
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 129
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     5 de septiembre de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
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           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Enemigos del exilio", Jorge Gmez Jimnez.              | Editorial
                                                         |
Gmez Jimnez en CCG. / Taller de narrativa online. / El | Breves
pndulo de Gavidira. / El arte del mundo. / Cuento,     |
novela y tcnica. / Susurros urbanos. / Leyendo a Saer.  |
/ Relato fantstico en el Polar. / Taller de cuento. /   |
Leyendo en Sade. / La palabra que vuela. / Impdico      |
Rengifo.                                                 |
                                                         |
Despus de medio siglo publican en Espaa novela sobre   | Noticias
la Guerra Civil. / Aprobada en primera discusin ley     |
venezolana de cultura. / Falleci Freddy Alborta, el     |
fotgrafo del Che Guevara. / Presidiarios argentinos     |
publican poemario. / Eduardo Lizalde gana el premio      |
Jaime Sabines-Gatien Lapointe. / Conceden Premio         |
Nacional de Literatura de Guatemala a Carlos Navarrete.  |
/ Poniatowska inaugur jornada de transcripcin del      |
Quijote. / Muere Natasha Fuentes Lemus, hija de Carlos   |
Fuentes. / Inauguran Plaza Mafalda en Buenos Aires. /    |
Celarg inaugur dos exposiciones de artes visuales. /    |
Antn Arrufat recibe el premio Julio Cortzar 2005. /    |
Primer museo de poesa en el mundo ser creado en        |
Argentina. / Policas de Nezahualcyotl escriben         |
"Quijote policial". / Celebrada en El Salvador novena    |
edicin de la Filcen. / El venezolano Gustavo Dudamel    |
recibe el primer Anillo de Beethoven. / Huelga de hambre |
salv aporte oficial uruguayo al Fondo Ibermedia. /      |
Caballero Bonald present programa del Congreso de       |
Narrativa Hispnica. / Escritores.cl y Semejanza         |
anuncian servicio editorial. / Compaa venezolana       |
Garabatos-k cumple dos aos. / Madrid construir el      |
Centro de Poesa Jos Hierro. / Festival del Moncayo     |
llev la poesa a la calle. / Cantautor Tordo musicaliza |
poemas de ganadores del Nobel. / Venezolana Ldice       |
Pepper Rincn presentar su novela en noviembre. / Se    |
inicia el XXVII Festival Internacional de Teatro de      |
Manizales. / Escritores centroamericanos se reunirn en  |
Mxico. / Teruel celebrar su Festival de Artes          |
Plsticas y Visuales. / 30 Saln Nacional de Arte       |
Aragua recibir obras. / Cali tendr un festival         |
descentralizado. / Encuentro en la Cultura se realizar  |
en Chihuahua. / Expertos en la obra de Garca Cabrera se |
reunirn en La Gomera. / Investigadores iberoamericanos  |
debatirn en congreso virtual. / Jalla Estudiantiles     |
2005 se celebrarn en Chile. / Feria de Miami recibir a |
250 escritores. / FIL Guadalajara tendr espacio para    |
editoriales independientes.                              |
                                                         |
Biblioteca Imaginaria                                    | Literatura
http://www.educared.org.ar/imaginaria/biblioteca         | en Internet
                                                         |
Dos reseas de John Jairo Junieles. / "9 notas a partir  | Artculos y
de E. M. Cioran", Ezequiel D'Len Mass. / "Luna         | reportajes
caliente: metfora de la dictadura", Victoria Alca       |
Paniagua. / "Existencia conjugada. Comentario a Una vida |
por la palabra", Dixon Moya. / "Los esclavos de nuestro  |
tiempo. Inmigrantes aptridas: trelos despus de usar", |
Jorge Majfud. / "Jzsef Attila a orillas del cerro       |
ielol", Gustavo Adolfo Becerra. / "Emblemtica tela del |
arte ancestral iqueo", scar Paukas.                    |
                                                         |
"De chofer de mnibus a director teatral en Miami. Teo   | Entrevistas
Castellanos: arraigado en el inconformismo", Cecilia     |
Alegra.                                                 |
                                                         |
"Elementos de la realidad", Jos Repiso Moyano.          | Sala de ensayo
                                                         |
"32 aos despus", Benedicto Gonzlez Vargas. / "El da  | Especial:
que se desplomaron las Gemelas", Rolando Gabrielli.      | 11 de septiembre
                                                         |
"Poemas del tiempo", Ivn Romero Villegas. / "La tapia", | Letras
ngeles Charlyne. / Poemas de Tania Mara Cabrera Prez. |
/ Relatos de Flor Marina Ynez Lezama. / Poemas de lex  |
Santiago Tupiza Aldaz. / Cuatro cuentos de Liza Rosas    |
Bustos. / "Desde otras voces" (extractos), Norma         |
Segades-Manias. / Relatos de "Furia del discurso         |
humano", Miguel Correa Mujica. / Cinco poemas de Javier  |
Mardel. / "La sabina y el prroco", Pablo Mendieta Paz.  |
/ "Araa" (extractos), Ana Gorra. / "Extenuado",        |
Enrique Vsquez Valladares. / Tres poemas de Pedro Pablo |
Prez Santiesteban. / De la serie "Secuencias", Hebe     |
Leopardi. / Poemas de Lil Muoz. / "Una cita con Elena  |
Schultz", Alejandro Margulis.                            |
                                                         |
"Otras alas", Ivn Gonzlez.                             | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Informacin sobre la agencia Carmen Balcells. / Un dos   | El buzn
por un tres.                                             |
                                                         |
Josefina C. Lpez.                                       | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Enemigos del exilio ====================================

Uno de los problemas con el exilio poltico es que, por las circunstancias
que rodean al hecho mismo del exilio, hay exiliados que creen tener todo el
derecho para reaccionar violentamente ante quienes se muestren a favor del
gobierno que los llev a esa situacin. Y quizs lo tengan, toda vez que la
doctrina del poner la otra mejilla no es moneda comn.

Hace poco ms de un ao, la escritora colombiana Laura Restrepo, ganadora
del premio Alfaguara 2004 por su novela Delirio, fue entrevistada por un
canal de televisin de Miami durante la gira de presentacin de su libro.
Sus declaraciones habran de causar cierto revuelo entre la comunidad
cubana de Miami por calificar a Fidel Castro como "lo mejor que le ha
pasado a Amrica Latina".

El 22 de agosto pasado, EFE emiti un cable en el que, citando una
entrevista publicada en el Diario Las Amricas, se afirmaba que ngel
Cuadra, escritor cubano que sali de la isla en 1985, se haba mostrado en
desacuerdo, en nombre del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, con
la invitacin que los organizadores de la Feria Internacional del Libro de
Miami, que se celebrar en noviembre, extendieron a Restrepo. Por otra
parte, la agencia Librusa inform el hecho indicando que Cuadra habra
instado a los organizadores a no invitarla.

La informacin moviliz al Miami Dade College, institucin auspiciante de
la Feria de Miami, que a travs de un portavoz dio a entender que Restrepo
asistir al evento de cualquier manera. Aclaracin que quizs se volvi
innecesaria, pues Cuadra en persona desminti a ambas agencias, das
despus, en un artculo publicado en el mismo diario.

Explica el escritor: "La agencia EFE (no sabemos de dnde lo sac, aunque
lo sospechamos) da como noticia que las crticas a la seora Laura Restrepo
fueron 'realizadas por una organizacin de escritores cubanos exiliados'.
Falso. Yo pertenezco al Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio,
institucin que no ha tenido nada que ver con mis opiniones en este caso.
Son mis opiniones dadas a ttulo personal".

En cuanto a Librusa, Cuadra agrega que jams inst a nada a los
organizadores de la feria, sencillamente porque l no est en posicin de
hacerlo. "Yo no puedo instar a la Feria a tal cosa, porque yo no pertenezco
a este organismo; no saba, ni tena por qu saberlo previamente, lo de la
propuesta de invitacin, lo que esta institucin -la Feria-, hace a su
libre albedro o conveniencia, en uso de su derecho como organismo".

Visto objetivamente, ya poco importa que sea verdad o no que ngel Cuadra
haya "instado" a las autoridades de la feria a retirarle la invitacin a
Laura Restrepo. La repeticin de la especie en decenas de peridicos de
habla hispana, llevados de la mano de las agencias de noticias, basta para
transfigurar en verdad lo que Cuadra se ha esforzado hace unos das en
desmentir. No sera extrao, entonces, que la presencia de Restrepo en
Miami se tropiece contra la franca oposicin de los exiliados cubanos.

Y es que convertirse en "enemigo del exilio" puede ser tan peligroso como
convertirse en "enemigo de la patria". Hace unos meses se hizo pblica una
carta a Carlos Santana, atribuida a Paquito D'Rivera, a raz de que aqul
asistiera a la entrega del Oscar con una camiseta estampada con la imagen
del Che Guevara. La carta termina de manera sombra: "A pesar de todo, como
artista te deseo buena suerte, porque la necesitars, Carlos, sobre todo en
Miami".

Aunque es cierto que, visto desde una ptica estrictamente humanista, los
actos de violencia no tienen justificacin, todo esto se queda en llana
filosofa cuando nos enfrentamos a la realidad: si alguien alaba a un
gobierno acusado de quebrantar los derechos humanos, no se puede esperar
que la gente exiliada por ese gobierno sonra con filosfica complacencia.

Es sabido que en la comunidad cubana que discurre su exilio en Miami
existen lderes intolerantes que reaccionan airadamente contra todo aquel
que los contradiga, lo que ha originado no pocos episodios de violencia en
diversas oportunidades. Sintindose adalides del derecho a combatir contra
el rgimen de su pas de origen, se convierten en una forma alterna de
totalitarismo que no acepta que se les adverse.

Toda comunidad exiliada es fcilmente irritable. La cubana no se exime de
esto, razn por la cual siempre habr quien estimule la ira bajo la
suposicin de que no hay otra va para lograr su objetivo -derrocar el
rgimen por el que tuvieron que salir de la patria-, aunque en medio siglo
esa misma ira no haya sido suficiente para lograrlo.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Gmez Jimnez en CCG. Jorge Gmez Jimnez, editor de Letralia, habla de los
orgenes y la historia de la revista, as como de literatura, libro
digital, autores que marcan y otros temas, en una sustanciosa entrevista
realizada para CCG Ediciones por la escritora espaola Estrella Cardona
Gamio.
http://www.ccgediciones.com/Entrevistas/jgomezjimenez.htm

Taller de narrativa online. La empresa venezolana Escribarte convoca a su
taller de narrativa, que dictar a travs de Internet a un costo de 150.000
bolvares, los cuales se pueden pagar mediante depsito o a travs del
servicio de Western Union. Los participantes aprendern las tcnicas
narrativas en nueve clases que le sern impartidas el lunes de cada semana
a partir del momento en que formalicen la inscripcin. Adems recibirn
correcciones a sus trabajos prcticos, que podrn ser entregados hasta el
jueves de la semana correspondiente.
http://www.escribarte.com

El pndulo de Gavidira. Ennel Gavidira es el heternimo del escritor
colombiano, residenciado en Venezuela, Jorge Mario Gaviria (Medelln,
1952). Su poemario En el revs del pndulo acaba de ser publicado y puede
ser adquirido en Caracas en las libreras Noctua (C.C. Centro Plaza),
Alejandra (C.C. Paseo Las Mercedes) y Macondo (C.C. Chacato). El libro
rene un conjunto de textos poticos que a travs de distintos motivos,
imgenes sucesivas, pinturas con palabras, emociones descritas y
reflexiones personales, sondean y proyectan diversas experiencias del
acontecer diario y sus efectos en la temporalidad.
Librera Noctua. C.C. Centro Plaza.
Librera Alejandra. C.C. Paseo Las Mercedes.
Librera Macondo. C.C. Chacato.

El arte del mundo. Hasta el viernes 16 es posible asistir a la exposicin
Arte del Mundo, que se presenta en la Universidad de Ciencias Empresariales
y Sociales, en Buenos Aires (Argentina). Los artistas participantes son
Rafael Alonso, Francisco Arroyo Ceballos, Graciela Gastn, Jos Cukier,
Luis Glvez Ubano, Mara Soledad Martn Cano, Amalia Martnez Gramajo,
Soledad Garca Artal, Teresa Selva Acua, Eduardo Cauvet, Mnica Kalutzky
Pincever, Roberto Fernndez, Mara Celia Hernndez, Beatriz Mtar,
Jacqueline Klein Texier, Carmen Migliarini, Gustavo Travaglini, Elena
Cinnante y Astrid Dechenaux. El horario es de lunes a viernes de 9 de la
maana a 10 de la noche.
Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales
Paraguay 1318, Buenos Aires

Cuento, novela y tcnica. El escritor Reynaldo Santa Cruz, ganador del
Premio Internacional "Guardo-Palencia" (Espaa), dictar entre el 7 de
septiembre y el 26 de octubre el taller "El arte de escribir, las tcnicas
del cuento y la novela", en el CC Ricardo Palma, de Miraflores, Lima
(Per). El curso buscar acercar a los participantes a las tcnicas de
construccin del personaje, manejo del tiempo y los recursos narrativos
contemporneos, y se dictar los mircoles entre 6:30 de la tarde y 9 de la
noche. El costo del taller es de 100 soles y los participantes recibirn
materiales y certificados.
Av. Larco 770, Miraflores
Telfs.: 2419244 y 2220989.

Susurros urbanos. Hasta este jueves 8 de septiembre es posible apreciar el
montaje multimedia Susurros urbanos, de los artistas Javier Luque, Vctor
Gonzlez e Ivn S. Len, en la Sala de Exposiciones del Ex Convento de
Santo Domingo, en San Cristbal de La Laguna (Tenerife, Espaa). La obra
result seleccionada "Proyecto convenio entre la Facultad de Bellas Artes
de la Universidad de La Laguna y Mapfre Guanarteme". La exposicin
permanece abierta al pblico de 10 de la maana a 2 de la tarde y de 5 de
la tarde a 8 de la noche, todos los das excepto los domingos por la tarde
y los lunes por la maana.

Leyendo a Saer. Este viernes 9 de septiembre, a las 8 de la noche, se
realizar el homenaje "Lecturas de Saer: una celebracin de la zona", con
la participacin de Hugo Gola, Julio Premat, Martn Kohan, David Oubia y
Florencia Garramuo, quienes leern fragmentos de la obra del escritor
argentino en el auditorio del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
(Malba), en Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita.
http://www.malba.org.ar/web/t1registro.php?id=340

Relato fantstico en el Polar. El prximo mircoles 14 de septiembre se
iniciar el seminario literario "El relato fantstico", que ser dictado
por Ana Mara Gazzolo en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo
Polar, en Lima (Per). La actividad se extender por ocho mircoles, de
6:30 de la tarde a 8:30 de la noche, y admitir hasta veinte alumnos,
quienes analizarn obras de literatura fantstica escritas desde el siglo
IV a. de C. hasta nuestros das. Los estudiantes y jubilados pagarn 120
nuevos soles y el pblico en general 150.
http://celacp.perucultural.org.pe

Taller de cuento. El reconocido escritor peruano Edgardo Rivera Martnez,
ex profesor del Departamento Acadmico de Literatura de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, en Lima (Per), dictar a partir de este 14
de septiembre un taller de creacin narrativa que, en ocho sesiones de 6 de
la tarde a 7:30 de la noche, se desarrollar cada mircoles durante ocho
semanas. Cada sesin comportar una breve exposicin preliminar sobre el
gnero del cuento, y se centrar luego en el trabajo creativo de las
personas inscritas, con la intervencin de todos los participantes. El
costo oscila entre 100 y 180 nuevos soles.
upg_l@hotmail.com

Leyendo en Sade. La revista literaria de poesa y narrativa Aera, de Buenos
Aires (Argentina), est convocando a su V Encuentro de Lecturas Poticas,
que se realizar el viernes 23 de septiembre a las 8 de la noche en el
saln auditorio de la Sade. Durante la actividad, que es coordinada por el
escritor argentino Carlos Roldn, se presentar el poemario Acerca, de
Long-Ohni, con palabras a cargo de Alejandro Drenes. Leern sus textos los
argentinos Rolando Revagliatti, Elena Caricati, Jose Martn Vargas y la
misma Long-Ohni, y como invitado especial estar el poeta puertorriqueo
Marcos Rodrguez Frese, del Grupo Guajana. Al trmino de las lecturas se
dar micrfono abierto para quienes quieran compartir sus obras o convocar
otras voces.
Sade: Uruguay 1371, 3r piso, Buenos Aires
http://es.groups.yahoo.com/group/AERArevistadepoesia

La palabra que vuela. El poeta y escritor colombiano Fernando Lleras de la
Fuente realizar en Caracas el lanzamiento de su ensayo potico El vuelo de
la palabra, editado por Millenium. La ceremonia tendr lugar el prximo 20
de septiembre en el Centro de Arte La Estancia, en la capital venezolana.
Actuarn los Nios Cantores de los Teques, pertenecientes a la Fundacin de
Orquestas Juveniles de Venezuela. Margot Pars Reyna, esposa de Lleras de
la Fuente, dirigir el coro.
millenium@gmail.com

Impdico Rengifo. Hipocampo Editores y el Centro Cultural de Espaa invitan
a la presentacin del libro Prosas impdicas, del escritor peruano Carlos
Rengifo, autor tambin de los libros de cuentos El puente de las liblulas
y Criaturas de la sombra, y de la novela La morada del hasto. La actividad
se realizar el martes 20 de septiembre a las 7.30 de la noche en el
auditorio del Centro Cultural de Espaa, en Lima (Per). Los comentarios
estarn a cargo de los escritores Javier Garvich, Maynor Freyre y David
Abanto. El acto ser moderado por Gyna Ogata. El libro cuesta 20 soles,
pero en su presentacin ser vendido slo a 12.
http://www.ccelima.org

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electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Despus de medio siglo publican en Espaa novela sobre la Guerra Civil

La novela sobre la Guerra Civil En mi hambre mando yo, de la malaguea
Isabel Oyarzbal Smith, ha sido publicada por primera vez en Espaa, por la
sevillana Mono Azul Editora. La novela, protagonizada por mujeres, slo
haba sido publicada en Mxico, durante el exilio de la autora, en 1959.

Amiga de la dirigente republicana Constancia de la Mora, Isabel Oyarzbal
Smith (Mlaga, 1878-Mxico, 1974), fue periodista, dramaturga, etnloga,
actriz, activista en favor de los derechos de la mujer y diplomtica, y
como tal represent a Espaa en varios pases, mientras que en 1920 asisti
como delegada al Congreso de la Alianza Internacional para el Sufragio de
la Mujer.

En mi hambre mando yo debe su ttulo a la consigna que hicieron popular los
anarquistas andaluces y, como explica la autora en la cita que abre el
libro, con esa frmula contest un labriego andaluz al que, a cambio de
ofrecerle trabajo que mitigara su hambre, instaban a que votara al
candidato reaccionario.

Oyarzbal slo escribi esta novela, aunque las numerosas conferencias
sobre folklore y moda que dict en Nueva York, Montreal y otras ciudades
estadounidenses y canadienses, fueron recogidas bajo el ttulo El traje
regional en Espaa, en 1926.

nica mujer que form parte de la Comisin Permanente de la Esclavitud en
las Naciones Unidas, en representacin de la Repblica, uno de los mayores
xitos periodsticos de Oyarzbal fue entrar en la crcel en 1930 para
fotografiar al Comit Revolucionario republicano y publicar las fotos en el
Daily Herald de Londres, con la consiguiente repercusin internacional.

Fue candidata en las listas del PSOE en 1931, y durante la Guerra Civil
ejerci como diplomtica en Suecia, si bien hubo de dejar la embajada en
Estocolmo en 1939 ante el triunfo del general Franco, lo que la llev al
exilio mexicano.

La novela, plena de argumentaciones en favor del bando republicano, arranca
con la aventura de una joven malaguea que debe asumir un matrimonio
concertado, por lo que el primer captulo lleva el ttulo de "El error
inicial: una boda sin amor", lo que da pie, ya en el Madrid asediado, a una
serie de peripecias de un grupo de mujeres, con el teln de la Guerra Civil
como fondo.

El escritor y periodista Jorge M. Reverte es el autor de la introduccin de
esta edicin, en la que sostiene que, en un contexto histrico como el de
la Guerra Civil, "la militancia feminista por la igualdad slo tena
sentido en uno de los dos bandos".

Jorge M. Reverte, que califica a Oyarzbal de "mujer extraordinaria, con
una biografa repleta de acciones fundamentales en un largo camino an no
andado del todo, el de la liberacin de las mujeres espaolas, el de su
equiparacin a los hombres en el rango de la ciudadana", dice de ella que
"no era una herona del carcter de Agustina de Aragn, sino el paradigma
de una mujer republicana".

Reverte aade que la escritora era una mujer "ilustrada, hambrienta de
saber, y empujada por un imperativo de carcter moral que le daba la
fortaleza necesaria para una pelea que se les presentaba a ella y a sus
compaeras de aventura tan spera como larga".

Fuentes: Terra Actualidad, EFE



*** Aprobada en primera discusin ley venezolana de cultura

Luego de una larga sesin celebrada el pasado 16 de agosto en la Asamblea
Nacional de Venezuela, una mayora evidente de los diputados vot a favor
del proyecto de Ley Orgnica de Cultura redactado por la diputada
oficialista Milagros Santana, y posterg para la segunda discusin las
observaciones y comentarios del texto legal, que por el momento ha sido
remitido a la Comisin de Educacin, Cultura y Deporte para la elaboracin
del informe que deber presentarse en la segunda discusin.

De aprobarse la ley tal como est en el presente, se liquidarn
instituciones como el Consejo Nacional de la Cultura (Conac). La gestin
cultural oficial se llevara a cabo mediante una estructura administrativa
en la que participen los ciudadanos inclusive a nivel parroquial, a travs
de los consejos federales, estatales, municipales y parroquiales de la
cultura, que sern creados a tal efecto.

Santana indic que la Ley Orgnica de Cultura debe ser general, breve,
concisa e integradora, porque si bien representa un desarrollo de la
Constitucin, debe limitarse a exponer principios programticos que,
singularmente considerados y, en conjunto, hagan las veces de marco para
las diversas leyes ordinarias a las que corresponda regular las distintas
reas temticas de la cultura.

Asimismo, explic que el carcter orgnico de la normativa se deriva del
artculo 203 de la Carta Magna, donde expresamente se indica que son leyes
orgnicas aquellas que sean dictadas para desarrollar los derechos
constitucionales, y tal es el caso de los derechos culturales que son
objeto de la ley, adems de que servir de marco a las diferentes leyes
especiales que debern dictarse a fin de regular las diversas expresiones
de la cultura.

"Entre sus beneficios, esta ley contempla el concepto social que involucra
a todas las manifestaciones del venezolano y desarrolla el potencial
creativo de todos los ciudadanos, donde el espritu y esencia de la
normativa es el desarrollo de la venezolanidad, gentilicio y sentido de
pertenencia", agreg.

Fuentes: ABN, El Universal



*** Falleci Freddy Alborta, el fotgrafo del Che Guevara

El boliviano Freddy Alborta Trigo, quien pas a la posteridad con su
fotografa del cadver de Ernesto Che Guevara, falleci en La Paz el pasado
17 de agosto, a consecuencia de una enfermedad cardaca. Alborta tena 73
aos.

Alborta fue uno de los primeros en llegar a la lavandera de un hospital
localizado en Vallegrande, un pueblo a 700 kilmetros de La Paz, el 8 de
octubre de 1967, cuando, flanqueado por un grupo de oficiales del Ejrcito
de Bolivia, el cadver del Che reposaba inerte sobre una especie de
camilla.

El conocido revolucionario oriundo de Rosario, Argentina, fue capturado por
el Ejrcito en la localidad de La Higuera y trasladado posteriormente al
cementerio de Vallegrande, donde fue sepultado en una fosa sin nombre.

En la fotografa de Alborta, el legendario comandante rebelde luce en la
placa semidesnudo, esmirriado, con barba y melena crecida y los ojos
entornados. Por la disposicin de las personas que aparecen en la imagen,
la misma ha sido comparada con la pintura La leccin de anatoma, de
Rembrandt.

Jorge Alborta, hijo del fotgrafo fallecido, seal que su padre siempre se
esforz por obtener imgenes especiales. "Me contaba que, cuando era joven,
ms que el dinero le interesaba ms hacerse famoso por alguna fotografa".

Freddy Alborta se haba retirado de la fotografa periodstica a principios
de 2005. Trabaj en la agencia de noticias UPI y en varios diarios
bolivianos como Jornada, Presencia y ltima Hora, de los cuales slo el
primero sigue en circulacin.

Jos Alberto Figueroa, ayudante personal del fotgrafo Korda -el autor de
la imagen icnica del Che, de boina, mirando a un punto indefinido del
espacio-, declar a raz de la muerte de Alborta que son muy pocos los
cubanos que han conocido las fotografas logradas por ste. "Nunca se
publicaron porque no tena ningn sentido. La historia ha demostrado que
prevaleci el Che vivo".

Fuentes: BBC, AFP



*** Presidiarios argentinos publican poemario

A mediados de agosto fue presentado en Rosario (Argentina) el poemario A
centmetros del da, escrito por internos e internas de las Unidades de
Detencin 3 y 5 de esa ciudad, coordinados por la escritora Susana Valenti.
La obra es una iniciativa conjunta de los ministerios argentinos de
Gobierno y Educacin, la Secretara de Cultura y la Direccin General del
Servicio Penitenciario de la provincia de Santa Fe.

La presentacin del poemario, que se publica bajo el sello de la Editorial
Ciudad Gtica, cont con la presencia del subsecretario de Cultura de la
provincia, Ral Bertone, quien seal que la iniciativa "es una
convocatoria que puso de relieve la actividad creadora de los internos que
participan del taller de poesa denominado Historial de Soledades".

La actividad literaria comenz con la lectura de una poesa en off por
parte de cada autor, a sala llena y con el escenario iluminado y vaco.
Posteriormente se produjo el ingreso de los internos, acompaados de la
profesora Valenti, quien ayud uno a uno a cada creador en la lectura de
varias de sus obras.

Para el director del Servicio Penitenciario, Fernando Rosa, el acto
signific "un motivo de gran esperanza, que pone de manifiesto lo que
significa para un ser humano estar privado de la libertad".

Varios de los escritores que participaron del trabajo colectivo recuperaron
en el presente su libertad. Adems, en el acto se cont con la presencia de
numerosos familiares de los internos, que apoyaron con clidos saludos la
lectura de las obras.

Fuente: Sin Mordaza



*** Eduardo Lizalde gana el premio Jaime Sabines-Gatien Lapointe

El poeta mexicano Eduardo Lizalde fue designado, este 17 de agosto, ganador
del III Premio Internacional de Poesa Jaime Sabines-Gatien Lapointe,
dotado de 50.000 pesos, que se entregar el 19 de octubre durante la
inauguracin del encuentro Poetas del Mundo Latino, en Morelia. Este
galardn se otorga cada ao, de manera alternada, a un poeta vivo mexicano
y otro quebequense.

El jurado, integrado por los poetas quebequenses Gaston Bellemare, Bernard
Pozier y Claude Beausoleil, determin otorgar el premio, de manera unnime,
a la obra de Lizalde (Mxico, DF, 1929), "quien tiene un lugar merecido y
notable dentro de la poesa mexicana" por su trabajo de escritor, as como
por su contribucin excepcional a la cultura mexicana tanto en el mundo
editorial como en la educacin, la msica, la radio y la televisin.

El Fondo de Cultura Econmica public este ao Nueva memoria del tigre,
edicin ampliada de su poesa escrita entre 1949 y 2000, y otra edicin de
poemas ledos por su autor en la serie Entre voces.

Lizalde manifest su satisfaccin al recibir un premio con los nombres de
poetas como Lapointe y Sabines, este ltimo fallecido hace siete aos y
cuyos poemas, dijo, "se adelantaron muchsimo en eminencia y calidad a los
de toda su generacin. Jaime Sabines deca, desde los aos 50, que no haba
que programarse para producir demasiados poemas -a final de cuentas produjo
bastantes- y yo creo que el poeta no puede, profesionalmente, producir
poemas, ni decide cundo va a ser poeta sino en el momento en que sus
interlocutores lo reconocen como tal".

Autor de una extensa obra, Lizalde indic que ha escrito "mucho ms de lo
que hubiera querido, y quiz debera encontrarme en el momento de callar;
como poeta no lo he logrado, porque como el poeta no se programa para
escribir tampoco se programa para dejar de hacerlo".

Narrador y ensayista, Lizalde subray que en la historia de Mxico y el
mundo la poesa nunca se ha preocupado por los obstculos, y rechaz las
estadsticas que dicen que en el pas azteca slo se lee medio libro al
ao.

"Los poetas han publicado sin parar poesa y ya se ha dicho que este gnero
goza de buena salud, tenga o no lectores", continu. "La poesa, en pocas
muy negras de la historia de la humanidad, ha prosperado y se ha
desarrollado formidablemente sin que los poetas se preocupen por sus
lectores, aunque por supuesto lo mejor que un poeta puede encontrar es un
nmero mayor de interlocutores, y no hay cosa que enriquezca y que anime
ms a una generacin de escritores que el crecimiento de lectores
inteligentes".

Fuente: La Jornada



*** Conceden Premio Nacional de Literatura de Guatemala a Carlos Navarrete

El mximo reconocimiento que el Ministerio de Cultura y Deportes de
Guatemala concede a un escritor por la obra escrita a lo largo de su vida,
el Premio Nacional de Literatura "Miguel ngel Asturias", ser otorgado
este ao a Carlos Navarrete Cceres (Quetzaltenango, 1931), segn se
inform a mediados de agosto.

El autor de la novela Los arrieros del agua (Praxis) vive en Mxico desde
1952. Es doctor en antropologa por la Universidad Nacional Autnoma de
Mxico (Unam). Entre otros, ha recibido los premios Centroamericano de
Ciencias, Letras y Bellas Artes "Adrin Recinos"; el Premio de Ensayo de la
Direccin General de Bellas Artes de Guatemala, en 1962, y el premio
Chiapas de Ciencias, 1985.

Ha publicado los libros San Pascualito Rey. El culto a la muerte en
Chiapas; El romance tradicional y el corrido en Guatemala; Documentos para
la historia del culto a San Caralampio, y El hombre-danta en la iconografa
del formativo superior de Chiapas y Guatemala, entre otros.

El Premio Nacional de Literatura "Miguel ngel Asturias" ha sido entregado
antes a Luis Alfredo Arango, 1988; Carlos Solrzano, 1989; Otto-Ral
Gonzlez, 1990; Dante Liano, 1991; Enrique Jurez Toledo, 1992; Mario
Monteforte Toledo, 1993; Luz Mndez de la Vega, 1994; Miguel ngel Vsquez,
1995; Margarita Carrera, 1996; Augusto Monterroso, 1997; Francisco Morales
Santos, 1998; Mario Alberto Carrera, 1999; Ana Mara Rodas, 2000; Isabel de
los ngeles Ruano, 2001; Julio Fausto Aguilera, 2002; Humberto Ak'abal,
2003 (declin), y Rodrigo Rey Rosa, 2004.

Fuente: Prensa Libre



*** Poniatowska inaugur jornada de transcripcin del Quijote

La escritora mexicana Elena Poniatowska inaugur el viernes 5 de agosto el
proyecto "El Manuscrito de la Ciudad de Mxico", que consisti en
transcribir Don Quijote de La Mancha, la obra cumbre de Miguel de
Cervantes, una iniciativa de la Fundacin del Centro Histrico y el sello
Alfaguara en el marco de los 400 aos de la publicacin de su primera
parte.

El objetivo principal del proyecto es acercar al pblico al conocimiento
del texto de Miguel de Cervantes Saavedra. En la actividad, que se inici
en la Plaza de San Jernimo, en Ciudad de Mxico, participaron tambin los
pintores Carmen Parra y Jos Castro Leero, la directora editorial de
Alfaguara, Marisol Schulz, y el actor Ignacio Lpez Tarso, entre otros.

A Poniatowska le correspondi transcribir las famosas palabras con que se
inicia la novela: "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha mucho tiempo que viva un hidalgo...".

"Sent una gran emocin porque me toc algo esencial; todo mundo se sabe de
memoria el inicio del Quijote", dijo Poniatowska, quien dio inicio as a
una actividad que se extendi hasta el 21 de agosto y en la que
participaron mexicanos de diversas procedencias y estratos sociales. El
manuscrito resultante, de 1.286 pginas, ha sido encuadernado en un tomo
nico que ha quedado en custodia de la Fundacin del Centro Histrico, y
que incluye los nombres de todos los participantes.

Fuentes: La Jornada, Todito.com



*** Muere Natasha Fuentes Lemus, hija de Carlos Fuentes

Natasha Fuentes Lemus, de 29 aos de edad, hija del escritor mexicano
Carlos Fuentes y de la periodista Silvia Lemus, fue hallada muerta el
pasado lunes 22 de agosto bajo un puente del barrio de Tepito, en la
Colonia Morelos, de Ciudad de Mxico. La tragedia oblig al escritor y su
esposa a viajar desde Londres, donde viven al menos seis meses al ao.

Los Fuentes ya haban perdido, el 5 de mayo de 1999, a su otro hijo, Carlos
Fuentes Lemus, quien a sus 25 aos ya empezaba a descollar como pintor. Su
muerte fue a consecuencia de la hemofilia, que lo aquej desde nio.

El presidente Vicente Fox se comunic con el autor de Aura y su esposa
apenas se enter de la noticia. "Estimados Carlos y Silvia: acompaan a
estas lneas mi condolencia y un abrazo en este momento en el cual
entraablemente todos estamos con ustedes. Les pido resignacin;
necesitamos de su temple y fortaleza para seguir en la lucha intelectual
por un Mxico y un mundo mejor. Reciban de mi parte y de mi esposa Marta
nuestra invariable amistad, solidaridad y apoyo incondicional. Natasha
siempre habitar en nuestro recuerdo".

El mircoles pasado, parientes y amigos de los Fuentes Lemus se reunieron
en el templo de Santo Domingo, en la capital mexicana, para asistir a una
misa de rquiem en honor de Natasha. El primero en dar el psame a Fuentes
fue el escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez. Tambin asistieron el
periodista Jacobo Zabludovsky, el ensayista y escritor Carlos Monsivis,
los periodistas y ensayistas Silva Herzog Mrquez y Jos Carreo Carln, y
la presidenta del Consejo para la Cultura y las Artes de Mxico
(Conaculta), seora Sari Bermdez, entre otros.

A pesar del lamentable hecho, se ha anunciado que el escritor participar
maana martes 6 de septiembre, junto con el alemn Hans Magnus
Enzensberger, en la inauguracin del Festival Internacional de Literatura
de Berln, donde el mexicano leer un Elogio a la novela.

Fuentes: La Jornada, La Crnica de Hoy, El Pas



*** Inauguran Plaza Mafalda en Buenos Aires

La Plaza Mafalda, del bonaerense barrio de Colegiales, remozada con dibujos
de la clsica historieta, fue inaugurada el 23 de agosto con la presencia
de su autor, Joaqun Lavado "Quino". El espacio est ubicado en Concepcin
Arenal, General Martnez, Conde y Santos Dumont.

Pintada con dibujos de Mafalda, su familia y amigos, la inauguracin de la
Plaza Mafalda se enmarca en el programa Plazas Caracterizadas, que inici
en 2004 el gobierno de Buenos Aires y en virtud del cual se han inaugurado
ya la Plaza Enrique Santos Discpolo, el Paseo Roberto Goyeneche y las
plazas Rodolfo Walsh y Roberto Arlt.

Por otra parte, esta es la segunda plaza que se inaugura en homenaje a
Mafalda, ya que en julio se llev a cabo un proyecto similar en la
provincia argentina de Mendoza, la ciudad natal de Quino, situada a 1.000
kilmetros al oeste de la capital argentina.

La inauguracin de la Plaza Mafalda de Buenos Aires incluy actividades
como la presentacin de una rayuela diseada con imgenes de la tira de
Mafalda, muestras de fragmentos de la historieta en los bancos y murales
alusivos.

Adems se present el grupo The Souts, que interpreta temas de los Beatles.
El grupo entr a la plaza en un Citron como el que tena el padre de
Mafalda, en alusin a una escena que Quino dibuj para un sueo de la nia
en que los Beatles se iban a bordo del vehculo.

Al contrario de los espacios en homenaje a Goyeneche, Santos Discpolo,
Walsh y Arlt, la Plaza Mafalda no tiene estatuas, pues Quino pidi
expresamente que sus personajes conservaran la misma dimensin plana que
tenan en las historietas.

La plaza tiene un trazado de siete tringulos que unen sus vrtices en el
centro de la manzana. Cada tringulo corresponde a uno de los personajes,
como lo indican los letreros con las figuras de Felipe, Manolito,
Miguelito, Susanita, Libertad, Mafalda y su hermano, Guille. La
caracterizacin corri por cuenta de la Secretara de Cultura.

El secretario de Cultura, Gustavo Lpez, indic que las obras de
remodelacin estuvieron a cargo de la Secretara de Produccin y Desarrollo
Sustentable. Asimismo, destac que el jueves ltimo "la Legislatura portea
declar a la plaza como el Primer Espacio Turstico Infantil".

Cada uno de los dibujos que pueden verse al recorrer el espacio pas por un
cuidadoso tamiz, despus de una seleccin previa a cargo de Cultura. La
persona encargada de elegir los dibujos fue la curadora Julieta Colombo,
quien dijo conocer a Quino hace muchos aos. "S qu es lo que le parece
que s y qu lo que le parece que no", explic la curadora.

Mafalda fue creada por Quino en 1963 y apareci por primera vez en el
suplemento de humor de la revista Leopln, luego pas a Primera Plana, El
Mundo y en 1968 lleg a Siete Das, donde estaba acompaada por su familia,
con su hermanito Guille recin nacido y sus amiguitos.

Durante el acto, el dibujante manifest que la vigencia de esta historieta,
que dej de realizarse en 1973, se debe a que "la realidad sigue siendo tan
triste como cuando era dibujada". Agreg que la inauguracin de la plaza
representa para l "una emocin muy grande". Quino fue declarado ese da
ciudadano ilustre de Buenos Aires.

Fuentes: Clarn, Pgina/12, EFE, Diario de Cuyo



*** Celarg inaugur dos exposiciones de artes visuales

La Sala RG del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg)
presenta, del 25 de agosto al 9 de octubre, las exposiciones individuales
La ciudad encontrada, compuesta por fotografas de Carolina Campos, y
Contraportada, una instalacin de Macjob Parabavis. Ambas exposiciones
pueden ser apreciadas de martes a domingo entre 9 de la maana y 8 de la
noche.

Campos ha incursionado activamente en el campo pictrico y, en la
fotografa, se ha abocado a la bsqueda de las relaciones estructurales.
Las imgenes de La ciudad encontrada representan, segn Carmen Hernndez,
directora de Artes Visuales del Celarg, "una herramienta para estimular
nuevos dilogos entre las formas".

La artista ha seleccionado un conjunto de registros visuales, algunos
intervenidos, que apuntan hacia diversas preocupaciones simblicas que
durante los ltimos aos han surgido alrededor del paisaje urbano y lo
social, en especial sobre la nocin de patrimonio como lugar de
identificacin, articulada a iconos muy sensibles al imaginario colectivo,
entre los cuales se distingue la figura de Mara Lionza.

Licenciada en bellas artes de la Universidad de Kansas (EUA), Campos ha
realizado talleres y cursos de arte en Italia, Costa Rica, Estados Unidos y
Venezuela, adems de estudios de maestra en historia y teora de las artes
plsticas en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ha trabajado en
investigacin cultural, creacin plstica, el ejercicio de la docencia en
arte y el trabajo creativo y teraputico corporal. Ha realizado
exposiciones individuales en el pas y en EUA, adems de haber participado
en diversos eventos colectivos en Amrica y Europa.

Por su parte, Contraportada, la instalacin de Macjob Parabavis, incluye
acciones corporales, ensamblajes, fotografa, video y diseo de vestuario.
Segn Hernndez, el artista hace uso de todos los medios expresivos
disponibles "como herramientas para activar una discursividad crtica e
irreverente sobre los estatutos del arte y los imaginarios sociales, desde
una posicin poltica que desenmascara las formas hegemnicas del poder".

La instalacin est integrada por una superficie de libros alineados sobre
el suelo que se suspende sobre una atmsfera lumnica asociada al universo
ilusorio de lo digital. "Contraportada alude directamente al revs del
libro como objeto, donde se incorporan datos diversos que informan sobre su
contenido, porque es una metfora de la difusin del conocimiento y su
alcance en el imaginario social contemporneo tan marcado por las
tecnologas de la comunicacin", explic Hernndez.

Parabavis es licenciado en educacin mencin artes plsticas de la
Universidad Pedaggica Experimental Libertador y tcnico medio en artes
visuales mencin diseo grfico y fotografa, egresado de la Escuela de
Artes Visuales Cristbal Rojas. Cofundador de Radio Artstica Venezolana
(RAV) y profesor de anlisis plstico e historia del arte contemporneo de
la  Cristbal Rojas, ha realizado dos exposiciones individuales y ha
participado en diversas colectivas en Venezuela y Mxico.

Fuente: Prensa Celarg



*** Antn Arrufat recibe el premio Julio Cortzar 2005

El escritor cubano Antn Arrufat, Premio Nacional de Literatura en su pas,
acaba de obtener el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortzar 2005 por
su relato "El envs de la trama". Arrufat, quien recibi el premio el
pasado 26 de agosto -fecha conmemorativa del nacimiento del autor de
Rayuela- en una ceremonia en el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz, de La
Habana, se impuso ante otros 390 autores de 21 pases.

El escritor dijo estar "un poco atrado y asustado", pues es la primera vez
que crea un cuento sobre escritores, "donde los personajes son una poeta,
un crtico literario y un novelista que van a conocerse y establecer una
comunicacin entre ellos".

Esta es la cuarta edicin del premio literario, que est dotado con 1.500
dlares y la publicacin del libro. El galardn es convocado anualmente por
el Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Amricas y la escritora y
traductora Ugn Karvelis, esposa del fallecido intelectual argentino Julio
Cortzar.

El jurado, integrado por los escritores cubanos Miguel Mejides, Laidi
Fernndez de Juan y Rogelio Rivern, decidi otorgar una primera mencin a
"Como elefantes blancos revisitados", de Marilyn Bobes, de Cuba, y otras
menciones a "Sin lgrimas", de la autora argentina Agustina Mara
Bazterrica y a "De regreso a casa", del cubano Sergio Cevedo.

Fillogo graduado en la Universidad de La Habana, Arrufat naci en Santiago
de Cuba en 1935. Es dramaturgo, poeta, narrador y ensayista. En 1962
public su primer libro, En claro, y es autor de piezas teatrales
traducidas al polaco, ingls y francs, que se han estrenado en Estados
Unidos, Venezuela, Mxico, Puerto Rico y Polonia.

Entre sus obras destacan la pieza teatral El vivo al pollo, premio Casa de
las Amricas en 1961, el poemario Repaso final, tambin premio Casa de las
Amricas en 1963, La caja est cerrada (1984 y 2002), y La noche del
aguafiestas, premio Alejo Carpentier de novela en 2000, ao en que tambin
obtuvo el Premio Nacional de Literatura. El escritor present recientemente
su ltimo libro, El hombre discursivo, una recopilacin de ensayos,
artculos y crnicas.

Fuentes: Cubarte, EFE



*** Primer museo de poesa en el mundo ser creado en Argentina

El gobernador de la provincia argentina de San Luis, Alberto Rodrguez Sa,
anunci este 26 de agosto que crear un "museo de la poesa" en la
localidad de La Carolina que vendra a ser la primera institucin
musestica de este tipo en todo el mundo.

"Casi en el aire, entre las piedras, un museo de la poesa que va a ser el
primero y nico que exista en el mundo. Para tratar de que esto se
convierta en un centro literario, en un centro de convocatoria a los
poetas", indic Rodrguez Sa.

El anuncio lo hizo durante un homenaje al poeta Juan Crisstomo Lafinur
(1797-1824) que se realiz en La Carolina, de donde era nativo este
periodista, docente, poeta y prcer argentino, to de Jorge Luis Borges y
uno de los innovadores del pensamiento en la nacin surea.

Expulsado, junto con Giraldes, por sus ideas filosficas y econmicas,
Lafinur se reuni con otros exiliados argentinos en Chile, donde muri al
caer de un caballo. Uno de sus poemas ms conocidos ensalz la victoria de
San Martn en Maip.

Fuente: APF



*** Policas de Nezahualcyotl escriben "Quijote policial"

"En el 22 de la Mancha de cuyo 62 no quiero acordarme, no hace muchos
micros viva un hidalgo de los de lanzas en astilleros, un armero para
guardar 81s". As comienza la versin policaca del primer captulo de Don
Quijote de La Mancha, escrita por policas de la ciudad mexicana de
Nezahualcyotl.

El escritor Felipe Garrido, quien visit la ciudad el pasado 26 de agosto
para dictar una conferencia, se comprometi a llevar ante la Academia
Mexicana de la Lengua (AML) -de la cual es miembro- la particular
"traduccin". Explic que la versin escrita por los policas de
Nezahualcyotl es "digna de ser analizada y discutida por la comunidad
intelectual". Asimismo, llevar grabados de los policas al Museo del
Quijote, en Guanajuato.

El intelectual ofreci una conferencia en la librera y casa de la cultura
Elena Poniatowska, de Nezahualcyotl, donde conoci de viva voz algunos de
los pasajes del ingenioso hidalgo, adaptado por elementos de la seguridad
pblica municipal.

Incrdulo, el maestro en filosofa coment que en 400 aos la obra de
Miguel de Cervantes se ha traducido a casi todos los idiomas del mundo,
"slo faltaba ser traducido a clave policaca! Debo contar sobre esta
aventura de la traduccin de El Quijote a claves policacas!", exclam.

Los policas Emilio Hernndez Castro y Gerardo Garca Mrquez, haciendo uso
de esas claves -utilizadas para evitar que civiles que interceptan las
seales de intercomunicacin sepan qu asunto se transmite y para agilizar
la misma comunicacin con el puesto de mando- buscaron hacer ms entendible
al Quijote para aquellos policas a quienes no les interesaba el mundo de
la lectura.

"No slo se trata de un asunto ldico, tiene mucho ms fondo, es algo ms
profundo", explic Garrido, quien se comprometi a que intelectuales como
Carlos Montemayor, Salvador Elizondo, Al Chumacero, Margo Glantz, Eulalio
Ferrer, Rubn Bonifaz Nuo y Arturo Azuela, entre otros, analicen y
estudien este trabajo policial.

Durante la semana cultural que la polica municipal dedic a los 400 aos
de la publicacin de Don Quijote de La Mancha, el escritor jalisciense
present su libro El Quijote para jvenes. Calific el encuentro de nico,
pues le permiti presentar su obra ante un pblico conformado por policas,
quienes dejaron sus pistolas en la armera de la Direccin de Seguridad
Pblica, y con su uniforme oficial asistieron a la librera.

"Yo s que cada uno de ustedes tiene sus propios imposibles, por qu no
sumarle a esa lista ste. Por qu me voy a quedar sin leer El Quijote?
Qu me falta a m que tengan otros que lo han ledo? Yo lo puedo leer y
merezco darme esa satisfaccin, ese gusto", los anim.

Fuente: La Jornada



*** Celebrada en El Salvador novena edicin de la Filcen

El sbado 27 de agosto se inaugur para el pblico, la IX Feria
Internacional del Libro en Centroamrica (Filcen), que este ao se
desarroll en El Salvador y que, con Mxico como pas invitado, fue
clausurado ayer domingo.

Ana Dolores de Fauvet, presidenta de la Cmara Salvadorea del Libro,
explic que el objetivo de la feria, que por segunda vez ha sido realizada
en ese pas desde que fuera creada en 1996, es la lucha acrrima contra la
piratera y la reivindicacin de los derechos de autor.

Varias fueron las estrategias que la Filcen ide para atraer al pblico
este ao. Adems de los completos stands con descuentos de hasta 50% en
literatura clsica, contempornea y libros de motivacin, el programa
incluy exposiciones grficas, espectculos escnicos, conferencias y otras
actividades.

Entre las personalidades invitadas destacaron Graciela Montes, escritora
argentina ganadora del premio Alfaguara 2005; Francisco Prez Anton,
guatemalteco; David Hernndez, escritor salvadoreo y ganador del I
Concurso de Novela de El Salvador (entregado en 2004); Matas Romero,
fillogo salvadoreo; y Javier Mosquera, cuentista guatemalteco; entre
otros.

Uno de los visitantes mexicanos que atrajeron la atencin de la gente fue
el actor y dramaturgo Roberto Gmez Bolaos, "Chespirito", conocido por sus
creaciones El Chavo del Ocho y El Chapuln Colorado, quien el jueves pasado
recibi el doctorado honoris causa de la Universidad Salvadorea Alberto
Masferrer (Usam).

Chespirito asisti adems a la feria por parte del Grupo Santillana para
presentar su libro El diario del Chavo del Ocho, que arroja diversas claves
sobre el personaje que hasta ahora se haban mantenido ocultas al pblico.
El libro acaba de ser publicado en Mxico, donde apenas se empieza a
distribuir, y El Salvador es el primer pas extranjero en el que se da a
conocer. Fue, por otra parte, el libro ms vendido de la feria: 1.300
ejemplares, superando a El cdigo Da Vinci, de Dan Brown.

En el marco de la feria se desarroll igualmente el Encuentro de Escritores
Centroamericanos, un evento que fue definido por el escritor scar Acosta,
director de la Academia Hondurea de la Lengua, como "una vinculacin de
tipo personal, no hay una agenda definida, no va a salir un documento, sino
cada uno va a leer su obra, el conocimiento mutuo de los escritores de la
regin".

Acosta reconoci que los autores centroamericanos se leen poco entre s.
"En Honduras no se conocen los escritores de Panam, tal vez los de El
Salvador y Guatemala, los pases limtrofes, o uno encarga libros a alguien
que viaja o lee en Internet".

Agreg que es posible acuar el trmino "literatura centroamericana" al
conjunto de obras en las que son comunes "los temas, actuales, como la
violencia, la insatisfaccin poltica, la migracin. Por ejemplo, est
saliendo mucha novela y cuentstica en El Salvador y Honduras de la gente
que se va a Estados Unidos, es una nueva frontera. Hace unos 30 o 20 aos,
ese fenmeno no exista".

En cuanto a la literatura infantil, que este ao estuvo presente en al
menos 16 de los stands de la Filcen, la encargada de prensa de la feria,
Brenda Guadrn, seal que la intencin del rea de creatividad infantil
fue "inculcar el gusto por la lectura, para que el nio vea que los libros
son parte importante en nuestra vida, as como comer, tambin hay que
alimentar nuestra imaginacin, y lo hagan con placer".

Tambin en el marco del evento fue presentado, el sbado 3, el primero de
los tres tomos que conformarn la obra potica completa de Roque Dalton,
que bajo el ttulo No pronuncies mi nombre circula bajo el sello de la
Direccin de Publicaciones e Impresos (DPI) de Concultura.

La edicin ha tomado como fuentes las ediciones prncipe de los poemarios
de Dalton; los manuscritos revisados por el autor, despus de publicadas
las ediciones prncipe; y los originales mecanografiados de la "Poesa
completa" preparada por el mismo Dalton, cuyos principales insumos han sido
los manuscritos revisados.

La obra fue asesorada y guiada por el intelectual Rafael Lara Martnez,
quien reside en Estados Unidos, y en el trabajo de ordenamiento,
nominacin, edicin, correccin y diseo trabaj un equipo de cuatro
personas: el poeta y dirigente estudiantil Pablo Bentez, el poeta y
corrector gramatical Oswaldo Hernndez, el diagramador Santiago Snchez y
el tambin poeta y coordinador editorial de DPI, Carlos Clar.

El catedrtico y lingista Luis Melgar Brizuela, quien prolog el tomo,
sostiene que ste debe ser analizado con lentes polticos. "Estamos
hablando de una dimensin muy cuestionable, que es la ideologa", dice.

Por su parte, Luis Alvarenga, bigrafo y director de la revista Cultura,
consider que con el tomo se est ayudando a que "la poesa de Dalton
regrese, que se restituya la cultura de donde procede". La revista, que
fuera fundada en 1955, fue relanzada en el acto en su nmero 89. Ejemplares
de este nuevo nmero fueron obsequiados a los asistentes al final del acto
de presentacin. La publicacin tendr un costo de $2,45 y podr ser
adquirida en la DPI.

Alvarenga manifest que la revista tendr periodicidad cuatrimestral, y que
ya se tiene definido en lneas generales la orientacin de los prximos dos
nmeros de la revista: el prximo rendir homenaje a Hugo Lindo y el
siguiente a los quinientos aos de publicacin de Don Quijote de La Mancha.

El mecanismo de funcionamiento operar mediante solicitudes de
colaboraciones a especialistas en cada tema, pero Alvarenga expres que
estarn abiertos a ofrecimientos de personas que deseen hacer sus aportes,
mismas que sern valoradas por el consejo editorial de la revista.

A pesar de todo, el balance de la feria no fue tan halageo como esperaban
sus organizadores. Este fin de semana, cuando se clausur el evento, haba
diversas actividades organizadas a las que el pblico asisti escasamente.
"Se ofreci una gama de actividades y ofertas y vala la pena venir, pero
la gente no vino como esperbamos, incluso el fin de semana, que eran los
das en los que tenamos fe", dice Adela Celari, de la Cmara Salvadorea
del Libro.

Fuentes: La Prensa Grfica, El Mundo (El Salvador), El Faro



*** El venezolano Gustavo Dudamel recibe el primer Anillo de Beethoven

El director venezolano Gustavo Dudamel se convirti el pasado 30 de agosto
en el ganador de la primera edicin del Anillo de Beethoven, premio creado
por la Sociedad de Amigos del Festival Internacional de Beethoven de Bonn
(Alemania) para distinguir a jvenes artistas.

De 24 aos y oriundo de Barquisimeto (Lara), Dudamel recibir el premio el
23 de septiembre, tras el concierto que ofrecer en el festival con la
Joven Orquesta Filarmnica de Venezuela, de la que es director, segn
inform la Sociedad de Amigos.

El msico venezolano, una de las grandes promesas de la direccin musical y
colaborador frecuente de maestros como Daniel Barenboim y Simon Rattle,
particip en el Festival Internacional de Beethoven el pasado ao, cuando
dirigi el concierto de cierre con la Philarmonic Orchestra London, en
sustitucin de Frans Brggen, que cay enfermo. La jornada le vali el
reconocimiento que recibir el 23 de este mes.

Dudamel conoci la noticia del premio, que lo tom por sorpresa, mediante
una llamada telefnica de su padre Oscar Dudamel, tras dirigir un concierto
gratuito en la Catedral Metropolitana de Santiago de Chile. Recibir esta
distincin implica portar un anillo simblico del compositor alemn, lo que
ahora lo califica como el mejor director de la Quinta Sinfona de
Beethoven.

El Anillo de Beethoven es una pieza invaluable que lleva grabado el rostro
del compositor alemn nacido en 1770, con una inscripcin interna con el
nombre del ganador y la fecha de entrega.

Tras el Festival Internacional de Beethoven, que arrancar el 8 de
septiembre con el tema "Libert", Dudamel y su orquesta proseguirn la que
ya es su tercera gira en Alemania. Uno de los conciertos ms esperados ser
el que el maestro y sus jvenes instrumentistas ofrecern por vez primera
en la sala de la Filarmnica de Berln, el 29 de septiembre.

Dudamel inici su formacin profesional tomando clases de violn en el
Conservatorio de Msica Vicente Emilio Sojo. El mismo maestro Jos Antonio
Abreu, fundador del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de
Venezuela, maestro y amigo de Gustavo Dudamel, seala que es "el mximo
representante cultural de Venezuela en el mundo".

"Acaba de firmar por 10 aos con el sello disquero ms importante de
Europa, la firma Deutsche Grammophon que produce los discos de las
orquestas sinfnicas y filarmnicas ms famosas, y dijo que su primera
grabacin la quiere hacer con la Orquesta Simn Bolvar", agrega emocionado
Oscar Dudamel, tambin msico y miembro de la Orquesta Sinfnica de Aragua.

Fuentes: El Impulso, Panorama Digital



*** Huelga de hambre salv aporte oficial uruguayo al Fondo Ibermedia

Una fugaz huelga de hambre de apenas 6 horas y media, realizada por la
cineasta uruguaya Beatriz Flores Silva, directora de las pelculas
uruguayas Pepita la pistolera y En la puta vida, sirvi para que el
gobierno de la nacin surea restituyera el aporte que hace al Fondo
Ibermedia, que haba sido excluido del presupuesto quinquenal.

La breve pero efectiva huelga de hambre de Flores Silva se produjo despus
de que miembros de la Asociacin de Productores y Realizadores de Cine y
Video del Uruguay (Asoprod) manifestaran, el pasado 31 de agosto y frente a
un cementerio cntrico de Montevideo, su descontento por la eliminacin del
aporte oficial de 100.000 dlares al Fondo Ibermedia, nica contribucin
del gobierno al cine de ese pas.

La protesta frente al Cementerio Central de Montevideo fue una demostracin
que ingeniaron los realizadores para demostrar "la muerte y el sepelio" del
incipiente, pero exitoso cine de Uruguay. El Fondo Ibermedia ha financiado
varias pelculas uruguayas, como Whisky, Corazn de fuego y El viaje hacia
el mar, estrenadas en los ltimos dos aos, con una muy buena aceptacin de
la crtica y que, adems, recogieron mltiples premiaciones
internacionales.

Elena Roux, integrante de Asoprod, explic que los 100.000 dlares del
aporte oficial al fondo vuelven al pas convertidos en casi 300 mil dlares
anuales por concepto de premios cinematogrficos, que luego son
reinvertidos en la industria.

Flores Silva estuvo en huelga de hambre entre las 3 de la tarde y las 9:30
de la noche, hora en la que qued asegurada la participacin de Uruguay en
el fondo, que si bien no estar contemplado en el prximo presupuesto
quinquenal, se estableci la participacin del pas en la rendicin de
cuentas del presidente, mientras que los 100.000 dlares que el gobierno
aporta al mismo se integrarn en la reforma tributaria.

La cineasta inform que en tanto no est aprobada la reforma tributaria el
gobierno buscar la forma de asegurar la participacin de Uruguay en el
Fondo Ibermedia, a la vez que se comprometi a apoyar econmicamente al
Instituto Nacional Audiovisual.

Fuente: Montevideo COMM, EFE



*** Caballero Bonald present programa del Congreso de Narrativa Hispnica

Escritores latinoamericanos como el colombiano lvaro Mutis, la uruguaya
Cristina Peri Rossi o el chileno Jorge Edwards participarn en el Congreso
de Narrativa Hispnica, que se celebrar en la ciudad espaola de Jerez de
la Frontera en octubre prximo, segn anunci este 31 de octubre el
escritor espaol Jos Manuel Caballero Bonald.

El Congreso es organizado por la fundacin que lleva el nombre del autor de
gata ojo de gato (http://www.fcbonald.com), quien indic que adems
asistirn el cubano Eliseo Alberto, el colombiano Daniel Samper, el peruano
Fernando Iwasaki, el panameo Juan David Morgan, el argentino Blas Matamoro
y los espaoles Juan Jos Armas Marcelo, Joaqun Marco y Jordi Gracia.
Caballero Bonald resalt la dificultad de reunir a este elenco de
participantes y mostr su confianza en convertir este congreso en "foco
cultural de la literatura en Espaa".

Durante el foro "Narrativas Hispnicas. Un recuento", Juan David Morgan
disertar sobre "Panam y sus historias", Cristina Peri Rossi lo har sobre
"El cuento hispanoamericano en el siglo XX" y Daniel Samper hablar sobre
"Ochocientos aos de trovadores y Cien aos de soledad".

Por su parte, Jordi Gracia disertar sobre "El chasis de la libertad o las
novelas de los maestros (de aqu y de all)", Joaquim Marco lo har sobre
"Novela de ida y vuelta" y Blas Matamoro sobre "La novela latinoamericana:
documento e invencin".

Tambin habr una mesa redonda sobre "Latinoamrica: novela e historia",
donde participarn Juan David Morgan, Daniel Samper y Cristina Peri Rossi,
y otra con Joaquim Marco, Armas Marcelo y Edwards sobre "Novela
latinoamericana e identidad nacional".

En una tercera mesa redonda Jordi Gracia, Blas Matamoro y Eliseo Alberto
tratarn sobre "El 'boom': antecedentes y consecuencias". Tambin habr un
aula de debate a cargo de Fernando Iwasaki y sendas conferencias de Edwards
y Eliseo Alberto, que cerrarn el programa.

Caballero Bonald afirm que en su visin de la obra de estos y otros
autores percibe que la unidad del idioma es "innegable" y concuerda con el
mexicano Carlos Fuentes, quien afirma que "ningn pas puede erigirse" como
rector de la lengua "porque todos aportan su peculiaridad".

El escritor resalt su vinculacin personal con estos autores, aunque cit
a Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Juan Carlos Onetti o Juan Rulfo como
imprescindibles a la hora de mantener la unidad de la lengua, al ser
"magnficos ejemplos" de la literatura de sus pases.

Durante el congreso se entregarn los premios a los ganadores del Certamen
Internacional de Ensayo "Caballero Bonald", Jordi Gracia y Juan Pedro
Quionero.

Fuente: Cambio Sonora



*** Escritores.cl y Semejanza anuncian servicio editorial

El portal literario chileno Escritores.cl y Editorial Semejanza anunciaron
recientemente la creacin conjunta de VLeditores, un servicio editorial
para escritores de habla hispana a travs del Web, que ofrece tanto
publicaciones convencionales en papel como electrnicas en Internet.

Semejanza es una editorial independiente, fundada en 1996, que desde un
comienzo se plante como un espacio para dar acogida a poetas y narradores,
contribuyendo a la difusin de sus obras y apoyando a los autores mediante
una atencin personalizada. A la fecha ha publicado libros de reconocidos
autores chilenos y promocionado sus obras en distintas ferias
internacionales.

Escritores.cl es un portal de literatura en Internet, creado en 1996 por el
escritor Ernesto Langer Moreno. El sitio es patrocinado por la Unesco y
actualmente recibe decenas de miles de visitas cada mes. Sus objetivos son
los de incentivar la lectura y la escritura, para lo cual publica secciones
interactivas y ofrece diversos espacios para los escritores que quieran
estar presentes en Internet.

"La idea de este nuevo servicio en la red", explic Langer, "es que el
escritor de hoy pueda encontrar todo lo que necesita para su trabajo
literario y de edicin: revisin de textos, correccin de estilo, diseo y
diagramacin, composicin e impresin y la mejor opcin costo/calidad para
publicar sus obras".

Fuente: Escritores.cl



*** Compaa venezolana Garabatosh-k cumple dos aos

La agrupacin venezolana Tteres y Teatro Garabatosh-k, que desarrolla su
labor en las Islas Canarias, arrib a su segundo aniversario el pasado 1 de
septiembre. Las actividades de esta exitosa compaa son dirigidas por los
artistas venezolanos Elisa Gonzlez y Rger Vargas.

Garabatosh-k se dedica a montar y representar obras de teatro de tteres,
as como actividades de narracin oral, con historias de la literatura
universal. Desde el inicio de sus actividades la compaa se ha
caracterizado por incluir en sus montajes obras de autores venezolanos,
como Aquiles Nazca y otros, con obras dirigidas ntegramente a nios y
jvenes.

El 1 de septiembre de 2003 Tteres y Teatro Garabatosh-k se present ante
la comunidad de Roque Negro, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife,
Espaa. Desde entonces, se han presentado en ms de 250 funciones, llevando
sus obras a alrededor de 30.000 pequeos espectadores.

La agrupacin se ha presentado en ms de treinta barrios de Tenerife y ms
de 150 colegios, adems de bibliotecas e instituciones pblicas y privadas.
Igualmente ha participado en diferentes festivales en Tenerife, como "Los
Trotacuentos 2003", en Granadilla de Abona; "Otoo Teatro 2004", organizado
por el patronato de cultura de Arona; "Campaa de Navidad 2003 y 2004",
organizada por servicios municipales del municipio de La Laguna; la
celebracin del 4 centenario del Quijote, visitando a todos los colegios
de los municipios de Los Realejos, La Matanza, Santa rsula y Granadilla, y
el reciente Festival de Arte de la Calle "Mueca 2005", en el Puerto de La
Cruz.

Durante el pasado mes de mayo, Garabatosh-k visit todos los municipios de
la isla de Fuerteventura, invitada por el Centro Bibliotecario Insular,
para celebrar el 4 centenario del Quijote, y durante los primeros das de
junio los alumnos de diez centros educativos de la isla de Lanzarote
disfrutaron de su obra Sancho Panza y el de La Mancha.

Entre las producciones que han marcado el xito de esta agrupacin se
encuentran los eventos de narracin oral Hansel y Gretel, El flautista de
Hameln, Dcil, Princesa de Taoro, El prncipe soador, La ratoncita
presumida y Otro cuento de Navidad, as como las obras de teatro de tteres
Ratoncillo pide a su novia, El pastel y la tarta, El burro y su lecherita,
El libro que nadie escribi, Salvemos la Navidad y Que viva el verano.

Fuente: Garabatosh-k



*** Madrid construir el Centro de Poesa Jos Hierro

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprob el jueves 1 de
septiembre la construccin del primer Centro de Poesa de la regin en el
municipio de Getafe, que llevar el nombre del poeta Jos Hierro y
albergar fondos documentales desde la Generacin del 98, segn inform el
vicepresidente primero y portavoz, Ignacio Gonzlez.

En este sentido, explic que con esta iniciativa el Ejecutivo autonmico
pretende reunir un fondo documental especializado en poesa desde la
Generacin del 98 para su estudio, fomento y difusin. La redaccin del
proyecto de obras correr a cargo de la empresa pblica Arproma.

Gonzlez subray que el gobierno regional tiene previsto destinar 720.000
euros a la construccin del futuro Centro de Poesa. El edificio albergar
manuscritos, revistas, material audiovisual, manifestaciones plsticas de
poetas y archivos sonoros de los mismos.

Con una superficie til de 500 metros cuadrados, el edificio sede deber
caracterizarse por la depuracin y la calidad arquitectnicas en su diseo
y construccin. Para ello, segn explic Gonzlez, el Ayuntamiento de
Getafe ha cedido gratuitamente a la Comunidad una parcela de 3.271 metros
cuadrados.

Una vez construida la sede, su superficie se distribuir en una zona
destinada a la investigacin y biblioteca, otra para actividades en grupo
como talleres literarios, clubes de lectura, declamacin, escena, visionado
o exposiciones, entre otras, y una ltima zona que albergar oficinas
administrativas.

Las tareas de gestin del Centro de Poesa sern desempeadas por una
fundacin cultural que constituirn el gobierno regional, el Ayuntamiento
de Getafe y representantes de la familia del poeta.

Agreg que el ncleo inicial del fondo est compuesto por el legado del
poeta madrileo Jos Hierro, actualmente depositado en un centro
provisional situado en las dependencias del Ayuntamiento de Getafe.

A partir de los manuscritos originales del poeta, su propia biblioteca, un
archivo sonoro con entrevistas y diversa obra grfica, la Comunidad
pretende ampliar el fondo documental y realizar otras actividades de
investigacin especializada, promocin de la creacin potica y su
difusin.

Fuente: Madrid Press



*** Festival del Moncayo llev la poesa a la calle

Entre el 1 y el 3 de septiembre se realiz en el Moncayo (Espaa) el IV
Festival Internacional de Poesa, que en homenaje a Cervantes fue
inaugurado con un pregn a cargo del poeta Luis Alberto de Cuenca. El
festival comenz el jueves 1 en Trasmoz, el viernes 2 se desarrollaron
actividades en Tarazona y Novallas y el sbado 3 se clausur en el
monasterio de Veruela.

La cita comenz el jueves con diversas actuaciones y exposiciones, entre
las cuales la codirectora del evento, Trinidad Ruiz Marcelln, destac el
pregn de De Cuenca, un pregonero con el cual dijo sentirse "especialmente
orgullosa" de contar. En la jornada inaugural se present, adems, una
antologa potica de Cervantes.

El segundo da se realiz un Encuentro con Poetas en el Casino de La
Amistad de Tarazona, donde se discuti el estado de la poesa actual. La
jornada se complet con una conferencia y la actuacin de Monte Solo, ya en
Novallas.

El sbado, en Veruela, se reunieron cerca de treinta autores extranjeros y
espaoles "de primera fila", segn Ruiz Marcelln, que ofrecieron
intervenciones literarias alternadas con msica y acrobacias. Tambin se
leyeron poemas de Cervantes y finalmente se realiz un concierto de Paco
Ibez.

Paralelamente al festival se realiz otra serie de actividades como
BookCrossing (intercambio de libros en la calle) y La Casa de la Palabra,
jaula de caas con pensamientos escritos que intercambiar, que se
desarrollaron en un recorrido por el Moncayo pretendiendo "devolver la
poesa a las calles con un circuito de pensamientos", como explic Ruiz
Marcelln.

Fuente: RedAragn



*** Cantautor Tordo musicaliza poemas de ganadores del Nobel

El cantautor lisboeta Fernando Tordo publica este mes el lbum "Tributo a
los laureados Nobel", un trabajo que pone msica y voz a poemas de doce
premios Nobel de Literatura bajo la direccin musical del compositor y
pianista cataln Josep Mas "Kitflus", editado por la Factora Autor (SGAE).

Los poemas escogidos renen en un lbum a escritores de la talla de Joseph
Brodski, Octavio Paz, Saint-John Perese, Eugenio Montale, Wislawa
Szymborska, Pablo Neruda, Rabindranath Tagore, Harry Martinson, Derek
Walcott, Vicente Aleixandre y Seamus Heany, adems de su amigo y paisano
Jos Saramago, inform la Fundacin Autor a finales de agosto.

Grabado en Barcelona, el lbum tambin incluye las colaboraciones de Pau
Sastre, Irina Marzo, Mirella Lara y Xevi Garca, en las voces; Vctor
Merlo, con el bajo, y la percusin de Roger Blavia.

Con una carrera profesional de cuatro dcadas, Tordo aborda en este lbum
la visin musical de doce poemas de escritores distinguidos con el premio
Nobel en cinco lenguas diferentes. Uno de los cantautores ms reconocidos
de la escena portuguesa, Tordo tuvo su primer reconocimiento profesional a
raz de su colaboracin con el poeta portugus Ary dos Santos, con el que
vivi de manera activa la Revolucin de los Claveles y comparti msicas y
letras durante catorce aos.

Fuente: Terra Actualidad



*** Venezolana Ldice Pepper Rincn presentar su novela en noviembre

La venezolana Ldice Pepper Rincn dijo el jueves pasado que El reto, obra
con la que gan el Premio Internacional de Novela Mario Vargas Llosa 2004,
otorgado por la Universidad de Murcia, en Espaa, ser presentado el 18 de
noviembre en un acto que contar con la presencia del autor de La casa
verde.

El reto cuenta la historia de Jos Pedro Santillana, quien siendo "el ms
ilustre de los novelistas hispanoamericanos, acepta el difcil reto de la
presidencia de su pas, tras una frrea dictadura militar", segn el
comentario de la editorial que aparecer en la contraportada de la novela.

"Los tpicos problemas de Hispanoamrica -deuda externa, guerrilla,
corrupcin, desigualdades socioeconmicas, involucin- son los asuntos a
los cuales Santillana tendr que enfrentar y dar solucin, en medio de unas
azarosas circunstancias personales", agregan los editores.

Nacida en Caracas en 1943, Ldice Pepper Rincn vive desde 1981 en Sevilla,
Espaa. Tambin ha publicado el libro de relatos El enigmtico joven de la
chaqueta azul. Su novela El reto se impuso a ms de 350 obras que
concursaron por el premio Mario Vargas Llosa, dotado con 12.000 euros.

Fuentes: Librusa, La Verdad



*** Se inicia el XXVII Festival Internacional de Teatro de Manizales

Con una espectacular presentacin de 350 actores y 33 compaas de 10
pases fue inaugurado este sbado 3 el XXVII Festival Internacional de
Teatro de Manizales, uno de los eventos escnicos ms tradicionales de
Amrica Latina, y que se extender hasta el prximo domingo 11.

Considerado uno de los ms importantes de Amrica Latina, la capital del
departamento de Caldas dio por iniciado su festival con tres presentaciones
simultneas en la Plaza de Bolvar. Agrupaciones de Argentina, Bolivia,
Ecuador, Espaa -que participa con cinco compaas-, Eslovenia, Estados
Unidos, Guatemala, Per, Rusia y Colombia, se ofrecern en total setenta
funciones, de las cuales cuarenta sern en salas.

"Este festival no tendr una temtica nica. Ser una muestra diversa que
reunir las nuevas tendencias con lo tradicional", afirm Octavio Arbelez,
director artstico del evento, que tiene un costo de 1.300 millones de
pesos.

En esta edicin participan diez agrupaciones debutantes, entre ellas:
Animalario, de Espaa; Proyecto Pirmide, de Colombia; Centro Cultural de
la Universidad Catlica, de Per; Kikin Teatro, de Bolivia, y Ljubljana
Puppet Theatre, de Eslovenia.

Adems participarn la agrupacin colombiana Matacandelas, con las obras
Los bellos das y El hada y el cartero; el Teatro del Ermitage de Rusia,
con Leocadia y diez escenas impdicas y Kikin con Crudo, Maureen Fleming
con La cada del ngel, y Color Compaa de Danza con Al-Andalus.

Dentro de la programacin del evento, se espera la obra del espaol Jos
Sanchs Sinisterra, dramaturgo reconocido del teatro ibrico contemporneo
que con su grupo Sala Beckett presenta Flechas del ngel del olvido.

El festival ha reservado especial atencin a los nios de los sectores
populares, de los cuales se estima que unos 5.000 puedan asistir a las
presentaciones, en el marco de un convenio con la Unicef. Tambin habr,
adems de la presentacin de obras teatrales, talleres y seminarios que
abarcan aspectos tcnicos, artsticos y tericos del teatro.

El evento tambin tendr un homenaje a los 400 aos de El Quijote: la
compaa valenciana L'om-Imprebs, dirigida por Santiago Snchez y Juan
Margallo, presentar una versin dramtica de la obra de Cervantes.

El Teatro los Fundadores, el auditorio de Confamiliares, el Auditorio de la
Universidad Nacional, el Teatro 8 de Junio de la Universidad de Caldas y el
Galpn de Bellas Artes, son algunos de los escenarios.

Fuentes: Portafolio, El Tiempo



*** Escritores centroamericanos se reunirn en Mxico

Integrar una geografa literaria de la zona centroamericana, as como
celebrar el 184 aniversario de las independencias de cada uno de estos
pases, son los objetivos esenciales del Encuentro de Escritores
Centroamericanos, que se desarrollar en Mxico entre el 8 y el 10 de
septiembre bajo la coordinacin del Centro Nacional de Informacin y
Promocin de la Literatura (CNIPL) del Instituto Nacional de Bellas Artes
(INBA).

Se unen a este encuentro la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam),
a travs de su Coordinacin de Difusin Cultural y la Casa del Lago, y las
embajadas en Mxico de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y
Nicaragua.

Los autores participantes son Manlio Argueta, de El Salvador; Carlos
Corts, de Costa Rica; Moiss Elas Fuentes, de Nicaragua; Roberto Quesada,
de Honduras; y Rodrigo Rey Rosa, de Guatemala, quienes establecern un
dilogo con los escritores mexicanos Eduardo Casar, Leonardo Tarifeo y
Mauricio Montiel. 

Silvia Molina, directora del CNIPL, seal que esta reunin permitir
conocer esa geografa literaria de la regin, difundir el gran talento de
estos autores y destacar la riqueza y variedad literaria de cada uno de los
pases de Centroamrica. Destac que todos ellos son escritores
contemporneos de distintas edades que han salido de sus pases de origen
por distintos motivos para crear parte de su obra en lugares y ambientes
distintos.

Actualmente, afirm, son escritores muy reconocidos, algunos con
publicaciones en otros pases; han ganado premios internacionales y han
sido traducidos a otros idiomas. Son escritores que cuentan con una slida
reputacin literaria dentro y fuera de su pas, seal.

El encuentro se iniciar el 8 a las 7 de la noche. En la apertura los cinco
invitados leern fragmentos de su obra y platicarn sobre su oficio y el
lugar que ocupa Centroamrica en las letras hispanoamericanas
contemporneas. Esta mesa ser moderada por Eduardo Casar.

El viernes 9, a la misma hora, en la sala Rosario Castellanos de la Casa
del Lago, Carlos Corts y Rodrigo Rey Rosa sostendrn una pltica en torno
al tema de literatura y sociedad en tiempos de Maras, titulada "La
invencin de Centroamrica", moderada por el periodista y escritor Leonardo
Tarifeo.

El escritor mexicano Mauricio Montiel dialogar con su colega guatemalteco
Rodrigo Rey Rosa el sbado 10 a las 5 de la tarde, en la sala Lumire de la
Casa del Lago. El nombre de esta mesa es "Ningn lugar sagrado: literatura
y cine", y por primera vez en Mxico se proyectar la pelcula Lo que so
Sebastin, basada en una novela de Rey Rosa.

Fuentes: R. Quesada, Librusa



*** Teruel celebrar su Festival de Artes Plsticas y Visuales

Entre el 10 y el 25 de septiembre se estar realizando en Castelnou, Teruel
(Espaa), el I Festival de Artes Plsticas y Visuales
(http://www.artymagen.org/castelnouarte.htm), un evento organizado por la
Asociacin Cultural La Valera, Artymagen.Espacio.Fotogrfico y la Tertulia
Gabirol.

El festival permitir a sus visitantes apreciar, en su Pabelln
Polivalente, las exposiciones "India de Norte a Sur", fotografa a blanco y
negro de Marco Antonio Sarto; "Mujeres", fotografa a blanco y negro de
Carlos Manzano, y la colectiva "Heterodoxia", en la que participarn con
sus obras en leo, tintas, madera, piedra y otros materiales, los artistas
Francisco J. Marco, Ral Herrero, Blas Laborda, Fausto Daz, Carmen
Relancio, Jos Casamayor, Jos Antonio Conde, Katy Rocasolano, Maria Jos
Jimnez Usn, Jorge Freire (Ecuador) y Luigi di Guglielmo (Italia), entre
otros.

Adems se realizarn, en plazas y jardines de la localidad, las
instalaciones "Las miradas que dicen", de fotografa, con varios autores;
"Vie D'Uscita", de Leonardo Cumbo (Italia); "Naturaleza muerta", de Dbora
Quelle; "El aire del agua", de ngela Ibez, y "Buenos das, Castelnou",
de Diego Arribas.

Otra de las actividades del evento ser la exposicin instalacin
"Despoblacin", que explora el fenmeno de los pueblos que desaparecen, y
que en forma de muestra itinerante partir de Castelnou hacia diferentes
puntos de la provincia, para pasar a Teruel capital y luego recorrer Aragn
y Zaragoza antes de llegar hasta Bruselas.

Las actividades podrn ser apreciadas de martes a viernes entre 7 y 9 de la
noche y los fines de semana de 11 de la maana a 2 de la tarde y de 6 de la
tarde a 9 de la noche.

Igualmente, el sbado 24 se realizar, tras una tertulia literaria a las 8
de la noche, un evento de poesa visual, a las 11, en el que se proyectarn
45 minutos de obras seleccionadas de un centenar de artistas de las
Antillas, Canad, China, Brasil, Argentina, Hungra, Uruguay, Estados
Unidos, Noruega, Italia, Francia, Blgica, Mxico, Chile, Japn y Espaa,
que participaron con sus obras en formato digital, imagen fija o en
movimiento.

El evento cuenta con ngela Ibez y Juan Carlos del Ro como comisarios y
con Jos ngel Guimer en la Coordinacin Tcnica.

Fuente: TerritorioArte



*** 30 Saln Nacional de Arte Aragua recibir obras

Los artistas venezolanos o extranjeros, con ms de cinco aos de residencia
en Venezuela, que deseen participar con una obra indita en el 30 Saln
Nacional de Arte Aragua, podrn consignar sus obras entre este 12 y 15 de
septiembre.

El Complejo Cultural Santos Michelena recibir los trabajos bidimensionales
y tridimensionales, mientras que el Museo de Arte Contemporneo de Maracay
Mario Abreu (Macma) recibir las obras resistentes a intemperie.

El saln se realizar del 26 de noviembre de este ao al 26 de febrero de
2006, en el Santos Michelena y en la nueva sede del Macma, ubicada en un
antiguo matadero industrial de Maracay llamado La Ganadera.

El jurado nico de seleccin y calificacin encargado de decidir los
ganadores del saln estar integrado por los crticos de arte Raquel Tibol,
Mara Luz Crdenas y Jos Napolen Oropeza.

El saln estar dotado con el Gran Premio Nacional de Arte Aragua, de 20
millones de bolvares; el Premio Museo de Arte Contemporneo de Maracay
Mario Abreu, de 7 millones de bolvares; el Premio 30 Aniversario Saln
Aragua, de 7 millones de bolvares; el Premio Consejo Nacional de la
Cultura, de 4 millones de bolvares; el Premio para Joven Artista, menor de
35 aos, de 4 millones de bolvares; y el Premio Universidad de Carabobo,
de 4 millones de bolvares.

Adems, se otorgar el Premio nico Ciudad de Maracay, por convenio de la
Fundacin Macma y el Servicio Autnomo de Cultura del municipio Girardot, a
una propuesta plstica que tenga como soporte un tanque ubicado en frente
de la sede del Museo de Arte Contemporneo de Maracay Mario Abreu. La
participacin de los artistas en esta modalidad, cuyo premio ser de 8
millones de bolvares, no impide que postulen una obra diferente en los
dems premios del saln.

Para inscribirse en el evento los participantes deben presentar una
sntesis curricular que contemple los ltimos cinco aos de su actividad
artstica y cancelar 10 mil bolvares en la cuenta corriente N
0102-0348-13-00-00002422 del Banco de Venezuela, a nombre del 30 Saln
Nacional de Arte Aragua.

Fuente: 30 Saln Nacional de Arte Aragua



*** Cali tendr un festival descentralizado

A finales de agosto fue presentado el programa de actividades del XII
Festival Internacional de Arte de Cali (Fiac), actividad que se
desarrollar entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre, segn explic la
presidenta de Proartes, Amparo Sinisterra.

Cali y diez municipios del Valle del Cauca sern los escenarios de diversos
eventos de msica, danza, letras, poesa y creatividad. En total sern 92
actividades, 21 obras de teatro y ms de 200 msicos reunidos en distintas
agrupaciones.

Sinisterra destac que este ao las comunas y la periferia de Cali
participarn activamente en el festival, cuya organizacin ha previsto
descentralizar sus actividades.

Asimismo se anunci que "una serie de conciertos sern de gran disfrute del
pblico, la Orquesta de Cmara del Kremlin con 18 msicos, el Coro de San
Petesburgo y la pera Oficial de Pekn con sus 34 artistas estar en la
capital del Valle del Cauca".

Respecto a las letras, estn invitados Jorge Franco Ramos, autor de Rosario
Tijeras, Santiago Gamboa, Guido Tamayo, Mario Mendoza, ngela Becerra, R.
H. Moreno Durn, Eduardo Berti (Argentina) y Carlos Noguera (Venezuela).

Anunci tambin que, a partir de esta edicin, el Premio Iberoamericano
Jorge Isaacs se transforma en Premio Editorial Norma, una de las
innovaciones de esta edicin. Se trata de un concurso iberoamericano de
novela de gran altura en el que escritores jvenes y de larga trayectoria
demostrarn su virtuosismo en las letras. 

Dotado con 30.000 dlares, el premio fue decidido entre ms de 600 obras
participantes por un jurado en el que participan la escritora brasilea
Nlida Pin, ganadora reciente del premio prncipe de Asturias, el
argentino Eduardo Berti y el autor colombiano R.H. Moreno Durn. El ganador
recibir el premio en Cali el 22 de septiembre durante la inauguracin del
festival.

Otra de las actividades orientadas a la descentralizacin del evento es el
"Tren de la Cultura", una gran fiesta en la que artistas, poetas,
escritores, grupos de danza, msica, tteres y cuenteros invitados al Fiac
realizarn una "toma artstica" de siete municipios del Valle del Cauca.

En las estaciones del ferrocarril, plazas o auditorios de Palmira, El
Cerrito, Guacar, Buga, Tula, Bugalagrande, Zarzal, Caicedonia, Sevilla y
Cartago, se presentarn con entrada libre, diversas actividades artsticas
en las tardes de los das de semana y durante todo el da en fines de
semana.

Fuente: Red y Accin



*** Encuentro en la Cultura se realizar en Chihuahua

El gobernador Jos Reyes Baeza Terrazas present a finales del mes pasado
la programacin del I Festival Internacional Chihuahua "Encuentro en la
Cultura", que se llevar a cabo del 28 de septiembre al 9 de octubre, con
cerca de 500 espectculos culturales y artsticos, la mayora de entrada
libre, en 11 municipios del estado.

Acompaado del director del Instituto Chihuahuense de la Cultura
(Ichicult), Jorge Carrera Robles, y del director del festival, Alfredo
Espinoza, el mandatario regional explic que fueron invertidos
aproximadamente 18 millones de pesos del gobierno del estado, as como la
aportacin de los municipios y la iniciativa privada, que en total
rebasaron los 23 millones de pesos.

"Queremos que a Chihuahua, se le conozca, adems de por sus aspectos
distintivos en desarrollo econmico, deporte y actividades sociales, por un
evento de esta naturaleza", agreg Baeza Terrazas, quien estima que el
festival posicione a la entidad en el contexto nacional e internacional y
despierte el inters de los chihuahuenses, aprovechando su cultura y
costumbres.

Actividades de msica, danza, artes plsticas, teatro, cine, conferencias y
literatura sern parte del festival, en el que adems se imprimir un
esfuerzo especial en promocionar a los artistas chihuahuenses, 24 de los
cuales grabarn un disco conmemorativo de la primera edicin de este
festival.

Para su realizacin, se convoc a artistas e intelectuales chihuahuenses,
nacionales e internacionales; asimismo, se tiene un programa dedicado
especialmente a los nios en el que se atender aproximadamente a mil nios
por da, en dos o tres sesiones en las instalaciones del Museo Centro
"Semilla", con diversos talleres, eventos y recorridos.

Como parte de este festival, el 1 de octubre se presentar el musical
Carmina Burana, en la Presa Francisco I. Madero, ubicada entre los
municipios de Delicias y Rosales, las orquestas Filarmnica de Chihuahua y
Sinfnica de la Universidad Autnoma de Chihuahua, adems de los coros de
Bellas Artes y el Conservatorio de Msica de Chihuahua.

En Chihuahua se tendrn tambin diversas actividades en el Teatro de los
Hroes y en la Plaza Mayor, adems de en el Instituto de Bellas Artes. Y en
Jurez en el Centro Cvico Cultural Paso del Norte, entre otros; asimismo,
en las instalaciones del Centro de Rehabilitacin Social de Chihuahua, se
presentarn diversas obras para llevar la buena convivencia y alegra a los
internos y sus familias; asimismo, se montar una exposicin con los
trabajos y obras de pintores y artesanos del Cereso en la calle Libertad.

Fuentes: El Estatal, La Jornada



*** Expertos en la obra de Garca Cabrera se reunirn en La Gomera

El Congreso Internacional Pedro Garca Cabrera, que tendr lugar del 10 al
14 de octubre en Playa Santiago (Alajer), reunir en La Gomera a medio
centenar de expertos espaoles y de otras nacionalidades, entre los que se
ha confirmado la asistencia de investigadores de doce universidades
espaolas y acadmicos de la Universidad California de Los Angeles (Ucla),
la Universidad de Duke y la Universidad de Dakar, adems de crticos de
arte y escritores de Madrid, Pars y Estrasburgo.

Uno de los actos ms importantes del ao para conmemorar el centenario del
nacimiento del autor de Los senos de tinta y Hacia la libertad, el
encuentro es organizado por el Cabildo de La Gomera, en colaboracin con la
Fundacin Pedro Garca Cabrera, y avalado por la Universidad de La Laguna.

El congreso propone valorar y difundir las aportaciones de Pedro Garca
Cabrera a la sociedad, a la literatura, a la esttica y a la poltica de
las islas en relacin con los movimientos de ideas ms significativos en el
panorama hispnico e internacional del siglo XX.

Un comit acadmico integrado por prestigiosos profesores de las
universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria y Los Angeles se ha
encargado de elaborar un programa que se concretar en 11 sesiones
plenarias y 3 conferencias magistrales, en las que se estudiar la figura y
la obra del intelectual canario ms all de los lmites insulares. El
programa se completa con una agenda de actividades paralelas que ayudar a
proyectar la imagen de Garca Cabrera entre la poblacin de la isla.

As, est prevista una representacin teatral basada en varios poemas del
autor, que pondr en escena la Agrupacin de Teatro de la Facultad de
Filologa de La Laguna en el IES de Vallehermoso y en San Sebastin de La
Gomera. Adems, Mara Jess Pablo, catedrtica de Lengua y Literatura de
Secundaria, impartir sendas charlas en los centros de secundaria de
Vallehermoso y la capital de La Gomera.

A su vez, el 11 de octubre tendr lugar en San Sebastin un recital potico
en homenaje a Pedro Garca Cabrera, que contar con importantes figuras de
la literatura canaria y espaola y que ser presentado por Mariano Vega.

La matrcula para el congreso se puede realizar en el Cabildo de La Gomera,
la Universidad de La Laguna, en la sede de la Fundacin Pedro Garca
Cabrera o en el sitio Pedro Garca Cabrera Centenario
(http://www.pgc2005.com), donde tambin se encuentra toda la informacin
relacionada con el congreso y dems actividades conmemorativas del
centenario del nacimiento de Pedro Garca Cabrera.

El evento servir de alguna manera como colofn a las actividades
conmemorativas del centenario de Garca Cabrera, quien naci en
Vallehermoso el 19 de agosto de 1905 y muri en Santa Cruz el 20 de marzo
de 1981. En la fecha de su natalicio, el Centro de la Cultura Popular
dedic al poeta un homenaje en la sala San Borondn, en el que participaron
Carlos Pinto Grote, Fernando Garciarramos y Rafael Fernndez, entre otros
literatos y amigos.

Garca Cabrera se comprometa con los movimientos literarios
contemporneos, sobre todo con el surrealismo. "La libertad, el afn de
contemporaneidad y su compromiso poltico son los tres rasgos que se
entrecruzan en la obra y en la vida de Garca Cabrera", subray Fernndez,
que vincul adems su obra con "la poesa nerudiana de carcter social".

Fuentes: La Opinin de Tenerife, Canarias 7



*** Investigadores iberoamericanos debatirn en congreso virtual

La Red de Integracin Especial, dirigida desde Argentina por la doctora
Graciela Caplan, desarrollar entre el 1 y el 30 de noviembre su 6
Congreso Virtual "Integracin sin Barreras en el Siglo XXI"
(http://www.redespecialweb.org/congreso6.htm), en el cual participarn
investigadores iberoamericanos desde sus lugares de trabajo o residencia
usando Internet como plataforma de contacto.

De participacin gratuita, el congreso pretende generar el intercambio de
experiencias y de nuevos conocimientos logrados por el uso de la tecnologa
en comunicaciones, as como fomentar el desarrollo de las relaciones
humanas en la red, fundamentados en la cooperacin cientfica y
tecnolgica.

Por su naturaleza virtual, las reuniones atinentes a este congreso se
realizarn exclusivamente a travs de Internet. Los trabajos sern
publicados en forma de pginas Web y su discusin se realizar a travs de
foros interactivos o listas de correo electrnico, donde los participantes
pueden intervenir activamente realizando preguntas o comentarios,
aprovechando las herramientas de la red para recibir y enviar informacin
especializada.

Este 6 Congreso Virtual, explica Caplan, funciona en muchos aspectos como
un evento presencial, aunque sus estrategias de contacto se traducen en su
totalidad a la red. "Existen fechas predeterminadas en las que se colocan
las ponencias en Internet, y das en los cuales se enviarn por correo
electrnico; su duracin es variable, no existiendo la presin del tiempo
que obliga a consolidar una actividad presencial en un lapso corto en el
que consecutivamente se presenta el trabajo de los expositores y se
efectan los debates".

Docente con magster en educacin sicoinformtica, Caplan asegura que un
congreso celebrado en el ciberespacio tiene las mismas implicaciones
sociales, polticas o artsticas que tendra en un espacio real, pero con
alcance infinitamente superior, ya que se evitan los costes de traslado,
promovindose igualmente el dilogo entre profesionales y pblico.

El congreso est dirigido a un amplio espectro multidisciplinario, no
limitante, que permite debatir en una misma comisin a investigadores,
docentes y profesionales de todas las reas interesados en los temas a
desarrollar.

Se puede participar presentando una ponencia, un trabajo de investigacin o
un taller, mediante los grupos o talleres por medio de la lectura o
comentario de los trabajos expuestos, o como parte de las conferencias en
lnea. Para participar con una investigacin, la misma deber enviarse
antes del 15 de octubre a ponencias@redespecialweb.org.

Los temas propuestos abarcan las relaciones entre la educacin y la
globalizacin, la educacin formal y no formal, la educacin a distancia,
la investigacin cientfica y las nuevas tecnologas, gnero y educacin,
comunicacin y lenguaje, software libre, impacto social de las nuevas
tecnologas, los vnculos en la red, censura y control en la red, educacin
y derechos humanos, ciudadana, participacin y exigibilidad de derechos,
accesibilidad en la red, criterios internacionales de diseo, nuevas formas
de edicin, bibliotecas virtuales, libro digital, discapacidad y
tecnologas compensadoras, innovacin en legislacin, medicina virtual,
teletrabajo, ocio creativo en Internet y otros que puedan ser propuestos
por el participante.

Las ponencias debern enviarse en espaol o portugus. Tras el envo de la
misma se conceder plazo hasta el 31 de octubre para formalizar la
inscripcin.

Fuente: 6 Congreso Virtual "Integracin sin Barreras en el Siglo XXI"



*** Jalla Estudiantiles 2005 se celebrarn en Chile

Las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana Estudiantiles (Jalla-E),
que se realizan paralelamente a las Jalla
(http://www.letralia.com/125/1231jalla.htm), tendrn lugar este ao, entre
el 24 y el 29 de octubre, en la capital de Chile.

Las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana surgieron como un
espacio de dilogo permanente entre investigadores e intelectuales acerca
de las nuevas directrices que los estudios recientes propician en materia
literaria. Los participantes en Jalla analizan las formas de lectura de los
diferentes discursos y expresiones autctonas, las cuales no siempre son
conocidas fuera de sus mbitos de produccin.

En concordancia con esta actividad, las Jornadas Andinas de Literatura
Latinoamericana Estudiantiles (Jalla-E) han sido creadas por y para los
estudiantes, con objetivos similares a las Jalla. Ambas jornadas se
iniciaron en 1994, en la ciudad de La Paz, Bolivia, y hoy se siguen
realizando bienalmente en diversas ciudades de los pases andinos.

Mientras que la sptima edicin de Jalla se realizar en Bogot, la edicin
correspondiente de Jalla-E tendr como escenario la Universidad de Santiago
de Chile, que se har cargo de su organizacin y gestin. El horario de
ponencias ser entre las 10 de la maana y las 2:30 de la tarde, y an est
por confirmarse el horario de talleres y actividades culturales. Los
interesados debern mantenerse actualizados en el sitio del evento
(http://www.jallae.usach.cl) o a travs del correo electrnico
usach_jallae_2005@yahoo.com.

Fuente: Jalla-E



*** Feria de Miami recibir a 250 escritores

La Feria Internacional del Libro de Miami 2005 (MBFI,
http://www.miamibookfair.com) se celebrar en el Recinto Wolfson del Miami
Dade College, del 13 al 20 de noviembre. El evento ha convocado una vez ms
a renombrados autores de ficcin y personalidades de un panorama cultural
que abarca ocho pases y ms de 250 escritores, bajo la coordinacin del
Centro Literario de la Florida
(http://www.flcenterlitarts.com/new/pages/espanol.htm).

Entre los autores estadounidenses confirmados se encuentran Margaret
Atwood, ganadora del Premio Booker; Candace Bushnell, creadora de Sex'n the
City; el legendario cmico Jerry Lewis; Mike Wallace, periodista del
programa 60 Minutes y el doctor Andrew Weil, experto en salud.

Adems se espera la participacin de autores de Argentina, Puerto Rico,
Espaa, Colombia, Cuba, Brasil, Per, Repblica Dominicana, Mxico,
Nicaragua, Hait, y Japn, entre los cuales se encuentran Amy Tan, Martn
Caparrs, Joan Didion, Ilan Stavans, Eliseo Alberto Diego y Laura Restrepo,
quien lanzar una edicin internacional de su novela La isla de la pasin.

Durante diez das, los asistentes disfrutarn de lecturas, interesantes
conversatorios y firmas de libros en 11 salones distintos. Se presentarn
por primera vez autores que nunca haban ledo textos en la feria, como los
espaoles Leopoldo Mara Panero, Flix Caballero, Antonio Orejudo y Eduardo
Mendicutti; los colombianos Juan Manuel Roca y Santiago Gamboa y la
argentina Graciela Montes, una de las ganadoras del Premio Alfaguara 2005.

Adems habr la posibilidad de escuchar en persona a los escritores de
origen anglo como Marilynne Robinson, Anita Shreve y Jonathan Safran Foer,
y a otros autores hispanos como Julieta Campos, Germn Castro, Abilio
Estvez, Mayra Montero, Carmen Oll, Jos Alcntara, Carlos Alberto
Montaner, Matas Montes Huidobro, Suad Marcos y Milagros Tern, entre
otros.

Entre los escritores que representarn a la ciudad anfitriona este ao
figuran Antonio Orlando Rodrguez, Edna Buchanan y Mirta Ojito, ganadoras
del premio Pulitzer; y las Miami Bombshells.

Entre las actividades ms resaltantes del encuentro estn una mesa redonda
sobre El Quijote, en el 4 centenario de su publicacin; el homenaje
"Recordando a Guillermo Cabrera Infante", con la presencia de su viuda
Miriam Gmez; y los tributos especiales a tres figuras prominentes de la
cultura cubana: Ramn Ferreira, Lorenzo Garca Vega y Emilio Carvahillido.
Adems, Mirka Dellanos lanzar su primer libro y Gloria Estefan se dar a
conocer como autora de literatura infantil con Las mgicas y misteriosas
aventuras de un bulldog.

"Una vez ms cumpliremos la misin de dar a conocer lo mejor de la
literatura actual y exponer a la vez temas de inters general y pblico que
reflejan la sociedad de hoy", dijo Alina Interin, directora ejecutiva del
FCLA.



ngel Cuadra critica presencia de Laura Restrepo

El presidente del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, ngel
Cuadra, manifest su inconformidad con que los organizadores de la feria
hubieran invitado a la colombiana Laura Restrepo, pues sta habra elogiado
a Fidel Castro durante una visita que hizo a la ciudad estadounidense en
2004.

"Existen escritores que la Feria nunca debe invitar", dijo Cuadra, segn
public el domingo 21 de agosto el Diario Las Amricas, que se edita en
Miami.

Cuadra fue hasta hace dos aos uno de los principales miembros del Comit
de Autores Iberoamericanos de la Feria de Miami, pero dio a entender que
perdi el puesto por razones polticas. "Ese (posiciones como las que
mantiene en el caso de Restrepo) es uno de los problemas que tuve con la
Directiva luego de 17 aos de trabajo en la Feria", dijo el poeta al
peridico.

Durante la presentacin de su novela Delirio en Miami, Restrepo, ganadora
del Premio Alfaguara, "manifest pblicamente por televisin que Fidel
Castro es lo mejor que le ha sucedido al continente americano, en franca
alusin de admiracin al gobernante vitalicio cubano", indica la fuente.

"Ella es una magnfica escritora, pero invitarla (a la Feria de Miami) es
una falta de respeto al exilio cubano", consider Cuadra.

El martes 23, Alejandro Ros, portavoz de Miami Dade College, institucin
auspiciante del evento, le sali al paso a las declaraciones de Cuadra. "La
Feria del Libro est bajo la sombrilla de una universidad estadounidense,
lo que significa que respeta profundamente la libertad de expresin. Aqu
est prohibido prohibir".

Sin embargo, el sbado 27 el escritor public un artculo en el mismo
Diario Las Amricas donde, aunque sostiene sus crticas a las declaraciones
de la escritora colombiana, aclara que l nunca "inst" a nada a los
organizadores de la feria.

Cuadra agrega que sus opiniones, que no involucran al Pen Club, fueron
vertidas en una entrevista telefnica con el director del diario y que
luego fueron alteradas por la agencia EFE. Tambin considera que la agencia
Librusa infiere de manera incorrecta que l "inst" a los organizadores de
la feria a retirar la invitacin a Restrepo. "Yo no puedo instar a la Feria
a tal cosa, porque yo no pertenezco a este organismo; no saba, ni tena
por qu saberlo previamente, lo de la propuesta de invitacin, lo que esta
institucin -la Feria- hace a su libre albedro o conveniencia, en uso de
su derecho como organismo".

Fuentes: El Nuevo Herald, Librusa, EFE, Diario Las Amricas



*** FIL Guadalajara tendr espacio para editoriales independientes

Las editoriales independientes que participan en la Feria Internacional del
Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx) contarn este ao con un
pabelln especial para ellas, en donde ofrecern al pblico un variado
catlogo de ttulos que incluyen escritores de la talla de Juan Goytisolo,
Goran Petrovi?, Enrique Vila-Matas y Sergio Pitol, entre otros.

Como parte del impulso al fortalecimiento de este sector, la FIL
Guadalajara ha destinado un rea de cien metros cuadrados sobre la que
tendrn sus stands las ms de veinte editoriales que forman parte de
importantes colectivos, como la Alianza de Editoriales Mexicanas
Independientes (AEMI), Editores y Escritores de Mxico y Libros de Chile
para el Mundo.

Tambin estarn presentes Sexto Piso y Arlequn, editoriales que han
logrado sobresalir en el medio por sus esfuerzos, dedicados a rescatar
aquellos textos de gran valor cultural que muchas veces pasan inadvertidos
para las grandes corporaciones por cuestiones de rentabilidad.

Adems de la novedad de este pabelln especfico, del 27 al 30 de noviembre
se realizar el Encuentro Internacional de Editores Independientes, en el
que se darn cita ms de cien editores provenientes de seis espacios
lingsticos (cataln, espaol, francs, italiano, portugus y rumano).

El encuentro permitir a los editores intercambiar reflexiones y propuestas
alrededor de la bibliodiversidad. Adems, buscarn emprender, a partir de
sus intercambios, acciones colectivas de defensa y de sensibilizacin que
permitan mantener y alimentar la diversidad editorial y la difusin de
textos. Las lenguas de trabajo sern el espaol, el francs y el portugus,
con traduccin simultnea.

"No cabe duda que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es una de
las ms importantes a escala internacional, no slo para el mundo hispnico
o para Latinoamrica, sino para las editoriales de todo el mundo, adems de
que tambin es un lugar de encuentro importantsimo en donde se renen y
debaten todos los responsables del libro: los autores, los editores y el
pblico", asegur Franois Zumbiehl, director de Unin Latina y uno de los
organizadores del evento.

El encuentro contempla en particular los siguientes aspectos: reunir un
conjunto de editores del mundo latino de frica francfona y lusfona, de
Amrica Latina y de Europa, y abarcar por lo menos seis idiomas sin excluir
otras lenguas; permitir el dilogo entre profesionales del mundo editorial,
expertos y responsables de gobiernos y organismos internacionales,
involucrados en polticas o actividades vinculadas con la promocin de la
bibliodiversidad, y procurar determinar las bases para crear una federacin
de redes o asociaciones de editores independientes del mundo latino, con el
fin de dar cierta permanencia a proyectos de cooperacin internacional.

"Quisiramos que se logre una toma de conciencia a nivel de editoriales
independientes del mundo latino, que es un mundo de gran diversidad que
abarca profesionales de varios continentes y varios idiomas. En este
encuentro se reunirn editores independientes de estas tres latitudes
(Amrica, Europa y el norte de frica); muchos de ellos se sienten un poco
aislados, por lo que buscamos que compaginen y compartan sus experiencias,
y que se definan acciones de solidaridad personal y editorial para mantener
este intercambio tan enriquecedor", agreg Zumbiehl.

El evento es organizado por la Unin Latina, la Alianza de Editores
Independientes (AEI) y el Centro Regional para el Fomento del Libro en
Amrica Latina y el Caribe (Cerlalc), bajo el patrocinio de la Unesco.

La presencia del gremio independiente no es nueva en la FIL Guadalajara,
pues editoriales como Era y Anagrama han participado por aos en esta
fiesta del libro y la cultura, y cuyo trabajo, al igual que el del resto
del sector independiente, marca una diferencia por su bsqueda permanente
de nuevas voces literarias.

La 19 edicin de la FIL Guadalajara abrir sus puertas del 26 de noviembre
al 4 de diciembre, con Per como pas invitado de honor. Quienes acudan a
la FIL Guadalajara podrn identificar fcilmente el pabelln independiente,
ya que aparecer en el plano de mano de la feria con resaltado con color
anaranjado.

Fuente: Prensa FIL



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== Biblioteca Imaginaria =================================================
=== http://www.educared.org.ar/imaginaria/biblioteca ======================

La revista argentina Imaginaria siempre se ha destacado por propiciar un
acercamiento profesional al entorno de los libros para nios y jvenes.
Todo lo que, en los ltimos aos, ha sido noticia en este medio, est
registrado en sus espacios: autores, ilustradores, editoriales, concursos,
actividades y, en suma, todo.

Imaginaria, ya lo comentamos en nuestra edicin 116, es una iniciativa
desarrollada en Buenos Aires por Roberto Sotelo y Eduardo Abel Gimnez, con
el apoyo de EducaRed. Ahora, adems de ser una de las ms autorizadas
fuentes de informacin en la materia, este equipo ha dado un salto hacia
adelante al crear su Biblioteca Imaginaria.

Que no por imaginaria es irreal: de hecho, son pocos los sitios en
castellano que se ocupan dignamente de presentar material literario
gratuito para nios y jvenes. Actualizada con varios ttulos semanales, la
Biblioteca Imaginaria ofrece a sus visitantes un arsenal de cuentos, poemas
y leyendas. Cada texto es ilustrado por reconocidos profesionales del medio
y se incluyen los datos biogrficos y profesionales del autor y del
ilustrador, as como espacios para comentar los textos.

Al momento de redactar esta nota ya hay materiales de quince autores,
ilustrados por una decena de artistas. Dada la frecuencia con que se
actualizan sus archivos, es probable que para cuando usted lea esto ya
estn en lneas textos de nuevos autores.

La Biblioteca Imaginaria cataloga sus materiales de dos maneras: por nivel
de experiencia lectora y por gnero. sta ltima ya ha sido mencionada en
el prrafo anterior; la primera divide a su pblico entre primeros
lectores, lectores intermedios y lectores expertos. As, el padre o el
docente involucrado en actividades de estmulo a la lectura puede recurrir
a materiales especialmente diseados para el pequeo lector que tiene a su
cargo.

Todo esto implica, claro est, una caracterstica especial del sitio:
aunque pueda ser visitado y aprovechado por nios y jvenes, su orientacin
se enfoca ms hacia padres y docentes preocupados por introducir a sus
pupilos en los mbitos mgicos que proporciona la literatura. Es por ello
que el sitio no se limita a publicar los textos en lnea para su lectura en
pantalla; adems, ofrece la posibilidad de reproducir gratuitamente los
mismos textos en el prctico formato PDF.

La Biblioteca Imaginaria es una iniciativa de altsima importancia por la
poca atencin que Internet -ms preocupada por el comercio y la inmediatez
informativa- brinda tradicionalmente a los nios y jvenes en materia de
lectura. Siendo tan escasamente documentadas en la red las estrategias para
hacer que los nios y jvenes perciban al libro como un objeto de placer
antes que un castigo o una incmoda obligacin, la Biblioteca Imaginaria
tiene asegurado desde ya un sitio de honor entre los padres y docentes del
mundo de habla hispana.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Dos reseas      John Jairo Junieles ==================================

*** Aguafiestas en el paraso

      Sobre la novela Impvido coloso, de Daniel Samper Pizano (Alfaguara,
      2003).

El escritor chileno Roberto Bolao se preguntaba: por qu hay tantos
escritores que cierran las puertas al humor en lo que escriben? Cortzar,
por su parte, se quejaba de la carencia de una literatura ertica en el
mbito latinoamericano.

Bolao comentaba: "Los clsicos de nuestros pases en desarrollo,
sacrificaron el humor en aras de un romanticismo cursi y en aras de textos
pedaggicos o, en algunos casos, de denuncia, que mal resisten el paso del
tiempo y que si se mantienen es por un afn voluntarista de biblifilo, no
por el valor real, el peso real de esa literatura".

Es ms fcil poner a llorar que hacer rer leyendo, si incluso hablando
muchos fracasamos. Somos mquinas de llorar, ros ambulantes, los motivos
no se hacen esperar, y casi siempre estamos indefensos ante ellos.
Atesoramos momentos negativos porque, como buenos mamferos, recordamos que
las experiencias negativas del pasado nos libran de las futuras, y ah
vamos perdiendo la fe.

No hay temas literarios malos o buenos, sino bien o mal concebidos, y esta
novela es una muestra de que la mirada alimenta la aparente situacin
anodina: un grupo de periodistas llega a Brasil, invitado por el gobierno
para mostrar las maravillas de una nacin que resurge campante de la
dictadura, un simple viaje de colegas para conocer al "milagro brasileo".
Esa es la excusa para contar un continente humano de actitudes,
pensamiento, ilusiones y decepciones. Aqu lo sublime y lo balad de la
vida conviven en inters. No es lo que nos pasa, es la intensidad con que
vivimos (o imaginamos) lo que nos pasa.

El protagonista, Carmelo Camacho, es un periodista colombiano que sintoniza
con un colega argentino y otro mexicano, en su periplo por Ro, So Paulo,
Brasilia, Salvador y Recife. Adems de plantear el asunto del rgimen
militar, la novela toca -entre otros muchos- el tema de los artilugios que
se usan para seducir a los periodistas; los cuales no son pocos, entre ms
fea la verdad se multiplica el arsenal: la fealdad multiplica sus mscaras.

A Roberto Bolao, a Nicanor Parra, les hubiera gustado leer Impvido
coloso. Y no es por que tenga humor, sino porque el humor est donde debe
estar, no el humor de rfaga, chiste o repentismo, respuestas provocadoras
a situaciones contradictorias. Es un humor de situacin, de escena, est
atrincherado en las personalidades, muchas veces contrarias de los
personajes, y en los reflejos de nuestra propia vida en situaciones
similares. Un juego virtuoso de apariencias y realidades, intimidad y
plaza, tensiones a las que el humor les pone alas.

Esta novela ya hace parte de ese listado de obras que deberan ser lectura
obligatoria en las escuelas de periodismo y ciencias polticas: Cambio de
guardia (Julio Ramn Ribeyro), El otoo del patriarca (Garca Mrquez), La
fiesta del chivo (Mario Vargas Llosa), Yo el supremo (Augusto Roa Bastos).
Sus temas, entre muchos otros, son la mentira y el poder, y ms importante
aun la descripcin de las tcnicas sutiles -a veces no tanto- para
conservar ese poder.

Daniel Samper ha comentado: "Procuro hacer una mirada externa sobre una
dictadura que ha pasado muy inadvertida, que es la dictadura brasilea, la
pionera, la mam de las dictaduras del cono sur. Luego fueron tan atroces
las que siguieron que sta ha quedado en un rinconcito con su delantal muy
limpio, lo cual no debera ser as. Sobre estas dictaduras se han escrito
muchas cosas desde adentro, pero sta es desde afuera".

Esta novela tiene un parentesco consanguneo con esas novelas mencionadas.
Sin buscarlo logra dejar sin trapos escenarios y conductas sociales que
existen y vivimos; los cocteles, por ejemplo: es en esas inofensivas
reuniones sociales donde se decide la suerte de los pases, de las
empresas, el destino de miles de seres humanos. La treta, el malabar, el
trapecismo de la relacin poltica y periodismo.

Por eso debera ser leda por los estudiantes de periodismo, y los
politlogos (politontos, me corrige una amiga); para que all en su
inocencia de mundo reciente, se vayan enterando de los atajos y sofismas
del poder. Bastante notorio es suprimir la libertad de opinin, ms sagaz
es dirigirla, condicionarla, matizarla, as cualquier democracia se
convierte en una dictadura de espejos y reflejos: perfecta.

Garca Mrquez alguna vez comentaba que si haba un aspecto que le
resultaba difcil era el manejo del dilogo en sus novelas. El reto de
escribir dilogos veraces y funcionales. En el caso de la novela de Samper,
sera interesante editarla y adaptarla al teatro. Hay aqu un habla donde
se respeta el pacto de comprensin con el lector, lo cual no ocurre con
algunas lecturas donde seguir el hilo de la idea en el dilogo es tortuoso.
Y sin embargo, hay una eleccin de expresiones y jergas propias para cada
personaje, que lo hacen verosmil y perfilan su identidad.

Esta nota no aporta nada a la novela, ese es el riesgo de comentar sobre
obras como esta que valen por s mismas, el riesgo de que termine sobrando
lo que uno diga. El humor es el nico acto de cordura frente a la realidad,
y Daniel Samper ha fundado buena parte de su prestigio en un manejo
inteligente del humor. Pero, a partir de Impvido coloso, tambin podr
ufanarse de haber hecho de manera consciente una novela notable en el
equilibrio de sus recursos. Y como no hay espacio para crear un humor de
situacin, va este dilogo en una librera de Cartagena, que se parece a
esos tics que Samper usa para construir sus personajes:

      -Tienes algn libro de Hemingway?

      -S, El viejo y el mar.

      -Entonces dme el mar.



*** Un da a bordo de ti misma

      Sobre Parece que va a llover, novela de Ricardo Silva Romero

Yo tambin he querido, como ahora lo ha hecho Ricardo Silva, escribir una
novela que cuente un da en la vida de un ser humano; de esos ciudadanos
que uno se topa en las esquinas, comunes a nuestros ojos, tan ricos de vida
interna. Un solo da puede prefigurar el universo, y un solo ser humano ser
reflejo de lo comn que hay en todos nosotros: bestia y ngel.

Uno recuerda el Ulises, de Joyce, ante todo como un esfuerzo intelectual
prodigioso por explorar mltiples modos de expresin, y por sus riesgosas
apuestas verbales y formales, entre (muchsimos) otros tpicos.
Solzhenitsyn necesit todo un libro para relatar, en Un da en la vida de
Ivn Denisovitch, la larga actividad mental de los presos siberianos de la
dictadura sovitica. Quin olvida ese da a bordo de los dos personajes
centrales que viven paralelamente en las pginas de La seora Dalloway, de
Virginia Woolf: el uno, desesperado en su fe quebrantada, ante la
inminencia del presente, y un pasado que no ayuda a tener mucha confianza
en el futuro; la otra voz, convierte los preparativos de una fiesta en el
eje de rueda de su vida, circunstancia que sirve para hacer repaso de su
existencia.

De aquellas novelas que he ledo, y que han escogido el corto lapso de un
da para exponer la complejidad de situaciones, pensamientos y resoluciones
humanas, y fraguarlos en ficcin, Parece que va a llover es la novela que
me resulta ms entraable. Lo digo por muchos motivos, y con la
tranquilidad personal que da el saber que cada lector tiene sus listas
propias, y que hay listas un tanto caprichosas, como la que he propuesto
aqu de novelas de un solo da: relatos de una sola hora?, relatos del
fin hacia delante?, de cuenta regresiva?, de grandes saltos temporales
por dcadas y centurias?, como Cien aos de soledad. Pues bien, cada quien
juega a hacer su lista, y a clasificar el mundo, esa empresa fantstica con
la que soaba Georges Perec.

En la vida real de las expectativas, funcionamos como un radio de tres
bandas: presente, pasado, futuro presentido o imaginado. Usamos estas tres
categoras, o seales de trnsito, para no perdernos en la cresta de ola
del instante: "...un instante cualquiera es ms profundo y diverso que el
mar...", dice Borges; mientras revivimos en nuestra mente experiencias
(instantes) a las que volvemos en continuo, pues presentimos que esconden
claves de lo que somos, y de lo que somos capaces. Amuletos de voluntad.

Estas tres bandas son tambin sintonizadas por las criaturas ficcionales de
esta novela, militando una sutil subversin que alcanza solidez en la
imaginacin del lector, quien acompaa esas bitcoras personales por el
paisaje horizontal de sus pginas. Nos zambullimos en su experiencia
ciudadana, que es tambin la nuestra; conciencia municipal que hace
preguntarnos la razn de ser de las leyes que observamos cmo actan en
estas criaturas de la imaginacin; cmo las acatan e infringen en su
deambular. Como nosotros.

Entretejidas, las ancdotas, las situaciones, las miradas, las relaciones
humanas (nunca meramente decorativas o acumulativas) avanzan, amasando una
personalidad, y poblando una ciudad bajo un cielo amenazante. Momentos
notables de intimidad entre la personaje (Juana Villegas) y el lector, en
los que parece que los dos compartieran un solo paraguas, sobre el mundo y
bajo la amenaza del tiempo. Personajes que ceden su voz a nuestras
preguntas, hacen suyos nuestros miedos e incertidumbres; preguntas que
sirven de respuesta a nuestra desconocida y apenas presentida identidad.
Personajes cuya suerte parece la nuestra.

Hay una correspondencia de habitat entre la ciudad y quien la vive. La
ciudad como una secuencia de sueos, de recuerdos, de posibilidades. El
mapa nervioso que va dibujando la personaje, en desarrollo de la bsqueda
del sentido de la vida (de una vida; los que la lean lo entendern) en
medio de la muerte y su horizonte que vecinda.

Otro personaje que adquiere pulso propio es Bogot, que ms all de sus
logros urbansticos, no escapa a su condicin de ficcin, pues cada cual la
va armando de a poco, hasta que toma cuerpo en un imaginario personal. Pero
hay muchos que no tienen demasiadas libertades en ese ejercicio vital de
soar sus posibilidades humanas y urbanas; pues el estado de nimo
generalizado contina siendo el miedo (la memoria del miedo tiene
persuasiones ms convincentes que las estadsticas), es ese cristal el que
predomina en nuestra visin tribal, y enturbia y contamina nuestras
emociones ms positivas. Recordemos que vivimos en un pas, en una ciudad,
donde el presidente lvaro Uribe hizo renunciar al director del Dane porque
sus estadsticas sobre seguridad y victimizacin no correspondan con sus
conveniencias.

El arte -escribi Conrad- puede definirse como una resuelta tentativa de
hacer la ms alta justicia al universo visible. Creo que Silva -desde su
subjetividad- ha intentado no ser injusto con los notorios desarrollos de
la ciudad; pero tampoco ser abogado del diablo, defensor de la idea que nos
publicitan como oferta de supermercado, de una capital como paraso
suficiente.

Morir y matar son ideas que raras veces nos abandonan, nos recordaba
Octavio Paz: "Habitamos nuestra soledad como Filoctetes su isla, no
esperando, sino temiendo volver al mundo. No soportamos la presencia de
nuestros compaeros. Encerrados en nosotros mismos, cuando no desgarrados y
enajenados, apuramos una soledad sin referencias a un ms all redentor o a
un ms ac creador. Oscilamos entre la entrega y la reserva, entre el grito
y el silencio, entre la fiesta y el velorio, sin entregarnos jams".

Por mi parte me aventuro a confesar que recordar por mucho tiempo la
visin que de ese universo visible tiene Juana Villegas, la protagonista.
Esta novela que carece de tonos e intenciones moralistas; cuyas palabras
son llaves, a veces ganzas, giran y hurgan, y abren espacios con
sentimientos renovados, donde se apuesta por una forma de ser en el mundo,
a pesar del mundo. Ms optimistas quizs, alimentados por una nueva especie
de fe, naturalmente no religiosa, sino algo muy vecino a la esperanza en el
gnero humano (a pesar de que sobren motivos histricos para no tenerla).

La Modernidad, para m, es un proyecto que todava no acaba, y esta novela
es heredera de lo ms positivo que nos sigue tributando la modernidad: el
asombro del otro, la conciencia del yo. Ricardo Silva parece decirnos:
somos herederos de esta modernidad, somos testigos (en los otros) de una
crisis nuestra, una crisis distinta, ms angustiosa, quiz con menos
paliativos. La modernidad como "descubrimiento-resurgimiento" de los
"lmites-fronteras" de la condicin humana, y de la amplitud de horizontes
para su representacin por parte del arte y de la literatura.

Por ello, uno de los grandes problemas a los que nos vemos abocados como
seres modernos es "el juicio". Enjuiciar es tomar posicin, es arriesgarse
a hablar, a acertar (o no). Y esta novela se ha apropiado de todos los
elementos para descubrirnos una sociedad que ansa nuevos rdenes de
pensamiento para una existencia ms vivible. Al final de estas pginas
capitula el escepticismo frente la vida, cobra un nuevo sesgo la aventura
del mamfero en su itinerario hacia la muerte. Sensaciones que a nosotros
los lectores nos dan sentido, y nos dignifican.

** John J. Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== 9 notas a partir de E. M. Cioran      Ezequiel D'Len Mass ===========

1. mile Michele Cioran (Rumania, 1911-Francia, 1995) crea que, en el
   discurso de un filsofo, la incoherencia no es tan perjudicial al final
   de cuentas, debido a que sta involucra un cambio autocrtico de
   posiciones. El hecho de que Cioran pensara as, lo hizo ser coherente
   con su filosofa. Sus ideas no responden a la tradicin acadmica, sino
   a la fragmentacin y al desconcierto de una poca: si el siglo XX fuera
   un estado de nimo, ste se hallara retratado en libros tan suyos por
   tan humanos como Breviario de podredumbre (1949), Del inconveniente de
   haber nacido (1973) o Contra la historia (1983).

2. La sociedad tiende a sealar como pesimistas a ciertos mortales, cuando
   stos no son sino decepcionados. Ese fue el drama de Cioran, tambin su
   jaula y su paradoja. Si bien sus propios editores lo tildaban de
   pesimista, l siempre supo que la decepcin es confirmacin y claridad
   del razonamiento, visin extrema de lo que se ha vivido en la prctica;
   mientras el pesimismo, en cambio, no va ms all de la ofuscacin y la
   ignorancia.

3. Las preocupaciones reflexivas de Cioran nacieron de un profundo
   entendimiento de la realidad como hecho irrevocable para -o contra- el
   ser. No por azar, su lnea de expresin fue escueta y casi siempre
   aforstica, en cuya entonacin se asent la esencialidad del lenguaje y
   la severidad de lo espontneo, lo ldico y lo sombro. Sus conclusiones
   desembocan en una suerte de realismo estricto o radicalizado,
   calificable acaso como cruel ante los ojos del lector incauto. En l,
   los nimos propositivos son nulos. No es posible descubrir en Cioran
   seales de quijotismo, ni hay siquiera una propuesta de cambio social en
   sus ideas, ni un fin prctico, ni un limpio sistema filosfico planteado
   con las mejores intenciones. Es eso, de alguna manera, lo que salva a
   todo su pensamiento.

4. Segn Cioran, la filosofa de Nietzsche "fue siempre la de un pensador
   adolescente". No se equivocaba Cioran, pues -al igual que Lutero vener
   el concepto cristiano del destino y la voluntad divina- Nietzsche vener
   la ctedra del eterno retorno: fue un fatalista excesivo. Nietzsche
   estuvo lejos de comprender -como s lo hizo Cioran- que la filosofa no
   puede ser un simptico proyectito de humanidad.

5. Es impropio llamarle fatalista a Cioran. l jams concibi el "fatalis"
   mstico de los romanos y si de ellos entendi algo fue el "factum" y no
   el "fatum"; asimil el "factum" como acto fijo e irremediable. O sea, su
   manera de ver las cosas es fatdica slo en lo tocante a su visin
   determinista de lo "irremediable" y no en las implicaciones que acarrea
   la mstica tradicional del fatalismo. Lo que s hay en Cioran es
   realismo, cierto realismo amargado si se quiere, pero nunca fatalismo.

6. Cioran pensaba que la libertad es un engao fcil para los dbiles
   mentales. Yo no lo creo. Todo est dado en relacin con las dimensiones
   que le demos a la palabra "libertad". Tal vez, Cioran crey demasiado en
   esa palabra al punto de negarla. La consideracin sobre la libertad es
   distinta para cada sujeto, cosa que parecen haber olvidado tambin los
   existencialistas al formular recetarios improbables de una supuesta
   condenacin a ser libres. El ser humano, en grados absolutos, no es
   libre, pero s capaz de vivir, a momentos, la experiencia particular de
   "su" libertad. La libertad est donde no estn los prejuicios
   filosficos (y otros prejuicios) del sujeto, es decir, donde el sujeto
   pueda ser un "s mismo" pleno, donde su integridad subjetiva se separe
   de los esquemas que coartan su personalidad.

7. La antipata de Cioran no era -como suele creerse- contra el mundo ni
   contra la sociedad, sino contra los absolutos; por eso, quiz, vea en
   la msica el nico logro de la humanidad entera.

8. Cioran ha dicho que el budismo no ha sido ms que una especie de moda
   para los intelectuales occidentales. A mi parecer, las bases del budismo
   no deben descartarse por la simple circunstancia de la "moda" en
   Occidente. Aunque parezca absurdo, Cioran acta como un vanidoso al
   advertir slo eso, porque olvida que el budismo parte de la existencia
   individual del ser como verdad humana de sufrimiento. Adems, el budismo
   no se relega a la sumisin respecto de una divinidad caprichosa, lo que
   la convierte en una doctrina religiosa menos idealista que el
   cristianismo.

9. El gran conflicto tico para el intelectual suele estar cifrado en el
   pragmatismo de sus ideas; la praxis es su prueba de fuego. Cioran, quien
   nunca se consider intelectual, jams tuvo reparos en ser criticado por
   su poca congruencia entre lo que deca y lo que haca. Cioran odi las
   editoriales, pero stas le dieron de comer caviar y buen vino. As, su
   gran leccin de tica fue no haber tenido ninguna, fuera de aquella que
   s le corresponde a un sabio y su egosmo.

** Ezequiel D'Len Mass
   ezmasis@hotmail.com
   Abogado y escritor nicaragense (Nicaragua, 1983). Ha publicado una
   plaquette de poemas titulada Trasgo (2000) y, con otros autores, el
   volumen El sinnimo antnimo (2002). Su poesa est incluida en la
   muestra Poesa de fin de siglo: Nicaragua-Costa Rica (Perro Azul, 2001)
   y en la antologa El decir y el vrtigo (Mxico: Filodecaballos, 2005).
   Tambin escribe artculos literarios, relatos y teatro breve. Es miembro
   del consejo editorial de la revista nicaragense 400 Elefantes
   (http://www.400elefantes.com).



=== Luna caliente: metfora de la dictadura      Victoria Alca Paniagua ===

La novela negra

La novela negra, en la que se alinea Luna caliente de Mempo Giardinelli,
surge de la novela policial clsica. sta presenta un enigma que va siendo
descifrado por la brillante mente del detective, figura central del relato.
En cambio en la novela negra el enigma pasa a un segundo plano al igual que
la figura del detective, ste no es ese personaje intachable e
incorruptible sino, todo lo contrario, es un personaje que se involucra en
el crimen. Estas caractersticas son percibidas claramente en Luna
caliente. En la novela de Giardinelli no hay ningn enigma que el detective
debe resolver o que se le presente al lector y que sucesivamente se vaya
desenvolviendo; el lector desde el primer momento sabe quin es el autor
del crimen y las razones por las que se cometi. Asimismo, la figura del
detective es irrelevante; es ms, se le presenta como un corrupto al
plantearle a Ramiro, personaje de la obra, que colabore con sus fines
polticos a cambio de no denunciarlo por el asesinato que haba cometido
contra el padre de Araceli, la otra protagonista de la historia.

Segn Javier Coma, la novela negra apunta ms a objetivos literarios
"mediante la introduccin del estudio psicolgico de los caracteres" (1).
En efecto, este rasgo es tambin notorio en Luna caliente; los personajes
son caracterizados tanto en lo fsico como en el aspecto psicolgico. El
lector puede tener una idea clara del temperamento de Araceli: una
nia-mujer atrevida y seductora, as como un Ramiro impulsivo y confundido.

Asimismo, este autor seala que la novela negra, al surgir en los aos
veinte dentro del contexto de la Depresin norteamericana, tiene un
acercamiento crtico a la realidad que representa, lo que no se observa en
la novela clsica. El carcter crtico es, precisamente, el rasgo
distintivo de la novela negra. Pero, as como hay elementos que distinguen
a la novela negra de la clsica, es indudable su relacin con sta, porque
si bien no se cie a las circunstancias expresivas del gnero criminal,
recurre a la temtica del crimen. En Luna caliente el crimen no es el
objetivo, sino funciona como un pretexto para exponer el rasgo psicolgico
de los personajes a partir de aqul.

Si bien es cierto que la novela negra tiene su origen en los Estados Unidos
en la dcada de los treinta con Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Ross
Macdonald quienes revolucionaron la novela policial clsica dndole un
nuevo giro, la novela negra escrita en espaol surge ms tarde
aproximadamente a partir de la dcada de los sesenta, consolidndose en los
setenta. Pero esta novela negra en lengua hispana, sin perder la esencia de
la novela negra norteamericana, va a tomar un cuerpo propio: la crtica y
denuncia tiene como referente los pases de los escritores. La novela negra
escrita en espaol no apareci en la misma poca en todos los pases
hispanos, y muchos de los escritores que la cultivaron difieren en muchos
aspectos. No obstante, hay rasgos comunes entre los escritores de este
gnero como los seala Paco Ignacio Taibo:

      Los elementos comunes a todas estas novelas: caracterizacin de la
      polica como una fuerza del caos, del sistema brbaro, dispuesta a
      ahogar a los ciudadanos; presentacin de un hecho criminal como un
      accidente social, envuelto en la cotidianidad de las grandes nuevas
      ciudades; nfasis en el dilogo como conductor de la narracin, gran
      calidad en el lenguaje sobre todo en la construccin de ambientes;
      personajes centrales marginales por decisin (2).

Asimismo, este estudioso destaca la crtica que los escritores hacen en sus
novelas al sistema imperante de sus pases respectivos, como un denominador
comn en la novela negra en espaol. En este sentido es seguidora de la
novela negra norteamericana, pero a diferencia de sta va a tener un sesgo
ms que capitalista, social y poltico.

      A todas las novelas es comn una suave carga de escepticismo y
      soledad en los personajes, un toque de denuncia social y de un
      rechazo de sistema, un rescate de lo cotidiano paseado y hablado, una
      excelente arquitectura de novela criminal, una visin de violencia
      como algo ms all de los actores, como algo que se origina en la
      cpula de la sociedad que viene de la esencia del sistema (3).

En el caso argentino especficamente la novela negra surge en la dcada del
70 con Noches sin luna ni soles de Tizziani y Ni un dlar partido por la
mitad de Sergio Sina, entre otros, pero segn afirma Ignacio Taibo, "los
trabajos ms brillantes de la nueva narrativa argentina van a producirse o
difundirse ampliamente en el exterior tras el golpe militar" (4). No
obstante, es en la dcada de los 80 que la novela negra argentina recoge
los temas prohibidos con la novela Sombras de Broadway (1983), de Sergio
Sina, que aunque contextualizado en los Estados Unidos de Norteamrica
aborda el tema de los "desaparecidos" a raz de la dictadura militar en la
dcada de los setenta. En esta lnea estara inscrito Mempo Giardinelli,
quien no solo vivi el exilio sino que en esta situacin public su novela
Luna caliente (1983). Novela en la que el autor argentino hace una denuncia
sobre la dictadura militar y muestra un rechazo a este sistema de gobierno.



Luna caliente

Luna caliente es una novela organizada en cuatro partes y veinticuatro
captulos. Todos ellos de una extensin corta. La novela narra el regreso
de Ramiro Bernrdez a su ciudad natal, Resistencia, en la que el encuentro
con Araceli, una adolescente de trece aos llena de sensualidad, lo lleva a
vivir un apasionamiento desbordante que escapa a lo racional.

Ramiro es uno de los personajes principales de la novela, l es un joven
citadino que ha logrado salir a Europa a estudiar leyes y decide regresar a
ejercer su carrera a Resistencia. Sin embargo, a pesar de tener un nivel
intelectual, se ve envuelto en una pasin descontrolada dejndose llevar
por su sensualidad y su propia "animalidad", pierde el control y viola a
Araceli. En el primer encuentro con ella, esta irracionalidad se pone de
manifiesto:

      Hasta que Ramiro, embrutecido, ahuyentando una voz que le deca que
      se haba convertido en una bestia, destap la cara de la muchacha
      solo unos centmetros, para horrorizarse ante la mirada de ella,
      lacrimgena, fracturada, que lo vea con pavor, como a un monstruo.
      Entonces volvi a cubrirla y a pegar trompadas sordas sobre la
      almohada (5).

No obstante, la irracionalidad de Ramiro Bernrdez va a estar en constante
conflicto con lo racional, porque como se ha dicho l gozaba de un
prestigio intelectual. Esta lucha se expresa despus del crimen que cometi
contra el doctor Tennenbaum porque supuso que ste saba que haba
asesinado a su hija Araceli. Al evaluar su crimen, el pensamiento de Ramiro
presenta la contradiccin racionalidad-irracionalidad como a lo largo de
toda la obra.

      Todo sali bien, se dijo. Y se espeluzn de su propia certeza, de la
      repugnante serenidad de su comentario (6).

La primera impresin que se tiene de Araceli es la de una joven sensual y
atrevida que contrasta con la ingenuidad de su corta edad; y cuando uno
cree que ella ha sido vctima de los instintos de Ramiro, se confirma lo
contrario y lo irreverente de su forma de ser.

      -Dame un beso -pidi ella con la voz aadida.

      l abri los ojos todo lo grande que pudo. Su cerebro era el de un
      mosquito. Ella cerr los ojos y cerc su cara, con la boca
      entreabierta, para recibir el beso, y Ramiro se dijo que no era
      posible que fuese tan inocente y tan hermosa. Pero a la vez, alejado
      apenas su torso sinti que haba algo provocativo, pecaminoso, en la
      seduccin de ella, algo abominable, que le produjo miedo (7).

Araceli encarna pues al personaje femenino de la novela negra, una mujer
que no se subyuga al hombre, todo lo contrario, ella es quien toma las
decisiones, una mujer arriesgada e inteligente. Ella inventa la coartada
para que Ramiro quede en libertad; es una mujer que no vive de los
prejuicios: no le importa que la relacionen sentimentalmente con el
supuesto asesino de su padre o que Ramiro sea mayor que ella.



La sexualidad como smbolo de la dictadura en Luna caliente 

El punto de partida que se ha considerado en este anlisis es el siguiente:
la sexualidad en la novela Luna caliente de Mempo Giardinelli funciona como
una metfora a travs de la cual el autor hace una crtica a la dictadura
militar de los setenta que se vivi en la Argentina. Esta censura es
presentada por Giardinelli a travs de juegos simblicos, bsicamente el de
la sexualidad. sta adquiere una categora de metfora de la dictadura.

En Luna caliente desde un inicio los personajes estn cargados de
sensualidad y erotismo. Esta marca es reforzada por el ambiente: calor
sofocante, la luna caliente. Paulatinamente se introduce al contexto de la
novela, la coyuntura poltica de la poca. Por ejemplo, cuando Ramiro y el
padre de Araceli son interceptados por la polica, el discurso del oficial
evidencia la oposicin militarismo versus civilidad.

      -Deben tener ms cuidado; en estos tiempos y a esta hora, cualquier
      movimiento sospechoso del personal civil, lo hace pasible de estos
      operativos (8).

Asimismo, cuando el coronel Gamboa interroga a Ramiro, queda evidente que
el poder lo tienen los militares.

      -Eso habra que verlo. Porque en este pas, ahora, o se est con
      nosotros o se est contra nosotros. No hay neutrales (9).

Por otro lado, el supuesto asesinato de Araceli en manos de Ramiro y la
muerte del padre de sta, dan lugar a introducir el relato policial como
estrategia discursiva, la cual es aprovechada por Giardinelli para poner en
evidencia el fondo poltico de la novela. El tema de la dictadura, como se
ha mencionado, est representado mediante una metfora, pero conforme
transcurre el relato el discurso poltico se hace ms evidente y al final
de la novela, como se ver ms adelante, se hace alusin directa a ella.

Ramiro y Araceli son dos personajes que llevan la marca de la sexualidad
como metfora de la dictadura. La relacin frentica que viven ambos los
convierte en esclavos de su propia sexualidad. sta acta en ellos
tirnicamente, aun sin que lo deseen irrumpe como una fuerza poderosa que
ni la propia racionalidad puede controlar y competir. Esta sexualidad
incontrolable es la que va a conducir a Ramiro a cometer los crmenes.
Aunque el de Araceli haya sido una confusin, es lo que le condujo al
asesinato del doctor Tennenbaum, convirtiendo a Ramiro en un ser
indiferente ante la muerte.

Esta sexualidad tambin lleva a Araceli a corromperse, incluso a mentir
para encubrir a Ramiro, sin importarle que ste sea el asesino de su padre.
As, la sexualidad de ambos personajes se presenta como desenfrenada,
tirana y opresora; que los conduce a cometer una serie de trasgresiones que
va a afectar su propia existencia. Esto podra interpretarse teniendo en
cuenta el fondo poltico de la novela, que la dictadura se apropia del
Estado violando la democracia. Pero no slo se apodera del orden
establecido, sino que adems elimina a aquellos que son testigos de esa
irrupcin ilegal o a aquellos que se les oponen. En este sentido, el padre
de Araceli adquiere una significacin de esta accin dictatorial, pues
Ramiro, preso de una sexualidad tirana que vanamente intenta controlar,
presume que el doctor Tennenbaum sabe de las vejaciones que ha cometido con
su hija y por ser un testigo y un obstculo a la fuga que piensa realizar a
Paraguay, lo mata. Pero si el asesino se compromete con el rgimen, puede
salir con las manos limpias como se lo insina el coronel Gamboa a Ramiro.

      -Mire, ahora el asunto es que usted confiese brevemente, y nosotros
      arreglaremos las cosas (10).

Es aqu donde la sexualidad aparece como metfora de la dictadura, ya que
mientras Ramiro es preso de la tirana del sexo de Araceli y el del suyo,
paralelamente est en manos de los que conforman la dictadura militar, que
aprovechando del asesinato que cometi lo chantajean para que se integre a
sus filas y sea parte del sistema. Sistema que est marcado por la
violencia subrepticia.

      -Voy a ser claro nuevamente, doctor: usted no est siendo admitido en
      la universidad slo por sus estudios, ni por sus ttulos. En el
      proceso en que estamos empeados las fuerzas armadas, ello no es
      posible, sin nuestro consentimiento. Usted viene a ser lo que
      llamara un hombre de reserva, una persona en estudio. Que nos
      interesa mucho. Y hasta ahora sus antecedentes son impecables. Se da
      cuenta? Y este..., digmoslo, este asesinato enturbia todo. Por eso,
      quiero que nos entendamos, y se lo voy a decir, de una vez: si usted
      confiesa podemos ayudarlo (11).

Ramiro era parte del rgimen militar sin saberlo, estaba bajo el poder de
ste, como lo evidencia el coronel Gamboa. Pero ms all de ello, Mempo
Giardinelli denuncia a travs de las palabras del militar hasta dnde ha
llegado la dictadura. El control de la universidad a la que se alude en la
cita anterior es, pues, el control de las ideas. El claustro universitario
es el germen de los ideales de un pas y, en este caso, est bajo el
dominio militar.

En otra parte de su discurso el coronel Gamboa seala:

      Todo lo que tiene que hacer es confesar, y sale derecho. Yo lo
      arreglo. Y despus charlamos, porque nosotros estamos empeados en un
      proceso a largo plazo, entindalo. Un proceso en el que el verdadero
      enemigo es la subversin, el comunismo internacional, la violencia
      organizada mundialmente. Nuestro objetivo es exterminar el terrorismo
      para instaurar una nueva sociedad, y si le pido que confiese es
      porque tambin debemos ocuparnos del crimen, cualquiera sea su causa,
      porque necesitamos construir una sociedad con mucho orden. Pero se
      trata de un orden que no podemos permitir asesinatos, y menos por
      parte de gente que puede ser amiga. Me entiende? Y adems, un
      asesinato es una falta de respeto, es un atentado a la vida. Y la
      vida y la propiedad tienen que ser sagradas como Dios mismo (12).

El discurso del coronel, en esta cita, es paradjico, mientras habla de una
sociedad con orden y respeto por la vida, sus acciones son la tortura y la
intolerancia con aquellos que no estn de acuerdo con su sistema. Es una
dictadura que se quiere revestir de legalidad y de considerar la vida
sagrada, cuando en realidad no le interesa la muerte del doctor Tennenbaum
sino que Ramiro confiese el crimen para hacerlo cmplice del rgimen y le
sirva a sus fines. 

En ese discurso Mempo utiliza un lenguaje sarcstico finamente empleado que
pone en ridculo al militar y pone en evidencia la falta de ideales
democrticos y convincentes de la dictadura cuya nica arma es la fuerza,
el terror y el cinismo para cometer sus crmenes.

Es cierto que Ramiro no acepta la proposicin de Gamboa, pero la dictadura
lo seguir persiguiendo. El huir a Paraguay se podra interpretar como el
deseo de salir de ese sistema, exiliarse, pero aun en el exilio los
fantasmas de la dictadura lo seguirn persiguiendo como el fantasma de
Araceli con su comportamiento desaforado. Mientras siga la dictadura Ramiro
no tendr paz. No podr realizar ningn proyecto de vida: la dictadura y
Araceli se haban interpuesto en su camino convirtindole en una vctima de
ese sistema de esa tierra de nadie como muchos otros argentinos que
sufrieron las consecuencias de un rgimen nefasto, y l la sufrir ahora,
como deja entrever la voz del narrador:

      No importaba que lo pasara por "la mquina". Era poco los
      interrogatorios, las bofetadas que recibira. Ni siquiera era castigo
      el escndalo, el ensaamiento social de cierta gente mediocre y
      mezquina que lo maldecira un tiempito, mientras fuera noticia, hasta
      que todos olvidaran y cambiaran de tema, estupidizados por el
      calor. El otoo traera los preparativos para las nuevas cosechas.
      Despus vendra la siega del algodn, la esperanza de su tierra. Y
      los militares continuaran en el gobierno. Y los Gamboa seguiran
      teniendo controlando. Todo eso era poco: la verdadera condena era no
      ser sumergido inmediatamente en las lagunas de sangre del sptimo
      crculo (...) la condena era ser joven y estar vivo, y no poder morir
      ni amar en esas tierras de nadie (13).

En esta cita tambin se aprecia la alusin directa a la crtica al sistema
dictatorial que los militares impusieron en la Argentina. Asimismo, queda
claro la posicin que asume el narrador frente a esta forma de gobierno.



La tortura

La tortura fue uno de los medios que utiliz el militarismo para imponer su
rgimen dictatorial; los prisioneros que sufrieron la tortura tanto fsica
como psicolgica y que pudieron sobrevivir quedaron marcados despus de
esta experiencia. Si bien es cierto que en Luna caliente este hecho no est
explcito, Mempo Giardinelli lo presenta en forma metafrica. Esta metfora
se presenta en la relacin que mantiene Araceli con Ramiro. La sexualidad
que viven ambos personajes est cargada de violencia fsica, y en ella se
puede apreciar una relacin de torturador-torturado cuyo objeto de tortura
vendra a ser el cuerpo en su zona ms ntima.

      Ella dio un salto, alzando el torso pero sin separar las ingles. Y
      comenz a golpearlo con sus puos cerrados en el pecho, mientras
      corcoveaba sobre l (...). l apenas la vio, por un segundo, con los
      ojos desorbitados, y le pareci ver un hilillo de sangre que le caa
      de la boca. En silencio, pero jadeantes, forcejearon hasta que ella,
      que tena ms fuerza que la que l haba calculado, se le tir
      encima, le arranc la camisa y se prendi de una tetilla que mordi
      con fuerza. l sinti una aguda punzada y se encoleriz. Brutalmente,
      le encaj un puetazo en la nuca, que hizo que ella se soltara. Y
      entonces fue que la agarr del cuello y empez a apretar (14).

Adems, los constantes sobresaltos que experimenta Ramiro al saberse
presionado por la polica y los militares para que confiese el crimen y
viviendo la angustia de ser capturado por stos vendra a ser parte de la
tortura psicolgica:

      Se pas todo el da en la cama. (...) Pero la somnolencia lo fue
      ganando. Durmi, tuvo pesadillas, se despert muchas veces. No quiso
      levantarse al medioda para comer. Volvi a despertarse a las tres y
      media de la tarde y a las cinco y cada vez decidi seguir durmiendo.
      (...) Se senta deprimido. Momentneamente se haba salvado, s, pero
      recordaba la advertencia de Almiron: "usted sigue en una situacin de
      mierda" (15).

Sin embargo, se hace una alusin directa al momento dictatorial que se vive
en Argentina en los 70 y cmo los militares tenan el poder y que para
alcanzarlo la tortura era uno de sus medios. Al ser capturado e interrogado
por el comandante Gamboa, Ramiro lo expresa abiertamente:

      Pero lo que s le preocupaba era la amenaza velada de Gamboa. No
      crea, no quera creer, que fueran a torturarlo, pero a cada momento
      se deca que estaba en el Chaco, en la Argentina de 1977, y que si
      algo faltaba en ese contexto eran garantas. "No vaya a pensar que
      estamos en Francia, doctor", le haba dicho Gamboa (16).

El sistema dictatorial no perdona ni aun en el exilio. Ramiro, que haba
llegado a Paraguay para librarse del sexo tirano de Araceli y creyndola
muerta, no logra su objetivo pues otra vez est ah.

      En ese momento son el telfono, y salt de la cama. Finalmente
      llegaba a detenerlo. Descolg el aparato. Era el tipo de la
      conserjera.

      -Seor: aqu lo busca una seorita.

      -Cmo dice?

      -Que lo busca una seorita, seor, casi una nia (17).

As los militares no dejan de perseguir a los opositores de su rgimen. En
suma, Luna caliente es una novela comprometida con la lucha constante por
desterrar las dictaduras que se dieron en Amrica Latina.



Bibliografa

- Coma, Javier, "La novela negra", en Vuelta, N 60-61, Barcelona,
  febrero-marzo 1979.

- Giardinelli, Mempo, Luna caliente. Lima, Adobe Editores, 2000.

- Taibo, Paco Ignacio, "La otra novela policaca", en Vuelta, N 60-61,
  Barcelona, febrero-marzo 1979.

- Sumalavia, Ricardo, "El gnero policial: el relato policial clsico y la
  novela negra", en Diresis, Revista de Narracin, ao I, noviembre de
  2001.

- Vzquez de Parga, Salvador, "El origen de la novela negra", en Vuelta, N
  60-61, Barcelona, febrero-marzo 1979.

- Vias, David; Rama, ngel y otros, Ms all del boom: literatura y
  mercado, Argentina, Folio Ediciones, 1984.

- Especial de novela negra en El Caballo Rojo, Lima, 12 de septiembre de
  1982.



Notas

 1. Javier Coma, "La novela negra", en Vuelta, N 60-61, Barcelona,
    febrero-marzo 1979. p. 48.

 2. Paco Ignacio Taibo, "La otra novela policaca", en Vuelta, N 60-61,
    Barcelona, febrero-marzo 1979. p. 40.

 3. Taibo, ob.cit, p. 40.

 4. Taibo, ob.cit, p. 39.

 5. Mempo Giardinelli, Luna caliente, Lima, Adobe Editores, 2000. p. 19.

 6. Giardinelli, ob.cit, p. 43.

 7. Giardinelli, ob.cit, p. 58.

 8. Giardinelli, ob.cit, p. 33.

 9. Giardinelli, ob.cit, p. 88.

10. Giardinelli, ob.cit, p. 88.

11. Giardinelli, ob.cit, p. 87.

12. Ibd. p. 88.

13. Ibd. p. 126.

14. Giardinelli, ob.cit, p. 116.

15. Giardinelli, ob.cit, p. 105.

16. Giardinelli, ob.cit, p. 96.

17. Giardinelli, ob.cit, p. 126.

** Victoria Alca Paniagua
   vickyalca@hotmail.com
   Docente y escritora peruana (Ayacucho, 1971). Licenciada en educacin
   por la Universidad Femenina del Sagrado Corazn (Unife), con estudios de
   maestra en literatura peruana y latinoamericana en la Universidad
   Nacional Mayor de San Marcos. Edita la revista de literatura y cultura
   nsula Barataria. Ha publicado los estudios "Don Dimas de la Tijereta:
   una aproximacin narratolgica", "Tres miradas a los ros profundos" y
   "La comunidad imagina en El conspirador".



=== Existencia conjugada. Comentario a Una vida por la palabra ============
=== Dixon Moya ============================================================

El verbo es vital en todos sus sentidos. Su acepcin religiosa la vincula
con la divinidad, encarnada en Jesucristo quien se dio a conocer por medio
de la palabra, el verbo es verbigracia un regalo divino, que unos mortales
llamados escritores desean apropiarse, igual que el mtico Prometeo al
robar el fuego del Olimpo. Nos ensearon, en los primeros aos, que el
verbo tambin indica accin, algo que modificaba al sujeto en la oracin.
De manera que un texto de ficcin, crnica o reportaje, debe recopilar una
buena cantidad de verbos, evocando ideas o actos. La vida de un escritor,
es decir, un sujeto dedicado al verbo, siempre ser motivo de curiosidad y
consulta. As lo demuestra el libro Una vida por la palabra, que reproduce
la entrevista realizada al escritor Sergio Ramrez por la periodista
mexicana Silvia Cherem.

El libro al cual me refiero naci en Cartagena de Indias, Colombia,
mientras Ramrez era profesor de un seminario de la Fundacin Nuevo
Periodismo Iberoamericano (fundada por Gabriel Garca Mrquez), al cual
Cherem asista. Luego se encontraron en diferentes tiempos y espacios para
continuar con el dilogo, que se transform en pginas impresas, un texto
que si bien no fue escrito a cuatro manos podra decirse que fue a dos
manos y una garganta. Pareciera que Sergio Ramrez ya no tuviera material
para escribir sus memorias, tanto sus libros de ficcin como de ensayo,
registran trazo de sus recuerdos. La tendencia autobiogrfica de Sergio
Ramrez se detecta desde su primer cuento publicado, "El estudiante", cuyo
protagonista es un muchacho que viaja a Len a cursar derecho, historia que
se magnifica en su primera novela titulada Tiempo de fulgor.

En la entrevista surgen las imgenes de la Masatepe natal de Ramrez, la
juventud en Len, donde nacieron sus eternos amores, el humano con nombre
de mujer, as como el del oficio que le permitir ganarse la vida con el
sudor de las palabras. Silvia Cherem describe a Sergio Ramrez como "un
corpulento hombrezote de andar torpe, cara cuadrada y ojos atortugados que
tras las gafas parecieran aburridos o adormilados". La anterior es la
descripcin del "rostro amable" que tuvo la revolucin sandinista ante el
mundo, rostro que, alejado de lo poltico, sigue siendo amable con propios
y extraos.

El mrito de una entrevista es extraer los pensamientos ocultos, los
sentimientos espontneos y las frases concluyentes que pueden ser
contundentes; por ejemplo, cuando Ramrez afirma que "la ideologa triunf
sobre el sentido comn y eso fue uno de los grandes errores de la
revolucin". La entrevistadora aparece como la traductora especial que
retoma las palabras habladas, registradas en un aparato grabador y no se
limita a transcribirlas, tiene la capacidad de moldearlas, como escultor
ante la arcilla, sin cambiar el sentido de las mismas. En este caso, la
entrevistadora se convierte en la narradora de la historia de la vida de
Sergio Ramrez, que no es otra que la memoria de lo ocurrido en Nicaragua
en el ltimo medio siglo, aos decisivos para el pasado y tambin el futuro
de este pas.

Sergio Ramrez: escritor que nunca aprendi a manejar correctamente la
mquina de escribir, por su aburrimiento a las clases de mecanografa, por
lo cual sus ros de palabras fluyen de slo dos dedos. Un pensador que
siendo nio fue acusado de ser retrasado mental e incapaz de asimilar
enseanzas por parte de un profesor resentido. El autor que ha recibido
diversos reconocimientos en su dilatada trayectoria literaria, desde
aquellas dos botellas de ron, cuando tena doce aos y envi un guin a una
emisora de radio. El novelista que reconoce que el cine es su mayor
influencia en su formacin, pues el juego del lenguaje comienza con una
imagen impactante, lo que tal vez se inici desde su experiencia juvenil
como operador de cinematgrafo, parodiando al nio de Cinema Paradiso, esa
tcnica de imgenes que aprovech el director colombiano Jorge Al Triana
en su versin televisiva de Castigo divino. El creador que firma con el
dibujo de dos volcanes que lo han seguido desde la niez.

Me gusta la gimnasia literaria, es decir, hacer juegos y ejercicios en los
textos que leo. Al final de la larga entrevista realizada por Silvia
Cherem, en los anexos aparece un ndice onomstico, el listado de las
personas referenciadas en el libro. Podra hacerse una seleccin de los ms
mencionados, quienes permaneciendo en orillas dispares en el mbito
familiar, histrico, literario, poltico, dejaron huella y han generado
diversos sentimientos en el alma de Ramrez, pero en modo alguno la
indiferencia. En orden alfabtico: Toms Borge, Ernesto Cardenal, Mariano
Fiallos Gil, Carlos Fonseca Amador, Carlos Fuentes, Gabriel Garca Mrquez,
Tulita Guerrero, Daniel Ortega, Rubn Daro, Csar Augusto Sandino.

El texto no slo ensea sobre el pasado, da seales de futuro, sobre un
escritor que desea diez aos ms de vida productiva, anhelo que se repetir
cada decenio, hasta que el cuerpo y el papel aguanten. Gracias a este libro
sabemos que Ramrez tiene unas memorias inditas tituladas Retrato de
familia con volcn, sugestivo nombre trazado con pincel. De igual forma
podemos esperar seguramente una novela sobre Rubn Daro y otra sobre
Sandino, las dos figuras nicaragenses que le marcaron ese doble camino que
emprendi, el literario y el poltico. As que me equivoqu cuando dije que
ya no quedaba material para una autobiografa de Sergio Ramrez, todava
queda mucha tela vital para seguir cortando y contando retazos. Es decir,
un verbo que seguir conjugndose en su existencia. 

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== Los esclavos de nuestro tiempo ========================================
=== Inmigrantes aptridas: trelos despus de usar      Jorge Majfud ======

Una de las imgenes ms tpicas -corrijamos: estereotpicas- de un mexicano
ha sido, desde el siglo pasado, un hombre de poca estatura, borracho y
pendenciero que, cuando no apareca con una guitarra cantando un corrido,
se lo retrataba sentado en una calle echndose una siesta debajo de su
enorme sobrero. Esta imagen del perfecto holgazn, del vicioso irracional,
podemos verla desde viejas ilustraciones del siglo XIX hasta los souvenirs
que los mismos mexicanos producen en masa para satisfacer la industria
turstica, pasando por las tiras cmicas de las revistas y los dibujos
animados de Walt Disney y Warner Bros en el siglo XX. Sabemos que nada es
casualidad; aun los defensores de la "inocencia" del arte, del valor
intrascendente y pasatista del cine, de la msica y de la literatura, no
pueden impedir que sealemos la trascendencia tica y la funcionalidad
ideolgica de los personajes ms infantiles y de las narraciones ms
"neutrales". Claro, el arte es mucho ms que un mero instrumento
ideolgico; pero eso no lo salva de la manipulacin que un grupo humano
hace de l en beneficio propio y en perjuicio ajeno. A menos que no
llamemos "arte" a esa basura.

Ironas del destino: pocos grupos humanos, como los mexicanos que viven hoy
en Estados Unidos -y, por extensin, los dems grupos hispanos-, pueden
decir que representan mejor el espritu de sacrificio y de trabajo de este
pas. Pocos (norte)americanos podran competir con esos millones de
abnegados trabajadores que podemos ver por todas partes, sudando bajo el
sol en los ms sofocantes das de verano, en las ciudades y en los campos,
desparramando asfalto caliente o quitando la nieve de los caminos,
arriesgando sus vidas en altas torres en construccin o lavando los
cristales de importantes oficinas donde se decide la suerte de millones de
personas que, en el lenguaje posmoderno, se conocen como "consumidores".
Por no mencionar a sus compaeras que hacen el resto del trabajo difcil
-ya que no podemos llamarlo "sucio"-, ocupando puestos en los que rara vez
veremos a ciudadanos con derechos plenos. Nada de lo cual justifica el
discurso racista que el presidente de Mxico, Vicente Fox, hiciera
recientemente, declarando que los mexicanos hacan en Estados Unidos el
trabajo que "ni los negros americanos quieren hacer". La presidencia nunca
se retract, nunca reconoci este "error" sino que, por el contrario, acus
al resto de la humanidad de haber "malinterpretado" sus palabras. Luego
procedi a invitar a un par de lderes "afroamericanos" (algn da me
explicarn qu tienen estos americanos de africanos), haciendo ejercicio de
una vieja tctica: al rebelde, al disconforme, se lo neutraliza con flores,
a las fieras con msica y a los esclavos asalariados con cine y con
prostbulos. Claro, hubiese bastado con evitar el adjetivo "negro"
cambindolo por el de "pobre". En el fondo, este maquillaje semntico
hubiese sido ms inteligente aunque nunca del todo libre de sospecha. La
tica capitalista condena el racismo, ya que su lgica productiva es
indiferente a las razas y, como lo demuestra el siglo XIX, el trfico de
esclavos siempre fue contra sus intereses de produccin industrial. Por lo
tanto, el humanismo antirracista ya tiene un lugar ganado en el corazn de
los pueblos y ya no es tan fcil extirparlo si no es a travs de prcticas
ocultas detrs de elaborados y convincentes discursos sociales. Sin
embargo, la misma tica capitalista aprueba la existencia de "pobres", por
lo cual no hubiese escandalizado a nadie si en lugar de "negros", el
presidente mexicano hubiese dicho "pobres americanos". Todo lo que
demuestra, por otra parte, que no slo los del norte viven de los infelices
inmigrantes que arriesgan su vida cruzando la frontera, sino tambin los
polticos y la clase dirigente del sur que obtienen, millonarias remesas
mediante, el segundo ingreso ms importante del pas despus del petrleo,
va "Western-Union-madre-pobre", de la sangre y del sudor de los expulsados
por el mismo sistema que se enorgullece de ellos y as los premia, con tan
brillantes discursos que slo sirven para sumarles un problema ms a sus
desesperadas vidas de prfugos productivos.

La violencia no es slo fsica; tambin es moral. Luego de contribuir con
una parte imprescindible de la economa de este pas y de los pases de los
cuales proceden -de aquellos pases de los que fueron expulsados por el
hambre, la desocupacin y el desprivilegio de la corrupcin-, los hombres
sin nombre, los no-identificados, deben volverse a sus hacinadas
habitaciones con el temor de ser descubiertos en la ilegalidad. Cuando se
enferman, simplemente resisten, hasta que estn al borde de la muerte y
acuden a un hospital donde suelen recibir el servicio y la comprensin de
una parte consciente de la poblacin mientras otra parte pretende
negrsela. Es este ltimo el caso de varias organizaciones anti-inmigrantes
que, con la excusa de proteger las fronteras o defender la legalidad, ha
promovido leyes y actitudes hostiles que, de forma creciente, les niegan el
derecho humano a la salud o a la tranquilidad a todos aquellos trabajadores
que han cado en la ilegalidad por la fuerza de la necesidad, por el
imperio de la lgica del mismo sistema que no los reconoce, que traduce sus
contradicciones en muertos y reventados. Por supuesto que no podemos ni
debemos estar a favor de algn tipo de ilegalidad. Una democracia es aquel
sistema donde las reglas se cambian; no se quiebran. Pero las leyes son
producto de una realidad y de un pueblo, se cambian o se conservan segn
los intereses de quienes tienen el poder de hacerlo y a veces este inters
puede pasar por encima de los ms elementales Derechos Humanos. Los
trabajadores indocumentados nunca tendrn el ms mnimo derecho de
participar siquiera en algn simulacro electoral, ni de este ni del otro
lado de la frontera: han nacido sin tiempo y sin espacio propio, con la
nica funcin de dejar su sangre en el proceso productivo, en el
mantenimiento del orden de privilegios que repetidamente los excluye y, al
mismo tiempo, se sirve de ellos. Todos saben que existen, todos saben dnde
estn, todos saben de dnde vienen y hacia dnde van; pero nadie quiere
verlos. Tal vez sus hijos dejen de ser esclavos asalariados, malnacidos,
pero para entonces los esclavos habrn muerto. Y si no hay cielo se habrn
jodido del todo. Y si lo hay y no tuvieron tiempo de repetir cien veces las
palabras correctas, peor, porque se irn al Infierno, el reconocimiento
pstumo en lugar de alcanzar el olvido y la paz tan anhelada.

Mientras los ciudadanos, los "verdaderos humanos", mantengan los beneficios
de sus sirvientes con salarios mnimos y prcticamente sin derechos, da y
noche amenazados por todo tipo de fantasmas, no tendran ninguna necesidad
de cambiar las leyes para reconocer una realidad instaurada a posteriori.
Lo cual hasta parece lgico. Sin embargo, lo que deja de ser "lgico" -si
descartamos algn tipo de ideologa racista- son los argumentos de aquellos
que acusan a los trabajadores inmigrantes de perjudicar la economa del
pas haciendo uso de servicios como los de hospitalizacin. Por supuesto
que estos grupos anti-inmigrantes ignoran que el Social Security de Estados
Unidos recibe la nada despreciable suma de siete billones de dlares
anuales por parte de las contribuciones que hacen los inmigrantes
ilegales,1 y que, de morirse el trabajador antes de alcanzar la legalidad,
nunca recibirn beneficio alguno. Lo que significa menos comensales para un
mismo banquete. Tampoco pueden entender, claro est, que si un empresario
tiene una flota de camiones debe destinar un porcentaje de sus beneficios
para reparar el desgaste, los imperfectos y los accidentes que de dicha
actividad se derivan. Sera un razonamiento interesante, sobre todo para un
empresario capitalista, no enviar esos camiones al servicio para ahorrarse
la erogacin del mantenimiento; o enviarlo y echarle luego la culpa al
mecnico de estar aprovechndose de su negocio. No obstante, esta es la
clase y la altura de los argumentos que se leen en los peridicos y se
escuchan en la televisin, casi a diario, por parte de estos grupos de
enardecidos "patriotas" que, aunque lo reclamen, no representan a un pueblo
mucho ms heterogneo de lo que puede verse desde afuera -millones de
hombres y mujeres, olvidados por la simplista retrica anti-americana,
sienten y actan de otra forma, de forma ms humana.

Claro que no slo les falla la dialctica. Tambin sufren de desmemoria.
Olvidaron, de sbito, de dnde descendan sus abuelos. Salvo un
reducidsimo grupo tnico de americanos-americanos -me refiero a los
indgenas que llegaron antes de Coln y del Mayflower, y que son los nicos
que nunca se los ven dentro de estos grupos de anti-inmigrantes, ya que
entre los xenfobos abundan los mismos hispanos, no por casualidad
ciudadanos recientemente "naturalizados"-. El resto de los habitantes de
este pas ha venido de alguna parte del mundo que no es, precisamente,
donde estn parados aquellos con sus perros, sus banderas, sus mandbulas
adelantadas y sus binoculares de cazadores, salvaguardando las fronteras de
malolientes descamisados que pretenden hacerles algn mal atacando la
pureza de la identidad ajena. Olvidan, de sbito, de dnde procede gran
parte de los alimentos y las materias primas y en qu condiciones se
producen. De sbito olvidan que no estn solos en este mundo y que este
mundo no les debe ms de los que ellos le deben al mundo.

En otro momento he mencionado los ignorados esclavos de frica, que si son
pobres por su culpa no son menos infelices por culpa ajena; aquellos que
proveen al mundo de los chocolates ms finos o de las maderas ms caras sin
las retribuciones mnimas que el orgulloso mercado reclama como Ley
Sagrada, estratgica fantasa sta que slo procura enmascarar la nica ley
que rige al mundo: la ley del poder y de los intereses bajo el ropaje de la
moral, la libertad y el derecho. Tengo en la memoria, grabada a fuego,
aquellos jvenes aldeanos de un rincn remoto de Mozambique que cargaban
toneladas de troncos, quebrados y enfermos, por una paga inexistente o por
una cajilla de cigarrillos. Cargas millonarias que luego aparecan en los
puertos para enriquecer a algunos empresarios blancos que llegaban del
extranjero, mientras en los bosques quedaban algunos muertos, nada
importante, aplastados por los troncos e ignorados por la ley de su propio
pas.

De sbito olvidan o no quieren recordar. No les pidamos ms de lo que
pueden. Recordemos brevemente, para nosotros, el efecto de la inmigracin
en la historia. Desde la prehistoria, a cada paso encontraremos movimientos
de seres humanos, no de un valle al otro sino atravesando ocanos y
continentes enteros. La "raza pura" reclamada por Hitler no haba surgido
por generacin espontnea o de alguna semilla plantada en el fango de la
Selva Negra sino que haba atravesado media Asia y seguramente era el
resultado de incontables mestizajes y de una negada e inconveniente
evolucin (que emparenta rubios con negros) que aclar los originales
rostros oscuros y puso oro en sus cabellos y esmeralda en sus ojos. Luego
de la cada de Constantinopla en manos de los turcos, en 1453, la oleada de
griegos hacia Italia provoc una gran parte de ese movimiento econmico y
espiritual que luego conocimos como el Renacimiento. Aunque generalmente se
eche al olvido, tambin las inmigraciones de los pueblos rabes y judos
provocaron, en la adormecida Europa de la Edad Media, diferentes
movimientos sociales, econmicos y culturales que la inmovilidad de la
"pureza" haba prevenido durante siglos. De hecho, la vocacin de "pureza"
-racial, religiosa y cultural- que hundi al imperio espaol y lo llev a
la quiebra varias veces, a pesar de todo el oro americano, fue la
responsable de la persecucin y expulsin de los judos (espaoles) en 1492
y de los rabes (espaoles) un siglo despus. Expulsin que,
paradjicamente, benefici a los Pases Bajos y a Inglaterra en un proceso
progresista que culminara con la Revolucin Industrial. Y lo mismo podemos
decir de nuestros pases latinoamericanos. Si me limitara slo a mi pas,
Uruguay, podra recordar los "aos dorados" -si alguna vez existieron aos
de este color- de su desarrollo econmico y cultural, coincidentes, no por
casualidad, con una efervescencia inmigratoria que tuvo sus efectos desde
finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Nuestro pas no slo
desarroll uno de los sistemas de educacin ms avanzados y democrticos de
la poca, sino que, comparativamente, su poblacin no tena mucho que
envidiarle al progreso de los pases ms desarrollados del mundo, aunque
careciera, por su escala, del peso geopoltico que podan tener otros
pases de entonces. Actualmente la inmovilidad cultural ha provocado una
migracin inversa, del pas de sus hijos y nietos al pas de sus abuelos.
La diferencia radica en que los europeos que huan del hambre y de la
violencia encontraron en el Ro de la Plata (y en tantos otros puertos de
Amrica Latina) las puertas abiertas de par en par; sus descendientes, o
los hijos y nietos de aquellos que les abrieron las puertas, entran ahora a
Europa por la puerta de atrs, aunque en apariencia caigan del cielo. Y si
bien es necesario recordar que una gran parte de la poblacin europea los
recibe de buena gana, en el trato, ni las leyes ni las prcticas se
corresponden con esta voluntad. Ni siquiera son ciudadanos de tercera; no
son nada y la casa se reserva el derecho de admisin, lo que puede
significar una patada en el traste y la deportacin como criminales.

Para ocultar la vieja e insustituible ley de los intereses, se argumenta
-como lo ha hecho con tantas sinrazones Oriana Fallaci- que stos no son
los tiempos de la Primera o de la Segunda Guerra y, por lo tanto, no se
puede comparar una inmigracin con la otra. De hecho, sabemos que nunca un
tiempo es asimilable a otro, pero s que pueden ser comparados. O la
historia y la memoria no sirven para nada. Si en Europa se repitieran
maana las mismas condiciones de necesidad econmica que llevara a sus
ciudadanos a emigrar, rpidamente olvidaran el argumento de que estos
tiempos no son comparables a otros tiempos de la historia y, por lo tanto,
es lcito olvidar.

Entiendo que, diferente a dos esferas en un laboratorio, en una sociedad
cada causa es un efecto y viceversa -una causa no puede modificar un orden
social sin convertirse en el efecto de s misma o de algo diferente-. Por
la misma razn, entiendo que la cultura (el mundo de las costumbres y de
las ideas) influye en un determinado orden econmico y material tanto como
su relacin inversa. La idea de la infraestructura determinante es la base
del cdigo de lectura marxista, mientras que su inversa (la cultura como
determinante de la realidad socioeconmica) lo es de aquellos que
reaccionaron ante la fama del materialismo. Por lo antes expuesto, entiendo
que el problema aqu radica en la idea de "determinismo", ya sea en un
sentido como en el otro. A su vez cada cultura promueve un cdigo de
lectura segn sus propios Intereses y, de hecho, lo hace en la medida de su
propio Poder. Una sntesis de ambas lecturas es necesaria tambin en
nuestro problema. Si la pobreza de Mxico, por ejemplo, fuese resultado
slo de una "deformacin" cultural -tal como lo proponen actualmente los
especialistas y tericos de la Idiotez latinoamericana-, las nuevas
necesidades econmicas de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos no
produciran los trabajadores ms estoicos y sufridos que conoce este pas:
simplemente producira "holgazanes inmigrados". Y la realidad parece
mostrarnos otra cosa. Claro que, como dijo Jess, "no hay peor ciego que el
que no quiere ver".

1. The New York Times, 5 de abril de 2005.

** Jorge Majfud
   jmajfud@hotmail.com
   Escritor uruguayo (Tacuaremb, 1969). Arquitecto graduado en la
   Universidad de la Repblica (1996). Ha sido profesor en la Universidad
   Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Tcnica del Uruguay,
   donde ha enseado artes y matemticas. Es asistente en la Universidad de
   Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qu patrias del
   silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay,
   1996; Baile del Sol, Tenerife, Espaa, 2001) y La reina de Amrica
   (Baile del Sol, 2002), el libro de crnicas 9 viajes (Trilce,
   Montevideo, 2002) y el libro de ensayo Crtica de la pasin pura
   (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires,
   Argentina, 2000). Tambin textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre
   sculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Edioes,
   Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y
   artculos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones,
   como Rebelion y Hispanic Culture Review de George Mason University, en
   varias ocasiones. Ha sido fundador y editor de la revista SignoXXI,
   Reflexiones sobre nuestro tiempo. Es colaborador de Bitcora, suplemento
   semanal del diario La Repblica (Montevideo). Ha obtenido una mencin en
   el Premio Casa de las Amricas 2001, por La reina de Amrica, y mencin
   en el concurso Caja Profesional 2001, por el cuento Mabel espera. Ha
   sido traducido al ingls y al portugus.



=== Jzsef Attila a orillas del cerro ielol      Gustavo Adolfo Becerra ==

Bastante temprano surgieron tambin textos en idioma hngaro (que pertenece
a la familia de lenguas finougrias, sin rasgos comunes con las lenguas
romnticas o germnicas), escritos con el alfabeto latino. Despus de las
espordicas huellas, procede de mediados del siglo XII nuestro primer texto
en prosa: el "Halotti beszd" (Discurso mortuorio), traduccin al idioma
hngaro de un escrito de oracin necrolgica en latn. De un siglo ms
tarde, proviene el primer poema en hngaro, el "Mria-siralom" (Lamentacin
de Mara), creado tambin sobre la base de un original latino.

Muchos aos de emigracin y ahora el pueblo magiar (parientes de los
magiares son los finlandeses, los estonios y numerosos otros pueblos
pequeos que en la actualidad viven en territorio de Rusia, en los montes
Urales y en la regin del ro Volga) estaba llegando a la Cuenca de los
Crpatos. Jzsef Attila, quien siempre tuvo razones poderosas para
enamorarse de cualquier mujer del mundo, tuvo razones hermosamente
particulares para enamorarse de Flora Kozmutza, a quien conoci gracias a
Klmn Sndor -escritor y editor- el 20 de febrero de 1937. Yo tendra la
posibilidad, inslita por cierto, de conocer al poeta muchos aos ms
tarde, en una vieja Biblioteca de Temuco, donde estaba dormido un libro
antolgico de su obra capital. Ella, Flora, trabajaba como auxiliar y
colaboradora de Lipt Szondi, en la Facultad de Magisterio de Pedagoga
Rehabilitativa de Budapest, adonde lo haba llevado Klmn, porque se
senta enfermo, y decado. Muchas semejanzas se cruzan en las vidas.
Siempre me ha sorprendido esa constatacin sonora. Aunque nica,
arrastramos dentro de nosotros otras vidas (que se han ido acumulando,
quizs, como sacos o archivos de la experiencia). Tena edad de liceo
cuando le su poema "Corazn puro" (1). Era (y lo sigue siendo) un texto
conmovedor. Sufr de aquella tristeza literaria slo comparable a la que
sufr, producto de la lectura quinceaera y desinformada de Werther, de
Goethe. Los liceanos no sabamos medir el ancho del mundo con la palma de
la mano, ni presentir el peligro que est inmerso en los despliegues
sociales, ni advertir el riesgo a la vuelta de la esquina, tampoco tenamos
capacidad para analizar mundos tan distintos y complejos, como los mundos
de los pases del Este, sobre los cuales, en ese entonces, caa un manto de
silencio, olvido e ignorancia. Un leve antecedente (avizor) me lo haba
regalado la lectura de Los Cardos del Baragn, del escritor rumano Panait
Istrati. Estbamos cobijados por la luz en ese tiempo, y era ms que
suficiente para desafiar el universo entero. Budapest es una palabra
hermosa que gusto de repetirla en voz alta, aunque no signifique parece que
hablara y asociada a esa palabra estaba ese poema maravilloso que hoy,
lejos de Hungra y de Chile, recuerdo. A veces, la palabra Budapest habla
ms de la cuenta y me gusta que sea as. Entraba a mundos que ni siquiera
lograba concebir: imaginaba ese pas lleno de tiendas gitanas, colorido,
con un golpeteo incesar de mazos de madera sobre piezas de cobre y lejanos
acordeones perdindose en medio de los crepsculos ("Mis queridos amigos
que an recuerdan al loco, / ahora les escribo, aqu junto a la estufa /
donde os recuerdo mientras el fro de la noche / de noviembre ha venido a
mezclarse en mi alma / a esta lenta tristeza que apenas se disuelve"). De
alguna manera tenamos vnculos sagrados de comunin: los que vivamos en
la provincia y los que vivan en las grandes provincias del Este. "Los
hombres que no saben jugar me causan miedo. Todo lo hara yo para que el
hombre no perdiera las ganas de jugar, para que fuesen suprimidas las
condiciones de vida miserables que arrebatan a los hombres las ganas y la
posibilidad de jugar", escriba el poeta. Cumanos, pechenegos, magiares y
sekleres en la misma alforja hngara. Era hijo de un jabonero, Aron, y una
sirvienta, Borcza P?cze ("Muri pronto / porque las lavanderas mueren
pronto...", dijo). Conoci los subterrneos de la condicin humana, que
slo tuvo pequeos rayos de sol, uno de ellos era Flora, a quien le canta
con entusiasmo salvfico: "Y sufro tanto, que la locura / ha de llevarse mi
corazn... / S mi Juvencia, te lo suplico, / amor de Flora, mi puro
amor!". No tengo idea si an sigue existiendo esa edicin magnfica del
poeta hngaro, Jzsef Attila, en la fra Biblioteca Municipal de Temuco. Me
provoca ese poeta el mismo embrujo que el argentino, Juan L. Ortiz
(Juanele), ambos tienen vidas comparables. Era un da cualquiera, cualquier
da de un tiempo que, quizs, tampoco interesa, cuando me fui a encontrar
con l. Haba paseado dibujando y desdibujando el cielo nubloso,
disfrutando los castaos florecidos de calle Balmaceda, que en poca de
colegio sirvieron de proyectiles y, tambin para recuperar la honra contra
un profesor abusivo. Tena una enorme paz en el espritu, quizs porque
apenas llova y sala el sol y volva a llover nuevamente. Y entr a la
Biblioteca para solicitar este libro inslito, de grandes caracteres
blancos, el fondo era de color rojo y negro. Ms inslito fue que este
libro efectivamente se encontrase en los anaqueles de ese Templo y dedicado
por Neruda, quien se lo haba regalado a la ciudad. El dependiente de la
Biblioteca, un viejo hombre de circo (que an a los ochenta aos haca la
posicin invertida sobre una silla de madera), tambin se sorprendi. Era
un libro antolgico del poeta hngaro Jzsef Attila (1905-1937), poeta que
slo haba vivido 32 aos y haba reconocido, durante ese tiempo, la
pobreza ms absoluta: la que roe y quema al mismo tiempo. Su madre,
abnegada por cierto, se dedicaba a la limpieza de casas y su padre se haba
marchado a Estados Unidos. Cuando tena catorce aos, su madre muri de
cncer. Public, como pudo, un libro titulado A szpsg Koldusa, que fue
prologado por el famoso poeta hngaro Gyula Juhsz. En Francia y en Austria
escribi su segundo tomo de poesas, Nem n Kiltok (1925) y luego, en
1929, public Nincsen apm se anym, donde ya se notaban las influencias
del surrealismo. Despus de su ingreso al partido comunista, escribi
Dntsd a Tokt (1931), y sus prximos poemas, de manera sucesiva,
constituyeron los libros: Klvrosi ej (1932), Medvetnc (1934) y Nagyon
Faj (1936). Al final de sus das, despus de haber sido expulsado del
partido en el cual milit, y ya vctima de una cruel depresin, escribi:
"Mis ojos saltan de la cabeza. Si me vuelvo loco -por favor, no me hagan
dao. Simplemente atriganme con sus manos fuertes". El da 3 de diciembre
de 1937 se suicid lanzndose al paso de un tren en Balatonszrsz (2).
Haba -dicen- tres testigos presenciales del trgico suceso: el conductor
del tren, un comerciante y un habitante del pueblo. Lo dems es historia.
As comienza el ltimo poema que escribi: "Fugaces recuerdos, en dnde
desaparecisteis?". Al poco tiempo de morir, como siempre sucede y es parte
del destino universal de la poesa mayor, se recogieron sus textos en una
antologa total denominada sszes versei s mforditsai (Todos los poemas
y traducciones, 1939). Todo sigue igual en Temuco: la lluvia, la calle
Balmaceda, los castaos. No est el nico bibliotecario del mundo, capaz de
hacer la posicin invertida sobre una silla / que viva junto al edificio.
La santa tierra cubre, qu duda cabe! al poeta hngaro y al finsimo
bibliotecario de apellido Johnson, creo que se llamaba Johnson, cmo se me
han ido olvidando las personas que tanto admir!

1. "Corazn puro", No tengo ni padre ni madre, / no tengo ni patria ni
   Dios, / no tengo ni cuna ni sudario, / no tengo ni sombra de amor. /
   Hace tres das que no como / siquiera un pedazo de pan. / El poder de
   mis veinte aos / se lo vender al mejor postor. / Y si nadie quiere
   comprrmelo / al diablo se lo ofrecer. / Robar, puro el corazn, / y,
   si es preciso, matar. / Ser atrapado y luego ahorcado. / La santa
   tierra me cubrir / y la fatal hierba crecer / desde mi hermoso y puro
   corazn.

2. Recillas, Jos Manuel. Amor y destino en Attila Jzsef: "Cuando Klmn
   Sndor llev a Jzsef con Flora, la intencin inicial era que ella le
   aplicase la prueba de Rorscharch, consistente en una serie de diez
   grficas de tinta simtricas, presentadas en un orden especfico, que el
   paciente debe interpretar libremente. Flora interrumpi el examen al
   llegar a la quinta grfica, y jams lo continuaron. De acuerdo con
   Ferenc Mrei, "la sexta grfica tiene que ver con la esfera de la vida
   sexual del individuo, en tanto a travs de la quinta es posible analizar
   la tendencia al suicidio de un individuo".

** Gustavo Adolfo Becerra
   gustavoadolfo_becerra@yahoo.com
   Escritor y cineasta chileno (1947). Ha sido director general de la Gran
   Gala sobre Neruda realizada en el Teatro Nacional de Costa Rica, jurado
   del X Festival Internacional de Cine de Costa Rica, agregado cultural de
   Chile para Centroamrica, encargado de Comunicaciones del Instituto de
   Desarrollo Agropecuario (Indap) de Chile, asesor del ministro de
   Agricultura, director de la Casa de la Cultural "Anhuac" del Ministerio
   de Vivienda y Urbanismo y coordinador ejecutivo de la Vicara Esperanza
   Joven, en el Arzobispado de Santiago. Ha trabajado como director,
   director de arte y guionista en las pelculas y videos Dance of Hope,
   Mis amados valles, Concierto en Montegrande, AIDS, Lo que queda del
   Paraso, Msica ros y calles y Con Neruda en el corazn.



=== Emblemtica tela del arte ancestral iqueo      scar Paukas ==========

      (Nota del editor: a raz de la publicacin, en nuestra edicin 116,
      de una noticia sobre el robo de dos mantos y una tnica de las
      culturas parawa y wari, del museo Adolfo Bermdez Jenkins, en Ica,
      Per, el artista scar Paukas se puso en contacto con nosotros para
      aclarar que la imagen con la que ilustramos la nota no se
      corresponda con los objetos robados. En esta resea, Paukas habla a
      los lectores de la Tierra de Letras sobre el valor de las piezas de
      cuyo paradero no volvi a tenerse noticia desde octubre de 2004.

Mientras los iqueos dormamos. A las 2:30 de la madrugada, viernes 15 de
octubre de 2004; facinerosos apertrechados y por encargo lo tenan todo
calculado para cometer el ms atroz delito de lesa cultura que Ica no se
merece. Ese da, fatdico para el arte en el mundo, los autores de la faena
destructiva de la memoria cultural de un pueblo de 10.000 aos de expresin
plstica han dejado a los iqueos y al ciudadano del mundo sin la mxima
obra del arte yunga, aquella estructura plstica de las dos dimensiones que
motivara al genio del siglo XX un planteamiento bidimensional, a decir de
Joaqun Torres Garca, maestro del arte latinoamericano, quien
categricamente manifestara: "La verdadera esencia del cubismo se encuentra
en las culturas precolombinas".

El hermanamiento estructural de la expresin ancestral precolombina y el
arte contemporneo del genio espaol me permite manifestar que esta
sustraccin ha sido como robar el Guernica de Picasso en el Museo Regional
de Ica. Semejante atropello de lesa humanidad, tan destructivo como los
aviones que bombardearon la antigua capital de los vascos en una hora
fatdica, donde mueren nios y jvenes en una onda destructiva, noticia que
diera la vuelta al mundo, hizo que Pablo Picasso pasara de la melancola a
la clera motivando su enrgica protesta en la mxima expresin plstica
del siglo XX.

Similar conmocin ha causado en nuestra ciudad la sustraccin de la mxima
expresin yunga, que en una hora fatdica ha herido el espritu sensible de
los nios, jvenes, adultos, al hombre universal que se identifican con las
races de la esttica peruana; nos ha privado del ms hermoso ejemplo de la
calidad artstica del antiguo poblador iqueo, de realidad pretrita, de un
misterioso lenguaje expresivo de imgenes y colores.

Los escritores y artistas plsticos de la regin de Ica nos hemos quedado
sin el ms grande tesoro esttico de todos los tiempos. Esperemos que no
empiece el martilleo de la subasta que por el hilo conductor de Internet
encuentre al "mejor postor" y llegue a un destino desconocido, sacndolo de
raz del natural espacio cultural a la expresin esttica de hilos, colores
e imgenes ancestrales, que representan en suma la comprensin profunda
universal del antiguo esteta de la regin de Ica.

** scar Paukas
   anea40@hotmail.com
   Artista plstico peruano (Ica). Su obra ha sido seleccionada para
   exposiciones internacionales en Granada (Espaa) y Miami (EUA), entre
   otras.



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=== De chofer de mnibus a director teatral en Miami ======================
=== Teo Castellanos: arraigado en el inconformismo      Cecilia Alegra ===

      Teo Castellanos (http://www.teocastellanos.com/index.htm) se ha hecho
      acreedor del Premio "State of Florida Individual Artist Felowship
      2005". Obtuvo una beca completa para realizar su B.F.A. en Teatro en
      la Florida Atlantic University, donde fue alumno de Zoe Caldwell,
      ganador de cuatro "Tony Award". Es autor de varias trilogas
      teatrales y piezas para un solo actor. Su obra NE 2nd Avenue gan el
      primer premio en el Fringe Festival de Edimburgo. Teo dirige una
      compaa de teatro de jvenes afroamericanos y latinos que han hecho
      presentaciones en prisiones, centros de detencin, programas de
      tratamiento de drogadictos y otros centros comunitarios, llevando un
      mensaje vinculado a la prevencin del sida.

Ensayo general de un teatro que incorpora el movimiento corporal como
primer elemento comunicativo. Bongoes cuyos rtmicos latidos retumban en el
corazn. Hombres-monos aullando con los brazos abiertos, saltando con
espectaculares brincos, urur... urur, iiiiiiiii... guru, guru... urur,
urur... sonidos guturales que parecen provenir de ultratumba.

De pronto, los monos se convierten en muecos. En marionetas manejadas por
un eficiente titiritero. Rostros cubiertos por medias de nylon bailan como
marionetas sin mirada, sin una faz reconocible, sin un destino, sin sentido
alguno. Americanos producidos en cadena, en serie, un nmero ms en una
lista interminable de annimos. Cortocircuito en la sala. Luz roja y bocina
de ambulancia. Potente luz roja sobre cuerpos regados de quienes fueron
tteres -y ya no quieren serlo. Pasin pura, contradiccin y rebelda.
Sentimientos que encarna Teo Castellanos con la avidez digna de un rebelde.

Sentado en primera fila, Teo observa a sus actores con ojos bien abiertos.
Su cabeza rapada se concentra en cada detalle. Les da instrucciones en voz
queda, de tanto en tanto. El ritmo no debe ser interrumpido. Los actores
marcan sus espacios y derraman gruesas gotas de sudor sobre el piso de
parqu brillantemente pulido del Miami Light Project en Biscayne Boulevard.

El elenco es de varones. Muchachos guapos, de cuerpos atlticos, que son
mostrados casi al desnudo con gran criterio esttico. Scratch & Burn,
creada y dirigida por Teo Castellanos, combina la danza con la pelea de la
calle, con el hip hop y los movimientos tpicos de rituales ancianos como
el zul o el maor, poderosamente respaldados por instrumentos de
percusin, juegos de luces y efectos sonoros que se mezclan con el poder
visual de la obra.



Sus races

Nacido en Puerto Rico, Teo Castellanos senta que no encajaba en ninguno de
los grupos tnicos dominantes en Miami dadas sus caractersticas fsicas de
latino, con sangre negra corriendo por sus venas.

"Mi infancia fue muy difcil porque no tena identidad... no saba en qu
grupo social o tnico ubicarme porque en ninguno me queran... Crec en
Carol City, una comunidad dividida en tres: negros, blancos y cubanos... Yo
no saba quin carajo era ni dnde encajaba... Paraba por turnos con cada
grupo dependiendo de mi humor... En una oportunidad, cuando tena 13 aos,
me robaron mi bicicleta en el barrio de los negros y tuve que regresar con
un vecino adulto a recuperarla... Como l era afro-americano, cont en el
colegio la historia a un amigo comentando que haba ido con mi padre y que
l haba recuperado mi bici. Me pregunt: tu padre es moreno?, le respond
que s y desde ese da -despus de que ese chico se encarg de divulgar la
noticia- no tuve problema alguno con los negros porque ya me vean como uno
ms de ellos... Pero me cost, vaya que me cost..!

"Desde entonces soy aceptado en la comunidad afro-americana de Miami porque
luego me cas con una negra de Jamaica y antes de eso siempre paraba con
muchachas color bano. Tuve que luchar para que no me expulsaran de ese
grupo social a patadas..!".

Y vaya que ha luchado Teo Castellanos durante sus 43 aos de vida.

Contestatario, opta por el tipo de teatro que conduce al espectador fuera
de sus lmites mentales. Prefiere el teatro que polemiza, que cuestiona y
plantea temas de discusin, que excita visualmente, que se queda en el
espritu mucho tiempo despus de haber dejado la sala teatral.

El ensayo contina con el sonido de bongoes cuyos rtmicos latidos retumban
en el corazn del espectador.

En un imaginario ring de box se enfrentan los Estados Unidos contra el
resto del mundo. La disputa es por la supremaca en el comercio del
petrleo y la excusa es la proliferacin de armas nucleares. El rferi de
la contienda pide a las partes que traten de mantener el nmero de bajas
civiles al mnimo, sobre todo las de mujeres y nios. La guerra ha
empezado. En el ring de box, los pugilistas se mueven al comps de la
msica de percusin que acelera los sentidos. Sudan, saltan, pelean,
jadean. Se escucha la respiracin agitada cerca, muy cerca del odo. Para
luego pasar a un ruido ensordecedor de guerra sin cuartel.

Ametralladoras que trepidan imparables sus balas asesinas. Gritos de
heridos. Quejidos de moribundos. Explosiones de bombas y granadas. Un
hombre llora desconsolado sobre el cuerpo de su amigo muerto. Llanto
histrico que traspasa el alma. Huele a guerra, huele a muerte, huele a
desesperanza.



El calvario de hacer lo que a uno no le gusta por necesidad

Teo sufri de todo un poco para sobrevivir en la jungla laboral de Miami
desde muy joven. Los recuerdos de su ltimo empleo de obrero o de "blue
collar" le dejan un sabor amargo en los labios.

"No es que mi trabajo de chofer de mnibus fuera horrible... Tena sus
cosas buenas... como la paga, el hecho de estar circulando en la calle y
conocer chicas lindas... . Pero a veces se volva desagradable... A pesar
de estar uniformado, la gente me deca cosas agresivas: -Ding, ding... oye
t..! Hijo de tu madre... Para..! No oyes que estoy tocando la campana..?
Ests sordo, imbcil..? -y cosas por el estilo... y uno no puede darse por
aludido... mucho menos vas a detener el mnibus para levantarte a pegarle
un puetazo a un tipejo..!".

Esa experiencia lo llev a escribir su obra teatral NE 2nd Avenue, sobre
los conductores de microbs, los que sufren ms en el verano de Miami -que
llega a los 40 grados centgrados-, sin aire acondicionado, sin uniforme,
oliendo las axilas apestosas de los que suben, siendo maltratados
verbalmente por ellos... "Porque si los que llevan uniforme son ofendidos
por los pasajeros, imagnate cunto ms lo sern los que no lo llevan..!",
dice Teo con la mirada vivaz y la sonrisa pcara que lo caracterizan.

Concentracin en la sala de teatro.

Bongoes cuyos rtmicos latidos retumban en el corazn: tensin, agresividad
contenida, delirio, desfachatez. Sentimientos que albergaba Teo Castellanos
en su alma de chofer de mnibus y que hoy proyecta con coraje en una obra
tan fuerte como su carcter.

La guerra ha terminado. Un grito que espanta calla como un ex abrupto para
dar pie a un minuto de silencio. Silencio por los que se fueron, por los
que partieron hoy y por los que seguro se irn maana. Lgrimas que son
compartidas por millones de americanos. Llanto por la prdida, llanto por
la desolacin y la desgracia, llanto por la exacerbada impotencia.

El viento que alla penetra hasta los tutanos.

Los monos regresan despus de la guerra. Un cuerno de vaca ululando como
sirena anuncia el retorno de las bestias. Tanta evolucin, tanto progreso,
para terminar as, como animales..? El amigo muerto es alzado en brazos con
timbrar de campanas de iglesia y msica gregoriana como acompaamiento
fnebre. Cuervos y aves de rapia revolotean alrededor del sepulcro. Los
monos embalsaman a su muerto, lo cubren con un manto blanco para que vuelva
a la pureza de la que nunca debi salir.



El doloroso momento del parto

Hasta los 26 aos el mundo de la droga haba ganado a Teo Castellanos.

"Las fiestas, los vicios y las mujeres me llevaron por un camino
destructivo hasta que un da me dije basta..! Como tampoco me senta
identificado con mi empleo como chofer de mnibus decid hacer un cambio
radical en mi vida. Fue entonces que mi esposa me dio su apoyo, manteniendo
el hogar por un tiempo, slo con sus ingresos...".

Teo no experimentaba ningn remordimiento o sentimiento de culpa por haber
dejado de trabajar y haber sido mantenido por su mujer. Fue ella quien
prcticamente se lo exigi. "S, mtele mano a tu vocacin, ya nos
arreglaremos", le dijo una tarde esa hermosa jamaiquina, corredora de
maratones, profesional con dos maestras, de la que contina enamorado.

Cuando decidi vivir "la gran locura de su vida", Teo asisti primero al
Miami-Dade Community College North. Luego, para terminar la carrera, a los
32, dio un salto mayor. Fue entonces que dej de trabajar por un ao para
aceptar una beca de estudios de teatro a tiempo completo en la Florida
Atlantic University en Boca Ratn.

"Me hubiera gustado vivir tranquilo consiguiendo un empleo de contador o de
cajero en un banco, con un horario regular de 9 a 5 pm, porque eso te da
seguridad... Pero las molculas de mi ADN no estaban programadas para
ello!", declara en medio de una sonora carcajada mientras juega con la
cadena que lleva en el cuello.

"Reconozco que empec tarde en el teatro pero es que yo nunca he sido un
tipo tradicional en ningn plano de mi vida, ni como hijo, ni como esposo,
ni como padre, ni como estudiante, ni como actor, ni como maestro, ni como
nada... Nunca he encajado bien en los estereotipos sociales... Soy un
hombre de la calle que cuando est en gira teatral puede levantarse por la
maana a tomar un galn de agua y comer un doughnut en la tienda de la
esquina, quedando tan contento como si hubiera desayunado en bandeja de
plata".

El ao de estudios teatrales intensivos fue duro por las grandes distancias
que deba recorrer de un punto de la ciudad a otro, sin tener auto.

"Dejar de lado mi trabajo estable como conductor de mnibus implicaba un
riesgo pero yo crea que vala la pena... Para estudiar teatro en la
universidad, tomaba un tren, un shuttlebus y un mnibus por dos horas y
media, llevando una lata de atn y un poco de arroz como nico alimento
para todo el da... Saba que algunos me calificaran de loco por estudiar
teatro a tiempo completo teniendo una familia a la que supuestamente deba
mantener... pero yo no estaba haciendo tantos sacrificios por estudiar
computacin o cualquier carrera lucrativa... lo estaba haciendo por la
vocacin de mi vida..! Era esa pasin por el teatro la que me permita
saltar por encima de los prejuicios sociales... Y t tienes que tener esos
cojones si quieres dedicarte al teatro en serio... Si no, vas a terminar
haciendo cola en los castings junto a las nias bonitas y a los hijitos de
pap, esos que huelen a colonia Barn Dandy y visten jeans de marca!".

El ensayo est por terminar. Bongoes cuyos rtmicos latidos retumban en el
corazn.

No todo est perdido, an. Los simios desnudos se dejan limpiar por un agua
cristalina que proviene de las entraas de la naturaleza. El ruido de la
cascada los descansa. Se baan de espaldas con movimientos acompasados,
jugando con el agua entre las manos ensangrentadas.

Msica gregoriana y murmullo de riachuelo corriendo mansamente.
Purificacin del alma. "Tanto amor y no poder nada contra la muerte..?".
Se lavan los rostros. Se lavan las manos. La muerte no los ha derrotado, no
todava.

Tienen la potestad de nacer de nuevo. Lavarse de la guerra para nacer a la
paz. Lavarse de la maldad para purificar los espritus. Despojarse del
karma para conquistar la eternidad.

Victoria. Victoria final.

** Cecilia Alegra
   jinjoque2001@yahoo.com
   Periodista peruano-cubana con una larga trayectoria en prensa escrita,
   radial y televisiva. Reside en Miami, donde realiza una maestra en
   periodismo en la Florida International University.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Elementos de la realidad      Jos Repiso Moyano ======================

Por voluntad a todas las personas les gusta exigir una responsabilidad, la
exigen por aqu, la exigen por all, porque... no todo es vlido
socialmente. Un informador exige, en fin, al maestro de su hijo, una buena
educacin; no que le diga que "la Tierra es plana" al no haber alguna
prueba en ello ni tampoco que "los hombres y las mujeres no tienen los
mismos derechos". En realidad, se, exige una veracidad, lo que est ms
cercano a la veracidad, lo que posee ms pruebas de veracidad o lo que
presenta una contundencia evidente de veracidad como lo absoluto de que "a
l le es propia la voluntad": pensar y sentir por s mismo.

As, nadie siente por l, nadie piensa por l, por lo que "l es l" se
mire como se mire, se valore como se valore, se marche a donde se marche:
es un absoluto ser, es un componente entre muchos que permite
imprescindiblemente que un contexto exista como tal. Para que exista la
lluvia, por ejemplo, debe existir absolutamente agua, debe existir
absolutamente calor que la evapore, debe existir despus absolutamente un
suficiente fro que la lice. Luego para que existan procesos, para que
existan desarrollos, para que existan en definitiva acciones son
obligatorias "cosas imprescindibles", absolutos, bases, propiedades,
condiciones que sustenten ontolgicamente el mismo existir. Y no es porque
a m me guste, sino porque es continuamente demostrable; siempre, para que
exista un "algo" ha de existir otros "algos" por los cuales existe la
accin, el movimiento, la diversidad, no un algo slo fijo que no podra
existir al no accionarse como acto o hecho sin movimiento.

Al par de eso, teniendo en cuenta que cada cosa imprescindible es un
componente de la diversidad, no le puede ser un componente de s y no a la
vez, sino de s, pues cada cosa es innegablemente absoluta: que sostiene a
otras, que "hace que otras existan" por muy pequea o despreciable que sea.
Luego si no pueden prescindirse las cosas, luego si no pueden restringirse,
luego si son fundamentales y no sustituibles, son absolutas para la
realidad aparte de que cuatro iluminados se hayan imaginado lo contrario.

Claro, antes de cualquier seudosabiondo o equivocado meramente, las cosas
son las cosas y presentan en s su larga historia que las defiende, "sus
existencias" gracias a que no les afecta la mentira de quien las niega
gratuitamente en pos de sus cabreos, de sus celebraciones emocionales o de
sus banalidades.

La cosa-en-s no es algo que con sus elementos construye la realidad al
modo de empresa, sino que sus elementos son fundamentalmente transmisores o
congnitos de ella, puesto que son los antecesores, los que funcionan como
base, como "a priori", como "gua" ineludible. Quiero decir, el ser humano
no es una empresa que elige el material, que elige la realidad, que la
dispone, que est muy por encima de ella, gobernndola, determinndola,
reducindola, sintetizndola, no, ms bien todo lo contrario: los elementos
"ya predispuestos" en un contexto real derivan, proyectan, posibilitan
ellos mismos con la ayuda de principios fsicos "resultados" que, sin lugar
a dudas, no "aparecen" cados del limbo al ser "porqus", conduccin de "lo
que hay".

Por lo cual, "lo que hay" no lo conduce, no lo delibera un sujeto, slo lo
adquiere, lo conforma de... lo fundamental.

No existe un "epoj" que dirija el mundo, que mande, que se ponga por
delante y por encima de todo excluyendo asimismo lo fundamental, no, nada
es reducible cuando en realidad es intrnsecamente necesario, primordial o
elemental.

Con sus capacidades el sujeto no constituye en verdad nada, no constituye
al sujeto como objeto, sino es la propia realidad la que lo constituye como
"resultado-sujeto" de la "exterioridad-objetos" en donde cada objeto es una
potencial accin sobre l; esto es, el sujeto no es decisivo por s mismo
-con una varita mgica-, el que decide qu debe ser entre la realidad
puesto que, en el fondo, no puede excluir nada de lo fundamental y absoluto
que lo "hace" un resultado.

Las cosas no "aparecen" en el sentido de que la "aparicin" se ha extrado
desde un principio de lo mesinico, mejor, de lo religioso, de lo mgico,
de lo imaginario. Pues, as, ajustado al contexto epistemolgico,
"aparecer" denota una accin separada, divorciada, de la realidad: aparece
algo "de golpe" sin causa, aparece algo desde "otro mundo", aparece algo
que no se encuentra, que no se encuentra en la realidad.

Al igual ocurre con lo "aparente": a todo lo que no se conoce bien se le
llama "aparente" como ajeno a la realidad, extrao cuando, en realidad, no
se conoce, no se reconoce an su naturaleza propia en el devenir de la
realidad.

En fin, las cosas no "aparecen", ya estaban all donde bien estaban.
Amrica no se le apareci a Coln, ni siquiera "de golpe" en tanto que slo
vio una isla no correspondiendo, claro, a todo el continente; vio primero
una isla, que no significa conocerla, mas luego, paulatinamente, fue
comprobndola, digamos, acercndose a su... "ms realidad".

Otro ejemplo, cuando un ser humano conduciendo un coche ve a otro coche
dirigindose a l en direccin contraria no ve "de golpe" una realidad,
sino que "ya conoca" la realidad de conducir un coche, tambin de mucho de
lo que implica conducirlo. Luego todo ser conoce "para serse" absolutamente
realidad antes de comprobar "ms realidad". En efecto no puede decir a lo
loco o con retorcidas ideas de manipulacin que no conoce en absoluto
realidad, sino que conoce realidad de una forma infinitamente absoluta para
actuar, porque... pueda actuar. Veamos, cmo ha de moverse algo sin
conocer moverse?, cmo puede existir algo sin conocer existencias?, cmo
puede un tonto volar si no existen los vuelos?, cmo puede un mdico curar
si no conoce nada? Dejmoslo claro, ya existir supone una cognicin o una
inherencia cognitiva de las reglas de la realidad.

Cierto, toda accin sobrelleva el objetivo de actuar con aforo a sus
disposiciones o condiciones reales: algo acta porque algo de aqu, algo de
all y el carcter contextual sobre todo lo condicionan, lo ensean, lo
dirigen para que sepa actuar. De manera que, siempre, las disposiciones que
les ha dejado su "a priori" ya hechos, ya acciones, son los objetivos de
fondo de su realidad; quiero decir, los que absolutamente han sido
realidad.

Cada ser, cualquiera, ha conocido previamente para actuar a expensas de que
es en s mismo, per se, una morfonoma, una viabilidad de lo continuo, una
delimitacin por principios del movimiento para actuar: para un sujeto todo
no le es "actuable" de la misma forma.

En virtud de eso cada ser no es su propio arquitecto, ni siquiera es una
perspectiva particular de arquitectura, sino se remite a una arquitectura
de orden general o existencial y, luego, contextual en donde le son "suyas"
tambin caractersticas, por influencias de accin, de muchos sujetos. Por
lo cual, un ser humano no es nunca una perspectiva porque tendra que ser
un ser plenamente independiente y fijo,1 que no existe; correspondiendo a
su interaccin cognoscitiva posee tantas perspectivas como acciones posee
acaparadas, "conocidas".

Otro asunto es su perspectiva emocional; ahora bien, nunca sta supone una
nica perspectiva, sin duda, porque es susceptible y ha sido previamente
dispuesta, predispuesta, a hechos, hechos objetivos, hechos tan
inapreciados por algunos como el calor, el fro, la sequa o la concordia
familiar. Luego las emociones se encuentran vinculadas directamente a
hechos mltiples, no a un hecho que dicta o determina un "punto de vista",2
sino a hechos que no se pueden evitar, o sea, que son hechos muy bien
hechos, ya hechos y derechos, que instruyen y realizan al sujeto.

Las emociones, defensas, reacciones vitales, transmiten, dicen efectos de
compatibilidad y de adversidad de un sujeto antes de que est o no est en
sociedad. Por ello, actan en o desde la antesala de un lenguaje hacia el
"otro" aunque posteriormente lo pretendan con una comunicacin; quiero
decir, el sentimiento es la expresin, el desahogo del ser vital, y no
precisamente es un mensaje seguro hacia "otro" ser semejante a l, sino
hacia todas direcciones y hacia s mismo: es la identificacin de su dolor,
de su esperanza o de su placer. En s el sentimiento es algo intrnseco,
inevitable a la vida, de autoidentificacin.

Despus, en sociedad, se instalan valores sociales, para que se admitan
"con voluntad" por los dems (ad judicium); estos son ideales que se
sustentan por comportamientos comunes que deben seguir unos seres para que
sea propicia una mejor comunicacin y convivencia. Pero el valor tampoco es
un solo "punto de vista", pues nicamente se engendra dentro de la sociedad
y, puesto que la sociedad ya es una voluntad de seres, los valores emanan
intercomunicados, influenciados por el hecho social o mltiple.

Por ejemplo, por error un informador de asuntos burstiles ha dicho en un
medio de comunicacin que al dinero3 cada uno le da el valor que quiere, lo
ha dicho a ver qu pasa. Y no, no es cierto en cuanto que el valor
simblico del dinero procede del valor fctico social del trueque, del
cambio de cosas entre un ser humano y otro. Luego deriva de... hechos, y es
consecuentemente absoluto a hechos sociales. Quiero decir, un ser humano no
cambiaba la Luna por una herramienta, sino un hecho, algo hecho, por otro
hecho; y con valor porque lo exige una sociedad. Aun as, consideraba que
el trigo era trigo y el agua era agua: el valor al hecho del trigo y el
valor al hecho del agua.

En definitiva, cuando se valora sobre algo que existe en una sociedad todos
quedan condicionados desde un principio al hecho por el cual se sustent
ese valor; y al instante se comprende por qu nadie utiliza el dinero para
que las aves vuelen ms, no, sino como un valor de cambio o, a veces, de...
cambio social, cuando lo que se pide al ofrecerlo es que te cambie
situaciones de la sociedad, en compensacin.

Sin embargo, al dinero no se le puede dar un valor de amar, el amor se da
con caricias, con atenciones, con sentimientos, etc. S, he ah que no se
le puede dar el valor que uno quiera corriendo, ya que lo que es imposible
es imposible excepto en la mxima locura, que tampoco existe.

1. Nada puede ser fijo para existir por s mismo porque carecera, en
   esencia, de sustentacin en algo con el fin de ser acto: hecho
   existencial. Lo fijo, que no existe, se lo ha imaginado el ser humano
   para manipular emocionalmente a los dems.

2. En anteriores ensayos ya reprob la inexistencia del "punto de vista"
   como algo heredero del fijismo.

3. El valor del dinero es una derivacin fctica, absoluta.

** Jos Repiso Moyano
   jrmjrmj@hotmail.com
   Pensador, poeta, narrador y ensayista espaol (Cuevas de San Marcos,
   Mlaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones
   Rondas, Barcelona, 1984) y La muerte ms difcil (Ediciones Torre
   Tavira, Cdiz, 1994). Ha ganado los premios ngel Martnez Baigorri, de
   Navarra, y Encina de la Caada, de Madrid. Es asesor literario de la
   coleccin Torre Tavira de Cdiz, donde ha publicado los plegables La
   muerte ms difcil, Carne de can (1996), Soada luz (1999) y La caja
   de cristal (2000). Textos suyos han aparecido en diversas revistas de
   todo el mundo, como Casa de las Amricas (Cuba), Repertorio Americano
   (Costa Rica), Signo (Bolivia), Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles
   de Ro Seco (Espaa), entre otras.



|||||||||||||||||||||||||    MATERIAL ESPECIAL    |||||||||||||||||||||||||

=== 32 aos despus      Benedicto Gonzlez Vargas ========================

Hace 32 aos por estas fechas yo era un nio que cursaba el segundo bsico
en un colegio de monjas. Tena 8 aos. Tengo vagos recuerdos de que los
grandes pasaban por momentos difciles y de que las cosas que ocurran no
eran del gusto de todos.

Con los aos, conoc algunas verdades oficiales y extraoficiales, lo que
equivale, por supuesto, a conocer tambin mentiras oficiales y
extraoficiales.

As que me encuentro reconstruyendo mi imagen de la historia, mi propia
historia si se quiere o la explicacin personal de los hechos que
dividieron tan profundamente a mi pas y cuyas marcas, 32 aos despus, an
no se borran.

En septiembre de 1964 -un ao antes de mi nacimiento- la Democracia
Cristiana llegaba por primera vez al poder con el arrollador triunfo de
Eduardo Frei Montalva quien, apoyado a ltima hora por la Derecha, se
impuso por amplio margen al doctor Salvador Allende. Frei logr el triunfo
debido, en gran parte, a una nunca vista campaa del terror respecto de los
efectos devastadores que tendra para Chile la llegada del marxismo
representado por Allende. La soberbia democratacristiana lleg a decir que
iniciaban un gobierno que durara ms de 30 aos. A la primera de cambio,
perdieron el poder.

En septiembre de 1970, el ex presidente derechista Jorge Alessandri y el
sempiterno Allende llegaban con la primera opcin a la eleccin
presidencial. Lejos, muy atrs, el democratacristiano Radomiro Tomic. El
anciano lder derechista iba ganando la carrera, pero la acertada imagen de
un camargrafo mostr en una entrevista cmo una de sus manos temblaba
involuntariamente. Fue suficiente. Allende subi como una tromba. Allende
result imparable.

Una cosa siempre he admirado de Salvador Allende: su verbo encendido. Su
oratoria de fuego. Esa capacidad innata de seducir a travs de la palabra.
Su peculiar forma de decir las cosas, pintando mundos ideales y convocando
voluntades. Cuatro veces postul a la Presidencia de Chile; en la ltima
ocasin, el precandidato comunista, Pablo Neruda, declin su opcin a favor
de su amigo socialista y ellos dos escribieron, en esos tres aos intensos,
pginas inolvidables de nuestra historia.

Neruda trep hasta las alturas del Nbel. Allende trep hasta el Palacio de
La Moneda y, ungido como presidente de Chile, salt a la historia en un
acto de herosmo personal que lo han convertido en leyenda y, para muchos,
en ejemplo.

Ese 4 de septiembre de 1970 no alcanz la votacin requerida para lograr la
mayora absoluta, pero se puso en primer lugar con 30.000 votos -estrecho
margen- por sobre el viejo patriarca derechista. Fue suficiente. La
Democracia Cristiana, poderosa en el Parlamento, le otorg su apoyo y lo
llev al poder. No sin que antes empezara a teirse de rojo nuestra
historia, pues grupos de extrema derecha asesinaron al comandante en Jefe
del Ejrcito, general Ren Schneider, en un vano intento por impedir la
llegada de Allende a La Moneda.

Inici pues el doctor Allende, el hermano masn Allende, el compaero
Allende, su "revolucin con sabor a empanadas y vino tinto", como l la
defini. La inici con esas "40 medidas" que constituyeron su programa de
gobierno y que llenaron de ilusin a las clases populares y de terror a las
clases econmicamente ms pudientes. La inici, sin embargo, en medio de la
peor consejera que poda tener su coalicin: la soberbia. Los partidos de
la Unidad Popular (Comunista, Socialista, Radical, Accin Popular Unitaria,
Izquierda Cristiana y otros grupos menores) fueron demasiado sordos a la
prudencia y, como ya han reconocido muchas veces sus ya viejos lderes,
cometieron errores que llevaron a una polarizacin tal que el pas se
detuvo, la produccin se estanc y por doquier las huelgas, las protestas y
los paros, los enfrentamientos entre facciones rivales y la sordera
poltica nos fueron llevando a puntos irreconciliables (no nos olvidemos de
que la Guerra Fra de la poca, que enfrentaba a Estados Unidos y a la
Unin Sovitica, tampoco fue inocente de nuestras desdichas). No tengo por
qu creer que es falso lo que dijo la Corte Suprema: que el gobierno se
haba puesto al margen de la ley. No tengo por qu pensar que la Democracia
Cristiana (hoy aliada de sus antiguos adversarios) falt a la verdad al
unirse a la Derecha y atacar sin compasin a Allende. No tengo razones para
creer que la Unidad Popular no fue vctima del complotaje de grupos al
interior de Chile y de la poderosa CIA americana. En realidad, este lo
maysculo, este enfrentamiento enorme, este ro revuelto y vuelto a
revolver slo poda tener salida a sangre y fuego.

En 1973 se empez a hablar de guerra civil. Pese a que slo tena ocho aos
recuerdo al senador comunista Volodia Teitelboim (notable escritor, Premio
Nacional de Literatura), hacer un llamado a la paz. Recuerdo tambin cmo
algunos llamaban a las Fuerzas Armadas a intervenir para evitar una guerra
civil y mayores dolores a la patria. Pero el destino de los hombres juega
con ellos de manera inusitada. La renuncia voluntaria del comandante en
Jefe del Ejrcito, cercano a Allende, general Carlos Prats, puso a la
principal institucin castrense en las manos de un general casi
desconocido, de escasa presencia, para algunos brillante (profesor de
estrategia militar en la Academia de Guerra), para otros mediocre (haba
cultivado un bajsimo perfil). Fue el propio Allende quien nombr a
Pinochet. Fue Pinochet quien jur defender la Constitucin y las leyes.

Antes de que pasaran dos meses de dicho nombramiento, Pinochet y otros tres
altos jefes militares (Merino, comandante en Jefe de la Armada), Leigh, por
la Fuerza Area, y Mendoza (un gran deportista que en su juventud le dio
una medalla de plata a Chile en los Juegos Olmpicos), por los carabineros.
Se constituyeron en Junta Militar y derrocaron al gobierno constitucional
de Allende.

La imagen de aquella hora dramtica, que para algunos es la imagen de la
salvacin de Chile y para otros, la del triunfo de la traicin y el inicio
de la poca ms oscura de nuestra vida republicana, qued grabada a fuego
-literalmente- en todos los que vivimos aquellos acontecimientos. Aunque
tuvieran como yo, slo ocho aos: La Moneda incendindose. El Palacio de
Gobierno siendo atacado por aire por aviones de guerra de nuestro propia
aviacin, por pilotos chilenos que demostraron su perfecta preparacin para
el combate (pese a estar en medio de la ciudad, el bombardeo fue tan exacto
que ni un solo cohete impact a los edificios vecinos) y su sangre fra.
Todava hoy me pregunto, qu sentir un soldado, preparado para defender a
su patria, al tener que hacer puntera a un edificio coronado por el propio
emblema nacional? Hay otra imagen dramtica. Es una imagen acstica. Es la
voz serena y tranquila del Presidente haciendo su discurso por radio
minutos antes de la derrota y de la muerte. Qu pieza de oratoria tan
conmovedora! Permtanme decirlo: poesa pura. Tragedia griega. pica
medieval y todo junto. Cada vez que puedo digo a mis alumnos que el ltimo
discurso de Allende es una pieza literaria que nadie debe excusarse de
conocer. No importa si es de derecha o de izquierda. No importa la imagen
que se haya creado de ese perodo. El ltimo discurso de Allende es un
monumento precioso de la dignidad ante la adversidad y de la tica de quien
cree justas sus propias convicciones y motivaciones, ms all del juicio
que otros tengan de ellas.

Hoy, a mis cuarenta aos de edad, no soy -y nunca he sido- partidario de
las ideas de Allende. Pero la historia de mi vida, no la que est escrita
en los libros del gobierno militar, ni tampoco las apologas de la vuelta a
la democracia. La biografa propia que me he ido forjando a travs de la
experiencia y mis estudios, me asoman a la ventana de un Allende que, tal
vez, no fue el gran presidente que vociferan algunos, pero eso no importa.
Declaro, convencido, que fue un hombre cuya vida estuvo siempre alumbrada
por un ideal superior, un hombre que ms all de los dolores y miserias
humanas, fue consecuente con su propia historia, con sus ideales, con sus
anhelos. Su muerte lo agiganta en las dimensiones histricas porque dio con
ello una leccin de consecuencia.

Al revisar su historia, me encuentro con un mdico notable, un ministro
eficiente, un senador inolvidable, un hombre simptico y culto, un masn
que prefera dejar su partido, pero no la logia, porque la consecuencia
ntima y moral que era su norte, impeda cualquier asomo de restriccin a
las libertades propias y ajenas.

Hoy en da, cuando el anciano Pinochet, enfermo y abandonado, no puede
explicar el origen de sus millonarias cuentas. Cuando se han descubiertos
los horrores cometidos contra personas, si no inocentes, al menos
indefensas. Cuando las ideas polticas de Allende yacen sepultadas en casi
todo el mundo. Cuando los socialistas chilenos son ms liberales que los
adversarios que tuvo el compaero Presidente. Cuando las ideas econmicas
implementadas por Pinochet para levantar la economa nacional son seguidas
a pie juntillas por la actual concertacin gobernante (que rene a
socialistas, radicales y democratacristianos). Ahora, a los 32 aos del 11
de septiembre de 1973. A los 40 aos de mi vida. Desde la vereda poltica
del frente o, tal vez, desde ninguna vereda poltica, saludo en homenaje a
Salvador Allende Gossens, como a un ser humano cuyas muchas luces seguirn
brillando y cuyas sombras ya perdon la historia.

No puedo terminar estas palabras sin invitar a todos a leer las que fueron
sus ltimas. Slo por ellas, yo le concedera pstumamente el Premio
Nacional de Literatura. Slo por ellas, debera estar siempre presente en
nuestra Letralia:



      ltimo discurso de Salvador Allende Gossens

      Trabajadores de Chile:

      Les habla el Presidente de la Repblica. Las noticias que tenemos
      hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurreccin
      de la Marina en la provincia de Valparaso. He ordenado que las
      tropas del Ejrcito se dirijan a Valparaso para sofocar este intento
      golpista. Deben esperar las instrucciones que emanan de la
      Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecer en
      el Palacio de La Moneda defendiendo el gobierno de los trabajadores.
      Tengan la certeza de que har respetar la voluntad del pueblo que me
      entregara el mando de la nacin hasta el 4 de noviembre de 1976.
      Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis
      informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las
      autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarn el
      golpe fascista que amenaza a la Patria.

      Compaeros que me escuchan:

      La situacin es crtica, hacemos frente a un golpe de Estado en que
      participa la mayora de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga
      quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el ao 1971, se las
      digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de
      apstol ni de mesas. No tengo condiciones de mrtir, soy un luchador
      social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo
      entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la
      voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mrtir, no dar un
      paso atrs. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben
      profundamente: dejar La Moneda cuando cumpla el mandato que el
      pueblo me diera, defender esta revolucin chilena y defender el
      gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo
      otra alternativa. Slo acribillndome a balazos podrn impedir la
      voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan,
      el pueblo seguir su ruta, seguir el camino con la diferencia quizs
      que las cosas sern mucho ms duras, mucho ms violentas, porque ser
      una leccin objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se
      detiene ante nada. Yo tena contabilizada esta posibilidad, no la
      ofrezco ni la facilito. El proceso social no va a desaparecer porque
      desaparece un dirigente. Podr demorarse, podr prolongarse, pero a
      la postre no podr detenerse. Compaeros, permanezcan atentos a las
      informaciones en sus sitios de trabajo, que el compaero Presidente
      no abandonar a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permanecer aqu en
      La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.

      En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen.
      Pero que sepan que aqu estamos, por lo menos con nuestro ejemplo,
      que en este pas hay hombres que saben cumplir con la obligacin que
      tienen. Yo lo har por mandato del pueblo y por mandato consciente de
      un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo
      en elecciones libres y democrticas. En nombre de los ms sagrados
      intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes
      para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la
      represin ni con el crimen. Esta es una etapa que ser superada. Este
      es un momento duro y difcil: es posible que nos aplasten. Pero el
      maana ser del pueblo, ser de los trabajadores. La humanidad avanza
      para la conquista de una vida mejor.

      Pagar con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta
      Patria. Caer un baldn sobre aquellos que han vulnerado sus
      compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas
      Armadas.

      El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni
      debe dejarse masacrar, pero tambin debe defender sus conquistas.
      Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y
      mejor.

      Seguramente sta ser la ltima oportunidad en que pueda dirigirme a
      ustedes. La Fuerza Area ha bombardeado las torres de Radio Portales
      y Radio Corporacin. Mis palabras no tienen amargura sino decepcin.
      Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el
      juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe
      titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de
      la Armada, ms el seor Mendoza, general rastrero que slo ayer
      manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, y que tambin se ha
      autodenominado director general de Carabineros. Ante estos hechos
      slo me cabe decir a los trabajadores: yo no voy a renunciar!
      Colocado en un trnsito histrico, pagar con mi vida la lealtad del
      pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos
      entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no
      podr ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrn
      avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el
      crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los
      pueblos.

      Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre
      tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que slo fue
      intrprete de grandes anhelos de justicia, que empe su palabra en
      que respetara la Constitucin y la ley, y as lo hizo. En este
      momento definitivo, el ltimo en que yo pueda dirigirme a ustedes,
      quiero que aprovechen la leccin: el capital forneo, el
      imperialismo, unidos a la reaccin, cre el clima para que las
      Fuerzas Armadas rompieran su tradicin, la que les enseara el
      general Schneider y reafirmara el comandante Araya, vctimas del
      mismo sector social que hoy estar en sus casas esperando con mano
      ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjeras y
      sus privilegios.

      Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la
      campesina que crey en nosotros, a la abuela que trabaj ms, a la
      madre que supo de nuestra preocupacin por los nios. Me dirijo a los
      profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que
      siguieron trabajando contra la sedicin auspiciada por los colegios
      profesionales, colegios de clases para defender tambin las ventajas
      de una sociedad capitalista de unos pocos.

      Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su
      alegra y su espritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al
      obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que sern
      perseguidos, porque en nuestro pas el fascismo ya estuvo hace muchas
      horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes,
      cortando las vas frreas, destruyendo los oleoductos y los
      gaseoductos, frente al silencio de quienes tenan la obligacin de
      proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgar.

      Seguramente Radio Magallanes ser acallada y el metal tranquilo de mi
      voz ya no llegar a ustedes. No importa. La seguirn oyendo. Siempre
      estar junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo ser el de un hombre
      digno que fue leal con la Patria.

      El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe
      dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

      Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarn
      otros hombres este momento gris y amargo en el que la traicin
      pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho ms temprano
      que tarde, de nuevo se abrirn las grandes alamedas por donde pase el
      hombre libre, para construir una sociedad mejor.

      Viva Chile! Viva el pueblo! Vivan los trabajadores!

      Estas son mis ltimas palabras y tengo la certeza de que mi
      sacrificio no ser en vano, tengo la certeza de que, por lo menos,
      ser una leccin moral que castigar la felona, la cobarda y la
      traicin.

** Benedicto Gonzlez Vargas
   rector@univirne.cl
   Profesor y escritor chileno (Padre Hurtado, 1965). Ha publicado El
   ermitao (Editorial Caf Con Leche, 2000) e ndigo, los nios de la
   Nueva Era (Ediciones de la Univirne, 2002). Tambin particip en el
   libro 2000, el futuro presente (Editorial Letralia, 1999), con un ensayo
   sobre ciencia ficcin. Actualmente cursa un Magister en Educacin en la
   Universidad Diego Portales e imparte clases de literatura en los
   colegios Alexander Fleming y San Marcos, de Santiago de Chile. Desde
   2001 es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile.



=== El da que se desplomaron las Gemelas      Rolando Gabrielli ==========

      Qu horror, Manhattan,
      a partir de ti,
      el poeta describe el espanto,
      sueo retorcido como un hierro,
      la vida estaba en otra parte.
      Martes 11 aqu en la Tierra,
      el Diablo le saca la suerte
      al porvenir en una esquina.
      Gemela en el infierno,
      la vida como en la Tierra,
      y Dios, que dorma
      en el lado equivocado.
      Qu, me dices, Manhattan,
      escombros y ruinas,
      comparten ahora hotel
      en una pobre street
      de Nueva York o Jerusaln.

      Rolando Gabrielli

El martes 11 de septiembre de 2001 el mundo avanz un paso hacia el abismo,
en alas del negro infierno del horror.

Signo inequvoco del apocalipsis vivido en Nueva York y Washington, es que
el siglo XXI no ser una taza de leche.

El siglo XX tiene una hoja de vida digna de no imitar. El hombre est hecho
de memoria e historia que repite con vicio inevitable como si el destino lo
sometiera al pasado ciegamente.

El espanto entr por los cristales de las Torres Gemelas a los ojos del
mundo, esa maana en Manhattan, corazn y tic tac de las finanzas
mundiales, y golpe un ala del gris y hermtico edificio del Pentgono.

La Gran Manzana, Babel del universo, puerta de oro al voltil mundo de las
bolsas, y el Pentgono, puerta de hierro al poder norteamericano -smbolos
imperiales-, estallaron por el aire.

La ficcin fue arrinconada por la imagen real de la pesadilla, y en dos
horas los Jinetes del Apocalipsis, al control de modernos aviones,
arrojaron una ola de escalofro por el cuerpo de la humanidad.

(La vulnerabilidad vesta ligeras ropas esa maana en la insomne Nueva York
y en la atildada Washington. La Gran Manzana se aprestaba a jugar a la
Bolsa, a ese casino luciferino de las finanzas. Nada haca presagiar algo
diferente. La reina de Babel iniciaba un da cualquiera, en la frontera
nica de su atmsfera multitnica, anglosajona, negra, hispnica, asitica,
europea y rabe. Todos los ros parecan conducir al Hudson.)

Vivimos un mundo de imagen, instantneo, global, donde somos espectadores
casi en tiempo real, por la magia meditica de las comunicaciones.

Las comunicaciones nos transforman en testigos presenciales de las
tragedias, guerras, de cuanto ocurre de manera espectacular en el mundo, y
nos aferramos a la pantalla como si frente a nosotros se nos presentaran
los hechos en una pasarela, hipnotizados por lo espeluznante de la mano del
escalofro.

La humanidad se ha estremecido a todo color, en vivo y en directo, y sobre
todo, ha sido sorprendida, alterada en su trnsito cotidiano, y el horror y
el dolor, han dado paso a la perplejidad.

No se trata slo de un acto de insania, intolerancia e infamia, porque es
justo reconocer que hay una buena dosis de impotencia, aunque nada
justifica al terror, ante el espectculo macabro del exterminio de
Palestina, como nacin, pueblo, raza y cultura de la faz de la Tierra.

Una vida humana es importante en cualquier lugar de la Tierra, pero un
pueblo es mucho ms que eso, y nadie tiene derecho de borrarlo del mapa, ni
de la geografa.

La humanidad ha transitado una y otra vez por ese horror, y no slo se
trata de judos y palestinos, sino tambin en nuestra Amrica, que en
trgica coincidencia conmemoraba el 28 aniversario del golpe de Estado en
Chile, acto cruel e inhumano contra un pueblo indefenso. 30 mil son los
desparecidos en Argentina y dos mil son judos aproximadamente de esa lista
infernal, que comienza a completar el Estado trasandino.

La historia es ms cruel, y su escenario es el mundo, y los hechos en
algunos casos estn an recientes, frescos en la memoria. Cada da
empujamos el dado de la suerte un poco ms cerca del precipicio que es el
Medio Oriente.

Mientras se niegue, ha dicho el ya fallecido escritor palestino,
nacionalizado en Estados Unidos, Edward Said, o se evite la realidad
fundamental de que Israel existe como Estado judo gracias a haber
sustituido los derechos de todos los palestinos por un derecho judo
superior, no puede haber reconciliacin, ni autntica coexistencia.

Los ltimos 30 aos, sostiene el escritor palestino, nos han brindado
alguna leccin, y es que el ansia de paz y satisfaccin entre los
palestinos no se puede abolir, ni suprimir, con prescindencia de lo
poderoso que sea Israel, militar y polticamente.

Lo que se necesita ahora es un cambio de conciencia: los israelitas deben
darse cuenta de que su futuro depende de cmo aborden y encaren
valerosamente su historia colectiva de responsabilidad por la tragedia
palestina, advirti este palestino moderado que es Edward Said.

En su opinin, que compartimos plenamente, la creacin del Estado palestino
es la mejor garanta para la paz de Israel, y del mundo, agregamos.

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas del tiempo
       Ivn Romero Villegas

   *** La tapia
       ngeles Charlyne

   *** Poemas
       Tania Mara Cabrera Prez

   *** Relatos
       Flor Marina Ynez Lezama

   *** Poemas
       lex Santiago Tupiza Aldaz

   *** Cuatro cuentos
       Liza Rosas Bustos

   *** Desde otras voces (extractos)
       Norma Segades-Manias

   *** Relatos de Furia del discurso humano
       Miguel Correa Mujica

   *** Cinco poemas
       Javier Mardel

   *** La Sabina y el prroco
       Pablo Mendieta Paz

   *** Araa (extractos)
       Ana Gorra

   *** Extenuado
       Enrique Vsquez Valladares

   *** Tres poemas
       Pedro Pablo Prez Santiesteban

   *** De la serie Secuencias
       Hebe Leopardi

   *** Poemas
       Lil Muoz

   *** Una cita con Elena Schultz
       Alejandro Margulis



=== Poemas del tiempo      Ivn Romero Villegas ===========================

      (Nota del editor: los siguientes textos son parte del poemario Poemas
      del tiempo, con el que el joven escritor Ivn Romero Villegas, de 15
      aos de edad, se convirti en finalista del X Concurso Nacional de
      Poesa para Licestas 2005, auspiciado por la Casa de la Poesa Juan
      Antonio Prez Bonalde. Su lectura proporcionar a los lectores de la
      Tierra de Letras una idea del mpetu con el que est creciendo la
      poesa venezolana desde las edades ms tempranas).

*** Disputas

A veces, quisiera no pertenecer a este mundo.
Entregu mi cuerpo en medio de una guerra,
una guerra que entre sus
marchitas disputas pelea mi ser.

Que raramente escupe en m mientras dan
sus pasos de avanzada, agitando sus banderas...
las banderas que proclaman victoria en
un juego de particularidad anmala,
que viste de blanco y pinta de negro.

Quisiera sumergir mi cuerpo en el placer pero...
lo mas horrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.

Mis odos retumban, entre los gemidos de dolor
que arropan mis sueos y amarran mi realidad.
Un infierno que por ms agua que parezca
siempre ser agua... pero...

Quin dijo que el hielo no era agua, que la brisa y el viento no eran lo
      [mismo, o que llorar de felicidad no es igual a llorar de tristeza?
porque lgrimas son lgrimas
y risas son risas.

Quin dijo que lo bueno no es igual a conveniente?

No importa qu sueos tenga,
nunca los recuerdo y acudo a ellos.
Acudo a ellos para hallar el
placer que me niega el destino,
un destino opaco, que sabe a niebla
y huele a futuro, futuro que lamentablemente
corre lejos de m.

A diario azoto mi mente
en contra de una pared, una pared que dice destino,
que lleva mi nombre.
Torturo a mi mente preguntndole
donde est el destino, el destino que aman
las religiones y renombran los profetas.

Y cuando da respuesta,
repite constante e irnicamente
"iluso, el destino es la justificacin mas pattica
a nuestros errores, los errores que nos hacen seres humanos".



*** Soledad...

Recuerdo mirar el paisaje, ver caer mis sueos,
volar mis temores y sumergirme en la soledad.
Vi al horizonte y ah estaba.
ah estaba esa carta, la base de mi torre,
la base de mi vida.

La impotencia reposaba entre mis lgrimas,
quemando mis labios,
convirtindolos en sal, agrietndolos poco a poco.
dndole as un sabor amargo a mi pasado
a mi vida y a mi presente.

Hu de los lobos que firmaban mi carne con su olfato,
hacindome recordar lo que soy y lo que ser.

Despejndome forc una brecha entre el camino
de las imgenes fugaces que alumbraba mi martirio,
la silueta femenina que dara irnicamente
cese a mi confusin.

Ella dorma en su mullida cama
arropada en telas de impune soledad
que unan nuestros destinos.

La busqu con mpetu hasta llegar a ella
Hallando refugio de la malvada
soledad en su cuerpo pecaminoso,
abatido por la sed camin mis pesares por su cuerpo y
nos arropamos con la piel uno del otro.

Sumergidos por el deseo,
emerga vapor entre el roce de nuestros cuerpos agitados,
dejando ver el sudor
que corra por su claro manto carnoso,
que poco a poco, extasiado por el dolor,
se alejara sutilmente dando tiempo para
el inevitable retorno que ya clamaban nuestros
cuerpos eufricos por el placer,
hambrientos de vida y compaa.
Al final de nuestro encuentro
Me desped de su piel, raza de dioses, fundindome otra vez
Al hilo de la cotidiana soledad.



*** Verdad infinita

Si no todo es infinito, pues la vida y
la muerte lo son,
confiando siempre en el flujo lquido
que los rige en el tiempo y
en la cotidianidad que los
mantiene vivos.
Una sola, siempre una sola,
una precede a la otra haciendo
Fluir el ciclo que alimentar el
destino que los mantiene a flote,
que da vida a la muerte y fin a la vida.



*** Trago amargo

Desvanecemos ante el trago amargo de la vida,
esa que estticamente firmamos y dimos como destino visionario
a la realidad que nace en nuestros pies,
que se mide a nuestro par sin dar marcha atrs o voltear al futuro.

Somos relleno y nos condenamos a permanecer as
por el eterno tiempo que da augurio de la misma imagen
que vemos cada amanecer en el espejo
que no esconde quines somos,
que da sentencias de la realidad.

En la oscura niebla, ahogamos penurias contribuyentes
al patetismo envolvente que alumbra nuestro infierno.

Las profticas palabras que divisaron nuestros infantes odos,
ajustan la justicia tornada en nuestra contra
entregando as incgnitas utpicas sobre la
pura injusticia que emerge entre lo ms simple y se
siembra entre nosotros.



*** Pasaje al paraso

Vi desvanecer mi vida como un atardecer,
mirando al sol, ver esconder su figura,
su vitalidad bajo el horizonte.

Mis inundados ojos fundan el cielo y el mar,
encandilando las nubes que ya
senta tocar mi cuerpo.

Sobre el polvoriento suelo reposaba yo,
durmiendo con las aves que adornan la costa
en los atardeceres comunes del paraso.
Los recuerdos se tornaron salinos dando intensos
brillos a mis telas,
sas que vestira para siempre.

El turbio rojo intenso bajo mis venas
derram lo ms hermoso,
plasmando en mi mirada la luz ms bella
y el color ms profundo.

Ya senta flotar mis dedos en el agua dndome
as la ltima satisfaccin
que el tacto me poda dar como regalo a la eternidad.



*** Tiempo

Inevitable se torna el pasado,
pero ms aun cuando aqul precede
el futuro y define el presente.
Lineal se hace el denso camino que recorremos
mientras seguimos el frgil hilo de
nuestras vidas, mojado por el tiempo manchado por su fin.

Fui una culebra en un frasco de arena,
Alimentado por el tiempo, el cual recorra
yo abatido por la sed del conocimiento.

Fundir las tres maras del tiempo y dar
Acallar mis dudas no pude,
Pues las tres eran una entre las
Virtudes que el tiempo une, nombrndolas
Reinas del desierto en donde el viento es tiempo.



*** Perdn

La irrefutable condena que me embarga
en este dilema sin fin, da nombre a mis
recuerdos ahogando todo derecho,
hundiendo la humanidad que clama justicia,
esa que se diluye en mi rostro
al mirarlo reflejado en mi nefasta verdad.

Desprend mi cuerpo,
lo dej al vaco y aliment los suyos
dejando as libres las acuadas garras,
que ahuecarn mi cuerpo con el
correr de la arena que rige mi tiempo.

Marchit el perdn que cultiv en los aos de inocencia,
esa inocencia que se limita
en las brillantes fotos,
en los brillantes ojos que guardaron fe en m.
Enterr todo perdn forjando epitafios
en las piedras que marcaban
mi camino.

Bajo las rocas sembr mis recuerdos infantes
que delataban la
presencia de un pasado prximo.

La suave cordura aliment mi
silencio con cada pasar en sus miradas,
sus anheladas miradas,
las que alguna vez dieron vida a la ma
y en que ellas enterr mis lagrimas.
As me olvid del jardn, ese
jardn en que sembr mi
infancia donde naci la adultez,
en donde aos venideros se aferrara nuestro pasado.



*** Soy yo...

Mi fe se pierde con lo oscuro de mis pensamientos
de quienes ya no tengo confianza
ni expectativas.

Destrozo mis sueos uno por uno, al
igual que los recuerdos felices con los que suelo dormir,
refugindome
en la pesadilla en la que vivo.

Mis lgrimas no son lgrimas, son granos de sal
rompindose en mis cachetes
representando el choque con la pared
que me mantiene lejos de la vida que no quiero.

Pero... quizs no sea el mundo que me agobia
ni las pesadillas en las que paseo noche tras noche
las que me arrebaten el sueo,
porque en realidad lo que ve mi ira soy yo
buscando una salida.



*** Sangre que nutre la tierra

Hmeda ahora est la tierra
que una vez fue seca,
en la cual ahora yace mi mirada
y reposan mis manos.

La tierra que endurecida por la vida
Que durante aos brill,
duerme ahora sobre el manto opaco de la sangre
que encaden el silencio
tras muerte y destruccin.

Mis ojos se ahogaron en los sueos
con el correr de la sangre
que se mezcla en mis manos.
Como el agua limpia y sucia con la que me bao a diario
dejndola fundirse con la tierra que mancha mis pies.

** Ivn Romero Villegas
   talivan2020434@hotmail.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1989). Estudiante de bachillerato en la
   Unidad Educativa Asociacin para una Nueva Educacin (Apune). Finalista,
   con el poemario Poemas del tiempo, del X Concurso Nacional de Poesa
   para Licestas 2005, auspiciado por la Casa de la Poesa Juan Antonio
   Prez Bonalde.



=== La tapia      ngeles Charlyne ========================================

Mi madre corri las cortinas del cuarto. El despertador estall
estrepitoso, con su sonido de pocos amigos; se desliz y sacudi quejoso,
justo a punto de detener pesadillas; "suerte para m", pens, luego de
repasar con mis manos, buscando secar la ltima gota de sudor.

El pasaje esperaba, sin urgencias, sobre la mesa de luz, decidido como yo a
hacer ciertos, mejores sueos, la secreta ambicin de cada partida.

Mendoza no quedaba lejos, para m en ese momento, de Buenos Aires, tal vez
por la ansiedad potenciada, pero no me lo pareci. El fro del invierno
pegaba duro como una bofetada que atravesaba la nostalgia y encoga otras
esperanzas. Los andenes de la estacin eran recorridos, con cierta
urgencia, por pasajeros desbordados de otras urgencias. De vez en cuando la
vida toma conmigo un caf, anunci Serrat, por los altavoces. Una suave
caricia para viajar ligero de equipaje.

El micro, tras resistir otros paisajes nocturnales y la hostilidad de pisos
desparejos, como la rutina que propone la vida luego de ciertas certezas,
prximas en kilmetros, respecto del destino, nos dej de a pie; por lo
menos as lo cre, quedbamos tres o cuatro gatos locos, pasajeros de
oscuros desencuentros, una posible conclusin puesto que mi entresueo,
spero, me mantena entre dos tiempos posibles, slo supuse que se trataba
de una rueda atascada que sujetaba al micro sobre un barranco. La gua
solicit auxilio desde su celular, pero el silencio de las voces y el
estrpito de un eco no completaron la soledad. Desesperado, porque el
tiempo transcurra y nadie acuda, me fui.

Gloria y yo habamos acordado encontrarnos a las once, si todo sala bien y
ya haban pasado quince minutos, pens que estara preocupada, por eso tom
la mochila y camin en su busca. Las citas tienen cdigos misteriosos que
no conviene alterar.

Las luces de la terminal titilaban radiantes, aunque algo confusas. La
semana santa albergara caras extraas, no menos que otras veces, pero ms
numerosas.

El transporte cordobs haba llegado, ella vendra en uno de ellos,
exploradores de sierras y montaas, arrieros de nubes; la imagin ansiosa,
una cabellera negra asomada beba el aire, supuse que sera Gloria. Un
anciano desconocido, vestido de oscuro, algo que descubr cuando me toc el
hombro para preguntarme si me llamaba Enzo. Me sorprendi, aunque
igualmente asent con un gesto. El hombre se rasc la frente apergaminada,
curtida y morena, con todo el sol detrs; me extendi una esquela. El
hombre, balbuceando, mientras yo segua absorto con el papel, deca que
ella se haba ido, que no la buscara ms. Maquinalmente, la guard en el
bolsillo.

Cuando levant la vista para indagar ya no estaba. La sorpresa fue mayor
cuando comprob que mi equipaje haba desaparecido. No tuve ms que ir a la
oficina y dejar mis datos por si lo devolvan, una peregrina posibilidad,
en tiempos de distracciones no deseadas.

Mi to Pedro, enterado de los contratiempos, me ofreci su casa para
hospedarme. Una buena taza de t con leche caliente sirvi para distenderme
y dejar la cuota necesaria que permitiera conciliar el sueo.

A los pocos das apareci su amigo Basilio, el sepulturero, quien se lleg
intrigado por conocerme. Whisky y truco por medio nos dispusimos a charlar;
me habl de su mundo y las extraas criaturas que abordaban las noches,
deslizndose en pastizales crujientes, rasgando el mudo resplandor del
cielo: "Ellas", deca, "se alimentan de luz y respiran vida por los huecos
existentes en la tapia del cementerio". "Lo saben todo", agreg, queriendo
demoler con su palabra cualquier deseo.

-La tapia es la escucha de los hombres -anunci mientras cantaba la jugada,
sacudiendo, triunfal, el naipe. La carta cay, lineal y plana sobre las
dems.

"S que no soy buen perdedor", pens jugando el ancho de espadas, minutos
antes de que el sabor del trago corriera por su garganta.

Mi to se rindi, encendiendo un puro y apartando su silln, para saborear
el placer que dan la soledad y el tabaco. Basilio, mientras tanto,
introdujo la mano en el bolsillo, sac un billete sucio y estrujado,
dispuesto a pagar en algo el juego que las vueltas de la vida le daban de
vuelto; la rugosidad golpe ruidosa y de mala forma sobre el mantel de
plstico.

"El tronador" relinch dos veces, reclamando a Basilio estar listo para la
partida.

Basilio levant la pierna izquierda y enganch el pie al estribo, dejando
paso a la otra para finalizar aplastando su cuerpo sobre la silla de montar
y, paisano gentil, retir el sombrero como forma de saludo.

Las crines del caballo rozadas por el viento se elevaron multiplicando
distancias y dejando, sobre la tierra polvorienta, huellas firmes de un
galope rtmico y regular. En la direccin que llevaba el jinete, un agudo y
lejano grito cal la noche, como una estampida feroz, moviendo espantos
presuntos. Las nubes poblaron el cielo en seal de duelo y una lluvia opaca
borr todo rastro. La tierra se humedeci y el barro comenz a salpicar por
la intensidad y fuerza con que el viento mova en un concierto mudo; hasta
nuestras ropas que an permanecan colgadas a la intemperie, fueron
vctimas inesperadas.

Corr tratando de dar con la cuerda, pero fue tarde para salvarlas.
Descolgu las prendas empapadas y me paralic ante la luz que flameaba a lo
lejos. Embelesado por el resplandor dej deslizarlas, para verlas caer,
ahogndose en el ro.

Lindera, la tapia bordeaba el cementerio, una vieja construccin de
ladrillo y cal. A punto de desplomarse, resista alta, batallando sobre la
arboleda, clausurando esplendor y belleza. El murmullo que llegaba de su
interior me provoc curiosidad, como si el viento batiera alas y acobardara
el vuelo de las aves y los sueos de la gente.

Afloj el paso y me detuve frente a ella, para verla de cerca. Fue difcil
mantener la calma. La pared ruinosa y rojiza pareca incitar una puerta que
provocaba franquicias. Levant la cabeza para observar un poco ms y ver
cmo la sombra del muro se desplomaba en la oscuridad alucinada que se
estrechaba rutinaria contra el suelo, baado por la intermitencia del farol
esquinero.

Maravillado y sumergido en los recuerdos, afloraron persecuciones del alma;
cuando la embestida muerde las entraas y el dolor es causa, un efecto
sucumbe entre la piel y los huesos. Hay mucho ardor disimulado y quedo, que
no huye por ser seal.

Gloria se hallaba sentada sobre mi maleta perdida. Me gui antes de
hablar.

-Ven, entremos, escucha cmo los portones gimen cadenciosos; no te
resistas, el viaje es este. Los micros quedaron deshechos en sus
accidentes. Entrgate, son las once y cuarto y te estaba esperando, ya es
el tiempo.

** ngeles Charlyne
   angelescharlyne@hotmail.com
   Escritora y pintora argentina (Monte Buey, Crdoba, 1956). Reside en
   Buenos Aires. Ha recibido el primer premio de poesa en el III Certamen
   Internacional de Poetas y Narradores Contemporneos 2002, convocado por
   la Editorial de los Cuatro Vientos, y el primer premio Poema Ilustrado
   2000, por la Escuela de Bellas Artes de Lans. Ha publicado el poemario
   Vitral (2002) y textos suyos han aparecido en las antologas Poetas y
   narradores contemporneos 2002, Homenaje a Julio Cortzar, (2002),
   Letras en la red (2003), Letras al viento (2003), Homenaje a Oliverio
   Girando (2003), Nueva literatura argentina (2004), Territorio Sur (2004)
   y Nueva literatura argentina 2005, todas de la mencionada editorial.
   Ilustr cuentos del escritor y periodista Carlos Parodiz Mrquez
   (revista Sudestada). Es miembro activo de Surarte Artistas Visuales, con
   sede en Lomas de Zamora, Buenos Aires, y columnista colaboradora en el
   sitio web del diario La Unin (http://www.launion.com.ar).



=== Poemas      Tania Mara Cabrera Prez =================================

vuela corazn y psate en la encina,
conquista al pjaro y pdele sus alas,
vuela alma,
refljate en el estanque de los suspiros
y desmaqullate
muestra tu timidez
al costado de los desvalidos
brilla con tu eco,
vuela corazn
y en medio de la encina
recoge al alma del estanque
y fgate con ella
hacia la lujuria que vive en las nubes.

===

Me bebo la noche
con un retazo de hielo y
una coctelera de recuerdos,
me bebo la noche
con ansias y rumores,
bendita noche
que llega a m
para asegurarme que estoy viva,
la lengua absorbe sedienta todas las noches
de sueos,
y la garganta
traga
como una loca el sorbo de la sabidura
del sentir
mezclado con el cocuyo de la soledad,
me bebo la noche, comadre,
srvela lentamente y mrchate
djame llorar con ella,
djame emborracharme con la duda
y mrchate lejos,
no temas, comadre,
Slo los borrachos entienden al licor,
mrchate y cierra la maana con la llave
para que no la encuentre,
sigue tu paso y deja mi copa repleta
algn amanecer vendr
sin tener      que suplicarlo, sin tener que buscarlo.

===

De que me vale la habana
de que me sirve el recuerdo
si vuelvo el rostro hacia el dolor,
de que me vale sentirte como daga en el pecho
si no puedes hacer nada
unas piernas que se doblan al susurro
de tus muslos,
de qu color puede ser la tristeza
si la acuarela del diluvio
se acerca
se retuerce como cabra loca al viento,
de que vale el puerto repleto de ideas
y las anclas sueltas buscando donde asirse
de qu vale lo que vale
cuando el zapato rueda y rueda
cuando la risa atada a la corbata
decide asfixiarse para ser textura poltica de lo eterno.

===

Agosto me convida a pasear entre sombrilla de placer y capa de miedo,
las calles devuelven mi sonrisa disfrazada como polichinela travieso,
Calores que sacuden la piel y un matiz de atardecer entre tus cejas,
son muchos los reflejos y pocos los aconteceres
Agosto coincide con mi ardor y mis temores
paseo entre carnavales de sucesos
Y visto mi mejor traje para los encuentros
Agosto chorrea en la persiana y lo recojo cada vez en medio
de tu freno
en medio de mi cuerda tensa y lisa
Agosto canta con Neruda y fito pez anda desaparecido
hoy recuperaron mi suspiro entre papeles de reciclaje
y lo colgaron de la plaza para que seque su lamento.

** Tania Mara Cabrera Prez
   emiokan@hotmail.com
   Escritora, actriz y directora teatral cubana (La Habana, 1971). Ha
   escrito varias obras de teatro presentadas en Cuba y en Espaa, pas en
   el que reside actualmente. Tiene escritos varios poemarios y cuentos
   para nios.



=== Relatos      Flor Marina Ynez Lezama =================================

*** Polvo sois

Tan slo ayer el polvo yaca, sumiso, bajo mis pies. De vez en cuando se
atreva a invadirme como una polvareda, pero volva a rendirse, ante la
firmeza de mi paso. Con el tiempo aprendimos a conocernos. Yo poda
entonces adelantarme a sus desmanes, esquivar sus manotazos, usarlo como
camuflaje o carnada. Me confi de su docilidad, de su apariencia servil, de
su declaracin de derrota. Con el tiempo baj la guardia y l comenz a
urdir su estrategia de guerrilla. En silencio, penetr por mis poros,
escondindose en las grutas de mi cuerpo. Con paciencia busc el momento
preciso, cuando mi andar perdi fuerza y mis pasos firmeza. Ahora me someto
a diario a la tortura de sentir su risa, desde adentro, estremeciendo mis
huesos. Me resigno, rbol en ruinas, a esperar el da en el que yo ya no
ser yo, sino polvo bajo los pies de algn incauto que pensar que me
domina. Y sonro.



*** Alfonsina

La humedad y el ahogo le anuncian el inminente ascenso de la marea. El
calor, antes insoportable, comienza a sosegarla. Cierra los ojos e intenta
evocar el momento del naufragio. En su lugar encuentra una luz esquiva,
recndita, inasible; y a lo lejos el murmullo del oleaje, en el que a
ratos, cree escuchar algo que suena como su nombre. Asfixia las voces
apretando con esfuerzo sus manos contra los odos y se abandona al abrazo
final de la corriente. El agua mana ahora de arriba, como cascada, de los
ojos de una adolescente que aprieta con violencia a una mujer desnuda en
una camilla de hospital de pueblo. -Envenenamiento -le dice la enfermera de
guardia a la vieja que hace una hora no para de murmurar para s, algo que
suena como un nombre.



*** Manos, las de ella, las de l

Supo que era l desde el primer da en que sus ojos se cruzaron. Ella
jugaba a la rayuela en plena calle y l la atrap antes de que el traspi
que provocaron sus ojos negros se convirtiese en sangre y mugre. Lo am con
fidelidad y en silencio cuando la pubertad abri los botones de sus senos.
Sufri su indiferencia, padeci la distancia que la separaba de su cuerpo y
da tras da teji la red con la que poco a poco lo aproximara a su lecho.
Lo conoci ntimamente en la soledad de sus ardores insomnes, impregn de
su olor cada pensamiento, recorri una y mil veces, en la soledad de su
cuarto, el tnel que separaba a sus manos, las de l, del fruto del placer
anhelado. La noche de bodas no fue entonces sino la continuacin de las
fantasas que la haban convertido en mujer. l, que poco entenda de
asuntos metafsicos, se apart con brusquedad del lecho maldiciendo
aquellas manos, las del otro, que le haban robado la inocencia a su
pequea y le dejaban a cambio esa mujer usada y mentirosa que estaba a
punto de dejar.



*** Intermedio

R despert a las cinco, como de costumbre. A tientas, tom la mscara de
felicidad cotidiana que descansaba a su lado en la mesita de la lmpara. Se
la coloc en un suspiro y con sigilo baj hasta la cocina.

El olor del caf comenzaba a llenar la habitacin cuando apareci M baado,
perfumado, vestido con la ropa escogida por R la noche anterior. Se acerc,
le dio el acostumbrado beso de buenos das al aire, y se sent a la mesa.

Sucedi cuando servan el lquido en las tazas. El humo se fue colando por
las rendijas de la mscara de R, quien sin tiempo para reaccionar sinti
con espanto cmo la dicha matutina trocaba en llanto. Estir el brazo con
premura, para recuperar su alegra. Pero los nervios trajeron el equvoco.
Se vio presa de la ira que sola esconder detrs de la azucarera. Se la
arranc de un tajo, llevndose con ella trocitos de piel y se unt con
disimulo las noticias del da en las heridas. M, por su parte, no se
permiti interrupciones en su contrapunteo rutinario, ahora leyendo el
diario, ahora tomando a breves sorbos su caf.

El sonido del tren de las siete y media dio el aviso. Se levantaron a un
tiempo, recogiendo entre los dos la vajilla. Se dieron otro beso prfugo y
bajaron el teln, impacientes, avizorando ya el ltimo acto.

** Flor Marina Ynez Lezama
   flor_marina@yahoo.com
   Escritora, urbanista y pianista venezolana (Ciudad Bolvar, 1969). Ha
   publicado textos en revistas universitarias.



=== Poemas      lex Santiago Tupiza Aldaz ================================

*** 1

Quin convirti los toneles de vino en agua
el cuerpo en pecado
si es pan que debe ser multiplicado y repartido
sin dudas tenemos que amarnos
y embriagarnos desesperadamente
auque nos cueste morir en las cruces.



*** 2
    Dios su fe de ratas

Cuntas veces dios se habr intentado suicidar
en autocrtica o reproche
poco cambi el mundo desde el diluvio
primer borrador de nosotros
y como van las cosas
tal vez la fe de erratas durar toda la vida.



*** 3
    Mara Magdalena sus orgas

Amndose los unos a los otros
son ms que un triste andrgino
l es tres y es uno
ella es la que es
pero en su dulce orga
son ms que un triste andrgino



*** 4
    Los libros

Arden en Alejandra
arden a manos del cura y del barbero
en tu boca arden
como blasfemia /
como oracin /
como verga.



*** 5
    El Quijote sus sueos

Cuando el Quijote despierte
y no sepa si a quien suea es a Pierre Menard o a Cervantes
sabr que uno nunca baja dos veces
al mismo libro



*** 6
    El Quijote sus no lecturas

El Quijote no ley el Quijote
donde en arbigo se anunciaban todos los entuertos
sin embargo
sin equivocarse
a muerte combati a los gigantes
y en las ventas glorific a las putitas.



*** 7
    No sus exclusiones

Lejos del arca
hay suficiente agua para trazar
narcisos insolentes memorables.



*** 8
    Cristo sus crucifixiones

Es narciso
que el lago del cielo
lo mira con ojos de medusa.



*** 9
    Cristo sus fans

El cielo se cay en tus ojos
desde entonces te dejaron de gustar
las nalgas redondas de cristo



*** 10
    Dios sus amores

Sabe del mundo que fue
el que es
el que ser
Omnipotente
Omnisciente
Omnipresente
pero frente a los muslos de Mara
no fue ms que una triste palomita



*** 11
    Cristo maestro oral

Su lengua es una babel en destruccin
cuando se acerca al cielo
que tienes entre las piernas



*** 12
    Cristo sus escrituras

El mismo viento que borr
lo nico que Cristo escribi en la arena
levanta tu falda
y dejar ver su muslo irresistible
memorable.



*** 13
    Cristo su complejo de Edipo

suea en acostarse con la Virgen Mara
en sacar al sol la fehaciente sbana
en asesinar al padre
para que la vida que se escribe en agua no se lleve el agua.



*** 14
    Cristo el amor

El crepsculo cae como tierra echada por sepultureros
l acaricia el sexo de la mujer sin importarle acaso su menstruacin
ella palpa su verga
como lo hizo Gertrudis y santa Mara.



*** 15
    Cristo sus orgas

Todas las mujeres con las que no me acuesto
y confund con vos
les urge llamarme por nombres distintos



*** 16
    Habla el clon

Pobre Gertrudis nunca aprendi a destejer
si Yocasta hubiese tenido al menos un cuado
como Claudio
las cosas no son tan simples como parecen
yo por ejemplo
jams podr joder con mi padre o mi madre



*** 17
    Hijos del culo (1)

Cuando el cordn umbilical era el hilo de Ariadna
jams imaginamos que la otra punta estaba en el
                                    culo.

1. Se estima que en el dcimo tercer mundo, el 70 % de la poblacin actual
   ha nacido por el culo... (Bersuit bergarabat).

** lex Santiago Tupiza Aldaz
   alextupiza@yahoo.com
   Escritor ecuatoriano (Quito, 1975). Director de la revista Fe de
   Erratas, investigador del Instituto Francs Para el Desarrollo (IRD) y
   miembro del consejo editorial de la revista Lujuriarte y de la Red
   Latinoamericana de Poesa Ltigo.



=== Cuatro cuentos      Liza Rosas Bustos =================================

*** Multinacional

Como no estaba, me acomod a un bultito en la esquina, cerr los ojos y lo
pens.

As estoy, pienso cmo me gusta que acaricie el contorno de mi sostn con
sus dedos; cmo me gusta que se vaya extendiendo con los pulgares entre mis
senos hasta la punta de mis pezones; cmo me gusta pasear la lengua en el
arco bendito, ese que habita entre la pinga y el culo.

Lo imagino con la griega que sirve el caf en el Starbucks, con mi
compaera de curso hondurea Celeste y hasta con la morena jamaiquina, esa
contundente que hoy manejaba el autobs en el que me regres del trabajo.

Ah estn todas ellas, en desfile y en pelotas esperando coronarle con sus
entrepiernas la enorme pinga.

De repente, tras la morena se me cuela sin querer el mesonero japons del
restaurante Urban Wasabi. Luego aparece mi profesor ruso de filosofa 604 y
se pone delante de m, como en la entrada de las puertas corredizas me
cortan los pasajeros del metro, mientras me pregunto cundo coo es mi
turno, tambin para entrar.

No alcanzo y me desinflo antes de que se desocupen el profesor ruso y l.
Cuando me toca, lo doy vuelta en posicin carretilla, lo pongo en ancas
(como model involuntariamente el profe). Con disimulada rabia que l
parece disfrutar le doy enormes toallazos en las nalgas.

Entretando, la griega rubia cafetera, mi profesor ruso de filosofa y la
jamaiquina del bus aplauden, el mesonero del restaurante japons se
masturba. Celeste, por su parte, pone el dedo en la boca y lo chupa como
lolly pop.

Nos interrumpe el alarido involuntario de mi novio (todava en ancas), que
me despierta.

Qu bien. Est de viaje. Tengo el da libre y la cama para m sola. Tampoco
toca que me despierta con arrumacos.



*** Qu quiere que le diga...

Ahora que maneja con sus nietos a bordo su Peugeot del ao... ahora que sus
matapasiones comienzan a abultarse en las correspondientes coyunturas de su
cuerpo senescente... ahora que como annimo turista de tercera edad visita
los escombros de la salitrera fondeada por las arenas del tiempo, no me
diga que recin viene a medio acordarse de que un da... unos cuantos
escalafones atrs... joven y esbelto, con las arrugas borradas y un
impecable casco importado usted pas por ah...

No me lo diga, mi general, porque no se lo creo...

No me diga que a veces se le ocurre acordarse del pasado. No me diga que se
acuerda de que un da como hoy en el que se encarga de llevar a sus nietos,
se acuerda de que un da se encarg de llevarlos a los otros... a esos que
se quedaron y fueron reventados sin que nadie siquiera les sacase la
mordaza...

Y me dice que entre tanta carcajada de nieto se le asoma sin querer el
remordimiento por su carita de viejo rechoncho?

No me lo diga, mi general, porque no se lo creo...

Difcil se me hace que entre tanto desgaste de latas usted pudiese
encontrar rastros de su pasado, mi general... difcil se me hace que la
gran salitrera que hoy lo entretiene a usted y a sus nietos, esos que entre
tanto bullicio lo llaman tata, pueda traerle siquiera algn cmulo a la
memoria...

Difcil se me hace que entre las costras de su conciencia pueda usted
penetrar arrancando de tanta rabia y en la gente que lo apoya para que, de
soslayo, pueda usted aguaitar hacia adentro y rescatar una msera imagen de
lo hecho un poquito ms de 25 aos ms all de su inmediato recuerdo...
difcil se me hace, mi general, difcil se me hace, qu quiere que le diga.

No me venga con que no se acuerda no porque no quiera sino que porque no
puede... porque el xido del remordimiento le ha carcomido el fierro
inflexible de la memoria...

No me lo diga, mi general, porque no se lo creo.

No me diga que la culpa se le esparce como se le esparce el whisky por las
neuronas y entre tanto horror que se escama en los eventos no lo deja
ver... no me lo diga, mi comandante, no me diga que la culpa le embriaga el
recuerdo...

No me lo diga, mi general, porque no se lo creo.

Como usted tampoco crey lo del terror de ellas... de los ellos... de las
tantas ellas y tantos ellos que tal vez ni siquiera puedan atreverse a
penarlo, mi general... que tal vez ni siquiera puedan...

Para que sepa... slo para que sepa... hay un libro gordo llamado Paz y
reconciliacin que lo espera en las bibliotecas y en las libreras por un
mdico precio de $9.000... tal vez con ese odioso compendio usted pueda
darse un trago fuerte de informacin y refrescar la anestesiada memoria...

Esa con la que me viene hoy cuando... despavorido entre tanto nieto, cmara
de vdeo y vacaciones al aire libre de la patria que lo trata de defender
corre a refugiarse bajo el ltimo alero que puede redimirlo de la culpa por
cargar tan distrado aparato para almacenar recuerdos...

Hoy, cuando trata usted de distraerlo todo, mi general, con la vieja y
gastada cantinela de los remordimientos.

No me diga que con el desahucio y el sueldo de retiro no ha podido
comprarlo, no me diga que no ha tenido tiempo para ojearlo siquiera, mi
general.

No me diga que no ha podido recomendrselo a sus nietos para que hagan las
tareas de ciencias sociales del colegio...

No me lo diga, porque sencillamente no, no se lo creo.

Como tampoco creo en los cantos de sus nietos que se abren paso entre el
tierral salitrero para llamarlo una y otra vez tata, mientras los nietos de
los otros no son ni fueron, una estirpe borrada que gracias a la obra de la
que usted no puede acordarse, no tiene ni tendr unos nietos que puedan
llamarles ni paps, ni mams, ni tatas ni nada...

Simplemente por eso... por eso y porque le cre ya mucho es que hoy qu
quiere que le diga... hoy no puede decirme ms nada, mi general... no puede
decirme ms nada.



*** Objetos perdidos

Enkontr a un hombre sentado en una banka en la puerta de embarke de una
aeronave hacia Singapur. Yo haba estado leyendo unas revistas, rekoyendo a
mi amiga Mariana, kuando lo abist, sentado, kon kara de no tener rumbo
pero de llevar una karga enorme en la mente, y sin ISBN.

Obvio ke estaba en problemas. Kuando me acerk (ke konste ke no me acerko a
mucha gente pero este hombre en partikular kareca de ISBN), busqu
rekonektarlo kon sus konsortes afines por medio de mi ubikador porttil.

Mentira. Lo guard en el bolso. Es ke el personage en cuestin me pareci
ekxtiko.

Segn supe, los hombres sin ISBN parecan haberse extinguido hace aos, si
no decenios. No quise denunciarlo kon la polica solar. Esta era una
oportunidad ke no poda despreciar. No soy tonta.

Hombre Y (lo llamar as para distinguirlo de los hombres kon ISBN, los X )
me dijo ke trataba de eskapar de sekuestradores ke lo haban avistado
kuando se transfera desde Karolina del Sur. Tena kara de koreano pero
hablaba ingls sin akcento. Sonrea poko y andaba despistado. Pronto me
perkat de ke kareca de anillo de kontrato, lo ke fue peor.

O mejor.

Me detall ke haba estado tratando de eskapar de sus potenciales kaptores
ke lo venan siguiendo desde Australia, kon miras de sekuestrarlo. Al
llegar a Miami se vio obligado a tomar un avin a San Francisko konfiando
ke su kara de chino extranjerizado para despistarlos.

Pero la kaza kontinu.

Segn me kont, pudo divisar a los sekuestradores dos veces al mirar hacia
atrs (kuando una asistente le entregaba un aperitivo y kuando se levant a
abrirle paso a una de sus pasajeras de al lado ke deseaba evakuar el
vientre). Eran altos y aunke no alkanz a divisar sus ISBN, las
karakterstikas (ISBN pegados en la frente en forma vertical) le hicieron
pensar ke podran venir de un planeta ajeno.

No este, segn l.

El hombre sigui kon su kuento.

Al bajarse en Karolina del Norte, mir hacia todos lados y no vio a nadie.
Pero al tratar de ingerirse unos bajativos mir hacia un lado y haba una
mujer muy parecida a uno de los hombres ke le segua (tambin kon ISBN
vertical en la frente). Esta miraba fijo y pens ke podra haberse tratado
de kambiar el sexo kuando l no estaba mirando. Trat de preguntarle al
kantinero si la konoca, pero era un kantinero automtiko ke inform de
alkoholes y permisos para ingerir bebidas.

El hombre sin ISBN se sinti ms slo ke nadie en el mundo, segn kont
(arrankando de no saba kin hacia no saba dnde). Kiso volver a
Australia, pero tema ke en el viaje de vuelta, sus kaptores lo
identifikaran y de ah pudieran dar kon la identidad de la depositaria de
su kontrato.

Es usted importante?, pregunt sospechosa. Kul sera el motivo para
sekuestrarle?

"Soy uno de los pokos hombres ke kedan sin ISBN", sentenci, con lo ke
konklu entonces ke mis sospechas eran vlidas y ke todo akel tiempo
perdido no haba sido en vano. Haba resuelto el misterio de la falta de
ISBN.

"Nadie puede rekonocerle, saber de dnde vino y hacia dnde va. Tampoko
ubikarlo en la komputadora. Kmo es ke las azafatas dan kon su paradero?
Kmo es ke kamina tan tranquilo por los pasillos de la aeronave? Kmo
explika lo de darle el paso a la mujer ke se sienta a su lado? Cul es su
kuento? Tiene alguna misin especfica? Debe de haber ms personas ke se
perkaten de ke usted est pero no est", dije.

"Pokos se perkatan de ke yo estoy aqu sentado a su lado hablndole",
asinti l. "Desde ke todos tienen kdigos, gente komo nosotros no son ms
ke una masa, un oso urbano, un animal nacido en alguna galaxia lejana o sin
asistencia mdika ke koloke a uno un pobre kdigo de barra para poder
ubikarse por el mundo".

Vaya rareza. "Kmo es ke lo ubiko yo?".

"Puede ke seamos afines", kontest l. "Quiero decir ke de alguna forma,
generaciones atrs algn pariente suyo haya estado kon algn pariente mo".

Entonces fue kuando yo pens en mi kdigo ISBN kambiado al nacer por mi
padre gay y mi madre lesbiana quienes dejaron fuera el dato ancestral. Me
ir a la base de datos, pens. Kiz si la invoko mi ancestra resuelva el
misterio.

En eso estaba kuando divis la aeronave de Mariana ke rpidamente se
tradujo en su figura. Kise pedirle un kontakto al hombre Y, pero fue
imposible. Mariana me ahogaba kon diskulpas. Kuando volv a mirar ya se
haba marchado.

Recib respuestas de mi ancestros ke datan del 2005 DC. Dice ke mi
progenitora no me koncebi, ke s don un huevo porke estaba estudiando y
no le alkanzaba para la renta del alkiler. Alkiler significa, pagar dinero
por un espacio donde, por akellos tiempos, se viva, segn pude konstatar.

Lo ke no s es si estaba fekundado o no.

Lo ms raro de todo es ke s del koreano, lo siento patearme las sienes
kada vez ke lo menciono. S ke de alguna u otra forma est cerka.

Por favor, si usted puede ofrecer pruebas de ke lo konoce, srvase a
kontaktarme. Necesitar una prueba de ke usted est kontratada kon el
koreano o ke no es uno de sus sekuestradores.



*** Mentira

La soledad no es una mujer. La soledad tiene sabor a mentol y el color azul
de la piedra. Se siente como un agua muy fra que te araa los talones,
despus te va subiendo por las entrepiernas, por la ingle para esparcir sus
tentculos sobre los senos, hasta la punta del pezn.

Entonces tus msculos (del ovario al corazn), se humedecen mientras se
queda instalada (diestra ella) en calidad motora, dndote punzaditas de ese
dolor agridulce como el que te da el gas lctico tras una semana de
abdominales.

Nah. La soledad puede ser tambin amarilla... como el pip que se nos
escurra cuando ramos nios despus de que no alcanzbamos a llegar al
bao, cuando no aguantbamos ya ms. Primero vena la soltadera de
msculos, luego esa dulce tibieza y relajacin (quin puede olvidarla),
seguida por la humedad que se explanaba en las extremidades, antes por
supuesto de que se nos enfriaran los pantalones y las plantas de los pies
mientras preparbamos la cara para darla, meados, ante los ojos acusadores
de algn adulto...

Insisto. La soledad no es una mujer. Es ms bien como las piedrecitas de
las cuestas, que de a poco se te van metiendo en los zapatos rotos cuando
las caminas. En un principio incomodan y duelen. Pero a fin de cuentas
sucumbes a ese sedante dolor, te sales acostumbrando ya sea porque da
flojera joder el ritmo de la caminata o porque este dolorcito posee un
significado ms grande que t y tu zapato.

La soledad es como un condimento desconocido que engulles sin darte cuenta,
hasta que sientes su sabor impertinente desde la punta de la lengua a la
ltima curva de los hoyos de las narices... tipo wasabi japons, pero
insisto, de color azul piedra.

Quiz es importante encontrarme sola cuando estamos las dos (la innombrable
azulina y yo), conviviendo sin distracciones de trabajos, de exigencias
familiares, de amigos, de fiestas y viajes al extranjero que un poco te
tuercen la mirada hacia fuera... Esta vez estamos confinadas a un
territorio familiar, para conocernos y darnos la mano.

Pero qu pinche mano si no la tiene? Insisto. La soledad no es una mujer.
Nos han (nos hemos) fabricado una idea de ella como fabricamos a la Virgen,
a Dios y al Espritu Santo. Hasta la hemos colocado dentro de un nombre
para que su zarpazo sea menos ingrato.

Si as fuese, me hablara y no lo hace. La que se habla a s misma soy yo
dentro de esta inmensa cueva monta-ecos, tritura-egos, zapatea-almas
llamada soledad... un crevice... cmo se dice en espaol? una trizadura
cubierta por nieve a la que ingresas de a poco sin darte cuenta hasta que
ests jodida de la cintura para abajo...

Puede que al descender orinada al vaco mentolado, con zapatos repletos de
piedrecillas, saboreando una masa de 100 gramos wasabi, encuentres un
orificio que te muestre otra vez un pedazo de luz.

Pero si miras con cuidado, mucho cuidado a travs de la luz, podrs divisar
(en una esquinita agazapada) una nueva cuesta polvoreada de piedrecillas,
el paisaje de una montaa blanca e inocente con una trizadura asolapada...
un bao inaccesible o un condimento nuevo, esperando un descuido tuyo para
que le hinques el diente.

** Liza Rosas Bustos
   sup7@aol.com
   Liza Rosas Bustos (Valparaso, Chile, 1969) reside en Nueva York (EUA).
   Ha colaborado para el peridico literario Puente Latino de Nueva York y
   forma parte del Espacio de Escritores del Bronx Writer's Corps. Cuentos
   suyos han aparecido en las revistas Hybrido (Departamento de Espaol en
   City University of New York) y Conciencia (Universidad de Nueva York).



=== Desde otras voces (extractos)      Norma Segades-Manias ===============

*** Las madres

                                                          "Ya no es verano.
                                                              No hay Dios".
                                                                 Edith Goel
                                                         (Argentina-Israel)

Danzan al son del viento.
Danzan con un manojo de memoria
trenzado en el cabello, prendido en la solapa.
Danzan en los umbrales de un insomnio que devora retinas,
que adivina los cuerpos pudrindose en la entraa del agua turbulenta,
que denuncia las llagas gestndose en los huecos de las noches sin dioses,
que reclama al silencio su azul cosmogona de esperanza,
vagando por los jueves en la plaza del miedo
ante un pueblo que inventa absoluciones,
que indulta las afrentas.

Danzan sobre su llanto
al ritmo de la lluvia en las baldosas,
al comps de esos nombres que no quiebra la furia
con sus rabos de enconos clandestinos desciendo relmpagos,
ni la boca asesina consumando rituales de harina fraudulenta;
que no rompe el sigilo de uniformes reptando por senderos impunes
ni la iglesia ocultando la identidad secreta del verdugo
ni la letra amarilla escribiendo otra historia
ni la calumnia alzando sus estigmas
ni la hirsuta impotencia.

Danzan entre el ultraje,
danzan sus terquedades insolentes,
danzan entre recuerdos, entre antiguos retratos,
entre gestos de infancias inocentes encendiendo sonrisas.
Renacidas al mundo desde las hendiduras de sufridas placentas,
paridas por los mismos que parieron sus muslos hace espesos veranos,
delatando los odios que acribillaron pjaros dormidos
cuando urda la angustia sus tramas de desvelo,
cuando se rebelaron los geranios
y comenz la ausencia.



*** Los drogadictos

                                            "...bebo del llanto de la noche
                                           y del amargo abismo del olvido".
                                                        Lina Zern (Mxico)

Noche a noche los cercan los temibles espectros que impone la agona
en el advenimiento de todos los abismos absolutos,
entre los aguijones
que decretan sus muertes solitarias,
su identidad de ojeras sobre un estanque quieto
donde el agua no agrede las matrices de arcilla
ni la rabia se quiebra en bofetadas
ni oscuras cobardas
profanan las verbenas que no ha querido degradar el viento
cuando rompe corolas con el ltigo impune de sus alevosas.

Alguien queda llorando sobre briznas de sueos cuando ellos alucinan,
cuando se evaden voluptuosamente de tantas orfandades,
cuando vagabundean
por regiones de cielos turbulentos
y las luces salvajes derrotan las memorias,
les tienden emboscadas de euforias amarillas
y todo el corazn se les desboca
y el delirio est cerca
y un reguero de insectos les traspasa las mentes trastornadas
como un pual de jade inmolando tributos al dios de las vigilias.

Alguien queda temblando debajo de los puentes que ocultan inmundicias
Alguien queda temblando las enajenaciones de las fiebres.
Alguien queda temblando
fragmentos de anatemas cenicientos,
jirones de esperanza que no tienen refugio,
hilachas de cordura que rasg la desdicha,
telaraas de antiguos hematomas
aullando en la intemperie
mientras ellos remontan la altura merecida de un milagro
porque, en todo el sollozo, no hubo un muelle de luna donde amarrar sus
      [vidas.



*** Las callejeras

                                                        "Com teia de aranha
                                                          cao os pesadelos
                                                               dos sonhos".
                                                    Eliane Fonseca (Brasil)

Las noches son groseras como su pobre infancia hurfana de ternura
librando su batalla contra las ominosas pesadillas
donde el odio las vence
y ellas deben batirse en retirada
para buscar de nuevo refugio en las esquinas
y cubrirse de harapos la elocuente cintura
evitando que aprecie el apetito
su condicin de hembras,
su cualidad de vulvas disponibles para el sexo injuriante
que deambula las calles con su paso de sombra solapada y desnuda.

Tienden lienzos viscosos para impedir que el hambre atraviese su angustia,
compendian estrategias que les permitan continuar intactas
en esa geografa
donde la sangre gime a borbotones
y los puos se imponen a pura prepotencia
y el pegamento enciende un mundo sin penurias
ms all de sus secos horizontes,
ms all de las pieles
que capturan sus cuerpos en la callada edad del desamparo,
ms all de los huecos que dejan en el alma las penas insepultas.

Pero no es suficiente un cazador de sueos para frenar la furia
ni el insomnio obstinado patrocinando un velo de inocencia,
algn rumor de alas...
cuando todos los ngeles custodios
mueren en la inclemencia de oscuros escondrijos,
transidos de tristezas que no admiten disculpas,
y la escoria anda libre por las calles
ofreciendo monedas
a cambio de sus bocas insolentes urgiendo los orgasmos,
a cambio de sus muslos, sus pubis inviolados, sus nacientes lujurias.



*** Los soldados muertos.

                           "...arrojados en la memoria que chilla y patalea
                                              devorado por un olor a muerto
                                           imposible de despegar con nada".
                                                       Carla Vidal  (Chile)

Siempre estarn yaciendo en su piel carcomida por los dientes del lobo,
porque los chocolates no llegaron al hueco de su ultraje
y nada estuvo cerca
cuando la noche, a paso de gangrena,
devoraba muones con sus fauces de escarcha
y los dioses urgan su cuota de despojo,
el diezmo de homicidios cotidianos
que ordena su estatura,
su identidad de crtalo que repta acorralando sueos
mientras el mundo observa, mientras los templos rezan, mientras rugen los
      [odios.

Siempre estarn yaciendo en esas soledades de profundos insomnios,
celosos habitantes de sus rotundas muertes en trinchera,
cubiertos por la nieve
como si fuera un velo funerario,
como leves sudarios sobre rostros rodos
donde el miedo demora los rictus del asombro,
donde la historia muerde sus traiciones,
donde la indiferencia
negocia cada llaga contundente, cada cogulo inerme
y el silencio es apenas otra infamia lloviendo sobre sus promontorios.

Propietarios de tumbas que no engendran corolas porque hasta el suelo es
      [srdido,
dueos de las races de sus nombres renunciando al olvido,
suturando las venas
degolladas por filos mercenarios
en el tiempo del fro, en la hora de las splicas,
cuando el hambre alcanzaba la altura del sollozo,
la guerra era ese vrtigo quemante,
la oscura pesadilla,
una cruel petulancia enredada en maraas de estrategias
y ellos esa centuria de ternura indefensa amartillando el vmito.



*** La sobreviviente

                        "Doy vuelta al forro viejo de un poema de posguerra
             y encuentro un pasaje amarillento al pas de las lucirnagas".
                                                       Marina Aoiz (Espaa)

Ha extraviado el enclave de los altos caminos que conducen al alba
y ha olvidado los nombres con que el mundo atestigua los senderos
que engendran armisticios
despus que los misiles rigurosos
horadaron, cobardes, el vientre del planeta,
acatando las rdenes que reclamaban llagas,
que demandaban clices de sangre
para saciar la furia,
en tiempos en que el puo quebrantaba los dientes del despojo
y la guerra era un prpado nutriendo las vigilias con ubres de venganza.

Pero sospecha, a veces, que sus sueos se han puesto a remendarle el alma,
sospecha que an es hora de dar vuelta la trama desvalida
de todos los naufragios,
de encontrar el pasaje clandestino
hacia esa desmesura total de las lucirnagas
donde asume el delirio la edad de las fogatas.
Entiende que an es tiempo de negarse
a aceptar connivencias
y aunque la sombra rueda adversamente los dados del presagio
su misin es fundarse envuelta en un rebozo de implacable esperanza.

Prepara talismanes que iluminan su cielo con aristas de lava,
arroja sus sollozos a los hondos calderos de la noche,
enciende los conjuros
para que nada puedan los demonios
contra sus amuletos de muertes amarillas
y sus voces secretas entonando plegarias.
Y explora la textura de los das
buscando cicatrices,
la huella de los prticos discretos que ocultan el destino
a pesar de la lluvia pariendo sus ausencias de pena amordazada.



*** Los ciudadanos

                                     "Intento hacer pedazos esta angustia".
                                                  Ingrid Roldn (Guatemala)

Hijos de un desengao que desampara el alma y no tiene remedio,
avanzan lentamente con fatiga de llanto contenido,
avanzan con sus penas,
avanzan bajo el peso de las dudas,
de haber dilapidado su confianza a mansalva
cuando las libertades eran un breve sueo,
la vergenza caba en una lgrima,
golpeaba la sospecha
los pmulos desnudos de la noche
y el estallido seco de una bala sin nombre desnucaba los miedos.

Hijos de aquellos das en que andaba la patria sangrando en el silencio
y negras mariposas libaban de profundas pesadillas
y frreos ideales
se calzaban pancartas insolentes
para amputar la infamia con un filo de abismos
o abatir codicilos con mandobles de viento
y arrogantes ejrcitos de sombra
alzaban proscripciones
desde la arquitectura de ese agravio que sucumbi en otoo
ante una muchedumbre de palomas heridas socavando cimientos.

Avanzan de rodillas sobre esta democracia de mezquinos preceptos
fundada en las entraas de todos los principios lacerados,
fundada en la mentira,
en la orfandad de fbricas hambrientas
compensando las bajas a gesto de subsidio,
estableciendo alianzas con cielos extranjeros,
numerando sus lunas de deshonra
mientras iza promesas,
mientras inventa cepas de esperanza en su clave de exilios
y ellos saben que acaso han de vivir maana su muerte a contracielo.



*** La mujer golpeada

                                                      "Ella habla del agua,
                                                      del fuego y de la luz
                                        y pone a trabajar todos sus muertos
                                           para quitar malezas y mordazas".
                                                      Nora Hall (Argentina)

Quiere huir de la noche, evadir la deshonra,
ausentarse del mundo;
desertar de la hondura de este infierno
donde los golpes caen como cae la sombra o cae la llovizna
maltratando los pmulos con zarpazos de afrenta desvelada,
con rfagas de clera perversa exonerando puos.
Quiere dar testimonio de tanto desamparo inmolado al desprecio
cuando estallan los miedos rigurosos,
cuando las orfandades
se ocultan bajo sayos de hostiles novilunios.

La voz vuelca promesas, pero ya no las cree
aunque invoque crepsculos.
La voz escancia pactos de roco,
empecina palabras, restaura compromisos, congrega juramentos,
propaga los convenios en torrentes de frgiles vergenzas,
pero ella ya no encuentra la esperanza entre tanto perjurio.
Alguien llora a lo lejos con un llanto que eclipsa su nombre de derrota
hundido en el asombro de su propia agona
pero ella ya no escucha
las slabas ahogadas por cogulos desnudos.

Atraviesa relojes con su insomnio en hilachas,
su demencia en mendrugos.
Cruza la estupefacta alevosa
como el cauce de un ro desbordado de pena naufragante y amarga.
Avasalla la ausencia con pies de dignidad empecinada
sobre esa latitud a contrasueo que orilla los sepulcros.
Y aunque rueden los besos sobre su piel sin luna, sobre su sed sin tregua,
abdic a la piedad de las mordazas,
proscribi los silencios,
desterr a la intemperie su ternura de musgo.



*** El desterrado

                                         "Mi piel se adhiere a tu aliento".
                                                    Damia Mendoza (Ecuador)

Lejos de sus races, amaneciendo al sol de su destierro
con dolores de sombra pulsando en los agravios,
camina la sintaxis de un idioma reseco que demanda el orgullo
como visa imperiosa
para admitir sus pasos bajo un cielo
excluyente de todos los naufragios,
receptor de los sueos
invasores de luna en las noches aquellas cuando todos callaban,
prometedor de sitios donde no anda la vida
desorbitando hambrunas en los nios, arrasando salarios.

Pero su piel no entiende las ardientes razones del racismo
ni abdica a la insolencia de su oscuro legado
ni evade la nostalgia ante desnudas fauces de bestias subterrneas
regurgitando insectos
vestidos de overoles o corbatas
con rumbo a sus urgentes calendarios;
y erige soledades
y construye su canto junto al cordaje trmulo de una vieja guitarra
y la msica es triste como cada derrota
y un aroma a distancia contundente precipita presagios.

Y resiste a pie firme la embestida de cercos y cerrojos
que le niegan acceso a un rito hospitalario
porque sabe que nunca habitar otro feudo donde ella lo reciba
con su gesto de patria,
su regazo de madre desvalida,
sus ubres de pezones desgarrados;
aunque a veces, de pronto,
en mitad de los trenes, al dar vuelta a una prisa, al cruzar un insomnio,
un fragmento de ceibo le indulta la memoria
y su mirada es como un rbol muerto que se deshoja en llanto.



*** La hambrienta

                                                  "Qu ser de la criatura
                                              entre la maana y el silbido?
                                                   Bella Ventura (Colombia)

Ella es un logaritmo, un ndice en las sombras,
la cifra que no cierra.
Ella no es ms que un gesto remendado
incrementando el censo de cucharas vacas y vacunas urgentes
con que el dedo asesino contabiliza cada pesadilla,
cada cruento final de esos delitos que no admiten condena...
hasta que los abismos se derramen por calles pulcramente sumisas,
clamando por su angustia silenciosa,
aullando desde el fondo
con las voces del fuego crepitando tragedias.

Ella no vale nada ante el lgebra estricta.
Es slo una molestia,
la piedra en el zapato de un ministro
que disimula todas las huellas del naufragio, los rastros del mendrugo,
con sus uas pulidas, con sus calculadoras implacables,
con su intimidatorio veredicto de ilcita hipoteca.
Ella es un porcentaje inscripto en los tratados que fraccionan el agua,
devalan la vida a pura fiebre,
subarriendan los sueos,
mientras el mundo instaura murallas y compuertas.

Ella slo es un nmero, el guarismo descalzo,
la estadstica seca.
Ella slo es un punto en el diagrama.
Nunca tuvo una hogaza de pan hospitalario que calmara el sollozo
ni un manantial de avena donde saciar el hambre combativa
ni un perfil de alfabeto sedicioso excavando trincheras
ni un horario prudente donde alzar barricadas ante tanto exterminio
ni un silbo sealndole el regreso
al refugio en andrajos
donde muerden su cuerpo las muertes verdaderas.



*** El mendigo viejo

                                           "Uno se muere de cualquier rbol
                                                        de cualquier piedra
                                         en cualquier piel uno se muere"...
                                         Selfa Chew (Mxico-Estados Unidos)

Tal vez antes del hambre fallezca de intemperie,
tal vez lo quiebre el fro.
Tal vez se desmorone entre redomas
que ahoguen, finalmente, su memoria aturdida por espesos brebajes.
Tal vez desaparezca por la puntada abierta en el reverso
como un tapiz de urdimbre desgarrada por zarpazos oblicuos
o se muera noms de su desnuda muerte, su muerte ineludible
y la gente enarbole indiferencias
ante su piel de andrajos
y acaso ni celebre los rituales propicios.

Tal vez lo decapite un filo de relojes,
un mandoble de olvidos.
Quizs su miserable anonimato
-esa errante mirada de fantasma agobiado por insomnios y lunas-
increpe hasta los huesos al alfabeto oscuro de la sangre
cuando el linaje engendre sus historias de espermas fugitivos
y alguien venga a buscarlo entre los desperdicios de una calle cualquiera,
reconozca una estra de familia,
un gesto irrepetible,
un aire inexorable en el rictus preciso.

Tal vez muera esta noche, de espaldas en la escarcha,
hmedo de roco,
descalzamente sucio de terrones;
un perplejo difunto de barba enmaraada y piojos en jauras,
sin un diezmo de pena para entregarle al silbo del barquero,
sin un breve retazo de agona donde encender el grito,
yaciendo, simplemente, como yacen los muertos, en mitad de la vida,
alucinando una comarca agreste,
un sitio a contraviento
donde lo encuentre el alba con los ojos vacos.



*** El demente

                                                   "Goleta a la deriva soy,
                                            nufrago en una gota de barro".
                                                Roco Castro Morgado (Per)

Mira pasar las horas asediado por rfagas de pupilas vacas,
de grageas puntuales,
desde esa soledad de quien no tiene ms que su silencio
y el denso desvaro de una mente reseca
y delirios alzando barricadas.
Ha ampollado las plantas del fastidio
de tanto andar vagando por vrtigos rituales
mientras fundan insomnios los espectros que arrastran su condena,
mientras alguien custodia,
mientras alguien lo llama detrs de los azogues con un nombre en hilachas.

Mira pasar los das tendido en los jergones saturados de piojos
que trepan por las pieles,
que anidan en la ropa y se adhieren al pelo desprolijo
con su sed insaciable, su avidez de parsito,
su hostilidad de trompas temerarias.
Mira gotear el tiempo en las clepsidras
apretando sus manos de espasmos impacientes,
tejiendo pesadillas de las que nadie viene a despertarlo
porque anduvo la muerte
saqueando el patrimonio de su frgil cordura con sigilo de araas.

Mira pasar la vida entonando salmodias de demencia absoluta,
urgido por las sombras,
apremiado por pasos que recorren las sendas de su infierno
seguido de una corte de cautelas precisas
o parquedad de sangre alucinada.
Porque no existe un hueco en los milagros
para su dinasta de extraviadas matrices,
porque no puede huir de sus demonios en la grupa del sueo
ni edificar la dicha
ni aullar por un consuelo en la profunda noche, llagado de nostalgias.



*** El manifestante herido

                                          "A la ltima alba huele el viento
                                        y no puedes protegerte de las balas
                                                   escudarte de la muerte".
                                             Helena Ramos (Rusia-Nicaragua)

Como un pjaro ciego embistiendo cristales de escarchas avarientas,
como un pjaro ciego,
escucha en la distancia el coro de metlicos aullidos
con que la noche llama a ese musgo agrietado
que inaugura silencios en su boca.
Como un pjaro eternamente ciego,
extraviado en ramajes de injurias y traiciones,
despendose al fondo de un abismo devorador de sueos
donde asedian el alma
desnudas telaraas de urdimbre en laberinto y gangrenas viscosas.

Se le escapa la sangre en oscuros regueros de muerte a la deriva.
Se le escapa la sangre
huyendo de ese hueco agraviado por plomos contundentes
cuando sus convicciones entonaban consignas,
subvertan el vuelo de palomas
y el desempleo hera escaparates,
reclamaba salarios que eludieran mendrugos,
demandaba con nervios destemplados un trozo de justicia,
una pizca de orgullo
que evite la vergenza de andar peregrinando con ojos de limosna.

Porque el mundo no sabe el precio que se paga por sucios armisticios,
por parir una patria
a un destino ms digno que esta historia con harina en menguante,
por un mnimo espacio de pulcras rebeldas,
por mudos horizontes en derrota.
Porque el mundo no sabe de verdugos
ni sabe de su espanto tendido en los enigmas
ni sabe de su pena masacrada por los perros del odio
o el nombre de sus miedos,
porque el mundo no sabe que hay vuelos quebrantados al borde de la sombra.



*** La escritora

                                 "... porque hasta el ltimo hlito de vida
                                          voy a aferrarme a la conciencia".
                                                  Leticia Ricrdez (Mxico)

La voz estalla en huecos de conciencia
con un gesto de espiga reclamndole al siglo sus silencios culpables.
La voz se eleva triste, sin ritmo de panfleto admonitorio
ni cadencia de muerte multiplicando cogulos
ni palabras convulsas.
La voz busca engendrarse
con semen de fogatas pulsando en la vigilia,
en el cntaro azul de una esperanza ejercida a mansalva.
La voz quiere ser clara como el agua en la lluvia o la luz en la aurora.
La voz quiere ser largamente pura.

Pero ella no suscribe al disimulo,
renuncia a los secretos, abdica a los disfraces, reniega de mordazas.
Entonces ya no puede consentir los dolores encrespados,
admitir los vendajes que ciegan las pupilas,
omitir la denuncia.
Entonces se apasiona,
entonces se derrama como un blsamo tibio
entre todas las llagas rigurosas, entre todo el agravio,
entre todos los odios que invaden la intemperie cuando la vida exhibe
sus colmillos de eclipses y penumbras,

inventa algunas treguas tutelares,
alguna fe propicia que le encienda horizontes a pesar del espanto,
algn sntoma breve de escasas indulgencias malheridas,
un resto de plegaria agazapada
que funde otra liturgia...
Pero en el fondo sabe
que algo viene creciendo a travs de la pena
que, ms all de la quietud del viento, el hambre anda en jauras,
que tiene el corazn de pie en las coordenadas del ms hondo cansancio,
que tiene el corazn sobre la furia.

** Norma Segades-Manias
   segadesmanias@uolsinectis.com.ar
   Escritora argentina (Santa Fe, 1945). Educadora, escritora, guionista
   radial y codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe. Ha publicado
   Ms all de las mscaras (1989), Mi voz a la deriva / Habitantes del
   Paisaje (1990/91), El vuelo inhabitado (1990), Tiempo de duendes (1991),
   El amor sin mordazas (1992/95/2004), Crnica de las huellas (2000/04),
   Un muelle en la nostalgia (2001) y A espaldas del silencio (2002). Ha
   recibido, entre otros, el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni
   (1988), el Segundo Premio Nacional Plaza de los poetas: Jos Pedroni
   (1989), el Primer Premio Regional Edicin Rosalina Fernndez de Peiroten
   (1990), el Primer Premio Internacional Edicin Villa de
   Martorell-Barcelona-Espaa (1992), Diploma y Medalla Distincin
   Internacional Alicia Moreau de Justo por su actitud de vida (1999), y el
   Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por su meritorio aporte a
   la cultura (1999).



=== Relatos de Furia del discurso humano      Miguel Correa Mujica ========

      (Nota del editor: los cuentos que presentamos a continuacin forman
      parte de la novela Furia del discurso humano, del escritor cubano
      Miguel Correa Mujica, cuya publicacin este ao, por parte de
      PurePlay Press [http://www.pureplaypress.com/spanish/index.html],
      precede al lanzamiento de la traduccin al ingls, que ha sido
      anunciada para el ao prximo. Un adelanto que ofrecemos a nuestros
      lectores gracias a la gentileza del autor, viejo amigo de la Tierra
      de Letras).

*** El polizn

"Escrbeme pronto. Necesito tus cartas. Quien desea ms que escribirte,
besarte, tu hijo, Ismael" fue todo lo que escribi como despedida a aquella
carta. Dobl la hoja en tramos longitudinales y la introdujo en el sobre de
fabricacin casera. Dolorosamente anot la direccin en el sobre, con
trazos fuertes e irregulares que revelaban su profunda nostalgia. Coloc el
sello en la esquina superior derecha y engom el cierre sin llegar a
cerrarlo.

Entonces se extendi a la larga sobre el sobre, introdujo las piernas, las
manos, el esternn y su lacerante fatiga. Cerr el sobre engomado y esper
en silencio aguantando la respiracin. El camin del Correo Areo pasara a
las cinco de la tarde a recoger las cartas.



*** La dosis

De quien nunca lo hubiramos sospechado era de Faustino, el viejo raqutico
del apartamento siete.

Faustino viva solo haca veinte aos, o solamente en compaa de nueve
gatas pestilentes que l consideraba su nica familia. Su esposa haba
muerto de ttanos en ese mismo apartamento, y l jams mir para ninguna
otra mujer. No tuvieron hijos. El viejo trabajaba todava a pesar de su
delicada salud. Su entretenimiento favorito era leer novelas policacas.
Quien no lo conociera de otros tiempos, bien hubiera podido pensar que se
trataba de un mudo: no hablaba con nadie, ni siquiera saludaba a los
vecinos con los que por casualidad se tropezaba en la escalera. Siempre fue
enemigo de los chismes y de los enredos que plagan nuestro barrio. Entraba
y sala de su apartamento como un fantasma. Evitaba todo tipo de encuentro
con nosotras y no reciba visitas de ningn tipo.

En el edificio se corran rumores de que tena de esposa a una hermosa gata
barcina. Pero en rigor lo nico que se saba de l era que padeca de
lceras y que tomaba infinidad de pastillas para la acidez. Por eso cuando
lo vimos por la televisin atado de pies y manos mientras lo describan
como un agente del enemigo, no lo podamos creer. Ese no era el Faustino
que nosotras conocamos.

Y para cerciorarnos si en verdad era Faustino el que mostraba la televisin
y no alguien con un parecido fsico extraordinario, fuimos hasta su
apartamento; empujamos la ventana del patio y entramos. Registramos toda la
casa y hasta aprovechamos para echarle comida a las nueve fieras, que
estaban, pobrecitas, muertas de hambre. Todo estaba como l lo tena
siempre o sea, sucio, regado, con la losa sin fregar. Lo nico que nos hizo
pensar que sin lugar a dudas el sujeto de la televisin era Faustino fue el
frasco vaco de pastillas para la lengua. Parece que el pobre viejo se
qued sin pastillas y le dio por ponerse a hablar. Pero eso le pasa
solamente a Faustino, por ser tan poco sociable y tan hurao. Si l nos
hubiera pedido una de esas pastillas a cualquiera de nosotras, con mucho
gusto se la hubiramos dado.



*** La estrategia

Los Borrotos eran dos viejos profundamente religiosos, cuyo nico pecado
era el de ser dos infatigables fumadores. Un cigarrillo perpetuo en
aquellos labios regordetes era la mejor prueba de la existencia del Diablo
y a la vez, el nico hbito que compartan con los vecinos. Lean la Biblia
entre grandes humaredas. A veces, los viejos dormitaban con la Biblia
abierta entre las manos con los cigarros encendidos sobre las pginas.
Entonces las columnas de ceniza se encorvaban sobre los prrafos cansados
del Libro Sagrado, el que mostraba ya innumerables quemaduras sobre su piel
blanqusima.

Los Borrotos salan los domingos a predicar el Evangelio. Tocaban en las
casas y si se les invitaba a entrar, hablaban y fumaban en una especie de
delirio alucinador. Nadie los tomaba muy en serio pero no era fcil escapar
a sus sermones dominicales. El Partido los haba amenazado con la crcel si
seguan con sus actividades proselitistas. Pero, no hablaba la Biblia
misma de los sufrimientos que implicaba pregonar la palabra de Dios? Se
iban a intimidar ellos ante la furia pagana que hasta el mismo Jesucristo
haba sufrido en carne propia? De ningn modo. Por lo que el acoso del que
empezaban a ser vctimas estaba plenamente justificado. La primera vez que
fueron detenidos, ellos mismos sugirieron a la polica que los podan, si
queran, fusilar. Que ni ellos mismos podan hacer nada por dejar de
predicar. Ante semejantes salidas, los Borrotos fueron dejados en libertad
fsica pero sobre ellos se cerni la vigilancia ms escrupulosa.

Los dos viejos seguan saliendo los domingos con la Biblia bajo el brazo y
sendos cigarros en las bocas. Las quejas de los vecinos provocaron nuevas
amenazas y nuevos arrestos. Los Borrotos llegaron a convertirse en un
verdadero dolor de cabeza para las autoridades municipales, quienes haban
agotado ya su arsenal de medidas represivas contra los viejos. Casi
renuncian a desactivarlos cuando el Partido supo, a travs de sus fuentes
de informacin, que los Borrotos no podan funcionar sin cigarros. Por lo
que un plan se puso en marcha inmediatamente: el mdico familiar prohibi
terminantemente la venta de cigarros a los dos viejos alegando que ambos
estaban a punto de contraer una extraa y peligrosa enfermedad pulmonar.
Los Borrotos emitieron sucesivas quejas a las autoridades competentes pero
siempre reciban la misma respuesta: "mente sana en cuerpo sano", "nuestros
ancianos ostentan los ndices ms elevados de longevidad del continente
americano gracias a nuestra preocupacin por la medicina preventiva". La
falta de tabaco haba recogido a los viejos de un modo sorprendente.

Y entonces ocurri el milagro. Al principio, sin que el viejo se enterara,
la vieja arranc dos hojas del Libro Sagrado, ideales para fumar, y enroll
con ellas varios cigarros. Despus, pidiendo permiso al Seor, arrancaron
varias hojas al Gnesis y, prometindose no volverlo a hacer, enrollaron
con ellas otros cigarros. Al mes faltaba el Libro Segundo de Moiss y el
Levtico.

Despus, siguiendo una tabla de prioridades, fueron mutilados el
Deuteronomio, los Salmos, y los Hechos de los Apstoles. En seis meses, la
nica Biblia en todo el vecindario qued reducida a sus dos tapas.

Los Borrotos dejaron de salir los domingos a predicar el Evangelio.



*** Polifemo

El nio haba nacido con un extravagante defecto fsico: tena un ojo de
ms, convenientemente ubicado en la parte posterior del crneo. Al
principio, los mdicos trataron de extirprselo pero el tercer ojo estaba
conectado a los dems ojos por el mismo nervio ptico: arrancrselo hubiera
sido dejarlo ciego, por lo que se le dej su ojo de ms mientras se le
observaba peridicamente. Los padres del nio eran dos campesinos que se
haban hecho hasta famosos con la anomala de su nico hijo varn.

Los mdicos estudiaron el caso durante varios aos hasta que pudieron
comprobar que la visin del tercer ojo era incluso mejor que la de los ojos
faciales. La nica inconveniencia que el tercer ojo le haba trado era un
incmodo apodo que le gritaban los muchachos y los vecinos del barrio: todo
el mundo lo conoca por Polifemo y as lo recogieron los textos de medicina
del pas, el nico en el mundo que contaba con tan extrao ejemplar. Por lo
dems, el tercer ojo (sin prpados y permanentemente abierto como los de un
pez) le era en extremo til: el nio andaba siempre prevenido, alerta ante
la menor canallada, incluso cuando dorma. Su pasatiempo favorito era
atrapar las moscas que, distradas, revoloteaban a sus espaldas. Era
prcticamente imposible que sus padres lo sorprendieran con una imprevista
bofetada. El ojo de ms lleg a convertirse en su mejor defensa contra la
traicin y el odio.

Sin embargo, el caso de Polifemo dej de ser clebre aos ms tarde, cuando
nacieron las primeras remesas de nios con terceros ojos, terceras orejas y
hasta con branquias. La nica explicacin coherente a estos fenmenos la
brind un viejo cientfico darwiniano: la naturaleza se estaba ajustando
genticamente a las necesidades de la nueva sociedad.

** Miguel Correa Mujica
   correamcorrea@yahoo.com
   Escritor cubano (1957). Reside en Nueva York desde 1980. Profesor
   asociado en la City University of New York. En 2002 se doctor en
   literatura espaola e hispanoamericana con una tesis sobre Reinaldo
   Arenas. Ha publicado las novelas Al norte del infierno (1984) y
   Fragmentos del discurso humano (2000). Publica crtica literaria en
   diversas revistas hispanoamericanas.



=== Cinco poemas      Javier Mardel =======================================

*** El espejo
    (La Luna)

I

Te hubieras visto anoche, Santa Luna,
cuando eras toda luna todava,
verdica de tanta fantasa
cifrando lunas mltiples en una.

Ilgica, inusual -como ninguna
despus- tu palidez resplandeca.
Te hubieras visto... Cunta alevosa
viciando de esplendor la esfera bruna!

Te hubieras visto mgica y serena
anoche que te vi ser luna llena
de ti, de m, de noche, de momento.

Te hubieras visto anoche... Parecas
igual a mi dolor de aquellos das,
cuando eras t mi luz, y yo tu aliento.



II

Cuando eras t mi luz, y yo tu aliento,
igual a mi dolor de aquellos das,
te hubieras visto anoche. Parecas
de ti, de m, de noche, de momento.

Anoche que te vi ser luna llena,
te hubieras visto mgica y serena
viciando de esplendor la esfera bruna.
Te hubieras visto... Cunta alevosa

despus! Tu palidez resplandeca,
ilgica, inusual -como ninguna-,
cifrando lunas mltiples en una.

Verdica de tanta fantasa,
cuando eras toda luna todava,
te hubieras visto anoche, Santa Luna.

      (de Los fantasmas)



*** El len

I
(2004 d. de C.)

La historia est repleta de su nombre,
indisoluble smbolo que encierra
la nocin de un cuadrpedo que aterra
en cuanto ms la realidad asombre.

Regio sobre el metal de su renombre,
intemporal como la fe y la guerra,
su mito ha recorrido de la tierra
lo que ha tocado y trastocado el hombre.

Sarcfagos, escudos, monumentos
de mrmol y de bronce, polvorientos
grabados, templos, astros, un vedado

sueo, la magia y la literatura
dilatan y prodigan su figura.
Los siglos son su esplndido reinado.



II
(24 a. de C.)

El mbar de los ojos, la serena
pisada, el resoplido poderoso
de las fauces, las zarpas en reposo,
la salvaje y herldica melena...

Diez pasos le permite la cadena
fijada al pie. La oscuridad del foso
es perfecta, fatal. Arriba, el coso
reclama que comience la faena.

Un hombre armado con escudo y lanza
ser el ejecutor de la matanza.
Se abre el postigo. El animal asoma.

En sus ojos no hay clera ni pena.
Hay una imagen: la precisa arena
y en las gradas el pblico de Roma.



III
(2004 a. de C.)

La zancada es magnfica, certera.
La pendiente del monte no es un serio
obstculo. Su instinto, su criterio,
lo empuja a remontar por la ladera.

Detrs de s, cortando la pradera,
viene un hombre. Esta vez es un sumerio.
Luego sern los persas, el imperio
egipcio, China, Grecia, Roma entera...

Tres continentes tras sus huellas. Vanas
sern sus evasiones. En lejanas
regiones correr la misma suerte.

Morir muchas veces. La sentencia
abarca el porvenir: su descendencia.
La historia est repleta de su muerte.

      (de El circo)



*** El caballo

Ni en el mgico cuerno, ni en las branquias
del dragn coralino, ni en las alas
asombrosas del hijo de Medusa.
Retratado en cavernas o elevado
al panten de los dioses, a su lomo
se ha tejido la historia de los hombres
y cabalga su propio y noble mito.
A travs del montono desierto,
de la varia llanura o de intrincadas
cordilleras, sus cascos ancestrales
han hendido la cscara del orbe.
El comercio y la guerra lo han llevado
desde el spero Shamo hasta las rojas
y espaciosas praderas de Oklahoma.
Recio, dcil, esplndido y ligero,
en su aplomo se hospeda la elegancia
la herldica exalta su figura.
Ms all de la feria y la carrera,
ms all de la raza y la montura,
desde que hay una tierra y, sobre ella,
arde un sol indudable y cotidiano,
su existencia cincela el mundo al trote.
El caballo en el agua y en el fuego,
en el sueo y los naipes recelosos.
El caballo en Arabia y Berbera,
en galeras fenicias rumbo a Espaa;
trasponiendo el Atlntico, pasmando
el semblante del rostro americano.
El caballo en los frescos indelebles
de Altamira, en la turba del Guernica,
en los prdigos trazos de Da Vinci
y en el mrmol helnico que Fidias
cincel para el templo de Atenea.
El caballo en las gestas medievales,
en la tumba del muerto y en la cbala.
Un corcel de ocho patas jala el carro
centelleante de Odn en el Asgard,
y en la corte del Sha de Persia, un potro
encantado se eleva hasta las nubes.
Dos secretos caballos en el Arca
y tambin en el Fedro de Platn.
Juan anuncia venir cuatro jinetes
sobre cuatro fatdicos bridones.
Nervo cuenta en sus versos otros cuatro,
fuertes y giles son los de Chocano
y Daro mont potro sin freno.
Doce criollos abrindose camino
en la pampa. Sin nmero los jacos
por la borda arrojados de las naves.
Incontable caballos en tropel
de la huestes de Atila en Anatolia.
A caballo, en la vieja Nueva Orlens,
Faulkner quiso asistir al teatro un da,
y en el cuadro, tirando de las riendas,
Bonaparte so ser Napolen.
Parte clave en la osada charrera,
es tambin la potencia del carruaje,
el altivo poder de los dakotas
y la brava mitad de los centauros
Distintivo de reyes y amazonas,
del intrpido gaucho y del cowboy,
a la vez es bastin y honor del hroe
domeando los Andes y del diestro
rejoneando en la plaza postrimera.
Albo penco en las tierras de Toledo
dirigiendo la pluma de Cervantes,
portentoso artificio de madera
albergando en su vientre el fin de Ilin,
angulado corcel en el tablero
de la noche y el da combatientes
Orgullosa ficcin o prodigiosa
confeccin de la vida, su galope
incansable resuena en cada palmo
del planeta, Su terso y alto nombre
resplandece en la fe y en el idioma
de los pueblos. El arte le venera
y el nio le sonre en el tiovivo.
Alazn, purasangre o perchern,
andaluz, hunter, mustang o tarpn,
es bucfalo estribo de Alejandro
y Babieca montado por el Cid.
Hoy galopa en el crculo innombrable
de quincallas y plumas ribeteado.
Son lejanos los prados y el laurel.
Ya no hay ms caballeros, ni cruzadas,
no poemas ni hazaas que los pueblen.
Hoy tan slo se cimbran las lunetas
con la grcil cabriola o con el arco
elegante del cuello. Nadie nota
que ese gesto gallardo es obligado,
que el cabestro mantiene duramente
la mirada en el suelo, que la testa
slo sabe seguir su propia sombra.
Pero acaso el destino es un residuo
del azar, y el caballo primigenio
-el eterno, el del viento por arreo-
sobrevive en los cascos, esas bardas
que el olvido y la ofensa no vulneran.
En los rgidos cascos, donde el polvo
registr la memoria de su estirpe;
donde an permanecen, como un sueo
incrustado en diamante, las distancias
y la cifra imborrable de los siglos.

      (de El circo)



*** Soneto del ocio

El ocio es un derecho elemental.
Estar es ser y Dios, que lo saba,
estuvo y fue en el ms distante da
haciendo de la luz un uso igual.

La espuma no es el ocio de la sal
del mar? No lo es del alma la alegra?
Desrtico lugar no es la poesa
donde una flor deduce un manantial?

Ya Byron en sus horas de vaca
tarea ante la inercia se renda...
Hayamos de morir del mismo mal

o hallemos de la vida la vala,
estamos en el tiempo todava
y somos un instante. -Pero cul?



*** Descompostura potica

                                            "Mientras tomo una taza de caf
                                          repaso los poemas que he escrito.
                            Cunta confusin! Cuntas palabras perdidas!"
                                                                Oscar Oliva

I.

Cunto estpido vocablo!
Cunta imbcil elocuencia!
Cun banal la consecuencia
y certeza de lo que hablo!

Cun endeble es el enlace
entre frase y frase! Tal
es el verbo que, al final,
conjugado se deshace.

Tan intil, el idioma
nada vale que retumbe
en retrica; sucumbe
azolvado en cada coma.

Y las lneas donde junto
panegricos dispersos
slo rinden nimios versos
hacinados tras un punto.



II.

Dnde, Musa, te entretienes en ausencias?
Qu te ocupa?
Qu te impide aparecer?
Por qu no vienes?

Qu inhumano sortilegio
dictamina cuanto faltas a mi queja;
cuanto sobro de materia dolorida
frente a ti que, sobre todo, 
me eres nada?

Cmo voy a protegerme de mis miedos?

Cmo voy a olvidar que estoy por dentro,
a relmpagos infaustos de suspiros paralticos, muriendo?



III.

...La luna se suspende esplendorosa
a media oscuridad, y alumbra tanto
que el alba se demora ante su encanto
y el alma, tras los prpados, rebosa.

La esencia, las espinas y la rosa
an son la pectide de mi canto;
la lrica, remanso de mi llanto...
Por qu de m te apartas recelosa?

Apidate de m siquiera un poco.
No ves con cunta urgencia te convoco?
Mis ojos, extraviados en la sombra,

mendigan la metfora tarda
que nombre este vaco que te nombra,
a falta de ti misma, Poesa.



IV.

No queda ms...

Residuo del ltimo suspiro,
la voz me desconoce;
cumple con el acuerdo que tenemos
pero ya no alcanza
ms all de mis labios.

Siquiera hubiera
lamento cobarde
agazapado en el aire...

Siquiera fuera la pena
un anuncio de nuevo dolor...

Siquiera la vida entera
bastara para abrirle paso
al siguiente instante...

Siquiera t...

(T... quin?)



V.

Aqu yacen, demacradas, las ateridas flores que he dejado a los pies de tu
altar. Simples y hurfanas, como estrellas olvidadas por la noche, mis
palabras quedarn, a la vera del tiempo, en constancia del vano instrumento
que supe ser desamparado por ti.

Esto no es poesa.

Esto nicamente es un rosario de latidos inertes, cuentas engarzadas en el
hilo de un momento eternamente uno...

Helas aqu.

He puesto las palabras

Ahora ven

y haz el poema.

** Javier Mardel
   javier_mardel@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Mxico, D.F., 1978). Estudiante de una licenciatura
   en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam). Ha publicado el
   libro Los fantasmas (Editorial Dos Lneas, Mxico, 2005).



=== La Sabina y el prroco      Pablo Mendieta Paz ========================

La Sabina era la joven ms agraciada del pueblo. Segn lo que se comentaba,
descenda de una antigua familia de linaje inca, por lo que haba sido
educada tal como corresponda a su estirpe. Un da se comprometi con el
maestro de la escuela, el Dionisio, con quien haba mantenido un noviazgo
de cerca de un ao. Ambos estaban perdidamente enamorados, y el da del
matrimonio, junto a parientes y amigos, se los vea colmados de felicidad.
Pero el Dionisio, recientemente egresado de la Normal de Warisata, no
contaba con los medios suficientes para mantener a su esposa. Los padres de
la Sabina, entonces, decidieron acogerlos en su casa hasta que l pudiera
costear los gastos del hogar y as proteger a la hija de posibles carencias
a las que no estaba preparada, pues la situacin en la casa paterna siempre
haba sido bonancible.

A fuerza de trabajar infatigablemente pronto el Dionisio se sinti capaz de
llevar una vida sin privaciones al lado de su esposa, y se fueron a vivir
solos. A raz de que haba sido destinado como maestro de escuela a ese
pueblo, no haba all nadie de su familia, por lo que a menudo le atacaba
la nostalgia trayendo a la memoria a sus padres y hermanos a quienes tanto
quera. De modo que se aferr a la Sabina, su nica fuente de amor en aquel
lejano poblado. Pero no pas mucho tiempo para que el Dionisio, en una
actitud que no armonizaba con su manera de ser, siempre responsable y
atenta con sus obligaciones, empezara a regresar temprano del trabajo, aun
antes de que acabaran las clases. Su mujer no entenda a qu se deba la
extraa conducta de su marido, pues lo conoca bien como para discernir que
tal comportamiento no reflejaba el carcter de su marido. Por esos das, el
Dionisio haba contratado a dos albailes para que le construyeran una
habitacin donde trabajara en la preparacin de sus clases, correccin de
exmenes, y otros asuntos relacionados con su trabajo. Pero una tarde, al
regreso de clases, y sin que mediara motivo alguno, los despidi en el acto
ante el asombro de su mujer que no acertaba a comprender qu diablos pasaba
por la cabeza de su marido. Criada en un hogar donde las buenas costumbres
y el respeto por los dems eran una norma que no poda ser vulnerada bajo
ningn concepto, la Sabina se senta agraviada por el proceder impropio de
su marido.

Un da, el Dionisio, sin poder contenerse, fue a ver a la Gregoria, su
vecina, para preguntarle solapadamente qu haca su esposa durante su
ausencia. Pero mujeres son mujeres, y la Gregoria, sin parar mientes en una
debida reserva, fue corriendo donde la Sabina y se lo cont todito. La
Sabina, tan orgullosa como era, se sinti extremadamente ofendida por lo
que ella consideraba ms que una suspicacia de su marido, una afrenta
incalificable que la hera como una estocada en el corazn.

Desde aquel da, los roces entre ellos fueron hacindose ms frecuentes, y
el Dionisio, ya sin reparo ni consideracin, le echaba en cara lo que l,
en su delirante imaginacin, vea lo que los celos representan en la mente
de quienes sufren este tormento.

La Sabina, presa de la indignacin, y despojada saudamente de su dicha de
esposa, prefiri no revelar nada de lo que ocurra a sus padres para no
preocuparlos, pero s opt por acercarse a los consejos de la religin. Al
padre Teodosio, joven cura recientemente ordenado, le toc en suerte hacer
sus primeras armas en ese pintoresco casero del altiplano situado a las
faldas de una majestuosa montaa de fulgente tonalidad rojiza.

La Sabina le cont todo.

Desde siempre, haba sido una fiel costumbre entre los pobladores guardar
el mayor respeto y reverencia hacia el sacerdote que ocasionalmente cumpla
la misin encomendada por la jerarqua eclesistica y por Dios mismo, de
manera que el padre Teodosio no era la excepcin. Nadie dudaba de su
pureza, razn por la que el Dionisio no poda ni siquiera hablar mal de l
a pesar de los celos que le carcoman el alma.

Pero una vez, aprovechndose de una rencilla sin mayor importancia, el
Dionisio, montado en clera, le dijo a su mujer que el padre Teodosio era
un prfido, un hombre de mala ley que no se consagraba a su culto, y que
ms bien enamoraba a las mujeres que se rendan a sus pies. Y remat con la
ira que se desbordaba como un veneno:

-O acaso ests enamorada de ese bellaco con aires de santo?

 Y la Sabina le respondi con toda serenidad y hasta con una mezcla de
 irona y desfachatez para encocorarlo todava ms:

-Y si as fuera, qu?

Echando sapos y culebras, la encerr con llave y se march a la escuela,
pero la Sabina, incitada por la deshonra a la que haba sido sometida,
logr abrir la puerta luego de usar con habilidad fragmentos de alambre que
haba encontrado en un rincn de la vivienda, y luego enfil sus pasos
donde el padre Teodosio quien, solo en su aposento, repasaba abstrado el
Evangelio. La aparicin de la Sabina, sigilosa como el vuelo de un cndor
en las alturas, desconcert al cura:

-Qu te trae por aqu?

-Padre, mi sufrimiento es ms fuerte que todo sacrificio que est a mi
alcance. La vida con mi marido se ha vuelto un infierno, y la paz que pens
anidar en mi corazn se ha transformado en un dolor sin remedio;
consienta, por favor, en destinarme a su culto, pues atisbo que mi vida
ser un martirio! Pero el prroco, reprendindola con dureza, la oblig a
regresar a su casa.

Al volver de clases, Dionisio encontr la puerta abierta y pregunt:

 -Quin ha estado aqu?

Y sacando fuerzas de flaqueza, la Sabina le contest indignada:

-Nadie! Lo que ha ocurrido es que yo he abierto la puerta y he ido donde
el padre Teodosio.

-Donde el padre Teodosio? A qu? -pregunt con ese tono de amarga
agitacin que se apodera de los que sufren el mal de celos. Su cara se puso
de mil colores y sus piernas le temblaban.

-Fui porque deba confesarle el infortunio que roe mi alma!

Y la Sabina continu yendo donde el padre Teodosio con quien encontraba
consuelo al motivo que le oprima el alma. A pesar de los vigas que el
Dionisio puso a la casa, la Sabina se daba modos para correr a la capilla.

Ya el engorroso asunto de los celos corri como reguero de plvora por el
pueblo, y el Dionisio era blanco de la burla de todos.

Pero tanto va el cntaro al agua que al final se rompe. El padre Teodosio,
an muy joven y con la fe no plenamente afirmada, empez a sentir un
cosquilleo en el corazn, y de pronto se dio cuenta de que se haba
enamorado de la Sabina.

La fe...

Quin podra dar parte de lo que el vacilante cura pas en aquellos das y
noches de angustia?

Por fin, un da en que la Sabina no pudo burlar a sus centinelas, recibi
una carta que deca:

"Hija ma, si verdaderamente tu ms ardiente pasin es consagrarte a Dios,
y as liberarte de las duras purgaciones que te ha tocado en suerte vivir
en este mundo, tocar la ventana de tu cuarto maana a las cuatro de la
tarde".

La Sabina, con el corazn que daba tumbos, escondi la misiva entre sus
ropas, pero al da siguiente al quitrselas para tomar el bao, no la
encontr. La habra hallado su marido mientras ella dorma? O tal vez se
le habra cado en alguna parte de la vivienda y el Dionisio la haba
encontrado? De cualquier manera, aquella carta era como un halo de
salvacin, y nada podra impedir prometerse a una vida entregada al Seor.

Al pasar por el cuarto a medio construir, encontr a su marido tendido en
el suelo atacado por violentas convulsiones. En su mano aferraba la carta.
La ocult en una especie de bolsillo que haba en la pollera, y mand
enseguida por el practicante. Cuando ste lleg el Dionisio haba muerto.

Ese da, la Sabina se enter de que precisamente a las cuatro de la tarde
su marido deba atender un asunto importante en la escuela de una comunidad
vecina. En ese momento su olfato femenino le revel lo que nunca haba
sospechado. El padre Teodosio lo saba!

A poco de las cuatro, la viuda vio desde la ventana al clrigo que se
aproximaba calladamente, como un forajido.

-Sabina!

-Ya salgo -dijo suavemente con su dignidad hecha pedazos.

Avisados los padres de la Sabina y los amigos del Dionisio de la desgracia,
corrieron hacia la casa de ellos, y lo que encontraron fue espeluznante:
junto al cuerpo sin vida de l, yaca muerta ella.

Se haba cortado las venas.

** Pablo Mendieta Paz
   mendipaz@hotmail.com
   Msico y abogado boliviano (1955). Reside en La Paz. Tiene estudios en
   el Conservatorio Nacional de Msica y especializacin en Direccin de
   Coros con el maestro parisino Alain Charron, y estudi derecho en la
   Universidad Mayor de San Andrs de La Paz. Ha publicado artculos de
   derecho financiero y derecho constitucional y el libro Actualidad
   jurdico-financiera en Bolivia (1996).



=== Araa (extractos)      Ana Gorra =====================================

      (Nota del editor: los textos que leern a continuacin son parte del
      poemario Araa, de la escritora espaola Ana Gorra. El libro fue
      publicado este ao por la Editorial El Gaviero y cuenta con prlogo
      de Jos Luis Gmez Tor e ilustraciones de Pepa Cobo).

*** Celda

Recogimiento,
          voz
que alumbra las paredes.

Primavera en secreto.



*** Tela de araa

                   The light that burns twice as bright burns half as long.
                                                               Blade Runner

Anochecer ajeno y desprendido
el que llega despacio.

El tiempo, un viento blanco
que entretiene las formas
cada vez que dedica sus manos
a la noche.

Y todo es ms oscuro.

La opacidad,
morir en el silencio,
parpadear lentamente,
no ver nada.

Saber del desarraigo. Retrasarse
en alfabetos rotos.

Sumirse en otros cauces.

Pero nace la rosa de las ascuas
y suspende el ocaso.

Crecer, un paso ms hacia la muerte.



*** Ovillo

Como una cucaracha boca arriba, roza la voz las cosas,
tocndolas en vano.
Como madeja sucia de hilo negro, la voluntad balda.
Soar y deshacerse.

Y lejos el fantasma que condena. El ltigo apagado.
Los naufragios.



*** Escombrada

Son das
como de una cornisa que se cae,
como de una cornisa que se cae
destartalada y agria en las espaldas.

Cncer en las paredes,
carne apagada y rota en un alambre.



*** Bemol

Con los ojos clavados en el techo,
ignorar
       por qu pesan los prpados,
cunto tiempo perdido
y cmo despertar de la parlisis.



*** Lamentacin en la ciudad de aire

Trenzados los espejos, tienen
el canto roto de un cielo
desahuciado.

La luz no se conforma
con una muerte a medias.

Soar es ser un hroe abandonado,
la soledad del viento.

Trenzados los espejos,
reconocerse en nada, ser de arena.



*** Tantlida

Balsa que en el estmago
naufraga,
lejano el sol,
imperio de la sed.

** Ana Gorra
   anagorria@hotmail.com
   Filloga y poeta espaola (Barcelona, 1979). Licenciada en filologa
   hispnica por la Universdad Complutense de Madrid, donde realiza
   estudios de doctorado. Ha publicado el poemario Clepsidra ( accsit del
   primer premio Maria Isidra de Guzmn; Plurabelle, 2004) y Araa
   (Editorial El Gaviero, 2005). Textos suyos aparecen en la antologa Todo
   es poesa menos la poesa (Eneida, 2004). Miembro del consejo editorial
   de la revista literaria Silencios (http://www.silencios.com).



=== Extenuado      Enrique Vsquez Valladares =============================

Extenuado, respirando esforzadamente y mirndome al espejo, me he
convencido en este momento y una vez ms, de que la quiero. S que al
aceptarlo no invado a la verdad en su esencia, y es que entre otras cosas,
el momento resulta no solo inoportuno, sino incluso intrascendente. Es
cierto, es un mal momento. Usted no est a mi lado y la simple realidad de
que no podamos discutir las noticias de la tele, no slo confirma la
tonalidad oscura con la que su partida vel mis das, sino adems, mutila
diestramente la hueca redondez que desde entonces encierra mi vida.

Mildred, me siento mal.

Usted se fue un viernes. Si me hubiesen permitido escoger el da de su
partida, hubiese elegido un lunes. Los lunes traen consigo varios
amaneceres por delante y ellos a su vez encierran la esperanza de que algo,
quizs uno de esos milagros por los que solemos rezar, suceda. En cambio
usted eligi un viernes. Los viernes suelen ser vinculantes. Deciden por
nosotros sin tomarnos en cuenta. Escasamente lo hacen para bien y tienden
inevitablemente a sesgarse hacia el mal. Vienen cargados adems, con una
intensidad que termina por desembalsarse de a poco hasta caer, como piedra
soltada al vaco, en ese interminable hoyo oscuro en el que se transforman
los domingos. Y aunque a su lado, los ltimos viernes se convirtieron en
prembulos de aciagos fines de semana, ahora, en medio de la soledad,
descubro que ese fondo que cre haber tocado en su partida tiene todava
una capa ms por debajo, y que debajo de ella existe aun otra peor.

Y hoy, Mildred, es domingo; domingo por la tarde y adems llueve.

Creo que lo malo no estuvo exactamente en su partida. No es usted la
primera mujer que pierdo en mi vida, aunque s la primera que dejo ir. Y es
que retenerla a mi lado o luchar por reconquistarla, en esas condiciones,
resultaba impropio de un caballero. No hubiese existido un pice de
valenta en tan vana lucha, ni siquiera una pizca de fatuo orgullo de
conquistador. En su mirada, en sus palabras, en su piel, lamentablemente no
exista espacio para m (en verdad apenas exista espacio para usted).
Perteneca desde hace unas semanas y aun durmiendo a mi lado, a otro
hombre, al del 307. Que deb matar a los dos? Que deb vengar su mentira?
Absurdo, eso de jugar a Dios no iba conmigo. Adems le deba tanto...
tanto... O cree que he olvidado nuestros juegos en el silln de la salita
del recibidor central? O cree que he borrado de mi memoria aquellas
caminatas que bordbamos en el jardn? La quera demasiado para matarla,
demasiado. Y a l, no lo odio tanto tampoco. Al fin y al cabo, de lo nico
que podra acusarlo sera de enamorarse de usted.

-Podra un hombre amarme? -me pregunt una tarde en el jardn.

-Podra -le dije-. El amor es un sentimiento efecto. No es un sentimiento
causa.

-Qu razones tendra un hombre para amarme?

-Muchas. Uno ama desconociendo las razones, pero stas existen. El amor
responde por accin y puede fenecer por inaccin.

-Yo lo amo y no me importan las razones.

-Algn da, uno de nosotros dejar de amar al otro.

Nos gustaba ahondar en nuestros sentimientos. Siempre pens que el amor se
activa inconscientemente a consecuencia de un imperceptible schock y que de
la misma manera, aunque en forma ms pausada, se desactiva. En mi caso la
empec a querer por el anonimato de esa tosecita con la que, desde la
habitacin contigua, despertaba mi curiosidad. Ambos, despus de todo,
ramos iguales; recibamos juntos baos de cobalto, perdamos kilos con la
misma velocidad con la que nuestras plaquetas y leucocitos eran revisados y
hacamos grandes esfuerzos para sonrernos. Y la soledad, en un contexto
as, se transforma en msica de un bolero incitante o en rumor de cascadas
al borde del ro. Te envalentona, te desinhibe. A m una tarde y motivado
por el cautivador maullido de su tosecita, esa helada soledad me impuls a
cambiar el pijama verde a rayas que vesta por aquellos jeans con que
llegu seis meses atrs, y aunque saba que el cinturn dara media vuelta
ms en l, camin hacia su cuarto llevando conmigo una revista de
variedades y un spero olor a jabn barato.

Y as la empec a querer, compartiendo antivirales y dietas; leyendo los
partes de guerra camuflados en anlisis clnicos que daban cuenta de la
dura batalla que llevaban adelante nuestros leucocitos. Compartamos todo,
incluso nuestros invasores virus y hasta mirbamos juntos fotografas de
exequias de famosos. Disfrutbamos mucho de las exequias! Lo hacamos,
supongo ahora, con la esperanza de que por lo menos un puado de amigos
estn presentes en las nuestras. Por las noches, luego de mirar las
noticias en la televisin, solamos planear nuestros funerales en los ratos
libres. El que sobreviviese a la muerte del otro sera, adems de uno de
los pocos asistentes al evento, un supervisor de los detalles elegidos; la
flor en la tumba, el nombre correctamente escrito en la lpida, el
sacerdote, el campo santo, en fin, tantas sutilezas... Tambin mirbamos la
tele. Nos encantaba mirar las noticias, en especial cuando estaban
referidas a accidentes o muertes. Recuerdo cmo seguimos cada detalle del
entierro de la princesa Diana, lo recuerda? Lo not? Todos morimos!
Hasta Lady D mora! Comentbamos todo. En especial nuestra apagada
realidad. Nos describamos, con la mirada perdida en la lasitud de nuestros
supuestos deseos, nuestras sucias expectoraciones o la recin estrenada
infeccin pulmonar. Verdaderamente todo. Nos conocimos tanto, Mildred, que
ahora que no est y que su enmohecido y gastado amor decidi enrumbarse
hacia la habitacin 307, extrao a diario ese rostro enrojecido gritando en
su callada angustia que la hemorragia pulmonar la est ahogando hasta la
asfixia.

El del 307, lo recuerdo... maldita sea! Cmo se llamaba el tipo del 307?
Mmm... ya lo recordar, no era un nombre difcil... Bueno, ese tipo con el
que usted se fue, volaba con un par de motores ms que nosotros. Ese era un
punto en el que nos aventajaba. Viajaba cmodo, hacia el infierno, pero en
cuatrimotor. Nosotros en cambio apenas si tenamos bimotores y a veces,
cuando los dos motores fallaban, no nos quedaba ms remedio que planear. A
l, no slo le llegaban los antivirales a tiempo, sino incluso con mayor
frecuencia. Adems, esas cajas con etiquetas plateadas no venan solas, con
ellas tambin venan otras envueltas en papel regalo que luego supe se
trataban de chocolates suizos. Las nuestras no; slo llegaban. Y a veces,
generalmente, a destiempo.

Entre lunes y viernes casi ni lo veamos. Cmo se llamaba? Cmo diablos
se llamaba? Curioso no recordar el nombre de quien la condujera en su
ignominiosa fuga, no? Sabe qu? Despus de todo creo que tom una buena
decisin al escaparse con l. En ese, nuestro infectado mundo, perder a
alguien que la ama, no es perder mucho; en cambio, ganar a alguien que la
ame, puede convertirse en un memorable episodio.

Hasta una semana antes de su partida, usted dorma en mi cama. La primera
vez que nos cubrimos con esas sbanas blancas (que llevaban grabadas en
negro unos nmeros que nunca entend) me sorprendi ver mis manos hurgando
nerviosas las escasas cavidades de su piel. Mis dedos buscaban su humedad
con temblor adolescente, mi boca su lengua, mi piel sus caricias. Debi ser
algo instintivo o en el mejor de los casos, producto del amor. Atraccin
fsica, imposible. Ese cuerpo suyo, recubierto de zonas violceas sobre el
mortecino fondo de su palidez, distaba mucho de aquel otro al que mi
imaginacin apelaba cuando en noches anteriores a su llegada me masturbaba,
ms para sentirme humano que atrado por la ilusin absurda de una fantasa
frentica. Descubr entonces, que la realidad, por ms humillante que sea,
aventajaba siempre a la imaginacin; tanto, que el solo esperar su llegada
provocaba que buena parte de mi temida sangre encontrase en veloz carrera
el ansiado atajo hacia mi sexo. Y gozaba en su piel, en su infectada
humedad en la que retozaba sin temores, en los flcidos rezagos de sus
pechos, en los estertores de su rechazado sexo.

Y nos engabamos al decirnos que nos desebamos, y nos desebamos al
decirnos que nos ambamos.

Lo hacamos una o dos veces por semana. Conocamos los horarios de los
doctores y hasta estoy seguro de que alguna enfermera fingi no vernos,
quizs emocionada por nuestros sentimientos o quizs simplemente asqueada
por la repulsin que le causbamos, no lo s... Usted dejaba su habitacin
una semana, yo la otra, y as, nos las ingenibamos para sudar juntos
nuestro amor. Nos queramos con la libertad que otros no tienen y con el
nico cargo de conciencia que nos haca sentir el jurarnos amor para toda
la vida. Despus de todo por qu tan poco, no?

Usted dorma en la habitacin 303 y yo en la 305; uno contiguo al otro,
recibiendo a la luz del da las caricias falsas de las enfermeras y
regalndonos por la noche aquellas reales con las que jugbamos a ser
pareja. En la habitacin 307 estaba... estaba... cmo se llamaba? Bueno,
estaba l. l con sus retrovirales al da y los chocolates con los que
logr seducirla de a poco. Porque otras armas de seduccin tampoco tena.
Ese rostro, antes varonil y agresivo, ahora era un cuchillo afilado y
cubierto de cncavas abolladuras que a duras penas sostena su entubada
voz; su cuerpo no cargaba ms kilos que los que sumaban huesos con piel y
sus piernas no eran ms gruesas que sus entumecidos brazos. En el cuerpo de
su amigo, querida Mildred, no exista argumento alguno para pertenecer a
este mundo. As ramos los tres, sin ventajas entre nosotros ms all de
nuestros sentimientos o del avituallamiento puntual de los presentes que
reciba el del 307. Entre ellos los chocolates, esas tabletas dulcemente
oscuras que derretidas en la sequedad de su empobrecida lengua; se, su
amigo cuyo maldito nombre no recuerdo, dejaba resbalar por la comisura de
sus labios al menor indicio de la tenue proximidad de sus pasos. El primer
chocolate se lo regal un lunes. Andaba usted por los pasillos, envuelta en
la holgura de su barato blusn blanco, cuando un apagado gemido la indujo a
compartir ese lascivo dulzor. Ese da me lo cont. Usted misma me lo cont.
-El del 307 me regal un chocolate! -esas fueron sus palabras aquella
noche en que sus besos cambiaron el cavernoso aliento de corrodas entraas
por ese otro del dulce sabor de sus labios. Cunto tiempo que no besaba
labios as! Labios con sabor! La bes infinidad de veces y levant las
sbanas por una de sus esquinas invitndola al amor como se invita por la
ventana a las estrellas. Amor... amor... eso es lo que necesitaba de usted,
slo eso. Pero esa noche usted prefiri no dormir en mi habitacin.

Y como esa noche todas las que vinieron hasta su definitivo adis.

Porque aunque llegaba hasta mi lecho, aunque me besaba jactanciosa con el
dulzor de la prebenda recin gozada, sus visitas se hicieron cada vez ms
cortas y mis esperas cada vez ms largas, hasta que una madrugada el vaco
de su ausencia me invadi. Y las paredes se me hicieron inmensas y la noche
ms oscura. Caminando kilmetros bajo el amarillo foco que colgaba del
techo, lo not. Estaba claro, ese destello que alumbraba antes nuestras
noches haba perdido intensidad y yo recin lo haba percibido. Extenuado,
con la inquieta y nauseosa sensacin de lo inevitable, sal en su bsqueda.
Situacin curiosa esa de la bsqueda. Por qu salir a buscar lo que no se
quiere encontrar?

Los pasillos del pabelln por las noches congelan la piel. Se ayudan con
ese tablero de losetas grises que lo recorren. Las paredes, mudas y vacas,
se convierten en largas hileras de color hueso interrumpidas por el
escrupuloso orden de alternadas puertas de triplay. El techo, alto y
lejano, se transforma en el cielo del infierno y el aire que llega del
jardn, aunque limpio, agita. El aire siempre me ha agitado cuando la
angustia o la felicidad me invaden. Esa noche el turno le correspondi a la
angustia y aunque slo una docena de losetas me separaban de la puerta
entreabierta del 307, la media luz en la habitacin y el silencio de la
noche reinante, me hicieron comprender que su ciclo en mi vida, mi querida
Mildred, haba llegado a su fin. Su mustia risa, epilogada por esa tosecita
que cortaba la noche, me lo confirm todo. En el ambiente, un olor a
chocolate saludaba mi intromisin.

Y me alej de esa puerta. Y me alej de su vida tambin.

Pero entre nosotros al destino no le cabe hipocresa. En este pabelln de
cadveres vivos la eternidad se mira en el reloj y jurar amor eterno es ms
honesto que jurar amor para toda la vida. Unas noches despus de su
traicin, aquel hombre cuyo nombre no puedo recordar muri en sus brazos.
La irona del destino quiso que una barra de chocolate se encargara de
vengar la afrenta. La tableta, en derretida y pesada travesa por la
garganta de su amante, haba coincidido en el instante en que uno de sus
habituales ahogos nocturnos lo posea. Fue demasiado para l.

Pero eso no fue lo que ms sent. Lo doloroso, lo verdaderamente doloroso,
fue que usted tom la decisin de partir a su lado. Me abandon, sin
preguntas ni respuestas, sin siquiera un adis.

Y ahora, cuando extenuado me miro al espejo, cuando apenas reconozco el
reflejo del esperpento que sincroniza su asco con el mo, descubro, una vez
ms, que la sigo queriendo. Que si no luch ac, quizs all tenga mejor
suerte. Que al fin y al cabo, usted, tan lejos no est. Sin embargo tengo
un encargo que cumplir ahora. Por el momento cumplir lo acordado; revisar
que su nombre est correctamente escrito en la lpida, que los tulipanes
estn donde usted siempre dese y que sus restos, al fundirse en la tierra,
tengan como fondo una msica de Vivaldi.

Luego recordar el nombre de su acompaante leyndolo en la lpida vecina.

Ms tarde, Mildred, aprovechando que es domingo y que llueve, ir por
usted.

** Enrique Vsquez Valladares
   e.vasquez@melbat.com
   Escritor peruano (1959). Reside en Surco. Se dedica a los negocios en la
   industria elctrica. Ha publicado el libro de relatos El narrador y la
   mujer ms feliz del mundo (Edit. San Marcos, Lima, 2003) y la novela
   Atardeceres perros y veranos sin ti (Edit. San Marcos, Lima, 2004).



=== Tres poemas      Pedro Pablo Prez Santiesteban =======================

*** Cautivo

Cautivo de mi propio invento,
aquel que calcul framente
en mi ventana;
mi visin con movimiento propio
y respiracin silente.

Cuntas horas a la caza
del menor movimiento,
a la muestra palpable
de una imagen viviente.

Perdi la punta el lpiz
de marcar con cruces
el trnsito inmvil de los das.

Olvid los segundos,
que se hicieron gigantes,
y sumerg en el destierro
de una vida perdida.



*** Crecida de verano

Presiento en el
rpido palpitar
de mis latidos,
que tu ro
es crecida de verano,
que ests llegando
a mi encuentro soslayado
sin el pudor que ayer
vacilaba entre tus manos.



*** En mi silencio

Qued sentado
en la luna que dibuj
las nubes,
regres cansado,
colgado de tu lluvia,
limpiando
mis cristales
con tu brisa.

Busqu incansable
en tus huellas,
un poco del amor,
que barri el mal tiempo,
y encontr el olvido
mirndome a la cara.

Sent el temor,
que la noche obliga,
y olvid
decirte en mi silencio
que te amaba.

** Pedro Pablo Prez Santiesteban
   pppsantiesteban@yahoo.es
   Escritor cubano (1957). Ha publicado los poemarios Marea alta y El
   nctar de las abejas, el libro de cuentos Carlota de los espritus /
   Luna verde (Ediciones: El Salvaje Refinado) y poemas diversos en las
   revistas Almiar y Estandarte.com, as como en la antologa potica Amor
   imposible (Centro Potico Espaol). Textos suyos pueden leerse en su
   pgina, http://www.pedropabloperez.com.



=== De la serie Secuencias      Hebe Leopardi =============================

*** Fractal XXIII

      ante m, el bao, el bao de las nias, todo esttico, todo rosado,
      todo a medio usar y ese papel de florecitas, ante m, la ducha tibia,
      la toalla color fucsia, el juego interior de encajitos, la ms linda
      combinacin y ese vestido limpio, nuevo y las sandalias blancas con
      plataformas de corcho...
      Antonieta Madrid

Crees que lo has visto todo ya?, sonre pues no has visto el cuarto de las
nias decentes, no has visto sus vestiditos inmaculados y sus braguitas
hmedas de besos callejeros. No has visto esas manitas inquietas buscando
su sexo y mirando fantasas en los techos cerrados de sus ojos.

Puedes ver, s, el sexo tristn de esas otras que se entregan por unas
migajas de amor. Son cadveres de nias, despojos de un abandono incierto.
Esas manitas no buscan ya su sexo, sus deditos no tienen aroma de nia pues
huelen a braguetas sucias de pantalones viejos.

Secuencia ascendente: si pones a una de ellas boca abajo puedes observar
con detalle su esfnter relajado, su virgo inexistente, las sobras de su
infancia. Una boquita sucia y unas llaguitas por crecer.

Te gusta lo que ves?... Saborea la dulce miel de los restos de eso que
pareca una mujer. Las nias puras no son tentadoras.



*** Secuencia XXX

      -Perdiste en la tercera casilla.
      Julio Cortzar.

Terminas el caf y la tostada, asumes el peridico y sientes que tu
sociedad sufre, pero es cmoda la silla, por lo que... visto as no es muy
importante. Tu mujer ya est saliendo, el trabajo la espera. Sabes que los
dems hombres le miran el culo, pero tampoco es importante. Ella es incapaz
de serte infiel.

Compras un tickete del metro. Esperas, lees un libro cualquiera, por un
momento recuerdas el sexo caliente y fragante de tu mujer. La vida es
cmoda.

Secuencia descendente: alguien derrama su caf sobre tu chaqueta. El mundo
se nubla. Has sido derribado. La pistola an est caliente.

Las gentes caminan sobre tu cuerpo, nadie vio nada.



*** Secuencia intermedia I

      y ya no quedaba nada, nada que no fuera un puro desplazarse para las
      momias, cadveres vestidos a la moda, muertos definitivos que
      saborebamos la miseria de todos los das, sin esperar nada, nada, ni
      siquiera lo inesperado, nada sino aquella frialdad compacta, pero el
      film haba concluido y nos habamos dicho adis, adis, porque todo
      lo que tena que pasar haba acontecido...
      Antonieta Madrid

La niebla est hecha trizas. 

Mentira: tan slo es el humo de la ciudad, un humo sucio de lgrimas
indiferentes, teido de gris, matizado por las luces de algunos autos,
dibujado por las pisadas de algunos zapatos errantes, teido de sangre en
algunas farolas, perdido en una ranchera vieja, en una rockola de algn
burdel decadente.

La crcel est tan cerca del cementerio, tan cerca de las garitas del
castillo, tan prximas al bar y a ese harem increble de homosexuales. En
las noches el mundo brilla y el agua no corre en la fuente sucia de esta
ciudad, tan cerca del mar.

Hay quienes huyen de la niebla caminando por los pasillos espejeantes de
algunas tiendas gigantes, otros se asoman a la nada del amor pagado, pero
nadie se atreve a mirar en el espejo, nadie quiere observar que las
falanges de los dedos son tambin las falanges del rostro, que la sangre se
ha secado, que los faraones han revivido. 

Secuencia intermedia: ha terminado el film y hemos olvidado despedirnos.

** Hebe Leopardi
   hebelourdes@yahoo.com
   Escritora venezolana (Ciudad Bolvar, 1979). Reside en Cuman, Sucre
   (Venezuela) y cursa estudios de educacin, en mencin castellano y
   literatura, en la Universidad de Oriente. Actualmente se encuentran en
   proceso de publicacin su poemario Ecos de rosas quebradas y su libro de
   cuentos La risa de Dios.



=== Poemas      Lil Muoz ================================================

*** Hombre de sol y lluvia

Hombre de sol y lluvia,
de sonrisa de pan
entre tibios mezcales;
de maz y de niebla,
de roca tutelar
y de nias con hambre
ya desnudas.

Mi sed deambul por las entraas
de la casa grande.
Reconoc rboles azules,
rotundas orqudeas,
buganvillas de seda
que enamoran apenas aquel muro
y maquillan soleadas
las absurdas pobrezas.

Hombre de sol y sombra,
la estrella de la tarde
riela surcos de estela
entre los surcos.
Por el pas de nubes
retumban sin pudor
voces silentes
(los otros, los que llegaron,
vuelven,
cadenciosos y hediondos).

Al alba
-siempre habr un alba, Federico-,
el roco, mi roco
hizo extrao el olvido.
Merode sin descanso recovecos y tripas
hurgu candores
el sendero fue escndalo
y el regreso un error.

Pura cresta de sal
temor deseante.
Cada quin, cada uno
tendi su espera sin mantel
y arrim -como pudo-
un tanto de maz
algo de carne y
vino
no,
no falt.

Fue creciendo la arcilla.



*** Mujer grutal

La cresta azul de vrtebras
descentrada en las grutas
la voz de carne de tus muslos
bebedores
mujer a gritos sper cine
no porno tal vez
pero s en video
textura mstica de calas
que no darn a luz
ya no
no habr suceso.

Lame la aurora
con pausas
huecos de tornasol y orina
en rosados
espejuelos de lamos batientes
se mezclan
silabeantes en marea
entre la arena rstica
minimal
hecha pubis.

Escultura de ncar,
saliva y valvas
desperdicios, amor,
de mar batiente
ni el hueco
ni la sombra
ni la risa
salitre espuma
esperma
rumor de la mujer que se deshace
sin preludios.

Algas que olvidan formas por venir
Antigua y grutal al sur
interminable inicio
mujer.



*** Asperidad del trino

Fue preciso escribirte
al ritmo enrarecido
de la mitad del da.
No hubo abstencin.
ni olvido
apenas fingimientos
de no querer ya ms / no-era-posible-as /
habr que darse cuenta.

Rotos todos los cierres
no me detuve ah
ni mucho
ni muy poco
te puse entre mi boca
y busqu todava
abrazar el rescoldo
salpimentar hogueras
tan siquiera una noche.

Dicen antiguos mitos
que quien cuenta los nmeros
deshace duermevelas.
Acaso el hueco frgil mordisquee sortilegios.
Ya nuestra desmesura
-asperidad de brasas-
se escribiera, es posible,
de ataduras y atajos.

                  Registr, mi querida
                  que una,
                  vos, yo, la otra
                  queremos
                  regularmente
                  en femenino y singular
                  a la intemperie
                  y siempre,
                  -o casi siempre-
                  con culpa
                  y a destiempo.

** Lil Muoz
   lidiar@arnet.com.ar
   Escritora argentina. Profesora en letras por el Instituto Nacional del
   Profesorado (Paran, Entre Ros) y por la Universidad Nacional del
   Comahue (Facultad de Humanidades, Neuqun); especialista en didctica
   por la Universidad Nacional de Buenos Aires (Facultad de Filosofa y
   Letras) y magister en didctica (2003, ttulo en trmite) por la misma
   universidad. Se desempea como profesora en historia del teatro y
   literatura dramtica en la Escuela Superior de Arte Dramtico del
   Instituto Universitario Patagnico de Artes (Iupa), de General Roca, Ro
   Negro. Poemas y ensayos suyos han sido incluidos en publicaciones
   electrnicas de Ediciones Culturales Neuquinas (1992) y en diversas
   antologas, tales como Canto rodado (Taller Literario de General Roca,
   1984), Cuentos regionales argentinos (Ediciones Colihue, 1992) y Viento,
   violines y canto (Atech-Senado de la Nacin, 2001), as como en la
   revista Cuadernos (Fundacin Cultural Patagonia, General Roca);
   Narrativa Folklrica en clave pluridisciplinaria (V Jornadas de Estudio
   de Narrativa Folklrica, edicin del Departamento de Investigaciones
   Culturales de la Subsecretara de Cultura de la provincia de La Pampa,
   2002); El Libro del Neuqun (Alfa Centro Literario, Neuqun). Ha
   representado a Argentina en eventos literarios en Blgica, Mxico y
   Chile. Ha publicado los libros de cuentos Cueva de la Barda y otros
   relatos (Narvaja, Crdoba, 1997), Clara de Huevo (El Ave Fnix, Buenos
   Aires; Edic. Lil Muoz, Neuqun, 2001), Pupilas del desierto (El Ave
   Fnix, Buenos Aires; Ediciones Lil Muoz, Neuqun, 2003), el poemario
   Catedral de Pinares (La Colmena, Buenos Aires, 1999) y el libro de
   ensayo Mitos y leyendas de la comarca: hijos de un dios menor? Algunas
   consideraciones sobre la enseanza de la literatura en la escuela
   (iRojo, Buenos Aires; Ediciones Lil Muoz, Neuqun, 2004).



=== Una cita con Elena Schultz      Alejandro Margulis ====================

De los cuadernos revisados por el Alejandro Margulis maduro a pedido de una
intrigante editora mexicana nos surge en este instante una anotacin
singular, proveniente de los das en que el Margulis era un joven que
comparta estudios con el ahora miembro de nmero de la Academia Argentina
de Letras, don Isidro Balisten.

Dado que esos cuadernos no poseen numeracin identificatoria alguna ser
necesario categorizarlos constatando en principio el hecho de que son
naranjas, de cuarenta y seis hojas aunque sin ombligo, espiralados y marca
Gloria. Una direccin cercana al Parque Lezama de Buenos Aires, en tapa,
nos induce a pensar que uno de ellos es el primero de la serie. Los
cuadernos marca Gloria son cuatro y luego hay un quinto, manufacturado en
USA, que si lo tomamos en cuenta es porque la singular anotacin (en rigor
todo un texto, indito) contina en l como si el autor se hubiera quedado
sin espacio en los anteriores, cosa inexplicable, como en seguida leeremos.

Se trata de cuatro comienzos de lo que indudablemente ha sido concebido
como cuento o relato, segn. Estos principios no se diferencian gran cosa
entre s, por lo que no resulta muy claro qu es lo que ha estado buscando
el Margulis en el ao 1983 (hay una fecha en uno de ellos que nos da idea
de que estos textos provienen del ao 1983) (1), escribiendo y
reescribiendo casi la misma versin una y otra vez. Cada comienzo o versin
se multiplica al mismo tiempo en otras varias, ya que palabras y prrafos
tachados (por lo general con lneas diagonales o viboreantes) pueden
reconstruirse con muy poco esfuerzo visual. Junto a ellos, escritos en la
particular cursiva del Margulis, hay anotaciones hechas en letra de
imprenta mayscula. Todo el texto fue realizado con tinta azul, verde y
negra, presumiblemente proveniente de biromes marca BIC.Indusria Argentina.

Lo ms interesante son entonces las variaciones.

Cito: La cosa comenz la tarde que... (fin de cita); que ha sido
reemplazado por (cito) Todo comenz la tarde que... (fin de cita); que ha
sido reemplazado por (cito) A los nueve aos uno tiene (tachado) siente
algo en el alma que... (fin de cita); que ha sido reemplazado por (cito)
Hay un (tachado) Elena Schultz y Marcela Mendez -escribo sus apellidos con
la esperanza de que... (fin de cita); que ha sido reemplazado por (cito) El
nico que saba que a m me gustaba tambin (tachado) me gustaba Helena
Shultz era... (fin de cita).

Vale la pena extender estos trozos un poco ms. Cito por separado,
eligiendo la versin visible (pero constatando la ausencia que se intent
suprimir sin xito):

Todo comenzo la tarde que al Gordo Vidal se le ocurri ir a preguntarle a
Elena Schultz (2) qu chico le gustaba ms.

A los nueve aos uno siente algo en el alma que no tiene nada que ver con
los defectos fsicos de la otra persona (dos o tres palabras cortas
tachadas). Uno tiene un amigo del alma, probablem... (tachado) una chica
que le gusta y una tortuga. Lo nico que tena yo cuando cumpl nueve aos
fue (tachado) era Tere, la tortuga (todo el prrafo est tachado!).

(A continuacin del anterior, tras una lnea horizontal que un poco se
abomba, como un cielo o un horizonte, en birome verde) El nico que saba
que a m me gustaba Helena Schultz era Gustavo, mi amigo del alma (tachado)
Iriarte. Y lo saba porque a l tambin le gustaba mucho. Helena era la
jefa del grupo de las chicas en la Colonia de vacaciones del Club Harrod's
Gath & Chaves.

Elena Schultz y Marcela Mendez -escribo sus apellidos con la esperanza de
que si leen este cuento traten de comunicarse conmigo (agregado)
nuevamente- no eran amigas entre s. Elena era la lder del grupo de las
nenas que iban a (tachado) de la colonia de verano del Club Harrod's Gath &
Chaves. La profesora Liliana siempre deca que Elen... (tachada toda la
oracin).

Ahora bien, aluda la Elen... tachada del Margulis acaso a la cantada por
Homero? O era ms bien la suya una insinuacin de aquella de la cuarta
oda, que segn constata el Horacio antiguo fue deslumbrada y seducida por
aquel (cito) husped infiel con su cabello hermoso (fin de cita) que la
fascin no slo vistindola (cito) rica de oro (fin de cita) y con (cito)
regio lujo (fin de cita), sino particularmente por (cito) el squito que
trujo (fin de cita)? Me inclino ms bien a pensar que si a alguna mujer
estaba aludiendo era a esa otra (cito) nueva Helena / refugiada en su pura
desnudez de catarata solar / crucificada en el lecho de una cmara que
posee su propio / naufragio (3) (fin de cita), ya que sus escritos de ese
primer ao de la democracia se inclinaron, alguna vez me lo confes, un
poco azarosa y metafricamente hacia el intento de construir lo destruido.

Una maana muy temprano el Margulis que nos aqueja so antes de despertar
(siempre pasa) que por fin todos escuchaban lo que l tena atragantado en
el garguero, y que con l (cito) el pueblo (fin de cita) quera or ms,
mucho ms de lo que l deca. Por fin su (cito) necesidad de alguien (fin
de cita) que lo aplaudiera (cito) tras esperar la cada del teln (fin de
cita) y que permaneciera (cito) sentado hasta que el cantante (fin de cita)
dijese (cito): "Vosotros, aplaudid" (fin de cita) era una realidad! En su
sueo los acadmicos del mundo se unan con las gentes comunes para
ensalzar la Obra que haba llevado tenazmente a cabo. Es que por fin l se
haba dado cuenta (cito) de las costumbres de cada edad (fin de cita); por
fin haba sido capaz (cito) de dar lo que conviene a naturalezas y aos
cambiantes (fin de cita). En su sueo todas las mujeres ms hermosas e
inteligentes lo aplaudan, ensalzaban su maravilloso uso de la lengua y de
paso le pasaban, con las suyas, la saliva del saber por todas partes,
particularmente las bajas. Si hasta incluso una petisita y fea, pero muy
brillante, se le acercaba sonriente para reconocer lo lejos que haba
llegado. Cabeza abajo se pona y lo felicitaba en pblico por lo bien que
haba conseguido conjugar obsesiones ntimas y problemas colectivos,
aquellos que otros escritores ciertamente tan egotistas como l jams
haban logrado sintetizar en el pas donde resida.

Tena este cuento o relato corto (segn) acerca de sus primeros amores que
estamos por citar una funcin muy importante en el sueo del Margulis. La
descripcin del personaje alunado era -reiteremos- por fin reconocida como
la del (cito) nio que ya sabe reproducir palabras y marca la tierra con
pie seguro (fin de cita); se notaba perfecto que el nene del cual hablaba
en el cuento o relato corto gustaba luego (cito) enormemente de jugar con
los otros de su edad (fin de cita) y que incluso cuando concentraba (cito)
su ira (fin de cita) la abandonaba (cito) sin razn suficiente (fin de
cita) y era capaz de cambiarla (cito) de hora en hora (fin de cita).

Citar entonces el cuento o relato corto completo en su primera versin;
bajo un ttulo meramente enunciativo: (cito) Primeros amores (fin de cita),
donde tras un primer prrafo tachado por dos lneas o rayas cruzadas en
diagonal a cuyo lado se lee, entre signos de admiracin (cito) NO! (fin de
cita), el cuento posee un segundo prrafo, tambin tachado por dos lneas o
rayas cruzadas en diagonal y algunas oraciones a su vez tachadas como esta:
(cito) el sector exclusivo que haba para nosotros (fin de cita); tras el
cual viene un tercer prrafo, ya a vuelta de hoja, que contina tachado por
la prolongacin de las mencionadas lneas o rayas diagonales en el cual hay
adems dos palabras tachadas, (cito) el grupo de (fin de cita) y,
curiosamente, (cito) Elena (fin de cita). Podra considerarse de este modo
que el cuento o relato corto, segn, empieza propiamente en la lnea o raya
de dilogo siguiente (cito): "Me ibas a preguntar algo?" (fin de cita).
Aunque el modo en que Elena lo ha preguntado figura bajo una viborita
-(cito) desafiante (fin de cita)-, y la reaccin del grupo de nias bajo
una lnea o tachn horizontal -(cito) las nenas se empezaron a rer (fin de
cita)- lo cierto es que a partir de la afirmativa respuesta del tal (cito)
el Gordo (fin de cita), quien es empujado a ello por el antagonista de la
historia: (cito) alentado por Gustavo que le murmuraba desde atrs "decile,
decile" (fin de cita), el cuento o relato corto, segn, evoluciona en las
siguientes cuatro hojas y diez renglones casi sin interferencias.

Cito pues:

"-Qu chico te gusta ms?

Elena sonri.

Un rayito de luz (tachado) sol brill sobre sus aparatos.

-Ale -dijo-. Y me voy a casar con l cuando cumpla quince aos.

Las risas y los empujones fueron tan fuertes que Elena y el Gordo Vidal se
encontraron abrazados momentneamente. Alguien me agarr del brazo y fui
arrastrado junto a ellos. Tena las manos sudadas, una sensacin como de
bostezo que no sale me impeda hablar.

-Quese beeesen! Quese beeesen! -gritaron todos.

El Gordo me empuj la cabeza contra la suave mejilla de Elena y ella
protest:

-Ay, bruto!

Torpemente (tachado) Me separ temblando pero el Gordo nos sostena
firmemente por el cuello y volvi a hacernos besar por segunda (tachado)
esta vez casi en la boca.

-Soltame, tarado! -grit y le pegu un puetazo en el estmago. Me solt,
pero (tachado) los ojos se (agregado) le llenaron de lgrimas. Nunca le
haba pegado tan fuerte a nadie en mi vida y me sorprend (tachado desde
"y"). No quise mirarlos (tachado el dectico) hacia Elena y me apur
(tachado) me alej despacio. Gustavo intent detenerme pero lo apart de un
empujn.

Los chicos cantaban muertos de risa:

-Tieeene nooovia! Tieeene nooovia!

A las tres y media Molina anunci que era hora de ir a la pileta. Molina
era nuestro profesor; no s por qu, siempre pens que haba sido polica
en su juventud (tachado) que era polica o del ejrcito.

Hasta ese momento yo haba logrado evitar toda referencia a mi flamante
noviazgo ignorando absolutamente los comentarios burlones, pero en el
vestuario las bromas recomenzaron. Danielito Schultz (4), sobre todo,
estaba insoportable. Mientras me duchaba y comparaba mentalmente el tamao
de mi pito con el de mis amigos, el hermanito de Elena se acerc.

-Tengo unas fotos de mi hermana bandose en casa... -me deca con voz
pcara.

-En serio! -exclamaba Gustavo antes de que yo pudiera decir nada.

-S -deca el mocoso-. En una se le ve el (tachado) un lunar...

-Escuchaste gordo? -deca Gustavo-. El pendejo (tachado) Danielito tiene
unas fotos...

-S, ya escuch -deca el Gordo Vidal-. Y decime, Danielito, las tens por
ac?

-Nooo. Estn en casa, en un (tachado) bien escondidas las tengo...

-Che, parnla -deca yo molesto (tachado) saliendo de la ducha hecho una
fiera (tachado) yendo a buscar la toalla y la malla (tachado) y el pantaln
de bao para ir a la pileta.

Las nenas (tachado) chicas todava no haban salido... (interrumpo la
cita).

Se hace momentneamente necesario interrumpir el hilo de la cita para no
perder el modelo interno que el Margulis ha estado usando (o queriendo
usar) en sus pespuntes de la posadolescencia. Un clsico trstico monorrimo
con estribillo, el as llamado zjel popularizado entre los musulmanes de
los siglos XIV y XV, aparece copiado y tachado varias veces a lo largo de
las diferentes versiones del cuento o relato corto (segn) que comentamos.
Cito primero el famoso estribillo:

      Vivo lelo con razn
         amigos, toda sazn (fin de cita).

77. Cito la primera variacin o mudanza:

      Vivo lelo e sin pesar
             pues amor me fizo amar
      a la que podr llamar (fin de cita).

Cito la vuelta:

      ms bella de cuantas son (fin de cita [Vivo lelo con razn, etc]).

Cito la segunda variacin o mudanza:

      Vivo lelo y vivir
      pues que de amor alcanc
      que servir a la que s (fin de cita).

Cito la segunda vuelta:

      que me dar galardn (5) (fin de cita [Vivo lelo con razn, etc]).

Sabe el joven Margulis que en su composicin narrativa est imitando el
popularsimo estilo cantado por las bellas, turgentes, lascivas, sensuales,
jovencitas y acaso margulianas cantaoras y bailaoras andaluzas, que los
volvan loquitos a los hombres all por los das de los califas? Entiende
que las mudanzas que pretende insuflar a sus escritos apenas despunta el
oficio literario no son para nada originales? Se pone cachondo el joven
Margulis imaginando que alguna seorita de esas que acabamos de nombrar se
pondr hmeda al leer sus crpticas, subrepticiamente erticas pginas?

No lo creemos.

No lo creemos posible.

Vngamonos sencillamente a su reino, ah, qu rico; continuemos quiero decir
con lo nuestro.

Cito (sigo citando) el resto del cuento o relato corto, segn: En la parte
baja Molina enseaba a nadar a los compaeritos de Daniel (tachado) a los
montones de chiquilines sentados en los bordes pateando montones de espuma.
Anud la toalla en la baranda, me quit las hojotas y corr a tirarme de
cabeza en la parte honda. El agua estaba tibia. Nad dos anchos a toda
velocidad, uno por abajo, y sal de vuelta para recostarme a tomar sol en
el costado. Era una delicia. Si levantaba un poco la cabeza poda ver cmo
desaparecan las gotitas de mi estmago, evaporadas. Estaba contento: unos
pelitos oscuros empezaban a crecer virilmente alrededor de mi ombligo. No
poda dejar de mirrmelos. Y al ombligo tampoco (fin de cita).

Ahorremos todo comentario.

Cito: Me amodorraba. En eso una sombra me tap el sol. Varias manos me
apretaron los tobillos y las axilas. Quin... quin que no era yo... me
haba sobresaltado de esa forma? Abr los ojos sobresaltado. Gustavo se
rea sostenindome los pies; el Gordo Vidal me tena de las axilas. Me
alzaron. Empezaron a contar: alaaa uuuna, alaaas dooos y als...  (fin de
cita).

Alas desafortunadamente le faltaron, al Margulis nio evocado por el
Margulis de nuestra exposicin, cuando de culo entr volando al agua
saturada de cloro de la pileta del club Harrods Gath y Chaves de la ciudad
de Buenos Aires, Repblica Argentina, hacia el ao 1972. Cito:

El chapuzn me llen la nariz y la boca de agua. Boqui, tosiendo, tratando
de hacer pie. Cuando me recuper nad hacia el borde. Algo debe haber visto
el Gordo Vidal en mi expresin cuando me agarr del borde y empec a
levantarme haciendo fuerza con los brazos porque empez a decir, dando
pasitos para atrs: Eh, par, par, par! Cosa que no estaba en mis
planes. Me le fui al humo hecho una fiera. Sal tan rpido que lo estamp
contra las barandas de alambre. Entonces, cuando estaba por hundirle la
cara con un pin de Gibraltar, la mano de Gustavo Iriarte me detuvo. El
mundo se detuvo conmigo en ese momento. Los dos giramos, el mundo y yo,
dispuestos a darle al dueo de esa mano su merecido. Pero no era la mano de
Gustavo Iriarte. Era la mano de Molina. Gustavo Iriarte y el Gordo Vidal lo
miraban con ojitos de carneros asustados. Ya est bien, che. Basta de
pelotudear. Cuntos aos tienen, che. Los grandes como ustedes tienen que
dar el ejemplo, no? A ver si nos entendemos... Pero en lugar de
entendernos Molina los mand a Gustavo Iriarte y al Gordo Vidal al
trampoln (tachado) a la parte honda y a m me sac directamente afuera
(agregado) afuera de la pileta (agregado) afuera de la parte del club donde
estaba la pileta. La injusticia fue tan grande que hasta los ms chicos
chapalearon con fuerza de protesta en lo bajito. Ya vamos a arreglar esto
despus, che, dijo Molina mientras me ordenaba buscar mi toalla, anudada a
la baranda entre cuarenta y cinco toallas iguales (tachado) cuarenta y tres
toallas iguales, y ponerme las hojotas. Sal lagrimeando (tachado) casi
llorando de indignacin (tachado). Me la banqu macho y enfil para la
salida de la pileta. Para salir de la pileta haba que pasar por una ducha
fra que estaba siempre abierta. Pas con el cuerpo de costado esquivando
el agua. Los tres metros que haba entre esa ducha y la puerta del
vestuario los camin sin mirar para  atrs. Pero de reojo no pude dejar de
ver cmo Gustavo Iriarte y el Gordo Vidal ya estaban dndose corte en el
trampoln. En el vestuario haca un calor de cagarse (tachado) de los mil
demonios. El seor de las toallas estaba encerrado detrs de su ventanita
con barrotes escuchando la radio y ni siquiera me not: en la radio hablaba
uno que se haba tenido que comer a la mam para sobrevivir en el fro de
los Andes. As que enfil para las escaleras que iban al solarium de
varones. El solarium de varones era un cacho (tachado) trozo de terraza de
un metro por cuatro, alargado y medio en diagonal, con el piso sucio de
brea negra donde la gente grande tomaba sol. Haba dos tipos (tachado) dos
hombres en slip quemndose como churrascos. Uno le deca al otro: Todas
iguales, macho; y despus te dejan con las ganas... El otro le contestaba:
Lo que es yo, todo lo contrario; la ma siempre quiere ms. Ni dormir me
deja, maginate! Se me sube encima a mit de la noche y me muerde por todos
lados, maginate. Una fiera es. Te digo: si no la rajo pronto me van a echar
del laburo. Ando todo el da dormido despus... El que haba hablado
primero le preguntaba: y la pasan bien? El otro le contestaba: maginate...
Desde la pileta subi un gritero que me hizo asomar al borde de la
terraza. El Gordo Vidal estaba parado en la punta del trampoln dispuesto a
saltar. Las nenas ya haban salido y esperaban el salto. El gordo Vidal
pic y entr al agua haciendo una esplndida palomita [Agregado: La
esplndida palomita era un salto muy especial que consista en rebotar tres
veces en el trampoln, saltar estirando los brazos para los costados
(tachado) saltar con los brazos extendidos hacia los costados y luego de
mantenerse as unos instantes entrar al agua de cabeza con los brazos
juntos otra vez (tachado) con los brazos hacia adelante] (6). Lo envidi.
Cmo alguien tan gordo poda hacer semejante salto? Yo jams me haba
animado a entrar en lo hondo desde el trampoln de otra forma que no fuera
parado, o a lo sumo en bomba, y aun as el vrtigo y el zumbido del aire en
las orejas me inhiban de seguir intentndolo. Al Gordo Vidal lo sigui
Gustavo Iriarte. Elena lo miraba fascinada desde adentro del agua. Con su
gorra de goma blanca y los aparatos en los dientes relumbrando chispitas de
sol estaba adorable. Pens con todas mis fuerzas para que Gustavo Iriarte
cayera mal. Pero Gustavo Iriarte se zambull con agilidad y reapareci
entre Elena y sus amigas. Empezaron a jugar tirndose agua. Cada tanto
Gustavo Iriarte se sumerga por abajo de las piernas de Elena y apareca a
su espalda. De pronto empez a abrazarla por detrs. Ella se mataba de la
risa. Cuando el Gordo Vidal se sumergi con otras intenciones yo quise
prevenirla dando un grito pero pens que ni me iba a or ella en la pileta
ni iba a quedar muy bien yo en la terraza, frente a los tipos que tomaban
sol. Me estir lo ms que pude agarrndome de un cao como de ducha aunque
sin mariposa, que sobresala de la parecita del solarium. Desde arriba se
notaba perfecto el cuerpo de barracuda (tachado) de jabal del Gordo Vidal
acercndose por abajo al cuerpo difuso de Elena. Tambin cmo le agarr un
pie y trat de hundirla sin lograrlo. Yo no los escuchaba pero poda ver
todo perfectamente. Gustavo Iriarte apoy la mano en la gorra de goma
blanca y apret la cabecita rubia al mismo tiempo que el Gordo Vidal tiraba
para abajo. Entonces Elena se hundi. Ah, prfidos canallas. Cobardes
incapaces de conquistar a una... (fin de cita).

Inevitable se hace volver a referencias anteriores. Mal que nuestra
simpata por el Margulis nos invite a omitir que va camino de convertirse
en el (cito) prudente en exceso (fin de cita), en el (cito) temeroso en
exceso (fin de cita) observado por la colega extranjera (7), lo cierto es
que nos encontramos nuevamente en el espacio del lugar comn. No es extrao
entonces que la maldad de los amiguitos sea considerada como algo propio de
(cito) prfidos canallas (fin de cita). Sorprendente en todo caso resulta
que el Margulis haya enmendado como hizo la metfora animal que entrevi
lcidamente en el agua en el primer golpe de pluma o birome. Porque sin
duda (cito) una barracuda (fin de cita) habra sido imagen mucho ms
pertinente que la del (cito) jabal (fin de cita) en que desde la atalaya
de esa terraza metamorfose la figura difuminada que l vea -sin ver, en
realidad sin ver- del cretino malicioso que nadaba con las peores
intenciones bajo el agua (las olas, no es cierto?) en la pileta del club.

Cito:

"Maricn", pens. Y cuando volvieron a hundirle la cabeza (y a retenerla
bajo el agua ms de lo que yo lograba retener la respiracin en el aire
libre de la terraza) grit con todas mis fuerzas:

Maricones!!!

El insulto se perdi en la brisa de la tarde.

Pero lo que ms rabia me dio fue ver cmo Elena, que haba vuelto a salir
al oxgeno roja y tosiendo, escupiendo agua y con el pelo rubio
completamente fuera de la gorra blanca de goma, se quedaba despus de una
protestita de nada (les empujaba agua con las manos) jugueteando muy
tranquilamente con los dos, dejando que el sol y el fresquito los secara a
todos por igual, porque ya haban salido todos del agua y se secaban en el
lado de las nenas, muy panchos todos, como si en el agua de la pileta no
hubiera sucedido nada.

Otra versin, otro final?, para la ancdota nos la ofrece el pasado desde
el segundo de los cuadernos Gloria. Cito:

El nico que saba que a m me gustaba Helena Shultz (8) era Gustavo
Iriarte, mi amigo del alma (est tachado). Y lo saba porque a l tambin
le gustaba mucho. Helena era la jefa del grupo de las chicas en la colonia
de vacaciones del Club Harrods Gath y Chaves. Usaba aparatos fijos en los
dientes pero tena unos labios muy carnosos y decididamente sensuales. Ella
saba que a nosotros dos nos gustaba y se hacia la tonta con eso. Un da
Molina organiz un partido de futbol mixto en la cancha grande del club.
Helena se acerc cancheramente al grupo de los varones y dijo con una voz
sorprendente: "Ufa, che. Tienen robo" (tachado todo). Dijo con la voz ms
inesperada y spera que se pueda imaginar: "Hay robo, Molina!" (tachado
todo). Dijo dulcemente: "Pero profe... No vale, as hay robo as...".
Gustavo y yo nos ofrecimos para jugar en el equipo de las chicas, yo en el
arco y l de cuatro. A Molina le pareci muy bien. El Gordo Vidal,
Alejandro Rubinstein y Sergio se burlaron de nosotros. Pero ni a Gustavo
Iriarte ni a m nos molest porque en la defensa del equipo de las chicas
estbamos (tachado) bamos a poder estar cerca de Helena, porque ella
tambin jugaba a la defensiva (tachado) jugaba abajo.

La verdad es que las chicas jugaban desastrosamente, lo que (tachado) lo
cual, visto desde  donde estbamos nosotros, resultaba muy divertido.
Corran la pelota amontonadas, pateando piernas, tobillos y cuanto objeto
ms o menos consistente se les pusiera delante. De todo menos la pelota,
que era pateada muy pocas veces. Sin embargo cuando corran como una
multitud enloquecida lograban molestar tanto a los varones que la pelota
difcilmente se acercaba a nuestro arco.

Gustavo y yo seguamos las alternativas del partido sentados en el pasto. A
veces empezbamos a girar en el lugar para ver cmo era el piso del mundo
cuando todo daba vueltas. La sensacin de la cancha ondulando, de los
rboles mezclndose entre s, del cielo que se iba poniendo inclinado era
totalmente maravillosa. Nos caamos al suelo rodando y riendo de felicidad,
y ms cuando Helena se sumaba a nosotros y tambin daba vueltas,
aprovechando que todo su grupo estaba jugando adelante y nos dejaba
prcticamente a salvo de todo peligro de gol, por no decir en completa
intimidad.

Tan ocupados estbamos en eso los tres que no vimos llegar al Gordo Vidal;
haba logrado escaparse al enjambre de patadas infantiles de las chicas y
se acercaba a nuestro arco peligrosamente. Gustavo Iriarte estaba acostado
en el pasto con los brazos en cruz y los cerrados. Yo, en cambio, me
incorpor rpidamente. El Gordo Vidal vena como un blido con la pelota y
yo, todava algo mareado, sal a taparlo. De refiln la vi a Helena
mirndome toda emocionada. Me tir a los pies del Gordo Vidal cubriendo con
el cuerpo la punta derecha del rea grande; tuve que cerrar los ojos por el
polvo y la cal de la raya que vena levantando el Gordo Vidal con su peso
en esa parte de la cancha -el pasto terminaba en el rea chica. Pero el
Gordo Vidal vena haciendo pareja con Sergio, as que en cuanto me tir a
sus pies l simplemente desvi la pelota a un costado, justo a los pies de
Sergio, y nos hicieron un gol.

El gritero de los varones fue ensordecedor (tachado) insoportable.
Parecan mujercitas. Las chicas no lo podan creer. Helena lleg corriendo
al lado mo y me dijo una palabrota (tachado) me insult de arriba a abajo.
Me sent muy afligido y tuve ganas de llorar (tachado) Yo estaba muy
afligido por el gol pero ms me preocupaba mi rodilla: me haba lastimado
al tirarme a los pies del Gordo Vidal y un grueso hilo de sangre empezaba a
mojarme la pierna. Gustavo Iriarte, que recin reaccion de su mareo con
los gritos, se levant del pasto y se cag de risa (tachado) se ri.
"Bueno, che, no es para tanto...". Lo cual hizo que Helena se diera vuelta
(tachado) se volviera hacia m y exclamara (tachado) pronunciara un
hiriente "Al final sos un tronco vos".

En el vestuario me tomaron de punto (tachado) todas las cargadas se
centraron en m. Gustavo Iriarte haba pasado a burlarse decididamente de
las chicas. En la ducha el Gordo Vidal no dejaba de decir (tachado) de
canturrear: "Maricn, maricn... (tachado) Elar quero delas neeenas, elar
quero delas neeenas...". Y Alejandro Rubinstein se encargaba de contarles a
los ms chicos las alternativas triunfales del partido.

En la pileta me alej del grupo y me fui a nadar solo en la parte honda.
Las chicas todava no haban salido. Me tir de cabeza y nad dos anchos a
toda velocidad; despus sal y me puse a tomar sol. Las baldosas quemaban
as que me tumb boca arriba en el borde de la pileta. Me salpicaban las
gotitas de todos los que se tiraban en ese lugar producindome escalofros
(tachado). El Gordo Vidal vino corriendo y se tir (tachado). Cuando ya me
haba secado completamente y empezaba a amodorrarme bajo el sol de la
maana (tachado) de la tarde apareci el Gordo Vidal (tachado) una sombra
me tap el sol y sent que alguien (tachado) varias manos me agarraron de
los tobillos y las axilas y empezaban a hamacarme en el aire (tachado).
Abr los ojos sobresaltado y los vi a Alejandro Rubinstein y a Sergio
agarrndome de los pies. No poda verlo, pero adivin que el Gordo Vidal
era el que me sostena de las axilas y empezaba a contar: "Ala uuuna, alas
dooos y alas... y alas...". El chapuzn helado (tachado) me llen los ojos
de agua (tachado) la nariz y la boca de agua y boqui (tachado) boque,
tosiendo, agitado, mientras trataba de hacer pie intilmente. Cuando pude
recuperar el aire mir hacia el borde y distingu (tachado) escuch las
risas de los chicos y comenc a brazear hacia el otro borde (fin de cita).

Es necesario revelar que todo este fragmento ha sido escrito en tinta
roja? Es necesario que se sepa que los ltimos ocho renglones, en el mismo
color, figuran sin embargo tachados con una lnea viboreante azul, que va
del sptimo al segundo, del segundo al sptimo, del sptimo al segundo, del
segundo al sptimo, del sptimo al tercero, del tercero al cuarto, del
cuarto al tercero hasta desaparecer? Pertenece la lnea viboreante azul
sobre el relato aparentemente censurable en rojo a otra poca? Cito:

Pero las risas (tachado en rojo) adems de sus (tachado en rojo) esas risas
escuch cmo le gritaban a alguien que estaba del otro lado de la pileta
(tachado en rojo) para que apreciara la joda (tachado) la broma. Levant
(tachado ms fuerte en rojo) Estir la cabeza lo ms que pude y vi a (toda
una palabra tachada con furia, ininteligible) algunas de las chicas del
otro grupo (tachado en rojo) que tambin rean del otro lado de la pileta.
Helena Shultz, en medio de todas, era la que se rea con ms ganas (fin de
cita).

Pero es quizs en el tercer cuaderno, sin tapa pero s contratapa (en ella
hay un dibujo del clsico perro infantil llamado Snoopy dndose la mano con
el clsico pjaro llamado Woodstock), Made in Usa, 60 sheets por 10 y medio
in por 8 in, nmero 1825, donde, con una suerte de acpite o ttulo que
especifica (cito) VIENE DEL "GLORIA" OJO (fin de cita), el Margulis retoma
y en cierto modo podra decirse, al menos por ahora, al menos
caligrficamente, quiero decir en forma manuscrita, que termina esa
ancdota de la primera juventud. Para apreciar la importancia que este
ltimo fragmento tiene dentro de su obra, es decir la importancia que este
perodo poco conocido de su produccin tiene, es bueno agregar que en el
mismo cuaderno figuran los borradores originales de dos de sus textos ms
famosos: "El monstruo con pico" (9), destacado por Beatriz Sarlo (10) como
(cito) el que ms me interes de su primer libro (fin de cita), y el
apcrifo "Poema de los dones" en el que el Margulis parodia un magnfico
soneto homnimo de Jorge Luis Borges (11).

Vayamos en recompensa a la paciencia del lector (me corrijo) de nuestros
oyentes directamente a las elisiones del texto, por no hablar de los
momentos censurados. Con respecto a su agresor (cito): cierto que l me
llevaba dos aos y era mucho ms grande fsicamente, pero yo estaba furioso
(fin de cita); con respecto a su "amigo del alma" (cito): Bueno, par, Ale,
fue un chiste -intervino Gustavo-. Somos todos amigos, no? Amigos o qu?
Eso -dijo el Gordo Vidal-. Qu somos, eh? Dale, choc los cinco y amigos
de nuevo, eh? Yo ya estaba por hacer las paces cuando apareci Molina y
orden: (fin de cita).

Hace falta recordar lo que Molina ordena?

Y lo ltimo obliterado, censura o fuga? (cito): pero no hubo caso. No s
porqu siempre haba pensado (tachado) sospechado que Molina era (tachado)
haba sido polica en su juventud (tachado) cuando no trabajaba como
profesor de la colonia del club. Ahora lo saba (fin de cita). Y (cito):
Justo cuando yo sala por la entrada de varones, de enfrente, por la de las
mujeres, empezaron a entrar las nenas, con Elena a la cabeza (fin de cita).

Dos escenas ms tienen que ver con esta situacin que el Margulis describe
en los primeros aos de la democracia argentina.

La primera relata la incmoda situacin en que los dos hombres que han
estado tomando sol en la terraza embreada del vestuario de varones ponen a
ese chico cuando lo oyen gritar (cito) Maricones, maricones (fin de cita).
El relato ridiculiza al personaje hacindolo encaramarse a la parecita y
corriendo riesgo de caer y romperse la crisma, de lo que esos mismos
hombres (me corrijo) cosa de la que esos mismos hombres hasta hace un
momento deleznados lo salvan (es decir evitan que se rompa la cabeza
idiotamente). Cmo? Sosteniendo al personaje por el elstico de su malla o
traje de bao en el momento mismo en que l est saltando hacia la pileta
para rescatar a su amada Helena. Busquemos el prrafo textual (la tentacin
es muy grande). No. Mejor no. No hay que caer en lo mismo que se denuesta.
No les importe que en realidad esa escena haya llegado a cobrar forma de
original tipiado a mquina, y en ms de una versin (para variar). Bueno,
tal vez ms adelante...

La segunda escena nunca ha sido escrita hasta ahora (en realidad no es una
sino una veloz sucesin) pero nos la relat l mismo en uno de los breves
encuentros que mantuvimos. Ocurri despus, algunos das despus, que el
profesor Molina los puso a dirimir la infantil pelea haciendo que pelearan
de verdad. Molina era, record el Margulis, fantico del box. Haba
conseguido guantes de varios tamaos y haca que sus "pupilos" -(cito al
Margulis): la mayora buenos chicos de clase media juda poco afectos a la
actividad fsica (fin de cita)- probaran su fuerza contra los chicos del
club -(cito al Margulis): unos vagos increbles, que vivan en la calle y
nos robaban cosas de los bolsos sistemticamente (fin de cita). Molina
haba hecho improvisar un ring en las canchas de paleta pelota para los
das lluviosos y otro porttil, con unos tablones, en el rea chica de la
cancha de futbol, donde raramente se juntaba nadie a molestar durante los
das de semana. La pasin de ese hombre por los deportes viriles le vena
segn el Margulis (cito) de la ms tierna infancia (fin de cita); pero es
verosmil suponer que su habitus marcial, fraguado en nunca sabremos qu
oscuros operativos, hiciera de ese profesor de cara roja y aspecto irlands
(pese al apellido) el generador de tantas rdenes perturbadoras. Para
motivar a esos (cito) nios de departamento criados a humedad (fin de cita)
a exponerse a la paliza de sus pares Molina haba idea un complejo sistema
de premios y castigos. Pensaba Molina que incentivndolos con helados
dobles o permiso para usar el trampoln era como terminara abriendo en
ellos el sano espritu de la competencia viril y quizs, con suerte, hasta
podra fomentar en alguno el ansia de ser campen.

Pero el nico que tena ansias de golpear ms fuerte que los otros era
Sergio, el hermano del Margulis. Chico de un corazn (cito) grande como una
casa (fin de cita) su habilidad para el box se caracterizaba por un
increble (cito) estilo de ametralladora humana (fin de cita). Tan veloz y
terminante era lanzando una sucesin imparable de uno y dos que nadie
quera boxear con l. Quien lo vea pelear una vez se enfermaba
repentinamente de dolor de barriga ante Molina para no tener que
enfrentarlo en el ring. Curiosamente, posea la fuerza de un pequeo
Monzn (12) pero la frialdad de un vendedor de hielo. Nunca nadie lo haba
visto enojarse ni durante ni en el medio ni al final de una pelea. Su
tcnica era salvaje en el momento de ponerse en marcha pero no pareca
surgir de ningn sentimiento de malicia o rencor, tan comunes entre los
boxeadores aficionados. Para Sergio, boxear era prcticamente un trmite.
Un da hubo un desafo de los chicos del club -nunca se supo si estimulado
o no por Molina-; todo el grupo de la colonia se reuni, mezclados los
varones con las nenas, para ver la gran pelea. El lder de los chicos del
club era un granuja retacn que jams miraba a sus rivales de frente; su
fama, como suele ocurrir en estos casos, era objetivamente un exceso de las
circunstancias. No se le conocan victorias en ningn ring pero s una fila
larga de seguidores que le tenan miedo. A Helena ese chico siempre lleno
de polvo y mentiroso le gustaba de veras. Por eso el Margulis esperaba
ansioso a que su hermano demostrara el poco valor que en realidad tena
aquel energmeno. La pelea fue decepcionante de tan rpida. Apenas subieron
al ring, cada uno con unos guantes que les llegaban a los codos, Sergio
dispar su seguidilla mortfera contra el pecho del pelandrn del club. El
otro cay enseguida, sin arrojar ni uno solo de los tan promocionados
golpes que se jactaba de tener. Sergio se dio la vuelta y volvi para el
rincn gallardamente.

La misma velocidad de definicin ocurri cuando le toc pelear al Margulis
chico, una tarde de lluvia en la cancha de pelota paleta. Molina haba
sentado esta vez a los chicos y las chicas en L, reemplazando las sogas del
ring del aire libre con sus bolsos y abrigos; las otras dos paredes del
cuadriltero eran las paredes de cemento de la cancha. Despus de varias
peleas Molina orden que probaran sus fuerzas el Margulis chico y Alejandro
Rubinstein. A nadie pareci importarle que las diferencias volumtricas
fueran francamente alevosas. Mucho menos que no pertenecieran (cito) a la
misma categora (fin de cita). Enseguida qued claro cul de los dos iba a
ocupar pesadamente el centro del ring y cul de los dos iba a tratar de
bailar lo ms posible, y es que si algn dolo tena el Margulis de chico
no era precisamente Monzn sino Loche (13), el saltarn Loche capaz de
ganar una pelea esquivando todas las trompadas de su rival y metiendo, a lo
sumo, apenas una o dos estocadas definidas. En eso iba su intento y as se
haba mentalizado, con lujo de detalles, de los movimientos saltimbanquis
que debera dar. Por otra parte, pensaba cada vez que lograba eludir uno
ms de los manotones sin gracia de Alejandro Rubinstein, si Elena ve lo
inteligente que soy peleando, si ve que no me gusta lastimar a nadie porque
s, me va a perdonar todo (tachado) se va a enamorar otra vez de m.

Recito: Era mi ocasin quiero decir de lucirme (tachado) de dibujar
(tachado) de escribir en el aire cerrado y soporfero de esa cancha de
cemento mis condiciones de artista (fin del recitado).

Slo que Alejandro Rubinstein no tena ninguna sensibilidad esttica. Una
sola de las manos que tiraba contra el payaso saltarn lo demostraron.
Alguno de ustedes sabe lo que es perder en un segundo el sentido del
equilibrio? A alguno se le llenaron los ojos de lgrimas alguna vez porque
se choc por ejemplo contra una rama de rbol asomada a la vereda, mientras
iba corriendo a toda velocidad para ganarle una carrera a sus amigos? A
alguno lo sentaron de culo en un piso de cemento con un trompadn de
aquellos? Mejor sigo recitando.

Recite, maestro:

      Fue una clara tarde del lento verano.
      T venas solo con tu pena, hermano;
          tus labios besaron mi linfa serena
      y en la clara tarde dijeron su pena.

No es un zjel. No. Es Antonio Machado.

Y hay otro, haba, ay, porque

      En el corazn tena
                        la espina de una pasin
             logr arrancrmela un da:
                                          ya no siento el corazn.

Cita o robo? A esta altura, lo mismo da.

Aos despus un Margulis ya maduro se dedic a reflexionar acerca del joven
(cito) an imberbe, por fin alejado de su tutor (fin de cita: en este caso
alejado de  la madre); el joven que se complaca (cito) en los caballos, en
los perros, en la soleada pradera del campo de Marte (fin de cita); el
mismo joven (cito) de cera para acomodarse al vicio (fin de cita) y (cito)
duro, en cambio, para a sus consejeros (fin de cita). Ya empezaba por
entonces el Margulis a transitar las redacciones y tanto su persona como
sus personajes demoraban en ocuparse (cito) de las cosas ltiles (fin de
cita). El dinero que obtena por sus esfuerzos -que ya enseguida daremos
cuenta de ellos- lo haba vuelto lgicamente (cito) altanero, lleno de
deseos y ligero en abandonar las cosas amadas (fin de cita). No haba ledo
an al Horacio14 que nos gui hasta ahora, de modo que sus afanes no
cambiaban todava y debido seguramente a esto no se guardaba tampoco (cito)
de cometer lo que muy pronto (fin de cita) debera (cito) esforzarse en
cambiar (fin de cita). Ni (cito) riquezas (fin de cita) (15), ni (cito)
influencias (fin de cita) se molestaba en buscar para ponerla al servicio
(cito) de sus honores (fin de cita).

Era una felicidad su despreocupacin.



Notas

 1. "1983", cuaderno marca Gloria fechado. Indito. En tapa se lee, pegado,
    un papelito fotocopiado que indica: "El 26 de octubre de 1983 se
    levant el estado de sitio (que rega desde 1974) y el 30 de ese mes se
    llevaron a efecto las elecciones en las que el radicalismo obtuvo
    7.659.530 votos (un 52%) contra 5.936.556 del PJ. El 10 de diciembre de
    1983, ante una gran expectativa popular, Ral Ricardo Alfonsn asumi
    la primera magistratura". Proviene dicho papelito de la obra citada a
    cita 2: pg. 292/3.

 2. Schultz, Helena o Elena. Tambin: Schultz, Jssica. Actriz argentina
    contempornea. Ms conocida por sus participaciones en telenovelas y
    filmes populares. Por ejemplo "Un argentino en Nueva York", con
    Guillermo Francella, donde se caracteriz como novia algo tonta pero
    preciosa. Para los das en que comenz a escribirse este relato,
    Jssica o Helena o Elena Schultz se encontraba grabando trece captulos
    de una miniserie que se intentara vender al Canal Azul TV de Buenos
    Aires, Argentina. Solicitada varias veces por este expositor, quien
    deseaba obtener algunos recuerdos suyos de primera mano para cotejar
    los del Margulis, la actriz pidi, se excus de participar en la
    recherch hasta mediados del mes de febrero del ao siguiente (es
    decir, dos meses ms tarde). "Me acuerdo muy poco de esos aos", dijo
    no obstante por telfono, aunque alcanz a confirmar la existencia de
    un Gustavo y una Marcela (de quienes no precis, por cierto, el
    apellido).

 3. La lnea pertenece al poema "En el fondo de la maana", de Aldo
    Pellegrini. Ver en Construccin de la destruccin (Ediciones A Partir
    de Cero, Buenos Aires, 1957) o en La valija de fuego. Poesa completa
    (Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2001).

 4. Schultz, Daniel. Polica cantor.

 5. En Poesa rabe y poesa europea, de Ramn Menndez Pidal. Coleccin
    Austral. Espasa Calpe Argentina S.A., Buenos Aires, 1941 (tomado a su
    vez del "Cancionero" de Baena, composicin nmero 51 creada por Alfonso
    lvarez de Villasandino).

 6. Palomito. m. Macho de la paloma./ Paloma torcaz./ (tachado). Palomita:
    f. dim. de paloma./ Amer. En Venezuela y Colombia, turno, vez,
    alternativa, especialmente en los bailes cuando hay cesin de
    parejas./Amer. En Chile, juego de trompo que consiste en empujar, a
    golpes con la pa del trompo y mientras ste baila, una moneda hasta
    sacarla fuera de la meta sealada./ Amer. Roseta de maz tostado
    reventado. U. m. en pl. / Pl. fig. amer. En Chile, juego de muchachos
    que consiste en poner uno las palmas de las manos encima de las del
    otro y golperselas ste con las suyas. Si yerra el golpe, cambian de
    oficio. (Diccionario Enciclopdico Ilustrado Ramn Sopena, Editorial
    Ramon Sopena S.A. Barcelona, 1967). (Ntese la ausencia del
    argentinismo mencionado por ah arriba en esta hoja. N. del E.)

 7. Ver Nota 10.

 8. "Qu es de la vida de Jssica Schultz". Tal pregunta resonaba, para los
    das en que esta ponencia se escriba, en la radio de Buenos Aires.
    Quien suscribe no podra asegurar si la oyente que hizo la pregunta era
    familiar o amiga de la mentada actriz, pero s da fe de que la
    respuesta de las periodistas era correcta, aunque incompleta: "Lo
    ltimo que sabemos es que estaba en un espectculo de tango, hasta
    mediados del ao pasado..." (N. del E.)

 9. En Papeles de la mudanza, Editorial Catlogos, Buenos Aires, 1988.

10. Sarlo, Beatriz. Crtica literaria argentina. Directora del magazine
    acadmico de Buenos Aires Punto de Vista.

11. Borges, Jorge Luis. Literato argentino (1899-198...). Regalas y
    derechos administrados por su viuda mucho ms joven que l, doa Mara
    Kodama.

12. Monzn, Carlos. Boxeador argentino. Campen mundial.

13. Loche, Nicols o Nicolino. Boxeador argentino. Campen mundial.

14. Las oraciones que figuran en este ltimo prrafo en letra inclinada
    blanca (bastardilla) pertenecen a Quinto Horacio Flaco
    (8.XII.65-27.XI.8 a. C.), Arte Potica. Edicin de Anbal Gonzlez
    Prez siguiendo a F. Villeneuve. Alfar Poesa, Madrid, 1977. El largo
    texto que figur inserto entre medio todo el relato corresponde a un
    fragmento del libro indito Mudanzas de los papeles. De Alejandro
    Margulis, claro.

15. Para el da en que esta historia vol rumbo a Mxico buscando ser
    editada la mentada artista del ttulo se encontraba realizando un show
    bastante bizarro en un sitio muy poco conocido del barrio porteo del
    Abasto. Carteles del mismo promocionndolo haban sido colocados, entre
    muchos otros lugares de la ciudad, en una baja pared de cemento que
    quedaba junto a la parada del colectivo 110, en la esquina de las
    calles Malabia y la avenida Corrientes, mnibus que el Margulis adulto
    sola tomar todos los das para volver a su casa azul en el Pasaje
    Miln.

** Alejandro Margulis
   http://www.ayeshalibros.com.ar
   Escritor argentino (Boston, EUA, 1961). Coordina el portal literario
   Ayesha Libros (http://www.ayeshalibros.com.ar). Trabaj 25 aos en la
   prensa argentina y ahora es slo escritor, pintor, periodista, agente de
   prensa y literario. Public cinco libros en soporte papel y muchos
   textos en Internet. Mantiene en lnea los libros digitales Papeles de la
   mudanza (cuentos,
   http://www.elaleph.com/libros.cfm?item=946715&style=biblioteca), Quin,
   que no era yo, te haba marcado el cuello de esa forma (novela,
   http://voyeur.laeditorial.com/default.cfm?libro=3), Junior, vida y
   muerte de Carlos Sal Menem (h) (http://www.elaleph.com/junior; no
   ficcin, recibi elogio del autor peruano Jaime Bayley, como puede
   leerse en
   http://www1.terra.com.ar/especiales/jaimebayly/columnas6.shtml) y El
   mito de Babel (poesa y dibujos; edicin bilinge castellano/ingls,
   http://www.brindin.com/vcb14cov.htm).



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Otras alas      Ivn Gonzlez (ivan232323@hotmail.com) ================

Narrativa
Ediciones Nostrum
Madrid, 2005
ISBN: 84-96405-07-9
140 pginas

Si es cierto que la vida es un largo viaje, la literatura de viajes es una
larga metfora de la vida. Esto parece comprenderlo el espaol Ivn
Gonzlez (Madrid, 1975) al presentar su libro Otras alas, un compendio de
relatos inspirados en mltiples situaciones vividas por l en sus viajes.

Y es que no es el viaje como una secuencia de trmites lo que mueve las
pginas de este libro, sino las vivencias de Gonzlez en realidades muy
diversas. Inglaterra, Francia, Egipto, Cuba y Espaa son algunas de las
especificidades geogrficas abordadas en Otras alas. Pero la verdad es que
en este libro la geografa pasa a ser un asunto secundario, y estos
cuentos, que pretenden ser de viaje, se convierten, tambin, en cuentos de
lo humano.

El estilo de Gonzlez hace uso de un humor fino y sin estridencias. Es un
estilo llano, sin dejar de ser cuidado, y su tono colinda con lo
nostlgico, haciendo, en sus pginas ms logradas, que el lector se
convierta en partcipe de la aoranza del autor por los tiempos idos y
narrados.

El libro rene casi cuarenta relatos breves sobre situaciones vividas desde
la realidad del viaje. Algunas pginas no son propiamente relatos, sino
reflexiones surgidas quizs entre una ciudad y otra: "Alguien puede tomar
una de las decisiones ms importantes de su vida al cerrar la ltima pgina
de un libro. Pero esas hojas son las mismas que para otro slo representan
hasto".

Una breve seccin fotogrfica muestra cinco imgenes que son, tambin cinco
relatos de narracin instantnea. El libro termina con dos ejercicios que
parecieran independientes del resto de sus pginas. El primero es la
relacin epistolar del autor con un maestro del que no conoceremos el
nombre, y con el que conversa sobre su visin del mundo bajo el crisol de
los instantes que le toca vivir cuando le escribe. El segundo es una
entrevista con Jos Saramago en Lanzarote, que termina en forma bastante
peculiar narrando un encuentro de naturaleza onrica en la playa con un
artista annimo.

Ivn Gonzlez es periodista, graduado en la Universidad Complutense, y
tiene varios cursos en disciplinas literarias como escritura creativa y
guin cinematogrfico -de hecho es el autor del guin del cortometraje
Detrs de las cosas, rodado en 2000. Adems est preparado como
documentalista y ha trabajado como redactor en medios como Canal Plus y
Telecinco. Otras alas es el primer libro de una carrera que, estamos
seguros, ser muy productiva.

** Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El
   regreso del caracol". Envenos libros u otras publicaciones a: Jorge
   Gmez Jimnez, revista Letralia. Calle La Victoria, N 03-16,
   urbanizacin Francisco de Miranda (Fundacagua). Cagua 2122, estado
   Aragua (Venezuela).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Informacin sobre la agencia Carmen Balcells ==========================

                                                       17 de agosto de 2005

Buen da:

Les agradecera muchsimo si me pudieran conseguir el nuevo e-mail de la
agencia Carmen Balcells. 

Nuevamente gracias.

Eugenia Lerner
de Buenos Aires, Argentina
eugenia@circulochamanico.com.ar
http://www.circulochamanico.com.ar



=== Un dos por un tres ====================================================

                                                       21 de agosto de 2005

Hola:

Quiero encontrar un poema que creo que es de Jorge Luis Borges y comenzaba
diciendo: "...ni el pormenor simblico de cambiar un dos por un tres...".

Se ha usado mucho en publicidades de fin de ao. Agradecer la informacin
a la brevedad.

Mara
maria_sol75@yahoo.com.ar



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"La poesa es todo para m y es el nico lenguaje que entiendo a plenitud
por ms complejo que sea".

      Josefina C. Lpez, en entrevista con Mara Garca; revista La Casa del
      Poeta, Caracas, N 9 (diciembre de 2001).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 19 de septiembre de 2005
