
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 127
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       1 de agosto de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Tentaciones", Jorge Gmez Jimnez.                      | Editorial
                                                         |
Puertorriqueos en lnea. / San Juan en el CVC. /        | Breves
xtasis musical. / Lectura en Argentina. / Arte chino. / |
Badosa se actualiza.                                     |
                                                         |
Orlando Verde gana concurso de la Policlnica            | Noticias
Metropolitana. / Gijn: la literatura es onanismo. /     |
Novela de Garca Mrquez enfrenta prejuicios de          |
libreras en Brasil. / Eliseo Diego recordado en La      |
Habana. / Viuda de Bolao protesta por portada de        |
reedicin. / Protestan divulgacin del final de Harry    |
Potter. / Novela negra europea se reunir en Barcelona   |
en 2006. / ngeles Mastretta preside jurado del premio   |
Alfaguara. / Quince autores inditos ganan concurso de   |
Monte vila Editores. / Luca Etxebarra: el mundo       |
literario espaol es misgino. / Encuentro Mapa 7.0      |
enfrenta a escritores. / Catedrtico don enorme         |
hemeroteca a la Universidad Autnoma de Tlaxcala. /      |
Muere poeta dominicano Hctor Rivera. / Recuerdan a      |
Elas Canetti en su centenario. / Concluye Festival      |
Mundial de Poesa en Venezuela. / Presentan antologa de |
literatura indgena mexicana. / FCE lanza coleccin de   |
escritores clsicos latinoamericanos. / Muri el poeta y |
crtico Sal Yurkievich. / BBC emite una web-novela para |
aprender ingls. / Carlos Barbarito publica poemario     |
bilinge. / Cursos de poesa y periodismo dicta el       |
Taller de Escritura. / Isaac Rosa recibe maana el       |
premio Rmulo Gallegos. / Grabados de Cien aos de       |
soledad presentan en Quito. / Celebran en Espaa         |
festival Trovalia 05. / Creacin literaria, novela y     |
periodismo en talleres del Celacp. / Seminario analizar |
la poesa peruana del 70. / Chiapas reunir a creadores  |
indgenas. / Publicarn poesa completa de Roque Dalton. |
/ Jornadas de artes audiovisuales realizarn en la       |
Unica. / Editorial inglesa busca relatos sobre Madrid. / |
Homenaje pstumo a Antonio Bentez Rojo realizarn en    |
EUA. / Premio Tusquets recibe casi ochocientas novelas.  |
                                                         |
"Gua para el ganador del premio Rmulo Gallegos 2005",  | Artculos y
Carmen Gudez. / "Leer la lectura", Rafael Fauqui. /    | reportajes
"Maana en la batalla piensa en m, de Javier Maras",   |
Miguel de Loyola. / "Puga", Carlos Barbarito. / "La      |
vctima del paseo", Alberto Salcedo Ramos. / "Kristel    |
Guirado y su oda a los mascarones de proa: 'Me gusta     |
aventurarme hacia lo ldico'", ngel Daz. / "Dos        |
memorias: trance y hbitat en la potica de Carlos       |
Rodrguez", Miriam Ventura. / "Notas pampeanas a Ciro    |
Alegra", Vanesa Guerra. / "Poticamente construir,      |
habitar y pensar", Marco Massoni-Oyarzn.                |
                                                         |
"Ulises: diversidad de miradas", Alejandra Ortiz. / "El  | Sala de ensayo
papel del intelectual en Amrica Latina en la era de la  |
globalizacin", Germn Lpez Velsquez. / "Posmodernidad |
versus globalizacin", lvaro Ancona. / "La pluralidad   |
cultural", Cecilia Bustamante.                           |
                                                         |
"Dunas del llanto" (extractos), Ewa Palka. / "El         | Letras
crculo", Mara Eugenia Caseiro. / "Albur", Homero Vivas |
Garca. / "Las bolsas de basura", Jordi Climent Botella. |
/ "La epopeya del laberinto" (extractos), Beatriz        |
Hernanz Angulo. / "Sabina y los trenes", Jorge Zavaleta  |
Balarezo. / "Donde vibra la noche o Diez horas sin       |
reproche", Miguel de Asn. / "e-affair", Martha Beatriz  |
Len. / Poemas de Ophir Alvirez. / "Pelea de toros",    |
Juan Jos Sandoval Zapata. / Poemas de Rolando           |
Revagliatti. / "Lubov", Ester Rabasco Macas. / Poemas   |
de Miguel ngel Toledo Cervantes. / "El Tren de El       |
Encanto", Mara Eugenia Sez. / Poemas de Anglica       |
Murillo. / "Dos bellas constelaciones", Esther Zorrozua  |
Eguren. /                                                |
                                                         |
Quiero subastar libro de Gallegos. / Poesa sobre la     | El buzn
inmigracin. / Cartas de Pablo Neruda.                   |
                                                         |
Vctor Valera Mora.                                      | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Tentaciones ============================================

Como ocurre con cualquier actividad humana -en cuanto lo que hacemos es una
de las cosas que nos definen en nuestro entorno-, la historia de la
literatura es un completo catlogo de las grandezas y de las bajezas
humanas. Una larga sucesin de eventos que, al ser relacionados entre s a
travs del crisol que proporciona la distancia, nos ofrece una imagen de la
estatura de cada protagonista y de cmo afront sus responsabilidades con
quienes vivieron el mismo momento histrico. La historia nunca nos
absuelve.

Por estos das desarrolla el gobierno venezolano un proceso de registro de
los ciudadanos que hacen literatura en nuestro pas. Tcnica y formalmente,
un censo que ha sido definido como herramienta para la consagracin de
diversos derechos que histricamente le han sido negados a los escritores,
como un sistema de proteccin social y la apertura de vas para la
publicacin. La organizacin bajo cuya responsabilidad corre la realizacin
de este censo es una fundacin, que sobre el papel es privada pero que
pblicamente se reconoce como una iniciativa gubernamental: la Red de
Escritores de Venezuela.

Dirigida actualmente por el narrador Sael Ibez, esta red circula en
equivalencia con otros procesos de clasificacin y registro que se
adelantan en Venezuela en diversos rdenes. El gobierno venezolano se ha
lanzado a una carrera de registro de todo lo que existe: profesionales,
desempleados, comerciantes informales, gente sin casa, gente con casa,
electores a favor o en contra y, ahora, escritores.

La historia de la literatura nos ha enseado muchas cosas, pero una de las
ms importantes es que literatura y burocracia no se llevan bien. Empezamos
hoy con un censo de escritores, continuaremos maana con el establecimiento
de mecanismos burocrticos y terminaremos algn da con un conglomerado
perfectamente definido de personas que escriben, quizs, pero que tendrn
una importancia real a la hora de ejercer, como mayora numrica, la
responsabilidad de tomar decisiones democrticas, y que nunca podrn
ejercer, en cambio, la crtica contra quienes -como en esas estructuras
jerrquicas de que tanto gustan los militares del mundo- encarnen la
autoridad. Si se sigue con las proyecciones histricas, tendremos claro que
quienes no avalemos la creacin de estas estructuras obtendremos de manera
automtica carcter de disidencia. Clavemos una cua en el medio. Aqu
nosotros. All ustedes.

Este fin de semana, el escritor espaol Jos Manuel Caballero Bonald
hablaba, en La Rbida, de las relaciones entre literatura y poder. "La
literatura es de los desobedientes. El escritor siempre ha de oponerse al
poder, sea ste el que sea". Para la expresin cabal de nuestro mundo
interior, es preciso que mantengamos nuestro sentido de la independencia y
nuestra capacidad para tomar decisiones ms all de las expectativas del
poder.

Como es natural, los pasillos del poder albergan, siempre, al consejero
puntual que sabe de estas cosas. Ese consejero est consciente de algo que
ha sido multitudinariamente explicado por la historia: el apoyo de los
intelectuales al poder le brinda a ste un estatus de calidad moral -al
menos a nivel superficial.

Hay escritores que ceden con plena conciencia y satisfaccin a tales
tentaciones del poder, rindole los chistes al poderoso y, en algunos
casos, incorporando los suyos propios: ante el empleo, por parte del sector
poltico venezolano adversario al gobierno, de la idea del voto en blanco
dibujada en Ensayo sobre la lucidez, de Jos Saramago, ste ha enviado una
solcita carta al presidente Hugo Chvez: "Me han pirateado un libro en
China, algn otro en Latinoamrica, pero hasta estos das nadie me haba
pirateado una idea". Nada tan triste como rer los chistes del poder, sea
ste el que sea.

Lo dijimos hace poco en nuestra bitcora y lo reiteramos aqu, ya como
posicin de la Tierra de Letras: no se puede confiar en el traslado de
estructuras burocrticas al mbito creacional. El escritor es uno de esos
componentes sociales que funcionan mejor cuando, desde una perspectiva
crtica, sealan el mal rumbo que se pueda estar tomando en algn sentido.
En el extremo opuesto, los escritores que se alan al poder corrern mejor
suerte si son olvidados por la historia, pues cualquier recuerdo que sta
conserve de ellos estar provisto de las consecuentes manchas.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Puertorriqueos en lnea. Un grupo de escritores puertorriqueos se han
unido para lanzar el sitio Narrativa Puertorriquea: Lugares Imaginarios,
un espacio para la discusin en torno a la narrativa de Puerto Rico. El
proyecto promueve la crtica de textos cannicos y alternativos as como la
difusin de los narradores puertorriqueos contemporneos.
http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Portada.html

San Juan en el CVC. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar una
edicin crtica y anotada de los poemas de San Juan de la Cruz contenidos
en el manuscrito de Sanlcar de Barrameda, la fuente de mayor fiabilidad
textual de esta obra, con la que se ha incluido un completo estudio
introductoria y una amplia bibliografa. Las imgenes visionarias que
aparecen en los poemas de Juan de la Cruz, los rasgos de subversin
lingstica, la absoluta centralidad de la palabra en la escritura y la
inmensidad luminosa que se presiente tras ella, hacen del mstico descalzo
uno de los ms altos poetas en lengua espaola.
http://cvc.cervantes.es/obref/sanjuan

xtasis musical. Este jueves 4 de agosto a las 7 de la noche se presentar,
en la Sala Arturo slar Pietri de la Casa de Rmulo Gallegos, el Grupo
Instrumental de Cmara xtasis, como parte del ciclo "Jueves de
Multifona", que se desarrolla desde el pasado mes de abril. xtasis fue
fundado en 1981 por el msico venezolano Germn Toloza y se ha presentado
en prestigiosos escenarios, llevando al pblico la msica de los ms
notables compositores venezolanos. La entrada es gratuita.
http://www.celarg.org.ve

Lectura en Argentina. Este viernes 5 a las 8 de la noche se realizar, en
el Caf Montserrat de Buenos Aires, una lectura de poesa con Osvaldo
Picardo, Esteban Moore y Alfredo de Cicco. Habr, adems, un dilogo
abierto con el poeta Mximo Simpson. El evento es organizado por Luis Ral
Calvo, Julio Beeper, Amadeo Gravino y Estela Kallay, del Caf Literario
"Antonio Aliberti", que celebra su 14 aniversario.
luisraulcalvo@yahoo.com.ar

Arte chino. La profesora Leonor Calvo dictar en Buenos Aires (Argentina),
entre el 10 y el 31 de agosto, el curso "El arte de la antigua China", que
repasar las diversas pocas y disciplinas artsticas desarrolladas en el
coloso oriental. Las sesiones sern los mircoles de 7 a 9 de la noche y la
matrcula costar 40 pesos.
Laprida 1963. PB-B, Buenos Aires (Argentina)
Telfono-fax: 48039764

Badosa se actualiza. El sitio de la editorial digital Badosa acaba de ser
actualizado con textos de Luis Alposta, Hctor Lisonje, Dimas Mas y
Genevive Gaillard-Vant, as como la versin en francs de un cuento de
Fernando Sorrentino.
http://www.badosa.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Orlando Verde gana concurso de la Policlnica Metropolitana

El jurado del Primer Premio Policlnica Metropolitana de Cuento para
Jvenes Autores (http://www.pcm.com.ve), conformado por Plinio Apuleyo
Mendoza, Milagros Socorro e Ildemaro Torres, decidi por mayora que el
galardn recayera sobre el cuento "Dalila es tango", del narrador
venezolano Orlando Verde. Socorro y Torres elogiaron la calidad narrativa
del relato ganador, as como "su efecto conmovedor, su construccin lcida
y plena de sentido".

Igualmente, el jurado indic que, tras recibir ms de 120 originales, dado
el elevado nivel de una significativa parte de los cuentos en concurso, era
menester destacar a doce de stos con menciones especiales. As, los
cuentos y autores con menciones honorficas son: "La vida, un boxeo", de
Adriana Ramrez Pabn; "El hotel de la calle 33, se que luego llamaran
Cervantes", de Hctor Torres; "Alka seltzer, mon amour", de Sergio Mrquez
Galndez; "Una campanada por la sucesin de Fibonacci", de Jos Gregorio
Parada; "Aicos", de Carlos Eduardo Russo; "Camino a las parras", de Yady
Campo Ramrez; "El destino anaranjado de David", de Plcido Pignataro
Belgrave; "Las hormigas", de Can Marn Laya; "Juan Bautista", de Mara
Cristina Soriano; "La cera", de Liliana Zambrano Morales; "Accidentes
caseros", de Frank Ypez Castillo; y "A uno y a varios metros de ti", de
Nathali Gmez Moscoso.

Oriundo de Maracay y residenciado en Amberes (Blgica), Verde naci en 1977
y es autor del compendio cuentstico MondoBizarro, que mereci mencin de
honor en la Bienal de Literatura Ciudad de Cuman en 2002. Un ao antes
recibi el primer premio del X Concurso Nacional de Cuentos Pedro R.
Buznego. Ha participado en varios talleres de creacin literaria, como el
coordinado por ngel Gustavo Infante en el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) durante
2000.

En Amberes, donde reside, Verde colabora con diversas publicaciones
literarias, revistas electrnicas y programas radiales. Apenas enterado del
resultado, el joven narrador dijo que la noticia es "una de las alegras
ms inesperadas de mi vida (...), pegu un grito de emocin que hizo
protestar a mis vecinos y cuando llam a mi mama (desde Blgica a
Venezuela) peg un grito que debi haber hecho protestar a sus vecinos
tambin. Ese bello y sabroso grito de mi madre en el telfono an se me
repite en la cabeza".

Adems del proyecto de la versin impresa del relato y de un diploma,
Orlando Verde recibir 6 millones de bolvares como dotacin. Voceros de la
Policlnica Metropolitana sealaron que esperan prximamente editar un
volumen con el cuento ganador y los doce que recibieron menciones de honor.
Igualmente, sus autores recibirn un diploma de reconocimiento por su
destreza narrativa. Todas las premiaciones sern entregadas en septiembre
de 2005, en un evento especial.

Fuente: Ficcin Breve Venezolana



*** Gijn: la literatura es onanismo

El festival literario y cultural de la Semana Negra fue clausurado el
pasado 17 de julio en la nortea ciudad espaola de Gijn, con la
satisfaccin de sus organizadores por la calidad de los debates celebrados
y la venta de 54.300 los libros, la mayora de ellos del gnero de novela
negra, segn datos revelados por el director del certamen, el escritor
mexicano de origen espaol Paco Ignacio Taibo II.

El encuentro incluy mesas redondas, presentaciones de libros, conciertos,
exposiciones y actividades festivas. Entre los actos destac la
presentacin de la novela El ltimo rey, del escritor estadounidense
especialista en el gnero de novela histrica Michael Curtis Ford, con la
que ha intentado "hacer justicia" con el rey Mitrades.

El da de la clausura se realiz un debate sobre la naturaleza sociolgica,
periodstica o literaria de la novela negra. El escritor Jos Carlos Somoza
calific la prctica literaria como una suerte de "onanismo inmenso, en el
que pretendemos que disfruten los dems". Segn Somoza, es la "forma
perfecta de hacer el amor".

Tambin la utilizacin de casos reales de psicpatas en las novelas suscit
diversas opiniones entre los tertulianos. Juan Bolea apunt que quien
estudia a los psicpatas para inspirar sus personajes "suele defraudarse
por sus personalidades poco atractivas". Por su parte, Taibo II apost por
incluir un poso de optimismo en las obras, "una luz al final del tnel".
Sin embargo, la tendencia pesimista de algunos autores fue finalmente
realzada.

Al hacer balance del certamen, Taibo destac que por el recinto al aire
libre, de 100.000 metros cuadrados, en el que se realiz el festival, "han
pasado 149 autores que representan una visin vanguardista y crtica de la
sociedad". La satisfaccin por los resultados de la Semana Negra fue
compartida por los representantes de la administracin regional y local
presentes en el acto de clausura.

Fuentes: EFE, La Voz de Asturias



*** Novela de Garca Mrquez enfrenta prejuicios de libreras en Brasil

Rcord, casa editorial que distribuye en Brasil la novela Memoria de mis
putas tristes, del colombiano Gabriel Garca Mrquez, enfrent prejuicios
de algunas libreras con el ttulo, segn se revel a mediados de julio.

La obra acaba de ser editada en Brasil y debut a principios de julio con
un honroso cuarto lugar entre los 10 libros ms vendidos en ese pas. Sin
embargo, algunas de las libreras en que fue colocada la novela mostraron
su desacuerdo con el ttulo.

La directora editorial de Rcord, Luciana Villas-Boas, calific de
"puritanismo absurdo" tales resistencias y reclamos y estim que "es no
comprender la literatura de un nombre tan conocido y el pblico que compra
libros". La ejecutiva no mencion nombres, aunque acot como dato curioso
que las libreras catlicas no tuvieron esa reaccin, y aclar que los
problemas fueron superados y la novela se distribuye y vende normalmente.

Aadi que, aunque se hubiera previsto esa reaccin, la editora no habra
cambiado el ttulo, pues "es muy bello", y consider "una triste suposicin
creer que el lector quedara chocado y no percibira la irona contenida en
l. La hiptesis de imaginar que Garca Mrquez escribi un libro
pornogrfico es lamentable".

El escritor Eric Nepomuceno, traductor de la novela, dijo que en ningn
momento pens en cambiar el ttulo, pues el autor del libro lo es tambin
de ste, que adems no es ofensivo, sino "inslito, como todos los de
Garca Mrquez. No querer vender el libro por causa del ttulo es de una
hipocresa risible", remarc.

El librero Rui Campos, de la prestigiosa Travessa de Ro de Janeiro,
confes no creer que esos prejuicios persistan hoy. "Vendimos centenares de
ejemplares (de la novela) en espaol desde el fin del ao pasado, y la
edicin en portugus ya es nuestro libro ms vendido".

Segn revel el diario brasileo O Globo (http://oglobo.globo.com),
problemas similares enfrentaron las editoriales con el recin lanzado Eu, a
puta de Rembrandt, de Sylvie Matton, y anteriormente con Amestrando
orgasmos, de Rui Castro.

Fuentes: Prensa Latina, O Globo



*** Eliseo Diego recordado en La Habana

Con la participacin del poeta y ensayista Cintio Vitier, este 20 de julio
se celebr en La Habana el 85 aniversario del natalicio del poeta Eliseo
Diego (1920-1996), considerado por el premio Nobel Gabriel Garca Mrquez,
"uno de los bardos ms importantes de la lengua espaola". El acto se llev
a cabo en el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz, en el muy concurrido
espacio Honra.

Vitier se refiri a la estrecha relacin que lo uni a Diego, desde que
integraron el grupo Orgenes, vnculo que se fortaleci cuando l y Eliseo
se casaron respectivamente con las hermanas Fina y Bella Garca-Marruz.

La poeta Fina Garca-Marruz destac que la obra de Diego -a quien le uni
una entraable amistad- "tiene un carcter de consuelo, de abrigo", y alab
tambin la nitidez de su palabra, exquisita cortesa natural y agudo
sentido del humor.

Poeta, escritor y ensayista, Eliseo Diego naci el 2 de julio de 1920 en la
ciudad de La Habana, y siendo muy nio viaj con la familia por Francia y
Suiza, experiencia que siempre consider determinante en su formacin
potica. Sin alcanzar apenas la primera dcada de vida, escribi sus
primeros cuentos infantiles.

Diego fue uno de los fundadores de la revista Orgenes, junto a Jos Lezama
Lima, Jos Rodrguez Feo, Cintio Vitier, Fina Garca-Marruz, Octavio Smith,
Agustn Pi, Julin Orbn, Gastn Baquero, ngel Gaztelu y Virgilio Piera,
entre otros.

En la Universidad de La Habana estudi pedagoga y posteriormente, tras el
arribo al poder de Castro en 1959, imparti clases de literatura inglesa y
norteamericana en cursos especiales realizados en Casa de las Amricas.

El autor de En la Calzada de Jess del Monte ocup el cargo de responsable
del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca
Nacional Jos Mart hasta 1970. Realiz traducciones y versiones de las ms
importantes figuras de la literatura infantil en el mundo y fue redactor de
la revista Unin, de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac,
http://www.uneac.com), donde adems realiz labores como miembro de la
Comisin de Publicaciones.

En 1966 public El oscuro esplendor, libro que consider uno de sus
preferidos, y en 1986 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por el
conjunto de su obra. En 1992 la Universidad del Valle en Cali, Colombia, le
otorg el doctorado honoris causa y en 1993 recibi la distincin Gaspar
Melchor de Jovellanos que otorga la Federacin de Asociaciones Asturianas
de Cuba. En esa misma fecha fue el primer cubano en alcanzar el importante
Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

El poeta falleci en marzo de 1996, mientras se encontraba en Mxico, y sus
restos fueron trasladados a Cuba, donde fue sepultado.

Fuente: Prensa Latina



*** Viuda de Bolao protesta por portada de reedicin

Carolina Lpez, la viuda del escritor Roberto Bolao, haba optado por un
riguroso silencio tras el fallecimiento del autor, el 15 de julio de 2003.
Tal actitud, sin embargo, se ha roto con la divulgacin, a mediados de
julio, de una carta dirigida al director editorial de Seix Barral
(http://www.seix-barral.es), donde manifiesta su "disgusto" por la portada
que el sello eligi para una reedicin de la novela La literatura nazi en
Amrica, publicada originalmente en 1996.

Lpez expres su disgusto a travs de una carta enviada al director
editorial de esa firma de la casa Planeta, Adolfo Garca Ortega, cuya sede
se ubica en Barcelona. En la misiva, la viuda del autor, fallecido el 15 de
julio de 2003, le expresa al responsable de Seix Barral su disgusto "al
pensar qu le habra parecido -la portada elegida con imgenes del strapa
alemn-, a Roberto".

La edicin de 1996 de la obra, que dio a conocer internacionalmente a
Bolao, mostraba una pintura de trazos simples. Nueve aos despus, la
reedicin muestra, en cambio, cuatro imgenes de Adolfo Hitler dando un
encendido discurso.

"Slo puedo entender semejante disfuncin y muestra de mal gusto", agreg
Lpez, "si lo relaciono con un diseador que no ha ledo la novela y que
tampoco tiene ninguna referencia del autor. No quiero relacionar el hecho
con directrices de ventas o con falta de atencin al libro por tu parte",
aadi al hacer alusin a Ortega.

En respuesta a la carta de la viuda de Bolao, el director editorial de
Seix Barral declar que las portadas de los libros que se publican "son
potestad de la editorial y no tenemos por qu consultar con la agencia del
escritor". Agreg que siente "que no le haya gustado, pero estos temas de
las portadas son muy subjetivos".

"Hemos hecho un juego pardico con cuatro fotos de Hitler de uno de sus
discursos espasmdicos, porque los personajes que salen en el libro han
tenido que ver con el nazismo o son fanticos de Hitler. Es un juego
solamente pardico", explic.

Al respecto, Lpez consider que en su opinin como lectora, "est claro
que la irona, lo paradjico, el juego que Roberto propone como autor, est
vinculado a la conexin de la temtica de la obra con el ttulo". Asimismo,
record a la editorial que la portada de la novela "est copiada de un
libro titulado Ingrid Caven, que escribi el francs Jean-Jacques Schuhl y
publicado por la propia Seix Barral en abril de 2001".

La literatura nazi en Amrica es una obra de ficcin en la que el escritor
chileno habla de una literatura y de unos escritores filo-nazis que nunca
existieron en Amrica Latina. En sus pginas, el escritor, galardonado en
1999 con el Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos por Los
detectives salvajes, recre los manuales y diccionarios de literatura con
reseas inventadas sobre escritores y obras latinoamericanas filo-nazis.

Fuentes: El Universal, La Tercera



*** Protestan divulgacin del final de Harry Potter

Lectores argentinos escribieron al diario Clarn (http://www.clarin.com)
para protestar por la divulgacin, en un artculo del jueves 21 de julio,
del final de la sexta parte de la saga de Harry Potter, la historia de la
escritora britnica J. K. Rowling que a escasos das de su aparicin ya es
un xito de ventas alrededor del mundo.

Clarn public una nota dando cuenta de un fenmeno asombroso: con la
aparicin de Harry Potter y el prncipe mestizo en ingls en las libreras
argentinas, por primera vez un libro en ese idioma llegaba al primer lugar
entre los ms vendidos en la nacin surea. La nota de la periodista
Socorro Estrada terminaba dando datos sobre el desenlace de la obra, lo
cual gener polmicas entre los lectores.

La semana pasada, una nota de la redaccin describa el efecto que tuvo en
el pblico la nota original de Estrada. "Llegaron a esta redaccin decenas
de mensajes, por telfono y por correo electrnico, reprochndonos haber
contado lo que consideraban esencial. Los datos ya no eran secretos. De
todos modos, nuestros lectores se sintieron decepcionados".

"Te agradezco de todo corazn por haber arruinado el suspenso del libro que
encargu hace dos meses; que retir anteayer y que todava no pude comenzar
a leer. Si Rowling te conociera, te matara", dijo Diana Bechhi, una de las
lectoras que escribieron a Clarn.

Harry Potter se ha convertido en xito de ventas en todos los pases en los
que ha sido presentado. En Estados Unidos, durante las primeras 24 horas de
exposicin fueron vendidos casi siete millones de ejemplares, un promedio
de 250.000 libros por hora, lo que supera el rcord marcado por la anterior
obra de Rowling.

Scholastic Children's Books (http://www.scholastic.co.uk), la editorial que
publica los libros en EUA, previ inicialmente una tirada de 10,8 millones
de ejemplares, pero ms tarde decidi incrementarla a 13,5 millones. Cada
ejemplar del libro se vende en Estados Unidos a 29,99 dlares. Se estima
que los ingresos del primer da de ventas superaron los 100 millones de
dlares.

En China, donde la obra de Rowling ha sido considerada "el mayor
lanzamiento editorial desde la publicacin de El Libro Rojo de Mao
Tse-Tung", los seguidores del aprendiz de hechicero hacen largas colas
desde mediados de julio para adquirir los primeros ejemplares de Ha-li
Bo-te, como se llama la obra en idioma mandarn, que se venden a un precio
de 178 yuanes, equivalentes a 21 dlares.

El diario Beijing News (http://thebeijingnews.net) inform el 22 de julio
que, a menos de 24 horas del lanzamiento de la edicin en ingls en Pekn,
el texto completo estaba ya disponible en el foro de Internet Shui Mu, de
la Universidad de Tsinghua, una de las ms prestigiosas del pas. Tras la
denuncia del peridico, sin embargo, se retir el documento, sin que haya
habido disculpas de los gestores del foro.

El personaje de Harry Potter es un fenmeno mundial. Las cinco primeras
novelas de las aventuras del personaje han sido traducidas a poco ms de 50
idiomas y los ejemplares vendidos suman unos 250 millones en el mundo.
Mientras, su autora, J. K. Rowling, es ahora la mujer ms rica del Reino
Unido y la revista Forbes calcula su fortuna en 1.000 millones de dlares.

Fuentes: Clarn, CNN, Pueblo en Lnea, EFE, Beijing News



*** Novela negra europea se reunir en Barcelona en 2006

Barcelona acoger en 2006 un segundo encuentro de novela negra tras el
xito que supuso la celebracin del I Encuentro Europeo de Novela Negra,
que tuvo lugar el pasado mes de enero en el marco del Ao del Libro y la
Lectura como homenaje a Manuel Vzquez Montalbn.

La continuidad de la iniciativa fue acordada en una reunin celebrada el
pasado 21 de julio entre representantes de las principales editoriales que
se ocupan del gnero y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de
Barcelona, Ferran Mascarell.

Los representantes de las editoriales Edhasa, Ediciones B, Umbriel, Grup
62, Grupo Random House Mondadori, Grupo Planeta, RBA, Roca Editorial y
Tusquets, as como la librera Negra y Criminal, manifestaron su inters
por dar continuidad a la iniciativa e implicarse activamente en ella. El
programa del segundo encuentro comenzar a perfilarse el prximo mes de
septiembre.

La iniciativa recoge el espritu de Barcelona como ciudad de referencia en
el mundo de la novela negra, en tanto que escenario literario de las
investigaciones de Pepe Carvalho y otras grandes figuras del gnero, y como
ciudad de autores de novela policaca y de editoriales, bibliotecas y
libreras que la cultivan.

En el I Encuentro Europeo de Novela Negra se reunieron escritores como
Andrea Cmilleri, Alicia Gimnez-Bartlett, Francisco Gonzlez Ledesma,
Andreu Martn, Lorenzo Silva, Jos Carlos Somoza y Patrick Bard, entre
otros.

Fuente: Europa Press



*** ngeles Mastretta preside jurado del premio Alfaguara

La escritora mexicana ngeles Mastretta ha sido designada presidenta del
jurado del IX Premio Alfaguara de Novela 2006
(http://www.alfaguara.santillana.es/alfaguara/premios_alfaguara.html),
segn inform la editorial el pasado 22 de julio en un comunicado. La
composicin del resto del jurado no se har pblica hasta el momento del
fallo del galardn, que tendr lugar entre febrero y marzo de 2006.

El jurado del premio Alfaguara ha sido presidido en anteriores ocasiones
por autores de la talla de Carlos Fuentes, Alfredo Bryce Echenique, Jos
Saramago, o Jorge Semprn, entre otros.

Nacida en Puebla (Mxico) en 1949, Mastretta public con xito su primera
novela, Arrncame la vida, que obtuvo el Premio Mazatln de Literatura. Ha
publicado tambin Mujeres de ojos grandes, su primer libro de cuentos,
traducido a cinco idiomas; Puerto libre; El mundo iluminado; El cielo de
los leones y la novela corta Ninguna eternidad como la ma.

En 1995, la escritora, y asidua colaboradora de diversos medios de
comunicacin en su pas, public Mal de amores, obra por la que obtuvo en
1997 el Premio Rmulo Gallegos, concedido ese ao por primera vez a una
mujer.

Hasta el momento, el premio Alfaguara, dotado con cerca de 210 mil euros,
ha sido ganado por Caracol Beach, de Eliseo Alberto y Margarita, est linda
la mar de Sergio Ramrez, ambos ganadores de la primera edicin; Son de mar
de Manuel Vicent, ltimas noticias del paraso de Clara Snchez, La piel
del cielo de Elena Poniatowska; El vuelo de la reina de Toms Eloy
Martnez; Diablo Guardin de Xavier Velasco; Delirio de Laura Restrepo; y
El turno del escriba, de Graciela Montes y Ema Wolf.

Fuente: Terra Actualidad



*** Quince autores inditos ganan concurso de Monte vila Editores

Monte vila Editores (http://www.monteavila.com.ve) anunci el pasado 22 de
julio los quince ganadores del III Concurso para Obras de Autores Inditos
2005, premio organizado por esta casa editorial para contribuir al
desarrollo de las letras en Venezuela y al descubrimiento de nuevos valores
literarios.

La editorial del Estado venezolano recibi, entre el 17 de enero y el 16 de
abril, 617 manuscritos en los gneros de narrativa, poesa, dramaturgia,
cuento infantil y ensayo. Las obras ganadoras sern publicadas y cada autor
recibirn un milln de bolvares como adelanto sobre los derechos de autor
que genere el volumen editado.

En narrativa los ttulos ganadores fueron Cancelado por lluvia, de Ana
Garca Julio; Menarquas y otros fluidos, de Carlos Villarino, y Una larga
fila de hombres, de Rodrigo Blanco. En poesa, A pasos cortos, de Ruth
Hernndez Boscn; Contrnimus, de Miguel Jos Mrquez Franco, y
Divertimento, de Florencio Nicols Quintero Figueroa. En narrativa para
nios, Por un pelo, de Carolina Rodrguez Tsouroukdissian; rase una vez el
nio que te cuento, de Xavier Sarabia Mariche, y El manual de las hadas, de
Mara Rodrguez Arvelo.

En el gnero dramaturgia los ganadores fueron Reencuentro, de Bonnie Morn;
Lechuza Lechuza, de Natalia Martnez, y El secreto de la felicidad, de
Gennys Prez. En ensayo, La corriente nocturna, de Gustavo Fernndez Coln;
Severo Sarduy: alcances de una novelstica y otros ensayos, de Johan Rafael
Gotera, y Criaturas que no pueden ser: adscripcin, destierro y extincin
de la autora venezolana en el post-gomecismo, de Mariana Libertad Surez.

Fuente: ABN



*** Luca Etxebarra: el mundo literario espaol es misgino

La escritora Luca Etxebarra, ganadora de la ltima edicin del premio
Planeta, denunci este 23 de julio, en la isla de La Gomera, "el machismo
existente en el mundo literario actual espaol".

En declaraciones a los medios de comunicacin de la isla, la escritora, que
dirige el curso "Creacin literaria" de la Universidad de Verano de La
Gomera (UVLG, http://www.culturadecanarias.com/FUVLG), insisti en que "hay
mucho machismo, es uno de los entornos ms misginos de la cultura y hay un
exceso de formalismo en el que se olvida la vertiente humanista, por lo que
queremos ofrecer una alternativa a esto".

En cuanto al curso, que cuenta con 13 escritoras e investigadoras como
ponentes, Etxebarra opin que "combina el autoconocimiento, el medio
ambiente y literatura". Aadi que "en este curso no vamos a ensear a
nadie a escribir, creo que el talento se tiene o no se tiene, pero s vamos
a ayudar a conocerse ms a s mismo y a explicarle la relacin del hombre
con el medio".

Asegur adems que "el hombre debe volver al contacto con la naturaleza, ya
que en entornos como Madrid se ha perdido completamente, y por eso est
bien venir aqu y entrar en contacto directo con ella".

La escritora explic que el curso organiza salidas al aire libre con los
alumnos en diferentes puntos de la isla donde se imparten charlas sobre
literatura y talleres de autoconocimiento. Destac asimismo el "enorme
esfuerzo que ha supuesto montar este curso, y lo complicado que es poder
llevar a los cuarenta alumnos por los diferentes puntos de la isla".

Por ello pidi una mayor implicacin del gobierno regional a la hora de
prestar ayuda para este tipo de iniciativas porque "es cierto que desde la
Pennsula se apoya a veces muy poco a Canarias, pero si las islas no se
apoyan a s mismas con este tipo de proyectos poco se podr hacer".

Extebarra calific la isla de La Gomera como "un espacio ecolgico
excepcional, nico en el mundo" y dijo que "hay que ver la literatura en su
aspecto humanista y es que el hombre est perdiendo su contacto con el
medio, y ello puede llevar a la destruccin de la raza".

Fuentes: Terra Actualidad, EFE



*** Encuentro Mapa 7.0 enfrenta a escritores

El encuentro literario Mapa 7.0 Prosa+Poesa (http://www.mapapoetico.org),
realizado entre el 20 y el 23 de julio en Crdoba y organizado por el
Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ,
http://www.andaluciajunta.es/patiojoven), present este ao como novedad la
incorporacin de la narrativa y enfrentamientos literarios.

El director general del IAJ, Joaqun Dobladez, defini a Mapa 7.0 como "el
ms importante ciclo estable de poesa joven en Espaa, por el nmero de
participantes, por el seguimiento en medios y pblico y por la
significacin de los nombres que han participado en sus sucesivas
ediciones".

En la edicin de 2005 tomaron parte autores tan dispares como Carlos
Castilla del Pino, Rodrigo Fresn, Carlos Marzal, Juan Bonilla, Flix
Romeo, Jordi Gracia o Astrud, entre otros.

Los debates fueron enfocados en analizar la evolucin del encuentro, en
poner en claro algunas conclusiones o tratar de encontrar otras nuevas, as
como en realizar una nueva cartografa de los puntos del Mapa, que retrate
todas las corrientes actuales de la joven poesa y narrativa realizada en
Espaa, tanto desde el punto de vista prctico como terico.

Mapa 7.0 cont asimismo con un blog en tiempo real que, bajo el nombre "El
Mapa segn...", recogi opiniones, comentarios y anlisis de los invitados,
as como de los participantes o pblico asistente a la sptima edicin del
evento.

Los enfrentamientos literarios de Mapa 7.0 se realizaron entre autores con
propuestas estticas o literarias muy distintas, entre los que cabe
destacar el mano a mano entre Carlos Castilla del Pino y Jordi Gracia o el
realizado entre Julin Jimnez Herfferman y Jordi Doce, que realizaron una
traduccin simultnea sobre un texto que les fue facilitado minutos antes.

Igualmente, el poeta Diego Doncel y el narrador suramericano Rodrigo Fresn
protagonizaron el tercer enfrentamiento, mientras que el cuarto fue entre
los narradores cordobeses Salvador Gutirrez Sols y Joaqun Prez
Azastre.

La inauguracin del evento se realiz el mircoles 20 con la ponencia de
Juan Bonilla, "Fotogenia y literatura", y la presentacin de su exposicin
fotogrfica. Mesas redondas y talleres de poesa y narrativa completaron la
programacin.

Por otro lado, el Premio Nacional de Poesa, Carlos Marzal, y el periodista
y narrador Flix Romeo impartieron talleres de poesa y narrativa,
respectivamente. Abordando las periferias, as como las nuevas voces,
estuvieron, entre otros, los cordobeses Daniel Garca y Eduardo Chvite,
Estbaliz Espinosa, Alejandro Luque y Kirmen Uribe.

El viernes 22 se realiz la Mesa de Medios de Comunicacin, donde un grupo
de periodistas especializados del mundo de las letras intentaron vislumbrar
la realidad de la cultura en los medios. La unanimidad lleg ante la
necesidad de otorgar ms atenciones a la poesa, la gran olvidada por culpa
de la narrativa, y de ser firmes ante las imposiciones de las grandes
editoriales.

Luis Garca, director del portal Literaturas.com, condujo el dilogo que
surgi entre Antonio Rodrguez (Cuadernos del Sur, de Diario Crdoba),
Yolanda Castao (TVE Galicia), Eva Daz (El Mundo) y Jess Vigorra (Canal
Sur). La mesa comenz analizando la omnipresencia de la narrativa, algo que
todos achacaron a los intereses comerciales.

Eva Daz, que se confiesa, ante todo, una gran lectora, considera que los
medios "se dejan llevar por la inercia que imponen las grandes
editoriales". La solucin que ella aporta en su labor diaria es adoptar una
actitud de rebelda a la hora de seleccionar los temas para llegar a ser
"una gua del lector en medio de libros tan malos".

Antonio Rodrguez puso sobre la mesa el problema de tiempo que se le
presenta a los redactores y crticos para ser capaces de seleccionar entre
los 80.000 libros que se editan cada ao en Espaa. A la vez, incidi en el
fenmeno del "solapeo", practicado, en su opinin, por el 90% de los
crticos de peridicos nacionales.

Un buen tratamiento grfico y de texto maquilla a veces la lectura
superficial del crtico, que no puede hacer una crtica con una base firme.
Por su parte, Jess Vigorra, que dirige y presenta El pblico, mostr su
desencanto actual porque en la radio y la televisin la cultura slo ocupa
un espacio puntual por muertes o aniversarios. Vigorra denunci la
inexistencia de espacios culturales en las cadenas privadas.

Antonio Rodrguez asegur que para l la televisin ha sido "un
descubrimiento fantstico". La frmula que aplica al programa El puente de
la luz, de Onda Mezquita, es "hacerlo con todo el rigor posible sin caer en
la frivolidad".

Yolanda Castao, gallega, explic que en su comunidad autnoma los medios
son sensibles a la lrica, pues es una "tierra en la que el eje vertebrador
es la poesa", pero eso no logra revertir en las ventas ni en los ndices
de lectura.

Algunos participantes, como Vigorra y Castao, dejaron entrever la
importancia de indagar en nuevas formas para presentar la cultura con ms
atractivos para el gran pblico. Entre ellas, sealaron Internet, que s
propicia una libertad mayor para verter opiniones. Vigorra apuesta por la
valenta, en todo caso, y agradece que an existan crticas en las que el
autor diga si un libro es bueno o malo y no se pierda en otras
disquisiciones.

Fuentes: Mapa 7.0, Diario Crdoba



*** Catedrtico don enorme hemeroteca a la Universidad Autnoma de
    Tlaxcala

El profesor de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
http://www.unam.mx), Jaime Erasto Corts, anunci a mediados del mes de
julio que donar a la Universidad Autnoma de Tlaxcala (UAT,
http://www.uatx.mx) una vasta hemeroteca con informacin sobre ms de 1.600
autores mexicanos, cuyos contenidos ha venido recopilando con recortes de
prensa desde 1976.

Segn Corts, hoy, cuando "ya queda menos tiempo en el futuro que el que
hubo en el pasado", ha llegado la hora de desprenderse de este gran archivo
de la realidad literaria mexicana del presente. El docente explic que el
traspaso de este acervo a la UAT favorecer a estudiantes e investigadores
de Tlaxcala, Puebla, Veracruz e Hidalgo.

Por su carcter personal, este archivo es nico en la nacin azteca, ya que
otros dos registros de esta naturaleza se encuentran, uno de ellos, en la
Unam y, el otro, en el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba,
http://www.inba.gob.mx).

Antes de que termine el ao 2005, los 14 mil 136 folios originales del
archivo de Corts, ms los que se acumulen hasta el momento de la entrega,
estarn en manos del Departamento de Filosofa y Letras de la UAT, con el
fin de que esta institucin le d mayores alcances en beneficio de un mayor
nmero de usuarios, ante las posibilidades de investigacin crtica,
histrica y acadmica que ofrece y que no han sido aprovechadas en forma
suficiente.

Especialista en literatura mexicana, Corts dijo que su acervo no contiene
tanta informacin sobre escritores muertos porque su obsesin ms bien est
en los vivos: "Aqu se encuentra tanto a escritores que ya tienen un
nombre, un prestigio, como a noveles que apenas dan a conocer su
produccin, pero en su mayora son escritores vivos porque es lo que me
interesa y porque lo que he propugnado es que seamos lectores de nuestro
presente literario y no esperemos a que alguien nos diga: 'Deberas leer a
fulano que ya se muri' ".

Los miles de expedientes autorales que lo integran, con un conjunto de
"cerca de 800 autores ms los de una parte que se llama Miscelnea, en la
que se encuentran los que estn esperando a ser incorporados al archivo,
una vez que hayan publicado ms, que tengan ms crtica y pueden ser ms de
800" ofrecen mltiples caminos. Por ejemplo, dan constancia "de la
existencia de ciertas corrientes literarias, de ciertas poticas", del
esplendor y olvido de algunos gneros, entre ellos la resea, que ha sido
relegada en favor de la entrevista.

La hemeroteca registra tambin la narrativa homosexual o las corrientes
literarias que comienzan a surgir como la de los jvenes escritores que hoy
estn mirando hacia un pasado que no es el siglo XX, sino el XIX, e incluso
van ms atrs, hasta la poca virreinal, explica Corts.

Con la colaboracin de sus estudiantes y el apoyo de su esposa, Corts ha
construido este archivo en las ltimas tres dcadas como una labor
enteramente individual, puesto que "nunca he tenido ayuda institucional" y,
entre otras cosas, la compra de los peridicos siempre "sale de mi
monedero", precisa.

Guiado por una motivacin que le dej su padre, Erasto Corts Jurez
(1900-1972), uno de los grandes artistas plsticos de Mxico y quien le
ense a "no atesorar nada sino a poner todo en las manos de otras personas
para que resulte benfico", Jaime Erasto Corts busca que su archivo
tambin sea til "en otros territorios de nuestra geografa", donde no
existen las posibilidades que se tienen en la capital mexicana para acceder
a una relacin de autores y de obras como la que se encuentra en este
registro.

Fuente: La Jornada



*** Muere poeta dominicano Hctor Rivera

La comunidad intelectual dominicana de Nueva York est del luto tras el
deceso de Hctor Rivera, uno de sus poetas ms apreciados, no slo por su
pluma sino por su calidad humana. Rivera falleci el domingo 24 de julio
vctima de un cncer que lo dej paraltico los ltimos aos de su vida.

El autor de los poemarios Poemas no comunes para matar la muerte y
Biografa del silencio, fue despedido con un recital en la funeraria Ortiz
del Alto Manhattan, en el que particip un nutrido grupo de escritores
dominicanos.

El doctor Franklin Gutirrez, Comisionado Dominicano de Cultura en Nueva
York y amigo del poeta por casi tres dcadas, manifest que se une al dolor
que embarga a la comunidad neoyorquina de artistas dominicanos y expres su
psame a la familia de Hctor Rivera, a su esposa Belkis y a sus hijos
Josbel, Jaasiel y Shaniel.

Gutirrez expres que el poema "Los emigrantes del siglo", de Rivera, es el
texto de los escritores dominicanos de la dispora que mejor describe la
nostalgia y la melancola del emigrante dominicano en Nueva York.

Hctor Rivera naci en Yamas, Repblica Dominicana, en 1957. Se licenci
en artes liberales en Hostos Community College y tom cursos de sociologa
en City College, de la ciudad de Nueva York, mientras formaba parte de los
grupos de poesa coreada Terpsicore y Nuevo Surco.

Poeta, maestro de ceremonias, lder comunitario, Hctor Rivera, como una
despedida, dedic su ltimo libro a su esposa, con estas palabras: "A mi
esposa, amiga y compaera, quien ha sido mi sostn y mi refugio en los
momentos ms difciles y la razn de mi existencia en todos estos aos de
convivencia".

Rivera fue sepultado el viernes 29 en un cementerio del condado del Bronx,
despus que el cortejo fnebre recorri los puntos de la ciudad ms
frecuentados por el poeta, incluyendo el edificio donde vivi gran parte de
su vida y donde habra escrito sus primeros libros en la dcada de los
ochenta: Biografa del silencio y Poemas no comunes...

Por su parte, Juani Ortiz, allegada del poeta, dijo que un grupo de amigos
ya est preparando una recopilacin de la poesa completa de Rivera, a
quien se le haba rendido un homenaje el 17 de junio para poner a circular
su ltimo libro, Giros del tiempo. En el proyecto participan Gutirrez y el
poeta y pintor Digenes Abreu.

Fuentes: El Patio de las Cayenas, Librusa



*** Recuerdan a Elas Canetti en su centenario

El premio Nobel de Literatura, Elias Canetti (1905-1994), judo sefard
nacido en Bulgaria y europeo polglota que literariamente siempre estuvo
vinculado a Viena, aunque radicado gran parte de su vida en Londres y los
ltimos seis aos de su vida en Zrich, hubiese cumplido cien aos el lunes
25 de julio.

Por este motivo, la vida y la obra de Canetti, premio Nobel de Literatura
1981, son recordadas en todo el planeta. Considerado por la crtica
especializada como un narrador autobiogrfico y filosfico, Canetti
escribi novelas, crnicas de viajes y obras de teatro, traducidas a ms de
20 idiomas.

Con motivo de su natalicio, en Viena se inauguran por estos das varias
exposiciones de libros y de pintura, como la muestra de grabados dedicados
a sus textos literarios por el artista plstico Alfred Hrdlicka, quien
durante aos fue amigo personal de Canetti.

La emisora austraca ORF emitir una radionovela basada en su primera gran
obra Auto de fe, texto escrito en Viena cuando el autor contaba 25 aos.
Asimismo, la ciudad natal de Canetti celebrar la ocasin con un amplio
programa que incluye actividades teatrales, exposiciones, concursos y foros
cientficos.

Nacido en 1905 en el poblado blgaro de Rustschuk (hoy Rousse), Canetti
creci en el seno de una acomodada familia que hablaba an el espaol
medieval de sus antepasados, el ladino. Tras su traslado junto a sus padres
a la ciudad inglesa de Manchester en 1911, aprendi ingls, ms tarde
francs y slo como cuarta lengua, el alemn.

"Fue una lengua materna tarda, implantada con dolor", escribi Canetti del
idioma que, impelido por la insistencia de su madre, aprendi con ocho aos
de edad en la ciudad suiza de Lausana, idioma en el que iba a escribir
todos sus libros.

Tras la muerte de su padre, Canetti se traslad en 1913 con su madre y sus
hermanos Georg y Nissim a Viena, donde estudi en una escuela juda. Debido
al extremo patriotismo de los austracos a favor de la Primera Guerra
Mundial, la familia Canetti decidi en 1916 trasladarse a Zrich, donde
permaneci hasta 1921, cuando volvi a mudarse, esta vez a la ciudad
alemana de Frncfort del Meno.

All Canetti hizo el bachillerato en 1924 y poco despus volvi a Viena,
donde estudi qumica en la universidad de la capital austraca, adems de
filosofa y letras, disciplina en la que alcanz el doctorado.

Desde entonces se dedic plenamente a escribir. Su primera obra, El otro
proceso de Kafka, fue un ensayo creativo sobre el escritor checo, que para
el joven escritor result ser un modelo casi obsesivo. En la Viena de
entreguerras escribi sus obras teatrales La boda y La comedia de las
vanidades, as como uno de sus principales trabajos, Auto de fe.

En la capital austraca conoci adems a la que sera la mujer de su vida,
Veza Taubner-Caldern, una juda sefard vienesa, y vivi varias
experiencias que le marcaran todo su futuro y que plasmara en sus obras
autobiogrficas La lengua salvada, La antorcha en la oreja y El juego de
ojos.

Tras la anexin de Austria por la Alemania nazi en 1938, Canetti abandon
la repblica alpina y -primero en Pars y luego en Londres, donde vivi
hasta 1988- se dedic al estudio de las masas humanas, que l mismo haba
experimentado en Viena durante el incendio del Palacio de Justicia en 1927.

Fruto de dos dcadas dedicadas al anlisis en profundidad de ese fenmeno
desde los puntos de vista antropolgico, etnolgico, psicolgico y mtico,
fue su famoso libro Masa y poder, que se public en dos volmenes entre
1960 y 1962.

Sus apuntes de diario, escritos durante la Segunda Guerra Mundial, se
editaron en 1965 y fueron ampliados en 1972 bajo el ttulo de La Provincia
del Hombre. Entre sus libros ms conocidos figura adems Las voces de
Marrakech, ciudad marroqu que le fascinaba.

El 15 de octubre de 1981 le fue concedido el premio Nobel de Literatura por
su "posicin crtica ante ciertas tendencias enfermas de nuestro tiempo,
por ejemplo, su estudio de los movimientos de masas y de manera especial en
relacin con la brutalidad del nacionalsocialismo germano y de las
dictaduras en general".

La concesin del Nobel no influy para nada en su decisin de vivir una
vida retirada del ruido de las fiestas y de los ccteles. Un ao despus,
en agosto de 1982, prohibi que su autobiografa, The torch in my ear, se
publicara en Gran Bretaa, pas del que tena la nacionalidad, como
protesta por el trato que recibi all hasta que consigui el premio Nobel.

Despus del Nobel recibi numerosos premios literarios, como el Buechner,
el gran Premio del Estado Austraco, el premio Kafka y el de la Academia
Bvara, entre otros.

Fuentes: Prensa Latina, Terra Actualidad



*** Concluye Festival Mundial de Poesa en Venezuela

El II Festival Mundial de Poesa se desarroll entre el 25 y el 31 de julio
en Venezuela, clausurndose este domingo tras una semana de recitales y
disertaciones a cargo de ms de cincuenta poetas de los cinco continentes,
la mitad de ellos venezolanos.

Escritores de los cinco continentes recitaron sus versos en escenarios de
Caracas y en ciudades de los estados Anzotegui, Amazonas, Bolvar,
Barinas, Carabobo, Cojedes, Falcn, Lara, Mrida, Miranda, Monagas, Sucre,
Tchira, Trujillo y Zulia.

Entre los participantes destacaron Fernando Rendn, William Agudelo
(Colombia), Humberto Akbal (Guatemala), Ernesto Cardenal (Nicaragua),
Vctor Casaus (Cuba), Vicente Rodrguez Nietzsche (Puerto Rico), Jenny Lim,
Clifton Ross (EUA), Miguel Anxo Fernn Bello (Espaa), Juana Burghardt,
Michael Augustin (Alemania), Francine Carn (Francia), Susan Hampton
(Australia), Kasuko Kiraishi Shiraisi (Japn), Xi Chun (China), Sujata
Bhatt (India), Issa Maklouf (Lbano), Adnan Ozer (Turqua), Abdul Hadi
Sadoum Gatea (Irak) y Amina Said (Tnez).

En la inauguracin, el pasado lunes 25, el ministro de Cultura de
Venezuela, el arquitecto Francisco Sesto, pronunci el discurso de
apertura, que antecedi a un recital de 26 poetas de varios pases,
acompaados de los venezolanos Blas Perozo Naveda, William Osuna, Enrique
Mujica, Tarek William Saab, Juan Antonio Calzadilla y Jess Enrique Gudez.

En Caracas, el mircoles 27 en la maana se presentaron poetas de Alemania,
Colombia y Venezuela en la sala Juan Bautista Plaza de la Biblioteca
Nacional, y en la noche, en el Centro de Arte La Estancia, se presentaron
poetas de China, India, Irak, Japn, Lbano, Turqua y Venezuela.

Ese mismo da, en el Teatro Cajigal de Barcelona, en el estado oriental de
Anzotegui, estuvieron poetas de Colombia, Espaa, Nicaragua, Tnez y
Venezuela, y al otro lado del pas, en la Plaza de la Justicia de
Barquisimeto, estado Lara, se presentaron vates de Alemania, Australia,
Chad y Venezuela, mientras que en el Museo Cecilio Acosta de San Diego de
los Altos, estado Miranda, recitaron poetas de Estados Unidos, Puerto Rico,
Sahara Central y Venezuela.

La maana del jueves 28 se presentaron en la Sala Nicols Curiel, Plaza
Capuchinos, en Caracas, poetas de Cuba, Turqua y Venezuela, y en la tarde,
el Centro de Arte La Estancia alberg un recital con poetas de Colombia,
Cuba, Guatemala, Nicaragua y Venezuela. El mismo da, en el Ecomuseo del
Caron, en Ciudad Guayana, compartieron con el pblico el estado Bolvar
poetas de China, Estados Unidos, Lbano y Venezuela y, en el Museo La
Blanquera de San Carlos, estado Cojedes, se presentaron poetas de Estados
Unidos, Puerto Rico, Sahara Central y Venezuela.

El viernes 29, en Caracas, se presentaron en el Teatro Csar Rengifo de
Petare poetas de Espaa, San Tom y Prncipe y Venezuela; en el anfiteatro
El Zoolgico, Caricuao, estuvieron poetas de Guatemala, Irak y Venezuela y
en el Centro de Arte La Estancia se encontraron los vates de Australia,
Estados Unidos, Puerto Rico y Venezuela. Ese mismo da en Falcn, en el
Teatro Armona de Coro, estuvieron poetas de Colombia, India, Japn, Tnez
y Venezuela; en el Teatro Luis Mariano Rivera de Cuman, en Sucre, poetas
de Chad, Turqua y Venezuela, y, en el Ateneo de San Cristbal, estado
Tchira, poetas de Alemania, Irak, Lbano y Venezuela.

El sbado 30 se presentaron en el Sector El Calvario, en Guatire, estado
Miranda, poetas de Estados Unidos, Sahara Central y Venezuela; el Centro de
Arte La Estancia y el Teatro Teresa Carreo acogieron a poetas venezolanos,
mientras que en el Centro Cultural Eladio Alemn Sucre, en Valencia, estado
Carabobo, se presentaron poetas de Australia, Guatemala, Nigeria, San Tom
y Prncipe y Venezuela, y en el Ateneo de San Cristbal, estado Tchira,
poetas de Alemania, Irak, Lbano y Venezuela.

Finalmente, el domingo 31, se realiz un recital en la Casa de la Cultura
de Maturn, estado Monagas, donde se presentaron poetas de Colombia,
Espaa, India, Nicaragua y Venezuela. El mismo domingo se celebr el
recital de clausura en el Teatro Teresa Carreo, en la capital venezolana,
que estuvo a cargo de los poetas de frica Mahmoudan Hawad, de Sahara
Central, Koulsy Lamko de Chad, Toyin Adewale Gabriel de Nigeria, Conceicao
Lima de San Tom y Prncipe y Amina Said de Tnez.

Adems de los recitales se celebr un ciclo de conferencias en diversas
locaciones de la capital caraquea. La primera de estas actividades fue la
conferencia del poeta nicaragense Ernesto Cardenal, realizada en el Celarg
el lunes 25, y en la que el autor de Epigramas combin la poesa, sus
conocimientos de teologa y el estudio cientfico.

Cardenal sorprendi al public caraqueo con una disertacin sobre ciencia
y poesa en la que ley una especie de ponencia, no exenta de poesa pero
dedicada a la ciencia, ya que, para l, no hay mucha diferencia entre la
fsica y la mstica. El autor nicaragense admiti que muchas veces ha
encontrado su mayor inspiracin, al igual que el poeta Jos Mart, en los
libros de ciencia antes que en los clsicos.

"Lo cientfico tiene para m un inters potico y mstico, pero tambin
econmico y poltico", asegur. "Desde hace tiempo mi poesa se nutre de la
ciencia", agreg. Se pregunt qu nacera del universo actual mientras hizo
un recorrido por la evolucin humana, sin dejar de tocar temas
trascendentes como Dios, la muerte, el universo, el infinito y la
inmortalidad. 

Para Cardenal existe una vida no molecular ms all de esta vida, y as
como hay agujeros negros en el universo considera que tambin hay hoyos
blancos y que "estamos hechos de partculas eternas", por lo que considera
que el temor a la muerte es "un error de ptica. Yo digo que la muerte es
buena, si no, Dios no habra creado un universo en donde todo perece",
afirm.

"En el fondo no creemos en la muerte", continu, citando como ejemplo a
diversas culturas que tenan por cierta la vida en el ms all y la
inmortalidad. Cit una ancdota segn la cual un periodista pregunt una
vez a Einstein cul era el origen de la materia y ste, por toda respuesta,
levant el dedo ndice sealando al cielo. "El dedo levantado es la nica
respuesta cientfica al origen de la vida. Por lo tanto lo ms difcil es
no creer en Dios", concluy.

El martes 26 fue presentada, en el marco del festival, la antologa potica
Flor diversa, del poeta venezolano ngel Eduardo Acevedo (Valle de la
Pascua, 1937), en el Teatro Orlando Araujo, de Barinas. Las palabras de
presentacin estuvieron a cargo de Leonardo Ruiz Tirado y Andrs Meja,
gerente de Ventas de Monte vila Editores, sello editor de la antologa,
que rene ocho libros inditos de Acevedo.

Por su parte, el poeta Mahmoudan Hawad, de Sahara, present el mircoles 27
su libro Sahara, visiones atmicas, y dict una conferencia titulada
"Relacin entre la poesa y las artes plsticas / su visin", en la Casa de
las Letras Andrs Bello.

El poeta colombiano Fernando Rendn, fundador y director del Festival
Internacional de Poesa de Medelln, relat el jueves 28 su experiencia al
frente del prestigioso evento colombiano, en el Auditorio del Museo de
Bellas Artes. Por ltimo, el viernes 29, en el Teatro Baralt de Maracaibo,
Juana Burghardt, de Alemania, dict su conferencia "Antonio Porchia y sus
voces".

El jueves 28, el gobernador del estado Anzotegui, Tarek William Saab,
anunci en el Teatro Cajigal de la ciudad de Barcelona, la creacin del
Premio Nacional de Poesa Miguel Otero Silva, durante un evento en el que
tambin participaron poetas venezolanos como Freddy Hernndez, Fidel
Flores, Carlos San Diego y Enrique Hernndez D'Jess, as como Amina Said,
de Tnez; Miguel Fernn, de Espaa; William Agudelo, de Colombia, y
Cardenal.

Saab aprovech la presencia del poeta nicaragense Ernesto Cardenal para
imponerle la Orden Jos Antonio Anzotegui.

Fuentes: ABN, El Observador, El Universal, RNV



*** Presentan antologa de literatura indgena mexicana

Words of the True Peoples (Palabras de los seres verdaderos) es el nombre
de una antologa de literatura indgena mexicana que, en tres volmenes,
presentar en breve la Universidad de Texas, y que ha sido compilada por el
doctor Carlos Montemayor y el investigador estadunidense Donald Frischmann.

El primero de los tres volmenes recoge prosas de 15 autores en lengua
maya, chontal, tzotzil, tzeltal, tojolabal, zapoteca, purpecha, huichol y
nhuatl. Los autores antologados en este primer tomo son Mara Luisa
Gngora Pacheco, Jorge Echeverra Lope, Miguel ngel May May y Santiago
Domnguez, todos autores en lengua maya.

En chontal, Isaas Hernndez Isidro; en tzotzil, Enrique Prez Lpez y
Jacinto Arias Prez; en tzeltal, Diego Mndez Guzmn y Domingo Gmez
Gutirrez; en tojolabal, Mara Roselia Jimnez; en zapoteco, Javier
Castellanos Martnez; en purpecha: Joel Torres Snchez; en huichol,
Gabriel Pacheco, y en nhuatl, Librado Silva Galeana y Romn Gemes
Jimnez.

Adems de reproducirse en su lengua original, todos los textos contenidos
en la antologa estn traducidos al espaol por Carlos Montemayor y al
ingls por Donald Frischmann. En los meses subsiguientes aparecern los
otros dos tomos. El segundo volumen se ocupar de la poesa en lengua
indgena y el tercero, del teatro.

En el primer tomo y los que seguirn, explican los autores, "pretendemos
llenar una laguna en los estudios literarios y culturales mexicanos y
latinoamericanos, e inspirar a otros, tanto indgenas como no indgenas, a
prestar la debida atencin -crtica y humana- a las voces contemporneas
que nos hablan desde las profundidades del tiempo; voces que se proyectan
en mltiples lenguas para crear puentes de comprensin que son tan
necesarios para la sobrevivencia de su sabidura milenaria, que es parte de
nuestra experiencia humana acumulativa y colectiva".

En agosto de 2000, cuenta Donald Frischmann, "nos sentamos Carlos
Montemayor y yo en la sala de su residencia en la ciudad de Mxico para
detallar el plan y contenido de esta antologa; en ese momento surgi una
obra en tres tomos, ya no en uno solo. Ese cambio result de nuestra
decisin de presentar cada obra en tres lenguas, y de haber calculado el
volumen de material que ese formato representara. Haba muchos escritores
y escritoras de calidad cuya obra mereca atencin, y un formato
multilinge respondera a las necesidades de un amplio pblico lector
panamericano".

Los antologadores decidieron presentar a escritores que posean dcadas de
desarrollo y experiencia y un compromiso de largo plazo con la promocin de
su lengua. "Ellos ya no son escritores prometedores cuyo trabajado ha
aparecido slo en peridicos, sino escritores muy experimentados y autores
de libros publicados a nivel nacional por casas editoriales prestigiosas".

No existe, dentro de esta vanguardia, segn explica Frischmann, "un
equilibrio cuantitativo entre escritores hombres y mujeres; la
preponderancia de escritores masculinos en esta antologa refleja esa
realidad. Sin embargo, una futura antologa de este tipo indudablemente
incluir a ms escritoras distinguidas ya que en los ltimos aos se ha
dado un aumento dramtico en el nmero de mujeres que se han iniciado en el
quehacer literario. Sin embargo, nuestro enfoque actual no es la escritura
reciente en lenguas indgenas mexicanas, sino la obra de escritoras y
escritores que ya han sobresalido en su oficio".

En el ensayo introductorio al volumen primero, Carlos Montemayor llama la
atencin acerca de "varias imprecisiones, olvidos histricos e incluso
creencias ingenuas" que tornan confuso a menudo lo que se debe entender por
literatura indgena y tradicional. Por ejemplo, "creer que los idiomas
pueden diferenciarse por grados de crecimiento y que las lenguas con
desarrollo son los idiomas propiamente dichos y los otros tan slo
'dialectos'. Tambin, creer que las lenguas desarrolladas se hablan en los
pases hegemnicos y los dialectos en los pueblos sojuzgados. Quiz
sorprender a muchos saber que no hay idiomas superiores; que todos son
sistemas lingsticos definibles en los mismos trminos, con el
ordenamiento gramatical necesario para una compleja gama de comunicacin
abstracta, simblica, metafrica, imperativa, ldica, a partir de un
sistema fonolgico particular".

De manera que, asienta Carlos Montemayor, "el nhuatl es un sistema
lingstico tan completo como el alemn; el maya es un sistema tan completo
como el francs; el zapoteco lo es como el italiano, el purpecha como el
griego o el espaol y el ingls son como el ahu y el mazateco".

Pues bien, remata Montemayor, estamos ahora ante el resurgimiento del arte
literario en lenguas indgenas. "Este despertar de los intelectuales
indgenas y de la escritura en sus lenguas es uno de los hechos culturales
de mayor relevancia en el Mxico de finales del siglo XX y principios del
XXI".

Fuente: La Jornada



*** FCE lanza coleccin de escritores clsicos latinoamericanos

Las obras ms reconocidas de los clsicos latinoamericanos se renen en la
nueva coleccin literaria "Aula Atlntica", cuyo fin es fomentar la lectura
y el acercamiento a las letras hispanoamericanas, informaron este 27 de
julio fuentes del Fondo de Cultura Econmica (FCE, http://www.fce.com.mx).

La coleccin incluir libros de Julio Cortzar, Edgardo Rodrguez, Antonio
Jos Ponte, Sor Juana Ins de la Cruz, Rosario Ferr, Jos Donoso, Pedro
Salinas y Antonio Muoz. "Aula Atlntica retoma textos fundamentales de las
letras hispanoamericanas para acercarlos a maestros, estudiantes y lectores
que buscan las mejores lecturas", agreg el FCE.

Coordinada por el crtico peruano Julio Ortega, "Aula Atlntica" tambin
rene a una serie de estudiosos de los escritores y sus publicaciones, que
a travs de prlogos hacen una introduccin didctica de cada texto.

Todos los fuegos el fuego, de Cortzar, uno de los mayores narradores
argentinos del siglo XX, participa en esta edicin con prlogo de Beatriz
Colombi, profesora e investigadora de la Universidad de Buenos Aires.
Tambin se incluye La renuncia del hroe Baltasar, de Rodrguez, que recrea
un ficticio levantamiento de esclavos en el Puerto Rico del siglo XVIII.

La mexicana sor Juana Ins de la Cruz, considerada la "dcima musa", est
presente con Primero sueo y otros poemas, que permite el redescubrimiento
del valor literario y contextual de su obra, considerada de "arte barroco".

"Con estas muestras literarias, 'Aula Atlntica' quiere documentar la
imaginacin que compartimos, a travs de libros clsicos, modernos y
contemporneos que han hecho camino de lectura y oficio de porvenir",
finaliza el FCE.

Fuente: IBLNews



*** Muri el poeta y crtico Sal Yurkievich

El poeta argentino Sal Yurkievich (1931-2005), uno de los ms reconocidos
crticos literarios del mundo hispanoamericano, albacea de la obra del
escritor Julio Cortzar, muri el pasado mircoles 27 de julio en un
accidente en una carretera de Avignon, al sureste de Francia.

Segn la polica francesa, el escritor perdi el control de su vehculo y
se impact de frente contra un camin que avanzaba en sentido contrario,
falleciendo de manera instantnea. Tena 74 aos de edad y desde 1962 viva
en Francia, donde trabajaba como profesor de literatura, puesto que tambin
desempe en diversas universidades de Estados Unidos.

La polica francesa agreg que Yurkievich pudo haberse quedado dormido
mientras conduca por Caumont-sur-Durance, ya que no se encontr en el
pavimento marcas de que hubiera intentado frenar.

Sal Yurkievich naci en La Plata, Argentina, en 1931. De cuna humilde,
pronto supo que su destino estaba en su profundo amor a las letras. Estudi
letras en la Universidad de La Plata y bas en el poeta francs Guillaume
Apollinaire su tesis, que en 1968 se public como libro con el ttulo
Modernidad de Apollinaire. En los aos 60 se mud a Pars.

Apenas llegado a la capital francesa hizo amistad con Julio Cortzar, quien
lo nombr albacea poco antes de morir en 1984 y tras un viaje a Argentina
en que en vano intent ser recibido por el flamante presidente Ral
Alfonsn.

En una entrevista con Pgina/12, Yurkievich recuerda el momento en que
conoci a Cortzar, quien entonces se encontraba en los primeros apuntes de
Rayuela. "l haba obtenido un premio muy importante compartido con Mujica
Lainez; con ese dinero l crey poder comprar una casa sobre la playa en el
sur de Francia. All se dio cuenta de que el dinero no le alcanzaba ni por
asomo, as que empez a retroceder y retrocedi 100 kilmetros. Al este de
Avignon, encontr una casa pequea con una terraza formidable que daba a un
valle sobrecogedor".

Sobre su designacin como albacea, aclara que no es lo mismo que ser
apoderado, papel que le toc a Aurora Bernrdez, ex esposa de Cortzar. "En
el testamento nos nombr a Gladys, mi mujer, y a m para que decidamos
juntos acerca de los inditos. Como albaceas literarios tenemos, por su
voluntad, el derecho de conservar, editar o destruir lo que queramos. As
lo dice en el testamento. Pero nada destruimos. Habra que ser Dios para
hacer una cosa as".

Yurkievich y su esposa editaron las novelas El examen y El divertimento,
escritas entre el '50 y el '53. "Una de estas novelas las mand a un premio
literario. Pero no slo no la eligieron sino que adems la censuraron. A m
me parecen extraordinarias, ambas. Estaban en sus cajones casi listas para
ser publicadas. Tal vez l las consider como obra menor. Sucede que aos
despus aparece con Rayuela y l entr en una dinmica de avance con un
movimiento editorial descomunal. Ese momento le impeda ir para atrs,
razn por la cual las novelas quedaron sin publicar".

El tambin escritor argentino Arnaldo Calveira, amigo de Yurkievich, hizo
hincapi en que ste fue, antes que nada, poeta. "Es un gran lrico que
haba conocido toda la historia de la literatura", explic Calveira, quien
record que los principales temas de su obra eran "la dejacin de la vida"
y las interrogaciones sobre lo que hay despus, "temas eternos".

Entre su numerosa obra potica estn Fricciones (1969), Envers (1980), El
Trasver (1988), Vaivn (1996), El sentimiento del sentido (2000), El
husped perplejo (2001), con dibujos de Julio Silva, y Detener sin retener.

Fuentes: La Jornada, EFE, Clarn



*** BBC emite una web-novela para aprender ingls

As como hay fotonovelas, telenovelas y radionovelas, el Servicio Mundial
de la BBC lanza The flatmates (Los compaeros de apartamento), su primera
"web-novela", hoy, 1 de agosto, para que sus lectores aprendan ingls.
Aquellos que visiten la pgina bbclearningenglish.com podrn escuchar y
leer un nuevo episodio cada semana. La idea es que puedan aprender el
idioma de la forma en que "se habla y se vive" en el pas.

La novela es un drama sobre un grupo de jvenes de diferentes culturas que
viven en el Reino Unido. Los seguidores de este nuevo formato podrn
decidir el rumbo de la novela votando a travs de Internet, segn inform
la productora y guionista Nuala O'Sullivan, quien agreg que las personas
podrn aprender "a su propio ritmo e interactuar con la red de la forma que
quieran, cuando les venga bien".

"The flatmates apunta a las personas que quieran aprender el ingls que se
vive y se habla, ms que el que se ensea en los libros de texto
tradicionales". Cada episodio ir acompaado de lecciones de ingls y de
ejercicios para colaborar con el proceso de aprendizaje.

Fuente: BBC



*** Carlos Barbarito publica poemario bilinge

ditions Poits, la editorial que dirige Laurent Fels, quien adems tiene
a su cargo Les Cahiers de Posie (http://www.cahiers-de-poesie.fr.ms),
acaba de anunciar la publicacin en Francia de Les minutes qui passent,
un poemario bilinge del autor letraliano Carlos Barbarito. El libro, que
ha sido traducido por la belga Frie Flammend, cuenta con un prlogo del
tambin belga Stefan Beyst. Las fotografas estarn a cargo del alemn
Norbert Guthier (en tapa) y de la argentina Claudia Bonder (en el
interior).

En el prlogo, Beyst califica al libro como "una introduccin excelente a
la obra del poeta argentino Carlos Barbarito". Explica que en los textos
que lo componen, "a menudo breves, concentrados, el poeta nos trasmite su
experiencia de existir en este mundo: un penetrante sentimiento atravesado
por la transitoriedad. Sentimiento angustioso, donde las imgenes de lo
temporal cotidiano se repiten en una escala ms amplia: un astro que se
apaga o una piedra en la que la primigenia violencia de la expansin
csmica est solidificada".

Segn Beyst, Les minutes qui passent est desprovisto de "palabras
inusuales o recursos artificiales" ya que, por el contrario, reduce la
lengua "a un idioma austero y riguroso". El prologuista indica que a nivel
de la frase y su estructura gramatical se desarrolla la diccin potica.
"No por nada el poeta evita la afirmacin y la coherencia aparente, y
prefiere la enumeracin de la incoherencia o la parataxis de lo accidental,
el modo condicional, la pregunta, la negacin".



*** Cursos de poesa y periodismo dicta el Taller de Escritura

El Taller de Escritura de Madrid (http://www.tallerdeescritura.com) inicia
esta semana sus cursos intensivos de poesa y periodismo, que se extendern
hasta finales de este mes en su sede en el N 15 de la calle Ruiz, en
Madrid.

El taller de poesa ser dictado por el profesor Jess Urceloy entre hoy 1
de agosto y el mircoles 24, todos los lunes y mircoles en horario de 7:30
a 9:30 de la noche. El de periodismo, por su parte, estar a cargo de
Antonio Rmar y se dictar los martes y jueves en el mismo horario, desde
maana 2 hasta el jueves 25.

Las clases repartirn su tiempo en teora y prctica. En la parte terica
se explicarn las diversas materias con ejemplos precisos, y en la segunda
se desarrollarn ejercicios y juegos en comn, se valorarn los ejercicios
propuestos en la clase anterior y se respondern todas las dudas e
inquietudes del alumno.

Jess Urceloy es profesor de poesa y ha sido jurado de importantes
distinciones espaolas como el Premio Nacional de Poesa 2003 y el Premio
Nacional de Literatura Infantil 2004. Ha impartido y dirigido el taller de
poesa y los ciclos de poesa contempornea de la Universidad San Pablo CEU
(http://www.uspceu.com) entre 1997 y 2001. Codirige la revista literaria
digital Ariadna (http://www.ariadna-rc.com) y ha publicado Poemas erticos,
Libro de los Salmos y La profesin de Judas. En el 2004 ha editado, anotado
y prologado las obras completas Todo Sherlock Holmes, de Arthur Conan
Doyle, en el sello Ctedra. Ha aparecido en diversas antologas y ha sido
traducido al portugus y al italiano.

Antonio Rmar es licenciado en periodismo y ha trabajado en diversos medios
como TVE, El Da de Crdoba, El Rotativo o lanetro.com. Ganador del
concurso de poesa de la Universidad San Pablo, por lo que fue antologado
en varios libros, como Aula 010 de Poesa, de Salamanca. Coordin los
recitales de poesa del Caf Libertad, de Madrid, durante 2002. Colabora
habitualmente en revistas como Ariadna. Su edicin crtica de Las 1001
noches, junto a Jess Urceloy, ser publicada por la editorial Ctedra en
septiembre de este ao.

La matrcula de estos cursos es de 160 euros y se admitir un cupo mximo
de 16 alumnos por grupo. Los interesados debern contactar con Enrique
Pez, responsable de los talleres, mediante el correo electrnico
info@tallerdeescritura.com.

Fuente: Taller de Escritura



*** Isaac Rosa recibe maana el premio Rmulo Gallegos

Maana martes 2 de agosto el escritor espaol Isaac Rosa recibir el Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos, en una ceremonia que se realizar
a partir de las 7 de la noche en la Sala de Teatro 1 de la Casa Rmulo
Gallegos, sede de la Fundacin Celarg, en Caracas.

El jurado, integrado por Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Antn Arrufat
(Cuba), Nelson Osorio (Chile), Csimo Mandrillo y Alberto Rodrguez Carucci
(Venezuela), dio a conocer el veredicto el pasado 8 de julio: "En votacin
dividida, por mayora de votos (3 a 2), se resolvi otorgar el XIV Premio
Internacional De Novela Rmulo Gallegos a El vano ayer, de Isaac Rosa, en
razn de que esta obra presenta claves literarias y referenciales de la
historia y cultura espaolas de postguerra".

Adems, el jurado consider que El vano ayer "convoca a observar
crticamente los modos posibles de leer la realidad, sin dejar de lado las
tensiones que produce el encuentro con las ambigedades provocadas por las
distintas versiones de los hechos narrados, inducidas por las informaciones
de prensa, por rumores, por relatos tendenciosos o manipulados de los
acontecimientos. Desde la utopa de la objetividad expositiva, el narrador
explora con irona y humor los vericuetos de la intriga policaca para
indagar en la mdula de una historia por mucho tiempo ocultada, omitida u
olvidada".

Rosa naci en Sevilla en 1974 y se educ en Badajoz, donde inici los
estudios de periodismo, que no lleg a terminar. Comenz a escribir relatos
y obras de teatro breve, algunas reconocidas con la obtencin de premios
literarios. Sigui escribiendo ensayo y edit su primera novela en 1999, La
mala memoria. En ella, el protagonista investiga el rastro de un pueblo
masacrado durante la guerra civil. Algunas de sus obras ms relevantes son:
Adis muchachos (teatro, 1998), El ruido del mundo (narracin, 1998) y
Kosovo: la coartada humanitaria (ensayo,2001) ste ltimo escrito
conjuntamente con el serbio Aleksandar Vuksanovic y el espaol Pedro Lpez.

Fuente: Celarg



*** Grabados de Cien aos de soledad presentan en Quito

El colombiano Pedro Villalba Ospina es el autor de la exposicin "Cien aos
de soledad al agua fuerte", que se presenta, con entrada gratuita, hasta el
sbado 6 en la Galera Principal del Centro Cultural de la Pontificia
Universidad Catlica del Ecuador (Puce, http://www.puce.edu.ec), y que ser
reabierta entre el 30 de agosto y el 17 de septiembre.

La muestra es una representacin de la laureada novela de Gabriel Garca
Mrquez, cuya descripcin por captulos hace esta exposicin an ms
descriptiva para el espectador. La obra est compuesta por 120 trabajados
en la tcnica del grabado al agua fuerte, razn por la cual se decidi
llamarlo de la misma forma. La novela consta de 20 captulos, cada uno
representado en siete grabados y la primera pgina de cada captulo.

Al ser representada pblicamente acta como una metfora gigante del libro,
e invita a las personas a ingresar a sus pginas donde encuentran, adems
de los grabados, escritos de la novela y un conjunto de mariposas
realizadas con ptalos de rosas amarillas. La falta de colores es una de
sus caractersticas ya que la tcnica es en blanco y negro comnmente, pues
el autor desea conservar los mismos colores que menciona el premio Nobel de
Literatura en su libro.

En toda la exposicin predominan las mariposas amarillas, que tienen un
significado especial alrededor de toda la obra. "Las mariposas se
convierten en un smbolo para Garca Mrquez, quien por supersticin, al
momento de recibir el premio Nobel lo hizo con una rosa amarilla en su
mano, como smbolo de una vida larga, pues se dice que quienes reciben el
premio viven muy poco", dijo Villalba Ospina. "Desde muy nio conoc a
Gabriel Garca Mrquez y sus obras, fue un proceso de aos para seleccionar
este libro para mis trabajos", agreg el artista. 

La ilustracin de libros ha sido la manera ms tradicional de representar
su arte. Los libros con los cuales creci Villalba Ospina apresuraron su
idea de pintar y realizar grabados, iniciando desde la realizacin de
bocetos, hasta sus hoy ms de 15 libros representados de distintos autores
y en diferentes tcnicas entre las cuales estn el leo, carboncillo y
otros. Las exposiciones han estado en Bolivia y Colombia, con perspectivas
de viajar Cuba y Chile en meses prximos.

Fuente: La Hora



*** Celebran en Espaa festival Trovalia 05

El concejal de Cultura, Festejos y Patrimonio Arqueolgico, Jos Cabezos, y
el trovero Joaqun Snchez, El Palmesano, presentaron a finales de julio el
festival Trovalia 05, certamen dedicado al arte de la improvisacin que
est compuesto por cuatro espectculos con el mar como teln de fondo, y
que congregar a trovadores murcianos, canarios y argentinos.

El martes 9 de agosto  se celebrar en el Puerto de Cartagena el
espectculo "Barco de versos en un puerto de culturas", donde se mezclarn
dos artes paralelos, el del repentismo canario y el del trovo cartagenero.

El mircoles 10 de agosto, en Cabo de Palos, se celebrar "Paralelismos de
la improvisacin", que volver a mostrar los contrastes entre nuestro trovo
mediterrneo y el repentismo canario. Con Mar de Cristal como escenario, el
jueves 11 de agosto trovadores de Lorca, guilas, Totana y Cartagena
representarn "Contrastes del trovo en la regin", donde se podrn ver las
diferentes formas de trovo y cante que se dan en estas poblaciones, a pesar
de su proximidad.

El viernes 12 de agosto, en el Puerto de Cartagena, en "Mezcla de versos de
dos continentes", trovadores cartageneros y payadores argentinos pondrn de
manifiesto sus dos culturas y sus dos formas de trovo, unidas por el verso
y el lenguaje. "Entre el faro y el Quijote" pondr el colofn al festival
en Cabo de Palos, localidad que recibir a trovadores de la comarca y
payadores argentinos el sbado 13 para improvisar con versos inspirados en
Don Quijote de La Mancha. Todos los eventos se realizarn a las 10:30 de la
noche.

Trovalia se viene celebrando desde 2003 con el objetivo de dar a conocer
las diferentes formas y manifestaciones del arte de la improvisacin
potica. Este ao cumple su tercera edicin, como sucesora del Certamen
Nacional del Trovo, al dejar de ser un concurso y transformarse en una
"muestra de poesa inteligente".

Fuente: Ayuntamiento de Cartagena



*** Creacin literaria, novela y periodismo en talleres del Celacp

El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Celacp,
http://celacp.perucultural.org.pe) ha organizado una serie de talleres de
creacin literaria, novela y periodismo a desarrollarse a lo largo de este
mes en su sede, en la avenida Benavides 3074 (valo de Higuereta), en
Miraflores, Lima (Per). Los cursos tendrn cupos limitados a veinte
personas.

El primero de estos talleres es el dedicado a potica y escritura, que ser
dictado por Ana Mara Gazzolo para dos grupos, uno que asistir a las
sesiones los mircoles y otro los jueves, y que empezarn el 17 y el 11 de
agosto, respectivamente. Este taller constar de ocho sesiones, de 6:30 de
la tarde a 8:30 de la noche para el grupo de los mircoles y de 10:30 de la
maana a 12:30 de la tarde el de los jueves.

Igualmente, Carmen Oll dictar un segundo nivel de este taller, los martes
de 7 a 9 de la noche, a partir del 16 de agosto. El taller de novela "De la
creacin a la editorial" ser dictado por Jorge Eduardo Benavides en cinco
sesiones entre el lunes 8 y el viernes 12 de agosto, cada da de 6:30 de la
tarde a 9 de la noche.

Por su parte, Maynor Freyre Bustamante dictar el taller "Periodismo I",
que se desarrollar en 8 sesiones cada jueves desde el 18 de agosto, entre
7 y 9 de la noche. Finalmente, Isabella Lorusso dictar un curso de
italiano a partir del viernes 12 de agosto, y que se extender en ocho
sesiones cada viernes de 10 de la maana a 1 de la tarde, con cupo limitado
a 15 personas.

El costo de la matrcula de estos cursos ser de 120 nuevos soles para
estudiantes y jubilados, y de 150 para el pblico en general.



*** Seminario analizar la poesa peruana del 70

Entre el 11 y el 13 de agosto se celebrar en el Auditorio de la Facultad
de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), en Lima (Per), el seminario "Poesa
peruana del 70: marginalidad, oralidad, nuevos sujetos migrantes
descentrados", en el que participarn destacados investigadores del tema.

Organizado por el Instituto de Investigaciones Humansticas de la UNMSM, el
evento se propone contribuir a crear y formar un espacio crtico sobre la
poesa peruana de este perodo, "toda vez que existe una asimilacin
acrtica que redunda en el biografismo, los enfoques marxopositivistas y un
reduccionismo sociolgico que obvia las mltiples mediaciones entre la
serie social y la literaria", segn manifestaron sus organizadores.

El jueves 11, el evento ser inaugurado por el doctor Marco Martos Carrera,
decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, quien anteceder a la
conferencia del poeta Pablo Guevara Miraval "Convergencias y divergencias -
vnculos".

Diversas mesas redondas congregarn a los estudiosos alrededor de temas
como la coloquialidad, el papel de la Universidad de San Marcos en la
promocin e investigacin literaria, la poesa de gnero, la historia y el
devenir del grupo Hora Zero, la ciudad en la poesa y la vida y obra de
varios autores peruanos.

En el marco del evento se realizarn adems recitales con poetas de la
talla de Jos Watanabe, Carlos Lpez Degregori, Mario Montalbetti, Alfonso
Cisneros Cox, Jos Rosas Ribeyro, Oscar Mlaga, Armando Arteaga, Vladimir
Herrera, Omar Aramayo, Csar Toro Montalvo, Sonia Luz Carrillo y Ricardo
Falla.

El costo de inscripcin del seminario es de 20 soles para los estudiantes y
30 para el pblico en general. Se entregarn certificados oficiales.



*** Chiapas reunir a creadores indgenas

Poetas, ensayistas y narradores de todos los idiomas y regiones de Chiapas,
as como de todas las entidades federativas e idiomas de Mxico, se darn
cita en el IV Chiapas de Poesa, evento que bajo el lema "Jams callar la
palabra" se desarrollar los das 26 y 27 de agosto en el Auditorio Jos
Manuel de Rojas de la Facultad de Derecho de la Universidad Autnoma de
Chiapas (Unach, http://www.unach.mx), en San Cristbal de las Casas,
Chiapas (Mxico).

El evento es organizado por el Espacio Cultural Jaime Sabines, la Escuela
de Escritores (Sogem), el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura
Indgena (Celali), la Unidad de Escritores Mayas y Zoque y Talleres
Literarios de la Selva, y congregar a autores en lenguas tseltal, chol,
tojolabal, zoque, tsotsil y mam, adems de espaol.

La inauguracin se realizar el viernes 26 a las 5 de la tarde. Cada autor
podr presentar poemas, ensayos o narraciones de su absoluta libertad y
dispondr de diez minutos para leer su trabajo, norma que deber ser
cumplida inclusive para quienes deseen presentar materiales en espaol y un
idioma adicional.

Quienes deseen participar debern presentar antes del 19 de agosto sus
trabajos, preferiblemente inditos, en disquete de 3, en Word, tipografa
Times de 12 puntos y, en caso de presentar textos en algn idioma original
de Chiapas o de Mxico adicional al espaol, se sugiere acompaar su
traduccin indicando con claridad la pgina correspondiente entre espaol y
el idioma del autor. Cada autor recibir diploma de participacin.

Durante el encuentro se rendir homenaje pstumo al periodista Amado
Avendao, el viernes 26 a las 8 de la noche. El sbado 27 se le entregar
un reconocimiento, por su ardua trayectoria, a los maestros Andrs Aubry,
historiador y ensayista, y a Jos Agustn, narrador.

Las inscripciones pueden formalizarse por correo electrnico escribiendo a
chiapasdepoesia@hotmail.com, con atencin de David Andrade Garca o Pedro
Faro; o por va telefnica al nmero 6784928, a partir de las cinco de la
tarde, con Eloy Lpez.



*** Publicarn poesa completa de Roque Dalton

La Direccin de Publicaciones e Impresos del gobierno de El Salvador planea
publicar a finales de agosto o finales de septiembre la recopilacin
completa de la poesa de Roque Dalton, segn inform la semana pasada en
San Salvador el antroplogo y lingista salvadoreo Rafael Lara Martnez,
catedrtico de humanidades del Tecnolgico de Nuevo Mxico y compilador de
la coleccin.

Lara Martnez explic que dej pendiente el estudio de los manuscritos del
autor cuando dio por terminada su antologa potica Roque Dalton; en la
humedad del secreto, cuya introduccin, seleccin y bibliografa crtica
prepar entre 1994 y 1995.

"Ah establec una hiptesis: que Roque Dalton haba cambiado enormemente
las ediciones prncipes de buena parte de sus poemarios. Tena una mana
correctora. Aumentaba y tachaba poemas, versos, etc.; por tanto, antes de
interpretar la obra, haba que fijarla", afirma.

Es por ello que, ms que textos inditos, Lara Martnez prefiere hablar de
los "soterrados y olvidados". "Roque Dalton tena una mana correctora.
Esto significa tanto aadir poemas y reordenarlos en un libro (piense aqu
lo que sucedera si reordenramos los libros de la Biblia), como tambin
tachar poemas que ya no corresponden a su posicin en curso", dice.

Indica que la cantidad de entradas bibliogrficas sobre su obra sobrepasa
con creces a cualquiera de los que en el interior del pas se juzgan
representativos. "Es ms clsico que Salarru (Claudia) Lars, (Francisco)
Gavidia. Digamos ms ledo, estudiado, comentado e interpretado".

El coordinador de Publicaciones de la DPI, Carlos Clar, explic que
trabajan en los ltimos detalles del libro, con el objetivo de que sea
presentado en la Feria Centroamericana del Libro, que se desarrollar en
San Salvador del 26 de agosto al 4 de septiembre. "Lo ideal sera presentar
los tres volmenes", dijo Clar, aunque agreg que, de no ser posible, se
espera tener listo al menos el primero.

La publicacin, que contiene, adems del estudio de Lara Martnez, ensayos
de otros estudiosos autorizados en torno a la obra de Dalton, como Luis
Melgar Brizuela, coincide con el 70 aniversario del nacimiento del poeta y
las tres dcadas de su asesinato a manos de un comando del Ejrcito
Revolucionario del Pueblo (ERP), al que perteneca.

Lara Martnez opina que esta recopilacin constituye la primera
recopilacin exhaustiva de la poesa de Dalton. "Al fin los crticos podrn
hablar con conocimiento de causa de su obra potica integral. Muchos de los
poemarios que ah se recogen eran de difcil acceso en el pas".

Fuente: El Mundo



*** Jornadas de artes audiovisuales realizarn en la Unica

El prximo 29 de septiembre se realizarn, en la Universidad Catlica
Cecilio Acosta, en Maracaibo, Zulia (Venezuela), las III Jornadas de
Reflexin en torno a la Investigacin en las Artes Visuales y Auditivas,
que bajo el lema "Imagen y sonido" son convocadas por la Facultad de Artes
y Msica de la mencionada casa de estudios, en el marco de la III Feria del
Libro Unica en homenaje al Quijote de Cervantes.

Las jornadas se celebran cada ao desde 2002, con el propsito de abrir un
espacio de dilogo, participacin y construccin de ideas entre
investigadores, profesores y estudiantes, fortaleciendo los planteamientos
prcticos y epistemolgicos en las artes en general.

En su tercera edicin, el evento tendr como tema "La Hispanidad" al hacer
memoria de los 400 aos de publicacin del Quijote de La Mancha, y se
centrar en dos temarios: "Discursos musicales hispanoamericanos" y
"Visiones artsticas hispanoamericanas". El encuentro congregar a
investigadores, profesores de artes visuales o auditivas, estudiantes de
carreras afines y pblico en general.

Los participantes debern enviar sus resmenes y sus ponencias antes del 15
de septiembre. Para obtener informacin sobre las caractersticas del
material y dems detalles, es preciso comunicarse con la licenciada Laura
Beatriz Lozada, coordinadora de Eventos Especiales y Difusin de la Unica,
a travs del correo electrnico llozada@unica.edu.ve o
lblozada@hotmail.com, o por los nmeros de fax 0261 7870091 y 0261 7868679.



*** Editorial inglesa busca relatos sobre Madrid

La editorial britnica Route (http://www.routemagazine.co.uk) est buscando
relatos breves ambientados en Madrid para conformar un libro digital
bilinge (espaol e ingls) que contendr seis historias y ser publicado
bajo el formato byteback, segn lo inform Isabel Galn, una ex
coordinadora general del Instituto Cervantes de Leeds, en el Reino Unido, y
actualmente encargada del Departamento de Marketing del sello.

"Las historias deben ser contemporneas y estar ambientadas en Madrid",
agreg Galn. "Tratamos de capturar y dar a conocer aquellos relatos que
reflejen las vivencias de los nuevos escritores, as como un retrato fiel
de la vida en el Madrid de hoy en da".

Segn la ejecutiva editorial, la filosofa del sello es "presentar
literatura desde la perspectiva de la cultura contempornea", por lo que se
encuentran en la tarea de ampliar sus fronteras, descubrir nuevos talentos
y "compartir nuevas historias que representen las culturas contemporneas
de diversos pases de modo que se eliminen, en la medida de lo posible, las
barreras entre ellas".

En este sentido, Route desarrolla actualmente un proyecto en virtud del
cual publicar una serie de libros en su versin original y traducidos a
varios idiomas. "Nuestro punto de partida ser Espaa, con la publicacin
de un libro de relatos cortos sobre Madrid, que esperamos est publicado en
octubre de 2005. Asimismo, publicaremos una seleccin de obras de Route
traducidas al espaol".

Route recibir los relatos hasta el 30 de septiembre. La extensin mxima
de los mismos deber ser de entre 2.000 y 3.000 palabras y el idioma ha de
ser el espaol. Los interesados debern contactar a Galn a travs del
correo electrnico isabel@route-online.com.



*** Homenaje pstumo a Antonio Bentez Rojo realizarn en EUA

La obra del fallecido escritor cubano Antonio Bentez Rojo ser analizada
por acadmicos de universidades estadounidenses durante un encuentro en
Massachusetts University y Amherst College, donde el autor ense hasta su
muerte a principios de este ao.

El encuentro ser el 5 de noviembre bajo el ttulo de "El Caribe Mltiple"
y est programado por universidades como Mt. Holyoke, Smith, Hampshire y
Amherst.

"El  objetivo de este encuentro es tomarle el pulso a los estudios
caribeistas en general, con el fin de establecer un dilogo entre
mltiples perspectivas e interpretaciones", indica un comunicado.

Asimismo, destaca que "considerando los aos que Antonio Bentez Rojo
dedic a la vida intelectual de Amherst y a la comunidad de las cinco
universidades, nos interesa rendir un sentido homenaje pstumo a este gran
escritor e intelectual caribeo, propiciando el estudio de su obra en
relacin a los varios contextos que la definen y al carcter fundacional y
ruptural de sus implicaciones".

Entre los participantes del coloquio figuran Arcadio Daz Quiones, de
Princeton University; George Lamming, de Brown University; James Maraniss,
de Amherst College; Yolanda Martnez San Miguel, de Pennsylvania
University; Julio Ortega y Esther Whitfield, de Brown University; Doris
Sommer, de Harvard University; Silvio Torres Saillant, de Syracuse
University; y Alan West Durn, de Northeastern University.

Fuente: Librusa



*** Premio Tusquets recibe casi ochocientas novelas

Un total de 785 manuscritos participarn del I Premio Tusquets de Novela,
inform este 25 de julio la editorial Tusquets
(http://www.tusquets-editores.es), de origen espaol. Entre los
concursantes figuran 243 escritores espaoles y 145 mexicanos, mientras que
el resto de los manuscritos proceden de Argentina, Chile, Bolivia,
Venezuela, Colombia, Ecuador, Per, Repblica Dominicana, Costa Rica,
Brasil y Estados Unidos.

Consistente en una estatuilla de bronce diseada por Joaqum Camps y la
cantidad de 20.000 euros en concepto de anticipo de derechos de autor, el
premio ser decidido por un jurado en el que participan el argentino
Alberto Manguel, el guatemalteco-estadounidense Francisco Goldman, el
mexicano Aurelio Major y la espaola Beatriz de Moura, adems de un
representante de la editorial convocante.

El premio se fallar durante la celebracin de la Feria del Libro de
Guadalajara, en noviembre de este ao. El manuscrito ganador se publicar
simultneamente en Mxico, Argentina y Espaa antes del 1 de abril de 2006.

Fuente: Ansa, Tusquets



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Gua para el ganador del premio Rmulo Gallegos 2005 ==================
=== Carmen Gudez =========================================================

El crtico literario Gustavo Guerrero cuestion el veredicto del Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos, en su 14 edicin, por
considerarlo "adherido a la ideologa chavista y castrista". No pienso
opinar sobre ese cuestionamiento al veredicto de un jurado que premi este
ao al espaol Isaac Rosa. Si lo hiciera sera una irresponsabilidad de mi
parte porque no conozco nada sobre este escritor y mucho menos puedo saber
si es afecto al rgimen chavista. En lo personal me alegra que un escritor
de la generacin de los 70 sea premiado porque soy de las que consideran
que el arte en general debe refrescarse con gente joven.

Yo lo nico que deseo es que cuando Isaac Rosa venga a recoger su premio
tenga la sensatez de aproximarse a la verdadera Venezuela en lugar de
dejarse deslumbrar por los halagos y la buena vida. Seguramente ser
invitado de honor de Hugo Chvez y, por lo tanto, le imploro que mire ms
all del lujo del Palacio de Miraflores, de la residencia presidencial de
La Casona y de la habitacin, con una vista espectacular, del hotel donde
se alojar. El show va a comenzar desde su llegada al Aeropuerto
Internacional de Maiqueta, donde la prensa venezolana y espaola lo estar
esperando. De ah en adelante cada paso que d ser controlado, lo que
dejar al joven escritor con muy pocas posibilidades de comportarse como un
turista normal y, como yo deseo que l -sin ninguna presin- se forme su
propia opinin sobre este pas, paso a darle algunas recomendaciones para
que no crea que todo lo que brilla es oro. Para que pueda leerlas acudo a
Boris Izaguirre, quien fue mi compaero en un taller literario realizado en
el Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg), el mismo
que alberga al polmico premio. Como no tengo el correo electrnico de
Isaac Rosa le pido a Boris que le haga llegar mi artculo para que lea mis
recomendaciones de cmo conocer a la Venezuela de hoy de manera que se vaya
con una idea ms o menos clara de las dos caras de la moneda.

A Rosa le recomiendo lo siguiente:

1. Cuando salgas del aeropuerto con destino a Caracas colcate del lado
   derecho de la ventanilla del coche y mira hacia los cerros llenos de
   ranchos que pronto aparecern en la autopista que te traer a nuestra
   capital. Si el vuelo llega con retraso y ya ha anochecido vers muchas
   lucecitas: esos son ranchos = pobreza. Por nada del mundo aceptes
   traslado en helicptero porque as no podrs observar tanta miseria. Con
   tu cmara digital saca muchas fotos mientras haces el recorrido. Ya
   tendrs tiempo para reflexionar sobre esas imgenes.

2. Cuando te renas con Chvez no te intimides ante su innegable carisma y
   pregntale por qu esa gente sigue viviendo as si l gobierna para los
   ms pobres.

3. Observa con detenimiento la ropa que usa Chvez y no te pierdas cada
   detalle de los accesorios. Trata de ver las marcas. Si los chavistas que
   me leen no le han pasado el dato de que yo te di estas recomendaciones,
   Chvez se presentar a la cita contigo vestido como lo hace siempre y
   podrs ver lujo y ostentacin. Cuando observes su estilo de vida toma en
   cuenta que l ha dicho: "Ser rico es malo".

4. Ve por tu cuenta al Boulevard de Sabana Grande. No te confes si tratan
   de acompaarte porque te pueden llevar a otro lado para que no veas
   desempleo y calles muy sucias. Toma el metro, que es muy bello, y bjate
   en la estacin Sabana Grande. Vers a muchsimos vendedores informales.
   No vayas a creer que eso es una versin nuestra de El Rastro. No, no lo
   es! Pregntale a Chvez por qu esa gente trabaja en la calle da a da
   con tanto sol, calor, lluvia e incomodidad. A lo mejor te dice que el
   venezolano es as y que disfruta las penurias, pero eso es mentira: no
   hay trabajo. Para ir a Sabana Grande no lleves nada de valor porque te
   pueden asaltar, no saques fotos y no hables porque si algn chavista,
   por tu acento, descubre que eres espaol te puedes ver en problemas ya
   que espaol, para el pueblo chavista, es sinnimo de invasor. Cuando te
   renas con el oficialismo te dirn que los espaoles son muy queridos en
   Venezuela. T dirs si hay o no hipocresa.

5. Para confirmar esa intolerancia ve de Sabana Grande a Plaza Venezuela.
   Te queda muy cerca si continas hasta all a travs del Boulevard de
   Sabana Grande. Ah mismo est el Paseo Coln. Para que no te pierdas
   ubica la sinagoga y casi llegando al parque Los Caobos (al que no se te
   ocurra ir porque es muy inseguro. Toda Caracas lo es) trata de ver si
   queda algn vestigio del pedestal donde durante muchos aos estuvo la
   estatua de Cristbal Coln que fue derrumbada el 12 de octubre de 2004
   por los chavistas en protesta a la colonizacin, es decir, en protesta a
   ustedes los espaoles. En Internet podrs corroborar que los chavistas
   se sintieron orgullosos por haber derrumbado esa estatua. Ante tanto
   fanatismo algunos chavistas -entre ellos Roberto Hernndez Montoya,
   presidente del Celarg- se pronunciaron en contra de esa barbarie. No s
   cmo lo tom Chvez.

6. Si te llevan al hermoso Teatro Teresa Carreo no dejes de preguntar qu
   pas con el Museo Teresa Carreo, que albergaba algunas pertenencias de
   esa gran compositora y pianista venezolana de fama mundial. Hace unos
   meses lo eliminaron. Si algn da nos conocemos te echo el cuento
   completo. Como los responsables de ese disparate son las autoridades del
   teatro (todos chavistas) pdeles que te muestren las partituras, el
   piano y un precioso vestido negro bordado con azabaches que perteneci a
   la Carreo. Me gustara saber qu te responden porque nosotros
   desconocemos qu hicieron con unos objetos que son para ser admirados
   por todos los venezolanos. A m no me respondern porque ya ingres en
   la lista negra de ese teatro slo por pedir una explicacin a la
   sospechosa suspensin de una rueda de prensa a la que recientemente fui
   convocada.

7. Insiste en que te lleven a conocer un hospital pblico (yo lo hago
   cuando voy a Espaa) y para que no te lleven engaado a un centro de
   salud privado te dar tres opciones: Hospital Prez de Len de Petare,
   Hospital Clnico Universitario y Hospital Prez Carreo. Elige slo uno,
   me da igual. No olvides por nada del mundo pasar por urgencias porque
   ah vers el drama de la salud pblica en Venezuela y la tragedia de los
   que no tienen cmo pagar, ya que aqu no existe seguridad social de
   ningn tipo. No existi antes de Chvez y tampoco existe ahora. Los
   mdicos cubanos no son la solucin al drama de la salud.

Como s que Isaac Rosa no dispondr de mucho tiempo libre durante su
estancia en Venezuela no voy a sugerirle nada ms, pero de ser cierto que
se pronunci a favor del rgimen chavista es su obligacin, ahora que es
poseedor del ms importante premio venezolano de literatura, ver y hacer lo
que le recomiendo porque Venezuela no est habitada slo por chavistas y no
todo es tan bello como se lo harn creer. No trato de lavar su cerebro
(como es inteligente tampoco lo lograra), slo trato de que se forme una
opinin en sitio porque desde lejos la realidad se desdibuja, es
incorrecta.

Lamento que Isaac Rosa no pueda ir al interior del pas para que vea lo mal
que viven nuestros campesinos y tambin nuestros indgenas. A Rosa le
hablarn de Misin Robinson y le contarn la desgastada historia de que le
quitaron la tierra a los ricos para drsela a los pobres. ojal fuera del
todo cierto! De ser as yo me alegrara, pero la verdad es que les dieron
el pescado, mas no los ensearon a pescar. Es el mismo populismo de toda la
vida, exactamente el mismo de los nefastos gobiernos que antecedieron a
Chvez. As lo vemos los que no somos polticos.

Isaac Rosa (1974) logra este premio a la misma edad (31 aos) en que lo
obtuvo Mario Vargas Llosa. Mi amigo Jorge Gmez Jimnez en el editorial de
la edicin N 126 de Letralia dice: "Quien habr de decirnos cun valiosas
sern las letras que produzca Rosa es el tiempo". Tendremos que esperar
para saberlo.

A Isaac Rosa le deseo buena suerte. Feliz y provechosa estada en
Venezuela.

** Carmen Gudez
   tintaindeleble@gmail.com
   Escritora venezolana (Valera). En 1976 se inicia en el teatro con el
   grupo Rajatabla. Participa en los talleres literarios del Centro de
   Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg) en el rea de textos
   teatrales (1979-80). Es la primera venezolana invitada a la Maison de l'
   Amrique Latine (Pars-Francia, 1988) al evento "Encuentro Internacional
   sobre Teatro Latinoamericano de Hoy" organizado por la Universit de
   Paris III, Sorbonne Nouvelle y Carleton University (Canad), entre
   otros. Designada en Pars como Miembro de la Asociacin Brasilea de
   Investigadores de Arte de Sao Paulo (1988). Articulista semanal del
   peridico venezolano El Universal (http://www.eud.com) en la seccin
   digital de opinin "Tinta en la Red" (2002-04). Promotora en Venezuela
   de Sane Society (http://www.sanesociety.org), plataforma espaola que
   difunde la obra artstica e intelectual de creadores de todo el mundo
   (2003). Realiz estudios de direccin teatral y dirigi una obra de
   teatro. Ha escrito varios textos teatrales. Mantiene en lnea la pgina
   de opinin Tinta Indeleble (http://tintaindeleble.blogspot.com).



=== Leer la lectura      Rafael Fauqui ===================================

                                     "La mayor parte de los acontecimientos
            son indecibles y ms indecibles que todo son las obras de arte,
                                 existencias misteriosas cuya vida perdura,
                                     al contrario de la nuestra, que pasa".
                                                         Rainer Mara Rilke

Al leer nos familiarizamos con la experiencia de otros. Nos comunicamos con
las ideas y la imaginacin de otros. Dialogamos con las palabras que otros
escribieron; las hacemos nuestras. Leer es, tambin, aprender de nosotros
mismos: paulatinamente nos identificamos con determinadas literaturas y
determinados autores; nos acercamos a los smbolos de una particular
escritura. La lectura es un lento autoconocimiento, un aprendizaje y un
arte que los aos decantan.

Mi aprendizaje lector fue arduo y contradictorio. En mi juventud recuerdo
haber frecuentado muchos autores mediocres. Cuando leo las referencias de
escritores a los libros que tempranamente comenzaron a acompaarlos, no
deja de admirarme la impecable pulcritud de autores y libros recordados. No
fue mi caso: mi aprendizaje literario lleg muy lentamente y, sobre todo, a
partir de la experiencia de los aos universitarios. En la carrera de
letras que escog, empec a sistematizar ms mis lecturas. Descubr, quiz
sobre todo, la actual literatura latinoamericana: Borges, Sbato, Vargas
Llosa, Cortzar, Lezama Lima, Carpentier; tambin escritores anteriores:
Gallegos, sobre todo; Arguedas, Alegra... Percib la Amrica Latina como
un espacio comn evocado por una misma palabra y una misma historia. Desde
entonces nunca me ha abandonado un fuerte sentimiento latinoamericanista:
imagen de algo muy particular que somos todos los que vivimos en esta parte
del continente. Otros autores que descubr con entusiasmo en esa poca
fueron Hermann Hesse y, sobre todo, Kafka. La autenticidad dibujada en la
independencia de ese ser extrao y a la vez comprensible que era el lobo
estepario, me pareca una meta indudable. De Kafka, me acompaaron largo
tiempo sus negras alegoras, sus indescifrables absurdos, sus personajes
subterrneos: reflejos de una visin siempre posible del universo humano.
Existen diversas metforas para dibujar la visin del mundo -y del hombre
dentro del mundo- y Kafka haba dado con una de ellas.

(Una de las que, andando el tiempo, se convertira en la que quiz sea mi
mayor devocin literaria -Borges- no me atrajo especialmente cuando empec
a leerlo. Sus cuentos, lo que mejor conoc de l en un principio, me
parecieron intelectualistas, fros. Sin embargo, a lo largo de los aos y
en lecturas que acompaaran mi propia escritura, Borges ira hacindose,
cada vez ms y ms, revelacin. Su capacidad de decir las cosas ms
profundas y expresivas con la mayor economa de palabras, su ejercicio de
la palabra perfecta -la que existe en su exacto lugar y en su exacto
momento- me revelaron el poder extraordinario de la literatura).

En silencio, en soledad, el hombre mira a su alrededor y busca las palabras
que le permitan nombrar las cosas. La curiosidad y la sabidura del mundo
interior son las de la mirada y la palabra. Ensimismarnos en ellas es la
odisea particular de cada quin: viaje al fondo de nosotros mismos. Todos
somos un parcial espejo del universo; al ensimismarnos nos conocemos mejor
y, por ello, reconocemos el mundo: nuestra lucidez al contemplarnos ser,
tambin, nuestra lucidez al contemplarlo. En ese ensimismamiento los libros
nos acompaan, como espejos. En ellos nos descubrimos. En ellos
(re)conocemos nuestros rostros.

Por la lectura un alma, desde el rincn de su subjetividad, se asoma al
mundo y, en l, busca signos donde reconocerse y espacios donde definirse.
Los escritores imprescindibles son aqullos que escriben la memoria del
tiempo, los que conocen los lenguajes de la razn y la locura. Su poder es
su palabra: con ella comulga la tribu, en ella se reconoce su poca. Los
tiempos se reflejan en las palabras de los grandes poetas. Y es que la
dignidad de esas palabras es, de muchos modos, la dignidad del hombre.

Hay autores imaginativos y hay autores razonadores. El imaginativo escribe
mundos, el razonador describe el mundo. De la fantasa del imaginativo
brotan las imgenes que dibujarn nuevos universos. De la inteligencia del
razonador nacen los dibujos que expresan este universo nuestro. La
literatura, la palabra contenida en los libros que esos autores escriben
nos permite alcanzar una plenitud que, a veces, nos niega la vida. Esa es
la fuerza extraordinaria de los libros. Esa es la importancia del arte de
las palabras; como todo arte, una postulacin del conocimiento; de la ms
autntica de sus formas: la de la sensibilidad inteligente, la de la
inteligibilidad del universo a partir de nuestros sentimientos y nuestra
capacidad de sentir, de decir, de imaginar...

** Rafael Fauqui
   rafabes@cantv.net
   Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (1977), postgrado en sociologa de
   la Literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de
   Pars (1979) y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Central de
   Venezuela (1984). Entre 1979 y 1985 dirigi los seminarios de literatura
   venezolana en la Universidad Catlica Andrs Bello. Desde 1980 es
   profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simn
   Bolvar, institucin de la que es profesor titular y en donde ejerci
   entre 1989 y 1993 el cargo de director de Extensin Universitaria. Ha
   publicado Espacio disperso (Caracas, Academia Nacional de la Historia,
   col. El Libro Menor, 1983), Rmulo Gallegos: la realidad, la ficcin, el
   smbolo (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. Estudios,
   Monografas, Ensayos, 1985), De la sombra el verso (poesa, Caracas,
   Epsilon Libros, 1985), El silencio, el ruido, la memoria (Caracas,
   Alfadil, col. Trpicos, 1991; Premio Conac de Ensayo "Mariano Picn
   Salas", 1992), La voz en el espejo (Caracas, Alfadil, col. Trpicos,
   1993), La mirada, la palabra (Caracas, Academia Nacional de la Historia,
   col. El Libro Menor, 1994), Espiral de tiempo (Caracas,
   Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante ltimo esplendor (Caracas,
   Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999), y El azar
   de las lecturas (Caracas, Galac, 2001).



=== Maana en la batalla piensa en m, de Javier Maras ===================
=== Miguel de Loyola ======================================================

Con una frase tomada otra vez de una obra de Shakespeare, de Ricardo III,
Javier Maras da ttulo a su novela ganadora del prestigioso Premio Rmulo
Gallegos 1995.

Los lectores de novelas conocemos el accionar narrativo de los escritores
espaoles del momento, sabemos de su voracidad por juntar centenares de
pginas, no sabemos si con el fin de satisfacer obligaciones editoriales, o
por necesidades intrnsecas del autor, cuando podran decir lo mismo, y de
manera ms perfecta, con bastante menos kilometraje.

En Maana en la batalla piensa en m nos encontramos con un narrador en
primera persona reflexionando acerca de todo, como una verdadera mquina de
pensamientos disparados uno tras otro, en un destripar de la conciencia que
podra ser infinito, sin terminar de acotar lo que en verdad realmente
interesa. Es verdad que este artificio es bastante comn en la literatura,
pero a Javier Maras por momentos se le pasa la mano. Entre un ncleo
narrativo y otro hay tanto relleno de por medio, que el lector bien puede
obviarlo al leer y no pasa nada. Por el contrario, la novela adquiere mayor
inters y velocidad, transformndose as en un relato casi perfecto.

Vctor Francs, narrador y protagonista, acude a cenar a la casa de una
mujer que apenas conoce, y mientras el affaire va en vas de terminar en la
correspondiente relacin carnal, Marta se siente mal y -repentinamente- se
muere semidesnuda en su propia cama. Vctor, desconcertado, huir del lugar
sin saber qu hacer, dejando solos a la muerta y a su hijo de dos aos que
duerme inocentemente en su pieza. Marta es casada. Su marido (Dean) est en
Londres en viaje de negocios. El cargo de conciencia que comienza a
gestarse en el personaje a partir de ese momento, por haber dejado solo al
nio y a Marta, lo conducir ms adelante a buscar la manera de llegar a
los parientes de la muerta en busca de la liberacin de su conciencia
culposa. La que llegara de manera inesperada a travs del propio Dean,
marido de Marta, a quien le ha tocado vivir un periplo tanto o ms
impresionante que el suyo durante su breve estada en Londres.

La ancdota es perfecta. Un entramado racional que no admite rplica. La
narrativa de Javier Maras en ese sentido resulta absolutamente
convincente. Sabe afinar las cuerdas de la intriga para crear la tensin
suficiente para sostener el relato. La vinculacin de Vctor con el padre
de Marta (Juan Tllez) es otro acierto de composicin, aunque rebuscada,
verosmil. Vctor es un escritor fantasma, capaz de escribir para otros sin
que su nombre aparezca en ninguna parte. Por ese conducto llegar a
relacionarse con el padre de la muerta y aun con Luisa, su hermana y con el
propio Dean.

Cuando hablo de relleno en la obra, me estoy refiriendo a las divagaciones
en que caen los personajes, especialmente el propio narrador, mientras va
camino a contarnos el paso siguiente de la ancdota. Es all donde Maras
discurre y discurre hasta agotar la resistencia lectora sobre cuestiones
claramente artificiales, carentes de todo inters, aunque muy bien
engarzadas, contadas con armona de lenguaje, sin repetir ideas ni
palabras, lo cual tambin es otro mrito. El manejo del idioma parece
impecable, dotado del vocabulario suficiente y competente para comunicar la
complejidad del cosmos que acota, pero un tanto inoficioso para la
consistencia misma de lo importante, transformndose casi en un freno que
exaspera.

Ahora bien, resulta interesante tratar de acotar la personalidad del
narrador protagonista, Vctor, por su semejanza con los narradores
personajes que campean en la novela europea y norteamericana del momento.
Se trata de un individuo con caractersticas fsicas indefinidas, al cual
malamente el lector puede imaginar a la manera de los personajes de la
novela clsica. Sin embargo, su complejidad psicolgica, puesta al
descubierto al instalar al narrador en el centro de su conciencia, lo
acerca a la propia intimidad del lector, quien reconoce una voz semejante
en s mismo, y por all se consigue la impresin de verosimilitud, que de
otra manera, tal vez no alcanzara como personaje.

Por otra parte, se podran acotar algunas caractersticas de esta
personalidad del narrador que tambin resultan comn a la novela actual. Se
trata de un sujeto con tendencia a la paranoia, voyeurista, cnico, y por
cierto, irnico. Capaz de decodificar o bien de desmontar una por una las
capas de la realidad, hurgando en ellas como un obseso. Cuando a Vctor le
cuentan que han visto a su ex mujer Celia de ramera, la busca para
cerciorarse si es cierto. Pero una vez que la encuentra, y la sube a su
auto e incluso hace el amor con ella, no sabe si realmente es Celia o
simplemente Victoria, como lo asegura ella. Lo cual resulta absolutamente
inverosmil, por cierto, pero igual pasa como posible despus, dada la
descomposicin que hace de sus pensamientos al respecto.

En suma. Maana en la batalla piensa en m es una obra que se ajusta a los
cnones de la novela del momento, esbozando una realidad a partir de un yo
en primera persona que se abre buscando su propio centro, concitando una
intimidad con el lector que lo hace cmplice.

En las novelas El desprecio y El tedio, de Alberto Moravia, de cincuenta
aos atrs, vemos desplegado -aunque no a tales extremos- a este narrador
conciencia personaje que hoy atraviesa por la novela actual llevndose
aplausos y elogios.

** Miguel de Loyola
   deloyola@hotmail.com
   Escritor chileno (San Javier, regin del Maule). Realiz estudios
   universitarios en la Pontificia Universidad Catlica de Chile, donde se
   titul de profesor de estado con mencin en castellano en 1981, y obtuvo
   en 1994 el grado de magister en letras con mencin en literatura. En esa
   misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978
   y 1981. Particip en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y
   Alfonso Caldern, y ms adelante en el de Jos Donoso. En 1981 obtuvo un
   primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La
   Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el da
   (edicin del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es
   secretario de redaccin de la revista literaria Proa y miembro del
   Crculo de Crticos de Arte de Chile. Tambin es editor de Ensayo y
   Crtica Literaria de Letrasdechile.cl.



=== Puga      Carlos Barbarito ============================================

No importa tarde si la dicha es buena -dice un refrn. Conoc tarde a
Alejandro Puga y, si bien en este caso el refrn volvi a tener razn, y si
otro refrn seala ms vale tarde que nunca, me hubiese gustado conocerlo
mucho antes. Mis amigos conocen de sobra mi compleja relacin con el
tiempo, que no elude angustias y ansiedades, al contrario. Me hubiese
gustado conocer a Puga veinticinco aos atrs, y no slo por el hecho de
que su amistad hubiese aliviado mi enorme soledad de aquel entonces, sino,
sobre todo, porque su obra hubiese enriquecido sin duda una cotidianeidad
signada por la desesperanza. Pero hace muy poco estuvimos frente a frente,
en cierto bar de la Avenida Crdoba, y mientras conversbamos pensaba yo de
qu modo ocurren las cosas, de qu manera misteriosa se dispone el universo
-hasta podra haber un Dios o existir el unicornio, dice Borges- y, para
mis adentros, insultaba al cosmos entero porque quien debiera haber
conocido hace dcadas recin estaba frente a m un sbado, en una fra
tarde de junio de dos mil cinco. Pero, qu se puede hacer ante tamaa
relojera, ante semejante mecanismo cuyos designios, pese a tanta cuntica
y tanta relatividad, apenas si sospechamos? Lo acepto. Tuvo que ser una
antologa de poesa surrealista, idea de Floriano Martins, la que me dio el
primer indicio de Puga, y tuvo que ser Floriano Martins, desde Brasil, el
que me seal cmo comunicarme con aqul, y tuvo que ser en una tarde de
junio de este ao el momento para reunirnos y comenzar un dilogo sobre
mutuos sueos, pesadillas, obsesiones, alegras y proyectos que, anso, se
prolongue y enriquezca.

No me rotules como artista plstico, me siento un poeta -me dijo. Me lo
dijo porque lo inclu entre los plsticos en mi sitio en Internet. Y tiene
razn. Puga es un surrealista -concepcin del arte y el mundo que, pese a
lo que digan muchos crticos, goza de muy buena salud- y, como tal, coloca
la poesa en primer lugar, como elemento que engloba, sostiene y alimenta
al arte todo. Sin poesa, entendiendo como poesa el soplo, el hlito, la
vitalidad, la luminosidad, el arte deviene seco, mustio, desinflado. No son
muchos los que saben hoy de esto, pero no son pocos los que s lo saben
-Puga es un ejemplo- y en ellos est otro destino para un arte que, en su
mainstream, en su corriente principal, que los intereses se obstinan en
convertir en hegemnica, se nos presenta adocenado, amaestrado, repetido,
previsible. Y para ejemplos basta asistir a tantas muestras en las que se
exhiben juguetitos a resorte, fotos Polaroid desenfocadas, piedritas de
colores adheridas a las paredes, farolitos de papel; basta leer una
literatura armada por los editores y ante la cual los escritores quedan
reducidos a comparsa. Ante el estado de las cosas, el surrealismo sigue
siendo una alternativa vlida, Puga me lo reafirma, sobre todo su decisin
de que el arte y la literatura deben superar los estrechos recintos a los
que tradicionalmente fueron destinados para ser una visin integral del
hombre y del mundo y herramientas para su transformacin. Es decir, el arte
y la literatura tienen que convertirse en poesa. No son la misma cosa
poesa y literatura, el surrealismo opt desde el vamos por la poesa.
Alejandro Puga es un surrealista, es un poeta.

En esta tarde primera de junio, descubrimos que es mucho ms lo que nos une
que lo que nos separa. Aun si nos separaran gustos y preferencias, y hasta
ideas de pensar la poltica, nos unira la poesa. Sonreamos cada vez que
pronuncibamos un nombre al mismo tiempo: Hopper, O'Keefe, Duchamp, Tanguy,
Artaud, Ernst... Nombres que nos revelan habitantes de una patria comn. Y,
ahora lo pienso, ms all de las bromas del universo que juega con el
tiempo y, por ende, con nosotros, indican que recorrimos caminos paralelos
y semejantes y que, aunque el cruce se diera de modo tardo, de algn modo,
ya nos conocamos, al menos nos sospechbamos, desde siempre. Es ms: yo
eleg como lugar de encuentro un bar llamado Jetro, sobre la avenida
Crdoba al 2900, y Puga, apenas lleg, me pregunt si era porque yo conoca
su fascinacin por Jethro Tull. Yo desconoca eso y, de algn modo, como en
tantas otras cuestiones, lo saba. De nuevo se cumple la magia cotidiana,
de la que hablaba Breton: mnimos prodigios, que unos pocos con los
sentidos alertas detectan, que tienen lugar alrededor de nosotros, a cada
rato.

Ante m tengo dos libros de poemas de Alejandro Puga: Apunte de eternidad,
de 1988, y La inspiracin del universo, de 1992. En la cubierta del
primero, la fotografa de un objeto, titulado El principio del placer,
diseado por Mirta Ignacio y el propio Puga; en el segundo, tanto en tapa
como en pginas interiores, obras de Kirn. Una palabra se me ocurre a
propsito de la obra escrita de Puga: expansin. Trmino que me lleva a
pensar en uno de los modelos de universo, en una de las teoras en vigencia
a partir del Big-Bang. El cosmos potico de Puga es una infinita sucesin
de elementos en expansin, como luminosas astillas de un gran vidrio que
estall en el fondo del tiempo. Estos componentes en vertiginoso viaje en
todas direcciones estn conformados por las ms diversas sustancias que
tienen los ms diversos colores, olores, medidas y pesos. Es un mundo que
no tiene ni pasado, ni futuro, ni presente, ms bien donde pasado, futuro y
presente semejan un inmenso teln de fondo o, mejor, un slido de forma
harto compleja, laberntica, por el que las figuras del tiempo se mueven de
manera indiferenciada. As Herclito vuela muy cerca de Sade, helechos
prehistricos se aproximan a un Venus resplandeciente.

Leo: el fuego es propiedad del agua. Slo un poeta puede afirmar tal cosa.
En cierto filme alguien habla de agua que se quema. En realidad, en Puga,
el fuego es propiedad exclusiva de cuanto existe. Relmpagos, cosas que
arden, verbos que arden, llamas que deshace las miradas, detonaciones del
placer, aleles calcinados... Fuego es Eros y lo ertico, la ms alta
manifestacin del fuego, aparece por doquier, de los modos ms singulares y
cambiantes: como fragancia de cama de amor, como largos cabellos saciados
por los flujos del mar, como una bella elegida, como sed de truenos, como
estuche de cartas amorosas... Esta apelacin a lo ertico confirma una vez
ms la filiacin surrealista de Puga, su apuesta por la ms alta carga
vital es, tambin, una apuesta al no a la represin y la cristalizacin de
lo humano. Hay en el hombre, le esto alguna vez, energas que le han sido
sustradas por el aparato, la sociedad. Y sobre todo lo ertico le ha sido
arrebatado. El deseo en los poemas de Puga adquiere libertad y potencia, el
poeta manifiesta a su modo su conciencia crtica ante lo que fija e
inmoviliza. No es otra la intencin de su universo en permanente
movimiento, no es otra la significacin de sus vastas manifestaciones de
energa.

El poeta es un permanente insatisfecho. Su meta es lo desconocido, lo
maravilloso, lo soado, sus herramientas son el azar, la alucinacin, el
delirio. Lejos estamos del talento, como faceta del ingenio y la lgica,
cerca estamos, con Puga, del ensueo, del juego desinteresado, va hacia la
ms alta libertad.

Alejandro Puga hace rato emprendi esa ruta, los ojos bien abiertos,
despeinado y descalzo.

** Carlos Barbarito
   barbarito694@hotmail.com
   Escritor argentino (Pergamino, 1955). Ha publicado diversos libros, como
   Teatro de lirios (1985), Caballos y otros poemas (1990), Bestiario de
   amor (1992), Desnuda materia (1999) y Puntos de fuga (2002), as como
   otros ttulos en ediciones artesanales y en colectivas. En Internet
   textos suyos pueden leerse en su pgina web,
   http://d-sites.net/barbarito, as como en los sitios Brindin.com,
   Etctera (Brasil) y Caminos de Pakistn (Espaa). Ha obtenido, entre
   otros, el Premio Fundacin Alejandro Gonzlez Gattone, el Premio
   Fundacin Argentina para la Poesa, el Premio Ral Gustavo Aguirre de la
   Sociedad Argentina de Escritores y el 3r Premio Enrique Pezzoni del
   Centro de Estudiantes de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos
   Aires. Integra el Consejo Editor de la revista Matrika de San Jos de
   Costa Rica y el staff de Los Noveles.



=== La vctima del paseo      Alberto Salcedo Ramos =======================

Tom el taxi en el centro, a las nueve de la noche.

Una excesiva confianza, sin duda un lastre de mi formacin rural, ajena a
las paranoias, no me permiti ver aquello como una imprudencia.

Cuando le di el nombre del barrio al cual deba conducirme, el tipo me
pregunt por dnde nos bamos y yo le indiqu que por la carrera 30.

-Por dnde quiere que cojamos la 30? -inquiri entonces, con un tono
amable.

Le contest que por la calle 26, y no me incomod que hablara sin mirarme,
ni que su carro estuviera tan destartalado.

Mientras escribo, pienso que abordar un taxi de noche -o inclusive de da-
en cualquier calle bogotana, nos convierte en jugadores de ruleta rusa:
slo nos queda el recurso defensivo de esperar, a veces con ingenuidad, a
veces con soberbia, que no nos toque a nosotros, precisamente a nosotros,
el tiro fatal. Algo similar deben de pensar los muchos taxistas decentes y
honrados que todava quedan, quienes tambin arriesgan su vida, sin ms
armadura que la necesidad de conseguir el pan y una estampita de la Virgen.

Nada de eso pas por mi mente mientras avanzaba el viejo carro. El
conductor slo abra la boca para preguntar cosas puntuales relacionadas
con la ruta: "A la izquierda o a la derecha?". Cuando le responda,
lanzaba frases como "muy bien, seor", o "estamos para servirle".

A seis cuadras de la casa, en una calle estrecha en la que habita un
militar, el tipo me solt una pregunta extrasima, pero ni siquiera eso
activ mis precarias alarmas.

-Entonces qu: me devuelvo?

-No, siga derecho.

-Ah, yo pens que tena que devolverme.

Esta ltima frase fue aun ms rara y slo ahora percibo que fue pronunciada
con ansiedad.

Siempre haba visto severamente custodiada la calle en la que reside el
militar. Pero esta vez estaba vaca. Al final de la cuadra, frente a un
solar oscuro con pretensiones de parque, hay un reductor de velocidad, de
esos que en Colombia llamamos policas acostados. All se detuvo el
conductor, simulando que el carro se le haba apagado. En ese instante vi
con nitidez lo que se avecinaba. Pero ya era tarde. Dos hombres corpulentos
se abalanzaron sobre las puertas traseras del carro y antes de que pudiera
reponerme de la sorpresa, estaban adentro.



Golpes de pecho

Lo primero que hizo el que se acomod a mi izquierda fue pegarme un
bofetn, que todava me arde, en el centro de la cara. El otro me sujet
las manos y me orden que me escurriera en el asiento. El taxista volte el
rostro hacia m por primera vez y lo que vi me pareci grosero: el hombre
mascaba chicle con un desenfado que ni siquiera era teatral, calculado para
intimidar, sino absolutamente espontneo.

Espontneo fue tambin el grito que solt, un quejido ruidoso que exacerb
a mi vecino de la izquierda. Con un nuevo pescozn que hizo saltar mis
lentes por el aire, me indic cmo quera que me comportara a partir de ese
momento: nada de bulla delatora, nada de drmelas de avispado llorando
fuerte para que me oyeran. Pero mi llanto no tena que ver con estratagemas
sino con pavor fsico, y por eso no haba manera de controlarlo. Ni
siquiera con la pedagoga brutal de las bofetadas. El sujeto de la derecha,
ms rollizo que los otros, aplast su mano spera en mi boca y me dijo que
ya estaba bueno de nieras. Si segua llorando, me advirti, no me iban a
dar ms golpes sino que se veran obligados a matarme.

-Bueno, hijueputa -intervino el ms rudo-: ahora quiero que cierre los ojos
y como los abra, se muere.

-Es que estas gonorreas -dijo el gordo, con un tono de odio visceral- se
meten a sapos y ni para eso sirven.

-Ni para eso sirven -repiti el chofer, como si estuviera aprobando la
frase ms genial que hubiera escuchado en su vida.

Comprendo muy bien lo que quisieron decirme al llamarme sapo: yo no slo
haba desafiado su imperio al tomar un taxi en la calle un viernes por la
noche, sino que adems lo haba hecho de la manera ms ostentosa posible.
Iba ataviado con una chaqueta de cuero que cualquier modisto de la alta
costura habra descalificado de tajo, pero que ante los ojos de ellos debi
de prestarme el semblante del heredero de un magnate que se hubiera
extraviado de su escolta.

De nada habra valido explicarles que esa chaqueta la compr en promocin,
que el reloj, como todos los relojes que he tenido en la vida, me lo
regalaron y que yo no fabrico telfonos celulares sino que tan slo
utilizaba el que tena como herramienta de trabajo. Otra cosa era el
bolgrafo, un mont blanc lustroso que, aunque tambin recib como obsequio,
me haca ver, no sin razn, como alguien que se exhibe cruelmente, con sus
chucheras intiles pero caras, frente a una galera de seres humillados.

La culpa, pues, era ma. Acaso crea que poda engaarlos atribuyndome el
sndrome de la pobre viejecita? Lo nico que importaba era que yo estaba
all, en aquel taxi ruinoso, con una pinta de animal presumido que no
respeta las leyes de la selva. Si no era rico sino apenas un remedo de
rico, peor para m, no para ellos. De malas si me met a sapo y ni siquiera
para eso sirvo, porque, segn se deduce de su amargo reproche, un sapo que
se considere debera tener por lo menos una pistola para defender su
sapera, en vez de llorar como seorita.



Entendmonos: es un atraco

Antes de notificarme que se trataba de un atraco, indagaron por mi nombre y
mi profesin. El taxista recibi la informacin con una exclamacin
triunfal.

-Esos periodistas ganan plata!

El gordo me pregunt a continuacin si tena cuenta de ahorros y, cuando le
dije que s, me indic que si les daba la clave y me portaba bien, no me
pasara nada malo. El vecino de la izquierda al parecer juzg inconveniente
el tono consolador de la advertencia de su amigo:

-Cmo que no le pasa nada malo! -tron, salpicndome la cara con su tufo
de aguardiente-. Este hijueputa se muere! Yo mismo lo mato ya si no me
colabora!

Les dije que si la nica razn para matarme era que no les colaborara,
podan estar tranquilos. Gem, mencion a Dios, invoqu a mis hijos, y en
las tinieblas me sorprendi que aquella voz, mi propia voz, no sonara tan
dbil, como si saliera de una boca menos asustada que la ma, que a ltima
hora intentara salvarme ordenando los destrozos de mis argumentos
sentimentales y expulsndolos a borbotones.

La exclamacin infame que solt el chofer despus de mi alegato, me record
que ninguno de ellos estaba en el plan de conmoverse: "Bingooo: tiene
hijos!".

-Y cmo se llaman? -pregunt el de la derecha.

-Qu?

-Sus hijos. No acaba de decir que tiene hijos?

Dije sin titubeos los primeros nombres que se me ocurrieron.

-Uy, hermano -repuso el gordo-: a los nios a veces les pasan cosas muy
malas. Sobre todo a las nias. Por eso es bueno que los papitos no se metan
a brutos.

Desde la izquierda del asiento parti un nuevo porrazo, que se estrell
contra mi cara. No tard en descubrir el motivo.

-Cierre los ojos, hijueputa!

El vecino de la derecha tambin se impacient y descarg un puetazo sobre
mi hombro.

-Qu le pasa, malparido? Nos piensa sapear o qu? Como vuelva a abrir los
ojos, se muere.

Mientras de un lado me levantaban de la silla para sacarme la billetera,
del otro surga una voz que averiguaba la direccin exacta de mi
residencia. Cuando entregu la informacin, uno de ellos dijo: "okey, vamos
a ver si apuntamos eso".

-Y el telfono? -pregunt el chofer.

Otra vez el dato solicitado. En seguida, la repeticin silabeada del que
aparentemente estaba anotando.

Despus habl el gordo. Lo hizo en un tono reflexivo, ntimo, como si
estuviera solo en el carro.

-Este man no tiene ni una prenda.

-No le gusta el orito? -pregunt el chofer.

Dije que no y adems les implor que furamos pronto al cajero, a ver si
despus me hacan el favor de soltarme con vida.

El tipo de la derecha escupi una respuesta compasiva, con una risita que,
ms que irnica, se me antoj didctica.

-El man no quiere entender que est es atracado. Venir a preguntarnos que
por qu no hacemos las cosas cundo l diga!



Manual del inerme

De pronto, el tipo de la izquierda me tom por los hombros y me hundi
desesperadamente en el asiento, al tiempo que se diriga al chofer.

-Pilas, mijo, dle duro! Dle ms duro!

Cuatro manos jalaron mi chaqueta por el cuello, y con ella me cubrieron el
rostro. Sent que no me estaban tapando la cabeza sino que me la estaban
tronchando. Me sent ahogado, reducido. Sent que ni la muerte misma poda
ser peor que aquella asfixia que me oprima el corazn. Y los tipos seguan
tironeando la chaqueta. Sus voces sonaban angustiadas.

-Rpido, huevn!

-Como grite, se muere!

-Cuidado abre los ojos!

-Si se forma un tiroteo, la polica no va a sufrir. El primero que lleva
del bulto es usted.

-Dle ms rpido!

-Ya, hermano, ya, no acosen tanto! Ese taxi es de los nuestros.

-Est seguro?

-Ustedes no ven?

-S, s, ese es El Indio.

-Y nosotros asustados casi ahogamos al pobre man.

-Vamos a aprovechar de una vez para bajarlo de la chaquetica y que respire.

Cuando finalmente me quitaron la chaqueta, volvi el aire. Lo aspir con
urgencia, con gratitud, y me dije que mientras contara con l, no resultaba
tan malo estar vivo.

-Es que ahora hay mucho taxista sapo y uno tiene que estar pilas con ellos
-anot el gordo, asumiendo, una vez ms, su tono de vocero intelectual del
grupo-. Se creen que son la ley, esas hijueputas gonorreas.

El menos hablador de los tres, mi vecino de la izquierda, sac entonces de
su manga un as envenenado con el que yo no contaba.

-Bueno, amigo, vamos a ver si nos repite la direccin de su casa.

-Pero si en la casa no hay nada que pueda servirles! -exclam
aterrorizado.

-No nos interesa ir all -ilustr el otro-. Esto lo hacemos es por si de
pronto usted se tuerce y nos sapea con la polica.

-Que no vamos a ir? -terci el ms violento-. Vamos all y le damos plomo
hasta al ms hijueputa. Espere y ver.

Seal que podan hacerme todo lo que quisieran, pero que por favor no se
metieran con mi familia. Y aad que estaba tan dispuesto a colaborarles
que les haba dado la direccin de mi casa.

-S, y nosotros la apuntamos -observ el chofer-. Pero queremos
asegurarnos.

-Reptala, huevn -chill el de la izquierda.

Como la direccin que les di en ese momento no coincidi con la que les
haba entregado antes, descargaron sobre m su ms variado repertorio de
golpes.

-Ah, no, hermano -dijo el de la izquierda, irritado como siempre- este man
nos est es faltoneando.

-A este hijueputa va a haber que matarlo es ya.

-Ah, y encima de todo, la gonorrea me est mirando!

Utilizando alguno de sus dedos como daga, el hombre me mand un zarpazo
criminal. No atin en el ojo abierto, como pretenda, pero me dej un
araazo en la ceja izquierda. Y profiri la ensima amenaza con su aliento
de alcohol destilado en las alcantarillas: "la prxima se lo saco,
malparido".

Lo ms doloroso del paseo es ese montn de oscuridad que pesa sobre los
ojos y nos hace sentir humillados. Al cerrarnos los ojos, el verdugo nos
arrebata la posibilidad de calibrar sus intenciones, de intentar
manipularlo. Con las glndulas disminuidas y los brazos maniatados, te
tienen a su merced. Slo te dejan un par de orejas que, como podrs
imaginarte, no son un arma contra ellos sino contra ti mismo, porque en las
tinieblas magnifican el horror de cada palabra que escuchas. Queda todava
la opcin de tu propia palabra para defenderte. A veces el instinto hablar
por ti. A veces lo har el cerebro. En todo caso, nunca sobra aclarar que
no te interesa identificar ni delatar a nadie, ni impedir que te roben,
sino apenas seguir vivo. Si eres un fiambre convincente, es posible que
cuando despegues los prpados por simple pnico, slo te quede un feo rayn
sobre la ceja y no un ojo descuajado.



El ltimo recurso

Cuando volv a entregar la direccin y el telfono, ya conoca la leccin:
tena que grabarme los datos, para no equivocarme de nuevo.

El hombre de la izquierda se baj del carro, para despacharse felizmente
con mi tarjeta, en algn cajero electrnico. El gordo me advirti que como
intentara escapar, ahora que l se haba quedado solo en la parte trasera
del taxi, me volara los sesos. Ni entonces, ni antes, ni despus, percib
que estuvieran armados. De lo que s estoy absolutamente seguro es de que
no lo necesitaban.

Muy pronto se desvaneci el alivio que me produjo la marcha del ms hostil.
Cuando los otros dos empezaron a pasearme, vi con claridad que teniendo la
tarjeta y la clave, mi vida ya no les importara ni cinco. Si me dejaban
vivo, pens y lo dije en voz alta, sera un regalazo que Dios les iba a
reconocer. Les pregunt que por qu, si el compaero ya se haba bajado,
seguan conmigo en el carro. "Por que no somos huevones", respondi el
taxista. Llor, dije que me quera morir y que si me salvaba de ese trance,
quizs terminara ahorcndome. El taxista habl de nuevo:

-No, viejito, tampoco as. Ese es el problema de la gente como usted, que
ni siquiera saben lo que es el maltrato y ya se estn es quejando. Usted no
ha visto nada, mijo.

-Nosotros somos ladrones, pap, no asesinos -dijo el gordo, con un tono de
dignidad ofendida-. Aqu los nicos que se mueren son los que no colaboran,
y usted se ha portado bien.

-Ya estamos terminando -observ el taxista-. No se meta a bruto a ltima
hora y ver que no le pasa nada.

-Pero si ustedes dicen que estamos terminando, para dnde me llevan?

-Ay, hermano, se va a poner cansn?

-Tenemos que dejarlo en la puta mierda. Qu tal llevarlo a un barrio con
gente y que usted se nos rebote o empiece a gritar?

Creo que de no haberse bajado el energmeno de la izquierda, el tono
consolador de sus dos compinches, que me procur un cierto descanso, no se
habra presentado.

-Usted sabe por qu hacemos esto? -pregunt el chofer-. Porque hirieron a
uno de los de la banda y necesitamos reunir tres millones de pesos esta
misma noche.

-Somos una mano de desempleados! -dijo el otro.

Aquel fue el momento menos dramtico de la velada. Pero tambin el de mayor
cinismo.

Ese cinismo se hizo evidente cuando el gordo introdujo su mano en el
bolsillo de mi camisa y me dijo que tomara esos 10 mil pesitos para que
pagara el taxi de regreso hacia la casa. Le expres el temor de que el
prximo taxista me atracara tambin, y su respuesta, que intentaba ser
tierna, se convirti, sin que l se lo propusiera, en una joya legtima del
humor negro.

-Noooooooo, cmo se le ocurre. Nosotros le cogemos las placas a ese
hijueputa!

Luego coloc un objeto fro sobre mi mano derecha.

-Qu es eso?

-Las gafas, huevn. Ya se le olvid hasta que usa lentes?

Aprovechando tanta camaradera, les supliqu que me dejaran la cajetilla de
cigarrillos, en la que recordaba tener todava tres unidades.

-Ah, no, ah si no. Pierda siquiera una. Nosotros tambin fumamos.

Hoy debo decir con absoluta crudeza que no les deseo nada piadoso.

Pero en el momento en que me soltaron, en la carrera 30, hacia el sur de la
ciudad, experiment por ellos una intensa gratitud. Si no les di la mano y
los invit a desayunar al otro da, fue porque me faltaron arrestos. Parado
en aquella calle solitaria, infeliz y acalambrado, saba muy bien que an
no era prudente cantar victoria. Llor otra vez. No se me ocurri mirar a
la luna. Y pens que en este pas estamos tan jodidos que al final el nico
recurso que nos queda es darles las gracias a los canallas.

** Alberto Salcedo Ramos
   albertosalcedo@cable.net.co
   Periodista colombiano (Barranquilla, 1963). Graduado en la Universidad
   Autnoma del Caribe. Ha trabajado en varios peridicos y revistas, como
   El Universal, El Espectador y Cromos. Durante los ltimos aos se ha
   dedicado en gran medida a trabajar el periodismo narrativo. En la
   actualidad es cronista de las revistas SoHo (http://www.soho.com.co) y
   El Malpensante (http://www.elmalpensante.com) y corresponsal de la
   revista Ecos de Espaa. Tambin dirige, en Seal Colombia, el programa
   de televisin Experiencias significativas. Ha publicado los libros De un
   hombre obligado a levantarse con el pie derecho y otras crnicas, Los
   golpes de la esperanza y Diez juglares en su patio, este ltimo en
   calidad de coautor. Su texto "Por favor, ni siquiera orqudeas" figura
   en la Antologa de grandes reportajes colombianos, de Daniel Samper
   Pizano, y en la antologa Aos de fuego. Grandes reportajes de la ltima
   dcada, de Editorial Planeta. Su crnica "La vctima del paseo" figura
   en el libro Ciudadanas del miedo, publicado en espaol por la Editorial
   Nueva Sociedad y en ingls por la Universidad de Rtgers. Es coautor del
   libro Manual de gneros periodsticos (Ecoe Ediciones, 2005). Ha ganado,
   entre otras distinciones, el Premio Internacional de Periodismo Rey de
   Espaa, el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar (tres veces), el
   Premio al Mejor Libro de Periodismo del Ao (otorgado por la Cmara
   Colombiana del Libro) y el Premio al Mejor Documental en la II Jornada
   Iberoamericana de Televisin, celebrada en Cuba. Este ao, gracias a su
   perfil "El testamento del viejo Mile", publicado en El Malpensante, fue
   uno de los cinco finalistas del Premio Nuevo Periodismo FNPI-Cemex,
   entre 470 concursantes de 21 pases. La distincin le fue entregada en
   Monterrey, Mxico.



=== Kristel Guirado y su oda a los mascarones de proa =====================
=== "Me gusta aventurarme hacia lo ldico"      ngel Daz ================

Enrumbada hacia el rescate del baluarte dejado por el recordado poeta de
los grandes tiempos, Pablo Neruda, la ganadora del premio nico de la II
Bienal de Literatura Infantil del Instituto de Altos Estudios de Auditora
y Control de Estado, Fundacin "Gumersindo Torres" (Cofae), Kristel
Guirado, da rienda suelta a su imaginacin creadora al escribir sobre unos
mascarones de proa, figuras percibidas como estatuas de madera y que se
llegaron a instalar delante de los navos como reliquias. "Este cuento es
un homenaje, absolutamente merecido, para uno de los creadores ms grandes
de este continente. Tanto desde el punto de vista poltico como creador,
revivo las grandes metforas de Pablo Neruda en mi historia", expres
complacida.

Por esta razn quisimos navegar con Guirado en la proa hasta el Ocano
Pacfico, a una isla nada "negra" situada en Chile, para conocer desde su
yo interior una historia infantil que logra salir de la proeza de ms de 10
aos de esfuerzo, a la fascinacin de tres jurados que por decisin, ms
que unnime sensata, le concedieran el primer lugar por tratarse de unos
"juguetes muy grandes". Hacemos de su recordatorio que en la curiosa isla,
aquel poeta de nombre Neruda dej una casa que hoy aclarece el escenario
tropical con un museo de recuerdos. Esto le dara pie a Guirado para
recrear sus seis aventuras.

Y as, afianzndose a la idea de pasar por el seudnimo de uno de los
amores de Neruda (Albertina Azcar), la licenciada en letras egresada de la
Universidad Central de Venezuela, Kristel Guirado, se entretuvo un rato
largo escribiendo sobre los mascarones. "Albertina fue el gran amor
imposible. Por eso decid colocarme ese seudnimo que conjura uno de los
sentimientos ms hermosos. ste me inspir y produjo la creacin", coment
sobre su seudnimo.

Tras haber recibido una comunicacin que la daba por ganadora, a su llegada
a la sede de Cofae, quien la ve a simple vista inmediatamente se percatara
de que Guirado ha recorrido ya camino en el mundo literario, cuestin que
le ha permitido hasta hacer teatro. Pero en su gesto humano, palpita una
mujer sencilla y -sin maquillaje alguno- nos habla de los retos que
signific ser autora de los juguetes que, bajo su gran angular, son
magnnimos. "A mi me parece de suma importancia que existan estas bienales
que puedan llegar a tener el estatus de una cada bienio tambin de poesa,
narrativa para adultos y dramaturgia. Cofae le dio mucha seriedad porque,
incluso en la academia, la literatura infantil siempre es desdeada",
coment al inicio de la entrevista.

Para la madre de dos hijas (Ariadna y Sofa) y la ta de varios sobrinos a
los cuales tambin dedica la historia, esforzarse en hacer una obra que
cubra los requisitos de una buena literatura infantil, significa ajustarse
a la modernidad. "Escribir sobre el haba una vez y comenzar por all una
historia tiene detrs todo un mundo de lugares comunes. Es un reto porque
hoy en da el nio no se deja contar tan fcilmente las historias, como
tampoco nosotros los adultos. Tengo miedo a acercarme nuevamente al libro.
Te puedo confesar que no lo he abierto despus que me dieron la grata
noticia. Estoy segura de que debi ser reido dicho galardn. Queda an un
reto por ver y es ver qu van a hacer los nios con esta obra y cmo
reaccionarn", dijo.

Tambin Guirado recuerda que la historia de su cuento no fue
circunstancial. Su trabajo literario viene recorriendo camino desde el
estado de donde es oriunda, Aragua, exactamente en la poblacin de Villa de
Cura que como se recordar es cuna de creadores. "All tenamos un
movimiento literario y hacamos talleres culturales dentro de los cuales
estuvo la proyeccin de un video de Pablo Neruda sobre la historia oculta
de Isla Negra. Redescubrimos, a travs de esta cinta, al Pablo
coleccionista, que atesoraba y conservaba objetos de gran valor. Entre
tanto estaban los mascarones, pero tambin hay desde caracolas hasta
mscaras. Yo no he tenido la suerte de ir a esta isla, pero los que la han
fraguado me dicen que son muchos los tesoros. Me parece importante cada uno
de sus trastos, porque Neruda los vea como juguetes. Recuerdo que cuando
uno es nio -cuestin que se va perdiendo-, los juguetes son las cosas ms
importantes, desde piedritas que puedes recoger en el patio, hasta algunos
muecos que aunque tu mam te diga que son horrorosos, uno los guarda y los
conserva. Ello porque la visin del nio es otra, Pablo nunca perdi la
visin del nio", indic Guirado pensando en los mascarones como algo de su
valor, hoy vistos como donacin a un museo.

-Qu la motiv a escribir la historia infantil?

-Era tratar de llevar mi mirada de lo que me pas cuando vi los mascarones
de proa. De alguna manera yo sent que eran los juguetes ms grandes, no
slo de Pablo, sino mos. Es esta mi ficcin, razn por la cual coloqu el
texto original donde Pablo describe los mascarones como grandes muecos.

-Se reencontr con su yo interior?

-Imagnate! Ese es el intento de todo escrito, tratar de ir hacia adentro
y despus proyectar hacia fuera todo lo que tenemos. Es algo que nos
contiene y uno como continente, como no lo soporta, tiene que aflorarlo, se
hace ms grande que uno.

-Los procesos de socializacin (crianza) y masificacin, han fraguado la
usanza de los juguetes?

-S, y mucho. Es un problema incluso ideolgico, de lo que hemos comprado
como cultura. En Turmero hay un artesano que hace un bal de juguetes
hechos en madera y con los que llegaron a jugar mis padres. Pero lo que
contena este ingenio y su historia se ha perdido. Ello no quiere decir que
mis hijas no tengan juguetes de los comercializados, pero el tiempo que
tienen los padres de jugar con esos mismos juguetes hace distinta la
relacin de afecto que haba antes con una mueca de trapo, por ejemplo.

-Entonces, los mejores juguetes son los ms humildes?

-No s si los ms humildes, pero ste estar cargado para poder hacer de l
un sueo, para poder fantasear con algo cargado de imgenes. La
tecnificacin del juguete, deja de ser tu "coroto", no lo particularizas ni
con tu vida, ni con tus ancdotas, sino que incluso ya vienen cargados de
ancdotas, son los juguetes de la televisin que los masifican, esos
personajes que ya tienen una historia. No eres t el que le inventas la
historia a tu juguete, no vive junto a ti, por el contrario "te empatas"
desde el punto de vista coloquial en la historia del juguete comercial. No
es el artilugio que crece contigo, es ese que tiene sus propias aventuras.
Los episodios del trasto no se las concedes t, ni estn compartidas
contigo, ya vienen anexas.

-El xito de un juguete depender de quien te lo regale?

-Seguramente tambin. Hay juguetes que dependen de a quin te recuerdan y
con qu intencin te lo dieron.

-Se est perdiendo la identidad de la verdadera infancia?

-Voy a ser aqu nuevamente poltica con respecto a las leyes. Mart, quien
escribi muchsimo para los nios, deca que cada pueblo debe buscar el
espritu de sus leyes en s mismo. No puedo vivir con leyes, ni crecer con
las externas, porque no tiene nada que ver con su espritu como pueblo, ni
como pas. Asimismo creo que cada nio, en cada cultura, debe buscarle el
sentido a su infancia en la cultura misma. Por supuesto, si tratamos de
unificar un solo saber, nos estamos alejando de lo que somos. Y de alguna
manera alejaremos nuestra visin, por no decir concepto, de la infancia,
nuestra elaboracin de ella no se corresponder con lo que somos.

-La felicidad eterna, se consigue en un juguete?

-(Risas) Mira, los juguetes se van transformando de alguna manera. Las
palabras juguete y jugar estn muy relacionadas hoy en da con la acepcin
burla. Si t dijeras: "Yo juego con el amor de mi vida!", otros te diran:
"Ay, te ests burlando!". Entonces, no en el sentido ldico y maravilloso
de lo que significa jugar. All a diario estara la felicidad.

-Son an grandes los juguetes? Los artilugios, mientras ms pequeos,
menor valor?

-No, de ninguna manera los juguetes pequeos son insignificantes. Yo nunca
olvidar cmo jugaba en un patio enorme de una casa en Villa de Cura con un
samn, como dice mi pap (o papapa como lo llama en el cuento ganador), en
su verso hermoso: "Tengo un gigante en un patio de mi casa". De hecho, para
abrazar un samn nos tenemos que agarrar de la mano como cinco personas. En
ese patio donde yo crec, aparecan trozos de porcelana con florecitas.
Eran las tazas y platos que se rompan. De pequea, esos fueron mis
juguetes ms grandes. Creo que el trasto es ms grande no por el tamao,
aunque en el caso de los mascarones coincida corpulencia ms juguete. El
juguete ms grande es el que nos inspira la mayor aventura e historia
imaginada. Es pensar qu mundo recorrer.

-El nio para el que usted escribi, tiene una edad?

-No creo. Cuando Pablo me conquist no lo hizo pensando en un nio grande o
pequeo, sino en un nio. El espritu del infante, si pervive en nosotros,
no tiene una edad real. Cuando vi los mascarones los mir como una nia.

-Una de las preguntas que me gustara reformularle, ya reflexionada con los
jurados de esta Bienal, sera cmo ve la sugestin al momento de escribirle
a un nio.

-Creo en la sugestin, si no te la diriges a ti mismo. Me gusta ms
aventurarme hacia lo ldico, no como parte de un proceso, sino como algo
conceptual. Me gusta ms el enamoramiento que la sugestin desde el acto
mgico. De hecho, cuando leemos sobre la magia, en la antigedad era
definida como esa capacidad de sugestionar al otro. Ni siquiera es, si
realmente haces el acto de magia.

-Qu tcnicas manej en su historia?

-Con respecto al uso de diminutivos trato de no usarlo mucho porque es como
pensar que al nio hay que hablarle en chiquitico. Hay cosas que los
adultos necesitamos que nos las disminuyan y otras no. Igual pasa con los
adjetivos: "La flor blanca, la bien bonita", es decir, adjetivar
innecesariamente. Pero tambin, los nios no son hoy en da tan fciles de
sugestionar y nunca lo fueron. Las grandes historias no estn llenas de
adjetivos innecesarios, ni de diminutivos. Lo ms importante es buscar la
imagen: un principio de la poesa. Apo la narracin tradicional, pero
admiro mucho a los que escapan de los tiempos y la circularidad. Creo en
detener la historia y luego seguirla.

-Ya es el nio el que lee, o es el padre quien le cuenta?

-Hubo un momento, hacia finales del siglo pasado con la vorgine del
progreso y el trabajo, cuando los padres se percataron de que estaban
demasiado ocupados y se perdi muchsimo esto de la lectura. Opino que las
instituciones y el gobierno actual han tratado de rescatar el libro y la
lectura como programas de educacin. An en mi casa nos reunimos toda la
familia y los abuelos y tos comenzamos all la narracin oral que se ha
perdido bastante.

-El gobierno de Chvez est implementando algo que usted me comentaba hace
un rato y es el aspecto ldico a travs de la transdisciplinariedad de la
educacin superior. Cmo ve usted este hecho formativo?

-Es absolutamente positivo. En todos los niveles lo ldico es
definitivamente necesario para poder motivar al aprendizaje y llegar a
ciertas comprensiones que no las puedes tener desde la rigidez de un
pupitre y un texto absolutamente acadmico. Esta iniciativa que se ha
extendido a la transdisciplinariedad o multidisciplinariedad se ha estado
dando en todas las universidades del pas en sus diversos enfoques y ms en
la UBV donde se estn capacitando personas que nunca tuvieron oportunidad
de participar en algunos programas.

-Cree en los finales felices?

-Absolutamente! Laura Antillano dice que una de las cosas ms maravillosas
que tienen los cuentos es que sabamos que por ms que pasramos por muchas
vicisitudes, siempre haba un final feliz que nos esperaba. Despus volv a
ver esto en una pelcula, El Seor de los Anillos, y recordaba
satisfactoriamente que se lo haba ledo primero a Laura Antillano. Un
final feliz nos motiva a seguir elaborando y soando en la vida.

-Y las que tienen finales tristes o desesperanzadores?

-Se recurre mucho al final abierto. Francamente eso te deja una esperanza a
pesar de todo lo que vives. Una reflexin te dice tambin lo mismo y si una
segunda vez pasa, tienes la oportunidad de cambiar la historia.

-Sus hijas ya leyeron: Los juguetes ms grandes?

-No!, por cbala (risas). Creo que son las lectoras ms arduas que tengo.
Y tambin an siento algo de temor al respecto.

-Pero, lo van a leer una vez que salga editado?

-Seguro que s! Adems, y no s si es un poco de frivolidad, quera que
sintieran, si ganaba, la alegra de ver a su mam en una cartula dura, no
es lo mismo que en la computadora.

-Significar un compromiso para usted que alguien le ilustre su historia?

-La ilustracin en los cuentos infantiles est atada al texto, y deben
estar recreadas. Al respecto, pens que algn da me podra ilustrar el
libro un amigo, tras ver juntos el video de la isla, pero l muri hace un
mes y medio. Recuerdo que la segunda fase pensada de mi creacin era que l
lo ilustrara como poeta y pintor que fue: Aly Prez. En realidad, no me he
puesto a pensar qu cosas maravillosas concebir el ilustrador que gane
hacer la ilustracin de mis textos. Ms que un reto, me crea una incgnita.
Es una espera tan igual, me imagino, que cuando alguien los est leyendo.
Qu pasar? Esto es parte de la historia misma -finaliz la entrevistada.



Lo que usted quera saber de la ganadora

Kristel Guirado Zapata es licenciada en letras egresada de la Universidad
Central de Venezuela, carrera que compagina con la actuacin. Actualmente,
realiza su tesis de maestra en lingstica en la Universidad Central de
Venezuela, casa de estudios para la cual tambin ha trabajado como
investigadora y docente. Ha impartido talleres y cursos de
perfeccionamiento de anlisis del discurso, poesa, narrativa, ensayo y
obra dramtica en institutos educativos nacionales. Es miembro fundador de
la radio alternativa comunitaria La Voz de Guaicaipuro. Ha sido galardonada
con varios premios en dramaturgia y narrativa entre los que resaltan el I
Festival de Monlogos "Armando Urbina", la II Bienal de Literatura Nacional
"Augusto Padrn" y la de Literatura Nacional "Semana de la Juventud 1998".
De igual manera, ha participado como jurado en importantes encuentros
literarios en el estado Aragua del cual es oriunda. Tiene en su haber
diversas ponencias presentadas en jornadas nacionales de lingstica. Como
escritora cuenta con publicaciones literarias de libros, monografas,
artculos y reseas.

** ngel Daz
   angel_diaz20022002@yahoo.es
   Periodista y locutor venezolano (estado Miranda, 1976). Egresado de la
   Universidad Central de Venezuela (2000) y con postgrado en comunicacin
   periodstica, institucional y empresarial en la Universidad Complutense
   de Madrid (Espaa). Ha colaborado como periodista freelance para
   importantes revistas y medios de comunicacin venezolanos como los
   diarios El Mundo (http://www.elmundo.com.ve) y Vea
   (http://www.diariovea.com.ve), en secciones culturales y de inters
   gastronmico. Durante sus estudios de postgrado realiz prcticas
   profesionales, durante dos aos, en Sobremesa (http://www.sobremesa.es),
   la primera revista espaola para gourmets, y desarroll un proyecto de
   estudio morfolgico en prensa comparada en la Embajada de Venezuela en
   Espaa, investigacin que formara parte de su trabajo de grado sobre
   comunicacin poltica, El golpe meditico al presidente Hugo Chvez
   durante sucesos de abril de 2002. Ha ejercido como docente en ctedras
   sobre publicidad y mercadeo. En la actualidad trabaja para la Fundacin
   Gumersindo Torres (http://www.cofae.edu.ve), en la configuracin de la
   imagen corporativa e identidad institucional, desarrollando adems
   campaas creativas en pro de la cultura organizacional. All desarrolla
   el periodismo cultural en las bienales de literatura infantil, adems de
   otros eventos institucionales.



=== Dos memorias: trance y hbitat en la potica de Carlos Rodrguez ======
=== Miriam Ventura ========================================================

El poeta Carlos Rodrguez ha dado su registro propio a la literatura urbana
que cuenta la otra historia de calles y lugares de la urbe neoyorquina.
Carlos Rodrguez vivio 30 aos en Nueva York. Sus "pasos" se reafirman en
una poesa cuyo ritmo se bate entre el discurso y el lirismo de una
tradicin literaria dominicana o habitualmente localizable en la literatura
que se produce en ese Caribe antillano, del cual Repblica Dominicana es la
segunda en tamao despus de Cuba, y las influencias claramente visibles
del aliento coloquial del que ha ledo o estado en contacto con poesa
anglosajona aun escrita en espaol. As como algunos tonos estructurales de
la holopotica, la hermenutica y otros elementos que caracterizan la
poesa anglo que arranca con nuevas propuestas arrancando de la dcada del
sesenta. Todo ello a pesar de que su literatura la produjera en espaol.

Su participacin en el ambiente cultural de los dominicanos en Nueva York
estuvo matizada por las entradas breves y las salidas prolongadas a
distintos crculos dominicanos de escritores. Carlos Rodrguez, el poeta
emblematico de la comunidad dominicana de NY, cultiv las mejores
relaciones entre los poetas de otras comunidades, donde era invitado con
frecuencia a leer sus textos.

Escritores y crticos latinamericanos de la talla de Pedro Lpez Adorno,
David Corts Caban, Lizabeth Paravisini Gelbert y otros han expresado su
respeto a la poesa de Carlos Rodrguez.

Estas notas acerca del poeta Rodrguez estn concebidas como suma de
apuntes y de lecturas de sus textos. Apuntes iniciados a la luz de "huidas"
con el poeta al bar de su predileccin, el West End Bar, ubicado en la
calle del mismo nombre.

Se han realizado algunas publicaciones parciales en medios impresos de la
isla. El regalo divino que es su poesa hoy me convida a publicar
ntegramente y conjuntamente todas estas notas. Dejo claro que ms all de
lo que los crticos quieran opinar, este transitar por la poesa de
Rodrguez es slo eso: un trnsito a sus dos memorias, la de all (RD) y la
de aqu (EUA), como disyuntiva de lo urbano en su ser y esencia potica.
Hoy entiendo que a su poesa no poda despacharla tan fcilmente, por lo
que introducir al poeta, presentarlo o compartir lecturas con l siempre
fue una experiencia memorable.



Unas notas dejadas en la esquina...

Estos apuntes intentan una posible ubicacin de Carlos Rodrguez en la
tradicion literaria urbana de la urbe y en la cual se han destacado otros
escritores latinos marcados por viviencias de largos y cortos perodos de
estada en Estados Unidos. Estudiosos* de esta literatura ya han
establecido pautas sobre estas participaciones. En este caso particular las
caractersticas novedosas que reconozco en Carlos Rodrguez no puedo
desligarlas de su ser inmigrante, en una primera etapa, y de exiliado y
desarraigado en la etapa final de su vida. No puedo dejar de lado su
vocacin de transente, que no esperaba permanecer tanto tiempo en esta
urbe, y como a muchos de nosotros, los atrapo el aguacero o la nevada. En
su caso viajes espordicos al pas caracterizaron su estada en la urbe. A
Carlos Rodrguez no le toc la gota dorada del "mainstream literario",
mucho menos el favor de los que en la comunidad dominicana juegan el papel
de "salvadores/as" acadmicos, promoviendo lecturas y eventos que slo
cuentan para las rectoras o los departamentos de espaol de algunas
universidades, pero su importancia como poeta se cifra, se construye y
sostiene en un discurso potico, un cuerpo orgnico, una capacidad de
desdoblamiento por el que se le conoce como el poeta emblemtico, el
verdadero poeta del exilio dominicano en Nueva York. Sin proponrselo llam
la atencin y el reconocimiento de ntimos amigos, escritores, familiares y
unos que otros sectores acadmicos independientes.

Carlos Rodrguez es uno de nosotros/as con dos memorias. El pugilato de las
identidades y las dos memorias es visible, en tanto crisis que toma
diversas salidas en quienes eligen una y otra. El irse o quedarse.

En cualquiera de las opciones en la poesa de Carlos, ese cuadro de
sociabilidad y conflictos, de mutacin y desgarre entramados con el
entorno, form parte de su tono potico. Todo lo que, en el caso de Carlos,
recorri los modos posibles, convirtindolo tal vez en el ms indito aun
despus de su partida en marzo de 2001. Por una jugada de esas que el
exilio o el desarraigo ofertan a los que emigran, los restos de Carlos se
quedaron aqu, como aqu se qued su poesa, su familia y sus fotos, los
recuerdos de los amigos, los videos de varias de sus lecturas.

El poeta viva junto a su madre y hermanos en la avenida Riverside Dr, del
rea de Morning Side Higths del bajo Manhattan. Su vnculo con la vida era
la poesa. Asumi su quehacer literario con seriedad y aunque nunca recibi
homenajes de la comunidad ni de grupos acadmicos y/o literarios se mantuvo
siempre firme en la lucha por el respeto de los escritores dominicanos de
Nueva York. l no slo respald y fue signatario de documentos a favor de
un cambio en las condiciones en que realizan su trabajo los escritores
dominicanos, sino que fue un inspirador y un activo defensor del Gran
Documento donde los artistas se expresaron por primera vez contra la
poltica cultural del gobierno dominicano de turno (2001). Carlos Rodrguez
particip del movimiento que en el pasado luch para que se reconociera y
entregara el Premio Nacional de Literatura a quienes lo ganaran en buena
lid.

El nico reconocimiento a la obra de Carlos Rodrguez lo obtuvo cuando gano
el Premio Pedro Henrquez Urea de Poesa en 1995, con el libro El ojo y
otras clasificaciones de la magia. Sin embargo, al poeta slo le fueron
entregados unos cuantos libros en impresiones deprimentes. Aunque existen
varias versiones al respecto, al momento de su muerte Rodrguez neg haber
recibido el equivalente en metlico. Siempre afirm que se le hizo firmar
un contrato en donde se estableca que el escritor deba pedir permiso para
producir una segunda edicin. Todo lo cual marc profundamente a Carlos
Rodrguez en relacin a la participacin de concursos y eventos literarios
en su pas natal. Al momento de su muerte dos grandes proyectos le
esperaban. La publicacin aqu en Nueva York de una antologa con sus obras
completas, unos cinco libros en total y todos inexplicablemente inditos y
la firma con la editorial argentina Tse Tse.

Carlos Rodrguez fue coeditor de la revista literaria De'Azur, est en
numerosas antologas publicadas en Estados Unidos y Latinoamrica. Su obra
incluye, adems de El ojo y otras clasificaciones de la magia, Volutas de
invierno, Jazz, Puerto Gaseoso y El West End Bar y otros poemas, entre
otros libros.

Carlos Rodrguez, enigmtico y ensimismado como esos grandes poetas, tuvo
sus leyendas, tuvo como todo poeta exquisito pequeas legiones de
detractores, muchos de los cuales despus de su muerte declararon su
arrepentimiento y profundo respeto a la obra del poeta. Y es que las
metforas de Rodrguez son, como los solos de "jazz", in-con-fun-di-bles.



Del Ozama al desgarre... la madera del poeta

Las diversas formas de literatura urbana tienen que ser vistas desde la
geografa tormentosa, desde las Polis[metro], mega[ciudades] y el concepto
de urbe. Lo exige la globalizacin que, una vez apuesta a ciudades
frecuentadas por transentes, turistas, las miradas y consumos ya exigen
otros cdigos y crea otras crisis de contorno en el poeta.

Qu difcil creerle a una ciudad sin grafitis! De ah que hacer ajustes
con la memoria o las memorias se torna traumtico para cualquier poeta.
Hoy, ms que antes, la imaginacin juega un papel de control o descontrol
en la literatura urbana y en quienes la producen.

Carlos Rodrguez no logra hacer esos ajustes, y por eso el poeta es
autntico hasta el desgarre, nada terico ni diseador de movimientos o
"cosas" parecidas. No tena la ms mnima idea de promocin de su imagen o
de un texto suyo, pero la ciudad estaba llena de l. El poeta se inund de
la ciudad.

Una maana lluviosa en Broadway a la altura de la 113 no tiene sentido sin
los textos que integran su libro indito El West End Bar y otros poemas.
Sus poemas en perspectiva crtica bien podran ser el otro mapa que
sustente la existencia de esta rea de la ciudad en los aos setenta
poblada o visitada por artistas, arquitectos, cantantes, poetas... Carlos
amaba la poesa, y estar entre sus ejecutantes, vivir y resucitar hasta el
agotamiento corporal y de xtasis en aquellos sitios y ambientes donde
algn artista pos o despos a la musa...



Carlos, su poesa y su entorno: la posibilidad de un mapa

Por ello la poesa de Carlos Rodrguez llega segmentada, de calles, casas,
traspatios, vecindad, apartamentos, cargada de dos aromas; las mrgenes del
ro Ozama en RD, donde transcurri gran parte de su vida y ese atormentado
Hudson de los inmigrantes y los poetas. Upper West Side, ese Tiemann Place
con su gloria e infierno urbano, le pertenece a Carlos Rodrguez. All,
junto a su familia residentes por casi 40 aos, tal vez la edad de la
comunidad dominicana, an permanece su espritu. El poeta, aunque no tan
conectado a ambientes comunitarios del Alto Manhattan, o lo que hoy de
acuerdo a la zonificacin de la ciudad se llama Distrito 10, con un
concejal dominicano y bajo la denominacin barrial de Washington Heights,
tiene, s, hijo que lo conecta: el hilo del cosmos, el de Whitman por la
isla de Manhattan.

No es casual la mayora de los dominicanos que emigran desde la media isla
(RD), hacen su morada y fijan como residencia a esa otra isla que es
Manhattan. Aunque el distrito de los dominicanos se inicia en la 150 y
Saint Nicholas, lo territorial especfico no da aqu el color, sino las
vivencias culturales de los habitantes de estos vecindarios colinderos y
que entrelazan a un Instituto de Estudios Dominicanos no lejos del Upper
Manhattan, del Tiemann Place donde nuestro poeta vivi junto a sus
familiares, con clubes regionales de las provincias geogrficas de
Repblica Dominicana como la Asociacin de Santiagueros, y ms arriba la
Asociacin de Dominicanos Progresistas. Por esta mezcolanza hay en la
poesa de Carlos una exquisitez que no requiri agotar las esquinas ni el
comunitarismo por doquier en fsica y presencia, en cambio qued en sus
metforas como un gran puente urbano inter y extraterritorial.

      "El profesor que llega al ro llega de las multitudes
      de saliva
      Toma el pulso sentndose a la orilla
      del vaco
      es el viejo profesor del paria antiguo
      el alborotador de incendios" [fragmento del poema XVII].

Ese cruce de dualidades territoriales tambin viaja en otros mrgenes entre
lo perfecto y lo sereno. Lo que es el pase activo del lenguaje de Carlos
Rodrguez a la hora de dejar constancia en sus textos. Donde aparece el
delineamiento y los cambios. Hijo de padre ebanista, tal vez all se
consum la iniciacin de su ojo lustrossimo, atpico y clasificador. Nadie
como Carlos Rodrguez nos obliga a retornar una y otra vez a las
diferencias abismales entre dispora, exilio, transnacionalidad y
desarraigo. En el poeta, tal vez sin proponrselo, tantas memorias se
debatan. Carlos, el poeta solitario, sala a tomar aire con la multitud
colectiva de su sombra. Con la indumentaria mental de lo que dej all en
la media isla y con lo que su rastreo emocional coleccionaba de este Nueva
York, vitral de sus angustias y soledades.

Con una visin fuera de Italo Calvino, y ms all de la ciudad como
dotacin de emociones colectivas del Alex de Borges, el poeta tena una
ciudad grande que era el lenguaje. La media isla dominicana y la isla
completa de Manhattan eran sus dos auroras. Son varias dcadas y
generaciones literarias que hablan de la ciudad y hasta quieren
describirla. Sus autores tratan incansablemente de traspasar los marcos, no
slo de la ciudad como tema, sino interseccin de ciudad misma,
protagnica, acuciante y en donde el escritor se comporta o se asume o
simplemente como testigo articulador.

Surge siempre la interrogante de cmo una literatura y sus oficiantes puede
organizar una nueva lectura de la ciudad, sus lugares y sus iconos.

Carlos invalida la falsa moral de los lugares, se rene e intercambia roles
con sustitutos, pre y pos-sombras:

      El West End Bar es un espacio para el sueo
      Los estudiantes de Columbia
      irrumpen en parejas, a medio brazo
      surcando el aire que se ondula, arremolina
      y forma transparencias nubes musicales
      el jazz [un blue tristsimo de saxo]
      O mi yo sentado y mi cerveza.
      Aqu probablemente estuvo Lorca
      Monumental y oscuro
      Nueva York es una historia clausurada
      Nueva York es una espuma adormecida.

Ciertamente, este establecimiento, el rea y sus alrededores ha sido el
lugar frecuentado y vivido por msicos, actores y celebridades. John Lennon
vivi y permaneci en el rea hasta su muerte.

Pero la pregunta anterior an inquieta a los escritores y estudiosos del
tema. En pases como Mxico, Inglaterra o Estados Unidos, la tarea de
encontrarle una respuesta ha sido difcil, pues no siempre hay acuerdos.
Nstor Garca Canclini y Edward W. Soja desestiman descripciones
totalizantes para definir la relacin y el nivel de "captacin" de las
experiencias, las emociones y las viviencias de una literatura y sus
ejecutantes, quienes a veces desfallecen tratando de dar lecturas no planas
de la ciudad. El tema es casi un mapa.

Tan inmenso y complejo como las ciudades sui generis donde convergen
distintas lenguas, donde la condicin de inmigrante no es el origen del
fenmeno multilingstico, ya que sus hijos comparten una misma
territoriedad. A stas y a las ciudades mosaicos, se ha dado por denominar
"pool of culture". Sin embargo, tambin para los escritores que hoy pueden
ser considerados fundadores de la literatura urbana, la posibilidad de
juntar relatos, superponer historias, confluir los smbolos y los
caracteres, as como la yuxtaposicin de tiempos histricos, hacer confluir
sus distintas memorias, en fin buscar una lgica temporal de la ciudad, es
un reto. [Calvino, Borges, Ricardo Piglia, Macedonio Fernndez, Carlos
Fuentes].

No niego que otros poetas dominicanos trasciendan este reto, pero Carlos
Rodrguez no slo se inscribe en la corriente de poetas urbanos, desafa y
articula con una lectura prstina la ciudad donde los inmigrantes nuevos,
los exiliados asentados desde una perspectiva de comunidad, deambulan, sino
que su contemporaneidad avisa tambin su asombro desde antes de partir.

Constatemos directamente la nueva geografa de Carlos Rodrguez, de sus
lugares habitados no slo desde el principio que arranca en el ro Ozama,
desde donde llegan amores y memorias que se dilatan inconclusas y le
atormentaban el poema. Por ese ojo clasificador del poeta, hoy sabemos que:

      "En las vidrieras de los boulevares
      Slo hay dos y slo cien silbatos..." [fragmento]

Y es que en ese Riverside Dr, la esquina que le dobla al 550 de Tiemann
Place es el Nacional Memorial General Grant, el mausoleo ms largo del
mundo. Y los rituales de sus cien silbatos copaban no slo la siembra de
tulipanes que da a la ventana de su casa sino hasta las interioridades del
poeta y de sus gatos, Manolete y Miosotis.

En esta literatura urbana que ya tiene sus divisiones y subdivisiones, para
ubicar lo dicho en un contexto cercano, recordemos al poeta dominicano Rene
del Risco con sus vitrinas -objeto emblemtico que ofreca lo visto y odo
por Del Risco de una patria todava un tanto candorosa, a punto de perderse
en el mundo de las publicitarias, la poltica y el consumo. Y como
referencias posteriores a Del Risco estn los textos de Ral Bartolom,
Ren Rodrguez Soriano y otros ms que ya penetraban al tremendismo
literario y de consumo para narrarnos lo urbano que en Miguel de Mena era,
en los '80, poesa de "la crisis".

En este contexto, los poemas de Carlos Rodrguez ya clasifican para una
magia permanente. La crisis del espacio geogrfico habitado por Carlos
Rodrguez no le pertenece slo a l.

Se trata de un modus vivendi urbano sin mayores opciones que la abundancia
del car wash, los espacios desiertos, elevados de trenes y salidas de la
autopista, un Riverside Park levantado sobre un viejo depsito de desechos,
la iglesia del mismo nombre sin denominacin religiosa alguna, alguna se
levanta majestuosa en la Teologa Negra de la Liberacin, la Escuela de
Msica de Manhattan y el Seminario Teolgico Protestante de mayor prestigio
en Estados Unidos, as como la Catedral San Juan El Divino, la quinta en
tamao despus de la Catedral San Pedro en Roma. Y como sntesis urbana
junto a lo clsico sacro, estn los KFChicken, los McDonald's y un Taco
Bell para variar.

No es slo escribir sobre la ciudad, sino imaginarla, recrearla y
replantearse la esfera vital en la cual el escritor/a va a situar su estado
anmico y de expectacin. De los diversos modos de narrar la ciudad, del
uso que demos a las memorias vitales, de los pasos como breviario de
regresos y del uso de la imaginacin para percibirla, conectarse y
mantenerse como objeto vivo de la ciudad, depender la actitud y el
espejismo de lo descrito, pues francamente la ciudad tal vez no es como los
escritores la describen, pero el paradigma es que, al menos gracias a la
imaginacin de los escritores, stas sobreviven.



La memoria propia de sus poemas

Conocidas la memoria del rea donde vivi el poeta, la que se percibe por
un entorno, la decadencia o no del mismo, su fisicalidad, alcancemos la
otra memoria, la que los poemas de Carlos Rodrguez develan, la que muestra
sus angustias y aislamientos, cuya disyuntiva entre edificios aislados, de
alturas y un hbitat domstico a punto de desaparecer, van a parar
envueltos en una mirada lejana hacia el Hudson o el dilema del regreso.

En Carlos, todo ello tena y haca sentido, pero pocos entendieron su
lenguaje -aparentemente complejo, elitista, catico- pero evidente de su
lucha con el lenguaje para no perder no slo la memoria sino las huellas,
el contacto, el paso:

      "Vuelve lentamente el personaje central
      a su lugar
      La Casa, ahora un poco ms amplia se filtra en la anterior,
      la que orient y orin los pasos [vanse sus cuadernos]
      Vuelve, y esto ya lo he dicho, el paseante reposado
      Habra de pensarse en el trmino "inaccin"
      para referirse a tal espacio redundadamente amplio,
      con un pasillo largo, un sof y unas figuras o un variado
      espcimen,
      adems del personaje por supuesto,
      o del poeta mal dispuesto, por supuesto".

En un torbellino de retroalimentacin se sobreviven la una (ciudad) y el
otro (escritor). La influencia de lo urbano en la subjetividad del
escritor. Las memorias complementadas primero en los tiempos
(tradicionales, de sentidos y de especialidad) y ese cambio, versin o
percepcin que se opera y operan en el sujeto urbano y su hbitat va de lo
horizontal a lo vertical, de acuerdo a las polticas de planeamiento urbano
que en las grandes ciudades, han sumergido las edificaciones (chozas,
viviendas, casas, edificios de apartamentos, multifamiliares, unidades
vecinales, barrios, clulas urbanas, proyectos, condominios).

Este discurrir, sin embargo, estas condiciones que no restan calidad a la
literatura urbana, aunque la crisis y la ansiedad se interpongan en el
plano de la creatividad del poeta, creo entender ms, su saber de ellas,
aun sea para su interior, aun cuando profundizan los poemas de Carlos
Rodrguez el ahogo y el conflicto, sin recurrir al spanglish, un desemboque
natural, o al tpico "slam", no restan calidad a la obra. Cierto que pudo
ser tal vez menos clsica, menos seria con el uso de los recursos citados y
tan usados por los poetas contemporneos, pero igualmente los poemas de
Carlos Rodrguez tienen el calibre urbano y citadino.

Las ltimas lecturas pblicas fueron en la galera Mixta del Barrio,
Quisqueya Higths Culture Center en la avenida Lexington, en Washington
Heigths, y en Bohemia Arte Vivo, en el marco de la Gran Semana de la
Cultura Dominicana en coordinacin con grupos de teatro bajo la direccin
de Waddys Jaquez.

* Le Corbusier, plan de estructuracion de los vecindarios



Notas

1. Nstor Garca Canclini: Conflictos multiculturales de la globalizacin:
   consumidores y ciudadanos.

2. Edward W. Soja. Postmodern Geographie.

3. Marc Aug: Los no lugares, espacios del anonimato.

4. Referencias a: Calvino, Borges, Ricardo Piglia, Macedonio Fernndez,
   Carlos Fuentes. Estudiosos: Canclini, Marc Aug, Nstor E. Rodrguez,
   Eduardo Niv, ngela Giglia, Anah Ballen, Dionisio Caas.



** Miriam Ventura
   miralven@aol.com
   Escritora dominicana residente en Nueva York. Poemas suyos han sido
   incluidos en el Boletn Federico Garca Lorca (Espaa) y en la revista
   Compost (EUA). Ha publicado Claves para fantasmas NY, Poemas de la
   noche, Acerca del otoo y Memorias de la transnacionalidad. En 1998 y
   1999 obtuvo el premio Rafael Herrera de Periodismo del Colegio
   Dominicano de Periodistas, filial NY. Es becaria del Bronx Council of
   the Arts y editora de La Mano News, publicacion de genero. Ejerce el
   periodismo en Nueva York.



=== Notas pampeanas a Ciro Alegra      Vanesa Guerra =====================

                           "Esto de tratar de explicar la vida de uno mismo
                                             me parece una tarea difcil...
                          despus de todo, qu sabe uno de su propia vida?
                                 Tenemos slo referencias de lo que creemos
                                  ha sido nuestra experiencia personal...".
                                              Ciro Alegra, Cuba, 1956 (0).

Descubrir nuestra tierra en boca de un extranjero es una experiencia
singular. (Descubrirnos en boca de otro suele serlo).

Aquel da nos haban contado que en Alemania cuando alguien se refiere a un
sitio lejano o fuera de los mapas de mayor consumo, lo suelta con esta
frase: "Eso queda en La Pampa!". Recuerdo que nos remos con asombro (la
risa siempre lo oculta). Es cierto, aqu en la Argentina, para la misma
idea usamos otras referencias; algunas de corte vulgar; otras ms
folklricas; otras ya en desuso, pero todas muy especficas para dar a
entender a nuestro interlocutor que ese lugar es prcticamente inhallable.

Pero La Pampa, para nosotros, es clara y contundente. Por lo tanto la
ancdota no dej de resultarnos extraa, por no decir exagerada, imposible,
autnticamente ajena. Al mismo tiempo, desde otro continente nos llegaba
esa confirmacin de estar enclavados en ese mismo sitio que por
equivalencia resulta ser un lugar que no existe ms que en el lenguaje -lo
que no es poco.

Igual es curioso: los argentinos de las provincias de Buenos Aires,
Crdoba, La Pampa y Santa Fe, viviramos en un sitio que no necesita
coordenadas porque el lenguaje popular de Alemania las habra superado. Hay
un sabor virtual en aquello, y un recuerdo agradable de la mgica
cartografa con la que muchos disfrutamos en la pica de Tolkien.

Un mapa de un lugar que no existe es francamente algo valioso.

Un lugar sin cartografa posible, tambin lo es.

La Pampa, entonces, goza de todas las posibilidades.

Es una regin -es una ficcin.

Es hiperreal.

Ciro Alegra ha sido un peruano maravilloso. Supo decir cosas tales como
que El mundo es ancho y ajeno y defender su postura con gran valenta,
sobre todo a la hora de negarle a los hombres de Hitler la peticin para
traducir la obra a lengua germnica (1).

Es cierto, an hoy por estos lugares entretejidos con hebras de fin de
mundo, de ficcin y de hambre, el mundo sigue siendo ancho y ajeno. Pero el
tema es que Ciro Alegra, peruano nacido en la hacienda Quilca, all por el
1909, entendi a su pueblo y nos cont la historia sin pretensiones
morales. El escritor, tambin quiso leer la carencia de Latinoamrica y lo
escribi abiertamente, sin espasmos de letrado, dando cauce a ciertas ideas
que unifican a los pueblos de estas latitudes; entre ellas hay una
constante denunciada en la obra: la mutilacin.

Por fuera de los mrgenes de la novela testimonia: El peruano es un pueblo
inculto a la manera sudamericana, es decir que es un pueblo mutilado (2).

Sudamrica padece histricamente la mutilacin y en estos tristes das la
historia retorna con el sopor que deja el escndalo, pura espuma y todo
repitindose sin fatiga.

En su "Primera impresin de la Argentina" -as titula la nota- se deja
imaginar contra la ventana de un avin que para aqu lo trae. As es que
desde las alturas comienza a escribir sus impresiones. El avin cruza la
cordillera de los Andes alejndose de Chile: "Para nuestros ojos, no hay
confines. Todo es una inconmensurable pampa".

Y adems: "Luego llegaron los inmigrantes, las delimitaciones, el alambre
de pa, las escuelas. 'Gobernar es poblar', 'Gobernar es educar'. La Pampa
perdi su condicin silvestre".

De algn modo, la Argentina se liga con la imagen de La Pampa, para l y
para muchos otros.

En la nota "Boceto de Buenos Aires", Ciro Alegra da cuenta de algo ms que
de una impresin. Indudablemente este escritor no slo mira y describe el
mundo, adems lo lee, lo escucha, lo percibe, lo vibra, lo interpreta con
elementos histricos y su palabra grabada en ese boceto, aun hoy, despus
de 45 aos, tiene vigencia.

Tomemos tres frases:

o Buenos Aires es un producto histrico nuevo. Ha crecido sbitamente en la
  historia. En vano buscaramos en esa gran ciudad el barroquismo histrico
  que es frecuente en otras de Amrica. Menos aun en las milenarias piedras
  indias.

o Las reliquias del pasado son en Buenos Aires tan escasas y dbiles que no
  alcanzan a hacer ambiente y menos a ser ambiente.

o Ya les crecer Amrica dentro del pecho, andando el tiempo. Mientras
  tanto, esa suerte de extranjerismo es parte del espritu de Buenos Aires.

En esas tres ideas -les invito a esa lectura (3)- el escritor ha hecho algo
ms que contemplar Buenos Aires. Si se me permite, dir que ha tomado
posicin poltica y lo ha hecho sin rodeos.

Es cierto, Buenos Aires lleva el sello de esa problemtica, en gran parte
por ser ciudad portuaria y mirar siempre hacia fuera (as se ha dicho). "En
Buenos Aires no hay pueblo que carezca de representacin. Caminando por la
calle Florida, somos asaltados por la fontica de extraas lenguas".

La historia de la Argentina queda desdibujada en Buenos Aires, no es all
donde el vestigio ofrece su vieja palabra latiendo pasado; digamos que
Buenos Aires es algo as como una pampa violentada, en la cual la
arquitectura tiende a ser demolida para dar lugar a hbridas constructoras
comerciales (4).

Leer la obra de Ciro Alegra y al mismo tiempo sus Memorias posibilita
otras coordenadas para acceder a su mundo ficcional, tan entrelazado con la
tierra que lo atraviesa: lo que supo por maestra callar en la obra
literaria, lo comparte con sus lectores en otra instancia de la escritura,
a travs de publicaciones en diferentes diarios y en algunas cartas que se
han hecho pblicas.

Su mujer, la poeta cubana Dora Varona, compil durante siete aos todos los
trabajos, notas y cartas del autor fallecido en 1967 y sostuvo que: El
valor de estas confidencias est en que fueron escritas en medio de los
hechos y no cuando el tiempo y el propsito tienden a desfigurar la
realidad.

De todas maneras, para un escritor, la realidad siempre es desfigurada, sin
embargo, en estas Memorias hay cierta espontaneidad y necesidad de
testimonio que hace posible esa otra escritura, sa con la que tambin se
teje la historia y se recrean los mapas.

      "En el alma de quien cruce los Andes o viva all, persistir siempre
      la impresin, que es como una herida del paisaje abrupto, hecho de
      elevadas mesetas, donde crecen pajonales amarillentos, y de
      roquedades clamantes. Hay tristeza y sobre todo, una angustia
      permanente y callada. Los habitantes de ese vasto drama geolgico,
      casi todos ellos indios o mestizos de indios y espaol, son
      silenciosos y duros y se parecen a los Andes...

      "Azotados por las inclemencias de la naturaleza y de la sociedad,
      sufren un dolor que tiene una dimensin de siglos y parece
      confundirse con la eternidad...".

      Ciro Alegra, Memorias.



Notas

0. "Mi ta Rosa, muchachuela de inquieto espritu a quien la censura
   familiar slo permita leer libros inocuos, habase encantado con La
   isla misteriosa de Julio Verne, y ms con el personaje central de la
   obra, llamado precisamente Ciro. Escribi entonces a mi padre,
   pidindole que me pusiera tal nombre y l, que tena gran cario por la
   hermanita leedora, as lo hizo. Aos ms tarde, siendo a la vez un
   muchacho lector de Julio Verne, recorr las pginas de La isla
   misteriosa con acrecentada curiosidad. El ingeniero Ciro Smith, que
   llega con algunos ms a una isla deshabitada, para mayor conflicto en un
   globo, es todo un hroe de Verne. Hombre inteligente, simptico, lleno
   de recursos. Recuerdo todava que una de sus primeras hazaas es hacer
   fuego concentrando los rayos de sol con las lunetas de su reloj. Mi
   tocayo me interes, pero no me dieron ganas de imitarlo. Yo haba
   resuelto, aunque medio soando, ser escritor. Mi isla misteriosa deba
   ser la vida".

1. En la carta a Herr K. W. Korner, escribe: "...La Alemania nazi no puede
   tener simpata por pueblos a quienes desprecia racialmente. Usted, seor
   Korner, ha ledo El mundo es ancho y ajeno. Usted sabe que trata de la
   vida de los pobres del Per y especialmente la de los indios. Usted sabe
   qu clase de propaganda se hara en torno. La radio nazi, como en otros
   casos, desgranara redentoras palabras. Y los hombres del pueblo de mi
   patria, que tienen el cerebro sencillo y el corazn candoroso, abierto
   por la desesperacin a cualquier esperanza, podran creer tal vez que,
   all lejos, hay un pueblo que est luchando y se interesa por ellos. Yo
   no puedo intervenir, as sea indirectamente, en tal maniobra. La
   Alemania nazi desdea al pueblo del Per y a todos los pueblos
   latinoamericanos y su Fhrer, en repetidas ocasiones, los ha insultado.
   Toda esa aparente preocupacin, claro est, pertenece a la levadura
   maquiavlica con la que Alemania nazi quiere amasar su victoria. No la
   espero ni la deseo. Ella constituira una verdadera desgracia para los
   pases de Amrica Latina. La Alemania nazi y su aliado, el Japn, en
   caso de vencer, los someteran a una servidumbre mil veces peor que la
   de los tiempos coloniales. Pensando as, yo no puedo permitir que un
   libro que clama contra la opresin sea utilizado para especulaciones
   destinadas a crear un confusionismo que la favorezca..." (Carta abierta
   a la Alemania de Hitler, septiembre de 1943).

2. "La cultura y el pueblo en Latinoamrica" (1941). Memorias, Mucha suerte
   con harto palo. Editorial Losada. Buenos Aires. Argentina.

3. "Boceto de Buenos Aires", 1960. El Comercio. Lima. Memorias.

4. Sin embargo, no podemos tomar la parte por el todo; aqu se nos
   dificulta bastante con esa operacin porque siempre se tiende a
   generalizar. La identidad cultural de este pueblo es diversa y es
   multvoca desde antes de la conquista con sus no menos de veintisiete
   etnias (5) y despus de la conquista -inmigracin mediante- otro tanto
   (Tambin habra que referir a los ltimos inmigrantes: europeos del
   este, orientales, bolivianos, peruanos).

   As es que esta tierra que han llamado Argentina est hablada por
   diversas voces, desde siempre. Y parecera ms sensato que todo fluyera
   hacia el respeto por la diferencia que hacia la forzada unin que
   implic histricamente tanto genocidio. Claro que sostener y respetar
   las diferencias supone reconocer races que el tiempo ha ido
   desdibujando. Sortear este paso es caer en un pozo ciego, pues en este
   punto la unin no hace la fuerza, sino que conforma el anonimato como
   producto de un gran amasijo. Ese es un grave problema que no podremos
   ms que mencionar en esta nota.

5. Al ao 1992 eran 16 las comunidades aborgenes con vigencia en la
   Argentina: Guaran (provincia Misiones), Wich (provincias Chaco,
   Formosa y Salta), Chorote, Chulup, Chaguanco, Chan (provincia Salta),
   Toba (provincias Salta-Chaco-Formosa), Mocov (provincias Santa Fe y
   Chaco), Pilag (provincias Chaco, Formosa y Salta), Kolla, Aymar
   (provincias Jujuy y Salta), Diaguito-Calchaqu (provincias Catamarca y
   La Rioja), Tehuelches (provincias Chubut y Santa Cruz), Mapuches
   (provincias Neuqun, Ro Negro, Chubut y Buenos Aires), Ranqueles
   (provincia La Pampa), Quichuas Santiagueos (provincia Santiago del
   Estero). Datos: Mercedes Gonzlez, Nuestra Tierra India, Ediciones Letra
   Buena.

** Vanesa Guerra
   vguerra@comnet.com.ar
   Escritora argentina nacida en 1965. Psicoanalista de profesin. Codirige
   la revista transdisciplinaria Con-versiones
   (http://www.con-versiones.com). Su libro Metforas del lunar conyugal
   fue publicado en 2000 por la Editorial Nueva Generacin. Fue finalista
   en 2001 del Concurso de Novela La Resistencia, de Editorial Alfaguara y
   Elfoco.com, en Mxico.



=== Poticamente construir, habitar y pensar      Marco Massoni-Oyarzn ===

      (Nota del editor: el escritor chileno Marco Massoni-Oyarzn denuncia
      en este texto haber sido plagiado, y desvirtuadas sus ideas, por su
      colega y coterrneo Maurizio Medo Ferrero. Adems de constatar la
      presencia de frases de un trabajo de Massoni-Oyarzn publicado en
      http://massoni.iespana.es/cp.htm [y del cual hay una versin resumida
      en la edicin 100 de Letralia, en
      http://www.letralia.com/100/ensayo01.htm] en otro de Medo Ferrero
      publicado en http://www.escaner.cl/escaner71/invitado.html, nuestros
      lectores apreciarn ahora la defensa, por parte del primero, de sus
      ideas, que a su juicio han sido adulteradas por el manejo que de
      ellas hace el segundo).

Me he visto en la obligacin de escribir esto. Primero, porque he sido
plagiado por Mauricio Medo (i), utilizando palabras mas producidas por
aos de lectura, adems de dejar lo mo, mi pensamiento, como antiguo,
quiere decir que no entendi nada de lo mo, o lo que es peor aun, no quiso
voluntariamente entender. Segundo es que estando inserto en la antologa
Sur fugitivo, en la presentacin de ella dice: "[...] lenguajes en
permanente construccin y deconstruccin" (ii). Por lo que me veo en la
obligacin de explicar lo que est visiblemente en mi poesa.



Potica constructivista o Constructivismo potico

La poesa es el origen del lenguaje, toda vez que para que haya lenguaje
debe haber una traslacin, es decir, una metfora, de lo parattico a lo
apottico (fuera/dentro). Todo lo que est fuera de nosotros es el mundo,
como dice Heidegger, lo que est fuera debe entrar a nosotros y cmo lo
hace? nica y exclusivamente a travs de la palabra. El mundo slo es mundo
a travs del nombre que le damos. Cuando somos pequeos lo primero que nos
ensean nuestro padres es el idioma, el lenguaje, el habla; herramienta
necesaria, bsica, para entendernos, comprendernos, comunicarnos. Por lo
mismo el viejo filsofo alemn termina su filosofa llegando a la poesa,
l termina siendo poeta, porque se da cuenta de que la poesa es la nica
herramienta que produce sabidura, pues ella es la nica que genera
lenguaje, es decir, realidad, mundo, o como diran los socilogos:
sociedad.

      "El poeta no escoge sus palabras. Cuando se dice que un poeta busca
      su lenguaje, no quiere decirse que ande por bibliotecas mercados
      recogiendo giros antiguos y nuevos, sino que, indeciso, vacila entre
      las palabras que realmente le pertenecen, que estn en l desde el
      principio, y las otras aprendidas en los libros o en la calle. Cuando
      un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya estaba en l. Y l ya
      estaba en ella. La palabra del poeta se confunde con su ser mismo. l
      es su palabra" (iii).

Como dice Paz  "el poeta no escoge sus palabras", l construye una
realidad.

Pero detengamos en algo que ha surgido como atisbo muy novedoso, la
deconstruccin. Derrida realiza su pensamiento dialogando con Heidegger,
para el primero la historicidad, cuestin que para los filsofos es muy
importante, viene de la escritura, escribir es demarcar el tiempo, lo que
para m es muy cierto, pero deconstruir es algo que ya lo he pasado por
alto, porque al deconstruir lo que realmente se est haciendo es construir,
nada ms que construir.

      "Y, qu es lo que pasa por alto a la metfora? Nada, en
      consecuencia, y habra que decir ms bien que la metfora pasa por
      alto cualquier otra cosa, aqu a m, en el mismo momento en que
      parece pasar a travs de m. Pero si la metfora pasa por alto o
      prescinde de todo aquello que no pasa sin ella, es quiz que en un
      sentido inslito ella se pasa por alto a s misma, es que ya no tiene
      nombre, sentido propio o literal, lo cual empezara a haceros legible
      tal figura doble de mi ttulo: en su retirada (retrait), habra que
      decir en sus retiradas, la metfora, quiz, se retira, se retira de
      la escena mundial, y se retira de sta en el momento de su ms
      invasora extensin, en el instante en que desborda todo lmite. Su
      retirada tendra entonces la forma paradjica de una insistencia
      indiscreta y desbordante, de una remanencia sobreabundante, de una
      repeticin intrusiva, dejando siempre la seal de un trazo
      suplementario de un giro ms, de un re-torno y de un re-trazo
      (re-trait) en el trazo (trait) que habr dejado en el mismo texto"
      (iv).

La retirada de la metfora como lo expliquv no puede ser posible, slo es
posible, factible, en la teora y no en la prctica, puede llamarse
re-pliegue y no retirada, pues ella siempre est, pues el filosofo francs
no est seguro de la retirada: "La metfora, quiz, se retira [...]". Es en
est duda que su pensar tambalea, pues la base de su pensamiento no est
slido.

      "Utilizado por Derrida hacia finales de los aos 60, el trmino
      'deconstruccin' no puede por menos que insertarse perfecta aunque
      polmicamente en el campo de ese discurso estructuralista que, en
      esos aos, domina el panorama cultural francs: "El estructuralismo
      dominaba por aquel entonces. 'Deconstruccin' pareca ir en ese
      sentido, ya que la palabra significaba una cierta atencin a las
      estructuras (que, por su parte, no son simplemente ideas, ni formas,
      ni sntesis, ni sistemas). Deconstruir era asimismo un gesto
      estructuralista, en todo caso era un gesto que asuma una cierta
      necesidad de la problemtica estructuralista. Pero era tambin un
      gesto antiestructuralista. Y su xito se debe, en parte, a este
      equvoco" (Psych, p. 389). No resulta, pues, extrao que, a menudo,
      se recurra a operaciones como la desedimentacin, el desmontaje o la
      desestructuracin para explicar y/o entender cmo incide la
      deconstruccin en las estructuras logofonocntricas del discurso
      tradicional de Occidente, en los entramados conceptuales de todo gran
      constructo de pensamiento. Dichos procedimientos no son, sin embargo,
      ms que aproximaciones -y no siempre muy exactas- a la tarea
      deconstructiva pues lo que (con) ella (se) pone en marcha no es una
      operacin negativa. Deconstruir consiste, en efecto, en deshacer, en
      desmontar algo que se ha edificado, construido, elaborado pero no con
      vistas a destruirlo, sino a fin de comprobar cmo est hecho ese
      algo, cmo se ensamblan y se articulan sus piezas, cules son los
      estratos ocultos que lo constituyen, pero tambin cules son las
      fuerzas no controladas que ah obran" (vi).

Como deriva de un pensar estructuralista, no estoy en contra de ello, pues
para m el pensamiento estructuralista est muy lejos del tiempo y del
espacio en que habitamos, en otras palabras es ya pasado, al igual que
estas palabras ya lo son. Lo que no estoy de acuerdo con ello es que como
dice Cristina: "Deconstruir consiste, en efecto, en deshacer, en desmontar
algo que se ha edificado, construido [...]". Porque desmontar es montar,
desarmar es armar, deconstruir es construir, ya que lo que se desarma nunca
es desarmado como fue armado, por tanto, es armado de otra forma o, como
comnmente se dice, es desarmado.



Habitar y pensar

Estar en un lugar nos demarca el tiempo, por lo mismo, tiempo y espacio
estn unidos, si bien el escribir, el hablar, demarca el tiempo, tambin lo
hace del espacio. Escribir, por tanto, es habitar, es estar dentro del
espacio, real e imaginario, pero estar en l, ser parte de l.

      "Desde la Cuaternidad, el construir toma sobre s las medidas para
      toda medicin transversal de los espacios y para todo tomar la medida
      de los espacios que estn cada vez aviados por los lugares
      instituidos. Las construcciones mantienen (en verdad) a la
      Cuaternidad. Son cosas que, a su modo, cuidan (miran por) la
      Cuaternidad. Cuidar la Cuaternidad, salvar la tierra, recibir el
      cielo, estar a la espera de los divinos, guiar a los mortales, este
      cudruple cuidar es la esencia simple del habitar. De este modo, las
      autnticas construcciones marcan el habitar llevndolo a su esencia y
      dan casa a esta esencia" (vii).

Pero dnde est la esencia? Slo dentro de cada uno, es slo en el
interior de cada ser humano que podemos encontrar la respuesta. Por lo
mismo, la poesa est cerca de llegar a la esencia, pues podemos hallar en
ella una parte de la profunda esencia humana, una parte no es todo, pero al
menos podemos alcanzar una parte.

Pensar, por lo mismo, es habitar dentro del lenguaje, pues slo se puede
construir pensamiento habiendo lenguaje. Para Valry "la poesa es un arte
del lenguaje", pero encuentro que lo que dice no llega a la verdad, la
raspa, la toca, pero no alcanza a llegar a ella.

Finalizando, lo que el copin peruano Mauricio Medo dice: "Este nuevo
sujeto, el antiy, si bien procede del Constructivismo, desde el sentido de
la relacin simbitica entre el "yo y el mundo" (viii). Lo que dice es que
el antiy deviene de mi pensar, lo que no s, tal vez, pero el error ms
grave, ms que plagiar mi pensar y copiar y pegar palabras mas como si
fueran de l es: "Creer en la especificidad textual de Zurita como producto
de un constructivismo ortodoxo es una relatividad". En ningn caso lo que
postulo es un constructivismo ortodoxo, no me interesa el constructivismo
cognitivo, slo me interesa el constructivismo como lo que es, de dnde
viene, del lenguaje y ste viene de la poesa, la poesa nunca puede llegar
a ser ciencia, slo arte, no arte del lenguaje porque es la madre del
lenguaje, sino arte de la esencia, arte profunda, pero arte al fin.

                                                       28 de julio de 2005.



Notas

   I. http://www.escaner.cl/escaner71/invitado.html en lnea el 28/7/2005.

  II. Quezada, Gerardo: Sur fugitivo. Temuco. Jaura Ediciones. 2004. Pg.
      6.

 III. Paz, Octavio: El lenguaje. En lnea el 28/7/2005
      http://www.enfocarte.com/3.21/poesia5.htm.

  IV. Derrida, Jacques: La retirada de la metfora. En lnea el 28/7/2005
      http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/metafora.htm.

   V. Ver: http://www.realidadliteral.net/palabrassinvoz3.htm.

  VI. De Peretti, Cristina: Deconstruccin. En lnea el 28/7/2005
      http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/peretti_2.htm.

 VII. Heidegger, Martin: Construir, habitar, pensar. En lnea el 28/7/2005
      http://personales.ciudad.com.ar/M_Heidegger/construir_habitar_pensar.htm.

VIII. Las cursivas y negritas son parte del texto mo que me plagia; la
      copia sigue, es ms extensa.

** Marco Massoni-Oyarzn
   literaturasur@yahoo.es
   Poeta chileno (Santiago, 1975), estudiante de pedagoga en lengua
   castellana y comunicacin de la Universidad de Los Lagos. Dirige la
   revista electrnica Claroscuro. Textos suyos han sido traducidos al
   francs, alemn e ingls y publicados, respectivamente, en el peridico
   mundial de poesa Le Monde Potique (Francia, 1998) y en las antologas
   Poesie der Welt (Frankfurt, 2000) y Poetic anthology of all America
   (Nueva York, 2001). Ha publicado Relaciones peligrosas (1993), La Tierra
   es Amrica (1995), El espejo roto (1996), Poemas para a(r)mar (1997),
   Versos desnudos (1999), Triloga vital (2001), Monlogo del poeta
   (2002), Sueos (2004) y Oscuresencia (2005). Textos suyos pueden leerse
   en su pgina web, http://massoni.iespana.es.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Ulises: diversidad de miradas      Alejandra Ortiz ====================

El presente trabajo girar en torno al estudio del narrador en un fragmento
determinado. Como no sera funcional escribir todo el fragmento, lo ir
citando para aclarar los elementos que justificarn esta reflexin.

El propsito es distinguir las distintas voces narrativas (que llamar
miradas), ya que esto le permite al lector (convencional) organizar y
(re)estructurar a los personajes, as como diferenciar entre pensamientos,
sensaciones, descripciones, entre otros. De igual forma, al recurrir al
anlisis de las distintas miradas, el lector podr ubicarse en parte del
tiempo y espacio del Ulises. Queda claro que este trabajo surge del inters
personal (como lectora convencional) de entender -un poco- la escritura en
esta obra, para lo cual creo necesario esquematizar el tipo de narrador en
un fragmento donde intervienen dilogos y distintas perspectivas.

Antes de comenzar, es necesario recordar algunos conceptos sobre el
narrador para poder apropiarlos en Ulises.

De acuerdo con Paredes, el "narrador es quien nos hace ver la accin por
los ojos de tal o cual personaje, o bien por sus propios ojos, sin que por
eso le sea necesario aparecer en escena. l es quien escoge el referirnos
tal peripecia a travs del dilogo de dos personajes o hacernos una
descripcin 'objetiva' [...] (Paredes: 1987, 29). Sabemos que en el
discurso literario hay un hablante, un narrador autorizado, las voces de la
narracin asumidas o reproducidas por l; ste crea un mundo de ficcin, no
slo tiene que dar a conocer la informacin sino que es necesario para que
el lector lo reconstruya. El relato est constituido por el discurso del
narrador y el discurso de los personajes.

Es necesario, dentro de esta reflexin, estudiar la obra como sistema
comunicativo, para lo cual ser importante distinguir las tres personas
narrativas y sus variantes. Segn Genette, existe un narrador homodiegtico
(primera persona-yo) y otro heterodiegtico (segunda persona-t, tercera
persona-l): "Si el narrador adopta el punto de vista de un personaje, el
focalizador o lugar donde est situado el foco narrativo (foyer) es el
personaje, pero quien habla es el narrador" (Reyes: 1984, 100). Implica que
ste es dueo de la palabra (habla y es hablado), por lo que "la voz que
cita se confunde con las voces citadas, se destroza y hace posible la
pluralidad de significados del texto. Quin habla, en cada segmento del
discurso?" (Reyes: 1984, 115). Lo anterior ser la pregunta clave para
entender el Ulises.

No debemos olvidar que existe una distincin entre el discurso del narrador
y el del personaje, es decir, nos enfrentamos a un doble problema: un modo
de hablar y otro de ver. "El sujeto que se manifiesta en el discurso [...]
es multvoco: en su voz resuena la de muchos" (Reyes: 1984, 123).

Como ya se dijo, el narrador es una pieza clave para entender, reconstruir
(y realizar) la lectura del Ulises. Recordemos que el narrador en primera
persona est a cargo de algn personaje (narrador-protagonista que cuenta
su propia historia, narrador-personaje o narrador-personaje incidental). En
segunda persona, el cual se distingue por su presencia espordica (segunda
persona aparente y plena). Y, por ltimo, de acuerdo con Alberto Paredes,
el narrador en tercera persona que puede tambin presentar variantes. Los
relatos a partir de l brindan una entidad aparte que los organiza; no
participa en la historia ni tiene atributos humanos, slo es relator
(personaje-narrador-testigo), no es un personaje (narrador omnisapiente
-narrador con diferencia entre su voz y la de los personajes-, la falsa
tercera persona -que narra desde la perspectiva de un personaje- y el
narrador por fuera -que sabe menos que sus personajes-).

Aclarado lo anterior y hecho ese recordatorio conceptual, podemos retomar
el punto inicial: Quin dice qu en el Ulises? Considero que existe un
narrador principal (a nivel macrohistoria), uno en tercera persona que nos
hace visualizar las actitudes de los dems personajes; y varias distintas
miradas (o focalizadores) considerados narradores-personajes, en los cuales
entran Bloom, Dedalus y otros personajes secundarios e incidentales.

Bloom, despus de salir del peridico, se encuentra con la seora Breen
(ser ste uno de los fragmentos que ms impacto tuvieron en m); no slo
interviene el narrador en tercera persona, sino un narrador-personaje
(protagnico) y otro personaje-incidental (de manera dialogada). Aqu es
necesario que vayamos distinguiendo el discurso emitido por el narrador
(DN) y el de los personajes (DP).

      Maruja tena ese vestido griselefante con alamares. Estilo sastre con
      botones forrados. A ella no le gustaba porque me torc el tobillo el
      primer da que lo llev al picnic del coro en el Pan de Azcar [...].
      La noche del bao de Milly. Compr jabn americano: flor de saco.
      Agradable olor de su agua de bao. Quedaba graciosa toda enjabonada.
      Bien formada tambin [...] (190).

Aqu podemos notar un DP, es decir, mediante un narrador-protagonista (en
primera persona) conocemos uno de los pensamientos y recuerdos que tiene el
personaje, en este caso Bloom. Por lo que entendemos que Bloom actuar como
narrador intradiegtico y su "foco" (o mirada) se centrar en relatarnos no
slo lo que ve, sino lo que piensa y recuerda. Hacer esta distincin es
importante, ya que la confusin que puede llegar a tener el lector radica
en no saber quin emite el discurso y cul es la caracterstica del mismo.

Bloom nos hace ver la imagen de Maruja (su esposa) con ese vestido, nos
explica que a ella (otra mirada a partir de Bloom) no le gusta porque le
recuerda el tobillo de su esposo (regresamos a la mirada inicial). Esto
explica que el narrador-protagnico (en primera persona) sufre un
desdoblamiento: por un lado, nos hace conocer su punto de vista; por el
otro, nos deja ver otro distinto al de l. Sucede lo mismo cuando se
refiere a Milly (su hija).

Dentro del discurso, tenemos la intervencin de otro narrador que se
intercala con distintas miradas:

      Camin a lo largo del cordn de la vereda.

      Flujo de vida. Cmo se llamaba ese tipo [l] que pareca un cura que
      siempre miraba de costado cuando [yo] pasaba? Ojos dbiles, mujer.
      Viva [l] en la casa Citron, en Saint Kevin's Parade. Pen algo.
      Pendennis? Mi memoria se est poniendo. Pen..? naturalmente hace
      aos. El ruido de los tranvas probablemente. Y bueno, s ?e no poda
      acordarse del nombre del padre-noticias, a quien ve todos los das...
      [...] (190).

En el fragmento anterior, tenemos varios planos a partir de dos narradores.
Primero el narrador extradiegtico o heterodiegtico (reflejo de la primera
frase) que se encuentra en el nivel "macro" de la historia y el cual emite
el discurso narrativo (DN), y la reaparicin del narrador homodiegtico (en
su fase de narrador-protagnico) que nos da a conocer el discurso del
personaje (DP).

Es con ste en donde podemos notar mayores cambios o miradas. Nos refiere
la imagen de un cura, es decir un "l" que carece de voz pero que conocemos
a travs de Bloom; posteriormente, pasa a la perspectiva de un "yo" que es
desdoblado. Por una parte nos refiere a la mirada de ese "yo" externo (al
contarnos lo que percibe del cura) pero, por otro, existe un "yo" interno
que divaga sobre s mismo y dialoga al dudar de su memoria.

La idea de que el narrador-protagnico puede dialogar, no slo de manera
externa (esto es, con otro personaje como lo har con la seora Breen),
sino consigo (al traer a cuenta recuerdos y pensamientos) estar presente
(me atrevera a decir) casi en cualquier fragmento del Ulises.

      [...] Puede ser por algunos meses y puede ser para siempre. [yo]
      Recordarla rer en el viento, su cuello del abrigo levantado
      [visualiza ]. Te acuerdas de esa rfaga en la esquina de Harcourt
      Road? [dialoga] Brrf! [reflexiona y expresa] Le levant las polleras
      y su boa casi asfixia al viejo Goodwin. Ella enrojeci de veras en el
      viento. Recuerdo cuando llegamos a casa atizamos el fuego y fremos
      esos pedazos de falda de carnero para la cena con la salsa Chutney
      que a ella le gustaba. Y el ron caliente. Poda verla en el
      dormitorio desde la chimenea aflojando las ballenas de su cors.
      Blanca.

      Silb y alete blando su cors sobre la cama. Siempre caliente de
      ella. Siempre le gust desembarazarse. Sentada all hasta las dos
      casi, sacando sus horquillas. Milly arropada en su cunita. Feliz.
      Feliz. sa fue [sic] la noche... [...] (191).

Bloom (narrador en primera persona) nos deja ver y recorrer situaciones
especficas. "El cuello del abrigo levantado" o el dormitorio, la chimenea
y el cors, esto implica que a travs de descripciones nos lleva por el
mundo de otro personaje. Es importante aqu decir que nos lo deja conocer a
partir de l, es decir, sabemos lo que l quiere que sepamos (lo que l
hace explcito). Tambin se cuestiona, es por eso que explico que existe un
dilogo interno, aunque pareciera -a primera vista- un monlogo, al hacerlo
propio, es decir, al intervenir su "yo externo" (entendido como la
perspectiva y descripcin que hace a lo largo de su historia) con su "yo
interno" (sus pensamientos, dudas y preferencias) se mantiene la idea de un
personaje dialogado.

Se puede comprobar cuando recuerda la pregunta hecha (sin obtener respuesta
explcita, porque ya la conoce) y (re)hacerla propia, as como la expresin
mental de haber recordado el recuerdo.

Tal vez sera importante destacar que no es necesario que el
narrador-protagnico emita una frase, recordemos que nos encontramos ante
un problema entre un modo de ver y otro de hablar (sin que por ello Bloom
deje su participacin como narrador).

Tendremos un dilogo explcito (y real dentro del plano ficcional) en donde
pueden aparecer personajes secundarios y/o incidentales como la seora
Breen, pero confluye con el nivel del narrador intradiegtico y el
extradiegtico.

      -Oh, seor Bloom!, cmo est usted?

      -Oh! Cmo est usted, seora Breen?

      -Para qu quejarse. Cmo est Maruja? No la veo desde hace una
      eternidad [...]

      -Usted est de negro veo. No ha...

      -No -dijo el seor Bloom-. Acabo de venir de un entierro.

      Preveo que saldr a relucir todo el da. Quin muri, cundo muri,
      de qu muri? Eso vuelve como moneda falsa.

      -Dios mo! -exclam la seora Breen-, espero que no habr sido algn
      pariente prximo.

      Puedo tambin conseguir su simpata.

      -Dignam -dijo el seor Bloom-. Un viejo amigo mo. Muri
      repentinamente, pobre muchacho. Del corazn, creo.

                        El entierro fue esta maana.
                          Tu entierro ser maana
                           Pero sigues delirando
                             Delir delirn lir
                           Delirn... [...] (191)

En este dilogo encontramos -como a lo largo de la obra- distintos
enfoques. Primero, cabe hacer notar que el discurso del narrador (DN) est
presente, al igual que el discurso de los personajes (DP). Tambin
interviene un narrador extradiegtico y otro intradiegtico (que adopta la
forma de un personaje principal y otro incidental). El primero nos explica
y sita en el cdigo del dilogo, es decir, nos dice quin est diciendo
qu; por medio de ste nos enteramos del dilogo entre Bloom y la seora
Breen (quienes adquieren voz). Lo anterior implica que tendremos un
narrador-personaje-protagnico (Bloom) y un narrador-personaje-incidental.
ste ltimo adquiere forma dentro del dilogo, pero no podra subsistir
solo (sin la interaccin de otros personajes), por lo que funciona como
narrador nicamente dentro de este contexto.

Ahora bien, sabemos que existe una relacin (mediante el dilogo) entre el
personaje protagnico y el incidental. Esto nos brinda una perspectiva y
mirada distinta, por medio de lo que dicen reconocemos la situacin y
reconstruimos la historia. Es as como Bloom y la seora Breen se topan al
caminar en una calle, esto da lugar a que Bloom regrese al papel de
narrador (intradiegtico) al intervenir en dos fases. Por una parte al
dejarnos un pensamiento: "Preveo que saldr a relucir todo el da. Quin
muri, cundo muri, de qu muri? Eso vuelve como moneda falsa"; por otro
al armar una meloda con el tema del dilogo (el entierro). Como ya hemos
visto no es necesario que este narrador adquiera voz propia porque -a
diferencia del extradiegtico- sufre un desdoblamiento (puede participar y
tambin puede explicar lo que hacen los otros personajes).

      [...] El pesado vaho del medioda haca cosquillas a la entrada del
      esfago del seor Bloom. [...] Un rabe descalzo estaba sobre el
      enrejado, aspirando los vapores [...]. (NE) 1

      Abriendo su cartera, cuero pelado, aguja de sombrero: tendran que
      tener un tapapunta para esas cosas [...] Arman un lo. El marido la
      marea. Dnde estn los diez chelines que te di el lunes? Ests
      alimentando a la familia de tu hermanito? Pauelo sucio:
      botelladerremedio. Tal vez pastilla cay. Qu es lo que ella..? (NI)
      2

      -Debe de haber luna nueva (ID/PI) -dijo (NE)-. Siempre est mal
      entonces. Sabe lo que hizo anoche? (ID/PI) 3

      Su mano dej de revolver. Sus ojos se fijaron en l, abiertos en
      alarma, sin embargo sonrientes. (NI/NP 1) 4

      -Qu (NI/NP 2) -pregunt el seor Bloom. (NE) 5

      Djala hablar. Mrala bien a los ojos. Te creo. Confa en m [...]
      (192). (NI/NP 1) 6

ste ser el ltimo fragmento a analizar y tambin ser el que une todo lo
que hemos estado diciendo y explicando a lo largo de esta reflexin.

En el nmero 1 tenemos un narrador extradiegtico (NE) que nos explica (a
partir de su mirada) qu est sintiendo el seor Bloom. Este narrador est
fuera de la historia personal, se encuentra en la macro historia, es por
eso que sabe qu le pasa a Bloom y por medio de "sus ojos" (su foco) nos
gua por el camino de Bloom (o Stephen Dedalus). Inmediatamente cambiamos
de "mirada", ahora ser Bloom, en el 2, quien nos dejar ver (ms de cerca)
la recreacin (en su mente) de lo que percibe con relacin a la seora
Breen y su marido (aunque no est presente, ha sido recreado por el
dilogo); nos encontramos (otra vez) ante la intervencin de un narrador
intradiegtico (NI) quien nos induce a recorrer la historia vista desde
Bloom.

En el siguiente nmero encontramos dos planos enlazados: una intradigesis
relatada de forma dialogada (ID) a partir de la "mirada" de un personaje
incidental (PI) (dentro del discurso de los personajes DP), al mismo tiempo
que interacta el discurso de la narracin (DN) siendo ste extradiegtico
(NE).

En los nmeros 4 y 6 el discurso se da a partir de un narrador
intradiegtico (NI), que al mismo tiempo es narrador-personaje protagnico
(NP). Ah se hace una distincin, ya que ser el reflejo del narrador
"desdoblado"; tendremos un narrador que no adquiere voz, pero s un modo de
ver. El complemento se encuentra en el nmero 5 donde el narrador
intradiegtico (NI) es un narrador-personaje protagnico (NP) que habla y,
por lo tanto, es escuchado (es decir, el foco sigue siendo el mismo pero el
modo cambia porque adquiere presencia -mediante la voz-) e interacta con
el narrador extradiegtico (NE).

Como hemos visto, encontramos distintos niveles de narracin, por lo que
tambin tendremos distintas perspectivas y "miradas" (o voces narrativas),
esto implica una confusin en el relato (entre un modo de ver y otro de
hablar). Es as como llegamos a la conclusin de que existe un narrador a
nivel macro historia (extradiegtico) y otro a nivel micro
(intradiegtico), el cual nos permitir acercarnos a todos los dems
personajes. La eleccin de un narrador frente a los dems influye en la
manera en la que se organiza un texto y ayuda a entender la presencia de
los distintos puntos de vista, as como la cercana o lejana de los
personajes y de sus relaciones.

Entonces, a manera de resumen, diremos que en el Ulises nos topamos con dos
tipos de discursos: uno narrativo, en el cual encontraremos un narrador
extradiegtico y otro intradiegtico; y otro que emitirn los personajes,
los cuales pueden ser protagnicos, secundarios o incidentales. Lo anterior
nos permitir constatar la perspectiva que se brinda en la narracin
(distinguiendo entre un modo y una voz).

En trminos grficos el crculo narrativo estara comprendido por: un autor
(Joyce), un narrador extradiegtico (que nos da a conocer la macrohistoria
del Ulises), un narrador intradiegtico (que es el narrador protagnico que
cuenta su historia personal: Bloom o Dedalus, secundario o incidental -que
adquieren voz-), un espectador implcito (dentro de los dilogos), un
lector implcito (la escritura de cartas), un lector explcito (que puede
darse con cualquier personaje en la lectura de las mismas), un lector
(receptor de la macro y micro historia -yo-). Es as como cerramos el
circuito de lectura en el Ulises, reconociendo la importancia en esa
diversidad de miradas.



Fuentes de consulta y apoyo

 - lvarez Amors, Jos Antonio. Ulysses como paradigma de
   intertextualidad. Madrid: Palas Atenea, 1991. 247.

 - Beristin, Helena. Diccionario de retrica y potica. 2 ed. Mxico:
   Porra, 2001. 352-358.

 - Joyce, James. Ulises. 9 ed. Trad. J. Salas Subirat. Mxico: Colofn,
   2004. 806.

 - Paredes, Alberto. Las voces del relato. Mxico: Universidad Veracruzana,
   1987. 29-81.

 - Reyes, Graciela. Polifona textual. La citacin en el relato literario.
   Madrid: Gredos, 1984. 290.

** Alejandra Ortiz
   aov_26@yahoo.com
   Licenciada (Mxico, DF, 1981) en comunicacin social por la Universidad
   Autnoma Metropolitana en Mxico (2003). Actualmente cursa la
   Licenciatura en Lengua y Literatura Hispnicas en la Facultad de
   Filosofa y Letras en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico.



=== El papel del intelectual en Amrica Latina ============================
=== en la era de la globalizacin      Germn Lpez Velsquez =============

                                 Callar resulta criminal en pocas oscuras.
                                                              Bertold Brech

Dnde estn los intelectuales en Amrica Latina? Nuestra Amrica actual
sigue vctima de la carencia de unas voces propias, personales, testigos
verdaderos y vlidos, que denuncien una vez y otra vez y otra vez, la
condicin de masa muda, amorfa, acrtica e inconsciente, en que ha
permanecido durante muchos siglos, sin que parezca posible que los llamados
portavoces de la intelectualidad, quieran y sean capaces de rescatarla de
ese estado. El continente sigue flagelado, anmico, aterido a complejos
tercermundistas. Nuestros pases siguen con la rodilla hincada en la
tierra, entregando pleitesas a los viejos amos. Nuestra apopleja tiene el
tamao de nuestra tristeza. Continuamos engaados con espejos y sonajeros
para impberes. Los parasos prometidos se han infartado por la deuda
externa, la corrupcin poltica y la violencia, sin posibilidades de
redencin. La expoliacin e imposicin del salvajismo tributario a favor de
la banca mundial, nos est dejando sin agua, sin minerales, sin aire... Por
momentos, la poesa y la lrica popular parecen una mueca trgica y ftida
para los aptridas y guardianes del poder. El robo descarado de los
recursos naturales de los indgenas, el hambre de los negros de Hait, la
miseria de los mineros de Bolivia, la tragedia financiera de Argentina, el
atraso del Per, el caos y la carrera armamentista de Venezuela, las
favelas y el sida del Brasil, la contaminacin de Chile y Mxico, la
violencia de Colombia y la ignorancia de la clase dirigente de Panam, no
le importan a nadie. Menos interesan la inestabilidad poltica de
Nicaragua, la pobreza de El Salvador y la ilegitimidad del gobierno de
Ecuador. Mientras la Comunidad Econmica Europea edifica una sola
Constitucin, como expresin inequvoca de unidad, Amrica Latina
acrecienta su debilidad como si estuviera pagando una condena. No hay
muchos progresos desde nuestra declaratoria de independencia. La
desesperanza, el suicidio, el analfabetismo, la falta de oportunidades, el
exilio interno y externo, la pobreza absoluta, el genocidio indgena y el
terror impuesto a los campesinos, estructuran un eje ontolgico en Amrica
Latina. Seguidos desplazados de todo, de lo mnimo. Nuestra mirada sigue
absorta en los espejos de la ilusin. Estados Unidos sigue como un pavo
real y nuestros gobiernos se arrodillan cada vez ms, mientras en el
interior de sus pases preconizan, como filipichines, la defensa de la
soberana. El ltimo acto de la tragedia de cinco largos siglos, es la
firma del Tratado de Libre Comercio. Amrica Latina necesita y merece un
destino de grandeza y no de abyeccin. Nuestros intelectuales se han
mantenido en cmodas dispensas burocrticas, esperando jubilaciones y
canonjas del poder. No han querido asumir su papel, su condicin, su
ethos. Nunca se han articulado con los conflictos sociales y econmicos de
las mayoras. Han jugado con las cartas de la traicin. Pareciera que la
indigencia en las calles no existiera, que el desplazamiento campesino
fuera una fbula, que la emigracin y exilio por hambre y falta de
oportunidades a Europa fuera un filosofema; que la marginalidad y la
podredumbre que alimentan la literatura urbana fueran una elucubracin
metafsica y epistemolgica.

Sin etiquetamientos nihilistas ni existencialistas, sin ahondar en
contenidos polticos y filosficos de la antigua Grecia o la Europa de
Voltaire, Lamartine, Henry Lvy y mile Zol; sin recordar el caso Dreyfus,
creo en el concepto de intelectual, creo en los intelectuales. La presencia
de un humanismo entre nosotros es real, pero ha sido opacada por la
indiferencia y la irresponsabilidad histrica y social de nuestros
intelectuales. Tenemos intelectuales como Gerardo Molina, Jos Mart y Juan
Montalvo, entre otros defensores de nuestra identidad. Pero la apata
general es abrumadora, paralizante. Prima el inters particular y no el
general. La mirada egosta sobre la mirada social. Ese silencio cmplice es
parte de la colonizacin que nos aflige. Prometeo sigue encadenado a su
propia tragedia. La intelectualidad del continente tiene la obligacin de
integrarse a la historia, y de asumir su responsabilidad frente al mundo,
como lo escribi Jean Paul Sartre: "El intelectual no puede aislarse de la
sociedad, ni la sociedad podr explicarse sin l". Debe ser un testimonio
de su tiempo y, ms que eso, debe ser una aportacin al progreso de la
democracia y la libertad. No es desde una posicin de emplemano donde se
generan los grandes debates sobre el humanismo y el compromiso del
intelectual. No es en la postracin por dcadas esperando una mesada
jubilatoria como se les rinde homenaje a los episodios determinantes de la
historia. No se puede renunciar al poder contestatario, no se puede
claudicar en el ejercicio de las ideas. El intelectual debe ser un
productor de sociedad, un ser independiente, un testigo excepcional.
Nuestra intelectualidad sufre esclerosis, catalepsia, desmemoria crnica.
Basta observar el papel de nuestras universidades. Sus profesores se
limitaron, como intelectuales reaccionarios, a dictar clases fementidas, en
espera de una jubilacin y otros privilegios hijos del sindicalismo
educativo. Su contribucin social y poltica se qued en los pasillos de
las rectoras y las elecciones universitarias a cargos directivos. La
presencia de "esa intelectualidad", mucha de ella formada en el extranjero,
con los recursos sabticos del Estado, no supera las cafeteras
claustrales. Esa actitud mediocre es parte esencial del derrumbe total de
Amrica Latina. No hay simposios y congresos que aglutinen pensamiento y
generen controversias nacionales y continentales, no hay produccin seriada
de revistas, libros y peridicos que inciten la reflexin literaria y
filosfica; no hay presencia de la inteligencia en los grandes medios de
comunicacin hablados y escritos, no hay concurrencia de pensadores
europeos y norteamericanos en sus aulas. En sntesis, slo medra la
reproduccin de un sistema acrtico, como profundizacin del malestar en la
cultura. Nuestras universidades se convirtieron en multiplicadoras de
tecnocracia, apuntaladas en lo econmico y financiero por diplomados,
algunos de los cuales ensean la importancia del aire en la respiracin. Es
la indigencia elevada a categora educativa y cognoscitiva. La garrulera.
La conciencia comprada.

Hablar, por ejemplo, de los peridicos y diarios nacionales, es ahondar el
abismo intelectual. Carecemos de magazines literarios y filosficos. Ya no
hay ejercicio del pensamiento. Las grandes crnicas, lo ms cercano del
periodismo a la buena literatura, desaparecieron. Las recetas de cocina
reemplazaron a la intelligentsia; la etiqueta y el glamour, a los gneros
literarios. Todo se convirti en una simple reproduccin de la estructura
del establecimiento. Por su parte, las grandes cadenas de radio y
televisin se dedicaron al dopaje, al ms infame intento de estupidizacin
colectiva, a partir, sobre todo, de comentaristas de circo y novelones. La
intelectualidad continental no tiene radio ni televisin. Es otra de sus
grandes carencias.

Un continente donde abundan las organizaciones cristianas dirigidas en su
mayora por estafadores y malabaristas, donde en cada provincia se impone
la teora crstica de la resignacin y el perdn, debe preocupar a los
intelectuales. La multiplicacin de hermenuticas religiosas y sectas en
Amrica Latina, significa que caminamos hacia un mayor oscurantismo, hacia
una mayor opresin. Tanto silencio no es tico. El resurgimiento de la
Europa de las dos postguerras estuvo estrechamente ligado al trabajo de los
intelectuales. La reforma, la ilustracin y la revolucin francesa fueron
tambin obra de la intelectualidad. La independencia americana, la de 1810,
fue otro logro de la intelligentsia. Hoy, esa intelligentsia, esa
intelectualidad, es muda; y lo ms preocupante, alguna de ella es parte
activa, a travs de revistas y medios de comunicacin, de la opresin
social y poltica de nuestros pueblos. El ejercicio del pensamiento, de las
ideas, de la filosofa, de la literatura, no puede claudicar en un
continente, menos en pases como Colombia, donde la pretendida izquierda,
la insurreccional, confundi la ideologa del humanismo, del homo humanus,
con el terrorismo y el acto criminal. Su carcter es absolutamente
disolvente, fundamentado en la accin directa cuyo principal motor es la
violencia, como en cualquier fascismo. Desde luego que "esa izquierda"
tiene tambin sus intelectuales, fascistas por supuesto, de la misma manera
que el fascismo alemn tuvo a Ernst Jnger, destacado precursor, autor del
ensayo El trabajador, publicado en 1932.

El movimiento insurreccional colombiano est tratando de hacer una
revolucin sin doctrina, sin ideologa, imponiendo la propaganda sobre la
verdad, la mentira sobre la realidad, los negocios ilcitos sobre las
reivindicaciones sociales, polticas, culturales y econmicas. De manera
que en esta nueva era de la globalizacin, en esta "ausencia de patria",
como dijo en otro momento histrico Martn Heidegger, los intelectuales
tendrn que reivindicar la existencia del continente americano. Soy un
intelectual? Desde luego que s. Si el intelectual se define como el hombre
acadmicamente educado y que trabaja en profesiones liberales, soy un
intelectual y asumo de manera responsable el deber de no callar, de no ser
cmplice, de alejarme de protoconceptos suprasensibles, para estar en el
ac y no en el "ms all".

El Tratado de Libre Comercio en los trminos planteados por Estados Unidos
nos har perder aun ms la memoria, las ciudades incas y los avances
astronmicos y desarrollos cientficos de los aztecas. Quedaremos
convertidos en un mercado cautivo para productos agrcolas y artculos a
bajo precio, sin conciencia histrica, sin memoria colectiva. La
intelectualidad tiene una alta cuota de responsabilidad. El inters pblico
y la verdad no estn en su dossier. Lo que importa es el olvido del ser, la
negacin de s mismo, el vaco absoluto, la tartamudez y, en conclusin, la
complicidad con el subdesarrollo, la dependencia, el desarraigo y la vida
sin patria. Nuestros intelectuales no se arriesgan, no proponen, no
apuestan a la vida. Permanecen anestesiados por el aroma de la vida muelle
y sin luchas. Amrica reclama la presencia de los intelectuales, no de
idiotas tiles como los Vargas Llosa, Apuleyo y Montaner. Amrica pide a
gritos hombres libres que digan la verdad, que orienten, que reinventen
nuestra realidad desde nuestra historia. No necesitamos intelectuales que
se arrodillen ante Castro, que callen sus crmenes y encarcelamientos
masivos por delitos de opinin, que camuflen su aterradora dictadura con
propaganda de izquierda. Amrica no puede seguir con una interpretacin
mitopoitica de la realidad cubana. El intelectual tiene que decir la
verdad sobre Cuba, defender a su pueblo, como tiene que decir la verdad
sobre la violencia colombiana: la que aturde, la que alimenta
desesperanzas. Dnde estn los intelectuales en Amrica Latina? La
retrica colombiana se qued hablando de Baldomero Sann Cano, el profesor
Luis Lpez de Mesa y Hernando Valencia Goelkel. Cuntas universidades
tiene Colombia? Cuntas facultades de filosofa, sociologa, antropologa,
artes y literatura? Dejaremos sacar todos nuestros recursos naturales para
Europa y Estados Unidos? Entregaremos a las futuras generaciones un
desierto de hambre y desarraigo? Cuntas facultades hay de medio ambiente?
Dnde estn los intelectuales? Cules son las propuestas de los
intelectuales que formaron estas universidades frente a nuestra tragedia?
Habr que escribir una nueva "Carta sobre el humanismo" en Amrica Latina,
volviendo a Heidegger. Los intereses de nuestra realidad son opuestos a los
de nuestra intelectualidad; sin duda, existe un conflicto de intereses. Los
falsos intelectuales, los "perros guardianes" de que habla Paul Nizan, los
enemigos del intelectual autntico, ameritan un juicio de alcance
histrico. Un verdadero intelectual fue Jean Paul Sartre, hay que
reconocerlo. Su grandeza intelectual estuvo en su independencia, en su
posicin de izquierdista crtico y en su distanciamiento de ortodoxias como
la del Partido Comunista Francs con su Iglesia y su biblia. Lo que tuvo
valor para Sartre fue el inters pblico, la sociedad de la segunda
posguerra, nunca un partido poltico como causa nica y excluyente de otras
formas del pensamiento. La cada del Muro de Berln, el derrumbe de la
URSS, el fin por corrupcin del sistema comunista albans, el fracaso del
sandinismo que insiste en imponer como caudillo a Daniel Ortega y los
tanques chinos disparando contra los universitarios congregados en la Plaza
de Tiananmen, indican que la democracia como participacin social,
inclusin, justicia y libertad, es nuestro destino. Hasta ahora, slo hemos
conocido sistemas maquiavlicos, dictaduras militares horrorosas como las
del Cono Sur, democracias platnicas y estructuras excluyentes dinamizadas
por la corrupcin. Amrica Latina no sabe an qu es Democracia. Afirma
Sartre: "Los intelectuales no son solamente el resultado de una decisin,
sino un producto histrico y social, en el sentido en que surgen ante
aquellas realidades desgarradoras que vive una sociedad y que expresan sus
contradicciones. El papel activo que debe jugar el intelectual consiste,
as, en no ser solamente producto de la sociedad, sino tambin, en ser
productor de sociedad. El intelectual tiene la misin de referirse a la
totalidad de lo que ha visto desde su particular punto de vista, que
corresponde a su lugar de insercin en el mundo". No se trata, pues, de
clasificaciones: intelectual clsico, intelectual nuevo, intelectual
reaccionario, intelectual orgnico. Se trata solamente de ser un testigo de
su tiempo, como participacin en la desgarradora realidad de Amrica
Latina. Asumir esa condicin no significa el anhelo de la implantacin en
Amrica Latina de un modelo, de un paradigma. Tomo de Sartre sus
apreciaciones sobre el intelectual, de la misma manera que podra hacerlo
de Umberto Eco, el francs Luis Althusser o el italiano Antonio Gramsci.
Sartre pensaba que "su deber como intelectual era pensar sin ninguna
restriccin, incluso a riesgo de cometer errores". Cul es el papel del
intelectual en Amrica Latina en la era de la globalizacin? Derribar
estatuas, quitar mscaras, estar al servicio del inters pblico, decir la
verdad, vivir una prxica poltica de la honestidad con nuestros pueblos.
El intelectual debe articularse hoy ms que nunca a la actividad poltica,
a los partidos polticos; pero en un acompaamiento altamente crtico y
autocrtico. La pasividad ya no es posible. Lo posible es la participacin,
la construccin social y societal. En una Amrica Latina sin liderazgos, el
intelectual tiene que asumirse en una prctica poltica real. Controvertir
el Tratado de Libre Comercio, por ejemplo, conlleva una seria participacin
y una juiciosa actitud intelectual. El escritor, el poeta, el filsofo, el
socilogo, el humanista, tienen que afrontar su condicin de intelectual a
favor de la sociedad. No es ni ser jams una equivocacin filosfica ni
poltica asumirse, apropiarse como intelectual en la sociedad. Lo
detestable es renunciar a la capacidad contestataria, al ejercicio de las
ideas, aceptando la propia indigencia mental y trasvasando la anomia
social. La utopa no ha sido posible, sigue siendo el sueo inalcanzable de
nuestros precursores. Dnde estn los intelectuales en Amrica Latina en
la era de la globalizacin?

** Germn Lpez Velsquez
   revistamefisto@hotmail.com
   Escritor, periodista, abogado y profesor universitario colombiano
   (Pereira, Risaralda, 1959). Fund en 1984 la revista Mefisto de Arte y
   Literatura Latinoamericana, de cuya direccin contina encargado. Ha
   publicado los libros Muera el Quijote, Violaciones y Con Aurora en La
   Habana. Miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras, de la
   Sociedad Bolivariana de Colombia y de la Academia de Historia de
   Colombia. Conferencista de amplia trayectoria en su pas. Ha recibido
   diversos premios literarios tanto en Colombia como en Brasil, Francia y
   Estados Unidos.



=== Posmodernidad versus globalizacin	    lvaro Ancona =================

Segn Wolfang Welsh, posmodernidad no puede definirse como una poca que
sigue a la modernidad. Se puede decir que est contenida en ella, en la
poca moderna, pero de manera oculta. No es un metarrelato que propone una
nueva manera de organizar al mundo. Por el contrario, la teora posmoderna
supone el fin de los grandes relatos y significa una actitud espiritual
diferente ante todas las ideas. El primero de los grandes metarrelatos fue
la Ilustracin, que propuso sepultar el oscurantismo que lo preceda y
lograr la emancipacin de la humanidad a travs de la ciencia; el Idealismo
prometa esa emancipacin por conducto de la teologa del espritu; el
Marxismo buscaba la solucin a travs de la revolucin del proletariado; el
Capitalismo, por medio del capital, y la era tecnolgica, por medio de la
sociedad de informacin.

Todos estos modelos totalitarios han sido probados en diferentes pocas,
pero siempre operaron con el inconveniente de que eran excluyentes uno del
otro. Los sistemas basados en un Estado fuerte y proteccionista se
contradicen esencialmente con los que proponen al liberalismo, a las leyes
de la oferta y la demanda, como fundamento.

La gran leccin del siglo XX fue la desaparicin de los regmenes
estatistas. Atestiguamos la cada del muro de Berln, el desmoronamiento de
la Unin Sovitica y el fracaso econmico de los pases que pretendieron
manejarse con un rgimen de gran Estado. El mercado fue el gran triunfador,
y bajo sus reglas se inici el siglo XXI.

Sin embargo, la teora posmodernista sustenta la ruptura de las viejas
exigencias de unidad y de sujecin a dicha unidad con el argumento de una
reorientacin emotiva, que constituye un fenmeno totalmente nuevo. Asegura
el paso inminente a la pluralidad y confirma la idea de que la felicidad y
el bienestar del ser humano pueden obtenerse mediante la diversidad en
todos los mbitos. La pluralidad no se puede colocar en una serie nica ni
entenderse en una unidad sistemtica.

El cordn social que une a las diferentes comunidades humanas no est hecho
de una fibra nica, sino de muchos juegos de lenguaje que se cruzan y
obedecen a reglas diferentes. No existe un metalenguaje universal, y eso
imposibilita la comunicacin en todos los mbitos.

Cada cultura, cada forma de vida es legtima y defendible y debe tener la
capacidad de ser incluyente y no reducir a las otras. La individualidad
cultural debe aprender a observarse y a respetarse, convirtiendo ese
respeto y aceptacin en una virtud moral y poltica toral.

El posmodernismo pretende ir ms all de la simple aceptacin de los
valores bsicos de cada comunidad y propone penetrar a las bases de cada
cultura, llegar a las races esenciales.

La convivencia con diversas formas de identidad plural son fundamento del
enfoque posmoderno que guarda analogas evidentes con el feminismo, por
ejemplo. Se opone a la equiparacin y a la pura alteridad que busca la
esencia de la mujer de manera distintivamente masculina. La mujer
posmoderna es una de las identidades plurales, cuya legitimidad no debe
reducirse en la comparacin.

La posmodernidad slo puede tener xito en los sistemas democrticos. Es
tan plural, que se nutre tanto del consenso de las convicciones como de su
disenso. El reconocimiento de los derechos fundamentales y de los derechos
humanos constituye el derecho al desacuerdo de cada persona.

Vivir en plural significa aceptar que existen muchas verdades diferentes y
que pueden actuar juntas en un individuo, provocando su pluralizacin
interna. Deben poder coexistir las ms dismiles ideas y los principios de
conocimiento ms opuestos. Cada manera de vivir (dentro de los lmites de
legitimidad y contenido razonable) debe aceptarse como una posibilidad
autntica de vida. Ninguna persona, ni comunidad, ni pas incluso,
prevalecen de manera absoluta. No puede darse una equidistancia entre las
formas opuestas de existencia. Hay grandes y pequeas afinidades, una
fluida amalgama y un intercambio constante entre las diferentes
identidades.

Cada persona es muchas personas a la vez. Nietzsche aseguraba estar feliz
por albergar en s mismo, no slo un alma inmortal sino muchas almas
mortales. En el pensamiento de cada uno, convive en franca armona una
multiplicidad de sujetos.

El hombre posmoderno debe reconstruirse para poder transformarse. La
pluralidad slo es viable para los que la aceptan y se mueven con una
mentalidad mltiple. El trnsito se da entre los valores y creencias
fundamentales.

La ms importante de las barreras que se oponen a la pluralizacin es el
miedo, reflejo del Yo narcisista que todo lo quiere. Ese miedo nos
convierte en adolescentes, incapaces de aceptar la multiplicidad y vivir
con ella. Ser un adulto posmoderno significa asesinar al viejo tipo de
sujeto -marcado por hbitos de dominacin que al final se le estrellan en
la cara- y volverse uno nuevo. Un nuevo tipo de sujeto capaz de hacer
justicia a lo heterogneo y de no tener miedo a ser diferente. No se trata
de controlar ni de vencer de manera caprichosa a los dems, sino de
comprometerse con el otro y dejarse transformar. Aprender a utilizar la
empata, ponerse en los zapatos del otro y mirar desde su punto de vista
particular para intentar entenderlo.

La creencia cerrada en verdades absolutas conduce al hombre a la
incompetencia fantica. Nadie es competente sin la experiencia de que algo,
que es claro desde una perspectiva determinada, lo puede ser igualmente
desde otra. Cualquier verdad debe apoyarse en la transparencia de sus
condiciones de verdad. El principio de una teora posmoderna es reconocer
las particularidades de toda conjetura, la consideracin de las diferentes
alternativas, imprecisiones y zonas grises.

Los grandes relatos como el liberalismo y el estatismo pretenden alcanzar
el sentido pleno, absoluto, vlido en cualquier poca y lugar. Lo que
caracteriza la estructura del sentido, son precisamente los
desplazamientos, las dispersiones y sustituciones. No lo definitivo y
radical. Por eso, los metarrelatos tienden a desaparecer y a ser
sustituidos por otros.

La teora posmoderna est vacunada contra la ceguera de taller que producen
las teoras totalitarias.

Nuestra filosofa primera se ha convertido, en sentido elemental, en una
filosofa esttica. En la antigedad, las afirmaciones generales sobre la
realidad se derivaban a partir del ser; en la edad moderna, a partir de la
conciencia; en la modernidad, a partir del lenguaje. En la posmodernidad
actual, atestiguamos el trnsito hacia un paradigma esttico. Nuestro
conocimiento de la realidad no se limita a ser reproductor, sino q acta
como creativo. Kant (La crtica de la razn pura) y Nietzsche (Nietzsche
1980, vol. I, pg. 887) comprobaron que producimos realidad por mtodos
ficcionales: a travs de las formas de percepcin, de las imgenes bsicas,
de las metforas gua, de las imgenes fantsticas y de las proyecciones. A
travs de la metfora damos origen a cascadas de la realidad, de manera que
todo lo que est ms all de los meros estmulos nerviosos es producto del
arte humano.

El ser humano es un poderoso genio constructivo, que levanta una catedral
conceptual sobre un fundamento inconsistente y aguas fluyentes. Eso
convierte a la realidad en algo esttico a partir de su produccin, de los
medios con los que se crea, y por su carcter movedizo. De acuerdo con
todos los pensadores importantes del siglo XX, como Popper (Popper 1969,
pg 103) y Neurath (Neurath 1932-1933), la constitucin artstica de la
realidad, es una concepcin inevitable de todo pensamiento de avanzada.

Aceptando la ndole creativa de la realidad, deberemos aceptar la aparicin
de la multiplicidad de diferentes realidades, que no pueden reducirse unas
a otras ni ser llevadas a un comn denominador. Mucho menos pueden ser
medidas de manera fundamentalista respecto de la realidad que no existe. La
verdad no se puede medir. La suma de realidades no conforma un
megaproyecto, ni una gran realidad. Existen todas, son factibles y
respetables, entre ellas debemos transitar sin necesidad de un paradigma
supremo.

La idea de la realidad se ha vuelto bsicamente esttica. "Detrs de las
paredes pintadas, no nos espera la autntica pared, sino otras paredes
pintadas" (Rorty 1989, pg. 99).

Se busca un punto de convergencia de muchos paradigmas y formas de ciencia,
no hay fundamento primero ni ltimo, las relaciones se fundamentan en otras
relaciones y desde ah se conducen a otras relaciones.

El pensamiento posmoderno dice adis a las ilusiones fundamentalistas.



La realidad del mundo de hoy

Confrontemos la realidad, la prctica, la que podemos tocar todos los das,
la realidad que supera la visin esttica, la teora posmoderna y que nos
estalla en la cara cada que abrimos un peridico.



Hoy en da, a principios del siglo XXI...

La globalizacin domina al mundo controlando las grandes empresas, y los
grupos financieros e industriales.1

Rebasa a los polticos, a los intelectuales, a los humanos en general, es
una fuerza que nadie puede detener ni controlar.

Se producen alimentos suficientes para el 110% de la poblacin y, sin
embargo, mueren 30 millones de personas al ao de hambre porque no pueden
comprarlos, y 800 millones ms sufren de desnutricin.

El imperio global trae amenazas globales: terrorismo, narcotrfico,
especulacin burstil, quiebra de grandes empresas.

El imperio moderno se expande conquistando mercados, no estados ni
territorios.

Los protagonistas tradicionales: nobleza, clero, Estado llano, fueron
sustituidos por asociaciones de estados: TLC, Unin Europea, Otan, y por
asociaciones globales: ONU, OMC, Unesco.

El imperio no garantiza el nivel satisfactorio de vida para sus miembros.
En Estados Unidos hay ms de 50 millones de pobres, igual que en la Unin
Europea.

Las 225 fortunas ms grandes del mundo equivalen al ingreso anual de los
2.500.000 personas ms pobres.

Los nuevos pases pequeos, que existen a raz de la desintegracin de los
imperios, viven en su gran mayora en la pobreza.

La explotacin de las materias primas, sustento fundamental de los pases
en desarrollo, es manipulada por las potencias, que determinan su precio de
acuerdo con sus intereses y han desarrollado tecnologa que las sustituye
con productos sintticos.

Los pases ms poblados, con ms recursos naturales, y con mayor territorio
(parmetros tradicionales de poder), son hoy los ms pobres (excepcin
hecha del imperio).

La globalizacin ha provocado el caos, la intolerancia. Desde el fin de la
Guerra Fra se han producido ms de 60 conflictos armados.

Las macroempresas son entidades ms poderosas que los Estados. El volumen
de negocio de empresas como Exxon o General Motors es superior al PIB de
pases ricos como Dinamarca o Austria.

Las 100 empresas ms grandes venden, cada una, ms que lo que exportan los
100 pases ms pobres y controlan el 70% del comercio mundial.

El poder real en el mundo recae mucho ms en los directores de esas
empresas, que en los presidentes o parlamentos de los pases.

La comunicacin global (TV, cine, Internet, publicidad) afecta a las
conciencias abarcando no slo la poltica y los negocios, sino tambin la
cultura, la msica, el deporte y la religin.

Los gobiernos van cediendo actividades tradicionales del sector pblico,
como la energa elctrica y la educacin, al mercado.

El mercado clasifica a la sociedad en solventes e insolventes.

El medio ambiente muestra signos muy alarmantes de debilitamiento.

Se necesitan 9,000 millones de dlares para resolver los problemas de
educacin bsica de todos los pases en desarrollo; se gastan 9,000
millones de dlares al ao en cosmticos, slo en Estados Unidos.2

Con los 13.000 millones de dlares que los europeos gastan en helados al
ao, podran resolverse las necesidades de agua, salud y alimento en los
pases pobres.

El mundo gasta ms de 800.000 millones al ao en armamentos; se necesitan
6.000 millones de dlares para dar escuela a todos los nios del mundo.

Qu nos dicen estas cifras?

Que la teora posmoderna seguir siendo una ficcin escolstica e
intelectual que choca, en el da a da, con un metarrelato que supera con
sus cifras y hechos contundentes a los sueos posmodernistas. Ese
metarrelato se llama globalizacin y, a diferencia de los anteriores, no es
producto de una ideologa, como el marxismo o el nacionalismo, ni de una
decisin personal o de grupo. No se trata de decidir vivir bajo un rgimen
determinado, ni de entrar o no entrar a la globalizacin. Estamos adentro,
nos atrap, nadie puede sustraerse a su influencia, y menos los pases ms
pobres.

La globalizacin tiene un defecto estructural bsico. El libre comercio
implantado por los tratados multilaterales favorece a las grandes
corporaciones competitivas e inmoviliza prcticamente a las pequeas y
medianas empresas, que representan el ms elevado porcentaje de empleo y
subsistencia en los pases en vas de desarrollo. La globalizacin acenta
las diferencias entre los pases ricos y pobres, y los principales
indicadores sealan que esa tendencia es irreversible bajo el sistema
actual. El 20% de la poblacin del mundo (los ricos), consumen el 90% de
todo lo que se produce.3 La globalizacin provoca otro problema propiamente
econmico: las inversiones especulativas superan por mucho a las
inversiones productivas. La crisis de la globalizacin, entonces, no es una
crisis de las empresas de informacin, ni de la tecnologa. Es una crisis
del sistema financiero internacional provocada por el control de los
monopolios sobre los pases y los dirigentes polticos.

Otro de los problemas inherentes al nuevo metarrelato llamado globalizacin
es la migracin de los campesinos a las zonas urbanas. Al industrializarse
la produccin agrcola, se requiere de menor cantidad de mano de obra, lo
que conduce a la erradicacin de una de las ms antiguas formas de
subsistencia: la vida agraria. Los habitantes de los pequeos poblados
agrcolas emigran a las grandes capitales, convirtindose en obreros de
empresas maquiladoras, en albailes, en comerciantes de la economa
informal, o lo que es peor, en delincuentes. Los que no encuentran trabajo
en las grandes urbes de su propio pas, emigran en busca del espejismo del
sueo americano, creando un enorme problema que trataremos ms adelante.

El papel del Estado ante la globalizacin modifica de manera radical sus
funciones bsicas. El antiguo Estado propietario, debe ceder su lugar al
nuevo Estado regulador y normativo. No puede existir una democracia fuerte
sin la base de un Estado fuerte, y se es el gran reto de los nuevos
gobiernos democrticos en Amrica Latina y en especial en Mxico. Los
efectos nocivos de la globalizacin para un pas con agentes econmicos
dbiles como Mxico son muchos, por eso debe enfocar su esfuerzo en retomar
los valores sociales, y revalorar al capital humano. No puede esperar a que
la inercia especulativa global provea soluciones, hay que arrebatrselas a
la globalizacin. Hacer un inventario de los recursos con los que cuenta el
pas, para intentar sentar las bases de un crecimiento, dentro de un mundo
global del que no puede sustraerse. Ser miembro activo y dinmico de la
globalizacin, en vez de resistirse a ella. Finalmente, la globalidad se
compone de pequeas partes, de pases, de asociaciones de pases, de
instancias internacionales, de corporaciones industriales y comerciales, de
pueblos, de personas, en ltima instancia. La globalizacin es resultado de
la voluntad humana, es un monstruo que la inteligencia del hombre puede y
debe manejar, por su propio bien. Cada gobierno es responsable de
implementar un liderazgo, pblico y privado, fuerte y slido, consciente de
sus propias responsabilidades.

El estatismo perdi la guerra en el siglo XX. El totalitarismo comunista y
las dictaduras castrenses cedieron la estafeta a un liberalismo que est
resultando peor en el contexto global. Vivimos en un mundo dominado por la
lgica especulativa, por el dominio de los nuevos metarrelatos globales,
por una tecnologa, una poltica y una economa, que escapan de la mano de
los hombres, que lo dominan y subyugan. El orden internacional est
comandado por estas fuerzas, por poderes que nadie puede controlar, que se
burlan de las soberanas caseras, de la lucha por la individualidad, de la
identidad de pases pobres y de habitantes que no saben si seguir comiendo
tacos de carnitas y agua de tamarindo, o rendirse ante la invasin de
McDonald's y de Coca Cola.



Globalizacin, migracin y tica

Uno de los principales efectos de la globalizacin (como habamos
mencionado), es la emigracin masiva de las zonas rurales a las ciudades
grandes y a otros pases. El caso de Mxico es muy notorio y ha dado pie a
mltiples estudios y focos rojos tanto en los Estados Unidos como en
Mxico. La sustitucin de mano de obra por tecnologa en el campo ha
provocado un incremento en la emigracin de mexicanos a los Estados Unidos,
el ms cercano de los pases de alto desarrollo. Actualmente, el asunto
est en las agendas de la relacin colateral de los presidentes George W.
Bush y Vicente Fox, pero la relacin entre ambos pases es la bblica
metfora de David y Goliat. Puede sentarse el presidente de Mxico a
negociar en igualdad de condiciones con el del pas vecino? Pueden los
mexicanos emigrar al pas ms poderoso del mundo, y conservar su identidad,
sin integrarse al American way of life? Intentemos analizar los dos
cuestionamientos.

De acuerdo con Roberto Cardoso de Oliveira,4 las nociones del "buen vivir"
y del "deber", se insertan en el campo de la moral y de la tica. El campo
de la moral implica valores, en particular las formas de vida que son
consideradas mejores; el de la tica implica normas que posean adems, un
carcter preformativo, una directiva a la cual se debe obediencia, pues
seguirlas es obligacin de todos los miembros de la sociedad.

El choque de dos culturas, provocado por la emigracin masiva, se torna
problemtico porque envuelve expresiones de juicios de valor (cul de las
dos culturas es la ms conveniente?), cmo cotejar -pregunta Cardoso- las
culturas entre s, a no ser por un mtodo comparativo, que en s mismo
denuncia un compromiso con una cultura? El reto estriba en establecer
criterios para analizar objetivamente el encuentro de dos culturas tan
diferentes, cuando las sociedades portadoras de esas culturas guardan entre
s relaciones profundamente asimtricas, caracterizadas por la dominacin
de una sobre otra.

Cardoso utiliza la teora para ejemplificar la diferencia entre los
lenguajes de una comunidad indgena y el gobierno del pas, pero yo la
traslado a la diferencia entre dos pases, uno rico, colonizador y
dominante, otro pobre, dependiente y subdesarrollado.

Finalmente es el enfrentamiento de dos morales, dos ticas, dos culturas
vlidas y perfectamente racionales. Cardoso propone la distincin de los
espacios sociales en los que puede ser observada la actualizacin de los
valores morales, y Apel lleva esas esferas al campo de la tica,
considerando una microtica, una mesotica y una macrotica.

La primera corresponde a la esfera de las relaciones que se dan en el medio
comunitario, en la casa, en el pueblo del emigrante potencial. La segunda,
a las relaciones sociales mediante los estados nacionales (Mxico y Estados
Unidos), a sus leyes e instituciones; la tercera, la macrotica,
corresponde a las acciones sociales de instancias internacionales que
pueden fungir como mediadores, como la ONU, la OIT, la Unesco, la OMC, que
pretenden ser reguladas por una tica a nivel mundial.

Los norteamericanos se asustan... encienden focos rojos de alarma. Nos
estn invadiendo los mexicanos!, dice Samuel P. Huntington.5 La inmigracin
mexicana es capaz de acabar con el predominio de la cultura
"angloprotestante y blanca" caracterstica de los Estados Unidos de
Norteamrica.

Los mexicanos reconquistan las zonas que los estadounidenses les
arrebataron en el siglo XIX. Compara la mexicanizacin con la cubanizacin
de Florida. La frontera se est difuminando -dice-, se est colando una
cultura muy diferente, una sociedad hbrida que no es ni estadounidense ni
mexicana. Estados Unidos es el nico pas del mundo que tiene una frontera
terrestre con un pas del tercer mundo, una frontera de tres mil
kilmetros, lo que dificulta el control de la inmigracin. Los mexicanos
pobres, que no encuentran trabajo en su pas, caen en la atraccin
econmica, poltica y social del gran vecino y aprovechan la contigidad
para ir y venir sin mayores dificultades. En el ao 2000 las cifras de
mexicanos en Estados Unidos rebasaron al nmero total de negros, y se
estima que en 2040 representarn un 25% de la poblacin. Otro de los
grandes problemas es la inmigracin ilegal, que se estima en 350 mil al
ao. Esto ha provocado algunos cambios en la demografa de Estados Unidos,
en especial de algunas ciudades. En Los ngeles, por ejemplo, en el ao
2000 el 46,5% de los residentes eran hispanos y el 64,5% de los hispanos
eran de origen mexicano. Si a esto agregamos la notoria diferencia entre
las tasas de fertilidad de los mexicanos -patentemente superiores a las de
los nativos-, encontramos que las escuelas de Los ngeles se estn
volviendo mexicanas.

La preocupacin principal de Huntington reside en que los mexicanos saben
que esas tierras alguna vez fueron suyas; pretenden mantener el dominio
cultural y demogrfico sobre la sociedad y el espacio, sienten que tienen
algn derecho sobre esos territorios; los mexicanos hablan espaol en sus
casas, muchos ni siquiera aprenden el ingls; no quieren asimilarse a la
cultura estadounidense; le quitan oportunidades de empleo a los
estadounidenses. Los mexicanos son una comunidad cohesionada, que se
mantiene como tal a travs de varias generaciones. Si la tendencia
contina, se podra producir una consolidacin de reas de predominio
mexicano, que podran llegar a ser un bloque autnomo, cultural y
lingsticamente diferenciado y con independencia econmica dentro de
Estados Unidos. Un pas dentro de otro pas.

Los mexicanos son pobres -afirma Huntington-, y lo seguirn siendo durante
algn tiempo, pero constituyen un gran mercado consumidor en Estados
Unidos. Las empresas, con su poltica mercadotcnica de segmentacin,
disean y producen artculos dirigidos especialmente a los hispnicos,
hacen publicidad en los medios masivos de comunicacin, programas,
peridicos y revistas en espaol. En sntesis: los elevados mrgenes de
inmigracin mexicana y las bajas tasas de asimilacin de esos inmigrantes a
la cultura norteamericana, podran transformar a Estados Unidos en un pas
bicultural y bilinge. Dos pueblos diferentes. Una amenaza para el
verdadero american dream.



Los mexicanos responden. Huntington: el falso profeta6

Quin ha reclamado, cundo, algn derecho histrico sobre tierras
norteamericanas? A ningn mexicano, poltico, intelectual, se le ha
ocurrido tal barbaridad a travs de la historia. Ni siquiera Venustiano
Carranza tom en serio el telegrama Zimermann, en el que Alemania prometa
a Mxico recobrar el territorio robado por los Estados Unidos. De dnde
saca Huntington tal idea? Aunque los libros de texto sealen el episodio, a
los mexicanos se nos olvid hace mucho, y ms bien tenemos temor de que nos
quiten otra parte. Aceptamos -sigue Krause-, que fue una guerra injusta,
condenada incluso por Abraham Lincoln, pero vive solamente en el festejo
cvico de los Nios Hroes de Chapultepec.

Slo una parte del Mxico contemporneo es antiestadounidense: la derecha
hispanista y la izquierda marxista. La mayora de la gente no lo es; es
ms, una buena parte de los mexicanos admiran a los Estados Unidos. La
contigidad, enormidad, ilegalidad, persistencia, concentracin, son los
cinco factores que -segn Huntington- refuerzan la cultura mexicana a
expensas de la base cultural blanca y protestante de all. Eso es solamente
una conjetura. Como las estadsticas no lo apoyan, basa sus alarmantes
teoras en puras suposiciones. California no es Bosnia-Hersegovina, la
cultura mexicana no amenaza a la estadounidense, los mexicanos buscan desde
su llegada asimilarse a los indicadores bsicos de supervivencia: idioma,
economa, poltica, obediencia a las leyes. Por supuesto que siguen
prefiriendo su comida (como los hinds, los cubanos), siguen siendo
catlicos (ni la muerte los hara cambiar), siguen celebrando sus propias
fiestas. Y qu? Son ciudadanos silenciosos, pacficos, tranquilos, buenos
trabajadores. Huntington -acepta Krause- tiene razn en algo: la dimensin
cuantitativa de la inmigracin mexicana es alarmante. Un asunto espinoso
que debe discutirse entre los dos pases. Mxico tiene una gran
responsabilidad en la solucin del problema, pero una responsabilidad que
tiene que compartir con el poderoso vecino.

Y aqu volvemos al planteamiento de Roberto Cardoso.

Al establecer un dilogo binacional para enfrentar el problema, influye de
manera determinante la cuestin del poder, la "comprensin distorsionada"
por el proceso de dominacin. Aparece el problema7 de si la tica
discursiva -construida en el horizonte de la comunicacin intersubjetiva-
es capaz de enfrentar adecuadamente el horizonte de la comunicacin
intercomunitaria.

Abner Cohen defini etnicidad como "esencialmente la forma de interaccin
entre grupos culturales que operan dentro de contextos sociales comunes".
Cardoso utiliza esta definicin para evidenciar el fuerte componente
poltico que preside los sistemas intertnicos, sobre todo cuando las
relaciones observables estaban marcadas por la presencia de un Estado
preocupado por defender a la etnia dominante. Cmo sostener un dilogo
equitativo con un pas que tiene en sus manos la economa del mundo, el
poder militar, el dominio sobre las organizaciones mundiales. Para acceder
a un dilogo congruente, habra que conocer las posibilidades de la
emergencia de una tica discursiva que considere el contexto socioeconmico
de ambos pases. Al igual que los estados latinoamericanos en relacin con
sus grupos indgenas, los Estados Unidos buscan disolver la cultura
mexicana de los inmigrantes en el interior de su sociedad nacional, sin
preocuparse por sus especificidades culturales. Esto slo podra resolverse
en el horizonte de una tica planetaria que asimile los derechos y deberes
sustentados en los foros internacionales.



Conclusiones

La globalizacin no va a preocuparse jams por aspectos sociales, eso hay
que entenderlo. Como habamos mencionado, clasifica a las personas en
solventes e insolventes. Queda entonces como responsabilidad de cada pas
intentar socializar la economa global, tomar como base a la sociedad civil
y a la realidad cultural para intentar sujetar al mundo global y a sus
engendros.

El pasado 29 de junio de 2004 se realiz en Ciudad de Mxico una gran
manifestacin espontnea, en la que cientos de miles de ciudadanos
protestaron en paz, por la creciente criminalidad de la capital y de todo
el pas. Ante la ineficacia notoria de las autoridades, la ciudadana
decidi marchar en el mayor movimiento social de la historia de Mxico,
superior a las manifestaciones del movimiento estudiantil de 1968.
Demostraron a los dirigentes que estn hartos del dominio de la
delincuencia sobre la sociedad civil. Fue un ultimtum al gobierno federal
y estatal. O controlan la impunidad de los delincuentes o los cambian! Tan
sencillo como eso. No es posible que la delincuencia organizada supere
habitualmente a todo un pas. se es un principio esplndido. En el momento
en que los habitantes del mundo decidan poner un alto a los excesos de los
gobernantes entonces el camino estar despejado. Es indispensable que las
sociedades civiles se activen, que las culturas diversificadas se opongan a
la cultura ldica mundial que nos estn imponiendo. Slo una sociedad bien
educada y unida puede utilizar el proceso globalizador en su beneficio,
convertirlo en oportunidades de crecimiento, justicia y bienestar.

Todos los sectores activos del pas, pblicos, privados y sociales deben
adquirir la conciencia de servir primero a su comunidad local, a su acervo
cultural, antes de los intereses globales que los requieren con
insistencia.

Hasta hoy, la nica oposicin que tiene la globalizacin est en los grupos
a los que el presidente mexicano Ernesto Zedillo bautiz como
"globalifbicos", pero en realidad poco o nada han podido hacer ante la
economa global, que por cuenta propia da prioridad a la calidad sobre la
cantidad de los productos que llegan al consumidor a travs de alianzas
internacionales de gran poder comercial. Poco pueden hacer manifestaciones
aisladas de descontento ante el coloso econmico.

La globalizacin y sus poderosos agentes econmicos no pueden sustituir al
Estado, solamente lo deben transformar de un estado benefactor a un estado
regulador.8 La globalizacin ampla las tareas pblicas en vez de
restringirlas o de suprimirlas. Reafirma la funcin distributiva por la va
fiscal. El Estado mexicano deber seguir siendo factor toral para implantar
las polticas de salud y educacin. Con un Estado fuerte (no grande), una
empresa privada productiva (no especulativa), y una sociedad civil
despierta y activa, la globalizacin puede ser una herramienta de bienestar
en lugar de la espada de Damocles del siglo XXI.

La globalizacin no tiene nacionalidad, tampoco la tecnologa, ni las
organizaciones internacionales, pero tampoco la corrupcin, el
narcotrfico, son patrimonio de pas alguno, por eso son tan difciles de
ubicar y erradicar. La globalizacin no es una panacea, ni un monstruo
incontrolable. Es resultado de la tecnologa, de las telecomunicaciones, de
la mercadotecnia internacional. Ningn pas puede sustraerse a ella, todos
tienen que subirse al ferrocarril global y utilizarlo a su favor, no tratar
de poner barreras a algo que no puede detenerse. Fernando Enrique Cardoso,
ex presidente de Brasil, propuso enfrentar a la globalizacin con sus
mismas armas, globalizando tambin la solidaridad. Instrumentar un nuevo
contrato internacional entre naciones libres y soberanas, globalizar los
derechos, la salud, la educacin, la seguridad y el medio ambiente.

La utopa posmoderna de la pluralidad cultural se enfrenta a un metarrelato
con el que no contaba: la globalizacin que lleg sin avisar.

De todas partes surgen tesis, los pensadores no se cruzan los brazos.
George Monbiot, en su libro La era del consenso, propone una solucin muy
simple: "contra lo que se dice, el mundo no se maneja de manera democrtica
y, por tanto, la gran revolucin de nuestro tiempo debe consistir en
alterar ese estado de cosas y luchar por todos los medios a fin de
establecer una autntica democracia global". Lo nico que no se ha
globalizado en el siglo XXI es la democracia de las naciones. El mundo se
organiz de tal manera despus de la Segunda Guerra Mundial, que los
aliados vencedores -en especial Estados Unidos-, tomaran el poder de
decisin a nivel mundial, sin importar la opinin de los cientos de
pequeos pases. El pas ms democrtico del mundo, en su poltica
interior, es el ms anrquico del mundo en cuanto a sus intereses
exteriores. La ONU desaprob por mayora la intervencin en Irak, pero
antes de que pudiera publicar la conclusin, el ejercito de Estados Unidos
ya haba terminado la guerra. Muestra reciente de que la ONU, la OMC, el
FMI y el Banco Mundial -que deberan representar la democracia
internacional-, estn dominadas por Estados Unidos y sus aliados. Los
intereses de la comunidad global son manejados de acuerdo con los criterios
de un pequeo grupo de pases, situacin que se torna intolerable para los
ms de 6.000 millones de habitantes del mundo. Monbiot asegura que esos
organismos no pueden reformarse, por la restriccin que les imponen los
postulados que les dieron vida, ni siquiera vale la pena intentarlo.

Su tesis propone la constitucin de un parlamento mundial que carezca de
poderes ejecutivos y legislativos, cuya funcin consista en intermediar en
todo tipo de conflictos entre las diferentes naciones. Junto a este
parlamento mundial tendran que operar instituciones alternas para
controlar la economa planetaria. La primera de estas instituciones podra
ser la Unin Internacional de Compensacin, un sustituto del Banco Mundial
y del Fondo Monetario Internacional en el que los pases deudores podran
hallarse en nivel de igualdad con los acreedores. Para que las naciones
ricas aceptaran esta prdida de poder, las naciones deudoras tendran que
aliarse y amenazar con una suspensin de pagos. La segunda institucin
sera una Organizacin del Comercio Justo que vigilara la igualdad de las
transacciones comerciales, y la obligacin de las grandes empresas de
seguir las normas ambientales y sociales. Por supuesto, la propuesta de
Monbiot depende de la unin de los pases pobres y del activismo de los
ricos.

La idea posmoderna de la vida plural, que en esencia postula el fin de los
grandes relatos, tendra que aceptar el ms grande de los metarrelatos, la
globalizacin, para tener viabilidad.



Notas

1. Guerras del siglo XXI, El nuevo rostro del mundo, pg. 11, Ignacio
   Ramonet, Ed. Mondadori.

2. En esto creo, 2002,Carlos Fuentes, Ed. Seix Barral.

3. En esto creo, Carlos Fuentes, pg. 89, Ed. Seix Barral.

4. Etnicidad, eticidad y globalizacin, Roberto Cardoso de Oliveira.

5. Samuel Huntington, Clash of Civilizations and the Remaking of the World
   Order.

6. Krause, Enrique, "Huntington: el falso profeta", Letras libres 64, 2004,
   pg. 24.

7. tica del discurso de Apel, Etnicidad, eticidad y globalizacin, Roberto
   Cardoso de Oliveira.

8. Tomado de un editorial en Reforma de Jess Reyes Heroles.

** lvaro Ancona
   anconasu@prodigy.net.mx
   Catedrtico y conferencista mexicano. Ha publicado artculos en revistas
   y peridicos como Ventas y Mercadotecnia, Comercio, El Financiero,
   Exclsior y Novedades, entre otros. Cre y dirigi las revistas
   Ejecutivos de Finanzas, Eco Fiscal Financiero y Qu Hacer? Novedades de
   Yucatn. Entre sus libros se encuentran La Isla de los Pelcanos
   (Edamex, 1993), 10 historias de amor ilegales, inmorales y que engordan
   (Edamex, 1995) y La ltima profeca de la cuenta larga (Maldonado,
   1998), con el que en 1997 obtuvo el Premio Estatal de Literatura de
   Yucatn.



=== La pluralidad cultural      Cecilia Bustamante ========================

Es necesario anotar, tal como dice Dyson, que nuestra sobrevivencia y
desarrollo futuro dependen tanto de la diversidad biolgica, como de la
diversidad cultural. "Estaremos mejor si hablamos muchas lenguas y si
inventamos otras nuevas cuando tengamos diferenciaciones culturales".
Cunto ms lo intentaremos los creadores intelectuales en el intento vital
de descifrar, absorber, interpretar la diversidad del mundo, culturas, que
se fecundan unas a otras en su delicado balance! Es una condicin del
extranjero, del alienado, caer en el vrtex de la migracin., buscar su
conexin con la humanidad, las artes, las letras -a nuestro propio riesgo.

Arrancmonos de nuestra parcela originaria en Gaia al ver nuestra propia
imagen, nosotros mismos, los extraos. Nos fortaleceremos para la aventura,
cada cual a su manera... "El carcter se forma en el torrente de la vida.
El talento crece en la solitud" (Goethe). Este riesgo vital, espiritual, no
es indito; los nmades del espritu nos desplazamos en realidades que a
veces cuestan la vida, incluyen dainos parsitos que se adhieren como
difcil condicin. Puede naturalmente implicar el precio del aislamiento
individual/intelectual. Es el viaje de cada cual desde la cueva y no hay
que temer. Autntico, no se puede generalizar con banalidades, cuando los
nmades espirituales dejan testimonio coherente y duradero de su aventura
con su obra.

Se proyecta en mi memoria la imagen del poeta peruano Csar Moro, no slo
escribi en otro idioma, sino que emigr sin becas, ni ayuda, logr
encontrar a un pariente espiritual en Francia, Andr Breton. Este nmade
era pequeo, silencioso, frgil. Pero naci en Per para firmar el
Manifiesto Surrealista nada menos. Conoc a un Moro solitario, desligado;
sentbamonos a veces en la Galeria Lima, al igual que Martn Adn; breves y
peculiares, observando a los viandantes. Nos caa una gara invisible sobre
el alma. Esas personas no debatan, no eran tumultuosas, ni queran sentar
ctedra. Se preparaban para el porvenir. Era su derecho por ser "ajenos".
En voz baja Martn Adn le peda a esa chiquilla de entonces que le
arreglara sus anteojos rotos. "Es al hombre al que hay que arreglar, no los
anteojos...", murmuraba. Agregaba: "Debes irte del Per". Senta venir ese
destino, mas me estaba preparando para el dislocamiento. No me fui hasta
que estaba pereciendo. Hoy, ya mi generacin est desapareciendo.

En su otro delirio de nmade, Carlos Oquendo de Amat, quien super apenas
los treinta aos, se fue a morir solitario en un hospital de Guadarrama,
cerr los ojos tercamente seguro de su verdad potica en Cinco metros de
poemas. El artista posee conciencia de que aunque la identidad necesita ser
definida a veces en desiguales batallas, ella no es inmutable, y por eso se
arriesga.

Csar Vallejo se fue luego de estar encerrado en las cuatro paredes
albicantes de la prisin, y de haber sido ridiculizado por su nuevo
lenguaje. En su tiempo slo Antenor Orrego (a quien tambin conoc y trat)
lo entiende como escritor que traa un nuevo lenguaje, adems Antenor lo
respet como ser humano. Tuve amistad en el Per con la mujer de Vallejo,
Georgette, compartimos ms tarde y por azar cuartos vecinos un par de meses
en un hospital a donde ambas fuimos a dar negndonos a comer. Renegaba de
su suerte por haber venido a dar a nuestro pas. Y hablaba de Vallejo.
Aquello pertenece a mis Memorias que estoy preparando. Jams se adapt a
nuestra cultura, costumbres, idiosincrasia, las sufri. Aqu lo importante
es registrar que Vallejo le demand siempre que no lo trajeran al Per ni
despus de muerto.

La confusin e irritacin, animosidad, que puede promover en algunos el
tema del multiculturalismo, pluralidad cultural, se debe a que se
deliberadamente se omite, se olvida la aventura humana precipitada por la
emigracin, el desarraigo: propios de la existencia de los que Michael
Ontaadje llama, incluyndose, "nmades del espritu", en un honesto desnudo
comentario. Pero una poco solidaria desviacin intelectual so capa de
didctica y excluyente de las reverberaciones de lenguaje e identidad,
lenguaje y nacionalismo -aunque manipuladas sagazmente-, nos revela
peligrosas races ideolgicas bsicamente fascistas. Slo una resentida
malignidad ultraderechista y la angustia al saberse no realizado en un
sentido ms universal, puede intentar desvirtuar la aventura espiritual de
intentar enriquecer nuestra visin, imaginacin, el intento de lograr
disciplina, claridad, y de participar finalmente en algo esencialmente
civilizado. En las entraas de un pensamiento bsicamente ultraderechista,
la palabra compartir, participar, se transforma en un arma peligrosa porque
significa trabajar contra la ambicin de poder.

Nadie puede demandar que la imaginacin se quede atrapada, que corra el
riesgo de desnutrirse en la futilidad al no tomar en serio su destino, y
mucho menos nadie puede demandar que se renuncie a las oportunidades
espirituales de libertad. Los nmades del espritu se desplazan, buscando
no una torre de marfil, sino una patria universal, en busca de experiencia
compartida que algunos ya hemos apostado con nuestras vidas (en la
educacin, el gobierno, la poltica, la vida cvica) con una critica
constructiva e inclusiva. Se trata de promover la vida, la mente, en el
torrente y es una tarea continua. Somos voces que damos testimonio de la fe
en nosotros mismos y en los dems. Es cierto que enrumbamos antes y ahora
por el camino de la disidencia y en la dimensin misteriosa y elusiva del
tiempo comprobamos que, acercndonos a sociedades humanas que encontramos
fascinantes por diversas razones, tuvimos el coraje de imaginar lo
desconocido y partimos en bsqueda de la terra incgnita, porque es ms
difcil tarea imaginar lo desconocido que seguir los lineamientos de lo que
la raza imagina ya sabe.

El desplazamiento form parte del contexto que nos produjo conflicto. En el
tiempo debido escrib y publiqu el ensayo El poeta y su texto (1977).
Hacer tabla rasa de una aventura humana, pretenderla irrelevante, son
claros signos de ignorancia y nos proporciona una medida de quien as
piensa. "El hombre es la medida de todas las cosas, de lo que es y de lo
que no es" (Pitgoras). Existe una pltora de factores que enriquecen esta
compleja y legtima percepcin de la existencia. Especficas y variadas
culturas en diferentes pocas y naciones nos esperan.

El teln de fondo es lo universal, debemos tratar de expresar al otro,
adems de a s mismo - sin destruirnos con las diferencias. Es decir, se
trata de una bsqueda de una ruptura de lmites que ser repetida en el
futuro, se trata de lograr la identidad pese a la diversidad.

** Cecilia Bustamante
   extramares@aol.com
   Profesora, periodista, activa en derechos humanos, organizacin comunal,
   desarrollo sostenible, la mujer en Amrica Latina. Es la nica mujer que
   ha obtenido el Premio Nacional de Poesa del Per. Tuvo que emigrar de
   su pas y ha residido en Espaa, Mxico, Blgica, Estados Unidos.
   Reinicia actualmente su Revista Internacional de Artes & Letras
   Extramares. Ha publicado Altas hojas, Smbolos del corazn, El viaje del
   poeta, Poesa, El nombre de las cosas, Nuevos poemas y Audiencia,
   Modulacin transitoria, Amor en Lima, Discernimiento, Layenda, Guardia
   de corp, Reloj de arena y Otro aire, otra piel, adems de Mother Blood,
   en ingls. Sus poemas han sido traducidos a otros idiomas.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Dunas del llanto (extractos)
       Ewa Palka

   *** El crculo
       Mara Eugenia Caseiro

   *** Albur
       Homero Vivas Garca

   *** Las bolsas de basura
       Jordi Climent Botella

   *** La epopeya del laberinto (extractos)
       Beatriz Hernanz Angulo

   *** Sabina y los trenes
       Jorge Zavaleta Balarezo

   *** Donde vibra la noche o Diez horas sin reproche
       Miguel de Asn

   *** e-affair
       Martha Beatriz Len

   *** Poemas
       Ophir Alvirez

   *** Pelea de toros
       Juan Jos Sandoval Zapata

   *** Poemas
       Rolando Revagliatti

   *** Lubov
       Ester Rabasco Macas

   *** Poemas
       Miguel ngel Toledo Cervantes

   *** El Tren de El Encanto
       Mara Eugenia Sez

   *** Poemas
       Anglica Murillo

   *** Dos bellas constelaciones
       Esther Zorrozua Eguren



=== Dunas del llanto (extractos)      Ewa Palka ===========================

*** Galerna

Los das sostienen tu imagen revestida de gravedad.
Como peascos, las horas son piedras que arrojas
Contra los cuervos, y que sus garras atrapan
A modo de deseo en las redes del ocano.
Surgen tus palabras y baan las costas con escamas
Que arranco en el alma con la amplitud
Y resignacin del equinoccio.

El trayecto recio hacia el selecto squito de sacos
Desde el que contemplo tu cuerpo que las sirenas
Llevan en manos de seda. Mientras cantas,
A m no me queda voz ni espejos de ncar.
Si la tierra se vistiera con su chal de bruma,
Guiara tus pasos con piedras de mbar y ojos de faro,
Entre rocas de mimbre hacia el lecho de acantilados blancos
En el que la lluvia no renunciase los das.



*** Playa de la Goleta

Si fuese tan simple
Romper a rerse
Como lo hacen las olas,
Supongo que las gaviotas
Como juncos en las dunas
Alzaran el vuelo.
Y las olas,
De puntillas,
Con su alma de blsamo y olivos
Se retiraran
A lavar con sal
La muerta piel ocre de las playas.



*** Lectura

El cielo extendido como la piel de un oso blanco,
Con sus heridas de luz
Que lamen el ruido de los aviones.
Excelso.
Plateado.

Corrompido en la baha,
El silencio estalla la luz.
Sucumbe tu imagen en el olvido
Y las campanas gritan tu nombre.

El silencio se cierne sobre nosotros
Como sobre flores
Entre las hojas de un libro blanco.



*** Viaje por la costa

Respiro el aire
A miles de kilmetros de cercana
En la que abril es enero.
En la que los labios agrietados
Constituyen un abanico de encuentros y agendas.
En las speras hojas
Entrecortadas con tu recuerdo
Trazan la perfecta letana
De tus manos.



*** Palabras

Soy el navegante de este naufragio
Sobre el mar real un da cualquiera,
En calma, nublado, con luz aptica,
Al margen de conversaciones y dilogos,
Sin nimo o ttulo de husped en ars poetica.

Las palabras ya no son hebras ni flores,
Sino astros negros y blancos,
Deshilachadas rosas marrones,
Surcos en losas speras e inacabados
Registros que aguardan la postre.

Conocedora de la voz enredada, dicto el vaco
Que pretende acogerte, el espanto deshace la impotencia,
Y como un teln cae en mi garganta
El eco de las alas de un pavn. Efmera,
Sintetizo con la perdurable compaa de tu luz.

Y en medio de la fundacin de esa conciencia
Pesco sardinas y erizos en las playas
Mientras t articulas las palabras
En incuestionables castillos de naipes.
Infatigable, suscribo el alma a la arena de las playas.



*** Verano

Preferentemente espero
Los silencios que he ido escribiendo
Estos aos.

Preferentemente veranos
Algo ms calurosos que el tuyo.
Preferentemente, mis ensayos juveniles
Sean demasiado prudentes,
Y no ostenten el poniente
A modo del Capricho.

Preferentemente siempre
Tendr la certeza de un Goytisolo
A modo de Cristo de Goya,
Y sabrs que no ests vinculado
A un corazn de ladrillos y cermica.
Preferentemente, cierta conviccin
Se susurre, y con el tiempo corrija,
El alma extravagante e indita.

Y te digo por qu
Es preferible esta antesala
De vago recuerdo

Y asombrosa viga.
En esta ocasin, con la
Victoria de Juana de Arco,
Los minaretes de Tu vida,
Se organizan en sobrias girasolas,
Distinguidas con ttulo de amor
Entre comillas.



*** Moncloa a finales de junio

Pasas entre los aspersores,
Entre el ruido del sol por el suelo,
Entre universitarios y el anhelo
Pesado como el asfalto,
Lcido como el viento
En la maraa de luz y polen,
Que silencia el ruido atropellado
De la autopista.

Tu recuerdo incansable como el de los rieles.
El tranva, sepultado bajo paja y cemento,
Es el olor a pinos y comedores,
Ladrillos de colegios mayores
Entre los que hiberna el dolor,
Esparcido como la escarcha bajo puentes blancos
Y edificios oficiales.

Es la conciencia de la soledad
En un paseo donde el murmullo de los grillos
Aumenta con la fiebre del sol,
Y las piscinas universitarias retumban
Con imgenes mudas
De chicos enamorados de sombrillas y bares,
Bailarines en trajes de hierba y toallas desnudas.

La ciudad entera,
Estimada en el alma
Resbala lentamente
Y se deshace
En el sin sentido.



*** Reminiscencias

Toda la naturaleza
Que teje leopardos verdes y blancos
Con sus juegos de sombra y luz,
Sus cuerpos de eucaliptos,
Todo ello,
Junto con la brisa risuea
Alegra el alma,
Crea una alegra
Que pende en hilos diminutos
Como nuestros encuentros.

En la inmensidad
De los campus universitarios
El agua deshace el cuerpo
Que naufraga bajo la claridad del ocano,
Y que t, en tus descuidos matutinos,
Salpicas con talco y barres con la manga.

Las piscinas universitarias,
Son una ventana de luz
Azul como la pupila de un anillo,
Su olor a verbena y viento de la sierra.

Es bajo la luz y el agua,
Donde el cuerpo reposa, nada inmune
Al sufrimiento, a la nostalgia.
Donde oigo tu voz,
Esa pequea voz que viene de ti.

Tu cuerpo de Ulises
Recuerda al ciervo.
Su piel de trigo,
En los pastos de las montaas.



*** Hotel al estilo art deco

Extiende las manos
Sobre baldosas del domin
O entre sbanas blancas,
Y vuelve tu alma al centro cvico
De la tierra.

Diluido el esquema
Del poeta, su arte,
Su arteria,
Solo uno permanece al lado;
Su mirada de cliz divino,
Y un fondo del Vesuvio
En la calle Lombard
Debatindose con los recuerdos
De las pintas de Guinness.



*** Jardn en Massachussets

Cuntas noches ms
Tendrn que pasar
Para que desees la estrella fugaz
Desde el campo elegido,
El monte partido
O el sorbo de caf
Ajado por el deseo
En esa ciudad cosmopolita?

Hoy soy tu Penlope
Cosiendo mi eterno bikini.



*** Sueo

Anoche hablamos, los dos a la defensiva,
En voz de teleoperadores comerciales,
O anfitriones que oyen palabras y leen el alma.
Con tacto similar al de los familiares
En un velatorio moribundo
Que vela por el negocio voltil
De nuestra vida en torno a entes literarios.

Anoche so en esa parte de ti, su poder efmero,
La fuerza del azahar y tristeza de organo.
Te encontr proscrito de mi cuerpo, y en su lugar
Otro: la realidad sin conciencia, el sueo.

Anoche hablamos, los dos a la defensiva,
Vigilando unas tropas apticas al dolor de entonces.
Poco a poco caan las trincheras en silencio
Y nos dijimos el adis del soldado que deserta.

Anoche so mientras t conducas,
Tu brazo extendido hasta el centro del volante,
En su cara, la tierra ancestral, agria y tierna,
Iluminada, de la que Te apoderas
Con manos vacas, a las que tienden nuestras lgrimas

Para conocer la grandeza del desierto.
Ahora lo s. La siento perfectamente:
sa es, Casiopea.



*** Belleza de las flores

Delante del altar, centenario, el parteluz
Es el confn ms selecto
Y nuestro homenaje ms pstumo.

Rosetn y nice, patios y prticos
Encendidos con fatiga y romero,
Cruceros que albergan rosarios,
Que peregrinan con fervor
Hacia la esperanza empedrada
En el alma a modo de camafeo.

No bendices al que desea seguirte
Porque no comprendes
El desapego de palabras mudas;
Dirs que uno puede convocar
Con el silencio.

El alma peregrina y onrica
Se agarra al relieve de tus palabras.
Los peces no son ms que un molde
De piedra en el prado gris.
Negro y azulado,
Con diadema de oro,
El mar los mece como algas
En su vientre de plata.



*** Encuentro en Catay N 6

Me dejas tu mirada.
Te vas y te la dejas conmigo.
Me miras como un nio despidindose de su madre
Para ir a clase.

Tardas en llevarte tu mirada,
Y cuando te la llevas, te vas con mi cara.
Te llevas mis pequeeces de graciosilla y dama,
Y me quedo sumida en las tardes del Liffey.

En una cafetera donde nos sirven un Mokka con bombones,
Una habitacin de no s dnde.
Tu mirada hacia los acantilados del saber a los que perteneces,
El Trinity College, y tu tez, como la suya
Cuando paseas con Wilde por las entraas de Book of Kells.
En la biblioteca, el olor a madera nos lleva
Al monasterio de musgo y cuevas
Donde la luz gotea en un murmullo de estalactitas
Y donde me sujeto a la barandilla de tus manos...
Porque el suelo est tan, tan desnudo y resbaladizo.

** Ewa Palka
   ewa_palka@hotmail.com
   De origen polaco (1978), reside en Espaa desde el ao 1990. Licenciada
   en filologa inglesa por la Universidad Complutense de Madrid, donde
   prepara su tesis doctoral en literatura anglonorteamericana. Ha
   colaborado con la revista de creacin literaria Otras Palabras, as como
   con la revista digital de creacin literaria AlMargen.net.



=== El crculo      Mara Eugenia Caseiro =================================

                                              New York, 8 de agosto de 1993

...Me cans de andar huyendo, de recorrer mundo a la deriva llevando sobre
mis hombros el fantasma de un gendarme. Lo mat en legtima defensa, le
clav mi cuchillo hasta la empuadura casi sin darme cuenta.

Hoy verdaderamente estoy cumpliendo aos, y si no fuese por las
circunstancias, que sumadas a la mecnica del tiempo supeditan al hombre,
estara muy dispuesto a celebrarlo en unin de un par de viejos que ni
siquiera lo sospechan.

Nunca ms he pronunciado mi verdadero nombre, nunca ms lo dir, ni
siquiera tendr un epitafio en mi tumba, ya que el destino de mis huesos,
polvo intencional, premeditado, yace en un documento bajo custodia de un
amigo, y no siendo por las circunstancias, esas circunstancias de las que
hablaba antes, nunca lo hubiese recordado, pero como carezco de familia y
no he dejado por esos mundos, segn creo, heredero alguno de mis proezas,
quiero corresponder en algo, aunque slo sea transcribiendo estos hechos,
el espacio usurpado para mi beneficio en esta nueva vida que adquir hace
mucho tiempo. Finalmente, que Dios, o el mismo Belceb, si le toca hacerlo,
sea quien tome cargo de mi alma.

                                    ***

Para un hombre como yo; casi nonagenario, poco ilustrado, es mucho ms
simple vivir la historia que contarla. Pero lo har a pesar que ya pas
mucho tiempo, porque ciertos sucesos, de los que he tenido conocimiento
reciente, me han hecho saberme culpable de otro crimen; de una culpa aun
mayor, aunque, para tranquilidad del lector, juro solemnemente que jams
volv a matar a un semejante. Ahora me permito exponer ciertos antecedentes
que, creo con verdad, son necesarios para el futuro desenlace de esta
historia.

Mi madre sali de Los Palacios, un pueblito de Pinar del Ro, casi a punto
de dar a luz. Haba tenido un pleito con mi padre. Lleg a La Habana y se
instal en un barrio de muy mala reputacin llamado Cayo Hueso, en donde
nac. Mantuvo la esperanza en que mi padre viniera a buscarla, hasta que
supo que se haba enredado en el pueblo con una guajira de la mala vida, y
ms tarde, que le haban tronado el esqueleto en una bronca por culpa de la
misma guajira. Muri, segn dicen estrangulado.

Mi madre fue el nico vnculo consanguneo que conoc en toda mi vida y me
dur muy poco. Lavaba y planchaba ajeno y siempre estuvo muy delicada de
salud. Muri tsica cuando yo tena once aos. Me cri en la calle rodeado
de peligros y, de ms est decirlo, en medio de una espantosa miseria.

Siempre fui un zngano, no me gustaba doblar el lomo. As sola criticarme
Bartolom, el zapatero. Aprend a defenderme en la medida de mis escasas
posibilidades y sobrada picarda. Desde muy temprano las mujeres me
hicieron descubrir cul sera mi segura fuente de ingresos. Modestia
aparte, era yo por aquel entonces un soberbio ejemplar de macho, un genuino
y distintivo exponente del llamado sexo fuerte. Ello me condujo a
declararme el rey de los varones y el dueo de la primera taza de caf con
leche y pan con mantequilla que se despachaba, gratis para un servidor, en
el caf La Estrella en donde la mulata Luisa, con ms curvas que una
botella de Coca Cola, arrastraba por los pelos a cualquier hembra que se le
atravesara entre ceja y ceja.

En muy poco tiempo me convert en un rufin. Aprend el oficio de vago,
peleonero y chulo. Y si digo que lo aprend es para que no vayan a creerse
que la cosa era tan fcil. En el oficio, si no se anda con pie de plomo, al
menor descuido lo eliminan a uno de la faz de la tierra y... ojos que te
vieron ir! Lo mismo te agarran en la cama con la mujer de otro y te
degellan con un cuchillo de cocina, que te ahogan metindote la cabeza a
la fuerza en una batea llena de agua, como le sucedi a Cuco Lindolo; o
bien te enredas en una bronca con un envidioso, o te agarra un polica
fuera de base y te desgracia la vida. As que lo dicho, tuve que aprender
el oficio.

En mi profesionalismo de mal viviente no me haba ido mal hasta ese da.
Hay das que estn marcados, como alguna vez le o decir a mi madre. Y
aquel da estaba marcado con sangre; sangre que esa maana, Mondo, mi
cuchillo, que siempre llevaba envainado entre la faja del pantaln y el
pellejo de la espalda, pareca olfatear como un canino.

Sal a eso de las diez de la maana a buscar unas camisas a casa de
Aurelia. Era una mulata blanconaza que pareca hecha a mano. Se encargaba
de mi ropa y la de otros habitantes,1 a cambio de unos pesos que la
ayudaban a matar el hambre de sus chamacos, y que dicho sea de paso, si
nunca le hice la ronda fue porque me recordaba a mi madre.

l me estaba esperando en la esquina del cine Apolo. Los motivos de la
pelea?: una mesalina que lo traa enredado hasta el cogote. Saba que yo
cobraba la mosca y vino a reclamarme, bah!, puro pretexto! Se me
envalenton, el muy hijo de puta, despus de haberme propinado un golpe
brutal por el hombro con la cachiporra que me derrib al suelo...
Tramposo!, amartill la pistola con la premeditada intencin de matarme.
Yo era un tipo templado. Hal por Mondo, salt como un gato y le ca
encima. Se lo clav en un costado del cuello. No estuviera haciendo el
cuento si no hubiera actuado como un lince.

Apret el gatillo, pero ya fuera de balance. La bala fue a incrustarse en
uno de los vidrios de la fachada del cine Apolo, atravesando un afiche de
Carmen Miranda, que por ese tiempo anunciaba la cinta Copacabana.

Parece que le perfor la aorta: se desangraba sin remedio. Otro agente
irrumpi en la escena sonando el silbato. Supuse que la asistencia pblica
llegara tarde. Ech a correr calle abajo para confundirme con los
transentes cuando un vigilante, que vena a galope en su caballo, al que
se le uni uno de a pie que vena por mi espalda, me agarraron. Sent otro
porrazo; esta vez en la cabeza.

Despert en el calabozo. Me acusaron de asesinato con alevosa y agravantes
que incluyeron desde amplio historial delictivo, desacato a la autoridad,
proxeneta, posesin ilegal de un arma blanca (ese fue el nombrecito
honorfico que le acreditaron al pobre de Mondo), conducta vengativa,
premeditacin, y todo lo que se le ocurri al honorable seor juez del
tribunal de primera instancia alegar en mi contra, obviando el testimonio
de Luisa y Bartolom, audaces y tristes almas que se atrevieron a declarar
en mi favor.

Con mis antecedentes, mi falta de recursos, y teniendo en cuenta que el
muerto lo pusieron ellos; como es de suponer, me era imposible establecer
un proceso justo. Estaba condenado a pasar largos aos en la crcel. Sent
que mi vida haba cambiado de sbito, y decididamente, no jugara el nuevo
papel que me haban asignado en ella.

Elabor un plan que me permitiera evadirme de prisin antes de ser
confinado. Lo consegu perpetrando una serie de nuevos delitos: Lo primero:
extorsin, aplicado a ciertas damas respetables con las que sostuve
relaciones a espaldas de sus maridos, trmite para el cual me fue
indispensable la eficaz ayuda de Luisa, quien despojada de toda clase de
escrpulos cumpli con mis encargos al pie de la letra.

Obtuve excelentes utilidades que me valieron para seguir contraviniendo la
ley, echando mano del soborno, recurso imprescindible para escapar; primero
del cautiverio, y luego para comprar a un conocido de Aurelia y conserje de
la morgue, lo que sera mi nueva etiqueta (usurpacin de identidad y
falsificacin de documentos), nuevos delitos, sagrados, y llegado a ese
punto, ineludibles quebrantamientos de la ley que me ayudaran a salir del
pas.

Aun despus de aquellos sucesos, como ustedes mismos podrn juzgar, tan
desafortunados, en los que me vi arrastrado por mi propia conducta y que
cambiaron mi vida de manera trascendental, nunca me consider un asesino.
Mi suerte estaba echada, y mi destino fortuito tom giros inesperados que
no son el objeto de este relato.

                                    ***

Por esas cosas del azar me vi un da en Nueva York, The Big Apple, como
dicen por ac. Decid aprovechar las oportunidades que se me presentaron y
aqu resido, longevo, mesurado y circunspecto, como una vieja ostra.

Sin grandes achaques y gozando de buena memoria, visito un mdico de vez en
cuando, el Dr. X., y esta tarde en que acud a mi cita, en su consultorio
se haban reunido muchos pacientes, casi todos viejos como yo. Tom
asiento. Me dispona a hojear un magazine, de esos que colocan en la
antesala del dispensario para que parezca menos aburrida la espera, y que
por lo general, cuando uno no lleva su propia lectura, una buena charla con
un compaero ocasional cumple el requisito con mejor eficacia.

Sent en la cara una rfaga de aire clido, denso, que se col por la
puerta cuando una vieja de aspecto descuidado entr en la sala de espera
del consultorio. Le cost mucho trabajo introducirse porque, adems de su
abundancia de carnes, iba apoyndose en un carro de cargar vveres.
Enrojecida la cara por el calor y enjugndose el sudor con un trapo
ennegrecido, la mujer, de facha indigente y gordura excepcional, irradiaba
afabilidad desde su primer gesto. Arrim el trasto con ruedas a una de las
butacas conquistadas por un madrugador y ocup el nico asiento vacante
(por pura coincidencia), enfrente de un servidor.

Desparram la franca sonrisa con la que mostr, al grupo de indiferentes,
el verdusco de sus dientes carcomidos, entre los que sostena una
descomunal horquilla mientras, con ambas manos, se recoga el cabello
cenizo en una trenza oleaginosa que no lograba anclar en el mar de cebo de
su amplio cogote.

Desisti. Se enganch la horquilla de cualquier modo y abri un bolso que
en algn tiempo debi ser de color azul ail con un diseo desteido. Meti
dentro del bolso el trapo hediondo y extrajo una caneca de vidrio mate (no
me fue difcil adivinar el carcter del contenido). Se empin el recipiente
con cierta discrecin y luego se limpi las comisuras de los labios con el
dorso del robusto puo. Lo tap cuidadosamente y lo introdujo de nuevo en
el bolso. Comenz a hablar echando una ojeada al cachivache que contena
sus pertenencias; una sombrilla destartalada, un botelln de agua y otros
fferes que no pretendo enumerar.

Por el acento y la diccin, supe que estaba en presencia de una coterrnea,
habanera, para ms seas. Me extendi una sonrisa especial, de esas que yo
llamo, con dedicatoria personal. Entonces disimul, ajustndome los
anteojos, para escudriar el rostro senil en el que se destacaban la
ciclpea papada y los ojillos azules, pequeos y vivaces. Me asegur de que
nunca la haba visto en mi vida y correspond a su gesto con una leve
inclinacin del torso y la cabeza, por supuesto, sin abandonar mi asiento.
Prosigui el parloteo sin dirigirse a nadie en particular:

"Hace mucho calor en esas calles del infierno, y por las noches, slo una
sabe el relente que se coge tirada en el banco de un parque. De da tiene
una que andar de saltimbanqui colndose donde puede respirarse, gratis, un
poco de fro, expuesta a que de un momento a otro, por las buenas -hizo un
guio- me obliguen a salir como volador de a peso. Pero la americana sta
-se refera a la asistente del Dr. X- me deja estar aqu. Claro -en un
susurro-, yo escondo lo otro -haciendo referencia a la caneca-. El doctor
tambin es muy buena persona".

"La maldita discriminacin!, ahora la llaman as. Yo tengo mi criterio,
pienso que todo es cuestin de espacio. Los humanos pasamos la vida
tratando de ocupar un espacio aun sin proponrnoslo, aunque no nos
corresponda -solt una risilla neurtica acompaada de un gesto infantil-.
El espacio es algo indefinido, ni siquiera los eruditos... en fin, cada
loco con su tema -exhal un suspiro y prosigui-. Eso pasaba con Benito
Bustamante, un hombre que vivi en su dimensin hasta el da en que le
cambi la suerte. Pendenciero, porque siempre crey firmemente que alguien
trataba de robarle su espacio. Eso cuentan los que lo conocieron mejor que
yo. De lo que puedo dar fe, es que lo defendi hasta despus de muerto, al
menos, hasta el da en que vi el crculo por ltima vez".

"Le decan El Beny. Algunos opinaban que era un buscapleitos, un loco. Yo
creo que Benito defenda lo que crea suyo. Se paraba todos los das en la
esquina de la calle Sol. All marcaba muy temprano, con una tiza
anaranjada, su trozo de territorio y ay! del que osara transgredirlo".

"Yo era una chiquilla por aquel entonces... Recuerdo que las mujeres se
volvan locas por l. Me llevaba bastantes aos, deca mi madre, con tal
que no se me ocurriera fijarme en semejante ficha, un expediente al
servicio del cuento y la mala vida, y agregaba que quien mal anda mal
acaba. Con el tiempo supe que era cierto, primero, por lo ocurrido al
propio Beny, y segundo; bueno, no hay ms que verme para imaginar cmo he
andado en mi vida..., humm!, pero esa es una historia diferente..., la de
Benito s es digna de saberse".

"Era un da entre semana, por la tarde..., yo sala del colegio, y el
campanario del Santo ngel Custodio acababa de llamar a misa de seis.
Benito haba dejado su demarcacin en la calle de Sol, en el barrio de
Jess Mara, y se plant a la salida del cine. Con el yeso naranja marc de
nuevo el crculo que delimitaba su espacio y que slo comparta muy a gusto
con alguna de las mujeres que correspondan a sus rondas. En eso lleg un
gendarme y al verlo parapetado en el centro del crculo, le dijo en
trminos muy groseros que no lo quera ver ms por all pintarrajeando la
calle con aquel trozo de tiza naranja. Para qu fue aquello! Cuando se
trataba de defender su espacio, Benito no respetaba ni el uniforme de la
autoridad. Se amarr a desafiar al representante del orden pblico y a
gesticular como un posedo. El otro termin por perder los estribos: sac
la cachiporra amenazante. El terco de Benito sigui en su porfa,
fanfarroneando hasta que el uniformado pas del dicho al hecho propinndole
un porrazo por el hombro izquierdo que lo dej tirado en el centro de su
crculo naranja. Todava me parece verlo; Benito se incorpor medio sonso
pero cauto, como si analizara el prximo paso del otro. Entonces se llev
la mano derecha a la espalda sacando de entre la faja del pantaln la
navaja reluciente, afilada en el colmo de los mediodas de ocio, con la que
a menudo haca alardes de bravuconeara para espantar a los otros chulos,
parado en el centro de su demarcacin".

"El gesto del pendenciero le cost la vida. El otro sac ligero la pistola
y sin darle tiempo a incorporarse, en presencia de todos los que all se
hallaban reunidos por tan nefasto suceso, le peg un balazo que lo congel
para siempre en el nico gesto de dolor de su vida. Cuajado, entumecido en
el centro del crculo naranja".

"Se haba congregado un montn de curiosos; vecinos, transentes, chamacos
que andaban empinando papalotes o jugando carambolas por los alrededores y
se pasaron la voz para presenciar la fatal escena. Ninguno de los curiosos,
ni el propio custodio de la ley, se atrevi a cruzar la frontera
circunscrita por el trozo de yeso naranja".

"El da que lo enterraron llovi a cntaros, no tena parientes. El
conserje puso por excusa que le haban robado la cdula del difunto en el
depsito de cadveres, y los vecinos tuvieron que 'untarlo' para recuperar
al occiso. Finalmente los atractivos fsicos del Beny fueron prueba
irrefutable de su identidad".

"Las prostitutas le pagaron el entierro. Lo velaron en su cuartucho de la
calle Sol y dicen que conservaba intacto el gesto de dolor. Mi madre me
prohibi ir a decirle adis, aunque se compadeci de su horrible fin.
Entonces me cont que Benito era oriundo de Pinar del Ro, de un pueblito
mal llamado Los Palacios. Al padre lo mataron en una bronca por causa de la
madre de Benito, que segn las malas lenguas era una mujer de la calle.
Ella muri a consecuencia del parto del chiquillo quien qued hurfano y al
parecer sin parientes. Lo recogi el viejo Bustamante que tena una vega de
tabaco, y le dio su apellido, ya que al muchacho lo llamaban por el nombre
del difunto padre. El chamaco era un aventurero, lo llevaba en la sangre.
Supo de la existencia de un medio hermano, que deba vivir en alguna parte
de la capital, y con unos once aos dej Los Palacios y al viejo
Bustamante, para llegar solo en alma a Jess Mara. Dice mi madre que
busc, infructuosamente, al supuesto hermano por un tiempo. Desde muy
jovencito comenzaron a asediarlo las mujeres y as fue como se inici en la
mala vida que llevaba. Dej de pensar en el tal hermano, y..., bueno,
imagnense ustedes lo dems".

La salita se iba vaciando mientras nuestra interlocutora daba cuentas del
singular relato, a los que iban quedando; entre ellos, yo.

"El da que lo mataron estuve por horas atisbando la esquina de Sol y
Villegas a travs de las rejas de la ventana de la cuarteara en que
vivamos mi madre y yo, observando cmo la lluvia arrasaba con impetuosidad
el crculo de color naranja".

"Me puse de acuerdo con una compaera de clases, y el lunes siguiente nos
escapamos del colegio para ir al cementerio. Juntamos unos reales y
compramos un ramo de azucenas. En medio de nuestros piadosos propsitos, no
camos en cuenta que ignorbamos el lugar donde haba sido sepultado el
difunto. De nuevo se presentaba el dilema del espacio, y fue entonces
cuando, por primera vez en mi vida, reconoc que mi maestra, al igual que
Benito Bustamante, aunque lo expresaran de manera diferente, tenan razn.
Cuerpo es todo lo que ocupa un lugar en el espacio, deca la maestra. Cada
uno que ocupe el espacio que le toca, deca Benito siempre que defenda su
sitio en la esquina de Sol".

"Mi amiga y yo decidimos no perder el viaje y nos determinamos a consultar
al cancerbero. Uno de los cotos de aquella rauda, serva como destino final
de las almas desventuradas. Me pregunt si estaran desamparadas ms all
de la muerte. Otro muy diferente era el panorama en el rea opuesta de la
antigua necrpolis, donde se elevaban lujosos pabellones mortuorios y
monumentos de mrmoles importados".

"Al quedar demostrado una vez ms, y debidamente ratificado por el
cancerbero, que cada cuerpo ocupa su espacio, determinado por categoras
aun despus de la muerte, el anciano seal el camino de los miserables.
Por l anduvimos un largo trecho, yo dira que toda la vida, al menos eso
es lo que pienso cuando estoy desorientada. Muchas sepulturas estaban
abandonadas, no llevaban nombre; cruces destruidas, deterioro, renuncia".

"Cuando haba perdido toda esperanza, ocurri un inusitado suceso que
todava, al recordarlo, a pesar del tiempo transcurrido desde aquel
sobrecogedor instante, me produce una sensacin de espanto; como si el
tiempo estuviese detenido para siempre en ese rincn de mi memoria. Miren
cmo se me pone la carne de gallina" -se estir los colgajos de pellejo del
antebrazo mostrndolos, supongo que a m y a otro anciano, nicas,
congeladas almas, que habamos permanecido inertes hasta llegado ese
momento de la pattica historia, y continu:

"Un viento helado, como el que precede al temporal, invadi el camposanto y
arremolin las hojas de los vetustos y agobiados rboles que all habitaban
en divina simbiosis con los muertos. De repente se despej una vereda
estrecha que se perda en otro remolino de hojarasca. Caminamos empujadas
por una sensacin de calma relativa que nos llev a reconocer, al instante,
el ltimo espacio de Benito Bustamante".

"Inslito, increble, pero justo, inapelablemente justo; el crculo
naranja, ms brillante que nunca, como si el propio Benito hubiese salido
de la fosa y lo acabara de retocar con su yeso iridiscente, apareci ante
nuestro colosal asombro; atroz, luminiscente, y sobre toda cosa justo,
intachable, disciplinadamente en su sitio, rodeando un montculo de tierra
sin nombre... Sin dudas, la fosa era reciente".

En eso, mi acompaante acude al repentino llamado de "la americana",
quedando yo, solo, alma en pena casi, como squito exclusivo de la locuaz
desconocida.

"Siempre lo cuento tal y como sucedi, pero nadie me cree; o tal vez nadie
se atreve a creerme. Ni mi amiga, que particip de la experiencia al grado
de perder el habla hasta el da en que contrajo matrimonio y balbuce la
afirmacin frente al notario con un cansancio de siglos. No recuerda nada,
mucho menos que una vez visitamos juntas el cementerio"...

                                    ***

Predestinado a ser llamado el ltimo en la antesala de la consulta del Dr.
X, me toc escuchar el final; sorprendente, aplastante, inslito, que desde
aquel instante, y hasta el ltimo de mis das, me har cargar con una nueva
culpa.

La mujer extrajo la caneca del bolso desgastado, bebi un largo trago con
el que dio fin al contenido del envase, que devolvi al espacio
correspondiente dentro del bolso. Se puso de pie sin despedirse, alcanzando
la barra por la que empu el carromato. Apoyada en l, como si tratara de
demostrar su teora del espacio corporal, deposit dentro la bolsa que en
un tiempo fue azul.

Se fue como vino, con su rfaga de viento clido, denso, haciendo un
esfuerzo para deslizar su humanidad a travs de la puerta. La vi alejarse
envuelta en una nube gris, abriendo el paraguas destartalado sobre su mar
oleaginoso y plomizo. La lluvia comenzaba a caer sobre todos los confines
de la tierra...

"La americana" abri la puerta del consultorio dejando salir al penltimo
de los pacientes. Estaba yo sumido en mi estupor y la vi como quien ve un
fantasma, una aparicin inesperada que sale de la nada a entorpecer el
pensamiento. Me dirigi una de sus siempre amables y falseadas sonrisas al
tiempo que hablaba:

-Come in, please, Dr. X is waiting just for you to leave the office.

Hizo una pausa que me pareci eterna. Supuse que se impacient porque,
haciendo un inmejorable esfuerzo para corregir su acento y, antes de
silabear el nombre, consult el reloj que llevaba en su mueca mirndome
como se escruta a un bicho raro.

-Mes'cushia..?

Finalmente asest el terrible golpe:

-Senior Benito Bustamante...

Una vez ms, el nombre, sin equivocaciones, reson en la antesala; ntido,
preciso, inconmensurable, dando en el blanco como un dardo envenenado, como
una burla furtiva; infame.

1. Gandules.

** Mara Eugenia Caseiro
   buhowriter@hotmail.com
   Escritora cubana radicada en Miami. Textos suyos han aparecido en la
   Muestra de Poesa Siglo XXI, de la Asociacin Prometeo de Poesa, y en
   las antologas Famous Poets Society (1997 y 2000), Nueva poesa
   hispanoamericana (2004 y 2005) y Paseo en verso (Mxico, 2005). Fue
   finalista del Concurso Internacional de Poesa Pasos en La Azotea y
   obtuvo mencin de honor en el Concurso Internacional de Poesa y Cuento
   Mis Escritos (Lanuz, Argentina). Participa en Agonia.net y Radio Agona.
   Delegada en Estados Unidos del grupo LCeeE, bajo la directiva de
   Napolen Lizardo. Sus textos estn difundidos en Internet, donde
   colabora con revistas y diarios digitales. Actualmente dirige el grupo
   con inquietudes literarias Los Bhos y Las Lechuzas, con escritores
   profesionales y noveles de habla hispana. Participa en numerosos foros
   de literatura.



=== Albur      Homero Vivas Garca ========================================

                                                              a Jazmn Ruiz
                                                         (siempre presente)

Aquel
que en inslitas
comarcas
te persigue
logr abrevar
sus rebaos perdidos
Ahora muere
e irn con l
todas sus bestias

===

No conoces
lo que el fondo
de se
tu partido corazn
dej
en esta ruta
No sabes
de los aromas
prendidos
en las sedas
que quedaron
cuando cruzaste la puerta

===

Este
agotado corazn
deshace los caminos
en busca
del Albur

===

Esos
tus tristes
ojos
a dnde irn
Esas
tus manos
qu jardines
acarician
Esos pensamientos
arrastrados
en aquel
tu ro
a cul mar
desembocan
Esa tristeza
en tu mirada
a dnde va
Dime
A quin
pertenecen
esas
tus solas
posesiones

===

Las lgrimas
perdidas
en tu cara
llaman
Y este
errabundo
Seor
se resiste

===

La risa
que navega
en aquella
transparencia
de tus ojos
Ese mar de ojos
que inunda
mi cargado navo
a dnde
nos conduce? 

===

Sabemos de esos
tus oficios
Sabemos de las noches
a juro pasadas
Lo sabe
este Rey
que se condena
a esperarte
Un
insulso gobernante
dedicado
a aguardar
que rompan
sus poternas

===

Slo decir
y sumergirse
en esa
profundidad
Decir
para callar
cuando
ella observa
Callar
y or
cmo se desliza
por la colina
verde y suave
lo que se quiere
lo que retenemos
lo que al fin
nos alcanza

===

Tengo una gota
an
de aquel riachuelo
que una vez
ba nuestros cuerpos
ateridos
Esa gota
salobre devenida
se confunde
con la lluvia
de aprehensiones
que ahora
asecha nuestra casa

===

El rey
que an se cree
dueo
de conquistados
territorios
dice
y no abdica
Quedan
(siempre le quedan)
las estepas largas
que lo llevan
a las aguas
de ojos
a los ojos
y a las aguas

===

Hubo
un hidalgo
que abri
sus puertas
y decidi
que todas
esas tropas
lo allanaran

** Homero Vivas Garca
   homerovivas@yahoo.com
   Escritor venezolano (San Cristbal, Tchira, 1953). Es miembro de la
   junta directiva de la Asociacin de Escritores del Tchira y de la junta
   organizadora del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que se
   celebra anualmente en ambos pases desde 1992. Abogado de profesin, ha
   publicado poesa, entrevistas y reseas en peridicos y revistas
   literarias venezolanas e internacionales. Ha publicado, entre otros, los
   poemarios Ciudadela sitiada e ndigo (2002).



=== Las bolsas de basura      Jordi Climent Botella =======================

Fue cuando sali del ascensor. All estaban. Justo enfrente de la puerta.
Cuatro enormes bolsas de basura de color azul. Repletas hasta casi rebosar.
Poda verse cmo debajo de ellas se haba formado ya un pequeo charco
maloliente.

Pero, en qu coo estaba pensando esa gente? Por all correteaban nios y
vete a saber qu infeccin podan pillar en esas condiciones.

Adems, le indignaba que la gente fuese tan cerda. Seguramente el mismo
tipo de gente que luego obligan a las visitas a descalzarse para que no les
ensucien el parquet.

Haca ya semanas que se vena repitiendo el incidente.

Era costumbre en el edificio que, a cierta hora, el portero dejase un cubo
de basura por planta, donde los inquilinos depositaban sus desperdicios.
Luego el portero volva a pasar, lo recoga todo y lo tiraba a su lugar
correspondiente.

Pero, ltimamente, ciertas personas, sin esperar a que el portero dejase el
cubo, decidan dejar la basura desperdigada por el suelo. A consecuencia de
esto, se haba producido ya una mancha pardusca en el suelo que no haba
manera de limpiar.

Pasando por encima de las bolsas, lleg a su puerta y entr en casa.

Busc un folio y un bolgrafo y escribi un cartel donde se recordaba que
haba un horario para dejar la basura y un sitio adecuado donde hacerlo.
Todo escrito de forma muy educada, as dara una leccin a estos incvicos.

Con un poco de cinta adhesiva colg el cartelito en la pared. Justo encima
de la basura. As quien volviese para dejarla all vera el rtulo y aunque
fuera por vergenza evitara abandonar de cualquier manera su porquera.

La cosa pareci funcionar durante un tiempo. La mancha pardusca no
desapareca, pero al menos no se encontraba con la basura impidindole el
paso.

Sin embargo, un da, al volver del trabajo, all estaban otra vez. Azules,
a punto de rebosar y supurando ese lquido imposible de limpiar.

Not cmo se le aceleraba el pulso y creca su indignacin.

Tal como entr en casa fue a coger el bolgrafo y un folio.

Esta vez la educacin a un lado y redact una nota en la que invitaba a los
cerdos a irse a vivir a una pocilga y a dejar la escalera para los vecinos.

Lo colg exactamente donde colg el anterior y nuevamente pareci
funcionar. Por unos das, al menos.

No pas mucho antes de que el cartel perdiese su efecto intimidante y
volviesen a aparecer las bolsas de basura.

Indignado, desisti de la idea de colgar nuevas notas. A la maana
siguiente, el portero haba retirado ya los desperdicios.

Cuando lleg de trabajar, se encontr que aquella vez el rellano de la
escalera estaba limpio. El vecino que ensuciaba la escalera todava no
haba actuado, as que decidi pasarse la noche esperando al culpable.

Se sent en el sof y en completo silencio esper una seal. Cualquier
cosa. Sonido de algn objeto arrastrndose, el sonido de unos pasos, o el
de una puerta que se abre.

Sin embargo, cosa extraa, en aquella ocasin reinaba el silencio absoluto
en el edificio.

No le import. Estaba decidido a encontrar al culpable y a decirle cuatro
cosas. Mentalmente iba repasando la conversacin que tendra. Qu le
dira? Mil dilogos imaginarios pasaban por su cabeza.

Sin embargo el tiempo iba pasando y nada se oa. Sali un par de veces de
casa, pero resultaron ser falsas alarmas.

De repente son el despertador y se despert sobresaltado. Se haba
quedado dormido! Esperando en vano el sueo le haba vencido. Se visti a
toda prisa, tom su caf y sali hacia el trabajo.

Lo primero que encontr al salir fueron las bolsas de basura de su vecino.
Rojo de ira fue a por un cuchillo y las raj todas, esparciendo por el
suelo todo su contenido. Pedazos de carne, envases de yogures, cartones de
leche, pieles de fruta. Todo por el suelo como si de macabras tripas se
tratara. Volvi a casa, se lav la cara y march a trabajar.

** Jordi Climent Botella
   jclimentb@gmail.com
   Escritor espaol (Barcelona, 1973). Programador de oficio, escribe
   poesa y narrativa. Textos suyos han aparecido en sitios como El
   Vertedero, Pas Cultural, Metamorfosis, Anceo.com, Paseos.net y El
   Rincn del Haik (http://www.elrincondelhaiku.org). La revista No-Michi
   (http://www.no-michi.com) lo incluy en uno de sus libros digitales.
   Textos suyos tambin aparecen en la antologa Aldea Potica III. Haiks
   de la editorial pera Prima (http://www.operaprima.es).


   
=== La epopeya del laberinto (extractos)      Beatriz Hernanz Angulo ======

No estaba viva el ltimo amanecer que te vi.

Venas entre ciclones y sombras,
en la huella fugaz de los retratos.

Aguardabas girasoles que nunca suean,
los pulidos helechos de tu carne,
la verja derrumbada por las cicatrices de la niebla.

No estaba viva el ltimo amanecer que te vi.

Vesta el horizonte un ramillete de pistachos,
-la sonrisa llena de viento, de palabras-,
y volviste la mirada
al espejo vaco que la soledad puebla.

Una planta de batista envuelve la nostalgia
de un azul perdido que ciega.
En los garabatos dementes del cielo
siembra la muerte un ramaje de vidrios,
acuna el viento los fuegos perdidos.

No estaba viva el ltimo amanecer que te vi.
Despus de tu naufragio no quedan versos,
me vuelvo orgullosamente plida,
y los caballos
se enredan en mis manos ensortijadas de tormentas.

      (Ibiza, valle del Morna)

===

Haba hecho planes de memoria y olvido,
con el lquido que exhuman las estatuas,
adivinando orculos en las pupilas del sol.

Una isla sepia y azul circunda
sombra, el desaliento.

En cuclillas,
ardiente y solitaria,
Persfone reclina sus rtulas de alabastro.

Camino de sombras en la batalla contra el viento
-Cunto tiempo tendr que estar an-

La mueca de los rboles
fustiga la tez herida por la distancia.
Allan perros lunares,
Persfone se juega su destino
en la ruleta de los besos.

El peso ausente del mar,
sumergido en los ojos de Hctor.
Una isla arde en su memoria,
pero llegaron los caballos.

Al principio hubo un ojo nico.
Pero el mrmol tiembla
por la tierra perdida,
por los hroes pequeos
que habitan en los retratos.

Imagino los alfileres de sus manos.
El cielo ha derribado el mundo y sus ventanas.

===

      No olvidar la luz de los caballos
      (P. Neruda, Estravagario)

En un pecho frgil
nace un pjaro de muerte
he perdido
un silencio
que se ahog en la infancia

Un perfume de invierno
que creci como una sbana

Una montaa de cipreses
que saludan a un mar ensimismado

Una patria recin lavada...

===

Las palabras aliadas rompen
tu silencio de estao,
las plegarias que viajan por tu aliento.
No hay puerta final.

Huyen por el dintel desconocido del aire,
como golondrinas de otros veranos.

Son flechas de encajes infinitos,
entraas de la nada
que aguardan
la luz en el casco bruido de un hroe.

** Beatriz Hernanz Angulo
   beatriz.hernanz@fundacioncarolina.es
   Escritora y filloga espaola. Doctora en filologa hispnica por la
   Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado como docente en diversas
   universidades anglosajonas. Colaboradora habitual de los Cursos de
   Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, as como profesora
   invitada y conferenciante en diversas instituciones culturales y
   universitarias (Fundacin Ortega y Gasset, Crculo de Bellas Artes,
   Universidad de Puerto Rico, Casa de Galicia, TVE, TVG, Universidad
   Autnoma de Madrid, Complutense, Carlos III, Instituto Cervantes, Ateneo
   de Madrid y otras). Ha sido crtica literaria en ABC Cultural
   (http://cultural.abc.es, 1992-1998), y en El Cultural
   (http://www.elcultural.es) del diario espaol El Mundo
   (http://www.elmundo.es, desde 1998). Ha sido coordinadora de actividades
   culturales y educativas en la Compaa Nacional de Teatro Clsico y
   directora del Centro de Documentacin Teatral del Instituto Nacional de
   las Artes Escnicas y la Msica (Inaem, http://wwwinaem.mcu.es),
   coordinadora de la Comisin del Centenario de 1898, as como
   coordinadora general y directora acadmica del Programa de Becas Endesa
   de Patrimonio Cultural para Iberoamrica del Ministerio de Educacin y
   Cultura de Espaa. En la actualidad es coordinadora del rea de
   Humanidades del Programa de Becas de la Fundacin Carolina. Ha publicado
   numerosos artculos y ensayos sobre literatura espaola, especialmente
   sobre teatro clsico y contemporneo. Ha editado para Castalia
   (http://www.castalia.es) dos piezas dramticas de Eduardo Marquina. Ha
   traducido al castellano libros de poetas como Montale, Cummings,
   Swzymborska y otros. Es miembro del consejo de direccin de la revista
   Rey Lagarto, y secretaria general de la Asociacin Cultural Lyric Link,
   Enlace de Culturas. Miembro de la Asociacin Internacional de
   Hispanistas (AIH, http://www.dartmouth.edu/~aih) y de la Asociacin
   Colegial de Escritores de Espaa (http://www.acescritores.com). Ha
   publicado los poemarios La lealtad del espejo (premio Barcarola de
   Poesa, Albacete, 1993), La vigilia del tiempo (accsit del premio
   Adonais, Madrid, Rialp, 1996), libro que recibi una ayuda a la creacin
   literaria del Ministerio de Cultura (1994), La epopeya del laberinto
   (Palma de Mallorca, Calima, 2001) y La piel de las palabras (Palma de
   Mallorca, Calima, 2005), con prlogo de Jos Manuel Caballero Bonald.
   Figura en multitud de revistas literarias y antologas, as como en
   pginas y bibliotecas electrnicas de poesa como la Biblioteca Virtual
   Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com), de la Universidad
   de Alicante.



=== Sabina y los trenes      Jorge Zavaleta Balarezo ======================

Todos dicen que la primera vez no se olvida, que puede extraviarse en la
memoria, confundirse por instantes fugaces, pero al final retorna y est
all como un recuerdo permanente. La taza de caf acompaaba a la
servilleta en la que manifestabas tu conducta nerviosa. La esperabas con la
ansiedad de la primera vez. S, sta s era para ti la primera. Ni siquiera
te habas mirado al espejo al dejar tu departamento. Ni siquiera te
alegraste con los clsicos rocks que escuchaste en el autorradio. Ni
siquiera, por ltimo, pediste algo para auxiliar a tu crujiente estmago
cuando tomaste asiento en el restaurante.

Vendra? No eras un adivino, ni un profeta, ni siquiera podas determinar
si tendras trabajo el prximo ao. Rellenabas la servilleta blanca con la
tinta abundante de tu lapicero comn. Comn pero no tan corriente, igual
que tu personalidad. Cuando lleg, recordaste, al mirarla, que no tenas
una tradicin osculatoria tras de ti. Quiz slo una tradicin ertica,
quiz slo una prdida de tiempo, que, despus de todo, y muy en el fondo,
no lo era. No podas llamar prdidas de tiempo -no, no seras injusto, al
pensar las desnudeces olmpicas, gloriosas de Jane Russell aunque nunca las
hubieras visto, aunque siempre las pensaste, aunque fue tu diosa eterna y
ni siquiera te importaba que ahora estuviese vieja y acabada, una estrella
silenciosa a quien ya nadie quera entrevistar. Y tu mundo hollywoodense,
que era permanente en tu memoria, se interrumpi de pronto cuando ella tom
asiento.

Has ledo a Kundera?, me pregunt. Pens que era el inicio de un largo
interrogatorio literario en el que mis vacos e ignorancias capitales sobre
Proust y Durrell podran compensarse con mi falsa erudicin sobre Borges y
Greene. A estos dos, por lo menos, los conoca muy bien.

Es encantador, me dijo. Recuerdas La insoportable levedad de ser? A Sabina
le encantaba hacer el amor en los trenes. A m tambin, me dijo. Bueno, me
gustara -prosigui-, nunca he estado en uno. Vayamos a Huancayo, o al
Cusco, pude haberle dicho, como imaginando cmo su lencera negra ira
cayendo al suelo mientras, sobre los rieles de acero, nuestras humanidades
comenzaban a compenetrarse.

Pidi un caf. Yo, el segundo. Hay un hotel cerca, me dijo. La oferta
tentadora de sus labios pintados del color del vino tinto, me hicieron
pensar que estaba frente a esas dulces mujeres liberadas, dulces y
desprejuiciadas que luchaban contra los preceptos victorianos del siglo
diecinueve. La imagin desnuda, la imagin tersa, la imagin mil veces, en
veinte segundos. No tuve tiempo de hacer comparaciones con otras mujeres,
no pude acordarme de la Laurita de la universidad, de la Kathy del barrio
infantil, ni de la striptisera de la ltima pelcula que haba visto. Era
la quinta vez que nos veamos y la quinta que estbamos a punto de dar el
trascendental? paso del amor fsico.

No fue la tortura ni el xtasis en demasa. Fue la normalidad de treinta
minutos hirindonos el uno al otro, ella a m y yo a ella, con nuestras
mejores armas. Estaba feliz. Sonrea con las carcajadas de quien escucha un
chiste tan bueno que piensa que nunca le contarn otro mejor. Pero siempre
habr algo, alguien mejor, dijo una vez un Nobel en televisin. Yo lo
escuch, y aunque ese Nobel me cae antiptico, y desconozco la totalidad de
su obra, reflexion, y comprob que siempre habra alguien mejor.

Volvimos al caf y me habl de su futuro viaje perpetuo. Claro que ste no
iba a ser el infierno tan temido de Onetti, sta iba a ser solamente una
serie de prcticas amatorias, quiz sucesivas, cuyo nico objetivo -final,
fctico- era nuestra complacencia infinita.

Ni siquiera nos una el gusto por el cine, y la msica la escuchbamos
desde la perspectiva de cada uno. Slo nos una la admiracin alucinatoria
por los Beatles y el desencanto de que, en este caso, no habra jams nada
mejor. Al revs del desencanto, era, en realidad, una fortuna.



Cinco aos despus

Baj del tren y rumbo a la salida de la estacin la vi. Cinco aos y
record el hotel. Las blancas paredes limpias, la ventana desde donde se
vea a los chicos jugando a la pelota, sus gritos injustos, record sus
movimientos gimnsticos en el lecho, record dos o tres pelculas que
podran interpretarse ms o menos como representaciones de nuestro,
entonces, encuentro fortuito.

Esto, claro, tampoco iba a ser El ltimo tango en Pars, slo sera un
reencuentro inesperado, quiz otro caf, quiz ms nervios reflejados en la
servilleta blanca colmada de dibujos inexplicables, quiz la esperanza de
volver al tercer piso de ese hotel "que est cerca". Y, cuando me dispona
a saludarla, ni siquiera a estrecharla entre mis brazos y besarla como un
soldado recin llegado, y afortunadamente vivo y sin heridas, de una guerra
sucia e incomprensible, comprend que cinco aos transforman a cualquier
persona, la vuelven diferente, mejor o peor, pero, sobre todo, distinta.

Fsicamente era ms hermosa todava. Era la mujer de mi cuadro preferido,
si es que hubiese sido un buen pintor, la herona de una saga interminable,
si fuera un dramaturgo inofensivo pero famoso, o un escritor independiente.
Estaba ms hermosa, pero ya esas proposiciones hoteleras no formaban parte
de su filosofa existencial. Te llamo, me dijo, estoy de paso, vine por mi
mam pero parece que recin llegar por la noche. Podemos conversar, le
dije, Aqu?, me pregunt. Este no es lugar para conversar, te llamo, en
serio, vete, vete. Y me fui.



Una semana despus

La llamada, efectivamente, se hizo realidad. No, esto tampoco iba a ser
Todos los fuegos el fuego, nuestro querido Julio hace mucho que estaba
enterrado en Pars, entre famosos, y nos negara los derechos de autor para
representar su inquietante relato, quiz hasta si lo hiciramos casual,
involuntariamente. En quince minutos me cont que su viaje perpetuo por el
mundo haba dejado de serlo el mismo ao que lo inici. Viaj mucho en
tren, pero se desanim de ser la Sabina de Kundera. Conoci las linduras de
Europa, las de Asia y las de frica, le valieron ms que cualquier tonto e
intil curso de geografa. Ahora tomaba fotos para una prestigiosa revista
especializada en autos. Estaba en lo suyo. Y yo segua llenando mi galera
de personajes, surtindola con fruicin, como quien tiene -y conserva- un
valioso archivo periodstico. Nunca supe valorar mis cosas, ni su
dimensin, ni su alcance. Nunca me import si el artculo en el diario me
lo firmaban o no. Me daba igual. Slo me interesaba que el contenido fuese
fiel al lmpido original, que no hubiese horrores tipogrficos. Me llam un
sbado invernal. Han pasado cinco aos, me record. Sigues igual de
gracioso?, me pregunt. La lencera negra atraves mi mente como un
chispazo, como un rayo, un tornado o el preludio de un huracn. Eso
depende, le contest. Y ri. Ahora vivo en La Aurora, me confes. Es mejor
que un hotel, continu. Como quien le pone la trampa al ratn. Y el pedazo
de queso es enorme y delicioso. Conduje despacio, esta vez s, no como en
la primera oportunidad, puse mucha, quiz demasiada, atencin a cada tema
que sala de los autoparlantes. Los escuchaba a un volumen moderado. El
parabrisas se humedeca a cada minuto y las plumillas, si tuvieran alma y
sentimientos, quiz hubieran montado en clera, porque estaban trabajando
demasiado.

Lencera negra, pens una vez ms. La encontr en un charco de sangre,
sobre el parquet de su sala. No era necesario llamar a la polica, ellos ya
estaban all. Usted habl esta tarde con ella, no?, me dijo el que
pareca ser el jefe y el ms rudo de todos esos veinte hombres que tomaban
huellas dactilares y husmeaban las habitaciones de la casa. Cunto la
conoca?, fue su segunda pregunta. Estaba tan sorprendido que no tena
lugar para la sorpresa ni para desahogarme a travs de mi saliva en el
auto. Me fui, porque mi presencia era innecesaria. La primera vez,
formidable, ms que un ejercicio fsico magnfico, la mujer ms bella de la
tierra cubrindote la cara con las almohadas blancas de hotel. Su desnudez
profunda. Y ahora, en ese charco de sangre, apualada.

Mejor, me olvid. Total, sta iba a ser, no fue, la sexta vez que la vera.
Quiz hubiramos terminado viendo una pelcula en la televisin, acostados
en su cama, compartiendo cocacolas y pizzas baratas y sabrosas. Quiz,
porque tambin sa era parte de mi mala suerte.



Al da siguiente

En el caf de Camino Real el peridico que iba revisando consignaba, en la
seccin policial, la muerte de ella. Apur el caf, ped la cuenta. Cuando
estaba por levantarme de la mesa, una mujer de treinta aos, es decir, una
de mi generacin, dijo reconocerme. Usted no es el que escribe tanto de
cine y de libros que su sabidura ya cae antiptica?, me cuestion. Quiz,
s, a veces escribo, publico artculos pero, pero, pero (pareca el cerdito
Porky), de dnde o cmo me conoce usted. Su relato fue tan largo e
interesante que volv a mi mesa y terminamos conversando de Proust y
Durrell, a quienes ahora conoca como si hubiese nacido en Europa y ellos
hubiesen sido mis hermanos.

Ha ledo La insoportable levedad del ser?, le consult, con la esperanza,
curiosidad y el recuerdo de esa vez, en otro caf, hace cinco aos. A
Sabina le gustaba el erotismo que trasmitan los trenes, asever con la
seguridad de quien se considera una mujer madura. Mi vida ha estado
vinculada a las vas frreas casi desde siempre, pero no, no precipite
juicios, nunca he amado en un tren. Quiz deb decir, como una porcin de
estupidez, nunca falta una primera ocasin. Pero me contuve. Call y la
mir con la eternidad que se acaba cuando te das cuenta de que hoy tienes
que trabajar. Eres un tipo interesante, me dijo, aunque algo cruel, aadi.
Ya no le importaba cuestionarme. No le dije que muy cerca haba un hotel,
no le dije nada acerca de que un gran amor efmero del pasado haba sido
cruelmente asesinado la noche anterior, justo cuando iba a reencontrarlo
despus de un lustro. No, no le dije nada de eso, porque no le iba a
interesar. Y de Borges, de Borges qu opina?, fue su nueva interrogante.
Sonre con malicia. Pude decir por supuesto, pero la qued mirando,
comprob la dulzura de sus facciones, el color marrn de su pelo, su pinta
de intelectual, sus lentes de John Lennon. No, quiz no sera el inicio de
una larga y fructfera amistad, como al final de la clsica historia
cinfila de amor, tercamente colorizada. Iba a comenzar mi perorata sobre
Borges, pero me contuve. Ahora tendra que convertirme en detective, en un
buueliano ngel exterminador cuya mayor presa sera el asesino de ese
cuerpo rotundo que am con ardor hace cinco aos. Lo puedo llamar por
telfono?, podramos vernos de nuevo?, me pregunt con su inocencia
contenida en la treintena de aos que llevaba vividos. Claro, y le dict mi
siempre bienvenido nmero, ahora digital. Lo apunt y ri: chau, me dijo,
se alej en la maana con gara. Lencera negra, pens, y hasta me olvid
del peridico en el caf. Y de pagar la cuenta.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== Donde vibra la noche o Diez horas sin reproche      Miguel de Asn ====

Oquedades opacas transitadas por fuegos, / luces
libertinas que conquistarn corazones, / roces de
pieles enlazadas en abrazos, / cruces de piernas que
no tienen fin. / Quin te ampara soledad cuando se va
tu amor? / Quin te ampara estrella cuando tu sol
est lejos? / Quin te recuerda espacio cuando el
amor no est?

Quimeras en brotes de labios jvenes, / caricias
musitadas entre alientos clidos, / roces apagados que
cortan distancias, / y la joven de la luz se aduea
as de la noche del deseo, / y el vendedor de sueos
ahora slo quiere reposar junto a su amada, / y el
decorador de vidas acude a su cita con la aurora, / y
la nueva estela de calor alumbra los pliegues hmedos
de una mujer.

Surge corazn de las mazmorras del deseo, / envaina
la onanstica espada en la vaina caliente, / ya est
pronta la llegada de tu bello tringulo, / ya acude a
tu encuentro la novia del deseo, / ya se acerca con
ganas de ti la voraz devoradora de amor, / ya se
estimula con slo el pensamiento tu erigido copete, /
ya la escanciadora botella quiere abrirse a su duea.

Furtivos dedos quieren encontrarse prestos, /
pliegues ocultos quieren salir a la luz, / donde
regalarse con placeres ya olvidados, / donde
recompensarse con vibraciones no recordadas, / donde
quedar ahtos de calambres de Eros. / Deja que la
msica de tu voz despierte al aire, / deja que la
huella de tus besos se quede en mi piel, / deja que no
olvide cmo era tu tacto, / la redondez de tu cuerpo,
/ las curvas de tu ser.

Esquivas miradas poblaron el ayer, / roces
accidentales que hacan mi cuerpo emerger, / furtivas
sensaciones que yo intentaba encontrar, / donde el
deseo pide entre ascuas no morir, / cuando la
imaginacin empieza a sentir, / buscando una forma de
realidad ya antes soada, / intentando saciar la
fuente de un deseo que no quiere marchitar. /

Odres de deseo guardaba mi ser, / cntaros llenos que
ansiaban florar, / y la esquiva realidad nunca se
presentaba, / y la duea de los sueos segua sin
nombre. / Tal vez fue la carencia nunca satisfecha, /
tal vez fue una ingenuidad nunca madurada por
experiencia, / tal vez ese biorrtmico instinto, / ese
algo animal que herva en mi interior nunca
satisfecho, / slo s que te am, / slo s que te
pose, / slo s que adquir el regalo de la
providencia en ti, / y mil estertores ocultos se
liberaron contigo, / y mil ansiedades ocultas
desaparecieron, / y mil demonios oscuros huyeron de
m. /

Recobr mis fantasas ensoadoras con tus
experimentados labios, / y as recorr en ti,
contigo, cada recodo de mujer, / aprend las cuatro
reglas del amor y las multipliqu a tu lado, y fueron
realidad y no ensoacin, / y fueron tormento al igual
que placer, / porque me asaltaba el miedo, / porque no
confiaba en mis rganos, / porque no haban existido
otras concavidades de iniciacin. /

Lo nuestro no fue amor sino deseo, / o deseo y hambre
de amar, / o complacencia y hambre de sentir, / o
resignacin y ganas de experimentar, / o dos cuerpos
encontrados huyendo de sus soledades. / Mil veces me
invitaste y no te entend, / ganas tenas tambin t
de m, / o tal vez no era para ti lo nico
importante. / Yo tena hambre de amar, / pero ni saba
cmo comer, / casi ni saba de qu hablar. /

Sbanas traviesas compusieron melodas de amor, /
tactos suaves y certeros buscaban llegar a las notas
ms melodiosas, / y yo slo saba desafinar, / y poco
a poco me enseaste a componer un ritmo melodioso. /
El dueto nuestro creo que hizo alguna balada
coherente, / no digna de premio, tal vez de mencin. /

Cabezales encabritados llegaron a mover paredes, /
era el ansia reprimida por mil siglos, / era toda la
raza humana intentando conocer, / derroches
gimnsticos que no poda aunque quera mantener, /
minutos incontables de pasin desarbolada, / frentica
incluso, / explorando las carencias que quera con
prisa desterrar. /

Humedeces compartidas fusionndose en una, / y vacos
huecos que no se terminaban de llenar, / porque nada
tibio les daba de comer, / porque mustio permaneca mi
ser, porque un tapn en mi alma cercenaba mi ser, /
porque un quimrico fluir no quera existir.

Aun sin saber del tema lleno est de publicidad, / y
se vende un producto que es corriente, / como si fuese
obra capital. / Sin saber an estoy desengaado, / y
aunque con pocas he estado, / y el saber no ocupa
lugar, / y sabe ms por viejo el diablo, / an todava
me defrauda el gimnstico evento, / tal vez me tenga
que aficionar, / o mejor, incluso, tenga que
perfeccionar. /

Y al igual que empezamos, / aunque somos humanos, /
espritus llanos, / comportamientos canos, / e incluso
nos llamamos hermanos, / tras de intentos vanos, /
tras de derroches ufanos, / vamos a poetizar: /

Sent la brisa de la noche en ti, / llama nunca
extinta se albergaba en m, / mil vibraciones me
hicieron enloquecer, / y la magia del amor afloraba
entre nosotros. / Musa de mis sueos eres realidad, /
mujer indmita quiero ser parte de ti, / estar en ti,
/ vivir en ti, / llenarme de ti, / y despus, tal vez
morir. /

Mujer, la realidad es una sola, / fue bueno mientras
que dur, / ninguno escuchamos campanas, / ratos
agradables sern recordados, / con el tiempo seguro
olvidados, / si olvidados no quedaron ya. / Cada mujer
es un mundo impresionante, / cada ser humano mil
enigmas trae, / y mil baladas escuchar la noche, /
unas dulces, otras aburridas, / y la vida no es slo
retozar.

Hoy busco a una mujer completa, / que llene de dicha
mi vida, / con la que compartir mis sueos, / que sea
mi musa real. / Si la encuentro la dar mi amor, / si
la encuentro ser la magia de mis das, / si la
encuentro ser la duea de mis noches, / y mi vida
llenar. / Tan idealizada la tengo que no s si la
encontrar, / busco, busco sin pausa, / al final tal
vez con una ms real me conformar. / Y la vida se
llamar cotidianidad, / y los sueos slo sueos
sern, / y mi alma aun acompaada estar sola.

** Miguel de Asn
   emilioarroba@yahoo.es
   Escritor espaol (Madrid, 1962). Licenciado en filosofa y ciencias de
   la educacin, con suficiencia de investigacin en ciencias de la
   informacin, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los
   poemarios Trece sonetos personales y un desbarre multiforme (Coleccin
   Suenan las Palabras, Editorial Cultura Viva; Madrid, 1993), Versos
   corrientes, Versos contados de slabas no contadas y Poemas interactivos
   (Coleccin Ondina de Poesa; Madrid, 1995), y Generador de sonetos
   (Alire Docks, Francia).



=== e-affair      Martha Beatriz Len =====================================

Tomado de la columna "Mariana y tus problemas", diario ltimo Siglo
(edicin vespertina) del da 5 de septiembre de 1997:

Querida Mariana:

Hace 16 aos (parece mentira, cmo pasa el tiempo!) un mi vida por medio
del sagrado vnculo del matrimonio a la de la persona con la que, en ese
momento sublime, pensaba y an ahora pienso deseo pasar el resto de mi
vida. Todava unos muchachos nos conocimos, pasamos por el noviazgo de
rigor y nos casamos luego, a pesar de los factores en contra. Por supuesto,
no todo ha sido un jardn de rosas, se nos han presentado las dificultades
usuales en estos casos (problemas de finanzas, celos, desconfianza...) pero
hemos salido adelante, a pesar de todo y de todos.

A este punto, yo consideraba que nuestra unin ya estaba firme, por lo cual
haba llegado el momento, junto con la familia, de disfrutar lo logrado a
travs de los aos -mal no nos ha ido, caramba- ya que, aparte de los
problemas cotidianos (como el alto costo de la vida, la educacin de los
muchachos) nada ms perturbara la paz del hogar y llegaramos a viejos,
tal vez sin dientes, con artritis, tal vez sordos, achacosos... pero
juntos. Quin iba a imaginarse que un aparato (encima hay que pagarlo por
cuotas -mi Dios!- porque es carsimo) se interpondra en la armona del
hogar? Pues s, el computador lleg para quedarse (mandado por el Nio
Jess... s, cmo no!) ocupando un lugar especial tanto en la casa, como
en nuestras vidas. Y ya nada ha vuelto a ser lo mismo.

De entrada signific slo un artefacto ms, que acompaaba al televisor, el
horno microondas y el VHS. Pero sin darme cuenta, l, acompaado por su
cmplice Internet, se convirtieron en mis rivales.

Mi pareja, desde que empez a navegar (yo me estoy ahogando!) ha
presentado un cambio radical: se sienta frente a ese aparato a comunicarse
(y a veces a chatear, me dice) con otras personas que nadie sabe cmo son,
dnde viven, qu hacen... deben ser corruptos, ociosos, degenerados!
-ser que no tienen oficio?-, esta costumbre ha llevado a que descuide sus
labores habituales, y lo que es peor, a no prestarme sino la mnima e
indispensable atencin. Me dominan los celos, con quin carrizo estar
comunicndose ahora?; cuando me asomo a su cuarto (s, Mariana, los tres
nios duermen en una sola habitacin, y la de l es privada!) siempre los
encuentro juntos: ese bicho siempre encendido (de la forma en que deseo y
aoro que mi cnyuge est) por lo cual, de una manera sutil, se ha ido
vulnerando poco a poco nuestra intimidad.

Al momento de reclamar, la nica respuesta que obtuve fue que es slo un
entretenimiento. Adems, no ramos los nicos en el edificio que no lo
tenamos? Los muchachos no nos tenan locos con eso? Entretenimiento fue
para m al principio, pero ahora mi impresin es que este dispositivo
representa un peligro potencial, habr forma de meterle un virus de esos
que dicen que les da -algo as como un CompuSida-, a ver si se daa? La
inseguridad est acabando con mi tranquilidad, ese perol, con mi
matrimonio.

Le suplico me aconseje, ya no soporto ms, qu puedo hacer? Slo me falta
dar un ultimtum -el cual temo- porque me lo dijo claro: no abandonar el
computador, ni Internet (es mi nico vicio, djame en paz!) ni por m, ni
por nada.

Ser humano internet_silucionado.

                                    ***

De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: Juan Ordoez <juanord123@telna674.tn.net>
Asunto: Primera vez
Fecha: 31/12/96 , 11:53 p.m.

Pann:

Finalmente estoy conectado! Ya me estaba aburriendo de los jueguitos que
trae la PC (adems, me canso ganzo de jugarlos en la oficina, donde tengo
con quin). Esto es arrechsimo... entre otras cosas que encontr, est la
prensa, imagnate, dejar de cargar ese papelero tan ladilla... adems,
existen en el Web cualquier cantidad de sites referentes a Astronoma,
tantos, que nunca me da tiempo de verlos! Coo! Me llaman para el
caonazo. Espero que maana sea el ltimo da de hallacas y colesterol (lo
tengo a milln) y empiece a tener tiempo para la net, lo cual no quita que
nos echemos los ltimos palitos de estas fiestas.

Julio.



De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: Juan Ordoez <juanord123@telna674.tn.net>
Asunto: Saludo
Fecha: 10 /01/97, 11:05 p.m.

Esperando ya te hayas recuperado de diciembre (aunque el bolsillo slo
revivir el 15, a fuerza de respiracin artificial), te saludo. Estoy
metido de lleno en esto y me encanta. Sabas que existe un grupo
electrnico de Astronoma? Al principio me daba culillo, pero poco ha poco
he ido conociendo panas con afinidades como las mas. Uno de ellos es
mujer, se llama Rosa, y estamos en contacto para ver si algo cae, no crees
t? (Hasta para eso es buena esta vaina! Tengo que acostarme... estoy
muerto. Chao,

Julio.

PD: Lo nico que temo es la factura de CANTC.



De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: Juan Ordoez <juanord123@telna674.tn.net>
Asunto: Prueba
Fecha: 20/02/97, 06:50 a.m

Esta es mi primera vez en Internet. Al enemigo hay que conocerlo, nica
razn por la cual me atrev a poner las manos sobre esta porquera de
mquina (si esto es progreso, volvamos al oscurantismo, y que muera Bill
Gates!). Claro, sin ti no hubiese sido posible (no saba nada de esto, ni
quera saber), necesitaba alguien que me pusiera las pilas. Desde que Julio
compro esta bicha, ya no me presta ninguna atencin (sobre todo en las
horas nocturnas, que son las nicas que nos quedan en el da). Y el fin de
semana?, te preguntars t. Pues, el fin de semana, se sabe cmo es:
comprando, planchando, limpiando, cocinando y muchas cosas que terminan en
ando, menos la que empieza en tir. Es inconcebible que despus de tantos
aos (casi la mitad de mi vida) se me presente a m esta situacin, yo que
cre que era suficiente suplicio lidiar con los amigotes, la televisin
(algn da realizar mi sueo prendindole fuego) y el trabajo. La
diferencia es que los anteriores (a excepcin de la TV) pegan por rachas,
esto con el computador como que va para largo.

Bueno, ya fue suficiente. Me avisas si llega?

Alcira.



De: Juan Ordoez <juanord123@telna674.tn.net>
A: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
Asunto: Re:Prueba
Fecha: 20/02/97, 09:23 p.m.

Por supuesto que me lleg. Vio qu fcil es? El computador no le estall
en las manos, verdad? Me parece una maravilla todava (s que tiene mala
cara, comi) lo fcil y rpido que pueden comunicarse las personas por este
medio. Como aqu no podemos contar ni con TIPOSTEL ni con CANTC (bueno,
lamentablemente para esto dependemos de ellos), el e-mail es la solucin
ideal. Con respecto al compadre... a usted no le parece que bastante que
se jode, como para que no le deje tener ningn entretenimiento? A m me
consta que todo lo hace por usted y los muchachos, de qu se queja? Tenga
cuidado, no vaya a ser que le salga el tiro por la culata. Saludos, un beso
al ahijado,

Juan.

PD: Attached (anexo) le mando lugares en la red que puede visitar.
Intntelo, ver que pronto, junto al compadre, se sentar para entrar en el
Web.



De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: "R.C." <1657_8kfb@netmol.com>
Asunto: Hola
Fecha: 01/03/97, 10:45 p.m.

Amiga:

Finalmente encontr en el web la informacin sobre la CyberConstelacin de
la que nos mailiamos la vez anterior. Disculpa que no te haya escrito, pero
estoy full de trabajo.

Confo en que pueda conocerte este fin de semana, si logro darme una
escapada aqu en la casa, ya que mi mam no se siente muy bien. Si hay
posibilidades concertamos la cita por este medio. Esperando este encuentro,

Julio.



De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: Juan Ordoez <juanord123@telna674.tn.net>
Asunto: Otra vez...
Fecha: 02/03/97, 06:25 a.m.

Compadre:

Me met en las carpeticas Recibidos y Enviados, y por fin pude ver cmo
mantiene su correspondencia el susodicho. Hay cantidad de cosas que no
entiendo (informacin en ingls) pero s, encontr una direccin repetida
sospechosamente. Una tal R.C., a la que le dedica mucho tiempo (y le hace
creer que vive con su mam, que descaro!, ni que viviera en un
cementerio!). Me convenc, ahora no hay duda, s que est buscando algo,
ah hay juj. Por ahora, te pido que me ensees a eliminar un mail, no
quiero que a esa belleza se le ocurra ni por casualidad creer que yo le
sigo los pasos -y cuidato usted con una cosa!-, cuando l va, ya yo
vengo, o cmo cree usted que han sido todos estos aos? Ni la Yajaira (el
nombre la delata, p...), ni la gocha aquella (a pesar del tetero) pudieron
conmigo y no voy a dejar que lo haga una mquina. Aqu seguir, luchando
hasta con las uas,

Laco Alcira.



De: R.C. <1657_8kfb@netmol.com>
A: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
Asunto: Direccin Errada...
Fecha: 02/03/97, 08:15 p.m.

> Amiga:
> Finalmente encontr en el web, la informacin sobre la CyberConstelacin
de la que nos
> mailiamos la vez anterior. Disculpa que no te haya escrito, pero estoy
full de trabajo.
> Confo en que pueda conocerte este fin de semana, si logro darme una
escapada aqu en la
> casa ya que mi mam no se siente muy bien. Si hay posibilidades
concertamos la cita por este
> medio. Esperando este encuentro,
> Julio.-

Le informo que este mensaje est mal dirigido. Soy nuevo en esto, pero es
la primera vez que recibimos mensajes de esa direccin electrnica. Mi
esposa, que sabe un poco ms que yo, se extra sobremanera al leerlo, y le
pareci prudente que lo enve de vuelta, recomendndole especialmente que
debe tener mas cuidado a la hora de enviar sus mensajes.

Esperando consiga la direccin correcta,

Carlos G., un amigo internauta.



De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: ROXER de Vzla - DepFin <carg@celtel.rox.com>
Asunto: Teatro
Fecha: 15/05/97 09:15 p.m.

Qu buena la obra! Tit Pazo se bota... y pensar que hasta ahora haba
sido injusta con ella, porque en T.V. lo que la ponen es a mostrar (bueno,
aunque est viejona, tiene con qu, no?). Luego del teatro, Pelu, Annely y
yo capuchiniamos en Papagayo, y conversando me toc reflexionar sobre la
casualidad que nos puso en contacto a ti y a mi: un e-mail mal dirigido
(ests seguro no era para tu casa?) que me devolviste y con el que yo, a
la vez, no supe qu hacer, me hubiera encantado haberlo hecho llegar a su
destino. Se me ocurre, dentro de mi ignorancia, que con el enredo que tiene
CANTC, que llamas a una persona y te atiende otra, pueda ocurrir algo
similar en esto del correo electrnico, (imagnate, con tantos usuarios
que dicen que tiene y de todas partes del mundo!). Desde que nos conectamos
me agrad tu conversacin, y es que tenemos tantas cosas en comn!: la
cocina rabe (no hay nada como un buen Tabule), ir al Junquito (a mi esposo
le parece super-ordinario, no se ha visto en franelilla, tomando cerveza y
viendo TV), Javier Sols y las pelculas de la poca de oro del cine
mexicano -qu bellos esos despechos y amores imposibles!--, adems del
teatro y quizs muchas otras cosas que no hemos tenido tiempo todava de
averiguar.

El cielo es el lmite! Ahora la distancia no impide hacer amistades, ya
que no hay que trasladarse, no se corre peligro (bueno, de cualquier
forma... no siento que corro riesgos contigo, todo lo contrario!) . Desde
que estamos en contacto me siento menos sola, emprendo los das con ms
nimo. Qu maravilla la electrnica! Por cierto, no te parecen injustas
las crticas al pobre Bill Gates? Deberan canonizarlo, mas bien!

Bueno, lamentablemente debo dejarte, aqu mis hijos pelean y no se acaban
de acostar a dormir... cudate,

Alcira.



De: AROXER de Vzla - DepFin@ <carg@celtel.rox.com>
A: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
Asunto: Re:Teatro
Fecha: 16/05/97, 12:02 p.m.

Haciendo un huequito en la rutina para responderte... me llena de alegra
cada vez que me llega uno de tus mails. Me alegro que disfrutaras Ovacin,
verla fue uno de mis ltimos y limitados placeres. Es hora de almuerzo, los
compaeros devoran lo que traen de sus casas. Ah! si mi esposa fuese un
ama de casa (como t) tal vez me traera lo propio, pero ella est tan
ocupada siempre, no llega a la casa antes de las 10 pm, y desde hace
aproximadamente dos meses, los fines de semana, tiene que cuidar a su
abuelita que se enferm de repente en Maturn (le he dicho infinidad de
veces que se la traiga, pero la viejita se quiere morir en su casa, t
sabes cmo son ellos). Estoy cansado de Mac-cosa, Tuturos, y toda esa
basura, que adems de mala, es cara. Fjate que al final de la quincena
slo me alcanza para un perro de carrito.

Pienso subir al Junco este fin de semana, aunque sea solo, para respirar
aires distintos, me est haciendo falta... te parecer una tontera, pero
esta agitada vida? ni siquiera permite tiempo para reflexionar respecto a
cmo le estn marchando a uno sus cosas...

Saludos,

Carlos.



De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: ROXER de Vzla - DepFin <carg@celtel.rox.com>
Asunto: Buscndote
Fecha: 20/05/97, 10:35 a.m.

Logr que me llevaran al Junquito este fin de semana -me extra tanta
complacencia, pero bueno, un punto a mi favor- y estuve todo el tiempo
pendiente de ti: cada vez que vea a un hombre solo me preguntaba: ser
Carlos? Engord como un kilo entre el chicharrn y la morcilla (me
encanta!). Lo que da lstima es esa basura que llaman chocolate caliente
(agua sucia caliente, debiera ser). Espero que hayas podido ir, y revisar
en soledad tu situacin. La verdad es que desde el ltimo mail me dejaste
preocupada, te sent muy deprimido.

Hablando de comida, aqu estoy preparando un asado negro, y pens que tal
vez te gustara probarlo, por supuesto si esto no te ocasiona molestias, no
te importa que yo vaya a verte... y as finalmente nos vemos la cara. Hay
microondas en la office? Pues si es as al menos hoy almorzars
decentemente. Oye, mejor... bueno, se me ocurre, (qu atrevida!, menos mal
que no puedes verme el rubor) que podemos caminar al Parque del Este (queda
cerca de tu oficina, no?) y hacer una especie de picnic. Tal vez no logre
que llegue caliente, pero te prometo algo sabroso. Si no puedes, no te d
pena, dmelo... pero rpido, para empezar a arreglarme...

Alci.

PD: No es ninguna molestia, lo hago con gusto.

***

Respuesta de "Mariana y tus problemas":

Estimado ser humano internet_silucionado:

Lamento mucho lo que le est pasando, su problema es bien, pero bien serio.
Permtame decirle que no es usted la nica vctima de Internet. En esta
poca de tantos adelantos -diseados supuestamente para hacernos ms
felices- son muchos los individuos que han visto con horror que su rival es
una pantallita (ya no la del televisor, la del computador!), que acapara
la atencin de sus parejas ms que cualquier otra cosa.

Existen estadsticas que indican que ese entretenimiento muchas veces tiene
consecuencias fatales para los matrimonios (le cuento de un pobre hombre
que se divorci porque la esposa pasaba 15 horas! al da pegada en la
red). Estos exploradores de la supercarretera de la informacin de manera
inocente se dejan llevar y a veces se encuentran alguien que los sonsaca
hacindoles perder la cabeza, generando as internet_vorcios.

Lo nico que puedo decirle es que no se rinda, y vea la mquina como
cualquier rival. Le aconsejo que luche sin descanso: aprenda todo sobre su
enemigo , utilice todas las armas posibles (preprese para estar a
oscuras... y deje que les corten la luz!), complazca a su pareja en lo
posible, usted se sabe todos sus trucos -por algo han pasado todo este
tiempo juntos-, no se desanime, pngase en pie de guerra ms pronto que
tarde. Sera una pena echar su matrimonio de tantos aos por la borda,
sobre todo teniendo de por medio un aparato sin ningn tipo de sentimientos
ni arraigos.

Buena suerte!

                                    ***

Para sus consultas escribir a: "Mariana y tus problemas", diario ltimo
Siglo, Av. Baralt, Edif UltSig o a la siguiente direccin electrnica:
8686869@pren.ttp.com

                                    ***

De: Alcira/Julio <garciafam@cielonet.com>
A: Mariana y tus problemas <8686869@pren.ttp.com>
Asunto: Finalmente...
Fecha: 22 /09/96, 11:10 p.m.

De nada valieron mis esfuerzos: Mi esposa me dej.

El internet_silucionado.

PD: Por favor, no lo publique.

** Martha Beatriz Len
   romerofa@bellsouth.net
   Escritora venezolana (Caracas, 1962). Ha publicado artculos de opinin
   en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com).



=== Poemas      Ophir Alvirez ============================================

*** Mscaras

Agreste me libero de las mscaras
para edificar con versos
un mundo alterno en donde reencontrarme

Goteo encierros y misterios.
Hay una hoja en blanco
Que se niega a respirar por m
mientras reanudo
los caminos del maana.

Y quiebro la mudez y rasgo ausencias:
como estigmas, se escurren develando.

Agito las mentiras
Descuelgo mil y un miedo.
Sigo siendo mujer
y mi voz
me hace indecente?

(Danza terrible: bufones en mis prpados)



*** T-urgencia

Crespos los mechones al aura,
ella
deletrea su inundacin.
Subyugado el prlogo,
toca la nitidez de unos labios:
antera lujuriosa
que fecunda

Hmedo el estigma
se desgaja en savia:
magma de dos
que la amamanta
y pinta en camos,
su primordio seminal.

Turgente.



*** Rebelin de formas

Marioneta. Sol sostenido.
Alquimia transmutadora
cuerpos que penden.
A lo lejos, cerca, plae un lamento;
ordenan los mismos dedos, decretan.

Inexorable sino, posibilidad.
Hilos de acero que hay que torcer:
mano derecha, brazo izquierdo,
puntapi, tarsos y gira.
Rebelin de formas, de oprimido a opresor,
irreverencia.

Desacuerdo. S mutilado.
Agoniza el titiritero, escupe su hiel.
Nadie lo oye, no hay ni sollozos,	
crujen los dientes, el destino se trunc.

Marioneta...



*** Escndalo en mis mejillas

Me desnudo a mis anchas, desempolvo mis besos,
destejo tabes,
pre-siento.

Hay un escndalo en mis mejillas:
rubores que incendian; esencias que apuran.

Pilago sublime, escurro en tu lecho mil quebrantos,
navego en los abismos.
Los extremos se juntan. Observo.

Y te hago vrtice.
De ngulos complementarios, quizs adyacentes.
Los dejo girar. Qu hay?
Una rueda, mi rueda. -O debo decir circunferencia?-

As eres vicio, adiccin, ponzoa, embrujo.
Suero antiofdico, aunque la cuaima sea yo.

Y me deslizo en tu cesta.

Crece un tumulto en mis mejillas,
husmeo en el aire emancipacin.



*** Ig-niciada

Me prorrogo en la madrugada gris
que cuece en hilvanes las ganas de tenerte.
Deshilachados,
los sucintos rayos entablan afanosa bsqueda
-queda poco en mi noche-
e irrumpen resueltos, con sus manos sin saa.
Vulnerable, acepto el roce de sus yemas.

No hay tiempo. La nica lucha es mantener los ojos abiertos
para, ms tarde, estar consciente de que no slo fue un sueo.

Y no son dedos, son tentculos.
Apndices que recorren succionndolo todo.
Es vano el recato, cabalgo en la cornisa:
me desdoblo, me embeleso.

Soy una guitarra, mil cuerdas
y el sol hace trepidar resabios.

Se retuerce el albor en la carne,
hoy alguien nace en la hoguera.

** Ophir Alvirez
   ophir@houston.rr.com
   Escritora venezolana (Caracas, 1970). Reside en Estados Unidos. Ha
   publicado el poemario Escaleno el tringulo (Mrida, Editorial La
   Escarcha Azul, 2004) y textos suyos aparecen en la II Antologa de
   Poesa y Narrativa (Asociacin Casildense de Escritores, ACDE; Santa Fe,
   Argentina, 2003), V Antologa de Sensibilidades (Madrid, Espaa, 2004),
   y en las antologas de poesa y narrativa de la Asociacin de Escritores
   de Mrida (Mrida, Venezuela, 2005), de la que es miembro activo.



=== Pelea de toros      Juan Jos Sandoval Zapata =========================

Enviado el: martes 28 septiembre 2004
De: Mara Eguiluz
Para: JUAN_JOSE_SANDOVAL_ZAPATA@hotmail.com
Asunto: una pregunta

Hola:

Le tu libro, me gust mucho, llamado Barrunto. Lleg a mis manos gracias a
que mi hermana gan en su centro de estudios Escuela Nacional de Bellas
Artes, el primer lugar en cuentos y de premio le dieron el libro que
publicaste. Felicitaciones.

Pero la presente no tiene como objetivo hablarte sobre eso, sino para
hacerte una pregunta simplemente y espero que la respondas, si no te
incomoda, claro est.

Ests de acuerdo con las corridas de toros? Hazme el favor de darme tu
opinin con respecto a este tema. Bueno, gracias desde ya y te reitero mis
felicitaciones.

Atentamente,

Mara.

                                    ***

                                          Surquillo -en septiembre de 2004-

Mara:

Le agradezco el contacto, el inters.

A propsito de la pregunta que me hace, esto lo hago nica y exclusivamente
para expandir nuestra propia ignorancia: yo no defiendo a los animales que
defienden a los animales.

Aunque actualmente estoy desinteresado de la tauromaquia, acuda a Acho
hasta el gobierno de AGP, lo recuerdo porque fue la crisis la que nos alej
a m y a mi familia de ir a la temporada taurina. Curiosamente, en el 2001,
mientras trabajaba como redactor en una revista pop de Lima, me registr
como periodista para la temporada, a la cual fui sin dudar. Al margen de lo
que ustedes llaman matanza, es preciso aclarar que la fiesta de los toros
es slo una excusa para que se rena el Per aristocrtico. Lo cual provoca
mucha comidilla informativa (polticos, estrellas, embajadores etc.), lo
cual s es de mi inters. Mi sorpresa surgi cuando ingresaba a la plaza,
encontr al hijo del dueo de la revista, que aos despus, me apoyara
para volver a trabajar ah, incluso ser jefe de la redaccin. El heredero
aquel era el presidente de aquel grupo de activistas que defienden a los
animales. Obviamente, tuve que taparme la cara para no ser reconocido, pues
mi puesto hubiera estado en juego. Aun as, como persona dedicada al arte y
a la ciencia, considero vlido que exista el activismo, como tambin
considero vlido que existan traumas culturales como el yawar fiesta, los
toros o la pelea de gallos e incluso algo ms moderno: la pelea de perros.
El hombre se deshumaniza solo. En mi propia miopa mental, s, se puede
apreciar arte en la propia muerte, Hemingway no vea arte al matar
tiburones, pero vea en ese acto toda una connotacin filosfica de la
vida. Las concepciones sobre "el enfrentarse a la muerte" van de lo
superficial a lo profundo. Creo haber llorado ms cuando muri mi perro que
cuando enterraron a mi abuela. No s qu calificacin le puede dar a este
mensaje pero espero no haberla decepcionado. Espero su pronta respuesta,
slo si es que an le interesa el tema bajo mi ptica. Saludos, jjsz.

                                    ***

De: Mara Eguiluz
Enviado el: Viernes, octubre 01, 2004 4:47:32 PM
Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA
Asunto: RE: una pregunta

Creo que te has fumado de la mala porque tu correo est lleno de
incoherencias. Slo hice una sencilla pregunta. Lo nico que saqu en claro
de tu email es que "no defiendes a los animales que defienden a los
animales" (si es que entend bien lo que quisiste decir, claro est)...
claro, s, somos animales defendiendo animales, pero, Dios mo, GRACIAS, no
necesitamos que gente como t nos defienda... al menos yo, me defiendo
sola. Sobre cul "heredero y presidente de un grupo de activistas que
defienden a los animales" me hablas, ah? T estas dedicado al arte y a la
ciencia..?, no te habrs dedicado ms bien al sadomasoquismo? la
calificacin que le doy a tu mensaje... ni siquiera es digno de
calificarse. Y no, no me has decepcionado. No es decepcin la palabra sino
ms bien, asombro (Plop!) de ver cmo una persona en tan corto tiempo y
utilizando tantas lneas puede llegar a demostrar que es incapaz de
expresarse y contestar bien una simple pregunta.

Adis y que sigas "expandiendo tu propia ignorancia por ah...", jajaa!!!

Mara Eguiluz Jimnez

                                    ***

Mara:

Gracias por el contacto.

No me parece prudente que inicies tu respuesta con un ataque ("te has
fumado de la mala") infundado. Si tienes tus propios (malos) hbitos no es
para que me los involucres a m. Estoy de acuerdo en que gast muchas
lneas en explicar algo que necesitaba de slo una frase que reitero: no
defiendo a los animales que defienden a los animales.

Me parece que si te incluyes en algn crculo defensor de algn animal, as
sea un animal poltico, en buena hora. Yo no, pero el hecho que alguien
crea incoherente una postura por no coincidir con sus ideales, me parece
enfermizo y hasta inocente de tu parte. Peor aun, si no conoces al heredero
de la revista y ahora presidente de la campaa antitaurina en Lima,
entonces qu defiendes? El poder verde de tu mala yerba?

Mi disciplina cientfica hace que tu comentario a mi respuesta sea tomada
de manera alegre, pues as como te causa sorpresa mi postura
anti-jovencitos-soadores, a m no me causa ninguna novedad que no tengas
un solo argumento para defender la vida de los animales iguales a ti y a
m. Lo cual queda en constancia que tanto t como yo podemos morir de la
misma manera.

(Adems, el sadomasoquismo es una patologa sexual, no s a qu viene esa
referencia).

Finalmente, usted va a disculpar esta incontinencia verbal, Mara, le dir
que la ignorancia, aquella que intento expandirle aunque de manera fallida,
por esta vez, es un instrumento que le puede ayudar a sobrellevar sus
traumas fanticos en favor de la vida. Le saluda con un animalesco sculo,
jjsz.

                                    ***

De: Mara Eguiluz
Enviado el: sbado, octubre 02, 2004 5:34:40 PM
Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA
Asunto: RE: una respuesta a una pregunta

Asu! se nos alter el nio... tan educadito l.

Pero voy a responderte punto por punto y por ltima vez, porque aqu la que
tiene la ltima palabra soy yo. Lo de fumar de la mala lo deduje porque en
realidad, acptalo, tu email anterior era ilgico de comienzo a fin, como
te dije antes, no responda con claridad la simple pregunta que te hice.

Y dale con lo mismo: cundo te he preguntado si defiendes animales que
defienden animales? Slo te pregunt si estabas a favor o en contra de las
corridas de toros, NADA MS! Qu tenemos que ver aqu: nosotros, los
animales que defendemos animales? Te hemos pedido que nos defiendas? Era
sobre eso mi pregunta?

Porque como lo ves, yo soy un animal, as como lo eres t, pero t eres un
animal irracional, yo soy racional, porque diferencio lo bueno de lo malo,
de las acciones que estn mal y de las que estn bien. Por lo que leo, t
no lo haces, no puedes diferenciar, por eso eres un animal irracional.
Algrate! Felizmente tienes un lugar en la tierra... Ahora metes la
poltica aqu, quin habl de poltica..?

A ver, dices que yo te llam incoherente por no coincidir con mis
ideales... tus ideales pueden ser totalmente diferentes a los mos, tus
ideales me interesan un rbano, pero esto de la defensa animal NO ES UN
IDEAL, es una lucha. Acaso los que liberaron a los negros, pensaron que su
postura era un "ideal"? No, ellos pensaban que luchaban por algo justo y
por tomar una postura radical seguramente consiguieron ganar esa lucha. En
esto de los animales es exactamente igual. Porque a ti y a un puadito ms
de sdicos, huachafos, enfermos y morbosos les guste ver sangre y se
diviertan viendo masacrar, torturar y asesinar a un ser que siente
exactamente igual que un ser humano, no quiere decir que lo suyo sea "una
postura" o "un ideal" y que hay que "respetarlo". Piensa, si tienes
cerebro. Aqu no estn en discusin ideales ni posturas.

Sobre al "heredero y presidente", por qu no me dijiste su nombre?, como
era lo ms lgico y yo sabra a quin te referas... o qu, estas jugando
a las adivinanzas?

Ohhhhh!! tienes "disciplina cientfica"... jajjajaa!!! repito: fuma de la
buena... y una aclaracin: los defensores de los animales no somos
"jovencitos-soadores". En esta lucha hay de todas las edades: jvenes,
adultos, etc. y tal vez haya soadores, pero, creme, yo no soy para nada
soadora, es ms, soy realista y a veces pesimista, sobre todo al ver gente
como t en este planeta.

Ahora me dices que tengo traumas... y t qu tienes? complejos
seguramente!

Otra cosa: Yo no defiendo la vida en s, defiendo los derechos de los
animales, los defiendo de gente como t, por ejemplo.

Tu "sculo", me dan ganas de vomitar, no por lo "animalesco", sino por
provenir de un ser tan inferior.

Mara Eguiluz Jimnez

                                    ***

                                                Surco, octubre, 2004, Per.

Mara:

Agradezco, una vez ms, la respuesta.

Tratar de sintetizar para no caer en las redundancias de ambos.

No crea que esto es un ataque personal, palabras como las suyas recibo a
diario, es parte del rigor cientfico aunque usted no lo crea. Creo que la
palabra "noms" s existe. Revise bien sus fichas. "Lucha sin ideal" es un
rebuzno suyo. Usted es una idealista y soadora y luchadora, y yo por qu
no?

Soy soador,

porque sueo con la muerte de Fidel Castro.

Soy soador, porque deliro en mis historias.

Soy soador, picn y llorn porque intento no ser mediocre en este pas de
mediocres.

Crame que hasta ustedes los activistas poseen males.

Soy soador porque todos los aos sueo con ir a Acho.

Espero encontrarla en la puerta... llevar pauelo azul.

No creo ser un animal irracional. Ms bien veo un animal poltico de mucha
personalidad pero muy sesgada porque no refuta nada con argumentos. S
estoy de acuerdo con los toros, s estoy de acuerdo con que existan seales
de cultura. (Ahora no me venga usted a decir, por favor, que qu tiene que
ver la cultura con esto, ah s creo que quedar en jaque.)

Le envo esta direccin donde puede leer sobre Fernando Vallejo y su
discurso por la vida, presumo que est en la ms completa ignorancia de lo
que hablo. Discurso de Fernando Vallejo al recibir el XIII Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos

http://www.letralia.com/97/an01-097.htm

con amor, Juan Jos Sandoval Zapata.

                                    ***

De: Mara Eguiluz
Enviado el: 4 octubre 2004 17:55:04
Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA
Asunto: Respuesta a la respuesta

Pero.... yo soy la que digo la ltima palabra, est bien?

Bueno, yo tambin tratar de sintetizar, o abreviar en este tema, aunque ya
me est gustando ensearle a un "niito" cosas que no sabe, ni por asomo.
Espero que lo tuyo sea ignorancia y no maldad... aunque lo dudo.

Por cierto, la palabra "noms" NO EXISTE. Ya ves cmo eres terco!

Para m esto s es un ataque, y es algo muy personal. Todo lo que tenga que
ver con gente que le hace dao y colabora a la explotacin, maltrato,
masacre, muerte animal, es para m personal y me lo tomo muy a pecho.

Me entendiste mal, no dije que no exista lucha sin ideal, lo que quise
decir es que lo nuestro, nuestra lucha no es simplemente meros sueos sin
fundamento. La defensa animal tiene fundamentos, y los tiene porque los
animales tienen derechos. Al tener capacidad de sentir dolor, de sentir
placer y tener intereses como el comer, dormir, tener bienestar, etc.,
quiere decir que tambin tienen derechos por consiguiente alguien tiene que
hacer valer esos derechos.

A ver, dices que eres soador, luchador y todo lo que termina en dor...
slo porque sueas con la muerte de Fidel Castro, por las historias que
escribes, porque intentas no ser mediocre en este pas de mediocres y
porque sueas con ir a Acho todos los aos. Todo estaba bien, hasta que
dijiste eso... Dime una cosa: por qu te gusta ver masacrar a un animal?
qu puede tener de bueno un espectculo tan sangriento, sdico y
espeluznante? NO PUEDES VER QUE ES UN SER VIVO AL QUE ESTN MASACRANDO Y
TORTURANDO? Por qu los taurinos no se ponen un segundo en el pellejo del
toro? Acptalo: es una salvajada lo que hacen. Yo tengo muchos argumentos
para demostrarte que mi posicin es la correcta y los taurinos no tienen
fundamentos slidos para defender su masacre. Dices que es cultura, NO LO
NIEGO. Tal vez sea arte (aunque no est comprobado), cultura, costumbres,
y por eso vamos a seguir permitiendo que se torture a un ser viviente? Es
ms, eso que ustedes llaman cultura, con o sin razn, degrada al propio ser
humano, es una vergenza para el Hombre y cuando veo esas imgenes tan
crudas, donde un animal se desangra, agoniza, entre una turba perversa que
aplaude a cada estocada que recibe el animal que no hizo nada para merecer
semejante tortura, me dan ganas de llorar y mucha vergenza de pertenecer a
esta raza de mierda. Gracias por enviar esa pgina.

Sin un pice de amor: Mara Eguiluz Jimnez.

                                    ***

                                             Lima de octubre de 2004. Per.

Mara

Agradezco el contacto.

Aunque ambos tratamos de sintetizar, es en vano calcular el espacio para
argumentar sobre este tema. Deseara que tenga en cuenta que no soy amante
de la tauromaquia, tampoco defiendo a los taurinos. Pero soy severo en
criticar el activismo alienado, jovenzuelo, soador, sesgado, infundado y a
la vez fundamentalista. Debo confesarle que con relacin al ltimo mail,
sus argumentos son ms elocuentes que los anteriores, donde tilda mi
postura de irracional. Lo cual es inexacto.

Le digo: la palabra "noms" existe. Incluso, la palabra "nom" tambin
existe. Trabajo en esto. "noms. 1. adv. m. Am. Mer., C. Rica, Hond., Mx.
y Nic. no ms (solamente). 2. adv. m. Am. Mer., El Salv., Hond. y Mx. U.
en oraciones exhortativas, generalmente pospuesto, para aadir nfasis a la
expresin. Atrvase noms. Pase noms. 3. adv. m. Arg., Bol., Col., El
Salv., Nic. y Ur. Apenas, precisamente". REAL ACADEMIA DE LA LENGUA.

Le agradezco enormemente que haya recibido la informacin sobre el escritor
colombiano Fernando Vallejo, su discurso en Venezuela cuando gan el premio
de novela Rmulo Gallegos. El premio, dotado de miles de dlares, que
curiosamente fueron donados por el escritor a la perrera de Caracas.

He estado pensando mucho sobre el tema. Lo he consultado con algunos
compaeros de trabajo y hemos debatido al respecto. Luego de algunos puntos
tengo algunas ideas que comentarle: 1.- si bien, dentro de mi obra (tengo
dos libros publicados y uno en imprenta), gira un discurso sobre la vida,
sobre el valor de ella en este pas (y afines), nunca he tenido oportunidad
de atacar la vida de los toros. El animal que ms he tocado en mis
historias es: la rata.

Por qu no defender a las ratas? Acaso tan digno animal no merece tambin
que se cree una ONG anti ratas? Acaso las ratas no contribuyen a eternizar
la basura?

Acaso no son bondadosas aquellas ratas que tienen un agudo olfato para
reconocer alimentos escurridizos? Total, ellas lo hacen en funcin de
perpetuar su propia especie. Acaso no existe gente que se come las ratas?
(saba que la gente pobre en Argentina come ratas al asado, con
chimichurri?) Ha tocado una rata alguna vez? Le dir: yo he besado una, en
la boca, s, la he acariciado, la he amado. Y tambin la he dejado morir
cuando, ya viejita, le toc su hora de estar en el reino de los cielos
junto a los toros de lidia. 2.- la temporada taurina: siento desilusin por
un movimiento tan estril como el antitaurino que quiere convertir a Lima
en ciudad antitaurina. Sabe cuantas plazas hay en el Per? Oficiales?
250. Cerrar Acho sera que existan 249 funcionando a lo largo del ao... En
ese sentido, esa cruzada es una accin poltica camuflada de quienes slo
ven, en los activistas, potenciales votantes, personeros, propagandistas
durante los procesos electorales. 3.- el toro de lidia. Quin defiende a
los toros de lidia? Los activistas. Y por qu no los defienden sus dueos?
Que son los que, supuestamente, pierden con las vidas, y el costo monetario
de una res? Supongo que dentro de la economa liberal, o la cultura
liberal, o cualquier etiqueta que tenga la liberalidad, los ganaderos
pueden hacer con sus animales lo que les d la gana, as como los
vegetarianos "ticos" hacen con su alimentacin lo que les place. Esta
ltima idea conlleva a una interrogante: por qu no protestan contra los
ganaderos? Ellos son quienes promueven su propio arte, no la aficin (que
quiz tambin est sesgada, alienada, ignorante).

Le reitero que el asunto taurino es slo un punto dentro de toda una
polmica que abarca el precio de la vida. Yo soy artista, no me incomoda
que un torero tambin se sienta artista, ni tampoco que un alfarero se
sienta artista, ni siquiera que un luchador de valetodo se sienta artista.

Lo que s, usted me va disculpar, tengo una certeza clara: no se promueven
los debates entre activistas y taurinos. Cada uno lanza sus dardos por su
lado y nunca llegan a un consenso. Quiz ese sea el negocio eterno. Por
qu no promover un debate?

La temporada taurina es un evento burgus, mi condicin de clase media baja
no est para invertir (o gastar, ambas concepciones son vlidas en funcin
de un contexto adecuado).

Me gust su argumentacin sobre el sentimiento doloroso que le causa ver
morir a un animal. Similar situacin sent yo cuando vi morir a alguien la
primera vez. Pero eso ya pas, slo fue la primera vez: mi alma est
curtida de dolor.

Un acpite final: por qu no una ONG que defienda la vida de los nios de
30 aos de edad?

Total, si animal sin sentimientos soy, bien podra tener derecho a que mi
vida sea defendida como cualquiera de mi especie, pues todo artista corre
el riesgo de morir atrapado en su propia obra.

Atentamente, Juan Jos Sandoval Zapata.

                                    ***

De: Mara Eguiluz
Enviado el: martes octubre 05, 2004 9:50:05 PM
Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA
Asunto: RE: Respuesta a la respuesta

Slo una ltima cosa, ya que pierdo mi tiempo hablando con taurinos o en tu
caso, seudotaurino. 1.- Nuestra lucha no es estril, recuerda lo que te
digo, en menos del tiempo que imaginas, las corridas de toros sern
HISTORIA en el Per. 2.- El toro de lidia no existe, es una invencin para
justificar la masacre. Pero as existiese y se extinguiera (ya que segn
los taurinos slo los usan para que sean "lidiados"), eso sera mejor que
verlos ser masacrados ao a ao. Otra cosita: parece que todo tu
discursillo barato sobre la sangrienta tradicin taurina te la escribi un
fanatiquito a la misma, no es as? Porque en mi opinin, t eres una
persona que a toda costa quiere integrar ese grupete chiquito de huachafos,
que se creen espaoles, que toman vino en bota, y que supuestamente son de
la alta sociedad... ah t quieres entrar... qu lstima que desperdicies
tu tiempo y esfuerzo en querer meterte a semejante asquerosidad!

Slo puedo hacer una cosa por ti y es decirte: RECAPACITA. En realidad me
das pena.

Adis.

Pd.- He besado una rata, podra besar una culebra o cualquier animal y con
ms amor que a cualquier ser humano. Y no respondo a tus preguntas porque
me parece una tontera hacerlo porque t no cambiars de manera de pensar,
al menos eso parece.

ABAJO LAS CORRIDAS DE TOROS ABAJO LOS TAURINOS VIVA LA LIBERACIN ANIMAL

www.alcoperu.org

                                    ***

Mara:

Le agradezco el contacto.

Me alegra que al final del ltimo mail diga que al parecer no voy a cambiar
mi manera de pensar. Lo considerar un piropo. As como me considera un
seudotaurino. Yo tambin le considerar una seudoactivista, pues cuando la
emocin le abraza se vuelve intolerante y no refuta nada con argumentos.
Simplemente se dedica a lamentarse de mi supuesta inferioridad mental. Otro
punto que me llama la atencin es que piense que alguien escribi por m
sobre tauromaquia. No cabe en su posibilidad reflexiva que yo -escritor-
pueda tener cierta habilidad de palabra? O crees que Barrunto es fruto de
mi ociosidad?

Simplificando: soy un seudotaurino, un plagiador, un inhumano que genero
lstima a una seudoactivista. Gracias, yo slo quise dar mi punto de vista
a una pregunta tan compleja como estar de acuerdo con la lidia.

Y algo ms, eso que dice que yo quiero a toda costa pertenecer a un grupo
social burgus, no es ms que un invento suyo. Un rebuzno heptico que
ventila tus propios resentimientos.

Algo que debera aprender, como seudoactivista que quiere ser activista, es
que las acusaciones se hacen con fundamentos, y si son informaciones
oficiales y serias, mejor. No creo haber dado pie a que llegue a esa
conclusin en ese esquema catico que t llamas discursillo barato. Tendr
que saber que para llegar a ese tipo de imbecilidad tambin se trabaja, y
me parece que tu sesgo pro animales est muy lejos de llegar a ser una
postura, una opcin, un discurso. Ms bien es un simple berrinche. Despus
de esta experiencia de intercambiar ladridos con usted, tengo mis
conclusiones: primero, no responder mails que salgan del terreno
literario. Dos, ser mesurado con gente susceptible como t, que se deja
llevar por sus propias nebulosas y no pueden responder a ninguna
interrogante, simplemente porque no tienen argumentos ni personalidad
suficientes para confrontarse con alguien distinto, y, tres, los activistas
estn en un nivel inferior de humanismo que los inhumanos. Tu poca
tolerancia lo demuestra. Atento, Juan Jos Sandoval Zapata.

***

De: Mara Eguiluz
Enviado el: Mircoles, 06 de Octubre de 2004 06:14:19 p.m.
Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA
Asunto: RE: Respuesta a la respuesta reloaded

TU OPININ ME TIENE SIN CUIDADO, SI ME LLAMAS SEUDOACTIVISTA ERES T EL QUE
LO PIENSA Y SOBRE MI TOLERANCIA, NO PUEDO SER TOLERANTE CON GENTE SDICA,
COMO LO SON LOS TAURINOS... T TENDRAS TOLERANCIA CON ALGUIEN QUE MASACRA
A NIOS? PARA M ES LO MISMO. SIEMPRE LOS TAURINOS DICEN LO MISMO: "SON
INTOLERANTES"... NO SABEN DECIR OTRA COSA. NO ME ESCRIBAS MS, POR FAVOR.
LA PREGUNTA QUE TE HICE EST YA CONTESTADA CON CRECES, GRACIAS.

                                    ***

Mara:

Gracias por el contacto.

Tus letras en alta le ponen la cerecilla a tu intolerancia. Puesto que ya
la respuesta est completa (aunque te haya tardado ms de 50 kb para que
entiendas que eres inexplicable), te agradezco este intercambio. Para m ha
sido valioso, me ha permitido conocer ms a los animales.

Si tu comunidad se anima a promover debates sera ms saludable que nadar
en bilis como lo haces con tus manifiestos adolescentes. Prefiero
preocuparme por la paz (la calma entre ciudadanos) y que no se vuelvan a
morir 70 mil personas por violencia poltica, que me parecen ms
importantes que las cochinillas que defiendes sin argumentacin. Anda,
sigue bailando en tu propia ignorancia. Estoy a tu disposicin para seguir
aumentndola. Con amor a todos los animales, incluso a ti. Juan Jos
Sandoval Zapata.

                                    ***

De: Mara Eguiluz
Enviado el: jueves, octubre 07, 2004 8:43:53 PM
Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA
Asunto: RE: Respuesta a la respuesta reloaded

LA COCHINADA ERES T, ADEFECIO ACOMPLEJADO. Y SOY INTOLERANTE Y MS AN,
POR M PUEDEN MORIRSE LA GENTE IMBCIL COMO T, DJAME EN PAZ, POBRE
INFELIZ.

** Juan Jos Sandoval Zapata
   juan_jose_sandoval_zapata@hotmail.com
   Periodista y escritor peruano (Lima, 1976). Licenciado en ciencias de la
   comunicacin con maestra en periodismo por su trabajo de investigacin
   La jerga en la prensa chicha del Per. Su primer libro de cuentos,
   Barrunto (2001), lleva dos ediciones agotadas y el cortometraje homnimo
   basado en la obra fue considerado Mejor Corto de Ficcin Peruano en
   2004. Actualmente desarrolla un proyecto sonoro de rock'n roll que lleva
   por nombre Los Viejitos de Barrn. Prximamente, saldr su nuevo volumen
   de cuentos, Las ratas de mi casa. Textos suyos pueden leerse en su blog,
   http://barrunto.blogspot.com



=== Poemas      Rolando Revagliatti =======================================

*** Se infiltran

Se infiltran en las pesadillas de tus personajes
unos que embadurnan con plumas fascistas del Ku-Klux-Klan
y sellan con sus orgas crucificantes
el colapso

As como antes esos personajes
se infiltraron
en tus pesadillas.



*** Polvito de rap para dos

Una vela para la noche en ella
reclamo con la mirada salvaje

Perder la mente entre vistosas maas?

(Para un volumen en prosa con aires de lubricidad.)



*** A Felisberto Hernndez

Muequitas en el pizarrn:
escrbanme o partan tizas

Inteligiendo en las costas
los restos de un pesar
antroposfico

Ca
de fallecimiento provocado por un signo de admiracin

Anticip:
ya vena con brizna la brisa:
Alicia en el Pas de las Sevillanas
es una artista asediada por su vello pbico

Advertirlo
sin ablandarse en la modestia

Da sobre las cosas el sol:
sobre Felisberto da como vemos
que ve cmo da
	sobre las cosas.



*** Colorn colorado

Exponer la predestinacin de las perdices?
Exaltar la ndole del apetito?
Guiar un tur por el masticar, el deglutir?:

Perdices
	o chancho rengo.



*** La novela no vela, no?

La no sobria novela dudosa no terminar de redactarse
y de aposentar en ella sus reales miserias el autor
quien no situar orondos huevos sobre mesa de altar
ni pelar lingam de glande absorto
(alardes motrices)

Ubrrimos y urentes: novelemos
espermatozoides en la hoguera
(no la contundente insignificancia es magnfica).



*** Jan Neruda de la Mal Strana

El seor Schlegl / una mujer (la misma mujer) / el seor Rysanek
(otra fue quien arruin al pordiosero
otra fretro tras fretro la de corazn tierno y llorador)

Conversacin nocturna sobre los tejados tentadores de la calle Ostruha
cruzada por el circunspectsimo mdico-no mdico designado misntropo
transitada por el magro Hastrman ("el mar! el mar!")
en la barriada del mesn "Las Tres Lilas"
(parroquianos suboficiales y cadetes en el saloncito)
tres enormes dogos feroces en la capilla de San Wenceslao
velando el prolijo orgullo del monaguillo narrador
revolucionario desprovisto de plvora

Gorda Mara en el Da de los Muertos
(dos muertos, farristas, uno poeta, ambos pretendientes de la treintaera)
el epilogal treintaero estudiante de leyes ("qu hombre!")
y los dems vecinos conspicuos convocados.



*** Preguntas de Anita

Importa saber qu edad he llegado a tener
y si soy risuea o resentida
hija adoptada por Karenin
(el marido de mi madre y padre de mi medio hermano)
hija del conde Vronski, e insisto
de aquella mujer tan bella que apenas conoc?

Herona de la que precisamente habr heredado su belleza?

Escrib yo libros?

La perdon?



*** A Ernest Hemingway

Langostas, grillos, truchas, salamandras como carnada
insectos, larvas y escarabajos para tu anzuelo
muchacho Nick Adams, inventor de arroyos
para quien era Michigan una fiesta del verano

Las armas
del viejo Hemingway y el mar.



*** Sopa lupina

A la marmita el lobo cochambroso
lupino el lobo
caldo la sopa

y los tres puerquitos:
buen provecho.



*** A zampar

La abuela de Caperucita no indigesta
henos invitados al opparo banquete:
Platn
	trincha.



*** A Fernando Savater

Los polticos
a caballo de las naciones

La curiosidad
a canguro de la ciencia

Los ambiciosos
a tigre del comercio

El dogmatismo
a mastodonte de las iglesias

Los revolucionarios
a cndor de las reivindicaciones

El goce esttico
a unicornio de la dignidad.



*** Caligramas

Letra al lmite de Tecrito
	o chinos
talismanes (algunos)
lipogramas y extravagancias
tiernos repudios polilinges y hasta despampanantes anagramas
remotos bblicos esotricos
rabes o persas metafsicas caligrafiadas
laberintos benedictinos, abracadabra ornamental
dibujado
	Dionisio de Halicarnaso.



*** Filosofas

Chorro de soda generosa sobre asianistas, eudemonistas y maniquestas
aguas mineralizadas sobre convencidos consagrados al pirronismo y al
      [epicureismo
(fuera detractores de cualquier multinacional de las gaseosas)
yo los bautizo en el nombre
de las ms afiladas filosofas decadentes.



*** Poema con cuarteto bien conocido de gigantes y un crata

Nace en la edad de la inocencia
de la naturaleza y la destruye
Darwin la inocencia de la naturaleza

Nace en la edad de la inocencia
del Estado y la destruye
Marx la inocencia del Estado

Nace en la edad de la inocencia
de la mente y la destruye
Freud la inocencia de la mente

Nace en la edad de la inocencia
del tiempo y del espacio y la destruye
Einstein la inocencia del tiempo y del espacio

Nace en la edad de la destruccin
de la inocencia Bakunin

y crea.



*** El rin de la felicidad

"Como que no te anda el rin afectivo"
espet la esposa del poeta
al poeta

Aadi
(o crey el poeta que su esposa aada):
"demasiado aun de lo mejor
no por mejor es menos demasiado".



*** Lo tengo!

Lo tengo!
	me dije
al poema

en secreto

Se me vino
	lo esper
natural

sin cesrea

Lo tuve
	escrib
al poema

a voces.



*** Nmeros me salen

Nmeros me salen
de los que desconfo

y versos
	en los que confiara
		no me salen

ms que de otros.



*** Desde una carta dirigida a Antonin Artaud

Es en la vigilia de estos enamorados
Antgona y Marat
y en escenarios y papeles con membretes
de Caf de la Regence y Caf Riche
donde irrumpan ediciones de sesenta y cinco ejemplares
de "Le pese-nerfs" como granadas
al pie del ludano, la miseria y la inmortalidad

"Date por abofeteado
y te amo y te comprendo ms que nunca":
el poema de Gnica Athanasiou
que sustraje de un borrador
que releo hoy despidindome del verano.



*** Modelando

Los motivos dictan poemas
los motivos hostigan poetas
perentoriedad corremos y corremos
alcanzamos a la perentoriedad
con motivos

Le insertamos un motivo al dictado
encarnamos la perentoriedad del motivo
es un trabajo encarnar la hostigacin
trabajamos modelando la perentoriedad

El poema es poema y se queda parado
lo leemos
	y salta.



*** La ventana es una naranja que se abre

Me asom a la naranja
a su
	liberada claridad

La ventana que se abre
me
abre a su secreto

El secreto del sol es la naranja

El sol muestra la naranja

A Apollinaire
el sol le muestra la naranja.

** Rolando Revagliatti
   revadans@yahoo.com.ar
   Docente y escritor argentino (Buenos Aires, 1945). Ha hecho estudios de
   realizacin cinematogrfica, formacin actoral, psicodrama
   psicoanaltico y psicoanlisis, entre otros. Entre 1988 y 2004 ha
   publicado los poemarios Obras completas en verso hasta ac, De mi mayor
   estigma (si mal no me equivoco), Trompifai, Fundido encadenado,
   Tomavistas, Picado contrapicado, Leo y escribo, Ripio, Desecho e
   izquierdo, Propaga, Ardua, Pictrica, Sopita y Corona de calor; los
   libros de cuentos Historietas del amor y Muestra en prosa, y la obra de
   teatro Las piezas de un teatro. Doce de estos libros se encuentran en
   distintas bibliotecas virtuales de varios pases. Ha sido traducido y
   difundido a diez idiomas en medios grficos y electrnicos. Ha
   coordinado cafs literarios y ha dirigido espectculos teatrales. Textos
   suyos pueden leerse en diversos medios latinoamericanos y en su pgina,
   http://ar.geocities.com/roloreva.



=== Lubov      Ester Rabasco Macas =======================================

La barriga se ha interpuesto entre ella y yo. Sobre su corpulencia, la
figura se mantiene inerte, con su perfil derecho hacia la mujer y su perfil
izquierdo hacia m. En medio, como una esfinge milenaria. Mientras nosotras
nos esforzamos con graves piruetas para esgrimir el vientre que, con cada
salto bronquial, nos impide la mutua visin. Aunque tal vez no debiera
decir nosotras, sino ms bien ella y mucho menos yo.

La mujer sigue hablando y yo, inclinada y retorcida hacia delante, lanzo mi
mirada de alfil en diagonal. En cuanto al resto, todos siguen ocupando sus
puestos: el vientre del pope, como digo, y evidentemente ellos, los otros,
los eternos guardianes del divino reino de las almas puras. En el cielo,
las cpulas agujerean el cielo plomizo con sus gigantescos pezones
azulados, huele a tilo y las voces polifnicas emergen de la iglesia de San
Sergio, traspasan el campo magntico de las almas y acribillan mis
interiores.

El rostro de la mujer insiste en hacer contorsiones y la sacra torre que
transporta la panza opta por avanzar, sentarse en el banco de enfrente y
dejarnos a ambas en nuestro particular escenario. Ahora ya puedo observarla
por completo y atender a su relato mientras ella devora los bollos con
manzana que hace un momento yo haba dispuesto sobre mi falda.

Se llama Lubov, que significa Amor en estas tierras, aunque sea justamente
lo que ms le falte. Su cuerpo dista de m medio metro. Al principio.
Porque luego va ganando terreno y poco a poco va tentando a la suerte y me
va rozando con su mano rolliza por el alcohol. Tiene los labios tensos de
la rabia de la vida y los ojos menudos de tanto frotrselos. Le digo que me
voy porque de repente entiendo y me conozco lo que viene y s que mi
voluntad despus es poca y que todos acaban por mecrseme dentro y no puedo
arrancrmelos. Pero ella de golpe me gime que no, que por favor, que un
momentito ms, que me tiene que contar que hubo un da en que ella naci, a
pesar de que ahora ande tan muerta y lleve el nombre de Lubov, que su padre
era alemn y su madre polaca, all en aquella guerra tan pica, y que los
hermanos fueron separados (ya no recuerdo por qu razn) y que a ella la
abandonaron en un orfanato ruso, entre aquellas huidas hacia el mtico
Oeste, y que eso no es todo, que aos despus, a la madre, la anduvo
buscando, tras tantos siglos, con un programa de televisin de esos de mire
usted yo lo que quiero es saber por qu mi madre me dej desamparada.

Yo tan slo sigo vigilando la ficcin de su rostro y sus gestos que ahora
ya se posan sobre m y me pregunto por qu todos estn ah custodindonos,
tan atentos e inmviles, con la respiracin contenida y distribuidos en
varios puntos estratgicos. La madre los arrincon entre orfanatos, me
repite ella, y ah me ruega de nuevo que no me marche, que quiere ensearme
algo. Desde el destartalado bolso explota su universo de bolsitas de
plstico con tesoros rados. Y esa es la seal definitiva. Tena que pasar,
me digo. Ahora ya es demasiado tarde para huir. Un enorme libro de cubierta
erosionada protege la vida de Lubov dispersa en fotografas de una vida que
fue. La ms grande de ellas ya la tengo en mi regazo y la ternura ya se
escurre entre mis dedos y me eriza los poros mientras le paso las yemas por
el rostro de papel. Quisiera salir corriendo, escapar con aquella imagen
tan dulce y tierna que alguien retuvo en ese cdice de esquinas manoseadas
y retorcidas y de piel tan ajena a este futuro.

-Es de cuando viva en la "Casa de nios".

Lubov es una chiquilla en blanco y negro, ricitos de oro, con pupilas
ardientes frente a un fotgrafo, y en su ndice se apoya la pluma que se
desliza sobre un cuaderno escolar. La tinta se diluye y yo me mancho las
uas.

-Lo siento, no puedo detener el tiempo -le digo yo a la cra que de repente
la vara del tiempo ha metamorfoseado en un bulto a mi derecha.

-Tengo cuarenta aos y mi madre me abandon...

-Lo siento, de veras, pero no tengo respuestas...

El horizonte sigue hinchado de estrellas cuajadas en cebollas celestes y no
llueve sobre nadie. Ellos, los otros, los centinelas del pecado, vidos de
curiosidad se pasean ya entre nosotras en crculos concntricos. Pero ella
de nuevo me ha alargado otra foto, ahora con un par de aos ms, con su
rostro asomando tras un casco de astronauta y un diminuto Yuri Gagarin en
uno de los mrgenes superiores.

Soy un astronauta -me dice satisfecha-. Y empezamos a ascender entre los
pechos de la catedral de la que horas antes he sido expulsada a favor de
una tropa de turistas alemanes. La microgravedad disminuye el paso de los
aos y ella me arrastra por las nubes, mientras yo le explico que padezco
de vrtigo y que quiero bajar. Pero todava queda un retrato y aterrizamos
por el momento sobre las elsticas ramas de un abedul.

-sta soy yo con mi hija -dice arrancndose a s misma de entre aquellas
pginas.

-Yo no tengo hijos, lo siento, adems ya le he dicho que no tengo
respuestas...

Ascendemos frente al campanario y la mateada Lubov de los veintitantos en
blanco y negro est sentada junto a una ventana. La difusa maternidad de su
rostro ilumina la habitacin.

-S, s... -me asegura-. Estuve casada y hasta tuve hijos. Pero en mi otra
vida, no en la de antes ni en la de despus. Porque un da volv a mi casa
y me lo encontr a l con su amante. Estaban desnudos sobre la cama, con
las escamas erizadas, como dos salmones sobre la encimera, revueltos y
pringosos. En mi propio colchn, se imagina? As que sal de all
corriendo y no cog nada, y ni siquiera me desped de mis hijos... Como mi
propia madre, sin despedida...

Y se apoya en mi hombro y se echa a llorar. Y ellos, que siguen ah
observndome, esperan (lo s porque lo veo en sus labios temblorosos y en
sus narices retorcidas), esperan que yo la empuje, anhelan golpes y
patadas, un escupir altivo, una carcajada con ecos y aplausos. Pero mi
rbita se ha desencajado: ni la altura ni las celestes alas que los otros
van batiendo a nuestro alrededor me permiten concentrarme...

-Hasta hace poco yo era quien limpiaba aqu los aseos... Mire, ya no me
quieren aqu... Es difcil, sabe? Aqu llevo todo lo que necesito, pero es
difcil.... -y me seala all abajo el equipaje de sus bolsas de plstico.

-Quiere que le traiga un t? El quiosco todava est abierto... -insisto
con la simple intencin de bajar definitivamente.

-Tengo algo para usted... Seguro que usted conoce a Vernica, ya sabe,
Vernica Castro... Usted habla la misma lengua que Vernica. Seguro que
ustedes se ven a menudo...

-Veee-r-ni-ca Ca... qu..?

-Es que, de veras, usted no se imagina... Es que ella en realidad
interpreta mi propio papel y eso que nunca nos conocimos. Dgame, cmo
pudo Vernica llegar a saber de m? Porque, ya ve usted, ahora gracias a
ella todos saben cmo ha sido mi existencia... No... no se vaya, por
favor... Slo quera pedirle que le diera esto de mi parte y que le diga
que me ha salvado, y que me recuerde y que no me olvide...

Yo cojo el pequeo icono de plstico con su plateado marco de juguete y me
lo meto en la mochila. Ni siquiera lo miro, porque ellos siguen ah, con
sus tnicas tenebrosas y sus puntiagudas barbas, agitando sus membranas
transparentes, con las manos alzadas y su panza trascendental, agarrados a
las cruces, resbalando por los frescos interiores, vigilando mi descenso
por la baslica en donde finalmente me separo de Lubov.

-Dile que ahora ya no sufro, que me encontrar en la Anunciacin, frente al
arcngel San Gabriel...

Pero yo ya corro con todas mis fuerzas mientras ella me sigue gritando
desde ya no s qu bveda o camino, pues su eco resuena por todas partes:

-...Por favor, no se olvide de besar a Vernica Castro de mi parte, no se
olvide. Y dle el icono, para que sepa que a ella tambin le espera tambin
la salvacin...

Los turistas alemanes, ajenos a la historia de las representaciones
pictricas ms modernas y contemporneas, sonren satisfechos ante el
prtico de la catedral; entretanto ellos, los otros, me cercan de nuevo y
me arrojan con su aliento reproches, como si de verdad creyeran que quiero
hurtarles a Santa Sofa. Los alemanes siguen disparando sus flashes y Lubov
se esfuma en el reino de las vidas desperdigadas.

Yo, por fin, me hundo en la calle que me regresa a la estacin y de all
soy conducida a los infiernos de la ciudad en donde las almas condenadas
nos estresamos eternamente con nuestros pecados. Ya desde este lado de la
pantalla y confundida en la alineacin de los laberintos subterrneos, me
planto de repente, como bajo inspiracin divina, y extiendo la mano para
mendigar respuestas. Nadie se detiene. Fluyen junto a m, me esquivan, me
pisotean y hasta me revientan. De repente, del icono de Santa Sofa emerge
una sagrada imagen de dientes nacarados, ligera de telas, y con los brazos
forrados de esclavas. Se estremece bajo la msica que los altavoces vomitan
por doquier. Una masa de fieles cae de rodillas en la estacin de metro
Mayakovskaya y Vernica Castro da unos pasos de artista, sonre, levita y
finalmente asciende a los cielos entre flores de plstico y nubes de gas.

                                         Mosc, entre julios y marzos, 2005

** Ester Rabasco Macas
   esterrab@yahoo.es
   Filloga hispnica nacida en Lleida, Lrida (Espaa) en 1967. Es
   profesora en el Instituto Cervantes de Mosc (Rusia). Ha publicado
   diversas traducciones en colaboracin con otros colegas, entre ellas el
   cuento Bestial entre las flores y fragmentos de la novela Antes que
   anochezca, de Reinaldo Arenas, y la novela Un lugar llamado Antao, de
   Olga Tokarczuk. Ha sido colaboradora del suplemento literario semanal
   del Diari de Lleida (1991-92) y de la revista Jazzology (1996-97), de
   Lleida. Un trabajo suyo acerca de La sombra de Benito Prez Galds fue
   incluido en Narrativa fantstica en el siglo XIX (Espaa e
   Hispanoamrica), de las editoriales Dejaume Pont y Milenio, de Lleida
   (1997).



=== Poemas      Miguel ngel Toledo Cervantes =============================

*** Piel mestiza

De piel mestiza,
de corazn de arena.

Soy el ms negro capricho de esta tierra.

Tengo el alma zapoteca
y la sangre muy nortea.

Soy el mayor de tres espejos,
soy un recuerdo en voz del sotavento,
los labios me saben a chogosta,
mis manos llevan la marca del azufre,
he bebido el agua de los siete pozos,
he crecido orgulloso y necio,
jaltipaneco a ms no poder.

Tengo por costumbre hablar de lo que siento,
y morirme en la raya -cuando de morir se trata-
de gritar a los cuatro vientos al son de una jarana:

Yo nac en el Ro de Arena,
y nac as,
con piel mestiza,
y corazn de arena.



*** Ruego

Convdame un minuto de tus labios,
deja que tus manos -mariposas de fuego-
cautericen las viejas llagas
de mi piel oscura y seca.

Deja que tus noches envueltas en deseo
se instalen en mis sbanas,
y deja que la luna -eterna voyeurista-
nos arranque los ojos.

Mustrame un pedazo de tu vida,
reglame un da en tu recuerdo,
arrncame del pecho estas ganas
de ocultarme en tus caricias.

Djame la piel marcada con tu aroma,
esconde mis penas bajo la cama,
escpate en la noche con mis besos,
pronuncia mi nombre siete veces cada lunes.

Regresa cada tarde para robarme
un poco de mi vida,
procura recordarme cada fin de mes
y olvdame un minuto cada da.



*** La vspera

Estoy esperando:

Que el cielo se despeje,
para fondear en costas de una pena.

Que regresen las abejas,
para incendiar el pasto seco.

Que canten las cigarras,
para cambiarles la piel por un par de alas.

Que me den permiso
de lavar mis ojos y pescar una esperanza.

Que me tejan una hamaca las araas
Para contemplar la danza del cocuyo.

La llegada de los duendes
Para sembrar un milln de almendros.

Al pjaro carpintero,
para pedirle una jarana.



*** Amenaza

Si tu mirada me roba el alma,
tendr que buscarla entre tu piel.

Si me pierdo en mi discurso,
tendrs que encontrarme con un beso.

Si tus manos me provocan,
tendr que atarlas a mi cuerpo.

Si tu voz me incita a la incoherencia,
tendr que flagelarme con tu pecho.

Si tu ausencia me devuelve la cordura
te arrancar de los labios mi locura.

Si alguna vez tus palabras me dolieran,
tendr que responderte con poesa.

Y si vuelves a mirarme de ese modo
no tendr ms remedio que amarte hasta la muerte.



*** El retorno del fantasma

En aquellas noches de ausencia y dolor,
un sentimiento clandestino me toma por asalto,
emergido del ms oscuro pantano de un recuerdo.
(perdido o escondido, no lo s)

Una estrella indiscreta
se desnuda al pie de mi cama,
y descansa sus fras manos en mi rostro.

La sombra que vigila detrs del espejo,
deja caer tres gotas de llanto en una copa,
y se bebe mi esperanza.

Los demonios de la infancia vuelven,
entonan una cancin de luto
y se esconden en el sueo de mi almohada.

Una diosa desnuda y olvidada
busca entre la ropa sucia
el viejo disfraz de penitencia.

Mientras la tristeza,
escondida en un rincn,
teje su vestido con mis huesos.



*** Vengo llegando

He cado de muy alto,
de all donde las caricias me olvidaron.

Vengo llegando cuesta abajo,
transgrediendo las fronteras del dolor.

Cansado de emigrar en pos de tierra frtil,
angustiado de tanto esperar la llegada de las lluvias.

Indeciso de tocar tus manos,
temeroso de hallarme perdido en tu mirada.

Vengo llegando tan solo
para ofrecerme en sacrificio ante tus pies.



*** Corazn en blanco

Tengo una mano tan cobarde,
que se esconde del destino,
una boca que muere de pena ante tus ojos,
y un jardn de arena.

Tengo una noche de esperanza,
una tregua y seis venganzas,
una estrella que me olvida,
y un reloj sin vida.

Tengo un corazn tan olvidado
que se re del fracaso,
y se oculta de la noche
con frases incompletas.

Tengo el color del abandono,
la rutina de ser el ltimo en la fila,
de morirme lentamente en una duda,
y soarme cada noche entre tus brazos.

Tengo una mano tan cobarde
y un corazn tan solitario,
tengo tantas noches y tanto llanto,
tanta pena y el corazn en blanco.



*** Sonrer

Sonrer cuando el viento pese
y la noche someta los instintos,
cuando se presienta el final de la locura
y el amor comience a marchitarse,
cuando despierte y tu cuerpo ya no est
cuando el miedo resucite mordindome los pies,
sonrer cuando deje de llover,
cuando a mis manos les falte soledad
sonrer cuando termine de soarte
cuando el silencio me arranque el antifaz
cuando la noche regrese con tus labios
cuando al fin tus labios regresen en la noche.

** Miguel ngel Toledo Cervantes
   mike_tolcerv@hotmail.com
   Escritor y periodista mexicano (Jltipan, Veracruz, 1977). Licenciado en
   comunicacin social por la Universidad Autnoma Metropolitana, Unidad
   Xochimilco (Ciudad de Mxico). Se dedica a la publicidad y asesora. En
   la universidad edit un peridico estudiantil.



=== El Tren de El Encanto      Mara Eugenia Sez =========================

As se llama. El Encanto queda a las afueras de Caracas. Tiene un tren
viejo de comienzos del Siglo de las Guerras, un tren corto que anda
despacio y slo por lugares seguros como patios. El tren pasa por
matorrales que an siguen oliendo a machete hmedo cada maana y no hay
ruido que distraiga de su ritmo. Hay mucha sombra protegindolo del sol que
cuelga de la rama ms alta de un mango lechoso en el perfil de cada lenta e
innecesaria curva.

Por la nica colina de la ruta, se monta la grama para revolucionar el
paisaje costumbrista y darle su primer rebato de guerra. Tiene olor cido
desde que Manuelita la inaugurara con el ritmo de sus caderas una madrugada
distante que vio el comienzo de los macheteros, antes de que hubieran
mquinas. Manuelita bosteza con los ojos cerrados y extiende un brazo hacia
la grama (vaca de Simn) y ya no se vuelve a dormir profundamente, como
era su costumbre cuando viva protegida.

Era un entonces en que ella se estiraba sobre el organd tibio y esperaba
-quiz l se decidiera hoy a venir. Abra un libro o un folleto y lea en
francs o en ingls, pero siempre en jacobino. Cada sol le traa por la
ventana el vapor de la tierra, pero ella no saba lo que era sentirla,
desparramarse en ella. Una mujer color de tierra se deslizaba por el
pasillo de un ala a otra de la casa y le traa acurrucada en las manos, la
taza de porcelana verde con el primer caf del da.

Ella cerraba el libro ante la aparicin silenciosa y extenda las manos
satinadas hacia ese pjaro de porcelana. Afuera, pero muy lejos, eran los
negros los que haban levantado al gallo con sus cantares. Despus fue ella
la que levant a Simn, sudorosa, pistola en mano, entre los bejucos
colombianos y el chinchorro lleno de hormigas que se le deslizaban entre
los senos. Despus vino el dormir en la grama, profundamente, germinada.
Ahora ella duerme pero nunca ms del todo. Espera. Escucha. No se oyen
pasos. Pero se siente un peso desconocido.

Ocasionalmente, cuando uno ve en El Encanto un papel tapando la tierra
sinuosa, hmeda y bella, entregada al peso de cada pierna, se desva la
mirada hacia la lejana de Caracas con un afn de exorcismo. La capital,
cuna de Bolvar, aparece en el horizonte como un piln de edificios,
ranchitos de bloque, cerros y autopistas, sobre la enorme falda de grama
salvaje que quiere jugar con las marionetas de su regazo. A su espalda est
parada -y an esperando- la cadena montaosa cuyos hombros se han venido a
llamar el Pico de Naiguat y La Silla de Caracas, la montaa de nubes
jaloneadas por la brisa del cielo siempre azul, llueva o no, como de papel
lustrillo en trabajo de escolar antiguo. El viaje dura veinte minutos ms o
menos y la gente que va en el trencito lo que quiere es ver a Caracas lejos
y or un sonido diferente al del presente atropello. Por eso es raro que se
pueda escuchar conversacin alguna durante el viaje en el tren de El
Encanto. La mirada est libre de autopistas y de cables de electricidad,
los dilemas estn reducidos a lo elemental, a algo tan simple como el enojo
de encontrar una lata en el suelo o de no encontrar un puestico de comida
caliente. Parece mentira que la ciudad pueda ser vista sin tener que ser
oda, como si fuera una postal. As no da miedo. Provoca acostarse a dormir
en la grama.

La gente lo que quiere all es ver a la Caracas de ahora alejarse un siglo.

Cuando salen del trencito, se conforman con una bolsa de papitas o
tostones, un helado o una cocacola. Realmente no hay sino eso y poco que
hacer. A todo el mundo se le ha olvidado lo que pas en El Encanto (yo
tampoco lo saba por entonces), aquello en lo que Teodoro Petkoff, el
playboy guerrillero, neg violentamente haber participado. Una vez que se
apaga la mquina, sorprende hasta el chasquido de una bolsita de tostones o
el crujir de una lata de cocacola aplastada por un pie desesperado que
quisiera quedarse all. El reducido bao de bloques es apenas visitado de
carrera por alguna madre, llevando de la mano a sus nios y, al cabo de un
minuto, salen de nuevo pero con la nariz torcida a ver un ratico ms de
paisaje. Otro viaje les parece ridculo, dada la fila de gente que espera
largo para montarse en el trencito y no porque sea caro el paseo. Luego,
cuando el da puede an ser rojo, azul y amarillo de lorito de jaula, se
van tristes a sus carros, con los zapatos pesados como si el camino se les
pegara, casi como si fueran unos esclavos emancipados a la fuerza de la
plantacin cuidada y hermoseada. El Encanto no los echa de menos porque
siempre quedan otros al da siguiente para entretenerle. Los ojos se
encaraman en las ramas de los rboles ms altos y, cuando la gente es ida,
las ramas lagrimean la lluvia del final del da, la que lo limpia de gente,
la que deja un vaho de espera sobre la tierra.

As pues, cuando se acaban las filas, la estacin se vuelve nocturna y se
cierra y el tren se adormila dentro de ella como un nen acunado y como un
viejito en su mecedora. Hay un temblor de timidez y auto-conciencia en sus
paredes como si les estuvieran apuntando con dedos de crtica (o de
crtico). Entonces comienzan los cuentos de cuando ella era una estacin
importante, es decir joven, y cuando l era un fogoso tren pintado de rojo
tropical como un papagayo postmodernista.

Alberto me llev a El Encanto. Me regal como siempre con su voz de espeso
blsamo y no hubo frase ma que no escuchara con su labio inferior arrugado
hacia arriba en una trompa de escepticismo sabroso y apenas hubo palabra
ma que no respondiera con una tranquila sonrisa -blanco navajazo en su
cara, ms oscura por la sombra de la sumergida barba- como si yo, a mis
veinticuatro aos de soltera caraquea, pudiera permitirme el sonar a
despreocupacin, o seguir una frase larga, con otra similar, sin temor a
que mi acompaante se me fuera.

Si se me iba, me quedara otra vez sola, en medio de una ciudad rodeada de
cerros inundados de cerveza barata pero buena y mujeres sin hombre fijo
pero con antena de televisin en el rancho. Quiz tena razn aquella
quinceaera que planchaba la ropa de mi familia cuando me espet que para
qu queran las mujeres hombre fijo (yo la miraba, pensando, pero si yo
tengo once aos), que lo que haca falta era encontrarse uno que supiera
bailar. Eso me deca ella mientras se planchaba toda la ropa de la casa
cada tarde como a las tres. Mi pap sudaba mucho las camisas en el trpico
y se cambiaba dos veces al da. (Es que era gordo y blanco). Ella las
lavaba y las planchaba. Los hombres no eran importantes; la msica s lo
era. La plancha echaba vapor y el sol entraba de lado por una rendija y
daba en la pared verde. Las cortinas eran de flores grandotas y
escandalosas y ella pareca una diosa Guayana en mulato. Su pelo negro era
liso porque se lo enroscaba alrededor de la cabeza con muchas horquillas.
Se rasuraba las axilas todos los das y an as se le vea una ala negra
cada vez que mova la plancha. Llevaba un vestido nuevo verde minifaldero
que le regal mi mam y, cuando no, se pona mi ropa. El cuarto ola a sus
manos despus de hacer el quesillo coco o de peinarse el pelo con Tricfero
de Barry. Cuando terminaba de verla planchar y sala de su cuarto, me
pareca que la gente blanca huele a rancio o a muerto y, porsiacaso, le
echaba una olidita a las camisas recin planchadas de mi pap (que Amarilis
no me viera, "qu andas haciendo?"). La dejaba sola a la que nunca les
haba tenido miedo a los hombres y me llevaba algo de su falta de respeto.
Ella me permiti convertirme en una Seora Peel del trpico, a karatazo
imaginario con todos los que se pusieran fastidiosos. Pero no pegaba mucho
la televisin con Amarilis y yo me olvidaba nada ms salir de la Seora
Peel de Los vengadores porque el humor britnico era desconocido de los
nuestros ("Muchacha t s ests buena!") y porque, a la hora de ir a
descolgar la ropa tendida en los alambres, como a las tres de la tarde,
antes de que lloviera su media hora, los escobazos que les daba Amarilis
eran ms efectivos que el karate. Oamos La hora de la salsa en su
radiecita de pasta y de vez en cuando me enseaba a bailar cuando yo se lo
peda porque tocaban El Nazareno de Ismael Rivera, el sonero mayor. Y deca
ella que alguna vez tendra un hombre (era virgen todava), aunque segn su
mam mejor era tener el rancho propio y que vengan los hombres cuando
quieran y se vayan cuando no den ms. "Vete doblando la camisa, pero para
qu me dices que me vas a ayudar y despus vas y no haces nada?". Lo que
importaba, segn su mam de nuevo, era que el hombre supiera bailar. Pues,
aunque Amarilis y l no se conocieron, Alberto tampoco saba bailar.

Me rode con un brazo protector, que le agradec simultneamente con un
roce en su cara y un palomino reposar en su hombro, y me bes apenas los
labios cuando fermentaban juntos una palabra de curvatura innecesaria, de
sas que suben y bajan en muchas slabas y que a fuerza de caribeas casi
no suenan a espaol; estbamos a punto de entrar por el tnel del tren de
El Encanto, me haba contado bien cortica la historia de Manuelita y Simn,
y vena previnindome con risas y con miradas inconfundibles de Libertador
y Libertadora (listos que aqu viene el tnel del beso y dura apenas 15
segundos contados). Yo estaba feliz. Se me alborotaban las palabras. Mi
memoria de nia cantaba "Burundanga le dio a Bernab / Bernab le peg a
Burundanga...". Quera inventar palabras de slabas largusimas para que no
se me acabara la felicidad. Si no me daba demasiada cuenta de ello era
porque mi mente se iba tras ese paisaje de mi vida que pudiera convertirse
en la cubierta de un libro permanente. As era. Mis slabas volaban bajito
como garzas sin salpicarse.

Pasa por aqu, entra por mis ojos que no te ven, sacude el camino y
lmpiame de la Caracas costumbrista, que voy en regresin, que vuelvo a ver
la pubertad como futuro, que vuelvo a nia y no quiero. No es posible otra
aurora y no voy a cambiar esta frase. Mejor es vivir en la noche de las
ciudades promiscuas, de trfico sin fin, sin sentido, sin motivo. Djame
vaca, como pgina en blanco, llena slo de escepticismo desde que esos 15
segundos se han hecho eternos. Apaga ese verde sentimental que bordea las
autopistas y encindelas de punta a punta con tu lengua de chispeante
lucero. La quiero lluviosa y fragante de electricidad. Necesito ahora mismo
una Caracas malva pero que sea fantstica, que no sea sa que yo crea
conocer tan bien. Fue entonces cuando llegu paso a entaconado paso hasta
las aulas de la Universidad Central de Venezuela al pie del monte, sabia
Cleopatra irguindose ante el vila caraqueo, a veces.

En la Escuela de Historia donde estudio y donde trabaj de preparadora
ad-honorem (ad-vitam-aeternam) de estadstica, ha sido dicho que los
misioneros arrebatan a los indios su cultura. Si no me acerqu a discutir
es porque una de las del grupo estuvo por all por el Orinoco, unos das,
entre los callados indios, y ha vuelto transformada en su defensora; tanto
as que no slo carga pendientes warao, sino que est acumulando torrentes
amaznicos de palabras para quien se atreva a aadirle una slaba. Esa
represa ambulante de Guri acecha en nuestros pasillos a la hora de la clase
de formaciones socioeconmicas. Por fin hay una que ha encontrado su razn
de ser. Alguien del grupo, un ex perseguidor de guerrilleros y ahora amante
de la directora (que es mujer de izquierdas) dice que si el estructuralismo
contribuye a perpetuar el mito de los Tristes Trpicos. Yo no digo nada
porque todava no entiendo lo que es el estructuralismo e ignoro que el
libro entero est condensado en un captulo llamado "Las nubes" o "Sobre
las nubes". Si lo hubiera sabido entonces, habra sido de una facilidad
asombrosa el poner fin en la escuela no slo al estructuralismo sino a toda
discusin sobre Lev-Strauss y los indios del Amazonas.

Yo s, sin embargo, que Lilita Barcel de Bosso pintaba tarjetas de
invitacin con imgenes de dama antaona, difuminando con un algodoncito
humedecido en alcohol las raspaduras de Prismacolor y que le pegaba una
tirita de encaje al vestido de la dama, con cuidado de combinar siempre un
tono del mismo color: a veces verde musgo, a veces morado claro, a veces
azul grisoso o dorado plido. "Dama antaona". Hermosa la pesadez del vals
del trpico. Si me acuerdo ahora de esa costumbre que los del grupo
rechazaran agresivamente si les diera ocasin, es porque Lilia Barcel era
tambin escritora de un cuento bellsimo sobre Guayana, cosa que yo
ignoraba hasta que su hija me quit muy suavemente de la mano la tarjeta de
invitacin al vals de quinceaera y me la carg con el peso increble de un
libro. Guayana es la diosa que logra domar al temible Canaima. Caracas es
tambin la sultana del vila. Es dulcsima y cida de lluvias atragantadas.
Ustedes no lo pueden saber bien como yo.

      La faz del mundo se ha iluminado... un resplandor intermitente que
      viene de muy lejos... de all de los confines del Universo, ha sido
      la causa del fenmeno; y hacia la indescriptible y misteriosa
      llamarada convergen las miradas de quienes habitan medio mundo...
      Desde el Oriente, las tribus formadas por Tamanacos y Palenques,
      miran a Occidente, y desde ah, diametralmente opuestos, en las
      tierras de los Amaibos y Barrancas, escudrian hacia donde nace el
      sol. En tanto, las naciones Atapamas, Gires, Chiriguas, Guaricos y
      Guamos dirigen sus miradas desde el Sur, desde el Muchiquer y el
      Chorun-Mer rumbo a las tierras de Acapropocon y Conopoima, los
      sucesores del mayorazgo indgena, en las tierras vecinas al
      Guaraira-Repano. Desde los diferentes puntos cardinales, las voces de
      esos pueblos diseminados en la extensa geografa venezolana,
      exclamaron: Amalivac..! Amalivac..! Y al unsono, dejando todo tras
      s, encaminan sus pasos en direccin al punto de donde emerge la
      centelleante luz, que cual faro gua de gigantescas proporciones les
      conducir con certidumbre a presencia de su Dios... creador del
      hombre... y de sus leyes...

Con esta puntuacin (incluidos casi todos los puntos suspensivos) y esta
hilera de palabras, pas desapercibido por la Escuela de Historia de la UCV
un hombre pequeito, malvestido, calvito y silencioso de edad tan
indefinible como la de un Juan Solito o la de un Guasipungo cualquiera,
pero con el largo nombre de Jess Jos Loreto Loreto, quien me puso sobre
la mano otro librito sobre el Amazonas: Leyendas venezolanas. Paurario. Me
coment que no lo public de su bolsillo. La cita de arriba es suya. No lo
plagio. No quiero.

Hubo una poca -que nunca volver, con toda certeza y sin gnero alguno de
duda- en que los indios venezolanos de la rama oriental, al encontrarse por
vez primera, se dieron cuenta de que hablaban diferentes lenguas y ya no se
entendan entre s. Paurario. Al lado de su primera pgina, la de la cita
de arriba, sin irona alguna, la nica dedicatoria posible: "Para Mara
Eugenia, sinceramente. El autor".

Pues entonces, Jess Jos Loreto Loreto; el Auyan-tepuy es uno de los
montes chatos que asoman su tronco de gigante decapitado sobre la neblina
azul de Guayana; el Caron de verdad que baja serpenteando como dice la
cancin de Francisco Mata, el de los polos margariteos. Sarisariama es el
nombre de la sima ms honda, que abre el selvtico vientre en cientos de
metros de oscuridad hiriente; en su fondo se gestan especies que Darwin y
Bonpland no llegaron a conocer, ni Miguel de la Cuadra Salcedo conoce.
Charles Brewer-Caras de los bigotes atusados, kaiserescos, es el nombre de
uno de los tres efmeros habitantes de esta sima, tres que llegaron a la
superficie guindados de una soga, paridos al revs. Roraima es una montaa
que bordea con el Brasil y Maigualida creo que es el nombre de una serrana
fragante que s que nunca llegar a oler de cerca. Alguna de mis
compaeritas de escuela primaria se llamaba Maigualida, otra Tibisay, otra
Coromoto. Quisiera haber tenido una hija aunque slo sea para llamarla
Mara Coromoto en honor de mi patrona, celestial amansadora de los ms
feroces indios de los llanos. Guayana se me va cayendo del pensamiento
mientras sus dedos se afincan en las puntas de flecha de un grupo de
palabras cada vez ms ajenas. Por all van slo cientficos alemanes, o
misioneros, o estudiantes activistas, parece. Recuerdo, eso s, que Coln
en su tercer viaje, al traspasar el rugido del Orinoco cuando entra en la
Mar Atlntica y le enfrenta le inserta su corriente por varias millas,
sentado absurdamente sobre una ola parda gigantesca -el Pororoca- su
barquito andaluz, supo que entraba en una tierra verde, indmita e
increble, digna de ocupar puesto preeminente en su Libro de los Misterios.
l la llam la Tierra de Gracia. Los primeros mapas de la poca, sin
embargo, la llaman por su verdadero nombre: Caribeana.

      ...cuando las aguas que cubran la tierra bajaron de nivel, Amalivac,
      su deidad creadora, apareci sobre stas tripulando una curiara, en
      la edad llamada de las aguas, cuando las grandes olas ocenicas se
      reventaban contra la montaa denominada Encaramada; y que el gnero
      humano pereci en su totalidad, a excepcin de un hombre y una mujer
      que se refugiaron en la cima del cerro llamado Tamac, cercano al ro
      Asiver (Cuchivero) y que desde ah bajaron portando cada uno sobre
      sus hombros sendos sacos de semillas de moriche, que al ser extradas
      de stos y lanzadas hacia atrs se convertan en hombres y mujeres.
      (Ibd.)

Alberto: t quisiste llevarme hace casi ya veinte aos a la hacienda de tu
familia, all, bordeando la feroz y feudal Colombia donde se tram el
asesinato del Libertador y Manuelita no lo pudo defender, all por los
llanos del Apure donde quiz haya palmas de moriche. Pero no me atrev.

Una planicie fluvial de colosales, prehistricas, culebras de agua que eso
son exactamente los ros llaneros. Alguna res blanca y jibosa como las que
deambulaban fantasmales en las fotografas de la India se ha perdido entre
los morichales al atardecer y las garzas picotearn lo que dejen los
dientecitos sumergidos de los afiladsimos caribes. Sembr un puado de
palabras tuyas entre mis cerrados labios y me naci un rbol blanco y
sangrante. En una rama colgaba una casona de la colonia pero sin patio, de
un solo piso y paredes altas de borde ondulante y acampanado; entre otras
cosas que no recuerdo, tena un olor al que por ponerle un nombre habr que
citar lo de cal descascarillada; tena tejas oscuras raspadas por los
aguaceros del mayo que dobla los vientres, portn claveteado que yo no
toqu ni tocar nunca y rejas como pestaas estticas sin lagrimear. La
tierra huele a hmedas pisadas.

Es la llegada, bajo la lluvia, de alguna danta fantasmal a invocacin de la
fugitiva desnuda MariaLionza (petrificada frente a Caracas, oliendo a smog
de autopista, irguiendo los brazos en vertical sorprendente, musculosos y
flicos como hecha por muralista de los aos 30, las ofrendas de flores a
los pies del monumento "Gracias Reina por los favores recibidos"). Por
afuera no se oa ni vea a nadie, ni siquiera el resoplido de un animal
cansado de dar vueltas por los mismos lugares. No s qu tan cerca, pero
haba un ro de aguas mansas como de copla, temerosas, donde apenas se
sienten los peces; y de ellos slo decir que cada pez era un susto que se
iba adivinando entre el cobre amarillento del agua. Huele a humedad
retenida en los pedazos de millones de hojas y en las pequeas babosidades
color del agua estancada que se retuercen. Las toninas rosadas estremecen
al que las ve porque desentona su descarnar al ro que surcan. Alguna vez
me imagin que quedara en la hacienda algn pen llanero, ms o menos
ocupado, con cara de no haber salido nunca de esos predios, y una mujer de
aos, casi sin aliento, que nos preparara comidas elementales con
alimentos desconocidos, macondeos, de fuerte sabor a fango, cada plato
idntico al anterior pese al distinto ttulo. Si nunca me sacaste de mis
fantasas es porque no las compart contigo. En otra rama colgaba un ro y
en l estaba una curiara remada, perennemente remada, por un indio sin
palabras que nos llevara hasta su poblado, en la orilla anaranjada del
brazo de uno de los afluentes del Orinoco, entre los troncos anmicos que
exploran las nubes con sus maracas de hojas y pjaros. Esta vez s te
pregunt -lo hice sobre el posible viaje en canoa- y me corregiste con lo
de curiara. A falta de descripcin, me mostraste un video que filmaste casi
a ras de tierra, por lo que no pude ver sino los pies del indio en el agua
fangosa y sobre las oscuras matas; y todo esto sin audio, cmo se te
ocurri, Alberto?, qu silencio de capilla! Algn enfoque ms hb il capt
los meandros del ro y las ramas oscuras que cerraban el paso y te pregunt
si no te daban miedo.

Estaban la pared o el techo por burlarse de m llamndome como llam el ro
a Doa Brbara en el ltimo captulo: "Mara Eugenia... Mariaeugenia...",
porque no me habas odo. Me arrebuj entre la pared y el hueco de tu
costado. Un brazo hmedo, delfinesco, emergi y me rode como lo haca
siempre que mirbamos tus pelculas de Guayana, de Canaima, del Caron, del
Auyan-tepui colosal que me domina cada vez que lo veo. Las paredes estaban
azulosas. El vapor de la ducha no poda escapar sino hasta el cuarto a
falta de ventanas y me impeda sentir tu breve ausencia o, mejor dicho, la
ma, salpicada de palabras caribes. Menos significante que encantada me
resista a salir. Tus cejas negras y espesas de Merln de los trpicos se
juntaron en un ceo entre fruncido y curioso y de repente aletearon en una
sonrisa de remo brusco sobre el agua ("No nos vamos a ir nunca pues,
seora ma?", y me sent culpable por lo de seora). Te asomabas de medio
cuerpo y con la toalla en la mano. Ese da andaba bogando contigo en
curiara y el techo del cuarto era tan opresor como los bejucos guayaneses;
los dos con las piernas dobladas, las rodillas separadas, mirando los pies
de un indio y la curva infinita de un ro de hojas anegadas. Al levantar la
mirada de mi pensamiento ya te me fuiste, toalla en mano.

As sentados como estamos nosotros se crean cosas interminables; as mismo,
ante la penumbra azul de la pantalla sobre las ondas inmensas que nos
rodean y dan la vuelta al mundo, entrndonos por los ojos, por los odos
(por las yemas de los dedos algn da en que los computadores recreen
imgenes tctiles). Sin saberlo me estabas devolviendo mi pas y casi
senta caer sobre mi paladar cada mgica semilla de moriche.

Aos despus lo que me vuelve es la palabra de Jess Jos Loreto Loreto.

      ...el misionero italiano de la congregacin jesuita Filippo Salvatore
      Gilii, quien por algn tiempo convivi con los aborgenes que
      habitaban las comarcas cercanas al ro Orinoco (Huriaparia en la
      narracin), de cuya presencia en la regin lo reafirma nuestro sabio
      Dn. Arstides Rojas, quien, al referirse al mencionado Gilii, dice
      que la tradicin tamanaco en cuanto a la formacin del mundo y del
      hombre, se le debe a este jesuita, ya que cuando en el siglo XVIII
      visit esta parte de la hoy Venezuela, los aborgenes de esta casta
      le manifestaron que...

Haca unos das me habas venido a buscar para que saliramos de nuevo a
comer; sera la tercera vez esa semana. Cunto agradec a mi sorpresa el
que cubriera mi agradecimiento (con estas mismas torpes palabras). Apenas
llevbamos un par de meses saliendo y ya me habas hablado de nuestro
futuro de pareja (o, mejor dicho, me habas informado de una conversacin
que tuviste con tu madre enferma sobre la fecha de nuestra supuesta boda).
Apenas un par de meses es lo que llevbamos saliendo y siempre andbamos
juntos y amarrados, si no por las manos, por el hilo del telfono (los
otros amarres ms ntimos escaseaban, o por lo de mis remordimientos o por
tus recuerdos de la esposa que se te fue y de la fe perdida de ex
presidente de Accin Catlica, o por la falta completa de artificio que
haca de cada abrazo una pequea familia... muy deseada por ambos, por otra
parte tan temida por aquello de que cada concepcin era tan secreta como
sagrada). As de ingenuos ramos y nos refugibamos del mundo (entonces s
se poda) en tu apartamento; el profesional, el director, casi en guayuco
con la futura literata, viendo pelculas como Bernardo y Bianca al rescate,
otra historia de roedores de Disney. La hojarasca de peleas y aventar de
ofensas que estn a la mano como mangos bajitos entre los que se conocen
bien y no se quieren mal, toma sta que seguro se te ha olvidado!: como
cuando me dijiste que te gustara pasar la primera parte de la luna de miel
en La Habana y la segunda en el Disney World de Miami ("...que est todo
tan liiimpio") y yo te dije "qu bien" porque as pasaramos de una rata a
un ratn, caribeos los dos (sta me vali aquel da una primera perorata
sobre mi falsa conciencia como miembro, o miembra, de la pequea burguesa;
porque, claro, t eras de la grande y por eso ibas a construirles pistas de
tenis a los pobres.

Tanta indignacin que se evapor con el caf que me escap a preparar...
colonial yo como siempre. Me encontr doblando el meandro del cuarto al
asomarme a tu estudio tacita en mano y all, prcticamente encuerado pero
muy ceudo, con un librote en la mano, todo preocupado porque y-que se iba
a casar con una burguesita ingenua que le haca sentir poco menos que
uniformado, mi Alberto con El capital en la mano, y Althuser y Fioravanti
y Gramsci y Dios sabr que ms! Mi prometido, no se preocupe que su
muchachita de telenovela va pa'onde ust' quiera, insolente que es ella.
Pa'los Andes a or los ros trucheros y a sentir el fro de los picos
resoplando dentro de las fosas nasales ("qu verde, qu enorme esa montaa
mi amor, qu profundo ese barranco donde parece que no hay nadie!, de aqu
salen los hombres que enderezan a Venezuela, esos andinos tan bravos y
enigmticos que meten en cintura a los caraqueos, los gastadores prceres
de la patria, de los que t provienes"). O, si prefieres olvidarte de los
andinos que tanto incomodan, pues seguro que en alguna parte hay una
somnolienta playa de Oriente donde ya no quedan vestigios de los pobres
"Caballeros de la Espuela Dorada" que se trajo el Padre Las Casas de los
campos de Espaa para depositarlos ante los temibles cumanagotos, una
Andaluca tropical llena de palmas de moriche, de las que describi Teresa
de la Parra cuando se mora de nostalgia por comer "una poquita de tierra".
O nos vamos a Espaa a ver el escudo de armas de tu anillo pero en grande
blasn, en el pueblo de donde dices que sali tu antepasado cuatro siglos
antes de que salieran los mos (s; no es imposible; t eres de los pocos
venezolanos que conozco que no desdean a Espaa; ni la desdeas ni la
temes; la tratas con la misma sonrisa indulgente y exaltada con que me
tratas a m). A La Habana, a Florida o a Mrida, pero vmonos pronto,
llvame pronto, llvame, llvame Alberto, llvame.

O nos quedamos en Caracas. Y no digo que me tengas que dar muchas vueltas
por las colinas con tu Volkswagen de socialista, ni que subamos con el
telefrico del Humboldt hasta el hotel permanentemente vaco que construy
Prez Jimnez para sealar con un ndice dictatorial a las democrticas
nubes del cielo, ni que nos detengamos largo tiempo en la casona de tu
familia donde las matas de orqudea trepan por la pared colonial hasta el
retrato del abuelito bembn, el que pusieron en la pared junto al fogn, ni
que me lleves por los valles de Aragua a oler la caa recin cortada y a
beber el ron de la tierra color de melao, mientras nos avienta la brisa de
todas las primaveras del mundo, siempreviva en Caracas, querido. Sentados,
fundidos en ella, porque nunca hicimos ninguna de estas cosas tal y como yo
las deseaba y las estoy contando sino que apenas las percibimos unos
segundos entre la televisin y el trfico; simplemente te ruego, te
suplico, que nos dediquemos una hora o ms a caminar por la casa cerrada en
penumbra para encontrarnos abriendo furtivamente un libro (pero que sea de
un marxista ms reciente por favor), a nombrar a cada uno de los no-nacidos
hijos nuestros para que no te tengan que dar ms ansia los de tus hermanos
(Acn-acn), a saber que se pasa el tiempo, es decir, a probar el almbar,
a gustar sobre el peso de la lengua callada, que se va todo como en
curiara, que se lo lleva Amalivac.

Mira lo que te prometo desde mi trono de diosa prestada. Muchos besos
robados al tiempo. Un asalto caribe por atrs para hundirte en el ro y
para que aprendas de una vez a bogar. Una salida a medianoche (no me digas
que ya no se puede, ni me hables del crimen en estadsticas); una salida
as cuando no tengamos ganas de cocinar y nos vayamos a buscar comida china
o, si nos sentimos patriticos, a buscar por algn barrio lejos de aqu esa
arepa dura y caliente que se resquebraja de un mordiscote y deja salir el
vapor de maz blanco y queso'e mano derretido, una cocada blanca y fra
como la nieve andina nos vamos a beber t y yo, una cocada con sabor a
playa tambin, un manguito de bocado que nos va a tumbar el viento al
suelo, unos tostones de pltano soleadito como el pargo frito de Naiguat,
bajo un techo de palma (que ya no est) de Papato, al lado del club Puerto
Azul de mis padres o en el yate Sargasso del Dr. Daniel Camejo Octavio, el
constructor de antiguos sueos capitalistas y placenteros, un batido de
amor y Caracas costumbrista, con sus techos rojos y todo.

Y eso es lo que pas con la estacin y el tren de El Encanto. Se quedaron
chiquitos y se volvieron demasiado viejos para aprender la voz del ruido.
En vez, ella aprendi a contarle cuentos al acunarlo; l aprendi a volver
de su pretendida excursin de cada da con asustada humildad y a
confortarla mecindose a su lado. La gente al fin se dio cuenta de la
complicidad de silencio que haba en El Encanto y, no pudiendo robar su
secreto, se dedic esa gente a mirar de lejos el nada costumbrista paisaje
caraqueo.

Hoy casi ya no van.

[A mi difunto padre el Dr. Alberto Sez Fernndez de Toro, profesor de la
Universidad Central de Venezuela; a Pedro Miguel "Peter" Camejo, ex
candidato a gobernador de California]

** Mara Eugenia Sez
   mayerfmt@aol.com
   Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
   (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
   por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
   Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
   sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene indito su
   libro Don Quijote de Indias, as como diversos relatos de ficcin y
   poemas.



=== Poemas      Anglica Murillo ==========================================

*** Delfos, 28 de mayo de 585 a.c

                                                               A Josu Landa

Sophia ma, las aves en celo y en el jardn: Bilitis
ha besado el labio donde se posan los versos de Safo.

Amiga ma, del aire que deshace, del agua siempre,
no es preciso hallar camino para huir del tiempo.

Mira en torno la mecnica celeste, el laurel florece
de nuevo, y en la arena, los atletas pitios disputan su corona.

Pero de todos los enigmas que el Orculo de Apolo le confiri
a esta esclava de Dionisio, ninguno regresar a los muros de Delfos.

He visto sucumbir imperios que no crean en la muerte, he visto
a los amantes del espejo y el doble anillo exigir su sangre.

Pero yo s que somos con la libertad de las ondas lunares,
con el fuego de los cataclismos hace tiempo sucedidos.

Tales no predice, no dice que la Diosa volver y el agua
tomar su antigua forma para librarnos de este sueo.

Semejantes a Persfona, a Atti, a Penlope, en estado de vigilia
iniciemos, el ritual de Tetis y Demter, la de brazos como espigas.

Dulce es la espera cuando el destino ha empeado su palabra.
Dejemos, que en la arena, sigan su juego los atletas. Pitonisa.



*** Susa I,  5.400 a.c

Sobre sus cabezas el viento
arrastra las hojas secas.

A escondidas, dos hermanos
unen sus labios
como Enki en el estanque.

Pero dos amantes idnticos
huyen siempre de su espejo.

Y por siempre
forman ondas
y unen formas
en el agua.

Suicidas

Sobre sus cabezas el viento
arrastra las hojas secas.



*** Nara, Japn, 606 d.c

Dispongo del abrazo para recibirte.

Preparemos
Lu Yu
el agua blanda
para el dragn negro y el t rojo.

Lejos el viento
esparce por la tierra
lo grande y lo pequeo
la forma y el agua.

El agua que ya ofrece
una parte de su aliento:
La flauta de bamb.
La tinta de Gautama.

Nuestra pequea tetera color de arcilla.

El tiempo es propicio
y su vientre
 partes del otoo.

Bebamos
Lu Yu
el dragn negro y el t rojo.

El silencio es eterno.
Y el instante habla
por nosotros.

Suiko-Tenno y Lu Yu
frente al Templo Budista de Nara
a la hora del t



*** Oracin de Chaac, 600 d.c

He de decir: -"me sugieres"-
un lago cuyas aguas
mantiene en secreto
los ojos humeantes
de la abuela.

La roca surgi de ti,
tambin la ceiba,
el maz
y los cuatro caminos
que el jaguar conoce.

Pero hay enigmas...
-t sabes-
Simas
donde la tortuga
no habita.

Y cuatrocientas
voces diferentes
para cantar,
que el kukul desdea.

Atitln

Hazme encontrar
la muerte
y hallar el sueo
de encontrarte.



*** Tiempo

Ms ligeras que la sal
provista del vuelo
de las naves siderales

somos

segundos de un espacio
donde crecen
el rbol, el camino

el viejo

que huye de una ciudad legendaria
y que por esas cosas del azar
vuelve al punto de partida

solo

para descubrir
que no hay parbola posible
cuando

ese puente

que de uno a otro punto
va de la nada al abismo
es un puente

ficticio.

Y son los puentes que nos llaman
una araa que desteje
fragmentos de lo oscuro.

Como el amante solitario

es el puente que cruzamos
el rbol, el camino,
y el viejo que olvida

en la estacin

para qu lleva el pan
para quin... si un da
podra cruzar la ciudad

podra volver

a casa
donde la campana de la cena llama...
Abres la puerta y no hay nada.

Nadie

tampoco te esperaba,
lejos, esa luz que ciega avanza
ese puente que

suea

toros perdidos, odalisca sin alas
y una madre gimiente
por su hijo

que un da

cruz la calle
cruz los puentes
los laberintos

cautivo

solo, para comprobar
que el rbol, el camino
y el viejo que huye

no sabe

que de uno a otro punto
est la cena
que le espera

de tan largo viaje.



*** Perd la cabeza (literalmente)

                                                         Buenos Aires, 1941

Y an llega el Androcfalo a mi noche, con se
su linaje sncope de esdrjula conversa.

Yo era, su mascota futurista, su juglar
sin epopeya.

Cirujano ntimo de sus dragones, mortaja
siempre, de sus cadveres ajenos.

Yo Caballeros, soy miembro sin pena del club
de contadores.

Malversado -por ms seas- viva con prodigios
de bajo fondo.

Pero l era demiurgo -tambin titiritero-
Juntos: la bacteria comecarne de los labios infantiles.

Aqul tipo -de la 3-A la Z-
se llama Asterin y solo escribe ficciones.

Pero yo prefiero deciros la verdad: esto
es una celda.

Puede ser un manicomio, un burdel, una concha
Ohhh s    una casa.

Despus de un non, de un sinsentido ya no ser
la imago de la muerte -slo en sueos-



*** Giro a la Izquierda

Tend mi depre al son de novsimas estrellas
y sin pensarlo
rumbe dos veces por el mismo bar.

A deshora, todas las puertas estn cerradas.

Hey camarada!
Otra copa para el zarpe de mi sombra que se va.

Que se ha cansado -dice- de tanto suelo
y de gastarse las medias
con el propio zapato de Vallejo.

Si mal no recuerdo te mal recuerdo:
Octubre y yo nos entendemos.

Y ya no escuchar sa tu voz
encinta que para me debes veintisiete aos,

un da de sol y un viaje en autopista,
-por aquello, de que amanezca ms temprano-

Porque si no eres en qu te empeas?
cuando no se es lo que se marcha.

Verdad que ya te ibas?
Ya es hora de que te vayas.

Y nos fuimos...
Tendiendo al son de novsimas estrellas.

Y como a un cristo silente nos condujo.

Giro a la izquierda.



*** Oracin de Mara la Joven
    en la Catedral
    de Santa Ana la Vieja

Te suplico hermana fiera:  No me abandones al incesto
de mi propio corazn.

Anoche so que del estanque naci un arlequn de mala cepa.

El viento se escondi donde poda, las hojas
regresaron a la tierra.

Entonces
el bosque era un espejo
como el crneo
de obsidiana en la caverna.

Era la noche de nuestra boda y nos casamos
t, yo y el arlequn
de rombos verdes-amarillos.

-Por el sendero -ya sin rboles- la luna se puso vieja
aullando como un nio.

Despus vino el cortejo cubierto por la bruma,
auscultado por los ojos de un rabino.

Y atrs los maldicientes, el gato jorobado.
Y la carroza sin rostro dando tumbos.



*** Sobre el amor filial -y otras desviaciones-

Dnde est el auto 789 y el hijo cnico, filsofo de buen vestir.
Hace un minuto era un nio y bajaba la pendiente de la mano.

Pero su padre -esquizoide universitario-
le apart de su mejilla con un gesto
que nada tiene de corts.

Cortz al menos era un granuja y su caballo
haca agujeros negros y uno que otro
ojillo de alfiler.

Con tan hermoso instrumento podramos jugar.
Yo ser el Marqus -De Sade por supuesto-
Vos, mi fiera predilecta:  Lautramont.

Y desde la cabina
donde inmolan a las putas -por cobrar-
citaremos a tu padre y ya vers...

Le pintaremos con sangre
las uas de los pies.



*** Tu melena de Melusina

El mejor de los posibles vegetales carniceros
tu cabellera -blanda y tibia-

La conoc cuando era nia
cuando apenas crecan sus primeros dientes.

Para entonces, slo gustaba del targu
y de uno que otro conejillo de indias.



*** Obituario

Al taxidermista de los cuadros por encargo
le han dado muerte las damas de Avin.

Era amante de los clones y los virus de Morel.



*** Bohemia del mal amor

Qu fcil fue tu amor, qu triste
y yo que te deca: no me ames.

Fue la noche en que ya madura
el hambre pastaba en el bulevar.

Camino s por la avenida
mientras un nio...

-Era ayer cuando nacas?

...hace malabares con brazos
y un corazn anciano.



*** El contrabajo

Soy el contrabajo de las tristes avenidas.
La enfermedad del sueo en do menor.
El cadver invisible de los das.
Ya no soy.

La multitud felice del amor.

Ay!, la mi desgracia. Mi fa, mi dama,
mi bello sol. Compuso un solo para su gamba.
Y eso es todo.

Muri el amor.



*** Crnica de un Absurdo

                                                   Hoy, a las 3 de la tarde

La nica tarde
en que lleg el amor
a visitar mi casa
no me di por enterada.

Fue una tarde
ya muy tarde
para la tarde
nica
en que decid
-ya tarde-
que era tarde
si de verdad
te amaba.

** Anglica Murillo
   dracco_ego@yahoo.com
   Escritora costarricense (San Jos, 1976). Estudia ciencias de la
   comunicacin y trabaja como periodista independiente.



=== Dos bellas constelaciones      Esther Zorrozua Eguren =================

Paula haba nacido en el corazn de Angola quince aos atrs, acunada por
rfagas de ametralladora, estampidos secos de balas perdidas y explosiones
eventuales de obuses que caan a su alrededor de forma indiscriminada como
hechos cotidianos de una guerra civil impenitente que el mundo casi no
recordaba cundo haba empezado ni por qu.

Cuando Portugal descoloniz Angola en 1975 y dej el pas a su albur, los
dos grupos tnicos mayoritarios, los Ovimbundu y los Mbundu, se enzarzaron
en una refriega sin cuartel por hacerse con el poder, coyuntura que
aprovecharon los soviticos para introducir una cua importante ayudados
por los cubanos como fuerza de choque. En medio de este pandemonium
ingobernable, aliado por otras rivalidades entre etnias menores como los
Nyaneka y los Chokwe, poco podan hacer los mediadores, fuesen religiosos o
laicos.

Poco o nada podan hacer, sobre todo, porque el enfrentamiento poltico se
hallaba solapado con otro nivel mucho ms desconocido e inquietante para
los occidentales, que hunda sus races en el sustrato ms profundo del
animismo africano. Se trataba del rito "ndoki", que se podra traducir por
"hechicero", en el sentido de agente del mal, segn la mentalidad africana,
esto es, poseedor de una serie de fuerzas ocultas y responsable de todo lo
que es considerado desgracia, sufrimiento o dolor. El "ndoki" era, pues,
una persona muy temida, ms difcil de combatir que la propia guerra, las
epidemias o las plagas.

As de complejo era el escenario en el que el azar decidi que Paula
abriera los ojos por primera vez. No resulta difcil entender que este
origen habra de condicionar toda su vida posterior.

***

El joven Namib, perteneciente al grupo de los Mbundu, se haba incorporado
a la guerrilla pocos meses antes, partiendo de Huambo, su lugar de
procedencia, uno de los enclaves ms destacados en el centro del pas. Se
acercaba ya con sus compaeros de milicia a la plaza de Malanje con la
intencin de tomarla sin mayores problemas en su imparable avance hacia
Luanda, la capital, donde suponan que estaba su destino final si,
mientras, las tropas contrarias no los obligaban a retroceder.

Pero las guerras, como todos los dems actos humanos, nada pueden hacer por
escapar al azar. Ya se divisaban a lo lejos las siluetas achaparradas de
los edificios de Malanje, cuando los guerrilleros fueron a cruzarse con una
muchacha tallada en azabache que volva del pozo con una tinaja llena de
agua apoyada en su rotunda cadera, contonendose con gracia, tal vez con un
atisbo de provocacin, al ritmo del suave tintineo de los aros de metal que
cubran sus antebrazos desde las muecas casi hasta los codos. La muchacha
era Luana, la hija menor de un pastor de cabras que viva en las afueras de
Malanje.

Cuando los hombres llegaron a su altura, avanzando ufanos por el centro de
la carretera polvorienta, ella, que se haba retirado hacia la cuneta en un
falso gesto de recato, les dirigi una mirada directa, entre traviesa y
retadora, con aquel par de ojos como estrellas encendidas en pleno da. Los
hombres llevaban das de marcha en los que no se haban cruzado con persona
alguna.

-Ven aqu, gacela. Algranos la maana -se adelant uno de ellos. Otros le
siguieron la chanza, dispuestos a un desahogo rpido que les aliviase de la
inclemencia de un sol abrasador.

-No se os ocurra acercaros a ella. No pertenece a nuestra tribu y podra
crearnos problemas -les ataj Namib de inmediato. Pero en contra de lo
manifestado, algo haba visto l en aquellos ojos negros y brillantes que
le impactaron con fuerza, y algo le deca tambin que el incidente no
terminara all.

Esa misma noche, mientras los soldados estaban acampados y descansaban,
Namib huy amparado en la oscuridad y no se dio tregua hasta que encontr a
Luana entre el laberinto de tiendas que circundaban la destartalada ciudad
de Malanje. La hall acostada en el interior de uno de los tenderetes
levantados con piel de cabra curtida, mezclado su cuerpo con otros ms
viejos y ms jvenes en una comunin carnal de hacinamiento inocente. La
contemplacin de aquella criatura tan bella, dormida y desprevenida, le
decidi a Namib a desertar.

No tuvo reparos en despertar a toda la familia y pactar con el jefe del
clan, el padre de Luana, las condiciones de la boda.

-Nunca en mi familia se ha casado nadie con extranjeros; nunca nos hemos
separado por cuestiones de matrimonio -demostr el padre de Luana sus
reservas.

-No soy extranjero. Vengo de Huambo, donde nac. Soy tan angoleo como t
-se defendi Namib.

-Angola misma es una creacin de los extranjeros. Yo pertenezco a la gran
familia Ovimbundu. Todos los dems son extranjeros para m.

-Una mujer debe vivir donde est su marido. La tratar bien y la respetar
siempre.

Los fastos se celebraron en el campamento de la novia dos das despus y
asistieron todos los jefes de los clanes vecinos de la zona. Al finalizar
stos, Namib y Luana, junto con un rebao de cincuenta cabras, como dote de
la novia, regresaron a Huambo, la ciudad de Namib, de la que el muchacho
haba partido pocos meses antes hacia su infructuosa aventura. Ahora
regresaba con una esposa.

A Luana le cost adaptarse a su vida de casada. Sin embargo, al ao de los
esponsales naci Paula, que entr en este mundo con malos augurios. Desde
la ciudad costera de Benguela llegaban noticias del recrudecimiento de la
guerra. Namib, tal vez enardecido por el confuso destino de su pas, empez
a ausentarse de casa durante varios das seguidos y a responder con
varapalos cuando, a su regreso, Luana se quejaba por aquellos abandonos
inopinados.

-Me siento perdida cuando t no ests. No me gusta cmo me miran los dems
hombres de tu familia -argumentaba ella.

-Pues t no les mires; no levantes la mirada del suelo. Por qu los miras?
-y descargaba sobre ella toda la fuerza de la ira que l mismo ignoraba de
dnde proceda.

***

Paula creca rpido a pesar de la escasa alimentacin por los problemas de
abastecimiento y a pesar de las continuas grescas de sus padres, pero
creca atemorizada porque no acertaba a entender qu provocaba aquellos
estallidos de su padre ni el consiguiente desafecto de su madre, que
pareca culparla por su propia inadaptacin.

El da que Paula cumpli cuatro aos su padre le despert en la oscuridad
con mucho sigilo, le ayud a vestirse y salieron como dos ladrones sin ms
pertenencias que lo que llevaban puesto. Viajaron durante toda la noche en
una camioneta que daba tumbos a cada rodada por el mal estado del firme.
Paula haba buscado su rincn para replegarse sobre s misma e iba con los
ojos muy abiertos, intuyendo ya a su temprana edad que nadie mereca su
plena confianza.

Al amanecer llegaron a Lobito y se dirigieron sin prdida de tiempo al
puerto. All les esperaba un barco cargado de algodn y sisal.

-Aqu est el dinero -le dijo su padre a un blanco de mirada aviesa y gesto
poco amable, extendindole un fajo de billetes.

-Y la mocosa? -se quej aqul.

-No la dejar aqu.

-Sern dos mil ms.

Namib se resista, pero el otro le apremi: el barco estaba a punto de
zarpar. Namib cedi por fin. As fue como Paula emprendi, junto con su
padre, la primera gran aventura de su vida que no le traera la felicidad.

Las condiciones del carguero no ofrecan garantas de salubridad, menos aun
para una nia pequea, pero aquello no era un viaje de placer, sino una
huida incierta. Hicieron pocas escalas: tan solo Dakar y Casablanca, antes
de atracar en Bilbao, fin de trayecto para Namib y Paula, segn lo pactado
con el filibustero, aunque el barco continuaba hasta Amberes.

***

Namib se encontr a la deriva con su hija en una ciudad del todo
desconocida que no saba muy bien por qu haba elegido. Tal vez porque
estaba lo suficientemente lejos de Angola como para no tener que pensar
nunca en volver y porque era tambin una forma de levantar barreras entre
l y Luana, aquella belleza de bano cuyas constantes quejas haban
terminado por colmar la paciencia de Namib y, con un resto de sensatez,
haba preferido poner tierra por medio antes de terminar por matarla a
golpes. Pero tal vez tambin porque le haba parecido or que acusaban a
Paula de ser "ndoki", la responsable de ciertas calamidades ocurridas en su
entorno, incluso de las desavenencias entre Luana y l. Namib saba muy
bien lo que les suceda a los nios "ndoki" y, al fin y al cabo, Paula era
sangre de su sangre: no deseaba ese destino para ella. Aunque esta era una
razn inconfesable incluso para s mismo.

La razn por la que supuestamente se haba llevado a Paula con l era algo
confusa. Luana haba amenazado ms de una vez con regresar al clan de su
padre con la nia. Namib sospechaba que lo deca en serio. l no quera que
su hija se criase en Malanje, entre cabras y tiendas de pieles, lejos de
las costumbres Mbundu. Para eso era preferible escapar. Por eso hua de
Angola con ella, hua de la guerra y de la miseria, de la aculturacin de
su hija y del "ndoki". Pensaba, tal vez, que un ancho espacio sera una
barrera suficiente para evitar lo inevitable.

***

Pero, al llegar a su destino, descubri una serie de inconvenientes que no
haba previsto y que acabaron de contrariarle. El clima era mucho ms
riguroso que en su pas, donde para subsistir casi era suficiente dejarse
llevar; aqu, en cambio, no quedaba otro remedio que buscar un trabajo
formalizado y hacer mritos para mantenerlo. Aunque eso resultaba casi
imposible siendo negro, indocumentado y con una nia de cuatro aos bajo su
responsabilidad. Por aadidura, tampoco dominaba el idioma.

Fueron unos comienzos duros, cuando ms que el hambre acomete la terrible
duda de si uno no se habr equivocado desde el principio. Hasta que la
Polica Municipal los descubri abrazados, fundidos en un solo cuerpo,
ateridos de fro y en pleno estado de inanicin bajo el Puente Euskalduna.
Trasladaron a la nia a un hogar de los Servicios Sociales y a Namib a un
albergue.

Paula, desde el comienzo, manifest una agresividad defensiva que utilizaba
como una poderosa coraza tras la que parapetarse, respondiendo con una
violencia desproporcionada a todo aquel que se diriga a ella sin reparar
en la actitud que adoptase al hacerlo. Ni siquiera otros nios conseguan
salvar la barrera de su desconfianza y temor. Nada poda neutralizar el
sobresalto y la turbacin que desprendan sus ojos, aquellos ojos tan
parecidos a los de Luana, su madre. La comunicacin con Paula lleg a
hacerse casi imposible mientras permaneca aislada en aquel lugar al que no
perteneca y que nada tena en comn con su tierra de origen.

Nada importaba que quienes se ocupaban de ella derrochasen paciencia y
comprensin. Paula pareca contener en su cuerpecillo de cuatro aos recin
estrenados una bestia ingobernable que le impela a romper y destruir
cuanto se hallaba a su alcance. El nombre de la bestia era miedo. Miedo a
lo desconocido, a la dejacin, a sentirse abandonada en un paraso no
deseado y en el que ella no haba solicitado ingresar.

***

Entretanto, Namib, su padre, ensay trabajos temporales. Fue contratado
como descargador en el mercado de abastos y, ms tarde, entr a formar
parte de una subcontrata para las obras de gasificacin del Gran Bilbao por
parte de una empresa que no segua un sistema demasiado riguroso en cuanto
a la situacin legal de sus empleados. Ah aprendi tambin, poco a poco, a
manejarse con el idioma.

Vea a veces a su hija, pero sus encuentros se iban espaciando porque
detectaba en Paula un comportamiento hostil hacia el mundo y hacia l, que
le haba trado a un lugar tan ajeno al suyo. No tenan nada que decirse:
no podan hacerlo. A Namib le asaltaba a veces, cuando la tena delante, el
fantasma del "ndoki", pero lo apartaba de su mente de inmediato, en la
seguridad de que se hallaban lo bastante lejos para poder evitarlo. No
quera reconocer que frica se lleva en el corazn y en la sangre aunque se
ponga mucha tierra por medio.

-Mi hija sigue comportndose como una salvaje.

-No se preocupe, Namib -le responda la asistente social-. Slo necesita
tiempo. Es muy brusco para ella el cambio.

Namib prefiri entonces matar su tiempo libre en otros ambientes, siempre
marginales. En uno de esos antros conoci a una joven subsahariana, Randa,
que malviva como l, mercadeando con su cuerpo porque era el nico bien
que posea. Mantuvieron algunos escarceos irregulares, hasta que Randa,
para bien o para mal, le hizo saber que esperaba un hijo suyo.

-S? Mo?

-Pues claro! De quin si no!

El joven angoleo que acababa de conseguir un permiso de residencia
provisional, aparc su orgullo Mbundu y evalu la situacin con la frialdad
de un poblador rtico.

Fundar una familia poda convertirse en su aval para afincarse. Su historia
con Luana haba quedado atrs, a pesar de la presencia incuestionable de
Paula. Se haba casado con su primera esposa en medio de un campamento en
el centro de un pas olvidado del mundo, sin ms constancia que la palabra
dada. No encontrara obstculos para volver a hacerlo, esta vez de manera
formalizada y por escrito, como les gustaba a los extranjeros.

As fue como una maana hmeda y gris, desapacible y triste, acudieron al
juzgado y, tras un breve protocolo de diez minutos escasos, salieron del
edificio con un libro de familia en el bolsillo.

El clculo de Namib result ser correcto: con el certificado matrimonial
obtuvieron el acceso a una vivienda social y el nio que esperaban vino al
mundo dentro del orden occidental. Quiz las cosas empezasen a ir mejor
ahora.

***

Paula tena ya siete aos y apenas haba variado su actitud. Dadas las
circunstancias, creca a ritmo rpido dentro de su piel abetunada de negro
tiniebla, lo que le supona quiz su primer obstculo de relacin con los
dems nios. Porque no es cierto que los pequeos carezcan de prejuicios.
Todo el gnero humano nace con ciertos estigmas impresos en el alma. Uno de
ellos es la curiosidad por lo distinto, pero todo indica que el rechazo a
lo diferente dentro de la propia especie es un instinto demasiado arraigado
que, luego, la civilizacin se encargar de reconducir en el mejor de los
casos.

Paula se senta rechazada por el color de su piel, separada de todo lo que
alguna vez pudo sentir como propio, dominada por un miedo irracional a todo
lo exterior, privada de voz, desubicada... As las cosas, de su garganta
slo poda brotar un grito desgarrado de desvalimiento, una protesta airada
por lo injusta que haba llegado a ser la vida para ella. Pero Paula no
contaba con los mecanismos bsicos para ordenar sus pensamientos y expresar
su queja. Nadie le haba enseado. Por eso pegaba, rompa y agreda. Era la
nica forma de vomitar su sufrimiento. Paula jams haba sido capaz de
pronunciar una frase entera con sentido. Los monoslabos constituan su
segunda barrera, despus del color de su piel, que convertan en
infranqueable su contacto con el mundo.

Quienes se ocupaban de ella podan intuir su dolor, pero la conducta
antisocial que manifestaba supona un obstculo insalvable para su
continuidad en el hogar de acogida. Los dems nios se resentan y, de
forma inconsciente, asimilaban su mala influencia.

Tras su ltima crisis de histeria indiscriminada, se plantearon su
internamiento temporal y avisaron a Namib, quien haba perdido su custodia,
pero continuaba siendo consultado.

-Paula no se adapta, altera el orden y nos tememos que acabe por
autolesionarse. Vamos a enviarla por un tiempo a la unidad de psiquiatra
infantil.

-Creen que est loca?

-No, pero padece un fuerte trastorno de personalidad.

Paula se resisti. Se negaba a ser reducida, pero su impulso fue breve.
Igual que una bebida que pierde gas en cuanto se destapa, cuando lleg al
hospital se hallaba tranquila en apariencia. La mantuvieron en observacin
durante dos das, le sedaron de forma preventiva y la reenviaron al hogar.
Unos y otros saban que no haban hecho ms que enmascarar el problema, que
ste surgira de nuevo en cualquier momento.

***

Los Servicios Sociales, viendo que Namib haba organizado su vida, aunque
de forma precaria, propusieron que la nia se integrase a la familia con
vistas a normalizar de paso la existencia de la pequea. Namib acept con
cierta prevencin, contando con la hostilidad abierta de Randa.

De inmediato not Paula que no era querida, que en aquella casa tampoco
haba lugar para ella y, desde el principio tambin, reaccion como cada
vez que senta miedo y desafecto: rompiendo, mordiendo, pegando, para
defender su mnima parcela de intimidad que, ella lo ignoraba, ya haba
perdido haca mucho en algn punto inconcreto entre Angola y Bilbao.

La convivencia en la casa se convirti en poco tiempo en algo semejante a
caminar sobre un lecho de cristales rotos. Los gritos desacompasados y los
improperios cruzados de forma destemplada pasaron a constituir la forma
habitual de comunicacin entre ellos.

Mientras, Randa tuvo dos hijos ms. Al mismo tiempo, Paula iba creciendo.
Entr en la adolescencia sin brjula y sin sextante, perdida en el interior
de la solidez de su cuerpo ingobernable y en las torrenteras de su carcter
indmito, arremetiendo con la fuerza de un cicln contra todo en cuanto
crea detectar la ms leve oposicin a sus propsitos.

-Tiene que salir de aqu -decidi Randa tras una batalla campal cuando
Paula estaba a punto de cumplir doce aos-. Ya no nos queda nada en pie y
temo por la seguridad de nuestros hijos.

-Es mi hija -replic Namib sin mucha conviccin, pero con un ltimo resto
de instinto.

-Tiene que irse -repiti Randa imperturbable, plantada en medio de la
cocina, con los brazos en jarras y toda la vajilla hecha aicos a su
alrededor.

Namib se encontr sin fuerzas para insistir. Esa misma tarde llev a Paula
de nuevo a un centro de acogida.

Paula iba tranquila, tras descargar toda su energa sobrante y su ira
contra la vida. Daba la impresin de navegar en un mar de niebla sin poder
ver lo que suceda a un palmo de distancia. Su trnsito por el mundo
continuaba siendo un tanteo ciego.

Mientras la acompaaba, Namib volvi a sentir el temblor ntimo del "ndoki"
como una amenaza. Haca tiempo que no pensaba en ello, pero ante el
comportamiento de su hija, las dudas le asaltaban otra vez. No quera creer
todo lo que se contaba en su pas sobre los nios "ndoki". Era demasiado
terrible, sobre todo su posible final. Pero si Paula no estaba poseda,
cul era, entonces, la explicacin?

***

Paula cumpli quince aos entre idas y venidas al Departamento de
Psiquiatra Infantil. Su elevada estatura y sus ochenta kilos de peso se
convirtieron en un problema serio a la hora de reducirla en sus momentos de
crisis, cada vez ms frecuentes. Ahora viva en un colegio regentado por
unas monjas pertenecientes a una orden de advocacin extraa. En cuanto se
presentaban los primeros sntomas, el protocolo se pona en marcha: se
avisaba a las fuerzas del orden y a la ambulancia. Los primeros controlaban
su fuerza; los segundos la trasladaban al hospital, donde reciba de
inmediato la dosis de frmacos que necesitaba su alterado sistema nervioso.

Con el paso del tiempo, Paula haba ido adquiriendo una extraa belleza.
Tena una especie de atractivo sin pulir, una fuerza interior devastadora
que llamaba la atencin en una futura mujer. Cuando no se hallaba afectada
por sus ataques y sus msculos adquiran cierto grado de relajacin, la
contemplacin de su persona sugera el esplendor y la magnificencia de un
gran baobab africano. De alguna forma, llevaba impreso en el cuerpo la
fuerza, el vigor y las inmensas virtualidades del continente que le haba
visto nacer.

Durante uno de sus ingresos en el hospital, coincidi en la habitacin
vecina con Abelardo, un adolescente de su edad, hijo de una familia testigo
de Jehov, aquejado de epilepsia. Al principio, se ignoraron de forma mutua
cuando coincidieron al cruzarse en los pasillos. Pero una maana, las
hormonas de Paula parecieron despertar de un largo letargo y de manera
repentina para dulcificar su carcter. Cuando encontr a Abelardo frente al
puesto de enfermera, lo tom con suavidad de la mano y lo condujo al
jardn. Eligi un banco al abrigo de un sauce viejo y generoso, y lo hizo
sentar a su lado. Permaneci acariciando su mano sin interrupcin hasta la
hora de comer, momento en que un celador, que llevaba tiempo buscndolos,
los hall en tan idlica situacin.

-Abelardo, te quiero -consigui articular Paula.

-Yo tambin te quiero, Paula -respondi el epilptico, un poco trastornado
por los sedantes y por la novedad de la tesitura.

A partir de ese momento, la declaracin se convirti en un conjuro que
destensaba a los dos enfermos y los tonificaba de forma natural, hasta el
extremo de hacer posible reducir su medicacin. Nunca intercambiaron otra
clase de mensaje, nunca hicieron otra cosa que acariciarse mutuamente las
manos, pero su estado general mejor a ojos vista. Tal vez establecieron
alguna clase de pacto secreto sin palabras que slo ellos llegaron a
conocer.

-Paula, ests mucho mejor -le dijo el psiquiatra-. Maana te extender el
alta y volvers al colegio.

-No.

-Aqu no podemos hacer nada ms por ti. Debes empezar a hacer tu vida
normal.

-No, no quiero irme.

-El hecho de que seas capaz de expresar tu voluntad con tanta claridad
indica que te encuentras bien. Debes regresar.

-No! No! -y escap corriendo.

A pesar de ella misma, al da siguiente Paula fue reintegrada al colegio.
En cuanto lleg, dio inicio a su fase destructora. Su fuerza fsica era
ahora enorme. La misma ambulancia volvi a trasladarla de vuelta al
hospital. Paula lleg nerviosa, alterada, pero en cuanto descubri a
Abelardo esperndola bajo el sauce, su actitud cambi, su gesto se apacigu
y la serenidad tom cuerpo en ella.

Esta maniobra se convirti en un arma para Paula. Provocaba los incidentes
a voluntad para forzar su ingreso y encontrarse con Abelardo. El ardid
funcionaba a nivel personal, pero no estaba contemplado por el sistema que,
a su vez, buscaba una estratagema para escapar de aquel callejn sin
salida.

Mientras, Paula y Abelardo disfrutaban a su modo de aquel remanso.

***

Entonces lleg Namib con la noticia que desconcert a todos.

-Me llevo a Paula de vuelta a Angola.

-Eso no puede ser -le dijeron-. Paula necesita asistencia mdica continua.
Su sistema nervioso se halla muy desestabilizado. Quin se ocupar de ella
all?

-Mi padre es psiquiatra -revel.

-Tendr usted que demostrarlo.

-Lo har.

-Adems, la custodia de Paula est en manos del Estado.

-Me han dicho que eso se puede arreglar.

-Slo si existen garantas fiables.

-Se las presentar.

Aquello cambiaba las cosas de forma radical. Se iniciaron los trmites sin
comunicar nada a Paula, que slo se mantena estable mientras se encontraba
en el hospital, en compaa de Abelardo.

Namib, tal como haba prometido, present unos certificados en los que
constaba que el doctor Kipo Kengoka, padre de Namib Kengoka, ejerca en
efecto la psiquiatra en el Hospital General de Huambo desde haca muchos
aos. Los documentos parecan legales. Entonces, se levant la custodia de
Paula y se le devolvi a su padre.

El viaje de regreso a Angola se presentaba como un hecho inminente. Haba
que decrselo a Paula. Su reaccin fue desesperada, mucho ms doliente y
angustiosa que agresiva.

-Angola no. Sin Abelardo, no.

-All est tu madre, Luana, que te quiere ms que Abelardo.

-No, no, no! Sin Abelardo, no!

Los ltimos das de Paula en Bilbao supusieron para ella una agona. Dentro
de su confusin, era muy consciente de que su traslado era algo
irremediable, que ella no poda hacer nada por evitar. Volvi a ella su
antiguo afn destructivo con una fuerza creciente. Tuvieron que sedarla,
pero ya no la ingresaron ms. Lleg el da de la partida y Namib pas al
colegio a recogerla. Paula dejaba Bilbao sin la oportunidad siquiera de
despedirse de Abelardo. Iba narcotizada, sin expresin en el rostro, ajena
a su propio cuerpo y a la realidad de su entorno.

Namib se mostraba inseguro. Este traslado era, en realidad, una imposicin
de Randa, para quien Paula nunca haba sido ms que una intrusa, una
interferencia constante que cada cierto tiempo exiga la intervencin de su
marido.

***

Llegaron en avin al aeropuerto de Luanda en un atardecer que encenda el
horizonte inflamando las nubes y la sabana en un rojo sangre. All tomaron
un tren para cubrir los quinientos kilmetros largos hasta Huambo. Nadie
les esperaba en la estacin. Paula, saturada de barbitricos para no crear
problemas durante el viaje, se mova a cmara lenta y sin pronunciar
palabra. Su espritu pareca hallarse muy lejos de all.

Namib la condujo sin dificultad hasta el barrio en que viva su padre con
el resto de la familia, donde todos haban vivido juntos aos atrs y de
donde Luana haba escapado para volver a Malanje cuando una noche Namib
desapareci con Paula.

-Kipo Kengoka, aqu tienes a tu nieta -le present Namib.

-Veremos qu se puede hacer -dictamin el anciano tras una mirada
evaluadora.

Namib, una vez cumplida su misin, se march al da siguiente para reunirse
con Randa y sus otros hijos lo antes posible, dejando a Paula en manos de
Kipo.

Kipo Kengoka, a pesar de las certificaciones presentadas en Bilbao, haba
sido durante toda su vida el adivino del clan dentro del mundo animista que
rega la vida de la mayora de los habitantes de Huambo y de todo el pas.
Su misin consista en contrarrestar los poderes del hechicero o "ndoki",
descubrir el origen de las enfermedades o desgracias y limpiar el poder
destructor que encierran los cuerpos, maltratndolos incluso para obligarle
a que los abandone.

Cuando a Paula, despus de la primera noche, se le fue pasando el efecto de
los sedantes que le mantenan desconectada del mundo exterior y percibi en
qu se haba convertido su medio, sinti un pnico que de momento la dej
paralizada. Luego, reaccion como estaba acostumbrada, de forma muy
violenta. La pesadilla volva a comenzar. No entenda el idioma en que le
hablaban ms que como ecos sueltos de su niez y con ello tena la
impresin de que la msica de estas palabras no le traa recuerdos felices.

Kipo Kengoka qued impresionado por la virulencia y la intensidad del
comportamiento de Paula. Haca muchos aos que no vea nada semejante.

-Esta nia est poseda por el "ndoki" -tuvo que reconocer a su pesar.

A Kipo no le gustaba lo que tena delante. Si el caso se haca de dominio
pblico, Paula corra el peligro de ser linchada. En los ltimos tiempos, a
lo largo y ancho de Angola, se haba difundido la creencia de que eran los
nios y las nias quienes encarnaban la brujera o el "ndoki". Como primera
medida, se intentaba limpiar su espritu, librarlo del mal. Ese era el
trabajo del adivino. Pero si no funcionaba, a menudo se torturaba a las
vctimas hasta la muerte o se les someta al suplicio del collar, es decir,
se les pona en el cuello un neumtico y se prenda fuego a este. Los
pequeos se convertan en autnticas piras humanas.

Exista una solucin intermedia, que no era mejor: si se sospechaba que un
hijo era "ndoki", se le expulsaba de casa. Por eso cada vez eran ms los
llamados "nios de la calle", que haban sido arrojados del hogar y vivan
abandonados, convencidos de sus poderes, pero tambin expuestos a una
lapidacin o ahorcamiento indiscriminado.

Kipo Kengoka sopes la situacin y consult el caso con Tshimanga, otro
adivino a quien consideraba ms sabio que l. De mutuo acuerdo, decidieron
encerrar a Paula en el corral de las cabras, atada de pies y manos,
mientras procedan a la ceremonia de la purificacin, al rito del exorcismo
que tal vez librase a Paula del "ndoki" bajo cuyo dominio haba cado.

La primera noche que Paula pas en el corral, aterrorizada por completo y
sin entender qu pretendan de ella, murieron tras cabras del rebao que
estaban listas para parir.

-Esta es la seal -asegur Tshimanga-. Tu nieta es "ndoki". Tiene en su
espritu el poder del mal.

-Tenemos que limpiarla cuanto antes -apremi Kipo Kengoka y se apresur a
iniciar el rito. Los dos adivinos se esforzaron durante dos das seguidos,
sin parar para comer ni para dormir, agotando el repertorio de sus
conjuros.

Paula, por su parte, aquejada de hambre y de sueo, iba acrecentando al
paso de las horas su ndice de violencia y agresividad. Luchaba por
desasirse de los lazos que la aprisionaban, lanzaba al aire aullidos
inhumanos que erizaban la piel y los pelos de la nuca.

-No avanzamos -apunt Tshimanga-. Cada vez est peor. Su poder es ms
fuerte que el nuestro.

-Una vez ms, hagamos un ltimo intento -propuso el abuelo.

-No servir de nada. Corremos el terrible riesgo de que nos contagie.

-No puedo arrojarla a la calle. La destrozarn.

Los dos sabios adivinos aguardaron la noche y, amparados en las sombras, en
un ltimo arranque de piedad, condujeron a Paula, todava atada de pies y
manos, hasta las orillas del ro Kubango, en las estribaciones del monte
Moco, la cima ms elevada de Angola, donde la sabana crece y se va haciendo
selva tropical de manera imperceptible.

Hicieron ingerir a la muchacha un bebedizo que le llev a un sopor
profundo. Slo entonces retiraron las ligaduras de sus pies y manos y la
dejaron recostada contra el tronco de un baobab centenario. Cuando
despertase, carecera de puntos de referencia. Con toda certeza, se ira
perdiendo en la frondosidad de la vegetacin y quiz eso la salvara. Tal
vez consiguiera sobrevivir en medio de la naturaleza. Sus posibilidades en
la ciudad eran mucho menores.

***

Nunca ms se volvi a saber nada de Paula. No volvieron a mencionarla jams
Kipo Kengoka y Tshimanga, por temor a que las palabras resucitasen aquel
"ndoki" poderoso contra el que nada haban podido hacer.

Dice la leyenda de la regin que, en el interior de la selva, los "ndoki"
se alan con los "ngando". Los "ngando" son los cocodrilos, animales
dainos que se prestan siempre al servicio del hombre contra el hombre,
sirviendo de vehculo submarino a los que recurren a esos oficios
homicidas. A veces, los "ngando" secuestran a seres humanos para
llevrselos a los "ndoki". La vctima elegida es embrujada a distancia por
sortilegios cuyo secreto slo es conocido por los "ndoki". Entonces, la
vctima siente un irresistible deseo de tomar un bao en una corriente de
agua determinada. El cocodrilo, escondido entre las plantas acuticas, se
acerca sin ser visto y, de un vigoroso golpe con la cola en plena cara,
aturde a la vctima y la traslada al punto en que esperan los "ndoki".

Para que la alianza con los "ngando" sea completa, los "ndoki" se
comprometen con estas bestias mediante lazos de sangre que consagran
misteriosas ceremonias, siempre secretas y cuyas consecuencias son tales
que, si estos animales fueran matados, su compaero morira de la misma
forma, en el mismo momento.

Hay voces en Huambo que murmuran con temor y en voz muy queda que el
"ndoki" de Paula ha pactado con un "ngando" tan poderoso como ella y que en
las noches equinocciales africanas, en las que el cielo se cuaja de
estrellas, han visto navegar a la muchacha, montada a lomos de un
cocodrilo, recorriendo el curso del ro Kubango y conjurando la presencia
de Abelardo, a quien sigue echando de menos a pesar de todas sus facultades
y poderes.

Dicen tambin esas mismas voces que el mundo se ha fragmentado en mil
pedazos desde que separaron a Paula de Abelardo y que sus piezas no se
recompondrn hasta que los amantes vuelvan a estar juntos.

Eso se sabr porque, cuando suceda, los disparos y las bombas apagarn sus
voces en toda Angola y ese da habr pan de mandioca para todos y el
"ndoki" perder su poder malfico. Cuando el reino de la noche extienda su
manto, Paula y Abelardo se mostrarn transmutados en las dos constelaciones
ms bellas del cielo africano y baarn con su luz difana a los habitantes
de la tierra ms castigada del mundo.

Es un prodigio que frica entera espera con expectacin.

** Esther Zorrozua Eguren
   esther_zorrozua@euskalnet.net
   Docente y escritora espaola (Bilbao, Pas Vasco, 1955). Licenciada en
   filologa hispnica y doctora en literatura. Imparte clases de lengua
   castellana en un instituto de bachillerato. Hace unos meses publiqu mi
   primera novela en solitario y tengo multitud de relatos distribuidos en
   la red y en revistas de papel. Ha publicado la novela La casa de La
   Galea (2004). Informacin sobre su actividad puede ser leda en su
   pgina, http://www.albumestheryagustin.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Quiero subastar libro de Gallegos =====================================

                                                        20 de julio de 2005

Buen da:

Les escribo pues necesito consultarles algo. Tengo un libro de edicin
especial de Doa Brbara, la novela de Rmulo Gallegos, y est dedicado a
su hermana. Me interesa subastarlo, pero no s nada relacionado con las
subastas. Me gustara subastarlo en Venezuela y posiblemente en Mxico ya
que el autor estuvo un tiempo por ah.

Antes que nada les agradezco por su colaboracin.

Andrea Lembecke
andrealembecke@yahoo.es



=== Poesa sobre la inmigracin ===========================================

                                                        23 de julio de 2005

Hola,

He estado buscando webs de revistas literarias y he encontrado la suya, soy
Lakil Essady, de nacionalidad marroqu, y estoy haciendo un master en arte
y nuevas tecnologas en la Universidad Europea de Madrid.

Mi proyecto de fin de ao es sobre la poesa visual interactiva, y el tema
de fondo es el de la inmigracin, por tanto estoy buscando a poetas que
hayan trabajado sobre el tema de la inmigracin, me gustara si me
indicaran algunos en caso de que los tengan en la base de datos de su web o
los conozcan, para ponerme en contacto con ellos.

Un cordial saludo,

Lakil Essady
lakilsoft@hotmail.com



=== Cartas de Pablo Neruda ================================================

                                                        24 de julio de 2005

Estimados seores:

Tengo en mi poder tres cartas originales de Pablo Neruda, l las escribi
en el ao 1959 arriba de un barco donde mi padre en esa poca navegaba.
Dichas cartas mi padre nunca las utiliz, eran cartas de recomendacin de
amigos de Pablo Neruda en Venezuela, dirigidas a Hctor Mujica, Alfredo
Boulton y Carlos Eduardo Fras.

Me gustara saber si puedo vender las tres cartas, estn firmadas por Pablo
Neruda con tinta verde, o si ustedes saben a quin podra interesarles.

Muchas gracias de antemano,

John Beaven
explorer_7@hotmail.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"...si la poesa no es hecha por todos / el asunto de los llamados buenos
poemas / est en que los seres y las cosas / inmediatos al poeta sufren la
tragedia / Por eso el desamparo y el terror / de semejante aventura".

      Vctor Valera Mora, "Ms que homo ludens". En: Del ridculo arte de
      componer poesa (1994).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 15 de agosto de 2005
