
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 128
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
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           ~~~~~~~~~~~                       15 de agosto de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
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           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Integridad", Jorge Gmez Jimnez.                       | Editorial
                                                         |
Gonzlez-Espaa con el Conde. / Hctor Rosales,          | Breves
entrevista y poemas. / Zea en el Cervantes. / La cuarta  |
bata. / Aledaos recopilados. / Los desnudos de Blanco.  |
/ Con micrfono abierto. / Los csares perdidos. /       |
Garca Ponce expuesto. / Los abismos de Soto. /          |
Shii'rain Mmankaa en concierto. / Oratoria en Nueva      |
York. / Cortzar en Lima. / Formando a los jvenes       |
lectores.                                                |
                                                         |
Msica de Venezuela y poesa de Amrica presentadas en   | Noticias
China. / Toms Segovia gana el XV Premio Juan Rulfo. /   |
El cubano Miguel Barnet obtiene el premio Trieste en     |
Italia. / Eugenio Montejo recibi el Premio Octavio Paz. |
/ Rosa al recibir el premio Gallegos: "Escribir es tomar |
partido". / Inauguran en Ccuta exposicin de Ana Berta  |
Lpez. / Editan en Mxico antologa de poesa sonora. /  |
Filman en Colombia documental sobre Cien aos de         |
soledad. / Literatura latinoamericana tendr especial    |
presencia en Frncfort. / Muere en La Habana el cantante |
Ibrahm Ferrer. / Muere en Santiago la compositora Leni  |
Alexander. / Muri el trovador cubano Noel Nicola. /     |
Muere el escritor mexicano Severino Salazar. / Clausura  |
hoy en Caracas el XVI Festival Mundial de la Juventud. / |
Ministerio espaol de Cultura subvenciona emisora        |
potica. / Fernando Bez dicta charlas sobre memoria e   |
identidad nacional. / Documentos de Frida Kahlo y Diego  |
Rivera sern digitalizados. / Restauran importante       |
misin jesuita en Paraguay. / Falleci el cineasta       |
boliviano Hugo Roncal. / Inauguran en Argentina          |
exposicin sobre el Quijote. / Constituido el jurado del |
premio Julio Cortzar. / Hermenegildo Sbat gana premio  |
Nuevo Periodismo Cemex. / Unica prepara su III Feria del |
Libro. / Ministros de Cultura se reunirn en Caracas. /  |
Conflictos peruanos sern analizados en un coloquio. /   |
Realizarn en Chile encuentro escolar de historia local. |
/ Eduardo Galeano visitar Honduras. / La venezolana     |
Carmen Ramia dirige el Miami World Theater. / Antonio    |
Candido de Mello recibe el premio Alfonso Reyes. /       |
Organizan en Crdoba encuentro sobre cine, arte y        |
literatura.                                              |
                                                         |
"Dos notas sobre Eugenio Montejo", Leonardo Maicn. /    | Artculos y
"Plaza de Nadie. El arte del ninguneo, o donde Ulises le | reportajes
agradece a cierto cclope", Alexis Romay. / "Hablando de |
poemas. Suicidio con zanahoria rallada", Niddy Caldern  |
Plaza. / "Marosa di Giorgio (Salto, 1932 - Montevideo,   |
2004): la furtiva magia del mundo", Esteban Moore. /     |
"Esta calle llevar tu nombre", Rafael Ortega. /         |
"Rquiem por una palabra", Ana Mara Fuster Lavn. /     |
"Delirio", Victoria Rhode. / "Saturados de maravillas",  |
Pablo Gamba.                                             |
                                                         |
"El verbo es hijo nico. Entrevista a Lucy Calvo", Frank | Entrevistas
Otero Luque. / "Juan Prez, mencin especial en Bienal   |
de Cofae, cree en optimizar y autorregular los deseos.   |
"En la fantasa de lo cotidiano estn las respuestas a   |
muchas verdades"", ngel Daz. /                         |
                                                         |
"De saberes y miradas: metaficcin y narrativa           | Sala de ensayo
venezolana contempornea", Catalina Gaspar Krosy. /     |
"Poemas y pentagramas. La msica popular uruguaya como   |
vehculo difusor de la poesa", Aldo Roque Difilippo. /  |
                                                         |
"De los inconvenientes del escepticismo pertinaz", David | Letras
Colina. / "Vitral con pjaros" (extractos), Jorge        |
Etcheverry. / "Lamento en penumbra", Vanesa Ordovs      |
Garca. / "El dilema de un arcngel", Rafael Batista     |
Cceres. / "La cacera de Almenara", Roger Vilar. /      |
"Fisura de boca" (extractos), Mara Neder. / Dos relatos |
de Ivn Humans Bespn. / Poemas de Guillermo Quijano    |
Rueda. / Cuatro textos de Loreto Seplveda. / Poemas de  |
Erasmo Fernndez. / "Fatalidad", Ricardo A. Halperin. /  |
Poemas de Hctor Loza Gonzlez. / "Cesreo Mala Muerte", |
Francisco Font Acevedo. / Poemas de Maritza Aguirre. /   |
Tres cuentos de Carmen Garrido Ortiz. / "El lenguaje     |
inefable" ("La pista blanca" y otros poemas), Rolando    |
Gabrielli.                                               |
                                                         |
Gaceta Literaria de Santa Fe.                            | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
La casa natal de Tito Salas.                             | El buzn
                                                         |
Roland Barthes.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Integridad =============================================

En ninguna parte dice que un escritor debe ser una persona ntegra. En
ninguna parte dice que una persona debe ser ntegra. Pero todos aceptamos
que no serlo conlleva al malestar de quienes nos rodean, quizs porque la
falta de integridad de unos es el motor de la injusticia que eventualmente
nos afecta a todos.

Hay una lnea muy sutil entre la integridad y la complicidad con el pasado.
Lo cierto es que, si somos incapaces de evolucionar con el entorno, no
somos ntegros per se, sino simplemente entes inmviles. Ser ntegro
implica sostener con responsabilidad a travs del tiempo las verdades que
nos constituyen como seres humanos.

La reciente entrega del premio Rmulo Gallegos parece no querer despegarse
de los ribetes polmicos que alcanz gracias al enrarecimiento general que,
en Venezuela, ha producido el intenso debate poltico. Unos das antes de
la ceremonia de entrega, el escritor cubano Lisandro Otero -un hombre con
una vida intelectual impresionante, al margen de consideraciones de otro
tipo- atiz discordias remitiendo al diario espaol El Pas una breve carta
en la que denunciaba una supuesta llamada del embajador de Estados Unidos
en Venezuela, Otto Reich, que habra alterado el resultado del premio en su
edicin de 1987.

Segn Otero, el escritor venezolano Caupolicn Ovalles le habra llamado el
da anterior al anuncio del fallo para felicitarlo, pues el jurado haba
decidido otorgarle el premio por su novela Temporada de ngeles. El
galardn fue, sin embargo, para Los perros del Paraso, del argentino Abel
Posse, y slo ahora, cuando casi han transcurrido dos dcadas del hecho,
Otero ha revelado que el supuesto cambio en la decisin fue impulsado por
una llamada de Otto Reich, entonces embajador estadounidense en Venezuela,
al mismsimo presidente Carlos Andrs Prez, "expresando su protesta por la
concesin del premio a un 'castrista' ".

De esta manera tan oblicua, ha credo Otero defender la rectitud del
gobierno del presidente actual de Venezuela, Hugo Chvez, por considerar
que se adelanta un intento indirecto por desacreditarla por parte de
quienes acusan al premio "de estar prejuiciado, de inclinarse por autores
de izquierda, de haber abandonado su tradicional imparcialidad". Otero dice
que su experiencia personal contradice a quienes aseguran que "el premio
siempre fue un modelo de integridad". Dicho de otra manera: segn Otero,
puede justificarse la comisin de un acto deshonesto con la demostracin de
que otros, antes, tambin lo han cometido.

Das despus de la publicacin de esta carta en el mencionado diario
espaol, el profesor Alexis Mrquez Rodrguez envi una respuesta pblica a
Otero. De su lectura trasluce que a ambos los unen lazos de amistad
anteriores a 1987, por lo que Mrquez Rodrguez no duda en manifestarle su
estupor y su tristeza ante lo que, a todas luces, no es otra cosa que una
acusacin sobre la integridad de quienes fungieron como jueces del premio
aquel ao y la calidad de la obra ganadora.

Mrquez Rodrguez fue uno de esos jueces, y ante la evidencia del honor
mancillado se ha visto obligado a responder. No falta, sin embargo, a su
sentido de la amistad, y deja una brecha para la confianza: "Quiero
suponer, en aras de nuestra vieja y fraterna amistad y compaerismo, que
has olvidado que yo estuve en el jurado en aquella ocasin, y que de
haberlo recordado te hubieses informado conmigo acerca de la veracidad o
falsedad de aquellos hechos, antes de hacer pblica tu lamentable carta,
dando por cierta la injuriosa especie". El texto de su respuesta da
minuciosa cuenta de la manera como el jurado decidi otorgar el premio en
1987 a Posse, por supuesto completamente distinta a lo que implican las
acusaciones de Otero.

La integridad no es, se sabe, moneda comn. Mrquez Rodrguez estuvo en el
pasado reciente al frente de Monte vila Editores, el sello del Estado
venezolano. De hecho, ha manifestado en alguna ocasin su afecto personal
por el presidente de Venezuela. Tales circunstancias no se constituyen en
represa para manifestar su actual desacuerdo con el gobierno venezolano -lo
hace al final de la misma respuesta a Otero-; as lo que pudiera ser
considerado una contradiccin en su conducta no es otra cosa que una
expresin certera de integridad.

Y es que el entorno cambia constantemente, en algunos casos de manera
radical, propiciando confusin y desorientacin. Cuando esto ocurre, una
mirada concienzuda a las verdades que nos constituyen como seres humanos
nos brinda la luz necesaria para que marquemos nuestro camino con decisin.
En estos casos, aun cuando entremos en aparente contradiccin con nuestras
acciones del pasado, estaremos siendo ntegros pues mantendremos nuestra
relacin de compromiso con nuestras verdades interiores.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Gonzlez-Espaa con el Conde. La escritora espaola Pilar Gonzlez-Espaa
ha sido galardonada con el XXII Premio Carmen Conde de Poesa de Mujeres,
convocado por Ediciones Torremozas y patrocinado por El Corte Ingls, segn
se supo el pasado 7 de julio. Gonzlez-Espaa, doctora en filologa
hispnica y en sinologa, se alza con el premio con su poemario
Transmutaciones. Al concurso se presentaron 421 originales procedentes de
Espaa y diversos pases europeos y americanos. El premio est dotado con
12.000 euros y la publicacin del libro premiado en la Coleccin
Torremozas.
http://www.torremozas.com

Hctor Rosales, entrevista y poemas. Mientras que, en su ms reciente
edicin, la revista digital Malabia ha publicado una entrevista al escritor
uruguayo Hctor Rosales, hecha por Federico Nogara en torno a reflexiones
literarias del crtico ngel Rama y otros autores, la edicin de julio de
Los Noveles ha incluido una seleccin de poemas de Rosales, publicados e
inditos, bajo la presentacin del poeta y crtico argentino Carlos
Barbarito y con el ttulo "Lo subterrneo y Hctor Rosales".
http://www.revistamalabia.com.ar/WEB_15/LyC/NOTA_3.HTM
http://www.losnoveles.net/poeta9.htm
http://www.hrosales.com

Zea en el Cervantes. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar un
monogrfico dedicado al pensador mexicano Leopoldo Zea, uno de los mayores
exponentes del pensamiento americanista. El CVC pretende, con la
presentacin de esta panormica sobre Zea, no slo dar cuenta de las
efemrides que marcaron su vida, sino ante todo mostrar la evolucin de su
pensamiento, para favorecer el conocimiento de su obra y acercarlo a la
comunidad hispnica.
http://cvc.cervantes.es/actcult/zea

La cuarta bata. La Bata del Camalen, la revista literaria producida por El
Taller del Poeta Fernando Luis Prez Poza, acaba de lanzar su cuarta
edicin, con materiales de Alexander Vrtice, Juan Vidal Fraga, Adriana
Serlik, Fanny Garbini, Artur Rockzane, Daniel Vzquez Tasende, Gabriel
Impaglione, Cato, Richard Pazos, Bruno Kampel, Brais Ocampo, Marcelo Dos
Santos y el mismo Prez Poza.
http://www.eltallerdelpoeta.com

Aledaos recopilados. Editorial Premura acaba de lanzar Relatos: Aledaos
de la Literatura, una antologa con 21 cuentos ya publicados en su revista
Aledaos de la Literatura. El libro tiene un costo de 14 euros (ms gastos
de envo) y una extensin de 145 pginas. Los autores incluidos son Eloy M.
Cebrin, Daniel Aguirre, Pablo Nauglin, Tony Domenech, Ana Mara
Belzunegui, Igor Campillo, Mercedes Vieira, Juanma Ruiz Surez, Victoria
Kenty, Francisco Manuel Espinosa, Ikaru, Paco Bescs, Mara de Juan, Pedro
A. Prez, Jorgelina Esquius, Agustn Vaquero, Silvia Hidalgo, Miquel
Barcel, Mar Velasco, Hortensia Buena y Juan Manuel Larumbe. En lnea desde
1999, Aledaos es una revista literaria leda por ms de 25.000 personas
todos los meses y con ms de 15.000 personas suscritas a sus boletines por
correo electrnico.
http://www.premura.com/libros/relatos

Los desnudos de Blanco. El artista venezolano Jos Vicente Blanco, oriundo
del estado Aragua, acaba de inaugurar, este viernes 12, su exposicin
"Cuerpos desnudos y otros ejercicios", en la galera Danielle's Caf, en
Caracas. La muestra destaca, en 18 obras, la presencia del cuerpo humano,
en medio de su tragedia y soledad, plena de significados vitales. Blanco,
quien ha ganado entre otros el Premio de Pintura del VI Saln Cmara de
Comercio de Maracay (1981) y el 2 Premio del XIII Saln Nacional de Arte
de Aragua (1990), tiene estudios de arte puro, mencin artes grficas, en
la Escuela de Artes Plsticas "Rafael Monasterios" en Maracay.
Restaurant/Galera Danielle's Caf
Centro Comercial San Ignacio. La Castellana, Caracas

Con micrfono abierto. Farandol es el nombre de un ciclo de homenajes
literarios que se realiza desde 2004 en Buenos Aires y que, en cada evento,
cuenta con un invitado especial para  hablar de un escritor previamente
seleccionado, luego de lo cual se ofrece micrfono abierto. Se realiza los
segundos viernes de cada mes a las 8:30 de la noche en El Garage (Las Bases
160, Haedo sur, Buenos Aires). Los autores invitados para los prximos
meses son Gerardo Curi, en hablar de la poesa bonaerense el 9 de
septiembre; Daniel Barroso, sobre poesa social y discurso poltico en la
poesa, el 14 de octubre, y Alberto Ramponelli, sobre lo potico en la
narrativa, el 11 de noviembre. Los coordinadores del ciclo son Carlos
Dariel, Viviana Abnur y Pablo Strika.
http://www.farandol.ya.st

Los csares perdidos. Tal es el ttulo del libro del historiador Alfredo
Jocelyn-Holt, reciente Premio Municipal de Literatura en Santiago de Chile,
sobre el cual el mismo autor estar hablando, el prximo mircoles 17 a las
7 de la noche, en la Casa del Escritor, en una presentacin de la Sociedad
de Escritores de Chile (Sech). La presentacin estar a cargo de Alejandro
Lavqun y Cecilia Palma. Conducir el acto Eledn Parraguez.
http://www.sech.cl/home.htm

Garca Ponce expuesto. Este mircoles 17, a las 8 de la noche, se
inaugurar en el Museo del Palacio de Bellas Artes de Mxico la exposicin
"Trazos y encuentros", que muestra el universo evocativo del escritor
mexicano Juan Garca Ponce. Se incluyen los tesoros personales del autor,
en un recorrido por el contexto cultural que rode su vida. Manuscritos,
correspondencia y fotografas, as como ms de 80 obras de pintores
mexicanos y extranjeros que conformaron su coleccin personal.
http://www.conaculta.gob.mx/palacio/museo.htm

Los abismos de Soto. Este mircoles 17, a las 7:30 de la noche, ser
presentado en el Auditorio del Centro Cultural Peruano Britnico el
poemario Palabra sobre los abismos, el tercero en la produccin potica de
Juan Jos Soto Bacigalupo. La presentacin estar a cargo de los poetas
Vctor Coral, Sergio Dextre y Miguel Ildefonso. Al trmino del evento se
servir un vino de honor para departir con los asistentes.
Auditorio del Centro Cultural Peruano Britnico
Bellavista 531, Miraflores, Lima (Per)
jjsb333@yahoo.com

Shii'rain Mmankaa en concierto. Como parte de su gira nacional y enmarcando
esta presentacin en su aniversario, el Ensamble Shii'rain Mmankaa, que
dirigen los jvenes Orlando Rondn y Jos Rondn, de Maracay, Aragua
(Venezuela), ofrecer un concierto en el Foyer del Teatro de la pera de
Maracay este jueves, 18 de agosto, a las 7 de la noche, teniendo como
invitado especial al Ensamble Seis por Izquierdo.
Teatro de la pera de Maracay
Av. Miranda, Maracay, Aragua
Telfonos: 58 243 2336043 / 2379009
fundtom@cantv.net

Oratoria en Nueva York. El Instituto Dominicano de Periodismo ha anunciado
la realizacin, este fin de semana, de un curso de oratoria coordinado por
el doctor Jorge Pia, Nelson Encarnacin, Obdulia Guzmn y Gabriel Guzmn.
El curso se llevar a cabo entre el 19 y el 21 de agosto y la inscripcin
oscila entre 20 y 30 dlares. Quienes se inscriban recibirn, entre el
material de apoyo, el libro Curso de oratoria: cmo aprender a hablar en
pblico en diez lecciones, por Adriano de la Cruz.
Telfonos: (212) 928-8100 / (212) 928-8485

Cortzar en Lima. El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
iniciar, el prximo 26 de agosto, el seminario "La narrativa de Julio
Cortzar", cuyo expositor ser Moiss Snchez-Franco. Las seis sesiones de
que se compone el seminario se realizarn cada viernes entre 7 y 9 de la
noche y se prev cupo limitado a 20 personas. La inscripcin cuesta 120
nuevos soles para estudiantes y jubilados y 150 nuevos soles para el
pblico en general.
http://celacp.perucultural.org.pe

Formando a los jvenes lectores. El Banco del Libro de Venezuela y la
Universidad Autnoma de Barcelona organizan e invitan a participar en el
Mster a Distancia en Libros y Literatura para Nios y Jvenes, que est
dirigido a docentes, bibliotecarios, promotores de lectura, editores y todo
aquel profesional que desee vincularse al campo de la edicin y formacin
de lectores. El mster se inicia en enero del ao prximo, pero la
inscripcin debe formalizarse antes del 30 de septiembre. El costo del
mster ser de 2.000 euros para el primer ao y de 700 para el segundo.
http://www.bancodellibro.org.ve/cursos/master_lij.html

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electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Msica de Venezuela y poesa de Amrica presentadas en China

Sendas actividades celebradas en Pekn y Chengdu, en China, llevaron al
pblico de ese pas muestras de msica venezolana y de poesa americana, el
pasado mes de julio, a travs de un recital y de un festival de poesa.

El 7 de julio se celebr, en el Saln de la Amistad Internacional del Museo
de Arte Jintai, de Pekn, y con motivo del 194 aniversario de la Firma del
Acta de la Independencia de Venezuela, el Recital de Msica Venezolana para
Piano y Tres Canciones de Juan Bautista Plaza, que organizado por la
Embajada de Venezuela en ese pas cont con la participacin de la pianista
Chen Rusi y la mezzo-soprano Liang Dongxue, ambas pertenecientes al
Instituto de Msica de China, ubicado en la capital oriental.

En la primera parte del recital, Chen Rusi interpret valses y joropos de
Evencio Castellanos, Moiss Moleiro, Juan Vicente Lecuna e Ildefonso
Mesern y Aranda. En la segunda parte, Liang Dongxue cant en espaol -sin
saber hablar este idioma, lo cual fue una sorpresa para el pblico- tres
composiciones del afamado maestro venezolano Juan Bautista Plaza
(1898-1965), pertenecientes a su Suite para canto y piano (1932) y basadas
en los poemas de Luis Barrios Cruz: "Por estos cuatro caminos", "La sombra
sali del monte" y "Palma verde, garza blanca".

La embajadora Roco Maneiro manifest, en la entrevista concedida esa noche
al canal en espaol de la Televisora Central de China, sentirse "gratamente
sorprendida al descubrir que las dos jvenes chinas lograron penetrar el
alma de la msica venezolana y conmover los corazones de la audiencia". Al
da siguiente de realizado el recital la Televisora Central de China lo
retransmiti para los televidentes de Amrica Latina, Espaa y Portugal.

Esta es la primera vez que las composiciones del maestro Juan Bautista
Plaza se escuchan en China. Debido al xito del recital, la Embajada de
Venezuela comenz a preparar un programa ms amplio para futuras
presentaciones que incluyan ms canciones y ms obras para piano del
insigne compositor.

Juan Bautista Plaza naci en Caracas el 19 de julio de 1898 y muri en la
misma ciudad el 1 de enero de 1965. Fue compositor, pedagogo, organista y
musiclogo. Hizo sus primeros estudios musicales en Caracas y en 1923
obtuvo, en la Escuela Pontificia Superior de Msica Sacra de Roma, el
ttulo de maestro en composicin sagrada. l fue uno de los principales
propulsores del movimiento musical venezolano del siglo XX, a travs de sus
actividades docentes y de investigador de la historia musical de Venezuela.
Su produccin musical, que abarca unos trescientos ttulos, comprende obras
para orquesta, obras para piano, msica vocal a capella, msica de cmara,
canto y piano y abundantes composiciones de msica sagrada.

Por su parte, el I Festival Internacional de Poesa "Ciudad del Siglo",
realizado el 8 y 9 de julio en la ciudad de Chengdu, capital de la
provincia china de Sichuan, incluy entre sus participantes a Wilfredo
Carrizales (Venezuela), Mara Luca Ferreira Verdi (Brasil), Forrest Gander
(EUA) y Eliot Weinberger (EUA). Por China estuvieron presentes reconocidos
poetas, tales como Xi Chuan, Mang Ke, la poeta Zhai Yongming (anfitriona
del evento), Hua Qiu, Li Yawei y Tang Xiaodu y Zhong Ming.

El evento fue organizado por el Nuevo Centro Internacional de Exposiciones
y el Peridico Nocturno de Chengdu, con la colaboracin del semanario Sur,
el vespertino Oriente y el bar Cien Noches. Los poetas participaron en
charlas y conversaciones con los estudiantes de literatura de la
Universidad de Comunicaciones de Chengdu y respondieron preguntas e
inquietudes de los mismos.

Por la tarde del da 9 los poetas acudieron a la Casa de Paja de Du Fu,
famoso poeta de la dinasta Tang (618-907), a rendirle homenaje, leer
poemas del antiguo bardo e intercambiar puntos de vista y pareceres acerca
de la difusin de la poesa y el problema de la traduccin.

El encuentro culmin con una velada potica de clausura en el bar Cien
Noches, propiedad de la poeta anfitriona Zhai Yongming. Se present la
antologa Poetry Today, con textos de todos los poetas participantes. Luego
cada poeta procedi a leer los textos seleccionados para el numeroso
pblico asistente.

Weinberger ley su largo poema "The Stars"; Forrest Gander su "Excerpts
from Present Tense"; Mara Luca Ferreira Verdi ley los poemas
"Calgrafos" y "Renascimento" y Wilfredo Carrizales, cuatro textos de su
ltimo poemario La casa que me habita. Finalmente se present una
interesante performance a cargo de la poeta Zhang Xiaojing, quien combin
sonidos guturales con msica electrnica.

Finalmente, la anfitriona, Zhai Yongming, expres que este primer esfuerzo
por reunir poetas chinos y extranjeros en la ciudad de Chengdu, a pesar de
las dificultades burocrticas y de otra ndole, vali la pena porque se
congregaron voces muy diversas de diferentes edades y procedencia que
fueron recogidas en la antologa Poetry Today, as como en una filmacin
que se guardar en la biblioteca del bar Cien Noches.

Fuente: Embajada de Venezuela en China



*** Toms Segovia gana el XV Premio Juan Rulfo

El escritor mexicano de origen espaol Toms Segovia (Valencia, Espaa,
1927) fue elegido por votacin unnime como el ganador del XV Premio de
Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, luego de la
deliberacin del jurado realizada el da 30 de julio en la ciudad de
Guadalajara, Jalisco, Mxico.

Durante la conferencia de prensa celebrada en Guadalajara el 1 de agosto
para anunciar el nombre del ganador, se hizo contacto va telefnica a la
Ciudad de Mxico con Segovia, quien expres su sorpresa y honor por recibir
este premio que lleva el nombre de un personaje a quien conoci en el
Centro Nacional de Escritores de la Ciudad de Mxico y cuya obra "lo dej
deslumbrado".

"Me conmueve, me da mucho gusto, tambin me da un poco de miedo", dijo
Segovia al ser cuestionado sobre su sentir tras saberse merecedor de este
reconocimiento. "Me da un poco de inquietud pensar que ya estoy en la edad
en que uno empieza a recibir premios, la verdad es que quisiera recibirlos
y estar ms joven, pero como eso no tiene remedio, ni modo, qu bueno que
me dan premios ahora".

Sobre las repercusiones que este premio tendr en su vida como autor,
Segovia manifest de buen humor que esperaba que "algn nuevo lector me
conozca, supongo que tambin esto har ms fcil que los editores publiquen
mis libros. Pero yo tambin me pregunto qu efecto tendr este premio en mi
obra, an no lo s".

El acta del jurado, que fue leda por el crtico mexicano Christopher
Domnguez, califica a Segovia como un "poeta indispensable y una voz
central del humanismo hispanoamericano" cuya voz potica "se cuenta entre
las ms originales y perseverantes" de la lengua espaola. Considera
tambin "la riqueza y el rigor de su obra ensaystica que, desde hace medio
siglo, enriquece e ilumina el problema de las relaciones entre el lenguaje
y la sociedad, la poesa y el tiempo". El jurado destac adems la labor de
Segovia como "traductor fundamental del pensamiento francs de la segunda
mitad del siglo XX, as como de poetas como Nerval, Hugo, Breton y Rilke".

Adems de Domnguez, el jurado en esta edicin estuvo integrado por el
britnico Steven Boldy; la mexicana Luca Melgar; el estadounidense Seymour
Menton; la chilena Cecilia Garca-Huidobro, el espaol Jorge Urrutia y la
argentina Matilde Snchez. En la conferencia de prensa del premio
estuvieron presentes Ral Padilla Lpez y Nubia Macas, presidente y
directora general de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara;
Emilio Gonzlez Mrquez, presidente municipal de Guadalajara; Ral
Zorrilla, representante de Sari Bermdez, presidenta del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes de Mxico (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx); Mart Soler, representante de Consuelo
Sizar, directora del Fondo de Cultura Econmica (FCE,
http://www.fce.com.mx); Silvia lvarez, coordinadora general de Extensin
Universitaria y representante del rector Jos Trinidad Padilla Lpez, y
Dulce Mara Ziga, coordinadora del Premio Juan Rulfo.

El Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo est dotado
con cien mil dlares y se entrega como reconocimiento al conjunto de una
obra de creacin en cualquier gnero literario. Los escritores que han
recibido este premio son: Nicanor Parra (1991), Juan Jos Arreola (1992),
Eliseo Diego (1993), Julio Ramn Ribeyro (1994), Nlida Pin (1995),
Augusto Monterroso (1996), Juan Mars (1997), Olga Orozco (1998), Sergio
Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan Garca Ponce (2001), Cintio Vitier
(2002) y Rubem Fonseca (2003) y Juan Goytisolo (2004).

Segovia recibir el Premio Juan Rulfo el 26 de noviembre durante la
ceremonia de inauguracin de la XIX edicin de la Feria Internacional del
Libro de Guadalajara, en la que la cultura peruana ser la Invitada de
Honor.

An adolescente al llegar a Mxico, Segovia proviene de una familia de
republicanos espaoles que dejaron su pas durante la dictadura franquista.
En Mxico estudi filosofa y letras y vivi hasta su madurez, para despus
combinar estancias en este pas y en Espaa. Su primer volumen de poesa,
La luz provisional, se public en 1950 y desde entonces se present como un
poeta en dilogo con la tradicin europea, lnea que mantuvo a lo largo de
su obra potica, centrada fundamentalmente en el tema amoroso.

Su labor como escritor abarca ms de 20 libros y gneros como el ensayo, la
crtica, la dramaturgia, la narrativa y, por supuesto, la poesa. Adems de
sus libros, public tambin en revistas como Dilogos, Plural, Revista
Mexicana de Literatura y Vuelta, a travs de las cuales mantuvo un vnculo
constante con el panorama de las letras mexicanas. Trabaj como profesor
universitario en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
http://www.unam.mx) y en la Universidad de Princeton
(http://www.princeton.edu), entre otras instituciones.

De l escribi Octavio Paz en 1963: "Es un escritor, para m, esencial", y
agreg que posee una obra "solitaria, pero no aislada, singular y no
marginal, constituye una tentativa por rescatar, como totalidad,
experiencias que en otros aparecen separadas, vida y reflexin, lo
cotidiano y lo extraordinario, el presente y la memoria".

Fuente: Prensa FIL



*** El cubano Miguel Barnet obtiene el premio Trieste en Italia

Miguel Barnet, el escritor cubano vivo ms publicado dentro y fuera de la
isla, mereci el Premio Internacional Trieste-Poesa 2005, segn se supo el
pasado 2 de agosto tras el anuncio hecho por el poeta italiano Gaetano
Longo, presidente del jurado, que reconoci la vasta obra de Barnet, del
cual apareci recientemente en Italia la novela La vida real, publicada por
la editorial Einaudi, la ms importante de ese pas europeo.

Conferido anualmente a una personalidad de relevancia mundial por el
conjunto de su obra potica, ese lauro -que otorga desde 1999 la Asociacin
Cultural Anthares- ser entregado el prximo 21 de octubre en el centro
histrico Tomasseo de Trieste, ciudad del noreste italiano.

El galardn incluye premio en metlico, una escultura de plata realizada
por la artista triestina Samantha Sila, en cuya base se leen versos de
James Joyce, Humberto Saba y Rainer Maria Rilke, y la publicacin de una
antologa del ganador a cargo del sello FPE.

Longo agreg que en fecha prxima los lectores italianos disfrutarn la
antologa potica de Barnet, Juego comn, y antes de que finalice el ao
ver la luz otro volumen del autor: Poeta en la isla, publicado en Cuba
bajo el ttulo Actas del final.

Por su parte, Barnet manifest su satisfaccin por ese reconocimiento,
"algo que me honra porque muy pocas veces, en este planeta lleno de
guerras, se le rinde tributo al trabajo potico", resalt. El tambin
Premio Nacional de Literatura 1994 y vicepresidente de la Unin Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba ponder la labor de los organizadores del
premio, "por situar a la poesa en un lugar preminente, en favor de la
humanidad".

Notable etnlogo y folklorista, Barnet preside desde 1995 la Fundacin
Fernando Ortiz (http://www.fundacionfernandoortiz.org), dedicada al estudio
y promocin de la vida y la obra del finado sabio cubano, mundialmente
conocido como el tercer descubridor de la isla. Entre sus ms de 10
poemarios publicados en Cuba sobresalen La piedra fina y el pavorreal
(1963), Isla de gijes (1964), La sagrada familia (1967), Orikis y otros
poemas (1980) y Viendo mi vida pasar (1987).

El Premio Internacional Trieste-Poesa ha sido otorgado a figuras como
Justo Jorge Padrn (Espaa), lvaro Mutis (Colombia), Mateja Mateuski
(Macedonia), Oliver Friggieri (Malta), Arturo Corcuera (Per) y Amaadou
Lamine Sal (Senegal).

La ceremonia de entrega se efectuar durante un festival homnimo que este
ao extender sus jornadas del 17 al 22 de octubre con la participacin de
destacados poetas italianos.

Fuente: Prensa Latina



*** Eugenio Montejo recibi el Premio Octavio Paz

El venezolano Eugenio Montejo recibi el pasado 2 de agosto el VII Premio
Internacional de Poesa y Ensayo Octavio Paz, en una ceremonia a la que
asistieron el presidente de Mxico, Vicente Fox, y diversas personalidades
del mundo de las letras.

Montejo recibi el galardn, dotado con 100.000 dlares, por parte de la
Asociacin de Amigos de Octavio Paz, presidida por Marie Jo Paz, viuda del
escritor mexicano, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1990.

"Cuando recib la noticia vinieron a mi mente tres palabras: honor, alegra
y responsabilidad. En primer trmino se trata de un alto honor porque es un
premio que proviene de Mxico, el pas de ms sembrada tradicin cultural
en nuestro continente", dijo el escritor venezolano en la ceremonia.

Aadi que el premio le ha "proporcionado una innegable alegra que podra
compartir con mi familia y con mi pas en un tiempo en que los percances de
nuestra poltica y del militarismo autocrtico no nos da demasiada
alegra".

"La tercera palabra es responsabilidad, cuya nocin en el dominio de la
creacin artstica y de la postura tica asocio al nombre que lleva este
honroso premio", seal Montejo. "Las tres pueden resumirse en la palabra
ms hermosa de nuestra lengua: gracias. Gracias a Mxico".

Montejo indic que en distintas pocas los exiliados de muchos pases "han
encontrado en este pas un refugio protector y amable, sera extenso hablar
de nuestros vnculos con la literatura de Mxico".

Asimismo, consider un honor haber sido distinguido con el galardn no solo
por la importancia del autor de El laberinto de la soledad, sino porque es
un premio otorgado entre poetas y escritores con un claro ideal por
fomentar el inters por los autores latinoamericanos entre las nuevas
generaciones.

"Mi admiracin temprana por la obra de Paz no es casual, pues tal como
haba ocurrido con otros escritores y poetas, en nuestro itinerario
formativo varios libros suyos haban constituido verdaderos hitos. Recuerdo
haber ledo varios ttulos con lpiz en mano para recordar mi lectura",
dijo, y remarc que la poesa "ejerce una decisiva funcin pacificadora
frente a los males del mundo".

Por su parte, el presidente Fox dijo que el premio otorgado a Montejo "es
una forma suprema de dilogo al convocar a la sensibilidad y a la
inteligencia". Calific a Octavio Paz como una de las figuras centrales del
siglo XX y de las letras universales. "Mxico ha comenzado a ser como
Octavio Paz so", agreg el mandatario.

Segn Fox, el poeta y ensayista "quera un Mxico que transitara por vas
pacficas a la democracia, donde hubiera elecciones libres, en donde el
ejercicio de gobierno fuera transparente, donde hubiera equilibrio de
poderes y los ciudadanos participaran activamente en el quehacer nacional".

El jurado indic en su dictamen que "en estos tiempos cuando todo conspira
para aumentar la 'desarmona' del mundo, el poeta nos recuerda que hay que
volver a los dioses profundos y que la msica del ser es disonante pero la
vida contina".

En el evento, realizado en la Biblioteca de Mxico "Jos Vasconcelos", Fox
estuvo acompaado por Sar Bermdez, presidenta del Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes; Antonio Deltoro, presidente del jurado, y Eduardo
Lizalde, director de la Biblioteca de Mxico. Entre los asistentes se
encontraban el arquitecto Teodoro Gonzlez de Len, los escritores Enrique
Krauze, Juan Villoro y Emanuel Carballo.

Fuentes: EFE, El Universal (Mxico)



*** Rosa al recibir el premio Gallegos: "Escribir es tomar partido"

El escritor espaol Isaac Rosa, ganador del XIV Premio Internacional de
Novela Rmulo Gallegos, por su obra El vano ayer, recibi este 2 de agosto
el prestigioso galardn de manos del vicepresidente venezolano, Jos
Vicente Rangel, en ceremonia realizada en el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), en
Caracas.

El Rmulo Gallegos, dotado con 100.000 dlares, es uno de los ms
prestigiosos premios literarios en lengua hispana, y ha sido obtenido en
anteriores ediciones por autores como Gabriel Garca Mrquez, Mario Vargas
Llosa, Enrique Vilas-Mata, Roberto Bolaos, Carlos Fuentes o Javier Maras,
entre otros.

Esta edicin del premio ha sido particularmente polmica, ya que opositores
al gobierno del presidente Hugo Chvez han acusado al jurado de haber
convertido el ms famoso galardn literario venezolano en un premio
"chavista", y acusaron a Rosa, de 30 aos, de ser simpatizante de los
gobiernos de Caracas y La Habana.

El vicepresidente Rangel tambin desestim las crticas y dio la
"bienvenida a un debate" sobre el asunto, a la vez que pidi "abrir las
puertas a una discusin esclarecedora, y rescatar la memoria a travs del
autor de El vano ayer".

En su discurso, Isaac Rosa dijo sentirse sorprendido por la visin de
Caracas desde el cerro vila, que corona la ciudad, de la que hay poca
representacin literaria "al menos para el lector espaol, para el lector
europeo". Agreg que al ver la ciudad desde lo alto pudo "reconocer algo de
la 'ciudad enorme, extraordinaria: un valle lleno de concreto y metal' de
la que hablaba Adriano Gonzlez Len en Pas porttil, una de las pocas
referencias literarias con que contaba para enfrentarme a esta increble
ciudad".

En otra parte de su discurso manifest que el trmino de la guerra fra
seguramente hizo "mucho dao al compromiso de los autores, cuando los
intelectuales hacan bandera, en algunas ocasiones hasta el descrdito".
Habl tambin sobre la vaguedad implcita en el trmino "literatura
comprometida", toda vez que "el escritor en todo momento est comprometido
con la representacin crtica del mundo, lo quiera o no. Escribir es tomar
partido, es participar, es intervenir".

Para su valoracin por parte de nuestros lectores, hemos publicado ntegro
el discurso de Isaac Rosa, al cual se puede acceder en
http://www.letralia.com/128/especial01.htm.

Fuentes: EFE, Celarg



*** Inauguran en Ccuta exposicin de Ana Berta Lpez

El pasado 4 de agosto fue inaugurada, en la Galera de Arte "Simn Bolvar"
del Consulado de Venezuela en Ccuta, Colombia, la exposicin "Aunque sean
tonteras... escrbeme!", de la fotgrafa venezolana Ana Berta Lpez.

La muestra, que estar abierta hasta el 2 de septiembre, est compuesta por
19 fotografas de escritores venezolanos y colombianos como Olga Elena
Mattei, Elsa Sanguino, Juan Calzadilla, Sal Gmez, Homero Vivas, Ernesto
Romn, Jorge Gmez Jimnez, Antonio Mara Flrez y otros. Cada imagen
incluye un texto del autor representado.

En la presentacin de la exposicin, el escritor Octavio Escobar Giraldo
-otro de los retratados- calific como "lo ms dulce" de la exposicin "su
generosidad cartogrfica, que registra a uno y otra lado de la frontera los
pequeos y grandes accidentes literarios: la urbe satisfecha, con
aspiraciones cosmopolitas, y el reducto cerrado, orgulloso y provinciano,
que cuelga de las montaas".

Ana Berta Lpez naci en Caracas en 1963. En su ciudad natal hizo estudios
como actriz en el Taller Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
curs el Ciclo Bsico de Arte Dramtico en el IFAd y el Taller de
Elaboracin de Libretos para TV con Mariela Romero.

Al llegar a San Cristbal, Tchira, donde reside actualmente, tom el
Taller de Actuacin para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro
hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Teln, en 1989,
mientras en televisin se desempe en Radio Caracas Televisin como actriz
destajista en varios programas tales como Selva Mara, Seora, Abigail, Mi
Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente
de actuacin en la Direccin de Cultura y Bellas Artes del Tchira, la
Unidad Educativa Bolivariana Pramo de La Laja y el Colegio Don Bosco,
entre otros entes.

Como fotgrafa su formacin ha sido mayormente autodidacta. Hizo el taller
"Fotografa y cultura popular" dictado por Mariano Daz y "Revelado y
copiado blanco y negro" con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
Tchira. Ella y su cmara le han prestado sus servicios a la revista Sujeto
Almado, Nadie Nos Edita Editores, Asociacin de Escritores del Tchira,
Orquesta Sinfnica Simn Bolvar del Tchira, Direccin de Cultura y Bellas
Artes del Tchira y otros entes.

Esta es la tercera exposicin individual de Lpez. La primera fue
"Capturando egos", en la Casa Steinvorth (1999) y la segunda "Ojos de miles
miradas", en la Fototeca del Tchira (2004). Este ao particip adems en
la exposicin colectiva "Creadores del hecho cultural" en la Fototeca del
Tchira.

"Al paso de los aos", explic Lpez, "una foto, un retrato, siempre es un
viaje en el tiempo digno de ser vivido. He querido combinar en esta muestra
la palabra escrita con la imagen del autor porque soy una firme creyente de
la memoria visual".



*** Editan en Mxico antologa de poesa sonora

La mexicana Radio Educacin y la Direccin General de Publicaciones del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de Mxico (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx) acaban de editar Homo Sonorus, una antologa
internacional de poesa sonora, la primera que se hace en el mundo, segn
explic Lidia Camacho, directora de la emisora, durante la presentacin,
realizada el pasado 4 de agosto en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de
Bellas Artes.

"En Europa s hay algunos textos que documentan la poesa sonora en
diferentes pases, pero como antologa que rene a los artistas ms
connotados en la poesa sonora, este trabajo es el nico", agreg Camacho.

El editor y curador de esta antologa es el ruso Dmitry Bulatov, por lo
cual la versin original estaba en ruso e ingls, pero se tradujo al
espaol para que sea conocida no slo por el pblico mexicano, sino por el
de toda Amrica Latina.

La antologa est integrada por un grueso volumen de ms de 400 pginas que
rene los textos tericos y las fichas biogrficas de los artistas
incluidos, as como por cuatro discos compactos en los que se incluye a
poetas sonoros de Australia, Austria, Inglaterra, Argentina, Blgica,
Brasil, Hungra, Alemania, Espaa, Italia, Canad, Holanda, Polonia,
Portugal, Rusia, Estados Unidos, Gales, Finlandia, Francia, Suiza y Suecia.

La poesa sonora, refiere Camacho, tiene sus deudas con la poesa visual,
con las vanguardias que buscaron liberar a la palabra de todo contenido
semntico y encontrar nuevas formas de expresin. "En el caso de la poesa
sonora esto se hace fundamentalmente a travs la palabra, la msica, pero
tambin del llanto, el pujido, el grito".

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Filman en Colombia documental sobre Cien aos de soledad

El afamado cineasta hngaro Peter Gothr (Pcs, Hungra, 1947) se traslad
a Colombia a principios de este mes para identificar las locaciones de un
documental especial sobre Cien aos de soledad, de Gabriel Garca Mrquez,
que rodar para la Televisin del Estado Hngaro y MTV, y que ser
transmitido en la serie "Grandes Libros" de la BBC.

De 26 minutos, el documental ser "una especie de gancho para lograr que
los jvenes de Hungra lean ms", segn explic el cartagenero Gerardo
Nieto, responsable junto con su padre, Vctor Nieto, del Festival de Cine
de Cartagena, y quien acompa al reconocido director hngaro. Se trata,
agreg, de "una campaa para motivar la lectura desde la televisin. Por
eso encomendaron el proyecto a un director de cine de la trayectoria de
Gothr".

El cineasta estuvo acompaado tambin por el venezolano, radicado en
Hungra, Francisco Gozn, quien ser el director de Fotografa; Gza
Dtari, productor; y la traductora de los libros al hngaro de Garca
Mrquez, Vera Sczeka.

El documental contar con la participacin de una famosa actriz de Hungra,
que leer apartes de la novela. Las filmaciones se iniciarn el primero de
septiembre. "Lo que hicimos fue buscar las locaciones y la identificacin
de la gente", dijo Nieto, quien aclar que no se trata de una versin de
Cien aos de soledad, sino un documental sobre la obra, recreada en los
sitios ms representativos de Macondo.

Fuentes: El Tiempo, IMDB



*** Literatura latinoamericana tendr especial presencia en Frncfort

La literatura latinoamericana y los servicios en lnea tendrn un papel
relevante en la Feria del Libro de Frncfort, que se celebrar en octubre
prximo con la participacin de 6.700 expositores, informaron sus
organizadores el pasado 5 de agosto.

Indicaron que los pabellones se distribuirn en 12 salas, lo que supondr
un importante esfuerzo fsico para su organizacin, y que adems este ao
tendr un importante protagonismo virtual, pues la feria ofrecer un amplio
abanico de posibilidades por Internet.

Uno de esos mercados internacionales con ms "empuje" en Alemania es el de
la lengua hispana, lo que se ver reflejado en el tema central del
encuentro "Rights Directors Meeting", que se realizar el 18 de octubre,
da de la inauguracin del evento, en el que expertos del sector editorial
de Hispanoamrica y Estados Unidos analizarn problemas y tendencias del
ramo.

Segn los organizadores, el encuentro pretende ofrecer una visin sobre
mercados de libros en Espaa y Latinoamrica, as como informacin sobre el
tema del comercio de licencias que posibilitan la publicacin de una obra
en distintos pases del de origen. Adems, los participantes debatirn
sobre las posibilidades que alberga el mercado de licencias y criterios de
decisin para escoger obras a publicar en otros pases.

Fuente: Diario de Yucatn



*** Muere en La Habana el cantante Ibrahm Ferrer

El cantante Ibrahm Ferrer, una de las estrellas del Buena Vista Social
Club, falleci a los 78 aos, el sbado 6 de agosto, en el Centro de
Investigaciones Mdico Quirrgicas (Cimeq) de La Habana, segn explic su
nieto Kelman Valds, quien no quiso ofrecer detalles de la causa de la
muerte.

Se conoci que Ferrer ingres al Cimeq con sntomas de gastroenteritis,
luego de haber llegado el mircoles de una gira por Europa. Su muerte
ocurre despus de hacer realidad el que calificara como uno de sus ms
preciados sueos, que era grabar un disco de boleros.

Ferrer naci en 1927 en Santiago de Cuba. Tuvo una larga carrera artstica
de ms de 60 aos. Sin embargo, su consagracin mundial lleg de la mano
del proyecto Buena Vista Social Club, un disco producido por Ry Cooder que
obtuvo en 1998 el codiciado premio Grammy, y un filme dirigido por Wim
Wenders.

A los 12 aos qued hurfano de padre y madre y tuvo que vender dulces en
la calle para sobrevivir. Un ao despus integr su primer grupo musical,
Los Jvenes del Son, con el que amenizaba pequeas fiestas de barrio, y
empez a cantar con varios conjuntos locales de Santiago de Cuba como
Sorpresa, Wilson y Maravilla de Beltrn.

En la dcada de 1950, poca de oro para la msica cubana, obtuvo su primer
xito con el disco El platanal de Bartola. Entonces formaba parte de la
orquesta de Chepin Choven, dirigida por el maestro Electo Rosell (Chepin),
el ms importante msico de la regin oriental en esos momentos. El nombre
de Ferrer no figur en los crditos del disco, razn por la cual se mantuvo
en el anonimato.

Ya en 1957, el cantante se muda a la capital cubana, donde trabaj con la
orquesta Ritmo Oriental, que diriga Benny Mor. Despus volvi con Pacho
Alonso, radicado tambin en La Habana, con un nuevo grupo, Los Bocucos. En
esas agrupaciones fue intrprete de guarachas, sones y otros ritmos
bailables, pero los directivos de esas orquestas le negaron el acceso al
bolero.

Luego de la muerte de Alonso, en 1982, Los Bocucos, sin su gran figura,
perdieron popularidad. No obstante, Ferrer, un tanto desilusionado con la
msica, permaneci en la agrupacin hasta su jubilacin en 1991 y, desde
esa fecha, se gan la vida limpiando zapatos y recibiendo una modesta
pensin de jubilacin.

En 1997, el msico cubano Juan de Marcos Gonzlez y el productor Ry Cooder
lo animaron a participar en la grabacin de Buena Vista Social Club. Fue
con este lbum que logr ser reconocido en los cinco continentes junto a
sus contemporneos Rubn Gonzlez, Omara Portuondo, Compay Segundo, Eliades
Ochoa, Barbarito Torres y Guajiro Mirabal. Con su disco Buenos hermanos,
Ferrer gan un Grammy en 2004.

Ibrahm Ferrer fue esencialmente un sonero pero durante los ltimos aos
haba incursionado en otros ritmos. En su ltimo disco Mi sueo, a bolero
songbook, interpret boleros como "Perfidia" o "Quireme mucho".

El velatorio del artista tuvo lugar el domingo 8 de agosto, cuando
centenares de personas, entre amigos, familiares, artistas, funcionarios y
admiradores, acudieron al cementerio "Cristbal Coln", de La Habana, a
rendirle tributo pstumo entonando "Mil congojas", uno de los boleros
popularizados por la voz de Ferrer. Sobre el panten donde reposa el
artista, fueron depositadas numerosas ofrendas florales, una de ellas
enviada por el presidente cubano, Fidel Castro.

"Hemos perdido a un gran valor de la cultura cubana. Era un artista
extraordinario, amigo entraable, mi hermano increble", declar el
pianista Chucho Valds. El cantante Jos Loyola dijo de Ferrer que "tena
un lirismo meldico muy singular, con una afinacin perfecta,
extraordinaria, un estilo muy original y propio. Es difcil abstraerse de
las influencias, pero los grandes logran hacer eso". Por su parte, el
compositor cubano Juan de Marcos seal que "era tremendo improvisando,
sobrepas los lmites de su generacin".

Fuentes: ABN, BBC, EFE, La Razn (Ecuador)



*** Muere en Santiago la compositora Leni Alexander

El pasado domingo 7 de agosto falleci en la capital de Chile la
compositora germano-chilena Leni Alexander (Breslau, 1924), reconocida por
haber incorporado a la msica chilena las tendencias ms avanzadas de la
europea. Alexander fue sepultada en el Cementerio Israelita de Santiago el
lunes 8.

Segn Luis Merino, director del Centro de Extensin Artstica de la
Universidad de Chile, "algunas claves para aproximarse a Leni Alexander son
las que desarroll a travs del sistema de enseanza musical Montesori,
cuyo diploma recibi en 1942. Desde el punto de vista de la historia de la
msica chilena, pertenece a un importante grupo de compositores que
empezaron a mostrar sus creaciones entre 1948 y 1950: un perodo de
maduracin, de apertura y de pluralismo de nuevas tendencias. Entre ellos
estn Juan Amenbar, Gustavo Becerra, Carlos Botto, Darwin Vargas y
Federico Heinlein".

Elene Alexander Pollak residi en Hamburgo hasta 1939, desde donde emigr
con su familia a Chile. Entre 1949 y 1953 estudi con el compositor Fr
Focke, quien mostr a los creadores musicales chilenos el potencial del
dodecafonismo. "Lo interesante es que despus, con una beca del gobierno
francs, Leni estudi con dos figuras muy importantes: Rene Leibowitz y
Olivier Messiaen. Tambin se contact con figuras como Pierre Boulez, Bruno
Maderna y Luciano Berio", enfatiza Merino.

Hay coincidencia absoluta en recalcar que Leni Alexander fue una figura que
siempre estuvo buscando nuevos caminos, tanto en su propia creacin como en
lo que respecta a la msica de raz chilena. "Leni aport con mucha
generosidad esta visin contempornea. En Nueva York, en 1959, recibi el
encargo de una obra para orquesta de Dimitri Mitropoulos (Time and
consumation). Realiz adems estudios de msica electrnica y entre 1963 y
1968 present msica contempornea en emisiones radiofnicas, para la que
escribi muchas piezas. Igualmente en composiciones para radioteatros".

En su catlogo, la gran mayora de sus obras es instrumental. Tambin
escribi la Cantata de la muerte a la maana, nica obra de un compositor
de Centro y Suramrica presentada en el Concurso Internacional de la
Sociedad Italiana de Msica Contempornea, en 1960.

Por encargo del Ministerio de Cultura de Francia, en 1985 compuso Aulicio.
Sobre este ttulo, la compositora aclar que el texto corresponda a la
forma en que uno de sus hijos (Bastian Bodenhofer), cuando tena miedo, en
vez de decir "auxilio" deca "aulicio". La obra fue estrenada por la
Orquesta Sinfnica de Chile en julio de 1996. "Curiosamente, no dej
discpulos, sino lecciones en este constante explorar. Un legado que ha
permanecido en todos los compositores jvenes de Chile", seala Merino.

Fuente: El Mercurio



*** Muri el trovador cubano Noel Nicola

Noel Nicola, uno de los creadores de la Nueva Trova cubana, muri la noche
del domingo 7 de agosto, a los 58 aos, vctima del cncer. Junto con
Silvio Rodrguez y Pablo Milans renov la tradicin sonora islea, cuya
influencia se hizo sentir en toda Amrica Latina.

Nicola falleci un da despus que Ibrahm Ferrer, mtica voz del son.
Nicola y Ferrer -ste de 78 aos- fueron velados en la misma funeraria
capitalina, donde se acercaron los ms importantes creadores y artistas
isleos.

Nacido en La Habana el 7 de octubre de 1946, en el seno de una familia de
msicos, cre sus primeras composiciones en la adolescencia. En 1968,
Nicola present por primera vez sus canciones junto a Silvio Rodrguez y
Pablo Milans en la Casa de las Amricas
(http://www.casadelasamericas.com), dando inicio a la Nueva Trova, que con
sus temticas rebeldes y su potica captur la atencin de sus
contemporneos.

Miles de jvenes, a lo largo y ancho de Amrica Latina, hicieron suyos
temas como Por la vida juntos, Para una imaginaria Mara del Carmen, Son
oscuro, Es ms, te perdono y otros que reflejaban las inquietudes
existenciales, sociales y polticas de una generacin.

A finales de la dcada de los 60 tambin se incorpor al legendario Grupo
de Experimentacin Sonora del Instituto Cubano de Artes e Industria
Cinematogrfica bajo la direccin de Leo Brouwer, y que fue una escuela
para sus participantes.

Fuentes: AP, ABN



*** Muere el escritor mexicano Severino Salazar

El escritor Severino Salazar falleci la madrugada del domingo 7 de agosto
en Ciudad de Mxico, vctima de un cncer fulminante que lo tuvo gravemente
enfermo en las tres ltimas semanas, segn inform su hermana, Elosa
Salazar.

El narrador de 58 aos, ganador en 1984 del Premio Juan Rulfo para Primera
Novela con su libro Donde deben de estar las catedrales, era considerado el
escritor contemporneo ms importante de su natal Zacatecas.

Salazar trabajaba en el departamento de literatura de la Universidad
Autnoma de Azcapotzalco, institucin en la cual era profesor e
investigador. Su ms reciente libro fue El imperio de las flores, novela en
la que ya est presente una reflexin acerca de la enfermedad del cncer.
El escritor dej, adems, una novela indita.

Salazar estudi la licenciatura en letras inglesas en la Universidad
Nacional Autnoma de Mxico  (Unam, http://www.unam.mx) y en Gales; era
profesor titular de tiempo completo en la Universidad Autnoma
Metropolitana (UAM, http://www.uam.mx).

Otros de sus libros son El mundo es un lugar extrao (1989), Desiertos
intactos (1990), Tres noveletas de amor imposible, Las aguas derramadas y
Cuentos de Navidad, entre otros. Parte de su trabajo cuentstico ha sido
traducido al ingls, francs e italiano.

Crticos literarios coincidan en que "aunque desde hace muchos aos reside
en la ciudad de Mxico, su obra recupera, cual fino trazo de bistur, los
aromas, luces y fantasmas del interior de la Repblica". 

Soltero y sin hijos, Salazar viva en Ciudad de Mxico desde hace cuatro
dcadas, aproximadamente, pero alternaba su estancia con Zacatecas; en
algunas etapas residi fuera del pas. En el ltimo ao, record su
hermana, estuvo en Portugal y Espaa. El cuerpo del escritor fue velado
desde el mismo domingo 7 en una funeraria donde estuvieron sus familiares y
algunos escritores y amigos, y fue cremado el lunes 8.

Fuentes: El Universal (Mxico), La Jornada



*** Clausura hoy en Caracas el XVI Festival Mundial de la Juventud

Inaugurado el pasado 8 de agosto, hoy se realizar en Caracas la ceremonia
de clausura del XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes,
evento que ha reunido a ms de 17.000 jvenes de 144 pases, entre los que
se encontraron Palestina, Colombia, Cuba, Estados Unidos, Per, Portugal,
Brasil y Suiza.

El acto inaugural cont con la presencia del presidente de Venezuela, Hugo
Chvez Fras; el vicepresidente de la Repblica, Jos Vicente Rangel; el
gobernador del estado Miranda, Diosdado Cabello, y otras personalidades del
Ejecutivo Nacional.

El festival es completamente financiado por el gobierno venezolano,
mediante un crdito especial, solicitado al Congreso, de 18 millardos de
bolvares.

Durante ocho das, los jvenes provenientes de diferentes pases
participaron de diversas actividades de discusin y participacin poltica
e ideolgica, acompaados por las expresiones culturales de cada nacin
asistente al evento.

Las disertaciones y talleres se realizaron en la Universidad Bolivariana de
Venezuela, el Crculo Militar de Caracas, el Teatro Teresa Carreo y las
salas de conferencia del Parque Central, entre otras locaciones.

Estas actividades culturales estuvieron abiertas al pblico en general,
mientras que para los debates se dio prioridad a los delegados inscritos.
Adems se celebraron actividades en el interior del pas.

Una de las ltimas actividades fue el "Tribunal Antiimperialista", que se
realiz este fin de semana en el Poliedro de Caracas, y que consisti en la
imitacin de un proceso judicial "a todo lo que significan las polticas
intervencionistas, imperialistas", segn explic el diputado oficialista
Daro Vivas.

Fuentes: El Universal (Venezuela), Gobierno en Lnea



*** Ministerio espaol de Cultura subvenciona emisora potica

La Fundacin Cultural Miguel Hernndez
(http://www.miguelhernandezvirtual.com) ha recibido una subvencin de
18.600 euros del Ministerio de Cultura de Espaa (MCU, http://www.mcu.es)
para la puesta en marcha de Radiopoesa (http://www.radiopoesia.com), una
emisora temtica de poesa a travs de Internet que se pondr en marcha el
30 de octubre -aniversario del nacimiento de Miguel Hernndez-, informaron
fuentes de la entidad el pasado 9 de agosto.

El objetivo de esta nueva emisora es facilitar el acceso a la poesa "de
forma interactiva, dinmica y entretenida", una iniciativa que, adems, se
centrar en la promocin de la vida y obra del poeta alicantino Miguel
Hernndez.

Entre las secciones previstas en esta primera fase del proyecto figuran un
foro, entrevistas, concursos y archivos sonoros, adems de un apartado
donde los nuevos poetas podrn leer o enviar sus textos para difundir sus
obras por todo el mundo. Adems, Radiopoesa contar con la seccin "Mundo
Hernandiano", en la que se ofrecern noticias actualizadas de todas las
actividades que sobre el poeta oriolano se realicen a nivel mundial.
Igualmente, podrn escucharse poemas de Hernndez recitados por autores
como el portugus Jos Saramago o cantantes como el espaol Joan Manuel
Serrat, as como canciones y obras de teatro del poeta.

El director de la Fundacin Miguel Hernndez, Juan Jos Snchez Balaguer,
explic que Radiopoesa responde al deseo de la "difusin mxima de la
figura de Miguel Hernndez", y que surgi de la idea de que la radio poda
ser ms efectiva que Internet para difundir la obra de este poeta, pues "la
palabra es el mejor medio para entenderse", seal Snchez.

Este ambicioso proyecto, coment el director de la Fundacin, "se dirigir
mucho a Hispanoamrica", pues la organizacin ya ha mantenido contactos con
diferentes medios de comunicacin de Cuba, Miami o Argentina, como la
emisora TL de la ciudad de Rosario, para difundir la obra de Miguel
Hernndez.

La Fundacin ya haba realizado un programa de radio junto con esta emisora
argentina, y fue entonces cuando pensaron que la creacin de un medio
temtico de poesa "tena futuro". Los programas se emitirn a travs de
Internet pues, segn Snchez, es un medio que "permite llegar a todo el
mundo", y aadi que estn manteniendo contactos con diversas entidades
culturales para ampliar el proyecto, que no saben si derivar "en muchas
cosas ms".

Se trata, afirm el director de la Fundacin, de una iniciativa "muy
participativa" que intentar, desde el primer momento, acercarse a los
"nuevos poetas", para que puedan dar a conocer su obra. La emisora "estar
abierta a la iniciativa de fundaciones o casas museos" que deseen difundir
en sus programas la obra de otros poetas.

El equipo que integra Radiopoesa est formado por 37 historiadores y
fillogos, principalmente, y no descartan que, una vez el proyecto est
totalmente asentado, colaboren otras personalidades de la cultura
acadmica.

La Fundacin Miguel Hernndez ha desarrollado numerosas actividades durante
los ltimos dos aos, como un taller de empleo, donde cerca de cuarenta
personas se dedican a catalogar y digitalizar fondos para realizar una
biblioteca virtual del poeta. Otras de sus iniciativas son los cursos
didcticos para escolares, as como las diversas colaboraciones que han
establecido con el Instituto Cervantes en Manila y en Mosc.

Fuentes: EFE, Terra Actualidad



*** Fernando Bez dicta charlas sobre memoria e identidad nacional

El destacado escritor venezolano Fernando Bez se encuentra en Caracas
invitado por Fundapatrimonio-Alcalda de Caracas para dictar una serie de
charlas cuyo tema es "Memoria Histrica e Identidad Nacional", segn
informaron fuentes oficiales.

Nacido en San Flix (Ciudad Guayana, estado Bolvar) y pedagogo de
profesin, Bez tiene un postgrado en bibliotecologa y en esa rea es
considerado una autoridad a nivel mundial. Su libro Historia universal de
la destruccin de libros, publicado en 2004, se convirti en un xito de
ventas que lo catapult como un reconocido ensayista, segn la
consideracin de crticos de talla internacional.

Lo mismo ha ocurrido con su ms reciente libro de ensayos La destruccin
cultural de Irak, prologado por Noam Chomsky, lingista y uno de los ms
consecuentes crticos de la poltica imperialista estadounidense.

La erudicin de Bez en torno al tema bibliogrfico le ha permitido
desenvolverse como conferencista en varias ciudades del mundo como Oxford,
Cambridge, Qatar, El Cairo, Kuwait, Paris, Madrid, Berln, Barcelona,
Bogot, Ro de Janeiro, Buenos Aires y Caracas, entre otras urbes. Textos
de Bez pueden leerse en Letralia, el ms reciente de los cuales es el
ensayo "Borges y el pensamiento", publicado el 1 de noviembre de 1999 en
nuestra edicin 81 (http://www.letralia.com/81/en01-081.htm).

La primera conferencia se llev a cabo el pasado jueves 11 en la Casa de
Campo Guzmn Blanco, localizada en Antmano. La segunda presentacin se
escenificar hoy lunes 15 de agosto a las 5:30 de la tarde en el Centro de
Arte La Estancia y la ltima el 18 de agosto a las 5 de la tarde en la
Casona Anauco Arriba, en San Bernardino.

El objetivo principal de estas ponencias es lograr que los ciudadanos se
identifiquen con el patrimonio cultural de Venezuela mediante el desarrollo
de la conciencia colectiva en funcin del conocimiento y mantenimiento de
los espacios histricos y socioculturales, explicaron los organizadores.

Fuente: ABN



*** Documentos de Frida Kahlo y Diego Rivera sern digitalizados

Una coleccin de ms de 26.000 documentos de los artistas mexicanos Frida
Kahlo (1907-1954) y Diego Rivera (1886-1957) sern restaurados,
clasificados y digitalizados en un proyecto que se desarrollar hasta junio
de 2007, segn inform Isabel Gran, presidenta de la organizacin Apoyo
al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de Mxico (Adabi,
http://www.adabi.org.mx) y una de las responsables del proyecto.

Gran explic que los documentos "recogen toda la esencia ntima y
personal de la pareja de pintores mexicanos que no slo hicieron escuela
sino tambin conciencia poltica en su pas". Cuando se completen los
trabajos, ser posible consultar, a travs de Internet, cartas, libros,
revistas y notas de prensa "que muestran el lado humano" de dos de las ms
grandes figuras del arte contemporneo mexicano.

"Se trata de contribuir al enriquecimiento de la memoria colectiva y de
poner a estos documentos inditos a salvo del robo y la destruccin", dijo
Gran. Aadi que cuando los investigadores y el pblico en general puedan
consultar por computadora tales documentos "se encontrarn con muchas
sorpresas" sobre la vida personal, acadmica y artstica de Frida Kahlo y
Diego Rivera, a quienes uni el amor y la vocacin por la pintura.

Se estima que el proyecto de efectuar un inventario descriptivo y
digitalizar los documentos tendr un costo de unos 188.000 dlares, de los
cuales una tercera parte ser aportada por el magnate mexicano Alfredo Harp
Hel.

En el plan participan el fideicomiso que administra una casa convertida en
museo que perteneci a Frida Kahlo en el sector capitalino de Coyoacn
(conocida como "Casa Azul"), y otro creado por Diego Rivera, la estatal
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), la
Adabi y otras entidades.

Diego Rivera don al fideicomiso, constituido el 16 de agosto de 1955, su
museo y el de Kahlo, y le cedi "todos los derechos de su obra plstica o
literaria". El famoso muralista tambin solicit en esa ocasin que los
archivos con sus documentos y los de su esposa "no se abrieran sino varios
aos despus de su muerte".

Fuentes: EFE, El Tiempo



*** Restauran importante misin jesuita en Paraguay

La restauracin y conservacin de la Misin de los Jesuitas de Trinidad, a
unos 400 kilmetros al sur de Asuncin (Paraguay), se acomete por primera
vez con un plan multidisciplinario, que incluye trabajos arqueolgicos y
antropolgicos y que se desarrolla desde principios del pasado mes de
julio.

La coordinadora del proyecto, Ana Rosa Lluis O'Hara, explic que la
restauracin, cuyo costo ascender a 100.000 dlares, se centra en el
sector de las "casas de los indios" porque en anteriores trabajos se
ocuparon principalmente de los restos de la imponente iglesia mayor del
recinto.

Otras novedades respecto a anteriores intervenciones en Trinidad,
Patrimonio Histrico mundial de la Unesco desde 1993, es que las labores
actuales son multidisciplinares, con especialistas en restauracin,
arqueologa, en laboratorio de "biodeterioro", conservacin ltica,
estructuras y geotecnia, y documentacin.

Los trabajos en Trinidad se extendern hasta finales de este ao, destac
Lluis O'Hara, quien afirm que el objetivo es que sea sustentable con la
participacin de la poblacin local en las tareas de conservacin y el
fomento del lugar como destino turstico.

La Misin de Trinidad fue elegida para desarrollar el proyecto como uno de
los 100 sitios en peligro de destruccin del World Monuments Fund (WMF,
http://www.wmf.org) para el bienio 2004-2006. Las anteriores labores de
conservacin en la Misin de Trinidad se remontan a principios de la dcada
de 1990, cuando se trabaj en su recuperacin, principalmente de la
iglesia, con fondos de la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional
(Aeci, http://www.aeci.es).

Fuentes: EFE, Siervas de los Corazones Traspasados de Jess y Mara



*** Falleci el cineasta boliviano Hugo Roncal

El actor, dramaturgo y director de cine boliviano Hugo Roncal Antezana
muri el pasado 12 de agosto en La Paz (Bolivia), a la edad de 82 aos. El
cineasta, que haba sido galardonado el 26 de julio por el gobierno de su
pas con la Medalla al Mrito Cultural, dirigi ms de un centenar de
documentales y mediometrajes, entre otros, y escribi varias obras de
teatro. Sus restos fueron velados en el Saln Velatorio Mara Inmaculada de
la zona de Achumani.

Nacido en Cochabamba, Roncal fue alumno libre, entre 1941 y 1943, de la
Escuela Nacional de Bellas Artes, bajo la direccin de Cecilio Guzmn de
Rojas. Tambin en 1943 fue alumno de la Escuela Nacional de Arte Escnico,
dependiente del Ministerio de Educacin y Cultura de Bolivia
(http://www.minedu.gov.bo), y en 1970 asisti a un curso de crtica
cinematogrfica, dirigido por Luis Espinal Camps, entre otros cursos de
capacitacin en las artes.

Ya en la vida prctica, fue parte del elenco de las compaas de teatro
"Ral Salmn", "Carlos Cervantes", "Wenceslao Monrroy", "Centenario" y
"Lucho Espinoza", as como de la espaola "Gonzalo Gobelay", entre otras.

Su capacidad creativa se hizo evidente en la poca del 60 cuando present
una de sus obras ms importantes: El mundo que soamos. En ella, Roncal
plasm la historia de la fabricacin de un ttere, contada desde el punto
de vista del papel peridico.

En sus ms de 45 aos de actividad cinematogrfica, particip y colabor en
diferentes largometrajes como Mina Alaska, de Jorge Ruiz, y Ukamau, de
Jorge Sanjins, adems de Volver, La rata de Amrica, Crimen sin olvido,
Patria linda y El stiro, todas obras y aportes importantes a la
cinematografa boliviana.

Adems, fue uno de los impulsores de la creacin del canal 7 TVB. Desempe
el cargo de director del Departamento de Cine, dependiente del canal
estatal.

Segn el director Paolo Agazzi, Roncal fue "un hombre mltiple en el cine
boliviano, ya que fue actor y director. Sus clases en los talleres de cine
de la Universidad Mayor de San Andrs (Umsa, http://www.umsanet.edu.bo)
eran siempre enriquecedoras. Su muerte me sorprendi mucho, ya que hace un
mes fue premiado por su labor cinematogrfica".

La actriz Maritza Wilde, por su parte, destac su aporte al desarrollo
actoral boliviano, que calific como fundamental. "No slo trabaj como
actor, sino que elabor varios guiones de teatro a lo largo de su vida. Fue
un hombre ecunime y agradable, y trabajar con l, como siempre se difundi
por las personas que desarrollaron su talento con Roncal, siempre fue
agradable. Adems, se encuentra su aporte a la televisin nacional. Fue en
el Canal 7, el estatal, donde destacaron sus ideas innovadoras".

Entrevistado en 2003, Roncal defini el cine de esta manera: "Es un pasin
de locos, de enamorados, es como el poeta que siente la necesidad de
transmitir un sentimiento profundo sin esperar recompensa, el cineasta es
igual; ahora se hace cine para ganar premios, reconocimiento, antes se
haca por amor, sin esperar premios".

Fuentes: La Razn (Bolivia), La Prensa (Bolivia), Ministerio de Desarrollo
Econmico de Bolivia



*** Inauguran en Argentina exposicin sobre el Quijote

El prximo jueves 18 de agosto se inaugura en la Pontificia Universidad
Catlica Argentina "Santa Mara de los Buenos Aires" (UCA,
http://www2.uca.edu.ar), la exposicin "Tras las huellas del ingenioso
hidalgo", que rene dibujos en tinta, grabados y litografas de veintids
artistas argentinos, as como 35 ediciones antiguas e internacionales de la
obra de Cervantes.

La exposicin est enmarcada en las VIII Jornadas Internacionales de
Literatura Espaola Medieval y Homenaje al Quijote, que se llevarn a cabo
los das 17, 18 y 19 de agosto en el Campus Universitario de Puerto Madero
(Buenos Aires).

Las ediciones que vern los asistentes a la exposicin proceden de la
propia UCA y de la Biblioteca Popular de Azul, que cuenta con una de las
colecciones ms completas que existen en Argentina sobre esta materia. La
exposicin permanecer en el Pabelln de Bellas Artes de la Universidad
Catlica Argentina hasta el prximo 4 de septiembre.

"Cada uno de los artistas agrupados en esta singular exposicin aporta su
visin particular de don Quijote", explic Cecilia Cavanagh, comisaria de
la muestra. "Y de ese modo hallamos a un Alonso Quijano torturado, soador
o divertido en funcin del lpiz que lo haya plasmado", agreg.

La muestra se abre con una acuarela de Guillermo Roux, que retrata al
Quijote extraviado en libros, con los personajes de esos mismos libros
rodeando al voraz lector de novelas de caballera.

Las variadas lecturas del personaje cervantino continan con las
situaciones hilarantes dibujadas por Alicia Carletti, la marioneta de
largos bigotes que escenifica Diana Dowek o el trazo tupido y generoso de
Anbal Cedrn, que se decanta por un Quijote mucho ms ensimismado y
melanclico.

Por su parte, Carlos Bentez combina diversas situaciones de las andanzas
del hidalgo, mientras que Jorge lvaro prefiere ubicarlo en un escenario
casi mgico.

Muchas de las obras presentadas fueron encargadas especialmente para un
libro en homenaje al Quijote, mediante el cual se convoc a los artistas a
crear nuevas imgenes del clebre personaje de Miguel de Cervantes. Entre
ellas se encuentran, tambin, las tradicionales ilustraciones de Carlos
Alonso para la edicin de la obra que public Emec en 1957 y las que hizo
Roberto Pez para la que edit Eudeba en 1965.

"Lo cierto es que no ha sido fcil poner en marcha la muestra porque en un
principio pensbamos que quiz resultara demasiado local, pero hemos
contado con el apoyo de la universidad y de la Consejera de Cultura de la
Embajada de Espaa en Argentina", dijo Cavanagh.

"Adems, la universalidad del Quijote est sobradamente reconocida porque
todos hemos ledo alguna vez algn fragmento de la obra o, por lo menos,
nos podemos hacer una idea aproximada del significado de lo quijotesco",
reconoci.

Este ao, en el que se cumple el cuarto centenario de la publicacin de la
obra cervantina y en el que, en consecuencia, proliferan los actos
vinculados al Quijote, Cavanagh indic que ha sido "todo un desafo" sacar
adelante la muestra por el miedo que le produca la posibilidad de saturar
al espectador. "No obstante, los dibujos recopilados tienen una calidad
indiscutible y ofrecen visiones renovadas de un personaje que uno nunca se
cansa de contemplar", matiz.

Fuentes: EFE, La Nacin, UCA



*** Constituido el jurado del premio Julio Cortzar

Los escritores, Miguel Mejides, Laidi Fernndez de Juan y Rogelio Rivern,
integran el jurado que tiene la responsabilidad de otorgar el Premio
Iberoamericano de Cuento Julio Cortzar, en su cuarta edicin, segn se
supo el pasado 2 de agosto.

El veredicto ser dada a conocer durante un acto que se celebrar en el
Saln de los Espejos del Palacio del Segundo Cabo (sede del Instituto
Cubano del Libro), a las 4 de la tarde del viernes 26 de agosto, fecha del
natalicio del clebre escritor argentino.

Para esta edicin se recibieron 390 obras pertenecientes a autores
hispanohablantes de 21 pases de Latinoamrica y tambin de otras regiones,
particularmente Europa. Los pases ms representados son Cuba (224),
Argentina (83), Espaa (22), Mxico (13) y Colombia (11).

La creacin de este concurso fue iniciativa de la escritora, traductora y
editora lituana Ugns Karvelis. Su presidente de honor es Miguel Barnet y
est auspiciado por el Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Amricas
y la Fundacin ALIA.

Fuente: La Ventana



*** Hermenegildo Sbat gana premio Nuevo Periodismo Cemex

El periodista y artista plstico rioplatense Hermenegildo Sbat fue
declarado ganador del Premio Nuevo Periodismo Cemex+FNPI en la modalidad de
homenaje, segn se pudo conocer a principios de este mes. Sbat recibir el
premio en una ceremonia que se celebrar en el Museo de Arte Contemporneo
de Monterrey, Mxico, el prximo martes 30.

Segn el Consejo Rector del Premio, esta eleccin busca destacar y poner
como ejemplo ante todos los periodistas de Amrica Latina la extensa
trayectoria de quien recorri en su natal Montevideo los ms variados
oficios periodsticos, para luego consagrarse en Buenos Aires al ejercicio
del periodismo de opinin, a travs de una de las artes ms tradicionales y
representativas de la prensa, la caricatura poltica.

Desde 1973, los dibujos de Sbat aparecen todas las maanas en la seccin
poltica del diario Clarn (http://www.clarin.com.ar). Tambin han sido
publicados en los principales peridicos y revistas de Amrica y Europa,
entre ellos, The New York Times (http://www.nytimes.com), L'Express
(http://www.lexpress.fr) y Libration (http://www.liberation.fr).

La ceremonia de entrega ser encabezada por Gabriel Garca Mrquez,
presidente de la Fundacin Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI,
http://www.nuevoperiodismo.org) y Lorenzo H. Zambrano, presidente del
Consejo y director general de Cemex (http://www.cemex.com).

La periodista mexicana Alma Guillermoprieto, integrante del Consejo Rector,
dijo que Hermenegildo "Menchi" Sbat "es un hombre excepcional, con una
personalidad llena de humor e inteligencia, modesto, consagrado a su
trabajo, con una conducta intachable frente al poder y una brillante
carrera de 57 aos, desde que public su primer dibujo en Montevideo".

Su vida ha trascurrido entre Uruguay, donde naci el 23 de junio de 1933 y
donde trabaj como reportero, fotgrafo, diagramador y dibujante, hasta que
le ofrecieron en 1966 ser secretario general de redaccin del diario El
Pas (http://www.diarioelpais.com), y posteriormente Argentina, donde
colabor con Editora Abril, las revistas Primera Plana y Crisis, el diario
La Opinin y finalmente Clarn, desde abril de 1973.

Dirigi y public la revista Seccin urea. Adems ha enseado por varias
dcadas pintura y dibujo en su Fundacin de Artes Visuales y otras
instituciones. Su obra artstica y periodstica ha sido presentada en
exposiciones retrospectivas y recogida en libros que reflejan sus
convicciones y sus pasiones, como Ser breve, Siempre dije que este tipo no
me gusta, Jazz a la carte y Abstemios abstenerse, entre otros.

"La motivacin principal es, o debera ser, generar situaciones visuales
que tornen las palabras superfluas", ha dicho Sbat para explicar su
trabajo, en el cual, adems de la poltica, son recurrentes los temas
musicales, pictricos y culturales. En el Metro de Buenos Aires se exhibe
un mural con sus dibujos de Gardel, Pichuco y Discpolo. As como ha
dibujado con irona y valenta -sin palabras- los principales personajes de
las distintas coyunturas de la historia argentina desde los aos sesenta,
ha dedicado libros monogrficos y entraables a artistas como
Toulouse-Lautrec o Bix Beiderbecke.

Sbat ha recibido varias distinciones nacionales e internacionales, entre
las que se cuentan el premio Mara Moors Cabot en 1988 por sus dibujos en
la poca de la dictadura, el ttulo de Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y
la nominacin como Personalidad Emrita de la Cultura Argentina en 1996, el
Premio Figari y el doctorado Honoris Causa de la Universidad de la
Repblica en Uruguay en 2003.

El Premio Nuevo Periodismo Cemex+FNPI fue instituido como una alianza entre
la Fundacin Nuevo Periodismo Iberoamericano y Cemex para promover la
calidad del periodismo en los pases de Amrica Latina y el Caribe. El
premio en la modalidad de homenaje est dotado con 30 mil dlares como
estmulo econmico, gracias al patrocinio de Cemex.

Esta es la cuarta ocasin en que se otorga este galardn. La primera vez
tal honor recay en el periodista mexicano Julio Scherer, cofundador de la
revista Proceso (http://www.proceso.com.mx) y reportero y editor durante
ms de cincuenta aos. En la segunda edicin fue premiado el colombiano
Jos Salgar, quien durante setenta aos ocup todas las posiciones posibles
en la redaccin de El Espectador (http://www.elespectador.com). El ao
pasado fue distinguido el brasileo Clvis Rossi, de Folha de Sao Paulo
(http://www.folha.uol.com.br/folha), con ms de cuarenta aos de
experiencia narrando las coyunturas del mundo para Latinoamrica.

Fuente: FNPI



*** Unica prepara su III Feria del Libro

Del lunes 26 de septiembre al sbado 1 de octubre se realizar en la
Universidad Catlica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve), en
Maracaibo (Venezuela), la III Feria del Libro Unica, con la participacin
de diversas editoriales regionales, nacionales e internacionales.

Segn Adriana Morn Sarmiento, coordinadora del evento, la universidad se
suma, por tercer ao consecutivo, a la red de ferias de libro que se
realizan en Venezuela, "con el objetivo de difundir la literatura,
promocionar a los escritores regionales y nacionales y poner el libro en
manos de todos, dando mayor participacin a las editoriales
universitarias".

Morn agreg que durante una semana se realizarn actividades que van de lo
literario a lo musical, tomando en cuenta, incluso, a los ms pequeos.
Para ello, sern utilizados los espacios de la propia universidad.

Para el rector ngel Lombardi, la realizacin de este tercer encuentro
literario se concibe como la celebracin de la literatura que este ao
rinde homenaje al cuarto centenario de El Quijote y al 50 aniversario del
Grupo Potico Literario Apocalipsis. El escritor Ednodio Quintero ser el
homenajeado este ao, por lo que se estar presentando su ms reciente
novela Mariana y los comanches (Editorial Candaya, Espaa).

Entre los escritores venezolanos que participarn en la feria, se
encuentran Adriano Gonzlez Len, Ins Quintero, Francisco Javier Prez,
Miguel ngel Campos, Csar Chirinos, Antonio Lpez Ortega, Milton Quero y
otros.

El Cine Club Unica, junto a la Cinemateca Nacional, el Cine Club Luz y
Fundacine organizan el Taller de Direccin de Cine que dictar el cineasta
merideo Alberto Arvelo (Una vida y dos mandados, Una casa con vista al
mar). Dexy Linares, coordinadora del Cine Club, asegur que adems habr
programacin para cinfilos durante los seis das, de 10 de la maana a 8
de la noche.

Las noches musicales estarn amenizadas por las agrupaciones Pomarrosa, el
Ensamble Sonoro de Atengenes Urribarr, los Gaiteros del BCV, Beatlemana,
Stigma. La Sombra, Brbara y Maneco, la Estudiantina Unica y un concierto
sinfnico del director Franklin Pire.

Varias exposiciones de arte, talleres para nios y adultos y la expoventa
de libros se harn posible en los espacios de la III Feria del Libro Unica,
distribuida en los pabellones: Editoriales y Libreros, Pequeos Lectores,
Colombia, y el Pabelln Artesanal.

Fuente: Unica



*** Ministros de Cultura se reunirn en Caracas

Representantes de 33 pases participarn en el XIV Foro de Ministros y
Encargados de Polticas Culturales de Amrica Latina y el Caribe, que se
celebrar en Caracas del 27 al 29 de septiembre.

La agenda de esta reunin contempla como temas principales las estrategias
de integracin cultural de Amrica Latina y el Caribe, as como el apoyo a
la aprobacin de la Convencin sobre la Proteccin y Promocin de la
Diversidad de las Expresiones Culturales.

La temtica de este encuentro internacional fue aprobada durante la primera
reunin preparatoria de la Secretara Pro Tempore, realizada recientemente
en el Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gov.ve),
ocasin en la cual se produjo la transferencia oficial de la presidencia
del foro por parte de la Repblica de Ecuador a la Repblica Bolivariana de
Venezuela.

En esa oportunidad, el ministro venezolano de Cultura, Francisco Sesto
Novs, expres su deseo de que este evento se convierta en un encuentro
exitoso en el que las autoridades de la cultura puedan dialogar y discutir
con sinceridad los problemas de la regin, as como la integracin y los
cambios que se estn dando en estos pases. "Vamos a lograr el foro ms
autntico, sencillo, profundo y til", enfatiz el titular de Cultura.

Entre otros puntos de la agenda fue presentado el Portal de la Cultura de
Amrica Latina y el Caribe (http://www.lacult.org). Adems, se aprob
incluir la discusin del fortalecimiento de esta cita internacional,
agregar a un representante de la Organizacin de las Naciones Unidas para
la Educacin, la Ciencia y la Cultura (Unesco, http://www.unesco.org) como
miembro del foro y se defini el listado de los invitados especiales.

Fuente: ABN



*** Conflictos peruanos sern analizados en un coloquio

Entre finales de septiembre y mediados de octubre se realizar en la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe),
en Lima (Per), el Coloquio Nacional Interdisciplinario "Discursos del
conflicto: entre el canon y la profanacin", en homenaje al centenario de
Tarmap pacha huaray.

La actividad, que se desarrollar el 28 y 30 de septiembre y del 2 al 14 de
octubre, ha sido concebida como foro de encuentro de las distintas
disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales, y se propone
abordar uno de los escenarios de la cultura que dan cuenta de los profundos
conflictos que se viven en el Per.

En 1905, en la Universidad de San Marcos, un joven de la aristocracia
limea sostiene su tesis Carcter de la literatura del Per independiente;
en el mes de mayo de ese mismo ao y tanto en Lima como en casi todas las
modestas ciudades del pas, la naciente clase obrera celebra la primera
pascua roja en la que se produce un fenmeno de apropiacin de uso de la
letra por sectores populares.

Lo relevante y revelador es la aparicin de Tarmap pacha huaray en el
interior del pas. El texto llama la atencin por la forma como se
reivindica la cultura indgena, se esboza una historia posible y se
documenta la vigencia de la literatura quechua. Asimismo, se agrega la
publicacin por parte de un sector vinculado a las instituciones
conservadoras, del Vocabulario polglota incaico, que registra cuatro
variantes del quechua y una del aimara, y que adems supone un proyecto de
castellanizacin. El encuentro analizar estos y otros temas relacionados.

Dirigido a investigadores, crticos literarios, educadores, cientficos
sociales, profesores de secundaria y publico en general, as como alumnos
de universidades, el coloquio discurrir a travs de una agenda compuesta
por Carcter de la literatura del Per independiente, Tarmap pacha Huaraz,
Vocabulario polglota incaico y la celebracin de la pascua roja.

Los interesados en participar debern enviar sus ponencias antes del 15 de
septiembre. Las inscripciones se procesarn hasta el 12 de octubre y
tendrn un costo de 60 nuevos soles para ponentes, 40 para asistentes y
pblico en general y 20 para estudiantes. Para obtener mayor informacin
sobre el evento, es preciso escribir a guaca@unmsm.edu.pe.

Fuente: UNMSM



*** Realizarn en Chile encuentro escolar de historia local

El prximo 30 de septiembre y 1 de octubre se realizar en Carahue (Chile)
la Cumbre Regional Escolar de Historia Local "Relatos de La Frontera", que
tendr como escenarios la Casa de la Cultura de Carahue (Manuel Montt 295,
telfono 651873, culturacarahue@yahoo.es) y el Hogar Estudiantil del
Complejo Educacional Claudio Arrau (Manuel Montt 297, telfono 651378).

El evento es una de las actividades que desarrollan docentes y estudiantes
de la zona para analizar su historia local, y que ha involucrado
encuentros, seminarios y talleres diversos. La zona de La Frontera abarca
un territorio que durante la conquista se mantuvo como nacin independiente
de Espaa, y que geogrficamente tiene cierta correspondencia con lo que
actualmente se conoce como La Araucana.

Dado que la zona vivi un proceso histrico distinto al del resto de Chile,
los organizadores consideran indispensable que esta historia territorial
sea conocida por las nuevas generaciones y difundidas al resto de la
poblacin regional, como una forma de potenciar un desarrollo regional y
local propios, con una identidad reconocible en otras reas de Chile y del
exterior.

El evento est basado en un trabajo que se est desarrollando a travs del
Taller de Recuperacin de Historia Local "Memorias del Ro Imperial", que
congrega unidades educativas insertas en esta cuenca de las comunas de
Carahue y Saavedra, y que busca articular experiencias, desarrollar y
sistematizar esta actividad educativa con el fin de propiciar la
participacin en la Cumbre Nacional de Historia Social y Popular que la ONG
Ekosol de Valparaso est organizando para el mes de octubre del presente
ao.

En la actividad participarn alumnos y alumnas de 5 a 8 ao bsico de
escuelas de La Frontera, a travs de equipos representativos, cada uno de
ellos conformado por cinco escolares y dos adultos (docentes, monitores,
padres y/o madres).

El tema de la cumbre ser libre, aunque enmarcado en los acontecimientos
histricos ocurridos en el territorio. La forma de presentacin tambin
ser libre, esperando que se congreguen exposiciones digitales,
fotogrficas, de maquetas u otras que den cuenta de la metodologa
utilizada, del proceso vivido y de los aprendizajes logrados. La actividad
tambin propiciar el intercambio de experiencias y aprendizajes entre los
participantes.

El evento es organizado por el Centro de Formacin Humana para el
Desarrollo Local ForHum y la Casa de la Cultura de Carahue; cuenta con la
colaboracin del Departamento de Educacin Municipal de Carahue, la
Municipalidad de Saavedra, el Hogar Estudiantil del Complejo Educacional
Claudio Arrau y el programa Araucana Tierra Viva, y es patrocinado por la
Secretara Regional de Educacin.

Para obtener mayor informacin es preciso escribir a Juan Carlos Vsquez
(jvasquezmercado@yahoo.es), del Centro de Formacin Humana para el
Desarrollo Local Forum, o a Ramn Melipilln Mancilla
(culturacarahue@yahoo.es), de la Casa de la Cultura de Carahue.

Fuente: ForHum



*** Eduardo Galeano visitar Honduras

El escritor uruguayo Eduardo Galeano visitar Honduras en octubre prximo,
invitado por la Universidad Pedaggica General Francisco Morazn. Rigoberto
Paredes, funcionario de ese centro de estudios superiores en la capital
hondurea, dijo que Galeano ser homenajeado por su aporte a la literatura
universal.

Agreg que el autor de Las venas abiertas de Amrica Latina llegar a
Honduras el 1 de octubre y permanecer en el pas hasta el da 9 de ese
mismo mes. Durante su estancia en el pas centroamericano, Galeano visitar
San Pedro Sula, norte, la segunda ciudad hondurea ms importante, donde
compartir con catedrticos y alumnos del centro regional de la Universidad
Pedaggica, lo mismo que con intelectuales hondureos y otros invitados.

Posteriormente se trasladar a Copn Ruinas para conocer el parque
arqueolgico maya, uno de los sitios tursticos de mayor atraccin que
tiene Honduras.

Paredes indic adems que, para conmemorar los 50 aos de la Universidad
Pedaggica, en 2006 se tiene previsto la visita al pas del escritor
portugus Jos Saramago, Premio Nobel de Literatura 1990.

Saramago recibi la invitacin para venir a Honduras durante su reciente
visita a El Salvador, en el marco de una gira por Latinoamrica.

Fuente: EFE



*** La venezolana Carmen Ramia dirige el Miami World Theater

Entre el 7 y el 16 de octubre se realizar el festival Miami World Theater
(MWTF, http://www.miamiworldtheater.org), evento en el que participarn
obras de Australia, Canad, Espaa, Estados Unidos, Francia y Venezuela, y
que ser organizado por integrantes del equipo que ha desarrollado durante
ms de treinta aos el reconocido Festival Internacional de Teatro de
Caracas.

La dimensin de este evento exceder el contexto local y dar "visibilidad
mundial a Miami", segn George Neary, el director de la Oficina de Turismo
Cultural del condado Miami-Dade. "Convertir a Miami en la sede del segundo
festival de teatro ms importante del mundo" es la meta de Carmen Ramia,
directora del MWTF, quien cree que los proyectos difciles son los mejores.

Ramia inform en rueda de prensa realizada el pasado 11 de agosto que el
festival nace en la ciudad estadounidense de Miami Beach como un evento
anual y tras una sugerencia del magnate venezolano de las comunicaciones
Gustavo Cisneros, uno de los patrocinantes.

"Fue Gustavo Cisneros quien me dijo que un festival de esta naturaleza
deba pensar muy seriamente en moverlo tambin a una ciudad como Miami",
dijo Ramia refirindose al evento teatral venezolano que ella dirige y
organiza.

"Miami fue el sueo desde siete aos atrs. Una vez inauguremos no
tendremos sino festivales grandiosos", coment Ramia. La primera edicin
del MWTF se celebrar en teatros como el Jackie Gleason Theater y el Byron
Carlyle Theater, y en espacios abiertos como Lummus Park, donde la compaa
francesa Groupe F traer Un poco ms de luz, o Lincoln Road, con la magia
area del grupo australiano Strange Fruit.

Despus de observar con detenimiento el desarrollo econmico de la ciudad y
la disposicin de sus funcionarios de convertirla en un polo cultural muy
importante, Ramia y su equipo tomaron la decisin de organizar el festival
en el sur del estado de Florida.

Resalt lo adecuado que es que este festival se celebre en Miami Beach,
debido a la "inmigracin muy variada que da una riqueza multicultural muy
particular a la ciudad", a lo que se agrega su elevada afluencia de
turistas.

La compaa canadiense Les Deux Mondes presentar The Tale of Taeeka, una
obra sobre un tema tab: la violencia hacia la infancia; la compaa
francesa vanguardista Theatre Tatto desarrolla una propuesta llena de
sorpresas escnicas sobre el tema de la cocina; el Grupo Teatral de Caracas
participar con Los hombres de Amrica, del dramaturgo Fausto Verdial.

Espaa mostrar el espectculo que dio a conocer fuera de ese pas al
bailarn de flamenco Rafael Amargo, Un poeta en Nueva York, inspirado en la
obra del poeta espaol Federico Garca Lorca; y la compaa estadounidense
del bailarn Joe Goode har una llamativa sntesis de danza y teatro. Sern
cinco shows callejeros, siete compaas, 18 obras en escena, 100 artistas,
miles de espectadores y un presupuesto de un milln de dlares.

Eva Ibanche, directora ejecutiva y artstica del festival, explic que las
obras son de fcil comprensin para el pblico hispano porque en su mayora
son eventos multimedia. "Me cuid de que estas producciones no tuvieran una
dificultad de lenguaje. En esta edicin no se ver un teatro de texto que
haga necesario una traduccin simultnea, sino obras de fcil comprensin
para la mayora del pblico", precis.

Resalt que el festival combina los valores estticos de la danza, el
teatro de sala y de calle para hacer de ste un "nuevo polo de desarrollo y
disfrute en una ciudad en evolucin trepidante".

Ramia, por otro lado, aclar que este evento es independiente del Festival
Internacional de Teatro de Caracas, galardonado con el Len de Plata de
Venecia, que en su prxima edicin rendir un homenaje a Alemania. "Son dos
festivales totalmente distintos", asegur.

Fuentes: EFE, El Nuevo Herald



*** Antonio Candido de Mello recibe el premio Alfonso Reyes

El brasileo Antonio Candido de Mello (1918) fue galardonado con el premio
internacional Alfonso Reyes, de Mxico, que otorga el Instituto Nacional de
Bellas Artes y Literatura (Inba, http://www.cnca.gob.mx/cnca/buena/inba) de
la nacin azteca a la vida y obra de escritores importantes, tal como se
conoci el pasado 5 de agosto.

El premio, con una dotacin de $60.000 y una historia ya de tres dcadas,
ser entregado en el marco de la XV Feria Internacional del Libro de
Monterrey (http://fil.mty.itesm.mx/2005), el prximo 8 de octubre. Es
entregado por el Instituto Nacional de Bellas Artes de Mxico la Sociedad
Alfonsina Internacional, el Consejo para la Cultura de Nuevo Len, Siglo
XXI Editores, el Instituto Tecnolgico de Monterrey y la Universidad
Autnoma de Nuevo Len.

Candido de Mello es poco conocido en el mundo de habla castellana, pero su
obra en portugus supera la treintena de ttulos. Sus libros han sido
traducidos a diversos idiomas, aunque en espaol slo se conocen
Introduccin a la literatura de Brasil, Ensayos y comentarios y Estruendo y
liberacin. Ensayos crticos.

El premio, dice, tiene gran significado para l, porque Alfonso Reyes es
"uno de los hombres ms importantes para el pensamiento crtico de Amrica
Latina", y por las cualidades de los anteriores ganadores. Entre ellos se
cuentan Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Andr Malraux, Carlos Fuentes,
Octavio Paz, Adolfo Bioy Casares, Juan Jos Arreola, Miguel Len-Portilla,
Harold Bloom y Jos Emilio Pacheco.

El autor es doctor en ciencias sociales por la Universidad de Sao Paulo.
Tambin es profesor emrito de la Facultad de Ciencias y Letras de Assis, y
ha ejercido en las universidades de Pars y Yale. A propsito del premio,
Candido de Mello llama la atencin sobre la "asimetra" de la difusin de
las literaturas latinoamericana y brasilea, aunque ambas se proyectan de
modo independiente hacia Europa y Estados Unidos.

Fuentes: El Nuevo Herald, La Jornada



*** Organizan en Crdoba encuentro sobre cine, arte y literatura

La Diputacin de Crdoba (Espaa) present el pasado 9 de agosto la
programacin del VIII Encuentro Literario Cine, Arte y Literatura, que se
celebrar entre el 26 y 28 de octubre en la loalidad de Pozoblanco, con el
objetivo de afianzarse como un foro de debate abierto sobre la relacin del
cine y la literatura, en palabras del diputado de Cultura, Serafn Pedraza.

La principal novedad con que contar este evento con respecto a la edicin
anterior, ser la presencia del arte entre los temas programados,
subrayando as el valor de la pintura y los personajes que han sido
retratados en el cine.

Las mesas redondas, coloquios y entrevistas que completan el encuentro
discurrirn en las jornadas de maana y tarde, a excepcin del ltimo da,
en que slo sern por la maana. Pedraza quiso destacar durante la
presentacin de la programacin la calidad y los nombres de los
participantes durante los tres das, que engloba a importantes directores
de talla nacional como Luis Garca Berlanga, "nombre absolutamente clave en
nuestro cine ya que, junto a Juan Antonio Bardem, marcaron la evolucin
flmica en los aos 50".

Tambin sobresalen cineastas como Jaime Chvarri, Jos Luis Borau, Carlos
Saura, Montxo Armendriz y Manuel Gutirrez Aragn, importante este ao por
su reciente reconocimiento con el Premio Nacional de Cinematografa y por
la vinculacin del encuentro literario al Quijote.

Una de las premisas que se han querido seguir en este foro es "no copiar"
el nombre de los participantes con relacin a la VII edicin, para evitar
"que sea un calco". El responsable del rea de Cultura de la Diputacin
manifest que la experiencia del ao pasado "fue muy satisfactoria",
reforzada con la publicacin de las actas debido a su "increble riqueza".
Pedraza confa que esta serie de conferencias y coloquios sea un "foro de
debate vivo en el que se hable de todo lo referente al cine", introduciendo
nuevos elementos valorativos.

Por su parte, el coordinador del encuentro, Antonio Rodrguez, consider
interesante la introduccin en el formato de "personajes que ostentan la
condicin de pintor en el cine", reflejando "su estrecha relacin". El
evento, que contar con la direccin acadmica de Manuel Torres, dispondr
de dos crditos de libre configuracin por parte de la Universidad de
Crdoba (UCO, http://www.uco.es).

Fuente: Diario Crdoba



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=== Dos notas sobre Eugenio Montejo      Leonardo Maicn ==================

*** El tiempo: materia potica en la obra de Eugenio Montejo

                                 El tiempo es la imagen mvil de lo eterno.
                                                                     Platn

Hay poetas para quienes la literatura no es sino reflejo, casi milimtrico,
de la sociedad y el tiempo que les ha tocado vivir. En cambio, hay poetas
cuya escritura no conoce de lmites ni de tiempos, pues su nica
preocupacin es la interpretacin del hombre, de la esencia con que afirma
su propia trascendencia. Eugenio Montejo pertenece al rebao de estos
ltimos. Poesa que pone de relieve los sentimientos y misterios del hombre
y, a partir de all, la relacin de ste con el universo que lo
circunscribe: la naturaleza, el tiempo.

En buena parte de la obra del poeta caraqueo se rompe con la
horizontalidad del tiempo. Veamos los cuatro primeros versos de la segunda
estrofa del poema "Retornos", perteneciente a su libro Muerte y memoria
(1972): "Todas las formas del paisaje / pasarn del negro al verde / y otra
vez del verde al negro, / segn las vueltas de la rueda..." (p. 45).

El paisaje, eterno compaero del tiempo, es susceptible de variar de
acuerdo a la mirada del otro. En el poema que nos ocupa, pasa del negro al
verde, y viceversa. Pero puede abarcar otros matices, que aunque no se
encuentran de manera literal dentro del texto, puede hallarse por
intermedio de una lectura capaz de roer la osamenta estructural del poema.
Pues el paisaje encierra en su naturaleza todas las formas y colores
posibles. La rueda, en el texto sealado, simboliza el tiempo, el
indetenible girar de los instantes concatenados. El galopar que hace al
viento, velado de misterio. Galopar del tiempo que palpa las piedras del
camino. Este camino no es otro que la vida del hombre, y que nos conduce
hacia adelante (futuro) o bien hacia atrs (pasado, retorno).

Vemos entonces que la voz vuelve y desaparece en el tiempo, ya sea en
sueos o cabalgando en el recuerdo. En el mismo libro (Muerte y memoria)
hay un poema titulado "Regreso". Antes que nada, llama la atencin la
sinonimia presente entre retorno y regreso. Semnticamente, ambos vocablos
nos remiten a un tiempo o lugar que precede al "ahora", a un volver. Esta
recurrencia de participar del pasado por parte de Eugenio Montejo, nos
lleva a creer que para el poeta caraqueo el pasado, lejos de ser un estado
temporal inerte, esttico, es por el contrario un universo vivo, espacio de
mltiples e infinitas posibilidades. Veamos las dos primeras estrofas de
"Regreso":

      Un instante la silla ha regresado
      a su lejano rbol
      con sus verdes tatuajes ya secos
      Sus pjaros estn dispersos, muertos,
      y la manada del rugoso cuero
      yace plegada bajo las tachuelas (p. 44).

Mero juego imaginario, evidentemente; juego en el que una tpica silla de
cuero y madera se traslada a sus orgenes, a la gnesis de sus elementos
primarios: el rbol (madera), el animal (cuero). rbol y animal que han
sido sacrificados por la civilizacin para dar "vida" a un utensilio de
invaluable valor para el hombre, desde tiempos remotos. Vida (la de la
silla) que nace a partir de la muerte del rbol y sus habitantes: los
pjaros. Esta historia construida por y desde la tradicional silla, recrea
incluso el ocio del hombre mismo, tal como se manifiesta en las ltimas dos
estrofas del poema:

      Ya no hay ms que silencio nivelado
      bajo la sombra de un follaje extinto
      donde se curte todo su misterio

      fiel a sus tablas, slo da reposo
      cuando de tarde la hemos recostado
      a la pared, ahogando una memoria
      de das que crecieron como un rbol
      y la vida tronch por cosa muerta,
      claveteada con viejos pensamientos (p. 44).

Por un lado, el silencio producto de la "decapitacin" del rbol de donde
proviene la silla; sombra que ya no es sombra, pues sta slo existe en el
recuerdo, en la retrogradacin del tiempo. Por el otro lado, vale decir que
la silla es un instrumento a travs del cual el hombre, sentado, pone de
manifiesto el ocio, estado que comunica al ser humano con lo sagrado y lo
mundano. Momento propicio para el desbordamiento de la memoria. As, gozar
del ocio, es respirar el tiempo con arte y raciocinio.

En Partitura de la cigarra, uno de los libros ms representativos de la
obra montejiana, el juego temporal, o ms bien, de anacrona, es evidente.
Pero no es una anacrona en el sentido literal de confusin temporal. De
ninguna manera. En el mencionado libro, al igual que en el resto de su
obra, el poeta, inteligentemente, desliza su conciencia a travs del
permeable terreno de la temporalidad; como quien mira a travs de un
cristal y palpa con sus manos la vida o muerte que all palpita. El tiempo
es relativo, afirm Albert Einstein. En tal sentido, qu ms da vivir en
presente o pasado (pareciera decirnos Montejo), si en todo caso la
literatura, y ms exactamente la poesa, es la tierra de los encuentros
posibles. Y ms aun: a partir de lo que plantea el autor, el lector es
capaz de hacer una reflexin profunda, filosfica, acerca de su compromiso
como ser individual en cuanto a su tiempo actual (presente), que
inevitablemente lo conlleva a una serie de interrogantes acerca de su
futuro, tanto en lo individual como en lo colectivo.

En el poema "Adis a mi padre" (Partitura de la cigarra), Montejo reincide,
como ya se abord, el juego temporal:

      Mi padre muerto iba delante
      y detrs junio, de verde ubrrimo,
      y la gergica lluvia venida de tan lejos.
      Al paso de su sombra
      los refrenados carruajes nos seguan (p. 26).

Canto al padre que ha cruzado el umbral que nos separa del reino de la
muerte. En estas lneas es notable que la vuelta al pasado est revestida
de una aureola de nostalgia, que no slo se conforma con nombrar al padre,
sino que abarca y seala lugares o emblemas del pueblo: "Mi padre hablaba
del camino, / de cafetales con piel de adormidera / que a un simple roce ya
era calles y torres" (p. 26).

Calle, sitio por donde rueda la vida, el tiempo; torre, lugar desde donde
se le mira. Caminos, cafetales, todo ello intrnsecamente unido a la
historia oral, acaso ms trascendental que la escrita, pues al contrario de
sta, aqulla se transmite desde las races mismas del alma. Montejo parece
asirse de tales races, y se remonta hasta ms all de la desembocadura del
ro de la vida:

      Hablaba dormido,
      con voz inubicable,
      una voz rpida de cuando era muy joven
      y yo no haba nacido... (p. 26).

Hablar dormido es hablar con la conciencia de los dioses, ya sea en sueos
o desde la muerte. Voz inubicable que crece y se multiplica como la savia
de los primeros aos, aquellos que forjaron la vida a la voz (no nacida
an) que ahora nombra.

En definitiva, se podra decir que Eugenio Montejo es un poeta que escribe
sin "camisas de fuerza". Para este autor venezolano, el tiempo es una cosa
viva, asible, que al igual que el viento puede parecer sereno unas veces,
con un norte definido; otras veces puede embestir la brjula de nuestros
sentidos, y arrastrarnos de la mano al tiempo donde realmente nace el
poema; hacindonos sentir que somos partcipes de su aventura.



Referencias

- Montejo, E. (1996). Antologa. Editorial Monte vila Latinoamericana.
  Caracas.

  - (1999). Partitura de la cigarra. Editorial Pretextos. Caracas.



*** Tiempo y espacio de una partitura para una potica
    Sobre la cigarra y el bosque

"Partitura de la cigarra", extenso poema que da nombre al libro de Montejo
(Pretextos, 1999) es el canto de la naturaleza misma, canto a travs del
cual el poeta expresa los sentimientos del hombre, sus nostalgias, sueos y
ambiciones. Tomando como epicentro la vida y muerte de la cigarra (o
chicharra, como tambin se le conoce), Montejo aborda una de las grandes
frustraciones del hombre, en todas las pocas: la aparente
inaprehensibilidad del tiempo. Y si decimos aparente es porque slo a
travs de la poesa somos capaces de romper las fronteras inefables que nos
sujetan al tiempo. En "Partitura de la cigarra", el poeta lo logra de
manera magistral: "El tiempo que intercambia la presencia y la ausencia, /
el canto verde y el silencio de ceniza, / el tiempo con los ojos secos de
la cigarra / variando sin variar, noches y das / Ha de borrarse todo en
los caminos?".

He aqu un tiempo circular, perfecto. Tiempo en el que frases y palabras
que denotan oposicin, representan el comienzo y el final, la serpiente
mtica que se muerde la cola, la muerte y el renacer. As, la vida no sera
vida si no existiera su contraparte: la muerte. Presencia y ausencia, canto
verde y canto de cenizas, noches y das...; el empleo de stos y otros
opuestos le confiere al poema -y al tiempo- una bruma de continuidad, de
sutil movimiento de rueda, pues el tiempo es uno y todos los tiempos,
fundidos y vueltos a fundir en la mirada del poeta:

      La maga maestra del bosque
      muda su tiempo verde en tiempo blanco,
      pero el grito es idntico desde hace milenios,
      se ausenta y retorna, no cambia.

Cual ave fnix, la cigarra renace de sus cenizas, ao tras ao, durante la
estacin de lluvia. Es entonces cuando el bosque reverdece con sus primeros
cantos. Tiempo, poesa, msica y renacimiento; elementos que se
retroalimentan, formando un crculo infinito en el que el bosque -esa
otredad que nos desborda- es reino mgico y purificador; y la cigarra,
reina y sierva de aquel pas de rboles que una vez habitamos, y que
simboliza (la chicharra) la voz de una naturaleza herida por la mano
destructora del hombre. Voz que es silbo y primavera tropical. Canto que
traspasa el silencio de los tiempos que conoce de soles y de lunas. La
cigarra busca a travs de su msica no slo la trascendencia y
supervivencia de su propio ser, sino la del bosque mismo: morada, refugio,
hogar y fortaleza desde donde nos descifra los cdigos secretos de la
naturaleza. Pero parece haber all cierta contradiccin, pues a pesar de
que la cigarra canta para demostrarnos su eterna -y frgil- existencia, el
canto mismo lleva consigo el signo de la muerte: muri reventado como la
chicharra, dice un conocido refrn. Este ejemplo lo ilustra como un sol:

      Lo que escuch de la cigarra, lo que me dijo
      con su grito una vez, con su silencio,
      lo que sigue dicindome a lo lejos,
      hoy que su cuerpo se quem de msica.

En "Partitura de la cigarra", el lector percibe una especie de coro rfico
que lo conecta con la espiritualidad urica que es esencia del universo y
del hombre; partitura csmica y terrena a la vez. Poesa es ante todo odo
y ritmo. En tal sentido, el poema que nos ocupa es en s una gran metfora
donde la musicalidad penetra (a veces en forma de silencios o de murmullos
ntimos, casi inaudibles) a travs de los poros herldicos de la poesa. El
efecto resulta revelador: descubrimos que, al contrario de la concepcin
genesiaca sobre nuestro origen, el ser humano est hecho de palabras (desde
siempre y para siempre). "El hombre es un ser de palabras", dice Octavio
Paz. Somos, por extensin, mscara y circo de ruidos, sonidos, melodas,
lloros, susurros, oleajes, trinos, gritos, truenos, carcajadas, lamentos,
silencios, canto de cigarra... He aqu algunas imgenes donde la
musicalidad es encantamiento y color de los sentidos: "Lo que su grito fue
grabado entre las cosas"; "la nieve snica cayendo en densas capas";
"cigarra asida de su grito / ella y su sombra / ella y sus sonidos...";
"Cada nota vibrando se fragmenta / se oye siempre una cigarra y una cosa" .

Ese canto de muerte y renacimiento de la cigarra no tendra sentido sin la
presencia del paisaje. La voz potica, que desnuda su mirada desde la
naturaleza, o, en todo caso, desde el paisaje, pone de relieve las formas y
colores que, junto al sonido, dan esplendor y pertinencia al poema. Si el
sonido, en todas sus manifestaciones, es la representacin fsica y
espiritual del tiempo (el tic-tac de un reloj, el latido imperceptible del
cosmos en el silencio de la noche...), el paisaje lo es del espacio (el
verde paradisaco de la arboleda, su desnudez de mujer amada, la luz de la
terredad...). Tiempo y espacio, binomio sagrado que conjuga la creacin
humana y la divina. Binomio donde el poeta, demiurgo y partero de s mismo,
funda territorios de fuego purificador. Ms que el lugar que ocupamos, el
espacio es aquello que nos ocupa. Y el paisaje de "Partitura de la cigarra"
nos invade con su eco de colores y emociones hasta crecer en nosotros con
la certidumbre lrica e interminable de la cigarra; sus rboles, sus nubes,
sus ros y montaas, sus blancos y sus verdes; la tierra:

      Est cantando en el fondo del bosque,
      en el bosque secreto que cada quien lleva consigo
      como una sombra, desde que nace,
      est cantando en un rbol,
      ella y el eco que la fija en el viento.

Tiempo y espacio enmarcado por un lugar (el bosque) y una vida-muerte (la
de la cigarra). Espejo en el que la memoria es un espejismo distorsionador
de la mirada. Esto no quiere decir, de ninguna manera, que espacio y tiempo
sean conceptos marcados por el rechazo mutuo. Muy por el contrario: el uno
no podra existir sin el otro. Pero Montejo no slo se conforma con
mostrarnos la relacin intrnseca (dualidad) entre time and space. El poeta
nos muestra otras realidades, ms humanas y por tanto, herederas de una
oposicin radical, irreconciliable. Verbigracia: la dualidad bosque/ciudad.
Ambos transcurren en tiempos diferentes. El reloj del bosque (selva, campo)
parece marcar el tiempo con desgana, como si no quisiera, y el minutero es
entonces una flecha embriagadora que cruza los aires con timidez y lentitud
milenarias, como temiendo herir la apacibilidad del da, el verde vegetal y
el silencio que lo respira. Tiempo sealado por el ciclo de las estaciones,
el murmullo precmbrico de los ros, el movimiento azul de los astros. Su
fino odo degusta con placer de ninfa cada palpitar levsimo de sus brotes
fraganciosos. Ms prximo al canto ertico-sensual de la sirena que del
barroquismo mstico de Vivaldi, su msica gravita como un puerto anclado en
el arrobo de las emociones. En este tiempo de la naturaleza la vida no
tiene edad; en ella se podra morir eternamente.

Por el contrario, el tiempo de la ciudad est marcado por la aceleracin de
los sentidos. Tiempo que ha desterrado a Cronos a un prostbulo sin hroes
donde el verbo amar es odiado en un eterno pluscuamperfecto sin posibilidad
de retorno; lugar en el que l, Cronos, es puro pretrito de nostalgias:
"Est alumbrando ahora desde una estrella, lejos, / est dormida fuera de
su msica, / soando que podemos cantar lo que cantaba, / ella y su verde
silencio compacto, / ella y el grito que inventa su quimera, / lo que canta
en nosotros desde su ceniza".

Es un tiempo suicida por naturaleza. Y ms aun: homicida. Reloj negador del
hombre y del bosque, su minutero es una espada ciega manchada de sangre, de
savia vegetal: "Busqu la cigarra con un hacha". Es el tiempo de la ciudad
alterando la tranquilidad del bosque, mutilando sus vrtebras. As, la
ciudad representa la violencia; el bosque la armona, el equilibrio. Una es
gris como la espada de Herodes, el otro es verde como la fertilidad.
Concreto y madera. Metal y hueso. TNT y ADN. Nueva York y Amazonia. Olvido
y memoria.

Con respecto al bosque, la ciudad es un ente violador, instrumento del
hombre para exterminar nuestra casa primigenia: el campo. Esto representa
un contrasentido, pues la muerte del bosque es un atentado contra el hombre
mismo. Eugenio Montejo es consciente de esta paradoja histrica, de la que
la humanidad acaso comienza a tener cierta nocin a partir de la primera
revolucin industrial, si no antes. Por todo esto, "Partitura de la
cigarra" es el canto del bosque que, mutilado y enfermo, se niega a morir;
de all su renovacin cclica a travs de la cigarra. En tal sentido, la
selva representa la casa violada, el hogar saqueado, mil veces saqueado y
vuelto a saquear. ltimo rincn del mundo donde el fuego an no ha sido
robado por Prometeo. Bosque, lugar donde la poesa es color y es msica;
dolor, parto, entrega. Orgasmo y grito de la naturaleza. Partitura secreta
que slo el alma de la cigarra es capaz de descifrar.

** Leonardo Maicn
   lmaican@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1967). Primer premio en el
   Concurso Literario Interlicesta "Sergio Medina" (Maracay, 1992);
   mencin especial en el Concurso Semana de la Juventud (La Victoria,
   1995); mencin honorfica en la I Bienal Interuniversitaria de
   Literatura "Simn Rodrguez" (Valencia, 2001). Cuentos suyos han
   aparecido en antologas, diarios y revistas del estado Aragua. Public
   el libro de cuentos Duelo de ases (La Liebre Libre, Maracay, 1995).
   Actualmente cursa estudios de lengua y literatura en el Instituto
   Universitario Pedaggico de Maracay.



=== Plaza de Nadie ========================================================
=== El arte del ninguneo, o donde Ulises le agradece a cierto cclope =====
=== Alexis Romay ==========================================================

En su boletn de junio de 2005, la editorial puertorriquea Plaza Mayor, en
un texto titulado "La experiencia y la fe" se refiere a la calidad de las
obras ganadoras de su premio de novela en los siguientes trminos: "(...)
las novelas (...) del fallecido Gregorio Ortega (uno de los ms reconocidos
y publicados autores cubanos) y (...) de Lorenzo Lunar (a quien la crtica
internacional considera 'una de las voces esenciales del neopolicial
latinoamericano') pudieron haber obtenido el mximo galardn en
cualesquiera de los concursos convocados en la isla o fuera de ella". Para
describir a los finalistas, aaden: "(...) los muy destacados narradores
(...) Oneyda Gonzlez, Miguel Terry Valdespino, la muy joven Agnieska
Hernndez y el veterano F. Mond, en la primera edicin; y el muy premiado
en Europa Antonio lvarez Gil, el reconocido Alberto Garrido, el joven
narrador y poeta Osmany Eduardo, y el desconocido Alexis Romay, en la
segunda edicin".

Aprovecho aqu para felicitar, con todo el swing del mundo y de todo
corazn, a estos nueve compatriotas. Y, ya que estamos, le mando un beso a
mi ta querida -ella sabe de quin hablo-, que vive en La Habana y no tiene
telfono. Y habr de resultar obvio: escribo esta rplica en respuesta al
gratuito adjetivo que antecede a mi desconocido nombre.

Amigos lectores: mi nombre es Alexis Romay.

Por experiencia propia, regreso a "La experiencia y la fe". En dicha nota
editorial, los redactores lamentan las circunstancias que han llevado a que
su tercera convocatoria al premio de novela slo haya recibido 39 obras
concursantes. No se explican el motivo de tal recada. Cito: "Las causas?
Nadie podra precisarlas".

Los lectores que no me conocen, merecen conocer que de mi estatus de
finalista a dicho premio de novela me enter por un comunicado de prensa,
que le, entre brincos, en la pgina web de la entidad organizadora del
concurso. Tambin merecen conocer que jams recib ninguna notificacin
oficial del veredicto. Jams recib un correo electrnico de parte de dicha
institucin. Jams recib de ellos una llamada telefnica. Jams me
enviaron un sobre postal. De hecho, desde que se hizo pblico el fallo del
premio he intentado, en mltiples ocasiones y sin xito, obtener alguna
respuesta acerca de mi novela. La comunicacin por parte de la editorial ha
sido nula. Las causas? Yo no podra precisarlas.

A cada uno de esos 39 esperanzados, a cualquier novelista cubano, a ese
prjimo mo en cualquier parte del mundo, le traigo una noticia: puede
suceder que su manuscrito sea seleccionado finalista en un concurso
literario; puede suceder que la editorial que convoque al premio, por
iniciativa propia, no se ponga en contacto con usted; puede suceder,
incluso, que la editorial nunca responda sus llamadas telefnicas o su
correspondencia; puede suceder que un da cualquiera, casi nueve meses
despus de fallado el premio, los redactores del boletn de dicha editorial
lo califiquen a usted de "desconocido".

En esa otra caverna de las ideas que fue la inhspita cueva de Polifemo,
ante la pregunta del cclope respecto a su identidad -y en un ardid que
luego habra de salvarle la vida-, el bueno de Ulises respondi que su
nombre era Nadie.

En medio de esta corta pero inexplicable Odisea literaria, quiero
identificarme con el vencedor del sitio de Troya, el esposo de la bella
Penlope, el ilustre exiliado de Ithaca, y decir a los redactores del
boletn de la editorial antes mentada que Nadie, de una vez y por todas,
les agradece.

** Alexis Romay
   aromay@comcast.net
   Escritor cubano residente en Nueva Jersey. Fue escritor residente en
   Hawthornden Castle, International Retreat for Writers. Es autor de
   Ciudad de invertebrados (Pureplay Press, 2004). Publica artculos en los
   diarios digitales Encuentro en la red, La Nueva Cuba y Cuba Nuestra.



=== Hablando de poemas. Suicidio con zanahoria rallada ====================
=== Niddy Caldern Plaza ==================================================

El primer suicidio es nico. As lo anuncia Miy Vestrini desde la irona y
desatino de un frustrado intento de suicidio. La voz de la poeta venezolana
(de origen francs) que nos dejara cuatro libros de poesa y uno de
relatos, se asoma en este poema dejndonos ser observadores de su canto a
la muerte. A la muerte como refugio, como salvacin, como cambio nada ms.
Julio Miranda en el prlogo de Todos los poemas (Monte vila, 1994),
antologa que recoge toda la produccin potica de Miy, nos dice sobre
este poema: "Se nos notifica que ya la hablante cometi algn intento
frustrado, mdicamente castigado, como se registra, con escalofriante
frialdad?, en 'Zanahoria rallada' " (p. 15). El castigo del juicio duele
ms que el castigo del mdico o la enfermera: "Te pasan un tubo por la
nariz, / con fuerza, / para que duela". Los pequeos sadismos casi siempre
se callan y pueden pasarse por normales, pero aparecen muy estticos en
ciertos poemas. El pequeo sadismo del tubo se acrecienta al convertirse en
amargura, duele en el cuerpo y en el sentir de la poeta.

La creacin artstica es una forma de hablar, el suicido tambin lo es. El
suicidio habla del descontento, el desatino, la incomprensin, la soledad.
El suicida trata de decir que tal vez la muerte sea ms bella, ms fcil o
"la nica salida / o que lo haces / para-joder-a-tu-marido-y-a tu-familia".
Al no lograr el objeto de la muerte, Miy nos permite mirar, a travs de su
mirada al transformar la experiencia en poesa. La irona pesa en el poema,
frente la indolencia de quienes miran el tubo transparente "por el que
desfila tu ltima cena. / Apuestan si son fideos o arroz chino. / El mdico
de guardia se muestra intransigente: es zanahoria rallada. / Asco, dice la
enfermera bembona". La pequea venganza de Miy frente a la apuesta
descarada, tal vez sea este poema, hermoso y mordaz, como seguramente no lo
sern nunca el mdico ni la enfermera. La ancdota del da despus al
intento, se hace vvida y locuaz en el poema. La angustia de sentirse sin
lugar.

Los poemas tambin pueden poner a latir el pensamiento, sin que ello sea su
fin: "La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor. / Cosas de
nios, / dicen / como si los nios se suicidaran a diario". La poeta parece
reclamar, as, que la sumisin en la jornada de la vida no nos deje tiempo
para filosofar o para sentir al otro. Tenas razn, Miy, la muerte no es
cosa de nios, es cosa de todos y cada vez se nos hace ms cotidiana, la
conciencia crece y nos acerca cada vez ms a la muerte como parte de
nosotros, como si todo fuera un gran sueo y la muerte el despertar o
viceversa, no lo sabremos hasta llegar.

      Zanahoria rallada

      El primer suicidio es nico.
      Siempre te preguntan si fue un accidente o un firme propsito de morir.
      Te pasan un tubo por la nariz,
      con fuerza,
      para que duela
      y aprendas a no molestar al prjimo.
      Cuando comienzas a explicar que
      la-muerte-era-la-nica-salida
      o que lo haces
      para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia,
      ya te han dado la espalda
      y estn mirando el tubo transparente
      por el que desfila tu ltima cena.
      Apuestan si son fideos o arroz chino.
      El mdico de guardia se muestra intransigente:
      es zanahoria rallada.
      Asco, dice la enfermera bembona.
      Me despacharon furiosos,
      porque ninguno gan la apuesta.
      El suero baj aprisa
      y en diez minutos,
      ya estaba de vuelta a casa.
      No hubo espacio dnde llorar,
      ni tiempo para sentir fro y temor.
      La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor.
      Cosas de nios,
      como si los nios se suicidaran a diario.
      Busqu a Hammett en la pgina precisa:
      nunca dir nada sobre tu vida
      en ningn libro,
      si puedo evitarlo.

      Miy Vestrini. Todos los poemas (1994)

** Niddy Caldern Plaza
   mieles07@yahoo.es
   Docente y escritora venezolana (Valencia, 1977). Licenciada en
   educacin, mencin artes plsticas, por la Universidad de Carabobo (UC,
   http://www.uc.edu.ve), tesista de la maestra en literatura venezolana
   del rea de Estudios de Postgrados de la mencionada casa de estudios y
   con varios cursos de mejoramiento profesional. Se ha desempeado como
   docente en las facultades de Ingeniera, Educacin y de Ciencias
   Econmicas y Sociales de la Universidad de Carabobo. Desde el 2003
   labora como docente del Programa Ctedra Abierta (Artes Plsticas) de la
   Secretara de Educacin del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha sido
   promotora cultural y coordinadora de actividades literarias y
   artsticas. Ha dirigido talleres de poesa en la Fundacin La Letra
   Voladora, la Universidad Arturo Michelena y la Secretara de Educacin
   del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha participado en talleres de
   creacin potica, en la Direccin de Cultura de la UC con Carlos Osorio
   (1993) y Reynaldo Prez S (1996); en el Ateneo de Valencia con Mara
   Antonieta Flores (1997-98) y en el Centro de Estudios Latinoamericanos
   Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) con Lzaro lvarez y
   Arturo Gutirrez (1998-1999). Textos suyos han sido publicados en las
   revistas La Tuna de Oro y Poesa, de la UC, as como en la antologa
   Voces nuevas (1998-99) del Celarg. Ha publicado el poemario Sonata con
   animales (Direccin de Cultura de la UC, 2002), con el que obtuvo el
   Premio Nacional del X Concurso Literario Pedro Buznego, en Maracay. Su
   poemario Poemas (Una risa que se re de m) obtuvo mencin de honor en
   el 1r. Concurso Interuniversitario de Literatura Simn Rodrguez, del
   Colegio Universitario de Administracin y Mercadeo (Cuam,
   http://www.cuam.tec.ve), as como el premio del Concurso Mayor de las
   Letras y las Artes del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 2004).



=== Marosa di Giorgio (Salto, 1932 - Montevideo, 2004): ===================
=== la furtiva magia del mundo      Esteban Moore =========================

En la dcada de los setenta, uno de los integrantes, no recuerdo cul, de
la mesa que compartamos los lunes por la tarde en el caf Las Palmas, nos
coment que haba adquirido en la Librera Hernndez (1) un ejemplar de Los
papeles salvajes (2) de Marosa di Giorgio. El volumen de tapas anaranjadas
luego circulara de mano en mano, y, en ms de una ocasin, alguno de los
que all nos reunamos ley sus poemas en voz alta. De aquella poca me ha
quedado grabado en la memoria: "Cuando llueve mucho los ngeles se alinean
en el jardn como pequeos druidas, juntan un poco las puntas rosadas (los
caballos al verlos, huyen despavoridos...)" (3).

En 1991, durante el transcurso de Trfico Potico, un encuentro
uruguayo-argentino de poetas organizado en Montevideo por Horacio Verzi
(revista Graffiti) y Luis Bravo (Ediciones de Uno), tuve la oportunidad de
escuchar a Marosa leer sus textos en La Cumparsita, un caf-bar cercano a
la Facultad de Humanidades y Ciencias del Uruguay. Su voz, como el temblor
remoto de un trueno lejano, atraves el local; de su boca las palabras
salan imantadas en busca del aire, danzando al comps de un ritmo que es
la propia msica de nuestra lengua, introduciendo en la tibia noche
montevideana "visiones, terrores, alucinaciones, en un mundo donde las
condicionantes reales pasan definitivamente a un segundo plano". Logrando
"...En la conjuncin de lo ferico y lo fantstico [...] un cruce que a
nuestro entender es el que le calza ms ajustadamente: lo maravilloso
negro. En esa subcategora del gnero -donde transitan sin ataduras lo
horrible, lo extico-ertico y lo sobrenatural- las figuras mitolgicas (el
Diablo, Dios, los ngeles, las santas) no son fantsticas por s mismas
sino porque encarnan, con plenitud pagana, lo salvaje y sus instintos. En
lo maravilloso negro de Di Giorgio lo 'monstruoso' representa, o pone en
juego, la dicotoma del inconsciente, haciendo real el deseo oculto
(inefable), activndose as una poderosa carga de horror y atraccin
simultneas" (4).

El corpus potico de Di Giorgio es el territorio donde se dan cita y se
funden en una voz singular los mundos de los hermanos Jacob y Wilhelm
Grimm, Lewis Carroll, el folklore y los mitos populares europeos, Edgar A.
Poe, Dylan Thomas, Horacio Quiroga y Delmira Agustini. Respecto de sta
ltima, Amir Hamed seala que: "Si Delmira tiene hambre de leones o
buitres, Marosa juega a repartir la voracidad en un ambiente de cultura,
como la cocina. Es la madre o la abuela que han guisado, lo que es decir,
es una Delmira la que hizo la primera coccin" (5).

Marosa di Giorgio naci en la zona agraria de Salto, y vivi en dicha
ciudad hasta que en 1978 se traslad a Montevideo, donde falleci el 17 de
agosto de 2004. La zona chacarera de Salto en donde la medida del tiempo
tena una directa relacin con las cosechas y la paricin del ganado, es el
escenario en el que inscribe sus textos, producto de una potica visceral,
plena de animismo que vitaliza y humaniza ese paisaje.

Su mirada, nacida de "ojos soadores de maravillas", como los de Alicia,
difiere de la de sus contemporneos; su voz se corresponde con la de Lewis
Carroll en el poema del prlogo de Alicia a travs del espejo: "no tocar
con el aliento de la tristeza la delicia de nuestro cuento de hadas" (6).
Esta mirada y el deseo de habitar eternamente el universo de la inocencia,
la que nunca se permitir perder, la guan en un proceso de resemantizacin
de ese paisaje agreste y salvaje. Ella lo poblar de brujas, lobos,
cipreses, magnficas flores que irisadas adoptan colores casi fantsticos,
ngeles, druidas, gallinas que ponen huevos de un oro intenso, liebres de
ojos granates, lechuzas con sobretodos oscuros, hongos confitados, cirios
danzantes, vegetales animados, diablos ocultos, ngeles que todava
conservan un resto de eternidad, figuras beatficas, monjas y unicornios
sagrados, entre otras cosas. Los nombres de sus personajes: el joven Van,
las doncellas Beryl y Aralda y el seor Yeats, aluden indirectamente al
folklore de lejanos pueblos germnicos, al cristianismo de races paganas
de los primeros celtas.

En una entrevista confiesa: "Yo era un testigo, las cosas pasaban, yo las
miraba en profundidad, con una atencin extrema y dolorosa [...] las cosas
siguen saliendo, vuelven, se van, vuelven, por qu las voy a desechar?"
-se preguntaba. Esta actitud que asume no es la de una simple observadora;
ella nombra los hechos cotidianos, los objetos y las cosas, y lo hace de
modo tal que stos cobran ante nuestros ojos una nueva perspectiva: "Las
flores de zapallo corren por el aire y por la tierra como una enredadera de
bengalas; mi madre las siega, las pone en el cesto; de pronto, se
estremece, se queda inmvil; pero huye hacia la casa; y pronto un aroma a
leo y a almuerzo recorre la casa. Estoy sentada en el comedor, trazo mis
deberes -tendr que cruzar el campo, que ir a la escuela-, los platitos y
las tacitas se alinean como calaveras de nias recin nacidas. Surge un
diablo; se para a mi lado. Mi madre -desde all- nota que hay algo extrao
entre las paredes; acude; l se oculta; ella va hacia el jardn, dice algo
para disimular; luego se arriesga: -Creo que aqullos estn otra vez; hoy
vi uno en el zapallar".

Este universo familiar, cuyo centro es una chacra de Salto, donde la
furtiva magia del mundo tiene una presencia real, no es un lugar seguro, se
halla en constante peligro. Sobrevivir, parece susurrarnos al odo Marosa
di Giorgio, en tanto la ambicin del hombre no se obstine en secularizar lo
absoluto y sobrenatural.

      Poema X (de Magnolia)

      Este meln es una rosa,
      este perfuma como una rosa,
      adentro debe tener un ngel
      con el corazn y la cintura siempre en llamas.
      Este es un santo,
      vuelve de oro y de perfume
      todo lo que toca;
      posee todas las virtudes, ningn defecto,
      Yo le rezo,
      despus lo voy a festejar en un poema.
      ahora, slo digo lo que l es:
      un relmpago,
      un perfume,
      el hijo varn de las rosas.



Notas

1. El viejo local de la avenida Corrientes 1580.

2. Los papeles salvajes, Arce, Montevideo, 1971.

3. Poema N 4 de Magnolia, Los papeles salvajes, Arca, Montevideo, 1971.

4. Luis Bravo, Cuadernos de Marcha (ao XII, N 129, julio 1997).

5. Amir Hamed, Uruguay a travs de su poesa, Siglo XX, Editorial Graffiti,
   Montevideo, 1996.

6. The Annotated Alice, Lewis Carroll, ed. Martin Gardner, Penguin, 1965.

** Esteban Moore
   estebanmoore@ciudad.com.ar
   Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha
   publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal
   (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos
   que van (1994), Partes mnimas (1999) e Instantneas de fin de siglo
   (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mnimas y otros poemas (Mar del
   Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky,
   Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso,
   Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus
   Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco public sus traducciones de
   Lawrence Ferlinghetti, Amrica desierta y otros poemas (Ediciones
   Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realiz un proyecto de traduccin
   en la escuela de poesa The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics,
   fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su
   pas, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medelln
   (1995). Colabora con publicaciones de su pas y del extranjero. Su obra
   ha sido parcialmente traducida al ingls, italiano, alemn y portugus e
   incluida en diversas antologas.



=== Esta calle llevar tu nombre      Rafael Ortega =======================

Todos sabemos que las ciudades crean sus monstruos y los abandonan al
olvido, pero tambin es cierto que cuando las calles adoptan a esos seres
proscritos, los arrullan por las noches para que no mueran de pena.

Con el tiempo, el hijo se hace fuerte y astuto, algunas veces vulnerable y
sentimental, pero dueo de una sabidura que slo la maestra vida es capaz
de transmitir a sus alumnos.

Muchos estudiantes han sido graduados por la maestra vida, pero en nuestra
ciudad destacaba una alumna: Zoraida Garca, como la ms brillante.

En un desfile de feria por la avenida Bolvar de Maracay, por los aos
ochenta, tuve la oportunidad de conocerla. Yo era un adolescente y acababa
de salir del bachillerato, pero jams haba visto -ni de lejos- a un poeta.

La primera impresin que caus ante mis ojos bast para comprender su
entrega por el arte, pues a pesar de que estaba rodeada de indigentes,
seres envilecidos por el licor, su figura emerga entre la podredumbre como
una flor en medio del fango.

La recuerdo como una mujer delgada, de porte elegante, que se expresaba con
una voz armoniosa y una diccin muy limpia. Era exquisito verla empinarse
la botella y devolverla con gracia a sus compaeros.

Seguidamente, cuando pas frente a la mesa de un artesano que conversaba
conmigo, tom unos collares de caa y los escondi entre sus pantaletas. Se
par frente a l y lo ret a que se los sacara. El artesano dej que se
marchara y no le qued otra que celebrar la travesura entre risas.

Describir o definir a Zoraida Garca no es tarea fcil, escribi Agustina
Ramos, y estoy totalmente de acuerdo. Por su parte, Eleazar Marn la define
como un ventarrn pblico que, de manos a una botella, deambulaba sobre su
miseria (...) como palabra irreverente, como locura impuesta por las
desgracias del amor, como ojos y lengua acusadora, sonoridad y desparpajo
que algunas veces causaba constriccin y la mayor de ellas cario.

Despus de aquel encuentro, volv a verla en cualquier paraje, a veces
sola, a veces acompaada, pero jams tuve la osada de acercrmele aunque
sea para extenderle mi mano y decirle: Salud, poeta, algn da esta calle
llevar su nombre!

Luego de unos meses me enter de su muerte. A pocos das del trgico
incidente, Eleazar Marn escribi: "No s si el hombre que dispar contra
las ruinas de Zoraida Garca, con o sin rdenes superiores, y los
superiores mismos, puedan tener sosiego despus de haber asesinado la voz
irreductible y rebelde del amor cado en desgracia".

Aos ms tarde de la desaparicin de Zoraida tuve la oportunidad de leer el
poemario Lejos de la jaula, gracias a la amabilidad de Hctor Bello, quien
me lo prest para fotocopiarlo. En este libro destaca el eplogo que
escribi el poeta Alberto Hernndez, donde sentencia: "La muerte la ronda y
la saluda, pero intenta espantarla de un salivazo para salvar el temblor
ante la poesa. Y lo hace".

De all deduzco que un personaje as difcilmente podr desaparecer de la
memoria de una ciudad que adora a sus hijos y los protege del olvido. Por
eso, en cualquier momento alzar una botella y con el poder que otorga la
poesa bautizar esta calle con el nombre de Zoraida Garca.



A propsito de Zoraida...

Naci en Maracay, en el ao 1956. Contrajo matrimonio siendo muy joven y a
los 16 aos trajo al mundo a su primer hijo. De esa unin nacieron dos
nios, quienes vivan junto a la pareja en el barrio La Democracia. Luego
de unos aos, se separ de su esposo y comenz a incursionar en el teatro.

En 1973, a los 18 aos, entr en el Teatro Universitario, con la pieza Un
hombre es un hombre, de Bertold Bretch, versin de Jos Ignacio Cabrujas.
En 1975 trabaj en la pieza de Carlos Fuentes El tuerto es rey y en El
martillo de Ramn Lameda.

De sus primeros aos en el teatro se le recuerda como una muchacha
sencilla, afable, de buen trato, siempre dispuesta a conversar, con una
gran capacidad para amar e incapaz de hacerle dao a alguien. Quienes
tuvieron la oportunidad de compartir con ella en las tablas aseguran que
posea una excelente memoria, se aprenda los textos muy rpido.

En una ocasin, Zoraida confes a un amigo que soaba con tener una casa
ordenada, limpia, arregladita; cocinar, contar con un esposo, una vida
cotidiana como cualquier mujer.

Entre sus autores favoritos destacaban Csar Vallejo, Charles Baudelaire y
Arthur Rimbaud. Poesa vivencial, cotidiana.

A partir de junio de 1981 padeci una grave crisis mental. Comenz a llevar
una vida desordenada e irreverente.

An dentro de su enfermedad, Zoraida viva la poesa. Escriba sus textos
en cuadernos, en hojas que dejaba en cualquier parte o las venda a los
transentes.

Colaboraba con las pginas literarias de peridicos arageos y fue
fundadora de las revistas Lanzallamas y La Quijotada, adems escribi
muchos textos en la revista Umbra y public una seleccin de poemas en
Cuadernos del Fondo de la Casa, nmero 1, en 1982.

Cabe destacar que desarroll un trabajo de calidad, de buena presentacin y
pudo concretar parte de su creacin potica, que a pesar de ser muy breve,
fue consistente.

En una oportunidad, su amiga Agustina Ramos la llev a vivir a su
apartamento. All la poeta llevaba una vida tranquila, domstica. Escriba,
participaba en actividades literarias. Agustina hizo lo posible por
ayudarla en su enfermedad. Consult a algunos psiquiatras y los
diagnsticos eran negativos. Requera de un largo tratamiento que no daba
seguridad de total recuperacin. Inclusive, los mdicos sugirieron llevarla
a Cuba "a ver" si all la curaban. Tampoco daban seguridad en este caso.

Un da dej el apartamento y volvi a la calle. Su vida transcurri en
medio de la pobreza extrema, presa de la locura. En esta etapa, Zoraida
tena muchos problemas con la polica, la detuvieron varias veces por su
irreverencia y por la violencia que haba crecido dentro de ella. Esa
agresividad que la llevaba a golpear a los funcionarios cuando stos le
llamaban la atencin por alguna de sus "travesuras".

Su libro Lejos de la jaula fue una edicin producto del afecto de amigos y
allegados.

En la madrugada del 10 de julio de 1987, Zoraida Garca muri trgicamente
en un oscuro incidente acaecido en el Museo Aeronutico de Maracay.

En 1995, la Secretara de Cultura del estado Aragua public el poemario
Slo los enemigos.

Por las razones ya conocidas, gran parte del trabajo potico de Zoraida
Garca qued disperso, ms de la mitad perdido.



*** Poemas de Zoraida Garca

*** Cerbatana

Para poder brindarte una sonrisa
baj del cielo

y an as
encuentro tu rostro
destilando hiedras

(***)

Estabas all, como todos los das,
frente al ventanal, como si tal,
con tu frente amplia, y esta vez
con tu vestido rojo, tus cejas pobladas
y esos ojos soadores enmarcando
una mirada extraa.

El ir y venir rutinario, mis noches
insomnes, y el beso de todos los das...

Aquella vez, despus del tiempo,
un andar de siluetas tal vez trasnochado
y mi paso cansado por las avenidas,
eras ms que un bohemio.

      (Tomados de Lejos de la jaula)



*** Elega

Escuela de Aviadores
Pilotos del Ejrcito

"Oid este testimonio"
La hora de la sempiterna
ha aparecido.

Opacamente
en el horizonte
sobre una estrella
cabalgando
en la noche
con el solo objeto
de saludarnos.

As me permita
su majestad
El seor emperador
de estos demonios.

En rituales
si es que los seores
me permiten
agregar unas
cuantas
palabras
           a mi osada
que con benevolencia
del seor
no se ha convertido
en osamenta.

Tengo que deciros
Que nuestros ojos
son extraos
en relacin
con diferidas visiones.



*** Enemigo II

Slo los enemigos
Ocupan
   El Santuario
altamente contaminado

La seora
   carcomida
llena de pus
los llama
los alaba.

   son
gonococos
  que la cuidan
para alejar
   a la limpidez
de una flor
     sin espinas
A las que tiene
    horror.

Seora carcomida
   apadruas
   alimentas
tanto a uno
   como a otro
la flojedad
y as pregonas
   que sirves,
   que ayudas,
   que eres buena,
que son buenos.
Que ofendes
y maltratas
a los que defiende
  el justo.

Hasta cundo
  apaas
Seora carcomida?

Y t el que se pretende
    le das
    la mano
     Siempre a su lado
    de lado
    de lado.
    Oye t la voz
la de siempre
   la anterior.

      (Tomados de Slo los enemigos)



*** III

Los perfiles de la tierra
remojados.
Los cnticos y atalayas
de los pobres
desahuciados vecinos;
El lloriqueo de dos inocentes
blancas palomas.
El can muerto debajo
de mi poltrona preferida.
El conjuro de mi madre
a mi destino.
He ido dejando el sexo abandonado por los
caminos como lastre de inspido horizonte,
sin sentir
el contacto de un rostro velludo
Y la ereccin que da constancia
de una preez en desamparo.

      (Tomado de separata en honor a Zoraida Garca en La Honda y El
      Pjaro).

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Rquiem por una palabra      Ana Mara Fuster Lavn ===================

      ...Acepto otras muertes:
      la muerte peregrina
      la muerte sangre, ter, vida
      la muerte viene, previene, reviene y se viene,
      la muerte me seduce, la beso, me acaricia, nos amamos...
      y nos reinventamos hasta la muerte.

Estaba terminando de escribir la ltima estrofa de mi poema Nocturno para
una sombra, senta mis palabras desangrndose poco a poco, quedando sin
letras, y me faltaba el aire, una muerte ms despus de un parto
apalabrado. Quizs es la razn por la que siempre retraso el final de mis
escritos como si sospechara de algo temible por acontecer. Como si, al
concluir cada cuento, cada poema, muriera una y otra vez desprovista de
otra historia o de un verso. Ser que los escritores venimos al mundo con
una cantidad determinada de historias o de poesa? Son estas las pginas
de ese calendario individual? As la muerte es una de mis mayores y fieles
acompaantes, a quien le dedico gran parte de mis escritos, de mis
pesadillas y hasta de mis sueos.

Somos tantos los fieles amantes de la muerte... Hay amantes tiernos,
amantes obsesivos y hasta perversos, amantes platnicos, amantes
intelectuales. Somos tantos quienes nos dejamos seducir por Thnatos -hijo
de Nix (la Noche) y hermano gemelo del Sueo-, siempre acompaado de una
mariposa como smbolo de la vida futura. Representar esta criatura alada
la palabra, que nos bendice y nos hace eternos? Quizs ese es el misterio
anhelado por tantos escritores que vivimos fascinados de su esencia.

Una esencia que aparece y desaparece en las noches, en los silencios y
provoca la creacin de nuevas realidades y sensaciones. Personajes
insospechados, sombras de la noche, se le aparecen a los escritores,
pintores, msicos para rendirle tributo a ese trance del sueo eterno.

Notas suaves, notas fuertes, notas sublimes que sealan el final de una
vida forman parte del repertorio musical de muchos de los grandes
compositores. Es un rquiem, una misa de difuntos. Ante el llamado a la
msica para los muertos han sido cautivados genios de todas las pocas y
gneros, por citar los rquiem de Gabriel Faur, de Giuseppe Verdi, de
Johannes Brahms y, por supuesto, Wolfgang Amadeus Mozart. Sean por encargo,
miedo o conceptos religiosos, estas misas para los difuntos son un
verdadero banquete sensorial. Y es que esta msica para quienes llegan a
los brazos de la muerte no es necesariamente triste o lgubre. Tal como la
maravillosa instrumentacin de cuerda y viento del Rquiem del maestro
austraco (Mozart) cargado de una solemne pero calmada tristeza, de quien
no siente miedo a la muerte, sino transmitirnos la esperanza en un mundo
mejor. Despus de todo Thnatos nos trae bellas sorpresas a pesar de todas
las contrariedades que sufrimos.

Vivir o morir? "Yo, igual que algunos jueces, y la mayora de las personas
que aman la vida y la libertad, pienso que vivir es un derecho, pero no una
obligacin" (del Testamento de Ramn Sampedro). La vida no es fcil, nadie
nos dijo que tena que serlo, pero es que morir tampoco es fcil. La ley no
nos permite morir cuando nos venga en gana, entonces muchos hacemos magia
con la palabra para crear tantas muertes como la imaginacin permita.
Suena descabellado?

Y si cada persona tuviese una necesidad consciente de morir? Y si una de
las metas de la vida fuera la muerte? Esas interrogantes navegaron en los
escritos del propio Sigmund Freud. El psiquiatra austraco plante la
posibilidad de que la muerte se plantee en la psiquis, como la liberacin
de los conflictos que trastornan nuestros pensamientos. Demasiado racional
quizs para los artistas y soadores, pero sucede que vivimos la muerte de
muchas etapas de la vida, y morir puede ser la posibilidad de volver a
nacer, o de alcanzar un estado de paz ansiada.

Volvamos a la palabra. Los escritores necesitamos muertes trgicas,
terribles, sangrientas, o dulces, pacficas, liberadoras. Desde una
epidemia sin precedentes que extermina ms del 70% de la poblacin
estadounidense (The stand, Stephen King) hasta las historias de muertes
romnticas, llenas del nctar flemtico y sangriento tuberculoso de tantas
muertes romnticas, el encuentro con Thnatos tanto de los personajes como
de los propios autores. As todas las formas del sueo eterno pueden ser
insospechadas o como la Crnica de una muerte anunciada, sucede que una
sombra oscura nos persigue de escrito en escrito.

"La muerte. En el transcurso de la vida se piensa muchas veces en que un
da, tras aos, meses, semanas y das preparatorios, llegaremos a nuestro
turno al umbral de la muerte. Es la ley fatal, aceptada y prevista; tanto,
que solemos dejarnos llevar placenteramente por la imaginacin de ese
momento, supremo entre todos, en que lanzamos el ltimo suspiro"
(fragmento, "El hombre muerto" de Cuentos de amor, de locura y de muerte).

As entre muchos adictos a la palabra, Horacio Quiroga, perseguido tanto en
sangre como en tinta por el espectro mortuorio, vivi rodeado del espectro
de la fatalidad. Entre cada suspiro de adversidad suicidios de su padre, su
esposa, dos de sus hijos, hasta mat por accidente a un buen amigo,
finalmente enfermo de cncer, Quiroga se suicida, y cada palabra de
creacin pudo crear historias y tcnicas de redaccin creativa que nos
impactan, obras que lo ungen de eternidad ms all de la muerte.

Y es que no hay literatura al margen de la muerte. "La muerte es un espejo
que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. [...] Nuestra muerte
ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo
nuestra vida...".

Estas palabras de Octavio Paz golpean el espejo de un escritor indito, que
enva un correo electrnico a todos sus amigos, para que su palabra no
muera en un archivo de su computadora, o en una libreta en una gaveta
cualquiera o en el bal del carro de la novia que lo dej, y no sabe si
suicidarse, beber hasta quedar dormido, o tan slo escribir para redimirse.

      An as quiero soarte,
      quizs morirte o parirte entre mis sbanas
      como una sombra desvanecida en el nocturno de un poema
      y seguir mi camino entre miradas, sombras y palabras.

Termin de escribir mi poema, y mi ensayo, lleg el final. Deshidratada de
letras contino el camino. Arranco una pgina ms del calendario de mi
vida; avanzo al sueo eterno, mirando con cautela a todos lados, no hay
nadie; slo los silencios de la noche, las sombras de decenas de historias
y poemas terminados. Mientras haya palabra, habr vida eterna...

** Ana Mara Fuster Lavn
   amfuster@prtc.net
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1967). Graduada en estudios
   hispnicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda
   especializacin en msica. Es editora de libros y correctora legal para
   el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Adems ha escrito y editado
   literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin
   Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el
   semanario Claridad (del cual es columnista de la seccin literaria de
   Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y
   Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Stano 00931, de
   Puerto Rico, as como en las revistas digitales Desde el lmite
   (http://www.geocities.com/marcas1pr/Desde_ellimite.html), En la orilla
   (http://www.enlaorilla.net), Letras Salvajes
   (http://www.geocities.com/letrassalvajes), Borinquen Literario
   (http://literatura.can.com), Cuento.com y El Confesionario
   (http://www.elconfesionario.net), entre otras. Ha sido incluida en las
   antologas Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2
   (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Crculo de Poesa (Uruguay, Ed. Bianchi,
   2003) y Nueva poesa Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su
   primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas
   (First Book Publishing, 2002) gan una mencin honorfica por el
   Instituto de Literatura Puertorriquea (2003). Tambin ha publicado el
   libro de cuentos Rquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro
   de las sombras (Ed. Isla Negra, 2005) y Annimos y clandestinos, y ha
   obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesa. Sus cuentos "Y su
   nombre era Caridad" y "Mi ltimo desayuno" han sido traducidos al
   portugus, con fines acadmicos, para la Universidad de Sao Paulo,
   Brasil. Adems ha participado en talleres y lecturas de poesa como en
   Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas
   pblicas.



=== Delirio      Victoria Rhode ===========================================

En una de las muchas entrevistas que ofreci Roberto Bolao, luego de
obtener los prestigiosos premios Herralde y Rmulo Gallegos por su
influyente novela Los detectives salvajes (en esta ocasin a Daniel
Swinburn, del diario El Mercurio), dice: "En cualquier caso, la presin
temtica siempre ha ido a la par con la presin de la estructura. De hecho,
cuando imagino un cuento o una novela o una pieza teatral, lo que sea,
menos tal vez un poema, el primer escollo, el primer problema a resolver es
el de la estructura, es decir, el envoltorio. A fin de cuentas, lo que se
cuenta siempre es una variacin de lo que el hombre se viene contando a s
mismo desde hace miles de aos. Lo que cambia, lo que permite que el rbol,
si aceptamos darle esa figura a la experiencia literaria, se mantenga vivo
y no se seque es la estructura, nunca el argumento". Quiz tambin fue esta
una de las premisas que tuvo en consideracin, al momento de escribir su
novela Delirio, la narradora colombina Laura Restrepo, con la cual gan, el
ao pasado, la sptima edicin del premio Alfaguara de novela.

Aunque, desde luego, sera injusto decir que todo el atractivo de Delirio
se resume en su estructura, abstraccin que un lector convencional tal vez
no pueda apreciar de manera consciente, pero s, al menos, sentir. Otros
dos recursos que contribuyen a que la novela de Restrepo atrape, que el
lector se sienta involucrado y arropado con lo que se relata, son, en
primer lugar, su estilo narrativo, esa "oralidad" que nos remite a la
sensacin de estar deslizndonos a lo largo y ancho de un prolongado
tobogn de agua mientras avanzamos en la historia, que salta de la voz de
uno de los personajes a la voz de un narrador omnisciente para volver, casi
de inmediato, a la voz de un personaje cualquiera; y, en segundo lugar, la
cuidada construccin de los perfiles de los personajes, cargados de
sensibilidad y variados de matices.

El argumento de Delirio, si se quiere, es bastante sencillo: Aguilar, luego
de ausentarse de su casa durante cuatro das -en un viaje de negocio-
encuentra a Agustina, su esposa, completamente enloquecida, en el fondo de
una habitacin de un hotel cinco estrellas. A partir de all Aguilar
comienza una bsqueda que lo llevar a distintos parajes, internos y
externos, intangibles (hechos de recuerdos) y fsicos que le permitan
averiguar qu ocurri durante su ausencia para que la mujer que ama haya
cado en semejante estado de enajenacin. De este modo el lector ir
descubriendo, junto a Aguilar, los dolorosos secretos que rodean a
Agustina, o acaso sera ms ajustado decir, los dolorosos secretos que
rodean a la familia de Agustina.

A travs de su narracin fragmentada (o fragmentaria), de la historia de
los Londoo-Portulinus, Laura Restrepo revisa una poca -y sobre todo las
convicciones de una clase social- particular de la sociedad colombiana, esa
en la que estuvo a merced del poderoso y temible cartel de Medelln y, de
su jefe omnvoro, Pablo Escobar Gaviria. No slo por el terror que
conseguan transmitir los atentados con los coche-bombas, sino incluso por
la corrupcin que estaba ligada a la avalancha de miles de dlares que el
negocio del narcotrfico produca o produce. Esa doble moral de algunas
familias pudientes que se vieron obligadas a mentirse a s mismas, y a los
otros, para mantener su status y dems prebendas sociales.

Sin embargo, Delirio es tambin una hermosa historia de amor. O acaso
debamos decir: es primordialmente una hermosa historia de amor. El enorme
amor que siente Aguilar por Agustina que lo llevar a atravesar barreras
que ni l mismo se supona preparado para transgredir. Su constancia le
devuelve, al final, quiz un poco del aliento perdido, pero definitivamente
no lo pone a salvo de la dulce locura que significa amar a Agustina.

Delirio es, incluso, un testimonio plausible de cmo escribir una novela
conmovedora y, a la vez, con suficiente dosis de humor, sin dejar fuera los
ruidos que hacen de nuestra poca una sinfona del horror.

** Rhode, Victoria
   vrhode@hotmail.com
   Escritora y dramaturga venezolana (Barquisimeto, 1970). Ingeniero de
   sistemas. Entre 2001 y 2002 fue colaboradora regular de las pginas de
   opinin del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). En la
   actualidad colabora para el diario El Impulso (http://www.elimpulso.com)
   de Barquisimeto y el Centro de Estudios Literarios y de Arte de Castilla
   y Len (http://www.editorialcelya.com) de Espaa.



=== Saturados de maravillas      Pablo Gamba ==============================

El oficio del asombro est en franca decadencia. Ni Al Qaeda nos hace creer
en la cercana del Apocalipsis, como lo hubiera hecho un vulgar eclipse
hacia el ao 1.000. Los ltimos exploradores de lo desconocido orbitan hoy
montonamente en oxidadas estaciones espaciales. Ms que un extravo en el
cosmos, la falta de rating les amenaza: que la gente se olvide de ellos y
los deje morir como fantasmas con cuerpo pero sin gravedad.

Pero la era del bostezo puede ser tiempo para una intrepidez de nuevo tipo.
As lo entienden las argentinas Graciela Montes y Ema Wolf, autoras de El
turno del escriba, la novela ganadora del Premio Alfaguara 2005. Siete
siglos despus de que Marco Polo colocara lo maravilloso en las fronteras
del mundo, los viajes del veneciano son el tema de esta obra que no cuenta
ese cuento sino la historia de esa historia.

En contraste con los partos de la recalentada imaginacin del veneciano, el
lector hallar en estas pginas una minuciosa y exacta descripcin de la
ciudad de Gnova en el momento de su apogeo comercial, y en vez de hacerle
sonrer con distanciada ternura ante aquello que hoy slo puede maravillar
por defecto -es decir, por falta de entrenamiento en el deporte de leer-,
Montes y Wolf le descubren el velo de lo que en estos tiempos interesa
saber: no que la novela sea la construccin de un mundo, como repite el
lugar comn de la crtica, sino cmo funciona el artificio que nos engancha
a ese arte de mentir que es la narrativa.

Ni siquiera esto, sin embargo, es nuevo en estos das. No faltarn,
entonces, acadmicos que sientan en El turno del escriba el tufo de la
vulgarizacin. "El viejo truco de los que quieren hacernos creer que ya se
saben todos los trucos viejos", dirn, hacindole la cruz, por comercial,
al Premio Alfaguara. Pero ese prurito es bateable: el filsofo Walter
Benjamin ha defendido el manoseo como mtodo de aprendizaje en la era de la
reproduccin mecnica. Meta la mano, pues, y vaclese el solfeo sin creer
en la guaracha. Es el espritu de la posmodernidad.

** Pablo Gamba
   pablogamba@hotmail.com
   Periodista y licenciado en letras (Caracas, 1967). Egresado de la
   Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redaccin de la revista
   Folios, de Monte vila Editores. Ha publicado crticas en El Nacional,
   El Universal, Venezuela Analtica y el semanario La Brjula, del Conac,
   entre otros medios. http://www.angelfire.com/rebellion/pablogamba.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== El verbo es hijo nico ================================================
=== Entrevista a Lucy Calvo      Frank Otero Luque ========================

Es la tarde del lunes 31 de enero de 2005. Mi esposa, Roxana de la Jara, y
yo, estamos en nuestra casa, en Surco, Lima, Per, y tenemos una invitada
de lujo: la poeta Lucy Calvo, quien nos visita desde Valparaso, Chile, el
lugar donde reside desde hace muchos aos.

Luego de haber conversado largamente sobre diversos temas mundanos y
literarios, empezamos la entrevista formal sin mayor prembulo:

-En qu se distingue un poeta del resto de los mortales?

-En que todos los mortales son de carne y hueso; pero el poeta es de carne
y sueo.

-Desde cundo eres poeta?

-Desde siempre. No es una eleccin; es algo inherente al ser humano que ha
recibido el don.

-Es tu don a la vez una condena?

-Sera una condena si me daara, pero a m me bendijo y me hizo crecer.

-Cules son los ingredientes de un buen poeta?

-Que vaya ms all con la palabra. Que sea un comunicador autntico.

-Qu es un "comunicador autntico" para ti?

-Uno no estereotipado; tampoco un fabricante de letras. Un comunicador
autntico es aqul que entrega la palabra sin distorsin, y que se entrega
a s mismo en la palabra. Por ejemplo, en mi caso, es a travs de la poesa
cuando yo soy ms yo.

-A qu poetas admiras?

-A Tagore, Whitman, Vallejo, Mistral, Neruda, Lihn, Teillier y otros.

-Quines seran esos "otros"?

-Entre los peruanos contemporneos, a Romualdo, Gladys Mara Pratz,
Gonzlez Vigil, Banca Varela, Elvira Ordoez y Cocuera. Y entre los
chilenos, a Sara Vial, Ennio Moltedo, Alfonso Larrahona y Juan Cameron.
Valparaso es un semillero de poetas. Estos son los principales nombres que
se me vienen a la mente.

-Qu tienen ellos en comn?

-Que me hacen sentir y me hacen pensar. Lo que dicen est bien dicho y es
cierto, pero con un sentido y una armona especiales.

-Existir un poeta insensible?

-No.

-Qu diferencia hallas entre la poesa hind, la americana y la
latinoamericana?

-La hind tiene la profundidad doliente de su entorno y modus vivendi; la
sabidura que le da su raz. Si me refiero a Whitman, su palabra es grande,
as de definitoria: grande. Su palabra naci madura desde siempre. Y los
latinoamericanos y espaoles me iniciaron en la poesa. Son los que ms me
marcaron porque empec declamando desde muy nia. Soy hija de una muy buena
declamadora.

-Recuerdas el primer poema que aprendiste de memoria?

-A los cuatro aos, declamaba completo "Rer llorando", de Juan de Dios
Peza, y a los seis aos ya estaba en un escenario recitando un repertorio
de ms o menos diez poemas, de distintos poetas latinoamericanos y
espaoles. Ms adelante me desempe bastante bien con el "Romancero
Gitano" de Lorca, e interpretando a Machado, Ochata y Pemn, entre otros.

-Si tuvieses que quedarte con uno de ellos, quin sera?

-No podra elegir.

-Cul es tu poema favorito?

-Tengo muchos.

-Podras nombrar algunos?

-Cmo nombrarte los de Tagore, si algunos ni siquiera tienen nombre?

-Y de los tuyos propios?

-Todos son mis hijos y asumo su gestacin, nacimiento y crianza. No todos
los hijos salen bellos y brillantes; no obstante, los he parido yo y as
los amo.

-Cules son los principales temas que abordas en tu poesa?

-Al principio, mi poesa fue introspectiva, casi como explicndome a m
misma por qu la haca. Luego, el amor, la familia, el dolor y las
situaciones por las que se pasa en la vida, y todo el bello entorno que
Dios nos ha regalado para ver, apreciar, inclusive hasta para criticar. Hoy
mi poesa es ms razonada, a veces incursiona en lo filosfico, y es ms
profunda porque ahora tengo ms aos y he vivido ms.

-Consideras que el poeta tiene una responsabilidad social?

-S. Como te dije anteriormente, un buen poeta debe ser un comunicador
autntico. Es decir, un comunicador del alma. Y, para ello, debe tener
paternidad responsable, porque quien est consciente de su don y ama su
oficio, cuida; no destroza. Una misma palabra puede dar vida o matar.

-Qu me comentas sobre la mtrica y la rima?

-Es la base de los clsicos. Hoy no tienen la vigencia de antes, pero es
innegable la armona y la musicalidad que le dan al poema. Ayudan a marcar
la intencionalidad.

-De qu manera?

-Antiguamente, el poema era para ser declamado y, gracias a la mtrica y la
rima, el intrprete llevaba por su voz al oyente a nacer o morir.
Actualmente es distinto. La declamacin est cuasi obsoleta y hasta el
verbo utilizado es distinto. Ya no hay frenos ni sofismas, de modo que,
cmo rimar en medio de la crudeza de lo que muchas veces se expresa? No
obstante, el poema sin rima puede ser bellamente libre.

-Crees realmente que la declamacin est obsoleta?

-No para m. Pero s para la mayora de los poetas contemporneos.

-Qu sucedi en el camino? Perdimos algo al renunciar a la mtrica y la
rima?

-No. Slo se fue cambiando. Como el mundo.

-La msica y la danza son hermanas de sangre? Cul sera la de la poesa?

-En el principio fue El Verbo, y el Verbo es hijo nico.

-Sera la narrativa un pariente menor de la poesa?

-No veo por qu: est hecha de palabras.

-Cundo sueles inspirarte?

-En cualquier momento. Todos los momentos son buenos.

-Corriges mucho?

-S.

-Cmo sabes que un poema est "redondo"?

-Me lo dice l mismo.

-Sueles cambiar un poema que ya ha sido publicado?

-Hasta ahora no lo he hecho.

-Tendras algn reparo en hacerlo?

-No, si creyera que gana con el cambio.

-Amas a Chile tanto como al Per?

-Soy una peruana que ama mucho a Chile. All vivo desde hace 16 aos. Tengo
dos hijos peruanos y tres nietos chilenos.

-Cul sera la frmula para que la juventud se acerque a la poesa?

-Ensearle a serenarse para que pueda leer en su interior.

** Frank Otero Luque
   oteroluque_edita@infonegocio.net.pe
   Escritor y fotgrafo peruano (Lima, 1959). Vivi en Estados Unidos y en
   Venezuela. Preside la asociacin sin fines de lucro Manos, dedicada a
   promover la cultura, el turismo y la produccin artesanal. Integra el
   taller de escritores que dirige Cronwell Jara en la Casa Museo Jos
   Carlos Maritegui, pertenece al movimiento "Martes Poticos", al Consejo
   Internacional de las Artes (Inter Art), y a la Asociacin
   Latinoamericana de Poetas (Asolapo). Fue alumno del fotgrafo Rmulo
   Lujn (2002) y como tal particip en la muestra colectiva XX Exposicin
   de Arte, en el Museo de Arte de Lima. Fue miembro del jurado calificador
   del I Concurso Fotogrfico "Palpa Querida" (2003), organizado por Manos.
   Ha publicado el libro de cuentos El Seor de Palpa (Milla Batres, 2003).



=== Juan Prez, mencin especial en Bienal de Cofae, ======================
=== cree en optimizar y autorregular los deseos ===========================
=== "En la fantasa de lo cotidiano =======================================
=== estn las respuestas a muchas verdades"      ngel Daz ===============

Cuenta uno de los tres ganadores de la mencin especial de la II Bienal de
Literatura Infantil de Cofae, Juan Prez, que su historia El sombrero del
mago, no es producto de inspiracin alguna. Por el contrario, transit por
un proceso investigativo para lograr acertadamente una ficcin que -cual
realismo mgico-, se hace verdad si el lector se agracia de esa avidez. "En
ella hay un imn secreto, una especie de estructura de hierro que permite
el enganche", madur Prez, un TSU en electrnica, convertido en profesor
de dramaturgia. Y todo gracias a su pasin por el teatro. Al igual que l,
Miguel Otero Silva curs estudios de ingeniera que no concluy e Isaac
Chocrn cont con estudios en ciencias econmicas. "Siempre quise ser
ebanista y mi padre dijo que no!, porque la escuela donde estudiaramos
deba ser la tcnica. De hecho, l quera que yo fuera mdico porque para
aqul entonces eso era un estatus", recalc pensando que llegar un momento
en el que l slo se dedicar a escribir, sin importarle lo que cueste.
Pero por ahora prev aflorar en sus seis estudiantes ese mpetu por el
teatro, para que stos logren -bien venturosamente-, trazar autoras
valederas.

De la misma manera, Juan nos coment que su conocimiento en literatura
proviene de los talleres sobre la temtica, todos alicientes personales que
le seguirn permitiendo "llueva, truene o relampaguee", trasladarse desde
el estado Anzotegui (donde vive) a las clases en Caracas, en la actualidad
con el docente Rodolfo Santana. "Con l tuvimos una conversacin de dnde
salen las ideas del que escribe y del que hace teatro", coment Prez al
recordar a un autor italiano, de nombre Gianni Rodari, que, en su compendio
sobre la "gramtica de la fantasa", da a conocer lo mejor del "arte de
inventar", en este caso cuentos. "Mi vida personal est llena de
ilusiones", aadi con base en la realidad necesaria para corresponderse.
Pero el entusiasmo fue ms all ya que esto min de herramientas tcnicas a
Juan. "Me apropi sanamente de las ideas de Rodari. Por ello cuando camino
por la calle siempre me pregunto: qu pasara si..?", respuesta que usted
la consigue en la historia de este sombrero verde, color -por cierto-,
asociado, desde la psicologa, a la tonalidad de la esperanza.

Para consentir al relato del El sombrero del mago, los fantsticos
pensamientos del autor necesitaron de la ayuda de sus sobrinos (Dennisse
Len y Juan Jos), tambin de su hijo que hoy anda con el cuento debajo del
brazo (para arriba y para abajo) -cual diplomado-, disfrutando del
galardn; adems de varios allegados que le permitieron finalizar esta
historia abierta. "Te cuento que dur varios meses sin poder terminar el
relato porque no consegua cmo redondearlo. Se me ocurri preguntarle a
ellos: qu le pediran a un sombrero mgico? La respuesta gil coincidi:
Queremos tener un propio sombrero!, para todos los das poderle pedir
deseos". Nos quiso adelantar sobre el serafn desenlace que bajo su ptica
busca multiplicarse en cada uno de los lectores, aunque le preocupe que "el
cuento no debe caer en la moraleja, sino ensear una escala de valores".

-En algn momento del cuento dice que "los magos se subirn a los rboles
para volcar sus sombreros y dejar salir todos los deseos guardados". Ahora,
ya fuera de la historia, ser que nos inundaremos?

-Quizs nos inundaremos slo de deseos buenos (risas). El mensaje de volcar
todos los sombreros es un futuro que uno proyecta. Las religiones hablan de
ello, los polticos los prometen y todos los esperamos. Uno quiere ser
feliz en el futuro. Aunque hay bastantes nios con deseos reprimidos.

-Escog una cita de El sombrero: "Slo tu imaginacin es el lmite".
Haciendo un contraste entre nios y adultos, sta es infinita para ambos?

-Claro que es infinita! La funcin de la escuela primaria en los nios es
"tomarlos por los pies para ponerlos en el piso", es de alguna manera
domesticar su fantasa. El problema es cuando los fija demasiado y les
coarta la imaginacin. De hecho a los nios de quinto y sexto grado una
maestra les dice que hagan una casa y todos dibujan la misma estructura. Es
un esquema mental, amoldado a un patrn. Esto puede en su adolescencia
chocar con el entorno en el cual se desenvuelven. Incluso a nivel de las
gerencias hay tcnicas que se basan en el dejar crear, mejor conocido como
el torbellino de ideas. Como dice la nia de la historia, todas las cosas
hablan, lo que quiere decir que todo tiene algo que contar.

-Alguien infiri que en el comn de las historias infantiles slo se pueden
pedir tres deseos por aquello de los genios, aunque usted al inicio slo le
concede un deseo a la protagonista; no tendr esto una respuesta
psicosocial?, cul es su visin?

-En este caso, cuando se habla de un solo deseo es para ir acumulndolos
para cuando termine "la guerra" de la cual hablo en la historia. La idea
era poner al lector a pensar bien en ese deseo. Uno solo podra llevarte a
querer mucho dinero, sin medir las consecuencias. Por ello con un segundo,
resuelves si te equivocaste en el primero y as con el que queda.

-En El sombrero del mago, habla implcitamente del derecho a compartir?,
el nio no debe asumir nada como suyo?

-Es compartir por aquello de que las cosas son del que las necesita. Cuando
se es adulto se pierde esa facultad. Tenemos que luchar contra aquello que
dice que mientras ms tengo ms soy. Por ello, hay una parte de la historia
donde humanizo a los objetos. La igualdad debe estar en funcin de quien
necesite los objetos.

-En algn momento del relato, sugiere que hay gente que olvida lo
verdaderamente significativo? Dnde est?

-Hay personas que dejan pasar las oportunidades, porque no vislumbran ms
all de sus propios problemas. La respuesta est en la realizacin de uno
mismo. Recuerdo que me gan un premio de teatro. El galardn eran tres mil
bolvares, algo irrisorio. Pero haba un hecho ms all de lo metlico.
Esto colinda con la idea de que para muchos actores lo ms importante es un
aplauso.

-"A nadie se le ocurre pedirle tristezas a la vida", cita en otro extremo
de El sombrero del mago. Y si hago de esto una pregunta, qu me dira?

-S, aunque haya gente que se las pida. Hay seres humanos que se regodean
en sus tristezas, aunque en profundidad lo que estn pidiendo sea afecto.
Esto es una manipulacin de alguna manera. Una forma de escape es ignorar
la tristeza. Es conseguir el nimo en el sombrero mgico que a todos nos
pertenece.

-Otro mensaje paralelo de su historia es el materialismo cuando seala que
los adultos piden como deseo dinero, casas y joyas.

-Yo hice una encuesta con adultos. Tengo un sombrero pequeito de cartn y
les preguntaba qu le pediran a ste. Ellos respondieron: un ropero con
mucha ropa, miles de pares de zapatos, un carro BMW, es decir, todo
material. Aunque generalmente algunos artistas y msicos s queran otras
cosas interesantes, por aquello de la niez reprimida. Vivir solos en una
isla, fue una respuesta.

-Si la magia vive eternamente en cada uno de nosotros, dnde quedar la
realidad? Es creer en la verdad verdadera?

-Esto s que est difcil! (risas). Uno vive en un eterno choque con la
realidad y si no ests preparado te atropellars. Pero tampoco puedes andar
soando permanentemente. Hay como un acuerdo, un lmite, una delgada lnea
roja que asemeja una cuerda floja donde si te vas para este lado te caes,
pero si te vas para este otro, tambin. De los dos lados es peligroso. Es
cuestin de saber acomodar las dos cosas, tanta cantidad de fantasa como
se pueda, tanta realidad como se deba.

-Fuera de El sombrero del mago, qu le pedira usted al sombrero verde
mgico del cual nos habla?

-Le pedira que me regalara muchas ideas, aunque ya me las est cumpliendo
porque tengo una buena cantidad de proyectos para escribir. Ms bien, me
faltar vida para concebirlos. Escribir es el sombrero, y el sacar de l
una idea y materializarla como un cuento, eso satisface mucho.

-El yo querer tanto, el que usted quiera y el que los nios quieran, ser
contraproducente?

-No, absolutamente, porque siempre habr otra persona que quiera algo
contrario a lo que t quieres y tienes que sentarte a hablarlo. La sociedad
se autorregula y optimiza los deseos. Si dos nios quieren el mismo color
amarillo en la escuela tendrn que llegar al acuerdo de quin va a pintar
primero.

-Cree usted en el final o en el comienzo de su historia?

-Debo creer en ambas, porque de lo contrario me saldra un adefesio. Cuando
uno se plantea escribir algo lo que hace es sacarse los demonios, las
angustias y las inquietudes que uno pueda tener. El comienzo de El sombrero
del mago es una esperanza que tiene cada quien. La protagonista (una nia)
en principio no cree en el sombrero que se consigue, le cuesta tonarlo
porque el sombrero puede ser algo que a veces nos da miedo asumirlo. El
final es una solucin abierta. Busco la fantasa a lo cotidiano porque es
all donde estn las respuestas a muchas verdades.



La constancia de un hombre dedicado al teatro

Juan Prez, naci en Acarigua, estado Portuguesa. Aunque se desempea en el
rea electrnica, particip como miembro fundador y escritor de la mayora
de las obras representadas por el Grupo Cultural Fanep, y fue director del
Movimiento Cultural Ezequiel Zamora. Ha participado en talleres de
introduccin a la dramaturgia dirigido por Daniel Martnez Dambolena
(Uruguay), con Rodolfo Santana, Pedro Monge Rafuls y Luis Galvn de la
Escuela de Teatro "Tefilo Leal". Fue miembro del jurado del Concurso
Nacional de Literatura La Abeja Obrera homenaje a Efran Cuevas y
coordinador del Encuentro de Nuevos Escritores de Portuguesa. Como
productor teatral y escritor tiene larga trayectoria con las obras: El
Mesas que vino del Infierno, Mi amigo Superman, La condena de Lucullus, Se
llamarn hombres, que recibi la mencin de honor del premio Fundarte de
Dramaturgia 2003 de la Alcalda de Caracas; El vaquero de vidrio,
galardonada por unanimidad con el premio Bienal de Dramaturgia de la
Universidad Central de Venezuela en 1987; Diles que no me maten, Nuestra
Reina de Corazones, Querido Nio Jess, publicada por Urua Editorial en el
libro Semillero de Dramaturgos Mxico-Venezuela en diciembre de 2004, bajo
la direccin del venezolano Toms Jurado y el mexicano Hugo Salcedo; entre
otras. Su pluma hoy prepara varias piezas teatrales como: Pajarito en
grama, Pjaro picn-picn, Que el Diablo me lleve, una recreacin libre y
moderna de Florentino y el Diablo, obra de Alberto Arvelo Torrealba; entre
otras. Tiene varios ensayos, entre ellos El arte de decir las cosas,
disertaciones a favor del uso de la tcnica en la creacin literaria.

** ngel Daz
   angel_diaz20022002@yahoo.es
   Periodista y locutor venezolano (estado Miranda, 1976). Egresado de la
   Universidad Central de Venezuela (2000) y con postgrado en comunicacin
   periodstica, institucional y empresarial en la Universidad Complutense
   de Madrid (Espaa). Ha colaborado como periodista freelance para
   importantes revistas y medios de comunicacin venezolanos como los
   diarios El Mundo (http://www.elmundo.com.ve) y Vea
   (http://www.diariovea.com.ve), en secciones culturales y de inters
   gastronmico. Durante sus estudios de postgrado realiz prcticas
   profesionales, durante dos aos, en Sobremesa (http://www.sobremesa.es),
   la primera revista espaola para gourmets, y desarroll un proyecto de
   estudio morfolgico en prensa comparada en la Embajada de Venezuela en
   Espaa, investigacin que formara parte de su trabajo de grado sobre
   comunicacin poltica, El golpe meditico al presidente Hugo Chvez
   durante sucesos de abril de 2002. Ha ejercido como docente en ctedras
   sobre publicidad y mercadeo. En la actualidad trabaja para la Fundacin
   Gumersindo Torres (http://www.cofae.edu.ve), en la configuracin de la
   imagen corporativa e identidad institucional, desarrollando adems
   campaas creativas en pro de la cultura organizacional. All desarrolla
   el periodismo cultural en las bienales de literatura infantil, adems de
   otros eventos institucionales.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== De saberes y miradas: =================================================
=== metaficcin y narrativa venezolana contempornea ======================
=== Catalina Gaspar Krosy ================================================

Escribir un ensayo sobre la narrativa venezolana contempornea es hoy, en
nuestro medio, una empresa no por sugestiva menos ardua. Tal vez porque el
ejercicio reflexivo que nos acompaa es inevitable, y la conciencia de lo
irresuelto una certeza. No me es posible pensar actualmente en literatura
al margen del profundo proceso autorreflexivo que acompaa nuestra cultura,
disociarme de la certidumbre de la existencia de un mbito descalificador
que hoy rodea entre nosotros a la literatura frente a lo que se ha
denominado lo "extraliterario", descalificacin que se extiende a los
estudios literarios, a la crtica, a la lectura misma y, en general, a la
creacin esttica.

Identificada con un ejercicio de poder, con el reino del discurso
privilegiado, y situada como una prctica cultural que ha de ser
descentralizada y descanonizada, la prdida de legitimidad de la literatura
se produce a menudo en contraposicin a otras prcticas culturales que s
se legitiman. Ello involucra, para nosotros, una lectura dicotmica del
mundo ejercida desde un principio de autoridad que soslaya las diferencias
y se expresa en principios de valorizacin y desvalorizacin.

Tampoco pude disociarme de los textos crticos y de las perspectivas desde
las cuales leemos entre nosotros la narrativa venezolana contempornea.
Record textos memorables: los de Vctor Bravo, Ral Bueno Chvez, Carlos
Pacheco, Douglas Bohrquez, Alberto Carucci, Jos Napolen Oropeza, Jos
Balza, Luis Barrera Linares, Armando Navarro, ngel Rama, Julio Ortega,
Judith Gerendas, Alexis Mrquez Rodrguez, Rafael Di Prisco, Javier
Lasarte, Carmen Bustillo, Antonio Lpez Ortega, Juan Liscano, Juan Carlos
Santaella, Luz Marina Rivas, Gabriel Jimnez Emn, Osvaldo Larrazbal,
Julio Miranda, son algunos de ellos. Y junto a stos, otros cuyas ideas
permanecan gravitando, retumbando, incomodando: la conjuncin de
propuestas dismiles en visiones homogeneizadoras que privilegian slo
algunas de ellas y soslayan otras, o que califican dramticamente a un
periodo -siempre arbitraria demarcacin- como literatura del "vaco" unas
veces; narrativa volcada a la "experimentacin formal" otras, o bien como
literatura a "espaldas de la historia". Tambin aquellas caracterizaciones
en torno a toda una dcada narrativa -en particular la del ochenta- como
incapaz de formular sentidos y de cumplir con las costumbres, gustos y
expectativas del lector, o aquellas que lamentan -y reclaman- nuestra
incapacidad de producir una "narrativa edificante", o las que siempre
dicotmicamente establecen una demarcacin de carcter valorativo entre lo
que llaman una narrativa de contenido social, "de cara a la realidad
venezolana", y una literatura "evasiva", "incomunicada",
"experimentalista".

Estas perspectivas -tanto las relativas a la prctica literaria en general,
como las caracterizaciones de la literatura venezolana- demandan ser
contrastadas con el clima cultural de nuestra contemporaneidad. Estamos
aparentemente inmersos en el fecundo debate de nuestra cultura
contempornea, que frente al rbol logocntrico de la cultura occidental
supera el sistema dicotmico que lo ha regido, dispuestos a hacer tabla
rasa de los cnones, de los privilegios de poder desde los cuales se
enuncian los discursos que asumimos como "verdad", "realidad", "historia",
"sujeto"; prestos a abrir espacio a lo que emerge, a lo que es diferente, y
a atender el latido singular y el impulso plural de las mltiples
subjetividades que colman la escena de lo social. Entendemos la identidad
como un profundo proceso autorreflexivo y reconocemos la constitucin de
sujetos alternos, heterogneos y descentrados; nos sabemos hbridos y
problematizados, hemos desnaturalizado nuestra experiencia de lo esttico y
estamos abiertos a la pluralidad de estticas y saberes.

Nuestra poca se signa por el agotamiento de los tradicionales contenidos
de realidad, y por su comprensin del carcter narrativo de la historia y
la consciencia de la imposibilidad de hacer coincidir el mapa con el
territorio, lo representado y la representacin; nos sabemos prisioneros en
el tejido del lenguaje y hechos de la esencial narratividad de nuestra
cultura; nos hallamos, en fin, en procura de nuevos paradigmas, miradas y
saberes. Y, sin embargo, nuestro ejercicio intelectual, cognoscitivo,
parecera encontrase an prisionero de un acercamiento autoritario y
dicotmico.

Afortunadamente, a pesar de ello, nuestra literatura profundiza el espacio
narrativo como mbito del despliegue de la intertextualidad, cuya praxis se
articula en las diferencias y las disonancias, en la enfatizacin del ser
de la literatura que Luis Miguel Isava (1989:48-49) enunciara como la
exploracin de su propia contingencia histrica y la reformulacin de
aquello que la anima: un espacio altamente problemtico, cuyo estatuto se
refunda constantemente para refutarse. Precisa entonces de una crtica y de
unos estudios humansticos que no la encasillen en lo "literario" versus lo
"extraliterario", cuando su ser es exceder cualquier presuncin para
tejerse y destejerse, en tanto texto -tejido- con el tejido de la cultura.

No es posible entonces, desde las propuestas que funda la literatura,
descentrar lo literario, a menos que incurramos en una de las paradojas de
la modernidad, ya que estas formas culturales que solemos llamar literatura
soy hoy ellas mismas descentradas y productivamente descentradoras. Nuestra
perspectiva es que el cambio de paradigmas crtico-literarios que signa
nuestra poca no puede ejercerse invocando la prdida de privilegio de la
literatura cuando es ella la que reformula permanentemente su propio canon
y desde su textura finisecular se proclama ajena a los cnones, no slo a
los que le achacamos sino, fundamentalmente, a aqullos con los que la
leemos y la constituimos como literatura.

Y en tanto discutimos la preeminencia de un discurso sobre otro,
homologando desde ciertos raseros a dismiles discursos, a menudo en torno
a la ambigua -y peligrosa- nocin de "eficacia", y sin atender a la
particularidad de cada prctica discursiva, ya en la dcada del ochenta
textos como los de Luis Britto Garca, Denzil Romero, Salvador Garmendia,
Jos Napolen Oropeza, Jos Balza, Milagros Mata Gil, Antonio Lpez Ortega,
Laura Antillano, ngel Gustavo Infante, Gabriel Jimnez Emn, Wilfredo
Machado, Victoria de Stfano, entrecruzan ficcin y ensayo, la propia
escritura y la de otros, el ejercicio de vida, el de la lectura y el de la
escritura, la memoria personal y la memoria histrica, el habla marginal y
la poesa, la reflexin terica y el lirismo; estetizan la experiencia
cotidiana, generan alteridades de lo real, hibridan gneros y cdigos.

Es, entonces, nuestra mirada la que domestica, canoniza, legitima, excluye,
soslaya, para acallar las voces plurales de todo texto, la que homogeneiza
las diferencias, la que dirime lo plural en la interpretacin hegemnica y
autoritaria.

As, en el cambio de paradigmas terico-crticos de nuestro fin de siglo,
son tal vez, ms que la literatura, nuestras nociones cannicas de lo
literario las que deben ser desplazadas, porque cualquiera que sea la
perspectiva que adoptemos para su estudio, plantear aparentemente desde el
anticanon, y desde la antiautoridad el "desplazamiento de lo literario"
supone justamente una nocin cannica de la literatura, que la concibe como
una estructura cerrada sobre s misma, cuya delimitacin, correspondiente
al enunciado "lo literario" podra, gracias a un reductor esencialismo, ser
posible.

Si algo puede decirse de la literatura venezolana de las ltimas dcadas es
que ella reformula el status de lo literario y tambin el de la lectura.
Por ello su estudio podra invertir el lugar de la mirada, ms que
plantearnos su "imposibilidad" sustentada en que no complace las
expectativas y gustos del lector, podramos, desde las propuestas
metaficcionales que nos brinda nuestra literatura, darle una alta
valoracin a lo opuesto: ella descentra nuestros cnones de lectura porque
ms que apelar a un compaero de ruta, a un lector cmplice, exige no slo
su participacin sino tambin su responsabilidad en la generacin de la
significacin, en la activacin del complejsimo proceso intertextual que
constituye, como sabemos, una de las caractersticas fundamentales de
nuestra cultura contempornea.

Y en tanto se afirma el desplazamiento de lo literario por formas
culturales no literarias, textos como Abrapalabra, de Luis Britto Garca,
crean un entramado de discursos sociales "extraliterarios", urden el
escenario no slo de la intertextualidad y la polifona discursiva sino
tambin de la transdisciplinariedad, afirmando, en trminos de Beverly
(1993), la literatura como zona de contacto, en un universo que en el
umbral de la dcada del ochenta nos muestra metaficcionalmente nuestro
rostro: el de los discursos -los lenguajes, los cdigos, los sujetos, los
cuerpos sociales- que aspiran a la totalidad y apuestan a todas las
utopas: las del amor, la revolucin, el poder, la historia; las
metafsicas, las existenciales, las estticas, desde la fragmentacin y la
hibridez que conforman un universo discursivo de partculas disgregadas que
caticamente se dirigen a la entropa final.

Como Inventando los das, de Carlos Noguera, El nico lugar posible, de
Salvador Garmendia, El bosque de los elegidos, de Jos Napolen Oropeza,
Cartas de relacin, de Antonio Lpez Ortega, La noche llama a la noche, de
Victoria de Stfano, estos textos son, significativamente, propuestas
metaficcionales que replantean la mimesis, discuten el espacio de la
representacin, exploran las alteridades de lo real, y hacen de la memoria
un tejido procesal. En ellos, el despliegue del discurso muestra su
espesor, su materialidad, su lirismo, su despojamiento, y juega su propia
capacidad de crear un entramado que disuelva las fronteras entre literatura
y vida.

Nuestra textura finisecular es aqu la expresin de mbitos ntimos y
colectivos que encuentran en texturas discursivas no canonizadas espacios
propicios para el relato, que aspiran, desde la ficcin, como plantea
Memorias de una antigua primavera, de Milagros Mata Gil, a "la
supervivencia de la realidad", slo posible en la ficcin, o enuncian en
Cartas de relacin, de Antonio Lpez Ortega, "Es hora de nombrar el mundo,
me digo". Pero, "por dnde empezar", porque "jams podremos hacer nuestro
el mundo que pisamos" y por ello "huir como prfugo que, prefiriendo la
palabra a una soga, qued colgado en la vasta interrogante de la maana".

Es entonces la palabra la que hace de la escritura la posibilidad de mirar
la propia existencia y la de los otros como relato, y de explorar la
difcil intimidad del sujeto, que es ficcin, historia, testimonio, en los
rdenes en que se juega su relacin con lo otro y el otro, en su capacidad
de ser carta mayscula y minscula del mudo: confiar en la palabra potica
como relacin, como entramado. Confiar, como Perfume de gardenia, de Laura
Antillano, y El bosque de los elegidos, de Jos Napolen Oropeza, en el yo
del sujeto que se torna otro al convocar el lenguaje.

En estos relatos la escritura no es un esfuerzo de creacin "edificante",
es un proceso abierto, exploratorio. Perfume de gardenia trama la
subjetividad en la memoria familiar y en la histrica: es escritura
amorosa, diario ntimo, slogan, graffiti, cancin, documento, metatexto. La
construccin del sujeto se aleja del yo que narra su sucesivo acontecer
para ser identidades proliferantes instaladas en las grietas del tiempo,
que desde la sensorial intimidad instalan lo privado en el espacio de lo
que tambin es pblico, en el plural texto de la cultura.

Porque ms que la apropiacin totalizadora de lo real que nos sign, la
literatura de estas dcadas explora las otras formas, no cannicas, de lo
real, las de la subjetividad, la memoria, la cotidianeidad, lo domstico,
lo fantstico, el humor, las situaciones lmites, la otra historia, y ello
no la torna solidaria de la incomunicacin, de la intrascendencia, de la
negatividad, de la imposibilidad, del vaco, trminos que pareceran
siempre prestos a ser endilgados a nuestra literatura.

Pero ella no renuncia al saber, slo que este saber se sabe deudor de los
pliegues, de los intersticios desde los cuales Lpez Ortega escribe ficcin
que es testimonio, confesin, recuento, poesa y epstola, o Laura
Antillano urde los saberes hechos de error y de nostalgia, o Jos Napolen
Oropeza traza el itinerario del espacio potico de un bosque donde poblar
los sentidos, cuyo relato es bsqueda y extravo, un recorrido lrico que
narra el trayecto de la imagen, del vrtigo, de la locura, de la msica,
del cuerpo: espacios de lo marginal que fotografan la naturaleza incierta
y potica del mundo de la que nacen las mltiples pulsiones del deseo.

Los textos narrativos de ngel Gustavo Infante, Csar Chirinos, Milagros
Mata Gil, Luis Barrera Linares, Orlando Chirinos, Gabriel Jimnez Emn y
Juan Calzadilla Arreaza elaboran, algunos de ellos en estructuras de
mosaico y de visiones que Jos Napolen Oropeza caracteriz como
caleidoscpicas (1999), propuestas intertextuales desde lo fragmentario y
lo singular. Son textos de memoria, de historia, de testimonio, y tambin
propuestas metaficcionales en torno al poder de la escritura y a la
escritura del poder. Deslegitiman las voces autoritarias, y desde los
mrgenes, desde las voces que hoy algunos llaman del "subalterno", desde el
habla de barrio, de la rumba, del bolero, del bar; con humor, crudeza y
poesa, trazan otras cartografas y otras racionalidades en tambin otros
cdigos, desde una mirada ajena, es verdad, a la narrativa "edificante", a
los alegatos y alecciones, que crea en otro nivel, no subsidiario.

Para nosotros, la narrativa venezolana contempornea desafa saberes y
prcticas, trastoca el lugar de la enunciacin y de la lectura de los
relatos que nos conforman, urde imaginarios otros. Sin estridencias, y
trascendiendo la trampa de las dicotomas
representacin/antirepresentacin, comunicacin/incomunicacin,
social/existencial, teje el universo finisecular y en l, sin embargo, es
primaria, original, como si nombrara, desde una profunda decantacin, por
primera vez, o como si, en palabras de Noguera, inventara los das, sin
renunciar, en aras de la postmodernidad, a la validacin del esplendor de
su prctica cultural.

Y tal vez entonces el problema consista en la mirada, en leer de otro modo,
en renunciar, por fin, a hacer de la literatura un objeto al que demandamos
todas las confirmaciones a nuestras dismiles certidumbres -o
incertidumbres-, o al que desde una mirada cannica, en aras de lo
anticannico, desplazamos para ignorarlo. Quizs la respuesta resida en el
ejercicio mltiple que esta literatura propone al lector en el cuerpo de su
hibridez, en la apelacin a la intimidad, a la memoria, a la urdimbre de
otra historia, desde la primera materialidad del lenguaje slo reconocible
en un espesor que contradice saberes y miradas.

Porque nuestra narrativa parece proponernos, metaficcionalmente, el
desplazamiento de la mirada. As, tambin la llamada ficcin "histrica"
resemantiza aconteceres y personajes, y subvierte anticannicamente, no
slo los modelos, documentos y hechos histricos sino, fundamentalmente, la
mirada que los construye. Esta mirada es en extremo sugestiva en La
tragedia del Generalsimo de Denzil Romero que, aparentemente regodeada en
la detallista reconstruccin fiel de cada una de las etapas de la vida del
personaje, deconstruye la fidelidad histrica al instalar en ella la
corrosiva mirada postmoderna.

En La tragedia del Generalsimo, la parodia, la carnavalizacin, la
intertextualidad, urden una imaginera que postula no slo una
contrahistoria sino tambin una potica de ficcin, realidad e historia.
As, el referente para la supuesta reconstruccin histrica del personaje
de Miranda es otra ficcin: el lienzo de Miranda en La Carraca. Cada una de
las partes del cuerpo del prcer es exhaustivamente descrita slo para
tejer el cuerpo otro, el del relato: dibujar un lienzo que dialoga,
intercepta, recubre, desdibuja, el de Michelena. El relato deconstruye su
propia representacin y su fidelidad referencial, realidad y ficcin se
muestran por igual como tramado de ficciones con el que la voz narrativa
descentra nuestros imaginarios y urde, una vez ms, una imaginera para la
historia: para la ficcin.

Y no por obra y gracia del desdeado afn experimentalista que tambin se
achac en bloque a nuestra narrativa del ochenta -y tambin a la del
setenta-, como si fuese posible disociar la experimentacin de la
produccin de significacin, como si se tratara de un ftil juego
estructural y lingstico que nos colocara a espaldas de la certera
significacin, de la inefable historia, de la posibilidad de representar,
de lo que cannicamente entendemos como el deber ser de la literatura.
"Experimentacin" que curiosamente apreciamos en otras literaturas una vez
que ellas han sido legitimadas, pero despreciamos en la nuestra, como si
una extraa culpa nos persiguiese.

Y se trata es justamente de que aquello que transgrede, lo que irrumpe y
abre otros horizontes de sentidos en nuestro universo, es lo que rebasa
nuestro horizonte de expectativas. Slo una mirada domesticada, cannica,
previsible, nos pide que atendamos a lo que esperamos, se pregunta siempre
por el gran logro, por la gran novela, por la inefable unidad que nos
nuclee a todos en un mismo proyecto que nos catapulte en la posibilidad de
ofrecernos contundentemente -homogeneizadamente- en el universo literario,
institucional, acadmico.

Pero nuestra literatura se ha ido escribiendo desde otras orillas: no
quiere colmar las expectativas del lector, de la institucin, de la
academia, de los medios, no aspira a brindarse como prctica discursiva que
satisfaga un acto de lectura previsible. Paradjicamente, desde los mismos
espacios que desplazan la literatura en aras de otras producciones
culturales, desde la misma mirada que se concibe capaz de sealar "lo
nuevo" y lo que "vale", se elaboran discursos cannicos, discursos de
poder, que no resisten los desplazamientos, que se mueven en el recorte
ntido entre lo que es literatura y lo que no lo es, que pareceran ajenos
a la produccin literaria que ha desplazado -siempre- nuestra cultura.
Asumimos como propias, con total naturalidad, afirmaciones que deslindan lo
literario de lo extraliterario, al tiempo que le pedimos a la literatura
respuestas a las preguntas -tantas veces homogeneizadoras y cannicas- que
lejos de ella formulamos al estilo de quines somos, qu decimos, cmo nos
reconocemos.

Mientras tanto, la literatura se piensa a s misma ajena a la literariedad,
reformula incesantemente sus propios cnones, todo lo extraliterario le
pertenece, explora otros cdigos lingsticos, otros modos discursivos,
otras construcciones narrativas, y justamente por no ser legitimadora y
cannica, renuncia a privilegiar el nivel del significado y cuestiona
tambin al lenguaje mismo. Busca desde lo privado lo pblico, las voces
plurales, divergentes, los registros mltiples del habla, de la mirada, de
los espacios en que el sujeto se construye, que desplazan tambin la voz
autoritaria, la fragmentan y dispersan para acoger la voz descentrada de
ficcin y realidad.

Trato, en fin, de decir, que ms que legitimar nuestras preguntas y
otorgarnos respuestas, ms que dibujarnos para esclarecer y dotar de
significacin nuestros referentes, la narrativa contempornea explora otros
niveles de sentido y con ello nos ofrece un acto difcil, que irrumpe
-afortunadamente- en nuestro horizonte de expectativas y en esa relacin
con la alteridad que es el lector, hace de la realidad, literatura, y de la
literatura, formas de realidad. Ella nos pide que no convirtamos nuestro
acercamiento a la literatura en una actividad autoritaria y canonizadora,
que proclama la descentralizacin de lo literario sin reconocer que ella se
encuentra, justamente, en los mrgenes, en la periferia, y tal vez por eso
la desconocemos, porque nos dibuja otros rostros, sujetos y racionalidades
que nos figuran como alteridades, que no responden a lo que creemos ser y
conocer sino que sugieren otros saberes, otros despliegues de la
significacin.

Y ello es, en definitiva, lo que nos urge: tramar, cada da, la siempre
cambiante constelacin de sentidos que nos constituye.



Bibliografa citada

 - Beverly, John (1993). Against Literature. Minneapolis. University of
   Minnesota Press.

 - Isava, Luis Miguel (1998). "La hereja de las refutaciones: reflexiones
   en torno a la nocin de crtica como articulacin de los discursos
   filosfico y literario" Estudios. Revista de Investigaciones Literarias
   y Culturales (Caracas). Ao 6, N 11; pp. 35-50.

 - Oropeza, Jos Napolen (1999). "Los ojos de un pez: tendencias y nombres
   en la novela venezolana de finales de siglo" (indito).

** Catalina Gaspar Krosy
   catalinagaspar@cantv.net
   Docente e investigadora venezolana. Licenciada en Letras magna cum laude
   1r lugar en la promocin de 1980 de la Universidad Central de Venezuela
   (UCV, http://www.ucv.ve). Tiene adems una maestra en literatura
   latinoamericana por la Universidad Simn Bolvar (USB,
   http://www.usb.ve, 1987-1989) y un doctorado en letras, del que se
   gradu con honores y fue tambin 1r lugar en su promocin, en la misma
   casa de estudios (1995). Realiz una investigacin postdoctoral en la
   Universidad Autnoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es), Facultad de
   Filosofa y Letras, Departamento de Literatura Espaola e
   Hispanoamericana (2000-2001). Ejerci la Ctedra de Literatura en la
   Escuela de Artes de la UCV (1980-2003). Jubilada desde 2003, permanece
   en la UCV como docente investigadora. Coordina el Taller de Ensayo
   Literario 2004-05 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
   Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). Su investigacin
   Metaficcin latinoamericana finisecular fue avalada por el Consejo de
   Desarrollo Cientfico y Humanstico de la Universidad Central de
   Venezuela (CDCH/UCV, http://www.cdch-ucv.org.ve). Desde 1998 es
   investigadora activa del programa Sistema de Promocin del Investigador
   (SPI), del Consejo Nacional de Investigaciones Cientficas y
   Tecnolgicas (Conicit). Ha recibido, entre otros reconocimientos, la
   Orden Jos Mara Vargas (1999), el Premio Municipal de Literatura,
   mencin Investigacin Literaria, y el Premio Literario Fundarte, mencin
   Ensayo Literario. Dirigi la revista Escritos en Artes, Esttica y
   Cultura, de la Escuela de Artes de la UCV. Ha publicado La lucidez
   potica. Autorreflexividad y potica en la obra de Roa Bastos, Cortzar,
   Borges y Meneses (Fundarte, Cuadernos de Difusin, N 187, 1992), El
   universo en la palabra. Lectura esttico-ideolgica de Abrapalabra de
   Luis Britto Garca (Academia Nacional de la Historia, Coleccin
   Estudios, Monografas y Ensayos, N 171, 1996), Escritura y metaficcin
   (Ediciones La Casa de Bello, N 59; Caracas, 1996), as como diversos
   ensayos en compilaciones crticas y revistas acadmicas. Ha participado
   con ponencias en congresos nacionales e internacionales. Integr el
   jurado del Premio Literario Fundarte, mencin Ensayo Literario; del
   Premio Municipal de Literatura, mencin Ensayo Literario; de la Bienal
   Internacional Jos Rafael Pocaterra, mencin Narrativa; del Concurso de
   Cuentos de El Nacional (http://www.el-nacional.com), y del Concurso
   Anual de Autores Venezolanos Inditos 2005, en la categora de ensayo.



=== Poemas y pentagramas ==================================================
=== La msica popular uruguaya como vehculo difusor de la poesa =========
=== Aldo Roque Difilippo ==================================================

La poesa, en su forma ortodoxa de llegar al pblico, parecera, segn
algunas expresiones, viene cayendo en desuso. Adems de los problemas
econmicos de las editoriales, esa expresin es ms que relativa, a la luz
del sinnmero de publicaciones en formato de revistas, desplegables o
plaquetas literarias, que difunden la creacin de los nuevos poetas, o
aquellos que no ingresan al crculo, siempre reducido, de las editoriales.

En Uruguay, desde su gnesis como nacin, la poesa ocup su papel difusor
de los devenires del hombre y su tiempo. Trovadores a la vieja usanza de
los medievales, recorran la campaa, guitarra en mano, entonando los
primeros poemas que pretendan exaltar el ser nacional, y tener al tanto al
incipiente pblico de los avatares polticos o revolucionarios.

Bartolom Hidalgo (1788-1823), padre de los poetas tradicionalistas
orientales, sobresale con sus cielitos, alentando al gauchaje en la lucha
independentista. Esa impronta dejada por Hidalgo super los parmetros de
la lucha revolucionaria, llegando incluso a nuestros das, y limando esa
frontera entre los "poetas mayores" y los populares. Los ejemplos sobran a
este respecto, ya que el mismo Hidalgo fue recreado por Alfredo Zitarrosa,
un poeta con la capacidad de convertirse en "mayor" y que prefiri
musicalizar sus textos para llegar al pblico. A su vez, otros poetas que
no transitan el nativismo, en cierta medida se denuncian sucesores de
Hidalgo al optar por diferentes caminos adems del libro para "conquistar"
nuevos pblicos. Serafn J. Garca, y Fernn Silva Valds, por referirnos a
poetas de neto corte gauchesco, hasta Lber Falco, Idea Vilario, Mario
Benedetti o Mauricio Rosencof, han sido, y siguen siendo llevados al
pentagrama.

Es decir, el "consumo" de poesa mediante su musicalizacin no es novedoso
en Uruguay.

Dos motivaciones fundamentales inspiran este trabajo: la estrecha relacin
entre la poesa y la msica; y las vas alternativas por la que el pblico
accede a ella.

Lejos queda la afirmacin que sentencia la muerte de la poesa. Muy por el
contrario, el pblico contemporneo "consume", en una medida
significativamente mayor sonetos, rimas y cuartetas, de poetas populares de
los cuales la crtica literaria debera ocuparse en profundidad.

Evidentemente que la relacin entre poesa y su musicalizacin radica en la
sonoridad implcita del texto, ms all de la ajustada rima a la que
pudiera haberla ceido el poeta, est tambin en esas palabras, que a decir
de Julio Cortzar tienen cierto color, y una sonoridad especial, que las
hace atractivas.

Por otro lado, en este tiempo donde predominan los medios masivos de
comunicacin, y donde indefectiblemente todo lo relativo a las expresiones
artsticas pasa por ellos, el pblico accede a la poesa por diferentes
vas.

Popularmente se divide a los poetas en "mayores" y "menores", de acuerdo a
su opcin por la palabra escrita, o por los que las musicalizan.
Mundialmente conocida es la conjuncin entre un "poeta mayor" como Antonio
Machado y uno "menor" como Joan Manuel Serrat, o la dupla que realizaran
Jaime Roos al musicalizar los poemas de Mauricio Rosencof en el disco La
Margarita. La pregunta sera: cul es la diferencia entre un poeta
"mayor", y poetas como Silvio Rodrguez, Alberto Corts, o Alfredo
Zitarrosa..?



Los poetas cantores

Poemas para ser ledos, o para ser cantados, que en algunos casos fueron
ajustados al tiempo musical por parte del propio autor, como en El Sur
tambin existe (de Mario Benedetti y el cataln Joan Manuel Serrat), o la
musicalizacin posterior que el do Los Olimareos realiz de Hombrada de
Serafn J. Garca; entre otros.

Esa impronta dejada por Bartolom Hidalgo paut la posterior creacin y la
difusin de poetas, tales como Fernn Silva Valds, Serafn J. Garca,
Vctor Lima, Rubn Lena, entre otros.

Bartolom Hidalgo con sus gestas patriticas, Serafn J. Garca inmerso en
la poesa gauchesca de corte social, Mario Benedetti y sus temticas
sociales y con aristas de crtica poltica, entre otros; todos apuntando a
llegar al mayor nmero posible de lectores, o de odos donde dejar el
mensaje de sus versos.



Poetas musicales

Dentro del folklore uruguayo, que a partir de la dcada del '60 se
autodefini como "canto popular", la poesa gir en torno a los temas ms
cercanos al hombre. Historias como la de Pueblito Zequeira, de Tabar
Etcheverry. Letras que podran catalogarse en un juicio apresurado como
sencillas, reflejando las vicisitudes de sus habitantes.

Figuras, a estas alturas mticas, se erigieron en esa dcada: Vctor Lima,
Anbal Sampayo, Tabar Etcheverry, Alfredo Zitarrosa, Rubn Lena, Osiris
Rodrguez Castillo, entre otros, surgieron al espectro musical y potico
reflejando el sentir de la sociedad uruguaya.

Con la reincorporacin democrtica del pas, el retorno de estos ttemes
signific una muestra palpable de la idolatra profesada por el pblico a
sus poetas. Los Olimareos, a su regreso al pas en 1985, cantaron ante
50.000 personas en el Estadio Centenario de Montevideo, en una lluviosa
noche. Algo que en principio podra catalogarse como la necesidad de
expresin ante tantos aos de libertades censuradas, pero que ante el coro
del pblico con el ntido recuerdo de las letras de las canciones, es una
pauta ms que fehaciente de la necesidad de una potica propia que
establece un dilogo entre el autor, el intrprete, y el pblico.



Zitarrosa, canto mayor

Alfredo Zitarrosa (1936-1989), es el cantor ms importante que ha dado el
folklore uruguayo, admirado y discutido como todos los personajes que
sobresalen del comn. "Nac el 10 de marzo del '36", dijo alguna vez,
"fecha de la cual no tengo recuerdos, al contrario de lo que deca Vallejo
en algn verso sobre su muerte fsica".

Reflejando su casi irnico modo de ver las situaciones que conforman el
vivir, y que reflej en una estructura potico-musical particularsima, y
monoltica desde sus primeros discos.

"Zitarrosa siempre fue, para m, un ser hamletiano", afirma Washington
Benavides, opinin que compartimos ante las declaraciones del cantor: "No
me tolero el goce a menos que lo sienta legtimo, a menos que sea bajo el
sol y a la luz de la verdad".

Crtico despiadado de su obra y de su tiempo: "si alguien conoce el secreto
/ supongo que me dir / por qu donde falta el pan / siempre sobran los
decretos" ("Milonga ms triste").

Creando su potica sobre esas bases, evidencindose la dureza de la
autocrtica que lo convirti en un cantor exigente con su trabajo, y un
fino poeta donde muchas veces la rima est en la entonacin ms que en la
mtrica de los versos.

Todas estas caractersticas influyeron, e influyen an hoy en cantores y
autores, que encuentran en l la fuente de inspiracin, el mojn casi
obligado. Incluso El Cuarteto de Nos (grupo musical que cultiva el rock,
que nada tiene que ver con el folklore uruguayo), en su disco Otra Navidad
en las trincheras dedica su trabajo a Alfredo Zitarrosa, e incluye un tema:
"Zitarrosa en el cielo".

Resulta un lugar comn decir que las milongas ocuparon un espacio
importantsimo en la discografa y la creacin de Zitarrosa. As como
tambin los temas relacionados con los amores contrariados, los
desencuentros, y las pasiones imposibles. Temticas cuasi obsesivas del
poeta y del cantor, ya desde su primer disco Canta Zitarrosa (1966),
evidenciando esa veta que explorar a lo largo de toda su carrera
discogrfica, hasta su ltimo trabajo, compartido con Hctor Numa Moraes
(Sobre pjaros y almas). Al igual que el amor.

Zitarrosa aborda el amor desde la veta ms ntima del ser, abandonando ese
carcter casi telrico y cursi que otros poetas han adoptado, o harto
repetido como el de los malos boleros, donde la pasin amorosa se impregna
de la sangre en una copa rota, o las traiciones rubricadas con la muerte.
El amor es ms intimista, ms humano.

Desprovisto de toda esa tragedia melodramtica que atraviesa casi todas las
expresiones musicales, con sus idas y venidas, con sus consabidas ausencias
y nostalgias. "Si te vas, / quiero verte partir, / saber que te has ido; /
sin adioses el amar y el morir / nunca son olvido" ("Si te vas").

"Stefanie", una de sus composiciones ms conocidas y celebradas, "es una
cancin de amor", expresa Zitarrosa, "pero alude al hecho mismo de que la
prostitucin, en el mundo capitalista es, en todo caso, nada menos que el
resultado de la explotacin del hombre por el hombre, no obstante es una
cancin de amor, al ser humano, no a la prostituta, a aquella mujer con la
que uno pudo o no tener una relacin sexual, pero s una relacin de
afecto, nacida a partir del reconocimiento de que se trata de un ser humano
que tambin es capaz de amor".

Los pjaros, una temtica casi inusual para un cantor popular, son una
recurrencia desde las primeras composiciones de Zitarrosa, hasta ese ltimo
trabajo que result de edicin pstuma, marcando desde la cartula misma
esa temtica alada que persigui al autor por toda su creacin. Ms propio
para un autor musical de raz folclrica hubiera sido hablar de caballos,
las desgastadas imgenes de taperas semiderruidas, o los duelos criollos
cuasi borgeanos que pretenden limpiar el honor del personaje y que reflejan
una realidad prehistrica. Aunque tampoco esquiv las temticas
tradicionalistas, o de corte histrico, Zitarrosa opta por otro camino. "La
prxima cancin la cantar el pueblo", expres alguna vez, "si cree que
est bien. Nosotros los cantores tenemos que cantar lo que el pueblo
siente".

Sus pjaros estn presentes quiz por ese espritu libertario (como era
comn decir en la poca pre y pos dictadura), por ese amor hacia el
pensamiento sin rejas, que lo llev a un exilio que lo desgarr. Otro
elemento extrao, si se quiere, y que se le sum al ya muy personal atuendo
del cantor (riguroso traje negro, corbata, y cabellos engominados
precediendo a los guitarristas en una actitud gardeliana), es su
composicin "Milonga por Beethoven". Sin dudas un caso extrao en el
cancionero nacional, y posiblemente la nica composicin con base netamente
popular, donde se le rinde tributo a un compositor de la denominada "msica
culta": "poco supo del buen amor / busc compaera y hall / slo alguna
flor, / rococ. / Tuvo la bandera y honor / slo su sordera lo am".

Msica y texto compuesto a la par, consiguiendo, segn Washington Benavides
"inslitas rimas" con irregularidades en la mtrica del texto que se acopla
con los tonos que la msica le va dando. "En este grupo se inscriben la
mayora de las zambas iniciales que compuso Zitarrosa", agrega Benavides.
"Pero en este mismo grupo aparecen obras definitivas, como 'El violn de
Becho', donde el poeta recurre a los pareados para componer un inolvidable
retrato potico del msico amigo, con imgenes que estarn entre los
mejores logros de la cancin y la poesa uruguaya".

"Nosotros los cantores tenemos que cantar lo que el pueblo siente y nos
equivocamos muy a menudo, especialmente cuando nos sentimos la vanguardia",
expres Zitarrosa refirindose al canto como intrprete de la realidad, "la
vanguardia es la clase obrera. No somos creadores, somos recreadores de lo
que la gente siente y piensa, prendiendo el fuego, arreglando un zapato o
creyendo en Dios sin razones suficientes, pero hasta por necesidad de
sentirse un hombre entre los hombres". Y ese pueblo, el 17 de enero de
1989, cuando el poeta y el cantor pasaba a ser recuerdo, "llevaban tu
muerte all adelante" parafraseando a Jos "Pepe" Guerra, "sin ms seas
que el dolor que los una. Cosa seria".

En las paredes se ley "El violn de Becho est llorando y nosotros
tambin", por esas manos annimas hacia quien iba destinada la poesa y la
pasin de Zitarrosa. "No llores, canta", fue otra de las frases repetidas
en los muros montevideanos, o un sugestivo "hasta luego Alfredo", entre
flores y guitarras.



Viglietti, un cantor para leer

Daniel Viglietti (Montevideo, 1939) se nutre del folklore tradicional,
asumiendo una propuesta acadmica, como pocos, pero no exento de la
sensibilidad popular. Algo que lo convierte en una extraa y atractiva
mezcla de poeta depurado y cantor popular. Algo que incluso ha llevado a
algunos crticos a comparar su propuesta musical y potica con la impuesta
al tango por Astor Piazzolla, o como lo afirma Elbio Rodrguez Barilari:
"Despus de Gardel (Viglietti), sigue siendo el msico uruguayo ms
conocido por el mundo". Con una marcada posicin poltica de izquierda,
reflejada en sus textos. Si bien la ideologa poltica de Viglietti puede o
no ser compartida, la estructura de sus textos lleva al reconocimiento,
ante la belleza potica-musical. Inclusive las composiciones "panfletarias"
como "El Chueco Maciel" o "A desalambrar", tienen la belleza rotunda de
texto y msica que aplasta cualquier argumento de sus detractores. "Te
contar una historia / amarga o ms. / Te la canto por eso / y que caray. /
Era Van-Dig la aldea / all en Vietnam. / Era, digo, una escuela, / no digo
ms. / Vinieron por el aire, / vuelo mortal. / Qued slo un cuaderno, / no
digo ms" ("Dinh-Hung, Juglar").

Contemporneo al nacimiento del "canto popular" y sus cultores ms
destacados, a diferencia de ellos, Viglietti fue tomando diferentes
elementos hasta conformar un estilo para nada convencional para los cnones
folclricos en su sentido ms ortodoxo.

"A fines del '60 es todo un guitarrista", agrega Rodrguez Barilari. "Lo
recuerdo siendo todava un nio, en un concierto del Centro de Proteccin
de Chferes haciendo Miln, Sor, Bach, Villa Lobos...".

En su ltima visita a Mercedes, en una rueda informal entre amigos, tras su
concierto, nos cont de sus primeros aos de guitarrista junto a su padre,
haciendo tangos en las fonoplateas radiales. Todo ello confluye en su
propuesta musical y potica, convirtindolo en un cantor para leer.

A diferencia de sus contemporneos, las letras de Viglietti se develan en
la intimidad de la lectura, en tanto sobre el escenario, el ritmo de msica
y texto permiten otra lectura a profundizar al leer el texto.

Quiz por ello su produccin no es para nada profusa, aunque sus discos son
vendidos por miles. "Soy lento", nos dijo ante la casi exigencia sobre una
produccin discogrfica mayor (el trabajo anterior a Esdrjulo -1993-, es A
dos voces, junto a Mario Benedetti, grabado entre 1985 y 1987). Una
lentitud influenciada quiz por la meticulosidad de sus textos.

Esdrjulo es el ms claro reflejo de esa conjuncin entre el guitarrista y
el poeta, donde confluyen la msica antigua y la milonga, sus fuentes, que
por evolucin, o nuevas premisas, le han llevado a virar en algo la
estructura de sus poemas. Nos encontramos con un Viglietti menos directo,
donde la sutileza juega un papel preponderante en la seduccin del pblico.
Un trabajo rotundo en conjunto, con temas tales como "Cancin para armar"
de una sutileza tal que ni por asomo se acerca al golpe bajo al abordar un
tema tan atroz como la tortura: "...la cabeza bajo el agua / como un pez de
branquia rota / te recorre hasta la infancia / te encapucha la alegra / no
esperaba esto que espero / de codos bajo la noche / en el da lastimado /
nadie sabe qu le espera".

Esa confluencia entre las diferentes tendencias musicales que conviven en
la creacin de Viglietti y los estilos ms tradicionales de este suelo, se
reflejan en "La llamarada", por ejemplo, cuando el poeta canta "El sueldo
de un pin carrero / nunca se debe aumentar, / pa que valore el dinero / y
no aprenda a malgastar. / Los piones, dijo el dotor, / no son hombres
delicaos, / a ellos no le hace el dolor / porque estn acostumbraos"; con
una base rtmica poco tradicionalista para el lenguaje utilizado.

"La cancin de Trilce" (su hija), es un exponente de la fusin de un texto,
si se quiere pueril, con una musicalidad difcilmente igualable: "tan
chiqu / tan chiquita que es la tierra / si la mi / si la miran desde el
sol / tan chiqu / tan chiquita que es la infancia / cuando vi / cuando
vino se escap".

Algo que en otros autores se trasunta en una conjuncin entre un texto
sencillo y una base rtmica de corte tradicional, y que en Viglietti se
colma de timbres musicales emparentados con la sonoridad del idioma y su
mtrica.



Rubn Lena, el color oriental

Cuando Rubn Lena (1925-1995) compuso "La Uera" no poda imaginarse que se
convertira en el inicio del renacimiento de la msica popular uruguaya. En
esos aos, la difusin del folklore se circunscriba a las composiciones
argentinas (Atahualpa Yupanqui, Los Fronterizos, Los Chalchaleros).

Rubn Lena, uno de los iniciadores de la msica popular uruguaya en su
estructura actual, conoca las composiciones del salteo Vctor Lima y "los
tres o cuatro tonos que saba de la guitarra". Ello sumado a una especial
sensibilidad potica, sirvi como activador de la creacin de uno de los
ms prolficos autores uruguayos, que si bien se cie a las estructuras del
criollismo, no se at a ella, componiendo incluso temas carnavaleros, sones
y serraneras. Su viaje a Venezuela en 1959 por motivos de su profesin de
maestro, fue otro detonante: "yo haba llegado a Venezuela y traa la
intencin de hacer canciones, porque a nosotros, como pas, nos faltaba una
identidad en ese aspecto, que se me haba revelado sintiendo cantar a los
compaeros de estudios de 21 pases latinoamericanos durante ese ao de
convivencia".

Cuando por una radio escuch a Los Olimareos cantar "La Uera" tuvo esa
conviccin: "no haba casi canciones y haba que hacerlas, no haba por lo
tanto un pblico para eso que no haba sido hecho, y haba que crearlo. Los
cantores estaban con sus gargantas jvenes, vehculos de expresin de dos
excelentes personas en formacin. La cuestin era poner en movimiento los
sueos", explicara dos dcadas despus. Posteriormente Lena sera la
siquis que Los Olimareos plasmaran en las grabaciones, una tercera voz no
audible que dio estilo y personalidad al do.

Nacieron as temas que hoy resultan imprescindibles al realizar un racconto
del canto popular, como "La Ariscona", "De Cojinillo", "Noche noche", y el
que se convertira en un himno popular: "A don Jos".

En Lena el criollismo y la tradicin se redimensionan, se expanden como la
simpleza del hombre de campo, no exento de sabidura. La potica de Lena no
escapa a los devenires ms simples del ser humano, y las angustias ms
universales. "Mis canciones tienen versos de valor universal y definitivo,
para siempre, pero el valor de esos versos no lo es. Son ocasionales. Claro
est, tiene un valor afectivo que cuenta, y mucho para m...", dijo alguna
vez con su particular modestia.

La simpleza en "El nio enfermo", acosado por la fiebre y la tos: "Las
pobres puertas no quieren / dejar al viento pasar... / Y en la alta noche
una madre / oye al nio delirar. / -Los caballos, los caballos / me miran
de la pared; / tienen los labios resecos / mamita que tienen sed...". O
letras cargadas de irona, como "Boca de Tormenta": "Cosa fiera que sera /
sentir a un cantor cantar / cantar montao a caballo / rodeao de perros
cantar. / Cantar con la lanza al brazo / calzoncillo y chirip / bigote
amarillo de humo / de tanto y tanto pitar, / con china en las ancas / y que
supiera montar, y que terminao el canto / bajo un aplauso cerrao / se
desarmara el caballo / por ser de cartn pintao". Potica que pasa por "El
cuello de botella" del hombre comn con sus problemas y sueos: "El cuello
de botella / el corredor del diablo / viene abriendo la noche / como en
exhibicin / el cuello de botella / en toda circunstancia / es como el fin
de mes...".



Espejo de la sociedad

En el canto popular uruguayo, e implcitamente la poesa, confluyen en esa
mezcla: el criollismo, la murga, las nuevas tendencias musicales y poticas
(Jaime Roos se define como un rockero que fusiona diferentes ritmos "a la
uruguaya"); y por supuesto el tango, que es toda una mezcla en s mismo. El
reflejo socio-cultural-poltico confluye en esta propuesta potica, en una
lista que resulta en exceso extensa, y que abarcara a todos, o casi todos
sus exponentes. Desde Alfredo Zitarrosa con su canto netamente oriental que
metamorfosea el idioma, pasando por Daniel Viglietti y las metamorfosis y
fusiones entre el idioma y la msica, que se repite en Jaime Roos, y con un
sentido "ms paisano" se refleja tambin en Rubn Lena, Anbal Sampayo y
tantos otros.

Por otro lado, y en lo estrictamente potico, efectuar una resea de
autores resultara por dems acotada ante la vastedad de poemas para ser
cantados, lo que popularmente se denominan canciones. Estas canciones,
despreciadas por parte de los crticos literarios, han sido dejadas de lado
junto a esos poetas muchas veces intuitivos, y otras tantas actuando a
sabiendas, buscando llegar a un pblico ms vasto.

En virtud de todo esto preferimos mostrar tres patas de una mesa que desde
ya decimos se presentar renga ante la profusin de grabaciones y textos.
Parafraseando a Rubn Lena, habr que escribir esas crticas que valoricen
a estos autores, los definan (con todo lo subjetivo que tienen las
crticas), y a la vez nos identifiquen.

Evidentemente que hablar de poesa musical uruguaya y no hacer mencin al
tango, el candombe y la murga, es un olvido ms que notorio, pero
entendemos que son tendencias que no reflejan al Uruguay en su conjunto. La
murga, ntida expresin cultural uruguaya, herencia espaola que satiriza
la actualidad, nacida de los estratos sociales econmicamente ms humildes,
en la actualidad se presenta dividida entre Montevideo y el resto del pas.
Notoriamente diferenciada en su propuesta escnica y de textos. En las
murgas del mal llamado interior (la pregunta sera si Montevideo est en el
exterior uruguayo), la calidad de sus textos difiere de las capitalinas,
as como las formas de interpretacin y planteamiento escnico.

El candombe, por influencia de la raza negra es un exponente ms bien de la
capital, dndose slo algunas muestras en pocos departamentos del pas.

El tango, debido a diferentes razones, tiende a convertirse en una
expresin musical tnica, ms que en el espejo de una cultura. Refleja una
sociedad anterior, dibuja una realidad, que si bien en algunos textos
denota actualidad, en nada expresa los devenires del ser humano de las
ciudades uruguayas, y sus personajes son ms bien un hbrido
porteo-montevideano. Adems, fueron escasos, y hasta tmidos los intentos
del canto popular de sumar al tango a los ritmos interpretativos.

Aplacadas las pasiones polticas, tras que el pas se reincorpor a la vida
democrtica, el canto popular fue dejando de lado ese perfil de protesta y
gan en diversidad temtica y musical.

Esa ruptura llev a las nuevas generaciones a abordar diferentes temas de
corte social, algo que hasta entonces estaba reservado al criollismo,
irrumpiendo Jaime Roos con "Los Olmpicos" planteando la problemtica de
aquellos que partieron en busca de otros horizontes econmicos.

El poeta norteamericano Ezra Pound deca que la poesa estaba ms cerca de
la msica que de la literatura, por las correspondencias de sonoridad entre
ambas. Trabajo ms que arduo ser pues, decodificar a estos autores que,
por pequeeces o mezquindades, a lo largo de la historia han sido relegados
y menospreciados, cuando son ellos los que verdaderamente llevan la belleza
de la poesa a todos los seres sin distingos.

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** De los inconvenientes del escepticismo pertinaz
       David Colina

   *** Vitral con pjaros (extractos)
       Jorge Etcheverry

   *** Lamento en penumbra
       Vanesa Ordovs Garca

   *** El dilema de un arcngel
       Rafael Batista Cceres

   *** La cacera de Almenara
       Roger Vilar

   *** Fisura de boca (extractos)
       Mara Neder

   *** Dos relatos
       Ivn Humans Bespn

   *** Poemas
       Guillermo Quijano Rueda

   *** Cuatro textos
       Loreto Seplveda

   *** Poemas
       Erasmo Fernndez

   *** Fatalidad
       Ricardo A. Halperin

   *** Poemas
       Hctor Loza Gonzlez

   *** Cesreo Mala Muerte
       Francisco Font Acevedo

   *** Poemas
       Maritza Aguirre

   *** Tres cuentos
       Carmen Garrido Ortiz

   *** El lenguaje inefable (La pista blanca y otros poemas)
       Rolando Gabrielli



=== De los inconvenientes del escepticismo pertinaz      David Colina =====

      (Nota del editor: hace pocas semanas se anunci el veredicto del
      concurso Iniciantes 2005, organizado por la Coordinacin de
      Literatura de la Gobernacin del Estado Tchira, en Venezuela. El
      ganador del primer premio es el escritor David Colina, un abogado
      tachirense que ha destacado en el mbito de las letras, en el cual
      fue introducido por su abuelo, el poeta Jos Isaac Colina. El cuento
      que presentamos a continuacin, con el que Colina se adjudic el
      primer premio en el certamen mencionado, fue positivamente evaluado
      por los miembros del jurado, los escritores Ins Ruiz, Eduardo
      Viloria y Betsimar Seplveda).

Por aquellos das un hombre poda traer con facilidad al Demonio a su
presencia, es decir, invocarlo, aunque el trmino en s haba cado en
desuso y, por qu no decirlo, en cierto descrdito. Qu ocurra? Por qu
haban cambiado los antiguos mtodos? El Enemigo Malo se encontraba
reflexionando en una oportunidad sobre la naturaleza del rol desempeado
por l en el Cosmos y concluy que su propuesta poda ser considerada una
va alternativa de algo que no se apur a definir. Se saba dueo de muchas
verdades tangibles y verificables. Era hermoso y tena lo que se conoce
comnmente como buen gusto. Muchos le amaban y le agradecan sus favores y
su deferencia. Entonces, eran necesarios los formalismos, para, a fin de
cuentas, tratar asuntos terrenales? En modo alguno era Dios, que si lo
fuera bien sabra darse su puesto. En consecuencia declar el final de la
vigencia de la Clavicula Salomonis, del Gran Grimorio y de otros grimorios
no tan grandes pero por igual tiles para las impetraciones demonacas.
"Tales composiciones en verso rimado y con mtrica, son anacrnicas ante la
inmensa popularidad y conveniencia del verso libre", deca en parte la
Resolucin redactada al efecto por sus amanuenses.

Dirigirse al Diablo, por tanto, de modo respetuoso y amable era suficiente.
El aumento de la demanda determin el establecimiento de algunas reglas: en
caso de no obtener una respuesta inmediata se peda esperar, pues no
constaba en ninguna escritura o libro sagrado de alguna de las grandes
religiones que el diablo tuviese el don de la ubicuidad. Exista el derecho
de no acudir nunca y, luego de los tiempos primeros de entusiasmo, se cre
una comisin que revisaba los caracteres fundamentales de las solicitudes y
desechaba las que consideraba frvolas, poco serias o fruto apenas de la
curiosidad. Por ltimo, poda Lucifer responder por delegacin, ocasin en
la cual el subalterno, Asmodeo, Legin o ngel cado nada clebre,
presentaba el respectivo documento autenticado.

Existiendo tan favorables condiciones Miguel invoc al demonio, para que le
aliviase de la presin arterial alta que le aquejaba y, de una vez, para
librarse de un enemigo, rivalidad originada en una vieja rencilla de amor.
Eligi como sitio su cuarto y la hora, quince minutos pasada la media
noche, luego de la partida de un amigo que le visitaba siempre en las
ocasiones ms inoportunas. La habitacin de Miguel era pequea y los
muebles estaban distribuidos de manera inapropiada, creando en conjunto una
sensacin de opresin poco cnsona con una hipotticamente espectacular
entrada demonaca acompaada de humo, fuego y olores nauseabundos. La cama
estaba particularmente mal colocada en el centro de la habitacin as que
la empuj hasta la pared. En el nuevo espacio libre estaban algunas medias
llenas de polvo cuyas parejas haba echado a la basura haca mucho tiempo y
una libreta escolar que no recordaba haber visto nunca, pero que deca en
su exterior, en letra grande que pareca la suya, "INFORME". Apart todo
esto a un lado con los pies y se sent en la cama. Durante un rato no
demasiado largo solo mir algn punto indefinido en la pared. Ante la
ausencia de formalismos no tena la menor idea de qu hacer.

La puerta se abri y entr un demonio que no tena particular aspecto de
serlo. Miguel no se sorprendi. Es decir, le asust, como es lgico, la
idea de la presencia infernal y, en cierta manera, le asombr el aspecto
vulgar del visitante (pantaln marrn, camisa a rayas, rostro regordete y
nada ms para recordar) pero, desde su actual manera de considerar las
cosas, se hubiese sobresaltado ms de ver a su madre o a su hermano
franquear la puerta. El demonio le mir.

-Hola -dijo Miguel.

-Hola -dijo el demonio-. Soy Arioch, demonio de la venganza convenida.

-Ok -dijo Miguel.

El demonio coloc sobre la cama un montn de papeles atados con ligas de
hule rojas. Algunos, segn se vea, haban sido mojados y se haban secado,
adquiriendo una deformidad caracterstica. El conjunto ola de manera
repulsiva. Miguel consider poco prudente revisarlos y no los toc, aunque
tal vez, pensara un rato despus y luego de comprobar el lamentable estado
de sus sbanas, hubiese sido mejor tomarlos, darles una mirada distrada y
colocarlos en el piso. El demonio sonri. Miguel se sinti confiado de
pronto, con esa confianza que estamos seguros de haber experimentado en la
primera oportunidad que hablamos con un amigo entraable.

-Ah estn los documentos -dijo-. Como vers, todo es legal y conforme a
derecho.

-Claro.

-No tengo ningn apuro, pero, por favor, dime de qu se trata.

-Ah, s.

-...

-Claro, s, mi presin arterial. Sube y sube. He adquirido hbitos sanos de
vida. Esas cosas, mucho ejercicio, poca sal, disminucin del estrs. Me
aburren esas cosas. Y la tensin se mantiene arriba. Ahora mismo est alta.
Mi cara se calienta, mis manos se calientan, me zumban los odos.

-Has ido al mdico?

-S. Lo de siempre.

-Pastillas.

-Cada vez ms. Una tras otra.

-Tienes algo contra las pastillas?

-No me gustan. A uno le duele la cabeza y toma una pastilla. No puede
dormir: pastilla. Ests deprimido, tu vida es un asco: pastillas. A ese
paso uno necesitar pastillas para todo. Es decir, una vez est bien, pero
no es as. Te acostumbras, hasta te agrada. Es sencillo que toda la
responsabilidad la asuma una pastilla.

-Ja! Cmo puede ser responsable una pastilla?

-Pues la pastilla asume el lugar de la conciencia, por tanto la
responsabilidad de los actos se traslada a la pastilla. Uno no es
moralmente imputable.

-Hablas tonteras, pero me diviertes. Ahora vas a decirme que son las
pastillas las que van al infierno. Te imaginas eso? Es una soberana
tontera; en el fuego del infierno se tuestan las almas, no los productos
farmacuticos.

-Por favor.

-Qu?

-No vengas con eso. El alma no existe.

-Que no existe?

-No.

-Qu ofreces, entonces, para nuestra transaccin?

-Qu te interesa?

-Tu casa est llena de porqueras, te ser sincero. Tienes mal gusto y poco
dinero. No me interesa nada que tengas aqu, en las gavetas o en el clset.
Solo quiero tu alma.

-No hay problema. Cuenta con un buen negocio -dijo Miguel y ri.

-No termino de entender.

-Pensaba estafarte. Vers. El alma no existe. No puede haber comercio sobre
ella. Se supone que me otorgars algunos favores a cambio de mi alma
inmortal. Tendrs la amabilidad de esperar hasta que yo muera. Pero al
momento de mi muerte te llevars la sorpresa de no encontrar nada para
cargarte, ni un poco de aire o un poco de polvo porque lo que llamas alma
son algunas reacciones qumicas que la ciencia ya identific hace rato.
Ahora, te lo digo, el alma no existe. No se puede hablar ahora de timo
porque te lo estoy diciendo, no obtendrs de m nada que valga la pena, al
menos en los trminos que deseas. Pero si insistes en que existe el alma y
por ella me dars algo a cambio, pues sigamos adelante. Soy un hombre
prctico. Si existiera el alma, si estuviera seguro de la continuidad
ultraterrena de la existencia, no sera tan tonto como para cambiar una
eternidad de dicha y de divina contemplacin, sea sta lo que sea, por una
efmera felicidad material, por un montn de porqueras.

-Me dirs que el infierno tampoco existe.

-Claro, debe existir, como sitio del cual vienes, porque de algn lado
debes venir.

-Ah, entonces el diablo existe pero no existe el alma. Sigue.

-Claro. Una vez alguien dijo ms o menos esto: que la gente no crea en la
existencia de Dios lo entiendo; pero que no crea en el demonio, eso s que
no me entra en la cabeza. De algn lado tiene que venir tanto mal que vemos
en todos lados.

-Y lo que se llama bien, de dnde viene?

-Bien? Ah, s! De la casualidad. Del azar. Vers, la gente tiene
motivaciones en extremo egostas. Por ejemplo, en una maana fra t
quieres tomar un bao tibio. Si esto implica la muerte de una hermosa nia
o de una nia fea, digamos para que no me acuses de pedfilo...

-No me pas por la mente en ningn momento esa acusacin.

-En fin, implica la muerte de alguien que no tiene mayores razones que
justifiquen su muerte. Qu hace uno entonces? La mente subconsciente hace
todos los esfuerzos necesarios para que no te enteres del hecho: ruidos
misteriosos en las casas muy espaciosas, ftbol, cancioncitas romnticas
cantadas a media voz. Un gran trabajo. Pero al final te enteras,
interrumpes tu bao y abres el grifo del agua fra. Sales a la calle, con
fro y mal humor. Al da siguiente es igual, porque un hombre debe salir
baado y afeitado a la calle. Es su naturaleza. El da y sus afanes te
mantienen ocupado, no piensas demasiado en el asunto y si piensas, te res
un poco o lo comentas con algunos amigos a la hora del almuerzo o cuando
caminas por un sitio tranquilo, inventando chistes a costa del asunto. As
pasan algunos meses. Pero una maana, una maana cualquiera, abres el grifo
del agua caliente, chorros de agua y vapor caen y sabes que por ah en el
mundo est el llanto desconsolado de un ser inocente que muere y la intil
actividad de los que le aman. Muere, pues, as, simple y terrible. O simple
nada ms. Todos se llenan de miedo, las cosas no son como parecen, como que
la muerte no tuvo sentido. Los grandes valores no quedaron demostrados. De
all a que el hombre normal se sienta solo y desamparado, no hay gran
trecho. Entonces ocurre. Un magnate contempla la escena, transmitida en
cadena nacional. El magnate, un tipo inteligente y dueo del mejor corazn
que pudieron encontrar sus mdicos, entiende todo de inmediato y presiente
una cada sensible en las ventas. Al instante llama a su secretaria, quien
lo contacta de inmediato con su administrador general. "Cunto dinero
tenemos para caridad? NO BASTA!". Al rato existe una nueva fundacin,
miles de nios son salvados. Una estatua se erige en memoria del ser que
sufri para que los dems no lo hicieran. Y aunque una estatua puede ser
presa fcil de las deyecciones de los vagos y de los borrachos, se la juzga
monumento inmejorable y de gran valor artstico, por lo que los padres
llevan a sus hijos los domingos a verla, compran helados y estampas y
regresan a casa con el corazn contento y la conciencia limpia. Qu ms
grande bien se pudo lograr?

-Qu ocurri en tu cuento, al final, con los baos tibios?

-Ah, claro. Que todos pudieron tomarlos cuantas veces quisieron.

-Un final demasiado simple. No resistes la tentacin de moralizar. Pero
volvamos a lo nuestro. Queras que viniese por tu problema de tensin alta.
Slo eso?

-Eso y otra cosa. Una vez me enamor. Mucho. Suele ocurrir. Uno no sabe
cuando pasa. A los amigos se asegura lo contrario, que apenas es sexo y
luego, adis. Pero uno se enamora y tiene su novia. Ella era rubia y
pequea. Muy linda y me quera. Se llamaba Isabel. A los seis meses nos
dejamos. Es decir, ella me dej por un tipo que tena una camioneta. Yo
pensaba que el tipo tena cara de idiota, de dbil mental, pero luego pens
que esa apreciacin no era del todo objetiva. Lo dej as. El tipo dej a
Isabel luego de un tiempo. Un da lo conoc en una licorera y me trajo
hasta la casa. Luego lo vea en todos lados, pasaba muy rpido en la
camioneta y saludaba. Un da lo encontr almorzando en un restaurante y
hablamos mucho rato. Al tipo le gustaba el ftbol.

-Por favor, no vengas con otro cuento moralizante y largo.

-Es gran cosa el ftbol. Decid, entonces, no dejarme llevar por el rencor,
pues con eso slo lograra dejar de apreciar y disfrutar lo que pudiera
tener de bueno la amistad con el tipo. Salimos con unas mujeres. Es
increble la cantidad de muchachas hermosas que conoca en los barrios
pobres. La amistad iba bien. Me cont su vida. Nada del otro mundo. As
pasaron los momentos del entusiasmo. Entonces not que el tipo no se baaba
muy seguido ni con demasiado cuidado. Ola bastante mal, una mezcla
repugnante de olores corporales.

-Eres muy delicado.

-No lo soy, es decir, no muy delicado. Pero el tipo era realmente una
letrina. Has imaginado alguna vez que la mierda pueda sudar? Me daba asco
pensar en las mujeres que se acostaban con l. Isabel era una puerca. Quise
rehuir su compaa, pero, creo, el tipo me haba tomado mucho cario. Me
buscaba y bebamos por toda la ciudad. Agarraba mi cerveza -siempre
tombamos cerveza- y me haca a un lado, buscando un aire menos inmundo. No
s si el tipo se dio cuenta y decidi molestarme o slo lo hizo porque s,
pero comenz a acercarse a m y a abrazarme diciendo que era yo su gran
amigo y cosas as. El olor ya era bastante. Y ahora vena este tipo y me
abrazaba, sobre todo en lugares pblicos y con mucha gente. Me incomodaba
mucho. La gente comentaba cosas y rea. Le dije que no me abrazara ms.
Dijo que no lo iba a hacer ms. A los das volva a abrazarme. Entonces
not que el tipo comenzaba a repetir todas las historias que me contaba.
Gran parte de sus peroratas versaban sobre sus hazaas sexuales, sus
grandes borracheras y negocios con ganado o terrenos en los cuales siempre
ganaba enormes cantidades de dinero gracias a su inteligencia y falta de
escrpulos. En las nuevas versiones de sus cuentos todo estaba magnificado:
en vez de una mujer llevaba tres a un hotel -una menor de edad, por cierto,
era una de las tres-; en vez de beber una noche y un da haba bebido un
mes en la playa, apenas haciendo pausas para dormir, comer e ir al bao; en
vez de dejar sin comisin a un socio, lo haba abandonado sin dinero y
completamente borracho en un bar perdido en el llano. Luego volvi con los
abrazos. Alguien que pasaba en un auto nos grit, riendo, "maricas".
Entonces golpe al tipo y el tipo me golpe y yo me fui en un taxi. Y al
otro da el tipo estaba buscndome de nuevo.

-Y qu con eso?

-Que me di cuenta de que odiaba al tipo con todas mis fuerzas, lo odiaba
demasiado. El odio me llenaba el cuerpo (si existiera el alma, tambin la
hubiera llenado) -agreg Miguel riendo-. Y apenas bastaba con que algo me
lo recordase, as fuera de manera casual y entonces mi presin arterial se
disparaba. Ahora s que ese odio realmente me va a matar. Por ende, el tipo
tiene que morir para que yo siga vivo.

-Eso es lo otro?

-S.

-Est bien. Ser fcil. Siempre es fcil.

-Este...

-Quieres saber qu voy a hacer con tu problema de hipertensin?

-Claro.

-Te traigo unas pastillas. Te las vas a tomar?

-Pero Me curo, as, definitivamente?

-S.

-Dame pues.

Arioch le entreg tres pastillas pequeas y amarillas. Miguel las meti en
su boca y sali un momento de la habitacin. "Voy por agua", dijo. Regres
sorprendido por la hora. El demonio hizo un gesto de despedida. Miguel lo
mir molesto.

-No quedamos en nada con lo del tipo -dijo.

-Bueno, maana al medioda. El tipo va a almorzar siempre en el mismo
sitio.

-No s si siempre, pero le gusta mucho ir al Tercio.

-Va siempre. Nos vemos al frente al medioda.

-Otra cosa... -dijo Miguel.

-S? Dime.

-Pues te vas y no me vas a decir nada. Pens que un demonio tendra una
conversacin ms interesante, que me dira grandes secretos, cosas
terribles, no s, al menos cosas interesantes... No s...

-Cmo queras que lo hiciera si no parabas de hablar? -pregunt Arioch y
se fue rpidamente del lugar.

- o -

Miguel lleg, como era su costumbre, media hora antes al lugar sealado. Se
par en la esquina, frente al restaurante y con la calzada de por medio. Se
distrajo mirando la gente que pasaba. "Era un juego que haba ideado cuando
nio", dijo luego Miguel, "yo vea a la gente a la cara e intentaba
adivinar cmo eran ellos y qu les preocupaba o les alegraba, segn la
expresin que llevasen. Cuando estuve en el liceo me sent decepcionado,
pues al menos tres de mis amigos me comentaron que jugaban a lo mismo en su
infancia".

A las doce el tipo no lleg; a las doce y cuarto-doce y veinte la camioneta
se estacion a unos metros del Tercio. Miguel se ocult tras de un vehculo
y observ. El tipo se baj del automvil y Arioch apareci corriendo desde
la otra esquina. El tipo comenz a caminar hacia la entrada y en el momento
en que se dispona a subir las tres gradas del acceso, Arioch (que no se
haba cambiado de ropa) llam al tipo por su nombre y lo agarr por el
hombro. El tipo se solt y lo mir molesto. Arioch volvi a tomarlo, esta
vez por el antebrazo. El tipo forceje pero era evidente que sus fuerzas no
se comparaban con las del demonio, quien con la otra mano lo oblig a
mirarlo de frente. El incidente llam la atencin de los circunstantes,
quienes comenzaron a agruparse alrededor. Miguel aprovech para acercarse.
El demonio baj la cabeza hasta que su boca estuvo junto al odo del tipo y
musit algunas palabras. Las piernas del hombre se doblaron y cay al piso,
arrastrando consigo a Arioch. El hombre intent arrastrarse, llorando y
escupiendo baba. El demonio sac de su pantaln un cuchillo y lo clav en
el vientre del tipo. La gente retrocedi varios pasos. Miguel vio manar la
sangre y vio o crey ver, porque no tena control de sus sentidos, cmo se
sucedieron pualadas en manos, orejas, sexo, trquea, hipfisis. Arioch se
puso entonces de pie y con la mano derecha sac, tambin del pantaln, una
cola negra que hizo girar en el aire con habilidad de music hall mientras
danzaba alrededor del tipo agonizante. Miguel corri hacia cualquier lado
entre vapores que palpitaban. De repente se oy un grito poderoso: "ESTA
NOCHE EN EL MISMO SITIO".

- o -

-Aqu estoy -dijo Arioch, entrando a la habitacin.

-Aj.

-Bueno, qu te pareci todo?

-Estuvo... bien.

-Como no me diste detalles proced segn mi gusto.

-Estuvo bien.

-Cmo te cay la medicina?

-Bien. Es que uno se enferma y se acostumbra y luego ni se acuerda cmo era
sentirse bien.

-Estuve pensando en nuestro negocio y quiero hacerte un regalo. Junta las
manos con los dedos entrelazados, pero deja extendidos los ndices.

-As?

-S. Separa ahora lo ms que puedas los ndices y espera unos segundos.

Una chispa salt en el vaco ubicado entre ambos dedos y acto seguido la
sustituy una llama que se extendi lmpida. Miguel, asustado, separ las
manos y la llama desapareci. El demonio ri.

-Tambin te traje esto -dijo el demonio entregando a Miguel una bolsa de
tela-, son cigarros, de muy buena calidad. Disfrtalos.

-Es que no fumo.

-Ah, pues el truco te servir para sorprender en las fiestas. No, pues,
luego vengo y te enseo algunas cosas ms, para que te ganes la vida sin
tener que hacer gran esfuerzo.

-Otra cosa...

-Dime.

-Por qu bailabas alrededor del tipo?

-Que por qu lo haca? No estaba claro? Tengo que revisar eso... Pues era
para que todos se dieran cuenta que me iba a llevar su alma al infierno. Un
poco de publicidad, pudiera decirse.

-...

-S?

-De verdad te llevaste su alma al infierno?

-Ahora crees? -pregunt Arioch y se fue, prometiendo volver apenas
encontrase un tiempo libre.

Miguel record que no haba preguntado al demonio qu haba dicho al odo
del tipo. Se hizo el firme propsito de hacerlo la prxima vez que lo
viera.

** David Colina
   dagercol@gmail.com
   Escritor venezolano (San Cristbal, Tchira, 1973). Abogado graduado en
   la Universidad Catlica del Tchira (1995), trabaja en la Contralora
   Municipal de San Cristbal desde 1997. Ha publicado trabajos en el
   peridico estudiantil Fuerza y Avance y en la revista literaria Sujeto
   Almado, as como los sitios Ficticia (http://www.ficticia.com) y
   Predicado (http://www.predicado.com). Es miembro fundador del Taller
   Literario Liblula y fue jurado en la parte literaria del Concurso La
   Voz del Torbes (Triba). Con su cuento "De los inconvenientes del
   escepticismo pertinaz" obtuvo el primer premio del concurso Iniciantes
   2005, convocado por la Gobernacin del Estado Tchira.



=== Vitral con pjaros (extractos)      Jorge Etcheverry ==================

      (Nota del editor: Vitral con pjaros es, como dice su autor en la
      breve introduccin, una recopilacin de sus "poemas regalones", un
      mosaico compuesto por poemas de diversa procedencia, temtica,
      factura y poca. Publicado en 2002, es uno de los primeros ttulos de
      la coleccin "Poesa para la Libertad" emprendida por la Editorial
      Poetas Antiimperialistas de Amrica [http://www.poetas.com]. De l
      hemos extrado algunos poemas que aluden a la poesa y a sus
      oficiantes).



*** Metfora

Nos aplasta con su vientre las cabezas
se nos coge de los pies
y humedece nuestras grietas
Caminamos
cuando l re all arriba
sin dejarnos ser imagineros
y las moscas del sudor
se descuelgan entre el pecho y la camisa
Ofrecemos al sol esta mejilla
El aire vibra
finge charcos en las carreteras
o se funde, inmvil
Dejamos descansar
al inquieto saltimbanqui
que nos ocupa los sesos
No se puede dormir y se camina
esperando la noche con el alma sedienta
y se hacen esperar los grandes temas
que surgen finalmente
cuando la noche despliega las violceas alas
al sentir en el costado
el profundo tajo del crepsculo
Momento tal
en que nos salta de los hombros la pereza
y de esto nos hacemos solidarios
sin haber enarbolado espadas
que, en efecto, no han sido empuadas

Ms an, pues no hay asesinato
porque estamos ante un grupo de metforas
El hecho es que cae la noche
no, no cae
pues ella no es ella, en verdad
no pjaro, no doncella alada
para que pudiera caer desde lo alto



*** Surrealismo y cereales

Me dijo que se haba chantado
que ya no escriba

En su pas de origen
viva al tres y al cuatro
era el prototipo del poeta vanguardista

Todava anda de negro
aunque no se nota mucho
entre tanto cabro joven gtico

S que tiene su buen departamento
y que ha ido juntado unas platitas

Su mujer
tiene una regia pega en el gobierno
todos sus amigos exilados
se han establecido

"Ya no puedo escribir, Jorge"
me dijo
"Cmo puede uno explorar el inconsciente,
practicar la escritura automtica
si come cereales con leche
si no puede dormirse?"



*** Contrato editorial

El autor recibir 10 copias gratis
y los derechos de autor
hasta un monto equivalente al 10%
del precio de venta al por menor
por cada volumen que se venda
No podr entregar el libro
mencionado en el contrato
para ser publicado total o parcialmente
sin contar con la autorizacin expresa
del editor firmante
por un ao
a partir de la fecha de publicacin

Al levantarse en la maana
el autor deber pararse cara al sol
y hacer tres reverencias
mientras recita en alta voz
el nombre del editor firmante.



*** La esencia de la poesa

      (No est dedicado a Hlderlin)

A veces
cuando salgo a caminar
el da est un poco nublado
las picadas estn muertas
y aqu estamos
con un hoyo en el tiempo

Y de repente un animal
con carne hecha de memoria
ensueos, el paso del tiempo
te muestra sus garras

La bestia nos mira
desaparece a lo largo de la calle
y no hay mujeres a quienes mirar
amigos con quienes conversar
ni tenemos cambio para llamar por telfono

Y uno que no cree en Dios
y se est poniendo viejo
y a todo el mundo le pasan cosas
pero no a ti

A lo mejor entonces
te sientas por ah a tomarte un caf
y a escribir acerca de las partes vacas
de las mujeres que no estaban
del animal y sus garras
del vaco

La vida sigue su curso
Uno parado en la vereda
Eso es poesa

Y a lo mejor ni siquiera te publican



*** La poesa como pega

Este trabajo enorme
ambiguo
sin valor

Como trabajar en una firma
que fuera todo el mundo
Tratando de condensar el universo
en una estrofa
reflejarlo en un objeto
y a la vez guardar el paso
con la corriente de la realidad

No es fcil

Me pregunto por qu gano tan poco

Pero me consuelo
pensando
que el trabajo de Cristo
era mucho ms importante
y ms difcil
y que lo crucificaron



*** Idea para un concurso

Ya no estoy para la lrica
la concisin del haik est fuera de mi alcance
He tratado un par de veces
pero me salen como chistes malos
No importa
No hay que abandonar las esperanzas
Mand lo mejor de mi trabajo
a un concurso en Espaa
Por supuesto no me saqu nada
Pero este ao no compr
el Poetry Markets
que lista los certmenes poticos
en los pases de habla inglesa
ya que estoy yo mismo
llamando a un concurso
cuyo tema rene
una caracterstica esencial humana
las preocupaciones ambientales
y el Reino animal
tan a mal traer:
La vida sexual
del elefante marino



*** Antipoema para restarse a beneficio

Hace un fro del diablo
Yo nunca aprend a manejar
No me he sentido muy bien ltimamente
(no puedo tomar trago)
Me carga este tipo de comida
Los poetas que leen
son todos psimos
Conozco a todos los msicos
Me s sus canciones de memoria

Si Dios les mand
este desastre natural
Quin soy yo para aliviar su sufrimiento?

** Jorge Etcheverry
   jorgee@magma.ca
   Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
   Ex miembro del Grupo Amrica y la Escuela de Santiago, agrupaciones
   poticas de los sesenta. En Canad desde 1975, ha publicado The Escape
   Artist / El evacionista (Canad, 1981), La calle (Santiago, 1986),
   Tnger (Santiago 1990; versin inglesa, Canad, 1997), A vuelo de pjaro
   (Canad, 1998) y Vitral con pjaros (Ottawa, 2002), adems de la novela
   De chcharas y largavistas (Canad, 1993) y Northern Cronopios,
   antologa de narradores chilenos en Canad (Canad, 1993). Ha publicado
   prosa, poesa y crtica en Chile, Estados Unidos, Canad, Mxico, Cuba y
   Espaa. En 2000 gan el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
   diario de Pancracio Fernndez".



=== Lamento en penumbra      Vanesa Ordovs Garca ========================

En las desesperadas noches, mi amada, sueo contigo. A veces, con los ojos
despiertos y la mente dormida. A veces, con la mente despierta y los ojos
dormidos. As es que no descanso, que te veo a todas horas, aunque ms
realza la penumbra el resplandor cegador de tu silueta, cuya intensidad
borra irremediablemente sus contornos, y, de este modo, con tanto tiempo
que ha que no te veo, dudo si esta silueta tuya haba de ser frgil y
delicada o bien sinuosa y mullida. Pero... qu ms me da! Solamente el
recuerdo de aquellos tus labios de jugosa milgrana avivan la llama en mi
corazn, y siento el cror recorrerme las venas con ardor incontrolable.

Oh, dulce azahar de terciopelo! Cun remotos y cun prximos me parecen
aquellos tiempos en que las suaves sombras arbreas guardaban con cautela
nuestros ignotos encuentros, en que la tenue claridad febea de la luna nos
guiaba en nuestros secretos actos! Amada, sientes lo mismo que yo? Sufres
del mismo deleite? Gozas del mismo pesar? Quiera el cielo que, como almas
gemelas que fuimos, se alen de igual suerte nuestros sentires, a pesar de
los largos aos que nos separan, a pesar de los gruesos muros que nos
desunen.

Clida fue conmigo la piel de tus fros dedos al rozarme los mos por vez
postrera. Con garfas despiadadas te desgarr tu padre de mi seno, con
viperinos verbos maldijo tu madre a aqulla que me engendr. Lbrega qued
mi alcoba, y tan solitaria como su dueo. El dolor rasg mi nombre, la fama
quebr mi honor, perd en la memoria toda nocin de cuanto haba sido, y
slo t y tu sabor de miel almendrada sobrevivieron a mi hecatombe. Ahora
vivo sin vivir, y s que la muerte en modo alguno aliviarme puede.

Pero dime, fragua de amor: es cierto que te hicieron casar? No creas que
quiero creerlo. Descreer lo que oigo, lo intento, aunque no puedo. Hablan
las gentes sobre un varn compasivo y generoso, aunque a la vez temible y
fiero. Y tambin he escuchado cmo en su vida se ha enlazado con tantas
mujeres y cmo tus progenitores pusieron tu destino en la misma senda.

Y dime de nuevo, que no deseo cansarte, mas necesito saberlo: eres feliz?
Pero entindeme bien: lo eres con l? Mucho temo tu respuesta, pues,
cualquiera que sea su forma, me abrir con crueldad insaciable de pual una
grave herida de profundidad insondable. Si afirmativa fuera, mil fuegos de
rabia y celos me prenderan el nima, que pensar no podra en tu entrega a
voluntad y gustosa a quien no fuera mi persona. Y aunque, como cristiano
que soy, sonrer debiera y descansar tranquilo al saberte dichosa, sin
desear ni por un segundo que te acecharan las sombras del desespero que a
m, espritu errante del purgatorio, con su cruento ltigo me subyugan, en
el infierno mis eternos das en muerte vivir prefiriera, que en soledad tan
penoso quebranto doblemente penoso se torna. Y si -la respuesta tuya, digo-
negativa fuera, los surcos que las lgrimas cavaran en tu ajado rostro me
destriparan las entraas, y se me deshilachara el alma en plegarias y
rezos a tu Seor para que te liberara de tan mortferas ataduras.

Ay, roco suave del amanecer! Vetustas son ya mis heridas y, sin embargo,
amargamente supuran. Slo sienten perecedera cura cuando en imagen se me
representa el calor acaramelado de tu hlito, el siseo trmulo de tus
susurros, el amoroso mimo de tus manos. Quisiera compartir contigo una
ltima complicidad nocturna para despedirme, si los hados ciertamente
disponen que ya nunca habremos de estar juntos, que ni adis decirte pude,
y no creo que merecedor sea de tan inhumana porfa. Oh, Dios mo! Tan
grande es mi agravio que no te conformas con privarme del sentido de mi
existencia, sino que adems te apropias de l?

Errtico deambula mi futuro mientras en crculo cerrado caminan mis pasos.
Deseara yo empuar la implacable espada de mi venganza y blandirla a los
cuatro vientos para herir con su terrible trueno a todos cuantos
interponerse osaron, a los de repugnantes lenguas, a los de viles
conciencias, a los de sangrientas manos. Sobre ellos recaera la ms
perniciosa de las desgracias, que, por su condicin humana, el respeto por
otra va imponer no se les puede. Mas aprieto el puo y flota la brisa,
bramo mi duelo y no saco ni aliento, me abalanzo contra tu excelsa morada y
en el vaco me desvanezco. Invocar he intentado el sostn de mis
semejantes, pero ellos, que han olvidado el tormento que los remueve,
sollozan impasibles ante el mal ajeno.

Cuntame, mansa cordera: han pasado horas, das o aos? Me he extraviado
en esta bochornosa bruma que ciega mi percepcin del tiempo. Si t te
escapases, si t quisieras y lograras hallarme, guiaras por seguro cauce
las arremolinadas aguas de mi ro. Mas tal vez significara esto para ti un
fin funesto, y entonces me revolvera como gato rabioso enredado en ovillo
de espinos!

El taer de las campanas me abruma, fresca lluvia de abril. Repican en mi
cerebro y me aturde su metlico eco. Su golpeteo incisivo me trae a la
mente tu cautiverio y mi entierro. Ahora, fiel esposa ataviada de negro,
tus cobrizos cabellos ya no reflejan la luz del sol, confinados como estn
en su ceida toca. Las yemas de tus dedos recorren cuentas perpetuamente.
Tu voz resuena nicamente al elevar a tu Seor los sagrados cnticos. Y mi
lamento slo se escucha entre las lpidas de los muertos.

** Vanessa Ordovs Garca
   ordovas@av-traducciones.com
   Traductora y escritora espaola (Vilanova i la Geltr, 1975). Licenciada
   en traduccin e interpretacin. http://www.av-traducciones.com.



=== El dilema de un arcngel      Rafael Batista Cceres ==================

I

te juro que no entiendo para qu movemos
los falsos presagios de melancolas...
por qu arrancamos las costras
pasadas de aejas horas extendidas...
Te digo, que no hay castigo, para
quien no grita, juntando
anhelos de rebeldas;
ni para aquel que restae, pidiendo
plegarias, y rasgando las
banderas de meras hipocresas.
Parece que juntamos,
y no entiendo por qu,
pesares de antiguas cofradas...
y gritamos las mismas tonteras
con voces aguadas de liridas.
Paso dos veces por la misma calle,
silbando el duelo de mis alegras,
Y recojo la gota rota en que, incauto,
sepulto todas mis rebeldas.



II

Parece que entrases
Con la llave escondida.
Pareciera que hablases
Con verbosidad de lirida.
Parece que callases
Con una risa constreida;
Y tal cual ests, pareces
Un jardn, con una flor
En estigma.



III

Sabes t lo que es
aprobar esta circunstancia
forjada de hechos.
Percatarme de tu imagen
con una venda puesta.
Proponer esta indecisa
voluntad contra todo
lo que no existe.
Cuando declinas esa, esta,
aquella polmica, diseminando
respuestas, esparciendo
parentelas,
rehusando esta tosca apariencia
que guarda tu recato;
improvisando percances,
intentando solapar la espera.
Ya no veo, ni espero
pues mi condicin
de proletario reduce
Este confuso lxico
A un excntrico
Monlogo interior.



IV

Te supongo
ya emparejada
con una risa que cuelga de tu
rostro.
Y pareciese que as
engendrases, de en medio
de tu cabeza,
un lirio blanco.
Mis ojos se avergenzan
Pues te creo desnuda.
Qu dulce, esta prolongacin
de mi niez, en donde lo
veo todo traslcido.
Y me pregunto si debo
extraviarme en estos
jeroglficos que posees.
Creo hurgar, y ni siquiera
tengo una lupa que me
devuelva esperanza.
Te digo que, a veces, hueles
a instinto y quiero
sepultarte en el mo.
Pero, a veces, una
renuncia parece la apologa
de la horizontalidad
en que nos encontramos.
Y pienso en fusilar
mis deseos, disputando
los flancos.
Y pareciera que me desmayo
cuando una sentencia
me hace abrir una arruga ya olvidada.
Pero te digo que lo arranco de tajo,
con esa cotidiana fuerza
que nos surge a veces.
Y pienso que al hacerlo
destilo una sensacin,
y dos veces me repito tu
nombre.



V

Me pregunto, y dirijo dos
veces la mirada,
para salvarme del olvido humano.
No quiero morir cuando
cierren un libro mo.
Quiero estar all, intacto en la mente,
asido como enredadera.
Quisiera orillarme en los recuerdos,
y, tal vez, despalabrarme sin lamentos.
Quisiera estar all donde las horas
son un nido lleno de aves,
un cubil atestado de una camada
donde nada sobra.
All, metido, desarticulado

sin esqueleto que me sostenga.
Mirarme desde adentro,
slo para quedarme, s,
pero perenne en el
pensamiento.



VI

Veo dos veces
ese recuerdo enterrado en el fondo del silencio
colgado de la boca como una
palabra.
Me supongo
la vida recostada
a tu espalda.
Qu dificultad ms grande
la de materializar las ideas.
Asimismo imagino tu palabra.
Encendida en un prrafo escrito.
Qu ms debo esperar
para sentir esa profusin
por las ideas,
desbarajando los recuerdos
de antiguos soliloquios.

** Rafael Batista Cceres
   lexraf@hotmail.com
   Escritor panameo (Panam, 1974). Licenciado en derecho y ciencias
   polticas por la Universidad de Panam (1999). Ha participado en
   diversos cursos relacionados con su carrera y otros intereses.



=== La cacera de Almenara      Roger Vilar ===============================

           Necesariamente algo no tiene que ocurrir para que lo recordemos.
                                   Todo pasado no es acaso una suposicin?

Sufr el calor y la decadencia de La Habana, cruc las llanuras inmensas y
secas de Camagey, y llegu a Holgun. La ciudad haba quedado sin un solo
automvil. Unos caballos macilentos tiraban de carretones donde gente
chorreando sudor se trasladaba. A veces los caballos moran de hambre y el
cielo se llenaba de buitres. Estuve encerrado dos o tres das en el cuarto
de mi abuelo Emiliano. En la penumbra, mirando sus viejos relojes de
pndulo, record las historias que me hizo de nio. Inolvidables, llenas de
brujas, de duendes, de demonios, de locos posedos, y de muertos escapados
de las tumbas que l aseguraba ver con la mayor naturalidad del mundo.
Quizs fue hidromante, pues algunas veces me habl de sus adivinaciones
mirando la corriente de los ros o vasos de agua. Realmente me inici en
esa magia peculiar de creer que el mundo es algo ms de lo que vemos. Y
ahora yo haba vuelto a intentar recuperar esas historias que l trajo de
Galicia, y que se expandieron junto con otros inmigrantes en los campos que
rodean la ciudad donde nac.

Sal al amanecer hacia Sao Arriba. A esa hora el polvo estaba silencioso y
las pequeas casas vecinas cerradas. No quera saludar a los que cuando
eran nios jugaron conmigo; hombres ahora, dos dcadas de hambre que yo no
pas les haban dado un aspecto de ancianos, o de dementes que se acercan a
ver esa cosa tan rara que somos las personas bien alimentadas. Pronto
estuve en pleno campo, el camino tena esa apariencia de ceniza aplanada
que conoca desde mi niez. Separadas por mayales, o por hileras de cactus
lechosos, las casitas, con techo de hojas de palma, se alzaban sobre una
tierra rojiza. Algunas puertas empezaban a abrirse con chirrido de bisagras
oxidadas. De adentro sala olor a caf, a oscuridad, y unas voces que me
daban los buenos das. "Buenos das", contestaba yo, sin saber a quin
saludaba, y continuaba.

Vi una casa de madera podrida, sin techo, muchas de las tablas haban
cado. Supuse que all seguan viviendo mis primas. Una de ellas naci con
un retraso mental severo y babeaba todo el tiempo; otra no poda realizar
ms que trabajos manuales. Tuvo varios hijos y nunca se supo la identidad
de los padres. La tercera, la menor, pudo estudiar una licenciatura en
pedagoga, pero en el pas se acabaron los medios de transporte y la
mandaron a su casa con goce de un sueldo (ridculo y simblico por lo
escaso), pues no haba manera de que llegara desde el campo a la guardera
donde trabajaba. Record cmo corramos y jugbamos en los callejones que
rodean mi casa. Haca ms de veinte aos que no las vea. La tristeza me
llen. Hubiera querido llegar a aquella casa y saludar, pero tema ver a mi
propia sangre corriendo dentro de espantajos y de guiapos.

Segu caminando. No me cruzaba con nadie a pesar de que ya eran las diez de
la maana y los campesinos se levantan temprano a labrar las tierras y
cuidar los animales. Y entonces me di cuenta de algo inslito. En todo el
campo no haba nada cultivado, ni se oan chillidos de puercos, ruidos de
gallinas, de vacas o de ovejas. Sobre grandes extensiones de tierra seca
slo se levantaban palmas o maniguas silvestres. Algunos esqueletos de
animales domsticos estaban apilados junto a una piedra. Sobresala la gran
cabeza de un toro con sus astas puntiagudas. Pero eran viejos, pues ni
siquiera los buitres los visitaban. De qu viva aquella gente? Haba
gente? S. Desde el interior de sus casas me haban dado los buenos das,
aunque nunca le vi la cara a ninguno.

Llegu frente a las tierras que fueron de la familia Vilario. El sol del
medioda me haca sudar. Mi camisa estaba empapada. Tena sed, el polvo
cubra mi cara, mis antebrazos, mis manos. Me sent en una piedra. En la
mochila llevaba una diminuta cmara de video porttil para grabar a la
gente contando leyendas. Hasta ahora no encontraba nada de eso, pero la
prend para tener una constancia del ruido del viento arrastrando el polvo,
de la tierra moribunda, de las maniguas espinosas y de las palmas altsimas
y mudas.

A travs del lente vi que un hombre se acercaba en una bicicleta. Era rubio
y flaco, tena ese color dorado cenizo de los altares viejos propio de las
pieles expuestas durante aos y aos al sol tropical. El pelo quemado por
tanto calor caa en mechones sudorosos sobre sus ojos azules. "Hola, primo.
Qu haces por ac?". Reconoc por la voz a mi primo Pepito. Segn las
ltimas cartas de mi madre segua siendo un soltern a sus cincuenta aos.
"Pues... aqu, ya ves", le dije. Una respuesta tpica de los que son
sorprendidos por alguien a quien no tienen nada qu decirle. Pero no, qu
equivocado estaba. Acaso no haba venido en busca de los rastros de mis
antepasados en Cuba? Quin mejor que Pepito Alganeira, descendiente de
gallegos como yo? Me levant de la piedra y lo abrac. Apestaba a sudor
rancio. "Oye, me est matando la sed". "Vamos al pozo de los Vilario,
porque ya ests muy lejos de cualquier casa". Se desmont de la bicicleta,
la llev de la mano, y cruz el mayal que limitaba la propiedad. Su camisa
era viejsima, casi transparente por el uso, los hilos amarillos que
componan la tela se hubieran podido contar. Tambin sus costillas, tan
flaco estaba. Sent compasin por mi primo y dej de grabarlo. Guard la
cmara. Poco a poco la hierba reseca se fue convirtiendo en arbustos, luego
aparecieron los rboles, el frescor me inund. Llegamos a un brocal
cuadrado, hecho de piedras toscas, pegadas entre s con cal quizs a
finales del siglo XIX o principios del XX. Nunca am tanto al agua como en
ese momento. Como era muy clara penetr con la vista hasta tres o cuatro
metros. Se vean troncos cubiertos de limo que desplegaban sus manos como
las de un viejo que siempre ha vivido sumergido. Nadaban peces grises con
espinas en la boca. Cmo habran llegado hasta all? Nadando por los ros
subterrneos o alguien los haba echado? "No vas a tomar agua?", me
pregunt Pepito Alganeira. Puse los labios en el agua, estaba fra,
deliciosa. Sorb mucha, probablemente un litro. l tambin bebi.

Emprendimos el retorno al camino. "Y los Vilario?", le pregunt. "Se
fueron o se murieron. La casa se cay". "Se fueron a Estados Unidos?".
"Creo que s. Casi todos se han ido por aqu o se han muerto". Iba a
preguntarle por qu l no se haba ido tambin, pero sent vergenza. Mi
primo segua apegado a la tierra que escogieron nuestros ancestros, morira
o vivira con ella, yo en cambio me haba ido a Mxico. A pesar de su
extrema pobreza se comportaba con dignidad. Apenas uno llegaba a Cuba todos
pedan algo, desde un dlar, veinte, un chicle, un caramelo, ropa usada,
pero l no hablaba de sus carencias y se vea que tena muchas. "A dnde
vas?", me pregunt mientras montaba nuevamente en su bicicleta. "Vine a
grabar tradiciones de Galicia, alguna leyenda, alguna magia, ya sabes, todo
aquello que nos contaba el abuelo. Quiero escribir un libro. Siento
nostalgia, nadie habla de nosotros". "Ah, ve a casa de Meiga Mencieiro,
creo que es la vieja que ms sabe de eso". "Y t? Por qu no empiezo mi
documental contigo. Te has pasado la vida entre ellos, desciendes de ellos,
debes de saber mucho". "Ahora no, ando trabajando, soy inspector escolar.
Adis". Pedale en su bicicleta y empez a alejarse. "Cmo lleg a casa de
Meiga Mencieiro?". "Despus de cruzar el ro coge por un trillo al lado de
un faralln". Quise preguntar ms, pero ya estaba distante, pedaleaba con
toda la furia de sus escasas fuerzas. "Inspector escolar", murmur, pero
quien ir a las escuelas? l mismo me dijo que casi todas las familias se
fueron. Adems, yo no haba visto ni un solo centro escolar en todo el
camino.

El agua me haba reanimado, tena un sabor ligeramente salobre, o mineral,
alguna sustancia de lo ms profundo de la tierra deliciosa al paladar.
Camin con ms ahnco, decidido a entrevistar a Meiga Mencieiro. Llegu a
un recodo donde la tierra se haca un poco pantanosa y haba huellas de
herraduras de caballo. Era un sitio penumbroso debido a la sombra de
enormes cedros. A partir de ah, record, comenzaba la zona El Almirante,
fundada por mi tatarabuelo materno. Era su hacienda. Hoy slo queda el
nombre. Abundan los rboles y las hileras de palmas reales a lo largo del
camino. Caa la tarde. Mir las palmas, tan altas, el rbol ms alto de
Cuba, con sus troncos grises, perfectamente cilndricos, y all arriba,
como nostlgicas por estar tan lejos de la tierra y batidas constantemente
por el viento, las pencas verdes en forma de penacho. Slo se oa el ruido
de pjaros invisibles. Los grillos empezaban a sonar. Seres diminutos se
deslizaban entre los matorrales a uno y otro lado. Ratones de campo,
lagartijas, algn perro jbaro, supuse, pues no hay ningn animal grande ni
peligroso en la isla. El ro que mencion Pepito Alganeira no apareca por
ningn lado. Lo conoca, en algn momento de mi infancia lo haba cruzado,
pero ahora no poda precisar si me faltaba mucho o poco para llegar. Esa
calma que acompaa al atardecer campesino, baada de un sol puro, de un
aire fresco, de miles de sonidos de animalitos que despiertan entre las
hierbas, de lechuzas y murcilagos que abren los ojos para empezar su vida
de vuelos silenciosos, de serpientes constrictoras, "majs", que se
desenrollan... Toda esa diminuta algaraba me rodeaba, me llenaba de una
lasitud, de deseos de no seguir adelante. Adems pronto sera noche
cerrada. Deba hallar un lugar donde refugiarme hasta el prximo amanecer.

Cre ver entre dos palmas, casi tapada por una enredadera que caa del
techo, una puerta. Me aproxim, estaba a unos dos metros, y me dije que la
vista me haba engaado. All no haba ni siquiera los restos de una casa.
Pas de largo, pero desde el fondo del camino me alcanzaba la noche.
Retroced. Oa mis pasos levantando leves nubes de polvo, chocando con
guijarros. Volv a ver la puerta, exactamente entre las dos palmas, bajo la
enredadera, incluso, una parte del techo de guano sobresala. Sera otra?
Sera la misma? La puerta se haba esfumado otra vez. Met las manos entre
las enredaderas y al revolverlas surgi el cuadrado perfecto con marcos de
madera podrida. Me lleg un olor a colchn hmedo, a ropas viejas, a
zapatos agobiados de musgo y limo. Entr a la penumbra. Era una choza
cuadrada, al parecer nadie viva all. Haba una cama de hierro, un colchn
roto y un bal de madera. Segn mi abuelo a los trastos les gusta dormir
todo el da entre la ropa mullida que se guarda en los arcones y de noche
salen a divertirse. Desde entonces abr todos los arcones en busca de esos
duendes, y no resist la tentacin de abrir el que tena frente a m. Slo
camisas viejas y sucias. Cerr el arcn, y decid pasar la noche all.
Pero con qu me alumbrara? Si prenda el foco de mi cmara al da
siguiente no tendra pilas para grabar nada. Dormira a oscuras. Me acost
sobre el colchn. Ahora el techo, sostenido por cujes, mostraba su
entramado de finas hojas de palma, telas de araas, murcilagos que
colgaban de sus patas en gran cantidad, agujeros por los que entraba una
llama naranja y sin calor: ltimo aliento del da que se iba poniendo gris
hasta desaparecer. Los murcilagos desprendan sus patitas y volaban hacia
fuera. Conjetur que al da siguiente Meiga Mencieiro me invitara a
desayunar, y con esa esperanza me dorm.

Me despert un ruido suave. An no amaneca. Era como si estrujaran ropa, o
la doblaran y la volvieran a acomodar. Luego son un trapo pegndole a la
pared. Prend la luz de la cmara, la mov con lentitud, con miedo de ver
algo inusitado. El arcn estaba abierto y la ropa desparramada en el suelo.
Quise pensar en un golpe de viento, pero eran maderas muy pesadas, se
necesitaban dos manos fuertes para abrirlo. Algo se movi afuera. Primero
parecieron pasos, luego saltos de rana. Me obligu a pensar que algn
campesino quera hacerme una broma pesada. Cul campesino? En varios
kilmetros a la redonda no viva nadie. Y si esa era la casa de alguien y
su dueo haba regresado durante la madrugada? Sent un fuerte golpe en la
cabeza. Casi pierdo el aliento y la cmara cay al suelo. Me haban
arrojado un objeto. Mi pie tropez contra l y lo lanz sin querer ante la
cmara: un zapato viejo. "Oiga, oiga, no se enoje, no se ponga bravo! Ya
me voy de su casa!", grit. Hubo una risa, pero no de una garganta humana.
Una vez ms record las explicaciones de mi abuelo. Durante la noche "se
ponen a trastear". Aquello pareca un trasto. Me agach y tom mi cmara, a
pesar del miedo saba que si lograba filmar sera un acontecimiento
mundial. Pero la luz slo me mostr una choza vaca. Del arcn vol un
cinto y me peg en la cara, de una esquina salt un zapato viejo y casi me
arranca la frente. Segua la risa. El trasto estaba enfurecido o quizs
slo se diverta. Hu de la casucha. Se levantaban las piedras y me pegaban
en todo el cuerpo. Decan los viejos que a estos seres se les puede hablar
y llegar a ciertos acuerdos con ellos. "Soy Jorge Alganeira. Te pido
perdn. Siempre me han gustado los trastos". Ces la lluvia de piedras.
Volv a escuchar el canto de los grillos. Deba seguir hablndole. Hacerme
su amigo. "Y t cmo te llamas?". "Soy el trasto Guranza". Para definir su
voz es necesario imaginar a un sapo al que le han instalado cuerdas vocales
humanas, pero su lengua sigue siendo babosa, larga y retrctil. "Ya me voy,
Guranza, pasar el resto de la noche en el campo, no quiero quitarte la
cama". "No duermo en la cama, duermo en el bal". "Bueno, pero de todas
maneras me voy, debo llegar a la casa de Meiga Mencieiro". O unos pasos
en la hierba, las estrellas que poda ver desde mi posicin se opacaron.
Era una silueta encapuchada, totalmente negra, no se le vea ni un rasgo,
no rebasaba en altura mi pecho. Habl con su voz de sapo amaestrado. "No
puedes ir a la casa de Meiga Mencieiro. No hay comunicacin entre el mundo
sobrenatural y el natural, a menos que la propia Meiga lo quiera, pero como
no te conoce nunca lo querr". "Y qu hago entonces?". No hubo respuesta.
Se alejaron unos pasos blandos. El ruido se apagaba. Tal vez Guranza iba
hacia algn lugar lejano.

Haca mucho fro y volv a acostarme dentro de la choza. Si ya haba
comprobado que no slo eran ciertas las leyendas sobre los trastos, sino
que stos hablaban, no deba regresar a la ciudad y luego a Mxico? Ir en
busca de Meiga Mencieiro no era demasiado peligroso? Acaso imposible?
Qu probabilidades tena de llegar? Deba de irme en ese mismo instante.
Pero no me fui. Me emocionaba una y otra vez al saber que haba hablado con
un trasto de verdad. Era algo maravilloso. Inusitado. Decid proseguir la
bsqueda de Meiga Mencieiro. Pepito Alganeira nunca dijo que estaba
muerta. Pero, y l... estara vivo? No era demasiado absurdo que hablara
de su trabajo de inspector escolar cuando no haba ninguna escuela en
varias leguas a la redonda? Claro, Guranza, al decir "mundo sobrenatural",
pudo haberse referido al mundo de la hechicera en el que seguro viva
Meiga y no a la muerte, me dije para tranquilizarme.

Busqu acomodo en el viejo colchn e intent calmar mi ansiedad. Ya casi
respiraba pausadamente cuando escuch unos ruidos. Provenan del arcn.
Alguien bostezaba adentro, o quizs muchos bostezaban adentro, pues los
tonos y timbres eran ms de quince por lo menos. De aquel espacio tan chico
empezaron a salir figuras deformes que rean a carcajadas. Corrieron hacia
el camino y bajo el resplandor lunar bailaron cogidos de las manos y
cantaban: "Somos los cachivaches, baches, baches, baches hacemos en los
caminos los cachivaches". Sacaron unas palas y unos picos de sus ropas,
cavaron y cavaron. La tierra saltaba en todas direcciones. Entonces prend
mi cmara, si se me haba escapado el trasto, no dejara de grabar a estos
duendes cachivaches, pero en cuanto los enfoqu se dieron cuenta y me
lanzaron una de sus palas. Destroz la cmara de video y me hizo una herida
en el hombro. Los cachivaches dejaron de bailar y corrieron hacia m con
sus picos y palas en alto. Si hua por el camino me alcanzaran en pocas
zancadas, as que me met entre la manigua y los matorrales. Aquello era un
lodazal inmenso que las plantas ocultaban. Chapoteando y dando brincos
avanc sin un rumbo definido. Senta las palas y los picos rompiendo ramas
detrs de m. Intent hablarles. "Amigos, amigos, no me hagan nada, no
tengo malas intenciones. Hace un rato habl con Guranza, l no me da".
"S tienes malas intenciones, s las tienes, nos queras grabar para vender
la pelcula, eres un merolico de baja estofa". Sus voces me parecieron de
cotorras agripadas y con ronquera. "Merolico de baja estofa!", volvieron a
gritarme y se enlazaron de las manos para bailar y cantar. "Merolico de
baja estofa, tofa; tofa en los baches te darn los cachivaches". Esto me
permiti adelantar entre los matorrales y el fango. Senta mi rostro rajado
por las espinas y mis manos excoriadas. Pens que se quedaran danzando,
pero no, pronto volvieron a la persecucin. Las palas y picos volaban sobre
mi pelo cuando ellos las esgriman. Ya casi no poda respirar, tropec y
ca de bruces sobre el suelo pantanoso. Me tap la cabeza en un acto
reflejo de defensa. Pero no sent ningn golpe, las voces dejaron de
amenazar. Unos pjaros piaron. Levant los ojos y vi que el sol naranja
empezaba a salir. Detrs de m haba un montn de cachivaches viejos:
sillas rotas, escobas, mesas carcomidas, tablas de planchar, picos y palas.
Me haba salvado el amanecer, al parecer el sol transformaba a estas
criaturas en cachivaches normales, inmviles e inofensivos.

Con pocas fuerzas dej atrs aquellas cosas y chapote haca donde vea que
la maleza era menos tupida. El aire de la aurora me refrescaba la cara y me
secaba la sangre. Estaba hambriento y tena sed. El encuentro con mi primo
Pepito Alganeira me pareca tan lejano como si hubieran transcurrido meses.
Empec a temer que yo nunca podra salir de aquella desolacin. Quizs mi
abuelo conoca formas de vivir sin peligro entre aquellos seres, pero nunca
me las transmiti. Cont historias sobre ellos, yo las tom como cuentos
infantiles y no indagu cmo uno se protege de un cachivache.

Ahora el suelo era firme, en lugar de manigua haba hierbas bajas, vi un
camino. Ignoraba si era el mismo u otro. Estaba indeciso sobre el rumbo a
tomar cuando me di cuenta de que una vieja harapienta, apoyada en una vara
rugosa como de dos metros de largo, avanzaba lentamente. Al pasar frente a
m me pidi ayuda. Aquello retrasara aun ms mi encuentro con Meiga
Mencieiro, pero no poda negarle la misericordia a una anciana. Me dio un
saco que cargaba en su espalda, estaba lleno de ropa andrajosa y
pestilente. Adapt mis pasos a su lentitud. Llevaba un pauelo gris atado a
la cabeza, de abajo de l salan desordenadas las crenchas canosas que le
llegaban hasta la cintura, llenas de zarzas, de hojas secas, de musgos, de
cagadas de pjaros y hasta de insectos muertos, como si hubiera dormido por
muchos das en medio de los montes. Una rada capa la cubra desde los
hombros hasta los pies. Usaba un vestido que quizs fue verde, pero ahora,
entre remiendos de otros colores y mugre, era casi imposible distinguir su
color. Andaba descalza y los dedos de sus pies eran grandes, de uas
gruesas y largas, negras como cascos de caballo. En realidad sus callos
eran ms fuertes que cualquier suela de zapato. Sus ojos eran azules y los
labios se suman en unas encas sin dientes. Cada paso iba precedido por un
golpe de vara en el suelo. Arriba se escuchaba un graznido y un cuervo
negro descenda planeando para luego volver a subir. Dio tres golpes
fuertes, se levantaron nubes de polvo y el ave se pos en el extremo
superior de su vara. La anciana se volvi hacia m. "Qu haces por aqu,
Jorge Alganeira?", no atin qu responderle. El hecho de que supiera mi
nombre me dej como a un nio que cree haber preparado muy bien su
escondite pero la madre lo ha estado observando todo el tiempo. "Son
lugares peligrosos, Alganeira. Estn llenos de trastos, cachivaches y
andrajos. Si no fuera por m esos que llevas en el saco ya te hubieran
arrancado los brazos y las piernas". El cuervo abandon el bastn y nos
sobrevol a ambos. Sus crculos, sus graznidos, la visin fugaz de sus alas
negras y sus garras apretando el aire, tenan el poder de hacerme sentir
que haba cruzado alguna frontera dentro de mi propio pas, un lmite que
no estaba marcado en ningn mapa. "Cmo sabe que soy Jorge Alganeira?".
"Me lo dijo Pepito Alganeira hace unos momentos". Y esto me extra ms,
pues no haba la ms remota posibilidad de que en aquel lugar hubiera nios
o escuelas.

El cuervo se nos haba adelantado mucho, ahora doblaba por un recodo del
camino y unos algarrobos taparon su negro aletear. "Estoy buscando la casa
de Meiga Mencieiro". "Meiga Mencieiro no tiene casa, y a la vez todo es
su casa". "Cmo lo sabe". "Yo soy Meiga Mencieiro". "Ahhh...". "Me dijo
Pepito Alganeira que queras preguntarme cosas de Galicia". "S", le dije
titubeando, pues de pronto me pareci desconsiderado someter a un
interrogatorio a aquella anciana pauprrima. Meiga continu caminando, sin
volver a tocar el tema. El camino empezaba a estrecharse, las ceibas, los
algarrobos, los jcaros, las palmas, las zarzas y las enredaderas nos
cercaban dejndonos tan slo un flaco sendero por el que caminbamos en
fila india. Volv a escuchar el graznido del cuervo, muy alto en el cielo
ahora.

El trillo concluy en un refugio bajo una gran laja de piedra que
sobresala de un faralln. All haba una cama con un colchn viejo, un
horno de carbn, algunas ollas, un bal, y unos garabatos de los que usaban
los campesinos para sacar hierbas malas y matorrales de la tierra. Por una
escalera de hierro se descenda a un sepulcro cavado en el suelo rocoso. En
el fondo haba un atad. El recinto ola a musgos y a plantas trepadoras, a
flores y a carbn. Algunos tizones humeaban. El cuervo entr volando y se
poso en el bastn de Meiga Mencieiro. "Tira el saco de los andrajos donde
quieras", me dijo. Lo lanc hacia lo ms profundo de la cueva, pero no se
qued quieto. De adentro salieron abrigos viejos, medias rotas, zapatos
descosidos, camisas, calzoncillos. Todos parchados, pero todos vivos. Las
arrugas adoptaban formas de narices, los botones de ojos, las rasgaduras de
bocas y orejas. Brincaban y bailaban. "Babau, Rial, Eira, Eiriz, Esmorede,
Barral, Rodil, Carballosa, quietos todos, a dormir, andrajos", les orden
la anciana y los andrajos cayeron al suelo respirando tranquilamente. "Y
usted", dijo mirndome fijamente, "baje a ese atad y descanse". "No quiero
descansar", le dije. "Vine a buscarla a usted, a que me contara las
tradiciones que quedan de los gallegos en esta isla". "No recuerda que ya
hablamos? Que ya le cont todo?". "No, no recuerdo nada". "Da lo mismo,
seor Alganeira, baje a su atad y cirrelo bien, pronto oscurecer y por
este camino pasa Almenara cuando sale de cacera". "Almenara, Almenara...
Quin es Almenara?". "Veo que no recuerda nada, pero usted pasar por un
gran sufrimiento si ella lo ve. Baje al atad". Me qued estupefacto, la
anciana en su chochez me confunda con otra persona. No quise
contradecirla, sus confusiones eran propias de la senectud. Le habl con
dulzura. "Djeme estar sentado un rato aqu". Se encogi de hombros y
camin hacia los garabatos. "Vamos, vamos, es hora de comer", les susurr y
los palos, con puntas como anzuelos filosos, comenzaron a brincar, salieron
a la maleza y arrancaron hierbas. Daba ternura ver a Meiga pastoreando a
los garabatos, que se llamaban Barcala, Queirn, Vilar y Quemaidelos. Sin
embargo, en mi mente se repeta el nombre de Almenara. Almenara...
Almenara... Y vena el vago recuerdo de un beso en unos labios y una lengua
ardiente, o quizs el deseo de besar una boca tan jugosa y tibia. De quin
fue aquella boca y por qu estaba en mi mente?

"Por varias cosas". Me sorprendi el regreso de Meiga Mencieiro. "Es lo
que siempre has deseado, algo no tiene que ocurrir para que lo recordemos".
"Slo por eso?". "No, por muchas cosas ms, pero no las dir. Vas a
esperar el paso de Almenara, por lo tanto no viene a cuenta que te diga
nada". La vieja me dio la espalda, coloc a los garabatos junto a la pared,
con un movimiento de la mano inmoviliz a los andrajos, y luego camin
respirando con trabajo hacia su vieja cama. Se acost boca arriba, extendi
la vara entre su barbilla y sus pies, y sobre ella cruz las manos. El
cuervo vol hasta su cabellera canosa y escondi la cabeza. Al rato ambos
roncaban. El sol termin de ponerse y vi un amasijo de sombras, de
oscuridades y de brillos en la manigua y en las palmas. Una luna en cuarto
creciente les daba un terrible aspecto de abandono. No se puede contemplar
una palma real por largo rato sin sentir una gran tristeza y entender que
es el smbolo ms solitario de una isla, aislada, sola.

Si en Cuba el da es luminoso hasta casi cegarnos, la noche nos potencia la
mirada y parece que entre las malezas vuelven a relampaguear los miles de
indios asesinados por espaoles que aplicaron un exterminio casi total. A
los quejidos de sus antiguos espritus se unen los gritos de los nuevos
espritus, los que vinieron con los campesinos de Islas Canarias, de
Asturias, de Galicia. Las almas sin aliento que se mueven entre las
malezas, los perros jbaros, sus aullidos. Y los escuch, lejos todava.
Ladrando con furia. Con esa esencia que tienen los depredadores que
nicamente se relaciona con morder, destrozar, deglutir, gozar la sangre
sin que los perturbe ninguna tica, ningn razonamiento. Es ah donde matar
no es pecado, porque entre los canes no hay palabras y no puedan designar
el mal o el bien. No hablaban, slo venan avanzando y aullando por el
trillo que conduce al refugio de Meiga Mencieiro. Se escuch el galope de
un caballo, gritos de una mujer que azuzaba a la jaura. Los picaba con
odio, con ferocidad, con espuma hirviente en la sangre. Corr hasta la cama
de Meiga Mencieiro, intent despertarla, pero ni ella ni el cuervo
respondan a los ms rudos empujones. Me volv a los andrajos, les implor
ayuda. No movieron siquiera un hilo. Reflejaban la ruina de todas las
cosas, la cada de las esperanzas, del auxilio, de la piedad. Todo eso
convertido en abrigos, camisas, pantalones... Sucios, desgarrados,
remendados.

Los ladridos entraron como flechas en mis odos, los cascos hacan temblar
la tierra. "Barcala, Queirn, aydenme...", musit a los garabatos, y mis
manos se aferraron a ellos: palos secos y muertos. Ya estaba frente a m el
caballo. Cargaba una enorme llama roja de la que salan dos pies con garras
negras y una voz de mujer enfurecida. "Todas las noches salgo del infierno
a cazarte, Alganeira, y por fin te encuentro". Sobre mi rostro se
precipitaban los colmillos y las encas sangrantes de los perros. "No lo
toquen!", grit la mujer. Se retiraron hasta la entrada de la cueva. Las
llamas seguan ardiendo sobre el caballo, tocaban las rocas ms altas, pero
el animal no se quemaba. Algunas lenguas de fuego empezaron a parecerse a
cabellos entre rubios y rojizos agitados por el viento de la noche.
Distingu ojos de mujer de iris rojo, algo as como tizones encajados en la
carne, bajo pestaas delicadas, la nariz recta, y unos labios rojos como
las rosas, sensuales, amarrados por una malla hecha de pas que haca que
cada vez que ella hablaba sangraran, pero volvan a sanarse. "Pensaste que
Almenara nunca te dara caza, Jorge Alganeira? Esta noche me dars los
abrazos, los besos, las caricias, todo lo que me prometiste y no me
pagaste". Almenara. Ahora s crea haberla conocido, no se trataba de la
vaga sensacin del atardecer. Pero complacerla carbonizara mi carne,
desgarrara mis labios. Ella era una llama infernal que me peda amor.
Deba huir, pas por entre las patas del caballo, sub a lo alto del
faralln y me lance al cauce de un ro. Podra haberme matado, pero era de
aguas profundas, y despus de la inmersin volv a subir a la superficie.
Escup sobre la corriente. Corra el agua bajo la luna en raudales y
remolinos que parecan trenzas y peinetas plateadas de mujer. Me arrastraba
ro abajo, era difcil mantenerme flotando. O un borboteo de agua
hirviendo. Seguramente Almenara cabalgaba sobre el ro. No quise mirar
haca atrs, su aspecto no me daba miedo, pero si me provocaba la sensacin
de un juguete que uno am mucho, jugo con l hasta en los sueos, y luego
lo tir en cualquier rincn. Nos da miedo mirar ese juguete. En l queda
sedimentada una parte de nuestro ser, o ms bien lo que fuimos y ya no
somos. Nosotros mismos somos el extrao que nos llama. El extrao tiene la
fuerza que le dimos y a esa fuerza le tememos, no hay valor para dialogar
con ella. As me pasaba con Almenara. Me provoc la sensacin de la mujer
que alguna vez uno tir en un rincn, pero que no tenemos fuerzas para
mirar, porque las promesas de amor que se le hicieron continan adheridas a
su cuerpo, enterradas en su mente, lacerantes en sus ojos, y podran
explotarnos en pedazos.

El ro entr en una zona turbulenta, en ambas orillas se levantaban altas
rocas y farallones coronados de bosques y de manigua. Los remolinos me
enviaban al fondo, abra mis ojos bajo el agua y slo estaba rodeado por
las tinieblas lquidas, donde no poda verme ni una mano y senta el temor
al infinito. Volva a hacer otro esfuerzo y sala a la superficie. Segua
el borboteo de agua hirviente y el chapoteo de perros corriendo. Despus de
una curva el torrente se amans en una ancha laguna. Dependa de mis brazos
para seguir huyendo. Se acercaban a m. El caballo coce mi espalda, casi
me rompe la espina dorsal. Me detuve y empec a volverme. Saba que al ver
a Almenara me sobrecogera esa tristeza que emana de las cosas que hemos
abandonado, y que no es ms que nuestros propios ojos mirndonos desde otro
lugar del tiempo. El caballo se encabrit. El reflejo de Almenara en el ro
semejaba un amanecer lquido, estigmatizado por rojos sangrientos, naranjas
filosos, amarillos que se volvan contra mis ojos desde un resplandor que
nada tena que ver con la plenitud del conocimiento, sino con la nostalgia
y el miedo.

Los perros corran sobre la flor de fluidos ptalos sacando sus lenguas de
baba hirviente. Me rode la jaura. Almenara habl desde las llamas. "Cada
noche tengo que salir de cacera en busca de tus besos. Esa es mi condena
en el mundo de los muertos. Besa mi boca y as podr descansar". Continuaba
saliendo lumbre de su cuerpo, el caballo respiraba humo y ste se expandi
como una niebla sofocante. Slo me permita ver el rostro de Almenara.
Ahora ms ntido, muy bello. El agua empezaba a calentarse. Quizs pronto
me cocinara en aquella olla gigantesca y luminosa. De que hablaba
Almenara? Alguna vez tuve una relacin de amor con ella? Tal vez, si no no
me provocara ese malestar de conciencia. Los perros me laman, el humo me
impeda ver sus cuerpos. Salan los hocicos negros proyectando lenguas
rojas, como si fueran pjaros que pueden sostenerse por s mismos en el
aire. "Perdname por haberte abandonado, pero no puedo besarte, morira
incendiado", le grit a Almenara. El viento de la madrugada empez a
soplar, las llamas se avivaron en su cuerpo. Salt del caballo. Vi su
rostro rodeado de serpientes de fuego acercarse a m. "Te lo ruego,
bsame", y sus labios se desgarraron contra la malla espinosa que los
cubra. La sangre cay sobre mis ojos y me sumerg prefiriendo morir
ahogado a morir quemado. El fondo del ro era fangoso. Aquella oscuridad
lquida destell cuando Almenara se hundi en ella y sus llamas no se
apagaron. Escap a la superficie, pero una de sus manos acert a asirme por
el tobillo. Hubo ruido de burbujas de piel estallando en el agua. El da
tocaba ya las copas de los rboles con dbiles luces. Los perros amarillos
se hundieron. El caballo se encabrit y comenz a sumergirse mientras
gritaba: "No salgas, Almenara! Ya llega el da!".

Nad hasta la ribera y me tir sobre la arena negruzca. En mi tobillo
haban quedado las marcas de los dedos de Almenara. Estaban en carne viva y
me ardan. Pero el dolor se mezclaba con una somnolencia y un cansancio
enormes. Venan a mi mente sentimientos que haba experimentado, pero no
saba hacia quin. Me vea cerrando una puerta y detrs de m, sin cama,
tirada en un colchn, una mujer a la que se le desbarataba la vida, pero
que por cansancio o soberbia, o demasiada tristeza, no me peda que me
quedara. nicamente deca que se senta enferma, que la desnudara y le
revisara su cuerpo. Yo me dije que aunque se estuviera muriendo me ira y
no tendra ninguna compasin. Cerr la puerta de un golpe y la dej atrs
pensando que me haba convertido en un hombre nuevo con el corazn de
hierro. Pero los corazones de hierro se oxidan y se desmoronan. As de
disperso, as de dividido en granos, granos frgiles ante cualquier golpe
de viento, as me senta. Mis sentimientos de culpa por haber abandonado a
una mujer que me amaba estaban conectados de alguna manera con Almenara.
Dios mo, qu terrible su destino: tener que cabalgar cada noche en busca
del beso de despedida que el hombre que la abandon no le dio o ella no se
lo pidi.

Pens en regresar al refugio de Meiga Mencieiro, pero aquel xido hecho
polvo en que me haba convertido, no tena temperancia para hacer cosas
prudentes. Me met al ro, nad hasta el lugar en que se haban hundido los
perros, el caballo y Almenara, y me sumerg. Adems de fango, el fondo
estaba lleno de troncos y ramas de rboles podridos, que le daba el aspecto
de un bosque decrpito, momificado, lleno de malos pensamientos. Una mancha
oscura signaba el paso a otro mundo. Nad a travs de ella. Me rodeaba la
penumbra y millones de partculas. Larvas cuya existencia tan leve jams
perturba nuestra imaginacin. Limos semejantes a los velos de las mujeres
que pierden el rostro. Peces del color del fango con los ojos enfermos.
All haba una pila de huesos. Huesos de perros, de un caballo y de una
mujer calcinada a medias y con una malla de alambres cortantes y mohosos
sobre la boca. Me empezaba a faltar la respiracin, tom una de las manos
de la mujer y sub a la superficie.

Ahora, bajo la luz del sol, los lugares y los rumbos mostraban su sonrisa.
Entr a la manigua y sent el roce de la savia ardiendo dentro de las
hojas, sudando los olores a menta, a albahacas, a romerillos, a setas
ocultas, a flores que yo an no haba nombrado. Fui dndole la vuelta al
gran peasco, las abejas salvajes bullan en las oquedades. Con el silbido
de los insectos se mezclaba la dbil respiracin de los murcilagos.
Iniciaban su ocaso somnoliento ahora que el mundo despertaba. Detrs de una
gran ceiba encontr el trillo a casa de Meiga Mencieiro. Varios andrajos
recogan flores a la vera del sendero, me miraron con sus ojos de botones
rotos. Los garabatos hurgaban en la tierra, de cuando en cuando encontraban
unos sapos grandes y negros y los echaban en una jaula. Entr al refugio de
Meiga, ni ella, ni su vara, ni su cuervo estaban. Vi sobre el horno de lea
un cntaro de agua y unos trozos de pan reseco y desayun.

Tena mucho sueo. Baj por la escalera hasta el atad que Meiga me haba
brindado. Su interior era mullido, suave. Contempl los huesos mondos de la
mano, muchas partes estaban ennegrecidas y carbonizadas, sobre todo en lo
que alguna vez fue la punta de los dedos. Sin duda, aquella mujer haba
muerto entre las llamas, escuchando las explosiones de su piel y su sangre.
Pens en un suicidio. Al verse abandonada por el hombre que amaba se
prendi fuego, y como los que deciden la hora de su muerte no pueden entrar
al reino de los cielos estaba condenada a aquella cacera noche tras noche.

Puse la mano reseca sobre mi pecho, tratando de buscar en la imaginacin la
carne y la piel que alguna vez la cubri. Eran bellas, manos muy bellas. Su
duea debi ser de gran hermosura. Sin embargo yo no recordaba nada de mi
vida junto a Almenara, no haba aos almacenados en mi memoria. Todo era un
edificio de suposiciones que yo empezaba a vivir como mi verdadero pasado.
Hay algo verdadero? Todo pasado no es acaso una suposicin? Una bsqueda
en la imaginacin de las causas de los hechos? Slo suponemos las causas,
pero no hay nada que nos demuestre que las cosas ocurrieron por los motivos
que imaginamos.

Me dorm y so con un hombre anciano, de largas barbas canosas, llevaba un
cayado en las manos, estaba sobre una colina y frente a l se extenda un
valle de huesos humanos secos. El hombre extendi los brazos, apunt con el
cayado hacia el Oriente y convoc a las fuerzas espirituales. Lo mismo hizo
con el Occidente, el Norte y el Sur. Flua una tormenta desde los cuatro
puntos cardinales, los huesos se cubrieron de polvo, y se levant un
ejrcito cuya carne era la misma del desierto. Slo una mano qued separada
de los cuerpos. Era como un trozo de barro amarillo articulado, de yemas
rugosas que me acariciaban el pecho. La piel spera y caliente intentaba
tocar con delicadeza, como si estuviera consciente de su falta de
capacidades para la ternura. En el dedo anular tena un anillo de
compromiso. Yo portaba uno similar. La mano me lo toc, hizo tintinear los
dos crculos de oro. Escuch ruido de saludos y de felicitaciones,
aplausos, una voz sacerdotal que proclama una unin para siempre entre un
hombre y una mujer. "Per saecula saecolorum". Repeta el sacerdote, tan
alto que abr los ojos y contempl la mano que segua acariciando mi pecho.
Ahora no tena la carne del desierto, slo huesos, pellejos resecos, uas
negras. Conservaba el anillo de compromiso. No me produjo repulsin.
Continu disfrutando las caricias de aquellos huesos.

En la superficie de la tierra la luz empezaba a extinguirse. Entr volando
un cuervo y luego vi pasar la forma harapienta de Meiga Mencieiro. Desde
un punto donde nada tiene forma y no hay esperanzas de que exista nunca la
ms leve silueta, surgi el clamor de una jaura. La mano que me acariciaba
se inquiet, ahora me araaba, me sac sangre. La retir de mi pecho, pero
se retorca como una serpiente. Creci el clamor de los perros, tambin se
escuchaba el galope de un caballo. La mano intent irse a las paredes de la
fosa: no la solt. Una mujer furiosa azuzaba con latigazos a sus perros. La
mano cadavrica tena una fuerza inusitada, logr asirse a la pared.
Ascenda y me arrastraba. As llegu a la superficie. Tena ante m a Meiga
Mencieiro. Seria. Muy seria. Sus andrajos deambulaban por la cueva con
unos palos en las manos. Los garabatos cavaban trincheras. "Las andrajos y
los garabatos intentarn impedir que te vayas con Almenara, pero quizs
slo lo logren una noche o dos, Jorge Alganeira. La nica manera que tienes
de librarte de la cacera de Almenara es destruyendo el anillo de
matrimonio que ella tiene en el dedo anular. Esta es tu nica oportunidad,
tienes su mano, destryelo, toma esta hacha". Tom con esperanzas el arma,
pero cuando volv los ojos para descargar el golpe vi que ya no era un
amasijo de huesos y pellejos, tena carne, tena piel, los dedos eran
bellos, suaves, delicados. No pude descargar el golpe sobre el anillo,
cortar uno de esos miembros equivala a desollarme poco a poco con el filo
del hacha. "Rmpelo! Almenara ya encontr tu rastro, te perseguir a
donde quiera que vayas. Rompe su anillo o rompe el tuyo". "Mi anillo? Yo
nunca he tenido un anillo de matrimonio", pero mir uno de mis dedos y ah
estaba el aro. Trat de sacarlo. La mano de Almenara, liberada, empez a
llamear. No sala mi anillo. Los gritos de la cazadora retumbaban. La mano
llameante se levant en el aire y me seal a m con un dedo de fuego.
"Cortar el anillo en mi dedo, no importa que me arranque un miembro". Pero
ahora tampoco pude descargar el hacha, no por miedo al dolor, sino por la
nostalgia que me daba la joya. Sin ella era posible que Almenara me
perdiera el rastro para siempre. "Unidos para siempre", repiti el
sacerdote. Cmo iba a borrar el nico camino que tena Almenara para
llegar a m? Solt el hacha y me qued a los pies de Meiga Mencieiro.
"Usted cudeme", le dije. "No puedo, un poder mgico te une a ella. T eres
el nico que puede romper el hechizo". "Si, arrancndome una parte de mi
carne y de mi sangre, pues el anillo no quiere salir del dedo". "As es".
La mano de Almenara volaba en el refugio, vea yo cmo su piel rosa sufra
igual que una espalda blanca puesta bajo el sol y la sal de los mares.
Cuntos deseos de besarla. La persegu, iba hacia fuera, sali, pero una
hilera de andrajos y de garabatos, formados como un ejrcito nazi, me
detuvo. Intent trasponerlos pero sus fuerzas eran superiores a las mas.
"Babau, Rial, Eira, Eiriz, Esmorede, Barral, Rodil, Carballosa, ya est
ah! Barcala, Queirn, Vilar, Quemaidelos, garabatos, pinchen el hocico de
los perros!", grit Meiga Mencieiro.

Levant la cabeza y vi a la jaura famlica, desde lo alto un fuego
alumbraba sus ojos, dndoles la apariencia de metales al rojo vivo, sus
patas quedaban en la oscuridad como demonios sin forma. Un gran caballo
cargado de llamas se encabrit. Almenara haba regresado, y con un gesto de
fuego invoc a su mano la cual volvi a insertarse en el mun sangrante.
Los garabatos rechazaban a los perros hincndoles sus codos, sus dedos, y
sus pies hechos de astillas filosas. Almenara volva a pedirme el beso del
descanso eterno. Otra vez sus labios se desgarraban contra la malla de
acero. Me lanc hacia el caballo dispuesto a drselo, pero cuando estaba a
unos milmetros de su boca slo vi los dientes podridos de una calavera.
Sent que me tomaban por los brazos, por la cintura, y me halaban. Los
andrajos me haban sacado de la cercana de las llamas. Me pusieron en el
rincn ms alejado del refugio. Vea al caballo piafar y a la mujer
bellsima quemndose. Cualquiera que hubiera sido la causa por la cual yo
la abandon los resultados fueron diablicos. Jams tendra descanso ni
redencin a no ser que besara los inmundos dientes y ardiera junto con
ella. Reducidos a cenizas el viento nos reintegrara al todo. Corr hacia
el caballo, fijos los ojos en el pelo rojo de Almenara. Sus labios sonrean
tras la malla de pas de acero. Otra vez unas manos blandas, con textura de
remiendo, me sujetaron por los brazos y me impidieron avanzar. Los
garabatos haban hecho retroceder a los perros y pinchaban la panza del
corcel. Cinco andrajos soplaban para avivar las llamas. Almenara grit y
emprendi la huida. Los andrajos me soltaron. O sus telas viejas
desmadejarse en el suelo. Yo tambin ca. Los albores del da asomaban tras
los rboles. Me senta con la debilidad y los dolores musculares de quien
ha pasado una larga noche de insomnio. Me ardan los ojos y pensaba que
haba abierto las puertas de una tristeza que jams me abandonara. Meiga
Mencieiro me contemplaba sentada en un taburete. "Slo vine aqu", le
dije, "...en busca de algo ms sencillo, leyendas de Galicia parecidas a
las que me cont mi abuelo". "Te trajo tu ignorancia. Una ignorancia es
anterior a una sabidura. Cuando adquirimos la sabidura ya hemos cometido
la ignorancia que la precede, entonces tal conocimiento no nos sirve de
nada", contest la vieja. "O sea... Saber que quiero destruirme junto con
Almenara no me sirve?". "No, con ese conocimiento slo has aumentado el
peso de tus sufrimientos". "Pero qu es ella? Es una leyenda o es alguien
que realmente estuvo ligado a m?". "Una leyenda es el anzuelo dorado de
una fuerza superior a nosotros, lo lanza hermoso para que piquemos, luego
nos arrastra, nos saca del agua en la que nadbamos, y esa fuerza nos
muestra que nuestro pequeo charco era ms ficticio que aquello que
llambamos leyenda". "Entonces Almenara siempre me persigui". "Si,
Almenara, siempre te persigui. Slo que no saba dnde estabas. Lanzaba y
lanzaba el anzuelo de las leyendas hermosas hasta que picaste y te
encontr". "Y ahora qu hago?". "Vete, huye, regresa al lugar donde
vivas". "No. Quisiera saber ms de esa mujer". "Slo aadiras lingotes de
plomo a tu pesar. Te dije que cuando adquirimos la sabidura ya hemos
cometido la ignorancia que la precede, entonces tal conocimiento no nos
sirve de nada". Me qued callado, viendo al sol subir tras las palmas.
Comenzaba el calor, el bullir de insectos, de hormigas y de mosquitos que
trabajaban para hacerle la vida difcil a los seres de sangre caliente.

"Debes irte ahora mismo, los andrajos te llevaran hasta el trasto Guranza,
l te dejar en el camino que conduce a la ciudad, all t sabrs retornar
al lugar donde vivas". "Viva en el extranjero". "Pues all debes
retornar", sentenci Meiga Mencieiro. "Me ir, s, me ir, pero en algn
momento tuve la esperanza de que usted me enseara cosas ocultas". "Nadie,
hijo", contest Meiga con dulzura y tristeza, "...nadie puede ensear nada
a nadie". Golpe con su gran cayado la tierra y los andrajos Eira y
Esmorede me tomaron por los brazos. Sus dedos zurcidos me llevaron fuera de
la cueva. Mir el trillo que me trajo hasta all. La hierba reseca por las
pisadas, el vaho de vapor que suba de los arbustos, los cientos de
mariposas revoloteando, el escozor de las cortezas de los rboles ante el
furioso sol, el sudor de los gajos y las hojas, la somnolencia de las
palmas. Constituan un blsamo que se derram entre mis neuronas. Los
andrajos me empujaron, di los primeros pasos. Muy hondo dentro de m saba
que no quera marcharme, pero ya no tena fuerzas para hacer mi voluntad. O
tal vez no era voluntad, sino la inercia de un amor que nunca existi en
m, pero cuyo rescoldo ajeno me haba cautivado. Las consecuencias que
viva junto a Almenara, qu las caus? Por qu me contagi de la lepra de
un amor que nunca tuve cerca ni recuerdo haber tocado?

Ya nadie poda contestarme. El trillo se haba convertido en camino y ni
siquiera intent sacar alguna palabra de las bocas de trapo de Eira y
Esmorede, cuyos ojos de botones de abrigo estaban mal cosidos y puestos al
revs. Me dejaron con Guranza. Pens que el trasto me llevara cerca de
algn poblado. Pero me invit a que descansara en la vieja cama de hierro.
Era evidente que a Guranza no le gustaba hacer nada de da. Bajo la luz lo
vi mejor. Un gran sapo bpedo, vestido con un hbito negro de fraile. La
capucha protega del sol sus ojos somnolientos. Me sent en la cama y l se
meti otra vez al bal. Al rato roncaba. Mir hacia el fondo de la choza.
Estaba lleno de sillas rotas y mesas desvencijadas. Los cachivaches que
cobraban vida en las tinieblas y perseguan a los forasteros como yo. Era
un riesgo esperar la noche all. No creo que Guranza me hubiera podido
proteger de los cachivaches. Tom el camino polvoriento hacia donde yo
supona que estaban las casas que vi al llegar a la zona. Miraba el anillo
en mi mano, no crea poder escapar de Almenara. El crculo de oro la
llevara hasta m aunque me escondiera en el fin del mundo. Intent
quitrmelo, pero fue intil. No poda recordar por qu lo llevaba ni cmo
me lo haban puesto, pues era evidente que no corresponda al grosor de mi
dedo. Quizs lo fundieron sobre mi miembro con algn mtodo que evitaba la
quemadura de la carne. Eso era tonto. Una experiencia tal tena que haber
quedado en mi memoria. Me inquietaban estos pensamientos. Me quitaban el
sosiego. Es cierto que antes de aquel viaje mi vida era montona. Viva en
un celibato sentimental, pues no senta el menor enternecimiento por las
mujeres con las que tena sexo. Era aburrida mi aridez, pero por lo menos
tranquila.

La primera casa estuvo a mi vista. Iba a anochecer. Deba pedir refugio.
Era de viejas tablas de palma. Conservaba ese color gris que tienen estos
rboles en el tronco reforzado por el polvillo de lquenes azules y hongos
que no saba clasificar. De su interior brotaba el ruido de un metal
deslizndose sobre una piedra. Grit. "Seor, seora! Oigan! Djenme
entrar! branme la puerta!". As me desgait varios minutos. Llegu a
pensar que all no viva nadie. Pero me desmenta el ruido del metal sobre
la piedra. Empuj la puerta y entr a una pequea sala oscura. Ola a polvo
dormido, ese que ya no conoce las voces de los nios y ha olvidado la risa
hogarea. Un candil de petrleo arrojaba una luz amarilla y tmida. Tras
ella creca el ruido del metal pasando sobre una piedra. Molesto como un
mosquito de acero dentro de una arteria, agobiante como los minutos que
preceden a una ejecucin. Camin hasta que la llama del candil casi me
quema. La cabeza canosa qued bajo mi barbilla. Alz la cara. No supe si la
barba estaba hecha de caones blancos muy tupidos o su piel estaba erizada
de huesitos finos como agujas. Tena los ojos hundidos entre miles de
arrugas. "Me deja quedarme en su casa?", le pregunt. Ces el ruido del
metal deslizndose sobre la piedra. El viejo coloc su machete en el suelo.
"Qudese", me dijo. Volvi el rostro hacia su machete. Al parecer escrutaba
una y otra vez la franja brillante del filo. "Algn da podr cortar un
cabello en el aire con este machete?", se pregunt. Un golpe de viento
abri la puerta de par en par y apag el candil. "Ahora ya no podr ver el
cabello ni cortarlo", se quej el viejo. "No, pero podra cortar mi dedo
anular izquierdo, es ms grueso y tal vez lo encuentre en la oscuridad".
"Buena idea", contest el viejo y escuch como alzaba el instrumento. Zumb
cerca de mi cara. Luego detrs de m. "Oiga, oiga, espere. Espere a que yo
me le acerque, y por el tacto podr encontrar el dedo que le digo", le
dije, pero los machetazos seguan en la oscuridad. Lo mismo pegaban contra
la madera que contra la tierra, luego fueron ascendiendo hasta que el
zumbido se escuch cerca del techo. En qu se habra subido el viejo
aquel? Me sent en el suelo y toque una roca muy porosa. Era blanda. Segu
palpando. Pareca la barba pedregosa del viejo. Luego encontr su cuello.
Estaba rebanado. Nunca pens que se iba a suicidar. Met mi dedo anular
izquierdo en su boca y me lo troz con sus dientes. Cerr fuertemente las
mandbulas. Luego se puso tieso. El resto del cadver cay a la tierra y el
machete se clav a mi lado. Mi mun sangraba, era como si en el lugar
donde estuvo el dedo tuviera una muela podrida y doliente.

Dorm en aquella choza. Al despertar decid marcharme, no fuera a ser que
me encontraran all y me acusaran de haber asesinado al viejo. La sangre se
haba coagulado en mi mun. Volv a pasar frente a las casas con puertas
entrecerradas. Estaban llenas de "buenos das" y de "holas", pero nunca vi
a quienes los decan. Entr al cuarto de mi abuelo para despedirme de l.
Tal vez la aglomeracin de objetos que fueron suyos provocaba el
pensamiento de que su espritu continuaba all. Al salir a la calle con mis
maletas not que me senta como una botella de vino vaca. No haba ninguna
ofrenda a los dioses dentro de m. Me circulaba en todas las venas un aire
estril, donde ni siquiera un murmullo poda escucharse. As cruc el mar,
viaj por el cielo, vi las nubes bajo mis pies, surqu el humo ponzooso
que cubre y envenena a la Ciudad de Mxico, entr a mi cuarto. El cobertor
de la cama estaba muy fro. Las cortinas no dejaban pasar el atardecer. Me
rodeaba un aire color neblina. Tir la maleta y me acost. Comenc a pensar
en Almenara, en que aquella noche, cuando el anillo le diera santo y sea
slo encontrara la cabeza apestosa de un viejo. Me sent ruin. Cmo
dejarle a una mujer bella el anillo de matrimonio adentro de un espantajo?
Deseaba que hubiera otro tiempo, otras circunstancias, en las que yo me
encontrara con Almenara y pudiera darle la joya acompaada de besos y
caricias. Imagin que vivamos juntos y que ella no estaba condenada a
aquella terrible cacera nocturna ni yo deba huir para evitar la muerte.
As me dorm. Cerca del amanecer me despert un golpe en el pecho, la
respiracin era trabajosa, me dolan todas mis entraas. Supe que Almenara
haba encontrado la cabeza hedionda y lloraba mi ausencia. Al amanecer
volv a dormirme.

Cada noche el golpe en el pecho y la certeza del llanto de Almenara me
despiertan. A veces he planeado cruzar el mar y otra vez entrar a la isla.
Pero nunca lo hago. Al contrario, cada vez me muevo menos, apenas salgo de
casa. Siento que todas las paredes se enfran ms y ms, tambin el piso,
el agua, las sbanas, las puertas de los armarios, mis manos, mis pies, el
pecho. La piel que me cubre es como escarcha, cualquier da podra morir
congelado y ser un fantasma de hielo que se eleva en busca de un fantasma
de fuego.

** Rger Vilar
   fernands47@hotmail.com
   Escritor cubano (Holgun, 1968). Reside en Mxico. Licenciado en
   educacin artstica por el Instituto Superior Pedaggico E. J. Varona
   (La Habana). Tiene adems un diplomado en creacin literaria por la
   Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de Mxico. Ha
   publicado los libros de cuentos Corceles en la pradera (Holgun, 1986) y
   Aguas de la noche (Holgun, 1987), ambos editados por el Ministerio de
   Cultura de Cuba, y La era del dragn (Edamex, 1998). Cuentos suyos
   aparecen en las antologas Los ltimos sern los primeros (1993) y
   Anuario de narrativa 1994 (1994), ambas de la Editorial Letras Cubanas.
   Ha publicado material ensaystico en revistas y medios mexicanos. En
   2004 fue finalista del premio internacional de cuento "Almafuerte",
   convocado por la editorial argentina Bellvigraf, con "Asterius", por lo
   que este cuento apareci en la antologa Escritores hispanoamericanos en
   el mundo. En Mxico ha trabajado como reportero, guionista y asesor de
   produccin y ha ocupado cargos gerenciales en medios de comunicacin.



=== Fisura de boca (extractos)      Mara Neder ===========================

      (Nota del editor: los textos que presentamos a continuacin forman
      parte del libro Fisura de boca, de la escritora argentina Mara
      Neder, publicado por Alcin Editora en 2003. De este poemario ha
      dicho Marcos Silber: "vale como torrente de agua fresca y nutritiva
      contribucin en estos tiempos de arribismos extravagantes y
      pretenciosas mediocridades").

*** Body and soul

Construirte / montar cada palabra
sobre el falo de ti misma
hembra macho brutal espada poesa
voz / sonido en el aire
explosin quebrndome los huesos
aqu me tens, renga, viciosa
lamindote y desaforada
por escribir / darte en el centro
con este lpiz
con la palabra -siempre la misma sed-
derramarme en odos de otra lengua
seguir en la respiracin alucinada
sin hallar el lugar donde el pie se apoye
exhausta
yo mujer mi hacedora
si pudiera!



*** Llamarn por mi nombre

No hay sueo incesante mi vida
hay la sucesin de vacos coronados de 
palabras y andar el tiempo / un tiempo
abierto como esta mano hacia arriba
tiempo desnudo de nmeros y agujas
desnudo 
tiempo intacto de lea encendida
se desmorona ante los pies desnudos
sobre piedras mojadas a pesar de la sequa 
o el viento

no hay incesante mi vida ni sueo
ni anhelos guardados dentro de la bolsa
apenas
es un punto colocado en el centro
de vacos coronados y andar.



*** Fisura de boca

En el espejo hay una cebra.
Subir el volumen de su pelaje y ojos de luna.
Enunciarla.
Una voz en celo.
Una cebra en espejo amanece
por cada lnea oscura invitadora.

Ir/yendo hacia los lugares peligrosos
subir una zona real e insegura por lo tanto.
En celo. 

Humedecer los gritos
              -no deberamos tener tantos nombres-
y decir esta hambruna envuelta en trapos de red
es el hambre de m.

Ponerse al revs la camisa
y las costuras de mis pieles a la intemperie.
Lamerme la cara a la cebra 
en ascenso salvaje
salida del marco del espejo
y lamerme los huecos otra vez
               -no deberamos tener tantos nombres.

La cebra se despega de citas furtivas.
El tren no para en todas las estaciones.
Las ventanillas espejan escondites de furia.
Muchos demorados escondites. 

Es la cada de todos los templos
ante los ojos de luna de mi cebra en celo.
                  Se equivocan menos las manos?

Qu abajo el suelo y las baldosas, s
cuatro lneas era cuando las pisaba,
se han convertido en figuras geomtricas ideales.

El diccionario no le sirve a nadie,

ella es tmida y difcilmente domesticable
sabe que est en peligro de extincin

hay que subir el volumen de 
un bramido fuego orgasmo vuelo pequea muerte

sentir el temblor
la otra parte 
escapada por el tejido abierto.



*** Medianoche de agosto en Buenos Aires

Se acurruca la voz de esa mujer
como el gato menos solo 
que el solo violn colgado de una torre.
Un remolino de dientes.
No es la soledad es un rayo y neblina 
de cuerpo y plaza.

Una multitud de ausentes es hoy.
Esa mujer y otras plazas.
Mientras las desfiguradas presencias
ovillaron y otra vez ovillaron
                  (porque ayer se repite, es hoy
                  y ayer y no se sale).
El remolino de dientes 
no puede pronunciar los nombres.

Encendern ahora las ropas viejas
los fragmentos de trapo y a calcinar palabras.
Encendern los hilitos del ttere dormido
y a calcinar los pelos las uas el miedo.

Arde el sol en oriente y aqu es la hora
de ronda sin agujas.
Ronda de temblores de fro y dientes apretados
              -aunque amanezca otra vez-

Sus dedos se escapan de las manos,
son dedos para un violn que espera 
sanar los intentos
intentar el vuelo de la ltima paloma desde el ro.

Es el sitio irreversible
un aleph de pentagrama sin espejos.
La cuerda pulsada suena fa y se repite y no llega
                (se sostiene o bemoliza?)

el rayo avanza
igual que la rbita implacable.



*** La msica suena diferente en la ciudad (uno)

Jueves en atardecer de Buenos Aires.
Notorius, 
este caf de solos con auriculares,
al frente la plaza alfombrada 
de azul de jacarand.  
El muchacho ofrece noneto de Ron Carter
casi msica de cmara y un piccolo contrabajo 
riega fresqusimamente 
un campo abierto a cellos/cielo
cielito lindo (no es posible).
Una virtualidad perenne deforma
las formas de colores de la lnea
que une el mapa de mi cuerpo
con la nadadora del abismo.

Cada uno en su msica elegida,
un onanismo auditivo un orgasmo seco.  
Se fuma se bebe una excusa en cada mesa.
El tiempo es un enjambre de relojes vacos. 
El odo anula desarma todo paisaje las figuras 
el errtico paso y un amanecer
en aquel valle para nada encantado.



*** Sentimental journey

Qu grises y sucias y opacas y
pegajosas y hmedas son las
ciudades bellas!
atestadas de olores y nios solos y caras
desorbitadas y rboles moribundos.

Qu vestigio aroma da grito hambre 
me atrapa en esta gran urbe que te tiene
y llama preguntando por mi nombre
cada noche?
Y yo regreso hasta cundo?
y miro el ancla edificada por tu cuerpo tus
labios para tanto sauce
naciente entre mis piernas.



*** La msica suena diferente en la ciudad (dos)

Nueva/mente esta noche acomodo leos
y suenan como clic con Joe Pass y cercana
yo al hogar
Cmo ser maana dentro de un par de horas?
Recordar la tempestad impulso de
preparar mi prximo viaje?
Justifico repeticiones tam-tam y toc-toc
en una piedra hueca?
El deseo de comunicarme es abrazo al mismo lugar,
o es la palabra el fetiche objeto 
que implanta esta mediacin extraa?

Un vrtigo libera entonces la lectura oral
odo de las bocas en el punto desarmado:
este fuego el lugar donde nadie dice
alguien suena crepita
                es
                sonido
como esta cpula 
o color trazado en un papel sobre la mesa

entonces
no recorrer los meandros del lenguaje
sino
retomar.
Y qu ser de 
Joe Pass esta guitarra cuando amanezca?
Cul sonido el fuego?
Cul mi mano despierta, cul mi sueo?
Cul la palabra elegida en la
quebradura del silencio?



*** A

Esto no es para entender
cerr los ojos no preguntes
plumas de polvo acerado siempre llovieron
esto es as:
te mets por la quebradura
avanz por ah como puedas
vos segu / los alaridos detienen
se inflan en el aire como las heridas inmundas  
aturden el paso
no preguntes / est lleno de huesos despedazados 
no pienses
no vayas a mirar la sangre de tu pantaln
vos segu / hay un callejn 
y por ah los chicos se pelean
bailan cocana
los ojos de esos chicos disparan flechas de hierro
a quien se detiene frente a una muchacha de aire
esquiv los cuerpos 
no te asustes
no sospeches que veinte pasos adelante 
ser otra cosa, no, no pienses.



*** B

el nio ha sentido
por el oscursimo hueco
un hilo penetrante
una baba cala y hueso
resuena el dolor,
lo ha sentido,
es un nio
sin cuerpo sexo pelos
sin uas
rostro entre las manos
las ropas quebradas
(no hay manera de inventar costuras)
anhelo -o qu?- de voces perdidas
(Coser aos, trenes, escuelas?)
el nio flotante, inerme
(la mirada de los ngeles)
baldamente
(y la ciudad crece).



*** Su majestad

      (Mar del Plata ?)

Buscaste mi paraguas.
Sin tiempo corriste varias calles para
encontrar 
aquel paraguas.

Era de seda tabaco italiano y te gustaba.

Pensabas que alguien lo llevara
riendo
como nosotros
hace diez aos.

** Mara Neder
   marianeder@merlo-sl.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Ha publicado los libros de cuentos
   Contra corazn (1993) y Entre los huecos (1994), y los poemarios Cuando
   octubre (1997) y Fisura de boca (Alcin Editora, 2003). Fundadora y
   presidente de Puerto Almendro, Asociacin Civil sin Fines de Lucro Por
   un Libro para Todos. Dirige la publicacin gratuita La Idea Fija,
   revista de literatura y arte de edicin trimestral en papel, con
   distribucin en Argentina y Uruguay. Parte de su obra ha sido traducida
   al ingls y al italiano. En diciembre de 2004 su programa radial Puerto
   Almendro, el nico de emisin diaria en Argentina, gan el premio
   Gaviota de Oro al mejor programa cultural literario del pas.



=== Dos relatos      Ivn Humans Bespn ==================================

*** Abecedarios y araas

                                                                     A J.C.

Prefiero recoger palabras del suelo que cortarle la pata a una araa y
envirsela al Ministro de Defensa metida en un sobre. Es loable esta
segunda tarea, sin duda, pero pertenece ms bien a un tipo subversivo, sin
escrpulos, o a un idlatra de Cortzar, no a m. Y aunque yo muero por
Cortzar, prefiero coleccionar palabras, letras y dichos.

Aqu una A, all han dejado caer una Z, una W en la papelera, pues all que
voy. Quizs lo que ms problemas den es almacenarlas en casa, porque las
guardas en los cajones, bien ordenaditas, y te vas a la cama convencido del
trabajo y por la maana te las encuentras emparejndose unas con otras. Y
cuando menos te lo esperas, ya tienes a la palabra PAZ atemorizada, a
GUERRA en la sopa, ACCIN HUMANITARIA bajo el edredn y en cualquier rincn
del sueo, PREVENTIVA (esta palabra es cabezona por antonomasia) en el
bidet, taponando la salida de aguas de la lavadora, en la nevera.

Y ah es donde est el reto, en ordenarlas. Slo es cuestin de explicarles
que se mezclan mal, que no quieren decir lo que creen decir y que deben
olvidar de su cabecita de palabras locas esos significados impuestos. Y es
cuestin de sentarlas en unas sillitas especiales y ensearles en una
pizarra todo sobre la guerra, la paz y la libertad.

Entonces s, se ordenan como tienen que ordenarse, con el sentido exacto, y
ya es el momento de enviarlas otra vez a la calle, a que corran por la boca
de la gente, a que pisen parques y comercios y asociaciones. Y si rozan a
algn poltico bienvenido sea! Si no, hay que abrir un sobre, convencerlas
de que el viaje ser corto, nada pesado, y remitirlas al Ministerio. Con
pata o sin pata de araa, eso va a gustos.



*** El proyecto Anbal

Mi hermana, que tiene ya veinticuatro aos y un gato siams cojo, fue
llamada esta maana por la polica. Por lo que cuenta la han obligado a
confesar la inclinacin metdica de nuestra familia por el orden. Ya mi
madre y mi padre (antes de que nosotros lo heredramos todo) fueron
llevados a la comisara para que lo explicaran.

-Ms que devocin por el orden -les ha dicho- lo nuestro es necesidad de
dar a cada letra lo suyo. O a cada cajn su ropa...

Ante la negativa de revelar las cosas claras, la polica se ha empeado en
que tena que confesar lo que la familia Anbal ha puesto en prctica en su
larga existencia. Y mi hermana ha comenzado a contar por lo de Anbal y los
elefantes, que desde la antigedad nos viene eso de poner todo como debe
ser, ya sea una palabra, unos libros, o un calcetn, o una tortita tras
otra, separada, por la letra o color o redondez o peso que le toca, bien
clasificada, con meticulosidad dentro del caos. Como a la polica no le
interesaba escuchar la historia de Anbal y los elefantes avanzando por la
cordillera para conquistar lo imposible, ni la teora que vence la
entropa, la han drogado.

Se ha visto sin los lmites de la razn para encerrar el secreto. De forma
descuidada ha comenzado relatando lo del Virnessus Anibalis, manual fechado
doscientos aos antes de Cristo. Un nico volumen se conserva tras
cristales y candados, posiblemente en Viena y en custodia de un Anbal
belicoso descendiente de El Conquistador. Mi hermana ha contado a la
polica que el libro contiene el principio de todo, cmo hay que actuar
para volver a ordenar el desorden provocado por quin sabe qu fuerzas
desconocidas, los criterios para que la familia Anbal sea la autorizada,
etc.

Y tras el manual, vino la confesin de las habitaciones. Le tengo dicho que
recuerde, si un caso alguien pregunta, lo que siempre nos deca nuestro
padre, que confiese slo lo confesable y que lo haga con la pauta precisa,
pues los Anbal somos eso: orden ante todo. Pero comenz con las
habitaciones y acab con el secreto. Que tenemos tantas habitaciones en
casa como letras hay en el abecedario, que son habitaciones amplias,
conseguidas a lo largo de los aos con el trabajo de la familia y
aportaciones desinteresadas. Y que s que era cierto, indic, que aparecan
cada vez ms envidiosos al ver que poco a poco nos bamos haciendo con toda
la finca, con la esquina de la manzana, con la manzana entera... pues en un
principio necesitbamos espacio para llevar hasta el final nuestro
propsito.

-Y las denuncias de los envidiosos han atrado a los agentes de la ley,
husmean en un arcano milenario que jams comprendern -les ha dicho
carcajendose por los efectos de la droga.

Es cierto que fue despus (los nmeros 36 y 38 de Rivadavia ya eran
nuestros) cuando nos dimos cuenta de que podramos haberlo ordenado todo en
una caja de cerillas y podramos haber evitado las denuncias; pues el
espacio no es lo importante, porque el espacio como tal no existe. Estas
explicaciones atienden ms bien a un tratado de fsica, descubierto poco a
poco por la rama cientfica de la familia que examinaba con lupa el
Virnessus Anibalis, que a otra cosa. Es imposible que se entienda por unos
tipos uniformados si no se ha recitado de memoria el tratado en madrugadas
infinitas y de cara a la luna, invocando nuestros ancestros, de principio
al fin.

Lo que les ha revelado es que una vez habituamos los espacios y construimos
un tabique por aqu, otro por all, dando cabida a las veintiocho letras
del abecedario, comenzamos a coleccionar en la primera habitacin los
objetos que tenamos por casa con la A: un baco chino, el abeto de
navidad, alcohol, alimentadores, apio, atunes congelados, aspiradores... Y
as hasta acabar de almacenar los zapatos, un zurrn y las obras completas
de Zweig en una de las buhardillas destinadas a la Z. Las habitaciones
destinadas a la , X, V, W y otras excentricidades de la lengua eran las
ms pequeas, reservadas a lo mnimo. Con una excepcin: tras el accidente
de auto de mis padres en la habitacin de la letra V conservamos las
cenizas. Cremos ms importante catalogarlos dentro de la palabra "vida", o
quizs dentro de "viaje", o de "vaco", o de "vagar", o de "venerable",
etc., que mezclarlos con otros conceptos en otra letra que no tuviera un
significado tan espiritual como la uve.

Mi hermana ha relatado a la polica que la familia Anbal tiene ms de mil
trescientos sesenta y dos miembros en el mundo. La mayora conoce del
proyecto y sus races, financia la causa. La familia de Rivadavia era la
que se haba visto obligada a administrar tan noble y elevada tarea.
Confes que nuestro padre, en el ltimo congreso que celebramos, hace ya
diez aos, descubri una nueva interpretacin del propsito que marca a los
Anbal (fue una relectura del Virnessus Anibalis que dej asombrado a los
ms cautelosos, mi padre era un talentoso al que J. L. Borges, uno de los
conocedores de nuestra labor, le dedic un relato). Y en el congreso se
decidi no slo almacenar los objetos de la casa en habitaciones
simtricas, ordenadas sin ningn resquicio de duda, sino coleccionar todos
los objetos del universo.

-Tenerlo todo, por si alguna vez falta en el mundo -sentenci mi padre con
su voz grave desde el atril de exposiciones.

Eso ocasion un revuelo entre la rama ms conservadora de la familia, pues
ellos abogaban por un orden contenido, sin permitir el desborde. Pero el
poder de conviccin y el apoyo de la mayora hicieron que los conservadores
aceptaran, votaran y por unanimidad se optara por la coleccin total. Y
aqu los "cientficos Anbal" entraron en juego. Se nos haca complicado
introducir todo un pas como frica en la habitacin de la A. Tras conocer
las limitaciones de la fsica y la forma de romper el espacio, podramos
abordar con un xito del noventa y dos por ciento la tarea de la coleccin.
Fue un perodo lleno de probetas y salmos en latn, hasta que dieron
satisfactoriamente con ello.

Cuando mi hermana me cont que declar eso, lo del propsito universal, me
llev las manos a la cabeza. Porque frica en la habitacin A es complicado
para una mente simple, tan poco elstica como la nuestra. Pero, cmo
podran ellos comprender que el cosmos iba a entrar en la habitacin C, que
el equipo de las Panteras Negras en la P, que un agujero negro tena cabida
sin problemas en la letra A, como todas las almas, como los adioses? Un
guisante, de acuerdo. Pero los adioses! Y Dios?

Pues los cientficos (en el sentido amplio del trmino: de letras y nmeros
y cuntica. As Max Planck, el fsico alemn que formul la teora cuntica
dej escritos imprescindibles) nos hicieron entender que el hecho de poder
guardar en una habitacin conceptos tan abstractos como las nubes o el
viento dependa de la forma de mirar y de comprender el universo, de
alcanzar el equilibrio interno para apresar el Todo, tambin de la forma de
invocar a los demonios y pronunciar su nombre secreto y utilizarlos para
esos fines, amn de otras sutilezas que parten de la fsica y acaban en la
biologa, imposibles de relatar, por el secreto de los Anbal, por el dao
que producira la informacin en el corazn negro de un gobernante.

Esta deduccin repleta de desvaros y nombres desconocidos fue lo que hizo
que los agentes dejaran que mi hermana despertara de la droga, creyendo que
eran causa en la combinacin de una mente fantasiosa y los ltimos trazos
del narctico. Despus la esposaron y la metieron en un coche, hasta
traerla aqu, a Rivadavia. Yo vi cmo la polica la sac del auto. Ella los
condujo hasta la habitacin donde yo estaba poniendo las cosas en su sitio,
apartando el polvo de la vista. El hecho de verlos a todos uniformados, con
sus pistolas reglamentarias, hizo que se me cayera al suelo la paciencia.
Estbamos a punto de iniciar el proyecto! El sueo de los Anbal!

Eso s, si algo tiene mi hermana son reflejos de gata. Y cuando ms perdido
crea yo que me encontraba, con la carga de la historia de la familia a mis
espaldas, rota en mil pedazos, mi hermana me hizo una seal. Yo los hice
entrar en la habitacin con buenas palabras y ellos comenzaron a mirar
debajo de las palanganas, de los platos de loza y las puertas viejas. Tras
la seal sal de la habitacin y mi hermana me ayud a cerrar la puerta con
dos vueltas de llave, encerrando a toda la polica del distrito en esa
habitacin y comenzando la conquista absoluta del orden, quin lo hubiera
dicho, por la letra P.

** Ivn Humans Bespn
   ivah@telepolis.com
   Escritor, licenciado en derecho y asesor jurdico espaol (1976). Reside
   en Cornell (Barcelona). Ha sido ganador del XVI Premio de Narraciones
   Cortas Ciudad de Jerez (2003) y del XIII Premio de Narraciones Cortas El
   Fungible (Alcobendas, 2003). Adems ha sido ganador, accsit, mencin
   especial y finalista en otros certmenes literarios. Ha colaborado en
   diversas revistas literarias y textos suyos han aparecido en
   publicaciones colectivas.



=== Poemas      Guillermo Quijano Rueda ===================================

1. Pena capital

Desde que inventaron los relojes,
todos marchamos aprisa,
con la fatiga al hombro;
esos engendros del demonio
sometieron el espritu al oprobio,
lo encarcelaron,
como la sanguijuela aprisiona
la piel joven de la rosa.
Quien dio vida a estos autmatas voraces,
los hizo dominantes,
ministros de la impaciencia:
cinco minutos para levantarse,
siete para vestirse,
diez para hacer el amor
y tres para deshacerlo poro a poro;
uno ms para acallar el silencio de la despedida.
Pido la pena capital para tan ruines esclavistas.
Que caigan las cadenas que nos atan a su tiempo!
Que quiebren sus manos para que la libertad
vuelva a surcar los aires
con alas de mariposas nuevas!



2. Resurreccin

La Patria no quiere levantarse,
        parece sonmbula,
                      incierta,
                              trmula,
                                     alicorada.
Voy a pedir que la despierten
		para que grite,
                 libere sus angustias,
                       cante de nuevo,
                         asee su cuerpo
                               y reinicie su camino.
	Que abra su vientre
               y sepulte a los cobardes
                       que anegan los campos,
                       con caudales de inocencia!
Que se levante la Patria
	y pinte en cada cielo,
	un sol verde
			de sueos e ideales!



3. De madrugada

Un anciano sin nombre
	me saluda en las maanas
	cuando el sol no se ha levantado.
Nunca hemos ido ms all
	de ese rito que inicia la jornada;
sin embargo me conoce
               como el arco iris conoce sus colores
               y la noche, la duda y las estrellas.
Lo conozco tambin:
	Su sonrisa es cliz sereno,
			 antorcha ardiente;
	su rostro es un recuerdo
		que desde siempre vive
                y es plegaria que canta con la vida.
	Sus lentos pasos anuncian
			mil caminos recorridos;
        Sus manos, geografa del viento,
				de madrugadas,
				de ocasos.
Este anciano, girasol en la tarde,
	es barco de regreso hacia su puerto,
          estandarte que anuncia la grandeza,
          ave con piel de porcelana
           que entona con la aurora una plegaria,
           proclamando que ha cumplido su misin
                       de errante peregrino.



4. Invierno

Esta ciudad de cielos rotos
es una gris nostalgia,
 		 famlico recuerdo,
               estacin vaca de silencios,
                   lgrima del cielo,
                  aldea de sudores frescos,
                   una dama cansada
                        de disfrazar siluetas,
                        de ocultar su piel ceniza
                        bajo esquivos oropeles
                                       de amargura.



5. Pesadilla

Soy isla.
Esta tierra que intenta congelarme
la habita una camada de vboras elctricas.
Oteo el horizonte y slo alcanzo a divisar
                jauras de hienas y coyotes.
Soy isla.
No aguanto ms tanto veneno cerca,
quiero despertar de esta pesadilla.
Un ejrcito de nios mutilados
levanta su sonrisa tierna... el fuego los abrasa;
Quienes aman los campos, intentan esconderse
llevando en sus manos la semilla
y se convierten en fantasmas
                              de un oden siniestro.
Soy isla y tambin mi silencio tiene miedo;
Estn cerca las vboras, se aproximan, anillan mi cuerpo.
       Intento despertar, pero no duermo,
        no es un sueo, seco mis lgrimas...
Podr dormir ahora, en sueos blancos?



6. Balada en tinta oscura

Alguien bajo las sombras dispara
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espritu.
Un torrente esquivo se evade de la herida
y quiere ascender en holocausto.
La vida muere prematura...
		No hay instantes de tregua,
                nadie se inmuta.
Ante tantos chalecos antibalas
                nos apuntan a la frente,
somos blanco perfecto de una guerra
donde no se sabe por qu disparan,
                por qu ni por quin morimos.
Avanzamos con la lpida a la espalda
porque alguien bajo las sombras nos apunta
en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espritu.



7. Generosidad

Siete das de veinticinco horas arropado
Con esta manta gris que no quiere liberarme.
Siete das que son setenta
                 que son setenta veces siete,
                          siete das eternos.
Bendigo un rayo de sol que tuvo que viajar
ciento cincuenta mil millones de kilmetros
para derribar la puerta de mi casa,
aparecer altivo frente a m
fecundando los brazos
de este vals de primavera.



8. Plegaria de escarchas y cenizas

Nern en esta esquina no es un audaz pirmano,
                                es un bombero.
l rescata su manguera del pavimento,
mientras Aurora canta un bolero
                       de cndida ponzoa.
Nern en esta esquina observa
mientras Roma, Pars y Bogot
               se incendian en la misma hoguera;
nadie escucha su desrtico lamento,
        es un lamento errante,
         un jocoso panfleto colocado frente al templo
        donde la miseria clama, llora, gime.
Nern en esta esquina
                huele sus cenizas,
                sus ojos palidecen,
                su voz oscura no ladra...
a l tambin lo silenci la noche.



9. Salmo I

Benditas sean las palabras
        que salen de mis bolsillos hmedos!
Benditas ellas que deambulan
        por los poros de mi alma
        y deciden tomar vuelo
               como liblulas en ronda lujuriosa.
Benditas sean todas:
        Las que cantan,
        las que liberan sus cuerdas subyugantes
        las que redimen en la cruz una protesta,
        las que empinan sus ramas
               buscando nuevos soles
        las que miran febriles cenizas de guerra,
las que son oracin, proclama, testamento
        las que callan al injusto.
Benditas sean las palabras
        que salen de mis bolsillos hmedos
        como fuente serena,
               como ro caudaloso,
                      o mar embravecido.
Benditas sean siempre... mis palabras!



10. Salmo

El poema ms largo lo est escribiendo Dios
                                 y an no lo termina.
El hombre es slo un verso escrito con Maysculas
        que el Supremo traz con sabias esperanzas.
Ese verso tena alas,
        levant vuelo majestuoso,
               tena ritmo, cadencia... era libre.
Se recre con el paisaje conquistando
               el sublime auditorio universal.
Un da... ese verso se crey poema,
        se torn altivo,
        soberbio, egosta,
        profan el horizonte,
        ignor al Poeta,
        se envolvi con la mortaja pluma sangre
               que ultraja, maldice y asesina
El Poema ms largo lo est escribiendo Dios
                        y an no lo termina.
Ojal el Poeta,
en una maana de depresin y tedio,
       no decida eliminarlo del poema,
                                ...definitivamente.



11. Navegante

Quiero Tener la llave
                que abra los sueos
                para orondo pasearme sin prisa,
                por los muros extendidos
                                de las estrellas.
Quiero evadirme de la honda algaraba
       que parte en cubos imposibles
       el silencio de los pjaros.
Soy un nufrago en busca de orillas,
   una cometa que viaja desplumando
              la espesura del espacio;
Quiero un puerto de llana geografa,
       sin abismos y sin vrtigo
para poder escuchar
                el ritmo de mis zapatos
sin tener que doblar la rodilla
ni someter al azar de un par de dados,
                mis vegetales sueos.



12. Conjugacin de la justicia

      Tiempo presente

        Yo cojeo,
                T cojeas.
                        Ella se arrodilla,
                            se vende,
                        se prostituye
        Nosotros soportamos con impaciencia
                Vosotros no os inquietis
                        Ellos amordazan la vida,
                                 la torturan...
                             reciben los aplausos.



13. Conjugacin de Justicia. Futuro

      Canto del iluso

Yo exijo,
        T, protestas,
                Ella proclama el bien,
                   conquista la magia del respeto
                   administra sus bondades.
Nosotros plantamos
       los paisajes donde ella se recrea.
       Vosotros empuis
       la espada del juicio recto.
Ellos se tragan sus maas,
       vomitan sus miserias
   se evaden como alimaas ofuscadas
  por el rayo fulminante,
                         de la verdad.

** Guillermo Quijano Rueda
   guiquijano@hotmail.com
   Poeta colombiano (Zapatoca). Miembro fundador del Grupo Potico
   Esperanza y Arena. Ha publicado Luces y sombras, Arco iris de esperanza,
   Huellas de plido silencio, Paco Cachetes (poesa para nios), La danza
   de los fantasmas (poesa para nios) y La herencia de Toita Perales
   (novela para nios). Dirige la revista de poesa Lingua y los Talleres
   de Creacin Magia de la Palabra.



=== Cuatro textos      Loreto Seplveda ===================================

*** Mujeres de agua

Se caracterizan por su dinmica y fluidez, nada detiene su curso hasta
llegar al mar, son transparentes y calmas en la superficie, en tanto en el
fondo, son profundas y llenas de torbellinos.

Su fuerza es generadora de una energa extraordinaria, que da vida a otros
seres vivientes resultando vitales por excelencia. Con la misma pasin su
envoltura mojada descarga su jbilo o dolor a travs de olas gigantescas
que estallan en espuma para luego llegar serenas, casi rendidas en la
arena. Poseedoras de una dimensin infinita como as de una particular
inteligencia que las lleva a buscar caminos, dejando a su paso una estepa
de verdor.

Por su condicin acuosa, se vierten y toman todas las formas imaginables,
contenedoras de los elementos de supervivencia fundamentales. Sensibles a
los cambios, que las hace mostrarse en tres estados, uno de ellos es la
solidez de sus propsitos, lo intangible de sus emociones y la corriente
lquida de sus pasiones.

Mujeres de agua, torrentes de vida.



*** Mujeres de madera

Conocidas tambin como "mascaronas de proa" inmortalizadas por el gran
Pablo Neruda, son aquellas mujeres dotadas de grandes atributos fsicos y
de una belleza particular, pero ms all de esa imagen mitolgica, est la
calidad de sus maderos que las hacen resistentes al temporal y el sol. Se
ubican en la proa de los barcos y van abriendo surco en el mar, solitarias,
fuertes y erguidas, con la mirada fija en el horizonte despidindose del
crepsculo cada tarde y amaneciendo con un collar de estrellas a la hora de
la alborada.

La mujer tiene la cualidad de asumir sus responsabilidades en calidad de
misin, es decir, cumplirlas a cabalidad desplegando toda su creatividad,
esfuerzo y firmeza; de all la fortaleza interna de mantenerse entera, sin
claudicar, ante la adversidad o los aciertos hasta lograr sus mximos
propsitos. Detrs de cada mujer hay una mascarona cruzando el mar, un
capitn a quien amar y un sueo por alcanzar.

Innumerables sern las travesas, como misiones a realizar; la calidad de
sus maderos nos hablarn de la nobleza, la pasin y amor por la vida que
cohabita en cada mujer de verdad.



*** Mujeres de arena

Construidas por un sinfn de partculas de grava, las mujeres de arena
habitan desnudas al sol, sensuales y atractivas seduciendo a los que suelen
caminar por la playa a la hora del crepsculo. Estn all. Permanecen
siempre en espera del amor que parti y prometi volver. A menudo se les ve
deambular en plena alborada, por la ribera envueltas en espuma y coral
luciendo irresistiblemente hermosas.

Inconsistentes; a su lado es imposible construir proyectos de vida,
desmoronables; en un instante pueden ser una fortaleza y luego un solo
cmulo de algo que fue. Sus insignificantes partculas constituyen un todo
atrayente con forma de mujer. De existencia efmera, el suave oleaje del
mar o la brisa leve de un atardecer, puede dejar su figura totalmente
esparcida sobre la superficie de la tierra.

Mujeres de arena: bocetos inconclusos. No todas las obras se terminan,
quedan algunas suspendidas como stas, en que los trazos no alcanzaron a
unirse estrechamente. Su presencia es vital, forman parte de esta gran
diversidad.

Para ellas siempre habr un mar que entre furia y calma las abrazar cada
noche.



*** Mujeres de montaa

Capturan la dureza de los materiales volcnicos transformndose en roca
inerte con una solidez irrevocable; de apariencia rugosa y maciza como los
imperios, inflexibles. Slo aquellos de espritu perseverantes logran
romper su espesura, para arrancar de ella sus metales preciosos y estn los
aventureros que se arrojan a trepar la escarpada en su afn de conquista,
luego se alejan dejndolas en completa soledad.

No resulta ajeno ver que imponen poder por su imagen de rudeza,
inflexibilidad y firmeza, as las "mujeres de montaa" se hacen a la vida,
a pulso de rigor y endurecimiento, en ambientes inhspitos, fros, en donde
el viento desgarra toda posibilidad de vida a aquellas especies que no sean
perennes.

Es la geografa y el clima los que determinan el paisaje y con ello las
caractersticas de todo ser viviente sobre la tierra, as tambin en el ser
humano ser la clula familiar y social la que determinar su perfil
personal con capacidades propias y debilidades por superar.

De esta manera se logra entender como existen mujeres que sobreviven a la
dura adversidad con extraordinaria dignidad y entereza y al igual que las
montaas posan sobre la tierra imponentes, fuertes, empinadas all en lo
alto del cielo y cerca del sol.

** Loreto Seplveda B.
   losepulv@mail.udec.cl
   Escritora chilena (Chilln, 1961). Es secretaria ejecutiva en el
   Decanato de la Facultad de Ingeniera Agrcola de la Universidad de
   Concepcin (http://www.udec.cl). Ha publicado Girasoles para ti (2002) y
   es columnista del diario La Discusin, de Chilln, y del Boletn
   Interamericano de Contabilidad, de la Asociacin Interamericana de
   Contabilidad AIC (Miami, EUA).



=== Poemas      Erasmo Fernndez ==========================================

*** Ah poeta

Confundido con un pequeo
dios, mago, soador;
el poeta es un armazn humano
como sus semejantes,
todas las carencias le pertenecen,
disfruta menos de la vid
en las celebraciones de abundancia.
Es imn para lo adverso
y slo puede aderezar su canto
con la virtud,
los astros y los elementos.

Le piden perlas y se zambulle
para extraer maravillas,
milagros tambin quieren,
amor le exigen -qu descaro-
la vida le piden a cambio de nada.



*** Naufragio en el sueo

El logro ms preciado
por el cual tanto luch
se qued rezagado en el naufragio
de un sueo.
Al principio cre tener todo
a mi alcance,
palp sus contornos, disfrut
aqu, all, de sus dones.
Sin obstculo marchaba; firme,
Sin carencia alguna,
pareca que todo estaba consumado.

Prximo al puerto, otra
realidad esperaba por m
despus de aquella travesa.

Al despertar frente al ocaso
qued con los brazos extendidos,
extraado ante el desengao.



*** El poeta errante

La ancdota es ubicua, est ambientada
al descampado en poca de invierno.
Quin detiene al nubarrn,
el pedazo de rayo, el retumbar
del trueno?
Borrosa de embriaguez la luna
es ahuyentada por el afn de un perro,
por el indigente insomnio.

La noche tiene dueo: el bien y el mal;
que en fusin espejean
el mismo gentilicio bajo la oscuridad.
No tendr escapatoria el trashumante,
el aguacero caer sobre l sin mengua;
con fro, enchumbado estar
si no busca un alero, un caf bien
caliente y un cigarro.

Pero todo es quimera,
juego mental del rprobo,
porque estar condenado al martirio
y nada ni nadie podr remediarlo.



*** Estacin del agua

Antes y despus del prximo
milenio -en la estacin del agua-,
recojo mis andanzas
en un pensar retrospectivo.
Escribo la palabra infancia y me veo
jugando bajo un aguacero,
en los ojos del primer amor,
en la primera piedra de comprender
el mundo.
Todo es banal bajo la tormenta
si no se acata el juego de la fantasa.

Un siglo no basta para inventariar
tanta derrota acumulada,
as sea la hora de ordenar
o medir,
la distancia de lo recorrido.



*** Rquiem

      a Luis Daniel
      Jos Alberto
      Antonio

Lluvioso amanecer ste,
con pjaros trinando
en las ramas llorosas.
Hay silencio en la barriada,
en esta vivienda,
los nios an duermen,
con el gotear sobre objetos
oxidados como algunos recuerdos.
Una vieja mujer trastea
sin ton ni son para sentir
la vida.
Un joven poeta suea
y muere desde hoy para siempre.



*** Tus manos

Quiero escribir
sobre tus manos.
Tus manos son... y ahora la lluvia.
Hay mucha alharaca en las calles,
en las busetas,
en los medios de comunicacin.

Por todas partes sale el eco
de la serpiente hablada del lugar
comn.
Tus manos son... De aqu no salgo.
El agua corre tibia por mi cara,
tus manos son, ah, ahora
las recuerdo: cun suaves eran!



*** Una tarde

Como vieja fotografa
guindada en el cuarto,
recuerdo aquella tarde.
Para entonces embriagaba
su ocaso, su archipilago
fucsia y la requebrada brisa.
Las casas de paja, de tejas;
presentan a personas ngrimas
bajo la cortina de una llovizna.

En ellos nunca pasa el tiempo,
todo es siempre como la eternidad.
Ahora es tarde de este lado
del patio; lo percibo
por esta brisa humedecida,
por las voces quedas, por esto,
por aquello, lo otro.



*** Cancin lejana

      En la sombra de aquel rbol

No comprendo el porqu
esta cancin bobalicona
me trae nostalgia.
Ser porque recuerdo
un camino rural con gente
de un casero humilde,
tan callados que slo cantan
en la faena
con olor a ensalmos y a yerbajos.
All los pjaros, los rboles, el ro;
los animales de cra
y silvestres los alegra la lluvia.



*** Rescate en el barrio abajo

Cuntas lamentaciones trajo la tempestad,
el aluvin arras lo que encontr a su paso,
por calles, barriadas y sembrados anduvo,
antes de llegar al reservorio (Lago de Tacarigua)
envolvi enseres, animales, y almas. Desde aqu
se puede ver la torrentera.
La belleza del paisaje con la cabeza baja,
dice no haber culpables, el molino del tiempo
vaci sus baldes y aneg
las partes ms llanas, cuarte la tierra.
Los peridicos resean tanto dao,
el afectado recicla lo no desaparecido.
Pero qu, un milagro? Un potrillo
tal centauro con la mitad aferrada
a la orilla garrapatea por salvar la otra parte
de su cuerpo que las aguas reclaman y la gente
del barrio le ofrece sus manos para ponerlo
a salvo: todos van y vienen,
los nios bulliciosos celebran,
hombres y mujeres afanados: todo un acontecimiento.



*** Deshojado albor

      Cada poema un pjaro que huye
      lvaro Mutis

He dado varias vueltas y no he podido
encontrarlos, no s su paradero,
mucho menos su futuro inmediato.
Sal tras sus pasos en cuanto desaparecieron,
nadie los ha visto -por aqu no han pasado-
me contesta un amigo.

Varias vueltas le he dado a la noria
del da y slo cansancio me ha legado.
Por calles, plazas, garitos; por el mercado
tambin anduve y nada.

A dnde andarn los muy ingratos,
tanto cuidarlos del intruso,
del barranco y la lluvia.
Esos poemas decidieron irse,
emigrar como aves de paso.



*** El viedo de las maravillas

      a Le Comte Blue

A falta del buen mango,
guayabas y el mamn,
buenas son las pesguas: frutillas
adulzadas sin mucha codicia,
su cosecha es de invierno.
Cuando la hambruna ataca
al caminante, lo saca del trance;
va hacia el rbol -viedo urbano-
detrs de las lozas y al desprender
los gajos: tinto vino
es lo que sus labios prueban.

Su jugo servira de tinta
Para escribir poemas sencillos.
As el poeta bramara de gusto
en el desierto de asfalto y bautizado
por los rayos solares, nadara
a placer en la bquica piscina.



*** Papel al fin

El pedazo de papel
donde transcriba un poema
me lo arrebat de las manos
el viento.
Sali en volandas, mateando
por encima de las cercas.
Mientras busco; anda por all,
en la otra esquina:
a veces se detiene y, hacindose
el gracioso,
espera a que me acerque
para darse a la fuga.

Est bien, vete,
cumple tu papel de higienizar.



*** Fuera la tristeza

Como si pescara una virosis,
me quiere dar tristeza.
Ahora no, estoy leyendo
a Nuno Jdice,
ando por parajes berracos
y vienes t a importunarme
con tu bajn estresante.

S que es una treta
de los sentimientos (ahora cuando llueve)
para ablandarme el nimo.
Por eso canto entre ruinas
"la balada del alucinado",
mientras Rut mastica mi sexo.



*** Joven al fin

Como alma llevada por el viento
pas mi juventud por la vida.
Siempre anduve a la carrera
como si me esperaran,
como si me persiguieran.
Soaba ser rey del mundo,
el ms eficaz a la hora de dar
una idea o dar en la diana
en cualquier certamen por difcil
que fuera.

No tuve tiempo para rectificar,
enmendar errores; todo se iba
como nube soplada por la brisa.
Al despertar de la inmadura edad;
de aquella primavera slo qued
tristeza, un peso inusual se haba
acumulado hasta que el azogue
devel la amarga verdad: el joven
que fui no era el del espejo,
aquel se haba esfumado
a toda prisa
para jams volver por esta tierra.



*** Puo y letra

      a Melitn Salazar

No termino nunca de escribir
poesa,
siempre recomienzo.
Poesa en ti poesa en m,
futuras generaciones tambin
estarn a la expectativa.
No escribo para el comentarista,
doctor en letras, para el crtico,
ni al magnate de literatura.

Escribo para la mujer, el hombre;
para las personas; no al ttulo
tributario de la pedantera.

Poesa de emergencia,
poesa para la humanidad;
amor, belleza y muerte
la consagran.
Poetizar es la consigna
poesa como pan de la vida.

** Erasmo Fernndez
   erasmofernandez@letralia.zzn.com
   Poeta venezolano (Chivacoa, Yaracuy, 1948). Gran parte de su obra se
   encuentra publicada en peridicos y revistas literarias del pas. Es
   coautor, junto a Jaime Betancourt y Zoraida Garca, del primer nmero de
   los Cuadernos del fondo de la casa. Reside en Maracay (Aragua) y es
   editor de la revista La Honda y el Pjaro. Ha publicado los poemarios
   Esperas y la ausencia (1992) y Caminatas (2002), ambos con la Editorial
   La Liebre Libre (Maracay).



=== Fatalidad      Ricardo A. Halperin ====================================

Cuando Karen se fue de la reunin, su retirada pas desapercibida. Karen
senta que en los ltimos tiempos su capacidad para volverse invisible ante
los ojos de los otros haba aumentado notablemente; era una sensacin
deprimente. Con frecuencia culpaba a sus amistades por no prestarle
atencin, pero en otras ocasiones reconoca -un poco a regaadientes- que
ella era la principal responsable de sus soledades. Sin embargo, aun en
aquellos raros momentos tenda a derivar la responsabilidad de su conducta
hacia la educacin estricta que haba recibido. Las expectativas anticuadas
y el trato severo de sus padres la haban empujado a buscar refugio en un
matrimonio prematuro, encaminado a un fracaso previsible. Pocas veces iba
ms all de estos anlisis, a pesar de los muchos aos de divn
intercambiando silencios con su sicoanalista. Ahora, con cuarenta aos
pesando sobre sus hombros, Karen se rehusaba a pensar en el futuro.

La maana siguiente encontr a Karen cumpliendo con sus deberes
dominicales, que incluan el rutinario almuerzo con sus padres. Luego de
misa, sus padres reunan a toda la familia alrededor de la mesa, pues esa
era la costumbre. Antes de llegar a la casa, Karen ya poda imaginar el
encuentro: el beso obligado sobre la mejilla fra de su madre, el semblante
severo de su padre, la mirada evasiva de su hermana... Luego vendran los
largos silencios alrededor de la larga mesa, entre paredes grises desde las
que los ojos tristes de un Cristo sufriente, cortesa de El Greco,
observaban el gesto sonriente del Generalsimo condecorando a Pap, quizs
por algn servicio importante prestado a la Patria o, a lo mejor,
simplemente por ser como era.

Previsiblemente, el padre de Karen era juez y haba ganado fama de duro por
sus fallos en apoyo del orden y de las fuerzas encargadas de defenderlo. El
divorcio de Karen y su decisin de vivir una vida independiente, libre de
tradiciones y de iglesia, haban enfriado la relacin con sus padres y
estos almuerzos dominicales, junto con los ineludibles cumpleaos y los
aniversarios de los padres, eran las nicas ocasiones en que padres e hija
se enfrentaban con sus silenciosos y mutuos reproches.

Aos despus de aquel almuerzo (o habran transcurrido slo algunas
horas?), Karen caminaba por las calles tibias del atardecer en Barcelona
cuando pas frente a un bar. Por impulso entr. Desde la tele, una
periodista que se pareca un poco a ella cuando era ms joven comentaba un
ataque terrorista ocurrido ese mismo da. Karen conoca del hecho, pues ya
Pap lo haba comentado al almuerzo. "Necesitamos una mano mucho ms dura
para lidiar con estos asesinos", haba dicho l. "Antes esto no habra
podido ocurrir". No le haba prestado atencin entonces, pero ahora frente
a las imgenes crueles crey reconocer el lugar del hecho, se trataba de un
hotel en Palma en el que haba estado mucho tiempo atrs con aquel esposo
hoy casi olvidado.

Karen no era de hablar con extraos, pero el drama televisado y el recuerdo
de su paso por el lugar la impulsaron al comentario. El barman result
contar con un odo paciente y un aire con algo de atractivo, aunque Karen
slo lleg a esta conclusin muchas horas despus. Desde la tele, la
periodista comentaba que el atentado pareca dirigido a un juez que estaba
pasando el fin de semana en la isla, aunque los muertos incluan un nmero
de turistas extranjeros. Aparentemente, deca el comentario, se supona que
la bomba poda ser responsabilidad de un pequeo grupo disidente dentro del
movimiento "Terra Liure" que se negaba a aceptar la decisin tomada en 1991
de abandonar la lucha armada, pero era evidente que poco se saba en cierto
y que el comentario era, ms que todo, especulacin. Previsiblemente, la
periodista aventuraba sobre posibles vinculaciones con los separatistas
vascos. Dos whiskys despus, Karen abandon el lugar.

Dos o tres noches pasaron y Karen regres al bar. Esta vez hizo un esfuerzo
por mantenerse sobria y ante la ausencia de clientes tuvo oportunidad de
continuar su charla con el barman, que a poco insisti en utilizar el
cataln, aunque su espaol era tan bueno como el de cualquiera. Poco antes
le haba comentado que su apodo era Joe, y Karen no pudo menos que
destacarle la irona de usar un sobrenombre en ingls pero insistir en el
uso de la lengua de la regin. Karen era nativa de Barcelona, de manera que
no tena problemas en el manejo de la lengua, pero era indiferente a su
uso. Para ella era simplemente un recuerdo compartido por pocos, bonito,
musical y seguramente destinado a morir. Joe, por el contrario, tena ideas
muy definidas al respecto y senta que el uso del espaol entre catalanes
era una negacin de su propia identidad.

En las semanas siguientes Karen continu regresando al local a diferentes
horas y, previsiblemente, entabl una relacin ms estrecha con Joe. ste
era fantico del ftbol y, algo poco usual para una mujer, ella era tambin
una adicta con buenos conocimientos del tema, uno de los pocos legados
positivos del marido pasado. El ftbol les brind conversacin, y un
importante partido nocturno le dio a Joe la oportunidad de invitarla a su
casa para verlo juntos por televisin.

"Real apesta este ao", coment Karen. "Vi jugar al equipo femenino de
Estados Unidos frente a China hace un par de aos y las mujeres jugaban
mejor que stos. Eso que la mayora no era profesionales. No entonces, por
lo menos". "S, claro", respondi Joe con irona, "recuerdo a esa polla
quitndose la camiseta para lucir el corpio y mostrarnos lo macho que
era". Para entonces la relacin ya los haba llevado al dormitorio y aunque
el sexo no era espectacular, para Karen era la primera oportunidad en mucho
tiempo junto a un hombre. Se aferr a Joe con desesperacin y comenz a
visitar el bar regularmente. l cumpla con sus obligaciones sexuales con
eficiencia, no totalmente exenta de ternura, y ella se senta satisfecha
con esto.

No hablaban demasiado, no esas conversaciones serias entre parejas que
alumbran los aspectos bsicos de la personalidad. Conversaban sobre ftbol
y Karen le contaba sobre su vida y su familia, no todo claro est, y Joe la
escuchaba con atencin y algo que ella perciba como simpata. l, en
cambio, le contaba poco sobre s, haba quedado hurfano a los doce aos
como consecuencia de un accidente, y haba sido criado por un to que
consider que era su deber hacerlo y as se lo hizo saber. Pas brevemente
por un ring y ah su nombre, Jos Luis, qued metamorfoseado para siempre a
Joe Lewis, lo que sorprendentemente pareca no importarle, quizs porque
sugera que haba sido mejor boxeador que lo que proclamaban los
resultados... 

Haba cambiado de trabajo con frecuencia y pareca no tener grandes
ambiciones. No hablaba de sus amigos y Karen supuso que eran pocos. Tampoco
le coment sobre su vida afectiva antes de conocerla, obviamente haba
tenido otras relaciones antes pero el amor pareca haber tenido poco
impacto en su vida.

La ausencia de libros en la casa sugera que lea poco, excepcin hecha,
claro est, de las revistas deportivas, pero su mesa de luz ostentaba una
copia gastada de Sentido comn, de Thomas Paine, una pequea inconsistencia
en la que Karen no os hurgar. Una pregunta casual le abri a Karen una
pequea ventana por la que atisbar algo de la personalidad de Joe. Fue
cuando le pregunt qu lo llev a irse a la casa de su to. "Me insult",
respondi Joe, y para l esa fue respuesta suficiente.

En alguna oportunidad Karen pareci advertir un aire furtivo en su
comportamiento. Esto la alarm, ya que supuso que se deba a que mantena
relaciones con alguna otra mujer y los celos irrumpieron en la relacin. A
veces Karen le revisaba los bolsillos; estaba fascinada por su forma de
escribir, tena letra prolija, de escolar, sus caracteres eran redondos y
parecan pretender elevarse de la lnea y decoraba sus es con pequeos
circulitos. Lo que Joe escriba, por el contrario, era consistentemente
aburrido: cuestiones del bar, listas de compras, nmeros de telfono que
resultaban corresponder a algn negocio... En fin, nada que sugiriese una
relacin con otra. Una vez Karen decidi seguirlo y crey detectar que
caminaba con cautela, como si presintiese su presencia. Le result difcil
esconderse y finalmente lo perdi de vista. No se anim a repetir la
experiencia, tema que si Joe la vea la relacin no podra sobrevivir. Los
celos, sin embargo, no desaparecieron, y con el tiempo ensombrecieron la
relacin y las visitas de Joe se volvieron menos frecuentes. Karen supuso
que se haba aburrido de ella.

Una noche, cuando ya haca cuatro que no se vean, Karen lleg al bar a eso
de la once de la noche, cuando normalmente estaba abierto. Sin embargo, en
esa oportunidad, las persianas de metal estaban bajas y el cartelito de
"Cerrado" confirmaba lo evidente. Golpe a la puerta sin ningn resultado
cuando algo la llev a reparar en un papelito arrugado a sus pies. Cuando
lo recogi vio una direccin conocida escrita a lpiz. Corri hasta el
departamento de Joe y golpe la puerta con fuerza hasta que la alharaca
llev al vecino a asomarse. "Se fue", le dijo con mal humor y la despidi
con un portazo.

Confundida, Karen emprendi la caminata de regreso a su casa para
encontrarse a medio camino con el rostro de su padre mirndola desde las
pantallas encendidas en un negocio de venta de televisores. Horrorizada,
Karen se detuvo a observar el relato mudo de un nuevo incidente terrorista,
mientras nerviosamente rompa en pedacitos un papel arrugado con la
direccin de sus padres escrita a lpiz. Si alguno se hubiese detenido a
recoger los pedacitos, quizs habra podido ver alguna que otra letra i con
un pequeo circulito cubrindola como sombrero...

** Ricardo A. Halperin
   rhalperin2@comcast.net
   Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en
   las afueras de Washington (EUA). Se educ en la capital de su pas y en
   Crdoba, y complet estudios de postgrado en la Universidad de Columbia
   (EUA). Fue profesor de economa en la Universidad de Buenos Aires
   (1968-1973). En 1976 se incorpor al Banco Mundial, en la ciudad de
   Washington, DC, donde desempe diversos puestos gerenciales hasta
   jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas
   econmicos.



=== Poemas      Hctor Loza Gonzlez ======================================

*** Intento potico #88

Mis ojos encuentran su derrota,
sucumben ante letras
que, con eterno arte,
estremecen el alma
cuando nadie lo nota.

Mis ojos encuentran su derrota,
pues te veo naufragar entre lneas,
fantasmal imagen que, a distancia,
se presenta disuelta y diluida
como un lunar de sal entre las aguas.

Mis ojos encuentran su derrota,
el vaivn de tu ausencia los subyuga.
olvidaste las huellas de tu cuerpo,
olvidaste la incauta insistencia del recuerdo,
me dejaste en la piel esa irona,
esa burla fina que a veces fue ma,
que siempre ha sido tuya.

Mis ojos encuentran su derrota,
llueve sobre los versos de Neruda,
llueve tambin, afuera, bajo la luna,
llueve desde mis adentros
y una lgrima brota...



*** Se me ocurre

Eres mi primer trazo, mi obra maestra...

Dulce amante dormida,
se me ocurre mirarte con el morbo preciso,
tocarte suavemente con los ojos,
acariciarte con mis pupilas encendidas,
inquietarte, slo un poco, con el deseo suficiente
para dibujarte en el rostro
el bosquejo ms perverso de tu sensual sonrisa.

Se me ocurre mirarte
para amarte de nuevo, con apuro y sin prisa.

Se me ocurren tantas cosas, y entre tanto
estos versos, intentos opacos de tenues destellos,
garabatos nerviosos, suicidas, tambaleantes,
pero honestos...

T, descubierta a contraluz.
Yo, oculto en claroscuros.

Y las sombras de nuestros cuerpos
descansan an inquietas
sobre los muros
de esta habitacin blanca,
inundada casi en silencio,
inundada en un tiempo casi mudo.

Y a lo lejos, ya se oyen los ecos de una noche
de meldicos susurros.

Batalla lunar: seduccin de los amantes, ficticias gravedades,
toqueteos, parpadeos, disparates,
rias intermitentes que buscan, insistentemente,
un resquicio, una oquedad, para recomenzar.

Y a lo lejos, en la noche, ya se oye el bostezo del mundo,
Inquebrantable paz.

Imposible es negar
que las palabras se lamentan
al tratar, intilmente, de describir tu palpitante belleza.

Sera mentir, si no dijera
que la frgil desnudez de tus pies ligeros,
asomndose entre las sbanas,
al borde de la cama, son mi mejor poema.

Se me ocurre respirar tu calma,
besarte el alma mientras tus labios an tiemblan.

Se me ocurren tantas cosas, deleitantemente inciertas,
pero sucede que no ests despierta.

Se me ocurre soarte mientras duermes,
y probar de tu cuerpo
un suspiro de vida.
Dulce amante dormida,
Un paisaje sombro
se posa en el fondo azulado
de tu espalda,
Matices prohibidos
invaden el nocturno lienzo
de tu piel.

Y a m slo se me ocurre mirarte
mientras se desmorona el da.
Y as, a distancia, hurgar en tus curiosidades,
entre tus pechos malva y tus muslos prpura,
mientras capturo en la cuna de tu vientre
el menguante reflejo de la Luna.

Y a m slo se me ocurre
Mirarte, descubrirte como por primera vez,
y sentir que el amor es el arte de cada anochecer.

Eres mi primer trazo, mi obra maestra...



*** Bleu

      A Mnica, la voz en mis silencios.

Azul, ese aventurado parpadeo
de la noche, que circunnavega, desnuda
y da vida a las sombras,
propagando desvelos, ese suspiro insomne...
Azul, la caricia que llega
al puerto de una espalda, el naufragio
y la isla, todo se funde en un solo canto,
que esconde la agona,
el temblor de unas manos, descubriendo una playa
en donde anclar los sueos...
Adis a las amarras, las brjulas, los mapas;
los astros sonren, colgndose del cielo, titilan
un verso que marca, sin quererlo, el rumbo inesperado
de esta pasin tan lquida,
destino al descubierto;
dos peces se entrelazan
en sonmbulo vuelo...
Azul, el color de esa noche
que siempre llega...
Azul, el color de los poemas
para decir te amo, sin siquiera decirlo,
as, azul, como el silencio placentero
en el que dos cuerpos son la noche misma,
y siendo ellos mismos se desvanecen lnguidos,
se sumergen en el letargo irremediable del ensueo
y esperan amorosamente a que amanezca...



*** Sleepwalk

En esta insomne brevedad nocturna, alienada
a mi lamento est tu risa;
la sutil irona,
el desencuentro,
la tan ligera burla aunada
a ese espasmo
recurrente que dejan siempre
las pasiones breves,
las caricias llanas y las palabras
burdas... Es esta obstinacin triste y perenne
que llega siempre
a su hora justa,
cual fiel letana que va
y viene, se desvela
o madruga;
es esta fantasa dulce y tenue, que no permite
el desengao,
nunca... Soy yo en las fauces
de tu noche, esa salivacon,
bestial y oculta, del bello y complaciente
monstruo al que llamamos
sexo, ante el cual buscamos, obstinadamente,
que el amor
sucumba... Fatal, letal, mortal,
como si un beso o un verso
nos golpeara de lleno
en la nuca... Y slo queda ese rumor
espeso, que se lleva consigo
la densa lluvia;
tu nombre y mi nombre,
el de ambos, nuestro
adagio rodando lento por la calle
sucia.



*** Truco o treta

El predecible final persiste,
el final que planeamos, el que el mundo tema,
es el de ayer y el de siempre,
es el arcano del tarot quien sonre y miente,
es nuestra muerte, esquivando a la vida,
es esta taza de caf a las siete,
dulceamargo, meditante y silente,
es ese azcar de las nubes rasas,
que espolvorea parsimoniosamente mi presente...

Son mis ojos
hacindole el amor al diario,
el amor de a diario,
al diario del amor,
son mis manos recortando tu nombre de la nota roja,
mis manos hacindote la autopsia,
descubrindote muerta,
nota roja,
negra rosa,
rosa roja,
negra nota,
son mis ojos teniendo un orgasmo,
un xtasis necrfilo, oculto e indecente,
es tu foto, la de tu ltima sonrisa, esa que busqu tanto,
en los estantes, las repisas y los armarios...

Te tengo, ms de lo que ayer crea,
te tengo, y ahora puedes ser quien yo quera,
puedes ser mi amante, mi madre, mi hermana, mi ta,
puedo ser culpable o pecar de hipocresa,
decir, tal vez, que no te conoca,
o decir tambin que te odie hasta las lgrimas,
que te ame sin mentiras...

T... t qu diras?
Diras acaso que fui el loco poeta
que te mandaba flores casi todos los das,
Tulipanes, gardenias, girasoles,
Tonteras, odas, canciones, perfumes, joyera..?

Qu me diras, en este justo instante,
si pudieras entrar por esa puerta,
que tus pasos hicieran eco en este caf sin nadie,
dejando atrs el teatro y las caretas,
atrs todo, atrs tus pelucas y tus vestidos caros,
si pudieras entrar por esa puerta,
y vinieras con tu rostro desmaquillado
a morderme una oreja o a rerte de mi peinado,
a rodear mi cuello con tus brazos
y aliviarme el semblante con la caricia de tus labios?...

Que me diras..?

Ya lo s, lo sabes, nos amamos...

-Ces't fini
-Ces't la vie

Y nos vamos...

Nos vamos porque nunca es tarde, ni tampoco temprano,
es la hora de todos y de nadie,
la de los relojes y los gallos,
de los borrachos y los amantes...

Nos vamos, ya nos vamos,
no sin antes dejar como propina
en una servilleta la letra de un tango
y en el cenicero la chispa de un amor de marquesina...

Nos vamos, ya nos vamos,
porque, a esta hora, en la que me regalas tu vvida sonrisa,
la noticia de tu muerte
ya habr invadido todos los diarios,
porque una nube rasa va pasando
y todo est en su sitio exacto,
las rimas, la brisa, la prisa y nuestra risa,
porque tu mano es el espejo de mi mano,
porque este es el final de siempre, el de ayer,
el final que inventamos...

** Hctor Loza Gonzlez
   doppler156@hotmail.com
   Escritor mexicano (Mexicali, Baja California, 1984). Cursa la
   Licenciatura en Docencia del Idioma Ingls en la Facultad de Idiomas de
   la Universidad Autnoma de Baja California, carrera en la que ya ha
   empezado a desarrollarse profesionalmente.



=== Cesreo Mala Muerte      Francisco Font Acevedo =======================

El Viejo deca que yo la haba matado, pero no era verdad. Yo no tengo la
culpa de haber nacido de trece libras con cuatro onzas. Si hubiera sabido
lo que me esperaba en la vida, no me hubiera importado morir en el parto
junto con mi madre. Pero no fue as, las cosas nunca ocurren como uno
quisiera. Al menos mi madre tuvo mejor suerte. A ella el Viejo la enterr
entre lgrimas y flores, mientras que a m me nombr Cesreo por haber
jodido el parto, literalmente. Para colmo de males, crec con un hermano,
tres aos mayor que yo, con quien no tena ninguna afinidad. Era enclenque
y zngano, un sumiso de nacin. Haca los quehaceres de la casa sin
protestar y el Viejo nunca lo toc. Conmigo fue todo lo contrario, por
alguna razn siempre me tuvo roa. Bastaba con que yo hiciera la ms mnima
tontera (o que el Viejo creyera que yo la haba hecho) para que ste me
azotara con lo primero que tuviera a mano. Era una costumbre suya, una de
sus malas maas. Cuando crec lo supe: a falta de mi madre, me pegaba a m.

Pero todo tiene su final y a los quince aos me hart. El Viejo no se dio
cuenta de que los aos pasan y en uno de sus arranques de violencia quiso
golpearme con un palo de escoba. Ya yo no estaba para aguantarle mierda,
as que lo amenac con un bate de bisbol. El Viejo no me hizo caso, me
golpe con el palo en la espalda, y entonces yo le romp la boca con todos
sus dientes de un batazo... es increble la sangre que mana de una boca
hecha cantos. Al Viejo se lo llevaron al Centro Mdico. En cuanto sali de
intensivo, se querell con la polica. Ese mismo da me encerraron en un
reformatorio.

Si algo le tengo que agradecer a mi padre fue que sin querer me haba
entrenado para resistir golpes, una destreza necesaria para mi futura
carrera profesional. Seis aos encerrado en un reformatorio es mucho
tiempo, pasan muchas cosas, ves demasiado. Para sobrevivir tienes que
volverte duro, si no, te joden hasta rajarte el culo y el alma. Lo
importante era mantenerse uno ocupado y eso hice. Durante el tiempo que
estuve all me dediqu a ejercitarme y a los veintiuno mi cuerpo tena la
forma de un hombre-montaa: seis pies con cuatro pulgadas de recia
musculatura. Era fantico de la lucha libre, siempre lo fui desde nio y,
por mi experiencia dentro del reformatorio, saba que poda ganarle a
cualquiera. Me convenc que en cuanto saliera de aquel antro de violencia,
me convertira en luchador profesional.

La yerba mala, aunque tarde, s muere. Cuando sal del reformatorio, al
Viejo ya se lo haba tragado la tierra. Un ataque al corazn. Me imagino la
indigestin que habr causado a los gusanos. Con mi hermano no poda
contar. Es cierto que en las primeras semanas me hosped en su estudio (un
chiquero a dos cuadras de la Plaza de la Convalecencia de Ro Piedras),
pero fue tajante en que deba irme en cuanto encontrara un trabajo. No
haba cambiado gran cosa en seis aos. Haba seguido su destino de gusano,
y ahora trabajaba de bibliotecario en una escuela. Le encantaba leer y
mataba las noches escribiendo. Nunca le conoc mujer en las semanas que
estuve conviviendo con l. A lo mejor con el tiempo se haya metido a
maricn, pero no estoy seguro. Un maricn tiene que atreverse a sacrificar
el culo, y mi hermano es incapaz de cualquier forma de herosmo. Siempre
quiso ser invisible. No s por qu.

Trabaj un ao de gondolero en un supermercado de Hato Rey. Era un trabajo
miserable como tantos otros, pero me daba para sobrevivir. Viva solo. En
ese tiempo tuve pocas mujeres, ninguna duraba ms de dos citas conmigo. No
las culpo. Yo tena y tengo un problema severo de halitosis.

Comenc a frecuentar un gimnasio en Canteras donde saba que practicaban
algunos luchadores profesionales. Trat de impresionarlos y termin con una
mueca rota. Tienes cuerpo, me dijo uno de los luchadores, pero te falta
tcnica. Sigue practicando. Luego de que me quitaran el yeso, segu yendo
al gimnasio a diario. All me pul y aprend todos los trucos del oficio.
Decid hacerme luchador rudo. Los rudos son ms excitantes y gozan de toda
la atencin de la fanaticada aunque sea para recibir sus insultos. Siempre
he credo que los del bando tcnico son unos aburridos con fama de
justicieros. Me dej el pelo largo como un neandertal y adopt el nombre de
Mala Muerte.

Tropical Sport Promotion, la principal productora de lucha libre del pas,
no me dio la oportunidad, as que me incorpor a Pakokike Wrestling Group,
una compaa de poca monta, con luchadores de tercera y cuarta categora.
Hacamos carteleras cada dos semanas por los barrios rurales de Carolina,
Trujillo Alto, Gurabo y Juncos. Llegamos a hacer giras a otros pueblos de
la isla, pero muy pocas veces; la paga era tan poca que no vala la pena.
Los fanticos de esos lugares prefieren las carteleras de Tropical aunque
tengan que pagar por la entrada.

La lucha de Pakokike se haca en un cuadriltero al aire libre, casi
siempre ante un pblico formado por borrachos y curiosos sin nada mejor que
hacer. Eran unos verdaderos hijos de puta. Si quedaban complacidos con el
espectculo, tiraban frituras y latas de cerveza al cuadriltero. Si no les
gustaba lo que vean, entonces te tiraban con botellas. No haba pelea ma
en que no me enfrascara en una guerra de insultos con dos o tres de
aquellos cabrones. Era divertido.

En seis aos de carrera como luchador mi rcord ha sido casi impecable. He
perdido ms de cien peleas. Perder una pelea es diez veces ms difcil que
ganarla. Hay que ser ms convincente; si no, el pblico te abuchea y no
quiere volver a verte el pelo. Un buen perdedor, un perdedor digno, tiene
que dar la talla, amenazar convincentemente con ganar la contienda, hacer
trucos ilegales para ganarse el odio del pblico, y en el momento propicio
dejarse vencer sin que se note. Un mal golpe, una cada inesperada y se
fastidia el resultado del combate.

Existe un cdigo de honor entre los luchadores. No se debe lastimar de ms,
ni incapacitar al contrincante. Casi todos tienen familias que mantener y
nadie quiere quitarle las habichuelas a otro colega. Los accidentes
ocurren, claro est, y se perdonan. Pero cuando se sospecha que el ataque
ha sido vicioso y deliberado, el luchador se convierte en persona non
grata. En todos estos aos de carrera, gan slo cinco peleas. Las cinco
veces fueron errores de clculo que mandaron a mis contrincantes al
hospital. A Tony Finger y a Real Kill les romp sendas costillas; a Calypso
Man le fractur la tibia; a Cicln Montes le desgarr la oreja derecha; y
al Perro de Canteras, la ltima vctima de mis torpezas, le disloqu un
hombro con tal fuerza que ya no podr volver a la lucha. Tienes mucho
cuerpo, pero pobre tcnica, me dijo el promotor de Pakokike al despedirme.

No podr volver a la lucha en buen tiempo, pero me consuela saber que mi
hermano est peor que yo. Se pasa metido en un pub bebiendo a morir y
todava vive solo en el mismo chiquero de Ro Piedras. No s cmo se las
arregla sin mujer. A m las putas me permiten hacerles de todo menos
besarlas. No las culpo. En cuanto ahorre suficiente dinero, voy a operarme
las amgdalas.

** Francisco Font Acevedo
   ffontacevedo@yahoo.com
   Escritor puertorriqueo. Ha publicado el libro de cuentos Caleidoscopio
   (Isla Negra Editores, 2004). El texto "Cesreo Mala Muerte" pertenece a
   un segundo libro en preparacin. Ocasionalmente, colabora con artculos
   en la prensa escrita de su pas.



=== Poemas      Maritza Aguirre ===========================================

*** Nota para Ana lanzada en una piedra

...con mi raz cerca de la tuya
para que nuestras copas juntas mecieran con el aire.

Ana, esta noche lo le. No me puedo dormir. Te alerto.
No te muevas hoy.
No vayas a ningn lugar. Es un libro maldito.
Con razn tu abuela lo esconda tan alto.

Dice que saldremos de la casa y que no regresaremos.
Que nunca ms volveremos a encontrarnos.
Que no escuchars el silbido desde mi balcn.
Que no colgaremos ms toallas de colores
para llamar los novios desde la ventana.
Y que puede suceder en un instante.

Tu casa aparece en un extremo de la hoja. La ma en el otro.
El resto es una maraa de tierras y agua,
no media nuestra calle con baches.
Quiz si recortamos el papel y unimos los bordes podamos evitarlo,
pero entonces los nombres quedan al revs,
chocando las cabezas
y eso puede ser peor,
son campos visuales opuestos.

En un pas lejano veremos nuestros cuerpos, diferentes.
Yo te reconocer enseguida y silbar con fuerza,
pero t no escuchars.
Desplegar en una plaza la toalla de colores
y t no la vers.
Te tirar una caja de recuerdos con las flores secas de la noche del
      [viernes
con los aspavientos de tu madre en el patio
con los besos de Manuel.
Y ni siquiera recordars que Manuel fue el amor.

Busca el segundo tomo. Encuentra el maldito libro.
Ah deben estar las soluciones. Siempre las hay.
Tengo miedo Ana.
Hoy vamos a quedarnos quietecitas.
No salgas aunque tu madre te lo pida.
Vamos a agarrarnos bien a estos balcones.



*** Pido tu cabeza

Para el acomodo
en hombros
de la ma
pido tu cabeza a Antipas
pero no fra
servida en la bandeja
sino al retozo
tendida en mi cintura.



*** Quin iba a creer

Cuando lo escuchamos, nos remos
porque quin iba a creer aquel absurdo?
no era ms que un guijarro, un lunar, un soplido
una siesta de todos los sentidos.

Cuando lo lemos, nos remos
porque quin iba a creer aquel absurdo?
no era ms que el vuelo de un escritor muy frtil
un susto de muchacha, una agujeta.

Cuando empezamos a vivirlo, nos remos
porque quin iba a creer aquel absurdo?
no era ms que un mazo golpeando las cabezas
un grillo alojado en el odo, el hincn de una abeja en la esperanza.

Cuando empezamos a morirlo, nos remos
porque quin iba a creer aquel absurdo?
no era ms que un hierro quemando las entraas
un rasgn de tiras de vagina, un incesto tardo,
un tiro sin la gracia de la muerte.

Cuando nos mataron, nos remos
porque quin iba a creer aquel absurdo?
no era ms que un temblor sin piedad en los cuerpos
un nular de alas, un talar de troncos, un silencio de pjaros.

Cuando las imgenes salieron, nos remos
porque quin iba a creer aquel absurdo?



*** Amiga insustancial

Amiga
en la extensin de la caligrafa ms gtica
-no en el concepto-
tan llena de arbotantes y arcos seccionados
elevada en beatitud de rosetones.
Muerta
en la magnitud circunstancial del contenido
-no en la rigurosidad textual de la palabra.
Insustancial
inmaculando la gelitud concreta en que defecas.
Con tanto cielo que pudimos pintarle
a esos pjaros pudrindose en tu sombra
comindote los prpados.
No dejaste una gota de agua del Leteo
te quedaste lerda, cuesco en fruto seco
distante al sur que raja.
Yo que te traje un cofre piramidal con la calima
una duna, el ocre del desierto en la pupila
para que huellaras
y me dejas slo el modo
el extico modo de decir
que te den
por todo lo muerto que vas dejando a tu costado.



*** Los amigos son raras especies

Hay amigos mariposas.
Nos regalan el placer de los colores
pero son breves
no saben de races ni de rayos
y se pierden en las flores.

Hay amigos trasgos.
Aparecen sorpresivamente
iluminando los rincones de la estancia
y se van dejndonos las ganas todava.

Hay amigos dinosaurios.
Son aquellos que pactaron con sangre
guardar nuestros amores en secreto
y ahora lo ren con otros dinosaurios
delante de nuestros hijos.

Hay amigos troncos.
Permanecen en el mismo lugar donde nacieron
nos reciben colmndonos de frutos y de sombras
y nos hacen llorar al despedirnos.

Hay amigos puentes.
Esos jams pierden el norte
nos van sealando telfonos, ciudades
aparecen en las fechas sealadas
y enternecen.

Hay amigos lluvia.
Llegan en las sequas prolongadas
a prodigar nuestras tierras
a devolver el verde a las montaas
y estremecen.

Hay amigos quimera.
Les guardamos por aos la blandura
y un da al voltearlos
al mirarle los ojos descubrimos
que un extrao los habita
y lastiman.

Hay amigos estrella.
Se alzan en las noches ms oscuras
para darnos su luz y la esperanza.

Hay amigos concha.
Que buscan la humedad de nuestra ola
y les damos el mar
y los corales.

Hay amigos brujas.
Que en su afn por descoser espasmos
nos llevan en sus vuelos por pecados celestes
y nos hilvanan los sueos todava.

Hoy
con slo la presencia de uno de estos brujas
bastara.



*** Ciruga

No me esculpa la nariz perfecta
que empae la fealdad que me distingue
limtese a restaurar las piezas
siendo ms fiel que lo imposible.
No haga pinzas que apuntalen descensos
no cercene el poniente
no me ampute locura
no silicone en los pechos
no succione con lipos mis derrames
no me corte la burla en los ojos
no reduzca la abertura de la risa
no me aumente los labios
que ya saben bastante de palabras obscenas.

Esta mujer ya fue primavera
y hoy transita en paz por los otoos.



*** Pars no me conoce

Pars no me conoce
no ha pisado un hierro de su torre en mi osamenta
no conduce mis ruinas
ni Corbusier se asombra de mi mano
de esta mano con alas
que una vez flot el cuerpo.

Madrid me sabe poco
no me ha abierto el escote
no ha dejado resquicio
por donde asome un volar
no me aguarda en cibeles
no aconcava al cincel.

La Habana!
La Habana es un monstruo que carga con mis huesos.
La Habana me arde
me encaja en cubierta
me alza en dos brazos colosos
me juega imposibles
me tiende cipriones.
Yo rasp el malecn de madrugada
le exprim el cielo hasta sacar la aurora.
La Habana es un fuego de cuatro pulmones.
Me aguarda en los muros
en los adoquines.
La Habana me lava la risa
me estruja la sal
me condena a la vida.

La Habana me asiste
me guarda una ola...
tengo que pasar a recogerla.



*** Problemas generacionales

Ha pasado mi tiempo
frente a la caja tonta
ordendole la vacuna inteligencia

mientras a mi hijo

le pasa todo su tiempo
frente a una caja inteligente
ordendole el tonto vacunamente.



*** Isla

Lleg por un costado de la noche.
Le pareci que era una isla hermosa
sin madre que le zurciera la pena.
La alz en una mano
y le acomod la montaa
le pein las palmas
le puso un sol y una nubecita clara
le cosi la ola.
"Qu desvalida est!" pens
y se la guard.
Ahora la isla siempre lo delata
por el solecito que le salta en la camisa.



*** No, Don Anselmo

No, Don Anselmo.
Recurro al cansino principio del marxismo:
en la esencia del ser radica el tema.
No importa qu cuna lo vio nacer a usted
ni en qu remota isla, por hermosa.
No reinicie la ruta conocida
ni vuelva a ver en Amrica, Las Indias.
No equivoque.
Mi nombre no es asere
no es santa ni gallega.
Es agua clara.
Ser de mi isla no entraa
ajustar su isla a mi cintura.
Desande usted camino. Marche al barranco.
Y entrguele a su madre mis respetos.

** Maritza Aguirre
   maritza2099@terra.es
   Escritora cubano-espaola (1949). Es adems arquitecta, escultora y
   poeta. Reside en Estados Unidos.



=== Tres cuentos      Carmen Garrido Ortiz ================================

*** Momento (mi bar de noche)

Salen los brazos de las chaquetas que los guardan siempre a eso de las dos.
Media hora ms tarde, llegan las primeras carcajadas de unos chistes que
hacen gracia. Y mire usted que son malos los chistes de madrugada.

De fondo, se oye el sempiterno quejo, o una msica de jazz, Miles Davis,
creo.

De decorado, Norma Jean, Hepburn (Audrey), Manhattan, la 54. Tres pinturas
de un expresionismo agresivo que nadie compra. Exposicin permanente de un
pintor "muy logrado".

De atrezzo, las diez mesas, las sillas cmodas, respaldo forrado,
cervicales agradecen.

De tramoyistas, el barman -un personaje gtico vestido de negro infame-,
los dos camareros y el dueo -un tipo de aires nuevos, ni din ni don.

De actores, pibes de comedia bufa, un donjun de bajos vuelos, las chicas
rubias del vaquero bajo, los chicos altos del pinchado pelo, tres tristes
tigres, la falsa rica, el rico bueno, el grupo de los que buscan, la
solitaria in crescendo, la china de las mil rosas, el guapo, la buena y el
feo. Todo un tango en una esquina. Y que comience ya el juego.



En el principio, fue la cerveza. La rubia para sembrar.

"Yo, de campo".

"No, detesto el baile. Soy tmido".

"Esquina Plaza de Cebada? Lo conozco".

"Un mal tipo. Aunque a m no me gusta juzgar".

"De delantero. Del Bara".

"Ser polvo, mas polvo enamorado".

"Somos tres, conmigo".

"La echas de menos?".



Hora tercia (ya van tres). Gintonics. Mucho hielo.

"Pasear por el camino que va a la estacin. De chico, quera ser
maquinista, sabes?".

"Mi cumpleaos es en mayo, el 21. Pero no me felicites... No soy de los que
cuentan las llamadas".

"Estuve en un desfile. No era como los de Pars, pero casi".

"Venda caballos de poco trapo y ella tena una tienda. Los conozco porque
eran vecinos de mi madre. Vaya tela de familia".

"No me gusta lo que hago. Pero intento ponerle pasin. Ser que soy un
optimista. Botella medio llena, siempre".

"No. No lo conozco. Me puedes dejar Bestiario? O una selva de Quiroga".

"No me importa vivir solo. Me gusta observar y callar".

"Me encantan los trenes. Y la velocidad. Y compartirlos con alguien. Qu
triste es la soledad. Me da alergia tambin. Como a ti".



Las dos en punto. Hace calor: los ventiladores son de mentira. Ccteles de
la casa: margaritas, caipirinhas. Especialidad: el melquite.

"Y no cumplir ilusiones te va haciendo viejo. No como t, que eres tan
joven. Y tan bonita. Y que tienes toda la vida por delante".

"Tengo la mano temblando? Es que... hace tiempo que no me miraban as, tan
tierna...".

"Yo he cumplido mi sueo. Y eso que soy bajita, pero gano mucho de lejos".

"Yo slo digo lo que pienso. Que no es justo que se separen, los hijos ya
son mayores".

"Me gusta como te reafirmas. Tan clara, tan meridiana. Siempre me gustaste,
aun cuando regaabas con el jefe, toda derecha, sin sutilezas".

"Yo slo oigo a Veloso, de fondo, cuando hago el amor. Pero no lo
escucho!".

"A veces escribo, sueltos. Me siento en el parque y veo, veo pasar la vida.
Y la cuento. De ti? Claro que escrib un relato. Se llamaba 'La nia de la
alforja' ".

"Pero eres comprometido... Aunque pienso mucho en ti, lo admito. Aunque
maana me arrepienta".



Seis en punto. Mi bar cierra. Caf con hielo, agua tibia, hora eterna,
quiebra el cielo.

Los cincuenta bien cumplidos y los veintitantos bellos van por dos aceras
distintas, se acompaan, no hay deseo. l siente haber entonado su eterno
fado de penas. Ella siente que perdi la madrugada y hoy hay fiesta... con
quin queda?

La arribista del yo, m, me anda sola calle arriba. Se aburri de tanta
moda el guapo listo. La deja.

Se dice, se cuenta, se rumorea... habla al odo de quien la escuche, quien
sea. Mientras, l le mira el cuello y, curioso, cuenta piedras.

El ennoviado y sin miedos se detienen y se miran en un escaparate. Slo se
rozan y se agarran de las manos. Las dudas las dejaron en el vaso del
Cardhu, solo, a medio beber.

Mientras tanto, los dems... un tmido y una tierna; un honesto y una
franca; una culta y un librero; el escritor platnico y el amor que deja de
serlo... andan, por las esquinas, enredaditos en besos.



*** Gabn verde

He subido todas las prendas de invierno al desvn, menos el gabn verde de
cuero.

Lo colgu en el armario. Pero no me gust el sitio. Y ya es verano. Un
verano como debe serlo: tradicional y presuntuoso. No me digas que el
verano no lo es... Se presenta arrollador, con su bochorno, su siesta.

Es mi gabn observador de nimios detalles. Me gusta porque me dijiste que
pareca Mata-Hari con l y porque tuviste la osada de subirme sus solapas
el primer da que te vi.

El da en que te plantaste la sonrisa de los hoyuelos.

El da en que decid disfrutarla porque saba que nunca la iba a besar.

T, tan tuyo. Yo, tan ma.

Debajo de ese cuero he tiritado cuando me contabas un cuento en la escalera
vaca del "alma mater", que es tu mater y mi madrasta. A piola, te saltas
las clases por media tostada y caf solo. Tan solo estaba el caf, por
propia definicin, que siempre lo he abandonado en la esquina, junto al
valor de la soledad: un euro. As que yo debo ser rica.

Encima del abrigo verde me enseaste tantos ritos.

Posicin india para escuchar al sabio, que hilaba historias sin final
bonito.

No fuera a ilusionarme. No fueras a ilusionarte con la palabra
"posibilidad".

Eres Aracne, flaco. "Escrbeme", me decas. Y la pregunta ya iba a mi boca:
"Sobre tu espalda?".

Dentro de los bolsillos he dejado la entrada de "Million Dolar", la
servilleta del Cairel, la barra de labios roja (la de la suerte), una
estampita del convento perdido, el foulard de marzo y los mecheros de Camel
que me regalabas.

Y las gafas de sol que tanto te miraban para ahora recordarte.

He abrochado los botones, he anudado el cinturn.

Limpi los bajos del barro, quit el polvo del cuello.

Lo limpi y lo pas por el romero que crece bajo mi casa.

Lleva dentro el cuentecito de abril.

Ahora ya sabes, flaco, por qu te lo mando por correo urgente.

PD.- Cudalo. Y en septiembre lo requiero, que ya habr ms primaveras.



*** Monlogo de escritor

Cuando era joven tena la firme conviccin de que las ideas que inspiraban
mis escritos deban vivir cerca del mar. El ocano como gran fuente de
inspiracin; el calor obsceno como tortura sistemtica del cerebro
derretido (pero incendiario); las noches frescas con sus vinos, mujeres y
pachangas, cajas de Pandora en las que yo, veinteaero, buceaba para
escoger virtuosas ideas que luego machacara en mis escritos.

Camus tuvo algo que ver con eso y con mi obstinado apego a lo salado. Desde
que El extranjero entr en mi vida, yo quise sentir aquel indecente "no
pasar nada" que parecan tener las ciudades de arena y ventiladores en las
que viv. Una poca que result desquiciante y absurda; mis libros y yo
vagando a lo largo del Paran en busca de las ideas. Me instalaba en el
salitre y esperaba el llegar de aquellas musas que se rean de m en cada
esquina del periplo.

Pero las musas no inspiraban la idea primigenia, as que todo se volva
profundamente angustioso. Demoledora era la verdad que se cerna sobre m y
de la que hua: no poda ejercer lo que consideraba mi profesin y mi
pasin. A quien me preguntaba, yo le responda: "Soy escritor". Me senta
ufano de lo que era, una joven promesa, o ms bien de lo que poda llegar a
ser, uno de los mejores, aunque de facto, yo ejerciera de simple mirn de
los segundos de la vida.

Odiaba mentir sobre m mismo, sobre todo en aquel ao de mis veinte en el
que me haba propuesto ser honesto y ecunime. Deseaba abandonar las
falsedades: gritar sobre algn malecn que yo, que me preciaba de serlo,
slo tena la ambicin, el deseo, la apremiante necesidad de ser escritor,
pero que no poda escribir una sola lnea porque no ocurra "nada", ni un
pice de sangre corra en mi interior. Mis anzuelos haban muerto.

El tedio ms absoluto hizo que odiara el mundo que me rodeaba, un mundo
cariacontecido con mis deseos que no me mostraba ni una sola de sus caras
ms extravagantes para poder inspirarme en ellas. O tal vez, lo que yo
buscaba no estaba en el mundo sino en mi interior, en una de esas simas
profundas de mi cerebro, aquellas de donde nacan los sueos dalinianos de
media tarde. Como deca el protagonista en Calgula, "el mundo se haba
vuelto insoportable tal y como estaba hecho y necesitaba la luna, o la
felicidad, o la inmortalidad o algo que fuera demente, quiz, pero que no
fuera de aquel mundo". Cualquier alta idea sera el milagro.

Cada tarde de aquellos dos aos en que vagu por lugares desconocidos de
horizontes marinos, me tenda sobre la cama a viajar sobre los bordes de mi
desgracia. Dios, Dios, que no haba cosa peor en la vida que anhelar
fervientemente algo y no poder tenerlo. Alternaba el vino fresco de la
damajuana con algn par de oraciones, hecho que me revolva las entraas y
me haca sentir ms infantil aun. El peor infierno era el de la nada ms
absoluta, aqul en el que las ilusiones se iban apagando para dar paso al
hasto ms total.

En mi habitacin, la duea de la pensin me haba dejado por toda compaa
un curioso pjaro, propio del lugar, y que era bastante gracioso. La
cucujada se paseaba a sus anchas sobre el cuartucho y, cuando alguna vez la
quise atrapar, adopt una actitud desafiante y burlesca: extenda su cola,
hinchaba el buche y lanzaba un silbido insufrible que obligaba a olvidar al
estpido animalito que slo deseaba ser visto.

Tambin yo, como aquel pequeo pavo real, deseaba ser visto y odo. Me di
cuenta de ello el da en que le escrib una larga carta a la familia. Una
epstola en la que destacaba las virtudes de mi primera obra, el frenes de
actividad en que me hallaba envuelto y las esperanzas que albergaba acerca
de la posibilidad de encontrar pronto editor. Cinco pliegues de mentiras
que envolv cuidadosamente y que ech al correo quedndome
incomprensiblemente, ms vaco, aun, de lo que estaba. Y es que por la por
la ranura del buzn se haba colado, sin darme cuenta, mi "pera prima": un
relato salpicado por las falsedades de un chiquillo y sus ambiciones
estrafalarias. Yo era el primero y obtuso protagonista de la novelita corta
que viajara para Europa. El segundn de la misma y, sin embargo, el
personaje ms redondo, permaneca de pie mirando fijamente la carta que
yaca en el fondo del correo.

La gloria de los poetas, la inmortalidad de los clsicos eran los sueos de
aqul que desech tantas ideas rutinarias porque le haban parecido
demasiado triviales para un elogio, una alabanza o un premio. Cierto es que
no saba hacer otra cosa excepto escribir, pero antes de buscar ideas en
otros mundos me decid a buscarlas en m mismo. Y empec, aquella misma
noche, por escribir otra carta de cinco pliegues, un "J'acuse" completo
contra mi propio orgullo, una revelacin plena de lo que yo era y una
aceptacin total de la cucujada que llevaba dentro.

Abandon el mar y su sal, inspiradores de ajenos escritores y publiqu
Ufano, la primera novela, la contraposicin de dos cartas: la que envi a
Europa y la que me dirig aquella noche del buzn. Acertadamente, no obtuvo
ningn premio.

Ahora que ya me colecciono a m mismo y pierdo la cuenta del nmero de
libros, siguen sin venir las ideas perfectas, las de alto copete para altos
honores. Nacen mis ideas de lo cotidiano, de las hagiografas, del
escrutinio de lo ajeno, de los dolores y las ganancias. Slo plasmo esto.
Las grandes musas las dejo vrgenes para los que se parecieron a m alguna
vez. Y por si vuelvo a sentir, an a mis aos, alguna ambicin, tengo dos
hermosas cucujadas que viven en el palomar.

** Carmen Garrido Ortiz
   guzmendo_1923@hotmail.com
   Escritora y periodista espaola (Crdoba, 1978). Ha trabajado en ABC
   Crdoba (http://cordoba.abc.es) y en Diario de Crdoba
   (http://www.diariocordoba.com). Colabora en El Parche Digital
   (http://www.elparchedigital.com) y, en la actualidad, prepara su tesis
   doctoral sobre el surrealismo en Espaa.



=== El lenguaje inefable ==================================================
=== (La pista blanca y otros poemas)      Rolando Gabrielli ===============

La poesa es plvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se
desmantela antes de tocar tierra. Los sentidos cargados en el poema y su
lenguaje, son cscara, ceniza, polvo, y slo el gusano prospera. La poesa
es el cadver exquisito proclamado por los surrealistas, pero yace a la
intemperie, no como reina subyugada por la palabra, inefable dama, sino
chasqueada por los dedos de un mesonero, empujada detrs del atril con
vergenza y miedo. No anida, no vuela, no suea, no nada, y no dejan que el
poema se suee as mismo en su pobre performance de ta solterona,
quinceaera desdentada, gitana sin amuleto.

La poesa escribe su epitafio? No hay tal suicidio, ni corroboracin y
menos consentimiento. La poesa es casi un acto de fe, ni siquiera una
vocacin tarda o el soplo azucarado de un domingo bajo los frondosos
robles o los ingenuos, melanclicos sauces llorones. De cualquier manera,
la poesa subyace y yace bajo palabra, convicta de su olvido. Y bajo la
lpida del mercado, an respira. Ha superado la horca, la guillotina, la
bala en la sien, la anestesia del tiempo, cloroformos burocrticos
estatales, el infinito menosprecio privado y esta actual indolencia
editorial, enfermedad terminal del mercado.

El mundo est en crisis, no la poesa. La culpa no la tiene la huella, sino
quien la ignora o confunde, deja de percibir un camino. Forma sobre la
forma, el poema es la nueva retrica, botn de una sola rosa, la que
reinventa cada lectura. La poesa muere en su cuna o tiene tradicin en el
futuro? Es un espejo al revs.



*** Un parntesis en Nueva York

(Nueva York, (es un parntesis) crucificada en sus rascacielos, partida en
plena gloria, derrumbada en sus Torres Gemelas, tan llena de libertad,
busca, siendo Babel, salir de su monlogo. Recurre a la literatura, a un
gran puado de escritores, para romper el cerco de hierro, la auto asfixia,
esa pgina amarilla muda, insomne. La Gran Manzana, en estos tiempos
hurfanos de poesa, de literatura real, convoc a ms de 100 escritores de
43 pases, en su Festival Voces del Mundo. El PEN American Center organiz
la fiesta literaria para abrir el dilogo entre Estados Unidos y el mundo.
Ms de dos dcadas de de silencio en el corazn del mundo. Un esfuerzo
notable, una idea vlida, admirable en medio del olvido, porque se haba
borrado NY a la literatura universal. Se reunieron bajo una pista dorada de
temor. Hubo Babel dentro de la Babel, no se vieron poetas, brillaron por su
ausencia. Es sorprendente este parntesis sin poetas, un hecho inslito de
marginalidad suprema, la secreta vocacin provinciana de Nueva York. La
poesa que Lorca, Whitman, Lihn, Neruda, Cardenal, tocaron en profunda
cuerda las hondas aguas del Hudson, las aceradas calles invernales y sus
primaveras que no saban qu hacer con tanta belleza muerta en Manhattan.
Augusto Roa Bastos, que acaba de dar un paso al frente silencioso,
adverta: Estamos caminando sobre la cornisa de una casa muy alta y no
sabemos cuntos metros de profundidad tiene el abismo. Podemos resbalar en
cualquier momento. La poesa cae de los rascacielos? O sube por las
escaleras de servicio? Ciega alla en un stano, y el Alcalde decreta un
minuto de silencio por las vctimas de la palabra. No es una censura, sino
un acto de fe. La moda est en creer, tragarse una rueda de carreta, el
Caballo de Troya y soar con el mito bajo de las sbanas. Se sienten
millones de remos al mismo tiempo, el gesto mudo de la paciencia, avanza
ms lejos la noche que el da. La ms global, se siente sola, la ciudad de
los cien idiomas, como la poesa, yace en una banca del Central Park,
dndole comida a las palomas que se saben un smbolo de la paz vencida por
la memoria. Muchos nombres en NY, pero faltaron muchos ms: Eliot
Weinberger y Salman Rushdie, el premio Nobel de Literatura Wole Soyinka,
Paul Auster, Chico Buarque, Paco Ignacio Taibo II, Svetlana Alexievich,
reportera y escritora, Ryszard Kapuscinski, no se esconde abril, Elena
Poniatowska, Margaret Atwood, Eliot Weinberger, Michael Ondaatje, Antonio
Muoz Molina, Bernard Henri Levy, Rubem Fonseca, Laura Restrepo. Un gran
elenco y parloteo bablico, muchos temas individuales, un congreso de voces
tambin aisladas, en un mundo fragmentado, polarizado, dormido,
anestesiado, secuestrado en su silencio, aterrorizado de sus mentiras,
paseado por el limbo universal.)



*** N. York

Nueva York, los edificios crecen
bajo la sombra de otros edificios.
La ciudad es una espiral
no duerme, dicen, somnolientas
sombras del atardecer y ms.
La noche ya nos devuelve su cara
y le sonro a esta virgen puta santa.
Con su velo de diosa cae el alba,
los escalones fros que llevan sus tacos
y la veo correr en el Central Park,
loca, le digo, no dejes tu cintura
al viento, boca abajo sopla,
arriba el techo vuela estrellas,
un, dos, tres, cuatro pasos resuenan,
los das que no vuelven, vuelan,
la ciudad cruza la acera, un helado,
el fro no inmoviliza las palabras,
la ciudad es de risa, un cuerpo
inmvil de cera, abrzame,
en el violeta la pared devora el graffiti.
Es el turno, la hora sin emergencia,
no me pidas un epitafio,
ahora quiero bailar.



*** KGB Bar

Este poema es confidencial,
la huella blanca de Liberia
se recuesta en la noche, aqu
en la 4 Calle del este 85,
en Nueva York
y un oso duerme detrs
de la Barra de KGB Bar.
Lo delata la respiracin blanca,
un profundo sueo de invierno lejano.
Dan un whisky en la roca,
dos vodkas y tres margaritas,
Glenn y Lincoln Bennet, close
la puerta roja en el 85,
es nuestra seguridad.
Denise debiera estar en Odessa,
descifrando el mensaje
de este poema.
Johnny, Jennifer, Kim,
que todos beban gratis, esta fra guerra
ha terminado.



Nueva York es una magnfica plaza de razas, bancaria por excelencia,
madrina de la Bolsa global, sitio de negocios, el Arte, para un reencuentro
de los dos idiomas vecinos: castellano e ingls. Un corredor natural para
el Verbo comn. No vayamos tan lejos, si estamos aqu, al lado.



*** Cuntos filos tiene el poema?

Se vuela el poema en el cementerio urbano de la ciudad. El alba es el alba,
en poesa no hay antes ni despus. Es reflejo de nen, sueo de vbora, la
palabra se arrastra en su paraso perdido, intil y no es posible reciclar
su escombro. La lengua se aturde y el poema es el acto y supremo elogio a
lo inefable, lo que se nombra porque no existe.

El poema Es tambin lo que Es, y nace de la Noche de la Noche, hijo de
todas las oscuridades, en su secreto afn de Ser. Despus de todo, su
principal razn. Siempre es nuevo, no se parece ni a s mismo. Pero tambin
es pasado. El futuro es lo que le espera realmente si es verdadero.

El Verbo no es prisin eterna de su espada. Cuntos filos tiene un poema?
O es hacha? Un poema se poda a s mismo, T. S.? El tiempo es nmada y el
poema su vasallo. Dnde crece el viento, se reafirma el poema? Tiene la
raz del aire? Tiene la raz de la raz o de la palabra? La palabra tiene
su casa matriz en el poema. All se enseorean, rebuznan, cantan.

Estos poemas me nombran y son memoria de sus propias palabras. Tienen
rtula, coyunturas, piel, pequeas sandalias que se niegan a entrar al
Infierno. Un poema es la superficie del carozo de su fruto. El poema no
tiene corazn, porque debe latir por todas partes. Se sabe escrito por la
yema de los dedos. Nunca niega lo que es, ni su reflejo y menos lo que no
dice.

La poesa es un estado de muchas cosas repentinas, acumuladas,
sorprendentes, obsesivamente, registradas y rumiadas. Todo est en
gestacin frente al poema, latente. No hay gracia, sino un panal lleno de
palabras. La poesa carga sus dados y juega. Si el poema es redondo como un
cuadrado, gana el lector. La X del poema nunca se despeja. El poema siempre
interroga. Hilo suspendido en el Verbo, lenguaje de relucientes opacas
monedas, madera hmeda, la red se atrapa a s misma, en la palabra que la
convierte en mariposa.

Blake, Mallarm, T. S., Neruda, Huidobro, Paz, Celn, Lezama Lima, Panero,
Borges, Trakl, Quevedo, Parra, Vallejo, Rilke, Char, Donne, Villn,
Cavafis, Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Bcquer, Pound, Mistral, Pizarnik,
De Rokha, Rojas, Cardenal, el abanico produce un calor intenso y se funde,
llamas, la poesa no tiene un solo ojo, Delfos, todo orculo debe usar
lentes con varios espejos retrovisores, porque el pasado no es vano pasar.

Todos estos poetas hicieron algo nuevo para m y seguramente en la manga
otros flotan con sus palabras queridas, revolotean detrs del ro, sobre la
hamaca que me mece esta maana, en los das ms oscuros vividos, en las
luminosas noches, su poesa trabaja hondamente, construye la invisible
huella en la seal intangible de lo que siempre permanece.

Todas las pginas no son iguales. Esta es mi pista.



*** La pista blanca

Mi mano no encuentra sus dedos,
el comps de tus dedos, mejor ni hablar,
mueca ciega,
La msica es mi debilidad
(me debilitan los boleros)
Maana triste en el divn de madame Soledad,
un tango, el caf no rene el sueo.
El da es una pista de hielo,
resplandece en el giro que dan tus ojos,
Mis pies responden a tus pasos,
inmviles, blancos, santos varones.
Un camino es la sombra y el paso,
su huella, no sabe y contina.
La pista de hielo es blanca
y me mira lvida de miedo,
desconoce el movimiento de tus piernas,
mis guas eruditas en el hielo.
La sangre se calentar en segundos,
el da no est de humor,
un gris que no saluda a nadie,
la pista quiere soar
que est en movimiento.



*** Oh, amor

Mrame a los ojos,
bestia amorosa, mi doble.
No renuncies,
acarciame fiel animal,
en el dolor compartido,
la distancia se borra.
Ponte en cuatro,
en flica oracin.



*** Seda

Seda,
Soy yo,
el gusano,
vsteme.



*** Quijote

Yo te he visto,
lo s,
enjuto, soador,
loco, loco.
Ah, ya s,
en algn lugar de La Mancha.



*** La ruina, T.S.

La ruina es la misma, T. S.,
como podar un gran poema,
revivir una lengua muerta,
perder algo sin que en verdad existiera.
El albail puede soldar paredes,
pero dejar abierta la noche.
El poema es una esfera plida,
bajo la azul angustiosa espera,
un circuito cerrado de estrellas muertas.
Todo caballo sin jinete suea la libertad,
La estatua no corrige el futuro,
Piel muerta, ojo tuerto, cemento inservible.
Un poema, T. S., produce una nueva madera,
Es ro bajo un puente donde fluye
y por m dar un paso cada da
y en la piedra siento que resuena.
Una tierra no es balda,
aunque uno muera.



*** De rodillas

De rodillas al altar, la poesa,
Amor, cuerpos en cruz,
mame verbo en la feroz
escalera de los sexos.
Un gusano se queda con tu piel,
otro horada tu marzo fecundo
y ese soy yo,
La sombra del hueco
que arroja la luz.
Vela, enciende tu noche.



*** La sin par

T eres la sin par,
mi folletn del atardecer,
Musa soleada en el rojo espejo.
Te recuerdo en una taberna
y slo se ve nieve,
Una nube imaginaria
de una Catedral que asciende.
Qu esperas ngel para volar,
soy el agua adivinada
en el bautizo de tu mano.
Un bho que arroja sus ojos,
en el pozo de un hilo sin punta,
que crece en la noche del poema.



*** Por qu nombras las cosas

Por qu nombras las cosas que no existen.
No preguntes, no preguntes.
Sal y agua, mi estatua si nombre,
La erigen tus palabras en mi garganta.
No mires, no mires.
El paisaje prefiere ignorar
las bisagras negras que abren la noche,
amarillo, gris, azul, el alba.
Abre un parntesis sobre la almohada.
No digas, no digas.
Las palabras traern ms palabras.



*** Poesa

Poesa, no inventes, no digas,
no nada, la palabra,
mi putita traviesa,
robo tu fuego, diosa,
abro tus piernas,
risa de sol, hmedo trece
tu roja ascensin.
Seora, desciende ahora,
sobre m tu marzo
en el 41 de la fecha.



*** Mara Gelman Garca

Ay, Mara Gelman Garca,
qu hermoso nombre,
la luz que renueva
la mancha, Mara,
juntemos las noches,
las que an faltan
por nombrarte.

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Gaceta Literaria de Santa Fe ==========================================

      Revista literaria
      Santa Fe (Argentina), otoo de 2005
      Registro de Propiedad Intelectual: N 317121
      24 pginas

Llega a nuestras manos la edicin de otoo de 2005 de la Gaceta Literaria
de Santa Fe, una publicacin trimestral coordinada por Jorge Alberto
Hernndez, Arturo Lomello, Norma Segades-Manias y Jorge Taverna Irigoyen y
fundada por Luis Di Filippo, y de la cual ya hablamos en nuestra edicin
123 (http://www.letralia.com/123/caracol01.htm).

Esta edicin viene encabezada por el artculo editorial "Acerca de los
premios literarios", que se enfoca en el trabajo solitario y annimo de los
autores de provincia y de sus particulares dificultades para acceder a los
medios de publicacin, a causa de las cuales "es lgico que el creador se
aferre a los premios literarios como estmulo a su desvalido quehacer, pero
tambin como promesa de acceso a la publicacin". El artculo valora el
papel de aliciente de los premios literarios y aboga por que el autor
participe en los mismos slo al estar "convencido de la transparencia de la
organizacin y confiado en la ecuanimidad de los jurados".

En sus secciones de creacin han incluido los relatos "Las puertas del
cielo", de Marta Ortiz; "Aquellas lluvias lejanas", de Jorge Isaas; "Los
verdugos", de ngel Balzarino; "Tucumn", de Sonia Catela; "La amante del
capitn", de Jos Gabriel Ceballos; "Nos.", de, espaol Julin Gustems;
"Manzanas de caramelo", de Irma Veroln; "Navidades", de Alfredo di
Bernado; "Leer las piedras", de Luisa Futoransky; "La cremera", de
Patricia Severn, y "Compaa", de Patricia Surez.

Adems, esta edicin trae poemas de los argentinos Oscar Ag, Csar Actis
Br, Roberto Malatesta, Csar Bisso, Graciela Maturo, Rubn Vedovaldi,
Ernesto Costa Perazzo, Sergio Rigazio, Mara Teresa Andruetto, Hugo Mujica,
Sonia Rabinovich, Esteban Gonzlez, Mximo Simpson y Ana Emilia Lahitte,
as como los latinoamericanos Carolina Escobar Santi (Guatemala), Sylvia
Riestra (Uruguay), Alex Pausides (Cuba), Helena Ramos (Nicaragua), Mario
Rubn lvarez (Paraguay) y Nicole Cecilia Delgado (Puerto Rico).
Igualmente, se incluye un homenaje a Juana de Ibarbourou con varias de sus
maravillosas creaciones y una resea biogrfica.

Por su parte, los artculos y ensayos de esta edicin son "Un calificado
congreso de la lengua", de Jorge Alberto Hernndez; "Hiperdiccionario", de
Arturo Lomello; "Ernesto Cardenal: sobre Dios, el hombre y la palabra", de
Mara Teresa Rearte Basla; "Guayasamn en 'Vasija de barro': el pintor de
la ira, la ternura y los Andes ecuatorianos", de Olga Zamboni; "Sin SOS
hasta SDM es HDP", de Rogelio Ramos Signes; "Leoncio Gianello" y "Una
escuela indefensa", de Manuel Bande; un especial sobre el periodista y
escritor Ral Galn (1913-1963) con sendos artculos de Rodolfo Alonso y
Nicasia Baunaly, y la seccin "Notas de Pars", con un trabajo de Irma
Bignon acerca del pensador libans Amin Maalouf, as como varias reseas
editoriales. Las imgenes que acompaan a los artculos y materiales de
creacin pertenecen a Antonio Berni, como una forma de homenaje por el
centenario de su nacimiento.

Para suscribirse a esta publicacin, que tiene veinticinco aos
publicndose, basta con enviar un pago de $20 (correspondiente a un ao de
suscripcin) a Manuel Bande, en San Jernimo 4404 (3000 - Santa Fe). Bande
puede ser contactado va telefnica por el 0342 4527723.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== La casa natal de Tito Salas ===========================================

                                                        5 de agosto de 2005

Buen da:

Me es muy grato dirigirme a usted como sobrino de Tito Salas, y ya
mayorcito de edad (83 aos), para informarle que me agrad mucho leer en la
edicin 64 de su revista (http://www.letralia.com/64/notic074.htm#noti04)
lo del reacondicionamiento del Toboso, casa del pintor en Petare. Tengo
entendido que varias nietas del pintor estn al frente del asunto, y espero
que la restauracin se lleve a efecto.

Le tambin en el mismo articulo que Tito Salas naci en Caracas, en la
casa de mi abuelo, don Jos Antonio Salas, ubicado entre las esquinas de
Pedrera y Gorda, N 60, hoy en da avenida Baralt. Sin embargo, en esa casa
nac yo; la casa natal de Tito Salas est ubicada en Antmano, calle Real
N 13, que por cierto yo la habit durante muchos aos, y en donde mi
hermana tambin naci.

Espero que la informacin que le estoy enviando haya sido de alguna
utilidad para aclarar el caso.

Muy cordialmente,

Jos Antonio Salas Wulff
joseasalasw@yahoo.es



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"...el lenguaje literario fundado sobre la palabra social nunca se libera
de la virtud descriptiva que lo limita, ya que la universalidad de una
lengua -en el estado actual de la sociedad-, es un hecho auditivo, de
ninguna manera un hecho de elocucin".

      Roland Barthes, El grado cero de la escritura (1953).

=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 5 de septiembre de 2005