
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 135
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      5 de diciembre de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Rulfo sin Rulfo", Jorge Gmez Jimnez.                  | Editorial
                                                         |
Disyuntivas. / Agenda Roberto Mata. / Silencios de papel | Breves
y bytes. / Arte correo. / Las bandas se encuentran. /    |
Florida en su laberinto. / Literatura y cuerpo. / Los    |
mejores blogs literarios.                                |
                                                         |
Armiarma.com obtiene premio Anton Abbadia por promocin  | Noticias
del euskera. / Blogonovela de Hernn Casciari gana       |
premios BoBs. / Presentan novela ejemplar de Cervantes   |
hasta ahora desconocida. / Muere Rosa Fergusson, maestra |
de Garca Mrquez. / Muri el escritor colombiano RH     |
Moreno-Durn. / Jorge Gustavo Portella gana premio Letra |
Erecta Alfadil 2005. / Jorge Galvn recibe Premio        |
Unam-Alfaguara. / Cncer le impedir a Harold Pinter     |
recoger el premio Nobel. / Otorgan en Espaa el Premio   |
Nacional de las Letras a Caballero Bonald. / Entregan    |
doctorado honoris causa a Joan Manuel Serrat. / Fernando |
Maras recibi el premio Dulce Chacn. / Premio Jaime    |
Sabines de Poesa para el mexicano Francisco Hernndez.  |
/ Toms Segovia obtiene el premio Juan Rulfo en medio de |
agria polmica. / Premio "Pepe Fuera de Borda" para      |
Yolanda Arroyo Pizarro. / Kusturica podra filmar El     |
otoo del patriarca. / Crean en Cuba el primer Club      |
Nosside de Poesa. / Presentan en Caracas el Diccionario |
panhispnico de dudas. / Diario paraguayo publica en     |
fascculos primera novela de Roa Bastos. / Desierto el   |
Primer Premio Tusquets Editores de Novela. / Presentado  |
Oficios de la lluvia, del poeta Erasmo Fernndez. /      |
Expertos impulsarn estudios de didctica de la lengua.  |
/ Sergio Pitol gana el premio Cervantes 2005. / Fracasa  |
presentacin de Jaime Bayly en Ciudad de Mxico. /       |
Cierra la Feria de Guadalajara con balance positivo. /   |
El joven escritor venezolano Antonio Fuentes gan        |
concurso en Espaa. / IRC Hispano publica libro con      |
relatos de sus miembros. / La escritora Marcela Serrano  |
abrir tienda de ropa. / Jos Luis Meja presentar      |
nuevo libro para nios. / Banco del Libro de Venezuela   |
promueve la literatura infantil. / Ofrecen becas para    |
profesionales literarios latinoamericanos. / Jalla 2006  |
se realizar en Bogot.                                  |
                                                         |
"Lo dicho", Pablo J. Fierro C.. / "Sobre la nueva novela | Artculos y
de Almudena Grandes. Aos de primavera", Jos Mara      | reportajes
Gatti. / "El 'alegre melanclico' y los abedules",       |
Gustavo Adolfo Becerra. / "La literatura ertica escrita |
por mujeres en Mxico", Agustn Cadena. / "La idea de    |
poesa en Gabriel E. Muoz", Lubio Cardozo.              |
                                                         |
"Palotes poticos. Entrevista a Gladys Mara Pratz",     | Entrevistas
Frank Otero Luque.                                       |
                                                         |
"El derecho patrimonial del autor (con particular        | Sala de ensayo
referencia al entorno digital)", Ricardo Enrique         |
Antequera. / "Sobre los prejuicios", Jos Repiso Moyano. |
                                                         |
"Anunciacin del fuego", Leandro Calle. / "Supermn",    | Letras
Jacobo Dib Cruz. / "Galera de arte", ricka Ghersi. /   |
Tres cuentos de ngel Balzarino. / Poemas de Jaume       |
d'Urgell. / "Quin mat a Sara Bell?", Diomenia         |
Carvajal. / Poemas de Astrid Salazar. / Dos relatos de   |
Antonio Senciales Pastor. / "A vista del tiempo"         |
(extractos), Armando Romero. / Tres cuentos de Mara     |
Agustina Spacarotel. / "Indicios de sptimo alba"        |
(extractos), Fulgencio Martnez. / "Picazn", Martha     |
Beatriz Len. / "Aguaje" (extractos), Carmen Vscones. / |
"Puerto de trnsito", Marco Minguillo. / Dos poemas de   |
Yady Campo. / "La lgrima", Gladys Liliana Abilar.       |
                                                         |
"Azul y otros relatos del mar", Emma Romeu.              | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
El Premio Nacional de Literatura de Garca Mrquez.      | El buzn
                                                         |
Ray Bradbury.                                            | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      Rulfo sin Rulfo ========================================

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara no estuvo exenta de
sinsabores, como seguramente ya sabrn nuestros lectores ms despiertos. La
entrega del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo al
escritor mexicano, nacido en Espaa, Toms Segovia, se vio empaada, desde
la apertura del evento el 26 de noviembre, con el reclamo hecho pblico por
la Fundacin Juan Rulfo, en el sentido de que se le quitara al galardn el
nombre del autor de Pedro Pramo.

Aparte de un desacuerdo con la forma como la FIL ha manejado el premio, la
Fundacin Rulfo aduce que Segovia llam "ignorante" a su ilustre epnimo.
Los herederos del escritor hacen referencia a las declaraciones que emiti
Segovia el 1 de agosto, cuando se supo ganador del galardn. Segn ellos,
tales declaraciones son ofensivas para la memoria de Rulfo, por lo que
exigan a la directiva de la FIL el inmediato abandono del nombre de ste,
exigencia de la que, adems, nada los hara retractarse.

Las declaraciones de Segovia que dieron pie a esta discordia fueron dadas a
un periodista, como ya dijimos, el 1 de agosto. Interrogado sobre la
influencia que haba tenido la obra de Rulfo en su propia escritura,
Segovia respondi: "...siempre he pensado que l es un tipo de escritor muy
peculiar. Creo que es el tipo de escritor que tiene el puro don; es decir,
es un escritor misterioso, nadie sabe por qu Rulfo tena ese talento,
porque en otros escritores uno puede rastrear el trabajo, la cultura, las
influencias, incluso la biografa. Pero Rulfo es un puro milagro, nadie
sabe por qu tiene ese talento. No tuvo una vida muy deslumbrante, no fue
un gran estudioso ni un gran conocedor. l, simplemente, naci con el don".

El sbado 26 de noviembre, durante la ceremonia de entrega del premio
Rulfo, Segovia se neg en principio a responder a los periodistas que le
preguntaron sobre el impasse, para luego rectificar y responder que el
mismo haba sido originado por la prensa. "Es una inmoralidad que los
periodistas inventen escndalos en lugar de aclararlos y de suprimirlos".
Segovia insisti en que se trataba de una "invencin de los medios" y que
no estaba dispuesto a dejarse "chantajear" por ellos. Finalmente expuso su
posicin respecto a la exigencia de la Fundacin Rulfo de quitarle el
nombre de este escritor al galardn: "Yo no puedo imaginar eso: una FIL sin
un premio Rulfo".

Ignoramos a qu se refiere Segovia cuando atribuye la raz del problema a
una invencin de la prensa. En cualquier caso, habra que buscar las
razones en la interpretacin que los herederos de Rulfo le dieron a las
declaraciones del ganador del premio de este ao. Que, en nuestra opinin,
es una interpretacin que peca, al menos, de exceso de celo: decir que no
se sabe de dnde proviene el talento de una persona no es en modo alguno
una acusacin de ignorancia, menos aun cuando se agrega que esta persona ha
nacido con un don. Segovia exalta en sus declaraciones la memoria de Rulfo,
no la destruye.

Llevando el caso al extremo, quizs los herederos de Rulfo se vean
obligados algn da a borrar cualquier vestigio referencial respecto a la
formacin del escritor. Incluyendo declaraciones del mismo Rulfo, en
persona.

En una entrevista publicada en Siempre! en 1973 (y reproducida por
ClubCultura en el espacio que mantiene en Internet sobre Rulfo, que puede
leerse en http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/
juanrulfo/entrevista2.htm), Rulfo responde de esta manera a una pregunta
sobre su formacin como escritor: "Bueno, en realidad es un poco difcil
buscar el origen de esa formacin. No fue una formacin formal, sino ms
bien arbitraria, si se quiere, basada en lecturas no sistemticas sino de
cuanta cosa me caa en las manos. Por lo tanto no hubo una disciplina
formal -una bsqueda tal vez de algo que gustara, que tuviera aspectos
humanos coincidentes".

Es natural que tengamos cierta tendencia a considerar que nuestros seres
queridos, especialmente cuando ya han fallecido, estuvieron libres de
defectos. Sin embargo, en algunos casos -y este, en nuestra opinin,
presenta un agudo ejemplo de ello- incurrimos en extremos que en realidad
hacen escaso favor a la memoria que deseamos preservar.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Disyuntivas. Tal es el nombre de la columna semanal que el mdico y
escritor espaol Rafael Prez Ortol mantiene, desde febrero de este ao,
en el diario Siglo XXI, y en la que analiza temas de absoluta actualidad
con el mismo certero estilo al que nos tiene acostumbrados en sus
frecuentes contribuciones en Letralia. Alicantino de nacimiento, Prez
Ortol es doctor en medicina por la Universidad de Navarra y profesor en la
Unidad Docente de Vitoria de la Universidad del Pas Vasco.
http://diariosigloxxi.com/rafaelperez.php

Agenda Roberto Mata. Con imgenes del pueblo venezolano de Los Nevados
(Mrida), 120 pginas, programador anual, mensual y semanal, secciones para
notas y telfonos, espiral metlico y portada mate plastificada, la Agenda
Roberto Mata 2006 ser sin duda un regalo apreciado en la temporada
navidea. Por otro lado, se trata de un producto diseado por la escritora
letraliana Aural del Moral -quien adems es diseadora grfica-, como parte
de su trabajo en Camoba Taller Grfico Editorial.
Informacin: telfonos 58 212 9936261 (directo y fax)
58 212 9918911 / 58 212 9939325

Silencios de papel y bytes. La Revista de Creacin y Pensamiento Literario
Silencios acaba de publicar su sptimo nmero, correspondiente al invierno
2005/2006, en sus formatos impreso y electrnico. La revista circula bajo
el auspicio de la Universidad Complutense de Madrid y se define como "un
punto de encuentro entre los referentes fundamentales de la literatura
joven  y el apoyo de figuras consagradas del panorama literario actual". En
esta edicin se incluye una entrevista a Antonio Garca Berro; un adelanto
del prximo libro de Vanesa Prez-Sauquillo, Invencin de gato (Calambur,
2005); poemas de Chus Arellano, Mara Jos Corts, Luna Miguel y Roberto
Genta; un ensayo/dramtico de Adn Enrietti y un texto indito del muy
celebrado en Mxico, y finalista del Herralde, Alain Paul Mallard, as como
la habitual seccin de crtica literaria.
http://www.silencios.com/contenidos.htm

Arte correo. Del 1 de diciembre de 2005 al 8 de enero de 2006 se mantendr
abierta al pblico en la sala 8 del Centro Cultural Recoleta (Junn 1930,
Buenos Aires) la exposicin "30 aos del arte correo en Argentina", con
estampillas de artistas, postales, sobres intervenidos, publicaciones, ex
libris y material histrico. En la muestra participan 400 artistas de 27
pases, quienes exponen 620 obras, as como la sexta serie de estampillas
de artistas editada por Vrtice Argentina, agrupacin que organiza el
evento. Como guinda, se ofrece al pblico una seleccin de obras que
participaron en la primera exposicin de arte correo en Argentina, a cargo
de Horacio Zabala y el Centro de Arte Experimental Vigo.
http://www.vorticeargentina.com.ar/proyectos/dac/2005/

Las bandas se encuentran. La Oficina de Extensin Universitaria y
Proyeccin Social de la Universidad Ricardo Palma, en Lima (Per), ha
organizado el I Encuentro de Bandas Sinfnicas. El evento se inicia este
martes 6 de diciembre con un homenaje a Armando Guevara Ochoa, quien ser
distinguido como doctor honoris causa. Adems se presentar un disco
compacto de la Banda Sinfnica de la URP. A las 12 del da viernes 9 se
har entrega, en el Auditorio Ricardo Palma (avenida Benavides 5440, Surco)
de una distincin al maestro Oscar Vadillo, en un acto en el que
participar tambin la Banda Sinfnica de la URP. El encuentro cierra a las
7 de la noche del martes 13 de diciembre en el Auditorio de la Asamblea
Nacional de Rectores (calle Aldabas 337, urbanizacin Las Gardenias, Surco)
con un acto en el que ser distinguido el maestro Jos Belaunde Moreira,
con la participacin de las bandas sinfnicas de la Marina de Guerra del
Per y de la URP.
Telfonos: 2750459 / 2750460 / 2750460 anexo 267

Florida en su laberinto. El escritor y filsofo espaol Fernando Savater
presentar este viernes 9 de diciembre a las 7:30 de la noche su novela El
gran laberinto en el Centro Literario de La Florida. La obra es anunciada
como "una fascinante novela de aventuras con todos los ingredientes que le
han ganado al gnero la popularidad que hoy justamente disfruta, y aun
otros muchos ya no tan fciles de encontrar". La entrada es gratuita.
Centro Cultural Espaol; 800 Douglas Road, Coral Gables

Los cristales de Noguera. Alfaguara acaba de publicar, en su Coleccin de
Autores Venezolanos, la novela Los cristales de la noche, de Carlos
Noguera. La presentacin, que se realizar este mircoles 14 de diciembre a
las 6:30 pm, estar a cargo de la escritora Stefania Mosca. La cita es en
la Biblioteca Isaac J. Pardo, ubicada en el primer piso de la Casa de
Rmulo Gallegos.
Av. Luis Roche con 3 Transversal, Altamira, Caracas

Literatura y cuerpo. Este jueves 15 de diciembre, a las 6 de la tarde, se
celebrar, en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar de
Lima (Av. Benavides 3074, Miraflores; valo de Higuereta), la mesa redonda
"El cuerpo en la literatura peruana", en la que participarn Marcel
Velzquez Castro con su ponencia "Nacin y violacin: el miedo y el deseo
en las representaciones de lo afroperuano en las novelas del siglo XIX";
Vctor Vich con "El cuerpo y la crtica al lenguaje en la poesa de
Abelardo Snchez Len" y David Wood, con "Cuerpo y deporte en la literatura
peruana reciente", adems de Carmen Oll como invitada. La entrada es
gratuita.
http://celacp.perucultural.org.pe

Los mejores blogs literarios. El directorio Blogueratura est convocando a
sus miembros a escoger los mejores blogs literarios del 2005. Para
participar basta con tener un blog registrado en el directorio y enviar una
lista con los 10 blogs, afiliados al mismo, que el interesado considere
sean los mejores del ao. Las postulaciones se recibirn hasta el 20 de
diciembre y los resultados sern publicados el 26. Sern premiados los 5
mejores blogs por categora.
http://www.blogueratura.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Armiarma.com obtiene premio Anton Abbadia por promocin del euskera

El portal de literatura vasca Armiarma.com ha ganado este 21 de noviembre
la X edicin del premio Anton Abbadia
(http://www.gipuzkoaeuskara.net/albisteak/1132569725), que reconoce la
labor efectuada en el mbito de promocin del euskera, por "poner al
alcance de todos ese tesoro que es la literatura euskaldun", segn explic
el diputado foral para las Relaciones Sociales e Instituciones, Fernando
Tapia.

Tapia ha indicado que "dndoles este premio queremos reconocer el trabajo
de cinco aos y darles un empuje e intentar reforzar esa labor para
animarles a que sigan en ese trabajo de democratizacin de la literatura
vasca".

Armiarma.com es un portal de Internet que lleva en funcionamiento cinco
aos, y mediante el cual la editorial Suso pone al alcance de los usuarios
un puente sobre todo lo que hay en la red acerca de los escritores vascos:
menciones, lazos, efemrides, crticas, bibliografa.

El sitio cuenta asimismo con una hemeroteca de versos y poemas, un
noticiario literario, locuciones en euskera y fotografas de escritores, y
facilita adems el acceso al portal Basquepoetry.com, de literatura vasca.

Para Fernando Tapia el mrito fundamental de este proyecto "de inters
nacional" es que ha conseguido "poner al alcance de todos unos
conocimientos muy amplios y unos fondos muy importantes del mbito de la
literatura" y ha dado "un valor aadido a los documentos en papel
ponindolos en la red".

Tapia ha asegurado que "no ha sido fcil" elegir al ganador entre todos los
candidatos a este premio, que cuenta con una dotacin econmica de 12.100
euros y que ser entregado el prximo da 1 de diciembre en la Diputacin
Foral de Guipzcoa.

Fuente: Deia



*** Blogonovela de Hernn Casciari gana premios BoBs

La cadena alemana Deutsche Welle (http://www.dw-world.de) otorg el premio
Best of the Blogs (BoBs, http://thebobs.com), en su categora "Mejor blog
del mundo", al periodista y escritor Hernn Casciari, por la blogonovela
Ms respeto, que soy tu madre
(http://mujergorda.bitacoras.com/1/esp/index.htm), que resume en 200
captulos la historia de una familia argentina.

Casciari (Mercedes, 1971) est radicado en Barcelona (Espaa) desde 2000, y
es adems autor de otras blogonovelas, como El diario de Letizia Ortiz y
Juan Dmaso, vidente. Tras ser escogido por los 12 miembros del jurado
internacional, que tuvo que evaluar miles de trabajos de todo el mundo,
recibir de premio una computadora porttil.

La blogonovela online de Casciari cuenta los avatares de los Bertotti desde
la perspectiva de la madre, Lola, una mujer de 51 aos, que tiene que
lidiar con su esposo, su suegro drogadicto y tres hijos adolescentes.
Iniciada en 2003, Ms respeto... lleva ya ms de 200 captulos en Internet,
y es ilustrada por Bernardo Erlich.

Casciari tambin mantiene el blog Orsai (http://orsai.bitacoras.com), que
incluye artculos, ensayos y piezas cortas de ficcin, y en donde agrupa
cine, msica y libros, incluida la promocin de su premiada novela.

Fue contratado hace poco por la productora espaola Globomedia para llevar
adelante Mi querido Klikowsky, una blogonovela que al mismo tiempo se emite
por la cadena de televisin ETB, y que es la historia de un argentino que
llega al Pas Vasco siguiendo a una chica de la que se enamora.

Adems de los premios del jurado fue elegido un ganador por votacin de los
usuarios a travs de la red. Este ao, la decisin de entre ms de 2.500
propuestas en nueve idiomas recay en el blog portugus "Tupiniquim".

En la categora "Mejor blog periodstico en espaol" ha resultado ganador
el espaol Adriano Morn con Diario de un Jabal
(http://diariodeunjabali.com), para el jurado, mientras que el escogido por
el pblico ha sido Caspa TV (http://www.caspa.tv), del tambin espaol
Antonio Delgado.

Fuente: IBLNews



*** Presentan novela ejemplar de Cervantes hasta ahora desconocida

El fillogo y acadmico Francisco Rico y un equipo de investigadores
encabezado por el profesor Jorge Garca Lpez y el catedrtico Javier
Blasco han fijado un texto de las Novelas ejemplares de Cervantes que no
consideran definitivo, aunque s "de referencia", segn apunt Rico. "Nada
es definitivo en esta vida, salvo la muerte", apostill.

La gran novedad de esta edicin -adems de la limpieza de erratas y la
supresin de palabras aadidas por manos espurias- consiste en que Rico y
su equipo han incluido la olvidada y censurada La ta fingida, un relato
del que se ha discutido mucho su autora y que el acadmico -tras una
investigacin casi detectivesca- no tiene "ninguna duda" de que fue escrita
por Cervantes. "Hay frases, giros, palabras que aparecen en este texto y
que luego se repiten en el Quijote; todos ellos tienen un perfume
inequvocamente cervantino", dijo.

Ya no son, por tanto, doce, sino trece las Novelas ejemplares que escribi
el autor alcalano, segn lo expuesto por el acreditado fillogo, uno de
los cervantistas ms reputados del mundo. Todas forman el grueso de un
volumen que ha editado Galaxia Gutenberg/Crculo de Lectores y que tambin
contiene una versin de Rinconete y Cortadillo y otra de El celoso
extremeo segn el manuscrito -hoy perdido- de Porras de la Cmara.

Rico destac la labor de saneamiento que se ha realizado en las trece
Novelas ejemplares que componen el volumen. "Haba cajistas que para
ajustar los textos a las pginas se coman palabras, frases, prrafos, o
aadan ellos morcillas de su propia cosecha", precis Rico, que anunci
que, poco a poco, se irn publicando otros textos "rehabilitados" del
novelista.

Por su parte, el escritor y acadmico Arturo Prez-Reverte destac el
pasaje de La ta fingida donde se narra la reconstruccin de un himen, "uno
de los ms divertidos de la literatura espaola". A su juicio, la prosa de
Cervantes resulta "enormemente eficaz" y su olfato narrativo es
"prodigioso".

Sobre el comentario de Francisco Umbral en relacin con la "falta de
estilo" del creador de El capitn Alatriste, Prez-Reverte dijo que los
estilistas suelen ser personas que no tienen nada que contar. "El estilo
es, a menudo, el refugio de la frivolidad", sentenci. Para l, las
palabras deben estar al servicio del discurso narrativo. "Por qu es
grande Cervantes?", se pregunt. "Porque tena tanto que decir que no poda
perder el tiempo puliendo un adjetivo durante un mes".

Fuente: Sur Digital



*** Muere Rosa Fergusson, maestra de Garca Mrquez

A los 96 aos de edad muri el pasado 21 de noviembre, de un infarto, Rosa
Helena Fergusson Gmez, la educadora que ense a leer y escribir al
escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez. Fergusson fue maestra del
novelista en los aos '30 en el Instituto Montessori de Aracataca.

La mujer que el autor de Cien aos de soledad recordaba como la maestra de
su vida, dej bajo su cama, en su casa de Medelln, un testamento de ocho
pginas, sin firma ni fecha.

La menor de sus siete hijos, Marcela Acua, indic que cuando el Premio
Nobel de Literatura "la nombraba en sus libros, ella se senta muy feliz",
y que a pesar de sus aos era una dama muy alegre. "Siempre nos hizo rer",
concluy. Las cenizas de la profesora Fergusson sern esparcidas -segn su
deseo- en el Ocano Atlntico.

Hija de un britnico y una colombiana, Rosa Fergusson siempre manifestaba
su orgullo por haber sido profesora de un alumno tan ilustre. "Nunca dej
de leer un libro de Garca Mrquez. Conservaba toda la coleccin en su
casa, con los prrafos marcados donde apareca su nombre", sealaron sus
familiares.

Con todo, la vida parece no haber sido tan fcil para la maestra. En 1993
sali a la luz pblica que viva una historia parecida a la del
protagonista de la novela El coronel no tiene quien le escriba, al enviar
cartas a presidentes y ministros solicitando una beca y una casa para su
hija. Pero, al igual que el personaje de la novela, las cartas nunca
recibieron respuesta.

Fuente: BBC News



*** Muri el escritor colombiano RH Moreno-Durn

El escritor colombiano Rafael Humberto (RH) Moreno-Durn muri el pasado 21
de noviembre en la clnica Santa Sofa, al norte de Bogot, vctima de
cncer, informaron fuentes de su casa editorial.

De 59 aos de edad, Moreno-Durn se gradu de abogado en la Universidad
Nacional de Colombia, pero no ejerci su profesin, pues se dedic al
trabajo literario.

Hasta el ltimo minuto se aferr a lo que fue su mayor pasin en la vida:
la literatura. Tena previsto presentar el jueves 17 de noviembre, junto
con Fernando Toledo, la novela El intil de la familia, del escritor
chileno Jorge Edwards. Pero ese mismo da debi declinar la invitacin por
el dbil estado de su salud.

En el plano periodstico fue colaborador de El Pas y La Vanguardia de
Espaa, y de varias publicaciones colombianas, entre ellas la revista
Gatopardo, especializada en crnicas y reportajes.

Entre sus obras literarias destacan la triloga Fmina Suite, compuesta por
las novelas Juego de Damas (1977), Toque de Diana (1981) y Finale
Capriccioso con Madonna (1983). Adems de Los felinos del canciller (1987)
y El caballero de la invicta (1996), entre otras. Parte de su extensa obra
fue traducida al ingls, francs, alemn, rabe y blgaro.

Fmina Suite ha sido considerada en una encuesta como la cuarta entre las
20 obras fundamentales de la literatura colombiana del siglo XX.
Moreno-Durn fue finalista, en 1987, de los premios Rmulo Gallegos de
Venezuela y Nadal de Espaa. En septiembre pasado fue escogido ganador del
cuarto Premio Nacional de Literatura, en una votacin realizada por la
especializada revista Libros & Letras (http://www.librosyletras.com), tal
como informamos en nuestra edicin 130
(http://www.letralia.com/130/0910colombia.htm).

Fuentes: Ansa, El Tiempo



*** Jorge Gustavo Portella gana premio Letra Erecta Alfadil 2005

El joven escritor peruano Jorge Gustavo Portella, con su obra La diosa es
un pretexto, fue elegido ganador del premio de novela Letra Erecta Alfadil
2005, segn lo dio a conocer el jurado tras leer el veredicto este martes
22 de noviembre.

Con un texto atrevido, tal y como reza la contratapa del libro, este
licenciado en ciencias sociales lleva al lector a un mundo donde la
fantasa se conjuga con un lirismo permanente en el cual los sueos de lo
ertico fluyen, a veces torrenciales, a veces perversos.

El jurado, integrado por Mnica Montas, Karlinda Hernndez, Ral Cazal,
Eli Bravo y Mara ngeles Octavio, consider la novela de Portella como un
reflejo de la bsqueda de un escritor inteligente que se sirve de pretextos
para subvertir y transformar en escritura, siempre a retazos, como los
sueos o la vida misma, una historia de amor y erotismo.

Nacido en Lima, Per, en 1973, Portella se gradu en ciencias sociales en
la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Gan
el Premio Nacional de Poesa Toms Alfaro Calatrava (1999) con Cruel. Tiene
publicado los poemarios Sin hbitos de pertenencia (2005); En tercera
persona (2005); Resquicios (2002); Ciudad sur (2002) y Trptico de amor y
amantes (2000). Con Miguel Marcotrigiano public 30/50, una aproximacin
antolgica a los poetas vinculados a la Ucab (2005) y tiene una plaquette,
Sin intenciones de oficio (2000). Actualmente prepara la edicin de otro
poemario con el sello Mucuglifo de Mrida. En narrativa, fue finalista en
el Concurso de Novela Teresa de la Parra con No repitas mi nombre, que fue
publicada este ao 2005.

La entrega del premio, as como la presentacin del libro, que ya fue
editado por Alfadil, se realiz en la librera Alejandra II, ubicada en el
Centro Comercial Paseo Las Mercedes, el mismo 22 a las 7:30 de la noche.

Fuentes: Ficcin Breve Venezolana, El Observador



*** Jorge Galvn recibe Premio Unam-Alfaguara

El mexicano Jorge Galvn Rosillo gan el Premio de Primera Novela entregado
por la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) y
la editorial Alfaguara (http://www.alfaguara.com), por el que compitieron
42 obras, informaron los organizadores el pasado 23 de noviembre.

Galvn Rosillo, un ingeniero electrnico de 39 aos, obtuvo el premio por
la novela El hierro y la plvora, que los miembros del jurado consideraron
como "una brillante contribucin al gnero de la novela histrica
hispanoamericana".

El texto rescata la vida y la obra de cronista Bernal Daz del Castillo y
reconstruye el encuentro entre el imperio de Carlos V y las civilizaciones
mesoamericanas, con "un lenguaje fiel a la poca sin sacrificar la agilidad
narrativa", segn fuentes ligadas a la organizacin del premio.

El autor, que firm con el seudnimo de John Young, recibir un
reconocimiento de 100.000 pesos mexicanos (es decir, unos 9.500 dlares) el
prximo 23 de febrero, de manos del rector de la Unam, Juan Ramn de la
Fuente.

A diferencia de aos anteriores -cuando escritores de varios pases
latinoamericanos se inscribieron-, en la competencia de este ao se
presentaron a concurso unas 41 novelas mexicanas y apenas una argentina.

Los anteriores ganadores del Premio de Primera Novela fueron el argentino
Maximiliano Matayoshi por Gaijin (2002) y el venezolano Octavio Vinces por
Las fugas paralelas (2003). En 2004 el galardn se declar desierto.

Fuente: DPA



*** Cncer le impedir a Harold Pinter recoger el premio Nobel

El ganador del Premio Nobel de Literatura 2005, el dramaturgo britnico
Harold Pinter, definitivamente no podr asistir a la ceremonia de entrega
que se celebrar el 10 de diciembre en Estocolmo, segn el anuncio hecho
este fin de semana por Stephen Page, editor de Pinter y presidente del
sello britnico Faber & Faber (http://www.faber.co.uk).

Si bien hasta hace unos das, a raz de otro anuncio hecho el 23 de
noviembre por la Fundacin Nobel (http://nobelprize.org), se pensaba que el
escritor de 75 aos hara un viaje a Estocolmo el da 7 slo para leer su
discurso de aceptacin, este fin de semana su cncer de esfago se agrav,
y el autor tuvo que ser hospitalizado. Pinter tuvo oportunidad de grabar su
discurso en un estudio londinense previendo la posibilidad de que su estado
de salud le impidiera viajar.

Se supone que en sus palabras Pinter criticar duramente la poltica
exterior de Estados Unidos y las violaciones a las derechos humanos, como
ya hizo en ocasiones anteriores.

De acuerdo con el diario sueco Aftonbladet, Pinter se encuentra "muy
grave", razn por la cual ser Page quien reciba la medalla del Nobel en la
ceremonia del 10 de diciembre, al igual que los diez millones de coronas
(1,1 millones de euros o 1,3 millones de dlares) con que est dotado el
premio.

La ganadora del Nobel el ao pasado, la austraca Elfriede Jelinek, tampoco
asisti a la ceremonia ni acudi a leer su discurso personalmente en
Estocolmo.

Harold Pinter naci en Londres en 1930. Entre sus obras figuran ttulos
como La fiesta de cumpleaos, El portero, El amante, El retorno al hogar,
Viejos tiempos y Tierra de nadie.

Fuentes: EFE, Librusa, El Independiente



*** Otorgan en Espaa el Premio Nacional de las Letras a Caballero Bonald

Este 24 de noviembre el Ministerio de Cultura de Espaa le entreg el
Premio Nacional de las Letras, el galardn ms importante tras el Miguel de
Cervantes, que reconoce el conjunto de una obra literaria escrita en
cualquiera de las lenguas de Espaa, al poeta, narrador y ensayista
gaditano Jos Manuel Caballero Bonald.

El jurado que ha fallado este galardn estaba presidido por el director
general del Libro, Rogelio Blanco, y formado por Luis Mara Anson, Clara
Jans, Jos Manuel Blecua, Pablo Garca Baena y Jos Mara Merino, entre
otros.

Este premio, dotado con 30.000 euros, se suma a una larga lista de
galardones lograda por Caballero Bonald en su prolfica e intensa carrera
literaria. Entre los ms destacados se encuentran dos premios de la Crtica
como poeta, y uno como novelista por gata ojos de gato.

De 79 aos, Caballero Bonald acaba de publicar el poemario Manual de
infractores (Seix Barral). El escritor explic que estaba "muy satisfecho"
por el galardn en lo que supone de reconocimiento a su obra, pero que
"llega un poco tarde porque uno ha vivido ya tanto que ve las cosas desde
muy lejos". "Lo esperaba desde hace tiempo y pensaba que ya era hora",
agreg.

El autor indic que el reconocimiento que ms le ha emocionado ha sido el
de Hijo Predilecto de Andaluca, su tierra, a la que ha dedicado numerosas
obras, sobre todo ensayos. De ah tambin su gran aficin al flamenco, al
que dedic el ensayo Luces y sombras, en 1975, y el lbum Archivo del
cante, de seis discos y un estudio, que obtuvo el Premio Nacional del Disco
en 1970.

El escritor naci en Jerez, en la misma calle donde se encuentra ubicada
ahora la fundacin que lleva su nombre, de padre cubano con antecedentes
santanderinos y madre perteneciente a una rama de la familia del francs
vizconde Bonald, que se instal en Andaluca a mediados del siglo XIX.

Literariamente es miembro de la llamada Generacin de los 50, formada por
destacados poetas -Jos ngel Valente, Claudio Rodrguez, Jos Agustn
Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines y ngel Gonzlez- que
hicieron de sus versos, de marcado realismo social, un arma de lucha contra
el rgimen franquista.

"Hacamos una poesa de desobedientes y tenamos una estimable tendencia al
consumo de bebidas alcohlicas", asegura el premiado sobre aquel grupo de
jvenes rebeldes en el que tambin se inscriben Ignacio Aldecoa y Rafael
Snchez Ferlosio. De esa poca son libros como Las adivinaciones, Memorias
de poco tiempo, Anteo y Las horas muertas, entre otros.

Al recordar ahora aquella etapa, Caballero Bonald destaca que siempre ha
procurado interpretar la vida "a travs de una prosa cuidada o de un verso
con esmero estilstico, junto a una profundizacin e indagacin en el
lenguaje para conseguir aproximar la idea a la escritura". Como interesado
en el lenguaje -trabaj cinco aos en el Seminario de Lexicografa de la
Real Academia Espaola-, ha impartido cursos en diversas universidades
extranjeras y ha sido habitual de simposios literarios. Ha adaptado a los
clsicos del teatro espaol y ha escrito dos volmenes de memorias, Tiempo
de guerras perdidas (1995) y La costumbre de vivir (2001).

Pese a que hace unos aos el escritor gaditano anunci que se retiraba de
la poesa, su ltimo libro publicado hace apenas un mes tiene algo de
"testamentario", en el que defiende "la insumisin, el descreimiento y la
incertidumbre". "Es un poemario contra la obediencia, los gregarismos y los
sumisos, ese tipo de gente que detesto", declar.

"Este ltimo poemario me ha dejado exhausto y rejuvenecido y todava estoy
en periodo de rehabilitacin. Me ha costado mucho escribir este libro, pero
parece que a la crtica le gusta y eso me alegra mucho", coment.

Caballero Bonald aprovech para anunciar que se "retira" de la novela, como
antes anunci lo mismo respecto a la poesa. "Dije que me retiraba de la
poesa cuando no me sala nada. Pero este libro me ha rejuvenecido. Lo que
no har es novela, porque me da mucha pereza. Me siento absolutamente
incapacitado para meditar sobre un tema, buscar un desarrollo argumental,
los personajes. Todo esto se convierte en una obsesin con la que se vive y
se suea".

El sbado 26, Caballero Bonald acudi a Crdoba para ofrecer la lectura de
clausura del V Seminario de Poesa y Traduccin Potica "La crtica
espaola: encrucijada y confusin", que se celebr durante esa semana en
Orive.

El escritor afirm durante su visita que "he aceptado venir a la ciudad por
su literatura. Mi gran maestro en poesa sigue siendo Gngora, uno de los
grandes del siglo XVII, porque su ejemplo permanece en relacin a su
bsqueda de la riqueza idiomtica". Reconoci asimismo sentirse muy
satisfecho en Crdoba, "una ciudad que quiero y amo. Es una ciudad que me
parece inigualable para pasear y ya van quedando pocas".

En Crdoba el autor sostuvo que no es un buen momento, el actual, para la
literatura en Espaa, porque "existe una moda de seudoliteratura y
seudohistoria que ocupa las listas de venta y que desplaza a la gran
literatura. Hay quien piensa que es bueno que se lea literatura mediocre,
pero yo considero que es preferible divulgar la gran literatura a ese tipo
de modas".

Fuentes: El Peridico de Catalunya, Diario Sur, Diario Crdoba, CNN+



*** Entregan doctorado honoris causa a Joan Manuel Serrat

El pasado 25 de noviembre le fue entregado al cantautor cataln Joan Manuel
Serrat el doctorado honoris causa, por parte de la Universidad Nacional de
Crdoba (UNC, Argentina; http://www.unc.edu.ar), en un acto al que
asistieron ms de 1.200 personas, en la Sala de las Amricas de la
mencionada casa de estudios.

Es el tercer ttulo honorfico que Serrat recibe de una casa de estudios.
Anteriormente, en 1999 fue distinguido por la Universidad Nacional del
Comahue (Neuqun, http://www.uncoma.edu.ar); y en 2003 por la Universidad
Autnoma del Estado de Morelos (UAEM, http://www.uaem.mx), en Mxico.

Las palabras centrales estuvieron a cargo del periodista Alejandro Mareco,
de La Voz del Interior (http://www.lavozdelinterior.com.ar), quien deline
un perfil del cantante surgido de las huellas que ste imprimi en toda una
generacin de seguidores.

Serrat estuvo acompaado en el presidium por el mismo Mareco, adems del
rector Jorge Gonzlez y el decano de Ciencias Qumicas, Gerardo Fidelio,
as como el humorista Cristbal Reynoso ("Crist").

Tras recibir diploma, medalla y libros, el cantante pronunci un discurso
en el que, tras recordar que lo mejor que realmente sabe hacer es
acomodarse frente a un micrfono, agradeci profundamente las expresiones
de Mareco. "Creo que por encima de cualquier razn o considerandos la
distincin es algo que viene del cario. As lo entiendo y lo agradezco. Si
para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. Es lo nico que
a lo largo de mi vida ha movido mis pasos", dijo el cantautor.

El artista consider que "los premios siempre son cosas de agradecer y
especialmente cuando procede de una casa de enseanza con tanta
trayectoria, la segunda ms antigua del continente y la primera fundada en
Amrica por los Jesuitas".

"Yo soy el fruto y la razn de una vieja historia de amor correspondido,
una historia de amor que me une con Argentina desde hace ms de 30 aos",
seal en otra parte de su alocucin.

Asimismo Serrat puso nfasis en la defensa de los valores humanos.
"Reivindico valores como la verdad y justicia frente al valor aplastante
del dinero; estoy en contra de la manipulacin del pensamiento, estoy en
contra de pervertir nuestro derecho a ser libre". Y aadi: "Reivindico el
valor a soar. Reivindico el conocimiento, la cultura, la ciencia, la
sabidura y la Universidad. La Universidad como camino de progreso y de
conocimiento".

Serrat naci el 27 de diciembre de 1943 en Poble Sec, un barrio proletario
de Barcelona. Realiz sus primeros estudios en un colegio religioso y luego
se matricul en la Universidad Laboral de Tarragona, en la que se gradu de
perito agrnomo.

Fuente: La Voz del Interior



*** Fernando Maras recibi el premio Dulce Chacn

El escritor bilbano Fernando Maras recibi el pasado 25 de noviembre, en
el Centro Santa Marina de Zafra, el premio Dulce Chacn de narrativa
espaola, convocado por segundo ao consecutivo por el ayuntamiento local
en memoria de la escritora extremea fallecida en diciembre del 2003.

Maras, quien se hizo acreedor del premio por su novela Invasor, expres su
satisfaccin por el galardn que, segn dijo, es importante porque premia
obras ya publicadas, por la calidad de la obra ganadora del ao pasado, El
comprador de aniversarios, de Adolfo Garca Ortega, "una obra excepcional y
creo que la ma no es tan buena pero es importante estar en el mismo
paquete", y por la calidad de las otras novelas finalistas.

El jurado de esta segunda edicin estuvo presidido por la escritora Rosa
Regs, que destac que Invasor es una novela "muy comprometida", como,
segn record, lo era Dulce Chacn.

Invasor constituye la respuesta personal de Maras a la guerra de Irak. "Me
parece que no era suficiente hablar como ciudadano, protestar en las
manifestaciones masivas, sino que yo sent la necesidad de escribir este
libro para mostrar mis sentimientos de repulsa hacia esa guerra
monstruosa", explic el escritor.

Una hora antes de la entrega del premio, dotado con 9.000 euros y la
estatuilla "El abrazo", del escultor mallorqun, Iaki Martnez, Maras
junto con Garca Ortega y Luciano Feria, del Seminario Humanstico de
Zafra, realizaron una tertulia para hablar de la novela ganadora, de
carcter antibelicista, que trata los problemas de conciencia que produce
el asesinato y la guerra.

Al acto asistieron tambin el alcalde de Zafra, Manuel Garca Pizarro,
quien record la figura de la escritora zafrense, y el coordinador del Plan
de Fomento de la Lectura de Extremadura, Luis Sez, quien resalt la
"excepcionalidad" de los miembros del jurado y la importancia del
"compromiso con la realidad" de la obra de Maras.

Fuentes: El Peridico de Extremadura, EFE



*** Premio Jaime Sabines de Poesa para el mexicano Francisco Hernndez

Francisco Hernndez obtuvo este 26 de noviembre el Premio Internacional de
Poesa Jaime Sabines 2005 con el libro Diario sin fechas de Charles B.
Waite, que se enfoca en la experiencia de un fotgrafo estadounidense que,
a finales del siglo XIX, fue detenido en Oaxaca acusado de perversin de
menores.

Segn el escritor, "a manera de Lewis Carroll, lo que ms le interesaba (a
Waite) era tomar fotos de nias indgenas, bsicamente en Oaxaca y en
Veracruz. Utilizaba la foto como instrumento de seduccin para acercarse a
estas menores de edad, y eso fue lo que me atrajo del personaje, adems de
que lo metieron a la crcel justamente porque lo acusaron de perversin de
menores".

Hernndez agreg que del trabajo de Waite no se conoce fotografa alguna,
"habiendo casi 3 mil 500 negativos tomados por l y que existen en la
Fototeca Nacional, en Pachuca, Hidalgo. Por eso escrib inventando un
diario que supuestamente l escribi, describiendo las fotos o contando un
poco la vida del pueblo en donde estaba".

Nacido en San Andrs Tuxtla, Veracruz, en 1946, Hernndez obtuvo en 1982 el
Premio Nacional de Poesa Aguascalientes con Mar de fondo. Es autor tambin
de Habla Scardanelli, donde intenta "meterse en la cabeza" de Hlderlin;
del libro De cmo Schumann fue vencido por los demonios, sobre este msico,
y de Cuaderno de Borneo, donde el personaje es Georg Trakl, el poeta
austriaco que se suicid en 1914.

Fuente: La Jornada



*** Toms Segovia obtiene el premio Juan Rulfo en medio de agria polmica

El escritor mexicano, nacido en Espaa, Toms Segovia, se hizo acreedor del
Premio Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 2005, en medio de
una agria polmica con los herederos del autor de Pedro Pramo.

De acuerdo con un documento ampliamente divulgado por medios de
comunicacin, la viuda del escritor, Clara Aparicio, y sus hijos Juan
Francisco, Clara Berenice, Juan Pablo y Juan Carlos, denunciaron que el
premio, que se otorga desde hace 15 aos en la apertura de la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx), "se ha
convertido en un botn de grupsculos".

Tambin atribuyen su decisin a declaraciones que hizo en agosto Toms
Segovia, a quien acusan de llamar "ignorante" a Rulfo, entre otras
supuestas "expresiones ofensivas" a la memoria del escritor fallecido en
1986.

El 1 de agosto, Segovia fue inquirido por un periodista sobre la influencia
de Rulfo en su propia obra, a lo que respondi: "Creo que es el tipo de
escritor que tiene el puro don; es decir, es un escritor misterioso, nadie
sabe por qu Rulfo tena ese talento, porque en otros escritores uno puede
rastrear el trabajo, la cultura, las influencias, incluso la biografa.
Pero Rulfo es un puro milagro, nadie sabe por qu tiene ese talento. No
tuvo una vida muy deslumbrante, no fue un gran estudioso ni un gran
conocedor. l, simplemente, naci con el don".

El presidente de la FIL, Ral Padilla Lpez, dio a entender que se tomar
en cuenta los argumentos de los herederos de Rulfo, aunque descart el
cambio de nombre al premio porque el mismo est protegido por la ley.

En todo caso, Segovia recibi el premio el pasado 26 de noviembre en el
Auditorio Juan Rulfo. El acto se inici con el crtico literario
Christopher Domnguez Michael, quien dio lectura a la carta resolutiva del
premio, en la que se mencionaron los nombres de los jueces que por decisin
unnime decretaron el resultado de este premio. Entre los miembros del
jurado se encuentran: Steven Boldy, Cecilia Garca-Huidobro, Luca Melgar
Palacios, Matilde Snchez, Seymour Menton, Jorge Urrutia y el mismo
Domnguez Michael, quien termin reseando brevemente la vida, obra y
aportes a la literatura por parte de Segovia.

El turno fue despus para Antonio Alatorre, a quien toc hacer la semblanza
de quien fuera su amigo y coeditor de la Revista Mexicana de Literatura a
partir de 1958. "Me siento privilegiado por haber sido escogido para hablar
de Toms Segovia, no fui invitado por nadie ms que por l mismo", dijo.

Alatorre dio lectura a varios apuntes de Anagnrisis, obra potica de 1967
que el autor le dio a leer en Francia, los cuales robaron carcajadas a los
asistentes. Abord tambin las formas de forjar textos y las
caractersticas de su mtrica. Posteriormente Sari Bermdez, presidenta del
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx), hizo entrega de la presea al autor y
traductor.

Segovia subi al podium en medio de una prolongada serie de aplausos por
parte de todo el auditorio. "Hace casi cuatro meses que supe que me daran
el premio Juan Rulfo y todava ahora que pienso en ello no puedo dejar de
sentir la misma sorpresa que sent entonces, la sorpresa por supuesto, no
excluye la gratitud al contrario un buen regalo que no tenga algo de
sorpresa, parece que le falta algo, una ligereza, una alegra", coment
justo al tomar micrfono.

"Creo ms que nadie en el reconocimiento, anagnrisis en griego, pero no en
ese sentido, creo tambin que hay formas corrientes, actitudes que ocupan
el centro y otras las mrgenes, y si sus relaciones son movibles,
dinmicas, en gran parte antagnicas y en muchos aspectos polmicas", dijo
refirindose a su postura hacia el premio.

Segovia naci en 1927 en Valencia, Espaa, y emigr durante su adolescencia
a Mxico, donde estudi filosofa y letras. Ha publicado ms de 20 libros,
que incluyen ensayo, crtica, dramaturgia y poesa. Es autor de obras como
La luz provisional (1950), Primavera muda (1954), Trizadero (1974) y
Personajes mirando una nube (1981), entre otras.

Fuentes: Librusa, Milenio, Prensa FIL



*** Premio "Pepe Fuera de Borda" para Yolanda Arroyo Pizarro

La escritora puertorriquea Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970) acaba
de ser reconocida con el primer premio del concurso "Pepe Fuera de Borda",
en su segunda edicin, por su cuento "El coleccionista de latidos", segn
dio a conocer este 27 de noviembre la pgina homnima de Internet
(http://www.pfdb.com.ar) que concede este reconocimiento.

Escritora y docente puertorriquea, Arroyo Pizarro es instructora educativa
de tecnologa en la Universidad del Turabo. Ha escrito ensayos para la
pgina de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y columnas
para los peridicos El Vocero y La Expresin. Es autora de un libro de
cuentos, Origami de letras, y una novela, Los documentados. Su cuento
"Rapia" fue publicado en nuestra edicin 132
(http://www.letralia.com/132/letras11.htm).

El concurso "Pepe Fuera de Borda" fue creado en 2004 para premiar relatos
inditos, escritos en espaol, con argumentos relacionados con la
navegacin, el mar y otros temas afines.

En esta segunda edicin el jurado estuvo constituido por el uruguayo Luis
Nin Estvez, los argentinos Corcho Daroqui, Hctor M. Wrublewski, Juan
Carlos Domnguez Yela, Roberto Cimadevila y Fernando Lpez Albarellos, y
los espaoles igo Sainz de Baranda y Juanjo Palacios. Adems se cont con
la asesora tcnica literaria del escritor, dramaturgo y compositor
argentino Eduardo Goldman.

El jurado otorg el segundo premio a "El cofre de hielo", de Hctor Daniel
Rodrguez, y comparti el tercero entre "No s qu contar", de Bernardo
Rusquellas, y "Sobre el viento en la noche", de Jorge Eduardo Lacuadra,
todos autores argentinos.

Adems se concedi menciones de honor a "Ms all del miedo", del espaol
Marcelo Gonzlez; "Mar de Mercurio", del argentino Sergio Turovetzky; "El
mascarn de proa", de la chilena Mara Luisa Landman Rodrguez; "Vrtigo",
del panameo David C. Rbinson O.; "Carta a Cecilia", del uruguayo Juan
Martn Giansanti, y "La calavera de cristal", del argentino Germn Gustavo
Diograzia. 

Tanto el cuento de Arroyo Pizarro
(http://www.pfdb.com.ar/pfdb/CuentoColeccionistaLatidos.asp) como los que
recibieron los dems reconocimientos, estn publicados en la pgina Pepe
Fuera de Borda (http://www.pfdb.com.ar).

Fuente: Pepe Fuera de Borda



*** Kusturica podra filmar El otoo del patriarca

El cineasta bosnio Emir Kusturica, quien estuvo en La Habana a finales de
noviembre, podra llevar al cine alguna de las novelas del escritor
colombiano Gabriel Garca Mrquez, con quien se reuni en la Escuela
Internacional de Cine de San Antonio de los Baos.

El director de Underground emergi eufrico de su encuentro con Garca
Mrquez, a quien identific como una fuente de inspiracin permanente.
Hablaron no slo de una posible aventura en el celuloide juntos, sino
tambin sobre arte y otros temas comunes.

"Con Garca Mrquez hablamos sobre nuestras experiencias y sobre la
posibilidad de hacer algo con alguna de sus novelas, no hablamos de ninguna
en especial", dijo primero Kusturica, quien reconoci luego que en un
momento se refirieron especficamente a El otoo del patriarca.

El dos veces ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes estaba
interesado desde haca aos en esa novela del autor colombiano, pero nunca
haba podido contactarlo. "Garca Mrquez siempre ha sido una fuente de
inspiracin para m", subray.

Kusturica y Garca Mrquez hablaron tambin sobre los estudiantes, la
educacin y el arte en general. All dijo adems Kusturica que adora al
presidente cubano y que considera un "genio" y un "maestro" a Maradona.

Kusturica, a quien se le ha calificado como cultor, en el cine, de un
realismo mgico similar al que en literatura representa Garca Mrquez,
termin el pasado 28 de noviembre una visita de tres das a la capital
cubana, donde grab imgenes destinadas a un documental sobre el ex
futbolista argentino Diego Maradona, y present, en la Sala Charles
Chaplin, su filme La vida es un milagro.

Fuentes: Prensa Latina, Pgina/12



*** Crean en Cuba el primer Club Nosside de Poesa

Este 29 de noviembre, con el fin de promover la creacin literaria qued
constituido en la ciudad de Bayamo, en la provincia cubana de Granma, el
Club Nosside Granma-Cuba, primero de su tipo en la isla.

La agrupacin, que integran poetas y amantes de la poesa, se encargar,
sin fomentar acciones lucrativas, de divulgar el Premio de Poesa Indita
Nosside, convocado desde 1978 por el Centro de Estudios Bosio, de Reggio
Cadabria, Italia.

Ese certamen, con un galardn internacional y otro para el Caribe, es el
nico en su tipo en el que pueden participar todos los autores, sin
distincin de idiomas o dialectos, mediante obras no publicadas ni
premiadas en otros eventos.

El poeta, narrador y profesor Luis Carlos Surez, galardonado en el 2003
con el premio Nosside concedido a autores del Caribe, embajador del
certamen para esta rea geogrfica y coordinador general del Club, dijo a
la prensa que entre las propuestas fundamentales est la vinculacin
sistemtica de creadores cubanos y extranjeros y la realizacin de talleres
vinculados a la creacin literaria.

Otro propsito ser establecer espacios comunitarios para el verso y la
literatura en general y grabar un disco con textos de poetas granmenses,
seal.

La Biblioteca Provincial 1868 y las filiales en Granma de la Unin de
Escritores y Artistas de Cuba, la Fundacin Nicols Guilln y el Proyecto
Sala Sur son los auspiciadores del novedoso Club.

La poeta Nosside vivi en el siglo III antes de Cristo, en tierras
italianas, y desde el ao 2000 se convoca en Cuba el premio que lleva su
nombre.

Fuente: Radio Rebelde



*** Presentan en Caracas el Diccionario panhispnico de dudas

El martes 29 de noviembre, en ocasin de conmemorarse el nacimiento del
escritor y fillogo venezolano Andrs Bello y por tal motivo celebrarse el
Da del Escritor Venezolano, Editorial Santillana y la Academia Venezolana
de la Lengua presentaron el Diccionario panhispnico de dudas, en el
Paraninfo del Palacio de las Academias (Caracas), en un acto que cont con
la presencia de acadmicos, embajadores de la Amrica Latina,
personalidades del mundo editorial y educativo y los medios de comunicacin
social del pas.

El doctor Oscar Sambrano Urdaneta, presidente de la Academia Venezolana de
la Lengua, manifest que la edicin del Diccionario panhispnico de dudas
"ha sido un gran paso de avance, una importantsima innovacin en el
reconocimiento de nuestras autoridades idiomticas".

Seguidamente, la doctora Mara Josefina Tejera, lingista, historiadora de
las letras, docente universitaria, individuo de nmero de la Academia,
representante por Venezuela en la elaboracin del diccionario, con el
carcter de coordinadora del rea del Caribe Continental, resalt los
atributos de la obra con claros ejemplos en las dudas que en l se disipan.

Finaliz su intervencin manifestando que "el DPD constituye una gran
misin en el desarrollo del espaol, que permitir acercar a los pueblos
por medio de su lengua".

A continuacin, Miguel de la Rosa, vicepresidente de Asuntos Corporativos
de Telefnica Venezuela, Movistar, afirm que slo en el siglo XXI, con
Internet, correos electrnicos y medios interactivos de comunicacin era
posible la realizacin de un proyecto como el Panhispnico. Asegur que
para Telefnica financiar el diccionario "ha sido la ms importante
actividad de patrocinio cultural realizada", dejando claro que la mayor
parte de los clientes de la empresa hablan el idioma espaol.

Finalmente, el acto formal fue clausurado por Pablo Doberti, director
general del Grupo Santillana en Venezuela, quien tras cuestionar
pblicamente el papel del editor, afirm sin lugar a dudas que, con el
Panhispnico, "nuestra gran responsabilidad es la circulacin de la obra,
pero no slo desde el punto de vista comercial sino tambin desde el punto
de vista social, por lo cual nos comprometemos a una circulacin alta,
fluida y masiva".

El evento culmin con la amena participacin del grupo El Cuarteto con
esplndidas interpretaciones musicales, as como con un brindis de honor.

Fuente: Prensa Santillana Venezuela



*** Diario paraguayo publica en fascculos primera novela de Roa Bastos

La novela Hijo de hombre, la primera del escritor paraguayo Augusto Roa
Bastos, est siendo publicada en una serie de 40 fascculos por el diario
ABC (http://www.abc.com.py), a partir del pasado domingo 4 de diciembre.

Hijo de hombre, que segn fuentes del diario llega por primera vez en forma
masiva a los lectores de la nacin sudamericana, ha sido lujosamente
ilustrada por el dibujante Carlos Meyer Saldvar. Adems de los 40
fascculos que se publicarn con regularidad semanal, el diario obsequi,
en su edicin del 27 de noviembre, la tapa dura que completa la coleccin.

La novela fue dada a conocer por Roa Bastos originalmente en 1960, y con
ella obtuvo el Concurso Internacional de Novelas de la Editorial Losada de
1959. En ella se describe, a manera de un mural, la historia del Paraguay
desde la mitad del siglo XIX hasta la Guerra del Chaco y, en particular, la
historia del pueblo de Itap.

El mismo Roa adapt una parte de esta novela al cine en 1960 bajo el ttulo
de Choferes del Chaco. El pueblo de Itap es, dentro de la novela de Roa
Bastos, un pueblo que reproduce en chico las caractersticas de su pas, y
es la rplica exacta de muchos pueblos latinoamericanos.

Roa Bastos, cuya madre es de origen portugus, muy cultivada, y su padre,
un mediano burgus muy severo y autoritario, gerente de una refinera de
azcar, pas su infancia en Iturbe, un pequeo pueblo de la regin del
Guair, en una cultura bilinge entre el guaran y el castellano. Luego
vivi en Asuncin, donde se form en la lectura de clsicos franceses y de
William Faulkner, facilitada por su to paterno, el religioso Hermenegildo
Roa.

Con 15 aos, en 1932, cuando estall la guerra entre Paraguay y Bolivia,
conocida como Guerra del Chaco, escap con otros compaeros del colegio de
curas, donde estaba como pupilo, para vivir la aventura de la guerra,
durante la cual sirvi como enfermero.

Fuente: ABC



*** Desierto el Primer Premio Tusquets Editores de Novela

La primera edicin del premio de novela Tusquets Editores
(http://www.tusquets-editores.es) fue declarada desierta este 29 de
noviembre, segn anunciaron los miembros del jurado, Alberto Manguel
(presidente), Alberto Ruy-Snchez, Francisco Goldman, Aurelio Major y, en
representacin de la editorial, Beatriz de Moura.

En repetidas ocasiones, la prensa cuestion al jurado sobre los criterios
utilizados para tomar tal decisin, y en igual nmero de veces respondieron
que simplemente no lograron encontrar un manuscrito que les pareciera
"realmente excepcional", aunque aclararon que eso no era sinnimo de que
ninguna de las novelas que participaron en este premio no sirviera.

"La excelencia de un libro no est en funcin de la cantidad de manuscritos
que nos llegan y nosotros tenemos que ser sinceros con nuestros gustos",
indic Alberto Ruy-Snchez en una de sus intervenciones, y agreg que, al
tomar la decisin de declarar desierta esta primera edicin del premio, el
jurado slo actu con el respeto que ste merece.

Los miembros del jurado tambin hicieron un esfuerzo por dejar claro que el
hecho de que en esta ocasin no hubiera un ganador no debe interpretarse
como la existencia de una crisis literaria o creativa, ya que, segn las
palabras de Ruy-Snchez, el premio es slo una radiografa de lo que se
recibi, no de lo que sucede en el mundo. Sin embargo, Beatriz de Moura s
concluy, con cierto pesar, que la convocatoria de este premio le haba
dejado claro que existen ms escritores que lectores.

El nmero de manuscritos presentados en esta primera convocatoria fue de
785, procedentes de casi todos los pases de habla espaola. Los encargados
de las revisiones fueron tres equipos de lectura en Mxico, Buenos Aires y
Barcelona, que intercambiaron entre s sus valoraciones. Asimismo, Antonio
Lpez Lamadrid asegur que seguirn apostando por este premio que se
fallar y se celebrar anualmente en el marco de la FIL, y agreg que el
ao que viene ser clave para el premio, por lo que espera que el jurado se
encuentre con una buena obra.

Los 20.000 euros que constituan la dotacin del premio de este ao sern
repartidos entre dos finalistas, que recibirn 10 mil euros cada uno en la
edicin de 2006.

Fuente: Prensa FIL



*** Presentado Oficios de la lluvia, del poeta Erasmo Fernndez

El pasado jueves 1 de diciembre fue presentado en la Biblioteca Agustn
Codazzi, de Maracay, Aragua (Venezuela), el poemario Oficios de la lluvia,
el ms reciente del poeta Erasmo Fernndez.

Oficios de la lluvia ha sido editado por el Fondo Editorial Arturo Cardozo
(http://www.coordinaciontrujillanadecultura.gob.ve/fondo_editorial.htm), un
sello de la Gobernacin del estado Trujillo consagrado a la reedicin de
obras fundamentales de la literatura venezolana y a difundir la obra de
creadores contemporneos del pas.

Las palabras de presentacin estuvieron a cargo de la escritora Gloria
Dolande, quien destac la incursin de Fernndez en la ars potica al
escribir desde su perspectiva como poeta. "Una de las caractersticas de la
poesa de Erasmo Fernndez es su ars potica; canta desde el oficio del
poeta, desde las letras, desde el hombre detrs del papel. Fernndez coloca
al poeta como un ser humano normal, dentro del sentido estricto de la
palabra. El poeta es un ser sensible, siente, vive, respira, come, suea;
no es un ser extraordinario, y mucho menos de otro planeta, no es un dios,
ni posee poderes y sper fuerza".

Tras la presentacin hecha por Dolande, intervino el periodista y escritor
Alberto Hernndez, editor del suplemento cultural Contenido, quien ofreci
un breve recorrido por la trayectoria del poeta. A continuacin, Fernndez
en persona ley algunos de los textos de su libro.

Erasmo Fernndez naci en Chivacoa, Yaracuy, en 1948. Gran parte de su obra
se encuentra publicada en peridicos y revistas literarias del pas. Es
coautor, junto a Jaime Betancourt y Zoraida Garca, del primer nmero de
los Cuadernos del fondo de la casa. En Maracay edita la revista La Honda y
el Pjaro. Antes de Oficios de la lluvia public los poemarios Esperas y la
ausencia (1992) y Caminatas (2002), ambos con la Editorial La Liebre Libre
(Maracay).

Textos de Fernndez pueden leerse en las ediciones 124, 128 y 132 de
Letralia.



*** Expertos impulsarn estudios de didctica de la lengua

Unos 250 expertos procedentes de diferentes pases impulsarn los estudios
de didctica de la lengua y la literatura y estudiarn las necesidades
cientficas, metodolgicas y prcticas del rea de la didctica del
lenguaje en el actual mundo globalizado, intercultural y plurilingstico.

Estos fueron algunos de los objetivos del IX Simposio Internacional de la
Sociedad Espaola de Lengua y Literatura, que se realiz entre el 30 de
noviembre y el 2 de diciembre en Logroo y en San Milln de la Cogolla (La
Rioja), "cuna" de la lengua castellana.

El simposio tambin permiti intercambiar experiencias internacionales de
actuacin educativa concretas en esta rama de la didctica, fomentar
alternativas cientficas y prcticas para su desarrollo y buscar soluciones
prcticas a los retos inmediatos en los departamentos y reas de esta
materia.

La Universidad de La Rioja (http://www.unirioja.es) fue el escenario del
encuentro, que se centr en la lengua escrita y que reuni a especialistas
internacionales en este mbito, como profesores de infantil, primaria,
secundaria y universidad; y a otros de experiencias no formales, como
educacin de adultos y de lengua extranjera. En total asistieron unos 250
expertos procedentes de diversas universidades y centros de investigacin
de Espaa, Portugal, EUA, Brasil, Dinamarca, Italia, Francia, Argentina,
Uruguay y Japn, entre otros pases.

Este simposio se celebra cuando se plantea la necesidad de fomentar mtodos
cientficos para abordar la didctica de la lengua y la literatura en el
marco de los cambios previsibles en el sistema educativo espaol y el marco
europeo.

Fuente: EFE



*** Sergio Pitol gana el premio Cervantes 2005

Sergio Pitol se convirti este jueves 1 de diciembre en el tercer mexicano
en ganar el premio Cervantes, un galardn considerado como el Nobel de las
Letras en espaol. Dotado con 105.000 dlares, ha sido ganado en el pasado
por sus compatriotas Octavio Paz (1981) y Carlos Fuentes (1987).

El anuncio fue hecho por la ministra de Cultura de Espaa, Carmen Calvo, y
de inmediato se dio a conocer la noticia a los asistentes de la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara, Mxico (http://www.fil.com.mx), que
en 1999 otorg a Pitol el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe
Juan Rulfo en reconocimiento a toda una vida dedicada a las letras.

Pitol expres gran emocin por la distincin del Cervantes. "Es lo mejor
que me ha pasado en la vida literaria", dijo en sus primeras declaraciones
divulgadas por la prensa espaola. El autor recibir el premio el 23 de
abril, fecha en que se cumplirn 390 aos de la muerte de Miguel de
Cervantes, en una ceremonia presidida por el Rey Juan Carlos en el
Paraninfo de la Universidad de Alcal (UAH, http://www.uah.es).

Para Csar Antonio Molina, director del Instituto Cervantes
(http://www.cervantes.es), Pitol "no es un gran escritor popular porque es
un gran escritor de verdad". Molina resalt la resolucin con la que Pitol
ha mantenido su estilo, sin dar marcha atrs en su manera de ser y en la
exigencia que tiene consigo mismo, a pesar de que esto quiz haya
contribuido a que no sea un escritor meditico, "pero seguramente el premio
contribuir a que esto cambie".

Pitol no slo ha creado grandes obras de su imaginacin sino que ha ayudado
a comprender y conocer la obra de otros grandes escritores rusos polacos,
checos y hngaros, resalt Molina, literatura que, debido a las situaciones
polticas que la han rodeado, se ha mantenido marginada.

El director del Cervantes destac la importancia de que este premio, a
pesar de llegarle un poco tarde, reconoce tambin su obra ensaystica y
traductora, "misma que es absolutamente complementaria en cualquier
escritor", indic. Al pedrsele que definiera a Pitol en unas cuantas
palabras, Molina lo calific como un "caballero de la literatura". 

Fuentes: Librusa, Prensa FIL



*** Fracasa presentacin de Jaime Bayly en Ciudad de Mxico

El peruano Jaime Bayly dej este 2 de diciembre la Feria Internacional del
Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx) para presentar en Ciudad de
Mxico, al da siguiente, su novela Y de repente, un ngel, con la que
result finalista del Premio Planeta 2005, pero la presentacin fue un
fracaso, pues al acto organizado por el Centro Cultural de Espaa slo
asistieron veinte personas.

Al parecer la causa de que el evento fracasara fue falta de planificacin
por parte del sello Planeta. Bayly dijo que no saba cmo se le haba
ocurrido a la editorial organizar su presentacin en un lugar tan
escondido, y un da tan conflictivo como el sbado por la realizacin de un
teletn en Ciudad de Mxico.

Sin embargo, la falta de pblico no amilan el buen humor del novelista
nacido en 1965, quien acapar la atencin absoluta de los presentes cuando
se puso a contar ancdotas relacionadas con su carrera literaria y su
experiencia en la Feria del Libro de Guadalajara, que este ao tuvo a Per
como pas invitado de honor.

Y de repente, un ngel narra la historia de Julin Beltrn, "un escritor
que nunca limpia su casa. Cuando Andrea, su novia, le exige que lo haga, l
decide contratar a una mucama. Y la llegada de Mercedes, una criada
envejecida y fiel, va a despertar la ternura y el instinto de proteccin
del hombre", segn el Grupo Planeta.

Jaime Bayly naci en Per en 1965 y gan el Premio Anagrama de Novela en
1997. Entre sus novelas destacan No se lo digas a nadie, Fue ayer y no me
acuerdo, La noche es virgen, Los ltimos das de La Prensa, Los amigos que
perd, Yo amo a mi mami y El huracn lleva tu nombre.

Fuente: Librusa



*** Cierra la Feria de Guadalajara con balance positivo

La XIX Feria Internacional del Libro de Guadalajara
(http://www.fil.com.mx), que se desarroll entre el 26 de noviembre y el 3
de diciembre, arroj un balance positivo, segn resaltaron sus autoridades
en una conferencia de prensa celebrada el domingo 4. Destacaron la
presencia de Per, el crecimiento de la participacin en el Saln de
Derechos y las actividades programadas para celebrar en 2006 el 20
aniversario de la feria, con Andaluca como invitado de honor.

Una de las actividades ms concurridas fue la inauguracin del Saln
Literario, el domingo 27 de noviembre, en la que la escritora
estadounidense Toni Morrison, ganadora del premio Nobel 1993, ley ante el
pblico el primer captulo de su novela Beloved, inspirada en una noticia
sobre una madre que asesin a sus hijos para que no sufrieran de la
esclavitud en la que ella haba crecido.

En el intercambio posterior de preguntas, la autora, cuyo verdadero nombre
es Chloe Anthony Wofford, explic que tom su seudnimo durante la
universidad, porque sus compaeros no podan pronunciar su nombre y adopt
el diminutivo de su apellido.

Habl tambin de su vocacin literaria con la que, dijo, busca ejercer el
mayor grado posible de libertad. "Ah slo mando yo, yo creo, decido, y sa
es parte constante de la bsqueda. Pero tambin quiero compartir un
lenguaje, crear esa intimidad, la cercana que siento con los libros que
leo y admiro".

Cuestionada sobre su opinin de la FIL Guadalajara, que visita por primera
vez, Morrison dijo que le pareci "muy impresionante, he ido a muchas
ferias en todo el mundo, de sta me impresiona su tamao, su organizacin.
Me impresion particularmente la calidad de las presentaciones y los
discursos de las personas que me presentaron, y cmo mantienen un lazo
abierto con autores de diversos pases".

Dijo que rechazaba el ttulo de vocera literaria de la comunidad
afroamericana. "Uno de los mritos del Movimiento de Derechos Civiles fue
lograr que distintos grupos clamaran por sus derechos", dijo. Las minoras
raciales, las mujeres, lo han logrado, seal, "y no s cmo sea en otros
pases, pero en Estados Unidos hay olas de nueva literatura que son
importantes: literatura asitica, literatura chicana, y ese cambio es
fundamental para nuestra cultura y la cultura en general, porque la
enriquecen". Aadi que este multiculturalismo ha cambiado radicalmente el
rostro de la cultura y subray: "ya nunca nada volver a ser igual".

Cuestionada sobre los cnones literarios y en concreto sobre el canon de
Harold Bloom, Morrison dijo que aunque "Bloom es un hombre encantador,
estuve con l la semana pasada, es una persona literariamente conservadora,
que pertenece a un grupo de estudiosos que temen cualquier penetracin de
otras culturas, simple y sencillamente porque no las conocen".

La Premio Nobel de Literatura seal que quienes siguen los cnones olvidan
que stos son resultado de una seleccin interesada. Lo que ahora es el
canon ingls es resultado de una seleccin pensada para educar a la clase
trabajadora inglesa, "los aristcratas no leen esos libros, porque hablan
sobre ellos. Ellos se mandan hacer retratos y escribir historias sobre
ellos", dijo.

Al dar su opinin sobre la prensa estadounidense y el papel que ha jugado
en la guerra de Irak, Morrison fue tajante: "La prensa ha sido siempre un
brazo del gobierno. La televisin y la radio pertenecen a grandes
corporativos, que son lo mismo que el gobierno y tienen un enorme poder.
Son ellos quienes deciden qu vemos, qu escuchamos y qu leemos. Pero
recientemente hemos atestiguado el surgimiento de un periodismo de
investigacin de gran profundidad que aborda temas como la guerra, el acta
patritica y que han llegado al pblico y a los medios a travs de
Internet".

Ante la pregunta de si Irak ser otro Vietnam para Estados Unidos, dijo
"espero que no. Pero claramente hay similitudes con otras guerras que ha
hecho Estados Unidos, que son slo pretextos para combatir el comunismo, el
terrorismo o cualquier ismo, pero en realidad slo buscan que Estados
Unidos extienda sus adquisiciones. Si realmente estuvieran interesados en
buscar a los culpables del 11 de septiembre, se habran enfocado en otra
cosa, se habran preguntado qu recursos son valiosos en Afganistn?, qu
recursos son valiosos en Irak?". Dijo buscar en su vocacin total libertad
para s, un lugar en el que uno dice qu hacer y donde uno mismo pone sus
reglas.

En el marco de la feria se entreg, el 2 de diciembre, el XIV Premio
Nacional de Periodismo Cultural Fernando Bentez, que fue ganado por Lizeth
Arauz Velasco, colaboradora de las revistas Rolling Stone y Play Boy, y
Rafael Gandhi Magaa, reportero de Pblico, en fotorreportaje y prensa
escrita, respectivamente. La categora de radio fue declarada desierta.

"Mirar hacia arriba. Los enanos toreros", serie presentada por Lizeth Arauz
Velasco, fue galardonada en fotorreportaje, por su coherencia en su
narrativa visual as como por las cualidades tcnicas de sus imgenes.

En prensa escrita, el jurado integrado por Andrs de Luna, Salvador
Camarena y Fabrizio Meja-Madrid, decidi premiar por unanimidad el trabajo
"Peleas de gallos: muertes que conceden orgullo", presentado por Rafael
Gandhi Magaa Moreno, colaborador del peridico Pblico, de Guadalajara. El
jurado decidi asimismo otorgar una mencin honorfica al trabajo
presentado bajo el ttulo "Voces en la niebla", del periodista Luis
Aguilar.

El jurado de esta categora exhort tanto a la comunidad periodstica
nacional como a los encargados del Premio, para que en las futuras
ediciones de este certamen sea mayor el nmero de trabajos de calidad que
sean sometidos al mismo. "Esto con el nico afn de que el Premio Fernando
Bentez siga siendo la cita por excelencia de lo mejor del periodismo
cultural mexicano", indic Salvador Camarena al leer el acta resolutiva del
jurado.

Alicia Caedo, Javier Aranda Luna y Virgilio Dante Caballero, jurados de la
categora de periodismo radiofnico, expresaron su preocupacin "por la
baja calidad de los trabajos presentados a concurso" y sugiri que en las
prximas convocatorias se establezcan explcitamente los criterios bsicos
de calidad a cubrir por los aspirantes al premio, para elevar la calidad
del mismo. Cada categora del premio est dotada con 50 mil pesos.

El jurado hizo un reconocimiento postmortem a la trayectoria del periodista
Emilio Ebergeny "por su destacada tarea de divulgacin de la cultura en la
radio", durante casi cuatro dcadas, y propuso al Comit Tcnico del Premio
que dedique el prximo certamen al anlisis y la reflexin alrededor de su
trabajo.

En la conferencia en la que se analiz los resultados del evento, se indic
que cerca de 500 mil personas ingresaron a la Expo Guadalajara para visitar
los stands de las 1.614 editoriales representadas, que expusieron al
pblico ms de 280.000 ttulos diferentes, lo que constituye la principal
muestra de libros en espaol en el mundo, inform Ral Padilla Lpez,
presidente del evento. Lo acompaaron en el presidium Jos Trinidad Padilla
Lpez, rector general de la Universidad de Guadalajara (UdG,
http://www.udg.mx); Jos Alberto Carren, embajador de Per en Mxico, y
Nubia Macas Navarro, directora general de la FIL.

Entre otros datos, se ventil que acudieron 15.537 profesionales del libro,
entre editores, libreros, bibliotecarios, distribuidores y agentes
literarios. Los agentes literarios asistieron en un porcentaje 56% superior
al ao pasado, algo significativo porque hasta hace algunos aos la Feria
del Libro de Frankfurt era la nica que venda derechos de autor. "Nos da
mucho gusto que Guadalajara se est constituyendo en la Feria para
importantes transacciones y negociaciones", dijo.

Agreg que en el marco de la FIL se realizaron ventas por 25 millones de
dlares a profesionales y casi diez millones de dlares al pblico.
Mencion tambin que la actividad dej unos 25 millones de dlares entre la
ocupacin hotelera y el consumo de servicios. El costo de realizacin de la
Feria este ao fue de 41 millones de pesos, mientras que los ingresos
equivalen a 43 millones.

El IV Saln del Libro se consolid, al mostrar 4.000 ttulos de novedades
editoriales, seleccionadas por editores de Estados Unidos y Mxico, con lo
que se facilita la adquisicin de libros a los bibliotecarios. Este ao
tambin hubo respuesta de escuelas para surtir sus bibliotecas.

FIL Nios tuvo una afluencia importante, con la presencia de ms de 80.000
pequeos asistentes y la apertura de un tercer turno de atencin para los
talleres y espectculos. 138 escuelas visitaron esta rea, para disfrutar
de las 2.226 actividades programadas a lo largo de nueve das, as como de
los 167 espectculos y actividades especiales que se realizaron. FIL Joven,
como cada ao, atendi a un grupo numeroso y entusiasta que particip en 36
actividades, entre las que destacaron las reuniones con Toms Segovia y con
Fernando Savater.

Sobre la presencia de la delegacin del Per, el pas invitado de honor
organiz ms de 81 actividades literarias, acadmicas y presentaciones
artsticas, con algunos de sus ms destacados exponentes como la cantante
Tania Libertad, el guitarrista Ral Zrate, los rockeros de Sarita y Manuel
Miranda, quien present su espectculo de jazz-fusin. Destacaron adems
las exposiciones de Fernando de Szyszlo, La Comisin de la verdad. La
presencia de Per fue notoria en la FIL, con la nutrida presencia de su
delegacin literaria, integrada por 50 escritores como Mario Vargas Llosa,
Alfredo Bryce Echenique, Fernando Ampuero y Santiago Roncagliolo, entre
otros.

Respecto a la presencia de Andaluca enmarcando  la celebracin de los 20
aos de la feria, se adelant que asistir con un completo programa
editorial y acadmico en el que tendrn un destacado protagonismo el
centenario de Francisco Ayala, el aniversario de Juan Ramn Jimnez, la
Generacin del 27, la literatura del exilio o figuras universales de la
cultura andaluza como Pablo Picasso. La oferta de la comunidad andaluza se
completar con exposiciones, montajes de teatro y danza, conciertos con el
flamenco como protagonista, degustaciones gastronmicas, propuestas de
turismo y ocio, entre otras.

Estas actividades tendrn como escenario un pabelln de ms de 1.500 metros
cuadrados del recinto ferial, pero tambin se extender a otros espacios de
Guadalajara como el Museo de las Artes, el Teatro Degollado, el Auditorio
de La Explanada, el Teatro Diana, el Paraninfo de la Universidad de
Guadalajara y el Centro Cultural de Espaa, en Ciudad de Mxico.

"Los nmeros redondos siempre dan un buen pretexto para que la fiesta
contine", indic Nubia Macas, directora de la FIL, quien habl sobre los
planes para festejar el 20 aniversario de la FIL el ao entrante. stos
incluirn actividades literarias, un festival de poesa y un encuentro
acadmico, as como la publicacin de un libro de aniversario que "est
trabajando un grupo de personas en Guadalajara y en el que escribirn los
propios protagonistas de la feria, es decir los escritores y profesionales
del libro que nos visitan cada ao", dijo.

Ral Padilla tambin habl sobre los planes que Expo Guadalajara tiene para
ampliar su superficie de exposicin, algo que, admiti, le vendr muy bien
a la feria, ya que el recinto ferial, considerado uno de los ms grandes de
Latinoamrica, ya es insuficiente: "simplemente, este ao, 37 editoriales
se quedaron fuera por falta de lugar". Las necesidades de crecimiento de la
FIL equivalen al 25 % de lo que se tiene actualmente, concluy.

Fuente: Prensa FIL



*** El joven escritor venezolano Antonio Fuentes gan concurso en Espaa

Poseedor de la orden Jos Flix Ribas y el segundo lugar latinoamericano
del I Concurso de Narrativa Escolar, Antonio Fuentes, de 16 aos de edad y
oriundo de la ciudad venezolana de Cuman, viaj a la provincia espaola de
La Mancha como premio a su acertada interpretacin escrita de un captulo
de Don Quijote, de Miguel de Cervantes.

Fuentes es el ganador del concurso hispanoamericano Terminemos el Cuento
Juvenil 2005, que se realiz este ao para conmemorar los 400 aos de la
publicacin de Don Quijote de La Mancha.

Durante el evento 15 pases compartieron una experiencia narrativa que
consisti en redactar un final diferente al que le diera Cervantes al
episodio "La cueva de Montesinos" y que fuera adaptada para esta ocasin
por Humberto Lpez, representante de la Asociacin de Academias de la
Lengua.

Originalmente, en este pasaje del Quijote el hidalgo se encuentra con
fantasmas que narran un pasado doloroso y asuntos problemticos ligados con
fminas. La versin del novel escritor sucrense difiere de la de Cervantes
en el sentido de que el caballero entra a la cueva y se encuentra con
Montesinos, pero no le narra un cuento trgico sino que le muestra un mundo
distinto y maravilloso.

El texto de Fuentes se midi en igualdad de condiciones con unos 300
jvenes escritores del resto del pas quienes aspiraban, como l, a hacerse
del premio consistente en un viaje a tierras espaolas. Al revisar los
trabajos presentados Fuentes fue seleccionado por el jurado calificador
integrante de la organizacin ibrica Unin Latina, conjuntamente con el
Ministerio de la Cultura y el Consejo Nacional de la Cultura (Conac).

Su adaptacin del fragmento cervantino le permiti reunirse junto a otros
14 ganadores internacionales entre el 25 de noviembre y el 4 de diciembre.

Con un promedio acadmico de 19,72 puntos -siendo 20 el mximo en
Venezuela- este alumno obtuvo el ao pasado la orden Jos Flix Ribas, en
su tercera clase, como reconocimiento a su rendimiento estudiantil. Fuentes
se declara lector de los venezolanos Rmulo Gallegos, Miguel Otero Silva,
Arturo slar Pietri y Teresa de la Parra, as como de Paulo Coelho, Miguel
de Cervantes y Gabriel Garca Mrquez, en el mbito internacional.

El menor de cuatro hermanos, Fuentes, quien estudia el ltimo ao del
bachillerato en la Unidad Educativa Colegio Salto ngel, es un joven de 16
aos como cualquier otro, un tanto serio para su edad, amante de ver y
jugar el ftbol, estudioso y sereno. Desde los seis aos, cuando dedic su
primer poema a Hilda, su madre, desarroll paulatinamente su creatividad en
la escritura y en la redaccin de cuentos, narraciones e historias cortas.

Fuente: El Tiempo (Venezuela)



*** IRC Hispano publica libro con relatos de sus miembros

El libro Relat@s en el Canal, que recoge una coleccin de los mejores
cuentos de varios internautas reunidos en el canal Literatura de la red de
chat IRC Hispano (http://www.irc-hispano.org), fue presentado el lunes 28
de noviembre como parte de un premio para los ganadores y finalistas del II
Certamen de Narrativa Breve de la mencionada red.

Prologado por el escritor Juan Manuel de Prada, el libro incluye relatos
del ganador y los finalistas del concurso, cuyo veredicto fue presentado en
mayo pasado, y es "un intento innovador de que lo escrito y ledo en
Internet tenga un reflejo en el mundo editorial para ofrecer nuevas
oportunidades a los escritores noveles", segn un comunicado de los
organizadores.

En su oportunidad se anunci que el primer premio recay para el relato
titulado "Sbados de ida y vuelta" del bonaerense Gustavo Espeche; el
segundo para el relato "El baile de Irene", de la vallisoletana Soledad
Yerro, y el tercero para la murciana Ana Abad con el relato titulado
"Domingo por la tarde". El libro incluye adems diez relatos finalistas.

La edicin del libro es el resultado de un concurso creado por la
asociacin Canal Literatura (http://www.canal-literatura.com), formada por
internautas de Espaa e Hispanoamrica, aficionados a la lectura y
escritores noveles que mantienen contacto a travs del canal Literatura de
IRC Hispano, una red de conversaciones en tiempo real de habla espaola.

En Internet, "las oportunidades de hacer literatura de vanguardia son
mayores" y "van a surgir nuevas tendencias", por lo que hay "una literatura
ms libre y dinmica", explica De Prada sobre esta iniciativa que sirve de
impulso cultural en este medio digital, "refugio de un arte en peligro de
extincin, el arte del cuento".

Fuentes: IRC Hispano, Canal Literatura, MadridPress



*** La escritora Marcela Serrano abrir tienda de ropa

Marcela Serrano, autora de novelas como Nosotras que nos queremos tanto y
Antigua vida ma, entre otras, inicia una nueva etapa en su vida con un
oficio alejado completamente de la literatura, al anunciar para este 6 de
diciembre la apertura de una tienda, en Santiago de Chile, donde vender
una lnea de ropa de mujer diseada por ella misma.

Ubicada en un galpn de la calle Girardi, Pasaje Antigua, como se llama la
tienda, intenta revivir el concepto de barrio de las ciudades
latinoamericanas, y vender ropa para damas y caballeros, muebles y
luminaria, entre muchos otros objetos.

El establecimiento clasificar sus productos en "esquinas" conceptuales:
Saln de Belleza (ropa para mujer), Mercado Central (diseo de muebles y
luminaria), La Barbera (ropa de hombre), La Paquetera (objetos para la
casa), La Peluquera (ropa juvenil de mujer), y La Bodega (ropa en
canasto), adems de La Cafetera, un espacio para disfrutar un buen caf
acompaado de una interesante lectura.

El diseo de muebles, luminaria y ropa de hombre est a cargo del destacado
artista visual y diseador Pablo Nez Gutirrez, master of design de Domus
Academy, una de las ms prestigiosas escuelas de diseo de Miln, Italia.
Nez fue tambin el encargado de crear y disear el concepto general de la
tienda.

La reconocida artista visual Nury Gonzlez dar vida a La Paquetera, donde
se encontrarn objetos como sbanas, toallas y mantelera. Adems, en
Pasaje Antigua estarn a la venta sus cuadros, junto a los del Premio
Nacional de Arte 2003, Gonzalo Daz, y los de Lotty Rosenfeld.

Fuentes: La Segunda, Librusa



*** Jos Luis Meja presentar nuevo libro para nios

Este domingo 11 de diciembre a las 4 de la tarde ser presentado, en el
marco de la 26 Feria del Libro Ricardo Palma, Nmeros para empezar a
contar, del escritor peruano Jos Luis Meja, uno de los autores invitados
de nuestra seccin de firmas exclusivas, Ciudad Letralia
(http://www.letralia.com/ciudad).

Nmeros ha sido publicado por Santillana-Alfaguara en su serie Cuentacosas,
y cuenta con un destacable trabajo de ilustracin de Ximena Castro.

La presentacin del libro en la Feria Ricardo Palma se realizar en el
recinto ferial, ubicado en el parque Kennedy de Miraflores, en Lima,
mediante una narracin musicalizada a cargo de la actriz Flor Bronley y
concebida especialmente para el disfrute de los pequeos lectores.

Nacido en Lima en 1969, Meja trabaja como profesor de Literatura en el
colegio F.D. Roosevelt, de Lima, y dirige las obras del Club de Teatro en
Espaol de la misma institucin educativa. En literatura infantil, aparte
de Nmeros, ha publicado La granja de don Hilario (2004). En poesa ha
publicado Por seguir la tradicin (1997), Para atrapar una lucirnaga
amarilla (1998), Tal vez una primavera (1998) y Slo sonetos solos (2004).
Es uno de los responsables del proyecto Poetas en Busca de Editor
(http://www.buscoeditor.com) y en nuestra Ciudad Letralia mantiene la
avenida Crnicas desde Lima (http://www.letralia.com/ciudad/mejia).



*** Banco del Libro de Venezuela promueve la literatura infantil

Hasta el 20 de diciembre estn abiertas las inscripciones para participar
en el curso Promocin de Lectura y Literatura Infantil y Juvenil que ofrece
el Banco del Libro (http://www.bancodellibro.org.ve) con la Facultad de
Humanidades y Educacin de la Universidad Central de Venezuela (UCV,
http://www.ucv.ve).

Se trata de un curso de extensin de 30 horas de duracin que se realizar
del lunes 9 al viernes 13 de enero de 2006 en las instalaciones del Banco
del Libro, con una programacin paralela en la UCV.

El programa consta de dos cursos obligatorios en torno a la literatura
infantil y juvenil y sus tipologas; un taller prctico en el que el
participante podr elegir entre cuatro lneas de trabajo (estudio y
crtica, uso escolar, promocin de lectura y edicin) y una visita guiada a
un centro de documentacin, adems de charlas, conferencias y otras
actividades coordinadas conjuntamente por ambas instituciones.

Este curso cuenta con la participacin de un destacado equipo
interdisciplinario de especialistas tanto de Venezuela como del exterior,
integrado por Teresa Colomer y Mara Cecilia Silva-Daz (Universidad
Autnoma de Barcelona, UAT, http://www.uab.es, Espaa); Vernica Uribe
(Ediciones Ekar, Chile); Brenda Bellorn, Paula Cadenas y Carmen Diana
Dearden (Banco del Libro, Venezuela); y Evelyn Torres (Universidad
Metropolitana, Unimet, http://www.unimet.edu.ve, Venezuela).

Las inscripciones tienen un costo de 450.000 bolvares y pueden realizarse
en la sede del Banco del Libro, ubicada en la Av. Luis Roche, Altamira Sur
(Caracas), en horario de 9 de la maana a 12:30 de la tarde y de 2 a 5 de
la tarde, o a travs de la pgina de la institucin. Se incluye refrigerio,
material de apoyo y certificado. Mayor informacin se puede obtener por el
telfono 58 212 2673785 o en www.bancodellibro.org.ve.

Fuente: El Universal



*** Ofrecen becas para profesionales literarios latinoamericanos

La Universidad de Virginia (EUA, http://www.virginia.edu) y el Centro de
Altos Estudios Literarios y Sociales Caelys-Chaco, de Argentina, han
organizado un programa de becas para quienes deseen participar en su 7
Seminario de Posgrado 2006, cuyo proceso de inscripcin est abierto hasta
el 5 de mayo de 2006.

El seminario, en el que se estudiar la literatura argentina y
latinoamericana y sus procesos creativos con algunos de los ms relevantes
escritores y crticos de la actualidad, tendr lugar entre el 19 y el 30 de
junio de 2006 en Resistencia, Chaco (Argentina), y sus participantes
alternarn con escritores de la talla de Ana Mara Sha, No Jitrik, Tununa
Mercado, Perla Suez, Alicia Borinsky y Mempo Giardinelli.

Realizado por sptimo ao consecutivo, el seminario -que otorga diploma de
las entidades organizadoras- ha sido concebido por el Programa de Estudios
Latinoamericanos (Latin American Studies Program) de la Universidad de
Virginia como un Instituto de Verano (boreal) dirigido a profesionales y
docentes de lengua y literatura. 

La actividad se desarrollar mediante clases diarias matutinas de tres
horas, de lunes a viernes, dedicadas a tpicos especficos que incluyen la
aproximacin a trabajos inditos de los autores, quienes impartirn las
clases personalmente. Asimismo, los participantes tendrn la oportunidad de
entrevistar a todos los autores, y de compartir con ellos encuentros,
almuerzos, cenas o tertulias en cafs.

Durante las dos semanas que durar el seminario se organizar tambin,
todas las tardes y en exclusiva para los cursantes, una muestra de cine
argentino contemporneo. Igualmente, se propiciarn encuentros de lectura
de textos crticos y de creacin de los propios participantes. Adems, el
programa incluye una visita a las Cataratas de Iguaz, las Ruinas
Jesuticas de San Ignacio y la Casa de Horacio Quiroga.

El evento, cuyo cupo es limitado, est dirigido a profesionales de lengua y
literatura no                  residentes en Estados Unidos, con ttulos de
nivel de profesorado, licenciatura, maestra y/o doctorado, as como a
profesionales de otros campos que acrediten nivel terciario completo y
cuyos curriculos califiquen. La cantidad de becas a otorgar depender de la
cantidad de participantes norteamericanos, pero en ningn caso ser
inferior a cinco becarios de Argentina y Amrica Latina. 

La beca consiste en que quienes sean aceptados paguen slo una pequea
proporcin del costo del seminario (que es de 1.890 dlares en Estados
Unidos). Por lo tanto, en cuanto reciban la comunicacin oficial, los
becarios debern pagar por todo concepto el equivalente a 200 dlares al
cambio del da en que se haga efectivo, a ms tardar el 5 de mayo de 2006.
Si no se paga la cantidad en la fecha indicada, la aceptacin se dar por
cancelada y la beca se otorgar al siguiente postulante calificado.

Los interesados debern llenar el formulario de inscripcin en el sitio de
la Fundacin Mempo Giardinelli, en http://www.fundamgiardinelli.org.ar.

Fuente: Fundacin Mempo Giardinelli



*** Jalla 2006 se realizar en Bogot

En el mes de agosto de 2006 se realizarn en Bogot, Colombia, las VII
Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla,
http://www.javeriana.edu.co/pensar/eventos/jalla2006/inicio.htm), bajo el
ttulo "Memorias culturales: circulacin del conocimiento en la educacin y
la sociedad". La organizacin del evento est a cargo de los departamentos
de literatura de la Universidad de los Andes (Uniandes,
http://www.uniandes.edu.co), la Pontificia Universidad Javeriana
(http://www.javeriana.edu.co) y la Universidad Nacional de Colombia
(http://www.unal.edu.co).

Las Jalla iniciaron sus actividades con una reunin realizada en 1993 en La
Paz, Bolivia. Desde entonces, se han venido organizando regularmente
eventos cada dos aos: en 1995 en Tucumn, Argentina; en 1997 en Quito,
Ecuador; en 1999 en Cusco, Per; en 2001 en Santiago de Chile; en 2004 en
Lima, Per. Todos estos eventos convocaron a destacados y numerosos
especialistas de Norteamrica, Europa e incluso Asia, pero sobre todo de la
regin andina y de toda Amrica Latina.

Los talleres de la edicin 2006 de Jalla retomarn las conclusiones de los
talleres de la edicin celebrada en Cusco, los ltimos realizados en las
jornadas. De tal forma, los textos base para la discusin en los talleres
permitirn acercarse al problema de cmo circulan dentro del sistema
educativo general y la sociedad los conocimientos que se producen en la
universidad.

Estos textos base se darn a conocer seis meses antes de las jornadas y
sern presentados durante ellas a manera de conferencia. Habr luego dos
sesiones de talleres programadas para llevar adelante la discusin y
planear las siguientes Jalla con base en sus conclusiones.

Las propuestas de ponencias y paneles debern ser enviadas va correo
electrnico a jalla2006@uniandes.edu.co antes del 31 de marzo de 2006. Las
propuestas de ponencias debern incluir el ttulo, el resumen (mximo 250
palabras, formato Word) y el nombre y afiliacin institucional del ponente.

Las propuestas de paneles debern incluir el ttulo del panel, nombre y
afiliacin institucional del organizador, ttulos y resmenes de las
ponencias (mximo 4 ponencias por panel) y afiliacin institucional de cada
uno de los ponentes.

La extensin de las ponencias no deber ser mayor a 9 cuartillas a doble
espacio, lo cual equivale a 2.500 palabras y 20 minutos de lectura. Los
participantes debern proveer, junto con el texto impreso de su ponencia,
una copia en formato Word, y bajo las normas editoriales internacionales,
para la publicacin de las memorias.

La inscripcin en las jornadas tendr un costo de US$10 para estudiantes;
US$40 para ponentes latinoamericanos; US$80 para ponentes del resto del
mundo y US$30 para asistentes. Los asistentes y participantes que se
inscriban antes del 14 de julio de 2006 recibirn un descuento del 20% en
el valor de la inscripcin.

Fuente: Jalla



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Lo dicho      Pablo J. Fierro C. ======================================

Cuando todo est dicho slo debe, en ltimo caso, agregrsele ms blancura
a la hoja en blanco. La vida es una noche silenciosa, controlada el ansia,
que ofrece un despeadero hacia la nada.

Tecleas indecisamente -como dijera Aquiles Nazoa- "una letra hoy y otra
maana"; un tanto alerta, como siempre que inviertes cordura en trnsito
sobre balsa en agua calma, hacia el cielo de siempre, azul, brumoso y
estrellado, encima del horizonte; lejos de Irak, del Katrina; de muchas
cosas; otras ms bien "amables", sobre sendero distante, paralelo.

Hace calor y a las 3:42 am -seal del monitor, abajo y a la derecha- ya no
tienes sueo; slo eres quizs una dbil espera en un asiento cualquiera
del autobs del tiempo, mirando apacible, por la ventana, cmo pasa la
quietud. No fumas -lo hiciste en tu vida slo unas cuantas veces, hace
mucho-, pero tomas caf en cantidades industriales; ahora mismo, a tu lado,
descansa una fra porcin, en tasa vinotinto que en nada refleja adhesin
al homnimo equipo de ftbol, grata emocin de das atrs, en los pies de
Maldonado, Arango y el sorpresivo "Buda" Torrealba, quienes dejaron viva la
posibilidad de Alemania 2006 a travs de otra Misin Milagro: justas
triunfantes ante futuros compromisos con Paraguay y Brasil.

La madrugada se expresa con insistente zumbido de aire acondicionado vecino
sobre el mundo apagado; una diminuta hormiga pasea a ratos su inquietud
animando la pantalla.

En trminos de produccin literaria, siento, en este instante, que los
envos de material nuevo slo satisfacen un inters comunicacional; el
aporte ideolgico no es ms que ingrediente de sobresaturacin. La
sabidura necesaria e innecesaria est contenida entre los presocrticos y
cualquier exclamacin filosfica actual. Toda palabra, en este sentido, es
lluvia sobre mojado. La verdad y la mentira estn contenidas en el
rompecabezas de "lo dicho". "En la realidad, todos hablamos, escribimos,
pintamos y filosofamos sobre la base de lo que los dems han hablado y
escrito y pintado y filosofado". Dijo Ernesto Sbato,1 en 1975, en
entrevista a Roberto Alifano, rematando con un colofn que yo nunca
utilizara: "Solamente un imbcil puede creerse absolutamente original".

Lo que suele generar incursin en mbitos para el deleite, el asombro, la
pena, la rabia, la alegra, el estremecimiento del nimo, es -por encima en
muchos casos de la trascendencia del tema- la forma; el "cmo" de la
organizacin de los elementos; cuando se trata de abrir cauce a una energa
potica, sea premeditada o espontnea. Esta membrana estilstica que cubre
la esencia trillada del texto, encuentra alguna justificacin en la
siguiente afirmacin de Antonio Skrmeta:2 "...la gente tiene ansias de
sentir y de expresarse en otros trminos que aquellos que la rutina de la
realidad les ofrece. Precisan de imgenes alternativas, porque cada vida es
un manantial de intimidad insustituible. Mirar la vida con tensin potica
expande nuestros sentidos, afina la inteligencia y transforma a quien se
entrega al vrtigo de las metforas en una persona seductora".

La forma en literatura es algo que, incluso desde el propio punto de vista
del escritor, colma de sentido el acto de escribir; proceso donde estn
involucrados, en su dimensin endgena, factores que establecen marcadas
aproximaciones a un autntico ejercicio existencial: retos, riesgos,
anlisis, clculos, estrategias, intencionalidad, valoracin esttica,
expresin, hallazgos, gozo, desahogo, y mucho ms. Aspectos patrimoniales
del individuo no escamoteables por ningn poder inherente a conciencias
democrticas; y que ungen con vigor la emblemtica frase del extinto
periodista venezolano Kotepa Delgado: "Escribe que algo queda".

En la Europa del siglo XVIII, para muestra, "qued" la Revolucin Francesa,
evento que trastoc los esquemas sociales de entonces desde el punto de
vista poltico, econmico, filosfico, etc.; a partir, en gran parte, del
trabajo intelectual de Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Diderot y otros,
quienes, en funcin de su particular concepcin del progreso, blandieron la
espada del racionalismo en contra de la mentalidad prevaleciente, basada en
la idea de Dios como rector supremo de la humanidad, a travs de las
instituciones poltico-religiosas.

Y as, miles de pasajes histricos, en micro y en macro -para usar la
nomenclatura del escritor Francisco Rodrguez (San Diego, Carabobo)-, dan
cuenta de la incidencia transformadora de la letra, recipiente de lo cierto
y lo falso. En macro: la epopeya cristiana, con impulso en las plumas de
los apstoles; en micro: hasta un mensaje dentro de una botella lanzada
hacia las orillas del mar -manifiesto de alguna fuente en naufragio.

1. http://www.letras.s5.com/sabato221102.htm.

2. http://www.el-mundo.es/encuentros/invitados/2003/11/882/.

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== Sobre la nueva novela de Almudena Grandes =============================
=== Aos de primavera      Jos Mara Gatti ===============================

En su ltima visita a Argentina -octubre 2003-, Almudena Grandes lleg para
presentar en sociedad su novela Castillos de cartn. En esa oportunidad,
ante una platea numerosa, confesaba que despus de esa obra se acordara de
los aos difciles de la adolescencia. Cumpli. Hoy Estaciones de paso est
entre mis manos y, como todo lo Almudena, bien vale su lectura.

Volver a Grandes siempre es un placer. Es que esta madrilea, en poco
tiempo, se ha transformado en una de las ms slidas narradoras de la
pennsula. La espaola viene desplegando una literatura atrapante que no le
deja al lector levantar la vista y, sobre todo, no le da respiro en el
terreno de las emociones.

Estaciones de paso nos llama desde su excelente portada y nos invita a ver
el rostro de aquella primavera que todava florece en el alma. Un detalle
no menor de la obra corta, es que, sin lugar a duda, todo es una invitacin
a la esperanza. La autora, al igual que los protagonistas, luchan, se
comprometen, tratan de doblarle el brazo al pesimismo y deciden encontrar
un camino que los aleje de la derrota.

Estaciones de paso son cinco historias que transcurren en la primera
juventud. Despus de tanto texto al respecto -alguno desechable-, meterse
con los jvenes, asimilar su tiempo y establecer una mirada sobre ese
terreno minado de timidez y complejos, parecera una tarea poco grata para
cualquiera. Sin embargo, a Almudena esta desventura le seduce. En rigor, el
desafo es su debilidad. As nos pas con Malena es un nombre de tango, con
Modelos de mujer, con Los aos difciles y Castillos de cartn. Ahora su
escenario es el ftbol, la poltica, los toros, la msica y la cocina.

Grandes nos deja volar por un momento y, a la vez, pensar en aquellos aos
cuando todo estaba al alcance de la mano y el futuro era un objeto lejano
de deseo.

Bien podra, cada una de las historias, ser el proyecto de una novela ms
extensa. Seguramente Almudena lo considere y vuelva sobre sus propios pasos
a la misma estacin.

Por ahora, no le pidamos ms y soemos con esa etapa de tropiezos y
rebeldas.

** Jos Mara Gatti
   josemariagatti@terra.com
   Escritor, periodista y psiclogo social argentino (Buenos Aires, 1948).
   Miembro numerario del Instituto Internacional de Periodismo "Jos Mart"
   de Cuba. Columnista del suplemento literario "Laberinto" del diario
   Milenio de Mxico. Colaborador permanente del diario Pgina 12 de
   Argentina. Trabajos suyos pueden leerse en Librusa, Red Literaria,
   Deusto.com y Aldea Educativa. Se especializa en literatura
   norteamericana, puntualmente en la vida y obra de Ernest Hemingway.
   Pertenece al grupo de investigadores de la Biblioteca Nacional de
   Argentina. Ha publicado Hola Hemingway. Una mirada centenaria.



=== El "alegre melanclico" y los abedules      Gustavo Adolfo Becerra ====

Pienso en un mundo sin noche, lgicamente que despus de leer a Fedor
Dostoievski, en un mundo con noches blancas. Esas ideas obsesionantes
siempre las manej con disimulo, las protega con cuidado de enfermero y
nunca llegu a verbalizarlas por el qu dirn, pero tambin porque eran tan
mas que no sospechaba los efectos que produciran en otros. Me guardaba
(para m) esas imgenes poderosas de un mundo que no estaba en este mundo,
pero que tena aqu sus races. Un da imagin slo la existencia de las
tuberas del mundo. Y vea los enormes edificios convertidos en grandes
estructuras de caos, y pensaba qu hace esa tina en el piso quince de un
edificio que no existe, ni es. En una oportunidad tuve a Konrad Rntgen
metido en los ojos y lea las enormes races de los rboles y vea fluir
las aguas subterrneas. Siempre estaba probndome, pasendome en los
lmites ms sagrados de la imaginacin, al borde de la razn lgica. Tena,
en ese entonces, una obsesin mdica por los abedules y fe poderosa en la
construccin de un mundo distinto (actitud que me resulta irrenunciable).
No tena idea de que exista el pintor impresionista Gustav Klimt, ni sus
anaranjados verdes, en el cual pude haberme regocijado haciendo
construcciones de rboles e imagineras de abedules. Me parecan rboles
mgicos y literarios, los abedules: su contextura lineal, su delicadeza de
bosque, sus explosiones de amarillo y sol. Hasta pens que eran ms del
sueo que de la realidad: imagina un bosque de abedules, me dije, y cuando
lo vi perd el sueo y todo fue como un suave aleteo de pjaro. Cuanto
tuviera tronco y adquiriese un tono plido podra ser considerado por mi
obsesin como abedul: algunos viejos coiges del sur de Chile fueron, en su
momento, hermosos abedules de palacio. Personificaron a esos otros rboles
que quizs nunca vera y que, a esa altura, tena serias dudas de su
existencia real. Dejaba caer los frutos de los coiges como aspas de
helicpteros (venciendo la gravedad, por un momento) y desgranaba sus
vainas en millones de hojas celebratorias, pensando que algn da los
frutos de los abedules poblaran la humanidad. An no estableca relaciones
entre la obra del escritor ruso, Chjov, y los abedules. Esa obsesin de
vnculo, de relacionamiento, me acompa durante muchos aos, como a Chjov
la verstil actriz Olga Knipper (primera actriz del vanguardista Teatro del
Arte de Mosc dirigido por Stanislavski), de quien es muy poco lo que
sabemos, salvo por las cartas de amor de Antn. Vladimir Galaktinovich
Korolenko (1853-1921), a quien se considera como maestro literario de
Gorka, defini la atmsfera creada por Chjov en sus narraciones como "el
estado de nimo de un alegre melanclico", tena en lo personal una finura
expresiva maravillosa y tal gentileza que lograba encantar a las estrellas.
Siento esa alegre melancola, ahora que busco la Taberna de Alexander
Pushkin y otros sitios que he imaginado: "los caballos de andar presuroso
oteaban las sombras lejanas" (Pushkin, "La tempestad de nieve"). Nunca
habr otro Mosc como el Mosc de Las noches blancas y el que recorr, un
da cualquiera, muchos aos ms tarde (Saint Petesburg, me corrige Jos
Miguel Varas). Qu hora es? A quien le importa si puedo ver las colinas,
la frondosidad de los abetos, y escucho campanas. Veo pasar el tiempo. El
tiempo tiene cuerpo y sombra y, adems, se refleja en cada uno de los
rostros con los cuales converso. Es tan dulce el misterio que rodea a la
pregunta, que paseo junto al ro Moskova (como le decan los rusos), casi
sin pisar el suelo. Chjov durante toda su vida combati, hombro a hombro,
contra la tuberculosis que lo mat a los 44 aos. Este maestro del relato
breve muri en Alemania (Badweiler) con plena conciencia y lucidez, dijo al
doctor que lo asista: "Ich Sterbe" (me muero). A cambio el doctor le
ofreci una copa de champagne. Su cadver fue devuelto a Rusia en una caja
que estaba rotulada como "Ostras". Era amigo de Len Tolstoi, Konstantin
Stanislavski y Mximo Gorki. Vena de una familia pobre, logr estudiar
medicina, profesin que casi no ejerci. Fue invitado a formar parte de la
Academia Rusa de Ciencias, pero rechaza el privilegio para protestar por la
exclusin de Gorka (el autor de La madre). Confieso, dijo alguna vez, que
enterrar a algunas gentes constituye un gran placer. "La tumba de Anton
Pavlovich Chjov en Mosc es conmovedoramente sencilla. Sobre la lpida
blanca, las hojas de un arce y un abedul procuran algo de sombra". Ese
abedul en la tumba modesta del gran escritor de cuentos, me vuelve a
conmover, otra vez el mundo imaginado, los bosques anaranjendose. A su
lado, la tumba de la amada, adornada con una gaviota. El cementerio est
ubicado junto al Monasterio de Novodevichi, por eso su nombre. Cuenta
Marcos Medalla Navarrete que, un poco ms all, estn las tumbas de Gogol,
Fadeev, Vladimir Maiakovski (el poeta que volveremos a leer), es decir, los
muertos ms vivos del mundo. "La medicina es mi esposa legal, la literatura
es mi amante", escribi Chjov en 1888. "Sin falsa modestia, puedo asegurar
que l, Chjov, sabe mucho ms de tcnica que yo", seal Tolstoi. Eran
otros tiempos: las noches blancas, la nacin de los abedules en el poderoso
imaginario. Y el alemn Thomas Mann reconoci que "lo breve y condensado"
en Anton Chjov "puede superar en intensidad artstica a lo grande, a la
obra monumental". Y a los bosques, quizs. Y al silencio. Y las gaviotas.

** Gustavo Adolfo Becerra
   gustavoadolfo_becerra@yahoo.com
   Escritor y cineasta chileno (1947). Ha sido director general de la Gran
   Gala sobre Neruda realizada en el Teatro Nacional de Costa Rica, jurado
   del X Festival Internacional de Cine de Costa Rica, agregado cultural de
   Chile para Centroamrica, encargado de Comunicaciones del Instituto de
   Desarrollo Agropecuario (Indap) de Chile, asesor del ministro de
   Agricultura, director de la Casa de la Cultural "Anhuac" del Ministerio
   de Vivienda y Urbanismo y coordinador ejecutivo de la Vicara Esperanza
   Joven, en el Arzobispado de Santiago. Ha trabajado como director,
   director de arte y guionista en las pelculas y videos Dance of Hope,
   Mis amados valles, Concierto en Montegrande, AIDS, Lo que queda del
   Paraso, Msica ros y calles y Con Neruda en el corazn.



=== La literatura ertica escrita por mujeres en Mxico ===================
=== Agustn Cadena ========================================================

"En literatura pornogrfica las mujeres han producido hasta ahora slo un
kitsch insensato. Pero el porno del futuro es femenino". Esto afirm
Cornelia Arnhold, una de las cuatro escritoras alemanas que crearon, a
principios de los noventa, el primer cabaret literario del mundo: Nacht der
Literat Huren: "Noche de las putas literarias".

Enunciada hace ya diez aos, esta estimacin est demostrando ser exacta,
por lo menos en algunos pases. Podramos invocar viejas discusiones acerca
de cul es la diferencia entre erotismo y pornografa; podramos aceptar
que esta diferencia es enorme y que no sealarla equivale a poner juntos el
arte y la basura, el talento y la imitacin, la sensualidad y la
ginecologa. Pero prefiero pensar que, en todos los tratados al respecto,
los argumentos parecen dictados por cuestiones de gusto o de reaccin
personal y que finalmente son reductibles a una diferencia de grado. La
buena pornografa se encuentra ms cerca del arte que el erotismo fallido.

Como quiera que sea, propongo ignorar por el momento la diferencia. En este
sentido, el "porno" al que se refiere Cornelia Arnhold vendra a incluir lo
que muchos lectores y escritores entienden por "erotismo": un amplio
subgnero narrativo cuyos materiales se articulan en torno de la
experiencia sexual. ste es el espacio que en el futuro de hace diez aos
tendra que ser femenino.



En mi pas, la produccin literaria reciente demuestra que tal futuro est
aqu. Esto no quiere decir que los escritores varones hayan dejado de
escribir narrativa ertica. Una buena porcin (aunque no la ms importante,
y a esto es a lo que voy) de su obra reciente incluye pasajes erticos o
piezas completas ubicables dentro del gnero. ste es el caso de Salvador
Elizondo, Juan Garca Ponce, Agustn Monsreal, Jos Agustn, Ignacio Trejo
Fuentes y Eusebio Ruvalcaba, entre los mayores, y Enrique Serna, Eduardo
Antonio Parra, Juan Antonio Rosado y Guillermo Fadanelli entre los ms
jvenes. Los objetivos son distintos: ilustrar una concepcin esttica o
una reflexin sobre el orden de lo real, como en el caso de Elizondo,
Garca Ponce o Rosado; crear un efecto de violencia o sordidez o
simplemente enfatizar un estado emotivo, como en Ruvalcaba, Parra o
Fadanelli; enriquecer un cuadro social o un personaje, como en Trejo
Fuentes o Jos Agustn; articular un juego verbal, como en el caso de
Monsreal; o bien ironizar sobre el poder o las manipulaciones de la
ideologa, como en el de Serna. Ocasionalmente, tambin muchos otros
escritores han coqueteado con el gnero. Incluso algunos a quienes se les
identifica con otros intereses temticos lo han abordado, como Eloy Urroz y
Jorge Volpi, quienes escribieron dos novelas erticas que se complementan
una a la otra (Herir tu fiera carne y Sanar tu piel amarga,
respectivamente). De todos modos son pocos, si se consulta la extensa
nmina de narradores mexicanos que tienen por lo menos un libro publicado.

En cambio, en la produccin narrativa femenina el registro de la
experiencia ertica ha venido cobrando ms y ms importancia, al grado que
podramos decir que todas las escritoras mexicanas vivas, en mayor o menor
medida, le han dedicado por lo menos un prrafo. Y al compararlo con lo
producido por los varones resulta que hay notorias diferencias tanto de
objetivos como de procedimientos. No pretendo descubrir el hilo negro ni
reactivar viejas discusiones. Pero me interesa sealar un punto: segn
Laura Freixas, "en los textos erticos femeninos predominan la fantasa,
los smbolos, las sensaciones; en los masculinos, los actos". Es en esta
diferencia donde quiero centrar mis comentarios.

En Mxico, la literatura ertica no es un subgnero ms, como podra serlo
en otros pases; tiene una larga tradicin que se remonta a las culturas
prehispnicas. En este sentido destacan los cantos erticos de las mujeres
de Chalco (Chalcacihuacuicatl). Se trata de un largo poema dramtico que da
cuenta de la sexualidad no cristianizada da las mujeres mexicanas; de cmo,
con la sabidura de sus carnes centenarias, son capaces de vencer al
guerrero en la batalla amorosa. Y esto es con un lenguaje a la vez
explcito y rico en delicadas formas poticas: "Yo te vine a dar placer,
florida vulva ma, / paladarcito mo. / Tengo gran deseo del pequeo rey
Axayacatl. / Mira por favor mis cantaritos floridos. / Mira por favor mis
cantaritos floridos".

Recuperados por ngel Mara Garibay K., algunos investigadores an
sostienen que estos cantos pertenecen realmente a la tradicin oral de las
mujeres chalcas; otros, como Miguel Len Portilla, afirman que fueron
escritos por el poeta Aquiauhtzin de Ayapango. Ambas cosas son posibles. En
todo caso, la literatura de Chalco no es la nica, entre las tradiciones
indgenas, que concede un lugar importante a la vida sexual como parte de
la experiencia potica. Entre los otomes, por ejemplo, abundan tambin los
textos narrativos que relatan encuentros sexuales o iniciaciones
incestuosas. Como veremos adelante, el incesto es uno de los temas con ms
prosapia dentro de nuestra literatura ertica, acaso en virtud de esa
conflictiva relacin entre el mexicano y su madre o su padre, que seala
Octavio Paz en El laberinto de la soledad.

Si aceptamos que los cantos erticos de Chalco pertenecen a la tradicin
oral femenina, entonces resulta fascinante ver que, a travs de las
determinaciones formales e ideolgicas propias de cada poca, el asunto de
la experiencia amorosa ha tenido una lnea ininterrumpida en la produccin
de las escritoras mexicanas. En la Antologa del Centenario, editada en
1910 por Urbina, Henrquez Urea y Nicols Rangel, la nica mujer que
aparece es sor Juana Ins de la Cruz. Y fue una escritora que dedic a la
vicisitud amorosa sus mejores pginas.



Si hasta 1910, entonces, slo haba una escritora mexicana reconocida como
tal por la crtica oficial, despus de eso y en gran parte gracias a las
transformaciones que trajo la Revolucin, en las dcadas posteriores del
siglo XX y hasta el momento, la cantidad de escritoras publicadas en mi
pas ha venido multiplicndose. Sin embargo, el tema ertico no logra
desprenderse del sentido porfiriano del decoro hasta que, pasado el medio
siglo, la literatura y el feminismo logran tomarse de la mano.

Efectivamente, a Rosario Castellanos (1925-1974), que junto con Elena
Poniatowska (1932-) fue la primera escritora feminista de importancia en
Mxico, le toca haber escrito la primera pieza narrativa en donde se aborda
con fortuna el tema de la sexualidad femenina. Me refiero al relato
"Leccin de cocina", perteneciente al libro lbum de familia (Mxico,
Joaqun Mortiz, 1971). La publicacin de esta obra tendra una gran
importancia a largo plazo, ya que le ganara a la autora una multitud de
discpulas e imitadoras. De hecho, con ella se inaugura la idea de unir en
un solo cuerpo simblico el erotismo y la cocina, que dcadas ms tarde
cristalizar en Como agua para chocolate (Mxico, Planeta, 1989), de Laura
Esquivel.

A slo cuatro aos de publicado lbum de familia, Ins Arredondo
(1928-1989) sorprender al pblico mexicano con "La sunamita", no slo uno
de los ms logrados cuentos erticos, sino tambin uno de los mejores
cuentos en general de la literatura mexicana. En esta pieza, incluida en el
volumen La seal (Mxico, Joaqun Mortiz, 1975), la autora recrea con gran
concentracin y tensin narrativa el tema bblico de la joven inexperta que
se convierte en la cotidiana racin carnal de un viejo libidinoso.

A partir de la publicacin de estas dos obras, el gnero ertico ser
consentido de las narradoras mexicanas. Sin embargo, antes de ir adelante
es necesario abrir un parntesis y sealar un punto. Una de las
peculiaridades de la literatura de mi pas es la histrica divisin que se
ha dado entre el desarrollo de la narrativa y el de la poesa. Parece ser
que, hasta el grupo que Wigberto Jimnez Moreno, en uno de los momentos ms
importantes de la crtica mexicana, bautizara como Generacin del Medio
Siglo, las poetas siempre fueron un paso adelante de las narradoras, acaso
porque tradicionalmente se les toleraba ms a las mujeres la escritura de
poesa que la de ficcin. Como quiera que fuese, ese gran acto de rebelda
social y literaria que fue en Mxico el descubrimiento de lo ertico fue
protagonizado, primero, por autoras que escriban en verso, en particular
por la enorme Enriqueta Ochoa (1928-), de quien Octavio Paz dira alguna
vez que era la mejor poeta mexicana despus de sor Juana. Innegablemente,
ya exista el antecedente de esos personajes que fueron Efrn Rebolledo
(1877-1929) y Jos Juan Tablada (1871-1945), los poetas malditos de la
literatura porfiriana. Pero del erotismo modernista que ellos cultivaron,
deslumbrante en su forma como lo era, a la afirmacin en trminos poticos
de la autonoma sexual del cuerpo femenino, haba una gran distancia
ideolgica. La prueba es que, como la propia Enriqueta Ochoa lo cuenta, la
primera edicin de Las vrgenes terrestres (1950) fue condenada desde el
plpito.



Entonces, deca, el erotismo comienza a aparecer en la narrativa mexicana
con la Generacin del Medio Siglo, que de acuerdo con Jimnez Moreno
incluira a los escritores nacidos entre 1920 y 1935: Salvador Elizondo y
Juan Garca Ponce, ya mencionados arriba, y, entre las escritoras, Rosario
Castellanos, Elena Poniatowska, Ins Arredondo y Amparo Dvila, por
mencionar slo a quienes se ocuparon en algn momento del hecho ertico.

Despus del Medio Siglo, curiosamente, protagonizar la exploracin del
tema un grupo de narradoras con una caracterstica en comn: ser de
ascendencia juda. Me refiero a Esther Seligson, Margo Glantz, Sara
Sefchovich, Ethel Krauze, Rosa Nisn y Sara Levi Caldern. Respecto de esta
ltima, hay que hacer notar que es la autora de la primera novela de amor
lsbico que circul en Mxico con relativo xito (antes de ella, Rosa Mara
Roffiel haba publicado Amora, sobre el mismo tema, pero no circul mucho).
Se trata de Dos mujeres (Mxico, Diana, 1990), una historia entre rosa y
roja en donde dos damas burguesas deciden irse juntas a la cama y viven una
interminable luna de miel por los pueblos ms encantadores de la provincia
mexicana.

Por su parte, Rosa Nisn parece haber descubierto recientemente su talento
para el gnero. Aunque ya coqueteaba con l en sus obras anteriores, Novia
que te vea e Hisho que te nazca, es hasta la publicacin de Los viajes de
mi cuerpo cuando Rosa Nisn puede ser considerada una escritora de
literatura ertica. Al momento de redactar estas notas (diciembre de 2003),
Los viajes de mi cuerpo tiene slo unos meses de haber salido a las
libreras, y est muy fresco el entusiasmo con que fue recibida por una
parte importante de los lectores y los intelectuales de mi pas. Lo
reciente de su publicacin, pues, hace difcil hacer estimaciones en cuanto
a la importancia que podra tener. Sin embargo, es una obra notable en
cuanto a que presenta la otra cara de un tema favorito de los autores de
narrativa ertica: el del amor de las mujeres maduras. Ciertamente,
dndoles la vuelta a Vargas Llosa, Stephen Vizinczey y muchos otros, Rosa
Nisn nos cuenta aqu la historia de dos gordas cuarentonas que se lanzan a
la caza de hombres. Con un gran sentido del humor y de la ternura se
recrean las aventuras de Olivia y Lola y cmo la primera, gracias a su
amiga y al amante mulato que se ha encontrado, logra superar los miedos
inducidos socialmente y se olvida de sus aos y de su celulitis. Al final
toda la carne sobrante, la gordura, las lonjas dejan de ser un motivo de
vergenza y se convierten en un medio ms de seduccin, en un manjar que se
prodiga con alegra al amante.

Paralelamente a este grupo de escritoras de ascendencia juda, algunas
otras, ajenas a esa comunidad y ms bien de manera aislada, han estado
publicando relatos y novelas erticas. Entre las nacidas en la dcada de
los 50, por ejemplo, estn Mnica Lavn (1955) y Josefina Estrada (1957).

En el caso de Mnica Lavn, el erotismo ha estado presente desde sus
primeros libros y casi siempre visto desde sus zonas ms oscuras: el
voyerismo, el fetichismo, el incesto. Los dos primeros temas empiezan a
hacerse especialmente presentes en los relatos de su libro La isla blanca
(Mxico, Lectorum, 1998); el tercero proporciona el conflicto central de su
novela Tonada de un viejo amor (Mxico, Selector, 1996). En efecto, esta
obra recrea la historia de una relacin entre to y sobrina, que se aman en
una atmsfera provinciana, elemental, en cierta forma salvaje.

Este mismo tema, el del incesto, es abordado por Cecilia Urbina en Firme
compaera (Mxico, TAVA Editores, 1994). En esta novela, y por medio de un
estilo sensual y rico en matices, la autora nos cuenta la historia de una
pasin entre hermano y hermana.



Por otra parte, en la obra de Josefina Estrada el erotismo y la sordidez se
encuentran permanentemente asociados; la suya es una narrativa dura, poco
comn entre lo que en Mxico se considera "literatura femenina". Los temas
que le han interesado, como escritora y como periodista, son el amor
clandestino, el adulterio, la prostitucin, el sexo en las prisiones.
Ciertamente, su novela Desde que Dios amanece (Mxico, Joaqun Mortiz,
1995), adems de divertida y srdida, es toda una apologa de las
posibilidades extramaritales de una mujer casada. Despus del xito que
obtuvo con esta obra, Estrada public Virgen de medianoche (Mxico, Nueva
Imagen, 1996), basada en una investigacin que hizo sobre la vida y las
prcticas sexuales de las prostitutas de la Ciudad de Mxico. Se trata de
una novela muy rica en ancdotas, escrita con un lenguaje directo y fresco.
Su obra ms reciente, Te seguir buscando (Mxico, Ediciones del Ermitao,
2003), es una noveleta de amor lsbico en la cual las amantes viven su
relacin con una gran intensidad emotiva, desde el deseo y el temblor.

Ahora bien, sera difcil negar que la novela mexicana ms conocida en el
mundo es Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Aunque este hecho
incomoda a varios crticos acadmicos, no veo por qu quitarle mritos a
una obra que en realidad est escrita con mucha habilidad. Es cierto que no
ha podido desplazar a los protagonistas del llamado "boom" como lectura
obligada en las carreras de literatura, pero fuera de Mxico cada vez son
ms las universidades que la incluyen en sus cursos curriculares. Y un
aspecto que parece estimular mucho los comentarios de los estudiantes es,
precisamente, el del erotismo. En efecto, aunque Como agua para chocolate
no es una novela ertica, la obra impresa primero y luego la conocida
adaptacin cinematogrfica han hecho clebres las escenas amorosas: cuando
Pedro le mira los pechos a Tita por primera vez, cuando se la arrincona en
la habitacin vaca y, sobre todo, el apotesico orgasmo del final. Podra
decirse que se trata de un erotismo light, en comparacin con el que maneja
Josefina Estrada, por ejemplo, pero representa lo que miles de lectores en
Europa y en Estados Unidos entienden como el erotismo mexicano
contemporneo.

Con la promocin ms nueva de escritores (los nacidos despus de 1960), el
gnero que ocupa estas pginas se ha explorado de una manera tal vez ms
consecuente con lo que son sus caractersticas principales. Como lo dijo
alguna vez Margo Glantz, una buena obra ertica debe provocar una ereccin
o una humedad. Y en cierta forma es hasta ahora cuando empieza a lograrse
esto cabalmente. Pienso en dos escritoras nacidas en 1965: Adriana Daz
Enciso y Edme Pardo. La primera, que ya haba coqueteado con el gnero en
varias escenas de su novela La sed (Mxico, Colibr, 2000), fue finalista
del premio La Sonrisa Vertical en 1999 con El amor! Y hace apenas unos
meses public Puente del cielo, donde una enferma desahuciada pasa sus
ltimos das encerrada, entregndose al sexo con un desconocido.

En cuanto a Edme Pardo, luego de varios aos de mantener en un suplemento
una columna de textos breves erticos, "Rondas de cama", hizo una seleccin
de ellos y los public en un volumen con el mismo ttulo hace un par de
aos. Y hace unos meses public la noveleta Flor de un da, donde el
encuentro sexual se recrea de tal modo que el nfasis siempre est en la
elaboracin del discurso ertico, en la densidad de las palabras mismas y
la manera como ellas transforman los actos.



No me gustara terminar estas notas sin hacer referencia a una novela en
donde lo ertico, cuando aparece, adquiere una carga explosiva. Me refiero
a Rquiem por una mueca rota (cuento para espantar al lobo) (Mxico,
Tierra Adentro, 2002), de Eve Gil (1966). Se trata de una novela de
formacin en donde dos adolescentes despiertan a la vida sexual en medio de
la violencia familiar, la represin, el sentimiento de culpa y una honda
soledad.

Esto es, grosso modo, lo que se ha publicado en mi pas en relacin con la
literatura ertica. Aunque el gnero posee una larga tradicin que se
encuentra en nuestras races indgenas, ha debido vencer un gran nmero de
obstculos sociales, editoriales y propiamente literarios para llegar a
donde est. Y donde est no es exactamente donde se deseara. An debe
madurar, adquirir un perfil propio. En esto sera necesario que escritores
y editores trabajaran juntos. Hace casi diez aos, por ejemplo, la
editorial Planeta Mexicana (cuando la diriga Jaime Aljure) lanz una
coleccin que deba haber sido el equivalente mexicano de La Sonrisa
Vertical. Se llamaba "Las alas del deseo" y, lamentablemente, no pas de
media docena de ttulos. No era an el momento: hacan falta autores, obras
de calidad que pudieran insertarse con fortuna en el gnero. Tal vez ahora
sea un mejor momento; ah estn las escritoras y los escritores que he
mencionado. Y ah estn varios que an no publican en libro, pero tienen
una presencia cada vez ms constante en revistas y suplementos literarios,
y se han acercado con audacia y buena mano a lo ertico: Miriam Martnez,
Virginia Hernndez Reta (Premio Beatriz Espejo 2002), Citlali Ferrer, Mayn
Santibez, Yudi Kravzov, Amlie Oliz, Elizabeth Flores, Mnica Snchez
Escuer y, entre los hombres, Ren Roquet y Jess Pacheco.

** Agustn Cadena
   agustincadena@yahoo.com
   Escritor mexicano (Ixmiquilpan, 1963). Es narrador, ensayista, poeta y
   traductor. Ha colaborado en ms de cincuenta publicaciones de diversos
   pases. Premio Nacional Universidad Veracruzana 1992, Premio de los
   Juegos Florales de Lagos de Moreno 1998, Premio Nacional de Cuento
   Infantil Juan de la Cabada 1998, Premio Nezahualcyotl del Gobierno de
   Hidalgo 2000, Premio Timn de Oro 2003, Premio Nacional de Cuento San
   Luis Potos 2004, Premio Nacional de Cuento Jos Agustn 2005. Su obra
   publicada incluye ms de veinte ttulos. Parte de ella ha sido
   antologada y traducida al ingls, al italiano y al hngaro.



=== La idea de poesa en Gabriel E. Muoz (1)      Lubio Cardozo ==========

I. El problema bibliogrfico: La flgida y pensante musicalidad de sus
versos -con todo ese misterio arrastrado en la rtmica-, la exactitud
geomtrica en la relacin de las palabras con la estructura de la
composicin, lo originario de sus bsquedas fabularias enraizadas con lo
creatriz y el mythos provenientes de la gnesis de la cultura-civilizacin
occidental, su propia filosofa de vida apoyada por sus latos conocimientos
humansticos, colocaron a los pocos poemas de Gabriel E. Muoz (Caracas:
1864-1908) en el horizonte de lo imperecedero. Public en vida escasamente
treinta poemas, la mayora de ellos en la revista El Cojo Ilustrado
(Caracas, desde 1893), otros en antologas de homenajes a bardos
desaparecidos, o en lbumes familiares, y una curiosa estrofa "escrita con
su propia sangre", "En esta hora de pena", recogida por Eduardo Carreo en
su Vida anecdtica de venezolanos (Caracas, 1941). Slo despus de la
muerte del trovador dos pequeos poemarios se editaron: seleccion Luis
Correa diez odas, las nomin Helnicas, las acompa de un notable ensayo
introductorio suyo (2), las imprimi en Caracas en la Litografa y
Tipografa Mercantil, en 1929, en treinta y un pginas. En 1943, bajo el
nombre de Poesas, sale en las modestas Ediciones Perfiles de Caracas otro
opsculo lrico, contentivo tambin de diez composiciones -algunas no
incluidas en la primera- escogidas y prologado el volumen por Antonio
Reyes; lleva fotografa del poeta y alcanza las veinticinco pginas.

No escribi mucha poesa en verdad Gabriel E. Muoz, la intramundanidad de
la historia venezolana de ese momento no propiciaba las condiciones para
crear una dilatada obra literaria, se sumaban a ello las circunstancias
peculiares de Muoz. Prefiri ensimismarse en una concepcin potica de la
poesa, en el xtasis del verso, destinarlo para escarbarlo en su
pensamiento, en su experiencia, en su corazn. Emplear la rtmica cual
vehculo de sus desgarramientos, de sus sentimientos, de sus saberes, de
sus conceptos. Qued atrapado en el embeleso de la joya, de la belleza.
Refrend con sus cantos la clebre frase de Keats al comienzo del Book I de
Endimin, "A thing of beauty is a joy for ever"... fue esta, pues, la
radical aventura de su existencia.



II. Enuncia en unos versos de su poema "Primavera" su idea de la poesa, el
propsito de su escritura lrica,

      (...)
      "vibrar la elega...
                         Dulce y triste
      su plaidera voz ir en las almas
      despertando la angustia de los recuerdos
      de alegres das de esperanza y gloria...".

Conforman, en verdad, sus composiciones de perfil helnico, una dilatada
elega de amplio espectro, no referida a la muerte de alguien en particular
sino apunta a cuanto signific la prdida de una cultura-civilizacin
alegre, brillante, optimista, la englobada en una palabra imprecisa por su
malentendimiento, el paganismo. Cuyo rasgo esttico -y de esto se trata- lo
denota el descubrimiento y su posterior divulgacin hacia los horizontes
del mundo conocido de entonces: de la belleza libre, de la belleza pura, la
"pulchritudo vaga" (Kant). Habase hallado en el correr de esos mil aos un
norte. Encontr, ante lo spero de la existencia, el espritu, el nous, una
nueva dimensin para salvarse histricamente, purificarse en lo colectivo,
exaltarse cual pueblos, en ese altsimo misterioso goce, ms all de la
miseria somtica. Pues bien, desde diversas perspectivas Gabriel E. Muoz
seala, directa o de manera indirecta, en el sensualismo impoluto de sus
odas el eclipse e irrecuperabilidad de aquel cosmos existencial del humano
de la llamada tambin con vocablos imprecisos Antigedad Clsica.

Despliega esta idea de su poesa, de modo paradigmtico, en su largo poema
titulado "Muerte de Pan". Poema sinfnico montado sobre un adagio
melanclico para elevar su quejumbre en la estrofa final, con la cual
procura el vidente encerrar la desesperanza de la fatalidad.

      (...)
      "Call su voz, mas al mirar, temblando,
      que el exnime dios rodaba al suelo;
      que el boscaje las sombras de la noche
      daban un tinte pavoroso y negro,
      ninfas, silvanos, stiros y ondinas
      -Se van, se van los dioses!- prorrumpieron,
      y desde el fondo de la selva obscura
      tristsimo clamor subi hasta el cielo,
      y en el ter azul qued vibrando
      como un sollozo prolongado, inmenso!".

Queda un dejo de sabor conceptual a lo largo de la tersura de estas diez
composiciones lricas, estructurante del opsculo Helnica, cuya
cognoscibilidad constituira, a la vez, una pregunta vaga, algo as tal,
qu aportaron a lo humano los siglos posteriores a la Antigedad Clsica
en la esfera del espritu, en estos territorios donde se pone el sol,
Occidente? No da Muoz la respuesta sino lanza la saeta de esa inquietud a
los cuatro vientos hacia la bsqueda de un blanco en el tiempo. Por
supuesto muchas respuestas hay. Mas algo cierto prevalece. Acptese o no
Occidente no ha hecho otra cosa sino volver los ojos a la Antigedad
Clsica para poder ensamblar su ser. Escarba con el pico en el afn de
hallar ruinas sagradas, o con la mirada en papiros y pergaminos, o en los
libros de Platn y Aristteles, o en la lrica de Safo o Pndaro, en la
tragedia o en la comedia, en fin. Escarba y escarba todos los das.
Escudria, investiga, explora, esculca los profundos estratos originarios
donde poder levantar en el nivel de la autenticidad, siglo tras siglo, las
justificantes pilastras de la cultura-civilizacin occidental. Resprase
esa dialctica humanstica entre los versos de Gabriel E. Muoz, vale ella
por lo hermoso y por el bien. Flota sin embargo a lo extenso de sus
estrofas la otra pregunta, podr el hombre occidental rehacer su ser?
Creerase cual si Muoz dos nuevas categoras hubiera establecido para
escindir la historia del espritu, la optimista repartida en el cosmos del
paganismo, y la pesimista para designar los siglos posteriores. Hacia el
final de su oda "Prometeo", unos versos terriblemente dramticos
ratificaran lo afirmado. Concluye la lejana rivalidad entre el hijo del
titn Jpeto y Zeus con el castigo del primero atado a una roca del
Cucaso; arroja all Prometeo su vaticinio del perecimiento de esa poca;
el guila y verdugo lo oye y le dice,

      (...)
      "-Vano ser que oses
      desafiar con tu horrendo vaticinio
      la clera sagrada de los dioses...
      (...)
      junto a ti me vers, pues a despecho
      de eso que evocas dioses y vestiglos,
      la garra posar sobre tu pecho
      por el fin de los siglos y los siglos...
      Yo soy el dolor!

Finalmente: Se puede efectuar adems otra lectura de Helnicas, la de los
relevantes homenajes. Cant, cual nadie lo hizo en el siglo diecinueve y
comienzos del veinte, a los dioses y poetas griegos y romanos, con amor y
agradecimiento por su legado. Compuso al dios Dinysos el "Himno a las
Bacantes Evoh!"; al hijo de la diosa Venus y a ella misma, "Eros"; a la
diosa Diana, "Pudor"; al dios Pan, "Muerte de Pan"; y el mencionado
"Prometeo"; sin dejar de recordar en algunos de sus versos al dios Apolo, y
a divinidades menores, ninfas, stiros, en fin. Escribi al poeta
Anacreonte "El canto del cisne"; a la poetisa de Mitilene, "Safo"; adems
de evocar con majestad a Tirteo y a Anquloco.

      "Poetas! Con fragantes tuberosas
              la mustia sien ornemos!
      La acorde lira en que Tirteo un da
      cant, viril, la libertad de un pueblo,
      hoy muda yace en el obscuro olvido
      sobre las ruinas del altar heleno..."
      (...)
      ("Muerte de Pan").



Notas

1. Este ensayo es la "Introduccin" al poemario de Gabriel E. Muoz,
   Helnicas, cuyos textos se levantan en este momento en una empresa de
   Maracaibo.

2. Lo recogi luego en su libro Terra Patrum (1930) con el ttulo de
   "Gabriel E. Muoz: Un poeta alejandrino".

** Lubio Cardozo
   cardozouzcategui@gmail.com
   Escritor venezolano nacido en Caracas en 1938. Poeta, ensayista,
   investigador y crtico literario. Licenciado en Letras en la Universidad
   Central de Venezuela. Postgrado en Investigacin Documental en la
   Escuela de Documentalistas de Madrid. Ha desempeado diversos cargos en
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.edu.ve), en el estado
   venezolano de Mrida, donde reside. Coordin la revista Actual de la
   mencionada casa de estudios. Es reconocida su valiosa labor
   investigativa en historia, teora y crtica, con ms de treinta ttulos
   publicados. Adems es autor de los poemarios Extensin habitual (1966),
   Apocatstasis (1968), Contra el campo del rey (1968), Salto sobre el
   rea no hollada (1971), Fabla (1974), Paisajes (1975), Poemas de
   caballera (1983), Solecismos (1986), Poemas (1992), Lugar de la palabra
   (1993), El pas de las nubes (1995), Un verso cada da (1995) y Ver
   (1999).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== Palotes poticos ======================================================
=== Entrevista a Gladys Mara Pratz      Frank Otero Luque ================

Son las 5 de la tarde del lunes 8 de noviembre del ao 2004. Est nublado
pero hace calor. Ruy Jimnez Gil-Fortoul y yo llamamos a la puerta.
Enseguida, Gladys Mara Pratz y Godfrey Vizcarra, su esposo, nos reciben
amablemente en su sempiterna casa de Miraflores. Nos haban estado
esperando a la hora acordada.

Al ingresar, lo primero que nos llama la atencin es un bello mosaico de
mrmol y unos hermossimos leos. Luego descubrimos que han sido pintados
por Godfrey.

Nos instalamos en la biblioteca, en cuyo centro hay una mesa y cuatro
sillas de rattan. Una de las paredes alberga libros, otra las ventanas que
dan a la calle, y las dos restantes estn "tapizadas" con los numerosos
diplomas y reconocimientos que Gladys Mara ha recibido a lo largo de su
vida artstica. Es un ambiente muy acogedor y el preferido de la poeta y
compositora, nos confiesa.

Iniciamos la entrevista con la pregunta ms antiptica:

-En qu ao naciste, Gladys Mara?

-Eso jams te lo voy a decir -responde sin titubear-. Confrmate con saber
que fue en Piura, un 10 de abril -agrega con una sonrisa en los labios.
Godfrey le regala una mirada de complicidad.

-Quines fueron tus padres?

-Andrs Bisellach Figuerola y Gerardina Carrillo Prado.

-Ambos piuranos?

-No, mi padre naci en Mallorca y mi madre en Piura.

-Cul es el origen del apellido Bisellach?

-Cataln, y la "ch" final se pronuncia como "k" -me corrige y repite
"Bisellak", enfatizando la ltima slaba.

-Entonces, Gladys Mara Pratz es tu nombre artstico?

-S, claro! Tom uno de los apellidos de mi familia paterna.

-Hay influencia catalana en tu arte?

-En efecto. Me fascina el flamenco, por ejemplo. Inclusive escrib un poema
alusivo, titulado "En el jardn supremo", que aparece en el libro del II
Premio Internacional de Poesa Amorosa 2003, realizado en Palma de
Mallorca, Espaa. Sin embargo, mi arte se nutre primero del Per y despus
del mundo.

-Es el Per lo primero en tu vida?

-Dios, mi familia y mi pas.

-Cuntanos de tu familia.

-Godfrey y yo tenemos dos hijas maravillosas -afirma-. Ellas son Patricia y
Catalina, quienes nos han dado tres increbles nietos: Andrs, de 16;
Sebastin, de 14; y Carolina, de un ao y nueve meses.

-Alguno de ellos hered la vena artstica tuya o de Godfrey?

-Patricia estudi derecho e idiomas, pero se dedica de lleno a la
fotografa. Mira qu cosas tan lindas hace -y nos seala un bellsimo
trptico con la silueta de unas flores.

-En tanto que Catalina ejerce su profesin como doctora en economa y
bachiller en derecho -agrega Godfrey, quien adems nos revela que su madre,
de nacionalidad inglesa, fue quien le transmiti a l la pasin por la
pintura.

-Hblanos de tu infancia. Cul es tu recuerdo ms remoto?

-Cuando se me apareci un duende.

-Un duende? -pregunto sorprendido.

-S, fue a la vez fascinante y aterrador, y yo slo tena siete aitos. Lo
vi al fondo del pasillo y lo segu hechizada hasta la cocina, donde, al
entrar, recin sent un miedo indescriptible.

-Qu valiente fuiste al seguirlo! -la ensalzo.

-Siempre he sido muy valiente -me responde.

-Has tenido otras experiencias similares?

-Qu curioso eres, oye! Todo quieres saber -me increpa-. Pero s, me pas
algo mgico cuando grab "Nio del hombre", un pajarito silvestre ingres
al estudio y me acompa con su trino al final de la cancin. Quieres
orlo?

-S, por favor -le imploro.

En efecto, despus de escuchar esta conmovedora composicin, debo disimular
el nudo que se me ha formado en la garganta.

-Es sencillamente preciosa, Gladys Mara -alcanzo a decirle con la voz
entrecortada. Ella me mira y se sonre.



-Y tu colegio?

-Primero asist al Liceo Grau, de la seorita Raquel Vilela, en Piura,
donde me romp el tabique jugando "cabriadera". Al poco tiempo, mis padres
me cambiaron a Nuestra Seora de Lourdes, donde estudi hasta finalizar la
secundaria y...

-Perdn -interrumpo-. En qu consiste la "cabriadera"?

-Es un juego como "la pega" -me aclara.

-Eras demasiado inquieta?

-Siempre he sido muy movida; recuerda que soy ariana. Sin embargo, tambin
tengo muchos momentos de reflexin y tranquilidad.

-Crees en la influencia de los astros?

-Slo me entretienen e intrigan. Cierta vez me hicieron una carta astral
que revelaba una confluencia muy particular sobre el cielo de Piura al
momento de mi nacimiento.

-Yo podra hacerte un anlisis numerolgico si me proporcionaras el ao en
que naciste.

-No seas vivo! No insistas con ese tema! -Todos soltamos una carcajada.
Godfrey me mueve la cabeza en seal de advertencia.

-Cundo descubriste tu vocacin por el arte?

-He sido artista toda mi vida. Cant en el coro del colegio, luego como
solista, y desde muy nia sent la necesidad de expresarme a travs de la
palabra. Fue entonces, casi sin darme cuenta, que empec a hacer mis
"palotes poticos".

-Palotes poticos? Vaya metfora! -exclamo y ella asiente con la mirada-.
Hallas vasos comunicantes en las diversas artes?

-Son diferentes manifestaciones de un todo artstico, pero distintas a la
vez, cada una con su propia identidad, que empieza y termina en s misma.
Lo pude comprobar a los 18 aos, cuando estudi en la Escuela de Arte
Escnico, con Guillermo Ugarte.

-En qu obras de teatro has actuado?

-A pesar de haber seguido actuacin, en mi bsqueda de caminos, prefer
dedicarme a escribir y componer.

-Cundo escribiste tu primera cancin?

-"Juntemos nuestras manos", en 1971. Es un bolero.

-Cuntos libros has publicado?

-Cuatro, adems de un casete y un CD. El primer libro fue A ti, hombre que
pasas, no recuerdo en qu ao. As naturalmente, como el ave y la pasin
fue el segundo, en 1987. Publiqu el tercero, Fuego y sombra, en 2001. Y,
recientemente, este ao, as como jugando, uno de haiks, cuyo ttulo es
precisamente un haik: Si no de eterno / de qu cuenta la rosa / su
fundamento.

-Y el casete y el CD?

-El casete sali a la luz hace como 10 aos, y en l interpreto mis propias
composiciones. En cuanto al CD, se llama Como una rosa roja, el cual,
adems de canciones y poemas mos, incluye dcimas de Pedro Rivarola,
Germn Snico y Diego Vicua.

-Tienes nuevos proyectos?

-El poemario El canto y la rosa es uno de ellos. Siempre estoy escribiendo
y componiendo, con el mismo trabajo y cuidado de un orfebre -Godfrey
asiente, reforzando lo dicho por Gladys Mara.

-Escribes en esta habitacin?

-Puedo hacerlo en cualquier parte.

-Tambin con gente alrededor?

-S, pero prefiero estar sola.

-Te sientes ms poeta o ms compositora?

-Soy ambas cosas.

-Cul de tus composiciones es la que ms te gusta?

-"Como una rosa roja", que se ha convertido en un clsico.

-Y entre tus poemas?

-Me gustan todos, porque cada uno de ellos ha nacido en m con la pasin y
la verdad que todo poema debe tener. Pero "Soy mujer" es mi preferido -me
responde orgullosa y empieza a recitarlo:

      Soy mujer

      Me cimbro en la cintura de la vida
      Y me acuno en el nido de la raza
      Alumbrados los dedos de mis manos
      Untados con la miel de tu caricia
      Se vuelven fuertes
      Tengo los ojos puestos en la aurora
      Y mis piernas caminan tu distancia

      Soy mujer
      Nacer en el dibujo de mi padre
      Con este cuerpo azul perfil que alcanza
      Y tener el destino inigualable
      De amamantar y continuar la vida

      Soy mujer novia amante
      De la azucena y la granate rosa
      Que me prestan su luz para besarte
      Y tengo entre mis brazos
      En la forma precisa del ensueo
      La forma de belleza de mi hijo
      Anidan en m cndores que rasgan
      El firmamento preguntando cmo se da
      El milagro entre mi carne plida
      Y matiza mi rostro y mi sonrisa
      El fulgor infinito de la lgrima

      Soy mujer azucena amanecida
      O abierta amapola bella exttica
      Pero siempre dorada por la vida
      Aunque muera infinita y solitaria

      Me despierto en tus ojos
      Y mgica me vuelvo para amarte
      Camino entre mis brazos tu cintura
      Y la cintura misma de la tierra
      Se siente amada
      Hay un extrao fulgor en mis entraas
      Hay un extrao fulgor de flor mujer
      Que nace cuando ama
      Y se funde en la vida
      Y ms all en la clula principio
      Donde la vida nace
      Donde Dios est quieto y aguardando

      Soy mujer
      Soy principio del destino
      Soy fuente de dolor y de esperanza
      Soy realidad que alcanza al infinito
      Y materia que a flor de tierra pasa

      Soy mujer y Dios mismo
      Para ser madre me bord la entraa
      Soy la puerta que une el infinito
      Con el cuerpo mortal y necesario

      Soy mujer gracias Dios
      Elaborada en un laboratorio de esperanza
      Mis manos se levantan hasta el cielo
      Y mis pies son dos rboles que guardan
      Las races troncales de la vida

** Frank Otero Luque
   oteroluque_edita@infonegocio.net.pe
   Escritor y fotgrafo peruano (Lima, 1959). Vivi en Estados Unidos y en
   Venezuela. Preside la asociacin sin fines de lucro Manos, dedicada a
   promover la cultura, el turismo y la produccin artesanal. Integra el
   taller de escritores que dirige Cronwell Jara en la Casa Museo Jos
   Carlos Maritegui, pertenece al movimiento "Martes Poticos", al Consejo
   Internacional de las Artes (Inter Art), y a la Asociacin
   Latinoamericana de Poetas (Asolapo). Fue alumno del fotgrafo Rmulo
   Lujn (2002) y como tal particip en la muestra colectiva XX Exposicin
   de Arte, en el Museo de Arte de Lima. Fue miembro del jurado calificador
   del I Concurso Fotogrfico "Palpa Querida" (2003), organizado por Manos.
   Ha publicado el libro de cuentos El Seor de Palpa (Milla Batres, 2003).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El derecho patrimonial del autor ======================================
=== (con particular referencia al entorno digital) ========================
=== Ricardo Enrique Antequera =============================================

*** Primera parte
    El derecho patrimonial del autor y los principios generales

I. Introduccin

Tradicionalmente el derecho sobre las obras literarias, artsticas y
cientficas, ha descansado sobre el principio general por el cual el autor
debe seguir la suerte econmica de su obra y, en consecuencia, el derecho
exclusivo de autorizar o no su explotacin por cualquier medio o
procedimiento, salvo excepcin legal expresa, sin perjuicio del
reconocimiento de los llamados "derechos morales", cuyo estudio excede los
fines y limitaciones de este trabajo.

En el sistema latino de proteccin -seguido entre muchas otras por las
leyes de los pases de Europa continental y de Amrica Latina-, el
principio general anotado, desde las leyes francesas de 1791 y 1793, se ha
concretado en dos grandes derechos:

a) El derecho de reproduccin.

b) El derecho de comunicacin pblica, llamado en Francia "derecho de
   representacin".

Sin embargo, siempre se interpret que uno de los derechos patrimoniales
fundamentales del autor (sin perjuicio del derecho moral de integridad),
era el de autorizar o no la transformacin de su obra y, en los ltimos
tiempos, se ha agregado tambin de manera explcita el derecho de
distribucin, que para la jurisprudencia francesa no es otra cosa que una
consecuencia del derecho de reproduccin.

Pero partiendo del precepto ya sealado por el cual el autor tiene el
derecho exclusivo de autorizar o prohibir la utilizacin de su obra por
cualquier forma, cualquier norma legal que contemple alguna limitacin
especfica a ese derecho, por ser de excepcin, debe ser objeto de
interpretacin restrictiva.

Es as como la enumeracin de las modalidades que conforman el derecho
patrimonial o de explotacin es simplemente enunciativa, de modo que
cualquier uso de la produccin intelectual, salvo excepcin legal expresa,
se integra en ese derecho exclusivo.

Finalmente, el derecho patrimonial implica a su vez la aplicacin del
principio de la "independencia de los derechos", es decir, que cada
modalidad de explotacin es independiente de las dems, de modo que la
autorizacin expedida por el autor para el uso de su obra por algn medio,
no implica que haya consentido en la explotacin por los otros que
conforman su derecho, pues como lo sealan algunos textos legales, toda
cesin de derechos patrimoniales y toda licencia de uso se limitan a los
modos de utilizacin previstos expresamente en el contrato respectivo.



II. Caractersticas

Como ha sealado la Doctrina, el derecho patrimonial del autor es
"exclusivo" porque solamente el creador de la obra -o sus
derechohabientes-, tiene la facultad de autorizar su explotacin; no est
sometido al sistema del "numerus clausus", porque comprende cualquier medio
o procedimiento; es "disponible", porque se puede transferir, total o
parcialmente, por acto entre vivos; es "expropiable" pues si as lo prev
la legislacin nacional aplicable, es susceptible de expropiacin por causa
de utilidad pblica o inters social; es "renunciable" (si as lo permite
la ley donde se reclama la proteccin), en la medida en que el autor pueda
desprenderse voluntariamente del contenido econmico de su derecho; es
"embargable", al menos por lo que se refiere a los ejemplares de su obra o
a los frutos que rinda su explotacin; y es temporal, ya que se extingue
con el vencimiento del plazo de proteccin reconocido por la ley (1).

Ntese que esas caractersticas permiten diferenciar claramente al derecho
patrimonial del derecho moral del autor, pues ste es inalienable,
inexpropiable, irrenunciable, inembargable y, en muchos textos nacionales,
tambin perpetuo.



III. El derecho de reproduccin

Siguiendo el orden de los derechos patrimoniales que establece la Decisin
351, nos ocuparemos en primer lugar del derecho de reproduccin, que
tambin fue primero de los reconocidos histricamente, desde el Estatuto de
la Reina Ana de 1710, en Inglaterra, y que comprende, en los trminos del
artculo 9,1 del Convenio de Berna para la proteccin de las Obras
Literarias y Artsticas (en lo adelante, Convenio de Berna), "cualquier
procedimiento y cualquier forma".

La Gua del Convenio de Berna comenta que la terminologa empleada por el
artculo 9,1 del Tratado se explica por s misma y agrega:

      "La expresin 'por cualquier procedimiento y bajo cualquier forma' es
      lo bastante amplia para comprender todos los procedimientos de
      reproduccin: impresin (edicin grfica), dibujo, grabado,
      litografa, fotocomposicin y otras tcnicas de imprenta,
      mecanografa, fotocopia, xerocopia, grabacin mecnica o magntica...
      y todos los dems procedimientos conocidos o por descubrir..." (2).

Nada distinto ha dicho el legislador comunitario andino, cuando el artculo
14 de la Decisin 351, que contiene el Rgimen Comn sobre Derecho de Autor
y Derechos Conexos (en lo adelante, Decisin 351), entiende por
reproduccin "la fijacin de la obra en un medio que permita su
comunicacin o la obtencin de copias de toda o parte de ella, por
cualquier medio o procedimiento".

Expresiones legislativas tan amplias han permitido sealar a la Doctrina
que el derecho de reproduccin se apoya en los principios siguientes:

a) En cuanto al objeto reproducido, puede tratarse de manuscritos,
   programas de ordenador, dibujos, ilustraciones y fotografas, como
   tambin de interpretaciones de obras, de registros fonogrficos y
   magnticos, de obras audiovisuales, etc.

b) En cuanto al modo de reproduccin es tambin mltiple: impresin,
   dibujo, grabado, fotografa, modelado, fotocopiado, microfilmacin y
   cualquier procedimiento de las artes grficas y plsticas (3).



IV. El derecho de comunicacin pblica

El Convenio de Berna no establece expresamente un derecho general de
comunicacin pblica, sino que reconoce algunas modalidades especficas,
por ejemplo:

a) El derecho de representacin y ejecucin de obras dramticas,
   dramtico-musicales y musicales (art. 11,1,1).

b) El derecho de transmisin por cualquier medio de la representacin o
   ejecucin de obras dramticas, dramtico-musicales y musicales (art.
   11,1,2).

c) Los derechos de radiodifusin, de comunicacin por hilo o sin hilo de la
   obra radiodifundida y de comunicacin de esa radiodifusin por medio de
   altavoces u otros instrumentos anlogos, en estos casos con relacin a
   todas las obras literarias o artsticas (art. 11 bis).

d) Los derechos de recitacin pblica y de transmisin de la recitacin de
   las obras literarias (art. 11 ter).

e) Los derechos de representacin, ejecucin y transmisin pblica de las
   obras literarias o artsticas adaptadas a una obra cinematogrfica (art.
   14).

f) Los derechos de representacin, ejecucin y transmisin pblica de la
   cinematogrfica en s misma (art. 14 bis).

Si se tratara de una enumeracin exhaustiva, no quedaran incluidas en la
proteccin otras modalidades de comunicacin pblica, tales como la
exposicin de obras de arte o la representacin o ejecucin de obras no
dramticas, dramtico-musicales o musicales.

Pero como la enumeracin de los derechos en el Convenio de Berna slo tiene
un carcter de "principios mnimos", de modo que pueden ser ampliados por
los textos nacionales o comunitarios, la tendencia legislativa de las
ltimas dcadas ha sido la de reconocer un derecho general de comunicacin
pblica, que comprende "cualquier medio que sirva para difundir las
palabras, los signos, los sonidos o las imgenes", como con diferencias de
mera forma aparece, no slo en la Decisin 351, sino tambin en algunas
leyes nacionales, tales como las de Ecuador, Per y Venezuela, entre los
pases miembros de la Comunidad Andina.

Y con fines meramente ejemplificativos, la Decisin 351 menciona algunas
modalidades de comunicacin pblica, "en especial las siguientes":

a) Las representaciones escnicas, recitales, disertaciones y ejecuciones
   pblicas de las obras dramticas, dramtico-musicales, literarias y
   musicales, mediante cualquier medio o procedimiento;

b) La proyeccin o exhibicin pblica de las obras cinematogrficas y de
   las dems obras audiovisuales;

c) La emisin de cualesquiera obras por radiodifusin o por cualquier otro
   medio que sirva para la difusin inalmbrica de signos, sonidos o
   imgenes;

d) La transmisin de obras al pblico por hilo, cable, fibra ptica u otro
   procedimiento anlogo, sea o no mediante abono;

e) La retransmisin, por cualquiera de los medios citados en los literales
   anteriores y por una entidad emisora distinta de la de origen, de la
   obra radiodifundida o televisada;

f) La emisin o transmisin, en lugar accesible al pblico mediante
   cualquier instrumento idneo, de la obra difundida por radio o
   televisin;

g) La exposicin pblica de obras de arte o sus reproducciones;

h) El acceso pblico a bases de datos de ordenador por medio de
   telecomunicacin, cuando stas incorporen o constituyan obras
   protegidas.

Para finalizar con la sealada expresin "residual", por la cual la
comunicacin pblica comprende, en general, "la difusin, por cualquier
procedimiento conocido o por conocerse, de los signos, las palabras, los
sonidos o las imgenes".

Comentando este derecho general de comunicacin pblica la Doctrina ha
dicho que:

a. Todo el proceso necesario y conducente a que la obra sea accesible al
   pblico constituye comunicacin, sometido al rgimen del derecho
   exclusivo de autorizar o prohibir.

b. Para la comunicacin pblica basta que, puesta la obra a disposicin del
   pblico, un nico individuo en un momento dado solicite su acceso a la
   misma, lo que ocurre con las transmisiones digitales "a pedido" o "a la
   carta".

c. Importa poco que las personas a quienes la obra se pone a disposicin se
   encuentren reunidas o no en un mismo lugar ya que, por ejemplo, en las
   transmisiones por radiodifusin o por cable, cada uno de los
   destinatarios de la programacin puede encontrarse en sitios distintos.

d. Basta que el pblico "pueda" acceder a la obra, aunque en un momento
   determinado nadie acceda a ella, por ejemplo, si colocada la misma a
   disposicin del pblico a travs de una red digital ninguna persona, en
   un preciso momento, desea recibir la transmisin, pues el hecho de poner
   la obra en los canales de transmisin, constituye comunicacin pblica.

e. La comunicacin es pblica sin que para ello sea necesaria la previa
   distribucin de ejemplares a cada una de las personas que pueden acceder
   a la obra: una cosa es la comunicacin pblica y otra la distribucin de
   ejemplares, ambos derechos de explotacin independientes entre s.

f. Como existe comunicacin pblica desde que se inicia el proceso
   necesario y conducente para que la obra pueda ser accesible al pblico,
   la transmisin a travs de una seal lanzada hacia el satlite, por
   ejemplo, ya constituye comunicacin en su fase ascendente aunque el
   pblico no reciba todava la seal (y las obras all contenidas) porque
   se pretenda transmitirla "en diferido" (4).



V. El derecho de distribucin

Si se mira al derecho de distribucin como un derecho general de "puesta a
disposicin pblica" de los ejemplares que contienen la obra, quiere decir
que comprende tanto a aquellos medios que transfieran la propiedad de
dichos ejemplares (la venta y la donacin), como a los que solamente
traspasan la posesin de los mismos, tal el caso del alquiler y del
prstamo.

Ese derecho de distribucin solamente aparece consagrado en el Convenio de
Berna (como "derecho mnimo" que puede ser ampliado por las leyes
nacionales, instrumentos comunitarios o incluso por otros tratados), para
las obras cinematogrficas, cuando su artculo 14,1,1 dispone que "los
autores de obras literarias o artsticas tendrn el derecho exclusivo de
autorizar: 1. la adaptacin y la reproduccin cinematogrficas de estas
obras y la distribucin de las obras as adaptadas o reproducidas", pero no
figura para el resto de las obras literarias o artsticas.

A su vez, el derecho de distribucin puede verse en un sentido restringido,
es decir, slo para el derecho exclusivo de autorizar o no la puesta a
disposicin del pblico de los ejemplares de la obra mediante venta u otra
forma de traslacin de la propiedad, dejando al alquiler (y eventualmente
al prstamo pblico), para otro derecho especfico.

La distribucin en la Decisin 351 con un criterio amplio, cuando su
artculo 13,c) reconoce el derecho exclusivo de realizar, autorizar o
prohibir "la distribucin pblica de ejemplares o copias de la obra
mediante la venta, arrendamiento o alquiler" pero, adems, en la definicin
de lo que es "distribucin", el artculo 3 del mismo texto comunitario
agrega la expresin "prstamo o de cualquier otra forma", de modo que una
interpretacin coherente e integradora de las normas apunta a afirmar que
en los trminos de la Decisin 351, el derecho de distribucin alcanza
tambin al prstamo y a cualquier otra modalidad de puesta a disposicin de
los ejemplares de la obra.

As ha sido interpretado por los legisladores que han promulgado nuevas
leyes en los pases de la Comunidad Andina luego de la entrada en vigencia
(y de aplicacin directa y preferente) de la Decisin 351, por ejemplo en
las leyes nacionales de Ecuador y Per, las cuales agregan la expresin "o
de cualquier otra forma conocida o por conocerse de transferencia de la
propiedad, posesin o tenencia de dicho original o copia" (Ecuador) o
"permuta u otra forma de transmisin de la propiedad, alquiler, prstamo
pblico o cualquier otra modalidad de uso o explotacin" (Per).

Nada distinto podra interpretarse en la ley venezolana, cuando si bien
solamente prev formando parte de la distribucin a la "venta u otra forma
de transmisin de la propiedad, alquiler u otra modalidad de uso a ttulo
oneroso", reconoce como principio general el derecho exclusivo del autor a
explotar su obra "en la forma que le plazca", siendo ilcita sin su
autorizacin cualquier "comunicacin, reproduccin o distribucin total o
parcial de una obra sin el consentimiento del autor o, en su caso, de los
derechohabientes o causahabientes de ste".

Ntese adems que, conforme a la decisin comunitaria y a los textos
nacionales mencionados, ese derecho de distribucin alcanza a cualquier
gnero de obra cuyos ejemplares sean susceptibles de ser puestos en
circulacin al pblico.

En el plano de los acuerdos y tratados internacionales, la situacin tiene
sus propios matices, pues como ya se ha dicho el Convenio de Berna apenas
reconoce el derecho de distribucin (sin establecer especficamente su
contenido), en relacin con las obras cinematogrficas.

Sin embargo, el Tratado de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), a
travs de su Anexo 1C, que contiene el Acuerdo sobre los aspectos de los
derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), a
pesar de que no reconoce un derecho de distribucin en sentido general, s
lo hace en relacin con el derecho de arrendamiento "al menos respecto de
los programas de ordenador y de las obras cinematogrficas" (lo que quiere
decir que como principio mnimo slo es obligante para los pases en
relacin con esas dos categoras de obras, pero puede ser ampliado a otras
obras por las leyes nacionales), y que en lo que se refiere a los derechos
conexos es extendido por el propio Acuerdo, "mutatis mutandis", a los
productores de fonogramas sobre sus fonogramas.

El Tratado de la Ompi sobre derecho de autor (en lo adelante, WCT por sus
siglas en ingls), divide el tema en dos derechos:

a) Por lo que se refiere al derecho de distribucin "stricto sensu",
   dispone que "los autores de obras literarias y artsticas gozarn del
   derecho exclusivo de autorizar la puesta a disposicin del pblico del
   original y de los ejemplares de sus obras mediante venta u otra
   transferencia de propiedad", dispositivo que de acuerdo a su parte final
   alcanza tambin a la permuta y a la donacin, por ser tambin
   modalidades donde se transfiere la propiedad de los ejemplares.

b) En cuanto al arrendamiento, reconoce como principio mnimo el derecho
   exclusivo de los autores de programas de ordenador, de obras
   cinematogrficas y de obras incorporadas en fonogramas (tal como lo
   establezca la legislacin nacional de cada parte contratante), de
   autorizar el alquiler comercial al pblico del original o de los
   ejemplares de sus obras.

Debemos acotar que ambos derechos estn concebidos en la legislacin andina
de una manera ms amplia, ya que el derecho de distribucin en general
incluye "cualquier otra forma" y, en lo referente al derecho de
arrendamiento, no lo limita a los programas de ordenador, a las obras
cinematogrficas y a las incorporadas a fonogramas, sino que se extiende a
los ejemplares de obras de cualquier gnero creativo.



VI. El derecho de modificacin

El Convenio de Berna contiene, en dos dispositivos distintos, por una
parte, el derecho del autor de autorizar la traduccin de la obra (art. 8)
y, por la otra, el de autorizar o no sus adaptaciones, arreglos y otras
transformaciones (art. 12).

Ambos derechos se pueden resumir en uno solo, es decir, el derecho de
modificacin o transformacin, como lo tiene dispuesto el artculo 13,e) de
la Decisin 351 y buena parte de las leyes nacionales.

Es de hacer notar que el derecho de modificacin, en el sentido amplio
expresado, es independiente del derecho moral de integridad, por el cual el
autor tiene el derecho de "oponerse a oponerse a cualquier deformacin,
mutilacin u otra modificacin" de la obra "o a cualquier atentado a la
misma que cause perjuicio a su honor o a su reputacin", en los trminos
mnimos establecidos en el artculo 6 bis del Convenio de Berna y que
algunas legislaciones, como la de Per, han ampliado a "toda deformacin,
modificacin, mutilacin o alteracin" de la obra, cause o no perjuicio al
decoro de la misma o a la reputacin de su autor.

Lo anterior quiere decir que si el autor autoriza una modificacin
(traduccin, adaptacin, arreglo u otra transformacin) de la obra, pero el
producto resultante atenta contra la integridad de la misma, puede accionar
invocando el derecho moral de integridad.



VII. El derecho de importacin

No existe en los tratados internacionales con vocacin mundial un
tratamiento especfico acerca del derecho de reproduccin, el cual puede
verse desde dos pticas distintas:

a) Como un derecho de oponerse a la importacin de las copias ilcitas de
   la obra, como lo prev el artculo 13,d) de la Decisin 351 y en el art.
   18-04,a) del Tratado del G3, entre Colombia, Mxico y Venezuela.

b) Como un derecho de impedir el ingreso al territorio respectivo de
   ejemplares que fueron autorizados para otro pas distinto al de
   importacin, como lo hace, por ejemplo, la ley ecuatoriana.

La primera concepcin del derecho de importacin es, si se quiere,
innecesaria, porque tratndose de ejemplares no autorizados por el titular
infringen entonces el derecho de reproduccin y, como tales, son ilcitos
en s mismos, con o sin derecho de importacin.

Por el contrario, la segunda concepcin del derecho de importacin parte
del principio por el cual el autor puede fraccionar la validez espacial de
su derecho, de modo que los efectos de una cesin o de una licencia de uso
de una obra, segn el caso, se limitan al "mbito territorial" pactado por
las partes, de manera que si los ejemplares objeto de la cesin o de la
licencia se exportan a un tercer pas, se exceden los lmites de ese
contrato y el cedente o licenciante puede impedir la importacin de tales
ejemplares a ese tercer pas.

Pero el asunto no tiene una adopcin unnime en las legislaciones y todava
se discute en Doctrina si el derecho de autor debe conocer o no de la
figura del "agotamiento del derecho" de distribucin, como figura en muchas
legislaciones sobre Propiedad Industrial, inclusive en la Decisin 486 de
la Comunidad Andina.

Por supuesto, cuando se trata de territorios nacionales que forman parte de
un "mercado interior" sin fronteras aduaneras nacionales, no parece haber
discusin en cuanto al agotamiento del derecho de distribucin al colocar
los ejemplares de la obra en alguno de esos pases, aunque el titular pueda
oponerse a la importacin de reproducciones provenientes de otros
territorios distintos, aunque hayan sido autorizados para circular en estos
ltimos pero no en la comunidad econmica.

En la Comunidad Andina el agotamiento del derecho de distribucin dentro
del mercado interior constituye una tarea pendiente para futuras decisiones
comunitarias en materia de derecho de autor y derechos conexos.



VIII. Los derechos de simple remuneracin

Aunque los derechos patrimoniales estudiados tienen el carcter de
"exclusivos", existen supuestos de excepcin en los cuales el autor no
tiene el derecho de autorizar o prohibir alguna forma especfica de
utilizacin de la obra sino que, en su lugar, slo tiene el derecho de
percibir una contraprestacin econmica por esa modalidad de uso de su
produccin intelectual.

Los dos supuestos tradicionales de excepcin en los que se puede sustituir
el derecho exclusivo del autor por uno de simple remuneracin, estn
contemplados en los artculos 11 bis 2 y 13,1 del Convenio de Berna,
mediante los cuales los pases miembros de la Unin estn facultados
(aunque no obligados) para establecer "licencias no voluntarias"
exclusivamente para los casos de la radiodifusin y de la reproduccin
fonogrfica de las obras, a cambio de que una remuneracin equitativa
fijada, en defecto de acuerdo amistoso, por la autoridad competente.

Como ninguna de esas licencias ha sido acogida por las legislaciones
nacionales de los pases latinoamericanos (ni en muchos otros de la
tradicin latina o continental), como tampoco en la Decisin 351 de la
Comunidad Andina, nos limitaremos a sealar que las mismas deben ser
intransferibles, slo son vlidas en el territorio donde han sido expedidas
y deben respetar los derechos morales del autor.

Pero a partir de la invencin de la fotocopia, que facilita la reproduccin
de obras expresadas en forma grfica, as como de los aparatos y soportes
que permiten la grabacin de obras sonoras y audiovisuales, se ha producido
el fenmeno de la "copia privada" o de la "copia para uso personal", que
precisamente por su masificacin se hace imposible para el autor ejercer el
derecho exclusivo de autorizarlas o no, razn por la cual existe la
tendencia actual de permitirlas sin necesidad del consentimiento expreso
del autor, pero siempre con el derecho de percibir por ello una
contraprestacin econmica equitativa.

Todo ello parte de lo dispuesto en el artculo 9,2 del Convenio de Berna,
cuando reza:

      "Se reserva a las legislaciones de los pases de la Unin la facultad
      de permitir la reproduccin de dichas obras en determinados casos
      especiales, con tal que esa reproduccin no atente a la explotacin
      normal de la obra ni cause un perjuicio injustificado a los intereses
      legtimos del autor".

En efecto, dicho dispositivo facilit que, por aos, las leyes nacionales
permitieran, sin necesidad del consentimiento del autor, la reproduccin
para uso personal de una obra protegida, porque dadas las caractersticas
"artesanales" de esa reproduccin (por ejemplo, en forma manuscrita o con
una mquina de escribir), se limitaba a pequeas partes de la misma y, por
ello, se estimaba que no atentaba contra su explotacin normal, ni tampoco
causaba un perjuicio injustificado a los intereses legtimos del autor.

Pero a partir de las modernas tecnologas mencionadas (y con mayor razn
desde el advenimiento del mundo digital), se observ que el volumen de las
reproducciones facilitadas por aparatos y soportes reproductores afectaba
gravemente los derechos econmicos de los autores (y tambin de los
editores, artistas intrpretes o ejecutantes, productores fonogrficos y
cinematogrficos), razn por la cual, si bien se admite entonces la
excepcin al derecho exclusivo en relacin con tales modalidades de
reproduccin, se las somete a un derecho de remuneracin.

Aunque la evolucin de ese derecho de remuneracin sobre la "reproduccin
reprogrfica" y sobre la "copia privada de grabaciones sonoras y
audiovisuales" ha tenido un lento reconocimiento en los pases
latinoamericanos, ya ha sido acogido por las leyes nacionales de Ecuador,
Paraguay, Per y Repblica Dominicana (y slo en lo que se refiere a los
derechos reprogrficos en la ley venezolana), aunque lamentablemente su
puesta en vigencia en Paraguay, Per y Repblica Dominicana est sometida
al desarrollo de un futuro texto reglamentario.

Por el contrario, la ley ecuatoriana lo ha previsto para su aplicacin
inmediata, con el texto que a continuacin se transcribe:

      "Artculo 105. La copia privada de obras fijadas en fonogramas o
      videogramas, as como la reproduccin reprogrfica de obras
      literarias impresas, estar sujeta a una remuneracin compensatoria
      de conformidad con las disposiciones de este pargrafo. Esta
      remuneracin se causar por el hecho de la distribucin de soportes
      susceptibles de incorporar una fijacin sonora o audiovisual o de
      equipos reproductores de fonogramas o videogramas, o de equipos para
      reproduccin reprogrfica.

      La remuneracin corresponder por partes iguales a los autores, a los
      artistas, intrpretes o ejecutantes y, a los productores de
      fonogramas en el caso de fonogramas y videogramas y, corresponder
      as mismo, por partes iguales, a los autores y editores en el caso de
      obras literarias.

      La remuneracin compensatoria por copia privada de fonogramas y
      videogramas ser recaudada por una entidad recaudadora nica y comn
      de autores, intrpretes y productores de fonogramas y videogramas,
      cuyo objeto social ser exclusivamente la recaudacin colectiva de la
      remuneracin compensatoria por copia privada. Igualmente, la
      recaudacin de los derechos compensatorios por reproduccin
      reprogrfica corresponder a una entidad recaudadora nica y comn de
      autores y editores.

      Estas entidades de gestin sern autorizadas por el IEPI y observarn
      las disposiciones de esta Ley".



      "Artculo 106. La remuneracin compensatoria prevista en el artculo
      anterior ser pagada por el fabricante o importador en el momento de
      la puesta en el mercado nacional de:

      a) Las cintas u otros soportes materiales susceptibles de incorporar
         una fijacin sonora o audiovisual; y,

      b) Los equipos reproductores.

      La cuanta porcentual de la remuneracin compensatoria por copia
      privada deber ser calculada sobre el precio de los soportes o
      equipos reproductores, la misma que ser fijada y establecida por el
      Consejo Directivo del IEPI".



      "Artculo 107. La persona natural o jurdica que ofrezca al pblico
      soportes susceptibles de incorporar una fijacin sonora o audiovisual
      o de equipos reproductores que no hayan pagado la remuneracin
      compensatoria, no podr poner en circulacin dichos bienes y
      responder solidariamente con el fabricante o importador por el pago
      de dicha remuneracin, sin perjuicio de que el IEPI, o los jueces
      competentes, segn el caso, retiren del comercio los indicados bienes
      hasta la solucin de la remuneracin correspondiente.

      La falta de pago de la remuneracin compensatoria ser sancionada con
      una multa equivalente al trescientos por ciento de lo que debi
      pagar.

      Los productores de fonogramas o los titulares de derechos sobre las
      obras a que se refiere este pargrafo, o sus licenciatarios, no estn
      sujetos a esta remuneracin, por las importaciones que realicen".



      "Artculo 108. Se entender por copia privada la copia domstica de
      fonogramas o videogramas, o la reproduccin reprogrfica en un solo
      ejemplar realizada por el adquirente original de un fonograma o
      videograma u obra literaria de circulacin lcita, destinada
      exclusivamente para el uso no lucrativo de la persona natural que la
      realiza. Dicha copia no podr ser empleada en modo alguno contrario a
      los usos honrados.

      La copia privada realizada sobre soportes o con equipos reproductores
      que no hayan pagado la remuneracin compensatoria constituye una
      violacin del derecho de autor y de los derechos conexos
      correspondiente".

La legislacin comunitaria andina no contiene disposiciones sobre los
derechos de remuneracin por la reproduccin reprogrfica y la grabacin
sonora o audiovisual para fines privados, de manera que se trata de una
materia diferida a las leyes nacionales, conforme al artculo 17 de la
Decisin 351, conforme al cual las leyes internas de los pases miembros
pueden reconocer otros derechos patrimoniales, adicionales a los
contemplados en ella.

Para finalizar este captulo debemos sealar que el derecho de remuneracin
por copia privada no legitima la "piratera", pues se limita a las
reproducciones para uso personal y no para su distribucin al pblico, sea
o no con fines comerciales.



IX. El "droit de suite"

Hemos dejado como el ltimo de los derechos patrimoniales "tradicionales"
el relativo al "droit de suite", en razn de que se trata de un derecho
aplicado exclusivamente a las obras de artes plsticas y, en algunos pocos
textos nacionales, a los manuscritos originales de autores y compositores.

Aunque el "droit de suite" aparece contemplado en el artculo 14 ter del
Convenio de Berna, esa proteccin no es exigible, de acuerdo a dicho
dispositivo, "mientras la legislacin nacional del autor no admita esta
proteccin y en la medida en que la permita la legislacin del pas en que
esta proteccin sea reclamada", de manera que en trminos prcticos su
incorporacin a las leyes de los pases miembros queda diferida a la
voluntad de los legisladores nacionales, en los trminos que ellos
determinen.

En palabras del Convenio de Berna, "en lo que concierne a las obras de arte
originales y a los manuscritos originales de escritores y compositores, el
autor -o, despus de su muerte, las personas o instituciones a las que la
legislacin nacional confiera derechos- gozarn del derecho inalienable a
obtener una participacin en las ventas de la obra posteriores a la primera
cesin operada por el autor".

El "droit de suite" obedece a una realidad innegable y es que son escasos
los artistas plsticos que logran un beneficio econmico importante en vida
con la explotacin de sus obras y que, agobiados por la pobreza, deben
vender el ejemplar -casi siempre nico-, que contiene sus obras de arte a
precios irrisorios, de modo que las ganancias terminan aprovechando a los
futuros comerciantes del arte y los revendedores.

El "droit de suite" figura en el artculo 16 de la Decisin 351 (nicamente
en relacin con las obras de artes plsticas y no en relacin con los
manuscritos originales de autores y compositores, por ser la tendencia ms
generalizada en el Derecho Comparado), y la norma comunitaria ordena a los
pases miembros reglamentar ese derecho, el cual ya se encuentra
desarrollado en las leyes internas de Bolivia, Ecuador, Per y Venezuela,
mientras que Colombia se encuentra en mora con esa obligacin.

El alcance del "droit de suite" es distinto en los pases de la Comunidad
Andina, pues mientras en Bolivia y Ecuador comprende tambin a los
manuscritos, en Per y Venezuela se limita a los ejemplares de las obras
plsticas.

Finalmente, queremos destacar que el "droit de suite" no es exclusivo,
porque el autor no tiene el derecho de autorizar o prohibir la reventa del
soporte material, sino el inalienable e irrenunciable de percibir una
remuneracin porcentual por esa negociacin.



*** Segunda parte
    El derecho patrimonial del autor en el entorno digital

I. Introduccin

El derecho de autor es, desde el punto de vista patrimonial, un "hijo de la
tecnologa", si se toma en cuenta que naci como producto de una innovacin
tcnica: la imprenta, pues fue a partir de all cuando se advirti su
importancia econmica con la circulacin masiva de ejemplares y el reclamo
de los autores y editores de gozar del derecho de autorizar o no esa forma
de reproduccin y de obtener por dicha forma de modalidad de uso un
beneficio pecuniario.

A partir del reconocimiento del derecho de reproduccin en el Estatuto de
la Reina Ana de 1710 y de los derechos de representacin y reproduccin en
las leyes francesas de 1791 y 1793, el derecho de autor ha tenido que
evolucionar al comps de los adelantos tecnolgicos que se han sucedido en
el tiempo, desde la invencin del fongrafo, el cinematgrafo, la
radiodifusin, las transmisiones satelitales y por cable, la fotocopiadora
y los equipos de regrabacin sonora y visual, hasta llegar a las modernas
tecnologas digitales, estas ltimas que, por una parte, facilitan el
copiado "clnico" de las obras protegidas por los derechos intelectuales y,
por la otra, permiten la transmisin interactiva de dichas producciones
(como tambin de las prestaciones tuteladas por los derechos conexos), a
travs de comunicaciones online en redes como Internet (5).

La mayora de los retos que ha tenido que afrontar el derecho de autor con
el surgimiento de nuevas tecnologas han sido resueltos con base a los
principios tradicionales ya expuestos en la primera parte de este trabajo,
especialmente a travs de una interpretacin dinmica de las normas, y
solamente cuando ello no ha sido posible, por medio de reformas
legislativas actualizadoras.

En este ltimo sentido, la comunidad internacional sinti la necesidad de
aprobar un nuevo instrumento que, por una parte, aclarara la plena
aplicacin de los principios tradicionales al entorno digital y, por la
otra, incorporara ciertas disposiciones dirigidas, fundamentalmente, a la
observancia de los derechos en el mundo de la Internet.

Al comienzo, se pens en una nueva revisin del Convenio de Berna, pero
como para ello era indispensable la unanimidad de los pases miembros -lo
que luca poco probable dado el nmero de estados que se han incorporado al
instrumento-, se plante entonces la posibilidad de un "Protocolo
Adicional" a dicho Convenio, lo que est permitido por el artculo 20 del
mismo Tratado, como un "arreglo particular" entre varios de sus miembros,
siempre que "confieran a los autores derechos ms amplios que los
concedidos por este Convenio, o que comprendan otras estipulaciones que no
sean contrarias al presente Convenio".

Aunque esa posicin se mantuvo durante los comits de expertos convocados
por la Ompi para hacer los estudios previos antes de convocar a la
Conferencia Diplomtica, la "propuesta bsica" elevada a la consideracin
de dicha conferencia plante dos alternativas: la de aprobar un "Protocolo"
al Convenio de Berna o la de aprobar un nuevo Tratado, posicin esta ltima
que fue la que tuvo la adhesin mayoritaria, porque de esa manera se
permita la adhesin a pases que no fueran miembros del Convenio de Berna
y, adems, permita el ingreso al instrumento de organizaciones
internacionales con una legislacin comn, como lo era la Comunidad
Europea, aplicable tambin, de desear pertenecer al Tratado, a la Comunidad
Andina y al Mercosur.

Por ello, el WCT no es un "Protocolo", sino un Tratado.

Pero el entorno digital tambin angustiaba a los artistas intrpretes o
ejecutantes y a los productores de fonogramas, razn por la cual los
rganos rectores de la Ompi decidieron ampliar el campo de atribuciones de
los comits de expertos (y posteriormente de la Conferencia Diplomtica),
para aprobar tambin un nuevo Tratado, que nunca se concibi como un
"Protocolo" a la Convencin de Roma, entre otras razones porque no
comprenda en su contenido a los derechos de los organismos de
radiodifusin (postergados para otro tratado, todava en discusin a nivel
de los comits de expertos de la Ompi), adems de que, al no ser un
"Protocolo", sino un nuevo Tratado, permita, como en el caso del WCT, la
incorporacin de pases que no fueran miembros de la Convencin de Roma,
as como de organizaciones internacionales de integracin, como la
Comunidad Europea y, eventualmente, la Comunidad Andina y el Mercosur.

Es as como tambin en la misma Conferencia Diplomtica fue aprobado el
WPPT (6).

A continuacin estudiaremos someramente el tema de los derechos
patrimoniales a la luz de los principios generales y tambin conforme a las
ltimas tendencias convencionales y legislativas, inclusive, por supuesto,
a la luz del WCT y del WPPT.



II. El derecho de reproduccin en el entorno digital

Como la reproduccin se efectu desde antao por medios analgicos, la
primera pregunta que surgi fue si el almacenamiento electrnico era o no
una modalidad de reproduccin: si la respuesta era afirmativa, no haba
necesidad de reformas legislativas; si era negativa, el autor no poda
ejercer el derecho de autorizarlo o no mientras no se introdujeran nuevos
dispositivos en los textos nacionales o, en su caso, en los convenios
internacionales.

No hubo dudas en que el almacenamiento electrnico era una forma de
reproduccin, por las razones siguientes:

a) El artculo 9,1 del Convenio de Berna se refiere a la reproduccin "por
   cualquier procedimiento y bajo cualquier forma", de manera que alcanza a
   toda forma de uso que implique una fijacin de la obra, analgica o
   digital.

b) El artculo 9,3 establece que "toda grabacin sonora o visual ser
   considerada una reproduccin", de modo que para que haya reproduccin no
   es necesaria la multiplicacin de copias, sino la mera "grabacin", es
   decir, la simple "fijacin".

c) El almacenamiento electrnico implica la "fijacin" de la obra en la
   memoria de un computador, sin que la norma convencional exija que esa
   "grabacin" sea permanente, de modo que puede ser temporal, incluso en
   la memoria RAM del equipo.

d) La jurisprudencia en numerosos pases resolvi que el almacenamiento
   digital de una obra, incluso con miras a su transmisin por Internet,
   era en s mismo una reproduccin, conforme al Convenio de Berna,
   independientemente de ser tambin un acto de comunicacin pblica por su
   puesta a disposicin de los usuarios a travs de esa red interactiva.

A los anteriores argumentos se unieron las disposiciones -todava ms
aclaratorias- que en las leyes nacionales y comunitarias, incluso antes de
la "era digital", ya se contemplaban en relacin con el derecho de
reproduccin, aunque en ausencia de ellas el asunto de todas maneras estaba
claro en los trminos del Convenio de Berna, ya citados.

Por ejemplo, la Decisin 351 ya defina en 1993 a la reproduccin como "la
fijacin de la obra en un medio que permita su comunicacin o la obtencin
de copias de toda o parte de ella, por cualquier medio o procedimiento", es
decir, que la presencia de una "o" disyuntiva implicaba que haba
reproduccin, tanto por la "fijacin" de la obra como por la "obtencin de
copias", en ambos casos "por cualquier medio o procedimiento", lo que
necesariamente comprenda al almacenamiento digital.

Tambin en 1993 la ley venezolana sobre el derecho de autor, luego de
definir a la reproduccin, sealaba a ttulo de ejemplo algunas de sus
modalidades, tales como "cualquier procedimiento ... electrnico", mientras
que la ley peruana, aprobada en 1996 pero antes de los nuevos Tratados de
la Ompi (conocidos tambin como "Tratados Internet"), ya defina a la
reproduccin como la "fijacin de la obra o produccin intelectual en un
soporte o medio que permita su comunicacin, incluyendo su almacenamiento
electrnico, y la obtencin de copias de toda o parte de ella".

Por supuesto, nada distinto ha ocurrido con las leyes promulgadas con
posterioridad a la aprobacin del WCT y del Tratado de la Ompi sobre
Interpretacin o Ejecucin y Fonogramas (en lo adelante, por sus siglas en
ingls, WPPT), como la ecuatoriana de 1998, que define a la reproduccin
como "la fijacin de la obra en cualquier medio o por cualquier
procedimiento, conocido o por conocerse, incluyendo su almacenamiento
digital, temporal o definitivo, y la obtencin de copias de toda o parte de
ella".

As las cosas, la inclusin de una "Declaracin Concertada" en el WCT (y
"mutatis mutandis" una sustancialmente similar en el WPPT), por la cual "el
derecho de reproduccin, tal como se establece en el Artculo 9 del
Convenio de Berna, y las excepciones permitidas en virtud del mismo, son
totalmente aplicables en el entorno digital, en particular a la utilizacin
de obras en forma digital" y que "queda entendido que el almacenamiento en
forma digital en un soporte electrnico de una obra protegida, constituye
una reproduccin...", no hace ms que corroborar lo que con anterioridad ya
era unnime a la luz de la interpretacin de los preceptos tradicionales,
tanto por las legislaciones como por la jurisprudencia y la doctrina.



III. El derecho de comunicacin pblica en el entorno digital

Ya hemos dicho que el Convenio de Berna no consagra un derecho general de
comunicacin pblica, sino solamente, como "proteccin mnima", algunas de
sus modalidades, pero tambin hemos concluido en que ese derecho, concebido
de una manera amplia, est contemplado en la mayora de las legislaciones
nacionales y normativas comunitarias.

La Decisin 351, por ejemplo, ya en 1993 conceba un derecho de
comunicacin pblica que comprenda, como tambin fue dicho, "la difusin,
por cualquier procedimiento conocido o por conocerse, de los signos, las
palabras, los sonidos o las imgenes" y en el mismo sentido, entre otras
leyes en la regin latinoamericana, las de Ecuador, El Salvador, Guatemala,
Panam, Paraguay, Per, Repblica Dominicana y Venezuela, de manera que en
esa "difusin" por "cualquier procedimiento", quedaba comprendida
necesariamente la puesta a disposicin de contenidos (obras,
interpretaciones o ejecuciones artsticas, producciones fonogrficas), a
travs de redes como Internet.

Pero a diferencia de muchas comunicaciones en el mundo "analgico", donde
varias personas acceden simultneamente a la explotacin de la obra, en el
caso de Internet puede ocurrir que una sola persona, en un momento preciso,
est accediendo a la obra, de manera que podra preguntarse si esa sola
persona constituye un "pblico" y, por tanto, esa comunicacin se califica
como "pblica".

Aunque con menos frecuencia, esa posibilidad poda plantearse en el mundo
analgico, por ejemplo, si en una sala de baile comienza a ejecutarse la
msica antes de que lleguen los invitados o potenciales asistentes; o en
una transmisin radial o televisiva en horas de la madrugada (especialmente
en emisoras de corto espectro o cobertura) si en esas horas de escasa
audiencia apenas una persona (o inclusive ninguna), est captando la
recepcin, y entonces cabra preguntarse en ambos casos: se trata de una
comunicacin pblica?

Tanto en el "entorno analgico" como en el digital se trata de una
comunicacin pblica porque una pluralidad de personas "puede" acceder a la
obra, inclusive desde el lugar o en el momento en que ellas elijan.

Para ello baste con citar la Decisin 351, cuando antes del "boom digital"
y tambin de la aprobacin de los nuevos Tratados de la Ompi, ya se define
a la comunicacin pblica como "todo acto por el cual una pluralidad de
personas, reunidas o no en un mismo lugar, pueda tener acceso a la
obra...".

Por supuesto, las ltimas leyes tienen una redaccin todava ms
actualizada, como la dominicana, cuando define a la comunicacin pblica
como la:

      "Difusin, por cualquier procedimiento que sea, conocido o por
      conocerse, de los signos, las palabras, los sonidos o las imgenes,
      de tal manera que puedan ser percibidos por una o ms personas,
      independientemente que la persona o las personas puedan recibirlos en
      el mismo lugar y al mismo tiempo, o en diferentes sitios y/o en
      diferentes momentos".

Al igual que en relacin con el derecho de reproduccin, la jurisprudencia
en muchos pases, bajo el imperio de leyes anteriores al auge de las
transmisiones digitales, ya haba resuelto que la puesta a disposicin de
contenidos a travs de redes interactivas como Internet, constitua un acto
de comunicacin pblica.

Pero, para evitar cualquier interpretacin confusa y/o para zanjar la
cuestin a la luz de leyes incompletas o muy antiguas, el WCT incluy, por
primera vez a nivel de un Tratado Internacional con vocacin mundial, un
derecho general de comunicacin pblica, en los trminos siguientes:

      "Sin perjuicio de lo previsto en los Artculos 11.1)ii), 11bis.1)i) y
      ii), 11ter,1)ii), 14.1)ii) y 14bis.1) del Convenio de Berna, los
      autores de obras literarias y artsticas gozarn del derecho
      exclusivo de autorizar cualquier comunicacin al pblico de sus obras
      por medios almbricos o inalmbricos, comprendida la puesta a
      disposicin del pblico de sus obras, de tal forma que los miembros
      del pblico puedan acceder a estas obras desde el lugar y en el
      momento que cada uno de ellos elija" (negrillas nuestras).

Del texto anterior es evidente que no slo constituye comunicacin pblica
la transmisin "por medios almbricos o inalmbricos", sino "cualquier
comunicacin al pblico", inclusive aquella donde "los miembros del pblico
puedan acceder a estas obras desde el lugar y en el momento que cada uno de
ellos elija".

Aunque a nivel de un tratado como el citado es el primer dispositivo de esa
naturaleza, ntese que ya para muchas leyes internas e instrumentos
comunitarios, como la Decisin 351, exista un derecho general de
comunicacin pblica, incluso mediante "la difusin, por cualquier
procedimiento que sea, conocido o por conocerse, de los signos, las
palabras, los sonidos y las imgenes", de manera que el dispositivo
convencional no hizo otra cosa que ratificar las previsiones ya
contempladas en dichos textos nacionales y disposiciones dictadas en el
marco de procesos de integracin.



III. El derecho de distribucin en el entorno digital

Se ha dicho que, como en la transmisin digital, el almacenamiento
electrnico de las obras u otras prestaciones, aunque sea temporal, en el
computador del usuario que ha accedido a las mismas a travs de Internet,
constituye una reproduccin, quiere decir entonces que hay en ese
computador "un ejemplar ms" y, en consecuencia, la "puesta a disposicin"
a travs de la red constituye, adems, un acto de distribucin, dado que en
cada uno de los computadores de los usuarios se ha almacenado un ejemplar.

As lo consider la jurisprudencia en los Estados Unidos, en diversos casos
donde la transmisin de obras por Internet fue considerado un acto no
autorizado de "distribucin por transmisin".

El asunto fue muy debatido en los comits de expertos que antecedieron a
los nuevos Tratados de la Ompi, en cuya Conferencia Diplomtica se aprob
una "Declaracin Concertada", que en el texto del WCT y en relacin con el
derecho de distribucin reza as: 

      "...las expresiones 'copias' y 'originales y copias' sujetas al
      derecho de distribucin y al derecho de alquiler en virtud de dichos
      Artculos, se refieren exclusivamente a las copias fijadas que se
      pueden poner en circulacin como objetos tangibles".

Lo anterior quiere decir que, a ttulo de "proteccin mnima", el derecho
de distribucin no comprende a las transmisiones de "intangibles", como
ocurre en las comunicaciones online, pero:

a) Nada se interpone para que las leyes internas de los pases u otros
   instrumentos legales reconozcan, por encima de esa "proteccin mnima",
   un derecho de "distribucin por transmisin".

b) La transmisin online de las obras protegidas por el derecho de autor o
   las prestaciones tuteladas por los derechos conexos no constituya:

   1. Un acto de reproduccin por lo que se refiere al almacenamiento de
      dichas obras o prestaciones en el "servidor", con destino a su
      transmisin por Internet.

   2. Un acto de comunicacin pblica por la puesta a disposicin de los
      cibernautas de tales obras o prestaciones, a los fines de que puedan
      acceder a ellas desde el lugar o en el momento que cada uno de ellos
      elija.



IV. El derecho de colocar dispositivos tcnicos de autotutela

No nos corresponde a nosotros hacer una exposicin detallada de los
dispositivos de los Tratados Internet, pero como se nos asigna el tema de
los derechos patrimoniales, no puede dejar de destacarse que los
mencionados instrumentos comprometen a los pases a, segn palabras del
WCT, proporcionar "proteccin jurdica adecuada y recursos jurdicos
efectivos contra la accin de eludir las medidas tecnolgicas efectivas que
sean utilizadas por los autores en relacin con el ejercicio de sus
derechos en virtud del presente Tratado o del Convenio de Berna y que,
respecto de sus obras, restrinjan actos que no estn autorizados por los
autores concernidos o permitidos por la Ley".

Aunque el anlisis en detalle de esa norma corresponde a otra ponencia,
debemos destacar que si bien los nuevos Tratados no obligan a las partes
contratantes a reconocer un "derecho subjetivo", en cabeza del titular del
derecho de autor (o, en su caso, de los titulares de derechos conexos), a
instalar o hace instalar dispositivos de autotutela para impedir
infracciones a sus derechos, sino a que las leyes proporcionen acciones y
recursos efectivos contra los actos de "eludir" esos mecanismos, algunas
leyes nacionales han incrementado la "proteccin mnima" establecida en
dichos convenios, para incorporar expresamente ese derecho.

La primera de las leyes en Amrica Latina que reconoci ese "derecho
subjetivo" fue la ley peruana, al disponer:

      "Artculo 38. El titular del derecho patrimonial tiene la facultad de
      implementar, o de exigir para la reproduccin o la comunicacin de la
      obra, la incorporacin de mecanismos, sistemas o dispositivos de
      autotutela, incluyendo la codificacin de seales, con el fin de
      impedir la comunicacin, recepcin, retransmisin, reproduccin o
      modificacin no autorizadas de la obra.

      En consecuencia, es ilcita la importacin, fabricacin, venta,
      arrendamiento, oferta de servicios o puesta en circulacin en
      cualquier forma, de aparatos o dispositivos destinados a descifrar
      las seales codificadas o burlar cualesquiera de los sistemas de
      autotutela implementados por el titular de los derechos".

Y la corriente fue seguida por la ley ecuatoriana, al sealar:

      "Artculo 25. El titular del derecho de autor tiene el derecho de
      aplicar o exigir que se apliquen las protecciones tcnicas que crea
      pertinentes, mediante la incorporacin de medios o dispositivos, la
      codificacin de seales u otros sistemas de proteccin tangibles o
      intangibles, a fin de impedir o prevenir la violacin de sus
      derechos. Los actos de importacin, fabricacin, venta,
      arrendamiento, oferta de servicios, puesta en circulacin o cualquier
      otra forma de facilitacin de aparatos o medios destinados a
      descifrar o decodificar las seales codificadas o de cualquier otra
      manera burlar o quebrantar los medios de proteccin aplicados por el
      titular del derecho de autor, realizados sin su consentimiento, sern
      asimilados a una violacin del derecho de autor para efectos de las
      acciones civiles as como para el ejercicio de las medidas cautelares
      que corresponda, sin perjuicio de las penas a que haya lugar por el
      delito".

Otras legislaciones latinoamericanas, como las de Nicaragua, Costa Rica (a
travs de una ley especial sobre observancia) y Repblica Dominicana, no
han reconocido ese "derecho subjetivo", sino que han tipificado como
infraccin la accin de "eludir" los dispositivos tcnicos de autotutela,
as como tambin otros actos como los de importacin, fabricacin,
distribucin u oferta de servicios en relacin con tales mecanismos
desactivados de las medidas de proteccin implementadas por el titular del
derecho o instaladas con su consentimiento.



Notas

1. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: Derecho de autor. Servicio Autnomo de la
   Propiedad Intelectual. Caracas, 1998. Tomo I, pp. 395-399.

2. Organizacin Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi): Gua del
   Convenio de Berna. Ginebra, 1978, p. 61.

3. LIPSZYC, Delia: Derecho de autor y derechos conexos. Unesco / Cerlalc /
   Zavala. Buenos Aires, 1993, p. 180.

4. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: Manual para la enseanza virtual del derecho
   de autor y los derechos conexos. Escuela Nacional de la Judicatura de la
   Repblica Dominicana e Indotel. Santo Domingo, 2001. Tomo I, pp.
   166-167.

5. Para una mayor informacin sobre la evolucin del derecho de autor a la
   luz de las nuevas tecnologas, vid. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: "Los
   derechos intelectuales ante el desafo tecnolgico". Documento Ompi /
   Acad / HAV (00/5 (iii), presentado en la Academia de la Ompi sobre
   Propiedad Intelectual. La Habana, 17 a 21 de abril de 2000.

6. Para una detallada informacin sobre el WCT y el WPPT, vid. ANTEQUERA
   PARILLI, Ricardo: El nuevo Tratado de la Ompi sobre derecho de autor.
   Trabajo publicado en Actas de Derecho Industrial y de Derecho de Autor.
   Tomo XVIII. Ed. Universidad de Santiago de Compostela/Marcial Pons.
   Madrid-Barcelona, 1997; y Antequera Parilli, Ricardo: El nuevo Tratado
   de la Ompi sobre interpretacin o ejecucin y fonogramas (WPPT),
   publicado en las Actas de Derecho Industrial y Derecho de Autor. Ed.
   Universidad de Santiago de Compostela/Marcial Pons. Tomo XX.
   Madrid-Barcelona, 1999.

** Ricardo Enrique Antequera
   antequeraricardo@hotmail.com
   Abogado venezolano (1975). Egresado de la Universidad Catlica Andrs
   Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) con postgrado en propiedad
   intelectual en McGill University (http://www.mcgill.ca; Montreal,
   Canad). Es autor del trabajo Zonas fronterizas entre la propiedad
   industrial y el derecho de autor.



=== Sobre los prejuicios      Jos Repiso Moyano ==========================

*** Algunos prejuicios

No es lo mismo causa que origen, pues una causa es una condicin a/en algo
que produce un efecto -s, se puede hablar del origen de la causa o del
efecto- y, por el contrario, origen implica que algo proviene directamente
slo de un inicio y de una nica direccin.

La poesa iberoamericana o castellana no tiene procedencia tan slo latina
-al igual que el lenguaje-, sino aborigen y rabe puesto que las "jarchas"
fueron ya composiciones poticas que exornaban el castellano mientras que
ste se desarrollaba.

Lo que ofende no es lo mismo que lo que insulta. As es, ofende siempre lo
molesto, todo ante determinadas condiciones anmicas o culturales e insulta
forzosamente, por otra parte, alguien que desprecia por encima de los
derechos humanos, que amenaza por cuanto que slo la intencin puede
hacerlo (el insulto es algo intencionado, "premeditado" e injustificable,
s, al desvincularse de la tica).

Muchos confunden poseer criterios propios con la actitud de rebelda.
Veamos: lo primero requiere una escala de valores, la decisin individual,
responsable o escrupulosa, una crtica coherente y una autocrtica en suma;
lo segundo, ser rebelde, prioritariamente responde a la insumisin, sin
embargo se puede ser rebelde a travs de la injusticia o de la violencia.

Que la injusticia o la corrupcin siempre hayan tenido demanda no significa
que t tambin la demandes o que justifiques eso para la involucin de la
sociedad por inamovible atavismo.

Muchos hablan de los conocimientos como si fueran antagonistas a sabiendas
de que todo conocimiento es complementario. De ah, por ejemplo, que se
contrapongan las advertencias de una "parte buena o til" y una "parte mala
o intil", ambas como puntos de vista o como verdades disyuntivas. No
obstante, el conocimiento paulatino de algo corresponde a que realmente
sirve y no sirve para muchas cosas, eso es, algo en concreto afecta de
diversos modos en sus diversas interacciones; lo que no quiere decir que
una interaccin sea la verdadera, "la iluminada", sino que simplemente es
una verdadera entre las que hay, la que ya es y se suma a las dems que se
conozcan. Por ello es necesario el delimitar "lo que se habla" para luego
educirle unos efectos.

La insulina es una verdad para la estabilidad -para la regularizacin- de
la glucosa en la sangre, esta verdad -ah est concretizada como verdad: no
es una perspectiva, es una verdad-ah para quien quiera alcanzarla con unos
muy precisos conocimientos, para quien quiera conocerla objetivamente con
una nica delimitacin.

La motivacin est detrs de todo conflicto emocional, de enfermedad mental
o social; por lo cual condiciona de una manera o de otra la facilidad de
resolver -en lo posible- dichos conflictos. Los intelectuales son a veces
los nicos responsables de involuciones o prejuicios sociales y, tambin,
de guerras y de genocidios (relativizando esenciales escalas de valores por
ejemplo). El dao la mayora de las veces o de todas prcticamente empieza
con la manipulacin intelectual.

Nadie es responsable casualmente sino porque atiende a propsitos
individuales o sociales; nadie se enamora casualmente sino porque atiende a
instintos y a necesidades de placer y de cultura; nadie se hace rico
casualmente sino porque atiende a la estimacin y a la idealizacin del
dinero; nadie consigue un prestigio casualmente sino porque atiende a
incidir benvolamente -aunque sea para l, con egocentrismo- sobre la
sociedad. Conque, en pro de incontables ejemplos, la casualidad es un
invento hipcrita del ser humano para justificar siempre una consecucin o
un privilegio individual o social.

Es un truco para que todos bailen al son de un destino de conveniencias
atvicas al que no hay que objetar nada porque siga reinando con la
santificacin de la hipocresa.

El que lee a Antonio Machado, por ejemplo, indudablemente se est
beneficiando de l; ahora bien, habra que ver si l -correspondiendo a su
dignidad- recibe un poquito de vergenza, no de vejacin, no de juego sucio
o de sufrimiento, sino de vergenza quiero decir -por silenciarlo ya sera
puro y duro nazismo o exterminio con efectos en l, claro.

A todo ser humano no se le otorga o se le concede -segn modas- una
dignidad, sino que ya conlleva desde que nace una dignidad, la cual no se
le puede arrebatar o exterminar: es un ser humano que come, siente, sufre y
vive sus emociones de ser humano, no de perro.

Pero algunos nazis (insistir siempre en esta calificacin totalmente
objetiva de exterminio de la dignidad, al igual que "brbaro" de barbarie o
incivilidad) quieren eludirlo mientras no les toque a ellos o a sus hijos.

Es la fiesta de su gran crueldad, donde disfrutan con lo que otros sufren.



*** Ms prejuicios

Por mi parte, yo puedo ser un asesino, un ladrn, un paranoico, un
psicpata, un mentiroso, etc., pero primero con un algo de decencia humana
habr que demostrarlo. Si se demuestra, o se argumenta bien, pues entonces
lo ser y lo aceptar, por qu no?, como siempre he aceptado lo racional.

Si una persona piensa que no lo he aceptado, en seguida, debe decir dnde,
en qu caso -ejemplo- no lo he aceptado. As de sencillo.

No puede haber maltrato psicolgico si no hay un trato previo; aunque si lo
hay, es decir si a m por ejemplo se me acusara de ello, pues hay que
demostrarlo con alguna prueba, alguna, y aplicando las mismas reglas que se
utilicen a mi favor, "mirando" ya mi parte con un poquito de vergenza.

Los hechos pueden ser interpretados porque afectan emocionalmente, o sea
son usados a travs de las emociones; pero la existencia de que son hechos
con unas consecuencias fsicas determinadas no. Por ejemplo, todo el mundo
habla de una guerra, pero no se puede negar su existencia como tal y
asimismo las muertes que se demuestran empricamente o las manifestaciones
-en persona- que se hacen en contra de ella.

Yo no digo -ni he dicho- que lo que diga sea algo irrebatible, la verdad
nica (cuando s es nica, pero puede ser alcanzada por muchos; de hecho,
de todo lo que s es aprendida una gran parte de otros), sino que mientras
no sea rebatida debe ser vlida por principio de racionalidad. Por ello,
parto de que soy imperfecto, soy consciente de lo humano que soy.

Nunca he tenido irona como un rasgo esencial o predominante en mi
carcter, ms bien es as: lo que tenga de humor (negu que no lo tena,
como intencin, pero es propio de todos los seres humanos en una dosis por
muy pequea que sea) lo tengo como humor irnico, a sabiendas de que
tambin todos poseen irona; y si se ha de hacer una crtica de verdad,
cmo poder afrontarla sin ella?, en quin ha sucedido?

Tener desconfianza slo significa el tenerla, al igual que la desesperanza
o la desilusin. Sin embargo, no se puede deducir que no se haya de tolerar
o que implique un peligro ante el mundo, a sabiendas de que todos la tienen
en algo, en algo concreto. Yo tengo mis confianzas en unas cosas y en otras
no.

Lo que nunca se debe hacer ticamente es obligar a alguien -o aplicarle una
retorcida deduccin- a que sea ilusionado en algo.

Nunca he afirmado que exista una conspiracin contra m, luego si no lo he
afirmado es evidente que no lo he asegurado como objetividad.

Algunas de mis manifestaciones, cuando trato de mi relacin personal con
algo o alguien, son subjetivas por supuesto. No lo considero de otra forma;
porque tambin tengo la necesidad de manifestaciones subjetivas, a mostrar
lo que siento y por qu lo siento ante algo que s demuestro que es
objetivo, o lo pretendo. Conforme a que nunca especul una bonita imagen o
prestigio.

De una persona que se asla las causas pueden ser diversas, por gusto,
porque lo necesita simplemente o porque lo aslan o porque no puede ser de
otra manera. Por ejemplo, uno debe aislarse siempre de su maltratador o de
aquello que ya le ha daado bastante, en hechos -y lo considerar l, no el
vecino.

Por ltimo, uno de los mayores prejuicios que depara la sociedad es que si
la violencia es colectiva -si es apoyada por una mayora- tiene una impune
aprobacin tica. Por ejemplo, si un milln de personas que pasan hambre se
manifiestan violentamente no se llevan nombres y apellidos a ninguna
desaprobacin tica, pero -en cambio- si es uno que pasa mucha hambre y sus
hijos se mueren de hambre ya su nombre y apellidos acarrean todos los
reproches habidos y por haber. Linchamiento quizs a una cabeza de turco?

** Jos Repiso Moyano
   jrmjrmj@hotmail.com
   Pensador, poeta, narrador y ensayista espaol (Cuevas de San Marcos,
   Mlaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones
   Rondas, Barcelona, 1984) y La muerte ms difcil (Ediciones Torre
   Tavira, Cdiz, 1994). Ha ganado los premios ngel Martnez Baigorri, de
   Navarra, y Encina de la Caada, de Madrid. Es asesor literario de la
   coleccin Torre Tavira de Cdiz, donde ha publicado los plegables La
   muerte ms difcil, Carne de can (1996), Soada luz (1999) y La caja
   de cristal (2000). Textos suyos han aparecido en diversas revistas de
   todo el mundo, como Casa de las Amricas (Cuba), Repertorio Americano
   (Costa Rica), Signo (Bolivia), Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles
   de Ro Seco (Espaa), entre otras.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Anunciacin del fuego
       Leandro Calle

   *** Supermn
       Jacobo Dib Cruz

   *** Galera de arte
       ricka Ghersi

   *** Tres cuentos
       ngel Balzarino

   *** Poemas
       Jaume d'Urgell

   *** Quin mat a Sara Bell?
       Diomenia Carvajal

   *** Poemas
       Astrid Salazar

   *** Dos relatos
       Antonio Senciales Pastor

   *** A vista del tiempo (extractos)
       Armando Romero

   *** Tres cuentos
       Mara Agustina Spacarotel

   *** Indicios de sptimo alba (extractos)
       Fulgencio Martnez

   *** Picazn
       Martha Beatriz Len

   *** Aguaje (extractos)
       Carmen Vscones

   *** Puerto de trnsito
       Marco Minguillo

   *** Dos poemas
       Yady Campo

   *** La lgrima
       Gladys Liliana Abilar



=== Anunciacin del fuego      Leandro Calle ==============================

      (Nota del editor: Los elementos, poemario del argentino Leandro Calle
      publicado por Alcin Editora en 2003, est dividido en cinco partes.
      Las cuatro primeras tienen precisamente los nombres de los elementos,
      "Agua", "Aire", "Tierra" y "Fuego". Hoy presentamos a nuestros
      lectores la quinta parte, "Anunciacin del fuego", que representa una
      muestra sustanciosa de la obra de este jesuita prestado a la
      literatura).

I

Cosido con un hilo de fuego
yace en la piedra
un Prometeo inmvil.

Cuando los hombres
decidieron enfrentar la madera a la madera
frotndola, taladrando y perforando,
los dioses adoraron a los hombres.
Una copulacin inconsciente naca de su carne
etrea
y el resultado fue una llama tenue
comunicndose de aldea en aldea.
Los hombres celebraron esta fiesta celeste
y los dioses vejados se libraron al sueo
de copular al capricho de los hombres.
La carne cansada de la carne
sugiri la pregunta
y todo se apag sobre la tierra.

Cosido con un hilo de fuego
yace en la piedra
un Prometeo inmvil.

Sin embargo los hombres
supieron la mana
de masturbar los dioses
para ganar el fuego
y en las noches de luna
o de fro silente
el rito taumaturgo
persisti entre las cuevas:
la madera enfrentando la madera
para ganar la llama.



II

Hierve el tiempo en su cscara de fuego.
Cuando la tierra exprime sus grietas palpitantes
bocanadas de auxilio rechazan las cadenas
las cadenas de barro que el buen Dios puso un da
como corteza eterna
como pura vasija
del ltigo quemante
que duerme y despierta en lo hondo
en lo oscuro
en el centro
de la piel alfarera.

Como un panal partido
desagua el fuego a veces.
Cscara del tiempo.



III

No hay humo
slo la brasa sola
teje en silencio
su callar ardiente.



IV

Cuece el monje con cenizas su manjar.
A qu sabe la muerte?
A desazn.
La ceniza anuncia el triunfo de los muertos.



V

Fuego!
La palabra explot en los odos del fusilado.
Fue el silbido de las balas
que dieron a los vendados ojos
la imagen veloz de un puado de plomos.
Mordeduras en el aire.
Tambin la boca del fusil
cre la nube necesaria
para no ver el cuerpo
cayendo lentamente.
Fuego!
Y no se escuch ms.
Se quemaba en la boca la ltima palabra.



VI

Arde la zarza todava?
Todo arbusto es una llama verde
Tal vez era la tarde
calentando las piedras.



VII

Crece como la piel del cilicio
mordiendo dbilmente la carne del alma.
Imperceptible fuego en las entraas.
Pequea batalla en los rincones del cuerpo.
Crece como un punzn que busca la muerte.

Cuando las yemas de los dedos destilan fuego
cuando alumbran
cuando los huesos arden
cuando el aliento es un hueco de humo
cuando se apagan todos los nombres
la quemadura es un nio abandonado.
Cmo se quema la ausencia en el papel mojado!
Cenizas del futuro.



VIII

No era el fuego
sino una pequea tibieza
que empezaba por tu piel.
Mis ojos anidaban en las cpulas tristes
y mi sed de canales
mis pies cansados de tanta tierra en el alma
y mis manos otoales
y todo comenzaba por tu piel extraa.
No, no era el fuego
era una pequea tibieza
que comenzaba en tus brazos.
Un par de relmpagos tus labios
un par de relmpagos dormidos.



IX

Una esquina en Pars
una esquina como cualquier otra
un poco ms cerca o ms lejos de la gare de Montparnasse.
Caminabas.
En la esquina te dispar la sed que me quedaba.
Caminamos.
Conservamos el fuego sin tocarnos.
Volv sobre mis pasos
con un adis encendido en tus mejillas.
Guardamos nuestro fuego protegiendo el pie desnudo.
Nunca supe tu nombre.
Aquella esquina se enciende todava
y crepita en la memoria
la gare de Montparnasse a mis espaldas.



X

Alargan mi sombra los faroles del ro.



XI

En carne viva
cmo hierve tu piel
la recorro con el inmvil motor del tacto.



XII

Toda la tierra es fuego.
Arde la zarza todava?

Oxidada llama en la memoria
que crepita al comps
de alucinaciones y tormentas.
Oxidada llama la del tiempo
cosida a la memoria
con un hilo de tierra.

Arde la zarza todava?

** Leandro Calle
   leandrocalle2000@yahoo.com
   Escritor argentino nacido en Zrate, provincia de Buenos Aires.
   Pertenece a la orden de los jesuitas. Ha realizado estudios de
   humanidades, filosofa y teologa. Complet parte de sus estudios
   literarios en el taller de Elizabeth Azcona Cranwell. Poemas suyos han
   sido editados en la Antologa de fin de siglo de Editorial Vinciguerra,
   y en medios grficos del pas. Recibi en 1998 mencin de honor del
   Fondo Nacional de las Artes. Actualmente pertenece al grupo literario El
   sello, el crneo y la sed.



=== Supermn      Jacobo Dib Cruz =========================================

Vena yo caminando muy tranquilo por debajo del puente de la avenida
Fuerzas Armadas cuando escuch un sonido extrao salir de una caseta
telefnica. Siempre he sido curioso y esta vez no fue la excepcin, me
acerqu a la caseta telefnica y vi a un hombre retorcindose de dolor y
vomitando verde, pero esto no capt realmente mi atencin, ms bien fueron
sus botas rojas, su trajecito pegado azul y una S en el pecho que lo
delataba sin ms ni menos.

"Coo, Supermn, qu te pas?", le dije. "Nada, mi pana, me com unas
empanaditas bajando por la Baralt y mira cmo me dejaron", contest el
superhroe con una mirada perdida y sin fuerza en su voz. "Te puedo ayudar
en algo?, no s, te compro un Alka-Seltzer, una soda?", le coment. "No,
no, hermanazo, desde que Luisa Lane me dej no valgo medio de mierda, perd
mis poderes, me visto as para aparentar pero la verdad es que no puedo
matar ni una mosca", me dijo el paladn de la justicia totalmente
derrotado.

"Mira, Sper, pero entonces ahora s estamos jodidos, quin carajo nos va
a defender?, Batman se arrech cuando le robaron el Batimvil en Las
Mercedes, Acuaman casi se derrite cuando se meti a salvar a aquel niito
en las playas frente a Maiqueta y se fue pa'Australia, a Linterna Verde le
tumbaron el anillo en el gimnasio y ahora tiene un kioskito en Sabana
Grande y los Gemelos Fantsticos se convirtieron en hielo en pleno
Maracaibo derritindose para la eternidad". Supermn, con voz muy tenue, me
dijo: "Mira, chamo, qu te puedo decir, yo estoy acabado, no doy pie con
bola, mrame aqu hecho mierda, vomitando, plido, esto es de terror...".
En ese preciso instante se escucharon unas sirenas y unas patrullas a toda
velocidad nos pasaron por el lado; Supermn sac una especie de celular y
me dijo: "Coo, estn atracando la agencia del Banco Provincial, y yo con
esta descomposicin... Mire, amigo, yo no le puedo quedar mal a esta gente,
ponte mi traje y lnzate para all", y al instante se desmay. Yo me iba a
disculpar y decirle que realmente no poda pues tena una cita muy
importante, pero el superhroe yaca ah delante de m acostado en su
charco de vmito y sin sentido alguno.

Coo de la madre, pens, estas vainas nada ms me pasan a m, yo vena a
buscar mis LP's viejos aqu abajo del puente y me consigo a Supermn
jodido, es que esto no puede ser, a la vez que me pellizcaba a ver si no
estaba soando. Creo que de alguna u otra forma todos cuando fuimos nios
quisimos ser superhroes, salvar a la princesa, no s, a la humanidad,
volar, tener poderes, esquivar las balas y sentir al final del da que
estbamos colaborando con el planeta en el mantenimiento del orden y la
paz. Pero coo, me dije, ahora te vas a poner con esos pensamientos
altruistas y salvadores, deja al gevn este aqu y vete tranquilo, de
todas formas ese banco lo atracan 3 veces por semana; por otro lado el nio
que an habita en m y que sin lugar a dudas es ms poderoso que el carajo
me llev a levantar al paladn vomitado, le quit el traje, le puse mi ropa
y proced a vestirme.

Confieso que no hay vaina ms incmoda que un traje de superhroe, ah
entend por qu yo siempre terminaba desnudo en las fiestas de disfraces a
las que mi mam me llevaba de nio. Despus de parir una bola para meterme
en el pijama azul ese sufr horrores para meterme el calzoncillito rojo,
las botas no me servan y la capa pesa ms que la conciencia de Vinicio
Carrera. Sudado de bola y aprisionado por aquel traje que adems haca que
me viera ms barrign de lo normal, arranqu a correr hacia la agencia del
Banco Provincial.

Corriendo como un loquito intent volar pero slo alcanc a dar un brinco y
doblarme un tobillo al caer, el chofer de un carrito por puesto que me vio
en mi fallido intento me grit "Sbete, Supermn, que yo te llevo!", con
la misma me sub en el autobusito ante la mirada atnita de los usuarios;
unos rean, otros aplaudan y un niito le dijo a su mam "Ay, mami,
Supermn s est gordo". As llegu al banco y ya envalentonado brinqu del
carrito doblndome el tobillo nuevamente.

Afuera varias patrullas con sus respectivos policas se agolpaban. Al
verme, un comisario exclam: "No jods, regres el hombre, ahora s
podremos combatir el crimen, dnde estabas metido, Supermn?". Yo no saba
si salir corriendo o ponerme a llorar y me limit a decirle: "Tranquilo que
ya llegu". Me explicaron que adentro del banco haba 5 maleantes con una
complicada situacin de rehenes pero que con mi presencia all solo era
cuestin que entrara y acabara con los antisociales.

Tragu grueso y me encomend a San Manolo, el patrono de los tarados sin
destino, y comenc a caminar hacia la puerta del banco. Le di una patada a
la puerta y la bota sali volando y le cay al lado de uno de los
maleantes. El individuo se volte y grit: "Carajo, apareci el maricn del
traje azul". Sin ms ni menos una lluvia de balas cay sobre mi humanidad,
gracias a Dios que mi instinto me hizo brincar y esconderme atrs de uno de
los escritorios de las ejecutivas de cuentas. Una vez recuperado del
carajazo que me di, vi cmo echaba sangre por uno de mis brazos, y solo
alcanc a pensar: "Coo, el trajecito de mierda no es antibalas", y me
desmay.

Abr los ojos en un hospital. Una enfermera me salud y me dijo: "Qu le
pas, Supermn?, el traje se le rompi?, cmo puede ser que la bala lo
atraves?". Yo, recuperando la conciencia, slo pude decir: "No s, no s,
debe ser que haba kriptonita cerca del lugar". La enfermera me dijo:
"Bueno, pero no se preocupe, gracias al caos que caus su presencia los
maleantes se pusieron nerviosos y no pudieron escapar, siendo capturados en
pocos minutos; muchas gracias por haber regresado a Caracas". Yo trat de
decir algo pero la enfermera me hizo una sea de que me quedara tranquilo y
sali del cuarto.

Son el telfono, contest y o una voz que me dijo: "Gracias, hermano, por
favor deja el traje en el basurero enfrente de la estacin del Metro de
Plaza Venezuela", y tranc. Ya en mi casa volvi a sonar el telfono y era
mi mam. "Hola, hijo, cmo est todo? Mira, ayer viendo las noticias me
dio la impresin de que Supermn se pareca mucho a ti...". Ahora el que
tranc el telfono fui yo...

** Jacobo Dib Cruz
   jdib@llgm.com
   Abogado y narrador venezolano (Boston, Massachussets, EUA, 1974).
   Egresado de la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab,
   http://www.ucab.edu.ve), con postgrado en propiedad intelectual en
   Franklin Pierce Law Center (http://www.ipmall.fplc.edu). Actualmente
   trabaja en Estados Unidos.



=== Galera de arte      ricka Ghersi ====================================

                                                     Para mi flor de quinua

*** I
    Picnic sobre la hierba (1862) de Edouard Manet

No dejes que las moscas acaben con el banquete, muchacha.
La comida que est servida es poca,
el resto hay que buscarla entre los objetos
menos imaginados.
Los que se mueven dentro
necesitan
una lamida de este domstico animal.
Si ests quieta,
podrs acariciar el pelaje arisco
y el cuerpo flexible de algn gato comiendo
lo que ms tarde lo habr de cazar.
Quiero cargar esas piezas destrozadas por las hormigas
y como una mosca satisfecha
mirar desde arriba,
sacar mi lengua
y afilarme el ala izquierda
para caer y romper la ruta de carga:

el ir y venir de  l a s   h  o  r  m  i  g  a  s.



*** II
    Flores nocturnas (1918) de Paul Klee

Ests en la hierba del gran cuadro,
y en tu piel
se han posado hormigas.

Ests echada sobre azahares
y desde tu vientre
la nube que elegiste
gira y ya no ves su perfil,
pero su cuerpo es an perfecto,
se desvanece.

Voltea la mirada, muchacha.
Ve y hiere la hierba,
que no sea la luz la que interfiera,
sino el cielo.
Sube hacia el rojo ms rpido
y lnzate hacia el fondo del cuadro.
Una vez all, recoge a las hormigas que reposan a las orillas del ro
y llvalas al jardn,
circularn por los charcos de la noche.

Corre hacia afuera. No voltees.
Los golpes que vienen de adentro
podran agobiar tu andar
                                en el camino

que no has de volver a ver.



*** III
    Paseo de a tres (1914) de Auguste Macke

Otro agente ha llegado,
y la identidad es
      el pasaporte difcil de esconder.
Tom de la sangre
          an derramada en los rosales.
Limpi su rostro
y en sus ojos cansados estabas t,
tatuada sobre un fondo blanco.

Deja abiertas las ventanas que dan al jardn
para que las hojas vuelen
y caigan como cuando no hay nada que decir.
Recuerda que en el ltimo cuerpo
                                                                                 hubo culpa
y los gatos rasgaron el leo.
Las hormigas guardaron algo de los cadveres,
aquello que servir para invierno. Y t,
regresaste a besar mi pecho. Pero
tengo la nostalgia de un vientre vaco,
y tus hormigas se angustian mientras camino,
esperando que mi cuerpo caiga
sobre las rutas abandonadas.

Es fcil para ti hundirme en la firmeza
                         de los huesos de tus muertos.
Herirme entre los rosales.
Sin embargo, me levantas.
No me quieres 
para
       l     s
          a          mos
                              ca  s.



*** IV
    Mujer de vestido verde (1912) Jean Metzinger

Ofrec mostrarte los elementos del cuadro,
pero insistes en observar desde las gradas.
Mi pequea flor de quinua
no ests lista para recorrer este jardn.

Fuera de aqu
busco ser una mosca
y aplastar los ojos sobre el papel.
Tu terquedad viene de m,
y tus ansias de vomitar
hacen que me lance sobre el charco,
pero an no soy la mosca que quiero ser
y el tiempo pasa,
y la muchacha me empuja hacia sus rosales.

Las hormigas de tu cuerpo sern iguales a las mas,
pero deja que llegue el agente apropiado
con su misin casi terminada.
En el cuadro siempre habr rboles
de moras y limones
para prepararte helados.



V
El sueo (1910) de Henri Rousseau

Te he escrito un poema.
T corres y ests muy segura:
                 puedes saltar las gradas
sola.
Pero yo no estaba all para animarte,
        sino aquel que trajo con su llegada
a los guardianes de tu descanso.
Las flores de los sueos han construido tu celda
donde las hormigas y las moscas
caen envenenadas en su intento de cruzar los lmites.

Gracias, mi flor de quinua.
Ahora puedo mirar a travs del pequeo cristal
del gran cuadro
y sin miedo  sin dudas
                                       alejarme
sin llevar pertenencias.



*** Entre faroles

Detn esa msica que ahoga, pequea.
Apaga el silencio de esta noche.
Dame tu espalda, muchacha
ve hacia la hierba
y hiere tus ojos con los rosales.
Dile al heladero que aqu no hay nios,
slo hormigas
en luz y blanco.



*** Son las seis

El camin blanco ha llegado.
Nubes de limn y mora para mi lengua
y an ests lejos de mis planes.
No te enojes, mi flor de quinua,
del campo de guerra
                            nadie se libra.
Ven, ya llegar el momento.
No esperes all agazapada
las rosas hieren cuando estamos en otoo.
Qudate fuera del gran cuadro
               donde los ramos de flores nacen
       sin polvo
                       sin albas.



*** Starbucks

La carga ha llegado a tus pasos
                y    s  e    e   s   t   i   r   a
en la sala de descanso.
Alguien busca el pulso de esta taza en blanco.
La servilleta cae como
                 un campo de girasoles en marcha
al este
autoservicio para una dama agotada
                                        por la maleza
de estos bosques en leo.
                       -As no dan ganas de pagar la cuenta.
Pero el caf
         nuevamente
                      te hace girar sobre la oferta.
               -Treinta dlares ms y regresas a pie a casa.

El viento corre hacia el sur cuando las guerras enferman,
si las cosas siguen as,
ya no habr ni flamingos
                                 ni Floridas.



*** VII
    El taller rojo (1913) de Henri Matisse

Quiero tocar las hormigas de tu pecho
y escribir sobre muslos, entrepiernas, espaldas
y   m a n o s.
Y creamos que el gato discuta con las moscas,
cuadros regados en tus paredes.

Las hormigas sobrevivientes
          almacenaron sus restos,
y t pensaste
que nos haban limpiado
                la ruta, memoria retratada
con llaves dentro.

Alza las piernas una por una
y atraviesa los cuerpos invisibles.
Ningn sobreviviente anda
       en tus pinturas.
Mueve la silla para recordar
que el gato estuvo all
                           lamiendo.

Desde afuera
nadie sabe qu pas, entonces
tu andar simular una danza.



*** VIII
    El rbol rojo (1928) de Sraphine Louis

Detrs del rbol arde la urbe,
pero te quedas aqu abajo
         quieta
                                       en este paisaje en blanco
          pensando
si son aves o cabezas las que cruzan tu cuerpo
o quiz hormigas
                         alteradas por el calor de la ciudad.

Algunas ramas arden,
atraviesan el cuadro y rozan
                  la delicadeza de tu hechura,
entonces corres e imprimes mi presencia
                sobre este paisaje de nieve.

Muchacha, deja de escribir
abre las ventanas y di
                                "toma, Amrica, mis hojas",
corazones partidos que cubren
                                       edificios vomitados
                       en septiembre.



*** IX
    Rosales bajo los rboles (1905) de Gustav Klimt

Har de este ruido un canto de despedida.
                                No ms pies   ni ojos
para maana.
He decidido dejarte ciega entre las rosas
y echar al charco
                        aceite, uas y pestaas. Despus,
volar la ruta,
                  sendero de las hormigas.

All te encontrar entre la hierba
                                         o fuera del cuadro
para mostrarte al agente
que fracas en su huida
                                  l   e  n  t a.

Tambin hay otra salida fcil,
mirar hacia el otro lado
y caminar
sin llevar pertenencias,
pero si tus palabras son
                                 canto de montaa,
an ests pensando en la posibilidad
                                              de volar
y no sentir
           la cada.

** ricka Ghersi
   eghersi@ufl.edu
   Poeta e investigadora peruana (Lima, 1972). Estudi ciencias de la
   comunicacin en la Universidad San Martn de Porres (USMP,
   http://www.usmp.edu.pe). Es cofundadora del Colectivo de Arte, Cultura y
   Agitacin "Piedra Encadenada al Aire", y del Movimiento Cultural Bomba
   Expansiva Producciones. Ha publicado los poemarios Zenobia y el anciano
   (Ediciones de la USMP, 1994) y Contra la ausencia (Ediciones Santo
   Oficio, 2002). Textos suyos han sido incluidos en antologas peruanas,
   chilenas y argentinas. Ha trabajado en la revista xito y en los diarios
   El Peruano y El Cambio. Gan una beca para hacer su maestra en
   literatura en Bowling Green State University (Ohio, EUA,
   http://www.bgsu.edu); posteriormente, estudia su doctorado en poesa
   latinoamericana en la Universidad de Florida (Gainesville, EUA,
   http://www.ufl.edu). Actualmente trabaja para el Instituto de
   Investigaciones de la Facultad de Ciencias de la Comunicacin, Turismo y
   de Psicologa de la USMP.



=== Tres cuentos      ngel Balzarino =====================================

*** El acecho

Se detuvo junto a la ventana, con el rostro descompuesto por el miedo y un
brazo tendido de manera sentenciosa, mientras gritaba es l, est otra vez
all, en la calle, mir. Tir con violencia la revista que tena en las
manos y corr en un impulso casi desesperado hacia la puerta. Ya eso
resultaba un hbito ms en el desarrollo diario, algo completamente
mecnico que realizaba con pasmosa rapidez, como bajo el imperativo de una
orden perentoria, cada vez que Marina denunciaba la presencia del hombre
que se haba convertido en una tenaz amenaza. Recorr la calle con la
furtiva esperanza de poder atraparlo y acabar por fin con esa pesadilla;
divis algunos familiares habitantes del barrio que regresaban del trabajo
o procuraban gozar el fresco aire de la noche, pero ningn rastro de quien
despertaba toda mi rabia no slo por su constante acecho sino tambin
porque pareca tener la rara cualidad de esfumarse repentinamente, con el
sigilo de un ladrn consumado, como si pretendiera rehuir cualquier
enfrentamiento o, peor aun, fuera una hbil maniobra para atacar en el
momento oportuno. La bsqueda result intil y de nuevo me sent con las
manos atadas, impotente para destruir la trampa que se iba tornando cada
vez ms opresiva, aunque me esforc por reflejar un aspecto sereno, casi
despreocupado, cuando regres a la casa y Marina me abraz con el cuerpo
agitado. Repet las palabras acostumbradas, calmate, ya se fue, no estaba
en la calle. Ella no pareci orme o ya ninguna razn consegua
tranquilizarla, conferirle la fuerza necesaria para desalojar el obsesivo
terror que la dominaba, se habr escondido, estoy segura, jams aceptar
que lo haya abandonado, volver para matarnos. El silencio fue un tcito
asentimiento, la pasiva conformidad de que ese ominoso presagio nos sumira
en un estado de permanente desasosiego, hasta producirse la catarsis que
significara la liberacin o el derrumbe total. La certeza de una espada
suspendida sobre nosotros, que nos aplastara de modo sorpresivo, comenz a
prevalecer tres meses atrs, cuando ella se present solicitando un empleo
en la compaa de seguros donde yo trabajaba. Advert enseguida su extrema
tensin, que la incitaba a mirar en torno con una alarma apenas disimulada,
y luego, a travs de la tarea diaria que fuimos compartiendo, me sent
sorprendentemente atrado por ella. Quise indagar en su mundo que de pronto
present arduo y enigmtico. As, me impuse casi la obligacin de
explorarlo, de averiguar la causa del pavor y la ansiedad que le hacan
considerar como un fatal enemigo a cualquier persona que se le acercaba.
Quizs me acept no tanto por mi asedio sino por la irrefrenable necesidad
de sentirse protegida, de tener a su lado alguien que le brindara un slido
apoyo; pero en el curso de aquellos das en que nos dedicamos a ir al cine,
comer en un club o pasear por un parque, eligiendo siempre los lugares ms
discretos y apartados, como dos fugitivos que buscaban con avidez un
refugio seguro, no quiso o no se atrevi a confesarme abiertamente el
peligro que la agobiaba. Cuando decidi mudarse a mi departamento, la
primera noche de absoluta intimidad se vio perturbada por una cuota de duda
e inquietud, porque mi anhelo de posesin significaba tal vez una especie
de ataque o sometimiento que ella no estaba dispuesta a consentir, como si
eso llevara implcito exponer su debilidad, dejarla sola y sin defensa.
Comprend que deba vencer ese ltimo baluarte para descubrirla en su
completa sinceridad, para que ya no hubiera ningn secreto ni subterfugio
entre nosotros. No me equivoqu; le cost ceder, llegar a la entrega total.
Despus que el placer compartido fue transformndose en agradable ternura a
travs de inditas caricias, Marina habl en tono suave, pareciendo que
cada palabra la aliviaba de una carga bochornosa. Es por l, Eduardo
Mrquez, bamos a casarnos pero lo abandon y prometi matarme, tengo mucho
miedo. Entonces la mantuve fuertemente abrazada, similar a un pjaro que
necesitaba calor para volar de nuevo, expresndole mi proteccin, la
seguridad de que nada malo habra de ocurrirle mientras estuviramos
juntos. No tard en comprobar que esa aspiracin era completamente estril
ante el poder avasallador de aquel hombre que fue ocupando entre nosotros
el lugar de un intruso despiadado; ningn medio result adecuado para
librarnos del excluyente dominio impuesto por su ambigua presencia.
Apresados en la maraa creada por el acecho de l, llegu a pensar que no
tenamos otra alternativa que vivir as: ella obsedida por el miedo de
reconocerlo entre la gente que cruzaba por la calle y yo, por el contrario,
deseando que sucediera eso, que al fin resolviera dar la cara para tener la
oportunidad de aplacar mi acumulado furor. Debido a ese estado de
progresiva nerviosidad, Marina decidi no slo abandonar el trabajo, sino
tambin rechazar las invitaciones para presenciar cualquier espectculo o
simplemente pasear por la ciudad, pues ya no tuvo otro propsito que
permanecer encerrada en la casa. Respet su voluntad, abrigando la
esperanza de que eso tal vez la ayudara a sobreponerse; mientras me
encontraba en la oficina no lograba relegar un instintivo temor porque
quedaba sola y sin resguardo, pero, al estar de nuevo juntos, disfrutbamos
plenamente una dosis de dicha y alivio. El aparente sosiego que predomin
durante algn tiempo me hizo olvidar que haba un enemigo asediando
implacablemente, hasta aquella tarde en que, al regresar al departamento,
descubr a un grupo de personas en la vereda, hablando casi a gritos y con
gestos de manifiesta sorpresa y confusin. De inmediato cre recibir un
brutal puetazo en pleno rostro y, con la certeza de que se haba
concretado lo presentido tantas veces, me abr paso a empujones y por fin
qued inmvil, petrificado, nicamente absorto en el cuerpo de ella
desplomado en el suelo con la ridcula postura de un mueco cuyos miembros
han sido destrozados. Permanec un largo rato as, ajeno a la presencia y
el bullicio de los dems, luchando en vano por convencerme de que era
cierto, que l haba consumado su venganza, que ya resultaba absoluta mi
impotencia para modificar ese hecho; despus, con extrema lentitud, levant
la cabeza y clav la mirada en la ventana del tercer piso, completamente
abierta, que me pareci un hueco odioso y siniestro a travs del cual
Marina haba encontrado un atroz castigo o una definitiva liberacin. Como
una verdadera tortura soport los extensos interrogatorios de la polica,
aunque pude aportar muy pocos datos sobre la nica persona que consideraba
responsable de lo sucedido, excepto decirles que se llamaba Eduardo Mrquez
y darles las someras referencias fsicas que ella me haba confiado; no
contaba con fotos para ayudar a identificarlo y eso tornaba muy remota la
posibilidad de atraparlo. Sin embargo, dese que no lo hicieran; la muerte
de Marina resultaba algo demasiado personal, que me propuse vengar de
manera exclusiva, impulsado por un voraz resentimiento, por el peso de una
imprevista soledad. Poco a poco me fui hundiendo en un estado febril, casi
de enloquecida exaltacin, mientras estaba en la casa o realizaba
mecnicamente las tareas diarias, o caminaba sin rumbo por las calles,
consumido por la espera semejante a una cruel e interminable agona.
Procur convertirme en un blanco perfecto, sumamente tentador, para que l
repitiera su ataque, pues comprend que no tena otro modo para
enfrentarlo; luego de sobrellevar durante varias semanas una angustiosa
expectativa, el desaliento me hizo creer que nunca podra castigarlo, que
l tal vez tuvo el nico objetivo de matar a Marina. El hecho de su brusca
y total desaparicin me fue dejando el sabor de un agrio fracaso, la
certidumbre de que jams me recobrara de esa derrota. Me invadi con mayor
fuerza el recuerdo de ella, acuciando mi remordimiento pero transformndose
tambin en la nica forma de recuperarla. Comenc a quedarme todo el tiempo
libre recluido en el departamento que de repente pareci tener la cualidad
de un refugio acogedor, de una ignorada belleza, donde ella fue surgiendo
como una presencia tangible a travs de cualquier objeto, de cada rincn en
que vivimos un acto de amor, de la ropa que distribu con afectuoso cuidado
en el ropero. Fue mientras realizaba la tarea de revisar y arreglar todas
las cosas de Marina cuando un da, sorpresivamente, descubr en el fondo de
un cajn la pgina de un diario, vieja y arrugada, a la que tal vez no le
habra prestado la menor atencin si no hubiera reparado que estaba
celosamente guardada. Entre curioso e intrigado por el grueso ttulo que
haca referencia a un drama pasional, observ la foto que mostraba el
cuerpo de un hombre cado en un cuarto donde el mobiliario desordenado
reflejaba la huella de una furiosa pelea, y luego, cuando le el artculo,
todo a mi alrededor comenz a girar en un absurdo torbellino. No pude
evitar un grito de protesta o de completo desconcierto ante la sbita,
increble revelacin que me sacudi como una certera pualada, mientras
relea la noticia hasta que las letras se tornaron indefinidas frente a mis
ojos cansados: "Mendoza, 19. A raz de un violento altercado, que se
presume de ndole pasional de acuerdo con el testimonio suministrado por
algunos vecinos, fue vctima de tres balazos el empleado Eduardo Mrquez,
de veintisis aos. Todas las sospechas del crimen recaen sobre su
prometida, Marina Velasco, quien actualmente se encuentra prfuga".



*** El recuerdo de Julieta bailando y un acorden repentinamente triste

Ya no es lo mismo. Aunque seguimos respetando la costumbre de reunirnos en
la plaza a las seis de la tarde y don Batista sigue tocando su acorden
desvencijado, todo resulta distinto. Falta ella. Y no podemos sentir la
excitacin y el jbilo que nos haba deparado el espectculo a lo largo de
tantas jornadas, ni los dedos del viejo se muestran giles y entusiastas
sobre las teclas sucias, ni la msica representa un blsamo vital y
gratificante. Nos cuesta aceptarlo, admitir sin protesta que por culpa de
la intolerancia y el despecho de unas solteronas ya no podemos gozar del
esplendor y la algaraba que Julieta lograba conferirle a las ltimas horas
de la tarde.

Instintivamente aguardamos su regreso. Para seguir cumpliendo la cita
iniciada cinco meses atrs, cuando haba dado por primera vez una muestra
de su destreza y contagiosa alegra al detenerse frente a don Batista -que,
ubicado en un rincn de la plaza, durante algunas horas apretaba el
acorden en un intento por lograr que, en retribucin por su tarea o por
simple conmiseracin, la gente depositara algunas monedas en la caja de
madera que tena al lado- y sbitamente comenz a moverse al ritmo de una
tarantela. gil. Sensual. Apasionada. Y desde entonces, al principio por
curiosidad y despus por inocultable gusto y bienestar, cada da fuimos ms
los que nos congregbamos all, subyugados por la presencia de esa muchacha
que, al bailar un vals o una polka, despertaba encendidos aplausos y gritos
de felicidad y admiracin.

Fue el inicio de algo nuevo. El hecho que desvaneci la apata del pueblo.
Impacientes esperbamos que dieran las seis para acudir a la plaza. La casi
indiferencia con que desde haca tres o cuatro aos observbamos a don
Batista instalarse all para tocar el acorden como el nico recurso para
sobrevivir despus que la progresiva torpeza de sus manos artrticas lo
oblig a desertar del Sexteto Rojo donde siempre haba sido una figura
destacada, dio paso a un repentino inters. No por l, sino por Julieta que
tuvo la virtud de hacernos vibrar de fervor y deslumbramiento por la gracia
que reflejaba en cada gesto, por la cara luminosa de felicidad, por la
belleza de sus piernas. Sin duda el ms beneficiado result el viejo, al
comprobar el incremento de sus ganancias de un modo que nunca haba
imaginado, pues el placer y el agradecimiento parecan tornarnos a todos
mucho ms generosos.

As incorporamos a las costumbres arraigadas en el pueblo esos instantes de
recreo que, despus de vegetar tanto tiempo en un clima de chatura y casi
imbatible melancola, nos mantena excitados, disfrutando una desconocida
cuota de jbilo y entusiasmo. Y por eso la sorpresa se transform de
inmediato en rechazo e indignacin cuando empezaron a surgir las reacciones
adversas.

La primera en dar la voz de alarma fue Clotilde Macario. Qu vergenza.
Esto es un escndalo para el pueblo, casi grit como para que todos
pudieran orla al cruzar la plaza rumbo a la iglesia para asistir a la misa
de la tarde. Slo nos mereci una sonrisa divertida, pues ese comentario
corresponda a la ptica sombra y de inexorable censura con que observaba
cualquier cambio en los hbitos establecidos por la tradicin. Pronto
comprendimos que era algo ms que una protesta aislada. Otras solteronas,
Zulma Zapattini y las hermanas Blasco, tan agrias y reacias como ella para
aceptar cualquier manifestacin de humor y distensin, la apoyaron en la
campaa por erradicar la perniciosa costumbre de congregarse todas las
tardes en la plaza para escuchar la msica interpretada por don Batista y
observar a una muchacha bailando de manera desenfadada, con gestos lascivos
y dejando parte de su cuerpo al descubierto en un claro atentado al pudor y
la decencia. Adems de difundir sus exagerados argumentos por todo el
pueblo en busca de adeptos, no tardaron en pasar a una accin ms agresiva
para frustrar el espectculo: ruidos con pedazos de lata y madera, gritos
de horror en defensa de la moralidad. Se produjeron forcejeos, discusiones,
cambio de improperios con quienes estbamos dispuestos a defender esos
momentos de solaz y beneplcito. Ante el fracaso de sus intentos, buscaron
el apoyo del padre Joaqun, quien, a travs de cada homila, pidi a los
habitantes que mantuvieran una conducta decorosa, que no perdieran tiempo
en diversiones frvolas, que no hicieran exhibicin obscena del cuerpo.
Aunque evit cualquier referencia concreta, no hubo dudas hacia dnde
apuntaban sus dardos. Y las consecuencias se notaron muy pronto.

Primero comenz a reducirse el grupo que se reuna todas las tardes en la
plaza. Despus falt Julieta. Sbitamente. Un da, dos, tres. Muy pronto
todas las conjeturas quedaron relegadas por una realidad casi inaceptable:
los padres, para evitar que siguiera bailando y dejara de ser el centro de
las habladuras y las reconvenciones que sin duda los llenaban de bochorno
y vergenza, decidieron enviarla a la casa de una ta en la capital de la
provincia. Por ltimo, don Batista, ya sin los bros de tantas otras
tardes, con un desnimo que apenas le daba fuerzas para apretar las teclas,
dejaba escapar del acorden un sonido infinitamente triste y, alrededor,
nosotros, los seis o siete fieles que seguamos acudiendo a la cita,
empecinados, con la remota pero acuciante esperanza de verla otra vez a
ella, contagiarnos del mpetu y el goce con que bailaba cada pieza,
deslumbrarnos con la visin de su piel blanca y tentadora.

No. Ya no ocurrir nada de eso. Ahora, como para revelarnos de que ha
concluido tan regocijante etapa, poco antes de las siete, cuando las
primeras campanadas llaman a misa, aparece Clotilde Macario o las hermanas
Blasco o Zulma Zapattini, o todas juntas, hierticas y con aire de
soberbia, casi sin poder disimular una sonrisa de satisfaccin y orgullo.
Con extrema lentitud, como si llevaran a cabo una ceremonia de la que nadie
deba perder ningn detalle, dejan caer algunas monedas en la caja de don
Batista. Sbitamente caritativas. Con el claro propsito de reflejar un
halo de poder y superioridad.

Para nosotros no es ms que la forma descarada de aplacar un atisbo de
culpa o dar una nfima y ofensiva recompensa por los esplendentes momentos
que nos han robado.



*** El da negado

Despus de trasponer la puerta, dio unos pasos por el comedor, en una
especie de reconocimiento, de afanoso intento por familiarizarse otra vez
con todas esas cosas que durante dieciocho aos haban formado parte del
afecto, los sueos, los juegos, pero que ahora, de improviso, asuman el
carcter de algo raro, casi desconocido.

-Est guardada en tu dormitorio -su madre tuvo la virtud de presentir el
motivo de la indecisin o bsqueda-. Nadie la toc mientras estuviste
ausente.

Hizo un leve gesto a modo de agradecimiento. Imagin el celo y la
dedicacin de sus padres para mantener limpio, inmaculado, lejos de manos
extraas, el instrumento que le haban regalado no slo como premio por las
excelentes notas obtenidas en los estudios, sino tambin con el propsito
de estimularlo para perseverar en la vocacin elegida desde muy chico.
Tiene condiciones de sobra. Llegar a ser un gran concertista. Palabras
reiteradas que constituan un modo de halago y empuje para alimentar sin
pausa el recndito anhelo de convertirse en una figura relevante. Ser el
centro de la atencin. Ocupar la primera plana de diarios y revistas,
aparecer por televisin, presentarse en las salas ms importantes del
mundo. Despertar envidia, admiracin, celos. Por eso, durante meses y aos,
desdeando la compaa de familiares y amigos, sin permitirse recreos que
significaran distraccin o prdida de tiempo, se concentr slo en un
aprendizaje frreo, obstinado, con la pretensin de alcanzar un estado de
seguridad y plenitud para el da en que, desde un escenario, le tocara
demostrar su capacidad.

No lleg ese da, sin embargo. No. Fue otra cosa lo que estuve obligado a
realizar. Sin buscarla ni quererla. Bruscamente hecho trizas los sueos y
el cmulo de proyectos y la libertad que deseaba conservar como uno de los
bienes ms preciados. Entonces deb empuar otro instrumento. Menos
agradable. Creado para provocar la muerte. La llegada de la citacin
escueta, imperativa, no le dio la menor posibilidad de protesta. Deba
cumplir lo ordenado. Mansamente. Y al presentarse en el Regimiento de
Infantera nmero nueve, tuvo la revelacin de la guerra inminente y
escuch las encendidas arengas sobre la soberana y el honor y la necesidad
de luchar en defensa del territorio nacional. Crey quedar apresado en una
maraa asfixiante. Sin tener el recurso de un gesto negativo. Obedecer. Lo
nico. Dejando que los otros impusieran las reglas. Y casi antes de
comprenderlo, se encontr en un lugar inhspito, obligado a cavar
trincheras y empuar un fusil y disparar los morteros asediado por el fro
implacable y la cercana presencia de la muerte en los proyectiles arrojados
en cada ataque de los aviones. Sintindose atrozmente aislado. Sin defensa.
Golpeado por todo aquello que le haban arrebatado: el afecto de sus padres
y amigos, los estudios, el deseo de cumplir la vocacin elegida. Y por eso,
cada segundo que estaba all, entre el fragor de la lucha y la queja de los
heridos y las rdenes secas y categricas, le result irremediablemente
perdido para el logro de la meta anhelada. S. Tal vez lo mejor sea
abandonar para siempre la idea de dar un concierto, de revelar algn da
quin soy. Y la impotencia, el miedo, la progresiva desesperanza crecieron
no slo por las noches, cuando el sueo quedaba relegado por la invasin de
escenas, hechos, rostros, que haban formado parte de su ntimo y pequeo
mundo, ya tan despiadadamente lejano, sino mucho ms despus de la
explosin. Cuando todo pareci quedar petrificado, destruido, sin ningn
sentido para l.

-Vamos. All est. Tomala.

Estremecido por la sbita voz, tard unos segundos en tener nocin de que
estaba de nuevo en la casa, alejado del estruendo y el horror de las
contiendas, frente a su madre. Mecnicamente observ el sitio que le
indicaba. S. Como si me hubiera estado esperando. Pero no efectu ningn
movimiento en respuesta a la invitacin de ella, casi temeroso de aferrar
el querido instrumento como haba deseado hacerlo tantas veces en las islas
en vez del fusil o la metralleta y, sobre todo despus, aislado en la
glida pieza de un hospital, mientras duraba la lenta recuperacin. Lo
nico que poda otorgarle sentido a la vida o, al menos, devolverle una
cuota de fervor y esperanza. Pero al observar el abultado vendaje que
cubra sus manos, comprobaba que los luminosos proyectos haban quedado
sepultados en aquella tierra lejana. No. Ya nada ser igual. Ahora deber
acostumbrarme a vivir de otra forma. A pesar de la actitud jubilosa de los
mdicos, las enfermeras, los amigos y, especialmente, de su madre,
empeados en librarlo de cualquier vestigio de temor y zozobra sobre el
resultado de las incontables operaciones para quitar las esquirlas de la
granada. Como si hubiera ido a las islas de vacaciones. Sin correr ningn
peligro. Y ahora estoy herido por unas simples espinas. Rechazando el
afanoso intento de los otros por presentarle una realidad grvida de
alentadoras promesas, olvidados de que slo l deba sufrirla en carne
propia, sin subterfugio ni ayuda.

Por fin, en un acto esforzado, cruz el umbral. Lentamente fue hasta la
cmoda sobre la cual se encontraba la guitarra. Qued observndola,
incrdulo todava de tenerla al alcance de las manos despus de tantos
meses. Y ese hecho lo sacudi. Implacable. Al comprobar que sus dedos
cortados convertidos en muones, jams le permitiran tocar las cuerdas. Y
violentamente, mientras estallaba el grito histrico de su madre, comenz a
golpearla contra la pared.

** ngel Balzarino
   balzarino@arnet.com.ar
   Escritor argentino (Villa Trinidad, Provincia de Santa Fe, 1943). Ha
   publicado los libros de cuentos El hombre que tena miedo (1974),
   Albertina lo llama, seor Proust (1979), La visita del general (1981),
   Las otras manos (1987), La casa y el exilio (1994), Hombres y hazaas
   (1996), Mariel entre nosotros (1998) y Antes del primer grito (2003), y
   las novelas Cenizas del roble (1985), Horizontes en el viento (1989) y
   Territorio de sombras y esplendor (1997). Varios de sus trabajos figuran
   en ediciones colectivas y es colaborador de diversas publicaciones, como
   Panorama de las Amricas (Panam), Gaceta Literaria y La Palabra
   (Argentina). Textos suyos han sido publicados en sitios literarios en
   Internet. Ha recibido el premio Mateo Booz 1968, el Primer Premio Ciudad
   de Santa Fe 1970, el Premio Nacional Alpi 1971, el Premio Jorge Luis
   Borges 1976, el Premio Anual por el Bienio 1976-77 de la Asociacin
   Santafesina de Escritores, el Premio Fondo Editorial Aos 1986-1995-1996
   de la Municipalidad de Rafaela y la Faja de Honor 1996 y 1998 de la
   Asociacin Santafesina de Escritores, entre otros.



=== Poemas      Jaume d'Urgell ============================================

*** Silencios

Escucho a oscuras los silencios que has dejado,
tan fros y azulados que se antojan irreales.
Silencios que de noche parecen desiguales,
silencios alejados, como ecos del pasado.

Escucho a solas los compases que hoy no tocas,
parecen tristes olas, que aoran sus luceros.
Noche-nueva oscura, de semblantes insinceros,
quebrantas mi cordura y los sueos desenfocas.

Escucho en la noche tus matices inaudibles,
redobles que son broche de mgicas canciones;
sonidos de antao, hoy regresan impasibles.

Escucho en mis recuerdos rogarte mil perdones,
y respondes sin palabras, palabras terribles,
palabras que no saben que t eres todas mis razones.


*** Los otros

En los ocanos de la mentira,
donde apenas alcanza la mirada,
se encuentra una nave extraviada,
repleta de almas a la deriva.

El pequeo Hadmed ya no respira,
y su madre llora desconsolada.
Ojos tibios y expresin helada...
apenas una lgrima escondida.

Tragedias griegas en el desayuno,
noticias que no hablan de nosotros:
huevos fritos con bacon y un zumo.

Laderas verdes, caballos y potros...
Por nacer en el lugar oportuno,
casi olvido que soy como los otros.


*** Venganza

Maestro en el arte de la espera,
adueado y sometido por mi odio;
cada paso es un nuevo episodio
que me aproxima a la accin certera.

Permanezco tranquilo a tu vera,
se dira, soy tu ngel custodio;
mas pensar lo cercano del podio,
exalta mi sangre sobremanera.

Me revuelco entre mi propia ira,
y llego a llorar de satisfaccin,
vindome arrancarte la vida.

Destello de rabia en mi corazn:
lento estoque y obscena herida,
derrama tu suerte con mi punzn.



*** La foto

Slo es una foto.
Una foto de peridico.
La foto de un extrao,
ajeno, lejano, irreal.

Slo es una foto,
la misma foto de siempre.
Esa foto.
La foto.

Slo es una foto,
y las fotos no lloran,
ni tienen miedo,
ni hambre.

Slo es una foto.
Es la foto de un nio
que mira al objetivo
y no ve a nadie.



*** Un mar de sueos

A veces, cuando no ests,
observo esa ventana
de ail -ya blanco-,
en la que guardas el mar.

Y hago como que olvido,
como que no existes...
que no s quin eres,
ni conozco tus manos.

Y en verdad no s quin eres,
no s, ni si no eres,
ni dnde ests... si ests.
Porque no s nada de ti.

Entonces lloro a escondidas,
porque los das pasan,
porque el tiempo se va,
y porque me duele la vida.

Porque a veces, cuando no ests,
oigo cristales que se me rompen
y me hieren entre las sombras,
a resguardo de mi vergenza.

Entonces, la ventana te aora,
y mis lgrimas se mezclan
con las del mar...
el mar, que t mirabas.

Porque sucede que a veces,
a veces, vivir me cuesta tanto,
que noto que tu ventana me mira,
y sonre confiada, y me canta:

"...Ya s que estoy piantao,
piantao, piantao;
yo miro a Buenos aires,
el nido de un gorrin...".

Entonces, me acobardo,
dejo de llorar,
me oculto de mi alma,
y an pienso que... pero no.

Entonces, regreso al trabajo,
frente al mar -pero sin l-,
junto a la vieja ventana,
esperando la nada, sentado.

Ser que lloro para nadie,
ser que no s llorar,
que la razn no me encuentra
y el mar... ah! el mar.

Mas, me queda tu recuerdo...
y aquel ail -ya blanco-
de tu vieja ventana.
Casandra de madera!

Me quedan las gaviotas
-supongo-, y la brea...
y me queda la silla,
y las paredes oscuras.

Y me quedo yo, sin ti;
triste, junto al mar triste,
porque el mar te echa de menos,
como slo el mar puede sentir.

** Jaume d'Urgell
   jaume@kuax.com
   Escritor espaol (Barcelona, 1973). Reside actualmente en Madrid. En
   1993 publica su primera obra, Diccionari de terminologa informtica, un
   diccionario terminolgico sobre el argot de los informticos en lengua
   catalana, lo que constituye el primer proyecto editorial destinado a
   establecer las bases de lo que ms adelante sera la normalizacin
   lingstica en dicho sector. Participa a travs de colaboraciones
   literarias en algunos medios de comunicacin. Ha publicado el libro de
   relatos Cuentos imperfectos (Madrid, 2003), el poemario Ayer (Madrid,
   2004), la novela Estamos en el aire (Madrid, 2005) y el ensayo poltico
   El final del tnel (Madrid, 2005). Publica sus textos en su pgina
   personal, http://www.durgell.com.



=== Quin mat a Sara Bell?      Diomenia Carvajal =======================

Ocurri a finales del siglo XIX, y para ser ms exactos, en el ao 1896.
S, faltaban slo cuatro aos para que los capitalinos, o santiaguinos, al
igual que todo el pas y la totalidad del mundo occidental, entraran de
piquero en el siglo veinte.

En ese ao 1896 dos criados, fieles y silenciosos, velaron el bellsimo
cadver de "la gringuita linda".

Un mdico de barrio haba dado el pase para ejecutar el sepelio. "Muri del
corazn", haba dado como explicacin a los empleados que esperaban,
respetuosos y cabeza gacha, a que las doctas manos terminaran de tantear la
delicada porcelana del cuello, de levantar el prpado bordado con sedosas e
interminables pestaas, de tratar de reabrir los pulposos ptalos que
cerraban la diminuta boca.

Sara Bell viva sola en Chile. El resto de su familia se hallaba "por all
lejos, por Inglaterra, dicen, pero un caballero vena a verla seguido, ve
usted?, pobre gringuita, se fue a mejor vida, que Dios tenga su alma para
que no ande penando, y cmo se fue a morir si estaba tan alentada?". "Ella
no molestaba a nadie pero de vez en cuando el caballero que vena a
buscarla para llevarla a la pera, llegaba con bronca. As deba ser,
porque don Pedro y doa Carolina dicen que vieron muchas veces el carruaje
lujoso parado all en la esquina. Hasta dira que no quera que lo
reconocieran, porque se paraba justo all adonde no hay casas".

"Y vea usted, don Juan Vicente y doa Eulalia Vergara tambin vieron y
oyeron cosas. Doa Eulalia va de vez en cuando a visitar a su hija que vive
en la Calle del Galn de la Burra y llegando de noche con su yerno, que la
acompaaba para que no la asaltaran, oy un tremendo grito, ese grito era
ms que un grito normal comprende usted? era peor que un aullido y a doa
Eulalia y a su yerno se les pusieron los pelos de punta. Y bueno, don
Vicente me haba contado ya, que a veces el carruaje ese, un carruaje
negro, de luto, se paraba en la esquina con los faroles apagados y un
caballero con frac se deslizaba como sombra en la casa de la gringuita.
Ahora que mataron a la gringuita, Seor, hasta da miedo pasar delante de
la Iglesia de la Preciosa Sangre! Cuando las campanas suenan es como si
anunciaran de nuevo que tendremos un velorio, y hasta en el cantar de los
gallos parece que se oyera el grito de la pobre gringuita".



Mircoles 25

My Love,

No s si ahora que te he podido conocer de tan cerca, ahora que he podido
acurrucarme en el hueco de tu hombro, perderme en el lago sin fin de tus
ojos, me ser posible seguir viviendo sola en esta casa. Quiero verte,
escucharte, olerte, probarte diariamente. Ven ahora mismo, My Dear, ven
cuanto antes, te espero.



Viernes 27

Querido diario:

Ahora ya s lo que es el mundo y la vida. Ahora ya s lo que es vivir
plenamente, con profunda alegra, sin temor a nada ni a nadie. Aqu me
quedo, este es un pas lindo, lleno de colores y de risas. Que Dady se vaya
si quiere y mis hermanas con l. Yo me quedo aqu, y de aqu nadie me
sacar. Diario mo, ahora que hemos firmado un pacto, t ofrecindome tus
pginas y yo llenndolas con mis palabras, ahora s que no estar sola.



Lunes 4

Diario mo, amigo querido:

Dady y mis hermanas se embarcaron una maana de la semana pasada rumbo a
Inglaterra. El viaje hasta Valparaso, para acompaarlos y despedirlos, fue
fro, hmedo y triste. Digo fro porque Dady, altanero y distante como
siempre, no abri la boca ni una sola vez, ni siquiera para despedirse.
Digo hmedo porque Carlota y Mery mojaron todos los pauelos que hallaron a
mano, hasta tuve que dejarles el de bordaditos con encajes que ta Emily me
haba enviado de Venecia. Y triste, porque al fin y al cabo creo que los
echar de menos, aunque aquella partida haya sido para m un gesto de
liberacin. Dady dej contratados, con sueldos anuales, a dos criados que
me servirn de resguardo, se llaman Mara Requena y su hermano Juan Pablo
Requena. Bueno, diario amigo, me despido por hoy. Te confo tambin un
capullo de rosas que me dej en adis mi hermana Carlota.



-Pues mire usted, don... (cmo se llama este hombre... Juan... Pablo...
Emilio... Julio..?, se llama Julio), don Julio, cuando lo vi, lo reconoc
al tiro, qu es de su vida?, y qu anda haciendo por aqu?

-Estoy de periodista, que llaman.

-Desos que escriben en los papeles?

-De los mismos.

-Yo ando de dependiente, sabe que me sacaron del puesto de telegrafista
cuando Balmaceda se fue a mejor vida? "Eso te pasa por Balmacedista", me
dijeron por detrs, pero yo tranquilo noms, y usted escribe en papeles,
mire qu bien! A propsito, aqu ocurri algo raro la otra noche.

Las cosas ocurren sin tener necesidad de inventarlas, as respondo a
quienes ponen en duda afirmaciones que avanzo, y no faltan los que toman
las noticias como siendo pura invencin, con intenciones de aumentar las
ventas del diario. Pero aquellos, los menos, los que creen en las
posibilidades que se presentan sin que se las vaya a buscar, sos s que
creen en todo. Por el momento necesito tener ms informaciones; tengo que
deshacer ese nudo que alguien form adrede, encerrando con candado y llave
de cofre fuerte un secreto tenebroso y mal oliente. En esa casa pas algo
terrible, estoy tan seguro como lo puedo estar de que me llamo Julio
Videla. Siempre he tenido olfato de perro cazador para esas cosas, una
intuicin, un sexto sentido, una lumbrera de nima rescatada del Paraso y
a la que se le olvid devolver la llave del saber cuando la mandaron de
vuelta. Cmo es posible que, en su crculo social, nadie se haya
preocupado por la muerte de la gringuita? Se muri as... de golpe... de la
noche a la maana... "del corazn"... nada ms natural que eso: morirse del
corazn... Claro, el corazn puede hacer lo que quiera... sin pedirle
permiso a nadie, un da detiene sus latidos... se para definitivamente,
nada ms que para demostrar a otros corazones que laten todava, que son
ellos y tan slo ellos los que pueden decidir del trmino o de la
continuacin de la vida. Como aquello es aceptado sin ninguna discusin por
el ms comn de los mortales, cuando el corazn falla las interrogaciones
se acaban. -Ah, mire usted si fue del corazn, chit, chit, chit, ah no se
puede hacer nada ms! Se par de latir y chao!

Y el corazn de la gringuita Sara Bell fall. Se le acab la cuerda. Que
haya gritado, que se escapara corriendo de su casa, perseguida por un
caballero con patillas que le llegaban hasta el hombro, no tiene nada que
ver con el paro definitivo del corazn. Que al da siguiente el carro de
los muertos hubiera ido a buscarla y que el caballero se la hubiera
acompaado solo, hasta el campo santo, tampoco tiene relacin con el ataque
de la pobre gringa. Qu ms quiere?, los corazones son as, algunos dejan
de latir antes de tiempo. Pero de ah a imaginar que alguien la pudo haber
matado, que "le pararon" los latidos adrede, bueno... por favor, djese de
joder!, cree usted, francamente, que un caballero pueda cometer ese acto
irreparable? Y si as fuera, quin podra ser?, ah?, dgame, quin pudo
haber matado a Sara Bell? Quin, quin, quin..?



Octubre de 1977
Registro de carabineros. Comisara Central

-Quiero dar parte, seor Comisario, por favor.

-Contra qu o contra quin, quiere dar parte usted, seora?

-Mi nia, seor Comisario, mi nia... tan suavecita, tan bonita, seor
Comisario, por favor.

-Bueno, vamos calmndonos primero, seora, si no no podremos avanzar as.
Prese de llorar si quiere que la entienda, no?

-Es que se la llev, o peor aun, la rapt. Han raptado a mi nia, seor
Comisario.

-Dgame quin la rapt? El nombre y el apellido de la persona sa y
cuente, si es posible de manera clara, lo que usted sabe o lo que sospecha
que ocurri. Cabo Ramrez!, tome nota, por favor.

El comisario, dueo, Dios y Seor Todo Poderoso, de las celdas, sin tener
necesidad de pasar por audiencias ni jueces, salvo para ejecutar rdenes
imperativas que bajan saltando o rodando por las escalerillas de la Gran
Jerarqua, ya est cansado de tanta queja, de tanto llorisqueo. Los llantos
tienen el don de hacer que se le ponga la carne de gallina. Tamao lo! El
representante del orden general, descendiente de los llamados Alguaciles
Mayores en los tiempos de la conquista, y de la Institucin Carabineros de
Chile, as nombrados por el Vice Presidente de la Repblica, claro que eso
fue por los aos 1927, una patada de aos, mi General, y hasta s que se
llamaba tambin don Carlos Ibez del Campo, y que lleg a ser Presidente
de la Repblica (no s cmo, pero lo fue, en este pas de mierda, donde
ahora todos desaparecen y reaparecen, se mueren y despus resucitan en el
extranjero... y... etc., etc., etc.).

-Vamos, cabo Ramrez, tome nota de la queja. Ya van a ver que un da de
estos esta seora va a recibir una tarjeta postal con la torre esa grande
de Pars. O, a lo mejor, con la torre de "Pizza", sa que ya est que se
cae y est en Italia. Y recomindele a esta seora que no siga llorando
ms. Las cras que uno ha criado se meten en los y despus las mamacitas
lloran, gente de mierda, pas de mierda!



Octubre de 1998
Fondo de Archivos: Comisara Central

-Qu anda buscando, mi Capitn?

-Tengo que encontrar pruebas de denuncias, y qu ms? (despliega un
papelito que saca del fondo de su gorra de capitn). Ah, s, aqu estn los
nombres y las fechas... bsqueme algo de stos y... hasta que encuentre
alguno. Me lo comunica despus.

-A sus rdenes, mi capitn.



Noviembre de 1998

-En qu apuros se est metiendo usted, oiga?

-Pues, es que mi capitn me pidi que buscara en el fondo de archivos
algunos huellas de quejas por raptos o asesinatos, o desapariciones.

-Pero si eso ya est acabado, gallo. No te meti ms en estos los, si
quers asegurarte el pan de cada da, no? A ver, qu encontraste? Y esto
ya est como por los ratones ps. A lo mejor hasta pescamos la peste por
ah, porque parece que los ratones son portadores del microbio de la peste,
lo sabai t? A ver; "queja de doa Mara Requena, apoyada en su
declaracin por el nombrado Juan Pablo Requena...". Pero no se te ocurri
mirar la fecha, huevn? Esto data del ao 1896!

-Yo cre que era del ao 1986 o del 1996, no s, le mal, aqu t todo
oscuro y no se ve casi n. Geno, y a ellos tambin se les desapareci la
hija, o el hijo?

-Anda a saber! Por el momento llvaselo al Capitn ps, le decs que fue
todo lo que encontraste visto? No te olvids que esti defendiendo el
plato de porotos con riendas1 de tus propios cros.

1. Platillo de judas acompaadas con fideos.

** Diomenia Carvajal
   diomenia@tele2.fr
   Escritora chilena. Reside en Francia, donde desde 1995 dirige y edita la
   revista literaria de creacin bilinge Arcoiris
   (http://www.literaturismena.com). Ha publicado la novela Le Fils de
   l'Arc-en-Ciel y los libros de relatos Contes et Lgendes du Pays
   Lointain y Las crnicas de Nina.



=== Poemas      Astrid Salazar ============================================

Camino
piso los charcos
de una calle sucia
ahogada de aceites.

El nio de la esquina
me extiende la mano
como siempre
no tengo nada que darle
pero hoy
mis zapatos
quedan en sus pies.
Ahora
mis uas comienzan
a coser el fro
bordndose el asfalto a los talones.
Un olor a cebolla enmohecida
revuelca mi estmago

       vomito
los "perros calenteros"
ren de m

cierro los ojos
hablo con mi sombra
y el pastel de fibra
se desvanece en mis manos

casi nunca entiendo
por qu me asquea
tanto la vida.

===

En tu cuerpo estn las fresas
untadas a la nutella de mi despensa.

Sentada en tu sexo
voy abriendo con mi lengua
el camino de mis metas

atrapando en un solo mirar (sin pestaeos)
el sabor de la acidez
con la espuma del vino blanco.

Me sumerjo en el canto de tu respiracin
en el lamer de tus sentidos

el chocolate se desgasta
las frutas se acaban

tu piel desfallece
por el deseo de beber
los fluidos derramados en mi piel.

Succionas el latido de mis labios
hundes tus dedos en mi carne

                                tu carne

introducindonos en el pecado
en la accin de la entrega
                          de la penitencia.

Las horas son meses
los aos son siglos.

El Lg
evapora cada gota de sudor

los orgasmos
revientan las copas

bebemos el clmax
               unin de espritus
para convertirnos
en slo dos horas

t
en el amado
yo
por siempre
       en la amante.

===

Somos
el encuentro de la semana
la cerveza de los viernes
los maestros de cada verso
las llamadas a media noche
el agua en das de 40 grados.
Jugamos
      (siempre)
a los besos
a quitarnos la ropa en cada mirada
y a bebernos el vino en nuestros cuerpos.
Somos
principio y final.
Despertamos desnudando secretos
callamos algarabas
controlamos el espacio.
A veces
hacemos silencio
remos del protocolo
amanecemos en otras sbanas
deseando volver a vernos.
Calentamos el agua para baarnos
y nos cauterizamos hasta los huesos.
Simplemente
somos
esos amigos
a los que la gente
ve juntos pocas veces.
Nos une el oficio
       (el ambiente).
Pero
en este da
cuando te acuestas con Ella
me dejas tan incierta
tan falta de abrigos
que cierro mis ojos
camino entre la gente
y le clavo un pual
a mi aorta.

===

Ese muchacho del taller

bebe
el Johnnie Walter
de mi cuerpo

succiona
el Bailey's
de mis labios

cata
el Something Special
de mis ojos.

Bajo sus silencios eclesisticos
va
encadenndome

me roba
los sustantivos de sangre
las palabras de mis venas
los verbos de miseria

ese muchacho del taller
slo con mirarme
abre las puertas
penetra en mi templo
y se va sin tocarme.

** Astrid Salazar
   aixa_astrid27@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educacin en la
   Universidad Pedaggica Experimental Libertador (Upel,
   http://www.upel.edu.ve), en la especialidad de castellano y literatura.
   Ha publicado el libro Azules de mi infancia (La Liebre Libre, 2004).
   Textos suyos han sido publicados en el diario El Periodiquito. Ha
   recibido el primer premio de poesa del Concurso Interlicesta "Sergio
   Medina" (2001), y el primer lugar de las I Olimpadas Departamentales de
   Ortografa en la Universidad Pedaggica Experimental Libertador.
   Colabora de manera permanente con los principales peridicos del estado
   y ha participado en diversos talleres literarios. Pertenece a la
   Agrupacin Pie de Pgina y se desempea como miembro activo del Fondo
   Editorial de la Secretara de Cultura del estado Aragua.



=== Dos relatos      Antonio Senciales Pastor =============================

*** El maniqu

Una de las acepciones que da la Real Academia Espaola de la palabra
maniqu es la siguiente: "m. Figura movible que puede ser colocada en
diversas actitudes. Tiene varios usos...".

Esta es la historia de un maniqu que era exhibido en el escaparate de una
cntrica y afamada tienda de modas de la ciudad. Tena figura de mujer.
Siempre armoniosamente vestida, de continuo en la misma elegante posicin,
con los brazos abiertos y una expresin facial congelada. A su compaero
maniqu le ocurra lo mismo. Hacan buena pareja.

Un da se cans de estar all y le propuso al compaero dar ya avanzada la
noche un paseo por la ciudad. Su compaero era tmido y al principio se
resisti, pero logr convencerle.

Y en una de las noches, ya de madrugada, salieron y pasearon a la luz de la
luna por entre los rboles de una gran alameda, se acercaron a fuentes de
cristalinas aguas, deambularon bajo farolas encendidas, respiraron el aire
fresco hasta el amanecer y les gust. Y si lo hacan ms veces? Cuando se
cansaron, regresaron a su escaparate.

Pero tuvieron un problema. No recordaban cul era la posicin corporal
exacta que tenan en el escaparate antes de partir. Bueno, qu importancia
tena esa cuestin!

A la maana siguiente cuando la tienda abri sus puertas al pblico, una
nia y su madre se detuvieron ante la amplia cristalera del escaparate y la
nia dijo a su madre:

-Mam, mam!

-Dime, hija.

-Ese maniqu no est igual que ayer.

-Hija, le habrn movido los brazos o el cuerpo. A veces lo hacen.

-No, mam. No, no son los brazos ni el cuerpo.

-Ah! Entonces, qu?

-Hoy tiene una sonrisa en los labios y ayer no se rea, mam.



*** Charlie, el fantasma

Carlos -Charlie para sus amigos- estaba decidido a hacerlo...

Carlos y Diana son dos personas a las que gusta mucho la diversin y las
bromas. Empezaron sus relaciones como pareja hace tres aos. Ella tiene
veintiocho aos y l treinta. l vive en la buhardilla de un barrio
perifrico de una gran ciudad espaola y ella con sus padres.

Carlos dej en los primeros aos sus estudios de psiclogo en una
universidad y trabaja ahora como mecnico de motores de coches de carreras.
Le gusta mucho la msica. Olvid ya la cancin protesta y tiene ahora como
dolo musical a Bruce Springsteen. Es un amante apasionado del rock y cada
vez que puede escucha "Born in the U.S.A." y "Thunder Road", dos de sus
canciones preferidas, a todo volumen, en su casa o en el coche. Lleva
pendientes en ambas orejas y un tatuaje en la espalda, a la altura de un
omoplato. Uno dira, a la vista de su aspecto externo, que est de vuelta
de muchas cosas en la vida.

Diana es una hermosa mujer. Tambin abandon los estudios de Letras en la
Facultad, pero sigui por su cuenta indagando en bellos mundos escondidos
entre las pginas de los libros de los escritores ms conocidos y no tanto.
Le agrada leer de todo. En ocasiones le preguntaba a Carlos que por qu no
lea algo, por ejemplo, a Charles Bukowski. Te encantar! -le deca,
aadiendo a continuacin: "un da te voy a dar a leer 'Deje de mirarme las
tetas, seor', y ya me dirs. En un aspecto que yo me s te pareces a Big
Bart, el protagonista". La lectura no entusiasmaba a Carlos.

Diana ama adems la msica. La salsa es su pasin. Se sumerge en el mundo
de la salsa, el latin jazz y otros ritmos de origen africano. Todos estos
bailables la excitan. Tiene compactos de los grandes cantantes de estos
ritmos: Celia Cruz, Fania, Ray Barretto, Tito Puente, Cachao, Lavoe, Willie
Coln, Rubn Blades... Estuvo tomando clases de salsa durante dos aos y la
baila con la desenvoltura de una potranca caribea. Es supervisora de
personal en un centro comercial de gran extensin.

Los padres de Diana pertenecen a otro mundo aparte. Viven en una zona
residencial de alto nivel en la misma ciudad y poseen una casa en el campo,
a la que escapan cada vez que pueden. Tienen adems tres hijos varones, con
sus vidas ya organizadas e independientes. Tambin aman la msica. Sus
compositores preferidos son Mozart, Beethoven y Schubert. Al padre le
encanta escuchar las sinfonas de Beethoven, sobre todo la "Pastoral" y la
"Coral", y de Mozart, las nmeros 40 y 41. La madre prefiere, sin embargo,
a Schubert y sus impromptus y momentos musicales.

Con dos mundos tan dispares, uno clsico y conservador y el otro moderno y
liberal, no es de extraar que los padres de Diana no hayan admitido
todava en la familia a Carlos. No le conocen personalmente siquiera,
aunque tienen referencias de l, para ellos nada gratas. No quieren saber
nada de su persona.

Ante esta situacin, a Carlos -Charlie para Diana- se le ocurri, una tarde
en que hacan el amor en su buhardilla, una idea que expuso a su novia:
hacerse pasar por un fantasma en el casern campestre de los padres en uno
de los fines de semana y asustar un poco a los que para l eran unos
seores "estirados" y adems, para ms inri, hacer el amor en la habitacin
de Diana durante toda la noche como si se tratase de la luna de miel de
unos recin desposados. Toma ya! -termin diciendo Carlos.

Al principio a Diana le pareci una idea descabellada e infantil. Y si te
cogen? Y si estn mis hermanos pasando tambin all el fin de semana? No
crees que resultara excesivo? Todo eso se merecen mis padres? Charlie
tena respuesta para todas las preguntas. Pareca que el rugir poderoso de
los motores de coches en su profesin se haba transmitido a su sangre. A
veces tambin su sangre ruga o a l se lo pareca. Tuvo la habilidad de
convencer a Diana con palabras sutiles y acariciadoras. Si es una broma
inocente! Ni siquiera voy a hablar! Me vern slo fugazmente envuelto en
una sbana! Si cuando todo est en silencio ser cuando estaremos t y yo,
mi cielo, solitos en tu habitacin! Ni se van a enterar!

Tras varios cambios de impresiones y despus de discutir detalladamente
todos los extremos del plan, Diana, a la que excitaban las bromas como a
Carlos o ms, qued convencida, aunque a duras penas.

Se escogi un fin de semana en que estara en la casa de campo la familia
al completo, incluidas las esposas y novia de los hermanos de Diana.

Diana procur calcular bien la hora de llegada en el coche de Charlie.
Crea ms conveniente que todos estuviesen ya en el saln, listos para la
cena. Lo ms a propsito era telefonear antes de la llegada para anunciar
que llegara algo tarde debido a problemas en el trabajo. Y as lo hizo. Se
asegur de que todos estaran reunidos para cenar.

El casern campestre estaba rodeado en todo su permetro por un gran y
espeso seto de plantas, superior a la altura de una persona, perfectamente
cuidado. La puerta de acceso desde el jardn a la casa era una gran cancela
de hierro bellamente forjado, de la que parta una senda de unos diez
metros de longitud por la que se llegaba al portn de la vivienda.

Carlos y Diana llegaron alrededor de las doce de la noche. sta entr y se
dirigi al saln para saludar a sus padres, hermanos y cuadas. Y Carlos
qued en el coche, que ocult tras los rboles de un bosquecillo cercano, a
unos treinta metros, volviendo a pie y agazapndose tras la parte externa
del seto, en espera de que Diana abriese la puerta de la cocina que daba al
jardn para poder entrar en la vivienda.

Pasados diez minutos, Carlos oy abrirse la puerta de la cocina y vio a
Diana que le haca seas con una mano. Saltando el seto por la parte
convenida y preparada de antemano, se introdujo en la casa y se dirigi,
segn el plan previsto, a la habitacin de su novia, en la planta baja, en
un extremo de la vivienda. Y all qued oculto mientras Diana regresaba al
saln con su familia, que ya estaba casi a mitad de la cena.

Cuando hubo acabado la cena, los hermanos y cuadas de Diana se retiraron a
sus habitaciones en la planta segunda del edificio. Y Diana hizo lo propio
a la suya. Charlie estaba oculto tras un mueble del dormitorio. En el saln
haban quedado los padres.

Charlie esper una hora. Reinaba un silencio profundo en la casa. Desde el
bosquecillo cercano llegaban claramente los cantos de los grillos y las
cigarras. Se enfund la sbana cubriendo todo su cuerpo, dejando libres los
ojos por dos orificios practicados en ella y sali descalzo al pasillo,
pasando lentamente una vez en cada sentido ante las puertas abiertas de par
en par del saln. Con el rabillo del ojo pudo observar a los padres de
Diana.

El padre dorma con la cabeza hacia atrs, girada hacia un lado, sentado en
un gran silln de cuero, junto a una lmpara de mesa, con un libro
abandonado entre las piernas. La madre, tambin sentada en otro silln,
tena unos cascos en las orejas por los que escuchaba al parecer msica en
ese momento. Seguramente sera a Schubert.

Y la madre vio al fantasma. Vaya si le vio..! Abri los ojos con enorme
sorpresa y pavor, pero no pudo gritar a pesar de sus esfuerzos.

Charlie aceler precipitadamente los pasos y desapareci.

Una hora ms tarde todava segua la madre sentada en la misma posicin,
inmvil, con los cascos puestos, la cara desencajada y los ojos
desmesuradamente abiertos...

Diana y Charlie vivan a esa hora una loca noche de amor.

** Antonio Senciales Pastor
   asenciales@ono.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1937). Ex profesional de banca, actualmente
   jubilado. Estudi ciencias empresariales en la Universidad Nacional de
   Educacin a Distancia (Uned, http://www.uned.es) e idiomas en la Escuela
   Oficial de Idiomas de Huelva (http://huelva.eeooii.org).



=== A vista del tiempo (extractos)      Armando Romero ====================

      (Nota del editor: prximamente aparecer, bajo el sello editorial de
      la Universidad de Antioquia, en Medelln, la antologa potica A
      vista del tiempo, del escritor colombiano Antonio Romero. Un autor
      singular que, a la par de una poesa sensibilsima como la que
      nuestros lectores apreciarn en estos textos, ha obtenido
      recientemente, por La rueda de Chicago, el premio a la mejor novela
      de aventura, otorgado por la Latino Literacy Now en la BookExpo de
      Nueva York).

*** Nostalgia

Hay un alejado ngel
Del chorro primero y abundante

Sus alas de velos de color
De fuego
Niegan aguas y ondas

Se mece en hoja de talco
Y es lento como si comprendiera
El infinito dilogo de los espejos

En sus ojos
A flor de agua o a raz de aire
La rama de un carbonero
Se humedece

Luego vendr a su cuerpo
La nostalgia
Como hilos ligeros que flotan
En la atmsfera
Por las tardes de otoo



*** Mi ciudad

Tal vez si de polvo y arcilla
Se volviera a construir la calle,
Si de arena y piedra
Se reflejara del sol la luz que asciende,
Yo volvera a encontrar la palabra luna
De esta mi ciudad de viento.

No puedo olvidar que me detuve
En medio de las ruinas de lo que ya era
Una multitud de enigmas indescifrables
Y all solt en canto
Lo que se iba en sueo
Salt las piedras
De lo que fue tiempo.

Tengo clara memoria
De estar all
Con el amargo de los das idos
Entre los dedos:
Paso de a paso entre fragmentos



*** Poema de otoo

No dos pasos
da el otoo
cuando ya las mariposas
vuelan
a otro dnde
que desconocemos.

Sin gracia
Las hojas las imitan
Dndole ms ruido
al viento.

** Armando Romero
   armando_romero@msn.com
   Escritor colombiano (Cali, 1944). Perteneci al grupo inicial del
   nadasmo en Cali. Mster y doctor en literatura latinoamericana de la
   Universidad de Pittsburg (EUA, http://www.pitt.edu). Viaj y residi en
   varios pases de Amrica, Europa y Asia, entre ellos Mxico y Venezuela.
   En este pas fue promotor cultural, fund revistas culturales, edit
   libros e hizo cine. Traductor e investigador, ha sido distinguido con el
   ttulo de Charles Phelps Taft Professor de la Universidad de Cincinnati
   (http://www.uc.edu). Ha publicado los poemarios Los mviles del sueo
   (Mrida, 1976); El poeta de vidrio (Caracas, 1976); Del aire a la mano
   (Bogot,1983); Las combinaciones debidas (Buenos Aires, 1989), A rienda
   suelta (Buenos Aires, 1991), Hagion Oros - El Monte santo (Caracas,
   2001),  Cuatro lneas (Mxico, 2002) y De noche el sol (Medelln, 2004);
   los libros de ensayo Las palabras estn en situacin (Bogot,1985); El
   nadasmo o la bsqueda de una vanguardia (Bogot, 1988) y Gente de pluma
   (Madrid, 1989); los libros de cuentos El demonio y su mano (Caracas,
   1975); La casa de los vespertilios (Caracas, 1982); La esquina del
   movimiento (Caracas, 1992); Una mariposa en la escalera (seleccin de
   los libros publicados, Cali, 1993); Lenguas de juego (Caracas, 1997) y
   La raz de las bestias (Xalapa, 2004), y las novelas Un da entre las
   cruces (Bogot, 1993), La piel por la piel (Caracas, 1997) y La rueda de
   Chicago (Bogot, 2004).



=== Tres cuentos      Mara Agustina Spacarotel ===========================

*** Cuento N 1

-No me mires.

Claudio se resign y cerr los ojos. De todos modos la segua viendo; poda
dibujar con exactitud aqul cuadro aunque sus ojos estuvieran cerrados:
Laura llorando en el inodoro fumando el quinto cigarrillo de una serie que
acompaaba hora y media de monlogo.

Los cuatro sentidos restantes de Claudio lo absorban todo, ahondando en l
un hueco de tristeza.

Respir el hedor de lo rancio y descuidado. Un olor de cario que supo ser
fresco y se dej estar.

Sabore el dulzor de una lgrima que no pudo derramar. Lami cada rincn de
su locura y trag con asco aquello que algn da le quit el hambre.

Oy impasible el reproche que faltaba y el grito del hasto y cont el
nmero de veces que el eco del ba se los record.

Acarici el cabello que un sudor abrazaba a una frente que ya no le peda
besos y baj hasta unos labios que destilaban congoja, descendiendo al
valle al cual se prendi con fuerza, para llevrsela consigo en una
despedida, al pas de los amores pasados.

Cuando abri los ojos, su mano la haba dibujado muerta.



*** El intil

El Sr. Ordez no sabe si regar las plantas ahora que su esposa lo ha
dejado. No merecen vivir sin ella. Por otro lado merecen vivir por su
recuerdo. Ordez cree que realmente se est preocupando por cosas
superfluas desde que nadie apaga la luz. Para qu, si siempre est apagada
ahora. Qu necesita ver despus de todo si su cara de desgraciado la conoce
de sobra. Y esas plantas le dan bronca a Ordez y ternura a la vez y una
sensacin de impotencia que le dan ganas de romper una por una las hojas de
malvones, potus, ficus y helechos. Aunque quisiera conservarlas no sabe ni
siquiera cunta agua hay que ponerles y si van a la luz o a la sombra.
Tampoco sabe si el arroz va antes o despus de que hierva el agua y ya hace
tres das que slo come criollitas con foie gras. Tampoco tiene hambre. Qu
falta hacen la morocha y sus caderas vestidas con delantal floreado. Y ese
cuerpo que se haca gigante al lado de su pobres huesos en la cama. Qu
vaca la cama, qu silenciosa la casa, qu flaco l, qu tetas las de
Paula, qu buenos inviernos.

Las plantas definitivamente lo miran y sin duda le gritan el nombre de la
duea de las caderas, del abrigo de sus huesos, con esa voz chillona,
insoportable, que slo los malvones, potus, ficus y helechos pueden tener
cuando al unsono se ensaan con alguien. Ordez va al lavadero donde la
ropa se ha ido acumulando desde hace das y busca el kerosn. Toma al potus
de rehn y amenaza asesinarlo. Con la lata de kerosn a las races, la
pobre planta parece mirar a sus compaeras, que dejan de gritar el nombre
de Paula para suplicar por el potus y odiar a Ordez. Ordez sabe que han
aprendido la leccin pero ya no puede volver atrs. No, el instinto
criminal est encerrado en cada uno de nosotros y Ordez es nosotros y es
despecho y es soledad y derrama el kerosn en la tierra del potus que gime
suavemente, se convulsiona un poco y perece ante el horror del ficus, el
helecho y el malvn. Ordez es ahora Judas, Hitler, Chapman y hasta el ms
dbil saca fuerzas extraordinarias en situaciones lmites. Races, tallos,
hojas lo envuelven hasta asfixiarlo y desintegrarlo con cidos de clorofila
y un poco por qu no de su propio kerosn justo a tiempo para dejar todo
impecable cuando Paula abre la puerta con su valija, renovada por esos
cinco das en las termas de Ro Hondo con amigas.

-Sobreviviste, Julio?



*** Cuento de la plaza I

Vuelve atormentado el poeta a su casa. Los hechos se sucedieron de esta
forma:

domingo sin nada que lo haga menos depresivo que los comunes ahora que
Soledad lo ha dejado en casa y se ha ido al cine con la bocina esculida de
su amiga, decide abandonar su casa para no enterarse de que nadie lo va
llamar para ir a comer un asadito o tomar unos mates. Calle derecha, calle
derecha, calle derecha, calle derecha, calle torcida derechito hasta la
plaza sin ms riqueza que su libretita, un lpiz y su oportunismo. Detesta
a los nios pero se ama a s mismo y por lo tanto va a intentar darles una
oportunidad, aunque apenas logra convencerse de que un enano mocoso y
embarrado pueda hacerle quebrar el silencio de su libreta estos ltimos
meses en que los demasiados aos de l y los escasos aos de Soledad se
enemistan. Pues bien, este poeta se acomoda en un banco epicntrico,
estratgico, desde el cual madres, perros y nios parecieran dar una
funcin para l, nico espectador, vido de ese verso que lo salve del
anonimato, mucho pedir, o que le salve siquiera este domingo que lo
discrimina, menos pedir.

Se dirige contento Tobas a la plaza de la mano de su madre bulldog de
pocos amigos, harta de que su  ex marido le encaje siempre el chico los
fines de semana para irse con su novia 20 aos ms joven de campamento
orgistico a General Belgrano y luego traiga algn bicho canasto y se
postule como Superman, Batman, Aquaman y toda la Liga de la Justicia y la
reconcha de su hermana frente al nene. No importa: Tobas llega a la plaza
y se absuelve de la madre de su mano para recorrer las instalaciones y
marcar territorio. Se planta en medio de la zona de juegos y pega una
vuelta entera observando minuciosamente a cada una de las personas que en
ese momento se encuentran all y qu va, que se detiene en un punto,
observa ms detenidamente, planta una sonrisa diablica y se dirige hacia
su presa sin escrpulos.

El poeta se da vuelta cuando alguien lo llama con un golpecito en la
espalda. La mano que sale de detrs del banco pertenece a un piojo
repugnante lleno de mocos secos en los orificios nasales y mejillas rosadas
como el culo de un cerdo. No trata de sonrer y por tanto no lo hace;
siquiera se digna a hacer un gesto tan asqueroso como es necesario para
indicarle al chico que es domingo y Soledad prefiere pasar tiempo con
amigas total l es un viejo fracasado que ya ni puede escribir un puto
verso y qu quers pendejito.

Tobas se queda embobado con una mariposa posada en una espalda que resulta
llevar un mono con cara de malhumorado en el envs. Saca la lengua y sale
corriendo detrs de un rbol, cuando el simio mueve sus ojos como Mojo
Jojo. Luego de diez segundos detrs del rbol vuelve hacia esa espalda que
ahora tiene dueo y se ha convertido en un juego.

Nuestro poeta se despabila y empieza a mirar al borrego con otros ojos;
saca la libretita y el lpiz y garabatea como un intelectual as y as y
pone cara seria y saca apenas la puntita de la lengua.

Tobas est muy divertido con esta nueva clase de zoolgico. Se atreve a
tocar la nariz del mono que tiene delante y se re cuando logra esquivar el
tarascn que ste le tira. Le arrebata su banana y sale corriendo.

-Seora: su hijo me rob mi lpiz... Dgale que me lo devuelva.

Vuelve a su banco indignadsimo pero con su lpiz y orgulloso del solemne
discurso que acaba de dar a la madre del engendro ese.

Tobas se enfrenta al macaco nuevamente y esta vez slo lo mira como
buscando revancha. El mono a su vez lo mira y come banana, lo vuelve a
mirar y vuelve a comer como si el pobre Tobas le diera hambre.

El poeta no logra entender por qu entonces mira a su alrededor cuando ese
infante mugriento se lo seala.

La plaza est vaca: ni madres, ni perros, ni prole, ni pochoclos. Eso s,
el subibaja sube y baja, la hamaca se hamaca, la calesita calesitea, y el
tobogn parece rerse de l. Tobas desapareci tambin

Vuelve atormentado el poeta a su casa.

-Perfecto, Sole. Te penss que no puedo arreglrmelas solo?

** Mara Agustina Spacarotel
   pendejamalcriada@hotmail.com
   Escritora argentina (La Plata, 1985). Estudia la Licenciatura en Letras
   en la Universidad Nacional de La Plata.



=== Indicios de sptimo alba (extractos)      Fulgencio Martnez ==========

*** De la vejez

Encontr, anoche, tres heridas en mi camisa:
tres agujeros sin energa, tres avisos
de multas sobre mi cuerpo cansado de andar.

La vejez no la asocio con el invierno
ni con los viejos zapatos de lobo
que me regal mi madre en su testamento.
Ya no s, como antes, decir anciano.
La pradera se ha curvado de niebla verde
encogida al ras del suelo en cualquier estacin.

Acaso, hasta anoche,
siempre la haba visto desde fuera
como un trmino y como una extensin
donde se arrodillaban los acordes de la fiesta...
nada ms que con un inters siempre aplazado.

Ahora mismo no estoy seguro
de que no sea un rayo
que baja a herir a los otros.

Una dimisin general
que permite excepciones,
como yo...
           porque sigo sin entender
la posicin del alma eterna en el tablero...

Porque si el jugador decidiese el juego
nunca arriesgara la reina,
porque envejecemos, envejecemos
con los alfiles en la posicin replegada,
defendiendo un rey vestido de aire.

...

Perd en el espejo la gracia,
el brillo de la ingenuidad:
arrugas en las pestaas, colores
de junco seco en ciertos ngulos
del rostro, algo ms de estao en el bronce
que apunta una ligera palidez;
leves alarmas que no me preocupan.
En fin son signos de la edad.
Temo, sin embargo, otras arrugas
otros colores de derrota;
temo ms las heridas que no vi,
las instrucciones de la experiencia
que no sigo, y vienen
sin saludar, a mi paso, y acechan
encontrar asiento en mi trapecio.



*** Ofrenda

I

El corazn es la ms dudosa
luz del ego, y la nica
luz que tiene ahora
en esta experiencia de vida.

Las vocecitas de las madres primerizas,
el algodn de sus manos, el vino
y la miel de sus ojos
cuando miran hacia dentro de la luz:
Por esas voces late el corazn,
para ellas tienta mi corazn
un abecedario preciso, una proa a siempre.

Mis sueos visionarios son moneras
el ceidor de tus senos tiene ms gracia,
madre Juno, Seora de los partos,
duea de todos los tesoros: duea de ti misma.

Me has dado este guijarro para echarlo a la suerte,
me has escogido un corazn ligero y frgil
pero que arde con esperanza cuando lo suelto;
dame ms tiempo, dame ms tiempo, madre,
para que todos mis muros sean fuertes,
todas mis venas profundas: sopla mis alas.

Vencite si ita vultis

En la pila oval de la madre
fijo mi corazn como un trueno.
Mi deseo de vivir ha renacido.
Me pasmo de todas las aves.
Espero un motn de lumbre y espuma
cada da en los rdenes ms fros
o ms serenos, en los sepulcros
y en la voluntad de la muerte.

Vencite si
ita vultis



II

Paso a esta procesin de serpientes
Paso a este cro inmaduro y suave
como una paloma posada en un arco.

Paso a esta flecha ligera que no
deja tiempo para curar su herida.

Paso a la magia que desdobl a Ulises.
Paso a la materia, s, a la verdadera
materia de sueo y guerra que somos.

Paso a mi vida encontrada en un bosque.
Paso, remo y viento.



*** Noche de San Pedro en el Campo de Cartagena

                                                          a jeanine alcaraz

Galatea Alcaraz, agua morena
ninfa francesa llegada a Cartago
Nova en un intercambio de tesoros
entre dos reyes amigos y brbaros.

Un poema de amor se embarca en tu voz lejana.

Tu voz le recuerda su rbita a la tierra.
Conduce al rapaz duende a la llama.
Despunta el perezoso amanecer
sacude el tirso de las bacantes
y de los bardos solos
en tu costa al norte en tu baha al sur.

Mezcladera voz!
junio mestiza voz de jacinto y agua!
ola de sierra morena, msica
de cumbres ilirias que no he visto,
msica, no s dnde... no a mi mano...
mezcladera voz no a mi mano
como no est lo imposible,
el destino, las sombras
que me reflejan, perdidas, sin voz,
en esta corta noche y la ms duradera.

** Fulgencio Martnez
   fulgenciomartinez@hotmail.com
   Docente y escritor espaol (Murcia, 1960). Es profesor de literatura y
   dirige la revista literaria impresa gora. Licenciado en filosofa y
   letras por la Universidad Autnoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es),
   ha publicado los libros de poemas La docta ignorancia, Trisagio y Libro
   del esplendor, entre otros.



=== Picazn      Martha Beatriz Len ======================================

Qu fastidio! Una hormiga recorre mi espalda, ese lugar donde la geografa
no es muy clara: algunas planicies, un valle, montones de accidentes
"geogrficos"... en los lugares ms inaccesibles de ese vasto terreno,
all, precisamente all est ella... cmo hace para estar en la "cima" y
el "precipicio" a la vez? Aunque me ponga como me ponga, serpenteo, me
inclino, me doblo hasta hacerme dao y no llego a tiempo para aniquilarla,
porque cuando creo haber llegado, resucita y aparece de nuevo en otro
lugar, tan inalcanzable -ahora est en el "llano"- como el anterior. Habr
alguna forma de combatir este ejrcito -s, porque una sola no es, qu
va!-- invisible y persistente que aparece una y otra vez? Yo salgo adelante
sola, no necesito ayuda para hacer mis cosas, entonces, por qu la voy a
necesitar para esto?

-Humberto, ponme la mano en la nuca, por favor.

-Ya va, carajo -responde incorporndose-. Para qu, si se puede saber?
Estaba casi dormido!

-Con tu mano all, es ms fcil indicarte cmo dirigir la mano para que me
rasques la espalda... anda, aprate, vale, me pica horriblemente.

-Y con quin aprendiste esa tcnica de rascado que yo no conoca? -reclama
espabilado y furioso-. Seguro con aquel Alfonso, crees que soy tonto? Cada
vez que lo mencionas hay una sonrisa en tus labios, y l, cuando cree que
no lo veo, te come con los ojos... -la voz se iba elevando, y yo me senta
impotente ante una ms de las constantes peleas de los ltimos tiempos. Los
celos, igual que las picazones, corroen, consumen y aparecen en los
momentos ms inesperados.

-Ya empezaste -reclam con las empacaduras mojadas-. Es que a m no se me
puede ocurrir nada que implique sentido comn? -respond con temor, a
riesgo de recibir una respuesta violenta, de esas que terminan con un
pedazo de hielo en la cara, pero tratando de dar seguridad a mi
voz:-Alfonso no tiene que ver nada en este asunto...

-Claro, lo defiendes... sinvergenza, p... Nunca te voy a permitir que me
hagas parecer como tonto, adems que descuides el hogar, mucho cuidado c...

Todava recordarlo duele... Eso de ser lo que otra persona quiere... qu
va! Por qu la ilusin se pierde tan rpido? Debe ser eso, lo bueno no
dura...



Slo nos pica en un lugar accesible cuando tenemos las manos ocupadas: la
nariz cuando se tienen las manos llenas de masa en la cocina, y la c..?
Tambin hace lo suyo pero en pblico... Ellos deben creer que a nosotras no
nos pica, pero es que no est permitido que nos rasquemos como ellos...
Vamos a ver, qu tengo pendiente... Falta azcar, algo de salado..., adems
tengo que pagarle a Mercedita la turca, porque necesito sacarle otro fiado,
una ropita para trabajar... cnchale!, estoy tratando de distraer mi
atencin hacia otra cosa, pero qu va!, no deja de picarme. Me levanto a
rascarme en el filo de una columna, rodando de espaldas en el suelo, trato
de aliviarme y no lo logro, ya esto parece sarna!, no dudara que se me
peg en una de esas condenadas camioneticas, tan liiiimpias ellas, donde
los hombres se rascan su piripicho en las nalgas o tetas de una, y que por
falta de espacio... y para bajarte? Uno les hace el masaje final, porque
ninguno es capaz de apartarse lo suficiente (slo las mujeres) como para no
ser tocados.



-Manuel, me pica la espalda de este lado.

-Aqu? Me responde, colocando su mano a gran distancia del objetivo.

-No, ms abajo... No, no, all no, un poco a la izquierda, all, all...
Ah! Qu alivio!

-Y no te pica aqu? -colocando, esta vez s con gran precisin, la mano en
el famoso lugar entre las piernas...

-No chico, all no me pica, y adems, si me picara la rascada me podra
salir un poco cara, no es as? Con lo pesado de mi da en la inmobiliaria,
el tener que despedir a Roberta (tan buena que pareca) y la malcriadez que
me hizo Juan, me basta y sobra por hoy.

-Pues bien, busca quien te rasque. Para qu arrugas, si no vas a planchar?
Por lo menos hoy pude verte la espalda, as me acuerdo de tu anatoma...

Y finalmente la mano pas al lugar habitual: entre sus piernas. Por mi
parte, en ese momento, ya sin picazn, pero con mucha rabia, hago el
recuento de mis ltimas noches: puro cansancio, slo pesar y el sentimiento
de ser slo un animal de carga que produce: nada para el espritu, nada de
romance, nada de nada...

Y si me pongo alcohol? Me levanto a buscarlo, y luego dejo rodar el
lquido desde mis hombros... Lo siento pasando por los surcos, las estras,
los cauchitos... Pero la inundacin que deba ahogar a la (las?) hormiga,
se evapora sin remedio. Hay algo ms que pueda hacer?

El sopor del despus nos envolva... Sintiendo una leve picazn, suger:

-Por qu no nos damos un baito? Los nios no despertarn, yo te enjabono,
t me enjabonas...

-Cnchale... No es posible... Debo regresar a la oficina a terminar unas
declaraciones de impuesto... Otro da, eh... me disculpas?

-Caramba, estas ltimas semanas slo declaraciones de impuestos. Te
persigue el Seniat? No ser que hay una oficina de hacienda casa de tu
mujer?

Muy ofendido replica:

-No merezco esa falta de confianza, adems yo siempre fui claro contigo. Yo
tengo obligaciones en la casa, los nios me necesitan, y si no tienes
suficiente flexibilidad para adaptarte a mi vida... dejamos esto as.

All qued claro, pues, yo no tengo nada que perder (despus de que se
rompe la telita, cuando se lava queda como nueva) y adems la echada en
cara de la tcnica "desde el principio te habl claro". Por qu siempre
pensamos que podemos cambiar a las personas con las que nos relacionamos?
Qu ms da, una decepcin ms o menos... Me incorporo a la expectativa y
pronto me lleg el sonido del fuerte portazo, seguido por un llanto, por lo
que se hicieron necesarias mis palabras de consuelo:

-No pasa nada, Amanda, cre que sonaba el timbre, pero no era nadie... S,
s, sin darme cuenta tir la puerta. Anda, vuelve a dormir, mira que pap
te pasa a buscar maana temprano...

Ya los ganchos de ropa ni siguiera traen esos palitos de madera de antes,
que al menos prolongaran la longitud de mis intiles brazos... Empiezo a
sentir desesperacin. Me levantar a la cocina a ver si algo me ayuda...
Ah!, ese cuchillo largo y filoso, que se usa para la carne, s, el del
juego que me regalaron el Da de las Madres. Cundo obtendr algo que no
sea para ayudarme a trabajar? Puede que sea peligroso, pero no tanto como
otras formas de aliviar la picazn: rascan de maravilla al principio, y
despus como que se mellan... Aunque tengo pereza, la solucin es obvia:
baarme, para ver si a la vez esto ayuda a dormirme. Me dirijo al bao
pensando en slo una cosa: debo emprender urgentemente la bsqueda de algo
realmente bueno para esos momentos en que necesito rascarme.

** Martha Beatriz Len
   romerofa@bellsouth.net
   Escritora venezolana (Caracas, 1962). Ha publicado artculos de opinin
   en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com).



=== Aguaje (extractos)      Carmen Vscones ===============================

                                                    A Jos Vscones Briones
                                                             por ltima vez

                                                no te debo nada slo te am

En la palabra padre hay
un espacio de resina y urna
-l un caos perfecto-

Llevo su sangre como pacto
con el infierno
llevo su ternura como Cristo
besando los pies de Magdalena
llevo su nombre como salvaje
recogiendo la luz en la roca grabada

Su ausencia la cubro con parbolas
echo incienso en sus pasos

Mi origen desemboca
en la angustia divina:
estoy sola.

===

      habitacin 110
      4 de agosto de 1997
      8:10 pm

Tallo en la luna el movimiento
del caos
someto la muerte a la belleza
del nacimiento

l se acab un cuatro de agosto
no vi su muerte
no quise recibirla

Su angustia era como un hijo
desterrado del vientre del deseo

Cunto quera calmarte
quitarte de ese trecho
de tu sufrimiento slo t sabes
no estuve en tu pellejo
tu aliento desesperado luchaba sin tregua
reciba tu miedo que era mi impotencia
te abrazaba para apaciguar eso que sentas
nos quedbamos quietos con las manos juntas
cmo apareca tu dolor de no separarte
mi vehemente y tierno incapaz de odio ni rencor
cmo hubiera querido que te fueras
sin la lucidez del ltimo paso
para que no pidas
no te dejen morir

Cgeme dijiste como si fueras un nio te quedaste
en los brazos de Mercedes
tu cabeza cay en su pecho
tuve desolacin verte ese instante
sent furia y un ahogo
que me quitaba el aliento
de no poder hacer nada
de enfrentarme con tu cadver
de ya no escucharte
no s
si era soberbia o egosmo
quizs si lo s
tu certeza inconfundible
tu presencia de patriarca
el hombre que conoc
con su orgullo y fragilidad
un humano especial en el redil
de mi historia
aquel que puso el espermatozoide
en el vulo de mi madre
exacto coito del engendramiento
yo tu hija atestiguo
parte de esa alianza
que construiste con ella
no tienes sustituto
fuiste solo t

Por eso la frialdad eterna
no te pertenece
ni a m

Me es inevitable pensar
en tus gusanos
que te estn devorando
Imagino la putrefaccin de tu cuerpo
su olor espantando la eternidad
menos mal que los buitres no llegan all

Ya no ests -ya no eres

Cay tu acto
no hay prximo encuentro
t sin m yo sin ti

Aqu estoy escribiendo
ya no leers mis inditos
mi crtico y primer lector
te extrao

Amante padre me traicionaste
te fuiste con mi rival
siento el dolor del dolor
no tengo nada que juzgarte sangre de m
echo tierra al vaco
escupo la nada
me lamento como nunca
lloro sin ms

Qu problema ser mortal
cmo duele esto
este dolor
como que no
fuera a acabarse

Tengo partida el alma
tengo un boquete en la palabra
que tienes un lugar

El arco iris est fragmentado
en el universo de mi memoria

Ausencia de ti
soledad del silencio
ah

Dios nombrarte no basta
en este momento

Siento un movimiento cado
en la mudanza del verbo

El dolor es una forma
de no morir

Salgo del panten y de la oscuridad
me alejo de la lpida
siento una tristeza profunda
te llevo como secreto

Le doy giro a mi ser
me encuentro otra
me enfrento

Veo en mi rostro
la huella de la prdida
me visto de luto
por no s qu tiempo
busco su rastro
ni su sombra
-disgrego-
alguna vez pens
en el suicidio
no soy capaz
me alejo
de la melancola
sepulto la idea
que se cruza
qu duro sin ti
impongo mi presencia
te guardo dentro

Mi deseo dispone de la eternidad
que no soporto
tonteras de la razn
magia del cmico

Para no estar extraviada
en tu imagen
hago toques de poesa
danza dentro de mis dudas
como hada infantil

Siempre me falt algo
qued ah

Me quiero liberar de m
pero en el fondo no
"me quedo conmigo"

Muerte carencia del deseo
espectro del abismo
yo de otro
resto del ser

Yo no soy otro

Estoy libre de tu muerte
no te debo nada padre slo te am.

===

Alguna vez me contaste
que cuando tu mujer naca
tu historia haba empezado
otras lunas coqueteaban y sollozaban
no sabas qu pasaba
estabas alucinado con tu deseo
pusiste sembros en otra tierra
crecieron como girasoles
desafiando al sol
te asustaste y huiste a otro sitio
ibas como siempre
traje blanco ntido
con tu cigarro infaltable
tu sombrero
el bastn fue despus
estabas bello
no entendas el movimiento
la gente se encaminaba a un lugar
quiso el pueblo detenerte
peleaste como ebrio con el fantasma
oste el cadver anunciado
por las campanas de la iglesia
te acercaste siguiendo a los otros
te encontraste con la casa de tu amigo
el difunto perteneca a su familia
se acompaaron hombro a hombro
medio dormido te quedaste
entre trago puro y la vida
seguan llegando los conocidos
en el fretro estaba la matrona
mam tomasa la llamaban
era de riendas firmes
respetada y querida
un muerto no se va as no ms
sacudiendo la borrachera del vaco
pensaste un caf para sacarte
de encima la noche
buscaste pedrselo a quin
era un revuelto todo ese rato
por aqu por ac el cruce humano

-Ese da estaba hecho para ti-

Diste vuelta a tu pisada
te acercaste a la joven
le preguntaste quin eres
apenas los pezones le asomaban
bajo la blusa
ni gota de maquillaje
el pelo recogido
vestido ceido a la cintura
pareca una hermosa garza
te contest soy la hija de Martnez
casi refregndote los ojos
abriste la boca bien grande
dnde te tena escondida?
te quedaste mudo
sacaste tu pucho y lo prendiste
de reojo y de frente siguindola
te trajo la taza caliente
la detienes
y como si la conocieras
hace mucho tiempo
como si se tratara de un pacto
hecho a escondidas
como si ella saba
de lo que se trataba
como si nada
casi seguro y con dejo
de asentamiento
la desafas y la posees
con tus palabras inquisitivas
parecas un as de pker
perdido en la soledad del jugador
no pensaste en el riesgo
te lanzaste al ruedo
no saba qu hacer la muchacha
te sigui el juego
ninguno de los dos se retir
se marcaron las miradas
se hirieron con el aguijn
de los sueos cmplices
l ya maduro corrido
ella apenas saliendo
del parque de los juegos
no import nada
la prendaste
poco a poco
al tenerla tan cerca de ti
sacas del bolsillo un escapulario
y como si fuera una sentencia
muy serio
sin pedir nada
slo decidiendo
sueltas la lengua...

Un da antes
de ya no verte
con la luz en tus ojos
volviste a ese momento
y como estrofa de pasillo
susurraste tu declaracin
de hombre enamorado
con dejo de amor
como si tuvieses
"el alma en los labios"

"Un detente del corazn de Jess
hizo el milagro
al colocarlo alrededor de su cuello
le dije que quera usara
junto a su corazn
que era el lugar
que quera estar ubicado
desde ese momento para siempre"

Te escuch atentamente
detenidamente
letra a letra
te bes
y te dije al odo
t s que la amas
sonri dulcemente
como retornando
como que no haba
pasado el tiempo
como que estaba
con ella ah
como que no exista
nadie ms
como dos palomas
en el tejado de una casa
como ellos
nicamente.

** Carmen Vscones
   cvascones@easynet.net.ec
   Escritora ecuatoriana (Samborondn, 1958). Es poeta, narradora, crtica,
   ensayista, investigadora en el rea educativa, invitada articulista en
   diarios, y de profesin psicloga clnica. Sus premios y condecoraciones
   incluyen: II Bienal de Poesa "Cesar Dvila Andrade" (Cuenca, 1993) a su
   obra Memorial aun acantilado; I Mencin del Concurso de Poesa "Ismael
   Prez Pazmio" (El Universo, Guayaquil, 1996) a su obra Aguaje. Adems
   tiene reconocimientos como escritora por el Ministerio de Educacin y
   Cultura del Ecuador (1998); del Congreso Nacional del Ecuador por su
   prctica de la docencia y al cultivo de las bellas letras (2001); Mrito
   Educativo Cultural (Ministerio de Educacin y Cultura del Ecuador,
   2002), y segundo premio de poesa del Concurso Internacional de la
   revista Hogar (Guayaquil, 2005). Ha trabajado en instituciones de
   atencin al nio, familia y comunidad. Fue creadora y organizadora de
   simposios por el Da Internacional de la Mujer, en Guayaquil, (1997 y
   1999); representante de la Embajada de Ecuador en Lima a la Sexta Feria
   Internacional del Libro (Cmara Peruana del Libro, 2001), y presidenta
   de la Representacin de la Casa del Poeta Peruano en la Provincia del
   Guayas (Ecuador, 2001). Es editora en el rea de educacin y cultural en
   el peridico El Cantn de General Villamil Playas (Ecuador), donde vive
   con su esposo, el pintor canadiense Roger Hollander.



=== Puerto de trnsito      Marco Minguillo ===============================

      (Nota del editor: este cuento del escritor peruano Marco Minguillo
      obtuvo una mencin honrosa en el Certamen Internacional Terra Austral
      Editores [Australia, 2004] y fue publicado en el libro Cuentos y
      testimonios del mundo por la misma editorial).

                                             "All te espera la esperanza".
                                                             Gioconda Belli

Llegaste al pueblo una noche de febrero, cuando las garzas dorman y las
cocinas a lea revoloteaban en las casas.

Te haban dicho que bajaras al escuchar su nombre. Ese nombre, que al
pronunciarlo, sonaba a canto de pjaro errante, a rbol silvestre, a agua
de ro, a fruta madura...

Ahora estabas all, parado como una estaca, con tu maletn de lona al
hombro y contemplando la nube de polvo que se extingua segundo a segundo,
escoltada por el quejido asmtico del mnibus.

Miraste a tu alrededor. Sentiste los latigazos de la soledad. Pensaste ser
un alma insepulta aorando un ramo de azucenas frescas.

Tenas que luchar contra tu acostumbrada impaciencia. No debas dejar el
lugar hasta que te recogieran.

Pasaron los minutos con andar de tortuga. El vientecillo arrastraba desde
la cercana un penetrante olor a maz y a haba sancochada.

De pronto, desde la penumbra, viste aparecer una silueta que se diriga
hacia donde t estabas. A slo unos metros su rostro se dilua. Sera l?
Qu tanto habra cambiado? Te reconocera? "Es Pedro! Es Pedro!", te
dijiste. Sus rasgos parecan congelados en la nada. Te hizo imaginar que
tenas un nio grande frente a ti.

Ms de dos decenios sin verlo. Por lo visto l no haba perdido su tierno
entusiasmo. Sonrieron bajo los velos albinos de la luna. Se dieron un
fuerte apretn de manos y se abrazaron. Tratando de llenar con el abrazo
ese abismo que el fragor del tiempo haba cavado. Entrecruzaron algunas
palabras y caminaron. Uno al lado del otro. l te iba comentando algunas
medidas necesarias de supervivencia.

Y t lo escuchabas. Andabas. Mirabas las puntas de tus zapatos: eran dos
proas abriendo las aguas en el mar de tu infancia.

Observaste calles angostas. Semioscuras. Laberintos armoniosos de adobe.
Conforme avanzaban, el lugar se te fue haciendo familiar. El pueblo haba
quedado colgado en tu memoria, simulando ser un fruto de tamarindo aejo
meneado por los embates de los aos.

Confiadas lucecillas titilaban a travs de unas ventanas diminutas. Por
momentos ola a algarrobos y a mangos maduros.

Luego de un largo recorrido llegaron a la vivienda. Te sobreparaste y la
contemplaste antes de entrar. Era la misma casa en donde correteaste con
los amigos, metindote en sus entraas, jugando a las escondidas;
escuchando la voz de los mayores reunidos, charlando, riendo, bebiendo
chicha, haciendo un festejo cualquier momento del da.

Aunque en la situacin actual era, para ti, slo un puerto de trnsito en
el camino. Cunto significado tena en esos momentos una cama con sbanas
recin lavadas, una taza de caf humeante, el clocleo adormilado de alguna
gallina, el castaeo armonioso de los samaritanos molles.

Y descansaste. Como un nio hurfano en los brazos amicales de algn hogar
encontrado.

A la maana siguiente te despert la voz de Pedro. Esa voz pausada,
rtmica, semejante a las lgrimas otoales que caen de los rboles despus
del aguacero. l se haba levantado temprano, como siempre lo haca. As se
viva en el pueblo. Haba que despertarse antes de que cantasen los gallos
e ir a trabajar la tierra. Esa tierra fecunda. Dadivosa. Manantial
complaciente de bocas hambrientas.

Lo viste trayendo consigo: camotes, mangos, mantequilla batida envuelta en
panca de choclo, leche de cabra y panes calientes. Se dieron los buenos
das y l se retir hacia el fondo de la casa.

Mientras te desperezabas l frea animoso, en la cocina que arda con palos
de algarrobo, unos pescados comprados en la puerta del mercado.

Desayunaron y charlaron. Le ibas a comentar lo sucedido en la ciudad de
donde venas. Pero l, con discrecin, detuvo tu historia. No necesitabas
hacerlo. Bastaba con que estuvieses en dificultades para tenderte una mano.
El resto no le importaba. Te urga un puerto de trnsito con calor humano,
y all estaba. A tu disposicin.

-No te preocupes, Alejandro, todo se arreglar. Puedes quedarte en casa el
tiempo que necesites. Los amigos estamos para ayudarnos.

-Gracias, Pedro, por tu hospitalidad -respondiste y miraste sus ojos
negros, juguetones. Esos ojos que no haban perdido su candor, su
palomillada. Eran los mismos ojos que conociste en tus tiempos de infante,
cuando venas a pasar las vacaciones escolares en casa de tu abuelo
Aurelio.

Tu abuelo, ese viejo canoso de manos gruesas, speras y voz ronca. Un viejo
bondadoso que te suba en los lomos de los burros cuando trasladaba las
cosechas de alfalfa desde la chacra de don Andrs Santisteban hasta el
mercado. Fue en esas idas y venidas al pueblo en donde conociste a Pedro.
Tu abuelo era gran amigo de su padre, don Alberto, quien tambin era
arriero.

En las primeras semanas no dejabas la morada. Imaginabas qu poda suceder.
Una tempestad de temor e inseguridad azotaba el pas. Tempestad que se
eriga desde el silln presidencial, reventaba diques, inundaba, ahogaba
las esperanzas democrticas de los ciudadanos.

Poco a poco, y con el apoyo de Pedro, empezaste a salir. Principalmente por
las noches. Caminaban. Fumaban. Conversaban. Recordaban ancdotas. Andaban
por entre las callejuelas del pueblo y se detenan en la orilla del ro.
Ese ro afable, cuyas aguas anchas y relativamente torrentosas servan para
irrigar los sembros. "Qu sera del pueblo sin este ro. Tal vez nunca
habra existido", pensabas.

Las lechuzas y los grillos se transformaron en tus amigos con el trajn
cotidiano.

Fuiste tomando confianza y creste conveniente salir por las maanas. Te
empezaste a reencontrar con aquellos amigos, con quienes correteaste cuando
nio. Ellos ya tenan sus familias, dependan de la tierra y del comercio y
se alegraban de tu presencia por esos lares.

Te sentas parte del pueblo. Ya tu cara citadina era una pincelada dormida
en el paisaje.

As fue que una noche de sbado, saliste con Pedro y otras amistades hacia
el nico local existente y en donde la gente joven se reuna para bailar
los ltimos hits del momento venidos de la capital.

Pasearon siguiendo el canto del ro. Llegaron a un local de puertas anchas,
en donde rostros primaverales esperaban su ingreso, impacientes. Desde
dentro sala un comps alegre de merengue. Ese ambiente de fiesta te sirvi
para evocar las salidas de los fines de semana, poco antes de que te vieras
obligado a abandonar: tu casa, tus padres, tu trabajo de oficina y todo lo
que formaba parte, en mayor o en menor grado, de tu vida.

Te gust el lugar: msica, olor a tabaco, chicas de miradas curiosas y
cerveza. Pedro y los otros se animaron a bailar. T te quedaste como una
estatua calcrea, parado en un rincn. Observando los cuerpos que se
contorneaban con esa delicia tropical. Tus pupilas recorran el escenario.
Tu cuerpo te peda danza, pero lo contuviste, decidiste esperar un rato
ms.

Hasta que entre el gento, viste una muchacha de piernas largas,
contorneadas, quien bailaba con un hombre alto, flaco, de actitud
indiferente. Ella tena movimientos sensuales y felinos. Se te vino a la
mente la imagen de una gata persa a tiempo de aparearse. Excitando.
Ronroneando.

Esperaste que culminase la pieza, pisaste el pucho del cigarro con tus
botines bien lustrados y te lanzaste en su bsqueda.

-Podemos bailar? -le dijiste.

-Claro, con mucho gusto.

Mientras disfrutabas de una copla salsera contemplaste su rostro. Ojos
benevolentes y vivaces; cejas negras, delineadas, que le daban un aire de
autosuficiencia y misticismo; nariz relativamente pequea y labios gruesos.

La pegaste ms a tu cuerpo. Sudaba. Su blusa blanca, hmeda, te invit a
apreciar sus pechos ardientes, erigidos. Dos picos de montaa lamidos por
una nube espesa y ansiosa.

Experimentaste su calor de hembra nocturna y pueblerina. Qu agradable era
sentir la presencia prodigiosa de una fmina junto a ti.

-No tienes cara de lugareo...

-Aj, te parece?

-Claro. Nunca te he visto por estos lares.

-Tal vez tengas razn. Pero me siento como si hubiese crecido aqu.

-Cmo te llamas?

-Alejandro... Y t?

-Luca.

Su aroma de mujer joven te confirm la alegra del seguir viviendo. Del
seguir amando.

Mientras que una infinidad de pasos se dibujaban en la pista, recorriste su
largo cuello exhalando un aire tibio, buscando provocarla, estimularla,
hacerle llegar las mismas imgenes que t ya tenas en la cabeza. Su
cabellera negra se agitaba suavemente.

-Eres muy guapa, Luca... -le susurraste.

-Eso dicen siempre los hombres cuando quieren convencernos -sonri.

Siguieron bailando. Una cancin. Dos canciones. Innumerables canciones. Ya
no queras soltar a la muchacha. Y ella tampoco mostraba lo contrario.

Eran las cuatro de la madrugada cuando la fiesta culmin. Te olvidaste de
los amigos. Slo te interesaba llevarla abrazada. Transformarte en un oso
perezoso enrollado en el tallo fino de un rbol.

Desde esa noche, tu rutina cambi drsticamente. Queras verla. Escucharla.
Sentirla todos los das. La recogas en bicicleta de la escuela en donde
ella trabajaba. Y pedaleando paseaban por entre vistosos maizales
revoloteados por las alas blancas de las garzas. Campesinos incrustando sus
lampas laboriosas. Bajo un ardiente sol beban chicha de jora y coman
platillos sabrosos a base de pescado. Eran o crean ser el centro de ese
mundo onrico.

No deseabas abandonar tu puerto de trnsito. Pensaste en el porqu no
viniste antes a ese fabuloso lugar. Tal vez no era tarde para reiniciar tu
existencia en esas tierras fecundas.

De ese modo, transcurri el tiempo. El pas era un alboroto sin derrotero
ciudadano.

Evitaste comentarle a ella lo sucedido. Construiste: una historia de
trabajo, una pausa profesional fuera del centralismo, una bsqueda de
nuevas posibilidades de desarrollo personal. Y ella se comi tu argumento.
Tu pretexto.

Aunque en diferentes oportunidades te sedujo la idea de contarle la
historia verdadera. "No es as como se hace cuando se ama a alguien con
pasin?", pensabas. Pero sin embargo te falt valenta, cojones para
hacerlo. En el fondo temas que eso pudiera hacer explotar la burbuja
mgica que ambos haban construido. Finalmente decidiste dejar todo como
estaba y disfrutar de lo que la vida te ofreca en esa coyuntura.

Hasta que te lleg la hora de partir. Debas abandonar el lugar. La
tempestad se avecinaba ms y ms. Ya casi la podas oler. Palpar. Sentir su
sabor agrio. Doloroso.

Le dijiste que retornaras a la capital. Debas continuar con tus labores
citadinas. Ella se entristeci. Te pidi. Te rog...

-Qudate, Alejandro. Aqu tienes ms posibilidades de trabajo. Hay menos
comodidades que en la capital, pero podemos vivir juntos...

-Lo siento mucho, Luca. Pero no puedo. No puedo. Tengo que viajar esta
noche...

-Alejandro. Alejandro. Alejandro... -la escuchaste decir y le mostraste tu
espalda ancha, angulosa.

Ya de noche, llevando tu maletn de lona al hombro y vestido con tus jeans
desteidos, caminaste sigilosamente, acompaado del fiel Pedro, por los
bordes del ro. Yerbas dormidas, lomos de piedras redondas y brillosas,
minsculos sapos escurrindose en el barro.

Debas cruzarlo. Llegar a la frontera del pas vecino y seguir tu rumbo.
Encontrar cobijo. Tranquilidad. Evadir los azotes de la realidad que ahora
se hacan casi inevitables.

Pedro y t fueron dos sombras movindose como fantasmas. Las lechuzas y los
grillos te despedan con su sinfona campestre. Sentiste las palmas anchas
de Pedro tamboreando tu espalda. Contuviste las lgrimas. No sabas si
algn da volveras.

Con un nudo que arda en tu garganta y mirando sus alegres ojos, dijiste:

-Gracias por todo, Pedro. Gran amigo. Muchas gracias...

-De nada, Alejandro. No te preocupes. Todo va a mejorar. Aprate, sube al
bote. Rema con fuerza, con mucha fuerza. Debes llegar al otro lado.
Apresrate...

Bajo el manto nocturno remaste. Remaste como nunca lo hiciste en tu vida.
Las aguas estaban alborotadas. Gotas heladas saltaban y se estrellaban como
escupitajos en tu cara, en tu casaca, en tu pantaln. Ya no veas a Pedro.
Slo agua. Agua. Su turbulencia. Su lamento. Su adis.

Llegaste al otro lado. Bajaste, tal como Pedro te haba indicado e ibas a
escabullirte por entre los matorrales memorizados en varias sesiones
noctmbulas. Se te haca difcil divisar la otra orilla.

De sbito, escuchaste unos gritos. Dudaste. Conjeturaste por un instante
que eran las lechuzas, los grillos, las aguas. Agudizaste los odos. Y
mezclado con el sonido del torrente: los gritos. S, eran gritos. Gritos
reconocibles.

-Cjanlo! Cjanlo! Cjanlo! l es su amigo! Su amigo! Cjanlo,
carajo! No escuchan las rdenes de un superior?!

Pudiste captar la voz de Pedro, negando a los vientos la acusacin.
Forcejeando. Exasperado. Dicindoles que todo era producto de una
equivocacin.

Antes de escabullirte, buscando la trocha indicada, lleg ms ntida a tus
tmpanos la voz femenina que dictaba rdenes.

Y t te esfumaste, tras tu ro de prvulo, repitiendo agitadamente su
nombre: "Luca? Luca? Luca?...".

** Marco Minguillo
   alistarcomarco@hotmail.com
   Escritor peruano (Puerto del Callao, 1965). Socilogo egresado de la
   Universidad Nacional Federico Villarreal (Per), estudi trabajo social
   en la Universidad de Estocolmo (Suecia). Ha publicado los libros de
   relatos Una noche de otoo y otros relatos (1998) y Voces en tiempos de
   tormenta (2002). Coautor de Al cruzar la frontera (2001). Relatos y
   poemas suyos han sido publicados en revistas literarias de Mxico,
   Espaa, Suecia y Per. Finalista en el I (1998) y II (1999) Concurso
   Internacional de Cuento "A Quien Corresponda" (Mxico); primera mencin
   en el Concurso de Cuento Breve "Santiago Dabove" 2001 (Argentina), y
   finalista en el IV concurso de cuento "Encuentro de Dos Mundos" 2003
   (Francia). Reside en Suecia desde 1995.



=== Dos poemas      Yady Campo ============================================

*** Tu llamado

Tu llamado
A la soledad
A la incertidumbre
A la paz?
Me consume y despierta
A una nueva realidad.

Tonadas suaves
De viejas memorias
Me reafirman que
Sigo esperando
Tu llamado.

Llama viva
Vive en mi alma
Por favor: llama
Llama sin miedo
Sin tapujos,
Sin razn.
Razn que enoja mis sienes desesperadas
De tanta ilusin.

Conquista mis ansias
Y hasta mi Don
De saberme solitaria
Sin tu llamado.

Congela mi existir
En un sopor de dolor
Dolor agridulce
Que alimenta
Mis corazas
Y alberga mi ansiedad.

Todo fuera como tu llamado
Llamado amigo
Que entrama desengaos
Y restriega intriga.

Llama incandescente
Llama,
Llamarada
Llama hilarante
Por favor: llama.



*** Ecos del pasado

Ruido insistente
De memorias nauseabundas
Recuerdo inclemente
Olvidarte no he podido
Entre tanta gente.

Me persigue,
Me acorrala,
Me remuerde la conciencia
Locamente engalana
La lista de equvocos
De toda mi existencia.

Locura adolescente
Manojo de inmadurez
Implcitos torrentes
De vaga altivez.

Mirada inocente
Que nunca volver
A alegrar tristezas
A descifrar la verdad.

Verdad que duele
En el presente
Amargo y duro despertar
Continan muy latentes
Recuerdos vagos
Insistentes
De una terrible realidad.

Orgullo herido
De mi nobleza
Retumban ecos
De mi tristeza
Y seducen sueos de olvido
Ajeno a mis sentimientos
Pasado vivo de mis anhelos
Sueos perdidos
En aposentos
Que van y vienen
Desde muy adentro.

** Yady Campo
   yadycamp@hotmail.com
   Escritora venezolana (San Cristbal, Tchira). Estudiante de educacin
   bsica integral en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve).
   Pertenece al Grupo Literario Ularte y a la Pea Literaria Jos Ignacio
   Ramrez del municipio Gusimos (Tchira, Venezuela). He recibido mencin
   especial en el Concurso Nacional de Cuento Policlnica Metropolitana
   (Caracas) por "Camino a las Parras". Trabaja en una institucin privada
   como auxiliar de aula para I y II etapas de educacin bsica.



=== La lgrima      Gladys Liliana Abilar =================================

      (Nota del editor: en nuestra edicin 131
      [http://www.letralia.com/131/letras10.htm] publicamos el cuento "La
      sombra", de la ingeniera, docente y escritora argentina Gladys
      Liliana Abilar. "La lgrima", que hoy presentamos a nuestros
      lectores, es la segunda parte de la triloga "Las tres gracias", que
      se inicia con el relato antes mencionado y termina con un tercer
      texto titulado "La risa").

Fue tan grande el dolor por el fallecimiento de mi sombra, que toda la
angustia se congel en mi pecho. El mar de lgrimas que pugnaba por brotar
inund mi garganta y mis mucosas con un sabor salado que luego fue
creciendo hasta convertirse en salmuera; me quemaba como el cido sin
ninguna lstima. Mis pupilas ardan del mismo modo que si un limn se
hubiera exprimido en ellas.

No pude soltar el llanto. No pude llorar. Las lgrimas se haban condensado
en una sola. Sent una presin desgarradora en el lagrimal izquierdo
mientras ste se abra, pariendo una gota inmensa, cristalina y dura que se
desliz por la mejilla, se demor en el pecho como acariciando el corazn,
y ah s, por el vrtice puntiagudo y estrecho, llor pequeas lagrimitas
que mojaron mi blusa. Luego cay en mi regazo y me sorprend al descubrir
que no se haba roto. Permaneci intacta como si fuera un cristal. O un
diamante. La recog y la mir, alucinada. Aunque su fulgor me encandil,
pude ver a travs de ella, tan pura era. La guard en un pequeo estuche de
terciopelo dentro de mi mesa de luz.

Esa noche mi sueo fue invadido por escenas de extraa puerilidad. En la
ensoacin, mis ojos vieron un desfile de innumerables tortugas azules con
tacos altos que marchaban por una vasta avenida en perfecta sincrona.
Cubriendo sus cabezas, sendas capelinas coloradas en cuya ala reluca la
gota, la lgrima. Luego me vi batallando, entre anonadada y dubitativa, con
una araa verde, de guantes blancos, largusimas y negras pestaas. Entre
ceja y ceja, reluca la gota, la lgrima. Daba grandes zancadas tratando de
alcanzarme pues yo hua despavorida. De pronto un sonido muy particular me
despert, arrancndome de las delicias de mi pequeo zoolgico policromo:
alguien orinaba en el bao. Me asust, yo vivo sola. Me levant a esa hora
inslita, temerosa, precavida, caminando en silencio como sobre algodones,
para ver quin estaba usurpando mi inodoro. Oh, sorpresa! Era la lgrima.
S, la lgrima de cristal que yo haba guardado amorosamente en el estuche
de terciopelo. Dado el cuadro de situacin, no pude asociar la escena
anterior, cuando lloraba sobre mi pecho, con la de ahora, instalada en el
water y derramando un chorrito sonoroso color topacio, y llegu a una sola
e inslita conclusin: estaba orinando. Una cosa es segura: nadie va al
inodoro a llorar salvo que tenga una razn muy justificada. Cuando termin,
la guard nuevamente en el lugar acordado para ella.

Logr conciliar el sueo nuevamente pero result intil el intento por
reencontrarme con las tortugas y la araa. Principalmente con esta ltima,
pues nunca sabr si la araa me persegua con fines blicos o idlicos.
Recuerdo su mirada vehemente, cada de prpados y rtmico pestaeo, pero
como no estoy acostumbrada a que me persigan las araas, me asust. Sent
que era vctima del acoso y su actitud me amedrent.

Ya casi repuntando el alba, otro sonido como a lluvia que moja la tierra me
despert. "Otro da de lluvia, qu mufa!", dije rezongando. Me desperec,
me calc la bata, las chinelas y me aproxim al ventanal del living para
otear la maana "lluviosa". En medio de un profundo bostezo, descubr a la
lgrima regando las aralias del patio. Inslito! pero servicial. Aprovech
para indicarle otras macetas que tengo por la casa para que completara la
labor de jardinera. No lo haca mal, lavaba las hojas y humedeca la tierra
sin ensuciar ni salpicar. Era ms hbil que Dora, la mucama, quien siempre
se las arreglaba para dejar las macetas chorreando.

Descubr en mi lgrima cualidades insospechadas, que ponan en evidencia
determinados estados de nimo y un meritorio espritu solidario. Me ayudaba
tanto a lavar los platos, dejando caer una tenue lluvia de agua cristalina
sobre la vajilla, como a llenar la piscina cuando tocaba el recambio y
desinfeccin. Lo cierto es que su capacidad hdrica era inagotable. Me
haba acostumbrado a su presencia. Dondequiera que yo iba o estaba, all se
encontraba ella; ya sea metida en un bolsillo, apoyada en la frutera
mientras exprima las naranjas, encima de la jabonera del bao esperando
que terminara mi ducha, en el reloj que marca el nivel de combustible de mi
auto mientras manejaba, o simplemente permaneca quietecita sobre el
pupitre, aguardando que finalizara mi clase de literatura en la
universidad. Hasta llegu a pensar que escuchaba y aprenda las lecciones,
tal era su concentracin.



Aquella madrugada del lunes me diriga a la universidad conduciendo mi
pequeo sedn. Haba tomado la precaucin de trabar las puertas y subir los
vidrios ya que cargaba, en mi bolso, con el sueldo cobrado el viernes
anterior, para depositarlo en mi cuenta bancaria. El trmite era urgente,
estaba en descubierto. Prcticamente era la nica que transitaba por la
avenida a esas horas. El semforo en rojo me oblig a frenar y, mientras
sintonizaba la radio en busca de noticias, me sobresalt ante la abrupta
presencia de un hombre en mi ventanilla apuntndome con un arma de fuego.
De un culatazo rompi el vidrio y apoy la pistola en mi cabeza. Exiga que
le entregara mi bolso. Yo intentaba resistirme implorndole que me dejara,
al menos, los documentos y la foto de mi hijita fallecida. El energmeno ni
se inmut y empez a manotearme apoyndome el arma en la sien. Yo me agach
para alcanzar el bolso y entregrselo cuando vi, de repente, que la lgrima
dio un brinco y descarg, con todas sus fuerzas, un chorro de agua, a
presin, sobre los ojos del forajido, enceguecindolo. El malandra se llev
las dos manos a la cara dejando caer el arma y empez a gritar
restregndose los ojos con desesperacin, como si le hubieran fumigado con
veneno. Aprovech para acelerar a fondo y huir mientras espiaba, por el
espejo retrovisor, al hombre que se retorca sobre el pavimento. No lograba
entender el alcance de aquel ataque perpetrado por mi lgrima. Si era slo
eso, una lgrima que le llor encima. Con bastante de fuerza, es cierto,
pero tampoco era para tanto. Ante la duda, decid probar las salpicaduras,
resto del chorro que le lanzara en la cara y que escurra por el
parabrisas. No lo poda creer, saba a algo muy salado y peligrosamente
cido a la vez. Record un artculo que haba ledo en la seccin
cientfica de la revista del Reader's Digest respecto a la concentracin de
lisozima en las lgrimas; cuando stas son vertidas por emociones felices
tales como el amor, la concentracin de lisozima es baja, su s abor es
dulce o levemente salobre, y las pupilas no sufren la picazn. Cuando son
vertidas por el sufrimiento, el dolor, la frustracin, el tenor de lisozima
aumenta provocando sensacin cida y muy salada con el respectivo dao
ocasionado en las pupilas. No slo acababa de certificar el dato ledo,
sino que, adems, llamativamente magnificado.

La lgrima acababa de salvar mi vida y mi sueldo. Con un acto de salvataje
como este, se haca acreedora a todo mi respeto. La mir con profundo
agradecimiento y murmur: "Bien hecho, amiga".



Por la tarde nos dispusimos -ahora hablo en plural, pues ya la tengo
incorporada a mi vida-, a hacer las compras en el supermercado. Mientras
recorra las gndolas en busca de los artculos de almacn, not que la
lgrima se senta de muy buen humor, saltaba y brincaba entre los estantes
como llamando la atencin. Entonces descubr la presencia de tres
hermanitos junto a su madre y muy cerca de nosotros, en torno de los cuales
la lgrima rondaba con cierto donaire. De pronto estaba sobre sus hombros,
o parada encima de una golosina, o fluctuando sobre sus cabecitas mientras
verta una fina lluvia que mojaba sus cabellos. Los nios no caban en s
de la emocin. Jugaban a las escondidas correteando alrededor de las
gndolas. La lgrima se ocultaba detrs del agua mineral, de los paales
descartables, en las pilas de chocolate, en los paquetes de harina, en los
vasos de yogur o en los detergentes de cocina. Los una un espritu ldico
delicioso. Como si se hubiera escabullido de un libro de historias
fantsticas. De pronto, se pos sobre el cucurucho de helado que sostena
el ms pequeo y permaneci inmutable por unos instantes ante las miradas
enternecidas de los hermanos. Pocos segundos bastaron para que el helado
desapareciera y el cucurucho quedara vaco. Se lo haba tomado todo. El
pequeo se puso a llorar y yo tom distancia llevndome a mi lgrima.

Cuando regresaba a casa, decid cambiar de ruta y eleg dar un breve paseo
por el parque donde yaca cautiva, bajo la mole de cemento del monobloc, mi
aorada sombra. Como quien visita la tumba de un ser querido, enfil hacia
all cautivada por el magnetismo de la aoranza. No era mi intencin
visitar ningn muerto, ya que mi sombra vive intacta en mi memoria, a pesar
de las preocupaciones y los sobresaltos que me generaba casi a diario. Pero
se haba transformado en una mascota difcil de sustituir. De hecho, jams
lo hice. Polifactica, extrovertida, caprichosa, para definirla de algn
modo. Duea de una simpata singular, se hizo querer sin vueltas. Despojada
de ella, me haba convertido en un extrao ser humano que transitaba la
vida sin su sombra. Era como perder un referente, la proyeccin de uno
mismo. La soledad. Y aquella pattica sensacin de no encontrar el
equilibrio.

Ese da era tranquilo, no tena clase en la facultad y necesitaba respirar
aire puro. Me sent en un banco y alcanc a ver, a lo lejos, una mancha
oscura que se extenda como una alfombra bajo el edificio. Era ella, mi
sombra. Estaba intacta, a la distancia. Luego, como atrada por una fuerza
sobrenatural, me encamin hacia ella y me detuve a un costado, melanclica,
nostlgica por los gratos recuerdos que afloraban a mi mente. Deteriorada y
reseca. As la vi. Rendida a los avatares del tiempo y las circunstancias.
Cunta gente le habr caminado encima! Cuntos perros y gatos la habrn
orinado! Cuntos nios con sus juguetes la habrn fustigado! Me invadi un
extrao sentimiento de culpa.

Mientras tanto, la lgrima permaneca muy quietecita en mi hombro,
silenciosa, concentrada; como si adivinara mi nostalgia. De pronto, dio un
brinco y se pos sobre el busto de bronce de Manuel Belgrano que se
levantaba muy cerca de la sombra y, como si le hubiera transferido mi
estado emocional, empez a llorar. Primero suavemente, lluvia fina, etrea,
casi intangible. Gara. Luego fue aumentando, creciendo en caudal y en
fuerza hasta transformarse en algo parecido a una canilla abierta, tal era
el chorro que emita. Trat de calmarla, de consolarla. Era intil.
Escapaba a mis posibilidades volverla a la cordura. El llanto continu in
crescendo hasta convertirse en algo imposible de controlar; como si un ro
hubiera desbordado el cauce inundando todo el parque, y el nivel suba,
suba, suba. A continuacin, curiosamente, las aguas fueron ascendiendo
slo en torno del edificio opresor ante las miradas atnitas de los
transentes que se detenan a presenciar el fenmeno. Entend que la
inundacin quedaba circunscripta al rea del monobloc. Un rigor de
catstrofe se poda adivinar en sus rostros despavoridos. No era para
menos. Pocos minutos bastaron para que el edificio quedara sumergido bajo
el agua. La lgrima, inagotable, lloraba, lloraba, lloraba sin pausa. Los
bancos de la plaza, los rboles, los autos cercanos y todo cuanto haba
rodeando a la construccin qued sumergido. Las hojas otoales se
deslizaban como pececillos dorados, verdes, amarillos, y las rosas abran y
cerraban sus ptalos en delicado vaivn. Slo el rostro de Manuel Belgrano
permaneca inalterable, fiel testimonio de la historia que fue. El nivel
del agua continuaba subiendo varios metros por encima de la azotea. De
pronto, ocurri lo inesperado: la enorme mole de cemento empez a elevarse.
Se desprendi de su base y qued flotando como un cubo inmenso en medio del
agua. Lentamente, la sombra, que no tan en paz descansaba hasta ese
instante, se movi desperezndose. Un leve sacudimiento le devolvi su
antigua forma. Entre ondulantes zigzagueos se desliz, como una manta raya,
por las aguas mansas y vino a m. Se esparci a mis pies, como antao,
sumisa y regalona, mientras la gota, diligente y presurosa, recuperaba su
lugar sobre mi hombro y cesaba de llorar.

** Gladys Liliana Abilar
   gladys8@fibertel.com.ar
   Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se gradu de
   profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el ttulo de ingeniera
   agrnoma. Asumi la direccin del Instituto de Investigaciones
   Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la
   Ctedra de Gentica. Realiz estudios de postgrado en el IAP, de
   Paisajismo. Paralelamente incursion en la Literatura publicando los
   libros: Ecos del corazn (poemas, 1989), Ms all del pecado (novela,
   1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos,
   con prlogo de Jos Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado
   por el pintor uruguayo Carlos Pez Vilar y prologado por Eduardo Gudio
   Kieffer, mencin en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino
   rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Particip en el IV
   Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV
   Encuentro Internacional de Escritoras "Ins Arredondo" de Guadalajara
   (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de
   Alicia Steimberg. Con este ltimo gnero integr siete antologas y
   particip en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas
   distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio
   "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller",
   otorgado por la comunidad Allerana de Espaa, entre otros. Particip en
   la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde tambin se
   present Destino rabioso. Particip en la edicin y presentacin del
   libro de Hctor David Gatica Integracin cultural riojana (2005).
   Colabor en la edicin del libro La Rioja, de Manrique Zago.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Azul y otros relatos del mar      Emma Romeu (emmaromeu@yahoo.com) ====

      Cuento
      Alfaguara Mxico (http://www.alfaguara.com.mx)
      Ciudad de Mxico, agosto de 2005
      ISBN: 970-770-229-X
      102 pginas

A mediados de noviembre fue presentado, en el Centro Nacional de las Artes
de Ciudad de Mxico, el libro Azul y otros relatos del mar, de la escritora
cubana Emma Romeu. Por una gentileza de la autora, el libro est en
nuestras manos desde hace algunas semanas.

Azul y otros relatos del mar rene ocho relatos cuyos protagonistas estn,
de alguna u otra manera, relacionados con el mar. Historias con buzos,
nufragos, marineros y cuidadores de faros, narradas con un estilo llano
que acerca al lector a mbitos y oficios que quizs ignora, y de los que
Romeu tiene completo dominio por haber estudiado oceanologa en su Habana
natal.

En el relato que da ttulo al libro, un joven aprendiz de buzo se ve
atrapado a 45 metros de profundidad por el acecho de un tiburn azul. La
habilidad de Romeu como narradora permite al lector seguir la aventura sin
perderse en aspectos tcnicos: "Marco mordi el regulador asustado e
instintivamente busc el cuchillo en su pierna, y al elevarlo para
protegerse del tiburn si vena por l, not que la manga de su traje no se
vea roja igual que antes sino que pareca negra, y la manilla del
batmetro en su mueca tambin haba perdido su original color anaranjado
volvindose oscura. Ya no estaba a 15 metros como al caer del barco, sino a
25, pudo comprobar de un vistazo en el batmetro. Aunque haban pasado
pocos minutos, la corriente lo arrastraba con rapidez por el inclinado
fondo hacia mayor profundidad".

Adems de oceangrafa y gegrafa, Romeu es periodista. Naci en La Habana,
trabaj en la Academia de Ciencias y recorri los mares de Cuba en busca de
datos para investigaciones cientficas. Desde hace aos se dedica al
periodismo ambiental, en el que ha alcanzado tan altas cotas que sus
trabajos son publicados en la revista National Geographic Magazine en
espaol.

La autora actualmente reside en Mxico, donde se ha hecho un nombre
escribiendo libros de aventuras para nios y adultos. El ms conocido de
ellos es Gregorio y el mar, del que ha vendido ms de 100.000 ejemplares, y
tiene tambin Gregorio y el pirata, A Mississippi por el mar,  Naufragio en
las Filipinas, Mi amigo el Manat, Ah viene el lobo gris y otros.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== El Premio Nacional de Literatura de Garca Mrquez ====================

                                                    24 de noviembre de 2005

Buen da:

Soy una profesora argentina que necesita el discurso de Gabriel Garca
Mrquez de aceptacin del Premio Nacional de Literatura. Podran
informarme cmo conseguirlo?

Muchas gracias.

Un cordial saludo,

Silvina Fazio
cfsilvina@hotmail.com
Argentina



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"El problema de nuestro tiempo es que tenemos demasiados colectores de
datos pero carecemos de suficientes intrpretes, y estamos pasando por un
perodo de demasiada autoconsciencia, cuando la gente cree que simplemente
reuniendo datos que no son relacionados entre s por una inteligencia que
los controle es suficiente. Y la gente espera ser elogiada por el mero
hecho de colectar datos. A m, claro est, no me parece eso una actividad
creativa".

      Ray Bradbury, en entrevista con Hugo Fox (traduccin de Jaime Tello).
      En: Revista Nacional de Cultura, N 181 (Caracas, 1967).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 19 de diciembre de 2005
