
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 130
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     19 de septiembre de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Los enlaces y la filosofa de la comunicacin", Jorge   | Editorial
Gmez Jimnez.                                           | 
                                                         |
Cursos claros. / Norma Segades-Manias, letraliana        | Breves
destacada. / Mirando al sur. / Multifona en el Celarg.  |
/ El vuelo de la palabra. / Libres del Sur. / Jirafa de  |
papel. / Cortzar preliminar. / De Cortzar a Saramago.  |
/ Lucfero.                                              |
                                                         |
Jorge Gmez Jimnez dictar taller sobre blogs           | Noticias
literarios. / Jorge Coaguila publica coleccin de        |
reseas de novelas peruanas. / Pablo Snchez gana premio |
Lengua de Trapo con La caja negra. / Carlos Fuentes      |
defiende en Berln a la novela. / Ricardo Piglia gana    |
premio Donoso 2005. / Lectura en Trnsito lleva poesa y |
arte a hospitales chilenos. / Escritores bolivianos      |
analizaron su literatura. / Diputados bolivianos         |
repudian a Matilde Asensi. / Ateneo publica "primera     |
obra literaria puertorriquea". / Colombiano             |
Moreno-Durn recibe Premio Nacional de Literatura 2005.  |
/ Escritores gallegos tienen nuevo portal en Internet. / |
Tendremos nueva gramtica a mediados de 2007. / Nicanor  |
Parra le habra dado su premio Konex a Bolao. /         |
Ejemplares de Pedro Pramo son donados a Casa de las     |
Amricas. / AG Porta gana el Caf Gijn de Novela. /     |
Alfredo Bryce Echenique presenta novelas en Atenas y     |
Estocolmo. / Marco Schwartz gana el premio Norma de      |
novela. / Presentarn en Puerto Rico segunda edicin de  |
Hostos Review. / Donan biblioteca del escritor           |
dominicano Virgilio Daz Grulln. / Cincuenta poetas     |
participarn en festival Novissima Verba. / Culturas     |
verbal y visual sern analizadas en Corrientes. /        |
Autores se reunirn en Alicante por los nios con        |
sndrome de Down. / Organizan Festival de Poesa en      |
Bariloche. / Trujillo organiza la Bienal de Literatura   |
Ramn Palomares. / Brasil incentivar con literatura el  |
uso de las lenguas indgenas. / Construyen en Antioquia  |
el barco Florentino Ariza. / Sergio Ramrez ser         |
invitado principal al Congreso Centroamrica 2005. /     |
Semana de la Poesa de Caracas homenajear a Alfredo     |
Silva Estrada. / Relacin entre Amrica y el Quijote     |
analizarn en un encuentro. / Escritores colombianos y   |
venezolanos se reunirn en noviembre. / Festival de      |
Poesa de Sant Cugat reunir a autores catalanes. / Per |
invitado de honor a la Feria de Guadalajara. / FCE       |
publica antologa de poesa peruana contempornea. /     |
Postularn a Gonzalo Rojas al Nobel de Literatura. /     |
Editorial Bruguera reinicia actividades y lanza premio   |
de novela.                                               |
                                                         |
The Barcelona Review                                     | Literatura
http://www.barcelonareview.com/cas                       | en Internet
                                                         |
"Miy Vestrini: la angustia perenne", Valmore Muoz      | Artculos y
Arteaga. / "Entorno e identidad: analizando y            | reportajes
contextualizando los conflictos identitarios del         |
adolescente en la obra de Alberto Fuguet", Juan          |
Francisco Ojeda Crcamo. / "Asomndose al abismo", Ariel |
Bustos. / "El carrusel meditico de Barthes y Babel en   |
Broadway (goce y humillacin del texto)", Silvia         |
Banfield. / "Tres notas", Manuel Garrido Palacios. /     |
"Desde Garmendia: para hablar con el otro", Juan         |
Guerrero. / "Delmira, de pasin y de muerte", Aldo Roque |
Difilippo.                                               |
                                                         |
Humberto Ak'abal: "Si no fuera por la poesa, el mundo   | Entrevistas
ya se habra quedado mudo", Pablo Cingolani.             |
                                                         |
"El chino Valera Mora", Harold Alvarado Tenorio. /       | Especial:
"Amanec de bala", Pablo Mora.                           | Chino Valera M.
                                                         |
"La concepcin grotesca en la obra de Jos Rafael        | Sala de ensayo
Pocaterra como forma de denuncia", Elva Marina Mireles.  |
/ "La televisin como parte de un proceso educativo",    |
Alejandra Ortiz.                                         |
                                                         |
"Diario de Eva", Gloria Dolande y Astrid Salazar. /      | Letras
"Anunciacin. ngeles y espadas", Ulises Varsovia. /     |
"Ajedrecistas", Octavio Escobar Giraldo. / Poemas de     |
Marijos Prez-Lezama. / Dos cuentos de Laura Guilln    |
Ramo. / Poemas de William David Jaramillo Estrada. /     |
"Sin equipaje", Alfredo Gabriel Salinas. / Poemas de     |
Daniel Montoly. / "Po, po", Jorge de Abreu. / Poemas   |
de Adriana Serlik. / "Cuatro cuentos pemones", Elbatrina |
Rodrguez-Este de Clauteaux. / Poemas de Carla Natalia   |
Imbrogno. / Tres cuentos de Jos Donayre. / Poemas de    |
Marcia Revern. / "Carta dirigida a Consolacin Luna",   |
Juan de Dios Garduo Cuenca. / "La casa del milagro"     |
(extractos), Laura Antillano.                            |
                                                         |
Ahora van por la poesa.                                 | El buzn
                                                         |
John Keats.                                              | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Los enlaces y la filosofa de la comunicacin ==========

Internet tiene unas caractersticas muy especficas de las que carecen
otros medios de comunicacin. Al permitir el acceso directo a la
informacin sin que para ello sea un problema la geografa, la red
diversific el esquema tradicionalmente unidireccional de los medios. La
red dej atrs los antiguos conceptos de lector, radioescucha y
televidente, les dio participacin en el proceso de comunicacin y los
convirti, nada ms y nada menos, en usuarios.

Por supuesto que toda transformacin tiene su costo, y la que vivimos en
este momento no est fuera de la regla. El costo, sin embargo, lo estn
pagando los medios que no comprenden adecuadamente que toda la red, aun
cuando se ha avanzado mucho desde su creacin, sigue manejndose bajo una
filosofa inalterable: los enlaces.

Un tema relacionado a los enlaces ha dado origen, en diversas ocasiones, a
seminarios enteros sobre las estrategias que un medio debe seguir para
evitar que sus lectores se "salgan del canal"; esto es, dejen de recibir
informacin en el sitio del medio para ir a buscarla a otro lugar. La
mayora de los medios tradicionales cree resolver el problema mediante la
supresin de enlaces activos en sus noticias, a menos que los mismos
conduzcan a otras pginas dentro del sitio.

Esto, claro, no es una solucin: en un mundo cada vez ms interconectado,
es casi imposible dar una informacin sin proveer de un enlace que conduzca
a alguna parte de Internet. Si el medio en cuestin, para colmo, provee
informacin sobre iniciativas en las que Internet juega un papel
importante, el miedo al "cambio de canal" lleva a situaciones realmente
paradjicas. En algunos medios se ofrece la direccin del sitio que se est
comentando, pero sin que el enlace sea activo, lo que representa para el
usuario un esfuerzo adicional -copiar y pegar, a lo sumo, pero es un
esfuerzo adicional. En casos extremos, notas sobre sitios en Internet
privan por completo del dato ms bsico: la direccin de los sitios.

Es un comportamiento absurdo por parte de un medio guardarse la direccin
de un sitio para que los lectores no abandonen el portal del medio en
cuestin. Es absurdo porque de hecho esconder una direccin til obliga a
los lectores a abandonar el portal para buscarla por s mismos.

Encontramos este problema a diario mientras recolectamos la informacin con
la que componemos la seccin de noticias de Letralia. Los viejos medios
olvidan una regla bsica en la comunicacin: lo nico que garantiza que el
antiguo lector, y ahora usuario, se "cambie de canal" es que nuestro canal
ofrezca la informacin que l necesita. La sola circunstancia de que en
Internet esta informacin es potencialmente el botn para "cambiar el
canal" ha producido choques elctricos en el sistema neuronal de quienes no
hallan el camino para adaptarse a las nuevas realidades.

El tema ha sido removido con insistencia, los ltimos das, en la
blogosfera, tanto en su mbito angloparlante como en el hispano. He aqu
dos casos recientes. El primero, el de la Vegap, una asociacin de artistas
visuales que pretende cobrar a quienes enlacen a obras de sus asociados
expuestas en Internet, lo que obviamente redundara en que ningn medio
enlazara a tales obras, mantenindose desconocidas para el gran pblico.
El tema ha sido debatido en Elstico.net
(http://elastico.net/archives/005671.html) y en otras bitcoras. El segundo
es el de Luca Mori, un blogger italiano que descubri unas ruinas antiguas
usando la aplicacin Google Maps y public el hallazgo en su bitcora,
QuelliDellaBassa (http://www.quellidellabassa.org). Al ser reseado por los
portales de algunos de los grandes medios tradicionales en Internet, stos
omitieron la direccin de la bitcora. Puede hallarse ms informacin al
respecto en la bitcora El Diario de un Jabal (http://diariodeunjabali.com
/archivos/categorias/periodismo/la_ventaja_del_periodismo_digital_
desperdiciada.html), entre otras.

La informacin ms til que existe en Internet son los enlaces. Un usuario
satisfecho regresar gustoso a la fuente informativa cuando el material que
se le ha brindado (los enlaces, entre tanto) es de calidad. Suponer que el
usuario "olvidar" dnde obtuvo la informacin es, sencillamente,
menospreciarlo.

La corroboracin ms patente de esto es, claro, la vitalidad con que ha
crecido, en los ltimos aos, la misma blogosfera. Una nueva realidad que
aprovecha al mximo el procedimiento de informar mediante enlaces. Por lo
general las bitcoras, que no se parecen en nada a los medios
tradicionales, no tienen miedo a proveer de enlaces donde el usuario pueda
revisar a gusto la informacin a la que se le est conduciendo. Y a pesar
de esto, las bitcoras no hacen sino crecer y crecer. La razn, estimamos,
hay que buscarla en el origen de las bitcoras, que son los mismos
usuarios.

Es de suponer que este problema tiene relacin con una mala interpretacin
del axioma "informacin es poder". En este sentido, es preciso que los
medios que luchan por hacerse un espacio en la red se actualicen: bajo los
esquemas de la filosofa de Internet, el poder de la informacin radica en
la manera como fluye. Cuando est encerrada, la informacin es materia
muerta. Y corre el riesgo de pudrirse.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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||||||||||||||||||||||||||||   FE DE ERRATAS   ||||||||||||||||||||||||||||

A causa de un error humano, en nuestra edicin 128 publicamos la nota "A
propsito de Zoraida...", cuya autora es la escritora venezolana Isabel
Rivas, como parte del artculo "Esta calle llevar tu nombre", del
escritor, tambin venezolano, Rafael Ortega. Para corregir el error hemos
agregado, en la pgina correspondiente
(http://www.letralia.com/128/articulo05.htm), el nombre de Rivas bajo el
ttulo de su nota, que hemos dejado en la misma ubicacin por parecernos
que es el lugar adecuado para que nuestros lectores aprovechen la
informacin que all se ofrece acerca de la escritora Zoraida Garca, y que
fuera recopilada por Rivas en entrevista con el actor teatral Rger
Rodrguez. Desde la Tierra de Letras rogamos a los autores involucrados nos
disculpen por esto, que no ha sido otra cosa que, como dijimos, un error
humano.



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Cursos claros. La madrilea Ediciones Letra Clara, con ms de diez aos de
experiencia, ha renovado su cartera de servicios. Ahora, adems de sus
servicios tradicionales como asesora, correccin y librera virtual, la
editorial ofrece un completo taller literario con cursos de creacin
escrita y creatividad, pensamiento potico y redaccin y arte de escribir.
Los cursos se realizan en modalidad presencial o a travs de Internet.
http://www.letraclara.com

Norma Segades-Manias, letraliana destacada. La escritora, docente y
periodista cultural Norma Segades-Manias, algunos de cuyos poemas han sido
publicados en Letralia, fue designada "Ciudadana Santafesina Destacada
2005" la tarde del pasado 8 de septiembre. La distincin le fue impuesta en
una ceremonia especial en la Sala de Sesiones del Palacio Municipal de
Santa Fe. Segades-Manias es codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe.
Ha publicado El vuelo inhabitado, El amor sin mordazas, Crnica de las
huellas y A espaldas del silencio, entre otros. Adems ha recibido otras
distinciones, como el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni (1988), el
Segundo Premio Nacional Plaza de los Poetas: Jos Pedroni (1989), el Primer
Premio Regional Edicin Rosalina Fernndez de Peiroten (1990), el Primer
Premio Internacional Edicin Villa de Martorell-Barcelona-Espaa (1992),
Diploma y Medalla Distincin Internacional Alicia Moreau de Justo por su
actitud de vida (1999), y el Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana
por su meritorio aporte a la cultura (1999).

Mirando al sur. El pasado 10 de septiembre fue inaugurada la exposicin
pictrica "Ica, una mirada al sur", que rene muestras del trabajo de Ral
Parodi Chilet, Elas Huaman Quispe y Oscar Paukas, quienes integran el
Grupo Naska, de Ica, Per. De trayectoria profesional significativa, estos
artistas plsticos han representado a Ica en diversos pases de
Latinoamrica, Estados Unidos y Europa. El Grupo Naska inici sus
actividades culturales hace ms de 16 aos.
Avenida San Martn N 1202
San Isidro; Ica, Per

Multifona en el Celarg. Desde este jueves 22 de septiembre se dar inicio
a la tercera temporada de conciertos del ciclo Jueves de Multifona, en la
Sala Arturo slar Pietri del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos, en Caracas. En esta oportunidad los asistentes al evento podrn
deleitarse con la actuacin de la Coral de la Escuela Nacional de
Administracin y Hacienda Pblica y la agrupacin Quinto Son.
http://www.celarg.org.ve

El vuelo de la palabra. Tal es el ttulo del libro de Fernando Lleras de la
Fuente que se presentar este viernes 23 de septiembre, a las 7 de la
noche, en la Fundacin Cultural Chacao, en Caracas. En el acto se
presentar un concierto de Los Nios Cantores de Los Teques, as como
artistas de la fundacin ecuatoriana Sinchi Sacha y una muestra de arte
indgena.
http://www.chacao.gov.ve/fundacioncultural

Libres del Sur. Este viernes 23 de septiembre, a las 8 de la noche, el
colectivo de cultura y accin popular "Libres del Sur" presentar un
homenaje potico a Maximiliano Kosteki y Dario Santilln, y a todos los
cados en las luchas populares. El evento incluir textos de ms de veinte
poetas y ser presentado por Alberto Santilln, padre de Daro. El 4 de
octubre a las 7 de la noche, el mismo colectivo presentar, en la Sala
Ortiz de la Biblioteca Nacional de Argentina, el libro Pas de vientre
abierto, una antologa de poesa social de estos momentos iniciales del
siglo XXI.
http://www.libresalsur.com.ar

Jirafa de papel. Este domingo 25 se presentar en Lima, Per, en el marco
de la I Feria Infantil y Juvenil Carlos Oquendo de Amat, el libro de
adivinanzas Mam quiero ver a la jirafa!, de Gabriela Lagos Mayo. Habr
comentarios a cargo de Iris de Alza y Roco Corchera y una funcin de
tteres de Mara Laura Vlez. La cita es en el Centro de Convenciones de
Plaza San Miguel a las 5 de la tarde y la entrada es gratuita. La
presentacin del libro es organizada por la Cmara Peruana del Libro y
Casatomada Editorial.
http://www.cpl.org.pe/Camara/clpagpri.htm

Cortzar preliminar. El Centro de Arte Moderno de Madrid est invitando al
taller de lectura "Julio Cortzar: preliminares de un gran escritor", en el
que Maringeles Fernndez hablar sobre las novelas El examen y Los
premios, as como del libro Diario de Andrs Fava, todos del autor
argentino. La actividad se desarrollar todos los martes de octubre y
noviembre a las 8 de la noche y la matrcula es limitada.
http://www.centrodeartemoderno.com

De Cortzar a Saramago. Otra actividad que involucra a Cortzar es el ciclo
de lecturas que Marita Molfese y Lil Muoz organizan en Neuqun
(Argentina). El 3 de octubre a las 6:30 de la tarde, en la Biblioteca
Popular "Enrique Rocca", (Santa Teresa 1375), se leern los cuentos "El
perseguidor", "Torito" y "Circe", de Cortzar. Al da siguiente a las 6 de
la tarde, en la Biblioteca Pblica "3 de Octubre" (H. Irigoyen 535) se
leer La caverna, novela de Jos Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998.
Ambas actividades son de entrada gratuita y son auspiciadas por la
Fundacin del Banco de la Provincia del Neuqun.

Lucfero. Tal es el nombre de la exposicin que la fotgrafa Diana
Lebehnson inaugurar en Buenos Aires el 6 de octubre a las 7 de la noche.
La muestra cuenta con Ernesto Ballesteros como curador y estar a la
disposicin del pblico en el Centro Cultural Recoleta, hasta el 30 de
octubre, de martes a viernes entre 2 de la tarde y 9 de la noche y los
sbados, domingos y feriados entre 10 de la maana y 9 de la noche.
http://www.dianalebensohn.com.ar

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Jorge Gmez Jimnez dictar taller sobre blogs literarios

La revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras
(http://www.letralia.com), y el sitio Ficcin Breve Venezolana
(http://www.ficcionbreve.org), se han unido para presentar el taller
"Tcnica y arte del blog literario", que ser dictado por Jorge Gmez
Jimnez durante el venidero mes de octubre.

La iniciativa est dirigida a escritores, lectores, crticos, ensayistas,
estudiantes y todo aquel que, aunque carezca de mayores conocimientos
tcnicos, est interesado en difundir y compartir sus ideas con los
ciberlectores. El taller ser dictado por correo electrnico y tendr una
duracin de un mes, dividido en doce sesiones (tres sesiones semanales).

Jorge Gmez Jimnez es una de las personas con ms experiencia en el mundo
de la literatura digital en Venezuela. Editor de Letralia, Tierra de
Letras, con ms de diez aos de experiencia en el medio digital mantiene,
adems, los espacios: Itinerario (directorio cultural de Hispanoamrica),
Editorial Letralia, Ciudad Letralia y el blog literario JorgeLetralia
(http://jorgeletralia.blogsome.com).

Durante el taller, los participantes aprendern sobre la historia de los
blogs, cmo disearlos y armarlos, sitios dnde alojarlos, cmo hacer un
blog que destaque y toda la informacin que necesitan para hacer un blog
atractivo. Al final del mismo, estarn capacitados para montar su propia
bitcora literaria personal. Adems, podrn aprovechar la experiencia del
coordinador para hacer consultas en lnea durante el proceso de
construccin de sus blogs.

Ficcin Breve Venezolana seleccionar los blogs ms atractivos por su
diseo y contenido y los promocionar en una edicin especial, adems de
pasar a formar parte de sus enlaces de inters y de quedar reseados en
Itinerario, el directorio cultural iberoamericano que mantiene en lnea la
revista Letralia, Tierra de Letras.

El taller se iniciar el lunes 3 de octubre de 2005 y tendr un costo de
Bs. 50.000. Los venezolanos interesados en participar debern depositar el
monto de la inscripcin en la Cuenta Corriente N 0102-0124-16-0000017734
del Banco de Venezuela, a nombre de A.C. Ficcin Breve Venezolana. Fuera de
Venezuela, los interesados podrn depositar monto equivalente en la moneda
de su pas en la oficina de Western Union ms cercana, a nombre de Jorge
Gmez Jimnez, Venezuela, cdula de identidad N 10.750.472. En uno y otro
caso, al realizar el depsito debern enviar un correo con el nmero de
depsito, junto a su nombre y el correo en el que recibir el material de
trabajo.

Para mayor informacin, escrbanos a info@ficcionbreve.org o a
info@letralia.com.



*** Jorge Coaguila publica coleccin de reseas de novelas peruanas

Novelistas clasificados como "los clsicos" y como "los ms recientes"
componen la lista de narradores peruanos cuyas obras son objeto de estudio
por parte del crtico Jorge Coaguila (http://jcoaguila.100free.com) en su
libro El color de la tierra, publicado en Lima con el sello de Jaime
Campodnico Editor.

En la categora de "clsicos" figuran las siguientes novelas, en orden de
fecha de publicacin: La casa de cartn (1928), de Martn Adn, Matalach
(1928), de Enrique Lpez Albjar, El mundo es ancho y ajeno (1941), de Ciro
Alegra, Los ros profundos (1958), de Jos Mara Arguedas, Crnica de San
Gabriel (1960), de Julio Ramn Ribeyro, Conversacin en La Catedral (1969),
de Mario Vargas Llosa, Redoble por Rancas (1970), de Manuel Scorza, Un
mundo para Julius (1970, de Alfredo Bryce Echenique, Canto de sirena
(1977), de Gregorio Martnez, La violencia del tiempo (1991), de Miguel
Gutirrez, Pas de Jauja (1993), de Edgardo Rivera Martnez y El nombre del
padre (2001), de Isaac Goldemberg.

Entre "los ms recientes" se incluye Al final de la calle (1993), de Oscar
Malca, Los ltimos das de La Prensa (1996), de Jaime Bayly y La disciplina
de la vanidad (2000), de Ivn Thays.

Segn un comunicado de los editores, estas novelas "son comentadas con
sencillez, claridad y honestidad" y el libro es descrito como "una
aproximacin inteligente a la narrativa peruana", donde adems de los
textos de Coaguila aparecen fotografas de reconocidos artistas como Herman
Schwarz, Daniel Gianonni y Vctor Ch. Vargas.

Nacido en Lima y con estudios de comunicacin social en la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, Coaguila ha publicado tambin La palabra
inmortal (1995), una serie de entrevistas al escritor peruano Julio Ramn
Ribeyro, En el bosque infinito(1996), El asombro constante (2001) y
Entrevistas escogidas, que rene conversaciones con Bryce Echenique y
Vargas Llosa. Para ms informacin sobre El color de la tierra es preciso
comunicarse con el autor escribiendo a jcoaguila@hotmail.com.



*** Pablo Snchez gana premio Lengua de Trapo con La caja negra

La obra La caja negra, del espaol Pablo Snchez (Barcelona, 1970), fue
galardonada con el XI Premio Lengua de Trapo de Novela, segn el veredicto
dado a conocer el martes 13 de septiembre por el jurado, compuesto por la
periodista Nuria Azancot, los escritores Fernando Maras, Ramn Pernas y
Rafael Reig, y el editor Jos Huerta.

El Premio Lengua de Trapo de Novela es otorgado por el sello editorial
homnimo y est dotado con 4.500 euros. A su 11 edicin han concurrido 435
manuscritos, 250 de ellos procedentes de Espaa y 61 de Argentina. La obra
ganadora ser publicada por Lengua de Trapo en octubre.

Azancot dijo que se trata de una "novela de, sobre, contra la literatura,
con la suficiente rabia para no aburrir", mientras que Maras la calific
de "reflexin sobre la literatura que se transforma en novela absorbente,
de voz propia, imparable".

Ramn Pernas destac su carcter de metaliteratura "y el narcisismo en lo
literario" y Rafael Reig, quien confes detestar novelas sobre escritores,
admiti que sta le haba "vencido". Asimismo, Huerta reconoci que La caja
negra, a la sazn primera novela de Snchez, es "una voz nueva,
sorprendente, extravagante, atractiva, un autor con conocimiento del
oficio. Intrigas, emociones, dilema moral. Un libro sobresaliente a la
altura de nuestro premio".

La caja negra cuenta, entre rfagas de humor custico, la ascensin y cada
de un escritor, y conserva las huellas delirantes de la guerra de dos egos
sobredimensionados. Ral Garay, su protagonista, escribe su primera novela,
Indicios del caos, en 1997, y es rechazado por cien editoriales espaolas.
Sin embargo, en 2001 logra publicarla en la editorial Maldoror, obteniendo
un resonante xito de pblico y de crtica aunque en 2003 un tal Elas
Betancourt, autor de La fosa comn (Ayuntamiento de Mrida, 2000), presenta
una demanda por plagio, a la que seguirn otras por amenazas e intento de
agresin. Las evidencias textuales y la opinin pblica favorecen a
Betancourt. La pregunta es hubo o no plagio en el caso de Ral Garay y
Elas Betancourt?

Pablo Snchez estudi filologa hispnica en la Universidad de Barcelona,
donde se doctor con una tesis sobre la trayectoria del escritor argentino
Ernesto Sbato. Desde 2002 reside en Mxico y trabaja como profesor de
literatura espaola e hispanoamericana en la Universidad de las Amricas,
Puebla. Ha publicado numerosos artculos sobre narrativa hispanoamericana
en revistas especializadas.

Fuentes: Librusa, Europa Press



*** Carlos Fuentes defiende en Berln a la novela

El escritor mexicano Carlos Fuentes, premio Cervantes 1987, hizo el martes
6 de septiembre una encendida defensa de la novela como gnero literario,
alentando el dilogo y rechazando el choque de las civilizaciones en el
mundo, al inaugurar el V Festival Internacional de Literatura de Berln con
un discurso redactado ntegramente en ingls.

"Hablo como escritor en lengua castellana procedente de un continente que
es bero, indio y mestizo, negro y mulato, atlntico y pacfico,
mediterrneo y caribeo, cristiano, rabe y judo, griego y latino", afirm
Fuentes en su mensaje inaugural, sugestivamente llamado "Elogio de la
novela".

"Si soy fiel a los avances, pero sobre todo a los propsitos, a las
conquistas tanto como a las posibilidades de mi propia cultura, no puedo
aceptar que vivamos un choque de civilizaciones, porque todas las que acabo
de evocar son mas, no chocando, sino hablando, dialogando, disputando para
entender, comunicando en mi misma alma la relatividad de todo triunfalismo
y toda resignacin (...)", agreg el escritor mexicano, quien inaugur el
festival junto con el ensayista y poeta alemn Hans Magnus Enzensberger,
quien por su parte ley obras de Stevens Wallace, homenajeando a este poeta
estadounidense con motivo del quincuagsimo aniversario de su
fallecimiento.

El autor de Aura tambin destac la imperecedera vigencia de Don Quijote de
La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, como "longseller por oposicin
al bestseller", en el cuarto centenario de su primera publicacin en 1605.
"La humanidad prevalecer, y lo har porque, pese a los accidentes de la
historia, la novela nos cuenta que el arte restaura en nosotros la vida que
fue pasada por alto por el paso apresurado de la historia", subray.

Evoc a Milan Kundera para explicar que un novelista "pertenece a una gran
tradicin, ms que a su pas o a su lengua nativa, en la que Rabelais,
Cervantes, Sterne y Diderot son parte de la misma familia". Se refera a la
familia que propagaba Goethe, la literatura mundial o "Weltliteratur" que
cada escritor cultiva independientemente de las literaturas nacionales que
-aada Goethe- "han dejado de representar alguna cosa de importancia".
Cervantes, en cambio, "pertenece a una tradicin de la que l no puede
hablar", deudora de Erasmo y enemiga de la Contrarreforma, pues en el
Quijote "la falta de autor apenas disfraza el rechazo a la autoridad".

Fuentes llam a "celebrar el punto de encuentro de todas ellas, el lugar
del habla y del pensamiento y de la memoria y la imaginacin que cada uno
de nosotros lleva consigo, pidindonos que participemos en un dilogo de
civilizaciones y que neguemos el fin de la historia".

En una Espaa decadente, sin la riqueza cultural y econmica de los judos
y los rabes, Cervantes, pues, "respondi a la sociedad degradada de su
tiempo con la imaginacin crtica". Fuentes ve a la sociedad de hoy
igualmente degradada y reivindica por eso la voluntad de "responder al paso
de la historia con la pasin por la literatura". Los excesos en gastos
militares y la estupidez de ideologas como "el fin de la historia" o "el
choque de civilizaciones" no deben afrontarse con la "beatitud pasiva" en
la que caemos a menudo. "Estamos todos en el mismo barco", dijo en medio de
una marejada de aplausos.

En el mundo de hoy podemos ser "esclavos de imgenes hipnticas que no
hemos escogido" o "alegres robots que se divierten hasta la muerte", pero
no deberamos olvidar, destac, el poder del lenguaje como "la fundacin de
la cultura, la puerta de la experiencia, el techo de la imaginacin, el
stano de la memoria, la recmara del amor y, sobre todo, la ventana
abierta al aire de la duda, la incertidumbre y la inquietud".

El Festival de Literatura de Berln, clausurado este sbado 17, cont con
la participacin de 150 autores en los ms de 300 actos especiales en los
que se ley novelas, poesas, relatos, cuentos y ensayos contemporneos
ante ms de 135.000 espectadores en total, segn explicaron los
organizadores.

Entre los escritores que acudieron a este festival literario estn Dana
Gioia, Doris Lessing, Arno Lustiger, Kazuo Ishiguro, Kenzaburo Oe, Jonathan
Safran Foer, Antoine Raybaud, C.K. Williams, Martin Walser y Joachim Fest.
De Amrica Latina participaron Soledad lvarez (Repblica Dominicana),
Chloe Aridjis (Mxico), Juan Felipe Herrera (Estados Unidos, de origen
mexicano), Arturo Fontaine (Chile) y Ral Rivero (Cuba).

Fuentes: Diario de Yucatn, Diario del Istmo



*** Ricardo Piglia gana premio Donoso 2005

El escritor argentino Ricardo Piglia (Buenos Aires, 1940) fue elegido, el
pasado 7 de septiembre, premio Iberoamericano Jos Donoso 2005, por su
contribucin a la literatura latinoamericana, mientras que el poeta chileno
Germn Carrasco obtuvo el premio Fundacin Pablo Neruda por representar a
la poesa emergente de los 90.

El jurado que distingui al autor de Respiracin artificial destac la
"lucidez crtica" de la obra del narrador y ensayista argentino, siempre un
"paso adelante" en las innovaciones estructurales, coment Javier Pinedo.

El coordinador del jurado y profesor de la Universidad de Talca, que es la
que otorga el premio, explic "lo difcil que resulta escribir en Argentina
despus de autores como (Jorge Luis) Borges y (Julio) Cortzar, por
mencionar solamente dos, que llevan en su magistralidad a un punto muerto
la novela y el cuento, porque es muy difcil superarlos".

Por su parte, el tambin miembro del jurado y profesor de la Universidad de
Bergamo (Italia), Gabriele Morelli, coment que Piglia es un escritor de
mltiples facetas. "Este autor rene el aspecto de inquietud intelectual
que yo como profesor europeo advierto en la gran literatura, la cultura y
la historia latinoamericana". Coincidi en la capacidad de Piglia de
"renovarse, de buscar formas metafricas o lingsticas superiores a la
vieja tradicin europea".

El profesor de la Universidad de Sao Paulo, David Arrigucci Jr., opin que
el autor de La ciudad ausente es un escritor "muy centrado, sobre todo por
la conciencia del lenguaje y los procedimientos literarios". Adems,
destac, "apareci como un hombre que tena una formacin de historiador y
ensayista, y es un novelista muy consciente de sus medios, es decir,
pareca una encarnacin de lo nuevo en la literatura argentina, de la idea
moderna de la obra literaria como un proyecto intelectual y eso lo ha
ejecutado Piglia en todas sus novelas y ensayos".

El del escritor galardonado no es, segn Arrigucci, "el fuego sagrado que
haba pasado Borges a las generaciones siguientes, sino que en l hay algo
nuevo. Es un hombre que habla muy bien, un gran conferencista, un profesor,
yo creo que es un hombre de gran dignidad en el campo de las letras".

La produccin de Piglia, que abarca desde mediados de los aos 60 -y que
recibir como estmulo 20.000 dlares, el 5 de octubre-, est conformada
por los relatos de Invasin (1967) y Nombre falso (1975), y las novelas
Respiracin artificial, La ciudad ausente (1992) y Plata quemada (1997),
por la que se le concedi el Premio Planeta en 1997. Adems es autor de una
serie de ensayos que iluminan distintas facetas de la literatura argentina,
como los textos incluidos en Crtica y ficcin (1986).

Este ao, el autor public El ltimo lector, una serie de artculos en los
que propone distintos itinerarios por las formas de la literatura y varias
maneras de abordar la problemtica de la escritura.

Por su parte, el Premio de Poesa Fundacin Pablo Neruda, que se otorga
anualmente hace 18 aos a todos los poetas jvenes vivos menores de 40
aos, fue entregado a Germn Carrasco tras decisin unnime del jurado.

Carrasco tiene 34 aos y reside en Argentina. El premio le ha sido
concedido en virtud de ser un "protagonista de un nuevo grupo generacional
que da testimonio de una esttica urbana, histrica, poltica y social,
marcada por un vislumbre experimental y un lenguaje propio de los aos
'90".

Fuente: Ansa



*** Lectura en Trnsito lleva poesa y arte a hospitales chilenos

Con el objetivo de llevar la poesa a espacios pblicos de trnsito
cotidiano, y exponer en ellos textos y pinturas de poetas y artistas
chilenos, este mircoles 7 de septiembre fue inaugurada en el Hospital El
Salvador la tercera etapa del proyecto Lectura en Trnsito, que viene
precedido de dos exitosas experiencias en 2002 y 2004.

Se contempla que la iniciativa llegue hasta catorce hospitales de la Regin
Metropolitana, con el fin de llamar la atencin del transente en esos
espacios, asociando la poesa a la grfica creada especialmente para cada
poema.

Lectura en Trnsito comenz en 2002 usando los microbuses como va de
expresin. En 2004 se comenz a llevar a los hospitales, cubriendo 10 de
ellos con diez obras grandes complementando la poesa con las artes
visuales. En esa ocasin, 460.000 pacientes y acompaantes se vieron
favorecidos por la instancia.

Los buenos resultados de las versiones anteriores hicieron que el proyecto
se ampliara a ms hospitales, esperando llegar a casi 775.000 personas.
Para convocar ms poetas, se utiliz Internet y se invit a consagrados
como Nicanor Parra, Armando Uribe, Claudio Bertoni, Floridor Prez, Jaim
Hales y Jorge Montealegre, entre otros, quienes aportaron sus textos. Por
la parte visual se llam a artistas como Bororo, Alejandra Mndez y Juan
Subercaseaux, dentro de una lista ms grande, que crearon las imgenes para
ilustrar los poemas.

Cerca de tres meses durar la muestra, tres semanas en cada hospital. Cabe
destacar que la relevancia del proyecto ha llamado la atencin de la
empresa privada, que se ha sumado al compromiso permitiendo engrandecer el
alcance de la instancia.

Los centros de asistencia involucrados en Lectura en Trnsito son el
Hospital San Jos, Hospital Roberto del Ro, Posta Central, CRS Pealoln,
Hospital Salvador, Hospital Luis Calvo Mackenna, Hospital Barros Luco
Trudeau, Hospital Ezequiel Gonzlez Corts, Hospital Lucio Crdova,
Instituto Traumatolgico, Hospital El Pino (2 sectores), Hospital Stero
del Ro y CDT Stero del Ro.

El lanzamiento se realiz con la presencia del ministro chileno de Cultura
y autoridades de diversas entidades como el Banco del Desarrollo, el
Ministerio de Salud, el Gabinete de la Primera Dama y la Corporacin del
Patrimonio Cultural de Chile.

Fuente: Terra Chile



*** Escritores bolivianos analizaron su literatura

Entre el 8 y el 10 de septiembre se realiz en Cochabamba (Bolivia) el II
Foro de Escritores Bolivianos, que bajo el ttulo "La literatura boliviana
de principios de siglo XXI" tuvo como sede el Centro Simn I. Patio de la
mencionada localidad.

Entre los participantes estuvieron Homero Carvalho (Beni), conocido
novelista que reside en Santa Cruz de la Sierra, autor de Santo Vituperio y
La ciudad de los inmortales; scar Daz (Chuquisaca), reciente ganador del
premio Franz Tamayo en la versin cuento; Guadalupe Garca (Oruro),
coordinadora del suplemento cultural El Duende; Juan Cristbal MacLean
(Cochabamba), que recientemente public Por el ojo de una espina; Wolfango
Montes (Santa Cruz), uno de los escritores cruceos con ms trayectoria,
que gan en 1987 el premio Casa de las Amricas con Jons y la ballena
rosada; Giovanna Rivero (Santa Cruz), reconocida narradora, autora de Las
Camaleonas; Eduardo Scott Moreno (Cochabamba), reciente ganador del premio
Alfaguara de novela, con La doncella del barn Cementerio; y Mauricio Souza
(La Paz), autor de Lugares comunes del modernismo.

Los autores debatieron sobre las caractersticas de la literatura boliviana
de principios del siglo XXI, la creacin literaria boliviana del nuevo
siglo, las perspectivas de la literatura en cuanto a cantidad y calidad de
publicacin, el estado actual de la novela, el cuento, la poesa y el
teatro, y el "boom" de la literatura crucea.

Adems de las disertaciones hubo grupos literarios que formularon preguntas
a los escritores, y que establecieron charlas el ltimo da del encuentro.
De La Paz asisti Los Nadies, de Santa Cruz fue Garabat, de Sucre el grupo
literario perteneciente a la Fundacin Cultural La Plata, dirigido por
Gabriel Chvez Casazola, y de Cochabamba asisti Calaca.

Aparte de los escritores invitados a debatir la temtica del foro, Emilio
Martnez present Cartografas y Gustavo Crdenas, Andamios, y durante la
inauguracin fue proyectado el filme Jons y la ballena rosada, de Juan
Carlos Valdivia, basada en la novela homnima de Montes. Las actividades
fueron de entrada gratuita.

Una primera versin de este foro se realiz en 2004, con el objetivo de
reunir a los escritores bolivianos para reflexionar sobre el quehacer
literario en el pas y como prembulo para el Encuentro de Escritores
Iberoamericanos que se efecta cada dos aos.

Fuentes: Los Tiempos, La Prensa (Bolivia)



*** Diputados bolivianos repudian a Matilde Asensi

El pasado 8 de septiembre la Cmara de Diputados de Bolivia emiti una
declaracin en virtud de la cual repudian a Editorial Planeta y a la
escritora espaola Matilde Asensi por la utilizacin arbitraria de nombres
y temas relacionados con la Expedicin Madidi, una iniciativa de los
investigadores Pablo Cingolani y lvaro Dez Astete, que habra sido
plagiada, segn informamos en nuestra edicin 126
(http://www.letralia.com/126/0608cingolani.htm), por la autora de la novela
El origen perdido.

En la declaracin, que aparece firmada por Norah Soruco de Salvatierra,
presidenta de la Cmara de Diputados de la Repblica de Bolivia, los
diputados ratifican la declaracin de inters nacional de la expedicin,
emitida en primera instancia el 31 de mayo de 2001, al mismo tiempo de
expresar repudio "a los escritos inaceptables de parte de la Editorial
Planeta, porque Bolivia es un pas libre y soberano y sus embajadas
funcionan para representar los intereses de los ciudadanos que viven en
ella".

Destaca la declaracin la renuencia de Asensi a hacer alguna declaracin
pblica sobre las acusaciones de plagio, as como la forma como Carlos
Reyes, director de Planeta, cuestion "de manera agraviante a la dignidad
nacional" al desmerecer "las gestiones que estaba realizando el ministro
consejero Julio Aliaga de la Embajada de Bolivia en Espaa, y ha pretendido
intimidar al director de la Expedicin Madidi".

"Tales hechos", contina la declaracin oficial, "constituyen un evidente
abuso que viola los ms elementales principios de proteccin de la
propiedad intelectual de una Nacin y de los derechos de autor de los
miembros de la Expedicin Madidi que debemos defender y reivindicar la
labor de nuestros profesionales, dirigidos por Pablo Cingolani y entre
cuyos miembros destaca nuestro colega diputado doctor Jos Luis Ros
Cambeses".

La declaracin termina declarando "censura pblica" al uso de nombres de
los miembros de la expedicin, as como de sus temas, sin autorizacin y
sin cita, en la novela El origen perdido, de Matilde Asensi, y recomendando
al Viceministerio de Cultura, al Ministerio de Relaciones y Culto y a la
Embajada de la Repblica de Bolivia en Espaa "la realizacin de todos los
reclamos y gestiones que correspondan para la reparacin sobre el dao
causado a la Expedicin Madidi".

A continuacin presentamos a los lectores de la Tierra de Letras el texto
ntegro de la declaracin:

      La honorable Cmara de Diputados declara:

      La Expedicin Madidi, mediante Declaracin Camaral N 009/2000-2001
      del 31 de mayo de 2001, fue declarada de Inters Nacional en atencin
      a que sus objetivos constituyen un fundamental beneficio para Bolivia
      y sus proyecciones, como son la defensa y promocin del uso
      sostenible de los recursos naturales del Parque Nacional Madidi, la
      exploracin geogrfica, la investigacin etnogrfica y la afirmacin
      de la soberana nacional, con el cumplimiento de misiones y tareas en
      las regiones ms aisladas del pas, especialmente en los territorios
      situados al norte del Departamento de La Paz.

      Los nombres de algunos de sus miembros y varios de los temas que han
      ocupado sus trabajos y misiones de la Expedicin Madidi han sido
      arbitrariamente utilizados por la ciudadana espaola Matilde Asensi
      en su novela El origen perdido, publicada por la Editorial Planeta de
      Barcelona y con 14 ediciones en Espaa y muchas otras en varios
      pases del mundo.

      La citada ciudadana espaola no ha hecho ninguna aclaracin pblica
      con relacin al tema y por el contrario, la Editorial Planeta con
      carta de su director Carlos Reyes -Barcelona, 8/06/2005-, ha
      cuestionado de manera agraviante a la dignidad nacional, las
      gestiones que estaba realizando el ministro consejero Julio Aliaga de
      la Embajada de Bolivia en Espaa y ha pretendido intimidar al
      director de la Expedicin Madidi.

      Tales hechos constituyen un evidente abuso que viola los ms
      elementales principios de proteccin de la propiedad intelectual de
      una nacin y de los derechos de autor de los miembros de la
      Expedicin Madidi que debemos defender y reivindicar la labor de
      nuestros profesionales, dirigidos por Pablo Cingolani y entre cuyos
      miembros destaca nuestro colega diputado doctor Jos Luis Ros
      Cambeses.

      Por tanto, a tiempo de ratificar la Declaratoria de Inters Nacional
      para la Expedicin Madidi, expresamos nuestro repudio a los escritos
      inaceptables de parte de la Editorial Planeta, porque Bolivia es un
      pas libre y soberano y sus embajadas funcionan para representar los
      intereses de los ciudadanos que viven en ella.

      Asimismo, declaramos censura pblica a la utilizacin indebida de la
      Expedicin Madidi, sus miembros y sus temas, sin autorizacin y sin
      cita, por parte de la ciudadana espaola Matilde Asensi en la novela
      El origen perdido.

      Recomendamos al Viceministerio de Cultura, al Ministerio de
      Relaciones y Culto y a la Embajada de la Repblica de Bolivia en
      Espaa, la realizacin de todos los reclamos y gestiones que
      correspondan para la reparacin sobre el dao causado a la Expedicin
      Madidi.

      Es dado en la sala de sesiones de la H. Cmara de Diputados a los 8
      das del mes de septiembre de 2005.

      Norah Soruco de Salvatierra Presidenta de la Cmara de Diputados
      Repblica de Bolivia



*** Ateneo publica "primera obra literaria puertorriquea"

El Ateneo Puertorriqueo acaba de lanzar una edicin facsmil de lo que
podra considerarse hasta el momento como la primera obra literaria
publicada en la isla caribea por un autor puertorriqueo, segn inform la
agencia noticiosa Librusa.com.

"La obra se titula Mucn o el triunfo del patriotismo, y es una tragedia
neoclsica escrita por un joven de 18 aos, nacido en San Juan, de nombre
Celedonio Luis Nebot. Fue publicada por la Imprenta de don Valeriano
Sanmilln de San Juan, la imprenta de la Gaceta de Puerto Rico, a mediados
del ao 1833", indica un comunicado.

El presidente del Ateneo, Eduardo Morales Coll, dijo que hasta el momento
la historia de la literatura puertorriquea estableca su punto de partida
con la publicacin del Aguinaldo Puertorriqueo en 1843, pero el hallazgo
de esta pieza teatral abre la posibilidad de una revisin por parte de
investigadores y acadmicos.

Morales Coll agreg que ser precisamente esa pieza la que abrir el XXIX
Festival de Teatro del Ateneo Puertorriqueo, en febrero de 2006, en un
montaje del Laboratorio Gaspard de la Nuit del Teatro Experimental del
Ateneo.

Mucn o el triunfo del patriotismo fue descubierta en junio de 2002 por
Roberto Ramos-Perea, director ejecutivo del Ateneo y director general del
Archivo Nacional del Teatro y Cine de la misma institucin.

El facsmil publicado por el Ateneo se titula Luis Nebot: Obras
encontradas, y adems de un estudio preliminar sobre la vida y obra del
autor, escrito por Ramos-Perea, contiene otras obras de ese dramaturgo
puertorriqueo nacido en 1815 y que por primera vez es editado en formato
de libro.

El texto de Mucn o el triunfo del patriotismo muestra "un lenguaje
altamente patritico y beligerante en contra de la poltica imperial rusa.
En medio de una trama de intenso asunto poltico, de venganza e intriga,
Mucn, general turco, ser ejecutado por la traicin de uno de sus
capitanes", segn los editores.

Fuente: Librusa.com



*** Colombiano Moreno-Durn recibe Premio Nacional de Literatura 2005

El escritor colombiano Rafael Humberto Moreno-Durn recibi el sbado 10 el
IV Premio Nacional de Literatura 2005, que otorga desde 2002 la Fundacin
Cultural Libros y Letras. El trofeo que acredita al ganador del galardn
fue recogido por Mnica Sarmiento, esposa del escritor, dado que ste se
encuentra muy grave de salud.

La entidad entreg, por primera vez, el Premio al Mejor Libro Colombiano de
Ficcin, que recay en El penltimo sueo, de ngela Becerra, y al Mejor
Libro Colombiano de No Ficcin, para Esprame en el cielo, capitn, de
Jorge Enrique Botero. Ambos premios consistieron en la entrega de sendos
diplomas.

El Premio Nacional de Literatura fue el resultado de la votacin de 3.547
personas en las pginas de la revista digital mensual Libros & Letras
(http://www.librosyletras.com), que edita tambin en formato impreso la
homnima fundacin colombiana. Tambin se tom en cuenta los votos de los
libreros. Anteriormente el galardn fue otorgado a Germn Espinosa (2002),
David Snchez Juliao (2003) y Manuel Zapata Olivella (2004).

Moreno-Durn naci en 1946 en la ciudad de Tunja (Boyac) y es autor de las
novelas Juego de damas (1977), El toque de Diana (1981) y Finale
capriccioso con Madonna (1983), agrupados en el volumen Fmina Suite.

Tambin escribi Los felinos del canciller (1987), El caballero de la
invicta, Mambr (1996) y El festn de los conjurados, as como los
volmenes de cuentos Metropolitanas (1986), Cartas en el asunto (1995) y El
humor de la melancola, y el ensayo De la barbarie a la imaginacin, sobre
la literatura latinoamericana.

Por su parte, ngela Becerra, escritora colombiana que reside en Barcelona
(Espaa), gan este ao el Premio Azorn de Novela, por El penltimo sueo,
que lleva ocho ediciones en Colombia y es autora tambin de De los amores
negados.

Fuentes: Libros & Letras, RCN



*** Escritores gallegos tienen nuevo portal en Internet

La Asociacin de Escritores en Lingua Galega (AELG) present la semana
pasada su nuevo portal (http://193.144.51.147/aelgweb), que mejora el
anterior e incorpora el Centro de Documentacin de los Escritores y
Escritoras en Lingua Galega.

El Centro de Documentacin nace con el objetivo de conservar el trabajo de
los escritores gallegos y ponerlo a disposicin de todas las personas que
deseen investigar sobre el legado de la literatura de Galicia.

Este ente promover tambin actividades sociales sobre obras de creacin,
de investigacin, de crtica literaria o cualquier otro tipo de
documentacin que pueda enriquecer el conocimiento del hecho de la
literatura gallega.

La creacin de este centro viene a cubrir la carencia de una entidad que
aglutine toda la documentacin sobre los escritores gallegos vivos y
difunda la obra de los literatos en lengua gallega. El portal web renovado,
adems de incorporar el Centro de Documentacin, ha potenciado y ampliado
sus contenidos. 

Fuentes: AELG, Terra Actualidad



*** Tendremos nueva gramtica a mediados de 2007

La nueva Gramtica de la lengua espaola, cuya edicin acadmica anterior
data de 1931, ver la luz a mediados de 2007 y describir por primera vez
"el espaol de todas partes" y no slo el peninsular, inform este 13 de
septiembre el director de la Academia Mexicana de la Lengua, Jos Moreno de
Alba.

Segn explic Moreno de Alba, tras la edicin de 1931 slo se public "un
esbozo" de la Gramtica en 1973, por lo que era "indispensable" preparar
una nueva. Los ltimos avances en los trabajos para la publicacin de la
obra centraron la Reunin Plenaria de Directores de las Academias de la
Lengua Espaola, que desde el lunes 12 reuni en Salamanca a los directores
y presidentes de las 22 academias existentes: la espaola, las
iberoamericanas, la estadounidense y la filipina.

Una de las principales diferencias de esta nueva edicin es que es
responsabilidad de todas las academias, no slo de la espaola, adems de
describir tanto la norma espaola como la americana. Ser, refiri, una
Gramtica cientfica que "incorporar las viejas, nuevas y novsimas formas
de descripcin de una lengua" y estar atenta al enorme desarrollo de la
gramtica y la lingstica en los ltimos tiempos.

Adems, ser "exhaustiva", ya que tratar de describir la totalidad de las
estructuras de la lengua espaola, tambin aquellas que por su complejidad
no suelen incluirse, y atender a las variedades regionales, "que tambin
deben ser explicadas".

Por el momento est listo el 70% de la obra, cuya edicin respalda Caja
Duero, y est programado terminarla a finales de 2006 para que pueda ser
publicada a mediados del ao siguiente en dos ediciones diferentes: una
grande y un compendio de carcter ms didctico.

El ponente es el acadmico espaol y gramtico Ignacio Bosque, quien
prepara el texto de cada captulo, que despus es revisado por un equipo de
acadmicos de Espaa y Amrica, para a continuacin pasar a cada uno de los
miembros de la Comisin Interacadmica encargada de la supervisin de la
Gramtica.

Una vez incorporadas sus observaciones al texto, ste vuelve a ser revisado
por el pleno de la citada comisin, y la versin aprobada por ste rgano
es enviada al pleno de cada una de las academias, comenzando por la
espaola.

Por otra parte, el secretario general de la Asociacin de Academias de la
Lengua, Humberto Lpez Morales, inform de que el borrador final del
Diccionario de Americanismos estar listo en tres aos, y ver la luz a ms
tardar en 2009.

Se trata de "una vieja idea de la Academia Espaola" fundada en que
"siempre se ha querido tener un gran diccionario de americanismos, porque
tenemos an mucho que aprender y saber de lo que sucede con el espaol de
algunas partes de Amrica", consider.

Dicha obra facilitar el establecimiento de los criterios que deben cumplir
los americanismos para pasar al Diccionario de la Real Academia Espaola
(Drae), lo que se podr hacer de manera sistemtica y con mucha ms riqueza
de informacin.

Lpez destac que la obra "enriquecer sustancialmente y con mucho rigor la
presencia de Amrica en nuestro gran diccionario literario mayor", adems
de ser un instrumento de consulta extraordinario para la lectura de textos
de pases latinoamericanos.

El director de la Real Academia Espaola, Vctor Garca de la Concha,
anunci la publicacin la prxima primavera del Diccionario Esencial de la
Lengua Espaola, que excluye las palabras en desuso que el Drae recoge de
manera obligada. "Palabras en desuso pero que fueron utilizadas por
Quevedo, Cervantes o Lope, y es necesario tener registradas", apostill.

De la Concha aludi tambin al trabajo permanente de actualizacin del
Drae, as como a la presentacin, el jueves 15, del Diccionario del
Estudiante, que contiene 40.000 entradas y "est atento tanto a Espaa como
a Amrica", para que los jvenes tomen conciencia de la riqueza de nuestra
diversidad lingstica.

En la sesin del mircoles 14 los acadmicos trabajaron sobre la revisin
de la Ortografa para "actualizarla pedaggicamente, pormenorizarla y
estudiar lo pertinente en relacin con nuevas tcnicas de escritura",
concluy.

Fuente: Informativos TeleCinco



*** Nicanor Parra le habra dado su premio Konex a Bolao

Hasta el Balneario de Las Cruces viaj, el pasado 13 de septiembre, el
presidente de la Fundacin Konex, Luis Ovsejevich, para entregarle
personalmente a Nicanor Parra (San Fabin de Alico, 1914), Premio Nacional
de Literatura de Chile y director de la Escuela de Literatura de la
Universidad Diego Portales (http://www.udp.cl), el premio Konex Mercosur
2004, que esta entidad argentina instituy para honrar a las figuras ms
destacadas del arte y las letras.

"Otro premio inmerecido. Yo se lo hubiera dado a Bolao", dijo Parra al ser
inquirido sobre el trofeo de platino que la Fundacin Konex le otorg al
considerarlo el mejor representante de las letras en Chile.

La Fundacin Konex, que existe desde 1980, entrega un reconocimiento a las
figuras argentinas destacadas en el arte, las ciencias, la msica y el
deporte. Borges, Maradona y Mercedes Sosa fueron distinguidos con el
trofeo. Sin embargo, con la intencin de ampliar sus objetivos, el ao 2002
instituy el premio Konex Mercosur, para galardonar a los artistas de los
pases miembros del bloque econmico: Chile, Paraguay, Uruguay, Per,
Brasil y Bolivia.

El trofeo debut en la categora Letras en 2004, aunque los ganadores
fueron anunciados recin este ao. Junto al poeta chileno, recibieron el
Konex Mercosur: Mario Vargas Llosa (Per), Augusto Roa Bastos (Paraguay),
Rubem Fonseca (Brasil), Idea Vilario (Uruguay) y Nstor Taboada (Bolivia).

Nicanor Parra est a punto de publicar sus Obras completas bajo el sello
espaol Galaxia Gutenberg, con prlogo del crtico espaol Ignacio
Echevarra, que se suma a sus ya conocidos Hojas de Parra, Sermones y
prdicas del Cristo de Elqui o la reciente traduccin de la obra de
Shakespeare, Lear rey y mendigo.

Fuente: Universidad Diego Portales



*** Ejemplares de Pedro Pramo son donados a Casa de las Amricas

Una edicin de 550 ejemplares de Pedro Pramo, la obra maestra de Juan
Rulfo (1917-1986), especialmente producida para los lectores cubanos, fue
entregada simblicamente a la Casa de las Amricas
(http://www.casadelasamericas.com) por uno de los hijos del escritor y la
fundacin que preserva la memoria y difunde la obra del clebre autor
jalisciense.

"No tengo nada que ver con la cuestin poltica, prefiero que el hecho
mismo sea el que hable", dijo Vctor Jimnez, presidente de la Fundacin
Juan Rulfo, quien hizo notar, sin embargo, que la edicin tiene los
logotipos de esa entidad, de la editorial catalana-mexicana RM y una
bandera cubana.

El gesto, precis Jimnez, fue una iniciativa de la editorial, que fue
respaldado por la fundacin. Jimnez y Juan Francisco Rulfo viajaron por
primera vez a Cuba para entregar la donacin y hablar, respectivamente, en
Casa de las Amricas, de la vocacin del autor de El Llano en llamas por la
arquitectura y la fotografa y de su personalidad.

El homenaje a Rulfo se realiz en ocasin del cincuentenario de Pedro
Pramo y como parte de las jornadas de la cultura mexicana en la isla, que
desarrollan de manera conjunta la Embajada de Mxico y las principales
instituciones culturales cubanas. En la sesin estuvieron el presidente de
Casa de las Amricas, Roberto Fernndez Retamar, y el embajador mexicano,
Jos Ignacio Pia.

La erudicin de Rulfo en las artes visuales tiene testimonios, dijo
Jimnez, como los cerca de 400 textos sobre arquitectura mexicana, que
muestran "una evidente relacin con su fotografa". Por su parte, Juan
Francisco Rulfo ley fragmentos de Aire de las colinas. Cartas a Clara, una
recopilacin epistolar entre el escritor y su esposa, en su poca de
novios.

Los textos ntimos, que la viuda de Rulfo permiti sacar a la luz -dijo
Juan Francisco- contradicen la versin generalmente aceptada de que el
narrador fue un hombre taciturno, retrado, alejado del humor y las
pasiones, y en cambio muestran su "cara desconocida".

El hijo de Rulfo explic que su padre tuvo un fuerte celo por distinguir
entre su obra y su vida privada, por lo cual sola estar lejos de la prensa
y hasta de las fotografas. Esa actitud, agreg, se reflejaba en la frase
con que el escritor rehus alguna vez una sesin de fotos: "Si lo que
interesa es mi obra, para qu quieren mi retrato?".

Parte de la edicin especial de Pedro Pramo est en la aduana del
aeropuerto de La Habana y otra parte an en Mxico. Casa de las Amricas
inform que, cuando ambos lotes estn disponibles, sern distribuidos en
las bibliotecas de Cuba.

Fuente: La Jornada



*** AG Porta gana el Caf Gijn de Novela

El escritor cataln Antoni Garca Porta, o AG Porta (Barcelona, 1954) gan
la LIV edicin del Premio de Novela Caf Gijn 2005 con su libro Cazadores
de no mundos, segn se anunci el pasado jueves 15. El fallo del premio,
convocado por el Ayuntamiento de Gijn y dotado con 18.000 euros y la
publicacin de la novela ganadora, fue dado a conocer en un acto celebrado
en el Caf Gijn del madrileo paseo de Recoletos. El ao pasado haba sido
ganado por Lzaro Covaldo, con Criaturas de la noche.

Porta, que ya se haba presentado a este certamen con su primer libro,
Consejos de un discpulo de Morrison y un fantico de Joyce (Premio mbito
Literario de Narrativa 1984), que escribi junto a su amigo Roberto Bolao,
seal que sta es una novela ambiciosa y arriesgada y en la que ha
trabajado durante diez aos. "El ttulo obedece a esos mundos quimricos
que van persiguiendo los protagonistas", aadi.

La alcaldesa de Gijn, Paz Fernndez Felgueroso, fue la encargada de
proclamar el vencedor durante un acto que tuvo lugar en el propio Caf
Gijn del madrileo Paseo de Recoletos. El jurado, presidido por la
escritora Rosa Regs e integrado por Jos Mara Guelbenzu, Mercedes
Monmany, Marcos Giralt y Pon Puigdevall, destac "la extraordinaria
densidad literaria" de la obra.

Regs, a la sazn directora de la Biblioteca Nacional, afirm que el jurado
no haba tenido grandes problemas al elegir al ganador. "No ha habido un
gran debate, todos estbamos convencidos y llegamos a la misma conclusin",
aadi. Asimismo, destac "el riesgo en la construccin formal de la
novela".

Entrevistado por el peridico La Voz de Asturias
(http://www.lavozdeasturias.com), Porta dijo haberse sentido sorprendido
por el premio. "Cuando vi que se presentaban 254 novelas me dije: 'Otra vez
ser' ". Agreg que, sin embargo, siempre se tiene "la esperanza de que
pase. El escritor que no es de xito (supongo que los que tienen xito
piensan todo lo contrario), que escribe en su casa, recibe buenas crticas
y ah se acaba todo. No te encuentras lectores por la calle que te digan
que les gust la novela y eso reconforta. A todos nos ocurre lo mismo".

Cazadores de no mundos, la obra con la que se adjudic el galardn, es,
segn l mismo, una novela "un poco enrevesada" en la que confluyen al
final, tras discurrir en paralelo durante la mayora de sus pginas, varias
historias. "Todo arranca con la historia de amor entre un viejo guitarrista
y su joven amante (una pianista precoz que en realidad quiere ser
escritora). En realidad, se trata de una novela de espejos. El escritor
escribe una novela en la que aparece la nia y ella a su vez tambin
escribe. Hay un punto de novela policaca e incluso de ciencia ficcin. La
historia que escribe la nia se llama No mundo y describe un mundo
paralelo, pero el ttulo responde a que todos los personajes son buscadores
de quimeras".

Sobre la novela que en los 80 escribiera con el hoy fallecido Roberto
Bolao, explic que la misma "surgi de manera espontnea. ramos amigos y
escribimos esta novela y un cuento que igual se publica algn da, aunque
planteamos otros proyectos. No la considero una gran novela pero se dijo
que avanzaba el tema de Pulp Fiction por lo bestia".

El premio Caf Gijn para novelas cortas fue instituido en 1949 por el
actor Fernando Fernn-Gmez y un grupo de tertulianos del clebre caf.
Posteriormente, hasta llegar a 1975, el establecimiento hostelero fue el
encargado de convocar el premio, pero sin garantizar la publicacin de la
novela ganadora.

En los ochenta se produjeron efmeros intentos de recuperacin, en 1983 y
1984 con el patrocinio de Radio Cadena Espaola y Polar Ediciones, y en
1988 con el respaldo de Plaza & Jans. Finalmente, en 1989, tras una pausa
debida a la remodelacin de las instalaciones del caf, el Ayuntamiento de
Gijn decidi dar un nuevo impulso a este premio, abandonando ya la
especificacin de novela breve y con un considerable aumento de su dotacin
econmica.

Desde su creacin, reconocidos autores como Ana Mara Matute, Carmen Martn
Gaite, Eduardo Mendicutti y Jos Carlos Somoza han pasado a formar parte de
la lista de agraciados con el premio. 

En esta edicin de 2005, de los 254 originales presentados -6 menos que el
ao pasado-, 172 pertenecan a autores espaoles, 25 han procedido de otros
pases y de 57 se desconoce su origen geogrfico, al estar bajo plica. De
Argentina llegaron 5 novelas, 3 de Cuba, 2 de Alemania, Chile y Francia y 1
de Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Holanda, Israel, Marruecos, Mxico,
Per, Puerto Rico, Suecia y Uruguay.

Fuentes: ABC, Europa Press, La Voz de Asturias



*** Alfredo Bryce Echenique presenta novelas en Atenas y Estocolmo

El destacado narrador peruano Alfredo Bryce Echenique presenta hoy lunes
19, en la capital de Grecia, la traduccin al griego de Un mundo para
Julius, la obra que lo consagr en el mundo de las letras
hispanoamericanas. El acto se realiza en el Instituto Cervantes de Atenas.

La traduccin, realizada por Yergos Rouvalis, fue publicada bajo el sello
griego Scripta. La novela indaga en los universos de un nio que descubre
los esplendores y el dolor de la existencia en el contexto de una sociedad
en crisis.

Adems, el lunes 31 de octubre el escritor presentar otra traduccin, esta
vez de su novela El huerto de mi amada, que acaba de ser llevada al sueco
por Peter Landelius, y lanzada al mercado por Fischer & Co. La obra ser
presentada en la sede de Estocolmo del Instituto Cervantes.

Con esta novela, Bryce Echenique -quien es uno de los vocales del Cervantes
(http://www.cervantes.es) en representacin de las letras y la cultura
hispanoamericanas- obtuvo en 2002 el Premio Planeta. En la obra, uno de los
grandes xitos de venta del autor, un adolescente beato y enamorado sirve
como pretexto para un paisaje nostlgico y vital del Per de los aos
cincuenta.

Fuente: Instituto Cervantes



*** Marco Schwartz gana el premio Norma de novela

El periodista hispano-colombiano Marco Schwartz gan el premio Norma de
Novela para Iberoamrica, dotado con 30.000 dlares, por su obra El salmo
de Kaplan, informaron fuentes culturales esta semana.

Convocado este ao por vez primera, el premio -al que se presentaron 621
manuscritos de 16 pases- incluye la publicacin de la novela, y se
entregar en Cali el jueves 22 en el XII Festival Internacional de Arte.
Los entes convocantes son Editorial Norma (http://www.norma.com) y la
Asociacin para la Promocin de las Artes (Proartes).

Schwartz, de 49 aos y natural de la ciudad caribea de Barranquilla, fue
seleccionado por unanimidad por un jurado compuesto por la escritora
brasilea Nlida Pin, el argentino Eduardo Berti y el colombiano Rafael
Humberto Moreno-Durn.

Schwartz reside desde 1986 en Madrid, es nieto de inmigrantes judos
polacos y, segn el jurado, El salmo de Kaplan retrata de manera
"inteligente y divertida" el mundo de las comunidades judas en la costa
caribea del norte de Colombia.

El periodista residi en Jerusaln entre 1971 y 1974, estudi Ingeniera en
Colombia y trabaj en el diario El Heraldo, de Barranquilla, y en la
revista espaola Cambio 16. En 2004 public las obras Los amores en la
Biblia y Vulgata Caribe. Actualmente cubre la poltica diplomtica y los
viajes del presidente del gobierno espaol, Jos Luis Rodrguez Zapatero,
para El Peridico de Catalunya.

El grupo Editorial Norma, fundado en 1960, pertenece al grupo Carvajal, una
multinacional colombiana con presencia en ms de veinte pases. Al premio
podan optar escritores de cualquier nacionalidad con novelas inditas
presentadas en castellano, que no hubieran sido premiadas o estuvieran
concursando por otros premios.

Fuente: Terra Actualidad



*** Presentarn en Puerto Rico segunda edicin de Hostos Review

El nmero 2 de Hostos Review, "Open Mic/Micrfono abierto: Nuevas
literaturas Puerto/Neorriqueas /New Puerto/Nuyor Rican Literatures", ser
presentado en Puerto Rico en tres actividades entre el 21 y el 23 de
septiembre, segn explic el escritor peruano Isaac Goldemberg, director de
la publicacin.

La primera presentacin, el mircoles 21, es auspiciada por el Departamento
de Ingls, Humanidades y Estudios Hispnicos de la Universidad de Puerto
Rico y tendr lugar en el recinto de Mayagez de la mencionada casa de
estudios. Esa misma noche habr una lectura de micrfono abierto.

Al da siguiente, la revista ser presentada tanto en la Universidad de
Puerto Rico en Ro Piedras como en el Centro de Estudios Avanzados de
Puerto Rico y el Caribe en el Viejo San Juan. El viernes 23 la presentacin
ser en Lares, coincidiendo con la celebracin del Da de Lares.

En las presentaciones y lecturas participarn los poetas y escritores
residentes en NY: Mara Luisa Arroyo, Jos Irizarry, Mariposa, Tony Medina,
Anthony Morales y Flaco Navaja, as como los profesores Juan Flores (Hunter
College) y Mayra Santos-Febres (Universidad de Puerto Rico, Ro Piedras),
editores invitados del nmero. En ambos recintos universitarios los
escritores visitarn varias clases para sostener conversatorios con los
estudiantes.

Goldemberg agreg que este nmero de Hostos Review rene poesa y narrativa
de escritores emergidos alrededor de 1990, dndose nfasis a aqullos cuyas
poticas se alimentan de la experiencia del hip-hop, y transitan otras
formas de difusin artstica pblica, tales como la lectura en
caf-teatros, el spoken word y el micrfono abierto. 

El escritor anunci igualmente la aparicin del tercer nmero de la
revista, dedicado a los escritores peruanos que residen en Estados Unidos,
y en la que se ofrecen textos de ms de setenta de estos autores.

El nmero de 355 pginas, titulado "Destellos digitales: escritores
peruanos en los Estados Unidos, 1970-2005", estuvo a cargo del poeta
peruano Roger Santivez, profesor en Temple University. El volumen rene
poesa, narrativa y crtica literaria acerca de temas tan diversos como "La
poesa de Carlos Germn Belli", "Garca Mrquez en Ara-Cataca", "Encuentros
cercanos entre Cervantes y el Inca Garcilaso", "Desplazamientos del bien y
el mal en el mundo colonial andino", "Imgenes de Europa en la obra de
Julio Ramn Ribeyro" y "Memoria y herencia en el teatro de Mara Teresa
Ziga".

En la introduccin, Santivez sostiene que "hay una cierta melancola que
informa algunos poemas, relatos y notas crticas que se filtra como un
background, no necesariamente en el tema sino en la subyacente perspectiva
desde donde se yerguen personajes de all y tambin sus voces coloquiales,
su modo de frasear el espaol en las ciudades y el campo del Per; y en ese
particular sonido se va expresando una visin latinoamericana del mundo".

Entre los autores incluidos destacan Julio Ortega, Jos Miguel Oviedo, Jos
Antonio Mazzotti, Cecilia Bustamante, Eugenio Chang-Rodrguez, Eduardo
Chirinos, Mariela Dreyfus, Eduardo Gonzlez Viaa, Gregorio Martnez, Beto
Ortiz, Laura Riesco, Miguel ngel Zapata, Jorge Ninapayta, Hctor Velarde,
Pedro Granados, Marita Troiano y el mismo Goldemberg.

El nuevo nmero ser presentado el 13 de octubre en el Instituto Cervantes
de Nueva York y el 29 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara, Mxico. Hostos Review es una publicacin del Instituto de
Escritores Latinoamericanos, con sede en Hostos Community College de The
City University of New York.

Fuente: LAWI Noticias, Librusa



*** Donan biblioteca del escritor dominicano Virgilio Daz Grulln

La biblioteca del escritor dominicano Virgilio Daz Grulln, quien
falleciera en Santo Domingo en 2001, pasar a manos de la principal
organizacin cultural de su natal provincia de Santiago, por decisin de su
viuda, Ada Bonnelly de Daz, quien har entrega de la donacin el viernes
23 de septiembre.

El Centro Len recibir la biblioteca Daz Grulln en un acto titulado "Ms
All de Virgilio", y que servir de marco para rendir homenaje pstumo al
autor de Ms all del espejo y Los algarrobos tambin suean.

Nacido en 1924 en Santiago, al norte de Santo Domingo, Virgilio Daz
Grulln figura entre los principales narradores de la literatura dominicana
del siglo XX. Entre sus libros se encuentran tambin Un da cualquiera y
Crnicas de Altocerro, pero el conjunto de su obra narrativa aparece bajo
el ttulo De nios, hroes y fantasmas.

Fuente: Librusa



*** Cincuenta poetas participarn en festival Novissima Verba

Del 26 de septiembre al 1 de octubre se realizar en Lima y Cusco (Per) el
IV Festival de Poesa Novissima Verba, Edicin Internacional, que contar
con la presencia de ms de cincuenta poetas entre peruanos y extranjeros.
El evento se cre en 2002 al interior de las aulas de la Pontificia
Universidad Catlica del Per.

Novissima Verba cuenta hasta el momento con dos ediciones en Lima y una a
nivel nacional. Su origen est vinculado a lo que se ha llamado la
"Generacin del 2000" de la poesa peruana; es decir, a la produccin
potica elaborada por jvenes provenientes bsicamente del mbito
universitario, de carcter grupal y dada a conocer a partir de ese ao.

La cuarta edicin se llevar a cabo del 26 al 28 de septiembre en
diferentes auditorios de Lima y los das 30 de septiembre y 1 de octubre en
Cusco. El ingreso a todos los recitales es libre.

Fuente: Per Informa



*** Culturas verbal y visual sern analizadas en Corrientes

El mircoles 28 y jueves 29 de septiembre se realizarn en Corrientes
(Argentina) las VII Jornadas de Educacin, Literatura y Comunicacin,
evento que con el ttulo "La permanencia de la palabra en la cultura de la
imagen" contar con ponencias de destacados intelectuales argentinos e
internacionales en torno al paso de la cultura verbal a la cultura visual.

Como en aos anteriores, las jornadas estn organizadas por la Secretara
General de Extensin Universitaria, Delegacin Corrientes; el Departamento
de Letras de la Facultad de Humanidades, y la Carrera de Comunicacin
Social de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE,
http://www.unne.edu.ar).

Los paneles el encuentro se referirn al "Texto e imagen, las nuevas formas
de creacin cultural"; "Las nuevas tecnologas de la informacin y la
comunicacin en las escuelas del futuro. hacia el ocaso del texto?"; "La
cultura de la imagen y su influencia en la construccin de identidades
multiculturales", y "La crisis de la cultura verbal: nuevas formas de
produccin literaria".

Se contar con prestigiosos panelistas especializados en las temticas
mencionadas, entre ellos Roberto Polimeni, Orlando Van Bredam, Daniel
Molina, Alejandra Rey, Teresa Artieda, Aldo Lineras, Gabriela Vicentin,
Rubn Zamboni, Sandra Savoini, Silvia Alejandra Rach, Patricia Pujalte,
Enrique Gamarra, Jorge Snchez Aguilar, y Emilio Chuaire.

Las actividades, que tendrn lugar en las instalaciones del Saln Auditorio
del Hogar Escuela (avenida Pedro Ferr 2755), estn dirigidas a docentes y
estudiantes de todos los niveles, estudiantes y profesionales de la
comunicacin social, artistas de todas las disciplinas, aficionados a la
literatura, periodistas de todos los medios de comunicacin y pblico en
general. 

Los interesados podrn obtener mayor en la Secretara General de Extensin
Universitaria, Delegacin Corrientes (Crdoba 974), de lunes a viernes en
el horario de 7:30 de la maana a 1 de la tarde y de 3 de la tarde a 8:30
de la noche.

Fuente: Momarandu Diario Digital



*** Autores se reunirn en Alicante por los nios con sndrome de Down

Hasta el viernes 30 de septiembre es el plazo para solicitar la inscripcin
al IV Encuentro de Escritores y Poetas que, a favor de los nios con
sndrome de Down, se realizar en la Casa de Cultura de El Campello
(Alicante, Espaa) el sbado 19 de noviembre a las 7 de la noche.

El evento es convocado por la Asociacin de Nuevos Escritores de El
Campello (Anuesca), y para participar es preciso enviar un mensaje a
encuentroescpoe@terra.es incluyendo un poema de 20 a 25 versos, un pequeo
currculum vitae de 5 lneas y la direccin de correo electrnico del
participante. Slo se admitirn solicitudes por esta va.

El viernes 30, los recaudos de quienes se inscriban se entregarn al comit
de seleccin. Los poetas seleccionados sern avisados el 20 de octubre y,
entre tanto, no se mantendr correspondencia con los participantes. Anuesca
no se har cargo de los gastos de viaje y alojamiento de los poetas.

Fuente: Juannavidad



*** Organizan Festival de Poesa en Bariloche

Entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre se realizar, en la Escuela de
Hotelera y Gastronoma de Bariloche, Patagonia (Argentina), el Festival
Internacional de Poesa Bariloche, en el que se espera participen unos 60
poetas argentinos y chilenos.

La actividad es organizada por el Grupo de Poesa "El diente en el ojo",
que integran Eliana Navarro, Marcela Caracho, Rubn Aguerre y Graciela
Cros, y ser de entrada libre y gratuita. Precedido por una fuerte
expectativa ya que hace tiempo que Bariloche no realiza un certamen de
nivel internacional, el Festival de Poesa ha sido por ello tomado como un
estmulo extraordinario para la poesa barilochense y patagnica de ambos
lados de la cordillera.

Para lograr este festival se cuenta con el apoyo de la Direccin Municipal
de Cultura de Bariloche, la Agencia Ro Negro de Cultura y el Instituto
Balseiro, en su 50 aniversario. El evento tendr dos invitadas de
excelencia, las poetas chilenas Rosabetty Muoz (Ancud, Chilo) y Vernica
Zondek (Valdivia).

La apertura del festival ser el viernes 30 a las 5 de la tarde con la
instalacin del poema mural de Juan Gelman, Editorial Limn /Fasinpat, en
el Hospital local. Luego se realizarn las acreditaciones en la Escuela de
Hotelera y Gastronoma y se pronunciarn las palabras de bienvenida.
Posteriormente se har una charla y lectura con las poetas Muoz y Zondek y
la noche se cerrar con un brindis y una mesa de lectura en la que
participarn Andrs Cursaro (Comodoro Rivadavia); Mariela Lupi (Neuqun);
Liliana Campazzo (Viedma); Martina Cianis (Bariloche) y Ral Mansilla
(Neuqun).

El sbado 1 de octubre habr una feria de libros, con exposicin y ventas
en la Escuela de Hotelera y Gastronoma. El domingo 2 las mesas de lectura
estarn integradas por Bruno di Benedetto (Puerto Madryn); Selva Soledad
Seplveda (Villalonga); Silvia Rodrguez (El Bolsn); Horacio Herman
(Bariloche); Mara Ester Marteleur (Bariloche); Rafael Urretabizkaya (San
Martn de los Andes); Graciela Ruiz (Bariloche) y Miguel ngel Sabatini
(Cutral.C). Finalmente el cierre estar a cargo de Muoz y Zondek.

Entre otros participantes, se espera a Arturo Castagnetto (Bariloche);
Carlos Blasco (Plaza Huincul); Amelia Rigada (Bariloche); Graciela Rendn
(San Martn de los Andes); Toms Watkins (Neuqun); Mara Cristina
Venturini (San Martn de los Andes); Gustavo Werffeli (Bariloche); Iris
Gimnez (Viedma); Pablo Betesh (Neuqun); Andrs Kurfirst (Neuqun);
Valeria Resenite (Esquel); Carina Nosenzo (Gral. Roca); Julio Aguirre
(Bariloche); Manuel Bendersky (Buenos Aires).

Tambin participarn en lecturas de poemas y mesas redondas: Sebastin
Gonzlez (Neuqun); Carolyn Riquelme (Bariloche); Carmen Pars (Chile);
Gerardo Burton (Neuqun); Vernica Merli (Bariloche); Cristian Carrasco
(Neuqun); Sergio De Matteo (Santa Rosa); Aldo Novelli (Neuqun);  Laura
Calvo (Bariloche); Victoria Cocconi Neuqun).

Otros poetas participantes sern: Griselda Fanese (Neuqun); Luisa Peluffo
(Bariloche); Carlos Patio (Buenos Aires); Angela Jerez (Neuqun); Juan
Sebastin Villarreal (Neuqun); Ricardo Costa (Neuqun); Jorge Spndola
(Trelew); Ral Artola (Viedma); Sebastin Di Silvestro (Bariloche).

Fuente: El Ciudadano



*** Trujillo organiza la Bienal de Literatura Ramn Palomares

Entre el 2 y el 6 de noviembre se realizar en el venezolano estado
Trujillo la II Bienal de Literatura Ramn Palomares, que este ao
homenajear al artista plstico, crtico de arte y escritor, Carlos
Contramaestre, y que servir de marco para conocer los logros del Plan
Nacional de Promotores de Lectura y disfrutar de la IV Feria Nacional del
Libro Trujillo 2005.

Pedro Ruiz, coordinador de la bienal, manifest que el evento es la
afirmacin de un programa de difusin de la literatura venezolana y
trujillana, puesto en marcha hace cinco aos.

Para participar como ponente en el evento es preciso presentar una ponencia
dedicada a experiencias de promocin de lectura, realizadas dentro o fuera
de Venezuela, en espacios acadmicos formales, comunitarios y otros no
convencionales.

Podrn participar ponentes de cualquier edad y nacionalidad, con una
ponencia escrita en espaol para ser desarrollada en no ms de 20 minutos,
con un mximo de 20 cuartillas. Se recibirn los trabajos impresos en hojas
tamao carta, a doble espacio, en letra Times New Roman, tamao 12 puntos,
acompaadas de su correspondiente versin digital (formato Word) en
disquete o CD, incluyendo adems una sinopsis de una cuartilla. El material
deber ir acompaado con los siguientes datos: identificacin y direccin
de la institucin o agrupacin, nombre(s) completo(s) del autor o autores,
nmeros de cdula, nmero telefnico y direccin electrnica.

Los trabajos participantes sern recibidos hasta el 30 de septiembre en la
Coordinacin Trujillana de Cultura de la Gobernacin Bolivariana de
Trujillo (avenida Carmona, Parque Los Ilustres, Concha Acstica; Trujillo,
estado Trujillo).

Las ponencias presentadas sern evaluadas por un Comit de Arbitraje que
notificar su aceptacin o rechazo, as como el cronograma de ponencias,
durante la primera semana del mes de octubre de 2005. Los participantes
aceptados debern ajustarse al cronograma de ponencias establecido por los
organizadores, a desarrollarse en distintos municipios del estado Trujillo.

Los participantes debern confirmar su asistencia al evento antes del 1 de
noviembre. Los gastos de hospedaje, traslados internos y alimentacin de
los participantes seleccionados (un mximo de dos participantes por
agrupacin o institucin) corrern por cuenta de la Coordinacin Trujillana
de Cultura. El traslado hasta el estado Trujillo quedar a cargo de los
participantes.

Las ponencias sern publicadas por el Fondo Editorial "Arturo Cardozo" de
la Coordinacin Trujillana de Cultura de la Gobernacin Bolivariana de
Trujillo como parte de la Memoria de la II Bienal de Literatura "Ramn
Palomares".

Para mayor informacin, comunicarse con la Coordinacin Trujillana de
Cultura, por el telfono: 0272 2366868 o a travs del correo electrnico
culturatrujillo@latinmail.com.

Fuente: Coordinacin Trujillana de Cultura



*** Brasil incentivar con literatura el uso de las lenguas indgenas

La literatura brasilea, que durante siglos ha sido publicada casi
exclusivamente en portugus, se abrir a ediciones en lenguas indgenas
para impedir la muerte de cerca de 160 hablas autctonas del pas, segn
anunci el coordinador de Educacin Escolar Indgena del Ministerio de
Educacin, Kleber Mattos.

"La gran novedad es que no sern cartillas de alfabetizacin en lenguas
indgenas, que ya existen, sino poesas, cuentos, mitos, historias,
ensayos... Textos ms literarios que pedaggicos y todos escritos por
autores indios", agreg Mattos.

Se trata de un proyecto anunciado por el ministerio y la Universidad
Federal de Minas Gerais que prev la produccin, publicacin y distribucin
inicialmente de 22 libros, con tirada variada, en diferentes lenguas
indgenas.

"Nuestra intencin es reforzar la alfabetizacin en las lenguas indgenas.
Desde 1994 existen cartillas pedaggicas en esas lenguas que estn
dirigidas a los alumnos, pero no existen obras literarias para ofrecer a
quienes ya se alfabetizaron en su lengua materna", indic el funcionario.

Las comunidades beneficiadas con la iniciativa viven en los estados de Mato
Grosso (centro-oeste), Pernambuco (nordeste) y Minas Gerais (sudeste), y en
el Parque de Xing, una gigantesca reserva en la Amazona que alberga a
indios de varias comunidades.

El proyecto, al que el Gobierno destin un milln de reales (unos 415.000
dlares), prev la publicacin de muestras de literatura en lenguas
indgenas como maxacal, ikpengue, tapirape, funi, xavante y boror.

Los libros fueron encargados por el Ministerio a un grupo de indios que
estudia en la Universidad Federal de Minas Gerais, una institucin que
comenz a formar profesores indgenas hace diez aos y en la que ya se han
graduado tres promociones. En grupos segn su lengua, estos estudiantes de
pedagoga tendrn libertad para escribir lo que deseen y sobre lo que
quieran.

De acuerdo con Mattos, muchas veces el trabajo que realiza el Ministerio de
Educacin para alfabetizar a las poblaciones indgenas en sus propias
lenguas se pierde porque, al no tener nada para leer en su idioma, terminan
olvidando lo que aprendieron.

Aparte del objetivo pedaggico del proyecto, se trata de la primera vez que
Brasil, un pas que alberga unos 220 pueblos indgenas diferentes, cuenta
con un plan concreto para estimular la literatura en lenguas autctonas.

"Ya hay algunas producciones de autores indgenas en su lengua materna,
pero son aisladas y producto de iniciativas de organizaciones no
gubernamentales", dijo Daniel Munduruku, director del Instituto Indgena
Brasileo para la Propiedad Intelectual (Inbrapi). "Lo que ms hay es
literatura indgena en lengua portuguesa y algunas publicaciones
bilinges", agreg.

Segn el dirigente del Inbrapi, el gran problema es que, como las
comunidades son pequeas, las ediciones tienen que ser muy reducidas y los
temas muy especficos, lo que hace costoso y comercialmente inviable
cualquier iniciativa. "Adems, los autores indgenas estn interesados en
escribir en portugus para tener una mayor difusin. Ellos quieren que sus
comunidades y sus historias sean conocidas fuera y para ello tienen que
publicar en portugus", explic.

Otro problema, segn acot Mattos, es que muchos pueblos, a pesar de
conservar sus costumbres, tienen como lengua materna el portugus, e
inclusive existen otros que se alfabetizan exclusivamente en portugus. Por
otro lado, segn l, "no todas las lenguas indgenas establecieron normas
de grafa, por lo que no tienen escritura. En varias comunidades los nios
aprenden primero el portugus y luego la lengua de su comunidad".

Mattos explic que el gobierno se comprometi en 1995 a alfabetizar a todos
los indios en su lengua materna y que ello, paradjicamente, implica que
algunas escuelas utilicen precisamente el portugus. Segn las estadsticas
del Ministerio de Educacin, Brasil cuenta con 147.000 alumnos indgenas en
2.228 escuelas especiales. De los cerca de 7.500 profesores, un 90 por
ciento es indgena. El porcentaje de estudiantes es elevado para un pas en
el que la poblacin indgena es calculada en 450.000 personas slo en las
aldeas.

"La posibilidad de publicar obras literarias en sus lenguas autctonas le
permitir a esa poblacin preservar sus conocimientos, darle un nuevo medio
de expresin a su literatura, no nicamente el oral, y reflexionar sobre su
existencia", segn Munduruku. Fuente: Terra Actualidad



*** Construyen en Antioquia el barco Florentino Ariza

Gracias a una iniciativa turstica, Florentino Ariza, uno de los personajes
ms famosos del Premio Nobel de Literatura Gabriel Garca Mrquez, volver
a navegar por el ro Magdalena, pero prestando su nombre a un barco de
pasajeros.

Florentino Ariza, el eterno enamorado de El amor en los tiempos del clera,
ser el nombre de la embarcacin que transportar 84 pasajeros por el
emblemtico ro colombiano a partir del mes entrante, luego de ser
construida en un astillero del noroeste departamento de Antioquia.

El barco tendr las caractersticas del descrito por Garca Mrquez en su
afamada novela, es decir, muy parecido a los utilizados a comienzos del
siglo XX para surcar ese mar de agua dulce que atraviesa prcticamente todo
el territorio colombiano. "Es una copia a escala de los barcos a vapor de
rueda trasera que navegaron por el Magdalena", seal Gustavo Mrquez,
constructor de la embarcacin.

Adems, la nave tiene dos pisos y est construida en acero para que pueda
navegar 200 kilmetros sin estaciones. Consta de saln-comedor, cocina,
restaurante, bar, cabina, baos y terraza. En el primer piso puede albergar
a 36 viajeros y en el segundo, a 48.

Mrquez record que la idea de construir un barco que navegara por el
principal ro de Colombia surgi hace varios aos, cuando la Corporacin
Autnoma del Ro Magdalena (Cormagdalena) vio la necesidad de fomentar la
actividad turstica en su parte alta. Esa zona acoge principalmente a las
poblaciones de Flandes, en el departamento de Tolima, y Girardot, en
Cundinamarca.

Adelant que el buque tendr su centro de operaciones en la poblacin
tolimense y se mover hacia el sur dependiendo de las aguas mnimas y
mximas que tenga el Magdalena.

Por su parte, Freddy Humberto Prez, subdirector de Desarrollo Sostenible y
Navegacin de Cormagdalena, asever que "la iniciativa es recuperar el ro
de manera turstica en el Alto Magdalena".

"Entendemos que esa zona mueve mucho turismo y qu mejor que rescatarlo con
un buque similar a los que se utilizaron a comienzos del siglo pasado para
colonizar estos pueblos con malecones a la orilla del ro", destac Prez.

Fuente: Prensa Latina



*** Sergio Ramrez ser invitado principal al Congreso Centroamrica 2005

El escritor nicaragense Sergio Ramrez ser el invitado principal en el
Congreso de Escritoras y Escritores de Centroamrica 2005, que tendr lugar
en Panam del 3 al 6 de octubre prximo, informaron los organizadores del
evento.

Realizado por la Asociacin de Escritores y la Universidad Tecnolgica de
Panam, el evento reunir a un centenar de narradores y literatos de
Centroamrica durante cuatro das, en los que Panam se convertir en la
capital de la literatura centroamericana.

Los escritores debatirn sobre literatura, ofrecern recitales y
presentarn sus ms recientes obras. Tambin se tratarn asuntos gremiales
y se ofrecern conferencias y mesas redondas sobre asuntos relacionados con
la escritura.

Centroamrica 2005 ser asimismo una oportunidad para que los escritores de
los seis pases centroamericanos interacten y compartan su reciente
produccin. Durante el congreso habr venta de libros de los autores
participantes, y el pblico podr compartir con los propios escritores.

La Asociacin de Escritores de Panam, fundada en 2004, es una entidad sin
fines de lucro cuyo objetivo es promover la literatura y a los autores
nacionales. A la fecha, hay ms de 57 escritores panameos afiliados, todos
los cuales han publicado al menos un libro y muchos de ellos han sido
galardonados con premios nacionales o internacionales. La asociacin
tambin organiza el Premio de Novela Corta "Ramn H. Jurado", y la
coedicin de libros con la Universidad Tecnolgica de Panam y el Instituto
Nacional de Cultura.

Con una destacada trayectoria como escritor y poltico, Sergio Ramrez
naci en 1942 y es graduado en derecho por la Universidad de Len. Se
incorpor a la oposicin contra el gobierno de Anastasio Somoza, a cuya
cada en 1979 se integr a la junta de gobierno que tom el poder. En 1984
fue designado vicepresidente de su pas, cargo al que renunci
posteriormente.

Premio Alfaguara en 1998 por Margarita, est linda la mar, Sergio Ramrez
public hace poco la novela Mil y una muertes, en la que el autor
reflexiona sobre la esttica del arte y la creacin literaria. Su pgina
oficial est en http://www.sergioramirez.com.

Fuente: EFE



*** Semana de la Poesa de Caracas homenajear a Alfredo Silva Estrada

Entre el lunes 3 y el viernes 7 de octubre de 2005 se llevar a cabo, en el
Centro Cultural Corp Group y la Casa Nacional de las Letras Andrs Bello,
la XII Semana Internacional de Poesa de Caracas, en homenaje a Alfredo
Silva Estrada.

Organizado por la Casa de la Poesa Prez Bonalde, el evento contar con la
participacin de poetas invitados de Argentina, Brasil, Colombia, Espaa,
Francia, Italia, Mxico, Per, Vietnam, Trinidad & Tobago y Uruguay.

La programacin especial de esta edicin rendir homenaje a la labor
potica de Silva Estrada, pero tambin cumplir con el propsito de
celebrar los 15 aos de trabajo ininterrumpido de la Fundacin Casa de la
Poesa Prez Bonalde, institucin que, bajo la presidencia del escritor
Santos Lpez, ha ofrecido un importante espacio de intercambio potico
entre escritores venezolanos e internacionales y lectores de todas las
edades.

Entre las actividades que se desarrollarn durante los cinco das de la
Semana de la Poesa, se encuentran recitales poticos, conferencias,
conversaciones y presentaciones de libros, gracias al patrocinio del
Ministerio de la Cultura-Conac, la Casa Nacional de las Letras Andrs
Bello, la Fundacin Cultural Chacao y la Fundacin Cultural Corp Banca, y
con la colaboracin de Monte vila Editores y la Fundacin Biblioteca
Ayacucho.

Santos Lpez, presidente-fundador de la Casa de la Poesa Prez Bonalde, y
principal organizador de la Semana Internacional de la Poesa, uno de los
eventos culturales ms exitosos en Venezuela, recuerda que el mismo se
inici en 1990, con un programa titulado "Los poetas en compaa", el cual
se realizaba todos los domingos en el Teatro Nacional y que, de inmediato,
result ser todo un xito entre el pblico caraqueo.

"Despus presentamos este proyecto en el Centro Cultural Consolidado, hoy
Corp Banca, y fue as como iniciamos un viaje de xitos que ha contado con
la visita a Venezuela de grandes figuras de la poesa provenientes de 25
pases", agreg.

En 15 aos de actividades la Casa de la Poesa Prez Bonalde tambin logr
establecer (adems de la Semana Internacional de la Poesa), la realizacin
anual de talleres de poesa; la creacin del Concurso de Poesa para
Licestas, as como el Premio Internacional de Poesa Prez Bonalde, y la
aparicin de dos sellos editoriales que llevan por nombre Coleccin La
Diosa y Papeles de la Casa.

Alfredo Silva Estrada, poeta homenajeado de esta edicin, naci en Caracas
en 1933. Ha publicado una extensa obra potica y, adems, se ha destacado
como traductor de poesa en lengua francesa. De la casa arraigada (1953),
Literales (1963), Los moradores (1975), Los quintetos del crculo (1982),
De bichos exaltado (1990), Acercamientos. Antologa potica (1992) y Por
los respiraderos del da. En un momento dado (1998) son algunos de sus
ttulos. En 1997 recibi el Premio Nacional de Literatura.

Fuente: El Nacional



*** Relacin entre Amrica y el Quijote analizarn en un encuentro

Un grupo de acadmicos y estudiosos de la obra de Miguel de Cervantes
analizarn la relacin entre su obra mxima y el continente americano, en
el congreso "Las utopas americanas del Quijote", que se desarrollar entre
el 5 y el 7 de octubre en la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es),
dentro de las actividades organizadas en el IV Centenario de la publicacin
de la primera parte de la obra cumbre cervantina.

En el encuentro, programado por el Instituto Castellano y Leons de la
Lengua, se darn cita entre otros autores Juan Manuel de Prada, Fernando
Arrabal y Fernando Snchez Drag, informaron fuentes de la organizacin.

La Facultad de Filologa de la mencionada casa de estudios fungir de sede
del encuentro, que abordar el aporte cultural y literario del Quijote para
descubrir, a travs de las pocas, la impronta del autor, el carcter
utpico y el espritu idealista de las letras hispanoamericanas, segn el
instituto convocante.

Adems, el objetivo es alentar el dilogo entre los escritores de ambos
lados del Atlntico, "en esa especial comunidad de la lectura compartida
del clsico cervantino", aadieron dichas fuentes. El congreso concluir en
la jornada del 7 de octubre con la lectura de pasajes de El Quijote por
parte de Mempo Giardinelli y Juan Manuel de Prada.

Fuente: Terra Actualidad



*** Escritores colombianos y venezolanos se reunirn en noviembre

Entre el 3 y el 6 de noviembre se realizar en la ciudad de San Cristbal
el XIII Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano, actividad organizada
por la Asociacin de Escritores del Estado Tchira
(http://aet.tripod.com.ve) y por su homloga del departamento colombiano
del Norte de Santander, y que este ao se dedicar a homenajear al poeta
venezolano Alberto Arvelo Torrealba en el centenario de su nacimiento.

Luis Jos Oropeza, presidente de la AET, y Homero Vivas Garca, secretario
de Finanzas, indicaron que dado el carcter de este homenaje se recomienda
que las ponencias giren en torno a la vida y obra del poeta Arvelo
Torrealba y su proyeccin en la literatura contempornea venezolana.

Alberto Arvelo Torrealba naci en Barinas el 3 de septiembre de 1905, en
medio de una familia de poetas. Su madre Atilia Torrealba de Arvelo era una
reconocida poeta de esa ciudad llanera y sus tos paternos Alfredo Arvelo
Larriva y Enriqueta Arvelo son ampliamente conocidos en el mundo de la
poesa y las letras venezolanas.

Desarroll una exitosa labor diplomtica como consejero en la Embajada de
Venezuela en Francia, embajador extraordinario en Bolivia y embajador en
Italia. Durante el bienio 1964-1965 se le concedi el Premio Nacional de
Literatura. Luego de una fecunda labor en el campo de la literatura, la
pedagoga y la diplomacia, muri en Caracas el 28 de marzo de 1971.

Entre sus obras ms conocidas se encuentra Florentino y el Diablo, gran
poema mtico ambientado en el llano venezolano. Editorial Letralia public
en 1997 la primera versin digital de este poema, conjuntamente con La
BitBlioteca, y an puede leerse en
http://www.analitica.com/bitblioteca/aarvelo/diablo.asp.

El Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano se realiza anualmente, en
forma alternativa, en las ciudades de Ccuta (Colombia) y San Cristbal
(Venezuela), convirtiendo a ambas sedes, durante los das de desarrollo de
las actividades, en capitales de la integracin cultural
colombo-venezolana, segn indicaron las fuentes.

Adems, el evento rene a destacados creadores de ambos pases, en un
mbito en el que se expone lo ms reciente de su produccin literaria, se
confrontan ideas y tendencias y se incrementan los lazos de amistad que
secularmente ha unido a los autores de ambos lados de la frontera.

Entre los sitios que fungirn de sede del encuentro estn el Ateneo del
Tchira, la Biblioteca Pblica "Leonardo Ruz Pineda", la Universidad de
Los Andes, la Biblioteca Pblica de Coln, la Casa de la Cultura de
Michelena, el Centro de Profesionales de Rubio y la Casa Steinvorth de San
Cristbal.

Los delegados se registrarn en el hall del Hotel del Crculo Militar, el
jueves 3 de noviembre a las 2 de la tarde. La instalacin oficial del
encuentro se celebrar a las 8 de la noche en el Ateneo del Tchira.

El viernes a las 9 de la maana se desarrollar la conferencia magistral de
Colombia, a la que seguirn a las 10 las ponencias de los participantes y,
a las 11, la correspondiente conferencia magistral de Venezuela. En la
tarde se realizar un recital potico en la Universidad de Los Andes y en
la noche el recital de nuevas voces, en el Ateneo del Tchira.

El sbado 5, Venezuela presentar otra conferencia magistral a las 9 de la
maana; habr lectura de ponencias a las 10 y la conferencia magistral de
Colombia a las 11, tambin en la biblioteca. Esa tarde habr
simultneamente dos lecturas, en las casas de la cultura de Coln y
Michelena y en el Ateneo de Rubio. Por la noche se desarrollar el Recital
Mayor, en el Ateneo del Tchira, y un brindis.

El da de la clausura, el domingo 6 de noviembre, se abrir a las 9 de la
maana con una conferencia magistral, seguida de un gran recital a las 10
de la maana. A las 11 sern entregados los certificados y las delegaciones
sern despedidas al medioda.

La inscripcin en el evento tendr un costo de 200.000 bolvares por
persona. Cada participante disfrutar de alojamiento por tres noches,
comida por cuatro das, refrigerios, agasajos, material de apoyo, afiches,
trpticos, carpetas, participacin en lecturas de textos, ponencias,
transporte interno en la ciudad y certificado de asistencia. Para los
asistentes que no requieran de hospedaje el costo ser de treinta mil
bolvares para el pblico general y quince mil para estudiantes. Los montos
podrn pagarse tambin en pesos colombianos o dlares estadounidenses,
segn el cambio correspondiente.

Fuente: Asociacin de Escritores del Tchira



*** Festival de Poesa de Sant Cugat reunir a autores catalanes

Del 16 al 19 de noviembre, unos 40 poetas participarn en el V Festival de
Poesa de Sant Cugat, anteriormente conocido como Nit de Poesia de Sant
Cugat. La teniente de alcalde de Cultura de Sant Cugat, ngels Sol, y el
director de la Instituci de les Lletres Catalanes, Jaume Subirana,
presentaron en das pasados las novedades que acompaarn el cambio de
denominacin y que lo han de convertir en "un festival de referencia",
segn dijo Subirana.

La primera novedad es la figura del director del Festival, que cambiar
cada ao y que en esta ocasin es el poeta Vicen Llorca, quien resalt que
los casi 40 poetas participantes reflejarn "la riqueza y diversidad
generacional, esttica y geogrfica de la literatura catalana".

El Festival tambin estrenar tambin la figura del Poeta de Honor, que
este ao ser Mrius Sampere. Otro de los nombres confirmados es el de
Raimon, que ofrecer en un recital sus versiones de poetas clsicos
catalanes. Adems de la primaca de los recitales, se programarn lecturas
en libreras y se buscar la complicidad de los lectores infantiles.

Fuente: ABC



*** Per invitado de honor a la Feria de Guadalajara

Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique encabezan la lista de los
invitados especiales de la XIX Feria Internacional del Libro de
Guadalajara, que este ao se realizar entre el 26 de noviembre y el 4 de
diciembre, y estar dedicada a Per.

La lista de invitados incluye tambin a Carlos Germn Belli, Isaac
Goldemberg, Jorge Eduardo Benavides, Mariela Dreyfus, Eduardo Chirinos,
Antonio Cisneros, Ivn Thays, Julio Ortega, Jos Miguel Oviedo, Miguel
ngel Zapata, Roger Santivez, Eduardo Gonzlez Viaa, Marita Troiano,
Jos Antonio Mazzotti y Carmen Oll, entre otros.

Los organizadores de la feria han dicho que Per cuenta con un "ambicioso
programa" preparado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y diversas
entidades peruanas (Instituto Nacional de Cultura, Biblioteca Nacional,
Prompex y Promper) que integran una comisin nacional creada para la
ocasin.

El programa del Pabelln de Per contempla una serie de actividades que
incluye varias exposiciones bibliogrficas, entre las que destaca una
dedicada ntegramente al Inca Garcilaso de la Vega.

Los organizadores del evento agregaron que, a partir de esta semana, su
sitio en Internet se presenta con una nueva imagen ante los cibernautas.
Quienes visiten el enlace www.fil.com.mx se encontrarn con un sitio
totalmente rediseado y reorganizado pensando en la comodidad de sus
usuarios, segn inform Myriam Vidriales, coordinadora general de Prensa y
Difusin del evento.

El sitio permitir consultar informacin detallada sobre las actividades de
la Explanada, presentaciones de libros, conferencias y datos sobre los
invitados de la 19 edicin de la Feria, o bien conocer los requisitos para
participar como profesionales.

Un nuevo y ms gil men de navegacin, un mayor nmero de imgenes que
enriquecen cada seccin, y nuevos apartados, son algunas de las novedades
que el sitio de la FIL Guadalajara presenta. El Club de Lectores es una de
las principales innovaciones que ofrece el portal. Despus de registrarse
en lnea, sus miembros recibirn noticias acerca de actividades en torno al
libro y la lectura, y sern los primeros en obtener informacin actualizada
sobre lo que acontece en la Feria.

Tambin destaca la creacin del nuevo portal de Promotores de lectura, un
subsitio dedicado a esos profesionales del mundo de libro que concentran
sus esfuerzos en formar nuevos lectores. Otro de los cambios en la pgina
tiene que ver con el Saln de Derechos, ya que dej de formar parte del
rea de Profesionales para convertirse en una seccin independiente, con
informacin completa sobre los servicios que ofrece, los lineamientos para
participantes, una liga para descargar la solicitud de registro, as como
el catlogo de las editoriales y agencias literarias que acudieron al Saln
en 2004.

La seccin de Prensa incluye un buscador de noticias, que permitir
consultar con facilidad los comunicados publicados en este sitio desde 2002
a la fecha. De la misma manera, la zona de Informacin general agreg dos
nuevos apartados: Guadalajara, que describe los puntos que hacen de esta
ciudad uno de los destinos culturales y tursticos ms importantes de
Mxico, destacando sus sitios ms atractivos y vas de comunicacin, adems
de incluir algunos enlaces de inters; y Datos generales, el lugar ideal
para quienes se acercan por primera vez a la pgina de la FIL Guadalajara,
ya que ah encontrarn una serie de atajos que los llevarn directamente a
las secciones de mayor inters, al igual que el apartado de Preguntas
frecuentes, que ahora contiene ms informacin.

Por otra parte, se inform que ya comenz el perodo de preventa de boletos
para asistir a la feria. Los interesados en obtener por adelantado sus
entradas deben acudir a las oficinas de la avenida Alemania 1370, en la
colonia Americana. Este perodo cerrar el prximo martes 15 de noviembre.

El costo de los boletos en preventa es de diez pesos para el pblico en
general, mientras que en taquillas, la entrada a la FIL Guadalajara costar
quince pesos para nios, estudiantes y maestros con credencial, y veinte
pesos para adultos. La preventa est abierta tanto a particulares como a
grupos. Las personas que vivan fuera de esta ciudad y quieran aprovechar el
descuento, pueden hacer su reservacin va telefnica y pagar mediante un
depsito bancario; los boletos se les entregarn el da de su llegada a
Expo Guadalajara.

Para la compra de boletos se debe llamar en horario de oficina a Alma
Pecina, coordinadora de Taquillas de la FIL Guadalajara, al telfono (33)
38100331, extensin 282, o escribir al correo electrnico
taquillas@fil.com.mx.

Asimismo, las escuelas que deseen incorporar a sus estudiantes de
preescolar y primaria a las actividades podrn hacer sus reservaciones
hasta el 11 de noviembre. El tema de FIL Nios ser los cuentos de Hans
Christian Andersen, autor dans de quien se celebra este ao el
bicentenario.

El pabelln de FIL Nios es un espacio de dos mil metros cuadrados,
concebido especialmente para pequeos de tres a doce aos, con actividades
didcticas alrededor de la lectura diseadas para introducir a los nios en
la lectura. El pabelln albergar catorce talleres y dos carpas de
espectculos, en las que se presentarn ms de cien funciones a lo largo de
los nueve das de la feria.

Una de las novedades que FIL Nios presentar en su edicin de 2005, es la
instalacin de dos carpas de espectculos y la segmentacin de los mismos,
puesto que han sido diseados de acuerdo con la edad de los pequeos. Un
segmento estar dirigido a nios de tres a ocho aos y otro, a chicos de
nueve a doce. Adems, el pabelln contar con un saln de lectura para
padres y maestros, con servicio de caf, en donde se impartirn talleres y
charlas de promocin de la lectura, a los que podrn inscribirse sin ningn
costo.

Las visitas escolares a la FIL se realizarn del 28 de noviembre al 2 de
diciembre en tres horarios: de 9 de la maana a 12 del da, de 12 del da a
2 de la tarde y de 3 a 6 de la tarde. El costo de la inscripcin es de diez
pesos por cada nio, con lo que tienen derecho a participar en un taller,
ver un espectculo y hacer un recorrido por el rea de venta de libros que
se instalar este ao, en la que nueve editoriales ofrecern ttulos
infantiles a bajo precio, en once stands diseados especialmente para los
pequeos. Los maestros que acompaen a los nios no pagarn boleto, siempre
y cuando no rebasen la cantidad de dos por grupo.

Las escuelas y grupos que estn interesados en participar en FIL nios
deben comunicarse con scar Moreno, quien podr darles informacin
detallada sobre el programa y los horarios de participacin. Pueden llamar
al telfono (33) 38100331, extensin 249, de 9 de la maana a 2 de la tarde
y de 4 de la tarde a 7 de la noche, o escribir a la direccin
infantil@fil.com.mx.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es considerada la mayor
fiesta cultural y editorial de habla hispana. En ella participan cada ao
ms de mil 500 casas editoriales de 35 pases, as como cerca de 350
autores de todas las latitudes. En la pasada edicin, acudieron a la Feria
ms de 450 mil personas, un nmero similar a las pginas visitadas que
registr su portal de Internet.

Fuentes: LAWI Noticias, FIL Guadalajara



*** FCE publica antologa de poesa peruana contempornea

El Fondo de Cultura Econmica de Mxico presentar la antologa de poesa
peruana contempornea La mitad del cuerpo sonre en la FIL Guadalajara, el
29 de noviembre, a las 8 de la noche. El poeta y crtico, editor de
Ediciones El Tucn de Virginia y director del Festival Internacional Letras
en Tamaulipas, Vctor Manuel Mendiola, es el autor de la antologa.

En opinin de Mendiola, "la poesa moderna peruana del siglo XX goza de un
gran prestigio no slo por tener como puntos de referencia las obras de
Csar Vallejo y, atrs de l, de Csar Moro y Martn Adn, sino por esa
cualidad tan peculiar de romper las formas y los contenidos de la tradicin
lrica para reordenarlos en una nueva poesa, donde alcanzan un grado muy
alto de desarrollo el rigor verbal y la expresin del mundo".

Agreg que "la poesa peruana moderna ha quebrado los moldes y preceptos
del pasado para reutilizarlos, ya fragmentados, en una visin tan viva como
culta. En esta literatura todo tiende hacia el futuro. Nada se queda atrs.
Lo remoto y lo actual slo adquieren valor como recursos de lo nuevo, mitos
e historias se desarticulan para volverse utopa y proyecto de vida
cotidiana".

En esta antologa el lector encontrar poemas de Javier Sologuren, Jorge
Eduardo Eielson, Blanca Varela y Carlos Germn Belli, Arturo Corcuera,
Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Julio Ortega, Jorge Pimentel, Isaac
Goldemberg, Jos Watanabe, Carmen Oll, Enrique Verstegui, Carlos Lpez
Degregori, Miguel ngel Zapata, Rger Santivez, Domingo de Ramos,
Rossella Di Paolo, Jos Antonio Mazzotti, Roco Silva Santistevan, Luis
Fernando Chueca, Maurizio Medo, Monserrat lvarez, Lorenzo Helguero, y
Lizardo Cruzado.

En la presentacin de La mitad del cuerpo sonre participarn, como
moderador, el editor del FCE Joaqun Diez Canedo y, como comentaristas,
Julio Ortega, Isaac Goldemberg, Miguel ngel Zapata, el poeta mexicano Jos
Mara Espinasa y el autor de la antologa, Vctor Manuel Mendiola.

Mendiola es, adems, autor entre otros libros, de las antologas Sol de mi
antojo (Plaza & Jans), El Corazn Prestado. El Mundo Precolombino en la
Poesa Mexicana de los Siglo XIX y XX (Ediciones Cal y Arena); y los libros
de poesa Vuelo 294 (FCE), Tan oro y oro (UNAM, ganador del Premio Latino
de Literatura 2005) y Tu mano, mi boca, 60 variaciones sobre el plato
(Editorial Aldus).

Fuente: Librusa



*** Postularn a Gonzalo Rojas al Nobel de Literatura

El 20 de diciembre la Universidad Andrs Bello formalizar la postulacin
del escritor chileno Gonzalo Rojas para el Nobel de Literatura 2006. La
iniciativa parti de los alumnos de Rojas en la mencionada casa de estudios
y cuenta con el apoyo del Consejo Superior.

En una ceremonia presidida por el rector, Manuel Krauskopf, el decano de la
Facultad de Humanidades y Educacin, Vicente Cordero, y un grupo de
estudiantes de distintas carreras, la institucin inform la semana pasada
que se embarcar en esta campaa, para lo cual ya han abierto el sitio
Tercer Nobel de Literatura para Chile (http://www.gonzalorojasnobel.cl),
donde los lectores de Rojas en Chile y en el mundo pueden manifestar su
intencin de adherirse a la postulacin.

El Rector Krauskopf explic que para la Universidad este era un momento de
gran importancia, ya que "Gonzalo Rojas adems de ser uno de los escritores
ms reconocidos a nivel mundial, es parte de la Universidad Andrs Bello,
conviviendo y compartiendo con sus estudiantes como profesor titular".

Luis Felipe Cordero, alumno de derecho, seal que "la idea naci de
nosotros, de un grupo de jvenes de distintas carreras, que nos sentimos
cercanos a la obra de Gonzalo Rojas y a su persona, porque creemos que el
poeta goza de una gran cercana con la juventud. Por eso, no dudamos en
pedir el apoyo primero de la Facultad de Humanidades y Educacin y, luego
de la Rectora, quienes nos dieron todo su respaldo", afirm.

Con la idea de contar con el mximo respaldo posible, tanto en importancia
como en cantidad, ya han sido remitidas cartas al presidente de Chile y a
los ministros de Educacin y Cultura, para que adscriban oficialmente al
proyecto. Adems se solicitar la colaboracin de jvenes de otras
universidades, tanto chilenas como extranjeras.

La universidad ha previsto una serie de actividades de promocin. Adems
del sitio donde recoger las adhesiones en Internet, publicar las obras
Dueto, que mezcla la pluma de Rojas con el pincel de Roberto Matta, y Las
slabas, una recopilacin de sus poemas.

El decano de Humanidades y Educacin, Vicente Cordero, afirm que "la
iniciativa de los alumnos tiene un gran valor, pues se hace eco de la
necesidad del mximo reconocimiento que debe tener la figura de Gonzalo
Rojas", atendiendo a la gran cantidad de distinciones que el poeta tiene en
su haber.

Entre estos galardones, adems del Nacional de Literatura de 1992, se
cuentan los premios Reina Sofa de Poesa Iberoamericana (1992), Jos
Hernndez (1997), Octavio Paz de Poesa y Ensayo (1998), Doctor Honoris
Causa de la Universidad Andrs Bello (1998) y el Cervantes (2003).

Fuentes: Tercer Nobel de Literatura para Chile, La Segunda, Chile.com



*** Editorial Bruguera reinicia actividades y lanza premio de novela

La Divisin de Edicin de Libros del Grupo Zeta recuperar en enero de 2006
el sello editorial Bruguera, de la mano de la escritora y editora Ana Mara
Moix (Barcelona, 1947). Con este motivo se ha creado el Premio Noveles de
Bruguera, que pretende dar a conocer nuevos talentos y obras de calidad de
autores espaoles y latinoamericanos desconocidos.

Una de las peculiaridades de este galardn, dotado con 12.000 euros, es la
constitucin del jurado que lo otorgar. En esta ocasin ser el escritor
Eduardo Mendoza el nico encargado de hacerlo, una decisin nada habitual
en los premios literarios. 

Mendoza, que se confes un lector constante, es calificado como uno de los
mejores novelistas espaoles vivos. Es autor, entre otras, de las novelas
La verdad sobre el caso Savolta, La ciudad de los prodigios y El ao del
diluvio.

El escritor se mostr satisfecho con la idea de apadrinar este premio que
le ofrece la oportunidad de "esperar algn descubrimiento" literario.
Reconoci la responsabilidad que tiene en esta empresa y confes que cuanto
ms tiempo lleva leyendo libros menos entiende las razones del xito y el
fracaso de muchos de ellos. Asimismo, seal que "es curioso ver cmo en la
literatura hay modas, igual que en la Pasarela Cibeles".

Por su parte, Moix explic que la aspiracin del Grupo Zeta con la creacin
del Premio Noveles de Bruguera es conseguir que autores "no mediticos",
puedan "abrirse camino en un mundo editorial tan salvaje como el que existe
hoy da".

La primera edicin del libro ganador constar de 8.000 ejemplares. El
galardn se conceder a un relato de ficcin escrito originalmente en
lengua espaola, por un autor novel y con una extensin mnima de 150
folios. El plazo de entrega de manuscritos terminar el 31 de diciembre de
2005 y el premio se fallar en la primera quincena del mes de febrero de
2006. La obra ganadora se publicar a comienzos de abril del mismo ao. Por
su parte, el sello Bruguera iniciar su coleccin con una media de 12 o 14
ttulos al ao.

Fuentes: Actualidad Terra, Ediciones B



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== The Barcelona Review      http://www.barcelonareview.com/cas ==========

Este mes ha llegado a su edicin nmero 50 esta reconocida publicacin
espaola. The Barcelona Review, revista internacional de narrativa breve
contempornea, se publica desde abril de 1997 en ingls, cataln y
castellano, y llega en sus ediciones bimestrales hasta unos cinco mil
lectores en ms de 90 pases.

Considerada entre las cinco mejores pginas literarias segn la revista
estadounidense Writer's Digest, y como "la mejor revista literaria
electrnica de ficcin contempornea internacional" por la editorial
Doubleday, The Barcelona Review presenta en su nmero 50 un repaso de la
labor cumplida en todos estos aos.

Una de las caractersticas de esta revista es la inclusin de textos de
autores noveles e inditos al lado de autores ya reconocidos. Tiene razn
el editor de la versin en castellano, Ernesto Escobar Ulloa, cuando habla
del rango del archivo de autores de la revista: "La seccin de ediciones
anteriores conserva todo lo publicado desde el primer nmero, y podemos
afirmar sin temor a equivocarnos que dicha seccin se ha convertido en un
autntico e imprescindible archivo de clsicos contemporneos". Las
versiones en ingls y cataln son editadas por Jill Adams y Dolors Udina,
respectivamente.

Entre los autores publicados por The Barcelona Review se encuentran Juan
Goytisolo, Sergio Ramrez, Roberto Bolao, Enrique Vila-Matas, Alberto
Fuguet, Edmundo Paz Soldn, Juan Bonilla, Javier Maras, Cesar Aira, Juan
Jos Saer, Jaime Bayly, Iris Zavala, Ilan Stavans, Fernando Ampuero, Concha
Garca, Antoni Claps, Francisco Casavella, Jorge Eduardo Benavides, Juan
Jos Millas, Santiago Roncagliolo, Juan Francisco Ferr. 

Sobre el material que reciben, dice Ulloa: "Nos gusta la escritura potente,
atrevida y bien hecha. Deseamos abarcar desde el ciberpunk a la
posmodernidad de los noventa o a un concepto clsico pero bien entendido de
la literatura, es decir: cualquier cosa que nos llegue directamente a las
tripas".

La revista acepta material por correo electrnico, tanto de narrativa como
de artculos y ensayos. Es preciso leer antes las condiciones para
publicar, donde se indica la extensin recomendada para cada gnero y otros
datos importantes para quien aspire a aparecer en sus pginas. La
evaluacin de los textos se realiza bajo un riguroso criterio esttico,
pero en cualquier caso priva la calidad literaria por sobre otras
consideraciones.

La existencia de publicaciones como esta fortalece el papel de Internet
como un medio para la difusin de la literatura de habla hispana, y
contribuye a la creacin de nichos de calidad que muchas revistas impresas,
por diversas razones, jams alcanzan.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Miy Vestrini: la angustia perenne      Valmore Muoz Arteaga =========

De repente han pasado 50 aos del nacimiento de Apocalipsis. No muchos
estn recordando tan importante acontecimiento en el panorama de las letras
zulianas. Muchos recordarn otra vez a Hesnor Rivera y a Csar David
Rincn, y con justa razn, son los dos rostros ms visibles del grupo. Tras
su sombra descansa la obra de otros que, quizs en menor medida, tambin
contribuyeron en la renovacin de las artes en el estado. Otros que no
tienen una obra tan representativa, pero que marcan el significado de un
esfuerzo, privado las ms de las veces por controversiales aficiones
csmicas.

De esa oscuridad surge la voz amarga de Miy Vestrini, la nica mujer del
grupo. Contaba en ese momento con unos 18 aos y un gran entusiasmo que
comparta con Csar David, contemporneo con ella. Venan de la experiencia
de los talleres de expresin artstica que se brindaban en el Liceo Baralt
a encontrarse con la voz surreal de Hesnor Rivera, quien regresaba de Chile
y de La Mandrgora. No se conocen trabajos poticos de Miy durante
Apocalipsis, pero la semilla plantada en el Piel Roja vio florecer en 1971
su primer libro Las historias de Giovanna, al que siguieron El invierno
prximo (1975), Pocas virtudes (1986) y Valiente ciudadano (1994), este
ltimo publicado tres aos despus de su trgica desaparicin en 1991.

La obra de Miy Vestrini es sumamente particular. Ella representa la voz
urbana de Apocalipsis, una voz que decanta el devenir de la mujer inmersa
en la modernidad, en sus posibilidades y limitaciones. Los poemas de Miy
figuran un enlace entre la memoria -acariciada por el ensueo- y la
dolorosa verdad que se desnuda en lo cotidiano. Entre sus versos se teje y
desteje una tensin, una angustia por vivir desde la muerte. Si bien en
muchos de los poemas de los dems miembros de Apocalipsis la muerte se
presenta como una metfora penetrante, como una ventana hacia el universo
del ensueo, en Miy se plantea como una posibilidad real, como una va de
expiacin, como una caricia salvadora. Miy Vestrini es una militante de la
muerte. Cree en ella con una firmeza inusitada. Si en la potica venezolana
se ha llegado a afirmar que la muerte es un camino anhelado (Luis Enrique
Mrmol, Cruz Salmern Acosta, Jos Antonio Ramos Sucre, entre otros) en
Miy Vestrini se vuelve ms que una expresin ldica.

En Las historias de Giovanna escribe:

      Hacamos votos por una muerte dulce
      y hoy,
      continente de flores claras,
      sofocadas por el humo de los hornos,
      sabemos que cierta forma de morir ms
             ruda nos espera.

En su segundo poemario la muerte asume la personificacin de un invierno
prximo:

      Han concluido los paseos,
      los silencios amables,
      el ruido sobre la grava,
      tu cuerpo fatigado.
      Cuando llegue el invierno prximo
      estar en el cerro
      tendida,
      enojada,
      estremeciendo el techo de madera.

La muerte no permanece oculta. Miy nunca la ocult, mucho menos su
angustia de mujer del siglo XX. Las tensiones que se tejen en la mujer que
habr de compartir su tiempo entre tantas contradicciones a las cuales las
obligan las normas y la cotidianidad. Entonces se vea forzada a: Apretar
los prpados para no ver la luz del medioda. Se vea obligada a gritar su
desesperacin en la poesa, ah era posible, all se le permita esa
exquisitez de exigir el control remoto para cambiar los canales, ponerse
pantalones y largarse  o por lo menos escaparse a la perspectiva de los que
mean detrs de un rbol. En la poesa poda ironizar con su destino de
cocinera pelando papas.

Miy una su grito silencioso al de Teresa de la Parra, Enriqueta Arvelo
Larriva, Mara Calcao, y tantas otras, que se creyeron aquella frase hueca
y poco realista de que todos somos iguales. La mujer, desde Miy, estaba
dormida, aletargada entre la mesa de bordar y el rutilante olor a cebolla
perdido para siempre en los rincones de una cocina limpia y de vez en
cuando ocultarse entre las telaraas del techo justo en el momento en que
es desamada. La verdad logr descubrirla, ella siempre estuvo esperando en
el fondo de una botella. La verdad estaba desnuda en la angustia, en la
desesperacin que sudaba desde muy nia, aquellos das tranquilos que
pasaron como una rfaga de viento.

Nuevamente la muerte reaparece entre la poesa y la realidad. La muerte
hermosa y larga, respiradero de esperanzas, camino por donde escapar del
desorden de la casa:

      No en vano
      he sido tan cruel,
      no en vano
      deseo
      cada tarde,
      que la muerte esa simple y limpia
      como un trago de ans caliente
      o una palmada cuyo eco se pierde en el monte.

En Valiente ciudadano, su ltimo poemario, ya agotada por el vivir
desviviendo, pide a Dios poner fin al dolor y que la muerte se reafirme
como una esperanza diferente a la vida: Dame, seor, una muerte que
enfurezca / Dame, seor, esa muerte de la intemperie que sorprende y
tranquiliza. Pide que se le reconozca en su integridad humana: Haz, seor,
que aquel hombre con piel indita reconozca en m al animal de los
olivares. Que su cuerpo pese sobre el mo y haga dulce la entrada al fuego.
Su angustia como mujer y poeta aumentaba al darse cuenta de que un hombre
haba descubierto el mundo por ella y como castigo por su tarda reaccin
fue dejada en mitad del camino entre el sol y la niebla. La mujer y su
vocacin de sombra apurada la hera profundamente. La mujer y su condicin
de prostituta perenne, esa cuyos hijos son blancos y sus hombres negros. La
mujer y su herencia anfitriona de la frustracin era hereditario:

      Vete a la mierda,
      me dijo mi madre
      cuando le reclam todo esto.
      Se dio vuelta hacia la pared y muri.
      Ocup su sitio
      Detrs de la mesa
      Y dej que peinaran mi cabello.

Valiente ciudadano se torna entonces en el texto ms duro de cuantos
conforman su obra. Una dureza, a veces, implacable, terrible, inicua.
Quizs tratando de arrancar de su alma toda la rabia acumulada para partir
ligera, suave como lo soara en su juventud. Una poesa descalza posada
sobre un largo camino de vidrios y cristales rotos. La sutileza se vuelve
irona juguetona:

      La muchacha aplicada,
      escribi debajo:
      si ves a un blanco durmiendo, no lo despiertes;
      est soando con un negro que lo viola.

Sus poemas se vuelven espacios para ocultar el rostro detrs de cierto
prosasmo y una vuelta a la narratividad. La esttica de sus palabras se
entrelaza con aquello que supone hermoso de la urbanidad. La intensidad de
los poemas se agolpa tras los supermercados, los bares; entre los, a veces
fastidiosos, vecinos. Entre las hortalizas en la cocina, o el jabn de
bao. El dilema de las crisis de pareja se vuelve constante en algunos
pasajes del poemario, las crisis propias de la modernidad: Cuando le
pregunt por qu no haba llamado / me explic que lo haban enterrado vivo
/ y que no le pusieron telfono. En otro poema escribe: Nos comprometimos a
vivir juntos, / a amarnos, / a honrarnos, / hasta que la muerte nos uniera
[] El tiempo nos hizo indolentes y tristes / Comenc a hacerle el amor /
vestido / y de prisa. Miy logra advertir que el amor y la modernidad no
pueden andar juntos, por lo menos el amor que ella aprendi, seguramente,
en Neruda, en luard, o en algn registro perdido de la Generacin del 27
espaola. La modernidad habla de rapidez, de inmediatez, de objetividad. El
amor habla de eternidad, de compromiso, del otro.

El cansancio venci a la palabra. Ya no saba qu ni cmo decir las cosas
del corazn. La mujer, al igual que el hombre, es tiempo que se acaba. Miy
quizs asumi que el hombre era su igual al borde de la muerte. La hojilla
acarici sus brazos mientras el universo haca espacio para cantar en otros
tonos sus canciones. Quera dejar de temblar detrs de alguien, quera ser
el temblor mismo. La poesa nos recuerda a Miy y sus pocas virtudes, entre
ellas ser mujer, demasiado mujer, y vivir desde la angustia su
circunstancia. Miy Vestrini es la otra voz de Apocalipsis que alcanza la
inmortalidad de igual a igual.

** Valmore Muoz Arteaga
   vajomar@cantv.net
   Docente y escritor venezolano (Maracaibo, 1973). Profesor de literatura
   en la Universidad Catlica Cecilio Acosta y en el Colegio Alemn de
   Maracaibo. Ha publicado Epistolario: Mario Briceo-Iragorry-Mariano
   Picn Salas, Mario Briceo-Iragorry desde la vigilia y otros ensayos,
   Bajo la caligrafa de la noche y La memoria de la noche.



=== Entorno e identidad: analizando y contextualizando ====================
=== los conflictos identitarios del adolescente ===========================
=== en la obra de Alberto Fuguet*      Juan Francisco Ojeda Crcamo =======

Histricamente la literatura ha tratado de hacer una representacin de la
realidad; con la salvedad evidente de los gneros de ciencia ficcin y ms
all de las subjetividades propias de los escritores, ese objetivo se ha
logrado. Desde esa perspectiva, la cuestin esencial de este trabajo ser,
de aqu en ms, estudiar de qu manera Fuguet muestra a los jvenes que
aparecen en su novela Mala onda, y el tratamiento que l hace de los
conflictos de identidad de dichos jvenes. Asumiendo la novela como una
representacin ms o menos fidedigna de la realidad, buscar clarificar los
factores que intervienen en tales conflictos, y la manera como lo hacen,
usando como objeto de estudio a su protagonista.

Teniendo presente que en la construccin de la identidad de una persona
converge una serie de aspectos y/o elementos, encaminar el estudio por dos
que considero ms relevantes, como los son los factores de orden
psicolgico y social. En esa direccin, sustentar mi tesis en material
bibliogrfico de un nivel y rigurosidad acorde a un estudio de esta
naturaleza. Si bien, es un poco ambicioso el querer trazar el nivel o
estado identitario de un personaje, del cual slo tenemos referencias
gracias al libro, me valdr de la generosidad narrativa de Fuguet para
formarnos una imagen, coherente espero, de los jvenes que toman palco en
la novela.

En lo que respecta a la dimensin psicolgica, observar a los personajes
siguiendo las teoras de Marshall, por considerar que son las que ms se
ajustan a la realidad de la obra (en rigor a la de los jvenes que
intervienen en ella). Culturalmente mirar la novela teniendo como punto de
encuentro estudios humanistas posmodernos realizados en Hispanoamrica.

Primeramente, har una contextualizacin del escenario literario en que se
escribe esta novela, mirando a grandes rasgos sus motivaciones estticas e
ideolgicas, sin perder de vista el objetivo del estudio. El anlisis de
los conflictos identitarios, y su posterior contextualizacin, se har
mediante la observacin de las relaciones interpersonales de los jvenes
entre ellos, con sus padres, con la autoridad, con el resto de la sociedad,
etc. Para ello es pertinente realizar una descripcin general de la
atmsfera social y cultural, en la que se lleva a efecto la trama. Por otro
lado, pretendo definir la postura que asume el autor en relacin a los
conflictos existenciales de sus personajes, y qu busca l decir o expresar
mediante su obra.

      "...Las historias mostradas por la nueva narrativa latinoamericana
      poseen una perspectiva profundamente subjetiva, individual, donde la
      realidad est tamizada de smbolos que circulan, que se escapan y que
      nos muestran la existencia de otros seres humanos, otro tipo de
      personajes. El hroe es reemplazado por un antihroe juvenil, que
      dialoga a garabatos, consume alcohol y drogas, escucha msica
      extranjera, se burla de lo nativo, es clasista, tiene una sexualidad
      desatada, y en definitiva es el prototipo de un homus urbanus
      actual..." (1).

La categorizacin del protagonista como un antihroe se ajusta fielmente al
perfil de Matas Vicua (protagonista de Mala onda) (2), lo que grafica el
alejamiento de la juventud chilena del ideal de hroe literario, y por ende
social, concebido tradicionalmente como un ser virtuoso, valiente, leal,
esforzado, religioso, etc. En Mala onda, Alberto Fuguet nos ofrece una
visin detallada de los adolescentes de clase alta en el Chile de los 80,
con sus defectos y virtudes, centrando el relato en los conflictos
identitarios de los jvenes. Estas problemticas se advierten en la
relacin de ellos con sus familias, con sus pares, con sus profesores, con
la sociedad y con la autoridad.

Resulta evidente que el clima social y poltico que viva el pas mientras
esta generacin de adolescentes creca, afect de cierta forma su normal
desarrollo identitario. La suerte de burbuja en que vivan insertos los
aislaba del resto de la sociedad y les negaba la posibilidad de verse
enfrentados a realidades distintas a las suyas. El acceso fcil al dinero,
a los aparatos tecnolgicos, las salidas nocturnas, la falta de
comunicacin con las familias, la ausencia de alguien en quien creer y a
quien sentirse ligado, entre otros factores, contribuyeron a que los
jvenes de la poca de dicho estrato socioeconmico adoptaran actitudes y
comportamientos de sus pares de otros pases, a los cuales conocan por
medio de la televisin, las pelculas, las revistas de msica en ingls,
etc. En suma, ante la carencia de un referente identitario slido, los
adolescentes optaron por construirse una identidad hbrida a partir de
varias influencias, como las antes expuestas, convirtindose literalmente
en verdaderos mosaicos culturales.

La corriente literaria surgida a inicios de los 90 denominada como realismo
virtual por sus expositores, viene a dar un giro importante a la narrativa
latinoamericana, mostrndonos una variedad de obras donde Latinoamrica y
sus habitantes tienen un rostro diferente. La ciudad como escenario
perfecto para esta renovacin de la escritura, se eleva a una categora de
personaje alegrico. Una flor que nos ofrece en cada ptalo un episodio
distinto.

Este escenario surge como respuesta al mundo rural, al menos algunos
autores lo han planteado explcitamente. Han querido establecer una suerte
de rebelda ante la literatura que ha engendrado una imagen de
Latinoamrica selvtica, rural, indgena, pobre, es decir una imagen
coherente con la que se tiene en Europa de nuestro continente. Si bien los
estilos han cambiado hay una misma visin de Amrica Latina que predomina
desde La vorgine, de Jos Eustasio Rivera, hasta Cien aos de soledad, de
Garca Mrquez, o Un viejo que lea novelas de amor, de Luis Seplveda:
somos selvticos, primitivos que vivimos arriba de los rboles, y somos
cultural e intelectualmente inferiores. El mismo Alberto Fuguet plantea,
junto a Sergio Gmez, este sentimiento de postergacin y el anhelo de una
reivindicacin al decir: "Los rboles de la selva no nos dejaban ver la
punta de los rascacielos" (3). Este giro temtico superpone el realismo
virtual al realismo mgico, que busca una identidad para el continente:
quines somos?, y cambia el sentido de tal bsqueda orientndola hacia una
identidad personal: quin soy yo?



Mirando a Matas

Debemos entender a Matas Vicua (en adelante MV), un joven chileno de 17
aos y de un estrato socioeconmico alto, como una suerte de patito feo
entre sus pares. MV es, en un inicio parcialmente ajeno y dismil al patrn
de comportamiento de los jvenes de su condicin. Ya en los primeros
pasajes de la novela se puede advertir una visin autorreferente y
simblicamente omnisciente frente al mundo, de igual forma se hace patente
una preocupacin ciertamente ldica hacia su persona y el pas. "...Pens
en Chile y en mi vida, que es como lo que ms me interesa..." (4). Las
lecturas que pueden hacerse a partir de estas palabras apuntan
principalmente a concebir una imagen de joven consciente de la relacin de
su vida personal con el pas. De igual forma se infiere la idea de que
Vicua cree, inconscientemente, tener poder para decidir sobre ambas cosas.
La seguridad y madurez que muestra en su actuar y decir es de alguna forma
sospechosa, pero en ningn caso hace prever los conflictos de identidad que
presentar ms adelante, y durante toda la obra da la sensacin de que pese
a tales conflictos Matas de alguna forma parece tenerlo todo bajo control.

Sin embargo con igual prontitud se hacen ver los rasgos de una baja
autoestima: "...Un pendejo de un pas que nadie conoce y que a nadie
interesa. Un pas que se cree lo mejor, como yo aqu, que se hace el
conocedor pero en el fondo entiende poco y nada..." (5), MV trata de
situarse en un punto medio de la realidad, se siente y se sabe superior en
muchos sentidos a sus amigos, asimismo se cree tremendamente inferior a
otras personas ajenas a su mundo (social, econmico y cultural), a las
cuales admira con cierta culpabilidad. Otro aspecto que puede causar su
baja autoestima es la indiferencia de sus padres hacia l.

Desde el inicio de la historia se muestra a MV como un joven que
constantemente est buscando respuestas y explicaciones para todas las
situaciones a las que se ve enfrentado, evidentemente sus contradicciones y
cuestionamientos existenciales van aumentando en profundidad gradualmente a
medida que la trama avanza. A sus 17 aos es lo suficientemente maduro como
para comprender que su futuro personal se relaciona recprocamente con el
del pas, por lo mismo a lo largo del relato expresa su sentimiento de
frustracin por entenderse condenado, por ser nada ms que un adolescente
de un pas tercermundista, por tener el mismo destino que otros tipos
inferiores a l (sus amigos, conocidos y familiares) y por no poseer las
armas suficientes para desligarse de su condicin y emanciparse como lo han
hecho las personas a las que admira. Estas armas no son otras que la
valenta y la madurez necesarias para enfrentar su destino y cambiarlo.
Matas entiende que tal cambio debe emerger desde su interior, y justamente
en ese punto creo que radican la mayora de sus incgnitas identitarias.

Si bien MV ve todo tan decadente a su alrededor, y ciertamente sabe que su
sentencia est firmada para acabar como los dems, muestra un optimismo
bastante claro sobre la mejora en la situacin de su entorno. Y sabe que
debe hacer algo al respecto, pero no tiene claro qu es, ni muy bien por
qu debe hacerlo. Considerando que la aventura de Matas comienza en Ro de
Janeiro y que l es un hijo de la dictadura, las posibilidades de que un
individuo sometido a tal cambio de hbitat se replantee ciertas cosas sobre
s mismo y su entorno son altas, pese a ello l parece nunca perder la
calma y si eso ocurre lo oculta.

"...El adolescente deber responder a la pregunta fundamental: quin soy
yo? y para encontrar la respuesta deber afrontar algunas tareas durante
los aos que siguen a la pubertad..." (6). En tal sentido MV est
realizando tales tareas, comenzando a construir una imagen de s mismo y a
discriminar el tipo de vida que le acomoda ms llevar, para tal efecto
resulta decisivo el medio social donde creci y los componentes
identitarios que ste puede ofrecerle o heredarle. El pertenecer a una
familia adinerada, estudiar en un colegio privado, vivir en un barrio
exclusivo, ser hombre, mestizo (aunque despus descubre su ascendencia
juda), son aspectos no elegidos por l para construir su identidad, pero
que sin duda juegan un rol considerable dentro de dicho proceso.



Matas y el mundo

La identidad (en el sentido de pertenencia cultural) ya no slo se
construye desde la perspectiva de un barrio, una ciudad o un pas. En las
ltimas dcadas, como fruto de la globalizacin, la identidad o las
identidades, se construyen ms bien a partir de hechos comerciales que
cohesionan a los consumidores de una determinada marca de ropa, los
seguidores de un estilo de msica o los hinchas de un equipo de ftbol,
dentro de un segmento identitario comn. En esos casos se habla de un
nosotros, en desmedro del yo, sin mayores cuestionamientos ni reflexiones
sobre quienes forman parte de ese yo colectivo. Desde esa visin, podemos
inferir entonces que el conflicto identitario de Matas estalla cuando
quiere salir del yo colectivo y construirse un yo personal.

Teniendo presente el contexto sociopoltico en que se desarrolla Mala onda,
y la circunstancia familiar de Matas, resulta particularmente curiosa la
contradiccin de emociones que le produce la ciudad y los habitantes de
sta. Por un lado, desde los primeros pasajes de la novela, l hace patente
su rechazo acrrimo hacia el barrio alto y la gente que deambula por sus
calles, restaurantes, bares, centros comerciales, etc. De igual forma se
advierte la afabilidad con la que reacciona frente a los barrios de clase
media, a esa parte antigua de Santiago, que descubre por casualidad. El
centro de la ciudad y sus transentes, aquellos que de cierta forma, Matas
aprecia pese a ser tan distinto a ellos. Es preciso distinguir que esa
negacin respecto de ser como las dems personas de su entorno, no
significa que l renuncie a su estilo de vida.

Matas, conciente o inconscientemente, va forjando su identidad en primera
instancia mirando a los dems. Su "yo" lo construye definiendo o
caracterizando un "t" o un "l". Esta nocin, que resulta a primera vista
bastante simple, encierra una complejidad no menor y acarrea consigo la
necesidad de que se genere un proceso de autoafirmacin personal. MV
constantemente observa detalladamente a las personas con las que interacta
a diario, realiza verdaderos catastros de las actitudes y reacciones de
ellas, pero a contrapartida no hace una introspeccin. Si bien MV no tiene
claridad respecto de cmo quiere ser, s tiene plena conciencia de cmo no
quiere ser, o sea desde su observacin a las dems personas (y a sus
identidades) hace un juicio crtico de tales comportamientos y/o actitudes,
tomando para s aquello que le resulta atractivo o cercano a su realidad.

      "...Los rasgos significantes de la identidad sern, desde esta
      perspectiva, regulados por la ubicacin del sujeto que se
      autoidentifica tnicamente, y que otorga significado a su actuar y al
      actuar de los dems, en un eje que va desde lo ms cercano a lo ms
      lejano, pasando por categoras geogrficas y polticas tales como
      cultura de pas o idiosincrasia de nacin..." (7).

La autoidentificacin tnica no se hace presente de forma significativa en
la identidad de Matas, y tampoco le genera mayor inters sentirse
identificado con sus races familiares (en el siguiente apartado ahondar
ms en ese punto). Esta idiosincrasia nacional a la que hace referencia
Forno, en el caso de Mala onda, es un corpus identitario (en el mayor
sentido del trmino) lleno de significaciones y relaciones complejas,
originadas por un estado de subyugacin cultural a una nacin distinta a la
propia. Matas se desenvuelve en el barrio alto santiaguino (el sector de
ms reciente data dentro de la ciudad), que es concebido como una suerte de
copia a escala de una ciudad modelo o una ciudad ideal. Dentro de la
novela, ms concretamente en las conversaciones de Matas con el Paz, se
advierte que se le confiere a la ciudad de Manhattan ese ttulo de paraso
urbano. "...Un da en Manhattan equivale a seis meses en Santiago..." (8).

La distancia geogrfica de Matas (y sus pares) con tales urbes y los
adolescentes que habitan en ellas es disminuida por los mass media,
haciendo que la televisin por cable, las pelculas, revistas, discos,
entre otros, logren homologar sus comportamientos e ideas. Esta igualdad
simblica se circunscribe como uno ms de los efectos de la globalizacin,
y cohesiona a la juventud en torno a imgenes falsas o manejadas por
intereses polticos, econmicos y sociales, aboliendo sus rasgos
identitarios naturales. Esta negacin de lo propio, en el caso de Matas,
se refleja por sus actos e ideas como la expresada en el prrafo anterior.

La crisis identitaria estalla cuando Matas se da cuenta de lo que pasa a
su alrededor, y siente que tiene que alejarse de eso, y en ese alejamiento
interviene una serie de factores que desencadenan la sublevacin que l
vive al irse de su casa, imitando a Holden Caufield (9), con quien se
siente identificado.

La no identificacin de Matas con su entorno es, en cuanto a las actitudes
humanas inadecuadas o malas, de acuerdo a su escala de valores, llmese
hipocresa, corrupcin, engao, mediocridad, etc. Por otra parte l no deja
ni censura, el abuso de alcohol y drogas de sus amigos o su padre, mucho
menos el gasto desmesurado de dinero en chiches tecnolgicos u otros
productos menos vitales. Los que se importan como si fueran de suma
importancia para vivir, y l los usa, y no concibe su vida sin ellos, lo
que l repudia tiene que ver con los sentimientos.

Si observamos detalladamente a Matas podremos concluir que l presenta
varias actitudes que lo sitan dentro de un estatus identitario en mora, ya
que l siempre est proclive a experimentar sensaciones y experiencias
nuevas, y nunca se arrepiente de ellos. Contrariamente a lo que suponemos,
l en su constante bsqueda de experiencias nuevas y su mpetu para
experimentar, no se compromete con lo que est descubriendo, y no ve tales
sensaciones como un camino para resolver sus problemas. De igual forma la
relacin con su familia lo excluye de dicho estado.

De acuerdo a varios estudios, generalmente los jvenes se sienten
identificados con sus familias, pero no integrados ni respetados en ellas,
de eso se desprende que la bsqueda de una identidad personal en los
adolescentes tenga mucho que ver con la necesidad de tener un espacio y una
opinin dentro de sus familias y a la postre en la sociedad. La familia
como el ncleo bsico social, en este sentido, puede definir o influir en
la relacin de los jvenes con el resto de la comunidad. Es un error
bastante recurrente el querer abordar el desarrollo de la identidad desde
una perspectiva puramente psicolgica, obviando los factores sociales, que
en definitiva son los que delimitan y aglutinan los rasgos distintivos de
la identidad de cada persona. Siguiendo tal idea, Fuguet amalgama ambas
dimensiones (psicolgica-social) en el conflicto identitario de Matas,
logrando que en sus acciones esta dualidad recproca se haga patente.

Matas no se identifica mayormente con su familia; ese puede ser el origen
de su distanciamiento y posterior rechazo a sus amigos, conocidos, y hacia
aquellos que pertenecen a ese estrato socioeconmico de nuevos ricos,
arribistas e hipcritas. l est solo, tiene una familia y amigos pero vive
abandonado, buscando valores y afectos sinceros en una sociedad degradada.
La nula comunicacin entre los miembros de su familia y la decadencia moral
de sus amigos, sumado a los dilogos con personas ajenas a su crculo
social (Flora Montes y Alejandro Paz) hacen que l quiera construirse una
identidad propia, diferente a la de sus conocidos.

Es sabido que en la identidad de una persona desempea un papel importante
la presencia de referentes familiares o cercanos del mismo gnero.
Considerando que los modelos masculinos que Matas tiene en su familia son
francamente patticos (un to que es un diplomtico frustrado, y que en
definitiva no hace nada aparte de conversar sobre sus viajes por el mundo;
un abuelo que niega su ascendencia juda por avergonzarse de ello; un primo
que es la gran promesa de la familia porque se gradu en hotelera en el
Inacap; y un padre que juega a ser adolescente), es evidente que la
concepcin que Matas tiene de ellos no puede ser diferente a la que tiene,
y de igual forma, es claro que esa carencia de un modelo adecuado dificulta
aun ms su bsqueda identitaria.

La suma de estas razones, entre otras, apunta a encasillar a Matas en un
estado de identidad difusa, porque todo en l son contradicciones, dudas e
incgnitas. Tambin esa categorizacin de su identidad se ve reforzada por
el abuso que realiza en el consumo de alcohol y drogas, adems de no
comprometerse con nada ni nadie, ni siquiera con l mismo.

Hay dentro de la novela un pasaje en el que Matas descubre por casualidad
su ascendencia juda, y la reaccin de l es de un sentimiento de alegra,
y se muestra orgulloso de serlo. De este sentimiento se pueden hacer varias
lecturas, pero consideramos que las principales se refieren a que Matas se
alegra porque descubre algo para presionar a su familia, un arma para poder
ser escuchado. l puede sentir que descubri el taln de Aquiles de su
familia, sin embargo consideramos ms acertada esta asimilacin que dice
que la felicidad que l muestra se debe a que por primera vez se siente
parte de algo. Y tambin, porque l descubri que era parte de tal segmento
social, o sea es un logro personal. El hecho se sentirse situado en un
grupo social, aunque sea de forma alegrica, le da esperanzas de poder
solucionar su mala onda.

La idealizacin del hombre judo por excelencia siempre ha sido Jess, sin
embargo Matas no orienta su bsqueda de una identidad en esa direccin.
Religiosamente l no muestra una mayor cercana ni compromiso con la
religin que profesa su familia (profesa en sentido figurado, pues se puede
decir que son catlicos porque es la religin de las personas de clase alta
santiaguina). l descubre en Caufield un amigo, alguien que lo entiende y a
quien se siente ligado social y tnicamente. Gracias a su profesora de
castellano, Flora Montes, l descubre que Caufield es judo, igual que l.
Matas superpone al modelo de hombre judo tradicional, encarnado en Jess,
el de Holden Caufield, de quien se siente ms cercano.



Mala onda y The catcher in the rye: juego intertextual o apologa de la
juventud urbana posmoderna?

Si bien es cierto que la novela Mala onda est llena de guios y/o
alusiones a pelculas, revistas, libros, canciones, etc., se entiende que
la relacin intertextual con la novela The catcher in the rye de Salinger,
se eleva por sobre las dems citas. Gran parte de las acciones y dilogos
de este obra de Fuguet son fragmentos de comerciales de TV cable,
canciones, pelculas y revistas en ingls, lo que da seas inequvocas de
su carcter posmoderno. La relacin de los jvenes con esta cantidad de
objetos y/o medios tecnolgicos es de novedad, y ciertamente de una
dependencia. Matas describe detalladamente cada uno de los espacios donde
se encuentra, iniciando tal descripcin con los aparatos y productos
(importados) presentes en el lugar, o en su defecto repudiando aquellos
enseres propios de la cultural chilena tradicional, como por ejemplo los
sillones floreados en tono pastel de las casas de Macul, la tienda donde
golpea el monito, la gomina broncato, el Club de la Unin, o en relacin al
primer caso nos invita a mirar televisin en mute, usar corbatas Givenchi,
masticar chicles Freshen Up canadiense (con jarabe verde al centro) o ver
la hora en la oscuridad gracias a los dgitos rojos de la radio reloj o
tomar un trago en el Juancho's. La lectura que hacemos de este juego
intertextual apunta bsicamente a vislumbrar una defensa de los jvenes de
la ciudad, de sus identidades difusas e hbridas.

La relacin metafsica que se establece entre Matas y Holden, viene a
actualizar la postura social clsica respecto a la identidad, desde el
plano religioso. Si vemos a los catlicos como la sociedad adulta y a Jess
como el camino de solucin a los problemas, y recordamos que las acciones y
consejos de Jess se encuentran en la Biblia (de la cual puede
considerrsele protagonista), es fcil distinguir que Holden en su calidad
de hombre judo reemplaza a Jess y The catcher in the rye a la Biblia. En
esa direccin Matas se entiende como la juventud en su conjunto, que a
diferencia de pedirle ayuda a Jess, como los adultos, se la pide a entes
ms cercanos a ellos, como por ejemplo Holden.

Matas, en su bsqueda de una salida a sus problemas identitarios,
encuentra una va de escape en la novela de Salinger, a la cual eleva a una
categora de Biblia, ya que ella extrae las enseanzas y consejos que
pueden servirle en su diario vivir. Matas (y Fuguet), hacen una
actualizacin de la relacin del hombre (ese al que llaman homo sapiens)
con la divinidad, claro est, desde una perspectiva profundamente subjetiva
y sustentada en la realidad posmoderna. En esta actualizacin (a modo de
defensa) se muestra cmo Matas renuncia al catolicismo (religin de los
adultos) y se adhiere u opta por una ms directa y menos comprometida, una
donde se siente comprendido y en la cual ve a la divinidad ms cercana a l
y su realidad, a diferencia de Jess, a quien ve muy distante.

Otro signo de tal paralelo (Biblia-The catcher in the rye, y Jess-Holden)
es el hecho de que Matas lee la novela de Salinger en ingls, es decir en
la lengua universal de la actualidad, una accin equivalente a leer la
Biblia en hebreo (lengua de los judos y la universal de la antigedad). Si
bien el ingls es la lengua universal, no es menos cierto que es an
excluyente, ya que al igual que lo que ocurra con el hebreo, slo lo
dominan bien las esferas cultas. Aunque en rigor en la actualidad dominan
mayoritariamente el ingls las personas con ms medios econmicos.

Matas dice que conoci a Holden Caufield (por intermedio del libro), y que
siente ganas de hablarle y contarle lo que le pasa. Esta situacin se
asemeja en demasa con lo que ocurre cuando una persona lee el evangelio
por primera vez, y dice "Conoc a Jess", confirindole a la experiencia
lingstica de leer, un sentido de acto divino salvador, en el cual se
desdobla del texto la esencia del personaje para volcarse sobre el lector.
Las ganas de Matas de hablar con Caufield vienen a recordar la oracin y
su importancia en la relacin del hombre y la divinidad. De esta forma le
confiere al texto un sentido didctico, lo insina como una herramienta
para salir adelante.

De igual forma Matas escucha msica, lee revistas, ve pelculas y habla en
ingls, pero no se desespera por conocer o vivir en los Estados Unidos,
slo siente debilidad por sus bienes materiales, tecnolgicos, econmicos,
artsticos, etc. Al igual que lo que ocurra con los antiguos judos, que
pese a dominar la lengua y usar el sistema econmico del gran imperio
romano (hoy EUA). Caufield, al igual que Jess, es un intruso dentro del
imperio.

En conclusin se aboga por esclarecer que los jvenes buscan los mismos
ideales que la religin tradicional (catlica), pero en escenarios ms
actuales y cercanos a ellos. Los jvenes necesitan en quin creer, pero
Jess es muy antiguo.

      "...Los referentes identitarios se forman ahora, ms que en las
      artes, la literatura y el folklore, que durante siglos dieron los
      signos a las naciones, en relacin con los repertorios textuales e
      iconogrficos provistos por los medios electrnicos de comunicacin y
      la globalizacin de la vida urbana..." (10).

Garca Canclinni nos explica y describe muy acertadamente lo que ocurre en
el proceso de desarrollo de la identidad personal (y por ende social), en
la sociedad posmoderna. Matas Vicua es slo uno de los miles de jvenes
que se enfrentan a este tipo de conflictos. Las claves para superarlos son
complejas, y sera irresponsable de mi parte sugerir alguna en particular;
sin embargo, afirmo enrgicamente que la literatura puede hacer un gran
aporte en pro de ello, especialmente esta novela (por eso la he elegido
para trabajar el tema de la identidad), ya que ofrece muchas variables e
invita a reflexionar sobre la cultura juvenil, y sus caractersticas
(positivas y negativas). Tal aproximacin, sin duda, ayuda a clarificar
nuestros problemas de identidad, por medio de una lectura crtica. Al
menos, en m caus ese efecto cuando la le en la enseanza media (11).

* Este trabajo fue escrito inicialmente dentro del curso "Desarrollo
  psicolgico de la identidad del adolescente", dictado por el profesor
  doctor Roberto Chacana Arancibia, en la carrera de pedagoga en lengua
  castellana y comunicaciones, impartida por la Universidad de Los Lagos.
  Osorno, 30 de mayo de 2005.



Notas

 1. Ziga, Jorge. Signos de globalizacin en la nueva narrativa
    hispanoamericana. Tesis de grado en filologa hispanoamericana.
    Facultad de Filosofa. Univerzita Karlova. 2000.

 2. Fuguet, Alberto. Mala onda. Santiago de Chile, 1991. Planeta (todas las
    citas desde esta edicin).

 3. Fuguet, Alberto; Gmez, Sergio. McOndo. Barcelona, 1996. Mondadori. p.
    10.

 4. Fuguet, Alberto. Op. Cit. p. 10.

 5. Fuguet, Alberto. Op. Cit. p. 13.

 6. Palacios, Jess; Marchesi, lvaro; Coll, Csar. Desarrollo psicolgico
    y educacin, 2 edicin. Madrid. 2003. Alianza Editorial. p. 471.

 7. Forno Srparovich, Amlcar . Multiculturalidad e interculturalidad:
    explorando las determinantes contextuales de la identidad. Ensayo ledo
    en el 4 Encuentro "Revisitando Chile", organizado por la Comisin
    Bicentenario y la Facultad de Filosofa y Humanidades de la Universidad
    Austral de Chile. Valdivia, 2004.

 8. Fuguet, Alberto. Op. Cit. p. 51.

 9. Protagonista de la novela The catcher in the rye, de Salinger.

10. Garca, Nstor. Consumidores y ciudadanos: conflictos multiculturales
    de la globalizacin. Mxico D.F, 1995. Editorial Grijalbo. p. 95.

11. Le por primera vez a Fuguet cuando estaba en 2 medio. Primero
    Sobredosis y luego, Mala onda. Desde ese momento me gust la manera
    como trata los conflictos adolescentes. Le agradezco a mi profesora de
    lenguaje y comunicacin de ese curso, la seora Maritza Gmez, por
    haberme permitido (a m y a mis compaeros) conocer la obra de este
    autor que escribe sobre jvenes chilenos, como yo, como mis amigos,
    pese a que no se considera la lectura de sus obras dentro del programa
    entregado por el Ministerio de Educacin.

** Juan Francisco Ojeda Crcamo
   juanfoc@123mail.cl
   Escritor chileno (Ancud, Chilo, 1986). Estudiante de pedagoga en
   lengua castellana y comunicaciones en la Universidad de Los Lagos.
   Textos suyos han aparecido en una revista de literatura del Colegio
   "Ramn ngel Jara" de Los Muermos (Provincia de Llanquihue), donde se
   afianz su perfil humanista.



=== Asomndose al abismo      Ariel Bustos ================================

Cuando el mbito literario se debate en una lucha estril entre las figuras
agotadas que se niegan a retirarse para conservar los privilegios de
pertenecer y las nuevas generaciones incapaces de ofrecer algo ms que las
provocaciones con las que buscan irrumpir, cabe preguntarse si todava hay
espacio para una tercera posicin, donde una fuerza narrativa arrase con
esa falsa tensin y le d aire a una literatura que slo sabe mirarse el
ombligo, superando obstculos impuestos desde el principio.

El libro de cuentos Signo de los tiempos, de Romina Doval (Buenos Aires,
1973) obtuvo en 2001 el premio Estmulo a la Creacin Literaria y Teatral
otorgado por la Secretara de Cultura argentina. Sin embargo, rehn de la
crisis que estall a fines de ese mismo ao, su edicin se vio postergada
durante tres aos. Ni siquiera pudo cantar victoria al salir a la arena
literaria tanto por la desidia de Ediciones Colihue a la hora de difundirlo
como por la propia honestidad que pende sobre l como una condena,
negndose a encajar en la autocomplacencia en que se regodea gran parte de
nuestras novedades y eligiendo en cambio dar testimonio de su poca. As,
lo que debera ser un arponazo en el corazn del sistema narrativo
argentino es tan slo el pinchazo de una aguja: un texto de culto slo
conocido por unos pocos afortunados.

En los diez cuentos que integran el libro, Doval recupera para las letras
argentinas el sentido de la tragedia. Sus personajes se resisten al
presente que les toca vivir; un fuego sagrado los impulsa (o impuls) a
intentar otra realidad menos aplastante, pero fuerzas superiores a ellos
terminaron por derrotarlos. Es imposible entonces tender lazos de comunin
con los otros y la conciencia de saberse ttere del destino slo deja lugar
a la resignacin y el vaco que separa a los protagonistas y les impide
poder afirmar puentes.

Desde "Esos adornos rotos", el primer cuento, con su furiosa narradora
adolescente atrapada entre la apata de su padre y los juegos de seduccin
de su madre, hasta el cierre con sabor a frustracin de "La maquinita de la
risa", su autora parte de situaciones cotidianas -como una noche de
discoteca o las jornadas en la escuela- para decirnos que el infierno no
slo son los otros, sino tambin nosotros mismos. As Jorge, el ex ladrn
de "Espacio compartido", apenas podr disfrutar de una legalidad conseguida
a costa de una traicin a su pasado; as el ansia de un refugio a salvo de
las convenciones sociales en el monlogo interior de la protagonista de
"Muecas", o el adolescente que huye de su casa en el cuento que da ttulo
al libro.

Con una prosa directa y cruda, maestra en los dilogos -verdaderos
misilazos verbales que se escupen sus personajes- y la visin profunda que
le permite mostrar a estos seres en conflicto con un presente que no
eligieron heredar, Doval demuele cuento a cuento el canon argentino actual,
conducindonos por un mundo spero y desolado, donde se impone ser
despiadado como nico resquicio de vida. Resulta irresistible la imagen que
nos entrega el espejo de estas historias, aunque esa imagen sea la de las
miserias que albergamos en el fondo de nuestros abismos.

** Ariel Bustos
   arilinares@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1983). Ha publicado diversos cuentos
   en revistas electrnicas como Resonancias (http://www.resonancias.org),
   El Interpretador (http://www.elinterpretador.net), Almiar
   (http://www.margencero.com), Zona Moebius (http://www.zonamoebius.com) y
   El Hablador (http://www.elhablador.com), y en los sitios literarios Sane
   Society (http://www.sanesociety.org) o La Lupe (http://www.lalupe.com).



=== El carrusel meditico de Barthes y Babel en Broadway ==================
=== (goce y humillacin del texto)      Silvia Banfield ===================

Sabes que hace 25 aos muri Roland Barthes? No, y no seas rebuscado,
quin era Barthes? Le mir el rostro de interrogante, como sin desayuno,
tan virgen, un futuro incierto. Que estas cosas sucedan en la redaccin de
un diario, sorprenden hasta a quien hace la pgina de obituarios, la nica
que cuenta con protagonistas nada de ostentosos, ms bien sobrios, quitados
de bulla. Tal vez la humildad se base en un protagonismo no deseado. Aqu
la lnea de la vida termina siendo recta, finalmente. El zigzag de la
genuflexin humana seguir viajando por el corredor de los vivos. La muerte
en una curva slo espera. A Barthes se lo llev el azar, como a esta
conversacin intil, que sale por la ventana a una pequea terraza y salta
al vaco, es paloma, es de nadie, voz en el desierto de la palabra. Me
asomo y la veo caer suavemente en una escalerita de luz, doblndose en la
cintura su cuerpo femenino, de esponja, en un suter color pastel, y las
formas del cuerpo van marcando cada escaln como idolatrando las sombras,
su ltimo, autntico contenido. Y se detiene, vuela, cierro los ojos sobre
la ventana, ya no me pertenece. Barthes, con su cara rabe, enigma de zorro
parisino, sus signos de duende hosco, solitario, iluminado. Se siente a
esta hora un sabio silencio, no de olvido, sino de la majestad de la
ausencia del francs. El azar es un signo contrario, a veces, y RB, que nos
vena tocando la flauta de la palabra, descubriendo, develando los textos
en su placer, desencanto, advirtindonos que la lengua era fascista.
Opresora por naturaleza, la lengua que masca la manzana prohibida, Barthes
le otorga el placer de la seduccin, y yo dira que se cuelga del miedo
para impulsar el vrtigo de su descubrimiento. A cada signo, una vela. Un
ser utpico, un viaje sostenido en el tiempo, el closet con su pgina en
blanco, Barthes le daba la vuelta a la esquina del tiempo, un solitario
alumbrado en la noche. Trajeaba las palabras, vesta de significados la
atmsfera que construa, no se reconoca en el tiempo, ni en las huellas
que dejaba la sombra del placer. Textos para beber una, dos, mil veces,
baarse otras tantas sucesivas, tejido de la tela en la araa, velo que el
sentido vuela, la palabra en su aroma, la puerta es de hierro, ssamo en el
sueo, abismo en su cerradura, el tiempo indefinido que la memoria retiene,
olvida, juega a ser pasado, porque el futuro siempre da un paso hacia
delante y no se detiene en el recuerdo que fija el pasado. Barthes no
desnuda la palabra, les abre sus piernas y ausculta por el hueco oscuro que
insina el lenguaje, y lo que podra ser un acto ms apropiado para el
Moulin Rouge, l lo erotiza, le recorre los pisos subterrneos con una
pequea vela medieval para documentarla en su luz opaca, y la desmantela de
su inquisicin para hacerla ms libre, sorprendente, autntica, potica.



Averno y Cielo del texto

El texto es su averno y cielo, boomerang de su propio impacto, entre el que
lo construye y su destinatario. R.B., Roland, toca las vrtebras del
placer, indaga en la sensible piel, el lomo de las palabras y sus
significados reales bajo sus indciles piernas, y acierta cuando advierte
que slo lo nuevo es el goce. Por el contrario, el mensaje opresor
-lenguaje encrtico-, aparentemente pedaggico, siempre oficial,
rotundamente comprometido con el discurso estructurado de antemano, es la
mquina repetidora, banal que sigue taladrando hoy la sociedad omelette del
siglo XXI. Barthes, ya somos una tortilla de huevos en descomposicin, el
discurso oficial tiene el triple encanto del salto mortal de la mentira, y
cmo resucitan los dueos de la mala fe en medio de sus palabras
totalitarias. Barthes es un poco el James Dean del lenguaje nuevo, su
incansable bsqueda detrs de la pared, intentando interpretar la msica
ordinaria de Babel, lo que tejen las hilanderas del poder, los poderes
fcticos de Ciudad Gtica y por ello podemos calificarlo como al
protagonista de Rebelde sin causa: Forever Young. Suea como si fueras a
vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy, James Dean, sentenci
una vez sus das con esas mgicas palabras, con las cuales vivi y muri en
la plenitud de su tiempo. Siempre habr un Este ms all del Paraso? No
lo sabemos, pero JD trajo una msica nueva, como las palabras de Barthes,
slo que se la llev demasiado temprano. Dean fue un ritmo de lo nuevo, no
de la moda, que inaugur despus como un subproducto de su original modo de
vivir. La moda es una repeticin, inaugura el destello de un presente, pero
es corta de piernas, porque no es ms nueva por ponerse de moda, y el
encanto de su xito radica en su efmero presente, futuro casi inexistente,
su muerte repentina, inadvertida.

La moda es como esos textos que saben a naftalina, huelen a hospital, a
epstolas por encargo, pasan y no perduran en el corazn. Es un prembulo
de la pequea felicidad. La moda cambia, cambia, se aburre de s misma,
busca rostros, trajes nuevos, en un mismo espejo. Pende de un hilo, hilvn,
de la puntada "mgica", de una gracia, gusto de poca, de la arquitectura
del flash de la publicidad y del discurso que pone a rodar la talentosa
orquesta de lo nuevo. La moda es O.K. Se sudan en la moda las braguetas que
no se tienen. Caen las bragas y penetra la moda en la pasarela de moda:
Milano, Pars, Nueva York. Lo nuevo no es el espejo o lo que en l ya no se
reflejar. Lo nuevo es el goce, la fuga hacia delante, precisa Barthes. Ya
adverta en El placer del texto (1973), que a pesar de los nuevos libros y
expresiones artsticas, el sentido era el mismo. Hoy la banalidad dejara
sin habla a R. Barthes, porque se ha apoderado del escenario editorial una
cultura bastarda indita en el pasado, un orgasmo pagado por el Ejrcito de
Salvacin.



El ltimo peldao de Babel

Barthes construye su propia escalera hacia Babel, peldao por peldao,
nunca sube hacia un mismo lugar, y no espera un triunfo o una derrota del
texto y la palabra en el mismo lugar del cuadriltero. Fue un buzo en el
divn del texto, incursion en l y en la cultura, con toda la libertad de
pensamiento, creatividad, y hered una curiosa manera de convivir con los
productos culturales ms all de los usos primitivos del consumismo y de la
mirada topo. Fue un crtico de la crtica, y cmo le hace falta una voz de
su espritu y grandeza a esta Caja de Pandora horrorosa que suena como
matraca en el mundo del espanto y deja volar sangrantes degollados pjaros
de mal agero, cuyos plumajes, alguna vez de colores encendidos, caen
convertidos en cenizas. El tiempo es un crculo veloz que se borra en s
mismo. La vieja mscara se maquilla mal y su colorete descubre la inocencia
del espejo. De qu se ocupara hoy el francs en un mundo sin orculos, ni
videntes y con un puado invisible de intelectuales que opinan sobre la
marcha de la columna del horror? Pars sera un laboratorio, radar, ojo
sobre el ojo, una fbrica de reciclaje donde se auscultara y
diagnosticara qu hacer con el basurero global. Urracas, arquelogos,
restauradores, semilogos, lingistas, socilogos, poetas, taqugrafas,
psquicos, lunfardistas, vendedores de fuegos artificiales, escritores de
folletines, mandarines del ocio, profetas desempleados, mimos, artistas del
trapecio, abogados sin tribunales, especialistas en Diarios de Vida,
titiriteros, ventrlocuos, finalmente forenses. Todos tan necesarios para
entender el pasaje del camello por el hueco de la aguja, descifrar el aroma
en El Jardn de Rosas que penetra el planeta global, y cuando nos habla el
meditico chofer del cine mudo, slo vemos el gesto, la mueca, el bablico
discurso de un mundo ms seguro. Y todo estalla mas all de la alucinante
retrica, del vaco que deja el cuerpo, la voz del delito. Qu nos dira
Barthes de este espectculo alucinante, donde las palabras y los hechos se
disfrazan de una supuesta, falsa, increble veracidad made en el poder
fctico, y en el reciclaje los hechos sern negados antes de que el gallo
de la medianoche cante.

Barthes hoy escribira La humillacin del texto, la espiral infinita de la
mentira y el miedo. Mirando desde su pasarela, el francs, adivinado en la
sobra de sus palabras, en el esqueleto de la Torre Eiffel, arrastrando las
erres como un viejo Citren despus de la Segunda Guerra Mundial. Roland de
Rolando en su Chanson, el terrible Barthes, comiendo con el gusano de las
palabras la realidad del intertexto, la excusa inalterada de un nuevo
miedo, la infancia que nunca acaba en un parque francs. El miedo en el
vaco, el horror en una escalera de fuego sobre Manhattan o la ventana sin
ojos sangrante en Faluya, la mueca despeinada, y el texto cuenta su
historia de rodillas en camino burstil de la palabra, la vieja trampa del
cocodrilo que llora a su vctima. El texto recorre los subterrneos
envuelto en papel de diario, entra a un bar, prefiere ver la TV entre las
ruidosas copas, adivinar en el flash el tiempo pasado, como fue ayer, y
dejar el hilo, el curso quemante del nuevo bautizo de la muerte, y seguir
arrastrndose el ruido en su garganta, hasta llegar a casa, sentarse en el
sof y dejar correr el agua de la tina del bao... letra mojada, Barthes,
slo palabras liberando su estrs y corre el teln. (Mi editor sigue entre
sus cinco telfonos atado al hilo de la voz, hipnotizado en el pequeo
canto del deber, las otras palabras que slo l escucha le arrastran el
odo, los sentidos, y de sus gestos el rostro nos comunica noticias para
archivar en el olvido, informes bajo el truco de la inocencia de un mundo
mejor, lo veo como el espejo de la infelicidad, la noche triste del deber
cumplido, ese crepsculo del solitario, lunar negro de un medioda
cualquiera, el Editor naufraga en el hilo, su corbata torcida, su cuello
acalambrado, las noticias simplemente se le atraviesan en su cuerpo ya
vencido. Si alguien le abrazara o palmoteara la espalda, saldra un
polvillo azufrado, los restos de una comida mal asimilada, crujira como un
aceite repasado el sartn por das, y caera en pequeos cubitos sin
posibilidades de armar. Todo tan rpido y yo no aceptara el cargo aunque
se desplomara bajo mis pies el diccionario, el alfabeto, la Biblioteca del
Congreso, o me arrastraran entre papiros y llamas a la vieja legendaria
Alejandra y me hicieran acadmica de la lengua de Babilonia. Todo por una
calle sin tiempo con el Poeta, la montaa que mide nuestros pasos, el
principio del aire, la palabra, un comienzo dibujado en las manos, su rosa
favorita, slo el presente para un futuro repetido. Las estaciones que
dejan sus nostalgiosos olores / la piedra que es camino, todo en la vereda
de la vida / los largos pasos del horizonte / un poco el da subiendo con
Dios una escalera sin fin. / Leyendo el poema que te traduce el corazn /
sintiendo las manos que son de dos / el da que es morado rosa azul / un
pjaro con sus alas / un nido con sus cros / no ms alto que el sol / en
la nube perfecta / vamos t y yo solandonos.



El vapor medieval, la otra luz del texto

El Editor sigue literalmente atrapado en los cables y mensajes, no se
resiste y no pareciera necesitarlo. En la dulce entrega est el placer de
la conquista. Es insuperable el cuadro que crea su imagen de derrota
mezclada con esa splica que se niega a traducirse en socorro. Quisiera
rer, por momentos zafarse, aunque fuera entrando a un bao y dejar caer el
agua sobre el rostro como un manotazo de la nada que borra todo por encima
de los pensamientos. Su saco verde me hizo imaginar la cancha de golf
desamparada en miniatura que mantiene en el cuarto contiguo a la redaccin.
Slo tres hoyos: el 7, 11, 13 y unos montculos y pequeos fosos de arena
ridculos, y al fondo un paisaje que se pierde, fuga en s mismo, veranea
como un trbol despeinado, con toda la suerte del mundo. El medioda nos
morda los talones: no habra mesa creativa, mejor, ni de ideas, ni
opiniones, consultas, y slo me llevara mi agenda con una sea de suerte.
Son los das llenos de cables: textos en el intertexto y viceversa, los
movimientos recogidos en el silencio de un gato de angora. Debajo de su
grueso abrigo puede llegar a esconderse la noche, el manto secreto de las
palabras. Alzo la mano en seal de adis y me voy con Roland traduciendo el
viento de la historia que se la lleva como un cometa sin nombre anclado en
alguna azotea, aunque el cielo seguir estando lejos. Un guila de acero
deja caer sus sueos y vuela. Barthes se ira de picnic cada da en el
Central Park en medio de este paisaje de Ali Bab y los 40 ladrones,
seguramente con una motosierra se instalara a cortar en rodajas la Bolsa,
las boutades del New York Times y de toda la prensa que viene ejerciendo la
mentira disfrazada de libertad, democracia, pluralismo, ingredientes
bsicos de un mundo mejor, porque ser libre es algo difcil con los vientos
cruzados que corren en estos tiempos y otros por venir. Los das pasan
agachados, con muletas de mula que sigue la huella por la montaa sin ojos
dormida en el silencio del precipicio que le espera. En alguna parte de la
ruta se descabeza el tiempo, el cuerpo se deshoja, sin ojos se desvencija
la humanidad en el corredor de la muerte, sin prisa en el original
cementerio de la noche, y una alforja roja de peces cae del silencio de la
montaa, rueda porque tiene que rodar. Un ejercicio natural de la sombra
sobre el objeto. Si la palabra recurre al miedo, se gasta. Si hace fiesta
con el verbo, puede ahogarse en la retrica. Si es paciente en el
acantilado de su fe, puede perdurar. Pero si imita, copia, plagia, se hace
bastarda. La palabra es aventura, el pequeo gran viaje de la soledad. El
duende de las orejas rojas azules verdes amarillas que juega sobre una ola.
El parabrisas me abre la lluvia, aclara el paisaje. El da no desaparece en
vano, el turno de la noche es su bien ganada oscuridad. Nunca piensa que un
mantel blanco le arrebatar el reinado en su rutina. Entre el bien y el
mal, la noche escoge su propio silencio. La infernal rutina monologa cada
noche con el insomnio. En la cuerda floja, todos los gatos sonren. La
oscuridad les ensea a ser transparentes, como a las palabras. Vocales
negras, consonantes oscuras, slabas de noche, abecedario nocturno, Babel,
slo Babel viste de luto cuando estn de fiesta las palabras. Dobl por la
recta donde me dirijo, y es curva tal vez la lnea oscura, en la derecha
sombra, el camino virtual, pero real, lo que rueda en cuatro el trbol, el
ciego hallazgo de un nuevo da. La lluvia tambin se agota y deja un vapor
medieval.



Profeta del closet o voyerista del lenguaje?

Barthes le quit la coraza a las palabras? Fue Quijote, Sancho, Sade,
bailaor, gitano de su destino, torero, cirujano-poeta, forense, voyerista
de la palabra, profeta del closet? Caracol, laberinto, escalera, desierto,
cpula, bastn, mantel, tnel, muro, enredadera? El paisaje es un mundo
distinto enrarecido que estalla en la resaca de un borracho, el tiempo no
existe. Roland, las distancias son un kilmetro menos cada segundo, pero
nada es nuevo, slo distinto, ni el futuro cambia, porque nunca como ahora
se hizo ruina antes de existir. Estamos ante un presente repetido. Un mall
le saca la lengua a otro mall, el Mal al Bien, la muerte repite el gesto,
pero no al muerto, toda flor expira y volver a estar fresca sobre un nuevo
atad o frente a mi escritorio, detrs del ventanal, en el jardn que la
mano cultiva y poda. Tantas cosas, cositas, aparatitos, deseos, apetitos,
sueos inconfesables, imgenes, juegos, conexiones, de hendiduras a flicos
propsitos, el hombre ms oscuro, ajeno, que ancho y profundo, ligero de
equipaje, desnudo de ideas, abandonado de propsitos comunes, encantado en
la ranura digital/virtual/meditica/visceral, la pasin del miedo y su
ascensor moral, la caja menuda de espanto, Pandora de horror, de humor
violeta. Me pregunto, Barthes, qu hara con este cerro de mentiras, trucos
del poder fctico, caeras circulares que gotean sin fin, las enseanzas
de los seores de la Guerra, de los Apstoles de la ruina, Caballeros de la
tortura, en este mundo del precioso disparate. La generacin del Error se
complace en presentar un mundo mejor, ms seguro, en Marte, sin petrleo,
con gases voltiles, abismos geogrficos profundos, un espacio sin
ejrcitos de salvacin de ninguna especie posible salvadora, ni Casa
Blanca, ni corredores de la Bolsa, ni Oriente ni Occidente, ni chateadores,
ni ONU, ni golfistas o vendedores de souvenirs, ilusiones, solos,
completamente, ms bien el espacio marciano deshabitado como el primer
sueo rojo de la noche, un sitio simplemente sin semforos, ni sastres, ni
tribunales con abogados o esa gendarmera ciega de fronteras inexistentes,
el espacio nuevo de la noche de Marte, del alba de Marte, del Marte de
Marte en el calendario rojo del planeta conquistado por la ilusin,
desesperacin, ambicin, intromisin terrcola. Qu dira Barthes de Las
crnicas marcianas de Bradbury, quien espera en su casa en Los ngeles que
un martesnauta, en un da de estos, cualquiera supere la performance de las
pequeas maquinitas robotizadas y clave la bandera un Martes 13.
Probablemente le interesara al francs ms Fahrenheit 9/11, de M. Moore, y
se hubiese detenido a penetrar en su cortometraje, instalado con escalpelo
de un verdadero gourmet del texto y sus circunstancias, detrs de la
imagen, el horror, el futuro aplastado por la vieja ilusin de la libertad.
Tal vez en la portada de un nuevo libro se habra abrazado a la magnfica
estatua de Nueva York, esa francesa generosa, complaciente, soadora,
ilusionada en un hombre sin lmites, libre de libertad y oportunidades:
hombre dream. Sentado una tarde con Barthes en N.Y., deshojando margaritas
-me quiere mucho, poquito, nada, me quiere- el Hudson ronco de fuerzas no
vencidas por los aceites, ni el tiempo, sus aguas corren las horas, los
das, el calendario, los ayeres, las torres sobre un tablero de ajedrez,
Roland mueve una pieza con la gracia de quien se acomoda un sombrero al
partir y yo siento en Manhattan un ruido de sirenas, el polvo rojo, hmedo,
el calor en el pecho de la ciudad, su corazn arde, slo el viento
encuentra su espacio, y pasa, nada sobrevive casi al atroz juego mortal de
la muerte. Tablas con el futuro, se interroga? No, un atad, toco madera,
Nueva York no para de rer, llorar, bailar, cantar, fornicar, la Gran
Manzana es el gusano y el Paraso, luz y sombra, marzo la cubre de nieve,
su ilusin es blanca, Woody se lamenta de sus pequeos presupuestos,
Manhattan, Manhattan no abandones a tu juglar, pasa el rollo y se sienta en
una banca a contemplar la ciudad que se mueve como un muequito, olvidada
por Superman, en manos del Hombre Araa, pero con su telar propio. Barthes
teje su texto en el hilo fino del tiempo perdido, asoma el ojo del sueo,
camina hacia Broadway con una llave enorme -alguien pensara que son de la
ciudad- pero no, en una esquina un aviso indica: a la vuelta de esta
esquina descansa el Prncipe de las Tinieblas, cruza Wall Street su cuerpo
convertido en moneda, las calles van cambiando sus seales, las direcciones
ya no son las mismas, las personas parecieran hablar de atrs para
adelante, los mensajes se cruzan -algunos murmuran en voces crecientes:
Barthes, Barthes-, un teln blanco cae sobre el Central Park con la
siguiente leyenda: Yo chateo con Dios, pasa una mujer envuelta con un
letrero y hace seas obscenas con el dedo obsceno vertical: La vagina no es
un monlogo, la calle es un coro: El amor libre es una estatua, Nueva York
la leyenda viva del miedo y la libertad, el francs no camina por sus
calles, viaja, levita, flota como un signo idolatrado, caen flores de los
edificios, perfume francs, un olor a queso y ratn recorre la ciudad, es
Mickey en una esquina dirigiendo el trnsito (no lo vayan a atropellar
nuevamente), un nuevo cartel desciende sobre la acera: Fantasa, t eres mi
realidad... Se sube el teln...

Flash... Hace 25 aos, Roland Barthes, crtico, semilogo y terico de la
literatura, fue atropellado por una camioneta al salir de la casa de Jack
Lang, quien sera ministro de Cultura en Francia. Muri en un hospital de
Pars, como un desconocido, porque ese da no llevaba documentos de
identidad. (Se baja el teln).



Babel, la palabra no tiene futuro

Roland, Roland, en el placer est el texto, la ciudad se goza a s misma,
nubes rosadas, grises, blancas, celestes, negras, comienzan a entonar en
los alrededores de Broadway la letra Nada nuevo bajo el sol / un rayo de
luz no me viene mal / Si tu corazn arde / todo estar bien, Nueva York /
El sol no est a la derecha ni a la izquierda / slo est sentado ahora que
t sueas / Un camino cuando es verdadero, tiene luz propia / Nunca
intentes alquilar el sol / para iluminar una mentira / Como todos, el sol
tiene fro de noche / Cierra los ojos y abrir una nueva maana. Llega
Roland Barthes a las puertas del teatro, y sobre una cama encuentra la
tercera edicin de Siglo XXI (1980) de su libro El placer del texto. Una
joven con rasgos cosmopolitas, pelo ensortijado de varios colores y que sus
amigos le llaman Babel, comienza a desabotonar sus largas piernas de
guitarra, el ojo mgico de la cmara se detiene donde el placer escribe su
mejor texto. Slo arroja miradas de jbilo. Dibuja en el aire la felicidad
que la retrata, el sueo que la habita, la escena que la desdobla. Babel
est feliz, sabe que no es cuerpo de hierro sino piel, jugoso melocotn,
alma de estrella adivinada por el tacto de los ojos. Brilla la cpsula de
su cuerpo y se siente cmo N.Y. se desnuda detrs de las persianas y una
luna tibia endulzar sus coos esta noche. El lugar ms ertico de un
cuerpo no est acaso all donde la vestimenta se abre?, se pregunta con
razn Barthes y la pregunta le calzaba en toda su estatura a Babel, plcida
en el lecho siempre virgen del texto, ella, mueca en open, espuma del
lenguaje, fosforosa infusin del idioma, lengua bilinge, viva, golosa,
divertida, porosa en el verbo, carnal en las formas y todos los contenidos.
Babel desordena los sentidos. Crece el verbo en tus noches. En ningn sitio
lubrica ms el texto que en su propio vaco. Se crece en la tibia
profundidad y se oxigena la palabra. Babel ya es una rosa descifrada en el
misterio. Roland no se detiene, vestido de blanco bajo la nieve de N.Y.,
una gran sonrisa para un inmenso espacio para el sueo, globos rojos sobre
el techo de Broadway, la felicidad es un carrusel de helados de fresa, todo
signo se borra asimismo, es contrario a su propio espejo, es parntesis
blanco de su pasado, ruido prisionero en su campana, y aun as persiste en
ser seal de su mensaje y cuerpo de su verbo. Todos se calzan sus mscaras.
El teatro es un vivo ejemplo de la realidad, genuino pretexto, a veces, de
la vida. Un mimo de rojo cruza la calle repartiendo The New York Times, la
edicin de 2013, con un titular de portada: La muerte es un negocio eterno
y usted nace como un accionista. Barthes ya est con Babilonia. Ella
susurra palabras, pareciera estar orando, una ceremonia de preparacin, al
borde de la cama, las palabras rozan con el precipicio, de canto van
cayendo, amontonndose sin sonidos. A Babel ya no se le entiende nada.
Alguien le pasa una escalera azul a Roland. Es una jovencita vestida de
estrella. Le gritan sky, sky, y l sube otro escaln y vuela. La multitud
grita, re, llora, estn verdaderamente excitados, son un muestrario de
deseos, se sienten parte de un reglamento, cuerpos bajo sospecha, fichas de
lecturas posibles, nadie les llamar por su nombre hasta que cierren un
atad con sus cuerpos. Si mor, no me lo recuerden, dira un epitafio. Los
obituarios debieran tener otros contenidos. Por ejemplo, la muerte debiera
pagar el entierro, brindar un seguro de vida en la eternidad. Asegurarse
que la muerte es de por vida. Confiar en la muerte es asegurarse el futuro.



Mother/Mam, la historia se repite

Miles de neoyorkinos comienzan a llegar a Broadway con objetos atemporales,
algunos reciclados del pasado siglo (un tiempo ya absurdo), otros con la
moda de las ltimas 24 horas, vienen trajeados con lo mejor de su closet,
traen guitarras, instrumentos de viento, muchos clarinetes, saxofones, unos
vienen con un cartel sobre sus espaldas y la leyenda dice: "slo traigo mi
cuerpo", mujeres que vienen a compartir sus sentidos, el olfato -es una
gran orquesta humana silenciosa que se desplaza, segn las emisoras que
comentan esta procesin sin precedentes-, una suave nieve no impide el
paso, no niega la trascendencia del momento, la ciudad est en manos del
deseo, la polica ha desaparecido, los automviles se detuvieron, avanza la
marea como en un sueo, una gelatina que se acomoda en las calles, el
movimiento es el lenguaje (nadie se conoce, nadie se olvida, todos estn),
N.Y, la manzana favorita del forastero, reza un mensaje, un grupo de
hombres de color juntos conforman una leyenda en sus pechos: "Humor negro
de fbrica", slo dejan ver una ancha sonrisa con una hilera de dientes de
oro, color, todo es color, y la muchedumbre sigue bajando por las calles
con sus carteles: Babel, no digas una sola palabra; Roland, t eres mi
objeto favorito; No slo se goza por un solo lado; Cadver, la muerte no
detiene a N.Y.; The New York Times: la mentira es un orgasmo disfrazado de
noticia; Leme los labios, Barthes, Leme los ojos, pero leme; Soy un
texto de vacaciones, disfrtame; La palabra es una hoja de Otoo; La frase
es el cuerpo del delito; Soy un libro abierto, hojame... Slo quiero
respirar aire en el Central Park, que la tarde caiga como un ocano
lentamente, sin pasado, sin presente, sin futuro, que el tiempo se escriba
a s mismo, haga su historia lentamente, como la nariz de un pez sobre el
cristal de un acuario. Toda prisin es un acto personal, una decisin
solitaria, un movimiento que el tablero de ajedrez te deja jugar. El cuerpo
camina en el vaco hacia Broadway a una ltima funcin: El lenguaje es
Kamasutra. Y viene un estreno: Babel ama las lenguas muertas.

Hay telones que se bajan solos, pocas que tiemblan de miedo, lugares ms
comunes que otros, tiempos e historias repetidas, escenarios voltiles,
avances que deshumanizan ms que otros, caminos siempre ms cortos o ms
largos, guerras ms cruentas, salvajes, injustas que otras, uno y el otro
en la balanza de todos, el largo sueo meditico del siglo aldea, somos la
inagotable caja negra a punto de vaciar informacin, un dato, el coro de la
noche griega, polaca, americana. Hay que estar viejo para contar historias
o ser olvidado por el tiempo? La historia se repite por vieja u
olvidadiza? Es banquete, calavera, verde prado, desierto, un cuento largo
de nunca acabar, un cocodrilo que respira bajo el agua, el sueo de un
idiota que cree en la historia. La noche se da vuelta en su almohada
plstica, los hechos se consuman, las personas los consumen, los poderes
fcticos los divulgan consumados. Consumos los unos a los otros y eso es
lo global? Actual es mi pasado inconcluso. Hay que estar en una secta para
ser sectario? Es ms fro el cielo que el infierno? Qu nos ensean
nuestros hijos? Mother/Mam, la historia se repite.

(Siempre un parntesis, Barthes, Roland, y me pregunto si se puede soar
con un Poeta. La nube siempre ser ms alta que mis pies? Cuntas
escaleras para alcanzar un poema? Cuntas palabras para hacer una escalera
que alcance el poema? Prefiero comer frambuesas, mientras la ecuacin se
hace en mi cabeza. Romper el silencio, clavar un clavo en la luz, dejar que
el olor de una mandarina se confunda en una habitacin. Tal vez surja el
poema como una cabeza de agua, el ro que todo se lo lleva o la flor de la
noche que suea el poeta. Detrs del poema, el poema, lo que el ro y el
tiempo llevan.)

Macero un texto en el acorden del abecedario, Roland. Primero sobre su
orilla, luego me detengo en el ombligo, donde respira ntima,
solitariamente la palabra y los contenidos de un imaginario, que el texto
construye para s mismo. La palabra cautiva en su bveda, y la lengua en su
pequea caverna muda, monologa. Pulso en su medioda el texto, la luz que
arrebata su sombra e ignora el espacio. Es una coraza o un tierno lirio. A
veces siento que me ignora, pero nunca deja de ser mi cmplice. Es un
camalen convencido de sus colores y ocasiones. Se mimetiza para
representarse mejor el silencio. La palabra me adivina el pensamiento o yo
muerdo su anzuelo? Mientras ms escribo, aprendo a ser indita, repetirme
en el futuro, a quebrar el cuerpo del texto en el trigo. Barthes, quin
nos espa antes de escribir, quin nos condena por escribir, quin dijo la
primera palabra y tambin prohibir? Qu no nos quiso decir Roland Barthes
y nos dijo finalmente? Dnde estamos, frente a qu: en el Banquete de
Platn, La ltima Cena o dentro del Circo Romano? La lengua es fascista,
opresiva, dijo Barthes. Estaba leyendo el futuro? Me pregunto qu hara
ahora con este museo de la palabra digital, un encantador del verbo como
usted. Roland caminando en un bazar lleno de palabras, donde los clavos no
causan dolor al fakir y la alfombra mgica sobrevuela los idiomas que Babel
enreda en el enigmtico, intraducible abecedario de sus piernas. Un mapa
entre sus manos, viendo la posibilidad de que ningn camino le conduzca a
la Casa Blanca y tal vez le agradara una hamaca, para contar en las
ardientes, trridas noches de la palabra: un Nern, se balanceaba como un
elefante sobre una telaraa. En la Red se puede entrar una, mil veces, a un
mismo lugar, por la falsa puerta que deja entrever El Jardn de Rosas. Ah
seguirn resonando los pasos que el mundo acepta a regaadientes. El Gran
Inquilino los seguir dando por todos nosotros.



Del final tenaz epilogar

No todo es goce en el texto, ni placer. Babel no es feliz. El texto sonre,
goza, llora, se traga sus propias palabras. Si es cmplice, alcanza la
gloria. Vuela sobre los pies, asciende los cielos. El Texto no es un ngel,
ni un salvador. El texto tiene una casa propia, su misterio, dolor,
objetivos, sueos, propsitos, alcance, manera de sobrevivir, y sobre todo,
decir. Los poetas nos hablan de la msica del texto. En ese lenguaje no
debiera haber ms concesin que su encantamiento, la magia del Verbo en su
mxima tensin. Donde la cara de todas las monedas es una sola. La casa del
Texto le pertenece al lector, juez y parte de unas mismas palabras. Puede
ser su ruina, si el Texto no responde a las necesidades del lector. Tiene
sus propios resortes, guios, pausas, parntesis, movimientos, enigmas. Un
texto nos puede dar todo, hasta el silencio. Debe ser un viaje, la rueda
que gira, un espacio nuevo. La palabra es asombro, un encuentro, monlogo
con la soledad del otro. El texto es mudo, pero de alguna manera nos habla.
Todo texto, si es verdadero, exige una averiguacin personal, ntima. Hay
que saber estar a solas con el texto. l nos responder, sacudir en algn
momento. De alguna manera nos pedir que nos pongamos en su pellejo. Texto,
textura, piel, ms hondo, el ojo del texto nos mira, absorbe. Surge como
una cancin que se tararea a s misma, y es la voz interior del texto que
nunca se apaga si afinamos el odo. El texto no se defiende, se escribe,
presenta. Est siempre en las manos de Dios, el lector.

Al texto se le humilla cuando no se le lee, se le mal interpreta, se le da
un uso incorrecto, cuando dejamos irnos por nuestro propio ruido interior.
No slo un lector est en capacidad de humillar el texto por olvido,
negligencia, gusto personal, miopa. Es ya un hbito que editores,
periodistas, editoriales, escritores, escribidores annimos, jurados de
concursos literarios, peridicos, gobiernos, relacionistas pblicos,
exhiban sus odios, bajas pasiones e instintos, celos, envidias, y pongan en
juego sus doradas, lujuriosas bilis, y como aves de rapia desciendan sobre
el texto. En la noche primate del tiempo, todo es posible. En Internet el
texto es aparentemente libre, pero tambin est expuesto a los vicios del
despojo annimo, su manipulacin, a inconfesables actos depredadores,
sutiles maquillajes, castramientos, el perverso acto del mancillamiento. La
golosa gelatina lo traga, centrfuga, expande, difunde y convierte en
oracin pblica. Bajo sus alas negras rezan los cuervos y el texto es
mutilado, descuartizado, vampirizado, es mudo testigo de ruines personajes,
que le plagian, ocultan, burlan, olvidan, desechan, y suelen divulgarlo a
medias o apropiarse de sus races. Por eso, en las noches, bajo las
estrellas llenas de nieve, con sus lmparas verdes, los escritores de
weblogs dejan sus tibias sbanas, avanzan por los corredores de la libertad
en sus casas y se montan en sus pequeas laptops iluminadas por el deseo y
cuentan sus historias, hacen las cuentas con los poderes fcticos. En los
mediodas, cuando el trfico arde en algunas capitales, ellos se concentran
frente a la pantalla y vacan sus palabras. Es el pjaro que vuela de la
jaula. Ya la noche seguir durmiendo ms segura. Hay quienes an ponen de
rodillas el texto y el espejo les devuelve la mirada. Se sienten las
tijeras en el aire, las cortadoras de csped, pequeas espadas, cuchillos,
filosos dientes de viejos dinosaurios perdidos en sus catres de bronce,
como abuelitos de la prehistoria. Cuando los medios reciclan la banalidad,
erigen altares a la estupidez, construyen palacios al lugar comn, la
palabra, el texto, las relaciones humanas, se empuercan un poco ms cada
da. Talk show -la mentira real-, la palabra y el gesto, todo el mensaje da
la vuelta olmpica por el Coliseo Romano, y el Verbo esclavo soporta la
arena, el len que lo decapitar. La humillacin ms grande del texto
proviene de la mentira, el engao, la simulacin. La orquesta meditica
est tocando la simulacin del Verbo como en los mejores tiempos del
Titanic. El humo es negro, en la Santa Sede de la palabra. Lo que no saben
es que el texto seguir respirando en el lector.

** Silvia Banfield
   silviabanfield@yahoo.com.mx
   Profesora, escritora y periodista free-lance (Argentina). Conferencista
   y aficionada al tango, prepara una novela titulada La frontera de papel
   rojo y un libro de crnicas.



=== Tres notas      Manuel Garrido Palacios ===============================

*** Habaneras

La cancin ha sido desde siempre la compaera inseparable del ser humano,
haya ido ste a la Gloria o al Infierno, al placer o a la guerra. Con
canciones lo durmieron: las llamaron nanas; con canciones jug a la comba,
al teje, a la rueda, en cuyos versos iban escondidas normas del ser y del
saber estar que habran de servirle para cuando se midiera de adulto por
los caminos; con canciones se acerc al amor, o celebr sus logros, o
reafirm sus creencias, y as hasta llegar a las endechas que se le han
venido dedicando en el ltimo viaje.

La forma de la cancin puede ser como deca un viejo libro: una modulacin
de la voz: pero vamos ms al fondo. Hay canciones, en especial si son
tradicionales o si no han sido pasto del olvido como las que hoy se venden
"de usar y tirar", que suelen llevar en sus pliegues algo tan
complicadamente simple como la nostalgia. Si el individuo se aleja del
terruo y siente cantar algo que aprendi de labios de la abuela o de la
madre, se le vendr encima el pueblo, la casa familiar y todo el peso de la
memoria grata. La msica repentina le har cerrar los ojos para mirar hacia
dentro, all donde mora el nimo.

Lo mismo pasa si ahora -dcadas despus para unos; absolutamente presente
para otros-, surge inesperadamente en la radio de costumbre una cancin
cualquiera de Lennon y McCartney. El corazn regresar errante a un tiempo
mgico en el que dos y dos parecan ser cinco aunque siguieran siendo
cuatro.

La habanera entra de lleno en este marco de sensaciones con un derecho
propio que la avala: nada menos que el de haber sido cantada y mimada por
varias generaciones desde que gentes de Espaa fueron a Cuba y al volver
trajeron la semilla del son, la sembraron por estos lares y floreci
pujante, como si en los entresijos de sus cadencias, aquellos seres
repatriados contaran cantando a sus descendientes lo que pas en Cuba,
dejando claro que de todo el barullo humano no quedaron a flote las
maldades, ni las venganzas, ni las muertes, sino algo tan bello como la
cancin, habanera en este caso, para alimento del espritu comn que, al
igual que el idioma, une -debera unir- a los que habitan ambas orillas.

Viene a cuento el cuento porque durante el trayecto en el tren AVE desde
Sevilla a Madrid, un grupo de muchachas y muchachos "que no dejarn
desiertas ni las calles ni los campos", han venido entonando habaneras slo
interrumpidas por el altavoz anunciando sus cosas o por los insoportables
conciertos de los telfonos mviles. Sus voces han impregnado de emocin
contenida el vagn y los viajeros se han sentido inmersos en los sones que
le sugeran sabe Dios qu momentos ntimos por las tierras cubanas.

Para el que esto escribe, el lnguido ritmo, el comps que pareca
descomps, las hermosas letras, dijeran lo que dijeran, hablaran de lo que
hablaran, hacan honor en su hondura a uno de nuestros grandes poetas que,
palabra arriba o abajo, dej pura esencia al cantar en sus versos: "...hoy
me basta con la cancin".



*** Ni zorro ni lobo

De nuevo la incansable Academia Norteamericana de la Lengua Espaola de
Nueva York, que dirige el doctor Odn Betanzos, se ha pronunciado ante los
miembros de las 22 academias de la Lengua Espaola que hay en el mundo y
los rectores de planes de estudios de espaol en las universidades de EUA,
sobre el fenmeno lingstico conocido como espanglish, que es tomar, no
palabras, sino meros sonidos de dos lenguas para sacar otro vocablo? con
el que entenderse cuando la cosa no da para ms.

La Academia advierte de esto a los educadores universitarios americanos de
la difusin del espanglish en la vida pblica y los invita a reflexionar,
antes de aceptar en sus planes a los defensores de esta deformacin del
espaol y del ingls, bajo el argumento de que el inmigrante de habla
espaola debe aprender el ingls por ser el idioma del pas que lo acoge,
pero sin marginar su lengua materna, porque resulta grotesco que ambas
lenguas se hablen mal. Ni zorro ni lobo.

El espaol de EUA est representado por focos mexicanos y puertorriqueos
en el mbito de Chicago; por el mexicano al sudoeste, el puertorriqueo al
este (junto al dominicano y al sudamericano, en especial en Nueva York), y
el cubano en la Florida. A este cuadro se suman gentes de Centro y
Sudamrica radicados en grandes urbes como Washington. Inmigrantes, en
principio, de escasa formacin, que empiezan a transformar los vocablos
ingleses que oyen en palabras espreas, a medias entre lo anglosajn y lo
espaol; por ejemplo, dicen "troca" por camin, "lonche" por almuerzo, o
"basketa" por cesta.

Durante aos esta mezcla no sale de lindes: hogar, amigos, calle... Pero
las vas informticas amplan su rea al adoptar los usuarios trminos
ingleses espaolizados, como "uplodear" por cargar; "dounlodear" por
descargar; "deletear" por borrar; "chatear" por charlar; "printear" por
imprimir... Esto, sumado al aliento recibido desde crculos universitarios
por personas con una ambicin desmedida por distinguirse, conocedores,
adems, de la existencia de buenos equivalentes, como son los diccionarios
de informtica en ingls y en espaol, favorece rpidamente la difusin del
espanglish.

Para apoyar esta jerga se unen ahora los diccionarios de espanglish, usados
en ciertos centros universitarios, hechos que surgen en momentos en los que
hay gran inters en el sector hispano por aprender bien tanto el ingls
como el espaol, idiomas que tienen en EUA incontables medios para ello.
Visto as, impulsar el espanglish suena a atentado contra las lenguas que
integran dicho nombre.

El espanglish an no hiere en lo hondo a estos idiomas, teniendo en cuenta
los 40 millones de hispanohablantes que viven en EUA; pero seguro que
podra afectarlos sensiblemente cuado dentro de tres dcadas los
hispanohablantes superen los 60 millones.

Est claro que alentar el uso del espanglish en EUA es allanar un camino
para, a la larga, imponerlo en amplios sectores, deformando as las lenguas
de Shakespeare y de Cervantes, que slo respeto merecen.



*** Crtica

Tengo una buena amiga, poeta por ms seas, a la que una pluma
especializada -al parecer- le ha hecho un estudio concienzudo de los versos
que ha publicado en su ltimo libro. Criatura! (me refiero al crtico). La
poesa de mi amiga es sencilla, inteligible a primera lectura, de las que
no necesitan que se tenga el diccionario al lado para consultar
rebuscamientos, poesa de las que llegan antes al corazn que a los nimbos
metafsicos de los canalillos mentales. No es madeja. Es hilo suelto. No se
viste de nada: slo es poesa.

No s por qu el inters del plumfero en cogerle las vueltas a la
escritura potica de mi amiga, que, dicho sea de paso, no le ha pedido ni
que abra el libro. Una vez le preguntaron a Luis Buuel si el oso que se
arrimaba al madroo en una de sus pelculas tena algo que ver con el
decimocuarto sentido oculto de un madrileo de Lavapis que pasaba por la
Puerta del Sol por casualidad. El director de Calanda dijo: "No s por qu
ve usted tantas cosas donde no las hay. Eso no es ms que un oso, como
podra haber sido un caballo, y un madroo, como podra haber sido un
eucalipto".

Mi amiga la poeta me ha dado el intragable texto que le ha hecho el crtico
y me lo he zampado mientras se aromaba de caf el estudio. Al final he
sacado en limpio lo nico obvio del asunto: que mi amiga resulta que es
poeta y que ha escrito unos versos en una fecha y otros en la siguiente. Si
acaso, por exprimir una gota extica de sus pginas y por seguir el ejemplo
buueliano, en algn prrafo previo a los ejemplos versificados, seala el
crtico: "La autora escribe estos versos a su pueblo". Y a continuacin
pone los versos que mi amiga la poeta escribe a su pueblo para que sepamos
todos que son esos versos y no los anteriores. As todo, sin que la
supuesta aguja necesaria que podra ahondar en la bella entraa haya salido
de su funda.

Repito y creo, al igual que mi amiga la poeta, que en su obra no hay que ir
ms all de lo que se ve y se lee, pero as ha sucedido; el de la pluma ha
tenido la vana osada de otear el infinito cuando el infinito estaba a pie
de umbral. Si detrs de cada palabra no hay ms que eco, ni el eco ha
captado el crtico a pesar de su esfuerzo. Lstima de tiempo, de papel, de
tinta, de todo!

La crtica-lo que le ha costado tanto trabajo hacerla no ha pasado de
reescribir, a base de notas al pie, el libro de mi amiga, o de poner
renglones largos entre sus renglones cortos, que es como hay quien se
empea en distinguir la prosa del verso. Un tormento capaz de hacer odiar
la poesa de por vida. Y el acorden de camino.

Habr que pedir muy seriamente al Destino que tentaciones de este tipo no
caigan jams cerca de uno, porque, analizada a su vez dicha crtica en plan
recrtica, es como si los sencillos versos de mi amiga se hubieran
traducido a un idioma ininteligible, con lo claros que son y lo
certeramente que saben alcanzar el alma con slo leerlos. Por supuesto,
aunque a ella le importe un bledo la crtica del crtico especializado y
reaccione como si se hubiera topado con el lobo en el bosque, s que
lamenta, con razn, que tanta gente gaste su vida criticando, no creando.

** Manuel Garrido Palacios
   elclan@inicia.es
   Escritor y realizador espaol (Huelva, 1945). Miembro de la Academia
   Norteamericana de la Lengua Espaola de Nueva York. A partir de una
   slida formacin en direccin cinematogrfica ha dedicado su actividad
   como guionista y director de televisin (NKD de Japn, WDR de Alemania,
   TVE Espaa). Ha sido miembro del jurado del Festival Internacional de
   Cine de Glaway, y del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Ha
   dirigido series televisivas como Races, Todos los juegos y La Primavera
   en Doana, entre otras, y ha recibido premios dentro y fuera de Espaa
   por ellas. Entre otras obras, ha publicado, en ensayo, An existen
   pueblos: etnografa de lugares dispersos (Salamanca: Centro de Cultura
   Tradicional, 1994), Voces de la Sierra (Fuenteheridos: Libros de la
   Huebra, 2000), Cartaya (Barcelona: Lunwerg, 2003) y Una mirada a Huelva
   (Huelva: Fundacin Caja Rural del Sur , 2004); en narrativa, los libros
   de relatos Viaje al pas de las leyendas (Valladolid: Castilla, 1997) y
   Noche de perros (AR.Abelardo Rodrguez Ediciones, 1999), as como la
   novela El abandonario (Palma de Mallorca: Calima, 2001); y en poesa,
   Brocal (1964 Col. Litoral, 1) y Soneto (Mlaga: Corona del Sur, 2001),
   entre otros. Adems aparece en las antologas Quince lneas: relatos
   hiperbreves (Barcelona: Tusquets, 1996) y Relato espaol actual (Unam,
   Mxico 2002 - FCE, Espaa 2003). Ha publicado textos y reseas crticas
   en EOM: El Otro Mensual (http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm). Ha
   recibido diversos premios, como el "Querido Borges" de narrativa (Los
   ngeles, California, EUA), el "Rodrguez de la Fuente" y el Premio
   Nacional de Periodismo "Ciudad de Cdiz", entre otros.



=== Desde Garmendia: para hablar con el otro      Juan Guerrero ===========

Algunas veces, mientras charlbamos en la plaza del parque Carabobo, en la
Caracas de inicios de los aos setenta, estudiantes como ramos del liceo
Andrs Bello, solamos quedarnos hasta bien entrada la tarde. Al caer la
noche, veamos llegar a la librera El Gusano de Luz a un seor anciano,
trajeado de negro que siempre, casi a la misma hora, entraba a no sabamos
qu. Tantas veces le vimos arribar. Nosotros le decamos el viejo. Cierta
vez una profesora de la asignatura castellano nos dijo que era don Julio
Garmendia. Para nosotros fue casi igual. Pero despus nos ley unos cuentos
extraos y nos dijo que ese seor los haba escrito y que viva solo en un
hotel.

Aos despus, ya como estudiante de la Escuela de Letras de la Universidad
Central de Venezuela, redescubr la obra de Julio Garmendia (1898-1977),
autor, como muy pocos en esa poca, reconocido como de valor intelectual en
las letras nacionales.

Esto que describo tiene como una especie de deuda que deseo saldar con
aquellos autores, que por razones fundamentalmente estticas, han sido mal
ledos y, sobre todo, mal estudiados. Por ello es premisa inicial advertir
que si coloco a Julio Garmendia la etiqueta de narrador ficticio es apenas
una banalidad para establecer un dilogo. Nunca he sido partidario de
nomenclaturas para estudiar a un determinado autor y menos su obra.

As pues, encuentro algunas claves discursivas en el ejercicio escritural
de Garmendia que deseo compartir. Ante todo s veo en algunos intelectuales
venezolanos la tradicin cultural que les determina en un momento histrico
para mostrar una esttica. Por ello deberamos revisar ciertos autores,
como Luis Lpez Mndez, quien hacia 1888 concibe un cuento, "El beso del
espectro", donde se vislumbran rasgos de un narrar de acontecimientos
fantsticos, as como en su otro escrito, "La balada de los muertos",
publicado tres aos despus (Sandoval, 1997). Extraos trabajos stos
porque, al decir de Sandoval, Lpez Mndez era esencialmente positivista,
como lo eran casi todos los intelectuales de finales del siglo XIX.

Pero si encontramos muestras de narraciones en la cuentstica nacional
sobre acontecimientos de hechos que trastocan la realidad hasta devenir
visin subjetiva, o como lo afirma Cortzar, Otra realidad, es pertinente
afirmar que la misma naturaleza del ser latinoamericano es un acontecer de
eso que denominamos fantstico.

Cmo obviar las narraciones, descripciones de los cronistas de Indias? Me
atrevera a invitarles a que se imaginaran los rostros de los antiguos
reyes, clrigos e hijosdalgo, cuando lean las notas de quienes enviaban
sus relatos desde la otra parte del mundo. Seres sin cabeza y con ojos en
el pecho. Mujeres desnudas cabalgando en veloces corceles indomables.
Ciudades de oro. Seres que encantaban desde las orillas de ros que eran
como mares lmpidos y dulces: el maran o toda la franja de la orinoquia
con los legendarios petroglifos donde el padre mtico Amaliwak dej sus
huellas, all, en la serrana de la Encaramada. La misma que siglos despus
encontr el ilustre y poderoso hermano, barn Alejandro de Humboldt, y
describi en sus Viajes a las Regiones Equinocciales.

Toda esa crnica, desde Miguel de Oviedo y Baos, el mismo De las Casas,
encuentran razones para decirnos que desde siempre ha estado entre
nosotros, como plenitud, como realidad tangible, eso llamado ahora
fantstico. La Tierra de Gracia de Coln contina construyendo un devenir
de fantasas porque est ontolgicamente inserto en la otra orilla de la
realidad: la subjetividad de un acontecer de situaciones, experiencias y
espacio-tiempos (yllo tmpore), diferente al otro mundo: aquello conocido.

Merece la pena indicar ac nuestra historia reciente en la poesa. Nuestros
orgenes en la escritura potica se remontan al momento cuando un supuesto
soldado-poeta, un tal Fernn Ulloa, es contratado por el gobernador y
capitn general de la Provincia de Venezuela, Diego de Osorio (1589-1591),
para escribir una historia de la fundacin de Caracas. Hecho que queda
asentado en Acta del Cabildo de Caracas, el 26 de noviembre de 1593. Esa es
la nica aparicin de nuestro poeta. De resto, la oscura noche de los
tiempos lo cubre. No es sino hasta 1846, cuando encontramos en las memorias
de Arstides Rojas referencia a este personaje, cuando afirma haber ledo
dos hojas, seguramente copias de un supuesto original atribuido a Oviedo y
Baos. Como se aprecia, el mundo cultural de esta tierra, llamada ahora
Venezuela, pero que existe desde hace ms de quince mil aos, est trazada
por la realidad plagada de apariencias, de sinuosidades, maneras sigilosas
de existencias que viven en el mundo de las apariencias de algo que se vive
y se dice en la dialctica de la doble realidad.

Europa se asombra con este mundo. Mundo que no encuentra paralelismos para
comprenderlo. Por ello afirmamos que, en el caso de la obra garmendiana,
ella es consecuencia de todo un devenir de acontecimientos que encuentran
en su cuentstica (tanto en La tienda de muecos, La tuna de oro,
fundamentalmente, y luego en La hoja que no haba cado en su otoo y
Opiniones para despus de la muerte) la certidumbre de una esencia en la
obra literaria: el sentimiento de slo contarse a s mismo. Esta misma
extraa manera de narrar, posiblemente sea consecuencia de una primera
experiencia escritural en Garmendia (no olvidemos que su primera palabra
fue potica).

Esta manera de abordar la escritura narrativa la podemos evidenciar en
textos como "El cuento ficticio". All es el mismo cuento quien se cuenta
casi ad infinitum.

En l existe un goce por la lectura (dicho desde hace ms de un siglo por
el mal comprendido Marx). Goce ste que hace del lector un personaje ms de
la experiencia narrativa garmendiana. Esto se logra en la cuentstica de
Garmendia cuando establece una dialctica de la doble realidad: el plano
narrativo de la realidad objetiva (a decir de Cortzar, la realidad-real),
y la realidad subjetiva, llamada tambin por Cortzar, la Otra realidad. El
escritor se sita precisamente entre esos dos planos para encontrar una
esttica que d cuenta de un acontecer del mundo y lo mundano. Ficcionar en
Garmendia o lo mtico: eterna bsqueda para encontrarse a s mismo. Por eso
en nuestra Amrica este proceso de bsqueda es antiguo. Lo apreciamos, como
hemos afirmado, desde la Conquista.

Las fronteras entre estos planos deben siempre permanecer ocultas, se
ofrecen hacia lo abierto desde las tramas estticas, como el ficcionar. Por
eso el narrar fantstico es construccin de incertidumbres ante aquello
inesperado (Todorov).

En lo mtico la Otra realidad es la misma y nica realidad. Como
comprobacin a esto indicaramos que los conquistadores, cuando llegan a
esta otra orilla del mundo, Amrica, se enfrentan a s mismos: sus sueos.
Se instalan en el mito.

Pero tambin lo inslito da cuenta de una esttica narrativa, cuando
desplaza un objeto a un espacio-tiempo diferente y lo hace devenir
trascendente, esto es; inslito. Ocurre cuando, en Cien aos de soledad,
Melquades trae una cubeta de hielo y la coloca en el centro de la sala, en
casa de rsula. Trastoca la realidad por efectos de un objeto que asume
ngulos de comprensin singularmente asombrosos.

Igual ocurre en la esttica onrica. Las imgenes onricas mantienen una
interpretacin simblica en el entrelazamiento del discurso narrativo. Esto
lo podemos advertir en los textos indgenas cuando hablan de la creacin
del mundo. En Wanadi (Watunna, recopilacin de Marc de Civrieaux).

Ocurre tambin cuando el escritor asume una esttica histrico-poltica
para construir su universo narrativo. Este es el caso de prcticamente la
totalidad de nuestra literatura del siglo XIX, con escasas excepciones. Por
todo ello, la esttica narrativa conforma todo un imaginario social de
mundos que se contraponen y es esa contradiccin lo que le otorga
movimiento al discurso narrativo.

Otra clave en el discurso narrativo garmendiano lo encontramos en un decir
de acontecimientos que bordean lo melanclico. Melancola ontolgica por
algo no hallado. La esencia del arte es nostalgia, nos dice Murana en La
metfora y lo sagrado. Nostalgia por otro mundo. Esa nostalgia no es tema,
por el contrario, es esencia del ser. La nostalgia por aquello perdido, eso
inasible, est presente en casi toda la cuentstica de Garmendia. Por ello
la metfora (meta = ir ms all, y fro = llevar) desplaza la obra
literaria hasta acercarla al lmite entre las realidades. De all el acto
alqumico de transmutar y dejar all, en el Otro mundo, la otra realidad
cortaziana.

Al decir de Murana, La metfora consiste en romper las asociaciones de uso
comn de los elementos concretos e instalarlos en otro contexto en el cual
-gracias a la sbita distancia que les confiere el desplazamiento- cobran
nueva vivencia, componen otro mundo: al ser llevados ms all de su sentido
acercan el universo que est ms all de los sentidos. De all que la obra
literaria, en su afn de encontrar el mundo, muestra en su plenitud una
realidad ms all de ella misma. La desborda, "muestra lo otro de lo
mismo". Por ello la literatura, como obra de arte, trasciende lo fctico y
meramente efmero.

En esto los personajes garmendianos, en su esencia, revelan la humanidad
que trasciende a todo lo humano, y por tanto devienen arquetipos de un
destello divino. La obra literaria deviene tal por una contraposicin
respecto del Otro mundo, sin que por ello prescinda de la realidad
histrico-poltica en un contexto social especfico.

La obra literaria entonces presenta los restos de una contradiccin,
despojos de un desarraigo ofrecidos como testimonios de un acontecer que
refleja lo Otro. Lo que queda de ese estado es la incertidumbre, la
melancola de algo que fue percibido. Es desde esa melancola (que
identificaremos en Garmendia como evasin) evaporacin de una realidad que
termina siempre en un diluir la obra narrativa mientras se describe a s
misma. Es desde all donde la cuentstica presenta su ntima sustancia: la
cortedad de un discurso narrativo que juega al trazo de huellas y al mismo
tiempo borrarlas, hasta transformar ese dibujo en presencia que se va
diluyendo, evaporando hasta desintegrarse y quedar suspendida en un
espacio-tiempo fuera de la realidad-real.

Se instala la cuentstica en Garmendia hacia un tiempo nico: yllo tmpore
como accin de temporalidad para acceder a esa Otra realidad. Eterno
presente donde Garmendia instala su obra. Es el caso del cuento "La hoja
que no haba cado en su otoo", donde el uso de partculas gramaticales,
como la conjuncin y, crea un estado tal que nos acerca a los bordes de la
oralidad en tanto la conjuncin permite agregar al discurso narrativo una
accin que parece no terminar. Esta es la estructura inicial que usan los
nios en sus construcciones y que est presente en la palabra antigua de
los pueblos. En este sentido, la forma y (del latn et) se presenta en
obras extraordinarias de la literatura universal, como el caso de Francisco
de Ass con su Canto del Hermano Sol. Estructura gramatical clsicamente
oral usada en su poema para incorporar, mientras se acompaaba de msica
gregoriana, los versos que los miembros de su congregacin incluan y que
adems permita a nuevos adeptos, incorporarse en sus cnticos mientras
recorran las calles de Ass. Esta partcula determina el trnsito entre
tiempos verbales (movimiento/no movimiento verbal) hasta instalarse en el
presente eterno. Por ello la poesa antigua, de tradicin oral, mantiene
esa estructura intacta. Y es all precisamente donde la voz garmendiana
discurre en un fluir de voz potica mientras narra la vida y sus
personajes. Actantes ms que figuras humanas donde la categorizacin de lo
humano est en la misma horizontalidad en el tratamiento de sus personajes.
Por ello vemos que en el caso de "La hoja que...", el personaje fundamental
es una hoja y los dems seres (animados e inanimados) son parte del
escenario. All lo humano tiene muy poco que aportar. Caso similar ocurre
en el cuento "Los de a locha", donde son los autobuses, uno de ellos con
resfriado, los actantes que se ofrecen en primeros planos mientras lo
humano se intuye como animacin desdibujada. Adems, Garmendia agrega a sus
cuentos otro recurso, y es la incorporacin de verboides
(participio-gerundio-infinitivo) los cuales sitan la accin narrativa en
el no-tiempo.

Desearamos intentar una ltima reflexin sobre los espacios en la obra
garmendiana, referidos al silencio. Se ha hablado mucho sobre el silencio
en la obra de Julio Garmendia vinculado con la soledad del escritor.
Descreo sobre quienes as lo indican. Afirmo por el contrario que la
cuentstica de Garmendia est llena de mundo, de mundanidad, de referencias
a sitios, a detalles que resultan inslitos y por tanto denotan la
intimidad en su discurso narrativo. Ms bien no tanto narrativo. S como
prosa narrativa. Indicamos ac el silencio dejado en la estructura de la
trama. Estructura ofrecida por una limpia manera de abordar el lenguaje, el
idioma desde su esencialidad. Acentuacin de una tonalidad voclica acaso
para afirmar uno de los rasgos lingsticos del espaol. Esa vocalizacin
encuentra, como ya de alguna manera lo indicamos, en el uso de la
conjuncin y, tambin en los puntos suspensivos, as como en ciertos
dilogos entre personajes; intersticios donde ocurre un monlogo que
sorprende desde una irona y humor, caractersticas de su obra.

Esa esttica (de aiszesis = sensacin de...) abre la obra literaria al
mundo. Es el mundo captado a travs de un cribar la realidad por las
percepciones, expresadas en imgenes, parbolas, vocabulario. Esos espacios
de silencio en la escritura son antiguos. Los encontramos fundamentalmente
en la narrativa oral. En los cantos de los versculos recitados del Corn,
por ejemplo. Dir sobre esto una experiencia mencionada por Carpentier, a
propsito de un encuentro, en los aos setenta, en casa de la escritora
Antonia Palacios. Indicaba Carpentier que cierta vez, visitando el oriente
venezolano, alguien le mencion a un pescador que recitaba extraos versos,
en una lengua que ni el mismo hombre casi entenda. Cuando el autor del
Concierto barroco le pidi al pescador que recitara los versos, ste le
dijo que slo lo hara como se lo ense su padre. Se fue a la orilla del
mar, se quit el sombrero y mirando a la lejana versific con una fontica
que -segn comentaba Carpentier- eran letanas casi iguales a las que se
escuchan en las mezquitas de Egipto. Esos silencios los encontramos tambin
en el reposo de los pies en la escultura griega o en los adagios del msico
italiano Albinoni. Esos acordes establecen los espacios donde nosotros
intentamos acercarnos a la obra de arte y desde all ella intenta decirnos
de otros mundos, otras realidades.

Entre esos silencios dejados en las cadencias rtmicas aparece la voz
arquetpica de un Dios oculto. As tambin en la narrativa garmendiana
asistimos, un poco alejados ya por la tecnologa de la palabra escrita
(Biblos) a un ligero discurrir de Dios. Al observar las marcas de
puntuacin en Garmendia, se pueden intuir esos estados de silencio.
Presentes tambin en la cinematografa, en obras flmicas como Derzu Uzala
y Cuerno de Cabra.

Queda finalmente esa "hoja que nunca caer en su otoo". Quedar suspendida
en un eterno fluir de espacios y tiempos donde ella es realidad. Para ello
Garmendia estructura el cuento con un final soportado entre es, formas
verbales y puntos suspensivos, que le otorgan continuidad a la historia y
por tanto un "nunca terminar" de contarla. Lo observamos claramente en este
cuento donde la hoja nunca termina de caer. Queda suspendida en el aire.
Cayendo...

** Juan Guerrero
   bdclfj@cantv.net
   Ensayista, poeta y docente venezolano. Es licenciado en letras, magster
   scientiarium en educacin, mencin enseanza del castellano, y candidato
   a doctor en filologa hispnica por la Universidad de Oviedo (Espaa).
   Es docente-investigador de la Universidad Nacional Experimental de
   Guayana. Ha publicado el poemario Elega a la sombra / Elegia all'ombra
   (1981) y ha recibido en dos ocasiones mencin de honor en el premio Jos
   del Valle Laveaux (Ciudad Bolvar, 1989 y 1992).



=== Delmira, de pasin y de muerte      Aldo Roque Difilippo ==============

En la tarde del 6 de junio de 1914 los uruguayos se estremecieron al
conocer la noticia: en la calle Andes al 1206 se haba encontrado el cuerpo
semidesnudo de una mujer, con dos balazos en la espalda. Su amante se haba
suicidado descerrajndose un disparo en la cabeza. No era una historia ms
de la crnica policial, se trataba nada menos de la muerte de Delmira
Agustini.

La poetisa haba alcanzado el reconocimiento pblico por sus tres libros
(El libro blanco, 1907, Cantos de la maana, 1910, y Los clices vacos,
1910), ganndose tambin la admiracin de Eduardo Acevedo Daz, Roberto de
las Carreras, y Rubn Daro, entre otras destacadas plumas nacionales y
extranjeras.

***

Delmira se haba casado con Enrique Job Reyes el 14 de agosto de 1913, tras
un noviazgo de seis aos, pero el matrimonio dur tan slo mes y medio.

Poco antes del drama, Delmira escriba a Manuel Ugarte, escritor, poltico
y galn, que fuera uno de los testigos de su boda: "Para ser absolutamente
sincera, yo deb decirlas; yo deb decirle que Ud. hizo el tormento de mi
noche de bodas y de mi absurda luna de miel... Lo que pudo ser a la larga
una novela humorstica, se convirti en tragedia. Lo que yo sufr aquella
noche no podr decrselo nunca. Entr a la sala como a un sepulcro sin ms
consuelo que el de pensar que lo vera. Mientras me vestan pregunt no s
cuntas veces si haba llegado. Podra contarle todos mis gestos de aquella
noche... La nica mirada consciente que tuve, el nico saludo inoportuno
que inici fueron para Ud. Tuve un relmpago de felicidad. Me pareci un
momento que Ud. me miraba y me comprenda. Que su espritu estaba bien
cerca del mo entre toda aquella gente molesta. Despus, entre besos y
saludos, lo nico que yo esperaba era su mano. Lo nico que yo deseaba era
tenerle cerca un momento. El momento del retrato... Y despus sufrir,
sufrir hasta que me desped de Ud... Y despus sufrir ms, sufrir lo
indecible...

Ud., sin saberlo, sacudi mi vida. Yo pude decirle que todo esto era en m
nuevo, terrible y delicioso. Yo no esperaba nada, yo no poda esperar nada
que no fuera amargo de este sentimiento...".



La cadena del destino

Enrique Job Reyes dispar sobre Delmira, y poco despus se suicid.

Se haban casado el 14 de agosto de 1913, cumpliendo con todos los ritos de
la Iglesia romana, y entre los padrinos de boda, adems de Ugarte, se
encontraban el poeta Juan Zorrilla de San Martn y el filsofo Carlos Vaz
Ferreira. Tras el brevsimo tiempo que dur la convivencia matrimonial,
Delmira volvi a la casa paterna, pero pronto regres a la cama de su ex
marido, en la pieza arrendada por Enrique Job Reyes en Andes 1206, a Juan
Manuel Gonzlez.

Varias hiptesis se han tejido en torno al final trgico de los amantes,
concitando incluso el inters de escritores como Carlos Mara Moreno,
Guillermo Guicci, y Omar Prego Gadea. La ms tradicional gira en torno a la
discordia entre Reyes y su regordeta suegra, quien no habra consentido que
su "nena" tuviera descendencia, donde doa Mara aparece como una especie
de monstruo ligada a Delmira por una enfermiza relacin destructiva.

Alejandro Cceres, en un estudio compilado (1), describe a doa Mara como
una matrona adelantada a ese novecientos burgus, que habra advertido que
el matrimonio y los hijos terminaran destruyendo el "genio" de la "nena".

Los cronistas y bigrafos marcan la diferencia entre los cnyuges: Delmira,
la poeta, la "nena" protegida por su madre, hija del hacendado Santiago
Agustini, quien copiaba con devocin los poemas de su hija.

Reyes, un hombre catlico, rematador de ganado, y del cual se han dicho
muchas cosas menos que era "sensible".

Tras la ruptura, el marido tom conciencia de que el nico papel posible
era convertirse en amante de su esposa, por lo que arrend un cuarto en una
casa de familia, forr las paredes con retratos de Delmira, y se resign a
encuentros furtivos dos o tres veces por semana.

Ella haba escrito "rase una cadena fuerte como un destino, / Sacra como
una vida, sensible como un alma; / La cort con un lirio y sigo mi camino /
Con la frialdad magnfica de la Muerte..." (2).



Revulvase a menudo con un palo

En noviembre de 1913, a tan slo dos meses de promulgada la ley, Delmira se
presenta en el Juzgado Departamental de Segundo Turno "contra Enrique J.
Reyes", solicitando el divorcio. Aunque la ley se haba promulgado y se
poda hacer cumplir "por sola voluntad de la mujer", se contrapona con las
arraigadas costumbres de la poca. El masn Jos M. Tizn en Logia Razn
expres en 1914: "(la mujer) ama en el hombre la fuerza, ste encuentra en
la mujer su mayor encanto en su candorosidad, pudor y timidez,
peculiaridades de su sexo; y as se aman de corazn, con amor ideal;
perdiendo la mujer ese velo de ilusin, viene el amor de los sentidos,
brutal, lascivo".

Costumbres que pueden apreciarse leyendo los peridicos de la poca.
"Remedio para que sea constante la mujer: Tmese bien, duros (pesos) bien
contados y en un taller de modas derretidos, chese precaucin por todos
lados y polvos de malicia bien surtidos (...), dos onzas de regaos bien
molidos, y de llave de puerta tres puados, pngase todo a fuego y cbrase
la cosa con regalos, y si quedase floja esta tintura, revulvase a menudo
con un palo" (3).

Ya en el siglo XX Carlos Albn, jefe poltico y de Polica de Soriano, en
noviembre de 1910, firmaba una ordenanza instaurando zonas de baos
pblicos para la ciudad de Mercedes, que es por dems sugestiva: "Siendo
necesario designar en estacin de baos los puntos de la costa de la margen
izquierda del Ro Negro a que el pblico pueda concurrir, se dispone:

Art. 1. Destinar para baos de seoras los siguientes puntos:

El trayecto comprendido entre las calles Sarand y Uruguay -desde la de
Bequelo al este y parte norte de la isla del Puerto.

Art. 2. Destnase para baos de hombres los siguientes puntos: El trayecto
comprendido entre las calles Sarand y Uruguay -desde la de Bequel al este
al norte de la isla del Puerto.

Art. 3. Queda absolutamente prohibido a los hombres y nios baarse en los
parajes destinados a seoras, lo mismo que concurrir a ellos en horas de
baos.

Art. 4. No ser permitido que los menores de 12 aos puedan baarse solos.

Art. 5. Los contraventores a lo dispuesto en el presente edicto sern
amonestados por los agentes de Polica por la primera vez, y en caso de
reincidencia sern remitidos a la oficina central para ser penados como
corresponde.

Art. 6. Los comisarios quedan encargados del fiel cumplimiento de lo
dispuesto en el presente edicto".



Actos impdicos

Costumbres que no eran exclusividad del Ro de la Plata, tal como lo
documenta el diario El Progreso de Mercedes (19/06/1914), que comenta la
aprobacin de una ley en el Estado de Illinois, en Estados Unidos, bajo el
ttulo "Contra los escotes": "La legislatura de Illinois ha votado la
siguiente Ley: todo traje femenino destinado a una persona de ms de doce
aos deber ser cortado de modo que descubra el cuello sino por encima de
la interseccin de la clavcula.

El llevar en pblico un traje confeccionado de otro modo, ser considerado
un acto impdico, grosero, indecente y destinado a provocar el vicio y la
corrupcin en la sociedad. Ninguna mujer o jovencita deber descubrir en
pblico sus brazos por encima de la mitad del antebrazo, o llevar telas
transparentes ni mangas caladas, ni faldas-pantaln, ni faldas abiertas por
los lados. Las contraventoras sufrirn la pena de seis meses de crcel.

Las mujeres de Illinois, furiosas, estn celebrando mitines, en que piden
la absolucin de la ley tan severa".



Vivencia culpable del placer

La Ley de Divorcio suscit controversias en la sociedad uruguaya desde el
momento mismo en que se propusiera en el Parlamento. Tal como lo documenta
el diario La Democracia (Montevideo, 10 de septiembre de 1905), donde en un
artculo titulado "Sensible error" se informa de los primeros encontronazos
entre quienes estaban a favor y en contra de la ley: "Ayer, en el
Parlamento, informando sobre el Divorcio, el Miembro que dictaminaba en
nombre de la mayora de la Comisin de Legislacin, tuvo frases injustas,
de una severidad inmerecida, para las respetables damas que suscriben la
peticin anti-divorcista presentada a la Legislatura. Conceptuamos errado
ese rumbo. El derecho de peticin es indiscutible y su negacin perjudica,
ms a quienes la hacen que a quienes son vctimas de ella. A este respecto
no caben dos opiniones y abrigamos la certeza de que en este instante el
distinguido Doctor Perez Olave piense lo mismo que nosotros".

La Dra. Aurora Curbelo Larrosa recuerda su encuentro con Delmira: "Cada vez
que evoco un recuerdo se me representa tal cual la vi en el da de la
ltima entrevista que me hiciera durante la tramitacin de su divorcio.
Toda vestida de rojo: su traje de terciopelo rojo, rojo su pequeo y
coquetn sombrero y rojos, muy rojos sus rojos labios. Fue esa una de las
pocas veces que me habl de su divorcio y recuerdo perfectamente que al
pronosticarle yo una reconciliacin me mir dulce y profundamente (...),
'con aquella su mirada celeste, inexplicable y suprema en cuya expresin se
contena toda una vida de amor y todo un horizonte de esperanza'. Pareca
que el poeta que esto escribi aos ha (no recuerdo quin fue) hubiera
captado en ese mismo instante la sublimidad de esta mirada" (4).

Jos Pedro Barrn agrega ms elementos en esa desigualdad impuesta a ambos
sexos frente al placer, acotando que la poesa ertica de Delmira Agustini
es el primer testimonio preciso que se ha podido hallar "pero su envoltura
esttica tan cuidadosa y eufemstica, sugiere la vivencia culpable del
placer" (5).

Reyes insista en lo imposible, volver a la vida matrimonial y que todo
quedara enmarcado en la honra y el decoro de su masculinidad criolla y
catlica. Delmira peda "Piedad para las manos enguantadas / De hielo, que
no arrancan / Los frutos deleitosos de la carne / Ni las flores fantsticas
del alma" ("Plegaria"). Llegando a la exacerbacin de Reyes en su
criollismo contrapuestos con la femineidad de Delmira rayando en el
paroxismo. Agregndose algunos elementos como la amistad de la poeta y sus
asedios al fino y homosexual escritor francs Andr Giot de Badet, o los
elementos que se agregan al publicarse su correspondencia privada que la
muestran como una mujer capaz de contestar con provocativas cartas, o
proyectar sus deseos en varios hombres a la vez, aun en el da de su
casamiento, como lo demuestra la carta al galn Ugarte.



Guardar las apariencias

La muerte violenta de los amantes sacudi la sociedad uruguaya, que apenas
se atreva a murmurar en dilogos de saln o caf, descorriendo, en parte,
el velo de pudor que mantuvo el secreto. Desde la dcada de los '60 la
literatura y los relatos historiogrficos se encargaron del tema.

La "nena" que escriba en 1909 a su novio el rematador de ganado, con
ingenuidad e infantilismo pueril: "La Nena (ella misma) sigue hoy muy
mejorcita. Gracias a Dios. Ya recibi la cartita de Q. men tempanito. Ya
falta poquito para vernos si D. tiere (...) Yo queo que los das se han
volvido ms lago. Falta hoy, maana y... desps? La Nena se qued ayer tan
mejorcita cuando sabi que Q. vena que en la tarde pudi salir un poquito
a tomar el sol (...) Dgame mucho maana si D. tiere, que mene y que mene
(...). Mena noche, mi viejo terido. Saludos respetuosos y mimitos de Yo"
(6). Algo que ha sido material de estudios eruditos y notables. No slo
porque se vio envuelta en una situacin lmite, sino porque se atrevi a
traspasar el cerco prepotente de la sociedad uruguaya de hogares "bien
constituidos".

Jos P. Barr (7) cita los estudios del mdico Jos M Estap, quien en
1929 public un artculo sobre situaciones clnicas en trminos de un
virtual reconocimiento al derecho femenino al placer en igualdad de
condiciones que el hombre, incluyendo "la particular historia de una de sus
enfermas, (que) le hizo 'pensar que en algunos casos, como ste que
estudiamos, la virginidad constituye para la mujer una carga pesada y
trgicamente dolorosa'; de otra enferma casada con un 'pederasta pasivo que
no la satisface', dice: 'Esta desgraciada y joven seora, no ignora que su
esposo es un homosexual, pero ante la sociedad para guardar las apariencias
y el decoro de este matrimonio imposible, respeta la fidelidad conyugal y
para huir de las torturas de una libido insatisfecha, trata de aturdirse en
el torbellino de una vida social intensa".



Dos disparos en tres novelas

Ni Horacio Quiroga, Florencio Snchez o Roberto de las Carreras -por
nombrar tres de nuestros destacados literatos-, han recibido tantos
homenajes. La vida de ningn otro artista uruguayo ha sido tema de tantos
anlisis eruditos, novelas y poemas a su vida y destino. Actualmente
Delmira Agustini es casi un objeto de culto, en una lista larga y variada.
Algunos, como Hugo Achugar, han descubierto la energa "en el espejo de tu
cuerpo" ("Elega por Delmira Agustini"), siguindolo novelistas y
dramaturgos, como Milton Schincha, que public su pieza dramtica Delmira,
incursionando tambin el escritor argentino Pedro Orgambide con el relato
"Un amor imprudente". Quiz por su peripecia trgica, contraria a lo que
estableca la sociedad encorsetada de la poca, y sobre todo por la vala
de sus poemas cargados de erotismo y presunta esquizofrenia, que
caracteriz la vida de esta mujer inconformista.

Carlos Martnez Moreno fue uno de los primeros novelistas uruguayos en
centrar el tema en lo ertico. "Se ha dicho que Reyes la am sin
comprenderla y la mat de despecho, cuando la historia autntica
seguramente es muy otra y el verdadero motor fue en esa historia el
demonismo semianglico y semicarnal de la nia montevideana. Ella fue el
centro de su drama, no el amor ni los celos ni el despecho ni el honor de
un pobre aprendiz de corretajes, que le escriba prometindole lavar en
sangre las manchas de su honra, manchas que ante la historia no cuentan,
porque no cuentan all lo bueno y lo inslito, porque no puede contar el
pundoroso pequeo burgus delante del genio y de la gloria, porque no
cuentan las desventuras del zngano aunque la abeja real, en esta extraa
historia, tambin muera. Ella provoc el encuentro, ella provoc su muerte,
ella fue la empresaria" (8).

En tanto Guillermo Giucci arma "arqueolgicamente" la trama como las
ficciones "histricas" que proliferan en la literatura nacional. "No tuvo
tiempo. La mat por la espalda. Sin que se diera cuenta. No tendra tiempo
de mirar alrededor, el cuarto tapizado de fotos suyas. Un cuarto de
enamorados. Se habra visto joven, de perfil, sonriendo ante una cmara
oscura. (...) Si solamente l le hubiera confesado que iba a matarla, que
tena cinco minutos para ver lo que nunca haba visto antes, a Enrique
desesperado, al asesino cara a cara, con quien acababa de abrazarse y de
quien se dispona a despedirse con un beso, habra llorado de rabia,
desesperada por no poder hacer nada con esos minutos postreros. Tampoco
hubiera podido hacer nada con la noche que se avecinaba, ni con la maana
siguiente, nunca ms. Pero Enrique no se lo dijo. Quiz porque se hubiera
arrepentido, llorando junto a ella, decidido que lo mejor era abrazarla
hasta quitarle el aliento. Besarla otra vez, como pocas horas antes, bajar
el revlver, sentir el alivio de la entrega. No lo hizo. Delmira morira en
ese cuarto, sin abrir la ventana para respirar sus minutos finales" (9).

En cambio Omar Prego Gadea recurre a la tcnica periodstica para armar su
historia.

"Hubo un pacto suicida, como sugirieron algunos? Entonces, por qu se
estaba vistiendo Delmira? Si haban acordado morir juntos ese da, despus
de una ltima tarde de amor, pareca normal que ella hubiera permanecido en
el lecho, desnuda o apenas cubierta por un viso. El detalle de las medias,
piensa, es revelador de que Delmira se estaba vistiendo para partir.
Haban realmente llegado a un acuerdo de separacin definitiva y sa era
la despedida? Si es as ("Hoy quedar todo arreglado"), en el momento
supremo de decirse adis. Reyes, tal vez en un instantneo reflejo de furia
homicida, empu el revlver y dispar por dos veces, contra Delmira y
luego, como relatan las crnicas, "se hizo justicia". S, piensa, pero en
ese caso, si el arma estaba en el cajn de la mesa de luz (los peritos
hallaron evidencias de que Reyes la guardaba all) parece poco razonable
que Delmira, al or deslizarse el cajn, no se hubiera vuelto. Las heridas
muestran que no lo hizo, que sigui ponindose las medias. Lo ms probable,
entonces, es que Reyes tuviera el revlver oculto debajo de la almohada,
bien al alcance de la mano, de tal modo que recostado como estaba, le
habra bastado extender la mano para empuarlo y disparar. Si as ocurri,
piensa, Reyes tena planeado matar a Delmira y suicidarse. "Hoy todo
quedar arreglado", recita. Pero no de la manera imaginada por Delmira.
Fue una celada? El anunciado alejamiento de Reyes a Buenos Aires, la cita
de amor, la despedida? La crnica, el relato, discurre entre fotografas de
la "eximia poetisa" y de los cadveres de Delmira y Enrique Job Reyes. En
una de ellas Delmira aparece en un innoble primer plano, extendida en el
piso, de cara al techo. La fotografa est tomada desde un ngulo segn el
cual la desordenada cabellera de la poetisa parece invadir el ojo procaz de
la cmara. Todo en su actitud parece invocar la serenidad, como si hubiera
escogido esa postura desinteresada de la ausencia para esperar a la muerte,
esa muerte trgica por ella presentida desde la niez, cuyo rostro esquivo
haba aprendido a conocer y tolerar o admitir. El brazo derecho est
extendido sobre el piso ensangrentado, mientras que el otro, algo plegado
pero sin crispacin, descansa sobre su pecho. Las piernas estn algo
encogidas. Un poco ms atrs, hacia la izquierda, se alcanza a distinguir
parte del cuerpo de Reyes (puesto all por los mdicos, ya que el hombre
fue hallado con la cabeza apoyada en el hombro de Delmira) quien an con
vida, ya que segn el dictamen del forense muri en el hospital. Reyes yace
en una confusin de sbanas salpicadas de oscuras manchas. A la derecha de
la fotografa alguien que lleva una tnica blanca (el forense o su
ayudante) a quien vemos de la cintura para abajo, se limita a observar. Sus
manos perplejas, desmesuradamente agrandadas por el primer plano, sugieren
una resignada aceptacin de lo definitivo" (10).



La vida es tan rara

Quiz el esclarecimiento total del drama nunca pueda ser develado, pero en
medio, la vida, la muerte, y fundamentalmente la obra de Delmira Agustini,
sigue concitando el inters de creadores y pblico. La figura de la "nena"
que escriba poemas y que eran primorosamente transcriptos por su padre.
Delmira, irrespetuosa de las costumbres "morales", asfixiada por su madre,
que termin recortando de la foto de bodas de su hija a aquellos personajes
que consideraba nocivos para su genio creador. Delmira, que con solamente
21 aos escriba: "Yo encerr / Mis ansias en m misma y toda entera / Como
una torre de marfil me alc (...) Yo s que en nuestras vidas se produjo /
El milagro inefable del reflejo / En el silencio de la noche mi alma /
Llega a la tuya como a un gran espejo" ("ntima").

Delmira, quien le escribiera a Rubn Daro: "A mediados de octubre pienso
internar mi neurosis en un sanatorio de donde, bien o mal, saldr en
noviembre o diciembre para casarme. He resuelto arrojarme al abismo medroso
del casamiento. No s: tal vez en el fondo me espera la felicidad. La vida
es tan rara!".



Notas

 1. Delmira Agustini. Nuevas penetraciones crticas, Alejandro Cceres,
    1996.

 2. Poema "La ruptura" de Los clices vacos, 1910.

 3. La Democracia, Montevideo, 30 de noviembre de 1882.

 4. Delmira Agustini, Ofelia Machado de Benvenuto, 1944.

 5. Historia de la sensibilidad en el Uruguay, Jos P. Barrn, 1990.

 6. Correspondencia ntima de Delmira Agustini y tres versiones "De lo
    inefable", Arturo S. Visca, 1978.

 7. Idem 5.

 8. La otra mitad, Carlos Martnez Moreno, 1966.

 9. Fiera de amor. La otra muerte de Delmira Agustini, Guillermo Giucci,
    1995.

10. Delmira, Omar Prego Gadea, 1996.

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== Humberto Ak'abal: "Si no fuera por la poesa, =========================
=== el mundo ya se habra quedado mudo"      Pablo Cingolani ==============

Hay veces en que uno siente un placer inusitado de compartir con alguien,
as sea un brillo, un suspiro, una milsima de segundo. Esto me sucedi con
Humberto Ak'abal, as slo lo conozca por correo electrnico. Si quieren
saber ms acerca de quin es este hombre luminoso, este ser conmovedor,
introduzcan su nombre en cualquier buscador de la red y sabrn -algo
siempre hay que decir, para eso estamos...- que Ak'abal es un poeta mayor
de otra de las patrias originarias de Amrica, la tierra de nuestros
ancestros Maya-k'iche', la heroica Guatemala. Nada ms ni nada menos. Los
invito a leer sus palabras -que como l mismo declara "estn llenas de
sabores y olores de montaa"- porque no tienen desperdicio. De yapa, dos
poemas. Y siempre recuerden: cuando un poeta habla, habla la condicin
humana (en zigzag, va tambin mi homenaje a los compaeros poetas
bolivianos...).

-Humberto, la primera palabra que me viene al corazn cuando pienso en
Guatemala es genocidio... despus evoco un pas de volcanes y pjaros, de
naturaleza desbordante, de gentes que atesoran una riqueza singular,
multicolor...

-Es inevitable que, cuando se habla de Guatemala, tengamos que remontarnos
al pasado inmediato, inevitable porque la sangre, el llanto, el dolor son
ecos que no puede borrar la noche; son recuerdos que mantienen latente la
tristeza, son suspiros que mantienen vivo el dolor. Los genocidas se pasean
con la Biblia bajo el brazo y se limpian el trasero con los pauelos
humedecidos por el llanto de los hurfanos y las viudas. Y la justicia con
las manos atadas... Y no obstante los intentos por diezmar a los pobladores
originarios de estas tierras, an seguimos con la mirada en el horizonte,
los colores de nuestros tejidos siguen brillando, an tenemos mucho de la
herencia de la sabidura de nuestros ancestros, son el apoyo, base y
fundamento de nuestra identidad. La tierra sigue dando sus frutos, el sol y
la luna siguen marcando los pasos del tiempo. Los volcanes, los lagos y las
montaas con su tesoro de aves canoras an ofrecen su paisaje y sus
encantamientos. Y en medio de todo esto, la miseria, la pobreza, el
analfabetismo y la marginacin son lastres que seguimos arrastrando, somos
muchos y las autoridades no nos ven, y aqu estamos. Vamos caminando a la
par de las estrellas porque el sueo, nuestros sueos, an esperan la
aurora.

-He ledo una muy emotiva semblanza sobre tu persona donde podas explicar
los avatares de tu vida a partir de la longitud de tus cabellos.
Extrapolando, me record a Nerval, otro poeta como t, que se pintaba el
pelo de verde como una expresin de rechazo a la sociedad burguesa. Sin
embargo, en tu caso, el largo de tus cabellos es tradicin cultural, es
smbolo de identidad maya-k'iche'. Ser poeta. Ser indio, qu significados
encierra esto para ti?

-Antes que me creciera el pelo yo ya era indio. Y antes de que fuera poeta
ya me haba crecido el pelo. A m me identifica el alma. Pero como suele
ocurrir, mi cabello termin siendo una manera de identificacin, no me lo
propuse sino que esto se fue dando en la medida en que el crculo del
tiempo fue transcurriendo, aunque obviamente es una tradicin cultural
manoseada por las modas impuestas en la televisin o trastornadas por los
militares (y una pequea aclaracin, para que no haya malos entendidos: yo
no me pinto el pelo de verde).

-Culturas orales las nuestras. La batalla en el terreno del lenguaje
proclamaba Cardenal, el gran vate de Nicaragua. Un poeta indio que siempre
me ha conmovido fue el quechua Juan Walparrimachi. Muri combatiendo por la
independencia en la guerra de guerrillas contra los espaoles en el antiguo
territorio del Alto Per, hoy Bolivia. Por qu lucha don Humberto Ak'abal?

-Primero qutame eso de "don", yo simplemente soy Humberto. Bien, durante
muchos aos se nos ha negado la palabra, se nos ha menospreciado, se nos ha
minorizado no obstante ser la mayora; aqu es donde creo que se centra mi
esfuerzo, s que no soy un poeta de vuelo alto, pero tambin s que soy
honesto en lo que escribo, para m son de gran valor las cosas sencillas
con las que convivimos y tambin he heredado conocimientos de mis mayores;
el hecho de que ellos hayan podido "leer" los fenmenos fsicos y el
comportamiento de los animales y de la naturaleza, no es resultado de la
casualidad, eso fue razn de observacin durante muchos aos, y adems que
tengamos una lengua con su propia cosmogona eso es tener una identidad con
cual presentarnos ante la humanidad, esas son las razones por las que pongo
mi palabra en el marco de la poesa del mundo.

-Rechazaste un Premio Nacional en Guatemala, explcanos por favor los
motivos.

-El Premio Nacional de Literatura Miguel ngel Asturias es el
reconocimiento ms alto que otorga el Estado guatemalteco a los escritores
por su trayectoria literaria. En el ao 2003 me fue otorgado el mismo y no
obstante yo declin recibirlo. Esto provoc diversas reacciones, recib
apoyo de muchas personas pero tambin mucha crtica, particularmente del
crculo intelectual guatemalteco. Partieron de su reprobacin por mi
rechazo, pasando por el insulto hasta llegar a la ofensa; me llamaron
papanatero, mancillador de Asturias, polticamente correcto, Judas,
envidioso, rencoroso ancestral, en fin... Mi posicin fue clara desde el
principio: yo no tengo nada en contra del escritor Miguel ngel Asturias,
no soy nadie para criticar su obra literaria, mi posicin se centra en su
tesis "El problema social del indio", es una tesis racista, en ella ofende
a los pueblos indgenas de Guatemala y yo soy parte de esos pueblos, por lo
tanto por dignidad no acept ese premio, aunque eso me haya valido una
sarta de ataques. Si bien es cierto que lo que ms se conoce de Asturias es
su novelstica, son pocos los que conocen la tesis que escribi en 1923 y
que l mismo aprob que se reeditara en 1972 siendo ya premio Nobel.

-T tratas de traducir en palabras los mensajes de la naturaleza, de
nuestra madre comn: la Tierra. Le por ah que en tu comunidad todava
sigue vigente el calendario lunar... eso me llena de vitalidad y alegra.
Sin embargo, a nuestro alrededor reina la incertidumbre y el desarraigo.
Qu certezas puede aportar hoy la poesa?

-Una bella verdad es que en mi pueblo no nos hemos dejado de regir por el
calendario ceremonial de 260 das que en nuestra lengua llamamos "Wajxaq'ib
Batz' " (Ocho hilos), es el calendario lunar o calendario de la mujer,
porque 260 das equivalen a nueve meses lunares que es el perodo de
gestacin de toda mujer que llega a ser madre. Aparte de esto, mi poesa se
nutre de esos valores que pasan desapercibidos para los que no conocen
nuestras lenguas, en ella hay una manera de ver y de sentir que parte de
nuestra idiosincrasia. Mis poemas estn llenos de espantos, de sabores y de
olores de montaa, sus caminos son de tierra y sus cantos son de pjaros; y
si en ella encuentras un poco de agua, ser agua de pozo mineral y natural
porque no tiene cloro.

-Desde que Platn ech a los poetas de su repblica, el modelo ideolgico y
cultural hegemnico, desecha a los poetas, los considera inservibles y en
muchas veces peligrosos. T qu opinas?

-Si no fuera por la poesa, el mundo ya se habra quedado mudo. Todo aquel
que abre la boca siempre es peligroso, pero el peligro lo sienten aquellos
que le tienen miedo a la palabra dicha con el corazn, con el alma desnuda,
le tienen miedo al que habla con la cara al sol. En todos los tiempos, en
todas las culturas, siempre se ha necesitado a los poetas. Los mismos
gobiernos que los ignoran recurren de vez en cuando a un verso, cuando son
medianamente cultos (porque los hay de los otros y son la mayora). Y como
dira Julio Cortzar: "Lo desagradable del poeta no est en que lleve el
corazn peinado de otra manera, sino en que es siempre un testigo, y ya se
sabe lo desagradable que son los testigos".

-Tu libro ms reciente lo bautizaste El llanto del jaguar. Es un ttulo
terrible, que golpea duro en la memoria. Humberto: por qu llora el
jaguar?

-Esa es una metfora que tiene que ver ms con mi vida que con el animal,
aunque debo decirte que me identifico con el jaguar por algunas razones: mi
apellido Ak'abal, que traducido al castellano es "aurora", en nuestra
lengua se refiere a la transicin de la oscuridad a la claridad, de la
noche al da, y su smbolo es el jaguar, porque su pelambre lo grita, lo
llamamos "Seor del amanecer", el animal es amarillo y negro, el amarillo
simboliza el da y las manchas negras la noche. Pero en el libro El llanto
del jaguar no todo es llanto, tambin contiene poemas de amor y de
esperanza.

-Estuviste visitando Bolivia: habas estado antes por aqu? Qu recuerdos
te llevaste?

-Esta fue mi primera visita a Bolivia, fui invitado por la Feria
Internacional del Libro, creo que mi participacin en la misma fue
intrascendente, y por razones que no viene al caso mencionar, hube de
quedarme algunos das ms de lo previsto, esto me dio oportunidad para
hablar con algunas personas y caminar un poco por las calles y plazas que
han sido testigos de grandes movimientos de despertar de conciencia, as
que, aunque de manera muy reducida, pude hacerme una idea de cmo se estn
gestando y cmo germinan las esperanzas en estas tierras, tambin pude ver
de cerca los tejidos que hacen nuestros hermanos de tierra adentro, hay en
ellas una plstica de mucha fuerza, y su msica de quenas y flautas, son
melodas arrancadas a la tierra y atrapadas en las alas del viento, uno
vuela hacia las alturas con esa msica de belleza natural. (Debo agradecer
aqu la compaa de un gran amigo boliviano, Rodolfo Garca, sin l hubiera
sido ms difcil mi estada en este pas).

-El poder de las palabras. Hay palabras que curan, otras que matan.
Salvarn al mundo?

-En el libro sagrado de Amrica, el Popol Vuh, se consigna al Dios-dual de
la palabra, Jun Batz' y Jun Chowen, como una de las deidades de ms alta
estima. Esto nos dice claramente la importancia que tena para nuestros
antepasados el valor de la palabra, por lo que no es casualidad que hayan
florecido diversas lenguas a lo largo de nuestro continente, como quiera
que sea y en la lengua que sea, creo que la palabra lmpida nacida de la
conciencia s puede traer la salvacin de nuestros pueblos, por una palabra
lleg la vida, por una palabra puede llegar la muerte, pero por una palabra
puede llegar la salvacin de la humanidad.



*** Dos poemas de Humberto Ak'abal

 - Camino al revs

De vez en cuando
Camino al revs,
Es mi modo de recordar.

Si caminara slo hacia adelante,
Te podra contar
Cmo es el olvido.



 - Embarazada

"Cuando yo estaba embarazada,
Esperndote,
Senta muchas ganas de comer tierra,
Arrancaba pedacitos de adobes
Y me los coma...".

Esta confesin de mi madre
Me desgarr el corazn.

Mam leche de barro
Por eso mi piel
Es de color de tierra.



*** Confesiones: Ak'abal. "No me daban trabajo por peludo"

Mis abuelos del lado de mi madre tenan el cabello largo, lejanamente
recuerdo al bisabuelo: su cabello blanco se lo enrollaba alrededor de la
coronilla y pona su sombrero sobre aquel manojo canado.

Mi madre quera que yo siguiera con la tradicin de los abuelos. Haba
algunas razones para tener el cabello largo: evitaba que uno fuera
tartamudo y los espantos no lo molestaban. Mi mam me trenzaba, dos trenzas
porque mi cabello era abundante, esto dur hasta que cumpl siete aos.

Por aquel entonces los maestros salan de casa en casa reclutando nios de
edad escolar y quienes se rehusaran llevar a sus hijos a la escuela los
ponan en la crcel.

A pesar de esa advertencia muchos padres escondan a sus hijos en pozos
secos, en ollas grandes o en la copa de los rboles.

La escuela no era bien vista por los ancianos, teman que fuera un lugar
"donde les abriran los ojos y los odos a los nios y que poco a poco
iran perdiendo el respeto a sus mayores..." (Al paso de cmo van las cosas
me pregunto si no tendra algo de proftico el temor de los abuelos).

En fin, los maestros aparecieron detrs de la casa y me echaron el ojo, as
que no hubo escapatoria, yo tena mucho miedo pero mi padre me dio nimos
para ir.

Y me llevaron para inscribirme, y aqu el primer problema: el director de
la escuela dijo que no me inscribiran en la escuela de varones sino en la
de nias, mis padres insistan en que yo era varn, pero la direccin dijo
que no inscribiran a alguien que no pareca hombre, por lo que por primera
vez me cortaron el pelo.

Mi madre llor mucho y guard mis trenzas entre su almohada.

Pasaron los aos de la escuela primaria, cuando yo andaba por los diez y
siete aos mi cabello era ya bastante largo, mi madre estaba contenta
porque segn ella me pareca mucho al abuelo.

Por ese entonces el ejrcito reclutaba a los muchachos de mi edad para
llevrselos al cuartel, se llamaba sarcsticamente "servicio voluntario de
milicia" (aquello era una cacera criminal), y todo aquel que tuviera el
cabello largo era sea de que no haba prestado servicio militar; y aunque
yo no deba hacerlo por impedimento fsico, los militares me obligaron a
cortrmelo porque segn ellos yo era un "amujerado", y que si no me lo
cortaba por mi cuenta que ellos lo haran "porque los machos tienen que
parecer hombres". Muy en contra de mi voluntad tuve que visitar otra vez al
barbero.

Pasaron seis u ocho aos y el pelo inevitablemente me volvi a crecer. Por
esos aos la guerra interna del pas se intensific y yo tuve que abandonar
mi pueblo e ir a la ciudad en busca de trabajo, lo que fuera: barrendero,
sirviente, cargador; cualquier trabajo porque yo no era (ni soy) calificado
en nada.

No me daban trabajo "por peludo", que as pareca vago, charamilero, y que
tena cara de baboso. No tuve ms remedio que cortrmelo.

Despus de trabajar diez aos en la ciudad, dej de ser obrero y regres a
mi pueblo y volv a dejarme crecer el pelo. Por esos das se public mi
primer libro de poemas y aparecieron por primeras vez fotografas mas en
los peridicos y, aunque parezca broma, algunos "crticos" de literatura
guatemalteca saltaron de su silln, dijeron que yo me haba dejado crecer
el pelo "para caerles bien a los europeos", para venderme como apache, como
siux, que pareca hippie, etc. (la prensa guarda en sus pginas esos
inslitos artculos).

Y hoy que finalmente puedo disfrutar de mi cabello y tenerlo como me d la
gana, no slo ya no me crece sino que se me comienza a caer.



*** Biografa de Humberto Ak'abal

Naci en Momostenango, Totonicapn, Guatemala, en 1952.

Habla, lee, escribe "y se calla", como alguna vez afirm, en maya-k'iche' y
espaol.

Ha escrito y publicado 12 libros poesa, uno de cuentos y siete antologas
personales.

Su obra ha sido traducida al ingls, francs, alemn, italiano, holands,
portugus, hebreo.

Su libro ms reciente traducido al alemn es Das Weinen des Jaguars (El
llanto del jaguar). Editado por Thanhauser, Austria 2005.

Entre los reconocimientos que ha recibido se encuentra el "Diploma
Emeritissimum 1995" por la Facultad de Humanidades de la Universidad de San
Carlos de Guatemala.

Premio Internacional de Poesa "Blaise Cendrars 1997", Suiza.

Premio Continental "Canto de Amrica 1998" Unesco, Mxico.

Premio Internacional de Poesa "Pier Paolo Pasolini 2004", Roma.

En 2003 rechaz el Premio Nacional de Literatura "Miguel ngel Asturias".

      (Tomado de http://www.prensalibre.com/pl/2005/agosto/25/121848.html).

** Pablo Cingolani
   pablocingolani@yahoo.com.ar
   Historiador, periodista y explorador argentino (Buenos Aires, 1963).
   Reside en La Paz, Bolivia, desde 1987. Como historiador, realiz
   estudios sobre los derechos argentinos sobre las islas Malvinas y los
   problemas de tierras en la puna de Jujuy, la explotacin cauchera en la
   Amazona y la historia minera de Los Lpez potosinos. Trabaj como
   redactor y colaborador en una docena de medios grficos de La Paz y sus
   artculos tambin se publican en medios de Argentina, Chile, Ecuador y
   Espaa. En video dirigi, con Gastn Ugalde, Imagina Bolivia y la
   primera serie de documentales sobre reas protegidas. Encabez
   expediciones ecohistricas desde 1980, explorando, entre otras, la
   regin de Iruya-Barit, Cumbres Calchaques y la puna jujea en
   Argentina, el desierto de Atacama en Chile y casi todos los parques
   nacionales de Bolivia, en especial en Lpez, Chaco y Amazona. Es el
   creador y director de la Expedicin Madidi, que ha explorado distintos
   sectores del parque boliviano del mismo nombre, y ha sido declarada "de
   inters nacional" por el Congreso boliviano.



|||||||||||||||   ESPECIAL: 70 AOS DEL CHINO VALERA MORA   |||||||||||||||

=== El chino Valera Mora      Harold Alvarado Tenorio =====================

Hace setenta aos, este 20 de septiembre, vino al mundo Vctor Valera Mora
(1935-1984), uno de los ms singulares poetas venezolanos y uno de los ms
desenfadados que haya producido la lengua. Mejor conocido como El Chino
Valera Mora, su obra, poco celebrada fuera de su pas, es no obstante una
de las referencias mas reveladoras de los rumbos que tom la poesa,
escrita en espaol, durante los furiosos aos sesentas, cuando en la
pennsula toda renovacin potica pareca venir de la mano de la frivolidad
y un aparente neoculteranismo, y en Amrica sucumbieron tanto las frmulas
meramente agitacionales y de propaganda y aquellas que alienadas por los
facilismos de la escritura automtica, quisieron hacer pasar por liebre lo
que apenas era gazapo. Valera Mora es el mejor exponente de ese perodo de
esperanzas en la lucha contra las opresiones sociales y la bsqueda de
nuevos sentidos para la vida, como quisieron los jvenes que marcharon por
las avenidas de las grandes ciudades aquel 1968, el ao de la revolucin.
Su obra y su vida son, qu duda cabe, junto a las de Juan Gelman, Roque
Dalton o Fayad Jamis, el paradigma de esa hora irrepetible. "De todos los
poetas contestatarios", escribi Manuel Bermdez, "ha sido Vctor Valera
Mora el que ha nutrido ms a la Revolucin con su palabra, sin cobrarle un
centavo, ni mucho menos vivir a costa de ella".

Vctor Varela Mora naci en Valera, aldea de luz y calina, cometas y
montaas. Sabemos que su padre fue un obrero que muri de tuberculosis y su
madre una campesina y que estudi el bachillerato en un municipio de los
llanos de Gurico, San Juan de los Morros, donde conoci a otros poetas de
las pampas como ngel Eduardo Acevedo o Argenis Rodrguez con quienes
aprendera a entender la poesa como canto y cuento, as quera Antonio
Machado, mientras escuchaba a los improvisadores y lea, en trances
iluminatorios, la poesa china.

De los llanos fue a Caracas para estudiar en la Universidad Central,
sociologa. Miembro del Partido Comunista fue puesto en prisin durante las
manifestaciones contra la dictadura de Marcos Prez Jimnez (1953-1958) a
finales de 1957. Venezuela vive entonces una poca (1959-1964) de
levantamientos militares y de estudiantes y polticos contra el rgimen de
Rmulo Betancur, quien toma partido por el gobierno norteamericano frente a
las novedades y expectativas del recin inaugurado castrismo cubano. Junto
a Luis Camilo Guevara, Mario Abreu, Pepe Barroeta y Caupolicn Ovalles, el
"Chino" despliega una enorme actividad cultural y crea la mtica Pandilla
de Lautramont, en aquella Sabana Grande que albergaba en sus templos
etlicos Halszo Macska, Nerone, Viedo, Veccio o La Bajada, entre salsa y
rock & roll, a un puado de ilusos, pertenecientes a una imaginaria
Repblica del Este que sera derrotada por los ros de un petrleo
corruptor y perverso.

La cancin del soldado justo (1961), su primer libro, es un vademcum y
proclama de las esperanzas y los sueos revolucionarios de la hora. Y la
cosecha de haber ledo en Vladimir Maiakovsky, Jacques Prvert, Nazim
Himet, Walt Whitman, Pablo Neruda o Dylan Thomas. Es la lucha de clases la
que nos salvar de las garras de los grandes monopolios, pero ya es
evidente que el tono de su canto no ser panfletario sino lrico, una
suerte de soliloquio o dialogo con un consigo mismo que, haciendo que
nuestras conciencias rueden ante los otros mediante anacolutos, elipsis y
roturas sintcticas, es nosotros. A la derrota de los poderes iremos, como
ser en toda su obra, de la mano del amor. Un amor que se expresa haciendo
del yo del cantor la imagen misma de la historia, de la lucha contra la
opresin y el desamparo, imaginando sus palabras como catapultas contra las
acciones del rgimen combatido, acusado por el poeta de llevar el pas a la
catstrofe.

      La lucha de clases.
      Los grandes monopolios imperialistas.
      [...]
      El polica del parque.
      Los enamorados estn en la posibilidad de iniciar el terrorismo.
      El recuerdo desde la llanura,
      caballo llorando sangre recomenzada.
      Triste cuestin.
      Este asunto de llevar una guitarra bajo el brazo.
      La libertad de morirse de hambre doblemente.
      ("Comienzo", fragmento)

Cuando apareci su segundo libro, presentado por Salvador Garmendia y con
ilustraciones de Carlos Contramaestre, Amanec de bala (1971), diez aos
separaban los dos poemarios. Segn cont el poeta a uno de sus amigos, un
general de la Direccin de Inteligencia Militar habra dicho que el libro
era ms subversivo que los pocos focos guerrilleros que an existan y que
deban ponerle preso. Ante tal eventualidad, Valera Mora se fue a Roma con
una beca que le consiguieron algunos amigos y el rector de una universidad
andina. En la ciudad eterna escribira sus 70 poemas estalinistas, por el
cual recibi un premio en 1980.

Ungido ya para entonces III Conde de Lautramont por sus pares, todo el
libro es una variante esplendente de las maledicencias de Isidoro Luciano
Duchasse, precursor del surrealismo, y como Maldoror, su hroe, con un
lenguaje impactante, cruzado de imgenes delirantes, blasfemas, erticas y
evidentemente terroristas denunciar las extensas maquinaciones del
imperialismo yanqui, los gobiernos locales, la burguesa, la iglesia, la
cultura oficial, los acadmicos, los recin inaugurados burcratas de la
fracasada revolucin y a todos les va asignando una parte de la venganza
que la poesa obrar en ellos, dejando para la gloria y los cielos de este
mundo a sus amigos, a las mujeres amadas, los poetas malditos y marginados,
los guerrilleros y los extremistas. Narrativo a veces, chistoso, coloquial,
irnico, irreverente, Valera Mora supera con Amanec de bala a mucha de la
poesa de agitacin y propaganda de esos aos, ofreciendo al lector un
libro que es al tiempo protesta poltica, propuesta revolucionaria, stira
y burla de una realidad y tambin un intertextual homenaje al amor por las
mujeres. Una poesa que desde el cuerpo mismo del poeta, desde su carne y
su sangre, defiende lo nico valedero de esta vida: la cultura como
contraparte de las sociedades de consumo, las aplastantes ofertas del
capitalismo triunfante. Valera Mora habla por y para los condenados de la
tierra, para las bacantes y los sobrios, las putas y las bienaventuradas,
los letrados y las proletarias, los precisos y los imprecisos, los idos y
las prudentes, los reales y las abstrusas. Un alucinado cronista de su
tiempo que dejaba tras su paso el testimonio de las tragedias y esperanzas
humanas mediante un eterno grito que fuese odo por todo el mundo y en
todas partes, porque la poesa era su nica forma de acercase a los otros,
los suyos mismos, continuando una tradicin de los poetas desafiantes e
indignados, que en el fondo de sus almas slo tenan amor y ternura.

Durante los aos que pas en Roma compuso, mientras deambulaba por el
Trastevere bebiendo vino y conversando con viejos combatientes
antifascistas o mirando, con la mente puesta en su pas natal, las aguas
del Aniene desde el balcn de su piso del Monte Sacro, los 70 poemas
estalinistas, el ltimo de sus libros publicado en vida del poeta. No eran
ni setenta ni eran estalinistas. Se trat ms bien de otro acto del
incorregible. Entrando en los aos ochentas, cuando el eurocomunismo daba
sus ltimas estocadas a los viejos partidos autoritarios y la memoria del
defensor de la gran patria se vea teida por los horrores del gulag y las
denuncias de los disidentes y el glasnost y la perestroika anunciaban el
fin del comunismo, publicar un libro con ese ttulo y esos pretendidos
homenajes, no dejaba de ser una irona del poeta que haba visto claudicar
a casi todos sus amigos de la mano la corrupcin de los gobiernos
venezolanos. Porque sus poemas estalinistas son poemas de amor, viajes,
lugares, bebidas, comidas, noches romanas, partidas de balompi entre el
Lazio y el Roma. Y mujeres, muchas mujeres: Luisa, Cndida, Laura,
Mercedes, Yira, Luz, Esperanza, Carmen, Lorena, Leticia, Marylin, Aura,
Zeky y ante todo -como lo ha recordado Gabriel Jimnez Emn-, Clary Brian,
una morenaza de Ohio que se enamor del poeta mientras jugaban al tenis y
cuando fornicaban le llamaba "my little crazy".

      Cmo camina una mujer que recin ha hecho el amor?
      En qu piensa una mujer que recin ha hecho el amor?
      Cmo ve el rostro de los dems y los dems cmo ven el rostro de ella?
      De qu color es la piel de una mujer que recin ha hecho el amor?
      De qu modo se sienta una mujer que recin ha hecho el amor?
      Saludar a sus amistades
      Pensar que en otros pases est nevando
      Encender y consumir un cigarrillo
      Desnuda, en el bao dar vuelta a la llave
      del agua fra o del agua caliente
      Dar vuelta a las dos a la vez
      Cmo se arrodilla una mujer que recin ha hecho el amor?
      Soar que la felicidad es un viaje por barco
      Regresar a la niez o ms all de la niez
      Cruzar ros, montaas, llanuras, noches domsticas
      Dormir con el sol sobre los ojos
      Amanecer triste, alegre, vertiginosa
      Bello cuerpo de mujer
      que no fue dcil ni amable ni sabio.
      ("Oficio puro")

Como los poetas que tanto am, Valera Mora fue un declarado enemigo de la
pacatera, las morales convencionales, los amigos del dinero pblico y de
todos aquellos que venden su conciencia mientras se cambian de ropa
interior.

** Harold Alvarado Tenorio, escritor colombiano nacido en Buga (1945).
   Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el
   Departamento de Espaol y las Latin American and Spanish Writers Series
   del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), as como el Comit de
   Redaccin de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular
   de la Ctedra de Literaturas de Amrica Latina y director del
   Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia.
   Dirige actualmente la editorial y la revista de poesa Arquitrave
   (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002);
   Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de Amrica Latina (1995);
   Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesa de T.S. Eliot
   (1988); Espejo de mscaras (1987); Una generacin desencantada: los
   poetas colombianos de los aos setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco
   poetas espaoles de la Generacin del Cincuenta (1980). Ha recibido,
   entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar y el
   Internacional de Poesa Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en
   ingls, francs, italiano, griego, chino, alemn y portugus.
   alvaradotenorio@telesat.com.co.



=== Amanec de bala      Pablo Mora =======================================

                              Rabian porque Cuba es el ms inmediato querer
                  y la vergenza de Fidel toda la dignidad en pie de guerra
                                             Vctor Valera Mora (1935-1984)

Chino Amigo: por Harold Alvarado Tenorio record que hace setenta aos
viniste al mundo, justo el 20 de septiembre de 1935, llegando a ser "uno de
los ms singulares poetas venezolanos y uno de los ms desenfadados que
haya producido la lengua... un declarado enemigo de la pacatera, las
morales convencionales, los amigos del dinero pblico y de todos aquellos
que venden su conciencia mientras se cambian de ropa interior".

Por su parte, Pedro Pisanu Molero, alumno de la Maestra en Literatura
Latinoamericana y del Caribe, promovida por la Universidad de Los Andes,
Tchira, en enjundioso ensayo se pregunta: "La poesa de Vctor Valera
Mora: crnica de una edad o presencia de la neovanguardia en Venezuela?".
En resumen de marras, aclara: "El presente artculo hace una valoracin de
la poesa de Vctor Valera Mora, destacando su aliento renovador en medio
de la creacin potica venezolana de los aos setenta. A pesar del tema
poltico que aborda parte de su obra, sta no puede calificarse de
panfletaria, ya que es notable en ella la modernidad de un discurso donde
lo catico y lo cotidiano confluyen en la creacin de una voz propia, la
cual se ha ganado un lugar destacado en la historia literaria del pas".

Al terrible profesor Manuel Bermdez, citado por Alejandro Salas, en su
Antologa comentada de la poesa venezolana, se le ocurri el siguiente
juicio: "El amor arriesgado y la muerte por inmersin en el peligro,
siempre han sido ingredientes poticos que han gustado a los lectores,
desde Homero a Hemingway, y ese gancho de palabras ha sido el anzuelo
verbal con que Valera Mora ha reunido en torno a su discurso a borrachos y
abstemios, putas y beatas, intelectuales y obreros, concretos y abstractos,
fsicos y metafsicos".

Lo que nadie hasta ahora sabe es que la carta que dirig a Fidel Castro, el
26 de julio de 1998 -suficientemente difundida por Internet- me la dictaste
un da que tambin amanec de bala, con tremendas ganas de justificar esta
guerra. Djame echarle un vistazo:

      "Fidel Amigo:

      "el mundo est con usted y con su Cuba, nuestra Cuba, ms bandera que
      nunca desplegada a la esperanza. A pesar de todas las interferencias
      en estos das de noche oscura, el mundo sintoniza, est pendiente del
      Territorio Libre de Amrica. Quienes sabemos del camino, del viento,
      del Moncada, del Che, de la sierra, de la muerte y la arboleda -los
      mejores testigos de sus sueos-, rogamos para que Mart los acompae
      y nos recuerde que la inteligencia se ha hecho para servir a la
      patria y que la libertad es la religin definitiva, mientras la
      poesa de la libertad el culto nuevo. La voz de Europa, la del mundo,
      la de Amrica y Amrica Latina esperan a cada instante por su voz,
      por la voz de Mart y la de Bolvar, las voces certeras del encuentro
      en Libertad. Porque nunca la tierra ms firme ni ms azul el mar que
      desde la garita de las islas.

      "Desde estos ventisqueros de Los Andes, de donde partiera el Hroe a
      liberar sus patrias, pedimos a la gallarda cubana, empuada entre
      sus manos, ilumine la noche que se cierne sobre Amrica. Que la
      espada de su isla no cese en la trocha que nos falta por abrir. Que
      las manos de Bolvar fuljan en sus manos, hasta que Amrica alcance
      su destino al fragor de sus hazaas, mientras vibre su espada en el
      camino. Que el ejrcito rojo, insomne, vele por nosotros en esta
      noche de Amrica, al lado del barco mercenario que nos mira, nos
      apunta, nos vigila.

      "En esta suprema encrucijada de historia y liderazgos, donde cada
      quien quiere su imagen agigantar, decida usted, amigo, como los
      hroes, entre el destino y el poder. Usted que tiene la palabra, el
      destino y el poder, dganos: Cmo subsanar el hambre en Libertad?
      Cmo sobrevivir? Cmo trascender en sobrevida? Cmo grabar el
      sueo entre los rboles para que vaya andando en el aire, como ellos,
      hacia arriba? Cmo compartir la luz del mundo al mismo tiempo que la
      noche oscura? Cmo condenarnos juntos o salvarnos todos con las
      mismas manos y las mismas sombras?

      "Comandante Amigo: Cada uno tiene su Moncada, su encuentro con la
      historia. Ojal, entre los reales dominios de la violencia, sepamos
      ajilar esta caa, abrir este camino entre los dioses y los lobos que
      asechan la esperanza. Salud, estrella de cinco puntas, estrella de
      todos los justos. Salud, Sol solitario, Sol de Jos Mart, Sol del 26
      de Julio. Sol de Amrica, Sol del Mundo que haremos, los que vamos a
      vivir le saludan. Prohibido llorar sobre los vivos. Prstenos su
      esperanza, ternura y arrechera; sus montaas, sus morteros: su magia,
      soledad, naufragio y suerte; sus planos, sus trincheras, sus
      secretos, para empuar fusiles nuevamente.

      "Mientras tanto, al calor del merensn, de la msica caribe en que se
      esconde el diapasn del Tiempo, selenos usted el rumbo, el ritmo,
      el paso, el viraje, el aire que nos falta, el necesario, para andar
      en alta mar, en alta vida. Slo, entonces, el hombre peregrino, en
      medio de esta horrenda polvareda, marchar alegre y sin ningn
      sonrojo. Convencido de que roja ser la rosa que recuerde su paso. De
      que roja ser la rosa en el azul del sueo. Hasta que vuelva el
      fantasma a recorrer el mundo y nosotros le sigamos llamando Camarada.

      "Hasta la empuadura! Hasta la Victoria Siempre, Comandante! Hacia
      la esperanza! El laurel y la luz del ejrcito rojo a travs de la
      noche de Amrica con su mirada mira!".

Finalmente, Chino Amigo, el al alimn de Asombro al descubierto:

      Yo me celebro en la poesa
      como quien celebra una boda con un cuchillo
      pero digo y que mi boca sea borrada
      desde los ltimos rincones del infierno
      la poesa sacar sus uas
      y nos vern a todos y no precisamente
      con las manzanas en las manos

      Yo justifico esta guerra
      Nuestros deseos los llevamos engatillados
      hasta que por las rendijas de las ventanas
      veamos pasar con su sombrero alado y
      su vestido de flores y su cesta y su dignidad
      y un gran escndalo en el pecho
      a la vieja de los pericos

      Es todo por hoy amigos mos
      maana cuando mi verso se alargue el pantaln
      regresar con el viento en armas
      a reclamar algunas y otras cosas

** Pablo Mora
   moraleja@telcel.net.ve
   Escritor venezolano nacido en Santa Ana, estado Tchira (Venezuela) en
   1942. Es licenciado en letras, graduado en la Universidad Catlica
   Andrs Bello en 1966, doctor en psicopedagoga y periodismo y profesor
   jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Tchira. Ha
   publicado seis volmenes de su serie Almcigo (1978-1993), los poemarios
   De la noche insomne (1992), Asombro al descubierto (1996) y el libro de
   ensayo Cuenta abierta (1993). Tambin ha publicado varias plaquettes
   entre las que destacan su Oda a Bello (1981), Homenaje a Pablo Milans
   (1991) y Manifiesto (1992). Ha obtenido el primer premio en la Bienal de
   Literatura de Nueva Esparta (1991) y el Premio de Ensayo de la
   Gobernacin del estado Tchira (1998). Es el impulsor de Poesa,
   Sociedad Annima (http://www.poesia.org.ve), sitio en el Web consagrado
   a la exaltacin de la literatura.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La concepcin grotesca en la obra de Jos Rafael Pocaterra ============
=== como forma de denuncia      Elva Marina Mireles =======================

                                      "Trabaja y suea, que soar es bueno;
                                     trabaja y piensa, que pensar consuela.
                                     No ames ni esperes lo que ya es ajeno"
                                                                     J.R.P.

Introduccin

Los movimientos literarios obedecen a procesos donde intervienen diversos
factores, que van desde la capacidad creadora estimulada por experiencias
del pasado, hasta las circunstancias sociales del entorno de un autor; sin
dejar a un lado los sentimientos y la sensibilidad de un momento
determinado e incluso las afinidades del grupo generacional. Dentro de ese
contexto se encuentra el creador respondiendo al condicionamiento de su yo
y de su poca; es as, que Jos Rafael Pocaterra no escapa a ese
condicionamiento.

Jos Rafael Pocaterra es uno de los ms grandes cuentistas venezolanos;
naci en Valencia, Venezuela; el 18 de diciembre de 1889. No slo se
destac como escritor, sino que tambin incursion en la poltica, en el
periodismo y la educacin. Pocaterra marca en la narrativa venezolana el
inicio de un proceso netamente realista y en su caso un realismo satrico.
En este anlisis de su obra se abordarn aquellos aspectos relevantes en su
expresin literaria, con la finalidad de identificar la concepcin grotesca
del autor, como pieza clave en las denuncias de las desigualdades sociales;
considerando su propuesta esttica y el contenido social de una de sus
obras Cuentos grotescos, as como el sentido de la deformacin grotesca
aplicada a las situaciones cotidianas y su obra literaria en general como
producto de la poca en que le toc vivir.

Jos Rafael Pocaterra, basndose en su concepcin del hombre atrapado por
el ambiente que lo ahogaba y con una clara intencin de denuncia, plasm en
sus obras la realidad social en la que se desenvolvi; deformando los
personajes, las situaciones y el medio, con el objetivo de destacar las
injusticias y las situaciones sociales que l consideraba conflictivas.

En estas pginas se intenta valorar sin pasin, ni compromiso, la obra
literaria de Jos Rafael Pocaterra; uniendo lo informativo a lo conceptual
y crtico. En ese intento se analizar su prosa sobria y clara; signo de
que concibi con precisin lo que quera expresar o sugerir.

Sus personajes son autnticos y sus temas reflejan ante todo humanidad; sin
descuidar la vida de gente humilde y provinciana, toca los vicios de ricos
y poderosos. Su narrativa conmueve con una prosa mordaz, vigorosa y directa
que le permiti la denuncia social; presenta el contexto histrico de la
capital y pinta la vida en los pueblos de la provincia con una asombrosa
nocin de lo real, dejando plasmada como una constante su preocupacin por
los problemas del pas. En cada tema, en cada personaje, en cada ambiente
presenta la realidad venezolana del momento que le toc vivir.

En cuanto a su tcnica hay que destacar especialmente el uso de la
caricatura exagerando hasta llegar a lo grotesco, tambin utiliza el final
sorpresivo, la observacin directa, hace uso del cuadro para envolver a los
personajes en una atmsfera valindose de la descripcin, en los dilogos
destaca la lengua cotidiana.



I. Los Cuentos grotescos: una propuesta esttica

Consciente de interpretar en primer lugar lo venezolano, Jos Rafael
Pocaterra hizo acopio, en Cuentos grotescos, de un enfoque donde el
trasfondo social y lo histrico estuvo enmarcado, en cuanto a los valores
formales, en un estilo que sera una de las manifestaciones de la tendencia
realista en la literatura venezolana, reaccionando de esta forma contra el
preciosismo modernista.

Su estilo logra independencia y autonoma, imprimindole un acento
inconfundible. Con esa capacidad de eliminar el recargo metafrico, en
busca de un lenguaje directo, pero no por eso menos potico.

Como observador acucioso de la realidad cotidiana, la coloca en su sitio,
logrando as una tcnica espontnea y original. Utiliza los recursos
propios de la escuela realista como el detallismo, que se puede observar en
el ejemplo siguiente, donde la descripcin de un ambiente muestra una
atmsfera especial, en el cuento "La i latina":

      "Al otro extremo del corredor, cerca de donde me pusieron la silla
      enviada de casa desde el da antes, estaba el tinajero pintado de
      verde con una vasija rajada; all un agua cristalina en gotas
      musicales largas y pausadas, iba cantando la marcha de las horas"
      (1).

Pocaterra describe el momento y, al recrearlo, detalla de una manera
esttica cada elemento del ambiente: "la silla", el sitio donde estaba
colocada, "el tinajero" y hasta la rajadura de la vasija. Pero va ms all,
y convierte la descripcin de ese ambiente en algo potico cuando presenta
en tono melanclico el correr del tiempo, simbolizado por las gotas de agua
del tinajero. Es as como su estilo se caracteriza por una descripcin con
calidad esttica, donde predomina la brevedad, la exactitud y la precisin.

Tambin utiliza recursos como la acumulacin de frases, en muchos casos sin
verbos; que le permiten darle agilidad a la expresin:

      "Abrazos, besos, paolitos sacudidos, dos agudos silbatos y la noche
      de un tnel. Otra vez el sol, el aire y la nocin de partir. Bajo las
      brumas, a la falda de un cerro que apenas se ve, va quedando... la
      Caracas de ensueo..." (2).

Este ejemplo, tomado del cuento "El ideal de Flor", muestra un lenguaje
basado en superposicin de frases, acercndose con este recurso al
impresionismo. En este fragmento se encuentra nuevamente la presencia del
tiempo, aunque no como potencia mxima, sino como una manifestacin de la
realidad para interpretar el desencanto del personaje al regresar a su
pueblo: "otra vez el sol... la nocin de partir... va quedando".

Otro de los rasgos realistas de Pocaterra es el uso del adjetivo:

      "Qu triste me pareci la orilla del ro, ya oscuro corriendo hacia
      barrancos lejanos cubiertos de una vegetacin profusa!; qu desolada
      la calle de la entrada, la calle real, limitada por casuchas... ms
      triste todava la plaza, el hemiciclo cuyos grandes rboles
      sombreaban la yerba alta, pelada a trechos..." (3).

En este ejemplo, tomado del cuento "Soledad", Pocaterra presenta con un
lenguaje cargado de adjetivos el fluir de la conciencia del personaje,
logrando la total desaparicin del narrador y slo queda el personaje
conversando consigo mismo. Plasmando as, a travs del uso del adjetivo,
una descripcin subjetiva.

Entre otros rasgos realistas en la obra de Jos Rafael Pocaterra, se
encuentra uno de singular importancia en su propuesta esttica, se trata de
su concepto de la imagen; que elabora en su mayora basado en la crudeza,
presentada de una manera concreta e hiriente. Esto se puede apreciar en el
siguiente ejemplo tomado del cuento "Matasantos":

      "...era su hija, s, su Carmita, aquel fragmento de telas blancas,
      salpicado de sangre, aquellas grandes manchas oscuras sobre los
      guarataros, aquel mechn de cabellos rubios pegado con un jirn de
      piel al hierro de los rieles; toda aquella horrura que iban los
      vecinos examinando piadosamente y metiendo en un saco" (4).

En este ejemplo Pocaterra presenta de una manera spera y descarnada una
visin diferente dentro de la narrativa para darle vigencia a las
particularidades del realismo. Se vale de la crudeza para mostrar un cuadro
de dolor y muerte, destacando la impresin del padre ante la certeza de que
su hijita era slo un puado de restos y jirones. Con la finalidad de
conmover al lector describe con detalle el horror de la muerte violenta de
una pobre nia ciega: "...aquel fragmento de telas blancas, salpicado de
sangre...".

Todas estas caractersticas le permiten a Pocaterra llevar a cabo su
proyecto narrativo. A ellas se agregan la irona y la burla, recurso del
cual se vale el autor para degradar el lenguaje recargado de los
modernistas. Pocaterra expresa su rechazo al modernismo con una propuesta
esttica diferente, y con un realismo de una calidad excepcional expresa su
crtica deformando en stira y caricatura los rasgos estilsticos
principales.

En el cuento "Las Linares" caricaturiza la apariencia externa de los
personajes, sin dejar a un lado sus rasgos espirituales, que resalta y
enaltece al tratar de conmover al lector; esto se puede observar en el
siguiente fragmento:

      "Pero las cejas...! las cejas de todas ellas que son dos bigotes
      invertidos, dos montones de pelos negros y rspidos, en arco de
      treinta y seis grados hacia las sienes" (5).

Y ms adelante:

      "S, bajo aquellas cejas siniestras, en el fondo de los ojos, vio el
      alma... el alma de las mujeres feas, el alma supremamente virgen que
      nadie ha turbado..." (6).

Con estos ejemplos citados se observa un contraste a travs del cual el
autor deja colar un mensaje al lector, al hacer referencia a esas personas
que "ven pero no miran"; resaltando as la espiritualidad de aquellas
mujeres, como anttesis de lo fsico.

La propuesta esttica de Jos Rafael Pocaterra buscaba la innovacin en la
expresin con un estilo rudo que iba a la par con su actitud de denuncia
social; por eso en cada uno de sus cuentos planteaba un aspecto de la
realidad del pas, especialmente a travs de su obra Cuentos grotescos,
muestra su inconformidad cincelando un vigoroso realismo ante la realidad
nacional; a su vez es importante destacar que el autor no descuida su
marcada intencin de apartarse de la temtica y el estilo de la corriente
modernista, para esa poca ya en franca decadencia.

En el cuento "Las frutas muy altas" resalta las injusticias sociales, con
la evidente separacin de los niveles sociales por la educacin y las
circunstancias, donde el personaje "Jos la O" es vctima y juguete de la
sociedad, simbolizada por la seorita "Cec":

      "La seorita Cec, sin duda, lea las novelas de Jorge Sand y quiso
      vivir su idilio campesino, slo que el pobre Jos la O no saba leer
      y jug un papel en el pasatiempo de la seorita Cec con toda la
      fuerza que despiertan en la precocidad tropical esas agrias pasiones
      de la adolescencia.

      "Tardes doradas en el ribazo del ro, bajo los jabillos, con el libro
      cado en el regazo, y l echado a sus pies, sin hablar, mirndola a
      los ojos... a ratos le haca ella una caricia rpida, y l besaba la
      mano linda, cuidada..." (7).

En el cuento "Los Come-muertos", Pocaterra fusiona el ambiente, los
personajes y los sentimientos en un slo elemento: lo feo.

      "...fealdad del paisaje, de los habitadores, del concepto mismo que
      tena la ciudad hacia aquel torpe rincn del cementerio donde vivan
      unos italianos que coman muertos" (8).

Con una intencin evidentemente crtica, el autor muestra en este cuento la
hostilidad hacia el extranjero por parte de una sociedad agresiva y cruel,
en donde hasta los nios son capaces de albergar instintos de maldad, como
se recoge en el siguiente fragmento del mismo cuento:

      "Y todos los chiquillos, cuando pillbamos de paso a la pelirroja y a
      sus hermanos los acosbamos a motes, a injurias, a pedradas..." (9).

Pocaterra tiene claro su objetivo de resaltar valores como la humildad y el
sacrificio, y despertar el amor hacia los nios desvalidos en una sociedad
donde cierto grupo de personas goza de privilegios y se da el lujo de
cometer toda clase de atrocidades. Por eso a travs de sus obras fue
mostrando un abanico de injusticias. En el cuento "De cmo Panchito
Mandefu cen con el nio Jess", el autor presenta su verdad sin esgrimir
la stira o la burla. Por eso tal vez tiene un acento diferente a sus dems
cuentos; aqu destaca el drama conmovedor del muchacho marginado, pero que
en medio de su miseria disfrutaba de la libertad a su manera y hasta
prodigaba una ayuda.

      "Era un botarate!... Quin le mandaba a estar protegiendo a nadie...
      Y senta en su desconsuelo de chiquillo una especie de loca alegra
      interior... Qu diablos! El da de gastar se gasta
      archipetaquiremandefu..!" (10).

La generosidad y el sacrificio se pueden palpar en ese fragmento donde
resalta la satisfaccin del muchacho al dar con alegra, con sinceridad.

Estos aspectos mencionados en la obra de Jos Rafael Pocaterra permiten
afirmar que en su concepcin grotesca el hombre se encuentra atrapado y
solo, prisionero del ambiente donde se desenvuelve y vctima de la sociedad
a la que pertenece.

Para llevar a cabo su proyecto narrativo en medio de su empeo de crtica
social, se apeg a las tcnicas de la escuela realista dentro de la
corriente del naturalismo satrico; fundamentndose en el ambiente humano
de su poca, coordin con destreza los elementos del lenguaje literario
para presentar una obra narrativa con validez.

Como se ha afirmado, la propuesta narrativa de Pocaterra iba en busca de un
lenguaje directo, pero a la vez con calidad esttica; para lograrlo, entre
los recursos literarios, trabaj mucho con el uso de las imgenes
sensoriales. Esto indica su preocupacin por establecer una comunicacin
con sus lectores, ya que a travs de los sentidos se puede alcanzar ese
contacto del ser humano con el otro, encontrndose un frecuente uso de
imgenes sensoriales en su creacin literaria como se percibe en el
siguiente fragmento tomado del cuento "El retrato":

      "...Y el insoportable olor a guayaba, el agudo y spero aroma que
      exhalaba la casa hacia la vieja calle del barrio" (11).

Aqu se vale de esta imagen olfativa para hacerle sentir al lector el
desagradable aspecto de la casa venida a menos moralmente, junto a la
familia que la habitaba. Y en el cuento "El ideal de Flor" se encuentra
otro fragmento donde el autor usa nuevamente este recurso:

      "Y el estrpito de las sonajas de hierro y el jadeo de la
      locomotora... pareca decirle a su corazoncito: sotolongo, sotolongo,
      sotolongo..." (12).

En este ejemplo la imagen auditiva se asocia con los sentimientos de la
protagonista, con una clara intencin de burla hacia los poetas
modernistas, representados en el cuento por el personaje J.P. Soto-Longo.

Adems de estas imgenes sensoriales que conectan al individuo con el medio
exterior; tambin utiliz, aunque con menos frecuencia, las imgenes
onricas, con la intencin de acercarse a la psicologa de los personajes;
este recurso se aprecia en el siguiente ejemplo tomado del cuento "Una
mujer de mucho mrito":

      "Tuve pesadillas horribles: soaba que... Pancho Villa, montando un
      revlver sobre mi nariz, asesorado por ella, me obligaba a devorar
      hasta el apndice un Tratado de las Sociedades Civiles y
      Mercantiles" (13).

Sin embargo, esta incursin de Jos Rafael Pocaterra en los procesos del
inconsciente no resulta atractiva, ya que ese mundo que presenta pertenece
a la concepcin del autor, y esto le impide al lector ver el mundo desde
dentro del personaje. En ese ejemplo presentado se puede observar que el
sueo est reproducido minuciosamente, pero ms bien con la intencin de
entretejer la imagen con la posicin crtica de Pocaterra, ante la actitud
ridcula de algunas mujeres que alardeaban de sus conocimientos.

Su narrativa se enriquece ms cuando hace descripciones para presentar un
ambiente, con el uso de elementos como el smil, utilizado para
complementar el sentido de la obra:

      "Como un llanto vea correr el agua por los vidrios de la ventana"
      (14).

O cuando el autor recurre a la comparacin para resaltar las emociones o
los sentimientos de los personajes, como en el siguiente fragmento de
"Patria, la mestiza", donde se hace evidente la turbacin de la
protagonista:

      "Se llev la mano a la frente... roja como las flores del apamate"
      (15).

De todo lo expuesto hasta ahora se desprende que en la narrativa de
Pocaterra se puede apreciar una dualidad en el estilo: el lenguaje del
narrador que presenta los hechos como observador, pero que a veces se
permite intervenir para hacer comentarios o dar su opinin, y los dilogos
que se aproximan considerablemente a la lengua cotidiana; dejndose or los
personajes tal como son y dndole fuerza expresiva al texto, como en "La i
latina", donde est velada la intencin del autor y el cuento alcanza una
calidad literaria superior.

El autor en este cuento logra un estilo de tal fuerza expresiva que llega a
atrapar en una sola frase la estructura conmovedora de un episodio:

      "La seorita muri esta maana a las seis..." (16).



II. El contenido social de Cuentos grotescos

Jos Rafael Pocaterra, al tomar conciencia del problema que su tiempo le
planteaba, en cada uno de sus cuentos presenta un aspecto del medio social.
De esta forma enlaza su creacin literaria con la posicin poltica que
ocupaba, con sus ideales y con la realidad del pas.

Surge entonces una interrogante que es necesario responder antes de
incursionar en el contenido social de Cuentos grotescos: cul era la
realidad de Venezuela? En primer lugar es necesario reconocer que el pas
viva una etapa donde era evidente el predominio de la tirana sobre la
libertad; en segundo lugar, un ambiente de decadencia moral, de estas dos
realidades se desprenda una tercera: el imperio del terror y la violencia.

Enmarcado en estos aspectos el autor va dejando en cada cuento su visin de
la realidad social del pas. En el cuento "La casa de la bruja" destaca la
agresividad de la autoridad, por dems ignorante, que arremete contra una
indefensa mujer, cuya nica culpa era cargar con un hijo enfermo:

      "El consabido andino y Jefe Civil oy gravemente la denuncia... el
      funcionario apoy la demanda. Acaso l no saba a qu atenerse con
      las gentes ociosas y mal entretenidas..? rode la casa misteriosa. Y
      con el Jefe Civil a la cabeza se deslizaron ocho hombres por debajo
      de la palizada... la infeliz protestaba enrgicamente de aquel
      atropello... Ultimadamente con la autoridad no se discute" (17).

Ese era el gobierno de Gmez, representado por el Jefe Civil, que
atropellaba a una "infeliz", smbolo del pueblo pobre y desamparado. Como
en toda tirana no se respetaba el derecho del ciudadano ni siquiera dentro
de su casa y, lo que es peor, la autoridad generalmente estaba en manos de
ignorantes. En este ejemplo, el autor representa a su personaje "la bruja",
atrapada por las fuerzas sociales y vctima de ellas, como fiel reflejo de
la realidad.

Con ese mismo propsito crtico se desarrollan las acciones del cuento "La
mista", donde se presenta la figura del humilde y honrado maestro de
escuela; revelndose el poco respeto que se tena en el pas por la
educacin y sus maestros, que sin oportunidades para acercarse a las
inaccesibles autoridades no tenan otra opcin que sucumbir en el olvido.
En este cuento aparecen reflexiones como la del personaje "el pulpero" que
al hablar con "el maestro", le dice:

      "Y qu hace usted con todo lo que sabe? Pa morirse de hambre no es
      menester saber eso!" (18).

Y ms adelante:

      "En este pas, pa pedir argo y que le atiendan a uno, tiene que ser
      General" (19).

Pero "el maestro", que anhela mejores tiempos y no pierde la fe en sus
gobernantes, insiste en busca de oportunidades y llega hasta la splica
desesperada:

      "-Oiga jefe; oiga... es que yo estoy citado... mire, vea la
      tarjeta..." (20).

Todo para or la fatdica respuesta:

      "-Mire, viejito... ust tiene tres das perdiendo su tiempo...
      tarjetas como la suya tiene todo el mundo. Esas se la mandan a la
      gente para quitrselos de encima... Mejor despeje" (21).

Pocaterra muestra a travs del pobre maestro de escuela una trascripcin de
la verdadera situacin del pas, con la intencin de resaltar la
injusticia, el abandono y el olvido en que se encontraba la educacin,
pilar fundamental del progreso del pas.

Pocaterra utiliza la deformacin grotesca en su creacin literaria para
resaltar las desigualdades sociales con el objetivo de contribuir en la
bsqueda de un cambio en la sociedad en la cual viva. Con este fin se vale
de la exageracin de algunos rasgos fsicos, que lo llevan a la caricatura;
tambin utiliza la stira para resaltar algn aspecto que merezca una
crtica, acentuando situaciones desagradables, ridculas o negativas.

Con el propsito de destacar las desigualdades sociales, muestra una
realidad que le permite proyectar partiendo del venezolano comn la visin
del momento histrico que se viva. El autor destaca estos aspectos en
busca de producir un estmulo en el lector y a la vez convertirse en un
instrumento para comunicar la desvalorizacin de la sociedad en la cual se
desenvolva. Sintindose en el deber de intervenir con sus obras en una
funcin pedaggica, plegndose a un esquema previo moralizante.

En el cuento "Familia prcer", se refleja la decadencia de aquellas
familias con antepasados que se destacaron en la independencia:

      "No quedaba para ellos sino la casa, como el ltimo lazo de unin con
      el pasado" (22).

Aqu el autor presenta "la casa" como reflejo de lo perdido, e interpreta
el sentimiento de los personajes sobre lo que ya no se tiene.

Pocaterra pinta con detalle y de forma irnica y acusadora tipos como
"Ramoncito", que hundido en el alcohol y la desvergenza no le queda ms
que vanagloriarse orgulloso:

      "Que aqu no hay energas? Mire, no diga eso: yo soy de una gente
      que, no es por alabarme, pero en mi familia, mire vale, ninguno puede
      decir que ha visto llorando a un Errazriz. No crea tonteras: el
      porvenir es nosotros los venezolanos que somos gente" (23).

En este mismo cuento se hace alusin al calvario que viven las mujeres que
tienen "un borracho" en su familia:

      "Y otra voz dulce y conocida, Ah, tan dulce y tan conocida, que era
      la de ella, de su hija!, la de todas las madres y las esposas y las
      hermanitas venezolanas que desnudan, pacientes, al borracho de la
      casa, a altas horas, cuando la faz colrica del cerro se esconde en
      las tinieblas de la montaa" (24).

De esta forma va detallando la decadencia de estas familias, la manera en
que caen en los peores vicios, debilitndose moralmente, hasta ser presa de
sus propios errores. Pocaterra, con estos planteamientos a travs de
Cuentos grotescos, muestra las caractersticas del momento que viva el
pas, donde imperaba el terror y la violencia. Pero esto no suceda
solamente con las autoridades, esta violencia tambin era comn en el seno
de la familia, donde la mujer estaba sometida a la violencia del hombre,
quien detrs de una falsa moral, ocultaba los ms oscuros propsitos.

En el cuento "Familia prcer", citado anteriormente, Pocaterra crea una
situacin grotesca al presentar el contraste entre "Ramoncito", borracho y
degenerado, frente a la inocencia de su hermana solterona:

      "Ramoncito, hijo, entraba trastumbndose, profiriendo palabras
      obscenas, frases innobles, apoyado en el brazo de la hermana, dejando
      un vaho de ron, de desastre y de vmito por todos los largos
      corredores, mientras la virgen plida lo llevaba hasta el
      lecho..." (25).

En el prlogo de la novela Poltica feminista o el Doctor Beb, afirma que
los personajes de sus obras son tomados de realidad; es decir, pertenecen
al medio que existe fuera de las obras, son autnticos representantes de la
venezolanidad, a los cuales se les ha exagerado sus cualidades o sus
defectos para lograr su caracterizacin, con el fin de resaltar la
existencia de determinados tipos humanos.

En el cuento "Bastn puo de oro", se plantea el caso del victimario que se
convierte en vctima; presentando la mediocridad de aquellas personas sin
escrpulos, que no se detienen a la hora de perjudicar a sus semejantes
para obtener beneficios personales.

      "No mijita, con lo que tenemos basta por ahora. Despus t vers cmo
      yo logro que boten a Ursulino de 'la casa' y as me aumentarn" (26).

Y lo logr. "Ursulino" fue botado y a l le aumentaron. Y para resaltar la
desvalorizacin de estos empleaditos de clase media, logra el contraste
cuando "Ursulino" regresa como director de un ministerio y le roba la
mujer. Su decadencia queda plasmada cuando detrs de unas falsas palabras
oculta su ruina, no slo moral sino tambin material.

      "-Y sobre todo, chico, hacerme eso a m! A un hombre de mi
      conducta..." (27).

De forma irnica y como smbolo de la ruina de su dueo, "el bastn puo de
oro", tambin se haba desvalorizado:

      "El bastn puo de oro, recuerdo de mi familia, haba perdido el
      regatn y estaba arreglado con una cpsula de revolver..." (28).



III. Retazos de una amarga realidad

Para comprender la creacin artstica de Jos Rafael Pocaterra es necesario
encontrar en ella el sentido de lo grotesco, rasgo que el autor manej con
soltura, y utiliz como una constante en sus obras al referirse a las
situaciones humanas; tanto de los hombres entre s, como las de los hombres
con el medio. Estas situaciones con las cuales muestra diferentes facetas
de la realidad recreada por l, no son situaciones trascendentales, sino
realidades cotidianas que se le presentan a cualquier persona corriente; en
efecto, los Cuentos grotescos van mostrando una sucesin de cuadros,
situaciones y personajes que hallamos a diario, a la vuelta de la esquina,
arrancados del diario discurrir; pero con un sabor spero y amargo que deja
a travs de su concepcin grotesca de la realidad, que logra con el uso de
elementos como la exageracin, la deformacin, comparaciones y contrastes
de los hechos y los personajes.

En el cuento "El aerolito", presenta el caso de la mujer abandonada con su
hijo, situacin muy comn en la sociedad venezolana.

      "Mara tom su costura...

      "Terminado aquello, los catorce reales estaban comprometidos ya...
      Podra disponer de tres bolvares, siquiera, para regalarle al nio
      la caja de soldados de plomo que lo desvelaba haca un mes?" (29).

Esa era la existencia de "Mara", quien lo poco que ganaba apenas le
alcanzaba para subsistir con su pequeo hijo. En este cuento el autor da a
conocer, a travs de las primeras escenas, momentos del pasado feliz de los
personajes; luego orienta su crtica con la presentacin de la escena de
donde se ha tomado el ejemplo, y en la cual se pone en evidencia, con el
tono amargo de las palabras de "Mara" en su dilogo consigo misma, el
efecto grotesco, al producirse un contraste que revela lo negativo de la
situacin que vive en ese momento:

      "Y l; el ingrato, estara con la otra... como con ella ahora cinco
      aos... es que ella noms, en la alegra universal, era la nica que
      lloraba sobre su labor de catorce horas, con los ojos cansados, con
      el alma plena de amargura, con aquel hijo que era el ltimo refugio
      de su corazn" (30).

As continan discurriendo los pensamientos de "Mara", para mostrar el
desenlace cruel de la realidad cotidiana de las mujeres engaadas.

Esa es la cuentstica de Jos Rafael Pocaterra, un punto del que saltan con
mano firme retazos de una amarga realidad. Como en "Claustrofobia", donde
presenta el caso del sujeto que envenena a su mujer y despus cuenta que
muri tuberculosa.

En este cuento est presente la temtica de la muerte, aspecto que utiliz
como una de sus constantes y donde el autor deja escapar su don potico al
describir los estragos que la enfermedad produca en el personaje:

      "Pero se agravaba. La fiebre le haca en los pmulos como dos
      mordiscos rojizos. Y los ojos enormes le coman el rostro" (31).

Aqu se percibe una sutil delicadeza al describir la crueldad de la
enfermedad con la intencin de conmover al lector con palabras que ponen de
relieve situaciones tristes e irremediables:

      "...ruina de una belleza de largas lneas ondulantes que era un slo
      ritmo de gracia..." (32).

Utiliza el lenguaje potico para acentuar las miserias de la enfermedad,
logrando nuevamente el efecto grotesco, justamente por el contraste que se
evidencia con slo anteponer una expresin descarnada a la descripcin de
la belleza del personaje.

En "La llave", presenta el relato de las aventuras de uno de esos hombres
recin casados, que la ingenua esposa descubre impulsada por la astucia de
una amiga.

A la reaccin de la mujer, el marido tiene que valerse de toda clase de
triquiuelas para poder justificarse:

      "-Mira, voy a darte prueba definitiva, vidita, todo es esta fulana
      llave?... Pues... mira...

      "Y desde la mesa, por sobre la cancela de romanillas, la arroj al
      techo. Salt entre las tejas, rod un poco y cay, sonora, en la
      canal.

      "-Se acab lo de la llavecita!" (33).

El efecto grotesco se desprende del comportamiento del marido. Pocaterra
aqu no interviene con descripciones aunque se supone una intencin o
posicin del autor.

Aparentemente el marido tuvo un gesto elevado, pero al final del relato su
conducta revela todo lo contrario; pues a la maana siguiente le dice al
jardinero:

      "-Oye, Lpez, antes de que se despierte la seora, ve si te subes al
      techo y all, en la canal del pasadizo, me consigues una llavecita de
      nquel, as larguita... t la conoces!" (34).

Y seguimos con ese clima especial que hay en las narraciones de Pocaterra:
la seorita de "La i latina" fue figura muy comn en la escuelita de las
primeras letras, por donde pasaban casi todos los nios de la poca. En
este caso est deformada por la caricatura en su apariencia externa:

      "La I latina, la mujer flaca.

      "y se me escurra de un modo irremediable la figura alta y
      desmirriada de la seorita..." (35).

Pero al mismo tiempo se resalta su dulzura y resignacin:

      "...y comenzaba a sealar las lecciones con una voz donde parecan
      gemir todas las resignaciones de este mundo" (36).

Y en el cuento "El ideal de Flor", se encuentra a la protagonista, la
enamorada ideal del poeta Juan Pedro Soto-Longo, quien al conocerlo queda
defraudada por su conducta, en este caso la caricatura es degradante al
establecerse un contraste entre la imagen que ella se haba creado y la
realidad.

      "Y al salir... a empellones del polica, diciendo excusas
      vergonzantes, gritando su ttulo de altsimo poeta, sin flor ninguna
      en el ojal del flux ajado y mugriento, sucio el cuello, chapado el
      sombrero sobre una melena cerdosa, todo ebrio... todo ruin, pas el
      ideal de Flor, bajo el puo de los gendarmes, dando tumbos como si en
      realidad pisase la pendiente moral de su vida" (37).

De esta forma el autor ofrece algo diferente a las narraciones de sus
contemporneos, con ese estilo distinto, presenta una verdad intensa y
humana.

Jos Rafael Pocaterra hace desfilar ante el lector el desenlace de la
realidad cotidiana, que sin constituirse en una temtica comn para todos
sus cuentos, se puede palpar que existe cohesin de la obra en general con
un especial sentido de crtica. Presenta el caso de nios que sufren
desgracias e injusticias como el nio de "Las frutas muy altas" o la
muchachita de "Los Come-muertos"; tambin mujeres que aparecen casi siempre
como vctimas de los hombres. Esto se observa en "La casa de la bruja";
igualmente hace alusin a asuntos familiares en algunos cuentos como
"Familia prcer" y "El retrato".

Toda esta galera de personajes se encuentran atrapados en un ambiente
compuesto de situaciones cotidianas, de pequeos detalles que constituyen
el discurrir de la vida diaria; utilizados por el autor para dejar
constancia del momento que viva el pas.

Como se ha determinado a travs de los ejemplos presentados, se revela una
lucha entre los personajes y el medio social que los abrumaba. Degradando
los momentos culminantes de la vida, el autor logra su fin en la bsqueda
de lo grotesco.

La actitud de Pocaterra con el uso de un lenguaje descarnado estaba en
franca oposicin a otros escritores venezolanos de su poca, que ms bien
buscaban la belleza de la forma; esto provocaba un contraste que le
permita mostrar su visin grotesca de la vida.

Pocaterra tena la aspiracin de reformar la sociedad influyendo sobre ella
a travs de la literatura, que era para l expresin de la verdad. En esa
bsqueda de la fidelidad en sus narraciones el autor no descuida el paso
del tiempo. En el cuento "El retrato", se lee:

      "Seguramente tuvo vidrio, y uno de los chicos le dio el consabido
      golpe; el marco de cauela dorada, ahora oscuro, broncneo, matizado
      por las moscas, sufra tambin los rigores del tiempo" (38).

Aqu se puede observar una descripcin de los cambios que el tiempo produjo
en "el retrato", para introducir al lector en los acontecimientos. El autor
logra adems el efecto grotesco al resaltar el estado deplorable del
retrato que adquiere un carcter simblico al vincularlo con el descenso
moral y la decadencia de la familia.

Entre las diferentes situaciones humanas a las que Pocaterra hace alusin
en sus obras aparece la muerte como una constante, y concebida de manera
muy particular slo en su materialidad, ya que no plantea la espiritualidad
despus de ella. Esto se ve plasmado en el siguiente fragmento tomado del
cuento "La mista":

      "Pero no naci. El pobrecillo crey que aumentaba la ya numerosa
      hueste del pobre Heredia. Le lloraron como si con el muertecito no
      les librara la suerte de un pedazo de miseria...

      "Ante esta desgracia terrible de que se perdiera una boca donde nueve
      iban ayunando, Don Epaminondas protest:

      "-Carrizo! Lo que es el otro hijo que venga no se me muere por
      falta de recursos!" (39).

En este cuento, Pocaterra hace alusin a la muerte reflejada como fatalidad
de las condiciones de vida, haciendo evidente su propsito crtico.

En la novela Poltica feminista, produce el efecto grotesco en la escena de
la muerte del "padre Bentez", presentando, ante lo trgico del momento,
una situacin cmica:

      "Un torbellino de mujeres invadi la habitacin.

      "El santo varn, sobre un catre de copetes, haca pucheros.

      "-Un viento encajado! -clam Emrita.

      "Era la agona, la agona angustiosa de los hidrpicos, estertorosa,
      desesperada.

      "Se encendi la vela del alma.

      "Emrita se opona:

      "-Les digo que no, que es un viento encajado.

      "Y ahuecando las almohadas, comenz a sobarle las espaldas... Todos
      le rodeaban. Misia Justina trataba de hacerle sujetar la vela. Unas
      pedan paregrico, otras improvisaban ventosas con un vaso y un
      algodn encendido... El santo varn, escondiendo las pupilas
      dilatadsimas en el agua amarillenta de la crnea, abri ms la
      boca...

      "Emrita exclam:

      "-Es un eructo... ya ven? viento encajado!

      "Y cuando cay sobre las almohadas rendido por el esfuerzo, las
      mechas grises pegadas a las sienes, agreg:

      "-Ya lo ech!

      "Pero el santo varn estaba muerto" (40).

La realidad de la muerte no es sublimada por el autor, por el contrario,
cuando en este caso describe con detalles las manifestaciones externas de
la agona, lo conmovedor del momento es ridiculizado. En este sentido el
autor deja plasmada una caracterstica de los naturalistas y positivistas,
para los cuales la vida se limita slo a la materia. En el ejemplo citado
se hace evidente que los presentes esperaban la muerte del padre Bentez, y
se observa tambin que ante la situacin una de las mujeres se preocupa por
encender "la vela del alma", con la intencin de cumplir un rito religioso,
pero no hay una manifestacin de fe, es solamente para cumplir su deber
ante una tradicin.



IV. La obra de Pocaterra: producto de una poca

Jos Rafael Pocaterra surge en el mbito de la narrativa venezolana con una
visin diferente de la propuesta por otros autores de su poca,
destacndose dentro de la corriente realista como conocedor del hombre
venezolano; l manej su creacin literaria dentro de la perspectiva del
momento que viva el pas y de esa vivencia histrica se nutre para
conformar su obra dentro de una praxis social donde no descuida lo
religioso, lo poltico, la condicin familiar y educativa; as como la
naturaleza misma, parte fundamental del ambiente de su obra.

Esto da como resultado el uso de un lenguaje a travs del cual estableci
una diferencia bien marcada con respecto al utilizado por los modernistas,
a quienes criticaba abiertamente tomando aquellos rasgos estilsticos que
destacaban para exagerarlos, en su afn de criticar sus actitudes falsas y
rebuscadas. En un ejemplo tomado de la novela Tierra del sol amada, parece
plasmada esta situacin:

      "El bardo que te adora tenazmente
      dice su verso en tu loor, divina,
      que a tu gracia gentil y palatina
      unes una mirada opalescente..." (41).

En esta composicin "Cspedes" es ridiculizado como poeta modernista, no
slo por las personas que lo escuchaban, sino tambin por el mismo autor al
resaltar su actitud y su falta de modestia.

En el cuento "El ideal de Flor" tambin se hace alusin a uno de estos
poetas, a quien Pocaterra ridiculiza estableciendo un contraste entre la
imagen que la protagonista se haba formado del poeta y la realidad. l se
muestra sarcstico con respecto a la realidad para que el lector penetre en
ese nuevo lenguaje. Pero, a la vez, es un lenguaje sencillo, cotidiano,
donde va presentando sus personajes; como ya se dijo, con un lenguaje
sencillo, pero en ningn momento descuidado.

En ocasiones tambin aparece la opinin del autor, tal vez por eso de que
ninguna obra es depurada totalmente o despojada de la carga ideolgica, y
en el caso de Pocaterra para subrayar su intencin moralizante o crtica.

Un ejemplo aparece en el cuento "La casa de la bruja", donde interviene al
final del cuento, ya fuera del argumento:

      "Cuando encuentres, al paso, en las calles desiertas de tu ciudad
      natal, una de esas ancianas que parecen huir, encorvadas y tmidas,
      amparndose a la sombra irrisoria de los aleros o refugiadas de la
      lluvia en el quicio de algn portn, no les quites la acera ni
      vuelvas el rostro con disgusto. T no sabes, oh transente!, qu
      prodigio de herosmo, abnegacin y de amor ocultan a veces esos
      mantos rados de pobres viejecitas brujas" (42).

A travs de la lectura de sus obras, se observa que el lector escribe tal
cual ve el mundo y sus calamidades, su obra es producto de la poca, es el
reflejo de los males que aquejaban al pas; donde deja entrever una patria
llena de enfermedades, de ignorancia y de barbarie; l mismo dice en el
prlogo de Cuentos grotescos:

      "Esos trozos de ambiente son el ambiente de mi literatura. Ni
      rectifico, ni sacrifico: narro" (43).

As se puede ver cmo la posicin esttica de Pocaterra no slo fue de
enfrentamiento al modernismo, sino que tambin la utiliza para colocar al
hombre en primer plano con el paisaje como complemento; como en sus novelas
Tierra del sol amada y Vidas oscuras, donde los personajes y los hechos,
adems de ser criollos, son de la vida real.

Otro aspecto que no se puede obviar es la posicin poltica del autor, de
lucha contra los gobiernos de la poca, y para esto utiliz sus obras como
arma de combate.

En Memorias de un venezolano de la decadencia, se expresa de la siguiente
manera:

      "Los ministros, los polticos de Caracas y del interior, los
      cortesanos, los adherentes, los trepadores, los crustceos: la fauna
      de estos ltimos tiempos! Y hasta la flora porque notbase all y ac
      algn infeliz chayota" (44).

Estas comparaciones con animales le permiten producir el efecto grotesco
para empequeecer a los funcionarios del gobierno.

Y esa misma intencin de rechazo y degradacin la aplica en otro fragmento
de la obra citada anteriormente:

      "Cazurronamente acecha, como los caimanes con la jeta abierta que
      permiten a los cucaracheros limpiarle los colmillos" (45).

En este caso se est refiriendo al general Gmez, quien esperaba como un
"caimn" para arrebatarle el poder a Castro.

Haciendo referencia nuevamente al lenguaje utilizado en sus obras, se
observa cmo establece ese contraste que existe entre las expresiones del
hombre de la ciudad y el del campo.

Pocaterra utiliz aquellas voces y giros del lenguaje que reflejaban el
habla del venezolano de la poca:

      "-Cristiano! que por poco jace bot el caf!" (46).

Esta expresin se encuentra en el cuento "Rosa sabanera". Y en el cuento
"Las frutas muy altas", se lee:

      "-Contrims grande sea el peje, ms cabulla se le afloja... asina...
      asina..." (47).

En estos casos el autor no persegua de ninguna manera un fin criollista,
sino una forma de destacar la condicin marginal de la lengua de los
campesinos, adems de resaltar la cualidad iletrada de los personajes.

Cuando pone a hablar a los habitantes de la ciudad, destaca la influencia
extranjera con el uso de vocablos ingleses y franceses, poniendo as de
manifiesto lo artificial de los modales. En el cuento "Las hijas de Ins"
aparece un ejemplo al respecto:

      "E Ins, con su francs de San Jos de Tarbes, y del viajecito a
      Europa, condescendiente, suspirando:

      "-L'amour ne peut rien refuser a l'amour!" (48).

Y en el mismo cuento:

      "Veasele frecuentemente de golfista en el campo con su grupo de
      americanos: y todo era okey y buenas conexiones" (49).

Ya se ha mencionado el elemento poltico presente en las obras de Jos
Rafael Pocaterra como parte del momento que viva el pas, retomando ese
aspecto plasmado en otro de sus cuentos, donde se hace alusin a la
inconformidad contra el gobierno de la poca, en "Patria, la mestiza", se
lee:

      "...un nombre breve y heroico que saltaba siempre de los labios de
      los desertores, de los heridos, de los mismos oficiales realistas que
      desmontaban en el corredor de 'La Primavera' a echar un trago, haca
      brillar chispas de entusiasmo en los ojos del joven Zaldivar y
      dejbale siempre pensativo, la cabeza llena de ensueos..." (50).

Esa ansiedad del "joven Zaldivar" simbolizaba la inconformidad de la
juventud, a pesar de ser campesino, el protagonista siente el ansia de la
libertad:

      "Nunca como entonces sintiera la pesadumbre de aquel vivir, del
      oficio aquel, de todas las pequeas tristezas y los mseros
      menesteres que segn su padre eran 'el trabajo' y 'lo nico' que
      dignificaba a los hombres..." (51).

Adems en este cuento se establece un enlace entre la situacin
contempornea y las guerras de independencia a travs del recuerdo del
"viejo", que condenaba la guerra con energa, en contraste con los
pensamientos de su hijo.

Y en ese universo social, donde unos y otros se complementan, y donde los
valores de la vida se han formado; el autor descarg todo el peso de la
crtica de su arte narrativo en la clase media provinciana, no descuid a
burcratas y solteronas; resaltando gazmoeras y prejuicios. Abarc los
contextos urbanos no slo de la capital, sino tambin de ciudades como
Valencia, donde naci, y de Maracaibo. Persegua la destruccin del orden
social desvalorizado que exista; exaltando lo ridculo.

En la bsqueda de penetracin en los problemas ticos, se vale del elemento
religioso, haciendo alusin a la prdida del respeto como una de las causas
de la degradacin moral. En la novela Vidas oscuras se plantea este caso:

      "Sintise sonrer; se persign, asustada de la impiedad, queriendo
      arrojar lejos una multitud de sombras conocidas que trataban de
      hacerse presentes en el limbo de su imaginacin... y era el bigote en
      punta de l que haca cosquillas... la primera vez...

      "Dios mo... perdname Seor..." (52).

Aqu "Elisa" muestra poco respeto en el templo con su actitud adltera. La
deformacin grotesca se logra al desencadenarse una pasin amorosa entre la
esposa de un ministro y una persona insignificante, como se ve por la
descripcin de sus rasgos que hace Pocaterra; adems al desvirtuar esa
pasin demuestra tambin la fragilidad del matrimonio, y la conducta que
podra ser comn en otras damas de la sociedad.

Todos estos elementos utilizados van ms all de la presentacin de la
realidad, ya que detrs est plasmada la intencin del autor para acentuar
la situacin del pas.

Pocaterra asume entonces la responsabilidad de enfrentarse a la situacin,
objetivo que se propone no slo incursionando en la poltica, sino tambin
a travs de su obra, que en ningn momento estuvo divorciada de su posicin
poltica ni de sus ideales, ms bien fue un testimonio de su tiempo,
dejando en sus obras una visin de la realidad venezolana.

Hay que ubicarse en la poca en que vivi Jos Rafael Pocaterra para
comprenderlo con ms exactitud y precisin; la Guerra Federal, una vez
finalizada, haba dejado sembrada la idea de libertad e igualdad social,
abrindose a su vez procesos de inestabilidad poltica y caos; de all
surgen las figuras de Castro y Gmez quienes, a travs de largos aos de
dictaduras, se imponen en el pas; pero como es natural traen consigo
decadencia moral, injusticia, violencia, terror y muerte.

En la novela Vidas oscuras, Pocaterra muestra parte de estos males que
aquejaban a Venezuela donde las oportunidades que haba eran el trabajo de
la tierra o un puesto burocrtico. Para configurar este ambiente presenta a
los hermanos Grate:

      "...T y yo somos todo el pas: yo el pendejo que trabaja, el que
      aguanta, el que cree en antiguallas de dignidad, de vergenza, de
      honradez, el que mantiene a los znganos hasta quedar arruinado para
      merecer luego su desprecio... Pero el castigo de ustedes, los pasados
      de su fila, de su partido, de su casta; el castigo de los transados
      viene detrs, ah mismo, con el negro Estrann, hijo de los esclavos
      de mi padre; ese es el que viene al poder a que t le sirvas, a que
      le laves las patas, a que le des una hija tuya, una Grate blanca...
      Yo me voy de aqu, a morirme bien lejos..! Esta es una gusanera
      incurable..!" (53).

Estos hermanos personifican a su vez a dos grupos sociales: hacendados
apegados a las viejas virtudes conservadoras y polticos liberales. El
autor asume una actitud de condena a esta sociedad con el fracaso de los
protagonistas, quienes se acusan recprocamente de que sus vidas son
oscuras:

      "...t no puedes dejar de ser lo que eres ni tu vida oscura!...

      "Mi vida oscura!, mi vida oscura! t, t quien me lo dice! A m
      que te he formado... sin egosmos, sin mezquindades... arruinndome
      por tus patraas, por tus vagabunderas que tu llamas poltica... Mi
      vida oscura! Entre las vidas de nosotros dos... Entre esas dos
      vidas... cul, cul es la oscura?" (54).

Estos hermanos son aniquilados por la hostilidad de las circunstancias,
diferentes en cada caso. Sufren las consecuencias de la realidad del
momento histrico:

      "Como un escombro que cae, se ech sobre el brazo de la butaca..."
      (55).

Aqu, el autor simboliza el fracaso y la frustracin de los ideales de
progreso fundamentados en el trabajo y la honradez.

Es evidente que, a travs del dilogo entre los dos hermanos, Jos Rafael
Pocaterra subraya la actitud de ese grupo social de burgueses oportunistas,
colaboradores y cmplices de un sistema que tena arruinado al pas. Se
muestra escptico ante la posibilidad de una salida para esa crisis a
travs de las palabras de don Crisstomo:

      "Esta es una gusanera incurable...".



Notas

 1. Pocaterra, Jos Rafael (1989). Cuentos grotescos. Monte vila Editores.
    Caracas. Pg. 56.

 2. Ibdem. Pg. 211.

 3. Ibdem. Pg. 169.

 4. Ibdem. Pg. 373.

 5. Ibdem. Pg. 65.

 6. Ibdem. Pg. 69.

 7. Ibdem. Pg. 297.

 8. Ibdem. Pg. 158.

 9. Ibdem. Pg. 158.

10. Ibdem. Pg. 33.

11. Ibdem. Pg. 179.

12. Ibdem. Pg. 207.

13. Ibdem. Pg. 192.

14. Ibdem. Pg. 88.

15. Ibdem. Pg. 234.

16. Ibdem. Pg. 62.

17. Ibdem. Pg. 271.

18. Ibdem. Pg. 306.

19. Ibdem. Pg. 310.

20. Ibdem. Pg. 313.

21. Ibdem. Pg. 314.

22. Ibdem. Pg. 195.

23. Ibdem. Pg. 201.

24. Ibdem. Pg. 198.

25. Ibdem. Pg. 197.

26. Ibdem. Pg. 37.

27. Ibdem. Pg. 40.

28. Ibdem. Pg. 40.

29. Ibdem. Pg. 217.

30. Ibdem. Pg. 217.

31. Ibdem. Pg. 87.

32. Ibdem. Pg. 88.

33. Ibdem. Pg. 48.

34. Ibdem. Pg. 48.

35. Ibdem. Pg. 59.

36. Ibdem. Pg. 61.

37. Ibdem. Pg. 211.

38. Ibdem. Pg. 179.

39. Ibdem. Pg. 308.

40. Pocaterra, Jos Rafael (1990). Poltica feminista o el Doctor Beb.
    Monte vila Editores. Caracas. Pg. 118.

41. Pocaterra, Jos Rafael (1990). Tierra del sol amada. Monte vila
    Editores. Caracas. Pg. 354.

42. Pocaterra. Cuentos grotescos. Pg. 275.

43. Ibdem. Pg. 11.

44. Pocaterra, Jos Rafael (1989). Memorias de un venezolano de la
    decadencia. Monte vila Editores. Caracas. Pg.196.

45. Ibdem. Pg. 112.

46. Pocaterra. Cuentos grotescos. Pg. 93.

47. Ibdem. Pg. 288.

48. Ibdem. Pg. 400.

49. Ibdem. Pg. 405.

50. Ibdem. Pg. 226.

51. Ibdem. Pg. 229.

52. Pocaterra, Jos Rafael (1990). Vidas oscuras. Monte vila Editores.
    Caracas. Pg. 218.

53. Ibdem. Pg. 251.

54. Ibdem. Pg. 250.

55. Ibdem. Pg. 247.




Bibliografa

 - Barrios, Alba La (1986). Lectura de un cuento. Academia Nacional de la
   Historia. Caracas.

 - Fabbiani, Jos (1951). Cuentos y cuentistas. Edicin de la Librera Cruz
   del Sur. Caracas.

 - Liscano, Juan (1984). Panorama de la literatura venezolana actual.
   Alfadil Ediciones. Caracas.

 - Pocaterra, Jos Rafael (1989). Cuentos grotescos. Monte vila Editores,
   9 edicin. Caracas.

 - Pocaterra, Jos Rafael (1989). Memorias de un venezolano de la
   decadencia. Monte vila Editores. Caracas.

 - Pocaterra, Jos Rafael (1990). Poltica feminista o el Doctor Beb.
   Monte vila Editores. Caracas.

 - Pocaterra, Jos Rafael (1990). Vidas oscuras. Monte vila Editores.
   Caracas.

 - Kper, Fritz. El ltimo Pocaterra en Valencia. Diario El Carabobeo.
   Lectura Dominical. 26 de abril de 1992. Pg. 4. Valencia, Venezuela.

 - Kper, Fritz. Valencia en tres voces y un canto. Diario El Carabobeo.
   Lectura Dominical. 24 de marzo de 1991. Pg. 4. Valencia, Venezuela.

** Elva Marina Mireles
   marinamireles@yahoo.com
   Escritora venezolana. Reside en Miami, Florida (EUA). Licenciada en
   educacin mencin lengua y literatura, graduada en la Universidad de
   Carabobo. Ha publicado artculos en la revista electrnica Espculo
   (http://www.ucm.es/info/especulo), de la Universidad Complutense de
   Madrid.



=== La televisin como parte de un proceso educativo ======================
=== Alejandra Ortiz =======================================================

Los medios de comunicacin estn presentes en nuestra vida diaria, forman
parte de nuestra cultura y modifican, en ocasiones, nuestras formas de
percepcin. Es en este proceso en donde se manifiesta algn tipo de
contacto con la realidad o, mejor dicho, se representa una forma de
realidad. Sabemos, por experiencia propia, que los medios de comunicacin
informan, entretienen y, de algn modo, educan.

El contacto cotidiano con stos ha transformado la cultura y la sociedad.
No se puede hablar de un proceso corto, sino de una transformacin lenta y
dinmica; con esto me refiero a que est en constante cambio. Por eso se
puede decir que vivimos inmersos en una cultura meditica, en donde "se nos
presenta un flujo constante de palabras e imgenes, informacin e ideas,
relacionados con los sucesos que ocurren ms all de nuestro medio social
inmediato" (1).

Los medios de comunicacin son tambin medios de difusin de la cultura -en
el sentido ms amplio de la palabra- porque muestran lo que sucede en
nuestra sociedad o en diversos pases. Tienen diversas caractersticas
dependiendo de su formacin y, por lo tanto, diferentes pblicos.

La idea que mueve a este trabajo es hacer una reflexin sobre los medios de
comunicacin, en especial la televisin, y el papel que ha jugado la
educacin en ste. Es de mi inters saber por qu la educacin no es uno de
los papeles importantes de la televisin; con esto no quiero decir que
descarto de antemano la idea de que no existen programas educativos, sino
que no existe una fuerte inversin en este tipo de programas. Me inquieta
creer que la televisin se ha ido desarrollando dentro de un modelo
comercial y que, en ocasiones, no se centra en aprovechar sus recursos para
tener una mayor difusin cultural. Es cierto que esto radica en la funcin
del Estado, pero considero que la televisin podra tener un mayor alcance
de educacin por las caractersticas de inmediatez y continuidad; es decir,
si aprovechamos el alcance que tiene actualmente la televisin y fomentamos
la programacin de otros contenidos, quisiera pensar que podemos llegar a
tener un nivel ms alto de educacin en la sociedad.

No rechazo la idea de tener programas de entretenimiento, sino de elevar la
calidad de los proyectos. Al referirme a educacin quiero decir que es
necesario que los programas tengan una funcin social. Podran decirme que
un talk show o un reality show, como es Big Brother, tiene una posible
funcin social porque refleja la convivencia de doce personas desconocidas,
en una realidad diferente a la que viva cada uno de ellos y los problemas
que se pueden llegar a dar entre los seres humanos. Esto es cierto, pero
para que el espectador interprete o est consciente del tipo de programa
que est viendo, es necesario educarlo antes.

"Quien hace televisin debe saber que toma parte en la educacin de los
unos y de los otros" (2) y por tanto, tiene la capacidad de enseanza. Es
claro que actualmente la televisin educa; se preguntarn cmo, y educa en
el sentido de que la percepcin del individuo cambia, la actitud y tambin
la relacin entre los dems sujetos y su realidad. El problema radica en
cmo est educando, es decir, los contenidos de los programas, quisiera
excluir, un poco de esta reflexin, el canal once y el veintids, ya que
tienen programas de mayor carcter social, tico, cultural y por tanto
educativo.

"Actualmente coexiste (...) el hbito de sealar la escuela como correctora
necesaria de todos los vicios e insuficiencias culturales" (3), pero qu
papel juegan los medios de comunicacin, y en este caso la televisin, en
la formacin de individuos educados y conscientes. "Cualquiera dira por lo
tanto que los encargados de esa primera enseanza de tan radical
importancia son los profesionales" (4), esto es los que han estudiado para
hacerlo; pero no es as, cualquiera de nosotros tiene la capacidad y el
compromiso social de educar, en muchas ocasiones, a partir de la
experiencia. Y entonces, por qu la televisin no tiene en su mayora
programas educativos? Esto corresponde analizarlo tambin desde la funcin
del Estado, porque es obligacin de ste contar con la capacidad de
produccin e inversin en programas de este tipo y as hacer valer su 12,5%
del tiempo oficial de las televisoras que han sido concesionadas a
particulares. En gran medida este hueco en la programacin considero que se
debe a la falta de continuidad de los proyectos que se dan en cada sexenio
y a la poca inversin o recursos en materia de educacin. Si bien es cierto
que han existido propuestas por parte del Estado, tambin lo es que se han
quedado slo en buenos deseos y no se han retomado en los gobiernos
posteriores.

Pero, qu pasa con la funcin social que debera tener la televisin?,
por qu los dueos de estos medios no invierten en productos educativos?

Esto se debe en su mayora a los intereses econmicos de los empresarios.
Aprecio, como juicio a priori, que estos intereses se veran afectados con
una programacin cultural y educativa, ya que no les compraran espacios
para publicidad porque el programa no tendra mucha audiencia. Entonces,
tambin estoy estableciendo que el pblico no est acostumbrado a ver este
tipo de contenidos y es cierto, la mayora no lo est, pero cmo estarlo si
estn en gran contacto con programas comerciales. Uso la categora de
comerciales, no como programas malos sino como programas que tienen un
inters lucrativo de por medio. Aqu se abre otra pregunta: quin ha dicho
que es malo lucrar o tener ganancias de los proyectos? No lo considero
malo, slo establezco la necesidad de abrir ms espacios educativos y de
elevar la calidad de los productos televisivos.

"En el campo educativo (...) poco se habr avanzado mientras la enseanza
(...) no sea prioritaria en inversin de recursos, en atencin
institucional y tambin como centro del inters pblico" (5), pero qu
entendemos por ensear?, segn Poper "significa influir (...) [en el]
ambiente [de cada sujeto] de tal manera que puedan prepararse para sus
futuras tareas: la tarea de convertirse en ciudadanos, la tarea de ganar
dinero, la tarea de convertirse en padres y madres para una nueva
generacin (...)" (6). La televisin ayudara con estas tareas que tiene
obligacin de cumplir el Estado.

Entonces, estoy mencionando una relacin entre el Estado y los medios de
comunicacin, y as es, el Estado debe mantener informados a los miembros
de su sociedad y tiene la obligacin de darle educacin a cada uno de
ellos, y la televisin puede ser un instrumento para lograrlo. Por eso
Castoriadis le da un papel fundamental a la educacin al decir que es el
centro de una sociedad democrtica, "porque una sociedad democrtica, en
tanto sociedad reflexiva, debe apelar constantemente a la actividad lcida
y a la opinin ilustrada de todos los ciudadanos" (7), "deben aprender que
la educacin es necesaria en cualquier sociedad civilizada" (8). Segn
Savater "lo primero que la educacin transmite a cada uno de los seres
pensantes es que no somos nicos, que nuestra condicin implica el
intercambio significativo con otros (...)" (9). La educacin nos da el
valor de intercambio y de tolerancia, al reconocer nuestras deficiencias y
al saber que estamos en contacto con un medio social y que nosotros no
somos los nicos que formamos parte de l; tenemos la posibilidad de llegar
a una sociedad democrtica, ms igualitaria y ms tolerante. Tal vez estos
planteamientos sean un poco idealistas, pero considero que si empezamos a
darle importancia al papel que los medios de comunicacin estn teniendo
actualmente, podran ser instrumentos para ir logrndolos.

Hemos visto que la televisin es el contacto que se tiene con la posible
realidad, desde los nios hasta los ancianos, es por eso que es un punto
central de partida. Los nios se educan con lo que ven y no tienen todava
la capacidad de decidir si es bueno o no, si les deja algo o por qu lo
estn viendo, es por eso que planteo la necesidad de atacar esos huecos
educativos a los que se enfrentan, es decir aprender y educar de una manera
entretenida y ldica, porque si los sujetos ven televisin es porque les
entretiene, la propuesta est en hacer programas educativos con carcter
ldico. Es por esto que se dice que "no es necesario apagar el aparato del
televisor, sino prender el aparato de la razn", porque al tener un nivel
ms alto de educacin se puede ver un programa con responsabilidad y con el
conocimiento previo de por qu se est viendo y qu es lo que nos interesa
del programa. "En lneas generales la educacin, orientada a la formacin
del alma y el cultivo respetuoso de los valores morales y patriticos,
siempre ha sido considerada de ms alto rango que la instruccin, que da a
conocer destrezas tcnicas o teoras cientficas" (10), porque la educacin
parte de la experiencia que el sujeto tiene con relacin a un
acontecimiento.

Al principio mencion que el contacto diario con los medios de comunicacin
ha transformado la cultura y la sociedad, pero especficamente, de qu
manera se ha logrado esta transformacin con la televisin? Aqu hay varios
puntos importantes, pero uno de ellos es el que ms me interesa, antes de
mencionarlo quiero decir que la forma de percibir la imagen ha cambiado y
se ha redefinido la concepcin de mirada. Esto ha ayudado a que los
contenidos sean cada vez ms especficos y as llegar al punto que me
inquietaba, que es la fragmentacin. El surgimiento de nuevos medios de
comunicacin ha hecho que cada uno tenga su pblico y caractersticas
especficas, en el caso de la televisin se ha intentado mantener la mayor
parte del pblico que puede estar en contacto con otros medios, esto a
travs de la segmentacin de sus contenidos.

Al fragmentar el tema de su programacin, fragmenta tambin al pblico
mantenindolo slo en un tipo especfico de inters. Desde mi perspectiva
es en este punto donde radica uno de los problemas de la carencia de
programas educativos dentro de la televisin, porque al dividir los gustos
se dividen tambin las formas de identificacin, esto conlleva a que el
pblico slo busque contenidos con los que se identifica y por tanto no le
interesen las dems opciones. Entonces, si de por s no hay una gran
variedad de programas culturales y educativos con los que los sujetos
empiecen a formar parte, de antemano rechazan la opcin que est fuera de
sus gustos. Es preciso, como ya he dicho, que la televisin ofrezca mayores
espacios para la educacin, porque slo as se constituir como una opcin
para el espectador.

El papel de la educacin no ha tenido gran alcance en la televisin por
estos factores, as como por la falta de un compromiso real entre el
Estado, las televisoras y la sociedad. El nivel de educacin, no slo en
los medios, nos dar la posibilidad de escoger y elegir la informacin, ya
sea visual o auditiva, que nosotros queramos, de lo contrario al no abrirse
el papel de la educacin dentro de los medios y de la televisin, no
seremos conscientes de lo que se nos presenta y por tanto nuestra libertad
y realidad estarn determinadas desde la mirada de otros.

Planteo llenar los vacos de la educacin, al considerar que la televisin
puede ser uno de los instrumentos que el Estado puede utilizar para hacer
crecer el nivel de educacin en Mxico. Este medio puede abrirse a
diferentes posibilidades que integren programas educativos y mejores
opciones para el espectador. Como ya dije este receptor no sabe exigir
mejor contenido, porque no est a su alcance, pero en la medida que se
vayan consolidando proyectos educativos, la televisin alcanzar una de sus
funciones principales: la social.

Es necesaria una mayor inversin en programas educativos y una mayor
apertura de productos televisivos, para que se puedan insertar en la
sociedad como una propuesta real en los medios de comunicacin. Tambin es
necesario que el Estado aporte ms recursos econmicos en materia de
educacin y que destine un por ciento a la creacin de proyectos educativos
y culturales que se puedan proyectar en televisoras fuertes, como Televisa,
y que el espectador empiece a tener ms contacto con este tipo de
programacin, as cumplir su funcin social y a la vez se educar al
espectador y podr elegir libremente qu es lo que ve y por qu lo hace.

El papel de la educacin no es slo importante en los medios de
comunicacin, sino que es un parte aguas a nivel social, poltico y
econmico, que deberamos tomar ms en cuenta en proyectos nacionales. Es
necesario que este tema est presente en muchas discusiones y que se trate
de resolver de la mejor manera posible. Aqu slo planteo una de las
posibilidades de llegar a la educacin que es por medio de la televisin,
como uno de los instrumentos posibles dentro de los medios de comunicacin.
La televisin educa, eso lo hemos visto, no valdra la pena decir si ha
sido bien o mal, pero nos hemos dado cuenta de que es real, slo quisiera
creer que se puede utilizar de una manera continua y con una funcin social
y un compromiso real.

Es necesario tener una programacin con mayor calidad y de contenido
cultural y educativo, que se instale dentro de esta sociedad meditica como
una posibilidad de eleccin.



Notas

 1. Thompson, John B. Ideologa y cultura moderna. Mxico: UAM, 1993. p.
    241.

 2. Poper, Kart R. "Cabos sueltos". Medios de comunicacin y sistemas
    informativos en Mxico. Mxico: Alianza-CNCA, 1994. p. 29.

 3. Savater, Fernando. El valor de educar. Mxico: Ariel, 1997. p. 8.

 4. Id.

 5. Savater, Fernando. Op. Cit., p. 10.

 6. Poper, Kart R. Op. Cit. p. 27.

 7. Castoriadis, Cornelius. "El deterioro de Occidente" en Revista Vuelta
    No. 184., mar. 1992. p. 16 - 23.

 8. Poper, Kart R. Op. Cit. p. 29.

 9. Savater, Fernando. Op. Cit., p. 38.

10. Ibid., p. 46.



Bibliografa

 - Castoriadis, Cornelius. "El deterioro de Occidente" en Revista Vuelta,
   N 184, mar. 1992. pp. 16 - 23.

 - Poper, Kart R. "Cabos sueltos". Medios de comunicacin y sistemas
   informativos en Mxico. Mxico: Alianza-CNCA, 1994. p. 29.

 - Savater, Fernando. El valor de educar. Mxico: Ariel, 1997. p. 224.

 - Thompson, John B. Ideologa y cultura moderna. Mxico: UAM, 1993. p.
   482.

** Alejandra Ortiz
   aov_26@yahoo.com
   Licenciada (Mxico, DF, 1981) en comunicacin social por la Universidad
   Autnoma Metropolitana en Mxico (2003). Actualmente cursa la
   Licenciatura en Lengua y Literatura Hispnicas en la Facultad de
   Filosofa y Letras en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Diario de Eva
       Gloria Dolande y Astrid Salazar

   *** Anunciacin. ngeles y espadas
       Ulises Varsovia

   *** Ajedrecistas
       Octavio Escobar Giraldo

   *** Poemas
       Marijos Prez-Lezama

   *** Dos cuentos
       Laura Guilln Ramo

   *** Poemas
       William David Jaramillo Estrada

   *** Sin equipaje
       Alfredo Gabriel Salinas

   *** Poemas
       Daniel Montoly

   *** Po, po
       Jorge de Abreu

   *** Poemas
       Adriana Serlik

   *** Cuatro cuentos pemones
       Elbatrina Rodrguez-Este de Clauteaux

   *** Poemas
       Carla Natalia Imbrogno

   *** Tres cuentos
       Jos Donayre

   *** Poemas
       Marcia Revern

   *** Carta dirigida a Consolacin Luna
       Juan de Dios Garduo Cuenca

   *** La casa del milagro (extractos)
       Laura Antillano



=== Diario de Eva      Gloria Dolande y Astrid Salazar ====================

                                               Todos estn llenos de mierda
                                           nacidos y criados por hipcritas
                                  corazones reciclados pero nunca salvados.
                                                  De la cuna al sepulcro...
                                       somos las historias y los discpulos
                                                del Jess de los suburbios.
                                        Green Day (Jesus of Suburbia, 2005)

Da 1

Cmo me asquea la vida. En un lugar lejano fuera de este mundo, alguien
llora por las inmundicias en las que se hunden los hombres. El destino me
envuelve en lo inimaginable. Slo l dice amarme. No hay amor sin
sacrificios, le respondo. Sangre y cuerpo. Sudor y llanto. Adiccin y
muerte. No hay buenos cielos. No hay buenos infiernos. Verdad o mentira?
Las apariencias tejen grandes redes de hipcritas mierdas. Bendito el da
en que se esbozaron las santas escrituras. Maldito el da en que todos, en
tentacin, manchamos las letras sagradas. Por ello, el destino se
reinventa.



Da 2

La putrefaccin de las almas se une, sagradas escrituras se rescriben en la
piel. Letras rojas, carcomidas por el manto inhspito del que no quiere
danzar.



Da 3

En tu altar soy la figura sagrada. La Santa bebida; llama que incendia tu
piel y envenena tu sangre. Voy amarrndote a mis pasteles de mierdas. Pues
soy el pecado que devora tu carne. Tu smirnoff ms fiel.



Da 4

Encender una vela dorada. Hace falta protegerte. En tus ojos slo hay
falsas verdades. Fantasmas y nimas sonrientes. En este espacio fro, sin
luces; es necesario encender ms de una vela. Tu cuerpo es tan dbil que
nadie en este altar querr subastar tu sangre. Sin embargo, mi plegaria
alumbrar tus senderos. Quizs ocurra un milagro.



Da 5

Conglate dentro de m. Pero jams toques mis venas. Date cuenta. Yo no te
pertenezco. Soy tan slo duea de tus paseos tristes por estos infiernos de
buenos cielos. Tu cuerpo enmohecido me aferra a la nica idea de dejarte
libre. Amordazado. Sin vida. Sin muerte.



Da 6

Te siento en los oscuros depsitos de mi ciudad. Aqu, en las fras
cloacas, me buscas. Abro mis puertas. Penetras mi templo. Dentro de m tu
cuerpo se persigna. Arriba. Abajo. Izquierda. Derecha. Cruz que me condena
pero que jams me ata.



Da 7

Despus de haber hecho tanto dao, sacrificando tantas almas. Luego de ser
xtasis y cocana. Mentira y traicin. Pides salvacin? Perdnate a ti
mismo Adn. Pues te aseguro que reencarnars una y otra vez en tu misma
materia, cada da ms putrefacta. Carcomida por tu gran temor. Ese virus de
inmunodeficiente. Karma eterno de tu podrida existencia.



Da 8

Te confiesas. Frente a los santos pides plegarias para no deambular por
esta ciudad oscura. Creas verdades inexistentes. Te mientes. No lo sabes.
Te revelo: no hay unidad, nunca lo habr entre nosotros. Slo un rumbo
hipcrita de asquerosas mierdas te espera al final de este tnel, rasgado
por lo ngeles malditos. El mundo gira hacia la muerte, aborrecida por el
mismo mundo lleno de desdichas. El destino te marca. La profeca se
reinventa.



Da 9

Despus de tu sacrificio vives en mi cuarto. Mi espacio. Vienes, desgarras
las sbanas. Desordenas mis versos y pintas las paredes con tu sangre
putrefacta. Pareces andar a oscuras. No entiendes. Jams ser tuya. Ni en
mi muerte.



Da 10

Tus espermas van encadenando mis poros. En ti leo los evangelios.
Escrituras amargas. Somos el presente. Placer y dolor. Locura y razn.
Sentencia final. Amor prohibido de cavernas malditas.



Da 11

En esta ciudad consumida, un olor putrefacto contamina mis pulmones. Un
susurro penetra en mi llanto. Juro ante todos, frente a este altar que t,
Adn, corrers con la suerte de un perro en medio de esta oscura
habitacin. Entre velas y sahumerios, una lava ardiente recorre tus ojos.



Da 12

Se escucha una risa celestial. Proviene desde lo ms profundo del averno.
Un calor recorre la atmsfera mientras todos pagan con sus vidas. Miseria
exnime en tu piel. Miseria inerte de tu ser. Adn, se aproxima tu hora.
Prometiste subastar tu sangre.



Da 13

Hierve. Las figuras abstractas bailan de nuevo a mi alrededor. Una msica
de fondo me reivindica. Cruje la puerta. Est oscuro. Quiere ms? Me
preguntan. Por mis venas corre un mar de ptrida mierda. No hay perdn, no
hay salida. Slo sacrificios eternos.



Da 14

Nauseabundos nadamos en cielos prohibidos. Rojas esferas nutren mi piel.
Agujas desgarran las venas de un cuerpo enmohecido. Un altar que re frente
a sagradas escrituras. El destino an se rescribe. No encuentras salida. Mi
cuerpo te entrega tu ltimo zumo. Adn, esta noche las estrellas chocan
provocando un abismo entre nosotros. No soy tuya. Nunca lo fui. Devastado
rezas por la purificacin ante Dios. Crees en l? En la eternidad? En
aquella salvacin? Te hundes en mentiras asechadas por los ngeles
malditos. Reza. No hay salida, te recuerdo. Es el momento.



Da 15

Los hlitos aclaman tu sangre. En este da las velas emprenden el final de
su llama. El cielo ya evoca su mejor color. Las paredes derriten el veneno
que extinguir tu existencia. S, lleg el instante. Tus venas comienzan a
explotarse. La ciudad grita. Los ngeles reencarnan en las ratas de estos
suburbios. Ahogado por tu propia inmundicia. Mi profeca comienza.



Da 16

Te veo rezar. A quin? Pides una salvacin. Son slo porqueras divinas.
Atormentadas en alcohol. Empiezas a caer. Se est nutriendo el mar
putrefacto donde penars por la eternidad, esa a la que insistes aferrarte.
Despierta, Adn. La purificacin que esperas es slo un desaliento para tu
alma. Penars por siempre. Recorrers el mundo que ha sido creado por m.
Ya entenders. Tus sueos son pecados repletos de inmundicias, injurias,
traiciones... sufre, Adn. Es hora. Tu sangre ya fue subastada. Los
sacrificios son sectas eternas condenadas en los cielos infernales.
Bienvenido al nuevo mundo. Reconoces a tu Dios? Al que tanto le pediste
salvacin? Llora. Perdnate, s, a ti mismo.



Da 17

Incluso despus de tu muerte sigues existiendo. Eres una sombra. Un alma
que deambula al paso de lentas letanas. De rosarios y pesadillas eternas.



Da 18

Bajo la lluvia veo tu rostro. La luz busca escaparse. La luna viste de
fuego y de luto se cubre ya la tierra. Los espritus me han hablado. Ellos
te condenan a mis antojos cuando yo quiera. T sers mi oxgeno.



Da 19

Hoy, en este depsito donde las gotas reescriben nuestra historia, mi alma
se levita. Me elevo. Escapo. Vuelo al lado de la luz. Dentro de este caos
de morbosos y malditos encuentros, slo yo ser el alfa y el omega. Ms
all de ese altar que fue nuestro refugio construyo mi propio mundo.
Alejada de tus delirios y tormentos. Fantasmas y nimas. Monstruos y
pesadillas. Aqu desde este cielo prpura aprendo a conocerme. A no
entregarme, a jams comprometerme. A ser siempre una guerrera de sangre.
Sola, aqu. Con tu materia muerta y tu espritu desgatado. Soy el verdadero
espacio. El campo virgen. El silencio profundo. La diosa que todos llamarn
Dios.



Da 20

Y me convierto en eterna sepultura. En la sagrada adoracin. Pero mi origen
es el Pecado, recuerdas? Mortaja que invade, hoy y siempre al mundo.

** Gloria Dolande
   gebrock83@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maracay, 1981). Estudiante del ltimo semestre de
   educacin en la especialidad de lengua y literatura. Textos suyos han
   sido publicados en el diario El Periodiquito. Ha participado en diversos
   talleres de creacin literaria con escritores reconocidos.

** Astrid Salazar
   aixa_astrid27@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educacin en la
   especialidad de lengua y literatura. Ha publicado el libro Azules de mi
   infancia (La Liebre Libre). Textos suyos han sido publicados en el
   diario El Periodiquito. Ha participado en diversos talleres de creacin
   literaria con escritores reconocidos.



=== Anunciacin. ngeles y espadas      Ulises Varsovia ===================

      (Nota del editor: acaba de aparecer en Sevilla, Espaa, el 27
      poemario del escritor chileno Ulises Varsovia. Por una gentileza del
      autor, hoy los lectores de la Tierra de Letras pueden apreciar una
      seleccin de textos de este libro).

*** 2. Anunciacin

Un ngel de niebla y ceniza
viniera a m en el atardecer
con su muda voz sacudida,
y abriera desmesuradamente
sus ojos sin dimensin,
sus ojos vacos navegando.

Viniera en el atardecer
hasta mi distante ventana,
y sacudiera su voz
de fonas sonoridades,
de fona intemperie tonal,
al tardo atardecer,
envuelto en insondable niebla.

Y me mirara con sus ojos
inalcanzablemente lejanos,
errantes por la interioridad
de mis criaturas inconsolables.

Un ngel de niebla y ceniza,
un ngel de despiadada mudez
frente a mi remota ventana,
con sus labios intiles llamando,
irreconociblemente mo.



*** 3. Aullido

Alguien parecido a m
el que desde los bosques
un aullido de animal extinto,
un grito agudo prolongndose,
conmoviendo la noche.

Hijo mo, hermano, sombra
de mi vida desnuda en medio
de despiadadas bestias,

ni t ni yo, ni nosotros,
ni ninguno ni nadie yo,
el que con tantos rostros
y con tantos nombres,
y ni una sola identidad
en la sed del acoso.

Tal vez a m parecido,
tal vez yo mismo, tal vez
ninguno de nosotros,
o todos de una sola vez.

Un aullido de bestia herida,
un grito de aguda intensidad
en la espesura del bosque,
en la espesa ceguedad.



*** 6. Hora

Prdiga de emanaciones
la hora que en mi reloj
detenida y derramada,
prdiga de criaturas
bullendo en torno de m
con su sutil zumbido.

Algo que indefinible,
que infiniblemente
lo que su voz descalza,
lo que su voz en la hora
de misteriosa entidad
succionando el tiempo.

Desde dentro de las cosas,
a dbiles vagidos,
permanecindose y yndose,
o precipitadamente
a travs de la habitacin,

hora, tu espesa melena
inaprensible y fugaz,
tu entidad de fantasma
rodeada de objetos
y plena de desnudez.

Prdiga de emanaciones
lo que indefiniblemente
dormido en mi reloj,
llorando con su voz descalza.



*** 9. Casas al atardecer

Casas al atardecer
en ningn domicilio
domiciliadas,
absortas en la transicin
de la claridad menguante
a la creciente obscuridad.

Pesadas de maderas
hmedas amamantadas,
de espacios atiborrados
de una espesa magnitud,
hmedas en el paisaje
sus tectnicas races,

y tan inconsistente
su ceuda gravedad
poblada de ventanas,
tan de viaje por el aire
con su irreal tripulacin
de vidas vesperales.

A ningn destinatario
las cartas ultramontanas
cadas a tu cuarto obscuro,
y ningn mensaje el humo
de naves navegando
en la mar crepuscularia.

Sencillamante casas
al atardecer dispuestas
en la realidad migrante,
en las hilachas de luz,
en la vaguedad del da
irreal tambaleante.



*** 10. Adormideras

En la paz de las adormideras
desplegar, de sbito, las alas,
y dejar de ser y seguir siendo
en la transposicin cardinal
de tiempo y conciencia terrestres.

As como si ni origen ni rumbo,
como si ni destino ni nenfar
en la nebulosa amnesia urdida
en torno a la luz y lo viviente.

Adentro de m, y de m ausente,
errante de m en la obnubilencia
de renuncia y negacin, de cancela
y cerrojo en la hermenutica
del ser de s mismo despojado.

Toda una larga historia del efmero
gusano encerrado en su capullo,
hilando, tejiendo su indumentaria
de sueos despiadadamente rotos,
despiadadamente terrestres.

En el follaje de las adormideras
el indefinible espcimen astral
jocundo de lcida ceguera,
ebrio de un narctico intemporal
en la rbita de lo inenarrable.

La realidad tu capullo infranqueable,
tu celda monacal sellada.
Pero un solo golpe de adormideras,
una inhalacin de aromas rficos,
y tu estpida conciencia trascendida,
tu regreso a la amnesia originaria.



*** 11. Mariposa

Ocurra una flor indita,
ocurra un inslito perfume
desde el tero de las cosas,
una mariposa arrebolada
en un color de inextinta llama,
en un espectro de ltico fuego.

Desprndase inesperadamente,
de sbito y en alto sigilo
con sus invencibles atributos,
con sus facultades omnmodas
desde la vagina impalpable,
desde el manantial del misterio.

Llegue hasta nosotros su irradiacin,
llegue hasta nosotros su fuerza oculta,
y disulvanse en polvo y silencio
las maquinaciones diablicas
de aquello en nosotros subyacente,
de lo que en nuestra humana doblez.

Ocurra en su envolvente inanidad,
ocurra en su arrolladora impotencia,
llena de impalpable fuego digital,
llena de incombustibles llamas secas.

Una flor indita erigida,
un perfume inslito rociado,
una mariposa color arrebol,
color incendio, color inextinto,
color humano en su humana doblez



*** 13. Ruina y ceniza

Ruina y ceniza los aos cados
al precipicio de la memoria
con todo lo que entonces hemos sido,
con nuestras miserias y derrotas.

Ya no recuerde el que dejando de ser
prosigui su marcha, transferido
al mismo que tanto y que tanto volver,
y no regresar nunca al nio herido.

En un nico sorbo la hidromiel
del varn enhiesto en su cabalgadura,
y el infausto trago de amarga hiel
camino de no reencontrarnos nunca.

En el fondo sin fondo de la memoria
todos nosotros que, precipitados,
esperndonos sin rostro en la hora
de no volver jams ni ser hallados.



*** 21. Ptica

Un solo poema de amor,
un nico canto a lo eterno,
un tapiz, un mosaico
de reluciente pedrera,
una meloda estelar
de matemticas notas,
un himno ptico al corazn.

A m las musas, a m Euterpe,
a m la danza de vocablos
olmpicamente entretejidos,
a m la apolnea lira
de astrales taidos.

Un solo poema de amor,
un ramillete de trinos,
un canto para lo eterno,

y despus dormir para siempre,
despus vivir para siempre,
despus cantar por la eternidad.

** Ulises Varsovia
   rommel.krieger@unisg.ch
   Escritor chileno (Valparaso, 1949). Es docente de espaol en la
   Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado ms de veinte ttulos de
   poesa desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en ms
   de sesenta revistas literarias de Latinoamrica y Europa, en espaol y
   en otros idiomas. Textos suyos pueden leerse en su pgina personal,
   http://varsovia.tripod.cl.



=== Ajedrecistas      Octavio Escobar Giraldo =============================

      (Nota del editor: el reconocido crtico peruano Julio Ortega coordina
      la coleccin "Aula Atlntica", un esfuerzo del Fondo de Cultura
      Econmica cuyo fin es fomentar la lectura y el acercamiento a las
      letras hispanoamericanas a travs de la obra de autores
      indispensables de nuestros pases. Letralia rese en
      http://www.letralia.com/127/0727coleccion.htm el nacimiento de esta
      coleccin, que tuvo como protagonista Todos los fuegos el fuego, de
      Julio Cortzar, y que en su segundo nmero, Narradores del siglo XXI.
      Cuatro cuentistas colombianos, presenta cuentos de Lina Mara Prez,
      Ricardo Silva, Pablo Montoya y Octavio Escobar Giraldo, seleccionados
      por el profesor de la Universidad Javeriana Jaime Alejandro
      Rodrguez, quien tambin prologa. De Escobar Giraldo publicamos hoy
      el cuento que ha sido incluido en esa antologa).

                                                    Para Alonso Aristizbal

Tras devolverme el pasaje, la encargada del mostrador acept, muy a su
pesar, que soportaramos al menos dos horas de espera porque el aeropuerto
de Bogot estaba cerrado. Le di las gracias -acostumbro agradecer hasta las
malas noticias-, y me dirig a la cafetera.

Buscaba lugar cerca a los ventanales del fondo cuando mis ojos tropezaron
con unas piernas femeninas verdaderamente imprescindibles. Mir al sueo
completo y a su acompaante, un hombre de rostro redondo y cabello gris,
que haca gestos de invitacin hacia su mesa. Despus de un momento de
vacilacin, entend que el movimiento de la mano me estaba dirigido.

-Disculpe, caballero -me dijo-, no pude evitar ver el libro.

Se refera a mi ltimo trofeo: El extico mundo del ajedrez, un libro de
gran formato, en exceso lujoso para un deporte o un arte que muchos
consideran del pasado.

-Es un prodigio -sigui-; en ingls sali hace casi tres aos pero su gran
virtud no es la actualidad, es la complacencia, no le parece?

Segu callado y levant sus kilos de ms enfundados en un traje perfecto:

-Perdone mi atrevimiento y mi descortesa, los viejos somos muy
impertinentes. Mi nombre es Juan Alfonso Arango... Tatiana es mi prometida.

-Mucho gusto -dije. Contest, pero no recuerdo las palabras. Su delicado
tono de voz puede abrir las bvedas del Banco de la Repblica.

-Sintese, por favor, y tome un coctel con nosotros. Supongo que va para
Bogot -inquiri mientras hacia una sea al mesero.

-S.

-Y ya sabe que el aeropuerto est cerrado por razones metereolgicas.

Asent bajando la cabeza hacia el paisaje que se extenda por debajo de la
mesa.

-Qu tal si pasamos el rato juntos. Lo invito a que juguemos una partida;
me imagino que es usted un buen aficionado.

Lo soy. Un to me ense algunos trucos y me previno de otros; tambin me
explic las aperturas. Aplicaba a la vida la frase de un gran maestro que
debi ser campen mundial pero nunca lo fue, la repeta a menudo: "El
exagerado subjetivismo perjudica el desarrollo lgico de una partida de
ajedrez".

-No soy muy bueno -respond.

-La verdad, yo tampoco. Soy ms entusiasmo que cualquier otra cosa -dijo
mientras se agachaba para levantar del piso un maletn de cuero negro-. Con
la jubilacin no me qued mucho que hacer y alguien me insinu el ajedrez;
comenc a practicarlo, le sobre Philidor, Capablanca, Fisher, ya sabe
usted, me apasion. Ahora capturo a toda persona que ms o menos sepa mover
las fichas, pero soy apenas un nefito.

El maletn contena un tablero de poco ms de veinte centmetros de lado,
fabricado con piedras comunes y silvestres, tal vez del lecho de un ro,
pero de un blanco y un negro casi perfectos. Quien haba realizado el
trabajo super la artesana para acercarse a lo sublime.

-Bonito, no? Me lo regal una pretendiente, no Tatiana, por supuesto
-aclar rozando los muslos enfundados en unas medias veladas muy oscuras.
Ella ni sonri-. Lo que me encanta es que las piezas son las clsicas
Staunton, no me gustan los aspavientos.

Hasta la forma en que levant el pen para enfatizar su afirmacin, lo
desmenta; tambin su acompaante, el ajedrez -una verdadera obra de arte-,
y la pequea computadora, poco mayor que una agenda electrnica, que puso
sobre la mesa.

-Acostumbro grabar las partidas, quiero mejorar. Las estudio en casa, las
comparo con los libros -anot como si se excusara-. Le importa?

Me permiti iniciar y tras uno o dos minutos de silencio explic su teora:
la forma en que una persona juega ajedrez dice mucho de su personalidad.

-Usted es un hombre cauto, que no da ninguna ventaja, prfido. Ese ltimo
movimiento suyo, por ejemplo, nos sita en terrenos bastante procelosos.

Su absurda interpretacin de mis movimientos se convirti en el fondo
sonoro de la partida. Pese a que al principio lo nico que me interesaba
era disfrutar de la compaa de aquella mujer, el ajedrez produce un efecto
extrao: se empieza a jugar por deporte y el orgullo termina involucrado
entre las sesenta y cuatro casillas.

Tatiana registraba nuestros movimientos en el pequeo aparato. En la jugada
veinte la situacin era en extremo difcil. Arango sudaba, suba y bajaba
uno de sus talones con nerviosismo. Cuando intent abrir una diagonal para
mi nico alfil -una buena posibilidad, peligrosa para su rey-, se levant
mencionando su vejiga de una manera muy complicada. Casi arrebat el
computador a Tatiana.

-Es un buen jugador -intent una conversacin.

-Se est enloqueciendo con este juego -respondi con una mueca.

-No parece muy a gusto con l.

Sus labios temblaron. No s si era natural el tono rojizo de sus cabellos
pero estoy convencido de que son grises sus ojos. Un vestido verde cea
sus curvas, ms peligrosas que el ms agudo giro en una carretera
montaosa. Slo poda existir un motivo para que estuviera con Arango:
dinero.

-Usted no es jubilada, o s? -pregunt acariciando una pieza que sali del
juego: la talla era exquisita.

Antes de que pudiera contestar, volvi Arango. Casi sin acabar de sentarse
hizo un movimiento de caballo que result definitivo. Cuando las uas de
Tatiana rozaron el teclado, entend que fue al bao a pedirle consejo al
engendro electrnico.

Los cielos se abrieron y ante la puerta de embarque el gordo Arango -haba
resuelto llamarlo as- se despidi de Tatiana con un beso. Otra vez retuve
su mano: nunca contempl tal enfebrecida gelidez en una mirada. De seguro
corri en su BMW -no poda tener un automvil distinto- en busca de su
amante.

La chchara del gordo Arango y su presuntuoso vocabulario casi arruinaron
el vuelo. Me psicoanalizaba: yo era prudente, analtico, pero despus que
conoca a mi contrincante poda arriesgarlo todo si exista la posibilidad
de un buen ataque. Sonre y le dije que s, que tal vez tena razn.
Mientras devorbamos el refrigerio -queso, jamn, ochuvas y croissant-, le
ped la revancha. Acept.

Escogimos un bar en el mismo Puente Areo, pedimos cerveza y extendimos el
tablero. Esta vez compromet toda mi atencin. En la jugada quince percibi
que las cosas no iban bien y mientras yo meditaba mi prximo movimiento
tecle con rapidez hasta que actualiz la partida. Entonces se excus
sealando el bao. Carg con la computadora y de seguro la consult.

No importa. Su maletn es fino y muy amplio; qued espacio hasta para el
libro que rob en la Nacional de Cali. Calculo venderlo en ms de cincuenta
mil pesos. El ajedrez es otra cosa: ms de un milln, si tengo paciencia.
Tal vez lo conserve. El gordo Arango tiene razn: soy prudente, pero cuando
conozco al contrincante lo arriesgo todo si existe la posibilidad de un
buen ataque.



Post Scriptum

Santaf de Bogot (Redaccin) - Despus de semanas de vigilancia, un ladrn
especializado en el robo de maletas y objetos de valor en los aeropuertos
del pas, fue detenido cuando abandonaba el Puente Areo. Educado y bien
vestido, de unos cuarenta y cinco aos de edad, el hombre conocido como "El
Pasajero" por las autoridades aeroportuarias, cay gracias a una maniobra
de inteligencia tan compleja como una partida de ajedrez.

** Octavio Escobar Giraldo
   octesco@yahoo.es
   Escritor colombiano (Manizales, 1962). Profesor en la Universidad de
   Caldas, ha publicado las novelas El ltimo diario de Tony Flowers
   (1995), Saide (1995), que recibi el Premio Nacional de Novela Negra, y
   El lbum de Mnica Pont, ganadora igualmente de la VIII Bienal Nacional
   de Novela "Jos Eustasio Rivera", as como los libros de cuentos El
   color del agua (1993), Las lminas ms difciles del lbum (1995), La
   posada del almirante Benbow (1997) y De msica ligera (1998). Algunos
   cuentos suyos han sido incluidos en antologas traducidas al italiano,
   al blgaro y al alemn.



=== Poemas      Marijos Prez-Lezama =====================================

*** "Grenade" (un fragmento del corazn)

                                              "Lo sigo llenando de palabras
                                                                          y
                                              l me llena de incertidumbre"
                                                            Helena Arellano

Mi nostalgia acabar
(mora del tiempo)
en otra piedra
o
en otro rey
bruido de barcos
y
delfines
aventurado en mi boca
manoseando pezones de mariposa
conmovi mi casa
y
torturado por la caricia
parti
a la memoria
a la voladura de nosotros



*** Magnificat (bienaventurada)

                                        ...la casa le da la vuelta al mundo
                                         la casa geomtrica, la casa lenta,
                                             la casa lujuria, la casa maga.
                                            Amor txico, de Leonardo Padrn

                                     A

                             suspiro del cielo

                          renace un mundo contigo

                          mi cuerpo para que vivas

                      tus mscaras acostadas con nadie

                ese calendario rojo de cangrejos moribundos

                              este magnificat

                                    tuyo

                                  conmigo



*** Sacr Coeur ("gineceo")

                                                "...una flor se me encenda
                                                    y paraba su dura corola
                                                     contra tu carne dulce"
                                                             Gioconda Belli

Retirada a unos labios soeces
(lengua ardorosa de leo)
...........reptil emplumado
entre
corazones
sangrantes
q
u
e
beso y beso con la desnuda de mi boca
voy y vengo
a media luna escondida
salgo
y
entro retinta de su cuerpo



*** Quisquilla (mi camelo)

                               "...negar palabras implica abrir distancias"
                                                            Mario Benedetti

Tu cama de ojos ermitaos y dulces
es para m
nido de cormoranes
..........agua paciente de perlas

tus rincones tienen un cuerpo
(y alma cazadora nocturna)
que no he vivido
ni mordido feliz

cuarenta y cinco aos
de mis manos
y
mis pies
..........anclados a las rocas
retornan a tu historia inconfesa
para quererte
cada vida retirada a la sal marina



*** Ardenta (enlunamiento)

                                                         "...hacia la cama,
                                                          muertos de hambre
                                                                   de amor"
                                                                     Rastro
                                                    Juan Gustavo Cobo Borda

Amo tus ojos
vboras continentales
del ro
y
de la mar

la ardenta de tu boca india

los cabos negros
misioneros
de tu espalda
que me abisman brutales
en un albor de espuma
.....en un rito de humo adentro



*** Regodeo (sin vivir)

                                         "Dara este viento del mar gigante
                                                 por tu brusca respiracin"
                                              Tango del viudo, Pablo Neruda

Me enterrar en el sur
(recndita
en
la
tierra)

sin sombras viudas
que consuman mis cenizas
insuperables a los fantasmas
(de selva
niebla
y
regodeo)

y
al desamor inmortal de mi lecho



*** Augur (prendido en mi seno)

                                 "...mi instinto adivina tu regazo milagro"
                                                                         FS

Las mareas
te esconden
...........el sol de los desiertos

Venus cava florida
las caracolas
polvoreadas de amor
y
descalzas
consagradas a una primavera
................de galletas nevadas
y
peces acaramelados para ti
moro
de
ser
embeleso para m



*** Madreperla (mi huella en tu eternidad)

Del hombre habitado que eres
slo tengo

f
r
a
g
m
e
n
t
o
s

de madreperla

te hall viento nmada en el cielo
hmedo de aguamiel
en el fin desconocido del mar
....................soando en el ojo de los pelcanos

por siempre me vas a querer
cautiva de tu cuerpo nada ms?



*** Calina (misterio el amor)

                                                     "...vasalla mi sombra,
                                                          en tus aromas..."
                                                                         FS

Pescado grande del mar
golfo de maz
voz de calina

una vez nio medio hombre medio ave

en primavera
alimenta de serpientes saladas
a los duendes del agua
que suean hmedos

y

lloran lgrimas inoportunas



*** Malicia ("voyeur")

                                                  Por qu no tu boca aqu,
                                       por qu no sobre mi piel tu aliento,
                                      por qu no adentro yo de tus abismos?
                                                         Daro Jaramillo A.

Mi cuerpo promiscuo espa tu piel
azul
de ngel

cuando tus dedos
morenos
.........riegan mis labios

y

te entremetes
amoroso

b
a
j
o

las osas titilantes
..........exacerbndome de nardos



*** Lastimadura (te llamar Jueves)

Entrao tu corazn furtivo
erizado en mi cintura

g
o
t
e
a
n
d
o

memorias sangrientas

y

me enveneno
de turquesas sin retorno
noche a noche
boca
abajo

en la lumbre y el fro
..........................de tus escorpiones flemticos

en la guerra ms ntima
..............................de mi refugio en el viento
boca
arriba
por un da

(agua y arena el resto)



*** Eglantinas (mi ser amado)

                                                   "...donde me toque yacer
                                                 mi tiempo ser para ti..."
                                                                         FS

Me tientas

all

y

ac con almendras



y

~~~~agua encendida
de sombra libertina



/////// quemando la ms bruja de mis ganas

con eglantinas verdes

indiferentes a mi aire a morir



*** Bienamada (el amor lo hace)

Bienamada
del ro ms hombre

hoy sobrevivo pez
de leche y miel

en la penumbra
de tu voz
a la vuelta larga
de tu pecho

slo deseo
allegarme a tu ser sbito
lamido de mar

.............misterioso
de manzanas dulces

y

acariciarme
hasta morir
en el tajo de tu tiempo...



*** Dulzor

Mis querencias... un bastidor
que me oculta de tu luna loba
y
marina
(irreconciliable con mis lgrimas grana) ... una pompa
de jabn donde te diviertes conmigo y las estatuas ... un carboncillo
que me confina en tus dedos ... uno de mis aretes
roto de tiempo ... uno de tus cantos
ardiente de arena ... un minotauro
diminuto perdido en un dulzor de suspiro ... un guijarro
que somos los dos ya muertos

** Marijos Prez-Lezama
   mcperez@la-cadena.com
   Escritora venezolana (Ciudad Bolvar, 1959). Es licenciada en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab) y editora de textos y
   publicaciones educativas y recreativas en las reas de educacin,
   publicidad y arte. Ha realizado estudios de especializacin en artes y
   museologa en el Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA) y en el Museo de
   Arte Contemporneo de Caracas Sofa mber (Maccsi); de literatura en la
   Ucab, el Ateneo de Caracas y el Instituto de Mejoramiento Profesional
   del Magisterio; de historia poltica de Venezuela en la Universidad
   Santa Mara (USM) y en el Instituto Pedaggico de Caracas (IPC), y de
   filosofa en la Universidad Simn Bolvar (USB). Particip en el diseo
   del programa de la Ctedra de Lenguaje y Comunicacin para las reas del
   curso propedutico, ingeniera, arquitectura y educacin en la
   Universidad Jos Mara Vargas (UJMV), en el Colegio Universitario
   Monseor Talavera y en el Instituto Universitario de Nuevas Profesiones.
   Es autora del libro Juegalecturas (La Cadena Tricolor, 2003).



=== Dos cuentos      Laura Guilln Ramo ===================================

*** Mandrgora

Mario se siente solo, completamente solo en su bar con mesas de madera
roda y un gran espejo sobre el viejo mostrador cubierto de grasa. Agarra
el peridico y lo abre con rabia por la misma pgina de cada tarde. Saca
del armario su tablero de ajedrez amarillento y se dispone, con un
cigarrillo en la boca, a jugar contra las instrucciones de la seccin de
pasatiempos. l va con blancas.

Al cabo de unos minutos entra un viejo con un jersey arguellado que se
abraza a su barriga. Tiene una cicatriz en la mejilla y una mano amorfa con
los dedos doblados sobre s mismos como sarmientos retorcidos. Se sienta
frente a Mario y le interrumpe de pronto.

"A m el ajedrez me arruin la vida". Mario levanta la mirada como sin
verle. No quiere dar la impresin de que busca conversacin.

"Si tienes un tiempito te contar mi historia, hijo. Te contar todos los
detalles sin revelar el misterio", dice el viejo con la voz ronca de los
excesos.

Mario gira la cabeza y ve que un nuevo cliente ha entrado y se ha sentado
al otro extremo de la barra. Va hacia l y le pregunta qu quiere y que si
le gusta jugar al ajedrez. El hombre dice que quiere un caf, mira hacia la
calle como buscando su propia sombra, que jams aparecer, y no dice ni una
palabra ms. Mario se siente incmodo y se calla inmediatamente. Le sirve
su caf y vuelve a su partida.

"Te estaba contando, joven, que el ajedrez arruin mi vida. Hace ms de
treinta aos yo frecuentaba un tugurio clandestino en el que se apostaba,
se fumaba y se beba sin descanso. Y el dinero corra por encima y por
debajo del tapete con el descaro de un sinvergenza. Las apuestas eran
enormes y cada semana algunos, los ms temerarios, se arruinaban quedando
en una miseria que se les clavaba en el orgullo como la ms cruel de las
navajas".

Mario ni siquiera levanta la cabeza y sigue con el ceo fruncido por la
concentracin de la partida. Si escucha al viejo, desde luego, no lo
parece.

"Una noche ella apareci. Era una jugadora profesional vestida de negro de
los pies a la cabeza y con un guante en su mano izquierda del que se deca
que jams se desprenda. Su pasado era un enigma. Quiz le hubieran cortado
la mano por hacer trampas o quiz era slo un amuleto extravagante para
atraer a la buena suerte. Sea como fuere, desde que entr no pude apartar
la mirada de sus ojos de nia hechizada por el mundo. Esa noche, perd la
partida de ajedrez ante un idiota cualquiera. Ya casi no tena dinero, pero
segua apostando. Quin sabe, quiz slo fuera para deslumbrarla".

Mario levanta la cabeza y ve que el hombre y su sombra han desaparecido. Se
han esfumado sin dejar rastro y sin pagar. Fastidiado, va a recoger la
taza. El viejo sigue con su historia. Habla solo, conversando con el local.

"Al final de la noche ebrio de misterio abord a la mujer. Result
pertenecer a 'Los Increbles', una compaa de espectculos que iba de
pueblo en pueblo con un show de variedades. Se iba a quedar una semana y al
preguntarle por su pasado se mir al espejo y sonri. Ni una sola vez la vi
sonrer para s misma. Y su silencio me susurr que sus secretos siempre
seran ms importantes que sus historias. La noche siguiente volvi a
aparecer de negro. Hablaba con un hilo de voz grave e imperceptible de modo
que cualquier cosa que deca corra el riesgo de parecer fruto de la
imaginacin. Pronto not que era como si hubiera empezado las frases en
otro sitio, quiz en la habitacin de la pensin en la que se hospedaba, y
las acabara aqu. Siempre me pareca que me haba perdido la mitad de la
conversacin. No la entenda y eso fascinaba a mi mente de ingeniero. Y no
quera que se explicase mejor. Ella jugaba con astucia, pero ausente, como
si la partida no fuese con ella, como si el ajedrez no le rozase ni el
guante. Y siempre ganaba. Yo, en cambio, desde que apareci no pude
concentrarme y la lgica de mi cerebro se deshilach en un ovillo de
confusin. Una noche, as de pronto, me dijo muy seria: 'Va a crecer una
mandrgora'. Y yo no saba qu era una mandrgora, pero no me importaba.
Slo saba que iba a crecer y eso era suficiente. No pregunt el
significado porque deseaba que siguiera significando las cosas inconexas de
aquellas noches. Quiz la nica opcin cuerda en la vida es tomrsela como
al azar: sin entender nada y arriesgando".

Mario suspira como si hubiera odo esa historia mil veces. Pero el viejo no
se desanima y contina.

"Otro da me dijo que 'siempre ganan las profundidades'. Y esa frase me
atraves el pecho. Y la am profundamente. Mi corazn se par como si un
latido demasiado grande lo hubiese sobresaltado de pronto. Le ped que
dejase a 'Los Increbles' y se casara conmigo. 'Pero si no sabes nada de mi
pasado', me dijo. Pero le respond que no importaba. No saba por qu pero
de veras no me importaba. Me respondi que nos lo jugaramos a una partida
de ajedrez. Yo con blancas y ella con negras y los ojos con signos de
interrogacin. Me concentr y mis jugadas fueron lentas y torpes. Ella gan
con facilidad, se levant y con una lgrima corrindole el rmel negro se
march. Me pareci que me dijo adis, pero no estoy seguro. Beb hasta
desmayarme sobre el tablero y los cuadrados me atravesaron el alma. Al da
siguiente con los ojos inyectados por el alcohol y la tristeza intent
buscarla, pero se haba esfumado. Nunca volv a verla. Y, desde entonces,
jams he ganado una partida. Pero no he podido dejar de jugar porque es la
nica forma de recordarla. Me arruin. Quiz si hubiese conseguido ganar
alguna vez hubiera vuelto a verla. Quiz esa partida nuestra fue una de sus
frases a medias que deban acabar en otro lugar. Quiz, quiz... Pero desde
entonces, no he vuelto a amar a nadie". Y se tap la cara con su mano
tullida, buscando un recuerdo en su cabeza desordenada de anciano. Despus
aadi en un susurro, "porque la gente, como el amor, llega en su momento
oportuno, ni antes ni despus y si te pilla desprevenido, has perdido por
siempre jams. No se puede apostar dos veces en la misma partida...".

Haba pasado una hora y afuera ya estaba oscuro. Mario acaba de terminar su
partida y se dispone a cerrar.

"Y a ti, quin te ense a jugar?", le pregunta el viejo a Mario mientras
se dirige hacia la puerta.

"Mi padre", le contesta Mario con la voz cortada por la amargura.

El anciano sale del local arrastrando lentamente los pies. Mario pasa un
pao sobre el mrmol de la barra, aclara un par de vasos de cerveza y deja
el resto de la limpieza para la maana siguiente. Ve que el viejo ha
olvidado su abrigo de piel vuelta sobre la banqueta. Va hacia el telfono,
espera que tenga lnea y marca despacio, con infinita paciencia.

"S?", oye al otro lado de la lnea.

"Se ha dejado el abrigo aqu. Ya pasar maana a buscarlo", dice Mario.

"Este hombre cada da est ms chocho. Gracias, Mario", contesta la mujer.

"En fin, buenas noches, mam. Nos vemos el fin de semana". Cuelga el
auricular y apaga las luces pensando en una mandrgora que quiz est
creciendo para l en algn lugar desconocido.



*** Una vez ms

La Torre Sur nos invita. Nos controla. Los reclamos publicitarios no le
hacen justicia y todos vamos en masa a por nuestra inyeccin de energa.
Todos queremos ms. Siempre. Enganchados hasta la mdula de su yugo
venenoso. Vengo de all. De la Torre Sur. Pero esta vez ser la ltima. No
la necesito. Quiero bailar un vals en solitario. Lejos de la artificial
mentira. Lejos de ti.

Noto el efecto. Te busco. Mojo mis pies en el mar y el cognac quema mi
garganta. Sueo con luces viejas y rotas, que crea extinguidas. Una
lgrima caliente resbala por entre el latir de mis mejillas. Y soy feliz.
Cierro los ojos y me desplomo sobre mi sof... contigo. Mscaras bobas me
hacen guios desde la pared. Pordioseros y poetas juegan a la oca. Una
cometa desafa el viento. Mi madre nos saluda desde su tumba. Nos sonre.
La televisin est apagada y la Torre Sur ya no puede controlarnos. El agua
nos arrastra lejos. Y te cojo fuerte de la mano. Somos invencibles. Una
explosin nos une y ya no estoy sola. Te quiero ms que nunca. Violeta,
todo es de un violeta rabioso. Asesinamos el sol y las estrellas nos
observan cmplices desde el cielo. Te beso. Mariposas de colores revolotean
a nuestro alrededor. Nos tiran flores amarillas. Un lagarto perezoso nos
mira asombrado y nos saca la lengua. Un avin vuela sobre nuestras cabezas
y lloramos por los pasajeros que van a morir. Slo nosotros podremos
conseguirlo. Quisiera estar siempre contigo. Me gusta tu cuerpo, tu
espritu y tu ropa.

Nos sorprendemos de nuevo en mi sof, temblando y sudorosos. Cansados del
largo viaje. Nos abrazamos asustados. Quiz algo vaya mal. Quiero volver a
empezar. Pero tengo un ladrillo en el corazn que no me deja moverme. Me
pesa y tenemos que conquistar nuevas esperanzas. Siento que mi cerebro
tiene forma de patata. Me besas. Ya no me estremezco. Veo pjaros que nos
picotean el rostro. Me duele el alma. Me arranco las ropas y bailo desnuda
sobre tu cuerpo. Te pisoteo. No me gusta la forma en que me miras. Te
arranco un ojo. Quiz me haya equivocado contigo. Pero quiero quererte. El
cielo est encerrado en una jaula de enormes barrotes. Compro tabaco. Fumo
y el aire se torna irrespirable. Compro coca-cola y mi garganta se queja
con un enorme eructo. Compro ropa y mi cuerpo me recuerda que no es como yo
lo imagin. La Torre Sur me grita. Sacudo mis pensamientos, como si fueran
una mosca molesta. Me dueles. Me asfixias.

Has desaparecido y estoy sola. Lloro. Subo inmensas escaleras, buscando mi
angustia para asesinarla. Prefiero no volver a verte nunca. Bajo cadenas
sin races y siento vrtigo. No puedo conciliar el sueo. Un muro de
hormign me nubla la vista. El vaco tiene tus manos. Te odio. La Torre Sur
me llama.

Me arrodillo frente al cristal, que se burla de mi reflejo. Soy invisible.
Un infinito cansancio se apodera de mi esperanza. La ltima flecha de tu
recuerdo me abate mortalmente. Me ahogo. Paso la mano por mi pelo, lleno de
polvo y telaraas.

La Torre Sur aplaude. S que est orgullosa de mi desdicha. Satisfecha
porque la siento. Me agarro a las cosas para no perderme. No quiero pensar.
Necesito poseer para recordarme. Compro sellos. Compro patos. Compro casas.
Compro pilas. Compro una raqueta. Compro sexo. Compro una cuerda. Compro
msica. Compro alcohol. Compro una alcantarilla. Compro basura. Compro ms
basura. Cscaras de todo encierran la nada. Me descubro hueca. Un sollozo
entrecortado me parte el alma en dos. Y me hundo en la oscuridad. El camino
se desdibuja y remolinos de sucia espuma me empujan hacia el abismo.

La Torre Sur tiene lo que necesito. Compro un suspiro de vida. Slo una vez
ms. Hasta que vuelva a encontrarte. Seas quien seas. Ests dnde ests.

** Laura Guilln Ramo
   l.guillen.r@esade.edu
   Escritora espaola (Zaragoza, 1975). Actualmente es doctoranda en
   psicologa aplicada.



=== Poemas      William David Jaramillo Estrada ===========================

*** Vacuidad del sueo

Somnolencia
       sueos y visiones
que se gestan en racimos.

Salirme de m mismo
recorrer parajes sin norte
percibir el amor
y la zozobra
el aire perturbado por ruidos arcanos
que nos hacen llorar.

Mudo
  ciego
aislado del universo paliativo
                        ...inexistente.

Convertirme en alimento
de la nada
sacudido cual trigo maduro
lgrima que deviene
en tinta evanescente
        se derrama
se aniquila
y resplandece.

Ser todo
y nada a la vez
soportar el da
     y la noche
tener las manos llenas de estrellas paralelas
descansar sobre un cielo sin nubes.



*** Transente

Se confunde el agua
y el espejo
las llamas de la hoguera
renuncian a ser libres.

Derramo mis sueos
         y hambriento
me desvelo en un susurro.

Sin nada entre las manos
pierdo la cuenta de los das.

Hoy muero a los sueos
             eternos
el futuro es una masa corprea
                   de una realidad
escondida bajo la almohada.

Y me pregunto
si debo doblar la hoja
ocultar el terror
que habita en los cuadros
levantar la mirada
y esperar el tren.

Es la locura que se acerca
ya el reloj se nubla
             me consuelo
porque no somos ms que agua.

No hay memoria
da igual perderme que olvidar.



*** Cua y figura

Tinta
     negra conclusin
      pasado sin memoria
       imagen encarnada
        en este rollo de papel.

Tinta
     que se mezcla en mi camisa
      y suea con ser nube
       no se cansa de llorar
        pasado que no se esconde.

Tinta invisible
      que recorre los pasillos
fantasma
      que arrastra sus cadenas.

Dibuja en tu cuerpo
 la palabra deseo
y espera que mis labios
 se adhieran a tu sal.

Tinta
     que se escribe y deletrea
       se sumerge
       y se embelesa

Tinta diluida
     en una noche de lluvia
       que no me encuentra
         que no levanta.

Son tus senos de azcar
 que me espan
son tus caderas de mar
 que no naufragan.

Porque el tiempo se detiene
 mirando a la ventana
sin autos       sin personas
sin mitos       sin leyendas

La duda que embriaga
 marea y entorpece
lagartos cazadores
                 insectos primitivos.

Doscientos aos y un da
 escrito en tinta china
mezcla de cordura
 y amargura

Lquido implacable
 vidrio que se empaa
olor a genitales
          acto inevitable

Pao
   sudario
         mortaja
imagen lvida de la muerte que se escribe
                       que se suea
                       que se invierte.

Piedra en el tapiz
 uva seca
mscara del olvido
 ave de paso.

Escritura antigua
               smbolo
lucha sin caballera
 aliento que no ha comido

Tinta
    grasa que pigmenta la piel
tatuaje
      es mejor la pluma que el estilo?



*** Reloj de arena

Jirones desgarrados de mi ser
que mudan en palabras
y recaman mi existencia
develando un despertar.

Sutil experiencia
velada por el tiempo
extendiendo la oscura
habitacin de mis temores.

Oh, eterna belleza
guarecida
en los lmites de un beso
que con tus rizos
acaricias a la noche
que Sacrificas
tu seno inmaterial
golpeando las broncneas
puertas del entendimiento.

Contmplanos.

Pues no somos
ms que diminutos granos
recorriendo irremisiblemente
este pequeo
         reloj de cristal.

** William David Jaramillo Estrada
   wmersault78@yahoo.com
   Escritor colombiano (Medelln, 1978). Es ingeniero de productividad y
   calidad del Politcnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid
   (http://www.politecnicojic.edu.co), de Medelln. Actualmente trabaja
   como coordinador de Calidad en una empresa de colorantes y qumicos
   textiles. Ha escrito poesa, cuento y ensayo, materiales que en su
   mayora se encuentran inditos. Pertenece al Club de Escritores La Rama
   Dorada.



=== Sin equipaje      Alfredo Gabriel Salinas =============================

Un da su telfono dej de sonar, ya nadie golpe otra vez a su puerta y
las de los dems nunca volvieron a estar abiertas para l.

No lo entenda, jams se haba metido con nadie, claro que tampoco haba
ayudado a nadie jams. Siempre con su filosofa de vivir y dejar morir,
como la cancin.

Lo cierto es que aquel haba dejado de ser su lugar y no necesit mucho
tiempo para asumir que recuperarlo ya no sera posible. Era un ciclo ms de
su historia sin fin, otra etapa ms en su errante periplo de fracasos.

As fue que tom el ltimo tren de la noche, se que nunca supo adnde iba,
aunque tampoco le interes saberlo al comprar el boleto; slo lo pidi en
la ventanilla de la sucia y vieja estacin y, revisando una vez ms su
equipaje, se dedic a esperarlo, sentado en el andn, descubriendo sin
mayor sorpresa que era el nico pasajero.

El tren lleg con un extrao silencio. Sin sirenas ni luces. Emergi de
entre el vapor de su mquina como un fantasma de novela gtica, apenas
precedido por el chirriar de las vas, como una msica sin tono. Subi sin
darse vuelta para echarle una ltima mirada a ese lugar al que ya no
volvera. Ni siquiera corri la cortina de la ventanilla para ver en la
partida las mortecinas luces del pueblo. Al fin y al cabo, ni siquiera
saba cmo se llamaba. Era uno ms y all no quedaban ni amigos ni amores,
ni siquiera penas para olvidar. Es que la nostalgia era un sentimiento que
haca mucho haba dejado olvidado en algn lugar parecido.

Se sent en su lugar y tras entornar los ojos encontr el sueo, un sueo
sin historia, sin pasado y sin presente. Un sueo que tampoco tena futuro.

Cuando la luz del sol lo despert al colarse por la ventanilla tuvo la
fantasiosa idea de que acababa de nacer. Era como un hbito o un juego
solitario se. Le gustaba ampararse en la idea de que no saba su nombre,
ni siquiera balbucear algunas slabas. Pero reaccion al contestar
instintivamente a un comentario trivial del guarda.

El final del viaje ocurri de noche, casi a la misma hora en que lo
iniciara. La estacin, una como la que haba dejado, antigua y vaca. Ni
siquiera busc con la vista algn cartel que le indicara el nombre de ese
sitio. No tena sentido saberlo. Sencillamente era otro lugar y basta.

Camin unos metros por el andn hasta la salida, encontrndose con un
pueblo igual de silencioso e igual de triste del que haba escapado. Camin
por las desiertas calles sin mirar otra cosa que no fuera el suelo,
despacio, como contando las piedras que hallaba a su paso y pensando en su
vida vaca, en sus sueos quebrados, en sus proyectos anulados, en sus
pocas ganas de seguir. Y de pronto, casi sin darse cuenta, se encontr
frente a aquella casa; pequea y descuidada; solitaria y alejada.

La puerta de entrada sin llave, la luz interior encendida, el cable del
telfono arrancado y los platos de la ltima comida sin lavar. Todo tal
cual lo haba dejado la noche anterior.

Se sent en el umbral de la entrada, realmente estaba cansado. Haba hecho
un largo viaje en vano, un viaje que lo llev al lugar de partida. Y aunque
volviese a tomar el ltimo tren de la medianoche, siempre volvera al mismo
lugar.

Siempre.

Siempre que continuara llevando consigo aquel equipaje de fracasos y
lamentos del cual, por costumbre o alguna rara mezcla de absurdos
principios, pareca temer desprenderse.

Cunto tiempo as; mucho, demasiado, y aunque siempre planeaba cambiar,
siempre volva a tropezar con los mismos obstculos, con los mismos
errores. Y siempre terminaba abrazado a ese sentimiento de lstima, como si
se tratara de la tabla salvadora en un predestinado naufragio.

Poda acaso soportarse de pronto, tcitamente y en una sola noche, la
sumatoria de tantos viajes a ninguna parte?

Todo tiene un lmite. Todo. Pero por ello tal vez, y slo tal vez,
finalmente el suyo haba llegado y quizs aquel ltimo viaje no haba sido
totalmente en vano.

Al fin y al cabo, si bien el punto de partida y el de llegada eran el
mismo, algo no lo era, ya que el prisma a travs del cual vea las cosas
era diferente. Porque sumergido en la soledad y en el negativo egocentrismo
de su ser, nadie ms que l mismo poda ayudarlo a salir de ese pueblo, de
ese paraje, de esa situacin.

Y de repente, como iluminado, sinti alivio y hasta algo parecido a la
alegra al prometerse, a la noche siguiente, volver a comprar un boleto
para el ltimo tren de la noche.

Slo que esta vez no llevara equipaje.

** Alfredo Gabriel Salinas
   elbohemio@arnet.com.ar
   Periodista grfico y televisivo argentino (1969). Reside en Villa
   Mercedes, San Luis, donde trabaja para El Diario de la Repblica,
   Supercanal y la emisora LV15 AM. Ha escrito las novelas La pasin segn
   Romn y Pastora.



=== Poemas      Daniel Montoly ============================================

*** Dark side of the moon

Las horas de trasnoches salpican
la boca, los ojos y el olfato,
mientras la ley del plomo
regala como propinas cuatro cadveres
sobre el cuerpo estril del pavimento.
Son tres inmejorables versos,
con los que lucho para sacarles a flote
con la fuerza de Jacob,
y con la obstinacin de un demonio:
he intentado hacer que suden,
o cuando menos hablen el dialecto de los dioses,
pero alrededor de las ideas giran
mariposas srdidas irreverentes al destino.
La noche languidece sobre mi alzheimer
y el xito parece ir desnudo
a buscar otros confines
lejos de esta atmsfera asfixiante,
hedionda a humanos,
tan humanos que se pudren en los vertederos
del bice nocturno.



*** Metamorfosis

Oscuro y enterrado, como bho,
espera en el silencio hmedo,
aplazando la sordidez,
consume murmullo tras murmullo
cada palabra,
como si fuera el ltimo bocado
antes de la metamorfosis.
Aplasta frreamente
las posibles disensiones,
depura lo superfluo
que se antepone al valor mismo
de las cosas, pervirtindolas.
Solo queda lo indescriptible,
aquello que se da por llamar
lo inefable.
Razn de esta bsqueda, este diario
ejercicio de crear la vida
con despojos cercenados a cadveres.



*** Inquilino urbano

En los ltimos recodos urbanos
todo parece diciembre:
se quiebra el sexo del alba,
y las tardes se agigantan
escaneando los ojos miedosos
de los rboles callejeros.
Los transentes acorralan
sus nimos con cigarrillos
caticos, tras los muros
abarrotados con dolores
de matices crudos y muertos.
La luna voluptuosa exhuma
su savia aviesa: alcohol
para las junglas del cemento,
y los pobres murcilagos
hacen de parabrisas
en los cristales de la noche.
Es viernes: los sueos
se alargan como lgrimas
sin pasamontaas de vergenza,
y con dos piernas nocturnas
en las esquinas melanclicas
alquilan sus sonrisas ya enfermas.
Recojo mi aliento triste,
el fro reluciente avanza
por mis mdulas,
arqueo mi rostro cansado,
y duermo en los titulares de los peridicos
como un eco dbil y solitario.



*** Los pergaminos de salitre

Una noche se alz por encima de la monotona,
sus manos viejas resonaron
como jvenes pergaminos de salitre.
Sin renegar, su rostro
mont un caballo desolado
con cascos de fecha y viento.
El dolor estaba en apogeo,
o haca, con cada lgrima,
a lo lejos, canciones invernales:
hojas prendidas de su cuerpo.
Se alz ciego de angustia,
llen con garabatos su alforja negra,
y en medio de los senos de la sombra,
pint un aviso
con letras color a mircoles borrosos
para los hijos rotos de cada hombre
que le siguiera...
Nunca vimos apagarse su colilla,
mientras se fumaba el cielo con ambos dedos.



*** Los mosaicos de alejandra

      A Constantino Kavafis

Iba contigo escarabajo,
y me nacieron alas
en el camino del destierro.
Vol, vol infatigablemente
hasta llegar al precipicio,
antes que aquello se hundiera,
pero el olvido meti sus manos, escarabajo,
y olvid que la sombra de la esfinge
era yo mismo.



*** Arte y oficio

    Voy a poblar los espacios
entre los dedos,
cabalgando en intiles monturas de hojalata,
hasta oxidar mis odos,
lavando derrotas amarillas
con poco tiempo, y a grandes rasgos.

    Si el tiempo supiera
de esos lugares verdes
que te dibujaba con voz perpetua;
vez tras vez,
hasta desgarrarme las manos,
dejando sangre en el paisaje de tu sombra.

     Vamos, dame tu rostro...
por qu te escondes,
y luego sales con esa cara de fracaso
intentando intimidarme?
Si persistes en seguir dormida en la levedad,
jams, jams ser madrugada de nuevo.

** Daniel Montoly
   daniel22442000@yahoo.com
   Escritor dominicano (Piloto, Montecristi, 1968). Estudia derecho en la
   Universidad Autnoma de Santo Domingo (UASD, http://www.uasd.edu.do).
   Fue finalista en el concurso de poesa de Latin Poets for Humanity con
   el poema "Los nmadas mojados". Gan el concurso de poesa de la revista
   Niederngasse (http://www.niederngasse.com) con el poema "New York en
   horas inversas", as como el Editor's Choice Award de The Internacional
   Poets Society con el poema "Transmutacin". Es autor de los libros de
   poesa y relatos Memoria de un perro urbano (poesa, indito), La boda
   de Can (poesa, indito) y Veinte mini-cuentos y un vericueto armnico
   (microrrelato). Textos suyos han aparecido en diversas revistas
   electrnicas y en diversas antologas, como la Antologa de jvenes
   poetas latinoamericanos (Abrace Editores, Uruguay) y Jvenes poetas
   cantan a la paz (Casa Latinoamericana, Sydney, Australia). Adems puede
   leerse algo de su produccin en su blog,
   http://danielmontoly.blogspot.com.


=== Po, po      Jorge de Abreu ==========================================

-Po, po -el nio miraba fascinado al pollito.

Pollito que picoteaba instintivamente los alambres de la jaulita. Pollito
que escarbaba el suelo del tramado metlico, hurgando en la nada de
pulcritud artificial migajas del alimento cado. Pollito que picoteaba y
escarbaba sin prestarle demasiada atencin a la cabecita castaa que lo
miraba fascinado.

-Pollito.

El pollito se sacudi como de un mal pensamiento y pi una respuesta
anodina:

-Po, po -picoteando, caminando. Registrando con el pico la totalidad del
alambre que cruzaba mil veces en cuadrcula su mundo restringido. Un cubo
metlico de huequitos, con un nio curioso que miraba, slo miraba, al
pollito piar.

Una hormiga extraviada entr, apresurada, por una esquina de la jaula,
rozando con su abdomen la pista de olores, el sendero qumico de Hansel y
Gretel. El pollito volte la cabeza de lado, uno de sus ojos, negro
implacable, se fij en la hormiga, sin pestaear.

-Po, po -con un certero picotazo captura a la hormiga y la engulle en un
instante. Luego la deglute y la tritura en una molleja llena de piedras y
alimento rico en fibra. Interesado, el nio se acerca un poco ms, deseoso
de ver todo con detalle, apoya su manito en el suelo cubierto de hojarasca
y roza con su dedito el sitio de la jaula donde antes estuvo la hormiga. El
pollito contina piando y picoteando las esquinas, buscando hormigas en los
sucitos que empegostan la jaula o en las excretas chorreadas sobre el arco
de un alambre, depositadas al azar en cualquier lugar. El nio revisa
alrededor con la mirada y ve a una hormiga sobre una hoja reseca:

-Otra hormiguita! -grita de emocin y toma la hoja con cuidado y la mete
por entre las rejas. Asustado por la intromisin, el pollito pega un brinco
y vuelve a piar, se arrincona y observa la hoja con un ojo vido,
depredador. Entonces ve a la hormiga, recorriendo la hoja de arriba a
abajo, adelante y atrs, arriba a abajo, indecisa y eterna. El pollito se
acerca unos pasos, cortitos, y alarga el cuello ladeando la cabeza. La
hormiga se detiene en la punta de la hoja y agita las antenas, percibiendo.
Otro picotazo, otra hormiga menos.

El nio se re divertido, se incorpora y se arrodilla ante la jaula,
agitando sus manitas con entusiasmo. Ve hacia los lados, buscando hormigas
para su pollito y ve el montculo. Se acerca y observa la colina de
arenisca, tierra suelta que culmina en un hoyito en la cspide. Hormigas
que entran y salen, rpido, coloraditas, tropezando y toquetendose con las
antenas. Una detrs de otra, infinitas, como en una lnea de produccin en
serie. Una adentro, una afuera, alternndose.

El nio toma la jaulita y corre. El pollito pierde el equilibrio y la
inercia lo aplasta contra una de las paredes de la jaula.

-Po, po -aturdido y aplastado contra el fondo, el viaje areo es corto y
la jaula aterriza bruscamente sobre el montculo bajo la gua atolondrada e
inexperta. Salta la tierrita del hormiguero en una lluvia de meteoritos
microscpicos, como un alud enanito que se esparce por novecientos
centmetros cuadrados. El pollito se levanta, aterrado, en medio de una
marea roja de antenas agitadas que se cuentan por millares, pequeas,
voraces. Mandbulas diminutas que se abren y cierran, mordiendo. Venenosos
aguijones que punzan.

-Po, po -el pollito sacude una pata y despus la otra, y se aleja a una
esquina apartada, pero no muy lejos. La forma inmensa, total, siempre
cambiante de la masa de hormigas lo alcanza en su rincn, contra las rejas.
El pollito pa, se sacude, pa, brinca, pa, pa, pa.

-Arturo, hijo! -llama la madre-. Arturo, ven!

El nio con la imperiosa necesidad del hambre vespertina, de bollitos y
pastelitos, se levanta y sale corriendo. Las hormigas se elevan por los
barrotes de la jaula, subiendo y cayendo, pasando encima de otras hormigas
hasta el techo. Adentro el pollito slo pa y corre, envuelto en hormigas,
como una llama colorada, fra, de hormigas frenticas, incansables.

-Po, po.

-Po.

** Jorge de Abreu
   jdeabreu_cania@cantv.net
   Escritor venezolano (Caracas, 1963). Bilogo graduado en la Universidad
   Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve) y con maestra en la misma casa
   de estudios, especializado en el rea de bioqumica nutricional.
   Desempea labores de investigacin en el Centro de Atencin Nutricional
   Infantil Antemano (Cania, http://www.cania.org.ve). En 1984 particip
   con un grupo de estudiantes universitarios en la fundacin de Ubik, el
   club de ciencia ficcin de la USB. Colabor en la edicin de las
   publicaciones de Ubik: Cygnus, la Revista de Ciencia Ficcin (1985), La
   Gaceta de Ubik (1988) y Necronomicn (1992), en las que aparecieron
   relatos y artculos suyos. Ha sido, entre 1985 y 1997, jurado en doce
   concursos literarios organizados por Ubik. En 1997 inaugur el portal de
   Ubik, Asociacin Venezolana de Ciencia Ficcin y Fantasa
   (http://www.geocities.com/ubikcf/ubik.htm), del cual es webmaster.
   Ejerce labores editoriales en Desde el Lado Obscuro
   (http://www.geocities.com/onilegroj/obscuro.htm), fanzine electrnico
   dedicado a la divulgacin de artculos sobre ciencia ficcin y fantasa
   y Ubikverso, revista de ciencia ficcin y fantasa. Ha publicado relatos
   en revistas digitales como Letralia, Koinos y Axxn
   (http://www.axxon.com.ar). Mantiene el blog Yo, Jorge
   (http://www.onilegroj.blogspot.com).



=== Poemas      Adriana Serlik ============================================

*** Andaremos

Andaremos amor
andaremos.
T, desde la penumbra guindome suavemente.
Yo, algo desmembrada
empujando este dolor que sigue ahora,
silenciosa por los cuartos vacos
cocinera ya de slo un plato.
Leyendo las noticias y escuchando tu respuesta
oyendo la msica e imaginando tus odos,
andando por la calle
y sintiendo en mi palma tu mano acariciante.
Pero andaremos amor
andaremos.
Todava me cuesta dejar de extender mi mano
sobre tu hueco en la cama.
Me cuesta ignorar el doble,
ignorar la cantidad
ignorar tus comentarios
sobre la mquina mgica o maldita.
Pero es con ella que puedo ahora
depositar este peso,
esta descarga que me deja respirar
sin dolerme tanto el pecho.
Me dicen que me durar mucho,
me cuentan otras experiencias,
me dan el psame por las esquinas
vecinas y vecinos que no conozco.
Andaremos amor
andaremos.
Prometido estuvo desde un principio
porque era ley de vida irnos
pero de este dolor por qu nunca hablamos.



*** Las tribus perdidas

I

Cerca del ro
de los ros
que bordearon
mil y uno espejos olvidados
se levanta inexpugnable
la residencia
de las tribus perdidas.
Algunos dijeron
que eran diez,
podran haber sido mil,
doscientas,
o
slo una
pero cerca del ro,
de los ros.
Mantuvieron el murmullo
de las oraciones.
La tentacin de detenerse
un instante a creer
que esa
sera su ltima residencia.
La oracin
les contaba diariamente
que ya volveran
al paraso perdido.
Y por eso
creyendo
siempre creyendo
aceptaron
viajes
ms viajes
como esclavos
como guas
de cuantiosos imperios,
como augustos compaeros
de otras vidas
de otros amaneceres
nunca suyos.
Cerca del ro,
de los mltiples ros
de las vidas
siguieron esperando
volver a una patria
nunca conocida.



II

                     "Llegando a un ro mayor que el Duero", dijo el indio,
                                          "aqu has de ver a tus hermanos".
                      Relacin de Aharn Lev, alias Antonio de Montezinos,
                   en "Esto es esperana de Israel", de Menasseh Ben Israel

Cuando llegues al encuentro
recuerda
que podremos hablar
de la reunin
indio y blanco
blanco e indio
indio blanco
blanco indio.
Que slo el silencio
permiti el olvido
y alarg el ensueo
hacia el momento
donde todos
indios blancos
blancos indios
blancos e indios
llegaran.
Oh! Sepharad...
fuiste rama dulce
encanto de las frutas
dadivosas y perfumadas
pero tuve que dejarte,
alejarme con dolor
de tu cielo.
Oh! Sepharad...
viaj solitario
con el Libro,
oculto entre mis paos,
largas noches
llor por ti,
y por los mos,
dispersos por los caminos
hacia tantas tierras
lejanas.
Y llegu al final del mundo
para escuchar la shem
en la boca de ese indio
despus de partir
de Cartagena de Indias,
caminando una semana,
descansando el sabbat,
en este ao de
mil seiscientos
cuarenta y cuatro.



*** XXII

Cuando el corazn acerca la infancia
y vamos caminando por una calle
tomadas de la mano como antao.
Nuestras voces todava se asombran
y nos parece increble
que hemos recorrido las avenidas
de ciudades tan dispares
s
que no nos perderemos.
Que t ya no debes temer
que tambin me vaya,
porque ambas nos iremos
dentro de cientos de aos
pero muy viejecitas
rindonos del meln atado con la cuerda
o las guitarras que mal sonaban.



*** Poema XXIII

Me apasiona la idea.
Abrir la carta
la puerta
la ventana
y me sentar a rezar.
Qu digo?
No es un rezo religioso
compasivo,
compulsivo.
Me sentar a rezar.
Mecer suavemente el cuerpo
encender la vela
cerrar los ojos,
soar.
Ese es mi rezo.
La fusin con mi yo.
Me sentar a rezar
sellar los ojos,
la msica invadir
y los odos
sern el prtico del mundo.
Ese es el rezo.
Extender las manos
hallar tu cara,
la descubrir.
Ese es el rezo.
Los ojos te contemplarn.
Amar cada poro tuyo,
cada arruga
cada lunar.
Ese es el rezo.
Y cuando la msica
mis ojos, mis manos
mis odos
mi movimiento
se unan contigo
y la dicha nos invada
recordar a Dios
y ese
es el rezo.



*** XLIV

Cuando el crepsculo
se avecinaba a nuestros rostros
y una lgrima pareca interrumpir
nuestros sueos de lejanos viajes,
quise decirte
que la mujer escondida
me invada
dejndome prisionera
de las infinitas debilidades.
Yo,
luchadora infatigable
de miles de caminos,
sucumba
sin pensar a esto
que surga
como un extravo
de una madurez inmadura
pero tuve miedo
de mostrarme desnuda
y call.

** Adriana Serlik
   lectora@telefonica.net
   Escritora argentina (Avellaneda, 1945). Nacionalizada espaola en 1985,
   actualmente reside en Simat de la Valldigna (Valencia). Ha estudiado
   msica y magisterio, especializndose en la enseanza artstica y
   bibliotecologa en  la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad
   de Buenos Aires (http://www.uba.ar). Su carrera potica comienza en
   1968, con la publicacin del libro Improntus 6, al que seguirn Los
   espejos (1972), Desde nosotros, los nios (1978), La silla de paja
   (1984) y Poemas del amor y la soledad (1996). En 1968 organiza la
   Biblioteca del Hospital Municipal "Cosme Argerich" de Buenos Aires, con
   ciclos semanales de cine y audiovisuales para mdicos y pacientes. En
   1970 organiza la coleccin de libros y manuscritos de la Fundacin
   "F.V.", tarea que desempea hasta 1972. Ha escrito artculos para
   diversos medios de Buenos Aires, Asuncin y Madrid, y trabajado como
   correctora y traductora para diversas editoriales espaolas. En 2001
   crea la web La Lectora Impaciente (http://www.lalectoraimpaciente.com),
   de literatura y arte, organizando certmenes internacionales de poesa y
   relato breve, cuyos trabajos premiados publica en libros con formato
   electrnico.



=== Cuatro cuentos pemones      Elbatrina Rodrguez-Este de Clauteaux =====

      (Nota del editor: durante una dcada, la docente e investigadora
      venezolana Elbatrina Rodrguez-Este de Clauteaux vivi, con su esposo
      y sus tres hijos, en la Sierra Pakaraima, en la Gran Sabana de
      Venezuela, donde recopil centenares de relatos autctonos de los
      indios pemones. Los cuatro que hoy ofrecemos a nuestros lectores
      forman parte de un conjunto de medio millar que Rodrguez ha
      publicado en Francia, donde reside actualmente).

*** Cul es el color del Perico?

                "Los Teponken, los Vestidos, son ignorantes como los bebs"

-U-Koko, hay un Vestido con Rui-ko, con el Hermano Mayor del Pueblo!

-Un Vestido?

-Ina, u-koko, un Teponken, estn hablando en espaol y l escribe todo lo
que le dice Rui-ko...

-Tiene una barba y una cruz en el cuello? Es un Padre?

-Ake-nek oh Abuela ma, no, no es un Padre. Este Blanco hace preguntas y
nos hace hablar. No nos quiere, huele mal y no sabe caminar en la selva.
Todo el tiempo tiene agua sobre la cara como cuando llueve, es un verdadero
Teponken, no como los Padres.

-Qu est haciendo?

-Es un Teponken, habla como un beb y pregunta cosas tontas.

-Qu  pregunta?

-Quiere saber cmo se dicen las cosas. Quiere saberlo todo.
Rui-ko-el-Hermano-Mayor se puso a rer cuando le pregunt cmo se deca
perico...

-Kaikay!?

-Ina, Koko, Kaikay-el-Perico.

-No saba eso?

-Ake Koko, no, no lo saba...

-Y qu ms pregunt ese Teponken?

-Despus pregunt el color de Kaikay...

-El qu?

-Menu, u-koko, la pintura del Perico...

-Ese Teponken es un Esembosen, un verdadero beb! Y qu le respondi
Rui-ko-el-Hermano-Mayor del Pueblo?

-Rui-ko lo mir sin saber qu decirle y con ganas de rer... Luego mir
dentro de su cabeza, ess ess ess, y le pregunt al Teponken cundo?

-Claro, y entonces?

-El Teponken se puso bravo diciendo "cundo, cundo", se pareca a
Pereteku-el-Sapo...

-Y entonces?

-Entonces Rui-ko le ense un perico que volaba encima del claro de la
selva. Y le dijo, "Kaikay es rikutun, negro como la lea quemada de la
maana...".

-Rui-ko dijo bien. Cuando Wey-el-Sol est encima de nuestras cabezas,
Kaikay es negro en el cielo del claro, como la lea quemada de la maana.

-Pero el Teponken no estaba contento...

-No estaba contento?

-No, l deca que Kaikay es como la hierba de la sabana...

-Pero la hierba de la sabana, cuando Kapuy-la-Luna est encima de nuestras
cabezas, es como la lea quemada de la maana, ella tambin...

-Ina, u-koko, s oh Abuela ma, es verdad, pero los Teponken no comprenden
nada, son ignorantes como los bebs.

-Ina, u-Mu, es verdad Hijo mo, pero hay que ser amable con l como con un
beb.

-Ina, u-koko, hay que ser amable con los Vestidos, pero, qu ignorantes
son!



*** Enkute, el engao

                          "El Cuento dice que es por culpa de Okoyima-kuasu
                                   que el Pemn encontr Enkute-el-Engao".

Muere-daktay, hace mucho tiempo, antes de la llegada de los Teponken, de
los Vestidos, a Pata-Pemonton, al Pas-de-los-Hombres, las arenas de los
ros eran amarillas de Okoyima-kuasu, de la baba de la Gran-Culebra, el
polvo de oro.

A los Pemn, despus de baarse en el ro, les gustaba acostarse en la
arena amarilla. La baba de Okoyima resplandeca sobre las pieles oscuras.

Muere-daktay, en ese tiempo, el cuerpo de los enamorados brillaba a los
rayos del Sol.

Entre las piedritas de los ros, se encontraban tambin Pia-Ynu-Paru, las
Lgrimas de los Antepasados, esos diamantes que los Inkreschi, que los
Ingleses de Wayana aman tanto. Son esas Pia-Yenu-Paru, que el Brujo hace
hablar en su maraca mgica. Ellas lo ayudan a comprender la Voz de las
Cosas y tambin la de los Espritus de Pata-muese, de All-donde-se-espera.

Tauron Panton, el Cuento dice que fue por culpa de Okoyima-kuasu que el
Pemn encontr a Enkute-el-Engao.

...Muere-daktay, en ese tiempo, los Teponken llegaban a Pata-Pemonton, al
Pas-de-los-Hombres, por la Guayana inglesa.

Numerosos como las hojas de los rboles, eran malos como los Makunaimas
burlones. Los Teponken saban que los ros de Pata-Pemonton tenan oro y
diamantes. 

Ellos traan consigo arakabusas, fusiles para cazar Hombres, como se caza
hoy Waikin-el-Venado o Kaikuse-el-Jaguar...

Los Teponken no queran el oro para pintarse como hacen los nios y los
enamorados, ellos tienen la piel blanca y frgil.

No se baan nunca y huelen mal como Samanta-la-Rigidez, Samanta-la-Muerte.

El Cuento dice que las camisas que llevaban tenan adentro
Enek-la-Enfermedad. Ellas mataban ms Pemn que las Arakabusas. Los
Teponken venan a buscar Okoyima-kuasu, pero el oro los haba vuelto locos,
e Iwon-el-Hambre caminaba con ellos.

Tauron Panton, el Cuento dice que un da Urupere, el Rui-ko de los Pemn de
aquel tiempo, un Hombre lleno de sabidura, fue a consultar a su Piasan
para hablar con las Cosas, como Pia-Daktay, como en los Tiempos Antiguos.
Con el Brujo, con el t Ayu, con el humo de Kavay-el-Tabaco, con los Taren
mgicos, Urupere logr or la Voz-de-las-Cosas de los Tiempos Antiguos.
Pero el Cuento dice tambin que fue as que descubri Enkute-el-Engao.

He aqu lo que dijeron las Voces de los Tiempos Antiguos a Urupere...

Anda Oh T, Hermano-Mayor de los Pemn...

Teponken etama, hblale a los Vestidos.

Pero que de tu boca no salga nunca ms Dayre-lo-Verdadero, sino siempre
Kaima-lo-Falso.

Engalos hasta la muerte, cnsalos, confndelos, esconde, enreda las
pistas, que sean adawepan, que estn extraviados como los locos, que estn
enkurutun como los ciegos, que no sepan dnde se encuentra el principio del
camino, ni su fin!

Hazlos amar por Iwon-el-Hambre. Que todos los que l no devore, se vayan a
Paru-Ratoy-po, del Otro-lado-de-la-Gran-Agua, de all de donde vinieron,
guiados por Kanaima-el-Diablo.

Anda Oh T, Urupere, conduce esos Enek, esas Enfermedades, fuera de
nuestra madre la selva!

Urupere, el Hermano-Mayor tan hbil, hizo tal como le haban ordenado las
Voces de las Cosas. Y los Teponken que no haban podrido al borde de un
ro, se volvieron Pata-Teponken, al Pas-de-los-Vestidos.

Por culpa de los Vestidos, de los Blancos, los Pemn descubrieron
Enkute-el-Engao. Y su vida no fue nunca ms igual.

Sereware, ahora, ellos son titiipan, silenciosos como la serpiente.

Wapute-el-Disimulo est en su corazn. Kachima-la-Mentira es su amiga.

Tauron Panton, el Cuento dice que fue gracias a Urupere que los Teponken,
que los Blancos, perdieron la pista de El Dorado.

Pero es tambin desde ese tiempo, que los Pemn son callao, son Mo-re, son
Los-que-se-callan, no aman a Enkute-el-Engao.

Tauron Panton, as dice el Cuento.



*** Los Piai-Ma, los Come-hombre

                     "Los Espaoles no saban que nosotros ramos Hombres".

...Kowama ha llegado, la tarde est cayendo sobre el pueblo.
Tureta-la-Selva est silenciosa. Los rumores de la noche no han reemplazado
todava los ruidos del da. Koko la Abuela no se atreve a caminar cuando el
sol se ha ido, es la hora en que las serpientes salen a cazar. Sus ojos que
han visto tantas y tantas lunas pasar por encima del claro del pueblo, ya
no tienen la fuerza de mostrarle el Mundo en las sombras de la noche.

Entonces, se refugia en su karimi, en su hamaca, a soar con el tiempo de
su juventud, cuando su vientre era todava clido, en ese tiempo en que sus
espaldas soportaban tan bien Akay, el pesado morral hecho de lianas
tejidas, cargado de gruesas races de yuca. El camino era largo pero
luminoso, desde la casa de Payn su esposo, hasta el Konuko.

Ahora, otras mujeres trabajan en su lugar. Sus nietas, el cuerpo todava
lleno de la Alegra de las Cosas, preparan sin cansancio el pan de Kasabe y
la cerveza Kachiri. Son ellas ahora quienes alimentan a los Pemn, los
Hombres de la tribu.

Payn est ahora Pata-muese, All-donde-se-espera. Koko est sola y vieja,
ya no sirve para gran cosa, ella no puede ni siquiera tejer las fibras de
palmas de Moriche para hacer chinchorros. No le quedan sino los recuerdos.
Ella no sirve sinon a eso, ella, la mujer ms anciana de la aldea, ella,
Enaru-Pemonton, la Hermana-Mayor-de-los-Hombres. Ella no sirve sino para
recordarse, para contar...

Pero qu sera de la vida de un Pemn, de un Hombre del Roraima, si no
tuviera la Memoria de Pia-Daktay, la Memoria de Aquel-Tiempo?

Esayuka, su bisnieta vino a acostarse con ella en su hamaca.

Los ojos pelados, Esayuka mira el vaivn del techo de la Tapuy...

Ella se calla, ella siente que Koko su abuela va a hablar. Es ella,
Esayuka, quien un da, dentro de muchas lunas, dentro de muchas
Konok-daktay, dentro de muchas Estaciones de Lluvias, contar
Panton-Pia-Daktay, la Historia del Aquel-Tiempo. 

-Kamake chiti-koko, cuntame, Abuelita, una vez ms la Historia de los
Hombres...

-Tauron Panton... Hija ma, el Cuento dice...

Pia-Daktay, en Aquel-Tiempo, los Pemn no eran los nicos a caminar sobre
Non-San, la Tierra, nuestra Madre. El Cuento dice que en los Tiempos
Antiguos vivan los Piai-Ma, los Gigantes. Moraban en los Tepuys, en los
Cerros, y los Pemn los teman.

Los gigantes eran muy fuertes y muy malos. No hacan Tapuy, pero se
escondan de noche en huecos bajo tierra, como Kaikuse-el-Jaguar y como
Avare-el-Rabipelado.

Cuando llegaba Konok-daktay, cuando llegaban las lluvias y que haca
demasiado fro en los cerros, los Piai-Ma bajaban a la selva. Una vez all,
coman todo lo que encontraban... Hasta a los Pemn, a los Hombres! La
cabeza de los Piai-Ma era como una totuma vaca, ellos no tenan nada que
decir a nadie, slo buscaban comer sin sembrar, cazar sin pedir perdn a
Karmo-la-Presa, no saban decir como un Hombre, Achika Waikin, ven Venado!
Pakira, Waira, Vquiro, Danto... Achica, achica, vengan, vengan! No
conocan los Taren de la caza y del perdn.

Tureta-la-Selva no los quera y los Pemn tenan miedo de esos gigantes que
estaban ya en el Roraima cuando los padres de los padres de los primeros
Pemn del Roraima haban llegado, viniendo de All-donde-sale-el-Sol...

Cuando los primeros Teponken, los primeros Vestidos, bajaron de sus grandes
curiaras que los traan desde Paru-Ratoi-po, del Otro-Lado-de-la-Gran-Agua,
tuvieron que pelearse con los Piai-Ma de la costa y de las selvas de la
Wayana, del otro lado del Roraima, en Guayana...

Y los Piai-Ma de la costa comieron carne de Inkrechi, comieron Ingls!
Cuando los Spaoro llegaron en sus grandes curiaras por el gran ro Karoni,
de All-donde-se-acuesta-el-Sol, creyeron que nosotros, los Pemn, ramos
tambin Piai-Ma-Come-Hombre. Entonces, por culpa de los Piai-Ma, las
Arakabusa, los fusiles y los largos machetes de los Vestidos mataron muchos
Pemn, all, en las riberas del Caron y del Orinoco.

Los Espaoles no saban que nosotros no ramos Piai-Ma, ellos no saban que
nosotros ramos Hombres...

Eso era Muere-daktay, hace mucho tiempo.



*** Kumarwa, el Curare

                                            "Fueron los Toron, los Pjaros,
                                    que nos encontraron Kumarwa-el-Curare".

-Dime, U-chiti-koko, dime, Oh Abuelita ma, Dnde est mi mam?

-U-Mu... t lo sabes, Oh Hijo mo... est en el Konuko, se fue a buscar
Kanari y Kesera, Yuca de cocinar y Yuca del pan de Kasabe y Yuca de la
cerveza Kachiri, Aveku la yuca dulce y May, la amarga.

-Dime Koko y los Pemn y los Hombres, adnde se fueron?

-T lo sabes Oh Hijo mo... se fueron a cazar o a pescar...

-Se fueron con Kurak-Titiipan?

-S, claro... con Kurak-Titiipan la Cerbatana-Silenciosa, para traernos
Maruk la Gallinita de monte...

-Y se llevaron flechas con Kumarwa?

-Pero claro que s, Hijo, con curare... Pero anda a jugar con tu
hermanita, tengo que terminar esta cesta para tu padre, los peces pronto
van a remontar el ro. Deja a tu vieja Koko, ella puede todava trabajar!

-U-koko, Oh Abuela ma, Es verdad que fueron los pjaros quienes trajeron
el curare a los hombres?

-S u-Mu, s Hijo mo, t ya lo sabes, ya te cont la historia de
Mochima-la-Harpa y de Ayiten-el-Pjaro-Carpintero que quiso morir por los
Hombres...

-Kamake, kamake, u-chiti-koko, cunta, cuntalo otra vez, Oh Abuelita ma!

-Bueno pues...

-Muere-daktay, en ese tiempo, los Hombres y los animales hablaban y
trabajaban juntos, pero ya no podan casarse... Muere-daktay, en ese
tiempo, Mochima-el-guila-Harpa arrasaba con toda la selva. Iba en los
nidos, le caa encima a los pueblos, reventaba los huevos de los pjaros,
reventaba los ojos de los Hombres, chirik, chirik, chirik!

Nosotros los Indios, nosotros los Hombres, estbamos muy tristes. Los
Pjaros, amigos nuestros en ese tiempo, estaban tambin muy tristes. Los
Hombres ya no podan cazar y se moran de hambre, los Pjaros ya no tenan
hijitos... La vida de la selva era muy dura por culpa de
Mochima-el-guila-Harpa.

Un da, los Hombres y los Pjaros estaban juntos trabajando en la
construccin de una nueva Tapuy.

Kurachire el ruiseor de la selva cantaba. Haca bastante tiempo que
Mochima no haba pasado por all. Ayiten-el-Carpintero traa las lianas de
los rboles, los otros pjaros buscaban las palmas del techo. Todo el mundo
trabajaba hablando, es decir cantando. Maruk-la-Gallina, que no sabe volar
ni cantar, miraba a todo el mundo y de vez en cuando, se iba a la selva a
buscar pias salvajes para la sed de los Hombres.

Pero Mochima lleg. Y Mochima lo destroz todo. Y Mochima-el-guila-Harpa,
sac los ojos al hombre que amarraba las palmas en lo alto del techo de la
Tapuy.

Entonces todo el mundo lloraba. Hombres y Pjaros juntos.

Entonces Maruk que no sabe cantar, se puso a hablar.

Hay que matar a Mochima, es demasiado mala con los Hombres y los Pjaros,
dijo ella. Pero Hombres y Pjaros se pusieron a gemir...

Oh Maruk, es imposible. Kurak-Titiipan, la Cerbatana-Silenciosa tiene las
flechas tan dbiles y el cuero de Mochima es tan duro!

Pero Maruk-la-Gallina segua con su idea.

Yo conozco un rbol. Cuando me paseo cerca de l, me da ganas de dormir
para siempre. La sangre de este rbol da ganas de dormir para siempre.
Vamos a hablar con l, dijo ella.

Todos los Pjaros y todos los Hombres se pusieron en fila detrs de Maruk y
caminaron, sen sen sen, son son son, caminaron, caminaron hasta el
rbol-que-hace-dormir-para-siempre.

Pero cuando Maruk se par, todo el mundo se par tambin. Vean muy bien el
rbol, pero ninguno quera acercarse para hablarle.

Nadie deseaba dormir para siempre.

Fue Ayiten quin se decidi.

Vol hasta el rbol. Y como un pjaro-carpintero cuando encuentra un rbol
siempre lo picotea, picote El-rbol-que-hace-dormir-para-siempre.

Aytuuu!

Se cay para atrs. Pero Wandanwan-el-Comejn, que come madera como el
pjaro carpintero, le hizo un remedio con Kavay-el-Tabaco y Ayiten pudo
levantarse. Pero enseguida quiso ensayar de nuevo. Vol hasta el rbol y
Aytuuu! Se cay otra vez. Pero como los comejenes lo queran, volvieron a
darle el gusto de vivir.

Los Pjaros y los Indios saban ahora que la sangre de ese rbol haca
realmente dormir para siempre.

Entonces, con totumitas, ayudados por los comejenes que no teman al rbol,
se llevaron la sangre negra del rbol-que-hace-dormir-para-siempre.

Cuando Mochima volvi, estaba esperado. Y como los pjaros tenan miedo de
mojarse los picos con la sangre del rbol, los Hombres la pusieron en las
flechas de las cerbatanas.

Cuando Mochima recibi la primera flecha, se puso a rer. Se burlaba de los
Hombres y de los Pjaros... Pero, Aytuuu! Dej de rer. No vea ms nada,
sus alas estaban tiesas, el fro le agarraba el corazn.

Se durmi para siempre.

-Etikasak, Koko?

-Ina, etikasak, Mochima-el-guila-Harpa haba muerto. Y los Hombres y los
Pjaros eran por fin libres.

-Dime, Abuela, Cmo es? Cmo se llama
el-rbol-que-hace-dormir-para-siempre?

-U-Mu! Wapute! Es un secreto, Hijo mo! Es asunto del Piache, secreto
del Brujo. Un secreto terrible. Slo para los Piaches. Hombres malos
podran tener ganas de hacerse Kuadu-la-Guerra con Kumarwa-el-Curare!
Pemonton-Etikasak! Sera la Muerte-de-los-Hombres!

** Elbatrina Rodrguez-Este de Clauteaux
   dupont.dupond@noos.fr
   Escritora y docente venezolana (San Fernando de Apure). Profesora de
   teologa dogmtica en la Universidad Catlica de Pars. Residi durante
   diez aos, con su esposo y sus tres hijos, en la sierra Parakaima, en la
   Gran Sabana venezolana, con los indios pemones.



=== Poemas      Carla Natalia Imbrogno ====================================

*** Ars potica

crea que poda decirlo.

hoy pienso si no ser
que vidos de
qu? interrogamos al futuro
como si el futuro supiera
que algo se va descamando de a trozos
despus del vrtigo
                       cuando famlicas las palabras dicen:
que soy una persona sin edad
que las personas sin edad sufren por la edad de los dems.

(hoy pienso en frase hecha: soy una persona con suerte)

pienso que hoy empieza con el algo de un verso
que finge echar a correr expiadote
y se propone desaguar
                                lrico

(no en un ataque de pnico)

o traduce raya a raya
la claridad que se escurre por la hendidura de la jeauloise

o calca entelequias!
con el ltex empaado
que recubre balsmico mi sien penetrada
o delinea tu frontal cicatriz.

(hoy veo obcecada la palabra durazno y te lo digo
"todo es cuestin de la esttica", hoy no es un intento petulante de
      [decirme
y al mundo)

hoy siento que es como hacer el amor

o algo,

quedar pegado

y despus de redecir.



*** La lista

Descripcin del rea de investigacin de oncologa clnica
de paredes blancas
y lneas coloradas
magnetn
y al lado el puesto de incendio
n 520 (inmolados)
idneo para instalaciones elctricas
y a la derecha
la ventanilla de recepcin de turnos para uno
que hace listas.

Suena el tel y la ta recomienda: Su
busca
al hombre ideal.
El primero no es atractivo
a los ojos
y los otros sonren demasiado,
les aflojara un poco la mandbula
ideal.
Antes pareca que no exista,
ahora no encuentro la categora
y no es esto reminiscencia
de tiempos tristes.

Ni de intrpidos instantes de audacia suspicaz. Volvern superfluos.

Espera y pasa revista:
los turnos son para densitometra sea,
ecografa TV (transvaginal), mamografa, medicina nuclear,
rayos de insensatez, resonancia de ideas.
Tomografa Computada
por el tubo incandescente
cmo pasamos la gente!
que pasa palabras que echan llama
por el tubo donde falta la certeza o
habitan perplejos cmputos tras cmputos
que vacilan como uno, a la manera de uno.

De noche. O cuando el aire hiela
la cara
en el rea restringida,
donde se leen las instrucciones: uno no debe
entrar en la sala con marca pasos,
bombas de ilusin,
dosificadores de emociones,
clips,
prtesis para el hasto,
perdigones?

Descripcin de un estado tuyo: la mirada
all, un brazo que abriga la cintura
y la otra mano en forma de L
cmo sostiene el mentn, el bozo como encogido
acompaa a los hombros, ests irritado.
Por suerte
me sacaron del tubo,
porque apret fuerte la pera amarilla
que le dan a uno para que agarre
con los dedos de puntas
de carnes rodas
y buclica comprob que respiraba.
Hasta el tubo era blanco y por afuera
corran ntidos aires
de todos los das.

Se olvida la necesidad del aire terrenal cuando se vuela demasiado.

Entonces no hay nada
como cuando me echo al piso con la lista y veo
cmo giran los dogmas.



*** Odeim

Odeim, se me seca la boca
Odeim, me atraganto con el agua
Odeim, el borracho del bar de abajo
Odeim, la vida no sea bastante
Odeim, no me quieras me dejes
Odeim, me ames demasiado no te crea te deje
Odeim, la msica...

Odeim, tengo miedo
al arte
                            y al no-arte

a verlos viejos
a quedarme sorda, Odeim

a quedarme sola con el agua
miedo a hoy
miedo a maana
miedo a
antes de ayer
miedo a que la portera hable demasiado
miedo a quedarme sin aire
miedo a la locura
a que el agua se me desparrame por la cabeza

Odeim, la muerte
la vida, Odeim

eso,
sobre todo,
miedo al agua, Odeim



*** Encuentro en el mercado de las almas

I.

quitate la ropa
no por eso una se queda embarazada
y si te vas de m
con vos se va mi nostalgia



II.

siento cada vez ms y ms
que de nostalgia
cuando me sonres
yazgo en tu mirada



III.

mir, esa es ella
ey, ese sos vos
y esa sos vos
pero tens que volverte ms grande
ser grande es el comienzo



IV.

llevame con vos a casa
te quers venir conmigo
con todo lo que se puede hacer en la cama
qu es tan rico?
hmmm



V.

te quedaste dormido
como aprisionado a m
estabas como aprisionado y respirabas excesivamente rpido
no pude dormir
maana el mundo se ve tan distinto
como objetos extraos
irse
antes de tener que irse
de pura pena de amor
de puro amar el amor



VII.

no queda nada
la gente anda a un ritmo diferente
hmhmhmhmhmhmhmhm
pero esto es tan lindo quitate la ropa

quitate la ropa estoy sola con mi nostalgia?

puedo sentirlo

vos fums cigarrillos

pero ahora todo est ok

es obvio que la heladera no est en la cocina.



*** carta de uno a los padres

ni la idea misma de la muerte de uno duele tanto
como el fraude a los padres
los rostros cabizbajos inciertos
extenuados por la decepcin
por el desgobierno
dolidos.

ni la splica de perdn ante el Dios de uno propio y ms benfico
parece tan hiertica como el ruego a los padres
por la expiacin por la aceptacin
a pesar de uno
por el duelo.

no hay excusas apenas hay palabras hay versos
hay la certeza avalada por la angustia de querer ser
lo que es uno y lo que uno quieren que sea.

lo que quieren que uno no sea lo que no quieren que sea uno no uno
o que quiere que sean.

es por la desatencin del mundo material
por su menosprecio el ensimismamiento la autoexigencia
descarriada.
no porque uno no sienta el sol
en la cara de uno los pobres no sea vulnerable
al ruido que viene de afuera.

uno tiene tinitus.

no por que uno no sea feliz quieren que sea.



*** Reminiscencias

de un amor ertico que a contrapunto intua
una ficcin
el amor sexual
el querer ligera como soldada
abarrotada
entre la filas de la sinrazn por una vez no opona resistencia
a los poetas de un lado
del otro los sentidos del comn
querer, pensaba "poesas del saber"
todava hoy tropieza con ellas
cuando ebria de entusiasmo se lisonjea
al sinsabor de un escrpulo,
o al vibrar de un saxo, o al piano a   penas
toca, a   penas ella, le alcanza con imaginar el son
del trago y sus huellas surcadas sobre los teclados no tan rpidos, de l
pero esmerilados,
y florece el cielo, gorgorea la hiena, grita grita grita, chilla antfona
      [del deseo! Hosanna
se obsequia

pero la hiena finge...

no importa que parezca un cordero... y la msica... entonces  el presente
      [todo tiene puntilla o qu tiene ella que baila sobre un bal
      [deshecho
en pedazos del camisn sucio
le descubre un
pero si baila en versos violetas del jardn que la flauta agudiza!
los placeres de la carne en viva se balancea la falda por sobre
su silueta danza cae traversa
al margen abandonada
por instantes prolongados en mil ecos
hasta que ve:
"el humo de las otras prostitutas en sus mismos ojos negros
y en un vals..."
al comps de l,
que la arena desdibuja en trazos,
sobre ese piano no tan rpido
se deja y piensa es risueo el amor!
no es viejo. Vislumbra,
sospecha,
prefiere casi
CAMPANADAS de ficcin
de esas que corren corren corren chillan
por una realidad
cualquiera, la contencin de al menos UN pesar
el entorpecimiento no era ms que un juego
pero es tarde y ahora huele
la bruma en el vientre tieso, los puos agarrotados, desparramados sus
      [senos.



*** Un verso

La vida es esto, y nada ms.

** Carla Natalia Imbrogno
   carlaimbrogno@yahoo.com
   Escritora, actriz de teatro y traductora argentino-italiana (Buenos
   Aires, 1978). Es traductora pblica nacional en idioma alemn, graduada
   con diploma de honor en la Universidad de Buenos Aires, con estudios de
   posgrado en filologa alemana en la Universidad de Friburgo (Alemania).
   En 1996 condujo un programa radial sobre msica y actualidad para la
   emisora Radio Sensaciones. Desde 1998 hasta 2003 trabaj como traductora
   y periodista freelance, y public colaboraciones peridicas en Radar,
   suplemento cultural del diario Pgina 12 (http://www.pagina12.com.ar), y
   en el suplemento Zona, del diario Clarn (http://www.clarin.com), entre
   otros medios. Desde 2003 es jefa de Prensa y Relaciones Institucionales
   del Departamento de Programacin Cultural del Instituto Goethe de Buenos
   Aires. Ha participado en diversos seminarios de traduccin. Fue actriz
   del grupo de teatro de la Universidad de Friburgo, con el que trabaj en
   tres obras. En 2003 tom un curso de actuacin a cargo de Pablo Ruiz en
   el Centro Cultural Rojas, de Buenos Aires, y en 2005 un taller de poesa
   con Santiago Llach, en la misma institucin, as como un seminario de
   tcnica vocal para actores a cargo de Nora Faiman, en el Teatro General
   San Martn. Ha traducido obras de teatro de Elfriede Jelinek, Jeremias
   Gotthelf, Witold Gombrowicz, Jacob Lenz y Fritz Kater, y medios como
   Pgina12 y Clarn han publicado entrevistas suyas a Bernhard Schlink,
   Hans-Georg Soeffner, Uwe Kolbe, Jelinek y otros.



=== Tres cuentos      Jos Donayre ========================================

*** Dejacin

Plano aberrante de la calle ms srdida del Centro de Lima. La Luna brilla
desde su punto habitual. El Sol tardar tres horas en reaparecer a travs
de las nubes maculadas por el holln. No hay msica ni nada que se le
parezca. El forzado silencio es roto de vez en cuando por un auto a ms de
cien por alguna de las avenidas de doble va o por el grito artificialmente
histrico de un vapuleado travesti. La probabilidad de un nuevo encuentro,
piensa Dostoievski, es mnima. Sin embargo, contina tomando distancia,
sopesando la situacin, repasando su plan de contingencia. Lleva un
sobretodo, una espectacular bufanda y un revlver baby que acaricia con
indiferencia. El plano se corrige y su Ana Grigorievna aparece con el
glamour de un fantasma vencido por un da interminable. Dostoievski le
cierra el paso frente a la entrada del hotel de una estrella y lee
claramente en los ojos de la an joven mujer la tragedia moral de sus
personajes. El revlver desaparece de sus manos, la calle deja de oler a
orines y el silencio se torna real (empieza un escndalo de grillos
traviesos desde los balcones coloniales ms prximos). Ana Grigorievna pasa
lentamente la punta de su lengua por el labio superior y entreabre su
abrigo negro de plstico. Docenas de murcilagos brotan de su vientre hasta
dejarla vacuamente desnuda. Dostoievski no sabe si rer o llorar ante tal
incuria, mientras la calle muta al igual que un camalen psicodlico. Ana
Grigorievna vuelve sobre sus pasos. Dostoievski escupe sobre el lugar que
ella ha dejado y desecha la posibilidad de ahorcarse con su espectacular
bufanda en un escenario tan ruin.



*** Prosopon

Las iniquidades de la historia oficial no son pocas ni recientes, al igual
que la verdad administrada por el Estado hegemnico de turno o el
conocimiento divulgado masivamente por los textos de autoayuda. La
exactitud de los hechos, la revelacin prstina y el saber impoluto pueden
hallarse en los lugares ms inesperados y, por tanto, pasar
imperdonablemente inadvertidos. Si no fuese por ciertos prrafos del
opsculo de factura annima Flatus vocis (Roma, 1466), Jernimo de Cumas
sera otro fantasma sin nombre, un cadver ms sin lpida, no obstante la
importancia que tuvo en su tiempo como individuo entregado a develar los
grandes misterios de la fe cristiana. La santa empresa de Jernimo naci,
en sentido literal y figurado, con la marca de Can (como conclusin de un
ciclo que empieza con la tentacin de Eva). En sta encuentra la ruta de un
pensamiento sustancial a los esfuerzos de mantener el invento del Ser Uno y
Trino. Ante la creciente amenaza del error modalista de considerar que el
Verbo no tiene existencia propia, Jernimo enfatiza en el ejercicio de
renombrar al tercer prosopon en el gnero gramatical empleado por los
evangelistas gnsticos del norte de frica, es decir, afirmar el carcter
femenino de la esencia divina. As, la Espritu Santa devendra no en
fruto, sino en fruta, tanto en su estatus como en su grado, forma y
especie: sta procede del Padre (la raz) por el Hijo (la rama). Al
enterarse el papa Anterus, a poco de asumir el pontificado, a finales del
ao 235, de las nobles reflexiones de Jernimo, lo llama ante l y le
invita a formar parte de su entorno como consejero en asuntos fundamentales
-no es acaso clara su impronta en la prescripcin de que las reliquias de
los mrtires fuesen recogidas y conservadas en un lugar llamado
scrinium?-. Y para calmar las ansias teolgicas del sabio de Cumas,
Anterus le promete atender su argumento en un concilio que jams se
realiza, pues un martirio ordenado por un emperador brbaro de la Tracia
acab con los innovadores planes papales. Meses despus, un milagro (o una
torcida intervencin de Satn?) dio fin a las inspiradas pretensiones de
Jernimo. Caer en desgracia no es una figura honesta con lo que sucedi.
Slo cay. Pero tras esto, fue devorado por el olvido de la historia, la
tradicin y el canon que dictan quienes triunfan. Mientras Fabin era
elegido nuevo papa, una paloma, smbolo indudable del tercer prosopon del
Ser Uno y Trino, se pos sobre su cabeza. Jernimo -soberbio, vanidoso,
vehemente, pero jams insidioso- se abri desesperadamente paso entre los
asistentes para lanzarse sobre el ave que coronaba al flamante Papa y
hurgar en su plumaje, a fin de determinar el minsculo sexo. Nadie escuch
su descubrimiento ni su sacro argumento ni, mucho menos, los alcances de un
dogma que hubiese evitado un sinnmero de guerras santas, cismas dolorosos
y la postergacin del eterno femenino.



*** Acedia

Despus del quinto martini, en la esplndida terraza del penthouse de Jack
Nicholson, una joven pareja con la que me he cruzado cerca de veinte veces
en la ltima hora me ofreci un ms que interesante cctel de anfetaminas.
No pude negarme ante tan generosa invitacin, sobre todo, si se considera
la inminencia del amanecer y mi creciente vaco de viudo y abandonado.
Viudo y abandonado, o viudo o abandonado? Ambos planteamientos son
correctos, pero el primero es ms preciso. Dramtico, no cabe duda, aunque
esto no cuente con mayor explicacin, pues a esa hora slo interesa hallar
un buen rincn para dormir o copular bajo la Luna. Bien, despus del quinto
martini, lleg el supercctel y luego mi sexto martini. Faltaba tan poco
para que amaneciera y todo fuera distinto -desde mi ltima noche de
excesos-, que no me qued ms remedio que pedirle a Jack, mi mejor amigo
estadounidense, que me prestara sus anteojos oscuros. Y no slo me los
prest, sino que adems me los puso (y antes los limpi con una punta de su
camisa que olvid esconder debajo del pantaln). El amanecer, el cctel
dejando mi cuerpo como Hiroshima tras el bombazo, y los anteojos de Jack,
el gran Jack, viejsimo amigo. Hasta que el amanecer fue lo que es para
nosotros, los noctmbulos empedernidos: una abstraccin, el smbolo del
comienzo, el interruptor del ascensor, la esperanza que nos sugiere un
psicoanalista de ciento veinte dlares por cincuenta minutos sin bostezar.
Luego mir hacia el este algo fortalecido, di tres pasos y me encontr por
vigsima segunda vez con la pareja simptica. Ella rea como Ronald
MacDonald mientras me regalaba la semidesnudez de su glorioso cuerpo (gil,
claro, impasible y sutil) y l celebraba obsequiosamente mis gestos
lbricos con ms grageas tipo M&M. Segu caminando hacia la baranda de la
esplndida terraza que slo un tipazo como Jack puede tener y record
sbitamente un filme de Roger Corman. En ste, Jack, que haca de hsar o
algo parecido, descubre un terrible secreto del personaje que yo
interpreto. Luego l va cabalgando a un acantilado y... Desgraciadamente,
mi memoria falla en los detalles, pero hay algo que l me dice, que l me
dijo al entregarme los anteojos. La pelcula se borra, el guin se diluye
en el bablico dilogo de la fiesta exclusiva del extraordinario Jack
Nicholson. Quiero llegar al borde y acabar con el maldito da. El Sol me
derrite, mientras todo me fastidia. Lleno mi boca con las grageas de M&M y
soy nuevamente un gran monstruo innominable que los sobrevivientes de la
fiesta van reconociendo. Nada menos que Boris Karloff, el genial Karloff,
quien sola sembrar pesadillas en blanco y negro con sus caracterizaciones
y ahora vomita su olvido en technicolor y tiene demasiada flojera para
volver a ver el fondo de la calle.

** Jos Donayre
   jdonayre@editoraperu.com.pe
   Docente, editor periodstico y creativo publicitario peruano (Lima,
   1966). Ha publicado las novelas La fabulosa mquina del sueo (MC&P,
   Lima, 1999) y La trama de las Moiras (Fondo Editorial de la PUCP, Lima,
   2003), as como el libro de cuentos Entre dos eclipses (edicin del
   autor, Lima, 2001). Textos suyos pueden leerse en su blog,
   http://hornodereverbero.blogspot.com.



=== Poemas      Marcia Revern ============================================

*** el amor es el eje

cuando las pieles se descifran
en el momento de la proximidad
alcanzan su perfeccin

el amor es el eje



*** fugaz a fugaz

tus palabras
mueven
labran
mi emocin

el vaco se torna canto

llegamos y nos vamos
(fugaz a fugaz)

nuestro roce de amantes
me acompaa
ahora
siempre

estoy partiendo

es preciso que me aleje
y
me busque

ms all del sueo

despertar acaso?



*** duermes mientras escribo

comienza el lento da

sus horas
laten
crecen
se aquietan
se deshacen
deshabitadas
tristes

(batallo en mi espritu)

hay un reguero de versos en mi vientre



duermes mientras escribo

mis arroyos se extienden a tu respirar lejano

el amor abre sus puertas?



*** corazn danzarn el tuyo

t y tus versos siempre

y yo aqu

tan urgente de poemas

(corazn danzarn el tuyo)



el amor nos une
(alta es la ternura)

lo creo
lo palpo
lo escribo
lo celebro

lo lanzo a los cuatro nortes



lo siento a raudales



es posible

aqu
all

en el universo



*** sigo mis latidos

volver

a tu abrazo de roble



con la alegra de que existo y ests



sigo mis latidos

** Marcia Revern
   marciar@cantv.net
   Artista plstica venezolana (Maracay, Aragua, 1951). Textos suyos han
   sido publicados en la revista cultural digital Margen Cero
   (http://www.margencero.com).



=== Carta dirigida a Consolacin Luna      Juan de Dios Garduo Cuenca ====

No s cmo empezar esta carta. Va a ser muy violento recibir esta noticia
as pero es lo nico que puedo hacer en estos momentos. Su ntimo amigo
Damin Lpez ha muerto. Si me preguntase si le he visto muerto le dira que
no, de hecho an me est llamando desde la ventana de la cocina que da a la
calle. Le oigo susurrar mi nombre. Es difcil de explicar pero me remitir
al comienzo de todo para que pueda llegar a entenderlo.

Me llamo Juan Rodrguez y he vivido en Ojuelos Altos, una aldea del valle
del Guadiato toda mi vida. No voy a explicarle mi vida porque entre otras
cosas no hay tiempo... o eso creo. Me hice bibliotecario hace unos aos
gracias a un curso impartido en la mancomunidad y fue gracias (o por
desgracia) a eso que conoc a su amigo Damin.

Comenc a trabajar en la biblioteca pblica de Fuente Obejuna en el ao
2000. Cierta maana, hace un mes, su amigo entr en la biblioteca y se
dirigi hacia el mostrador. Vesta muy pulcramente y mostraba una sonrisa
cordial y amable. Dej de lado la catalogacin de un nuevo paquete de
libros que nos haban mandado de la Junta y me propuse atenderle. Mi
sorpresa fue grata al preguntarme l si disponamos de material donde sacar
informacin de Ojuelos Altos y entre bromas le dije que el mejor material
que haba en la biblioteca sobre esa aldea era yo, que para eso haba
nacido all y me conoca su historia desde su formacin.

Me ri educadamente la broma y me dispona a buscar el mejor material
monogrfico que hubiera en los estantes sobre mi amada aldea y tambin
algunos peridicos antiguos que hablaban de ella cuando de espaldas a su
amigo ste me sorprendi con una pregunta que jams hubiera esperado. Ms
que nada porque se supone que nadie que no fuera de las cercanas conoca
la leyenda sobre la que el hombre me haba preguntado.

-Qu sabe usted sobre las desapariciones acaecidas en La Huerta del Tito
Antonio en el ao setenta y dos?

Fue una pregunta muy directa y que hizo que por un momento un escalofro
cruzara desde mi nuca hasta mi espalda. La Huerta del Tito Antonio era un
paraje aledao a Ojuelos Altos. Perteneci en los aos cincuenta a un
hombre campechano y malhumorado y que segn cuentan los mayores, muy
mayores, mat a dos sobrinas gemelas en venganza a su hermano por problemas
de herencia. Luego, dicen, se suicid ahorcndose en una de las ramas de un
granado del huerto. Pasados ms de veinte aos, tres mujeres que veraneaban
en el pueblo, grandes amigas ellas, salieron a pasear. Antes de nada he de
decirle que la huerta queda alejada del pueblo. De las tres slo volvi
una. Y lo que relat dej a ms de uno con la boca abierta.

Cont esto a su amigo Damin y no hizo mi historia ms que avivar su
curiosidad. Debido a que en la biblioteca comenzaba a entrar gente le di un
libro muy antiguo que habla sobre la formacin de la aldea y su desarrollo
durante sus inicios, pero me guard de dejarle los peridicos que a l
hubieran podido interesarle. Digamos que al ser mi aldea quera averiguar
qu pretenda el hombre. A la despedida le propuse que tomramos una copa
al da siguiente donde seguiramos hablando sobre el tema. Quera averiguar
si era polica (cosa que casi descartaba totalmente porque ya haca
bastante tiempo de la desaparicin de las dos mujeres y no crea que se
hubiera abierto de nuevo el caso), periodista o simplemente un curioso con
ganas de husmear en un tema prohibido en mi aldea (me decantaba por esta
ltima hiptesis).

Cuando cerr la biblioteca me dirig al stano donde guardamos los
peridicos antiguos. A la gente le parecera mentira la de documentos que
se llegan a guardar en las bibliotecas. Montones de cajas apiladas algunas
en orden y otras en desorden por toda la inmensa habitacin. Aunque parezca
mofa no me cost ms de dos horas encontrar los peridicos que buscaba.
Luego, cerr el recinto y me los llev a casa.

Como he dicho antes, me conozco la historia de mi pueblo desde sus
principios pero nunca haba ahondado en el tema de las desapariciones, por
extrao que parezca.

Constat que no todo era tan leyenda como nos queran hacer creer nuestros
mayores. Manolo Gmez, ms conocido en la zona como el to Antonio, cometi
los dos asesinatos y luego se suicid. El peridico daba la hiptesis de
venganza entre hermanos por la herencia de sus padres. La Guardia Civil que
por aquellos entonces tenan el cuartelillo en la aldea no tuvo que
estrujarse mucho los sesos. Los cuerpos fueron enterrados y despus de
algn tiempo todo volvi a la normalidad. O eso es lo que pensaba yo.

Por pura casualidad me haba llevado tambin algunos peridicos de meses
siguientes al asesinato y en varios de ellos encontr algo que me dej
helado, sobrecogido.

En ellos se mencionaba que dos aldeanos de Ojuelos Altos que pasearon por
las inmediaciones del macabro lugar haban visto una extraa y espesa
niebla a primeras horas de la maana y en los meses de verano. Ramn S.,
una de las personas que vieron la niebla, juraba que de ella haban salido
dos nias y las describa exactamente como las nias asesinadas. Las
chiquillas no se separaban de la niebla y con gestos les indicaron que
fueran con ellas.

Los testigos, que eran ya mayores, creyeron sufrir una alucinacin
espeluznante y desandaron a toda prisa el camino hasta la aldea. La guardia
civil no les tom en serio pero s algunos peridicos.

Despus pas a leer los peridicos relacionados con la desaparicin de las
dos mujeres. Victoria P., de treinta y cuatro, y Sandra M., de treinta. Las
dos, asiduas veraneantes desde mucho tiempo atrs.

El testimonio de la tercera mujer, Yolanda D., pareca el de una chiflada
sacada del manicomio. Una niebla espesa, tan slida que se podra cortar
con un cuchillo. Voces fantasmales e hipnticas que surgan de ellas y las
convocaban a adentrarse en la niebla y una especie de garra peluda que
surgi de la niebla para llevarse a sus dos amigas. Por muy inverosmil y
ficticia que parezca este testimonio sent un escalofro en la nuca como si
una persona (o bestia) me estuviera respirando directamente en el cogote.
Continu leyendo algunos peridicos ms, buscaba algo que al final
encontr. Pocos das despus, en una de las partidas organizadas para
buscar a las desaparecidas, algunos testigos afirmaron ver una niebla
espesa en las cercanas a la huerta, en un principio intentaron acercarse
pero al or susurros escalofriantes provenientes de sta desistieron en su
propsito. No se volvi a saber nada ms de las dos mujeres ni de la
misteriosa niebla.

En uno de los diarios vi el nombre de un vecino mo, muy mayor ya, que
haba participado en la bsqueda. Como an no era muy tarde me acerqu a su
casa para ver si poda sacar algo de informacin que hubieran omitido en el
peridico. Saba de antemano que era un tema difcil de abordar pero confi
en mis buenas relaciones con Gerardo M., mi vecino.

La noche era fresca pese a estar en verano, en el cielo millones de
puntitos blancos se dibujaban algunos con total claridad y muchos otros
difuminados por la lejana.

La luz de su casa estaba encendida.

Vivo cerca del famoso horno de pan, en la parte baja del pueblo. Gerardo me
cont que l haba sacado mucho pan de all; sin duda, eran otros tiempos.

Viudo hace muchos aos, sola quedarse hasta bien entrada la madrugada
echado en el sof y viendo el televisor. Casi siempre se quedaba a dormir
all o en el suelo del saln. Deca que dormir en la cama solo era muy
triste.

Di dos leves toques a la puerta pero fue suficiente para que el anciano me
escuchara y abriera. Me salud y me hizo pasar. No me pregunt cul era el
motivo de mi visita, pues, como ya he dicho antes, mantena una buena
relacin de amistad con l y no haca falta motivo concreto para una
visita.

Me sent en una silla junto a l y no tard mucho en sacar unas cervezas y
comenzar a hablar. Ese da le preocupaba la poltica. Aunque no entiendo
mucho de ello intent defenderme, quera sacar el tema en el momento justo
y no ser brusco, recuerde que es un tema delicado.

Cuando llevbamos un par ms de cervezas y vi que la lengua se le haba
soltado un poco saqu el tema sin pensrmelo dos veces. Claro est que lo
hice delicadamente, como el que no quiere la cosa. Pero al decirle yo que
por casualidad haba encontrado en la biblioteca algunos peridicos que
hablaban del tema, su cara palideci en cuestin de segundos y un sepulcral
silencio se adue de la sala.

Sus nicas palabras fueron que dejara en paz a la niebla, lo dijo como si
fuera algo que tuviera vida, como si nos pudiera or..., ahora s que s
que oye, ve y habla.

Me disculp y cambi de conversacin lo ms rpidamente que pude pero la
expresin de Gerardo no cambi. Media hora despus y camino de mi casa vi
que las estrellas ya no brillaban tanto.

Evidentemente, todo aquello estaba despertando en m una curiosidad
desbordante. Nunca haba credo en lo sobrenatural pero me resultaba
fascinante el miedo que haba en el pueblo a hablar del tema. En ninguno de
los peridicos se mencionaba que hubiera acudido ningn parapsiclogo a
investigar. En ese momento supe que su amigo, Damin, lo era.

Al da siguiente, al terminar la jornada laboral en la biblioteca, me
encontr con Damin en la puerta. Me estaba esperando. Dej los peridicos
usados por m el da anterior en su posesin y despus de hojearlos nos
dirigimos a un bar de las cercanas.

Su compaero se present debidamente e indic la profesin que yo ya haba
supuesto. Un da, por casualidad, haba encontrado en Internet una pgina
que hablaba sobre el misterio de mi aldea y se haba decidido a
investigarlo. Le cont todo lo que saba y haba averiguado sobre el
misterio y me propuso algo que no pude rechazar debido a mi creciente
curiosidad. Quera pasar un fin de semana en la huerta. Tomar algunas
notas, grabar con cmara de video y ver si se producan algunas sicofonas.
Como ya he dicho antes, acept.

Crea firmemente que no iba a ocurrir nada, que todo eran exageraciones de
la poca y que las mujeres seguramente habran cado por alguna especie de
tnel subterrneo o algo parecido. Ms, dndose la circunstancia de que por
all nace un arroyo y el agua deja grandes surcos y regajas.

Pens que aquel hombre podra suministrarme informacin valiosa para mi
propia investigacin que tena previsto empezar cuando el parapsiclogo se
marchara. Fue as como este viernes pasado nos marchamos con tienda y sacos
a la espalda en direccin a la huerta. Maldita la hora.

Como era temprano y era verano pudimos perfectamente montar la tienda y
ordenar el equipo. Luego paseamos por la huerta, que es bastante extensa,
por cierto. Distribuidos por ellas se encontraban algunos rboles como
granados (de uno de los cuales se suicid el to Antonio), olivos e,
incluso, varias higueras.

Constatamos algo que nos pareci muy extrao a los dos. Pese a que los
higos estaban en temporada no haba ni uno solo picado por los pjaros y
los que caan al suelo se pudran sin que ningn animal viniera a
comrselos. Tampoco ningn animal vena al arroyo a saciar su sed. He
venido algunas veces a la huerta (pocas) pero nunca me haba fijado en este
hecho.

Cuando oscureci nos dirigimos a encender las lmparas que traamos y a
sentarnos cerca de la tienda de campaa. No habamos visto nada ms que
fuera digno de mencionar, pero que me corten el cuello si no nos atenazaba
una sensacin muy "mala", no s cmo explicarlo mejor.

Conversamos sobre temas triviales para intimar un poco ms; ninguno de los
dos, pese a ser adultos racionales, y uno ser un estudioso en la materia,
fue capaz de sacar el tema de los asesinatos o las desapariciones. Tenamos
miedo. Lo nico que su compaero hizo fue encender la grabadora para ver si
durante la noche se producan sicofonas.

Bien entrada la noche, decidimos acostarnos. Pasamos adentro. El lugar
estaba ms silencioso que un cementerio; qu irnico lo que acabo de
escribir, un cementerio..., me estoy riendo de pensarlo.

Yo pareca un cro pequeo y tema el momento en que se apagaran las luces
y todo quedara a oscuras. Damin pareca tener el mismo temor pero al cabo
de un rato apag la lmpara y la oscuridad, eterna e infinita, ceg mis
ojos.

Hablamos, aunque poco, y despus de desearnos las buenas noches pasaron dos
horas hasta que pude conciliar el sueo. S que ya se espera que le diga
que alguien o algo nos despert en mitad de la noche con un gran
sobresalto, pero no fue as. Dormimos de tirn y nada nos molest. Ahora
pienso que nos estaban espiando o que simplemente queran hacrnoslo pasar
mal durante ms tiempo.

Despus de tomarnos un caf, escuchamos la grabadora y para alivio mo que
ya empezaba a cuestionar mis creencias sobre temas paranormales no se
escuch nada en la grabacin. Nada.

A Damin no gust nada esto, pero no se renda y no perdi ni un pice de
ilusin, la mala sensacin que tenamos le deca mucho.

Recorrimos durante el da la huerta en su total extensin, haciendo una
parada para almorzar y otra para tomar el caf en la tarde. No vimos nada
ms sospechoso que lo del da anterior. Por mi cuenta estuve buscando algn
posible agujero por el que pudieran haber cado las mujeres. Me imaginaba
con ilusin pueril encontrando los esqueletos de las mujeres desaparecidas
y convirtindome en una especie de hroe al romper el malfico mito de la
niebla asesina que tan atemorizado ha tenido a mi pueblo pese a haber
transcurrido tantos aos. Pero no encontr nada de eso. Haba algunos
surcos de respetable profundidad pero ningn agujero por el que pudiera
caer una persona y no poder dar con ellas.

Por su parte Damin tampoco encontr nada. No estaba muy esperanzado,
despus de haber pasado tanto tiempo, en encontrar alguna pista sobre lo
ocurrido. Durante el crepsculo hizo una cosa que no puedo especificar por
qu pero que no me gust nada. Se comi un higo de una de las higueras
cercanas al arroyo. Me pareci que algo se rompa, un equilibrio en ese
sistema, algo que haba permanecido inalterable durante muchos aos pero
que ahora se trastocaba. Y omos un ruido, como el graznido de un enorme
cuervo pero totalmente desgarrador, esa puesta de sol no tena nada de
bonita.

Su amigo tom nota, pues era raro haber odo algo all. Como ya estaba casi
oscuro nos dirigimos a la tienda y encendimos la lmpara.

He de decir que la sensacin de malestar iba en aumento segn llegaba la
noche, y que ya en esos momentos estaba totalmente arrepentido de pasar
otra noche ms all. Pero era demasiado tarde. Su amigo tambin intua
algo.

Pronto nos metimos en la tienda y despus de hablar (poco) permanecimos en
silencio. Durante largas horas intent conciliar el sueo de todas las
posturas posibles hasta que, cerca de las dos de la madrugada, pude
quedarme dormido. Me daba miedo no hacerlo, y me sent aterrorizado cuando
una hora antes de dormirme o la respiracin profunda de Damin que
indicaba que ya se haba dormido.

No dormimos mucho. Un grito rasgado rompi la noche en dos e hizo que me
despertara sobresaltado y asustado en la oscuridad de la tienda. Vi un
bulto negro en la entrada de la tienda y casi se me escap un grito, que
an no s cmo contuve al ver que se trataba de Damin que miraba al
exterior pero sin salir.

Le pregunt alarmado por el grito que acabbamos de or y me dijo que haca
ya un buen rato que se venan produciendo y que no saliera de la tienda a
menos que l me llamara. Le dije que estaba loco si pensaba salir, pero ya
era tarde. Me acerqu a la entrada de la tienda para ver si vea a dnde se
diriga y fue cuando conoc personalmente a la niebla. Era muy espesa y
blanca y se vea con toda claridad, all no haba noche, haba niebla
blanca como un algodn dulce gigante.

Con la mirada busqu vanamente a su compaero durante unos minutos. Estaba
aterrado pero no sent puro pnico hasta que o el grito de Damin; en
realidad fueron dos gritos en el costado derecho de la tienda, pero el
segundo fue entrecortado y moribundo.

A toda prisa, y por muy cobarde que le pueda parecer esto, cerr las
cremalleras de la tienda y puse por dentro una especie de candado de
seguridad que lleva la tienda. S perfectamente que esto no me daba defensa
alguna pero en esos momentos lo consider de vital importancia.

Me met en el saco y cerr la cremallera por encima de la cabeza, me
record a cuando de nio miraba el armario antes de dormir y me pareca que
ste se abra y el horroroso coco sala para meterse debajo de mi cama, yo
embargado por el miedo echaba las sbanas y mantas por encima de mi cabeza
y luego llorando y gritando llamaba a mi madre.

Salvo que en esos momentos mi madre no estaba all y s la niebla.

No tard en escuchar susurros hipnotizantes, supuse que eran los que Homero
quera transmitir en boca de sus sirenas en la Odisea, de hecho yo era
Odiseo y las cuerdas que me amarraban al mstil eran el pnico y las ganas
de vivir.

Los susurros eran dulces voces de nias y de mujeres, que me instaban a
salir para reunirme con ellos y, aunque parezca contradictorio, lo que
afirmaban lo transcribo aqu tal y como llegaron a mis odos:

"Ven aqu, renete con nosotros en la niebla, en la niebla todo se ve
mejor, se ve mejor, ven...".

Y as una y otra vez durante al menos una hora. Luego, de repente, las
voces cesaron y o un ruido de pisadas en el lateral donde yo permaneca
atrincherado en mi saco, las pisadas se dirigieron a la entrada de la
tienda y o como la cremallera intentaba abrirse en vano.

Me atrev a mirar, consumido por el temor de no haber echado bien el
candado y vi la sombra dibujada de una persona, no estuve seguro de quin
era hasta que o su voz.

Era Damin, y en un principio me dispuse a abrirle cuando pronunci mi
nombre. Lo que me ech atrs fueron sus siguientes palabras:

"Deja que la niebla entre, lo vers todo mejor".

Entonces me zambull de nuevo en el saco y durante toda la noche permanec
all. A ratos oa al parapsiclogo hablar, luego gritar, tambin las voces
susurrantes, a veces de nias a veces de mujeres, pero en ninguna ocasin
nadie intent entrar a la fuerza, derribar la tienda o cualquier otra
artimaa para hacerme salir. Sigo pensando que buscaban hacerme sufrir lo
mximo posible y destruirme antes psicolgicamente que fsicamente.

Aunque pueda resultarle increble hubo ratos en que permanec en un estado
similar al sueo, pero fueron pocos. Lo que hubiera dado en esos momentos
por no haberme embarcado en semejante proyecto. Ahora no caba duda de que
estaba equivocado respecto a mi atesmo en el tema de lo paranormal.

Fue saliendo de uno de esos estados de sopor cuando me di cuenta de que las
voces haban cesado y que el sol haba salido. Mir el reloj y qued
sorprendido a ver que era ya medioda. Con un temor que me puso la piel de
gallina retir el candado de seguridad y abr lentamente una de las dos
cremalleras de la tienda, luego baj la otra y me tranquilic un poco
cuando los primeros rayos de sol entraron en la tienda. Asom la cabeza y
vi que todo pareca intacto, normal, montono, como si all no hubiese
ocurrido nada. Esto infundi valor a mi espritu y abandon la tienda,
dirig una rpida mirada en todas direcciones sin observar nada sospechoso.
No me iba a parar a recoger la tienda para salir despavorido de all pero
haba algo que mi moral me impeda hacer, tena que buscar a Damin por
all aunque slo fuese echar un vistazo. No s si fue un gran error o no,
porque pienso que la niebla ya lo tena todo planeado. Quera que sufriera
al mximo por ser de la aldea y no haber respetado la leyenda y ahora tengo
una hiptesis que le dir al final de la carta con lo que creo que ocurre
aqu. Pero eso ser despus.

Di una vuelta rpida por all y no encontr rastro alguno. Fue al dirigirme
al arroyo cuando, a un lado de ste, vi una brecha de considerable tamao
que no haba visto el da anterior. Me acerqu lentamente y me asom ms
con miedo que con cuidado al borde. Lo que all vi se me quedar marcado en
la retina hasta que muera (cosa que preveo suceder pronto). All debajo, a
varios metros de profundidad, estaba la niebla, de ella surgan muchos
brazos y cabezas, eran personas que corran de un lado a otro de la niebla,
tenan los ojos blancos, con niebla en su interior. Haba hombres, mujeres
y nios, y al proyectarse mi sombra sobre la niebla giraron sus cabezas
hacia arriba, en mi direccin. No me llamaron con voces susurrantes, cosa
que hubiera preferido, sino que lanzaron gemidos lastimosos y agonizantes,
con una pena eterna que me desgarr el corazn. De repente la niebla los
embarg, no antes de que viera el rostro vaco y perdido de Damin. Luego
la niebla fue ascendiendo y empez a salir de la brecha comenzando una
persecucin de mi persona que la ha llevado hasta el pueblo, hasta mi casa.

Como le dije en un principio, su amigo est muerto. Me est llamando desde
la ventana de la cocina para que salga a la calle. Puede parecerle una
locura pero voy a salir.

Sabe cul es mi hiptesis? Pienso que, igual que hay lugares mgicos, hay
lugares malditos, y que la huerta es uno de ellos. No creo que todo
comenzara con los asesinatos del to Antonio, hay demasiada gente y las
vestimentas de algunos de ellos me indicaban antigedades centenarias. La
niebla es un ser milenario, pinselo, y puede tener vida, e incluso garras.

Cielo santo, esas voces son tan sugestivas, s que pretenden hacerme dao,
lo s... o eso creo. Slo hay una forma de averiguarlo...

Por qu voy a temerles?, sus voces son suaves, clidas... lo he pasado tan
mal...no s.

Me voy...

Slo una cosa ms, no venga aqu, por favor.

No venga a la niebla.

** Juan de Dios Garduo Cuenca
   jdd24@hotmail.com
   Escritor espaol (Sevilla, 1980). Auxiliar de bibliotecas y centros de
   documentacin. Ha publicado la novela El cado (Editorial Entrelneas),
   as como relatos en el sitio Relatos Cortos
   (http://www.relatoscortos.com) y en la revista Fons Mellaria.



=== La casa del milagro (extractos)      Laura Antillano ==================

      (Nota del editor: ms conocida por su obra narrativa, as como por
      sus libros para nios, la escritora venezolana Laura Antillano
      realmente se ha adentrado en una extensa gama de gneros. De su libro
      indito La casa del milagro son estos poemas que hoy presentamos a
      nuestros lectores).

*** 30

      Para Felisberto Cuevas

Hizo su cueva
del stano de siempre,
telas, pinceles, tubos
color en tierra,
luchaba en lo sagrado.
Saba sonrer
con sencillez esplendorosa,
poco hablaba
pero haba
decisin en sus palabras.

Padre lo cuidaba con esmero,
libros de lminas,
alimento,
el abrazo necesario,
                pero l sola perderse en el oscuro laberinto

del vaco,

-Malas compaas, deca Padre,
e intentaba su retorno.

Una tarde,
mientras caminbamos,
habl de mis zapatos,
vacos,
lavados,
puestos a secar en el balcn,
-Los miro y ests all -dijo
-en tus zapatos.

Como un estallido
dej de estar
entre
nosotros.



Llegaron sobres,
estampillas

papeles en blanco
slo algunas palabras
como camino de insectos
sobre el papel.

Un recorte del peridico
escondido
en carta de Madre
               nos descubri
la imagen
de su cuerpo
colgado
de un poste,
en el campo
petrolero.



*** 31

Madre
esconde
al fondo
del
escaparate
un universo de
cajas
de tamaos y colores imprevisibles,

tesoros
de inestimable valor,
entre
su diario
de antigua
soltera
soadora,
y cuentos de Calleja,
al aduanero Rousseau
y Modigliani,
cancioneros,
dientes
de leche,
la mquina singer para remendar
el alma,
cajas de msica,
fotografas
de la
historia,
                punas,
         peonas
y azabaches,

el anillo de bodas de Padre (ya no le sirve),
y un sin fin
de
avalorios
innombrables
abigarrados e imprecisos,
tejidos
en perfecta
ubicacin
por su memoria
de maga
agrimensora
y poderosa.



*** 32

      Para La Bermdez

Ella vena
Como la fiesta,
palabras
y
aromas
hacan de todo
un esplendor,

sonaban campanas
se encenda
un cielo
de diminutos luceros
en la cercana
de sus regalos.

La amiga
Vena
convertida en
Dulce compaa
Cada vez
Cada da
No me desampares
Aun en la revelacin de tus sinsabores
Y ests aqu
A pesar de los pesares
de noche
y de da
en un para siempre
para
la eternidad.



*** 33

      Para Roberto Obregn

Era un pretexto
practicar el francs
aspirar el humo de tus cigarros,
colocar una mano sobre
la otra.
El silencio y el susto
no fueron suficientes
ante nuestra primitiva ingenuidad.
Ms tarde
gigantescos ptalos de rosa
tapizaron el universo,
y todo
fue
el vaco.

** Laura Antillano
   lantilla@hotmail.com
   Escritora y docente venezolana (1950). Licenciada en letras hispnicas,
   magster en literatura venezolana. Ha incursionado en el cuento, la
   novela, el ensayo y la narrativa infantil. Guionista de cine, televisin
   y radio. Como narradora ha publicado siete libros de cuentos: La bella
   poca (Caracas: Monte vila, 1969), Un largo carro se llama tren
   (Caracas: Monte vila, 1975), Haticos casa N 20 (Maracaibo: Universidad
   del Zulia, 1975), Dime si adentro de ti no oyes tu corazn partir
   (Caracas: Fundarte, 1983; reeditado en 1992), Cuentos de pelcula
   (Selevn: Caracas, 1985; reeditado en 1997 en Caracas por la Fundacin
   Cinemateca Nacional), La luna no es de pan-de-horno (Caracas; Monte
   vila, 1988) y Tuna de mar (Caracas: Fundarte, 1991). Tiene cuatro
   novelas: La muerte del monstruo come-piedra (Caracas: Monte vila, 1971;
   reeditado en 1996 en Maracay por La Letra Voladora), Perfume de gardenia
   (Caracas: Selevn, 1982 y 1984; con una tercera edicin en 1996 en
   Valencia, por el Rectorado de la Universidad de Carabobo y La Letra
   Voladora), Solitaria solidaria (Caracas: Planeta, 1990; reeditada en
   2001 en Mrida por Ediciones El Otro, El Mismo) y Las aguas tenan
   reflejos de plata (Caracas, Santillana, 2002). Ha publicado los libros
   de narrativa infantil Diana en tierra Wayu (Caracas: Santillana, 1992)
   y Cenan los tigres la noche de Navidad? (Caracas, Monte vila Editores,
   1991, 2005 segunda edicin). En 1983 escribi, para el canal RCTV,
   guiones para una serie juvenil y la adaptacin de los cuentos "La hora
   menguada" y "La fruta del cercado ajeno", de Rmulo Gallegos. Escribi
   el guin de cine del largometraje Pequea revancha, en colaboracin con
   el director del film, Olegario Barrera, con el cual obtienen Premio al
   Mejor Guin en el Festival Internacional de Cine de Mrida (Mrida,
   Venezuela). Guionista del cortometraje de ficcin Entre lneas, dirigido
   por Emilia Anguita (1989). Actualmente trabaja en su escritura, organiza
   talleres literarios, mantiene una columna los lunes en el diario
   Notitarde (http://www.notitarde.com) y el programa de radio La Palmera
   Luminosa, los sbados a las 8 de la noche, en Universitaria 104.5, de la
   Universidad de Carabobo. Coordina con Coralia Lpez la pgina dominical
   La Escuela Viva, publicada los domingos en Notitarde, dicta clases en
   la Maestra de Literatura Venezolana de la misma universidad y es
   coordinadora del rea de Literatura Infantil de la Casa de las Letras
   Andrs Bello.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Ahora van por la poesa ===============================================

                                                    7 de septiembre de 2005

Gracias, Jorge, por la noticia de la publicacin de Letralia 129.

Encuentro la nota que habla de un "museo de la poesa" en el feudo de los
Rodrguez Sa, tambin Meca de muchos cineastas. Me pregunto, ya que de
estos ltimos hay muchos que peregrinan hasta all, qu poetas lo harn.

Iba a decir "cosas del Tercer Mundo", pero me detienen las imgenes de lo
que supuestamente queda en el Primer Mundo -o un poco ms al sur-: clera,
gente que espera con hambre y sed, suicidas, tiroteos a quienes saquean,
incluso cadveres dentro de un frigorfico.

Los Sa se aliaron con Menem para "revalorizar al peronismo". Y ahora van
por la poesa. Mejor, por los poetas. Y habr quienes olviden aquello de la
poesa no se vende porque no se vende. Un abrazo.

Carlos Barbarito
barbarito3@hotmail.com
http://d-sites.net/barbarito



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"...slo la Poesa dice el sueo, / con hermosas palabras salvar puede / a
la Imaginacin del negro encanto / y el mudo sortilegio".

      John Keats, "La cada de Hiperin".



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  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 3 de octubre de 2005