacin, libertad, sentido esttico de la
      existencia. Ella, nos gua por senderos diversos, ayudndonos a
      concebir nuestros anhelos ms profundos y a concretar nuestro ms
      alto sentir espiritual.

      La poesa es palabra encarnada, se nutre de la hermandad de los
      hombres y las mujeres de este continente, rico en recursos de toda
      ndole, en el que, no obstante, millones de sus habitantes padecen la
      injusticia, el hambre y la enfermedad.

      La poesa abomina la muerte, las flores segadas, los campos
      arrasados. Descree del lenguaje de las armas, no confa en las
      polticas econmicas, sociales y culturales de las instituciones
      transnacionales. Rechaza la imposicin de conductas y costumbres que
      realiza el fuerte y poderoso sobre los ms dbiles.

      La poesa, en esta ocasin, les solicita a los presidentes aqu
      reunidos en este encuentro cumbre: que redoblen sus esfuerzos por la
      paz en el continente y en el mundo, que asistidos por la historia y
      la comprensin humana establezcan los lazos fraternales y de
      cooperacin real y efectiva entre los pueblos del continente. La
      cooperacin es imprescindible para el desarrollo, ste, es
      fundamental para la paz.

      La poesa les pide asimismo, desde su ms bellos ejemplos, una prueba
      de que creen en ella, les ruega en nombre de los pueblos del
      continente que rechacen toda aventura militar y todo pedido de
      inmunidad o status diferencial solicitado por cualquier gobierno del
      mundo para los integrantes de sus fuerzas armadas.

      Los poetas



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== LibroBot      http://www.librobot.com =================================

Es sabido que, si se quiere leer a Kafka y se consulta a Google u otro
buscador sobre metamorfosis, se tendr que lidiar con un montn de
resultados que no tienen nada que ver con la historia de Gregorio Samsa.

Problemas como este suelen resolverse usando buscadores temticos. Al
circunscribir los ndices del buscador a un tema especfico, no hay mucho
riesgo de recibir resultados "contaminados" en una consulta. Esta es la
utilidad de LibroBot.com, un buscador especializado en libros que "surgi a
consecuencia de una inquietud de su creador: tener la posibilidad de buscar
dentro de los libros y as conocer cul de ellos era ms interesante para
leer sobre un tema determinado, independientemente de su autor", como se
explica en su presentacin.

LibroBot hace sus consultas sobre unas 500.000 pginas de 7.700 libros
traducidos al espaol. La mayora de los ttulos indexados son de
literatura, aunque el creador de LibroBot espera incorporar libros tcnicos
en el futuro. La interfaz es bastante sobria y, en la mayora de los casos,
funciona. El buscador invita al usuario con una simptica frase: "Dime
sobre qu quieres leer".

La hoja de resultados de LibroBot muestra treinta entradas a la vez y cada
una ofrece el nombre del libro, el autor y la cantidad de pginas en las
que aparece el trmino solicitado. Al seleccionar una entrada se abrir una
nueva hoja de resultados con nuevas entradas, una por cada pgina del libro
donde existan coincidencias.

Sin embargo, presenta algunos comportamientos extraos. Por ejemplo, no
trabaja con frases encerradas entre comillas, como la mayora de los
buscadores, y las palabras son consideradas individualmente. Esto trae
ciertos problemas indeseables: una bsqueda por "un mundo feliz" retorna
como primer resultado Nueva visita a un mundo feliz -el ensayo que Huxley
escribi aos despus de su famosa novela-, adems de otros dos mil libros
que incluan la palabra un en sus pginas. Pero, al menos en los primeros
treinta resultados, falta, precisamente, Un mundo feliz.

Sera muy til, tambin, que el buscador incluyera la posibilidad de hacer
consultas por rubros especficos como el autor, su pas de origen o
inclusive el ISBN (el documento "Acerca de" dice que se pueden hacer
algunas de estas cosas, pero en nuestras pruebas no fue as).

Claro que se trata de una versin beta, y segn parece LibroBot es obra de
un programador solitario que, no es difcil adivinarlo, tambin es un
entusiasta lector. Esperamos que la iniciativa fructifique y que ms
temprano que tarde se convierta en una alternativa slida para todos
nosotros.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Maria Do Carmo Ferreira ===============================================
=== "Soy un lobo solitario"      Fabrcio Marques =========================

      (Nota del editor: la literatura brasilea es, como Brasil, un vasto
      territorio desconocido para muchos de nosotros. Entre sus
      destacadsimos nombres poticos se encuentra el de la poeta y
      traductora Maria do Carmo Ferreira, que hoy llega a la Tierra de
      Letras en esta entrevista realizada por el periodista brasileo
      Fabrcio Marques, y que est incluida en el libro Dez conversas.
      Dilogos com poetas contemporneos. La entrevista, realizada entre
      2000 y 2003, ha sido traducida por Prisca Agustoni).

Maria do Carmo Ferreira naci en Cataguases, Minas Gerais, el 21 de
diciembre de 1938. Vivi en Rio de Janeiro por ms de dos dcadas y
finalmente se traslad para Niteri, donde vive. Aunque haya publicado
poemas en peridicos, suplementos y revistas literarias desde la dcada de
1960 (por lo menos 50 poemas salieron en el Suplemento Literario de Minas
Gerais), todava es indita en libros. Cave Carmen, en el cual planea
reunir lo mejor de su produccin en 40 aos, ser su primer libro.
Traductora sobre todo de Emily Dickinson, tambin tradujo poemas de Lorca,
Neruda, Alfonsina Storni, Mallarm, Verlaine, Paul luard, Jacques Prvert,
Yeats, Corbire y Laforgue. Jubilada de la Rdio MEC, donde trabaj durante
ms de 30 aos como creadora, traductora, redactora, productora y
coordinadora de programas literarios y literario-musicales.



Marzo de 2000

Considerndose olvidada ("hace tiempo que estoy alejada de todo y de todos
-no veo la TV ni leo los peridicos"), Maria do Carmo se sorprendi al
recibir mi llamada, das antes, que le solicitaba una entrevista. "Nunca
habl sobre m misma, a no ser velndome y desvelndome a travs de mi
persona potica, 'que llega a fingir que es dolor / el dolor que de verdad
siente' ".

La poesa, de acuerdo con Carminha, como es llamada y conocida desde nia,
no nace slo por esfuerzo y obediencia, sino tambin por insistencia y
obstinacin. "La poesa no quiere nada con ninguna cosa, anda cansada,
mumificada, faranica, bajo inmensas esfinges de materia bruta. Volv a
leer Farewell, del ltimo Drummond, y a Joo Cabral, de cada ltimo libro
que escribe e, incluso en ellos, tengo que catar el buen frijol, tienes que
convenir que tambin existen los notables pesados, irremplazables, sin
reparos. Pero, como dira Emily Dickinson, "y de ah?", enfatizada por
nuestra msica popular brasilea: "Y de ah, / y de ah?". Ninguno de
ellos, para m, es perfecto, o me rellena totalmente, qu podra decirse,
pues, de m, pobre de m (double sense)?

Maria do Carmo Ferreira tal vez ni extrae el reconocimiento, la gloria, el
xito. En su casa, en el barrio de Urca (en Rio de Janeiro), Emily
Dickinson (aqu, en traduccin de otro autor) la visita: "Echar de menos a
todo / me libr de echar de menos a cosas menores". En la traduccin de
Carminha:

      Echar de menos a todo
      Es un pasaporte
      Libre de penas:

      El sol blackout
      El globo estalla?

      No paga la pena
      Guiar un ojo
      Por tales escenas!

     (E.D.: poema N 985)

"Slo fue en la FAFI, en Belo Horizonte, que publiqu mi primer poema ("De
uma flor de pedra", hoy "Enigmas"; revisado y, creo, mejorado) en la
revista Mural, de la misma universidad. Despus, con Henry Corra de
Arajo, Librio Neves y Ubirau (que se muri tan joven!) y algunos ms,
colabor con 2 o 3 poemas en su plaquette (Vereda). Luego, conociendo a
Murilo Rubio a travs de mi hermana Celina Ferreira, poeta ya
anteriormente publicada y premiada, publiqu mis primeros poemas en el
Suplemento Literario, todo eso en la dcada del '60. Dos hechos me marcaron
en esta poca: mi profesor de literatura espaola, Jos Carlos Lisboa, a
pesar de muy riguroso y exigente, me elogi por el poema publicado en la
revista Mural. Me ruboric de vergenza y hasta ped disculpas, no sabiendo
dnde esconder mi cara. Y tuve mi primera leccin: "Carminha, no existen
poetas perfectos, cuando mucho leemos algunos poemas perfectos". Siempre
pienso en eso cuando leo (o vuelvo a leer) mis poetas preferidos, donde
encuentro de todo: verborragia, poemas circunstanciales absolutamente
descartables o un ton monocorde tpico de los geniales pesados, cuando no
un exceso de rimas / ritmos / calcos, o sea, siempre estamos separando el
trigo de la paja, tambin en los que quedaron para siempre, en los clsicos
de la lengua. Otra sorpresa fue recibir, de Manuel Bandeira, el segundo
volumen de sus obras completas (Ed. Aguilar) con la imposible dedicatoria
(para m): 'Para Carminha, aprendiz de cronista, pidindole que me mande
sus versos', lo que no hice, obviamente, no le mand nada ni a l ni a
Drummond, con quien me correspond durante un cierto perodo de mi
juventud".

"En el Suplemento Literario de Minas Gerais fui estimulada por Bueno de
Rivera as como por Murilo Rubio, en aquel entonces editor, que acataba
toda experiencia que yo hiciera, o sea, Murilo me ense a no tenerle tanto
miedo al ridculo y tampoco dar un peso muy grande a los dictmenes de la
crtica. Fue l quien me dio una carta de presentacin para los Concretos,
de So Paulo, cuando tuve que trasladarme para all, ya al final de la
dcada del '60, en busca de mi ganapn, porque en Belo Horizonte no haba
nada ms. Por ms que hubiera trabajado mucho como profesora de colegio,
asistente de enseanza en la propia Universidad Federal de Minas Gerais,
profesora del Curso Superior de Cine y del Curso de Biblioteconoma (esta
vez, sustituyendo, bajo pedido, a la profesora Henriqueta Lisboa), yo no
consegua moverme de un extremo a otro, sin carro (de los barrios Santo
Antnio hasta Pampuha) y dar sustento a mi familia (siempre fui protectora
de mi familia, o mejor, de mi madre enferma, pues los hermanos mayores
(ocho) ya se haban ido)".

"En So Paulo fui recibida con cario por Augusto [de Campos], Haroldo [de
Campos] y Dcio [Pignatari], y por sus respectivas esposas, y hasta tuve el
privilegio de ver uno de mis poemas publicado en el N 5 de su revista,
Inveno, que desgraciadamente par en este nmero. Pero yo no tena
madurez emocional / social / intelectual para convivir con la trade y lo
que producan, ya en nivel internacional. Y me escap de nuevo".

"Mucho ms tarde (despus de haber sobrevivido por cuatro aos en So Paulo
y ms cuatro, abroad, entre Europa y Estados Unidos -donde hice mi master
en literatura comparada, en la Universidad de Illinois- empec otra vez a
escribir poemas y ms sistemticamente, y segu publicando mis poemas en el
Suplemento Literario".

"Conoc a Neruda, Lorca, Manuel Machado y otros, mucho antes de la
universidad, por la lectura entusiasta, y muchas veces crtica, de mi
hermana Celina. As como conoc a Bandiera, Drummond, Ceclia, Mrio de
Andrade, Cassiano Ricardo, Ribeiro Couto, Bueno de Rivera, Henriqueta
Lisboa, Ledo Ivo, Emlio Moura (y muchos, muchos otros que no estn en mi
seleccin de ahora), pero dentro de los cuales no puedo olvidar a Gabriela
Mistral y Juan Ramn Jimnez, Fernando Pessoa, S-Carneiro, Cesrio Verde,
Miguel Torga...".

"La segunda influencia literaria vino a partir de la Facultad de Letras. Me
encant con la poesa trovadoresca, con la poesa de Cames y de S
Miranda, profundic mi conocimiento de Fernando Pessoa y Mrio de S
Carneiro y me dediqu, slo en aquel momento, a la prosa mayor de Guimares
Rosa y de Clarice Lispector. Mis poetas preferidos seguan siendo Bandeira,
Drummond, Cassiano Ricardo, Ceclia Meireles y Joo Cabral de Melo Neto. La
poesa concreta me dio un gran empujn en mi tratamiento de la palabra y
mucha ms conciencia de su poder verbo / voco / visual. Pero segu y sigo
en mi camino, haciendo lo que puedo, osando lo que hago. No tengo una
visin general de lo que se hace en Brasil, o afuera. Leo muy poco,
televisin y peridico estn fuera de cogitacin en mi vida de rutina,
siempre con algunas honrosas excepciones...".

"Nunca hice nada en particular para publicar o divulgar lo que hago.
Cuestin de inseguridad o de temperamento? Creo que los dos. Hay una
cancin tocada y grabada por una banda catlica, con un verso que dice as:
"naciste para salirte bien / por eso estate atento...". Yo s que nunca
estar atenta, llevo mi vida lesa, lisa, loca. En cuanto a saber para qu
nac, bueno, dejo la respuesta abierta. No s si nac para qu o por qu.
Adems, quin sabe?".

"Soy catlica por atavismo, nuestro continente / gente es catlico. Uno es
lo que es, con todos los bonos y las cargas de la cuestin. Uno no discute
los dogmas de la fe, ni deshace el Misterio. Uno acepta y acata, no con una
resignacin pasiva, sino con la inteligencia / libertad / gana de quien es
responsable por lo que quiso ser. Pero pienso sinceramente que sin la
gracia de Dios yo me habra transformado, poco a poco, en una irreducible
escptica o atea. Porque el ser humano, para m, es un animal que
definitivamente no acert, no acierta, no acertar. Y el simple hecho de
pensar que es (somos) obra del Creador, juzgando bueno lo que hizo, hoy
todava me provoca escalofros".



Abril de 2000

"Retomando nuestra conversacin (para m siempre dolorosa) sobre la
composicin de mis poemas: cuando ms joven fui ms rigurosa y exigente en
cuanto al resultado. Era un interminable flujo de versiones, en aquel
tiempo ponamos el papel en la mquina, no haba eso de poder deshacer, y
entonces era aquel quita-y-pon, recomienza, modifica, casi era necesaria
una resma de papel para componer dos o tres poemas. Pero haba mucho ms.
El poema iba para el cajn para madurar, como hacamos con los pltanos
verdes y casi maduros. Y era suficiente que uno de ellos fuera publicado,
en general en el Suplemento Literario de Minas Gerais, para que yo me
sintiera descubierta, en el sentido de 'desnuda', 'cogida in fraganti',
'despreparada', 'indefensa' ".

"Y todava ms correcciones, esta vez en el papel impreso... Una
inseguridad de cuna, exactamente por falta de haber tenido a alguien con
quien compartir mis adelantos y/o retrocesos en este campo. Entonces me
lanc como un kamikaze, un acrbata, en las primeras y segundas
publicaciones. Me provocaba un extremo disgusto ver cada poema publicado...
Yo me preguntaba: para quin, al final, escribes?, por qu escribes?, y
qu es eso que quieres conseguir escribiendo? Nunca consegu ninguna
respuesta para tales elucubraciones. Tal vez yo estuviera al acecho de un
poema (uno, por lo menos) que fuera definitivo, absoluto, que me causara un
apaciguamiento interior. Eso de la vanidad, fama, xito, aceptacin en los
crculos literarios, nunca pas por mi cabeza, pues soy contraria a
cualquier exposicin de m misma. Soy un lobo solitario al pie de la letra.
Me gusta quedarme en mi lugar y leer, por aqu y por all, lo que me gusta,
lo que me rellena intelectual y espiritualmente. Tampoco fuerzo la
situacin: como deca el Eclesiasts, hay un tiempo cierto para todo.
Cuando no llegaba aquella opresin interior, aquel 'fuego que quema y no se
ve / herida que duele y no se siente', yo bajaba la guardia. Eso no quiere
decir que yo esperaba que llegara la inspiracin. Es anterior a eso. Lo que
se le llama por all 'inspiracin' es lo que Manuel Bandeira llamaba
'estado potico'. Hay que hacer que el espritu asustado se serene, salga
de la conmocin inicial para que se pueda trabajar el poema ('lo que siente
en m est pensando', Fernando Pessoa). Uno est avisado internamente
cuando el trabajo fsico llega a un lmite, y el poema, aquello en lo cual
uno est trabajando, ya no tiene nada para dar".

"Me sugirieron que publicara mis poemas, ahora en libro, clasificndolos
por fechas, una vez que tengo poemas inditos de hasta 30, 40 aos atrs.
Yo no podra hacerlo, pese a que est corriendo el riesgo de ver datada,
superada mi poesa, sobre todo los poemas de 'experimentacin y ruptura',
como la poeta Alice Ruiz logr ver en algunos de ellos. Y por una razn muy
simple: si es posible una fecha, por lo menos exterior, de su creacin, es
imposible aclarar la fecha de finalizacin de la mayora de mis poemas. Hay
poemas que conviven conmigo desde la primera juventud (final de la dcada
de 50) y van acompandome a lo largo de dcadas enteras. Hay poemas que
emergieron de lecturas obsesivas y apasionantes como las de Edipo
('Presente griego'), el Eclesiasts ('El predicador'), Parcas (poema con el
mismo nombre), etc., pero siempre favoreciendo mi perspectiva, hablando de
m o, por lo menos, reflexionando sobre mi vida y mi persona, mientras
externamente voy recontando la historia de los dems. Ellos me dieron
trabajo, porque quera ser fiel, al mismo tiempo, a los hechos histricos o
mitolgicos y a mi vivencia personal e intransferible. Me parece imposible
no hablar de s mismo en un poema: hay modos y mdulos de como abordarse,
sin insistir mucho en este viaje circular alrededor del propio ombligo.
Pienso que escribir (poesa o prosa de ficcin) es una manera de
autoconocerse, o de tentar hacerlo. Puedo pasar hasta una dcada sin
escribir ni siquiera un poema (ya me ocurri, o casi), sin la mnima
preocupacin de perder 'la llama'. Y, de repente, sentarme, pasar una
semana o un mes produciendo frenticamente. Qu opinar sobre eso? Pienso
que el poema va elaborndose internamente en m, a travs de sensaciones,
desnimos, percepciones, cierta opresin todava inconsciente. El hecho de
que escrib algunos poemas de un slo aliento no elimina esta costosa
elaboracin interna, y yo me niego a llamar a eso inspiracin, quedar a la
espera de que el santo se baje, etc. Son procedimientos distintos, e n los
cuales el azar tiene su lugar, evidentemente, pero es tu libre albedro el
que hace que el pulgar suba o baje a la hora de la publicacin".

"El diccionario es una ptima fuente de ejemplificacin de lo que estoy
diciendo ahora, a los 61 aos. Yo todava tena veinte y pocos cuando,
cierta vez, abriendo el diccionario para buscar una palabra, encontr el
artculo 'meretriz'. Me qued impresionada con la cantidad de trminos
populares, desconocidos o groseros para designar a la mujer (hoy al hombre
tambin) que vende su cuerpo por dinero. A medida que iba juntando los
trminos que me comunicaban algo, sea sonoramente, sea por profunda
incomprensin, imagin que si 'pegara' un trmino al otro obtendra una
especie de letana al contrario de las que se conocen por estar dedicadas a
la ms pura de las mujeres. Entonces procur visualizar la colocacin de
estos 'neologismos' haciendo el percurso contrario al de la Virgen, o sea,
bajando en vez de subir. De all el nombre 'Meretrilho', o el de camino
(es'ca'la'da) recorrido por la meretriz en el lenguaje popular. La novedad
(para m) fue haber terminado con el trmino 'cltorisputa', por la
resonancia latina 'qui tollis pecata mundi' y, as, haberle prestado mi
homenaje profano a estas mujeres que se cansan hasta cierto misticismo al
revs pero, infelizmente, para nada (invano). Y cuando le mostr a Murilo
Rubio (con mucho miedo e inseguridad) mi 'hallado', l inmediatamente me
puso en contacto con los [poetas] Concretos, que ya haban ido a Belo
Horizonte, pero de cuyo trabajo no conoca absolutamente nada, a pesar de
estar estudiando en la Universidad Federal de Minas Gerais por aquella
poca. Quiero decir, 'Meretrilho' fue publicado en la revista Inveno,
N5, creo que en 1966, pero yo ya tena ms de una decena de poemas del
mismo tipo (verbo / voco / visual) desde el comienzo de la dcada. De ah
para adelante, incluso volviendo a los poemas rimados / ritmados /
metrificados / lricos / reflexivos, nunca ms dej de tener en mente el
espejo de las conquistas concretistas, siempre que escriba un poema.
Estuve penduleando por el resto de mi vida entre la Edad Media trovadoresca
y los miles de posibilidades abiertas y divulgadas por los poetas Concretos
de aqu y de abroad, porque ellos mostraban todo, o sea, era prohibido
prohibir. En el interior de mis poemas, yo practico 5% de este espectro
casi infinito, pero vivo cercenada por la forma y por la estructura del
poema, tan vieja como Matusaln. Pero si tampoco fuera eso, qu gracia
tendra la vida? -ya se preguntaba Drummond".

"Hablando slo de mujeres (viva!): tienes a Marly de Oliveira, a Adlia
Prado, a Dora Ferreira da Silva y, ms recientemente, a Alice Ruiz. Cul
es el denominador comn entre ellas? Escriben poesa, slo eso. No se puede
comparar lo que ellas hacen. Y cada cual da lo mejor de s, y no poda ser
diferente. Yo, como me siento pesada y prolija, por la atraccin de los
opuestos, soy mucho ms Alice Ruiz avant la lettre. Y creo que las nuevas
generaciones necesitan pulir las venas y las veredas poticas a partir de
lo que ya fue pulido -y a qu costo- para que no sigan caminos ya gastados.
'Cuando ms sinttico / ms potico' (Fernando Pessoa) y, a pesar de todo,
hay poemas suyos, sobre todo en el futurista lvaro de Campos, que no
podan ser ms prolijos... ni ms hermosos. Pessoa se salv gracias al
recurso de los heternimos (eso no es de mi labra, dira Alberto Caeiro,
tampoco de la ma, contestara el propio Pessoa, y as en adelante). Si me
preguntaras cul es el mayor poeta (hombre o mujer) vivo, para m, no
podra contestarte, pero podra indicarte poemas absolutos en cualquier
fase de la historia literaria, entre vivos, muertos y agonizantes. Y poemas
absolutos slo para m, o compartidos con alguien ms, que respira el mismo
aire. Puedes llegar con una pieza absolutamente perfecta de un Concreto
para un/a poeta de estos bien prolijos, o fijados en Joo Cabral, o como un
blido suelto, escribiendo todo lo que le da la gana, confundiendo diario
ntimo con Poesa, o, o, etc... No mostrar la mnima sensibilidad para con
el artefacto. De esta manera, sigue habiendo tantos estilos de poesa
cuanto la diversidad y/o idiosincrasia de cada (grupo de) poeta. Y hay
reedicin de los muertos, de los clsicos, porque nadie ms cree en los
vivos. Y los dispersivos? Abres una pgina de cualquier buen suplemento
literario y todo lo que se lee en los nuevos y nuevsimos es absolutamente
previsible: se escribe bien, se escribe poco, se escribe con sacadas de
humor, pero no se logra decir nada, absolutamente nada de original. Todos
los poemas podran estar firmados (o asesisados) por un nico y mismo
autor".

"Quera aclarar un asunto que podra volverse folclrico, Se a perptua
cheirasse: el hecho de haber dado a conocer un puado de poemas a los 61
aos, casi todos inditos, no significa que los haya escrito con esta edad.
Estoy percibiendo, por lo que alguien escribi, con respecto a eso, sobre
frescor / jovialidad / modernidad a los 61 aos, que los lectores pueden
pensar que estall en la "tercera edad" como un fenmeno. No puedo
aprovecharme de eso, ni quiero: escrib a los 20, 30, 40, 50 y 60 aos, por
ms que hubo una laguna de hasta casi una dcada entre lo que vengo
escribiendo, antes, revelndolo al pblico. A veces menos, a veces ms, a
veces casi nada, pero lo que es cierto es que si mi escritura es
intermitente, no significa que aguard para 'estallar' en la madurez (que
hasta hoy no siento), con unos 200 poemas prcticamente inditos, o sea,
unos 50 publicados principalmente en el Suplemento Literario de Minas
Gerais, una decena de forma ms suelta, en distintos lugares, y los dems
rigurosamente inditos, poemas que vengo escribiendo y, muchas veces,
modificando, desde la dcada de 60".

"Por qu no los publiqu antes? Muchas razones: yo miraba con ojos de
madrastra (madre drstica) los frgiles brotes que todava no podran
componer un libro que se sustentara por s mismo; mud mucho de vida, de
trabajo, de estado y hasta de pas, lo que me dejaba todava ms insegura y
sin tener a nadie con quin comentar o a quin mostrar mi trabajo. La
dcada del '70 fue drstica en cuestiones familiares, muertes y graves
enfermedades, lo que me desconcentr de lo que vena haciendo; el hecho de
publicar de forma espordica en el Suplemento Literario de Minas Gerais (mi
nica fuente) tampoco me dejaba satisfecha: si por un lado siempre encontr
receptividad hasta con respecto a experimentaciones que hoy considero algo
esdrjulas, por otra parte mis poemas aparecan con graves incorrecciones
(vamos a recordar a Sebastio Nunes: 'yo no escribo errado, yo escribo -yo
trabajo- con errores'), y hasta con la falta total de un verso o de una
palabra, lo que estragaba el gusto por ulteriores publicaciones; mi
inseguridad de nacimiento, tal vez por haber vivido completamente sola
durante la mayor parte de mi ya larga vida; mi impaciencia, y mi falta de
habilidad, para convivir con grupos literarios; al final, me olvid de lo
principal, pero si me recuerdo vuelvo sobre eso".

"Cmo ocurre en m este quehacer potico?: de las ms distintas maneras,
como son distintos los tipos de poemas que escribo. Mi tendencia ms
notoria, una vez transcurrida la primera fase de experimentacin con el
verso, la palabra, la visualizacin y espacializacin en la pgina (poca
de convergencia concretista, dcada del '60) es la de la metrificacin y de
la rima (asonante y consonante). Eso hasta hoy me da cierto disgusto pues
me siento absolutamente libre para crear y experimentar lo que me da la
gana pero, al mismo tiempo, me siento cercenada por una estructura de
estrofas previsible y siempre repetida (dsticos, trsticos, cuadras,
estrofas de 5, 6, 8, 9, 10, 11, 12), mtrica que puede ser conferida
(versos en redondilla menor o mayor, superpopulares, o de 6, 8 y 10
slabas, de preferencia, auque tenga algunos poemas con versos de 2 y 4
slabas, y algunos pocos alternados) rimas parejas, alternadas, y cierta
consonancia interna en este proceso rtmico contra el cual lucho para
disfrazarlo. De ah estuve pensando, ltimamente: por qu eso ocurre
conmigo, quiero decir, libertad de creacin versus esclavitud de formas.
Llegu a la conclusin de que la forma potica es lo que ms me da lmites,
si no yo me pulverizara en lo que hago.

Pero, aun as, encontr una razn ms interior y coherente: fui tan
reprimida religiosa / social / familiar y sexualmente que transfer
inconscientemente para la poesa esta imposibilidad personal de vivir en
absoluta libertad y armona conmigo misma. As, la forma literaria
significara el sper-ego ancestral que todava me limita, cercena, vigila,
mientras que el ludus potico, propiamente llamado, estara limitado al
meollo (paronomasias, juegos de palabras, metforas atrevidas, neologismos,
aprovechamiento hasta el agotamiento de las seales ortogrficas, corte de
palabras, elipsis, etc. Pude hacerme entender, o mejor, justificar mi
incmodo al querer parecer libre entre rejas?".



Julio de 2003

-Despus que el Suplemento Literario de Minas Gerais te dedic 17 pginas
(N 57, marzo de 2000), qu ocurri contigo? Qu has hecho desde
entonces? Pregunto eso porque eres refractaria a estas exposiciones, y
quera saber qu signific concretamente para ti este homenaje.

-Bueno, en trminos de proyeccin de mi nombre y de mi trabajo, no puedo
absolutamente determinarlo. El brasileo es perezoso y comecallado por su
naturaleza, y poco lee o comenta sobre nuestros grandes autores... mientras
yo sigo siendo indita, lo que quiere decir: absolutamente desconocida.
Adems de la satisfaccin personal de ver reconocido mi trabajo por el
mismo Suplemento Literario de Minas Gerais, y de las declaraciones de gente
importante, intelectual y amiga, que siempre apreci mucho, hubo una nica
resonancia, que yo sepa, a travs de Internet, fjate! que desde 2000 ha
sido el "descanso de la guerrera" jubilada de todo, yo misma. Al
periodista, escritor y poeta Antnio Mariano, de Paraba, que tambin
recibe el Suplemento Literario de Minas Gerais, le gust tanto este trabajo
que escribi un artculo para el peridico Unio, y en seguida lo public
en la red. Mucha gente que me conoca de este nuevo medio de comunicacin
me felicit, divulg la revista, fruto de all, mineira, y hasta posibilit
la divulgacin de nuevos poemas de mi autora. Es eso.

-Sera interesante que comentaras ms detalladamente tus recuerdos (hechos,
impresiones, etc.) de encuentros que tuviste con los poetas Haroldo de
Campos, Dcio Pignatari, Carlos Drummond de Andrade, Ceclia Meireles y Ana
Cristina Csar.

-De Haroldo no s qu decir, me pareca demasiado portentoso, lo que me
inhiba doblemente.

Y de Dcio, a pedido de Augusto, llegu a ser funcionaria (redactora a
medio tiempo) en una agencia de publicidad que mantuvo por algn tiempo, si
no me equivoco, en el mismo barrio, Perdizes (So Paulo). All, de vez en
cuando, Augusto pasaba para saludarme, a ttulo de incentivo. Pero yo nunca
corresponda, nunca. Acab luego con eso, que representaba un sufrimiento
indescriptible para m, sin ganancias sino muchas prdidas, sobre todo
emocionales. Ahora bien, Dcio es el ms extravertido, extraordinariamente
accesible, alegre: un comunicador innato.

Pero la nica charla (receptiva) que tuve siempre fue con Augusto. Sin
embargo, fue Dcio el nico de los 3 que explicit, en relacin con lo que
escribo, su opinin (positiva) en el mismo trabajo que realizaste sobre mi
obra en el citado nmero del Suplemento. Le deba eso, hic et nunc, pues
nunca intercambiamos palabras escritas, aunque de l tambin haya recibido,
autografiada, su pequea pera-prima sobre Comunicao. Fui comprando los
dems libros que Dcio public, siempre con renovada admiracin y estima
por quien l es y por la manera como se (re)hace en cada momento de su
vida.

Con Carlos [Drummond de Andrade] la empata fue directa, inmediata,
ilimitada. De los 17, cuando quise enviarle mis impresiones sobre sus
poemas, y l quiso mantener esta correspondencia, por pura "minerice"
congnita, hasta las vsperas de su muerte, nuestros encuentros fluan al
sabor de las coincidencias, y se daban por cartas, llamadas, encuentros
personales ahora en la Radio Mec, ahora en un Banco do Brasil, como tambin
caminando, por Copacabana, Ipanema. Tal vez la diferencia de edad muy
grande me daba la seguridad de un sentimiento recproco incontaminable,
incluso en poesa, por nunca haberle mostrado mis cosas, l era quien las
descubra, poco a poco, a travs del Suplemento, y nunca dejaba de mandarme
una tarjeta, una cartita, o de llamarme con respecto a la publicacin. Si
habl de l algunas veces en mis programas literarios de la MEC, hice lo
mismo con todos los grandes de la poca, incluso los Concretos, y ms tarde
repetira la dosis con los ms jvenes, de la generacin del '70, ya
abarcando la llamada "generacin mimegrafo".

De Ana Cristina no saba nada, salvo algunas lecturas, hasta que la conoc
personalmente en una de sus visitas a la redaccin de la revista Jos,
donde trabaj durante unos meses como voluntaria, y me pareci muy
autoconfiada, vanidosa, orgullosa, pero no dejaba de revelar su carencia
infantil, a juzgar por el tratamiento que todos le reservaban en la
revista, realmente como si fuera una nia. Ahora, eso de grupos nunca fue
mi estilo. Rechazaba sistemticamente todas las invitaciones para
lanzamientos, reuniones en que se bebe cerveza, fiestas por la noche, con
excepcin de una vez en que estuve con este grupo en el apartamento de
Ceclia Juc, tambin en compaa de Sebastio Uchoa y del impagable Jorge
Wanderley, muy simptico y siempre bonachn, a la par de una
intelectualidad respetable. Pero prefera quedarme tranquila en mi lugar.
Fui tomada por el pnico cuando supe de la trgica muerte de Ana Cristina
Csar, estuve tan cerca de ella algunas veces, con los colegas de la
revista Jos, saba ya de su talento y de sus estudios y publicaciones, me
pareca, puesto que pedante, exteriormente, una intelectual precoz, y nada
en esta vida me hara presumir que llevaba una bomba a reloj en el pecho, a
punto de anticipar su propia detonacin. Como poeta, me gusta su sequedad
rascante, propiedad verbal, finsima irona en algunos memorables poemas.
Considerando los que quedaron de su generacin, la prdida y el pronstico
de lo que ella vendra a ser pesan mucho ms. Como traductora de poesa,
con su conocimiento de la lengua inglesa y las grandes afinidades con los
que ella tradujo (Sylvia Plath y la propia Dickinson, por ejemplo), es una
lstima que se haya ido tan joven, bonita, admirada y amada por muchos...
para siempre.

Ceclia. Adems de una visita que le hice, acompaando a mi hermana, Celina
Ferreira, en su casern en el barrio Cosme Velho [en Rio de Janeiro], la
encontraba con ms frecuencia cuando iba a fichar y entregar trabajos en la
Rdio Mec, donde yo era una simple iniciante. Pero su delicadeza haca que
ella viniera hacia m, recibindome, preguntndome sobre mi hermana,
interesndose tambin por mi carrera inicial como productora radiofnica, o
sea, cinco minutos de charla y luego se iba, erecta, impenetrable,
hermossima. Despus, solita, yo iba encajando las piezas de esta figura
real, y repleta de realeza, con su poesa que conoca de antao y
simplemente adoraba, pero nunca hablamos sobre eso, pese a toda mi
admiracin por ella.

Y aunque no me preguntaste sobre Henriqueta Lisboa, fue otra gran impresin
en mi vida. Con la diferencia de que sus poemas secos, profundos, sobrios
(no me refiero a los primeros, sino a sus ltimos libros), en nada me
hacan pensar en la figurita frgil, delicadsima, de persona real y
cotidiana, conservadora de sus tardes de t y simpata, interiorizadas en
elocuentes silencios. Como profesora (yo fui a varias conferencias suyas en
la Academia Mineira de Letras, y hasta llegu a sustituirla, bajo su
pedido, en el Curso Superior de Biblioteconoma, en aquella poca ya en la
nueva universidad, en el barrio Pampulha en Belo Horizonte), no
impresionaba en nada, ella era de las que leen en ton monocorde y voz
desaparecida durante toda la leccin, sin el eln que uno se espera entre
profesor y alumno. Pero sus libros sobre literatura eran todos excelentes,
de una claridad y agudeza envidiables. Y ella, por increble que parezca,
me los mandaba todos, viejos, agotados y nuevos, con dedicatorias
cariosas, desde que me fui a vivir a Rio de Janeiro, a partir del '74.

-Sobre traduccin: cmo fue traducir a Emily Dickinson? Qu es lo que te
llam la atencin en esta poeta? Cuntos poemas suyos tradujiste? Te
gustara comentar sobre otras traducciones? Corbire, Mallarm, Laforgue,
Yeats...

-Para mi experiencia solitaria de este trabajo, sin tener a nadie con quien
ir compartiendo mis hallazgos y mis errores, fue como aprender una lengua
extranjera con slo dos o tres diccionarios disponibles. Una vez entraada
en eso, ca en la idiotez de enviar a Augusto de Campos, y por primera vez
en mi vida, uno de los poemas traducidos de Dickinson, pidindole su
opinin, y su respuesta fue fulminante: "Si a esta altura t misma no
sabes...". En otra ocasin, encontrando a Carlos Drummond en la salida del
mismo Banco de Brasil, que frecuentbamos, le pregunt si podra ayudarme
para localizar una crnica suya sobre un trabajo de Emily, pero l tampoco
saba cmo localizarla, y as y todo me pregunt si haba visto a Beatriz
Segall en una pieza sobre Emily Dickinson, en traduccin de Maria Julieta,
su hija. Me qued boquiabierta: yo trabajando solita hecha una loca, y la
pieza sobre la autora que deseaba conocer ms hondamente estaba en cartel
en Rio. Slo que, cuando lo supe, ya era tarde...

Llegu a entregar para el Suplemento Literario de Minas Gerais unos 50
poemas que traduje de la poeta norteamericana que no "conoc" en Estados
Unidos, sino antes, gracias a unas traducciones de Bandeira, as como en un
corto pero maravilloso trabajo de Augusto de Campos, y ms tarde en unos 4
poemas de Ana Cristina Csar, as como en algunos libros publicados, de
profesores de ingls, los cuales eran "horroribles". Pero si por un lado yo
no dominaba la historia y la lengua, y tampoco el estandarte religioso de
puritana musa "dura y pura", la intuicin y la empata cumplieron con el
compromiso, conmigo misma, por lo menos. Y como nunca hice nada para
agradar a nadie, pienso que mi esfuerzo vali la pena, y vali el trabajo
que me dio para actualizarla, sin haberla perdido de vista. Fue una larga
seleccin, pues cantidad no significa calidad. De casi 2.000 poemas,
seleccion unos 300, y ofrec al pblico media centena, y me publicaron
unos veinte. Los dems, el viento se los llev, con los muchos cambios que
yo viv y por los cuales el Suplemento pas. Felizmente Elson Fres edit
todas las traducciones de Dickinson que hice en su pgina en Internet,
http://planeta.terra.com.br/PopBox/emily.htm.

Los dems poetas vanguardistas que citaste constituyeron una experiencia
ocasional, ms broma o juego de palabras. Me reconozco a fondo, incluso, en
lo que traduje, siempre recreando, o sea, adems de los poemas de
Dickinson, en uno de Lorca, en algunos de Neruda (seleccin, traduccin y
montaje de El libro de las preguntas) y en uno de Alfonsina Storni.

-Desde cundo escribes partiendo de referencias de temas cristianos? Qu
piensas sobre las convergencias y divergencias entre sagrado y profano?

-Fue a partir del '88, cuando frecuent un curso de dos aos con Herenice
Auler (Sagradas Escrituras) y don Estevo Bittencourt (teologa
fundamental), que empec a leer sistemticamente la Biblia, el Antiguo y
Nuevo Testamento. Pero, en realidad, mi primer poema abordando un tema
cristiano surgi en mi adolescencia, bajo el influjo del Cantar de los
cantares, por cierto, sensualsimo, en buenas traducciones. Sin embargo, en
casi todos mis poemas se puede encontrar el rastro religioso, nunca
perdido.

** Fabrcio Marques
   diezcharlas@yahoo.com.br
   Escritor y periodista brasileo (Manhuau, 1965). Reside en Belo
   Horizonte, donde edita el Suplemento Literario de Minas Gerais. En 2004
   concluy un doctorado en literatura comparada en la Universidad Federal
   de Minas Gerais. Ha publicado Samplers (poemas, editora Relume Dumar,
   2000, Prmios Culturais de Literatura do Estado da Bahia), Ao em flor:
   a poesia de Paulo Leminski (ensayo, Autntica, 2001), Meu pequeno fim
   (poemas, Scriptum, 2002) y Diez charlas; dilogos con poetas
   contemporneos (2004). Textos suyos aparecen en las antologas Na virada
   do sculo: poesia de inveno no Brasil (compilacin de Cludio Daniel y
   Frederico Barbosa, Landy, 2002), Poesia em movimento (compilacin de
   Jorge Sanglard, Editora da UFJF, 2002) y Os cem menores contos
   brasileiros do sculo (compilacin de Marcelino Freire, Ateli
   Editorial, 2004).



=== El pas y sus intelectuales: historia de un desencuentro ==============
=== Esteban Moore =========================================================

      El pas y sus intelectuales: historia de un desencuentro
      Mempo Giardinelli, 111 pginas, Capital Intelectual,
      Buenos Aires, 2004.

Este breve volumen ambiciona resear, "en apretada sntesis", como suelen
decir en ocasiones los movileros televisivos y algn comentarista
deportivo, la relacin de los intelectuales y el pas. El ttulo es
sugestivo, pero a poco de andar, se torna pretencioso. Est sembrado al
voleo de lugares comunes, quejas, reclamos, pequeos pases de facturas,
acusaciones, denuncias a medio camino y carencia de escrpulos
bibliogrficos.

El punto de inflexin que toma Giardinelli para iniciar su operacin es la
crisis poltica de diciembre de 2001, la noche de las cacerolas, cuando los
integrantes de las capas medias salieron a la calle a repudiar al gobierno,
motivados por las restricciones impuestas a las cuentas y depsitos
bancarios. De esos hechos infiere que la sociedad, "cuando todo se vena
abajo", busc nuevos referentes en los intelectuales, sin aportar mayores
datos al respecto. Quizs en el futuro podamos ver en la televisin a las
multitudes futboleras del domingo concentradas en la Plaza de Mayo gritando
consignas como: "Ensayos y monografas s, ftbol no" o "Mempo s, Diego
no".

No obstante la exagerada apreciacin del autor, la mencin de aquellos
sucesos le sirve para recordarnos su inters por el uso de las palabras, y
sostener (categricamente), que fue "cierta tilinguera burguesa", la que a
partir de ese momento, denomin al pueblo como "la gente".

En realidad, el uso corriente de este trmino para referirse a los
ciudadanos en su conjunto comenz mucho antes, y no es patrimonio de ningn
sector social, ni es una marca de clase. En la Argentina tiene un amplio
valor denotativo, nombra una realidad con la que coincide la comunidad
lingstica. En el Diccionario de la Lengua Espaola podemos comprobar que
la palabra en cuestin tiene orgenes latinos, gens- gentis. Cicern la
utiliz indistintamente para designar: tribu, pueblo o nacin.

La pregunta que debemos hacernos en realidad, es si el trmino gente posee
un valor connotativo, si adems de su significado conlleva por asociacin
algn otro de ndole denigrante o deshonrosa. La respuesta es negativa;
cuando dice la gente, dada la amplitud de significado que le confieren los
hablantes, esa cierta tilinguera burguesa a la que se refiere Giardinelli
se estara incluyendo a s misma en la nominacin.

La raz del problema nada tiene que ver con los modos de nombrar que se
adoptan y empez dcadas antes de diciembre de 2001. Pero Giardinelli no lo
cree as, pasa por alto, gambetea, mucho de lo sucedido entre 1945 y 1989.
Cito a Giardinelli: "Pero en 1992 un joven profesor de economa poltica
[...], Francis Fukuyama, public un libro que fue best-seller mundial
[...]: El fin de la historia y el ltimo hombre. All Fukuyama le anunci
al mundo que con el llamado fin de las ideologas todo haba fracasado...".

Deben ponerse ciertas cosas en contexto. En el verano de 1989, Francis
Fukuyama publica en The National Interest un artculo de unas veinte
pginas, El fin de la historia. Es este texto y no el libro posterior (en
cuyo prlogo Fukuyama aclara que no es su intencin reafirmar lo expresado
en su artculo anterior) el que causa gran revuelo e ignita el debate que
origin diversas respuestas y la escritura de miles de pginas.

El fin de las ideologas es tambin el ttulo de un libro de Daniel Bell,
de 1960, quien sostena que los problemas de consolidacin de la modernidad
eran de ndole tcnico-administrativo, tesis que formara parte de la
doctrina oficial del gobierno de Kennedy. Este fenmeno no es nuevo, puede
ser ubicado a finales de los cincuenta o comienzos de la dcada de los
sesenta, en pleno auge de la Guerra Fra, y coincide con el desarrollo
embrionario de otro de los cambios que modificarn nuestra percepcin del
mundo: la transformacin del ciudadano, portador de derechos inalienables,
en consumidor. Este proceso se lleva a cabo en el marco del agotamiento de
lo que reconocemos como el Estado-Nacin; ste no desaparece como objeto,
all estn los hospitales, escuelas, comisaras, etc., lo que se diluye es
su capacidad para organizar el pensamiento e instituir subjetividad. ste
es el campo de operaciones en el que Giardinelli desarrolla el recorte o la
negacin de nuestra tradicin literaria, que debera ser releda, nunca
talada a hachazos de ciego.

La receta es la siguiente: toma a Domingo F. Sarmiento y a Jos Ingenieros
como modelos de pensamiento intelectual, los enfrenta en un falso juego de
espejos, las imgenes refractadas, difusas, cumplen la funcin de anularse
la una a la otra, obliterando la vastedad de una rica tradicin.

Acerca del gran sanjuanino nos dice: "Cierto que fue un desbocado y que
tambin escribi algunas de las ms agraviantes ideas discriminatorias
hacia el indio y el gaucho". No en el Facundo; podemos agregar que en la
Carta de Yungay, dirigida a Urquiza el 13 de octubre de 1852, que por s
sola bien podra constituir un libro, casi sesenta pginas de magnfica
prosa, Sarmiento se lamenta de la muerte de los gauchos en nuestras guerras
civiles. Es posible que Giardinelli estuviera pensando en Conflictos y
armonas de las razas en Amrica (1883), aunque no lo cita, donde traza la
hiptesis de la inferioridad racial hispanoamericana que habra de
compartir al final de su vida con autores formados en el pensamiento
positivista y en las concepciones naturalistas de fines del XIX. Los que
participaron de esta lnea de pensamiento se dedicaron principalmente a la
investigacin cientfica en diversas disciplinas. Entre ellos se contaban
Jos Mara Ramos Meja, Juan Agustn Garca, Agustn lvarez, Carlos
Octavio Bunge y Jos Ingenieros. stos vivan asombrados por el desarrollo
casi espectacular de las naciones de origen anglosajn y mostraban cierto
desdn por la herencia hispana y los elementos indgenas en la sociedad
argentina.

Desbocado s, no lo podemos negar, pero con imaginacin: recordemos las
opiniones de Sarmiento respecto de Juan Bautista Alberdi en Las ciento y
una (todo un ejemplo de literatura polmica).

Volviendo al texto de Giardinelli, en l no se hacen referencias al
desarrollo del ensayo como gnero, terreno en el que se condensan diversas
claves, tanto del pas como de los intelectuales que lo imaginaron. Entre
ellos, Echeverra, Sarmiento y Alberdi, que practicaron un ensayo operativo
de interpretacin, variante sta que quizs bajo las influencias del
arielismo de Jos E. Rod adoptara un carcter ms idealizante. sta es la
vertiente en la que autores como Lugones, Rojas y Glvez manifiestan su
confianza en los altos destinos de la Nacin. Luego, al producirse la
crisis de 1930, se profundizan sus rasgos ontolgicos, atravesados por un
profundo pesimismo. La obra ms representativa en este aspecto es
Radiografa de la pampa de Ezequiel Martnez Estrada, nutrida de cierto
fatalismo que influenciar a varios autores, entre ellos H. A. Murena,
quien a su vez negar esta mirada.

Giardinelli acusa explcitamente a los intelectuales de parricidio, de robo
de ideas y de practicar el "ninguneo", ejercicio que define como "el no
respeto al trabajo ajeno", pero no da nombres, ni suministra informacin
sobre ningn caso particular.

En un trabajo que trata precisamente de los intelectuales, el pas y las
corrientes de ideas, cmo se llamara el hecho de cepillar, borrar,
eludir, menospreciar, tratar con liviandad, la obra de, entre muchos otros:
Sarmiento, Ingenieros, Juan Bautista Alberdi, Joaqun V. Gonzlez (de quien
es saludable releer La tradicin nacional), Ezequiel Martnez Estrada,
Francisco Romero, Roberto Arlt, Roberto Giusti, Carlos Mastronardi, Vicente
Fatone, H. A. Murena, Rodolfo Kusch, Juan Jos Sebreli, Carlos Astrada,
Leonardo Castellani, Arturo Jauretche, Csar Fernndez Moreno..? La lista
de nombres podra ocupar varias pginas, ya que han surgido en las ltimas
generaciones cantidad de hombres y mujeres ocupados con la historia, la
vida y los designios de la Argentina.

El otro gran ausente es Jorge Luis Borges, el exponente ms importante del
ensayo especulativo. El autor de un desbordante texto conformado por
pasajes, fragmentos y composiciones aisladas que integran un argumento
(intolerablemente unitario) que abarca casi cincuenta aos de trabajo y
construccin. "El maestro moderno", como lo defini Paul De Man, en un
texto crtico de 1964 y a quien Thomas Pynchon le rinde un merecido y
divertido homenaje en Gravity's Rainbow (1973).

Borges, afirma Giardinelli, "en quien importa menos lo ideolgico", es
quizs el nico (no voy a decir escritor, pues las alusiones y
apropiaciones que de l hacen escritores, filsofos, pensadores y
cientficos de distintas corrientes y tradiciones lo colocan en una
categora de difcil definicin) entre los mencionados que ha ejercido
influencias o inspirado con sus textos a importantes pensadores
contemporneos en la segunda mitad del siglo XX. Para muestra dos botones:
Foucault y Baudrillard.

En una conferencia, rganos sin cuerpos, dictada en Buenos Aires, Slavoj
iek admita, respecto de los filmes de Hitchcock y de las
interpretaciones que de ellos se hacen, la necesidad de contar con una
"teora de las representaciones equivocadas". En nuestro caso, quizs
necesitemos desarrollar una teora de las interpretaciones forzadas, que
ponga de manifiesto que cuando hablamos de intelectuales, de pensamiento o
teoras o ideas, estamos hablando siempre de un espacio de discusiones y
referencias en el que no hay sitio para la soberbia meditica y narcisista
del conductor de un talk show televisivo.

** Esteban Moore
   estebanmoore@ciudad.com.ar
   Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha
   publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal
   (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos
   que van (1994), Partes mnimas (1999) e Instantneas de fin de siglo
   (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mnimas y otros poemas (Mar del
   Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky,
   Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso,
   Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus
   Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco public sus traducciones de
   Lawrence Ferlinghetti, Amrica desierta y otros poemas (Ediciones
   Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realiz un proyecto de traduccin
   en la escuela de poesa The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics,
   fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su
   pas, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medelln
   (1995). Colabora con publicaciones de su pas y del extranjero. Su obra
   ha sido parcialmente traducida al ingls, italiano, alemn y portugus e
   incluida en diversas antologas.



=== Cultivo una rosa blanca      C. A. Campos =============================

                                            a la profesora A. Garca Dvila

Hoy, sin ganas de comenzar otra lectura, horas despus de haber concluido
de leer una novela, sin ganas de escribir poesa, quisiera mejor hablarme
con la ayuda de la tinta, el cuerpo de agua y computadora, quisiera
hablarme de un poema de Mart, ochos lneas sencillas pero preadas de lo
ms profundo, como lo es toda su obra, en fin, quisiera compartir conmigo
toda esa fruta, trago, brebaje, compartir conmigo un poco de toda esa
tierra y honestidad que ste cultivaba en el exilio, despus lejos de su
hijo, prncipe enano, cunto dolor!, lejos de sus dos patrias, ser
bondadoso conmigo esta tarde de febrero, dejar de reprocharme, insultarme,
al contrario, gozar del vino hecho de pltano, tabaco, de ese conuco
martiano que nunca dejar de producir lo mejor de lo mejor, hablarme de
Mart, hombre, mrtir, hroe, libertador, pero sobre todas las cosas,
poeta, poeta, hablarme de ese primognito de Amrica.

"Cultivo una rosa blanca", nos dice, nueve slabas, cuatro palabras, toda
una filosofa, religin, Mart cultiva lo ms puro, sincero, lo mejor del
ser humano, el amor hacia el prjimo, lo cultiva siempre "en junio como
enero", o sea tanto en verano como en invierno, las circunstancias
resultando de ms, cultiva, es jardinero, obrero, se preocupa por la salud
de su rosa blanca, la visita, habla con ella, le pregunta si le hace falta
agua, ms sol, tierra, menos soledad, la cultiva "para el amigo sincero"
pues solamente un ser sincero es merecedor de tal man, divino regalo, se
la obsequio, nos dice, al "que me da su mano franca", obsequia su rosa
blanca, su alma, poesa, la cual ha nacido para amar, perdonar, para luchar
junto a sus hermanos por la patria, lo digno, para luchar por la salvacin
de nuestra especie, la cultiva para otros, para nosotros, no para l.

Todo esto en ritmo, rima, con una msica hecha de roco, de carpintero
esculpiendo algn roble o mata de guayaba, hecha de chichigua, tambor,
canoa, todo esto hecho de Amrica y no de Francia como el resto de los que
a Pars soaban con ver, todo esto hecho a mano, con la paciencia y amor y
dolor que toda obra de arte siempre ha requerido, todo esto hecho, cunta
fortuna!, pensando en nosotros, todo esto resultando oracin y grito de
blico a la vez.

Mart la cultiva, incluso, para "...el cruel que [le] arranca / el corazn
con que viv[e]", lneas donde se aloja toda la poesa del poema, pensando
en lo que Octavio Paz dijo una vez con respecto a la poesa, reside esa ala
que Mart identificaba con la poesa, pues fcil es tratar bien a quien nos
trata bien y mal a quien nos ha maltratado, lo difcil es no brindarle
"cardo ni ortiga" a quien nos ha robado algo de valor, lo difcil y lo
grandioso es cultivarle esa misma rosa blanca, confiarle lo mejor de
nosotros.

Sencillo mensaje, profundo, meditado, humilde, medido, ideal sumamente
difcil de realizar, pues tanto esperaba de nosotros Mart, cunta
desilusin!, pieza, obra de arte que jams podr acusarse de ser simple,
autorretrato y retrato a la vez del hombre que Mart vislumbraba en su
gente, en el hombre, nuestra especie, razn por la cual ste confiaba en lo
que vea cuando tropezaba con algn espejo, cuerpo de agua, un par de ojos,
lejos de su Cuba, pequeuelo, su Jos Francisco, pero muy cerquita de lo
ms noble, sincero, sencillo, humilde, muy cerquita de lo mejor del arte,
la poesa, de nuestra Amrica.

** C. A. Campos
   l_tmartin@hotmail.com
   Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York,
   EUA. Escribe tanto en ingls como en castellano.



=== Crisis de los modos de pensar la cultura      Carlos Dimeo ============

En das pasados se ha desatado un fuerte "debate" sobre el problema
cultural en Venezuela, en especial en el sector teatral de nuestro pas,
debido a una medida que ha tomado el Conac, hoy Ministerio de la Cultura,
de hacer recortes presupuestarios especialmente a aquellas instituciones
que forman parte del programa llamado Repic (Registro Permanente de
Instituciones Consolidadas). A partir de all hemos escuchado una fuerte y
denodada algaraba, a mi juicio muy altisonante, en enrgica protesta sobre
el supuesto debilitamiento del sector teatral en nuestro pas, motivado
especialmente a estos recortes en el presupuesto. En artculo aparecido en
el diario El Universal de fecha 24 de junio de 2005 y escrito por ngel
Ricardo Gmez, algunos de estos grupos afectados se reunieron,
aparentemente para organizar un "debate" del problema teatral en Venezuela;
a partir de all realizaron un pronunciamiento "acotndose" como la voz de
protesta del gremio y en funcin de un hecho tan puntual como el recorte
del presupuesto especialmente a este tipo de instituciones. En el
mencionado artculo, los grupos afectados pronuncian una crtica sobre: "Se
le est negando al pas una oferta cultural rica, variada y de calidad.
Quedan afectados millones de espectadores infantiles, juveniles y adultos,
convocados a espectculos de calle, plazas pblicas, salas teatrales
permanentes y experimentales, colegios y universidades". Esta referencia me
parece que destapa una olla sobre el problema de los modos de pensar la
cultura en nuestro pas. Tambin me trae a la sujecin de los modos en que
ciertos actores articulan sentidos y prcticas sobre cierta problemtica de
la cultura. A partir de all podramos intentar exponer una fuerte y
punzante gestacin "crsica" de la cultura y del teatro. En este sentido
una crsica hace referencia a una especie de prestidigitacin de un
problema que se emblematiza con el rtulo cultural. Pero qu es lo que aqu
realmente se est debatiendo, o poniendo en juego. Una lite intelectual,
es decir un cierto grupo de actores societales que aducen el problema de la
cultura, piensa articular un debate frente al Estado, representado por el
gobierno y en este caso por el Ministerio de la Cultura, en base al recorte
presupuestario de sus instituciones y suponiendo que eso ocasiona una
considerable disminucin de la oferta teatral y la calidad artstica,
resumidas en espectculos, talleres, investigacin, temporadas, giras, tal
cual como ellos lo expresan. No es para nadie un asunto nuevo que la crisis
(y no la crsica) y el debilitamiento del sector y de los proyectos
culturales en este pas no es cosa de este gobierno para ac, sino de
muchos atrs. Mucho ms, yo me atrevera a decir que la debacle del hecho
teatral (en especial como sector y de otros sectores) viene desde la dcada
de los noventa para ac.

Los noventa representan a mi juicio el marco de una profunda crisis
cultural que ve su modo de representacin ms bruta en esta protesta que
hoy realizamos. Porque uno podra preguntarse: dnde estuvo la crtica al
proyecto cultural de aquellos gobiernos y de aquellos estados? Dnde
generaron aquellos grupos consolidados una respuesta a los problemas que se
hacan frente desde la esttica? No se dieron cuenta del marasmo cultural
en el que navegbamos?

Yo soy un convencido de que los "imperialismos" (que no los imperios, pues
hoy da no se tiene imperios sino imperialismos) descifraron el gran
proyecto para Amrica Latina, as el objetivo impenetrable de estos
imperialismos consisti en sistematizar y ordenar complejos procesos para
destruir sus instituciones, destruir cualquier germen de su Estado que
intentara constituirse como tal. Una sociedad con sus instituciones
destruidas, con una estructura estatal muy debilitada, con gobiernos que no
producen oferta ni demanda cultural, coloca a merced de esos imperialismos
no slo la tecnologa y la cultura y todo lo que ellas y ellos se produce y
se genera, sino adems nuestras muy debilitadas economas que nos hacen un
pas dependiente; un ejemplo muy claro lo vivimos en nuestro primer perodo
de proyecto democrtico, que termin en la desaparicin de la
institucionalidad, en la dictadura de partidos, y en el fin del Estado y el
gobierno representativo.

Un Estado que no se usa se atrofia, y esa fue la ganancia que vincularon
los imperialismos a sus proyectos, a sus intenciones. Hagamos caso omiso a
nuestra vanidosa pretensin de pas petrolero y sacaremos de ello slo lo
que hasta ahora supuestamente habamos sacado de ello, y falsa e
hipcritamente digamos y gritemos al Estado: "Sin dinero nada podemos hacer
y mucho menos cultura". Ms que crisis presupuestaria, yo dira que esto es
una "crsica presupuestaria" porque ella no est sola, nosotros la
generamos para devengar un "salario" de este Estado que nos ha mantenido a
todos desde Juan Vicente Gmez para ac. Antes que en el problema
presupuestario yo dira que la crisis est en el debate esttico, y que eso
de que "millones" de espectadores (porque tampoco somos tantos en
Venezuela) se pierden de una oferta de calidad puede ponerse muy fcilmente
en duda, porque a ello tambin podramos agregar (echando una ojeada muy
rpida) la crisis de pblico que vivimos en nuestras salas de espectculos,
que no se debe precisamente a la crsica presupuestaria, sino al
desabastecimiento de proyecto cultural, educativo, social, poltico,
econmico que vivi nuestro pas en los primeros 40 aos de democracia.
Vivimos en un Estado que nunca hasta ahora haba planificado la cultura, ni
la distribucin de la renta petrolera para la financiacin de la cultura,
de la salud, de la educacin. Y es muy probable que ste lo est haciendo
mal, pero por lo menos piensa en construir y fortalecer eso que tanto hemos
dejado de lado, las instituciones, y que pudiera ser el nico camino para
restablecer a una nueva cosmovisin de lo social, una nueva trama, un nuevo
tejido, una nueva urdimbre societal venezolana. As que tenemos un doble
problema que ms all del presupuesto o de lo que recibamos del Conac no
est puesto sobre la mesa, y precisamente estas agrupaciones Repic no han
puesto sobre la mesa el problema fundamental cultural. De all entonces
surge la pregunta: desde dnde nosotros hemos asistido a la pregunta por
el proyecto esttico de nuestro Ministerio de la Cultura? Le hemos dicho al
ministerio que no nos da la plata suficiente, y que as no podremos hacer
nada o casi nada (que, como dice Silvio Rodrguez, "no es lo mismo pero es
igual"), pero ninguno de nosotros ha planteado programas y proyectos de
poltica cultural que vayan en funcin de las necesidades que el Estado y
que nuestro conciudadanos tenemos, nadie realmente se ha planteado el
debate de la cultura y de los modos de pensar la cultura. Cuando el
profesor y socilogo Rigoberto Lanz fue el burgomaestre del Celarg, intent
generar desde el espacio de los intelectuales un debate sobre los problemas
culturales en estas "sociedades hbridas"; la sala del Celarg qued
deshabitada, nada pas por all, hasta que finalmente el profesor Lanz tuvo
que irremediablemente (ante la angustiante ausencia) declinar el proyecto,
porque los que se denostaban los presupuestos de la cultura poco, casi nada
o nada tenan que decir al respecto.

Qu hace a nuestras instituciones si no son nuestros proyectos, nuestras
ideas, nuestra comunin de propuestas, nuestras diferencias estticas,
nuestras discusiones y disputas, las que van elaborando y reelaborando como
en el tejido de Penlope, como en el hilo de Ariadna, que teje laberintos,
una pequea huerta, un pequeo nicho fugaz y extrao de Ddalo para
arrojarse all a ver que sucede. Los '90 nos dejaron en el marasmo, en el
aletargamiento, en la oxidada cultura petrolera de que todo esto se arregla
con real. Nos hemos desvanecido, ya ni siquiera podemos ser el resplandor
de algo que se llam teatro.

** Carlos Dimeo
   dimeo@telcel.net.ve
   Dramaturgo y director teatral argentino-venezolano. Fundador y director
   del grupo de teatro Dramateatro, y editor de la pgina del mismo nombre
   (http://www.dramateatro.arts.ve).



=== El sujeto-espectador en la era actual =================================
=== Inercias de la sociedad voyeur      Gabriel Cocimano ==================

La necesidad de satisfacer el deseo audiovisual es propia del hombre de
todas las pocas. Pero, a partir de la expansin de las tecnologas
digitales, el desarrollo de un nuevo rgimen de visibilidad ha acentuado
aquella primaria necesidad. De alguna manera, el voyeurista -aquel que
padece el trastorno de observar compulsivamente la vida ertica o sexual
ajena- y el hombre de la sociedad actual como espectador pasivo en tanto
sujeto indiferente e inerte a los acontecimientos sociales, evidencian los
mismos sntomas: individuos que, con tendencias adictivas, hallan
satisfaccin en el universo ajeno, reemplazando la accin por la mirada, la
que ha dejado de ser un medio para constituirse definitivamente en un fin.

Sentado frente a la pantalla, el sujeto contemporneo ha logrado al fin
saciar su deseo visual, potenciando el metabolismo de la satisfaccin
escpica. Si el deseo de mirar est implcito en la naturaleza del hombre,
el consumo de imgenes que propone la era digital se ha disparado al
infinito: por todas partes, los medios convocan a un espectador cada vez
ms complacido por consumir a discrecin.

Desde siempre, el hombre ha sentido la necesidad de satisfacer su deseo
audiovisual. Ya la modernidad haba generado la expansin del campo de la
mirada, derribando advertencias como la de San Agustn sobre los placeres
de la vista, la "concupiscencia de los ojos", tendientes a instalar un
rgimen de la mirada centrado en la imagen religiosa y en el mundo como
texto divino (1).

Pero el desarrollo de un nuevo rgimen de la visibilidad, a partir de las
tecnologas digitales, ha incentivado aquella necesidad primaria: el
voyeurismo, en tanto prctica que busca satisfacer la libido a travs de la
observacin de lo genital o la imagen pornogrfica, tiene su lugar como
nunca antes en la era digital. "Si el voyeurismo", dice Romn Gubern (2),
"es una prctica antigua ya condenada en el Gnesis, en el pasaje en que
No maldice la estirpe de su hijo Cam porque ste vio sus genitales
mientras dorma, en la era meditica se ha potenciado con los soportes de
informacin -fotoqumicos, electrnicos y digitales- que contienen
reproducciones vicariales de cuerpos desnudos y de actividades sexuales".

El antiguo fisgn que disfrutaba de contemplar el acto sexual ajeno,
representado con la imagen cinematogrfica de la cerradura, se ha
convertido en un sujeto absorbido por la pantalla, como el propio sexo
absorbe al mirn: a distancia. Esa distancia constituye la paradoja del
sujeto-espectador de la posmodernidad: en su afn por espiar intimidades
ajenas, ese sujeto -al propugnar el aislamiento y la distancia- inmoviliza
y excluye su propia intimidad.

Verdadero cultor de la vida ntima de los otros, el voyeur contemporneo,
paralizado por la multiplicidad de ofertas para satisfacer su propio deseo,
parece naufragar entre un autismo y un erotismo virtuales, un placentero
onanismo que ha perdido todo punto de contacto con su propia intimidad. De
alguna manera, el hombre de la sociedad actual, devenido espectador -porque
ha dejado de ser partcipe y actor de los acontecimientos sociales-,
evidencia los mismos sntomas que el clsico voyeur definido por los
tratados de psiquiatra: un individuo que, con tendencias adictivas, halla
placer en el universo ajeno, sustituyendo la accin por la mirada.



La mirada furtiva

Catalogado como una parafilia, trastorno o desviacin sexual -inserto en
las otrora llamadas perversiones o aberraciones por la psiquiatra clsica
y el psicoanlisis- el voyeurismo constituye una prctica provocada por la
erotizacin patolgica de la mirada: la existencia de una compulsin del
voyeur (mirn) por observar, como espectador pasivo, la vida sexual de los
dems. Precisamente su caracterstica es la de ocultarse para espiar a sus
potenciales vctimas, que suelen ser desconocidas o, al menos, no
conscientes de su presencia. Y constituye una desviacin en tanto "los ojos
dejan de enriquecer la actividad sexual para convertirse en una limitacin,
y cuando el mirar se erige en fin y no en medio, negando otros fines, como
la penetracin" (3).

El trastorno se gesta en la infancia, e implica un desajuste en la
maduracin de los impulsos sexuales: con la adolescencia y la mayora de
edad, las pulsiones infantiles no logran modificarse. Para el
psicoanlisis, la angustia de castracin que trae implcita suele fijarse
por haber presenciado la escena primaria o el coito de los padres, o
contemplado los genitales de los adultos. Cuando miran el desnudo o el
coito de otros, tratan de asegurarse de que no hay peligro de perder su
pene, como castigo por la trasgresin, repitiendo en calidad de espectador
las escenas temidas. Es decir, repiten la escena traumtica, con el deseo
de ejercer un control sobre l (4). Algunos sexlogos consideran autntico
voyeurismo aquel que se practica a travs de un objeto intermedio: un
catalejo, una cmara, el ojo de una cerradura o la hendija de algn
ventanal, vale decir, algo que lo proteja como un escudo en la distancia y
le garantice el control sobre las vctimas, a las que, en lo ms profundo,
odian y a las que nunca llegarn a tocar, porque el voyeur es un tmido
crnico que jams desea el coito o, como bien dice Henry Ey, "realiza el
ms breve de los coitos: el visual".

Precavido para no ser descubierto mientras espa, pues ello interrumpe su
placer y le provoca frustracin y angustia, el oteador suele llegar al
orgasmo en pleno avistamiento, o masturbarse luego con la evocacin de las
imgenes observadas. Suele excitarle el riesgo, el incgnito, y se expone
en ciertos casos a ser pillado o denunciado. De esta manera tipifica un
comportamiento sexual que algunos califican como furtivo y marginal (5).

La mirada, en esta era de la imagen, se ha desarrollado ms que ningn otro
sentido y, a partir de ella, cualquier individuo que disfruta de escenas de
erotismo podra tener algn rasgo voyeurista. Pero se convierte en una
patologa cuando el mirar escenas sexuales constituye el modo preferido o
exclusivo de un individuo para obtener placer. Esto le genera al voyeur
serias dificultades en los contactos personales y afectivos, y perturba sus
relaciones laborales y sociales. La industria del sexo prospera imparable a
costa del goce ocular: cine, pginas web, espectculos en vivo, toda una
serie de modalidades y espacios montados para la inmensa fauna de adictos
que pulula en la sociedad consumista.

El arte ha dado magnficos exponentes con tendencias a esta prctica
paraflica: Salvador Dal narra en sus memorias sus afanes voyeursticos, y
describe las orgas que armaba para excitarse mirando a jovencitos de ambos
sexos haciendo el amor; Picasso, en sus ltimas obras, expuso a mujeres
mostrando la vulva o los pechos, y en ellas el artista, retratado a un
costado, las contempla en forma pasiva. A su vez, el marqus de Sade haba
afirmado, en su obra Los 120 das de Sodoma, que frente a la bsqueda del
deseo es vlida cualquier forma de satisfacerlo, sin lmite ni control. El
cine, arte voyeurista por excelencia, tambin inmortaliz obras que
describen estas prcticas: grandes artistas como Alfred Hitchcock con La
ventana indiscreta, Kieslowsky con Una pelcula de amor o Brian de Palma
con Doble de cuerpo, han fisgoneado a travs de una ventana para descubrir
escenas erticas o inquietantes. En varios filmes de Luis Buuel, Federico
Fellini o Pier Paolo Pasolini aparecen esos rasgos acentuados: incluso
Pasolini llev al cine tres obras de geniales mirones como Bocaccio,
Chaucer y el marqus de Sade, en los respectivos filmes Decamern, Los
cuentos de Canterbury y Los 120 das de Sodoma (6). En la citada obra de
Hitchcock, de 1954, un reportero grfico -James Stewart- inmovilizado en su
casa con una pierna escayolada, observa ociosamente el comportamiento de
sus vecinos de enfrente. En un debate con Francois Truffaut, Hitchcock
reconoca: "S, el hombre era un mirn, pero no somos todos mirones?".
Truffaut lo admite: "Somos todos mirones, al menos cuando vemos un filme
intimista. Por otra parte, James Stewart, en su ventana, se encuentra en la
misma situacin que un espectador que est viendo una pelcula" (7).

Pero, ms all de la cuestin patolgica, la era digital potenci el
consumo de imgenes que muestran los efectos que producen en la sociedad
las pasiones humanas: odios, miserias, diversas prcticas sexuales,
incesto, infidelidad, rivalidades polticas e ideolgicas. La televisin y
los medios impresos han explotado en cantidades industriales este tipo de
contenidos: el sensacionalismo y el gnero rosa constituyen un enorme
negocio en las sociedades occidentales. "Ese poder ver o escuchar lo ntimo
de los poderosos", afirma el semilogo Armando Silva (8), "es quiz una de
las mayores pasiones de los pblicos mediticos del nuevo milenio. Se
podra hasta decir que la industria light del espectculo est montada
sobre el morbo de divulgar los secretos personales. Vivimos la era donde el
secreto se volvi industria. Y por esa va, tanto las revelaciones del
poder como las telenovelas de la farndula comparten mayores sintonas".
Explotar el costado morboso del pblico es una vieja y exitosa frmula
comercial, pero tambin un modo de conocer los resortes ms vulnerables de
la sociedad. Cmo se explica, de otro modo, la implacable persistencia de
un espectador de reality-shows que se instala durante horas frente a la
pantalla, en un intento por registrar alguna escena que contenga una dosis
de sadismo, algn desnudo, una fuerte discusin entre los participantes o
un acercamiento sexual ms o menos explcito? En este tipo de espectculos,
todos los pecados capitales quedan registrados por las cmaras en crudo,
ante la mirada de un espectador que no deja de reconocerse y/o rechazarse,
verdadero fisgn complacido ante las debilidades, las miserias, intrigas e
intimidades ajenas (9). Los reality-shows se han constituido en una
autntica explotacin del placer voyeur, y han instalado otro voyeurismo de
carcter multimedial, en donde no slo se disfruta del exhibicionismo
genital sino del mundo psquico de cualquier persona: "aquello que ms
atencin ha despertado ha sido la pornografa del espritu, el psicodrama
en sesin continua. La pornografa carnal se encuentra ya en Internet, en
las tiendas de video, ahora el pblico prefiere la peripecia del enredo
personal, y se interesa no slo por lo que les pasa a estos sujetos del
televisor sino lo que sucede por homotecia en la propia vida" (10).

En la sociedad de la comunicacin digital el voyeurismo ha expandido su
alcance: el placer de mirar se ha complementado y diversificado, abordando
nuevos horizontes. Segn Romn Gubern, Internet es ahora el refugio de las
parafilias: desde el chat -conectarse a la red para participar en charlas
colectivas, frecuentemente erticas- hasta la infinidad de ofertas de
contenido pornogrfico y todas las variantes del sexo online, el
ciberespacio se ha constituido en la meca de los sitios que satisfacen la
pulsin escpica de la sociedad.



La mirada espectacular

El hombre en la sociedad mediatizada se ha convertido cada vez ms en un
espectador compulsivo. Y, en tanto tal, permanece inmovilizado por la
proliferacin de informacin y el consumo de bienes. Paul Virilio haca
referencia a la "posicin catatnica" del espectador: un sujeto inerte,
paralizado, obnubilado por el torrente de imgenes propuestas para el
consumo. La llegada del vehculo audiovisual, "sustituto de nuestros
desplazamientos fsicos y prolongacin de la inercia domiciliaria ver, al
final, el triunfo del sedentarismo, esta vez de un sedentarismo
definitivo" (11).

En el contexto de las sociedades actuales, el hombre parece inmerso en un
proceso de desercin social, una apata que conduce al desinters y la
declinacin de los ideales y valores pblicos: "hperinversin de lo
privado", dice Gilles Lipovetzsky, "y, en consecuencia, desmovilizacin del
espacio pblico". La poltica ya no convoca a las multitudes a participar
de ella (aunque por motivos diferentes en las sociedades opulentas y en las
perifricas). El consumo de bienes e informacin ha replegado al sujeto
hacia s: desmotivado e indiferente en el campo social, nicamente queda la
bsqueda del propio inters, el xtasis de la liberacin personal. Ese
sujeto ablico, pasivo con su entorno, se ha vuelto indiferente por
saturacin, informacin y aislamiento (12). Refugiado en su bnker,
protegido por la pantalla de los medios masivos, se ha convertido en un
observador adicto: de partcipe, actor y creador, el hombre actual ha
pasado a ser un sujeto inmovilizado y aislado en su propio universo,
atrapado por la vorgine de secuencias mediticas, un espectador voraz que
ha logrado inhibir la accin, a la que ha reemplazado por la mirada.

Ese espectador se regodea ante la realidad que proponen los medios masivos:
contundencia de la imagen, crudeza de detalles, la lgica de la evidencia
de esa realidad es obscena de tan excesivamente visible. El espectculo de
los medios -"hay relacin espectacular cuando existe un cuerpo que se
muestra (no necesariamente humano) y una mirada deseante de dicho
cuerpo" (13)- deja al espectador perplejo, sorprendido, impotente, paralizado.
Imgenes de un accidente, un suicidio frente a las cmaras, una sesin de
torturas, un strip-tease, un talk-show: ficcin o realidad, verosmil o
verdadero, lo mismo da, el morbo aparece puesto al servicio de un sujeto
observador que lo necesita como el adicto a su droga.

En la era digital, la imagen ha pasado a ser productora de realidades, lo
que, de alguna manera, reemplaza en el hombre espectador al referente
externo. Los acontecimientos que se suceden en el espacio exterior han sido
espectacularizados por los medios, con lo que la propia vida cotidiana,
atravesada por cdigos mediticos, tambin se ha espectacularizado. De esta
forma, se produce un marcado divorcio entre el espectculo y la calle:
"privado del contacto con el mundo exterior", dice Umberto Eco, "el
espectador se repliega en s mismo", en sus "escaparates catdicos" -segn
la expresin de Paul Virilio- y se asla del mundo que lo rodea.

Si el voyeur es un espectador de la vida sexual ajena, el hombre actual
goza y se deleita con el vrtigo de la imagen meditica. "Y el ojo se hace
omnividente. Para producir un goce, que no deja de responder a la esttica
del consumo" (14). El voyeur es un observador insaciable, y suele repetir
cada vez con mayor frecuencia su incursin escpica. El hombre-espectador,
apabullado de imgenes, paradjicamente est imposibilitado de eleccin, y
su voracidad por consumir no le deja activar el off del control. "Tiempos
del impacto sobre la pasin" (15).

El voyeurismo, como expresin inmadura y narcisista de la sexualidad, poco
tiene que ver con el Otro, ms que como objeto de uso o cosificacin para
sus satisfacciones no genitales. De all que sus fantasas y conductas lo
invadan de tal modo hasta perturbar su vida sexual, social y laboral. El
hombre contemporneo, a su vez, ha reducido su mundo al tamao de las
pulgadas de su pantalla. Y esta pantalla parece ser la expresin social de
la democratizacin del narcisismo: ella es el lugar por donde pasa la vida,
toda la realidad resplandece a travs de la produccin electrnica de
imgenes, es el sitio que aglutina proyectos y sueos. Y todo en la
pantalla aparece en su espectral desnudez: el discurso, sobre todo el
poltico, despojado ya de contenido y relevancia, desnuda su
intrascendencia. La presencia cada vez ms recurrente de la muerte en vivo
y en directo desnuda la fragilidad de la vida y los mrgenes cada vez ms
estrechos de seguridad personal y social. La omnipresencia de la publicidad
desnuda, a su vez, la insatisfaccin del hombre en tanto sujeto deseante de
consumo. La perfeccin de unos cuerpos modifica las reglas del deseo
sensual, lo convierte en virtual y, por lo tanto, en fro y superficial
(16).

Amar, seducir y ser seducido por las imgenes: eso es el coito visual, la
razn de ser voyeurista. Si la sexualidad del voyeur queda saciada con el
slo acto de mirar, el sujeto actual ha limitado el acto de comunicacin a
la necesidad de alimentarse con imgenes visivas: "gozar como espectador de
primera fila, gracias a las lentes de las cmaras, con la miseria y el
sufrimiento de los otros, gozar de la brutalidad y el horror de tragedias o
crmenes atroces" (17).

Parecen no existir lmites para explorar y explotar la vida ntima, el
drama, las pasiones y las tragedias humanas, con tal de ser exhibidas para
su consumo. Hay una objetualizacin del Otro, que es tomado para diversin
y satisfaccin del placer voyeur. En Internet, la proliferacin de los hot
chats presenta esta misma cosificacin del ser humano: chatear con el Otro
a fin de aprovechar informacin que sirva para satisfacer el placer de la
curiosidad sobre la vida personal o sexual, sin importar la veracidad de
esa informacin (18).

El reality-show -con sus diferentes modalidades de formatos y estructuras-
se ha convertido en el paradigma de un nuevo rgimen escpico, ya que
representa un modelo de consumo que satisface tanto la prctica de un
voyeurismo colectivo como la pasividad de la mirada de un espectador
anclado en sus propias incertidumbres.

Los acontecimientos acaecidos en torno a los sucesos blicos de Irak
certifican, por su parte, la inercia del espectador occidental sacudido por
la informacin y los reportes llegados desde el centro de los episodios.
"Intoxicado de ntrax meditico y de propaganda blica disfrazada de
informacin, reducido a espectador de un thriller absurdo, el voyeurista
del aparato de videoguerra se queda con la historia que le cuentan los
medios masivos, interioriza el miedo y la psicosis (...) y asiste al evento
de los medios como si se tratara del prximo captulo de un western o del
intermedio entre un superbowl y otro" (19).

La mirada ha dejado de ser un medio para convertirse en un fin. Con lo cual
no expande los sentidos, sino que los limita. Este sntoma se ha acentuado
a medida que fue masificndose el consumo de bienes e informacin, y
refleja el paso del hombre como sujeto creador (actor) al
hombre-espectador, el paso de una sociedad activa a una sociedad de
espectadores, contemplativa y pasiva. "Venzamos el aislamiento, recuperemos
la calle", reza la consigna de un graffiti que propone invertir los
trminos de la sentencia viriliana: "Inmovilidad cadavrica de una morada
interactiva (...) en el que el mueble principal sera la silla, la butaca
ergonmica del subnormal motor, y quin sabe? La cama, un sof cama para
el enfermo-voyeur, un sof para ser soados sin soar, un asiento para ser
circulados sin circular" (20).



Notas

 1. Oscar LANDI, Devrame otra vez. Qu hizo la TV con la gente. Qu hace
    la gente con la TV, Buenos Aires, Planeta Espejo de la Argentina, 1992.

 2. Romn GUBERN, El Eros Electrnico, Madrid, Taurus, 2000.

 3. En Revista QUO, T que miras, 17/11/2003. http://www.quo.wanadoo.es.

 4. Andrs FLORES COLOMBINO, Cuadernos de Sexologa N 7, 1988.
    http://www.sexovida.com.

 5. En Revista QUO, ob.cit.; y Andrs FLORES COLOMBINO, ob.cit.-

 6. Jos Luis SUREDA: El voyeurismo segn los puritanos, en
    http://www.pillados.com.

 7. Ignacio RAMONET, El conformismo de la abyeccin, en "Web Francia",
    febrero de 2002, N 24. http://www.webfrancia.com.

 8. En Juan David PARRA OROZCO, Voyeurismo: de la cerradura a la pantalla
    de la era digital, "El Tiempo", Bogot, 27/11/2000.

 9. Gabriel COCIMANO, El fin del secreto. Ensayos sobre la privacidad
    contempornea, Buenos Aires, Dunken, 2003.

10. Vicente VERD, El virus Gran Hermano, Madrid, "El Pas", 07/05/2000, en
    PARRA OROZCO, ob.cit.-

11. Paul VIRILIO, El ltimo vehculo, en "Videoculturas de fin de siglo",
    Ctedra, Madrid, 1986.

12. Gilles LIPOVETZSKY, La era del vaco. Ensayo sobre el individualismo
    contemporneo, Barcelona, Anagrama, 1986.

13. Jess GONZLEZ REQUENA, Introduccin a una teora del espectculo, en
    "Telos", N 4, Madrid, Espaa.

14. Luis CAMARGO, El ojo mirado. Apuntes sobre la imagen, en "Casi Nada",
    N 16, Barcelona, octubre de 1997.

15. Ibd.

16. Gabriel COCIMANO, ob.cit.-

17. Vctor SAMPEDRO, Vampiros, Mercaderes y Grandes Hermanos, en "El Viejo
    Topo" N 144, Barcelona, octubre de 2000; en Juan David PARRA OROZCO,
    ob.cit.-

18. Juan David PARRA OROZCO, ob.cit.-

19. Jenaro VILLAMIL, Repblica de Pantalla. Frente a la guerra: voyeuristas
    o movilizados, en "La Jornada Virtual", Mxico, 16/02/2003.
    http://www.jornada.unam.mx.

20. Paul VIRILIO, ob.cit.



Fuentes

 - Oscar LANDI, Devrame otra vez. Qu hizo la TV con la gente. Qu hace la
   gente con la TV, Buenos Aires, Planeta Espejo de la Argentina, 1992.

 - Romn GUBERN, El Eros Electrnico, Madrid, Taurus, 2000.

 - Revista QUO, T que miras, 17/11/2003. En http://www.quo.wanadoo.es.

 - Andrs FLORES COLOMBINO, Cuadernos de Sexologa N 7, 1988. En
   http://www.sexovida.com.

 - Jos Luis SUREDA: El voyeurismo segn los puritanos, en www.pillados.com

 - Ignacio RAMONET, El conformismo de la abyeccin, en "Web Francia",
   febrero de 2002, N 24. http://www.webfrancia.com.

 - Juan David PARRA OROZCO, Voyeurismo: de la cerradura a la pantalla de la
   era digital, "El Tiempo", Bogot, 27/11/2000.

 - Gabriel COCIMANO, El fin del secreto. Ensayos sobre la privacidad
   contempornea, Buenos Aires, Dunken, 2003.

 - Vicente VERD, El virus Gran Hermano, Madrid, "El Pas", 07/05/2000.

 - Paul VIRILIO, El ltimo vehculo, en "Videoculturas de fin de siglo",
   Ctedra, Madrid, 1986.

 - Gilles LIPOVETZSKY, La era del vaco. Ensayo sobre el individualismo
   contemporneo, Barcelona, Anagrama, 1986.

 - Jess GONZLEZ REQUENA, Introduccin a una teora del espectculo, en
   "Telos", N 4, Madrid, Espaa.

 - Luis CAMARGO, El ojo mirado. Apuntes sobre la imagen, en "Casi Nada", N
   16, Barcelona, octubre de 1997.

 - Vctor SAMPEDRO, Vampiros, Mercaderes y Grandes Hermanos, en "El Viejo
   Topo" N 144, Barcelona, octubre de 2000.

 - Jenaro VILLAMIL, Repblica de Pantalla. Frente a la guerra: voyeuristas
   o movilizados, en "La Jornada Virtual", Mxico, 16/02/2003.
   http://www.jornada.unam.mx.

** Gabriel Cocimano
   gcoci@tutopia.com
   Periodista argentino (Bernal, Provincia de Buenos Aires, 1961). Graduado
   en periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (1997),
   tiene estudios de historia en la Universidad de Buenos Aires y formacin
   en conduccin de radio, periodismo e investigacin cultural y actuacin
   en radio y televisin. Ha producido los programas radiales "Pebeta de mi
   barrio" (1996/97) y "Hablemos de salud" (1997/98). Textos suyos han
   aparecido en las revistas Sumario (Paraguay, 1995), Sincrona (Mxico,
   2003) y Nmadas (Madrid, Espaa, 2004), entre otras. Parte de su
   produccin puede leerse en
   http://personales.ciudad.com.ar/gcocimano/index.htm.



=== Tras la bsqueda de Nortes      Leonardo Maicn =======================

En das pasados cay en mis manos la ms reciente edicin de uno de los
libros mejor logrados del poeta Alberto Hernndez. Me refiero a Nortes
(Nueva York, 2002). Ya con anterioridad lo haba ledo, a mediados de los
noventa, en una edicin que public Sobrevivientes Asociados (Maracay,
1994). Con la idea de escribir algunas notas me aventur a leerlo de nuevo,
como si nunca hubiera pasado ante mis ojos. Me ba en otras aguas, en un
manantial de imgenes en el que Ligia es una entrega en medio de la noche.
El Nortes a quien debo estas lneas tiene la particularidad de que puede
ser ledo en espaol y en ingls. Nortes que llega hasta nosotros de la
mano de The Latino Press, Latin American Writers Institute, y Eugenio Mara
de Hostos Community College of CUNY.

La obra de Alberto Hernndez (Calabozo, 1952) abarca ttulos en poesa,
narrativa, crnica y ensayo. Acerca de este escritor venezolano ha dicho el
poeta Efrn Barazarte: "Su obra muestra la palabra que recorre una
significacin oscura que llega a la revelacin a travs de la dispersin de
referentes. All encontramos la mirada interior sustentada en la tradicin
de un paisaje ntimo (...). El poeta conjura la palabra desde la palabra".
Ciertamente, aun cuando suene redundante, Alberto Hernndez es un poeta de
la palabra. Y hay que agregar: de la mujer, que en Nortes se complementa
con la noche. Actos de la palabra, de la mujer y la noche signados por un
norte imaginario en constante bsqueda.

Los elementos arriba mencionados cubren buena parte de la obra del poeta
guariqueo. En el caso que nos ocupa, Nortes, la palabra es un ente de
insospechadas mscaras. Sustancia vital e inaprensible que circula por las
venas y arterias de su poesa. En ese cuerpo extrao que es el poema, el
vocablo cabalga entre el simulacro y la perspicacia. Temiendo ser abordada,
la palabra nos pregunta a partir de la palabra. Estos versos no hacen sino
subrayar la duda y el asombro all donde se debate el vocablo: "Queda algo
/ de la sospecha? / Algn rescoldo donde / descansar la palabra? / Queda
de ti / algo por sobrevivir?".

Al interrogarse, la palabra adquiere conciencia de su inexistencia. Y la
palabra es Hombre. Por la verdad (es decir, por la palabra) muri Cristo.
La palabra, en tanto que es ambigua, es abstracta. De all que sea
lgicamente cierto que toda lectura implica una aventura. As las cosas,
este poemario de Alberto Hernndez lleva la aventura y el riesgo a su
mxima expresin. Nortes donde la palabra se desdobla como en un juego de
espejos. Ojo inquisidor a travs del cual el vocablo -como Narciso- desnuda
la voz que lo deslumbra. Tal apreciacin parece dejarse asomar en el
siguiente fragmento: "La palabra adquiere distancia frente a las olas,
remata / su sonido con el humo y descubre el espejo. Del cuerpo, / de la
primera y ltima derrota, la noche toma el ronquido / del vocablo, lo
silencia aparentemente, lo sumerge en la / cosa".

Y vale decir que no slo adquiere distancia frente a las olas (y frente a
las anmonas, y los lagos, y las bocas) sino frente a s misma. Distancia
que entraa un acercamiento. Distancia que es Hombre y es Tiempo. Su
origen, el de la palabra, remonta el ro de la vida hasta ms all del
hogar arquetpico donde el primer fuego lati como un dios en la conciencia
humana. Herramienta mediante la cual intentamos aprehender el mundo: mera
excusa para justificarnos. En tanto que herencia congnita, la palabra
-fatum de su existencia- requiere de una constante renovacin. Nadie mejor
dotado para hacerlo cumplir que el poeta.

No quiero tocar la palabra sin dejar de referirme al lenguaje: tanto el uno
como el otro coexisten en una relacin de interdependencia. (Me refiero al
modo de hablar de la escritura, evidentemente.) En Nortes, entre sombras y
tonalidades a media luz, el lenguaje nos habla como en susurros. Coro de
embriaguez. Danza sonora. Desde esa voz, metidos en esa voz, el lector de
Nortes se impregna de silencios nocturnos, de calles y cuerpos que
transpiran intimidad. En este lenguaje donde la ingravidez de la palabra
pareciera ser nico peso corpreo, la presencia de la mujer le permite al
poema exhalar cierto aroma de extravo mundano.

As es como, a travs de un nombre hecho cuerpo (Ligia), Alberto Hernndez
inserta un elemento que ha dejado huella en su obra potica: la mujer. En
su libro, como haba insinuado al principio, este elemento se complementa
con el de la noche. Verbigracia: "un cuerpo vuelve a m desde la noche /
huelo su herida (poema Cuarenta). Hlito de seduccin que slo la noche
puede ofrecernos. Pues la noche es luna, entrega, fertilidad, carne,
misterio, mujer. Momento propicio para el diluvio de los sentidos. Tiempo
tridimensional que incita a quedarnos para siempre en el acto del poema:
"Mis dedos te pierden / all en lo oscuro / la cama es el lugar / donde
auxilio la sombra / slo de piel te encuentro".

Hurfana de sol, la noche encuentra en la mujer fuego, poesa. Morada desde
donde el deseo nos mira con los ojos de la luna. Morada sin la cual sera
imposible la recreacin del mundo. Slo a travs de la mujer podemos
comprender a la noche. De otro modo, cmo podramos saber de la noche sin
conocer los ojos de Ligia? Cmo conocer de qu sustancia est hecha la
noche sin haber soado el torso, la sonrisa de Ligia? Pero la mujer es
misterio, abismo insondable, acertijo. Su tiempo, como el de la noche, est
signado por el ciclo de la luna. Ciclo que impacta sobre la naturaleza de
los mares y el raciocinio de los hombres. De estos mismos poderes est
revestida la poesa, esencia sin la cual el cosmos carecera del ritmo
vital que le es inmanente. Tal es la magnitud de su influjo que aun el ms
leve impulso de su aliento no pasa desapercibido ante el alma humana. Y
nada hay ms susceptible que el alma de un poeta.

Cabe pues decir que de la amalgama de todos estos elementos est
constituida el alma de Nortes. Verbo. Feminidad. Atraccin. Encantamiento
de los sentidos. Y es que este libro de mi otrora profesor de lengua y
literatura es un universo potico en el que la palabra y la mujer navegan
en el esplendoroso mar de la noche. En el mar donde mi amigo Alberto
Hernndez vierte la sangre de su poesa.

** Leonardo Maicn
   lmaican@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1967). Primer premio en el
   Concurso Literario Interlicesta "Sergio Medina" (Maracay, 1992);
   mencin especial en el Concurso Semana de la Juventud (La Victoria,
   1995); mencin honorfica en la I Bienal Interuniversitaria de
   Literatura "Simn Rodrguez" (Valencia, 2001). Cuentos suyos han
   aparecido en antologas, diarios y revistas del estado Aragua. Public
   el libro de cuentos Duelo de ases (La Liebre Libre, Maracay, 1995).
   Actualmente cursa estudios de lengua y literatura en el Instituto
   Universitario Pedaggico de Maracay.



=== 1r Congreso Internacional de narrativa peruana (Madrid, mayo 2005) ====
=== Continuidades y rupturas ==============================================
=== en la literatura peruana de las dos ltimas dcadas      Mario Wong ===

      (Nota del autor: inicialmente este texto iba a ser ledo en la Maison
      de l'Amrique Latine (Pars), en el acto organizado por el Centro
      Cultural Peruano (Cecupe) que se realiz el 31 de mayo de 2005 con
      motivo del Congreso Internacional de Narrativa Peruana de Madrid,
      pero por limitaciones de tiempo de exposicin el autor decidi
      obviarlo).

1. El discurso inaugural del escritor Mario Vargas Llosa al 1r Congreso
Internacional "25 aos de narrativa peruana (1980-2005)", que gir en torno
al debate que se suscitaba en "los escritores de la generacin del 50"
sobre el tema de la evasin y del arraigo, de los escritores "telricos" y
de los "evadidos" -los unos asumiendo un rol moral y civil, ms preocupados
por los temas de la identidad, con un cierto desprecio de la forma, y los
otros, cosmopolitas, estticamente hablando muy respetables- habra de
sealar las lneas (que apareceran quizs con otros trminos) de todo este
evento, que reuni a una buena parte de los y las escritores/as peruanos/as
contemporneos/as en la Casa de Amrica de Madrid del 23 al 27 de mayo.

2. El narrador Dante Castro -en su ponencia "Los Andes en llamas",
presentada en la mesa sobre narrativa poltica y narrativa de la violencia
(en la cual particip, tambin, con Alonso Cueto y Jorge E. Benavides)-
escribe: "Soplan en el odo de las nuevas generaciones que 'la nica
responsabilidad del escritor es con su lenguaje', sin recordar la sentencia
de Faulkner: si el cmo escribo es ms importante que el qu escribo o para
quin escribo no nos hara falta la tesis de los demonios, elaborada por el
primer Vargas Llosa y mucho menos el legado del inmortal Jos Mara
Arguedas. Slo nos hara falta aquella audacia de la ignorancia para buscar
el xito al margen de la experiencia humana real, tal como la defina
Katherine Anne Porter. Este es el camino que no tomamos ni tomaremos". Me
parece que, tal como estn formuladas, estas proposiciones -en su claridad
prstina y su carcter polmico- nos devuelven a controversias de los aos
60, de corte sartreano, sobre el para qu sirve la literatura.

3. Se suele pensar la literatura peruana en trminos dicotmicos:
provincias/Lima, Andes/costa, telricos/cosmopolitas (Per/mundo), lo que
nos lleva a la ya vieja polmica, o mejor dicho desencuentro intil, entre
J. Cortzar y J. M. Arguedas, o en aos ms recientes al controvertido
libro de M. V. Ll., sobre la obra de este ltimo escritor, La utopa
arcaica (1996). Aqu nos movemos en la problemtica del debate entre la
tradicin y la modernidad (o, en trminos maniqueos entre barbarie y
civilizacin).

4. A m lo que me interesa es incidir en otra cosa: la relacin entre la
realidad y la creacin literaria. Se trata acaso de una "realidad
mimtica" (de la literatura como imitacin o copia aristotlica de lo
real)? Existe un corpus de la literatura peruana (constituido de
continuidades y de rupturas a su interior, que tendran que ver con
distintas poticas o estticas)? Esto plantea, implcitamente, preguntarse
cul es la relacin entre la tradicin y la modernidad (y, en la crisis de
esta ltima, dnde se sita la literatura de algunos/as escritores/as de
los 80-90, que son los aos de la violencia). As, es en la forma -como
dijo M.V.Ll. en su discurso- donde se decide todo (incluso las cuestiones
de orden tico).

5. En la ltima parte de mi ponencia sobre la presencia de los discursos de
la "post-modernidad" y de la violencia poltica, sostuve que: "El fracaso
en el proceso de integracin y de re-estructuracin modernizadora,
emprendido por los militares a comienzos de los aos 70, para redefinir la
articulacin del pas con respecto al sistema capitalista mundial, produjo
frustraciones en ciertos sectores de la clase media, lo que aunado a la
violencia poltica de la guerra interna de los aos 80-90 (en
correspondencia a lo que J. P. Fay denomina discursos ideolgicos
totalitarios), y a la aceleracin de los flujos migratorios, traera una
completa desestructuracin sistmica, lo cual habra de manifestarse en el
arte y la literatura de esta etapa, sobre todo en cierta poesa de los 80
(1) y en algunos narradores (en los que me incluyo), en cuanto expresin de
"una experiencia social desquiciada, violenta y altamente anrquica" (2).
Produccin sta que, paradjicamente, sera ubicable dentro de las
vertientes de la "post-modernidad".

6. Me interes mucho la ponencia del escritor Carlos Herrera Gutirrez,
titulada "Yunguyo y Reykyavik", porque valindose del cubo de Rubik,
estableca distintas coordenadas (espacio-tiempo, la realidad y la
literatura, la colectividad y el individuo), que permiten mltiples
combinaciones (no se excluyen lo tnico, el gnero, etc.), para formular
ciertas hiptesis interpretativas (quizs como puro ejercicio) sobre el
corpus fragmentado, mltiple y plural de la literatura peruana, y no
reducirnos a compartimientos estancos ("literatura andina", "literatura de
la violencia", "literatura de mujeres", etc.), lo que nos permite salir de
las falsas polmicas o de los enfrentamientos de "capillas literarias", de
tipo patriarcal (donde lo que prima es lo "idelogico" o lo "meditico").
Por todo lo dicho, no entiendo a qu viene decir, como Ivn Thays, "yo soy
alguien absolutamente meditico" (o lo que sera -en los trminos de Miguel
Gutirrez- una cuestin de imgenes: grandes o pequeas que buscan
proyectar los escritores, sobre todo andinos. Mucho ms abierta me pareci
la posicin de Carlos Herrera, al recurrir por analoga a la riqueza de la
gastronoma peruana y al ftbol para abordar la problemtica del "consumo"
de la literatura peruana, cuando lo que realmente nos interesa discutir es
la produccin misma de la literatura, de la creacin en s, esto es, de los
presupuestos de potica o estticos subyacentes en las nuevas corrientes
narrativas (si las hubiere), y que aparecen como innovaciones a nivel de
las formas literarias (podra, slo por citar un ejemplo, dentro de la
denominada literatura andina, la novela de Oscar Colchado Lucio Rosa
Cuchillo).

7. Confieso que, excepto un relato de I. Thays, publicado en una antologa
de la literatura latinoamericana (editada por Fuguet), no he ledo nada (ni
ellos tampoco de m, supongo) de la narrativa de los escritores que
participaron en la mesa "Hablan los ltimos" (27/5) (compuesta slo de
varones): Santiago Roncagliolo, Gustavo Rodrguez, Carlos Garca Miranda
(quien me pas su novela), Daniel Alarcn e I. Thays. Asist cuando habl
ste sobre el "problema de imagen de los escritores andinos". Creo
compartir la opinin de Carlos Garca Miranda de que en la literatura
peruana se asiste a un cambio de sensibilidad; es que, acaso, este cambio
obedece a transformaciones en las condiciones de marginalidad (en la vida
de los/as escritores/as), debido a la irrupcin de "realidades nmadas", en
correspondencia con las transformaciones en la cultura de masas (debido al
rol de los medias) en esta etapa de la globalizacin transnacional? La
cuestin que se plantea, a nivel esttico, sigue siendo la de las
continuidades y las rupturas en relacin a la "tradicin" (y al canon
literario que la rige); la denominada literatura andina -como seala en un
artculo el escritor huancavelicano Zein Zorrilla (3)- no esta exenta de
dichas transformaciones.

8. Leyendo Poticas del flujo. Migracin y violencia en el Per de los 80
-el libro de Jos Antonio Mazzotti que se ocupa (Cap. IV) del movimiento
Kloaka (a cuyos miembros conoc a fines de la dcada del 70 y comienzos de
los 80)-, encuentro que sus reflexiones sobre la "postmodernidad" en la
literatura peruana ltima, sobretodo en lo que concierne a la ruptura del
discurso lineal y a la dislocacin de la lengua, en una especie de
"fragmentacin esquizofrnica como esttica fundamental" (4),
principalmente en el poeta Roger Santivez, miembro fundador del grupo, se
encuentran muy prximas a las opiniones que vertiese en una entrevista (5)
cuando apareci El testamento de la tormenta (6), novela que publiqu en
Espaa en 1997 (pero cuyos comienzos se remontan a un par de aos antes de
mi salida del Per, en octubre de 1989). En este libro el perspectivismo,
la simultaneidad de los discursos, sin ninguna duda, la fragmentacin y la
repeticin, tan cara a W. Gombrowicz en su Ferdydurke, como recursos de una
"esttica del caos" para dar cuenta de la violencia de los tiempos, se
hallan presentes. Nos hallamos, pues, frente a una reformulacin esttica
que se encuentra ntimamente ligada a la crisis de la "modernidad
perifrica" -al fracaso de los proyectos polticos y de cambio social de
los 60-70-, vivida como "experiencia de choc" (7).



Notas

1. Sobre el flujo subterrneo y el movimiento potico Kloaka, ver el
   Captulo IV del libro de Jos Antonio Mazzotti, Poticas del Flujo.
   Migracin y violencia en el Per de los 80 (Lima, Fondo Editorial del
   Congreso de la Repblica, 2002).

2. Ob. Cit., p. 134.

3. "Como corresponde a una ex colonia, el canon criollo fue acuado en la
   metrpoli espaola, tuvo su perodo de afrancesamiento, y trata hoy de
   hacerse eco de los hallazgos celebrados en la cultura norteamericana.
   Pese a que en las ltimas dcadas se remoza, con un toque de realismo
   sucio norteamericano, el canon literario criollo contempla hipnotizada a
   Madrid y Pars, vueltas las espaldas a las culturas del Ande, que
   realizan su propia asimilacin del Occidente" (Zein Zorrilla, "La novela
   andina contempornea y el canon literario criollo", Lima, mayo del 2004;
   http://www.geocities.com/zeinzorrilla/zart08.html).

4. J. A. Mazotti, Ob. Cit., pp. 132-135; ver nota 5.

5. Entrevista que me hizo el poeta Jos Velarde (tambin miembro fundador
   de Kloaka); mi libro de poesa La estacin putrefacta (Lima, Eds.
   Maestra Vida, 1985) concluye con un poema que tiene como ttulo
   "Fragmenta".

6. Mario Wong, El testamento de la tormenta, Madrid, Huerga & Fierro
   Editores, 1997.

7. En lo que concierne a la "exprience du choc" a fines del siglo XIX, el
   filsofo italiano Giorgio Agamben nos dice que: "Baudelaire es el poeta
   que debe enfrentar la disolucin de la autoridad de la tradicin en la
   nueva civilizacin industrial y que por lo tanto se encuentra en la
   situacin de deber inventar una nueva autoridad: se liber de este deber
   haciendo de la intransmisibilidad misma de la cultura un nuevo valor, y
   colocando la experiencia del choc al centro del trabajo artstico. El
   choc es la fuerza de choque de las cuales se cargan las cosas cuando
   pierden su transmisibilidad y su comprensibilidad al interior de un
   orden cultural dado. Baudelaire entendi que si el arte quera
   sobrevivir a la ruina de la tradicin, el artista tena que intentar
   reproducir en su obra la destruccin misma de la transmisibilidad que se
   hallaba en el origen de la experiencia de choc: de este modo lograba
   hacer de la obra el vehculo mismo de lo intransmisible. Por la
   teorizacin de lo bello como epifana instantnea e inasequible ("un
   clair... puis la nuit!"), Baudelaire hizo de la belleza esttica el
   nmero de la imposibilidad de la transmisin" (G. Agamben, L'Homme sans
   contenu, Clamecy (France), Eds. Circ, 1996, p.74; traduccin de la
   cita: Anouk Guin).

** Mario Wong
   anouk31@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima). Reside en Pars desde 1989. Colabora en Per en
   la revista de poesa  Maestra Vida y en diversos diarios limeos.
   Actualmente es corresponsal de la revista latinoamricana Archipilago
   (Mxico). Entre sus publicaciones se encuentran: La estacin putrefacta
   (poesa, 1987), El testamento de la tormenta (novela, 1997), Moi, Je Vis
    San Miguel, mais Je Meurs pour Amalia (relatos, ed. bilinge, Pars,
   2002) y 14 escritores latinoamericanos en Pars (antologa, 2000).



=== La persistencia de la memoria: ========================================
=== acercamiento a los aspectos fantsticos en Aura de Carlos Fuentes =====
=== Gricel vila Ortega ===================================================

               [...] los gneros no son otra cosa que comodidades o rtulos
                 y ni siquiera sabemos con certidumbre si el universo es un
                          espcimen de literatura fantstica o de realismo.
                                                               J. L. Borges

El contenido

Cuando Salvador Dal pint en 1931 La persistencia de la memoria, dio una
clara muestra de un marco de atemporalidad, de la trasgresin al tiempo,
del espacio y de la realidad, mediante figuras nacidas de los sueos: los
famosos "relojes blandos" -que nacen del mundo onrico- derritindose. As,
la pintura mostr al tiempo y a la realidad en la accin de deshacerse,
para dejar al aire la respuesta acerca de una nulificacin de ambos
aspectos.

En la literatura fantstica, siguiendo a Tzvetan Todorov (1), sucede lo
mismo que en la pintura de Dal, la propia realidad familiar no existe y se
rige por leyes que no se encuentran de acuerdo con lo conocido del mundo
cotidiano. Y si la realidad familiar no existe, si las leyes universalmente
conocidas son totalmente nulificadas, entonces, aspectos como el tiempo y
el espacio, como demarcadores de una cotidianidad, se encuentran derretidos
como los relojes de la pintura de Dal.

      realidad o sueo?, verdad o ilusin? Esto nos conduce al corazn de
      lo fantstico. En un mundo que es el nuestro, el que conocemos, [...]
      tiene lugar un acontecimiento que no puede explicarse mediante las
      leyes de ese mismo mundo familiar [...] es parte integrante de la
      realidad, pero entonces esta realidad est regida por leyes que
      desconocemos (2).

Aura, de Carlos Fuentes, es una obra que se sita dentro los mrgenes de un
mundo que se desconoce y que, como indica Todorov, rebasa los orbes
cotidianos: la realidad se encuentra fundida. Desde el inicio de la obra se
ofrece una disociacin con lo comn; el personaje de Felipe Montero lee un
anuncio en el peridico en donde se solicita a un historiador joven. Lo
sobresaliente de ello es el extraamiento que le va causar a este personaje
el sitio donde se solicita al historiador, una casona antigua, ubicada en
el centro de la ciudad, sitio que pensaba ya era totalmente inhabitable. Es
precisamente en este instante cuando empieza la fabricacin de la realidad
alterna que ser ese mundo encerrado, en el cual se describirn de lleno
las experiencias extracotidianas que rebasarn los aspectos sociolgicos de
Felipe Montero. Y para que las experiencias extracotidianas se realicen en
Aura, es necesaria la descripcin de un personaje como Felipe Montero, un
personaje "pasivo" que se deja arrastrar y narrativizar en su misma
autoconciencia. El narrador, en este caso, hace patente la influencia
irreversible de cmo Felipe se encuentra ntimamente ligado a su voz
narrativa, que lo nulifica en su propia autociencia.

      Te movers unos pasos para que la luz de las veladoras no te ciegue.
      {...} Al fin podrs ver esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma,
      vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola: t los
      ves y te repites que no es cierto, que son unos hermosos ojo verdes
      idnticos a todos los ojos verdes {...} Sin embargo, no te engaas:
      esos ojos fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje
      que slo t puedes adivinar y desear (3).

Y la propia nulificacin de la autoconciencia en este personaje tambin se
manifiesta en el oficio de "historiador" que ejerce. Felipe Montero es
historiador para dejarse transportar hacia el "pasado" inverosmil segn
las leyes de lo cotidiano. Felipe Montero es historiador para "pincelar" al
perfecto personaje que se encuentra fusionado entre el pasado irreal
-porque ya no existe- y el presente que lo ubique dentro de un contexto
temporal establecido, para que despus este contexto pueda ser fluidificado
como los relojes de La persistencia de la memoria. Al respecto, Irne
Bessire (4) describe exactamente la necesidad de un personaje pasivo como
Felipe Montero, dentro del relato fantstico, para inspeccionar los
diferentes cambios o contingencias que ocurren dentro del espacio
terrestre; asimismo, compendiar las diferentes ramificaciones que definen
la postura del personaje en cuestin e, igualmente, la realidad cotidiana
caracterstica en que se enrola el mencionado personaje.

En efecto, es indudable cmo la voz narrativa en Aura explora y describe
ese mundo cotidiano de Felipe Montero, su realidad cotidiana, y se describe
precisamente con el objeto de poder derretirla. Y esta realidad se derrite
definitivamente cuando acepta ese trabajo de historiador en aquella casona,
cuando echa una ltima mirada al mundo exterior y penetra en el interior de
esa casa para no volver a salir de ella.

      Tocas en vano con esa manija, esa cabeza de perro, gastada, sin
      relieves {...}. La puerta cede al empuje levsimo de tus dedos, y
      antes de entrar miras por ltima vez sobre tus hombros, frunces el
      ceo porque la larga fila detenida de camiones y autos grue, pita,
      suelta el humo insano de su prisa. Tratas intilmente de retener una
      sola imagen de ese mundo exterior indiferenciado (5).

Mencionamos anteriormente que se hace una enumeracin de la realidad
cotidiana en Aura para poder transgredirla, fundirla; pero no solamente
podemos observarlo desde ese enfoque de anlisis, pues desde el momento en
que el personaje masculino penetra en la casa, ocurre un balance de la
realidad con la no realidad. Al principio de la obra se describe,
precisamente, el mundo familiar al que este personaje se encuentra
acostumbrado y en el cual se desenvuelve; luego ste lee un anuncio en el
peridico, lo vuelve a releer hasta que finalmente asiste al lugar
sealado, penetra a la casa y el mundo exterior poco a poco se nulifica.
Sintticamente, a lo que quiero referirme es que, en Aura, en el principio,
la realidad fantstica sucede por medio de un balance con la realidad
cotidiana, y cuando el balance se logra, entonces es el momento para que lo
fantstico comience a tomar su forma ms pincelada.

      Lo fantstico supone la medida del hecho segn las normas internas y
      externas, el equilibrio constantemente mantenido entre evaluaciones
      contrarias. Constituye la lengua especial del universo de la
      valoracin, donde la ambigedad marca la imposibilidad de toda
      asercin (6).

El personaje de Felipe Montero es, en efecto, pasivo, pero dentro de la
misma pasividad se requiere un grado de balance con la realidad
acostumbrada y que sta lentamente vaya rompiendo sus matices para
definirse de lleno dentro de otro orbe desconocido. Para ello es necesario
que se extraigan las esencias de ambas realidades -la no real y la real- y
"pesarlas" en una balanza, hasta que la no realidad vaya ganando ms peso y
la realidad cotidiana, al final, se descomponga, se derrita. De esta forma
puede comprenderse cuando Felipe Montero observa por ltima vez esa
cotidianidad acostumbrada: Tratas, intilmente de retener una sola imagen
de ese mundo exterior indiferenciado (7). Ese mundo indiferenciado y
habitual es precisamente el mundo que est en proceso de defuncin, se ha
colocado en el extremo de la balanza con la no-realidad y sta,
definitivamente, ha empezado a ganar peso.



La transposicin de imgenes

Es indudable que uno de los aspectos fantsticos ms interesantes son las
transposiciones de imgenes en unas "irreales". La transposicin de
imgenes, como dice Jean Bellemin-Nol (8), son organizaciones en el texto
fantstico, precisamente para enfocar y dibujar una realidad en cuestin.
En Aura se hace evidente esta organizacin discursiva para llevar a cabo
una transposicin de imgenes que contextualice la realidad fantstica de
la historia de amor de la centenaria seora Consuelo y el general Llorente.
La transposicin de imgenes en Aura se bosqueja como un pretexto para
establecer los principios de verosimilitud dentro de lo fantstico, es
decir, sentar las bases de los lineamientos fantsticos que sern un hilo
conductor en este texto.

Empero, es necesario dar una rpida enumeracin de la transposicin de
imgenes presentes en Aura y observar que este pretexto discursivo sienta
la bases organizativas como medida para plantear la realidad fantstica en
el desarrollo de la historia. Primeramente, al inicio de la novela, el
historiador Felipe Montero entra a la habitacin de la anciana Consuelo, en
el regazo de sta descansa un conejo llamado Saga que, al contacto del
historiador, sale huyendo. La seora Consuelo se dirige a Felipe Montero y
le dice que el conejo es su compaera y volver; minutos ms tarde aparece
la joven Aura:

      -Saga. Saga. Dnde est? Ici, Saga... -Quin? -Mi compaa. -El
      conejo? -S, volver. [...] -Aura... Miras a un lado y la muchacha
      est all, esa muchacha que no alcanzas a ver de cuerpo entero porque
      est tan cerca de ti y su aparicin fue imprevista, sin ningn ruido.

      -Le dije que regresara... -Quin? -Aura. Mi compaera. Mi sobrina
      (9).

Desde este momento el texto nos indica la relacin de imgenes:
aura/conejo, es decir, se sientan las bases de las futuras transformaciones
humanas. En este caso, se presenta al conejo por s mismo, luego la imagen
del conejo representa a la figura joven de Aura. Aqu nos remarca el
principio de sus bases de verosimilitud fantsticas de la narrativa, que es
una suerte de "poder" del personaje de Consuelo para transmutar cuerpos.
Las siguientes imgenes que se esbozan levemente en la novela son la
existencia de gatos y un jardn, estas figuras ms adelante
contextualizarn la idea de un tiempo fundamental dentro de la novela, pero
por lo pronto slo las describiremos.

La primera imagen de los gatos se configura en el momento en que Felipe
Montero est bajando las escaleras y se detiene al escuchar maullidos
lastimosos de varios gatos. Despus, ste se cerciorar de lo que escucha y
la joven Aura se lo confirma, indicndole la existencia de muchos ratones
en la ciudad y de ah que haya tantos gatos. Sin embargo, cuando Felipe
Montero le menciona a la anciana Consuelo la existencia de varios gatos,
sta niega rotundamente esa realidad. La imagen de los gatos se difumina.
Igualmente, la existencia de un jardn que vio Felipe Montero junto a su
recmara se derrite, se funde en un patio oscuro donde se cultivan plantas
"casi muertas":

      -Est bien, seora. Podra visitar el jardn? -Cul jardn, seor
      Montero? -El que est detrs de mi cuarto. -En esta casa no hay
      jardn. Perdimos el jardn cuando construyeron alrededor de la casa.
      -Pens que podra trabajar mejor al aire libre. -En esta casa slo
      hay ese patio oscuro por donde entr usted. All mi sobrina cultiva
      algunas plantas de sombra. Pero eso es todo (10).

En este sentido se hacen visibles las transformaciones de imgenes que
suceden en este texto; la imagen del conejo y del jardn ofrecen el trabajo
del sentido (11) de las futuras transformaciones y transposiciones que se
revelarn al paso de esta narrativa. La siguiente imagen que tambin se
inscribe en este juego de transposicin es el personaje de la anciana
Consuelo. Este personaje, en una suerte de conjuros, logra recrear
humanamente a su antigua juventud: Aura. La imagen de la anciana entonces
se transforma en esta figura de mujer joven de la cual se enamora Felipe
Montero, as el principio de identidad individual que coexiste en un nico
espacio y tiempo determinado se ve seriamente trasgredido. Asimismo, el
meollo ms importante en este texto es el personaje de Felipe Montero, al
descubrirse como la imagen joven del difunto -desde hace mas de sesenta
aos- general Llorente, el esposo de Consuelo. Entonces la propia identidad
de Felipe Montero se descontextualiza en el tiempo y el espacio para dar
pie a la existencia de un pasado en convivencia con el presente. El
"fantasma" del pasado se apropia de la identidad presente de este personaje
masculino: el presente se pierde en la memoria del pretrito.

      [...] lo fantstico "estructurado como" el fantasma: lo que
      investigamos es una forma, no un contenido. [...] Los fantasmas, en
      efecto, son argumento, es decir, organizaciones y materiales,
      indistintamente (12).

De esta forma, lo que aparentemente podra parecer el contenido de la obra,
las continuas enumeraciones de las transposiciones de imgenes en los
personajes principales y el entorno que los rodea se tornan en un eje
argumental, organizacional, del material en el contenido de la narrativa
que conlleve a la forma fantstica determinada. La forma fantstica en Aura
se realiza a travs de una serie de imgenes que colocan a los personajes,
animales, sitios como elementos formales que enmarquen a la obra dentro de
una perspectiva irreal y fuera de los lineamientos cotidianos. Estos
elementos formales conducirn a aspectos ms complejos como lo es el
fenmeno del tiempo, lo que une el presente y pasado, y ejemplariza ese
"fantasma" del pasado que se apropia de la identidad presente para que se
pierda en la memoria del pretrito.



El tiempo

Rosalba Campra (2001) describe la forma en que en un relato fantstico
ocurre la superacin de los rdenes del tiempo, del espacio asociado a una
identidad personal que va a ser anulado por esos rdenes (13). En Aura se
ver claramente la nulificacin de las identidades personales de los
personajes, en el caso ms preciso, el de Felipe Montero, que al observar
una fotografa del general Llorente se descubre a s mismo. As, el tiempo
agrede a la identidad personal del personaje, pues el sujeto ya no se
configura de acuerdo a un eje actual sino en una posibilidad de vida
anterior en la que pudo haber existido. Es decir, se sucede el
desdoblamiento del personaje:

      Pegas esas fotografas a tus ojos, las levantas hacia el tragaluz:
      tapas con una mano la barba blanca del general Llorente, lo imaginas
      con el pelo negro y siempre te encuentras, borrado, perdido,
      olvidado, pero t, t, t. [...] No volvers a mirar tu reloj, ese
      objeto inservible que mide falsamente un tiempo acordado a la vanidad
      humana, [...] Una vida, un siglo, cincuenta aos: ya no te ser
      posible imaginar esas medidas mentirosas, ya no te ser posible tomar
      entre las manos ese polvo sin cuerpo (14).

Por ende, el desdoblamiento de Felipe Montero se reconcilia en el pretrito
que a su vez nulifica al tiempo presente. De ah que la imagen de Aura sea
la imagen de la juventud pasada del personaje de Consuelo, porque ocurre un
desdoblamiento tanto en Felipe Montero en el general Llorente como en
Consuelo que logra crear una identidad alterna de s misma: una imagen
pretrita -Aura- de la cual Felipe se enamora. A su vez, este joven
historiador, al enamorarse de una recreacin de juventud, de una imagen
pasada, se descubre al mismo tiempo como elemento sin identidad dentro del
presente, pues su identidad se torna al pasado: en el general Llorente,
enamorado de la entonces joven Aura. Entonces es el momento de decir que el
espacio se ha derretido nada ms que a un esquema elemental para situar un
lugar especfico que, luego, dejar de funcionar como espacio condicionado
a una temporalidad.

      Las fronteras se definen en este caso entre yo/otro; ahora/pasado y/o
      futuro; ac/all. Lo fantstico implica la superacin y la mezcla de
      estos rdenes. El yo se desdobla y en consecuencia se anula la
      identidad personal: el tiempo ve borrada su unidireccionalidad, por
      lo que presente, pasado y futuro se vuelven una nica cosa: el
      espacio se anula como distancia. Tiempo, espacio e identidades
      diferentes se superponen y se confunden en un intrincado juego sin
      soluciones (15).

Exactamente, a lo que me refiero es lo que Rosalba Campra (2001) llamara
superposicin de rdenes desde la mirada de los personajes. Esta
superposicin de rdenes -espacio, tiempo, lugar- definitivamente alteran
los lineamientos cotidianos, familiares, de la novela, a tal punto que, en
el inicio del texto, Felipe Montero echa un ltimo vistazo al exterior y se
despide de l porque la realidad a la que penetra cuando entra a esa vieja
casona no se complementa con lo habitual. Por ende, el personaje masculino
queda irremediablemente encerrado en esa casona, al descubrirse como el
general Llorente, al concebir el espacio de tiempo como elemento
inconsistente y falaz. Por ello, este personaje ya no puede volver a
penetrar a la realidad exterior porque el tiempo se ha invertido.



Conclusiones

El ttulo del presente ensayo, La persistencia de la memoria, se enlaza al
conjunto de ideas antes mencionadas: el contenido, como ya lo hemos
asociado, la transposicin de imgenes y el tiempo; aspectos que hemos
explorado para concluir en los aspectos fantsticos de Aura. Si hablamos de
la persistencia de la memoria es porque en los diferentes personajes de
esta obra, si existe algo que los conexiona, es precisamente la memoria:
Felipe define su identidad por medio de memorias del pasado, las
fotografas. El personaje de Consuelo persiste en la imagen de su juventud
a travs de la memoria del recuerdo, su yo joven perdido en el pretrito al
cual recupera de los "escombros" de su vejez para traer al presente una
figura que persiste en la identidad de la belleza, la juventud.

Y si traemos a colacin nuevamente la pintura de Salvador Dal, una imagen
pictrica que muestra al tiempo y al espacio en completo detrimento,
entonces ser posible asentar las ideas de estas imgenes de personajes que
se inmiscuyen en un entorno como el de este cuadro: espacio y tiempo en la
accin de deshacerse. Sin embargo, quisiera traer otra imagen del texto
Aura que se acentuar perfectamente en esta imagen del cuadro de Dal:
Felipe Montero en el instante que rechaza a su reloj y lo observa como un
objeto inservible que mide falsamente un tiempo acordado a la vanidad
humana (16). As, este personaje asienta, con esta afirmacin, cmo el
tiempo se ha ablandado -como los relojes de Dal- en su nueva realidad de
identidad como el general Llorente. Y para ablandar ese tiempo, hacer que
se derrita, en el texto se hace necesario primeramente nulificar en su
autoconciencia al personaje principal para que ste pueda ser "arrastrado"
por el orbe a una realidad pretrita que lo definir nuevamente como un
sujeto de hace ms de sesenta aos -el general Llorente- no sin antes
patentizar su mundo exterior, el cual, como habamos dicho, ser fundido.
Luego, conducir hacia pequeas transposiciones de imgenes que despus se
agrandarn al grado de descubrir una imagen pasada que coexiste en el
presente -Aura. Finalmente, la transposicin de imgenes, aunada al espacio
temporal, sern elementos que solamente podrn significar segn su grado de
abstraccin va una memoria que pueda persistir.



Notas

 1. Todorov, 2001:48.

 2. dem.

 3. Fuentes, 1992:20.

 4. Bessire Irne, 2001:89.

 5. Fuentes. Op.cit:14.

 6. Bessire, Irne, 2001:94.

 7. dem.

 8. Jean Bellemin-Nol, 2001:113.

 9. Fuentes. Op.cit:19.

10. Op.cit:33.

11. Jean Bellemin-Nol. Op.cit:116.

12. Jean Bellemin-Nol. Op.cit:113.

13. Campra Rosalba, 2001:166:165.

14. Fuentes. Op.cit:59.

15. Campra, Rosalba. Op.cit:164:165.

16. Fuentes. Op.cit:59.



Fuentes

 - Bellemin-Nol, Jean. "Notas sobre lo fantstico (Textos de Thophile
   Gautier)" en David Roas (compilador). Teoras de lo fantstico. Ed.
   Arco-Libros. Madrid, 2001.

 - Bessire Irne. "El relato fantstico: forma mixta de caso y
   adivinanza", en David Roas (compilador). Op.cit.

 - Campra Rosalba. "Lo fantstico: una isotopia de la transgresin", en
   David Roas (compilador). Op.cit.

 - Fuentes, Carlos. Aura. Ed. Era, S.A. de C.V. Mxico, D.F., 1992.

 - Todorov, Tzvetan. "Definicin de lo fantstico", en David Roas
   (compilador). Op.cit.

** Gricel vila Ortega
   grissssmx@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1983). Estudia actualmente la
   licenciatura en literatura latinoamericana en la Universidad Autnoma de
   Yucatn, casa de estudios de cuyo taller literario participa activamente
   bajo la tutela del escritor Joaqun Bestard. Colabora como guionista y
   locutora en la emisin radiofnica Voces de Papel, en la frecuencia
   103.9 FM, Radio Universidad. Ha participado en eventos como el Congreso
   Nacional de Lingstica, organizado por la Asociacin Nacional de
   Lingstica Aplicada, con sede en Mrida. A su vez, ha colaborado en
   diversas mesas de creacin literaria en la Facultad de Ciencias
   Antropolgicas de la citada universidad. Ha cursado estudios de Historia
   del Arte en el Museo de Arte Contemporneo Ateneo de Yucatn (Macay).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El enigma del velo      Rafael Prez Ortol ===========================

El misterio se insina con rostros muy diferentes, misterios no suelen
faltar, y su polimorfismo agranda el rea de conceptos conocidos
deficientemente, o de los que no llegamos a saber casi nada.

Como contraste, asombra la proliferacin de presuntuosos develadores de los
misterios; o aun peor, de personajes cuya pretensin es la de convertirse
en propietarios del misterio, de sus esencias. No se detienen ah.
Arramblan tambin con las derivaciones o consecuencias del misterio en
cuestin, ellos pretenden conocer los recovecos que permanecen ocultos para
los dems.

En ocasiones resulta divertido seguir el juego de estas paradojas, podemos
detectar grandes campos en los cuales lo conocido escasea, detrs de un
descubrimiento se abren incgnitas por todas partes y hasta llegamos a
dudar de que exista el conocimiento como tal.

Por eso mismo, tanto descubridor nos hace levantar la ceja, no sern
demasiados? Unos nos ponen en contacto con el espritu y el ms all; otros
nos dicen cmo debe ser el ms ac; y con este trasiego se nos abren
grandes simas repletas de nuevas maestras, de nuevas posesiones
maravillosas... que nunca llegamos a disfrutar de cerca!

Las zonas fronterizas no perdern nunca su poder de fascinacin. Es tanta
la perentoriedad de los humanos y tanta la curiosidad, que nos atraen con
su gran magnetismo. Mas, tienen tambin su lado anecdtico. En diversos
textos se resaltan estos matices.

Una de estas curiosidades me llama la atencin cada vez que la leo, se
trata de la afirmacin de Paul Celan en Conversacin en la montaa, acerca
de que el judo y la Naturaleza son dos cosas distintas, porque ante el ojo
o detrs del ojo del judo cuelga un velo, por eso capta las imgenes con
la mediacin de un hilo del velo, por lo que para ese judo no puede haber
Naturaleza que repose sobre s misma.

Por lo recogido en esa aseveracin, la visin del judo est mediada por
ese velo peculiar. En frente situaremos a los que afirmen observar las
cosas sin ningn velo. Ya tenemos ah una primera disyuntiva radical y
apasionante. La DISYUNTIVA del VELO presenta los extremos, tengo o no tengo
velo; y la otra versin, lo detecto o no. Si suponemos que Celan distingua
la Naturaleza sin velos, no sabremos dilucidar si eso era para mejor o para
empeorar las percepciones.

Podemos encontrarnos con aquellos que no pueden llevar ningn velo, porque
sean incapaces de tolerarlo o tan siquiera de conocerlo. En esa tesitura no
parece envidiable la falta de sensibilidad para detectar un velo til o
bello para discurrir por una vida menesterosa.

En la otra vertiente estarn los velos que tergiversen o impidan las
mejores visiones de la realidad, esos que mejor sera no tenerlos delante,
naturalmente.

Quin tiene la razn? Estamos en otra encrucijada tpica de nuestros
entramados vitales. No slo se trata de si hay velo o no, sino que los
velos pueden ser de muchos colores, con diversos grados de opacidad. Por lo
tanto, casi no hemos salido del punto de partida, muchas incgnitas, muchas
fronteras y escasos saberes.

Eso nos lleva a mirar socarronamente a todos los orculos que pretendan
vendernos la solucin del enigma. Habrn llegado los nuevos humanos
sabios? Sern nuestros vecinos csmicos con unos saberes insospechados?
Se tratar de simples supercheras? Sin llegar a deslindar las aristas ms
puntiagudas de este asunto, unos y otros me hacen exclamar Ay! Demasiados
absolutos!

No se trata de elucubraciones, tampoco son teoras rebuscadas o meros
sofismas. Estamos sobre la pista de actitudes cotidianas, unas veces ms
individualizadas y muchas otras con un cariz colectivo.

Cuando se generan perspectivas de actuacin, stas pueden venir adobadas de
un porcentaje enigmtico variable. Habr perspectivas con velo y sin velo.
Simple cuestin de ocultamientos o de misterio. No queda escapatoria, hemos
de afrontar esa disyuntiva. Es decir, ante qu tipo de desconocimiento
estamos, con el velo de la ignorancia, el velo de la tergiversacin o el
velo de los impostores.

Recientemente falleci Paul Ricoeur, gran estudioso de la parte crptica
del conocimiento. "Lo que necesitamos es una interpretacin que respete el
enigma original de los smbolos. Y eso en la plena responsabilidad de un
pensamiento autnomo". Nos impela a distinguir entre SMBOLO (con luces y
zonas entreveradas) y ALEGORA (sta ya ha traducido el misterio, ya nos da
los deberes hechos, lo que quiere transmitirnos). Lo fascinante del smbolo
es que "da que pensar", y por ello promueve una responsabilidad, nos exige
esa interpretacin creadora. De esta manera, con Ricoeur, podemos
aproximarnos al comienzo radical de las cosas. Es la senda para vivir cada
uno su propia vida, a llevar cada quin sus propios velos.

En estas tesituras de libertades y deliberaciones tan existenciales me
viene al majn "el velo de la reina Mab", a su travs nos mostr Rubn
Daro la magia de la reina para estimular a los indolentes y desanimados
ciudadanos, para impulsarles a ser creativos aprovechando cada uno de ellos
sus cualidades. Para lograr una esplndida metamorfosis, aquella que lleve
las limitaciones y necesidades a transformarse en acicate de una actitud
ms meritoria.

Hemos de ser radicales para obtener de los velos la sugestin suficiente,
el nimo y la ilusin necesaria. Como los smbolos, nos abren a la visin
personal, a ese comienzo radical de cada persona.

Un poquico de soar, un poquico de jugar con el velo, con las implicaciones
derivadas del momento mgico. Autntico manantial de sensaciones y de
creaciones personales all donde lleguemos a intervenir.

Placer de buscar, de descubrir entre las vibraciones la consonancia
necesaria para adaptar las vivencias ms personales. A partir de ah, la
opcin elegida nos puede abocar hacia caminos diversos, contradictorios o
nefastos.

Placer de bordar en el velo, de incrustar en l las mejores realidades de
la vida.

Placer de sumar y no restar, de incrementar el acervo comn.

Placer de vivir, simplemente, no delegar esas funciones. Al quedarnos
pasivos asumiremos el velo de los dems, los enigmas de los otros. La
renuncia elimina la posibilidad de encontrar ese enigma propio capaz de
definirnos como personas.

Placer de encontrar algn oasis. Con todos los placeres anteriores, cada
uno ver lo que hace, dejarse llevar por una rutina mansa, colaborar en
realidades nefastas o conseguir alguno de esos centelleos mgicos para una
vida agradable.

Desde la memoria, dado que slo recordamos determinadas parcelas de lo
ocurrido, percibidas de muy variadas maneras y prestando atencin a los
aspectos particulares de cada persona. Desde la mirada, hacia un futuro
impredecible en tantas cuestiones. Las lagunas del conocimiento son
permanentes. Los enigmas y los velos acogotan, son tenazmente acuciantes.

Con Platn y recordando a Paul Ricoeur, nos percataremos de intuir las
cosas desde la caverna, nos guiaremos de puros indicios. Debemos quedarnos
en ese aspecto deficitario? Ser ms ilusionante mantener una vitalidad
plena de perspectivas, vivir esas potencialidades nos abrir a la
participacin en la realidad. Colaborar para mejorarla, o no hacerlo, va a
ser la decisin crucial.

Por lo tanto, las magias, vitalidades, esperanzas, sueos, no pueden
quedarse en emblemas o ttulos fijados en los frontispicios. Hay que
experimentarlas, y en esas vivencias radicar la cualidad meritoria o la
necedad a la que hayamos contribuido. Por fortuna y libertad, o por
desgracia e imbecilidad, las posibilidades de actuacin oscilan entre esos
extremos tan diferentes.

Qu haremos con los velos de tantas clases? Unos los eliminan por decreto,
en Francia por motivos religiosos, Celan lo haca apadrinando ausencias de
velo, sin necesidad de argumentaciones demasiado sesudas. Con estos
ejercicios es posible que incluso se crean con la potencialidad de
suprimirlos de hecho.

La fascinacin existencial sigue otros impulsos. Sobre todo ese de lanzarse
en busca de los destellos mgicos, de reencontrarnos con las semillas de
una vida mejor, de comunicarnos con los diferentes, de apasionarnos con
estos cometidos.

En vez de la danza del velo, este puede ser el subyugante JUEGO del VELO.
En el mejor sentido orteguiano, introducir el talante deportivo para
embellecer las actitudes. Pudiera constituirse as un instrumento adecuado
de convivencia. Est bien, no podremos vivir sin velos. Hay tantos y tan
variados! Pero vamos a contarnos historias de juegos con la suficiente
fuerza para enarbolar los velos mgicos, al estilo de la reina Mab,
volviendo creativos a los indolentes, buscadores a los endiosados. Que
podamos soar con una especie de empata universal de la que apenas
conseguimos atisbar diminutas gotas.

En la urdimbre social que nos corresponda, las estructuras crujen en cada
plpito; los ms rpidos avances tecnolgicos al rozarse con las
tradiciones rancias; los criterios, enfrentados a su disolucin. La
efervescencia es ubicua, se multiplican los enigmas. Es la pura ley de la
vida, con sus fantsticas posibilidades, si consiguiramos disfrutarlas.

El enigma de los velos nos abre la puerta a la fascinacin por la vida. Se
trata de esa posibilidad de colaboracin en las aportaciones por una vida
mejor.

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.



=== El fracaso de la "mental pirmide" cognoscitiva =======================
=== Mecanismos de ascenso y cada en el Primero sueo =====================
=== de Sor Juana Ins de la Cruz      Chrystian Zegarra ===================

En Primero sueo la relacin entre sueo y conocimiento ocupa un lugar
determinante en la mecnica del poema. El marco en el cual se encierra este
desarrollo temtico es un esquema dialctico que oscila entre los polos
antitticos de ascenso y cada. Para discutir este planteamiento, que
consideramos fundamental en la concepcin y potica del texto, en las
siguientes lneas nos centraremos bsicamente en las imgenes usadas por la
autora que ejemplifican este proceso de oposiciones, dando nfasis a las
que propongan una divisin espacial del tipo arriba/abajo.

Antes de analizar el poema, lo que primero llama la atencin es la manera
como Sor Juana construye su universo textual, la forma como dispone los
elementos literarios para elaborar una armazn slida y coherente en s
misma. Esto lleva directamente a preguntarse cules fueron los modelos que
sirvieron de base a la autora para escribir un poema que casi no tiene
comparacin dentro del espectro de la lrica hispanoamericana barroca. Y la
respuesta no es para nada un asunto velado o desconocido. Se sabe que desde
la edicin del padre Calleja hay una referencia explicita a Gngora como
modelo literario en la escritura de El sueo. Los intereses de nuestra
aproximacin crtica no son, sin embargo, discutir en qu medida el poema
de la monja mexicana se asemeja o copia el texto gongorino, sino solamente
mencionar que Sor Juana est utilizando el recurso retrico de la imitatio
para elaborar un poema de contenido filosfico que tiene como subtexto el
celebrado poema de Gngora. Ahora bien, estamos tomando la acepcin de
imitacin en el sentido de adaptar un modelo a las propias necesidades
expresivas del nuevo poeta, y no como simple copia o plagio. El poema de
Sor Juana tiene mritos suficientes para ser considerado una obra de arte
de naturaleza independiente, an cuando dialogue de manera explcita con su
predecesor espaol.

La primera cuestin que queremos discutir es el estatuto del texto. Primero
sueo es un poema filosfico que, lejos de intentar una aproximacin
terica o sistemtica sobre la materia poetizada, propone una reflexin
potica acerca de los lmites del conocimiento humano. Al decir que el
carcter del poema es filosfico, estamos afirmando su naturaleza
intelectual; pero, al enfatizar este rasgo, no cuestionamos su carcter
literario. Primero sueo es un texto literario -potico-, en la medida en
que el hablante lrico no se propone postular una hiptesis ni, mucho
menos, demostrarla. Esa labor sera la concerniente al discurso filosfico.
Tal vez se puede cuestionar este punto y decir que el poema en el fondo
propone una tesis a ser desarrollada, pero a nuestro parecer la autora no
demuestra, sino que, por el contrario muestra en el espacio del texto las
vicisitudes del alma humana en su afn por conocer la composicin del
universo. La reflexin de Sor Juana es un intento totalizador que no se
circunscribe al espacio de la razn, sino que se abre hacia territorios que
abarcan tanto el conocimiento como la fe, lo racional y lo intuitivo, el
decir y el callar. Acerca de la naturaleza del poema, consideremos la
acertada afirmacin de Jos Pascual Bux: "El Sueo de Sor Juana Ins de la
Cruz es un poema filosfico; ms aun, un poema epistemolgico, toda vez que
su tema central es precisamente la indagacin de la naturaleza del
conocimiento humano y de sus modos de inteleccin ("Sor Juana en una
nuez"). En este sentido, lo que apoya la afirmacin del carcter
estrictamente literario del poema es el hecho de que el vehculo utilizado
por la autora para acceder al conocimiento es el sueo, y no el discurso
racional. Entonces se hace necesario enfocar de manera ms precisa el
sentido del trmino. Hablar del sueo como va de conocimiento es dotar a
este proceso inconsciente de un poder intelectivo-racional. He aqu una
acepcin que difiere notablemente con el sentido ms extendido y aceptado
del trmino. El sueo, en Sor Juana, no aparece nicamente como producto
onrico ni como fuente de imgenes irracionales, sino como estado
propiciatorio para la aventura intelectual; como mbito de apertura hacia
la clasificacin y definicin del objeto por conocer. Estamos frente a una
nueva dimensin del trmino aludido, y sta no lo presenta simplemente como
producto, sino como medio. Lo importante del poema es que pone nfasis en
el carcter ascendente del acto cognoscitivo. El hecho de colocar al sueo
como vehculo de ascenso hacia el conocimiento puede ser reflejo de la idea
de que es durante este proceso donde se manifiestan los mecanismos de
ascenso hacia lo elevado. Y es que, en Sor Juana, la ruta a emprender es
una oscilacin entre el reposo y la fuga, un vaivn donde la fuerza vectora
se despliega hacia la luminosidad de las cornisas inalcanzables. Este
proceso de elevacin es discutido por la mayora de crticos del poema.
Creemos interesante citar la afirmacin de Jacqueline Nanfito sobre este
punto:

      El esquema fundamental de la estructura simblica en El sueo es el
      ascenso obstinado a travs del elemento del aire. Esta predileccin
      por el dinmico elemento areo es la expresin directa, concreta de
      la filosofa del individuo superior que ejercita su poder creativo
      con el fin de engendrar un espacio imaginativo en el cual los
      individuos marginados, invisibles ejercitan el derecho y la libertad
      de forjar sus propios destinos. (60)1

En este punto del ensayo se hace necesario aclarar que el recurso del sueo
era un tpico en la poca de Sor Juana, ya que corresponda a una larga
tradicin literaria. Pero es en la literatura didctica de la Edad Media
donde se utiliza con mayor frecuencia. Esta referencia sirve slo como
marco general para ubicar el texto que analizamos, ya que en Sor Juana la
temtica se desva hacia otros rumbos. Sin embargo, una filiacin que s es
importante es la referente a la filosofa neoplatnica y el Corpus
Hermeticum. La relacin la apunta Bux haciendo referencia al nexo entre el
ser humano y el cosmos -el principio de analoga de Hermes Trismegisto-, el
cual puede notarse en el poema. Por ello, hay una relacin directa entre el
macrocosmos (universo) y el microcosmos (hombre). Octavio Paz discute un
aspecto distinto con respecto al tema del neoplatonismo en Sor Juana al
afirmar que lo importante es que la poeta mexicana produce una ruptura de
la tradicin. Paz sintetiza este proceso en estas palabras: "En Sor Juana
no hay demiurgo ni revelacin" (482). Ambos puntos de quiebre (la
inexistencia del gua espiritual que conduca el proceso de contemplacin
del sujeto en los sueos de anbasis y la falta de una enseanza revelada),
son de vital importancia para el sentido del texto porque nos proponen una
visin desde la perspectiva humana del asunto. En los "sueos de anbasis",
se relata el viaje del alma por las esferas supralunares. Paz cree que Sor
Juana produce un quiebre con la tradicin neoplatnica y dice que en su
poema no hay viaje ni, tampoco, se propone una visin o revelacin. Citamos
para posicionar esta hiptesis: "Esa ruptura espiritual es de extrema
gravedad pues implica un cambio absoluto en las relaciones de la criatura
humana con el ms all. El alma se ha quedado sola: se han desvanecido,
disueltos por los poderes analticos, los intermediarios sobrenaturales y
los mensajeros celestes que nos comunican con los mundos de all (482).
Creemos que, definitivamente, la critica de Paz podra matizarse un poco ya
que no puede hablarse de que en Primero sueo existe un viaje del alma
solitaria por las esferas espaciales. Tampoco puede decirse que no existe
viaje. Lo que hay, en nuestra opinin, es un proceso de expansin de la
imaginacin del sujeto por medio del acto onrico. Esta afirmacin es
capital para precisar el objetivo del poema: la bsqueda del conocimiento
es un camino que se inicia en la soledad de la conciencia -o del
intelecto-, y apunta hacia la codificacin del absoluto; aunque, en el caso
analizado, este camino tienda al fracaso.

Dentro del mecanismo ascendente del alma, planteado en el texto, es
necesario incidir en el aspecto dialctico dentro del cual se mueve. As,
podemos hablar de campos semnticos escindidos y, a veces,
irreconciliables. Por esto, los universos creados a partir de los pares de
opuestos: da/noche, cuerpo/alma, ascenso/cada, conocimiento/desengao, se
ubican en desarrollos antitticos a lo largo del poema. Lo que va a
unificar los polos de las oposiciones creadas es la concepcin espacial del
texto, la disposicin del espacio como un universo propicio para la
creacin de redes de sentido que se oponen a cada momento. El tema del
espacio como lugar de concurrencia de elementos dismiles es bien trabajado
por Nanfito:

      La forma espacial conlleva a la tematizacin del espacio, al
      tratamiento formal del espacio como una imagen metafrica, un cono
      verbal, y puede ser observada en la abundancia de imgenes
      verticales, en particular aquellas de naturaleza area ascencional,
      cuya funcin es amplificar y dinamizar el espacio potico; revelando,
      con esto, las correspondencias ocultas en el universo y hacindolas
      visibles a los ojos del intelecto. (39)

De esto podemos afirmar que la mecnica general del poema se sustenta en
una constante aparicin y desaparicin de los campos semnticos aludidos.
Este universo fragmentado en opuestos est manejado por un hablante
despersonalizado. En el poema no hay una referencia explcita a un yo
lrico; excepto en el ltimo verso. Este recurso lleva a Silvia Pellarolo a
proponer un "hablante no monoltico, sino multifactico y plural, cruzado
por grietas a travs de las cuales se cuelan sus ms ntimos deseos y
temores, sus filiaciones y disidencias" (46). Esta posicin descentrada del
emisor le permite acceder a una pluralidad -ubicuidad- de puntos de vista,
es decir, le permite colocarse desde la posicin de quien asciende en
procura del saber, o desde la frustracin de la que cae en el intento.

Pasemos ahora al contenido propio del texto. El poema se inicia con una
imagen vertical pero que connota una valoracin negativa (perfecto ejemplo
que apoya la hiptesis de que en el poema se establecen mecanismos de
oposicin dialctica): la pirmide sombra producida por la noche pretende
apoderarse del espacio y escalar las esferas:

      Piramidal, funesta, de la tierra
      nacida sombra, al Cielo encaminaba
      de vanos obeliscos punta altiva,
      escalar pretendiendo las estrellas; (1-4)

Este mecanismo ascendente de la pirmide de sombra de la noche marca el
inicio del proceso cognoscitivo y del sueo como va para canalizarlo. El
ambiente que predomina es el silencio y la anulacin de todo movimiento y
rumor. Las referencias a este estado de recogimiento son explcitas:
"Harpcrates" (dios del silencio en la mitologa egipcia), los "dormidos
siempre mudos peces" y, ms aun: "El sueo todo, en fin, lo posea / todo,
en fin, el silencio lo ocupaba" (147-48). As, el ambiente es propicio para
iniciar la ruta planeada por el sujeto; pero, para esto es necesario
liberarse de las ataduras corporales que limitan al alma. El neoplatonismo
es evidente: la fusin alma/materia producida en la vigilia, se anula en el
momento del sueo, siendo esto un paso imprescindible para acceder a las
esencias inmutables. El alma se encuentra "suspensa", es decir, libre de
cualquier atadura a alguna entidad que no sea su propia voluntad de
liberacin y ascenso:

      El Alma, pues, suspensa
      del exterior gobierno, en que ocupada
      en material empleo,
      o bien o mal da el da por gastado, (192-195)

Adems, es necesario precisar que el conocimiento que se propone el sujeto
potico es el de aprehender la primera causa. As, queremos enfocar el
hecho de que el conocimiento que el alma se ha propuesto es totalizador ya
que abarca todo lo creado. Creemos que es, de esta manera, un proceso de
base contemplativa. Dos opiniones nos sirven para clarificar este punto. En
primer lugar la de Emilio Carrilla: "La ciencia de Sor Juana es, claro
est, Teologa en su sentido amplio, y de acuerdo a la concepcin de la
poca en estas regiones. Ciencia que la autora mexicana pone -sin
desviaciones ni agregados extraordinarios- al alcance de su poesa"
(297-298). La segunda afirmacin es de Paz: "El alma de Primero sueo no
aspira a unirse a Dios como persona sino que quiere, a la manera platnica,
conocerlo y contemplarlo como Alto Ser y Primera Causa" (492). He aqu dos
datos importantes para reforzar el carcter intelectual del poema: el hecho
del distanciamiento objetivo que se produce entre el sujeto cognoscente y
el objeto de conocimiento. No la fusin de ambos, antes bien
distanciamiento y conceptualizacin. No podra ser otro el resultado de la
empresa emprendida por Sor Juana ya que el yo lrico est desprovisto de
cualquier ligazn al mundo concreto y "vuela" libre hacia la bsqueda del
entendimiento supremo.

Por otro lado, el poema insiste en el deslinde de las categoras alma y
cuerpo. Este ltimo es visto con negatividad mientras que el otro trmino
adquiere una carga de valoracin positiva:

      y al alma las mostraba;
      la cual, en tanto, toda convertida
      a su inmaterial ser y esencia bella,
      aquella contemplaba,
      participada de alto ser, centella
      que con similitud en s gozaba;
      y juzgndose casi dividida
      de aquella que impedida
      siempre la tiene, corporal cadena
      que grosera embaraza y torpe mide
      el vuelo intelectual con que, ya mide
      la cantidad inmensa de la Esfera, (291-302)

En la proyeccin de su viaje por las esferas superiores, el alma se
encuentra rodeada de imgenes que proponen un vertiginoso ascenso. Decimos
proyeccin ya que no puede hablarse de un viaje concreto sino slo de un
proceso de ascenso que sucede al nivel de la mente del sujeto. De all que
la afirmacin de Paz que citamos anteriormente podra reformularse y decir
que en Primero sueo s existe viaje, pero ste es de carcter imaginario.
As, surgen los smbolos de las pirmides y el ascenso hacia lo alto. Para
esto, el alma inicia su bsqueda intelectual mediante los dos mtodos
conocidos: el intuitivo y el discursivo (categoras). El alma, suspendida
en su "mental Pirmide elevada", se lanza a contemplar la vastedad de lo
creado. Se ha trazado la titnica empresa de conocer la totalidad de lo que
el universo se compone:

      la vista perspicaz, libre de antojos,
      de sus intelectuales, bellos ojos,
      sin que distancia tema,
      ni de obstculo opaco se recele,
      de que interpuesto algn objeto cele,
      libre tendi por todo lo criado; (440-445)

Este pasaje es el detonante del primer fracaso o de la primera cada en el
poema. La aprehensin de la totalidad es imposible, al menos cuando slo se
cuenta con medios puramente humanos para lograrla. El alma, entonces,
"retrocedi cobarde". Y aqu es donde entra en juego una de las imgenes
claves del poema: caro. La imagen del joven hijo de Ddalo tiene en este
texto una fuerte carga moral. El castigo -la muerte de caro-, es producido
como reaccin ante su desobediencia. Ovidio relata as el pasaje: "Te
advierto, caro, que debes volar a media altura, para evitar que las olas
recarguen tus alas si vas demasiado bajo, y que el calor las queme si vas
demasiado alto. Vuela entre mar y cielo" (VIII, 203-206). A este respecto,
nos parece interesante el planteamiento de Kristine Ibsen, quien revela que
las figuras mitolgicas usadas por Sor Juana son modelos de trasgresin
moral. caro representa, de esta manera, el castigo a la soberbia del
intelecto por pretender abarcar ms all de sus lmites:

      el confiado, antes atrevido
      y ya llorado ensayo,
      necia experiencia que costosa tanto
      fue, que caro ya su propio llanto
      lo aneg enternecido,
      como el entendimiento, aqu vencido, (464-469)

Afirma Ibsen: "caro, que ingenuamente intenta acercarse al sol,
representa, para la poeta, el fracaso de la intuicin" (77). Creemos que,
en el caso de caro, la accin del vuelo no est respaldada por una
conciencia lcidamente moral; antes bien, se limita a patrones que lindan
con el desacato y el desorden. Eso dicho, si pensamos el sueo en trminos
de vuelo, nos remitimos a la transmutacin del soador con el elemento que
sirve para su desplazamiento: el aire. Si trasladamos estos trminos al
poema de Sor Juana, nos damos con el caso de que el alma busca la va
intelectual por ese mismo camino: consustanciarse con la totalidad de lo
creado (el motivo de su sueo). Sor Juana describe el resultado de este
primer fracaso del alma en trminos de un naufragio, muy semejante a aquel
desastre marino que llev al peregrino de las Soledades hacia la cabaa de
los cabreros. Citamos esta imagen slo porque es interesante ver cmo Sor
Juana no slo utiliza los recursos estilsticos gongorinos, sino que
tambin algunas imgenes y conceptos. El alma, entonces, se ve envuelta en
el naufragio que sucede a su deseo de conocer la totalidad del universo:

      Las velas, en efecto, recogidas,
      que fi inadvertidas
      traidor al mar, al viento ventilante
      -buscando, desatento,
      al mar fidelidad, constancia al viento-,
      mal le hizo de su grado
      en la mental orilla
      dar fondo, destrozado,
      al timn roto, a la quebrada entena
      besando arena a arena
      de la playa el bajel, astilla a astilla (560-570)

Ya dijimos que, ante el fracaso del primer mtodo, el alma se propone
conocer los objetos por la va discursiva, separando lo existente en las
diez categoras propuestas por Aristteles:

      que, en su operacin misma reportado,
      ms juzg conveniente
      a singular asunto reducirse
      o, separadamente,
      una por una discurrir las cosas
      que vienen a ceirse
      en las que artificiosas
      dos veces cinco son Categoras; (575-582)

Pero este mtodo tambin es intil y la va cognoscitiva fracasa
nuevamente. El acto por el cual el entendimiento "haciendo escala, de un
concepto / en otro va ascendiendo grado a grado", no arriba a puerto -el
alma se ha refugiado, entonces, en la mental orilla-, ya que es imposible
conceptualizar siquiera el ms nfimo de los "efectos naturales". Aqu se
va cerrando el crculo del sentido del poema: el doble juego del fracaso
del alma que busca la va del mecanismo onrico como garante del
conocimiento. En palabras de Jos Gaos, se expresa de esta manera: "Lo
cierto es que el sueo es el sueo del fracaso de los dos y nicos mtodos
del pensamiento, del intuitivo y del discursivo" (64). Derrota absoluta que
puede hacernos pensar en una salida escptica; pero, ms bien, lo que
tenemos es un juego de imbricaciones dialcticas: ante el fracaso de la va
racional, lo que queda es una apertura hacia la fe. Desarrollaremos mejor
esta idea al final.

Ahora estamos en el punto adecuado para hablar de otra imagen importante
dentro de la mecnica de ascenso y cada que estamos discutiendo en este
trabajo: Faetn:

      y al ejemplar osado
      del claro joven la atencin volva,
      auriga altivo del ardiente Carro,
      y l, si infeliz, bizarro
      alto impulso el espritu encenda,
      donde el mbito halla,
      ms que el temor ejemplos de escarmiento,
      abiertas sendas al atrevimiento
      que una vez ya trilladas, no hay castigo
      que intento baste a renovar segundo;
      segunda ambicin, digo; (785-795)

El ejemplo de Faetn sirve como escarmiento moral para todo aquel que se
trace metas que rebasen su dominio. Sin embargo, afirma Ibsen: "Sor Juana
parece tener cierta admiracin por su malogrado vuelo. Por un lado la poeta
lo describe como un ejemplo 'pernicioso', un ejemplo, no obstante, que
representa el nimo de seguir esforzndose a pesar del fracaso" (77).
Podemos decir, entonces, que el intento de este personaje mitolgico
comporta una direccin moral ya que el hijo de Apolo es consciente de su
acto y, en consecuencia, su trasgresin se realiza a sabiendas del riesgo y
el castigo a recibir. Faetn se atrevi a usurpar una funcin ajena a costa
de su propia muerte. Esta reflexin es interesante en el sentido que pudo
tener para Sor Juana. Creemos, con Ibsen, que ella sinti admiracin por
Faetn en el sentido de que al menos este joven se revela contra lo
establecido a costa de recibir como nica recompensa el fracaso. Creemos
que la poeta mexicana exalta, por encima de todo, el hecho de la accin
frente a la pasividad. Faetn se lanza en contra de lo establecido en un
acto que revela una fuerte carga de deseo por expandir su propio horizonte
de accin. Nuevamente nos parece acertado citar, en este punto, una
afirmacin de Nanfito:

      En la referencia inicial a caro en el poema (vv. 466-467), Sor Juana
      parece censurar al hijo mitolgico de Ddalo, por no haber seguido el
      consejo de su padre, quien fabric unas alas de cera para que su hijo
      escape del laberinto de Creta. Embelesado con el poder recientemente
      adquirido que las alas le proporcionaban, caro se atrevi a volar
      demasiado alto y muy cerca al sol, un acto que tuvo como consecuencia
      su cada precipitosa en el ocano. Como en el caso de Faetn, otra
      figura mitolgica que ha simbolizado tradicionalmente la ambicin
      ciega y la obstinacin, el peligro del error no es el tema principal,
      sino el esfuerzo ejemplar para elevarse y trascender a uno mismo
      hacia las alturas de la fama eterna y la gloria. (34)

A manera de sntesis, afirmamos que Primero sueo se mueve en los dos
niveles en los cuales se escinde el ser humano: el alma y la materia. El
alma fabrica su sueo en el cual intenta acceder al conocimiento de lo
creado, pero no se da cuenta de que cae presa en la telaraa de otro
laberinto onrico: la ilusin de creerse libre, ingrvida, area. Por esto,
el poema gira en torno a un fuerte mecanismo de ascenso y cada. Ascenso
del alma durmiente y libre de ataduras corpreas y cada de la misma ante
los reclamos del organismo material. Al respecto dice Bux: "Sor Juana fue
particularmente sensible a los problemas del lenguaje analgico; esto es, a
los fenmenos relativos a la concurrencia y compatibilidad de diversos
sentidos en un mismo enunciado" ("Conocimiento", 27), Este juego analgico
lleva consigo a la confluencia de planos. Es decir, al rpido ascenso del
alma le sigue la no menos vertiginosa cada; a la ingravidez del intelecto,
la ptrea dimensin de la materia.

Consecuentemente, la cima hacia la cual se ha elevado Primero sueo casi no
tiene igual en todo el mbito de la poesa hispnica. Decimos esto en el
sentido de que es raro encontrar en la literatura de nuestra lengua un
poema que privilegie, sobre la fanopeya y la melopeya, la logopeya (para
usar la clasificacin de Ezra Pound). Esto no quiere decir que el poema, al
acercarse a la codificacin intelectual, deje de ser poesa para
convertirse en discurso filosfico. Nada ms lejos de la intencin de su
autora. Y es que la poesa tiene el privilegio de disfrazar discursos y
adecuarlos a sus propios medios de expresin. Creemos que ste es el caso
del texto analizado. Primero sueo puede parecer a primera vista un poema
utilizado nicamente para representar un tipo de pensamiento o postura
filosfica. Pero esta impresin se diluye cuando vamos discurriendo a
travs de sus versos. Ni rastros de lo que Alfonso Reyes llamaba literatura
ancilar encontraremos en una lectura atenta. El hecho de que un poema est
dirigido a una decodificacin ms que todo intelectual no anula el goce
pleno del mismo. Este poema, antes que un recuento de doctrinas o
postulados teorticos, nos plantea una disyuntiva que se hunde en lo ms
profundo de la emotividad (no del sentimentalismo), en las races de la
sensibilidad que no tienen por qu ser anuladas por la carga intelectual
del texto.

El ascenso y la cada en el poema slo son reflejo de una disposicin
vertical del espacio en la conciencia de la autora. Estos dos trminos son
los polos opuestos de una lnea que se divide en muchos momentos
intermedios pero que alcanza sus picos lmite en los extremos del espacio
trazado, o dispuesto verticalmente. As, podemos distinguir claramente cmo
estos ejes vectores se relacionan con categoras tales como bien/mal o
verdadero/falso. Es decir que, al polo elevado de la lnea, le
correspondera una clasificacin positiva en la escala de valores
correlativos, y viceversa. Esto lo decimos para dilucidar mejor el hecho de
que todo ascenso es visto, en Sor Juana, como sntoma de elevacin
positiva. Incluso el vuelo de Faetn comporta un revestimiento que est
lejos de ser negativo. Este personaje, a pesar del desacato inicial,
representa, alegricamente, el intento impostergable del alma por vencer
las limitaciones de la espacialidad reducida exclusivamente al mundo
material. Todo acto que tienda hacia la elevacin tiene como correlato un
nivel ms profundo de concientizacin y aprendizaje. Conciencia de que los
lmites son concretos y de que el hecho de volar sin ataduras es slo una
ilusin que tiene como recompensa -en el sentido de aprendizaje intelectual
y moral-, la contemplacin del propio rostro envuelto en un espejo quebrado
por la pesadumbre y el abandono. Pero esta experiencia de orfandad slo
puede producirse a nivel de un mbito humano, ya que el fracaso acta como
una voz que recibe rpidamente el eco de su propia imagen, siempre que sta
se encuentre rodeada de montes imperecederos. As, la certeza de la luz que
percibimos en los versos finales del poema, esa batalla alegrica entre los
ltimos resquicios de la sombra y la inevitabilidad del da, slo puede
provenir de un alma que, a pesar de reconocerse dbil; intuye, en s misma,
la posibilidad de la grandeza. Creemos que al final Sor Juana anula toda
posibilidad exclusivamente humana en el campo del conocimiento de los
misterios del universo. El campo racional est velado ya que estamos hechos
de materia y es imposible traspasar, aunque sea en el sueo, nuestra propia
condicin limitada. Pero, por otro lado, se abre una incipiente ventana que
filtra la luminosidad que es contraparte de las tinieblas. Por eso, la
imagen final del sol emergiendo en el nuevo da tiene y debe tener una
lectura alegrica. El alma ha reconocido y ha experimentado el fracaso de
su intento cognoscitivo. Sin embargo, a la par que se le han cerrado las
vas del intelecto se le han abierto las puertas imperecederas de la fe en
donde ella buscar refugiarse a partir de este nuevo amanecer de la
conciencia que ha aprendido la leccin a partir de su propio fracaso. Como
smbolo clave para la intencin final del poema, remarcamos el hecho de que
la presencia del sol es una imagen crstica, religiosa, que se traduce en
el Sol de Justicia y, por ende, en el campo de la fe:

      Consigui, al fin, la vista del ocaso
      el fugitivo paso,
      y -en su mismo despeo recobrada
      esforzando el aliento en la ruina-
      en la mitad del globo que ha dejado
      el Sol desamparada,
      segunda vez rebelde determina
      mirarse coronada,
      mientras nuestro Hemisferio la dorada
      ilustraba del sol madeja hermosa,
      que con luz judiciosa
      de orden distributivo, repartiendo
      a las cosas visibles sus colores
      iba, y restituyendo
      entera a los sentidos exteriores
      su operacin, quedando a luz ms cierta
      el mundo iluminado, y yo despierta. (959-975)



Notas

1. Traducimos del ingls las citas del libro de Jacqueline Nanfito.



Obras citadas

 - BUXO, Jos Pascual. "Sor Juana Ins de la Cruz en el conocimiento de su
   Sueo". Mxico: Universidad Autnoma de Mxico, 1984.

 - "Sor Juana egipciana (Aspectos neoplatnicos de El sueo)". Mester 18.2
   (otoo 1989): 1-17.

 - "Sor Juana en una nuez". Manuscrito, 1993.

 - CARRILLA, Emilio. "Sor Juana: ciencia y poesa (sobre el Primero
   sueo)". Revista de filologa espaola 24 (1950): 287-307.

 - GAOS, Jos. "El sueo de un sueo". Historia mexicana 10 (1960-61):
   54-71.

 - GNGORA, Luis de. Soledades. Edicin, introduccin y notas de Robert
   James. Madrid: Clsicos Castalia, 1994.

 - IBSEN, Kristine. "Un vuelo sin alas: Figuras mticas y El sueo de Sor
   Juana". En: Mester 18.2 (otoo 1989): 73-81.

 - Juana Ins de la Cruz. Obras completas. Tomo I: Lrica personal.
   Edicin, prlogo y notas de Alfonso Mndez Plancarte. Mxico: Fondo de
   Cultura Econmica, 1976.

 - NANFITO, Jacqueline. El sueo. Cartographies of knowledge and the self.
   New York: Peter Lang Publishing, 2000.

 - OVIDIO. Metamorfosis. Trad. Antonio Ramrez de Verger. Madrid: Alianza
   Editorial, 1995.

 - PAZ, Octavio. Sor Juana Ins de la Cruz o las trampas de la fe. Mxico:
   Fondo de Cultura Econmica, 1982.

 - PELLAROLO, Silvia. "Descentrando el sujeto escrituario en el Primero
   sueo". En: Mester 20.2 (otoo 1991): 41-48.

** Chrystian Zegarra
   czegarra@ucla.edu
   Investigador peruano (Trujillo, 1971). Estudi literatura
   hispanoamericana en la Pontificia Universidad Catlica del Per. Fue
   miembro del grupo potico "Inmanencia" con quienes public dos libros
   colectivos: Inmanencia (Lima, 1998) y Regreso a Ourobrea (Lima, 1999).
   Junto con los otros integrantes del grupo particip en el evento "Junio
   de Poesa" celebrado en la Ciudad de Mxico en 2000. En 2004 public El
   otro desierto. Actualmente realiza un doctorado en literaturas
   hispnicas en la University of Californa, Los Angeles.



=== Las rocas del pantano      Miguel A. Schmucke P. ======================

                        "Para poder avanzar es necesario pisar suelo firme"

Antes de aventurarse a cruzar el terreno accidentado de la confusin
cientfica sobre el fenmeno del origen de la vida y las leyes que la
rigen, es necesario aclarar la situacin actual de la polmica. Hasta la
fecha se ignora cmo aparece la vida en la Tierra y tambin la causa de la
diversidad de las especies. Existen dos posiciones o conceptos totalmente
opuestos y contradictorios, el Evolucionismo y el Creacionismo, los cuales
se han dedicado a descalificarse mutuamente, sin agregar un pice de luz al
dilema. La Iglesia ha intervenido en este debate para proponer una formula
conciliatoria entre las teoras propuestas, pero ha resultado ser
totalmente indigerible esta propuesta; es prcticamente un verdadero "arroz
con mango", lo cual no ha sido de mucha ayuda en su intento de disolver la
polmica planteada. El estado actual de esta discusin se asemeja a un
verdadero pantanal, el cual es necesario atravesar para poder llegar al
otro lado, para a su vez poder encontrarnos con la realidad. La nica
manera de poder cruzar este pantanal de confusin de ideas y conceptos,
seudocientficos y totalmente falsos, es colocando en el pantanal slidas
ideas, como grandes piedras que permitan al buscador de la verdad avanzar
paso a paso, sin hundirse en el barro pegajoso y maloliente de la falsedad
y la ignorancia.

El flujo de las ideas que se han producido en la mente humana desde la
profundidad del tiempo ha sido muy profuso y abundante, pero es necesario
hoy en da, hacer una revisin exhaustiva para poder determinar qu tan
cerca se encuentran algunas de estas ideas y conceptos de la verdad y
cules otras no. Cul verdad? Podra ser la reaccin a este planteamiento,
pero como ya se dijo, la verdad existe ms all de la mente humana y a
pesar de nuestras opiniones, y por lo tanto es posible determinarla con las
herramientas adecuadas.

En la actualidad, la mayora de personas estn en capacidad de dar
explicaciones coherentes, cristalinas y satisfactorias en armona con la
realidad objetiva, de muchas de las grandes incgnitas del universo. Como
el origen y desarrollo de la vida en el sistema solar. Incluso los nios y
los jvenes, as como muchos cientficos tienen miles de datos y
conocimiento suficientes para poder hacerlo con mucha ms asertividad que
cualquier sabio e investigador del pasado. Simplemente por la cantidad de
informacin sobre la cual "navegamos" los internautas de hoy se puede
lograr. El gran cmulo de descubrimientos y experimentos que se han
realizado, sus resultados estn disponibles para cualquier ciudadano
interesado en el tema y estudioso. En diversas enciclopedias, libros y
documentos, disponibles en cualquier biblioteca, o en Internet, existen
datos en tal magnitud como jams lo so alguna vez cualquier buscador de
la verdad en el pasado.

La simple verdad se destaca por su sencillez, claridad y armona con otros
hechos. La verdad nunca se manifiesta sola o aislada de otras verdades
evidentes, por esta razn la armona y la no-contradiccin, es una gua
para aceptar lo que nos presenta la realidad.

Entre las rocas slidas que son necesarias para pisar con firmeza en el
suelo firme de la certeza, ciertamente antiguas pero vigentes, tenemos el
llamado principio de "Nada puede ser y no ser al mismo tiempo", hoy en da
es considerado como de sentido comn, "O se es o no se es". Otra manera de
decir lo mismo es: "Un rbol es un rbol", expresin que marc una gran
diferencia con el llamado "Pensamiento mgico" imperante en la antigedad y
la expresin ms trascendente es "El ser es y el no ser no es" de
Parmnides, la cual es la ms trascendental debido a que hace evidente la
necesaria existencia del "Ser". En palabras ms sencillas, todas las cosas
y cada una de ellas es como es y no puede ser de otra manera. Ha sido tan
importante este concepto, que a partir de ese momento nace y se inicia de
manera grandiosa el pensamiento racional, fundamento de la Civilizacin
Occidental, dejando a un lado, por su falsedad, al pensamiento mgico que
haba imperado desde tiempos remotos y que por desgracia an perdura en
muchas personas. Esta manera mgica de pensar aseguraba que en realidad el
rbol del bosque o el rayo de la tormenta, era en realidad un espritu de
personalidad malvola, por lo tanto era necesario rendirle culto y
adoracin para evitar que le hiciera dao al creyente. Ha sido el principio
que dice: "Las cosas son lo que son", lo que ha permitido construir sobre
esa base la estructura del pensamiento moderno.

A comienzos de la Edad Media surge el llamado "Mtodo Cientfico",
concebido por el estudioso monje franciscano de origen ingls Roger Bacon;
ste consider que las matemticas y la experimentacin eran los nicos
medios de llegar al conocimiento de la naturaleza, estableciendo de esta
manera en sus obras las bases de la Ciencia Moderna.

La columna principal del edificio de la ciencia consiste en la necesidad de
realizar experimentos para poder comprobar que una idea o teora es cierta
e innegable. En otras palabras, si no es posible realizar un experimento
que repita en condiciones normales y controladas lo que sucede de manera
natural, no se puede ensear como una verdad cientfica, simplemente porque
no existe "la carga de la prueba", como dira un jurista.

En 1637 aparece el concepto del "Mtodo para pensar correctamente" del
matemtico francs Renato Descartes, llamado "El Discurso del Mtodo". Ha
sido tan influyente este pensador con su mtodo, que a partir de su poca
finaliza prcticamente la Edad Media y comienza la Edad Moderna. Este
mtodo consista en unos principios muy sencillos en realidad, pero que
jams a nadie se le haba ocurrido utilizar. Lo primero era "dudar de
todo", lo que significaba desechar todo tipo de conocimiento, ideas u
opiniones que se tengan de las cosas y comenzar de cero. El segundo paso
consista en aceptar solo las ideas que tuviesen cierto grado de
verosimilitud, dado por la experimentacin o la razn matemtica y el
tercer paso consista en comprobar que ninguna de las ideas aceptadas como
una verdad evidente, contradijera a otra que ya hubiese sido aceptada con
anterioridad. Como puede verse, Descartes disea su mtodo para pensar
sobre la base ya definida con anterioridad por el principio de la
no-contradiccin de Parmnides y de la necesidad de la experimentacin de
Bacon. Es decir, las ideas verdaderas y absolutas vuelven sobre s mismas
para confirmar su solidez y fuerza, para hacer evidentes las cosas. Ambos
conceptos servirn como sostn fundamental al argumento que exponemos en
este recorrido por el ro de las ideas en el cual fluye la existencia
humana.

El Mtodo Cientfico es el que se utiliza actualmente en cualquier
investigacin seria. ste le exige a las teoras, para darles el
calificativo de verdaderas, la necesidad de la observacin del fenmeno, su
experimentacin y el establecimiento de las leyes; adems stas deben ser
generales y de fiel cumplimiento en todo el mbito natural. Es decir, deben
ser generales y universales. El Discurso del Mtodo de Descartes propone la
negacin o duda de todo lo que sabemos, y slo se debe aceptar como cierto
lo que se puede demostrar como evidente. Basndose en estos principios
lgicos expuestos en los mtodos antes mencionados, parece ser bastante
sencillo someter la teora de la evolucin a la experticia necesaria para
determinar, con cierto grado de certeza, si esta concepcin sobre el origen
de la vida se acerca a la verdad, esto implica una exhaustiva revisin de
todo lo que se ha dicho hasta la fecha en las distintas ctedras y foros
cientficos y documentales que se esfuerzan por describir la realidad
natural.

Revisemos pues todo lo que nos han enseado desde nios, dudemos de todo y
slo aceptemos lo que efectivamente cumpla con las exigencias del Mtodo
Cientfico. Descubriremos que muchas de las cosas que se han dado por
ciertas, y globalmente aceptadas, como la "Teora de la Evolucin" carecen
de las ms elementales verificaciones; la simple experimentacin o la
repeticin del fenmeno. Ha visto alguien alguna vez que una madre, de
cualquier gnero de vida, d a luz a un vstago totalmente diferente a su
propio ser? Si la transformacin de un gnero se realiza en realidad en un
perodo muy largo de tiempo, haciendo prcticamente imposible realizar un
experimento, cmo es posible que todava hoy en da existan especies, de
las cuales se han encontrado especimenes fosilizados, evidenciando su gran
antigedad, y sin embargo tienen el mismo genotipo de especies que todava
viven? Cmo explica satisfactoriamente esta observacin un bilogo
evolucionista? Es necesaria una exhaustiva reflexin.

** Miguel A. Schmucke P.
   maspar@cantv.net
   Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado
   artculos de opinin en los diarios El Impulso y El Informador, sobre
   temas de filosofa, didctica, historia, psicologa, poltica y ciencias
   en general.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Elosa no est
       Joaqun Ferrer Ramos

   *** Versvulos
       Silvia Rodrguez Bravo

   *** La cada
       Roderick Guzmn Meza

   *** 7 poemas 7 de El arte de sucumbir
       Isabel Guevara

   *** Dos cuentos
       Paula Winkler

   *** Poemas
       Jorge del Rosario

   *** Relatos
       Vctor Vegas

   *** Poemas
       Jorge Guitart

   *** El secreto del tiempo
       Laura Guilln Ramo

   *** Tres poemas
       Mariela Ramrez

   *** Romance
       Gladys Liliana Abilar

   *** Un verano en voz alta
       Porfirio Mamani Macedo

   *** Un viaje fallido
       Aura Estrada

   *** Mistagoga. Ritual de iniciacin
       Yolanda Blanco

   *** Hoy encontrar la eternidad
       Julio C. Valdez

   *** Salvaje
       Juan Pomponio



=== Elosa no est      Joaqun Ferrer Ramos ==============================

Comenz as: yo llevaba varias semanas de obstinado hacinamiento, de
encierro voluntario en un despecho slido y sucio. Encochinado hasta el
alma. Viva en un revuelo de recuerdos que laceraban. Es jodido que te
dejen. Y aun ms de manera tan depravada. Algn da contar esa ltima
noche. La pesadilla calidoscpica y mi huida en la madrugada por la
autopista. Ahora me entretengo, me contento con describir la ausencia, el
dolor, la obsesin.

Mi cuarto apestaba. El minsculo cubculo que me albergaba y donde rumiaba
mi pena era un chiquero. Me contentaba con permanecer echado sobre la cama.
Deslastrado de la vida exterior, de la "realidad", mantena mi mente
enfocada en el pasado. Repasaba con manitica precisin, una y otra vez, mi
relacin con Elosa. Hay cierto placer en sentirse el hombre ms desdichado
del planeta. Me daba profusin de golpes de pecho. Me regodeaba
revolcndome en el charco negro y dulce de la depresin. Nunca haba pasado
das tan felices, tan plenos como los de mi encierro despechado.

Pero todo termina. Todo llega a su fin. As fue que sent que ya era
suficiente. Quera salir, ver el cielo, tropezarme con la gente: s, con la
tremenda estupidez del buen ciudadano. Ah! Quera tomar al buen burgus
por los hombros para darle un abrazo fraternal. Un beso en cada mejilla en
seal del amor eterno a la clase que nos une.

Salt de la cama. En el armario, buscando a fondo, desenterr mis zapatos
de correr. Me los calc y salt a la calle a desintoxicarme. A eso iba. A
sacarme toda la mierda del cuerpo. A trotar. A darle unas vueltas a esas
cuadras buclicas enraizadas en el verdor de los rboles. A despejarme de
una puta vez y a recibir en el rostro el aire grcil de una urbanizacin
"bien".

Quiso Dios o la vida que es muy cabrona que Elosa viviese en la misma
urbanizacin. Su casa daba a la avenida El Paseo. Era un bastin elevado y
cuadrado que yo acostumbraba a llamar "El Castillo". La verdad no s por
qu lo llamaba as. Quizs porque en mi desbocada imaginacin crea vivir
una historia de princesas y caballeros. Alguna pendejada por el estilo
deba pasar por mi dbil mente cuando se me ocurri llamar de esa manera a
tan repugnante construccin.

As ser de cabrona la vida. As ser de hija de puta la puta que no ms
pasar yo por primera vez frente al "castillo", as, trotandito, apenas
comenzando a regular la respiracin, a regular mi vida, a encarrilarla en
la direccin de la desintoxicacin y del despeje, zas! qu pas?, qu
aconteci? Que la cabronssima vida me espet, me restreg por todo el
cuerpo la luz del cuarto de Elosa. S, gran carajo, encendida como nunca
esa luz terrible que se filtraba por los tres ventanales de su cuarto. Luz
magnfica, luz insensible que me par en seco en plena avenida El Paseo. Me
detuvo el corazn la mitad de la mitad de una milsima de segundo. Tiempo
suficiente. Suficiente para morir un milln de veces en ese instante
eterno. Y qu hice? Pues ver. Mirar. Poner mis ojos sobre esos ventanales,
sobre la luz centrfuga que me aspiraba, sobre las rendijas miserables que
me impedan traspasar ms all de esa luz. Y qu vea? Pues un destello
negro. Es posible? Pues s, s es posible: era un destello negro o una
lnea de sombra, que se deslizaba frente a los ventanales, que creca o
disminua de tamao en un ir y venir fantasmagrico e inasible. Era ella.
Estoy seguro de que era ella. Esa sombra fragmentada era Elosa.

Y sin previo aviso, como un rayo que fulmina a un pobre gato inocente, esa
sombra creci. Se hizo inmensa contra los ventanales. Hecha monstruo
insaciable se cerna sobre m. Entonces pude ver con claridad la lnea de
sombra que prefiguraba el cuerpo de Elosa. Aterrado observaba la sombra de
proporciones incalculables que me tragaba, me ahogaba. All me qued
petrificado: en la, de pronto, enorme avenida. Como si me hubieran soltado
en el medio de un campo de ftbol, a m, desdichado y solitario individuo,
frente a la mirada persistente y escrutadora de centenares de miles de
ojos. De verdad que me sent muy solo. Y descubierto sobre todo. Me habr
visto? Me estara viendo en ese preciso instante? Y si me vio, me habr
reconocido? Con honestidad estaba muy cagado para averiguarlo. Y no me
qued para averiguarlo. Hu. Hu con el rabo entre las piernas, chorreado y
con el inicio de mi nueva vida de desintoxicacin truncado.

Entonces me instal en la terraza de mi casa. Desde all tena una visin
descendente y oblicua del castillo. Vea, entrecubiertos por las ramas de
un rbol, los tres ventanales del cuarto de Elosa, completa la ventana
vertical del bao y un trozo de la puerta elctrica del garaje, que daba a
una calle posterior. Me hice con unos viejos binoculares de mi abuelo y me
acod para siempre en la jardinera, a observar esas ventanas, a escrutar
con precisin de loco los movimientos de un fantasma. Desde all el
castillo luca menos repugnante, achatado, aplastado por cierta lejana.

Era noche cerrada y haca fro. El tiempo pasaba como suele hacerlo en
casos as: con desesperada lentitud. En la avenida haba un continuo fluir
de carros. Un torrente de luces y reflejos. Un torrente mecnico y helado.
Pero los binoculares, y a travs de ellos mis ojos, estaban fijos en las
ventanas. Atornillados a una esperanza: una luz que se encendiera. Ay,
pobre imbcil! Desdichado ser!

La luz se encendi, por supuesto, como una bofetada, como una explosin en
el estmago. Tambin se encendi la luz del bao. La luz encendida era
ella. La forma siniestra y triste en que se manifestaba mi fantasma. La
nica que me era permitida.

Despus de un rato las luces se desvanecieron. Sigui un silencio
prolongado. Me ardan los ojos soldados a los binoculares. El tiempo fluy
como un ro pesado. Y luego, al rato, un rato eterno, inacabable, se hizo
la luz! Otra vez!, pero apenas por un instante efmero, un segundo que dio
paso a una nueva oscuridad, seguida, al cabo de minutos incontables, de un
nuevo resplandor filtrndose por los ventanales. Una y otra vez en un
crescendo resplandeciente. Una loca carrera de luz y sombras sobre mis
ojos. Era un ir y venir de luces y de oscuridades. Espasmdicos destellos.
Un sin sentido de luz aflorando entre las rendijas de unas ventanas
demasiado lejanas. Mareado, vea ante m el espectculo irracional e
inaccesible, el duro desgarramiento de mi alma empuercada.

Y de repente ces el estroboscopio. Sigui un silencio prolongado. Un poco
de paz para el alma. La oscuridad rein y con ella el sosiego. Y luego, con
un leve temblor, un leve crujido mudo que slo pude imaginar, la puerta del
garaje se abri. Por la disposicin de los faros y de los reflejos
quebrados y mviles, era evidente que un carro sala del garaje. Elosa?
Para averiguarlo me bastaba con esperar su paso por la avenida El Paseo. Me
sent casi alegre. Juguetn incluso. La sola idea de ver pasar su carro a
lo lejos, de poder entrever, apenas, a travs de los binoculares, sus manos
sobre el volante, me trastornaba. Es que me meaba encima del gozo. Qu ms
poda pedir este pobre diablo? Con menos que eso me habra conformado.

Pero transcurra el tiempo y Elosa no pasaba. Yo tena la vista fija en la
avenida. El alma puesta sobre el asfalto pero Elosa no pasaba. Y si no
era Elosa? Conoca bien los carros del castillo y a ninguno vi pasar.
Algn visitante, entonces? Poco probable. En mi efervescente coco estaba
seguro de que se trataba de Elosa. Entonces? Pasaron veinte minutos. Era
demasiado. Una eternidad de tiempo para mi atolondrado corazn. Elosa de
mierda, dnde ests?, por qu no pasas por la avenida? Acaso no es tu
ruta de todos los das? Malvada cretina, qu te propones? Dnde estn tus
manos de harina sobre el volante? Me cago en la puta que te pari! Peinaba
desesperado la avenida. Ni rastro. Esfumada de la faz de la tierra,
deslindada del mundo y de mis ojos. Qu desnimo, coo!

Pero entonces es que pas y no la vi. Se me escurri la coa. Eso es. Debi
pasar por la avenida slo que yo, preso de la emocin, descocado imbcil,
no la haba visto, no haba sido capaz de pillarla. Me haba distrado, eso
era todo. Un segundo y ya, se me haba escapado. Claro. Ya me iba aclarando
yo lo que sucedi. Entonces pas y no la vi. Y punto.

Ahora bien, por la hora estaba seguro de que se diriga a un ensayo (Elosa
es pianista). Hice unos clculos rpidos y fij la hora de su regreso para
las 10:30 pm ms o menos. Eso me daba unas dos horas de paz. Me dispuse,
entonces, a darme un bao, el primero en semanas, comer algo y esperar con
impaciencia el regreso de Elosa. Tumefacto y con los ojos enrojecidos me
met en la casa.

Bajo la ducha, con el agua caliente corriendo por mi cuerpo, tuve una
ereccin. La primera desde que me dej Elosa. Y pensar que mientras estuve
con ella se me paraba todos los das. Era un magreo constante sin solucin.
Viva encojonado. En cuatro meses no solt una gota de leche. Era doloroso.
Mis bolas eran como piedras. Caminaba como un lisiado.

En fin que me hice la paja lenta y suavemente. Apoyado con una mano en las
baldosas hmedas, las piernas separadas, las rodillas ligeramente
flexionadas, dejaba que el chorro de agua caliente cayera sobre mi verga,
mientras la meneaba con mi mano libre. Delicioso! Mierda, qu bueno!
Mucho ms sencillo as, adems, satisfacer los instintos. Sin pormenores.
Sin las dificultades enormes para conseguir un culo, seducirla, marearla
con astucias hasta dejarla sobre la cama con las piernas abiertas y la raja
hmeda. Todo el complicado mecanismo de la seduccin. El rollo interminable
del levante. Nada de eso. Tan slo mi mano derecha jugueteando con la
paloma con delicados movimientos. No pensaba en nada. No imaginaba nada. No
representaba en mi mente ninguna escena cachonda. Fue una paja abstracta.
La mejor en mucho tiempo. nica!

Sal del bao flotando, liviano, sin peso. Mis pies apenas rozaban el
suelo. Pas por la cocina con sonrisa serfica, imperturbable, casi ladino.
Com cualquier cosa. Me met en mi cuarto y luego de vestirme, como en un
sueo, sal a encontrarme con mi destino.

Estaba en la terraza con los binoculares prestos a capturar el regreso de
Elosa. Me interesaba sobre todo por la puerta del garaje. Me interesaba
ese trozo de metal que temblaba cuando se pona en movimiento, porque
Elosa no necesitaba pasar por la avenida para llegar a su casa. Si no vea
su carro, por fuerza deba observar los movimientos de la puerta de mierda.

All estuve acodado, sobre la baranda de la jardinera, diez o quince
minutos. Entonces, de improviso, se encendi la luz de su cuarto. Ah
caramba! Eso no me lo esperaba! Un minuto despus se apagaron. Y luego se
encendieron de nuevo, una, dos, diez, cien veces a lo largo de la noche.
Otra vez la rumba de las luces. El holocausto en resplandores. El travieso
interruptor arriba y abajo: clic... clic..., accionado por una mano
invisible. Desconcertado, no quitaba la vista de la puerta del garaje. La
maldita no se haba movido, no haba temblado! Y entonces? A qu se deba
el juego alegre de luces y sombras en mi cuarto aorado? Elosa, haba
salido o no? Ya no saba qu pensar. Pasaban las horas. Hacia la una de la
maana rein la calma en aquel cuarto lejano. Por la avenida ya no pasaban
carros. Silencio y desolacin. Y la puerta?: esttica, inamovible,
imperturbable en su ostracismo. No haban entrado ni salido carros por
aquella puerta hija de puta. Solt los binoculares y me sent en el suelo.
Ya haba sido suficiente. Inaudito! Me estaba jugando una mala pasada. Eso
era. Jugaba conmigo. Se pavoneaba. Me sacaba hasta la ltima gota de
cordura. Eso quera: que me desfondara y me lanzara delirante contra las
paredes. Estaba harto y agotado. Se me cerraban los ojos. El cuerpo se me
aflojaba y lentamente fui apoyando la cabeza en la jardinera y me dorm.

Era una habitacin de paredes blancas de la que colgaba infinidad de
platos. Pegado a una pared haba un largo mueble de madera coronado por un
gran espejo. Al fondo una biblioteca, tambin de madera, con la coleccin
completa de Salvat Bsica y Salvat General. El piso estaba cubierto por
mullidas alfombras. En el centro haba una gran mesa, s, de madera. Todos
los muebles eran de caoba. No sabra decir cmo s todo esto: primero
porque no conozco la caoba y luego porque la habitacin estaba a oscuras.
Sin embargo vea muy bien a Elosa en un extremo de la mesa. La acompaaba
un nio de unos ocho aos que muy bien podra ser yo mismo. All estbamos
los tres vindonos sin vernos. Ubicados en dimensiones distintas. Al menos
yo los vea a ellos como a travs de una pantalla oscura. Entonces Elosa
avanz y desapareci tras una puerta. La segu. Avanzaba con dificultad,
apartando con mis brazos la densa penumbra. Era penoso, asfixiante caminar
dentro de esa atmsfera. Cruc un pasillo, una cocina, otro pasillo, luego
una habitacin sin muebles y por fin llegu al pie de una escalera. All
encontr a Elosa, unos siete u ocho escalones por encima de m. La vea o
quizs la presenta. Quizs slo lograba rescatar algn rasgo, una fugaz
lnea de su rostro, de la profunda oscuridad que nos tragaba. Ella me vio y
extendi sus brazos como quien pretende alejar, apartar una presencia
indeseable. En su rostro comenz a dibujarse una mueca de terror, mientras
en sus labios se gestaba un balbuceo apenas audible que pronto comprend:
"No, por favor... no...". Yo mismo deba hacer esfuerzos inauditos para
articular palabras: "Soy yo, Elosa. Qudate tranquila, soy yo, ven". Y
tomndola de las manos la atraje hacia m y la abrac con fuerza. Poco a
poco se fue quedando ms tranquila. En ese momento despert y un impulso me
oblig a mirar hacia el castillo, en el momento justo en que la luz del
bao, primero, y luego la del cuarto de Elosa se apagaban. Era ella?
Haba llegado de la calle o simplemente se haba levantado de la cama para
ir al bao?

Me qued all hasta que amaneci. Sentado en el suelo de la terraza
escuchaba el runrn de la avenida. Ese vago latir que iba creciendo a
medida que calentaba el sol. Estaba deshecho y vaco. Dej los binoculares
sobre la jardinera. Ya no quera ver. No tena caso. Entr y me prepar dos
snduches de jamn y queso y me serv un vaso con Coca Cola. Lo dej todo
sobre la mesa del escritorio y me sent frente a la mquina de escribir. Un
mosquito pas frente a mis ojos. Lo dej ser. Coloqu una hoja en blanco en
la mquina y, levantando la mirada como quien ve sin ver la fea pared de mi
cuarto, como quien medita intilmente qu coo va a decir, me puse a
escribir.

Qu otra cosa poda hacer?

** Joaqun Ferrer Ramos
   chimete@cantv.net
   Escritor y fotgrafo venezolano (Caracas, 1965). Tiene indito el
   poemario La firme trama y varios textos narrativos, entre los cuales se
   encuentran dos novelas que desarrolla actualmente.



=== Versvulos      Silvia Rodrguez Bravo ================================

      (Nota del editor: en 1992 la chilena Silvia Rodrguez Bravo se dio a
      conocer en la escena potica de Talca al participar en la antologa
      Voces de la ciudad, realizada con motivo de los 250 aos de la
      ciudad. Seis aos despus el sello Ediciones Safo public su poemario
      Versvulos, compuesto por poemas erticos, de los cuales ofrecemos
      hoy este extracto.

*** Salom

Llevo en la sangre la venganza de Salom
el deseo inclaudicable de intercambiar
el husped lujurioso de tu cuerpo
con las cenizas sacrlegas de mi piel.

Todo arde en el ter de estas paredes
en las sandalias de este momento, y es que
estamos t y yo unidos en esta hora incierta
que me recuerda y eterniza
como la necesidad impostergable
de toda carne.

An con los ocasos quebrados y araados
por la bebida de tu vientre,
te cedo el privilegio de saciar el hambre de tus placeres
sobre el envoltorio de mi esqueleto lleno de laberintos.

Como t otros han trado fiebres acumuladas,
demonios escondidos,
como t otros han querido la mordida de mi beso
el castigo, un perdn para entrar en la morada
de mi insaciable lujuria.

Te vistes de ofrendas olvidando las deudas
que tienes con dios,
y me ofreces la humedad de tu piel,
y yo, compasiva, lucho contra tu cuerpo
sin ser tu enemiga.

Vienes a m como yo voy a los sueos
a ese soar de la desteida infancia
por un momento con el escapulario escondido
anhelo ser una mujer pura y casta
pero la imagen del cerebro me abraza
y me lleva al glgota de mi cautiverio.

Soy la venganza de Salom
los pecados de Magdala,
soy mujer, una Venus mltiple, una virgen, una Eva
mil mujeres soy, mil hembras, mil demonios,
mil seres encadenados a un solo cuerpo.


*** Cansancio mujeril

Habitan en la religin de mi piel atesmos angustiados
de tanto ceremonial impuesto, necesario, superfluo,
mientras la ciudad ofrece ofertas y me tienta con su
consumismo innecesario.

Camino amortajada, oscura, asfixiada, buscando
identidad en este nido lleno de perfumes, panties,
sin saber qu toalla higinica es ms absorbente.

La tirana del espejo acusa mi gordura
el vello de piernas, axilas, cejas, bigote,
como esclava venero esa cera caliente
que se extiende sobre mi piel y masoquista
amo ese tirn que exilia los pelos trados
desde el nacimiento.

Lamida por lenguas emancipadoras
contemplo en los vidrios el tero de la noche,
me bautizo en la religin de ser algn da
una excomulgada de la depilacin,
del maquillaje y de la maternidad.

A pesar de tanto dolor y sometimiento social
amo los dolores que da a da amanecen en mi piel
los cultivo en el almanaque de mis arrugas
y los leo cuando de mis continentes emergen
sentimientos puros y odios inconfesables.

En medio de la ciudad enfundo la espada y camino
buscando la otra mitad que me silenciaron
y en ese silencio an no comprendo
por qu Neruda se cansa de ser hombre.


*** Psicosis

Quisiera araarlo hasta verlo sangrar
pasearme por sus poros ensangrentados
bebiendo la rojez de sus venas abiertas,
cicatrizando con mis labios la herida
que provocaron mis manos.

Quisiera atarlo, subyugarlo a mis instintos
aleonar la quietud de su gozo
en la lujuria psictica de los placeres
imaginados por mi memoria.

Le arrancara con los dientes cada misterio
apualara las races de su pasin,
hasta hacerlo gritar, clamar piedad
y un resto de perdn.

Quisiera verlo crucificado en el glgota
de esta lujuria excomulgada y sin vida eterna
succionar cada trozo de su cuerpo
hasta que anhele la muerte de su violado cuerpo.

Estoy atando sus manos a la marquesa
no sabe que el nudo es ciego y ser sometido
a un psictico deseo.


*** Instante

Anestesiada por el glem de mi cerebro
conjugo pasado y futuro en el vrtice de esta hora
conjugo un poco de razn, un resto de neurosis
luego de quitarme el disfraz y quedarme desnuda.

Desnuda y perderme en la jaura de un sueo
devorar la muerte en cada amanecer
vivir hoy un poco ms que ayer y
sentir que an tengo infancias en la piel.

Amar el revs de las hojas, el acantilado nocturno
de una noche como sta
cuando apasionado le quit una hebra al horizonte
para zurcirme las heridas.

Hay tantos siglos en el dedal de un instante
todas las noches de todos los das son una sola,
en sus ramas trepa el silencio, la entrega clandestina
de los amantes, la primera cuota de la muerte.

En ella habita lo que nunca existi, lo que pude ser
y de pronto viene el da con su nusea bulmica
a borrarnos la noche.

Es entonces cuando me diluyo a media maana
y me sumerjo en acantilados nocturnos
en el bramido de los sueos para dialogar
con la bestia que llevo dentro.



*** Una noche

Y se pint los labios en un acto religioso, para un suicidio falso.
Muerte lujuriosa, placentera. Agona de besos entre caricias y zigzagueos.
Vbora que afiebra con el veneno de sus colmillos

Masca la avaricia de sus incontrolados deseos y camina por la ciudad
buscando dnde menguar el hambre de su cuerpo.

En el bar esparce sobre sus labios el trago maquiavlico y el arpa de Dios
comienza a tocar la meloda olvidada de Mozart. Pastoril embrujado que
llama a los excomulgados a ser cmplices de noches alquiladas donde saciar
el deseo carnal.

Ah estn. Ella sin mscara en los labios, entrega otra de sus noches, al
sarcasmo libidinoso de un extrao. En sus pezones atesora las ruinas del
mundo, el gnesis, el Apocalipsis veneran su carne esculpida en sal.

Ah estn los desconocidos cuerpos mezclndose entre zigzagueos, sin
promesas, sin eternidad que cuidar. Lujurioso romano sin Csar. Libidinosa
egipcia sin Dios, carne exterminadora, ansiosa, disoluta.

Carne unida al consuelo de un dios fortuito, de un dios casual.

Muerde cada respiro, extermina cualquier perdn. Amazona que busca libertad
en el esclavo. Guerrera nocturna. Gladiadora romana. Necesidad justa de
piel contra piel, labio contra labio, pelos entrelazados que se castigan
sin hacerse dao.

Se acarician los muslos, entre besos, entre mordeduras. Besos abiertos que
gimen en la antesala del placer. De tanto gemido y por tanto roce, un
oleaje salado guillotina la humedad fundida en las entrepiernas, que
saturadas nada desean, nada esperan.

Atenuada el hambre del cuerpo, se viste perezosa. Complacida me miro en el
espejo y me pinto los labios para esconder otra noche. Noches que no me
hacen dao.


*** Extraos

Bajo el ecuador de esta noche, sobre los ruidos de la ciudad
Acaricio los bramidos de esta desnudez prehistrica.

Dolorosamente placentera siento los inciensos de tu cuerpo
Sumergirse en la ciudad de mi universo.

Por hoy la ideologa de un hombre honesto
se duerme bajo los insultos erticos de tu lengua.

Estamos desnudos, desprovistos de cualquier moralidad,
arandonos la carne, mordiendo toda sospecha carnal
de nuestros instintos.

Te sumerges en mi vientre para olvidar tu tristeza
en mi cuerpo no est el consuelo de tu vida
tan slo hay cierta anestesia decapitada
que te adormece para este momento.

Los suspiros arden bajo el vendaval de este cielo
promiscuos, nos hemos ido goteando placeres,
hemos rebanado un arco iris en la esquina de los poros.

Acaricias mis costados y Cristo gime por su costilla rota
la voz de la carne silencia despus del ltimo gemido
todo lo hemos escrito en las pginas de nuestra piel.

Nada complace ms, nada duele ms
que sabernos dos almas desconocidas
con la misma hambre en el cuerpo
Dos seres prendidos a la pasin de una noche
que no olvid ser verso.



*** Miedos

No hay ms voces que tus voces,
no hay tormento ms eterno
que el tormento surgido
desde la ausencia de tus besos.

Dame en esta noche una hermosa maana
deja reconocerme en tu piel
antes que las galeras infinitas
recojan las vsceras de mi esqueleto.

Estoy aqu, actuando, como actor suicida
creo que seguir actuando entre vosotros
como vosotros y para vosotros.

A veces un camino extraviado me reconoce
y me quedo sin pas, sin ciudad, sin exilio,
y me confundo entre el anatema de querer ser
y la nada que me sustenta.

Y de pronto me reconozco en el acuario de tus ojos
ah contemplo mi propia imagen y veo
cuntas mujeres he sido, cuantas mujeres dej de ser.

Soy como un ngel cado, sin tierra, sin eternidad,
sin muerte, sin haber nacido, a la espera que la vida
me reconozca en su cordura o en su delirio.

Agonizo en el medio da de maana
el cerebro se confunde en la baha del misterio
agoniza y antes de morir me llega tu voz.

Ven, y concdele a mi piel el placer
de confesarse en tu carne
deja que guarde en mis labios la voz de tus besos.
deja que tu cuerpo penetre mi cuerpo.

Que necesito razones para olvidar quin soy
qu ser cuando muera
sumrgete en m, djame sentir que en tu carne
existe la morfina que enciende mi delirio.



*** Sombras

Las sombras acusan el regreso de la noche
queda estampado en el ocaso
una necesidad urgente de soar.

De soar sueos donde el delirio de Dios no duela
donde no aflija el sinnimo de la vida.

Dame de tus momentos, un momento,
un solo instante para acudir a tu boca
y no sentir la letana de este cansancio.

Camino sobre escenarios solitarios,
desnudos de sonrisas, de aplausos
camino como ayer buscando armona
para esta angustiada realidad.

Dame de tu voz el tiempo preciso
para reconocerme en tus labios
estampar esta imagen inconclusa
en el abecedario de tu mirada.

Ven, teje sobre mi piel la bendita inocencia
de ser hombre bondadoso
teje sobre mi cuerpo la maldicin placentera
de ser hombre cruel.

Pronto cerrar la puerta que abr al nacer
pronto volver al otro origen solitario.

Sombras diluidas acusan el arribo del amanecer
me tiendes una sonrisa, me besas y te amo.
Te amo sin pasado, sin dioses que bendigan
o maldigan nuestra unin.

Te amo inacabada, sin muertes, sin nacimiento,
te amo porque tu boca me sosiega la razn
y perdona mis pecados.



*** Lo que quieras

Depositada en el inventario de esta noche
allo insostenible por tener el derroche de tu piel
sobre esta descamada carne.

Te arrimas despacio al ttem de mi cintura
que semidesnuda habla el lenguaje que quieras.

Sumidos entre alcohol y cigarro dibujas con tus labios
la imagen de mi cuerpo y te entrego el afn lujurioso
de todas las bestias que me habitan.

Cruzo la noche de hoy y olvido la senectud de Dios.
En la antesala nocturna sangra mi estirpe,
por esta bendita hereja de entregar mi carne pblica
al polen libidinoso de nuestros desconocidos cuerpos.

Reconoces en mi piel el escenario de tus fantasas
y pagas por ver el acto de la virgen humillada
gracias a mis sarcsticos instintos.

El escndalo de mi piel ha hablado en tu lengua
ms tarde vendr otro a soar tus mismos sueos
sobre el placer condenado de mis cenizas arcaicas.

** Silvia Rodrguez Bravo
   smrb@endesa.cl
   Poeta chilena. Reside en Talca. Ha publicado Entre la poesa y yo
   (1993), Versvulos (1998) y Profeta de Bares (2002). Participa
   activamente en un grupo de poetas de su ciudad.



=== La cada      Roderick Guzmn Meza ====================================

Can era oscuro como una hoguera apagada, y su pelo apretado como un gorro
de lana sobre su crneo. Vesta una tnica de cscaras y cea su frente
con hilachas de rastrojos secos. Can era musculoso como un rbol o un oso.
Abel era delgado y areo. Llevaba piel de borregos y le gustaba cubrir su
cabeza con un manto de la gris pelusa de los cachorros. Can era cojo, se
haba lastimado un pie mientras haca surcos en la dura tierra. Abel era
parlanchn y chistoso, su voz pareca la de una cabra o una oveja.

Adn era un viejo taciturno cuyo rostro estaba oculto por una enmaraada
barba parecida a una catarata. Por las maanas caminaba por el arbolado y
lanzaba guijarros a las codornices. A veces se ocultaba por horas en las
espeluncas de los cerros. Cuando el crepsculo apuntaba entre las rosadas
nubes del horizonte, se asomaba a los acantilados con ocultos pensamientos.

Eva tambin haba trascendido la juventud. Las lneas de su cara eran
profundos surcos y su pelo era un espeso matorral cubierto de polvo. Su
cuerpo era magro, tenso, duro como races a ras de tierra. Sobre su cintura
llevaba siempre atadas unas hojas a manera de ensalmo. No teja, ni
cantaba, ni meca a sus vstagos sobre sus nudosas rodillas, slo estaba
all en su muda clera.

A lo lejos, ms all de las azules montaas, detrs de la hilera de los
cedros, donde el sol nimbaba con su luminiscencia los penachos de la
cordillera, estaba el hogar, donde haban nacido un da sin los presagios
del parto ni los cuidados de la madre. All donde se hundan en la
distancia las buclicas comarcas de los grillos y los leones, donde los
animales dorman en el lecho de su plcida inocencia, all, estaba el nido
de las alondras que arrullaron su primer da de existencia. En secreto, l
y la mujer, desde distintos lugares, miraban el vaporoso emplazamiento
donde ya no podan entrar. Recordaban el momento especfico, a media
maana, debajo del manzano, la redonda escarlata figura de la fruta, la
suave piel, la hmeda corteza, el suave mordisco, el sabor ligeramente
dulce, tenuemente cido, la frescura del jugo en los labios, en la lengua,
y despus el nubarrn sobre sus cabezas, los relmpagos, la incontenible
corriente, el furor de la lluvia, el barrizal, la suciedad, el vaco, los
animales ahogados.

"Me acusaste y sobre m cay la culpa", haba dicho Eva mientras le daba la
espalda en el lecho de hojas. El primer hombre intentaba acercarla al
eslabn formado con sus brazos, pero el corazn de la primera mujer se
haba convertido en cenizas. "Dije slo la verdad. No conoca la mentira,
ni la culpa", recalcaba Adn mientras miraba el techo de la gruta donde
jugueteaban dos lagartijas.

Concibieron a sus hijos en ese terrible odio mudo, en esa aversin oscura
por ser los nicos humanos, por no sentir ms compaa que sus sombras.
Ella se dejaba abrazar cuando el furor de su cuerpo era incontenible,
cuando los fluidos temblaban entre los labios de su sexo frentico.
Responda como los animales, pero ya no era un animal, ya no era la bestia
que aullaba. Antes el coloquio secreto era de gruidos y ronquidos, ahora
articulaba en su boca sonidos inditos en la selva, en las aguas y en el
aire. Cada noche la cueva era un abismo de silencios, salvo en aquellos
momentos. Cada noche el nido era un hueco vaco, pero cada cierto tiempo
era tambin un lecho de rosas trituradas.

Si no se hubiese dado la fuga precipitada, el miedo a la noche y al rumor
del viento, estos dos hubieran tenido una prolfica casta de hembras y
varones y sus mayores calamidades tal vez estuvieran consignadas al aseo
personal de la pandilla y al estupor por los chillidos a media noche de los
chiquillos hambrientos.

Entonces, el mal, en forma de aburrimiento, de tedio, se abalanz sobre
todos ellos. La rutina se convirti en un depredador, los acos, los husme
en los sotos, entre las espumas del torrente, en la bifurcacin de los
ramales, en la desolacin de la playa, sobre los rocosos rincones de las
montaas desnudas. Dio feroces dentelladas, hinc sus fauces en la carne
delicada de sus espritus.

Y el hasto se volvi un flujo de lodo en las arterias. Salt dentro de los
ventrculos de sus corazones y all se mantuvo escondido hasta que un da
el abigarrado universo sucumbi al primer atisbo de la muerte.

El da lleg y nada presagiaba la hecatombe, la inusitada transformacin.
Los padres sumidos en su desconsuelo, beban sus brebajes herbceos,
humeantes ante sus pupilas absortas en las hileras de hormigas que
ascendan por las paredes. El olor a eucalipto y a mastranto suba en
espiral hasta sus narices. Algo se han de haber dicho. Tal vez sobre la
nieve que inundaba la entrada o el cacareo de los pollos en el corral o tal
vez el relincho de los nuevos potros, ahora sometidos a su brida. Lacnicos
dilogos, contundentes monoslabos retumbaban, saltaban contra las erizadas
medianeras, se sumergan en los charcos de luz y sombras expelidos por la
hoguera. Olvidados ya de sus hijos, perdidos entre las espigas de los
penachos de trigo y los zarzales alborozados. Abel, con una campana,
arreaba sus torpes borregos, los empujaba con el bculo, sin perder alguna
ocasin para dejar caer un slido bastonazo sobre el espinazo de los tontos
andoscos.

"Mira mis animales, Can. Son hermosos, son sabrosos. Tus hierbas apenas
crecen y apuntan a tu barba hirsuta. Yo te digo, pastar en todos estos
campos y t debers conformarte con sembrar una porcin de tierra delante
de los precipicios donde Adn se lamenta de sus cuitas. Sembrar no es
productivo, es ms fecundo el tero de mis cabras y mis ovejas. All se
asienta la vida, el alimento y el abrigo. Ellas me dan piel, leche y carne.
Qu pueden dar tus guindas y tus ortigas".

Can callaba mientras su hermano le daba la espalda tocando un flautn de
hueso. Los animales, bajo el influjo de los agudos arpegios, seguan a
Abel. Can miraba con detenimiento el movimiento de las ancas del rebao y
luego rebanaba con sus ojos el grueso tallo de una caa.

"Mi casa es de troncos y lianas. La fragancia de las flores es el aliento
de mi cabaa, mientras tus estpidas bestias llenan de heces el aire y de
piojos nuestros cuerpos. En el jardn donde siembro mis naranjas, mis higos
y mis manzanas el entorno huele a aquel hogar escondido en la memoria de
nuestros padres".

Apur Abel los agudos sonidos de su caramillo y danz en torno a un
montculo de bosta. La risa era aguda, filosa. La mueca de Abel hera el
corazn de Can. Adn y Eva, mientras tanto, se miraban en un
descorazonador silencio.

** Roderick Guzmn Meza
   rguzman78@hotmail.com
   Periodista, poeta y escritor panameo (Panam, 1957). Ha escrito obras
   como Herejas, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de
   Borges, El clon, Ejecucin de Judas, Genocidio, El padrastro y El
   fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una
   institucin estatal.



=== 7 poemas 7 de El arte de sucumbir      Isabel Guevara =================

                                            "Se aprende a sucumbir con arte
                                             y se sucumbe para hacer arte".

                                            "La prosa convive con el verso;
                              acaso para la imaginacin ambas son iguales".
                                                          Jorge Luis Borges

*** 001

no buscaba uncin
exiga firmeza

y la traicion
s
a su otredad



la palabra



*** 002

le tentaba esa noche la idea de los cuerpos, en celebracin, cubiertos con el color de unos instantes de jazz



encontr
un anillo
un abanico
           ms-caras



la luz
se extingui

Mardi Grass
permanece



aunque cerque la noche y las hojas se presenten imposibles
no se abandona un verso en la orilla por aciago que sea



*** 014 - en el laberinto del no

buscar el vocablo
extraerlo
penetrarlo

reinventar el por venir
o admitir su ruina

porque es nada al hermanar los prpados y al atar la venda
porque es una desolacin que no pasa al concluir el texto

hay que asistirlo en el trnsito
con la importancia de su misticismo / inutilidad



l permanece sin nosotros
por nosotros

en el miedo a morir
con el fantasma de amar



afirmo
escribir no es darle voz al silencio para verse muerto en l



*** 015 - behind the scenes

a priori
no hay que unirse al poeta

el
infinito
no
es
sino
quimera

desposeerse es el mandato o morir en el patbulo para no prearse
con sus lunas y mareas

cuando no hay un anhelo que te suea
la orden es ignorar el dogma
la fe absoluta / relativa

y los premios
y castigos

la
voluntad
es
deshonesta
cuando
canta
en
voz
ajena

en el recinto del lenguaje
guarecerse

escuchar
su
grito
lindante

buscar
la
piedra
sin
limitar
al
hombre

-el asunto es no sumar melancolas
aunque el verso se habite de retoques



*** 024 - terma

un poema es una herida que exige de los astros desatar los nudos de la cuerda
cmo principiar su vuelo? si a todo llegamos con acrobacias
y por metforas, desistimos



*** 027

la escritura es un espacio de duelo entre la fuga y el quebranto
entregarse a su abril es tortura
buscarle amantes, debilidad



*** 029 - naturaleza muerta

camname
pidi
el
verbo

y
baj
a
su
infierno
con
el
alma
en
una
mano

me apret al tronco
con los huesos de mis huesos
con las voces de sus voces

sucumb arlequn

espantapjaros habit mis muertes
-tantas veces recorridas- con la desconocida sentada frente a m

y hall
al que no brota de la sangre
ni de la carne
porque se forja desde el espacio vital que es el potico

el
hombre
nuevo
resurgi
del
agua

y
con
fuego
recorre
los
secretos
de
salvaguardarse

bajo
el
lpiz
y
el
papel

** Isabel Guevara
   isaguev@yahoo.es
   Poeta venezolana (Caracas). Reside en Inglaterra. Sigui estudios de
   psicopedagoga y derecho. Curs el Programa Superior en Escritura
   Creativa del Instituto de Creatividad y Comunicacin (Icrea, Caracas,
   http://www.icrea.org.ve) y form parte de las <i>Voces Nuevas
   2003/2004</i> del XV Taller de Expresin Literaria del Centro de
   Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, Caracas,
   http://www.celarg.org.ve), mencin poesa, y de talleres de arte, entre
   otros, en el Museo Alejandro Otero y en la Galera de Arte Nacional de
   Venezuela. Ha colaborado como correctora y publicado en revistas
   literarias, impresas y virtuales, en Argentina, Espaa, Mxico y
   Venezuela.



=== Dos cuentos      Paula Winkler ========================================

*** (sin ttulo)

Mechar la carne con pedacitos bien provistos de anchoas. Salpimentar a
gusto. Poner en una tinaja cincuenta gramos de manteca fresca y una
cebolla. La cebolla debe cortarse con esfuerzo, pero sin fruicin. En
tajadas finas, todo sin llanto. Cocinar la carne sobre fuego moderado y
evitar irrumpir en desaconsejable impaciencia. Tratar de alejar la carne
del fuego antes de que se torne trasparente, o se extinga en el vapor del
tormento. Agregar al preparado un sorbo de aceite y la cebolla. Calmarse.
Si an queda leche en la heladera, hervir medio litro sin temor a los
accidentes -las mujeres tenemos ojos de viga. Mezclarla con un vaso de
jerez -pueden ser dos vasos o tres, segn la necesidad de olvidar triunfos
o de sustituir fracasos. Colocar todo otra vez sobre fuego moderado y dar
vuelta la carne de tanto en tanto. Cuando se la presienta tierna, retirarla
y arrojarla a una fuente como si se tratara del propio cuerpo que clama por
un descanso despus del ajetreo en un gimnasio. Mantener la carne caliente
e incorporar al jugo de la tinaja -antes pasada por tamiz, sin prejuicio-
una tacita de harina y algo ms de manteca -si queda coraje- siempre
revolviendo con cuchara de madera, para evitar la formacin desagradable de
grumos. Cocinar sobre fuego, esta vez bajo. Hacerlo hasta que la salsa
espese y se torne untuosa. Sazonarla y sumarle la yema de un huevo, batida
a discrecin. Colocar la salsa en alguna salsera y baar la carne.
Acompaar con vino tinto y, si la ocasin es propicia, dejar servido el
peceto sobre la mesa, aferrarse al sentido comn, quitarse la blusa,
arrojar lejos la falda y entregrsele a l aproximadamente todas las veces
que se pueda, para evitar que las mutuas salsas del matrimonio se
marchiten.



*** El canje

Rosaura me dice, irritada, que sale con Guillermina. Mi hija vomita
nubarrones cada vez que algo le molesta.

-Est bien -le digo- las espero, no muy tarde.

-Tus controles, a otra parte -contesta Rosaura- pasado maana me ir a
vivir sola, espablate, vieja -y da un portazo de esos que oigo desde que
cumpli sus desdichados quince aos.

Cuando yo cumpl mis quince, mi madre estaba ocupada en sus t-canasta; mis
hermanos, con los caballos, y mi padre se desviva de trabajar por el
alimento, que inclua los chocolates diarios de Lion D'Or para la abuela y
las escapadas estivales de toda la familia a Mar del Plata. Salamos
impecables en las fotografas sociales.

De nia, yo no toleraba ni a Chaplin: sus piruetas y sus ojos inmensamente
tristes me hacan llorar. Tampoco, el teatro: bastaba que se apagaran las
luces para que empezara a dolerme el estmago. Mi hija se lleva bien con la
oscuridad.

Ruido de puerta que se cierra a golpe seco y sonido de ascensor que baja:
Guillermina y mi hija deben estar saliendo. Si le preguntaran a Rosaura
cmo han sido sus padres con ella, no dudara en contestar: -Dos tarados,
me arruinaron la vida -Ahora, por fin, en su apartamento, har lo que le
plazca.

Tengo sed de vino. Descorcho y saboreo una copa, aunque no puedo dejar de
pensar en las amigas de Rosaura. De todas, Guillermina es la que menos se
le parece, no es una chica  la page. Alta y de mirada distante, muchos se
la imaginan inalcanzable, pas de hielo. En realidad es clida como el
trpico, pero no tiene suerte: cada vez que emprende un proyecto, ste se
desvanece. Como me sucede a m, que he invertido miles de horas para que mi
hija perdone lo que no s si hice.

El cuerpo de Guillermina la vela como un ngel de la guarda, hasta que cede
y ella termina en algn quirfano. Igual a m: aguanto todo lo que puedo;
por fin, mi cuerpo avisa y a ciruga.

Rosaura est llena de certezas; Guillermina y yo, balbuceamos en la niebla.
Mi hija es fuerte y, cuando opina, expele huracanes de su boca. A nosotras,
los problemas nos silencian. La nica furia que conocemos es la que
descargamos en los sanatorios.

Tambin estn Florencia, Mara Luisa y Jobelina. Mara Luisa se acaba de
casar y trabaja con el marido. Jobelina da clases en un colegio ingls, y
Florencia todava cursa medicina. Las vi crecer a todas.

Mi esposo muri hace unos aos y yo, sola, sostengo esto como debo. S,
debo aguantar los berrinches de Rosaura, soy madre de tiempo completo. No
todas las mujeres pueden decir lo mismo; tienen que trabajar de domsticas,
o escuchar pavadas todo el da para recibir sus pagas a fin de mes; atender
enfermos en La Quiaca, curar heridas con poca gasa, o defender menores en
la oficina de Pobres y Ausentes. Otras, son prostitutas, o soportan maridos
que durante noches enteras salen de caza y vuelven exhaustos como si nada.
Hay mujeres a las que se les mira con desprecio por haber descubierto
alguna teora nueva. Ninguna de ellas puede dedicar todo su tiempo a sus
hijos.

Mi esposo fue el primer y ltimo hombre que conoc. Juan me ense a
robarle sus besos a la noche, y sus dedos permanecen impresos en el
contorno de mi boca. Rosaura se mora de vergenza de nosotros. -En el
colegio, se burlan, mami -comentaba, apesadumbrada- y... a ellos no les
gusta cuando el "Da de la Familia" lo miras a pap todo el tiempo y le
sonres, y cuentan chistes y estn contentos, porque me dicen que el
colegio les rene para eso del matrimonio y los hijos, y que vosotros sois
como novios.

No pudimos tener ms hijos. Le habramos bajado la luna a Rosaura cuando
naci. No lo hicimos, y ella nunca entendi por qu. A lo mejor nosotros
tuvimos la culpa: nos vea siempre dispuestos. Como el soldado en la
trinchera: "Ah va, mi capitn, para lo que usted mande". La luna qued
donde est, y, aunque con nosotros y sus abuelos, Rosaura escalaba
montaas, nunca se sinti satisfecha.

No dejamos que nuestra hija fantaseara con Juancito, un hermano que se
inventaba cuando las burlas escolares llegaban al lmite. Quiz ser hija
nica fue esa ruptura que ocurre en toda infancia, a partir de la cual ya
no volvemos a ser los mismos. Y mi tero le haba provocado ese dolor sin
remedio a Rosaura!

La madre de Guillermina fue la pionera en diagnosticar mi enfermedad.
Recuerdo ese da, y reproduzco una imagen de algunas mujeres musulmanas
que, con higos y dtiles, acuden a las tumbas de sus difuntos y se quedan
rezando con ellos hasta que se pone el sol, y los pjaros (o los difuntos),
consumen los frutos hasta no dejar huella.

Matilde y yo nos hicimos amigas enseguida, aunque haba algo de ella que no
alcanzaba a descifrar: nunca iba a los actos de la escuela, y todo lo que
haca por Guillermina pareca diseado. Nada la sacaba de quicio. Nunca
alzaba la voz, pero con firmeza, proclamaba el afecto por su hija. No he
entendido jams esta forma de querer, reducida a gesto y palabras. Quiz la
profesin le ocupaba tantas horas a Matilde, que continuaba con el delantal
puesto hasta en su casa.



Oigo sonido de voces, la llave que cliquea, y ah estn mi hija y su amiga
de regreso. El peinado irregular y los vestidos sin tabla dejaron la huella
del baile o de algunas copas.

-Cmo os fue? -no tengo curiosidad por los detalles, s por saber que les
trataron bien.

-Y cmo nos va a ir? -contesta Guillermina-. Los tipos son idiotas. O son
inteligentes y hay que huir despavoridas, no vaya a ser que te consuman de
un saque, como si fueras coca cola, o no tienen tema de conversacin...

-Ay, t siempre tan sencilla -Rosaura se queda mirndole con irona y
agrega:- djate de exigencias, terminars como "Rosita, la solterona".

-Como "Rosita, la soltera", dirs.

-Guillermina, no fastidies -fin de la conversacin.

Siento, en medio del dilogo, que inauguro otra expulsin de mi hija desde
el vientre. Peor, una expulsin a su adultez, porque me quedar sin ella en
casa. Es que Rosaura acaba de recibirse de publicista, trabaja y no ve la
hora de vivir sin su madre. Guillermina termin sus estudios de derecho.
Pero no encuentra un buen trabajo para irse del estudio en el que cobra dos
pesos, y prefiere vivir en familia. Ignoro si el tiempo que pas desde que
las vi jugar por primera vez en la salita de cuatro es el tnel que recorr
para reencontrarme con esa nia que jugaba sola en las playas de Mar del
Plata.

Guillermina y Rosaura continan hablando y, antes de oler los cigarrillos
que encendern en el living, me voy a dormir. S que, por lo menos estos
das que faltan, Rosaura llenar el vaco de la casa.



Compruebo que Rosaura y Guillermina estn durmiendo y, con las medialunas
que salen chispeantes del horno, me les acerco y les estampo un beso en la
frente. -Holaaaaa! -gritan en unsono, mientras pegan los rostros
nuevamente en la almohada. Es necesario que insista con el caf para que se
levanten de a poco.

Suena el telfono para Guillermina. Rosaura me habla de un tal Marcos, le
conoci la noche anterior, parece buen muchacho, se enamoraron al verse y
le dio el telfono del apartamento al que se mudar. Su amiga, desencajada,
parece decir a su madre algo que no entiendo. Cuelga y se pone a llorar sin
consuelo.

Mi hija salta, seca el llanto de Guillermina con el repasador que me regal
el Da de la Madre, y le satura con consejos.

No puedo ver a nadie sufriendo. Guillermina tiembla. De inmediato veo a
Carlitos Chaplin, mareado entre relojes, y deseo sacudirle la tristeza. No
s cmo hacerlo, las piernas se me quedan pegadas a los mosaicos de la
cocina.

-Hblale t a Matilde, mam -me exige Rosaura-, es tu amiga, a ti te
escuchar.

-Claro que lo har, hija. Pero, qu est sucediendo?

-Que Matilde enloqueci, mami. NO LA VES?

-S que la veo, djala a Guillermina, Rosaura, por favor -es innecesario
que le implore nada a mi hija, de inmediato se calla.

Despus de or a Guillermina, hago la llamada. A Matilde le molesta que su
hija siga viviendo con ella y con la abuela. No ha trabajado tanto para
tener que atender a dos mujeres a la vez. Guillermina no gana lo suficiente
en ese estudio jurdico, y ella est harta de tanto problema econmico. El
divorcio no vino solo, la hija tuvo mucho que ver, siempre silente y
deprimida, el padre finalmente dej la casa. Y, s, en algn momento las
madres tambin se cansan. Y ella est cansada, as que Guillermina debe
procurarse un lugar en la ciudad que no sea el propio.

Rosaura grita: "Tengo la solucin, mami!", se irn a vivir juntas al
apartamento. Tan slo hay que poner otra cama. -No es cierto, mam? -y yo
asiento. Mi hija y yo aplaudimos de alegra, quiz con el ruido contagiemos
el entusiasmo a Guillermina. Pero, nada. Desorientacin es todo lo que veo
en sus ojos.



Recuerdo a ambas nias que se mecen en la hamaca. Una llora, la otra re.
Caminamos con Juan por la playa que est pegada a la plaza, y ahora s que
slo Guillermina querr hacer castillos en la arena conmigo. Rosaura
preferir saltar como sapo en la orilla y despus seguir con el padre el
curso de las olas. Anochece, mi hija enfoca sus ojos y camina en la
oscuridad por toda la casa, sin temor a los duendes. Guillermina, igual que
yo, necesita que haya luz, y la encendemos para esquivar fantasmas.



Desde que cumpli sus desdichados quince aos, Rosaura ha deseado irse de
casa: una vez con su primer novio; esta otra, sola. Y lo logr. Finalmente,
se ir. Con Guillermina.

Me pregunto si no se habr resuelto algn canje de hijas por all arriba.
Nunca me he visto reflejada mejor en un espejo, que como lo hago ahora con
Guillermina: un abandono comn lentamente se mete en el cuerpo y viaja
hasta el alma. Invade y tapa los poros de nuestra piel para impedirnos
disfrutar. Ella y yo estamos obsesionadas con el caos que ha sido nuestra
infancia. Y queremos controlarlo todo, como si pudiramos!

Ahora, que observo a Guillermina y a Rosaura, y me parece compartir el
silln con mis hermanos y ver a mi madre que juega a la canasta, pienso que
Dios hizo el canje de estas nias. Lo hizo para que yo aprendiera a vivir
sin certezas y Rosaura le enseara a su amiga lo inevitable: la vida misma.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Poemas      Jorge del Rosario =========================================

*** Mtame

Crtame esta lengua decidida
que recorre tu desnudo envs
tame estas manos delineantes
que amenizan tus glidas mejillas
qumame estos ojos descarados
que devoran tus insinuantes fronteras.

Mtame de una vez... pero
crtame esta lengua con tu lengua
tame estas manos con tus manos
qumame estos ojos con tus ojos
mtame de amor deslizando
un te quiero hasta mi alma.

As s, mtame.



*** Para qu?

Paraninfo, paralela, paradisaca.

Para todo.
En sus primeros tiempos.

Paradigma, parablica, parmetro.

Para casi todo.
En su segunda etapa.

Pramo, parafernalia, paranormal.

Para casi nada.
En la etapa final.

Paraguas, paracadas, parapeto?

Nunca la viv as,
en cualquier momento
en que necesitara su ayuda.



*** La visita inesperada

Rota el alma, rota,
agujereado el crneo por un disparo de licor
dibujaba meandros por los parachoques,
barran sus pestaas las aceras
testimoniales y perversas,
la noche que secuestr su corazn
una inesperada visita que vesta de blanco.
(inesperada esperada)



*** Lluvia de luna

Llueve la luna
en el suburbio de esta noche amanecida
roturas mltiples
que a golpe de bramido
traslada el mar a mi cara
prendola de lgrimas secretas.



*** El sueo de cada noche

Cada da, al atardecer
comienza el sueo de cada noche.

est oscurecido...
se acerca la hora

un metlico rugido
hace sonrer mi tejado
al mismo tiempo que comienza
el ballet miocrdico.

pasan minutos
minutos-horas
minutos-siglos

horas
horas-eternas
y...

y no se oye su voz
reclamando mi presencia
con dulzura

ni con
ni sin
dulzura

no se oye nada

el puto despertador
me levanta de la silla-testigo
recordndome que comienza
una nueva maana
y que,
al atardecer,
comenzar el sueo
de cada noche.



*** Buenos das, cario

Buenos das.
No has cambiado mucho cario,
te veo igual cada maana.
Tu chata nariz,
tus ojos achinados...
ni el pelo te crece.

No pasa el tiempo por ti.
Yo tampoco he cambiado mucho.

Sigo siendo el mismo.

Incapaz de romper
de una vez esta foto
que veo cada maana.



*** Cllese

cllese.

mantenga por una vez
la boca cerrada,
el corazn abierto.

cllese.

silencie la razn,
abra las puertas
crtese las penas,
lmese el alma.

cllese.

mantenga, por una vez,
la boca cerrada
el corazn a tiempo.

cllese.

deje por una vez
de utilizar su voz
como coraza.

cllese.

mantngase callada
y sintase esta vez
una mujer
en silencio amada.

cllese.

mantngase callada.



*** La cara de la luna

Susurraba el viento una queja casi inaudible
junto al plcido sueo de la orilla
mecida por su habitual cuna de arena.
Las baldosas estatales soportaban
innumerables y annimas pisadas.

Todo pareca muy dentro de lo normal.
Cont las estrellas y eran exactamente
las mismas de siempre.
Sin embargo,
algo haba cambiado en la cara de la luna.
No era la luna de aquella noche.
Estaba empaada por las lgrimas de tu olvido.



*** Noches

Imagine a su gusto el ocaso
pero slo el silencio y la soledad
son testigos de que las minsculas ceras
no mueren con el digital y mecnico aplauso
ni con la niebla del desaliento
sino con el torrente que enturbia
una mirada sin senda.

** Jorge del Rosario
   aloloco01@hotmail.com
   Escritor espaol (Canarias, 1954). Ha publicado libros electrnicos en
   Divague.com, YoEscribo.com, Margencero.com y otros sitios.



=== Relatos      Vctor Vegas =============================================

*** Seres en un texto

Las palabras saltan del grafito al lomo blanco de la pgina. Se van
alineando una tras otra dejando breves espacios intercalados para demarcar
sus lmites. Todo en delicadsimo orden. A ellas les fascina tenderse as,
de cabo a rabo sobre la palidez de la pgina. Poco les importa los sollozos
de sta que queda considerablemente lastimada por la punta implacable del
grafito. De tanto en tanto desaparecen bajo la friccin de alguna goma.
Pero no, no mueren. No se extinguen. Slo se transmutan en otras formas,
otras palabras. Van y vienen como olas. As viven incansables.



*** Divertimento

Los bostezos son diestros trapecistas. Suelen volar de boca en boca porque
all yace su pasatiempo favorito. No tienen preferencia en boca particular
ninguna: ahora puedes verlos retozar en una pequea, incolora y sin sabor,
y, un segundo despus, en una gorda, roja y muy apetitosa. Carecen de
tcticas y estrategias. Slo se dejan llevar por la brjula de las
emociones. A simple vista parecen una orquesta sinfnica rigurosamente
ensamblada, pero no pasan de ser un cuarteto alocado, alegre y
absolutamente contagioso.



*** Paradoja de la dominacin

A partir del momento en que el homo sapiens se irgui sobre sus miembros
inferiores -o mejor, sobre su raciocinio-, comenz a escribir su propia
historia. Historia que ha estado plagada de ambiciones, grandes hazaas,
pequeas miserias, injusticias y mucha dominacin.

En el universo de los objetos la dominacin del hombre empieza con la
imposicin de un nombre. Espejo silla reloj mesa zapato acera fsforo lpiz
computadora televisor tostadora radio jabn corbata papel biblioteca eructo
bostezo. De all a la domesticacin no hay ms que un paso. Sin embargo,
desde su inteligencia inferior, los objetos entienden y van hacindose
indispensables en la cotidianidad de su amo.

Despus de muchos aos de interaccin, ambos, objeto y hombre, han alterado
su esencia. El objeto es menos objeto y el hombre ms esclavo.



*** Antropologa

Disciplina a travs de la cual se estudia in situ el aspecto fsico de los
antros y cualquier manifestacin sociocultural que se desarrolla dentro de
sus permetros.



*** Autorretrato

El pintor ha estado pintando su retrato. Lleva en esto unos diez aos. Cada
da deja sus otras telas y le confiere sesiones de tres o cuatro horas.
Cuando acaba la sesin, exhausto, piensa que maana s lo terminar. Es tan
obstinado. Nunca queda satisfecho. Quiere para su retrato la exactitud
precisa, la perfeccin. Atrapar ese justo momento ante el espejo. "No como
ayer, como ahora". Pero nunca podr terminarlo y vivir eternamente molesto
e inconsolablemente insatisfecho.



*** Signos de puntuacin

Vengo a engrosar la lista del selecto grupo de escritores excntricos que
detesta usar en sus textos los signos de puntuacin. No se trata de una
actitud de rebelda o por mera condicin de excntrico, sino, ms bien, de
dar acuse de recibo a un sentido insoslayablemente esttico.

No soy el primero, que yo sepa, en tener cierta fobia visual hacia el uso
de estos signos convencionales de la escritura. S que ellos se inscriben
dentro de las normas y reglas de nuestro lenguaje que exigen ser
inobjetablemente respetadas, pero como se sabe, toda norma o regla es
susceptible de ser transgredida.

El grueso del grupo ha optado por la poesa porque de alguna forma en ella
se reducen los problemas de apreciacin o interpretacin que pueden generar
la inexistencia de los puntos, las comas y los parntesis. Pero excntrico
entre los excntricos, he preferido el ensayo, lo cual me ha trado no
pocos inconvenientes con mi editor que se niega a violentar las reglas y
normas de la Real Academia Espaola, y a confundir o extraviar a los
lectores en un mar enrarecido de palabras, slo por complacer los
retorcidos gustos de un escritor poco ledo.

Para salvar la distancia entre mis textos y mi editor trabaj durante aos
en la creacin de una tcnica que, sin causar desconcierto en la lectura,
prescindiera de la utilizacin de los signos de puntuacin. Gast ms de
diez aos de mi vida buscndola hasta que finalmente di con ella. Despus
de mostrarla entre algunos allegados y amigos -y de conseguir su tmida
aprobacin-, me dispuse a presentrsela a mi editor.

Sin embargo, son harto conocidas las penosas historias de ciertos genios y
sus trabajos incomprendidos, durante la poca que les ha correspondido
vivir, que no apost un duro por convertirme en una loable excepcin. Y
como no s hacer otra cosa que no sea escribir, y de ms est declarar que
sin publicaciones no hay paga, termin arreglando con mi editor que mis
manuscritos, una vez publicados, podran convivir con los irritantes signos
siempre y cuando yo no los viera. As que en adelante yo entregara la
ltima revisin de mis manuscritos utilizando mi tcnica y ellos se
encargaran de modificarla a su antojo antes de sacarla a la calle. Por
suerte, nunca he tenido la costumbre de leer una de mis obras ya publicada.

De seguro usted ahora mismo estar leyendo estas notas cargadas de comas,
puntos y hasta signos de exclamacin! Por supuesto, a causa de un dictamen
cobarde y egosta de mi editor, nunca se dar por enterado de la original
tcnica que desarroll para prescindir de los repulsivos signos y que mis
textos pudieran ser ledos como Dios y nuestra Real Academia lo mandan.

** Vctor Vegas
   vsvegas@hotmail.com
   Narrador, dramaturgo y poeta venezolano (Barquisimeto, 1967). Ingeniero
   en informtica por la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado
   (http://www.ucla.edu.ve). Textos tcnicos suyos han aparecido en
   publicaciones especializadas como Byte, P&M y IT Manager. Ha recibido
   diversos premios y reconocimientos literarios como el primer premio del
   Concurso "Cecilia Labrador" de cuento (Barquisimeto, 1993); primer
   premio del V Concurso de Relatos Cortos "Relatos de Mujer" (Santurtzi,
   Espaa, 2004); segundo premio del II Concurso Internacional de Cuento
   "Revista Hybrido" (New York, EUA, 2004); primer premio del VII Certamen
   de Textos Teatrales (Torreperogil, Espaa, 2004); primer premio del IV
   Concurso Asela de Dramaturgia (Barquisimeto, 2005); y finalista del III
   Premio de Poesa "Dionisia Garca" (Murcia, Espaa, 2003), entre otros.
   Sus textos han aparecido en plaquettes, antologas, revistas literarias,
   diarios y en diversas publicaciones electrnicas en Internet. Ha sido
   colaborador del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). En la
   actualidad colabora en el diario El Impulso (http://www.elimpulso.com)
   de Barquisimeto y el Centro de Estudios Literarios y de Arte de Castilla
   y Len (http://www.editorialcelya.com) de Espaa.



=== Poemas      Jorge Guitart =============================================

*** Chocan robots pensantes

Chocan robots pensantes
con extremismos de cristal de moda
(robots pensantes nada murcilagos)
y se cortan,
y se estremecen los delirantes
pero muy, muy aparte.

Y oye, mira, aparte de ser y aparte de estar
aparte de oler y aparte de pensar
aparte de tocar!
qu hiciste?
Y qu queras?
Conozco a quien, no siendo, pudo ser.
Eras t o la sombra de un mueble humano?
Detecto la miseria en la expresin
y el engao en el contenido
y nadie aprende de las flores
ni de su extrema gravedad.

Nada se prende al muralln.
Nos sigue dando grima.
Las que te vean se han ido
Las que se desvestan ya no existen.

Quin es el piso y quin es el techo?
Quines son los ventanales?
Los mismos muecos
se siguen guardando en cajas oblongas.
Dado que no inspiran, expiran.

Haba unas tradiciones muy fuertes
que opriman a unos nios muy dbiles.
T ibas montado en un caballo
y el caballo iba montado en una yegua.

A los nios que eran la esperanza del mundo
los manejaba una seora que era la fe de saturno
y un individuo que era la caridad de jpiter.

Si nos hubiramos quedado un rato ms
podras haberles hecho a todos la pregunta
de los sesenta y cuatro mil pesos.



*** Salmo azul

Cuando Angustias (seora as denominada)
traz su arco en la experiencia,

es que no se acost con ningn difunto
de los que son ahora fieles en noviembre?

Acurdate de N y N que nos precedieron en la seal del timo
y duermen ya el sueo del hogar de fango.

Y no es invierno en la primavera del encanto,
otoo en el verano de la gran victoria estudiantil?



*** Retazos

El invierno crudo habra que cocinarlo con piernas y brazos.

Hubo una vez varias sillas, varios sillones.

Qu postura inteligible va a ser inelegible?

No abrigaba ilusiones de encenderte, mi sol.

El ser de nombre Aleja se ha acercado
con su encfalo provincial.
Es austera como pocas ya que no queda casi nadie.

T quieres ser riendo el hortelano que no llore.
pero si Elena Morado, la del acertijo, se ha desmoronado
no habr sabido quin ser.

Esto quiere decir que el libro abierto es un ro gelatinizado.

Cada cual del grupo descentrado se va bajando de las gndolas con zapatos
que han encarado lo concreto.

En Babilonia nadie estaba en babia y todos se han agotado.

La que llora se escinde; la que se escinde, llora.
Hay simetra de soportal en el traspatio.
Voy yo a la ciencia del loco antojo
preguntando por el meollo de la realidad.

Todo est en que al seor Bulbo Raqudeo
no se le ocurra empatarse con la cenicienta,
la verdadera cenicienta,
la confeccionada de cenizas.

Quiero decirte que las minsculas no estn contaminadas
y van a servir para explicarte mi inters
porque sigas sin ponerte nada.

Pues cun de verdad eres
y cmo ha de fracasar mi convencimiento.



*** El destino manifiesto

Por la boca muere el envenenado.
Pequeo ladrn acaba coronado.
Palabra de santo cuyo pan comemos
lleva adelante la ruindad que tenemos.
Muerde al que habla el que no cae
Celada por buenos sus ascos trae.
Lo que tiene cielo tiene poco pelo.
El plazo de la deuda congela el caramelo.
El toldo encoge lo que el viento escoge.



*** Isla aislada es la peor

Cules logros de la emotividad
son ms repugnantes que los pasos
de los que dicen que van a ir a cierto lado 

y te dejan guindando como referente
donde la conviccin tiene su precio
y la ola de suerte es estadstica?

El alma del control no tiene integridad
Oye, cantante lamentable embravecida,
El que te ratifica te desprecia.



*** Pedidos a los pjaros

Acentor, s albatros.
Cota, s caricerrn.
Avoceta, s cota.
Lechuza comn, s camachuelo.
Mirlo, s lechuza comn.
Canario, s urogallo.
Urogallo, s canario.
Graja, s pagaza piquirroja.
Cndor, s corneja.
Pato, s guila.
Gallo, s jilguero.
Ganso, s tot.
Cisne, s pinzn.
Martinete, s and.
and, s avin.
Avin, s pingino.
Pingino, s gallo de pelea.
Gracias.



*** Propiedades

Dnde estn Cuarzo y su primo Feldespato
y la novia de ste, Mica?

Nunca quisieron ser granito.
Nunca quisieron para s
las propiedades del litio.

Todo acaba en propiedad.
Toda ente que se pierde
tiene la propiedad de perdido.

** Jorge Guitart
   guitart@buffalo.edu
   Escritor de origen cubano, es profesor de lingstica hispnica en la
   Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo. Escribe en espaol y en
   ingls y varios de sus textos estn en su pgina web
   (http://wings.buffalo.edu/EPC/authors/guitart). En 2000 el grupo musical
   Lake Affect, dirigido por el compositor argentino Alejandro Rutty e
   integrado por Rutty, Lorena Guilln, Tom McCluskey y Tiffany Nicely,
   lanz el CD Playing Guitar, musicalizacin contempornea para voz y
   percusin de seis poemas de Guitart.



=== El secreto del tiempo      Laura Guilln Ramo =========================

Busco un secreto. Subo al tren, sin ganas. Huyendo del tiempo que pas en
Barcelona. Mi pasado no tiene sentido. Me acomodo en la butaca. Por la
ventanilla veo a una muchacha esbelta y rubia que espera. Junto a ella su
caniche con un jerseicito de lana, como sacado de una acuarela, ladra al
viento. Enciendo un cigarrillo. El humo opaco y gris desdibuja mi rostro y
yo invento mis ojos azules. El tren arranca lentamente. El pelo grasiento
de mi compaero se apoya contra la almohada sobada mil veces por
innumerables viajeros. Los colores del cuero negro del asiento que tengo
frente a m bailan al son del agua y se pasean los fantasmas de mi ciudad
por la escalera de mi alma. Juegos urbanos concebidos desde tiempos
inmemoriales. Un tnel borra mis sentidos de una pincelada. Silencio. Dos
amantes se miran con ternura infinita y se acarician ardientemente en su
imaginacin o en la ma. Luz. Yo soy la luna que tie todo de una
oscuridad mgica. Un bosque con una mujer me asalta. Habitan liebres y
bhos entre los rboles. Un nio llora y pide a su madre un bocadillo de
mortadela. La madre le mira y saca una galleta. Todo sigue su curso. Un
hombre abre una lata de atn en un campamento gitano. Un cactus apunta con
los cuatro pelos de su barba a la claridad de la maana. Serpientes y
lagartos se secan al sol desde siempre y para siempre. Los amantes se besan
y se susurran al odo. El nio come su galleta y suea con su bocadillo de
mortadela. La madre bosteza sonoramente esperando tragar una mariposa.
Llueve dentro del tren, fuera el cielo est despejado. Tengo fro. Mis
huesos hmedos se quejan de la falta de movimiento. A mi alrededor nada
est quieto. Esqueletos bailan al son del continuo traqueteo. El pelo
grasiento de mi compaero tie de un aura multicolor el aire que le rodea.
Nubes en forma de animales prehistricos circulan frente a m. Un buitre
carroero se aproxima a su presa, ya muerta. No hay pelea. Una extraa
estacin se aparece ante mis ojos. La gente corre. Un hermano besa a una
hermana en su despedida. Una maleta corretea por el andn sin dueo ni
destino. Todo contina igual. Los amantes se miran indiferentes, ya no se
tocan. El vaco corroe su cerebro, fosilizando su deseo. El nio crece y ya
no quiere galletas. La madre est cansada y bosteza esperando tragarse una
mosca. Una flor se deshoja lentamente, anhelando la llegada de otra
estacin. La primavera puebla mi alma y deshace mis miedos. No espero nada.
La triste campana de la iglesia de mi infancia repica por los que fueron.
La viuda llora la prdida que ansi. Lgrimas de sangre pueblan los campos
de vides a punto de ser vendimiados. Huellas de jabales honran a todos los
ladrones del mundo. Ya no quedan nidos de pjaros. Mi imaginacin se
esfuma. Los amantes se separan. El nio ya no llora, porque ya no es nio.
La madre suea bostezar y tragar cualquier cosa. Siente miedo. El pelo
grasiento cae sobre la alfombra. El tren se ralentiza y anuncia la llegada
a su destino. Veo una estacin que me resulta familiar. Barcelona. Miro a
una mujer cana, que fue rubia y esbelta, sujetar a un caniche invisible, ya
muerto. En sus manos lleva un jerseicito de lana, que no ladra por el perro
que le acompa. Yo observo mi reflejo en el cristal de la ventana por
primera vez desde que part. No me reconozco. Mi cara est surcada de unas
arrugas nuevas y profundas, que conforman un mapa desconocido de m misma.
Lo que fue, lo que pudo ser y lo que ser. Bajo del tren. Estoy exhausta.
Miro a mi alrededor. Otro nio pide un bocadillo de mortadela a su madre.
Otros amantes se miran con ternura infinita. Y otro pelo grasiento sube las
escaleras de su vagn para aplastarse contra una almohada infinitamente
usada. No descanso. Otro tren inicia su viaje muy lentamente. Pero yo ya he
estado all.

** Laura Guilln Ramo
   l.guillen.r@esade.edu
   Escritora espaola (Zaragoza, 1975). Actualmente es doctoranda en
   psicologa aplicada.



=== Tres poemas      Mariela Ramrez ======================================

*** Vergel afligido

Gime un helenio...
el vergel afligido
tortura ms.

Y la ilusin?
corre por arroyitos
de terca pena.

Flores de agua
inundan esta fronda:
quizs conciban

futuras calas
redimidas en gracia...
es esperanza

tan esperanza
que un bello crisantemo
procura calma.



*** Djame ser

Djame ser -ser- lo que soy:
el recorrido lacnico,
hdrico,
serpentino,
absorbente,
primigenio,
nico,
simple,
natural,
animal...
...mujer

Djame ser "A" placentera,
"A" abierta...
Haciendo la "A"
entre la "V" de tus piernas.

Djame ser -ser-
Lo que soy...
sin presente,
sin pasado,
sin futuro,
...slo ser
el ltimo segundo.



*** De las memorias...

Caminar al filo de un hilo de telaraa
o columpiarse en el tilde oropel de las palabras,
daba igual.
La dulce infancia de sus rostros,
tambin.

Porque no era la trinidad
amistad sagrada,
nunca lo fue.

Mi materia para el olvido
sern las palabras -tal vez-
y el tiempo, con su hlito de cloro
aquellas cosas
de las memorias, borrar.

** Mariela Ramrez
   mramirez_22@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maturn, Monagas, 1982). Actualmente reside en El
   Tigre, Anzotegui. Es estudiante de qumica en el Instituto
   Universitario de Tecnologa "Jos Antonio Anzotegui", en El Tigre.
   Trabaja como diagramadora en el diario Mundo Oriental, de la misma
   ciudad, donde mantiene su columna "Libertad bajo palabra". Coordin
   entre marzo y octubre de 2004 la pgina literaria Ojos de Mochuelo, que
   suspendi por motivos de estudios. Actualmente colabora activamente con
   dicha pgina. Prximamente publicar Rebeliones encarnadas, contentivo
   de textos de poesa y prosa potica con insercin de lenguaje ka'ria.



=== Romance       Gladys Liliana Abilar ===================================

Abr la ventana del comedor para tantear al da. Eran casi las 10 y el sol
penetr hiriendo mis pupilas. Apoyada sobre los codos en el marco de madera
sostena una tasa de caf caliente entre mis manos. Acerqu mi nariz hacia
el humo aromtico y sorb un trago. Permanec en esa actitud de entrega
llenndome de ciertas fascinaciones.

Las maanas de febrero en Nonogasta tienen un clima de calma y sensualidad.
La brisa inunda la atmsfera en una conjuncin de aromas florales,
frutales, y de animales en celo.

El viedo de enfrente luca un verde muy intenso, rayano con la
fosforescencia a esa hora de mxima luminosidad, y sus racimos en sazn,
que anunciaban una pronta vendimia, pendan de la parra ahtos de vigor
como ubres hinchadas de leche o como preez de nueve lunas.



En medio de ese verdor fulgurante, una pomposa yegua de pelaje dorado como
una canela se paseaba, inquieta y presumida, restregando su figura contra
el alambrado que le sealaba el lmite. Recorra, de ida y de vuelta, el
mismo camino con desasosiego, como buscando una salida o la liberacin a su
encierro.

De pronto, un relincho entrecortado, con nfulas de excitacin, me sac de
mi embelesamiento. Divis, a la distancia, a un brioso semental que se
abra camino, a trote corto, entre los arbustos desde el otro lado de la
valla. Se acercaba. Su cabeza se elev y las aletas de su nariz latan con
ritmo de corazn agitado. Olfateaba la brisa y su belfo superior se
alargaba testeando algn sugerente olor que lo enardeca. El instinto lo
condujo, le mostr el camino, e intent alcanzarlo. Avanz exultante,
aplastando, con sus cascos, retamas, jarillas, pichanas y cuanto yuyo se le
atravesaba en el camino. El cuello erguido, la cabeza siempre en alto,
oscilante de un lado al otro, atento a cada indicio de placer que la
naturaleza le ofrendaba en su bsqueda ardorosa. Devor el espacio que lo
separaba de la yegua y la encontr.

Pastando junto al alambrado, como ajena a la situacin, la hembra se dej
desear. Sus ancas redondas, florecientes de olores, se contoneaban
restregando el poste de algarrobo que delimitaba su territorio. Luego,
freg su largo cuello en el mismo poste, lenta, insinuante y bati el tup
con gracia. Comenz una danza feroz de conquista y seduccin. Feroz, por el
obstculo que tornaba inaccesible el evento. Mientras la hembra acercaba
sus ancas al cercado en insoslayable convite, el macho olfateaba con
deleite el manantial de sus aromas. Asediada, volva su cabeza hacia otras
latitudes como mezquinndose, negndose de a ratos y dejndose cortejar
tambin. Jugaba a seducir. Fiel a su condicin de hembra, le daba y le
quitaba. Camin unos pasos frente a l meneando sus caderas, esparciendo
efluvios de celo. Luego dio un giro y regres a su lado con trote de
bailarina. Agach la cabeza, traspas el alambre y la frot en los sobacos
del potro para beber sus sudores. Desafiante, lujuriosa, se haba erigido
en un reto a la conquista.

El semental, envanecido por esta gracia que sublimaba su condicin de
macho, dibujaba arabescos en el aire y en el suelo pavoneando su musculosa
figura de narciso, y su cola, crecida hasta los tobillos, ondulaba al
brillo de sus crines como ostentacin de sus virtudes. Una pata delantera
golpeteaba el piso insistentemente con elegancia, casi con delicadeza, cual
una caricia. El aire se haba impregnado de aroma a sexo. Y el sexo del
potro creca y creca.



El macho intentaba franquear la valla en intil tarea. En un momento, logr
introducir su vigoroso cuello entre dos lneas de alambre tensado, y luego
de fatigosa maniobra pas sus patas delanteras y avanz con el lomo en un
tortuoso enredo de cascos, rodillas y alambres. Pero el resto de su
anatoma, ese que necesitaba, el miembro erecto, qued enganchado irnica y
dolorosamente en uno de ellos. Mientras tanto la hembra, haca su aporte
ante el dilema. Aproxim su sexo dilatado y hmedo al macho que libraba una
batalla con el infortunio.

El potro, que resollaba desesperado, se movi con esa precisin milimtrica
que le confieren la naturaleza y el instinto y logr evadirse del tormento.

No claudic frente al fracaso. Reinvent nuevas estrategias para servir a
su hembra. Lo vi desplazarse algunos metros, alejndose. Ante mi equvoca
deduccin que supona su derrota, dio algunos giros pisoteando la tierra
con saa, con carcter de furia y decepcin, como buscando una respuesta a
su fraude. Y encar una nueva embestida.

Se plant ante la hembra, peg el hocico sediento en su sexo. La yegua se
aquiet. Se dej probar. El deseo creci. De pronto, el semental
sobreexcitado elev sus patas delanteras por encima del alambre superior y
las apoy en el lomo de la hembra quedando en posicin de cpula. La mont,
mientras ella reculaba apegndose a l, ofrecindose, lista para el
apareamiento. Empez a mordisquearle el lomo consolidando, de esta manera,
su dominio. En esa posicin, muy cercana al xito, el potro intent elevar
unos centmetros su miembro para alcanzar, al fin, el objetivo. Pero el
alambre, tenso e insobornable, lo venci.



Sucesivos intentos malogrados no alcanzaron para detenerlo. Se oa un
relincho cortito y visceral. Pareca una protesta. Dueo de una furia
indmita, incontrolable, inici una serie de agresiones al vallado que
obstaculizaba la concrecin de sus anhelos. Dio vueltas y vueltas, giros y
contragiros en el mismo lugar, sin alejarse de su hembra pero a una
distancia prudente para no lastimarla, cuando empez a lanzar una
seguidilla de coces al cercado. Luego se par de frente y lo embisti
reiteradas veces con la testuz. Pareca querer derribar al mundo. Pero el
cercado no ceda, y sus fuerzas ya no eran las mismas, ni su libido, ni sus
ganas de pelear. La lucha frentica por vencer el obstculo lo estaba
distrayendo de su objetivo principal. Quiz su miembro, herido o
sensibilizado despus de tantas embestidas, se haba resentido.

Pero el potro an no resignaba sus deseos. Destin unos minutos para pastar
cerca de su prenda, con la mirada siempre atenta en ella. La yegua, que
tena menos dificultad para atravesar el alambre con su cabeza, pastaba del
otro lado, junto al macho. De vez en cuando sus hocicos se juntaban, se
olan, se probaban, se tocaban frotando las cabezas, sus largos cuellos, y
se descubran nuevamente. Y el ritual comenzaba una vez ms. Una suerte de
danza ertica, exacerbada por la dificultad de unir sus cuerpos ante el
irrefrenable deseo de posesin y entrega.



El paso lento de un camin cargado con uva moscatel rumbo a la bodega,
cercen la imagen del potro y su yegua que mis ojos recorran con anhelo.
Cuando logr recuperar la escena, ambos estaban quietos y juntitos, con sus
cabezas bajas, como compartiendo una necesaria resignacin.

De pronto, un silbido que pretenda emular las notas de un vals, se oy a
la distancia como arpegios en la garganta de un zorzal. Era el capataz de
la finca que atravesaba la tranquera silbando y cantando "La Loca de Amor".
Se aproxim a la yegua, palme sus ancas, revolvi sus crines con gesto
carioso, le puso freno, riendas, pelero y montura, y se la llev.
Desaparecieron a travs del viedo.

Nunca sabr por qu no segu el impulso que tuve desde el primer momento:
cruzar la ruta y cortar con una tijera el alambre que tercamente se opona
al amor.

** Gladys Liliana Abilar
   gladys8@fibertel.com.ar
   Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se gradu de
   profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el ttulo de ingeniera
   agrnoma. Asumi la direccin del Instituto de Investigaciones
   Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la
   Ctedra de Gentica. Realiz estudios de postgrado en el IAP, de
   Paisajismo. Paralelamente incursion en la Literatura publicando los
   libros: Ecos del corazn (poemas, 1989), Ms all del pecado (novela,
   1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos,
   con prlogo de Jos Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado
   por el pintor uruguayo Carlos Pez Vilar y prologado por Eduardo Gudio
   Kieffer, mencin en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino
   rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Particip en el IV
   Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV
   Encuentro Internacional de Escritoras "Ins Arredondo" de Guadalajara
   (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de
   Alicia Steimberg. Con este ltimo gnero integr siete antologas y
   particip en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas
   distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio
   "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller",
   otorgado por la comunidad Allerana de Espaa, entre otros. Particip en
   la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde tambin se
   present Destino rabioso. Particip en la edicin y presentacin del
   libro de Hctor David Gatica Integracin cultural riojana (2005).
   Colabor en la edicin del libro La Rioja, de Manrique Zago.



=== Un verano en voz alta      Porfirio Mamani Macedo =====================

La tierra estaba seca,
y tus ojos no miraban
no queran mirar, el sol,
sino el agua, el ro, la lluvia;
pero miraban el sol en el celeste cielo,
el sol que secaba tus labios,
el sol que inundaba de sed los caminos.
T buscabas el agua, el aire de afuera,
un arroyo para refrescar tu frente,
para humedecer tus labios.
La tierra estaba seca,
buscabas una ola de mar,
mas una ola del desierto
golpeaba tus ventanas.
Estabas solo en el centro del camino.
Era un sueo,
tal vez un sueo amargo,
y debas caminar limpindote la frente,
con tus pelos viejos, usados por el viento de la vida.
Caminabas y volvas a caminar,
decas que estabas cerca de tu casa;
pero estabas detrs de tu ventana
y la abras y la volvas a cerrar.
Estabas afuera, solo,
caminando con tu bastn de cera
y no llova.
La tierra estaba seca,
herida por un rayo de sol
y su piel era un desierto herido
por l ibas buscando la playa de tus sueos.
Tu casa estaba lejos,
te estabas alejando de la puerta de tu casa,
como un nio abandonado,
como un ciego estirabas tus manos en el aire
y nadie te miraba,
nadie quera mirarte.
Palpando los muros de las casas,
te ibas alejando, solo, de tu casa.
La tierra estaba seca,
y esperabas que alguien te llamara
y t llamabas, pero nadie,
en el pramo desierto que mora en las ciudades,
escuchaba tu voz, y tu voz regresaba a tus odos.
Tu casa era un infierno y llorabas, solo.
Recordabas el jardn donde habas jugado,
buscabas los prados, las orillas de los ros,
los bosques, las sombras,
pero sombras no haba en ninguna parte.
Tu voz se iba quedando atrapada
entre las rejas invisibles que la iban oprimiendo.
A quin llamabas? Tal vez a un hijo,
a un amigo, a un hermano, a quin?
Te doblabas para mirar el suelo, la alfombra,
y no mirabas nada,
slo el polvo por tus pies rodaba.
Se haban olvidado que existas.
Quin poda orte?
Tal vez, un vecino, un pasante, quin?
Nadie.
Regresabas de perfil a tu ventana
y mirabas el sol, el sol sobre la tierra.
Te hubiera gustado ver llover y no llova,
te hubiera gustado sentir el frescor de la noche,
la noche estaba ah, pero frescor no haba.
La tierra estaba seca,
y tus ojos miraban la tarde, el crepsculo,
siendo apenas el alba del da.
Mirabas el armario, el ropero,
mas el espejo slo retena tu mirada,
para ver lo que pasaba:
se estaban marchitando tus pelos
se marchitaban de tanto limpiar tu frente.
La tierra estaba seca,
tus manos temblaban en la sombra que arda: 
tu piel, tus ojos, en silencio.
Y tu voz se iba alejando por un tnel,
paso a paso, grito a grito,
en el tnel de la vida.
Estabas solo, como un desgraciado, solo,
habiendo tanta gente, estabas solo.
La tierra estaba seca,
y viento no haba para refrescar 
la mirada lejana que de tus ojos sala, 
para vagabundear por el techo de las casas,
detrs de las puertas que no se abran,
por las puertas abiertas donde no haba nadie.
Afuera, hundas tus pasos en el fango del olvido;
adentro, luchabas con el aire que no haba.
Abras puertas y ventanas
y tercamente, el aire no entraba.
Pensabas que se quedaba afuera,
por eso salas al pasillo, a la calle
y no lo encontrabas.
El aire estaba quieto, invisible.
Pero subir y bajar las escaleras,
te hundas en la nada;
queras sobrevivir al grito lejano,
a la cada violenta de la vida.
Se estaba poniendo la noche entre tus ojos
y luchabas contra el ruido que invadi tu casa.
Ibas de un lado a otro
y al medio da te acercabas a la ventana
y mirabas el sol, el sol sobre la tierra.
La tierra estaba seca,
y tus sueos se iban apagando,
se escondan en las rendijas de la casa,
en los cajones, en los muebles,
en el polvo que iba creciendo con el da.
El soplo extrao lleg a tu cara
como un golpe,
que empujaba los muros de las casas,
que forzaba las puertas y ventanas para entrar,
y despus ya no quera salir.
Estabas adentro,
acosado por el aire que golpeaba tu pecho,
que exprima tu frente,
que hunda sus garras negras
en tu vientre para buscar tu alma.
El aire esta all, y no quera irse.
De un lado a otro caminabas
y no mirabas nada.
As, tropezaste con algo fofo
que no miraste.
Era tu perro, tu amigo, tu nico amigo;
aqul que siendo cachorro,
encontrarse abandonado en la puerta de una casa.
Te sentaste en la silla y miraste agotado:
cmo dorma tu perro!
cmo dorma tu gato debajo de la mesa!
Los llamaste con aquella voz de tnel,
esa voz que jams haba salido de tus labios
y volviste a llamarlos,
pero estaban irremediablemente dormidos.
Pensabas que estaban enojados,
que se haban puesto de acuerdo para no moverse.
La tierra estaba seca,
y te estabas durmiendo
pero no debas dormir.
Mojaste tus labios con agua caliente
porque agua fra no llegaba. Nada era fresco. 
En el centro de la noche,
pensabas en la lluvia,
en las gotas de la lluvia que resbalaban por los techos.
Te acercaste a la ventana de la noche
y no viste la luz de la casa del vecino,
aqul que siempre dorma con la luz prendida,
aqul que nunca iba de viaje a ninguna parte.
"Al fin se ha ido de viaje", dijiste, eso dijiste.
"Se ha ido a la casa de uno de sus hijos,
por lo menos sus hijos se han acordado de l,
se ha ido de viaje a alguna parte", eso dijiste en voz alta;
pero nadie ms que t oa tu cansada voz
en el desierto oscuro de la ciudad infierno.
Habas ido al parque y en el parque no haba nadie.
En el camino no haba nadie,
bajo las sombras no haba nadie,
slo palomas que sucumbieron
al aire remoto que tanto las vio volar.
Todo estaba cerrado,
cerrados los corazones,
cerrados los ojos de la gente,
aquella que no quera verte cruzar una calle,
arrastrando tu cuerpo con tu bastn de cera.
Te pegabas a la sombra
y la sombra violenta te expulsaba.
Afuera debas caminar para seguir viviendo.
La tierra estaba seca,
y t buscabas en los cajones tu nombre,
queras saber quin eras,
queras saber si tenas familia en alguna parte.
Estabas muy lejos de todo
y tenas sed de todo.
El agua fra era caliente,
el aire fro era caliente,
y tus pelos se secaban,
como las hojas de los rboles de afuera.
Las voces y los gritos se fueron apagando,
como las luces que ya no alumbraban,
como los viajeros que ya no volvern jams.
Y t no esperabas a nadie,
pero estabas ah, junto a la ventana,
siempre en alerta,
como si esperaras a alguien,
como si esperaras algo de alguien.
Se terminaba el da,
se terminaba la noche,
y t estabas ah,
mirando por un hueco la vida.
Mirabas hacia fuera,
y pensabas que estaba amaneciendo,
pero no cantaban ms los pjaros,
aquellos que solan cantar con el alba.
El tiempo era confuso.
Y sentas un olor extrao,
un olor que haba entrado a tu casa,
haba entrado como un chorro de aire,
por debajo de la puerta.
El olor haba entrado y ahora no se iba,
se haba fijado en alguna parte de la casa.
Te estabas acostumbrando a vivir con l,
esperando, tal vez, que lloviera,
y lluvia el cielo no anunciaba.
El manto del sol estaba ah, da y noche,
vindote por la ventana con un ojo.
Y t mirabas en la noche, el da,
con una plegaria en los ojos.
La tierra estaba seca,
el aire estaba enfermo
y tu voz se haba callado para siempre.
La tierra estaba seca,
la tierra estaba triste,
la tierra estaba enferma.
Y tus ojos ya no podrn mirar,
ni el sol, ni la tierra, nada.
Te fuiste navegando en el olvido,
en el ro violento del olvido,
aqul que no perdona nada,
aqul que mora en el pecho de la gente.
Ya no podrs decir, ni or decir nada. 
La tierra estaba seca.
La gente estaba ah,
con su mirada torcida viendo a otra parte.
La tierra estaba seca,
y los nios no lloraban,
y los nios no dorman, no queran dormir. 
La tierra estaba seca,
y bajo el cielo,
una nube negra se acercaba.

** Porfirio Mamani Macedo
   pmamanimacedo@yahoo.fr
   Abogado y escritor peruano (Arequipa, 1963). Abogado egresado de la
   Universidad Catlica de Santa Mara, ha hecho adems estudios de
   literatura en la Universidad de San Agustn (Arequipa) y tambin en la
   Sorbona (Francia). Ha publicado poemas y cuentos en varias revistas en
   Europa, Estados Unidos, Canad y Latinoamrica. Ha publicado entre otros
   libros Ecos de la memoria (poesa, Editions Haravi, Lima, Per, 1988),
   Les vigies (cuentos, Editions L'Harmattan, Pars, 1997), Voz a orillas
   de un ro / Voix sur les rives d'un fleuve (poesa, Editiones Editinter,
   2002), Le jardin el l'oubli (novela, Ediciones L'Harmattan, 2002), Ms
   all del da / Au-del du jour (poemas en prosa, Editiones Editinter,
   2000) y Flora Tristan: La paria et la femme trangre dans son oeuvre
   (ensayo, Ed. L'Harmattan, 2003). Actualmente reside en Pars, donde
   prepara un doctorado en letras en la Universidad de la Sorbonne
   Nouvelle, y ensea en la Universidad de Pars VIII.



=== Un viaje fallido      Aura Estrada ====================================

Le advirtieron que una ofensa ms al buen comportamiento y su prometido
viaje a la tierra prometida (Estados Unidos) sera cancelado y que por
favor devolviera el lapicero que haba sustrado durante el recreo de la
mochila del compaerito Agni, quien lloraba desconsoladamente como un
cobarde en la esquina del saln en los brazos de la regordeta Miss Becky.
La pequea malhora, sin ningn rasgo de vergenza o arrepentimiento,
lentamente extrajo de su suter verde bandera un lapicero a cartuchos con
dibujos del enmascarado Hombre Araa y extendi la mano hacia la Directora.
Ahora puedes salir, y sali al pasillo color beige. Detrs de ella, Agni
sali tambin, an con lgrimas en los ojos. Esto no puede seguir as, ayer
fue el termo de Hello Kitty de Ana Mara, antier un graffiti en la pared,
la semana pasada la regla de La Mujer Maravilla de Marisol, y hoy, esto. El
tono de la Directora era de reproche, como si los padres de Odette tuvieran
la culpa de sus recientes fallidos atracos. Al salir de la oficina sus
padres la tomaron de la mano y la llevaron a casa sin decir una palabra. La
miraban como quien tiene frente a s a un total desconocido.

Una vez en el coche empezaron los cuestionamientos arduos. Que no quieres
ir a Estados Unidos con tu hermana? Su hermana, tan brillante que uno se
quedaba ciego de verla y tan obediente que Odette se preguntaba si estaba
viva o era un robot. Haba llegado a la conclusin de que no era un robot
el da que rompi la cama de lujo de su Barbie favorita. Su hermana no
llor (al contrario de Odette quien no par de llorar por varias horas
encerrada en el bao), nunca la haba visto llorar, slo tom los restos de
la cama, los tir a la basura y le dio a Odette el apodo de: Destroyer
nunca ms jugars con mis juguetes. Y lo cumpli. Odette reflexion que un
robot no tendra tal capacidad de auto-represin. Que no sabes que esos
juguetes que robas de tus compaeros los vas a poder comprar en Estados
Unidos? La angustiada y joven madre de Odette la miraba con compasin pero
se le acababan pronto los argumentos y le alarmaba el repentino
comportamiento vndalo de su pequea de siete aos. Cmo he podido
engendrar a esta nia? se preguntaba con la mirada. Y Odette tampoco lo
saba. Desde aquella tarde de enero que se sentaron a hablar con "las
nias" en la mesa de madera cuarteada en el comedor de su estrecho
departamento, Odette se haba transformado pero no saban en qu, en quin.
No prestando atencin a los lamentos de una madre preocupada, Odette
pareca examinar la avenida al final de la cual brillaba una
desproporcionada M amarilla. Apenas unas semanas antes haban abierto el
primer MacDonalds de la ciudad de Mxico y en tumultos las familias se
lanzaron a sus puertas incluso horas antes de la apertura oficial. Las
filas se desbordaron hasta las calles aledaas, los estacionamientos no se
daban abasto, en los juegos del patio trasero del restaurante rojo,
amarillo y blanco los nios se peleaban por ser los primeros en subirse al
tobogn que llevaba a una alberca de bolas plsticas de colores, en el
"automac" coches repletos asomaban sus cabezas queriendo hablar por el
interfn para hacer un pedido de 2 bigmac con queso, 4 cajitas felices, 6
cocacolas y 6 papas fritas mientras un Ronald MacDonald humano se paseaba
repartiendo globos con una camisa a rayas rojas y blancas y unos pantalones
azules ridculamente grandes. El coche dio una vuelta en U y la M se qued
atrs de ellos, brillando solitaria. La splica vino otra vez. Dinos qu
ests pensando Odette.

El coche se detuvo en la caseta de la cerrada empedrada. Odette y su madre
esperaron a que el coche arrancara de nuevo. Tu pap tiene que regresar a
trabajar. Caminaron en silencio. Odette trat de alcanzar la mano delgada,
casi esqueltica, de su madre. Antes de llegar a la puerta, vieron un
pjaro muerto sobre el pasto seco. Es la contaminacin. 

Hoy otra vez lo mismo pausa S, un lapicero pausa En el recreo. No dice
nada. Cerr la puerta inesperadamente. No pudo escuchar el resto de la
conversacin. Tom su libro y sigui leyendo hasta que su madre abri la
puerta. La escuch caminar a la sala: no se haba quitado los tacones
todava. Tiene que regresar a trabajar. Tengo que regresar a trabajar,
prtate bien, nos vemos en la noche. Pens que a lo mejor todos menos ella
eran robots.



Desde su cama vea la casa de madera gris de las Barbies inertes. A su lado
brillaba la estrella rosada de los Little Twin Stars. La invadi la gana de
tocarla. Pero no poda; era la estrella rosada de su hermana. Su hermana
que tena una madre en Estados Unidos y que ahora la obligaba a ir con ella
por todo el verano a un lugar remoto. Pero all hay muchos juguetes y te la
vas a pasar muy bien, vas a ir a un campamento de verano con otros nios y
puedes visitar un parque de diversiones y comer muchas hamburguesas, poda
escuchar en su cabeza la voz suplicante de su madre. Pero aqu tambin hay
hamburguesas. 

Llam por telfono a la oficina de su madre para avisarle que saldra a dar
la vuelta en bicicleta. No, no puedes salir, ests castigada, Est bien.
Colg, tom su bicicleta, un termo de agua, unas monedas de la canasta del
cambio, unas galletas Mara y sali a dar la vuelta en la bicicleta que
recibi de los Reyes Magos. Hubiera preferido una avalancha Apache pero en
su carta los reyes notaron que en una ciudad como la de Mxico una
avalancha Apache no era el mejor transporte, pero es lo que anuncian todos
los domingos en la tele, grit enfurecida y estall en un llanto que dur
horas y que puso un toque oscuro al que de otra forma hubiera sido un feliz
seis de enero.

Dio varias vueltas dentro de la cerrada pero pronto se sinti aburrida por
la monotona de la ruta que, si no era circular, ya la tena mareada. Se
dirigi hasta la caseta, el vigilante abri la pluma que la separaba de la
calle sin preguntar nada y por primera vez pudo andar por las avenidas que
hasta hoy le eran territorio prohibido. Al final de la avenida vio la M
gigante brillar entre los postes y el cableado de luz. Empez a pedalear
con cierto temor visible que no desapareci ni cuando estuvo sobre el
pavimento. Sigui adelante sin fijarse en el flujo de los automviles que
pasaban deprisa sin tampoco fijarse en ella. Esta nunca ha sido una ciudad
de ciclistas. Determinada a llegar a la M, el temor inflam su deseo.
Pedale lo ms rpido que pudo. Tan rpido que una vez que alcanz la M no
pudo frenar del todo y la bicicleta se derrap dentro del estacionamiento
vaco. Se sacudi el polvo y se levant como si nada hubiera pasado.
Llevando la bicicleta por los manubrios, camin hacia el edificio de vidrio
del restaurante y aunque le era un lugar familiar, se sinti en terreno
desconocido. 

El interior del MacDonalds no la deslumbr como la primera vez. Not en el
suelo manchas de suciedad y un olor exagerado a grasa y papas fritas. Entr
al bao para enjuagarse la cara y las manos y se encontr con una empleada
fumando un cigarro trapeando con agua negra y que la ignor por completo a
pesar de su aspecto maltrecho. No tuvo que hacer fila porque el lugar
estaba desierto. Pidi un refresco y se sent en una de las mesas en el
patio trasero donde ningn nio jugaba, ningn payaso reparta globos y en
el automac un joven se aburra esperando un pedido que no llegaba. Los
coches seguan pasando uno tras otro en el total silencio de la tarde
despejada. Dio unos sorbos a su bebida y pens que no tendra fuerzas para
regresar. 

** Aura Estrada
   aae2102@columbia.edu
   Escritora mexicana (Len, Guanajuato, 1977). Reside en Nueva York, donde
   hace un doctorado y trabaja en una novela. Profesora de espaol en la
   Universidad de Columbia. Ha publicado Borges, ingls (ensayo, Editorial
   Scripta, Mxico, 2004) y tiene en prensa Borges, prologuista (Scripta).
   Crnicas, reseas y poemas suyos han aparecido en revistas literarias
   como las mexicanas DF y Castalia, y en la estadounidense Bookforum
   (Nueva York), y su crnica "Un edificio fantasma" fue incluida en el
   libro En qu cabeza cabe? (Editorial Mapas, 2005).



=== Mistagoga. Ritual de iniciacin      Yolanda Blanco ==================

      (Nota del editor: la autora de Mistagoga es la responsable del sitio
      Dariana.com, un tributo al escritor nicaragense Rubn Daro que se
      mantiene en lnea desde 1997. Poeta y cantautora, Yolanda Blanco nos
      ofrece en estos textos un esbozo, con amplias dosis de reverencia
      mstica, del ser femenino. El libro completo puede paladearse en
      http://www.dariana.com/mistagogia2.html; la Tierra de Letras presenta
      hoy a sus lectores una seleccin de sus poemas.

*** Cuando sea

Cuando marzo sea
Cuando cubra el vello
Cuando la sangre arrime
Purificarn entonces tu vientre
Leche y miel derramarn bajo tu lengua

Habrs subido el peldao primero
Iniciado tu menstruo.



*** Iniciacin

Y me dio esta oracin
para decirla tan slo
a las horas de la sangre:
Aprendo del menstruo
Forjo mi contigidad con la luna
De la ubicua Tierra
arranco mi fuerza
S que mes a mes hay un hijo que me suea.



*** Aposentos

Varios nimos me habitan,
a muchos cuerpos aposento.
Hay quienes les dicen abismo
paridad dicen cuantos:
Ver la casa de mi cuerpo
ver el cuerpo de mi casa con amplias
puertas y ventanas;
techo, alero, cobija,
nidal o hamaca;
casa albergue o caverna,
casa labio o espada;
de cuatrocientos hijos
hospedaje, posada.
De espritu y ansias
y dudas, poblndome.

Debo decir que hubo estrgenos
y humores clidos
balanceando el acidulce de mis aposentos:
                  Habitarlos



*** Interioridades

Pulsaba el vigor
de sus 28 jornadas,
la historia efmera de sus
reducidos das.
A plpitos huroneaba
en vuelco, en vilo,
la nidacin ntima:
si bajara sangre
si subiera vida...
Costurando mes a mes
el uterino nido,
sopesando entonces curvas
inmensidades de la cita
en las Trompas de Falopio,
resumo esta minscula clula ma
si subrayo
       vida
       Y de mis cuatrocientos
posibles hijos
       cmo digo?



*** Pbera

Pubertad formal la ma, de suyo y quietecita:
Hogareando. Presumir de sumo
Desconocer cmo, ignorar todo.
As, vergonzante, vergonzoso el
modo de sitiar mi cuerpo,
de apuntalarlo.
Sin clases de puericultura, sin afanes,
debut parco y flaco el mo:

Fue mi acaso en su alba la savia nutricia
fue exactitud de glndula en su punto
fue pituitaria avisada, estrgenos prestos.
Yo tengo para mi, ahora s
que evaden descaminos los cuerpos.
Tal mi sangre y su crianza.



*** Oracin

En nombre del pubis
y de los senos
y de la santa mente
crezca mujer
Amn.

** Yolanda Blanco
   dariana_correo@yahoo.com
   Escritora nicaragense (Managua). Reside en Nueva York. Es editora de la
   publicacin de literatura nicaragense Dariana (http://www.dariana.com).
   Ha publicado los poemarios As cuando la lluvia (Len, Nicaragua, 1974),
   Cermica sol (Len, 1977), Penqueo en Nicaragua (Managua, 1981) y
   Aposentos (Caracas, Venezuela, 1985). Adems, textos suyos aparecen en
   diversas antologas, como la Antologa bilinge de poetas
   latinoamericanas Open to the Sun (Perivale Press, California, 1981),
   IXOK Amar.Go; Central American Women's Poetry for Peace (Granite Press,
   Maine, 1987), La mujer nicaragense en la poesa (Editorial Nueva
   Nicaragua, Managua, 1992), Antologa general de la poesa nicaragense
   (Ediciones Distribuidora Cultural, Managua, 1994), y Voces femeninas del
   mundo hispnico (Hispanic Poetic Studies Center, University of North
   Carolina, Greensboro, NC, 1996), entre otras. Ha sido invitada a leer su
   poesa o a participar en seminarios literarios, entre otros, por los
   siguientes centros de poesa o universidades: Harvard University,
   Cornell University, Columbia University, Mount Holyoke College,
   University of Connecticut, PEN Club, Smith College, University of
   Massachussets, The Americas Society, Barnard College, Saint Mark's
   Poetry Center, Universidad de Puerto Rico (Recinto de Ro Piedras, San
   Juan), Paraninfo de la Universidad Nacional Autnoma de Nicaragua
   (Len), Ateneo de Caracas, Galera Nacional de Venezuela (Caracas) y el
   Centro de Estudios Literarios Rmulo Gallegos (Celarg; Caracas,
   http://www.celarg.org.ve).



=== Hoy encontrar la eternidad      Julio C. Valdez ======================

            Me pareca que, a cada ser, varias otras vidas le eran debidas.
                                                        Jean-Arthur Rimbaud

Tengo que admitirlo. Voy a morir pronto.

Es cosa de horas, de minutos tal vez. El cncer crece, el dolor me hace
sentir la pierna que ya no existe... Sin embargo, son los ojos de mam y de
mi hermana los que me ahuyentan toda esperanza.

La enfermera quiere sonrer. Ms que una sonrisa es una mueca, una caricia
spera para un moribundo.

No quiero morir en este hospital! Temo que la eternidad no vaya ms all
de estas paredes desconchadas, de estas manchas color caf; que el Nunca
ms est agazapado en estas sbanas. Temo que el infinito acabe antes de
que deje de mirar el techo.

No quiero morir aqu! Sin embargo, eso no cambia nada. Pronto, el mundo
dejar de existir para m. Vendrn personajes sepulcrales a librar este
cuarto de mis restos.



1

El rostro de mam, endulzado casi a la fuerza, se me escapa. Slo puedo
verla como era antes: una presencia rgida, una constructora de sistemas
que mi niez rebasaba slo a travs de la poesa. Por mam vuelvo a
Charleville. Vuelvo al colegio, a enredarme en tedio, entre cuerpos
afeminados. Por mam vuelvo a tomar los campos forneos: a beber la sombra
de los obreros de los hornos, a romper los marcos de mis das ante la
presencia de los nios-monstruos que moraban entre tierra y harapos.

Por ella asisto de nuevo a la casona: rincones sobre los que caa,
despiadada, mi visin de mago. Lugares que, en vano, pretenda yo vestir
con figuras escapadas de libros y memorias ajenas... El patio ancho. La
muralla de aleles: fantasmas que acariciaban mis miedos.



2

La he estrangulado con un bocado de tinta. Al injuriar las vrgenes, al
evocar el infierno en mis poemas, la he rechazado. Adis, mam!

Me veo andando por campos que no s a dnde conducen. Duermo bajo puentes
que resisten el peso de cortejos demonacos. Quien ha sido mi gua escapa
de m por miedo a la polica. Me hallo solo, ante cuerpos huecos que beben
mis poemas. El humo de cannabis entreteje la cara de un compaero con el
cual exploro las profundidades de algn cuarto... Hay bocas que quieren
morderme. Manos crispadas, tirando de mis noches... Soy culpable de estar
vivo, y de consumir mi vida ms all de la inocencia.

Quiero escaparme. Me escapo.



3

Los obreros dejan de ser monstruos. Algo les enciende la mirada. Hablan con
vehemencia. Se mueven como si sus vidas tuvieran una finalidad. Se sienten
los unos en los otros. Parecen soldados. Quiero ser obrero, quiero ser
soldado. Dios, de veras, ya no significa nada para m. La redencin est en
este mundo que se agita ante m. Encontrar la redencin entre nuestros
hermanos de la comuna, a cuyo lado morir.



4

El fantasma de mam me asalta en sueos. Su Dios enreda mi pensamiento. Las
sombras de la vieja casona me pueblan, en la medida que los obreros
soldados se preparan para morir o para ser libres. La sopa es un asco.
Todas las palabras estn manchadas de ella.

Me he equivocado. El abandonarme a esta multitud exaltada no va a
redimirme. A travs de la muerte no llegar a disminuir la inmensa
culpabilidad de estar vivo.



5

No veo con claridad dnde me hallo ahora. Creo que en una patria primitiva.
El sol se aferra de ojos y de cosas. Gentes extraas me miran, aguardando
un cerrar de ojos para apualarme. Quieren las monedas que llevo bajo el
cinturn, producto de un trabajo que me sepulta diariamente. Son casi
animales. Se abandonan a sus impulsos, hurfanos de la religin de mam.
Mas, detrs de esos impulsos, tampoco hay inocencia... Me matarn en
cualquier momento. Mi hijo nunca nacer.



6

Morir. No queda nada ms. Por ello, me aferro a la vida. Han sucumbido
todas las posibilidades. Acaso pude vivir una existencia distinta.

Una vez quise vivir cien vidas de un tirn. En la extensin de la
inocencia, todo hubiera podido ser posible. Habitando esas posibilidades,
pudiera recobrar las imgenes paridas desde mi niez. Y volver, por ende, a
la inocencia primaria.

Ahora, en la perdicin, vuelvo a estar condenado. Sin inocencia. Sin madre.
Sin una razn por la cual morir.

De veras, hoy encontrar la eternidad.

** Julio C. Valdez
   elandresa@hotmail.com
   Escritor venezolano (Tucupido, Gurico, 1955). Ha publicado relatos en
   diferentes diarios, y en colectivo en el libro Detrs de esa columna de
   humo, as como poemas en Ciudad Satlite, ambas publicaciones de la
   editorial La Espada Rota. Actualmente, docente investigador de la
   Universidad Nacional Experimental Simn Rodrguez.



=== Salvaje      Juan Pomponio ============================================

      (Nota del editor: el 24 de octubre de 2003, el escritor argentino
      Juan Pomponio recibi la Divisa Honorfica Nacional, galardn que
      otorga el Instituto Literario "Horacio Rega Molina", en Buenos Aires,
      por su libro Salvaje, del que hoy presentamos a ustedes tres textos,
      seguidos de otro de factura ms reciente).

*** Trpico

Ha comenzado a sonar la campana del tmpano que deambula por selvas
tropicales, se derrite el agua y tu figura labrada aparece. Ya ests en ese
preciso lugar, donde exticos pjaros fornican en tu nombre. Las estrellas
descubren sus senos derramando una leche tibia que cae como llovizna de
medianoche. Todos se embriagan y corren desaforados, la orga comienza, la
selva tiembla: algo inesperado ha comenzado. El candombe de la magia seduce
cada contacto, los peces oscuros cobran vida. Y una cadencia insuperable
recorre el ro por arriba y por abajo. Hojas mltiples aceleran la
fotosntesis y crecen desmesuradas cobrando formas humanas para que todos
los seres vivos puedan disfrutar la presencia del tiempo que se tiende en
hamacas a descansar. Los minutos se detienen, ya est todo listo, y para
qu te visto, si vas desnuda: piraas sonmbulas muerden tu carne y una
carnicera de orgasmos retumba sobre colchones de esmeraldas.



*** Feraz

El durazno se parte en medio de la jungla
cruje el carozo y retoma el sendero
y se abre encendiendo fuegos verdes:
despierto orgulloso y bostezo
y contemplo el espacio sin lugar.
Lanzo el delgado cordel sedoso
y se convierte en amarra, en puerto,
en desesperados ojos de mar abierto.
Rastreo tus semillas amaznicas
observo brotar el humo blanco del barro
seleccionado con manos de alfarero.
El durazno se esfuma en la bruma,
se aparean las flores de la selva
sexos enfermos de colores audaces,
pistilos del alma arremeten 
contra el vendaval de clorofila enamorada,
cabalga un luminoso corcel
chorrea el semen urgente, decapita estrellas.
El rastro de las semillas esparcidas
marca el reguero de la sangre confundida:
elabora corcheas, fabrican pigmentos,
brotan soles, desarrollan encuentros.
Aparecen bestias y gnomos y duendes
y grgolas y se gestan criaturas adiestradas.
El rostro de la selva es asesinado 
Por una cuchillada de luz
segmenta orgenes:
selecciona muslos, aprisiona los senos
y succiona la fresca leche del suplicio.



*** La casa de las palmeras

La casa de las palmeras flota
sobre tus ojos:
tiene la esencia del mismo amor.
Como las tardes de aquella vida,
como los crepsculos de aquella historia.
El lugar donde crece tu imaginacin
tiene el sentido de la vida
y mi vida viene de tu sangre
y de ella crezco hacia el universo
y del universo regreso con estrellas.



*** (sin ttulo)

El pobre muerto de hambre
solloza la desesperanza
la sonrisa partida
abusada.
El alma gastada 
gime ante la impotencia
Ya no tengo poesa?
O slo me encuentro esperando?
Agazapado en la penumbra
observando el paso del hombre
sobre la tierra
contemplando los destrozos cotidianos.
Qu le puedo aportar al mundo con mi letra?
Esa es mi pregunta.
No lo s:
es mi respuesta.
Pero escribo porque escribo
porque me encuentro parado 
con la bendicin de estar vivo,
y ofrezco mis palabras
para aquel que quiera tomarlas
Nada podr detener esta marcha
hacia el ocaso de todos los olvidos
pero quedar en la memoria
cada gota de la tinta
para que todos puedan ver
el vuelo de la gloria
en un acto
eterno.
Amor.

** Juan Pomponio
   humbraluz@juanpomponio.com.ar
   Poeta y artista argentino (Berazategui, 1966). Es diseador grfico y
   docente de educacin media. Ha publicado el poemario Salvaje (Editorial
   ltimo Reino, Buenos Aires, 2003), que recibi la Divisa Honorfica
   Nacional otorgada por el Instituto Literario "Horacio Rega Molina", de
   La Plata. Textos suyos han aparecido en diversas antologas, como 20
   poetas y 21 narradores; antologa argentina contempornea (Editorial
   Nueva Generacin, 1996); Sombras de Luna (Editorial Sombra de Luna,
   1997); Antologa potica II Certamen de Poesa "Alfonsina Storni 1997",
   a cargo de la Embajada de Las Letras; Entre siglos (Bianchi Editores;
   Montevideo, Uruguay) y Entre Seculos, de Pilar Bianchi, Edicioes
   (Brasilia, Brasil), entre otras. Coordin el Primer Certamen Nacional de
   Poesa "Guillermo Enrique Hudson". Mantiene, en el canal 5 de
   Berazategui, el programa cultural Laminga: Arte, Pasin y Locura, adems
   de varios programas de radio. Como artista ha expuesto en la Biblioteca
   Pblica "Mariano Moreno" (Bernal), en la Editorial Escuela "Poly
   Balestrini" de Buenos Aires y en otras salas. En 1997 fue declarado
   "Ciudadano Ilustre" de Berazategui por el Concejo Deliberante de la
   ciudad, en virtud de su trayectoria. Ha obtenido el 1r premio en el
   Certamen Literario de Poesa "Almafuerte 1997" (La Boca, Buenos Aires);
   el 2 premio de Poesa en idioma espaol del Segundo Certamen Nacional
   de Poesa y Cuentos: Premio "C.O.M.I.T.E.S 1999", el 3r Premio Nacional
   de Poesa en el XXX Concurso Nacional Literario "Dante Alessandri 1997"
   y otros reconocimientos.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== La salud de los condenados      Csar Cantoni =========================

      Poesa
      Ediciones Hesprides
      La Plata (Argentina), 2004
      ISBN: 987-21174-2-X
      70 pginas

La salud de los condenados, el octavo poemario del argentino Csar Cantn,
es un libro que hace poesa con el pesimismo, un libro oscuro repleto de
desilusin, en el que el autor pareciera contrastar los nimos de la
juventud con la visin desengaada de la madurez.

El libro est dividido en cinco partes: "Monlogo en verso", "La vida
presente", "La experiencia del vaco", "Los maestros del corazn" y
"Servidumbre de palabras". Como puede esperarse de un poeta experimentado,
cada seccin tiene su propio arsenal temtico, aunque no se pierde la voz
comn que hilvana todos los textos.

Si bien en la primera parte el poeta se presenta ("heme aqu, / poeta de
corto aliento") apropindose de una conciencia de que todo lo que tiene que
ver con l est circunscrito al olvido ("llegarn otras cartas, no la
tuya"), la segunda introduce al poeta en el mundo, inundando su entorno del
pesimismo que, ya hemos dicho, recorre toda la obra ("Hoy no parece menos
pico cruzar la calle / -esquivar la furia homicida de los autos- / que
emular las hazaas de Ulises").

La tercera parte da un salto ms all, hacia los temas universales, en los
que, por supuesto, crecen las negras certezas de Cantoni: "Quisiera ser
como el ms ignorante de los hombres / (slo la ignorancia parece
invulnerable)". La muerte y el desarraigo marcan el tono de esta seccin.

La cuarta parte alberga los tres poemas ms largos de un libro
caracterizado por poemas de escasos versos. "Los maestros del corazn" se
pasea por visiones artsticas que, siendo de otros, han sido internalizadas
por el autor. A uno de los textos, "Robert Lowell, pescador de hombres", le
presta Cantoni especial importancia al dedicarle una nota, al final del
libro, en la que explica algunas de sus claves, un giro inusual en este
tipo de poemarios.

El poemario termina con "Servidumbre de palabras", un apartado breve -de
tan slo tres textos- en el que Cantoni hace poesa sobre la poesa. En uno
de los textos se pregunta las razones por las que un poeta deja de escribir
("Porque el silencio era el lugar de arribo?"); en el ltimo, despide el
libro con "unos pocos versos / con los que gusta regodearse la memoria".

Paradjicamente, es el poema que le da nombre al libro -en la segunda
parte- el nico en el que el poeta, que se sabe a s mismo "condenado", se
rebela contra el pesimismo de su propia voz: "Porque, a la postre, el
condenado sobrevive siempre. / Su voz transmigra en las voces del viento, /
fluye a travs de los cauces subterrneos de la historia, / toma por asalto
las villas, los pueblos, las ciudades, / y sin necesidad de lengua que la
asista / les habla a los verdugos".

Cantoni naci en La Plata en 1951 y ha publicado, antes de este poemario,
Confluencias (1978), Los das habitados (1982), Linaje humano (1984), La
experiencia concreta (1990), Continuidad de la noche (1993), Cuaderno de
fin de siglo (1996) y Triunfo de lo real (2001).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Un poco ms sobre Jamais ==============================================

                                                         7 de julio de 2005

Estimado Jorge:

He ledo con atencin tu artculo editorial sobre la editorial sevillana
Jamais. Yo tambin soy aprendiz de escritor, y como muchos, tambin ca en
la trampa de la tarntula mostachuda. Soy uno de los muchos que le hemos
puesto denuncias y demandas en Sevilla y provincia.

Pero la razn por la que te escribo no es esa. Me gustara explicarte una
cosa que yo mismo he comprobado. El seor Rojas en respuesta a las
acusaciones de estafa reaccion diciendo que estaba en la ruina por culpa
de su ex mujer. Bien, siguiendo el hilo yo contact con esta seora en
Barcelona y me explic qu pas. Esta seora un da por lo visto era un
poco tonta y no se enteraba de lo que estaba haciendo el Rojas, el da que
se enter y le plant cara, ingres en un hospital con una santa paliza. Y
no era la primera. Al cro se ve que tambin le arreaba... Pero lo que pasa
con las mujeres... Le perdon y volvi a casa. Hasta que un da se fue, y
se llev a su hijo y sus propios ahorros.

Por lo visto despus el Rojas secuestr a su propio hijo, y el tema acab
en los juzgados (los de Sanlcar la Mayor).

Esta seora est amenazada de muerte por el Rojas. Le han apedreado la
casa, ha de llevar escolta policial cada vez que declara en los juzgados...

Yo me creo ms a esta seora que no al cabrn del Rojas.

Gracias por tu tiempo, amigo.

Pedro Lpez
Sevilla
buscadordesuenos@letralia.zzn.com



=== Para Julieta Len =====================================================

                                                        14 de julio de 2005

Julieta querida:

Soy uno de tus alumnitos del taller de poesa de Letralia de hace un par de
aos. Es un orgullo grande que nuestra maestra querida est bateando en la
ligas mayores de la poesa.

Un abrazo y mi reconocimiento

lvaro Ancona
paradigmaconsultores@prodigy.net.mx



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Me parece muy bien que se mande a los grandes centros de cultura a la
juventud estudiosa, pero me parece muchsimo mejor la labor de usted cuando
nos aconseja sacar con nuestras propias uas algo de nuestras mismas
entraas".

      Antonio Machado, carta a Miguel de Unamuno (1913?).



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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 1 de agosto de 2005
