
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 138
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       20 de marzo de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"La memoria de Rulfo", Jorge Gmez Jimnez.              | Editorial
                                                         |
Letralia finalista en los premios Stockholm Challenge.   | Especial
                                                         |
Ucronas: ciencia ficcin venezolana. / Bondades de      | Breves
Cronos. / El corazn de Voltaire. / Pas Secreto. /      |
Silvia. / Blas Infante. / El hipermedismo. / Bennett     |
autobiogrfico. / Mecnica literaria. / 600 en Muskiz. / |
smosis ganadora. / El tercero de La Mirada. / Talleres  |
en Lima. / Playas. / De exmenes. / Presentando la       |
furia. / Cursos en el Cervantes. / Haiku en Argentina.   |
                                                         |
Convocan a narradores a integrar antologa bilinge en   | Noticias
espaol y chino. / Miguel ngel Zapata publica libro e   |
inaugura revista. / Suplemento cultural Identidades      |
publica su nmero 100. / Anunciados ganadores de los     |
premios Casa de las Amricas. / Carlos Yusti ganador de  |
la bienal Antonio Arriz en Poesa. / Francisco Ayala    |
celebra su centenario con los Reyes de Espaa. /         |
Biblioteca Breve para la escritora gallega Luisa Castro. |
/ John Jairo Junieles obtuvo el premio Ciudad de         |
Alajuela. / Presentado el primer nmero de la revista    |
Redve. / Gabriel Garca Mrquez empu el bastn de      |
palabrero mayor. / Javier Negrete recibe el Premio       |
Minotauro. / Mara Ugarte obtiene el Premio Nacional de  |
Literatura en Dominicana. / Conceden el premio Alfaguara |
de Novela a Santiago Roncagliolo. / Presentan en Pekn   |
libro sobre Venezuela. / Crean taller gratuito de        |
ciencia ficcin, fantasa y terror. / Francisco Javier   |
Prez Fernndez obtiene el premio Azorn. / Carlos       |
Germn Belli gana el premio Pablo Neruda de poesa. /    |
Fallece en Miln el poeta peruano Jorge Eduardo Eielson. |
/ Juan Gelman recibe doctorado honoris causa de la UNQ.  |
/ Entregados los premios Ciudad de Bogot. / Elena       |
Poniatowska presenta novela en Pekn. / Avanzan          |
pelculas basadas en obras de Garca Mrquez. / Espaa   |
celebrar el trienio Zenobia-Juan Ramn Jimnez. /       |
Premio Letras de Ultramar para letraliano Osiris         |
Vallejo. / Guadalajara leer en el Da del Libro. / Se   |
celebra Da Mundial de la Poesa por iniciativa de la    |
Unesco. / Crticos e investigadores de literatura        |
infantil se reunirn en Cuba. / Cuarenta escritores,     |
crticos y docentes crean blog de crtica. / Argentina   |
ser el pas invitado en la IX Feria de Santo Domingo. / |
Estudiantes colombianos de literatura se reunirn en     |
Bogot. / Humor y literatura en el Saln del Libro       |
Iberoamericano. / Cursos de Verano de la UCLM versarn   |
sobre humor en la literatura.                            |
                                                         |
"Hubo Festival: informe desde la otra fiesta", Carlos    | Artculos y
Fernndez. / "Arrastrados por la magia de Prspero: La   | reportajes
tempestad de los sentimientos", Jorge Zavaleta Balarezo. |
/ "Por el camino de la poesa y los riesgos", Manuel     |
Sosa. / "En migracin, como en arte, hablamos siempre de |
lo humano", Gabriela de la Pea Astorga. / "Nos vemos   |
en Stockton!", Mario Wong. / "El rompimiento de la       |
estructura capitalista en los medios, un camino para     |
encontrar su legtima labor", Giovanni Gonzlez Arango.  |
                                                         |
"'El buen escritor llena el vaco que los historiadores  | Entrevistas                                                                      |
dejan'. Entrevista a ngel M. Agosto sobre su libro El   |
hombre del tiempo y otros cuentos", Yolanda Arroyo       |
Pizarro.                                                 |
                                                         |
"El tnel, ejercicio deconstructivo", Julio Salinas      | Sala de ensayo
Lombard. / "Habitar el tiempo: Una mujer y otras cuatro  |
por Mireya Robles, y la dimensin proustiana", Anna      |
Diegel. / "Vindicacin del plagio", Musa Ammar Majad.    |
                                                         |
"El dragn viejo", Triunfo Arciniegas. / Tres poemas de  | Letras
Alejandra Barbery. / Tres relatos de Patricia Damiano. / |
"Ptalo partido", Ivn Segarra Bez. / Dos textos de     |
Marco Vinicio Padilla Arceo. / "La ciudad perdida",      |
Carmen Campos. / "El verdadero final de las mil noches y |
una", Elsa Levy. / Poemas de Chrystian Zegarra. / "El    |
secreto de Pedro Armendriz", Jorge Etcheverry. / Poemas |
de Magdalena Reyes Gonzlez. / "Caf y antropofagia",    |
Alejandro Cardozo. / "Agosto", Viviana Abnur. / "La      |
morsa", Carmen Marques Bellosta. / "Memorias de un       |
violoncello", Nicole Lafourcade. / "El dolor de una      |
cada", Laura Guilln Ramo. / "El desertor", Nesfrn     |
Antonio Gonzlez Surez.                                 |
                                                         |
"Ginebra Magnolia N 6: Hibernia (o de la mitologa      | El regreso
celta, el imaginario popular y la poesa irlandesa       | del caracol
contempornea)", Mara Fernanda Munizaga.                |
                                                         |
Federico Vegas.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/servicios/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/servicios/archivo.htm



=========================== CONCURSOS LITERARIOS ==========================

Reciba anuncios de concursos literarios y artsticos en general
suscribindose a nuestro exclusivo servicio gratuito.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a:

   letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com

O, si lo prefiere, visite nuestra seccin de concursos en el Web:

   http://www.letralia.com/agenda/concursos



=== Editorial      La memoria de Rulfo ====================================

Los herederos de Juan Rulfo y los directivos de la Feria de Guadalajara se
niegan a retroceder un centmetro en sus respectivas posiciones en torno a
la polmica, ya de meses -y seguramente, en las sombras, aos-, que explot
cuando los primeros empezaron a exigir que se le quitara el nombre del
autor de Pedro Pramo al prestigioso premio que anualmente conceden los
segundos.

Juan Pablo Rulfo, hijo del escritor y ahora documentalista galardonado en
Sundance y Miami, neg a principios de este ao que los reclamos de la
familia tengan que ver con un asunto monetario. "Se llevaron las cosas a
tal grado que la opcin fue esa. No hay marcha atrs. No es un capricho. No
estamos buscando nada, como se ha comentado. Se deca que mi madre quera
dinero o decidir el premio. En ningn momento hemos pretendido eso.
Simplemente nos retiramos y que hagan lo que quieran".

El caso es que la retirada de los Rulfo no es tan simple, como trasluce de
la longitud que empieza a cobrar la polmica, ni tan inocente, como nos
parece a nosotros dado que para manifestar su inconformidad escogieron
justo el momento en que la feria del ao pasado se hallaba en pleno apogeo.

La ltima reunin de ambas facciones, o al menos la ltima de la que se ha
tenido noticia pblica -el 18 de enero pasado-, fue infructuosa. El
cuadriltero fue el Palacio de Bellas Artes. En la esquina Rulfo estaban
Clara Aparicio, viuda del escritor, Juan Francisco Rulfo, el abogado de la
familia y el presidente de la Fundacin Rulfo, Vctor Jimnez. En la otra,
la titular del Consejo Nacional de la Cultura de Mxico, Sari Bermdez, y
el presidente de la FIL, Ral Padilla Lpez. Al parecer doa Clara expuso
las razones que llevaron a la familia a tomar su drstica decisin; Padilla
Lpez se mostr en desacuerdo y ah qued la posibilidad de dilogo.
Ninguno se ech para atrs.

"No acepta nada, como es su costumbre", declarara cinco das despus Juan
Francisco a la prensa mexicana, refirindose a Padilla Lpez. "No tiene
capacidad de la autocrtica. Para nosotros esto es triste y lamentable,
pero es una reaccin lgica, matemtica, inevitable ante una serie de
actitudes desdeosas hacia la familia que viene desde hace tiempo". Quien
as habla dira minutos despus que cualquier reunin que se haga entre la
familia y la FIL ser slo para que sta escuche cmo aqulla se niega a
que Rulfo siga siendo el epnimo del galardn.

Del entresijo de dimes y diretes en que se ha convertido este asunto
destaca un hecho en particular: los Rulfo estn gestionando el registro del
nombre del escritor como una marca. Si el Estado mexicano lo concede, los
directivos de unas catorce asociaciones culturales que en Mxico llevan el
nombre de escritor tendrn que llegar a acuerdos con la familia. Qu
ocurrir con el premio Juan Rulfo que otorga la RFI? En lo sucesivo,
mencionar el nombre de Juan Rulfo podra, bajo ciertas circunstancias,
estar limitado por barreras legales. Juan Rulfo dejar de ser el nombre del
autor de Pedro Pramo para convertirse en una cadena de texto con derechos
reservados.

No deja de entristecer a los fervientes lectores de Rulfo -escritor de
culto donde los haya- que las razones para esta disputa estn todas basadas
en presunciones y pequeas tragedias personales que debieron desvanecerse
hace decenios. 

Antonio Ortuo, en su artculo "En el nombre de Rulfo", publicado este mes
en la revista Letras Libres
(http://www.letraslibres.com/index.php?art=11104), hace referencia al enojo
de los Rulfo ante declaraciones, emitidas en diversos momentos y foros, por
Juan Goytisolo, Toms Segovia y el crtico Christopher Domnguez Michael,
uno de los jueces del premio, y que los pudorosos herederos calificaron de
"insultos" a la memoria del escritor.

"Se entendera mejor la indignacin", explica Ortuo, "si Goytisolo,
Segovia o Domnguez Michael hubieran incurrido en abiertas injurias contra
Rulfo. Lo que quiz se comprende menos es que se les acuse, en el fondo, de
no ser sus incondicionales, de no suscribir plena y apasionadamente una
versin ortodoxa del rulfianismo, como si una de las clusulas para juzgar
o recibir el premio fuese -o tuviera que ser- la beatitud acrtica, como si
slo los abiertos porristas (que suelen ser, de entrada, el peor tipo de
escritores) tuvieran derecho a participar en l y Rulfo fuera, adems, una
estatua, un ser ms all de toda mirada que no implique la genuflexin
previa".

Un problema, como se ve, que podra haberse originado por una simple
diferencia de opiniones, para no pensar en la posibilidad de
interpretaciones interesadas por parte de los Rulfo o de la directiva de la
FIL.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/agenda/concursos
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com


|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Letralia finalista en los premios Stockholm Challenge =================

La revista literaria venezolana Letralia, Tierra de Letras, fue designada
finalista en la categora Cultura de los premios Stockholm Challenge 2006
(http://www.stockholmchallenge.se), segn fue anunciado el pasado 18 de
marzo por Ulla Skidn, directora de este galardn que es convocado
bienalmente por el gobierno de Estocolmo, en Suecia.

Creados en 1995 como Bangemann Challenge Awards y convertidos en Stockholm
Challenge Awards en 2000, los premios reconocen el trabajo de quienes
aprovechan las tecnologas de la informacin para mejorar la calidad de
vida de sus comunidades.

De los ms de 500 participantes de este ao, el jurado seleccion a cien
finalistas de todo el mundo, quienes participarn en el evento final del
galardn, a celebrarse en la capital sueca entre el 8 y el 11 de mayo de
2006, actividad a la que ha sido invitado el editor de Letralia, el
escritor venezolano Jorge Gmez Jimnez.

Los finalistas intervendrn en mesas de trabajo para compartir sus
experiencias con miembros acadmicos e industriales del Swedish Program for
ICT in Developing Regions (Spider, Programa Sueco para las ICT en Regiones
en Desarrollo), jornadas previas a la ceremonia de premiacin, que se
realizar el 11 de mayo en el City Hall de Estocolmo.

En la mencionada ceremonia sern anunciados los ganadores de las seis
categoras: Administracin Pblica, Cultura, Salud, Educacin, Desarrollo
Econmico y Entorno. Asimismo, se otorgar el premio WSIS Challenge al
mejor proyecto proveniente de frica.

Letralia apareci por primera vez en 1996 y es la primera revista cultural
venezolana en Internet. Fue postulada a los premios Stockholm Challenge
como una plataforma de desarrollo para el escritor de habla hispana, y es
uno de los 58 portales de todo el mundo inscritos en la categora Cultura.



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Ucronas: ciencia ficcin venezolana. Alexis Hernndez (miembro del grupo
de CF Umbral), Milan Banjanin (antiguo miembro del cuerpo editorial de la
revista Axxn) y Susana Sussmann (escritora de ciencia ficcin) son algunos
de los impulsores de Ucronas, una nueva revista venezolana de ciencia
ficcin que prepara en estos momentos su nmero 0 -que aparecer en abril-
bajo el patrocinio del profesor Francisco Pellegrino, docente de la
Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab) que dirige una ctedra de cine del
gnero. La revista publicar literatura de ciencia ficcin, artculos de
opinin y divulgacin sobre cine de ciencia ficcin y sobre temas
cientficos en general, y ser distribuida gratuitamente a nivel de
universidades, libreras, tiendas de hobbies y afines.
ucroniasvenezuela@yahoo.com

Bondades de Cronos. Tal es el libro de la escritora puertorriquea Maribel
R. Ortiz que el sello Terranova Editores acaba de poner en las libreras de
Puerto Rico. El poemario trata sobre las complejidades de la femineidad
desde su ms radical intimidad y est dividido en tres partes: "Frontera
del Caos", un tributo al (des)orden y su simbologa; "Especmenes", que
propone la multiplicidad del yo en una serie de textos de una independencia
que slo es aparente, y "Cosmo-agona", un proceso de indagacin que
culmina en la aceptacin de esa multiplicidad del yo y de la fragmentacin
del sujeto. Nacida en 1967, Ortiz es educadora de profesin, estudiante
graduada de creacin literaria, redactora cultural de Desde el lmite... y
correctora profesional. Ha publicado poesa, relato y crtica en revistas
virtuales e impresas. Textos suyos aparecen en nuestra edicin 118
(http://www.letralia.com/118/letras07.htm).
http://terranovaeditores.com/descripcion_novedades.html

El corazn de Voltaire. Esta es la ms reciente novela del escritor
puertorriqueo Luis Lpez Nieves, que ha sido publicada en la coleccin
"Literatura o Muerte" de la Editorial Norma. La novela ha empezado a
distribuirse en libreras de Amrica Latina, Espaa y Estados Unidos y
plantea una trama de intriga internacional alrededor de la certeza de si el
corazn guardado hace dos siglos en la Biblioteca Nacional de Pars es,
como se crea, de Voltaire. Lpez Nieves es el autor del exitoso libro Seva
y dirige el Programa de Maestra en Creacin Literaria de la Universidad
del Sagrado Corazn, en San Juan de Puerto Rico, as como la Biblioteca
Digital Ciudad Seva. Con esta novela, Lpez Nieves se integra al pequeo
grupo de destacados autores de la coleccin "Literatura o Muerte", entre
los que se encuentran Rubem Fonseca, Leonardo Padura Fuentes, Alberto
Manguel y Sergio Pitol, entre otros. El libro se puede adquirir en sitios
como Amazon y Barnes&Noble.
http://www.ciudadseva.com/libros/voltaire.htm

Pas Secreto. Tal es el nombre de la revista ecuatoriana que dedic su
nmero 9, presentado el 27 de enero en el Centro Cultural Benjamn Carrin,
en Quito, a la poesa peruana contempornea. El dossier incluye autores
peruanos de distintas generaciones poticas: Javier Sologuren, Jorge
Eduardo Eielson, Blanca Varela, Carlos Germn Belli, Washington Delgado,
Ricardo Silva Santisteban, Hildebrando Prez Grande, Marco Martos, Isaac
Goldemberg, Jos Watanabe y Miguel ngel Zapata. La edicin tambin ofrece
ensayos sobre la obra de Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Walter Benjamin,
Mara Zambrano y Eduardo Lizalde, entre otros, y versiones al espaol de
poemas de los estadounidenses Frank O'Hara; W. S. Merwin; Robert Creeley y
Mark Strand.
http://www.paissecreto.com

Silvia. El sello bilbano Editorial Verbigracia acaba de publicar en su
coleccin Perspectivas la novela Silvia, del escritor venezolano Eduardo
Mario. La obra construye una trama de incertidumbres respecto a la
identidad y circunstancias de Silvia, que segn la presentacin editorial
es "algo que suceder segn avanza este libro, que crecer y transmutar,
que adquirir vida propia y dimensin concreta". El libro tiene 104 pginas
y puede adquirirse en el sitio de la editorial por nueve euros, lo que
incluye el envo a Amrica. Nacido en San Carlos, Cojedes, en 1972, Mario
es uno de los escritores venezolanos ms destacados de las nuevas
generaciones, y textos suyos han aparecido en nuestras ediciones 110 y 134.
http://www.verbigracia.com

Blas Infante. El XX Certamen de Poesa Blas Infante emiti a mediados de
febrero su veredicto. En el apartado A en castellano (tema libre), el
ganador fue Diego Vaya con el poema "Al principio"; el premio en el
apartado B en castellano (tema Blas Infante o lo andaluz en general)
correspondi a Manuel Prez Casaus por "Balada del sur"; en el apartado C
en castellano o cataln (menores de 18 aos) el ganador fue Neus Cmara con
"Las dos caras del amor"; en el apartado D en cataln (tema libre), la
ganadora fue Diana Curto con "Quadern secret" y, el apartado E, premio
especial a la ciudad de Cornell, ha sido declarado desierto. El certamen
es convocado por el Centro Andaluz Blas Infante del Baix Llobregat, en
Barcelona (Espaa). Los premios fueron entregados el 18 de febrero.
concursoblasinfante@yahoo.es

El hipermedismo. El escritor venezolano Domnico Chiappe dictar, entre el
17 y el 1 de abril de 2006, el taller intensivo "Hipermedismo, narrativa
para la virtualidad", en el que se abordar la teora de la literatura
hipermedia desde diversos ngulos, junto al anlisis de obras publicadas en
Internet, y se escribir de manera colectiva una obra de esta ndole, con
explicaciones bsicas de programacin en Flash y publicacin en la red. El
curso tiene una duracin de 15 horas y sus sesiones se realizarn entre las
6 de la tarde y las 9 de la noche en La Casa Encendida (Ronda de Valencia,
2, Madrid, Espaa), con matrcula de 40 euros. El plazo de inscripcin se
cierra el 2 de abril, se admitir hasta 10 participantes y cada uno debe
asistir con ordenador porttil propio. Autor de la obra multimedia Tierra
de extraccin y coordinador de la novela colectiva La huella de Cosmos,
Chiappe es un destacado autor letraliano con su propia avenida,
Conversaciones de Madrid, en nuestra Ciudad Letralia.
dchiappe@gmail.com

Bennett autobiogrfico. El escritor uruguayo Roberto Bennett, letraliano
con textos en nuestras ediciones 133 y 136, obtuvo el premio del I Concurso
de Autobiografa "Un fragmento de mi vida", organizado por la Asociacin
Mexicana de Autobiografa y Biografa. Bennett recibi el veredicto
favorable por unanimidad gracias a su obra "Chau Ginebra", tal como se
anunci el 5 de febrero en una ceremonia en el Museo del Chopo, en la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico. El jurado destac que el trabajo
de Bennett "es vivaz, bien escrito y con descripciones muy bien logradas".
El escritor cuenta cmo lleg en su juventud a Ginebra, en pleno invierno,
casi sin recursos, en un texto del que segn los jueces llama la atencin
"la simpata por sus semejantes, un toque de picaresca estudiantil y una
genuina preocupacin social que no cae en lo panfletario al describir a
personajes marginales quienes lo ayudan a sobrevivir en un momento difcil
de su vida".

Mecnica literaria. El Taller de los Hermanos Chang es la nueva revista
literaria que, en formato de blog, han abierto los escritores venezolanos
Fedosy Santaella y Jos Urriola. Sus impulsores definen la nueva
publicacin como "un pasqun, una blogrevista, un gazapo, una tropela,
cualquier cosa". Hermanos Chang se muestra en clave de humor a travs de
metforas que recuerdan los mbitos de los talleres mecnicos
latinoamericanos, y reclama para s el ttulo de primera blogrevista
venezolana. Ya han publicado textos de Fsforo Sequera, Mireya Tabas,
Roberto Echeto y otros. "Con esto hemos querido llevar el formato del blog
ms all de sus lmites conocidos, con lo que s podemos decir que algo
pretendemos", explican Santaella y Urriola en su "buja-editorial".
http://hermanoschang.blogspot.com

600 en Muskiz. Ms de 600 relatos participaron en el XX Certamen
Internacional de Cuentos "Lope Garca de Salazar", del Ayuntamiento de
Muskiz, en Espaa. El ganador del primer premio es el argentino Alberto
Daniel Moroni con "La noche en vela" y el segundo correspondi al espaol
Ernesto Ortega Garrido, por "Marcas en la pared". El premio local recay
sobre Sara Begoa Ibez Ortega, por "La Thermomix", y se concedieron
accsits al estadounidense Fernando Olszanski ("El abrelatas y el
sacacorchos"), el argentino Daniel Alejandro de Leo ("Soledades") y los
espaoles Jess Tscar Jandra ("La hija lela de Stanilavski") y Jos Manuel
Moreno ("El valor del ser humano"). Adems de premios en metlico, los
cuentos sern publicados por el ayuntamiento. El jurado estuvo compuesto
por Mara Bengoa, escritora y crtica literaria; Miguel Gonzlez San
Martn, escritor; Pedro Ugarte, escritor, e Iaki Uriarte, crtico
literario. La entrega de los premios se realizar el 31 de marzo a las 7:30
de la noche en la sala Meatzari Aretoa de Muskiz.
Telfono: 94 6707075. E-mail: kultura@muskiz.com

smosis ganadora. El espaol Javier Hernando Herrez (vila, 1986),
estudiante de filosofa en la Universidad de Salamanca, acaba de ganar el
VII Premio Gloria Fuertes de Poesa Joven por su poemario smosis, segn
decisin de Ana Rossetti, Blanca Andreu, Javier Lostal y Luzmara Jimnez
Faro, quienes llegaron a su veredicto por unanimidad. El libro premiado
ser publicado por Ediciones Torremozas en su coleccin "Gloria Fuertes".
El concurso es auspiciado por la Fundacin Gloria Fuertes.
http://www.gloriafuertes.org

El tercero de La Mirada. La Asociacin Cultural La Mirada Malva, de Madrid
(Espaa), acaba de publicar el tercer ttulo en su coleccin digital
Biblioteca La Mirada Malva. En esta oportunidad se trata de Al filo del
reglamento, una antologa potica del escritor peruano Pedro Granados que
abarca su obra desde 1978 hasta 2005, incluyendo el poemario indito
Soledad impura, escrito entre 2003 y 2005. El libro puede ser descargado en
formato PDF. Nacido en Lima en 1955, Pedro Granados irrumpe en el escenario
potico peruano en la poca altamente politizada de los aos 70. Su poesa
fue y es, incluso hasta ahora mismo, un gesto de estilo incomprendido, pero
no por ello quiz menos asimilado en secreto, particularmente por los otros
poetas de su generacin.
http://www.miradamalva.com/biblioteca/biblioteca.html

Talleres en Lima. Harawi y la Subgerencia de Cultura de la Municipalidad de
Lima han organizado siete talleres literarios que se iniciarn en los
prximos das: crnica periodstica, con Juan Cristbal y Renato Cisneros;
dramaturgia, con Sara Joff y Mariana de Althaus; poesa, con Violeta
Barrientos y Rossella di Paolo; escritura creativa para nios, con Emilio
Snchez Lihn; cuento, con Cronwell Jara; redaccin, con Frido Martn, y
guin de cine y TV, con Josu Mndez. Los talleres se realizarn en
diversas fechas, el primero de ellos a partir de este 23 de marzo, en la
Sala Alzedo, Jr (Huancavelica 265, costado del teatro Segura), en Lima.
Cada taller dura 8 semanas y cuesta 120.000 soles (excepto el de guin, que
cuesta 150.000 soles.
Informes e inscripciones:
Teatro Municipal, Jr. Ica 377 Cercado. Telfono: 4282303 anexo 218.

Playas. Este viernes 24 a las 6:30 de la tarde ser relanzado, en la Casa
de la Cultura de Cerro Navia (Galo Gonzlez 1540, Mapocho; cerca de la
esquina Hueln), en Santiago de Chile, el libro-objeto Todas las playas del
planeta, del poeta Mauricio Torres Paredes. El autor recitar parte
extensiva de su nueva obra publicada en noviembre de 2005 y lanzada en la
Sociedad de Escritores de Chile. Adems de la presentacin realizada por la
licenciada Eliza Castillo, el escritor har una seleccin de sus anteriores
poemas publicados en una lectura contextual con los nuevos tiempos de
globalizacin y rebelin de la subjetividad.
mauriciotorresp@hotmail.com

De exmenes. La Escuela Superior de Formacin Artstica Pblica "Srvulo
Gutirrez" convoca a los jvenes con vocacin artstica para el examen de
admisin 2006, que se realizarn el 1 y 2 de abril en su sede, ubicada en
la esquina de las avenidas Tpac Amaru y Ayabaca, s/n (San Isidro Ica,
Per). Los jvenes que se acerquen hasta este centro de estudios podrn
estudiar pintura, escultura, grabado y educacin artstica. Se requiere
certificado de estudios de secundaria, partida de nacimiento, copia del
DNI, 2 fotos tipo carnet y recibo de pago de inscripcin.
Telfono: 056-214416 Fax 228848. E-mail: esfapsg@hotmail.com

Presentando la furia. Miguel Correa Mujica es el autor de Furia del
discurso humano, novela que ser presentada el prximo 4 de abril a las
5:30 de la tarde en la Galera de Arte de Hostos Community Collage (450
Grand Concourse Avenue, Building C, First Floor, Bronx, NY 10451), en Nueva
York (EUA). El escritor Alexis Romay leer un trabajo introductorio sobre
esta novela de 220 pginas, la ms importante de su carrera segn Correa
Mujica, que acaba de ser publicada por el sello PurePlay Press. Furia...
narra la vida de Regino, un joven escritor que se enfrenta a su familia y
al difcil entorno de la Cuba de los 70, con la que rompe en el exilio del
Mariel en 1980. Algunos relatos incluidos en la novela fueron publicados en
nuestra edicin 129 (http://www.letralia.com/129/letras08.htm).
http://www.cubanovel.com/english/comingsoon.html

Cursos en el Cervantes. El Centro de Formacin de Profesores del Instituto
Cervantes en Alcal de Henares (Madrid) est convocando a sus cursos para
el mes de abril de 2006. Entre el 6 y el 8 de abril se dictar el curso
"Adaptaciones de textos literarios al cine; teora y anlisis para su
estudio", a cargo de Jos Luis Snchez Noriega (Universidad Complutense).
El 6, 21 y 22, la profesora Inmaculada Molina (Instituto Cervantes) dictar
"La enseanza del espaol con fines acadmicos a adultos". Por ltimo, del
24 al 28 la profesora Maite Cabello (IC) dictar "Organizacin y direccin
de equipos docentes".
http://www.cervantes.es

Haiku en Argentina. El 14, 21 y 28 de abril de 2006 se realizarn las
jornadas "Haiku experimental", en las que se presentar las posibilidades
del haiku a travs de nuevos medios y soportes, materiales o mbitos de
composicin que dan lugar a configuraciones inditas, alentadas, o
directamente influidas, por el haiku clsico, pero que ya no responden,
bajo esos tratamientos, a sus pautas convencionales. La actividad ser
coordinada por Mara Lilian Escobar y Roberto Cignoni, y habr
interpretacin de poemas y acciones a cargo de Cristina Armada, Horacio
Miguel, Mariano Jaureguiberry, Amrico Gadben, Juan Danelli y Laura
Maceira. Las jornadas tendrn como escenario el Jardn Japons (avenida
Figueroa Alcorta y Casares), en Buenos Aires.
kaimamihaiku@yahoo.com.ar

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Convocan a narradores a integrar antologa bilinge en espaol y chino

La Embajada de Venezuela en China y la revista Letralia publicarn en los
prximos meses, en edicin bilinge en espaol y chino, una antologa de la
nueva narrativa venezolana, para lo cual se ha abierto el plazo de
recepcin de cuentos.

El coordinador de la antologa es el escritor arageo Jorge Gmez Jimnez,
editor de Letralia. La traduccin de los cuentos al chino ser realizada
por un equipo cuya coordinacin correr a cargo del agregado cultural de la
mencionada misin diplomtica, el escritor, tambin arageo, Wilfredo
Carrizales.

Para participar, el autor debe ser venezolano y su edad debe estar
comprendida entre los 25 y los 35 aos. Los cuentos que proponga a
consideracin del coordinador deben ya haber sido publicados en un libro.
No se admitirn cuentos inditos ni cuentos que hayan sido publicados
nicamente en la prensa. 

La extensin de los cuentos estar entre las 5 y las 10 cuartillas, aunque
bajo ciertas circunstancias se admitirn cuentos ms breves o ms extensos.
Asimismo, los autores de cuentos brevsimos podran ser incluidos con ms
de un texto. Cada autor recibir un ejemplar de la antologa.

Segn Gmez Jimnez, "esta es una fantstica oportunidad para que los
escritores venezolanos tengan textos traducidos a otro idioma, y para darse
a conocer ante un pblico lector que por el momento ni siquiera los
sospecha".

Las condiciones estn explicadas en la bitcora personal de Gmez Jimnez,
http://jorgeletralia.blogsome.com/2006/03/20/antologia. Los interesados
debern contactar a Gmez Jimnez en la direccin electrnica
jgomez@letralia.com o por el telfono (0244) 8086350 antes del 1 de mayo de
2006.



*** Miguel ngel Zapata publica libro e inaugura revista

El escritor peruano Miguel ngel Zapata public recientemente el libro El
hacedor y las palabras, un compendio de dilogos con veinticinco poetas
latinoamericanos, as como el primer nmero de Hofstra Hispanic Review,
Revista de Literaturas y Culturas Hispnicas, que l dirige.

El hacedor y las palabras, que aparece bajo el sello del Fondo de Cultura
Econmica, incluye dilogos con Juan Gustavo Cobo Borda y lvaro Mutis
(Colombia); Daniel Freidemberg, Daniel Samoilovich y Leonidas Lanborghini
(Argentina); Oscar Hahn, Andrs Morales, Gonzalo Rojas y Ral Zurita
(Chile); Rosario Ferr (Puerto Rico); Juan Liscano (Venezuela); Belkis Cuza
Mal y Heberto Padilla (Cuba); Marco Antonio Campos y Vctor Manuel
Mendiola (Mxico), e Ida Vitale (Uruguay).

Adems se incluyen conversaciones con compatriotas del autor: Carlos Germn
Belli, Arturo Corcuera, Antonio Cisneros, Jorge Eduardo Eielson, Rodolfo
Hinostroza, Isaac Goldemberg, Carmen Oll, Roger Santivez y Javier
Sologuren. El libro puede solicitarse por correo electrnico escribiendo a
info@fceperu.com.pe.

"Ms que un libro de dilogos, este es un documento histrico, hecho para
el presente y la posteridad, en la medida de que aqu hablan los poetas de
su propia obra, de la crtica literaria, de la vida social y la poltica",
explica Zapata en su introduccin. "Cada poeta tiene su propio universo, y
su conocimiento sobre la literatura, y se demuestra que los poetas de alto
vuelo, son tambin grandes crticos literarios. Ellos conocen la poesa
desde adentro, desde aquel paisaje misterioso que atesora el espritu
humano. En consecuencia, sus opiniones forman parte importante de la
historia de la literatura latinoamericana y son una contribucin para
entender las poticas de algunos de los mejores poetas de la actualidad".

Por su parte, el primer nmero de Hofstra Hispanic Review, que aparecer
tres veces al ao, est dedicado a las literaturas y culturas hispnicas.
La publicacin da cabida a artculos, entrevistas, reseas y creacin
literaria tanto en espaol como en ingls.

Segn Zapata, "esta revista aparece en un momento de crisis por el que
atraviesa la cultura norteamericana; es decir, sale como un aliciente
contra la brava corriente de los recortes presupuestarios republicanos en
los Estados Unidos, que siempre afectan al sector de las humanidades, y
haciendo mucho ruido aparece con su simblica cartula verde y como emblema
un racimo de quipus en el cielo de la cubierta. HHR es un nuevo centro
vital para el cmputo de las letras hispnicas de hoy".

El nmero inaugural contiene ensayos de Rolena Adorno (sobre el dilogo
crtico literario latinoamericanista), Roberto Gonzlez Echevarra (sobre
el Inca Garcilaso) y Miguel Gomes (sobre Blanca Strepponi); dilogos con
Mario Vargas Llosa y Juan Gelman; as como reseas de Susana Cella (sobre
Juan Gelman), Benito Pastoriza Iyodo (sobre Isaac Goldemberg), Ulalume
Gonzlez de Len (sobre Vctor Manuel Mendiola) y Arturo Corcuera (sobre
Javier Heraud).

En el Consejo Editorial figuran Marco Antonio Campos (Universidad Nacional
Autnoma de Mxico), Raquel Chang-Rodrguez (The Graduate Center, CUNY),
Luis Garca Montero (Universidad de Granada), Isaac Goldemberg (Latin
American Writers Institute, Hostos Community College, CUNY), Gwen
Kirkpatrick (Georgetown University), Efran Kristal (University of
California-Los Angeles), Jos Antonio Mazzotti (Tufts University), Vctor
Manuel Mendiola (PEN Club de Mxico), Eugenio Montejo (Venezuela), Antonio
Muoz Molina (Instituto Cervantes, Nueva York), Julio Ortega (Brown
University), Jos Emilio Pacheco (University of Maryland), Randolph D. Pope
(University of Virginia) y Doris Sommer (Harvard University), mientras que
en la Junta de Asesores se encuentran Donald E. Axinn, Billy Collins,
Eugenio Chang-Rodrguez, Roberto Gonzlez Echevarra, Charles Simic y Mario
Vargas Llosa.

Para ms informacin y para enviar sus colaboraciones, dirigirse a Miguel
ngel Zapata, editor, Hofstra University, 107 Hofstra University,
Department of Romance Languages and Literatures, Hempstead, New York 11549.

Profesor de literatura latinoamericana en Hofstra University, Zapata es una
de las voces ms representativas de su generacin en Per. Entre sus libros
de poesa destacan: Los muslos sobre la grama (Buenos Aires, 2005), A
sparrow in The House of Seven Patios (Nueva York, 2005; seleccin de su
poesa traducida en ingls), El cielo que me escribe (Lima, 2005; Mxico,
2002), Escribir bajo el polvo (Lima, 2000), Lumbre de la letra (Lima,
1998), Poemas para violn y orquesta (Mxico, 1991) e Imgenes los juegos
(Lima, 1987).

Tambin ha publicado, en ensayo y crtica literaria, La pirmide y el
signo; literatura y cultura de Mxico: siglos XX-XXI (Nueva York, 2004),
Luces de la memoria; conversaciones con Isaac Goldemberg (Caracas, 2003),
Moradas de la voz; notas sobre la poesa hispanoamericana contempornea
(Lima, 2002), Nueva poesa latinoamericana (Mxico, 1999), Metfora de la
experiencia; la poesa de Antonio Cisneros (Lima, 1998), El pesapalabras;
Carlos German Belli y la crtica (Lima, 1994). Tambin coedit El bosque de
los huesos; antologa de la nueva poesa peruana (Mxico, 1995), y Literary
journeys; selected letters to Arturo Torres Rioseco (Berkeley, 1995).

Estudi en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima y en la
Universidad de California, doctorndose en filosofa y letras en Washington
University. Es Premio Latino de Literatura, que otorga cada ao el
Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York al mejor libro de
poesa, y dirige la coleccin Amar de ensayo.

Fuente: LAWI Noticias



*** Suplemento cultural Identidades publica su nmero 100

Identidades, el suplemento cultural del diario El Peruano, alcanz en enero
pasado las 100 ediciones, hecho que celebr con un especial sobre los
mejores libros publicados  en lo que va del siglo XXI, una retrospectiva de
su trayectoria y comentarios sobre el panorama editorial. El suplemento
puede leerse en lnea en http://www.elperuano.com.pe/identidades.

Publicado desde marzo de 2002, Identidades incluye en su nmero 100
materiales sobre Hatun Willakuy, el abreviado Informe Final de la CVR;
"Muerte en el Pentagonito", de Ricardo Uceda; "Permiso para sentir", de
Alfredo Bryce, y "Brindis con el Inca", de Thomas Cummins; entre otros
textos que revelan los lineamientos del conocimiento hecho en Per y el
panorama editorial en este nuevo siglo.

Para la preparacin de su nmero 100, Identidades elabor una encuesta en
la que participaron destacados intelectuales y escritores del medio y
extranjeros. Sin duda, uno de los aspectos ms interesantes del sondeo es
que muy pocos libros se repiten.

La retrospectiva de la historia del suplemento se sustenta en un dilogo
con su editor inicial, el escritor y periodista Enrique Cortez, ahora
residente en Estados Unidos. Como l mismo afirma en este dilogo, "era una
poca que sala del amarillismo que el rgimen fujimorista haba impregnado
en la prensa peruana".

Cortez afirma que en su momento pensaba "en un suplemento peruanista, en
una propuesta de periodismo cultural inexistente entonces, pero necesaria
despus de una dcada en que ms que valores perdidos (que mucha gente hoy
lamenta con cinismo) se presentaba un escenario en donde el elemento
histrico, la memoria, haba sido sistemticamente distorsionada por ese
abrazo suicida al neoliberalismo econmico del fujimorismo. En otras
palabras, el suplemento intent responder a los retos que propona una
sociedad dopada, como audazmente ha denominado a esta poca el escritor
Santiago Roncagliolo" (Identidades 67).

La lnea editorial de Identidades no hace distincin entre la cultura de
lite y la cultura popular. Por el suplemento han desfilado figuras
reconocidas del ambiente intelectual peruano -residentes tanto dentro como
fuera del pas-, noveles periodistas culturales y crticos literarios, lo
que da cuenta de un recambio generacional y, a la vez, de un dilogo mutuo
entre los distintos actores culturales.

Enrique Cortez dej el suplemento en la edicin 89, debido a que decidi
seguir una maestra de literatura en Estados Unidos. Lo ha sucedido en el
cargo Giancarlo Stagnaro (gstagnaro@editoraperu.com.pe), tambin escritor y
periodista, que anteriormente, entre 1998 y 1999, colabor con la pgina
cultural de El Comercio.

Fuente: Identidades



*** Anunciados ganadores de los premios Casa de las Amricas

Escritores de Per, Cuba, Brasil y Guyana ganaron los premios Casa de las
Amricas 2006, uno de los ms prestigiados concursos literarios de
Hispanoamrica, segn se anunci el pasado 27 de enero en la capital
cubana. La distincin es organizada por la institucin cultural cubana del
mismo nombre.

El peruano Arturo Corcuera obtuvo el mximo galardn en el gnero de
poesa, con su obra A bordo del arca, mientras los cubanos ngel
Santiesteban y Abel Sierra se impusieron en cuento y en ensayo
histrico-social, respectivamente. Corcuera se destac por "la riqueza de
las metforas, la profundidad y el humor, as como por la bsqueda de un
lenguaje lrico original", segn inform el jurado.

El guyans Mark McWatt gan en la categora de literatura caribea en
ingls o creole por su libro Suspended sentences, y el brasileo Ricardo
Rezende lo hizo en literatura de su pas, con Pisando fora da prpria
sombra.

Asimismo, el jurado adjudic al chileno Ral Zurita, al dominicano Marcio
Veloz y al portugus Boaventura de Sousa Santos los premios extraordinarios
en las categoras de poesa, narrativa y ensayo, respectivamente. Los
escritores Araceli Tinajero, de Mxico; Clemente Riedemann, de Chile; Ana
Quiroga, de Argentina, y Rodrigo Parra, de Colombia, obtuvieron menciones
honorficas.

El concurso recibi en esta ocasin un total de 546 libros inditos, que
fueron evaluados por un jurado compuesto por unos veinte prestigiosos
intelectuales de cinco pases, de acuerdo con las categoras poesa,
cuento, ensayo histrico-social, literatura brasilea y literatura caribea
en ingls o creole.

Fuente: La Jornada



*** Carlos Yusti ganador de la bienal Antonio Arriz en Poesa

El escritor venezolano Carlos Yusti, quien mantiene en Ciudad Letralia la
avenida Notas desabrochadas (http://www.letralia.com/ciudad/yusti), gan la
IV Bienal de Literatura Antonio Arriz, en la categora Crnica, por su
libro Los sapos son prncipes y otras crnicas de ocasin, segn se supo el
pasado 29 de enero.

El certamen es organizado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte
(Imca) del municipio Iribarne (Barquisimeto, Lara) y se otorga adems en
las categoras Poesa, Cuento y Teatro.

Al anunciar los ganadores, los licenciados Nildhe Silva y Willy Aranguren,
presidenta y director de Servicios Culturales, respectivamente, de Imca,
expresaron que la jornada ha tenido una gran acogida por los escritores del
pas y una calidad extraordinaria en los trabajos enviados, con un jurado
idneo que realiz un trabajo minucioso, cientfico y de alta discusin.

El jurado que le concedi la distincin a Yusti estuvo compuesto por Ramn
Querales, Esteban Rivas Marchena y Taylor Rodrguez, quienes fundamentaron
su decisin "en razn de su calidad literaria, su sostenido estilo dentro
del gnero, la unidad temtica del conjunto y la valiosa ponderacin que
logr realizar acerca del libro y la lectura indispensable para el
desarrollo integral del hombre".

Tambin acordaron otorgar menciones especiales a Crnicas de la Bitcora de
los Viajes, de Nstor Rojas (Ciudad Bolvar) y a Maderamen, de Jess Rafael
Cedeo (Nueva Esparta).

En la categora Cuento el jurado estuvo compuesto por Rafael Montes de Oca
Martnez, Yeo Cruz y Reinaldo Chaviel, quienes otorgaron el premio por
unanimidad a "Las piezas de bao", de Marco Antonio Pea Lpez
(Barquisimeto), "por el excelente manejo del lenguaje, donde se destacan
eventos humorsticos, por encima del patetismo; con una estructura
narrativa slida donde se presenta situaciones cotidianas en un contexto
urbano, con un sentido universal".

Las menciones correspondieron a "Iolanda sin censura en tecnocolor", de
Francisco A. Arvalo (Puerto Ordaz, Bolvar), y a "Como una mentira", de
Pedro Gamboa (Paraguan, Falcn).

Asdrbal Melndez, Igor Zamora y Roberto Valecillos conformaron el jurado
en la categora Teatro, donde se concedi el galardn a la obra La primera
orquesta latina de mujeres, de Gilberto Agero Gmez (Barquisimeto), "por
ser una obra ubicada en el contexto histrico venezolano de 1930, con un
gran sentido de pertinencia de los valores sociales, reveladores
minuciosamente de conductas caractersticas de la poca. La obra revela la
presencia indiscutible de un dramaturgo, con un discurso teatral, cuya
excelente forma sostiene un justo contenido sobre la condicin y expresin
humana, una claridad y precisin exquisita en la conformacin, expresin y
de los caracteres de los personajes, impregnando la atmsfera escnica de
su subtexto que nos remite a una segunda lectura de elocuente asuncin
artstica y sicolgica".

En la categora Poesa, Isabel Lameda, Antonio Urdaneta y ngel Alvarado
Delgado otorgaron el premio al poemario De nosotros una orilla, de Julio
Csar Blanco Rossito (Cabudare, Lara), "por haber desarrollado su propuesta
con una coherencia e hilo conductor, logrando perfilar un libro donde el
poeta oficia la palabra y la vida, hacindose de una voz con acento
propio". Se concedi una mencin honorfica al poemario La clida cripta de
la transparencia, de Ernesto Romn Orozco (San Cristbal, Tchira).

Fuente: Venezuela Analtica



*** Francisco Ayala celebra su centenario con los Reyes de Espaa

El escritor espaol Francisco Ayala celebr el pasado jueves 16 de marzo
sus 100 aos de edad con una cena-homenaje presidida por los Reyes de
Espaa en la Biblioteca Nacional de Madrid. Entre los asistentes estuvieron
la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Mara
Teresa Fernndez de la Vega, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, los
miembros de la Comisin del Centenario de Ayala y familiares y amigos del
escritor.

Los hermanos del escritor, Vicente, recin llegado de Buenos Aires, y Mara
Luz Ayala; su hija, Nina, y su nieta, Julieta, tambin estuvieron
presentes.

En la cena-homenaje, el rey Juan Carlos destac la aportacin personal y
literaria de Ayala a las letras en lengua espaola, y agreg que la vida y
obra de este autor "traslucen el compromiso de un intelectual que ha
asumido como propio el tiempo que le ha tocado en suerte".

"Su anlisis de la realidad, riguroso, racional, incisivo y libre, lejos de
conducirnos al pesimismo nos ha permitido vislumbrar la esperanza, que es
la forma ms realista posible de encarnar nuestros sueos", dijo el Rey al
brindar por el siglo de vida del escritor, "autntico artesano de la
palabra".

Ayala, algo cansado, agradeci las palabras del Rey ante 75 invitados, y
dijo que "el mrito grande o chico" que l haya podido tener "no es nada
comparado con la generosidad" que todos le han mostrado estos das.

El Rey afirm que esta es "la primera vez que el mundo de la cultura
espaola se rene para celebrar una efemride centenaria con la
participacin de su protagonista", una "extraordinaria realidad" que
constituye "un motivo de gran alegra para todos".

"La curiosidad, la irona y el escepticismo han sido las rutas que ha
recorrido incansablemente" Ayala "para dar forma a sus creaciones; y la
pregunta, origen del conocimiento y de la ciencia, es en su obra un motivo
fundamental y constante, una llave que abre las puertas a un extraordinario
entramado de sugerencias", dijo el monarca.

El Rey record cmo la Biblioteca Nacional, lugar donde se realiz la
cena-homenaje, le sirvi muchas veces "de refugio" a Ayala en sus primeros
aos madrileos, "cuando se forjaba como escritor"; y un lugar que luego
"ha visitado a lo largo de su vida; una vida llena de fuerza creativa,
admirable lucidez y genial maestra".

Al finalizar el Rey sus palabras, y darle un fuerte abrazo al escritor en
medio de los aplausos de los comensales, Ayala se levant de su asiento y
confes que no saba cmo iba a poder "aguantar la emocin y estar de pie"
sin caerse. Su intervencin fue muy breve porque no quera "terminar con
lgrimas en los ojos, cosa que de chico me hubieran consentido, pero no
ahora, a mi edad". Un generoso aplauso cerr sus palabras.

Los invitados a la cena, entre los que tambin figuraban el director de la
Real Academia, Vctor Garca de la Concha; el presidente de la Sociedad
Estatal de Conmemoraciones Culturales, Jos Garca Velasco; el
subsecretario del Ministerio de Cultura, Antonio Hidalgo, el director
general del Libro, Rogelio Blanco, y la acadmica Carmen Iglesias, entre
otros muchos, recibieron como regalo una edicin facsmil de Indagacin del
cinema, de Ayala, y un estudio sobre el escritor y el cine realizado por
Garca Montero.

Los festejos se iniciaron el lunes 13 de marzo, cuando el autor fue
condecorado por el Rey con la Gran Cruz de Isabel la Catlica, en una
ceremonia celebrada en el Palacio de la Zarzuela y que incluy una comida
ntima a la que acudieron l y su esposa, la hispanista estadounidense
Carolyn Richmond.

Ya desde febrero, la Fundacin Francisco Ayala haba formalizado la
candidatura del autor granadino al Premio Nobel de Literatura 2006, que
lleva presentando desde 1996, al tiempo que se desarrollaron las jornadas
"Indagacin de Francisco Ayala", a las que asisti el propio autor.

Igualmente, esta semana se anunci la segunda edicin del Premio Francisco
Ayala de Traduccin, que, convocado por el Servicio de Traduccin
Universitario (STU) y la Facultad de Traduccin e Interpretacin de la
Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es), tiene el objetivo de
promover la vocacin por la traduccin literaria. El premio est dirigido a
estudiantes de traduccin de universidades espaolas y el tema ser la
gastronoma, para lo cual se ha establecido un plazo que cierra el 30 de
mayo.

Fuentes: EFE, CNN+, Granada Digital



*** Biblioteca Breve para la escritora gallega Luisa Castro

Luisa Castro obtuvo este 7 de febrero el Premio Biblioteca Breve, que
concede la editorial Seix Barral, con su novela La segunda mujer, una
historia sobre la edad y el amor, sobre dos generaciones enfrentadas, dos
clases opuestas y dos maneras de entender la educacin.

El jurado, integrado por Jos Manuel Caballero Bonald, Adolfo Garca, Pere
Gimferrer, Manuel Longares y Rosa Regs, tom su decisin por unanimidad.
El premio est dotado con 30.050 euros.

Nacida en Foz (Lugo) en 1966, Luisa Castro cuenta con una slida
trayectoria literaria, con seis libros de poesa publicados y varios
premios en su haber, como el de "Narrativa Torrente Ballester".

La novela describe el invisible paso del amor al odio, la intensidad con
que cobran forma sentimientos encontrados entre los que cabe la confianza y
la ternura, pero tambin, a un paso, la crueldad y la violencia. Dos
potencias en conflicto, la razn y el corazn, en un mundo del que se dice
que hombres y mujeres son iguales, sin ms rbitro que la ley.

"Es una novela que habla del amor y de la educacin de sus protagonistas
que siempre lo condiciona", comenta Luisa Castro antes de explicar que
"empec a escribirla sin estar muy segura de lo que haca y ni siquiera de
si sera una novela, porque fue una escritura torrencial en la que me di
cuenta de que la novela ya estaba escrita y lo nico que haba que hacer
era abrir el grifo y dejarla fluir".

Segn Castro, su novela es "la historia de un amor entre una mujer de
veinticinco aos y un hombre de cincuenta y siete que se embarcan en un
proyecto comn, seguros de que pueden estar por encima de cualquier
obstculo a pesar de que vienen de clases sociales diferentes y tienen
convicciones distintas".

Las diferencias social y de edad influyen en las relaciones y condicionan
su desarrollo, agrega la escritora. "Creemos que somos todos iguales y no
es verdad. En el mismo momento y lugar conviven montones de culturas
diferentes. El clasismo es una realidad. El clasismo entendido como el
fenmeno por el cual uno se cree ms que otro".

Fuentes: La Voz Digital, Estrella Digital, El Progreso



*** John Jairo Junieles obtuvo el premio Ciudad de Alajuela

El escritor y periodista colombiano John Jairo Junieles obtuvo el II Premio
Internacional de Poesa Ciudad de Alajuela, convocado anualmente por la
Municipalidad de la ciudad de Alajuela (Costa Rica), con el libro Viajero
con pasaje a tierra extraa, tal como fue anunciado el pasado 7 de febrero.

En esta segunda convocatoria, ao 2005, los organizadores recibieron libros
de ms de 320 autores provenientes de todos los pases de habla hispana, y
de otros que sorprendieron, como Israel, Canad, Suecia, Francia, Brasil,
Italia, Martinica, Angola, Filipinas, Estados Unidos, Polonia, Japn y
Mozambique, lo cual indica que la resonancia fue mundial y convierte al
premio en uno de los certmenes literarios ms significativos de nuestra
lengua.

"Una parte del libro nace de la curiosidad por mis ancestros
franceses-judo sefarditas, quienes llegaron primero al Canal de Panam
durante su construccin, y luego se asentaron en la costa Caribe
colombiana", explic Junieles, quien dedic la distincin a su compatriota
Jorge Garca Usta, fallecido a los cuarenta y cinco aos, el 25 de
diciembre de 2005.

"Este libro le debe mucho", agreg, "a un trabajo de Garca Usta, su obra
El reino errante, poemas de la inmigracin y el mundo rabe. En lo
personal, tambin le debo muchas enseanzas, por ejemplo, Garca Usta
deca: 'Si uno lee lo primeros textos de los escritores que ama, advierte
que todo mundo aprende a escribir, solo, acompaado, muerto de hambre o
saciado de manjares. Y este aprendizaje es el fundamento ancestral de una
tradicin' ".

El jurado estuvo compuesto por Luciana Biseo, Cristy van der Laat y Carlos
Manuel Villalobos, quienes declararon la obra ganadora como "un texto en el
que los juegos poticos son acertadamente integrados".

Nacido en Sinc (Sucre, Colombia), en 1970, Junieles recibi como dotacin
por este premio 5.000 dlares y la publicacin del libro, siendo el premio
de mayor cuanta en Centroamrica. Varios textos del autor han sido
publicados en Letralia, y su bitcora puede ser visitada en
http://johnjairojunieles.blogspot.com.

Junieles vivi muchos aos en Cartagena de Indias y en la actualidad reside
en Bogot. Estudi derecho y ciencias polticas en la Universidad de
Cartagena, y periodismo en la Fundacin para un Nuevo Periodismo
Iberoamericano. Adems de Letralia, sus textos aparecen con regularidad en
las revistas Espculo (Universidad Complutense,
http://www.ucm.es/info/especulo) y Noventaynueve
(http://www.revistanoventaynueve.org), de Cartagena, as como en el diario
El Universal de Cartagena.

Ha publicado la novela Hombres solos en la fila del cine, el libro de
cuentos El temblor del kamikaze, el libro de prosa potica Temer por m al
final de estas lneas y los poemarios Canciones de un barrio en la frontera
y Papeles para iniciar el fuego. Ha obtenido el Premio Nacional de
Literatura Ciudad de Bogot y la Beca Nacional de Novela del Ministerio de
Cultura de Colombia (ambos en 2002), el Premio Nacional de Cuento
Metropolitano (Universidad Metropolitana de Barranquilla, 1995), y el
Premio Nacional de Cuento Universidad Externado de Colombia (1995), entre
otros reconocimientos.

El ganador anterior del Premio Internacional Ciudad de Alajuela 2004, fue
el poeta chileno Juan Cameron, con su libro Treinta poemas para leer antes
del prximo jueves. En esa primera oportunidad participaron 260 libros en
el certamen.

Fuente: RCN



*** Presentado el primer nmero de la revista Redve

El primer nmero de Redve, la revista de la fundacin Red Nacional de
Escritores de Venezuela, fue presentado el 11 de febrero en la librera
Kuai Mare de Valencia (Carabobo) en un acto organizado por la directiva de
la organizacin en Carabobo.

La revista cultural y literaria hace especial nfasis en el ensayo crtico,
pero, como advierte su editorial, es un intento por crear un espacio para
la poesa y la escritura creativa. Sus secciones de documentos,
conversaciones en la red, verso y prosa, notas e informacin de libros
publicados en fechas recientes, ofrecen una variada lectura de alto
contenido y belleza formal. Redve aparecer cada cuatro meses y ser
distribuida por la red de libreras Kuaimare.

El primer nmero contiene trabajos poticos de Ana Enriqueta Tern, Ernesto
Cardenal, Enrique Mujica, Sujeta Batht, Hawad, Jos Manuel Briceo
Guerrero, Denzil Romero, Wilfredo Machado, Laura Antillano, Rosalvina
Jaimes y Armando Amana.

Jos I. Belandria habla de la teora de la relatividad a cien aos de su
enunciacin, Gustavo Pereira de Nezahualcyotl, el gran poeta prehispnico,
Gabriel Jimnez Emn del proceso cultural venezolano, Leonardo Ruiz de la
obra potica de Arvelo Torrealba y de la poesa en tiempos de revolucin y
Harold Alvarado Tenorio recuerda al poeta Vctor Valera Mora en el contexto
del aniversario de su nacimiento y el de la creacin del premio
internacional que lleva su nombre.

Adems, Luis Alberto Angulo conversa sobre la poesa de Ernesto Cardenal
recin editada por Monte vila, J. A. Calzadilla Arreaza diserta sobre la
poesa como modo de la accin, y Luis Enrique Belmonte acerca de las drogas
y las experiencias msticas espirituales.

El despliegue fotogrfico de Miguel Angulo, en torno al paisaje venezolano,
se fusiona de manera orgnica al diseo de tendencia minimalista de Hctor
Villagmez, que abre la portada con un detalle grfico (Maao) del
Barinasuchus arveloi -fsil nico de reptil encontrado en Cao Soc
(Barinas) que pobl esa zona hace ms de 15 millones de aos-, para cerrar
en la contraportada con "Cintico", una obra de arte digital realizada por
Napolen Graciani.

Entre los documentos que reproduce Redve estn las palabras inaugurales de
Ramn Palomares en Trujillo en la instalacin de la Red de Escritores all,
un ensayo de Ludovico Silva sobre arte, el discurso de agradecimiento de
Isaac Rosa al recibir el premio Rmulo Gallegos, un texto sobre
ecosocialismo de Gustavo Fernndez Coln y un artculo de Heinz Dieterich
relativo a la relacin entre revolucin y eficiencia humana.

La revista es editada por Sael Ibez, Gabriel Jimnez Emn, Csimo
Mandrillo, Pedro Ruiz, Miguel Mendoza Barreto, Leonardo Ruiz Tirado y Luis
Alberto Angulo, junto a Miguel Mrquez en calidad de codirector e Iris
Villamizar como secretaria ejecutiva de la Red y coordinadora de Relaciones
Interinstitucionales de la publicacin.

Fuente: Venezuela Analtica



*** Gabriel Garca Mrquez empu el bastn de palabrero mayor

El premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel Garca Mrquez, fue designado
"palabrero mayor" por la comunidad indgena wayu, que habita en la
pennsula de la Guajira, entre Colombia y Venezuela, segn informaron a
mediados de febrero amigos del escritor y entidades culturales.

Durante una ceremonia realizada el pasado fin de semana en la ciudad
caribea de Cartagena de Indias, el Nobel de Literatura 1982 se puso el
tradicional sombrero guajiro y empu el bastn de "palabrero".

"Este bastn es algo ms que un smbolo en cuya empuadura hay un pjaro
sagrado: cuando un palabrero se apoya en su bastn, est dicindole a la
madre tierra que le traduzca el mejor de los caminos para resolver
cualquier encrucijada. Este polo a tierra entre el corazn del palabrero y
los ancestros, cumple un destino de mediacin en la comunidad, a travs de
la palabra", indica un comunicado.

El autor de Cien aos de soledad luci muy sonriente durante el acto y
cant varias canciones vallenatas, especialmente las del cantautor
colombiano Rafael Escalona.

El escritor recibi un sombrero tejido en La Guajira con el nombre de Gabo,
y una vela en honor de la Virgen de los Remedios, entregada a Mercedes
Barcha, la esposa del escritor.

Fuente: Todito



*** Javier Negrete recibe el Premio Minotauro

El escritor madrileo Javier Negrete result ganador de la tercera edicin
del Premio Minotauro de Ciencia Ficcin y Literatura Fantstica, tan slo
unos meses despus de publicar El espritu del mago.

El ms importante galardn del mundo dedicado a la literatura de gnero,
con una cuanta de 180.000 euros, reivindica as a uno de sus autores ms
veteranos, con varias novelas a sus espaldas y un grupo de seguidores "que
me cortara la cabeza con una espada de fuego si no siguiera escribiendo".

Seores del Olimpo, que es el nombre con el que se publicar la novela, es
una historia que mezcla mitologa, fantasa y aventuras. "Me siento
heredero de los autores griegos, que siempre se enfrentaban a la mitologa
con mucha libertad. Yo he hecho lo mismo", contaba ayer Negrete, cuyo
principal trabajo precisamente es la enseanza de griego en un instituto de
Cceres. "Eglatras, narcisistas, infantiles... En el fondo, los dioses son
ms humanos que nosotros".

Ataque del profesor Challenger, una tesis en mitologa comparada que nunca
termin, es el germen de esta novela protagonizada por Zeus, Atenea y otros
dioses. "Al comienzo de la historia, Zeus reina de forma absoluta en el
mundo, aunque pronto aparece un personaje que tambin se le presenta como
hijo heredero de Cronos, y todo empezar a cambiar...", dijo como
introduccin el autor.

A las puertas del premio se qued otro finalista, Rafael Marn, con su
novela Juglar. El jurado del premio estuvo compuesto por Fernando Savater,
ngela Valvey, Marcial Souto, Laura Falc Lara, Rodolfo Martnez, Pedro
Matesanz y Mara Angels Mercader.

Fuente: La Razn



*** Mara Ugarte obtiene el Premio Nacional de Literatura en Dominicana

La Fundacin Corripio y la Secretara de Cultura entregaron el XVII Premio
Nacional de Literatura 2006 de Repblica Dominicana a la historiadora y
periodista Mara Ugarte, de 92 aos, por su contribucin a la cultura de su
pas en los campos de la literatura, la crtica literaria, el periodismo y
la investigacin histrica.

Ugarte, quien haba dicho sentirse emocionada por la decisin cuando sta
le fue anunciada va telefnica por Jos Luis Corripio Estrada, presidente
de la fundacin, recibi el premio el 21 de febrero, un da antes de
cumplir los 92 aos de edad, en una ceremonia en el Teatro Nacional, en
Santo Domingo.

La segunda mujer en recibir el galardn desde su creacin manifest su
sorpresa ante la decisin del jurado. "Me siento muy emocionada, porque es
realmente la cumbre de los premios aqu en materia de literatura. Para m
es, digamos, el broche de oro, verdad? (...). Yo s que he trabajado
mucho, con mucho entusiasmo y amor, pero me siento sorprendida y
emocionada".

Al pronunciar las palabras centrales del acto, que tuvo como escenario la
Sala Eduardo Brito del Teatro Nacional, el secretario de Cultura, Jos
Rafael Lantigua, consider que por sus aportes doa Mara Ugarte constituye
un patrimonio cultural viviente de la Repblica Dominicana. Manifest que
los aportes de las obras literarias de Ugarte no slo han trascendido en
Dominicana, sino que en el extranjero han sido motivo tambin de
reconocimientos.

"El Premio Nacional de Literatura certifica la calidad de una trayectoria
vital en el ejercicio del hecho literario como forjador de premisas, de
estilos, de ideas, de conocimientos, de sueos con los que se han
construido siempre la historia humana", asegur Lantigua. Anunci que como
muestra de la importancia que tienen para la presente y futuras
generaciones los escritos de Mara Ugarte, la Secretara de Cultura
dedicar un ciclo especial en la IX Feria Internacional del Libro, a
celebrarse en abril.

Por su parte, Jacinto Gimbernard, director ejecutivo de la Fundacin
Corripio, consider que Mara Ugarte constituye un smbolo cultural y
ejemplo de incesante accin para el pueblo dominicano. "A dona Mara
tenemos que agradecerle el ejemplo de su tenacidad escrupulosa en la
irradiacin de positividades", precis.

Ugarte agradeci el respaldo profesional que ha recibido de una serie de
personalidades, desde que lleg a Repblica Dominicana en 1940. "Recibo hoy
con inmensa alegra el Premio Nacional de Literatura 2006 que me ha sido
otorgado. Tan sorprendida como emocionada, debo reconocer que alcanzar este
importante galardn se ha hecho posible gracias a mi obra, en su
totalidad", expres. Agreg que sus escritos son los aportes a la actitud
generosa que los dominicanos han mostrado en todo momento de su vida.

Uno de los momentos ms emotivos del acto fue cuando la escritora Jeannette
Miller lea la semblanza, quien visiblemente emocionada llam la atencin
de los presentes, quienes le aplaudieron en varias ocasiones.

Dotado de RD$500.000, el galardn fue otorgado por consenso del jurado,
tomando en cuenta la ampliacin de cobertura de gneros literarios
establecida a unanimidad en 2005. Los jueces fueron Jacinto Gimbernard,
director ejecutivo de la Fundacin Corripio; arquitecto Eugenio Prez
Monts, de la Universidad Nacional Pedro Henrquez Urea (UNPHU); doctora
Luca Daz Pia, de la Universidad Catlica Santo Domingo (UCSD), Miguel
Phipps, de la Universidad Central del Este (UCE), Jos Rafael Lantigua,
secretario de Cultura; licenciado Francisco Polanco, de la Pontificia
Universidad Catlica Madre y Maestra (PUCMM), y Franklin Garca Fermn, de
la Universidad Autnoma de Santo Domingo (UASD).

El Premio Nacional de Literatura de Repblica Dominicana ha sido otorgado a
grandes personalidades de las letras: Joaqun Balaguer y Juan Bosch (1990),
Manuel del Cabral (1992), Pedro Mir (1993), Manuel Rueda (1994), Antonio
Fernndez Spencer (1995), Marcio Veloz Maggiolo (1996), Virgilio Daz
Grulln (1997), Lupo Hernndez Rueda (1998), Mariano Lebrn Savin (1999),
Vctor Villegas (2000), Carlos Esteban Deive (2001), Hilma Contreras
(2002), Franklin Domnguez (2003), Andrs L. Mateo (2004) y Digenes Valdez
(2005).

Hija de Jernimo Ugarte y Carmen Espaa, la historiadora naci en Segovia
(Espaa) el 22 de febrero de 1914. Duea de una memoria y una precocidad
envidiables, Mara Ugarte termin el bachillerato a los 15 aos y a los 19
se gradu con mencin extraordinaria en la Facultad de Filosofa y Letras
de la entonces Universidad Central de Madrid, donde fue profesora de
historia contempornea de Espaa. Fue asimismo alumna del poeta Antonio
Machado y compaera de clase del filsofo Julin Maras.

Lleg a Repblica Dominicana en 1940 con su esposo, el ruso Constant
Brusiloff, y su hija Carmenchu, quien se convertira en periodista. Ese ao
arrib una oleada de inmigrantes que haban salido de su patria al final de
la Guerra Civil (1936-1939).

A diferencia de muchos de sus compatriotas refugiados, que abandonaron
Dominicana forzados por la asfixiante atmsfera que se respiraba bajo la
tirana de Trujillo, Ugarte permaneci en el pas, luchando contra las
adversidades de un medio lleno de limitaciones de toda ndole.

En los primeros aos trabaj en la Comisin de Publicaciones del Centenario
de la Repblica Dominicana y fue jefa de la Divisin de Archivos,
Biblioteca y Mapoteca de la Secretara de Relaciones Exteriores.

Fue entonces cuando colabor con algunos de los ms distinguidos
intelectuales del pas, como Manuel Arturo Pea Batlle y Julio Ortega
Frier, habiendo dedicado a la investigacin histrica sus mayores esfuerzos
de juventud, a la vez que imparta cursos de bibliotecologa y archivo y se
iniciaba como periodista.

Colabor en el peridico La Nacin (1944-1945), en Cuadernos Dominicanos de
Cultura y en el boletn del Archivo General de la Nacin. Entr al
peridico en 1948, ao de su creacin, como ayudante de jefe de redaccin,
alentada por Rafael Herrera. Su primer trabajo en el diario fue cubrir un
doble crimen en el barrio de Villa Consuelo.

En la etapa dorada del diario desarroll una amplia labor de animacin
cultural y de estmulo a las nuevas promociones de escritores, en la famosa
"Pgina Escolar", que sirvi para proyectar a los jvenes escritores de la
llamada Generacin del 48, como Lupo Hernndez Rueda y Mximo Avils
Blonda. A partir de 1966, durante varios decenios, fue directora del
suplemento cultural de El Caribe.

Su defensa del patrimonio monumental, desde hace cuarenta aos, la ha
llevado a escribir una serie de trabajos que figuran entre los textos de
consulta fundamentales de la bibliografa del siglo XX.

Autora de una extensa obra que ha enriquecido el periodismo, la historia y
el periodismo dominicanos, Ugarte ha recibido numerosos premios y
distinciones, como el Premio Pellerano Alfau, Cronista Cultural (1974),
Caonabo de Oro (1980), del Voluntariado del Museo de las Casas Reales en
colaboracin con la Embajada de Espaa en Santo Domingo, y del Club de
Corresponsales de Prensa Extranjera en la categora de Patrimonio Cultural
(1984),

Recibi tambin la Orden del Mrito Civil en el grado de Comendador por el
Rey de Espaa (1986), la Orden de Duarte, Snchez y Mella en el grado de
Caballero (1990). La ciudadana dominicana es miembro de nmero de la
Academia Dominicana de Historia desde el 1995.

En el 2004, la Secretara de Cultura, en reconocimiento a sus mltiples
mritos, la design, junto al sacerdote Vicente Rubio, como "Patrimonio
Viviente de la Repblica Dominicana".

La Coleccin del Banco Central publicar prximamente sus Textos
literarios, que la acreditan como una de las pioneras del anlisis
literario en el pas. Sus obras son: Monumentos coloniales (1977), La
Catedral de Santo Domingo, Primada de Amrica (1992), Iglesias, capillas y
ermitas coloniales (1995), Estampas coloniales (1998) y Prats Vents,
1925-1999 (2002). Es coautora de Murales dominicanos (2000) y Arte
dominicano (1844-2000).

En 2002, la UASD la reconoci como catedrtica honoraria. Durante cinco
aos tuvo la produccin de un espacio televisivo por el Canal 2
(Teleantillas) titulado Nuestra cultura, como segmento del programa Revista
de Noticias. En sus actividades periodsticas tuvo siempre a su cargo
fuentes culturales y escribi informaciones y comentarios sobre arte,
libros, msica, arqueologa, arquitectura y temas de inters humano.

Fuentes: El Nuevo Diario, Hoy Digital, La Opinin A Corua Digital



*** Conceden el premio Alfaguara de Novela a Santiago Roncagliolo

El escritor peruano Santiago Roncagliolo ha sido galardonado con el IX
Premio Alfaguara de Novela 2006, dotado con 175.000 dlares y una escultura
de Martn Chirino, por su obra Abril rojo, segn se anunci el pasado 27 de
febrero en el Saln de Actos del Grupo Santillana en Madrid.

El jurado, presidido por ngeles Mastretta, y compuesto por Antonio
Caballero, Isabel Coixet, Juan Gonzlez, Fernando Iwasaki, J. A. Masoliver
Rdenas y Carme Riera, ha destacado "la eficacia expresiva, la fuerza
dramtica y la originalidad en el tratamiento de un tema poltico con las
peripecias de una novela negra que arrastra y conmueve al lector desde la
primera pgina".

Nacido en Lima en 1975, Roncagliolo ha vivido en Mxico, Per y Espaa, y
ha trabajado como guionista de televisin, periodista, traductor, negro
literario, autor de discursos polticos. Es autor de los libros infantiles
Rugor, el dragn enamorado (Alfaguara, 1999), La guerra de Mostark
(Santillana, 2000) y Matas y los imposibles (Siruela, 2006).

Su primera novela fue El prncipe de los caimanes (Ediciones del Bronce,
2002). Tambin public el libro de cuentos Crecer es un oficio triste
(Ediciones del Bronce 2003), elegido Nuevo Talento por la cadena de
libreras FNAC. Adems, su obra de teatro Tus amigos nunca te haran dao
ha sido representada en ocho pases y seleccionada para la antologa
Dramaturgia peruana.

Su ltima novela, Pudor (Alfaguara, 2005), supuso todo un descubrimiento
literario, una obra traducida a varios idiomas que despert amplio inters
en la crtica, los lectores y el mundo del cine. En junio, Tristn Ulloa
empieza a rodar la versin cinematogrfica. Roncagliolo colabora, entre
otros medios, con la revista Granta y el diario El Pas.

El concurso recibi 510 originales, de los cuales 141 corresponden a Espaa
y 369 a Amrica Latina. Argentina (109), Mxico (79) y Colombia (56) son
los pases latinoamericanos con mayor nmero de participantes.

En sus ocho ediciones han recibido el Premio Alfaguara el nicaragense
Sergio Ramrez por Margarita, est linda la mar y el cubano Eliseo Alberto
por Caracol Beach (ambos en 1998); el espaol Manuel Vicent por Son de Mar
(1999); la espaola Clara Snchez por ltimas noticias del paraso (2000);
la mexicana Elena Poniatowska por La piel del cielo (2001); el argentino
Toms Eloy Martnez por El vuelo de la reina (2002); el mexicano Xavier
Velasco por Diablo guardin (2003); la colombiana Laura Restrepo por
Delirio (2004), y las argentinas Graciela Montes y Ema Wolf por El turno
del escriba (2005).

Fuente: Alfaguara



*** Presentan en Pekn libro sobre Venezuela

El 28 de febrero fue presentado en el saln de actos de la Editorial de las
Nacionalidades, en Pekn (China) la segunda edicin del libro Venezuela:
tierra natal de Bolvar, del profesor Yu Feng Chuan. Escrito en chino, y en
esta edicin corregido y aumentado por el autor, el libro cuenta con diseo
del venezolano Pedro Holder e incluye un calendario ilustrado con un dibujo
de la artista venezolana Myriam lamo y un marcalibro que reproduce un
retrato de el Libertador Simn Bolvar.

A la actividad asistieron representantes del Ministerio de Cultura de
China, miembros de diversas etnias que viven en China, periodistas,
escritores, trabajadores de la Editorial de las Nacionalidades, ex
embajadores chinos en Venezuela y representantes de la embajada venezolana.

La presentacin estuvo a cargo de Wilfredo Carrizales, agregado cultural de
la Embajada de Venezuela en el pas oriental, quien resalt que la
publicacin se haba agotado rpidamente debido a la demanda por parte de
ciudadanos chinos interesados en conocer el pas latinoamericano. La
Embajada resolvi, de mutuo acuerdo con la Editorial de las Nacionalidades,
reeditar y redisear el libro para satisfacer la exigencia de los lectores.

El autor del libro, Yu Feng Chuan, por su parte, recalc la importancia de
la reedicin de Venezuela: tierra natal de Bolvar, que llena un vaco en
publicaciones en idioma chino que tengan a Venezuela como tema y contribuye
a expandir el conocimiento que acerca de lo venezolano posee el ciudadano
chino medianamente informado.

La seora An Ping Ping, directora del Departamento de Revisin de
Materiales de la Editorial de las Nacionalidades, habl a nombre del sello
y agradeci a la Embajada de Venezuela la confianza depositada en ella para
la feliz y exitosa reedicin y presentacin del libro.

Durante la presentacin se proyect un documental sobre paisajes y gentes
de Venezuela, musicalizado con piezas folklricas, y los asistentes al acto
disfrutaron de entremeses de la cocina venezolana, as como de la actuacin
de un grupo artstico de danzarines y cantantes, conformado por varios
miembros de las etnias uygur, mongola, kazajo, coreana y tadjik, quienes
interpretaron melodas y bailes populares de sus respectivas regiones.

Fuente: Embajada de Venezuela en China



*** Crean taller gratuito de ciencia ficcin, fantasa y terror

Los Forjadores es el nombre del taller literario de ciencia ficcin,
fantasa y terror que la escritora venezolana Susana Sussmann ha creado
recientemente en Internet, y cuyo acceso es gratuito para todos los
escritores de habla hispana.

El taller funciona como un grupo de Yahoo, por lo que sus usuarios
aprovechan toda la funcionalidad de herramientas tales como una lista de
correos, un espacio comn para compartir archivos y un sistema de
encuestas, entre otros.

"No es la intencin dar clases magistrales acerca de cmo escribir. Lo que
se busca es simplemente ayudar a 'soltar la mano', a perder el miedo a la
escritura, a aprender con la experiencia", explic Sussmann en el mensaje
inaugural.

Los Forjadores dispone de dos modalidades de trabajo. La primera consiste
en ejercicios literarios realizados bajo premisas impartidas por Sussmann,
y su frecuencia es variable de acuerdo al rendimiento del grupo. La segunda
consiste en la revisin colectiva de relatos ya elaborados con miras a
recibir crticas y observaciones de parte del colectivo.

Por otro lado, entre los miembros de Los Forjadores se encuentran editores
de diversos pases de habla hispana, quienes evalan los textos para su
posible publicacin.

Nacida en 1972 en Valencia (Espaa), Sussmann es fsica especializada en
cuerdas y supercuerdas. Ha sido la promotora de las tertulias caraqueas de
ciencia ficcin y fantasa. Textos suyos han sido publicados en revistas
del gnero, como Axxn, y mantiene en lnea su blog Quarks de todos los
sabores.

Para suscribirse al taller, basta con enviar un mensaje en blanco a
los_forjadores-subscribe@yahoogroups.com y seguir las instrucciones.
Tambin se puede formalizar la suscripcin en la pgina del grupo,
http://groups.yahoo.com/group/los_forjadores.

Fuente: Los Forjadores



*** Francisco Javier Prez Fernndez obtiene el premio Azorn

El escritor espaol Francisco Javier Prez Fernndez obtuvo este 2 de marzo
el XXX Premio Azorn de Novela, dotado con 67.000 euros y convocado por la
Diputacin de Alicante y la Editorial Planeta, con la obra La crin de
Damocles, un thriller ambientado en la Alemania nazi de los aos 20

La obra de Prez Fernndez (Zamora, 1970), en la que plantea "cmo la
injusticia social y el deseo de venganza conducen al fascismo", se impuso a
las otras 156 novelas -de las que 103 eran de autores espaoles- que se
presentaron a este galardn de carcter anual.

En la rueda de prensa posterior a la gala donde se hizo pblico el fallo
del jurado, el autor, un economista afincado en Len que se defini como
"un tipo vulgar", explic que la parte histrica de la novela se orquesta a
travs de las investigaciones del comisario Mller, a raz de la detencin
de Hitler por su intento de golpe de Estado.

"El nazismo muri hace 60 aos de uno de los mayores batacazos de todos los
tiempos, pero mantiene un cierto atractivo porque refleja la parte ms
oscura del alma humana y sirve de paralelismo con cualquier sociedad",
subray Prez.

Por otro lado, el ganador destac la importancia de iniciativas como el
Premio Azorn que, en su opinin, "permiten que los autores que escribimos
da a da con la determinacin de salir adelante tengamos alguna
posibilidad de conseguirlo".

El jurado estuvo presidido por el diputado provincial de Cultura, Miguel
Valor, y compuesto adems por el director editorial de Planeta, Carlos
Revs, los escritores Juan Eslava, Luisa Castro y Fernando Snchez Drag,
la bibliotecaria de la Escuela Europea de Alicante, Cristina Llorens, y el
dramaturgo Pedro Montalbn.

Snchez Drag, portavoz del jurado, consider que Prez ha conseguido una
novela "bien armada" y defini al protagonista, el comisario Mller, como
un personaje "un poco cnico, que bordea la legalidad y la ilegalidad, pero
que siempre acaba ponindose del lado del bien".

Escritores como Gonzalo Torrente Ballester, Luis Antonio de Villena, Luis
Racionero, Jess Ferrero, Dulce Chacn, Luisa Castro, Eugenia Rico, Javier
Garca y Manuel Mira han obtenido en ediciones anteriores con este
galardn, que en la pasada edicin recay en la escritora colombiana ngela
Becerra, por su obra El penltimo sueo.

La gala de entrega del premio estuvo precedida por una polmica a raz de
la designacin de Snchez Drag como "miembro independiente del jurado",
una decisin tomada por el presidente de la Diputacin de Alicante, Jos
Joaqun Ripoll, del PP, y que el grupo socialista tach de "lamentable",
por considerar que se trata de un autor "vinculado a la editorial Planeta".

Las bases del premio indican que el presidente provincial debe seleccionar
a uno de los miembros del jurado y Ripoll explic que haba elegido a
Snchez Drag de entre "una lista de seis candidatos" que le facilit la
editorial.

Fuente: El Mundo



*** Carlos Germn Belli gana el premio Pablo Neruda de poesa

El poeta peruano Carlos Germn Belli es, por decisin unnime del jurado,
el ganador de la tercera edicin del Premio Iberoamericano de Poesa Pablo
Neruda, segn informaron los organizadores del certamen el pasado 3 de
marzo.

El poeta agradeci el galardn, que es otorgado por el Consejo Nacional de
la Cultura y las Artes, a travs del Consejo Nacional del Libro y la
Lectura, con el auspicio de BancoEstado y el patrocinio de la Fundacin
Pablo Neruda.

"En realidad me emocion muchsimo en un primer momento, al tener noticia
de que haba ganado este premio, el premio Pablo Neruda, que es tan
importante para los latinoamericanos", dijo el poeta, e indic que tiene
muy presente el trabajo del premio Nobel de Literatura de 1971, sobre todo
su poesa referida al amor por la tierra.

Belli alab la poesa chilena, "sobre todo la de Carlos Pezoa Velis, un
poeta del siglo XIX que imprime un gran humor negro en sus textos; adems
del carcter confesional y desgarrador de Gabriela Mistral, y tambin,
claro, Vicente Huidobro".

En los das previos a los resultados la prensa daba como favoritos para
obtener este premio a los poetas chilenos Nicanor Parra y Gonzalo Rojas. Al
respecto, Belli dijo sentirse asombrado de "haber ido en contra de los
pronsticos, tratndose, sin duda, de dos grandes figuras, dos clsicos
vivientes de la poesa de Amrica Latina".

El jurado estuvo presidido por el ministro chileno de Cultura, Jos
Weinstein, a quien acompaaron el poeta chileno Pedro Lastra, el argentino
Juan Gelman, ganador del ao pasado, y la escritora mexicana Margot Glantz.

La distincin fue instaurada en 2004 con ocasin del centenario del
nacimiento de Neruda, y en esa primera edicin fue concedida a Jos Emilio
Pacheco. Su dotacin es de 30.000 dlares en efectivo, una medalla y un
diploma, que Belli recibir en Santiago el prximo 12 de julio.

Nacido en Lima en 1927, Belli es traductor y periodista, y fue distinguido
con el Premio Nacional de Poesa 1962. Tambin ense literatura
hispanoamericana en la Universidad de San Marcos de Lima, fue poeta
visitante del Programa Internacional de Escritores de la Universidad de
Iowa y obtuvo dos veces la beca de la Fundacin Guggenheim (1969 y 1987).

Es autor de una vasta obra en la que destacan Poemas (1958), Oh, hada
ciberntica! (1962), El pie sobre el cuello (1964), Por el monte abajo
(1967), Sextinas y otros poemas (1970), Ms que seora humana (1986), El
buen mudar (1987), Trechos del itinerario (1998) y En las hospitalarias
estrofas (2001).

Adems ha publicado las antologas El pie sobre el cuello (Montevideo,
1967), Oh, hada ciberntica! (Caracas, 1971), En alabanza del bolo
alimenticio (Mxico, 1979), Asir la forma que se va (Lima, 1979), Boda de
la pluma y la letra (Madrid, 1985) y Antologa personal (1998).

Fuentes: La Nacin (Chile), Radio Cooperativa, EFE, La Primera (Per)



*** Fallece en Miln el poeta peruano Jorge Eduardo Eielson

Jorge Eduardo Eielson, poeta y artista plstico peruano considerado una de
las voces ms radicales y a la vez ms puras de la poesa hispanoamericana
de este siglo, falleci el mircoles 8 de marzo en Miln. Eielson naci en
Lima en 1924 y viva desde hace casi cincuenta aos en Italia.

A lo largo de las transformaciones que sufri su obra, puede decirse que se
mantuvo fiel -como poeta y como artista plstico- a lo ms esencial del
espritu de las vanguardias: experimentalismo, bsqueda incesante,
provocacin, nihilismo, contradiccin.

En sus inicios, en la dcada de 1940, su poesa mostraba el influjo
dominante de la mstica, el simbolismo y el surrealismo, y especialmente el
de dos poetas: Rilke y Rimbaud. Alumno de lengua y literatura de Jos Mara
Arguedas, Eielson obtuvo a los 21 aos el Premio Nacional de Poesa y a los
22 el Premio Nacional de Teatro.

Sus primeros trabajos revelan una perfeccin formal asombrosa y un brillo
imaginstico casi perturbador, como puede verse en Cancin y muerte de
Rolando (1943, pero publicado en 1959) y Reinos (1945). Estos libros,
impresos en reducidsima tirada o como separatas, apenas se conocieron
fuera de Lima, lo que explica el tardo reconocimiento que su obra recibi.

Su exilio europeo, que lo llev por Roma y diferentes ciudades italianas,
contribuy a definir otra etapa en su produccin, totalmente distinta de la
primera: la suntuosidad y exquisita diccin del comienzo son reemplazadas
en Habitacin en Roma (1951) y Mutatis mutandis (1967) por un extremo
despojamiento verbal, un tono fijado por la reiteracin obsesiva de
palabras simples que aluden al existir concreto, y por el clima de vaco y
desesperanza que alcanza al mismo ejercicio potico.

Desaparecido el misticismo, slo queda una contemplacin de la miseria
fsica del cuerpo aislado y decadente. El grueso de su obra potica ha sido
reunido en Poesa escrita (1976). Tambin ha cultivado la novela con El
cuerpo de Giulia-no (1971) y Primera muerte de Mara (1988), ttulo que
repite el de un temprano poema suyo.

Su obra plstica, en la que se nota la fuerte influencia de las formas y
los mitos precolombinos, ha sido expuesta en diversas locaciones y figura
en importantes museos del mundo. Un libro que realiza una fusin de arte
potico y visual apareci en italiano bajo el titulo de Poesa visibile
(2002).

Respecto a su potica, Martha Canfield, reconocida estudiosa de la obra del
poeta, adems de amiga personal, la define en las siguientes palabras: "En
varias ocasiones Eielson ha buscado aclarar su posicin que no es
simplemente contestataria, en la confrontacin de un sistema que exige
siempre el mismo producto, pero que corresponde ms bien a su libertad
interior".

Luego de conocerse la noticia de su muerte, la Comisin para el Derecho del
Voto de los Extranjeros de la Municipalidad de Roma ha comunicado que
dentro de poco le rendir un homenaje de reconocimiento a la obra de
Eielson.

Fuentes: La Primera (Per), RPP Noticias



*** Juan Gelman recibe doctorado honoris causa de la UNQ

La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ, http://www.unq.edu.ar) otorg al
poeta argentino Juan Gelman el ttulo de doctor honoris causa, mxima
distincin de esta casa de estudios, el pasado jueves 9 de marzo en el
Saln Auditorio de la UNQ, en Bernal (Provincia de Buenos Aires).

Nacido en el barrio de Villa Crespo en 1930, Gelman es considerado uno de
los poetas contemporneos ms reconocidos, con una obra que expone la
bsqueda de un lenguaje trascendente, original y humanstico.

Su vasta obra conjuga el compromiso social y poltico, como una forma de
templar la poesa con las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Su
produccin literaria lo ha hecho merecedor de numerosos premios, entre
ellos el Premio Nacional de Poesa, el Premio Reina Sofa y el Premio
Iberoamericano Pablo Neruda.

En su trayectoria se destaca tambin su participacin activa y protagnica
en la lucha por la vigencia de los derechos humanos, tanto en Argentina
como en Amrica Latina.

Fuente: Universia Argentina



*** Entregados los premios Ciudad de Bogot

La Alcalda de Bogot, a travs del Instituto Distrital de Cultura y
Turismo (IDCT), entreg este 14 de marzo los Premios Nacionales de
Literatura Ciudad de Bogot a los escritores Juan lvarez, que gan con
Falsas alarmas en la categora de cuento, y a Mauricio Contreras, que lo
hizo con La herida intacta en poesa.

Cada ganador recibi un premio de 15 millones de pesos, ms la publicacin
de la obra. Los libros ya estn a la venta en las principales libreras de
Bogot y Colombia. La premiacin, que cont con la presencia de la
directora del IDCT, Martha Senn, se realiz en la Sala Oriol Rangel del
Planetario Distrital.

En la edicin 2005 de los premios, un jurado integrado por Hugo Chaparro
Valderrama, Camilo Jimnez y Julio Paredes decidi otorgarle la distincin,
en la categora de cuento, al escritor huilense Juan lvarez, destacando el
buen humor que sobresale de su prosa. lvarez realiz una maestra en
creacin literaria en la Universidad de Texas (EUA) y ha publicado varios
cuentos, entrevistas y ensayos en Colombia, Per y Estados Unidos.

Por su parte, el jurado de poesa calific al poemario de Mauricio
Contreras como provisto de gran capacidad estilstica, y agreg que expone
lo ms profundo de la cotidianidad. En el acto de entrega de los premios,
Contreras ley el inquietante poema "Hoy amanec degollado".

El autor naci en Bogot en 1960 y ha escrito, entre otros, los libros
Geografas y De la incesante partida.

Para el presente ao, la Alcalda de la capital colombiana y el IDCT, bajo
la administracin del burgomaestre Luis Eduardo Garzn y la direccin de la
mezzosoprano Martha Senn, respectivamente, lanzarn sus Concursos
Nacionales de Literatura Ciudad de Bogot en las categoras de novela,
cuento y ensayo. El lanzamiento se har en la prxima Feria Internacional
del Libro de Bogot.

Fuente: Radio Nacional de Colombia



*** Elena Poniatowska presenta novela en Pekn

La Embajada de Mxico y la Editorial Literaria del Pueblo de China
celebraron el 14 de mayo la presentacin de la escritora mexicana Elena
Poniatowska, con motivo de la publicacin en China de su novela La piel del
cielo.

La novela, que en 2001 obtuvo el Premio Internacional Alfaguara de Novela y
fue traducida y publicada en China en 2003, narra la vida de un astrnomo
mexicano quien, tras dedicar toda su vida a la investigacin cientfica y
lograr numerosos xitos, se ve aislado por sus amigos, compaeros e incluso
por sus familiares.

Segn su traductor al mandarn, Zhang Gaungsen, La piel del cielo "posee
una importante significacin social, que elogia los sacrificios a la
ciencia y el amor y la fidelidad a la patria, si bien se trata de una
tragedia. Podemos observar situaciones similares a las experiencias del
protagonista en la vida de algunos intelectuales chinos".

"Un pas, por pequeo o pobre que sea, debe desarrollar su propia ciencia",
coment Poniatowska en la presentacin sobre su libro. La autora naci en
Pars el 19 de mayo de 1932 y es hija de una mexicana y del descendiente
del ltimo rey de Polonia.

La Editorial Literaria del Pueblo calific a La piel del cielo como la
mejor novela extranjera del siglo XXI, "cuyo personaje principal, de enorme
talento, busca en las posibilidades de la ciencia la explicacin del mundo
y de la vida, pero halla, en el proceso de esa bsqueda, el desafo del
amor".

Se trata de la primera visita de Poniatowska a China. La escritora se
convirti, con esta visita a China, en la primera autora latinoamericana en
participar en el Festival de Literatura de Hong Kong.

Fuente: Pueblo en Lnea



*** Avanzan pelculas basadas en obras de Garca Mrquez

Los proyectos para la filmacin de las versiones cinematogrficas de las
novelas El amor en los tiempos del clera y Del amor y otros demonios se
encuentran bastante avanzados, segn se pudo conocer en las ltimas
semanas.

El amor en los tiempos del clera, como informramos en nuestra edicin 132
(http://www.letralia.com/132/1012colera.htm), ser dirigida por Mike
Newell. A mediados de febrero se supo que el filme sera protagonizado por
el espaol Javier Bardem.

Bardem interpretar a Florentino Ariza, el personaje garciamarquiano que
esper 53 aos, 7 meses y 11 das para estar con la mujer que amaba, tema
principal de la novela. El actor espaol recientemente recibi una
nominacin al premio Oscar por su papel en la pelcula Mar adentro. El
rodaje, que se realizar en diversas locaciones latinoamericanas, se
iniciar a finales de este ao.

De igual manera, la guionista Hilda Hidalgo anunci el mircoles 16 de
marzo que el proyecto para filmar Del amor y otros demonios ha obtenido el
respaldo financiero de la compaa DHL para la etapa de desarrollo, as
como una asociacin con CMO Producciones, la empresa de la reconocida
productora colombiana Clara Mara Ochoa (Rosario Tijeras y Bolvar soy yo).

CMO aportar al menos el 30% de los dos millones de dlares que se estima
costar la pelcula. El resto se recaudar en Costa Rica. Por el momento,
la pelcula se encuentra en preproduccin, realizndose el casting para el
personaje principal de la novela, Selva Mara, con una primera audiencia
realizada en Cuba con 65 postulantes.

"Busco una nia entre los 12 y 16 aos, blanca, pelirroja y que baile como
africana, pero sobre todo, que sea una gran actriz", expres Hidalgo, al
apuntar que la bsqueda abarcar adems Costa Rica y el Caribe colombiano.
"Lo que queremos es una pelcula muy nuestra, hablada en espaol y que
adems sea identificada como costarricense", afirm Hidalgo.

La historia ser filmada en Cartagena a partir del primer trimestre de 2007
en un formato de 35 mm. La guionista, cuya productora se llama AliciaFilms,
explic que contarn con cuatro personajes principales y seis secundarios.
La mayora proceder de Cartagena y Espaa, como fueron caracterizados en
la novela.

Hidalgo agreg que la cuarta versin del guin est casi lista, y aclar
que Garca Mrquez no se ha involucrado en su escritura. "Me dio total
libertad para trabajarlo", indic, aunque seal que una vez que est listo
lo ms probable es que l lo ver.

El escritor colombiano cedi los derechos para el caso a la cineasta
costarricense durante un taller impartido en la Escuela Internacional de
Cine y TV, de San Antonio de los Baos, Cuba, fundada por Garca Mrquez y
de la cual ella es egresada.

Fuentes: Prensa Latina, El Mostrador, El Universal (Venezuela)



*** Espaa celebrar el trienio Zenobia-Juan Ramn Jimnez

La vicepresidenta de la Diputacin de Huelva, Manuela Parralo, present
este 18 de marzo el avance del programa del trienio Zenobia-Juan Ramn
Jimnez 2006-2008, en el que la literatura y la msica tendrn papeles
paralelos, teniendo en cuenta la relacin "permanente" de Jimnez con la
msica.

Parralo entendi que "en esa bsqueda suya del arte total quiz la msica
sea la poesa ansiada capaz de evocar ms all de la vestimenta de las
palabras", por lo que tendr un protagonismo esencial a la hora de
rememorar los 50 aos de la concesin del premio Nobel al escritor
onubense.

As, entre otras cosas, en mayo habr un concierto del Orlando Consort, que
recrear la Missa de Requiem de Pedro de Escobar. En octubre, "a dos siglos
y medio del nacimiento de Mozart y a dos del de Juan Crisstomo Arriaga",
ser el turno del Requiem de Mozart, con Paul Dombrecht dirigiendo a Il
Fondamento con instrumentos originales.

En los actos relacionados con los dos simposios que se van a organizar con
la Universidad de Huelva y la Universidad Internacional de Andaluca habr
tambin una importante presencia musical, adems de que la organizacin de
los actos trabaja para grabar la obra del compositor Pedro Garca Morales,
amigo de Juan Ramn.

Adems, se est preparando una exposicin de artistas andaluces que recreen
pictricamente los versos del Nobel. Igualmente, "y con la mirada puesta en
un pblico ms amplio", se expondrn los originales de las ilustraciones de
Jess Gabn para los libros Estampas de Platero y yo y El iris mgico.

Tambin, con la colaboracin de las voces de Cinta Entenza y Jos Luis
Gmez, se ha editado un video que resume en pocos minutos la vida y la
trascendencia de Juan Ramn Jimnez y Zenobia.

Por su parte, el VII Festival Internacional de Cine Indito de Islantilla
se ha sumado al homenaje que las instituciones y administraciones rinden a
Jimnez y, a principios de abril, se abrir el plazo de un concurso de
guiones para un documental sobre la vida del autor, con la particularidad
de que los participantes sern escolares.

El director del certamen, Juan Labrador, indic que el concurso se iniciar
durante el festival de este ao, entre el 1 y el 8 de abril, con la
previsin de cerrar la convocatoria el prximo mes de noviembre, cuando se
hayan recogido los trabajos suficientes para iniciarse la seleccin.

Los mismos centros escolares donde los alumnos participen en este certamen
recibirn "clases particulares" por parte de directores de cine y actores,
que orientarn a los nios sobre el arte y la forma de escribir un guin
cinematogrfico.

Juan Labrador se mostr confiado en la aceptacin que tendr este concurso,
una actividad ms de las que se organizarn este ao para conmemorar los 50
aos de la concesin del Nobel al escritor moguereo.

Fuentes: Huelva Informacin, EFE, Diario de Cdiz Digital



*** Premio Letras de Ultramar para letraliano Osiris Vallejo

Saint Domingue, 2044, libro del poeta dominicano Osiris Vallejo, recibi
este 18 de marzo a las 7 de la noche el premio del Concurso Literario
Letras de Ultramar. Vallejo haba sido anunciado como el ganador del
certamen el sbado 28 de enero en la Sala de Eventos Andrs Francisco
Requena -donde tambin se hizo la entrega- del Comisionado Dominicano de
Cultura en Estados Unidos (1828 de Amsterdam Avenue, suite N 304, entre
calles 150 y 151, Manhattan).

El jurado, compuesto por los escritores Pedro Lpez Adorno
(puertorriqueo), Ral Barrientos (chileno), e Isaac Goldemberg (peruano),
dijo que Vallejo "muestra destreza en el manejo del poema breve y conoce a
fondo el complejo y sensitivo tema que presenta a lo largo del libro".

En el laudo adems se indica que, "valindose de la potica del fragmento,
los textos que integran el poemario, como pequeos faros en la oscuridad,
evocan, revaloran y postulan nuevas direcciones en cuanto al trnsito de
identidades que el hablante lrico se ve obligado a enfrentar en el
exilio".

El doctor Franklin Gutirrez celebr la acogida que tuvo la convocatoria
entre los escritores dominicanos de la dispora, y dijo que la fecha del
acto de entrega del premio se anunciar prximamente. Letras de Ultramar,
auspiciado por la Secretara de Estado de Cultura de Repblica Dominicana,
tiene un premio en metlico de US$5.000 dlares y un certificado. El
ganador participar adems en calidad de invitado de honor en la IX Feria
Internacional del Libro Santo Domingo 2006, a celebrarse en el mes de abril
de este ao.

A la ceremonia de entrega asistieron, en representacin de la Secretara de
Estado de Cultura de la Repblica Dominicana, el licenciado Avenilo
Stanley, subsecretario de Estado de Cultura, y el licenciado Basilio
Belliard, director general del Libro y la Lectura.

La actividad fue amenizada por el pianista Wilson Batista; y la cantante
Cinthya Jimnez interpret el tema "Por amor", de Rafael Solano. Adems, la
actriz Olga Fernndez dramatiz poemas de Vallejo, y ejecut una pantomima
mientras ste realizaba la lectura de sus textos.

Con Saint Domingue, 2044, Vallejo se convirti en el primer escritor
dominicano en ganar el Concurso Literario Letras de Ultramar, dirigido a
incentivar, reconocer y promover la creacin literaria de los escritores
dominicanos que por diversos motivos han establecido su residencia fuera de
su lugar nativo. El concurso fue convocado en su primera versin el ao
pasado para el gnero poesa, y este ao 2006 corresponder al gnero
cuento.

Nacido en Repblica Dominicana en 1971, Vallejo reside en Estados Unidos
desde 1990. En 2001 fue finalista del concurso internacional organizado por
PECX (Profesionales y Estudiantes Colombianos en el Exterior) con "Parbola
de un trnsfuga". En 2002 recibi una mencin de honor en el certamen
Virgilio Daz Grulln por su relato "Mauritania era otra historia". En 2003
fue galardonado con el segundo premio en el Concurso Internacional de
Cuentos Casa de Teatro por su cuento "Cicatriz". Adems de cuento, cultiva
el ensayo y la novela.

Vallejo, cuyo ensayo "Deutsches Rquiem o Borges y su pasin por el
Laberinto" fue publicado en nuestra edicin 122, tiene una licenciatura
(BA) en ciencias sociales de City College of New York. Recientemente (2005)
public su primer libro, una coleccin de cuentos titulada Cicatriz.

Saint Domingue, 2044, ser publicado por la Editora Nacional, en la
Coleccin de Ultramar, y presentada formalmente como parte del programa de
la IX Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2006.

Fuentes: El Diario/La Prensa, Diario Digital RD



*** Guadalajara leer en el Da del Libro

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la Universidad de
Guadalajara y la Secretara de Cultura estn invitando a celebrar el Da
Mundial del Libro, el prximo 23 de abril, mediante la realizacin de una
jornada de ocho horas dedicada a la lectura pblica.

El Da Mundial del Libro y los derechos de autor es una celebracin que la
Unesco promueve desde 1995 y se lleva a cabo en 80 pases. Como primera
etapa de esta actividad la FIL Guadalajara anunciar el 22 de marzo los
resultados de una votacin en la que han participado, durante los ltimos
das, los habitantes de Jalisco, para escoger el autor cuyos textos sern
objeto de la lectura: Jorge Luis Borges, Ernest Hemingway y Federico Garca
Lorca.

Este ao la sede para la lectura ser el Ex Convento del Carmen, en donde
los lectores podrn participar previa inscripcin y tambin inscribirse en
sitio. Quienes deseen tomar parte en la actividad podrn hacerlo a travs
de la pgina de Internet de la FIL (http://www.fil.com.mx) o llamando a
Lul Rodrguez al 3810-0331, extensin 932, en horario de oficina.

El da de la lectura, a partir de las 10:00 y hasta las 18:00 horas, cada
lector que se haya inscrito tendr tres minutos asignados para leer. Los
participantes recibirn un ejemplar de un libro del autor que haya sido
seleccionado como un gesto de gratitud por su participacin y una rosa
obsequiada por el Centro Universitario de Ciencias Biolgicas y
Agropecuarias de la UdeG. Este obsequio se har efectivo tambin para
quienes compren un libro durante la actividad.

A este esfuerzo se han sumado las libreras y editoriales locales, que
participarn con mesas de venta que se instalarn en el Ex Convento del
Carmen durante las horas de la lectura. Estarn Conaculta, Conexin
Grfica, la direccin de publicaciones de la Secretara de Cultura,
Ediciones Arlequn, Editorial Paraso Perdido, Editorial Universitaria,
Grupo Editorial Tomo, Librera Cervantes, Librera de Porra Hermanos,
Librera Gandhi, Librera Jardn de Senderos, Librera Jos Luis Martnez
del FCE, Librera Universitaria, Libreras Gonvill, Mantis Editores, Petra
Ediciones, Revista Reverso y Siglo XXI Editores.

Cada ao esta lectura encuentra un eco importante en distintos municipios
de Jalisco, en los que participa un promedio de 200 personas. Al terminar
la lectura se realizar un concierto de msica clsica a cargo del cuarteto
sinfnico Aires de Mxico, que interpretar una seleccin de obras de
Mozart a propsito del 250 aniversario de su nacimiento.

Fuente: Prensa FIL



*** Se celebra Da Mundial de la Poesa por iniciativa de la Unesco

Instituido como un llamado a la gente a volver a leer, conocer y difundir
uno de los gneros ms ricos y expresivos de la literatura universal, el
Da Mundial de la Poesa se celebrar este martes 21 de marzo en lo que
para algunos es una buena oportunidad de reconocer su valor y para otros
slo es un acto irrelevante.

Segn la resolucin de la trigsima reunin de la Conferencia General de la
Unesco, del 15 de noviembre de 1999, el 21 de marzo se adopt para esta
celebracin con el nico propsito de conmemorar la palabra a partir de
festivales, encuentros, lecturas, presentaciones de libros y otros actos
culturales.

La iniciativa mundial a favor de la poesa busca desde entonces dar nuevo
reconocimiento e impulso a los movimientos poticos nacionales, regionales
e internacionales, bajo la premisa de que esa actividad responde a
necesidades estticas del mundo contemporneo.

El punto de partida es recordar que la poesa es un arte que tiene sus
races en el texto escrito y en la palabra, de tal forma que toda actividad
en su favor debe tener repercusiones positivas en la intensificacin del
los intercambios interculturales internacionales.

La proclamacin del 21 de marzo como Da Mundial de la Poesa es as, una
invitacin a festejar la poesa en todos sus niveles y en todos los
espacios que sea posible, a travs de escuelas, crculos poticos, museos,
asociaciones culturales y editoriales, entre otras.

No solamente es la palabra, es la palabra potica calificada por la Unesco
como un arte que se "halla en plena expansin" por lo que tener un da para
celebrarla, dice la Unesco, podra servir de marco a las acciones y
esfuerzos que se efectan en distintos planos para sostener la poesa.

Fuente: El Informador



*** Crticos e investigadores de literatura infantil se reunirn en Cuba

La Unin de Escritores y Artistas de Cuba, la Filial del Instituto Cubano
del Libro y la Universidad Pedaggica de Sancti Spritus convocan al XVII
Encuentro de Crtica e Investigacin de la Literatura Infantil "Sancti
Spritus 2006", a celebrarse en la ciudad de Sancti Spritus del 22 al 26
de mayo de 2006.

El evento, el de ms tradicin y arraigo del pas en esta manifestacin,
reunir a crticos, investigadores, profesores, bibliotecarios, editores,
periodistas y otros creadores interesados en el desarrollo de la crtica,
la literatura y el arte dedicado o vinculado a nios, adolescentes y
jvenes, as como destacados escritores y especialistas de Cuba y otros
pases.

Cursos, conferencias, mesas redondas, talleres y mesa de autores son
algunas de las actividades que se realizarn durante el evento. Adems se
celebrarn encuentros con nios, estudiantes de la Universidad Pedaggica y
la comunidad.

En el evento terico se conmemorar los aniversarios del arribo de Juan
Ramn Jimnez y otros grandes intelectuales espaoles a Cuba y pases de
Latinoamrica posterior a la Guerra Civil Espaola. Se desarrollar la
Feria del Libro Infantil y Juvenil, con la presentacin especial, entre
otros, del Diccionario de la literatura infantil cubana, de la V Seleccin
de Textos de los Encuentros de Crtica e Investigacin de la Literatura
Infantil y de una Seleccin de Obras de creadores de Literatura Infantil y
Juvenil de Amrica Latina.

Asimismo, se inaugurar una exposicin con obras de destacados ilustradores
de libros infanto-juveniles invitados. Se realizar un Festival de
Narracin Oral y Escnica, un encuentro con nios y adolescentes premiados
por sus creaciones literarias, diferentes homenajes a participantes cubanos
y reconocimientos especiales a invitados extranjeros, as como la entrega
del Premio Romance de la Nia Mala a creadores de diversas manifestaciones
de reconocida trayectoria en el trabajo con los nios y jvenes.

La cuota de inscripcin se abonar por cada participante en el momento de
la acreditacin (oficialmente el da 22 de mayo del 2006) y ser de $50.00
CUC (peso convertible cubano) para los participantes extranjeros sean
ponentes u observadores. Para mayor informacin, es preciso escribirle a
Julio M. Llanes, presidente del Comit Organizador, a
juliomllanes@yahoo.es, juliomllanes@ispss.rimed.cu, uneacss@uneac.co.cu o
uneac@hero.cult.cu.

Sancti Spritus es la capital de la provincia de igual nombre situada en el
centro de Cuba, nica en el pas que posee dos villas coloniales fundadas
por los espaoles en 1514; Sancti Spritus, Monumento Nacional, y Trinidad,
Patrimonio de la Humanidad. Ambos territorios constituyen un referente de
conservacin arquitectnica y un reservorio de cultura, tradicin e
historia, que se expresa a travs de las leyendas, los mitos y la riqueza
de un arte singular.

Fuente: Comit Organizador del evento



*** Cuarenta escritores, crticos y docentes crean blog de crtica

El Colectivo Banda Aparte, en el que participan cuarenta escritores,
crticos y docentes de literatura, ha creado el blog La Tormenta en un Vaso
(http://latormentaenunvaso.blogspot.com), una idea de la crtica y
novelista espaola Care Santos (http://www.caresantos.com), y en la que
participa el escritor letraliano Domnico Chiappe
(http://www.letralia.com/ciudad/chiappe).

La Tormenta en un Vaso recomendar buenas lecturas de lunes a viernes a
partir del prximo 23 de abril, Da del Libro, cuando publicar a manera de
inauguracin una declaracin de intenciones que sirva de presentacin del
proyecto.

A partir del 24, el sitio publicar una resea diaria. Se dar cabida a
todos los gneros, con el nico criterio de la calidad. El blog tiene el
objetivo de convertirse en punto de referencia a lectores inquietos que
busquen recomendaciones fiables y honestas. Informacin biobibliogrfica de
los cuarenta autores participantes puede leerse en el blog de Banda Aparte,
en http://colectivobandaaparte.blogspot.com.

Fuente: Colectivo Banda Aparte



*** Argentina ser el pas invitado en la IX Feria de Santo Domingo

La IX Feria Internacional del Libro de Santo Domingo tendr a Argentina
como pas invitado especial, segn inform la Secretara de Cultura. El
evento se desarrollar del 24 de abril al 7 de mayo en la capital
dominicana y contar con ms de 300 actividades.

Jos Rafael Lantigua, ministro de Cultura, dijo que a la feria asistirn
los escritores espaoles Fernando Savater, Antonio Gala, Arturo
Prez-Reverte y Eduardo Lago, reciente ganador del Premio Nadal; el peruano
Edmundo Paz Soldn, y los argentinos Federico Andahazi y Guillermo
Martnez.

"Este ao tendremos una gran cantidad de figuras estelares de la literatura
mundial, que han confirmado ya su participacin en el evento", afirm
Lantigua en un comunicado. Segn el funcionario, las autoridades argentinas
aseguraron para esta feria una amplia participacin con autores y
personalidades de la cultura, espectculos artsticos y muestras
editoriales del pas sureo. Las actividades comenzarn con la presentacin
del espectculo "La esquina de Gardel", representado por artistas
argentinos.

La feria ser dedicada a Veloz Maggiolo, un prolfero escritor dominicano,
que este ao gan un premio en el concurso literario Casa de las Amricas
2006, de Cuba, por su novela La mosca soldado. La novela destaca "la
recuperacin del universo del Caribe desde una perspectiva en que se funden
la realidad y los mitos, la antropologa, investigacin policial y cultura
precolombina".

La feria dominicana tuvo un carcter nacional hasta 1998, cuando adquiri
la categora internacional, incluyendo en su concepto un pas invitado de
honor cada ao, la participacin de editoriales extranjeras y la visita de
figuras cimeras de las letras hispanoamericanas.

Fuente: El Nuevo Herald



*** Estudiantes colombianos de literatura se reunirn en Bogot

Entre el 24 y el 29 de abril, y en el marco de la 19 Feria Internacional
del Libro de Bogot, se realizar en la capital colombiana el IV Encuentro
Nacional de Estudiantes de Literatura, evento coordinado por el Nodo Bogot
de la Asociacin Red Nacional de Estudiantes de Literatura y Afines
(Rednel), la Cmara Colombiana del Libro, la Pontificia Universidad
Javeriana, la Universidad de los Andes, la Universidad Nacional de
Colombia, la Universidad Distrital Francisco Jos de Caldas y la Casa de
Poesa Silva.

Para el evento se est convocando a estudiantes, profesionales y amantes de
la literatura, quienes se reunirn bajo el tema central de una puesta en
discusin sobre el estado del arte de la literatura colombiana.

En su cuarta edicin, la trayectoria del encuentro lo ha reafirmado como un
espacio de convivencia, reflexin y estudio, reuniendo anualmente a
estudiantes de pregrado y posgrado en diferentes reas relacionadas con
literatura a nivel nacional.

Entre los objetivos de la actividad se encuentran reflexionar en torno a
temas literarios y problemticas del quehacer de los profesionales en este
campo a nivel nacional, presentar los trabajos acadmicos realizados en
diferentes universidades del pas en torno a las temticas de la
convocatoria y realizar la discusin de las mismas, integrar diversas
perspectivas de los nodos de Rednel en torno al estudio de la literatura y
abrir espacios de dilogo y convivencia para que los estudiantes de
literatura y afines estrechen relaciones.

El encuentro se realizar a travs de conferencias por parte de
especialistas en las temticas convocadas y la discusin de ponencias de
los estudiantes de las universidades invitadas. Cada una de las sesiones
del encuentro se har en torno a un bloque temtico y contar con la
participacin de profesores idneos en dicho campo para su moderacin.
Igualmente las ponencias y conferencias se tratarn en torno a una mesa
central con la cual el pblico deber llevar a cabo su interaccin.

Tambin han sido invitados profesionales de los estudios literarios que
mostrarn sus experiencias en las prcticas de la docencia, la
investigacin, la escritura, los procesos editoriales y la gestin
cultural. Se realizar igualmente una muestra de poesa universitaria en la
que los estudiantes podrn leer sus creaciones acompaados de diferentes
poetas reconocidos en el mbito nacional.

Para solicitar informacin sobre el encuentro y las vas de participacin
disponibles, es preciso escribir a la Comisin Acadmica, en
encoliteratura@yahoo.com.

Fuente: Blog Rednel



*** Humor y literatura en el Saln del Libro Iberoamericano

La relacin entre el humor y la literatura en el marco de las transiciones
iberoamericanas protagonizar la novena edicin del Saln del Libro
Iberoamericano, que se celebrar en Gijn entre el 10 y el 15 de mayo
prximos.

Su director, el escritor chileno afincado en Espaa Luis Seplveda, anunci
que el invitado estrella al que se rendir un clido homenaje ser el
humorista argentino Quino.

A la espera de cerrar el programa definitivo de mesas redondas y charlas,
as como la lista de invitados, Seplveda explic que "hasta ahora se han
tratado temas diversos, pero en ocho ediciones faltaba algo, la versin
humorstica como respuesta a las situaciones patticas que se han vivido en
los pases iberoamericanos".

Seplveda afirm que "hace falta rerse de cosas de tal patetismo que no
mueven a risa", y reclam "recuperar la irona y el espritu de Valle
Incln" para poder sobrevivir.

El programa de la prxima edicin del Saln del Libro Iberoamericano
incluir un encuentro internacional de traductores, la reunin de los
directores de las distintas ediciones de Le Monde Diplomatique y una gala
nocturna de poesa en espaol y portugus, adems del fallo de los premios
de novela "Las Dos Orillas" y de poesa "Alonso de Ercilla".

Fuente: EFE



*** Cursos de Verano de la UCLM versarn sobre humor en la literatura

Entre el 3 y el 5 de julio de 2006 se realizarn los Cursos de Verano de la
Universidad de Castilla-La Mancha, que este ao discurrirn en torno al
humor y la irona en la narrativa, la poesa y el teatro contemporneos.

Luis Garca Jambrina, Isabel Franc e Hilario J. Rodrguez hablarn del
humor y de la irona en el campo de la narrativa. Silvia Ugidos y Julia
Barella harn hincapi en el humor e irona dentro del gnero potico.
Paloma Pedrero y J.A. Ros Carratal se ocuparn del teatro. Finalmente,
J.M. Salvador disertar sobre el humor e irona en la primera vanguardia
artstica.

La actividad est dirigida a alumnos y titulados en filologa hispnica,
humanidades, magisterio y aquellas personas interesadas en la narrativa,
poesa y teatro actual. Entre los objetivos planteados se encuentran
profundizar en diversos aspectos de la escritura literaria, analizar la
presencia del humor y de la irona en la literatura de nuestra poca y
valorar la creacin literaria de narradores, poetas y dramaturgos
contemporneos.

La matrcula en los cursos tiene un costo de 60 euros. Para solicitar
informacin sobre el evento y las vas de participacin, es preciso
escribir a su directora, Marina Villalba lvarez (Marina.Villalba@uclm.es).

Fuente: Web de los Cursos de Verano



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Hubo Festival =========================================================
=== Informe desde la otra fiesta      Carlos Fernndez ====================

Ya lo s, no soy Hunter Thompson.

Empezar este informe con una infidencia, con la confesin de un pequeo
crimen, un crimen irrelevante, si se quiere: para obtener las boletas del
Hay Festival falsifiqu un carn estudiantil.

Y dar tambin una justificacin, quizs innecesaria, por esos das acababa
de dejar mi empleo de tres aos, un empleo en el que a decir de Nicanor
Parra "haba perdido la voz haciendo clase". Con la pobre liquidacin pagu
tres meses adelantados de arriendo y con el resto llen la nevera con lo
que ms pude y bueno guard algo de dinero para los pasajes y para comprar
algn libro de uno de los escritores que asistiran al Hay Festival.

Las estrellas vivientes del evento eran Enrique Vila-Matas, Hanif Kureishi
y Javier Cercas (se habl tambin de la presencia de Garca Mrquez y
Carlos Fuentes, pero en lo que a m respecta estos son autores muertos).
Entr a una de las libreras del centro (que por esos das exhiban orondas
en las vitrinas todas las obras de los participantes al festival) y eleg
Bartleby y compaa de Vila-Matas, motivado ms por la misericordia y
fascinacin que aos antes me haba producido el ablico personaje de
Melville, que por los fragmentos y artculos que haba ledo de Vila-Matas
en la red.

La publicidad televisiva arreciaba, como un viento indeciso golpeaba por
todos los costados a cualquier hora del da. "Hay fiesta en Cartagena",
deca una voz entusiasta, "cuatro das de msica, danzas y literatura", y
en otro comercial una palenquera (una negra vendedora de frutas) pregonaba
con una porcelana puesta en la cabeza los nombres de los autores "Llevo a
Vila-Matas, llevo a Carlos Fuentes, llevo a Jorge Franco, etc". La
inscripcin como estudiante si bien era gratuita, pese a ser a travs del
correo electrnico, no era del todo sencilla; constantemente te veas en la
necesidad de imprimir formatos, enviar fax y correos reconfirmando una y
otra vez, y otra vez tu asistencia. Dos das antes del inicio del evento
recibimos un ltimo correo en el que se nos anunciaba literalmente que
"debido al cupo limitado principalmente en el Claustro de Santo Domingo se
ha asignado para ustedes el Saln Mutis, donde se proyectar a travs de
circuito cerrado de televisin. En el Teatro Heredia se ha asignado La
Galera en el Cuarto Piso". Claro, la ofensiva publicitaria haba hecho su
mella y para un evento donde se esperaban cuatrocientas personas se haban
inscrito cuatro mil. Los yupis desplegaron su furor en las largas filas
para conseguir boletas de ltima hora, los cazadores de autgrafos y
fotografas pululaban como una plaga insaciable en las afueras del teatro y
en las libreras. La reaccin de los estudiantes no se hizo esperar, debido
a que los correos enviados por la organizacin eran colectivos, decenas de
notas de protesta empezaron a circular; una de stas explicaba: "Un grupo
de estudiantes de literatura consideramos la arbitraria decisin de los
encargados de la organizacin (...) como un irrespeto contra aquellos que
nos inscribimos dentro de los lmites de tiempo establecidos. Se nos
quieren imponer condiciones desconocidas en el momento de inscripcin, en
detrimento de nuestra calidad de asistentes al evento", y la protesta
adquira ms sentido si se tena en cuenta que la mayora de los verdaderos
estudiantes venan de otras ciudades y haban hecho una inversin de
transporte y hospedaje. Varias propuestas se esgrimieron va e-mail, entre
esas la de la realizacin alterna de un festival en las playas de la ciudad
con un grupo de escritores disidentes (a saber: Vila-Matas y William
Ospina), y la propuesta de una fiesta donde iluminados por el alcohol
hallaramos puntos coincidentes para acertar el gran golpe. Como era de
esperar los organizadores no respondieron a ningn correo, ni plantearon
soluciones. La maana antes de que se iniciara el evento les escrib
melodramticamente: "Apreciados amigos. Totalmente consternado,
petrificado, leo la notificacin de que como estudiantes seremos relegados,
por la organizacin de los eventos que se llevarn a cabo. Me parece una
decisin injusta e irrespetuosa que contradice el supuesto espritu de
apertura del evento. Supongo que no hubo mala intencin su parte, pero en
su afn de desenredar este embrollo han intentado solucionarlo con un
remedio que quizs les resulte peor. Espero que lo sepan resolver de la
mejor manera ya que he recibido centenares de correos de gente demente y
ofendida... Cudense, muchachos". Tampoco hubo respuesta.

Por la tarde en las afueras del teatro las filas eran menos nutridas de lo
esperado, atisb entre la fila de estudiantes con la intencin de hallar un
gesto o comentario desobligante sobre la organizacin. Adentro subidos en
el culo de la mula veamos (abajo) la minscula escena preparada para la
primera conversacin, en medio del escenario haba un pequeo montculo con
dos sillas a la manera de los talk show americanos. Me pregunt infinidad
de veces cmo sera la entrada de los participantes: uno entrara por la
izquierda y el otro por la derecha, ambos del mismo lado, o saldran de
arriba sostenidos por una cuerda, o en medio del pblico, en fin. Salieron
ambos por la izquierda y como si no se hubieran visto antes se dieron un
fingido y torpe abrazo. Los participantes eran Jorge Franco y un errtico y
nerviossimo periodista local, la charla fue tan sosa y trivial que una
chica al lado mo la resumi con una frase: "Slo falt que le preguntara
de qu color prefera los calzoncillos". Sin embargo hubo un momento en ese
primer evento, una fraccin de segundo, en el que de verdad cre que algo
iba a pasar, que alguno de los que estbamos en el cuarto piso, de los
excluidos de la fiesta, quizs yo, se iba a levantar e iba a gritar alguna
sandez. Pero nada, nada pas.

Para el segundo evento ya mis expectativas haban menguado, cuando se
levant el teln el talk show haba sido ampliado a cinco sillas y entre
los participantes que deban defender "Por qu escriban" estaba Enrique
Vila-Matas. S, era l, premio Herralde, premio Rmulo Gallegos y otros
ms; vestido de saco oscuro, con pelo engominado sentado en el centro del
escenario, desprendiendo un aura enorme... hasta cuando empez a hablar con
una sarta de contradicciones y antipatas que lo hacan fluctuar por
momentos entre la actitud de un adolescente altivo y la de un viejo senil,
este segundo acto concluy con un absurdo grito desde el pblico de "Viva
Espaa" que ni el propio Vila-Matas supo interpretar. Para el tercer
evento, denominado "Dejemos hablar al cuento", reunieron a un dudoso grupo
de escritores al extremo tericos, en donde dejaron hablar a todos menos al
cuento. Precisamente al abandonar este evento descubr dos cosas: una, que
en las afueras del teatro haba una enorme pantalla desde donde se poda
ver y escuchar mejor, y dos (lo que sera mi sustento durante esos cuatro
das), la reventa de boletas.

Los optimistas suelen decir que las crisis son oportunidades, los vividores
complementan la frase "Las crisis de unos son las oportunidades de otros".
En este caso, as fuera circunstancialmente, yo estaba en el bando correcto
y tanto el afn esnobista como la escasez de boletas y el desinters
policivo me facilitaron las cosas. Rpidamente de entre el manojo de
boletas seleccion las que ms me interesaban y el resto las dej a merced
del mejor postor. En contra de cualquier pronstico descart para esa misma
noche la conversacin entre Marianne Ponsford y Hanif Kureishi por lo
burdas que suelen ser las traducciones simultneas, en cambio conserv para
m las conversaciones entre Oscar Collazos y Enrique Vila-Matas y entre
Hctor Abad y Javier Cercas, y una denominada "La gala final" en la que al
parecer los escritores asistentes compartiran con el pblico sus libros
favoritos. Haba pensado guardar una titulada "Hablemos de poesa" en la
que se anunciaba participara el gran poeta venezolano (premio Octavio Paz)
Eugenio Montejo. Uno de mis objetivos definidos dentro del festival era
conseguir, a peticin de la revista Letralia, una entrevista con el viejo
poeta, de quien sin saber conoca de memoria un poema recitado por Sean
Penn en la pelcula 21 gramos: "La tierra gir para acercarnos, / gir
sobre s misma y en nosotros, / hasta juntarnos por fin en este sueo".
Pero la tierra no gir esta vez o gir en sentido equivocado y Eugenio
Montejo enferm y se qued en Venezuela, y en cuanto me enter de esto, con
rabia, me deshice de esta ltima boleta tambin.

Recaud antes de lo previsto una buena cantidad de dinero y pensaba con
ste comer alguna cosa y dotarme de algunos libros, pero algunas veces,
sobre todo a ciertas horas de la noche, sobre todo ciertos das, la sed de
cerveza se hace ms fuerte que la sed de lecturas y el hambre, y, entre las
puertas de las fiestas privadas a las que no fuimos invitados y los bares
tropicales, mi pequea fortuna, una cerveza tras otra, se fue desgajando.
La ciudad amurallada estaba de fiesta y por las calles merodeaban algunos
escritores menores y un torrente de periodistas y asistentes del Hay
Festival, casi en cualquier esquina o en la barra de cualquier bar, como a
la salida del teatro o en uno de los pasadizos del claustro, la gente se te
acercaba a preguntar: "Has visto a Gabo?" o "Viste a Gabo?" o "Ese era
Gabo, cierto?" y yo por supuesto no haba visto ni quera ver al tal Gabo.

Al da siguiente la segunda presentacin de Vila-Matas, al menos para mis
expectativas, fue un desastre. Esta vez se mostr como un ser extrao,
tmido y hermtico, por momentos balbuceante; anunci que quera cambiar la
imagen que haba dejado el da anterior y ley de un tajo un poema completo
de Fernando Pessoa y luego se enfrasc junto con Collazos en una absurda
discusin en la que uno (Collazos) acusaba al otro de ser un ser blindado y
el otro, algo blindado, se defenda diciendo que era tan normal como
cualquier otro. Como se presentaron las cosas, as suene a rima boba, lo
mejor del festival fue tener de cerca la presencia y la obra de Javier
Cercas. En una charla amena con un Hctor Abad bajito, alejado de cualquier
intencin de protagonismo, Cercas el autor de ese fenmeno editorial
llamado Soldados de Salamina, expuso con coherencia y sencillez algunos de
los pilares de su vida y obra y luego se fue directo al aeropuerto tan
callado como haba venido.

Para la gala final las estrellas del evento se haban marchado y el teln
del Teatro Heredia se abri dejando al descubierto un disminuido panel de
escritores en donde resaltaban Fernando Savater, Roberto Fontanarosa, Laura
Restrepo y Oscar Collazos, al final mediante quin sabe qu secreto
artilugio Roberto Fontanarosa fue elegido como el escritor del festival y
premiado con una primera edicin en ingls de dos tomos de la obra de
Charles Dickens. La jornada concluy con un desenfrenado y colorido desfile
del carnaval de Barranquilla, que se fue alejando del teatro entre la
algaraba y una alharaca de flautas y tambores.

Horas despus, cuando todava la ciudad bailaba, mientras degluta sentado
en la banca de una plaza un mendrugo de pan y una gaseosa comprados con mis
ltimas reservas, un grupo de sujetos entusiastas se acerc a m para
invitarme: "Hay una fiesta donde va a estar Gabo y estn dejando entrar a
los estudiantes", me dijeron. "No vienes?". "No, yo voy a otra fiesta",
les contest cansado, pensando seriamente en el largo camino que an me
separaba de casa, en la frialdad de mi cuarto vaco y en aquel oportuno
poema de Roberto Juarroz que haca seis meses haba colgado en mi puerta y
en mis sesos:

      A veces parece
      que estamos en el centro de la fiesta.
      Sin embargo
      en el centro de la fiesta no hay nadie.
      En el centro de la fiesta est el vaco
      Pero en el centro del vaco hay otra fiesta.

PD. Dos das despus (mientras lea las ltimas pginas de Bartleby y
compaa) en la televisin nacional se present un programa en donde le
hacan una entrevista a Enrique Vila-Matas. Esta vez era un tipo normal,
agradable, casi dulce. En la entrevista deca que era el socio nmero 4.000
del Barcelona Ftbol Club, que deseaba fervientemente que el Real Madrid
perdiera dieciocho partidos seguidos, que de sus libros los que ms
despreciaba eran los que haban tenido xito (Bartleby y compaa, para ser
exactos), coment sus aos de servicio militar en el norte de frica y
cuando en Pars fue inquilino de Margarita Duras, finalmente dijo que lo
bueno de este festival era que le daba la oportunidad a la gente comn de
acercarse a la literatura y a los escritores que tambin son tipos comunes,
y dijo que estos eventos ayudaban a difundir la cultura pero que ser culto
no haca mejor ni ms humano a nadie, que ah estaba de ejemplo la plana
mayor de los nazis que escuchaban a Bach y a Mozart, pero que aun as lo
que ms odiaba en la vida era la incultura.

** Carlos Fernndez
   aquinovivenadie@hotmail.com
   Escritor colombiano (Cartagena de Indias, 1979). Estudi literatura y
   teatro. Ha publicado artculos, cuentos y poemas en medios impresos.



=== Arrastrados por la magia de Prspero: =================================
=== La tempestad de los sentimientos      Jorge Zavaleta Balarezo =========

Conocida como la ltima obra escrita por Shakespeare y la representacin
del propio autor a travs del ingenioso Prspero que mueve los hilos de
este romance, La tempestad, siglos despus, nos sigue asombrando mucho ms
all del cotejo de personalidades o del descubrimiento de un "nuevo mundo"
que han sido, desde siempre, los tpicos centrales de cierta crtica.

Nos interesa, en cambio, sobremanera y en particular, ese arte de Prspero,
aquella dimensin mgica de este duque de Miln despojado de su ttulo:
cmo l es capaz, como el propio autor de una obra teatral, y a la vez como
un director de escena, de introducir, desarrollar y solucionar los
elementos de conflicto y sorpresa que hacen de La tempestad -precisamente
en esos aspectos, muy ligados a lo que ahora se conoce como
metateatralidad- una obra seductora, emocionante y nostlgica. Obra que
termina por reunir a los aislados, que bebe de la fuente, s, de un nuevo
mundo pero tambin de un nuevo orden, al que subyace el espritu romntico
y entusiasta del Prspero hacedor de milagros, como la relacin que
establece para su adorada Miranda con Fernando; sus mandatos, no
necesariamente siempre virtuosos, para Ariel; el espritu espontneo y
liberal; o el castigo a Calibn, el "mal salvaje" que es, a un tiempo,
representacin de lo desconocido, lo maligno y hasta de la ignorancia si lo
enfocamos slo desde la perspectiva de los habitantes del mundo del XVII,
an no conscientes, por completo, de los nuevos territorios y realidades
descubiertos y por descubrir.

En Prspero se ha querido hallar al adalid de un proyecto monrquico,
posterior al reinado isabelino, como parte de una misin shakesperiana en
el campo poltico, pero, en lo puramente literario (aunque nada es puro en
su totalidad) analizamos, ms bien, a un astuto creador, inventor y
reinventor. Todo lo que pasa en La tempestad ocurre por deseos de Prspero.
Y l da las razones de sus actos. Entonces, no es slo libertad, antojo o
deseo ciego. Cada paso est justificado. El hecho de que l, en lugar de
una venganza sangrienta o insana, slo quiera dar una leccin a los
nufragos, confundirlos o burlarse sanamente de ellos, a pesar de que
algunos han sido sus propios traidores, revela la dimensin humana,
sentimental, de este Prspero que, tambin como un actor, se despide del
pblico, con unas palabras de agradecimiento pero por igual pide disculpas.
Porque quiere divertir y no ofender. Porque la vida es grata para l, a
pesar de su largo aislamiento, porque Miranda y sus libros han sido su
mejor compaa en el exilio involuntario, que ha sido tambin un exilio
interior, largo, y cuyo final coincide con la partida hacia el lugar de
origen.

Los versos de despedida, por encima del recelo y la nostalgia, encierran un
mensaje de esperanza y aguardan una absolucin, son un canto al arte sin
lmites y los verdaderos amantes de las historias, las ficciones, de
universos como los de La tempestad, constatamos, muchas veces y un tanto
ambiguamente, que ellos semejan juegos de espejos o laberintos en que, por
ltimo, aflora la verdad.

Una obra cercana a la explosin de la comedia o comedia misma, donde todo
"termina bien", donde el mundo se desata y asoma el xtasis de la alegra.
Y, con ello, un adis de Shakespeare que ser largamente rememorado y
reivindicado. En ese contexto, pues, es que Prspero asume varios roles y
sus versos de despedida sintetizan esos papeles, resumen el trnsito de la
obra, el propio camino y sentir de una vida y su afn por quedar bien. Los
versos finales dicen: "Y as como sus pecados se han de perdonar, que su
indulgencia me d a m la libertad". Es cierto, Shakespeare se oculta
detrs de Prspero, se enmascara a travs de l, pero no es por protegerse
sino por la necesidad de un aporte consistente, definitivo, a una obra
completa que le ha dado triunfos en vida, tambin sinsabores, pero sobre la
cual sigue brillando la esperanza.

Ren Girard sostiene que "esta tempestad tiene un solo y nico efecto, el
de llevar a todos los enemigos de Prspero bajo su frula, al nico lugar
donde todos sus deseos son inmediatamente ejecutados, su isla, su propio
universo, el de la creacin literaria" (448).

La "tempestad" que da ttulo a la obra ocurre al principio y amaina para
dar paso a una "puesta en escena", a la vez, de tempestades interpersonales
o enfrentadas. Durante la tempestad misma, los viajeros y la tripulacin
del barco -un buen grupo de los personajes- a la deriva en el mar, claman
una direccin, pero sobre todo una salvacin. De all las importantes
palabras del contramaestre ante los urgentes requerimientos de Gonzalo:
"Cuando la tenga el mar. Fuera! Qu les importa un ttulo de rey a estas
olas que rugen? A los camarotes! Silencio! No nos fastidien" (primer
acto, escena I). Es la comprobacin, en el recio contramaestre, de que las
fuerzas de la naturaleza, instigadas por lo divino (en este caso sabemos
que por el travieso Prspero) son mucho ms fuertes y no ceden ante un
poder real, monrquico, empequeecido en su estructura y dimensin ante
situaciones lmites y probablemente de consecuencias trgicas como sta.

Es cierto, Prspero atrae a sus enemigos y les va a dar una leccin. Y qu
mejor que empezar con una implacable tempestad, qu hay ms dramtico que
eso mientras se navega, es enfrentar al hombre, en definitiva, a su
destino, contrastar caracteres, generar miedos, despertar fobias. Prspero
es malicioso pero no perverso y esta tempestad inicial es slo el principio
de un apasionante juego de emociones. Aquel proyecto en el que Ariel es un
servicial colaborador, capaz de ocuparse de cada recado, porque las rdenes
que recibe de Prspero parecen ms que todo encargos. Se encarga, entonces,
Ariel, de consumar el amor idlico entre Miranda y Fernando, de crear
confusiones entre los nufragos de la isla, de hilar muchas tramas, aun
ms, es el propio Ariel quien directamente provoca la tempestad. Sin Ariel,
poco podra hacer Prspero, en realidad. Y si ste vive conflictuado con
Calibn, pese a un pasado ms llevadero entre ambos, con Ariel se asocia
hasta festivamente.

Jan Kott titula a su estudio sobre La tempestad, "La varita mgica de
Prspero". En efecto, mucho de magia y de aprendiz de brujo hay en el
Prspero que refulge como el sol con un poder inusitado. Antes de retomar
el orden -volver a Miln, recuperar su ducado- se ha presentado ante sus
"huspedes" (Alonso, Gonzalo, el contramaestre) que han transitado
confundidos durante toda la obra, hasta escuchando murmuraciones o creyendo
que oan cosas sin certeza (producto de la magia de Ariel). Es el
reconocimiento, ese momento de la "anagnrisis" aristotlica, que, fiel a
la tradicin occidental, Shakespeare sabe necesaria e irremplazable.

En esta parte final, Prspero aparece vestido de mago, lo que confirma cul
ha sido su funcin y labor a lo largo de la trama. Quiz ese vestido no
necesariamente es un disfraz, es un atuendo que corresponde, efectivamente,
al carcter "sobrenatural" que es capaz de manejar Prspero, de imponer sus
deseos, hacer bromas, jugar malas pasadas, asustar un poco siquiera.
Prspero vestido de mago es el Shakespeare con su mejor atuendo que culmina
su larga carrera, nunca opacada pero s llena de dificultades, como un
sabio.

Se sabe que luego de La tempestad el escritor se traslad a Stratford con
su hija y su nieta y slo colabor con algunas obras. Pero l mismo se
convirti en un mago. El lenguaje, las situaciones dramticas o cmicas,
las tragedias impredecibles, los dilogos ms imaginativos y emocionantes,
los parlamentos ms inspirados y tambin los ms crueles, todo est en las
36 obras de Shakespeare antes de La tempestad. l mereca representarse
como Prspero, ser su propio adalid, descubrirse, por fin, como el mago,
que antes slo dio vida a muchos personajes y situaciones pero se mantuvo
detrs de la escena.

Ahora se quita la careta, se re, juega con sus personajes, los engre,
nunca los maltrata, crea una tempestad, como un aluvin, como una tormenta
de ideas. Cuando sta amaina, Shakespeare nos vuelve a sorprender:
recapitula los hechos del pasado ms o menos lejano por testimonio directo
de diversos personajes. El romance adquiere, ya, un ritmo rpido, dinmico,
como en todas sus obras nunca agota, s exaspera por lo profundo y
brillante y trasmite una emocin digna de su mayor pluma e imaginacin.

Es sta, pues, una "tempestad" de los sentimientos, de una traicin (la que
sufre Prspero y por eso est ahora en la isla y ha aprendido a vivir y
convivir en ella), del amor (Miranda y Fernando), del terror (el naufragio
durante toda la tormenta y los tripulantes que luchan por su vida), de lo
espiritual como mgico (Ariel), de lo mitolgico (la presencia,
evanescente, de Iris, Ceres y Juno). Es, como se ve, un universo lleno de
complejidades sostenido por un discurso potico y una trama que no ceden un
pice, que cuestiona rdenes y parmetros, rangos y grados, y, tambin, se
autocuestiona.

Y Prspero, bonachn y padre amoroso, decide el matrimonio de Miranda, en
medio de esta tempestad de sentimientos, y ese amor que surge previo al
compromiso, guiado por Ariel, ese trabajo de recoger leos por parte de
Fernando, todo ello le imprime el sello del eros ms rotundo, de una
ceremonia del amor calculada al milmetro. Porque, ya se sabe, Prspero
planea al dedillo cada acto importante que ocurre en la obra. Y ese amor,
esa fraternidad, ese espritu por lo comn, el afn por lo colectivo y la
amistad, esas "buenas intenciones" implican, por ltimo, a casi todos los
que participan de la obra.

Y es que, creemos, Shakespeare necesitaba, muy aparte de la indulgencia
final, una despedida feliz, como una fiesta de los sentidos, una
celebracin que no se intuye de inmediato porque slo tras la violencia de
la tempestad inicial comenzamos a conocer la "verdad de los hechos" que
sostiene el romance. Entonces, Prspero, el hacedor, se descubre
imaginativo pero tambin manipulador.

Son los aspectos mencionados en estas lneas los que nos llevan a concluir
que, como anuncia nuestro ttulo, todos los involucrados son arrastrados
por la magia de Prspero. Es ese truco, a la vez, la clave que gua la obra
y nos permite entenderla en su superficie ms plana y directa, amn de
interpretaciones polticas, histricas, antropolgicas o sociolgicas. Es
Shakespeare, por ltimo y desde el comienzo. Y por ello, quiz, lo
disfrutamos ms. La delectacin basada en la tradicin, a su vez encadenada
con la ltima genialidad de un creador inmortal.



Bibliografa

 - Bloom, Harold. El canon occidental. Barcelona: Anagrama, 2002.

 - Clemen, Wolfgang. The development of Shakespeare's imagery. Londres:
   Methuen & Co., 1967.

 - Girard, Ren. Shakespeare. Los fuegos de la envidia. Barcelona:
   Anagrama, 1995.

 - Kott, Jan. Apuntes sobre Shakespeare. Barcelona: Seix Barral, 1969.

 - Shakespeare, William. La tempestad. Traduccin de Marcelo Cohen y
   Graciela Speranza. Buenos Aires: Norma, 2000.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== Por el camino de la poesa y los riesgos      Manuel Sosa =============

La edicin bilinge de Por el camino de Sade, ltimo poemario de Nstor
Daz de Villegas, autor cubano radicado en California, viene a confirmar
algunas de nuestras viejas teoras sobre la poesa como comunicacin y su
eficacia en dependencia de la actitud con que se aborde. En primer lugar,
destaca la naturalidad ante la crcel que resulta un cuaderno compuesto
estrictamente por sonetos. Y ms aun, por sonetos que se entrelazan sobre
un mismo mapa de temas y enunciados. Destacan la Revolucin (no esta o
aquella en especfico, sino la misma de siempre: la que encumbra a la
chusma y pretende violentar las relaciones sociales), la peligrosa y
libertina figura de Sade, la concupiscencia, la indefinible galit, el
Arte como "desviacin" a lo que el mundo prefiere concretizar: la Realidad.

Es una edicin de lujo al traer apareadas la eficaz y madura retrica del
autor, y la fiel (no literal) traslacin al ingls de David Landau, que
conversan desde los extremos siempre con fluidez y un ritmo que ajustan
ambos para impedir que los lectores dejen el libro antes del final. Muchos
versificadores incurren en esta falta, al no poder superar la monotona que
ellos mismos crean en sus metros, y es algo que casi siempre ocurre al leer
colecciones de sonetos. Sin embargo, Daz de Villegas es implacable: no se
preocupa por "versificar" sino en decir lo que prefiere. Teoriza sin
amonestar, rima sin caer en lo predecible, resuelve sus estrofas sin
tropezar, entrelaza sus piezas como un astuto trebejista. El autor
desentraa el casi imposible reto de convocar lo vulgar y no serlo a su
vez. Pero sobre todo, deshace en parte la consabida divisa de que no se
puede ser cubano y sutil en un mismo espacio.

Cuando repasamos las pginas de Por el camino de Sade, entrevemos la burla
a ese personaje contra quien est encauzado todo nuestro afn de artistas,
de desviados, de indeseables invitados que se retrasaron o no llegaron a
los festejos: la Turba. Y detrs de la Turba, con sus hilos lucientes, el
Poder que hace inventario constante y altisonante de sus propias bondades.
Ya ni siquiera pan y circo, sino mendrugos y casas de cultura. Asoma su
velado rostro el chivato, quien copia a escondidas listas y versos. Se
renen en el Marqus las distensiones de las que se apropia la modernidad.
Un nutrido coro de vividores se retuerce entre placeres y miedos. Y el
poema, el manuscrito transido de soledad puede explicar de forma oblicua
que cada hombre posee una mscara, retocada siempre por las ebulliciones y
la Historia.

Alguna vez trataron de convencernos de que la poesa iba a tener, sin
remedio, que especializarse. De que llegara el tiempo en que abandonase
sus remanentes de antao: elementos narrativos, rimas, mtricas,
circunstancias. Pero leyendo libros tales como el de Daz de Villegas, una
vez ms nos percatamos de que el poema es concrecin particular (la
articulacin de lo que la racionalidad trata vanamente de definir) y no
designacin pura. El poema puede ser tambin actitud y rebasar las
palabras. Dichosos aquellos autores que pueden equilibrarse entre la forma
y sus respectivos idearios, que pueden deslindarse de una escuela y ser
reconocibles en el acto. Y Nstor Daz de Villegas es uno de ellos.

Pero si nuestras nociones sobre la poesa en general pueden ser desmentidas
con un libro semejante, tambin la creencia de que la poesa cubana se ha
masificado viene a confirmarse, al ser Por el camino de Sade una de las
excepciones. Quien estudie la literatura contempornea insular puede
percibir que ciertas molduras sustentan a las diversas promociones que han
venido publicando al amparo de la euforia oficial y cultural. Si la
literatura es un triunfo, tiene que ser a precio de sangre y desolacin.
Tiene que ser una victoria prrica. Nunca puede ser "logro" de algn
sistema. Basta alejarse y mirar desde la periferia: es un diapasn modesto,
que se reduce a uniformidad. El coro ya trasciende a la propia isla, y en
la dispora persiste, siempre inamovible.

La poesa cubana de hoy se ha convertido en una oferta conveniente y que
espera retribuciones. Como ya sabemos, toda buena poesa es peligrosa. Y
Lezama, Virgilio Piera, Heberto Padilla y Ral Rivero sufrieron (sufren
an) las consecuencias. La prosperidad literaria no es traspasable cual
virus, de modo que recelamos de tantos y tantos libros triunfales. Para no
cegarnos, y para que la pasin no nos aniquile, seguimos escogiendo
nuestros propios antdotos: un libro de sonetos sospechosos, un refugio al
regocijo que embarga a la muchedumbre. Daz de Villegas se ha ocupado, muy
oportunamente, de reeditar al sujeto Sade, y nos lo aparta del retablo al
que siempre hemos preferido confinarle. Pues somos licenciosos cuando
tenemos la seguridad de que nuestra osada no ha de destejer el visaje que
ofrecemos en pblico. Revelar cunto de l llevamos no es un riesgo
potico. El riesgo del autor consiste en socavar esas tres bases en que se
asienta la lrica cubana: gravedad, arrogancia y sofstica. Es irremediable
usar la palabra "frescura" para fijar la disposicin de este libro. Porque
tal "frescura" lesiona, si acaso subrepticiamente, la oferta y la demanda.

** Manuel Sosa
   fincadesosa@yahoo.com
   Escritor cubano (Sancti Spiritus, Cuba, 1967). Ha publicado los
   poemarios Utopas del Reino (Premio David 1991, Premio Nacional de la
   Crtica 1993), Saga del tiempo inasible (Premio Pinos Nuevos 1995) y
   Canon (2000). Vive en Atlanta, Georgia (EUA), donde se desempea como
   trabajador social. Mantiene un blog en
   http://lafincadesosa.blogspot.com.



=== En migracin, como en arte, hablamos siempre de lo humano =============
=== Gabriela de la Pea Astorga ===========================================

Migracin. Vocablo de uso cotidiano en casi cualquier sociedad urbana a
nivel mundial en el siglo XXI. Vocablo tambin hartamente conocido y
experimentado a lo largo de la historia de la humanidad. El fenmeno sigue
siendo el mismo: colectivos humanos que se desplazan de uno a otro
territorio en bsqueda de mejores oportunidades de vida. Hoy, migracin.
Ayer, xodo, exilio, dispora, peregrinaje.

"Extranjero, forastero, migrante, forneo" son todos trminos que sirven
para designar una misma condicin en las personas a quienes se les atribuye
el no pertenecer "originalmente" a la comunidad en la que se insertan; de
quienes se presume que "estn de paso", con todas las etiquetas negativas
que eso conlleva.

El fenmeno de la migracin adquiere, es verdad, matices diferentes en cada
una de las regiones econmico polticas en las que se presenta. La base, no
obstante, sigue siendo la misma: mientras designamos a algunos como
"extranjeros" que se desplazan temporal o definitivamente de un pas
desarrollado a otro, o de una regin que goza de un alto grado de riqueza
per cpita a otro en que dicho indicador no lo es tanto; nos referimos en
cambio al trmino "migrante" para designar a las personas que habiendo
nacido en comunidades caracterizadas por niveles de pobreza extrema, han
tenido que movilizarse hasta ciudades en las que ellos mismos pronostican
mayores posibilidades de supervivencia econmica.

El drama de la migracin, sea llevada a cabo por "extranjeros" o por
"migrantes", implica siempre cambios difciles tanto para el entorno de la
sociedad de origen como para la de acogida. Pero sobre todo, implica para
sus protagonistas la vivencia de situaciones de una incertidumbre
angustiante y dolorosa. "Extranjeros" y "migrantes", sufren en carne propia
los estados de nimo que caracterizan la partida de un lugar conocido -en
el caso del migrante, de un lugar pobre, pero conocido- hacia lo
desconocido -y en lo cual, el pronstico de xito o fracaso tiene las
mismas probabilidades de ocurrir. El traslado, adems, conlleva las
privaciones econmicas y emocionales que forman parte inherente de haber
cambiado su espacio cotidiano por otro.

Sin embargo, no podemos hablar por igual del traslado y del proceso de
movilizacin y cambio como algo que se presenta con las mismas
caractersticas en "extranjeros" y en "migrantes". El migrante pasa por un
proceso de traslado mucho ms peligroso para su integridad fsica, carece
en alto grado de los medios bsicos para la supervivencia, y vive una
realidad en donde la "distancia" es algo verdadero en sentidos literal y
figurado: la distancia cultural entre su pueblo de origen y la ciudad
altamente desarrollada a la que aspira a llegar y de la cual quiere formar
parte activa; y la distancia geogrfica que el migrante no puede reducir
debido a los altos costos que ostentan los actuales medios de comunicacin
a distancia -Internet, telfono de larga distancia, por ejemplo;
posibilidad cerrada, adems, si consideramos que muy probablemente en su
lugar de origen no se cuenta con los recursos necesarios para establecer
este tipo de comunicacin-, no se diga ya de la nula posibilidad que tiene
de regresar a casa mientras no arregle sus "papeles".

Mientras todo parece "globalizarse" y los diferentes productos de consumo
viajan cada vez ms libremente a travs de las distintas fronteras
geopolticas, el fenmeno de la migracin se agrava: se abren las fronteras
para los productos de consumo, pero no para las personas. Las abismales
diferencias econmicas entre unas naciones y otras, entre vecinos ricos y
pobres, provocan la salida desesperada de amplios colectivos de migrantes
dispuestos a cruzar las vallas cada vez ms altas, cada vez ms peligrosas,
que contra toda lgica neoliberal -propia de los pases que los reciben-
establecen los lderes de las regiones en las que, cosa curiosa, sus
hombres y mujeres de negocios siguen contratando a dichos colectivos como
mano de obra barata.

Mientras en el ao 2003 la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU)
presentaba un estimado para 2005 de entre 185 y 192 millones de migrantes
en el mundo; este colectivo representaba ya para entonces el 2,9 por ciento
de la poblacin mundial.

Por todo lo anterior, no es extrao que el arte refleje en nuestros das la
compleja realidad de las comunidades que se ven abandonadas por sus
habitantes -convertidos ahora en migrantes- as como de las ciudades de los
pases altamente desarrollados que los reciben y les proporcionan, en el
mejor de los casos, aquellos trabajos que sus propios conciudadanos
rechazan.

Al otro lado (http://www.decine.com.mx/newsite/alotrolado/home.htm) es un
buen ejemplo de cmo el arte da voz polifnica a la dramtica y compleja
experiencia de la migracin. Pelcula cuyo director, productor y guionista
es el mexicano Gustavo Loza, presenta tres retratos llenos de sensibilidad
y crudeza acerca del impacto que el fenmeno migratorio tiene en la vida de
sus protagonistas, "los que se quedan en el pueblo": tres nios en bsqueda
de un padre que ha emigrado a un pas desarrollado con el afn de
proporcionar un mejor nivel de vida para su familia. Mientras Prisciliano
-a punto de cumplir sus nueve aos y habitante de una comunidad rural
michoacana- hace todo lo posible por cruzar "al otro lado" con el fin de
traer a su padre de regreso, Ftima -de diez aos, proveniente de una
comunidad marginal en Marruecos- vive la peligrosa travesa de cruzar el
Mediterrneo en "patera" hasta Mlaga, en donde su madre le ha dicho que se
encuentra su padre, que siete aos antes parti desde Marruecos a Espaa en
bsqueda de un trabajo. El tercer retrato es el de ngel, un nio cubano de
ocho aos, que sabe que su padre se encuentra en Miami y es un personaje
famoso en Estados Unidos. En su intento por traerlo tambin de vuelta a
casa, la tragedia se cie como simbolismo de la separacin desgarradora que
conlleva la migracin en cualquier parte del mundo en que se presenta.

Contada a travs de fragmentos de las tres historias que se van dando
secuencia para mostrarnos tres escenarios diferentes pero caracterizados
por un mismo fenmeno, la pelcula de Loza -su pera prima en largometraje
y designada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematogrficas de Mxico
como representante ante la 78 entrega de los Oscares en la categora de
mejor pelcula en lengua extranjera- no aventura conclusiones apresuradas
sobre el drama de la migracin. Si es verdad que los protagonistas nos
muestran el rostro humano de "los que se quedan", tambin es cierto que nos
deja entrever la no menos difcil realidad de "los que se van".

Como el fenmeno de la migracin, el del arte que retrata el destierro y la
partida, no es nada nuevo. S lo es que cada vez ms, uno y otro parecen
complementarse: el cine, la msica, la literatura se convierten as en el
blsamo que alivia un poco una migracin forzada en la que el individuo se
niega a devenir mercanca humana, expresndose a travs de un reducto que
ha hecho propio: el arte.



Algunos datos interesantes sobre los fenmenos migratorios a nivel mundial

Fuente: Naciones Unidas, Trends in Total Migrant Stock: the 2003 Revision.

Previsiones mundiales

 - En 2005, se estima que hay entre 185 y 192 millones de migrantes en todo
   el mundo.

 - En 2000, haba 175 millones de migrantes internacionales en todo el
   mundo: una de cada 35 personas era un migrante internacional.

 - Los migrantes representan el 2,9 por ciento de la poblacin mundial.

 - De ese total prcticamente la mitad (48,6 por ciento) son mujeres.

 - El contingente de migrantes internacionales pas de 82 millones en 1970
   a 175 millones en 2000.



Tendencias mundiales

 - Las corrientes migratorias han cambiado en los ltimos aos, siguiendo
   los polos de atraccin de la migracin laboral.

 - En ciertas partes del mundo los contingentes de migrantes han
   disminuido: si bien el nmero de migrantes asiticos ha aumentado,
   pasando de 28,1 millones en 1970 a 43,8 millones en 2000, el porcentaje
   de Asia en el total de migrantes internacionales ha disminuido, pasando
   del 34,5 por ciento al 25 por ciento durante el mismo periodo. frica
   tambin ha registrado una disminucin de su porcentaje de migrantes
   internacionales que ha pasado del 12 por ciento en 1970 al 9 por ciento
   en 2000. Esto tambin es vlido para Amrica Latina y el Caribe (que ha
   pasado del 7,1 por ciento al 3,4 por ciento); as como para Europa (que
   ha pasado del 22,9 al 18,7 por ciento); y para Oceana (que ha pasado
   del 3,7 al 3,3 por ciento).



Pases receptores de los colectivos migrantes

El 75 por ciento de todos los migrantes internacionales se encuentra en un 12 por ciento de todos los pases:

 - Los Estados Unidos, con 35 millones de migrantes, registra el 20 por
   ciento del contingente mundial de migrantes.

 - La Federacin de Rusia, con 13,3 millones de migrantes, registra el 7,6
   por ciento del contingente mundial de migrantes.

 - Alemania con 7,3 millones de migrantes, registra el 4,2 por ciento del
   contingente mundial de migrantes.



Poblacin de migrantes por regiones

 - 56,1 millones de migrantes viven en Europa (incluida la parte europea de
   la ex URSS), o sea el 7,7 por ciento de la poblacin europea ha nacido
   en un pas distinto del que ahora forma parte.

 - 49,9 millones viven la situacin migratoria anterior en Asia, o sea el
   1,4 por ciento de la poblacin asitica.

 - 40,8 millones en Amrica del Norte, o sea el 12,9 por ciento de la
   poblacin de esa regin.

 - 16,3 millones en frica, o sea el 2 por ciento de la poblacin africana.

 - 5,9 millones en Amrica Latina, o sea el 1,1 por ciento de la poblacin
   latinoamericana.

 - 5,8 millones en Australia, o sea el 18,7 por ciento de la poblacin
   australiana.

** Gabriela de la Pea Astorga
   fampeast@prodigy.net.mx
   Docente e investigadora mexicana (Torren, Coah, 1971). Ha publicado
   trabajos acadmicos en el Anuario de Investigacin de la Comunicacin,
   la revista Comunicacin y Sociedad, la Revista de Humanidades del
   Tecnolgico de Monterrey y otras publicaciones. Ha participado en
   diversos eventos internacionales de antropologa. Textos suyos han
   aparecido en http://www.sieyin.com/jaque y en
   http://www.cosiampiros.com.



=== "Nos vemos en Stockton!"      Mario Wong =============================

                                                              A Anouk Guin
                    y, tambin, a mis amigos Rolando Romero ("El Salvajn")
                                                         y Fernando Torres.

             (...) "Ahora puede parecer mentira que en un pueblo de veraneo
        pusiesen una pelcula de Houston, pero entonces pasaban esas cosas.
                                          Sabes lo que significa Fat City?
         Algo as como Una ciudad de oportunidades, o Una ciudad fantstica
                                              o, mejor aun, menuda ciudad!
   Pues menudo sarcasmo! Porque Stockton, que es la ciudad de la pelcula,
                es una ciudad atroz, donde no hay oportunidades para nadie,
                                                     salvo para el fracaso.
                        Para el ms absoluto y total fracaso, en realidad".
                                      (Javier Cercas, Soldados de Salamina,
                               Tusquets Editores, Barcelona, 2001, p. 178).

Tal parece que debo habituarme al hecho de que alguna gente que me ha
conocido, o ha tenido amistad conmigo en Pars, me haga aparecer en algn
relato, crnica o artculo publicado en revistas, peridicos, o en algn
website. Mi amigo Miguel Rodrguez Lin, por ejemplo, quien vive
actualmente en Marsella, y que utiliza mucho este ltimo medio de
comunicacin, hace mencin de mi persona en algunas de sus crnicas que han
aparecido en Ciberayllu
(http://www.andes.missouri.edu/andes/ciberayllu.shtml).

Cuando publiqu mi primera novela, El testamento de la tormenta (ttulo
ste que no hace de m un atormentado!), y un tal Alayza -con el cual me
cruc alguna vez en su paso por Pars (tena yo una cita en el viejo Caf
Cluny, en la esquina del Bd. Saint-Germain y el Bd. Saint Michel, con un
amigo escritor, Patrick Rosas, a quien iba a entregarle un ejemplar de mi
libro, pero poco antes l me llam para preguntarme si no me incomodaba que
asistiese el tal personaje)-, un completo frustrado que, a los pocos das,
sin que la novela an hubiese sido presentada, me manda varias pginas de
una seudocrtica (que ms se explica por el desencuentro que tuvimos,
debido a las opiniones que yo vertiese, al da siguiente, en torno a un
manuscrito suyo que me hizo llegar), Rodrguez Lin me dijo que no me
ocupase de esa rata de albaal; la verdad que el tiempo ha pasado y yo
segu su consejo (en el fondo, como la novela recin estaba publicada, me
senta como el divino Mozart al que le haba salido -de las sombras ms
oscuras de esta poca siniestra-, un envidioso y srdido Salieri). Otro
escritor, de muchos ms aos que yo, al que le haban llegado dichas
pginas, porque el muy "mala leche" del tal Alayza con premura las hizo
circular, poco despus me expresara, que en su caso, aunque escribiesen
mal de l o de sus libros (que en esos casos es lo mismo), no se haca
ningn problema, y agregaba que lo que importaba era que escribiesen.

Ocurre que mi amigo (debo creer que lo sigue siendo, hoy no lo s) Pablo
Montoya -varios aos antes de regresar a Medelln, o "Medallo" (como la
llama Fernando Vallejo en La Virgen de los Sicarios, y que bien, ahora que
lo pienso, podra ser Stockton!)-, en una crtica, que tiene ms de un
acierto sobre mi novela, aunque encontr que exageraba (siempre lo he
pensado) cuando sostena en ese entonces, si no mal recuerdo, que me
hallaba por encima de varios escritores de reconocido prestigio, entre los
que figuraban algunos del boom. Bien, que sea contra el rigor de la
crtica, sin embargo, justificable por la amistad que se iniciaba (y a que
el "aprendiz de literatura" que era l, en ese entonces, se haba
entusiasmado completamente con mi libro) y que, despus, ms de una vez
hemos acompaado de buen vino y quesos fraceses -"Ce n'est pas que je sois
chauvine mais La France est quand mme la reine des fromages", repite, en
tono irnico, la "vioca Fontaine", en una cancin (1) del grupo de rock
Noir Dsir, que escucho en este momento por la radio. Otra vez, en uno de
sus relatos me hace aparecer en la rue Saint-Denis ("La calle de las
putas") como uno de sus personajes de sus Visiones de Pars (Otras
iluminaciones); cito:

      "...Wong pronunciaba la palabra mgica. Mayo. El administrador se
      rea. Se sobaba las puntas del bigote y nos haca una verga con el
      dedo del corazn. Nos carcajebamos y seguamos avanzando en la
      cuerda floja de Saint-Denis. Aunque para Wong era inevitable recordar
      los mechudos de Washington. La primavera amorosa de San Francisco. El
      poder de las flores ante la boca de los misiles. Ms adelante, las
      mujeres se recostaban en los muros como estatuas remotas. Wong se
      paraliz al ver a la negra. Sus mejillas estaban signadas por
      cuchillos o por el fuego o por la caricia implacable de aguas
      sagradas. Wong quiso que ella lo atravesara y lo marcara con las
      lenguas de su cuerpo. La negra miraba y sonrea. Una sonrisa de
      Zimbabwe, de dientes afilados, que hunda sus ojos de pantano en la
      peruana piel de Wong. Luego se perdieron tras unos corredores...".

Aunque en este texto hay cosas ciertas, otras no lo son; yo soy y no soy
(y me hace figurar con mi nombre!); otra vez bien, bien, lo acepto, que
sea por la literatura! Pero, recientemente, muy de noche, me llam por
telfono la poeta Aline Nothomb (pas du Robert des noms propres [2]), sino
mi "Jeanne d'Arc de Biarritz", herida porque Montoya haba escrito lo
siguiente sobre su "crivain bien aim": "...Mario Wong, un peruano
atormentado que lee de la misma manera obsesiva en que bebe vino" ("Mi
encuentro con Bolao"; http://www.casa-tomada.com/Mi%20Encuentro.htm). Me
dijo que le haba enviado un e-mail tratndolo de perverso y violento; yo
que conozco a Aline Nothomb, es loqusima!, puedo entenderla, mas hallaba
exagerada su reaccin (no haba ledo an el artculo, que Aline me lo
envi inmediatamente por la net; "No lo dejan a uno dormir tranquilo, qu
tal joda esto de la net!" -me dije). Ya me estoy pareciendo, sin quererlo,
al escritor I. Thays, quien en su website
(http://notasmoleskine.blogspot.com) reclama (y con justa razn) porque
algn energmeno, de esos que no faltan, se mete con su persona.

El artculo, como casi todo lo que escribe Montoya, es muy bueno, pero,
repito, primus, me hace aparecer como un atormentado, secundo, un lector
desordenado y tertius, un ivrogne impenitente; esto ltimo en oposicin a
l que lea -Estrella distante o Los detectives salvajes, dos de los libros
de Roberto Bolao- en el bao de su pieza en Pars, sin tomar una gota de
alcohol; cito: "Detrs del Georges Pompidou, en un caf donde el vino es
barato, habl con Wong sobre Estrella distante. El peruano me haba
prestado el libro unos das antes y ah estbamos para hacer el inventario.
Wong es un lector voraz y desordenado y ama por encima de muchos otros
gneros ese que llaman policaco. Yo soy todo lo contrario. Desde que me
haba tropezado con Bolao, slo me preocupaba por leer lo suyo. Y lo haca
a diferencia de Mario, en total abstinencia..."; y todo esto por
convertirme en personaje para escribir su artculo, debido al malestar que
l sinti la noche de la presentacin de los libros de Bolao (y de otros
dos escritores que no menciono), "por andar preguntado huevonadas"(l mismo
lo dice en su artculo), y que Roberto le diese la espalda. Aunque estuve
presente, nunca he dicho una palabra sobre esto; en un manuscrito de novela
intitulado Su majestad el terror (an indito), escribo un fragmento sobre
Estrella distante y Roberto Bolao esa noche (pero para nada menciono a
P.M.). Que yo sepa, en el bao nunca se toma; sobre el gnero policaco me
reservo mi opinin y, este es mi primer comentario, en lo que concierne a
mi persona, no bebo jams cuando leo o escribo.

Yendo a cuestiones ms de fondo, me preocupa en realidad lo que expresa,
seguidamente, Montoya; es que a partir de su lectura de Estrella distante y
del poemario Tres de Bolao, l comparte lo que es una constante, algo
sintomtico, en casi todos los autores que l denomina "el sospechoso lote
del post-boom", esto es una lectura de los acontecimientos histricos de la
dcada sangrienta de los 70 que responsabiliza a la izquierda. Cito:
"...Estrella distante me deslumbr porque la entend como una sntesis del
destino de la izquierda latinoamericana. De esa izquierda que haba luchado
por un mejor porvenir en la dcada del 70 en Chile, y se haba dado cuenta
en medio de la nusea del alcohol y de la droga, que el asunto no era hasta
la victoria sino hasta la derrota siempre. De esa izquierda que como lo
dice el mismo Bolao en uno de los poemas de su libro Tres, tena pura
intuicin y nada de mtodo. Estrella distante es una representacin del
fracaso revolucionario no solamente en Chile sino en Amrica Latina. Quizs
toda la obra de Bolao sea esto y nada ms". Adems de que aparece, otra
vez, su obsesin puritana contra el alcohol (pero como es colombiano
aparece tambin la droga), arrogndosela a un actor colectivo -no por nada
asistimos en estos tiempos a la "segunda etapa", en la intolerancia, del
gobierno de George W. Bush Jr. en Norteamrica, y del autoritarismo
fascistoide de Uribe en su pas-, hace una lectura completamente
ideologizada de la obra de Bolao; lo que sin duda es un problema de
teora, que debe acompaar la crtica, y de mtodo para abordar la obra de
Bolao (hay que haberla ledo toda, completamente toda, lo que incluye, y
parece tonto tener que decirlo, leer y releer su ciclpea ltima novela,
2666, que estructuralmente me ha hecho pensar en Wild Palms de W. Faulkner
y en Los Zorros, de nuestro gran J.M. Arguedas; como que la enfermedad y el
abismamiento de la muerte se hallan presentes en la escritura de ambos).

Roberto Bolao poco antes de morir escribi unas notas, inacabadas, para
una conferencia (3) que se iba a titular "De dnde viene la nueva
literatura latinoamericana"; cito en extenso: "Si me atengo fielmente al
ttulo", escribe Bolao, "la respuesta no sobrepasar los tres minutos.
Venimos de la clase media o de un proletariado ms o menos asentado o de
familias de narcotraficantes de segunda lnea que ya no desean ms balazos
sino respetabilidad. La palabra clave es respetabilidad. Ya lo escribi
Pere Gimferrer: antao los escritores provenan de la clase alta o de la
aristocracia y al optar por la literatura optaban, al menos durante un
tiempo que poda durar toda la vida o cuatro o cinco aos, por el escndalo
social, por la destruccin de los valores aprendidos, por la mofa y la
crtica permanentes. Por el contrario, ahora, sobre todo en Latinoamrica,
los escritores salen de la clase media o baja o de las filas del
proletariado y lo que desean, al final de la jornada, es un ligero barniz
de respetabilidad. Es decir: los escritores ahora buscan el reconocimiento,
pero no el reconocimiento de sus pares sino el reconocimiento de lo que se
suele llamar "instancias polticas", los detentadores del poder, sea ste
del signo que sea (a los jvenes escritores les da lo mismo!) y, a travs
de ste, el reconocimiento del pblico, es decir la venta de libros... As
que los jvenes escritores estn, como se suele decir, escaldados, y se
dedican en cuerpo y alma a vender. Algunos utilizan ms el cuerpo, otros
utilizan ms el alma, pero a fin de cuentas de lo que se trata es de
vender. Que no vende? Ah, eso es importante tenerlo en cuenta. La ruptura
no vende. Una escritura que se sumerja con los ojos abiertos no vende. Por
ejemplo: Macedonio Fernndez no vende. Si Macedonio es uno de los tres
maestros que tuvo Borges (y Borges es o debera ser el centro de nuestro
canon), es lo de menos. Todo parece indicarnos que deberamos leerlo, pero
Macedonio no vende, as que ignormoslo. Si Lamborghini no vende, se acab
Lamborghini. Wilcock slo es conocido en Argentina y nicamente por unos
pocos felices lectores. Ignoremos, por lo tanto, a Wilcock. De dnde viene
la nueva literatura latinoamericana? La respuesta es sencillsima. Viene
del miedo. Viene del horrible (y en cierta forma bastante comprensible)
miedo de trabajar en una oficina o vendiendo baratijas en el paseo Ahumada.
Viene del deseo de respetabilidad, que slo encubre al miedo. Podramos
parecer, para alguien no advertido, figurantes de una pelcula de mafiosos
neoyorquinos hablando a cada rato de respeto. Francamente, a primera vista
componemos un grupo lamentable de treintaeros y cuarentaeros y uno que
otro cincuentaero esperando a Godot, que en este caso es el Nobel, el
Rulfo, el Cervantes, el Prncipe de Asturias, el Rmulo Gallegos". Entiendo
Pablo, que t, como todos los escritores de nuestra generacin (y,
obviamente, ms aun las posteriores), quieras hacerte y pugnes por un
espacio de respetabilidad, mais, mais..., en el mudo actual en el que el
vivir mismo ha pasado a ser un acto de resistencia, y en que el amor (4) es
casi un imposible, y es por eso que existe!, para m la amistad -y en eso,
tal vez, no soy un escritor- es algo que...

Para finalizar este artculo slo quiero agregar que es un problema,
mierda, ser un escritor medianamente pblico! Bueno (y esto, para concluir
en la literatura), Pablo, "nos vemos en Stockton!" (5).



Notas

1. "L'Europe" (Noir Dsir, des Visages des Figures, 2001).

2. Ttulo de una de las novelas de la escritora Amelie Nothomb, publicada
   por Albin Michel en 2002.

3. Roberto Bolao, "Sevilla me mata" (In: R. Bolao, J. Franco, R. Fresn
   (e.a.), Palabra de Amrica. Prlogo de Guillermo Cabrera Infante, Seix
   Barral, Los Tres Mundos, Ensayo, Barcelona, 2004, pp. 17-19).

4. "...En la experiencia, dijo Bolao una vez, hay una especie de tringulo
   formado por el arte, el poder y la muerte. La otra posibilidad sera un
   tringulo formado por el arte, el amor y la muerte. Entonces el arte
   toma el lugar del poder; 'Y en ese caso', concluye Bolao, 'el arte se
   vuelve algo muy peligroso' " (Gonzalo Garcs, "Dos Modelos", In: R.
   Bolao, J. Franco, R. Fresn (e.a.), op. cit., pp. 100-101).

5. "...Esa noche nos remos mucho y cuando llegamos ya de madrugada al
   camping y vimos que todo el mundo estaba durmiendo y que el bar estaba
   cerrado seguimos charlando y rindonos con esa risa floja que le da a la
   gente en los entierros o en sitios as, ya sabes, y cuando ya nos
   habamos despedido y yo me iba ya para mi tienda, dando tumbos en la
   oscuridad, Miralles me chist y me volv y lo vi, gordo e iluminado por
   la luz escasa de una farola, erguido y con el puo en alto, y, antes de
   que estallara de nuevo su risa reprimida, lo o susurrar en el silencio
   dormido del camping : "Bolao, nos vemos en Stockton!". Y a partir de
   aquel da, cada vez que nos despedamos hasta la maana siguiente o
   hasta el siguiente verano, Miralles aada siempre: "Nos vemos en
   Stockton!" (J. Cercas, op. cit., p. 179).

** Mario Wong
   fmawong@yahoo.fr
   Escritor peruano (Lima). Reside en Pars desde 1989. Colabora en Per en
   la revista de poesa  Maestra Vida y en diversos diarios limeos.
   Actualmente es corresponsal de la revista latinoamricana Archipilago
   (Mxico). Entre sus publicaciones se encuentran: La estacin putrefacta
   (poesa, 1987), El testamento de la tormenta (novela, 1997), Moi, Je Vis
    San Miguel, mais Je Meurs pour Amalia (relatos, ed. bilinge, Pars,
   2002) y 14 escritores latinoamericanos en Pars (antologa, 2000).



=== El rompimiento de la estructura capitalista en los medios, ============
=== un camino para encontrar su legtima labor ============================
=== Giovanni Gonzlez Arango ==============================================

La necesidad de establecer un quinto poder que defienda a la lastimada
opinin pblica de los continuos e imponentes ataques de los poderosos
medios de comunicacin, quienes, dicho sea de paso, desvan lo que
representa una legtima labor informativa, es un tema tan aquejante y
difundido entre acadmicos, catedrticos, algunos profesionales y
representantes de la comunidad misma, que no sera inoficioso traerlo a
colacin y, gracias a ello, establecer una posicin clara en cuanto al
tema, que espero contribuya a la construccin de su propia perspectiva, sin
pretender, desde luego, la univerzalizacin de mi pensamiento.

Como espero sea conocido ampliamente por quienes tengan la oportunidad de
acceder a este texto, el siglo XX trajo consigo grandes cambios ideolgicos
que lograron su pronta y efectiva masificacin, gracias al invaluable
aporte que, en materia tecnolgica, tanto revolucion la dinmica, no slo
de la precursora de los cambios, la ciencia, sino de la sociedad misma. El
desarrollo de la radiodifusin, la llegada de la televisin y la
masificacin de los productos elaborados por la prensa escrita,
convirtieron a los llamados medios de comunicacin en la nica herramienta
que la sociedad encontraba para constituirse en parte activa de la catica
dinmica que comenzaba a nacer. Pero la aparente misin comunitaria de los
medios, la aparicin de lo que se conoci como el cuarto poder, fue
prontamente prostituida y manipulada por la rgida estructura econmica
que, desde comienzos de siglo, comenzaba a univerzalizarse, y gracias a
ello se proclamaba como la ms grande e imponente fuente de poder. Tal fue
la extensin de los dominios de la esfera econmica que hasta la poltica
se mantuvo subyugada a ella. Como lo ven, el poder casi monrquico, que se
estableca gracias al desarrollo de una ruda y a la vez persuasiva
estructura econmica, produca una inminente homogenizacin ideolgica que,
impeda la instauracin de herramientas que lograsen contrarrestar los
nefastos efectos de la ya evidente pero no menos detestada
univerzalizacin.

La proclamacin de los medios como la llegada de un cuarto poder, defensor
autntico de la esfera pblica y va de escapatoria al reinante e
invencible capitalismo, no fueron ms que un espejismo; un efmero y
embellecedor disfraz que desde su mismo origen se mantuvo al servicio de
los poderosos, pues el nico contacto que mantena con la comunidad jams
encontr un objetivo en la solucin de alguna de sus problemticas, por el
contrario, su intencin se mantuvo enmarcada por un nimo persuasivo y
cuyas pretensiones no respondan a un deseo diferente que el de la
masificacin de las ideologas vendidas por los ms poderosos imperios de
nuestro planeta. Pero no slo era esa impenetrable estructura capitalista
la que tanto desviaba las legtimas y ms provechosas intenciones de los
medios informativos; sus opositores socialistas, quienes lograron
desestabilizar el aplastante imperio, en cierta medida, y el enfrentamiento
ideolgico del que hicieron parte ambas tendencias, deformaron, aun en
mayor grado, una autntica misin comunitaria que, sin embargo, segua
siendo falsamente promulgada por los medios masivos de informacin.

Superada la confrontacin ideolgica, que tantos conflictos polticos
desat y cuya trascendencia logr imponerse como el motor de la dinmica
bajo la cual se desarroll la sociedad durante la mayor parte del siglo XX,
el deformado cuarto poder que descaradamente decan ejercer los medios
masivos se enfrentaba a una nueva realidad aun ms dominante, hacindose
irremediablemente dependiente de ella. El triunfo del capitalismo y la
extensin de sus dominios, gracias a la desenfrenada carrera por la
globalizacin mercantil generada por la industrializacin, alcanzan un
poder casi omnipotente al apropiarse de los ya prostituidos medios
informativos; es as como los diferentes poderes, aparentemente
constructores de sociedad, se unen en torno a un mismo objetivo; la defensa
por la universalizacin de una estructura econmica cada vez ms
sectorizante y destructora de todo principio igualitario.

El crecimiento econmico de varias industrias, cuya evidencia se hace
palpable en el nacimiento y posterior desarrollo de empresas
multinacionales, produce que la actividad comercial se convierta en la
principal fuente de sostenimiento para varios de los sectores que conforman
la sociedad, sin importar su posicin o funcionalidad; por supuesto, los
medios tampoco escaparon de ello; contrario a lo que un verdadero poder,
defensor de la sociedad civil, debera enfrentar, los medios masivos se
hicieron fcil presa de ese abominable juego, tanto as que su labor se
limit a una neta funcin publicitaria, lo que no hizo ms que provocar un
notable aumento en el podero ejercido por estas multinacionales y, lo que
es peor e infinitamente nauseabundo, generando la esclavitud de una
sociedad que, indefensa, no encuentra alternativa distinta a la rendicin,
lo que reafirma la solidez de una estructura econmica hasta el momento
inquebrantable.

Justo como la descripcin a la que hago alusin lo muestra, la sociedad
civil, lejos de encontrar un verdadero y eficaz mecanismo de defensa, se
hunda cada vez ms en una esclavizante e incorregible situacin, mientras
que la estructura econmica establecida se fortaleca con el nacimiento y
pronto desarrollo de las fuentes que la alimentaban. Pero la realidad de
nuestros tiempos difiere mucho de aquel espantoso pasaje que trat de
dibujar con mi relato, pues el fenmeno que caracteriza la dinmica actual
es demasiado indignante como para comparrsele con anteriores situaciones.
El inmenso podero de los pases del primer mundo, la impresionante pobreza
de los pases con bajo desarrollo industrial, la inaudita peste
publicitaria producida por las empresas multinacionales y los disfraces de
bienestar comunitario, paz, justicia, entre otros falaces caracteres bajo
los cuales se cubren estos nefastos estamentos, son algunos de los
elementos que tristemente marcan el rumbo de nuestra realidad. Entre tanto,
los medios masivos informativos se convierten en los principales actores
del fenmeno, pues el apresamiento, del que no pueden y mucho menos desean
salir, los constituye en los ms fieles defensores del enfermizo
mercantilismo y, siendo ms descriptivos y puntuales, se constituyen como
herramientas determinantemente reproductoras de ese incontrolable imperio
llamado mercado.

Los medios, conscientes de su prdida de credibilidad ante la opinin
pblica, comienzan a tejer estrategias que les permitan contrarrestar los
peligrosos efectos de su mezquina labor; es entonces cuando surgen
mecanismos cuya funcionalidad responde a las ms puras y benficas
intenciones para la comunidad; efectivamente, desde el punto de vista
terico, las figuras conocidas como defensor del televidente, o del lector
en la prensa escrita, dan cuenta de una autntica labor social, pero dicho
deseo de cambio y la aparente disponibilidad para hacer del ejercicio
comunicativo una labor ms humana y equitativa, no son ms que otro acto de
cobarda que se despierta en su ms esencial y verdadero deseo de
manipulacin, pues la verdadera misin de esta repentina voluntad de
defensa al pblico encuentra su origen en la necesidad de disfrazar unas
egostas intenciones, destructoras de la ansiada igualdad, reclamada por
una sociedad que, en medio de su desesperacin, alcanza a advertir la
insultante actitud de lo medios ante su existencia.

Para colmo de males, los poderosos imperios del primer mundo, como otrora
lo hicieron a su antojo, y hoy ms que nunca, mantienen bajo sus dominios,
no slo la voluntad de los medios de informacin, sino los mecanismos para
que su puesta en escena se haga posible; es as como consiguen que su
imagen no se vea afectada en conflictos de tipo moral, por ms demonaco
que sea su proceder. Y es que el poder de las multinacionales o de algunas
industrias, en particular, no es adquirido por mrito propio; la
importancia de sus nombres trae oculta la fuerza de un ente mucho ms
poderoso e influyente; la imponente imagen de una potencia poltica y
econmica es quien finalmente garantiza el xito o fracaso de las
actividades mercantiles, y por ende se constituye como el respaldo
simblico de los entes comerciales a los que me refiero. Como se hace
evidente en nuestros das, el enfermizo poder del capital brinda las ms
efectivas herramientas para que los grandes grupos econmicos alcancen la
opulencia que los haga capaces de acaparar los ms influyentes sectores de
la opinin, como sucede con los medios de transmisin masiva. Dichos medios
informativos, al estar sujetos a la dinmica impuesta por la empresa
privada, y esta ltima, a su vez, al mantenerse bajo los mandatos de las
potencias polticas y econmicas, hacen que la labor del comunicador se
reduzca a la de un pregonero de la realeza, como fue usual en tiempos ya
remotos de nuestra historia. Como espero se haga lo suficientemente
visible, los medios carecen de una autonoma que los haga libres y que les
otorgue las herramientas necesarias como para construir un verdadero
mecanismo de defensa que, de igual manera, les brinde una imagen slida e
independiente, propicia para servir de provecho a la ms afectada e
indefensa comunidad.

Ahora que abordamos un punto ms crtico del discurso, la omnipotencia de
los pases con alto desarrollo industrial, se hace necesaria la
profundizacin, pues a mi juicio es este el punto central de la
problemtica. Es demasiado preocupante que la actividad de los
comunicadores se mantenga dominada por esta slida estructura econmica,
pero como el problema encuentra su origen en un punto ms profundo, es
imperioso acudir a la descripcin de la realidad mundial, pues finalmente
el fenmeno que tanto nos aqueja, y que es objeto de esta crtica, es el
fiel reflejo del desequilibrio social que caracteriza a nuestros pueblos.
Es evidente para cualquier ciudadano comn la existencia de un poder tan
opulento y destructivo que determina el rumbo de la dinmica social del
planeta. La estructura econmica capitalista encuentra un orden sistemtico
tan slidamente construido que su desestabilizacin raya aun el marco de lo
utpico; es as como encontramos un orden poltico monrquico y que
podramos llamar universal; en l se divisa una cabeza slida, imponente y
tirana, defendida por una fiel corte que garantiza su permanencia en la
cumbre del poder; y como nunca puede faltar en un estado de dichas
caractersticas, olvidados, repudiados y oprimidos se encuentran los
sbditos que, no por lealtad, sino por necesidad, reconocen la autonoma de
su gobernante. Si se necesita una mayor especificidad para poder comprender
la situacin que acabo de describir, no tendr reparo alguno en citar, con
nombres propios, la tirana de la que la comunidad mundial se hace vctima.
Lo que en ltimas quiero mostrar es la organizacin poltica universal que
se ha tejido sin nuestro consentimiento, pues nuestro planeta parece estar
regido por el ms obsoleto y opresor de los sistemas; la monarqua. Visto
el mundo como un estado monrquico, dirigido por una dominante potencia
como los Estados Unidos, defendido por una fiel corte como la comunidad
Europea y las potencias de Oriente, y manteniendo oprimidos a sus sbditos
del tercer mundo, Latinoamrica, frica y Oriente Medio, se hace necesario
que dicho monarca se apodere de toda fuente de opinin, de lo contrario su
estabilidad podra verse seriamente amenazada.

Volviendo a lo que histricamente ha caracterizado la labor de los medios
de informacin, podremos darnos cuenta de que el infructuoso cuarto poder
jams existi, y que su postulacin no fue otra cosa que un tierno y
convincente disfraz, pues desde su mismo origen los medios se encontraban
al servicio de los altos mandos del poder; en principio, fueron aduladores
de la corte y del clero, mucho despus experimentaron un desarrollo
tecnolgico que se convirti en el arma ms poderosa con la que contaron
las grandes potencias, en lo que tuvo que ver con la masificacin de sus
ideologas polticas, para transformarse, finalmente, en una herramienta
publicitaria, sin perder, desde luego, su ms pura esencia, identificada
como un slido escudo gubernamental. Y es que no se puede hablar de un
servicio comunitario cuando la informacin trae consigo un carcter tan
persuasivo y manipulador, tal y como se presenta actualmente; no se puede
considerar medianamente objetivo un medio que pone de manifiesto, aunque de
manera implcita, su pensamiento poltico, que obviamente no proviene de
una construccin propia sino del sometimiento del que nunca puede
liberarse; no podemos aceptar, ni por un instante, que una labor
comunitaria se identifique como un proceso generador de los tejidos
sociales, pues su sola postulacin es lo suficientemente arbitraria y
tirana como para deslegitimar cualquier intencin de servicio a la
comunidad; en definitiva, es tan autoritaria, cruel e imponente la posicin
que desde siempre han asumido los medios masivos ante su pblico, que me
apenara aceptar la presencia de ese cuarto poder, tal y como se le plante
desde su mismo origen.

Prueba fehaciente de los planteamientos que niegan la posibilidad de una
autntica labor comunitaria en el papel que desempean los medios
informativos, es la manera amaada y evidentemente parcializada como han
dibujado los ms escalofriantes eventos escenificados por las grandes
potencias de las que hablbamos en otro punto del debate. Es as como los
conflictos polticos de los que han hecho parte estos imbatibles
combatientes, se han presentado al mundo con el tcito pero no menos
evidente sello del poder, donde la verdad es reemplazada por la
conveniencia y la libertad por la obediencia. Conflictos como el
protagonizado por los Estados Unidos y su injustificada guerra contra el
medio oriente, han sido descritos bajo el grueso manto de la irremediable
parcialidad con la que las ms importantes agencias internacionales de
noticias se han visto obligadas a emitir la informacin, pues la revelacin
juiciosa de los hechos seguramente habra provocado indignacin, repudio y
rechazo, que en nada hubiesen beneficiado los intereses norteamericanos y
probablemente habran provocado el retiro de tropas aliadas, enviadas por
su fiel corte, de la que hace poco tambin hablamos y que espero no haya
sido tan prontamente olvidada. Si ha seguido esta lectura con la cuidadosa
atencin de la que espero no se haya desprendido, no tendr problemas para
coincidir conmigo en que existen an entes demasiado poderosos como para
que los medios puedan huir de su absorbente fuerza, y se conviertan en el
autntico cuarto poder que se les atribuy en un comienzo, del cual nunca
hemos sido testigos.

Otra de las fuentes que alimentan el acaparador podero instaurado por las
extensamente referidas potencias del mundo, es el incorregible y
paralizador impacto que en todos los sectores de la sociedad causa la
presencia de las empresas multinacionales, que al igual que los entes a los
que anteriormente nos referamos poseen una solidez inquebrantable y
establecen estructuras en las que se albergan todos sus prisioneros; los
medios masivos, quienes hacen parte fundamental de este grupo, se
constituyen en una herramienta esencial para la masificacin publicitaria
de sus mercados. Dichos grupos econmicos, al poseer el capital, se
convierten tambin en dueos de los escenarios, la tecnologa, el personal
administrativo y todas aquellas herramientas que hacen posible la
escenificacin del ejercicio periodstico. Es tan absorbente el poder de la
empresa privada, que logra acaparar gran parte de las actividades
econmicas, cerrando las puertas a microempresarios y trabajadores
independientes, quienes no encuentran otra alternativa distinta que
rendirse ante sus pretensiones y recurrir a los grandes imperios del
mercado; dicha situacin es fcilmente comparable con el fenmeno que tanto
aqueja a los medios de informacin, en donde cadenas regionales, locales o
comunitarias no encuentran posibilidad alguna para competir con las grandes
cadenas privadas, quienes a su vez hacen parte de ese poderoso imperio
capitalista. Debido a la dependencia de la que los medios son incapaces de
escapar, su labor pasa a cumplir una funcin netamente instrumental, que
lejos de informar y defender los intereses de la comunidad se mantiene al
fiel servicio del poder capitalista que, desde luego, se encamina a la
extensin de sus dominios.

Es este el momento propicio para citar a un irreverente personaje, quien a
mi juicio representa la imagen de un autntico profesional del campo
noticioso; Ignacio Ramonet, director del peridico francs Le Monde
Diplomatique, en su edicin en espaol, y quien hace muy poco visit
nuestro pas, sostuvo en una conferencia a la que fue invitado por la
Universidad Central de Bogot, que haba desaparecido ese citado cuarto
poder ejercido por los medios, a quienes se les postul como defensores de
la comunidad. Ramonet describa una realidad histrica segn la cual los
medios informativos haban pasado de ser abogados de los pueblos y
autnticos servidores de la comunidad, a convertirse en borregos de la
empresa privada y las grandes potencias, para lo que propona la creacin
de un quinto poder que se estableciese como una herramienta defensora de la
opinin pblica, ante los continuos ataques de los medios de transmisin
masiva. Ramonet advirti tambin un fenmeno que aquejaba a los actuales
comunicadores, tan aberrante como para deslegitimar una autntica labor
informativa en su proceder, pues seal que los medios ya no cumplan una
funcin reproductora de la realidad, sino que en su afn por complacer la
voluntad de la empresa privada y las potencias industrializadas se
convertan en constructores de ella, lo cual es tan cierto como infame. En
su discurso se encuentra otra grave denuncia a la que me parece adecuado
acudir; se trata de un juzgamiento que pone al descubierto un aterrador
atropello contra el pblico, dice el periodista espaol, conocer casos en
los que los peridicos cobran fuertes sumas de dinero a cambio de la
publicacin de noticias de inters pblico, mientras que en otros medios a
este tipo de informaciones ni siquiera se les presta importancia;
obviamente, en ninguno de los dos casos hay una autntica voluntad de
servicio, y si el recibir una informacin a la que se tiene derecho depende
de una retribucin econmica, a la que yo llamara corrupta, es preferible
y mucho ms sano renunciar a ello.

Me identifico con esa voluntad de cambio expresada por Ramonet y me sumo a
su denuncia, que reclama la presencia de un poder para la autntica defensa
de la opinin pblica, pues resulta demasiado obvio que los medios
informativos se encuentran muy lejos de responder a dichas expectativas, y
lo que es ms disiente, les es imposible deshacerse de las cadenas que los
hacen prisioneros del imperio capitalista. Pero aunque est de acuerdo con
la percepcin que sobre la situacin actual de los medios masivos expone
este periodista, no podra aceptar el hecho de que el cuarto poder hubiese
existido en algn momento tal y como fue promulgado, pues como lo hice
saber en prrafos anteriores, los medios informativos fueron creados por
los poderosos imperios a los que no me canso de repudiar, lo que no se hizo
con otra intencin diferente a la de la extensin de sus dominios; por lo
tanto, la misin comunitaria con la que se les quiso encubrir nunca ha
llegado a escenificarse. Al no existir ese cuarto poder y los medios
convertirse en fuente de abastecimiento de los poderes ya establecidos, la
intencin de crear esa herramienta de defensa sigue estando vacante, por lo
que sera ilgico construir un mecanismo que contrarreste una fuerza
inexistente.

Pero los medios, no contentos con manipular y persuadir de la manera ms
aterradora a la atacada y ya resignada opinin pblica, pretenden retomar
la intencin comunitaria bajo la que nunca han actuado. Es entonces cuando
nacen esas repentinas, pero no menos mentirosas figuras, aparentemente
fiscalizadoras de la labor periodstica. La aparicin del defensor del
televidente en las ms importantes cadenas o el defensor del lector, en los
peridicos ms ledos de la grandes ciudades, no son ms que otra patraa;
un nuevo y transitorio disfraz que les permite seguirse aprovechando de los
ms dbiles, desde luego, ocultando sus verdaderas intenciones, meramente
publicitarias. Respondiendo a la ms legtima labor comunitaria con la que
deseo me identifiquen, soy consciente de que pueden existir opiniones
encontradas en torno a la caracterstica a la que actualmente nos
referimos, as que es posible que muchos de ustedes piensen que mis
palabras no son ms que la consecuencia de mi ira; pero aunque en realidad
me sienta indignado por los mil y un atropellos que he descrito, les
aseguro que mi discurso procede de las ms puras intenciones, legtimamente
comunitarias. As que si considera que me equivoco al calificar de
mentirosas las figuras a las que apenas hace unas cuantas lneas hacamos
alusin, lo invito a que siga de cerca la labor de dichos defensores, y si
encuentra que alguna de las quejas que el pblico presenta recibi una
verdadera solucin, le ruego me lo haga saber por el medio que le sea
posible; no dudara en reconocer mi error, si as ocurriese y me
retractara inmediatamente, pues un buen comunicador es capaz de denunciar,
pero uno autntico tiene la obligacin de retractarse ante las
equivocaciones. Ustedes juzgarn.

Para referirme al plano latinoamericano, tengo que empezar por decir que no
puede describirse sin dejar de lado lo que ocurre con las grandes potencias
del mudo occidental, pues como lo he tratado de hacer evidente a lo largo
de este escrito, la dependencia a la que estos poderosos imperios tienen
sometidos nuestros pueblos es demasiado absorbente, y por ende se convierte
en punto de estudio obligado, bajo cualquier anlisis. Pues bien, como
ustedes ya lo saben, nuestros pases sufren un subdesarrollo tecnolgico e
industrial que les impide competir con los territorios del primer mundo, lo
que imposibilita el establecimiento de una estructura econmica slida, que
se traduce en hambre, pobreza y desequilibrio social. Esta situacin hace
que nuestros estados se vean obligados a acudir a fuentes con alto poder de
inversin, y qu mejor alternativa que servirse de las aparentes bondades
de los imperios capitalistas del primer mundo. Esta dependencia econmica
se extiende por todas las esferas del poder para convertirse en un absoluto
sometimiento del que nadie puede escabullirse, y los medios informativos no
son la excepcin. No slo nuestros medios de transmisin masiva, sino
tambin los del llamado primer mundo, deben su existencia a ese juego
capitalista, por lo que les es imposible atacar al sistema y, como es de
suponer, los nuestros se mantienen tambin bajo el domino de los medios de
dichos imperios. As pues, las cadenas noticiosas latinoamericanas,
llmense prensa radio o televisin, se encuentran oprimidas no slo por
una, sino por varias fuerzas que, a fin de cuentas, representan un mismo
poder, el capital. Es en razn a este apresamiento que los medios
informativos latinoamericanos se ven limitados a retransmitir las noticias
emitidas por las agencias internacionales, con las que desde luego slo
cuentan las grandes potencias. Como espero haya sido entendido, los medios
de informacin del primer mundo se encuentran limitados por la voluntad de
sus estados, y en consecuencia carecen de la libertad que les permita
desarrollar una labor medianamente objetiva, por lo que los
latinoamericanos terminan corriendo con la misma suerte, aunque de una
manera ms humillante e indignante.

Lo anterior corrobora otra de las grandes falencias del periodismo actual,
la noticia vista desde un mismo lente, lo que se constituye en otro
atropello contra el pblico, quien al no tener la posibilidad de comparar
las versiones, se hace incapaz de emitir juicio alguno y, consecuentemente,
pierde la libertad de elegir.

Libertad es el grito con el que Latinoamrica entera reclama su legtimo
derecho a la informacin, pero en vista de las difciles condiciones con
las que los comunicadores realizan esta labor, parece estar lejana la
obtencin de ese maravilloso sueo, pues para ello se necesitara una
transformacin total de los rgidos sistemas que gobiernan a nuestros
pueblos, lo que implicara una ardua tarea filosfica, pues nuestra
realidad es tan incombatible que slo un cambio de pensamiento y el
despertar conciencia provocaran verdaderos e incidentes efectos. Mientras
tanto, es imposible enfrentar el aplastante poder del capitalismo; pero
aunque piense que tengo razn en ello, no creo poseer la verdad absoluta ni
pretendo obtenerla jams, as que an guardo la esperanza de que aparezca
ante nuestros ojos un lder con buenas ideas que pueda proponer una mejor
solucin, con la que logremos actuar ms pronta y efectivamente.

Los aplastantes atropellos que continuamente son cometidos por los medios
informativos son mecanismos a los que se ven obligados a acudir, en razn a
la dependencia de la que son vctimas, pues en el caso en el que desearan
redefinir sus objetivos y stos no se adecuasen a las expectativas que de
ellos esperan sus opresores, pondran en riesgo su propia existencia. Al
abastecernos de un anlisis profundo, podramos percatarnos de la presencia
de un problema mucho ms complejo, con el que terminaramos por justificar
la actitud de los medios de transmisin masiva. Como no me he cansado de
sealar, y sin el nimo de sonar fastidiosamente repetitivo, la majestuosa
e indestructible red tejida por esa imponente mquina llamada capitalismo,
hace que la comunidad mundial, en toda la extensin de la palabra, sea
atrapada y devorada. Gobiernos, pueblos, industrias, medios de produccin,
tecnologas, ideologas y todo lo que encuentra a su paso, es absorbido por
el atemorizante imperio. Esa estructura econmica que incluso es capaz de
dominar otras esferas, posee una omnipotencia que necesita ser alimentada,
y qu mejor que aprovechar el poder persuasivo de los medios. Igualmente,
como ocurre con todos los poderosos, el capitalismo necesita vender una
imagen benvola que cautive a la comunidad, y qu ms artsticos
embellecedores que los medios de informacin. A su vez, el imperio
establecido necesita convencer a la opinin de que su ideologa propone el
ms justo y benfico sistema; adivinen quines promulgan estas sanas
polticas. Como se hace palpable mediante esta argumentacin, las
condiciones a travs de las cuales se pone en escena el mundo de la
informacin hacen que la independencia que tanto reclamamos nunca llegue a
materializarse, pues no existen mecanismos que brinden las herramientas
adecuadas para el enfrentamiento. As pues, tanto los medios como la
opinin pblica se encuentran desprotegidos ante la invasora fuerza del
capitalismo, por lo que unos y otros no poseen ms alternativa que el
sometimiento.

Al no haber existido jams una verdadera voluntad de servicio en los medios
de informacin, la funcionalidad que se les atribuy, la cual fue postulada
bajo el pretencioso carcter de un cuarto poder y que fue equivocadamente
identificada como una fuerza defensora de la comunidad, obviamente tampoco
lleg a constituirse. En realidad, los medios nunca ejercieron poder
alguno, por el contrario se mantuvieron eternamente dominados; no fueron
ms que una herramienta facilitadora y extensiva de los poderes
establecidos; fueron prisioneros, tteres, juguetes, disfraces, armas,
obreros, pero nunca llegaron a poseer la independencia que los hiciera
poderosos; la sola advertencia de encontrar en ellos un carcter tan
pretencioso como falaz me genera escalofro. Cmo pensar entonces en la
posibilidad de establecer un quinto poder? En ltimas, es irrelevante el
hecho de crear un cuarto o quinto poder, lo nico cierto es que la
comunidad an no encuentra un autntico mecanismo de defensa ante la
tirana de la que es vctima. S, el construir un escudo protector de la
comunidad es una tarea tan necesaria como difcil, lo que me lleva a
trasladar la discusin bajo el siguiente interrogante: cmo hacer que la
sociedad encuentre la proteccin que la haga inmune ante los ataques de los
actuales medios informativos?, cuestionamiento que me parece no ha sido
resuelto por ninguno de los que proponen la necesidad del replanteamiento
ideolgico, que dicho sea de paso carece de una descripcin instrumental y,
por ende, de la fuerza necesaria como para considerrsele una verdadera
solucin, pues no podemos pensar que a travs de la denuncia lograramos
resolver un problema tan complejo y mucho menos cuando en medio de l se
encuentran tan poderosos rivales.

Si antes me aquejaba la preocupacin por no encontrar, en los discursos que
promueven la redefinicin de los objetivos autnticamente informativos,
soluciones provenientes de la construccin de un pensamiento serio y
cuidadosamente tejido, ahora mis palabras se encuentran enmarcadas por el
deseo de proponer una estrategia clara y efectiva, sustentada en un
fundamento terico lo suficientemente slido como para contribuir a la
anhelada solucin. Pero, tristemente, debo reconocer que dicha imagen an
no ha llegado a mi mente, y aunque alcanzo a divisar una salida creo que su
materializacin es ms utpica que la objetividad misma. Mientras mis ideas
no me brinden herramientas con las que tenga la certeza de encontrar una
respuesta, seguir pensando que la nica forma de romper las barreras que
impiden el establecimiento de un ejercicio legtimamente periodstico es
recurrir a un proceso que se me antoja calificar de evangelizador, en el
que la filosofa promueva un cambio en el pensamiento, no slo de los
medios informativos sino de la comunidad entera, pues como ya lo advert,
el rival al que nos enfrentamos posee tan infinita fuerza, que slo una
herramienta poderosa e invencible como la razn, podra desestabilizarlo.
Soy consciente de la gran cantidad de dificultades que rodean esta ardua
tarea, por lo que no creo que obtenga la efectividad necesaria como para
postulrsele de alcanzable, y aunque se lograse conseguir la meta, s que
mi generacin no sera partcipe de la victoria; aun as, me sentira muy
orgulloso si, desde donde me encuentre, me enterase de la obtencin del
logro, pues conseguir tal utopa es digno de toda felicitacin,
reconocimiento y jbilo.

Siendo consecuente con la solucin que propongo, y trabajando desde luego
en la construccin de otra ms efectiva, advierto la necesidad de que los
nuevos comunicadores, y quienes nos proponemos serlo, trabajemos en la
postulacin de diferentes mecanismos gracias a los cuales se logre
despertar consciencia en lo que tiene que ver con la redefinicin de los
objetivos que un autntico ente de la informacin debe perseguir. Es as
como nuestro papel debe pasar de ser el de un reproductor de voces y
noticias para convertirse en uno mucho ms funcional y enriquecedor. No
podemos limitarnos a retransmitir insulsos y mentirosos comunicados, pues
nuestra responsabilidad es ahora mayor, y al ser conscientes de ello
nuestro compromiso con la comunidad tambin crece. Segn lo que propongo,
el periodista tendra que abastecerse de herramientas filosficas que lo
hagan capaz de contribuir al cambio, pues recuerde que lo que expreso
encuentra un argumento en la transformacin del pensamiento, lo que slo
puede conseguirse a travs de la filosofa. Es por eso que considero
necesario el que incluso la academia redefina sus objetivos, en lo que
vera provechoso un replanteamiento de sus planes de estudio, cuyo nuevo
objeto ofrezca las herramientas necesarias para la construccin de
profesionales capacitados para producir el giro. En conclusin, el objetivo
a perseguir es que los nuevos profesionales del periodismo no slo sean
capaces de reconstruir la realidad, sino que ello surja de una mirada
crtica y profunda, pues para la simple noticia, por s sola, es imposible
despertar opinin, y qu ms comunitario que lograr que el pblico cree su
propia perspectiva; consiguiendo que esto sea posible, la comunidad se
convertira en parte activa del ejercicio noticioso, y tanto los medios
como ella misma se haran libres e independientes.

Ya concluido el tema y abierta mi disponibilidad para nuevas discusiones,
no podra irme sin antes presentar mis ms sinceras y respetuosas disculpas
a los lectores, pues entendera el que se tornase aburrido y exasperante,
para ustedes, escuchar tan repetidas alusiones al sistema capitalista, pero
deben creerme cuando les aseguro que, sin ello, habra sido imposible
desarrollar una idea medianamente ajustable a la realidad.

** Giovanni Gonzlez Arango
   giovannipapa2004@yahoo.com
   Escritor colombiano (Bogot, 1985). Estudia comunicacin social en la
   Universidad Central de Bogot. Ha publicado textos en la revista digital
   Atramentum (http://www.atramentum.com).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== "El buen escritor llena el vaco que los historiadores dejan" =========
=== Entrevista a ngel M. Agosto sobre su libro ===========================
=== El hombre del tiempo y otros cuentos      Yolanda Arroyo Pizarro ======

El escritor chileno Antonio Skrmeta, Premio Planeta 2003, concibe al
escritor "casi como un actor de cine", y aade que ste debera tener una
personalidad arrebatadora y extrovertida. Lamentablemente no es el caso
para muchos, si se toma en cuenta, por ejemplo, a la escritora austriaca
Premio Nobel 2004 Elfriede Jelinek, quien rehus asistir a la entrega del
famoso galardn precisamente por carecer de ese tipo de "personalidad".
Todo lo contrario, alude ella misma a que es muy tmida, medrosa y retrada
hasta el punto de padecer fobia social y ataques de pnico si llegase a
presentarse ante un pblico concurrido.

Lo mismo sucede con ngel M. Agosto, escritor puertorriqueo que recin
acaba de estrenar la publicacin de su libro El hombre del tiempo y otros
cuentos. Es un hombre sumamente creativo, versado cuentista y redactor
probado, pero que asegura ser extremadamente tmido e introvertido. Agosto
relata: "Nac en Canvanas en la poca en que todava se poda nacer en el
mismo lugar en que se creca y se disfrutaba de los riachuelos y del aire
puro de los montes, a finales de 1946. All mismo sigo residiendo en la
actualidad". A pesar de su timidez, se desempe como columnista regular
del peridico Claridad de 1970 al 1977. Tambin public ensayos en el
diario El Mundo (aos 1972 y 1973) y en la revista Nueva Lucha. En 1978
fund la revista Pensamiento Crtico, de la que fue su primer director
durante los aos 1978 al 1980.

Una de las grandes experiencias de su vida es que tuvo la oportunidad de
conocer y sostener una conversacin con Fidel Castro en 1973, en ocasin
del Congreso de la Central de Trabajadores Cubanos. Para entonces, era
secretario de Asuntos Sindicales del Partido Socialista Puertorriqueo.

A ngel lo conozco gracias a la magia del ciberespacio. Nos escribimos a
travs del Internet y aunque nunca nos hemos visto personalmente, somos
compaeros del foro virtual literario Taller Cuento de CiudadSeva.com, el
cual modero. Tambin hemos sido discpulos en pocas diferentes del doctor
Luis Lpez Nieves, prolfico escritor puertorriqueo que se ha dado a
conocer en el pas tanto por sus libros como por ser el precursor de la
nica maestra en creacin literaria que existe en el Caribe.

El propio Lpez Nieves ha dicho sobre la obra de Agosto: "Cada libro de
cuentos aspira a dejar en el lector algn recuerdo memorable (...). En el
caso de El hombre del tiempo y otros cuentos creo que su caracterstica ms
sobresaliente es la ternura. (...) en la literatura de ngel M. Agosto,
'viejo' estudioso de la realidad, la mirada va mucho ms all de una
'primera ojeada' y se transforma en una tierna sonrisa cervantina. No
estamos leyendo a un hermano rabioso ni a un hijo rebelde, sino a un padre
amoroso que ve, anota y critica, pero siempre con el abrazo y la sonrisa
del padre que conoce -y se apiada- de las debilidades de la humanidad".

El libro de 136 pginas, que muestra a un Agosto analista de la vivencia de
nuestro entorno, llena todas las expectativas del lector. Basta devorar
alguno de sus cuentos para poder enriquecerse de un testimonio vvido,
ameno y siempre deslumbrante de la historia contempornea. Truman Capote
deca que el escritor escribe acerca de su realidad, y eso es precisamente
lo que se nos presenta, una realidad decorada con el toque peculiar del
ingenio del autor. Y el propio Skrmeta expresaba que la ficcin debera
nutrirse de la experiencia personal, algo que se ve plasmado en cada
narracin de Agosto.

Un abuelo fallecido que reaparece de varias maneras, todas tiernas, en la
vida de su nieto; una pista hacia el secreto de la muerte de Kennedy; una
confesin de un gobernante isleo sobre la muerte de dos jvenes tildados
de terroristas, que ocurriera en un cerro cercano; y una violacin a una
jovencita de sptimo grado que se descubre gracias a una prueba de ADN, son
algunos de los temas narrados en el libro. En otro de los cuentos de Agosto
titulado No fue un accidente, la isla de Vieques ha sido desaparecida por
medio de un "incidente" nuclear y un grupo de intelectuales
puertorriqueos, liderados por una mujer cuya genialidad es tan asombrosa
como envidiable, toma la justicia en sus manos. La mujer, Lilliam Haddock,
ha sido capaz de concluir dos doctorados al mismo tiempo en una poca en
donde apenas hacer uno era todo un reto para una fmina. Con la astucia que
la caracteriza, disea un plan gracias a sus conexiones en Oxford y
Cambridge, que le da acceso a informacin privilegiada del FBI y la CIA, y
que dar una conclusin escalofriante al cuento. La historia, muy de
nuestra era tecnolgica en donde el wireless y la Internet hacen posible la
magia de las comunicaciones, fue escrita en 1969, pero gracias al ingenio
del escritor, acaba de ver la luz en sta, su primera publicacin
narrativa. El libro es fulminante, visceral, con un contenido histrico
ineludible que ata los temas a travs de una creatividad iluminadora. El
propio cuento que da tema al libro, El hombre del tiempo, nos trae de
vuelta a nuestro adorado Roberto Clemente de un modo tan ingenioso, que dan
deseos de intercambiar lugares con el protagonista.

ngel M. Agosto tuvo la gentileza de contestar varias preguntas
relacionadas a su obra, en entrevista exclusiva a travs de la red, con
esta servidora.

-Cmo fue la gnesis del libro?

-Los cuentos del libro nacieron en el taller de Luis Lpez Nieves. Recuerdo
la reaccin de Luis ante mi primer trabajo: "es Crimen y castigo", dijo.
Antes de que aumentara la emocin que quizs l empezaba a observar en m
al verme comparado nada menos que con Dostoyevsky, me dijo: "crimen del que
escribe y castigo para el que lee".

-Entiendes entonces que tu participacin del taller de Lpez Nieves fue
crucial para la gesta de tu obra?

-As es, y lo afirmo con candidez. Todos y cada uno de los cuentos nacieron
y se criticaron en el taller, "atacados" desde todos los flancos.

-Cul es tu cuento favorito de El hombre del tiempo y otros cuentos y por
qu?

-Es como preguntar a cul de mis hijos amo ms.

-Hblanos un poco del cuento "No fue un accidente" que trata sobre el tema
de Vieques.

-Es quizs el texto que ms trabajo me dio, me devast espiritualmente. Me
ocurri como a algunos escritores con las novelas, que no saben cmo van a
terminar. Cuando me di cuenta del final, tuve que encerrarme angustiado.
Qu bueno que la realidad sigui otro curso!

-El cuento "Padre, perdneme" es un tipo de catarsis literaria. Consideras
que es un documento donde tu mente da cierre a eventos que te afectaron de
algn modo?

-Qu ingeniosa forma de ponerlo! No era consciente de eso hasta que lo
dices. Recuerdo la noche en que se discuta ese cuento en el taller; una de
las participantes, funcionaria de alto nivel de la Superintendencia de la
Polica y excelente amiga, sac la cuenta de los aos, meses y das
transcurridos hasta aquel momento en que lo discutamos para ella concluir
que eran exactos los clculos de tiempo en el cuento desde el momento del
crimen.

-Tu voz narrativa preferida es la primera persona? Por qu?

-No me haba percatado hasta que hice la seleccin de los cuentos. Incluso
recuerdo algunos cuentos que originalmente los escrib en primera persona y
luego los cambi a tercera. Por qu? Ser porque es ms fcil, el escritor
se coloca en la posicin del narrador, como si le estuviera pasando a l
(el escritor).

-Crees que es necesario que el escritor d giros de tuerca a la historia?

-El buen escritor llena el vaco que los historiadores dejan. Han ledo El
general en su laberinto? Garca Mrquez nos entrega con maestra esos
ltimos meses del Libertador, y terminamos conociendo y amando ms a
Bolvar. Pienso que las mejores obras tienen entronque en la realidad
histrico-social, y en la literatura buscamos suplir el contenido
espiritual que la fra crnica nos niega.

-Por qu es frecuente en tus escritos la mencin de personajes tanto
histricos como contemporneos?

-Soy apasionado estudioso de la historia y me encantan las biografas. Hay
contemporneos mos que admir hasta el punto de idealizarlos, y me encant
la idea de consagrarlos as. Tal es el caso de Roberto Clemente en el
cuento que da ttulo al libro.

-Cmo reaccionaste cuando te diste cuenta que tan slo haca unas semanas
acababa de morir Rosa Parks, una mujer a la que homenajeas en uno de los
cuentos?

-Fue de mucho impacto para m su muerte, pues hubiera querido conocerla y
entregarle el cuento. Fue sorprendente cmo los hipcritas de Washington la
reconocieron.

-Se te hizo fcil escribir sobre el famoso Meloda de "En el fondo del
cao hay un negrito"?

-Lo escrib como se escribe un poema, muy difcil de pensar y muy fcil de
escribir.

-Antonio Skrmeta, escritor chileno, afirma que acaricia sus personajes
antes de escribir, estas de acuerdo con esa afirmacin? Por qu?

-De una manera u otra los escritores acariciamos a los personajes cuando
los estamos creando, y ese personaje del cartero de Skrneta, en la tierna
obra sobre Neruda que llev al cine, es una excelente muestra. La
literatura que prevalece y sigue impactando a lo largo de los siglos es,
principalmente, por el impacto de los personajes: al Quijote lo recordamos
ms que a Cervantes, y a Hamlet ms que a Shakespeare.

-Utilizaste una editorial poco tradicional en el estricto sentido de su
definicin, donde se hacen pedidos a travs de la red, y que imprime por
demanda. Lo haras de nuevo? Cules son las ventajas y desventajas de
hacer esto?

-Ese es el futuro, la Internet abre un espacio inconmensurable a los
escritores. La impresin por demanda permite entregas slo necesarias,
evita el desperdicio, una de las peores caractersticas del capitalismo. La
mencionada es la principal ventaja. Una desventaja es que an no todo el
mundo tiene acceso a este recurso. Y el autor tiene que buscar la manera de
hacer llegar el libro a los medios tradicionales, tales como libreras y
puestos de revistas. Trat de publicarlo aqu, pero el libro estuvo casi
dos aos tocando sin xito las puertas de los medios tradicionales, y tuve
que recurrir a los canadienses que, por cierto, me trataron muy bien. Salvo
que surjan mejores alternativas, seguira publicando con ellos.

-Qu escritores han influenciado en ti?

-Vctor Hugo entr en mi alma y la disemin en pedazos muy pequeos. Un
ciego muy antiguo llamado Homero me seal unos pasos iniciales, mientras
Dante me llev del infierno al paraso. La Biblia me ense lo profundo que
penetra en nuestro ser la literatura fantstica, en tanto que Gabriel
Garca Mrquez me puso de nuevo en el Caribe. Saramago, quizs porque estoy
empezando a publicar ms o menos a la edad en que l lo hizo por primera
vez, es objeto de mis lecturas ms actualizadas. Somos de la generacin del
realismo mgico latinoamericano y leemos a Garca Mrquez una y otra vez,
pero no hay nada ms grande, hermoso y aleccionador que el Quijote. Pienso
que si los musulmanes van a la Meca por lo menos una vez en la vida, los
escritores de nuestro idioma debemos ir al Quijote una vez cada dos o tres
aos. Es nuestra fuente vital.

-Qu estas leyendo actualmente y por qu?

-En estos das estoy alternando mis lecturas entre bano, de Kapuscinski,
El sabor del tiempo, de Flix Crdova y trato de entender a Jelinek con su
novela Deseo. Cada prrafo parece decir lo mismo que el anterior. Me
interes esta autora porque se parece a m por su fobia social.

-Qu consejos daras a los autores que an no publican?

-Que lean cien veces ms de lo que escriben, y boten cien veces ms papeles
que los que retienen. Y luego, que le caigan encima como bomberos a las
editoriales.

-Cul es tu prximo proyecto literario?

-Trabajo con mayor nfasis en un libro-ensayo sobre la lucha de
independencia en los setenta y una compilacin de mis escritos para esos
mismos aos. Creo que saldrn dos libros de este trabajo. En cuanto a lo
ms importante, la ficcin, trabajo una novela que me viene angustiando
desde hace aos.

-Reglanos unas ltimas palabras sobre cualquier tema que te interese...

Para unas "ltimas palabras", qu te puedo decir? Suelen ser demasiadas
palabras. Has escuchado "frica", de Joan Manuel Serrat? "Mi nombre es
frica... / frica manos vacas / frica ojos grandes / frica barriga
hinchada / frica piernas de alambre / Mi nombre es frica". A mi mente
viene una escena de nios latinoamericanos en un reportaje de la televisin
espaola, viviendo en las calles, trabajando a las edades de seis y siete
aos, cargando sacos de verduras cuyos tamaos exceden sus cuerpecitos, la
mayora con hermosos rostros indios. Pero surge un indio llamado Evo
Morales que barre en las elecciones de Bolivia y marca un hito de
esperanza. Te lo juro, por all quisiera estar ayudando a la libertad de
nuestra Amrica.

El libro El hombre del tiempo y otros cuentos, ya est a la venta en varias
libreras de Puerto Rico, incluyendo La Tertulia, y Borders. Tambin se
puede adquirir directamente de la editorial Trafford por Internet en
http://www.trafford.com/05-1357.

** Yolanda Arroyo Pizarro
   yarroyo@vernetwork.com
   Escritora y docente puertorriquea (Guaynabo, 1970). Es instructora
   educativa de tecnologa en la Universidad del Turabo. Ha escrito ensayos
   para la pgina de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y
   columnas para los peridicos El Vocero y La Expresin. Es autora de un
   libro de cuentos, Origami de letras, y una novela, Los documentados.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El tnel, ejercicio deconstructivo      Julio Salinas Lombard =========

Se antoja, desde la primera mencin, que Mara Iribarne, que ser vctima
de un matricidio simblico, que encantar y perder a Juan Pablo Castel,
sea descrita de alguna manera, pero no ocurre as.

No hay una sola mencin al respecto en El tnel. No ocurre y late en la
lectura, sin embargo, la codicia de conocerla, acaso porque el personaje,
que es el narrador omnipresente, ya ha conseguido, desde un inicio,
aprisionar al lector con su retrica (1), en su incesante ejercicio
inductivo, en su razonamiento implacable, y no le parece descabellado que
esa descripcin venga a decorar el mpetu de ese deseo, darle acabada
forma, justificacin.

Llegado a ese punto, cuando se asume que la descripcin de Mara Iribarne
sera una prueba de la autenticidad de la pasin de Juan Pablo, entonces, y
debido a ello, se sabe que Mara Iribarne no es descrita por Juan Pablo
porque Juan Pablo jams la mir, o porque, habindola mirado, jams se
ocup de ella sino de su furtivo, quiz imaginario significado.

Para Juan Pablo, Mara Iribarne no es un signo, no es una transitoriedad,
no es un pedazo de tiempo, de carne, de vida, sino el profundo significado
en s mismo, el seuelo del abismo, el propio abismo, existencia pura,
virgen, madre, pero tambin, como ya ha sido dicho, es el deseo narciso de
hallarse con su propio reflejo, de que ella sea el reflejo exacto en el que
espera verse y emanciparse, escucharse y sentir aliviada una auto-afligida
y flagelante soledad.

De ah podra deducirse que la descripcin de Mara Iribarne entorpecera
el propsito de Juan Pablo, que es no dejar de pensar en s mismo. Juan
Pablo es capaz de defender su monlogo existencial hasta lo indecible;
quiere a Mara Iribarne como se quiere lo imposible, y en tanto sea
imposible, la querr ms, pero cuanto menos distancia exista entre ambos,
cuanto ms inminente sea la presencia del signo, su cuerpo, cuerpo con el
que se relaciona pero del que no dice ms, del que no se muestra, de hecho,
conmovido ni satisfecho (2), entonces, aun cuando parezca que nada se
interpone entre l y Mara, el signo se diluye nuevamente, se fragmenta, se
opaca, se pierde, porque Pablo lo que busca no es a Mara, no es el cuerpo
de Mara, no es la atencin de Mara, como ocurre con aquel fulgor del
fsforo y la siniestra sonrisa de Mara, sino l, siempre l, perdido en su
extravo y extraviado en una obsesin pasional.

Mara Iribarne es un signo que proyecta el propio Pablo, pero tambin es un
vaco que va engullendo sus propias aproximaciones. Mara es un signo
hueco, un signo que est condenado al sublime destino de la muerte.

***

Volvamos al inicio. Con el imperfecto "se antoja", un modo atenuado de
nombrar el deseo del lector, e independientemente de que ste sea o no
provocado por la lectura, o aun aduciendo que la lectura sugiera la
posibilidad de que Mara Iribarne ser descrita, da por sentadas algunas
cosas que no estorba comentar un poco.

Cuando se habla de un matricidio simblico, se habla de un presupuesto
pasional, emocional, para cuya explicacin se precisa del auxilio del
psicoanlisis, cosa tambin discutible, ya que la lectura de la confesin
de Juan Pablo Castel corre el riesgo de convertirse en la proyeccin
animada de la teora psicoanaltica, reduciendo a Juan Pablo a un tipo del
arquetipo, y a Mara Iribarne en la figura que consuma la proftica
disquisicin freudiana.

El tnel puede ser esa expresin pero tambin otra. El tnel es una
narracin en primera persona, lo cual significa que todo aquello que es
descrito o no descrito proviene de la misma cantera, y el crdito que pueda
otorgrsele, entrando ya en el intil juego de la fidelidad entre el relato
y la teora, no slo simplifica a la obra sino tambin da por ciertas las
versiones de los hechos cuando, en todo caso, antes valdra la pena asumir
con cierto escepticismo lo dicho por Juan Pablo Castel, su nombre, su
intencin y lo dems. Nada impide asumir que esa confesin es ficticia,
creacin de Juan Pablo Castel, e igualmente ridculo sera asumir que Juan
Pablo Castel es la personificacin del matricida simblico gracias a un
relato que l mismo narra.

En otras palabras: a falta de ms referencias, de otras voces, de otras
versiones, la fortaleza retrica de Juan Pablo Castel, que se toma
licencias de estilo que intenta justificar de un modo u otro (3), se vuelve
tambin un rasgo de debilidad. La autenticidad del relato es la
autenticidad del personaje, y dado que no existe un personaje adicional que
d cuenta de lo expuesto, ni algn artificio objetivo que ofrezca recursos
de convalidacin, puede decirse que adems es una autenticidad sometible a
discusin, intil, desde luego.

Sera intil porque sera someter a El tnel a una obcecada ciruga para
patentizar que el todo cabe en una de sus partes, que la ausencia
descriptiva de Mara Iribarne condensa el espritu del Juan Pablo Castel.
En ese ejercicio habra ya un presupuesto aguardando cmodamente su
confirmacin, lo cual hara de la entera novela un empobrecido refugio de
evidencias dispersas con algn arbitrio.

Aun siendo as, si fuera un cofre en cuyo interior hay abundante oro, de
cualquier modo el mapa a seguir est tambin ah dentro, en el cofre. La
idea de que Mara Iribarne es asesinada por Juan Pablo Castel debido a que
ste padece los estragos de un conflicto edpico tardo, y busca con
enferma obsesin a su idntico y no teme exhibir ante s mismo el nimo
narcisista con que se conduce, aun todo eso, al no estar dicho, por
fortuna, de esa forma, tambin podra ser una confabulacin anticipada por
el propio personaje.

Es un juego de seuelos y espejos: ante la elocuencia de la evidencia (la
pintura a partir de la cual Juan Pablo advierte a la indescriptible Mara
Iribarne se llama Maternidad, por ejemplo), no se juzgara equivocado tomar
ese asunto significativo y llevarlo con cierto triunfalismo al cajn de
"evidencias que confirman la premeditacin del matricidio simblico", pero
tampoco tendra que asumirse que esa lectura resuelve el problema de El
tnel, puesto que, hasta donde se sabe, jams se presupuso que haba que
resolver ningn misterio ni adivinar motivos, los cuales estn
deliberadamente descritos por el homicida.

Ms all de discutir la veracidad de la explicacin psicoanaltica, que
reduce en ms de un sentido el enigma de Mara Iribarne, y asumiendo,
adems, que esa interpretacin al mismo tiempo falla al asumir a la obra
como a un ser, de modo que la obra es sujeta al escrutinio psicoanaltico
en el cmodo divn de la no-interpelacin, y donde, adems, no ocurre,
aunque se quisiera, la transferencia (el libro, hasta donde se sabe, ni
siquiera ha solicitado la intervencin profesional del psicoanalista),
aquel desdibujamiento de la novela impide otras aproximaciones, algunas
derivadas de la propia lectura como experiencia y no como amotinado
laberinto de significaciones clandestinas.

Octavio Paz seal que la interpretacin psicoanaltica de la mitologa
clsica occidental produca ideas muy originales pero no necesariamente
ciertas. Esa afirmacin da pie al menos a dos posiciones: la que,
encendidamente, reclamara a Paz que revelara las certezas reacias al
psicoanlisis; y otra que, ms conservadoramente, librara aquella
polmica, con algn festivo acierto, otorgndole a Paz la certeza de su
no-certeza, es decir, el psicoanlisis ofrece "interpretaciones muy
originales", no necesariamente ciertas, como tampoco las ofrecera otra
aproximacin. La certeza quedara relegada a lo intrnseco de la obra, que
est dicho por y en la obra, no en algunas de sus periferias. La certeza
tambin se relegara a la autoridad de la interpretacin sobre s misma, es
decir, el psicoanlisis de Juan Pablo Castel sera una certeza en s misma
y sobre s misma. Las periferias ejerceran la protestad de la certeza
sobre sus propias colonias significativas.

En esta segunda opcin, las certezas emanadas por el trazo entre la ciencia
y la obra literaria, son certezas originales pero no ciertas, como lo son,
quiz en un continuum, todas las interpretaciones que pudieran surgir de la
misma obra, unas a otras reclamndose la autoridad de nombrar a la
presencia detrs de la ausencia.

En ese sentido hay singular abismo con el cual El tnel coquetea
abiertamente. Es el abismo de la plurisignificatividad. Cada lectura, segn
la poca y el estado de nimo, supondra hallazgos distintos.

***

El nombre de Mara, segn algunas fuentes, es propuesto a partir de casi
setenta etimologas. Se sabe que es de origen hebreo, aunque pudo haber
llegado a esta lengua a partir del egipcio, igual que el nombre de Moiss.
El nombre de Mara aparece por primera vez en Egipto, y corresponde a la
hermana de Moiss y Aarn. Su forma hebrea es Miryam o Maryam. Si se
considera procedente del verbo Marah (dominar), Mara sera la "Seora".
Esta etimologa queda reforzada por la afinidad de Mara con el sustantivo
arameo "Marya", que significa "seor". Si atendemos al probable origen
egipcio de este nombre, procedera de la palabra Mari-Yam, que significa
"amada de Yahv", en la que la raz MR significa "amar", y Yam sera una
equivalencia vlida de Yah, la abreviacin de Yahv, muy frecuente en la
composicin de nombres. En arameo, Marya significa seor, por lo que el de
Mara podra entenderse como "seora". O quizs mejor, considerando la
palabra Mir-yam como compuesta de Mir, contraccin de Me'ir, el que
ilumina, del verbo 'or, brillar, y de Yam en vez de Yah, contraccin de
Yahv, pudieron pensar que Mara significa Yahv ilumina o La luz de Yahv
(4).

Mara como dominacin, como seora, como amada de Yahv, como la luz de
Yahv. Mara es un nombre que impone, sobre todo, religiosamente. Cuando se
dice "Mara como dominacin", Juan Pablo Castel es un subversivo, un hombre
que se revela ante una figura de gran peso simblico. Mara podra ser un
determinismo subyugante, desde esta perspectiva no exenta de cierta
torcedura. Mara, entre los guadalupanos (entre quienes profesan culto a la
Virgen Mara de Guadalupe), no es yugo sino emancipacin, no es tirana
sino misericordia, intercesin, intermediacin divina. Asumir que esa
intermediacin misericordiosa es tambin un yugo vital, de modo ciertamente
calvinista: no necesito intermediarios para llegar a lo superior, es
renunciar a una instancia emancipadora. Juan Pablo Castel renuncia a la
preeminencia de la cuasidivinidad porque Juan Pablo Castel quiere ser su
propio dios, quiz. En ese sentido, el modo en que Juan Pablo Castel
combate esa densa arquitectura de pensamiento, especialmente de pensamiento
religioso, es el mismo que emprendieron los romnticos del siglo XIX
respecto a la nada: seducindola, coqueteando con ella (5).

La misin de Juan Pablo Castel es titnica, imposible: apropiarse de la
nada. Hay algo aqu de paradjico, de cruel ludismo, cuando se piensa que
Juan Pablo Castel quiere apropiarse de la nada a travs de su propio vaco.
Cuando Mara Iribarne adquiere fugaz rasgo terrenal, cuando se descubre
esposa de un ciego, cuando lo enfurece la sospecha de que sea una vulgar
puta, cuando el fsforo ilumina su rostro y Juan Pablo mira en ste el
vestigio de una sonrisa que ha desaparecido, una sonrisa que desmiente su
abisal privacidad, que da cuerpo a todas las posibilidades y a ninguna,
entonces Mara desaparece, es un problema mal resuelto, una duda mal
contestada, o lo que es lo mismo, un problema resuelto, una duda
contestada, puesto que para Juan Pablo Castel lo significativo es que no
haya resoluciones ni respuestas. En la medida en que las haya, sufre la
compulsin de negarlas argumentadamente.

***

Podra no ser casual que ese torrente retrico de Juan Pablo Castel fuese
una afinada expresin del vaco. La elocuencia vaca. Una elocuencia que
halla su oposicin, una y otra vez, en las respuestas abiertas,
indescifrables, de Mara Iribarne.

Juan Pablo dice que Mara Iribarne le reclama:

      Vos has dicho mil veces que hay muchas cosas que no admiten
      explicacin y ahora me decs que explique algo tan complejo (6).

La violencia de la razn frente a la imposibilidad de la razn. Esa
imposibilidad de la razn no es una imposibilidad cualquiera: es una
imposibilidad construida en los linderos del propio discurso de Juan Pablo
Castel. Mara Iribarne es el margen del discurso, las otras salidas, las
puertas que no tuvo a bien abrir, que ignor. El vaco de Juan Pablo Castel
es el vaco que se hunde, mientras que la nada de Mara Iribarne es la nada
de lo que est por ser.

Dice Juan Pablo Castel:

      Tuve una rara intuicin: encend rpidamente otro fsforo. Tal como
      lo haba intuido, el rostro de Mara sonrea. Es decir, ya no
      sonrea, pero haba estado sonriendo un dcimo de segundo antes (7).

Dice: "...Mara sonrea. Es decir, ya no sonrea...". Sonrea pero ya no
sonrea. La anticipacin de la razn es una anticipacin anunciada por la
intuicin. La razn preludiada por la intuicin. La corazonada precediendo
al pensamiento. Intuicin versus razn. Metafsica, especulacin abstracta,
enredo introspectivo, versus lgica. Vaco significativo, dado que es un
signo que no apunta a un significado, sino un signo que apunta voltilmente
a lo que corresponde anmicamente, convenientemente, a la voluntad de
apropiacin de la nada. La intuicin, en el caso de Juan Pablo Castel, es
la prefiguracin de su propio razonamiento. La intuicin es, en su caso,
otro disfraz de su mefistoflico deseo. La intuicin prescinde del discurso
minucioso; no tramita ideas para decir lo que desea, slo lo desea.

La previsin, la premonicin, es un condicionamiento que se resiste al
conocimiento emprico. Es el prejuicio, la antesala de lo que an no
existe. Mara Iribarne es la nada sobre la que Juan Pablo intenta hallar
una forma, una salida a su propio vaco. Pero cuando Mara Iribarne se
vuelve algo, cosa, objeto sexual, interlocutor, admiradora, amante,
traidora, voz, silencio, entonces el vaco ahoga a Juan Pablo, quien se
resiste a ser nombrado (como consta con su notoria alergia a la crtica de
sus pinturas, no importando que sta lo lisonjee), al determinismo de su
propia circunstancia, la cual aborrece. La intuicin falla al atribuirle a
Mara Iribarne algo que no es suyo: la sonrisa, pero acierta al mantener
dentro de los linderos de su extravo la disposicin de Juan Pablo Castel
hacia Mara. Juan Pablo ya resolvi, como consta desde el comienzo de la
historia, el destino de Mara: la muerte. Por ende, no parece sorprender
que el curso que toma la historia no sea sino una esmerada negacin de
cualquier otra posibilidad. Yo la mat, afirma con descaro, y esta historia
demuestra que en ningn momento vivi para m. Siempre fue, parece decir,
una instancia perdida. Una ilusin. Mara es gracias a que yo la mat. sta
es la hagiografa de Mara Iribarne. Lo cual equivaldra a decir: sta es
la hagiografa de mi desencanto, el calvario que mi razn legisla con
esplendorosa lucidez. No obstante todo, soy, acaso slo aqu, en esta
confesin.

***

A la idea de que lo que ocurre en El tnel es algo que ocurre en el fangoso
interior de Juan Pablo Castel, es decir, que Juan Pablo Castel es Juan
Pablo Castel y Mara Iribarne, le queda perfectamente la nocin del combate
de la nada por la nada o, dicho de otra manera, del combate imaginario
contra lo imaginario. No slo es Juan Pablo Castel y Mara Iribarne, sino
Juan Pablo Castel, por su solitaria cuenta, y Juan Pablo Castel y Mara
Iribarne, por otra. De ah la irona de "Bastar decir que soy Juan Pablo
Castel..." con que inicia, ya que consigue, a lo largo de la historia,
decirnos ejemplarmente lo contrario: no slo soy Juan Pablo Castel. Es
tanto quien narra como quien es narrado.

Adems, visto as, no deben tomar por sorpresa algunas licencias que el
propio Juan Pablo Castel se toma para gobernar la historia. Aclarado el
hecho de que l es el asesino, la historia pierde su presumible cariz de
novela policaca, en la que hay un crimen que debe ser resuelto. No hay
nada de qu sorprenderse, parece decir. Nada. Luego, aprovechando que la
persona que ha muerto no puede, lgicamente, rebatirlo, puede dar una
versin desptica de las cosas. Basta recordar el momento en que la mira
por primera vez:

      (...) tuve la seguridad de que estaba aislada del mundo entero: no
      vio ni oy a la gente que pasaba o se detena frente a mi tela (8).

Ella era, a partir de ese instante, suya. Qu conveniente resulta saberla
aislada. La ausencia de testigos y testimonios favorece el libre albedro
de Juan Pablo Castel. Ese libre albedro es, quiz, la propia Mara
Iribarne. Libre albedro para disponer de una mujer en tanto no se reduzca
a mujer (lo paradjico va ms all de la evidente misoginia: el altar que
Juan Pablo Castel tiende sobre la narracin es un altar que no carece de lo
rudimentario, ni siquiera del fervor, que le sobra -su enfermiza obsesin
por Mara es, acaso, un ejemplo de ello. Es un altar a la ausencia, pero no
es una ausencia melanclica, propia de los romnticos del siglo XIX. Es una
ausencia que, ya enunciada desde las primeras lneas, va siendo construida
lenta, cruel, cnicamente. Mara Iribarne es la crnica de la fundacin del
no-lugar, del no-destino, del no-cuerpo. Y esto trae a cuenta la inquietud
inicial de este estudio: la ausencia de la descripcin fsica de Mara
Iribarne es, armnicamente, su mejor descripcin).

***

La manera de pensar "antittica" (9) de Juan Pablo Castel, propenso a las
contradicciones, deja entrever la posibilidad, como otras ms, de que esta
confesin sea un ardid esquizofrnico, una ficcin delirante, un artificio
demente. La certeza psicoanaltica cae en pedazos: todo ha sido un invento
de un demente, no se puede saber si en verdad mat a quien dijo matar, o si
se llama como dice llamarse. Considerando que esta novela "inaugura" o es
"representativa" de la novela moderna, adquiere fugaz sentido el apunte de
Rafael Garca Pavn: "En los tiempos modernos, la multitud ha sustituido al
individuo singular y lo ha convertido en un esquizofrnico" (10).

Ante la soledad, Juan Pablo Castel crea personajes, se crea a s mismo
entre ellos, y transfiere a ellos lo que por ningn lado puede afirmarse,
es decir, la presuncin de que la historia sea lo que ocurri, o que sea
una deformidad insondable de aquello que el narrador tom como partida para
esa historia, pero que est vedado para el lector.

Lo que pesa en El tnel es lo que est fuera del tnel, as sea la
intemperie desrtica, la nada, lo que vuelve a la historia en un fallido
homenaje, quijotesco, del hombre combatiendo a la nada hasta autodestruirse
(en la autodestruccin hay una tcita afirmacin existencial, una moral
distorsionada: para no ser consecuentes con la nada, aniqulala-aniqulate
a ti mismo, condnate, sufre, la verdad duele, afrrate a la verdad, a la
contradiccin de la verdad, a la imposibilidad de la verdad); o un
parafraseo de una experiencia de la que no se sabr nada jams y que, no
sabindose, bajo el narcotizante efecto de la lucidez de Juan Pablo, se
erige como la "pregunta incontestable", lo "indecible", la prehistoria que
seduce al arquelogo del mismo modo que al novelista, llevndolos a ambos a
descubrimientos igualmente reveladores e igualmente inciertos.

Lo que no se dice por ningn lado est tcitamente dicho en todo. La
verosimilitud del relato es evidente pero indemostrable. Mara Iribarne es
todas las Maras y ninguna. Juan Pablo Castel, habiendo construido el
prodigioso fortn de su historia, alude y recurre a imaginarios con la
autoridad del cronista, del periodista, del historiador.

Si el fondo de El tnel es abismal, la forma tampoco parece reducirse a una
soberbia demostracin de destreza retrica. El entramado con que est
formada la historia, a partir de lo que Conchi Sarmiento (11) llama el
pensamiento antittico, tambin ofrece diversos puntos de fuga en la
lectura. A decir de Hegel, "distinguir lo antittico es el hbito
caracterstico de la inteligencia, como tambin poner de manifiesto la
contradiccin, la antinomia" (12).

Dejando de lado la apresurada idea de que la historia pretende modelar la
inutilidad de la inteligencia, cosa que podra muy bien contradecirse (Juan
Pablo Castel utiliza su inteligencia para negarla y negarse, y quiz lo
consigue), y que surtira un adulador efecto sobre la idea de que El tnel,
por ello, es una obra existencialista, subordinando a una esencia
(pensamiento, historia), como ocurre con la exhaustividad psicoanaltica,
el sentido "oculto" de la historia, quiz vale la pena detenerse un tanto
en el modo en que esa inteligencia se hace presente y patentiza el
propsito del narrador-personaje, asumiendo, con debida reserva, que ese
propsito es uno entre tantos: capturar a la nada, a Mara Iribarne.

Juan Pablo Castel duda jactanciosamente, duda de su mundo, de s mismo, de
Mara Iribarne. Gracias a esa propensin por dudar, recorre lquidamente
las incidencias del relato, encuentra fisuras, se adentra en ellas, no
sigue una direccin o, mejor dicho, sigue la direccin del no.

Ante la sospecha de que Mara Iribarne le corresponde, obsequia su
torturada alma a los pensamientos desafortunados (su pesimismo no es
pasivo, por otro lado: cuando no producto de una indmita ansiedad, es el
mtodo que emplea para certificarse y certificar su entorno, ambos vacos
de sentido); cuando ve que ha errado, llora desconsoladamente, como un
nio, y le pide perdn a Mara como si se lo pidiera a una madre. Le pide
perdn para nuevamente hacerla sufrir. Sufre con ella, por ella, y adopta
un pasajero estado de compuncin que hace pensar, errneamente, que la
historia tomar, al fin, un derrotero distinto, pero no. Juan Pablo Castel
sufre y se redime violentamente para mantener vigente la ilusin del
sentido. A mitad del ocano, flota en direcciones distintas, intenta
ordenar su extravo, trazar coordenadas, todas, parece, imaginarias.

Podra sospecharse que Juan Pablo Castel previ esos recursos ilusionistas
para perder al lector en el relato, para hacerlo encallar una y otra vez,
para probar que no lo asiste la razn, que su tragedia es, primero, de su
arrogante autora, y segundo, que siendo tragedia, de cualquier modo toda
pasin es intil.

El relato, sin embargo, obliga a pensar lo contrario. Podra presumirse que
El tnel ilustra la frase sartreana de "el hombre es una pasin intil",
pero ello da por cierto lo que ya se ha discutido someramente: que Juan
Pablo Castel es quien dice ser y haber hecho lo que ha narrado.

Mirado desde otro lado, habra que concederle a Juan Pablo Castel, el
narrador, el crdito opuesto: su pasin por mostrar lo inaprensible de la
nada ha sido elocuente y eficaz. Desde un inicio estipula: Mara Iribarne
es un personaje muerto; nada hay que pueda hacerse. El resto es un discurso
reiterativo de ese inicio: nada hay que pueda hacerse, aun hacindolo. Y
sin embargo, el narrador lo hace. Prueba su tesis, no en el contenido de su
historia sino en sus mrgenes.

Su pasin por lo imposible, en tanto se mantenga imposible, se hizo
presente: posible. Mara Iribarne, a pesar de que ha muerto, habla y sigue
hablando: ha dejado muchas incgnitas sin resolver y para no ser resueltas.
A pesar de no ser descrita, es imaginada, aludida. El centro de El tnel es
el vaco dejado por Mara. Adems, la obra, al quedar abierta (ante la
imposibilidad de que el lector pueda verificar lo narrado, averiguar ms
sobre lo dicho y lo no dicho), opera orgnicamente, sobrevive a su propia
suerte. El sinsentido de su violento, dictatorial sentido, es otro sentido.
Sabindose anticipadamente derrotado (quin puede derrotar a la nada?),
profundiza en su perdicin a travs de la luminosidad imaginaria de la
inteligencia. Su tragedia no es desafortunada sino gloriosa: ha conseguido,
de modo enrgico, mostrar que la inteligencia ilumina su propia ausencia,
su propia negacin. En ese sentido, cabra advertir que, antes de elaborar
un juicio de la historia, habra que precisar a quin pertenece el
pensamiento antittico que ser examinado: a Juan Pablo Castel, el
narrador; o a Juan Pablo Castel, el personaje.

***

Respecto al personaje de la historia, vale decir que se juega su amor
propio, su ego: la lectura de El tnel es un desafo a la supervivencia de
lo indecible. Juan Pablo Castel dice para no decir. Habla de Mara
Iribarne, quien ya muri. Habla de una pintura que ya destruy. Habla de
una experiencia que trunc. El sentido de su narracin pende de lo que no
existe ms y tal vez ni existi. Lo nico que queda, hacia el final, es la
certeza de sus palabras, la incmoda puncin de su lucidez. Las palabras se
despliegan como un espejismo articulado inteligentemente. Un ilusionismo
cuya credibilidad es efecto de su propio hermetismo.

Corona su ruina asesinando a Mara Iribarne sin haber probado sus
sospechas, sin haberse, cuando menos, detenido a preguntarse si eran
sostenibles, gracias a lo cual se mantiene intacta la razn de su desvaro.
Dara la impresin de que Juan Pablo Castel sonre al final de la novela
por haberse salido con la suya. Mara Iribarne fue creada para ser un
misterio perpetuo.

Un detalle, no menor: en el primer captulo se refiere a un pianista que,
estando recluido en un campo de concentracin, y debido a que se haba
quejado de hambre, es obligado a comerse una rata viva. El paralelismo es
evidente: Juan Pablo Castel se ha quejado, no se sabe ni se sabr de qu o
por qu, y ha tenido que comerse viva a Mara Iribarne. Nunca descanse en
paz.



Referencias

 - Coddou, M., "La estructura y la problemtica existencial de El tnel de
   Ernesto Sbato", en http://www.letras.s5.com/sabato070902.htm, texto
   rescatado el 30 de noviembre de 2005.

 - Garca Pavn, R., "Kierkegaard ante la esquizofrenia de la multitud", en
   http://www.uia.mx/departamentos/dpt_filosofia/kierkergaard/pdf/
   art_kierkegaard_ante_la_esquizofrenia.pdf, texto rescatado el 30 de
   noviembre de 2005.

 - Givone, S., Historia de la nada, 2001, Argentina: Editorial Adriana
   Hidalgo Editora.

 - Lagos, J., "El 'continuum' en El tnel de Ernesto Sbato", en
   http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0071-
   17132004003900010&lng=es&nrm=iso&tlng=es, texto rescatado el 30 de
   noviembre de 2005.

 - Prince, S., "La virtud tcnico poltica y teolgica confesional en la
   filosofa poltica del S.XVI", en
   http://rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/moebio/05/maquiavelo.htm,
   texto rescatado el 30 de noviembre de 2005.

 - Rivera, S. "Demencia y racionalidad en Juan Pablo Castel", en
   http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/alma_mater/
   N%C2%BA20_2001/demencia.htm, texto rescatado el 30 de noviembre de 2005.

 - Sbato, E., (2004), El tnel. Espaa: Seix Barral.

 - Sarmiento, C., "Aspectos comparativos en la obra novelstica de Ernesto
   Sbato", en
   http://www.ilustrados.com/publicaciones/EpyukZyEEEFumJIqdx.php, texto
   rescatado el 30 de noviembre de 2005.



Notas

 1. O, como dice Conchi Sarmiento: "La estril lucidez de la conciencia que
    slo agrava la sospecha de que la vida carece de sentido alguno", en
    "Aspectos comparativos en la obra novelstica de Ernesto Sbato", en
    http://www.ilustrados.com/publicaciones/EpyukZyEEEFumJIqdx.php, texto
    rescatado el 30 de noviembre de 2005.

 2. En el captulo XVII dice: "Cualquier cosa que hiciramos (hablar, tomar
    caf) era doloroso, pues sealaba hasta qu punto eran fugaces esos
    instantes de comunidad. Y, lo que era mucho peor, causaba nuevos
    distanciamientos porque yo la forzaba, en la desesperacin de
    consolidar de algn modo esa fusin, a unirnos corporalmente; slo
    logrbamos confirmar la imposibilidad de prolongarla o consolidarla
    mediante un acto material".

 3. En el captulo II, por ejemplo, anticipa que los lectores lo acusarn
    de vanidoso.

 4. Tomado de El Almanaque, en
    http://www.elalmanaque.com/santoral/julio/1-7-maria.htm, texto
    rescatado el 30 de noviembre de 2005.

 5. Ver "El cortejador de la nada", p. 141, en Givone, S., Historia de la
    nada, 2001, Argentina: Editorial Adriana Hidalgo Editora.

 6. Sbato, E., El tnel, 2004, Espaa: Seix Barral, p. 85.

 7. Ibid, pp. 68-69.

 8. Ibid, p. 13.

 9. Ibid ("Aspectos comparativos en la obra novelstica de Ernesto
    Sbato").

10. "Kierkegaard ante la esquizofrenia de la multitud", Garca Pavn,
    Rafael, en
    http://www.uia.mx/departamentos/dpt_filosofia/kierkergaard/pdf/
    art_kierkegaard_ante_la_esquizofrenia.pdf, texto rescatado el 30 de
    noviembre de 2005.

11. Ibid ("Aspectos comparativos en la obra novelstica de Ernesto
    Sbato").

12. Prince, S., " La virtud tcnico poltica y teolgica confesional en la
    filosofa poltica del S. XVI", http://rehue.csociales.uchile.cl/
    publicaciones/moebio/05/maquiavelo.htm, texto rescatado el 30 de
    noviembre.

** Julio Salinas Lombard
   jsalinaslombard@hotmail.com
   Escritor mexicano (Aguascalientes, 1972). Se ha dedicado al periodismo,
   al cine y a la academia, y actualmente labora como comuniclogo en una
   empresa de telecomunicaciones. Ha formado parte de los consejos
   editoriales de Grupo Reforma y Grupo Editorial Expansin. Ha escrito
   cuentos, crtica de cine y literaria en medios impresos y electrnicos
   de Mxico, Espaa y Sudamrica. Cursa la maestra en humanidades en la
   Universidad de Monterrey (http://www.udem.edu.mx).



=== Habitar el tiempo: Una mujer y otras cuatro por Mireya Robles, ========
=== y la dimensin proustiana      Anna Diegel ============================

      Resumen

      Este ensayo enfoca el tema del tiempo en la ltima novela de Mireya
      Robles, Una mujer y otras cuatro, y en este sentido, la relaciona con
      las obras anteriores de la autora. Tambin se establece un paralelo
      entre el concepto del tiempo de Robles y el de Marcel Proust. La
      novela de Robles es un "Bildungsroman" que describe el desarrollo de
      una mujer homosexual nacida en Cuba en los aos 30, y emigrada a los
      Estados Unidos en su edad de joven adulta. La protagonista principal
      est rodeada por una sociedad que la margina, y el libro muestra la
      evolucin de su personalidad en el contexto social a travs de unos
      cuarenta aos.

"El poeta", escribi Fernando Pessoa, "no tiene biografa. Su obra es su
biografa". El escritor, dice Pessoa, es un "fingidor" y para l, la vida
es slo un pretexto para la literatura, la cual transmuta los
acontecimientos vividos a otra substancia. Una tal "autobiografa fingida"
es la novela de Mireya Robles, Una mujer y otras cuatro. Esta novela
describe, en primera persona, la infancia, la adolescencia y la juventud
adulta de una mujer nacida en Cuba a mediados de los aos 30 y, unos veinte
aos despus, emigrada a los Estados Unidos. Esta obra trata, en la primera
parte, de la alegra de una nia de gran sensibilidad afectiva y artstica
al descubrir el mundo y despus, gradualmente, de su desilusin con la
vida. El tema principal de la novela es el desamor, la infelicidad y las
tribulaciones a las cuales estn expuestos los homosexuales en un clima de
estrechez de miras y de intolerancia. La novela provee un retrato de una
geografa y de una poca bien definidas. Pero sobre todo, y comprendiendo
todos estos temas, Una mujer y otras cuatro trata del paso del tiempo y de
su efecto sobre el crecimiento de un ser humano, y de la conciencia de la
transitoriedad de la vida, que nos incita a agarrarnos al pasado. En este
sentido, la novela de Robles se relaciona con la de Marcel Proust A la
recherche du temps perdu, En busca del tiempo perdido.

De hecho, Una mujer y otras cuatro (publicada en 2004) es la primera parte
de una triloga del tiempo, que incluye las dos novelas Hagiografa de
Narcisa la bella (1985) y La muerte definitiva de Pedro el Largo (1998), y
fue escrita antes que stas. Cada una de estas obras se puede leer
separadamente, pero es importante notar que forman un conjunto. Se
descubren, a travs de las tres novelas, una progresin y una creciente
complejidad en el tratamiento del tema del tiempo, ya una preocupacin
clave en las primeras obras de Robles, los poemas y los cuentos escritos
aproximadamente entre 1960 y 1985. El epgrafe escogido por la autora de
Una mujer y otras cuatro para aquella autobiografa fingida, es un
pensamiento de Maya Islas: "Las memorias nos definen. Ese fluir de la vida
en lo que tuvimos y ya no est como presencia, es lo que nos valida". Como
la bsqueda del tiempo perdido de Proust, la novela de Robles es una
meditacin sobre la memoria y un intento de definir en qu forma los
recuerdos constituyen la realidad y la existencia de un individuo. Como en
el caso de Proust, no se trata de un diario, o del tiempo cronolgico
recordado metdicamente, sino de la suma de los caticos recuerdos
involuntarios que nos asaltan una vez llegados a la edad adulta. Estos
recuerdos pueden ser de naturaleza instintiva, es decir, aquellos
involuntarios recuerdos recurrentes o episdicos de ciertos acontecimientos
del pasado, trados a la mente por obsesin o por asociacin, como por
ejemplo, en En busca del tiempo perdido, el de la ansiedad diaria del nio
esperando el beso de la madre al acostarse, o del xtasis producido por la
vista de un matorral de espino. Tambin pueden estar los recuerdos
provocados por algn estmulo exterior (en En busca del tiempo perdido, el
famoso episodio de la madeleine en el t, cuyo aroma trae a la mente el
recuerdo de un t similar saboreado en la niez). Finalmente, los recuerdos
se pueden procurar por el intermediario de una tercera persona, como, en la
novela de Proust, la historia del amor de Swann por Odette. Los recuerdos
adquiridos de esta manera enriquecen la vida del personaje central y se
asimilan a sus propios recuerdos. As, la memoria forma un complejo
laberinto, una entidad dinmica en la cual los recuerdos se entrecruzan y
aumentan a cada rato. La complejidad del tema se refleja en el estilo de
Proust, un estilo denso y tortuoso, en el cual el ms mnimo detalle est
tratado con la misma importancia que un acontecimiento clave. Asimismo es
tambin el estilo de Robles quien, adems, no usa ni captulos ni prrafos
y limita la puntuacin de Una mujer y otras cuatro a comas y punto y comas,
lo que aade complejidad a la lectura.

Todos los tipos de recuerdos mencionados arriba se encuentran en Una mujer
y otras cuatro. Pero se podra decir que esta primera parte de la triloga
del tiempo de Robles consta principalmente de recuerdos instintivos, sean
de origen obsesivo o asociativo, narrados en una forma ms o menos
cronolgica. La novela contiene algunos recuerdos "restaurados" del tipo de
la madeleine de Proust (al salir de Cuba para Estados Unidos en avin, la
tristeza que siente por el alejamiento de su tierra trae a la mente de la
protagonista el recuerdo del pesar que haba sentido cuando la muerte de su
querida abuela), o tambin, en algunas ocasiones, la narradora hace suyos
los recuerdos adquiridos por el intermediario de otros, como la historia de
su hermana mal casada o la de un colega de trabajo que se siente
aprisionado por sus circunstancias y que no llega a salir de su crcel
mental. Estos dos ltimos tipos de recuerdos, los restaurados y los
adquiridos, sern ms frecuentes en las novelas ulteriores, Hagiografa de
Narcisa la bella y La muerte definitiva de Pedro el Largo, especialmente en
La muerte definitiva de Pedro el Largo. Mayormente, Una mujer y otras
cuatro es una reconstitucin relativamente lineal, aunque fragmentada como
lo son los recuerdos de tipo involuntario, y con algunas escenas
retrospectivas, de los acontecimientos ocurridos durante unos cuarenta aos
de vida, empezando con la infancia. Algunos de estos recuerdos son de
naturaleza agradable, como el de la nia que va al restaurante de los
chinos vecinos con la ilusin de aprender su lengua, o que sale al cine con
su madre, la cual paga la entrada, generosamente, con el escaso dinero que
estaba destinado a comprar comida. Otros recuerdos son frustrantes o
dolorosos (no recibir respuesta de la maestra despus de una pregunta o la
inquietante muerte por enfermedad de una nia del pueblo), y algunos son
francamente traumatizantes: las amenazantes lecciones de religin de las
monjas que le insuflan a la nia el terror al infierno, la incapacidad del
padre de alimentar a la familia, los primeros sentimientos amorosos de una
nia que quiere "casarse" con otra nia, frustrados o aplastados por la
sociedad. Esta primera parte de Una mujer y otras cuatro establece el tono
del libro: cada ansia de belleza o de amor siempre se encuentra ligada a la
frustracin. Repetidamente se usa la metfora de un "cilindro de cristal"
en el cual la narradora se siente encerrada. A esto se aade el sentimiento
de culpabilidad, provocado por la situacin econmica precaria de su
familia, por la desaprobacin de la sociedad en cuanto a su inclinacin
sexual y tambin, por el contacto casi diario con su madre, que le inspira
sentimientos mezclados de amor obsesivo y de rencor, cuando ella le
obstaculiza la vida sentimental. La figura de la madre domina el libro
entero y la vida de la narradora. La misma obsesin con la madre
caracteriza al personaje de Proust, aunque ste deifica la suya. (El mismo
Proust adoraba a su madre, a pesar de que nunca se arriesg a admitir su
"vicio" de la homosexualidad durante la vida de ella). En los casos de
Proust y Robles, la presencia persistente de la madre durante la vida de
los protagonistas est, obviamente, ligada a la bsqueda del tiempo
perdido. Se trata aqu de volver al estado de dicha proporcionado en la
primera infancia por la madre arquetpica. Tambin se trata de la nostalgia
por una etapa de la vida en la cual era posible la posesin total del ser
amado, una situacin que, con el paso del tiempo, se va deteriorando
gradual y fatalmente. Por eso el desvelo doloroso del joven protagonista de
Proust, esperando el beso materno antes de dormir. Por eso tambin, en Una
mujer y otros cuatro, el desarraigo que siente la nia separada de su madre
cuando tiene que ir a la escuela en otro pueblo, y su obsesin con los
senos protectores de una amante imaginaria. Ambos personajes, el de Proust
y el de Robles, tratarn en vano, en sus relaciones con otros seres, de
recobrar la sensacin de dicha y de posesin total provista por la madre.
ste es el tema del relato de los amores de los protagonistas, en ambas
novelas, y la bsqueda del tiempo perdido, es, en realidad, la busca del
paraso perdido de la infancia.

Como En busca del tiempo perdido, la triloga de Robles es una historia de
tiempo perdido en desilusiones. El personaje principal de Proust y Swann,
su alter ego, hombres ricos y ociosos, descubren, gradualmente, el
desengao, no solamente con el amor, sino tambin con la sociedad que los
rodea, y terminan dudando de su propio valor y encontrando la vida sin
propsito. Las circunstancias de la narradora de Una mujer y otras cuatro
son distintas, pero se llega a la misma conclusin. Robles cuenta la vida
de un personaje que lucha con un destino que le parece ineluctable. La
ingenua y optimista protagonista del principio de la novela, la nia
"capitana" de un imaginario barco, protegida en su labor triunfante por una
soada amante ideal, de senos abundantes, se convierte, gradualmente, en un
ser desolado atrapado en su "crcel circular". De la misma manera, Narcisa,
la protagonista de la segunda novela de Robles, parte de un deseo intenso
de integrarse a su familia y descubre la soledad y el abandono. Y en La
muerte definitiva de Pedro el Largo, el hroe, un personaje caleidoscpico
que abarca varios avatares en el espacio y en el tiempo, sobrevuela todas
las etapas del sufrimiento humano en un esfuerzo de escapar a la maldicin
de la soledad y desaparecer definitivamente. Todos estos seres sufren de
desasosiego, de una incapacidad de amarrarse a ellos mismos y al mundo para
sentirse una identidad bien definida, y su vida se deshace en "sal y agua",
como lo expresa la narradora de Una mujer y otras cuatro. Similarmente, el
narrador de En busca del tiempo perdido habla de la "lassitude" y del
"ennui" que le asaltan a veces. Esta persistente insatisfaccin con la vida
es un rasgo que une a los personajes de Proust y Robles.

"Quisiera", dice la narradora de Una mujer y otras cuatro, "habitar el
tiempo". Es decir, vivir el tiempo terrenal plenamente, como lo hizo, por
ejemplo, Anais Nn, por cuyos libros la herona de Una mujer y otras cuatro
se apasiona durante un perodo de depresin. En su caso, el tiempo perdido
es, antes que todo, el tiempo gastado en trabajos aburridos y en culpas
innecesarias. La aplastan las obligaciones impuestas por la pobreza, que le
roba el tiempo y que la condena a una vida montona. "Quiz no hay nada /
ms triste / que el pasar lento / de los aos / cuando el tiempo / se
desliza / blanco / sin tonalidades" deca Robles en un poema que aparece en
Tiempo artesano, de 1973. Adems, la protagonista de Una mujer y otras
cuatro se enfrenta a diario a un mundo en el cual no cabe y que la rechaza
cruelmente. En su juventud, las nias en la escuela se burlan de la
incapacidad de su padre; la madre y las tas le reprochan su inclinacin
sexual y le infunden un casi permanente sentido de culpabilidad. A causa de
todo esto, ms tarde, la mujer ya madura siente, en sus relaciones con los
dems, un aislamiento y una imposibilidad de comunicarse con ellos.

Ocasionales episodios de felicidad vienen a romper el tedio de esta
existencia. stos son los raros momentos de arrebatamiento sentimental o
ertico, y de satisfaccin amorosa. "Habitar el tiempo" es, sobre todo,
amar (cul es su ocupacin preferida?, le preguntaron a Proust, en un
famoso cuestionario. "Amar", fue su respuesta). Entre las cuatro mujeres
amadas por la protagonista se destaca la figura de Marisol, cuya influencia
se extiende por el libro entero y colora todas las otras relaciones
amorosas de la protagonista. La relacin con este personaje se puede
comparar a la de Swann y Odette o de Marcel y Albertine en En busca del
tiempo perdido. Como stas, la historia de Marisol abarca,
paradigmticamente, todas las fases del amor: se trata de la ensoacin y
de la consumacin del amor correspondido, seguidas por celos, desilusin, y
finalmente, desamor. Las relaciones con las otras tres mujeres tambin
terminan con un fracaso, por cualquier razn que sea, culpa de los
prejuicios sociales o simplemente rechazo por el ser amado. Inesita, la
ensoacin de la infancia y temprana adolescencia de la protagonista, era
un primer esbozo del amor. En Bibi, una amiga de la juventud se descubre,
tardamente, una posibilidad ertica, pero sta no se realiza. Finalmente,
en la relacin con Laura, una figura nebulosa que ser el ltimo amor de la
protagonista, aparecen desde el principio, las primeras seales de una
ruptura, aunque la narradora, que frecuentemente se dirige a esta mujer en
segunda persona, a pesar de que ella casi no aparece en persona en la
novela, se agarra, hasta el final, a la esperanza de la felicidad con ella.
En todos los casos, la obsesin de la protagonista es la misma: "retener a
esta mujer", o sea, detener el tiempo.

Existen varias maneras de superar los lmites temporales, ya sea tratando
de hurgar en el pasado o proyectndose en el futuro. Una de ellas es la
revelacin psquica o espiritual, que trasciende la brutal evidencia del
mundo de los sentidos. Aqu se diferencia la obra de Robles de la de
Proust. En ste no se encuentra ninguna indicacin de creencia en una
trascendencia de tipo psquico o metafsico. Para Robles, por otro lado, la
vida humana es una invitacin a un viaje espiritual. Ya en Una mujer y
otras cuatro aparece, en forma embrinica, la preocupacin de que existe un
tiempo mas all de la vida percibida, lo que ser un tema importante en la
ltima novela de Robles, La muerte definitiva de Pedro el Largo. En esta
obra, el personaje principal tratar, vanamente, de eludir, con una "muerte
definitiva", el castigo de mltiples reencarnaciones en las que se siente
ajeno al mundo. Asimismo, la herona de Hagiografa de Narcisa la bella se
transporta, mgicamente, a la mente de otros personajes, y sobrevuela
espacios y tiempos. Una mujer y otras cuatro es, sin duda, la ms realista
de las tres novelas de Robles, pero de vez en cuando se asoma la narradora
a un mundo misterioso ms all de la vida percibida. Varias veces alude a
los "ciclos" consecutivos de la vida humana, como si stos fueran
predeterminados, y pudieran ser percibidos en una misteriosa forma
intuitiva: la vista de un gusano le sugiere a la narradora la idea de que
es una seal anticipadora de su propia muerte, o ser, acaso, el smbolo
de la muerte de una etapa que desaparece para dar nacimiento a otra?
Tambin tiene la intuicin de "dj vu", de experiencias anteriores a la
vida: alquila un apartamento que le parece familiar, porque "ya lo he
vivido en alguna otra casa europea, en otra reencarnacin".

Pero sobre todo, en Una mujer y otras cuatro se subraya el papel revelador
de los sueos para reconstituir el tiempo perdido. ste es un inters que
Robles comparte con Proust. En el caso de Robles, los sueos tienen un
poder teleptico o proftico. En su niez, la protagonista de Una mujer y
otras cuatro comparte un sueo idntico con su amiga Inesita. Su gran amor,
Marisol, es el objeto de varios sueos, uno de ellos proftico, que le
prefigura a la narradora una traicin amorosa. Las ltimas pginas de Una
mujer y otras cuatro describen una pesadilla en la cual aparecen casi todas
las mujeres amadas por la protagonista durante su vida, en una perspectiva
dislocada en el tiempo. Este sueo es, al mismo tiempo, una recapitulacin
de su vida amorosa, y una revelacin de su intuicin subconsciente de la
transitoriedad de su ltimo amor. Es interesante notar que las ltimas
pginas de Un amour de Swann tambin terminan con un sueo anlogo a ste:
en el sueo Swann ve a Odette, que hasta ahora ha amado obsesivamente, en
una perspectiva alterada en la cual Odette est con otro hombre, y l se ve
a s mismo desdoblado en un personaje que presagia su propia derrota
amorosa.

Los sueos, con una velocidad que rompe las leyes del orden cronolgico,
nos dan acceso a nuestra inteligencia subconsciente, la cual nos revela
aspectos de nuestra subjetividad que tendemos a negar. Sin embargo, segn
Proust, las revelaciones provistas por los sueos no son otra cosa que una
sensacin transitoria, similar a todos los acontecimientos fugaces de la
vida despierta. Lo mismo se podra decir de los instantes de clarividencia
provista por los medios psquicos a los cuales alude Robles. Cmo,
entonces, reunir, coordinar o comprender tantas sensaciones dispares, y
as, recobrar el tiempo perdido y encontrar la felicidad?

Una mujer y otras cuatro ilustra el tema proustiano por excelencia, que
ser tambin un tema esencial de las obras siguientes de Robles: el tiempo
recobrado ("le temps retrouv") es el tiempo archivado, el tiempo fijado
por la creacin artstica porque, como dice la narradora de esta novela,
"el silencio es tal vez un smbolo de olvido, o de la muerte de aquella
flor extraa que pas por mi vida de adolescente". Ya desde nia escriba
poemas de amor, y despus, en el exilio, se dedica apasionadamente, en sus
pocos momentos libres, a la pintura. En Hagiografa de Narcisa la bella,
Narcisa, la herona, sofocada por la presin de su familia que le roba el
tiempo, crea, mgicamente, simblicas chimeneas de ladrillos, porque para
ella, "el acto de la creacin en s es indestructible". La reconstitucin
de las experiencias vividas, para Robles como para Proust, permite superar
el desasosiego al sentir que uno no cabe en la vida, y la angustia
provocada por el paso del tiempo y el acercamiento de la muerte. Ya se
encontraba este sentimiento en un temprano poema de Robles: "Quiero dejar /
en el ocano humano / mi gota de ser / una gota / que fija en el tiempo /
ruede / de instante en instante / en un sinfn de eternidades". Para Robles
como para Proust, el acto de la creacin es el nico que no solamente nos
acerca a la felicidad perdida en la infancia, sino que tambin alcanza una
especie de trascendencia como en En busca del tiempo perdido, la alcanza el
escritor Bergotte: despus de su muerte estn sus libros abiertos en una
vitrina, velando como "ngeles con alas desplegadas", pareciendo "un
smbolo de su resurreccin".

Habitar el tiempo, entonces, es tratar de comprenderlo en su complejidad, y
expresar los hallazgos de la memoria gracias a la obra artstica, sea
musical, grfica o literaria. (La novela de Proust describe ejemplos de
todos estos gneros). Para escritores como Proust y Robles, una forma de
llenar el vaco existencial o amoroso causados por el paso del tiempo, y de
conjurar el olvido, es recordar "los nombres". Como lo explica Proust, los
nombres, las palabras en s tienen un poder sugestivo, y su sonido evoca un
mundo imaginario desconocido. Asimismo, a cada nombre de las cosas vividas
est ligada una carga emocional, y su evocacin es una llamada al tiempo
perdido. En la novela de Proust se encuentran leitmotifs verbales, como
"espino albar", "lila" e "iglesia". Dentro de cada una de estas palabras se
esconden sensaciones subjetivas que, para el narrador, se relacionan a su
propia bsqueda del tiempo perdido. Similarmente, en Una mujer y otras
cuatro, la enumeracin de los nombres de lugares, de la gente, y hasta de
los detalles del men de cada comida es un intento de fijar el pasado. No
se trata de un simple diario, sino de una iluminacin particular de lo que
ms profundamente afecta la vida de un ser humano. Proust compara su libro
a un lente de aumento que, fijndose en ciertos detalles de una vida
humana, le permite al lector leerse a s mismo.

La "autobiografa" de Robles, Una mujer y otras cuatro, abre caminos a
varias dimensiones del tiempo, que se pueden multiplicar interminablemente.
La vida se ha hecho obra y est ahora imbricada con la literatura, y, como
dice Proust, se han hecho "les mtamorphoses ncessaires entre la vie d'un
crivain et son oeuvre", las metamorfosis necesarias entre la vida de un
escritor y su obra. El relato de una vida particular, llegando al fondo de
la subjetividad, ha alcanzado la universalidad. Podra decir Mireya Robles,
como Pessoa, hablando de su vida: "Yo no soy nada / Nunca ser nada / No
puedo querer ser nada / Fuera de esto, tengo en m todos los sueos del
mundo".



Bibliografa

 - Proust, Marcel (1935): A la recherche du temps perdu. Paris: Editions de
   la Nouvelle Revue Franaise, Gallimard.

 - Robles, Mireya (2004): Una mujer y otras cuatro. San Juan, Puerto Rico:
   Editorial Plaza Mayor, Inc.
   - (1985): Hagiografa de Narcisa la bella. Hanover, N.H.: Ediciones del
     Norte.
   - (1998): La muerte definitiva de Pedro el Largo. Mxico: Lectorum, S.A.
   - (1973): Tiempo artesano: Barcelona: Editorial Campos.

** Anna Diegel
   mwadie66@iafrica.com
   Crtica, polglota y traductora suiza (Nyon, 1939). Reside en Durban,
   Sudfrica. Ha publicado traducciones tcnicas y la traduccin inglesa de
   la novela de Mireya Robles, Hagiografa de Narcisa la bella (Hagiography
   of Narcisa the Beautiful), Readers International, Londres, 1996. Realiza
   trabajos en literatura comparada. Ha enseado alemn y espaol.



=== Vindicacin del plagio      Musa Ammar Majad ==========================

Tras la publicacin en varios medios del ensayo "E. M. Cioran y Ben Am
Fihman: correspondencias en Respiracin artificial", he visto como ms
propicio para el debate no tal correspondencia sino el tan discutido y, al
parecer, no trillado problema de la originalidad. Y es que en los primeros
meses de 2003 los crculos literarios chilenos sentenciaron que el cuento
"El cazador", de Paulina Wendt, ganador del concurso de cuentos Paula el
ao anterior, tuvo como matriz no la concepcin primaria de una idea
original (tal y como lo propondra un romntico, que para algunos, los ms,
ser neo, pero que para m ser -el agregado ayuda a fingir que an no
conozco a este individuo- pseudo) sino la conculcacin de un texto
precedente y que, a falta de nombre ms oprobioso, se le denomina plagio.

El cuento plagiado? No otro que uno de Ricardo Piglia: "El fin del viaje".
El hecho de que varios meses despus de entregado el premio se reconociera
la fuente del plagio y se procediera a su declaracin se justific en que
Piglia no es un autor conocido en el pas vecino a Argentina (!). Se dijo
que el plagio fue descubierto por la editorial Planeta y que llev al
jurado del concurso a reunirse nuevamente y, tras comparar ambos textos,
retirarle el premio a Wendt. Pregunto: el reconocido escritor mexicano,
Juan Villoro, miembro del jurado, desconoca la obra de Piglia? Yo, que
pienso que no se puede ejercer la escritura como profesin si no se lee, lo
dudo.

Slo se puede escribir y leer en un mundo intertextual: todo es cita. Como
sistema semitico, cualquier texto se compone de un plano de la expresin y
de un plano del contenido, siendo el primero un repertorio de lxico y de
reglas sintcticas mientras que el segundo atae a un universo de conceptos
expresados. Resulta claro que el acercamiento a un texto se encuentra
determinado por un intento de iteracin, por una operacin mediante la cual
se han de obtener todos los conjuntos parciales del repertorio de signos
que pueden presentarse como formacin de conjuntos en potencia y que
conducen a conexos y/o conjuntos completos.

Es de notar que la eficacia del proceso de iteracin es susceptible del
nivel de competencia lectora, los niveles de comprensin y la actitud del
sujeto frente al texto. Sujeto que en lo que respecta a su grado de
participacin o de reaccin podr estar en el punto del observador o del
lector. Se trata de niveles de competencia, que tienen por sujeto ideal a
un mismo individuo con distintos nombres: el lector modelo de Eco, el
lector total de Barthes, el superlector de los estructuralistas, el lector
competente de Chomsky, el lector implcito de Both, el lector implicado de
Genette, el lector ideal de Prince, el lector pretendido de Iser, el lector
macho de Cortzar.

Tanto el concepto de intertextualidad como el de lector modelo estimulan la
premisa de que toda figura establece un par contrapuesto: lo que parece y
lo que es. El individuo que trabe un acercamiento a un texto bajo tales
fundamentos permite confirmar la idea de que en tal o cual obra y/o
produccin se puede producir una reduccin de los significados ms
evidentes a favor de los ms ocultos, inconscientes o ambiguos, en donde
cada elemento es portador de significados parciales que a su vez se agrupan
en unidades superiores suscitando finalmente una serie de lgicas del
conocimiento que operan en la forma de un texto significante.

Copyright es el nombre de un libro escrito por Jorge Maronna y Luis Mara
Pascetti. El protagonista de la novela conoce en una librera a una mujer
que siente fascinacin por los escritores. Se enamora de ella; para
seducirla enfrenta la tarea de escribir una novela a pesar de sus escasas
dotes para el ejercicio literario. Comienza a "plagiar" descaradamente
obras de la literatura universal. Su historia inicia:

      En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente
      al pelotn de fusilamiento, el coronel Aureliano Buenda haba de
      recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueo agitado,
      Gregorio Samsa se encontr en su cama transformado en horrible
      insecto.

No faltaron los detractores para Copyright. Por fortuna, tampoco los
defensores. El motivo de estos ltimos result el ms vlido: cuando a un
texto original se le cambia la intencin y el contexto, el plagio, el
plagio explcito, queda de lado.

Que la historia de la literatura se ha dado en la reescritura de s misma
es un lugar comn que por comn no deja de ser cierto. Sin reescritura no
existira, en los templos de los cenculos literarios, Dante, Shakespeare,
Borges.

En 1919 el jesuita e islamlogo espaol Miguel Asn Palacios public los
resultados de una tesis que, hasta casi la segunda mitad del siglo XX,
resultaba descabellada: tanto el espritu como la fuente principal que
insufl a Dante para la redaccin de la Comedia fue de origen musulmn. El
trabajo llevaba por ttulo La escatologa musulmana en La Divina Comedia. A
partir de Asn Palacios se numeran con seguridad los parmetros islmicos
incidentes en la obra de Dante, en este caso la Comedia. El Viaje Nocturno
(Isra') del Profeta Muhammad y de su Ascensin a los Cielos (Mi'ra),
tradicin mencionada en el Sagrado Corn (Sura 17 Al-Isra', "El Viaje
Nocturno", Aleya 1) y por diversas narraciones o hadices recopilados por
Ahmad Ibn Hanbal (780-855), Abu Abdillah Muhammad Ibn Ismail al-Bujar
(810-870) y Abu al-Husain Muslim Ibn al-Haa al-Qushair al-Nishabur
(820-875), entre otros, constituyen la fuente principal. Segn estas
versiones, populares en el Islam desde el siglo IX, enriquecidas y
poetizadas por telogos, msticos y literatos en siglos sucesivos, Muhammad
es, como Dante en su poema, el protagonista del viaje, el que cuenta los
hechos y describe el escenario.

Ambos viajes comienzan en las tinieblas: Muhammad lo inicia en el medio de
la noche, Dante en el medio de una selva oscura. Por orden del Cielo,
Virgilio se ofrece a Dante como gua; el ngel Gabriel hace idntico
servicio a Muhammad. Son mltiples las correspondencias, que no viene al
caso enumerar. De cualquier manera todas las concordancias que ataen al
presente artculo y a cualquier debate sobre algn tema relacionado deben
ubicarse en los textos y slo en ellos. Pues son inconsistentes las
similitudes biogrficas extratemporales; por ejemplo: existe un paralelismo
entre Dante y el poeta Ibn Al-Arabi de Murcia, muerto en Damasco cinco
dcadas antes del fallecimiento de Beatriz Portinari, y que no es otro que
el amor espiritual, puro e inocente, llamado en rabe al-hubb al'udhr.
Al-Arabi, al llegar a La Meca en el quinientos noventa y ocho de la Hgira,
qued prendado de la belleza y sabidura de una joven persa llamada Nezam,
"sabidura" (podramos pensar en la Sopha de Novalis) que suscitara en l
la escritura del poema mstico El intrprete de los deseos ardientes.

Reescribir no es plagiar. Lo primero presupone un acto creativo legtimo y,
en consecuencia, un texto distinto. Lo segundo, en cambio, atiende a la
pereza y a la egolatra. La reescritura es una bsqueda, una botella al
mar. Qu se busca? Un cmplice. El lugar donde lo mltiple es cifrado para
hacerse unidad est en el lector, en el oyente, en el contemplador, en el
que anexiona, por medio de los sentidos, la obra. Actuando en tal sentido
el lector ha de manifestar un proceso de reconocimiento de los distintos
elementos de la obra, respetada como plano de la expresin. Contrario a lo
que se pudiera suponer, aqu la competencia lectora no presupone
necesariamente identidad con la del productor del texto, ni siquiera con la
de los lectores primarios, ya que los niveles de capacidad lectora vienen
dados por "posiciones sujeto", es decir, por puestos de observacin desde
los cuales se interpreta la obra.

Es as que, como texto, como discurso, una obra literaria puede (y debe)
ser reducida a componentes, a "bloques de unidades expresivas", que indican
un pacto de formas, sostenido por medio de un proceso de filiaciones.

Al captar los signos codificados (el acto de decodificar), el lector es
impelido en una sensacin, un esfuerzo, una determinacin. Lo que implica,
por ende, ver al texto como una unidad intencional. Existe la intencin del
que ejecuta el texto y existe la intencin del que lo lee.

** Musa Ammar Majad
   musamajad@hotmail.com
   Investigador venezolano (Triba, Tchira; 1977). Licenciado en letras
   por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la
   Coordinacin de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del
   Espacio (San Cristbal, Tchira), donde ha llevado adelante el Centro de
   Investigaciones Histricas, Artsticas y Culturales y el proyecto de
   registro y catalogacin de la coleccin permanente, entre otras
   actividades. En 2004 recibi la orden Luis Mara Rivas Dvila, de la
   ULA, por su alto desempeo acadmico.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** El dragn viejo
       Triunfo Arciniegas

   *** Tres poemas
       Alejandra Barbery

   *** Tres relatos
       Patricia Damiano

   *** Ptalo partido
       Ivn Segarra Bez

   *** Dos textos
       Marco Vinicio Padilla Arceo

   *** La ciudad perdida
       Carmen Campos

   *** El verdadero final de las mil noches y una
       Elsa Levy

   *** Poemas
       Chrystian Zegarra

   *** El secreto de Pedro Armendriz
       Jorge Etcheverry

   *** Poemas
       Magdalena Reyes Gonzlez

   *** Caf y antropofagia
       Alejandro Cardozo

   *** Agosto
       Viviana Abnur

   *** La morsa
       Carmen Marques Bellosta

   *** Memorias de un violoncello
       Nicole Lafourcade

   *** El dolor de una cada
       Laura Guilln Ramo

   *** El desertor
       Nesfrn Antonio Gonzlez Surez



=== El dragn viejo      Triunfo Arciniegas ===============================

Pap acostumbraba llevarme en sus viajes. Recuerdo la impaciencia, el
cosquilleo de la noche anterior, mam alistando la ropa, su cara enrojecida
de soplar la plancha, el chisporroteo del carbn como el inicio de una
fiesta que nadie festejaba. Quera dormir porque, al abrir los ojos un
instante despus, pap daba los ltimos toques al bigote con unas tijeras
de mueca, y eran las cuatro de la maana. Me vesta con la ropa de los
domingos, me lavaba la cara casi a la manera de los gatos y me peinaba con
los dedos.

En cualquier momento oamos la corneta del bus que nos llevara a Pamplona.
Un hombre fornido, casi un enano, cargaba los costales de herradura
amontonados junto a la puerta. Con un esfuerzo violento lanzaba el bulto al
hombro, sala a la calle, suba la escalera del bus y lo acomodaba en la
parrilla, entre bultos de yuca y pltano, pias y naranjas, a veces una
cesta erizada de crestas de pollo o una cabra amarrada. Pap me encargaba
el maletn con el cuchillo y la linterna. Nunca sala de casa sin cuchillo.
Iba hasta la cama a decirle adis a mam, reciba su bendicin y partamos.
En el bus, tres o cuatro personas y pap se saludaban sin darse la mano;
recogeramos a otras cuantas en sus casas antes de salir de Mlaga, todava
de noche.

Casi nunca vea el amanecer. Me quedaba dormido contra mi padre hasta que
nos detenamos a desayunar en el restaurante de Zoila, junto a un ro de
piedras grandes y blancas, en Cerrito. El agua era toda espuma. Orinaba
desde el puente.

Luego seguamos, kilmetros y kilmetros, siempre subiendo, hacia el
pramo, perseguidos por la nube de polvo. Ya nadie hablaba. Casi todos
cabeceaban. Mientras nos cruzbamos con campesinos de ruana y sombrero, en
bicicleta, me entretena en el paisaje y no volvera a dormir un solo
momento. Era la eternidad: el ronroneo del bus, los rboles que pasaban y
pasaban, el humo de las casas, los trigales. A medida que subamos, los
rboles, las casas y los trigales escaseaban y luego desaparecan. Por un
instante, si el da era claro, Mlaga se adivinaba en la lejana. An me
veo fascinado por la desolacin del pramo, el espectculo de la niebla y,
no siempre visible, la nieve de las montaas distantes. El viento raspaba
mi cara hasta que alguien peda que cerrara la ventanilla. Si alguna vez el
bus se varaba, estirbamos las piernas en pleno pramo y nos acordbamos de
los bandidos. La gente se frotaba las manos y humeaba al hablar.

En una poca fueron famosos los bandidos del pramo. Despojaban a los
pasajeros hasta de la ropa. Los imagino temblando en calzoncillos. Los
bandidos, con racimos de pollos colgados de los hombros, con sus antifaces
de fiesta, corran a perderse detrs de las montaas. Otro arrastraba entre
maldiciones una cabra terca que se negaba a abandonar al dueo. Me contaron
que para acabar con la plaga camuflaban dos o tres policas entre los
pasajeros. El ejrcito hizo su parte. En el anfiteatro de Mlaga vi uno de
aquellos bandidos, descalzo y sin camisa. Una bala le haba volado media
oreja. No le vi ms heridas pero estaba muerto de pies a cabeza, tan duro y
fro como una piedra. Se hablaba de los bandidos del pramo con frecuencia
aunque el peligro haba pasado. Sin embargo, de regreso, mi padre ocultaba
en los costales el dinero de la venta de la herradura, deca que si los
bandidos me preguntaban dijera que l lo llevaba en el bolsillo, y me
enseaba unos cuantos billetes. Arrojaba los costales al piso pero durante
todo el viaje no les quitbamos el ojo.

Llegbamos a Pamplona al medioda. La primera vez que la vi me asombr el
viento que doblegaba a los rboles. Hasta entonces no conoca su rugido de
gigante atormentado. La gente caminaba echada hacia adelante para que el
viento no se la llevara a los cielos. Pap me dej en el parque con los
cinco costales. Slo Sansn saldra corriendo con un costal de cien juegos
de herraduras a las costillas, pero alguien deba cuidar. Haba pasado
horas y horas de mi vida junto a aquellos costales en uno y otro pueblo.
Treinta aos despus saboreo sus nombres como si los inventara: Concepcin,
Cerrito, Molagavita, Pangote, Enciso, Capitanejo, Carcas, San Jos de
Miranda.

Aquella primera vez me emocion el viento y me sobrecogi la peladura de
las montaas. Salpicada de iglesias, a menudo visitada por la niebla y la
lluvia, Pamplona estaba en el fondo de una taza de montaas raspadas. Un
nio se me acerc y me pregunt de dnde vena. Quera saber cmo era mi
pueblo y no acert a explicarle. El nio slo conoca a Pamplona, y Mlaga
era muy distinta, tibia y toda empedrada. Pronto se aburri. No lo
olvidara en el resto de mi vida. Le faltaba el meique de la mano
izquierda pero no me atrev a preguntar. El nio pareca no darse cuenta.

Pap volvi contento. Haba vendido todo y no necesitbamos seguir a
Ragonvalia, donde estaban mis primos. Para consolarme me compr unas
revistas de Kalimn, Mickey Mouse y Superman. En ese entonces me encantaba
Superman y envidiaba a los pjaros. Atrapaba azulejos y los venda en la
plaza de mercado. Para volar repeta hasta el cansancio frmulas mgicas
que nunca funcionaron. No entend por qu al tipo nunca le fallaron en el
Teatro Bolvar, el mismo escenario de las pelculas mexicanas que hicieron
la educacin sentimental de pap. Los domingos me enviaba a la funcin
matinal y para l, acompaado de mam, reservaba la funcin doble de la
tarde. Sola esperarlos en la puerta, aferrado a los barrotes. Si la abran
antes, consegua ver los ltimos dos o tres minutos de una pelcula. A
veces, entre semana, pap me invitaba a la funcin nocturna. O eran
pistoleros que se mataban por una mujer o enmascarados gordos, con capa,
que peleaban en el ring y en todas partes, pero cuyos golpes no hacan
sangrar a nadie. O jinetes sin cabeza y vampiros que me perseguan el resto
de la noche.

Estaba feliz con las revistas y ya no me importaba regresar a casa desde
Pamplona, cuando pap dijo que visitramos al viejo Manuel, su maestro. No
saba de quin hablaba y por el camino me explic algunas cosas. El viejo
lo acogi en su casa despus de una paliza de misi Candelaria, mi abuela,
y le ense el oficio de la herrera mucho antes de que yo naciera.
Subamos por las gradas de una calle de tierra cruda, maltratada por los
caminos del agua, entre perros malhumorados y nios con el ombligo al aire.
Pap espant una gallina que pretenda picotearme el maletn. "En diciembre
te compro la bicicleta", dijo. Entonces vi las cometas, alborotadas y
llenas de colores, y agosto entr a mis pulmones. Quise que los meses
pasaran volando. Seguimos subiendo con la respiracin agitada y la lengua
afuera. Me dolan las rodillas y senta las orejas mojadas. Pap esperaba
cada vez que me sacaba ms de tres escalones. Decidi ayudarme con el
maletn y los costales. Torcimos por una callecita estrecha y mal empedrada
hasta la herrera donde el viejo trabajaba solo. Se dieron un abrazo.
"Maestro Manuel", dijo pap. Tenan mucho tiempo sin verse y muchas cosas
por decirse. El viejo acarici mi cabeza e hizo algunos chistes. Le ofreci
a pap una silla destartalada, le pregunt por una novia, cierta loca que
bailaba como un trompo, explic que deba terminar un trabajo urgente, y
pap, quitndose el saco, se ofreci como ayudante. Lo vi remangarse la
camisa y soplar. Le dijo al viejo que ya no se usaba el fuelle sino el
ventilador elctrico. Detall sus experimentos mecnicos, precis el tamao
y el nmero de aletas, la posicin adecuada del tubo del aire, los
materiales y los precios. Los vi machacar un hierro amarillo con regocijo,
como nios, sobre la msica del yunque. La porra de pap y el martillo del
viejo suban y bajaban por turno, con fuerza, mientras balanceaban el
tronco, estiraban y encogan los brazos, como dos bailarines consumados que
no admiten equivocaciones. Emocionados, empapados de sudor, decidieron
celebrar el encuentro. "Doa Carmen, cervezas", grit el viejo desde la
puerta de la herrera. En pantuflas, una vieja trajo el par de cervezas de
inmediato y el maestro Manuel le pidi que se las anotara. Me dijo que
fuera con ella a pedir lo que se me antojara. Coca-Cola, pan y queso. La
vieja abri un cuaderno, moj en la lengua la punta del lpiz y escribi
unos nmeros. Contemplaba las mujeres de los almanaques cuando o el grito
destemplado del viejo Manuel: "Doa Carmen, mndeme otras dos con el
pelado". Llev las cervezas, aunque las primeras todava estaban a mitad de
camino. El viejo hablaba del difunto Jeremas, que en paz descanse. Pequeo
y barrign, colorado y calvo, slo le quedaba cabello alrededor de las
orejas y en la nuca. Las cejas parecan una reunin de alfileres, un gusano
quemador que separaba los ojos de la frente. La nariz de payaso y el bigote
de cola de conejo me hacan rer. Balanceaba el tronco como los enanos. Por
sus movimientos rpidos y la curva de sus piernas de pistolero del Oeste,
cualquiera dira que haba pasado la vida montando a caballo. Pens que no
me extraara verlo en la pantalla del Teatro Bolvar. Acabaron las
cervezas y, como an les quedaba conversacin, ms historias de vivos y
difuntos, me mandaron por otras.

Una perra que casi raspaba el suelo con su barriga erizada de tetas entr
al taller y se acomod debajo de la forja. "Como todas las perras, le gusta
el calorcito", dijo el viejo con regocijo. "La prean todos los aos". Ms
colorado que antes, se rea.

Al anochecer, del fondo de la casa vino una muchacha negra y bonita,
descalza, que el viejo present como su mujer. Le palmote las nalgas,
rindose. "Soy un dragn viejo pero todava boto candela", dijo,
alborozado, y la negra nos ense el resplandor de sus dientes. Pap lo
acus de viejo sinvergenza. Yo nunca haba visto un culo tan grande.

Al principio pap no la mir, luego no le quitaba los ojos de encima. La
mujer como que se dio cuenta. Pidi permiso para retirarse. "Tenemos
pescado esta noche", anunci el viejo. Encendi un tabaco y entonces s me
pareci un dragn. Como pistolero causaba risa, pero como dragn tena su
encanto. Le regocijaba echar humo. Al fin y al cabo, igual que pap, haba
pasado su vida junto al fuego. Pap y l estuvieron de acuerdo en que eran
un par de diablos y que se pasearan por el infierno como Pedro por su
casa.

Al rato volvi la negra para anunciar la cena. Se haba pintado la boca y
luca unas candongas doradas, pero segua descalza. Ya estaban borrachos
cuando nos sentamos a comer. El viejo se qued dormido en la mesa. Pap y
la mujer lo llevaron a la cama. Pap se demor en volver. Abandon el
pescado, aburrido de escupir espinas, me lav las manos y le dos veces las
aventuras de Superman. Pap toc mi hombro y dijo que regresaramos al otro
da. Que nos quedbamos a dormir.

La muchacha nos gui a un cuarto de paredes desnudas y seal una cama
pequea. Me quit los zapatos y me acomod al rincn. "Durmete", dijo pap
y se acost encima de la cobija, con un brazo de almohada. Dijo algo que no
entend y solt la risa mientras se manoseaba el bigote. No pude dormir y
o cuando la mujer entr. Me qued quieto, hablaron pasito y salieron del
cuarto. Me qued dormido esperando a pap. Entre sueos lo sent volver,
acomodarse una y otra vez. Entonces, con su tibieza, dorm profundo.
Elevaba una cometa de estrella cuando vi venir la pelota de colores montaa
abajo. Por atraparla, solt la cometa. Abrazaba la pelota y vea
estremecerse a la cometa, que caa y caa, lejos. Pap debera estar
sacudindome desde haca rato cuando despert. "Nos vamos", dijo. Me
acomod los pelos con los dedos, tom los costales vacos y el maletn y
cerr la puerta. An era de noche. Cuando atravesbamos el taller, pap se
acord de algo, sac la linterna del maletn y solt el chorro de luz
debajo de la forja. "Anoche pari la perra", dijo. Cont los cachorros, dos
negros y otro negro con patas blancas. Hubiera querido llevarme uno, el
combinado, pero saba que era muy pronto y se me morira por el camino.
"Despus de que abran los ojos", dijo pap. Quit la tranca y salimos a las
ltimas estrellas. Ajust la puerta y, al terminar la callecita empedrada,
vimos a Pamplona, abajo, enroscada y dormida. Pap tom el maletn y ech
adelante. Trot para alcanzarlo. En el parque, bebiendo caf, nos amaneci.

Pap reconoci un camin y le hizo seas al conductor, un gordo de bigotes,
que se detuvo y nos llev. Pap se qued dormido casi en seguida. Durmi
todo el camino. Slo se despert un rato para comer carne asada en el
restaurante de Zoila. Compr un pan en forma de cocodrilo. El gordo no
quera cobrarnos pero pap insisti y le entreg un billete doblado.

Pap toc y abri Adelaida. Pap le acarici la cabeza mientras ella se
apartaba para que pasramos. Alguien llam desde la calle y pap fue a
saludarlo. lvaro me arrebat el maletn y sac el cocodrilo de pan.
Adelaida pregunt qu ms traamos y le dije que un perro. Se le agrandaron
los ojos. Abri el maletn y meti la mano. Luego met las mas y saqu un
perro que ella no pudo ver. Lo arrull. Adelaida sigui esculcando, huy
con mis revistas y la persegu. Mam estaba en la cocina. Pap se acerc
sigiloso y la abraz, tambin a mi otro hermano en la barriga. Mam se
volte y le bes el bigote.

** Triunfo Arciniegas
   triunfoarciniegas@yahoo.com
   Escritor nacido en Mlaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las
   afueras de Pamplona. Ha publicado El cadver de sol, En concierto, La
   silla que perdi una pata y otras historias, El len que escriba cartas
   de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que
   casi roban el sol, La pluma ms bonita, Serafn es un diablo, El
   Superburro y otros hroes, El vampiro y otras visitas y las obras de
   teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araa sube
   al monte, Lucy es pecosa, Despus de la lluvia y Mambr se fue a la
   guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de
   Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio
   Comfamiliar del Atlntico, con La muchacha de Transilvania y otras
   historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con
   Torcuato es un len viejo el Premio Nacional de Dramaturgia.



=== Tres poemas      Alejandra Barbery ====================================

*** 1
    la historia del hombre

El cuerpo:
la perpetua promesa de amar.
El inicio de otra poca,
Una promesa
Una obscuridad
Difcil
indescifrable
La historia:
Otro poeta
descredo de las reglas.
De trajes gastados
De personajes posados
De crtica incestuosa;
Altamente politizada!
El juego:
Revivan las ideas.
Reviva el arte.
Complejo.
Contradictorio.
Una aproximacin del mundo.



*** 2
    Ausencia

Sin dormir
Lejos el sueo,
Cierro los ojos.
Hay una luna
Hay una imagen,
etrea
Una sombra
Una habitacin vaca
Un poco de sobras



*** 3
    Trnsito

                                                            El cuerpo no es
                                       una cajita de tesoros y de angustia.

EXIT
El nombre de una puerta
El ao que nos pesa
Un amor,
Algo sagrado
En m.
Si tuviera color
el silencio
Ese,
oculto
Negro
Hueco.
Un abismo.
El desconcierto.
Silencio la noche.
Silencio de gatos.
Silencioso mar.
Silencio!
las veces que llor
y nadie vio.
Silencio!
la aventurita del papel en blanco:
una imagen en el espejo.
Silencio?
lo que nunca fue.
Los corazones vacos.
Los ojos de un perro.
Ausentes.
Fros.

** Alejandra Barbery
   brujadelaire2002@yahoo.es
   Poeta boliviana (Santa Cruz, 1973). Estudi derecho y ejerci el
   periodismo para el suplemento Espectculos del diario El Nuevo Da y
   Policiales (Seguridad) para La Razn. Fue columnista de Seccin 100,
   suplemento de anlisis y de opinin del diario El Deber, y miembro del
   consejo editor de la Revista Jurdica del Colegio de Abogados de Santa
   Cruz (2000-2002). Como activista cultural ha participado en diversos
   grupos, como Caraspas y Grupo Arte, entre otros. Poemas suyos han sido
   expuestos en muestras poticas como Expotica (1996) y otras. Integra la
   antologa Poesa joven, editada por la Universidad Privada de Santa Cruz
   de la Sierra (UPSA, http://www.upsa.edu.bo) y la Casa Municipal de
   Cultura Ral Otero Reiche (Santa Cruz, 1998). Recibi el primer premio
   en el Concurso de Lrica UPSA (1994) y public el poemario Tres al hilo
   (Editorial La Hoguera, Santa Cruz, 2003).



=== Tres relatos      Patricia Damiano ====================================

*** Chacal, de noche

Sabes qu significa salir al balcn bajo un cielo que me abandona. Nos
abandona a todos: hemos perdido. Un azul tan perverso, tan vscera solidez
pesadumbre crcel, tan desequilibrado pesa sobre mi torre. Cuelgan del
insomnio la innmera farsa y la embestida que saba cruel. No es la noche
la que me abriga, es el lpiz que me escribe, las calles polvorientas que
la soledad dicta en Chiapas, en Sevilla, en Constantinopla. Es un alfil que
ignora su destino y salva la partida, oscuro. Dame la clave, s la clave.
La clave pronuncio y me devuelve los nombres, los que he olvidado y el
tablero de mrmol que mi pie ha marcado para siempre.

Llueve mi rbol. No tiene fruto.

Desisto.

Me renuevo.

Muero, espada de bronce.

Renazco, Puebla de los ngeles. San Cristbal en la infancia. Color de
nuez.

Un cuarto con una ventana pequea donde el guila insiste; las huellas de
la sangre en la pared del no-olvido. Hay una herida roja en cada ladrillo,
y yo soy ese muro.

Sabes qu significa una lgrima en mi yema. Un ardid, una trampa. El
solsticio de verano cuando ya no amamos el verano. Muere, estar vindote.
Es mi modo de pactar.



*** Ajedrez

Mueven blancas: me saco el anillo, voy de andn en andn, la higuera ya no
florecer, torre avanza hacia el rey inmvil, una gota se cuela y es sal
perpetua en los labios. Volvamos sobre el silencio de los labios. Un pjaro
ha cosido su sonrisa a la estaca. Mueven negras: el fro entra bistur
cadalso entraa pertenencia. Qu soy. Una mirada en la guerra, un ojo que
la revolucin construye cuando el hambre. Artificio o transmigracin, la
rosa estruja sus espinas en la garganta de la madrugada. Mueven blancas: la
inicial del vaco. Has ledo la msica griega? Se suelta de su carnadura,
Pat, para resistir. Un caballo corcovea su imperioso don. Avanzan negras:
alfil desde el fondo de la noche; lleva mscara. El chacal atisba, bajo las
nubes. Hay dioses observando. El chacal espera una vscera, una, sobre la
arena.

En el tablero ha quedado slo un corazn.

Mueven blancas.

Una pieza ha cado sobre el tablero de mrmol blanco y negro, bajo las
ojivas. Es fro bajo los pies que no vacilan. Burzum, desde el precipicio.
Es tiempo de las negras, sangre en las paredes y en mi tnica. La msica
rene los despojos. Mi pie se adelanta, descalzo. Es tan plido, lleva un
hilo de oro en el tobillo. Deja la huella murmullo herida en el desierto.

Grito.

El estertor silba. Un guila se posa en la ventana pequea y mira hacia
dentro. La habitacin resbala. No hay jardn. Mueven blancas. Sobre la
pared, apenas yo, desleda en el pasado, construida, potente. Detestada
como se detesta en estos casos.



*** El reino

                                              A Isaas Garde, mucho despus

En verdad ella no ha gritado, cree que nunca. Cree que nunca llora y que
los pjaros se aduearon de su garganta pero l busca un olor a sal
anticipada, huye las yemas, los dientes, huye por el cuello, trata de
soltarse de ese cinturn de noche crcel piernas que no huyen. Cmo saber
si golpearla es el nico placer cuando se piensa repulsivo. Tal vez dibujar
la espalda de esa mujer cruel con alas de niebla, a cuchillo, con el mismo
cuchillo. Su mano tensa detiene una rodilla en el abrazo justo. No tiembla,
debe sofocar el grito que lo ensordece de tan esperado pero el sol se le va
de la boca. Ya huele a mar su pelo silencioso. Ya los dedos. Teme que no
est gritando, que diga quererle; eso sera inadmisible. Por la ventana
pequea entra la ltima tarde en pedazos pero el hombre espera su reino, el
reino de mrmol donde una tnica blanca cuando las ojivas se diluan en la
noche. Sus manos le parecen ajenas, acarician a la mujer adagio, la buscan
lluvia, no responden.

Sabe que nada le complace. Todo no es y es en el vaco. Sabe que no hay
retorno, que no puede destrenzar las horas y quedarse en el pentagrama de
los sueos con aquella otra mujer furiosa y furtiva que tantas veces haba
amado.

Otro pjaro anuncia su canto vehemente y entonces ella gira y le tiende los
ojos, ms oscuros que cuando los inventaba, ms abismo, ms caldero, ms
nombre estallando silencio, los primeros acordes de un arco listo. Los
cuerpos estn all. Ella no gritar que lo quiere. El hombre lo sabe y
tiene miedo. Toma la daga, piensa en la pared de su cuarto. Piensa en la
palabra que ella est susurrando por vez primera, la que siempre escriban.

Ha cerrado los ojos para concederle el deseo.

Un bho se acerca a la ventana. La luna ha entrado altiva y pisa roja los
cuerpos quietos.

** Patricia Damiano
   patriciadamiano@yahoo.com.ar
   Poeta argentina (Buenos Aires). Estudi historia y posteriormente
   ciencias de la comunicacin en la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar). Ha publicado Crepsculo cierto (primer premio
   -edicin- de la Fundacin Argentina para la Poesa, Buenos Aires, 1992),
   Los testigos (mencin especial Concurso Fundacin Inca, Buenos Aires, y
   Premio Publicacin en el Concurso 15 de Acebal Centro de la Poesa
   Argentina, Rosario, 1992), Exequial (mencin especial del Premio
   Publicacin Arcano, Buenos Aires, 1992), De vsperas y postludios
   (1995), Cierta es la noche (1998), Testigo presencial (1999) y La noche,
   esta regin (2001). Textos suyos aparecen en los sitios de Internet
   Ignoria (http://ignoria.foro.st), Diamantes gratis, llena de diamantes
   (http://diamantesgratis.bravejournal.com) y Factor serpiente, la voz de
   la que hablamos no dice nada (http://factorserpiente.blogspot.com).
   Tambin ha publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa
   (Buenos Aires) y en las revistas Nexo Literario, Correo Latino y
   Generacin abierta, todas de Buenos Aires. Adems mantiene una pgina
   personal en http://patriciadamiano.bravehost.com.



=== Ptalo partido      Ivn Segarra Bez =================================

      (Nota del editor: el ao pasado apareci el poemario Ante la luz de
      un amor prohibido [http://www.apostrophes.cl/detalle.asp?iPro=446],
      del escritor puertorriqueo Ivn Segarra Bez, bajo el sello chileno
      Apostrophes Ediciones. El libro rene textos de cuatro poemarios
      anteriores de Segarra. De l dicen sus editores: "El placer de la
      lectura de su obra implica la embriaguez catrtica de dejarnos llevar
      por la fluidez de su discurso potico tan lcido como alucinado, pues
      su virtud esttica nace de la razn de la sinrazn, de los delirios
      clarividentes de su transrealidad existencial y amorosa". Gracias a
      una gentileza de su autor, hoy presentamos a nuestros lectores el
      poema "Ptalo partido", uno de los que componen el volumen).

Ptalo partido entre dos ramas de caminos...
entro a la luz de tu cuerpo invisible.
Lluvia, sol, mar y deseo
no s esconderme en el silencio mudo por los hombres.

Luz del planeta, tu voz.
Poro a poro te estoy nombrando en mi sombra,
lluvia de marzo entre los dedos:
mar, ro, sangre, oro,
capullo petrificado en las arterias.

Voz del mar de mi lamento herido
somos los hombres del maana
con un nombre de Cristo
que nadie ha visto.

Tu cuerpo es transparencia del alma
hacia las cosas bellas.
Estatua, esfinge, arena, ro sin sangre, mal herido
entra la luz por tu cuerpo
me abraza el verbo de tu boca,
estrella en luz risuea,
espadachn del trpico norte,
espadachn de mi alma cansada por la vida.

No s cmo llamarte
si aire ilusorio, mortaja clandestina,
suspiro en flor de una hora muerta, loca, sin vida
o maridaje de amor entre mis manos.

Compaero de la luz: escchame
que en esta hora en que la luz se acaba
quiero estar contigo.

      (De Ante la luz de un amor prohibido, pg. 159).

** Ivn Segarra Bez
   quijoteboricua2000@yahoo.com
   Escritor puertorriqueo (Caguas). Reside temporalmente en Suitland,
   Maryland (EUA). Ha publicado cuatro libros de poemas y dos novelas. Sus
   poemas y ensayos se han publicado en revistas literarias de Europa y
   Amrica, as como en diversas publicaciones electrnicas de la talla de
   Proyecto Patrimonio, El Otro Mensual y el Grupo Palavreiros.



=== Dos textos      Marco Vinicio Padilla Arceo ===========================

*** Epistolar

                                                A la de la mirada etrea...

El amor es ms que una palabra bonita, es ms que una palabra. De hecho, ni
siquiera es palabra porque al pensarla me remite a ti. Hablar de amor es
hablar de ti, de tus instantes, de tus tiempos, de tus espacios. Hablar de
amor es hablar de ti conmigo. Porque al parecer no sirvi de nada
resignarme a percatarme de que estoy enamorada hasta el fondo del
sentimiento. No sirve de nada que hoy est aqu, escribiendo, a las tres de
la nostalgia, viendo pasar los segundos y con ellos de la mano los minutos,
las horas, los das y todos los besos que me estoy perdiendo a tu lado.
Vaya tarea sta la de escribir de ti. Mira que si existe una persona que es
especialista en el tema soy yo, y mira que qu difcil eres al escribirte.
Ms bien, lo difcil es pegar en esta hoja lo que mi corazn transmite sin
temor a confundirlo.

Pero ah voy, luego de la tortuosa introduccin brinco a ti, aunque a decir
verdad nunca he estado fuera de ti. Siempre dentro, muy adentro. Incluso
podra decir que el hombre se preocupa tanto por la muerte que conclu que
eso es absurdo. Porque la muerte ya pas. Le pasa a todos los seres humanos
antes de que se enamoren. Unos siguen muertos y los vemos caminar con caras
vacas y ojos perdidos. Lo intrepidante de la vida es cuando empieza. La
ma empez hace dos aos. Soy joven an, sabes. Y lo que los hombres llaman
muerte slo es una extensin de la verdadera vida. Es como una carrera de
relevos, el que se va primero tiene la estafeta, y esperar al otro cuando
deje de respirar. Yo estoy viva gracias a ti. Lo malo del asunto es que no
s si t ests muerto. Y es algo que me urge saber porque ya viva por ti lo
nico que me queda es tratar de resucitarte, porque eso s, estoy segura de
que gracias a m estuviste vivo alguna vez. Pero otra de mis teoras es que
ya vivos los enamorados desisten y se suicidan porque no valoran respirar.
Qu tontos, y no es nada personal, pero, dime si no es estpido suicidarte
sabiendo que ya ests del otro lado, suspirando por la persona que amas.

Definitivamente ya hasta filsofa me volv, poetisa y un poco loca a decir
verdad. Y vuelvo a ese asunto del amor, se que tanto describen los
romnticos, los novelistas, los trovadores, los idiotas como yo. El amor.
Qu valiente el que lo encerr todo en cuatro letras. Qu conciso. Yo no
hubiera podido, me hubiesen hecho falta tres universos. Me haces falta t,
porque el tiempo ya no dura lo que antes. Ahora es ms largo. Te acuerdas
cuando nos pelebamos con el maldito tiempo por ser tan corto? Yo s. Pero
no te preocupes, ya me reconcili con l. Ya le hablo de t porque camina
muy lento y lo acompao. No hay mucho que hacer con l, slo verlo pasar,
verlo caminar. Lo nico que le hago es mostrarle esa vasta coleccin de
recuerdos que tengo guardada. No le interesa mucho, e incluso burlonamente
me demuestra que eso es pasado, me dice que cada paso que da no tiene
marcha atrs. Y le creo.

Hoy tengo ms preguntas que respuestas. Pero firmemente s una cosa. Te
amo. Y te amo como nadie ha amado nunca a nadie. Te amo. Te necesito. Te
extrao. Extraar es verbo. A veces se convierte en instante, muchas otras
se convierte en tiempo. Lo duro es cuando se convierte en vida y deja de
ser todo lo dems. Extraar es a lo que me dedico desde que me haces falta,
desde que tan lejano, tan a distancia, ests. Y quiero volver a ser lo que
era antes, quiero volver a ser la persona que dibujaba la sonrisa en la faz
del aire cuando tus ojos se cruzaban por mi camino. Tus ojos enamorados,
ese sol incandescente de la luz de tu mirada. Ya son las cuatro de la
melancola y yo sigo aqu. Todava no digo nada aunque ya haya dicho todo.
Tal vez a estas alturas ya hasta te haya aburrido. Y es que verdaderamente
no s a dnde voy a llegar si desde la primera palabra de la presente
llegu a la meta.

No me resigno a perderte, no cuando s que eres todo, que muy a pesar de
tantos a pesares insisto en sentirte, en respirarte. No me resigno a verte
y no besarte, a palparte en el recuerdo y no tocarte. Y sabes algo, t
tampoco te resignas. Sigues ah. Das seales de vida. Te dejas contemplar.
Tambin s que si no te resucito no volvers a vivir, te perders en el
olvido infinito, en el limbo del amor, porque s que nadie se enamorar
tanto de ti como lo estoy yo ahora. Al perderme te pierdes t tambin. Al
alejarnos dejas de respirar. Sufres. Sufrimos y todo se vuelve un abismo.

Varios siglos le ha tomado al hombre destazar la lejana, aplastar
cualquier pretexto que remita. Varios unos cuantos muchos infinitos siglos
le ha tomado al hombre darse cuenta de que por ms que taje la distancia y
que pretenda encontrar cura al siempre gris sin par te extrao, nunca
dejar de ver las lgrimas de los enamorados separados, ya por dos ocanos,
Pacfico y Atlntico, ya por la pared inquebrantable de la gris casa de al
lado. Lstima que mis ojos no te hayan dicho ya que nos rompemos en pedazos
al estar lejos, lstima que tan egosta dejes que nos quememos por dentro.

Son ya las cinco de la lgrima y he concluido que el amor duele. Que me
dueles. Que nos duele aunque no lo aceptes. Que desangra saberte
indiferente, que lacera tu distancia. Concluyo que el amor es esa llama que
te demuestra que ests vivo y que dar la vida por la persona amada es lo
que menos se puede hacer por ella. Por ti. Me est empezando a dar sueo.
De ese sueo del que uno ya no se despierta. De ese sueo que ni siquiera
es esperanzador porque no se vislumbran sueos ni pesadillas, slo dormir y
ya no abrir los prpados, pesados, cansados de tantas olas saladas de
llanto. Me duermo levemente con el sonido de tu recuerdo. Abro los ojos, me
resisto. Aqu sigo. Son las infinitas del cosmos llamado t, y me resisto a
dormir, a morir, a vivir sin ti.



*** Conclusin

Cuando se acerca la hora de enamorarse temo tanto no encontrar lo que
busco. Cuando el reloj vital marca cuarto para el amor, el miedo
incrementa, el ansia corroe las arterias. De repente el amor llega y
saluda, de lejos; yo slo lo observo, hago ademanes y gestos para que se
acerque, entusiasta, y abra las puertas del sueo. De pronto se va. No lo
comprendo; cuando se acerca la hora de enamorarse, la mirada ilumina ms de
lo normal, sin embargo la luz no ayuda mucho, ser porque esa
incandescencia va dirigida a otro lado y no precisamente al mundo que todos
vemos y conocemos. La luz de la mirada enamorada corre rauda al no s
dnde, es una especie de linterna que sirve para no s qu, a utilizarse no
s cundo.

As es el amor desde mi perspectiva, una oleada de incertidumbres que
envuelven mi bsqueda. Qu es el amor sino una bsqueda sin fin? De qu
sirve saber que las pupilas arden deslumbrantes si no s cul es la
oscuridad que despedazan? Cuando se busca generalmente se imponen lmites,
lneas divisorias para hacer ms sencillo el campo de lo buscado; eso es,
entre otras ventajas, lo que hace la diferencia de la bsqueda con la
espera. El que busca recorre terrenos inexplorados y selecciona. Eso hace
el aventurero del sentimiento universal, recorre, escudria, cambia de
opinin. Es un ser selectivo, tirano, de decisiones dictatoriales; hace su
lista de requisitos cual empresario que busca la mejor persona para el
puesto. Mejor. Esa es la palabra del que busca. Lo mejor es lo buscado. Lo
mejor es todo aquello que rene mis caprichos, mis desdenes; lo mejor de
entre todo lo dems. Cuando se acerca la hora de enamorarse yo le propongo
al amor, de lejos, cul es mi definicin de lo mejor y ah es cuando se
aleja. Por qu huye el amor? Por qu si mi mirada brilla y mis venas
laten con la fuerza de los universos sensoriales?

Hoy llegu a la conclusin de que cuando el reloj vital marca cuarto para
el amor, yo soy la culpable de que se despida apresuradamente. Yo le
entrego una lista con requisitos. stos le hacen ms fcil su trabajo, no
obstante el amor ya trae a alguien de la mano y mis exigencias son ms
grandes que l. Es ah cuando llega la seora confusin, vestida de largo,
seria ella, de ojos saltones, alta, con decisiones antagnicas. Primero
propone una cosa, luego otra totalmente diferente, vive en mi pensamiento y
ya no se retira. Confusin expone, inclume, que el amor es una conducta
determinada, que debe seguir ciertos patrones. Despus alude que no, que el
amor resulta de la combinacin pertinaz de dos miradas, dos manos al
unsono. Y la consecuencia yo, confundida, resignada.

Al parecer cuando se acerca la hora de enamorarse todas las corrientes
destrozan mis pensamientos, mis infinitos sentimientos. La confusin es
deshonesta, mis convicciones me traicionan, la mirada no me ayuda y mi
latir es irracional. Llegu a la conclusin de que el error est en el
verbo. Ese verbo maldito al que me remito, al que se remite el desquiciado
que posee un concepto de lo mejor. Lo mejor es el ideal que nunca llegar,
que tal vez llegue y desaparezca, efmero. El error consiste en pensar que
el verbo del amor es buscar. Buscar el capricho de lo inexistente, hacer
concreto el diseo trazado por la imaginacin contaminada de prejuicios;
buscar un ideal irreal; buscar lo imbuscable. Hoy concluyo que el verbo del
amor es encontrar. Tan opuesto, tan distante, encontrar esa mano que embone
perfectamente en cada dedo de la ma; encontrar la respuesta a la
incandescencia de la mirada, que ilumina no la oscuridad de la otra mirada,
sino el sueo compartido de los dos encontrados; encontrar la llave que
abra el picaporte del sueo del amor, encontrar el picaporte del sueo del
amor con que abra mi llave. Encontrar. Nada ms. El amor se encuentra, el
amor jams se busca. Aqul que busque morir en el intento; aqul que
encuentre sabr a lo que me refiero.

Encontrar; cuando se acerque la hora de enamorarse, slo le pedir al amor
que encuentre y me hundir en la ilusin de los puntos suspensivos.

** Marco Vinicio Padilla Arceo
   marquito_padilla@yahoo.com
   Escritor mexicano (Ciudad de Mxico, 1982). Estudia derecho en la
   Universidad Panamericana y letras hispnicas en la Universidad Nacional
   Autnoma de Mxico. Es tambin profesor de ingls en el Instituto Anglo
   Mexicano de Cultura de Cambridge. Domina el francs, el latn y el
   ingls. Ha publicado en revistas y peridicos locales de escasa
   circulacin.



=== La ciudad perdida      Carmen Campos ==================================

      (Nota del editor: en 2002 apareci el poemario La ciudad perdida, de
      la docente y escritora venezolana Carmen Campos, algunos de cuyos
      textos ofrecemos hoy a los lectores de la Tierra de Letras. En el
      prlogo, el tambin escritor Giancarlo Grassi dice que "es en los
      lugares como la Ciudad Perdida donde la poesa nace, donde la poesa
      vive y se vive, donde los poetas obligan a las palabras a expresar
      amor, nostalgia, dolor, aoranza, coraje, temor y todas las dems
      facetas del humano acontecer: es posible que en esto resida la
      esencia de la poesa. La lectura de los hermosos versos de Carmen lo
      demuestran").

      y dnde estn las aguas milagrosas
      que junto a m pasaban hacia el tiempo?
      Ludovico Silva

Temo perderme
me busco en cada grieta
cada rincn y espacios
de esta casa derruida
en alero inclinado por el viento
en instantes atrapados
entre rendijas del bahareque
Me busco en la palabra
grabada en el almagre
sobrevive en hilos de memoria
En el umbral me asomo
a vestigios de ayer
me quedo en la tibieza de la estampa
el polvo cubre la ltima lectura
y hay cenizas en aquella taza
Nombro en el desencuentro
es tarde y abril viene muy lento
los ojos ciegos se apoyan en las manos
araan el silencio
no perciben seal
es que la vida fue orillndose
por la ventana abierta.

===

      Les dejo:
      el tiempo, todo el tiempo
      Eliseo Diego

Ahora toco en postigos cerrados
puertas desdibujadas por el olvido
Vientos de desarraigo
empujaron mis pasos
por fras oscuranas
al borde del vaco
pregunto al tiempo
aunque s de la ausencia de respuestas
la nica certeza en esta soledumbre
son las horas cadas sobre mis huesos
Sigo aqu    es viernes todava
el aroma del caf remueve sobreolvidos
de ayer asoman trampas
o desvaros    tal vez
apenas hoy descifro el sinsentido
a veces llega lento
a veces llega tarde
Viene con el guio de muerte.

===

La piel rasgada a tiras
y un vaco en la mente
el paso ambiguo busca tu hombro
poeta de angustias
Alambres del cercado
protegen los secretos
Las races    esas races
que moldean mi vida
siguen envueltas en nieblas
y sudarios
Esta tarde los naranjos
se cierran a los ojos
su aroma me regresa
fantasmas de la infancia
amores de otros das.

===

En instantes de recoger sombras
dolores agolpados en el pecho
triturar escenas en espacios ruinosos
me abraza la tiniebla
En el humo del caf presiento
el paso impenitente hasta tu cuerpo
y el rito eterno
perseguir una casa de paredes azules
eucaliptos al cielo
el ro de peces luminosos
entre mis piernas
y espuma sobre el pecho
Slo veo la ciudad entre escombros
sin luces
vaciada de torrentes
mientras danzan las mscaras
sobre el filo del ocaso.

===

No recuerdo tu nombre
se me extravi en la espera
igual que la ciudad
sin voces y en escombros
recuerdo la palabra
tal vez el gesto
prolongado en el tiempo
eras medanal  aridez
y negrura.

===

      y me emborrachar de nardo, incienso y mirra
      Charles Baudelaire

Bscame en el agua
del cuenco de tus manos
algn da de violento verano
la golondrina posar el limonero
la llovizna traer incienso de tu aliento
no habr tiempo de agujas
la soledad cabalgar otros hombros
me saciar de nuevo
en tu esencia de sndalo.

===

En este medioda
de trpico sediento
arropa el estampido
llovizna rojo en postes
y ventanas
Teatro de calle
sin escenas virtuales
sobre el filo del aire
un guin de muerte se reescribe
Te desangras entre espasmos
y una cayena sobre el pecho desnudo
la voz se quiebra
en el ltimo verso
cuando un tiempo sin luz
cimbra tu cuerpo.

** Carmen Campos
   nivar_34@hotmail.com
   Narradora y poeta venezolana (1933). Es profesora de castellano y
   literatura y magister en docencia universitaria. Actualmente se
   encuentra jubilada. Forma parte de la Asociacin de Escritores de
   Aragua, que presidi entre 1989 y 1991, as como de la Fundacin
   Ludovico Silva, la Fundacin Crecer en Bolvar y la Agrupacin Literaria
   Pie de Pgina. Ha publicado el libro de cuentos Trpico (1991) y los
   poemarios Signos en la piel (1992) y La ciudad perdida (2003).



=== El verdadero final de las mil noches y una      Elsa Levy =============

                                 El sol pinta la noche con su opaca ternura
                     creando por todos los confines a los amantes luminosos
                                            que surgen amorosamente juntos.
                                                              Olivia Ziga

Pero cuando lleg la 861 noche
Ella dijo:

He llegado a saber, oh rey Schahriar el afortunado! que en tiempos de los
grandes latifundios, en Mxico, un lejano y extico pas, viva en la
Huasteca Potosina un rico hacendado de nombre Zenobio. Tierras junto
hacienda, las hered de sus padres. Durante los ochenta aos de su
existencia, el nico trabajo que haba realizado era gobernar con mano
frrea e injusta las vidas de los labriegos, quienes mal vivan luchando
por sacar frutos a la tierra en beneficio de las arcas de su amo. Cirila,
su mujer, decidi voluntariamente morir con tal de no soportar sus
exigencias. Elpidia, su nica hija, se march de la hacienda en la primera
oportunidad que tuvo cuando el padre se descuid.

Un da entre los das, se present ante Zenobio Crispn el labriego, a
quien haba alquilado una parte de las tierras ms ridas y pedregosas. El
hombre fracas en su intento de extraer de la parcela tan siquiera un
manojo de alfalfa. Su deuda era enorme, se encontraba ante su amo, vendido
en cuerpo y alma durante tres vidas. El hombre vesta calzn largo y una
rada camisa de manta, ambos sostenidos por un ceidor prpura; la humilde
vestimenta contrastaba con el lujoso atuendo, llamado de charro, que cubra
la gorda y fofa humanidad del hacendado. Aferrada con su mano derecha, el
campesino llevaba a rastras a una espigada jovencita de escasos trece aos.

Crispn alz los ojos que haba mantenido en actitud de humildad y as
habl:

-Un saludo para ti, amo y seor de estos lugares, estoy ante tu presencia
para apelar a tu misericordia, tengo a mi esposa enferma y a mis nueve
hijos murindose de hambre. Reconozco que tengo una gran deuda contigo, mas
no est en mis manos cumplir el compromiso. He trabajado desde el amanecer
hasta ya entrada la noche. Alah es testigo de mi esfuerzo; l sabe que la
tierra es estril y que se niega a darme sus frutos. No tengo con qu pagar
mi deuda y necesito alimentar a mi familia. Vengo a traerte mi ms preciado
tesoro. Amo, ella es Genoveva, mi hija mayor. Mrala!, toca su piel rosada
y suave de melocotn. Sus ojos grandes y brillantes compiten con los de un
ciervo. Su cuerpo es un junco de la laguna y ms puro que la flor de la
azucena. Te la entrego para saldar mi deuda, y suplico a tu benevolencia me
adelantes el pago de diez jornales para salvar de la muerte por hambre a mi
familia.

Concluidas que fueron sus palabras, el hacendado recorri con su mirada a
la joven campesina y, complacido de lo encontrado, as contest:

-Tengo a Alah por testigo de que es voluntad tuya darme en pago de lo que
me adeudas a tu hija, misma que yo acepto. Tendrs los diez jornales, sin
embargo, no quiero tus remordimientos y quejas en los aos venideros, as
que tomars a tu mujer y a tus ocho hijos y saldrs hoy mismo de mis
tierras.

Pasaron muchas lunas. Un atardecer, la voz de Genoveva escurri entre los
barrotes de la ventana de sus aposentos convertidos en prisin para que no
escapara; as cantaba las siguientes estrofas que iba improvisando:

      Oh madre, padre, hermanos, mucho los extrao.
      Cada da aumenta mi infortunio
      encerrada en esta jaula de oro!

      Soy joven y hermosa,
      me lo dicen el espejo y mi dueo,
      tengo lindos vestidos, abundantes manjares
      y agua fresca de los arroyuelos,
      mas eso no calma la sed que me atormenta!

      Oh Alah, padre magnnimo que todo lo puede,
      lbrame de las manos y los labios nauseabundos
      que me ultrajan y despiertan
      deseos dormidos bajo mi piel!

      S que hay hombres jvenes y bellos,
      por qu debo estar prisionera entre cuatro muros
      atada a la lujuria de un anciano?
      Oh madre, padre, hermanos, campo, arroyo,
      flores, cunto los extrao!

En ese momento de su narracin, Scherezada vio aparecer la maana y call
discretamente.



Pero cuando lleg la 862 noche
Ella dijo:

Al correr de los aos la belleza de Genoveva floreci al unsono de las
plidas flores del invernadero. Permaneca horas enteras junto a la ventana
suspirando por su libertad. La nica comunicacin que la joven tena, fuera
de la del hacendado, era con Justina, la sirvienta responsable de
satisfacer sus necesidades. Por ella se enter que sus padres y hermanos
haban desaparecido de la regin. La triste nia, llorando, se lamentaba:

"Estoy sola en la vida, no tengo a nadie a quien recurrir. Alah es el nico
que puede liberarme de esta desdicha que sin merecerla se ha cernido sobre
de m".

Un buen da, Alah escuch las splicas perseverantes de Genoveva. Con un
movimiento de su divina mano reclam la vida de Zenobio. Terminado el
movimiento, el hombre expir sin emitir tan siquiera un suspiro para
despedirse de la longeva vida que disfrut hasta el final.

Concluidas las ceremonias del duelo, a las que fue llamada Elpidia, la hija
del hacendado, la mujer mand llevar a su presencia a Genoveva y as le
habl:

-Enterada estoy de que mi padre te ha mantenido prisionera por largos aos;
si es tu voluntad mrchate, vete lo ms pronto posible; si quieres
permanecer en la hacienda, sers libre y ocupars un lugar entre la
servidumbre.

-Agradezco tu generosidad, bondadosa seora, al permitir que yo permanezca
aqu, mas mi corazn me dice que debo buscar a mi familia. Me marcho en
este mismo instante -respondi Genoveva.

La noche cubri el campo; en las copas de los rboles los bhos entonaban
su melanclico canto. Genoveva oprima sobre su pecho el sarape que la
resguardaba del fro. Sus ojos vidos escudriaban la oscuridad con la
esperanza de encontrar el camino que haba perdido. Del fondo de su corazn
naci una plegaria: "Oh Alah, eres mi nico recurso y mi fuerza, scame del
abismo en que he cado. T me escuchaste y me libraste del cautiverio,
ahora te imploro me ayudes a encontrar el camino que me conduzca a mi
familia y a la felicidad".

Alah de nuevo se compadeci de la soledad de Genoveva, y halagado por el
fervor de sus plegarias hizo que sus cansados pies la condujeran a un
promontorio desde donde pudo divisar una luz entre los rboles.

En este momento de su narracin Scherezada vio aparecer la maana, y
discretamente como siempre, call.



Pero cuando lleg la 863 noche
Ella dijo:

Con esfuerzo, Genoveva se abri camino entre las zarzas y los nopales hasta
llegar a un claro, en donde distingui dos siluetas sentadas cerca de una
fogata. Llena de alegra se acerc y as habl:

-Buenas gentes, vengo cansada y el fro me cala hasta los huesos, me acojo
a su benevolencia y les suplico me permitan compartir con ustedes el calor
del fuego y un pocillo de t para calmar mi hambre.

Las dos figuras se incorporaron al unsono, luego exclamaron uno tras el
otro:

-Eres una hada que baj del cielo?

-O acaso una hechicera que habita en el campo?

-No, gentiles caballeros -respondi Genoveva al comprender que se trataba
de dos mancebos-, soy una humilde campesina que busca a su familia y
extravi el camino. Mi nombre es Genoveva, quines son ustedes?

-Sabed, hermosa joven, que me llamo Jos; mi hermano es Pedro, somos
borregueros, estamos aqu en busca del rebao que se nos desperdig hace
dos das.

-Puedo esta noche descansar a su lado?  suplic la nia.

Genoveva comparti las escasas viandas de los dos hermanos que gentiles la
atendan. Ella, a la luz de la fogata, los observaba con disimulo admirando
interiormente sus rasgos jvenes y varoniles. Qued sorprendida al
descubrir que ambos eran idnticos.

-Decidme, son ustedes gemelos?

-As es -respondi Pedro-, tardaste mucho en descubrirlo, somos como una
sola persona dividida en dos cuerpos; desde que nacimos siempre estamos
juntos, nos gusta lo mismo: nadar en el ro, cazar venados, bailar en los
festejos, tocar la flauta de carrizo mientras pasta el rebao.

-Es verdad -reafirm Jos-, nada puede separarnos.

Genoveva, conmovida por el amor filial, dijo:

-Gran felicidad ha de ser el que ustedes estn juntos, yo estoy sola en el
mundo, esclavitud!, separacin!, todo se ha juntado contra m, podr
soportar mucho tiempo mi corazn la pesadumbre de tanto infortunio?

Los jvenes se entristecieron ante la desolacin de Genoveva.

-Ven, acrcate al fuego, ahora vamos a dormir, maana ser otro da. Si
Alah nos puso en tu camino, todo lo que ha de ser suceder, pues cuanto
escribi el destino tiene que cumplirse.

Los tres se tendieron envueltos en sus sarapes. Ms tard Genoveva en
cerrar los ojos que sentir que ambos jvenes se acercaban a ella hasta
quedar pegados a sus costados. Percibi sus respiraciones acompasadas. El
aroma de sus cuerpos que era el de un bosque de maderas preciosas, y el de
sus cabellos sndalo, ensanch su corazn. Un bienestar desconocido la
llen y la hizo permanecer inmvil disfrutando de la doble cercana. En
movimientos sincronizados, los borregueros fueron introducindose bajo el
tapado de Genoveva. Poco despus la joven se sinti acariciada por cuatro
manos, dos bocas y dos lenguas. Una creciente sensibilidad cubri su cuerpo
de fuego nuevo y la habit el deseo de mostrarlo, anhel deshacerse de toda
la ropa y contemplar el placer que esto ocasionara a los mancebos.
Adivinando sus pensamientos, Pedro enterr la cabeza bajo su falda y,
despus de besarle el vientre la desembaraz de los calzones. Al mismo
tiempo, Jos la despojaba de la blusa y de la falda. Cada uno se adue de
un montculo rematado por un botn de rosal, y cual cervatillos se
amamantaron de las mieles extradas del capullo. Genoveva, inmovilizada de
xtasis, detena en su garganta los suspiros que luchaban por salir de su
pecho. Cuatro manos avariciosas, cada una en su territorio, bajaron con
lentitud hasta llegar al valle humedecido; el torso de Genoveva se arqueaba
incapaz de controlar las descargas de placer que los veinte dedos le
trasmitan. Pedro le separ las piernas, se inclin y su boca se impregn
del olor marino, como si ella procediera del mar igual que Venus.
Simultneamente, Jos ya le morda con suavidad los pezones, ya se perda
de sus labios. A punto de estallar, Genoveva se incorpor y, arrodillndose
sobre Pedro introdujo en su cueva secreta la columna grantica que se
estremeci. Cerca de ella vio a Jos de pie apuntndola con su fruta
creciente, entonces la tom entre sus manos y la hundi en su boca. No se
escuchaba otra cosa que el fuelle de las respiraciones, los pequeos
chasquidos de la succin, y el chapoteo del falo de Pedro deslizndose
entre las blanduras de Genoveva. Los dos hermanos, ebrios de pasin, se
turnaron a conquistar los caminos inexplorados del sin par cuerpo. Ella
yaca esperndolos, sonriente y hmeda, dejndose llevar por el abismo
clido y vibrante del placer nuevo que haba descubierto tan diferente al
hbito del senil Zenobio. Cuando la luna comenz a diluirse por el
amanecer, los tres dorman estrechamente abrazados.

En el momento en que los primeros rayos del sol tocaron el rostro de
Genoveva, sus ojos se abrieron con languidez. Se incorpor rpidamente al
ver a su lado a los dos hermanos observndola con admiracin.

-Bendito sea el que te ha formado y te ha dotado de tal perfeccin Qu
hermosa eres! -exclam Jos.

-Por Alah! quin hubiera podido imaginar jams que sobre la tierra
hubiese una criatura tan hermosa? -prosigui Pedro.

Los recuerdos, las sensaciones incendiaron el rostro de Genoveva.

-Gracias a los dos por sus halagos. Ya es tarde, me lavar en el arroyo y
partir, necesito continuar mi camino, la luz y la mano de Alah me
conducirn a mi destino.

-A dnde iras? -preguntaron ambos.

-A buscar a mi familia.

Los dos mancebos se acercaron a la joven y, tomndola de las manos
exclamaron quitndose la palabra:

-No te marches, qudate con nosotros.

-Los dos seremos para ti, tu padre, tu madre, tus hermanos.

-Estamos seguros de que si el destino dispone algo, como fue nuestro
encuentro, ningn ser humano logra torcer su curso.

Genoveva busc los ojos de Jos y Pedro, ambos derramaban a travs de ellos
un torrente de ternura que la cubri llenndola de amor. Entonces,
arrodillndose, enton la siguiente alabanza:

-Oh Alah, adorado por nuestro profeta, generoso sin lmites; yo te
supliqu me ayudaras a encontrar mi camino, t pusiste en l a estos dos
hombres que no son dos sino uno slo, seal tuya que entiendo por designio!
Hasta hoy slo he conocido ultrajes y mi corazn estaba lleno de rencor;
en mi vida no haba tenido una noche tan bendita como la pasada. Gracias,
creador que todo lo sabe, esta humilde sierva acatar tu voluntad!

Genoveva extendi los brazos hacia los dos hermanos y as habl:

-Oh dueos mos!, mi deseo es convertirme en cosa suya; juntemos el da
con la noche y sigamos disfrutando de las delicias y el amor que Alah nos
ha concedido!

Eso es ya todo lo que puedo contarte, gracias a aquel que da memoria y
sabidura a los humildes de la tierra, Oh rey afortunado! -concluy
Scherezada.

El rey Schahriar dijo:

-Ciertamente, Scherezada, que las historias han sido asombrosas. A travs
de tus relatos he conocido que por la tierra existen mujeres honradas y
fieles a las que Alah premia por sus virtudes, y otro puado de mujeres
desvergonzadas a las que Alah castiga con la fuerza de su rigor. Tambin he
concluido que disfrutar del amor es bien que no slo a los hombres don
nuestro creador. He aqu lo que he decidido por la inspiracin de aquel que
todo lo sabe y que puso palabras sabias en tu boca, en especial en tu
ltimo relato: No habr ms muertes, ni ms mujeres en mi harn, tomar a
tu hermana Dunyazada como segunda esposa; los tres yaceremos juntos en el
tlamo nupcial. As lo he dicho y as ser.

** Elsa Levy
   elsalevy@jal1.telmex.net.mx
   Escritora mexicana (Colima). Obtuvo la licenciatura en psicologa;
   diplomados en cultura jalisciense, crtica y fantasa de la literatura
   hacia el tercer milenio, e historia de Jalisco en el arte; adems,
   posgrado en creacin y crtica literaria por la Sociedad General de
   Escritores de Mxico (Sogem, http://www.sogem.org.mx), y Curso Superior
   de Pensamiento Latinoamericano, Casa de las Amricas (La Habana, Cuba,
   http://www.casa.cult.cu). Pertenece al PEN Club Internacional, a la
   Asociacin de Literatura Femenina Hispnica y a la Asociacin Escritores
   de Jalisco. Ha publicado los libros El vuelo de la iguana (cuentos,
   1991), con el que obtuvo el Premio Colima ese mismo ao, Bajo la piel
   (cuentos erticos, 1994, 1997, 2005), Pre-textos de inverecundia
   (cuentos, 1995), Los cuentos de Tati (cuentos, 1995), Otras sombras de
   la luz (cuentos, 1996), Tinta fresca (cuentos, 1996), Entonces, la
   Crislida (noveleta, 1997), La cabaa de El Moro (noveleta, 1998), De
   amores (cuentos, 2000), El misterio de la casa de citas en el barrio
   galante y otros cuentos (2003) y fue compiladora de Ertica, 43
   narradores en Jalisco (1997) y Amatoria, el cuento amoroso en Jalisco
   (2005). Adems, ha publicado los libros de ensayo El erotismo en la
   escritura femenina mexicana (1994), El machismo, orgenes, causas y
   perspectivas (1995), Enamoramiento, desde el mundo fragmentado de Mara
   Antonieta Rivas Mercado (ponencia presentada en el Congreso de
   Escritoras Hispanas, George Washington University, 1998), Erotismo y
   aforismos en cinco de las narraciones femeninas contenidas en Ertica.
   Antologa del cuento ertico en Jalisco (ponencia presentada en el
   Congreso Internacional de Literatura Femenina Hispnica, Quertaro,
   1999) y Un recorrido por la obra de Laura Esquivel (2000), y ha sido
   incluida en los libros colectivos De tanto contar (1993), Poesa
   peregrina (1994), De ac y del ms all (1995), Nombrario (1995), Los
   siete pecados capitales (1997), La mentira (1998), Criaturas de la noche
   (N 2 y 3, 1998 y 1999), El suicidio (1999), El secuestro (2000),
   Nuestra voz (2001), El voyeurismo (2002), Mariposas, mujeres sin capullo
   (Brasil, 2002), Curim, cuentos infantiles (Brasil), La prostitucin
   (2004) y Perversitudes (2005). Ha ganado el Concurso Nacional de Cuento
   "Criaturas de la noche" (Saltillo Coahuila, 1999) y el Premio Nacional
   de cuento "Juegos Florales de Lagos de Moreno" (2005), entre otros. Sus
   cuentos han sido publicados en revistas y peridicos nacionales de
   Mxico.



=== Poemas      Chrystian Zegarra =========================================

*** Marginal

La sangre habla
Desde un fragmento de mi lengua subalterna.

Un rbol removido de raz,
Libera el movimiento de objetos atrapados
En esta malla.
(No hay castigo para las vctimas del tacto).

Poema que transita por un rastro de plomo,
Sobre huesos que cubren la tierra que expira,
Y mezcla deseo y memoria,
En una voz enferma, desmembrada.

Mi cuerpo carece de rganos:
Cicatrices usurpan el lugar de manos, piernas, garganta.
La sangre se desplaza por el borde de mi boca,
Hasta inundar la frontera de este campo de ceniza.

Mi lengua no conoce de acrobacias;
Una navaja se apresta en este instante a silenciarla.



*** Campo minado

Me tiendo de bruces en esta ladera.
Una fila de hormigas trepa
Las lomas de mi espalda.
La hierba crece como fusiles al borde de este abismo.
Apago cigarrillos en los ojos de los buitres
Que merodean la carne acribillada,
Y acciono la luz de alerta
Ante la inminencia de una escritura negativa.

Mis camaradas buscan calzar la noche,
Que baila con cintura de ramera
Y la cuchilla al ras bajo el seuelo.
Es una contradanza que secciona
La ansiedad de los cuerpos.
Un desnudo mvil, cinemtico, que se proyecta
Detrs de una escenografa de cadver.

Todos habitan sin falta
Este reino de exterminio.



*** Asociaciones

"Abra la boca, poeta, y no trate de ocultar la caries
Que cubre la doble hilera de sus dientes.
Despjese,
Y escupa las palabras que se apoderan
De su cerebro,
En este instante de revelaciones".

El analista re con una mueca de cinismo.
Se extiende con malicia en la aridez del divn.

Lengua / Objeto / Escritura.
Ojos / Mscara / Ceguera.
Boca / Vendaje / Silencio.
tero / Fosa / Muerte.
Cuerpo / Cuchillo / Cadver.
Fsforos / Oxgeno / Cenizas.

"Pero no hable de la muerte, querido seor.
Basta con abrir la llave del gas,
Mientras afuera la lluvia toma forma de paliza,
Y no hay lugar para arrepentimientos,
Ni refugio para quien pierde el paso
Entre los charcos".



*** Estacin perifrica

La anciana que sube al metro
Con un manojo de espigas muertas,
Se sienta a mi lado para pulverizar mi rostro omnipotente.
En cada arruga asoma una hierba calcinada por el sol,
Con olor a abono de caballo entre las races de la tierra:
"Mi hijo expir en la piel seca del desierto.
Despus de saciar su sed con alcohol entre los cactus,
Una turba descolorida azot la planicie como camada del abismo.
Fragmentos de ceniza envenenaron el aire de los arenales".

La boca de la vieja desborda su reflejo en la ventana.
Desde los tneles se abren rieles deshechos.
Gatos huraos asaltan el basural de esta ciudad de nadie.
Una aguja sutura ombligos femeninos
Ante manchas de aves insaciables.
La margen de un ro intersecta mis venas;
Cruzo esta acequia hacia mi casa disuelta en barro.
Un retrete vigila la desembocadura de todo acto nulo.

Mi lengua cortada pertenece a los objetos sin casta del desierto.



*** Darklands

El bosque absorbe la forma de mis manos.
En una caja de metal escondo
Todas estas metamorfosis incoloras,
La mutacin infinita de mi cuerpo
En un objeto filudo
Al borde de mi boca abierta:
La madriguera del caos.
El ro no lava la memoria.
El ro es la enfermedad de la memoria.
El agua moja la piel, los ojos vigilantes
Que cuidan las paredes del laberinto que me rodea.
Los lmites de mi dominio
Han desollado piedras de cido,
En esta tierra oscura como un cine
De imgenes enmascaradas en un juego de luz y vaco.
Mis ojos crecen,
La mano posee el horizonte,
Y la marea se agita como mamfero a la deriva.
El viaje acaba nunca, el viaje
Es el doble del alma, el desierto otro
Que rasga una cuerda de miedo
Como una cicatriz en el ombligo de mi madre.
La lucha disuelve el polvo.
Las armas brillan en mi espalda,
Y las balas perforan mi identidad
En el campo minado del ojo,
Del nombre o la memoria.

** Chrystian Zegarra
   czegarra@ucla.edu
   Investigador peruano (Trujillo, 1971). Estudi literatura
   hispanoamericana en la Pontificia Universidad Catlica del Per. Fue
   miembro del grupo potico "Inmanencia" con quienes public dos libros
   colectivos: Inmanencia (Lima, 1998) y Regreso a Ourobrea (Lima, 1999).
   Junto con los otros integrantes del grupo particip en el evento "Junio
   de Poesa" celebrado en la Ciudad de Mxico en 2000. En 2004 public El
   otro desierto. Actualmente realiza un doctorado en literaturas
   hispnicas en la University of Californa, Los Angeles.



=== El secreto de Pedro Armendriz      Jorge Etcheverry ==================

La madre de Lou vino de Mxico, era muy bajita, dijo, y eso que l debe
andar por el metro noventa. La imagen de Lou inclinado sobre el podio
trado de Mxico era todo un smbolo. Coment en el coloquio que Fox habra
tenido problemas para usar el podio. Algunos remos: montado sobre unas
rueditas para su fcil transporte, el podio reacciona desplazndose frente
a cualquier aumento de presin, para zozobra del presentador de turno que
entonces levanta las manos para garantizar la estabilidad del soporte sobre
el que descansan sus pginas. Al fin de la sesin me puse a conversar en la
puerta con un seor mexicano. Ah sali a relucir el nombre de un amigo,
con quien hice algunas cosas hace ms de veinte aos. Sus connacionales en
Canad lo consideran un pionero. Muy involucrado en su comunidad, desempe
puestos directivos en diversas instituciones antes de mudarse a Montreal.
Cuando me cont que el renombrado actor tena un secreto al que atribua su
xito, lo tom como otra de sus historias. Uno nunca sabe si est hablando
en serio. Alguna vez amenaz con revelarme el secreto, pero como he escrito
cosas que me ha dicho, que juraba que eran ciertas, no le prest mucha
atencin. La llegada del actor a la industria cinematogrfica en realidad
fue fortuita. Le llam la atencin a un director mexicano en un restaurante
cuando estaba recitando el monlogo de Hamlet. Mi amigo me dijo que el
secreto no era una combinacin de vitaminas, ni una pcima, ni siquiera el
jugo de algn cacto alucingeno usado por los indgenas. Cuando se lo cont
a la Zaira me dijo que era evidente que yo no saba mucho de Pedro
Armendriz, que no haba visto nunca sus pelculas, que l no hubiera
necesitado una frmula mgica para triunfar. Nica dijo que todas las
carreras de las celebridades del celuloide empiezan de manera parecida. Los
mexicanos son casi tan nacionalistas como los chilenos, pero creo que
tienen ms razn (digo yo). El seor con que estaba conversando me habl de
la comunidad mexicana en esta capital, de su organizacin, del cambio
demogrfico de los ltimos veinte aos; antes eran casi puras mujeres que
se casaban con canadienses, ahora hay parejas jvenes, bastantes
profesionales, mucha gente que trabaja en informtica, en gran parte en las
firmas bajo el alero del TLCAN. Le dije que haba notado el aumento e
influencia de la comunidad mexicana. Que yo viva aqu desde hace ms de
veinte aos y nunca haba visto nada parecido. Que rivalidades y
diferencias de opinin parecen malograr los logros de nuestras comunidades.
Le dije que en una breve visita a Mxico haba tenido la impresin de que
todo estaba por hacer, haba sentido a la vez familiaridad y extraeza. La
sensacin de algo subyacente que no podra nombrar. Ya se acercaba la hora
de la sesin de la tarde, la gente iba a empezar a llegar al coloquio y ese
seor tena que irse. Me dijo que no era la primera vez que escuchaba a
alguien referirse en esos trminos a su pas, que l estaba seguro de que
Mxico ocupara el lugar que le corresponde en el concierto de las
naciones. El secreto consista en aplicar esa manera especial de los
mexicanos de mirar la vida, la muerte, el mundo en general, algo que
ciertas luminarias de la cultura y el pensamiento nacionales haban
logrado, en especial una figura muy querida del celuloide, cuyo xito a
muchos le haba parecido inexplicable, pero entonces su mujer detuvo el
auto frente a la puerta del local y l se despidi de m para montar en el
vehculo.

** Jorge Etcheverry
   jorgee@magma.ca
   Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
   Ex miembro del Grupo Amrica y la Escuela de Santiago, agrupaciones
   poticas de los sesenta. En Canad desde 1975, ha publicado The Escape
   Artist / El evacionista (Canad, 1981), La calle (Santiago, 1986),
   Tnger (Santiago 1990; versin inglesa, Canad, 1997), A vuelo de pjaro
   (Canad, 1998) y Vitral con pjaros (Ottawa, 2002), adems de la novela
   De chcharas y largavistas (Canad, 1993) y Northern Cronopios,
   antologa de narradores chilenos en Canad (Canad, 1993). Ha publicado
   prosa, poesa y crtica en Chile, Estados Unidos, Canad, Mxico, Cuba y
   Espaa. En 2000 gan el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
   diario de Pancracio Fernndez".



=== Poemas      Magdalena Reyes Gonzlez ==================================

*** Siempre es otoo

El verde de las hojas
se marchita,
arrugndose.
Y caen de los rboles
crujientes y sin vida
las ocres hojas de otoo
que llenan de melancola
mi calle al atardecer.
Tras la noche
la luz nos alumbra.
El planeta gira,
las estaciones
se suceden
los aos pasan.
Y yo,
siempre en la misma estacin otoal,
siempre con el mismo sentimiento de dolor,
soando desde el mismo rincn
esa noche y esa luz,
esas hojas crujientes
que llenan mi calle.



*** Llueve

Llueve,
hace demasiado fro,
sopla fuerte el viento,
estoy sola en casa.
De pronto llegas,
ha parado de llover,
siento el calor de tu abrazo.
Y no oigo ya
el silbido del viento.
Me llenas
del nctar de tus labios.



*** Oigo una cancin

Oigo una cancin
es un grito desesperado
en la fra noche de mi alma.
Es un canto que habla de ti
de tus alegras y tristezas,
de tu cuerpo desnudo
esperando mi abrazo,
de tus manos plidas
cansadas
pidiendo besarlas,
de tus ojos,
llenos de lgrimas,
querindome mirar
una ltima vez.



*** Qu es la esperanza

Qu es la esperanza,
si me siento morir
al recordar tu rostro,
tu fro tacto
en la estacin
de un tren
que s no volver.
Qu es la esperanza,
bajo esta lluvia
que humedece
mi soledad,
sintiendo el fro
que cala mis huesos,
y agrieta
lenta y dolorosamente
mi corazn.



*** Se amaron

Se amaron
la luna y el sol
mas nunca se encontraron.
El sol llenaba de luz
el universo
y de esperanza los corazones.
Su amor era la luna
la buscaba da tras da
mas nunca la hallaba.
Tan solo cuando el sol
ahogado de muerte
por la desesperacin, agona y desamor
yaca en el ocaso,
la luna tras pasar
su noche en vela
llego al sol.
Y viendo que ste
ya no viva
llor el universo de oscuridad
y brill en el cielo
plida y blanca la luna.



*** No s quin soy

No s quin soy.
Quiz esa sombra
que a tu lado
dirige sus pasos
inaudiblemente
para ti.
Quiz ese cielo
al que levantas
tu mirada
y pides libertad.
Quiz esa mano
que necesitas tomar
en la larga noche
de invierno.
Quiz la sangre
que fluye
incansablemente
por tus venas.
Quiz las lgrimas
que de tus ojos
se desprenden
por tu dolor.
Quiz ese sueo
que siempre esperas
y nunca llega.
No s quin soy,
lo sabes t?



*** Te deseo cuando me despierto

Te deseo cuando me despierto
y me siento tan sola
como el nufrago
en medio del ocano.
Te deseo cuando desde mi ventana
no veo nada ms
que lluvia gris
confundindose en las aceras.
Te deseo cuando no s nada de ti
y van pasando los das
y mi dolor
es la sangre que fluye por mis venas.
Te deseo cuando miro hacia al cielo
y veo en cada nube
dibujada tu sonrisa
que ilumina mi camino.
Mas yo no slo te deseo,
mas yo no slo escribo tus poemas,
mas yo no slo dejo de concebir mi mundo sin ti,
mas yo no slo te esperar hasta el fin de mis das.
Porque yo te quiero
y llena de voluntad, fe y esperanza
seguir a tu lado.
Porque yo te quiero
ser capaz de superar
cualquier dificultad.
Porque yo te quiero
de verdad.



*** Sigue encendido mi cuerpo

Sigue encendido mi cuerpo,
estremecindose, 
recordando caricias del ayer.
Hoy despierto
y las nubes vestidas de gris
lloran mi aoranza.
Te siento lejano,
no s cundo volvers.
Una vida de espera
es lo nico que poseo.
Quiz sea una vida,
la que est a punto de nacer,
junto a ti
ya para siempre.



*** Te alejas

Te alejas 
en la niebla gris y espesa
que envuelve tu ciudad 
y la ma.
Te alejas
llevndote la brisa
que nos envolvi,
cogidos de la mano,
junto al mar.
Te alejas
sin apenas comprender 
el significado de las palabras
que te escribo y te susurro.
Te alejas
y viajas sin equipaje.
Tan slo unos recuerdos,
recuerdos mojados en lluvia,
quedan ahora en tu mente.
Te alejas 
arrancando de mi cuerpo el alma
y dejndome vaca.
Te alejas,
te alejas
y no veo 
reflejado en tus ojos
ningn billete de vuelta.
Te alejas,
quiz sea para siempre,
y te alejas.



*** Das grises

Das grises
pese al nacimiento de la primavera.
Nunca podr arrancarte de m,
el tiempo se par
en el reloj
de nuestra inocencia.
Y s que permanecer siempre as
viendo primaveras grises pasar
junto a mi ventana,
la misma que vio fundirnos
en ese abrazo que nos uni para siempre,
la misma que vio tu partida
para siempre.



*** Cuando me olvides

Cuando me olvides
hazlo despacio.
Deja que vayan saliendo
poco a poco, de tu vida,
cada uno de mis recuerdos.
Vers mi sombra
cada vez ms plida
pasendose por las calles,
mirando el mar azul,
entre las nubes de algodn
y en tu espejo.
Y cuando menos te lo esperes
ya me habrs olvidado
ya no quedar
nada de m
en ti.

** Magdalena Reyes Gonzlez
   magdalenareyesgonzalez@yahoo.es
   Escritora espaola (Palma de Mallorca, Islas Baleares, 1979). Es
   estudiante de enfermera en la Universidad de las Islas Baleares
   (http://www.uib.es).



=== Caf y antropofagia      Alejandro Cardozo ============================

El olor es al de la madera quemndose. Un olor buclico, a fogn campesino
que calienta el caf colado desde la maana. Un aroma de la reminiscencia;
del origen campesino y pobre.

Haca sol de medioda. Sol que pica aunque la brisa andina prometa frescura
y recogimiento. El fogn estaba prendido al final de la casa, una casa
pequea pero larga. La cruzaba de largo a largo una quebrada, una acequia.
Esta estancia era en extremo prctica; prctica y pobre. Al entrar haba
una sala muy pequea, con un par de fotos de un hijo mayor que se fue al
ejrcito dcadas atrs. Unos materos que alguna hacienda dej a la salida
para que los recogieran gente ms conforme y agradecida con el azar. En
cada matero estaba sembrada una sbila. A la salida de este mnimo
recibidor comenzaba un pasillo, este pasillo se remontaba sobre la acequia,
por eso a los lados del corredor haba matas de agua y mosquitos. Al lado
derecho se abran dos cuartos, que en verdad eran uno dividido por una
cortina inmensa y dos camas. Al extremo final la cocina, que era un fogn
eternamente con fuego y ollas pequeas aporreadas y quemadas hirviendo toda
la semana agua con distintos tubrculos, panela, caf y huesos.

En esta morada de panelas, portarretratos de la nostalgia y del olvido
malagradecido vivan Pnfilo y Sinforeana. Un matrimonio en que tal vez
nunca consagraron sus propsitos crnicos ni del alma ni civiles a ningn
altar ni a ningn cura y menos a un prefecto.

Desde que se les fue el nico varn al ejrcito Pnfilo y Sinforeana
asumieron la vida como una dura caravana por los recuerdos y los
desengaos. El gran velo de la ignorancia (la inocencia?) les desminti
todo un universo que los trataba de invadir de modernidad cada vez que
bajaban de aquel casero a la ciudad para comprar kerosene y velas. Era un
casero a lo alto de una montaa andina, peligrosa y escarpada, a veces
fra y a veces ms fra.

Se hablaron siempre lo necesario. Usando la justa cantidad de palabras, las
muy necesarias conjugaciones y los predicados ms cortos y simples. Ya
parte de su dialecto eran smbolos y gestos; miradas, cierre de ojos a cada
momento, ademanes, zapateos y silbidos. Una queja antes de acostarse, hecha
con un suspiro sonoro y profundo indicaba lo duro que estuvo la sabana para
Pnfilo ese da; una lamentacin con carraspeos de la garganta y un par de
bostezos justo al reclinarse en la cama para asaltar el piso, era la
advertencia de Sinforeana sobre el pobre desayuno que vena esa maana. No
todos los das se podan echar a la sartn un par de huevos de las cinco
gallinas flacas y viejas del corral. Ni todas las maanas la vaca de
Pnfilo ofertaba sus flcidas y enjutas ubres.

La pobreza es el estado ms consumado de la aceptacin, la esencia misma de
la tolerancia de un destino que no le viene a nadie slo porque s. La
pobreza es la conformidad de la desesperanza, es el estadio ms cerca de
Dios; pero esta divina cercana no es para aceptar la condicin como tal ni
para resignarse: es para tomar valor e ir a la guerra si es preciso por
anidar en una circunstancia ms digna. Para Pnfilo y Sinforeana la pobreza
era slo una forma ms de sufrir, una ms, ni la peor ni la menos
insufrible. Ellos por una revolucin no dejaran la casa de la acequia.

Una tarde de diciembre, entre las secas brisas y las estrellas exuberantes
del cosmos, calentaron un guarapo de la maana. Esta vez lo recalentaron
con unos trozos ms de panela y decidieron terminar con el pan de la semana
en esa misma sentada. Vean cmo las estrellas fugaces se estrellaban al
final de la parbola que se dibujaba en el horizonte. Silbando enfriaban el
menjurje de panela. Pnfilo se acerc a Sinforeana y le tom la mano, en un
gesto de extrema ternura se llev los diez dedos de ella a su boca y los
bes al tiempo que suspiraba humedeciendo sus ojos con cataratas.
-Sinforeana, qu de cosas esta vida... se nos fueron los das aguantando la
pena y recordando a Julio. Y lo nico que me queda es saber que te quise y
te respet todo este tiempo. Ya ves, nos estamos muriendo y lo nico que t
tienes soy yo, y lo que tengo eres t.

Sinforeana slo sonri con la mirada en el mismo sitio de hace una hora.
Apret sus dedos, suspir mil lamentaciones en dos segundos. Seguramente se
le anud la garganta de tanto sufrimiento simple: nostalgia, decepcin y
hambre.

-Sinforeana, nos estamos muriendo, y aqu no tenemos ni sillas para que
vengan a rezarnos -la mir y le dijo con cierto recogimiento en sus
palabras:-. Vamos a comernos Sinforeana... cada da nos comemos lo que
podamos el uno del otro.

Y ella, inclume y tranquila, dijo que s, tomando los ltimos sorbos del
guarapo tibio.

Esa misma noche Pnfilo se arremang la deshilachada camisa de domingos y
das santos para que Sinforeana empezara a masticarle la mano derecha,
Pnfilo saba que ya no tena que ir ms a la sabana. Sinforeana tambin se
acical un poco, y se visti con la percha de los domingos, se recogi el
largo y blanco pelo en una sola crineja, se cambi de zapatos y se colg
unos zarcillos de su mam.

Pnfilo decidi comenzar tambin por la mano derecha de Sinforeana. Los
viejos huesos, y los viejos tendones eran como cartlagos de pollo. Esas
viejas mandbulas apenas si podan triturar las manos de cada uno.

A medida que avanzaban en esa tierna e indita antropofagia se sonrean. Ya
el orden no importaba. Pnfilo decidi comerse el estmago y los senos de
su esposa, y ella, un poco aturdida y exhausta reclin la cabeza unas
horas, con los ojos rendidos y pesados. Pnfilo la despert en la madrugada
para que ella siguiera comiendo, pues l tema de sobrevivirle en la
ingesta. Sinforeana con una suerte de apetito revivido comenz a comerse el
torso de su esposo, poco a poco lo desgarraba con una tenaza vieja.

Al cabo de un rato ya haba mucho alboroto visual en la sala, decidieron
arrastrarse al fogn, al final de la casa. Cruzando la acequia Pnfilo baj
como pudo la cabeza hacia las aguas y bebi, con un poco de agua en la boca
le dio unos tragos a Sinforeana. Llegaron a la cocina y cada uno sigui con
un trozo de cada cuerpo. Sinforeana logr dar unos mordiscos en el muslo de
Pnfilo y qued tendida, con la cabeza en sus piernas. Yaca muerta sobre
sus muslos incompletos. Pnfilo dio un ltimo mordisco en la cintura del
cadver; ya estaba muerta, ya no tena sentido.

l muri esa misma madrugada. Satisfecho y amante. Ya los dos eran uno en
aquella montaa, un diciembre que ola a lea y a caf colado dos veces.

** Alejandro Cardozo
   cardozouzcategui@gmail.com
   Investigador venezolano (Mrida). Historiador y politlogo egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Reside en Caracas.
   Textos suyos han aparecido en la Revista Nacional de Cultura, as como
   en las publicaciones Principia y Archipilago y en distintos peridicos
   regionales como Frontera y Maturn. Dirigi la revista poltica
   universitaria Veritas en su primera edicin.



=== Agosto      Viviana Abnur =============================================

*** I

Conocer lo que se ofrenda
cuando el regreso se impone

un ritual de voces
evocando el bautizo
a la sombra
de una llama

no es la mano
hundida entre las piernas

lo que arde
es cierta manera al decir
un balbuceo
ese hilo entrecortado
que sin saber
desbarranc de tu boca
arrastrndome tambin
tan parecido al amor



*** II

Construir un muro
con lo no dicho
y protegerme

no
para quedarme en l
sino
para drtelo a romper
con cada palabra



*** III

Derribar un mito

el del padre

lnea recta que dispara a quemarropa
y enfriar los pies
hasta el ltimo da

      (Poemas del libro indito Agosto).

** Viviana Abnur
   saragior000@yahoo.com.ar
   Poeta argentina (Buenos Aires, 1964). Ha publicado el poemario <i>Quin
   asesin a Bambi</i> (2002). Actualmente coordina "Farandol", ciclo de
   homenajes literarios que se realiza en la ciudad de Haedo, Buenos Aires.



=== La morsa      Carmen Marques Bellosta =================================

El escritorio de madera de pino sostena un desparramamiento de cuartillas
y tomos que impeda discernir las vetas del propio leo con que haba sido
fabricado, pero la profesin que me ocupaba por aquel entonces y a la que
me dedicaba en cuerpo y alma as lo requeran. Ser estudiante en esa ciudad
glida y brumosa donde a uno le invadan los sabaones ocasionaba en cada
individuo una espiritual cizaa que tarde o temprano se manifestaba de
algn modo.

La tarde del mircoles cerr la puerta de mi habitacin como todas las
tardes y recorr a pie la avenida Champagnat. Pas por la papelera y
compr unos bolgrafos y cuartillas para la clase de aquella misma tarde,
me detuve en la floristera, ante el semforo para ver cruzar a aquel ser
paquidrmico. Se acercaba la morsa o al menos as se me apareca Ezequiel
Blanco, como se haca llamar, cada vez que cruzaba la avenida desde el
hospital en direccin a la cafetera donde desde las once de la maana y a
partir de las cuatro de la tarde le serviran bien fro y en pleno invierno
su cava gata, puntual, iridiscente y tan burbujeante como los esfuerzos
que sus melosos y grotescos muslos pronunciaban a travs del paso de cebra
sobre sus muletas de tullido anciano obeso.

Transcurri algn tiempo hasta que pude saber su nombre y mucho ms en
poder aprender las magistrales lecciones de cada una de sus dipsmanas
tardes, mas la casualidad o la espiritual cizaa a la que acabo de
referirme no tardaron en engullirme entre una nebulosa de ensueo profunda
e hipntica cada vez que decida saltarme dos o tres horas de clase oficial
en la facultad y dirigirme al caf La Esquina, donde a ciencia cierta
hallara a mi particular profesor.

Se sent junto a m la primera vez que no asist a historia de la
filosofa. Entonces su conversacin me result ajena, distanciada de mis
odos y mi mente, distrada a causa del cansancio que me invada. Recuerdo
que su vientre preado, a punto de hacerle estallar todos los botones de la
camisa con tirantes al sentarse, y su barba de dos o tres das se mezclaban
en mi visin difusa junto al aliento alcohlico de la botella de cava que
se haba servido a primera hora de la tarde en el centro mismo de mi mesa.
Llevaba gruesos lentes de carey, sucios, desastrados y sus achaques deban
ser mltiples porque resoplaba a cada sorbo de la copa y apoyaba sus manos
sobre las dos muletas con las que acostumbraba a bambolearse en el cruce de
la avenida. Como digo, de aquella primera conversacin tan slo distingu
el nombre de Nietzsche y sobre todo la orden de que saludara al profesor de
historia de filosofa contempornea de parte de Ezequiel Blanco la prxima
vez que acudiera a clase. Me repiti concienzudamente su nombre y
levantndose con dificultad aquella morsa humana se esfum de la cafetera
cojeando con tanta dignidad que daba envidia y todo. La botella de gata ya
no presida mi mesa, pero tampoco me import sobremanera, sencillamente me
senta exhausto tras una semana de exmenes. As fue como le conoc y cmo
a partir de este primer encuentro ya no podra dejar de verle.

Asist con regularidad a mis clases de historia de filosofa contempornea
que imparta el maestro ngel. Esculido y enjuto, oculto tras su barba
blanca y sus gafas gruesas, discerna entre bien y mal o lo intentaba.
Presentaba con cautela el pensamiento de Schiller, destapaba la escuela de
Frankfurt y de una chistera haca volar la nusea del existencialismo ms
radical. Pero yo todas aquellas lecciones ya las haba recibido gracias a
Ezequiel Blanco, gracias a sus palabras, a sus tardes, a sus
conversaciones, a sus lecturas entre copa y copa, a sus extracciones de
textos machacados y manchados de goterones aejos, porque l me haba dicho
que en su da fue tambin maestro de aquella misma facultad a la que yo
asista pero que haca algn tiempo ya que le haban abandonado las fuerzas
de acudir y de ejercer, que los alumnos ya no eran los mismos ni las
esperanzas ni los deseos. Sin embargo el licor... Esboz una sonrisa y
apenas sugiri que Scrates tambin tena que brindar con l a las once y a
las cuatro. En este instante el rostro se le ensanch todava ms hasta que
de veras alcanz una dimensin grotesca y enorme, algo brutal, suprahumano
que no hizo sino que me viniera a la mente la imagen de aquella morsa
rubicunda que se me pareca su caminar paquidrmico. De nuevo insista en
cada ocasin que saludara a ngel, que le diera un abrazo de su parte.
Aquel saludo pareca ser un cometido fundamental y por el contrario yo no
me atreva a acercarme a mi profesor, quizs por temor o vergenza, quin
sabe por qu estupidez pueril. Sin embargo tal era su insistencia que deba
plantearme seriamente el tomar valor y transmitir los saludos de Ezequiel
lo ms pronto posible.

Pasaron dos meses y el curso estaba a punto de finalizar, as que una tarde
en la que el ser y el tiempo vinieron a cerrar el curso me acerqu con
cierto nerviosismo e inquietud al profesor ngel.

-Perdone, profesor, pero hay alguien que le enva saludos desde hace tiempo
con mucha insistencia.

-Quin.

-Un antiguo maestro de esta casa que dice conocerle bien. Su nombre es
Ezequiel Blanco.

En ese momento ngel, que estaba de espaldas a m, se gir de inmediato y
dej de borrar la pizarra.

-Ezequiel Blanco? Me toma usted por estpido? Esprese aqu un momento y
cuando todos los alumnos hayan marchado le mostrar algo.

Permanec en una esquina del aula durante diez inacabables y dilatados
minutos hasta que slo se escuch el eco distante del gritero por los
pasillos y el aula qued sumida en un silencio mrbido. Ni ngel ni yo
pronunciamos palabra alguna. Me agarr de pronto con fuerza por el brazo y
como si hubiera cometido una fechora me llev con diligencia hasta el
jardn, donde en una de las paredes poda verse una placa inscrita: In
Memoriam Ezequiel Blanco.

-Hace ya cuatro aos que est aqu, lo entiende, verdad?

-S -me apresur a responder.

No pude pronunciar nada ms. Desde entonces no he vuelto a ver ni a recibir
lecciones de quien se me apareca como la morsa, esa filosofa que surge,
deja su rastro y siempre persiste como una nebulosa insondable en cada
individuo.

** Carmen Marques Bellosta
   marquesbellosta@hotmail.com
   Poeta y narradora espaola (Barcelona). Estudia filosofa por la
   Universidad Nacional de Educacin a Distancia (Uned, http://www.uned.es)
   y estudi biblioteconoma en la Universidad de Salamanca
   (http://www.usal.es). Curs estudios de piano y canto y se inici en el
   estudio del violn. Ganadora del premio Sant Jordi en categora de
   adultos en relato breve en 1998 y 2002. Tiene registrada una novela
   breve titulada Qaanaaq, acerca de un viaje interior hasta el Polo Norte.
   Escribe con frecuencia cuentos para adultos. Su ocupacin actual es la
   filosofa y la escritura.



=== Memorias de un violoncello      Nicole Lafourcade =====================

                                               No somos ms que prisioneros
                                    intentando sacar el canto de la fuente.
                                                    No somos ms que huesos
                                                                  maderales
                                                a la espera de que un soplo
                                                              nos encienda.

*** Preludio

I

Desludez primera de tus ojos
aquella tarde
puestos a quemar sobre un bordel imaginario
voztallado en instrumento
pielcorteza que sebusca.

Imanesca llegas
a mi puerta sincerrojo.

Sencinden los primeros sontidos.


II

Qu es este vibrato tocndome
enincendio?
Dednde viene el son que oxgeno
penetra una oquedad para llenarla?
Desalmas conpresencia
la ma
desandas mis caminos sinsonidos
notarinos y asonvrados
recibindote de abrazo tremoroso.

Te bienvengo a mi overtura.


III

Desluz enecenario
deslunndome
curvaria slo para el ansia de mis manos
cayendo sobresfera emagenada.

Desldicos subentran mis dedos por su cuello
sin asirla poder cmo poder
llegarme hasta sus labias en forma dedosefes.

Desldame mecena.



IV

Toda llena de ti
y hambrienta
cuando tus manos en mi rostro
fueron abriendo
por primera vez
ventavales
y el verano entr en mi piel
sin permiso
solmarino.

Toda llena de ti
suspendida al roce de tus dedos
marcados a perpetuidad en mi pieltagrama.



V

Me desarmalma
arma como de alma en bandolera
son tus olores que me confrunden
frutosolar amaderado
sonidolor
sonidolor
sonofragancia
incalma.



VI

Invtame a bailarte
llvame por tus caderas
alabismo
trastiera tu silueta en mi oquedad.

No sordines deseos
olorescos a resina fragndome la piel
y deja en mi tallada
la humedad ielumo.



VII

Movimiento
retenido
movimiento derramado
presto
miento si no te nombro
preludiando bsqueda
remolino guarniecido
caracol
en fuga.



VIII

Vamos deviaje
teinvito
vamos al precinicio
en que las yemas de los dedos
dejan de hacer sonido
y sobrevientan
nuestro espacio secreto.

Vamos de viaje
ensilencio
por partituras escritas sobrel cuerposonata.



*** Fola

IX

Tactilnea suavidad
frutando mis sendidos
pera manzana duraznal
olor
dolor
dololor en el verano regalado.



X

Semillera cardamomo
voy por tu piel recogiendo tus fragancias
las que me quieras dar
limonazar
voy por tu cuerpo encindote de notas
y de resina
para tomar de ti
el canelar de mis delirios
clavo dolor
incendio
por ventanales penetrando
carnalores floridos.



XI

Yosangre tusavia
yoarteria tufibra
yonuda tubosque
yonota tuhoja
yoagua tufuego
yoseo tucreto
yolengua tucanto
yorastro tuincendio
yoenfuga turrisa
yotuyo nabrazo.



XII

Cadencia caderancia
mujerimn violoncelada
rastrndome en tu huracn subterino
Djame rescantar arpegios para llevar
llevarmen
un instante araado
cerca delapiel

Djame un trozo en tu maderal
para cantar minido.



XIII

Alga con alga taes
como si siempre
romorosa
como si domayor
como si la
fuerza de tu aliento
en mi aliento
cantara entre los dos
y me dejara entremecida.

Hay en tu silencio
solo
un sonidar constante.



XIV

Toco tus curvas
toda la nochetoco
tu escalar melanclico hacia mi sangrada
especiada por tus dedos blancos
sobre mis fibraderas boscosas.

Toco tu deslunez
toda la luna toco
y en ella undor me desaromo.



XV

Brazoabrazo legatto
manotenutto
musloalerta stacatto
almaojo vibratto
abierto sostenutto.

Pizzicatto finale.



XVI

A veces cuando envuelo
me olvido del canto
esen voz baja
ese que descarcara silencios
al borde de tulengua encientida.

Bajo tu canto envuelo
el otoarco se pierde en ventolera.



XVII

Puedo nombrarte solo
vulnerable
cuando puntal y crines guardan su secreto
y la memoria anida la oquedad
deteniendo cariciamantos
desbordndose
manos cadencieras en descenso
espaldaltar susurra
acordeacuerdo de dos sombras.

Puedo nombrarte solo
cuando tu roja crinellera
suelta salina amedianoche
el sonido ms grave de tu alba.



XVIII

Crculo en tu crculo
voy
dndome vueltas
infinitavientre
tactoarena granular
salolas desatando sedes
algracias.

Caracolas marinas refugian mi orfancia.



XIX

No vamos a quemar en este abrazo
todas las variaciones tremorosas.

Mi sonincendio
cuando te busco en armona
como un espejo que se busca en otro espejo
arpegiando silencios sinsentidos.

No vamos a desnudar sonidos
que no quieran cantarse.



XX

Cuando juntos enconcierto
miro tu rastro en el mo abrindose
devoamando silencios que caen cortinados
sobre la pesludez de tus senituras.

Dnde refugiar tanto presente
para la memoria de mis dedos?

Cmo debo acomodarte en esa imagen
que guardar el tempo de nuestro sueo pajarero?



XXI

Lneas zurcadas
rastros
que has ido alojando
en la corteza que te cie muda
arboralada
donde habita el aromal
de tu savia oscura.

Lneas curvarias que mis manos
tallan por tu cuello encenguido
vibraciendo recinas
aceitosas.

Rastroambriendo voy por ti.



XXII

Vagando ando
lunado en tus caderas
buscando los colores ensentidos
tenues
vagando y recogiendo
de tutacto hojaresco
cuanto me quieras dar de lumbre
pasajera.



XXIII

Desludez
apenas insinuosa
sombrante frente a mi blanca realidad
de hueso pieldeseo.

Aguas invinsibles
calmando el camino partitura
escrito entre tu cuerpo y el mo.

Dos sombras esconden la llave de sol.



XXIV

Curvasonido
amplia cabellera
caderancla
muslos prisioneros
dentro meloarmonas durazneras
van soltando el verano retenido.

Tetomo como un arco
ensuelta rienda
en la caricianota abandonada
y el terzopielo abrindose a mi cielo
se alumbra atempo en fuga
entorbellino.



XXV

Voy por un bosque holarasca
de canela y malva ungido
en otovientos bachianos
que nada tienen que ver
cuando en el claro ensimismado
se deja ver la caracola herida.

En tu luz de hoy
encuentro mi soledad de maana.



*** Fuga

XXVI

No puedo hoy ms que verte
desde lejos
sin derecho atocarte y recorrerte
arribajo
ro abajo.

Hay algo arriogante en tu mirada
vuelta hacia atrs
silentada y recogida.

Hay en mis dedos un trmolo suspensido.



XXVII

Dnde empezar el camino de tus sueos?
A veces creo olerlo toronjil
cerca al borde marino de un nautilus
varado en tierra.
Vgon umbrales de puertas giratorias
asomndome al embrujo de tus cantos
vgon sordina
muy desafinado
y me devuelves
onrico y ausente.

Dnde debo buscar tus fragancias prohibidas?
Cerca del llanto que te borra?

Carnasn de mi fugado precipicio.



XXVIII

No des vuelta as de pronto
todo el libro de sontidos
que nos tocan
No abandones
el recorrido ciego de mis manos por tus curvas orificias
donde he ido semillando cada una
de mis hambriendas soledades.



XXIX

Teme perdiste
temo
en llave de fa
teme cerraste
derrepente
teme ests diluyendo
en pianissimo silencio
y el arco de mi sueo
no puede devolverte
y devolarte
metemo.



XXX

Dnde buscarme en tus rincones?
dnde encontrarme sonatina
sinfonesca
eneste desencierto que me entregas
tan vestido de requiem
despedida?

Pulsaciones de sonido doloridas
no dejan que mi arco te acaricie.
Espero atento el ritornello
acunando requiebros desvestidos.



XXXI

No puedo enrastrearte esta noche
no puedo
no encuentro tuson
tus silencios
no siento el ritmointerno que va deshumndome
cuando juntos enconcierto
el pulso amaderado
dnde?
dnde ha enmudecido?

Intento rescatar tu voz graguda
en medios tonos
tu voz que slo canta para m
y voy en trmolos y a ciegas.



XXXII

Sombrando busco
la tierra de inoesencia
mosto embriagante
derramado por caminos
que no vulven nunca
a la primera fuente de sonedad.

Meluzco
girando en el aliento
del paranido perdido.



*** Elega

XXXIII

Ando borrando huellas
asefines maderados
notas oscuras cadas del papel
de ti an oloridas.
Ando como sonmbula
sobre un puntal quitando
signos de ti ungidos

Ando limpiando lagrimales
que a mi paso
te desanden.



XXXIV

Teveo
entre miles de signos flotantes
que vienen a mi encuentro
brisndome en presencia invinsible
nota a nota
reconociendo una gotera olvidada.

Tetoco
con miedo de hojarasca al final del otoo
frgil
recoveca
y no logro asirme en tus caderas
ya no estn ms
cuencas para m.

Tetomo
en humedades de bosques olvidados
musgozos
disonantes
sinasir el pjaro que se me arranca de las manos.

Abrojos y entre mis dedos slo
la resina fragante.



XXXV

Vagando por calles de solfeos imposibles
voy de la mano de tu sombra
esqueleto aserrn
ro an en movimiento.
Me hablas en voz contrabajesca
disfrazndote para el dolor
de dulzuras navegadas.
Mecantas al odo contrapunto
y ebria de tusonar
lo dejo irse
finale y me devuelvo.



XXXVI

Cmo sepamarme de tu sombra que me busca
entre fantasmas nocturnos?
Me cubre una sola sbana espectral.
Vas cantndome y nombrndote
y solo en ritmicias desquiciadas
logro el abismo del olvido.

Dejars vibrar cuerdas quebradizas?
Volvers a dibujarte entre tusombra y misombra
aunque no vuelva mi rostro hacia el espejal de un reflejo?



XXXVII

No eres acaso la ofrenda
de un pozo nocturno?
Sonavida que busca salir y derramarse
luzirnada silente
te has quedado sin cuerdas
que tetoquen.
Del fondo vienen las folas
disonantes
hmedas
tanteando tu almasn.

Delfondo
me persigue el eco
risoluto.



XXXVIII

Despierto esta maana
y hay un repique campanello
llamndome.
No s de dnde viene ensordinado
y me recuerda que tus dedos se enredan en mis cuerdas
secretos
se pierden fantasmales.
Hay un irvenir de notas endelirio
cosquillantes depasado.

Espirales van desordenadas
en tu busca.



XXXIX

Ests aqu de visita
recordndome que para verte partir
tuve que verte venir
y hacerme tuya
tuve que recogerme en tus pedazos
y armarme de sonatas.

Ests aqu recordndonos
que slo guardamos vientojos
que nos han robado un pedazo dalma.



XL

Violontiemblo
violoamar
violardiendo
violaguas
violoncielo
violason
violabril
violavoz
violansumada
violanfnica
violontemo
violebrar
violadis
violostante
violontierro
violonfin

** Nicole Lafourcade
   nlafourcade@att.net
   Escritora y traductora literaria chilena. Naci en un seno familiar de
   literatos (padre y madre escritores), con una slida vocacin por la
   literatura y las letras desde temprana edad. Su formacin sin embargo,
   estuvo enfocada en la msica. Estudi la carrera de interpretacin
   musical mencin violoncello, en la Universidad Catlica de Chile.
   Paralelamente ha asistido a diversos talleres de creacin literaria.
   Escribe cuento y poesa desde los quince aos. Ha publicado La escalera
   invisible (2000).



=== El dolor de una cada      Laura Guilln Ramo =========================

Llevo das en la cama con trozos de hielo por nico aliento. Slo tu
presencia me calmara. Pero te grito, te busco y te has ido, quiz para
siempre.

Juego a pensarte en las sombras de la habitacin y puedo rellenar cada
rincn de ti. Tus manos en un cuadro, tus ojos en el espejo opaco de la
pared y tus labios detrs de la ventana, escupiendo intensas gotas de
lluvia con golpes secos que no me alcanzan.

No me canso de recordar la tarde que te conoc. Yo iba caminando por el
paseo viendo el mar tan plano que pareca la alfombra del saln de casa.
Miraba el sol de frente con los ojos bien abiertos y luego los cerraba con
fuerza y era como si lo hubiera asesinado y se hubiera despedazado en mil
estrellas que me observaban cmplices desde un cielo bien negro. Y las mil
lucecitas encerraban el horizonte en una jaula con grandes barrotes o
mariposas revolotean a mi alrededor o mi primo tena forma de elefante. Y
entonces volva a mirar el mar y ya no era tan azul, sino dorado y negro.

Absorto por completo en mis imgenes, no me di cuenta de la zanja que
haban abierto en el paseo y se haban olvidado de rodear con alguna
proteccin. Y ca. Ca por completo, sin ofrecer resistencia y por
sorpresa. El dolor seco de la cada me desintegr los huesos y me convirti
en un gusano inmvil. Un calor pringoso de humedad salina se apoder de m
y empez a asfixiarme. Y all metido en el agujero mir hacia arriba, con
miedo y vi un pedacito de cielo. Quiz el que me corresponde slo a m.
Pens que as es como debe pasar uno a otra vida. No me quedaba ms que
comenzar a reptar. Pero algo deba ir mal, porque no poda moverme. Y
mientras intentaba entender, t apareciste por el hueco brillante del
tnel. Blanqusima y con una larga melena negra. Me miraste con un deseo
que me hizo sudar, como si hubiese tomado una copa de cognac que quemase mi
garganta y luego todo lo dems. Me tendiste la mano y yo intent elevar la
ma para agarrarte con toda la fuerza de la que fuese capaz. Una lgrima
caliente resbal por entre el latir de mis mejillas. Y fui feliz. Pero no
pude moverme.

Todo qued en la ms completa oscuridad hasta que me despert en el
hospital. Pregunt por ti, pero me contestaron que fuiste un delirio. Y me
desplom y cuando cerr los ojos mscaras bobas me hacan guios desde la
pared, pordioseros y poetas jugaban a la oca, una cometa desafi el viento
y mi madre me salud desde su tumba. Y cuando el agua me arrastraba lejos
de ella, te vi. Y una tormenta nos una sin remedio y te am ms que nunca.
Violeta, todo era de un violeta rabioso. Y te quise coger fuerte de la
mano. Pero antes de que lo lograra, te esfumaste y aparecieron unos mdicos
que me masajeaban el pecho y al ver que haba abierto los ojos, me
sonrieron como sonre un lagarto que saca la lengua.

No puedo borrarte de mi cabeza y tengo un ladrillo en el corazn que no me
deja moverme. Y espero que te escurras hacia m por alguna grieta de mi
olvido.

Veo rostros llorar a mi alrededor. Lgrimas de Isabel y de mi padre que
parece que me dicen adis mientras devoran sus rostros. Pero no puedo
hablarles y un muro de hormign nubla mi vista. Me quiero agarrar a las
cosas para no perderme, pero no hay nada a mano. Un infinito cansancio se
apodera de m y la ltima flecha de tu recuerdo me abate mortalmente.
Quiero recordarme, pero no s ni mi nombre. Y vuelvo a sentir que soy un
simple gusano.

Me hundo en la oscuridad. El camino se desdibuja y remolinos de sucia
espuma me empujan hacia el abismo. Y te veo a lo lejos y te acercas
bailando un vals en solitario y me sonres, un poco ms que un lagarto. Y
por fin te toco. Tu mano blanqusima me coge fuerte y me susurras al odo
"soy la muerte y te quiero". Y yo tambin te quiero. Tus labios se posan
como hoja cada sobre mis labios, sin fuerza, sin emocin. Y ese beso
helado sacude mi columna y la parte en dos.

** Laura Guilln Ramo
   l.guillen.r@esade.edu
   Escritora espaola (Zaragoza, 1975). Actualmente es doctoranda en
   psicologa aplicada.



=== El desertor      Nesfrn Antonio Gonzlez Surez ======================

*** El comienzo de todo

Las impresiones no son nada
cuando ha huido la cordura
y queda el desaire, ya sin remedio,
al filo de los das
recrudecen las viejas aguas
que me han de llevar
al edn de mis tropiezos
al edn de mis ruinas
y no ceso de contar
las grietas que adornan las paredes aisladas
los meandros que huyen por un laberinto
tupido de jazmines y azahares.
Senil pasajero
arrullaste un nombre, una voz,
hasta sumergirme en el hlito
de la desidia
en el fro y tardo pesar
de estornudar cuando la boca es hiel.



*** Reflejo plateado

Mis ojos, centellas desdibujadas, se inundan de sal
sal de mi vida
sal de mis pensamientos
y se refugian en guaridas
en pantanos, los corceles ahuyentados.
La noche es ideal
para ir detrs del llamado
y fraguar con l, sinnmero de giros,
para buscar en la oscuridad
aquellos susurros que nunca llegaron
a mis odos sordos
a tus labios.



*** Tetragrammaton

Magia simblica
cubre los ojos de quien ose acercarse
con mantas
con dagas extradas de vientres preados
y con el roce de los dedos
sobre un torrente virginal.
Magia proveniente de todas partes
prefiere callar antes de cualquier delacin.
Preciadas las riquezas conservadas!
en su corazn oscuro y profundo
pero ama la mentira
            la traicin
y est dispuesta a concederme
parte de sus misterios.



*** Ventriloquia

La dama
vestida de seda
derrama ambrosa sobre sus pies
y alcohol sobre la cabeza de su gato.
El caballero
se contorsiona
ante los alaridos de su amada.
Juntos
cruzan una mirada
y piensan en el futuro
de las flores,
de los ros, de la mantequilla
      untada
          sobre el pan carbonizado.
Es pecado
lluvia de xtasis,
                  candor
es gracia de impostores.



*** Levtico

El muro se resiste
al derretimiento progresivo,
ansiado por tormentas,
por homnculos de rer misgino.
No encontraba la forma
slo el sudor, deslizante
y la aurora magntica
eludiendo la escarpada
y el freno sodomita
expansivo ante la ira.
La esencia, infranqueable
se deleita
apetito consumado
claro vuelo de andanzas
y de arrepentimientos.

***

Slo descansar
cuando el muro haya sido derribado
y el velo del iceberg
desaparezca en medio de las llamas.



*** Va a Siberia

Loco por la huida
en estepas de cirios cados,
son atardeceres
bajo la mirada lnguida
ocasional, de ensueo
y la densa nube cegadora
y la mosca rupestre que se zarandea;
son miradas prismticas:
       rayos cristalizados
mensajes tardos por Deimos
salmos redimidos por Fobos
slo se busca el escape
un poco de desercin granulada
una limosna...



*** El aprendizaje

Se retroceden dos pasos
antes de avizorar el abismo
con la tristeza en los ojos
el sabor del cacao, el aroma del tabaco.
Es tentador el palpitar
y el crujir de las hojas secas,
pendientes de ver si caes
te levantas o bajas la cabeza.
Las pcimas se confunden
y se mezclan generando confusin.
Retorna el temor.
Retornan las crislidas.
Se pierden las facultades y se toma una decisin:
"Jugar todas las cartas".
La Hidra
amenazante
espera
aprovechando que no existe compaa
ni entendimiento
las probabilidades descienden
la lgica se inutiliza
Hermes desaparece
el cataclismo y el Armagedn
no han aparecido an
demostrando que las fuerzas son escasas
pero las palabras de esa mujer
retumban y hacen eco
llenando de sabidura
las fuentes
de las cuales emana sangre y pesadumbre
para luego formar un arco iris.
Desde el altar desciende
y me dice
que me levante...



*** En la espera

Las cenizas se esparcen en medio del torbellino
formando agujeros en el pericardio, en las rodillas
son conceptos de ultratumba
son sensaciones de lejana
              de nostalgia.
Es la bsqueda de la panacea
invaluable cuando no existen prdidas.



*** Girando inmersos en un serpentn

Inesperado jbilo
se desliza entre las separaciones
y se impacta, gota a gota,
en venturoso arroyuelo,
fino diamante gris,
laureado y muchas veces codiciado.
Oro slido
mentiras banales
dolos vagabundos retorcidos en criznejas
resultados de anlisis y teoras,
desde la pradera se gritan con insensatez
girando inmersos en un serpentn.



*** Creo en Dios

Creo tropezar, creo levantar
las agujas titilan
marcando la hora
asfixiada por la impotencia.
Creo analizar, creo copular
la carrera no se detiene
la seora tiende la ropa
que una vez estuvo en el fango.
Tan sencillo como creer
en la ciruga de un beb
en los ojos fulgurantes
en pesadillas transformadas en llanto...
La laringe se comprime,
rumas de camisas
asediadas por la burla.



*** Los inquilinos

Los espritus se adormecen
en la proa de la constelacin
inmolando tteres
protegindose del fro con harapos holgados
los absorbe la bsqueda
el sentirse prisioneros
y mrtires de un caudal de tentaciones.
Se entregan
frunciendo el ceo
perfilando desde el horizonte
la resurreccin de la vida.



*** Ms Omeprazol

La araa se balancea
por los despojos del cntico
que una vez existi
ahora sacrificado,
los labios se reducen
loando el masoquismo
las olas
y las luces desvanecidas en el cadalso,
el verdugo miente,
las mariposas negras
caen como meteoros
sobre un estmago efervescente,
las pupas se revuelcan
en el nido de espinas
como una gallina
cuando se le tuerce el pescuezo.



*** Pandemia

La mansedumbre reposa intacta
entre amalgamas de efmero colorido
est maniatada
se viste con la duda
para volcarse sobre un precipicio
                   de culpas.
Presa del castigo
     bordado
teme cruzar el puente
no debe abandonarse.
No es libre.
  Cae en mordaz epicentro.
   La traicin es el postre. La traicin es el recuerdo.
Se confunde con el perdn disfrazado
antes de asumir el compromiso.



*** Amor psicosomtico

Se molestan por el color de sus vestiduras
por ser sofocantes
asfixiantes
materiales idneos de pinceles claros
ruidos de la preez
huellas del aborto...
El sujeto vacila en detenerse
aclara y plantea conjeturas
prefiriendo la emboscada.
Es su perfil
el de ptalos macabros.
Es su rbrica
cremosa y de frambuesa.
La molestia no para.
Es perpetua.



*** La caravana

En el foso estn los leones
huyen del hambriento gitano
que, con sus monedas de cobre
intenta amordazarlos
y dejarlos en la completa pobreza
cuando les lea el porvenir
en la palma de la mano.



*** Tiro al blanco

Cielos remitidos
en un firmamento desolado
callan en hondas penitencias,
an es de madrugada: silenciosa de cantos
jadeantes en el obituario.
Las epstolas cercenan
y torturan el alma inquieta
slo son ojeadas
forzadas por la cerradura
y por un gambito inesperado.



*** Aprendiendo la leccin

Trece crepsculos
afloran de mi duodeno,
simple casualidad
al abrigo de una remembranza txica
       aprehensiva y ldica.
Es un geiser
de eso no hay duda
en algn momento encontrar la salida
estar ah presente
para enfrentar
mi ausencia desvariada.                         
            Retozan
               en
                el
                 umbral
las marcas que registran el brote estril
las piedras que dan seales de la mocedad distante.
El hurto nos hace cmplices
de la tenencia.
Canta prisionero!
Soy tu ismero.

***

Vibro taimado en la palestra
entretenido en el viaje helicoidal
del cual nunca renacer.



*** En medio de las cosas

Soy un espejo
clido de vinos, de fros sauces,
amparo al pastor convicto
bajo un cautiverio
en mi ducha de ozono.

Prometeo se rebela
la ingratitud hace mella
transformando las tinieblas
en integrales sin resolver
en juegos de primates atormentados,
por la va fluye una disritmia absoluta
leda en las ondas
de un electroencefalograma.

Las estrellas se disipan
los luceros no se manifiestan
prefiero la lluvia
invoco a las nubes para que
                abran sus corolas,
tallos silentes
races despeadas desde el ndito
donde se vigilan las salidas de Nnive.
Qu difcil es ser santo!



*** Mi pregunta

No
sientes
que
a
veces
se
electriza
la
mitad
de
tu
cuerpo
y
miras
asustado
a
todos
lados?



*** Sensacin barroca

Tras figurar en el asalto, en la embestida
de expropiar al chamn
de aterrizar en la desembocadura de tu fuente
se resucita
invocando al cruel demonio sepulturero
en su andar arqueolgico,
se permite fumar
bajo luces de breves dimensiones
ahogadas por tus manos en Estambul,
seuelo de inquietud, traviesa
manifestada en anaqueles de mrmol
descubiertas ante el anfitrin
vendedor de casas y cicatrices
y agujas de azul veneno,
strapa y embaucador,
sospecha
amigos de tertulia
se deshacen al sentir el ritmo fogoso,
confo en la ansiedad
promotora de errores.



*** Apartheid

Acepto las condiciones
ser un escalador, un tifn
un ngel furtivo,
premiado con laureles
cadenas lanzadas al mar
orgas placenteras
acordes bizarros,
privado de una honra fnebre
envuelto en luto
muerto por mengua.
Una vez complacido
sobreviene el caos.



*** De Budapest

En la pausa aciaga se magnetiza la cordura
efmero y perspicaz asunto
rplica continua, frmaco indolente
es la adoracin de lo terruo
es la adoracin del Nio
alimento de cangrejos:
tanteas sobre las costas
la miseria que te inunda hasta el cuello
el oasis fortificado de ros negros
cualidad y hambre
burbujeo de plvora,
la solucin es la huida.
Ser cierto, Istvan Komlossy?



*** La palabra del da

Los barcos estremecen la tormenta
desgaste del eclipse tornasolado
figura el aullido del reptil come-uvas
el trino del colibr
amorfo y dantesco,
levanta la roca
para acallar al prvulo
y rescatar al idlatra
de la penitenciaria donde no existen los protegidos,
seremos los primeros en las barricadas!
plasmo araazos de voluntad
colocando sobre el Verbo
los cristales de la vajilla rota.



*** Heredero

Hered la casaca amarilla y negra
donde pende la antena de gaviotas en cofrada
donde van a pastar hileras de hormigas
donde se despea
        sin atenuantes
               el gngster minusvlido.

Recib la recompensa en manos cerradas
dcil cicuta
desembarco la energa del perdedor
agraciada, inexplorada por Urano
ms all del polen y la brizna.
Se intenta remontar en lo adverso
cascanueces acribillados
en el paredn
but in the end
it doesn't even matter.



*** Cronos inflexible

El paso
canaliza el adis
reverbero de sangre magyar
abre las franjas equinocciales
destilando el cosmos circundante.
Abrazas a Bea
llevndola consigo
a territorios de gracia
parcelas celestiales
reloj de arena
que se diluye
entre los jardines del castillo.
Retorno al serpentn
voltereta del tiempo
tomo a mi amada
en mil espacios hacia Venus.
Llega la hora
de la confrontacin.



*** YHWH

Observas la Tierra
primada de espectadores y fanticos veraniegos
origen del esperanto y la mediatriz
levantada sobre una gran Torre
rodeada de ballenas voladoras
se acaba el espacio
se agota la seal,
desde los polos achatados
emergen manantiales de agua viva
manantiales que no vers
manantiales que harn de la selva la playa.
Observas la Tierra
ausente de roco, piel desgranada
la berenjena se desprende
esparciendo su semilla a travs del Cisne.
Meditabundo reflexionas
Dios de mi adolescencia
y de mi evolucin.



*** Neo Sapiens

En declaracin continua
emerge el mutante de aguas espesas
vestido de frac y levita.
Emerge y se eleva hasta los cielos
en carruajes arrastrados por pegasos.
Es silente, distante,  fro,
su visin es perfecta: ve el mundo gris y exponencial
hijo de la espuma y el protoplasma
personifica al hombre incomprendido.

Se nutre de las amanitas
colosal Hefestos rastrero
pendenciero de mala lengua
su labor se detiene cuando es absorbido por el silencio
los nios inquietos se invitan al festn
las hienas lo consuelan
siendo aves extintas en el mar.



*** La despedida

Atnitos en la incontinencia
ptreo volcn invulnerable
arte de inhalaciones en sangre y vsceras
fenmeno en palidecer de los huesos congelados
es la esperanza moribunda
para el temporal etreo y veraniego

Los ojos desorbitados encajan en la mdula
para llenarse de fuerzas, rompiendo las ataduras
lmite: espacio = una sola experiencia
ver pasar la vida en un haz de luz
ver el momento que se aproxima
ver para no ver ms.

Habitars en terrenos comunes
sosiego divino
trpico de respuestas, todas las respuestas.



*** Nos justificamos

Sostn en tus manos anfibias
las luces naranjas del firmamento
las franjas violetas que se deshacen al pasar el tren
el negro destilado de mis canciones de rock
los colores malsonantes de la tempestad
el conjunto de palabras plasmadas en la prensa del domingo
y, sin dejar caer nada
erige el portal de los recuerdos
adrenalina en reserva
proyectados hacia el espacio
preparando reacciones en cadena
manos anfibias, ideas perennes
infusin jursica curativa
y, elevando las piernas en aros
veremos nacer el eco infinito
seducido por el comps y la magia.



*** Al final de todo

En compaa de la atraccin noctmbula
acontecen ruegos de pretensiones
en las hojarascas del castillo
abandonadas por la honda, arma nonagenaria,
por almendras amargas, arma letal.
Corro por la vereda
tras pasos de infante desmemoriado
sin pensar en la ultima batalla
al cerrar los ojos en el olvido
sin alcanzar al espectro de caricias virtuales
para caer de rodillas y ser el mismo de siempre.



*** Bonus track
    Santa Inquisicin

Es un consuelo
volver a las llamas
que me consumen
ser devorado
por besos herejes
posedos en nforas de alquitrn.

Se esparcen las congregaciones
marejadas de un solo espritu
para descender de las montaas
plagados de alevosas.

Ruidos incinerados
cierras el trptico
de tus confesiones
aquellas que una vez callaste.

** Nesfrn Antonio Gonzlez Surez
   ngonzalez0613@hotmail.com
   Escritor venezolano (San Antonio, Tchira, 1980). Es analista de control
   de calidad en la planta Cagua (Aragua) de la C.A. Cervecera Regional.
   Textos suyos fueron incluidos en la Seleccin Potica del grupo Senderos
   Literarios (2004). Con el trabajo Entre huellas y grietas obtuvo el
   primer premio de la Bienal Ciudad de la Juventud (La Victoria, Aragua)
   en mencin poesa.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Ginebra Magnolia N 6: Hibernia =======================================
=== (o de la mitologa celta, el imaginario popular =======================
=== y la poesa irlandesa contempornea)      Mara Fernanda Munizaga =====

Ginebra Magnolia ha llegado a su sexto nmero con un especial sobre
literatura irlandesa. En esta edicin se destaca la diversidad de gneros
literarios irlandeses, su variedad cronolgica, mediante un orden lgico de
las lecturas que facilita un mejor entendimiento de la literatura celta e
irlandesa. Dividida como est, en cuatro secciones; la primera se dedica a
la mitologa celta, y se abre con una didctica introduccin a la
literatura celta hecha por Reinhard Huamn, donde se resume el desarrollo
de Irlanda y Gales segn la mitologa de la zona.

Luego de la introduccin, encontramos un erudito trabajo del doctor James
Doan, ledo en 1995 en el Smithsonian Institute, y traducido por Helena
Roig Torres, quien hace importantes notas aclaratorias, lo que denota una
nutrida informacin sobre el tema. Este trabajo trata sobre las races del
mito y del folklore celta, y parte de los hallazgos arqueolgicos que luego
son explicados en relacin con los stos, con su desarrollo, su
interpretacin y con la forma en que se desarrollaron en el pueblo,
incluida la etapa del cristianismo. As pues, en el tratamiento del
folklore celta, encontramos a sus divinidades, a sus representaciones y
significaciones, a sus ritos sacrifcales. Asimismo, stas se presentan,
comparadas -para un mejor entendimiento- con las divinidades romanas. Por
medio del escrito del doctor Doan podemos saber que muchos de los dioses
celtas estn relacionados con oficios, y no slo con poderes mgicos -como
s sucede en otras mitologas-, y que a muchos se les atribuye haber
inventado juegos y actividades recreativas. Aunque las diosas muchas veces
aparecen ligadas a algn dios, se destacan Brigit y Macha, las cuales son
transfuncionales y a veces son divididas en tres. Luego, se destaca la
influencia de la mitologa con la soberana de Irlanda y con la vida
cotidiana de sus pobladores.

Al trabajo del doctor Doan le sigue la versin al castellano de La historia
de Tuan Mac Cairell por Reinhard Huamn, que contiene una informativa
introduccin -hecha por el traductor- sobre los manuscritos que cuentan
esta leyenda, las dudas sobre su autora y sobre la longevidad de la vida
del protagonista. La leyenda cuenta sobre un hombre (Tuan Mac Cairell,
quien aparecer en muchos escritos celtas) que muta en forma de diferentes
animales cada vez que se acerca su muerte, por lo que vive por largo tiempo
y ve el desarrollo de Irlanda y las invasiones que en ella suceden.

El siguiente artculo es Cessair, desdoblamiento de Partholon. Fintan,
desdoblamiento de Tuan Mac Cairell de H. D'Arbois de Jubainville y lo
obtenemos gracias a la traduccin de Alicia Santiago. Est dedicado a los
primeros habitantes de Irlanda, enfocando el tema desde las variaciones de
diversas fuentes, tanto celtas como cristianas. La leyenda sobre cmo lleg
Cessair a las tierras de Irlanda -leyenda que obtenemos en espaol gracias
a Ramn Sainero- se titula De la conquista de Cessair, y cuenta la historia
de cmo esta sobrina de Moiss, en su intento por huir y salvarse del
diluvio universal, llega a esas tierras, en donde no se salvar ni ella ni
ninguno de sus acompaantes, a excepcin de Tuan Mac Cairell.

Una interesante y amena leyenda es la que nos ofrece Elizabeth A. Gray,
titulado Cath Maige Tuired -traduccin de Reinhard Huamn- sobre temas
relacionados con la segunda batalla de Mag Tuired, generada porque los
hombres de Irlanda no queran pagar un tributo impuesto por un rey
advenedizo, quien se enriqueca a costa de su pueblo y no les daba ningn
beneficio. En lo que se refiere a lo formal, el tema de la leyenda es "la
batalla de Mag Tuired y el nacimiento de Bres, hijo de Elatha, y del
gobierno de ste" -como dice en el subttulo-, lo que incluye el ingreso de
Samildanach (tambin conocido como Lug) a las leyendas celtas.

Informativo e importante es el artculo que nos entrega Helena Roig Torres,
Irlanda cltica, el paraso sobre el mar. Aqu se explica la idea que
tenan los forneos y los propios celtas acerca de la isla, se recogen las
percepciones de stos a travs de la historia por medio de mitos y
escritos, hasta llegar a la edad media. Pero no slo se trata de la
percepcin que tenan los hombres antiguos sobre Irlanda, sino que tambin
se justifican estas ideas con ejemplos de otras culturas, ya que era tenida
por muchos como la tierra prometida, y se le adjudican, tambin,
caractersticas de las soadas tierras del "Ms all" y del "Otro mundo",
segn las creencias propias de cada pueblo.

La segunda parte de la revista est dedicada al imaginario popular
irlands. Como es de esperar, esta seccin tambin se abre con una clara
introduccin sobre los temas generales sobre las creencias populares
irlandesas, para dar paso a una serie de cuentos e historias basadas en
dicho imaginario. El primero de estos es T'Yeer-nan-n-oge (nombre galico),
o Tir-na-n'g -traducido al espaol por Reinhard Huamn-, que es una tierra
mgica que puede aparecer en muchos lugares (tanto islas como bosques y
otras regiones) y tambin desaparecer. El segundo relato es sobre Los
ejrcitos de hadas -tambin traducido por Reinhard Huamn-, donde la
temtica es, obviamente, las hadas y lo que se cree de ellas.

El tercer trabajo de esta segunda parte es sobre El elemente cltico en la
literatura, un interesantsimo trabajo de William Butler Yeats traducido al
espaol por Armando Lzaro Ros, en el que el autor se explaya acerca de la
influencia del imaginario celta en la literatura folklrica y moderna de
Irlanda. Debemos recordar que Yeats, junto a otras destacadas figuras como
Lady Gregory, J. M. Synge, Sean O'Casey, Padraic Colum y James Stephens
crearon el movimiento literario llamado "Irish Literary Revival"
(Renacimiento Literario Irlands) con la idea de promover la literatura
irlandesa tradicional y generar un espacio donde los nuevos escritores
pudieran crear obras que tuvieran una identidad nacional. Estrechamente
relacionado con esto, est el artculo William Butler Yeats y el
renacimiento literario irlands / poemas, donde se trata la influencia de
Yeats en la literatura irlandesa por su fuerza temtica, la misma que
procede de la mitologa y filosofa de su pueblo, retomando antiguos mitos
y leyendas celtas ya cadas en el olvido por el paso del tiempo, de forma
que se hicieran presentes en la cultura de su tiempo, de modo que se
refuerce la identidad y el nacionalismo de su pas. Siguiendo al breve
artculo, se nos proponen una serie de poemas, donde se demuestra muy bien
el talento lrico de Yeats y el componente tradicional que contiene su
obra.

Brujas, hechiceros y folklore irlands es un trabajo escrito por el mismo
Yeats y al que nosotros podemos acceder gracias a la traduccin de Mijail
Garvich y Angela Bayer. Este ensayo propone que en Irlanda, al igual que en
otras naciones europeas, tambin se crea en la magia, pero de una forma
diferente porque Irlanda no se separ nunca de la antigua mitologa celta,
que encarna sus originarias creencias. Adems de esto, Yeats cuenta
historias sobre brujas, diablillos y fantasmas, afirmando la verosimilitud
de estos relatos por medio de testimonios tomados de personas importantes y
respetadas y de testimonios tomados de juicios contra brujas. El crepsculo
celta: seleccin es un conjunto de narraciones que tienen que ver con temas
mgicos celtas que Yeats escribi, de las cuales Ginebra Magnolia ha tomado
algunas para nuestro deleite. Todas ellas se destacan por su excelente
narratologa y variedad temtica.

Tambin cabe destacar el conjunto de relatos irlandeses escritos por Lady
Gregory, Banshees y advertencias -traducidos por Helena Roig Torres. En su
afn por promover el nacionalismo irlands por medio de la literatura, esta
autora nos presenta una bien elegida seleccin sobre anuncios de muerte y
brujas.

Los poemas de Samuel Ferguson son tambin muy interesantes. Este poeta,
quien tambin form parte del Renacimiento Literario Irlands, nos presenta
una lrica suave, donde predomina la mitologa celta como eje temtico.

La tercera parte de la revista est dedicada a la poesa irlandesa
contempornea, en donde se destaca el trabajo de los traductores -Gerardo
Gambolini y Jorge Fondebrider- y la muy clara exposicin de Andrea Cabel,
quien nos introduce al tema. A pesar de que no podemos disfrutar de la
totalidad de autores y poemas contemporneos irlandeses por razones obvias,
la seleccin que se ha hecho de ellos es notable por su amplitud y
diversidad -podemos gozar de poemas histricos, folklricos y en donde se
trabaja con maestra diversas tcnicas literarias como el juego de voces y
la variedad de las mismas-, lo que nos da una buena muestra del trabajo de
los poetas contemporneos irlandeses.

La cuarta parte se enfoca en "los apndices", y es una de las partes ms
interesantes de la revista, pues la variedad de las obras que encontramos
aqu es una buena muestra de los diversos gneros literarios que se
desarrollan en Irlanda.

El primero de los trabajos de esta seccin es sobre el mtico hroe Cu
Chulainn, quien es considerado el hroe de Irlanda, como se nos hace saber
desde el ttulo del relato (Cu Chulainn, hroe de Irlanda), traducido por
Carlos Villacorta. Aqu el hroe es mostrado en una de sus diversas
aventuras -luego de que en la introduccin se nos ha explicado su mtico
nacimiento y ascendencia. Esta vez se nos cuenta cmo y por qu cambi su
nombre original, Setenta, por el de Cu Chulainn, para despus narrarnos su
valerosa y honrosa muerte.

La obra de teatro Jinetes hacia el mar es de John Millington Synge, que ha
sido traducida al espaol por Tracy Prieto Barragn. Esta obra es sobre
gente de campo de Irlanda, y comienza justo despus de que ha muerto el
hijo de la anciana madre de familia. A pesar de que la vida cotidiana debe
seguir, la anciana madre permanece lamentndose porque no puede dar
sepultura a su hijo, pues el mar est embravecido y no pueden recobrar el
cadver que pertenecera al joven. Es una historia donde se contraponen los
deberes cotidianos -incluyendo las necesidades econmicas- y el miedo a la
muerte, que se anuncia por medio de fantasmas.

En Tres poemas antiguos de Irlanda, que llega a nosotros por medio de la
versin de Ramn Xirau, se nos ofrece una introduccin sobre la importancia
de la poesa y de la prosa rtmica para la Irlanda en que vivi San
Patricio -el santo de Irlanda-, y una breve explicacin del origen de los
poemas que luego sern expuestos. Gracias a la explicacin que aqu
encontramos, nos enteramos de que en la temprana poesa irlandesa se pone
de manifiesto el mal recibimiento de los habitantes celtas a los
cristianos, puesto que estos ltimos deseaban imponerles su religin, como
se puede apreciar en el primer poema. El segundo de ellos es el Deus
Noster, o Credo de San Patricio, el cual es adjudicado a este santo. El
tercero es de Sodulius Scotus, y el ttulo habla por s mismo: Canto al
palacio de Hartgar. Adems, en este segmento se nos recomiendan algunos
libros tiles para conocer la poesa lrica irlandesa. Cabe resaltar aqu
la colaboracin que ha brindado Ricardo Silva-Santisteban, quien ha
proporcionado este material, que originalmente estaba en la revista
Dilogos, N 67.

En la introduccin a Vida de San Patricio -traducida para nosotros por
Gloria Torres Asensio- se habla bsicamente de La historia del pueblo
bretn y de su atribucin a Nenio. All donde se encuentra un conjunto de
leyendas y refleja la historia cultural de la Gales de esa poca, entre las
que encontramos la forma y las razones por las que San Patricio llega a
Irlanda. Este santo predic e hizo milagros, lo que nos explica el cario
que le tienen los habitantes de la isla. Tambin aqu se nos muestra su
muerte, antes de la cual hizo tres peticiones a su pueblo; la segunda es la
que ms nos llama la atencin: "que no fuesen nunca dominados por los
extranjeros". Esta peticin explica, aunque sea en parte, el gran
nacionalismo irlands, no slo de la poca en que fue escrito esta
Historia, sino tambin en la del Renacimiento Literario Irlands y en la
actualidad.

En esta revista encontramos una serie de interesantes e informativos
artculos y un amplio conjunto de obras bien provistas de talento y
tcnica, las que llegan a nosotros por medio de Ginebra Magnolia, cuyos
directores no han reparado en brindarnos las mejores traducciones que
podamos encontrar. Este es uno de los mejores logros de los jvenes
directores de esta revista, pues, como sabemos, los claros y bien
explicados artculos, al igual que las buenas traducciones, son difciles
de encontrar; sin embargo, esta revista los provee a cabalidad.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Algo as me gustara escribir, una verdadera trampa en la que el lector
entra y ya no puede salir, porque afecta su propia vida, para siempre".

      Federico Vegas, Falke (2005).


=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

                        Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

    Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 3 de abril de 2006
