
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 131
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
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           ~~~~~~~~~~~                       3 de octubre de 2005
           ~~~~~~~~~~~
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           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"La Secta del Fnix", Jorge Gmez Jimnez.               | Editorial
                                                         |
Letraliano en el Caf Tortoni. / Rquiem. / Horizontes   | Breves
venezolanos. / Fotografa latinoamericana. / Leyendo en  |
la pera.                                                |
                                                         |
Poesa mexicana es recopilada en antologa bilinge. /   | Noticias
Nueve detenidos en Medelln con ms de 16.000 libros     |
piratas. / Inauguran en Caracas exposicin sobre el      |
Quijote. / Crean en Mxico editorial de poesa. /        |
Minotauro celebra 50 aos con Bradbury y actividades     |
especiales. / Jos Mara Muoz Quirs obtiene el premio  |
San Juan de la Cruz. / Asolapo publica antologa         |
potica e inaugura sede en Mxico. / Premio cataln      |
declarado desierto desata polmica. / Fundacin Gonzalo  |
Rojas e Instituto Cervantes suscriben convenio. / Editan |
en Cuba disco multimedia dedicado a Alejo Carpentier. /  |
Celebran en Uruguay encuentro de narradores orales. /    |
Semana de la Lectura se realiza en Bogot. / Roca        |
Editorial lanza coleccin de novela negra. / Evolucin   |
cartogrfica del Lago de Maracaibo abordan en            |
exposicin. / Se desarrolla en Caracas la ltima edicin |
de la Semana de la Poesa. / Se inicia la Feria de       |
Monterrey. / Celebrarn congreso peruanista en Japn. /  |
Apure celebra III Semana de la Poesa. / Premio Clarn   |
ya tiene finalistas. / SaneSociety.org celebra Da de    |
Internet con altas gratuitas. / Poesa, pintura y        |
fotografa se encontrarn en el Museo Barjola. / Curso   |
sobre animacin a la lectura realizarn en Zaragoza. /   |
Poesa y educacin se encuentran en Mxico. /            |
Homenajearn en Guadalajara a Celia Delgado Rodrguez y  |
Erich Coufal.                                            |
                                                         |
"La copa de Adelfazar de Diana Ramrez de Arellano",     | Artculos y
Manuel Lasso. / "Tres poemarios venezolanos", Csar      | reportajes
Augusto Terrero Escalante. / "Curiosidades               |
lingsticas", Teodosio Muoz Molina. / "El bien segn   |
Vctor Hugo", Pablo J. Fierro C.. / "Un poeta para la    |
ciudad del mundo", Vctor Corcoba Herrero. / "Tan frgil |
la vida, tan terca la nada", Homero Vivas Garca. / "El  |
rbitro que expuls a Pel", Alberto Salcedo Ramos. /    |
"Breve historia de letralianos", Jos Mara Gatti.       |
                                                         |
"Cristina Rascn: talento literario y belleza!",        | Entrevistas
Francisco Snchez Lpez.                                 |
                                                         |
"En torno a la poesa", Ernesto Fernando Iancilevich.    | Sala de ensayo
                                                         |
Poemas de Clea Rojas. / "All alguien los espera",       | Letras
Guillermo Roz. / "Limbo para Sofa", Mauricio Medo       |
Ferrero. / "El Magn", Mara Eugenia Caseiro. / "Tiempo  |
de paz", Rosa M. Arroyo. / "Repollos", Pablo Brito       |
Altamira. / "Tres ejemplos de vidas paralelas", Javier   |
Snchez Gutirrez. / "Testimonio de un lpiz antes de    |
ser desecho", Juan Jos Sandoval Zapata. / "Casi 10      |
poemas desesperados y una cancin de amor", Emilio       |
Moyano. / "La sombra", Gladys Liliana Abilar. / Poemas   |
de Carlos Barbarito. / "Instinto maternal", Cristina     |
Amanda Tur Bernat (CAT). / Tres poemas de Andrea Elvira  |
Cabel Garca. / "Principios de proporcionalidad", Javier |
Warleta Alcina. / "La carne del tiempo" (extractos),     |
Silvia Favaretto. / Tres cuentos de Mara Agustina       |
Spacarotel.                                              |
                                                         |
Manuel Cabesa.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      La Secta del Fnix =====================================

Jorge Luis Borges describe la Secta del Fnix como un colectivo consolidado
alrededor de diversos ritos secretos. Tales ritos no pueden ser descritos,
pues son tan secretos que muchos de los sectarios los ignoran y, por lo
mismo, no pocas veces los ejecutan sin saberlo. Los sectarios se mezclan
con todos los grupos humanos, pueden celebrar su culto en cualquier parte y
el Secreto, cuyo ejercicio es furtivo, es nombrado por todas las palabras.
As, de la Secta del Fnix formamos parte todos nosotros.

No es esta acaso, al margen de cul fuera la intencin real de Borges, una
buena definicin del arte? No podemos definir el arte pues todas las
palabras lo nombran, inclusive las que lo niegan; se mezcla con todos los
grupos humanos, se celebra en cualquier parte y hay quien ignora que de sus
acciones brota el arte como de un manantial; de hecho, como concluye Borges
su relato, alguien no ha vacilado en afirmar que ya es instintivo.

Tal ubicuidad del arte es, claro, un arma de doble filo que ha permitido a
ms de un impostor erigirse en artista con el nico aval del aplauso
interesado, o ignorante, o hipcrita, de quienes lo rodean. Sin embargo, el
tiempo lo allana todo, y tambin lo aclara todo. Reconocemos la belleza del
arte en estatuillas prehistricas modeladas por protoartistas annimos, de
la misma manera como olvidamos a aquel burcrata disfrazado de poeta, a
quien hace slo dos dcadas se le renda pleitesa en alguna asociacin
cultural rebosante de glamour y bombo, y que realmente no tena nada
interesante que decir.

Y es que la belleza de la poesa no siempre se cultiva con glamour. Lo
saben las legiones de lectores de Bukowski y de Valera Mora, los poetas
desconocidos que escribieron buena parte de la Biblia y del Popol Vuh, los
hermanos universales de Max Brod que alguna vez tuvieron que decidir si
accedan o no a quemar los papeles del genio. Lo ignoran, en cambio,
quienes hacen de la poesa una va para la caricia onanista de su
concepcin de la belleza.

Un claro ejemplo de esto lo aporta la celebracin, por estos das, de la
ltima edicin de la Semana Internacional de Poesa de Caracas, un evento
que se queja de carencias presupuestarias pese a contar con el apoyo
monetario del Ministerio de la Cultura y el Consejo Nacional de la Cultura
(que son la misma cosa y a la vez no lo son, a la manera de una trinidad
coja), el sello Monte vila Editores, la Biblioteca Ayacucho, el Instituto
Italiano de Cultura, el Instituto Cultural Brasil-Venezuela y las embajadas
de Mxico y Espaa, amn del Centro Cultural Corp Group, que a su vez
depende de un importante grupo financiero venezolano.

Quizs a manera de epitafio para el que llegara a convertirse en uno de los
encuentros literarios ms concurridos en Venezuela, su organizador, el
poeta Santos Lpez, escribe este fin de semana una especie de balance que
ha sido fustigado crudamente, en artculo posterior, por Juan Calzadilla
Arreaza.

Dice Lpez: "Cuando nos propusimos hace 15 aos llevar al grueso del
pblico la poesa, lo hicimos sin ningn temor a lo popular y sin siquiera
sentir cierta inquietud de la clase media sobre la vulgarizacin de la
poesa". Debemos temer a lo popular porque vulgariza la poesa? Por ms
esfuerzo que le imprimimos, no vemos cmo esta concepcin puede estar
detrs de un evento que en tres lustros ha ganado reputacin y adeptos
sinceros.

Es, sin embargo, una forma de pensar que priva entre muchos de quienes
pueblan el contingente potico de esta tierra de gracia. Quizs por ello la
poesa que escriben se ofrece tan plena de titubeos, de expresiones vacas
maquilladas con altos vocablos y referencias bibliogrficas que, al fin y
al cabo, no son ms que muletas.

No se detiene Lpez all: "La poesa es un oficio tradicional que lo
realiza una lite: los poetas no abundan", sentencia, incluyndose de
manera tcita en ese mtico petit comite al que le est reservado el
derecho de escribir poesa. "La naturaleza del pueblo es el extremo opuesto
al oficio de los poetas; as como el cuerpo es al espritu, el pueblo es a
la poesa", aduce ms adelante, intentando que entendamos que mientras -en
su concepto- el poeta mira las estrellas, el pueblo se encarga de las poco
glamorosas funciones biolgicas.

Con toda razn Calzadilla Arreaza arremete contra el artculo de Lpez en
estos trminos: "Agradecemos enormemente la amplitud y la generosidad, y
sobre todo la condescendencia de Santos Lpez, para con quienes no hemos
nacido poetas sino que somos un depsito de donde l y sus elitescos
congneres extraern, para deleite de los milenios futuros, la poesa y la
metfora. Agradecemos tanta generosidad, pero, por una cuestin de orgullo
popular y de irreverencia ante los 'elegidos', no portaremos por la Semana
de la Poesa segn Santos Lpez".

Mientras estas cosas ocurren en Caracas, en el interior de Venezuela tienen
lugar, o estn a punto de realizarse, encuentros literarios cuyos
organizadores se juegan el pellejo por el arte, sin el apoyo de entidades
financieras ni ministerios. Se sorprenderan Lpez y los suyos de las
cantidades que se invierten en estos confines, nunca comparables con las
que se manejan en Caracas. A estos encuentros tambin asisten autores de
otras latitudes. En estos encuentros tambin se lee poesa y se bautizan
libros. Son encuentros que provocan, a quienes se lanzan a organizar estas
aventuras, severos dolores de cabeza, que a pesar de todo son disfrutados
por sus organizadores como cronopios, en el entendido de que as deben ser
las cosas y no de otra manera.

No deja de complacernos que un oculto rito borgiano incida para que estas
gentes no bajen jams de tales alturas. No dejamos de lamentar, sin
embargo, que los premios por el cultivo del arte -ya se sabe que el arte no
es necesariamente una ocupacin bien remunerada- sean recogidos por quienes
hacen mencin a la secta sagrada con jactancia, con vanidad. Al fin y al
cabo, de alguna manera, la poesa prevalece a pesar de las imposturas, pues
con los poetas ocurre, como sigue diciendo Borges, que el nombre por el
cual los conoce el mundo no es el que ellos pronuncian.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Letraliano en el Caf Tortoni. El escritor argentino Esteban Lijalad, cuyo
cuento "A la sombra" apareci en nuestra edicin 112, acaba de recibir, el
pasado 28 de septiembre, el 3r premio del Concurso Audiolibro, en su
categora Cuenti Infantil / Juvenil. Lijalad recibi el galardn en el
histrico Caf Tortoni, de Buenos Aires, el ms antiguo de la ciudad,
protagonista de famosas tertulias literarias. Cuentos suyos pueden leerse
en su blog.
http://www.cuentosemanal.blogspot.com

Rquiem. Tal es el ttulo del nuevo libro de la escritora y editora
puertorriquea Ana Mara Fuster Lavn, publicado por Isla Negra Editores.
Rquiem es una coleccin de historias que se hilvanan a la manera de una
novela, y en las cuales la muerte y el lado oscuro de los personajes
adquieren un mayor relieve. El libro ser presentado en octubre y noviembre
en distintos recintos universitarios, y se planea una presentacin con
performance a principios de diciembre. Adems Fuster Lavn viajar en abril
de 2006 a Espaa y Portugal para presentar este libro conjuntamente con su
poemario El libro de las sombras, que ser publicado en enero del ao
prximo. Fuster Lavn recibi en 2003 el premio del Instituto de Literatura
Puertorriquea por su primer libro de cuentos, Verdades caprichosas.
http://www.islanegra.com

Horizontes venezolanos. El 29 de septiembre fue inaugurada, en la estacin
Parque Carabobo del Metro de Caracas (Venezuela), la exposicin "Cuatro
horizontes de la palabra", organizada por Monte vila Editores. La muestra,
que ha sido curada por el fotgrafo y poeta  Enrique Hernndez D'Jess,
incluye fotografas y textos de cuatro importantes poetas venezolanos:
Vicente Gerbasi, Ana Enriqueta Tern, William Osuna y Gabriela Kizer. La
exposicin estar abierta al pblico hasta el viernes 7 de octubre.
http://www.monteavila.com.ve

Fotografa latinoamericana. El prximo jueves 13, a las 7 de la noche, se
presentarn en la Sala Borges del Centro Cultural Borges, en Buenos Aires,
los volmenes I y II de Nueva fotografa latinoamericana. En el acto se
inaugurar igualmente una exposicin fotogrfica con imgenes de Alfredo
Pavn, Carlos Prez, Eugenio Peralta, Joaqun Rodrguez, Martn Rosenthal,
Norberto Salerno, Carlos Zaccari, Rosana Schoijett, Ignacio Iasparra, Paula
Burd, Adrin Salgueiro, Moira Antonello, Pablo Garber y Tony Valdez. La
muestra podr ser visitada de lunes a sbado entre 10 de la maana y 9 de
la noche, y los domingos de 12 del da a 9 de la noche, hasta el 30 de
octubre.
http://www.revistalasombra.com.ar

Leyendo en la pera. El prximo martes 25 de octubre a las 6 de la tarde se
realizar, en el marco del IV Encuentro Internacional de Poesa de la
Universidad de Carabobo, en Venezuela, una lectura potica en el Teatro de
la pera de Maracay. Participarn los poetas Ricardo Silva Santisteban
(Per), Juan Manuel Roca (Colombia) y Nancy Morejn (Cuba), adems de los
venezolanos Tito Nez y Gabriel Gimnez Emn.

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Poesa mexicana es recopilada en antologa bilinge

El renombrado traductor de poesa Marlon Fick present a mediados de
septiembre su antologa bilinge de poesa mexicana contempornea, titulada
The river is wide / El ro es ancho y compuesta por 124 poemas de una
veintena de autores. El libro ha sido publicado bajo el sello de The
University of New Mexico Press.

Con la notable excepcin de la obra potica de Octavio Paz, de la cual
abundan excelentes traducciones al ingls, ha habido un vaco de
traducciones hbiles y concienzudas de poesa mexicana contempornea a este
lado del Ro Grande. Esto motivo a Fick a realizar su antologa, en la que
demuestra, adems del evidente dominio de las sutilezas de ambos idiomas,
una aguda sensibilidad potica.

Adems de traductor, Fick es poeta, y su obra le logr una beca del
National Endowment for the Arts, entre otros reconocimientos. El
antologista explic que el proyecto de reunir a veinte poetas mexicanos
contemporneos naci del deseo de "compensarle a Mxico toda la dicha que
me ha brindado durante los ltimos aos".

En su introduccin, Fick no profundiza sobre el proceso de seleccin, pero
s explica que trabaj directamente con cada uno de los poetas, experiencia
que evidentemente enriquece el producto final, as como probablemente
tambin la dificultad y ansiedad durante el proceso de traduccin.

Cada poema en ingls viene precedido de una pgina con su original en
castellano. Adems del esfuerzo implcito en traducir poesa de diversos
autores manteniendo las cadencias de los textos originales, Fick destaca en
el trabajo realizado con los versos austeros de "Pythia", de Gloria
Gervitz, el discurso grandilocuente de "Responso del peregrino", de Al
Chumacero, y el verso atrevido y desafiante de Juan C.

Sin embargo, donde ms brilla Fick es en sus traducciones de Sabines, a
cuya memoria ha dedicado esta antologa. Sabines muri en octubre de 1999,
slo unos meses despus de haber aprobado las traducciones para este
proyecto. Entre los poemas de este autor traducidos por Fick se encuentra
el conocido "Los amorosos".

Por otro lado, muchos de los poetas incluidos son tambin reconocidos
traductores de poesa, como Myriam Moscona, traductora de William Carlos
Williams, y Vernica Volkow, traductora de Elizabeth Bishop y John Ashbery.

Fuente: EFE



*** Nueve detenidos en Medelln con ms de 16.000 libros piratas

Nueve personas fueron detenidas en Medelln el pasado 22 de septiembre con
ms de 16.000 ejemplares de libros piratas", en un "trabajo de inteligencia
para golpear a la piratera editorial", dijeron fuentes de la Polica.

Las autoridades encontraron las planchas de impresin de decenas de libros,
principalmente los de ms ventas en el pas, entre ellos algunos ttulos
del Nobel de Literatura de 1982, Gabriel Garca Mrquez. Las fuentes
destacaron que entre los libros "pirateados" figura la novela Ursa, del
colombiano William Ospina, y que acaba de ser lanzada al mercado.

La polica y la Cmara Colombiana del Libro revelaron a mediados de
septiembre que La conspiracin, as como otros ttulos del escritor
estadounidense Dan Brown, estn entre las obras extranjeras ms
reproducidas de manera ilegal.

Otros autores colombianos que figuran entre los ms "pirateados"
actualmente son Gustavo Bolvar, con su novela Sin tetas no hay paraso, y
la actriz y directora de la revista Carrusel, Isabella Santodomingo, con
Los caballeros las prefieren brutas.

En lo que va de 2005, segn la polica, se han incautado en Colombia ms de
230.000 libros editados ilegalmente, casi 50.000 ms que en todo el ao
anterior. Las autoridades sealan que ms del 60 por ciento de las
imprentas piratas operan en Medelln.

Fuentes: El Tiempo, EFE



*** Inauguran en Caracas exposicin sobre el Quijote

Toda la grandeza y el genio de Cervantes, a travs de la visin de
destacados intelectuales venezolanos, podr ser apreciada por el pblico
hasta el 11 de diciembre en la exposicin "El Quijote en Venezuela", que se
inaugur el 27 de septiembre en la Sala de Exposiciones de la Fundacin
Provincial, en la capital venezolana.

La muestra rene las obras de un distinguido grupo de escritores que han
testimoniado, a travs de sus textos, la determinante influencia de
Cervantes, enmarcndose esta iniciativa en un momento por dems propicio
como lo es la celebracin del IV centenario de la primera edicin de El
ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, considerada como una de las
obras ms trascendentes de la literatura universal. En el marco de la
exposicin se realizarn presentaciones de nuevos ttulos, conferencias y
actividades para los ms pequeos.

Mara Elena Maggi, curadora de la exposicin, explica que un primer grupo
de los autores incluidos est compuesto por libros de gramticos,
filolgos, investigadores, crticos y ensayistas que han estudiado e
interpretado la obra cervantina. El segundo ofrece una sntesis de la
tradicin potica que ha ensalzado al insigne escritor y su obra; el
tercero presenta obras narrativas de inspiracin cervantina; para cerrar
con algunas iniciativas de edicin y coedicin del Quijote que han surgido
desde diferentes instituciones y empresas del pas.

Todo ello se presenta, en la medida de lo posible, en un orden cronolgico
de autores y obras, para facilitar la comprensin de la evolucin del tema
en el tiempo y favorecer una visin de conjunto.

Obras tan destacadas como Venezuela literaria a Cervantes, de Jos Manuel
Nez Ponte; La espada de Cervantes y Cervantes y la poesa venezolana, de
Mario Briceo Perozo; el texto El Quijote en Venezuela, por Guillermo
Morn, y la Bibliografa cervantina venezolana, de Roberto Lovera de Sola,
estn entre las que conforman este interesante recorrido.

Con esta muestra, la Fundacin Provincial no slo busca rendir homenaje a
Cervantes y al Quijote, sino motivar un redescubrimiento de los escritores
venezolanos que han gravitado en torno a la obra cervantina.

Fuente: El Mundo (Venezuela)



*** Crean en Mxico editorial de poesa

El pasado mircoles 28 de septiembre se realiz, en Ciudad de Mxico, el
lanzamiento de la editorial El Billar de Lucrecia, evento durante el cual
fue presentado su primer ttulo, Hatuchay, del poeta argentino Washington
Cucurto. En la actividad participaron adems Eduardo Miln, Hernn Bravo,
Sergio Valero y Roco Cern, y se ofreci al pblico un "poema-cumbia"
enviado desde Buenos Aires por Cucurto.

Cucurto, quien fue vendedor ambulante y empleado de supermercado, es uno de
los promotores de la editorial Elosa Cartonera -que fotocopia libros de
escritores latinoamericanos y los encuaderna con envases de cartn- y no
estuvo exento de controversia por describir en uno de sus poemas la
violacin de una adolescente.

El Billar de Lucrecia es una idea de la poeta mexicana Roco Cern que
consiste en editar slo trece libros -la editorial tendr, as, una vida de
poco ms de tres aos, con un promedio de cuatro ttulos por ao-, de igual
nmero de autores latinoamericanos, nacidos despus de 1967, en cuya obra
se evidencia que lo que nos une como regin, "adems del castellano, es el
gusto por la vida, la msica y la poesa", explica Cern, conocida por su
libro Basalto.

La portada de cada libro lleva como efigie a "una hembra cachonda", de
acentuadas curvas y mnima ropa. "De alguna manera 'Lucrecia' encarna ese
espritu muy latinoamericano de lo vital, la fiesta, la rumba y la poesa",
refiere la poeta y editora, quien agrega que asoci el billar con la poesa
"porque este juego es movimiento".

"La edicin tambin es un gran juego en el que participamos todos los
poetas que estamos en el proyecto y aquellos que publicaremos", indica.
"Queramos sacar a la poesa de esas ediciones solemnes, fras, casi
acadmicas. Ponerle la jiribilla de 'Lucrecia', una mujer cachonda,
cumbianchera. Ella aparecer en cada libro que editemos. Ya con el taco en
la mano o con las bolas de billar. Estar movindose".

Adems del libro de Cucurto, "uno de los mejores poetas argentinos,
barriobajero y con una propuesta muy interesante" -como lo define Cern- se
ha considerado la publicacin de Multicancha, de Germn Carrasco, autor
ganador del premio Pablo Neruda; Las muchachas en flor, de la poeta cubana
residenciada en Chile, Damaris Caldern, y el poemario Zonada Dark, de la
peruana Montserrat lvarez, libro que fue muy polmico en su pas. La
decisin sobre los autores a incluir es tomada por Cern, como editora, y
un consejo editorial compuesto por Carla Faesler, Julin Herbert, Paul
Guilln, Len Plascencia y Ehitel Silva.

El proyecto nace como una manera de complementar el trabajo adelantado en
la antologa El dcir y el vrtigo: panorama de la poesa reciente
hispanoamericana, en el que por diversas razones quedaron excluidos varios
autores.

"Estamos publicando de acuerdo con lo que hemos ledo y a nuestro gusto,
pero hay muchos poetas en Latinoamrica que no conocemos. Por eso en
febrero del prximo ao lanzaremos una convocatoria para un concurso de
poesa latinoamericana. Esto nos permitir saber lo que se est escribiendo
de poesa en el continente. El ganador ser publicado dentro de la
coleccin y posiblemente reciba un monto en metlico", precisa Cern.

Los libros de El Billar de Lucrecia se distribuirn en libreras de Amrica
Latina, particularmente de Argentina, Chile, Colombia y Mxico. Cada
volumen tendr patrocinador individual y el promedio del tiraje es de 500
ejemplares, pero con las modernas tcnicas de edicin en cualquier momento
se pueden hacer los ejemplares que se deseen, precis la poeta.

Fuentes: El Universal (Mxico), La Jornada



*** Minotauro celebra 50 aos con Bradbury y actividades especiales

El conocido sello especializado en ciencia ficcin y fantasa, Ediciones
Minotauro, celebra su 50 aniversario con una exposicin y un ciclo de
conferencias en el Palau de la Virreina de Barcelona y la edicin especial
de Crnicas marcianas, de Ray Bradbury.

La exposicin, que se puede ver hasta el mircoles 5 de octubre, consiste
en un viaje por la historia de la editorial tomando como punto central sus
autores ms emblemticos, entre los que destaca J.R.R. Tolkien, segn
explic Francisco Garca Lorenzana, director del sello. "Minotauro siempre
ha hecho poltica de autor", agreg el editor, quien remarc la manera como
Tolkien ha pasado "del terreno literario a referente de la cultura
popular".

La muestra incluye una amplia retrospectiva de la evolucin de la actividad
editorial mediante los cambios de formato y cubierta de sus libros ms
importantes como Crnicas marcianas, Fahrenheit 451, Solaris o La naranja
mecnica. Adems dedica especial atencin a Tolkien y su obra, con una
amplia muestra de las ediciones de El seor de los anillos, El hobbit y El
Silmarillion.

La muestra se complementa con un audiovisual dedicado a Minotauro y el
cine, con carteles y un video de 20 minutos que repasa fragmentos de
pelculas basadas en libros publicados por la editorial.

El Palau de la Virreina alberga tambin dos mesas redondas sobre la figura
de Tolkien y sobre el panorama del fantstico espaol, en las que
participan los autores espaoles ms destacados del sello como Javier
Negrete, Rodolfo Martnez, Juan Miguel Aguilera y Len Arsenal.

La editorial ha editado, para complementar la celebracin de su
aniversario, una edicin especial ilustrada de Crnicas marcianas, de
Bradbury, primer ttulo que public el sello y que, en su momento, fuera
prologado por Jorge Luis Borges. El escritor Pere Gimferrer seal que esta
obra es un "clsico literario contemporneo" y una metfora de la
"inseguridad" de Occidente y los "miedos" de posguerra como la "prdida de
identidad" o el cambio en la realidad cotidiana. Segn Gimferrer, esta obra
tiene un tono "contenidamente potico, pero elegaco".

Ediciones Minotauro fue creada en 1955 en Buenos Aires por el editor
gallego Francisco Porra, y se ha convertido en un referente de la ciencia
ficcin y la literatura fantstica en castellano. La publicacin en 1977
del primer volumen de El seor de los anillos, de Tolkien -completada en
1980- supuso un hito para la editorial. Adquirida en 2001 por el Grupo
Planeta, Minotauro es la nica editorial de lengua no inglesa que dispone
en su catlogo de toda la narrativa tolkienana y en noviembre editar el
indito en castellano Las aventuras de Tom Bombadil.

Garca Lorenzana asegur que la editorial ha vendido unos 7 u 8 millones de
ejemplares de las obras de Tolkien y que la triloga cinematogrfica
"multiplic por 10 o 12" las ventas de este "long seller". 

Fuente: Europa Press, ABC



*** Jos Mara Muoz Quirs obtiene el premio San Juan de la Cruz

El poeta abulense Jos Mara Muoz Quirs result ganador, el pasado 29 de
septiembre, del XVI Premio Internacional de Poesa San Juan de la Cruz con
la obra Celada de piedra, que para la presidenta del jurado, Clara Jans,
es "atrevida", al mezclar poesa y prosa potica para referirse a "la
naturaleza, el hombre en el mundo y la vida".

De su obra tambin destac Jans su "gran carcter metafsico", su
"profundidad y pureza", adems de ser un libro "desnudo", con un
"pensamiento muy elevado", que ha hecho que la votacin estuviera "muy
reida" con la obra presentada por otro escritor, cuyo nombre no fue
revelado.

Por su parte, Muoz Quirs manifest que este premio, dotado con 5.000
euros y la publicacin de la obra en la coleccin Adonais de Poesa, de
ediciones Rialp, "es un paso ms dentro de un largo camino" recorrido en el
mundo de la poesa, a la vez que resalt el "significado tan especial" que
tiene para l este galardn.

Muoz Quirs naci en vila en 1957. Es catedrtico de lengua y literatura
y ha publicado unos quince libros de poesa, entre los que destacan Ritual
de los espejos (1990), El sueo del guerrero (1995), Memorial (1995),
Dibujo de la luz (1998) y vila desde la noche (1999). Ha reunido su obra
potica en la antologa Quince aos no es nada.

En esta ocasin fueron 109 los trabajos presentados al certamen procedentes
de Espaa, Hispanoamrica, Estados Unidos e Israel, con una calidad media
"bastante alta", que ha dificultado las tareas de seleccin al jurado.

Junto a este premio organizado por la Caja de Ahorros de Avila y la Colonia
Fontiverea, Muoz Quirs ha obtenido varios premios como el Jaime Gil de
Biedma, el Jorge Manrique, el Vicente Aleixandre, el Luis Rosales o el Fray
Luis de Len, entre otros.

La entrega del galardn est prevista para antes del mes de diciembre en el
Palacio de Los Serrano, sede de la Obra Social y Cultural de la Caja de
Ahorros de vila, aunque antes la localidad de Fontiveros reunir a todos
los galardonados en las diecisis ediciones celebradas hasta ahora.

Fuente: Europa Press 



*** Asolapo publica antologa potica e inaugura sede en Mxico

Ms de setenta poetas de 17 naciones respondieron al llamado que hicieran
Apostrophes Ediciones y la Asociacin Latinoamericana de Poetas (Asolapo,
http://www.asolapo.org), en virtud del cual se acaba de publicar la
antologa El verbo descerrajado, en solidaridad con los presos polticos
que an quedan en Chile, segn se inform a finales de septiembre.

Segn un comunicado de Asolapo, el libro nace "a partir de un contacto con
la noticia del inicio de la huelga de hambre de los presos polticos
chilenos. Los mismos han sido encarcelados durante el primer gobierno
democrtico que sucedi a la dictadura de Augusto Pinochet; por hechos
acaecidos en los aos en que Chile estaba bajo el manto negro de la
tirana, que tenan como objetivo final devolver la democracia al pas".

La asociacin asegura que a esta cadena de acontecimientos paradjicos se
le contrapone "la libertad concedida reiteradamente a Augusto Pinochet,
responsable de la muerte de miles de personas haciendo uso del terrorismo
de Estado".

La antologa es publicada en consonancia con Balada de la crcel de alta
seguridad, antologa similar publicada por los poetas privados de la
libertad. "De esta manera los versos burlan las rejas y alimentan la lucha
de ambos escenarios", contina el comunicado.

La asociacin inform asimismo que este jueves 6 de octubre ser inaugurada
oficialmente su sede en Mxico, a la par de La Casa del Escritor en Mxico,
D.F., espacio cultural que se enfocar, precisamente, a dar promocin y
difusin de la obra de los escritores latinoamericanos.

Sonia Silva-Rosas, directora de organizacin de Asolapo y embajadora de la
organizacin en Mxico, inform que la nueva sede servir adems para
servir de cobijo a creadores que visiten Mxico en actividades de difusin
de su obra, "evitndoles la angustia de pagar cuotas excesivas de hospedaje
y alimentacin, y, con el nmero de habitaciones con las que cuenta la
casa, se permitir a los creadores de la Repblica Mexicana y de
Latinoamrica que se conozcan entre s y, por qu no, se inicie un
verdadero y real puente de intercambio cultural".

Una biblioteca, una librera, una galera de arte, el acogedor Caf Lefod
-similar a otro ya existente en Monterrey- y un espacio para impartir
talleres de literatura son los restantes componentes de esta casa, as como
una infraestructura para sostener una red de comunicacin a los
investigadores con los centros de informacin de literatura.

La sede no solamente alojar a escritores, pues "deseamos establecer un
puente de intercambio cultural con todos los creadores de la Repblica
Mexicana y Latinoamrica, pintores, fotgrafos, dramaturgos,
investigadores, lingistas, etc.", finaliza el comunicado. Para cualquier
informacin adicional al respecto el interesado deber comunicarse por
correo electrnico con Sonia Silva-Rosas, mediante las direcciones
sonysilv@gmail.com y dsoniasilva@hotmail.com.

Fuente: Asolapo



*** Premio cataln declarado desierto desata polmica

La decisin del jurado del Premi Mallorca de Narrativa de declararlo
desierto ha generado una fuerte polmica a finales de septiembre. Dotado
con 70.000 euros, la primera convocatoria de este galardn en el gnero de
novela fue convocada por el Consell de Mallorca.

La dotacin de este premio es la mayor en lengua catalana y se ha quedado
en las arcas del Consell. La resolucin del jurado, compuesto por Josep A.
Grimalt, Guillem Frontera, Antnia Vicens, Biel Mesquida y Rosa Maria
Planas, ha levantado una polvareda.

El escritor, profesor y antlogo Pere Rossell Bover declar a la prensa
que, aunque no es partidario de premios con cantidades tan "ostentosas",
fue una "lstima" que, entre la cincuentena de novelas presentadas, el
jurado, al que calific de "perfectamente cualificado", no hubiera
encontrado ninguna digna de merecer premio.

"No creo que todas fueran tan malas", dijo refirindose a las novelas
participantes. Partidario de un "replanteamiento" del concepto del
galardn, parte de cuyo dinero podra destinarse a aspectos "ms atractivos
de la promocin como la distribucin o la traduccin a otras lenguas",
piensa que, "tal vez" el jurado se vio impelido, "debido a los 70.000
euros, a buscar una obra de primersima calidad".

Ms duro en sus afirmaciones result Miquel ngel Vida, escritor para quien
el jurado, -"que me parece de poca calidad excepto Guillem Frontera, y que
no ha estado a la altura del premio"-, se han "cargado" el galardn. Vidal
no cree que entre las 50 obras presentadas "no hubiera ninguna de calidad"
y opina que en el jurado faltaban, al menos, "un par de nombres relevantes
a nivel de todos los Pasos Catalans".

Finalmente, apunta que "se ha hecho un flaco favor a la cultura catalana"
porque recuerda que, en Mallorca, en cuanto a la promocin de la lengua,
"slo tenemos el Premi Ciutat de Palma que est envuelto en la polmica
desde que es bilinge".

Fuente: ltima Hora Digital



*** Fundacin Gonzalo Rojas e Instituto Cervantes suscriben convenio

Un importante convenio, que permitir avanzar en las relaciones culturales
entre Chile y Espaa, firmaron en la capital espaola la Fundacin de
Estudios Iberoamericanos Gonzalo Rojas y el Instituto Cervantes el pasado
30 de septiembre.

Durante la ceremonia de firma de convenio con el Instituto Cervantes, el
poeta y Premio Nacional de Literatura, Gonzalo Rojas, dijo que el acuerdo
suscrito con la institucin espaola debe ser "el comienzo de una magnfica
amistad para fomentar la cultura, la educacin y el pensamiento en toda
Iberoamrica desde nuestra lengua madre comn".

El convenio, suscrito por el director del Instituto Cervantes, Csar
Antonio Molina, y el presidente de la Fundacin, Gonzalo Rojas-May,
establece un marco de actuaciones conjuntas para promover el dilogo
multicultural entre las instituciones de Espaa y los pases
hispanohablantes.

En el marco de este acuerdo, el Instituto Cervantes difundir la obra del
poeta Gonzalo Rojas y organizar actividades para dar a conocer su obra
literaria en los 56 centros con los que cuenta en todo el mundo.

La Fundacin de Estudios Iberoamericanos Gonzalo Rojas funciona bajo el
cobijo de la Facultad de Humanidades y Educacin de la Universidad Andrs
Bello (UAB, http://www.unab.cl), y tiene como objetivo desarrollar el
conocimiento respecto de las artes, la poltica y las ciencias en Chile e
Iberoamrica.

La entidad est constituida por cuatro proyectos independientes: un centro
de estudios, dedicado a la literatura, la educacin, la psicolingstica,
la globalizacin y la cultura; la biblioteca Gonzalo Rojas, pilar
fundamental para la investigacin en los aspectos mencionados; una
pinacoteca, que cuenta con la colaboracin de artistas chilenos, mexicanos
y espaoles; y una revista electrnica multidisciplinaria.

Durante la actividad, la fundacin inform al poeta Gonzalo Rojas de que ya
son 2.500 las firmas que apoyan su postulacin al Premio Nobel de
Literatura 2006, iniciativa impulsada por un grupo de alumnos de la
Universidad Andrs Bello.

Jvenes de la mayora de las universidades pblicas y privadas de Chile y
algunas del extranjero, as como alumnos de diferentes colegios de todo el
pas, funcionarios de la Municipalidad de Lebu y profesionales de diversas
reas tanto de Chile como del exterior, ya se hicieron parte de la idea de
los estudiantes de la U. Andrs Bello de postular a su profesor titular al
Premio Nobel de Literatura 2005, decisin que el Rector de la UNAB. Dr.
Manuel Krauskopf, dio a conocer en una ceremonia a la asistieron
autoridades y estudiantes, el pasado 15 de septiembre.

El prximo jueves 6, Gonzalo Rojas asistir a la inauguracin de la
biblioteca que lleva su nombre en el Instituto Cervantes de la ciudad
alemana de Bremen.

Fuente: Universidad Andrs Bello



*** Editan en Cuba disco multimedia dedicado a Alejo Carpentier

La voz y el intelecto del novelista cubano Alejo Carpentier, premio
Cervantes de Literatura 1978, se aprecian en un disco multimedia que
presentar en breve la emisora Habana Radio (http://www.habanaradio.cu), de
la capital cubana.

Dedicado al centenario del prolfico autor, el CD titulado El siglo de
Alejo Carpentier consta de un proemio -a cargo del historiador de la
ciudad, Eusebio Leal- y una biografa del insigne escritor, considerado
"renovador de las letras hispanoamericanas".

Carpentier (1904-1980) fue uno de los forjadores de la cultura moderna en
Cuba, a la que incorpor el legado africano en dilogo fecundo con los
aportes de las vanguardias europeas y americanas.

La edicin incluye, adems, diversas conferencias sobre temas culturales,
ledas por Carpentier en Radio Habana Cuba entre 1964 y 1966, adems de una
serie de programas que an transmite Habana Radio para acercar al oyente a
su vasta obra.

El ltimo captulo reserva una galera con 53 fotos -muchas inditas- que
recogen momentos de la vida del escritor, entre ellos su estancia en
Caracas, la ceremonia del premio Cervantes y otras junto a sus coterrneos
Wifredo Lam, Nicols Guilln y Alicia Alonso.

La directora general del proyecto, Magda Resik, subray la combinacin de
numerosos textos engarzados con la voz de quien los lee, en este particular
el propio Carpentier o el locutor ngel Ferrera. Destac tambin el valor
patrimonial del primer CD multimedia producido por Habana Radio, con msica
original del compositor cubano Juan Ramos y textos de los periodistas
Miralys Snchez, Fernando Rodrguez y el investigador Jos Antonio Baujn.

Fundada el 28 de enero de 1999, Habana Radio cuenta con una programacin
dirigida a resaltar la accin restauradora y social que protagoniza la
Oficina del Historiador en La Habana Vieja, declarada por la UNESCO en 1982
Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Fuente: Prensa Latina



*** Celebran en Uruguay encuentro de narradores orales

Talleres y sesiones de reflexin acerca de los orgenes de historias
populares son parte de las actividades que se desarrollan durante el Quinto
Encuentro de Narradores Orales, Cuenteros y Cuentacuentos, que se celebra
desde el sbado 1 y concluir el prximo 9 de octubre en el Museo
Antropolgico de Montevideo.

"La narracin oral es una herramienta indispensable a la hora de compartir
espacios. Desde el aula, la biblioteca, el hospital, la crcel, la empresa
y los no convencionales", indica un comunicado de Promocultura, entidad que
organiza el evento bajo la coordinacin de su directora Nir Collado.

El encuentro pretende promover la lectura, un mayor acercamiento al libro y
la vida de sus autores, intercambiar culturas y afianzar lazos afectivos
entre los participantes. "Nos reunimos a trabajar en talleres de
capacitacin impartidos por profesionales de primera lnea y disfrutamos de
espectculos de narracin oral en un espacio bellsimo como es el Museo
Antropolgico de Montevideo", agrega la nota.

Aunque est dirigido principalmente a docentes de todas las reas y
niveles, biblioteclogos, voluntarios de centros culturales, personal del
rea de la salud y estudiantes, los organizadores no descartan que todo lo
que all ocurra tambin puede ser de gran utilidad para el pblico en
general.

Como parte del programa, un grupo de narradoras y narradores de la escuela
oral Caszacuento estar presente en crceles de mujeres, hospitales,
escuelas pblicas, en el Museo Antropolgico, Colegio Nuestra Seora de
Lourdes, Cedel (ex Hotel del Lago) y el Parque Rivera.

Tambin se impartirn talleres como "Tcnicas ancestrales de narracin",
donde el docente y actor Rubn Coletto intentar un reencuentro con los
orgenes de cuentos orales que han sufrido cambios sustanciales con el paso
del tiempo y mltiples generaciones.

Asimismo la actriz argentina Silvia Beresovsky tiene a su cargo el taller
"El placer de contar a viva voz", con el fin de "estimular a los docentes
al desarrollo de su capacidad creadora, expresiva y de comunicacin a
travs de la literatura y la narracin oral", segn Promocultura.

Fuente: Librusa



*** Semana de la Lectura se realiza en Bogot

La capital colombiana se ha convertido en los ltimos das en centro de
circulacin de todo tipo de libros por la celebracin de la Semana de la
Lectura, cuya organizacin encabeza el Centro Regional para el Fomento del
Libro en Amrica Latina y el Caribe (Cerlalc, http://www.cerlalc.org).

La semana comenz el sbado 24 de septiembre con un exitoso trueque de
libros que permiti a decenas de lectores salir en busca de nuevos
"tesoros" editoriales, a cambio de los propios que mantuvieron durante aos
en sus bibliotecas personales. El evento se clausur el domingo 2 de
octubre.

En los distintos museos de la ciudad se organizaron visitas guiadas con
actividades especiales de arte y lectura. Igualmente, la Cinemateca
Distrital ofreci una programacin dedicada a pelculas inspiradas en obras
literarias y las estaciones de Transmilenio fueron tomadas por actores que
realizaron lecturas dramatizadas.

Tambin hubo eventos de lectura en libreras, que ofrecieron descuentos a
sus visitantes, y las bibliotecas pblicas concentraron sus esfuerzos en
actividades de formacin. En la organizacin de la Semana de Lectura
participaron, adems del Cerlalc, el Plan Iberoamericano de Lectura, el
Instituto Distrital de Cultura y Turismo, la Secretara de Educacin del
Distrito, Transmilenio y la Casa Editorial El Tiempo. 

Fuente: Librusa



*** Roca Editorial lanza coleccin de novela negra

El sello cataln Roca Editorial ha lanzado una nueva coleccin de novela
negra que se inicia con El caso Brown, de Walter Mosley, y El traficante,
de Graham Hurley. La coleccin, bajo el ttulo Rocacriminal, pretende ser
la "ms intrigante, negra y misteriosa lnea" editorial y dar cabida a los
autores del gnero "ms novedosos y rompedores", indicaron fuentes de la
casa editora.

Otros ttulos que aparecern en la coleccin son Psicpata, de Keith Ablow;
Bangkok Tatoo, de John Burdett; Sospechoso, de Michael Robotham; Muerte en
Hamburgo, de Craig Russell; Juego de asesinos, de P.J. Tracy, y Sicario: la
venganza, de Barry Eisler.

En El caso Brown, Mosley novela la desaparicin de un joven en Los Angeles
de cuyo caso se encarga el reconocido investigador Easy Rowlins, mientras
que en El traficante, Hurley explica la historia de un narcotraficante que,
tras aos dedicado al negocio de la droga, decide reformarse ante el
escepticismo del inspector Faraday.

Fuente: Europa Press



*** Evolucin cartogrfica del Lago de Maracaibo abordan en exposicin

Ayer domingo 2 de octubre fue inaugurada la exposicin "Formas del Lago",
un recorrido por la evolucin cartogrfica del Lago de Maracaibo y el Golfo
de Venezuela durante la poca colonial, en el espacio pedaggico de la
Galera de Arte Nacional, en Caracas. La exposicin, cuya entrada es
gratuita, estar abierta al pblico hasta el 30 de octubre en el horario de
lunes a domingo de 9 de la maana a 5 de la tarde, e incluye 41 mapas y 7
litografas, gracias a la colaboracin del Centro de Arte de Maracaibo La
Bermdez.

La muestra es un registro sin precedentes ya que constituye un documento
invalorable en relacin con la cartografa de esta regin de Venezuela. Los
visitantes podrn apreciar la cartografa temprana y las relaciones de los
primeros exploradores, quienes reportaron imgenes donde la pennsula de la
Guajira fue representada como isla. A esto hay que aadir las diferentes
fechas de entrada en el Lago de Maracaibo y el problema del primer mapa
americano, el Portulano de Juan de la Cosa. Todos estos elementos llevan a
estudiar nuevamente los datos para enfocar mejor los eventos de la primera
llegada de los espaoles a la regin lacustre.

Analizando la cartografa temprana, espaola e italiana, la presencia de
una representacin insular, confirmada por las fuentes documentales, ha
abierto una nueva senda en las investigaciones clsicas de la regin, las
que han determinado las efemrides locales. De esta manera, la llegada de
los espaoles al lago queda desplazada a 1502, de la misma manera que el
Portulano de Juan de la Cosa, en cuanto elaboracin progresiva, entre 1500
y 1502, siendo esta ltima precisamente la fecha de terminacin ms
coherente con los datos que reporta.

La investigacin estuvo a cargo de Emanuele Amodio, antroplogo e
historiador que ha realizado estudios de tercer y cuarto nivel en Italia y
Venezuela. Ha trabajado en Brasil y Per con pueblos indgenas (1980-1987)
y en Venezuela en el Departamento de Antropologa del Instituto Venezolano
de Investigaciones Cientficas (1987-1991). Desde 1992 es profesor de la
Escuela de Antropologa de la Universidad Central de Venezuela, donde dicta
las ctedras de etnohistoria y antropologa histrica y ocupa el cargo de
jefe del Departamento de Arqueologa y Etnohistoria. Igualmente, se
desempea peridicamente como profesor invitado en la Maestra en
Antropologa de la Universidad del Zulia (Maracaibo).

Fuente: Galera de Arte Nacional



*** Se desarrolla en Caracas la ltima edicin de la Semana de la Poesa

La Semana Internacional de la Poesa, que se realiza en Caracas entre hoy
lunes y el prximo viernes 7 de octubre, llega a su fin. As lo explic el
escritor Santos Lpez, director de la Casa de la Poesa Prez Bonalde, ente
que organiza la actividad.

Lpez explic que la edicin del ao 2005 concluye el ciclo de homenajes a
los grandes poetas venezolanos, como Juan Liscano, Ana Enriqueta Tern,
Elizabeth Schn, Ramn Palomares, Juan Snchez Pelez, Rafael Cadenas y
Eugenio Montejo, entre otros. "Hemos recuperado para la poesa un espacio
en la conciencia del pblico, necesitamos que se abra otro ciclo, y la Casa
de la Poesa debe abrir otra trinchera. Ya depender de amigos, pero
tampoco sabemos cul ser ese otro ciclo. Ya es un milagro tenerla ahora
aqu".

El escritor dijo que la Casa de la Poesa apenas cuenta con un presupuesto
de 32 millones, que no cubre prcticamente nada de la organizacin de un
evento de esta envergadura. Para la despedida se cont con el apoyo de las
embajadas de los pases participantes, as como de Corp Banca, en cuya
torre de La Castellana se lleva a cabo parte de la programacin, y de otros
entes gubernamentales y privados. No obstante, resulta insuficiente.

"Tendremos que irnos a otros mbitos, dirigirnos a otros pblicos. Depende
de los avisos, de los espacios. Creo que ya cumplimos. Por supuesto,
tenemos un archivo de proyectos por hacer, pero para ello hace falta
presupuesto". Tambin record que "la poesa es liberacin, no es
revolucin sino rebelda. Por ahora no es posible por falta de recursos.
Tal vez ms adelante retomemos el evento".

Por su parte, el poeta homenajeado, Alfredo Silva Estrada, expres su
agradecimiento por el honor conferido, "por este acto que me conmueve. Para
m la poesa es un acto, una labor de existencia. No puedo excluir el
sentimiento de compartir la poesa con otros, con el otro", dijo antes de
leer su poema "Tan fcilmente", del libro Por los respiraderos del da.

La programacin de este ao incluy una misa por la memoria de Juan Antonio
Prez Bonalde, Jos Antonio Ramos Sucre, Vicente Gerbasi y Arnaldo Acosta
Bello, as como de otros autores, el domingo 25 de septiembre en la
Catedral de Caracas. "Invocacin a la poesa venezolana. Misa de gloria por
los poetas fallecidos" fue el nombre de la actividad, y el oficiante de la
misa fue el monseor Jess Gonzlez de Zrate, vicario general de la
Arquidicesis de Caracas.

Fuente: El Universal



*** Se inicia la Feria de Monterrey

Este 8 de octubre se da inicio a la Feria Internacional del Libro de
Monterrey, evento que este ao llega a su 15 aniversario y que, entre sus
ms de 250 actividades, incluir la entrega del Premio Internacional de
Literatura Alfonso Reyes 2005 al escritor brasileo Antonio Candido.

El festejo, que culminar el 16 de octubre, tiene como sede el Centro
Internacional de Negocios de Monterrey (Cintermex), y tendr como invitado
especial al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de Mxico
(Conaculta), que montar un pabelln especial donde exhibir su produccin
editorial.

En esta ocasin, autores como Elena Poniatowska, Carmen Boullosa, Hctor
Aguilar Camn, Guillermo Sheridan, Ignacio Solares y Juan Villoro, darn a
conocer sus ms recientes producciones literarias, que en el caso de
Poniatowska comprende el primer volumen de las Obras reunidas que le
publicar el Fondo de Cultura Econmica (FCE, http://www.fce.com.mx) y El
tren pasa primero, su novela en cuya trama aparece el lder de los
ferrocarrileros, Valentn Campa.

Villoro presentar su ms reciente novela El testigo y lo mismo har
Solares con La invasin, recin salida de las prensas de editorial
Alfaguara. En tanto Aguilar Camn dar a conocer La conspiracin de la
fortuna, en cuyo sustrato se asoma la figura de Carlos Salinas de Gortari,
y Boullosa presentar La otra mano de Lepanto.

La primera feria la organiz la Biblioteca del Tecnolgico de Monterrey en
1989 y desde entonces ha buscado convertirse en uno de los mayores festejos
editoriales de Mxico, al que concurren miles de personas. El ao pasado
acudieron cerca de 330 mil asistentes.

Este ao se celebrarn presentaciones de libros, conferencias, mesas
redondas, un programa artstico y algunas efemrides como el cuarto
centenario de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, as como se
recordar al Pedro Pramo de Juan Rulfo, que lleg a sus primeros 50 aos.

En la feria estarn presentes editoriales como Planeta, Alfaguara, Joaqun
Mortiz, Plaza y Jans, Grijalbo y SM, pero tambin nuevos expositores como
Ediciones En, que desde 1995 publica la Revista de Literatura Mxicana
Contempornea (RLMC) y que junto con la Universidad de Texas en El Paso
organiza el Congreso de Literatura Mexicana Contempornea que rene a
especialistas de Mxico, Amrica Latina y Europa.

La muestra del Conaculta incluye colecciones infantiles, juveniles e
inclusive aquellas de carcter ms acadmico. Adems, convocar a ms de 70
escritores, quienes ofrecern conferencias magistrales, presentarn sus
libros y conversarn en torno a la literatura del norte y Pedro Pramo,
entre otros temas.

Entre los escritores invitados se encuentran Francisco Hinojosa, Alberto
Blanco, Cristina Rivera, Daniel Sada, Rafael Ramrez Heredia, Vicente
Quirarte, Alberto Vital, Juan Jos Rodrguez, Hctor Manjarez, Mario
Bellatin y Eugenio Aguirre, entre otros.

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Celebrarn congreso peruanista en Japn

El Tercer Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero se
traslada en esta ocasin a Japn, luego de celebrarse en aos anteriores en
la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y la Universidad de Sevilla,
Espaa.

Este ao el encuentro ser del 13 al 16 de octubre en la Universidad de
Nanzan, Japn, y contar con la participacin de 17 especialistas de nivel
en reas que van de la literatura a la politologa, el psicoanlisis, la
arqueologa, la antropologa y los estudios culturales, segn indica un
comunicado.

"Tanto la Universidad de Nanzan como la Asociacin Internacional de
Peruanistas buscan fomentar el intercambio acadmico a fin de abordar el
fascinante pas andino desde una perspectiva mltiple. No faltarn las
ponencias sobre la migracin peruana, los ltimos descubrimientos
arqueolgicos, las elecciones presidenciales de 2006, el estado actual de
la literatura y otros de candente inters", dijeron los organizadores.

El estudio de temas peruanos tiene largo historial en Japn, ms all de
las relaciones polticas que ha existido entre ambos pases durante los
ltimos aos. Los organizadores del encuentro son Takahiro Kato, de la
Universidad de Nanzan, y Luis Millones, conocido antroplogo e historiador
peruano.

Entre los participantes figuran acadmicos como Douglas Sharon, Tetsuya
Inamura, Moiss Lemlij, Yoshio Onuki, Hideo Kimura, Torcuato Di Tella,
Rafael Sagrado, Jos Antonio Mazzotti, Ulises Zevallos Aguilar, Carlos
Alberto Gonzlez Snchez, Hiroyasu Tomoeda, Luis Millones, Yuji Seki, David
Scott Palmer, Shuzo Manabe, Tatsuihiko Fujii y Takahiro Kato.

Fuente: Librusa



*** Apure celebra III Semana de la Poesa

Entre el 17 y el 21 de octubre se realizar en San Fernando de Apure,
capital del estado Apure, en Venezuela, la III Semana de la Poesa, evento
coordinado por el poeta Arturo lvarez D'Armas y organizado por Viento del
Sur Editores, la Asociacin de Escritores del Estado Apure, la Coordinacin
de Cultura de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel
Zamora y la Secretara de Cultura de Apure.

Las actividades se inician el lunes 17 con una lectura potica en la Unidad
Educativa Agustn Codazzi, en la que participarn los poetas Mariana Gmez,
Luis Piate, Francisco Rodrguez y Arturo lvarez D'Armas.

El martes 18 a las 10 de la maana se realizar otra lectura potica, esta
vez en la Aldea Universitaria de la Unellez, en la que participarn
Francisco Rodrguez y Arturo lvarez D'Armas. Ese mismo da a las 4 de la
tarde, Rodrguez y D'Armas estarn tambin con Mariana Gmez y Luis Piate
en el Colegio Sagrada Familia, en otra lectura potica.

La lectura correspondiente al mircoles 19 ser protagonizada por Piate y
D'Armas, y se realizar en la Escuela Bsica Andrs Bello a las 10 de la
maana. Entre las 2 y las 5 de la tarde, de este da, Arturo lvarez
D'Armas fungir de facilitador del seminario "Poetas y poesa de Hait", en
la Biblioteca Pblica Snchez Ostos.

El jueves 20 se realizar una lectura potica en la Casa Hogar San
Fernando, a las 10 de la maana, con Mariana Gmez, Luis Piate, Francisco
Rodrguez y Arturo lvarez D'Armas. A las 3 de la tarde los mismos poetas
leern sus textos en la Universidad Nacional Abierta, Ncleo Apure.

El da de la clausura, viernes 21, los poetas Alberto Hernndez Cobo,
Yadira Prez y Rosana Hernndez Pasquier, visitantes del estado Aragua,
participarn en un encuentro potico en la Universidad Simn Rodrguez a
las 9:30 am. A las 5 de la tarde, el Auditorio del Vicerrectorado de la
Unellez ser el escenario donde realizarn una lectura potica Mariana
Gmez, Raday Ojeda, Luis Piate, Francisco Rodrguez, Gregorio Gonzlez,
Alberto Hernndez Cobo,  Eduardo Lpez, Yadira Prez, Arturo lvarez
D'Armas y Rosana Hernndez Pasquier.

Fuente: Viento del Sur Editores



*** Premio Clarn ya tiene finalistas

El premio Clarn de Novela, que con sus 100.000 pesos de dotacin -adems
de la publicacin por parte de Alfaguara- es el ms alto de Argentina, ya
tiene finalistas. Diez novelas han sido preseleccionadas por Jos Saramago,
Rosa Montero y Eduardo Belgrano Rawson en su calidad de jueces del
certamen.

Se trata de las novelas Ojo por diente firmada por "Opord", El robo del
sigilo de "Marcela Durrieu", La mirada del ciervo de "Lucifer Vzquez", Las
lluvias del Metsat de "Lute", Las viudas de los jueves escrita por "Gato
Ralu", El destino, de "del dock", La mala espera de "Boris W.", Los clones
de Pern por "Cosme Fulanito", Los ltimos rostros de "Prometeo" y El
sangrador de "Lucas".

Los finalistas, cuyos nombres verdaderos se conocern al emitirse el
veredicto el prximo 25 de octubre, fueron seleccionados entre 1.367
originales, cifra que super por un 46 por ciento el rcord de convocatoria
alcanzado en 2000, cuando se recibieron 937 obras. De las 1.367 novelas que
se presentaron al premio, ms del 50 por ciento llegaron promediando la
ltima semana de plazo. En los ltimos cuatro das se reciban veinte obras
por hora.

Segn comentaron miembros del jurado de preseleccin, entre los originales
finalistas hay al menos tres novelas que abordan temticas relacionadas con
el exilio y el regreso. "La presencia de estas problemticas es
prcticamente una novedad en el premio porque no fue un tema que se
destacara entre las obras presentadas los aos anteriores", sealaron.

Otro rasgo marcado es la fuerte presencia de humor que se evidenci en esta
edicin, cosa no del todo habitual en las convocatorias anteriores. Han
aparecido tambin varios trabajos de ciencia ficcin, y algunos otros
relacionados con los ltimos avances en el campo cientfico, como el genoma
humano o la clonacin.

A diferencia de otras ediciones, este ao apareci muy poco sexo en las
tramas y casi no hubo "novelas gays". Tampoco, para sorpresa del jurado de
preseleccin, aparecen referencias a la guerra de Malvinas: "Es llamativo
que habiendo una fuerte tradicin en novelas de guerra en el mundo, en la
Argentina no haya produccin sobre Malvinas", reflexionaron.

La estructura de la mayor parte de los originales presentados respet el
formato de novela clsica y prcticamente no hubo experimentacin en el
lenguaje. Lo que s apareci, al tratarse en varias obras el tema del
exilio, fueron mezclas de diversos registros de lengua: del habla portea a
la espaola o la mexicana.

Fuente: Clarn



*** SaneSociety.org celebra Da de Internet con altas gratuitas

El sitio de autopublicacin SaneSociety.org anunci que se ha unido a la
campaa Da de Internet (http://www.diadeinternet.es), que establece como
tal el 25 de octubre, motivo por el cual ese da se conceder altas
gratuitas a quienes visiten el sitio.

La informacin fue difundida por Arturo Tirador, director de
SaneSociety.org, quien explic que el 25 de octubre, en concordancia con la
mencionada campaa internacional, obtendrn su alta de manera gratuita
todos aquellos autores, de cualquier disciplina artstica, que lo soliciten
durante las 24 horas que dure ese da. La matrcula para participar en
SaneSociety.org es, normalmente, de 2 euros al mes, si bien aquellos
autores que ya dispongan de pgina web pueden solicitar una suscripcin
gratuita.

SaneSociety.org es una organizacin internacional con sede en Espaa
dedicada a fomentar la creatividad y la comunicacin entre gentes de
distintas culturas, pases y disciplinas artsticas (msica, pintura,
escultura, fotografa, literatura, video, etc.).

El sitio dispone de una base de datos de 52.000 artistas, 4.700 autores
asociados, 8.000 empresas y 5.500 medios de comunicacin, as como una
representacin en 10 idiomas (espaol, ingls, francs, alemn, italiano,
holands, sueco, polaco, ruso y portugus), todo gestionado por un equipo
de 30 personas implicadas activamente en la promocin de todas sus
actividades.

Adems, SaneSociety.org cuenta con un club de intercambio de contactos
profesionales, una agencia de noticias, un sistema de valoracin de las
obras publicadas, zonas de debate, salas de exhibicin y plataformas que
facilitan la promocin y la venta de obras de arte. Cada autor dispone
adems de su propia pgina web donde queda reflejada toda su actividad en
el portal.

Fuente: SaneSociety.org



*** Poesa, pintura y fotografa se encontrarn en el Museo Barjola

El Museo Barjola, en Gijn (Espaa) prepara para el prximo mes de
noviembre un llamativo encuentro entre poesa, pintura y fotografa, que
cuenta con la experiencia del ex director del Reina Sofa, Juan Manuel
Bonet, en el comisariado.

El encuentro ocupar dos pisos en el museo gijons y tendr lugar una vez
culminada la actual exposicin de Joan Colom. Estar protagonizado por
Miguel Galano, que aportar la visin pictrica; el escritor y ex
presidente del gobierno asturiano, Pedro de Silva, encargado de poner los
versos, y Jos Ferrero, la fotogrfica.

Juntos componen "Obras grises, tres miradas", que, en palabras de Bonet,
"se articular en torno a 25 trpticos, cada uno alimentado de los tres
elementos, poesa, pintura y fotografa, y cada uno recreacin de una
idea".

Una obra hablar de la muerte, otra de la vida, otra del mar, alguna tendr
en su columna vertebral un nombre propio como el de Giorgio Morandi, al que
se rinde tributo en uno de los trpticos y en todas gobernar una idea
comn, aunque no siempre los tres lenguajes tendrn el mismo peso. "En unas
piezas lo primero ser la palabra, en otras la fotografa y en otras la
pintura", advirti el comisario.

Lo que tambin comparten las tres manifestaciones unidas es la
septentrionalidad. "Hay algo en cada uno de estos tres creadores que
confluye en grises. En De Silva es la sequedad; en Ferrero, el minimalismo,
y en Galano, la propia tendencia al gris muy al modo de Luis Fernndez".

El proyecto, en el que los tres autores llevan trabajando varios aos,
segn Jos Ferrero, lleg "ya muy definido" a manos de Juan Manuel Bonet,
que, como l mismo manifest, sigue "muy de cerca la creacin en Asturias"
y en este caso, slo interviene para cerrar el proyecto.

"Obras grises, tres miradas" ser una exposicin itinerante. Entre los
objetivos ya definidos estn las salas oficiales del Principado en Madrid y
Bruselas.

Fuente: El Comercio Digital



*** Curso sobre animacin a la lectura realizarn en Zaragoza

Entre el 10 y el 12 de noviembre se realizar, en la Biblioteca Mara
Moliner, de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de
Zaragoza, el curso "Las bibliotecas y los hbitos lectores: gestin de la
animacin lectora con intencionalidad educativa", que ser dictado por los
profesores Joan Isidre Badell Guijarro (Universitat de Vic) y Merc Escard
Bas (Biblioteca Infantil y Juvenil Can Butjosa).

Los organizadores del curso dijeron que en el mismo se disear una
actividad a ser evaluada segn periodicidad, usuarios a los que va dirigida
y objetivos, entre otros parmetros. "El objetivo principal sera
posicionarnos respecto a nuestro apasionante trabajo. Darnos cuenta de a
dnde puede llevarnos trabajar en un sentido o en otro. De descubrir a
dnde queremos ir y de cmo llegar", agregaron.

Entre los temas que se debatirn en el curso se encuentran el usuario, los
fondos de la biblioteca y los profesionales que hacen de puente entre unos
y otro; las razones y estrategias relacionadas con la animacin a la
lectura; la "biblioteca redonda", en la que se detectan las necesidades
convirtiendo a la biblioteca en un espacio de intencionalidad educativa, y
la relacin con el entorno como soporte para una eficaz gestin cultural y
social.

El curso tendr una duracin de 20 horas y admitir hasta 40 participantes.
El jueves 10 y viernes 1 de noviembre las sesiones sern de 10 de la maana
a 2 de la tarde y de 4 de la tarde a 8 de la noche, mientras que la sesin
del sbado ser de 9 de la maana a 1 de la tarde. El precio de la
inscripcin, que puede gestionarse a travs de Ibersid.net, es de 38 euros
para estudiantes, 54 para titulados en paro y 108 para profesionales.

Fuente: Ibersid.net



*** Poesa y educacin se encuentran en Mxico

Del 23 al 26 de noviembre de 2005 se llevar a cabo el I Encuentro "Poetas
del Mundo, Voces para la Educacin", que bajo el auspicio del Sindicato de
Maestros al Servicio del Estado de Mxico se llevar a cabo en la ciudad de
Toluca, Estado de Mxico.

El principal propsito de este encuentro, a la cabeza de cuyo equipo de
trabajo se encuentra la escritora y editora mexicana Lina Zern
(http://www.linazeron.com), es realizar un intercambio cultural entre los
agremiados del magisterio y pblico en general con los autores invitados.
Los organizadores estiman que el evento tendr repercusin directa en el
rea educativa.

Autores de diferentes pases de Europa, frica y Amrica asistirn a la
actividad. Ya han confirmado su asistencia Ernesto Cardenal de Nicaragua,
Ral Zurita de Chile, Dolores Castro y Thelma Nava de Mxico, Otto-Ral
Gonzlez de Guatemala, Peter Sagher de Rumania, Sarah Carrera de Senegal,
Saafa Fathy de Egipto, Pierre Clavilier de Francia, Fernando Luis
Prez-Poza de Espaa, Olga Lonardi de Argentina, Jorge Mereta de Uruguay,
Horacio Hidrovo de Ecuador, Osvaldo Sawma de Costar Rica y otros 30
autores.

Se realizarn diferentes actividades de orden cultural como conferencias,
recitales en colegios y el auditorio del Sindicato de Maestros, y de
confraternizacin entre los autores y la poblacin. Los asistentes
recibirn la antologa del encuentro, alojamiento, alimentos y transporte
al estado de Mxico del 22 al 26 de noviembre y paseo turstico, as como
un apoyo de 250 dlares para los extranjeros y 2.500 pesos a los mexicanos,
todo a cargo del Sindicato de Maestros del Estado de Mxico.

Fuente: Lina Zern



*** Homenajearn en Guadalajara a Celia Delgado Rodrguez y Erich Coufal

La profesora Celia Delgado Rodrguez de Orozco (Ciudad de Mxico, 1926) y
el arquitecto Erich Coufal (Viena, 1926) sern homenajeados en la prxima
Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx),
por sus mritos en el mbito de la difusin cultural.

Por el impulso que ha contribuido a darle a la funcin del bibliotecario y
a la repercusin que esta profesin tiene en los mbitos social, cultural y
educativo de Mxico, Celia Delgado Rodrguez recibir el Homenaje al
Bibliotecario, que conceden la FIL y la Coordinacin de Bibliotecas de la
Universidad de Guadalajara en el marco del Coloquio de Bibliotecarios que
cada ao se realiza durante el encuentro editorial.

El galardn se otorga luego de una seleccin realizada por un comit
interno que consulta a los principales organismos de bibliotecarios en
Mxico. La destinataria de este reconocimiento es profesora por la Normal
Nueva Galicia de Guadalajara, maestra en lengua extranjera por el Instituto
Cultural Mxico Americano de Jalisco, y psicloga pedaggica por la Normal
Superior de Jalisco. En 1991 se jubil como directora de la Biblioteca
Benjamn Franklin, cargo que ejerci desde 1969.

Tanto en Mxico como en el extranjero ha impartido diversos seminarios y
talleres relacionados con la biblioteconoma. Organiz los cursos
"Automatizacin para bibliotecarios" y " Manejo de obra de referencia", en
conjunto con la Biblioteca Benjamn Franklin y la Asociacin Mexicana de
Bibliotecarios. Tambin  fue catedrtica en el Centro Vocacional de
Actividades Administrativas y Humanidades de la Universidad de Guadalajara.
Como conferencista ha sido invitada a la Universidad de San Diego,
California y ha participado en la Red Estatal de Bibliotecas Pblicas.

Por su parte, el arquitecto austraco Erich Coufal recibir el homenaje
ArpaFIL por sus aportaciones a la arquitectura tapata en las ltimas
dcadas, gracias a su audacia en el uso de materiales que solan ser
relegados, y por su gusto por el detalle. El homenaje se realizar el
viernes 2 de diciembre a las 7 de la noche en el auditorio Juan Rulfo de
Expo Guadalajara.

Formado como arquitecto en su natal Austria, Coufal lleg a Guadalajara a
finales de 1950, recin egresado de la universidad, tras ser reclutado por
Ignacio Daz Morales, fundador de la naciente Escuela de Arquitectura de la
Universidad de Guadalajara. All, Coufal inici una carrera formadora en un
mbito inexplorado como era la arquitectura.

Adems, Coufal es autor de varias de las obras consideradas fundamentales
en el movimiento tapato de arquitectura moderna. El Teatro Experimental de
Jalisco es su obra ms importante, pero tambin destacan el edificio
original de la Escuela de Contadura Pblica de la UdeG, la Casa de las
Artesanas, la torre Minerva y el Banco Industrial de Jalisco.

ArpaFIL es un encuentro que se realiza desde 1995 en el marco de la FIL
Guadalajara, para reunir los esfuerzos de promocin y difusin de las ideas
sobre la arquitectura, el patrimonio y el arte en general. Desde esa
primera edicin, ha sido un lugar en donde especialistas y maestros de
arquitectura comparten ideas con los jvenes que inician su vida
profesional y el pblico en general.

En el marco de ArpaFIL han sido homenajeados Gonzalo Villa Chvez (1995),
Teodoro Gonzlez de Len (1996), Julio de la Pea (1997), Ricardo Alegra
(1998), Alejandro Zohn (1999), Juan Navarro Baldeweg (2000), Paulo Mendes
da Rocha (2001), Eusebio Leal Spengler (2002), Ricardo Legorreta Vilchis
(2003) y Oriol Bohigas (2004).

Fuente: FIL



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== La copa de Adelfazar de Diana Ramrez de Arellano      Manuel Lasso ===

No han caminado alguna vez por un Cementerio de joyitas literarias? No
han hundido los pies en el suelo arenoso del camposanto, sin saber que
debajo de la superficie, como restos arqueolgicos, se encuentran
enterrados algunos alcorces de oro inscritos con versos, smiles y
metforas?

As sucedi con los desdichados poemas de Emily Dickinson que estuvieron
sepultados en el Panten del Olvido por varias dcadas, como si se tratase
del tesoro extraviado de un naufragio milenario, hasta que alguien los
rescat y los dio a conocer al mundo. Lo mismo ocurri con las cartas que
Micaela Bastidas, en sus horas de terror deslumbrante, le envi a Tpac
Amaru antes de su descuartizamiento y con gran parte de la correspondencia
que Manuelita Senz, desde su rechinante catre de campaa, junto con una
encomienda de cajas de manjar blanco y una bufanda de lana de vicua, le
remiti con nostalgia al Libertador don Simn Bolvar.

Hoy pas por este camposanto de joyeles y sin saber la razn, apresurado y
en desasosiego, con desbordante alegra, escarb en la arena, extrayendo
raicillas y piedrecillas, hasta que encontr un libro cubierto de polvo,
cuyas tapas coloradas como las hojas encarnadas del flamboyn del verano,
emergieron poco a poco. Lo levant para remover la capa del olvido que
llevaba encima y le el ttulo: Del sealado oficio de la muerte (1), de
Diana Ramrez de Arellano. Sin saber an el motivo continu excavando, con
el mismo alborozo, casi lastimndome los dedos al hacerlo y otro libro
apareci en la arena. Tena la tapa color grosella y estaba ilustrada con
la imagen de una mujer vestida a la moda del 1900, con un sombrerito
adornado con plumas y semillas. Fue el Adelfazar (2), de la misma autora.
Observ sus pginas resecas por el salitre, pero an con las brillantes
letras negras del antiguo papel amarillo. Le con el deleite de quien al
abrir un libro penetra en el mundo prodigioso que el escritor ha creado,
como sucede cuando se lee a un Rimbaud, a una St. Vincent Millai o a un
Pessoa y me fui enterando acerca de ella y de su obra literaria.

Poeta de alto vuelo lrico y defensora de los derechos femeninos, Diana
Ramrez de Arellano perteneci a la generacin del 50 y fue una de las
voces germinales de la poesa puertorriquea en la dispora, junto con
Francisco Matos Paoli y Juan Antonio Corretjer. Estudi filologa romnica
en Espaa y recibi el grado de doctor en la Universidad Complutense de
Madrid. Asisti a clases y a conferencias magistrales junto con Alfonsa de
la Torre, el delicado Cisne de Cullar, a quien le gustaba refugiarse en
los pinares o en la biblioteca mdica de su padre para escribir mejor; con
Carmen Conde, la simptica y apasionada gallego-murciano-lorquina, quien
con su voz grave y dulce, al lado de Antonio Oliver, compuso un poemario
sobre su agitado viaje de Marruecos a Cartagena; y con Josefina Romo
Arregui, la poeta del rostro madrileo y el carcter inconfundiblemente
vasco, quien fue su mentora por mucho tiempo.

Diana Ramrez de Arellano, la poeta laureada de Puerto Rico, la del rostro
redondo y pelo corto, exhalando aromas de perfumes finos, se caracteriz
por la sonrisa incesante, el hablar interminablemente vertiginoso y la
alegra que slo pueden producir un conjunto musical de giros, maracas,
cuatros y tiples. Fue ella la que sola decir con ojos ardientes: "Es que
para m, toda mi gloria se encuentra en la poesa". Y de Espaa pas a
dictar ctedra en el City College de la ciudad de Nueva York, donde entre
juegos florales y talleres literarios form lidiadoras en el programa de la
maestra. Fiel a sus principios, con una banda color lila en el brazo, tom
la palabra para defender los derechos de las mujeres de todos los tiempos.
Aline esta labor docente y su misin feminista con la creacin literaria y
sus libros de poesa fueron publicados por diferentes editoriales a lo
largo de los aos.

Dejemos que Cesreo Rosa-Nieves nos complete la imagen de la vate:

      "Diana Ramrez de Arellano es, hoy por hoy, una de las grandes
      poetisas de Iberoamrica dentro de la esttica actual. Alma
      andariega, pluma inquieta... Su vida se mueve entre Nueva York ,
      Espaa y Puerto Rico" (3).

A pesar de su apariencia necrolgica, el poemario Del sealado oficio de la
muerte es una obra que contiene un erotismo velado y casi imperceptible. No
sigue la tradicin hamletiana de Jorge Manrique ni discurre por los caminos
trgicos del ingenioso pensamiento unamuniano. Se refiere ms bien a la
muerte del deseo sexual ardiente y voraz. En su obra existe una evolucin
del tnatos doloroso de la poesa post-romntica de Gabriela Mistral y de
la literatura heroica y comprometida de Clemente Soto Vlez hacia el
erotismo tardo de fin de siglo y apunta con ojo diestro hacia una bsqueda
existencial, objetiva y filosfica; abre el camino hacia lo sensual y luego
hacia lo conceptual. Va de la muerte a la vida y de sta a la idea. Detrs
de las fibras del mascarn multicolor de la muerte traviesa y sonriente y
de su religiosidad omnipresente se encuentran escondidas las gotas
brillantes del eros femenino, sus voces y sus gestos.

Su fuerza potica es ms poderosa que cualquier ornamento silencioso. Nos
informa, casi con brutal delicadeza, conforme vamos leyendo. Es que Diana,
como Hipata y Elosa, tambin am a un hombre, al poeta Pedro Bernaola.
Recordara de l sus observaciones lcidas como las de un Antonio Machado,
de un Jos Hierro o de un Salvador Espri y su cabellera entrecana y
ondulada de antiguo noble de Navarra, contrastando con el cielo azul del
Caribe; y la mirada dulce de Taino que l adoptaba cuando le rozaba las
mejillas con unos dedos que olan a tabaco. Rememorara tambin sus besos
con sabor a bacalato y su mano pesada y caliente acaricindole la garganta
a orillas de la playa del Condado, mientras le recitaba suavemente al odo
un poema de Federico Garca Lorca.

De acuerdo con los mandatos misteriosos, insondables e infalibles del
zodaco el romance estuvo destinado a ser breve y fatal. Cuando Pedro muri
cerca de la Puerta del Sol, como sucumbieron los hombres en los tiempos de
Goya y Lucientes, levantando un brazo, mostrando el pecho y dando vivas por
Espaa, su gemido final se confundi con el ruido del trfico vehicular. Su
mano pesada y velluda cay sobre el pavimento y sus bigotazos negros
removieron el polvo de la acera. A Diana que escriba un soneto en ese
momento en Centerport le pareci que se mora con l.

No le qued otra opcin que celebrar el duelo junto a sus allegados con los
opparos platillos del banquete funerario. Todos los poetas del mundo lo
solemnizan de idntica manera. Todos son iguales, porque los une la misma
humanidad, aunque estn separados por sus bienamados regionalismos. A
propsito de gastrotextos se podra afirmar que Sor Juana Ins de la Cruz
lo celebraba comiendo sus taquitos con una delicadeza que lindaba en lo
artstico y que Diana Ramrez de Arellano lo haca saboreando el mofongo o
percibiendo el aroma del arroz con pollo, que son los manjares de la isla.
Y Adelfazar es un gastropoema porque tanto el ron inebriativo como el
tsigo malfico, para ser eficaces, tienen que ser ingeridos por la va
oral.

Adolorida por la partida de su ser querido Diana Ramrez de Arellano
invent una flor venenosa y mortal. No se trat del jacarand, de la maga o
de las trinitarias, sino de la flor mtica adelfazar, monodelfo de
estambres soldados, signo de la novia frente al altar. La palabra
adelfazar, que es un neologismo, est destinada a simbolizar el dolor que
se siente al producirse una desgracia. Es una metfora mortal; un smil del
sobrecogimiento. El suplicio sufrido por la muerte de un ser querido es
como beber de un zumo de adelfazar. El efecto devastador que se causa al
ingerir el lquido ponzooso de esta copa se puede comparar al efecto
producido por una tragedia en el espritu humano.

Representa tambin el juego de palabras que la poeta usa como artificio en
todo el libro. Son dos vocablos, adelfa y azar, que se encuentran dispersos
por todas las pginas, recordndonos de su significado. Es la flor que
tiene cinco siglos de haber venido de la pennsula ibrica, presuponiendo
la diseminacin en Amrica de las diversas sangres de Espaa, lo que
engendr una raza csmica que se vivifica y se remoza con las aadiduras y
que ahora nos entrega su nueva fuerza sexual y creadora.

As, Diana Ramrez de Arellano nos ofrece una nueva idea universal que nos
atae a todos porque es una condicin de la que nadie se puede escapar. Si
hay un sentido figurado en esta obra es el de beber de una copa de
adelfazar cada vez que ocurra una desgracia.

Pero la que fue fiel a sus principios, la que ayud a estudiantes y
allegados con sus conocimientos literarios y con la mortificada sinceridad
de sus bolsillos, fue la que se abstuvo de tener descendencia, la que se
priv del placer de la maternidad para no deformar ni escindir su
femineidad. Fue tambin la que en algn momento no pudo dejar de realizar
el ltimo rito inevitable de todo ser humano. En un da de primavera, en
una cama del Sloan Kettering Memorial Hospital, como en su momento lo hizo
Julia de Burgos, exhal el ltimo suspiro y dio el postrer espasmo de sus
dedos de versificadora. El final de una vida bien vivida, al que tanto se
rehuye, completa la biografa de un artista, la redondea y la totaliza.
Mientras aqul no ocurra el recuento de su existencia permanece inconcluso.
Al respecto Pedro Lpez-Adorno nos dice:

      "Su obra, que en vida de la poeta recibiera poca atencin crtica,
      aunque la persona fuera motivo de numerosos (y justificados)
      reconocimientos, exige ahora a raz de su muerte, acaecida el 30 de
      abril de 1997, en la misma ciudad que la vio nacer, una relectura y
      revaloracin..." (4).

Siendo as que nos encontramos bien acompaados en el umbral de un nuevo
milenio, percibiendo mutuamente nuestras presencias en esta dimensin
virtual, mientras nos paseamos como al principio sobre la superficie llena
de malahierba y piedrecillas de este cementerio de joyitas literarias,
distinguiendo el melodioso alboroto de los coques, no me podran ayudar a
excavar otra de sus obras, otra de las alhajas que por aqu cerca se
encuentran?



Obras de Diana Ramrez de Arellano

Los Ramrez de Arellano de Lope de Vega (1954)
Albatros sobre el alma (1955)
Caminos de la creacin potica en Pedro Salinas (1956)
ngeles de ceniza (1958)
Un vuelo casi humano (1960)
Poesa contempornea en lengua espaola (1961)
Privilegio (1965)
Del sealado oficio de la muerte (1974)
El himno deseado (1979)
rbol en vsperas (1987)
Adelfazar (1995)



Notas

1. Ramrez de Arellano, Diana. Del sealado oficio de la muerte. Ediciones:
   Ateneo Puertorriqueo de Nueva York. Nueva York y Madrid. 1977.

2. Ramrez de Arellano, Diana. Adelfazar. Ediciones Torremozas, S.L.
   Madrid. 1995.

3. Rosa-Nieves, Cesreo y Meln, Esther M. Biografas puertorriqueas.
   Troutman Press. 1970.

4. Lpez-Adorno, Pedro. Diana Ramrez de Arellano. Tercer Milenio. Ao IV.
   Numero 1. Otoo 1997. p. 9

** Manuel Lasso
   prvasq131195@aol.com
   Novelista y dramaturgo peruano. Estudi literatura en el City College de
   la ciudad de Nueva York, donde fue ganador de los Juegos Florales en la
   categora de narracin. Ha publicado en revistas y peridicos de
   Hispanoamrica, Espaa y Francia. Es autor de las novelas Mare
   Tenebrosum, Las memorias del Almirante y Cenando con Klaus. Es tambin
   autor del drama en dos actos Bifsicus.



=== Tres poemarios venezolanos      Csar Augusto Terrero Escalante =======

*** Baldos, de Carlos San Diego (2002)

La sola intuicin de la entrada de la dialctica en accin provee momentos
de genuina conexin csmica.

Con las sucesivas decadencias del romanticismo, del modernismo
hispanoamericano y de las diferentes oleadas de literatura folclrica y
costumbrista con sabor buclico, la consecuente negacin esttica por parte
de los entonces nuevos escritores releg la Naturaleza al plano omega de la
literatura y especialmente de la poesa (por Naturaleza me refiero al
sistema dinmico del medio ambiente y no al conjunto de signos inconexos y
estacionarios derivados de l).

Cuando la onda expansiva de la explosin demogrfica urbana inducida por la
Revolucin Industrial se extendi lejos de Europa y Norteamrica, el
automvil de carreras de Filippo Marinetti finalmente alcanz el dominio
esttico de un amplsimo paisaje de acero vertical, cristal polarizado y
asbesto. Como una de las consecuencias, el lenguaje de los hijos de las
ciudades se empobreci de sustantivos concretos para nombrar los otros
seres vivos de su medio ambiente. El campo, el bosque, la estepa, el
desierto, el mar..., siguieron por ah en alguna parte, mientras el arte se
domicili en las ciudades. Y no en cualquier ciudad, sino en las ms
importantes. En esas urbes, el signo cuyo origen primario estuviera ligado
a la naturaleza viva se convirti en metforas de un smbolo al
desvincularse su significante de su significado natural. La rosa que
Vicente Huidobro exigi crear y que nos fuera obsequiada por Mariano Brull
se convirti en el prototipo de los elementos de esta para-naturaleza
metafrica.

Aunque han transcurrido apenas cinco aos del presente siglo, pocas dudas
caben de que la nueva onda expansiva es y seguir siendo por algunas
dcadas ms la producida por la detonacin de la informacin y las
comunicaciones, onda que puede provocar la transformacin de nuestro
planeta en una aldea global. Y la calificacin de aldea pudiera ser exacta
porque, a la manera dialctica, esa transformacin pudiera traer de vuelta
a la Naturaleza como escenario ecumnico. Hoy no es inusual que cualquier
ermitao citadino se pase algunas horas chateando en Internet con alguien
que tiene un manglar, un campo de amapolas o un volcn nevado en el patio
de su casa. Ese alguien siente y piensa, naturalmente, en el lenguaje de su
patio, sin ser por eso un buen salvaje, un audaz explorador o una princesa
de la Conchinchina.

El libro Baldos, pera prima del poeta venezolano Carlos San Diego, no es
una publicacin muy reciente (Fondo Editorial del Caribe, 2002, 107 p.)
pero sospecho que dada la dinmica contempornea de divulgacin de los
libros de poemas, contina siendo una novedad editorial. Una novedad que no
debe ser pasada por alto por ningn amante de la poesa, porque Baldos es
un ejemplo sobresaliente (el mejor que he podido encontrar en los ltimos
15 aos) del plausible regreso de la Naturaleza al plano alfa de la poesa.

En este poemario, pensamientos propios de nuestra poca son comunicados por
medio de signos con significantes ajenos al lenguaje de la cotidianidad
urbana, pero cuyos significados son naturales para el autor y se transmiten
con esa legitimidad lingstica que deriva del contacto con lo ancestral.

El leit-motiv de Baldos es explicado poco despus de la mitad del libro,
lo que resulta una excelente idea porque as el lector tiene la oportunidad
de intuirlo, sorprenderse con l y digerir la sorpresa antes de
congratularse por la aparente coincidencia entre su intuicin y las
intenciones del poeta, para luego seguir hasta el final de la lectura con
la satisfaccin de quien se ha adueado de un poema o, incluso, de todo un
poemario.

El motivo conductor en cuestin se hace explcito en el poema "Abuelo Sur",
cuyo excelente ttulo sugiere el tpico ancestral con el sustantivo,
mientras que el adjetivo brinda una generosa caracterizacin de las
circunstancias. Luego, el epgrafe tomado de su coterrneo, el literato
Rafael Cadenas, confirma la actitud que asume San Diego en su dilogo con y
desde la Naturaleza.

Pero aqu el mrito mximo del autor como artista del lenguaje es lograr
que en esa conversacin estn ausentes el desafuero y la ingenuidad tpicos
del asalto pintoresco a la Naturaleza. El poeta parece regirse por la
clebre exhortacin del propio Cadenas de que la palabra lleve lo que dice,
e incluso la convierte en una obsesin (la palabra que se debe decir y no
sale / se convierte en animal de cacera) que le lleva a pulir sus versos
con una paciencia no habitual en la creacin literaria de nuestros das.

Sus intenciones se materializan, en forma sublime, en ese corto poema
("Abuelo Sur") donde, por ejemplo, la vigilia (la vigilancia insomne) del
zamuro (pjaro fnebre), genialmente imaginado como cruz del cielo,
mediante la sugestin del ttulo se extiende al celeste marco nocturno de
la Cruz del Sur y, por la misma va, hasta el abuelo difunto.

Esforzndome para extraer momentos excepcionales de un libro slido,
distingo el poema "Hoja de mango", donde la ontologa destilada del
smbolo, ya comn, de la hoja cada, es revitalizada por la poderosa y
grcil insercin del signo en su historia natural (Hoja seca / se despide).
Tambin me resultan destacables el exquisito erotismo del poema "Cliz del
vino brujo" (Pasa y enrolla el bejuco de Dios. / Sin ofensas) y la refinada
e incisiva denuncia ecolgica de "El culo del cielo" (Esfnter del ozono.
|| Dimetro de la conciencia de poderes).

El ritmo de estos versos es el de un pensamiento sereno, lejano al de la
palabra automtica, pautado eficazmente con un cdigo metagramatical de
sangras y espacios entre los versos.

Aunque el ttulo del libro sugiere que el poeta pretende describirse y
describirnos fuera de las urbes (e incluso de los campos roturados), una de
las resonancias que induce esta coleccin de poemas es la atencin a la
naturaleza viva en los canteros de flores, los jardines, las alamedas, los
terrenos baldos, los parques, los cielos, los rincones sombros, las
paredes soleadas y en cualquier parte no humanamente viva del paisaje de
las urbes y donde sobrevive una multitud de signos que espera an por la
nueva poesa.



*** Paso en falso, de Luis Enrique Belmonte (2004)

Ninguna sociedad esotrica que se respete admitira a poetas entre sus
miembros porque algunos poetas suelen resultar espas diseados
genticamente para percibir los secretos ms ocultos de sus cofrades y para
ser incapaces de refrenar el deseo de hacerlos pblicos.

Llamado por la voz de la novia intelectual que no permite el rechazo, una
noche (y mil noches ms) Luis Enrique Belmonte decidi subir a la azotea
del edificio ms alto de su extenso barrio. Mientras ascenda, en cada
descanso intuy las historias escritas en las fluctuaciones de las luces
traspasadas por debajo de las puertas hermticas de cada apartamento.
Detrs de ellas los inquilinos tenan cualquier nombre y sus crmenes,
ninguno. Quizs fuese esa la razn por la que ni a l ni a su expresiva
novia les satisfizo la intuicin y fuese por eso que decidieron correr los
riesgos del equilibrista, meditaron y premeditaron, dieron ese paso en
falso y, vueltos procesin de nimas, se filtraron juntos en cada
dormitorio para escuchar las confesiones de los durmientes y tambin de los
insomnes.

En su excelente informe de 46 pginas con el ttulo Paso en falso publicado
en 2004 por Ediciones Mucuglifo (Mrida), el poeta venezolano descubre a
los sucesivos inquilinos desaparecidos despus de dejar minsculos
recuerdos para conjuros entre las paredes donde nosotros tambin morimos;
transcribe las plegarias ms privadas; repite las ltimas palabras dichas
antes de sonar los despertadores y exhalarse los alientos de somnferos;
devela las criaturas invisibles que pululan dentro de los crculos
luminosos de las lmparas sobre las mesitas de noche, las que escapan de
los televisores que nadie est mirando y las que se apagan en los
ceniceros; define el origen de todos esos ruidos ubicuos que acechan el
ocasional silencio domstico; describe las duchas en que aparece el tiempo
para pensar, las cenas sin cocinar, las zonas inmviles de los
guardarropas...

Las imgenes se comunican con un ritmo que transita desde armonas
similares a las apoyadas en variaciones mtricas, como en "La franja"
(Arden / los ltimos conjuros de una lmpara, / y por esa franja se
deslizan / los esclavos del sueo), pasando por la cadencia exhortativa de
los versculos (evidente en la "Oracin del carnicero": Mranos a travs de
los ojos desorbitados de los bueyes), hasta la gravedad de la prosa (El
mirn, recin llegado, anduvo por la sala de baile como un coronel tuerto,
melanclico, enumerando todas las bajas, las copas partidas, las botellas
descorchadas), pero siempre con un dejo de taciturna sabidura que invita a
dejarse engaar por las apariencias.

Esta mirada cabal de la soledad estril oculta en la regin ms ntima de
la sociedad urbana moderna tiene el doble doble-filo propio de la mejor
poesa: el artista queda vulnerable ante su propia percepcin, el lector
queda destapado por su propia curiosidad. De esa manera el poeta logra
plasmar en este poemario, su cuarto publicado, la cita inicial de Iosif
Brodsky: De entre ellos los mejores / fueron vctimas y verdugos a la vez.



*** Escarcha o centella bebe conmigo, de Mara Luisa Lzzaro (2004)

El libro Escarcha o centella bebe conmigo (2004, Editorial La Escarcha
Azul, bajo el patrocinio de la Asociacin de Profesores de la Universidad
de Los Andes y Fundalea) es el cuarto poemario de la escritora venezolana
Mara Luisa Lzzaro (Marial).

Los poemas incluidos en esta seleccin fueron escritos entre 1989 y 2002.
El dato resulta extraordinario cuando se tiene en cuenta la homogeneidad
del discurso. Y es que esta antologa es suma de variaciones sobre un arte
potica nacida como catarsis del escritor ante la conciencia de la posesin
de su ego declamador por la trinidad: amor, padre incomprensible y
omnipotente; angustia, manifestacin inmaterial y omnipresente del amor;
escritura, realizacin material y omnisciente de la angustia. No se produce
tal catarsis si alguno de los elementos de esa trinidad no se obsesiona con
el poeta. Es muy poco probable que el triple punto de coincidencia en las
obsesiones haya sido una constante durante trece aos. Lo natural debi ser
la ocurrencia casi-peridica del mismo. En este caso, la frecuencia habra
sido de aproximadamente una vez cada dos meses y diez das. Tan alta
frecuencia explicara la admirable persistencia de la duda. Porque, como
sucede tan a menudo, el manifiesto desplegado a lo largo de las 65 pginas
del poemario parece revelar ms dudas que convicciones sobre el estado
vital asociado a la creacin potica. Yo dira que es, precisamente, la
conviccin de la escritora en la duda, y no en las respuestas, la causa de
su recurrente atraccin hacia el tema.

Las virtudes del libro se distribuyen en su eje vertical. Las palabras,
mientras son arrastradas a lo largo del eje por pequeas corrientes
ascendentes y descendentes del aliento, se condensan sobre los signos y
luego colisionan entre s. Este movimiento turbulento propicia la
coalescencia heterognea entre las palabras y da lugar a versos organizados
en un espectro de significados con forma de tricornio, donde cada pico se
corresponde a una de los significantes de la trinidad
amor-angustia-escritura. Con la rplica a diferentes escalas de la
oscilacin vertical, los versos ganan gravedad y se precipitan, arrastrando
con ellos contradicciones ms leves. De esta manera, en la primera fase de
percepcin, la cada se vuelve el sentido dominante. Casualidad o
causalidad, este sentido parece sealarse en el libro con la geometra de
muchos de sus poemas.

Los versos finales del poema "Abro los brazos vida" nos provocan a no
considerar la cada nicamente como el sentido inverso de la creacin, sino
como una rama imprescindible en el ciclo de la re-creacin. Llegado ese
momento en la lectura, mi especulacin se ovill en el aforismo que asegura
que todo lo que sube tiene que bajar... A pesar de que el radio de accin
de esa regla es mucho mayor que la sombra del manzano de Cambridge (y aun
que el perihelio de Mercurio), no es difcil encontrarle contraejemplos
(e.g. el valor del dlar expresado en trminos de cualquier moneda
tercermundista). Por lo mismo, uno puede desafiar el sentido comn y
proponer un complemento no menos universal e incierto: ...y todo lo que
baja tiene que subir. La fra gota de lluvia regresa a las alturas como
vapor de agua, como savia y como sangre de pjaro; el fruto ahto de
madurez sobre la tierra es reascendido como tronco de rbol, como norte del
rastreador y como frmula matemtica; el imperio cado es levantado
nuevamente por la nostalgia, por la pretensin de los nombres y por la
dialctica histrica. As, todo lo que cae tiende a recuperar o superar la
altura mxima a que alguna vez estuvo, para luego encontrar irresistible la
atraccin de tener peso y volver a caer. Cada culminacin del ciclo genera
un cambio de calidad: esa es la esencia de la re-creacin.

En este ambiente trinitario de re-creacin, la escritora danza con el amor
a las ontofonas reveladas mediante la fragmentacin de la visin
("Bienestar de especies / que resuelven / un da cualquiera de oficina: /
viernes social... / sordera de afuera; / ptina, barniz"), con la angustia
que conduce al desmantelamiento del lenguaje (como afable ejemplo vase la
incorporeidad sugerida mediante la desintegracin de la palabra en el verso
l e v i t a n d o, del poema que comienza con He accedido a una parte de su
cuerpo) y con la escritura automtica (Prescrita agua de arterias / en
desbandada de Sol / que ni siquiera entinta / los claveles del recinto
Fortuna). Condimentos propios, por ejemplo, del cubismo, la poesa concreta
y el surrealismo adquieren nuevos relieves por la necesidad genuina de la
voz de re-crear su discurso. Qu poeta (antes y despus del surrealismo,
antes y despus del cubismo, antes y despus de la poesa concreta) no ha
cado alguna vez bajo la seduccin de esa particular manifestacin de la
trinidad amor-angustia-escritura y luego ha sido ascendido por la
satisfaccin suprema de haber dicho algo cualitativamente nuevo, al menos
en el mbito de la expresin personal? Esos son los ingredientes que
generan la atmsfera para un devaneo del tipo que obsesionara a Gaston
Bachelard. En este poemario, junto a una concisin sin reducciones
fundamentalistas, ellos proveen un lenguaje para el delirio de orculos
contemporneos.

Los defectos que encuentro en el libro estn distribuidos sobre el eje
horizontal. En toda ars potica hay rechazo a formas y contenidos, por
tanto, un libro que gira sobre ese tema enfrenta el riesgo de la repeticin
excesiva de la negacin a travs de sus pginas: no diadema en tinta china,
|| No describas las bvedas, / no salves del peso, / de la estaca. / No
apoyes la huida. || Ya no jaculatorias || Nunca ms espacios nveos. || No
ms playas cerebrales...

Las redundancias suelen frenar el flujo de la lectura. Con la insistencia
en la negacin, la friccin adquiere una resistencia adicional al
insinuarse como dogma. Esta insinuacin resultara aqu particularmente
molesta, porque se opone a la apacible embriaguez inducida al rumiar, en
las pginas de este libro, la viabilidad de la salvacin mediante la
re-creacin bajo el influjo del amor-angustia-escritura. No obstante, el
tono dominante de la duda menoscaba la friccin y preserva la atmsfera
propicia para la danza de las neuronas.

Si concordamos con Voltaire en que la poesa est hecha slo de hermosos
detalles, entonces Escarcha o centella bebe conmigo es pura poesa.

** Csar Augusto Terrero Escalante
   cterreroe@hotmail.com
   Investigador cubano (La Habana, 1966). Reside en Brasil. Es investigador
   del Instituto de Fsica de la Universidad del Estado de Ro de Janeiro.
   Ha colaborado con poemas y reseas en diferentes revistas y sitios
   literarios como Blanco Mvil, Deriva, Punto de Partida, Ciberayllu, El
   Otro Mensual y Almiar, entre otros.



=== Curiosidades lingsticas      Teodosio Muoz Molina ==================

*** Eminencia gris

Para la Real Academia, eminencia gris es el consejero que, de una manera
poco ostensible, inspira las decisiones de un personaje.

En casi todos los gobiernos, empresas o instituciones, se mueve una figura
o ms o menos fantasmal en la que se depositan los mritos escatimados a la
mscara oficial del poder o se la convierte en el chivo emisario de los
desaciertos de la autoridad.

En su libro Grey eminence, Aldous Huxley convirti al capuchino padre Jos
en la figura paradigmtica de la "eminencia gris". Su eminencia el cardenal
Richelieu, envuelto en el boato de la prpura, no toma decisiones de
importancia sin consultar al asctico capuchino, esa eminencia vicaria y
movilizadora que se ocultaba entre las bambalinas del poder.

El padre Jos (Franois du Tremblay en lo civil) fue el primognito de una
familia que le brind la educacin de los caballeros de la poca: esgrima,
equitacin y la cultura humanstica que lo familiariz con el griego y el
latn, adems del castellano y del italiano, que hablaba y escriba con la
misma soltura que el francs.

Tras el asesinato de Enrique IV, su viuda Mara de Mdicis nombr primer
ministro y mariscal de Francia al aventurero florentino Concini, que
estableci un gobierno corrupto de aventureros extranjeros, odiado tanto
por los nobles como por el pueblo.

Mientras tanto, el padre Jos se haca amigo de monseor Armand du Plessis
de Richelieu, joven y ambicioso obispo de Luon que, en los Estados
Generales de 1614, pronunci un discurso de abyecta adulacin para la
Mdicis y el corrupto Concini con la esperanza de engullir un bocado de
podero poltico.

El odiado Concini cay de un pistoletazo y su cadver desnudo y mutilado
fue colgado cabeza abajo mientras el pueblo aullaba de alegra.

Escandalizado por la corrupcin y la incompetencia que rodeaban al
adolescente Luis XIII y la estpida Regente, el padre Jos se convenci de
que Richelieu era la persona indicada para dar a Francia la paz interna, el
gobierno fuerte y la represin de los abusos que Francia necesitaba. Movi
cielo y tierra para lograrlo y, valindose de su fama de santo, de sus
dotes de persuasin y de su aspecto de profeta de Israel, se present al
tmido Luis XIII, que lo escuchaba aterrado, y consigui para su amigo no
slo el capelo cardenalicio sino su designacin como ministro omnipotente
que manej dictatorialmente la suerte de Francia.

Y detrs del exhibicionismo lujoso del Cardenal, se mova siempre el
andrajoso y descalzo padre Jos, que entraba en la poltica porque Dios le
haba exigido ese sacrificio doloroso, as como tambin era la voluntad de
Dios que el cardenal, que persegua a los protestantes en Francia, se
valiera de las intrigas diplomticas del capuchino para atizar la Guerra de
los Treinta Aos en una Alemania donde los incendios, violaciones y
destruccin de cosechas eran tan comunes como el hambre, que haca una
prctica habitual de la antropofagia.

Y, como una guerra, por horrorosa que se presente, puede considerarse la
voluntad de Dios, la eminencia gris y la eminencia escarlata, que se
encarnizaron en prolongarla, no hacan ms que cumplir su divina voluntad,
como tambin tomaron por voluntad de Dios que se arruinaran los pequeos
propietarios con los despiadados impuestos para sostener la guerra.

Los manejos del padre Jos lo convirtieron en uno de los personajes ms
odiados de Europa, aunque l consideraba que ser objeto de la maledicencia
era una seal de que transitaba por el camino de la perfeccin y aceptaba
esas pruebas que Dios le enviaba para mantenerlo en la humildad.

En Ratisbona circularon panfletos annimos atribuidos a dos eclesisticos
espaoles que denunciaban la trama secreta entre las dos eminencias, de
donde extraemos esta frase: Huic ille tegendo sceleri cucullum praebet. "l
(el padre Jos) le ofrece (a Richelieu) una capucha para ocultar sus
crmenes".

Qu saldo dej la asociacin de estas dos eminencias? Para los manuales
escolares, el engrandecimiento de Francia en detrimento de la dinasta de
los Habsburgos, y para los que padecen la historia sin figurar en ella,
estos datos estadsticos: 1618, al comienzo de la Guerra de los Treinta
Aos, Alemania tenia 21 millones de habitantes y, al concluir en 1648 se
haban reducido a 8 millones. El pueblo francs odi a dos hombres de la
Iglesia que, en nombre de la voluntad de Dios, no le escatimaron penurias
mientras el cardenal hacia ostentacin de su riqueza fabulosa.

Cuando muri el Padre Jos (ocioso sera aclarar que como un santo), el
desolado Richelieu exclam: "He perdido mi apoyo".

La "eminencia gris" por excelencia fue enterrada junto al padre Angel de
Joyeuse, que lo haba recibido en la orden capuchina, y sobre su tumba, una
mano annima escribi con tiza: Passant, n'est-ce pas chose trange / Qu'un
dmon soit prs d'un ange? ("Transente, no es una cosa extraa que un
demonio est cerca de un ngel?").

Tampoco faltaron los epitafios annimos para Richelieu, que, sometiendo al
pobre Luis XIII, hizo de su esclavo el monarca ms poderoso del mundo:
Ci-gt le flau de la terre, / Ce prte qui faisait la guerre, / Qui vcut
du sang des Franois, / L'auteur du mal qui nous dsole, / Et qui de sa
nice autrefois, / Eut deux enfants et la vrole ("Aqu yace el azote de la
tierra / este sacerdote que haca la guerra, / que vivi de la sangre de
los franceses, / autor del mal que nos azota, / y que de su sobrina en otro
tiempo, / tuvo dos hijos y la sfilis").



*** Linchar y linchamiento

Otras dos palabras de procedencia inglesa, que se han universalizado y
asociado, como en el caso de Boycott, con un apellido. Segn los
diccionarios, linchar es ejecutar a un criminal, verdadero o supuesto, sin
formacin de proceso y tumultuariamente. Por linchamiento se entiende el
ajusticiamiento de una persona sin que exista un juicio previo, sobre todo
si la ejecucin la realiza una muchedumbre o un grupo numeroso.

La opinin generalizada atribuye el origen de tal sistema de justicia
expeditiva al juez Charles Lynch (1736-1796), cuando desempeaba
arbitrariamente su magistratura en el estado norteamericano de Virginia.
Sin embargo, hay autores que disienten sobre el origen de la llamada "ley
de Lynch". Algunos prefieren remontarlo hasta otro juez, tambin llamado
Lynch, que, en los aos 1687 y 1688, dispona de poderes omnmodos para
reprimir la piratera y el bandidaje, sin ajustarse a ningn tipo de
proceso judicial. No falta quien lo atribuya a un colono (la constante es
que se llame Lynch y que sea virginiano) que hizo justicia por mano propia
y colg a un ladrn sin entregarlo a la autoridad judicial. Alguno va ms
lejos y fija en la ciudad de Galway (Irlanda) y en su alcalde Fritz-Stephen
Lynch, el ms remoto antecedente de la ley de marras. Al parecer, este
Lynch colg de la ventana de la casa a su propio hijo, que haba asesinado
a un espaol porque le reclamaba el pago de una deuda.

No obstante, una gran mayora coincide en hacer derivar de Charles Lynch la
fama ominosa de una ley que tantas veces ha aplicado el Ku-Klux-Klan o que
nos ofrecen algunos westerns. El mencionado Charles Lynch, a los treinta
aos, fue nombrado juez de paz en Bedford (Virginia). Se dice que hered de
su padre, un colono irlands, un odio hacia los ingleses semejante al que
Anbal jur contra los romanos. Durante la guerra de la independencia
norteamericana, instituy un tribunal popular que, sin formacin de causa,
colgaba perentoriamente a cuanta casaca roja se le cruzaba en el camino o a
cualquier sospechoso de colaborar con los ingleses. La manera de entender
la justicia de Lynch y de su tribunal popular impuls a mucha gente honesta
a elevar las protestas hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados
Unidos, que aval a Lynch y sus procedimientos, y tal actitud motiv que el
juez virginiano pronto contase con numerosos seguidores de la justicia
sumarsima.

Ms all del origen de la llamada "ley de Lynch", tanto antes como despus
de Charles Lynch, se ha practicado en pases en formacin, donde el ms
fuerte desempea funciones que corresponden a un tribunal independiente de
las partes en litigio. La supuesta ley no es ms que una reaccin
instantnea frente a la agresin. Esa reaccin defensiva obedece a una
instintiva ley del Talin y a la desconfianza que, en los pueblos, generan
las decisiones de algunos tribunales legalmente constituidos. En los
estados mineros y ganaderos de Norteamrica, durante muchos aos, la ley de
Lynch, asegurada por asociaciones privadas, erigidas en guardianas de la
paz pblica, se impuso como la nica defensa social e individual para
frenar los robos o los asesinatos. En los estados sureos de la Unin, la
ley de Lynch se aplic con verdadera saa contra los negros para castigar
presuntos atentados contra las mujeres o nios blancos, como violacin o
rapto.

En general, los linchamientos nunca han llegado a desaparecer en los
Estados Unidos. Por ejemplo, cuando el estado de Wisconsin aboli la pena
de muerte, se produjo, como consecuencia inmediata, el recrudecimiento de
la ley de Lynch porque la mentalidad popular juzgaba que ciertos castigos
eran inadmisiblemente leves para determinados delitos.

Las estadsticas del pas del norte reflejan una realidad alarmante. Entre
1882 y 1903, fueron linchadas 3.337 personas, de las cuales, 752 lo fueron
en los estados del Norte y 2.385 en los del Sur. En los del Sur, la
proporcin estableca 1.985 negros linchados frente a 567 blancos. En mayo
de 1891, en Nueva Orlens, se produjo, sin nuevo proceso judicial, un
linchamiento en el que murieron varios italianos que haban resultado
absueltos por un tribunal competente.

Los defensores de la Lynch Law la justifican con el argumento de que se
aplica en un pueblo que no est dispuesto a tolerar los delitos. Como ha
perdido la fe en los jueces legalmente establecidos y, celoso de su propia
conservacin, acapara para s la represin penal eliminando del cuerpo
social a los elementos perturbadores de la tranquilidad pblica y
peligrosos para el bienestar de la comunidad.

El criminlogo italiano Scipio Sighele opina: "El linchamiento es a veces
un sntoma consolador de la moralidad de un pas. Yo prefiero en ciertos
casos una ciudad que se conmueva tan fuertemente por un asesinato, que se
levante toda ella en armas para castigar inmediatamente a sus autores,
antes que la indolencia y la indiferencia de algunas de nuestras
poblaciones que miran los delitos como simples hechos de crnica. La ley de
Lynch slo es brbara en la forma, pero revela la existencia de un
sentimiento moral, mientras que, por el contrario, nosotros que no
protestamos al presenciar la impunidad de los malhechores, somos acaso
cultos por nuestro respeto a las formas de la justicia, pero somos
seguramente inmorales en cuanto no sabemos comprender su valor sustancial".

** Teodosio Muoz Molina
   molina@fibertel.com.ar
   Educador argentino. Es profesor de literatura hispanoamericana en la
   Escuela Superior de Comercio "Carlos Pellegrini", uno de los colegios
   universitarios de Buenos Aires.



=== El bien segn Vctor Hugo      Pablo J. Fierro C. =====================

                           "El reino de Dios es como una semilla de mostaza
                                         que un hombre siembra en su campo.
                        Es por cierto la ms pequea de todas las semillas,
                                      pero cuando crece, se hace ms grande
                                          que las otras plantas del huerto,
                                               y llega a ser como un rbol,
                   tan grande que las aves van y hacen nidos en sus ramas".
                                                            Mateo 13: 31-32

Cadena de favores, pelcula protagonizada por Helen Hunt y Kevin Spacey,
nos muestra el bien involucrado en un ciclo de continuismo a partir de un
primer favor condicionado que compromete al receptor a retribuir a otro
necesitado, con gesto similar, prolongndose as las acciones benficas
hasta tanto alguno altere, incumpliendo la condicin, el desarrollo.

Los miserables, novela de Vctor Hugo, escritor francs del siglo XIX,
incluye de igual forma una pica del bien, donde se pone en relieve su
poder propiciatorio de estados agradables, jubilosos, armnicos; pero se
enfoca adems su perfil reactivo, su aspecto contagioso, forjador de
mltiples cadenas de variadas magnitudes, algunas inconmensurables.

En Los miserables, el bien, o lo que impulsa a la gente a actuar con
bondad, diferente al matiz de la pelcula mencionada, se propaga no a
partir de un pacto, sino del simple contacto; expuesto ostensiblemente ante
Valjean desde la personalidad del monseor Myriel, hombre apegado
noblemente a su doctrina, activa en la conciencia de aqul un paulatino
proceso de purificacin que lo llevar en adelante a proyectar
desinteresada bondad ante cualquier persona necesitada, llegando en varios
casos al nivel de lo heroico. Se da sin embargo, en la conciencia, una
lucha de contrarios; el odio-mal subyacente en Valjean, producto de sus
pasadas experiencias, opone resistencia a la sustancia nueva que viene a
compartir el mismo mbito, no como sereno invitado; sino como guerrero
desafiante dispuesto a eliminar obstculos que impidan ser ocupante nico
del espacio. El bien reclama sumisin absoluta en funcin de las exigencias
que impone la tica -de algn modo la conciencia- encarnada en la novela de
Vctor Hugo, en uno de sus semblantes, por el implacable Javert,
representante de la ley, quien enfermo de ortodoxia contribuye a
desencadenar hechos funestos -muerte de Fantina, entre otros ejemplos- de
desproporcionada magnitud en relacin a los pequeos delitos por los que
Valjean es obligado a una fuga eterna: el robo de un pan y una moneda.

En Los miserables, tomando como referencia a Valjean, no se asume la
inclinacin al mal -e incluso al bien- como fruto de la ntima naturaleza
del ser; es su experiencia social la que lo moldea. Hay gnesis de arcilla
amorfa, a la que la vida y sus infinitos componentes irn esculpiendo con
principios hasta lograr una pieza capaz de discernir, o formarse un
criterio acerca de las dos sendas contrapuestas que ofrece el devenir.

Desde esta ptica comprendemos que la realidad es una interminable sucesin
de oportunidades que al precipitarse sobre nosotros impone una disyuntiva
bien demarcada, frente a la cual hemos de tomar decisiones que definirn
externa e internamente, no slo nuestra condicin humana, moral y tica, de
cara a los parmetros de justicia establecidos socialmente, sino adems la
calidad del estado mental. Por eso Jean Valjean preferir entregarse a las
autoridades antes de permitir que un inocente sea condenado por un delito
que no cometi; y Javert, advertido de la complejidad que entraan sus
responsabilidades, sumergir para siempre la vida en aguas de ro.

La tradicin cristiana compromete al bien con la idea de un camino para
llegar a Dios; esto lo expresa de alguna manera San Pablo en Carta a los
Filipenses (4: 8-9):

      "Por ltimo, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que
      es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo
      agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo lo que es
      bueno y merece alabanza.

      Pongan en prctica lo que les ense y las instrucciones que les di,
      lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer: hganlo as y el
      Dios de paz estar con ustedes".

En Los miserables tambin est involucrada la paz en la recompensa; la
prctica del bien redundar automticamente en tranquilidad de conciencia,
en medio del ajetreo cotidiano.

Vctor Hugo apuesta por valores espirituales sempiternos que, activados en
los individuos, pueden, por extensin, producir un triunfo global de la
paz; sin considerar si es o no esta su tarea bsica en la estructuracin de
la obra; pero una rendija -a travs de la cual se vislumbra este aserto-
queda abierta luego de que han sido organizados los elementos que le dan
unidad. Las ondas expansivas de conductas como la del monseor Myriel,
segn el escritor francs, avanzan, con poder insondable- hacia destinos de
venturosa transformacin.

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== Un poeta para la ciudad del mundo      Vctor Corcoba Herrero =========

Alguien dijo: "Dadme una metfora y mover el mundo". Ya los antiguos
trovadores nos recitaban vivos cantares, presentados bajo el disfraz del
verso, que ponan en movimiento almas perdidas. En la trama del mundo, los
poetas son personajes que identifican, comparan o advierten sobre la
atmsfera de la vida, en cuyo escenario debaten o describen imgenes de
siempre, luces y sombras, hacindonos ver horizontes que son, en realidad,
universos a conquistar. La universalidad y contemporaneidad del Quijote,
precisamente, se debe a que detrs de la voz est un soador de versos que
reflexiona en poesa. Nos hace falta, con urgencia, un poeta para la ciudad
del mundo, capaz de resucitarnos la fe en los derechos universales.
Convoquen recitales poticos y haga cnclave el pueblo para ello.

Un vecindario despierto a la belleza forjar consensos que aletarguen el
caos, har frente a las nuevas amenazas, con el verso en los labios,
siempre dispuesto al dilogo compartido, sin discriminacin alguna. Antes
que sacar pecho, cada vecino debe mostrar el corazn. Luego, acallen la voz
triunfalista los ciudadanos, si en el mundo de la abundancia hay un pobre
en cada esquina o si en el mundo de la pobreza hay un rico que domina. Que
vengan los poetas a plantar denuncias a todo aquel que no sienta la pobreza
ajena como propia. Asimismo, al consejo de verdaderos poetas, remito
peticin de que aquellas autoridades que carezcan de imperativo tico en su
hoja de servicios, se les impida continuar en el gobierno de la ciudad del
mundo.

El mundo de la globalizacin necesita de un poeta que nos conmueva y nos
mueva a reunirnos y a unirnos en torno a las esencias de la voz. Se dice
que el secreto de Juan Pablo II fue un amor sin lmites. Un amor sin
reservas. Un amor a la verdad. Un amor al poema de abrir el corazn al
corazn del mundo. Pienso que una vida en poesa, lejos de doquier poder
viciado, es lo que nos hace falta para ahuyentar el diluvio de
provocaciones que nos asaltan a diario en el diario de la vida. Cuidado con
los sembradores de hostilidades. Puede llegar a considerarse la agresin
como algo normal para defenderse. Cuestin peligrosa para la convivencia de
los unos con los otros. En cualquier caso, los asuntos humanos, deben
tratarse humanamente. Porque la paz no se escribe desde las rejas de la
vida, sino desde el verso del alma.

Es una buena noticia, para la ciudad del mundo, que los telediarios de la
televisin pblica espaola emitan series de reportajes dedicados a los
Quijotes de nuestro tiempo, una mirada a personajes que luchan por causas
imposibles y que se empean en cambiar nuestro mundo. Vale la pena esta
apuesta. A veces puede resultar un imposible o una meta inalcanzable que el
mundo vuelva a ser la poesa que pudo haber sido y no fue, porque los
intereses particulares han prevalecido sobre el bien de todos. Por ello,
resulta esencial el desarrollo de una conciencia potica, puesto que,
cuando est amenazada la paz en algn lugar del mundo, lo est en todo el
globo terrqueo. Todas las distancias nos alcanzan de lleno.

Ya Caldern vea al mundo como un teatro que necesitaba de la voz de un
poeta para alentar la vida y no morir en el intento. En este sentido, un
poeta moderno como Octavio Paz, ha escrito, con palabras que parecen una
glosa de los autos calderonianos, un verdadero manifiesto: "Por obra del
Mito y de la Fiesta, el hombre rompe su soledad y vuelve a ser uno con la
creacin". Falta nos hace volver a esa unidad perdida. Quizs sea porque la
enseanza ha dejado de transmitir conocimientos solidarios a favor del bien
y la verdad. El descaro o la sonrisa fingida no pueden consentirse. En
poesa, los versos forzados nada dicen. Esto de negar la evidencia y
lavarse las manos, genera un clima de anormalidad que convendra poner en
orden. Tanto es as, que subrayo lo de crear un pacto por la regularidad de
las instituciones y dems entes de servicio pblico, frente al diluvio de
irregularidades que nos dan gato por liebre, hecho probado y reprobado por
los ciudadanos en el parte diario de sus vidas. O lo que es lo mismo, en
cartas al director de tantos medios de comunicacin. Porque la justicia
suele hacerse justicia tarde o nunca. Que desgracia en un Estado de
derecho.

En la ciudad del mundo, donde gobierna un poeta, quiero pensar que en vez
de crear centros de memoria histrica, se pone en verso, o sea en accin,
la memoria literaria que nos habla de libertades que dignifican al ser
humano. Tambin quiero creer que all no existe la revancha. Ni el
desquite. Ni la represalia. Ni el desagravio. Ni el miedo. Hace falta
libertad para vivir y un orden social justo para convivir. "Sultate el
pelo", dice un anuncio de belleza y moda. Quizs tendramos que soltarnos a
que cesen las muertes y los ataques a inocentes, desengancharnos del odio y
la violencia, destrabarnos y lanzarnos a que nadie quede excluido de vivir,
echarnos a la calle como ya hicieron poetas de otras edades, a salvar la
verdad aunque no coincida con la opinin de la mayora. Nombremos, pues, a
un poeta por amor a la vida y por necesidad, en un mundo donde cohabitan
dioses endemoniados, sin compasin alguna. Todo se fractura, se divide, se
divorcia, se confunde. Para no fiarse ni de la sombra que lleva consigo
cada cual. Que un poeta nos alegre los odos, es tan urgente como
necesario. Queda dicho.

** Vctor Corcoba Herrero
   corcoba@telefonica.net
   Escritor espaol (Len, 1958). Reside en Granada. Diplomado
   universitario por la Universidad de Oviedo y licenciado en derecho por
   la Universidad de Granada. Ha ejercido la enseanza. Ha publicado ms de
   una veintena de libros de creacin potica, ensayo, biografa y estudio.
   Es columnista en una treintena de medios escritos, radiofnicos,
   audiovisuales, digitales y revistas.



=== Tan frgil la vida, tan terca la nada      Homero Vivas Garca ========

Con Desplazados del Paraso, premio de poesa Ciudad de Bogot, se present
Antonio Mara Flrez Rodrguez a uno de esos encuentros de escritores que
anualmente se celebran entre Ccuta y San Cristbal.

Hispano-colombiano, se educ en Espaa, all hizo de la medicina su
profesin y posteriormente regres a Colombia, precisamente al pueblo donde
Marulanda-Tirofijo respir su primer aire.

Con el libro en mis manos, de perfecta factura, editado por la Alcalda
Mayor de Bogot, recuerdo que en esa congregacin binacional de creadores y
amantes de la palabra nos reencontramos de nuevo.

Debo decir que la crtica literaria ms importante de Colombia coloc este
poemario entre los diez mejores libros de 2004, junto a obras de Juan
Manuel Roca, Octavio Escobar Giraldo, Antonio Skrmeta, Alfredo Brice
Echenique y otros tantos.

Haca ms o menos cinco aos que tuvimos, quiz, la suerte de conocernos.

Recuerdo, an, aquel Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano confinados
(toque de queda obliga) en un famoso hotel, circunstancias de la ya
conocida violencia social.

Desplazados del Paraso, obra pautada en cinco partes, nos dice de lugares
mencionados en los sueos que ah siguen, donde se esperan las lluvias para
que lave las cenizas y la sangre, acumulada en los dinteles de lo que fue
una casa.

Igualmente nos relata que la huida pudo ser una pesadilla de caminos
vacos, con disparos, muertos presentidos y la eternidad de la espera; y la
muerte, ojo de midriticas pupilas, como un instante infinitamente lento,
donde sin consuelo slo espera la sombra.

Las sombras, las heridas, el miedo, siempre presentes en estas realidades
insoslayables.

Mi, y lo quiero decir, amigo Antonio, a pesar de toda esa realidad, busca,
obligado, a la mujer sin esperanza, porque, tal como lo expresa: "El amor
es eterno mientras dura" y es que la eternidad dura y hasta.

De tal manera, el poeta nos da en ese libro un reflejo agrio de una
violencia que a todos nos atae, y de los amores que dentro de esa
violencia nos construyen: "Morir por ti sera un acto heroico". Nos hace
pensar en esos exilios externos... e internos, tal vez los que ms duelen.

Pensaba con esto, que ahora escribo, redactar una conversacin sostenida
con Antonio Mara Flores y ese narrador tachirense: Pedro Jos Pisanu, en
la ciudad de los almendros: San Jos de Ccuta; y no se pudo. Los
vallenatos y la salsa se interpusieron en lo grabado, en esa fuente de soda
del hotel donde posamos.

Termino, entonces, hablando sobre todos aquellos Desterrados del Paraso a
quienes la vida se les va con sus recuerdos y sus rencores.

** Homero Vivas Garca
   homerovivas@yahoo.com
   Escritor venezolano (San Cristbal, Tchira, 1953). Es miembro de la
   junta directiva de la Asociacin de Escritores del Tchira y de la junta
   organizadora del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que se
   celebra anualmente en ambos pases desde 1992. Abogado de profesin, ha
   publicado poesa, entrevistas y reseas en peridicos y revistas
   literarias venezolanas e internacionales. Ha publicado, entre otros, los
   poemarios Ciudadela sitiada e ndigo (2002).



=== El rbitro que expuls a Pel      Alberto Salcedo Ramos ==============

      Explosivo, visceral, El Chato Velsquez tena un sentido singular de
      la justicia: confiaba ms en sus puos que en el silbato. Dice que si
      pitara de nuevo aquel partido de Colombia contra el Santos, volvera
      a expulsar a Pel.

Guillermo Velsquez, ms conocido como El Chato, debe de ser el nico
rbitro de ftbol del mundo que registra en su hoja de vida por lo menos
cinco jugadores noqueados.

Ni Alberto Castronovo, ni Eduardo Lujn Manera, ni los otros futbolistas
aporreados por l, se enteraron de que su verdugo, antes de ser rbitro
profesional, haba sido boxeador.

Velsquez sonre mientras se mira los dos puos apretados. Luego los voltea
para donde yo estoy, como para notificarme que en esos gruesos nudillos,
pese a sus 69 aos, todava quedan restos de la potencia telrica del
pasado.

A continuacin, aclara que l no se hizo respetar por la fuerza -pues no
era invencible- sino porque tena un temperamento sanguneo que se
incendiaba ante el mnimo intento de atropello y un amor propio que le
impeda soportar humillaciones. Si tuviera que arbitrar otra vez, volvera
a sancionar al saboteador y a castigar al tramposo. Y, sobre todo, no
ofrecera la otra mejilla para que el patn le repitiera el golpe, ni
pondra el otro ojo para que el cochino le lanzara un segundo escupitajo,
ni amonestara con una simple tarjeta al grosero que le mentara a la madre,
sino que se vengara en el acto de cada agresin.

El Chato estima que la compostura que se les exige a los rbitros es
hipcrita y tiene ms vnculos con la poltica que con la ley. Segn l, un
ser humano que recibe una patada en la yugular y en vez de aparentar
cortesa tiene la oportunidad de desquitarse, resulta menos peligroso
porque se libera de odios futuros.

"Yo no andaba por las canchas repartiendo coazos", explica, "pero cuando
haba que pegar, pegaba, porque despus me iba a matar la angustia de no
haber reaccionado como hombre cuando me provocaron. Cuando se tiene un
carcter como el mo, responder a las agresiones es una necesidad".

Le digo a Velsquez que cambiar la justicia por la venganza nos devolvera
a la poca de las cavernas y aado que si al rbitro le dan un pito y unas
tarjetas, es justamente para que no tenga necesidad de utilizar un garrote.

"As es", admite El Chato, con una rapidez que me indica que no le estoy
diciendo nada que l no haya pensado antes. "Pero fjese usted que a los
futbolistas les dan una pelota para que le peguen patadas y quieren
pegarnos es a nosotros".

Vuelvo a la carga con el argumento de que el da que se apruebe la Ley del
Talin en las canchas, tendremos ms sangre que goles. Y El Chato repite la
misma frase de hace un momento: "As es". En seguida, con un movimiento
resuelto de las manos, afirma que para evitar ese riesgo hay que pedirle a
los futbolistas que reclamen en buenos trminos y no con violencia.

-Y por qu no les pedimos a los rbitros que no les peguen a los
jugadores?

-Bueno, ah le voy a contestar lo mismo que le contest a un periodista
brasileo, el da que expuls a Pel: no es bonito responder a un golpe con
otro golpe, pero todava no he visto la parte del reglamento que diga que
los rbitros tenemos que dejarnos pegar.

                                    ***

Guillermo Velsquez mostr su vocacin de juez desde la adolescencia.
Cuando sus padres discutan, lo buscaban a l para que decidiera quin
tena la razn. Cuando sus hermanos peleaban, slo l lograba
reconciliarlos. Muy pronto, su capacidad de discernimiento y su sentido de
la justicia fueron clebres en la familia. Primos, tos y otros parientes
menos cercanos apelaban a l, porque confiaban en la ecuanimidad de sus
sentencias.

Ms tarde, cuando jugaba ftbol en el Colegio Deogracias Cardona, de su
natal Pereira, no asista con sus compaeros de equipo a la charla tcnica
de los entretiempos, sino que se iba con el rbitro a analizar el
reglamento.

Cuando finalmente reemplaz el baln por el silbato, se liber del destino
gris que le esperaba como futbolista y recuper el respeto que haba
conocido como consejero familiar. En ese momento descubri que la
satisfaccin del que aplica la ley depende ms del poder que ostenta que
del bienestar que supuestamente le procura al prjimo. Si la cancha es el
universo completo y los jugadores son todas las criaturas posibles,
entonces el rbitro, que todo lo ve y todo lo juzga, encarna una autoridad
ms divina que humana, una presencia omnmoda que gobierna las acciones
aunque no nos demos cuenta. l y slo l es capaz de detener la carrera del
veloz atacante, con un simple movimiento de su mano. l decide cundo parar
el partido y cundo reanudarlo, y en ambos casos determina el punto exacto
de la tierra en el que hombre y pelota se reencuentran. Ni el que es genio
como Maradona ni el que es bravucn como Chilavert tienen licencia para
tutearlo: deben dirigirse a l con una cierta reverencia caricaturesca
-manos atrs y cabeza agachada- y adems estn obligados a acatarlo por los
siglos de los siglos, aun cuando valide como gol una pelota que pas a 15
metros del arco. Como a Dios, al rbitro habra que inventrselo si no
existiera. Los jugadores lo necesitan para justificar sus pecados y para
que l los ayude a ganar el cielo que ellos solos no alcanzaran jams de
los jamases.

Desde el principio, El Chato disfrut esa sensacin de importancia que,
segn l, les gusta a casi todos sus colegas aunque no lo reconozcan en
pblico. Por eso ahora, mientras sorbe su caf, levanta la voz para decirme
que no es ningn delito, como afirman algunas personas, que el rbitro sea
protagonista. "Cmo no va a ser protagonista el juez que condena al matn
o que evita una desgracia?", se pregunta, alzando an ms el tono y
adoptando un cierto aire de orador. "Usted debe saber, como periodista, que
el problema no es la fama sino la mala fama".

Estamos sentados en la cafetera del Parque El Salitre. Nuestros vecinos,
muchos de ellos jvenes que no lo conocen, lo miran con insistencia, y l
se regodea en su silla comprobando por ensima vez que no naci para pasar
desapercibido.

Estimulado por la atencin del pblico, Velsquez enumera sus mritos en
voz alta: fue -me dice sin ruborizarse- el rbitro que les abri las
puertas internacionales a sus compaeros colombianos. Particip en la Copa
Libertadores entre 1968 y 1982, pit en cuatro Juegos Olmpicos y fue juez
de lnea en uno de los partidos ms bellos que se hayan disputado jams, el
de Italia contra Alemania en el Mundial del 70.

Despus observa que nunca se tom un trago el da antes de un compromiso,
que siempre se entren como si cada jornada fuera una final y que cuando se
retir, en diciembre de 1982, era el rbitro que haba pitado el mayor
nmero de partidos en los cuales ganaban los equipos chicos. "Y de
visitantes", aade.

"Lo mejor de todo", dice ahora, "es que puedo jurar ante el pas que nunca
me torc. Cuando me equivoqu, me equivoqu de verdad y no me hice el
equivocado. Y no solamente por honesto, sino porque siempre me quise mucho
a m mismo. Mi orgullo no me permita quedar como un chambn".

Le pregunto si pegarle a los jugadores, como l lo hizo, fue un defecto o
una virtud.

El Chato sonre, me mira con malicia por encima de su pocillo. Calla.

-Ay, hermano, dejemos eso quieto. No me haga enfermar.

-Por su sonrisa, parece que no se arrepiente.

-Mire: yo no me siento feliz de haber tenido un genio como el que tuve. El
temperamento me traicionaba y ese fue mi nico error.

Despus de unos segundos de silencio, en los que parece apenado, encuentra
un argumento que le devuelve la seguridad. "Sabe una cosa?", me dice, con
el rostro iluminado. "Ser peleador me sirvi para conservar la pureza.
Cuando uno quiere imponer siempre su autoridad, ya sea a las buenas o a las
malas, no puede darse el lujo de tener rabo de paja".

Llegado a este punto, El Chato estima pertinente un par de aclaraciones:
cuando le peg a un jugador fue porque, indefectiblemente, ste le haba
pegado a l primero. Y en todo caso, aquellas fueron calenturas pasajeras
que nunca traspasaron los linderos del estadio. Eso s: insiste en que para
no quedar rumiando odios, era absolutamente necesario que le atizara un
porrazo al agresor.

Desde 1957, ao de su debut en el torneo profesional, aparecieron los
problemas. Alberto Castronovo, jugador del Atltico Nacional, aprovech un
embrollo para darle a Velsquez una patada alevosa en la canilla. Velsquez
se retorci en el suelo, durante varios minutos. Cuando se repuso del golpe
actu como si no supiera quin le haba pegado. De pronto, en un tiro de
esquina, vio, ntida, la oportunidad de desquitarse. Calcul que, por el
momento, los espectadores estaran pendientes del jugador que iba a cobrar
y se coloc en el rea, al lado de Castronovo. A continuacin, lo conect
con un derechazo en la barbilla. Castronovo rod por el pasto pero se
levant en seguida, furioso, y se li a golpes con el rbitro, en medio de
la sorpresa del pblico. Entonces, varios agentes de la polica entraron en
accin, dispuestos a retirar al jugador por la fuerza. "No, seores", les
dijo El Chato, autoritario. "Hganme el favor y dejan al caballero en la
cancha, que no est expulsado!".

-Pero cmo que no est expulsado, si vimos cmo le peg a usted!

-Y no vieron cmo le pegu yo a l? Si se va Castronovo, me voy yo
tambin. Pero como donde manda rbitro no manda polica, he dispuesto que
ni se va l, ni me voy yo.

El Chato guia un ojo y advierte que la justicia depende ms del sentido
comn de quien la aplica que de simples leyes escritas en un papel. Para
ilustrar su teora, recuerda la vez que Miguel ngel Converti, atacante de
Millonarios, recibi un pase de espaldas al arco, en un clsico contra el
Santa Fe. Desde antes de que Converti tomara la pelota, Velsquez haba
sancionado fuera de lugar. Pero el jugador, que al parecer no escuch el
silbato, llev el lance hasta sus ltimas consecuencias: durmi el baln
con el pecho, lo hizo rebotar sobre su muslo izquierdo y luego se suspendi
en el aire -cabeza hacia abajo y pies hacia arriba- en una chilena
esplndida. El proyectil se clav en un ngulo imposible de la portera y
Converti corri como loco hacia el bandern de crner, mirando hacia el
cielo y zafndose de los compaeros que queran abrazarlo, como si pensara
que su virtuosismo lo alejaba de los atletas y lo acercaba a los dioses.

"Si yo hubiera sabido que Converti iba a concluir esa jugada como la
concluy", dice Velsquez, "no habra pitado el fuera de lugar. Fue la
nica vez que quise hacerme el equivocado en una cancha y crame que
lamento mi acierto como si fuera un error. Es lo que le vengo diciendo:
segn las normas, yo actu bien, pero no fue justo que yo le robara
semejante joya al pblico. Donde yo valide ese gol, hasta los hinchas del
Santa Fe se ponen contentos".

Le pido a Velsquez que me haga el inventario de los futbolistas a los
cuales golpe y me responde, aparentemente apenado, que "eso no vale la
pena".

-Por qu?

-Hombre, porque no fueron tantos. Pero ya que insiste en este punto, diga
que una vez le hinch el ojo a Orlando Herrera, del Tolima, porque se
propas conmigo en un reclamo. Y sabe qu pas en el partido siguiente que
me toc arbitrarle en Ibagu? Que el tipo fue a buscarme a mi camerino y me
llev abrazado hasta la mitad de la cancha. No le parece bonito? Si no me
reconocieran sentido de la justicia, no me perdonaran. Yo habr sido
brutal, pero soy ms humano que muchos de los que se creen mansas palomas,
porque pegu puos pero no mat a nadie con el pito.

                                    ***

El Chato, que no cesa de ufanarse de su ecuanimidad, seala que si hoy
fuera otra vez el mircoles 17 de julio de 1968, volvera a expulsar a
Pel.

Ese da, El Santos de Brasil, considerado el mejor equipo del mundo,
enfrentaba en un partido amistoso a la seleccin Colombia que participara
en los Juegos Olmpicos de Mxico.

Muy temprano, Velsquez valid un gol de Colombia en aparente fuera de
lugar. Los brasileos se pusieron histricos y cercaron al rbitro. Uno de
ellos, de apellido Lima, fue expulsado. Como se negaba a abandonar la
cancha, fue sacado por la Polica. Cuando iba por la pista atltica se les
solt a los agentes, se devolvi al terreno de juego y le asest una patada
a Velsquez. ste le respondi con un leazo en el estmago, que gener un
amago de gresca.

El partido continu con muchas tensiones hasta el minuto 35 del primer
tiempo, cuando Pel vio la tarjeta roja por reclamar, de mala manera, un
supuesto penal en su contra. En principio luci desconcertado, pero no
tard en aceptar el fallo. Entonces emprendi el retiro de la cancha con un
gesto irnico y desafiante, como un monarca que se mofara de la orden de
destierro impuesta por su vasallo. "Ese tipo est loco", repeta Pel, una
y otra vez, ante el cronista de El Espectador que lo esper en la pista
atltica.

En ese momento, los jugadores del Santos rodearon al rbitro. "De 28
personas que tena la delegacin brasilea", recuerda El Chato, "me
agredieron 25. Los nicos que no me pegaron fueron el mdico, el periodista
y Pel".

Velsquez se sinti empequeecido, arruinado, cuando los 60 mil
espectadores del estadio El Campn comenzaron a maldecirlo a gritos y a
pedir el regreso de Pel. Despus, cuando los directivos de la Federacin
Colombiana de Ftbol decidieron que volviera el futbolista y se fuera el
rbitro -un hecho nico en los anales del deporte- se acord del refrn
segn el cual la justicia en nuestro pas "es para los de ruana" y hasta
agradeci que a Pel no se le hubiera ocurrido asaltar un banco, "porque
con seguridad aqu todava lo estuviramos aplaudiendo".

Adolorido ms por la humillacin pblica que por los golpes recibidos, El
Chato demand penalmente a la delegacin brasilea. Lo hizo por
recomendacin de Lisandro Martnez Ziga, magistrado de la Corte Suprema
de Justicia, que esa misma noche lo visit en el camerino para ofrecerle
sus servicios como abogado.

Los jugadores de El Santos permanecieron en Colombia casi dos das ms de
lo previsto, retenidos en una comisara, y al final tuvieron que pagarle a
Velsquez 18 mil pesos y ofrecerle excusas por escrito, para poder viajar a
su pas.

Aos despus, ya retirado del ftbol, Velsquez busc la manera de
encontrarse con Pel. Entenda, como siempre, que ms all de las leyes
escritas necesitaba un acercamiento humano para quedar en paz y salvo con
su conciencia. El rey lo atendi en Miami y hasta lo invit a almorzar.

Ahora le pregunto a El Chato qu habra sucedido si Pel le hubiera pegado
cuando l lo expuls, y me pide, muy serio, que por favor no le haga una
pregunta tan perversa. "Mire que me voy es a enfermar", aade.

-Es slo una suposicin, no ms que una suposicin.

-Bueno, en ese caso, permtame responderle con una pregunta. Usted qu
cree que hubiera pasado?

** Alberto Salcedo Ramos
   albertosalcedo@cable.net.co
   Periodista colombiano (Barranquilla, 1963). Graduado en la Universidad
   Autnoma del Caribe. Ha trabajado en varios peridicos y revistas, como
   El Universal, El Espectador y Cromos. Durante los ltimos aos se ha
   dedicado en gran medida a trabajar el periodismo narrativo. En la
   actualidad es cronista de las revistas SoHo (http://www.soho.com.co) y
   El Malpensante (http://www.elmalpensante.com) y corresponsal de la
   revista Ecos de Espaa. Tambin dirige, en Seal Colombia, el programa
   de televisin Experiencias significativas. Ha publicado los libros De un
   hombre obligado a levantarse con el pie derecho y otras crnicas, Los
   golpes de la esperanza y Diez juglares en su patio, este ltimo en
   calidad de coautor. Su texto "Por favor, ni siquiera orqudeas" figura
   en la Antologa de grandes reportajes colombianos, de Daniel Samper
   Pizano, y en la antologa Aos de fuego. Grandes reportajes de la ltima
   dcada, de Editorial Planeta. Su crnica "La vctima del paseo" figura
   en el libro Ciudadanas del miedo, publicado en espaol por la Editorial
   Nueva Sociedad y en ingls por la Universidad de Rtgers. Es coautor del
   libro Manual de gneros periodsticos (Ecoe Ediciones, 2005). Ha ganado,
   entre otras distinciones, el Premio Internacional de Periodismo Rey de
   Espaa, el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar (tres veces), el
   Premio al Mejor Libro de Periodismo del Ao (otorgado por la Cmara
   Colombiana del Libro) y el Premio al Mejor Documental en la II Jornada
   Iberoamericana de Televisin, celebrada en Cuba. Este ao, gracias a su
   perfil "El testamento del viejo Mile", publicado en El Malpensante, fue
   uno de los cinco finalistas del Premio Nuevo Periodismo FNPI-Cemex,
   entre 470 concursantes de 21 pases. La distincin le fue entregada en
   Monterrey, Mxico.



=== Breve historia de letralianos      Jos Mara Gatti ===================

Aldo Difilippo y yo no nos conocamos. Nuestro nexo fue Letralia. Ambos
somos periodistas y narradores. A m me llam la atencin su artculo sobre
Hemingway y Horacio Quiroga -Ernest Hemingway y Horacio Quiroga / Las
letras y la muerte (124)-, porque una de mis debilidades literarias son los
textos sobre el norteamericano y, precisamente, este paralelismo entre un
yanqui y un sudaca, era para considerar. Le escrib a Aldo despus de leer
su trabajo y quedamos en intercambiar otras notas. Yo le mand Ladrn de
desalmados, un libro de cuentos y Hola Hemingway, una mirada centenaria, un
ensayo sobre "Hem". Aldo me envi una revista artesanal, hecha con enorme
esfuerzo y que rene un material riqusimo y un libro de cuentos escrito
con Wilson Armas titulado Verdades a medias.

Pasaron los das y Aldo me sorprendi con un mail que realmente me halag.
Por una circunstancia personal, su madre debi ser internada; como deba
acompaarla, decidi llevarse algunos libros al sanatorio. Entre ellos,
estaba Ladrn de desalmados. All comenz a leerlo. Entre cuento y cuento,
dej el ejemplar sobre la mesa de noche de la habitacin. Esta instancia
permiti que la compaera de cuarto tambin lo leyera y, a su vez, que
otros internos hicieran lo mismo. Ms all de la historia y del juicio de
valor de Difilippo, que obviamente agradezco, lo realmente importante fue
esa magia de conocer la ruta de la obra, el recorrido, el itinerario y el
saber que el libro, en determinado momento, es un bastn, un punto de
apoyo, una mano tendida que se da con verdadero afecto. En ciertas
instancias de mi vida, escribir fue la frmula para alejarme de la
desesperacin. Uno sabe que escribe porque hay cosas que no tienen
explicacin. Desde ya que escribe para s, que lo hace con sufrimiento, a
veces con displacer. El autor no mide las consecuencias y se sorprende
cuando, como en este caso, se imagina a pacientes, a personas que esperan
salir de un trance difcil, a individuos que el dolor no les deja pensar y
un libro, una simple historia, un breve comentario, les sirve de soporte,
de blsamo, de medicina espiritual. Aqu el narrador pasa a ocupar otro
lugar y una nueva dimensin.

Seguramente Aldo y yo continuemos dando juego al camino de las letras y es
posible que en la ronda otros nos acompaen. Dejemos la posibilidad abierta
y entonces sern muchos ms los letralianos que se sumen al delirio de la
creacin literaria.

** Jos Mara Gatti
   josemariagatti@terra.com
   Escritor, periodista y psiclogo social argentino (Buenos Aires, 1948).
   Miembro numerario del Instituto Internacional de Periodismo "Jos Mart"
   de Cuba. Columnista del suplemento literario "Laberinto" del diario
   Milenio de Mxico. Colaborador permanente del diario Pgina 12 de
   Argentina. Trabajos suyos pueden leerse en Librusa, Red Literaria,
   Deusto.com y Aldea Educativa. Se especializa en literatura
   norteamericana, puntualmente en la vida y obra de Ernest Hemingway.
   Pertenece al grupo de investigadores de la Biblioteca Nacional de
   Argentina. Ha publicado Hola Hemingway. Una mirada centenaria.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== Cristina Rascn: talento literario y belleza! ========================
=== Francisco Snchez Lpez ===============================================

Bajo el ardiente sol del verano desrtico sonorense camin por las calles
de nuestra noble ciudad hasta llegar al centro de la intelectualidad de
Cajeme, para conversar con Cristina Rascn Castro, bella mujer de la regin
del Mayo que reside entre nosotros escribiendo cuentos e impartiendo
talleres literarios. El arte de las palabras!

"Este ao ha sido una locura para m, porque he ganado tres premios
literarios", coment muy emocionada la jovial escritora, al inicio de
nuestra conversacin sobre su personalidad y obra literaria quien, despus
de una breve pausa y un sorbo a su caf capuchino, agreg: "Con el cuento
titulado 'El agua est helada' obtuve el primer lugar en el Concurso del
Libro Sonorense 2005 y anteriormente el Premio Latinoamericano de Cuento
'Benemrito de las Amricas', en Oaxaca y el Premio Latino de Cuento de la
Librera Meditica de Venezuela.

-As que, eres muy cuentista? -le indiqu en plan de broma.

-S! -replic-, me gusta mucho lo ficcionario. El primer cuento, ya
citado, relata sobre la soledad de los personajes, porque as me sent
algunas veces durante mi estancia en el Japn.

Quien est sentada junto a m es una joven narradora y una de las mujeres
con mayor intelecto que he conocido en Cajeme. Nuestro primer contacto fue
en el ao 2004 durante el Encuentro de Escritores Sonorenses, en la
Biblioteca Pblica. Con su sutileza y encantadora personalidad me
impresion al conocerla y escucharla narrar su cuento titulado
"Autotexgrfico".

Sin formalidades, la placentera pltica con esta atractiva escritora se
llev a cabo durante una tarde sabatina entre pinturas y sabroso caf en el
negocio Libros y Ms, para que usted conozca su pensamiento literario.

-Quin es Cristina Rascn; la mujer y la escritora? -le pregunt.

-Nac en el poblado de Bacobampo, cerca de Navojoa. Soy una nia soadora e
idealista. A esa edad me imaginaba historias y poemas que no me dejaban en
paz... as que las empec a escribir, por ah a los 10 aos de edad, lo que
yo supuse eran guiones de pelculas.

Luego aadi:

-Soy una escritora juguetona porque manejo la realidad, el idioma, las
palabras y a los personajes de mis cuentos. Me gusta mucho la ficcin. Soy
una mujer que busca la visualizacin de ideas, la independencia y la
creacin de valores... Una nueva forma de escribir literatura! Pero pienso
mucho en los lectores cuando edito una obra -coment la creadora del poema
"Aridez": "Los recuerdos / gotas de saliva / mi corazn / tiene sed".

Conversar con ella es admirar su porte; tez morena clara, alta, larga
cabellera, ojos negros, educada con finos modales y muy acompaada de su
computadora porttil, con mucha simpata nos relata sus experiencias en el
Japn y en el sur de Mxico.

-Los premios que has logrado no son al azar, verdad?

-Soy egresada del Instituto Tecnolgico de Monterrey con licenciatura en
economa, pero durante el quinto semestre me fui a estudiar al Japn,
sociologa y literatura, el idioma, el estilo de vida y el budismo
-contest.

-Por qu Japn? -la interrogu con curiosidad.

-Porque desde nia me atrajeron mucho el Oriente y los kimonos. Tenia 20
aos cuando me fui a estudiar becada a ese pas. Me enamor de la cultura
japonesa y, al graduarme, regres a estudiar la maestra en polticas
pblicas internacionales en la Universidad de Osaka. Me encant el Japn
tradicional, la forma de expresin y la espiritualidad. Fjate que hasta
nad con delfines y una enorme ballena blanca! en el Parque Acutico de
Shira-Hama. Me salieron lgrimas por la emocin!

Al hablar expresaba ese ntimo sentimiento con un brillo de dicha en su
mirada y afable sonrisa, para despus saborear su caf capuchino.

-Qu afortunada eres! As que, te tocaron el corazn los cetceos? -la
interpel.

-Claro que s, tuve una comunicacin espiritual con ellos! Fue una
experiencia inolvidable, porque acarici y jugu con delfines, pretendiendo
que me ahogaba, pero ellos me rescataban. Abrac a la ballena mientras ella
giraba su cuerpo afuera del agua -afirm muy emocionada para luego recordar
su viaje al santuario de ballenas en la Baja California-. Fui a Guerrero
Negro y acarici a una ballena gris. Fue fantstico!

Como ecologista protector de ballenas, le coment que Japn caza ballenas
minke y jorobadas para consumo humano. No pude evitar preguntarle:

-Comiste carne de ballena?

Con tremenda sorpresa, ella argument:

-Durante mi estancia en Japn, nunca observ un men con carne de ballena.
Sin embargo, en algunas ocasiones mis amigas japonesas replicaban entre
risa y broma: "Est la carne muy roja! No ser de ballena?". Creo que
era atn!

-Cundo te iniciaste en la creacin literaria?

-Nunca dej de escribir! En la preparatoria, con el cuento "Desafo", gan
el Concurso Estatal Juvenil de Cuento. Saba que esto era lo mo, pero no
vea claro cmo ligarlo a la vida productiva, as que estudi economa. En
1993, Margarita Araux fue mi tutora de cuento y poesa en los talleres de
la Asociacin de Escritores Cajemenses. Despus estudi cursos de cuento,
poesa, creacin literaria y narrativa con Rafael Ramrez Heredia, David
Huerta y Guillermo Sampeiro en el D.F., Monterrey y poesa japonesa
contempornea.

-Por qu escribes?

-Porque vivo en un mundo catico e injusto, creo poder ver lo que sucede;
un universo paralelo y la fantasa son la llave para entender el mundo que
me rodea; mi familia y mi profesin. Con el budismo aprend a ocupar mi
lugar en el cosmos con mucha sencillez!

-Hasta hoy, cul es tu produccin literaria?

-Los cuentos "Libitum" y "Hanami", entre otros 40; varios ensayos, dos
novelas y estoy traduciendo al espaol el libro Sekenshirazu (El ingenuo),
del poeta Shuntaro Tanikawa. Tambin escribo sobre la ficcin y educacin y
sus comparaciones tcnicas entre Mxico y Japn. Sobre cultura y economa
del arte para el peridico Milenio y en las revistas Tragaluz, de
Guadalajara; San Quintn, de Monterrey, y Juku Jeeka, de Cajeme.

-Vives de tu obra literaria?

-Soy profesionista independiente en consultoras, estrategias y
estadsticas de mercados y traductora de idiomas. Ambas las combino con la
docencia en creacin literaria en el Tecnolgico de Monterrey e imparto
talleres literarios y de poesa japonesa en la Academia de Arte y en corto
lapso en el Itson.

-Por qu impartes talleres?

-Porque en mi tiempo no los haba para m y yo tena mucha inquietud por la
literatura. Hoy deseo apoyar a la gente en este arte, involucrar a jvenes
y adultos y compartir el conocimiento que la generacin de los setenta no
tuvo. Tambin para organizar concursos.

-Concursos literarios?

-S!, el Primer Certamen Literario de Cajeme, en los gneros de poesa,
cuento, dramaturgia y texto en lengua indgena como miembro de la lnea de
cultura en Cajeme 20-20 A.C.

-Qu le comunicaras a las personas que desean escribir?

-Que la ficcin es una forma de entender la realidad, cuestionarla y
criticarla. El ejercicio de escribir nos conecta a nosotros mismos, al
mundo que nos rodea y a cada una de las personas que pudimos haber sido...
porque en el fondo somos producto del azar. Para tener paz y disminuir la
violencia, creo que la literatura nos posiciona en los zapatos de los dems
y nos hace comprender al prjimo y entender al mundo.

Con una pausa para deleitar su pastel, agreg:

-Creo que la literatura es la esperanza, aunque muestre a veces lo ms
oscuro de la naturaleza humana. De ah que si alguien tiene inquietudes hay
que desarrollarlas con el oficio, porque nadie ha escrito lo que t podras
escribir... la veta es inagotable y en el fondo, creo que la competencia no
existe. Entre ms escritores haya, es mejor!

-Qu piensas de la enseanza de la literatura?

-Que hacen falta licenciaturas y maestras en las letras -firmemente
acentu el comentario del cual en este rubro estoy de acuerdo con ella,
pero abarcando todas las bellas artes.

-Dnde escribes?

-En mi pequea casa, rodeada de mis libros y diccionarios que consulto;
entre pinturas y dibujos que he realizado y litografas que colecciono,
escuchando msica clsica, jazz y tradicional japonesa. Algunas veces en un
caf, como aqu.

-Pero, tambin pintas?

-S!, pero soy ms escritora que pintora -afirm, mientras observaba unas
fotografas del Cajeme de Ayer, para agregar:-. Estudi las tcnicas del
dibujo, la figura, tinta china y el acrlico en el Claustro de Sor Juana en
el D.F. y el arte Sumi-e, en Japn.

-Pintas bajo algn estilo?

-No, porque creo que cualquier manifestacin artstica carece de
explicacin cientfica o acadmica que logre englobar por qu surge "el
milagrito".

-A que pintores admiras?

-A Gustavo Klimt, Shegel y Kandinsky.

Platicar con la simptica Cristina fue muy agradable por ser ella muy
conversadora y nada aburrida. Desafortunadamente tuvimos que concluirla. Al
bajar la escalera del recinto, de soslayo; observ cmo se sumerga en su
propia existencia y soledad de escritora al observar la pantalla de su
laptop. Sent admiracin y respeto por esta joven, quien, con tenacidad,
est cosechando xitos en Sonora y en el extranjero. Un orgullo para
Cajeme!

** Francisco Snchez Lpez
   archfcosanchez@yahoo.com
   Arquitecto mexicano. Es adems fotgrafo, pintor, ecologista, periodista
   cultural y de guas tursticas y crtico de arte. Informacin sobre su
   trabajo se puede encontrar en su pgina personal,
   http://www.arqsanchez.8m.com.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== En torno a la poesa      Ernesto Fernando Iancilevich ================

1. Los cinco niveles ontolgicos de la poesa 

Es la poesa algo discernible o ms bien paradjico: un mostrarse y un
ocultarse? Si pudiramos sospechar lo segundo, habra que indagar en qu
sentido es la poesa un mostrarse y en cul un ocultarse.

Se muestra esto que se nos presenta ante la vista: el fenmeno. As, la
poesa, en su aspecto fenomnico, aparece en cuatro niveles ontolgicos: 1)
lingistico (acontece en la lengua), literario (se ubica como gnero en la
literatura), 3) histrico (se sita en la historia de la literatura), 4)
crtico (interroga su propio hacer). Por cierto que el cuarto estadio no
excluye los tres precedentes, sino que los conserva y proyecta, al modo de
interrogacin provisional, en su ir hacia la visin.

Qu es lo que, en rigor, se oculta, si no aquello que, depositndose por
entero en la alteridad, se ensimisma? Se habla de lo difcil para nuestro
entendimiento, a saber, el carcter oculto que despliega la verdad, aun
siendo desocultamiento. Dificultad de lo paradjico. Porque si bien es
propio de la verdad mostrar al ente, como una luz que lo ilumina, tambin
le es natural ocultarse en l, como lo absolutamente otro del ente.

Es posible afirmar que lo oculto es lo menos obvio y tambin la ms
acuciante presencia, al punto que entrama toda la existencia? Ciertamente,
por su mnima obviedad existencial, insina manifestacin y huda:
manifestacin en las causas y huida en su ir hacia el origen. En el mbito
originario desaparece ante la vista. Se precisa un concentrado ejercicio
para advertir el cuerpo de lo ausente, un esforzado ensimismamiento para
saber ser junto a lo faltante. La existencia, como precipicio de muerte o
renuncia, como salto o entrega, inicia al hombre en el camino de regreso a
s mismo a travs del complejo habitar interrogante.

El quinto grado ontolgico de la poesa es el metafsico; all acaece
cognoscitivamente en la visin. Conocer es un dar a luz lo oculto, un nacer
del ello. Acontece el despertar de la poesa en la rbita gnoseolgica:
particular encarnacin de lo oculto en el hacer iluminado. La poesa, como
iluminacin, suscita el hacer iluminado o poetizar, habilitado para
recibirla. Se puede hablar de una actualizacin de lo potico, un poner en
acto o manifestar lo potico en cuanto potencia de lo oculto.

Los cuatro primeros grados ontolgicos resultan el propiciar anticipatorio
de una potencia de lo oculto, un nacer del ello de lo oculto en el ac del
poema.



2. En poesa, la palabra conoce

La palabra potica -sujeto del poema- descubre y se descubre. Descubre al
nombrar las cosas, afirmando sus cualidades, volviendo, por el decir, el
habla a uno de sus momentos instanciales. Se descubre al ser puesta en
obra, al ser trada del verbo a la voz del poema. En este descubrir y
descubrirse, la palabra, en poesa, conoce y vincula el habitar humano con
el morar originario. As, el poema es vnculo y conocimiento en la palabra,
pero no cualquiera arrojada caprichosamente por el desborde de lo
espontneo, sino donacin de la gracia, gratuidad de la palabra que el
poeta cultiva en la paciente escucha que obedece. Esta unin vindica el
habla y lleva al poeta a la fundacin del lenguaje por la preparacin y
cuidado de la lengua, que se encamina, por el hacer de quien la vela, en la
voluntad del habla: en sus finales, a sus inicios de silencio. Lejos de
anularse, el habla queda concentrada en el decir del poema y la
taciturnidad del poeta: cuando el poeta se entrega al dictado potico en el
decir concentrado del poema, retira su voz personal en el callar de
silencio.

Decir (mostrar) y callar (ocultar) constituyen los dos momentos en el
sentido del habla. En un continuus, el movimiento pendular entre ambos es
uno y el mismo.



3. La linde

Qu esperar del poeta? La entonacin de la pregunta insina una exigencia
pocas veces cumplida, bien porque se espera demasiado mucho, bien porque se
espera demasiado poco de l y su hacer. En la pretensin de comparar al
poeta con el sabio iluminado resuena tal grado de disparate como en la de
reducirlo a la condicin de salvaje exaltado, sin atenernos a la simulacin
que circula bajo el sello de efusin sentimental u ocioso palabrerismo. El
poeta pareciera acatar lo suscitado en el pensar: el sentido nico de
significados mltiples y las aporas que conlleva su paradjico curso. Le
obedece pero no lo comprende ms que en orden a los merecimientos que, en
cada poca, el pensar ha sabido ganar; vale decir, el poetizar del poeta no
se adelanta al pensar del pensador, sino que lo traslada, lo descoloca para
ubicarlo en otra orilla. Habita esa otredad, la del sentido, que, lejos de
poder entender y explicar razonando, abraza y comprende viviendo. En un
hombre confiado a tan entraable oficio, la gracia que en l sobreabunda es
ignorancia de quien perpetra la accin, avanzando en zona franca.
Ignorancia no por dficit de conocimiento sino por exceso, por un
conocimiento que le excede y proyecta ms all de s, que lo suelta y
extralimita.

El poeta comparte el horizonte de verticalidad del pensador y el mstico.
Sin ser ni el uno ni el otro, vela la oscura tierra en la noche oscura.
Acaso por ello, tanto el pensador como el mstico vuelven la mirada hacia
l cuando quieren nombrar profundidades y altitudes, porque es propio del
poeta arrebatar de lo profundo los latidos de la tierra y de lo alto los
nombres de lo desconocido.



4. El poetizar

El poetizar lo potico de la poesa lleva al poeta, en su hacer, a un asir
esencial. Esta prestancia ontolgica nos informa de cierta fiabilidad de
que esta disposicin abierta del poeta al decir o mostrar de las cosas
pareciera ser merecedora, algo as como una empata cuyas claves podranse
explorar en el hacer poemtico de cada poca en que, alejando notoriamente
su poematizar de convenciones literarias, autnticos poetas se han mostrado
no fuera del alcance de la crtica, en tanto indagacin rigurosa, sino de
los vaivenes de la moda y el mercadeo.

El verso -tenencia del poema en su deseo de ir hacia- encamina el lenguaje
como nombrar que nos acerca, en presencia del poema, a lo potico de la
poesa. El verso habla de lo que no est y habita en lo que no dice. La
poesa, como lo no asequible y ponderable, nos falta; tenemos el poema,
traduccin de la experiencia del hombre en cuya reconditez lo potico se
dona. El poetizar cultiva ese don, lo ampara y acrecienta, y, al hacerlo,
ensancha los lmites del mundo, forja la obra llamada poema. En su nombrar,
el poetizar vislumbra la ntima relacin que el hombre desarrolla con lo
otro, centro de otredad que quiere y no quiere decir su nombre:
manifestacin y huida cuyo poder o energa, a la vez, muestra y oculta
realidad.



5. El pensar y el poetizar

Las afinidades entre el pensar y el poetizar aparecen en las races del
preguntar reuniente: ascesis y trascendencia.

Por la ascesis nos entonamos en la gravedad del s. Afirmar es fundar
suelo, sostener por entre lo disgregado, aceptando agradecidamente lo que
nos ha sido dado. Se agradece la gratuidad del don y, a partir de all, se
mora el habitar, por la fundacin de lo posible. La ascesis nos acerca la
ganancia de un haber aceptado. Vivir se hace posible slo cuando se acepta
la vida, esto es, la vida tal y como se le ha dado a uno.

Negacin de negacin, la afirmacin del s, lejos de disolver el no, lo
contiene y abriga, decide su trascendencia. El no de la renuncia voluntaria
y hasta el de la privacin segante no disgregan ser, lo concentran, no
aminoran sentido a la vida, lo intensifican, acercan lo faltante en la
quita de lo sobrante.

La trascendencia se muestra transparencia. Llevarse (trascender) es tenerse
en lo otro hacia donde se es llamado, en el borde mismo en que uno se
abandona y pone a merced de lo otro. Este llevarse entraa una aquiescencia
de lo otro en uno, un ponerse abierto de lo otro en los trminos
existenciales de uno; esto se nombra transparencia y, a sabiendas del
desocultamiento que promueve, trans-apariencia.

Ascesis y trascendencia son tan propios del pensar como del poetizar,
mutuamente solicitados en el preguntar reuniente. En esta disposicin vital
se patentiza la obediente escucha de uno hacia lo otro que le excede, pero
que, de un modo pregnante, lo forma y educa. No nos viene fcilmente el
preguntar reuniente, pues es lo menos obvio a la existencia, no va en
direccin a ninguna salida ni suministra tiles para el progreso.

El pensar y el poetizar no se avienen al desafo mundano; su consistencia
no es la premeditacin del rendimiento (saber de subsistencia) sino la
meditacin de la espera (saber de asistencia). Meditacin de la espera
significa permanencia en la guarda, disponibilidad y cuidado. Ms que en
ninguna otra actitud, el hombre alimenta en la espera la firme calma de
nimo, porque no slo espera lo absolutamente otro de s, tambin se espera
a s mismo, se aguanta.

Recurriendo a la pregunta inicial es la poesa algo discernible o ms bien
paradjico?, debiramos preguntarla -pensarla y hacerla- desde la ascesis y
hacia la trascendencia a que el preguntar reuniente nos convoca.

El pensar o mirar esencial y el poetizar o hacer esencial conforman la
habilidad que permite al hombre sostener su condicin en el haber de ser y
nada. Esa habilidad esencial lo remite a la altitud y, en su correr o pasar
de una parte a otra, a la fundacin del habitar humano.



6. El preguntar

El poetizar o hacer esencial nos retira del mundo para comprenderlo, y,
cuando nos devuelve a l, su ingreso lo cumple por el nombrar. Y no se
trata, entonces, de acosar las cosas con la mirada, sino de acatarlas en la
contemplacin, callar en su presencia, escucharlas y obedecer, mostrndolas
en todo cuanto ellas tienen para decir. El nombrar, entonces, es callar que
transparenta el decir de las cosas. En la distincin agustiniana entre
causa y origen encontramos gnero propicio para el desenvolvimiento de los
contenidos enunciados en nuestra pregunta inicial es la poesa algo
discernible o ms bien paradjico?, si es que estamos dispuestos a revisar
los trminos de la disyuncin, sabiendo aceptar como posible, al
preguntarlo separadamente, lo paradjico, en tanto referencia al origen, a
la nada. En este retroceso, el pensar y el poetizar, por mutuo deseo, se
revelan preguntar en verdad. Retroceso que va de lo discernible en la causa
a lo paradjico en el origen.

En esta clase de preguntar se pregunta no slo metafsicamente, sino, ante
todo, por la justificacin de la metafsica. Y acaso acontezca en virtud de
los mrgenes o fronteras de la metafsica, de lo que ellos reservan y
propician en lo hermtico.



7. Meditacin de la espera

La excepcionalidad de autnticos poetas acompaa la extraeza que el
poetizar provoca en sociedades orgullosas por dems de sus propias fuerzas
constructivas, optimistamente confiadas en seguridades que ellas construyen
y sobre las cuales porfan. All se desatiende lo sugerido por cada obra de
arte, el dictado de sus voces mltiples, desentendindose del humano
escuchar taciturno.

Cuando la experiencia del misterio -en la audicin de lo inefable y
contemplacin de lo invisible- estremece la existencia del hombre, ste, en
comunin con lo otro cuya energa o poder lo anima y sostiene, se
trasciende: no un cuerpo esttico, construido por verstiles presencias,
sino exttico, fundado en el consecuente dinamismo de la ausencia.

La profundidad y lejana en que se dispara el preguntar en verdad, ms
concentradamente que los mritos de nuestras fuerzas constructivas, nos
acerca la experiencia de lo faltante, no bajo formas de penuria frente a lo
inalcanzable, s con alegra ante lo absolutamente otro por descubrir.



8. Un aforismo

Del snscrito, indirecto testimonio del indoeuropeo, nuestra matriz
lingstica occidental, nos ha llegado del siglo XV a.C. una sentencia
referida a la poesa. En 1938, el simbolista francs Ren Daumal la exhum
en un artculo publicado en la revista Mesures. El aforismo dice:

"La poesa es una palabra cuyo sabor es la esencia".

En esta oracin gramatical y espiritual resplandeciente de sugestin
descansan con simplicidad los elementos poticos. Analicemos sus
contenidos, descomponiendo el enunciado en dos segmentos proposicionales.

      La poesa es una palabra        sabor es la esencia
                 1                           2

Del segmento 1 abstraemos:  la poesa
                           una palabra

Confrontemos el artculo determinado que presenta el sustantivo poesa y el
indeterminado que precede al sustantivo palabra. Qu se dice de poesa?
Pues, algo indefinido, no determinado. El alcance de la poesa se verifica
en el cuerpo de lo no determinado: una palabra.

Del segmento 2 abstraemos: sabor
                        la esencia

Sabor se atribuye a una palabra por mediacin del pronombre relativo
"cuyo". Sabor remite a impresin sensible. Pero advertimos que se dice
sabor es la esencia. Si esencia apela a comprensin intelectual, nos
encontramos ante una aparente contradiccin, porque de algo sensible
-sabor- se predica lo inteligible -esencia. La paradoja sabor-saber habla
de cruce y encuentro; y, como sntesis, de lo diferente sumido en lo mismo.
Se sabe algo cuando se percibe la sensacin que nos provoca y tambin
cuando se comprende el concepto que lo evoca. Esta ambivalencia no
determina, ensea. Las seas muestran el camino del preguntar. Saber de
sabor y saber de esencia van de camino y se acompaan en el preguntar
reuniente.

La impresin sensible y la comprensin intelectual habilitan, en tanto
heterogneas, el despliegue de lo mismo: lo humano del habitar del hombre,
en el sabor que percibe su temperamento sensible y en el saber que concibe
su carcter intelectual.

Sinergia de saberes, pulsin de sentido, en la paciente espera del poeta.
Cuando ste no puede callar, expresa, arroja al mundo, en la patente
emergencia del poematizar, la cosa llamada poema.

El poema regresa la mirada al poematizar del poeta. El poematizar, al
poetizar del hombre. Y el poetizar abandona la mirada a la contemplacin de
lo potico, a los ojos sin mirada y al decir de silencio. Es la poesa
algo discernible o ms bien paradjico? El camino de nuestra pregunta,
ahora menos inocente y hasta peligroso, pareciera erguirse en lo angosto:
es la poesa algo o acaso su total ausencia, el vaco que congela el
salto?



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** Ernesto Fernando Iancilevich
   ernestoiancilevich@yahoo.com.ar
   Poeta y ensayista argentino (Buenos Aires, 1950). Licenciado en
   bibliotecologa y documentacin por la Facultad de Filosofa y Letras de
   la Universidad de Buenos Aires, donde curs estudios avanzados de
   filosofa. Estudi arquitectura en la Facultad de Arquitectura y
   Urbanismo de la misma universidad. Coordin durante diez aos el Taller
   de Creatividad Literaria Aletheia. Ha recibido 1r Premio de Poesa de la
   Fundacin El Libro-Edenor (1996), el 1r Premio de Poesa de la Direccin
   de Cultura de la Municipalidad de Avellaneda (1999), el 1r Premio de
   Poesa del Encuentro de Escritores de Avellaneda-SADE filial Sur
   (2001-02), y el 1r Premio de Poesa de la Universidad Nacional de
   Crdoba (2005), entre otros. Public Primeros poemas: antologa de
   poetas argentinos noveles (Buenos Aires: Fundacin El Libro, 1996).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Clea Rojas

   *** All alguien los espera
       Guillermo Roz

   *** Limbo para Sofa
       Mauricio Medo Ferrero

   *** El Magn
       Mara Eugenia Caseiro

   *** Tiempo de paz
       Rosa M. Arroyo

   *** Repollos
       Pablo Brito Altamira

   *** Tres ejemplos de vidas paralelas
       Javier Snchez Gutirrez

   *** Testimonio de un lpiz antes de ser desecho
       Juan Jos Sandoval Zapata

   *** Casi 10 poemas desesperados y una cancin de amor
       Emilio Moyano

   *** La sombra
       Gladys Liliana Abilar

   *** Poemas
       Carlos Barbarito

   *** Instinto maternal
       Cristina Amanda Tur Bernat (CAT)

   *** Tres poemas
       Andrea Elvira Cabel Garca

   *** Principios de proporcionalidad
       Javier Warleta Alcina

   *** La carne del tiempo (extractos)
       Silvia Favaretto

   *** Tres cuentos
       Mara Agustina Spacarotel



=== Poemas      Clea Rojas ================================================

*** Revlon

Yo no quiero ser la nica
         Sino la Inolvidable

      De Pobremas de prostbulo (Mrida, 1999)

===

Tres das para amar a un hombre,
dos para olvidarlo.
Ah, prostituta,
Hetaira,
delicia.
Bombillo rojo en lugar de corazn
Bolero de ti
Fatalidad besada por la luna.

      De Pobremas de prostbulo (Mrida, 1999)

===

Tal vez ahora te aburra mi cordura
Pero si he dejado devolverme loca por ti
es porque t no quisiste seguir siendo
mi camisa de fuerza.

No importa,
de peores manicomios me han botado.

      De Pobremas de prostbulo (Mrida, 1999)

===

Perdido
en el desierto de tu inercia y tu casa
Ahogado entre perfumes menos puros
que el mo
desorientado incluso en la felicidad
Preguntars
la brjula, el sol por dnde sale,
la direccin del viento,
cul es la osa mayor
Y sabrs que tu Norte
estaba entre mis  ojos
y que todo lo dems
es geografa barata
e ineficaz.

      De Pobremas de prostbulo (Mrida, 1999)

===

*** Mientras Penlope

Cansada de tejer, de negarme
y de esperar
voy a tener que dormir
con todos mis pretendientes
por si acaso mi esposo
no regresara de Troya
quedarme yo con aquel que ms se le parezca
In memoriam.

      (Indito).

===

*** Clasificado

Mi Prncipe
ha sido uno solo
-mi amor ninguno?-
Mi corsario
es prfugo de la ley
Mi esposo
me dej aos ha

Se busca un hombre
que repudie mis ttulos
y que no se parezca
a una nostalgia

Interesados
favor huir tambin.

      (Indito).

===

*** Criollsima

Andar yo, hembra, por las calles,
como quien va escuchando un pajarillo
(Y que los dems tambin me lo oigan)
vestida como para morder
Pero a salvo en ti
que me esperas en casa
con tu inocencia
de bambuco.

      (Indito).

===

*** Mi amor es un peridico de ayer
    (para Lavoe, de nuevo)

Mi amor es un peridico de ayer
Te sirve para que te envuelvas y madures
                                      aguacate
para que te le orines encima
                                      perro adiestrado
para que te embales y no te quiebres
                                      cosa frgil
para que te cubras de la lluvia
y hasta le ofrezcas un pedazo de m
                                      galn de esquina
a cualquier otra damisela en apuros
a la que tambin vayas a engaar.

      (Indito).

** Clea Rojas
   kalipigia7@yahoo.com
   Escritora y docente venezolana (Cuman, 1972). Profesora de lengua y
   literatura latina en la Universidad de Los Andes (Mrida, Venezuela),
   Magister Scientiae en literatura iberoamericana. Ha publicado Pobremas
   de prostbulo (Mrida, 1999), y Pobremas en la Revista Nacional de
   Cultura (Caracas, 2000).



=== All alguien los espera      Guillermo Roz ============================

          A los que habiendo tenido la posibilidad de hacer lo que soaban,
                    no lo hicieron, y as vivieron una existencia terrible.

Supo, cuando vio llegar a los tres msicos, que no iba a resultarle fcil
la noche. Un sntoma inconfundible es el entorpecimiento de su mano
derecha. Se duerme y le avisa que van a aflorar sus peores demonios.
Intenta que el ceo no se frunza y que su boca siga siendo suya y no de ese
que lo ocupa. Pero si el adormecimiento empieza a ganar los tendones de su
mano derecha, ya no tiene ms que hacer.

La luz de luna de septiembre tatuaba la sierra y all se ergua la catedral
que oira la msica de los tres hombres amenizando la boda. A l le tocaba
recibirlos y hacer que todo saliera bien: la llegada de la novia, el orden
del altar, la peluca del sacerdote, las luces, las sombras, la atencin a
los msicos, atencin a los msicos, mucha atencin a los msicos. Tres
hombres empuando cada uno su violn, su guitarra, su flauta, tres dagas de
sonidos estaqueando los nervios de la noche de la sierra que podra haber
salido perfectamente, porque la novia est de blanco y el sacerdote tiene
la peluca martillada en medio del crneo sacerdotal, pero esos tres
hombres, ay, esos tres hombres que no pueden ser tan msicos, tan
necesitados de corcheas y amplificadores, tres sillas, tres atriles, tres
sonidos, violn, guitarra y flauta, la comparsa en casa de nuestro Dios,
endemoniados filarmnicos que hacen que esa mano vaya queriendo aferrarse a
la muerte, al asesinato del intrprete profesional, del apstata msico de
boda, que despus se ir a su casa y comer con su mujer y comentar que ha
sido una boda esplndida y que los invitados se emocionaron con Schubert o
Mozart o arroz o el ramo o cmo record nuestra boda mi amor. Nunca se
haba casado y nunca los msicos haban osado tocar en el mismsimo altar
(nunca nunca nunca entenderan realmente esos indecentes qu es realmente
msica, como s lo sabe l), pero que no puede ser, que esa era la casa de
Dios, que los calambres llegan al cuello y que es un fusil enorme todo su
lado derecho cuando ya no hay nada que hacer y los decorativos crucifican
sus nervios cuando cada una de las notas circulan por delante de sus ojitos
inflamados, sus orejitas incorruptibles, su santo nudo de corbata
archidiocesana. La boda comienza y prosigue y de los salmos arrancan las
armonas profanas de los hombres tres hombres tres. Tras todas las luces,
las sombras lo cobijan y lo vuelven un espa, l en el fondo sabe que en su
morada y en la del Salvador nadie va a salirse con la suya, all estn los
velones y las flores y los bronces limpiados a mano hasta que quedaran como
quiere el seor sacerdote y las noches de boda sin artistas horrendos
saltimbanquis de boda que "necesiten" estar en el altar, dnde se ha visto
y los tres tteres movindose al comps de la ceremonia. Hay que ver qu
hermosa es la novia y la peluca y el padre de la novia con su bigote y las
lgrimas negras gordas cristianas de la madre del novio y los hermanos en
primera fila llenos de smokings y charoles. Hay qu ver que afilado est el
pual del dueo de la fiesta, el que tras los cristos sabe que los
disonantes de la fe que se han subido al altar manipularn por ltima vez
el Ave Mara, hay que ver con qu sueo se ha dormido la mano del hombre
que lo ha organizado todo.

Gracias a Dios todos se han ido, los ltimos son los tres instrumentistas.
Pero al llegar a su coche los tres se percatan de que han olvidado algo.
Las luces de la catedral ya estn apagadas. Parece que no hay a quien
recurrir para que las prenda. Los msicos vuelven a la catedral y entran
sigilosamente en la oscuridad total. All alguien los espera.

** Guillermo Roz
   guillermoroz@hotmail.com
   Docente argentino (Buenos Aires, 1973). Es profesor en letras por la
   Universidad Nacional de La Plata, Argentina, donde se desempe en la
   docencia y en el periodismo cultural. Ha publicado cuentos en distintas
   revistas especializadas. Es redactor de la revista Lazo Latino, de
   Espaa, donde ha realizado importantes reportajes a personajes de la
   literatura y la cultura hispanoamericana. Tambin colabora en la revista
   argentina El Anartista y en la revista digital italiana
   Trovarelamerica.org. Actualmente reside en Madrid.



=== Limbo para Sofa      Mauricio Medo Ferrero ===========================

                              "Tanto so contigo que pierdes tu realidad".
                                                              Robert Desnos

*** 1.

La palabra o su revs todo pelado,
un Sol de Brujas conjurado en lo nocturno
o la ficcin donde revientan fatuos fuegos:
Los poemas jams hurtan su luz,
en lo blanco,
su sombra,
espritu o materia
es un astro brillando sobre residuos de hermosura
Afuera
dos lgrimas arquean el tallo de un rosal. Le contemplas
como si tu mirar fuera otra espina, pero yo
vuelvo a mi poema.     No puedo arriesgar en el silencio,
si sobrevivieras en mi sonora obscenidad
tal vez comprenderas. Ahora no desames mis instancias
-ah se concentran las esencias.
Mi poema podra ser el estallido de un ltigo en tu herida
y tambin tu dolor.
Lo inasibles en l son tus ojos de absynto
o esa reflexin callada que evoca
la combustin ms explosiva del absurdo:
el corazn -Humana Capital de mis dolencias
edificada en la superficie de un absurdo mayor:
el Amor.
Pero yo vuelvo a mi poema,
si abdico negara cuanto hay de impronunciable
y, s, Amor es una bella palabra
la devocin del poema surge tambin
desde esta bella palabra
en otra margen del silencio

no en el revs todopelado que vil la contradice
cuando creemos hallar en los crepsculos
algo ms hermoso
y perecible
de lo que nombramos
poema



*** 2.

La permanencia de dos cuerpos
opuestos a la hermosura de sus sombras
an cuando neguemos al espritu
es la intuicin de la Belleza como algo inmaterial
y al encendernos como dos minsculos cerillos
raspados en un impromptu contra el suelo
nos hace imaginar que las cenizas
fueron las flamas de un cavernario fuego

Ese fuego podra ser el aura que bordea
tu menuda desnudez
debo morder con suavidad esa sustancia
cuando tiendas a nutrirte con mi savia
o pensar
-pon la mano en el mentn y modela, muequita-
o pensar, deca,
en un placer que horade hasta las superficies minerales
y que con hilos de agua talle el aire
para reconocernos
aun
cuando ya no sepamos nuestros nombres



*** 3.

Decir que habito aqu obnubilado por el odio
y la pequeez de un amor que baila
sobre un organillo con manivela rota
-mi lenguaje-
es lo que hace del poema una bella mentira
como si aguantara el peso del paranoico celo
de tantas noviecitas enfermas de ilusin
o de aquel otro de un kilate mayor:
la del moribundo que vol solo hacia el solo
tras el sol -antes que caro y los Wright-
y cay
piel
abajo
sin detener lo abismal de su cada

Su rostro amoratado podra ser la asfixia
de lo vivo en la parquedad de un poema
-horscopo giratorio que mira a la Poesa
en bvedas celestes- y permanece inmvil
oyendo el ronroneo de un gato callejero
donde "los Hijos de los Dioses unironse
Con las Hijas de los Hombres
Engendrndoles los hroes"

Pero, ya lo intuimos,
de los mitos slo sabe el gato.

Yo bostezo a duras penas en esta Villa
tres veces coronada
herido por tu belleza como antao
aunque lo niegue ahora con tu doble:
el invlido artificio de este poema



*** 4.

Mi poema es aquel cielo al cual se ofrecen
plegarias y sahumerios
tan insignificante como una arruga en tu pauelo

Si crees que su cumbre est en las bvedas celestes
mira abajo, muequita,
Y vers cmo no alcanza ni la altura de tu ombligo
Soy su nico vestigio, el captor
del resplandor que quiebra el linde
entre la muerte y mis amores. Soy
quien anuda su sacral esplendor a las palabras,
hurfano en deseo.
Mi poema no imanta la magnificencia de la Luz
es su sombra quien difana desciende
por el xtasis de saberse contemplada.



*** 7.

Despacio, despacito, que no te invada el estupor.
tcame, no balbuceo ni trasciendo. No enmiendo.
no soy San Juan ni otro mamfero mstico.
En la penumbra rompo lo fugaz de la hermosura
bajo el halo sombro de mi abismo y otra vez
la madrugada se hace tuya.
Estoy cautivo.
Me encarcela tu cuerpo en su gnesis desnuda



*** 8.

Una, diez, quinientas veces mil
con liviandad de luna quieta en resplandor mxime
un lampo de belleza irresistible
incendia el blanco de mi mirar inerte.
Reveo el Cosmos con el tacto,
me abismo en lo ilegible
y no puedo asir una partcula fugaz
de tan honda hermosura.

Resiste -dijo Sofa-
vuelve su sombra en poema



*** 9.

Urdir el poema con la precisin de un cirujano
a sabiendas de que lo escrito,
al torcer por la esquina de los aos,
ser en m algo absurdo como una espina sin tallo.
Fijo la visin en el tacto, tanteo lo indecible
y descubro que, finalmente, la presea ser
de alguien que fui
o de otro,
a quien no alcanzo todava.



*** 10.

Nunca el poema es el mismo que es escribimos,
No eres aqul que las palabras eligieron
Ese ha muerto de la muerte de los otros
Que vendrn despus de ti
Y seguirn escribiendo
Y seguirn escribiendo.
Eres otro.
Alguien distinto.
Nunca el poema es el mismo:
He aqu su eternidad.



*** 11.

Y qu de los poemas y el amor? -le pregunt.
Los poemas no penetran, franquean slo su sendero
relinchando desaforadas melopeas a fin de capturarle su secreto.
El amor descarga un alterna electricidad y pela los cables
            del Verbo
hasta alcanzar el meollo.



*** 12.

Ah, Sofa,
Entre tu cuerpo y el poema,
La Palabra.

** Maurizio Medo Ferrero
   m_medo_ferrero@hotmail.com
   Poeta peruano (Lima, 1965). Ha publicado Travesa en la Calle del
   Silencio, Cbalas, En la edad de la memoria, Contemplacin a travs de
   los espejos y Caos de corazones. Su obra, traducida al ingls, italiano,
   francs y croata, ha sido considerada en diversas antologas
   hispanoamericanas. Actualmente se dedica a la docencia y la crtica
   literaria en diversos medios del Per y del extranjero.



=== El Magn      Mara Eugenia Caseiro ===================================

                                                   "...si tales sucesos son
                                                     ilusiones o verdades".
                                                                  Caldern.

Cuando el magno emperador ail da la orden, los corazones laten a la par;
la respuesta es espontnea, global, como si se esforzaran por abastecer de
oxgeno un enorme pulmn colectivo. En el mar, el silencio espanta; es
mejor cuando canta su salmodia el viento y don Rigoberto saluda, con la
gorra en alto, el atardecer colmado de melancolas, palmpedas que huyen y
pescadores que desempolvan prstinos cnticos de alta mar.

-Todo a Sotavento! -vocifera don Rigoberto. La alquimia abisal lo
convierte en un fantasma amarillento, escarchado, matizado por la luz del
sol que se va apagando en el horizonte. Lo asaltan los recuerdos que
confunden a los peces en un romanticismo reflexivo, genrico, saturado de
algas y corales, en un pilago de irrecuperables cadveres. Los sueos
afloran con el desafo de las madrporas. Se entumecen los corazones
helados por la lejana y ya no hay secretos en medio del mar.

Don Rigoberto se rasca la cabeza de pelos escasos y obstinados, frunce el
entrecejo y su rostro, se convierte en una pasa gigantesca que guarda dos
zafiros chispeantes y redondos que atisban el mar. Sonre, y empina la
garrafa de cazalla. El tiempo se detiene en un pasaje infinito; las
corrientes juegan a destapar olvidadas nforas, y con la espuma, los
fantasmas enraizan sus eclipsadas hazaas a los anales de la travesa. Ve
en sus sueos, los sueos de los marineros que se conjugan con el
atardecer, abigarrados al olor de tripas de pescado y la resina. El
espectro de la tarde agoniza, pletrico de quimeras que dibujan sus
contornos en lontananza, se entrega a su habitual destino subrayando los
atributos del crepsculo.

Las almas de los nufragos, perpetuas, aferradas an a sus antiguos
maderos, aparecen de vez en cuando reflejadas por el aura solar, que en el
poniente, despide la tarde como una naranja incandescente, impregnada de
recuerdos que son devorados gradualmente por el filo del horizonte. Un
enorme iceberg cristalizado en el ngelus se levanta soberbio, neptnico,
aguijoneando el glido espacio.

El embrujo del ocaso se apodera de la tripulacin que percibe las
vibraciones del universo marino; las sirenas escapan de sus recnditas
mazmorras abovedadas, como nyades que ascienden de las profundidades para
ser descubiertas; entonan su melodiosa solfa que se origina en una
desesperada bsqueda. Los argonautas, con escafandras de membranas
salobres, se recrean en la asiduidad de sus coreografas heredadas. Los
peces se avalanchan en una aluvin de estirpes que pugnan por prevalecer,
mientras los caballitos, las estrellas y las ostras, desfilan en una alegre
marcha de alegoras, encarnando su papel de graciosos personajes de
fbulas.

La colosal naranja acaba por sumergirse en un simulacro sempiterno para
irse al otro lado del mapa astral. En la calgine fulgura apenas la
estrella circumpolar y las bioluminiscencias de los extraos moradores del
ocano.

Calados por el fro y la humedad, apesadumbradas nimas que sucumben ante
la majestuosidad de las tinieblas, los marinos, sometidos a una voluntad
inexorable, consumen licor para avezarse a la lobreguez de la noche, a la
resonancia de las corrientes que arrastran inagotables, inmortales moluscos
plateados.

La embarcacin sin timonel se adentra en las sombras, renuncia a la
erudicin de la brjula que permanece fiel a sus registros, silenciosa. Una
mano inmaterial empua el gobernalle, impone el enigmtico rumbo. Don
Rigoberto se abandona a sus sueos plcidos y soleados al socaire de la
bovedilla, impregnado de la cazalla del Santo Pirata Aburrido. Persigue
mariposas en un valle saturado de flores silvestres y calamares que cantan
al comps del brego. Una ballena con un collar de girasoles se deja
arrastrar por la pendiente de una cascada transparente, jacintina. Sus
compaeros, humedecidos por la salpicadura del torrente, recogen flores
policromadas para alegrar las tumbas sin epitafio. Los muertos descansan ya
en lugar sagrado, no a merced de los depredadores marinos, ni al desamparo
de la noche infinita, pero el enigma de sus patronmicos, el rompecabezas
de sus miembros mutilados, que yacen confundidos con otros fantasmas sin
nombre, es causa an del desconcierto.

El mar burla la fantasa del navegante. (Los zafiros avistan un punto
brillante en el cielo, all en el horizonte austral). El Magn lo aborda en
sueos, el embate sumerge el valle escarchado de flores y filamentos
dorados. Los argonautas se desplazan a babor, esgrimiendo enormes anzuelos
con seuelos de bailarinas desnudas que se agitan aferradas a los garfios,
lanzando excitantes invitaciones a los marineros. Sopla el austro, y es
posible amodorrarse por la brisa, caer en las redes de los fantasmas
acorazados que vienen tripulando El Magn, o perecer en manos de las divas
embrujadas que muestran sus vergenzas sin recato. -A ellas! -vocifera el
capitn fantasma, vctima ya de un padecimiento atroz, que lo obliga a
retorcerse, rueda por cubierta con los rolidos del barco y lo despierta el
rugir de sus tripas que aclaman un poco de fiambre. Los alfilerazos del
chubasco lo hieren en pleno rostro. La galerna viene con el aquiln,
acompaada de copiosa lluvia, rizando la superficie del mar como un espejo
plagado de burbujas. La realidad secular se impone, reanuda su frecuencia
irremediable. Los marineros despiertan a su rutina. Rugen sus entraas al
comps de la carpanta y la borrasca, se rinden al soberano que arruina el
abordaje, mientras el intrpido mstil del Magn desafa el maleficio del
viento y la resaca. Desaparecen las bailarinas, y las flores, y la ballena
con el collar de girasoles, y las tumbas sin epitafio..., don Rigoberto
rescata la gorra de galones azules y amarillos de entre las redes revueltas
en la cubierta del barco. -A la capa! -avanzan, ajetreados fantasmas,
campeando el temporal, hundiendo la proa en la codiciosa bocaza de espuma.
Poco antes de salir el sol, don Rigoberto se quita la gorra aliviado, ve
cmo El Magn se alza de proa, augusto, dejando atrs una estela de espuma
gris.

El regreso del astro rey entusiasma la maana, asciende gradualmente para
ocupar su estrado en el cenit, que lo espera, cerleo y acicalado. Sopla un
viento favorable del norte y del este. -Tierra a proa y a estribor!, todo
a sotavento! -el barco vira a bordo en una disciplinada maniobra. Las
gaviotas reanudan su vuelo rapaz incorporndose al paisaje entre los cirros
que irrigan el zarco espacio. El magno emperador azur, muestra su
inmensidad como un sabio hiertico que conserva la vastedad de su dominio
in aeternum. Y otra vez, los corazones laten simultneamente. El Magn
avanza diligente, hechizado, como si el aliento de un pulmn colectivo
impulsara su viejo caparazn de madera.

** Mara Eugenia Caseiro
   buhowriter@hotmail.com
   Escritora cubana radicada en Miami. Textos suyos han aparecido en la
   Muestra de Poesa Siglo XXI, de la Asociacin Prometeo de Poesa, y en
   las antologas Famous Poets Society (1997 y 2000), Nueva poesa
   hispanoamericana (2004 y 2005) y Paseo en verso (Mxico, 2005). Fue
   finalista del Concurso Internacional de Poesa Pasos en La Azotea y
   obtuvo mencin de honor en el Concurso Internacional de Poesa y Cuento
   Mis Escritos (Lanuz, Argentina). Participa en Agonia.net y Radio Agona.
   Delegada en Estados Unidos del grupo LCeeE, bajo la directiva de
   Napolen Lizardo. Sus textos estn difundidos en Internet, donde
   colabora con revistas y diarios digitales. Actualmente dirige el grupo
   con inquietudes literarias Los Bhos y Las Lechuzas, con escritores
   profesionales y noveles de habla hispana. Participa en numerosos foros
   de literatura.



=== Tiempo de paz      Rosa M. Arroyo =====================================

                                                        Con inmenso cario,
                                                                   a E.M.Y.

*** I. Andante
    (Oracin de la Maana)

Olor clandestino de mareas
sembrando el aire de discursos
en boca de oradores marinos,
dispuestos, armnicos,
implacables,
sin prdida de ritmo,
amansando mi tiempo nuevo
con su reloj silencioso en la orilla.

Reverente llega a m
como un Kyrie,
como una letana de horizonte
ofrecindose calmo a mi espritu

y yo
me abandono a su voz
para dejar de ser un instante.



*** II. Allegro
    (Oracin del Medioda)
    -Instante en las manos-

Es tiempo de engrandecer el silencio con ms silencio, absorbiendo el
pausado discurrir de las horas, rotas, mnimamente, por el crujir indeciso
de una pisada de goma en el paseo.

El mar, como un reloj incombustible, va marcando ese tiempo: una, dos,
tres... siete olas hasta llegar a la hora en punto en que, con sus brazos
blancos, simula manecillas y abrazos, guardando en sus finales todas las
letras del mundo en espera de ser conjugadas por el verbo, ungido de visin
y odos, hasta llegar calmo al papel succionador de imgenes: cuadros para
pinceles de mago inspirado.

El camino, hasta la voz que clama, se viste verde sobre el azul de su piel,
con orfebres aromas manipulando esencias, en emulsiones preadas de msicas
conocidas, deseosas de ser re-conocidas.

Todo toma forma y se adivinan los perfiles arbitrarios, desprovistos de la
sombra que atosiga su andar, ya limpio de tormentas secas que endurecieron
las pisadas en la tierra.

Ahora es tiempo de entronizar lo callado para tornarlo sonoro en las
entrelneas, a base de palabras, acentuando los momentos exquisitos vividos
en la hora en punto de la sptima ola, cuando el sosiego interior pide a
gritos llegar hasta la orilla y derramarse, mientras un cuerpo de agua,
sumiso, extiende sus brazos de sal dibujando las manecillas de un reloj
marino.



*** III. Largo
    (Oracin nocturna)

Claudican dctiles
las sombras
ante silbicos contornos.
Las yemas supuran cnticos,
alabanzas,
oraciones en rogativa.

Se entregan los ltimos hilos
tejiendo empalizadas cotidianas:
rompeolas para falsos mediodas
que alumbren noches neonatas
carentes de verbo.

Qu efmera veneracin servil
ante un dios de sal
que se diluye entre los dedos,
grano a grano,
erosionado por sus ritmos letnicos!

Mas yo, cobarde,
rezo para que la lengua de mis manos
guarde algo de sal en sus papilas
cuando la luz me abandone.

** Rosa M. Arroyo
   rosam318@telefonica.net
   Escritora espaola (Madrid, 1963). Participa en el Taller de Literatura
   de la Biblioteca "Mara Moliner", de Madrid. Es miembro activo del Forum
   Letras Libres. Ha publicado en diferentes sitios en Internet, como El
   Escribidor y la revista Sensibilidades, entre otros. Textos suyos han
   sido incluidos en las antologas Estrella fugaz (Centro de Estudios
   Poticos de Madrid, 2003) y Sensibilidades Oro (2003), as como en la
   revista Creacin Potica Prometeo (Barcelona, 2004).



=== Repollos      Pablo Brito Altamira ====================================

Qu tal si me dedicara a cultivar repollos en lugar de pensar y escribir
tantas naderas? He sabido que hay escasez de repollos en el mercado.
Vienen de lejos y no siempre llegan. Las condiciones de su cultivo no son
demasiado difciles, pero se requiere de mucha constancia y dedicacin. Yo
he tenido tanta constancia y dedicacin en esta actividad intil y
superflua que es escribir, que tal vez tendra xito con los repollos. Si
la cosecha no fuera muy grande o no pudiera venderse, al menos tendra unos
cuantos repollos, que son lindos de ver y se pueden comer, cosa que no
sucede con el papel escrito. Por lo dems, nadie duda de la validez
metafsica de los repollos ni hace comentarios demasiado crticos sobre el
estilo de los mismos. Es difcil estar en desacuerdo con un repollo o
considerarlo barroco o ininteligible, por muchas hojas que tenga. Un
repollo es as y su valor reside en sus propiedades alimenticias o
decorativas: he visto muchos repollos codendose con flores de ms
prestigio en arreglos de los que embellecen las plazas y los parques.

Yo he seguido aquella recomendacin que atribuyen simultneamente a varios
hombres clebres: he tenido un hijo y he escrito un libro, pero jams he
sembrado un repollo. Ser esto lo que me falta para "realizarme"? Debo
confesar que entre mis mltiples limitaciones intelectuales una de las ms
enojosas es la de no haber entendido nunca, por mucho que lo he intentado,
qu es eso de realizarse. He realizado unas cuantas cosas en la vida, como
todos: he realizado viajes y realizado tareas, he realizado ceremonias, o
las han realizado conmigo, pero nunca llegu siquiera a comprender cul
sera la manera de realizarme a m mismo. En mi obtusidad (se dice as?)
no llego a visualizar la escena. Muchas veces visualizar las escenas me
sirve para entender conceptos, puede que sea por eso que me gusta escribir
teatro y hacer teatro en mi vida. He sido protagonista de muchas "escenas".
"No hagas escenas", me dicen a menudo mi psiquiatra, mis amigos y mis ex
mujeres, que se divorciaron de m porque no aguantaban mis escenas. Poco
importa, lo que cuenta es que no imagino cmo ser la situacin en que yo
me estara realizando a m mismo. Pienso a veces en un escultor frente a su
estatua en un escenario con un solo actor que debe hacer alternativamente
los dos papeles. El problema tcnico es que cuando el actor hace de
escultor el pedestal de la estatua queda vaco. Pens que podra resolverse
con dos actores que simularan ser idnticos y que interactuaran como si
fueran uno solo. Pero nada de eso me alcanza para llegar a la frmula
mediante la cual ese escultor, a medida que va perfeccionando su estatua,
va cambiando tambin, ya que objeto y sujeto son lo mismo. Y peor aun:
cundo decidira el escultor, o la estatua -lo que es ms inquietante- que
la "realizacin" ha culminado? Imagino al escultor satisfecho de su obra y
a la estatua dicindole: "Eres un psimo escultor, mira lo que has hecho
con la hermosa piedra que yo era al principio". El escultor la mirara con
furia y dira: "Qu esperabas que hiciera con un pedazo de mrmol fro e
inerte? Acaso imaginabas que saldra de ti alguna cosa viva que pudiera
pensar y hablar?".

En uno de los finales que he imaginado, el escultor y la estatua se baten
en lucha desigual y la estatua cae y se hace pedazos. Compungido, el
escultor recoge en silencio los trozos y comienza a tallarlos para
convertirlos en repollos de piedra de distintos tamaos.

** Pablo Brito Altamira
   mercurius132003@yahoo.com
   Escritor venezolano (1953). Reside en Francia. Dramaturgo, cuentista,
   poeta, ensayista y realizador cinematogrfico. Ha obtenido, entre otros
   reconocimientos, el primer premio en el certamen literario "Villa de
   Navia" (2005). Ha dirigido varios cortometrajes.



=== Tres ejemplos de vidas paralelas      Javier Snchez Gutirrez ========

*** Jorge Luis Borges celebra el desamor de Clarita Lev de Benhaim

Qu bueno que te fuiste 
y me dejaste en el laberinto solo,
acosado por la nostalgia
y otros apetitos inconfesables;
qu bueno que nunca mis manos
llegaron a recorrer los pormenores de tu cuerpo;
qu bueno que apenas logr intuir tu aroma
vagamente afrutado;
qu bueno que goc de tu presencia turbadora
(y de tu rara inteligencia)
tan slo un instante de la eternidad;
qu bueno que nunca te bes,
que nunca te pose,
que jams conoc junto a vos las rutinas,
los quehaceres, los instantes frugales
de una larga vida amablemente compartida,
tal y como yo soaba
con desesperacin en la noche incesante de mi ceguera,
porque as mi memoria te conserva intacta,
inalterable,
                perfecta, igual que una Idea.



*** El poeta Juan Gelman interroga a su hijo Marcelo Ariel, asesinado por
    la dictadura argentina en 1976

Escuch, Marcelito,
si a vos debo
el deleite del tiempo
dulcemente perdido en pos de la paloma,
si vos me ensanchaste la risa
hasta parecer un caudal recin brotado,
si me hiciste creer que era amigo,
maestro, cuentacuentos, enfermero,
mago,
si vos engendraste en m
la alegra ms alegre,
la risa ms riente,
si fuiste vos el que realmente me dio esta vida
que me vive y me desvive,
si hasta muriendo has trazado el camino
que han de seguir mis pasos
y has templado mi voz para reclamar
la libertad y la dignidad de mi pueblo,
si, bueno, me has dado el ser que soy,
con qu derecho puede afirmar nadie que
el hijo sos vos, y yo el padre?



*** Una vez superada la esquizofrenia paranoide, el premio Nobel John Nash
    expone a su esposa Alicia su nueva teora matemtica

Calculemos, mi amor, nuestras posibilidades:
tal vez podemos sumar a nuestras vidas
algunos besos ms, de todo gnero
(no siempre han de desembocar en frenes),
sin duda ms abrazos, ms caricias,
esto es, ms territorios por explorar,
algn que otro ptalo de rosa,
cierto aire perfumado de guayabo y malinche,
por qu no un bao, de vez en cuando,
en la corriente vivificante de un arroyo de montaa,
y, sin duda, aunque nos digan afectados,
el aleteo de un verso en nuestros odos;
sustraigamos de nuestra existencia, por el contrario,
el tic-tac insolente de los relojes,
porque el tiempo no huye, sino la felicidad,
restemos importancia a las cosas,
no s, a la evolucin de la Bolsa,
el roto del calcetn o el libro de poesa lrica
negligentemente puesto dentro del armario.
Quiz no me explico.
Multipliquemos la vida,
no dividamos las energas,
porque slo viviendo exponencialmente
hallaremos la raz de la alegra.

** Javier Snchez Gutirrez
   alcantarias@hotmail.com
   Escritor espaol (Albacete, 1965). Es profesor de historia en el
   Instituto de Secundaria Ramn y Cajal. Redacta guiones para
   documentales. Ha publicado algunos relatos y poemas en Madrid (Ateneo
   Cultural 1 de Mayo), Murcia (Certamen Jara Carrillo), Len (Casa de
   Galicia), Cuenca (Biblioteca Pblica de Iniesta), Albacete (Certamen
   Antonio Machado, de Casas Ibez) y en algunos portales literarios como
   Proyecto Sherezade, ElCuento.com y Almiar.



=== Testimonio de un lpiz antes de ser desecho ===========================
=== Juan Jos Sandoval Zapata =============================================

Usted va pensar que estoy loco, seor. Pero disculpe usted si ataranto su
lgica estructural. Las hojas cuadriculadas me producen jaqueca. Por eso es
que vale la pena objetarle el hecho de utilizar esa horrorosa manta
matemtica, para acoplarnos a la blancura infinita del bond de ciento
veinte gramos. Las yemas de mis dedos se lo agradecern, estimado seor.
Venga, que le voy a contar lo que me pas.

Ver usted, seor. Yo no era como me ve ahora. No, seor, cmo cree que
pudiera tener semejante fealdad de manera perpetua. Seor, yo le cuento,
fue el tajador quien mejor mi sonrisa. Porque la ma era una cara de
lamento cuando pas el accidente que me ocurri, seor. 

Yo iba deslizando mi carbn sulfatado por el bond. Siempre haba querido
ser surfista pero ya pues, seor, aqu me tiene de lpiz de tercera edad
escribiendo para terceras personas. Entonces como que el deslizarme por el
bond hizo que mi pasin por la tabla se vea compensada. Yo, seor, que
andaba bailando en zig-zag por el papel limpio, creando poesa de alta
calidad, gustoso de mi vida ntima haciendo mas las lgrimas de quienes
plasmaron su verso lacrimgeno por mi cuerpo de madera respingada.

El da aquel que le quiero contar, seor, data ya de hace unos aos. Como
le deca, andaba bailando palabras hermosas por el papel: deutoronomios,
acempalos, terecoideos, anitimotina, nefelibatas, pluscuamperfectos
hidrocarburados, mentecatas comestibles. Toda una delicia de creatividad en
que me hallaba profuso, sumergido en m. Toda esa felicidad corra en m,
seor, hasta que el accidente me sac del papel.

No recuerdo bien si fue un resbaln el que me sac del camino. O fue mi
sesgo de vida. Ese sesgo que le da la poesa a quienes ren demasiado. La
tirana del verso, que le dicen. De la frase. De la palabra. La tirana de
la locura, seor, imagnese. La locura rompi mi puntiaguda nariz. La
palabra qued incompleta, la voz fracturada. Slo se oa mi grito de dolor. 

Sacarme ms punta sera soltar la guillotina en m, consult el escribano.
No haba ms que mi voz de lamento, seor. Suplicaba, siquiera, terminar el
poema, no ceder a la vejez, al olvido del ser humano. Yo, heredero de la
pluma con tinta con la que se escribi el primer Quijote. Yo, abuelo del
bolgrafo que inund Hollywood con sus estrellas. Yo, el precursor del
pincel fino que pari el lienzo. 

Y me descarril por completo...

Primero fui a dar a una fosa comn. Hice amigos, s, algunos con la misma
edad que yo. Algunos con los mismos dolores, los mismos traumas. Jams me
haba dado cuenta de que mientras yo versaba, haba compatriotas mos que
se dedicaban al dibujo, al color, al movimiento de las figuras. Estaba en
otra vida!

Negarme a ser tajado fue tambin renunciar a mi propia obra. Igual le pas
al lpiz rojo, que despus del exilio se hizo amigo mo. Quin dira, me
dijo. Jams iba pensar ser amigo de un "rojo". Pero ya ve usted, seor,
todo se paga en esta vida.

Luego de la fosa, seor, no tuve otra que huir. Entonces acord con otros
compaeros mutilados que bien podamos salir del agujero a donde nos haban
metido sin consulta alguna, que la revolucin es posible. Que el poder real
est en nosotros mismos. Que viva el Che, viva Neruda. Viva la revolucin!

Y nos unimos.

De nada sirvi, seor. Aqu me tiene usted. Recogido de un tacho de basura.
Revindicado por usted, dndome la oportunidad de decir que s, que an
puedo ser el de antes. Dme tan slo una hoja bond de ciento veinte gramos
y le explico. 

Aqu un ejemplo: descuajeringamiento rocanrolerizado para nios insulnos
con sndrome de incontinencia verbal. Usted qu dice?

** Juan Jos Sandoval Zapata
   juan_jose_sandoval_zapata@hotmail.com
   Periodista y escritor peruano (Lima, 1976). Licenciado en ciencias de la
   comunicacin con maestra en periodismo por su trabajo de investigacin
   La jerga en la prensa chicha del Per. Su primer libro de cuentos,
   Barrunto (2001), lleva dos ediciones agotadas y el cortometraje homnimo
   basado en la obra fue considerado Mejor Corto de Ficcin Peruano en
   2004. Actualmente desarrolla un proyecto sonoro de rock'n roll que lleva
   por nombre Los Viejitos de Barrn. Prximamente, saldr su nuevo volumen
   de cuentos, Las ratas de mi casa. Textos suyos pueden leerse en su blog,
   http://barrunto.blogspot.com



=== Casi 10 poemas desesperados y una cancin de amor      Emilio Moyano ==

*** 1

Andaba como el poeta en la selva oscura. Sorteando caminos que no llevan a
ninguna parte. El poeta baj al infierno en busca del amor y no lo
encontr. El amor es una causa difcil: est en todas partes y al mismo
tiempo no est en ningn lugar.

Andaba como el Dante en la selva oscura cuando la conoc. Fue como escribir
dos pginas que en realidad ya estaban escritas en algn rincn de mi alma.
Fue una madrugada extensa. Una noche cubierta por los caprichos del sol.

Me dijo muchas cosas que an guardo entre las hojas de una pequea
biografa. Me dijo algo que me dio la tranquilidad de saber que los caminos
ya estn hechos y que el tren se est moviendo. Me dijo tambin otras cosas
pero no las recuerdo.

Sentado con la luz del sol a mis espaldas, pienso: s existe el final.
Dira que eso fue un buen comienzo.



*** 2

Algunas palabras de amor en los primeros das del siglo no vienen tan mal.
Hemos soportado muchas traiciones. Hemos pagado infinitos documentos a los
acreedores del corazn. Nos hemos adelantado en la fila para salir ms
rpido de la situacin. Nos hemos perdido y nos hemos encontrado.

Suscribimos la televisin por cable. Brindamos en Ao Nuevo y nos
despertamos en Navidad. Nos enamoramos de nada y nos conformamos con todo.
Descendemos por la puerta de atrs y no conversamos con el conductor. No
sacamos los brazos.

Algunas palabras pueden cambiar nuestras pesadillas. Algunos santos con sus
pies de barro y sus coronas de espina tambin lo pueden hacer.

En el da de los corazones sensibles podemos salir con San Antonio y,
juntos, rescatar a las chicas que buscan novio en las parroquias de la
ciudad.



*** 3

Cuando el sol del medioda nos entibiaba en la plaza, descubr los secretos
del cielo. Descubr la indiferencia del mundo y el secreto del amor.

Tus manos, simplemente manos, guardaron mis despojos. Los tres deseos, mi
ilusin.

Mirando el tiempo pasar, masticando ciertas obligaciones: la calle, el
ruido de los coches, los trajes y el cansancio de los peatones.

Recostado en su costado me perd en el desierto de las cosas. Conoca hasta
el ltimo rincn... pero me perd.

Cuando el sol del medioda nos empujaba con su lento caracol, perd los
secretos del cielo. Mantuve el secreto del amor.



*** 4

Primero vivir, despus filosofar. Los libros nos quitan la respiracin. Nos
cortan las alas.

Las pginas dan vueltas en el mismo lugar. El corazn y la cabeza vuelan en
distintas direcciones pero con la misma ilusin. Pienso en los hombres que
entregaron su vida por el pensamiento. Pienso en todas las formas del
conocimiento. Y creo que todo eso es filosofa. Pero no es la realidad.

Hay un prodigio en todas esas cuestiones del tiempo, del ser y de la nada.
Hay un misterio que se puede resolver con tan pocas palabras. Tambin hay
algo de reserva en mi interior.

Quisiera escribir con el impulso. Y no puedo abandonar la reflexin.
Quisiera ser como el invierno que pasa de vez en cuando. Pero llevo el amor
y siempre me estoy quedando.



*** 5

Ella vesta santos en el altillo de su propia casa. l ensayaba las
diferentes maneras de decir adis. Los amigos se sentaban en el mismo bar.
El sol y las estrellas abrigaban la oscuridad.

l escribi que los aos se percuten en vajillas y se recargan dos das
despus y que siempre iba a ser un miserable. Ella dibuj un corazn en las
paredes de su cuarto.

Las maanas fueron tibias. Los temores, un desaliento.

l olvid las causas perdidas y se fue a buscar una razn para seguir
viviendo. Ella se dej encontrar.

"Y juntos, pero solos, como cadenas, abren regalos imaginarios en un beso
que dura siete segundos. Y al final de cuentas, eso es lo que cuenta (en
sus ojos haba tormenta.)".



*** 6

Por fortuna
El suelo sigue bajo los pies
Los dedos sobre la frente
Y un cuerdo no se pone de acuerdo con la muerte
Por fortuna no hay tantos locos de remate
Ni perros vagabundos
Las sombras no se asombran
Las luces todava son luces
Y las miradas se cruzan
Los hombres guardan el temor
O se ponen tristes despus de la cena
Ella entra muy tarde en el ro
Luego la saca muerta el doctor
Todos dicen que ha muerto de fro
Por fortuna el poeta cree que muri de amor.



*** 7

Por desgracia
Todo se termina
Y lo que fue ardor
se convierte en soledad
Y lo que fue amor
se convierte en frialdad
A travs del fuego pasan las horas
Pero no logran olvidar sus pecados
Salvo aquellos pecados capitales
Por desgracia todo se termina
A veces suele ser una desgracia con suerte
A veces no



*** 8

En materia de olvido
los corazones simples
dan hasta lo que no tienen
(es que algunos hombres slo viven del pan)
corazones simples
manzanas prohibidas
calles sin una miserable salida
son las escenas de esta pesadilla
que por piedad llamamos vida
tal vez no estemos tan equivocados
pero eso no dice que estemos lejos de no equivocarnos
por el amor
en materia de amor
los corazones simples tienen lo que no les dieron
slo eso



*** 8

Me atrapan las redundancias
Y con ellas las penas de un alma en pena
Oculta en la ebriedad
Los doctores pretenden sacarme
Del vaso de agua
Sin embargo no lo pueden lograr
Mis ojos estampados en el vidrio
Se ahogan una vez ms
Tu figura entrando en el bar
Distrae a los doctores
Que indefectiblemente
Ya no me podrn sacar



*** 9

Escap del poema la princesa
y baila triste en el medio del bar
los hombres necios la invitan a bailar
pero ella baila sola
y baila en el medio del bar
sus giros podran ser eternos
podran ser como el cielo
como la Navidad
pero lo cierto es que el poeta
llega al amanecer
se sienta solo en una mesa
pide una botella de vino
y devuelve la princesa a su lugar



*** 10

(este poema se perdi en la desesperacin)



*** La cancin de amor

La cancin de los malos tragos
Quiere ser una cancin de amor
Quiere la camisa
Y las once varas
El cliz sagrado
Y la ltima cruzada
El ltimo permiso
Para no caerse al piso
Quiere ser una forma
En tu forma de ser
Y no pedirte permiso
Bajo el cielo de espinas
En el ro de los enamorados
Que no piden a gritos un doctor
Pero piden un poeta
Que les hable de amor

** Emilio Moyano
   filosofiacruel@hotmail.com
   Escritor y docente argentino (Crdoba, 1972). Profesor en letras. Ha
   publicado Cenizas del tiempo (1999), coleccin de relatos premiada con
   el Fondo a la Actividad Editorial por la Municipalidad de Crdoba.



=== La sombra      Gladys Liliana Abilar ==================================

Ojeaba distrada el diario mientras esperaba el mnibus cuando un sonido
lquido, como de pequea lluvia, atrajo mi atencin. Un perro siberiano
estaba orinando encima de mi sombra. Otro de mis descuidos. La rescat al
instante, la sequ y le roci un perfume de cartera. Se qued muy quietita,
extendida en forma oblicua, sobre la vereda.

Una seora vena caminando en direccin a nosotras y cuando vi que no se
desviaba de su camino, sino que le iba a pasar por encima a mi sombra, la
corr del lugar y la puse a salvo de la despiadada mujer; en ese mismo
instante su negro y lustroso zapato aplastaba la baldosa que yo liber. Mi
sombra suspir aliviada. Siempre se descuida; total, sabe que me tiene
pendiente de ella todo el tiempo. El colectivo lleg, yo la levant, la
colgu de mi brazo como si fuera un abrigo y sub. Evitando empujones y
aplastamientos la salv de la multitud que se apretujaba por ganar un
espacio. Encontr un asiento libre junto a la ventanilla y me sent. Ella
se acomod sobre la pared del vehculo, adosada al vidrio como una
calcomana. Le haba advertido que jams se quedara parada en el pasillo
pues sera vctima de serios pisotones. De esta manera puedo controlarla
mejor.

Quiero a mi sombra porque es silenciosa y fiel, aunque a veces me
desobedece. Suele ser distrada y a menudo se hace la otaria. As como hay
gente que lleva por mascota un perrito, un gatito, una iguana, un hmster,
etc., yo eleg por mascota a mi sombra. Me da un trabajo de aquellos.
Aunque no tengo que alimentarla, pues se alimenta de lo mo, debo estar
sumamente atenta en salvar su vida a cada instante. Baja a la calle sin
mirar y se detiene junto a cualquier vehculo que la podra aplastar sin
ninguna consideracin.

Una vez la rescat de un camin que le haba estacionado encima. La saqu
sin aliento, plida como un muerto, medio asfixiada por el gas carbnico
del motor. La sacud, le di aire, y en casa le hice nebulizaciones. Me
cost reanimarla. Cre que la perda.

Otra vez se encaprich ante una vidriera con elegantes ropas de dormir,
camisones de encajes, corpios con puntillas y deshabills de raso. Porque
si hay algo que la pierde es la lencera, y ah se paraliz extasiada en la
coleccin cuando una seora, que transitaba con su hijo y un carrito de
supermercado, tuvo la misma idea que ella. Se detuvieron en la vidriera y
estacionaron el carro cargado de comestibles encima de mi sombra. El nio
escupi su chicle sobre ella al tiempo que le pegaba una figurita de
Superman en la frente, otra de Mickey en la boca y la Pantera Rosa en medio
del pecho. Luego sac de su bolsillo una tiza blanca y le dibuj los ojos
redondos y grandes y una boca enorme. Cuando me percat de la situacin del
carro de supermercado, alegremente detenido sobre la sombra, mi reaccin no
se hizo esperar; fue tal el empujn que le di a la seora y al carro, que
los tir lejos. El chico me miraba asustado. La mujer no entenda nada.
Empez a chillar como loca, gritos e insultos escapaban de su garganta
mientras juntaba todo el contenido de su compra. Luego se retir llevndose
a su pequeo bandolero. Mi sombra qued maltrecha y dolorida. Las cuatro
ruedas del carro se haban incrustado en su magro cuerpo. A pesar de su
magritud, severas cicatrices la atravesaron. Yo la sob y la acarici, le
limpi el chicle asqueroso que le haba pegoteado el nio y, cuando quise
retirarle las figuritas, ella se neg. S, se neg rotundamente. Las tuve
que dejar, total, a la noche, mientras durmiera las sacara con cuidado.
Jams se ha visto a una sombra con figuritas en su cuerpo y por la calle.
Dnde est la seriedad? Las sombras tienen que ser sombras, y listo. Ya en
casa le habl seriamente, le advert que no siempre me iba a tener a su
lado para defenderla. Que aprendiera a cuidarse por s misma. Pero jams
escarment.

A propsito, siempre est llevando la contraria. Cuando las sombras se
alinean respetando la voluntad del sol, la ma enfila para otro lado
rompiendo el orden impuesto por los principios de la fsica. Con el afn de
llamar la atencin es capaz de cualquier cosa. As tambin le ocurren las
desgracias. Como aquella hermosa maana que salimos de compras y yo tena
al sol de frente hostigndome los ojos. Ella me anteceda, es decir, iba
delante de m, no atrs como el resto de las sombras, de acuerdo con la
hora y la posicin de los rayos solares. Porque, cualquiera que se precie
de ser una buena sombra, ocupa el lugar que le corresponde y sin rebelda.
Pero la ma no. Y as le va. Dos hombres caminaban adelante transportando
una gran placa de vidrio. Uno de ellos no vio el adoqun que emerga con su
punta de iceberg, pequeito pero contundente, y le provoc el inevitable
tropezn. El vidrio vol y fue a caer, rgido, perpendicular, preciso,
sobre mi sombra, antes de estallar en mil pedazos. La cercen, literalmente
la reban. Qued dividida en dos. El tajo, limpio, neto, la abri por el
medio y un trozo de vidrio se estaque en la cintura. Venciendo mi primera
impresin, recog las dos mitades y vol a la clnica ms cercana. El
mdico de turno, al ver su calamitoso estado, la desahuci. Le rogu, le
implor, le supliqu de rodillas que la interviniera. Conmovido ante mi
actitud, accedi a coserla. Tuvo que ser con anestesia y en quirfano. Dada
la urgencia del caso no pudo recurrir a una ciruga esttica, de modo que
el resultado final arrojaba la imagen de un perfecto matambre. Las puntadas
se le dibujaban como patas de araa ciendo el queloide que se le haba
formado. "Tiene mala cicatrizacin", sentenci el mdico.

Una vez en casa, y superado el pos-operatorio, mi sombra apel a su natural
coquetera y se neg a salir a la calle en esas condiciones. Y yo dej de
salir de casa porque, adnde iba a ir sin sombra? dnde se ha visto un
ser humano sin sombra? Desde su enclaustramiento, y ya agriado el carcter
de tanto encierro, me exigi un cirujano plstico que le devolviera su
belleza. Llor, pate, insult, hasta que logr hacerme la vida imposible.
Y as tuvo que ser. Gast todos mis ahorros en el mejor cirujano y ella
qued satisfecha, ms bonita y presumida que nunca.

El 25 de mayo sal a pasear por la avenida del Libertador porque haba
escuchado que desfilaran los granaderos a caballo. No me lo quise perder y
ah estuve mezclada entre la multitud. Mi sombra cuidadosamente estacionada
junto a otra sombra perteneciente a un joven de destacada figura. Cuando vi
que se acercaban los granaderos en prolija formacin, con sus impecables
uniformes, sus altos morriones y su enhiesta bizarra, decid cruzarme de
vereda para tener mejor visin. Entonces sent que algo me tiraba de los
pies. Cruc la calle con cierta dificultad, como si llevara lastre en los
talones. En el preciso instante en que los garbosos caballos marchaban ante
mis ojos, descubr que lo hacan tambin sobre mi sombra que se proyectaba
desde mis pies hasta la otra vereda. Permaneca agarrada a un anuncio
comercial, encaprichada y presumida junto a la de mi antiguo vecino. El
desfile pas y, de inmediato, fui a rescatarla, pero se resista a
desprenderse del cartel que le aseguraba la cercana del musculoso joven.
Tuve que tironear, y hasta forcejear. Se haba abrazado al poste con tal
firmeza que casi me doy por vencida. Felizmente fue el caballero quien se
retir llevndose su pertenencia. Entonces me atare en juntar las ruinas
de la ma, curar sus hematomas y cubrir sus lastimaduras, pues se vea como
bandera de guerra perdida en campo de batalla. Tambin tuve que moldearla
de nuevo; qued tan estirada que no pareca mi sombra. La comprend, se
haba enamorado de la robusta sombra del joven. Estuvo ofendida conmigo
durante una semana.

Era celosa la pobre. Terriblemente celosa. Yo tena un novio con el cual
solamos pasear por Palermo. Nos gustaba bordear el lago abrazados, caminar
por los senderos floridos y mirarnos con infinito amor. Pero cada vez que
nos besbamos, ah estaba ella, presa de un ataque de celos, entrometiendo
su esqueltica figura entre nosotros, adherida a nuestras bocas como una
estampilla. En esas ocasiones nuestros besos tenan gusto acre. Siempre
cre que las sombras eran insaboras como el agua. Pero no, al menos la ma
saba acre. Cierta vez estbamos recostados sobre la hierba mimndonos y
ella se las arregl para encontrar un hormiguero distante de nosotros y,
oh sorpresa! ah se acost, encima de las hormigas coloradas. Tena la
extraa facultad de estirarse como goma de mascar hasta alcanzar su
objetivo -el hormiguero. Y su objetivo, en este caso, consista en lograr
que la atendiera a ella y desatendiera a mi novio. Cuando me percat de su
ausencia, segu su proyeccin hasta descubrirla a lo lejos cubierta de
hormigas. Estaba colorada como una feta de jamn crudo. De inmediato corr
a rescatarla. La sacud con energa, la moj para calmar las picaduras y en
casa le unt Caladril.

Esa misma tarde ya haba hecho de las suyas, cuando se tir al lago, de
donde la saqu empapada y medio ahogada. Recuerdo que, al zambullirse, son
como una castauela al contacto con el agua fra. De esa manera logr
mantenerme vigilante mientras proceda a secarla y calentarla para evitar
un resfriado. Mi novio empez a inquietarse. Era ms el tiempo que le
dedicaba a ella que a l. Conclusin, perd a mi novio, se cans. Ella se
senta tan feliz que durante mucho tiempo su conducta fue intachable.

Mi sombra es indeleble, maleable y casi anorxica. A pesar de que ella se
alimenta de lo mo, y no es poco lo que como, se mantiene en una inmortal
delgadez, casi transparente, rayana con el raquitismo. A veces parece una
lmina de metal, rgida y brillante, cuando estoy parada en el asfalto bajo
el sol; otras veces, un mantel arrugado, cuando nos sentamos sobre el
pasto; otras veces semeja una sbana escurrindole el agua, cuando la saco
del lago. Y de noche parece una silla, pues la dejo sentada junto a mi cama
cubierta por una manta. Cuando, a menudo, el sueo la vence, se desliza
formando zigzag hasta quedar plegada como un fuelle, y la manta cae sobre
el piso. Entonces me tengo que levantar, acomodarla y taparla nuevamente.
Este esfuerzo representa un desvelo asegurado.

As como yo la cuido de da, ella debe cuidarme de noche. El acuerdo surgi
cuando quiso dormir conmigo, metida en mi cama. Se lo permit un tiempo,
pero una noche la aplast sin darme cuenta y jur no repetirlo nunca ms.
Amaneci toda morada, sin aire, agonizante. Pero insista en dormir
conmigo. El nico argumento que logr convencerla fue que ella deba cuidar
de m durante la noche y, a cambio, yo velaba por su seguridad el resto del
da, preservndola de los peligros cotidianos -tarea nada fcil de lograr.

Al principio, con tal de no dejarla "suelta" considerando lo traviesa que
era, durante la noche la guardaba en el cajn de las remeras o de la
lencera, bien dobladita, hasta que ella gan la discusin aduciendo que le
faltaba el aire, que se aburra. Aunque, para matar ese aburrimiento, se
probaba toda mi ropa, corpios, bombachas, medias y portaligas incluidos.
Al da siguiente mi cuarto era un carnaval, cuando no, una verdadera orga.

Ayer, al anochecer, permanec sentada en el banco de un parque extasiada
ante el cielo de verano y mi sombra extendida junto a m, sobre el pasto
oloroso. Al rato, retozaba juguetona con la nube de insectos que se
amontonaba en el farol. Brincando entre lucirnagas, mosquitos y grillos,
agot sus reservas y cay exhausta. No s en qu momento me adormec y
ella, lnguidamente, tambin se durmi.

Los primeros rayos del sol acaban de despertarme. Me sobresalto al
descubrir un gigante edificio que se levanta al lado mo. Se habr
construido durante la noche -pienso. Me incorporo, agitada, y busco mi
sombra. No la encuentro por ningn lado. Sbitamente, como atrada por un
funesto presagio, giro sobre mis talones y enfrento la mole de granito. Un
hlito de muerte me sacude. El monstruo de cemento descansa indiferente,
altanero, imbatible, sobre mi sombra.

** Gladys Liliana Abilar
   gladys8@fibertel.com.ar
   Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se gradu de
   profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el ttulo de ingeniera
   agrnoma. Asumi la direccin del Instituto de Investigaciones
   Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la
   Ctedra de Gentica. Realiz estudios de postgrado en el IAP, de
   Paisajismo. Paralelamente incursion en la Literatura publicando los
   libros: Ecos del corazn (poemas, 1989), Ms all del pecado (novela,
   1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos,
   con prlogo de Jos Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado
   por el pintor uruguayo Carlos Pez Vilar y prologado por Eduardo Gudio
   Kieffer, mencin en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino
   rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Particip en el IV
   Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV
   Encuentro Internacional de Escritoras "Ins Arredondo" de Guadalajara
   (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de
   Alicia Steimberg. Con este ltimo gnero integr siete antologas y
   particip en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas
   distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio
   "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller",
   otorgado por la comunidad Allerana de Espaa, entre otros. Particip en
   la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde tambin se
   present Destino rabioso. Particip en la edicin y presentacin del
   libro de Hctor David Gatica Integracin cultural riojana (2005).
   Colabor en la edicin del libro La Rioja, de Manrique Zago.



=== Poemas      Carlos Barbarito ==========================================

      (Albrecht Drer, 1502)

A quin ofrecerle este oro?
Una msica larga, taida, pulsada,
una larga soga de techo a techo
de la que cuelgan, sin ser movidos,
aunque sople, por el viento,
papeles manchados por un aliento puro,
un amor casi puro,
bermelln, terracota. Y esa liebre?
Esa virgen rodeada de animales?
A quin ofrecerle el desnudo,
las manos antes de la malaria,
la altura que no precisa de puentes,
la mirada puesta en aguas que se componen
y descomponen, alas
que rasgan la superficie
y, abajo, la misma, eterna sed
de proporciones y perspectivas?
A qu mdico, a cul vida
o hacia qu muerte, linfa, enjambre,
aliento de lobo marino,
arena?

===

      (Un Gericault, Louvre)

Hombres casi locos
y restos de hombres sobre los restos
de una nave, y un mar
color de muerto, y un cielo
color de muerte,
             me pregunt
qu viento empuja esa vela
atada con sogas a punto de cortarse?
qu suea el que apoya una mano
en el lado izquierdo del compaero
desnudo y moribundo?
                 y luego pens
en la ley moral y el cielo estrellado,
en el alfabeto de la cruz,
en la misteriosa caja de las ensenadas y la luna,
en la pgina donde alguien escribi:
bueno, inmortal, lcido, incorpreo...

===

Una serpiente lo pica, se concentra
el veneno en su sangre
hasta ser ms sangre -oscura-
que su propia sangre. Pero no muere,
porque es extranjero y, se sabe,
todo extrao es inmune.
Tanto vigor y, sin embargo,
padece: todo forneo,
se sabe, tiene siempre una mano helada
y la otra mano aun ms helada,
y no hay brisa capaz de alisarle
su piel siempre spera,
ni sbana que pueda envolverlo por entero
cuando, en cada medianoche,
anda en busca de candela, incandescencia.
Ahora encuentra agua
de modo inesperado, casi mgico,
tiene sed pero no se atreve a beberla,
la supone demasiado cara
-cree que el agua brota
de una gran piedra nica en medio de un desierto inmenso.
No sabe lo que el resto sabe,
o debiera saber, el agua es eso, agua,
no cuesta, es gratis.

** Carlos Barbarito
   barbarito694@hotmail.com
   Escritor argentino (Pergamino, 1955). Ha publicado diversos libros, como
   Teatro de lirios (1985), Caballos y otros poemas (1990), Bestiario de
   amor (1992), Desnuda materia (1999) y Puntos de fuga (2002), as como
   otros ttulos en ediciones artesanales y en colectivas. En Internet
   textos suyos pueden leerse en su pgina web,
   http://d-sites.net/barbarito, as como en los sitios Brindin.com,
   Etctera (Brasil) y Caminos de Pakistn (Espaa). Ha obtenido, entre
   otros, el Premio Fundacin Alejandro Gonzlez Gattone, el Premio
   Fundacin Argentina para la Poesa, el Premio Ral Gustavo Aguirre de la
   Sociedad Argentina de Escritores y el 3r Premio Enrique Pezzoni del
   Centro de Estudiantes de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos
   Aires. Integra el Consejo Editor de la revista Matrika de San Jos de
   Costa Rica y el staff de Los Noveles.



=== Instinto maternal      Cristina Amanda Tur Bernat (CAT) ===============

No haba nadie en la calle. Eran casi las dos de la madrugada y hasta las
farolas emitan una luz cansada. En realidad, no haba nadie aparte de
Eugenio, que esperaba a su proveedor.

Eugenio era un falsificador de documentos -l se autopromocionaba como el
mejor del pas- y haba conseguido reclutar a uno de los funcionarios del
negociado del DNI de una de las comisaras de Madrid, que le pasaba algn
que otro pasaporte sin rellenar. Slo haca falta completarlo con los datos
del comprador, falsificar la firma del comisario de turno, plastificar...
Fcil.

Esa noche le haba llamado porque tena unos cuantos documentos nuevos para
l, y Eugenio tena prisa por colocar la mercanca a unos buenos clientes
sudamericanos que haca ya unos das le haban pedido unos pasaportes
espaoles y a los que no haba podido servrselos tan rpido como era su
costumbre. Por supuesto, les haba dicho que los tendran enseguida, como
si los tuviera en stock... A los buenos clientes no se les puede decir que
uno no tiene material disponible para cualquier ocasin urgente. Cuestin
de negocios.



Lo normal es que quedaran en algn bar, pero no quera que le vieran con el
tipo de los documentos -nunca se sabe dnde puede apostarse un conocido- y
a esa hora la presencia de los dos hombres no hubiera pasado desapercibida
prcticamente en ningn lugar; demasiado tarde para los bares diurnos y
demasiado pronto para los pocos locales nocturnos que abran ms all del
fin de semana. As que, simplemente, quedaron en verse en la entrada de un
garaje que haba en la misma calle en la que viva Eugenio, a unos 200
metros de su escalera. Tal vez, si alguien les vea, su presencia todava
sera ms sospechosa que si estuvieran en cualquier bar, pero confiaba en
que, en esa calle tranquila y alejada del centro urbano, pudieran verse
apenas diez minutos sin molestias.

De pronto, oy el llanto de un beb. Una luz se encendi en un balcn de la
acera de enfrente, en un segundo piso. Vio levantarse la sombra de lo que
deba ser una mujer con el cabello muy largo que recorra unos cuantos
pasos y se agachaba para coger algo. Supuso que al nio que berreaba. La
mujer -ahora poda verla mejor- se acerc hasta la puerta del balcn y la
abri. Eugenio retrocedi hacia el rea que no poda alcanzar la luz de la
farola; la zona muerta.

Se qued quieto observando la escena maternal y deseando que su socio se
retrasara un poco esta vez.

La mujer sali al exterior arrullando al beb, que lloraba tan fuerte que
era imposible que oyera los susurros de su madre. Bueno, deba de ser su
madre. Era una suposicin razonable.

Ella se sent en una silla que haba en el balcn, pero, al quedarse
quieta, el beb llor con ms fuerza. Despertar a todo el barrio!, pens
Eugenio, ya algo nervioso.

La mujer tuvo que levantarse para mecer mejor al nio. No pareca haber
forma de que cesara su llanto. Intentaba calmarlo recorriendo
frenticamente el pequeo espacio del balcn, de un extremo a otro, una y
otra vez, hasta que se detuvo, cogi al beb por las axilas -entonces cay
la mantilla en la que hasta ese momento estaba envuelto- y extendi los
brazos levantando al nio. Lo acerc a la baranda, lo sostuvo unos momentos
en el vaco y lo solt.

Sencillamente lo solt. Eugenio grit algo y sali de las sombras hacia el
lugar en el que haba cado el nio. La madre, al descubrir la presencia
del desconocido, comenz a gritar tambin. Las luces de todas las casas de
la calle empezaron a encenderse, una tras otra.

Eugenio pidi a un hombre en pijama fucsia, que se haba asomado a la
ventana de un primer piso y que lo observaba, que llamara a una ambulancia.

El beb yaca sobre el cap de un Ford Focus plateado mal aparcado sobre la
acera, con su camiseta y su paal blancos manchados de sangre. La madre
gritaba como si estuviera histrica.

A pesar del profundo malestar en el estmago que le produca acercarse al
nio, Eugenio alarg la mano para tocarlo, para comprobar si segua vivo.
Estaba muerto. Le roz la cara y quiso cerrar sus pequeos ojos redondos,
como haba visto hacer en las pelculas, pero no se atrevi. Y aquella
maldita mujer segua gritando.



Los policas hablaron primero con la madre desesperada -claro, pobrecilla-
mientras un mdico la asa del brazo e intentaba tranquilizarla.

-Por qu no la interrogan ms tarde? Ahora nos la llevamos al hospital y
le daremos algo para que se calme -propuso el doctor, que sabra mucho de
enfermos pero que no tena ni idea de investigacin criminal...

Los policas accedieron despus de que la mujer repitiera varias veces
entre llantos que no saba cmo haba podido suceder, que tropez mientras
lo meca y que el nio cay. No le sacaron ningn detalle, pero la dejaron
ir. Ya hablaran con ella en el hospital. A fin de cuentas, pareca un
accidente y la pobre madre ya tena bastante...

Eugenio miraba la escena sorprendido. l estaba seguro de que aquella
abnegada madre haba arrojado a su hijo por el balcn. Estaba seguro?
Ahora la Polica querra hablar con l. Cmo iba a explicarles que ella
dej caer al nio sin ms? Quizs no le creeran... aunque no la conoca de
nada y no tena ningn motivo para mentir. Y si se equivocaba? Y si haba
malinterpretado lo que vio?

Un polica se acerc a uno de sus compaeros de Cientfica que estaba
sacando fotos al cadver.

-Pudo lanzarlo por el balcn?

-No, no lo creo. Por la distancia y el ngulo de la cada dira que
simplemente cay. Si lo hubiera tirado, lo normal es que el cuerpo
estuviera algo ms lejos... De todas formas dentro de un rato podr
contarte ms.

-Est bien.

Eugenio haba podido escuchar esa breve conversacin. Tambin oy cmo una
mujer con rulos -cmo demonios poda dormir alguien con eso en la cabeza?-
contaba a un polica que haba odo llorar al nio y que, tras ms de dos
minutos de llanto, se asom a la ventana. Fue en ese momento cuando el nio
cay.

-Vi cmo caa. Ella gritaba y a punto estuvo de tirarse detrs intentando
salvarlo... Ha sido espantoso.

Salvarlo? Eugenio pens que esa mujer haba visto lo que le haba dado la
gana. Deba de ser madre y su mente no podra concebir que ninguna mujer
matara as a su hijo, aunque la vida se empee en mostrar que, de hecho,
pasa demasiadas veces.

Un polica se acerc por fin a l y se present.

-Fue usted quien comprob que el beb estaba muerto, verdad?

-S.

-Vio lo que pas?

-Bueno. Ver. Me diriga hacia mi casa. Vivo justo ah al lado -seal
hacia su escalera-. O al nio berrear y vi que la mujer sala al balcn
arrullndolo. Segu mi camino. De pronto ella grit y fue cuando di la
vuelta y vi cmo el beb caa...

-No vio cmo se inici todo? Por qu cay?

-No -minti.

El polica pregunt poco ms y pareci convencido. Por qu iba a dudar?



El telfono lo despert al da siguiente. Su contacto le llamaba para
explicarle que acudi al punto de encuentro, pero se larg en cuanto vio
todo el tinglado que se haba formado.

Eugenio le explic brevemente lo que haba pasado, aunque sin decirle que
no haba sido un accidente y que haba mentido a la Polica y, cuando colg
el telfono, se pregunt si haba hecho lo que deba. Tal vez tendra que
haber contado exactamente lo que vio, haber explicado a la Polica que esa
mujer que tanto lloraba acababa de arrojar a su hijo por el balcn, y
encima haba tenido la prudencia de dejarlo caer para que su cadver
quedara a la distancia adecuada... No tenan por qu dudar de su palabra; a
fin de cuentas, no conoca de nada a aquella mujer, as que no tena nada
contra ella. No haba, como dicen los jueces, motivos espurios.

Pero, y si no haba sucedido como l pensaba? Y si crey ver que tiraba
al cro? No. No poda justificar su silencio, porque estaba demasiado
seguro de lo que haba visto. La observ todo el tiempo -no tena nada
mejor que hacer mientras esperaba- y ella no tropez contra la barandilla.
No se le cay.

Pero ya haba hecho una declaracin que no tena nada que ver con esa
realidad, le preguntaran por qu minti la primera vez, y no tena muy
claro cmo poder contestar a eso... Le preguntaran cmo estaba tan seguro
de lo ocurrido y, entonces, qu explicara, que estaba escondido fuera del
radio de accin de una farola porque esperaba a un tipo que le venda
pasaportes para falsificarlos?

Quizs no fuera todo tan descabellado como ahora lo vea, pero, por el
momento, decidi no pensar ms en ello. La salida ms fcil era olvidarlo.
No era asunto suyo.

Pocos das ms tarde, casualidades de la vida, se encontr con la mujer en
el supermercado que haba cerca de su casa. A fin de cuentas, eran casi
vecinos; era normal verla por el barrio... La observ mientras escoga unos
vasos de color naranja y unas cajas de galletas y se pregunt si esa mujer
no tendra a nadie que pudiera hacerle la compra cuando su hijo acababa de
morir...

Ella pareci reconocerle -probablemente lo vio all en la calle cuando todo
pas-, pero no le dijo nada y apart su mirada de la de l.

La mujer pag su compra y sali del local observada por algunos clientes
que la conocan y por la cajera, que cuando Eugenio se acerc a pagar
comentaba:

-Es increble que esta mujer todava tenga nimos para bajar a la calle!

Eugenio rememor por ensima vez lo ocurrido y sinti, por ensima vez
tambin, una especie de nusea que le ascenda del estmago. Antes de
decidir si se la produca el recuerdo del nio sobre el cap del coche o su
propia cobarda, sali a la calle detrs de la mujer. Ella se haba parado
en la mquina de tabaco que haba fuera del establecimiento.

-Su tabaco, gracias.

Eugenio pas por su lado y, apenas sin parar de caminar, le dijo:

-Yo vi cmo caa el nio. Lo vi todo.

La mujer no dijo nada, pero su rostro reflej el cambio como si la hubieran
golpeado. Cogi el paquete de tabaco y mir calle abajo, ms all de
Eugenio.

Su conciencia, gracias...

Eugenio regres a la tienda pensando que tal vez ella le seguira para
hablar con l, pero no fue as. Ya no pudo pensar en otra cosa en todo el
da, a pesar de que estuvo muy ocupado en sus negocios y haba sido una
jornada fructfera.

Cuando regres a casa, ya entrada la noche, no pudo evitar fijarse en el
balcn donde viva la mujer que haba dejado caer a su hijo. Se dijo que ya
no podra evitar mirar hacia l cada vez que pasara por delante. Observ a
un hombre a travs de las plidas cortinas y pens que era el marido de la
mujer, y que no deba de estar en casa la madrugada en la que el beb
muri. En el peridico haban publicado que era vigilante jurado y que esa
noche trabajaba.

Eugenio se pregunt si el marido tambin estaba metido en el asunto...
Seguro que no. Quera contar lo que realmente haba visto, pero sus
reticencias a hablar con la Polica se lo haban impedido hasta ese
momento. Tena antecedentes policiales -y muchos- y alguna experiencia poco
afortunada en ms de una comisara, as que no le gustaba nada tener que
tratar con la pasma y mucho menos tener que colaborar en lo ms mnimo con
ella. Los policas eran sus enemigos naturales, como los leones para las
gacelas, y dnde quedara su reputacin si cooperaba para resolver un
crimen? Sin embargo, saba que esto era distinto. A l no sola importarle
que los delitos quedaran sin castigo. Es ms, habitualmente prefera que
as fuera... pero saba que esto era diferente.

Aunque, realmente -se dijo-, el nio est muerto y eso es irremediable, en
realidad, importa algo si ella paga por el crimen o no? Quizs sus
remordimientos, si los tiene, sean suficiente castigo. Era su estrategia de
autojustificacin, su forma de acallar los gritos de su conciencia, que le
repeta que contara lo que haba sucedido en realidad y le deca que era un
estpido por haber callado cuando aquel polica le pregunt, cuando era el
momento de hablar.

Pero el nio estaba muerto y ya no poda hacerse nada al respecto. Nada.

No haban pasado doce horas cuando el azar volvi a colocar a la mujer -se
llamaba Eva, segn el peridico- en el camino de Eugenio. Esta vez se top
con ella cuando compraba unos peridicos. Ella intent no mirarle, pero l
la salud.

-Buenos das, se encuentra mejor?

Eva no contest. Intent alejarse sin llamar demasiado la atencin del
dependiente y de los otros clientes, pero l la sigui. No saba muy bien
qu demonios pretenda o si pretenda algo con ello, pero quera hacerlo.

-Perdone. Estoy hablando con usted. Sabe quin soy, verdad..? Y sabe que
lo vi todo.

-Djeme en paz. No s qu pretende. Quiere que llame a la Polica?

Eugenio, que haba agarrado a la mujer por un brazo, no contest
inmediatamente. Tal vez no era mala idea...

-S. Eso mismo. Llmela y explique a los policas que no fue un
accidente... Por qu lo hizo?

-Est loco! Pretende decir que yo mat a mi hijo? -en ese momento ella
pareca ms pendiente de que nadie se hubiera percatado de la situacin que
de liberar su brazo aprisionado.

Eugenio la solt.

-Lo vi todo. Estuve all todo el tiempo, desde el momento en que el nio
empez a llorar.

Eva sali corriendo.

Eugenio ya no pensaba en ir con el cuento a la Polica. Ahora tena un plan
mejor para hacer la vida imposible a esa mujer, poda ser un castigo tan
bueno como cualquier otro. Escribi una nota en una tarjeta blanca y la
dej en el buzn de Eva.

Por qu ha matado a su hijo?

Saba que se arriesgaba a que ella llamara a la Polica porque la estaba
acosando, pero no crea que lo hiciera; tendra que dar demasiadas
explicaciones y entonces l podra contar lo que en realidad vio aquella
noche... aunque, a decir verdad, su credibilidad como testigo haba cado
en picado; creeran que era un vulgar extorsionador, muy original, por otra
parte, porque jams se ha sabido de tan rocambolesco chantaje sobre la
muerte de un nio.

Eva se asust. Rompi la nota y la tir inmediatamente. Tema que su marido
sospechara algo. La verdad es que ya deba hacerlo... La haba obligado a
visitar a un psiquiatra tras lo ocurrido y da a da se alejaba ms de
ella. Ni la tocaba ni la abrazaba... Resultaba tan cruel como paradjico,
porque lo haba hecho todo por l. Todo por l... l no poda comprender
cmo se poda caer por un balcn un nio que estaba en brazos de su madre.
Adems, tena motivos para sospechar, motivos que no haba contado a la
Polica, que no quera tener que explicar nunca. El nio estaba muerto y ya
no importaba. O s que importaba..?

Eva crea que ese hombre que la haba abordado en la librera quera
hacerle chantaje y se acostumbr a mirar a todas horas el buzn para evitar
que fuera su marido quien recogiera una prxima nota. Estaba segura de que
habra ms.

No se equivocaba. En los das siguientes, Eugenio escribi otras tres notas
en similares trminos y las deposit en el buzn de Eva. Sin embargo, en
ninguna de ellas peda dinero por su silencio, slo haba manifestaciones
del tipo s lo que hiciste; un recordatorio de pelcula de terror. Ella las
rompa y tiraba, preguntndose qu pretenda ese individuo y dicindose que
la prxima sera la peticin de una fuerte suma de dinero... Slo estaba
allanando el terreno.

Eugenio todava no tena muy claro por qu estaba hacindolo. Se senta
algo ridculo y decidi dejar de escribir annimos. Haban pasado ya tres
semanas desde la muerte del nio y el calentn de los remordimientos se
haba enfriado un poco. Los remordimientos son as; el tiempo lo cura
todo... Pensaba que tal vez ya haba hecho suficiente metindole el miedo
en el cuerpo a esa mujer, que a partir de entonces vivira con la espada de
Damocles pendiendo sobre su cabeza y eso era un castigo que, adems, no
haba precisado de la intervencin de polis y jueces.

Haba amanecido un da gris y lluvioso. Eugenio baj a comprar el peridico
y a desayunar a un bar cercano. Abri el ejemplar del da y vio, en grandes
titulares: "La madre del beb que muri al caer por un balcn confiesa que
lo mat". Desde luego, estaba claro que le haba metido el miedo en el
cuerpo...

Sigui leyendo. En la noticia se describa a Eva como a una mujer inestable
y algo desequilibrada que ya haba estado en tratamiento psicolgico
anteriormente a consecuencia de una fuerte depresin postparto. El beb no
era de su marido y l lo saba, as que, desde su nacimiento, la relacin
de la pareja se haba deteriorado a pasos agigantados y su marido amenazaba
con separarse de ella, aunque adoraba sin poderlo remediar al hijo de la
infidelidad... Era a ella a la que no poda perdonar.

La presin fue ms fuerte que el instinto. Ella declar que no lo haba
planeado, que se le fue la cabeza, que en realidad quera a su hijo
bastardo.

Eva haba aprendido a ver a su beb como el origen de sus problemas y haba
aprendido a sentir rencor, aunque el pobre desgraciado nio slo poda ser
el recuerdo de ese error. Su llanto insistente le record que era un
estorbo en su vida, as que emple un mtodo expeditivo para quitrselo de
encima. No lo pens ms.

Eugenio sinti asco hacia esa mujer que se haba deshecho del beb para
intentar salvar su matrimonio, como si acabar con el fruto de su engao
borrara ste tambin, aunque se sinti satisfecho con el final de la
historia. Ahora ya no importaba que moviera un dedo para que se supiera la
verdad, y su conciencia poda dedicarse de nuevo a falsificar documentos
como el mejor del pas.

Pero la verdad tiene mil caras y las historias, a veces, no tienen un
final. Un tribunal popular formado casi exclusivamente por hombres
consider que Eva no era responsable de la muerte de su beb. El abogado,
un tipo listo, les habl de la depresin postparto, de malos momentos, de
culpabilidad y de debilidad femenina y los convenci de que la mera
confesin no poda probar que realmente lo hubiera tirado conscientemente.
Cmo va una madre a tirar a su beb por el balcn? Por Dios..! Sin
embargo, se senta culpable y eso la haba llevado a confesar la muerte,
como una forma de expiacin. No tena intencin de matar al nio, dijo el
abogado, y, en cualquier caso, qu pruebas haba de que lo tirara
intencionadamente, aparte de su confesin de madre histrica y desesperada?

No responsable. Era lo ms fcil de asumir para un jurado de hombres que la
haba visto llorar durante todo el juicio.

Eugenio se enter por el peridico. Record el momento en que Eva se acerc
a la barandilla, alz al nio y lo dej caer mientras miraba dnde iba a
parar su cuerpecillo de algodn. Vio de nuevo aquellos ojos muertos que fue
incapaz de cerrar. Ahora le miraran siempre, desde algn lugar,
recordndole que tuvo en sus labios la verdad y dej escapar a su asesina.

** Cristina Amanda Tur Bernat (CAT)
   catdiablo@wanadoo.es
   Escritora espaola (Ibiza, 1970). Licenciada en ciencias de la
   informacin y diplomada en criminologa superior, con varias
   especialidades en toxicologa, investigacin criminal y psicologa
   criminal. Da clases de criminologa a alumnos de la polica local y
   colabora con diversas revistas, principalmente dedicadas a las fuerzas
   de seguridad. Ha sido la encargada de la seccin de sucesos en Diario de
   Ibiza y El Mundo de Ibiza y Formentera. Colaboradora habitual del
   Sacapuntas de la Ser en Ibiza, ha publicado las novelas policacas El
   diablo en los detalles y El ngel suicida, as como los ensayos Grandes
   crmenes de Ibiza y Formentera en el siglo XX y Crnica de sucesos de
   Ibiza y Formentera.



=== Tres poemas      Andrea Elvira Cabel Garca ===========================

*** (1)

                                 "No digas uno, di dos y no me dejes solo".
                                                                Segismundo.

Llegaste, montada sin zapatos, en un hipogrifo ecuestre,

Arrastrando tu lengua, araando las estelas que dejabas regadas como
      [espinas
en mi horizonte hueco,
Abriendo como faz y grito,
Una sutil combinacin de rojo y verde, en asustado crepsculo que se
      [escapa,     Seco]

Y una primavera saltando al abismo, un nombre de estrella muerta,
Un lmite desesperado entre los embriones disgregados
en el nido de ese grillo
que patea cantando,
que exhala un vaho cansado
como el doblez de tus piernas cruzadas
como los aos enrejados del papel destrozado.
Los dioses me arrancan los cabellos, como llorando tras tu partida,
Haciendo neblina y garas en mis ojos hidrpicos,
En mis ojos que te siguen saltando al abismo                     annimos.
Recogiendo los rastros,
Besando las espinas de tus sueos solos,
inconfesables, que buscan constelacin para su luz ambulante
Para parar a las lgrimas calvas,
A esas que apenadas te llaman con los brazos.
Pero en el fondo, tu vuelo punzante es un color, solo eso.
Un color parecido al de un quark rezagado
Y es un sabor,
como el de los gritos que copulan tras la madrugada de tu casa.
O un gesto,
que nunca olvida los simtricos estrpitos
de tus pies callados, reventndose, contra el sutil rojo y verde
que deslizaba tu mascota por el cielo espinado.

Debiste montar conmigo,
Y dejarte llevar al mundo de abajo,
Cerca de una estrella enana,
Y debiste protegerte los pies.

Cubrrtelos como lo haras con la carne salada
Como lo hacen las aves que se paran sobre el delicado hilo oscuro que las
      [traslada
Sin alas y rpidamente,
T tenas que taparles la boca, y no dejarles sacar la lengua,

No dejarles decir mi nombre.
No dejar que mirasen mi cara,
Como si yo tuviera alguna metfora tras mi ventana que no existe.



*** (2)

Di a luz una entraa rosada

Tiene nombre de otoo
Y se parece al lunar de mi lado izquierdo

nunca madura, nunca se va.
Es mi tercer estmago,

Como el lagrimal de una abeja reina.
Es el centro,
De mi luna de noche, de mi marea llena,

Y el testamento del sol que se esconde,
Que se ahoga / matndose,
Al sucesivo invierno /.
Al relmpago inmortal que se esparce en el fondo,
En ese fondo que cae cada vez mas lejos,
Que cae y que acojo.

Naci una entraa castrada,
En medio de la noche que despierta.

Como la espina en el instante que te pierdes.

Hecha hoyo negro en la habitacin de al lado,
Abrazada al volumen infinito de tu nombre
al color migala de tu eco nombrado.
Como engarce entre mis manos
Y grillete muriendo.

Agobio en tlamo de piel que te usurpa
Perifrica sombra que emerge.



*** (3)

FRUTA PARTIDA

criatura como yo,
de carne frgil

y crneo arbreo,
de soplo ctrico
amarillo / escatimado
         frigorfico /,

como racin de miga
en fermentado suelo

y constante espera,

(...)

O CRIATURA COMO T,

colrico tomo invisible
fraccin fugaz de
ureo recuerdo.

T.
/ bastardo y codiciado engranaje /

primognita nostalgia prenatal
entre mil y un ridas, fruta partida

como ligazones de aire,
de naranja incandescente

(de nudos prdigos)

con tez verde
y
vestido de cuna sublunar.

** Andrea Elvira Cabel Garca
   andrea-cabel@letralia.zzn.com
   Escritora peruana (1983). Estudiante de literatura hispnica en la
   Pontificia Universidad Catlica del Per. Textos suyos han sido
   publicados en las revistas La Tortuga Ecuestre, Casa de Citas, Pelcano,
   Los noveles.net, La siega (Universitat de Barcelona) y Ajos y Zafiros
   (Universidad Nacional Mayor de San Marcos).



=== Principios de proporcionalidad      Javier Warleta Alcina =============

Bernardo Cifuentes tena el pito pequeo y cara de pocos amigos. Lo de la
cara era notorio, cualquiera por la calle poda verlo. Lo del pito no
tanto, slo los que bamos al gimnasio con l y algunos familiares cercanos
podamos saberlo, aunque, claro, no se puede decir que, al menos nosotros,
lo mantuviramos muy en secreto.

Estas breves notas morfolgicas eran probablemente lo ms interesante que
poda decirse de Bernardo Cifuentes, y con toda seguridad me hubiera
olvidado hace aos de l de no ser por Anbal Ramrez y su mana de
buscarle un motivo a todo. Entonces no lo saba, pero mucho despus, cuando
el destino me llev a vivir al sur de Chile, descubr que esto era algo que
debi heredar de su abuelo, nacido en Copiap, y segn l, mapuche de pura
raza. Y es que el chileno antepone siempre una causa a cada efecto, sin
preocuparse demasiado de la relacin. Por ejemplo, si un da amanece
nublado y de repente comienza a despejarse y en poco tiempo luce un sol
esplndido, sin duda esto ha ocurrido porque anoche hubo un pequeo temblor
de tierra. Y si uno pregunta pero qu tiene que ver el temblor con que el
cielo se despeje?, lo miran como si fuera idiota, y con razn, ya que no
tiene ningn sentido preguntarse el porqu del porqu, cuando con resolver
el primero de ellos ya tenemos ms que suficiente.

As que fue Anbal, y no yo, el que empez con aquello. Yo slo fui uno de
los primeros receptores de la teora. Es cierto que la acog con
entusiasmo, pero no la ide. Ese fue Anbal, y Bernardo fue su muestra
significativa, su cultivo experimental.

-Os fijasteis en sus orejas? -nos dijo Anbal una tarde, al salir del
gimnasio.

Yo no me haba fijado, pero Leandro s.

-Muy pequeas -respondi-. Diminutas.

-As es -dijo Anbal muy serio-. Esa es la clave, orejas pequeas, pito
pequeo. No hay duda.

-Pero qu relacin puede haber? -pregunt, sorprendido-. Y, acaso has
visto otros como l?

Anbal hizo caso omiso a la primera pregunta, y respecto a la segunda,
minti con el mayor descaro.

-Muchos, es algo que tengo comprobado desde hace tiempo. Por cierto, no
slo se aplica a las orejas pequeas, en realidad es un asunto de
proporciones, digamos que existe una relacin lineal.

-Entonces, el Matas..? -murmur pensativo Leandro.

-El Matas? Algo tremendo -asegur Anbal-. No te puedes hacer una idea,
algo tremendo.

Cuando pienso en cmo pudo convencernos tan rpido, s que de alguna forma
lo del Matas tuvo que ver en eso. Inmediatamente nos familiarizamos con la
idea de que posea una enorme tranca, algo de dimensiones sobrenaturales, y
esa idea se asoci indisolublemente con la imagen de sus enormes orejas de
soplillo, y de ah en adelante ya no pudimos nunca separarlas.

Ni que decir tiene que esa tarde, al llegar a casa, me fui directo al bao,
expectante, a comprobar si mis orejas daban la talla. Aliviado, comprob
que cuando menos eran de un tamao normal, incluso se poda decir que eran
un poquito grandes. Supongo que esto tambin debi contribuir para que
aceptara la teora de proporcionalidad de Anbal sin ponerle muchos
reparos. A decir verdad, no slo no le puse reparos, sino que, a partir de
ese momento, me convert en uno de sus ms fervientes defensores.

El descubrimiento se difundi rpidamente por el pueblo, junto a
innumerables casos que probaban de forma irrefutable la teora de la
proporcionalidad, que, naturalmente, nadie se molest en verificar. De un
da para otro fue como si a todos los varones del pueblo se les hubieran
bajado los calzones hasta las rodillas, exponiendo sus miembros viriles a
la pblica vara de medida.

Algunos se acostumbraron en seguida, como Manolo, el peluquero. Le bastaba
un rpido vistazo, casi de reojo, que no estaba bien visto andar fijndose
mucho, y entonces, mordiendo la punta del cigarro, dictaba sentencia.

-Qu, don Vctor, aligeramos un poco por arriba? Yo le dejara esa
melenita que le sienta tan bien, ni las patillas le tocaba.

O si el que entraba era ms afortunado:

-Qu me dice, don Luis, nos animamos a una rapadita? Con el calorcito que
hace, no estara mal que despejramos esa cabeza.

Y entonces don Luis, con la frente bien alta, contestaba:

-Cmo no, rapemos al uno. Y por favor, las patillas bien altas, rasando con
las orejas.

Y deca orejas con descaro, subiendo el tono, sin duda dirigindose a don
Vctor, que, sorteando la ofensa, terminaba rpidamente de cepillarse el
traje y sala de la peluquera, mascullando entre dientes un adis que
reciba la respuesta de un jocoso coro.

Precisamente don Vctor fue uno de los que peor lo pasaron entonces. Desde
el principio se neg a aceptar la teora, pele en la barra del bar con
todos y con todas las armas, con certeros argumentos e incluso con algn
que otro puetazo, pero, teniendo en cuenta la pequeez de sus orejas, lo
que consigui fue ms adeptos a la causa que otra cosa. Todos lo vimos como
otra prueba de que Anbal tena razn, si se pone as, pensbamos, es
porque seguro que no tiene ms que un enclenque champin.

Tuvo que ser duro. Los nios se rean de l por la calle, pero don Vctor,
obstinado como pocos, se neg a quedarse encerrado en casa. Todos los das
daba su paseo, al atardecer, se cruzaba con medio pueblo, y l segua
adelante, erguido, apoyado en su bastn, mientras escuchaba los murmullos a
su espalda, en ocasiones palabras de lstima, chistes malos la mayora de
las veces.

Dej de ir al bar y era raro verle conversar con alguien. Dur as un par
de meses, hasta que un domingo por la maana, con la plaza atestada de
gente, decidi que ya no poda aguantar ms. Se subi encima del busto de
San Martn, donado hace unos aos al pueblo con ocasin del hermanamiento
con la ciudad de Mendoza, en Argentina, pidi atencin al pblico y se baj
de un tirn pantalones y calzoncillos. La primera reaccin de la gente fue
de estupor, la siguiente, de jolgorio. Lo curioso es que, al recordarlo
ahora, puedo ver con toda nitidez a don Vctor portando un estandarte de
ms que regulares dimensiones. Sin embargo, cuando lo vimos all, de pie
sobre la cabeza impasible de San Martn, fue como ver un espectculo de
circo. Como la mujer barbuda o la cabra de dos cabezas, un fenmeno absurdo
de la naturaleza. Doa gueda Bustamante, que era prima segunda de don
Vctor, y que a la sazn haca ms de cuarenta aos que no vea a un varn
de cerca, expres el sentir general de forma certera.

-Vctor -le dijo-, por favor, bjate de ah y cbrete. Pero, hombre de
Dios, cmo se te ocurre, con esas orejillas?

Cuento todo esto para ilustrar el fenmeno que se produjo entonces, no creo
que sea fcil tratar de explicarlo sin recurrir a las ancdotas. Hoy ya
est todo prcticamente olvidado, el pueblo qued desierto hace aos y si
me he decidido a escribir esta nota es slo por aclarar un pequeo artculo
que he visto publicado en la revista del Colegio de Mdicos de Murcia. En
ese artculo se menciona un extrao caso de histeria colectiva observado en
un pequeo pueblo del interior, el mo, donde las mujeres en estado, al
acudir a las revisiones ginecolgicas, mostraban mayor preocupacin por las
orejas de sus hijos varones que por cualquier otro rgano vital. El autor
del artculo, por medio de complejas estadsticas, busca afanosamente una
causa para este comportamiento, sin hallarla. Espero que este escrito le
aclare que el causante fue exclusivamente Anbal Ramrez y su teora de la
proporcionalidad.

En el caso de que esta aclaracin no le parezca satisfactoria, le
recomiendo que trate de localizar al Matas. Hoy en da es el nico
habitante del pueblo, y no es difcil encontrarle sentado en algn risco,
fumando su pipa y recordando con nostalgia esa poca en la que el mundo
pareci rendirse a sus pies.

** Javier Warleta Alcina
   jwarleta@yahoo.es
   Escritor espaol (Cdiz, 1962). Trabaja como ingeniero y reside en Via
   del Mar (Chile).



=== La carne del tiempo (extractos)      Silvia Favaretto =================

*** Rimescolo il mare dentro di me

Quando sar angelo
vivr nel faro...
Pianger guardando le luci delle navi
allontanarsi nella notte...
Sentir nostalgia
di emozioni mai avute...
Grider imprecazioni al vento
(perch gli angeli non hanno genitori)
e strapper una ad una
le piume delle mie ali,
disperata e sanguinaria
per la cattiva sorte
che mi ha dato
meravigliose ali leggere
e un corpo
troppo pesante per volare...

      *** Agito el mar dentro de m

      Cuando sea ngel
      vivir en el faro...
      Llorar mirando las luces de los barcos
      alejarse en la noche...
      Sentir nostalgia
      de emociones nunca tenidas...
      Gritar imprecaciones al viento
      (porque los ngeles no tienen padres)
      y arrancar una a una
      las plumas de mis alas,
      desesperada y sanguinaria
      por la mala suerte
      que me ha dado
      maravillosas alas ligeras
      y un cuerpo
      demasiado pesado para volar...

===

*** Nocturno 2-3

Il sonno
non  che una prova generale
della morte.
Passiamo buona parte della vita
a perfezionare la scena,
finch,
al momento dato,
ci viene bene.

Dietro al cielo nero
c' un dio annoiato
che ci spia

da quei buchi
che noi crediamo stelle.

      *** Nocturno 2  3

      El sueo
      nada es salvo una prueba general
      de la muerte.
      Pasamos buena parte de la vida
      perfeccionando la escena,
      hasta que,
      en un momento dado,
      nos sale bien.

      Tras el negro cielo
      hay un dios aburrido
      que nos espa a travs
      de esos agujeros
      que creemos estrellas.

===

*** Opale

Nella pietra opalina
si celava il segreto;
nella trasparenza si intravedevano
le rughe scure di tutti i volti
di questi duemila anni,
le venature degli alberi e delle foglie
bruciate per riscaldare la luna
nelle notti dell'ultimo inverno,
le pieghe impronunciabili
dei corpi nascosti
negli anfratti del desiderio
del millennio senza amore
che abbiamo abitato.
Era la fine del mondo
e lo lessi
nei riflessi della pietra opalina

dove si celava il segreto.
Nella trasparenza si udiva
la voce profonda di Dio
che ci condannava a vivere, ancora,
oltre la morte del tempo.

L'eternit  un fardello
troppo pesante per l'uomo
(ma per la pietra no
ed  a lei che affido
la mia poesia).

      *** palo

      En la piedra opalina
      se celaba el secreto;
      en la transparencia se entrevean
      las arrugas obscuras de todos los rostros
      de estos dos mil aos,
      las nervaduras de los rboles y de las hojas
      quemadas para calentar la luna
      en las noches del ltimo invierno,
      los pliegues impronunciables

      de los cuerpos escondidos
      en los recovecos del deseo
      del milenio sin amor
      que hemos habitado.
      Era el fin del mundo
      y lo le
      en los reflejos de la piedra opalina
      donde se celaba el secreto.
      En la transparencia se oa
      la voz profunda de Dios
      que nos condenaba a vivir, an,
      ms all que la muerte del tiempo.
      La eternidad es un fardo
      demasiado pesado para el hombre
      (pero no para la piedra
      y es a ella que confo

      mi poesa).

===

*** Rosa

Oggi mi sento
triste come una rosa di plastica

in un cimitero,
condannata a vivere
nella dimora eretta a culto
della morte,
sterile e artificiale
nel mio sfacciato rosso fuoco,
fragile nella vergogna eterna
di chi  destinato
ad essere sempre
una maschera nella realt
e un volto troppo umano nella finzione.

      *** Rosa

      Hoy me siento
      triste como una rosa de plstico
      en un cementerio,
      condenada a vivir
      en la morada erigida al culto
      de la muerte,
      estril y artificial
      en mi descarado rojo fuego,
      frgil en la vergenza eterna

      de quien est destinado
      a ser siempre
      una mscara en la realidad

      y un rostro demasiado humano en la ficcin.

===

*** Rosa II

Non innaffiate

la rosa di plastica,
sarebbe un insulto
alla sua
artificialit.
Lasciatela a secco
perch se ne vanti:
"io posso vivere
anche senza l'aiuto altrui".
Gettatela solo
dopo che sar morta di dolore
quando una rosa vera
le avr detto:
"Ma tu non profumi...".

      *** Rosa II

      No rieguen
      la rosa de plstico,
      sera un insulto
      a su
      artificialidad.
      Djenla en seco
      para que as se jacte:
      "yo puedo vivir
      aun sin la ayuda ajena".
      Trenla slo
      despus de que se haya muerto de dolor
      cuando una rosa verdadera
      le habr dicho:
      "Pero t no perfumas...".

===

*** Pelle

Se questa specie di pelle
che mi divide dal mondo
non fosse cos sottile,
potrei anche sopportare
il peso della tua vicinanza,
il freddo dell'inverno e
il mio muto destino di poeta.

      *** Piel

      Si esta especie de piel
      que me divide del mundo
      no fuera tan sutil,
      podra aun soportar
      el peso de tu cercana,
      el fro del invierno y
      mi mudo destino de poeta.

===

*** Prologo

Le luci che crepitano sulla costa
mi ricordano che
senza l'oscurit
non potrei vederle sfavillare
e che senza la sofferenza
non potrei spremermi via
la poesia che mi impregna.

      *** Prlogo

      Las luces que crepitan en la costa
      me recuerdan que
      sin la oscuridad
      no podra verlas chispear
      y que sin el sufrimiento
      no podra estrujarme afuera
      la poesa que me impregna.

===

*** Poesia alla cieca

Sta mancando la luce e
scrivo la poesia alla cieca
sul foglio di un vecchio calendario.
Per la prima volta mi rendo conto
che le parole sono vane
e vana  la nostra comprensione
se nella notte l'inchiostro
non riesce a staccarsi dall' oscurit
del cielo
e la mia poesia non riesce
a illuminarmi il cammino
verso il mio centro
e se tu non sei con me
per consolarmi
da questo amaro pallore
dell'anima oscura.

      *** Poema a ciegas

      Est faltando la luz y
      escribo el poema a ciegas

      en la hoja de un viejo calendario.
      Por primera vez me doy cuenta de
      que las palabras son vanas
      y vano es nuestro entendimiento
      si en la noche la tinta
      no logra desprenderse de
      la oscuridad del cielo
      y mi poema no logra
      iluminarme el camino
      dentro de m
      y si t no ests conmigo
      para consolarme
      de esta amarga palidez
      del alma obscura.

===

*** Poema de amor sin ttulo

Nascerai,
per l'urgenza di invecchiare e morire.

Crederai,
perch la speranza  l'unica religione possibile.

Piangerai,
perch le pene espiate con il rimpianto non sono perdute.

Aspetterai,
in vano, ma l'attesa  rito, che in s solo ha senso.

Riceverai,
in sproporzione a quanto hai dato, ma saprai sottrarre o aggiungere il tuo
      [anelo.

Griderai
che vuoi solo, soltanto e unicamente, un secondo di silenzio.

Morirai,
perch non ti  data altra scelta.

Ed io sar
con te
nel crepuscolo
e nella terra
a toglierti le lumache
dai capelli,
a farti
nascere
credere
piangere
aspettare
ricevere
gridare
ancora una volta
ancora
finch
nemmeno la morte
ci separi.

      *** Poema de amor sin ttulo

      Nacers,
      por la urgencia de envejecer y morir.

      Creers,
      porque la esperanza es la nica religin posible.

      Llorars,
      porque las penas expiadas con la aoranza no son perdidas.

      Esperars,
      en vano, pero la espera es ritual, que en si slo tiene sentido.
            [(s)

      Recibirs,
      en desproporcin a cunto has dado, pero sabrs sustraer o aadir tu
            [anhelo.

      Gritars
      que slo quieres, solamente y nicamente, un segundo de silencio.

      Morirs,

      porque no te han dado otra opcin.

      Y yo estar
      contigo

      en el crepsculo
      y en la tierra
      para sacarte los caracoles
      del pelo,
      para hacerte
      nacer
      creer
      llorar
      esperar
      recibir
      gritar
      una vez ms
      todava
      hasta que
      ni siquiera la muerte
      nos separe.

      Muerte de mi primer morada

      Nac viva y furiosa
      mordiendo la leche envenenada
      de pezones que no quise
      nunca
      soltar

      Nac feroz y manchada
      desalojada
      hiriendo sienes con ojitos de beb
      que todava no se saben
      cerrar

      Y vos
      me mandaste a nacer muerta
      y sin cobijo.
      Y era febrero,
      era febrero.

** Silvia Favaretto
   silviafav@libero.it
   Escritora italiana (Venecia, 1977). Ha obtenido diversos premios
   literarios italianos, entre ellos el Inves Palermo (1998), el Valle
   Senio (1999) y el Malattia della Vallata (2003). Poemas y artculos
   suyos han sido publicados en revistas y antologas italianas y
   extranjeras como Antologia di narratori e poeti contemporanei Fiori di
   campo (Joppolo Editore), Donna e poesia (Il circolo Pessoa), Club dei
   poeti 1998, Ivolet 99, Antica Badia di San Savino, Penumbra y amanecer,
   L'immaginazione, Tecnotravesa (Colombia), Arquitrave (Colombia), Terra
   Magna (Guatemala), La Voz de Michoacn (Mxico) y Metfora (El
   Salvador), y en los libros Desentierro (Ediciones Al Margen, La Plata,
   Argentina) y Venecia negra (Ediciones En Danza, Buenos Aires,
   Argentina). Ha participado en festivales de literatura como el Festival
   Internacional de Poesa en Medelln (2000), la Feria del Libro de Bogot
   (2002), el Festival de poesa de Xela Guatemala (2003), el Encuentro
   Permanente de Poetas de El Salvador (2003), la Semana de la Cultura
   Italiana, invitada por el Instituto de Cultura Italiana de Ciudad de
   Guatemala (2004) y el Festival de Poesa de Rosario, Argentina (2004).
   Como traductora ha publicado sus versiones al italiano de los poemas en
   portugus de Floriano Martins, del alemn Tobias Burghardt y de la
   colombiana Lauren Mendinueta, as como algunos cuentos de la cubana
   Mirta Yez. Ha editado el poemario bilinge La carne del tiempo
   (primera edicin colombiana, 2002, segunda edicin argentina, 2004), la
   plaquette italiano-espaol La Tetra santit e il variopinto orrore, con
   Christian Panebianco, y algunos folletos de poemas que hacen parte de su
   indito El sacrificio de la mar, adems del cuento infantil La mariposa
   Rossella (2003) y el disco compacto de poemas, con Silvia Longohni,
   Veneziaires Multiverso (2004). Trabaja como traductora y profesora al
   tiempo que desarrolla actividad de investigacin en la Universidad de
   Venecia, donde ha curado la edicin del ensayo Narrative femminili
   cubane tra mito e realt (2004). Textos suyos pueden leerse en su pgina
   web, http://www.elativo.com/silviafavaretto.



=== Tres cuentos      Mara Agustina Spacarotel ===========================

*** Los gatos

Cuando abr la puerta del cuarto de pap, los gatos salieron corriendo por
debajo de mis piernas. Cre ver sonrer a uno, pero qu estupidez. Mi
hermana intentaba llorar pero no poda.

Aquella maana quise dejar todo organizado. Quera que pap descubriera que
su hija mayor poda hacerse cargo de la casa mientras l dorma.

Me levant muy temprano, a las cinco, sin necesidad del despertador, alerta
con el primer canto de los pjaros, contenta de pensar que nada poda salir
mal. Me ba rapidito para no molestarlo a papi con la ducha y mientras
cebaba unos mates le prepar el desayuno a Loli. Luego la despert
despacito y le puse las medias mientras se libraba de la pereza y con
escaso nimo se resignaba a comenzar la maana profiriendo ruidos
indescifrables, gritos de guerra de la modorra. Para cuando termin de
lavarse los dientes y peinarse, y se asom por la puerta de la cocina con
las trenzas torcidas, los ojos chiquitos y los labios secos en una boca
entreabierta (me mir quizs con enojo pero no quise darme cuenta), yo le
acomod la bandeja con caf con leche y tostadas en las manos. Se qued
unos segundos en la misma posicin. Despus decidi sentarse y comer con
una mano y con la otra sostenerse la barbilla mientras miraba dibujitos.

Lleg la hora de partir y las dos salimos de la mano. La dej en el colegio
no sin antes darle un beso que se refreg con un asco ritual ya gastado que
no recordaba su porqu.

Fue un da tranquilo en la facultad. Almorc rpido y baj a la biblioteca.
Termin dos lecturas y ya tuve que pasarla a buscar a Loli para llevarla a
comer algo a la plaza y dejarla en ingls. Yo volv luego a la facultad y
tres horas pasaron rutinariamente. Finalmente regresamos las dos cansadas a
casa.

Ninguna se sorprendi del silencio que se respiraba. Era ya rutinario el
letargo de pap, recomendado por unos mdicos de los cuales dudbamos su
verdadera consulta. Prepar la cena despacito como queriendo darle tiempo a
papi para que se le acabara el sueo. No hubo caso, comimos solas mirando
algo por la tele que no vala mucho ms que comer en silencio mirando al
techo, y no s por qu despus algo me hizo dejar de lavar los platos para
ir a ver cmo dorma pap, si estaba bien. Abr la puerta de su cuarto, y a
quin quiero engaar. Ya no podr demostrarle a pap que puedo hacerme
cargo de las cosas, si tan slo me hubiera acordado de darle de comer a los
gatos.



*** Ameba guacha

Cuando la ameba que nos suea a todos juntos decide por una noche o da o
tardecita lluviosa, porque resulta que la ameba suea todo el tiempo y
nunca despierta hasta que un da s lo hace pero creo que la existencia de
ese da es un placebo para el miedo de que en algn tiempo se formule una
pregunta cuya respuesta sea nada. Cuando esta ameba decide en algn momento
que yo no sea ni artista de reparto, ni semforo, ni tilo alergnico de una
plaza poco concurrida, y me da papel protagnico aunque sea de una escena
poco feliz, cuando por fin me lo da, yo aprovecho y pienso. Borracha en mi
desgracia de egocentrismo escaso, casi nulo, no tengo mejor idea que
pensarme ameba, es decir, la ameba no tiene mejor idea que yo me piense
ella. La cuestin es que comienzo con delirios de grandeza e imagino que
vos (s, vos), sos mero protagonista secundario de mi propio sueo y hasta
llego a gozar con la idea de que te hago un favor sondote. Y ni siquiera
se me pasa por la cabeza pensar que cuando la ameba te da el papel
principal a vos, quiz ni siquiera me suees, o me suees diario de ayer, o
cancin de Chayanne. Pero no quiero utilizar Mi Da para pensar en eso.
Volviendo a lo que iba a contarte, en mi sueo sos un protagonista
secundario con bastante peso, no voy a mentirte, pero no podes pensar sino
a travs de m. Por eso es que me consuela saber que si te amara, me
estara amando a m misma, lo que es mucho ms cmodo, porque cuando uno
quiere dejar salir apenas un grano o dos de ese puado de arena al que
llamamos amor, ya se le va toda la cantidad de la mano a uno, y el amado
queda con una sensacin muy desagradable de arena en lugares desagradables
que para qu contarte. En mi sueo te amo de todas maneras, parada,
sentada, haciendo la vertical o acostada, y aun en todas esas posiciones es
un amor sin contacto fsico, un amor de delirio de ameba nada baboso ni
pegajoso porque en realidad es eso, slo un delirio de ameba, jams ser
ameba de verdad... Pero en el sueo a vos te encanta ser amado en seco, no
sos pretencioso y te basta con que te ame sin transpirar. Y en una de esas
aparecemos tomados de la mano sentados en uno de esos lugares que yo elijo
llenos de sol y perfectos para suicidarse aunque no me suicido, slo me
gusta que el lugar sea perfecto para el suicidio, lo que le da un
dramatismo fuera de serie y creo que me estoy convirtiendo en una buena
directora de cine smnico. Como te deca, vos y yo tomados de la mano y
sentados en un lugar suicidial y eligiendo el nombre de nuestro nio o nia
futuro, ese que estar hecho de sopor de ameba mutuo y con mucho amor
porque a los nenes hay que gestarlos o por lo menos inventarlos con mucho
amor. Un pequeo soporcito de ameba que si es ito se llamar no recuerdo y
si es ita se llamar Sao. Interferencias. La ameba decidi darte papel
protagonista a vos y estoy a punto de dejar de pens

Hoy la ameba me dio protagonismo en su sueo por primera vez en muchos
ciclos de eternidad y me decid a jugar un picadito con los chicos en la
plaza esa a la que nunca vamos, llena de tilos alergnicos.



*** Secretos de una entendida
    Hoy: cmo realizar una mariposeante guerra de almohadas

Ya no se consiguen de las de pluma, pero sera ideal (aunque tambin una
pena y luego una hernia y para todo esto las marisopas quin sabe).

Nota preliminar: la servidora que les confa estos secretsimos lujos
incurri cierta vez en el error de querer fotografiar la escena blica,
pero intilmente slo consigui fotos movidas de espaldas y cabelleras que
andaban en algn asunto indescifrable.

Cuestin es comenzar con un deseo de golpe cosquillendole a uno a medio
centmetro del centro eufrico-epidrmico (disimular estos avatares si es
que usted se halla en la oficina o dando conferencias sobre asuntos que ms
bien le despiertan en las marisopas un querer de regresar pelusa y
grisceamente a sus capullos). Conseguir a continuacin un contrincante que
rena especialmente la capacidad ciclotmica de recibir tres segundos de
mullidos golpes, impasible, y fajarlo a usted durante otros tres segundos,
sucesivos, impasible aun ms.

Notar cmo cuesta lanzar la primera almohada, no as disponerse en la cama
y empezar a relojearse con una risa bullente de esas histricas que
presienten las cosquillas (las mariposas rompiendo sus capullos).

Cobarde quien lanza el primer golpe como quien da un beso sin pedir permiso
a quien de todos modos se lo hubiera dado. Azote sin pudores que ya le
tocar recostarse y exponer la yugular. Repita la escena hasta que las
marisopas se distraigan en otros asuntos que tengan que ver ms con el amor
que con la guerra (llamado momento del punto cclope o excentracin de los
amantes) y reljese boca arriba mirando un techo no se asuste si gira y
disfrute de su aliento, realice un seguimiento slo por el placer de orlo
confundirse con el de quien ha florecido a las marisopas.1

Luego del amor, tienda la cama y desembrjese los pelos. (Pero no intente
encapullar a las marisopas). (Ahora deciden ellas). (Y usted no tiene otra
que exponer la yugular). (y suerte si son las almohadas).

1. Recomendacin: tener la precaucin de relamerse en el xtasis del sudor,
   el cansancio y las ganas de abrazar pero esper un cacho que tengo una
   fiaquita.

** Mara Agustina Spacarotel
   pendejamalcriada@hotmail.com
   Escritora argentina (La Plata, 1985). Estudia la Licenciatura en Letras
   en la Universidad Nacional de La Plata.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"...de todos los alimentos / slo el pan / comparte con dignidad / la mesa
del poema".

      Manuel Cabesa, "El olor del pan".



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