
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 136
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     19 de diciembre de 2005
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"El escritor y la esperanza", Jorge Gmez Jimnez.       | Editorial
                                                         |
Ganadores del Mara del Villar. / Las mujeres de         | Breves
Harmonie. / Poetas muertos. / Hernanz en Pontevedra. /   |
Latinos en Francia.                                      |
                                                         |
Editorial Letralia publica dos nuevos ttulos. / Ficcin | Noticias
Breve Venezolana crea librera en Internet. / Internet   |
ayuda a vender libros, segn los especialistas. /        |
Polica de Nezahualcyotl ahora leer poesa. / Premio   |
Nacional de Poesa de Bolivia gana Camila de Urioste. /  |
Muri el poeta vasco Juan Mari Lekuona. / Jos Emilio    |
Pacheco recibi en Granada el premio Garca Lorca. /     |
Harold Pinter cita a Neruda y pide crcel para Bush y    |
Blair. / Reinaugurada en Nueva York la Biblioteca Carlos |
Rodrguez. / Saramago, Garca Mrquez y Gnter Grass     |
respaldan a Pamuk. / Mirko Lauer y Ana Clavel ganan      |
premio Juan Rulfo de novela corta. / Emiten fallo de la  |
convocatoria de becas del Celarg. / Estado venezolano    |
compr biblioteca del escritor Salvador Garmendia. /     |
Certamen El Pas Literario premia a la venezolana        |
Carolina Lozada. / Carlos Vaquerizo Torres recibe el     |
premio Adonais de Poesa. / Muere en Madrid el escritor  |
y filsofo Julin Maras. / IV Premio de Novela Europea  |
entre cinco autores reconocidos. / Graziella Pogolotti   |
obtiene el Premio Nacional de Literatura de Cuba. /      |
Fallece el poeta espaol Jos Ledesma. / Publican nueva  |
edicin de la Gramtica de Nebrija. / Argentina invitada |
en los carnavales culturales de Valparaso. / Vida de    |
Gabriela Mistral ser llevada al cine.                   |
                                                         |
El Florido Byte                                          | Literatura
http://www.elfloridobyte.com                             | en Internet
                                                         |
"Hemingway: vida, pasiones y muerte entre libros,        | Artculos y
guerras y peridicos", Ana Mara Fuster Lavn. / "El     | reportajes
Eskimal y la Mariposa, 250 pginas ms cerca de Bogot", |
John Jairo Junieles. / "La Desgracia de Coetzee",        |
Yolanda Arroyo Pizarro. / "El escritor como              |
espectculo", Carlos Fernndez. / "Un recuerdo para don  |
Ata", Roberto Bennett. / "Los ngeles en la poesa       |
chilena", Benedicto Gonzlez Vargas. / "El fin de las   |
literaturas nacionales?", Martn Palma Melena.           |
                                                         |
Ivn Gonzlez, autor de Otras alas, entrevista a Miguel  | Entrevistas
ngel Gordillo: "Ellos buscaban el cielo"                |
                                                         |
"Estremecimientos dispares", Rafael Prez Ortol. / "Los | Sala de ensayo
Estados Unidos contra Simn Bolvar", Carlos Bastidas    |
Padilla.                                                 |
                                                         |
"El dinosaurio simboliza la vida", Francisca Gonzales de | Letras
Tuerto. / Poemas de Oscar Bribin. / "El quinto          |
clavadista", Alexis Romay. / Poemas de Norma             |
Segades-Manias. / "A qu volver", Patricia Romana        |
Brcena. / "Poemas contra la guerra", Marco Antonio      |
Valencia Calle. / "Pjaros", Pablo Brito Altamira. /     |
Poemas de Pedro Marambio Vsquez. / "La Mar", Julio      |
Carreras (h). / Poemas de Ren Marn. / Dos cuentos de   |
Valeria Rodrguez Lamas. / Dos poemas de Alicia Carolina |
Ugas Pazos. / "Marina", Alejandro Sanz balos. /         |
"Aullido" (extractos), Deibi Daz. / "El embrujo", Rosy  |
Palu. / Poemas de Victoria Guerrero.                    |
                                                         |
"Ginebra Magnolia", Chtro Editores. / "El hombre       | El regreso
tringulo", Reynolds Emmanuel Andjar.                   | del caracol
                                                         |
El circo, de Juan Goytisolo. / Poesa de William Ospina. | El buzn
                                                         |
Oscar Wilde.                                             | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
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=== Editorial      El escritor y la esperanza =============================

Harold Pinter deba estar el 10 de diciembre en Estocolmo para recibir el
premio Nobel de Literatura 2005, pero, como se sabe, su delicado estado de
salud se lo impidi. Con todo, tuvo fuerzas para dirigirse a un estudio
londinense y grabar un video en el que pronunci su discurso para los
asistentes a la ceremonia.

"Qu es verdad, qu es mentira?", se pregunta el dramaturgo al principio
de su discurso. Pinter esgrime una serie de consideraciones sobre el oficio
literario, detallando la manera como pasa de la idea original -a veces no
ms que una centella repentina- al texto terminado, siempre con la bsqueda
de la verdad como norte.

Y, refirindose estrictamente al teatro poltico, describe su filosofa
para la creacin de personajes: "Hay que dejar a los personajes que
respiren por su cuenta. El autor no ha de confinarlos ni restringirlos para
que satisfagan sus propios gustos, disposiciones o prejuicios. Ha de estar
preparado para acercarse a ellos desde una variedad de ngulos, desde un
surtido amplio y desinhibido de perspectivas que resulten".

Un documento harto interesante para quienes an buscamos rumbo seguro.
Partiendo de su arte potica, Pinter contrapone la bsqueda de la verdad
por el escritor a la bsqueda y conservacin del poder por el poltico.
"Para conservar ese poder es necesario mantener al pueblo en la ignorancia,
que las gentes vivan sin conocer la verdad, incluso la verdad sobre sus
propias vidas. Lo que nos rodea es un enorme entramado de mentiras, de las
cuales nos alimentamos".

Pinter es minucioso y, a la vez, lapidario, cuando describe decenas de
mentiras enarboladas desde el poder, particularmente desde el poder
estadounidense como potencia regidora del globo. Narra paso a paso la
evolucin de un podero que se impona mediante "conflictos de baja
intensidad" -el sabotaje sistemtico a las estructuras de un Estado- hasta
el terrible presente en que tales sutilezas ya no son necesarias.

Finalmente llama la atencin de los escritores en torno al papel que les
corresponde desempear en tal escenario: "Cuando miramos un espejo pensamos
que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milmetro la
imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando un crculo de reflejos
sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo -porque es
en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros".

Vivimos en un mundo sin esperanza? Enfocndose apenas en uno de nuestros
problemas, la relacin entre las guerras y la poltica exterior
estadounidense, Pinter lanza un discurso que recuerda mucho en su tono a
aquel Cataclismo de Damocles que Garca Mrquez pronunci en Ixtapa en
1986. El poder no admite conflictos: simplemente aplasta a los disidentes,
por accin -mediante la fuerza bruta- o por omisin -pasando por alto las
urgencias que imponen el crecimiento demogrfico, las enfermedades, los
problemas climticos...

En estas fechas festivas queremos reafirmar una postura optimista, pese a
toda evidencia de desastre. Rompamos espejos y participemos todos, en la
medida de nuestras posibilidades, en la construccin de pequeas esperanzas
que refresquen el entorno inmediato, en acciones concretas que contribuyan
a la bsqueda de la verdad. Tanto para quienes compartan esta postura como
para el resto, desde la Tierra de Letras enviamos un abrazo fraterno y los
mejores augurios para el ao que comienza.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Ganadores del Mara del Villar. La Fundacin Mara del Villar, de Uruguay,
anunci este 16 de diciembre, en la Casa de Cultura de Tafalla, el
veredicto de su XI Certamen de Poesa, cuyo jurado estuvo conformado por
Toms Yerro, Mara Jos Berruezo, Jos Luis Garca Herrera, Manuel Morn y
Iosu Kabarbaien. El ganador, quien se impuso sobre otros 120 trabajos, fue
el montevideano Alfredo Villegas Orom, por su poemario Montevideo al Sur.
Los finalistas son Jos Mara de Juan Alonso (Alpedrete, Madrid), Mercedes
Garca Gonzlez (Gijn, Asturias), Fulgencio Martnez Lpez (Alcantarilla,
Murcia), Jos Daniel Matul Romero (Costa Rica), Juan Carlos Lpez Cantos
(Aranda de Duero, Burgos), Jos Antonio Clemente Estvez (Cartagena,
Murcia), Jos Carlos Baeza Villarroel (Barcelona), Rubn Ballestar Urbn
(Caudiel, Castelln) y Antonio Soler Gonzlez (Murcia). Las bases de la 12
edicin se difundirn a partir de abril de 2006.
http://www.mariadelvillar.com

Las mujeres de Harmonie. Este 22 de diciembre ser presentado, en el Corte
Ingls de Alicante (Espaa), el libro Algunas mujeres, de Harmonie Botella,
quien estar rodeada por un nutrido grupo de poetas y escritores. La
presentacin se realizar en medio de un evento multimedia que fusionar la
msica, las diapositivas y la lectura de relatos cortos.

Poetas muertos. El mircoles 28 de diciembre ser presentado en Maracay,
Aragua (Venezuela) la novela La muerte del poeta, de la escritora
letraliana Carmen Campos. La cita es en el Centro de Profesionales de
Aragua (Ceproaragua), en la avenida Las Delicias, a partir de las 6:30 de
la tarde. Nacida en 1933, Campos es docente y forma parte de la Asociacin
de Escritores de Aragua, que presidi entre 1989 y 1991, as como de la
Fundacin Ludovico Silva, la Fundacin Crecer en Bolvar y la Agrupacin
Literaria Pie de Pgina. Ha publicado ya el libro de cuentos Trpico (1991)
y los poemarios Signos en la piel (1992) y La ciudad perdida (2003).
Telfonos: (0243) 2461825 y (0416) 2441710.

Hernanz en Pontevedra. La escritora letraliana Beatriz Hernanz Angulo
presentar en Pontevedra, este viernes 23 de diciembre a las 8 de la noche,
su libro La piel de las palabras, editado por Calima Editores. En la
presentacin intervendrn Javier Jover, director del sello editorial, y
Jos Mara Paz Gago, catedrtico de la Universidad de A Corua, adems de
la autora. Hernanz Angulo es doctora en filologa hispnica por la
Universidad Complutense de Madrid y adems es autora letraliana, pues en
nuestra edicin 127 publicamos extractos de su poemario La epopeya del
laberinto, publicado en 2002, tambin por Calima.
Centro Sociocultural Caixa Galicia
Sala Laxeiro, Plaza de San Jos, 3; Pontevedra

Latinos en Francia. La editorial francesa Toute Latitude, en Pars, anunci
su disposicin a recibir material de autores francfonos e
hispanoparlantes. El sello inicia actividades con cuatro colecciones:
Novelas Francesas, Ensayos y Documentos Franceses y, especialmente para
autores de habla hispana, Novelas Latinas y Ensayos y Documentos Latinos.
Los primeros libros sern lanzados en 2006. Los materiales en espaol
pueden ser remitidos a Diana Lichy en Toute Latitude, 25 rue Gandon, 75013,
Pars, Francia.
Telfono: 0033(0)1-41103705. Fax: 0033(0)1-41103667
http://www.toutelatitude.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Editorial Letralia publica dos nuevos ttulos

En el cierre del ao 2005, Editorial Letralia, el espacio en el que se
publican libros digitales bajo el sello de la revista literaria
Letralia.com, publica dos nuevos ttulos: Intelectuales peruanas de la
generacin de Jos Carlos Maritegui, de la peruana Cecilia Bustamante, y
Regalos del Cielo, de la venezolana Ana Mara Ferreira P.

Intelectuales peruanas... es el octavo ttulo de la coleccin Ensayo de
Editorial Letralia, y brinda un exhaustivo recorrido por las vidas de
algunas de las mujeres ms destacadas del mbito cultural peruano
contemporneo con el escritor Jos Carlos Maritegui. Bustamante sigue y
compara la trayectoria de toda una plyade de mujeres que empuaron las
armas del intelecto para emprender la lucha en pos de la igualdad de
derechos, desde la figura mtica de Flora Tristn en el siglo XIX hasta
Clorinda Matto de Turner, Mercedes Cabello de Carbonera, Dora Mayer, Magda
Portal, ngela Ramos, Catalina Recavarren, Rosa Arciniega y Mara Wiesse de
Sabogal, entre otras.

Profesora, periodista, activa en derechos humanos, organizacin comunal,
desarrollo sostenible y la situacin de la mujer en Amrica Latina, Cecilia
Bustamante es la nica mujer que ha obtenido el Premio Nacional de Poesa
del Per. Tuvo que emigrar de su pas y ha residido en Espaa, Mxico,
Blgica, Estados Unidos. Reinicia actualmente su Revista Internacional de
Artes & Letras Extramares y ha publicado Altas hojas, Smbolos del corazn,
El viaje del poeta y otros ttulos.

Por su parte, Regalos del Cielo marca la inauguracin de la coleccin
Infantiles, en la que Editorial Letralia publicar ttulos para los
lectores ms pequeos. El relato de Ferreira P. narra la desesperada medida
que el arcngel Gabriel y su ayudante, el ngel Miguel, debe tomar cuando
la reparticin de unos particulares obsequios celestiales no sale del todo
bien.

Nacida en Madeira y trasladada a Venezuela a los cinco aos de edad, Ana
Mara Ferreira P. es egresada de la carrera de administracin de empresas
en St. Michael's College (EUA), y desde su regreso a Caracas a finales de
los 70 desarrolla sus actividades en la capital venezolana.

Publicados en el Web y de acceso libre para los lectores de todo el
planeta, as como en formato PDF, estos libros engrosan los anaqueles de
Editorial Letralia, el primer sello virtual venezolano, que imprime sus
libros desde la pequea ciudad industrial de Cagua, en el estado Aragua, y
que naci en 1997 como un proyecto hermano de la revista Letralia.com.
Estos y otros ttulos pueden leerse ahora mismo en
http://www.letralia.com/ed_let.



*** Ficcin Breve Venezolana crea librera en Internet

El reconocido sitio de narrativa Ficcin Breve Venezolana
(http://www.ficcionbreve.org) anunci a principios de este mes el
lanzamiento de su librera Ficcin Breve Libros
(http://www.ficcionbrevelibros.com), un actualizado y completo servicio de
venta de libros por catlogo virtual, especializado en literatura
venezolana.

Para adquirir un libro en FBL bastar con seleccionarlo del catlogo en su
sitio en la red y solicitarlo por correo electrnico a la direccin
pedidos@ficcionbrevelibros.com. FBL enviar de inmediato un mensaje con las
instrucciones a seguir para recibir el pedido en la direccin postal que
especifique el comprador.

Hctor Torres, editor de Ficcin Breve Venezolana, y Rger Michelena,
conocido librero de Caracas, anunciaron que, "rescatando la calidez y el
trato amable de la librera tradicional" pondrn a disposicin del pblico
venezolano los ltimos lanzamientos editoriales, as como los clsicos de
siempre.

Adems, el sitio ofrece servicios como bsqueda y localizacin de
bibliografas, asesora en produccin de libros, suscripcin a revistas
extranjeras, diseo y desarrollo de libros por encargo, correccin de
estilo, produccin de libros tcnicos, cientficos, educativos y de otras
reas, contenido web literario, traduccin, diseo y elaboracin de pginas
personales y la ms destacada informacin de inters para la industria
editorial venezolana y del continente iberoamericano.

"Nuestra intencin es convertirnos en un puente entre productores y
consumidores del mercado del libro en Venezuela", explicaron los flamantes
libreros. "Queremos construir la ms completa base de datos del libro
venezolano, por lo que invitamos a autores, editores, distribuidores,
instituciones pblicas y privadas, y libreros a participar en este
proyecto, enviando sus ttulos y catlogos, con el fin de generar entre
todos esta necesaria fuente de informacin, para el aprovechamiento de
todos los involucrados en el asunto del libro venezolano".

Fuente: Ficcin Breve Libros



*** Internet ayuda a vender libros, segn los especialistas

La Red no es enemiga del libro, sino que fomenta su venta, segn afirmaron
el pasado viernes 3 de diciembre Daro Villanueva, director del consejo
cientfico de la Biblioteca Virtual Cervantes
(http://www.cervantesvirtual.com), y Luis Rodrguez, director general de la
fundacin de dicha entidad, en la presentacin de la web de la biblioteca
en el simposio internacional "El Quijote en las tecnologas audiovisuales y
digitales", que se clausur el sbado 4 en A Corua.

"La Red no sustituye a la circulacin de libros, sino que provoca a los
cibernautas a aproximarse a los textos literarios tradicionales. No
disminuye el nmero de ejemplares vendidos, sino que tiene el efecto
contrario", seal Villanueva. Rodrguez puso un ejemplo de la
complementariedad de la edicin en papel y el soporte digital. "Mario
Benedetti lo ha dicho. Por tener textos en Internet, vende ms", apunt.

En este sentido, ambos explicaron que la Biblioteca Virtual Cervantes,
creada en 1999 por iniciativa de la Universidad de Alicante
(http://www.ua.es), puede convertirse en una herramienta esencial al ser la
web literaria en castellano ms visitada del mundo, con acceso a ms de
16.000 ttulos y 150 millones de pginas servidas. En ella no poda faltar
una biblioteca de autor dedicada a Cervantes que, como explic su
coordinador, Florencio Sevilla, se sumerge en el mundo cervantino y "est
expuesta tambin al permanente enriquecimiento".

El simposio organizado en A Corua, en la recta final del cuarto centenario
de Don Quijote de La Mancha, ha apostado por dar una visin diferente de la
obra. "La del siglo XXI y las tecnologas de la comunicacin", indic el
catedrtico Jos Mara Paz Gago, coordinador del congreso.

Fuente: La Voz de Galicia



*** Polica de Nezahualcyotl ahora leer poesa

Los policas de Nezahualcyotl, integrados desde el mes de abril al
programa "Literatura Siempre Alerta", a travs del cual se busca inculcar
la cultura de la lectura entre los uniformados, ahora leern poesa, segn
explic el pasado 5 de diciembre el alcalde Luis Snchez Jimnez.

Arta palabra, una antologa potica editada por el Ayuntamiento, es el
segundo libro del programa "Literatura Siempre Alerta". Los policas que
forman parte de este programa han concluido la lectura, anlisis y
comprensin del primer volumen, titulado justamente Literatura siempre
alerta, compuesto por cuentos policacos como "La muerte tiene permiso", de
Edmundo Valadez; "El manto del hereje", de Bertolt Brecht; "Que nos vamos",
de Raymond Carver; y cuatro ms.

Mencion que los policas leern el libro apoyndose en talleres que se les
brindan, en los que "ahora los policas no slo leen libros, sino que se
les induce a la escritura", acot. "Se les brindan clases para que mejoren
su forma de escribir y a la vez de expresarse, se les est dando la
oportunidad de relatar sus experiencias, sus vivencias, es una forma de que
ellos transmitan lo que sienten y piensan".

En un futuro se espera editar una publicacin con la narracin de los
policas, para lo cual ya se realiza un trabajo de seleccin de los mejores
textos.

El alcalde record que el trabajo de la lectura de los uniformados proviene
de la Norma Oficial Municipal 2005 para la profesionalizacin de la polica
municipal, en la que adems de leer, tienen que estar fsica y
sicolgicamente sanos.

Desde que se puso en marcha la norma, en febrero de este ao, a la fecha
"puede decirse que se tiene una corporacin con un gran nivel cultural y
que ha mejorado su rendimiento, lo cual vemos reflejado en el combate a la
delincuencia, y en el trato que los uniformados tienen con la poblacin".

El siguiente paso ser ensearles tcnicas de redaccin y talleres donde
aprendan las bases de los gneros literarios, con el objetivo de que los
policas redacten sus partes policiales, "esto es que hablen de su mundo,
su trabajo, para que despus con esos textos se pueda editar un libro".

El programa forma parte de un plan integral para que los elementos de la
Direccin de Seguridad Pblica municipal estn mejor preparados
intelectualmente, cumpliendo el proyecto de profesionalizacin, el cual
establece la lectura de obras maestras de la literatura universal.

Asimismo, dentro de este programa se implement la lectura entre los
policas municipales de Don Quijote de La Mancha, en donde los policas
hicieron la conversin de fragmentos de la obra de Miguel de Cervantes a
clave policial, lo cual les vali obtener un reconocimiento por parte de
miembros de la Academia Mexicana de la Lengua.

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Premio Nacional de Poesa de Bolivia gana Camila de Urioste

La joven autora Camila de Urioste Laborde gan el Premio Nacional de Poesa
2005 de Bolivia. Las vivencias de una adolescente encerradas en su diario
personal inspiraron el poemario El diario de Alicia, la obra ganadora del
galardn. La autora particip del concurso bajo el seudnimo "La Maga".

El fallo fue anunciado el pasado 6 de diciembre por los jueces Armando
Soriano, Mara Soledad Quiroga, Mnica Velsquez, Moyra Bailey y Miguel
ngel Aranda; en presencia de las autoridades del Viceministerio de Cultura
y la representante de la familia Bedregal, Rosngela Conitzer.

La obra de Urioste mereci el galardn luego de recibir tres votos de los
cinco miembros del jurado, y se destac por la riqueza expresiva y la
unidad formal en cuanto al ritmo, enunciacin y sntesis potica, segn el
acta oficial.

La mencin de honor recay en Anabel Gutirrez Len por su trabajo Los
espacios de la enfermedad, en el que llaman la atencin la "originalidad
temtica y unidad estructural", destaca el texto. El premio est dotado de
2 mil dlares y la edicin y difusin del poemario, a travs de Plural
Editores, una medalla de oro y un diploma de honor.

"Ha sido un anhelo muy grande y una gran sorpresa porque a uno le gusta lo
que hace, pero que a otros les guste es otra cosa", coment Urioste tras
enterarse de la noticia.

De 25 aos y nacida en La Paz, Urioste es escritora, crtica de arte y
tiene una columna de opinin en el peridico La Prensa; sin embargo, todas
estas actividades son relativamente nuevas frente a su inters por el
verso. "Hago poesa desde que empec a escribir, desde siempre", dice.

En la actualidad, Urioste elabora su tesis de grado para la carrera de
Comunicacin Social. Est dedicada tambin al teatro y forma parte del
elenco La Trade, que naci en mayo de este ao, y prepara una obra para
marzo de 2006.

Fuente: Los Tiempos



*** Muri el poeta vasco Juan Mari Lekuona

El pasado 6 de diciembre muri, en San Sebastin (Espaa), el poeta vasco
Juan Mari Lekuona, a los 78 aos. Acadmico de Euskaltzaindia y docente, el
autor estaba enfermo desde 2003. Sus funerales se realizaron el 7 de
diciembre en la iglesia parroquial de San Esteban de Oiartzun.

Lekuona naci en Oiartzun en 1927. Su to Manuel fue presidente de
Euskaltzaindia y realiz los primeros estudios sobre el bertsolarismo y
otras formas de literatura oral en euskera. Otro to, Martn, tambin
sacerdote, fue fusilado por las tropas franquistas al comienzo de la guerra
civil de 1936. Juan Mari y otros dos hermanos estudiaron carrera
eclesistica, pero solo l permaneci en el sacerdocio. Julen fue luego
cantante y miembro de Ez Dok Amairu, y falleci hace un par de aos. Andoni
opt luego por la sociologa.

Lekuona ser recordado como poeta, pero tambin como maestro, primero en
los seminarios de Saturrarn y Donostia, y luego en la Universidad de
Deusto y la Escuela de Magisterio eclesistica de San Sebastin. Imparti
clases de literatura (oral y escrita) y mostr la riqueza cultural vasca en
general a varias generaciones. El bertsolari Andoni Egaa ha manifestado
con frecuencia que empez a dar pasos en el bertsolarismo gracias a la
influencia de Lekuona como terico y Xabier Amuriza como concrecin
prctica.

Euskaltzaindia le nombr acadmico correspondiente en 1953 y acadmico de
nmero en 1987, en sustitucin de su to Manuel Lekuona. Pronunci su
discurso de ingreso en Oiartzun, el 30 de julio de 1988, sobre el tema
Erdi-Ahozkotasunaren literatur estiloaz. La respuesta corri a cargo de
Jean Haritschelhar.

Desde 1989 hasta 2005 fue el delegado de Euskaltzaindia en Gipuzkoa. Ha
sido, asimismo, el responsable de la Comisin de Literatura hasta 2005
-este ao fue nombrado presidente de honor de la misma-, as como miembro
de la comisin de Fomento de la Seccin Tutelar de la Academia. Entre 1989
y 1996, bajo la presidencia de Haritschelhar, fue el vicepresidente de
Euskaltzaindia.

Juan Mari Lekuona curs estudios de teologa y ofici su primera misa en el
propio Oiartzun, en 1953. Ese mismo ao fue a Roma a estudiar teologa
espiritual y fue en esta ciudad donde present su tesis, titulada Ideario
asctico-pastoral de Fray Bartolom de los Mrtires (1514-1592). En Roma,
asimismo, escribi su primer poemario en euskera, Mindura gaur. Y es en esa
coleccin de poemas donde aparece un texto que luego popularizaron los
cantantes Xabier Lete y Lourdes Iriondo: "Errota zahar".

Fuente: Diario Vasco



*** Jos Emilio Pacheco recibi en Granada el premio Garca Lorca

El poeta Jos Emilio Pacheco, ganador del II Premio Internacional de Poesa
"Ciudad de Granada Federico Garca Lorca", el de mayor cuanta econmica en
su categora, dotado con 50.000 euros, agradeci el premio que le hizo
entrega la ministra mexicana de Cultura, Sari Bermdez, por ser un premio
que no es para l sino "para la poesa escrita en Mxico".

En la ceremonia de entrega del premio, celebrada en el Auditorio Manuel de
Falla de Granada el pasado 12 de diciembre, Pacheco sostuvo que el premio
"en plena era de la sospecha, est libre de toda oscuridad" porque l no
conoca "ni a una sola de las personas que tuvieron la incomparable
generosidad" de proponerle para l y otorgrselo.

El poeta mexicano asegur en su discurso que "mientras viva, estos das y
esta noche en particular", no se apartarn ni de su "gratitud" ni de su
"memoria", afirmando que su "nica riqueza" es la nica lengua que aprendi
"en la cuna" y que le ha permitido relacionarse "con el mundo".

"Slo puedo escribir en la variante mexicana de esa lengua comn fruto de
cinco siglos de historia particular y tambin compartida y me limito a
escribir de la mejor manera posible", destac el poeta, quien precis que
le gustara que sus textos "no deshonraran la tradicin ilustre" de la que
es "apenas una gota en un ocano".

"Para alguien de otra poca, como tengo que reconocerme que soy, la poesa
es el dilogo ntimo y silencioso entre dos personas que no se conocen y
que tal vez no se reunirn jams", dijo Pacheco, quien alab "el prodigio
que es la posibilidad de leer y entender a poetas de 20 o ms pases
diferentes y poder comunicarnos en la que es para cada uno su idioma
materno", lo que consider "una riqueza inmedida".

En un discurso historicista, el escritor -quien recibi adems un diploma
acreditativo y una rplica de la escultura "Luna" del artista granadino
Miguel Moreno- destac la riqueza de la poesa de la Generacin del 27, a
poetas como Daro y Lorca, resaltando que "nunca fueron tan estrechas las
relaciones entre las dos orillas".

Por su parte, la ministra de Cultura de Mxico, Sari Bermdez, que acudi
al acto en representacin del presidente Vicente Fox, resalt el honor de
estar en "tan legendaria y deslumbrante ciudad de Granada para celebrar a
un poeta esencial de nuestra lengua".

Para Bermdez, Pacheco est "consagrado a su trabajo" y "se dedica a
transformar lo cotidiano en materia memorable", alabando su obra en su
discurso porque "ha sabido impregnar de aparente sencillez a su expresin
lrica siempre al alcance de un pblico joven", dijo.

"Su poesa nos ha dado voz a todos y nos ha ofrecido la visin de una
realidad lo mismo spera que mtica y luminosa", manifest la ministra
quien valor la importancia del premio "porque no hay poeta verdadero que
no haya abrevado en la fuente lmpida y musical de la poesa del andaluz
universal", y por la calidad de su impulso internacional.

Adems, apunt "la perspectiva ntima" del galardn para el poeta "porque
Jos Emilio ha sealado en numerosas ocasiones que Federico fue el primer
poeta al que ley cuando tena apenas diez aos", record Bermdez.

El alcalde de Granada, Jos Torres Hurtado, resalt en su discurso el
"magisterio extraordinario" alcanzado por Pacheco, al tiempo que valor la
relevancia internacional del premio que persigue que Granada sea "punto de
referencia y cenit de toda la poesa escrita y hablada en nuestra lengua".

La ceremonia concluy con el discurso del presidente de la Junta de
Andaluca, Manuel Chaves, quien destac la "labor fecunda e inspirada" del
poeta galardonado, del que subray "su permanente inconformismo consigo y
con su propia tarea, actitud responsable y perfeccionista que le ha llevado
a revisar una y otra vez sus libros convencido de que escribir es
reescribir".

Chaves consider al poeta como "un lcido e inquieto testigo de su tiempo"
que "une su nombre al de Federico Garca Lorca y al de una ciudad abierta,
culta y universal como Granada".

Nacido en Ciudad de Mxico en 1939, Jos Emilio Pacheco empez a brillar
desde muy joven en el panorama cultural mexicano gracias a su dominio de
las formas clsicas y modernas y el enfoque universal de su poesa.

Adems de poeta y prosista ha sido traductor y docente universitario. Entre
sus galardones se cuentan el Premio Nacional de Poesa, Premio Nacional de
Periodismo Literario, Premio Octavio Paz en 2003 y el Premio Iberoamericano
de Poesa Pablo Neruda 2004, entre otros.

De su obra potica destacan Los elementos de la noche (1963), El reposo del
fuego (1967), No me preguntes cmo pasa el tiempo (1970), Tarde o temprano
(1981), El silencio de la luna (1994) y Siglo pasado (desenlace), del ao
2000.

Fuentes: EFE



*** Harold Pinter cita a Neruda y pide crcel para Bush y Blair

El discurso con el que el escritor britnico Harold Pinter agradeci la
concesin del premio Nobel de Literatura 2005 fue presentado ante la
Academia Sueca el pasado 7 de diciembre, y en l acus a Estados Unidos de
haber cometido crmenes sistemticos con cientos de miles de muertos en
todo el mundo y de haber sometido brutalmente a numerosos estados.

Pinter grab el discurso de una hora de duracin el 3 de diciembre en un
estudio de televisin de Londres, poco antes de ser ingresado en un
hospital de la capital britnica. Ya antes los mdicos le haban prohibido
asistir a la ceremonia con el rey Carlos Gustavo el sbado 10.

El autor reclam adems en sus palabras un juicio contra el presidente
estadounidense, George W. Bush, y contra el primer ministro britnico, Tony
Blair, ante la Corte Penal Internacional en La Haya por crmenes de guerra
en la invasin a Irak.

Como ejemplo de la actuacin de Washington en materia de poltica exterior,
Pinter destac el caso de Nicaragua y el apoyo que la dictadura de Somoza
recibi de Estados Unidos durante 40 aos, as como el desprecio hacia los
sandinistas que llegaron al poder en 1979 y que finalmente fueron
derrocados con ayuda estadounidense.

En cuanto a estos "crmenes sistemticos" de Estados Unidos, Pinter tambin
mencion a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Hait, Turqua,
Filipinas, Guatemala, El Salvador y Chile. Sobre este ltimo pas dijo que
nunca se podr expiar y perdonar el dao que Estados Unidos hizo a Chile en
1973.

Pinter sostuvo que en estos pases hubo cientos de miles de muertos. "Los
hubo realmente? Son atribuibles a la poltica exterior de Estados Unidos?
La respuesta es s". El Nobel aadi que los crmenes de Estados Unidos
fueron "sistemticos, constantes, infames y despiadados", pero que slo
pocas personas hablaron de ellos. Eso lo atribuy a una enorme
manipulacin, "un acto de hipnosis", a travs del cual Washington se hizo
pasar por defensor de las bondades universales.

Tambin dijo que antes Estados Unidos favoreca los "conflictos de baja
intensidad", en los que las personas moran ms lentamente, pero que hoy se
dio cuenta de que esa reserva no es necesaria. "La invasin a Irak fue un
acto de bandidos, un acto de terrorismo de Estado abierto, que demostr el
desprecio absoluto por el principio del derecho internacional". El escritor
asegur que a Bush y a Blair les da igual la muerte de al menos 100.000
iraques por bombas y misiles estadounidenses.

Pinter aprovech para citar el poema "Explico algunas cosas", del libro
Tercera residencia de Pablo Neruda. "Cito a Neruda porque en ningn otro
sitio de la lrica contempornea le una descripcin ms insistente y
cierta del bombardeo de civiles".

El Nobel, que inici su discurso hablando sobre la dificultad de dar con la
verdad en el arte pero el deber de preguntarse por ella como ciudadano,
dijo que a los polticos no les interesa la verdad sino mantenerse en el
poder.

(Lea el discurso completo de Harold Pinter en
http://www.letralia.com/136/especial01.htm).

Fuente: El Universal



*** Reinaugurada en Nueva York la Biblioteca Carlos Rodrguez

El West End Bar y otros poemas, de Carlos Rodrguez, fue presentado en el
marco de la reinauguracin de la biblioteca que lleva su nombre, el pasado
10 de diciembre, en un acto que incluy tambin una exposicin fotogrfica
del escritor dominicano fallecido en marzo de 2001.

La presentacin de la obra estuvo a cargo del escritor Pedro Antonio
Valdez, y tambin se cont con la presencia del escritor y gran amigo del
poeta Len Flix Batista. La actividad se realiz en el local del
Comisionado de Cultura Dominicana en Nueva York.

En el evento participaron Carmen Dorila Snchez, quien ley el eplogo
escrito por ella para El West End Bar y otros poemas, con montaje de videos
y audio con la imagen y la voz del poeta leyendo sus poemas. La fotgrafa
artstica Niurka Rodrguez, hermana del autor, organiz una exposicin
fotogrfica retrospectiva de la vida de Carlos. Como parte del evento se
mostraron varios afiches, artculos y ensayos dedicados al escritor
dominicano.

La Biblioteca Carlos Rodrguez fue creada en 2003 por el Consejo
Consultivo, que coordin la periodista y escritora Miriam Ventura durante
la gestin cultural pasada. Una primera fase de este proyecto se inici con
varias propuestas que nunca se concretaron. Una de ellas propona que lo
que hoy es el Comisionado de Cultura, se llamase Carlos Rodrguez Center
for the Arts. Dicha propuesta fue enarbolada por Miriam Ventura junto a
varios artistas, entre ellos Manuel Herrera, Waddys Jaquez, Hochi Asitico
y Mateo Gmez, pero no fue aprobada por el entonces Secretario de Cultura.

Una vez designada Ventura como coordinadora del Consejo Consultivo en la
pasada gestin cultural, sta mantuvo viva la propuesta, aunque modificada
para convertirse en lo que hoy es la Biblioteca Carlos Rodrguez.

La reinauguracin de la Biblioteca Carlos Rodrguez por parte del
Comisionado Dominicano, deja finalmente completado un largo proceso de su
conformacin, consolidacin y real funcionamiento como biblioteca. El
Comisionado de Cultura ha ubicado en esta etapa un mejor espacio, ha
asentado los libros acorde a las reglas bibliotecarias, ha conseguido
nuevas donaciones, llegando casi a duplicar la cantidad de libros (700
ejemplares) con que le fue entregada la institucin.

El Comisionado ha habilitado un espacio para mostrar libros, textos y
objetos del poeta de forma permanente. Materiales, documentacin, fotos,
recortes de prensa, videos y audios que le fueron entregados a Gutirrez
durantes y despus de la transicin, luego de las pasadas elecciones
dominicanas.

Carlos Rodrguez naci en Santo Domingo (Repblica Dominicana) el 23 de
octubre de 1951. Su familia se traslad a Nueva York hace ms de tres
dcadas. El poeta se desempe como maestro de espaol para el Departamento
de Educacin de la Unin DC37. Su obra, parcialmente indita, se ha
publicado en revistas y peridicos dentro y fuera de Estados Unidos. Su
primer libro, El ojo y otras clasificaciones de la magia, gan el concurso
Pedro Henrquez Urea, auspiciado por la Universidad Nacional Pedro
Henrquez Urea (Unphu, http://www.unphu.edu.do).

Fuente: Miriam Ventura



*** Saramago, Garca Mrquez y Gnter Grass respaldan a Pamuk

Tres premios Nobel de Literatura, Jos Saramago, Gabriel Garca Mrquez y
Gnter Grass, manifestaron el pasado 11 de diciembre, junto con otros cinco
escritores, su apoyo al autor turco Orhan Pamuk, acusado en su pas de un
delito de opinin por el que sera juzgado el pasado viernes 16, aunque el
juicio fue aplazado hasta el 6 de febrero de 2006.

Pamuk se enfrenta a tres aos de crcel por decir que nadie en su pas se
atreve a discutir la cuestin de la masacre de un milln de armenios hace
90 aos y la muerte de 30 mil kurdos en las ltimas dcadas, en un caso que
ha dividido a Turqua.

En un texto, que tambin suscriben Umberto Eco, Carlos Fuentes, Juan
Goytisolo, John Updike y Mario Vargas Llosa, los escritores advierten que
Pamuk puede ser condenado a una pena de seis meses a tres aos de crcel si
prospera la demanda presentada por la Fiscala del distrito de Sisli
(Estambul) y exigen que cese "un proceso incompatible con un estado de
derecho".

Pamuk, quien recibi el 23 de octubre el Premio de la Paz de la Feria del
Libro de Frankfurt, formul las crticas por las que ahora ser juzgado en
una entrevista publicada el pasado 6 de febrero.

"Independientemente de que hubiera o no voluntad genocida por parte de las
autoridades otomanas, el comentario de Pamuk sobre acontecimientos
histricos no puede constituir delito alguno", seala el manifiesto de los
escritores.

Y aade que "aunque el actual gobierno turco se esfuerza en avanzar en la
democratizacin de sus leyes con miras a su entrada en la Unin Europea, un
juicio contra el gran escritor por parte del Tribunal de Delitos Graves de
Estambul representara un paso atrs de gravsimas consecuencias".

Fuentes: EFE, El Universal (Mxico)



*** Mirko Lauer y Ana Clavel ganan premio Juan Rulfo de novela corta

rbitas.Tertulias, del peruano Mirko Lauer, y Las violetas son flores del
deseo, de la mexicana Ana Clavel, recibieron el pasado 12 de diciembre, "ex
aequo", el premio Juan Rulfo de novela corta, dotado con 9.000 euros.

Los organizadores de esta 22 edicin del galardn, Radio France
International (RFI, http://www.rfi.fr), el Instituto de Mxico, el
Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), la Casa de Amrica Latina y
Unin Latina (http://www.unilat.org), subrayaron la "impecable estructura"
y el estilo "tan cadencioso como envolvente" de Las violetas son flores del
deseo.

De la novela del periodista y analista poltico Mirko Lauer, destacaron su
capacidad para ilustrar "con una mirada fra y desencantada" una metfora
de la sociedad peruana, mediante un microcosmos bautizado "Cerro Azul".

Por otra parte, el cuento "Pap se peg un tiro hoy a las 6:25 de la
maana", del mexicano Pedro Jaime de la Isla Martnez, obtuvo el galardn
en esta categora, con su visin del naufragio de una familia y los dramas
de la inmigracin mexicana en Estados Unidos. Cerca de 6.000 autores
aspiraron a este premio, dotado con 5.000 euros.

Por ltimo, el brasileo Thiago Barros gan con "Soledades" el Juan Rulfo
de Fotografa, premiado con 2.000 euros y con la organizacin de una doble
exposicin de sus obras, en una galera parisiense y en la Casa de Amrica
Latina.

Fuentes: EFE, Diario de Yucatn



*** Emiten fallo de la convocatoria de becas del Celarg

El Consejo Directivo de la Fundacin Centro de Estudios Latinoamericanos
Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) public el pasado 13 de
diciembre los nombres de los seis ganadores de su convocatoria para las
Becas de Investigacin 2005.

La convocatoria, destinada a investigadores venezolanos, fue emitida en
2004 y el plazo de recepcin de materiales termin en marzo de este ao. El
Celarg cre este concurso pblico con el objetivo de contribuir con la
bsqueda de la integracin latinoamericana y del Caribe, y los ganadores
ocuparn seis cargos en el ente como investigadores.

Los ganadores son Luis Bravo Juregui con Educacin y cultura en la
Venezuela que busca la integracin de los pueblos del continente americano;
Jos Briceo Ruiz con Alca o Comunidad Sudamericana?: Venezuela frente a
dos modelos de integracin; Carlos Eduardo Daly Gimn con Tribunal Andino
de Justicia en Institucionalidad en la Comunidad Andina; Dora Dvila con
Agentes de su propia libertad; esclavos, sujetos y discursos en una
Venezuela que cambi (1740-1810), Rosalba Linares de Gmez con Venezuela y
la propuesta de la integracin econmica regional y Mara Elena Lovera con
El debate integracin/disgregacin continental y la integracin de Amrica
Latina hoy.

Los ganadores conformarn, por un perodo de dos aos a tiempo
convencional, un equipo multidisciplinario de investigacin en el campo de
la integracin latinoamericana y del Caribe, recibiendo para ello una beca
de trabajo por catorce millones cuatrocientos mil bolvares.

Fuente: Celarg



*** Estado venezolano compr biblioteca del escritor Salvador Garmendia

La Biblioteca Nacional de Venezuela (http://www.bnv.bib.ve) adquiri la
biblioteca personal de Salvador Garmendia (1928-2001), valiosa
incorporacin que permitir preservar algunas de las fuentes que inspiraron
la obra de uno de los representantes ms destacados de la literatura
venezolana.

La viuda del escritor, Elisa Maggi de Garmendia, acept la propuesta de la
Biblioteca Nacional de preservar, difundir y ofrecer al pblico la
coleccin que en vida atesor el destacado autor barquisimetano, que
incluye unos 5.300 volmenes, entre libros, enciclopedias, discos y
casetes, as como manuscritos de sus obras, algunos de ellos an inditos.

Tal cantidad de libros permaneci por aos en la montaa que albergaba la
casa del escritor en Catia La Mar, lugar donde ocupaba un amplio espacio,
en el que Garmendia acostumbraba a colgar una hamaca para leer cmodamente
de su amplio y variado contingente bibliogrfico.

Entre los libros destaca una coleccin de textos autografiados, dedicados a
Garmendia por importantes autores venezolanos y extranjeros. Tambin se
pueden encontrar temas que van de lo ertico a lo esotrico, pasando por
obras clsicas de diversas reas y gneros, y una seleccin de obras de
Garmendia traducidas a diversos idiomas, algunas de los cuales no se
encontraban en los fondos de la BN, al igual que una serie de textos que el
autor adquiri en sus viajes y estadas en Europa.

Una de las aficiones del autor fue la pera y la msica clsica, por lo que
lleg a acumular ms de 300 discos de acetato que tambin fueron adquiridos
por la BN para su Coleccin Audiovisual.

El director del Programa de Servicios de la Biblioteca Nacional, Santos
Himiob, inform que la institucin planea, en 2006, editar un catlogo de
la biblioteca de Garmendia y realizar una muestra con los contenidos de la
misma. Destac tambin que los manuscritos inditos se encuentran a
disposicin de la familia, para garantizar de ese modo su posterior
publicacin.

La coleccin adquirida por la Biblioteca Nacional se encuentra actualmente
en proceso de inventario y de registro en la Coleccin de Libros Raros y
Manuscritos, en manos de profesionales que garantizan su preservacin y
difusin. Una parte de esos materiales ya pueden ser consultados por los
usuarios del lugar.

Garmendia naci en Barquisimeto, Lara, y estuvo ligado al grupo Sardio y a
El Techo de la Ballena. Con Los pequeos seres (1958), su primera novela,
obtuvo en 1959 el Premio Municipal de Prosa.

Public adems las novelas Los habitantes (1961), Da de ceniza (1963), La
mala vida (1968), Los pies de barro (1973) y Memorias de Altagracia (1973),
as como los libros de cuentos Doble fondo (1966), Difuntos, extraos y
voltiles (1970), Los escondites (1972, Premio Nacional de Literatura), El
nico lugar posible (1981), La gata y la seora (1987) y Cuentos cmicos
(1991). En 1989 obtuvo el Premio Juan Rulfo por el cuento "Tan desnuda como
una piedra".

Fuentes: ABN, El Universal



*** Certamen El Pas Literario premia a la venezolana Carolina Lozada

El pasado 14 de diciembre fue emitido el veredicto del I Certamen de
Relatos Breves El Pas Literario, que recay sobre la escritora venezolana
Carolina Lozada por su cuento "Viejo bar, viejo tango", presentado con el
seudnimo "Julita Malabia".

El jurado, que se decidi por el relato de Lozada en forma unnime, estuvo
compuesto por los escritores Juan de la Cruz (presidente), Juan Carlos
Lpez y Anna Passarell, as como Francisco de Borja Gutirrez en funciones
de secretario. A esta primera edicin del concurso se presentaron ms de
quinientos cuentos provenientes de diversos pases.

Residenciada en el estado Mrida, Lozada es licenciada en letras y naci en
1975. Como dotacin del premio recibir trescientos euros y su relato ser
publicado como libro en formato impreso por la Editorial Letras Libres, y
digital en el espacio que El Pas Literario tiene en Internet
(http://www.elpaisliterario.com), junto con los de los otros nueve autores
finalistas, quienes tambin recibirn lotes de libros.

La entrega del premio tanto al ganador como a los finalistas se realizar
en el transcurso de un acto literario que tendr lugar en Madrid en enero
de 2006.

Sobre el relato ganador los jueces dijeron que se trata de un texto "muy
bien construido" y que "llega directamente al lector". En l se narra los
avatares de una peculiar mujer, Estefana, que pasa sus horas en un viejo
bar mientras se suceden acontecimientos sorprendentes al comps de la
msica de Carlos Gardel y Joaqun Sabina.

Fuente: El Pas Literario



*** Carlos Vaquerizo Torres recibe el premio Adonais de Poesa

Carlos Vaquerizo Torres ha obtenido este 15 de diciembre el Premio Adonais
de Poesa por la obra Fiera venganza del tiempo, mientras que el accsit ha
sido concedido a Raquel Lanseros Snchez y Juan Meseguer Velasco por Diario
de un destello y Bancos de arena, respectivamente.

El concurso, convocado por Ediciones Rialp (http://www.rialp.com), cont
con la participacin de Carmelo Guilln Acosta, Joaqun Benito de Lucas,
Diego Jess Jimnez, Julio Martnez Mesanza y Antonio Colinas como jueces.

En el acto del fallo, el galardonado confes su "sorpresa y satisfaccin al
recibir un premio con tal prestigio y compuesto por un jurado tan
destacado". Asimismo, recit unos versos pertenecientes a la segunda parte
de su libro, titulada "La herencia".

Vaquerizo Torres naci en 1978, en Sevilla. Licenciado en filologa
hispnica, escribe poesa desde los trece aos. Ha colaborado en diversas
revistas literarias, entre ella la revista de humanidades PAN. Pero, hasta
Fiera venganza del tiempo, no consider haber logrado confeccionar un
corpus potico lo bastante slido temticamente como para presentarlo a
concurso.

Por su parte, Lanseros Snchez dedic un poema "a todas aquellas personas
que se sienten satisfechos al conseguir la libertad y, en especial, a
aquellas mujeres que hoy en da consiguen ser Doas Juanas".

La escritora naci en 1973, en Jerez de la Frontera (Cdiz). Ha residido la
mayor parte de su vida en Len, en cuya universidad se licencia en
filologa inglesa. Ha completado su formacin en Irlanda, Inglaterra,
Francia e Italia. Actualmente ejerce como profesora de ingls en un
instituto de enseanza secundaria en Murcia.

Colabora habitualmente con la asociacin literaria Taller de Arte
Gramtico, con quienes organiza diversos eventos literarios, y es miembro
de la redaccin de la revista literaria gora, en la cual ha publicado
poemas, as como reseas crticas y traducciones. Finalista del XII Premio
de Poesa Encina de La Caada, ha publicado el poemario Leyendas del
promontorio (2005). Habla siete idiomas.

Juan Meseguer Velasco, que recit su poema "Pastora de milagros" a sus
"padres y a los poetas" tras conocer el anuncio de su accsit, naci en
1981, en Madrid. Licenciado en derecho por la Universidad Complutense de
Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Actualmente cursa el doctorado en
sociologa en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC, http://www.urjc.es), y
ejerce el periodismo en la agencia de noticias Aceprensa
(http://www.aceprensa.com). En 1995 obtuvo un accsit del premio Miguel
Hernndez de cuento y poesa, otorgado por el Colegio de Doctores y
Licenciados en Filosofa y Letras y en Ciencias de la Comunidad de Madrid
(http://www.cdlmadrid.es).

En 1996 fue galardonado con el premio Antoniorrobles de cuento y poesa,
concedido por la Junta Municipal de Fuencarral-El Pardo. Ha sido director
de la revista literaria Traza (2000) y del peridico universitario de
investigacin Enfoque (2001). Bancos de arena es el primer libro de este
autor.

Fuente: Europa Press



*** Muere en Madrid el escritor y filsofo Julin Maras

El filsofo y escritor espaol Julin Maras Aguilera falleci el pasado 15
de diciembre en su domicilio familiar, en Madrid, a los 91 aos, tras una
larga enfermedad. Sus restos fueron enterrados el 16 en el cementerio
madrileo de la Almudena, en un acto ntimo al que nicamente asistieron la
familia y los ms allegados.

El entierro estuvo precedido de una ceremonia religiosa que cont con la
presencia de sus cuatro hijos, Miguel, Fernando, Javier y lvaro; as como
la ministra espaola de Cultura, Carmen Calvo; el director de la RAE,
Vctor Garca de la Concha; el presidente de la Fundacin Ortega y Gasset,
Antonio Garrigues Walker, el cineasta Jos Luis Garci y el letrado Eduardo
Torres Dulce, entre otros.

Miembro de la Real Academia de la Lengua (RAE, http://www.rae.es) desde
1964 y senador por designacin real de 1977 a 1979, Maras haba nacido en
Valladolid en 1914. Fue autor de numerosas obras, entre las que destacan
Historia de la filosofa, Idea de la metafsica, La escuela de Madrid,
Antropologa filosfica y Espaa inteligible.

Calificado como un gran liberal, defensor de las libertades y predicador de
la bsqueda de la excelencia, Maras fue discpulo de Jos Ortega y Gasset
en la Facultad de Filosofa de la Universidad Central de Madrid en los aos
30.

Public sus primeros trabajos en 1934, en la clebre revista Cruz y Raya.
Tras la Guerra Civil (encarcelado durante tres meses por una falsa
acusacin, fue liberado en agosto de 1939), tuvo dificultades para publicar
sus artculos; adems, se le impidi trabajar como profesor de filosofa y
letras.

En 1941 pudo publicar su primera obra: Historia de la filosofa, en la
Revista de Occidente; luego publicara La filosofa del padre Gratry,
Miguel de Unamuno, varias traducciones de clsicos y la antologa El tema
del hombre.

A principios de los 50, y tras ser vetado para acceder a la ctedra que
Ortega dej vacante, imparti cursos como profesor invitado en las
universidades norteamericanas de California, Harvard, Yale y Puerto Rico.

En la RAE ocupara el silln "S", que dej vacante Wenceslao Fernndez
Flrez. Fue miembro de otras instituciones de prestigio, como la Hispanic
Society of American (Nueva York), el Institut International de Philosophie
(de la International Society for the History of Ideas) y el Council of
Scholars (de la Biblioteca del Congreso de Washington).

En 1980 la Universidad Nacional de Educacin a Distancia (Uned,
http://www.uned.es) le concedi la recin creada Ctedra Jos Ortega y
Gasset de filosofa espaola. En 1982 fue nombrado miembro del Consejo
Internacional Pontificio para la Cultura, creado por el Papa Juan Pablo II
ese mismo ao. Maras fue el primer intelectual en lengua castellana
designado miembro de esta institucin. A finales de los aos 80 dio a la
imprenta los tres volmenes que conforman sus memorias.

Recibi el Premio Fastenrath de la Academia Espaola (1947), el God de
Periodismo (1976), el Len Felipe de Artculos Periodsticos (1978), el
Bravo de la Conferencia Episcopal (1988), la Medalla de Oro de la Comunidad
de Madrid (1997) y el Prncipe de Asturias de Comunicacin y Humanidades
(1996), entre otros.

Fuentes: CNN+, Diario Exterior



*** IV Premio de Novela Europea entre cinco autores reconocidos

El pasado 15 de diciembre fue presentado ante los ciudadanos de Santiago de
Compostela el listado de autores finalistas del IV Premio de Novela Europea
Casino de Santiago, en un acto en el que intervinieron Ubaldo Rueda,
vicepresidente del casino, el concejal de Cultura, Nstor Rego, y las
profesoras Carme Ros Panisse y Margarita Prado, miembros del comit
seleccionador de los ttulos.

Las cinco novelas finalistas son Herba moura, de Teresa Moure; Historia de
un abriga, de Soledad Purtolas; No hay cielo sobre Berln, de Helga
Schneider; La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq, y Nunca me
abandones, de Kazuo Ishiguro. Estas novelas se sometern al juicio de un
jurado compuesto por residentes de Santiago, socios del casino y
representantes de instituciones de la capital gallega.

Rueda record que el Premio Novela Europea Casino de Santiago pretende
"promover la lectura y el espritu europesta", y que "la comisin de
expertos que selecciona los ttulos lo hace entre un mnimo de cinco y un
mximo de diez obras, todas ellas pertenecientes a escritores de los pases
de la Unin Europea y publicadas en el ao en curso".

"Novelas", aadi, "que sern promocionadas por todas las libreras de
Santiago como finalistas de este premio, y que en esta ocasin pertenecen a
una autora gallega, una espaola, una polaca, un escritor francs y un
ingls de origen japons".

Agreg que el premio "va camino de consolidarse como un premio ciudadano",
y agradeci la colaboracin de los patrocinadores, "especialmente del
Concello de Santiago, que adems traducir al gallego la novela ganadora, y
de El Corte Ingls, que siempre se ha volcado en nuestros proyectos, en su
afn de estar presentes en la sociedad compostelana".

Por su parte, Rego hizo hincapi en la capacidad de los organizadores del
premio por "lograr que la ciudad se convierta en centro de cultura y debate
de los lectores y amantes de la literatura", agradeciendo la peculiariedad
de un "jurado tripartito que convierte a los ciudadanos en crticos
literarios", y los esfuerzos del Casino por "fomentar la lectura en la
ciudad".

Adems, se mostr especialmente satisfecho por la traduccin al gallego de
las mejores novelas, "que permite que el pueblo se acerque a los escritores
europeos en su propia lengua".

Las profesoras Carme Ros y Margarita Prado hablaron de los libros
seleccionados y de los rasgos que distinguen a sus autores, invitando a
todos los compostelanos "a disfrutar de sus lecturas e implicarse en el
premio con sus votos".

Fuente: El Correo Gallego



*** Graziella Pogolotti obtiene el Premio Nacional de Literatura de Cuba

La escritora Graziella Pogolotti Jacobson fue proclamada ganadora del
Premio Nacional de Literatura 2005 de Cuba, concedido por un jurado que
valor su extraordinario aporte al desarrollo de las letras de la isla.

Pogolotti fue distinguida con el reconocimiento de mayor rango que otorga
el ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Libro en el rea de la
literatura por su "larga e intensa trayectoria intelectual al servicio de
la cultura cubana", segn inform el pasado 15 de diciembre el peridico
oficial Granma (http://www.granma.cu).

Su amplia obra como ensayista ha sido publicada en varios libros como
Examen de conciencia, El camino de los maestros, Oficio de leer y
Experiencia de la crtica, as como en importantes revistas de la isla.
Esta produccin, junto a sus prlogos e introducciones a diversos ttulos
cubanos y extranjeros, le valieron el galardn.

El tribunal, encabezado por el escritor Jaime Sarusky, subray en la obra
de Graziella Pogolotti el reconocimiento a su "alta calidad literaria, y la
profundidad de sus reflexiones, que han contribuido a la formacin cultural
de creadores y lectores". Tambin destac especialmente la labor de la
escritora en favor de elevar el conocimiento y la divulgacin de
importantes figuras y tendencias de la cultura cubana y universal.

Medios locales destacan sus aportaciones al conocimiento de la literatura y
a otras manifestaciones culturales como el teatro, la arquitectura y las
artes visuales, as como su labor pedaggica y de activismo social.

Nacida en Pars en 1931, Pogolotti es actualmente vicepresidenta de la
Unin de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.com) y ha
recibido otras distinciones como la Orden Flix Varela, la ms importante
que otorga el gobierno de la isla a personalidades de la cultura, y la de
Herona del Trabajo de la Repblica de Cuba.

El Premio Nacional de Literatura 2005 ser entregado a Pogolotti durante la
celebracin de la XV Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero
de 2006.

Fuente: Granma



*** Fallece el poeta espaol Jos Ledesma

El poeta salmantino y miembro de la Academia Castellano y Leonesa de
Poesa, Jos Ledesma Criado, falleci este 18 de diciembre a los 79 aos en
Alicante, donde se encontraba pasando unas vacaciones con su esposa.

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca, Pilar Fernndez
Labrador, lament la prdida del que calific como "una de las mejores
voces de la poesa espaola y un gran representante de las letras
castellanas". No descart la posibilidad de organizar un homenaje a la
figura y la obra del que calific como "decano de la poesa salmantina".

Ledesma Criado naci en Salamanca en 1926 y dedic la mayor parte de su
vida a la literatura, siendo el fundador y director de la revista literaria
lamo y de la coleccin de libros del mismo nombre.

Era miembro de la Academia de Juglares de San Juan de la Cruz de Fontiveros
(vila), de la Academia Castellano y Leonesa de Poesa y de la Institucin
Gran Duque de Alba.

Entre los numerosos reconocimientos a su trayectoria, se encuentran el
Premio Nacional de Poesa Ciudad de Segovia o ser finalista del Premio
Nacional de Poesa en 1978, por obras como Color ceniza en el agua,
Artemisas o Reflexin.

Fuente: EFE



*** Publican nueva edicin de la Gramtica de Nebrija

El sello espaol Ediciones Alfar (http://www.edalfar.es.vg) acaba de
publicar una nueva edicin de la Gramtica de la lengua castellana de Elio
Antonio de Nebrija, que vio por primera vez la luz en 1492, respaldada en
esta ocasin por un estudio que pretende hacer esta famosa obra ms
accesible al lector actual y que ha corrido a cargo de Jos Andrs Anguita.

Bajo el ttulo Una aproximacin a la Gramtica de Nebrija, Anguita se
acerca a la primera gramtica de la lengua castellana a partir de una
introduccin a la historia y la literatura de la poca en la que el
humanista escribi la obra, cuya trascripcin aborda desde el mximo
respeto a lo escrito por Nebrija, sin apartarse en ningn momento de las
normas ortogrficas vigentes en el siglo XV, aunque adaptando el texto y
los caracteres al castellano y los grafismos actuales.

As, la mxima aportacin de Anguita son las notas a pie de pgina en las
que aclara brevemente quines son los diferentes personajes reales y
mitolgicos que Nebrija cita a lo largo de las pginas de su Gramtica. A
juicio del autor, estas aclaraciones ayudan a los lectores a comprender
mejor la obra adems de acercarlos un poco ms "a la filosofa del autor".

Nebrija est considerado la figura cumbre del humanismo espaol en la poca
de los Reyes Catlicos. Nacido en Lebrija (Nebrissa) en 1444, curs
estudios en Salamanca y con 19 aos se march a Italia, donde aprendi
latn y griego en las universidades de Roma, Padua, Pisa y Florencia. A su
regreso a Espaa, entre otras actividades, destaca su larga carrera como
catedrtico en la Universidad de Salamanca y sus numerosas obras sobre el
derecho, la arqueologa o la pedagoga.

Anguita es maestro del CEIP San Bartolom de Andjar y autor de obras como
Historia del movimiento obrero, 1919-1939; El flamenco: una alternativa
musical; Andjar monumental; y Tratado de caballera de la Gineta.

Fuente: Ediciones Alfar



*** Argentina invitada en los carnavales culturales de Valparaso

El puerto chileno de Valparaso, declarado Patrimonio Cultural de la
Humanidad, despedir el 2005 con sus carnavales culturales, cuyo invitado
de honor ser Buenos Aires, informaron sus organizadores.

Las actividades se desarrollarn entre los das 27 y 30 de diciembre e
incluirn ms de 50 espectculos en 25 escenarios, en los que se alternarn
danza, msica, arquitectura, literatura, fotografa, pintura, video,
gastronoma, cine y poesa.

Bajo el lema "Valparaso invita a Buenos Aires", el V Carnaval Cultural de
Valparaso espera congregar ms de 1.200 artistas. Asimismo, se calcula que
unas 700.000 personas llegarn desde todos los rincones de Chile al popular
puerto, situado a 120 kilmetros al noroeste de Santiago.

El tango ser el principal protagonista de estas jornadas, con la la
presencia de la intrprete argentina Adriana Varela, de orquestas como El
Arranque, y la actuacin de parejas de baile ganadoras en certmenes
internacionales.

Argentina, adems, estar presente con cinco largometrajes y seis
cortometrajes, as como la exposicin Mafalda y otros dibujos de su autor,
Quino, y la muestra del dibujante Hermenegildo Sabat. Tambin se sumar la
obra teatral La estupidez, de Rafael Spregelburd, con la compaa El Patrn
Vsquez.

A esta delegacin se sumarn artistas chilenos de todas las disciplinas,
entre las que destacan la msica, el teatro y coloquios literarios, entre
ellos uno dedicado a la poetisa Gabriela Mistral, que hace 60 aos recibi
el Premio Nobel de Literatura.

En el mbito musical, estn programados ms de veinte conciertos en los que
participarn el Grupo Illapu, ngel Parra Tro, Joe Vasconcellos y Tito
Fernndez, entre otros. Tambin habr una programacin infantil con
competiciones deportivas, teatro, tteres y recreaciones de cuentos del
escritor dans Hans Christian Andersen. Y como todos los aos, el Carnaval
Popular Callejero pondr fin a los cuatro das de fiesta.

El ao pasado, ms de medio milln de personas participaron o presenciaron
las actividades carnavalescas, que tuvieron como invitado de honor a la
ciudad colombiana de Barranquilla. Las ediciones anteriores tuvieron como
protagonistas a la brasilea Salvador de Baha, la mexicana Guanajuato y la
espaola Barcelona (2001, primera edicin).

Fuente: EFE



*** Vida de Gabriela Mistral ser llevada al cine

La escritora chilena Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura 1945, una
de las mujeres ms destacadas del siglo XX, ser llevada al cine en una
produccin internacional que ser filmada en Mxico y Chile, segn se
anunci a principios de este mes.

El filme ser planificado desde EUA a travs de Shallow Entertaiment, que
respaldada por 20th Century Fox acaba de estrenar en Mxico La mujer de mi
hermano, basada en la novela de Jaime Bayly, y que en sus primeros veinte
das de exhibicin alcanz el milln de espectadores.

El productor ejecutivo, el norteamericano Stan Jakubowicz acaba de adquirir
los derechos del guin llamado La Mistral ("Gabriela Mistral y los maestros
de Mxico"), escrito por el autor chileno Waldemar Verdugo, Premio de
Crnica Histrica de Chile del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

En Chile se han confirmado las locaciones de filmacin en el Valle del
Elqui y en el balneario de Cartagena, un poblado tpico de pescadores de
los mares del sur. En Mxico se filmar en Cuautla de Jimnez, Oaxaca,
donde la poeta se encuentra con la sabia religiosa Mara Sabina.

Tambin se filmar en la finca presidencial de Mocambo, Veracruz, y en
algunos puntos del Distrito Federal como el Castillo de Chapultepec y la
Escuela Pblica "Francisco I. Madero", donde trabaj Gabriela Mistral
cuando ella se integr al trabajo de los maestros que inflamaron la mayor
difusin educacional emprendida en Amrica, a partir de la Revolucin
Mexicana de 1910.

Gabriela Mistral ser interpretada en su edad madura por la primera actriz
mexicana Anglica Aragn, que ha trabajado en Hollywood en cintas como Un
paseo por Las Nubes y en Mxico en El crimen del padre Amaro, en una
carrera muy exitosa que incluye algunas telenovelas clsicas como Mirada de
mujer.

En la etapa joven de su vida, la Mistral ser representada por la actriz
chilena Leonor Varela, que hizo su debut cinematogrfico en The man in the
iron mask, donde realizaba un pequeo papel en que bailaba con Leonardo Di
Caprio. Ha actuado tambin en los filmes Backstage, Inca de Oro, A Legend
to Ride, Texas Rangers, Tais-Toi, Blade II y otras. Ha participado de
varios proyectos para la televisin, como Extreme Limite y Sous Le Soleil,
ambas de la televisin francesa, y en la telenovela chilena Tic Tac, donde
es protagonista. En EUA ha protagonizado Jeremiah junto a Patrick Dempsey,
y ha cautivado al pblico con su interpretacin de la reina de Egipto
Cleopatra, para ABC, con Timothy Dalton y Billy Zane.

El suicida primer amor de la Mistral, Romelio Urueta, ser interpretado por
Alberto "Beto" Cuevas, ex vocalista de La Ley, que fue bien recibido en su
rol de sacerdote en la exitosa La mujer de mi hermano.

En Mxico se ha confirmado que tambin integrar el elenco de La Mistral la
actriz y cantante Daniela Romo, muy querida en toda Amrica, quien ser
Lolita Arriaga, maestra revolucionaria amiga de la Mistral. En el papel de
Mara Sabina se ha confirmado a la actriz ngeles Cruz (La hija del puma,
Rito terminal).

Otros artistas que integrarn el elenco son Ofelia Medina (como Frida
Kahlo, que fue amiga de la Mistral), as como los primeros actores Hctor
Bonilla, Miguel ngel Ferriz y Roberto Ballesteros.

El poeta Pablo Neruda (otro de los personajes del film), que fue discpulo
de la Mistral, ser interpretado por el actor chileno desarrollado en
Mxico Patricio Castillo (Amores perros, Original Sin). De Chile se han
citado iconos del espectculo del pas como los actores Aldo Parodi,
Alfredo Castro, Luis Uribe, Nstor Cantillana y Francisco Reyes, quien ser
el poeta Manuel Magallanes Moure, que am la Mistral.

Tambin se ha mencionado a las primeras actrices chilenas Marcela Osorio,
Grimanesa Jimnez, Anna Reeves, Mara Esperanza Silva, Sandra O'Ryan y
Aline Kuppenheim (que ser Emelina, la medio hermana de la Mistral), as
como dos cumbres de la actuacin chilena: Hctor Noguera y Gloria
Munchmeyer quien, entre otros premios, obtuvo la Copa Volpi a la mejor
actriz en el Festival de Cine de Venecia por La luna en el espejo (1990),
de Silvio Caiozzi.

Integran tambin el reparto el actor colombiano Manolo Cardona, de enorme
popularidad en su pas, protagonista de telenovelas como Padres e hijos,
Carolina Barrantes, Amor a mil y Por qu diablos, con una incursin
positiva en La mujer de mi hermano que le dio el apoyo para ser incluido en
La Mistral, al igual que el msico y actor peruano Christian Meier, que
pasa al cine con acierto luego de un enorme xito en la televisin de toda
Amrica protagonizando novelas como La tormenta, Gorrin, Malicia,
Obsesin, La noche y Escndalo, y pelculas como No se lo digas a nadie,
Ciudad de m, Un marciano llamado deseo y La mujer de mi hermano, que le
permiti ser incluido en el reparto de La Mistral.

La respetada actriz Anglica Aragn, una de las ms queridas entre el
pblico latino que vive en EUA y en pases como Mxico y Puerto Rico,
declar en Chile: "Interpretar a Gabriela Mistral es para m un enorme
desafo porque involucra proyectar a una de las pioneras en luchar por los
derechos de la mujer y los nios en una forma inteligente, y slo apoyada
en la fuerza de su trabajo. El guin de Waldemar Verdugo es maravilloso, y
volver a trabajar con Stan Jakubowicz es excelente, porque ellos estn
trazando caminos en la nueva cinematografa enfrentando nuestros mejores
talentos latinos para abrir los estudios de Hollywood al cine
latinoamericano".

La actriz afirm que las filmaciones se iniciarn entre septiembre y
noviembre de 2006 en Chile y finalizarn entre enero y febrero de 2007 en
Mxico. Y agreg: "La cinta ser dirigida por Rodrigo Garca (Nine Lives),
con quien nos une una gran amistad y tambin hemos trabajado antes. l es
un gran conocedor del carcter femenino y necesitaba un guin de excelencia
como el que tenemos para llevar al cine a Gabriela Mistral".

Fuente: Noticultura



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== El Florido Byte      http://www.elfloridobyte.com =====================

El Florido Byte es, ni ms ni menos, una flor rara en el pandemnium de la
red. Con la estructura formal de un blog -varias anotaciones cada da, los
lectores pueden dejar sus comentarios, orden cronolgico inverso-, se trata
de una publicacin de alto octanaje ldico con una visin deliberadamente
ctrica respecto a Internet, la cultura contempornea y, en lneas
generales, la vida.

Aunque se define como una revista cultural publicada de manera annima, El
Florido Byte naci como una idea de Jorge Portillo (Trafalgar Sur,
http://www.trafalgarsur.com), a quien acompaa un elenco de blogueros
consumados: Olivia Martnez (La isla olvidada,
http://www.laislaolvidada.com), scar Mora (La mentira,
http://lamentira.huevoluciona.com), Txema Rodrguez (Kaoscity,
http://txema.antville.org), Rose (La hormiga remolona,
http://www.hormigaremolona.com), Manuel (Otis B. Driftwood,
http://joegillis.f2o.org/driftwood) y Eva (Evasivas,
http://evasivas.blogalia.com). El anonimato de la revista consiste en que
las anotaciones carecen de firma, en una suerte de altruismo autoral
difcil de ver en otros mbitos, con los tiempos que corren tan agobiados
por el asunto de los derechos de autor.

Su estructura blogueril le permite algunas particularidades. Por ejemplo,
cada "edicin" es el conjunto de las anotaciones que sus autores publican
en un mes, convirtindola en una revista de ediciones in progress que se
construye ante los ojos del lector -quien por otra parte, a travs de sus
comentarios, es tambin un autor. Y como el sistema de organizacin de los
contenidos, tambin propio de los blogs, permite ir ms all del orden
cronolgico, cada una de las cuatro secciones o los trece temas puede
leerse como una unidad independiente de las otras.

La revista fue creada a mediados de 2004, como manifiesta en su
presentacin, con el objetivo de "ofrecer al lector una serie de artculos
de vocacin heterodoxa, a veces irreverente, vinculados a la red creativa y
a la cultura, as como un bestiario de enlaces a lugares de Internet que,
por su naturaleza o calidad, han sido seleccionados por los editores".

Tal heterodoxia de contenidos, aunada a un diseo a la vez hermoso y
austero, conduce al lector a travs de agudas redefiniciones semnticas, un
muestrario variopinto de sugerentes imgenes, ficciones breves, citas
extradas de los medios de comunicacin -incluyendo los blogs- y otros
elementos que hacen de El Florido Byte una de las lecturas ms nutritivas
de la red.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Hemingway: vida, pasiones y muerte ====================================
=== entre libros, guerras y peridicos      Ana Mara Fuster Lavn ========

                                   "Nadie es una isla completo en s mismo;
                                   cada hombre es un pedazo del continente,
                                             una parte de la tierra; (...);
                                la muerte de cualquier hombre me disminuye,
                                        porque estoy ligado a la humanidad;
                                        y por consiguiente, nunca preguntes
                             por quin doblan las campanas; doblan por ti".
                                      John Donne, poeta ingls (1572-1631).

Un hombre con barbas blancas se toma un vino en la esquina ms solitaria
del bar, el humo del cigarro es el camuflaje de mil historias vividas,
escritas, soadas, que me seducen y quiero penetrar en su isla; habitar un
pedazo de su continente. No pretendo molestarlo.

Podra ser aquel hombre el espritu de un gran escritor o un periodista
aventurero. Una nube apalabrada en el tiempo... Desde safaris africanos
hasta La Habana, Pars, la Guerra Civil espaola y los encierros de San
Fermn, o desde la vida como corresponsal de guerra, periodista de sangre y
palabras, escritor de novelas tan exitosas como El viejo y el mar (premio
Pulitzer, 1953), Adis a las armas (1929), Hombres sin mujeres (1927),
Cuando nazca el sol (1926) o Por quin doblan las campanas (1940), hasta el
premio Nobel de Literatura en 1954. Trato de hablarle silente a ese hombre,
de ver a travs de sus ojos, quizs piensa en sus aventuras pasadas, los
toros, las guerras, las bohemias literarias, o su paranoia y el suicidio;
Ernest Hemingway voltea su rostro y me hace una seal de silencio: "Se
necesitan dos aos para aprender a hablar y sesenta para aprender a
callar".

Tres guerras, tres hijos, cuatro matrimonios y una pasin por vivir y
testimoniar, un hombre que opt por aprender de la propia vida antes que ir
a la universidad. Ernest Hemingway (1899-1961) es considerado uno de los
escritores norteamericanos ms emblemticos de la llamada "generacin
perdida" entre las dos guerras mundiales, junto a Francis Scott Fitzgerald,
William Faulkner, John Steinbeck, con quienes comparti junto a Ezra Pound
y Gertrude Stein, tambin Pablo Picasso y Henry Matisse. Unidos en el Pars
de los aos veinte entre bohemias, disputas y pasiones, desde las que
aprendi a enfocar aun ms su vocacin literaria, de aqu naci su libro
Pars era una fiesta, publicado pstumamente en 1964. En realidad siempre
odi los crculos literarios, aun ms a los crticos literarios, opinando
que ninguno de stos le haba enseado nada.

Por quin doblarn las campanas? As como la pesadilla de algunos puede
ser el sueo de otros, Hemingway no quiso quedarse como un simple
reportero; la vida era una divina aventura y trat de retratarla de esta
manera en sus trabajos periodsticos y, aun ms all, en sus cuentos y
novelas. No exageramos al citar al cubano Norberto Fuentes en el prlogo de
su libro Un corresponsal llamado Hemingway (La Habana, Ed. Arte y
Literatura, 1984), cuando expresa: "Una compaa norteamericana de seguros
de vida inform en el ao 1968 que el periodismo era el oficio ms
peligroso del mundo. Esto fue recibido como un agravio por personas ajenas
al oficio. (...) Pero lo que se ofreca era el resultado de una encuesta
rigurosa. Las estadsticas decan eso. Un vocero de la compaa precis que
esos tipos -los periodistas- estn en todas partes". Ese es el carcter
arriesgado de Hemingway, que huye de su casa a los quince aos, aunque
regresa poco despus para seguir estudiando, y practicar el ftbol y boxeo,
deporte que le provoc, adems de una fractura en la nariz, la prdida de
la agudeza visual en un ojo.

Kansas City Star, Toronto Star, Transatlantic Review y otros peridicos y
revistas norteamericanos y europeos contaron con sus reportajes desde el
lugar de la accin. A pesar de ese problema de visin le impidi enlistarse
para la Primera Guerra Mundial, aun antes de Estados Unidos aliarse, por lo
cual se uni como voluntario al servicio de ambulancias de la Cruz Roja
italiana, resultando herido en una pierna, pero esa experiencia nutri una
de sus ms importantes novelas, Adis a las armas.

Un escritorio tranquilo no era el lugar paradisaco para el joven
Hemingway, prefiri ser corresponsal de guerra en los posteriores
conflictos blicos europeos. As como grandes escritores hispanoamericanos
como Csar Vallejo, particip en el bando republicano en la Guerra Civil
espaola, en la cual se basa Por quin doblan las campanas.

Sigo observando al viejo del cigarro humeante y boina de cuadros en la
esquina, de cuerpo grande; debi de ser muy atractivo en sus aos de
juventud; por las cicatrices, pleno de experiencias y pasiones; desvo la
vista para no incomodarlo y retomo la lectura. Sobre Hemingway, Gabriel
Garca Mrquez coment que era "un hombre azorado por la incertidumbre y la
brevedad de la vida, que nunca tuvo ms que un invitado en su mesa, y que
logr descifrar como pocos en la historia humana los misterios prcticos
del oficio ms solitario del mundo". Esto es refirindose al periodismo,
pero si le aadimos la ocupacin de escritor, sera doblemente solitario;
paradoja en un hombre que celebr la vida desde su cenit y sumergido en
trridos romances, pero s, es cierto, el mundo de los silencios es
fundamental para la creacin literaria. El autor de El verano peligroso
(1960) lo saba y era infalible en eso de no permitir testigos en sus
manuscritos hasta que la obra no quedara culminada, lleg hasta corregir 39
veces Adis a las armas antes de publicarla.

"Trabajo todas las maanas tan pronto sale el sol. No hay nadie que moleste
y est fresco y fro, uno entra en calor en la medida que escribe. Se
escribe hasta que se llega a un lugar donde a uno todava le queda jugo y
donde sabe lo que va a suceder a continuacin, entonces uno se detiene y
trata de seguir viviendo hasta el da siguiente cuando vuelve a poner manos
en la obra. Cuando uno se siente vaco y al mismo tiempo nunca totalmente
vaco, es como un estar llenndose, cuando se ha hecho el amor con alguien
a quien se ama: nada puede afectarlo a uno, nada puede suceder, nada
significa nada hasta el da siguiente"... Le contest Hemingway en una
entrevista que le realizase George Plimpton en 1954, para su libro Hablan
los escritores.

En esa misma ocasin le preguntaron si era necesaria la estabilidad
emocional para escribir. Trato de contestarme esa pregunta, miro las sillas
vacas alrededor de mi mesa y pienso en esos momentos de desesperacin en
los que uno escribe; luego relees el desastre. Sin embargo, una persona que
ha estado inmersa en tantas situaciones lmite, bombardeos, toros (escribi
sobre los grandes toreros Antonio Ordnez y Luis Miguel Domingun),
caceras, pesca... Qu contestara? El autor del famoso cuento Las nieves
del Kilimanjaro responde "uno puede escribir bien en cualquier momento
mientras la gente no interrumpa y se quede quieta. Pero cuando mejor se
escribe, indudablemente es cuando se est enamorado".

Entre amores, esposas, escritoras y actrices, viajes, frica, Cuba, Pars,
Espaa, la artillera de la Primera y Segunda Guerra Mundial, de la Guerra
Civil Espaola, de la peligrosidad de los encierros de San Fermn y las
corridas de toros, representa una plenitud vital impresionante. Increble
de un hombre -como el autor de A travs del ro y entre los rboles
(dedicada a un amor otoal a los 19 aos, platnico, con una bella joven
italiana)- que haya expresado: "Qudate siempre detrs del hombre que
dispara y delante del hombre que est cagando. As ests a salvo de las
balas y de la mierda". Quizs ah fue cuando descubri que las campanas
doblaban por l.

Suenan las campanas la madrugada del 2 de julio de 1961. Se levant muy
cauteloso, sin despertar a nadie, sin sospechas; fueron sus cmplices los
silencios de los primeros rayos del sol; tom una escopeta de cacera Boss
-de dos caones-, la carg con varios cartuchos, se apoy contra una de las
pareces y apret los dos gatillos, su rostro desfigurado y la sangre en las
paredes fue su ltima escena. Las sombras dicen que sonrea aliviado ante
los fantasmas de la depresin, el cncer, la gangrena de su pierna o el
alcoholismo, o ante la noticia final o la novela inconclusa.

La mesa al final de la barra ahora est vaca, quizs nunca hubo nadie
mientras escriba, quizs lo interrumpieron y me disminuyo ante su muerte o
me multiplico ante la palabra. Me siento sola, pero no quiero que me
interrumpan, slo concentrarme en ese poema de John Donne. Aun as, sigo
pensando en aquel hombre misterioso de barbas blancas que me recuerda la
vida, pasiones y muerte entre libros y noticias de algn gran escritor
perdido en la apata de nuestro mundo, an lleno de guerras y canibalismo
social.

** Ana Mara Fuster Lavn
   amfuster@prtc.net
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1967). Graduada en estudios
   hispnicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda
   especializacin en msica. Es editora de libros y correctora legal para
   el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Adems ha escrito y editado
   literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin
   Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el
   semanario Claridad (del cual es columnista de la seccin literaria de
   Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y
   Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Stano 00931, de
   Puerto Rico, as como en las revistas digitales Desde el lmite
   (http://www.geocities.com/marcas1pr/Desde_ellimite.html), En la orilla
   (http://www.enlaorilla.net), Letras Salvajes
   (http://www.geocities.com/letrassalvajes), Borinquen Literario
   (http://literatura.can.com), Cuento.com y El Confesionario
   (http://www.elconfesionario.net), entre otras. Ha sido incluida en las
   antologas Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2
   (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Crculo de Poesa (Uruguay, Ed. Bianchi,
   2003) y Nueva poesa Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su
   primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas
   (First Book Publishing, 2002) gan una mencin honorfica por el
   Instituto de Literatura Puertorriquea (2003). Tambin ha publicado el
   libro de cuentos Rquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro
   de las sombras (Ed. Isla Negra, 2005) y Annimos y clandestinos, y ha
   obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesa. Sus cuentos "Y su
   nombre era Caridad" y "Mi ltimo desayuno" han sido traducidos al
   portugus, con fines acadmicos, para la Universidad de Sao Paulo,
   Brasil. Adems ha participado en talleres y lecturas de poesa como en
   Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas
   pblicas.



=== El Eskimal y la Mariposa, =============================================
=== 250 pginas ms cerca de Bogot      John Jairo Junieles ==============

      Sobre la novela El Eskimal y la Mariposa, Premio Nacional de Novela
      Ciudad de Bogot 2004, del escritor Nahum Montt. Recientemente ha
      sido reeditada por Alfaguara Colombia.

En Bogot siempre parece haber una belleza frgil, como una mariposa,
debatindose insistente desde su agona. Una ciudad en donde se llega con
la conciencia de que, muy posiblemente, la ltima palabra la tendr el
azar. Pero esa no es una sensacin nueva para un ser humano, que ha
aprendido a vivir con el lmite final de la muerte; por eso vivir en la
ciudad es aprender un poco a practicar la esperanza en medio de la
angustia.

A Jos Antonio Osorio Lizaraso, el notable escritor de la Bogot de
principios del siglo XX, que cont el discurrir de la capital colombiana en
las zonas menos iluminadas de su colmena, le hubiera gustado esta novela de
Nahum Montt: El Eskimal y la Mariposa, con la que obtuvo el Premio Nacional
de Novela 2004 del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, y que ahora,
enhorabuena, ha editado nuevamente Alfaguara.

Novela poltica, novela policaca, novela psicolgica: El Eskimal y la
Mariposa tiene lo mejor de esas escuelas, pero tiene componentes
argumentales y estilsticos que trascienden los moldes de los gneros,
hasta el punto de olvidarnos de la trama en que se sustenta el veneno de
suspenso y ansia que nos invade cuando empezamos a leerla. Una narracin
sembrada de expectativas calculadas, inyecciones de curiosidad, elementos
vitales que seducen y no traicionan a ningn lector de esta novela: "En
aquel momento dej de sonar un bolero cuya letra no era ms que una parodia
de lo que iba suceder".

Muchos lectores esperaban leer una novela que mostrara esta Bogot, que se
ve por entero gracias a los fragmentos elegidos de su realidad. No se
requiere una panormica de trescientos cincuenta grados para entender la
identidad de una urbe. Lo que est fuera de la foto pesa en nuestra
imaginacin, se complementa con nuestra experiencia citadina, nos convierte
en lectores activos. As como el azar pesa de maneras extraas en los
mrgenes de los planes diarios de los citadinos.

1990 fue un ao nefasto, recordado por los colombianos porque durante ese
ao asesinaron a varios candidatos a la Presidencia de la Repblica, entre
ellos a Bernardo Jaramillo Ossa, perteneciente a la Unin Patritica (UP),
y Carlos Pizarro. Eslabones de la misma conspiracin fueron las muertes de
Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galn. Una alianza de sectores del poder
poltico y econmico colombiano, con apoyo del narcotrfico, y que se
extiende hasta hoy, intent destruir una serie de proyectos polticos que
reavivaron la lucha de clases, en torno a desigualdades econmicas y
sociales vigentes.

Montt, de origen judo y nacido en Barrancabermeja (Santander) hace 38
aos, dice que el hecho de ser de la provincia lo lleva a ver la ciudad
desde la mentalidad del que viene de un lugar pequeo: observndolo todo
con avidez. Y eso se nota en la novela, una mirada silvestre, una actitud
inocente y por lo tanto despierta frente a la rutina de la travesa. La
niebla de la cercana vital es disipada por registros temticos
reveladores.

Desde hace 16 aos Nahum Montt vive en Bogot. Vino a estudiar literatura
en la Universidad Nacional y se convirti en profesor universitario y
escritor. El Eskimal y la Mariposa es su segunda novela despus de Midnight
Dreams, a la que le sinti fallas de estructura.

La novela nos hace recordar el clima de Amores perros, ese genial guin, de
ese gran escritor mexicano que es Guillermo Arriaga, autor de El bfalo de
la noche, y quien tambin acaba de presentar en el Festival de Cannes,
junto a Tommy Lee Jones, una nueva pelcula: Los tres entierros de
Melquiades Estrada. Otra historia, esta vez de inmigrantes, donde monte y
ciudad se superponen para un decorado total.

Montt nos gua por una ciudad compleja y contradictoria, vestida por los
colores de El Alienista de Caleb Carr, baada por la misma lluvia que cae
en Seven, aquella pelcula de culto, hermana de esta novela por la
intensidad de sus personajes, por las respuestas a los azares y
encrucijadas de la existencia. Una mirada mestiza en donde los campesinos,
a pesar de su trasplante, siguen cultivando una peculiar relacin con el
mundo aun entre paredes. Personajes hbridos que nos recuerdan que la
realidad es dinmica, y escapa a nuestras convenciones y maniquesmos.

Nahum Montt dijo al diario Vanguardia Liberal: "Yo tuve un perodo bastante
amplio para escribir esta novela, sin afanes editoriales, en medio de mi
trabajo como docente y con la facilidad de poder pasar das enteros en la
Biblioteca Luis ngel Arango de Bogot, escarbando la prensa colombiana de
la poca, para no perder detalle alguno y tener la informacin fresca. Al
comienzo tena una intriga policaca de un redactor judicial; me acababa de
graduar en literatura y haba terminado una novela fallida, que ms fue una
explosin verbal de querer decirlo todo en un espacio reducido".

Qu es la ciudad?, qu significado tiene la ciudad en la literatura ms
all de una forma de asumir la vida? La ciudad como una utopa que a su vez
contiene muchas utopas, que en la lucha por materializarse se roza unas
con otras. El profesor Franois Delprat responde este interrogante cuando
asegura que: "La urbe como topos es un espacio imaginado, escrito, con un
nombre o sencillamente en su vocablo de ciudad. Por efecto de la mimesis,
sustituye una percepcin del mundo. En los textos es el espacio literario
que se une indisociablemente a la sucesin de las acciones".

Me permito abrir una pequea ventana con el siguiente fragmento de la obra:

      "Coyote mir el reloj y comprob que ya era la una de la tarde.
      Esquiv la escoba de la mujer de ojos rasgados, que barra el andn
      frente al restaurante chino. Al otro lado de la acera, un grupo de
      indigentes haca su ronda en la entrada de El Dorado, abrazados a
      cobijas de lana que haban adquirido el color del xido. El teatro
      con sus puertas cerradas y ventanillas redondas pareca un barco
      encallado en el centro de Bogot. No haba carteles que anunciaran
      placeres virginales ni adolescentes insaciables y slo el olor a pan
      caliente aplacaba la sensacin de caminar por una calle recin
      bombardeada (...)".

Toda novela se vuelca sobre s misma, o sobre el tema que aborda. El
Eskimal y la Mariposa no carece de ese componente. La novela, como se
alimenta de ella, es reflejo de la naturaleza humana, y el hombre a cada
momento se pregunta por las razones de su existir, y planifica sus acciones
conforme a sus utopas personales. Conforme a esta propiedad de la
naturaleza que se da en todos los gneros, nos parece importante compartir
este otro fragmento que implica una visin de uno de los personajes de esta
novela sobre la literatura urbana:

      "(...) y record entonces al Pequeo Lars, en un punto, en una
      tilde, una palabra en una pgina perdida de ese gran libro que era
      Bogot: Coyote poda hojear la ciudad-libro, pasearse por sus calles
      todos los das por el resto de su vida y no encontrarlo jams. (...)
      A la ciudad-libro hay que leerla en el tiempo y no en el espacio", le
      dijo en alguna ocasin. "Mucha gente memoriza las calles y construye
      mapas mentales fragmentados e inconclusos. Yo no memorizo las formas,
      los espacios, sino los acontecimientos. Otros ven una ciudad
      personificada con mltiples rostros, pieles y olores. Yo la veo como
      un libro vivo que se transforma en mi memoria. La ciudad no est
      hecha de ladrillo y asfalto, sino de palabras y deseos. Si la ciudad
      es un libro escrito a diario por sus habitantes, yo soy su mejor
      lector, pues el libro crece y se reescribe en mi memoria".

Para Nahum Montt escribir la ciudad es espiar y descubrir la identidad
comn a todos los hombres. Personajes como el Coyote, Mandrake, Jerry, El
Dengue, Casandra, o aquel viejo que vende esqueletos a los estudiantes de
medicina; adquieren, a veces en slo breves apariciones, una notable
consistencia. "Un nuevo Arqumedes podra haberle aadido a su vieja ley
que un cuerpo sumergido en el espacio por el espacio es desplazado", nos
dice en un poema Joseph Brodsky; como una respuesta a eso la literatura
urbana contribuye de muchas maneras a que ese fenmeno de
despersonalizacin en el espacio de la ciudad encuentre escapes emocionales
en la literatura: autoconciencia y libertad.

Aquellos que salen a caminar temprano por la ciudad, recordarn las gotas
de sangre que a veces se descubren en el pavimento, mientras nos dirigimos
al trabajo o a un saln de clases. Gotas haciendo caminos, que a veces se
extienden por muchas calles, pero siempre hay un punto en que a la sangre
la oculta el polvo, o debemos dejarlo para seguir nuestro propio camino.
Leer esta novela es descubrir el origen de esos rastros.

** John J. Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== La Desgracia de Coetzee      Yolanda Arroyo Pizarro ===================

      "l disfruta con la alegra de ella, una alegra sin afectacin. Le
      sorprende que una hora y media por semana en compaa de una mujer le
      baste para sentirse feliz, a l, que antes crea necesitar una
      esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades
      resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una
      mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las ms difciles
      de adivinar: un bajo continuo de satisfaccin, como el runrn del
      trfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece,
      o como el silencio de la noche para los habitantes del campo".
      Desgracia (fragmento).

      Desgracia. John Maxwell Coetzee. Mondadori, 2004. 2 edicin.
      Traduccin de Miguel Martnez Lage.

Contrario al ttulo de esta novela tan clebre y que muchos han catalogado
como su mejor obra narrativa, la prosa de John Maxwell Coetzee no es para
nada desgraciada. Todo lo contrario, es un gran atino dentro del caudal
literario que hoy por hoy nutre y se nutre de lectores en busca de prosa
lcida y prspera. La narrativa de este escritor sudafricano es cortante,
filosa, transmisora en esencia de la lstima y el maltrato homnido de la
especie por la especie. Es tan directa al grano que sobresalta, que asusta,
que apasiona. Su tcnica puede instruir al nuevo novelista, al escritor
emergente de prosa extensa, porque Coetzee poda la accin sin que le cueste
a la trama, monda los detalles casi en una perfrasis lrica y
cinematogrfica, esmocha lo innecesario y replantea el asunto de la edicin
literaria como un siniestro que debe enfrentarse y al que no hay que temer.

Coetzee naci en Ciudad del Cabo, frica, en 1940, y estudi entre las
universidades de su comarca natal en el continente madre y Texas, USA. Es
profesor universitario (lo mismo que su protagonista) desde 1971. Sus
postulados narrativos, que incluyen la novela, artculos periodsticos y el
ensayo de opinin, a menudo con smbolos y alegoras, atacan el sistema del
apartheid en Sudfrica y masacran con su postura los ejemplos histricos
del colonialismo poltico y racial. Coetzee ha sabido equilibrar en sus
escritos el reclamo de la justicia social con las exigencias tcnicas y
estticas de una prosa bien cuidada. Trae en cada palabra minuciosamente
colocada, el asunto de conflicto hegemnico entre los blancos africanos
versus los negros africanos que comparten el continente. Ha ganado
importantes premios que dan mrito a su talento, entre ellos el premio
Booker (1983), y el Premio Nobel de Literatura (2003) que lo convirti en
el segundo autor de su pas que haya obtenido este gran laudo despus de
Nadine Gordimer. Tambin posee la primera edicin del Premio Reino de
Redonda, creado por el novelista Javier Maras, concedido por su capacidad
para ponerse en la piel del otro. Otras novelas son Tierras en penumbra
(1974), En el corazn del pas (1977), Esperando a los brbaros (1980), Foe
(1986) y ms recientemente Elizabeth Costello (2004). Tambin ha publicado
varios libros de ensayos, como Doblando el cabo: Ensayos y entrevistas
(1994).

Coetzee elimina el melodrama excesivo y escribe cortantemente, hasta el
punto de que su parquedad emociona, altera los sentidos. Logra que el
lector le pida ms de su tajante exposicin con la ansiedad del nio que
exige ms chocolate. Su amplitud temtica que no roba foco de los
postulados de ms peso, y su escasez de retrica al conducirnos por el
conflicto de los personajes, permite a sus prrafos respirar con aplomo,
deslizarse por la vida que nos cuenta. En sus dilogos hay un performance
esttico magistral y que envidio, pero que disfrut con total regocijo. El
libro no puede postergarse, hay que lerselo de un tirn, en uno o dos
das, a pesar de las 257 pginas que componen la novela.

Narrada de modo impresionante, Desgracia reparte la historia principal en
otras que se anudan a travs de unos personajes llenos de dimensiones, pero
que comparten la economa descriptiva: David, Soraya, Lucy, Bev Shaw,
Petrus, Rosalind, Melanie. Nos enteramos de quines son y hasta dnde
llegan por sus conversaciones y acciones. El autor maneja los hilos y las
vidas de todos, hacindoles bailar al son que l toca. Nos muestra en esta
obra una energa narrativa fuera de lo comn, demostrando que tanto aqu
como en el resto del mundo la produccin literaria no se deja homologar por
la territorialidad. Sudfrica se pinta esplendorosamente errada y
maravillosamente imperfecta. Confirma con suma contundencia la decadencia
al escribir mostrando el apartheid sudafricano, que es su escenario
literario; un sistema poltico y social segregacionista y xenfobo extinto
hace apenas una dcada.

Coetzee es eficaz exponiendo los acontecimientos que rodean la vida de
David Lurie. Relata en tono vital y acertado los aconteceres de un profesor
universitario que, por desgracia, se mete con una joven estudiante de su
clase, lo cual desencadena una serie de accidentes que mutilan, hieren y
empobrecen mundos y personalidades ante los sinrazones. El profesor Lurie
es un hombre desgastado por las reiterativas hecatombes de su tiempo y
espacio, por la absurda efusin diaria de la sangre inocente, pero tambin
iluminado por la poesa ms sublime, esa que siempre tienden a extraviarse
entre el dolor y la devastacin que nos acecha. Una sucesin de infortunios
converge en la obra a medida que se complica, mientras nos enteramos de
cmo vive y se manifiesta el profesor Lurie a travs de su quehacer en
contra de los convencionalismos de la universidad que ahora desea su
cabeza. Lurie decide terminar con la hipocresa extrema que abarrota el
sistema que ahora lo sojuzga, siendo el caso que ms de un colega acta de
la misma manera que l en trminos morales. Su decisin cambiar el curso
de su vida y atentar el establishment de un fondo de retiro lucrativo que
se ha ganado hasta sus ltimos das como profesor mediocre, segn l mismo
se cataloga, y que estar a punto de perder por su desliz. El autor plasma
a un Lurie que "sigue dedicndose a la enseanza porque le proporciona un
medio para ganarse la vida".

Semejante a Memoria de mis putas tristes, Coetzee elabora un retrato
inicial ampliamente polmico entre la relacin que mantiene el profesor
David Lurie y su nico contacto carnal-social, una prostituta de nombre
Soraya a la que ve con suma frecuencia, y a la que prefiere a mezclarse con
el resto del mundo o terminar en un lo de faldas en donde sus sentimientos
se vean demasiado expuestos. Es precisamente el rompimiento de la relacin
econmica-emocional con Soraya lo que dispara el resto del entuerto.

"Porque la belleza de una mujer no le pertenece slo a ella. Es parte de la
riqueza que trae consigo al mundo, y su deber es compartirla", es la lnea
de dilogo que logra la conquista de su estudiante, y que nos muestra a un
Lurie oportunista, reaccionario a sus instintos ms primigenios, los del
cuerpo, los de la ereccin aun pasados los aos mozos. Su sorpresiva
dependencia por la joven altera el cosmos del plantel universitario y sus
colegas, pero tambin altera la vida del novio de la muchacha, la de sus
padres y la de la hija de Lurie, la rebelde-conservadora Lucy, en quien
pedir refugio por algunos meses mientras el escndalo se apacigua. La
propia Lucy trae a escena y replantea los gustos y disgustos sociales en
trminos de sexualidad y ejecucin femnea en el frica de rebeldes
machistas en donde tal rebelda e independencia exige ser pagada a un
precio demasiado caro.

Como blanco boer e hijo de la cultura de los afrikans, de Coetzee se ha
dicho que cuenta historias en las que exprime las palabras para hablarnos
de nuestra civilizacin. Su estilo sin rodeos ha sido alabado por la
Academia sueca, y no deja lugar a trastornos descontrolados; es ms bien
pormenorizado y casi distante, pero muy honesto. Ha dicho de s: "No soy el
representante de una comunidad ni nada que se le parezca, soy alguien que
tiene nocin de la libertad, como la tiene cualquier prisionero encadenado
y que construye representaciones de gente que se libera y ve la luz".

J. M. Coetzee es, sin ms, un hroe que toma dictados de la conciencia y lo
plantea como mejor lo entiende. Nos cuenta el drama "que ha vivido como
testigo y protagonista; que susurra al odo de nuestra sordera cosas ya
dichas con vehemencia por el hombre en su trgico trajn: que nuestro mundo
agoniza; que nosotros -los habitantes de este entorno- nos odiamos sin
remedio; que la palabra nos salva, si acaso, del suicidio..". Desgracia es
un placer al paladar.

** Yolanda Arroyo Pizarro
   yarroyo@vernetwork.com
   Escritora y docente puertorriquea (Guaynabo, 1970). Es instructora
   educativa de tecnologa en la Universidad del Turabo. Ha escrito ensayos
   para la pgina de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y
   columnas para los peridicos El Vocero y La Expresin. Es autora de un
   libro de cuentos, Origami de letras, y una novela, Los documentados.



=== El escritor como espectculo      Carlos Fernndez ====================

      -Por qu lo leen? Por qu compran sus libros?

      -Es por el estilo simple que tiene. Esa falta de profundidad les da
      confianza.

      -Bueno, a nosotros nos recordarn 100 aos despus de que l haya
      muerto...

      -PERO NO TE DAS CUENTA? AHORA LAS COSAS SON DISTINTAS! ES POSIBLE
      QUE PARA ENTONCES EL MUNDO HAYA VOLADO EN PEDAZOS! NO SEREMOS
      APRECIADOS NUNCA!

      Los escritores, Charles Bukowski

Bastara hacer una breve visita por las libreras, dar un recorrido por
unos cuantos estantes y echar una ojeada a algunos libros; para comprobar
la tendencia cada vez ms marcada de poner la foto del autor, ya no en la
solapa, sino como ilustracin en la portada. No es un asunto exclusivo de
escritores vanidosos y pedantes; no, escritores considerados como "serios"
tambin lo estn haciendo.

Puede que se trate de un capricho de las editoriales (al menos en el caso
de las reediciones de autores muertos); o tal vez de un ntimo deseo de
figuracin de los mismos autores, quienes quizs como los actores de cine o
las estrellas de la msica, sientan la necesidad de exhibirse, de que
decenas de admiradores los reconozcan, los paren en las calles para
hacerlos firmar un autgrafo o tan slo crean merecer la oportunidad de
poder despreciarlos.

Hace aos escuch una ancdota sobre un escritor de la costa norte
colombiana que tena la costumbre de hacerse llamar a s mismo por los
altavoces en los aeropuertos para causar expectacin, y en la contraportada
del libro de cuentos de un nefito escritor dominicano, acompaado de una
pequea fotografa, se puede leer lo siguiente: "el autor fue seleccionado
por Newsweek como uno de los diez nuevos rostros para el noventa y seis".

Fue al editor espaol Manuel Borrs a quien le escuch decir en una de sus
visitas a Cartagena de Indias (donde haba al menos una veintena de
escritores, con material bajo el brazo), refirindose al complejo oficio
editorial, que "Nadie echa de menos a un desconocido". Esto sucede en la
era de la imagen, con la misma certeza que en un callejn oscuro. Si
incluso para un editor la imagen del escritor se sobrepone a la obra, qu
se puede esperar del grueso de los lectores, que acuden a los libros
queriendo saber de antemano quin los escribi y cuntos lo han comprado,
buscando la foto en la portada o en la solapa y luego se van a la parte de
atrs en busca del ya conocido catlogo de falacias biogrficas o de una
real galera de miserias, donde esperan hallar toda suerte de
sobrevivientes: al alcohol, al hambre, a las bombas, a la pobreza, al
exilio, a las drogas, al terrorismo. Es paradjico, pero tanto caras
rozagantes como vidas destrozadas obtienen el mismo efecto de ventas.

Esta tendencia tal vez ha conllevado una consecuencia que encontr su
cumbre en el malditismo del siglo diecinueve y que es inherente a
escritores como Villn (el asesino), Baudelaire (el inmoral), Verlaine y
Rimbaud (los amantes), Genet (el ladrn), Sade (el degenerado), entre
otros; que con frecuencia son comentados pero difcilmente ledos, ya que
el influjo de su imagen y sus vidas opac al de sus obras; y cuando algn
lector se acerca a sus libros la mayora de las veces es motivado por una
curiosidad morbosa de hallar en ellos evidencia de sus actos.



La tendencia del escritor como espectculo en el siglo veinte surgi,
posiblemente, de la mano de la primera generacin de escritores
profesionales norteamericanos (es decir la primera generacin de escritores
que pudo vivir de su trabajo literario) en cabeza de Ernest Hemingway,
quien pese a haber llevado una vida llena de aventuras y ser un icono de
aquella tendencia denominada como escritor de accin, se esforz por
mitificarse inventando de cuantas patraas, como aquella en donde aseguraba
haber tenido relaciones con Mata Hari y que sta le haba resultado pesada
de caderas; la historia no tendra nada de raro de no ser porque Hemingway
lleg a Europa tiempo despus de que sta fuera ejecutada. Cosa bastante
contraria hiciera su contemporneo William Faulkner, quien a duras penas
conceda una entrevista y vivi casi toda su vida aislado en su casa de
Oxford. Una ancdota de poco creer (para dar rienda suelta al apetito por
asuntos epidrmicos) es la de que despus del suicidio de Hemingway
("debido a que reconoci que era un mal escritor") encontraron un cuaderno
donde insultaba repetidas veces a Faulkner.

Del escritor norteamericano Charles Bukowski son conocidos sus avatares con
el alcohol, y las contraportadas de sus libros advierten que no se sabe si
es un escritor que bebe o un bebedor que escribe; Bukowski junto con Henry
Miller fue quien mejor entendi el inters del pblico por el dolor ajeno,
e hizo de s un personaje de tal factura, que no tard en engendrar cientos
de seguidores. Del escritor Truman Capote, consagrado con su monumental
novela A sangre fra, algunos comentaristas slo resaltan su
homosexualidad, irreverencia y el roce social con conocidas figuras de la
farndula de su poca. Precisamente Capote, en el muy conocido prefacio de
Msica para camaleones, recuerda que al publicar en 1948 su primera novela
Otras voces, otros mbitos, que fuera un gran xito de ventas, el haber
incluido una fotografa suya en la portada le proporcion, de paso, cierta
notoriedad que no disminuy con el paso de los aos, y agrega: "En efecto,
mucha gente atribuy el xito comercial de la novela a aquella fotografa".

No es un secreto que el desgastado mito del artista hambriento no resulta
atractivo para nadie sensato que se inicie en la escritura y que cualquiera
que se respete sabe que no slo el pequeo Garca Mrquez (a quien podemos
ver en las vitrinas de las libreras en una reproduccin tamao natural con
botines negros motado sobre una piedra) merece vivir a sus anchas de lo que
escribe; no debe serlo tampoco, el hecho de que muchos de ellos, e incluso
algunos escritores consagrados, parecieran dar mayor importancia a la foto
que aparecer en la solapa o en la portada y a la leyenda en el respaldo;
que a la obra misma. Son famosas las fotos de escritores posando frente a
la mquina o de espaldas a una voluminosa biblioteca, escritores con
grandes lentes o barbados, con el dedo en el mentn simulando un estado
reflexivo, con un revolver apuntndose en la sien, y la del escritor
fumando o sosteniendo cigarrillo es ya un clsico. Ests poses ejercidas
durante aos por algunos buenos escritores (sumadas a algunas ancdotas)
construyeron el estereotipo de lo que se cree debe ser un escritor; de all
que abunden quienes, queriendo ser escritores, se hayan olvidado de la
escritura y se limiten a emular insistentemente a sus "maestros" tan slo
en los aspectos superficiales. De la foto del cigarrillo, por ejemplo, se
ha abusado tanto que una pgina de Internet,
www.fumerias.com/literatura.html, organiza una campaa en contra del
consumo de cigarrillo echando mano a cerca de un centenar de fotos de
escritores fumando, y en una famosa revista de circulacin en Colombia, se
rese la nueva novela de un joven escritor en breves lneas; la resea,
que ms que una bienvenida pareca una burla, dice refirindose al fulano:
"Fuma, s, fuma, eso est claro en las dos fotos...", y por supuesto no
dedica una sola lnea a comentar el contenido de la novela.

Otros escritores como J. D. Salinger, autor de la novela de culto El
guardin entre el centeno (promocionada en algunos casos como el libro que
portaba Mark David Chapman cuando asesin a John Lennon), y Thomas Pynchon,
autor entre otras de La subasta del lote 49, han optado, al contrario, por
hacerse invisibles, hasta el punto que a duras penas se conocen algunas
fotografas suyas. En el caso de Pynchon tanto sus expedientes acadmicos
como militares han desaparecido. Contrario a lo que se pudiera pensar esta
tendencia al mutismo les ha hecho ganar renombre, ha hecho que sobre sus
desconocidas figuras caiga un chorro de luz potente. La representante de
Salinger recientemente se vio en la necesidad de prohibir todos los sitios
piratas que se han abierto con su nombre en la red, y Pynchon apareci
caricaturizado con una bolsa de papel en el rostro en un captulo de Los
Simpson. Ocultndose se han hecho visibles, como dijera Oscar Wilde: "Ser
natural tambin es una pose". Sobra decir que esta conducta tambin ha
reclutado a cientos de fanticos e imitadores y que algunos medios han
reseado a stos y a otros autores incgnitos bajo el apelativo de "La
hermandad del silencio". Es paradjico pero tanto grandes exhibiciones como
conductas ermitaas pueden llegar a tener el mismo efecto en las ventas.

Es cierto que el xito en las ventas de un libro no garantiza su calidad,
pero tampoco es un hecho que esa relacin sea proporcionalmente inversa.
Hay quienes a priori rechazan cualquier sntoma de espectacularidad para
promocionar la obra de un escritor tachndolo como un recurso banal que va
en contrava con "el arte verdadero", olvidando que el hecho de que una
obra se pudra en los estantes no constituye ningn mrito. Pero qu importa
si un escritor se hace llamar por los altavoces de los aeropuertos, si
inventa romances imposibles y penurias, si aparece fumando en las portadas
de sus libros o elige desaparecer aunque (claro est) asegurndose de dejar
ciertas pistas. Ninguna accin, por estpida que sea, puede perjudicar la
obra de un hombre si sta es una obra esencial, de calidad. Si no lo es,
aunque venda millones de libros o muera desangrado en la ms amarga de las
miserias, no habr mucho que la ayude.

** Carlos Fernndez
   aquinovivenadie@hotmail.com
   Escritor colombiano (Cartagena de Indias, 1979). Estudi literatura y
   teatro. Ha publicado artculos, cuentos y poemas en medios impresos.



=== Un recuerdo para don Ata      Roberto Bennett =========================

En enero se cumplirn 98 aos del nacimiento de don Atahualpa Yupanqui, uno
de los ms grandes folkloristas que ha dado nuestra Amrica. Personalmente,
me considero muy afortunado porque hace ya muchos aos, al inicio de la
dcada de 1970, tuve el gusto e inmenso honor de conocerle. Me lo present
un compaero compatriota suyo, guitarrista clsico y consumado pintor
llamado Santiago Paz, que ahora vive en Tenerife pero que por aquel
entonces viva en Palma de Mallorca igual que yo.

Yupanqui visitaba a menudo esa isla porque deca que el Mediterrneo le
ofreca "un rincn quieto para el cansado corazn que llevaba por los
caminos..." As entre charlas, mates, asados y evocaciones (l por esos
aos viva en Pars, en un apartamento de la rue Raymond Losserand),
intercambibamos historias y recuerdos personales de otros tiempos.
Yupanqui de su pampa hmeda, Paz de su Chubut natal y yo de mi aorado
Uruguay.

Aprend mucho de don Ata. Le conoc y admir no slo como a un gran artista
que cantaba cosas profundas y contestatarias, hermosas o tremendas, sino
tambin como a un hombre sincero, amigo de sus amigos. Aunque Atahualpa era
un solitario. Amaba su soledad con devocin y haca un culto del silencio,
al cual (al menos segn sus versos) nunca le tuvo miedo. Filosofa de vida
que mantuvo hasta su muerte en Francia, en mayo de 1992. Uno de sus dichos
favoritos, con el que sola aconsejar a los ms jvenes, se refera
precisamente a eso. El viejo poeta deca: "Si lo que va a decir no es ms
valioso que su silencio, mejor quedarse callado".

Sus creaciones retrataban fielmente la sensible humildad del hombre de
campo. Posea un profundo conocimiento de la naturaleza humana. En sus
canciones siempre hablaba de verdades universales, de sus caballos, de la
tierra, de los montes y los ros. Y gustaba acotar, "...y del paisaje ms
hermoso de todos: el hombre".

Afirmaba que el gaucho es un hombre reservado, cauto y discreto. Luego
agregaba solemne: "Somos tmidos y recatados. La pampa est poblada por
miles de solitarios. Me parece que la geografa nos hace as. Tenemos
muchsima tierra, mucho campo abierto para la soledad. Por eso cantamos y
componemos de este modo. No nos gustan las restricciones ni los
sentimentalismos baratos ni las historias de amores vulgares. Componemos
los versos igual que usamos el lazo, libremente, sin miedo. As nos
explayamos en nuestras historias. Cuando un pampeano canta, se toma su
tiempo para relatar lo que le interesa porque no quiere que le impongan
frenos ni fronteras. Por esa razn, la msica de las pampas es tan
diferente de la andina, porque no tiene una cordillera que le limite el
horizonte...".

Tambin saba ser custico y cortante con las personas que intentaban
adularle. Si la conversacin no le agradaba, se quedaba con cara muy seria
(como esculpida en piedra), dejaba de hablar y se pona a tararear en voz
baja alguna cancin. Esa era nuestra seal secreta para ir a su rescate.
Adems, odiaba que le pidiesen que trajera su guitarra a los asados.

"Mi guitarra no come!", responda enojado ante la invitacin condicionada.
Y de nada valdran ya las disculpas ni las explicaciones posteriores. A lo
sumo, agregaba de forma lapidaria: "Mire, paisano, mejor no aclare que se
oscurece...".

Confieso que me considero enormemente afortunado por haber compartido
tantas horas con l y de haberle podido escuchar en casa, tocando su
guitarra maravillosa en el silencio de aquellas clidas noches
mallorquinas. Para Atahualpa, el folklore era cosa seria. Por eso, cuando
cantaba peda silencio y concentracin. Y agregaba que para escribir buenas
canciones, el compositor debe saber controlar siempre su sentido de la
soledad.

Atahualpa defenda con firmeza la privacidad de su vida y sus sentimientos.
Quiz por ese motivo, he tardado tantos aos en relatar esta historia
personal. En dar a conocer este poema -quiz desconocido para la inmensa
mayora de mis compatriotas- pero que pertenece al Uruguay.



Poema para un bello nombre

Transcurra el ao 1976 y Yupanqui se encontraba descansando en Mallorca.
Habamos paseado por la isla, comido asado en casa y don Ata haba tomado
mate con mis padres, recordando sus tiempos de domador en Cardona (que
curiosamente coincidan con los aos de tropero, en el mismo pueblo, de mi
padre). Esto era casi un ritual para l: traer yerba para mis padres y
pasarse una tarde en la casa de San Agustn, charlando de los viejos
tiempos. Otro rito infaltable era la cazuela chilena que le preparaba
especialmente mi esposa, Anamara.

Una noche, a don Ata se le ocurri comer pescado y mariscos. Con Anamara
decidimos llevarle a La Casa Gallega, un conocido restaurante palmesano,
especializado en los frutos del mar. Le recogimos en su habitual hotel
Zaida, situado en el Paseo Martimo de la capital balear y los tres nos
fuimos a disfrutar de una deliciosa caldereta de pescado, baada con un
brumoso vino Ribeiro, bien fro. Don Ata disfrut como siempre de la comida
porque el viejo poeta era un verdadero gourmet. Cuando ya esperbamos los
postres, repentinamente meti la mano en el bolsillo de su chaqueta y
sacando un papel de folio doblado en cuatro, sin ms prembulo, me mir
serenamente y dijo: "Esto lo termin de escribir esta tarde. Ahora se lo
quiero leer y dedicar a usted...".

Y procedi a recitarnos un nuevo poema suyo, que comenzaba diciendo: Qu
bello nombre es tu nombre / Uruguay / Sonoro como una fruta salvaje...

Quedamos mudos de emocin y hasta se me enturbiaron los ojos cuando acab.
Entonces Yupanqui volvi a doblar cuidadosamente aquel folio, lo guard en
su bolsillo y yo me qued perplejo, pero infinitamente agradecido.
Permanecimos en silencio un buen rato, como saboreando y atesorando aquel
poema de exaltacin a mi patria lejana. Luego don Ata, cambiando
sbitamente de tema, nos cont algunas historias de sus aos en Cerro
Colorado. No me atrev a pedirle una copia y as pasaron seis meses.

Un da lleg un mensajero a mi casa en Palma de Mallorca con un paquete de
don Ata. Dentro vena el ltimo LP que acababa de grabar en Pars, que
inclua el poema sobre Uruguay y una sencilla pero emotiva dedicatoria en
su cartula:

"A mi amigo Roberto Bennett, como yo, hermano de la Libertad".

Cada 31 de enero, Anamara y yo nos bebemos una copita de vino tinto y
brindamos por el amigo ausente, que seguramente ahora debe estar montado
sobre su viejo alazn, con su crin revuelta en llamarada, galopando y
galopando por los eternos campos cordobeses de Cerro Colorado...

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



=== Los ngeles en la poesa chilena      Benedicto Gonzlez Vargas =======

La Navidad es, sin lugar a dudas, la fiesta ms hermosa del ao, por todas
partes renace la esperanza de un mundo mejor y los rostros de nuestros
nios se iluminan con la ilusin de un regalo. rboles navideos y pesebres
nos saludan desde las ventanas y vitrinas y desde ellos se asoman decenas
de angelitos, esos hermosos seres que, por cierto, tambin han visitado a
nuestros poetas y han dejado su imagen impresa en sus versos.

Violeta Parra, por ejemplo, fue experta en angelitos, claro que los de ella
eran nios que el buen Dios llamaba a la Gloria y eso deba ser motivo de
alegra porque "malazo es velar con llanto / a tan dichoso angelito / que
vuela al cielo infinito / llamado por el Seor".

Un caso inverso -y muy curioso-nos ilustra Alfonso Alcalde, cuando doa
Petronila de la Luz asisti a la multiplicacin de los querubines y se
qued con uno: "A la comadre por fin su querubn le entregaron / y las
guaguas (1) sobrantes hacia el cielo se elevaron". scar Castro, al
contemplar los cielos de la Patria en septiembre, vio "El volantn (2) y el
ngel, solos por el espacio / trepaban sin romper la burbuja del da". Otro
ngel del poeta rancagino (3) fue el que se inclin en la playa gris donde
qued Alfonsina Storni: "Sobre el cuerpo yacente pusironse a rezar / el
ngel de la aurora y el centauro del mar".

Es que los ngeles cuidan a los difuntos y los acompaan. Tambin los vio
Humberto Daz Casanueva, cuando muri su madre, y divis "de lejos al ngel
que henda la montaa". Pocos ngeles hay en Neruda, pero hay uno con
nombre y apellido, Alberto Rojas: "Oigo tus alas y tu lento vuelo / vienes
volando solo, solitario / solo entre los muertos...". Un amigo que se va y
vuelve convertido en ngel es un reencuentro hermoso y no absurdo, como el
encontrn de Nicanor Parra en "Sinfona de cuna": "Una vez andando / por un
parque ingls / con un angelorum / sin querer me hall / Buenos das, dijo
/ yo le contest / l en castellano / pero yo en francs / l me dio la
mano / yo le tom el pie / Hay que ver seores / como un ngel es! / Fatuo
como el cisne / fro como un riel / gordo como un pavo / feo como
usted...". Bueno, ngeles de antipoeta, al fin y al cabo.

ngel Custodio Gonzlez, poeta nacido (era que no) en Los ngeles, (4) nos
habla del suyo propio y de sus lmites: "...con su lanza de gracia y su
fuego inmutable, invisible / y sonriente o entristecido, el ngel / Y el
ngel de mis das, la armona y la rosa / velando en su pudor, el temor, la
memoria". Muy ntimos son los ngeles de Jos Miguel Ibez Langlois, cura,
poeta y crtico literario, es que a l no slo lo visitan, sino que lo
recorren entero: "se escurre por mis manos un torrente de arcngeles...".

Gabriela Mistral tambin tuvo los suyos y a los nios advirti: "Es verdad,
no es un cuento / hay un ngel guardin". Vicente Huidobro, en tanto, en
"Temblor de cielo", nos dice que "El ngel prisionero rompe sus cadenas y
vuela por los aires", quizs sea el mismo Altazor que se declara como "el
ngel salvaje que cay una maana".

En la poesa popular abundan. Honorio Quila los vio en un rodeo (5) en el
cielo: "Hay un rodeo en el cielo / celebrado por los santos, / lucen muy
lindos chamantos (6) / y buenos mancos corraleros / (...) / La medialuna es
de oro / en contorno embanderada / asimismo iluminada / que resplandece el
tesoro / (...) / Al fin corri San Francisco, / lo acompa San Alfredo, /
estuvo tan lindo el rodeo / que vino hasta Jesucristo / entre coros de
angelitos / glorioso baj del reino, / Santo, Santo, Dios!, / diciendo los
ngeles con deseo...".

Pero es necesario saber reconocer los ngeles buenos de los cados, el
clebre Mulato Taguada (7) fue derrotado definitivamente por don Javier al
no saber "qu tantos fueron los ngeles / que se perdieron con l". Dice la
leyenda que el negro no respondi.

En lo personal, yo tambin he visto algunos ngeles, sobre todo uno, un
ngel viejo, pero muy sabio que "canta canciones en la montaa / un ngel
Viejo de blancas sienes y alas gastadas". Tambin he visto otros, hermosos,
como ojitos de mueca: "limpios, puros y transparentes / verdes de
esperanza y de sueos".

En fin, los ngeles abundan y en Navidad, digamos con ellos: GLORIA A DIOS
EN LAS ALTURAS Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD.

Feliz Navidad!



Notas

1. En Chile, a diferencia de otros pases latinoamericanos, este vocablo
   designa a los bebs de hasta un ao de edad aproximadamente.

2. Cometa, barrilete. En septiembre se celebran las fiestas patrias y el
   viento de la poca hace propicio el momento para este tradicional juego.

3. Oriundo de Rancagua, ciudad prxima al sur de Santiago de Chile.

4. Ciudad surea ubicada en la VIII Regin del pas.

5. Deporte tpico campesino en Chile en que dos huasos montados en sendos
   caballos "corraleros" (collera) deben atajar a una vaquilla
   corretendola e inmovilizndola slo con el cuerpo de los equinos, en
   una cancha que es un corral con forma de medialuna.

6. Manta huasa.

7. Personaje legendario. Payador mulato del tiempo de la Colonia que cruz
   una apuesta de payas con un seor citadino, don Javier de La Rosa, que
   lo derrot inapelablemente en versos y conocimiento.

** Benedicto Gonzlez Vargas
   rector@univirne.cl
   Profesor y escritor chileno (Padre Hurtado, 1965). Ha publicado El
   ermitao (Editorial Caf Con Leche, 2000) e ndigo, los nios de la
   Nueva Era (Ediciones de la Univirne, 2002). Tambin particip en el
   libro 2000, el futuro presente (Editorial Letralia, 1999), con un ensayo
   sobre ciencia ficcin. Actualmente cursa un Magister en Educacin en la
   Universidad Diego Portales e imparte clases de literatura en los
   colegios Alexander Fleming y San Marcos, de Santiago de Chile. Desde
   2001 es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile.



=== El fin de las literaturas nacionales?      Martn Palma Melena =======

Un artculo de Christopher Domnguez Michael (El fin de la literatura
nacional?) (1) despert algn tiempo atrs en Mxico un debate que sera
muy amplio reproducir. Sin embargo, el tema me motiv a algunas reflexiones
que no pretendan proponer ninguna tesis, pero que al desarrollarlas
terminaron en el presente artculo.

Las clasificaciones literarias siempre son reductivas, como por ejemplo las
cronolgicas, las nacionales o las sociolgicas desprendidas hace algn
tiempo del debate peruano entre los supuestos escritores andinos o
criollos; debate que, desde mi percepcin, es la extrapolacin a la
Literatura de la lucha de clases marxista en versin local, cuestiones ms
ideolgicas que deberan retraerse de la Literatura, que debera ser ms
personal: dirigirse a la persona en general, sin importar que sea andina o
criolla... Soy demasiado utpico?

Adems, las clasificaciones pueden volverse verdaderos moldes en los que se
introducen a los ms diversos escritores para uniformizarlos, encasillarlos
y asfixiar su individualidad.

Sin embargo, mientras no funjan como dichos moldes, las clasificaciones en
general son necesarias, pero slo como referencias. Y como una forma de
clasificacin, las nacionalidades son referencias necesarias para la
Literatura por las mismas razones que lo son para las personas: ayudan a
ambas a entenderse mejor. Despus de todo, la Literatura estudia en parte a
los escritores, que finalmente son personas. Pero, por qu las
nacionalidades ayudan a entender mejor a la Literatura y a los escritores?

A la Literatura, en general, y a los escritores y a sus obras, en
particular, los entenderemos mejor en los contextos en los que maduraron y
de los que se nutrieron; contextos o coordenadas de ubicacin que
analizaremos...

Toda persona tiene dos coordenadas de ubicacin que no la definen pero que
ayudan a entenderla: las temporales y espaciales. De all se desprende que,
aunque no de forma excluyente, las dos clasificaciones ms importantes para
la Literatura sean las temporales y las espaciales; importantes para
entender no slo al escritor sino tambin a los factores que lo
condicionaron y que salvaran a su obra de lecturas erradas, sesgadas o
pobres... Es decir: entenderemos mejor una obra (y en general una accin)
no slo por cmo era una persona sino tambin por su porqu, condicionado
frecuentemente por su tiempo y espacio, aunque tambin existan otros
factores.

Las clasificaciones temporales y espaciales son tambin referencias
importantes para entender aun el porqu de los temas en una obra... Los
escritores no escogen los temas, sino stos los escogen a ellos pues,
aunque sean las ficciones ms afiebradas, siempre partirn de motivaciones
y grmenes de una realidad conocida: un tiempo y lugar... Si se escribe
sobre lo que se desconoce la ficcin ser inverosmil y aburrida...

Por tanto, el escritor puede prescindir de muchas influencias, salvo de sus
coordenadas temporales y espaciales, de las que derivan las clasificaciones
temporales y espaciales, que por lo mismo quizs sean las ms connaturales
a la Literatura y que analizaremos por separado...



Clasificaciones temporales

Las clasificaciones temporales son referencias muy importantes porque, por
ejemplo, aun un historiador que actualmente escriba sobre el descubrimiento
de Amrica siempre testimoniar, conscientemente o no, algo de su poca: la
percepcin que de ese hecho histrico se tiene en el siglo XXI. Incluso,
aunque profetice adelantos cientficos con dcadas de anticipacin, un
escritor de ciencia ficcin siempre proyectar los sueos o temores de su
propia poca. Todos somos hijos de nuestro tiempo aunque nos adelantemos a
l. Ejemplos hay varios. George Orwell (2) parece describir, en su obra
1984, publicada en 1949, una alegora del comunismo estalinista mediante
una sociedad futurista, totalitaria y dominada por un partido nico y el
Big Brother. Aldous Huxley vislumbr ya en 1932 mediante su obra Un mundo
feliz la fertilizacin in vitro y una sociedad dividida en castas genticas
y narcotizada con la droga soma. Ambos autores slo proyectaron al futuro
un pesimismo comn de su poca: no bien occidente sala de la segunda
revolucin industrial y ya emprenda dos guerras mundiales. Orwell y Huxley
se anticiparon pero proyectando mucho de su tiempo: los visionarios no
adivinan el futuro sino lo vislumbran a partir de su presente.



Clasificaciones espaciales

Las clasificaciones espaciales como referencias merecen otro desarrollo.
Hasta la mayor de nuestras ficciones trasluce algo de nuestro lugar de
origen. Si somos por ejemplo peruanos, para describir de forma creble aun
el planeta Marte quizs lo asociaremos con un desierto conocido, como el de
Nazca en el Per. Volviendo a los ejemplos de Orwell y Huxley: seran
interesantes trabajos que estudien qu tanto influyeron en ambos escritores
la Inglaterra en que vivieron en sus sociedades futuristas. Ni qu decir de
ficciones inspiradas en experiencias personales, que siempre estarn
impregnadas de algo del lugar donde ocurrieron; de nuestro ambiente mediato
o inmediato: alguna expresin, una comida, una vestimenta, nuestra
idiosincrasia, detalles que quizs no revelen nuestra localidad o ciudad,
pero nuestro pas, regin o continente? Incluso, aunque logremos suprimir
toda referencia de nuestros orgenes en una ficcin, sta ser siempre
mejor entendida dentro del lugar donde la escribimos. Es ms, dos ficciones
igual de fantsticas y atemporales revelarn cosas muy diferentes sobre las
intenciones de sus autores, segn los orgenes de stos. Esto nos dice qu
tanto nos marcan las coordenadas espaciales, una de cuyas mayores
expresiones sera la nacionalidad. Y esto nos remite al tema de las
literaturas nacionales y a su supuesto fin...



Las literaturas nacionales

El fin de las literaturas nacionales es tan temerario como el de las
nacionalidades, que ya dijimos que son referencias importantes para
entender, en general, a toda persona y, en especial, a un escritor y su
obra, por ms cosmopolitas que stos ltimos se consideren...

Imaginemos algunas sociedades futuristas donde los Estados queden
hipotticamente obsoletos. Quizs la globalizacin obligue a los pueblos a
otras formas organizativas diferentes a los pases, como bloques regionales
o continentales. Quin sabe si vivamos en una sociedad tan alienada por los
ordenadores que la nica realidad que conozcamos sea la virtual; sociedad
como la sugerida por el ingls Michael Frayn es su novela Una vida muy
privada, publicada en 1968, donde los hombres estn tan aislados que su
principal forma de comunicarse es mediante pantallas interactivas... Estos
pronsticos se los dejaremos a los futurlogos o novelistas de ciencia
ficcin, pero los aludimos porque, aun cuando vivamos en una civilizacin
utpica cuya nica realidad conocida sea la virtual, siempre tendremos la
conciencia de esas coordenadas de ubicacin de espacio (y tiempo); de que
fsicamente yo estoy ac y t ests all; de que finalmente pertenecemos no
a una comunidad virtual sino a una real, cohesionada por una identidad y
cultura cuyas mayores expresiones estaran en la idea de nacin (cuya
diferencia con Estado la analizaremos despus). Y esto ser as salvo que
dejemos de ser humanos o, lo que es casi igual, que vivamos en una sociedad
tan absorbida por la realidad virtual, como en la pelcula Matrix, que en
los pasaportes ya no figuren nuestros pases sino las salas de chat que ms
visitemos, en cuyo caso ya sufriramos niveles patolgicos de de
alienacin.

Pero mientras esas utopas futuristas y afiebradas no existan todava, una
de las coordenadas espaciales ms importantes seguirn siendo las
nacionalidades para entender a los autores y a la Literatura, que
finalmente estudia personas, como ya apuntamos. De all que las literaturas
nacionales mantengan su vigencia.

Tal vez el debate sobre el fin o no de las literaturas nacionales
reflejara las tensiones entre identidad nacional y globalizacin;
tensiones cuyas facetas son tan diversas como la econmica, poltica,
lingstica y literaria, entre otras.

En su faceta econmica, por ejemplo, Colin Hines, ex jefe de la seccin de
Economa Internacional de Greenpeace, propone en su obra Localizacin: un
manifiesto global la idea de localizacin como alternativa a la
globalizacin (3).

En su faceta lingstica, por ejemplo, el lema del Tercer Congreso de la
Lengua Espaola (4) fue "Identidad lingstica y globalizacin" (5).

En su faceta literaria tendramos por ejemplo al debate sobre el fin o no
de las literaturas nacionales.

Estos ejemplos slo muestran las diversas facetas que tiene la tensin
entre identidad nacional y globalizacin. Tensin que suele resolverse
negativamente: sea globalizndonos pero perdiendo nuestra identidad
nacional; sea radicalizando nuestro nacionalismo pero aislndonos del mundo
para que nuestra identidad no sea absorbida por la monstruosa
globalizacin. Tensin que tambin puede resolverse positivamente: la mejor
forma de globalizarnos es siendo nacionalistas, no conformndonos
pasivamente slo con que el mundo nos empape con su cultura, sino tambin
empapndolo con la nuestra, en un enriquecedor proceso de
retroalimentacin... Esta solucin podra dar una clave que ilumine el
debate sobre el fin o no de las literaturas nacionales.

Aun en estas tensiones habra que diferenciar la idea de Estado (la
estructura) y la de nacin (el espritu de esa estructura). La
globalizacin podra afectar eventualmente la soberana de los estados (las
estructuras), pero no necesariamente a la nacin (el espritu), mucho ms
profunda porque refleja de un pueblo su identidad y cultura, que estn ms
all de toda estructura... De all que las naciones siempre puedan
preservarse dependiendo de cmo se resuelva dichas tensiones entre
identidad nacional y globalizacin, aun cuando sta ltima, como repetimos,
reformule radicalmente nuestra concepcin de Estado y soberana. De all la
importancia de las literaturas nacionales, sin que por esto debamos caer en
chauvinismos o nacionalismos exacerbados...

Internet, o las nuevas tecnologas de la informacin, que indudablemente
influyen en la dinmica de la globalizacin, nos hace sentir con gente de
lugares lejanos ms cerca que nunca y nos tentara a pensar que acaso las
fronteras ya hayan quedado obsoletas tanto como las literaturas nacionales;
tentara aun a muchos escritores a sentirse globalizados para, como
latinoamericanos por ejemplo, no ser siempre encasillados en el realismo
mgico, pero acaso ser globalizado equivaldra a ser de todos lados y de
ninguno: si soy de todos lados de dnde soy y quin soy finalmente... Estos
desarraigos siempre generan crisis de identidad, identidad cuyos orgenes
no la definen pero ayudan a entenderla mejor...

Los tiempos pueden cambiar pero hay cosas que nunca cambiarn: si algo es
comn al caverncola o al hombre globalizado es ese sentido de pertenencia
a la cueva o al pas que los vio nacer. Por tanto, al estudiar finalmente a
las personas y sus obras, la Literatura siempre necesitar entenderse
dentro de unas coordenadas espaciales (adems de las temporales), que por
ahora siguen teniendo una de sus mayores expresiones en la nacionalidad,
que ya sugerimos que est ms all de lo consignado en un pasaporte. Y eso
ser as mientras el mundo no cambie tan radicalmente que vuelva obsoletos
a los estados, fronteras, aduanas y pasaportes. Pero aun as siempre
surgirn otras formas organizativas y el mono desnudo que llevamos dentro
siempre reclamar un sentido de pertenencia a un lugar de origen; sentido
de pertenencia que por ahora tiene en las nacionalidades su expresin ms
importante tanto para las personas como para la Literatura, aun cuando a
veces no se sepa resolver la ya mencionada tensin entre identidades
nacionales y globalizacin...



Notas

1. Grupo Reforma, Ciudad de Mxico (21 de agosto de 2005).

2. Para analizar el contexto en que Orwell escribi 1984 sugiero Cfr:
   "1984, de George Orwell". Juan Manuel Santiago,
   http://www.bibliopolis.org/articulo/1984.htm.

3. BBC de Londres. Cfr: "Localizacin versus globalizacin" (6 de
   septiembre de 2003). http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2003/
   comercio_-_pulseada_bajo_el_sol/newsid_3201000/3201871.stm.

4. Celebrado en Rosario, Argentina, el 17 y el 20 de noviembre de 2004.

5. BBC de Londres. Cfr: "La globalizacin afecta el idioma" (15 de
   noviembre de 2004). Entrevista de Martn Murphy a Pedro Barcia,
   anfitrin de dicho congreso y entonces presidente de la Academia
   Argentina de la Lengua.
   http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3996000/3996725.stm.

** Martn Palma Melena
   mapalme@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima, 1970). Abogado de la Universidad Particular San
   Martn de Porres, de Lima. Diplomado en Comercio Internacional avalado
   por Adex (Lima) y la Universidad Estatal de Portland (EUA). Uno de los
   diez seleccionados en la Primera Edicin de Cuentos Cortos (2005) de la
   BBC de Londres (http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/forums/espacio_del_
   lector/newsid_4287000/4287469.stm). Una publicacin en la revista
   literaria El Hablador (Lima, http://www.elhablador.com/cuento8_5.htm).
   Escribe en el weblog Carta Nutica, en http://cartanautica.blogspot.com.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== Ivn Gonzlez, autor de Otras alas, ===================================
=== entrevista a Miguel ngel Gordillo ====================================
=== Ellos buscaban el cielo ===============================================

Est en el ltimo hangar de la Escuela de Vuelo de Ocaa, detrs de un
montn de aviones varados, lavando la cara a Bambi. Tiene esas manos firmes
de quien est acostumbrado a trabajar con ellas, la piel curtida y unos
ojos claros que contrastan con el profundo crculo de sus ojeras.

Miguel ngel Gordillo naci en Douala (Camern). A los siete aos compraba
el Modle Reduit dvion. A los veinte ingres en el Ejrcito del Aire.
Cuando le ascendieron a comandante, dej de volar. Nunca le gustaron los
despachos, as que abandon el Ejrcito e ingres en Iberia. En 1998 se
convirti en el primer espaol que vol en un Kitfox desde Madrid a
Wisconsin (EUA). El 19 de junio de 2001 sali de Salamanca, recorri ms de
40.000 Km y regres a Madrid el 1 de agosto, convirtindose en el primer
espaol en dar la vuelta al mundo con Bambi, un avin de hlice de
construccin propia. Le acompaaba un bimotor. No regresaron juntos a
Espaa. Algn peridico titul la odisea: "Volando con el enemigo".

"Un amigo mo piloto muri de cncer, otro se cay al mar, sobrevivi pero
perdi el avin. Alguno me dijo que si daba la vuelta al mundo, cuando
volviese, su mujer le haba cambiado la cerradura". Su mirada se vuelve
sombra. "El piloto que escog era el nico que quera volar con l".

l era Moiss, dueo del bimotor de acompaamiento, que, por ser piloto
privado, requera otro piloto que volase en instrumental. En aquel bimotor
tambin iba un cmara del programa de TVE, Al filo de lo imposible.

-Me gustara hablar con Moiss Lpez Parras.

Su secretario, receloso, me pregunta a travs del telfono para qu asunto.

-La vuelta al mundo.

-Ah, es por lo de la aviacin.

Me recibe puntual en su despacho segoviano junto al acueducto. Moiss es
personudo, con unas manos grandes y un cuello grande y el pelo peinado
hacia atrs, que a muchos hombres les confiere un aspecto reposado, pero
que en el rostro sanguneo y abotargado de Moiss parece un trazo de espuma
abandonado locuazmente despus de salir de la ducha.

Gordillo abre y cierra con fuerza sus prpados mientras habla, es el mismo
tic que el de un piloto de bombardero Katiuska al que entrevist.

"En el hotel de Salamanca cojo el peridico local y me encuentro a media
pgina una foto de Moiss: el piloto segoviano que va a dar la vuelta al
mundo".

Suena un reloj de pared ingls en el acogedor y provinciano despacho de
Moiss. Del techo cuelgan dos lmparas de araa apagadas y, como en un
cuadro de Rembrandt, a travs de las persianas se filtra la luz de la media
tarde de agosto y las voces de la gente que baja por Fernndez Ladreda
hacia el acueducto. Se sienta en una butaca a una altura mayor que la del
sof en el que me invita a sentarme. Enseguida abarca la habitacin
-pasendose por ella, atendiendo llamadas, explicndome el viaje- como un
cachalote hara en una piscina con un pez pequeo y generoso con su
silencio.

"En Segovia todo el mundo me conoce. Soy dueo de una promotora
inmobiliaria. He promocionado el campo de aviacin. A los medios de aqu
les importa un pito Gordillo".

Gordillo lija el ala de Bambi, repleto de dedicatorias en lenguas
extranjeras de gente que encontr en el camino.

"En Arabia, el piloto que acompaa a Moiss dobla la hlice. Al ver que
rompe el avin le entra miedo a volar. En vez de ser honesto y decir que se
va, coge al cmara y le empieza a decir que se van a matar porque van con
sobrepeso. El cmara se asusta, llama a TVE y dice que no sigue. Es cierto
que volaban con sobrepeso pero si se les paraba un motor podan prolongar
el vuelo, aterrizando en algn sitio; sin embargo, si me ocurra a m, iba
para abajo. Le dije al cmara que si trabajaba para La tarde con fulana o
para Al filo de lo imposible. Consegu que siguiese, pero cuando llegamos a
Manila, Moiss dijo que lo bajaba del avin. Tuvo que intervenir el
embajador espaol para que el vuelo continuase".

"Los de Al filo slo nos patrocinaban el viaje hasta Manila, as que dije
que slo llevara al cmara hasta Manila. Gordillo expuso al embajador
nuestras diferencias en un aparte, sin reunirse conmigo. El embajador me
pidi que llevase al cmara y le di mi palabra de honor que lo hara, eso
fue todo. Ahora el cmara es muy amigo mo, quedamos a veces para comer y
me recuerda: queras bajarme, maricn; le digo que no era por l sino por
la tacaera de TVE".

"El avin de Moiss poda seguirme sin intervenir; acompaarme para una
emergencia, razn por la que lo contrat. O ser como fue, la bola de los
Hermanos Dalton atada a mis pies".

"El plan de Gordillo era de juzgado de guardia. Nos hizo volar ms de trece
horas sobre el Pacfico. Llegamos a las islas Aleutianas de madrugada, con
nubes bajas a veinte metros. El aeropuerto ms cercano estaba en Alaska, a
quinientas y pico millas. No nos quedaba ni media hora de autonoma. A
menos de mil metros, el piloto profesional me pide que aborte la toma, le
digo que prefiero pegrmela en la isla que morir por hipotermia. El piloto
se pone a... -hace el gesto de santiguarse, partindose de risa-, le dije,
haz lo que te d la gana, pero mirando hacia fuera. A menos de cien metros
me puse en lnea para aterrizar. En tierra, el piloto y el cmara no
paraban de darme besos en la calva -entorna la mirada sarcsticamente-, el
otro cabrito aterriz a la segunda".

"Aqu tiene el mvil, jefe". Es el secretario de Moiss, un hombrecillo
diminuto que parece salido de la Vetusta de Clarn. Moiss me pega el mvil
a la oreja escrutndome con sus ojos expectantes. Finjo sorpresa tratando
de no defraudarle. Es un mensaje en que un comandante del Ejrcito Espaol
autoriza a Gordillo la salida hacia Las Aleutianas.

"Al piloto que me acompaaba no le gustaba un pelo el tipo de gasolina que
nos recomend Gordillo, ni volar a tope de carga. Aquel fue verdaderamente
un vuelo al filo de lo imposible. Gordillo quera llegar a toda costa a la
Feria Internacional de Aviacin, sin importarle el riesgo que corramos. Le
dije, te crees que vas solo, somos un equipo".

Como mi entrevista con Gordillo se desarrolla mientras se mueve alrededor
de Bambi, idea unos esparadrapos para sujetar la grabadora, ayudndose de
una cuerda que se cuelga al cuello. La mujer de Gordillo, Marie-Laure,
entra al hangar con sus dos hijas. Ella fue la Ariadna silenciosa que se
qued en Espaa siguiendo por Internet la singladura de su marido. Con esa
dulce sonrisa que slo una francesa sabe esbozar, jugando en la ambigua
lnea de la amabilidad y la seduccin, me dice: "No te creas que todos los
das le dejo venir a reparar aviones". Pienso que debe de ser enormemente
confortable dormir junto a ella. Viendo a sus dos hijas corretear alrededor
del avin, me entran ganas de hacerle esa pregunta que se hace a los
toreros y a los domadores de fieras y me contesta igual que ellos: "Mis
hijas, pilotos profesionales, ni pensarlo. Casi todas las compaas ya son
privadas. Buscan ms trabajo, menos sueldo, menos calidad de vida".

"Cuando llegamos a Oshkosh (EUA) me quieren hacer una entrevista en el
canal ABC. Moiss me dice que l no sube a ninguna televisin americana a
dar vueltecitas en su avin. A veces sobrevolbamos un crter y se negaba a
bajar porque deca que gastaba demasiado combustible. Perdimos imgenes de
glaciares porque el cmara se haba corrido una juerga la noche anterior e
iba dormido". Asoma un brillo de antigua disciplina castrense a su mirada.
"Como jefe de expedicin tena muchas broncas por estas cosas".

"Gordillo me dice, bueno Mois, maana vienen unos americanos a filmar, y yo
le digo, en mi avin viene TVE, as que es TVE quien tiene que darte una
autorizacin. Al cmara no le parece bien, as que le digo a Gordillo que
se busque la vida".

A estas alturas del viaje, Gordillo tiene a sus tres compaeros en contra.
El ltimo da que pasaron juntos, trat de sustituir al piloto profesional,
pero Moiss rechaz la maniobra y tom la determinacin de abandonar la
expedicin y llevar al piloto a Miami, donde estaba destinado con Iberia.

"Encontr a Gordillo dentro de mi avin sacando material de vuelo. Me dijo
que iba a joderme para que me quedase all enchironado. Estaba a punto de
darle la vuelta al mundo, pero sin avin, cuando entr el sheriff local,
que se puso en contacto con el ejrcito espaol. Gordillo no consigui
retirar ningn equipo de salvamento. Vaya cara la de aquel tipo. Al
marcharse nos dijo: les deseo un buen vuelo de regreso".

Ah termina la aventura oficial.

"Moiss me dijo que esa noche saldran para Miami. En el aeropuerto de
Reykiavik (Islandia) entr a la oficina a tomarme un caf y me encontr el
nombre de Moiss en el cuaderno de registros: los pilotos que damos la
vuelta al mundo hemos pasado por aqu. Viva Segovia. No volaron a Miami.
Siguieron mi ruta de vuelo para apuntarse la vuelta al mundo. Sal
rpidamente de Islandia, volando sobre aguas glidas, con un traje especial
de supervivencia para agua fra. Cuando llegu a Espaa, el sol me coca.
Llevaba veinticinco horas seguidas sin dormir desde Canad. Entr antes que
Moiss a Espaa, le o por la frecuencia, iba unos doscientos kilmetros
por detrs de mi avin, tuve que parar en Asturias para repostar y lleg
poco antes que yo a Salamanca".

"En vez de parar en Edimburgo aprovechamos el viento en cola y volamos
hasta Southampton (Inglaterra). En la cena coment al piloto y al cmara
que me arrepenta, que podamos esperarle y entrar a Espaa volando en
formacin, pero casi me comen. Les dije, pues debemos madrugar porque
conociendo cmo es, sera capaz de volar toda la noche para llegar a
Salamanca antes que nosotros".

"Cuando llegu a mi casa, me enter de que media hora despus Moiss haba
convocado una rueda de prensa en el aerdromo de Cuatro Vientos. Llam a
Domingo, uno de los responsables, que cogi un mvil y lo peg a uno de los
micrfonos. En medio de la conferencia me dirig a los medios de
comunicacin explicndoles que los conferenciantes eran los tripulantes del
avin de acompaamiento y que el titular del vuelo estaba al telfono.
Inmediatamente se suspendi la rueda de prensa y convoqu otra para el da
siguiente, pero Moiss no se present".

Saint-Exupry deca que haba hombres que nunca se lanzaran a los cielos,
porque la arcilla de la que estaban hechos se haba endurecido, y nadie
sera capaz de despertar al msico dormido que quiz habitaba dentro de
ellos, al poeta, al astrnomo.

"Siempre me ha atrado la poca romntica de la aviacin. La de esos
correos que volaban con la carlinga descubierta, con las gafas y la bufanda
y se encontraban en el aire y se saludaban. Un da yendo a Sevilla, el
control me dej bajar a trescientos metros del suelo. Quera que la gente
viese una mquina volando a setecientos kilmetros por hora, en los campos
del sur ves la velocidad. No te imaginas cmo se pusieron algunos pasajeros
al bajar, dijeron que si quera jugar con avioncitos que lo hiciese yo
solo".

"Me hubiera gustado estudiar ingeniera aeronutica, pero mi padre dijo que
mi hermano y yo bamos para aparejadores". En una fotografa est cenando
en el restaurante de las Torres Gemelas. En el ao 2000 viaj a los Estados
Unidos, recorrindolo de Oeste a Este. En Carolina compr el bimotor con el
que dara la vuelta al mundo, en vez de desmontar los planos y trarselo en
barco, lo trajo volando. En otra fotografa, un avin que tena aparece
reducido a un amasijo de hierros, le sacaron cuando estaba a punto de
arder. Me fijo en la enorme cicatriz que se hizo pescando en la Gomera y en
el rifle con el que caza trtolas en Marraqueck. Pienso que hay hombres que
tienen que aparcar sus sueos, simplemente eso, aparcarlos.

"La parte del vuelo que ms disfrut fue a partir de Oskhosh, volando solo,
en monte bajo, a la altura de este techo" -Gordillo seala el techo del
hangar. "Algunos motoristas se quedaban mirndome desde sus Harleys. Vi
osos y cisnes en los lagos de Canad".

"Lo que ms disfrut fue el aterrizaje nocturno en Las Vegas. Iba
sealando, una por una, las luces de la avenida Powell, contndoles
ancdotas de aquella ciudad maravillosa".

Camino hacia el coche recordando el tiempo que Moiss emple cambiando la
placa de su mvil, ensendome el mensaje del comandante del ejrcito,
gesticulando cmo sacaba a Gordillo a empellones del avin. Su mujer entr
un instante a la habitacin. Pareca una de esas mujeres maduras y
elegantes que se pasan mucho tiempo solas en los casinos y en las
peluqueras. -Qu tal? -Bien. -Me voy. -Bueno -contest Moiss, que
continu explicndome el funcionamiento del GPS de su bimotor. Esbozando
una sonrisa pcara, de hombre viajado que sabe de la relatividad de las
cosas, me confes que estaba pintando a Sneca para volver a marcharse. "Me
lo quiero llevar a Italia. Yo es que a Roma voy mucho".

En la esquina de Casa Cndido, una pareja vestida con la ropa de domingo
discute en tono de confidencia. Unos nios juegan a la peonza subidos a las
milenarias piedras del acueducto. Veo un pichn muerto en el suelo.

Cuando paseo por esta tierra, donde nacieron mis ancestros, creo reconocer
partes de m en las gentes, en los paisajes, aunque siempre vuelo a la
periferia, para encontrarme con la humedad en el aire de las poblaciones
costeras.

Viaj a la Escuela de Ocaa pensando en una de las comedias ms famosas de
Black Edwards, La carrera del siglo, en la que Jack Lemmon y Tony Curtis
encarnan a dos excntricos automovilistas que rivalizan constantemente para
llegar los primeros a la meta. Trataba de comprender por qu unos hombres
que compartieron una aventura tan noble se odiaron profundamente, pero lo
nico que deseaba antes de marcharme era volar.

El sol claudica. Dentro de la cabina huele a gasolina. Gordillo arranca
motores y la expresin de su rostro se torna ms serena.

"Hace unos meses vino a entrevistarme una periodista de La Razn. Le di una
vuelta. Vaya nmero. Explot la cabina en pleno vuelo y me cort una vena.
Haba sangre por todos lados. La chica estaba muerta de miedo cuando
aterrizamos".

Me siento feliz volando sobre la enorme extensin de sembrados de la Mesa
de Ocaa.

-Es la primera vez que vuelas en un monomotor?

-S.

-Bajaremos gradualmente.

-No, baja como sueles hacerlo.

Gordillo apaga el motor y una sensacin de vaco en la boca del estmago se
apodera de m, como si bajase por la ms turbadora de las montaas rusas.

** Ivn Gonzlez
   ivan232323@hotmail.com
   Periodista espaol (Madrid, 1975). Graduado en la Universidad
   Complutense, tiene varios cursos en disciplinas literarias como
   escritura creativa y guin cinematogrfico. Es autor del guin del
   cortometraje Detrs de las cosas, rodado en 2000. Adems est preparado
   como documentalista y ha trabajado como redactor en medios como Canal
   Plus (http://www.plus.es) y Telecinco (http://www.telecinco.es). Ha
   publicado el libro de relatos Otras alas (2005).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Estremecimientos dispares      Rafael Prez Ortol ====================

Sorpresas y sobresaltos no escasean, vivimos momentos turbulentos, y esa
especie de distorsin permanente se convierte en la regla habitual. Nos
podemos estremecer ante muy variadas situaciones de horror, parece lgico
en momentos tan alocados como los presentes.

Si exceptuamos esas violencias ambientales, si nos desplazamos a una
observacin de cualidades positivas para la humanidad, ya ser menos
habitual, cada vez menos, detectar grandes maravillas. Observaremos una
renuncia tenaz a mantener los mejores logros de los hombres. Digo renuncia
porque es anterior a la carencia, se niegan de antemano, y como podremos
apreciar se tiende a unos sujetos romos, sin aristas cualitativas
meritorias.

Sirva como prembulo esta historieta que relato:



Evaluacin progresiva

En mi pueblo pusieron tres hermosos museos, grandes y bien distribuidos.
All pudiramos decir que est todo el ARTE representado, el ms
figurativo, el abstracto, hasta de lo feo y basuras tienen all un hueco
representativo. Tambin en el mismo pueblo, estn muy atareados, buscan
ubicacin para las antenas, bregan por aumentar aparcamientos, inquietos
por el nmero de ordenadores -por cabeza-, la cantidad de taxis... Aqu se
cuantifica todo. Y en esa lnea se llev a cabo una exploracin sociolgica
en forma de encuesta, con algunas conclusiones muy significativas. La
mayora cree que la principal aportacin de los museos fue incrementar la
riqueza de la ciudad. Nadie tiene muy claro cmo influyen todos los nmeros
en su felicidad. Y para que as conste queda bien explicitado en la
encuesta.

Adnde nos lleva todo esto? Si historia falsa fuere, no debe interesarnos
lo ms mnimo. Si realidad intrascendente, mero sucedido sin repercusiones,
quedara en simples nmeros sociolgicos. Otra valoracin merecer cuando
podamos valorarla como expresin ntida de carencias fundamentales. Sobre
todo, si esas carencias devienen de aquella negacin previa  a la que
aluda. Y no slo una negacin aislada, sino variadas y simultneas.



Negacin del ARTE

Desde los muchos tipos de lenguaje -pintura, escritura, gestos...-, el arte
brota desde cualquier esquina. Los logros sern, unas veces minsculos,
otras con mayor expresividad; logros cotidianos o espordicas creaciones de
alto nivel. Unos y otros ejercen a su vez una doble comunicacin
significativa.

Podemos llamar a la primera, manifestacin literal, si se cie a la palabra
exacta, a la escueta figura de un cuadro, o una obra musical; aquello
ofrecido a los receptores sin tapujos, sin recovecos, al simple nivel
perceptivo.

Mas, a poco que rebusquemos, o simplemente, mantengamos la atencin,
detectaremos todo un mundo semioculto que intenta abrirse paso; y ello, se
hubiera deseado o no por parte del autor. Entre las estructuras de todo
tipo de lenguajes se deslizan otras realidades. Ante un Goya como "Saturno
devorando a su hijo", o ante la audicin de una pieza de Albniz, planean
otras esencias virtuales, unas veces las podremos aprehender y otras no.

He aqu una de las enormes maravillas del ARTE, crear, sacar a colacin,
sensaciones nuevas y a la vez eternas; por eso, realidades del hombre.
Autnticos signos de la vida.

Ahora bien, si bajamos de la grandeza, disminuir el tamao, pero sern
tambin frecuentes los lenguajes maravillosos y bien artsticos. Que no
lleguen a valorarse hoy en da es otra cosa distinta. A m me han
emocionado algunas pinturas de enfermos terminales, expresivas ms all de
las palabras. An se pueden vislumbrar contactos humanos escalofriantes en
esos momentos extremos de despedidas, sentimientos y mucho silencio.
Tambin indicadores esplndidos en los nacimientos. Sin embargo, es en las
penurias donde aflora mejor ese mundo demasiado subconsciente, sobre todo
para nuestra sociedad.

Estamos muy orgullosos de nosotros mismos. Si a eso aadimos unas gotas de
amiguismo y complacencia aduladora, la prepotencia ya llega hasta la cima
de la torre de Babel. S, esa que nunca se lleg a construir. No tomaremos
en cuenta y no toleraremos ninguna admonicin en sentido limitador. Lo que
yo veo, lo que palpo, sin ms vueltas que dar. Ni monsergas divinas, pero
tampoco humanas, el yo llevado a lo ms alto.

Qu vengo a mencionar sensaciones de fondo, maravillosas creaciones de
otras personas, latidos de la naturaleza humana; nos abruman y tenemos muy
cercanas las miserias, y mucha porquera entre manos.

Si nos detenemos ante las negaciones, ante un puro pragmatismo superficial,
se nos aparece un panorama ttrico, con una frialdad rayana con el fro del
desierto, como in mito del vaco humano. Dnde estamos? Quiz ya no
estemos, o s? Ya no tengo tan claro si estamos o no.

No slo son posiciones encontradas, estremece pensar en los caminos de las
grandes creaciones y tambin en la frialdad de la negacin. Muy subyugante,
muy peligroso. En la ms arriesgada navegacin de la vida, nos veremos
requeridos a decidir en qu barca queremos subir; pero fijndonos en el
estilo de navegacin adoptado, nos va la felicidad y la esperanza.



Negacin METAFSICA

La vida nos mantiene en un constante contrapunto, ni en la prepotencia, ni
en el crudo nihilismo, plagados de indecisiones e inseguridades; podemos
atosigarnos en exceso o permanecer tan ligeros que pasemos desapercibidos.

Las caractersticas distintivas perfilan la realidad. Cuando surgen de
manera simultnea y contrapuesta aspectos diferentes, le transfieren una
peculiar alegra a ese momento vital. Digamos que ese salero de la
diversidad y el contraste nos subyugan. No s por qu diablos, al
acercarnos a la reflexin metafsica, adoptamos el terrible ceo fruncido o
una severidad con nfulas de solemne. Abogo por una metafsica ms
divertida y luego Dios dir.

Partimos de la fase biolgica, sentimos el cuerpo y sus aconteceres; es el
comienzo ineludible, sin ese fsico no es posible participar, es el
comienzo de cada yo. De manera pausada se sumarn los rasgos psicolgicos
normales, las psicosis y las neurosis tampoco faltarn. Y entraremos de
lleno en el ensueo de vivir, como personas tenemos el don -como concibe
Eckhardt- de pulsar el botn del misterio, de los orgenes oscuros, o de
esa zona agregada a la fsica. Detectamos y sentimos ese algo ms, que no
llegamos a conocer. Ms all? Intuitivos, sin demostraciones. Ms aqu?
Turbulentos e intranquilos, pero con esa capacidad apasionante de perseguir
una felicidad ms entraable. Es lo que hay, pudiendo llegar a ser
estremecedor, maravilloso.

Si negamos ese valor metafsico en las diferentes personas, si les
reducimos a los aspectos corporales o de pura psicologa, frivolizamos un
conjunto humano de mayor envergadura. Entraremos as en la llamada CARENCIA
METAFSICA, negacin plena de ese aadido mistrico al que haca
referencia.

Al renegar de esos aspectos mencionados, no slo desdeamos una cualidad
determinada, cerramos el grifo para la alimentacin utpica de los sueos,
proyectos, ansias de superacin e ideales. Si permanecemos en esa
banalidad, careceremos de grandes metas, se nos habr amputado uno de los
componentes ms valiosos. Tambin estremece pensar en esos comportamientos
glidos donde uno no se puede agarrar, la rueda de esa mediocridad apunta a
los instintos, intereses y deseos, pero sin objetivos de mayor enjundia.

Nos vemos abocados a la disyuntiva de utilizar o no esos lances
metafsicos; del tipo de respuesta derivarn talantes muy distintos y
comportamientos dispares. Romos, a ras de tierra; o con antenas
superadoras, creativas y generadoras de la ilusin o motivacin
imprescindibles.



Negacin de la RAZN

La razn se puede degustar en grandes tragos, acaparadora y grandilocuente;
mostrndose enfticamente como el sello peculiar de la Humanidad. La
consolidacin como personas.

No precisamos de farragosas demostraciones, de hecho, la razn revive
tambin en pequeas raciones, menudencias del pensamiento; esas pequeas
cosas tan entraables y a veces aoradas, por ausencias inexplicables.

Enormes o minsculas razones, nos plantean una paradoja cotidiana, cuanto
ms encumbrados sean los razonamientos, menos manejables por un dominio
individual en particular, aunque estn ms en consonancia con las esencias
comunes. La cercana conlleva la proliferacin de litigios, muchas ramas
ocultando otras realidades del boscaje humano.

Si la razn no se corrompe, si circula por caminos limpios, esa bsqueda
nos aboca a la fascinacin positiva. No resulta fcil ese razonamiento
libre de obstculos, por senderos agradables. Por eso es apasionante
encontrar esos retazos de ideas geniales expresadas por los mejores
intrpretes, con las inquietudes bien encaminadas. Poesas, msica,
reflexiones, ciencia, o las experiencias de las emociones ms ntimas. La
herida que supone la vida no se puede silenciar, con la razn que tenemos
hemos de perseguir esos buenos momentos, es uno de los mejores instrumentos
puestos a nuestra disposicin.

Ms que estremecimiento, la negacin de la razn nos puede dejar helados.
Las violencias fsicas, las apisonadoras institucionales, la corrupcin
tolerada y una plyade de AUSENCIAS, nos privan de la tan necesaria razn
existencial. Si a estas alturas hiciera falta demostrar la necesidad de que
todo el mundo debiera actuar racionalmente, es que ya disponemos de pocos
recursos.

Es decir:

      La razn en busca... de certidumbres.
      Las certidumbres manifiestan... las deficiencias de la razn.
      Con las incertidumbres se hace... la razn.
      Lo tangible y lo pensable nos mantienen vivos.
      Si uno slo vive lo tangible,
      Ni lo tangible vivir,
      Porque es inseparable de los dems rdenes.

Si lo pensamos a la inversa quiz suene ms actual:

      Las certidumbres... anhelan una razn.
      Las deficiencias de la razn... generan demasiadas certidumbres.
      La razn... acaba con las incertidumbres.
      Acabados estamos! de tanto pensar y tocar cosas.
      Vamos a vivir lo tangible.
      Lo dems se nos dar por aadidura.
      Los dems rdenes no nos incumben.

La disyuntiva brota de manera inevitable, ya no valen imposiciones ni
dictados, no valen escudos forneos. Uno se ve abocado a la eleccin del
frenes y la dignidad de una vida; o, por el contrario, quedarse en una
anomia impvida, por eso mismo innombrable.

Elegir o morir, vivencialmente hablando.

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.



=== Los Estados Unidos contra Simn Bolvar      Carlos Bastidas Padilla ==

La historia de los pueblos es la historia de sus relaciones
internacionales. Qu es si no la historia de los Estados Unidos de Amrica:
la puesta en prctica de su "Destino Manifiesto", a costa de la arbitraria
relacin con los pases puestos a tiro de sus caoneras y fusiles o de su
diplomacia, unas veces jesutica y otras de chocante e inslita franqueza
-o rudeza, para ser ms francos. La escalada expansionista fue iniciada
hasta 1825 por los presidentes Washington, Jefferson, Adams, Madison y
Monroe, aprovechando las disensiones de los pases europeos y los
conflictos de stos con sus colonias de ultramar.

Las trece colonias de 1800, que se formaron desalojando a las naciones
indias de sus territorios, en 1803 se agrandaron con Nueva Orleans y
Luisiana compradas a Napolen en guerra con Inglaterra y vctima de su
podero naval. En 1795, por el temor de los espaoles de que coaligados
ingleses y norteamericanos se apoderaran de Louisiana, consiguieron el
deseado derecho a la navegacin por el ro Mississipi. Desde entonces, "la
premisa para las relaciones comerciales universales fue la neutralidad. En
caso de necesidad, declaraba Washington, estaran justificadas las
temporary alliances. Las permanent alliances, por el contrario, slo podrn
redundar en perjuicio de Amrica, pues los europeos tenan algunos
"intereses primarios" que no eran compartidos por los americanos" (1).

Ahora Canad! Canad! Canad!, y Florida, gritaban en 1810 los
productores de tabaco, trigo y algodn, y para complacerlos, en 1812,
Jefferson declar la guerra a Inglaterra duea del Canad; los ingleses se
tomaron Washington y los norteamericanos dejaron de desear al Canad de la
poderosa Inglaterra para concretarse en la anexin de la Florida en poder
de la apurada, decadente y lejana Espaa; sin dejar, desde luego, de soar
con la anexin de Mxico y Cuba. "Mxico centellea ante nuestros ojos. Lo
nico que esperamos es ser dueos del mundo", haba dicho John Adams en
1804.

Los proyectos expansionistas de los Estados Unidos a costa de las
posesiones espaolas, las entrevi muy bien don Luis de Onis, ministro de
Espaa en Washington, cuando el 1 de abril de 1812, en nota reservada al
virrey de Nueva Espaa, Francisco Javier de Venegas, le deca: "Cada da se
van desarrollando ms y ms las ideas ambiciosas de esta Repblica (...)
este gobierno no se ha propuesto nada menos que el de fijar sus lmites en
la embocadura del ro Norte o Bravo, siguiendo su curso hasta el grado 31 y
desde all tirando una lnea recta hasta el mar Pacfico, tomndose por
consiguiente las provincias de Tejas, Nuevo Santander, Coahuila, Nuevo
Mxico y parte de la provincia de Nueva Viscaya y la Sonora. Parecera un
delirio este proyecto, pero no es menos seguro que el proyecto existe, y
que se ha levantado un plan de estas provincias por orden del gobierno,
incluyendo la isla de Cuba, como una pertenencia natural de la Repblica.
Los medios que se adoptan para preparar la ejecucin de este plan son (...)
la seduccin, la intriga, los emisarios, sembrar y alimentar las
disensiones en nuestras provincias de este continente, favorecer la guerra
civil, y dar auxilios en armas y municiones a los insurgentes..." (2).

El 25 de julio de 1817, 150 patriotas venezolanos ocuparon la isla Amelia,
en la Costa Atlntica de los Estados Unidos, en poder de Espaa,
proclamaron la Repblica de Florida y designaron a Fernandina, su puerto
principal, como capital de la Repblica; ante este feliz acontecimiento,
Simn Bolvar le remiti a Lino de Clemente, enviado especial del
Libertador ante el gobierno de los Estados Unidos, instrucciones para
gestionar todos los asuntos "polticos y comerciales" referidos a la nueva
Repblica. El 30 de marzo, Mac Gregor, el libertador de Amelia, recibi
instrucciones de Lino de Clemente para ocupar un puerto en la Costa
Oriental de Florida; con esa accin se pretenda amenazar la ocupacin de
Cuba por Espaa, auxiliar a los patriotas de Mxico y propiciar el
desguarnecimiento militar de esa colonia en caso del envo de tropas a Cuba
amenazada por los republicanos, y se controlaba el paso de embarcaciones
con destino a las tropas realistas de Venezuela, a ms de las ventajas de
tener un punto de acopio para los vveres y las armas que podran
adquirirse en los Estados Unidos.

Y la reaccin de los Estados Unidos no se hizo esperar; el presidente
Monroe empez por descalificar ante el Congreso de su pas a los
libertadores de Florida; los llam aventureros, fugitivos internacionales,
piratas, esclavos que se ocultaban; se aventur a afirmar que no se haba
establecido en Amelia un gobierno, sino un sistema de piratera que
propiciaba el contrabando y la rebelin de los seminolas contra los Estados
Unidos. Al general Mac Gregor que ocup Amelia le libraron orden de captura
y, en seguida, empezaron los consabidos pretextos de los incidentes; por
uno de ellos se acus al buque venezolano Tentativa de haber violado aguas
territoriales estadounidenses, y el comandante John Elton lo incendi. El
comodoro J. D. Henley y el mayor J. Bankhead, el 22 de diciembre le
comunicaron al comandante Luis Aury, que haba sucedido a Mac Gregor en la
misin de libertar a la Florida, la orden que tenan de tomar la isla
Amelia. Aury les contest preguntndoles que s procedan en nombre del rey
de Espaa o de sus aliados. Al da siguiente las fuerzas estadounidenses
ocuparon la isla Amelia y el puerto de Galveston (Tejas) que haba tomado
Aury. As los Estados Unidos se anexaron la isla Amelia. Despus, tras
someter a los seminolas, se apoderarn tambin de la Florida que,
prcticamente, ya en poder de los norteamericanos, la cedi Espaa. Se
cumplir tambin la previsin de Bolvar, cuando desde San Cristbal le
escribi a Guillermo White en mayo de 1820: "La Amrica del Norte,
siguiendo su conducta aritmtica de negocios, aprovechar la ocasin (la
Revolucin de Espaa) para hacerse a las Floridas..." (3). Por eso,
mientras duraron las negociaciones, Estados Unidos se declar "neutral" en
el conflicto emancipador hispanoamericano, y no quiso reconocer la
independencia de las ex colonias espaolas, sino cuando el tratado sobre el
asunto de Florida qued finiquitado con Espaa; y cuando en 1922 reconoci
la independencia de estos pases, ante la protesta del gobierno espaol, el
de los Estados Unidos, por intermedio de John Quincy Adams, contest en
nota diplomtica: "Este reconocimiento no se hace para invalidar los
derechos de Espaa, ni de impedir el uso de los medios que an est
dispuesta a emplear para reunir aquellas provincias al resto de sus
dominios" (4).

Pocos das despus de la proclamacin de la Repblica de Florida, una
flotilla venezolana captur en el Orinoco las goletas norteamericanas Tigre
y Libertad, cuando llevaban armas y municiones de boca para el ejrcito
espaol, burlando as el bloqueo de la Guayana y Angostura que haba
decretado Simn Bolvar y cuya disposicin hizo conocer ampliamente en los
pases hispanoamericanos y en los Estados Unidos. Las embarcaciones fueron
confiscadas, y ante el Libertador fueron infructuosas las gestiones del
gobierno de los Estados Unidos para que las naves fuesen devueltas.

En junio de 1818 lleg a Venezuela Juan Bautista Ivirne a tratar el asunto
de la devolucin de las goletas; pero el Libertador se neg a recibirlo, de
la misma manera como el gobierno de Washington se neg a recibir a su
enviado plenipotenciario Lino de Clemente, por el asunto de la Repblica de
Florida. Simn Bolvar oblig al agente norteamericano a un duelo epistolar
(10 cartas), entre el 29 de junio y el 12 de octubre, cuando con desdn le
escribe que l (el Libertador) "tiene derecho a esperar que cese la
correspondencia" (5).

En la primera carta se refiere a la opinin que el Libertador tena de esos
ciudadanos norteamericanos "que olvidando lo que se debe a la fraternidad,
a la amistad y a los principios liberales que seguimos, han intentado y
ejecutado burlar el bloqueo y el sitio de las plazas de Guayana y
Angostura, para dar armas a unos verdugos y para alimentar a unos tigres,
que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana
(...). No son neutrales los que prestan armas y municiones de boca y guerra
a unas plazas sitiadas y legalmente bloqueadas" (6). En la carta del 20 de
agosto, despus de hacer ver que no puede haber neutralidad cuando se ayuda
a una de las partes contra la otra, deca que hablaba de la "conducta de
los Estados Unidos del Norte con respecto a los independientes del Sur, y
de las rigurosas leyes promulgadas con el objeto de impedir toda especie de
auxilios que pudiramos procurarnos all. Contra la lenidad de las leyes
americanas se ha visto imponer una pena de diez aos de prisin y diez mil
pesos de multa, que equivale a la de muerte, contra los virtuosos
ciudadanos que quisieron proteger nuestra causa, la causa de la justicia, y
de la libertad, la causa de Amrica (...) Mr. Corbett ha demostrado
plenamente en su semanario la parcialidad de los Estados Unidos a favor de
la Espaa en la contienda" (7).

Nutrida es la correspondencia del Libertador en la cual deja en claro la
perversa e interesada conducta de los "albinos", como llamaba a los
norteamericanos; a Jos Rafael Revenga: "Jams conducta ha sido ms infame
que la de los norteamericanos con nosotros" (San Cristbal, 25-V-1820); a
Rafael Urdaneta: "Wilson me escribe que en los Estados Unidos no ha
encontrado a nadie que hablara en mi favor" (Guayaquil, 30-VII-1829); a
Patrick Campbell: los Estados Unidos "parecen destinados por la Providencia
para plagar la Amrica de miserias a nombre de la Libertad" (Guayaquil,
5-VIII-1829); a Santander: "Aborrezco a esa canalla de tal modo, que no
quisiera que se dijera que un colombiano haca nada como ellos" (Potos,
21-X-1825); al mismo vicepresidente: "Y as, yo recomiendo a usted que haga
tener la mayor vigilancia sobre estos americanos que frecuentan las costas:
son capaces de vender a Colombia por un real si la tuvieran" (Magdalena,
13-VI-1826); en fin, que los trminos con los cuales los califica no bajan
de "canalla", "belicosos", "regatones", "capaces de todo", "egostas",
"humillantes" y "fratricidas": "Ya que por su anti-neutralidad, la Amrica
nos ha vejado tanto, exijmosle servicios que nos compensen sus
humillaciones y fratricidios. Pidamos mucho y mostrmonos circunspectos
para valer ms o hacernos valer" (en la misma carta a Revenga).

Con razn el Libertador no los invit al Congreso Anfictinico de Panam;
aunque, como le deca a Santander, "este paso nos costar pesadumbres con
los albinos" (Ibarra, 23-XII-1822); pero el vicepresidente Santander -que
en carta enviada a Bolvar (La Laguna, 25-III-1819) se haba dolido del
"ceo amenazador de Europa y de la indiferencia de los Estados Unidos" ante
nuestra independencia-, siguiendo su propio criterio, y en vista de que los
norteamericanos ya haban reconocido nuestro gobierno, los invit a ese
Congreso que los mismos norteamericanos descalificaron, sabotearon, y se
dolieron de que no fueran ellos quienes lo presidiesen para oponerse a la
influencia del "dictador", como llamaba William Tudor, cnsul de Estados
Unidos ante el gobierno del Per, a Simn Bolvar, y tambin "usurpador",
el "loco de Colombia" en quien no lograba entrever otra cosa que "su
profunda hipocresa", "sus intereses particulares" y su destino ineludible
de ser recordado "como uno de los ms rastreros usurpadores militares".

Pero "afortunadamente" para los Estados Unidos el Congreso de Panam
fracas, y fracas Bolvar, as, deca Tudor: "los Estados Unidos se ven
aliviados de un enemigo peligroso en el futuro... si hubiera triunfado
estoy persuadido de que habramos sufrido su animosidad". Toms S.
Willimont, precnsul ingls en el Per, escriba al Conde de Dudley,
secretario del Estado Britnico, en noviembre de 1826: "La maligna
hostilidad de los yanquis hacia el Libertador es tal, que algunos de ellos
llevan la animosidad hasta el extremo de lamentar abiertamente que all
donde ha surgido un segundo Csar no hubiera surgido un segundo Bruto".

Captulo aparte merece el estudio de la conspiracin y el espionaje contra
Bolvar que, despus de la "noche septembrina", inici el ministro de los
Estados Unidos ante la Repblica de Colombia, Mr. Harrison, con los
enemigos del Libertador; y fue tan "franca" y agresiva su conducta, y tan
descarada su intromisin en los asuntos internos del pas, que desde
Popayn (22-XI-1829) el Libertador le escriba a su ministro de Relaciones
Exteriores, Estanislao Vergara: "Dirijo a usted original de una carta que
he recibido del seor Harrison con el objeto de que usted se sirva
presentarla a Consejo para que delibere sobre ella, si lo estima
conveniente. Este seor, siendo un ministro extranjero, pretende mezclarse
de un modo muy directo y por una nota semioficial en nuestros negocios"
(8). Los Estados Unidos fueron desde un principio enemigos de la
independencia de los pases al sur del ro Bravo, porque la emancipacin de
estas colonias favoreca los intereses econmicos de Inglaterra; ya en 1781
Jefferson haba dicho que la independencia de los pases hispanoamericanos
"era necesario posponerla hasta que los Estados Unidos puedan beneficiarse
de ella y no Inglaterra".

En fin, en la mutua animosidad del Libertador y los Estados Unidos se
patentiza, por un lado, la tendencia hegemnica y expansionista de los
Estados Unidos; por otro, la concepcin bolivariana de una Gran Patria
Americana conformada por pases "antes colonias espaolas" y unidas con
vnculos de sangre, de religin y de costumbres, y en donde lo que debamos
o tengamos que hacer ha de tener el sabor de nuestro propio vino, que no
tiene que oler al rancio de los bebedores y glotones de los reinos de la
Intromisin, la Anexin, la Grosera Franqueza y la Libertad y Democracia a
Nuestro Modo.

Es cierto que lo que Bolvar no alcanz a hacer, est por hacerse; y lo que
est por hacerse, a la par del logro de la libertad que jams la ha tenido
el pueblo, es alcanzar el respeto internacional por nuestros recursos
naturales, por nuestras costumbres, por nuestras leyes y por nuestros
propios errores que para enmendarlos no precisan de las visas para entrar a
ningn reino de la fantasa y la gaseosa. Lo que Bolvar no hizo, est por
hacerse, y lo que est por hacerse, es lo que Bolvar hizo...



Notas

1. Los Estados Unidos de Amrica. Historia Universal Siglo XXI, vol. 30.
   Mxico, 1979; p. 55.

2. Documentos para la historia de la vida pblica del Libertador,
   compilacin de Jos Flix Blanco y Ramn Azprua. vol. III. Caracas.
   Ediciones Presidencia de la Repblica, 1978; p. 608.

3. Bolvar, Simn. Cartas del Libertador, vol. III. Compilacin y notas de
   Vicente Lecuna. Caracas. Tipografa del Comercio, 1930; p. 232.

4. Documentos, vol. VIII. Op. cit., p. 232.

5. Bolvar. Op. cit. vol. XI; p. 158.

6. Ibid., p. 126.

7. Ibid., p. 135, 136.

8. Ibid., vol. III., p. 192.

** Carlos Bastidas Padilla
   tantalia@latinmail.com
   Docente colombiano. Es profesor en la Universidad del Cauca
   (http://www.unicauca.edu.co/ucauca). En 1975 obtuvo el Premio Casa de
   las Amricas con el libro de cuentos Las races de la ira. Entre otros
   libros, ha publicado El intrpido Simn, novela histrica juvenil sobre
   Simn Bolvar; La cancin del haragn, novela juvenil; rase una vez el
   libro. La historia del libro contada a los nios como un cuento; La casa
   de Tntalo, mitologa griega, y Permtame que la muerda, seorita,
   cuentos humorsticos.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** El dinosaurio simboliza la vida
       Francisca Gonzales de Tuerto

   *** Poemas
       Oscar Bribin

   *** El quinto clavadista
       Alexis Romay

   *** Poemas
       Norma Segades-Manias

   *** A qu volver
       Patricia Romana Brcena

   *** Poemas contra la guerra
       Marco Antonio Valencia Calle

   *** Pjaros
       Pablo Brito Altamira

   *** Poemas
       Pedro Marambio Vsquez

   *** La Mar
       Julio Carreras (h)

   *** Poemas
       Ren Marn

   *** Dos cuentos
       Valeria Rodrguez Lamas

   *** Dos poemas
       Alicia Carolina Ugas Pazos

   *** Marina
       Alejandro Sanz balos

   *** Aullido (extractos)
       Deibi Daz

   *** El embrujo
       Rosy Palu

   *** Poemas
       Victoria Guerrero



=== El dinosaurio simboliza la vida      Francisca Gonzales de Tuerto =====

                                             Para Augusto, Tito, Monterroso

La vida s tiene sentido! Te digo que no tiene sentido! Caramba, digo que
s tiene sentido. Cmo te puedo hacer entender que no tiene ningn sentido.
Espera un momento y yo te har dilucidar en esa estpida cabeza que la vida
es lo ms preciado que tiene una existencia estructural o no estructural.
Ya me vienes con trminos acadmicos; vas a ver, hoy te har conocer la
verdad de este absurdo brutal que es la vida y en realidad todo lo que
percibimos y pensamos. No me molestes, lo que yo te digo no es por lo que
me han enseado en la universidad sino por lo que yo he podido deducir a
travs de un razonamiento y metalenguaje. Sigues con tu terminologa, qu
jueves ser metalenguaje o "existencia estructural" o "no estructural". Lo
nico que te puedo decir es que si la vida fuese absurda y como tal
careciera de sentido, como lo planteas, hace tiempo que todos o todo se
habra terminado pero ocurre que no es as sino que inevitablemente la
prrica batalla prosigue y la vida permanece. Puede ser que diferente,
evolucionando si quieres, el hecho es que ella supervive y en ella, la
belleza de captar y contar las otras posibilidades infinitas como lo
ejecuta en este instante nuestro dilogo por contraposicin. Ya me mareaste
o lo has dicho todo, y es tan nuevo lo que he asimilado que me va a costar
ms de una vida desarrollarlo y comunicarlo, hacerlo existencial o masivo.
Ests empecinado en hacerme creer que el sentido es lo que justifica la
razn de preguntarse, negarse o aseverarse, pero te digo que la vida es tan
apcrifa que te hace creer justamente a travs del todo precedente: ideas
como con las que me atacas. Empezar diciendo que la vida es absurda y no
tiene sentido porque superlativamente se est aniquilando ella misma.
Imagina, remite tu memoria a 3.000 aos atrs y date cuenta, observa que el
mundo est menos poblado y que las guerras, uno de los patrones ms
constantes en la vida del hombre, para limitarlo, es el hecho sincrnico de
desear las cosas de sus semejantes o de l mismo por estatus genrico pero
que pasa sino por el ordinario robar, por matarse y por lograr aquello que
ambiciona: como el jardn de su hermano o la mujer del to o la ta o tener
la supremaca del territorio mundial... Y lo nico que se ha conseguido es
reducir el sustento de la vida: el agua y la atmsfera primordialmente; te
lo explico en la forma como el agua va disminuyendo, poco a poco, su
capacidad de ciclo natural que ao tras ao se est reduciendo, haciendo
ms el agua que se vuelve zafra muerta que el agua que comparte y genera o
sostiene, nuevamente, vida. Puede ser cierto, tampoco lo descarto, pero
entiende t que la destruccin no es motivo para pensar que la vida no
tiene sentido sino que es la razn para reafirmarla y pensar que s lo
tiene. Justamente por, gracias a, que entendemos lo que es la tristeza,
podemos disfrutar lo que es la felicidad, y as mismo como cuando
reconocemos los sabores: cuando pruebas por primera vez el limn se te hace
la rupia y la cara se te transforma como borrador viejo; pero qu sucede
cuando ya has reconocido ese sabor, cuando forma parte de tu acervo de
gustativo. Lo que ocurre es que, sin probar el limn, reconoces
automticamente la sensacin con slo verlo, olerlo y pensarlo. Es igual
para toda forma de conocer o entender la filosofa o todo lo que entendemos
por ideas, razones y expresiones existentes. Ya que si no reconoces el
precedente o el smbolo en el que se est ejecutando el aforismo o la
batalla por dilucidar algo, no estars preparado y jams contemplars lo
que se oculta tras el escenario del universo. Cmo se puede hablar de
patafsica si ni siquiera se comprende los principios bsicos de la fsica
o metafsica; es como el que renueva la matemtica y jams en su vida ha
aprendido matemtica; paradoja visible: de dnde o cmo es que la
renueva... Pensaras en que vivi o se comprobara el hecho de que l es
algo as como la reencarnacin de un gran matemtico y por eso puede hacer
eso, o perplejidad extraa de memoria pasada, o es que el gran Dios lo ha
iluminado como uno de sus profetas y le ha inyectado los teoremas, los
nuevos teoremas matemticos como ensayos para soportar o sostener su
palabra divina y por lo tanto incuestionable poesa... Como te dije, yo no
descarto nada, pero hay cosas que uno las puede dejar all para que se
produzca un fenmeno promeditacin y al hecho reviente el germen de la
pureza o preludio de revolucin cultural. Hablamos de la vida como ntegra
de sentido o de no sentido pero lo hacemos por antonomasia de lo que
comprendemos y concebimos como real y como tal sustentable y aceptable. T
dices que la vida no tiene sentido porque has llegado al punto de darte
cuenta de que el tener o aseverar el sentido de la vida no te asegura que
ya todo estar reparado o que all acaba, sino que asumes que el conflicto
es inseparable y como tal inefable, no para nosotros sino para el universo
desprovisto de nosotros. El universo sin nosotros. Imagina el todo: las
singularidades, los frutos de la tierra, aquello que asociamos como vaco y
todo estar y comprender que nos rodea, pero sin nosotros. Repara y duerme
en la posibilidad. Ser probable que alguien ah est cuestionando o
trazando un dilogo o cuanto semejante al nuestro. Existir otro ser en el
todo capaz de preguntarse y, de alguna manera, responderse al propsito o
funcin de l. Es difcil, hasta hiertico y blasfemo a la vez, pensar que
otros seres o que todo puede existir sin nosotros. Cmo, si somos nosotros
los que pensamos y nombramos! Todo grito podemos lanzar e imaginar pero la
posibilidad existe y como tal, tambin, el despropsito de que nosotros no
seamos sino ms bien una suma o grano que indica o comienzo, a pensar el
final. Veo tu rostro y ya caste en la madre paradoja y ahora a ahogarte
mil veces para sorprender la contradiccin o el sustento. Es algo en lo que
s es interesante pensar. Es una locura, lo s, pero es tan delicioso
imaginarlo. Es que no hay pelcula, obra de teatro, novela, cuento, poema,
danza, sinfona... que como principio de partida o de llegada no sea
trazado por el hombre y para el hombre. Hasta el mundo que entendemos como
robotizado, hasta en ellos hay un principio de humanidad en el sentido de
que se expresan, de una u otra manera, como humanos y es que si lo vemos y
analizamos llegaremos a comprender que son creaciones nuestras y por lo
tanto son nosotros pero maquillados tan bellamente que hasta imaginamos que
nos traicionan y nos desaparecen de la faz de la Tierra, y hasta fuera de
ella. En obras en las que ya la vida est extinguida o a la vida como la
reconocemos y comprendemos, se puede contemplar que hay resquicios humanos
y es que el hombre maquina estas obras para otros humanos y no para los
caballos o los chanchos. Es irresoluto pensar que un msico va a dar todo
de s o dio todo para componer una obra maestra a su perro muerto y sta
irremediablemente va a ser escuchada o fue por otros hombres, por
instantneo abismo, escuchada por l mismo. Me ro en este momento
imaginado la hermosura del plano donde las mariposas hacen pelculas para
las mariposas y para los albatros y para las ballenas... Desde un principio
histrico las artes y todas las expresiones y acciones humanas se han dado
para las sociedades humanas. Es como llegar a saber que hay animales que
invernan y son como el reloj universal donde por aprendizaje o reflejo
innato ellos ya saben (no remito aqu ningn precepto cientfico porque
hasta ellos no son sino precauciones de humanos para humanos) y simplemente
o complejamente actan, maravilloso. Recuerdo el, genial, cuento de Augusto
Monterroso: Cuando despert, el dinosaurio todava estaba all. Pienso... y
siguiendo el juego mental circunscrito en el espacio que da el cuento llego
a decir: la vida no es sino una fina sumatoria de ese cuento donde el
smbolo adquiere una lucidez astronmica. El dinosaurio representa la vida
y como tal duerme, reposa, viaja, se desahoga... no s. El asunto es que
parece que no hay ser vivo que, de una u otra manera, repose o duerma; el
sueo lo vamos a entender como un desligarse del todo y as podemos asumir
que si uno muere, brutalmente y en un instante (imaginen la bomba de
Hiroshima caer sobre su casa, sobre su cama, sobre su sueo...), mientras
est durmiendo: se puede plantear que no se siente nada sino lo que se
estaba soando o durmiendo, qu espectacular morir as. Digo sin sentir
dolor. Pero hablamos del bello dinosaurio, entonces l est durmiendo, est
soando, se entiende que la vida est soando y de pronto despierta, qu
maravilla que la vida se contemple as vida, que la vida contine su curso.
Ustedes dirn y qu... Pero lo que ocurre y tantos artistas y genios en el
planeta para no percatarse de la importancia de hacer algo para el hombre
en este ya poema, sinfnico caso, se debe deducir que la vida crea o
concibe vida as como toda clula proviene de otra clula (Rudolf Ludwig
Carl Virchow, 1821-1902). Entindase de una vez por todas que, mientras
exista el soplo de la vida, la vida permanecer. Es el caso de los
dinosaurios. Y es que yo s que no faltar alguien por ah que ha imaginado
que los dinosaurios ya desaparecieron, tontamente, como el que cree que
comprando un arma evitar que lo maten, asalten o violen... Dedcelo de una
vez: el dinosaurio de Monterroso vive, los dinosaurios viven, la vida
existe y por lo tanto es y est. Y no como ests imaginando que cuando te
vas de viaje, a cualquier parte de la Tierra, no ves ningn dinosaurio y
as en el facilismo piensas que esta argumentacin es falsa, pero te digo:
el dinosaurio existe, as como el cuento de Augusto que falleci en el ao
2003, en la vida porque ves vida y por idea extraa y bella, la vida que
hay en este momento en la Tierra tiene que ver con el dinosaurio; quiero
decir que es como si el dinosaurio caminara contigo por las calles como tu
mascota, con el animal que contemplas en el parque de las leyendas, con el
oso panda. Y no es que el dinosaurio haya ascendido, por evolucin, en
ellos sino que sencillamente ha cambiado, la vida ha cambiado pero
permanece y siempre debe permanecer. Es aqu donde el cuento de Augusto,
Tito, Monterroso justifica su indefectible valor. Y es aqu donde te digo
que la vida s tiene sentido, por sobre todas las cosas siempre lo tendr.
Ahora si imaginamos a un universo desprovisto de hombres entonces no ser
problema ni prdida ya que se puede decir en el supuesto: Cuando despert,
el hombre todava estaba all. Pero con otros cdigos, el de los que
integren y asuman el recuerdo o el estudio y reflexin del nuevo contexto,
el sin los hombres. Por qu creernos la premisa insostenible de que slo
nosotros pensamos y como tales organizamos o mejor, y corroborado,
destruimos. Casa vaca y siempre llena la de las ideas y como tal de los
smbolos. Ya no importa entonces qu es verdad o qu es falsedad sino qu
es vida y qu no es vida; adems, el inicio de este meditar o distraer est
argumentado en la capacidad de autoretractarse, de poder ver, siempre, las
dos principales posibilidades y si es posible todas. Aunque se vaya o se
haya ido, l siempre quedar: Y cuando se durmi, el dinosaurio todava
estaba all.

** Francisca Gonzales de Tuerto
   franciscagonzalesdetuerto@yahoo.es
   Escritora colombiana (Pars, Francia, 1942; Buenos Aires, Argentina,
   2004). Estudi matemtica y fsica, pero por diversas razones nunca
   ejerci su profesin y por ser demasiado retrada tampoco se atrevi a
   publicar alguno de sus escritos.



=== Poemas      Oscar Bribin =============================================

*** La humanidad perdida

Quin nos recordar?
Cuando la humanidad sea un monumento lejano
Un menhir solitario en lo alto de un cerro
El antecesor de una raza nueva
Cuando ya ninguno de nosotros pueble la Tierra
Y los mares sean desiertos,
y las lunas y los soles brillen al unsono,
cuando el oxgeno sea un componente extrao
en el aire enrarecido del maana
cuando las nubes negras sean cielo,
y las plantas ya no den flores,
y los rboles nazcan encorvados
y los roedores sigan siendo los mejores supervivientes.
Quin nos recordar?



*** Me daa el olvido

      Premiado en la IX Muestra Potica Picarral de Zaragoza

A travs del olvido
escribo con lgrimas de sangre,
con una pluma que ya no arde,
con unas manos que ya no juegan,
con unos ojos que ya no esperan
encontrarte.

Y es que me daan los inviernos
de los rboles caducos,
el silencio de las plazas
abarrotadas de sombras,
las mariposas que zozobran en el aire,
los nios que lloran a sus padres.

Me daan los zagales que abrazan a sus novias,
las nias que persiguen a sus prncipes,
los jvenes que juegan a la pelota,
las mujeres que comparten desgracias,
los hombres que salen de copas,
los ancianos que esperan el destino implacable,
las viejas que zurcen rumores.

Y es que me daa el olvido
porque te sigo buscando
como la luna persigue inexorable la noche,
como las olas baten las playas
cada amanecer inquebrantable.

Y es que me daa el olvido
porque te sigo buscando,
porque tus viejos lbumes rechazan mi hoguera
porque tus prendas no salen de mis armarios
porque la alegra que irisaba tu mirada
no emigra de mi memoria.



*** La fbrica de sueos

Afilados sonidos que zumban el odo
Piezas clonadas en aleaciones de plstico
Cadenas, interruptores, peones y guantes de fieltro,
No piensa el hombre ms all del alcance de sus manos
Y la rutina envuelve su mente.
Son monstruos annimos que producen maravillas
Juguetes de todas las formas y colores
Que algn da sern soados por pequeos propietarios.



*** El nio

Camina tambaleante,
torpe en un universo de adultos
Regala sonrisas autnticas,
es el protagonista
El nuevo, el advenedizo,
Y sin embargo l es el futuro.
saluda despreocupado
sin apenas articular palabra
Inconsciente de su importancia,
No sabe que la alegra del mundo
depende de su mirada entretenida.

** Oscar Bribin
   oscarbribian@hotmail.com
   Escritor espaol (Huesca, 1979). Reside en Zaragoza. Diplomado en
   administracin de empresas por la Escuela Superior de Administracin de
   Empresas (Esae) y en relaciones laborales por la Universidad de Zaragoza
   (http://www.unizar.es). Editor y director de la revista digital
   literaria Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), desde enero de 2002.
   Finalista con accsit en el I y II certmenes Domingo Garca y premiado
   en las VII y IX muestras poticas Picarral (Zaragoza). Es corresponsal
   en el exterior de la revista internacional colombiana Rampa, sirviendo
   como descubridor de nuevos autores noveles. Adems de publicar
   habitualmente relatos, artculos y poesas en el libro anual de
   selecciones Luces y sombras (Navarra), en la revista de escritura
   creativa Nitecuento (Barcelona), en la Revista Cultural Tntalo (Cdiz)
   y en Imn, revista de generalidades editada por el Ayuntamiento de
   Zaragoza, de la que es encargado de la seccin literaria, textos suyos
   han aparecido en las publicaciones digitales EOM
   (http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm), Almiar
   (http://www.margencero.com), Voces (http://www.revistavoces.com), Letras
   Perdidas (http://www.letrasperdidas.galeon.com), Cervantes Virtual
   (http://cervantesvirtual.com/tertulia/escaparate.shtml), Elfos
   (http://www.elfos.org), La Tecla (http://www.latecla.com.mx), El Ebro
   (http://www.elebro.net), El Arco de la Rosa
   (http://es.geocities.com/josemanuelpoeta), Valvanera
   (http://www.valvanera.com) y Proyecto Mizares (http://www.mizares.com).



=== El quinto clavadista      Alexis Romay ================================

Haba doscientos espectadores aglutinados en el estadio municipal. Cuatro
centenares de pupilas pendientes de cada paso del quinto clavadista rumbo
al trampoln de siete metros que gozaba del privilegio de ser la ms alta
elevacin del complejo deportivo. Al comenzar la contienda, la alberca era
de un azul ocano que magnificaba sus escasos doce pies de profundidad. Con
su inusual configuracin de tringulo equiltero haca ms ntido el
momento en que los competidores entraban a ella, pues el foco de atencin
se reduca a un hombre, girando en el aire, teatral y osadamente, hasta
precipitarse dentro de aquel microuniverso que lo acogera, previo a un
consecuente y eufrico aluvin de aplausos.

"Complejo deportivo" era una licencia potica utilizada para definir aquel
espacio de estructura circular, pobremente techado y lleno hasta el lmite
de su capacidad. Tendra un dimetro de veinte metros y de sus cuatro
puntos cardinales colgaban reflectores de media intensidad que lucan
anacrnicos atados a las pencas de guano que conformaban la primitiva
cpula del estadio. La electricidad dependa de una extensin que, una
semana antes del evento, se empataba varias veces desde la casa ms
cercana, hasta colarse entre las infinitas hendiduras del techo,
convirtindose en la instalacin elctrica ms impresionante del cuarto y
ms obsoleto de los mundos. Al igual que para el resto de las casas del
poblado, "impermeabilidad" era un nombre de muchacha desconocida y eso
justificaba que el evento tuviera una fecha fija: el decimotercer da de
agosto, acompaando a un terrible periodo de sequa y a una jornada de
festejos callejeros. La ventilacin era natural, por lo que los pobladores
se jactaban de haber situado el estadio en el descampado ms limpio de la
zona para aprovechar la brisa que atravesaba las paredes, sin otras
cortinas rompevientos. De la misma forma entraban el vapor vespertino, las
moscas y el resto de los insectos areos, pero en el evento social ms
importante de Las Palmas y ante la excitacin de los competidores y del
pblico, eran obstculos menores que podan obviarse sin graves problemas.

La rutina haba sido dictada por el Presidente y se cumpla con metdica
religiosidad: en la maana celebraban una feria juvenil en el parque del
pueblo y las competencias de clavado se realizaban durante esa misma tarde.
El resto del ao el complejo deportivo permaneca cerrado.

El motivo de que la piscina tuviera tres lados responda a una innovacin
en la etapa ejecutoria, que tena el propsito de ahorrar el material
constructivo enviado por el gobierno de turno con una carta de autorizacin
dirigida a los miembros del casero Las Palmas, en la que oficialmente se
aprobaba la construccin de un local de esparcimiento si los vecinos se
hacan responsables del diseo y de la futura puesta en prctica del mismo.
El vecindario estaba poblado por unas setenta casas con igual nmero de
familias repartidas hasta, a veces, habitar cuatro generaciones bajo un
mismo techo, de las cuales, al menos las dos intermedias haban participado
activamente en la ejecucin de aquel sitial que era el nico en la
comunidad en donde caban todos los palmeros apiados en ocho filas de
bancos dispuestos en espiral.

A pesar de que la informacin que los pobladores tenan del clavado era
bsica: "deporte olmpico que consiste en un clavadista que salta desde un
trampoln u otro sitio de altura hacia una piscina e incluye toda suerte de
giros grciles y artificiosos en su cada", la premisa les interes al
punto de que haba pasado una dcada desde que se aventuraron en la tarea
de ejecutar su propio estadio. Luego gastaron aos en entrenar a los
atletas nativos y, desde entonces, con la inauguracin del evento anual,
que andaba ya por su tercera edicin, los espectculos se haban
caracterizado por varias constantes, donde la ms notable era el pblico,
que estaba presidido por los fundadores de la regin, acompaados de sus
orgullosos descendientes, que conformaban entre todos una audiencia
campechana y jovial en la que nadie tena permiso para entrar ni bebidas
alcohlicas ni armas blancas. En el cinturn del Presidente de la comunidad
se oxidaba un revlver que haba adquirido un carcter simblico y
ornamental.

El Presidente de la comunidad basaba el xito del torneo y de toda su
campaa poltica en una teora que haba heredado con su cargo de mximo
responsable de Las Palmas y que nunca tuvo una idea exacta de quin la
haba originado: "Sin importar su tamao, su nivel cultural o sus
aspiraciones, lo realmente necesario para dominar a cualquier grupo social
es la distribucin de pan y circo. Es imprescindible darles algo de comer y
un poco de entretenimiento".

En efecto, desde que el Presidente decret feriado aquel caluroso da del
octavo mes para que los vecinos pudieran disfrutar del evento deportivo, el
impacto en los grupsculos inconformes de la poblacin haba sido palpable.
Organizaban menos revueltas callejeras, pintaban menos carteles en el
triste mercado del pueblo, hacan menos comentarios subversivos y,
finalmente, se dejaban llevar por el jolgorio y se reunan con el resto de
los pobladores a compartir cervezas mal fermentadas y de produccin casera,
mientras los competidores se catapultaban y con ellos las apuestas, que
iban desde una hasta tres gallinas y dos sacos de arroz.

El quinto clavadista comenz su caminata hacia el trampoln con el pleno
convencimiento de que estaba cercano a alcanzar la cumbre de su carrera. La
teatralidad con que se desplazaba dio margen a que la excitacin de los
espectadores se desbordara en decenas de gritos y chiflidos. Era el ltimo
competidor y sobre l pesaba la responsabilidad de concluir aquel
campeonato municipal. Aunque su entrenamiento lo haba preparado para ese
instante, los nervios lo estaban traicionando pblicamente. Convirti cada
peldao de la escalera que lo conduca al trampoln en el escenario de un
drama personal que los palmeros no entendan.

Evit mirar dentro de la piscina, pues senta un vrtigo monumental que
siempre haba interpretado como smbolo del peligroso acercamiento al
xito. Al llegar al final de su trayecto, se le escap una lgrima que los
presentes no pudieron notar. Su cuerpo estaba rgido y los msculos
sobresalan embadurnados con la crema reglamentaria, que era preparada con
manteca de maj de Santa Mara (una culebra fcil de encontrar en los
riachuelos cercanos a Las Palmas).

La trusa del quinto clavadista era un pantaln corto, carmelita y oscuro,
que todava mostraba huellas de su reciente etapa en el trabajo agrcola.

En qu pensaba en ese momento tan cercano a su ms elemental nocin de
gloria?

Los palmeros haban estado en plena algaraba, dando brincos y hurras
mientras los concursantes anteriores recorrieron el estadio para concluir
parados en la cspide de sus vidas, pero luego guardaban un respetuoso
silencio para propiciar un ambiente tranquilo en el que los deportistas
pudieran concentrarse y superar sus miedos. Cuando el quinto clavadista se
prepar para ejecutar sus audaces maniobras voladoras, las expresiones de
los vecinos del casero Las Palmas lucieron petrificadas, como si solamente
sus rganos vitales estuvieran al tanto de mantenerlos respirando.

De los saltos de los cuatro competidores anteriores, lo ms notable fue
cuando el segundo estuvo a punto de tocar el techo con sus pies (que
puntearon, buscando prolongar la lnea vertical en el giro que marc la
altura mxima de su parbola); el primer contendiente, al igual que el
cuarto, intent un doble salto mortal en el que se encogi durante las
vueltas para entrar parado a la piscina; el tercero ejecut el famoso "uno
y medio", que era un complicado ejercicio que exiga dar una vuelta entera
y luego estirarse en posicin perpendicular a la alberca, con las manos por
delante. El quinto clavadista peg los brazos a su cuerpo y despus de
aguantar la respiracin se dej caer.

La calma se rompi con el impacto. Al ver como se haca pedazos, unindose
a los cuerpos destrozados de los cuatro participantes anteriores y a los
aplausos eufricos de aquel pblico que escandalizaba una alegra
incomprensible. Un pblico igualmente digno de haber perdido la voz siglos
atrs en los entretenimientos salvajes del coliseo romano.

La piscina nunca tuvo agua pues nadie del gobierno de turno le explic al
Presidente que el clavado era un deporte acutico.

** Alexis Romay
   aromay@comcast.net
   Escritor cubano residente en Nueva Jersey. Fue escritor residente en
   Hawthornden Castle, International Retreat for Writers. Es autor de
   Ciudad de invertebrados (Pureplay Press, 2004). Publica artculos en los
   diarios digitales Encuentro en la red, La Nueva Cuba y Cuba Nuestra.



=== Poemas      Norma Segades-Manias ======================================

*** Juan Migaja

Afuera,
en el linaje de la noche,
las fauces de la luna desangran transparencias en las arterias msticas del
      [agua
y suspende en la urdimbre de las hierbas
filamentos de escarcha.
Adentro,
en la tibieza,
el leo trasfoguero fosforece su vigilia quemada
-duende azul de ceniza enlutando senderos de hojalata.
En la liturgia de la alfarera,
desde su blanda arcilla traicionada
Juan Migaja combate la inocencia con puos de aldabones,
con ojos humillados,
con corazn de piedra cuando estalla en la piel de la intemperie la ronca
      [ingratitud de las cucharas.
Por los pliegues del hambre extravi el alfabeto y las hogazas...
y sin decreto
inciso
o codicilo,
hered este cansancio que le deshila el alma.
Tendido sobre el vientre del planeta,
suea que suea sueos implacables de espigas y panales y naranjas...
Fantasma encadenado a la tristeza,
polvo en el polvo de la madrugada,
embriagado de sal,
sombra
y vinagre,
adelgaza su risa de hojarasca
y edifica en los lmites del miedo
blancas torres lunarias
desde donde enarbola la miseria
la terca insurreccin de la esperanza.



*** La espera

Junco de soledad en el roco,
brizna de hierba clara...
hilvanando la ausencia del espinel maduro
por la trama de hogueras y tinieblas que cie lejanas a su pequea torre
      [sin campana,
la Ramona Gamarra esmerila la sombra
desde cajones hurfanos,
desde escamas,
desde agudos silbidos que no llegan,
desde puales negros y cenizas,
desde espumas amargas.
La noche ha delineado las huellas de la luna
y en el regazo de pan duro y agua,
sus manos pescadoras crecen en el linaje del silencio cobijando la sangre,
el sueo,
la esperanza...
Extendidas y verdes,
las islas multiplican horizontes,
destien la distancia
Y en ese agobio de arenal y esteros,
ella custodia plumas bautismales,
apacienta insurrectas marejadas,
inmoviliza el viento,
establece un sendero para el remo y la proa tajante de la barca.
Sentadita en la orilla,
vctima de las garras de una feroz jaura de crepsculos,
deshabitando el grito que la abisma por las grietas del alma,
en mitad de la escoria agonizante,
suspendida en la tarde que naufraga...
junco azul...
breve brizna...
garza leve...
aguardando la harina y el abrazo espinoso...
la Ramona Gamarra...



*** La mujer de los rezos

En vsperas del luto irrevocable,
cuando no hay ms que desgarrar tinieblas,
cuando la sangre es un aliento inmvil
y las lenguas de arena fugitiva
impacientan los miedos.
Cuando se quiebran voces amarillas
con la furia desnuda del silencio
y hay rumor de pestillos oxidados
y distancias
       y fiebres
       y gemidos
y garras de ceniza
han trazado una raya en los espejos,
su figura de grgola rada
vigila los umbrales
a la luz mortecina de las velas
que consumen recuerdos
y eleva sus endechas desdentadas
desde el ritual nocturno de los rezos.
Es ella:
       la que aguarda en los rincones,
la que custodia el llanto y el destierro,
la que conoce el gesto,
       la consigna,
la pregunta final...
       y la respuesta;
la que asedia los prpados exanges
por la orilla del velo,
la que conoce el tiempo y la liturgia,
los rostros primordiales del que espera
junto al perfil menguante de la luna
y cuyo nombre no ha de revelarse
hasta que callen todas las trompetas
y ardan negros jinetes en el cielo;
la que exhuma jirones balbuceantes
para construir antiguos talismanes
que protejan las huellas...
Porque es preciso el viaje
       y el abismo
y el ro que se oculta en la memoria
y el resplandor lejano de fogatas
en los ojos vacos del barquero.
Es ella,
la nodriza,
la que mece
el ltimo destino de los sueos,
la plida hilandera de esta trama
donde la vida slo es el reverso;
la testigo implacable del llamado,
la que,
de tanto acompaar ausencias,
es una sombra ms entre las sombras...
una tallada mscara de arcilla
cobijando el asombro de los muertos.



*** Bogando ausencias

Ms all...
       ms all...
       proa al poniente...
A salvo de las aguas traicioneras,
de la furia salvaje,
       alucinada,
de la fuerza golpeando sobre el fango
como indmitos potros sediciosos
liderando manadas,
tensando cada msculo de espuma,
engendrando,
       en la huella de sus cascos,
un trueno subterrneo,
       amenazante
-sin cabestros capaces de humillarlos
a la conformidad de las amarras-
que cabalgan,
       bravos,
       por el cauce,
excitados a muerte sus ijares
con espuelas de rabia.
Es necesario andar,
hombre y distancia,
por las viejas alturas de la costa
donde buscan refugio los silencios
de migracin amarga.
Es necesario huir
bogando ausencias,
cargando,
       mansamente,
el bagaje de miedo en las espaldas
y guardar,
       por los sueos de la sangre,
la memoria furtiva de un recodo,
un harapo de luna entre los sauces,
la osada de un trino en la llovizna,
la sombra de una garza...
mientras el llanto ardiente,
       amordazado,
mastica el desarraigo en las entraas.
Ms all...
ms all...
sobre las grupas
salpicadas de greas sudorosas
y lenguas erizadas,
asediados de oleajes invasores,
trepando soledades vulnerables,
en tanto
bufa el belfo persistente
contra la ruina gris de la barranca.



*** Cancin sin cuna

Una aspereza tibia
de membranas sedientas y agraviadas
erizan las caricias
en la ciega intemperie de tus manos.
sas
con las que hies las harinas,
con las que anudas hebras minuciosas
y racimos de harapos.
sas que rozan las espaldas anchas
cuando tu hombre recuerda la ternura
y habitan las guaridas del relmpago.
El fro fija su estilete agudo
sobre el refugio de tu amor descalzo
como si an no fuera suficiente
el bramido del ro
       desmadrado,
la substancia extenuada de la yerba,
los rituales del hambre,
       el desamparo...
Como si an no fuera suficiente
mecer antiguas nanas de mendrugos
sin reproche furtivo o cuestionario
o habitar las comarcas de la lluvia
cuando combate,
       vertical y aguda,
la pobreza del rancho.
Como si an no fuera suficiente
sentir que hay otra vida deteniendo
las lejanas compuertas de la sangre
que recorre
por sendas incesantes,
tu estirpe de roco,
       tu memoria,
tu arcilla amarga,
       tu dolor tallado...
Desde un tiempo de sombras y temores,
desde un tiempo de cielo agazapado,
peregrinas los das,
       las arenas,
las huellas de la luz en el ocaso
y entonas
       con murmullos desgreados
toda la latitud de la esperanza
amamantando un sueo
       a pura luna
en el lgamo azul de tu regazo.
Maternidad costera,
       dura y honda,
tero de silencio y madrugada:
por el talle anegado de las islas
va tu cancin,
       sin cuna,
       navegando.



*** Andamios en el viento

Yo edifiqu este amor.
Con fragmentos de oscuras inocencias,
con torpes esqueletos de caricias,
con harapos de sueos,
con astillas de heridas sin cerrojos,
con retazos de olvidos,
con silencios,
con este terco corazn obrero
enhebrando
       una a una
       las miradas
hasta llegar al beso.

Yo edifiqu este amor.
Me desoll las manos
       y el alma
       para hacerlo.
Desgarr la agona de mis pieles
en el seco perfil de tus misterios,
en tu salvaje lluvia de races,
en tu escasa ternura,
en la eterna aspereza de tus miedos,
en el rencor marchito de tu zarza,
en la estirpe indomable de tus fuegos.

Yo edifiqu este amor.
Establec mi sumisin descalza
como piedra y cimiento,
lo par con la fuerza de la tierra
en la orilla de enero,
lo afirm como hiedra a tus murallas
de aguijones sin tiempo...
y lo sostengo
       a pura garra y dientes
entre racimos de cuchillos negros.



*** Hasta los dientes

Uno no puede,
siempre,
andar gritando al mundo a voz en cuello
todo lo que te quiere.
Uno no puede,
       a veces,
olvidar el idioma en que la vida
anda sacrificando mariposas
bajo nuestras promesas de septiembre.
Por eso son forzosos los crepsculos,
cuando el cielo en silencio nos desteje
sus ovillos de noche estremecida
por un filo acechante de jazmines
y rosales silvestres.
Por eso son vitales las caricias,
la risa al viento,
       el beso que sucede
y nos exilia de la hipocresa,
de los negros olvidos,
       de la lluvia
con que el odio desnuda la intemperie...
y nos enciende huecos de panales
y nos amarra al borde de la luna
como gaviotas a lejanos muelles.
Por eso,
       en ocasiones,
suelen ser perentorias las miradas
que escrutan la tibieza de las pieles.
Esas que acaso trenzan la ternura
en la semilla pura de tu vientre
para ejercer el cielo o el abismo,
las del reloj de sangre,
las que engendran
la magia prodigiosa de los duendes.
       Por eso,
               de qu sirven las palabras?
       no es hermoso
       ir armados de amor hasta los dientes,
       sin ms desvelo que morder la sombra
       en la hondura ritual de tu relieve?
sabiendo que a pesar de todo esto,
uno nunca ha podido,
       uno no puede
andar gritando al mundo
       a voz en cuello
todo lo que te quiere.



*** Detrs de las urdimbres

Aqu estoy,
zurciendo con esmero
este andrajo de amores eventuales
que encontr dobladito
entre la impunidad de los bolsillos
donde encierras los sueos.
Oculto en punto atrs cada mentira,
cada caricia     y luna     y juramento.
Cubro la luz de su mirada herida
con filamentos negros,
asiento planchas tibias
sobre la orografa de su cuerpo...
Pero me cuesta.
       Ay, s!
Cunto me cuesta desprender su ternura
de las crestas insomnes de tu infierno!
Se ha adherido a tu voz,
a tu sonrisa,
trep por tus cabellos,
inscribi sus races
en la extensin desnuda de tu pecho.
Perdname querido,
deb advertirlo a tiempo,
pero estaba ocupada en otras cosas:
preparando meriendas,
fregando calcetines,
tejiendo calendarios,
almidonando todos los recuerdos.
Perdname querido este dolor secreto
que se enrosca en la piel de tu vergenza
al quitar los fragmentos...
Yo tambin me he quebrado algunas uas
y sangrado la yema de los dedos,
sin embargo ya ves,
       vali la pena,
ni se ven las puntadas...
quizs un poquitito           del reverso...
Nadie habr de advertirlo,
nadie indaga detrs de las urdimbres,
todo est exactamente como siempre,
tu cabeza y la ma descansando
en la complicidad cuadriculada
de este antiguo silencio...
Qu descuidado eres vida ma...
llevar, en un amor,
       tantos remiendos!

** Norma Segades-Manias
   segadesmanias@uolsinectis.com.ar
   Escritora argentina (Santa Fe, 1945). Educadora, escritora, guionista
   radial y codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe. Ha publicado
   Ms all de las mscaras (1989), Mi voz a la deriva / Habitantes del
   Paisaje (1990/91), El vuelo inhabitado (1990), Tiempo de duendes (1991),
   El amor sin mordazas (1992/95/2004), Crnica de las huellas (2000/04),
   Un muelle en la nostalgia (2001) y A espaldas del silencio (2002). Ha
   recibido, entre otros, el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni
   (1988), el Segundo Premio Nacional Plaza de los poetas: Jos Pedroni
   (1989), el Primer Premio Regional Edicin Rosalina Fernndez de Peiroten
   (1990), el Primer Premio Internacional Edicin Villa de
   Martorell-Barcelona-Espaa (1992), Diploma y Medalla Distincin
   Internacional Alicia Moreau de Justo por su actitud de vida (1999), y el
   Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por su meritorio aporte a
   la cultura (1999).



=== A qu volver      Patricia Romana Brcena =============================

Se qued dormida en el silln esperando que muriera la tarde, el cansancio
la venci y en la misma posicin la alcanz la madrugada. El fro
inmoviliz sus brazos y no pudo atrapar su sueo. Recogi del piso la bolsa
y la chaqueta, se quit las zapatillas y entr a su cama sin despojarse de
la ropa. Justo esa noche haba sido invitada a la casa de Rosario, ntima
amiga de ella y de Federico, que intentaba propiciar un encuentro para
ponerlos frente a frente. Emilia quera enterrar el pasado, enfrentar la
vida sin depender de nadie. Rosario respet su decisin, pero presenta que
el amor entre ellos no haba terminado. Vea a Emilia hastiada del vaco, a
Federico lo notaba desencajado, perdido sin su Emilia; quiso intervenir en
un terreno sagrado y reunirlos en su casa como en otros tiempos, cuando
pasaban las noches enteras arreglando el mundo; noches plagadas de
proyectos que cumplan al pie de la letra. El verdadero amor sobrepasa las
circunstancias, pens Rosario, y ellos haban superado pruebas muy
difciles. Por qu tenan que vivir ahora el uno sin el otro? No quiso
admitir la separacin y propici el reencuentro.

Federico asisti a la cita y charl con Rosario, quien esper intilmente a
Emilia.

Entre tanto, Emilia tuvo un sueo que no recuerda.

Al otro da, ante el reclamo de Rosario, Emilia explic:

-No, Rosario, aqu no hay enojos ni ofensas, l es el amor de mi vida, dudo
que exista un ser que pueda reemplazarlo. Dejarnos es la prueba ms grande
del amor que nos tenemos.

-Perdname, Emilia, pero no los entiendo. Lo que me queda claro es que
Federico piensa lo mismo que t. Tienen derecho de hacer con su vida un
papalote. Sin embargo, no los veo como antes, es decir, no los veo felices.

-Pero, Rosario, quin te dijo que la felicidad est en el pasado?

-No s bien qu es la felicidad, Emilia. Pienso que es hacer cosas que te
gustan, tener proyectos, lograrlos, estar juntos en las buenas y en las
malas, dormir entre los brazos de alguien que te admira y te respeta, que
tiene fe en ti.

-Rosario, eso es una parte de la felicidad, exactamente la que ya vivimos.
Nos hace falta experimentar qu ms puede ser la felicidad, y para
descubrirlo tenemos que cambiar el rumbo, resistir el vrtigo que produce
la soledad y, a travs de ella, alcanzar la libertad.

-Entonces puede ser que algn da vuelvan.

-Rosario, seguimos unidos! ... A qu volver?

Emilia sigue durmiendo en el silln por las tardes cuando el cansancio la
agota, pero ahora cubre sus brazos con una manta de lana para que el fro
no le impida atrapar el sueo que no recuerda.

** Patricia Romana Brcena
   patriciabarcena@hotmail.com
   Docente mexicana (Mxico, 1952). Maestra especialista en audicin y
   lenguaje. Es subdirectora de la revista literaria Al Margen
   (http://www.almargen.net) y miembro activo del club "La Pluma del
   Ganso". Colabora en las revistas Navegaciones Zur y Actualidades
   Educativas. Es directora de Cultura de la Asociacin de Residentes de
   Las Arboledas. Ha publicado los libros Traicin al diablo; De suerte,
   amor, honor y muerte; La noche del nuca; Los cuentos de la Romana y
   Largas historias en textos breves.



=== Poemas contra la guerra      Marco Antonio Valencia Calle =============

*** Gira SOL herido

otra tarde que se muere en ausencia de mi madre, esa
herona del destino que me pari y lav mi ropa hasta el
da de las angustias.

quisiera inventar una plegaria que lave sus heridas
o al menos que mitigue sus lgrimas y
tantos dolores.

una madre que llora conmueve ms que todos los muertos de
una guerra.



*** Humano y frgil

me alegra el miedo que alberga mi corazn
y esa sonrisa dudosa
asomndose en mis labios.

comprendo que a pesar de todo
estoy vivo y lo frgil que soy.

si no tuviese miedo y los nervios se me alejaran
como una liebre
el cazador cavara mi sepulcro
con mis propios pensamientos.

mejor ser un inocente con miedo
que representar la tragedia de los tiranos.



*** Otros dolores

un viento brama tras los muros y
me arriesgo a pensar que son los
cantos de un ngel de la guarda,
sembrando confianza en las
riberas agudas de mi corazn.

la voz de mis muertos abaratando el silencio que
apresura la esquizofrenia.

un gemido respirado en otros dolores, otras fatigas, otras
paredes.

doy fe del dolor de la luna cuando mira a los cautivos
de las palabras del viento para los que no tienen voz.



*** Los guerreros

cuando los miro, se me asemejan vampiros absurdos.
cerdos acorazados que ignoran los pasos de la venganza.

tienen los ojos azules y las manos seguras pero en la
espalda una tarde triste que los acusa.

me hablan con seas y monoslabos para no tener la
trenza de una amistad y prevenir esas lgrimas
intiles de las despedidas.

a pesar de mis odios y maldiciones
recordarlos incendiar con frecuencia mis horas de cario
por la patria.

** Marco Antonio Valencia Calle
   valenciacalle@yahoo.com
   Poeta y escritor colombiano (Popayn, 1967). Actualmente reside en
   Madrid (Espaa), donde estudia filologa hispnica en el Consejo
   Superior de Investigaciones Cientficas (http://www.csic.es). Ocup el
   2 puesto en el II Premio Iberoamericano de Poesa "Pablo Neruda 100
   aos" en Temuco, Chile (2004). Ha publicado los libros de poemas La
   segunda piel (2003) y Los versos de la iguana (2005), as como la novela
   Oscuro por claritas (2002).



=== Pjaros      Pablo Brito Altamira =====================================

Era un pjaro que trabajaba en una fbrica de jaulas.

El dueo de la fbrica era un dinosaurio, obviamente.

Pjaros y dinosaurios son parientes, pero no se llevan muy bien. Para los
ltimos, las aves son una rama intil de la familia, un defecto del rbol
genealgico que quisieran borrar a toda costa.

Para las primeras, los reptiles en general son un antecedente vergonzoso.

Pero estn emparentados, como he dicho. Muchos saurios quisieran volar, y
no pocas aves desearan garras monumentales y mandbulas poderosas para
imponer su voluntad y sentirse importantes. Porque, qu importancia tiene
un pjaro? Muchos los envidian, pero pocos les prestan atencin. Cuando su
color o su canto los hacen deseables, se los enjaula, con lo que se
demuestra el desprecio que el arte de volar produce.

Es ms, casi nadie piensa que volar sea un arte. La opinin general es que
se trata de un don, de una circunstancia, de un azar en el proceso
evolutivo.

Dominada la tcnica de la aerodinmica se construyeron pjaros de hierro,
que son como jaulas volantes. Ventanillas diminutas, asientos estrechos.
Todo lo necesario para que los pasajeros se percaten lo menos posible de
que estn volando. Al llegar al aeropuerto, escaleras, pasajes, tneles que
recuerdan la caverna para aliviar la desazn que el cielo produce.

Volviendo a nuestra historia, el problema comenz cuando lleg la noticia
de que los dinosaurios se extinguiran irremediablemente.

El sindicato de aves convoc a una huelga. No se construiran ms jaulas,
la mano de obra se empleara en fabricar sarcfagos monumentales. Los
dueos reaccionaron con violencia, en eso seguan siendo los mejores. Se
produjo una masacre de pjaros de grandes proporciones.

Los que sobrevivieron se refugiaron en las montaas. El ala extrema del
movimiento se entren para el contraataque. Se formaron varios grupos:
halcones, lechuzas, gavilanes, cndores. Las guilas calvas se
autoproclamaron lderes.

El pjaro del que hablaba, el protagonista de esta fbula, se entusiasm
con los discursos incendiarios de los rebeldes. Era un pjaro cantor, y
decidi que su destino sera el de cantar la revolucin que estaba
cambiando la historia del mundo. Pero las rapaces no crean en canciones,
sino en gritos de guerra. Pronto lo excluyeron de los cnclaves. Tuvo que
retirarse a los bosques, donde encontr pareja e hizo nido.

A raz de la rebelin, los dinosaurios cambiaron, lentamente como es propio
de ellos, su actitud. Pasados los primeros enfrentamientos cruentos, su
poltica fue la de relativizar lo sucedido, adoptar formas de conducta
liberales, propugnar la concordia entre aves y reptiles y hacer ver que el
asunto de la extincin no era ms que una falsa alarma, un delirio utpico
y nada ms.

Durante un tiempo las cosas retornaron a la normalidad. La fbrica de
jaulas reinici sus labores con nuevos criterios de produccin y con
relaciones laborales ms flexibles. El catlogo de modelos cambi
radicalmente. Se pusieron de moda las jaulas sin puerta, con barrotes de
diseo novedoso e interior confortable.

Nuestra ave emple su talento para componer melodas que se usaron para
impulsar las ventas, con mucho xito.

La mayor parte de los pjaros haba abandonado la rebelin. La convivencia
con los dinosaurios era conveniente para ambas especies.

Los tiempos de la discriminacin haban quedado atrs. Las costumbres de
los saurios, despus de todo, no eran tan malas como parecan. Las nuevas
jaulas resultaban ms gratas que las ramas de los rboles.

Mientras tanto, el proceso de extincin continuaba, lenta e
inevitablemente.

No haba suficiente alimento. Proliferaron los conflictos territoriales y
pronto comenzaron a devorarse unos a otros. A medida que se entregaban ms
a la guerra iban perdiendo el control de la sociedad. Los servicios
fallaban, la criminalidad aumentaba, el hambre creca exponencialmente.

Los pjaros volvieron al ataque.

Al principio retomaron las viejas consignas, en las que haca mucho ya
nadie crea. Fueron tildados de retrgrados y de trasnochados. Se
dividieron en dos grandes bandos. En uno, los llamados extincionistas, que
proclamaban el apocalipsis inmediato. En el otro, los permanentistas,
quienes sostenan que el modelo existente se impondra y se mantendra en
el planeta entero.

De hecho, ese modelo se haba ya impuesto y mantenido en todo el mundo por
varios siglos, pero se caa a pedazos. Por otra parte, la extincin
violenta poda acabar con la vida de todas las especies.

Con este teln de fondo, nuestro pjaro decidi retirarse a meditar.
Abandon su empleo y su jaula, y regres al bosquecillo que le haba
servido de refugio una vez, en la falda de la montaa.

Poco a poco, recuper sus hbitos de ave solitaria.

"Las condiciones del pjaro solitario son cinco. La primera, que se va a lo
ms alto; la segunda, que no sufre compaa aunque sea de su naturaleza; la
tercera, que pone el pico al aire; la cuarta que no tiene determinado
color; la quinta, que canta suavemente".*

Pero el nuestro era un pjaro ambiguo.

Todas las aves son delicadas y aprehensivas. Eso es lo que las hace
diferentes de los dinosaurios. Y como la nuestra lo saba, decidi
protegerse ante la hecatombe que se anunciaba. Si los dinosaurios estaban
destinados a desaparecer, era preciso que las aves sobrevivieran.

Pero, cmo? Slo los solitarios como l conocan el secreto. Los dems,
adheridos a uno y a otro bando, pereceran en la batalla. Habra otros que
lo supieran, que pensaran como l, que se prepararan con lucidez para el
desastre? Cuntos era la pregunta equivocada. Una especie puede inundar el
planeta a partir de unos pocos ejemplares, si stos son suficientemente
aptos. Y qu significa apto? En este caso, pens, no poda significar otra
cosa que consciente.

La pregunta correcta era cmo localizar a los otros, o hacerse localizable
para ellos. Paradjicamente, esta vez el canto no sera suficiente. O s?
El problema era que ya ninguna manera de cantar poda distinguirse
realmente de las otras. Las notas y sus combinaciones estaban agotadas. Era
preciso encontrar nuevos sonidos. No ms fuertes; ms dbiles, quizs, ms
sutiles.

Para esa poca, el canto de los pjaros (nuestro protagonista no tena
forma de saberlo) se pareca a lo que hoy llamamos graznido. Todo el
esfuerzo en el arte de cantar estaba dirigido a producir sonidos intensos y
notorios, que fuesen capaces de llegar lo ms lejos posible. Era, tal vez,
la necesidad de hacerse or en un mundo donde el rugido del dinosaurio lo
dominaba todo. Lo ensordecedor haba hecho sordos incluso a los msicos.

Pas aos en silencio, buscando un lenguaje nuevo, hecho de frases mnimas,
apenas audibles. Parecido a lo que hoy conocemos por piar.

Conoci a otros pjaros que tambin hablaban bajito. Eran pocos, pero su
bosque no era muy grande. Caba pensar que un pequeo grupo como ese podra
estar formndose en cada bosque.

Y haba muchos bosques.

      * San Juan de la Cruz.

** Pablo Brito Altamira
   mercurius132003@yahoo.com
   Escritor venezolano (1953). Reside en Francia. Dramaturgo, cuentista,
   poeta, ensayista y realizador cinematogrfico. Ha obtenido, entre otros
   reconocimientos, el primer premio en el certamen literario "Villa de
   Navia" (2005). Ha dirigido varios cortometrajes.



=== Poemas      Pedro Marambio Vsquez ====================================

*** Tzu

Tzu Hsi camina por los campos de loto
sin preocupacin camina, erguida, lozana
con la miseria carcomindole los dientes,
porque el emperador le ha dicho cien veces no,
no hasta el cansancio, y ella que no tiene afn
no sabe en qu ocupar su tiempo, ni sus uas.
Tzu Hsi cae en copos de cetrina lgrima
en atardecer sobre la ventana donde suspirasudeseo
sndalo, y semillas de un invierno sagrado.
Atada de locura con la mirada perdida
en el monte del ciervo no le hace asco a la nada,
porque los dioses se lo impiden,
le calman el vientrehueco con ungento de pjaros.
Para ser la preferida es que se hizo meretriz,
madre, bruja, cierva con las cuencas en sigilo
sobre la montaa que arde de goteras,
para que el emperador la mire
y sobre la cama real la humille
le baje la cerviz de faisn dorado
con el nico afn de sobrevivirla.

===

A veces me doy vergenza,
tengo cuerpo de erizo negro
y unos brazos de lirio quebrados
tengo unas rabietas que me suben el azcar
tendida en mi cuerpo como ojo de mar.
Me tengo distancia,
una sombra que se ha vuelto ter
y que adormece cuanto toco o me toca.
La hora de mi muerte es la nica certeza
y bailo cueca bajo las palmeras de mi espera.
Muchos creen que soy un tonto,
un tonto con camisas de once varas,
con cuello de jirafa para mirar la luna,
pero la verdad que soy menos
menos que un abismo en la pupila de los muertos.
No s por qu escribo
por qu agarr este vicio de solitarios
y esta noche que cae como el bostezo
en mis pantalones, en mis uas,
es lo nico que calma mis excentricidades.
Pobre, no fui poeta, ni fui marino,
no fui pulga equilibrada en su tormenta de sangre
la verdad ni siquiera fui esto que pretendo.
Me dio el tiempo la medalla de la gota y de los flatos
y un estornudo me tumba sin piedad cada maana.
Ya no me aguanto hago agua por los tres costados
y una bandera flota mientras me hundo
en el oleaje de mis virtudes.



*** Monarca de imposibles

Yo soy un golpe de nada,
cataclismo de recuerdos
que naufragan en silencio.
Hombre perfecto
vagabundo de soles
y lunas menguantes,
monarca de imposibles
ungido entre cuervos
que regresan de mi alma
delirando infiernos.
Tengo deseos entumidos en la mente
herraduras tiradas en el pensamiento
rayos que fulminan la fatalidad.
Soy lo interminable
y morir abrazando espejismos
escondido en el invierno
donde crece la hierba
con la humedad de mi tristeza.



*** Sensualidad

Oh, Narciso despus que te ames
y distendido quede el lecho de la tarde
sabrs que tras el estertor mojado
slo queda esa humanidad
llenando de letargo el corazn.
Ahora desndate y copula estrellas
la noche recuesta su ansia violenta
y gime coagulando el alba
pero antes del impuro desmayo
hunde en tu cuerpo caliente su pecho luntico
y extraviada se queda en la niebla del placer.
Oh, narciso bendice tus orgasmos
perfecto como eres hasta la tierra
trmulamente desfloras
caen vrtigos de sangre
sobre el ngel desvelado de la muerte
y con la barca de la lengua lame
el siniestro borbotn de la vida.
Tus sueos son espejos en que miras
fnebremente pasar el nima del destino
mientras te impregnas del perfume trgico
que gotea tu aosa energa.
Contempla tu espritu en ritual macabro
cmo sepulta el cadver de los aos
en la penumbra de tu sexo.
Oh, Narciso, maldita sea tu belleza
y las infernales de la perfeccin

===

Cio Cio San, mariposa
encandilada de lunas llenas,
danzan esta noche para ti
el fantasma de tu madre
y la luz de enero.
T que ests en medio de la fiesta
con tu kimono de amapolas
y los ojos de aceite sagrado,
te dejas llevar por la msica
la msica que huele a puros,
a un puerto y una carta.
El sol nace en tu pagoda
en ninguna otra parte,
Nagasaki tiene 15 aos como t,
ni un da ms tendr,
lo mismo que tus sandalias de geisha
o el pual con que cortas
las races de los cerezos,
las trenzas de tu castidad.
Baila, mariposa, al comps del sueo
que el mundo no es otra cosa
que un tumulto, jolgorio, adaggio,
baila hasta que tu pena caiga de bruces
en los arrozales de la nostalgia
y por fin, tus lgrimas serenen el ocaso.

** Pedro Marambio Vsquez
   pedro.marambio@unap.cl
   Poeta chileno (Iquique). Ha publicado Elega para fantasmas, Reinos
   extraos y Corazn a tientas, y fue compilador de una antologa de
   poetas jvenes de Iquique. Durante algunos aos public sus crnicas en
   el diario El Nortino y fue tambin columnista en el diario La Estrella
   de Arica. Desde 2000 ha dirigido el taller De la Esquina y luego el
   Taller Literario Verbala, dependiente de la Universidad Arturo Prat
   (Unap, http://www.unap.cl). Tambin fue profesor en la escuela de arte
   de una institucin que se dedica al desarrollo de la mujer y en la
   Escuela del Adulto Mayor, organizada por la Universidad Arturo Prat. Su
   trabajo ha logrado reconocimiento por parte de la comunidad, por el
   aporte de ensear y difundir las letras a travs de teatro.



=== La Mar      Julio Carreras (h) ========================================

                                                   Ese pjaro que me rozaba
                                                                 los dedos,
                                                 burlndose de mis intentos
                                                              de atraparlo,
                                                        esa lengua de fuego
                                                  que incendiaba mi espalda
                                                            y mis costados,
                                            ese ser que arroj sus palabras
                                                                   semillas
                                                   para que se reprodujeran
                                                                en el aire,
                                                        esa suave violencia
                                                               esa cadencia
                                                 ese andar sin saber cundo
                                                                ni a dnde.
                                                              Cecilia Hynes

La Mar estaba serena. En medio de los cerros. Mirando alrededor, despaciosa
recordando. Liberndose de pesos, de apuros de bocinas. Escuchando.

Serena estaba la Mar. Escuchando en medio del silencio los matices de su
voz. Su voz pastosa, suave, viril, acariciando las entraas. Sinti un
estremecimiento. Y record sus labios, de dibujo curvilneo.

La Mar estaba serena. Arriba los pjaros. Abajo el valle. Y las ondas del
espritu de l, llegando de quin sabe dnde, de all abajo tal vez,
llenndola de una sensacin clida, fortalecindola, levantndola como en
volutas por el aire. Quiz a esta hora l estara durmiendo.

Serena estaba la Mar. S. Entonces sinti sus brazos, que la tomaban por
atrs delicadamente, sus manos firmes que le daban vuelta la cara,
despacio. Una brisa suave, el beso fresco. Despus, se durmi.

Claro. Ella lo miraba, nada ms, pero era suficiente. Alejandro hablaba
hasta por los codos. Marcela sinti que de algn modo oculto esa catarata
de palabras y sentimientos iba dirigida a ella. Aunque en apariencia
discutiera con el francs. Alejandro se luci. Para ella. A ltimo momento,
cuando ella vacilaba entre volver o no a San Isidro, l dijo: "Por qu no
vamos a comer una pizza por ah?".

Deba terminar con Body. Definitivamente. La discusin de esta maana haba
sido cruel, plagada de insultos camuflados y otros no tanto; Marcela haba
sentido el odio flotando, entre ella y su marido. Su ex marido. No. La
supuesta reconciliacin no haba sido tal. Luego de seis meses de estar
separados, pareca posible ("por los chicos"), pero slo dur una semana.
Todo dola. No. Sinti que Alejandro la tomaba del brazo. Qu voz clida
-pens. Y esa sonrisa. Alejandro es un diablillo o un ngel disfrazado de
hombre. La tonada provinciana, tan marcada, no es ms que un recurso
magistral para hacerlo ms dulce, ms deseable.

Llova y Alejandro dijo: "Tomemos un taxi". "Pese a Martnez de Hoz", se le
ocurri a Marcela. Quin era este hombre, que pareca poderlo todo, que
inspiraba tanta seguridad? Marcela se qued conversando con Snipy mientras
Alejandro y su hermano iban a comprar comida. Volvieron mojados,
conversadores, con una caja, dos botellas de vino y dos de cerveza. Su
hermano estaba chocho con Alejandro. Pobre. Crea que haba venido por l,
para hablar de cine y msica dodecafnica. Marcela ya lo saba. No volvera
a San Isidro esa noche. Pero tampoco se regalara. Este sentimiento
indefinido no saba a dnde apuntaba; tal vez fuera solamente la seduccin
de pasar un momento agradable con un tipo simptico, luego de un da negro.

Desde que se acostara, en el pequeo catre, frente a su puerta, Alejandro
pens en entrar a su habitacin. Lo so: Marcela estaba boca arriba, parte
de su cuerpo escapaba de las sbanas, su camisn celeste dejaba ver sus
pezones rojos sobre los pechos nacarados, redondos, Alejandro se vio
entrando en puntas de pie, se vio sentndose en la cama, al lado de
Marcela, vio su mano avanzar hacia los pechos nacarados, percibi el tacto
delicioso de aquella forma bajo su mano, Marcela abri sus ojos
lapislzuli, Alejandro sinti una oleada de placer; y despert.

Estaba todo oscuro. La puerta de Marcela, cerrada. Al lado, dorma su
hermano, con la puerta abierta. Alejandro se levant, se puso el vaquero,
fue en medias al bao. Mir ese rostro en el espejo: estaba plido.

Cuando sali del bao se decidi a entrar. Antes cerr, con extremo
cuidado, la puerta de su hermano. Marcela estaba boca abajo. Se haba
acostado con camisa, la sbana azul la tapaba hasta los hombros. Los
primeros taidos de la maana trascendan unas cortinas rosadas. La toc
suavemente en el cuello; despus apret un poco. Por un tensarse de
pequeos msculos comprendi que ella se haba despertado. Demor en
volverse.

Cuando lo hizo, sus ojos increbles le escudriaron, asombrados e
inteligentes. Pero sonrean.

-Qu hacs? -dijo.

Sin decir nada, l acerc su rostro y le dio un beso. Ella enseguida apoy
una mano en su pecho.

-No -dijo-, no avancs ms.

-Ni pienso -contest Alejandro, sin saber muy bien por qu lo deca-. No
quiero perderte.



Marcela est desnuda sobre la cama dura de Alejandro, sentada frente a l,
las piernas abiertas cruzndose en los pies, sus rodillas se tocan, se
contemplan. Marcela es perfecta, piensa Alejandro, y por suerte, no tiene
pudor de ser mirada; ella mira tambin. Recordando a la Olympia de douard
Manet (con algo de Rubens, y ms refinada en su belleza, se dice),
Alejandro contempla la composicin que forma su cuerpo blanco sobre el
cubrecama bermelln y el ocre en sombras de la pared; por una vez, vindola
desnuda se olvida de sus ojos, sus pechos son como en el sueo, aunque un
poco menos turgentes; a los veintinueve aos, Marcela es casi perfecta.
Ella lo mira y se enamora de l; sus pies se tocan, sus manos recorren los
cuerpos, despacio, transmitiendo paz. Despus se acuestan con la difusa luz
prendida, se unen. Se duermen. Se despiertan, una encima del otro, y tornan
a unirse. As hasta la tercera vez. Cuando vuelven a abrir los ojos, el sol
ya est fuerte. Son las diez de la maana.



-Ella me mantiene -dice Alejandro-. Qu podra hacer un director de cine
en Salta?

-Por qu no te vienes a Buenos Aires?

La voz de Marcela se demora en tonos hondos.

-Imposible. Jams abandonara sus campos.

-Pero... puedes separarte...

Alejandro la mir como si hubiese dicho algo incongruente.

Ella comprendi. Pero dijo, con toda deliberacin:

-O mtala.



La humillacin de una cuenta millonaria cuyos cheques pueden ser firmados
slo por ella. La humillacin de no ser ni patrn de estancia ni artista;
para lo uno le falta conviccin, para lo otro, tiempo: las tareas ftiles
con que debe justificar su existencia le obligan a malgastar miserablemente
los das, merodeando entre los peones, que se afanan en sus tareas y le
miran con un dejo de irona. Sin darse cuenta ha apretado de ms el
acelerador de la pick-up; una nube de polvo, como un humo blanco, cortada
por las franjas de las luces, le tapa la noche adelante. "Marcela", piensa.
"Lo har por vos". Pero despus se corrige. "No", se dice. "Lo har en
realidad por m".



Durante una siesta calurosa, so:

Estaba junto a la ruta que pasa por Cerrillos, esperando la llegada de
Marcela. Era un medioda de sol intenso.

A lo lejos, vio el brillo del "Chevalier", que avanzaba flotando, como un
trasatlntico. Al fin la vera.

El colectivo se detuvo. Marcela apareci en la puerta. Alejandro le
pregunt por su equipaje. Pero ella le dijo que haba pedido al chofer
detenerse slo para decirle que seguira viaje.

Quera estar sola. No es que tuviera nada contra l ni su cario se hubiese
enfriado. Nada ms que deseaba estar sola.

Antes que l dijera nada, el colectivo arranc. Lo vio alejarse; una
congoja, irremediable, lo aplast.

"La seguir", se dijo. "Adonde vaya la seguir". Pero recin cay en la
cuenta de que estaba sobre una silla de ruedas. No tena piernas.

Por suerte, la silla tena un pequeo motor. Lo puso en funcionamiento, y
se lanz a la ruta por tras del colectivo, en medio del sol. La velocidad
del colectivo sera normal, tal vez, para su tipo; pero para Alejandro, que
iba en silla de ruedas, resultaba alucinante.

El viento de fuego del medioda, sumado al vapor del cemento, la tierra,
los rayos del sol, le azotaban la cara.

En un momento dado, tuvo que seguir en una curva al coche que se le
alejaba. Apenas pas el colectivo, de atrs de l apareci un inmenso
camin: no lo haba visto.

Iba a chocarlo. El corazn se le apret. Y despert.



El nico pariente que ella tena era su padre, que estaba senil. Nadie
notara su ausencia. Para eso deba actuar rpido, y conseguir el
certificado del doctor Bern. Por mil dlares lo hara.

Con la jeringa preparada dentro de la cajita de metal, entr a la pieza.

Muy bien. All estaba, y dorma. Como si le quisiera ayudar, distingui su
muslo, en la penumbra; haba escapado de las sbanas. Con todo cuidado
extrajo la jeringa, y deposit el estuche sobre la mesita. Se acerc.

En ese momento, se encendi la luz.

Su mujer le miraba con despectiva seriedad. La flanqueaban dos policas.

-Intua que en algn momento ibas a intentar esto -le dijo ella-, pero me
asquea comprobarlo.

En la cama, Zulema, la hija mayor del capataz, le miraba como pidiendo
disculpas.



La Mar estaba serena. Un pjaro oscuro pas volando por sobre los ms altos
picos. Marcela lo envidi.

Dnde estara l? No haba vuelto a escribirle ni llamar. Claro, se haba
arrepentido. En el fondo era un cobarde.

No es fcil poner en riesgo la comodidad, se dijo. Pero qu importa. Ya me
resign. Ya no siento nada. Una vez ms.

La Mar estaba serena. Ya no volver a amar, pens. Pero se haba jurado lo
mismo la vez anterior.

El sol se escondi tras un pico. Una nube rojiza se uni con otra gris.

Marcela se adormeci. Serena estaba la Mar.

** Julio Carreras (h)
   julio.carreras@gmail.com
   Escritor, msico y pintor argentino (Santiago del Estero, 1949). Estudi
   pintura y msica desde pequeo y en su juventud toc la guitarra
   elctrica en conjuntos de rock. Escribi en el diario El Liberal y
   trabaj como periodista en las revistas Posicin (Crdoba) y Nuevo
   Hombre (Buenos Aires), adems de trabajar como corresponsal en Crdoba
   del diario El Mundo (Buenos Aires). Militante del Partido Revolucionario
   de los Trabajadores, en 1976 fue hecho prisionero por la dictadura,
   junto con su esposa, en San Francisco de Crdoba. Tras siete aos de
   prisin, desempe diversas actividades culturales. Edit la revista
   Quipu de Cultura y fue director del suplemento "Cultura y Educacin", y
   ms tarde jefe de editoriales, de El Liberal. Tras una experiencia
   fallida como impresor dirigi el diario en lnea Pantalla de Noticias y
   fue coordinador general de la Asociacin de Periodistas de Internet.
   Escribe para varias revistas y medios, en papel e Internet. Termin de
   escribir 5 novelas, 2 libros de cuentos, uno de poesa y otros textos.
   Una de sus novelas fue traducida y editada en Italia. Mantiene su blog
   en http://tinkunaku.blogspot.com.



=== Poemas      Ren Marn ================================================

*** Cansados

Te desnudas sola
de la misma forma
Que si estuvieras conmigo.
Y de la misma forma
te vistes de m,
Con sbanas y fro.

Te miro
por encima de tu hombro
frente al espejo,
y con los ojos cerrados
tus palmas en mis manos
Flirtean conmigo.

Tu cabello curvo
-ertico destino-,
se abalanza sobre tu espalda,
lo mismo mi lengua
que mis ganas de amor
En un espacio ceremonioso y tibio.

Al contacto perpetuo
de tu espalda y mi pecho
Mezcla de antao y nueva.
Somos dos que se devoran
que se duelen
Con cualquier movimiento.

Lo mismo nos enlazamos
Con los dedos, la lengua, los labios.
Hechos nudo con nuestras piernas,
Con nuestros brazos.
Nos devoramos a destiempo
Con ojos, con uas, con dientes.

Y al punto de creer poder lograrlo
-convertidos en uno dentro del otro-
nuestros cuerpos se queman por los nimos,
Y nos distrae la sensacin placentera de amarnos.

As concluimos nuestro encuentro
Derrotado uno sobre del otro.
Cansados...



*** Despierto

En el amanecer despierto
con ganas de alguien
y no es de ti,

suspiro preguntndome
si ella siente lo mismo...

puedo sentir sus besos
alrededor de m
Iluso soy, lo s.

An me despierto
con las mismas ganas
aunque mis sbanas
huelan a ti.



*** Hasta el olvido

Me embriagas
Me pierdes
Me envileces hasta el alma
Hasta el hasto.

Hasto que llega tarde
Porque comienza poco a poco
Con un suspiro.

Te veo y me derrumbas
Me llenas de deseo
Tambin de fro.

Te siento entre mis manos
Y la fuerza de tu alma
Penetra mis palmas
Como un clavo fro.

La soledad me hace presa
Aun estando contigo
Y me resulta extraa
La forma en que me siento atrado.

Tardo ms en comprenderla
Que t en cortarme el cuerpo
Con tu amor y tus suspiros.

Comprndeme.
Amor es lo que pido
Y condenada est mi alma
A seguir tus pasos
Hasta el olvido.



*** Morirme

Lo que necesito
Es morirme
Y verme acabado
Tendido
Con las manos
Cruzadas
Y mis amigos a mi lado

Lo que necesito
Es un cambio
Un cambio sbito
Y no otro intento errado

Lo que necesito
Son tus besos
Y recibir tus ojos
En un sobre sellado
Mndame
Una rodilla, una mano

Lo que necesito
Es una parte de ti
Para levantarme
Y dejar a ms de uno pasmado

Lo que necesito es morirme
Para despertar a tu lado.



*** Tengo un marido

Tengo un marido que no duerme
hace viajes espaciales a otros universos
cuando regresa
hace como que me entiende
vive en un universo grande
tanto es, que es mejor estar en l
que conmigo un momento

tan interesante es que no existe tiempo
para asegurarme que por lo menos
me est mintiendo.



*** Trata

Por ms que trato de impedirlo
T no me dejas
Por ms que intento demostrarlo
T no me dejas
Por ms tiempo que pase
T no olvidas
Eres como una enfermedad incurable
Cansa de tanto tenerla
Y duele al sentir
Que se aleja
Por ms que tenga que decir
T no escuchas
Por ms odio que tenga
T ni tan siquiera te das cuenta
Me ignoras por completo
yo llorando an por tu ausencia.
Quiero tener rabia al recordarte
Pero de mi mente no te alejas



*** Una gringa

Hay una gringa en mi cama
En esos ojos precoces
En esa tez nacarada
Disfrutara desquitarme
Por los sacrificados en Nicaragua

Por consiguiente la veo
y me inquieta la fobia
Rabia de verla rubia
Rabia de verla linda
Rabia de saberla inteligente
Y rabia de saberla gringa.
Rabia de que don Samuel,
En su nombre,
Provoque tantas miserias
A los hombres.
Rabia de verla rer,
Su sonrisa,
Como su piel de blanca,
Y rabia de saberla sin patria,
O con una patria mala.

Luego lo pienso mejor,
Y lo que siento es lstima.
Veo sus ojos verdes
Llenos de dolor,
Derramar una lgrima
Ante la tragedia del peridico,
Sintiendo que es culpable,
Un poco,
Por los nios flacos,
Por los mercenarios ricos.
Y me pregunto:
qu seria de m si mi Mxico fuese
El poderoso villano?
Sera capaz de rechazar mi casa?
No, yo no vengo de aqu!,
Yo nac en otro lado.
Y ver a mi padre
Moviendo la cabeza, triste,
Mis amigos, heridos y pasmados,
Mi hermana, mi madre,
Las dos llorando.

Tres veces cant el gallo
Y tres veces reneg Pedro,
Pero todas las religiones
Estn de acuerdo
En que Jess no era malo.

Qu pasara si Mxico fuera malo?
si nuestros ejrcitos se extendieran
por el mundo
Y nuestra guila volara matando?
si el mundo nos aborreciera,
si los pueblos de la Tierra
escupieran al suelo al ver mexicanos,
y nosotros supiramos
que tienen razn?

Hay una gringa en mi cama.
En esos ojos verdes
En esa piel blanca,
podra vengarme,
no slo por Nicaragua,
Sino por tantas otras cosas...
por Panam, por Granada,
por nuestros compatriotas
en California,
por Chapultepec,
por el che Guevara...
pero al ver su cuerpo junto al mo,
desnudo,
tiritando de fro,
s que me vengara,
si fuera gringo,
pero para la fortuna de su cuerpo blanco
y de la paz de mi conciencia,
soy un mexicano!

** Ren Marn
   taniaperaza@hotmail.com
   Escritor mexicano (Ciudad de Mxico, 1970). Licenciado en administracin
   de empresas con un posgrado en mercadotecnia. Realiza estudios de
   especializacin en comercio exterior en Ciudad de Mxico.



=== Dos cuentos      Valeria Rodrguez Lamas ==============================

*** Carita de ngel

Bailaba en los stanos de un club nocturno que hasta hace muy poco funcion
sobre Avenida de Mayo al setecientos. El dueo del local, un baladrn
furibundo de origen indecoroso, la haba empleado a principios de diciembre
para sanear una trada de faenas elementales: ayudar a la patrona a limpiar
el saln de jueves a domingos, prestarse a sus fervores de aguardiente
entre los trastos inmundos del depsito de botellas y anudarse a un poste
en medio de la pasarela vestida nicamente con un grueso pasamontaas. De
los tres, este requisito le anegaba las entraas con una tristeza
insolente, recordndole a diario que ella, Anabela Cndida Morales, era
fea.

Pese a todos sus esfuerzos frente al espejo, no consegua enmendar ese
garbo de maniqu envejecido que tanto horrorizaba a sus compaeras de
trabajo. Algo en sus ojos -una mueca de espanto, la prdiga vergenza de su
desamparo-, confinados a los mrgenes de un rostro excesivamente ovalado,
la expresin ambigua de las cejas, la nariz -tallada entre los puetazos de
la infancia- o los labios hendidos en arcos pendulares, hmedos,
ligeramente separados en un continuo gesto de asombro, contorneaban los
rasgos de un semblante embrutecido, desconcertante, arduo de mirar. Haba
aprendido a hablar cubrindose la boca con la palma de la mano, fumaba unos
cigarros adulterados que el Gringo le consegua a precio mayorista, y
caminaba inclinando la frente hacia delante, clavando los ojos mansos en
las punteras de sus zapatos.

Aquella madrugada se dej explorar de pie, la espalda reclinada sobre el
cobertor plstico de las cajas de cerveza, aspirando el olor rancio de una
axila mal enjuagada. Abri las piernas (despacio patrn, no me vengas con
mariconadas de puta) doblegada por dedos vidos que le tean el cuerpo de
espesas magulladuras. Las manos apretndole el vientre, devorndola entre
furibundos remezones de vidrio que le aguijoneaban las costillas (puta,
puta fea carajo) bajo el vestido de algodn floreado. Esper -dcil,
tumefacta- secndose la frente con el dorso de la mano, ofreciendo sus
pezones con opulencia de madre, hasta que el sueo lo sorprendi -sueltos
an los pantalones- resollando a bocanadas sobre su regazo.

Se aboton los ojales en silencio. La haba llamado fea, puta fea entre
jadeos, puerca, atroz. Si hubiera tenido un palo le hubiera molido la boca
a golpes, porque era fea, es cierto, pero la buscaba a ella cuando la doa
andaba echando espumarajos, a ella que le conoca los remilgos de hombre,
que lo escuch llorar como un infeliz la vez que casi perdi el bar en las
carreras. Desgraciado. Lo habra asustado de lo lindo apalendole esas
nalgas trmulas, hacindole exudar todo el alcohol que se tragaba
-pobrecito-, para aguantar la noche entre malandrines. Porque en el barrio
saban de las deudas -carita de ngel-, de los aprietes del gordo Vega para
cobrarse su ronda de barajas. Y la llamaba fea, con ese acento montuno que
le recordaba a su padre el da que se vino para la capital, vacilante,
hundindose el casquete de fieltro hasta las orejas, disimulando las
lgrimas que se le escarchaban antes de tocarle los bigotes. Entre tantos
nombres, el zngano le ablandaba los senos llamndola fea, pero cmo se
cuidaba frente a la patrona, ah todo era seorita y por favor,
pavonendose entre las mesas con aire de buen samaritano. Claro que si no
fuese tan fea le acariciara la cabeza sin asco, como le haca a la Susi en
la piecita del fondo, con los dedos lacios sobre la nuca, despacito. Pero
ella era fea, y pronto lo vera anudarse el cinturn mascullando alguna
grosera, escupiendo, hurgndose la barba con las mimas uas roosas que le
haba metido en la boca. Si ni siquiera se tomaba la delicadeza de sentir
pena el miserable, aunque le arrancara el nico viso que poda comprarse
ahorrando las propinas de todo el mes. Porque ella jams le peda un
centavo, para qu, mejor que juntara para pagarle al gordo antes de que lo
mandara acuchillar como a Norberto, el pobre diablo de la tintorera que
nunca le quiso cobrar el ribeteado de la capucha, de esa lamentable capucha
que all mismo le estaba calcinando la mollera.

Descorch una botella de caa quebrndole el dintel contra la empalizada,
trag un buche (a su salud, mi amigo) y echando la cabeza hacia atrs -fea
s, puerca, atroz- de un solo tajo se cort las venas.



*** Cancin de cuna para nuestro desamparo

Corrieron calle abajo desesperadamente hundindose hasta los tobillos en el
fango del solar baldo. La escuch jadear saltando la medianera, "est
cansada, hace tiempo que no la veo bien", maldecir, trastabillar entre
bidones y latas de kerosn desperdigadas. A pocos metros los vagos
empuaban las linternas bajo el torrente de agua, ojeando las siluetas
esquivas de sus sacos contra el pabelln, alguien grit "al piso, carajo",
pero el sonido se esfum bajo el crujido de las alcantarillas saturadas de
inmundicias. "No puedo ms", dijo Natalia apretndose el pecho con la palma
an teida por la tinta de los bocetos, "segu vos". Sebastin se volvi a
mirarla y la encontr plida, suplicante, "cundo dejamos que nos violaran
la paz?", aspirando a bocanadas los jirones de su miedo visceral. "Vamos a
casa, nena", dijo despejndole la frente, "un poco ms, no me hagas esto
ahora". La incorpor del antebrazo obligndola a cruzar la bocacalle,
"enderezate un poco, slo faltan dos cuadras", ella escupi una espuma
cida que barri con el dorso de la manga, "se nos pudre la repblica y la
madre que los pari". Atravesaron la plaza tomados de la mano, los dedos
trenzados en una madeja palpitante, febriles y ateridos, sin atreverse a
escudriar la esquina. La requisa del martes en el bar de Pablo los haba
enardecido como avispas, "se llevaron a Pirota", les cont el Turco, "lo
arrastraron de los pelos hasta la camioneta mientras cantaba la marcha de
San Lorenzo. Al pobre no se le ocurri nada ms irreverente que aullar
'honor al gran Cabral' con los pulmones henchidos de patriotismo", "y
Mara?", "lo est buscando como loca, por suerte se haba demorado
atendiendo una fractura al final de su turno, si no". Pese a la inminencia
del cierre de la fbrica habra querido contarle, besarlo en los prpados
como la primera noche en las barrancas y decirle bajito que desde haca dos
meses era cuenco, "amor, cuando salgamos vamos a llevarlo al mar, como un
bautismo, y esta pesadilla slo nos dejar las marcas en el cuerpo", pero
los vagos embistieron las persianas poco despus de haberlo visto llegar,
"rpido, salgamos por el fondo", slo al sentir la fiereza del pavimento se
dio cuenta de que estaba descalza, "tan desnuda, amor, con este fro y esos
pies blanqusimos anegados de barro", pero no le dijo nada para que no
perdiera tiempo buscando los zapatos. A sus espaldas tron una sirena y
Natalia sinti que se le revolvan las entraas, "creo que voy a vomitar",
"es el miedo, ya casi llegamos", abri la boca, dej que la lluvia le
limpiara la lengua, "bendito es el fruto de tu vientre". Le pidi fuego
sabiendo que no tena cigarrillos, cerca de la barra alguien destrozaba
"por una cabeza" entre los remezones de un whisky sin etiqueta, "quers
bailar", "y bueno, si vos me enses", acerc su cadera a la cadera de
ella, opulenta, hmeda, apremiante, y las piernas se le volvieron
lnguidas, "no llores, nena, ya veo la ventana de la cocina". Desde el
patio de los Leguizamn el pibe ms chico les hizo seas con una linterna,
"apurate Sebastin que te vienen pisando los talones", "tomaron la
cortada", pens limpindose los ojos, "si nos salvamos te juro que".
Saldra temprano a comprar leche para prepararle el desayuno, con pan
tostado y manteca como le gustaba, "ya ests despierta?", hundi la nariz
en la nuca buscndole el sexo con manos vidas, "me clava los huesos en la
carne, tan flaquito, amor, cunta pena", "dame tus llaves", dijo vacindole
los bolsillos, "pronto, nena, que ya estn en la esquina", el estallido los
dej sin aire, "estn tirando los muy hijos de puta", calz la cerradura,
la arroj de bruces en la galera y corri el pasador, "que pasen de largo,
por favor, que pasen de largo", permaneci con la espalda apoyada contra la
puerta mirando la penumbra, la sangre estallndole en los odos,
ensordecindolo, "por una cabeza todas las locuras". Ella sofoc una arcada
reclinando la frente en el filo de sus rodillas, le busc los ojos,
implorantes, atnitos, fijos en el resplandor de la ventana, "voy a lavarte
con agua tibiecita, amor", quiso gritar, gritarle, pero apenas movi los
labios en una mueca de espanto, la vio abrazar su vientre echndose de
lado, "ruega por nosotros ahora y en la hora", cuando el temblor en la
puerta le desgarr las costillas, "Natalia", balbuce entumecido, lacerado,
deforme, "no conozco ninguna Natalia".

** Valeria R. Lamas
   cadierno@ciudad.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1977). Licenciada en ciencias de la
   comunicacin, se desempea como docente en la Universidad de Buenos
   Aires (http://www.uba.ar) y es la directora de Comunicacin de la
   consultora Zullich & Lamas Comunicacin. Ha recibido diversos galardones
   en certmenes de narrativa tales como Letras Vivas, el IX Certamen
   Internacional de Poesa y Narrativa Breve, y Revista Cdigos, entre
   otros.



=== Dos poemas      Alicia Carolina Ugas Pazos ============================

*** Estos

      A Primo Levi

Este pueblo mo,
que viene desde la muerte
para cumplir con su esperanza.

Esta, nuestra voz de nuez,
encerrada en el cascarn
y macerada por el dolor
(y tambin por el latido enfermo),
canta la cancin de vida,
canta la cancin amarilla
(no se olvida de la roja y de la verde).

Estos huesos mos
de tanto crujir
se han vuelto algo flojos.
Y ceden ante la cada.

Estos rostros nuestros,
que de tanto mirar hacia arriba
van tostndose, ponindose muy morenos.
Este pan duro,
esta agua tan huraa
esta hierba cruda,
no se pueden tragar.

Esta ropa tan sucia,
y tambin despedazada,
ya ni se puede curtir
y si se curte se deshace.
Y el que est deshecho
se rehace...



*** La vida como una taza

Esta taza humeante
llena de un lquido caliente,
sanador de nervios cansados,
curador de vigilias insomnes.

Esta taza humeante
da vueltas sobre su eje;
gira a impulsos
de una flaca cucharilla
que la besa con su borde plstico
en su cuello de peltre,
en su cuello blanco y azul,

                                                              en su cuello.

Esta taza humeante
se parece a mi vida giratoria,
vida de teclas y pulsaciones
vida de sueos inconclusos

                                              de humillaciones sin redimir,
                                                de desprecios sin perdonar,
                                                    de olvidos por olvidar,
                                                 de recuerdos por recordar.

Esta taza humeante
(perdn, sustituya
"vida" por "taza")
es un interludio melifluo
entre mi voz
y mi mediavoz,
entre el hambre eterna
de los que padecemos
tantas y tantas hambres,
y la satisfaccin desmedida
de mi pulcro malestar,
de mi dolor a la corrosiva.

Esta taza humeante,
caliente del nadir al cenit
y viceversa,
me trae la evocacin
de los sinsabores que no supero,
de las heridas sin suturar,
de los abismos por combatir,
de las alacenas krmicas
por llenar...

Esta taza humeante
quema mis labios resecos,
quema mi lengua muerta,
quema mis dientes rotos...

Y aumenta el delirio fetichista
de mirar estos ojos volteados
en los ojos volteados de los otros.

** Alicia Carolina Ugas Pazos
   mandragorave@yahoo.com
   Escritora venezolana (Caracas, 1970). Es asistente de Redaccin en la
   Revista Nacional de Cultura. Formada como asistente editorial en el
   Centro Nacional del Libro (Cenal). Relatos y reseas literarias suyas
   han aparecido en la Revista Nacional de Cultura y en la revista Imagen.



=== Marina      Alejandro Sanz balos =====================================

-Hola, Adolfo! Cmo ests esta maana? -salud alegre como siempre-, voy
a lavarte, afeitarte y perfumarte, quiero que ests guapo para cuando
vengan a verte... -aadi, sin esperar respuesta.

Desde que recuper la facultad de or, esperaba ansioso su entrada en la
habitacin cada maana. ltimamente, ella era lo nico que me permita no
caer en la desesperacin. En aquellos momentos, su presencia supona la
nica razn de mi deseo de vivir. Sin sus cariosas palabras, quizs no
hubiese merecido la pena seguir atado a mi suplicio.

Con suaves movimientos y entre cnticos apenas susurrados, Marina fue
aseando mi cuerpo inerte. Concluida su tarea abandon el cuarto con la
misma alegra y discrecin con la que haba entrado, cuidando de no hacer
demasiado ruido al salir.

Ignoro cunto tiempo habra transcurrido hasta que se abri nuevamente la
puerta de la habitacin que ocupaba en aquel Hospital Universitario y
penetraba en ella un grupo nutrido de personas que cuchicheaban entre s.

-Aqu tenemos un caso irreversible de coma post-traumtico -dijo
imponindose sobre la concurrencia, a la que, sin duda, diriga-. No, no
teman, no nos oye en absoluto, tiene abolida toda su potencia cognoscitiva,
ni siente ni padece -agreg arrogante el profesor, ante los comentarios
alarmados y compasivos de una de las alumnas.

-Estamos, como les deca -continu-, ante un caso de lo que podemos llamar
vida vegetativa. Se trata de un varn de treinta aos que, hace algo ms de
tres meses, ciento dos das para ser exactos, sufri un traumatismo craneal
severo, con fractura de la base del crneo y aplastamiento parcial de la
primera y segunda vrtebra cervical. Fue necesaria una delicada y laboriosa
intervencin quirrgica para aliviar la presin medular, reducir la
hemorragia y restablecer el riego sanguneo. Durante todo este tiempo se le
ha mantenido sedado. Como pueden comprobar su estado de inconsciencia es
total y su situacin es irrecuperable.

-No obstante es preciso aadir -sigui con su disertacin- que, hasta hace
diez das, ha precisado respiracin asistida, que inexplicablemente se ha
hecho innecesaria tras unas maniobras errneas de la enfermera que deba
cambiarle una sonda.

Lament una enormidad no poder responder a aquel irresponsable. Era
inconcebible el atrevimiento y la prepotencia con la que aquel fatuo se
expresaba. Tena que reconocer que haba hecho un magnifico trabajo de
ciruga. Sin duda debo mi vida a su habilidad manual y a sus conocimientos
anatmicos, eso es una verdad incuestionable, pero me horrorizaba comprobar
con qu jactancia e ignorancia daba por ciertas unas circunstancias, unos
hechos, que el tiempo se encargara de demostrar su desacierto.

Contra todo pronostico recobr la conciencia una vez superados los primeros
momentos de la intervencin. Aun cuando era incapaz de realizar ningn
movimiento, pensaba. No poda responder a ningn estimulo, no senta, pero
recuper la memoria al poco tiempo. Con absoluta claridad record, desde el
principio, el accidente que haba sufrido y todos los acontecimientos que
le precedieron.

Comenc a or apenas superada la anestesia. Me resultaban molestos, muy
molestos, los gritos que enfermeras y mdicos daban en la proximidad de mis
odos. Supona una tortura y no poda hacer nada para evitarlo. Tampoco
poda comprender por qu insistan en que les contestara y que lo hicieran
de forma tan pertinaz. Daban por supuesto que estaba en coma y esperaban mi
muerte como algo previsible, irreparable y deseado y a pesar de ello no
cesaban de torturarme con sus estridentes y obstinadas preguntas a las que
siquiera esperaban respuesta.

Transcurra lento el tiempo y, aunque ces aquel tormento, comenz otro
indudablemente ms atroz. Cuando desistieron de sus intentos de recibir
respuestas a sus preguntas, comenz un nuevo martirio: la especulacin del
tiempo que iba a tardar en morir. Errneamente convencidos de la existencia
de una lesin cerebral irreversible no se repriman de opinar, aun de modo
equivocado. No mostraban remilgos en hacer patentes las grandes
limitaciones que tiene el hombre en el estudio de la mente y su parte
material, el cerebro.

Sent palpitar acelerado mi corazn la maana en que, adems de reconocer
la voz de Marina, fui capaz de percibir su aroma. Resultaba evidente que mi
cerebro estaba recuperando sus ms importantes funciones. Desde aquel
momento tena un motivo ms para la ilusin. La acariciante voz de Marina
se vea reforzada por la fragancia que desprenda su piel, su cabello, todo
su cuerpo. Me hizo aorar la primavera, los jardines en flor, los paseos en
las tardes grises de una primavera lluviosa, las frescas veredas
flanqueadas de floridos y aromticos parterres.

Hice un esfuerzo por traer a mi mente aquella fragancia y no lo consegu.
Era algo nuevo y a la vez me transportaba a otros lugares. El perfume
fresco, ligero y a la vez persistente evocaba otras situaciones. Clsico y
profundo, no era en cambio nada pesado. Armonioso, alegre, amable,
inspirador, seductor, nada empalagoso.

La combinacin de la melodiosa voz de Marina y su perfume representaban
para m el mejor de los blsamos. Me reconfortaba, me inspiraba, me
ilusionaba, haca avivar en m la esperanza.

Cada vez que sus deberes la obligaban a entrar en aquella habitacin, su
aroma despertaba en m idnticas sensaciones; el paso de las horas, el
esfuerzo, el trabajo, no lo alteraban, al igual que no se afectaba su
cariosa atencin, su dedicacin, su trato esmerado, sus desvelos.

-Esencia de rosas -dijo, siguiendo con su trabajo y sin sorprenderse,
cuando, despus de varios intentos fallidos, consegu articular palabra y
le pregunt inexplicablemente, una maana, por el nombre de aquel aroma que
cada da haca renacer mis nostalgias.

Han pasado ya muchos aos y con el restablecimiento de mis facultades ha
surgido el olvido. Ya no recuerdo la cara de Marina. No creo que hoy
pudiera reconocer, siquiera, su armoniosa voz, y sin embargo los paseos por
los jardines hmedos reviven su fragancia y regresa su perfume intenso,
inolvidable, intacto.

** Alejandro Sanz balos
   asabalos@wanadoo.es
   Funcionario y escritor espaol (Madrid, 1944). Reside en Alcal de
   Henares. Colabora habitualmente en un semanario local y tiene publicados
   un libro y ms de cincuenta artculos de carcter tcnico.



=== Aullido (extractos)      Deibi Daz ===================================

*** I

Noche que te repites
bajo la copa servida de silencio
calma esta ansiedad
respira t de este cuerpo
                 intntalo
desaparece el recuerdo



*** II

Ella se pint de abandono
galop cada vidriera
y adelant las horas

Un gallo recitaba
la tempestad que anunci tu cuerpo
la luna
                 desde lejos



III

El diluvio de esa noche
expuls de mis dedos
un agonizante
desterrado alarido

Traspaso la puerta
devoro aquellos pasos
mido la distancia



IV

El roco regresa con el alba
tu presencia se funde en el ocaso
cada segundo diseca la memoria
el fro me arrastra
         se me ha mojado el alma



V

Una duda inclemente brota de mis poros
traspasa mi rostro
slo gotas de lluvia

de olvido

** Deibi Daz
   laflaka26821@hotmail.com
   Poeta y dramaturga venezolana (San Carlos, 1978). Curs estudios bsicos
   de actuacin en la Escuela Regional de Teatro del estado Cojedes y
   posteriormente se desempe como actriz y directora en la Compaa
   Regional de Teatro del estado Cojedes. Se ha desempeado tambin como
   gua de sala en exposiciones de arte en el Museo Casa La Blanquera y
   miembro de las comisiones organizadoras de eventos de carcter regional
   y nacional, como el Festival Internacional del Bolero, el Festival
   Mundial de Poesa y el Encuentro por la Diversidad Nacional, captulo
   Cojedes. Ha publicado sus poemas en diarios y revistas de la regin.
   Asimismo, public y llev a escena el monlogo en un acto Dama de noche
   (1999). Otros textos dramticos suyos aparecen en la Antologa del
   teatro juvenil e infantil, Vol. II (2005), ambos editados por la Escuela
   Regional de Teatro del estado Cojedes. Como escritora, ha sido invitada
   a numerosos recitales y otros eventos de carcter nacional, como el X
   Encuentro Binacional de Escritores de Colombia y Venezuela / II Coloquio
   Internacional de la Palabra, organizado por el Ministerio de Cultura de
   Colombia, en San Jos de Ccuta (2002) y la II Bienal Nacional de
   Literatura "Orlando Araujo", Barinas, 2003.



=== El embrujo      Rosy Palu ============================================

No me gusta este silencio. Maldita cosa la vida y maldito el recuerdo que
no sirve ms que para gritarme a la cara: "Eres malo, Juan Imperio, muy
malo". Y qu le voy a hacer. Soy un hombre con una pata en la tumba y la
otra en el pedazo de tierra del que no me quiero ir.

Dirn: no que tan maldito todo? Pues s. Por eso no me he dejado nunca. Me
agarr a lo que pude. Lo mejor fue la mirada de aquellas mujeres,
misteriosa como una puerta entreabierta, mojada de penumbra, que invita a
pasar. Luego uno pasa, despacito, cuidando de que no se acaben esas
palabras que son como un ungento que se frota y amansa el miedo.



Que as es la muerte, que te llama: "Ven, ven, por aqu. Mtete en la luz,
en el bendito ardor que no quema, bueno, nada ms poquito, as quieres
ms". Pero yo ya saqu mis cuentas y digo que mienten. No es lo mismo estar
despierto, sabiendo lo que haces con tu consentimiento, a que te manden
dormido y te avienten a lo ms hondo para siempre.



Ya me vieron? Estoy viejo, extremadamente viejo, de un viejo excesivo, muy
viejo, para que me entiendan. Soy capaz de tropezarme hasta conmigo mismo,
de hablar con las sombras. Mas as como me ven, iganme todos, estas manos
que ahora me tiemblan, fueron las que juntaron al milagro con el pecado.



"ndale, Juan Imperio, dame algo para que se arrastre de amor por m".

Yo las vea de lado, acomodando los frascos rellenos de animales y ramas
secas que recoga de all, detrs de los cerros, bajo las piedras, en lo
ms oscuro. Despus les clavaba los ojos en el puro medio del pecho y les
deca en voz alta, para que brillara la autoridad: "Primero hay que
revisarte el alma. De seguro y no est donde te la puso Dios. Eso tarda.
Hay que buscarla".

Ah! Cmo me gustaba verlas as, tan dispuestas, preguntando: "Cmo cunto
Juan Imperio? El alma es invisible". Porque luego yo deca: "Entonces si es
invisible, es, porque si no, pues no es. O qu? No me tienes confianza".

El mareo que les daba pensar las pona muy quietas.



Las hubieran visto salir tan contentas, con un animalito flotando en el
alcohol de color.

"Unas cuantas gotas en el suelo que pise y me dices lo que quieras. Al rato
hasta vas a venir para que te lo quite de encima".



Qu bonita la fe. Hace que se cumplan todos los milagros.



Por eso llevo siete das esperando, siete das vigilando que no se apague
el fuego y se seque el agua donde hierven las fotos que yo les ped con
todo y dinero a cambio de mis favores. Un solo trago de esas caras lisitas
y espantar a la muerte, me dejar de caer a retazos.



      Ya cllate, Juan Imperio. Por malo el demonio no te deja cerrar los
      ojos. Mira todo lo que hiciste. Desde que me acuerdo ests hable y
      hable, como si estuvieras hecho nada ms de palabras. Por qu no te
      llevar de una vez en lugar de tenerte en el remojo de este infierno,
      que no es nada comparado con el que te vas a ir.



      Yo te quise, Juan Imperio, me enyerbaron tus embrujos. Dizque no me
      encontrabas el alma. Y quin vive con ese susto? Entonces iba y
      vena hasta que sentiste que te estabas pasando. Luego supe que lo
      hiciste de adrede, me lo dijiste con burla, pero a m no me import,
      porque ya me haba acostumbrado a tus manos, a esa voz con la que me
      ibas metiendo, igual que a las manzanas en la miel espesa para
      forrarlas de caramelo.



      Yo cre que la gente nada ms se mora una vez. T la matabas a
      pedacitos, prometindoles cosas.

      "No se preocupe, Consuelo, su hijo ya va a venir".

      Ah estaba la pobre, sentada en su mecedora, viendo para afuera,
      acordndose del dibujo que le enseaste en un plato lleno de cenizas.

      Despus regres muchas veces para decirte que no, que no volva, y
      para defenderte de tus mentiras, le sacaste que estaba pagando una
      culpa, que cuando supiera cul, mejor se la dijera a Dios, porque t
      con l no te metas. As la encontraron, cogida de un rosario, con
      los ojos secos de llorarle a la distancia.



      Eso s, Juan Imperio, de que existe la suerte, existe. Un da te
      vieron salir volando por la ventana, convertido en un zopilote muy
      negro.

      Todava me acuerdo del alboroto que levant el que "te vio clarito".
      As son las creencias. Nos dejan muy quietos, esperando.



Ya falta poco, pero quisiera que faltara menos.

Hay una voz que me sigue, me quita las ganas. La oigo y no quiero verla.
Antes s, cuando la vi llegar por primera vez dndome rdenes:

"Mira, Seor. Yo vengo a que me hagas rica, pero no de hombres, sino de
dinero".

La inocencia, vestida de rojo y apretado, te desarma.

As ca yo con esa mujer, terca de querer saber lo que le daba para seguir
sabiendo.

Era tan puntual, tan cumplida. Seguido me trajo las ocurrencias de su
voluntad.

"Ten un zapato de cuando estaba chiquita, por si te hace falta".



Sucede. Entre risa y risa, al rato ya andaba inspeccionando la casa,
descomponindolo todo. Pero es cierto. Mientras se dejaba hacer, yo le iba
comprando sus cositas de oro.

En lo de siempre querer, fuimos iguales. El problema es que se le gast la
fe y ahora me grita que me volvi lo malo.



Pero a m que no me vuelvan a decir que uno debe conformarse. Ya se nace
con los antojos.

Si los rboles dejaran de echar hojas, de dnde iban a sacar la sombra?

Bueno. Pues para eso estoy yo, para dar cobijo a ese montn de gente que
quiere refrescarse de la desgracia de tanta incomodidad.



      Ya viste el aire, Juan Imperio? En ese te vas a ir cuando te hagas
      de tierra, igual que todos lo muertos. De la vida nada ms te queda
      soltarte de una esquinita.

      Aunque no quiero pleitos, eso que cuentas era muy antes y de los
      recuerdos nada ms quedo yo, aqu parada, esperando a que te tomes
      ese trago de caras hervidas y me convenzas de tu poder.

      Antes, fjate bien. De las que flotan en tu brebaje, yo era la ms
      bonita.

      As quiero quedar. Lo prometiste. Primero t, luego yo, los dos,
      altos y lisitos, para salir corriendo a decirles a todos: No que no?



      Por qu me obligas a hacer memoria? Cada rato te me apareces igual
      como eras, en un pensamiento lleno de risas y de besos que tenan la
      magia de hacerme sentir livianita, livianita, como un pedazo de papel
      que levantaba el viento para llevarme a muchos lados. Y all iba yo,
      en ese ventarrn de luz, en esa fiesta de palabras que pasaban
      bailando, adornndonos el amor.

      Nunca te vi lo feo, Juan Imperio. Yo creo que te lo tapaba el encanto
      de saber de todo. Despus, cmo lo explico? Te conoc de ms y ya no
      te gust.



La realidad siempre ha existido, pero se puso de moda.

Hay unos all afuera que estn secando el mundo, tercos de sacarle
muestras. Como si nos hiciera falta que nos ensearan las tripas para saber
de qu somos.

A poco nada ms es verdad lo que se tienta? Y lo que se ve cuando estamos
despiertos, cayndonos de solos?

El corazn no piensa, por eso se tira donde le parece ms bonito. A veces
le atina, a veces no, pero se levanta y se vuelve a tirar.

De eso se trata, de no dejar que nos gane el juicio y se nos borren los
pocos sueos que nos quedan.



Por eso te voy a salvar, Natalia. Primero yo, luego t, para que te vuelvas
a poner esos vestidos apretados y a m me salga la curiosidad.

Qu caso tiene el sufrimiento si no dejamos nada, si nos morimos y ya?

Mejor hay que buscarle. Qu tal si todo me sale bien, igual que a esos que
tuvieron la gracia y ahora salen en los libros, repitindonos una y otra
vez la maravilla de sus inventos?

Imagnate. Aparte nos volvemos ricos.



A pesar de tus maldiciones te tengo confianza. S que no le vas a contar a
nadie cmo le hicimos y lo de buena para cobrar ya lo traes.



      Tengo miedo, Juan Imperio, desde aquella vez que aqul nos vino a
      gritar que ramos ignorantes, que los misterios necesitan unos
      aparatos que nada ms los que saben tienen, que ya han retratado
      fantasmas, pero que no existen, porque les preguntan y no contestan.
      Entonces nada ms son imaginaciones de los que quieren encontrar a
      fuerzas.

      Ser cierto eso que cont de que hay unos que de tan sabihondos, ya
      estn haciendo los velices para irse a vivir a la luna y a otros
      planetas?

      A lo mejor no s mucho, pero yo pienso que se van a asfixiar.

      Por eso me qued callada. T bien que le contestaste: "ndele, pues,
      siga dando sus clases. De todas maneras de aqu no los va a sacar".

      Y le dijiste la verdad.



Acrcate, Natalia, y abre muy bien los ojos. No vaya a ser que creas que no
es cierto. Si ves algo raro, no te asustes, soy yo, pero con las fuerzas
que me estn volviendo.



Sabe amargo, como un asco. As eran las vidas que yo arregl.

Siento que algo me golpea por dentro. De seguro se me est cayendo lo
viejo, Natalia. Hay muchas voces que dicen: "Vas a quedar como nuevo". Las
escuchas?. Ven. Las manos ya no me tiemblan. Ten un trago. No, esprate, yo
te lo llevo. Ya puedo. Mrame.



      Sabe amargo, pero lo tapa el dulzor de verte, Juan Imperio. Igual,
      como antes, como la primera vez que me robaste con los ojos.

      Fjate, no me duele nada. A ti te toc el dolor, a m lo aliviada.

      T eres mi espejo y en l me veo, as como lo prometiste. La ms
      bonita.



Quin es esa, Natalia?



      Ha de ser la muerte que viene a buscarte.



No creo, ella no tiene cara.



      Acurdate que uno se la pone.



Todava estoy aqu. Dile. No. Mejor hay que dormirnos para que no nos vea.



      Durmete t, Juan Imperio. Yo nada ms la voy a esperar para decirle:
      No que no?

** Rosy Palu
   rosyaltamirano@hotmail.com
   Narradora y poeta mexicana (1956). Ha publicado los poemarios Quiz el
   tiempo (La Cabaa Editores, 1985) Territorio indeciso (Universidad
   Autnoma de Sinaloa, 1990), La clara sombra del silencio (Universidad de
   Guadalajara, 1996) y Sonata para una luz (Direccin de Fomento y Cultura
   del Estado de Sinaloa, 1998), y el libro de cuentos La casa del arrayn
   (Colegio de Sinaloa, en prensa).



=== Poemas      Victoria Guerrero =========================================

*** pabelln 7A/ sacrificio

una mano blanca se acerca
una mano blanqusima    demasiado pura
me inyecta su odio

yo me duermo               babeo             boto mi espuma
sobre una sbana tan blanca como la garra que me alimenta

ella espera el zarpazo final
mientras observa el goteo de su veneno

                                    NO GRITES NO VIVAS NO AMES
                                             es su consigna

         un balazo me despierta a media noche
     alguien arrastra una pierna por la avenida per
su hermoso rostro lloroso de rabia alza los ojos hacia m
                me maldice por mi partida
            y yo bajo los prpados para no ver

soy este nmero que cuelga a media tarde en cualquier habitacin vaca
                  cualquier da del mes de agosto

oculto tras una cortina desgarrada/ habitacin 701 A-B
un ronquido llena el silencio la blancura
                                   estremecedora de este espacio dividido
                                   [en dos

madre, ests all?

la mano se acerca otra vez
me desnuda me jalonea me envuelve entre sbanas sudorosas
                                                                   de otros
                                                                   [cuerpos
mi rastro se va perdiendo entre ellas
aspiro y no siento nada sino el olor de la partida
mientras los ojos del amor me dicen
                                        QUDATE Y SERS FELIZ
                                               esa es su consigna

y sus ojos quedan entreabiertos tras los barrotes de una celda

pero yo corro huyo de una prisin para adentrarme en otra
todo me conduce hacia un lugar de perfeccin
-eso fue lo que me prometieron

tirada en una habitacin plidamente higinica
infinitas manos se acercan y exploran una cicatriz
                                  (la maloliente costra del nacimiento
                                   le llaman)
iluminan mi cuerpo con una luz tan pura como sus manos

ser sta la luz blanca siempre aorada?
la luz de la felicidad?
el rayo que se disolver en siete colores de fuego y ahuyentar el mal?
-o es slo un ejercicio ms de toda esta retrica

estiro los brazos y me entrego
me adormezco en medio de una fiesta enceguecedora
hasta que mi cuerpo revienta
convertido ya en un alegre surtidor que baa el mundo

         un fuego esplendoroso me obliga a levantarme

      alguien incendia su cuerpo en medio de la noche
     un poeta se agita en llamas de su propia orfandad
    su casa es un gran desaguadero de sueos y sombras
                              pero

          YA NADIE INCENDIA EL MUNDO
                   NI SIQUIERA T

nuestros plidos cuerpos
 todos presas ardientes de celadores o incendiarios
     celebran su festivo sacrificio juvenil

la poesa escupe por todos lados su necia pestilencia
y no queda nada sino tirarla a un tacho de basura
o coger la maldita mano blanca y torcerle el cuello

y no quedan sino tus ojos que baan el mundo
y un cuerpo tras una cortina desgarrada cuyo amor an desconozco



*** Fiesta/2004
    (hospital del empleado)

desnuda en una camilla de hospital
mi madre se tiende del lado opuesto del seno cercenado
un anillo de matrimonio es lo nico que lleva sobre su cuerpo
igual que yo

yo sigo caminando
                 voy hacia el centro del centro
-eso fue lo que me dijeron
-eso fue lo que quise creer
tambin

lejos a miles de kilmetros de mi propio centro
sobre el seno que chorrea leche
                               blanqusima
no queda sino un vaco una cicatriz para acariciar con nostalgia
y los labios de una recin nacida que succionan un pezn sin piedad

una enfermera me despierta entre sueos y me pone una bata semi-blanca
                                                               ESTOY MUERTA
                                                               [ENTONCES
pero todava siento el crujido de las hojas del otoo bajo mis zapatos
yo voy hacia el paradero de autobuses siguiendo un camino
                                                                de sangre
el dolor que nutre la herida abierta de mi madre
es el centro que todava me alimenta

veinte das en un cuarto compartido de hospital
el enorme ventanal ilumina el dbil brazo derecho y la oscura
Lima se abisma sobre mi cabeza todas las maanas extranjeras

la gente se levanta para trabajar
yo intento regresar subiendo a un autobs
                                               cuyo paradero desconozco
quiero llegar a casa y cerrar los ojos y
                                           hundirme salvajemente bajo el
                                           [vientre
                                                                                     de mi madre
hasta perderme
hasta enterrarme en l

                         yo me interno en su costra
                                  me hundo
                                  me hundo
                                  me hundo
                me pierdo en la enfermedad como en un sueo
                         rasgo su materia negruzca
                         hasta ver mi sangre correr

tal vez siempre haya estado muerta
observando cun bella era la noche negra iluminada por EL MIEDO
o cun dulce era existir a travs de un poli exigindote papeles

las enfermeras me desnudan
baan a mi madre sobre una cama sudorosa
la bata amanece sucia por una infeccin nocturna

yo me despierto y la casa est vaca
(todos estn en el hospital)
y yo estoy cada vez ms lejos del centro y del porvenir
-del que me hablaron

madre
pertenezco a una GENERACIN MUERTA
que todava suea con el festn del amanecer
                                                e
                                                 b
                                                  r
                                                   i
                                                    a
                                                        bajo tu hermoso
                                                        [pezn ardiente



*** potica de la alegra

feliz avanzo desnuda a travs del polvo de la ciudad
perdindome entre vendedores ambulantes y cuerpos sudorosos
el trfico cruel y el olor a pescado me enceguecen

por estos das me ausento de los muertos y gozo
o ms bien bebo en su nombre
                                         salud!

repito:
mi cuerpo hundido en aguardiente
no es acaso el perfil del escritor maldito?

                     pero yo no soy maldita slo estoy
                                ligeramente
                               mal bendecida

nuestra retrica es ms cnica que el agujero negruzco
         que atraviesa nuestro cuerpo
                 sin compasin
pero ante todo avanzo feliz buscando inyectables
    agujas salvadoras que no bajan de precio

mi sudor se pega con un cuerpo desconocido
es este el deseo?
o la escritura es el deseo?

mi hermana lava a mi madre
yo la peino y le alcanzo una bata nueva
es esta la ternura que de m esperan?
ella vuelve al nico estado posible:
                                    la infancia
su infancia en una casona burguesa de magdalena
que ahora se derrumba como nuestros sueos

los ascensores el pase para familiares (obligado)
la cola para los pisos pares o impares
la visita de 4:30 a 6:30
y la cama? seorita - cundo?
un CNCER no es un caso de emergencia
es un tema para la literatura
y todo el alcohol que los poetas se puedan beber hasta escupirlo

el sudor que producen los ascensores repletos de desconocidos
me alegra
sobre todo en invierno
y ahora que encontr una aguja para pinchar el texto
pic pic
hacerlo trizas

estos son todos los lugares que he cruzado para encontrar la felicidad:
toda la avenida brasil con los ojos cerrados (no hay nada nuevo por ver)
la Plaza Bolognesi
el Paseo Coln
el valo Grau
el Palacio de Justicia
la Plaza San Martn
no llego ms all porque mentira
-al menos no hoy que avanzo desnuda

hoy ests en el Queirolo sola frente a un vaso de cerveza
y evocas a todos esos hroes y sus penurias de folletn
ellos hacen nuestra historia?
y ellas?

frente al vaso mi rostro se deforma
ese espejo improvisado es sincero y me lo bebo
         con una media sonrisa
             hasta el final

      (De Ya nadie incendia el mundo, 2005).



*** Hoy da viajo en los aviones

y ya no me conmueve que la nica forma de encontrarme en m
        sea en ellos

El panorama desde aqu es enternecedor
si te pones a pensar en todas las bombas
que explotan all abajo
y en los nios salvajes que gritan
su inocencia sin pudor

Hoy este paisaje es mi corazn
y el porvenir es slo una aventura

Viajo sin dinero
mi salud es precaria
pero mi espritu es fuerte
como una explosin en la noche
Hoy soy una antorcha
un gran halo de fuego y llanto
No lamento mis lgrimas
porque son hermosas y sacian mi sed que es infinita

Los aviones son estrellas luminosas
esta noche
Torpes pjaros de luces multicolores
Quisiera que el despegue fuese ms atrevido
como una sonrisa que te mira a los ojos
sin pestaear

Hoy es uno de esos viajes
en que el cuerpo viaja hecho polvo
y los recuerdos aparecen una y otra vez
a golpearte el rostro
y te vas quedando dormida
porque la nostalgia es grande
y las imgenes de ti centellean detrs de cualquier nube

Y te duermes
y los aviones no existen
sino slo madres
que te arrullan en una noche de altos fuegos

      (Indito, Buenos Aires, 17 de julio 2005).



*** En este momento hay un estruendo

un estallido del color de la memoria

                       Hoy podra estar traspasada por un balazo inocente

Los campos no son mos

Eleg la urbe como lugar de recogimiento
El pecho ensangrentado de tanto amor
La niita enfermiza de San Miguel

Esa es mi inocencia
Dnde est la tuya?

Hoy hay unos gringos bebiendo cerveza
y jugando al billar en un hotel muy elegante

Qu hago aqu?

Podra estar en cualquier otro lugar
besndome con alguien entre las sombras
pero estoy aqu y tengo miedo

Miedo de todo lo que pueda hacer hoy

Tengo ms temor de m que del mundo

T no ests aqu
Slo hay una nia con los ojos hinchados
        correteada por mam

Slo estoy yo con un agujero en el pecho
Estoy yo que no soy nada y nunca lo ser

Sin embargo, tengo en m todos los sueos del mundo

      (Indito. Ollantaytambo-Cusco, 14 de agosto 2005).

** Victoria Guerrero
   victoriaguerrero@hotmail.com
   Poeta peruana (Lima, 1971). Ha publicado cuatro libros de poesa, entre
   los que se encuentran El mar, ese oscuro porvenir (Santo Oficio, 2002) y
   Ya nadie incendia el mundo (Estruendomudo, 2005). Sus poemas han
   aparecido en la antologa Mujeres mirando al sur (Torremozas, 2004) y
   Antologa de poetas peruanas (Elosa Cartonera, 2004). Es directora de
   la revista de cultura y poltica Intermezzo Tropical. Tri/bulaciones del
   sujeto des/centrado latinoamericano. Actualmente, vive y trabaja en
   Boston.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Ginebra Magnolia      Chtro Editores ================================

      Revista de crtica y creacin literaria
      Chtro Editores (andrea_cabel@yahoo.com)
      Lima, Per
      Depsito legal: 2003-4853
      Ao 2, N 4: "[ensima novsima] Nuestra Narrativa Nacional" (60
      pginas)
      Ao 3, N 5: "Poesa espaola contempornea" (65 pginas)

Ginebra Magnolia es una revista de crtica y creacin literaria peruana que
llega este mes a su 6 nmero. Revisando los ndices de las dos ediciones
anteriores es posible encontrar ensayos sobre crtica y estudios
literarios, poemas, cuentos, reseas de libros e informes sobre diversos
temas.

El cuarto nmero de la revista, titulado [ensima novsima] Nuestra
Narrativa Nacional, rene a diecisiete narradores peruanos quienes, a pesar
de sus variantes temticas y estilsticas muestran un mismo apego por la
creacin de ficciones realistas. 

Las variantes saltan a vista con cuentos de estructura al estilo de un
haiku, como es el caso de Ricardo Sumalavia, frente a Galarza, por ejemplo,
donde predomina la temtica del marginal, la malicia y la rudeza del mundo
de la calle. Todo esto contrastando duramente con el relato de Roncagliolo,
quien relata las problemticas de la vida hogarea en Lima, pero en donde
tambin retoma los quiebres idiomticos contundentes en las esferas
sociales que atrapa su historia. Semejante al estilo de Oscar Mlaga, quien
representa el habla citadino -limeo.

Entre los textos inditos destaca el fragmento de La espantosa felicidad,
de Julio Csar Vega, as como un fragmento de la novela Casa de Islandia,
del narrador insular Luis Hernn Castaeda, con un buen manejo de los
macros ficcionales recreando su historia desde el punto de vista de Pierre
Menard, quien curiosamente se encarga de reflexionar sobre la compositio y
la inventio de su narrativa. El ingrediente humorstico est situado en la
irona de Roncagliolo en Pasajero de al lado, donde sin duda nos sita en
otro nivel de la narracin donde los roles se intercambian y los muertos
hablan y razonan mientras los vivos mueren en un paisaje que agobia, un
paisaje real y estrepitosamente limeo.

Por otro lado, los relatos de Gonzalo Mlaga representan el rincn potico
de este nmero. En sus cuentos se presenta una mirada contemplativa hacia
el amor y hacia la vida misma, junto a sus Tres pequeas historias en donde
aparece de nuevo Lima cargada de su complejidad y de sus dolorosas
diferencias.

Ginebra Magnolia cambia de tema en su nmero cinco para repasar la obra de
diez poetas espaoles. Se trata de autores con varios libros y premios en
sus respectivos haberes. Cabe resaltar la poesa de Olvido Garca Valds,
quien presenta un juego de palabras y un abanico de colores interesante; la
de Luis Alberto Castillo y la del genovs Eugenio Montale, ganador del
Nobel de Literatura en 1975. Se dedica un espacio especial a Luis Loayza,
donde Reinhard Huamn elabora un estudio sobre El avaro, de Molire, y en
donde se reproduce el nico cuestionario que en vida ha respondido Loayza.

Luego encontramos a Carlos Germn Belli, cuya combinacin lingstica y
pertinencia semitica se complementan en una potica limpia. Tal es el caso
de Robot rocn o de Bolo del pulpo. Ms adelante, Rodolfo Hsler y scar
Mlaga, cuyas tcnicas y estilos, muy distintos entre s, resultan
reconfortantes para el vido lector de poesa.

Ginebra Magnolia circula semestralmente y se caracteriza por brindar un
solo tema de anlisis e investigacin en cada nmero. Punto que no elimina
la polifona y el dilogo entre los autores y las perspectivas de cada uno
sobre el tema propuesto. De ah que se pretenda tratar un tema a
profundidad y ahondar en sus posibilidades, dando cabida a los diversos
ejes ensaysticos y creativos que buscaran revalorar la produccin
literaria peruana e internacional.

A travs de Ginebra Magnolia ha transitado un significativo conjunto de
ensayistas, narradores y poetas. En este momento sus editores proyectan una
versin virtual que estara en lnea el ao prximo y cuyos visitantes
dispondran de trabajos de creacin y crtica -ya no enfocados en slo un
rango temtico por nmero- y foros de discusin. Sin duda ser un gran paso
para esta publicacin que ya ocupa un lugar descollante en el medio
cultural peruano.



=== El hombre tringulo      Reynolds Emmanuel Andjar ====================

      Novela
      Isla Negra Editores (http://www.islanegra.com)
      San Juan, Puerto Rico, 2005
      ISBN: 1-932271-43-0
      66 pginas

Machista y autoritario como un arquetpico hombre de armas, el teniente
Prez, comandante del Destacamento Policial de San Carlos, esconde tras
esta fachada una personalidad temblorosa y sufriente, producto de una
situacin crtica de su niez. La irrupcin, en su vida, del Hombre
Tringulo -un hombre que corra desnudo por la va pblica hasta que "cay
fulminado por el impacto de la aurora"- le deparar el reconocimiento de su
infierno personal, abrindole la puerta a la posibilidad de resolver sus
cabos sueltos.

Escrita en 2002, publicada por su autor en 2004 y reeditada este ao por
Isla Negra, El hombre tringulo describe el trnsito de Prez a la vez que
muestra la catica cadena de hechos que lo han convertido en un personaje
atormentado. Andjar lleva a buen trmino, en las 66 pginas de su novela,
un experimento literario basado en las implicaciones psicolgicas con que
el pasado incide en el presente de su protagonista, tras la revelacin que
significa su contacto con el Hombre Tringulo y la exposicin de sus
contradicciones: la mujer que ama est en un manicomio, el padre de su
victimario le salva la vida; inclusive, y a manera de ancdota geomtrica,
el antdoto de Prez contra la influencia del Hombre Tringulo es una mujer
que responde al nombre de Rotunda.

Andjar no desaprovecha su novela para exponer la crudeza social de su
natal Repblica Dominicana, que a la vez es un reflejo del Caribe y de
Latinoamrica a nivel general. Prez ser el vehculo para que el lector
conozca de cerca una violencia social, unas calles, unos bares, que se
presentan de manera similar en cualquiera de nuestros pases,
coloquialismos incluidos: "Maldicen y putean de manera individual aunque en
ocasiones optan por mandar a la misma mierda a los policas, al unsono.
Los insultos son variadsimos: Ojuala te muera pol desgraciao. S abusadol
parece que nunca a teno mi, s hijoelagranputa".

Ese marcado realismo no deja de producir algunas lneas de alto registro
potico: "...dentro de la guagua de vuelta a la capital comienzo a llorar,
un llanto desesperado, un llanto entrecortado como si me ahogara y las
lgrimas saliendo como una descarga de tanta insensibilidad, de impotencia,
un llanto incalculable y la seora a mi lado me da una servilleta y no
cometi la imprudencia de preguntar qu me pasaba y si me hubiese
preguntado no hubiese sabido responder porque cmo le explico seora, que
deb visitarlo ms, que deb haber estado ah cuando dijo pap, que yo lo
mat mucho antes de que muriera, cmo le puedo transmitir a usted esta
vergenza, de que ya no hay tiempo, cmo le explico esta prdida, seora,
cmo le explico que ahora tengo que enfrentar el crculo del da a da con
otro amor menos".

Nacido en 1977, Andjar es una de las firmas descollantes de una literatura
caribea cada vez ms sorprendente y variopinta. Ha recibido ya diversos
reconocimientos y su obra ha aparecido en revistas de la talla de Caudal,
Mythos, Cielo-Naranja.com, La Gran Vaina e Hipopgrafo. En Letralia hemos
publicado su relato "Doa Ana, los gallos y el Monstruo de Saman" en
nuestra edicin 120 (http://www.letralia.com/120/letras04.htm). El hombre
tringulo permite adivinar desde ya una carrera brillante a la que sin duda
habr que prestarle atencin.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== El circo, de Juan Goytisolo ===========================================

                                                    11 de diciembre de 2005

Hola:

Me llamo Ftima; soy estudiante de espaol y deseo que ustedes me ayuden en
mi trabajo de fin de carrera.

Estoy trabajando sobre la novela de Juan Goytisolo, El circo.

Estar muy agradecida con ustedes.

Muchas gracias,

Ftima Arrouche
alboradafatima@yahoo.fr



=== Poesa de William Ospina ==============================================

                                                    13 de diciembre de 2005

Buen da:

No saben cmo encontrar el poema sobre el Caribe, de William Ospina, que
l ley en la inauguracin de la Feria del Libro en Caracas el mes pasado?

Gracias por cualquier ayuda,

Arnold Weissberg
aweissberg@verizon.net



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"...sea el que fuere el placer que podamos encontrar en la lectura de una
novela moderna, gozamos raramente de un placer artstico releyndola. Y
este es quiz el mejor medio eficaz de reconocer lo que es o no literatura.
Si no se encuentra goce en leer y en releer un libro, es intil leerlo ni
siquiera una vez".

      Oscar Wilde, "La decadencia de la mentira".



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
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simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
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     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 16 de enero de 2006
