
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 151
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       16 de octubre de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Pamuk contra los polos, Jorge Gmez Jimnez.           | Editorial
                                                         |
Resultados del concurso del TEUC. / Premios en           | Breves
Cajamarca. / El 13 de Necronomicn. / Escritores         |
hertzianos. / Zapata en Mxico. / Qu ciudad es         |
Caracas? / Poesa bilinge. / Baraja y memoria. /        |
Dycvensa, espacio y tiempo ciudadanos. / Recitando para  |
Juan Ramn y Zenobia. / Poesa y video. / Garca Lorca   |
en Caracas.                                              |
                                                         |
Falleci el escritor argentino Hctor Libertella. /      | Noticias
Giovanni Lpez gan el premio Mara Mercedes Carranza. / |
Castellano rural en la narrativa de Delibes en un        |
diccionario. / Ramiro Pinilla gana en Espaa el Premio   |
Nacional de Narrativa. / Cien ttulos fundamentales      |
presentar Rico en su Biblioteca Clsica. / Hctor       |
Bujanda gana la Bienal de Novela Adriano Gonzlez Len.  |
/ Director venezolano Gustavo Dudamel debut en La Scala |
de Miln. / Literatura y cultura juda latinoamericana   |
en Hostos Review. / Blanca Varela obtiene el premio      |
Garca Lorca. / Falleci la escritora peruana Cecilia    |
Bustamante. / Escritores colombianos dan a conocer su    |
obra en Blgica. / lvaro Pombo obtiene el premio        |
Planeta 2006. / Feria de Guadalajara sale a la calle. /  |
Realizarn en Cajamarca el festival de poesa El Patio   |
Azul. / Gurico y Apure celebrarn su Semana de la       |
Poesa. / Simposio sobre narrativa espaola actual       |
realizarn en Crdoba. / El Pas Literario ofrecer su   |
II Taller de Escritura Creativa.                         |
                                                         |
Parra y Rojas, en el tiovivo del Nobel (las nuevas     | Artculos y
vacas sagradas de la poesa chilena?) El pasaporte de    | reportajes
Estambul, eplogo, Rolando Gabrielli. / Amrica del    |
Sur reunida en Mato Grosso. Feria del Libro Literamrica |
2006, Marta Spagnuolo. / El horror y el error,        |
Ricardo Mena Cuevas. / Las calles terminan en los       |
bares, Esteban Moore. / Borges. Vida y literatura, de  |
Alejandro Vaccaro, Augusto Gayubas. / Prohibir,        |
invadir, adivinar: comandar a un ejrcito invencible de  |
poetas, Salomn Valderrama Cruz.                        |
                                                         |
Juan lvarez, Premio Nacional de Cuento Ciudad de       | Entrevistas
Bogot: Inventar generaciones es un buen negocio,     |
John J. Junieles.                                        |
                                                         |
La literatura frente a los nuevos lenguajes de la       | Sala de ensayo
mundializacin, Paula Winkler. / Pedro Henrquez Urea |
y el Dasein latinoamericano. La Modernidad que funda y   |
la que deglute, Alejandro Cardozo.                      |
                                                         |
Poemas de Marcia Revern. / Supersticin, Jorge A.     | Letras
Hernndez R.. / Tres textos de C. A. Campos. / Das sin |
sombra, Ana Mara Fuster Lavn. / Oficio del           |
Imaginaria (extractos), Guillermo Aldaya. / Tres        |
cuentos de Armando Romero. / Soy moro (extractos),     |
Mohamed Chekrad. / Tenamos los ojos tan bellos,       |
Sergio Llorens. / Poemas de Niddy Caldern Plaza. /      |
Turismo macabro, Yago Quiones. / Anfitriona de mi    |
infancia, Eliana Segura Vega. / Sueo MOR, Anglica   |
Lpez Gndara. / La noche del odio, Miguel de Asn. /  |
Personajes de mis sueos, Ruth Prez Aguirre. / Poemas |
de Mara Rumaja Crdova. / Al fin juntos, David Moino |
Bermejo.                                                 |
                                                         |
Rubn Daro.                                             | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm



=== Pamuk contra los polos      Jorge Gmez Jimnez =======================

Es natural que un galardn de la estatura del premio Nobel de Literatura
genere polmicas. Cada ao por estas fechas, medios de comunicacin de todo
el planeta discuten sobre los mritos del ganador y no pocos creen
identificar en la poltica las razones que ha tenido la Academia Sueca para
tomar su decisin, sea sta cual sea. No puede ser Orhan Pamuk, con su
historial contestatario, una excepcin.

En febrero de 2005, Pamuk lanz, durante una entrevista hecha por la
publicacin suiza Tages-Anzeiger (http://www.tagesanzeiger.ch), su famosa
declaracin: Un milln de armenios y treinta mil kurdos fueron asesinados
en estas tierras y nadie, excepto yo, se atreve a hablar del tema. Se
refera Pamuk a una masacre que empez en 1915, en los ltimos aos del
Imperio Otomano. En Turqua se asegura que tal genocidio jams ocurri: a
mediados de este ao, el historiador turco Arslan Terzioglu, quien ha
dedicado treinta aos de su vida a estudiar el perodo histrico al que
hizo referencia Pamuk, declar que en el ltimo siglo no se ha encontrado
ningn documento que pruebe que los turcos cometieron genocidio.

El 16 de diciembre de 2005, Pamuk deba enfrentarse a un juicio por sus
espinosas declaraciones, pero el mismo fue aplazado hasta enero de este ao
y por ltimo fue suspendido, escurrindose as el escritor a una pena de
seis meses a tres aos por insultar deliberadamente la identidad
nacional, delito tipificado en el nuevo cdigo penal turco, cuyo artculo
301 prohbe insultar la identidad turca, el parlamento o cualquier otro
rgano estatal. Pamuk, quien aparte de la persecucin judicial tuvo que
enfrentarse a amenazas de muerte, persecucin y hasta una peticin para que
sus libros fueran incinerados, no estara solo en tal trance: existe ms de
medio centenar de escritores y editores turcos sobre cuyas cabezas pesan
acusaciones similares.

El proceso ya haba llamado la atencin de la comunidad literaria
internacional y, en diciembre de 2005, un comunicado firmado por un grupo
de autores de amplio renombre exiga el cese de lo que calificaban como un
juicio incompatible con un estado de derecho. Entre las firmas se
hallaban las de Umberto Eco, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, John Updike y
Mario Vargas Llosa, adems de los ganadores del premio Nobel Jos Saramago,
Gabriel Garca Mrquez y Gnter Grass. En la misma tnica, el otorgamiento,
hace un ao, del Premio de la Paz de los libreros alemanes al autor de
Nieve, se constitua en un claro respaldo.

Pero Pamuk no es slo un crtico cido de la realidad cultural e histrica
de su pas. A la par de su slida obra que ha llevado a muchos a expresar
la percepcin de que el Nobel de este ao recupera el prestigio de la
Academia Sueca, defiende la existencia de puntos de encuentro entre
Oriente y Occidente, en contraposicin con la idea de que stos son dos
polos culturales y, adems, opuestos una teora que, advierte, ha sido
corresponsable de la muerte de muchas personas. Y, as como reconoce que
ambos mundos han incidido en la construccin de Turqua, seala que el
hecho de que no se hable mucho del mundo tradicional, de la cultura
otomana, no quiere decir que no exista.

Por todo ello, el secretario permanente de la Academia Sueca, Horace
Engdahl, nuevamente este ao ha debido salir en defensa de la concesin del
Nobel al escritor turco. Una defensa que consideramos innecesaria desde el
punto de vista estrictamente literario, pero que no ha podido evadir un
organismo sobre el cual recaen cada ao todas las miradas, en una historia
de acusaciones, sospechas y recriminaciones directas que Engdahl ha sabido
resumir en una frase lapidaria: No recuerdo un solo Nobel que no haya
levantado crticas y discusiones.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Hablemos..., de Octavio Santana Surez, en Editorial Letralia =========

Una coleccin de dpticos filosficos, redactados en forma de dilogos,
que abarcan temas como la filosofa, el hombre, la libertad, la poltica y
el amor. Con prlogo de Antonio Nez Ordez e ilustraciones de Nicols
Herrera, puedes leer o descargar este libro exclusivamente en Editorial
Letralia, el espacio de libros digitales de la Tierra de Letras.

http://www.letralia.com/ed_let/hablemos



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Resultados del concurso del TEUC. Javier Correa Correa, comunicador social
y profesor universitario, y el estudiante de la Universidad Santo Toms,
Daniel Mauricio Cristancho, fueron los ganadores de los Premios de
Literatura Taller de Escritores de la Universidad Central de Colombia
TEUC, 25 aos. Correa Correa gan en la categora de novela corta con Si
las paredes hablaran..., que segn el jurado calificador, compuesto por los
escritores Nicols Suescn, Arnoldo Palacios y Roberto Rubiano, es una
novela escrita con destreza, coherente de principio a fin. Por su parte,
el jurado de cuento, compuesto por los escritores Arturo Alape, Jaime
Echeverry y Jos Luis Daz-Granados, consider que el relato La muerte del
endriago del joven Daniel Cristancho es una historia cotidiana muy bien
contada, escrita con una escritura narrativa slida, bien concebida y a la
vez eficaz. En novela obtuvieron menciones Carolina Rodrguez, Alex
Acevedo y Jos Manuel Rodrguez, mientras que en cuento lo hiucieron Jar
Roberto Vargas, Bernardo Pez, Luis Carlos Muoz, Erick Leonardo Rodrguez,
Alexander Amzquita, Hugo Montero, Ivn Mndez Sandoval y Daniel Ramrez.
El veredicto se hizo pblico el pasado 22 de septiembre.
http://www.ucentral.edu.co/humanidades/teuc.htm

Premios en Cajamarca. El pasado 1 de octubre fue emitido el veredicto del I
Concurso de Poesa Panorama Cajamarquino, que en homenaje a Manuel Ibez
Rossaza organiz el diario Panorama, de Cajamarca (Per). El primer premio
recay sobre el poemario Entre ventanas y luces apagadas, por la
transfiguracin en trminos poticos, lograda con economa y excelencia
esttica. El libro es de Luis Enrique Robles Prieto. Se otorg un segundo
premio al poemario Ser es tiempo, de Carlos Benjamn Huamn Castote, y un
tercero a Aguacero nocturno sobre piedra azul, de Einar Pereira Salas. Se
otorg menciones honrosas a Alan Ybrahim Luna Rodrguez, Carlos Miguel
Fuller Huanuire y Mara Elena Barrenechea Ariza. El jurado estuvo compuesto
por Socorro Barrantes Zurita, Victorino Elorz Goicoechea, Guillermo Torres
Ruiz y Jaime Abanto Padilla. Los premios fueron entregados el 5 de octubre
en la sala Layzn del INC Cajamarca, con la presencia de la seorita Paola
Ibez Daz, hija del reconocido poeta Ibez Rossaza.
jaimeja1@hotmail.com

El 13 de Necronomicn. Jos Mara Tamparillas, Nstor Daro Figueiras y
Gabriel Impaglione son los autores que desde la semana pasada ofrece el
nmero 13 de Necronomicn, la publicacin de terror, fantasa y ciencia
ficcin del Club de Ciencia Ficcin UBIK. Esta edicin est dedicada a
descamar la delgada normalidad de la vida diaria, segn sus editores.
Tamparillas participa con el relato Amor de madre, mientras que Figueiras
lo hace con El fin de la soledad e Impaglione con Victoriano Alcntara.
Las ilustraciones corrieron por cuenta de Juan Raffo.
http://necronomicon.avcff.org/necronomicon/necro13/necro13.htm

Escritores hertzianos. Edith Checa conduce desde este 11 de octubre el
programa de radio Nuevos Escritores, que se transmite por Onda San Pablo
106.5 FM, de Sevilla (Espaa), los mircoles a las 9:30 de la noche, y en
el que se dedican algunos minutos cada semana a leer microrrelatos
seleccionados entre todos los recibidos. Los interesados pueden ser de
cualquier nacionalidad y sus microrrelatos, de tema libre, deben estar
escritos en castellano y tener entre 12 y 25 lneas (Arial 12, doble
espacio). Adems debern rellenar un formulario que pueden solicitar a
Checa en edith.checa@jironesdeazul.com. Adems de ser ledos en el
programa, los relatos seleccionados sern publicados en la revista Jirones
de Azul. En el programa de radio tambin se entrevistar a aquellos
escritores cuyos libros estn siendo publicados por la editorial Jirones de
Azul.
http://www.jironesdeazul.com

Zapata en Mxico. Este 13 de octubre fueron presentados en Mxico los
libros Iguana y El hacedor y las palabras. Dilogos con poetas de Amrica
Latina, del poeta y ensayista peruano Miguel ngel Zapata, en un acto en el
que, adems del autor, participaron Marco Antonio Campos, Jorge Fernndez
Granados y Enzia Verducchi. Iguana es una especie de antologa breve del
trabajo potico de Zapata, un muestrario de los motivos ms emblemticos de
su obra: los animales, el cielo, el aire, la luz. El hacedor... incluye
entrevistas con  importantes poetas de habla hispana como Ral Zurita,
Rodolfo Hinostroza, Jorge Eduardo Eielson, Juan Gustavo Cobo Borda, Ida
Vitale, Marco Antonio Campos, Javier Sologuren, Isaac Goldemberg, Leonidas
Lamborghini, Carlos Germn Belli, Carmen Oll, Antonio Cisneros, lvaro
Mutis y Gonzalo Rojas.
pulsarcom@avantel.net

Qu ciudad es Caracas? Entre el 16 y el 19 de octubre se realizar en la
Biblioteca Isaac J. Pardo de la Casa de Rmulo Gallegos el foro Caracas...
qu ciudad somos?, que organizado por la Fundacin Herrera Luque y el
Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos reunir a los cinco
alcaldes de la capital venezolana, as como a expertos, tcnicos y gerentes
municipales, quienes se adentrarn en los universos del deseo de ciudad,
poltica, capitalidad, visin, emergencia, narrativa urbana, ciudad
meditica, economa, espacio pblico, ciudad real vs. ciudad oficial,
ciudad oculta y contracultura, paisajes y desafos. La actividad es
organizada por Cristina Guzmn y William Nio Araque y las jornadas se
desarrollarn de 3 de la tarde a 7:30 de la noche.
http://www.celarg.org.ve

Poesa bilinge. Los poetas Sam Hamill (EUA) y Esteban Moore (Argentina) se
presentarn en la Feria del Libro de Mar del Plata este martes 17 y
mircoles 18 de octubre, a las 7 de la noche, en el Instituto Movilizador
de Fondos Cooperativos. El martes, el poeta Rafael Felipe Orerio
presentar el libro Partes mnimas, de Moore, ganador del Premio Fondo
Nacional de las Artes. El mircoles se desarrollar una mesa de
traduccin en la que Hamill leer sus poemas en ingls y Moore har lo
propio en castellano. Los textos pertenecen a Ojos bien abiertos y otros
poemas, seleccin de poemas en traduccin de Esteban Moore. Luego
dialogarn con el pblico sobre la traduccin.
http://www.ferialibromdp.org.ar

Baraja y memoria. Este jueves 19 de octubre, a las 6 de la tarde, sern
presentados el libro de relatos Baraja de muerte, de la escritora
venezolana Carmen Campos, y Memoria e identidad en Jos Len Tapia, de la
argentina Julia Elena Rial, ganadoras del Certamen Mayor de las Letras y
las Artes del Ministerio de la Cultura, mencin Cuento y Ensayo,
respectivamente. La actividad es organizada por la Agrupacin Pie de Pgina
y tendr lugar en la Biblioteca Nacional Agustn Codazzi, ubicada en el
Complejo Cultural Santos Michelena, en la avenida 19 de Abril de Maracay
(Aragua, Venezuela).

Dycvensa, espacio y tiempo ciudadanos. Este jueves 19 a las 7 de la noche
ser inaugurado, en la Sala RG de la Casa de Rmulo Gallegos, el IV Saln
de Artes Visuales Dycvensa, que se extender hasta el 20 de noviembre. El
tema del Saln es, al igual que en las ediciones anteriores, Ciudad,
espacio y tiempo. El evento reunir obras inditas de artistas nacionales,
jvenes y reconocidos, estimulando la creacin permanente y ofrecindoles
un espacio para continuar figurando o hacerse conocer. Las 29 obras que se
expondrn en Dycvensa fueron escogidas de un total de doscientas, por un
jurado integrado por Carmen Sofa Leoni (Museo de Arte Colonial de Petare),
Carmen Hernndez (directora de Artes Visuales del Celarg), Santiago Aguirre
(curador de la exposicin), arquitecto Andrs Azprua (Dycvensa) e Ins
Muoz Aguirre (Pronstico, Consultores de Comunicaciones). Uno de los
premios del saln, el Ciudadano Dycvensa, es otorgado por votacin del
pblico asistente.
http://www.celarg.org.ve

Recitando para Juan Ramn y Zenobia. El jueves 19 a las 4 de la tarde, en
la Sala Juan Ramn Jimnez de la Biblioteca Lzaro de la Universidad de
Puerto Rico se llevar a cabo el evento Saludo a Zenobia Camprub, que
conmemorar el centenario del natalicio de quien fue la compaera
inseparable del escritor espaol Juan Ramn Jimnez, de cuyo Premio Nobel
de Literatura se cumplen ahora los 50 aos. Eric Landrn ser el moderador
de un recital que incluye a poetas de la talla de Magaly Quiones, ngel
Aguirre, Vicente Rodrguez Nietzsche y Ana Mara Fuster, entre otros.
http://www.upr.edu

Poesa y video. Este viernes 20, a las 6 de la tarde, se realizar en el
Saln Manuel Belgrano, de Buenos Aires (Hiplito Irigoyen 1708, 4 piso),
la instalacin artstica No s cmo llamarla, compuesta por videos y
animacin digital de Mercedes Naveiro y poemas del letraliano Carlos
Barbarito. La actividad es auspiciada por la Coordinacin de Cultura y
Direccin de Eventos del Senado de la Nacin.
carbar8@hotmail.com

Garca Lorca en Caracas. El embajador de Colombia en Venezuela, Enrique
Vargas Ramrez, es el autor de Destino de unicornio, obra teatral que se
estrenar este sbado 28 de octubre a las 10:30 de la maana en el
Auditorio Emil Friedman (calle Emil Friedman, Ruta A, urbanizacin Los
Campitos, Caracas). La pieza es la primera del ciclo Tres dramaturgos en
busca de espectador, y reconstruye los ltimos das de Federico Garca
Lorca, para lo cual el dramaturgo se vale de algunos de los poemas ms
emblemticos del granadino. La puesta en escena es responsabilidad de Jos
Toms Angola Heredia y el elenco lo conforman Jess Cervo, Csar Bencid,
Jos Roberto Daz, Ezzio Cavallaro, Mibelis Acevedo, Jos Manuel Vieira,
Ramn Gliz y Luis Carreo. La entrada es gratuita.
http://www.emilfriedman.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Falleci el escritor argentino Hctor Libertella

El pasado 7 de octubre falleci en Buenos Aires, a la edad de 61 aos, el
escritor argentino Hctor Libertella. Listas para edicin ha dejado
Arquitectura del fantasma, su autobiografa, y las nouvelles Diario de la
rabia y El lugar que no est ah.

Nacido en Baha Blanca en 1945, el narrador, ensayista y editor haba
recibido, a los 22 aos, el Premio Literario Paids por su novela El camino
de los hiperbreos. El jurado estaba integrado por Leopoldo Marechal, David
Vias y Bernardo Verbitsky. En 1971 obtuvo el premio internacional del
sello venezolano Monte vila (http://www.monteavila.com.ve), por Aventuras
de los miticistas. Y en 1986, en Pars, fue premiado con el Juan Rulfo por
la novela El paseo internacional del perverso.

Era graduado en letras de la Universidad Nacional del Sur
(http://www.uns.edu.ar), fue profesor de teora y crtica literaria en las
universidades de Buenos Aires (http://www.uba.ar), Mxico
(http://www.unam.mx) y Nueva York (http://www.nyu.edu). Investigador del
Consejo Nacional de Investigaciones Cientficas y Tcnicas (Conicet,
http://www.conicet.gov.ar), becario de la Universidad de Iowa
(http://www.uiowa.edu). Como editor, fue director literario de Monte vila
y gerente general del Fondo de Cultura Econmica en la Argentina
(http://www.fce.com.ar).

Otras de sus obras fueron Personas en pose de combate (1975), Nueva
escritura en Latinoamrica (1977), Caverncolas! (1985), Ensayos o pruebas
sobre una red hermtica (1990), Pathografeia (1991), Las sagradas
escrituras (1993) y Memorias de un semidis (1998).

Fuentes: Clarn  SEA



*** Giovanni Lpez gan el premio Mara Mercedes Carranza

El colombiano Giovanni Lpez obtuvo este 9 de octubre el Premio Nacional de
Poesa Mara Mercedes Carranza, otorgado por primera vez en memoria de la
poeta y periodista fallecida en 2002.

El galardn, dotado con 15 millones de pesos (cerca de 6.500 dlares) y la
publicacin de la obra, fue otorgado al poemario Scripta Manent, de Lpez,
residente en Pereira (oeste de Colombia), quien firm con el seudnimo de
Juan El Poeta.

Lpez, estudiante de literatura en la Universidad Tecnolgica de Pereira
(http://www.utp.edu.co), ha sido invitado a participar en certmenes
literarios en Costa Rica, Chile y Argentina y por Colombia particip hace
poco en la lectura organizada por el Festival Internacional de Poesa de
Medelln que se cumpli en el teatro Santiago Londoo. En la mencionada
casa de estudios edita la revista literaria Luna de Locos.

El jurado, formado por los poetas Mario Rivero, Jotamario Arbelez, Juan
Gustavo Cobo Borda y Jos Luis Daz-Granados y Hernando Cabarcas Antequera,
director del Instituto Caro y Cuervo, revis 371 peras primas inditas.

El segundo premio fue para Hojas de papel volando, de Patricia Ariza. El
acta del jurado dijo de la obra: Se ve una voz de mujer fresca e inmediata
que nos transmite su conmocin ante el mundo y la literatura. Sus lneas
concisas, estrictas, no soslayan el dolor de tantas prdidas con entereza y
una sencilla capacidad de resistencia creativa.

El galardn fue convocado por la Tertulia Potica de Gloria Luz Gutirrez,
el Instituto Caro y Cuervo y la Casa de Poesa Silva, entidad de la que
Mara Mercedes Carranza fue cofundadora y directora. La poeta era hija del
destacado poeta colombiano Eduardo Carranza, y en su infancia vivi en
Madrid, donde su padre fue agregado cultural de Colombia.

Fuentes: EFE  RCN



*** Castellano rural en la narrativa de Delibes en un diccionario

Este 1o de octubre fue presentado en Valladolid el Diccionario del
castellano rural en la narrativa de Delibes, una obra coeditada por el
Instituto Castellano y Leons de la Lengua (Ilcyl, http://www.ilcyl.com) y
el diario El Norte de Castilla (http://www.nortecastilla.es), y del que es
autor Jorge Urdiales Yuste, fillogo y docente de la Institucin Educativa
SEK (http://www.sek.es) en Madrid, adems de doctor en ciencias de la
informacin.

El libro, que fue presentado en el Paraninfo de la Universidad de
Valladolid (http://www.uva.es), forma parte de la coleccin Diccionarios
del Instituto de la Lengua y recoge 329 palabras del castellano rural
empleadas por Delibes en sus novelas, ninguna de las cuales figura en los
diccionarios dedicados al uso comn de la lengua, de manera que supone una
aportacin de importancia indudable para un futuro diccionario general del
espaol.

El miembro de la Real Academia de la Lengua (RAE, http://www.rae.es), Jos
Antonio Pascual, intervino en la presentacin del libro junto con el autor,
el director del Ilcyl, Gonzalo Santonja, y Ricardo Martn de la Guarda,
coordinador del Aula de Cultura de El Norte de Castilla, peridico que
enmarca este trabajo en los actividades de su 150 aniversario.

Urdiales reflexion acerca del fenmeno de la globalizacin del lenguaje
al afirmar que ahora habla igual un muchacho de Peafiel que otro de
Madrid, de una manera ms pobre, y consider que el lenguaje rural de
antao era mucho ms rico.

Puso como ejemplo cuatro expresiones que Delibes utiliza en sus relatos
para definir el disparo a un animal a escasa distancia: a espetaperro, a
bocajarro, a cascaporrillo y a quemarropa, giros que el autor de El hereje
utiliza de una forma natural, de la misma manera que le llegaron a l.

En algunos casos, abund Urdiales a propsito de la riqueza lxica, la
acepcin del vocablo vara en funcin del pueblo o entorno geogrfico de
que se trate.

El fillogo destac el hecho de que los trminos rurales no slo abundan
preferentemente en los libros de caza y en ttulos como Viejas historias de
Castilla la Vieja y Las ratas, sino tambin en libros de ambientacin
urbana como La hoja roja o El prncipe destronado.

Urdiales ha contabilizado hasta 1.500 expresiones y trminos, de los cuales
ha sistematizado 329 de la A hasta la Z, principalmente recogidos entre los
valles del Duero y del Esgueva, entre la ciudad de Valladolid y la
localidad de Peafiel, donde Delibes pesc por primera vez, donde pas los
veranos de su infancia y donde caz con frecuencia, dijo.

Ramn Garca Domnguez dice en el prlogo que este libro de Jorge Urdiales
es una demostracin de cmo Delibes ha sabido escuchar y trasladar luego a
su narrativa los sonidos genuinos de su tierra y de sus gentes. Segn
Garca Domnguez, el profesor Urdiales ha recorrido, de punta a cabo, toda
la obra delibeana y ha ido registrando todos aquellos trminos que reflejan
los modos de hablar de la Castilla rural y tambin de la Castilla urbana
provinciana.

En opinin del autor, la Castilla rural que nos muestra Miguel Delibes en
sus novelas tiende a desaparecer. Sus personajes han dejado de existir o ya
son muy mayores. Los aperos de labranza empleados durante siglos han dado
paso a tractores y cosechadoras con aire acondicionado en verano y
calefaccin en invierno. Los usos y costumbres de las gentes del campo han
cambiado radicalmente en los ltimos cincuenta aos y, con ellos, su modo
de hablar.

Para Urdiales, el lxico rural que era popular, se va perdiendo a favor de
otro tipo de lenguaje ms global, menos apegado a la tierra y claramente
influido por los medios de comunicacin. En definitiva, Jorge Urdiales
concluye que un modo de ser y unos modos de hablar se estn perdiendo en
Castilla y Len.

Pascual apost en su conferencia por el estudio del pasado para conocer
la naturaleza del lxico ya que si el lenguaje se aborda alocadamente,
puede provocar un riesgo de seduccin de los usos de la publicidad y de
la poltica, con lo que se entrara en lo postizo e irreflexivo de las
palabras. Apost por una huida al pasado ante la contaminacin que
sufre la lengua espaola por su uso indebido.

Adems, defini el anlisis de la lengua a lo largo del tiempo para su uso
correcto como un placer dirigido a mejorar nuestra manera de entender el
mundo. Por ltimo, explic que Delibes es uno de los valores ms
importantes de nuestra literatura.

Por su parte, el director del Ilcyl, Gonzalo Santonja, resalt que hablar
de Delibes a travs de un actor nuevo, en referencia a Urdiales, es
excelente porque, razon, un autor empieza a morir cuando no concita el
inters para las nuevas generaciones, lo cual no pasa con Delibes.

Resalt que el diccionario ha sido elaborado por un gran fillogo con
la precisin de Covarrubias, enfatiz, y se trata de una obra de
autoridad avalada por la magnitud de Miguel Delibes. Es un diccionario
admirable y magistral, dijo, para aclarar que se trata de una obra de
amor a la tierra, ya que responde a un trabajo de campo, donde el autor
mastic las palabras. Para finalizar, se mostr muy satisfecho por el
arranque de la coleccin Diccionarios del Ilcyl.

Fuentes: EFE  Europa Press  Ilcyl



*** Ramiro Pinilla gana en Espaa el Premio Nacional de Narrativa

El escritor bilbano Ramiro Pinilla (1923) fue declarado ganador, este 10
de octubre, del Premio Nacional de Literatura de Espaa, que concede el
Ministerio de Cultura de ese pas y que est dotado con 15.000 euros, por
su obra Las cenizas del hierro (Tusquets).

Los miembros del jurado fueron Juan Luis Cebrin, de la Real Academia
Espaola (RAE, http://www.rae.es); Xos Luis Axeitos, de la Real Academia
Gallega (RAG, http://www.realacademiagalega.org); Jon Kortazar, de la Real
Academia de la Lengua Vasca (http://www.euskaltzaindia.net); Alexandre
Broch, del Instituto de Estudios Catalanes (IEC, http://www.iec.es); Andrs
Sorel, de la Asociacin Colegial de Escritores (ACE,
http://www.acescritores.com); Santos Alonso, de la Asociacin Espaola de
Crticos Literarios; Antonio Hernndez, Mercedes de la Torre Monmany,
Antonio Porpetta y Ana Mara Navales. Actu como presidente el director
general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, y como
vicepresidenta, la subdirectora general de Promocin del Libro, la Lectura
y las Letras Espaolas, Mnica Fernndez.

El jurado, que concedi este galardn por mayora de sus miembros, ya que
la decisin final fue muy discutida entre la obra de Pinilla y otra de
extraordinaria categora, destac la calidad literaria del premiado, que
en los ltimos aos ha sido capaz de hacer una epopeya sobre un mundo tan
difcil y rico a la vez como es el mundo vasco.

Sorel seal que Pinilla pertenece al grupo de grandes autores con grandes
territorios propios como Thomas Mann o William Faulkner. Posee un mundo
propio y un lenguaje tambin fundido a lo que quera expresar, dijo,
destacando que no hay diferencia entre el yo y el exterior de lo que
expresa y narra.

Pinilla, que en los ltimos aos ha sido capaz de hacer una epopeya, una
hgira sobre un mundo tan difcil y rico a la vez como es el mundo vasco,
narra los dramas humanos unidos al paisaje fsico y nos explica muchos de
los interrogantes que en nuestros das nos planteamos a la hora de abordar
esas peculiares caractersticas de una tierra y de las reacciones humanas
que se dan en ella, que incluyen temas como el nacionalismo, la
desaparicin de la sociedad campesina o la erupcin de nuevas formas de
vida con la industrializacin de principios de siglo, caractersticas
stas ltimas que recoge la obra galardonada.

Las cenizas del hierro es la tercera parte de la triloga Verdes valles,
colinas rojas. El premio se otorga a la mejor obra de narrativa publicada
el ao anterior, en cualquiera de las lenguas del Estado espaol, segn el
juicio de especialistas de probada competencia.

Pinilla obtuvo en 1960 el Premio Nadal y en 1961 el Premio Nacional de la
Crtica con la novela Las ciegas hormigas, mientras que en 1971 fue
finalista del Premio Planeta con Seno.

Durante casi tres dcadas ha permanecido apartado del gran circuito
editorial. De este perodo, en el que el Pinilla public sus obras, son los
libros Recuerda, oh recuerda (1974), Primeras historias de la guerra
interminable (1977), La gran guerra de Doa Toda (1978), Andanzas de Txiqui
Baskardo (1980), Quince aos (1990) y Huesos (1997).

Pinilla volvi al mercado editorial con la triloga Verdes valles, colinas
rojas, compuesta por las novelas La tierra convulsa, Los cuerpos desnudos y
la hoy galardonada Las cenizas del hierro. Esta triloga ha merecido ya el
Premio Euskadi 2005 y el Premio Nacional de la Crtica en el mismo ao.

Tras el relato de la guerra vivida en las trincheras, de los bombardeos y
la desbandada general ante las tropas franquistas, que toman Bilbao, el
tercer volumen de esta triloga arranca con el complot de los industriales
vascos, en el que participa Camilo Baskardo, para traicionar a la Repblica
y entregarse a Franco.

Los habitantes de Getxo conocen la posguerra dos aos antes de que acabe la
guerra, y la viven como una poca oscura de represin y sometimiento. Son
las nuevas generaciones, entre ellos Asier, que estudia en Bilbao, y
Ocano, criado entre anarquistas y nacionalistas, quienes ofrecen una
resistencia sorda que poco a poco se revelar violenta. Para ellos el nuevo
rgimen se hace intolerable en tanto ahonda la injusticias.

Las cenizas del hierro revela no slo el origen enigmtico de dos de las
protagonistas de la novela, Ella y Magda cuyos hijos han logrado usurpar
las herencias de las grandes familias, o las razones profundas que les
llevaron al ensalzamiento del Mostrador con su carga simblica; es
tambin la parte donde los ambiciosos planes expansivos de los hombres de
hierro viven su momento de esplendor y declive, su derrumbamiento final.

Los ltimos representantes de las familias de la novela acaban arrastrados
por la Historia, mientras se produce el primer asesinato de ETA en el Pas
Vasco, que har de la convivencia un permanente conflicto irresoluble.

Pinilla coment la satisfaccin que le produca este prestigioso premio,
aunque dijo que para seguir escribiendo no necesito que nadie me anime. A
finales de octubre se presentar en Bilbao su ltima novela, La higuera, un
libro que tambin empieza en la guerra civil, cuando las tropas de Franco
entran en Getxo, su lugar de residencia desde los 27 aos y escenario de
gran parte de sus narraciones.

Fuentes: El Peridico de Aragn  Europa Press



*** Cien ttulos fundamentales presentar Rico en su Biblioteca Clsica

El acadmico espaol Francisco Rico ha seleccionado cien ttulos de
clsicos espaoles que vern gradualmente la luz en los prximos aos, como
parte de la coleccin Biblioteca Clsica, que edita Galaxia
Gutenberg/Crculo de Lectores (http://www.galaxiagutenberg.com) en
colaboracin con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC,
http://www.secc.es).

Los volmenes de la Biblioteca Clsica se presentan en cuidadas ediciones,
todas ellas provistas de un estudio preliminar y anotaciones crticas. La
gran virtud de los clsicos est en que nos ensean a leer, afirm el
acadmico, una de las mximas autoridades en Cervantes. Frente al lenguaje
del poder y de otros lenguajes coyunturales, los clsicos nos adiestran a
pensar con propiedad, subray.

La coleccin se estrena con cinco ttulos: Epstola moral a Fabio y otros
escritos, de Andrs Fernndez de Andrada (en edicin de Dmaso Alonso); El
trovador, de Antonio Garca Gutirrez; El conde Lucanor, de don Juan
Manuel; Poesa, de Fray Luis de Len, y Peas arriba, de Jos Mara Pereda.
Cada ao se editarn entre seis y ocho tomos a un precio que oscilar entre
los 20 y 30 euros.

La biblioteca abarca desde los orgenes de la literatura espaola hasta
las postrimeras del siglo XIX, precis Rico. En posteriores entregas
vern la luz, entre otros, La Celestina, La lozana andaluza, El libro del
buen amor o Fortunata y Jacinta. Respecto a este ltimo, Rico seal que se
est trabajando en el manuscrito original, depositado en Harvard. Est
lleno de aadidos y correcciones; a la fecha de hoy no hay una edicin
fiable de la novela de Galds.

Rico se remont al 22 de abril de 1936 para explicar el origen del
proyecto. El Consejo de Ministros de aquel da, presidido por Manuel Azaa,
aprob una iniciativa que contemplaba editar una coleccin de clsicos con
el fin de popularizarlos. Se haran tres versiones: una escolar, otra para
el gran pblico y una tercera para especialistas. Aquel proyecto lo trunc
la Guerra Civil, se lament Rico. Nosotros vamos a recuperarlo, pero en
vez de hacer tres versiones de cada ttulo, haremos un solo tomo que
integre las tres aspiraciones de Azaa. De este modo, cada uno de los
ttulos ser accesible y til tanto para escolares como para
profesionales.

El filsofo Fernando Savater, que intervino en la presentacin, afirm que
era una buena oportunidad para iniciar el esqueleto de una biblioteca.
Cada biblioteca, dijo, es la expresin de una personalidad, sin embargo
en ninguna debe faltar ese patrimonio que permite recuperar la imaginacin
y el pensamiento de quienes nos precedieron. Javier Maras confes que
algunos clsicos, como las crnicas de Indias de Bernal Daz del Castillo
(incluidas en la seleccin), se encuentran entre sus libros de cabecera.

Fuente: El Norte de Castilla



*** Hctor Bujanda gana la Bienal de Novela Adriano Gonzlez Len

El pasado 11 de octubre fue anunciado, en una ceremonia pblica en la sede
del Grupo de Empresas Econoinvest (http://www.econoinvest.com), el
veredicto de la II Bienal de Novela Adriano Gonzlez Len, que ha
favorecido a la novela La ltima vez, presentada con el seudnimo El
Buitre por el escritor y periodista venezolano Hctor Bujanda.

Organizado por el PEN de Venezuela (http://www.pendevenezuela.org), en
sociedad con Econoinvest y el Grupo Editorial Norma (http://www.norma.com),
la bienal fue creada en 2004 con el propsito de difundir la obra de los
novelistas de Venezuela, as como rendir homenaje, en vida, al escritor
trujillano Adriano Gonzlez Len.

Bujanda se hizo acreedor de un premio en metlico de quince millones de
bolvares, patrocinado por Econoinvest, y la publicacin inmediata de su
novela por parte del Grupo Editorial Norma en su coleccin La Otra Orilla.

El jurado estuvo integrado por los escritores venezolanos Ana Teresa
Torres, Luis Barrera Linares y Mara del Pilar Puig, adems del espaol
Juan Cruz y el puertorriqueo Luis Lpez Nieves, quienes entre un total de
33 manuscritos inditos de autores residentes en Venezuela, se decidieron
unnimemente por la novela La ltima vez, de Bujanda, de la cual valoraron
la fluidez de su ritmo narrativo, la intriga de la trama y el tratamiento
argumental que abre una perspectiva de entendimiento que rebasa su
innegable contextualizacin local, segn afirma el veredicto emitido.

Fuentes: El Universal  Pen de Venezuela



*** Director venezolano Gustavo Dudamel debut en La Scala de Miln

El joven director venezolano Gustavo Dudamel (Barquisimeto, 1981) debut
exitosamente el martes 11 de octubre en el Teatro La Scala de Miln
(Italia), al conducir por primera vez la pieza operstica Don Giovanni, de
Wolfang Amadeus Mozart.

Dudamel, quien por primera vez dirige una pera lrica, estar en el cartel
del famoso teatro milans hasta mediados de noviembre, para hacer un total
de 12 presentaciones.

Segn researon los medios de prensa italianos, el debut de Dudamel fue
altamente concurrido y aplaudido. Estuvo presente el director del Sistema
de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, Jos Antonio Abreu.

Dirigir en La Scala es algo especial, transmite una energa particular y
no slo por la tradicin que se respira. De verdad es algo nico, coment
Dudamel a los medios locales en la recepcin posterior al estreno.

En esta oportunidad, la famosa pera compuesta por Mozart, basada en la
leyenda de Don Juan, est protagonizada por Carlos lvarez, Erwin Schrott,
Attila Jun, Ernesto Panariello y Carmela Remigio, entre otros artistas
lricos.

Nacido en 1981, Dudamel es considerado uno de los directores musicales ms
importantes de la actualidad. Se inici en la msica tocando el violn a
los 4 aos de edad, y a los 16 empu por primera vez una batuta. Es
director titular de la Orquesta Sinfnica Juvenil Simn Bolvar y a partir
de este ao tambin encabeza la Orquesta Sinfnica de Gotemburgo, en
Suecia.

Vencedor en 2004 del concurso Bamberg Symphony Gustav Mahler Conducting,
Dudamel ha tocado con prestigiosas orquestas como la Filarmnica de Los
ngeles, de Londres e Israel y con la orquesta de Santa Cecilia de Roma.

Por su parte, el Teatro de La Scala, en Miln, es uno de los ms
prestigiosos del mundo. Inaugurado en 1778, en este recinto se han
presentado artistas de la talla de Arturo Toscanini, Enrico Caruso y
Luciano Pavarotti.

La Scala tambin tiene el mrito de haber albergado el estreno de varias de
las piezas lricas ms famosas de la historia, entre ellas, muchas de las
compuestas por Giuseppe Verdi, quien en vida guard una especial relacin
con este teatro.

No soy un nio prodigio, soy el fruto de mucha disciplina, estudio y
trabajo, sostuvo Dudamel ante la prensa. Dirigir en la Scala es algo
especial, transmite una energa particular y no slo por la tradicin que
se respira. De verdad es algo nico, confes el director durante una cena
en la sala de recibimientos del prestigioso teatro junto con toda la
compaa pocas horas despus del exitoso estreno.

Fuentes: AFP  EFE



*** Literatura y cultura juda latinoamericana en Hostos Review

Jos B. Adolph, Marcos Aguinis, Marcelo Birmajer, Isaac Chocrn, Sonia
Chocrn, Ariel Dorfman, Ricardo Feierstein, Luisa Futoransky, Gloria
Gervitz, Margo Glantz, Mario Goloboff, Jacqueline Goldberg, Isaac
Goldemberg, Alicia Kozameh, Arnoldo Liberman, Angelina Muiz-Huberman, Jos
Luis Najenson, Teresa Porzekanski, David Rosenmann-Taub, Samuel Rovinski,
Moacyr Scliar, Ana Mara Shua, Iln Stavans y Alicia Steimberg, son algunos
de los ms de 90 autores y autoras que destacan en el cuarto nmero de
Hostos Review/Revista Hostosiana, dedicado a la literatura y cultura juda
latinoamericana.

Este nmero trilinge (espaol, ingls, portugus), titulado El tiempo y
las palabras: Literatura y cultura juda latinoamericana contempornea, y
a cargo de Stephen A. Sadow, profesor de literatura latinoamericana y
estudios judaicos en Northeastern University (http://www.northeastern.edu),
Boston, Massachusetts (EUA), ha sido publicado por el Instituto de
Escritores Latinoamericanos, divisin de la Oficina de Asuntos Acadmicos
de Hostos Community College de The City University of New York
(http://www.hostos.cuny.edu).

En esta edicin destaca la poesa de Andrs Berger-Kiss, Julia Galemire,
Dina Dolinsky, Ral Hecht, Sal Yurkievich, Rosita Kalina, Marcos Silber,
Sara Riwka Braz Erlich, Ernesto Kahan, Sofa Kaplinsky de Guterman, Jos
Kozer, Corina Rosenfeld, Carlos Levy, Jos Pivn, Evelyn Kliman, Alicia
Borinsky, Tamara Kamenszain, Juana Garca Abs, Susana Grimberg, Tamara
Bruder Melnick, Perla Sneh, Carlota Caulfield, Marjorie Agosn, Ruth Behar,
Daniel Chirom, Sandra Baraha, Jos Luis Farias y Mariana Felcman.

En narrativa se incluye relatos y fragmentos de novelas de Adina Darvasi,
Sara Karlik, Elas Scherbacovsky, Enrique Amster, Miryam E. Gover De
Nasatsky, Silvia Plager, Luis Len, Nora Glickman, Isaas Leo Kremer, Laura
Suzn de Vit, Alberto Buzali Daniel, Noem Cohen, Jos Ezequiel Kameniecki,
Sandro Cohen, Jos Gordon, Regina Kalach Atri, Memo njel, Susana Gertopan,
Jacobo Sefam, Bernardo Ajzenberg, Paula Margules, Luis Krausz, Ivonne
Saed, Paula Varsavsky, Roney Cytrynowicz, Gerardo Kleinberg y Sergio
Waisman.

El nmero trae tambin testimonios de Vctor Perera, Murray Baumgarten,
Horacio Vodovotz, Moico Yaker y Mnica Schwartz, as como ensayos de Edna
Aizenberg, Marleine Cohen, Pablo A. Freinkel, Marlene Hamra Sassn, Regina
Igel, Annette H. Levine, Salomn Lotersztein, Raquel Orzuj de Grostein,
Rodrigo Quijano, Stephen A. Sadow, Laura S. Weingarten y Marita Troiano
sobre literatura, humor, identidad, arte y cine. Asimismo, incluye una
muestra de pinturas de Perla Bajder, Liza Schnaiderman y Moico Yaker.

El cuarto nmero de Hostos Review rene autores de Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala,
Mxico, Panam, Per, Paraguay, Uruguay y Venezuela, radicados en sus
pases de origen o en otros pases de Europa y Amrica.

Segn reza la introduccin del profesor Sadow, este nmero incluye nuevas
versiones de historias bblicas, poemas de amor y de odio, lamentaciones
sobre el Holocausto, recuerdos de infancias judas en circunstancias poco
usuales, y versos dedicados a Buenos Aires, La Habana y Jerusaln.

Destac que tambin aparecen rabinos y nazis, gauchos judos y judos
urbanos, judos observantes y judos laicos, judos asquenazes cuyos
antepasados inmigraron de Rusia y el este de Europa y sefardes cuyos
ancestros inmigraron de Turqua, Grecia, Siria y el norte de frica.

Agreg que todas las selecciones fueron escritas despus de 1980 y la gran
mayora despus de 1990. En conjunto, forman un panorama amplio de la
literatura juda latinoamericana contempornea.

En esta literatura, contina Sadow, los temas que predominan son la
identidad y la memoria, las familias judas, la religin juda sus
costumbres y particularidades, la historia juda en particular, la poca
de la Biblia, la Inquisicin, la inmigracin a Amrica Latina y las
dictaduras latinoamericanas, especialmente el Proceso (La Guerra Sucia)
en Argentina; el Holocausto y el Estado de Israel. Al ser esta literatura
no solamente juda, sino profundamente latinoamericana tambin, la
historia, la geografa y la vida cotidiana en Buenos Aires, Mxico, D.F., y
San Jos, sirven como fuentes de inspiracin frecuentes. Adems, algunos
escritores, especialmente los poetas, se concentran en la vida ntima.

Dirigida por el escritor peruano Isaac Goldemberg, Hostos Review tiene como
propsito tender puentes entre los intelectuales y artistas latinos e
iberoamericanos que residen en los Estados Unidos y aqullos que viven en
Amrica Latina, Espaa, Portugal y otras partes del mundo. Para adquirir el
cuarto nmero de esta publicacin o suscribirse, telefonee al (718) 5186859
o escriba a LAWI@hostos.cuny.edu.

Fuente: LAWI Noticias



*** Blanca Varela obtiene el premio Garca Lorca

La escritora peruana Blanca Varela, de 80 aos de edad, fue galardonada
este 11 de octubre con el III Premio Internacional de Poesa Ciudad de
Granada Federico Garca Lorca, el de mayor dotacin econmica de los
premios de poesa de habla hispana, con 50.000 euros, al que optaban 35
candidaturas espaolas e hispanoamericanas.

En rueda de prensa, el alcalde de Granada, Jos Torres Hurtado, dio a
conocer el fallo del jurado, que estuvo representado por ngel Gonzlez,
ganador de la primera edicin de este premio, que indic que la eleccin
fue por mayora, destac la rigurosidad de la potica de Varela, su
conexin con el surrealismo y su pertenencia a la Generacin del 50.

El poeta ovetense tambin valor que, aunque Varela no es una desconocida
en Espaa, donde han sido publicados dos de sus libros, la concesin del
galardn es una buena ocasin para acercar su voz potica, que consider
importantsima a todos los lectores espaoles, si bien la escritora goza
de un gran prestigio tanto en Per como en Hispanoamrica, especialmente
tras obtener el Premio Octavio Paz de Poesa y Ensayo en 2001.

El secretario del Premio Garca Lorca y concejal de Cultura en el
Ayuntamiento de Granada, Juan Garca Montero, tambin abund en la
reconocida trayectoria de la autora, que fue propuesta al premio por el
Gobierno de Per, a la vez que expres su satisfaccin por el hecho de que
el galardn haya recado por primera vez en una mujer.

Pero esta cuestin, segn precis ngel Gonzlez, no influy en el fallo
del jurado que, segn dijo, tuvo una ardua labor debido a que
prcticamente una quincena de las candidaturas presentadas corresponden a
nombres de primersimo nivel. Por ello, segn consider, la eleccin fue
dolorosa.

El alcalde de Granada indic que la entrega del galardn se celebrar en la
primera quincena de diciembre en la Casa Cultural Manuel de Falla de
Granada, donde acudir Varela junto a una representacin significativa de
su pas.

Nacida en Lima en 1926, Varela ingres muy joven en la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos (http://www.unmsm.edu.pe) para estudiar letras y
educacin, entablando amistad con importantes intelectuales de la poca. En
1949 se estableci en Pars, donde conoci a Octavio Paz, quien fue
determinante en su carrera literaria, conectndola adems al crculo de
intelectuales latinoamericanos y espaoles radicados en Francia.

Posteriormente vivi en Florencia y Washington, donde se dedic a hacer
traducciones y eventuales trabajos periodsticos. En 1959 public su primer
libro, Ese puerto existe; en 1963, Luz de da; y en 1971, Valses y otras
confesiones. Ms tarde, en 1978, realiz la primera recopilacin
fundamental de su escritura en Canto villano. Finalmente apareci su
antologa de 1949 a 1998 con el ttulo Como Dios en la nada. Actualmente
reside en Lima.

Los 35 escritores propuestos, de 15 nacionalidades diferentes,
correspondan a 43 candidaturas distintas presentadas por academias de la
lengua espaola, instituciones vinculadas a la literatura en lengua
castellana y academias nacionales, regionales y locales que tienen seccin
de literatura.

Entre los candidatos al premio destacaba el poeta espaol Antonio Carvajal,
que con un total de cinco candidaturas optaba al premio por primera vez y
constitua una de las novedades de esta tercera edicin. Por detrs del
granadino se situaba el chileno Nicanor Parra, con tres candidaturas. Seis
poetas concurran con dos propuestas: Demetri Fabrega (Panam), Giovanni
Quessesp Esguerra (Argentina), Homero Aridjis (Mxico), Jos Carlo Gallardo
(Espaa), Mario Benedetti (Uruguay) y Rene Ferrer (Paraguay).

Con una candidatura optaban los espaoles Rafael Guilln, Pablo Garca
Baena, Jos Manuel Caballero Bonald, Flix Grande, Luis Alberto de Cuenca y
Jos Luis Lpez Anglada. Completaban la lista los peruanos Antonio Cisneros
y Blanca Varela, el nicaragense Ernesto Cardenal, los ecuatorianos Jorge
Enrique Adoum y Efran Jara y los argentinos Alfonso Nassif, Juan Gelman,
Horacio Castillo y Edgar Morisoli, entre otros.

Anteriormente han ganado el premio el poeta asturiano ngel Gonzlez, que
ha participado este ao como jurado en representacin de la Casa-Museo de
la Huerta de San Vicente, y el mexicano, Jos Emilio Pacheco, que fue
galardonado el ao pasado.

Fuentes: EFE  Europa Press



*** Falleci la escritora peruana Cecilia Bustamante

Este 13 de octubre falleci en Austin, Texas (EUA), donde resida desde
hace algunos aos, la escritora peruana Cecilia Bustamante, nica mujer en
ganar el Premio Nacional de Poesa del Per (1965), al que se hizo
acreedora por su libro Nuevos poemas y Audencia.

Poeta, docente, periodista y editora, Bustamante dirigi el Programa para
Per de Austin Sister Cities (http://www.ci.austin.tx.us/siscity). Dej su
pas en 1969, vivi en Espaa, Mxico y Blgica, y desde 1973 resida en
Austin. Se gradu con honores en la Escuela de Bellas Artes de Lima. Con la
tambin poeta Magda Portal fund el Centro Peruano de Escritoras en 1976.

Fue sobrina poltica de Jos Mara Arguedas, cuya primera esposa, Celia,
era hermana de su padre. Precisamente, Cecilia Bustamante escribi el texto
Una evocacin de Jos Mara Arguedas, publicado inicialmente en 1982 en la
revista colombiana Eco, y reproducido en 1999 por Ciberayllu
(http://www.ciberayllu.com).

A su trabajo intelectual se sum su labor en derechos humanos, organizacin
comunal, desarrollo sostenible y la defensa de los derechos de la mujer en
Amrica Latina. Hasta pocas semanas antes de su muerte se mantuvo al frente
de su Revista Internacional de Artes & Letras Extramares
(http://www.cecilia-bustamante.com).

Public Altas hojas, Smbolos del corazn, El viaje del poeta, Poesa, El
nombre de las cosas, Nuevos poemas y Audiencia, Modulacin transitoria,
Amor en Lima, Discernimiento, Layenda, Guardia de corp, Reloj de arena y
Otro aire, otra piel, adems de Mother Blood, en ingls. Sus poemas han
sido traducidos a varios idiomas.

Con Editorial Letralia (http://www.letralia.com/ed_let) public a finales
de 2005 el ensayo Intelectuales peruanas de la generacin de Jos Carlos
Maritegui (http://www.letralia.com/ed_let/peruanas), un exhaustivo
recorrido por las vidas de algunas de las mujeres ms destacadas del mbito
cultural peruano contemporneo con Maritegui.

La escritora falleci acompaada por sus hijos Cecilia Ins Gonzlez
Bustamante (hija del periodista peruano Fernando Gonzlez, fallecido hace
dos aos), e Isolda, Alina y Leonardo Ortega Bustamante, hijos del escritor
y crtico literario Julio Ortega. Su velorio se realiz el domingo 15 de
octubre en Peel & Sons y el cortejo sali hoy lunes a las 10 de la maana
de la iglesia de Saint Austin.

Fuentes: RPP  Zona de Noticias



*** Escritores colombianos dan a conocer su obra en Blgica 

Los escritores colombianos Margarita Posada, Hctor Abad, Santiago Gamboa y
Carolina Sann, llegaron a Blgica para dar a conocer all la riqueza y
diversidad de estilos de la literatura colombiana contempornea, en
especial entre jvenes estudiantes.

Los autores fueron invitados, a travs de la Embajada de Colombia en
Blgica, a representar a Colombia en varios eventos. El pasado viernes 13
asistieron a la Universit Libre de Bruxelles (ULB, http://www.ulb.ac.be),
donde donaron ejemplares de sus libros a la biblioteca para que los
estudiantes y el pblico en general tengan acceso a ellos en el futuro.

Margarita Posada expres su alegra por este viaje, que calific de
milagro, y de honor, por poder hablar de la literatura colombiana ante
decenas de estudiantes. Destac que Abad y Gamboa son escritores
consolidados, mientras que Sann y ella slo han publicado una novela, por
lo que el viaje toma aun ms valor, ya que hay muchos compaeros escritores
que podran haber venido en su lugar, y a los cuales representa.

Sobre la experiencia con los jvenes, destac el hecho de poder compartir
experiencias tanto con jvenes francfonos, en la regin de Valonia, sur
del pas, como con flamencos, en la regin de Flandes, al norte.

En opinin de Posada, los mejor de los encuentros es cuando termina la
conferencia, y pueden mantener coloquios informales con los jvenes, ya que
durante las exposiciones, estn muy callados, a pesar de que durante dos
horas, no se va nadie de la sala.

La noche del mismo viernes asistieron a una recepcin en el Instituto
Cervantes de Bruselas (http://bruselas.cervantes.es), y el sbado viajaron
a Amberes, la ciudad ms importante de Flandes y segunda del pas.

Fuente: El Informador



*** lvaro Pombo obtiene el premio Planeta 2006

El premio Planeta, el mejor dotado de las letras hispanas con 601.000
euros, ha recado en su 55 edicin sobre el escritor espaol lvaro Pombo
(Santander, 1939) por su novela La fortuna de Matilde Turpn, mientras que
la autora gallega Marta Rivera de la Cruz ha quedado como finalista por En
tiempo de prodigios.

El escritor cntabro y acadmico de la lengua suma el Planeta a una
abundante lista de galardones, como el Premio Nacional de Narrativa, el
Herralde o el Premio de la Crtica. El veredicto fue anunciado en Barcelona
la noche del domingo 15 de octubre durante una cena presidida por el
Prncipe Felipe.

La fortuna de Matilde Turpn describe el retiro de un hombre a la casa que
la familia posee en el norte de Espaa tras la muerte de su mujer de un
cncer. En tiempo de prodigios comienza en la ciudad estadounidense de
Nueva York, en donde una mujer joven que ha dejado a su anciano abuelo solo
en Madrid, le pide a su mejor amigo que de vez en cuando vaya a verle.

El jurado de este ao estuvo compuesto por Alberto Blecua, Alfredo Bryce
Echenique, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Soledad Purtolas, Rosa Regs y
Carlos Pujol, secretario con voto.

Su composicin es distinta a la del ao pasado, tras la dimisin de Juan
Mars, que discrep sobre la eleccin de las novelas finalistas y critic
su calidad, y las bajas de Antonio Prieto y Manuel Lombardero, que haba
ejercido como secretario desde el ao 1959.

A esta edicin del Premio Planeta se han presentado 442 originales, cifra
similar a la de aos anteriores. De stos, diez haban llegado a la recta
final. Los manuscritos recibidos llegaron de todo el mundo, con predominio
de autores espaoles, que remitieron 234 novelas. De Amrica llegaron 115
originales, otros 13 proceden de pases europeos y hay 79 en los que no se
especifica el pas desde el que se enviaron.

En total, los 54 libros ganadores en pasadas ediciones han vendido ms de
38 millones de ejemplares, indic el presidente del Grupo Planeta
(http://www.planeta.es), Jos Manuel Lara, quien precis que el ltimo
premiado, Pasiones romanas, de Mara de la Pau Janer, ha vendido medio
milln de ejemplares, que es la venta de un Planeta medio.

Pombo es licenciado en filosofa y letras por la Universidad de Madrid y el
Birberk College, donde residi durante once aos. Desde que en 1973 se
public su primer libro de poesa, Protocolos, se ha considerado una voz
personal y nica en las letras espaolas.

Slo cuatro aos despus de la publicacin de aquellos versos, obtuvo el
premio El Bardo con su obra Variaciones, en 1977. Ese ao regres a Espaa,
publicndose tambin su primera coleccin, Relatos sobre la falta de
sustancia, que contena un gran nmero de historias cortas con abierto
carcter homosexual. En 1983 gana el primer premio Herralde de Novela con
El hroe de las mansardas de Mansard, inaugurando as la coleccin
Narrativas Hispnicas de Anagrama, donde ha publicado casi todas sus
novelas.

A pesar de considerarse poeta, siempre ha sido ms conocido como novelista,
ganando varios galardones por sus obras. Su escritura se caracteriza por el
contagioso humor y un lenguaje muy cuidado alabado por la crtica y los
lectores.

Entre sus novelas destacan El metro de platino irridiado, ganadora del
Premio Nacional de la Crtica, Vida de san Francisco de Ass, Donde las
mujeres, Premio Nacional de Narrativa, La cuadratura del crculo, El cielo
raso y la ms reciente Contra natura, en donde critica la trivializacin de
la homosexualidad. En 2004 ingres en la Real Academia de la Lengua
Espaola (RAE, http://www.rae.es), ocupando el silln que dej a su muerte
Pedro Lan Entralgo.

Por su parte, Rivera de la Cruz (Lugo, 1970) se dio a conocer con su novela
Que veinte aos no es nada, con la que obtuvo el III Premio Ateneo Joven de
Sevilla en 1998. Antes haba quedado finalista en el premio JB de Novela
organizado por la Universidad Complutense de Madrid (http://www.ucm.es) y
ganado el Certamen de Narracin Corta nxel Fole. Ha publicado adems las
novelas Hotel Almirante y Linus Daff. Colabora en el diario La Voz de
Galicia (http://www.lavozdegalicia.es), en la revista Leer y en el
dominical de El Pas (http://www.elpais.es), haciendo reportajes y crtica
literaria.

Fuentes: El Mundo (Espaa)  El Pas



*** Feria de Guadalajara sale a la calle

Ayer 15 de octubre se dio inicio a la campaa Presencia Urbana, que
recorrer la ciudad mexicana de Guadalajara hasta el 20 de noviembre con
informacin sobre el programa de actividades de la Feria Internacional del
Libro (http://www.fil.com.mx). Adems organizar concursos a travs de su
cabina interactiva, artefacto en el que la gente deber capturar la
palabra Andaluca para poder ganar regalos conmemorativos de la 20 edicin
de la feria.

Esta campaa visitar en total 38 sitios de Guadalajara, entre los que se
cuentan plazas pblicas, centros comerciales, universidades y escuelas.
Durante las visitas a los centros comerciales se instalar la cabina
interactiva, a fin de que la celebracin por las 20 ediciones de la FIL
alcance a todos los visitantes de estos lugares y contagie el entusiasmo
por el prximo inicio del evento. Los fines de semana la cabina estar todo
el da en los emplazamientos, y entre semana ser por las tardes.

En 2005, Presencia Urbana visit 42 lugares, se repartieron 60 mil volantes
y un nmero idntico de trpticos informativos, y se alcanz a una
audiencia de cerca de 200 mil personas.

Desde el inicio de la campaa, ayer, y hasta este mircoles 18, la cabina
puede visitarse en la Plaza Mxico. Lugar pasar a otras reas de la ciudad
como la Plaza Pabelln, el Jardn San Pedro Tlaquepaque, las plazas de
Tlajomulco, Tequila, Ocotln, Independencia, del Sol, La Gran Plaza,
Patria, Arboledas, Galeras y De la Liberacin, donde ser la ltima
jornada el prximo 20 de noviembre.

Fuente: Prensa FIL



*** Realizarn en Cajamarca el festival de poesa El Patio Azul

Entre el 19 y el 22 de octubre se realizar en Cajamarca, Per, el V
Festival Internacional de Poesa El Patio Azul, organizado por la
Asociacin Cultural Antares Artes y Letras, y en el que voces poticas
peruanas y del exterior se alternarn en los principales auditorios de esa
ciudad.

La primera edicin de este evento se celebr en 2001, gracias a la
iniciativa de Alberto Benavides Ganoza, filsofo, poeta y gestor de
Antares, con el fin de promover la cultura y despertar el inters por la
poesa en Cajamarca, eligindose esa ciudad como sede debido a su atractivo
histrico, ya que fue el primer lugar donde ocurri el encuentro de dos
culturas la espaola y la incaica y se inici el mestizaje.

En esta edicin del festival viajarn a Cajamarca los poetas colombianos
Jaime Londoo (Federico Cndor), Carlos Flaminio Rivera y Juan Diego
Tamayo (miembro de la comisin organizadora del Festival Internacional de
Poesa de Medelln), as como el poeta chileno Omar Lara.

Por Lima participarn va teleconferencia los escritores Jos Watanabe y
Rossella Di Paolo. Igualmente, asistirn Arturo Corcuera, Lino Bolaos,
Alberto Benavides, Fernando Pomareda, Vctor Ruiz y lvaro Lasso; por
Trujillo Roger Neyra, David Novoa y Franco Castaeda (Sumas Voces); por
Chiclayo Joel Quirz; por Piura Dimas Arrieta; por Ayacucho Obed
Villavicencio y Martn Horta por Cuzco.

Mientras que por Cajamarca estarn presentes Alfredo Alcalde, Bethoven
Medina, dgar Malaver, Guilmer Huayn, Guillermo Torres, Jack Farfn, Jaime
Abanto, Jorge Lombarda, Juvenal Vilela, Manuel Rodrguez, Pal Mendoza y
William Guilln (Patio Azul), el grupo Caxa integrado por Csar Castillo,
Segundo Bustamante, Lany Gozalo, Jimmy Chvez, Shirley Azabache y Francisco
Vigo.

Asimismo Socorro Barrantes, Waldo Len, Antonio Goicochea, Rafael Gil,
rika Almenara y, por la Academia Regional de la Lengua Quechua, Segundo
Malimba y Dolores Ayay. Por Ica participan Csar Panduro, Magali Salazar,
Navale Quirz y Juan Montoya Martnez.

Los asistentes al encuentro disfrutarn de las actuaciones del grupo
teatral Algovipasar, la cantautora Noem Lpez, el guitarrista Chalo
Villanueva y el grupo musical Purumpa.

Los das previos, el festival ser anunciado a travs de un camin que
recorrer las principales calles y plazas de la ciudad acondicionado como
estrado para que poetas y actores e invitados compartan sus creaciones
poticas con el pueblo cajamarquino.

El festival tendr como escenarios el Complejo Monumental de Beln, sede
del Instituto Nacional de Cultura de Cajamarca, y espacios abiertos como la
Plaza de Armas, la Plazoleta de San Pedro, la Plaza Amalia Puga y el Pasaje
Atahualpa, entre otros. Tambin se usar el bosque de piedra del Cumbemayo.

El evento cuenta con el auspicio de las empresas Yanacocha, Buenaventura,
BISA Ingenieros, ngeles Minera y Construccin, Transportes Cruz del Sur,
Hotel El Ingenio y Hostal El Patio, y de entidades como la Embajada
Francesa, la Universidad Ricardo Palma, la Unin Latina, el Instituto
Nacional de Cultura de Cajamarca, la Municipalidad de Cajamarca, la
Universidad Nacional de Cajamarca y la Fundacin Telefnica.

Fuente: Asociacin Antares Artes & Letras



*** Gurico y Apure celebrarn su Semana de la Poesa

La Semana de la Poesa del estado Apure (Venezuela), que este ao llega a
su cuarta edicin y se celebrar entre el 23 y el 28 de octubre, ha
extendido su radio de accin al estado Gurico, bajo la organizacin del
escritor e investigador Arturo lvarez DArmas.

La actividad se realizar en homenaje al centenario del poeta Jess Bandres
(1906-2006) y cuenta con el auspicio de Viento del Sur Editores, la Red
Nacional de Escritores, la Asociacin de Escritores del Estado Apure y la
Red de Escritores del Gurico.

La jornada inaugural, el lunes 23 de octubre a las 6 de la tarde, ser un
recital con los poetas Tibisay Vargas, Rosana Hernndez Pasquier, Rger
Herrera, Adolfo Rodrguez, Jess Salazar, Jeroh Juan Montilla y Arturo
lvarez DArmas, todos bajo la presentacin por parte del profesor Edgardo
Malaspina, en el Colegio de Periodistas de San Juan de Los Morros
(Gurico).

El martes 24 se realizar, entere las 8 de la maana y las 4 de la tarde,
el Taller de Literatura Infantil a cargo de la profesora Ledys Lima, con
moderacin de la profesora Luisa Rivas, en la Universidad Nacional Abierta,
sede San Fernando de Apure.

El mismo da a las 10 de la maana los poetas Raday Ojeda y Francisco
Rodrguez leern poemas en el auditorio de Anatoma Patolgica del Hospital
Pablo Acosta Ortiz (San Fernando de Apure). A las 4 de la tarde, Mariana
Gmez, Raday Ojeda, Francisco Rodrguez y Arturo lvarez DArmas
protagonizarn otra lectura potica en el Colegio Sagrada Familia de San
Fernando de Apure.

Al da siguiente se realizar una lectura potica a las 10 de la maana en
el Liceo Bolivariano Don Rmulo Gallegos, de San Fernando de Apure, con los
poetas Francisco Rodrguez, Raday Ojeda y Arturo lvarez DArmas. A las 12
del da se presentarn los nmeros 3 y 4 de la revista Hoja de Poesa en la
Librera Kuai Mare, frente a la Plaza Bolvar de San Fernando, con
moderacin de la profesora Luisa Rivas.

El jueves 26 se realizarn dos lecturas poticas, siendo la primera de
ellas a las 10 de la maana en el ncleo de San Fernando de la Universidad
Nacional Experimental de la Fuerza Armada (Unefa), con Mariana Gmez,
Francisco Rodrguez, Raday Ojeda y Arturo lvarez DArmas, y la segunda a
las 3 de la tarde en la sede de San Fernando de la Universidad Nacional
Abierta, con Mariana Gmez, Francisco Rodrguez, Elisur Lares, Raday Ojeda
y Arturo lvarez DArmas. Adicionalmente, entre 2 y 6 de la tarde se
realizar un taller literario con el poeta Manuel Cabesa y la profesora
Lesbia Betancourt en la Universidad Rmulo Gallegos, en Calabozo (Gurico).

Las actividades del viernes 27 se iniciarn a las 9 de la maana con el
foro Qu es la poesa?, a cargo de los poetas Carmen Alida Mndez y
Efrn Barazarte, en el ncleo de San Fernando de la Unefa. Simultneamente
se realizar en el liceo Agustn Codazzi, de la misma ciudad, una lectura
potica con Isabel Rivas, Raday Ojeda y Manuel Cabesa. A las 4 de la tarde
se realizar otra lectura potica, en el auditorio de la Universidad
Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez), en San
Fernando, con Carmen Alida Mndez, Isabel Rivas, Mariana Gmez, Efrn
Barazarte, Manuel Cabesa, Raday Ojeda, Francisco Rodrguez, Luis Piate y
Arturo lvarez DArmas.

La jornada de clausura se realizar el sbado 28 de octubre a partir de las
10 de la maana, en la Fundacin Cultural Camagun, con una lectura potica
en la que participarn Carmen Alida Mndez, Isabel Rivas, Mariana Gmez,
Raday Ojeda, Efrn Barazarte, Manuel Cabesa, Francisco Rodrguez y Arturo
lvarez DArmas.

Fuente: Organizacin del evento 



*** Simposio sobre narrativa espaola actual realizarn en Crdoba

La Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Crdoba (UCO,
http://www.uco.es) acoger los prximos 25 y 26 de octubre el simposio
Edicin y creacin 3: narradores, en el que se analizar el estado actual
de la narrativa en Espaa.

En el encuentro, organizado por el Grupo PAI Andaluca Literaria y dirigido
por el profesor de la UCO Diego Martnez Torrn, participarn entre otros
los escritores Juan Manuel de Prada, Jos Mara Merino, Marcos Ricardo
Barnatn, Gustavo Martn Garzo y Marina Mayoral.

El encuentro ser inaugurado el mircoles 25 a las 10 de la maana por el
rector de la UCO, Jos Manuel Roldn Nogueras. La ponencia de apertura ser
ofrecida por el escritor vallisoletano Gustavo Martn Garzo, Premio
Nacional de Narrativa en 1994 por El lenguaje de las fuentes y entre cuyos
ttulos tambin destacan Las historias de Marta y Fernando (Premio Nadal en
1999), Marea oculta, El hilo azul, La soadora y Tres cuentos de hadas.

La agenda de la primera jornada incluye las intervenciones de Martnez
Torrn, el tambin profesor de la UCO Rafael Herrera Espinosa (en cuya
conferencia contar con medios electroacsticos), Juan Manuel de Prada
(ganador de premios como el Planeta o el Nacional de Narrativa y autor de
novelas como La tempestad, La vida invisible o Las mscaras del hroe) y
Bernd Dietz, catedrtico de la UCO y escritor.

La segunda jornada contar con la presencia de los escritores Juan Manuel
Gonzlez, Marina Mayoral, Marcos Ricardo Barnatn y Miguel ngel
Matellanes. La clausura del congreso correr a cargo del narrador leons
Jos Mara Merino, autor de La orilla oscura, El viajero perdido, Cuentos
del reino secreto, El oro de los sueos, El heredero y La tierra del tiempo
perdido, entre otros.

El precio de inscripcin en el simposio, reconocido por la UCO con un
crdito de libre configuracin, es de diez euros. Los interesados pueden
dirigirse a la secretara administrativa de las jornadas en el telfono 957
751270 y en la direccin de correo electrnico rahees@hotmail.com.

Fuente: El Da de Crdoba



*** El Pas Literario ofrecer su II Taller de Escritura Creativa

El jueves 2 de noviembre comienza en Cceres (Extremadura, Espaa) el II
Taller de Escritura Creativa, en las modalidades de Narracin y Poesa,
organizado por la editora y agencia literaria El Pas Literario
(http://www.elpaisliterario.com), dirigido por la profesora y escritora
Pilar Galn Rodrguez autora de la novela Ni Dios mismo y coordinado por
el escritor Francisco de Borja Gutirrez.

Las clases sern presenciales, de dos horas de duracin, cada jueves, desde
noviembre de 2006 hasta junio de 2007. Los alumnos que se matriculen podrn
realizar consultas permanentes por correo electrnico con la profesora
tutora y elaborarn trabajos comentados y valorados por ellos mismos, con
la supervisin y control de la profesora Pilar Galn.

Cada mes, el taller recibir la visita presencial de un escritor de
prestigio. En el pasado curso, que fue un xito de participacin y
resultados, ofrecieron clases magistrales autores de la talla de Basilio
Snchez, Jos Mara Cumbreo, Francisco Rodrguez Criado, Hilario Jimnez
Gmez y Clara Obligado.

Los trabajos ms destacados de los alumnos se publicarn, como en la
primera edicin del taller, en un libro compilatorio editado por El Pas
Literario, que tambin podr ser descargado en formato pdf.

Aquellos que deseen realizar el Taller de Escritura Creativa a travs de
Internet, pueden hacerlo tambin en la web de El Pas Literario. Las clases
en la modalidad electrnica sern impartidas por la profesora y escritora
Mercedes Gonzlez Prez, de Editorial Letra Clara, cuyos talleres gozan de
un enorme prestigio en la comunidad literaria. Los interesados debern
escribir a info@elpaisliterario.com.

Se requiere hacer la reserva de matrcula por correo electrnico o bien por
correo ordinario, enviando la solicitud al apartado 313 de Cceres o por
telfono, llamando al 661363635. El precio del taller es de 50 euros
mensuales.

Fuente: El Pas Literario



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Parra y Rojas, en el tiovivo del Nobel ================================
=== (las nuevas vacas sagradas de la poesa chilena?) ====================
=== El pasaporte de Estambul, eplogo      Rolando Gabrielli ==============

      (Nota del editor: el chileno Rolando Gabrielli escribe sobre el Nobel
      de Literatura, antes y despus del anuncio del ganador de este ao,
      el escritor turco Orhan Pamuk. Antes, para analizar la obra de
      Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, los dos autores chilenos con ms
      posibilidades de entrar en la lista de los galardonados por
      Estocolmo; despus, para sopesar los mritos de Pamuk, quien obtiene
      el preciado galardn con una obra realizada apenas en 24 aos).

                                                                  La poesa
                                                              es cosa muda,
                                                                      rota,
                                                               dice y toca,
                                                              pasa y queda,
                                                                   provoca.
                                                          Rolando Gabrielli

Es muy difcil que la Academia Sueca premie con el Nobel a un tercer poeta
chileno. Los factores que intervienen en una decisin, son diversos y
complejos. La Academia puede llegar a ser tan letal como una rosa muerta.
Es slo un autor el escogido entre los cinco continentes que suman ms de
seis mil millones de habitantes y algunos cientos de escritores que podran
ser agraciados por Estocolmo. Es casi el azar de una aguja en el pajar. Un
solo sombrero para muchas cabezas. Ms fcil que atraviese un camello el
ojo de una aguja que un escritor las puertas del reino de la Academia?

En un mundo sin poesa, Chile presenta este ao la candidatura de dos
poetas. Nicanor Parra, ya vitalicio al Nobel, y Gonzalo Rojas, un primerizo
de 90 aos. Entre ambos suman 182 aos, casi toda la historia potica
chilena. Casi dos siglos, es un tiempo prudencial, para un par de personas
y poetas.

La poesa se est quedando sola con su palabra solitaria. No hace ruido, no
suena, ni truena, en el mundanal ruido de la farndula y del mundo digital.
El poeta es el verdadero aguafiestas en este paraso perdido. Hace unos
das, almorc en el restaurante El Poema, y su carta era un solo verso:
Hoy, poesa. Un silencio sepulcral recorra las vacas mesas y las
servilletas organizaban una pequea obra de bailarinas aladas, una danza
donde el tiempo se olvidaba de todos los maanas. Afuera, la calle, la
ciudad, el pas, y adentro, la TV y el mundo que arrastra la imagen del
fracaso, la rueda cosmtica del caos.

Un verso puede herir la garganta de un emperador o restaurar la voz de un
ruiseor. Estigmatizar a un dictador, olvidarlo para siempre. Dejar muda a
una mujer, dar vida a una roca o sepultar la mariposa detrs de un espejo.
Y tambin ser olvidado en la memoria de un loco que lo repetir de
generacin en generacin. La poesa es el ms sublime y maravilloso de los
fracasos, siempre est a la espera de un lector y un corazn que slo
respire por ella. Yo pedira cortesa de sala para esta dama desautorizada
por los tiempos que vuelan y soplan contrarios, llenos de prosa y retrica
de espanto.

Poema 1 / Yo no existo y soy cero. Poema 2 / Sumo de izquierda a derecha,
out. Poema 3 / Me olvido de la memoria. Poema 4 / Aprendo del futuro
incierto. Poema 5 / un paso al lado de la orilla contraria. Poema 6 / El
poema sigue descosido. Poema 7 / El hilo sin hilvn. Poema 8 / Un verso
sale herido si no lo nombran? Poema 9 / Poema, en el poema. Poema 10 / La
poesa est en ninguna parte. Poema 11 / Una fecha sin poema. Poema 12 / Al
borde de la mala suerte. Poema 13 / Yo creo en el poema que no he escrito.



Poetas del Sur, anclados en la palabra Vida

Nicanor Parra debe de estar esperando en Las Cruces, zona costera chilena,
que salte la liebre. Gonzalo Rojas, quien ha visitado no hace mucho
Estocolmo, sabe, supongo, que es suficiente con competir entre tantos
galgos. Hace 15 aos la Academia no premia a un escritor latinoamericano y
este puede ser el ao de Mario Vargas Llosa, porque Per no ha recibido an
el lauro sueco y el autor de La casa verde es ya un viejo candidato. En un
mundo tan revuelto, plagado de intereses, muy poco acadmicos, es muy
difcil vaticinar quien ser, en octubre, el prximo Premio Nobel. La
Academia tiene su sorpresa bajo la manga y las sospechas recaen en varios
autores.

Sin duda, Parra y Rojas son dos poetas meritorios. Han superado ms de
medio siglo de poesa chilena y contempornea, y su poesa, que guarda sus
distancias y semejanzas, tiene la particularidad de hablar del Hombre y sus
circunstancias, del amor feroz, y son ms poetas de palabras que de ideas.
Lo ertico forma parte del tronco de la poesa de Rojas, pero Parra no se
queda atrs desde un punto de vista ms irnico, escptico, antipotico.
Ambos han escrito contra la muerte, creen que la poesa es Vida, y ah
estn en pleno siglo XXI, dando su propia batalla. Poetas de envidiable
tono personal, buscando siempre la poesa dentro de la poesa, la vida en
el poema, la vida en la vida, respirando la chilenidad. Parra y Rojas
tienen algunas coincidencias entre s a lo largo de sus vidas. Son del Sur
de Chile (aunque Rojas naci en Ovalle, Norte, se fue a vivir nio a Lebu),
huaso y minero, chilensimos ambos, cazurros, ladinos, irnicos y
universales. Se ganan la vida ambos cuando jvenes trabajando en el
Internado Nacional Barros Arana, en Santiago de Chile. Viajados y
estudiados, poetas in profundis y ejercicio. Ambos escribieron un primer
libro olvidado por la crtica y por ellos mismos: La miseria del hombre,
Rojas, y Cancionero sin nombre, Parra. Con lecturas universales, clsicas,
griegos, ingleses, latinos, franceses, pero en la tradicin chilena, de la
que ellos forman parte sustancial con los grandes poetas del siglo XX. Uno
ms cerca que otro de la izquierda tal vez, pero anarcos ambos, sin
sindicatos, con respiracin personal, pugnaron por la vacante de Neruda y
dicen que gan Parra, el ms internacional de nuestros poetas vivos. Rojas
ha obtenido grandes premiaciones, ms que Parra: el Premio Octavio Paz,
Hernndez y el Cervantes, adems del Premio Nacional de Literatura, al
igual que Parra, que tambin tiene el Rulfo. La influencia de la poesa de
Parra es mayor en Estados Unidos y Amrica Latina y Chile. Parra es casi un
desconocido e incomprendido en Espaa (sic). Su Antipoesa es un referente
mundial y no sin razn, el crtico norteamericano Harold Bloom dijo hace un
tiempo que a Parra debieron darle el Nobel hace una dcada, porque en
verdad le ha dado un sacudn a la lengua castellana, el temblor del Verbo
de la Antipoesa. Ambos hijos, hijastros de Huidobro y Neruda. Nada les
quita. La poesa no sale del aire, sino de la pgina en blanco que ya est
escrita. En Rojas es notoria la copulacin verbal, el amante monosilbico,
sensual, hay lascivia glandular, bucal. Recorre el cuerpo, lo repasa con un
gran apetito. Poeta de avenidas ntimas, exilios, reencuentros, viajes,
Rojas va por la mscara y la cabellera del Premio Nobel. A Rojas le duele
el oficio de poeta, que considera el Arte mayor. Parra, que no cree en la
palabra Creacin, piensa que poesa es crear vida a travs de la palabras.
El poema sera un circuito integrado, es vida en palabras y vuelve a la
vida.



Profeta de Shakespeare?

Parra est ms apartado aun del stablishment, es un francotirador con
salvas dum dum, dispara, como dice el bolero, sin medida, ni clemencia,
porque la Antipoesa lleva ese germen combativo, irnico de audacia
permanente, desmitificacin, y arremete Yo colectivo, desintegrado y
desintegrador. Parra nace contra la poesa chilena de su momento, Neruda,
especialmente, y se afinca en su huesudo esqueleto y se adentr en lo
popular, el lenguaje diario, del vivir cotidiano, le hinc definitivamente
el diente a la conversacin potica con el yo comn, ancestral, pasado,
presente y futuro, cargado de chilenidad y tambin de lo universal, que es
tiempo comn sin fronteras, ni registro de poca. Parra es definitivamente
ms anglosajn, por sus estudios en Gran Bretaa (escritos all), Estados
Unidos, lecturas, gustos y algunos grandes poetas chilenos tienen ms
influencia francesa, inclusive que espaola. Hay en Parra el descuido de
una prosa bien cuidada, articulada en su poesa. Una cierta rima clsica,
popular, viaja en algunos de los Antipoemas, como si fueran las castauelas
mudas de Parra. En toda su obra se encuentra la irona, escepticismo,
comicidad, dudas, interrogantes de todos los tamaos y mucha ms poesa de
la que el Antipoeta quisiera tal vez o ese es su gran juego. Parra refresca
el Cancionero de la Poesa chilena, de por s rico, variado, de varias
puntas, hilo de un mismo ovillo, madeja que crece en el laberinto de lo
humano y divino. Su poesa es una nueva ruptura en la potica chilena.
Parra es el iconoclasta por excelencia, tambor mayor de la irreverencia y
la comicidad. Todo gran artista crea su propio stablishment o alguien o un
coro lo organiza. Lo siguen ciegamente como a Borges. En la poesa hay un
lugar comn difcilmente de obviar o ignorar. Se refiere ste a la
inevitable comparacin que hacen algunos crticos inclinados por la obra de
Parra en contra de Neruda, dos aguas de un ro diferente. Y para muestras,
estas perlas de Sergio Coddou, que en nada favorecen a Parra, ms bien
exhiben un endiosamiento que no haba escuchado en torno a Neruda: Nicanor
es hoy (y lo seguir siendo cuando ya no est), un sujeto de carne y hueso;
en cambio, Neruda es hoy un mito viviente, una marca registrada, una
postal, un afiche cultural con olor a pescado (o a caldillo de pescado
recalentado) del cual se cuelgan hordas de parsitos y maquilladores de
muertos. Parra, por el contrario, es tan de carne y hueso como su padre
potico, William Shakespeare. Si Shakespeare es Dios, Parra vendra a ser
su profeta. No hay salvavidas para dislates de esta envergadura, aunque el
artculo se intitule: Nicanor Parra & Shakespeare: Un chaleco salvavidas
con amplia autonoma de flotacin. Imposible pasar por alto las
Residencias en la Tierra e inclusive los 20 poemas de amor de Neruda y su
poesa amorosa, las Odas elementales y grandes fragmentos del Canto
general. Lo que dejan en claro los detractores de Neruda, con estas
manifestaciones histricas, es que es el referente obligado de la poesa
chilena del siglo XX.



Los Seores del Mercado

Se han juntado en Estocolmo este ao Parra y Rojas, dos registros mayores
de la poesa chilena. Feliz coincidencia para Chile, el habla castellana,
la poesa y una poca sin poesa. Parra y Rojas estn en el turno de la
poesa mayor de Chile y del habla castellana, ya hace un largo tiempo. Han
escrito y sabido administrar la palabra. En un tiempo fueron aceite y
vinagre de las relaciones poticas chilenas, casi una tradicin en el pas,
en el Arte. La empresa privada de la poesa adquiere a veces unos papeles
monoplicos, donde el yo es vicio de un ego acuartelado, zumbn, dscolo.
No hay mejor poeta que, en cada caso, uno mismo, deca el poeta Enrique
Lihn a travs de su personaje Gerardo de Pompier. Los boys-scouts de la
poesa chilena han seguido con sus mini peleas de cantina de pueblo,
veleidades de antologa, rabiosas pasadas de cuenta, un historial de moros
y cristianos en un mismo saco. El poeta hoy es ms un ascensorista del Bien
y el Mal (en un mundo global) en el baja y sube, con relacin al mercado.
Poco y nada, con raras excepciones, se pronuncia un poeta sobre lo que pasa
en el mundo. Es un observador en trnsito? O un marginal en una sociedad
donde las palabras han perdido la batalla? El poeta no dice / ni fu, ni fa
/ ladra en el silencioso atardecer / eco de sus ruinosas vocales / chilla
detrs del papel mojado / el poeta ama la luna que no ve / el corazn que
no le escucha / ve su rostro ciego / es vela de su propio entierro.

Y tan perseguido que ha sido, que hoy todos se olvidaron de l, para
empezar los editores: dueos de la verdadera palabra impresa. Los Seores
del Mercado. Tantas cuartillas para nada. Sueos anchos, angostos,
profundos, olvidados, para nada. Los poetas sufren de insomnio porque
suean con l. El Mercado no infla el globo de la poesa. El Mercado no
tiene tiempo para soar con los poetas. El Mercado necesita que hagan
tiln, tiln las monedas. El Mercado piensa en su Mercado. El Mercado no
viste Santos que no hacen milagros. (Milagro ya es que la poesa cuente con
algunos cuantos lectores) Ahora, si el Mercado no slo pensara en el
Mercado, hara el milagro de que la gente leyera poesa. Por eso, yo le
propongo a la Academia Sueca que no premie a ningn escritor en particular,
sino a un gnero literario, y podramos empezar por el que est ms en
bancarrota: la Poesa.

      No toquen al intocable

      No toquen al intocable,
      mejor el piano, la viola
      del violador
      de los derechos humanos.
      No toquen al intocable,
      su tambor suena a clamor,
      djenlo que para de pie
      la verdad del paredn.
      Se freir en la parrilla
      el condenado,
      nadie saldr ms
      lastimado
      del infierno infernal.
      No toquen al intocable,
      su rostro inmaculado
      condecorado por la muerte,
      asciende cagado
      por las moscas de Chile,
      que se reconocen en su espejo.

      Rolando Gabrielli



Qu es Poesa?

Los Editores deben saber que el Poema ms antiguo es el que no se ha
escrito. Que la poesa china es ms clara que un reporte de la bolsa. Que
la brjula de la poesa est en el subconsciente humano. Que el poema nace
del silencio, de la necesidad, urgencia, y que es materia viva, orgnica,
sustancial. La poesa tambin es escombro, ripio, paja, mscara, espejo sin
aire, ni luz, asfixia. El poeta habla cuando ya nada tiene que decir o tal
vez por exigencias que l mismo desconoce, porque si supiera callara. Pero
casi todos los que pueden, dice: tiene mucha poesa y la detestan impresa.

Una buena campaa de lectura podra decir: Aborrezca la poesa como a su
prjimo. La poesa es una aberracin juvenil. La poesa est en todas
partes, hasta donde menos piensa. Bastan unas cuantas monedas para pedir un
deseo. Y un poema, no tiene precio?

Los poetas han sido de casi todas las profesiones y oficios. Formaron parte
de los imperios y cortes, profetizaron y tambin integraron las mazmorras y
se convirtieron en huspedes de los cementerios. Mucha agua ha pasado bajo
el puente de los poetas y de la poesa. Poesa vieja, poesa nueva, la
misma poesa. Todo ocurre, sin embargo, en el lenguaje, la palabra. Nadie
est solo frente a la palabra.

La poesa es deuda. Se viene escribiendo antes de la palabra. Es una cadena
interminable de voces. El primer poema fue la palabra, slo la palabra, la
vida, el asombro, lo que alguien vio y nombr. El sueo estaba instalado en
el presente, el gesto de cada da, la (a) ventura. La noche atravesada en
el poema. En el big bang (Cantiga 1) de su Cntico csmico, Ernesto
Cardenal dice: En el principio no haba nada / ni espacio / ni tiempo. Yo
digo que ah hubo y estuvo la primera poesa, en el misterio, la nada, en
la Gran Explosin. En Cantiga 2, el poeta nicaragense, Cardenal, dice que:
No haba sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas. / Era la palabra.
(Palabra amorosa). La Creacin es poema / Poema, que es creacin en
griego y as / llama S Pablo a la Creacin de Dios, POIEMA / como un poema
de Homero deca Padre ngel / Cada cosa es como un como / Como un como
en un poema de Huidobro, sostiene Ernesto Cardenal.

El poema es caos / paraso / agua / luz / tiempo vencido / tiempo por
inaugurar / tiempo sin tiempo / derrota // palabra por palabra el Poema
respira. El poema debiera ser un segundo de eternidad. El poema siempre es
ms all.

Parra entiende esto por poesa y la define en un poema: Qu es poesa. La
fundacin del ser x la palabra Poesa eres t todo lo que se mueve es
poesa Lo que no cambia de lugar es prosa Pero qu es poesa todo lo que
nos une es poesa Slo la prosa puede separarnos / pero qu es poesa Vida
en palabras Un enigma que se niega a ser / descifrado x los profesores / Un
poco de verdad y una aspirina Antipoesa eres t.

Y Gonzalo Rojas, dice:

      Las slabas

      Y cuando escribas no mires lo que escribas, piensa en el sol
      que arde no ve y lame el Mundo con un agua
      de zafiro para que el ser
      sea y durmamos en el asombro
      sin el cual no hay tabla donde fluir, no hay pensamiento
      ni encantamiento de muchachas
      frescas desde la antigedad de las orqudeas de donde
      vinieron las slabas que saben ms que la msica, ms, mucho
      ms que el parto.



Vivan las Vacas Sagradas, en un mundo pagano

Pero no slo los poetas y escritores chilenos han tomado parte sobre la
tradicional polmica de los grandes elefantes, mastodontes de la poesa
Chile. Que dicho sea de paso es un lugar comn para entender la vida
potica y sus influencias en ese pas austral. Un periodista de El Mercurio
de Chile hizo la siguiente pregunta al narrador argentino Csar Aira: qu
signific para ti la antipoesa y qu efecto te provoc en relacin a
Neruda? Espero que me sigan dejando entrar a Chile si digo que no tengo un
especial aprecio por Nicanor Parra, y en realidad por Neruda tampoco. No me
gustan las vacas sagradas, creo que son lo peor que le puede pasar a una
literatura nacional, y cuando veo crecer uno de esos consensos de
unanimidad me pongo automticamente en contra. La respuesta no tendra
importancia si no denotara tanta ignorancia. Neruda y Parra, ms all de
que sean o no vacas sagradas, innovaron la poesa castellana. Borges podra
ser una vaca sagrada y en nada cambiara su importancia literaria a nivel
mundial. Gabriel Garca Mrquez. Cortzar, Carlos Fuentes y Vargas Llosa
reconocen la influencia de la poesa de Neruda en la nueva novelstica
latinoamericana de los 60, la poca del boom. Que lo sigan dejando entrar a
Chile, pero que piense mejor lo que va a decir sobre estos temas de la
poesa. Adems El Mercurio y Aira se saltaron olmpicamente a Bolao, un
autor indispensable hoy da y maana tambin. No le voy a dar ms cuerda al
tema, porque es de nunca acabar. Lo cierto es que ambas vacas sagradas
cambiaron la historia, el rumbo de la poesa en castellano, como Rubn
Daro, T. S. Eliot en el idioma ingls, poesa anglosajona. La poesa
seguir siendo la favorita excluida del mercado. El amor y el desamor no
pasarn de moda. Toda la condicin humana quedar reducida a unos cuantos
versos que se irn reproduciendo en cada poca. Con o sin celular,
pantalla, imagen digital, la poesa recurrir a la palabra.



El pasaporte de Estambul, eplogo

Era de esperar, en esto de los vaticinios, que el Nobel de Literatura
recayera en este smbolo entre Oriente y Occidente, Orhan Pamuk. El
pasaporte de Estambul a Estocolmo estaba en manos del escritor turco, autor
de Estambul: memorias y la ciudad (Mondadori), El libro negro (Alfaguara),
La vida nueva (Alfaguara), Me llamo Rojo (Alfaguara) y Nieve (Alfaguara),
entre otros libros. El poeta sirio, el poeta sirio Ali Ahmad Said, conocido
como Adonis, era un gran favorito de los acadmicos.

Premio opacado por el incidente del beisbolista norteamericano de los
Yankees de Nueva York, Cory Lidle, cuya avioneta que pilotaba un instructor
de vuelo se estrell la vspera con un rascacielos de 50 pisos en
Manhattan. Nada menos que un 11 de octubre, a cinco aos y un mes del
derrumbe de las Torres de Manhattan. El terror haba vuelto a dispararse en
Estados Unidos y la expectativa mundial creca. Previo a este suceso, Corea
del Norte haba anunciado su ejercicio nuclear y las pginas informativas a
nivel planetario recogieron, como es natural, esta noticia bomba.

Pamuk est traducido a 32 idiomas y la Academia Sueca lo escogi, segn un
escueto comunicado que repiten los diarios del mundo, porque en la
bsqueda del alma melanclica de su ciudad natal, ha descubierto nuevos
smbolos para el choque y el entrelazamiento entre las culturas.

Muy conocido por la divulgacin literaria de un hecho que ocurri hace casi
un siglo en Turqua, como lo fue la matanza de un milln de armenios y 30
mil kurdos, Pamuk estuvo al borde de ser encarcelado en su pas. El nuevo
Nobel estudi periodismo en la Universidad de Columbia de Estados Unidos y
abandon los estudios de arquitectura por la literatura.

Ha obtenido el mximo galardn con una obra realizada en slo 24 aos, ya
que su primera novela data del ao 1982. Haba obtenido anteriormente
premiaciones en Francia, Italia, Irlanda y Alemania. Su ltima novela es
Nieve, palabra que en turco se dice Kar, el protagonista de ese libro se
llama Ka y la ciudad donde transcurre la historia se llama Kars y existe en
realidad. Cada persona es como un copo de nieve, diferente, en opinin de
Pamuk. El silencio de la nieve, pensaba el hombre que estaba sentado
inmediatamente detrs del conductor del autobs. Si habra sido el
principio de un poema, habra llamado a lo que senta en su interior el
silencio de la nieve. As comienza El silencio de la Nieve. El Viaje de
Kar. La nieve es una gran protagonista: hotel Nieve Palace... Mientras la
nieve caa pausadamente, como nieva en los sueos...

El Premio Nobel tiene en estos tiempos mucha actualidad, vigencia temtica,
dramatismo de poca en tiempos de encrucijada. Es un fuerte compromiso no
slo con la literatura, la filosofa humanista del lauro, sino con la
historia. Amrica Latina no est en el mapa de los conflictos mundiales.
Hace 16 aos no recibe un premio Nobel nuestro subcontinente. En los 101
premios otorgados, slo 10, menos del diez por ciento, corresponden al
idioma castellano, donde Espaa ostenta el cincuenta por ciento de ese
total. Chile ha sido el ms escogido con dos galardones, mientras que
Brasil, Argentina, Per, Cuba, que han dado grandes escritores clsicos en
el idioma castellano como Borges, Cortzar, Vargas Llosa y Carpentier, an
no figuran en el podium sueco. Este ao Chile tena dos poetas candidatos,
Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, quienes, muy meritorios, no llevaban ninguna
oportunidad porque ya Chile tiene dos nobeles y la historia no les
favorece. Creo que Juan Gelman tena la candidatura por Argentina.

Salman Rushdie, el controversial novelista britnico de origen indostano,
hizo una aparente jugada en bsqueda del Nobel, calificando de asquerosa
indumentaria el velo que usan las mujeres islmicas, y apoy las palabras
del ex ministro del exterior de Tony Blair, Jack Straw, quien sostuviera
que el uso del velo en Gran Bretaa es discriminatorio de las otras
culturas. Los suecos no estn para jugar con dinamita, suficiente lo que
hizo en ese campo Alfred Nobel, el patrocinador del premio.

Los caminos entre Oriente y Occidente parecieran dinamitados, y el Nobel
usa el poder de la palabra para mantener un contacto, estrecho como el
Bsforo...

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa. Es el
   autor de la avenida "Fechado en Panam", en nuestra Ciudad Letralia
   (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli).



=== Amrica del Sur reunida en Mato Grosso ================================
=== Feria del Libro Literamrica 2006      Marta Spagnuolo ================

Cuiab, capital del Estado brasileo de Mato Grosso y centro geodsico de
Amrica de Sur, est logrando constituirse tambin en un importante centro
de unin e irradiacin de la cultura sudamericana. La II Feria del Libro
Literamrica, realizada entre el 16 y el 24 de septiembre, reuni a
centenares de escritores, artistas, editores y libreros de los 10 pases
iberoamericanos del sur del continente. La Asociacin de Amigos del Libro
Matrogrosense es la responsable de la organizacin de esta feria, que
cuenta con el auspicio del gobierno estadual.

El 15 de septiembre, en el magnfico Centro de Eventos do Pantanal, sede
del encuentro, se llev a cabo el acto de apertura, con la presencia de
autoridades del gobierno de Mato Grosso y de los representantes
diplomticos de las naciones convocadas, 13 en total, contando las europeas
Espaa, Portugal e Italia. Tras el corte de cinta y el emotivo desfile de
las banderas nacionales, el Secretario Estadual de Cultura, Joo Carlos
Vicente Ferreira, expuso los objetivos. Queremos fortalecer el continente
sudamericano, afirm, y puso el acento en el papel de la literatura
contempornea de nuestros pases como agente de transformacin
sociocultural, inclusin social y ciudadana, y la necesidad de promoverla
mediante el apoyo a los autores y la propiciacin de negociaciones entre
los agentes integrantes de la cadena del mercado editorial. El homenaje
especial de esta edicin recay en tres mujeres: la novelista carioca
Nlida Pin, la sociloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui y la poeta
matogrosense Marilza Ribeiro, quienes recibieron sendos premios. El artista
plstico Pavel Egez, agregado cultural de Ecuador, entreg a autoridades e
invitados el libro Antologa potica iberoamericana, publicacin bilinge
de la Asociacin de Agregados Culturales Iberoamericanos y el gobierno de
Mato Grosso. Los poetas venezolanos incluidos son Andrs Eloy Blanco, Jos
Antonio Ramos Sucre y Vicente Gerbasi. Por la Argentina, Jorge Luis Borges,
Alfonsina Storni y Julio Cortzar. El cierre estuvo a cargo de la excelente
orquesta de Cmara de Mato Grosso, dirigida por el joven maestro Leandro
Carvalho, que interpret piezas de compositores sudamericanos aplaudidas
con fervor por la concurrencia.

Durante 9 das de intenso trabajo se desarroll el seminario Troca-Letras,
universitario, pero abierto al pblico que deseara hacer preguntas al
trmino de las exposiciones. stas comprendieron conferencias de
acadmicos, crticos e investigadores, como as tambin charlas de
narradores, dramaturgos y poetas, con lectura de poemas. El cearense
Floriano Martins, especialista en poesa hispanoamericana y considerado por
muchos el poeta ms destacado del Brasil en la actualidad, fue el encargado
de invitar y presentar a la mayora de los extranjeros. Entre ellos a los
prestigiosos poetas de lengua hispana Juan Cameron (Valparaso, Chile);
Amparo Osorio (Bogot, Colombia), editora de la revista Comn Presencia;
Antonio Cisneros (Lima, Per), director del Centro Cultural Inca Garcilaso
del Ministerio de Relaciones Exteriores de su pas; y Aleyda Quevedo Rojas
(Quito, Ecuador), quien present su ltimo libro, Soy mi cuerpo (2006).
Brasil brill con muchos de los mayores exponentes de su literatura actual.
Adems de Floriano Martins y Claudio Willer, codirectores de la revista
Agulha, participaron Affonso Romano de SantAnna, Adriano Suassuna, Andr
Vianco, Cristvo Tezza, Nlida Pin, Jerusa Pires Ferreira, Jos
Castello, Mrcia Denser, Nelson de Oliveira, Pedro Bandeira, Willi Bowle y
Marina Colassanti, entre otros. La Argentina fue representada por quien
suscribe, Marta Spagnuolo, quien, a solicitud de los organizadores, disert
sobre Borges, compartiendo la mesa con el profesor uruguayo Pablo Rocca,
que se refiri a ngel Rama y a Antnio Candido. La coordinacin general
del seminario correspondi al doctor Mrio Cezar Silva Leite, de la
Universidad Federal de Mato Grosso. Durante las sesiones, los
representantes diplomticos, salvo de Chile y de la Argentina, cumplieron
funciones de apoyo a sus escritores y de difusin de la cultura de sus
respectivos pases.

Cursos de literatura y artes plsticas, presentaciones de libros, la
reunin preparatoria sudamericana del Foro Cultural Mundial, el concurso
literario Eu leio, eu escrevo, el III Encuentro de Diversidad Cultural y
el Encuentro Sudamericano de Cultura Popular fueron otras importantes
actividades de la programacin. En los mencionados encuentros tambin
actuaron cantantes y grupos musicales, de danza, teatro y folklore de la
mayora de los pases del continente y de varios estados brasileos, adems
de artistas locales.

A excepcin de la Argentina, los 9 pases sudamericanos restantes
presentaron su stand de exhibicin y venta de libros, y tambin lo hicieron
Espaa, Portugal e Italia. Consultado por esta cronista el enviado de la
Cancillera argentina, ministro Gustavo Beguet (seccin poltica) acerca
del porqu de esa ausencia, respondi que no se les otorga presupuesto para
cosas culturales. Aparte los numerosos stands instalados por editoriales y
libreras brasileas, el gran destaque fue el de Venezuela, atendido en
persona por el presidente de la Fundacin Biblioteca Ayacucho, Humberto
Mata, y un eficaz grupo de colaboradores miembros de la delegacin
venezolana. Durante el seminario Troca-Letras, los escritores Humberto Mata
y Wilfredo Machado informaron que tanto la legendaria Ayacucho fundada por
el gobierno venezolano en 1974 y dedicada a los clsicos de nuestro
continente como Monte vila siguen teniendo asegurado el apoyo estatal, y
que a ellas se ha sumado la Fundacin Editorial El Perro y La Rana,
destinada a publicaciones masivas, con tiradas de quinientos mil a un
milln de ejemplares, de buena calidad y a bajo costo. Creada por el
Ministerio de Cultura, tiene 14 colecciones temticas y se propone alcanzar
este ao 1.000 ttulos de diversos gneros, que comercializar la
Distribuidora Nacional del Libro.

Otro propsito fundamental de Literamrica es la implementacin de la
lengua espaola en las escuelas de Mato Grosso. Con ese motivo se hizo el
1r Encuentro de Planeamiento y Organizacin del XII Congreso Brasileo de
Profesores de Lengua Espaola, con los 26 presidentes de las Asociaciones
de Lengua Espaola de todo Brasil y 11 agregados culturales de la Embajada
de Espaa. El congreso se realizar el ao prximo en Cuiab, la cuarta
ciudad del Brasil despus de Belm, Brasilia y Ro de Janeiro, que
contar con un Centro de Recursos Didcticos de Espaol. Paradjicamente,
ningn pas hispanoamericano participa de este proyecto, convenido entre el
Ministerio de Educacin de Espaa y la Secretara de Estado del Brasil. Los
espaoles subsidiarn instituciones, profesores, investigadores y
estudiantes de espaol, consulta y prstamo de material didctico, acceso a
Internet, actividades de difusin de la lengua y asesoramiento tcnico
docente e lingstico. La Embajada de Venezuela contribuy, en la feria,
con la donacin de 95 libros.

Una nota original y simptica la ofrecieron los estudiantes del curso de
gastronoma de la Universidad do Pantanal, que preparaban y servan, en el
amplio patio techado del edificio, platos tpicos de todos los pases
sudamericanos y de los tres europeos representados.

Los medios locales de prensa estuvieron activos en todo momento, mereciendo
especial elogio las crnicas diarias publicadas por Lorenzo Falco en el
Diario de Cuiab. La atencin de los invitados, coordinada por el poeta
Juliano Moreno, fue en extremo cordial. Alojados en los mejores hoteles de
la prspera ciudad, constantes servicios de bus nos trasladaban de ida y de
vuelta al Centro de Eventos del Pantanal, algo alejado del rea urbana,
acompaados y guiados por jvenes estudiantes. Tambin nos hicieron conocer
la Chapada dos Guimares, planalto de la regin cuya principal atraccin es
una serie de cascadas. En el hotel Paiagu estuvimos hospedados la mayora
de los hispanoamericanos, bajo la prodigalidad de atenciones de nuestro
anfitrin Floriano Martins. A la confraternidad del grupo contribuyeron no
poco los agregados culturales de Ecuador, Pavel Egez; de Venezuela
Wilfredo Machado; y el gentil benjamn colombiano Leonardo Correa, de 32
aos. Todos fuimos con por lo menos una valija repleta de libros de
nuestros respectivos pases, y, tras vaciarla en manos amigas, volvimos con
ella llena de otros que nos regalaron o compramos en la feria, ms algn
bolso adicional que tuvimos que adquirir ad hoc. Insensibles a nuestros
alegatos de integracin cultural, las empresas areas nos cobraron por cada
kilo de exceso literario.

** Marta Spagnuolo
   martaspag@hotmail.com
   Investigadora y docente argentina (Coln, Buenos Aires, 1942). Es
   profesora en Letras por la Facultad de Filosofa y Letras de la
   Universidad de Buenos Aires (http://www.uba.ar). Ha publicado Historias
   de Maizales (cuentos), Paran, Editorial de Entre Ros, 1990; Tres
   visiones del encuentro de dos mundos (ensayo sobre Ruy Daz de Guzmn,
   Bernal Daz del Castillo, Inca Garcilaso de la Vega), Buenos Aires,
   FAIGA, 1992; Fray Mocho, el estilo matrero (ensayo), Paran, Editorial
   de Entre Ros, 1992); El aprendizaje del misterio. Anlisis de Por los
   tiempos de Clemente Colling, de Felisberto Hernndez (Buenos Aires, El
   Arca, 1996); Claro el afn (Poesa), Pergamino, Sopea Hnos. 1995); La
   lectura, recurso bsico para el desarrollo humano, sociocultural y
   econmico (Buenos Aires, ABA, 2005). Varios de sus cuentos y poemas
   integran las antologas Letras de Oro 2003 (Buenos Aires, Honorarte,
   2004); Antologa de la llanura pampeana (Buenos Aires, Colihue, 2000);
   Narradores de la tierra ma (Buenos Aires, El Francotirador,1997);
   Poetas de la Norpampa (Pergamino, 1996). Ha obtenido numerosas
   distinciones, entre ellas: Primer Premio Concurso de Ensayo Fundacin el
   Libro en el V Centenario del Descubrimiento de Amrica (Feria
   Internacional del Libro de Buenos Aires, 1992), Primer Premio IV
   Certamen Internacional de Ensayo Breve 1995 (Banco Mercantil Argentino,
   Buenos Aires), Primer Premio Concurso Anual de Literatura Fray Mocho
   1992-Ensayo (Gobierno de la Provincia de Entre Ros), Primer Premio
   Concurso Anual de Literatura Fray Mocho 1998-Cuentos (Gobierno de la
   Prov. de E. Ros.) y Segundo Premio ABA a la Educacin 2004. Artculos
   suyos han sido publicados en revistas como Variaciones Borges (The J.L.
   Borges Center for Studies and Documentation, The University of Iowa,
   EUA; http://www.uiowa.edu/borges/vares.shtml), Espculo (Facultad
   Ciencias de la Informacin de la Universidad Complutense de Madrid,
   Espaa; http://www.ucm.es/info/especulo) ; La Casa de Asterin
   (Departamento de Idiomas de la Facultad d Humanidades de la Universidad
   del Atlntico; Barranquilla, Colombia;
   http://lacasadeasterion.homestead.com) y Jornal de Poesia (So Paulo,
   Fortaleza; Brasil; http://www.revista.agulha.nom.br/poesia.html). Como
   traductora del portugus al espaol ha publicado sus versiones de los
   poemas de Floriano Martins Por onde cai a linguagem / Por donde cae el
   lenguaje (Online: Triplo V) y Antes da queda / Antes de la cada
   (Online: TriploV y Palabra Virtual). Tambin de Floriano Martins, acaba
   de traducir los libros de poesa Tres estudios para un amor loco, La
   noche impresa en tu piel y Teatro imposible, de prxima publicacin
   (2006), respectivamente por Editorial Alforja (Mxico DF); El Pez
   Soluble (Caracas) y La Rana y El Perro (Caracas). En el rea acadmica
   ha dictado las asignaturas Literatura Argentina; Literatura
   Hispanoamericana; Gramtica y Estructura del Lenguaje; Lengua, y se ha
   desempeado como JTP de Composicin, Teora Literaria y Literatura de
   Europa Meridional.



=== El horror y el error      Ricardo Mena Cuevas =========================

En la configuracin como lector de cualquiera de nosotros siempre se acaba
leyendo, se quiera o no, innumerables pginas plagadas de hechos trgicos
caracterizados por la presencia fatdica y autrquica de la sangre, una
sangre viscosa que acaba siempre por caer grcil e indefectiblemente al
suelo quizs por la sencilla razn de que existe la gravedad y de que
venimos de la tierra para volver a su seno. Por eso mismo, la literatura de
horror y terror acaba por sernos ms real que la literatura realista; un
relato de terror de Maupassant es ms realista que un relato de costumbres
de Balzac, por la sencilla razn de que la visin de la sangre nos acerca
ms a la realidad de nuestras propias vidas que la visin de un coche de
caballos parisiense; ese sentir el horror de la muerte es ms real que el
sentir la lectura descriptiva de las diferentes tipologas de mscaras en
un baile de uno de los pisos aristocrticos del barrio de Saint Germain,
porque al sentir el horror de la sangre nos apercibimos de que morir no es
ninguna ficcin sanguinaria sino una realidad muy natural y sencilla.

Sin duda, la sangre es lo real y lo metafrico por antonomasia, es el
paradigma de la existencia. La sangre es real porque es vida en movimiento
y es metafrica porque su derrame simboliza abrir de par en par las puertas
de la muerte. La sangre es binaria y bicfala es divina por su importancia
vital y monstruosa porque nos abre las puertas de la percepcin, como
poetiz William Blake. Por eso mismo, no atiende la eutanasia a la dignidad
de morir, sino al error de no conferir suficiente dignidad a nuestra
realidad existencial en vida, mbito ste del cual no participa la
eutanasia pasiva en donde ms que respirar un ser humano respira una
mquina; un Hombre pegado a una mquina es como un Hombre a una nariz
pegado. La leccin aqu es evidente el progreso siempre engendra su propio
retroceso.

El tema central es que la sangre vende, como bien supo entender el joven
Shakespeare cuando cre su Tito Andrnico, una obra despiadada que
representada hoy da en el cine veramos de clara influencia tarantiniana;
y la sangre vende porque nos importa y nos une a esta existencia que es
puro contraste, pues estamos hechos de sangre roja en un planeta azul, con
el cielo y la tierra, con el placer y el dolor, con el bien y el mal, con
los tomos que se componen por Amor y se descomponen por Odio poticamente
descritos por Empdocles. De esta forma, el horror que nos muestra Poe, el
terror que nos ensea Stephen King, el crimen que nos ofrece
premonitoriamente Garca Mrquez, la nusea de una vida tremenda que se
atrevi a narrar Zola con su naturalismo y que acab por eclosionar en la
postguerra Cela con su tremendismo, son un ejemplo de que la vida que corre
libremente por nuestros cuerpos est destinada y pergeada para escaparse
de sus cadenas. La sangre es vida en movimiento en movimiento circular, en
un eterno retorno al corazn hasta el ltimo momento. Del hroe dice Sneca
en su dilogo Sobre la Providencia que si cae, lucha de rodillas .

El gnero de terror y horror nos atrapa y nos conmueve porque vemos sangre
derramada por exceso y en detalle. As, la diferencia entre la tragedia y
el horror y el terror no viene dada por las causas y los fines existentes
(celos, envidias, venganza, dinero, poder, honor, amor, locura, etc.) sino
por sus medios. El horror gusta explayarse en los detalles excesivos; en el
terror veramos a Hamlet con la espada clavada en el ojo manando sangre,
con los miembros amputados y otro cmulo de detalles horrendos. El horror
es a la tragedia lo que el barroco al Renacimiento un desmadre; una locura
que no por casualidad cultivan los americanos en el cine con gran xito de
pblico, de la misma manera a como lo hacen con sus comidas terrorrficas;
en este caso, habra un nexo comn argumentable entre el payaso del
McDonalds y el payaso de It narrado por Stephen King.

Tanto el horror, el terror como la tragedia apelan al ansia por vivir, al
miedo a perder la vida, de otra manera la gente bostezara en los cines o
se dormira en los teatros, hechos stos que ocurren generalmente en otras
pelculas de otros gneros. Ante el horror, el terror o la tragedia, por
ello, estara siempre de acuerdo con un pensamiento que defendiera que si
la vida logra escaparse con un simple corte en las venas es porque la vida
es siempre corta. La eutanasia activa no es un horror sino un error un
error trgico.

** Ricardo Mena Cuevas
   ricardomenacuevas@hotmail.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1975). Abogado de profesin.



=== Las calles terminan en los bares      Esteban Moore ===================

      Las calles terminan en los bares
      Jorge Rivelli
      Editorial PapelTinta, 80 pgs. Buenos Aires, 2005.

En el prlogo a La seduccin de la barbarie incluido en el primer volumen
de las obras completas de Rodolfo Kusch, Guillermo Steffen, refirindose a
1983 como un nuevo captulo de la historia argentina, o si se quiere... un
punto de inflexin de la misma, escribe: El brutal retorno de lo reprimido
y lo negado obliga a poner las cosas en su lugar. No hay que intentar
suprimir la barbarie: hay que mantener la oposicin, vivir, como en el
proyecto sarmientino del Facundo, en el juego perpetuo de su seduccin, sin
ceder a ella pero sin tampoco pensarse desde ella.

Esta actitud, de compleja realizacin, implicara al mismo tiempo en un
imaginado equilibrio del pensamiento, no dejarse seducir por su contrario,
la civilizacin; al fin de cuentas, nada ms que un velo ficcional tendido
ante nuestra mirada por el aparato cultural cada uno de nosotros tiene la
ms amplia de las libertades para imaginar los fines de esta instalacin.

Jorge Rivelli comprende la situacin plenamente. Elige deslizarse en el
vaporoso lmite trazado entre ambas concepciones; no tiene una tesis, no
intenta una sntesis, como hombre intuitivo que es, comprende que un
proyecto de esta ndole lo llevara a pecar de soberbia o ser acusado de
estar posedo de una infantil inocencia.

En Las calles terminan en los bares (Tercer Premio de Poesa, Fondo
Nacional de las Artes, 2004) un libro cuya temtica va ms all de los
significados de su ttulo, ste no conforma una nomenclatura de las vas
que finalizan su recorrido en los expendios de bebidas alcohlicas, mucho
menos una nmina de stos nos brinda el testimonio de una mirada oblicua,
sesgada si se quiere, acerca de lo inmediato, la vida urbana y las
transformaciones culturales producto de la crisis recurrente que atraviesa
nuestra sociedad. Como lo indica el ttulo, el autor ha elegido, como
mirador o punto de observacin, los bares, desde all traduce las imgenes
que capturan sus ojos.

La poesa para Rivelli parece ser, al igual que en el campo de la ciencia,
un proceso de prueba y error, en el cual la posible respuesta es
necesariamente una nueva pregunta. Su mtodo interrogativo se conforma con
el hallazgo de preguntas, consideradas stas como respuestas suficientes,
su objeto renovar la incitacin. Su preguntar va ms all de las posibles
conclusiones, se renueva constantemente alimentado por la duda. Dudar, nos
est diciendo repetidamente, es saludable, ni afirmar ni negar.

Aquellos que hayan ledo a Rodolfo Kusch, particularmente Charlas para
vivir en Amrica, sentirn cierta extraeza de que haya citado a este autor
al comienzo de esta nota, pues este original pensador argentino, en uno de
los captulos del libro mencionado, confiesa que La vida de caf es
negativa, este mbito es para l el lugar del dejarse estar, el sitio
donde el sujeto deseante teje los sueos que irremediablemente olvidar al
salir nuevamente al trnsito y rumor de las calles.

Pero, para Rivelli, este dejarse estar le sirve para hurgar en esa mscara
civilizada que encubre nuestros actos, l ausculta desde la mesa de un bar
aquello que sta oculta. En este movimiento lo nico que se establece como
real o realidad es la imaginacin y no con el objeto de rendirle un
claro homenaje a William Carlos Williams. No obstante, se podra inferir en
estas pginas la existencia de este homenaje y otros, ya que Rivelli va
enhebrando, en los ecos de voces distintas y diversas, un intenso proceso
dialogal.

La clara del huevo, batida una y otra vez, con desesperacin, llega a su
punto nieve en Arte potica, en este poema nos propone que la tradicin
potica argentina es UNA, UNA y TRINA, como el Espritu Santo si se quiere,
pero UNA al fin. La moneda tiene para l siempre dos caras, pero es un solo
objeto. Rivelli es un fullero honesto, cuando juega, no juega para ganar,
se pone en manos del azar y el destino.

La contradiccin est siempre presente, somos eso, nos dice Rivelli;
recordndonos aquellas palabras de Allen Ginsberg: muy bien, me
contradigo; tiene importancia? para agregar whitmaneanamente, Tengo buen
tamao, puedo contener a todos.

El reconocimiento de las contradicciones le permiten saberse, SER,
constituir una voz. Esta voz reconoce la contradiccin principal y otras
que han pasado a denominarse como de carcter secundario, cuya existencia
no necesariamente responde a la existencia de la primera.

El poeta parece susurrarle al lector travs de sus textos, cuidte de la
estupidez humana; las cuestiones de las minoras sexuales, tnicas y
religiosas, de la ecologa existen, pero no te encandils olvidndote de
quines son los verdaderos dueos del mundo. Un tpico que en la poca de
la globalizacin meditica parece haber cado en el lado oscuro de nuestra
memoria.

El juego de los contrarios, de las oposiciones filtradas a travs de un
humor pleno de irona, cido y absurdo elementos vitales a la poesa
moderna le sirven al YO potico para constituir una imagen tanto de
nuestra sociedad, como de nuestros polticos e intelectuales; un ejemplo
acabado de este procedimiento es el poema en el que narra en primera
persona su ltimo encuentro con Carlos Marx en un bar de Londres.

All en los bares, en su dejarse estar, entendido ste como ocio creativo,
escribe, narra, relata. Una situacin, las cosas, un objeto, algn
acontecimiento le permiten evocar la emocin que producir el efecto
potico. Su instrumento, el lenguaje, es sometido a la funcin propia de la
poesa, en palabras de Guido Guglielmi: Liberar el lenguaje del
automatismo de los actos del hablar cotidiano. Elevar la lengua cotidiana,
coloquial, lo vernacular a su estadio potico. La voz que se expresa en
primera o en tercera persona del singular puede tambin adoptar el plural.
Busca integrar un conjunto de voces, el nosotros. Esta persona multiplicada
justifica nuestra existencia, parece decirnos.

En su poesa Jorge Rivelli realiza un claro homenaje a Ezequiel Martnez
Estrada, Csar Fernndez Moreno y H. A. Murena; influencias que le permiten
sortear las tormentas de la escritura sin naufragar en el gemido elegaco,
ni en el objetivismo literal, o en el yosmo llorn de tantos.

Este poeta que no le teme a la densidad de la lengua, ni al cotidiano
absurdo, ni al decir y nombrar, sabe a lo que se enfrenta, l mismo lo ha
dicho en un texto que releva nuestras actitudes frente a la vida: pensamos
como Murena / y actuamos / como giorgina barbarosa.

** Esteban Moore
   estebanmoore@ciudad.com.ar
   Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha
   publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal
   (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos
   que van (1994), Partes mnimas (1999) e Instantneas de fin de siglo
   (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mnimas y otros poemas (Mar del
   Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky,
   Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso,
   Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus
   Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco public sus traducciones de
   Lawrence Ferlinghetti, Amrica desierta y otros poemas (Ediciones
   Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realiz un proyecto de traduccin
   en la escuela de poesa The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics,
   fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su
   pas, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medelln
   (1995). Colabora con publicaciones de su pas y del extranjero. Su obra
   ha sido parcialmente traducida al ingls, italiano, alemn y portugus e
   incluida en diversas antologas.



=== Borges. Vida y literatura, de Alejandro Vaccaro      Augusto Gayubas ==

Qu cosas no se han dicho o escrito sobre Jorge Luis Borges? Tratndose
del ms grandioso escritor argentino de todos los tiempos, y de uno de los
ms sublimes autores de la lengua castellana del siglo XX, se ha hecho
merecedor de una impresionante cantidad de libros, artculos, ensayos y
exposiciones referidos a l y a su obra. Acostumbrados estamos a las
biografas de Borges, a las entrevistas recuperadas y puestas en libro, a
los volmenes de Borges y... (Borges y la ciencia, Borges y las
matemticas, Borges y la arquitectura), a los textos recobrados, a los
lbumes de fotografas y hasta a los Anti-Borges que recogen artculos
duramente crticos sobre el escritor y su obra.

En este contexto, cada vez que nos enteramos de la publicacin de un nuevo
libro sobre Borges, lo primero que atinamos a preguntarnos, casi con
desdn, es Qu traer de nuevo?.

En efecto, un buen nmero de los libros escritos sobre Borges (sobre todo
de las ltimas dos dcadas) no hace ms que repetir cosas ya sabidas, sin
siquiera apelar a un estilo literario que pudiera darle sentido a la
lectura. Otros (en la lnea de Borges y...) simplemente recolectan
escritos de Borges que tratan sobre (o hacen uso de) un tema o materia
especficos por ejemplo, las matemticas, y los integran en un estilo
ensaystico poco ambicioso para llegar a la mera conclusin coherente para
un artculo pero incomprensible para todo un libro de que en Borges la
matemtica por seguir con nuestro ejemplo reviste una indudable
importancia, o incluso cual batalla entre disciplinas preeminencia sobre
otras materias a las cuales otros estudiosos de Borges asignan el valor
de piedra fundacional o de tpico fundamental. El aporte nimio de esta
clase de obras (clase que no representa, afortunadamente, a la totalidad de
los escritos sobre Borges), parece resultar de utilidad slo para aquellos
lectores que no estn del todo familiarizados con la obra completa de
Borges.

Sin embargo, cuando aparece en el mundo editorial una obra exhaustivamente
documentada, y escrita por un autor con larga experiencia en el estudio de
la vida y la obra del genial escritor argentino, el lector de Borges puede
sentarse a leer con cierta tranquilidad. Quizs sea ste el caso del nuevo
libro de Alejandro Vaccaro, Borges. Vida y literatura (Buenos Aires,
Edhasa, 2006).

Vaccaro, presidente de la Asociacin Borgesiana de Buenos Aires, ha
dedicado ms de veinte aos al estudio de la vida y la obra de Jorge Luis
Borges. Actualmente se lo considera el bigrafo del autor de Fervor de
Buenos Aires. En efecto, sus investigaciones se han abocado ms a la vida
que a la obra de Borges, pero los incuestionables vnculos habidos entre
ambas hace difcil una delimitacin estricta.

Borges. Vida y literatura es un intento de biografa definitiva que
pretende resumir y corregir las biografas y otros trabajos previamente
publicados por el autor (Georgie 1899-1930. Una vida de Jorge Luis Borges,
El seor Borges) y por otros investigadores. La estrechez de miras de
Vaccaro, incapaz de desplazarse hacia otro mbito de estudio, lo ha
convertido sin embargo en un especialista indiscutido en la vida de Borges.
Y sus aos dedicados a la bsqueda y estudio de la documentacin existente
sobre Borges (destacando la hasta ahora inexplorada correspondencia de
Leonor Acevedo, madre de Borges, y la correspondencia de Jorge Luis con
Roberto Godel y con Jacobo Sureda), junto con un agudo estudio de la
bibliografa clsica y reciente sobre Borges (no slo centrado en
biografas como las de Roberto Alifano, Emir Rodrguez Monegal, Mara
Esther Vzquez y tantos otros, sino tambin en trabajos ms puntuales como
los geniales artculos de Fernando Sorrentino sobre autoras apcrifas y
seudnimos enigmticos en torno de Borges), han contribuido a la
realizacin de una biografa confiable y actualizada como pocas.

Vaccaro se ocupa de las amistades y noviazgos de Borges, de sus viajes, de
sus relaciones familiares y profesionales, de sus influencias artsticas e
intelectuales, de su pensamiento poltico, de sus emprendimientos
editoriales, y de las estrechas relaciones existentes entre su obra
literaria y su vida.

El libro se divide en tres partes. En la primera, el autor nos introduce en
las primeras tres dcadas de la vida de Jorge Luis Borges (coincidentes con
las primeras tres dcadas del siglo XX): su infancia en el barrio de
Palermo en la ciudad de Buenos Aires, su temprana incursin en el mundo
literario a partir de las influencias familiares, sus primeros viajes a
Europa, su activa juventud artstica vinculada al ultrasmo, y sus primeros
virajes hacia una literatura ms conceptista y hacia la ficcin y el
ensayo. El minucioso rescate y estudio de la totalidad de las tempranas
publicaciones del joven Borges, conjuntamente con un exhaustivo anlisis de
la documentacin referida a su vida personal, le permite al autor trazar un
riguroso recorrido por los distintos viajes y avatares personales e
intelectuales de Borges, y por su vida literaria previa a su primer libro
de poesa, Fervor de Buenos Aires (1923), y durante sus siguientes
publicaciones hasta la edicin de la biografa-ensayo Evaristo Carriego
(1).

En estos primeros aos, nos recuerda el autor, Borges plasmara en su obra
un fuerte porteismo (a veces desde un activo anti-hispanismo), que no
tardara en desechar en favor de una escritura carente de localismos, pero
que no por ello lo hara abandonar su fervor y admiracin nostlgica por
Buenos Aires, tpico recurrente en su poesa y en su prosa hasta el da de
su muerte.

En la segunda parte del libro, Vaccaro analiza con igual rigurosidad la
etapa quizs ms interesante de la vida y, fundamentalmente, de la obra de
Jorge Luis Borges. La madurez intelectual, la exaltacin de la brevedad, la
creacin de sus primeras y ms grandiosas obras narrativas (inaugurando un
estilo propio con Pierre Menard, autor del Quijote y adentrndose cada
vez ms en el gnero fantstico y en la plasmacin de inquietudes
filosficas y metafsicas, destacndose, en este sentido, la publicacin en
1944 de Ficciones, el libro capital, la columna vertebral de la obra de
Borges [2]), sus trabajos en colaboracin con Adolfo Bioy Casares (y su
incursin en el gnero policial), su creciente labor como conferencista y
como escritor de reseas y otros escritos para varios peridicos (Sur, El
Hogar, La Nacin, entre otros), sus propios proyectos editoriales y su
profusa actividad ensaystica, forman tan slo una parte del perfil que,
gracias a la copiosa documentacin estudiada, es completado por las
circunstancias de la vida personal y el impacto de la situacin poltica en
Borges: sus frustradas relaciones amorosas, su creciente ceguera (que
llegado un punto crtico lo llevara a invocar las virtudes mnemotcnicas
de la mtrica y la rima, contrastando con su elogio de los versos libres),
su estrecha relacin con su madre (quien se reconoca como los ojos y las
manos de Borges), su trabajo en la Biblioteca municipal Miguel Can,
interrumpido luego de nueve aos por el gobierno peronista, por haber
firmado una declaracin pro-democrtica (y, antes de su renuncia, la
amenaza de ser trasladado al cargo de inspector de aves), su claro
posicionamiento poltico contrario a la dictadura de Pern y materializado
en la Sociedad Argentina de Escritores (Sade), devenida bastin
anti-peronista y por ello mismo cerrada por el gobierno en los primeros
aos de la dcada de 1950, sus festejos de la Revolucin Libertadora que
derroc a Pern en 1955, su inmediato nombramiento como director de la
Biblioteca Nacional (irnicamente coincidente con el avance crtico de su
ceguera, admirablemente manifestado en su Poema de los dones [3]), como
miembro de la Academia Argentina de Letras y como titular de la ctedra de
Literatura Inglesa y Norteamericana en la Universidad de Buenos Aires. De
acuerdo con Vaccaro, el reconocimiento era por estos aos mundial, y no
eran pocos los volmenes dedicados enteramente a su obra.

Con un Borges consagrado, Vaccaro nos introduce en la tercera y ltima
parte de este libro, iniciada con la publicacin de El hacedor (1960),
libro que rene poemas y piezas en prosa y que fue considerado por el
propio Borges (en sus Memorias de 1974) como su libro ms personal y
quizs el mejor. Si bien en esta etapa de su vida Borges publicara otras
grandes obras (El informe de Brodie, El oro de los tigres, La moneda de
hierro, entre otras [4]) y se multiplicaran a una velocidad inusitada las
traducciones de su obra a numerosos idiomas, destacara sin embargo el
Borges conferencista y el hombre de opinin. Recorriendo el mundo y
recibiendo innumerable cantidad de premios y honores (incluyendo el premio
Cervantes, el premio Interamericano de Literatura, los ttulos de doctor
honoris causa en varias universidades del mundo destacndose Oxford,
Harvard, Columbia, la Sorbona y Cambridge, aunque irnicamente nunca le fue
concedido en la Universidad de Buenos Aires, y hasta el ttulo de Sir en
Inglaterra y la Orden del Sol en el Per), Borges sera el centro de la
escena mundial en varias ocasiones, ya sea por la desconcertante negativa
de la Real Academia de Suecia de concederle el premio Nobel de Literatura
(concesin solicitada constante e infructuosamente por personalidades e
instituciones de diversos puntos del planeta desde el comienzo de la dcada
del 60 hasta el ao de su muerte) (5), como por sus polmicas
declaraciones reproducidas en peridicos y programas televisivos de todo el
mundo (en especial, su inicial elogio de las dictaduras militares que se
erigieron en los aos 70 en Argentina, Chile y otros pases de
Latinoamrica, y su concepcin de la democracia como una supersticin
basada en la estadstica, concepcin que no tardara en matizar al tiempo
que concluira por denunciar el terrorismo de Estado de los gobiernos
militares).

En esta parte del libro, Vaccaro presenta tambin algunos otros aspectos de
la vida de Borges, como fueron su desavenencia con Victoria Ocampo y su
alejamiento de Sur, su reunin memorable con el compositor de tango Astor
Piazzolla, las circunstancias en torno a su casamiento, a los 68 aos de
edad, con Elsa Astete, y su posterior divorcio, su colaboracin con Hugo
Santiago en la filmacin de Invasin (1969), su vnculo profesional y
amistoso con Norman Thomas Di Giovanni, su estrecha relacin con Mara
Kodama (quien se convertira en la heredera de los derechos de la obra de
Borges, y quien se tomara atribuciones de acuerdo con el autor
ilegtimas como albacea literaria), sus recurrentes viajes por el mundo
dando conferencias y cursos, su renuncia al cargo de director de la
Biblioteca Nacional ante el retorno a la presidencia de la Nacin de Juan
Domingo Pern en 1973, sus opiniones polticas que le vedaran el premio
Nobel de Literatura y generaran una relativa falta de reconocimiento de su
obra entre la juventud argentina, y por supuesto la publicacin de sus
ltimas obras literarias (La cifra, La memoria de Shakespeare, Atlas, Los
conjurados).

Como balance, se podra decir que este libro de Alejandro Vaccaro no deja
de ser una biografa ms de Borges, y es cierto que la mayor parte del
libro reproduce elementos presentes en biografas anteriores incluso, en
las biografas publicadas por el mismo autor. Sin embargo, alguno podra
replicar diciendo que el mayor rigor documental, la correccin de algunas
afirmaciones previas hoy invalidadas, el agregado de aserciones antes
omitidas, y el formato en un solo volumen (de 776 pginas de lectura
fluida), todos ellos elementos indudablemente positivos, convierten al
libro de Vaccaro en la biografa definitiva, y que por lo tanto se
justifica su publicacin, no como un aporte ms, sino como cierre de un
proceso de construccin biogrfica sobre Borges. Por mi parte, tiendo a
pensar que no existen biografas definitivas, aun cuando haya biografas
fundamentales, y que toda biografa puede ser revisada, corregida,
aceptada, rechazada, sin que una VERDAD ilumine a un autor y le d carcter
definitivo a su obra (6). S podemos distinguir entre distintos niveles de
rigor documental y de actualizacin de los fundamentos y argumentaciones
que estructuran la biografa. En este punto, Borges. Vida y literatura
lleva las de ganar. Todos los elementos positivos enumerados ms arriba
de esta obra, justifican su publicacin, si no como biografa definitiva,
s como la biografa quizs mejor documentada, actualizada, de fcil acceso
y destinada tanto al pblico especializado como al pblico masivo, que fue
escrita hasta el momento.

Es una pena, dicho esto, que Alejandro Vaccaro no comparta con Borges
ciertos hbitos estticos, y que no slo descuide su prosa dato irnico
para alguien dedicado a la vida y a la obra del ms pulcro escritor
argentino del siglo XX, sino incluso los detalles estructurales, haciendo
de la edicin actual de su libro casi un diccionario de erratas (7)
responsabilidad compartida con el personal de la editorial, y
evidentemente vinculada, al menos en parte, con la premura en la edicin de
esta biografa para el mes del vigsimo aniversario de la muerte de Borges,
en junio del presente ao. Aun as, y deseando que una prxima edicin del
libro sea ms cuidada, Borges. Vida y literatura es una biografa, si bien
no esperada, s bien recibida, y en adelante un referente para entender
algunos aspectos de la vida y de la obra de Borges, y seguramente un
detonante de nuevas crticas y discusiones en torno de la insigne figura de
Jorge Luis Borges.



Notas

1. Es interesante notar que Borges consideraba que la literatura era su
   destino, y que ste le haba sido revelado una noche en la cual
   escuch al poeta Evaristo Carriego recitar un poema de Almafuerte.

2. Vaccaro enumera algunas caractersticas de la escritura de Borges de
   esta poca: Despliegue deliberado de erudicin literaria, filosfica,
   religiosa, etc.; recurrencia de citas conocidas, casi desconocidas o
   apcrifas; borroso lmite entre ficcin y realidad; argumentos rigurosos
   que incluyen enigmas policiales o misterio; rasgos humorsticos
   expresados a travs de la irona (p. 319).

3. Nadie rebaje a lgrima o reproche
   esta declaracin de la maestra
   de Dios, que con magnfica irona
   me dio a la vez los libros y la noche.
   (Jorge Luis Borges, Poema de los dones [fragmento]).

4. El informe de Brodie (1970) es, nos recuerda Vaccaro, el primer volumen
   de relatos publicado por Borges luego de veinte aos, y en l se hace
   manifiesto un cambio en el modo de encarar la narracin, recurriendo a
   un lenguaje llano, alejado de cualquier barroquismo, aunque siempre
   encerraba una modesta y secreta complejidad (p. 668).

5. Vaccaro cita una sentencia de Guillermo Cabrera Infante al respecto: No
   dar nunca el premio a Borges es un crimen contra la literatura. Puedo
   decirlo ms explcitamente: si Borges no merece el Premio Nobel de
   Literatura es que el premio (como se ha dicho tantas veces) no tiene
   nada que ver con la literatura, o que la literatura, segn la definen
   los cnones del premio, no se merece a Borges (p. 663). En efecto, se
   asume un determinante poltico en la concesin de los premios Nobel, y
   tambin en su negacin a personalidades como Borges.

6. En palabras del propio Borges, en el prlogo a la traduccin castellana
   de Nstor Ibarra de El cementerio marino de Paul Valry, El concepto de
   texto definitivo no corresponde sino a la religin o al cansancio
   (citado por Vaccaro, p. 279).

7. Este es un dato no menor. Grande es la molestia causada en el lector
   (ms aun, en el lector de Borges) al encontrarse con un mismo prrafo
   repetido en el prrafo siguiente, o como nota a pie de pgina; o al
   tener que sortear las incorrecciones en los nmeros de notas al pie; o
   al toparse no slo con innumerables erratas tipogrficas, sino tambin
   con otras desprolijidades (como por ejemplo un llamado a completar
   cita en una nota bibliogrfica que deba incluir los datos del libro
   citado) slo aceptables en algn borrador y no en un libro que debi ser
   ledo y revisado por el autor y por el personal idneo de la editorial
   antes de ser editado y lanzado a la venta.

** Augusto Gayubas
   augustogayubas@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1980). Cursa estudios en la Facultad
   de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde es
   investigador de un proyecto Ubacyt. Ha publicado y traducido artculos
   de carcter historiogrfico para una revista de divulgacin y para la
   Ctedra de Historia Antigua de Oriente de la Facultad de Filosofa y
   Letras. Es autor de dos radiocuentos ("Sabotaje" y "Crazy Story", ambos
   de 1997) emitidos en una de las, por entonces, ms escuchadas radios de
   Buenos Aires, hasta que uno de ellos fue censurado por las autoridades
   de la emisora tras una serie de disputas ajenas al autor.
   


=== Prohibir, invadir, adivinar: ==========================================
=== comandar a un ejrcito invencible de poetas ===========================
=== Salomn Valderrama Cruz ===============================================

                                   Negra leche del alba te bebemos de noche
           te bebemos a medioda la muerte es un maestro venido de Alemania
                       te bebemos en la tarde y la maana bebemos y bebemos
             la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules
                      te hiere con una bala de plomo con precisin te hiere
                  un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
                  azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire
                                                                 Paul Celan

                                                 Todos los das te levantas
                                                    fro a cazar a trabajar
                                                                    a matar
                                                          a tu ser guardado
                                               debajo la almohada de tu ua
                                                              en los hongos
                                         que existieron bajo el agua sucia.
                                                                 De Asesino

Prohibir, invadir, adivinar, violar, dinamitar, contaminar, desaparecer
Europa siempre ser una experiencia fascinante, aunque un poco
destructiva, no?! Tanto como hacer lo mismo con Amrica, con Asia, con
frica o con Oceana. Agua, auga, ahogado en cada vez que beso retorno:
AGUA, la nica que me rescata. Feto que vuela o camina. Con un Planeta cada
vez ms propincuo al abstracto, al recuerdo de una hermana, hermosa imagen
distante del locus del tiempo extraviado y generacional. Una espuma color
satlite, extinto fuego que nos form y nos deform (Evolucin =
Repeticin). Es increble lo que nos imponen, ensean y pervierten en las
escuelas pero, qu hacemos o qu deberamos hacer para que no nos vendan la
turbia, mancillada y apcrifa imagen histrica, docta, quijotesca como
pictrica infinita o de comedia para rozarme y gritar, grittaaando!
arrancarme la piel para ser igual a alguien, cortarme msculo y sexo y
desinsertar tendn para con plenitud de huesos cancerados empujar y
taladrar, diamante sorteado, envenenar y restaurar, asesinar y prevalecer.
Llegar a ser General de la Federacin Humana de la Tierra y comandar a un
ejrcito invencible de poetas que odian este omnisciente Paraso de
Estupidez. Todo lo que nos permite vivir de los que venden, escriben,
pintan, tocan, regalan, filman o recuerdan la eternidad fungible y en un
instante regeneran sus hgados, riones, pncreas, orejas, pulmones,
corazones, hipotlamos, etctera; y qu s yo en la recndita galaxia de
sus cuerpos bellos. De melifluas hieles prisioneros entre la santa
borrachera en un aborto o Museo Humano y la maldad de esperar a un nico
Dios en las medallas que da el poder. Esa inmortal, circular, pero
inexistente aura que hace creer que es posible avanzar. Desde luego, la
labor de los guardaespaldas es no dejar tocar la mercanca. Es muy
camalenico todo esto de pintar en ambas caras del lienzo, de persistir aun
sobre lo que ya se pint. Conquistar en estos das ya no es asunto de ir y
golpear, sino de no haber ido y ya haber pegado. De no ir nunca, de no
poder ir, y sin embargo, alimentar que te puedo pegar. Algo as como un
gran volcn dormido, obstculo sobre la idea. El miedo que te convierte en
adelantado, purificador, en santo y asesino. Inteligible asno que mira a
yegua, con todo derecho, de vivo que se come a vivo, fruto de Carlos Germn
Belli en Oh Hada Ciberntica...

      Oh Hada Ciberntica
      Cundo hars que los huesos de mis manos
      se muevan alegremente
      para escribir al fin lo que yo desee
      a la hora que me venga en gana
      y los encajes de mis rganos secretos
      tengan facciones sosegadas
      en las ltimas horas del da
      mientras la sangre circule como un blsamo a lo largo de mi cuerpo

Poemtica de Estado. Aquella fuerza utpica que fragmentaba con un
inofensivo Muro de Berln al mundo-igual: yo soy rico t debes ser rico, yo
soy pobre t debes ser pobre, yo no soy y t no debes ser. La Guerra Fra
hizo algo bueno; corran varios con slidos rencores y las pistas olmpicas
se usaban, hoy en da ya nada queda, ya nada nada en la Economa, ya nada
amortigua la competencia, la que deshumaniza, la que manumite como
APOCALIPSIS viajando en helicptero, murcilago en columpio, la E de
espejo, de esparjo, de enigma y de espada, empuja padre, empuja madre, vida
y muerte, las palabras no resisten lo que transportan, una a una se
deforman, la Su(o)ciedad las destruye, las vuelve otras, cambian la sotana
por el stano en la boca, la lengua torcida por el aire enrarecido es
nuevo, en la oreja humo es homo que fumo, formo arte del instante,
desaparezco. Vencidas ellas, se les caen los flancos, una A y una S
perdidas (pocalipsi), una P y una I devoradas (pocalsi), un viento
transgresor oscila e incrusta una E que expulsa una C y asusta, arrincona a
la A (poelsa). En paz no se puede vivir. La igualdad jams existir, y si
uno mira bien, hasta una L puede matar por si acaso la guardo para
defenderme. Te lanzo o te robo la L (poesa), libro, licantropa, lima que
lamen los que creen que hay algo adems de lumpen armonizado en prosecucin
de amnesia. Dime, hasta cundo veremos la espera de un hermoso huaino
transformado por migrante, obligado educarme y entenderme en revoluciones
y bellezas en que te tomo y maravillo en mi pureza tan algebraica como
maqueta de piedra perfecta: Machu Picchu. Poesa que entra por el corazn y
sale abrupta por los sesos. Sesos que sorprenden sesos. En comunin de un
secuestro, aun muerto, el Secuestrado de Robert Louis Stevenson. Difcil
discernir entre mitologa y utopa. Aun ms entre hombre y animal. Ya ser
pastor o navegante de los Andes, columpio, Mario Florin, desnudo puro o
bodegn en Pastorala:

      Pastorala.
      Pastorala.
      Ms hermosa que la luz de la nieve,
      ms que la luz del agua enamorada,
      ms que la luz bailando en los arcos iris.
      Pastorala.
      Pastorala.

      Qu labio de cucul es ms dulce
      qu lgrima de quena ms mielada
      que tu canto que cae como lluvia
      pequea, pequeita, sobre flores?
      Pastorala.
      Pastorala.

      Qu acento de trilla-taqui tan sentido,
      qu gozo de wifala tan directo
      que muden en cenizas las entraas
      como quena a mi pecho tu recuerdo?
      Pastorala.
      Pastorala.

      Al gaviln le dije que te quiera
      y a zorro y puma que amen tus ovejas.
      Y puma y gaviln y zorro, desde
      entonces, son palomas que te cercan.
      Pastorala.
      Pastorala.

      Por mirar los jardines de tu manta,
      por sostener el hilo de tu ovillo,
      por oler las manzanas de tu cara,
      por derretir tu olvido: mis suspiros!
      Pastorala.
      Pastorala.

      Por amansar tus ojos, tu sonrisa!
      perdido entre la luz de tu manada,
      est mi corazn en forma de allqo,
      cuidndote, lamindote, llorndote...
      Pastorala.
      Pastorala.

Icarizacin: Alejado de los suelos hasta la noche inmensa, alejado de la
Tierra. Cuando el pjaro sea historia en el confn de los inventos
desgarrados de su vientre, por las manos de los hombres al posarse en los
carbones secos. En los reflejos del ocaso olvidados por Willen de Kooning;
atrapada est la mujer que ya ha dejado de ser mujer. Para s misma al
divisar la hembra en el camino roto, donde el alma es virgen al instante de
comer. La propia pintura verde donde la sangre no es sangre, sino el
sangrar la vida hermosa en el libro ciego, selva y licor de hierro,
pelcula, al instante de tocar los batallones verdes del quebranto; cuando
las presas se han cado de los vestidos blancos. Prtesis de las brasas que
bruscamente arden, muerden y sin motivo aprenden. Famiersa: La eternidad es
siempre el encuentro, el origen inesperado coro, durmiente de adversas
nias fabricadas de la nueva vida andrgina o duda, flor recibida en la
luna. Eterna desaparicin del Cielo. Resplandor del amor de la Tierra,
convento de palabras soadas: He nombrado la flor, paraso ms pequeo del
mundo. Arcano sofisma la existencia, vaco de sombra, artificios o poesa.
Un da absoluto en el mundo, el da del alma y la vida, juguetes regados.
Los animales ms libres de los suelos, dispersos planetas, sea la forma en
ausentes cerebros preguntando cerebros, futuros. Siempre ser impura la
existencia que so Feuerbach, la alegra. Altruista existencia en los
sueos viviendo sin Grecia ni Roma y como una memoria que se me ha escapado
estoy: Esfera, guerra amarilla de Santo Toms de Aquino: Omne verum, a
quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est. (Toda verdad, dgala quien la
diga, viene del Espritu Santo.) Ya sin materia, pureza, ruego, paredes la
historia secreta. Revuelto de abstractos las formas confluyen, cuerpos
nuevos. Los suaves colores, indefensos de manos, vida de eterno combate en
el agua. No de infiernos hallados en la carne vaca, s de comprender la
belleza. Las formas cualquiera, la existencia inconstante y div ersa. Nave
o dedal que colecciona dedos destrozados en el costal, floral de sangre
real, feal de inmortal, delicado y abismal desayuno surreal de Federico
Garca Lorca, resucitado por La aurora:

      La aurora de Nueva York tiene
      cuatro columnas de cieno
      y un huracn de negras palomas
      que chapotean las aguas podridas.

      La aurora de Nueva York gime
      por las inmensas escaleras
      buscando entre las aristas
      nardos de angustia dibujada.

      La aurora llega y nadie la recibe en su boca
      porque all no hay maana ni esperanza posible.
      A veces las monedas en enjambres furiosos
      taladran y devoran abandonados nios.

      Los primeros que salen comprenden con sus huesos
      que no habr paraso ni amores deshojados;
      saben que van al cieno de nmeros y leyes,
      a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

      La luz es sepultada por cadenas y ruidos
      en impdico reto de ciencia sin races.
      Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
      como recin salidas de un naufragio de sangre.

Restamoza, melodas trazadas en el alma y la vida hermano, aquel que gozar
del suyo propio al instante... Lo crtico de sentir procesos como extraos,
entrando, alusiones que venideras guerras convertirn sueos en palabras
absurdas, como ya lo son mis propios sentimientos escondidos a mi cuerpo.
Manzana o resto que cae. Marinera o manera fortuita o Kavafis de ver la
naturaleza en su solaz virginidad. Rondero de la mujer y la vida de una
sombra que espera el retorno: Hijo y madre del sueo. Adelantado en la
pregunta, en la respuesta. Consumacin, imperio en el color inerte y libre
de la roca. Carlumbracin. El Tohil que a travs de mis ojos brotan, otra
vez las sangres farsantes. Las que jams tuvieron cielo, que jams tendrn
soporte en este cuerpo que ahora es mo y de este vientre que hoy ya no
ser la sangre, sino el ovpalo que recoja mis aletargadas conciencias. Que
hasta ayer dominaban las simientes en mi columna vertebral; cuando ha
nacido en m el grano del maz. El nacimiento de Venus dividida. Cuando el
polvo ha encontrado su argumento sobre s mismo, playa separada de estas
tierras invadidas, donde la flor es la que toma posesin sobre los cielos.
Coleridge donde el ave es la que marcha caminante y flores sobre las aguas
secas de vergenza se voltean. Ese canto heterogneo donde los vientos
perversos desmontan la belleza, para atraparla en un sinuoso manto y as
desde el kero de Huscar hacer de ella la lluvia sostenida en nuestros
propios ojos negros, Adieu. Abstruso me estoy mirando en este medioda
cuando me manda el sexo, el poder de mis palabras arrancadas de mis ojos,
cuando ya los pies se han corrido de mi cielo y de mis tierras ahora que
otra vez he dejado de sembrar. El monte en mis caminos invadidos, de
acabados caminantes ciegos por la furia del metal arrojado entre sus
huertos pobres; cuando he ido a recoger las flores secas en lo que ha sido
mi ltima jugada para poder perder. Acorralar a Pablo Mora hasta el Alma y
fotografiar:

      Dnde fotografan el alma
      dnde me la fotografan
      dnde me la remiendan
      engrapan empapelan encuadernan
      dnde me la archivan me la empean?

      Dnde coger sol o baar su pena
      qu tarde qu pen la habr dormido
      en qu estrella guindar su sueo
      qu paloma llevar sus alas
      qu sombra madrugada o vela
      espantar su sueo?

      Dnde estarn sus zapatillas
      su chal morado y su camisa blonda
      dnde la persiguen la confiesan
      la reclutan dnde la interrogan
      qu continente refugi su lumbre
      dnde asilar sus quejas
      qu frontera pasar ahora?

      Quin cruzar su puente
      atizar sus cejas sus insomnios
      quin habitar su golondrina
      en qu alambre gemir su lluvia
      en qu gota llorar su risa?

Mortoprasin! Repiten las duras voces de los cielos viajeros: De la Tierra
a la Luna, de Tokio al Cusco, de Londres a Montreal, de Barcelona para
Ayacucho o de mi corazn al de ella. Donde el cuchillo sincero ya no ser
nombrado el cuchillo de la sombra, Victoria, figura que aguarda el cuerpo
entendiendo el vaco. Paso lento del verso que corta mujeres, figuras que
guardan. La madre, joya tortuosa, palabra encadenada y suelta. Sexo de ocho
flancos la catalogan de colores rgidos, hiedra que no es hidra, la flor
que es una nave para salvarme de m: Atrevida estacin para vivir enamorado
de la oscuridad, cientlampres. Y as estoy, nufrago del charco olvidado,
pasajero pervertido del amor mrtir del tiempo, si no solamente una hoja ya
roda y quebrada, hasta el azul de la morada cuando la luna se bae otra
vez de blanco, domesticada. A la rfaga antigua y a la naciente de la
precoz palabra turbadora: Lelphant Clbes, an vive nuestro toro en
espera. El subrepticio toque de la campana que arrojar la danza de la musa
hasta el poeta maldito, ahora que despojado de su cabeza caminante rumia y
la espera en los sueos alcanzados por las bajas lluvias y las corridas de
los huesos y las ollas, cuando caen de los cielos rotos por la espuma
blanca. De nuestras gemelas almas prisioneras de lo que quieran ver; los
ojos al pasar por las cenizas amarillas del amor. A la vuelta de la ingente
pesca sin navegar. En la sbana de efectos negros como la cuna cuando ya se
era una nia, una eterna en la red cada del propio mar del sueo y el
sendero para conquistar la espalda, como el aparato sostenido en lo prensil
del afecto predispuestos a los juegos, prohibidos, en la farra o balsa de
Medusa. Lo que me conduce a otros pensamientos o traductores,
traslucidores, como Ldo Ivo en El sueo de los peces:

      No puedo admitir que los sueos
      sean privilegio de las criaturas humanas.
      Los peces tambin suean
      En el lago pantanoso, entre pestilencias
      que aspiran a la densa dignidad de la vida,
      suean con los ojos abiertos siempre.

      Los peces suean inmviles, la bienaventuranza
      del agua ftida. No son como los hombres, que se agitan
      en sus lechos estropeados. En verdad,
      los peces difieren de nosotros, que todava no aprendemos a soar.
      Y nos debatimos como ahogados en el agua turbia
      entre imgenes hediondas y espinas de peces muertos.

      Junto al lago que yo mand cavar,
      volviendo la realidad a un incmodo sueo de infancia
      pregunto al agua oscura. Las tilapias se ocultan
      de mi sospechoso mirar de propietario
      y se resisten a ensearme cmo debo soar.

Tropilago: Siglo XVII. Todo el da de maana ser como hoy. En todos los
das como ninguno. Si me atengo a la tesis de Gottfried Wilhelm Leibniz: La
nocin de cada individuo encierra a priori todos los hechos que a ste le
ocurrirn. Ya no tengo que hacer nada, sino todo lo que se me ocurra, ya
que indefectiblemente lo que soy y ser me persigue. Cuerpo desde el
reflejo misterioso de algo escondido todava, constructivismo, de ese algo
resguardado en la procacidad. El elemento que se aparta para volver de las
simientes, desde un volcn a la propia diferencia en pliegue y lanza
disparada, escarapelada en el otrora mtodo y argucia para caer y creer. Ya
qu ms da, para mentir.

** Salomn Valderrama
   eljuguetequees@latinmail.com
   Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
   Sinfona de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
   negras, La revolucin de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
   Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Juan lvarez, Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogot ==============
=== Inventar generaciones es un buen negocio      John J. Junieles ========

Hay un escritor que se encomienda al santo que pone bozales a los perros,
hace la esquina como el personaje de una cancin de Hctor Lavoe, un gato
que camina en cmara lenta y se diluye en la sombra, conteniendo la
respiracin hasta el pie de la pared, dispuesto a esquivar picos de
botellas y alambres de pas, como un acrbata de ese circo annimo que es
la noche. Entonces, sin darnos cuenta, se ha robado nuestra atencin. Ese
es Juan lvarez, quien obtuvo, con su libro de cuentos Falsas alarmas, el
reciente Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogot, convocado por el
Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT).

La funcin primaria del escritor es contar historias, con la aspiracin de
que el lector se apasione con ellas; el resto es marketing. Los escritores
aprenden a escribir leyendo cuentos, se amamantan con ellos, son el mapa de
sus pasos iniciales, sus sentidos creativos se estimulan gracias a los
cuentos. Luego, cuando los escritores han adquirido notoriedad, por su
trabajo o por artificios extraliterarios, las editoriales exigen que
nieguen su origen, es decir, que escriban novelas y no cuentos; en virtud
de tendencias mercantiles que las mismas editoriales han contribuido a
crear, al ser parte de un crculo vicioso de periodistas culturales,
escritores, y por supuesto, editoriales: un crculo que gira gracias a las
infalibles leyes del mercado, muchas de las cuales son en realidad
prejuicios comerciales.

De este crculo dantesco cultural, sale damnificado el cuento, el escritor,
y sobre todo, el lector. Un fenmeno llamativo y revelador es el hecho de
que un alto porcentaje de pelculas se estn basando en cuentos, y no en
novelas; porque encuentran en los cuentos la innovacin y el riesgo
creativo que ya no hallan en los nietos de Balzac. Dice Francis Ford
Coppola: Un cuento corto y bueno es dos veces bueno, y si es corto pero
malo sigue siendo bueno, porque no nos ha hecho perder el tiempo.

A pesar de ese crculo vicioso (tal vez, gracias a l), el cuento en
Colombia pasa por un momento excepcional, resultado de muchos aos durante
los cuales diversos escritores, con intereses distintos, han sido fieles al
gnero de ms tradicin, continuidad y evolucin en nuestra literatura
latinoamericana. Los personajes del cuento de hoy no son esas medusas
transparentes y gelatinosas, con fisonomas irreales o deformadas de
atractivo inconstante, que hallamos en muchas novelas, y que las
editoriales publicitan con la consigna de ser profundamente psicolgicos o
muy vitales. Adems, la riqueza argumental de nuestros cuentos revela
curiosidad, bsqueda, combinacin: inconformismo creativo.

Volviendo al caso particular de Juan lvarez, sus cuentos no son una fra
coleccin de costumbres, curiosidades o impresiones; son vigorosas unidades
artsticas de inters sostenido y creciente. En ellos el lector percibe una
sensibilidad cautivante, gracias a un lenguaje que ahonda en los actos. El
autor ha sabido concebir unas ideas (tramas), darles progreso mediante
escenificaciones, dilogos, introspecciones, observaciones, recuerdos,
conjeturas; creando desenlaces en que el lector se reencuentra con algunos
elementos expuestos desde el principio y en el desarrollo de las historias;
generando al final una impresin emocional duradera, como el fantasma de la
mano en un mun.

Leemos estos nueve cuentos, y gracias a la fluidez narrativa en el
encadenamiento de los sucesos, nos hacemos una pregunta bsica: dnde
estn los eslabones narrativos? Todo cuento tiene un ncleo, que muchas
veces es ms de uno: una ancdota inusual o reveladora, un personaje
pintoresco, una cierta mirada sobre un hecho corriente o inslito; en ese
sentido, nuestro autor apela a su imaginacin para infundir inters a
situaciones y personajes que adquieren un relieve, una notoriedad
imprevista. Tal vez el ms memorable sea, precisamente, el ltimo cuento
del libro: Una historia armada, que condensa buena parte de la Historia
colombiana del siglo XX.

En los cuentos de este joven escritor (1978) llaman la atencin las formas
elegidas para encarnar las historias, la astucia de tahr con que desliza
los recursos narrativos, con perspicacia y sentido de las proporciones;
integrndolas en el cuerpo de la historia, como cubos de hielo
deshacindose entre la hierba de las circunstancias. Algunos de estos
cuentos se parecen a esas preguntas que no tienen respuestas, y sin
embargo, dos mil aos despus, seguimos formulndolas, porque hacerlo nos
justifica. Las lneas de sus cuentos son como esas cuerdas de acero que en
su conjunto sostienen un puente. Juan lvarez es, por lo menos para quien
escribe estas lneas, el escritor con el estilo ms fascinante de nuestros
das.

Guido Tamayo nos dice en la revista Nmero: El joven escritor de este
libro evidencia, sin exhibicin, un juicioso conocimiento del oficio. Posee
pulso, riesgo, aprecio por la palabra, destreza en el manejo del idioma.
Irriga una gran sinceridad a sus textos y aprecia a sus personajes. No los
manipula. Los deja respirar y transpirar. Respeta sus desarrollos.

Juan lvarez naci en la ciudad de Neiva (Colombia). Es bachiller del Liceo
Juan Ramn Jimnez y miembro del Taller de Escritores de la Universidad
Central, Teuc, en 1995. Estudi filosofa y una opcin en literatura, en la
Universidad de Los Andes. En agosto de 2002, y gracias a una beca de
trabajo, viaj a la frontera mexicano-estadounidense para adelantar
estudios de maestra en el programa bilinge de creacin literaria de la
Universidad de Texas con sede en El Paso, Estados Unidos (donde fue
asistente de ctedra, editor de la revista Rio Grande Review y miembro del
consejo de redaccin de la Revista de Literatura Mexicana Contempornea).
lvarez, en la actualidad, es colaborador de las revistas colombianas El
Malpensante y Nmero. Tambin ha publicado cuentos, entrevistas y ensayos
en revistas peruanas, venezolanas y norteamericanas.

En palabras del jurado del Premio Nacional de Cuento, compuesto por: Julio
Paredes, Hugo Chaparro Valderrama y Camilo Jimnez: En estos relatos,
donde destaca el humor y la clara voluntad de contar una historia, su autor
se arriesga a usar recursos estilsticos y tcnicos que los dotan de un
aire original. Sobresale en ellos, adems, la bsqueda esttica y el uso
del lenguaje sin afectacin como una manera de expresar opiniones polticas
y posturas existenciales a travs de la ancdota estructurada en clave de
cuento.

Cuntenos su relacin con la literatura, y el descubrimiento de su
vocacin narrativa.

Supongo que en principio nadie tiene una relacin unvoca con la
literatura. Es ms, el recuerdo de esa relacin puede variar dependiendo
del color del da. En mi recuerdo de infancia la literatura se asocia a una
serie de profesoras muy lindas y muy inteligentes y muy sensibles, seoras
y seoritas a carta cabal, figuras dominantes, si queremos ponerlo en
trminos de poder, por lo que no descartara la posibilidad de que mi
vocacin haya nacido como un esfuerzo por ser consentido o atendido o,
digmoslo de una vez, ser estimulado por semejantes mujeres.

Lo audiovisual y lo musical tienen en sus cuentos una participacin medida
y dosificada, casi de slo referencia; sin caer en el cultismo de
imaginarios. Qu reflexiones se hace ante la inevitable influencia de
estos canales artsticos en su naciente obra?

En principio el ejercicio de la escritura siempre tiene los vicios de un
ejercicio controlado. Uno mide, elige, transforma. Hace, como bien sealas,
el esfuerzo de no caer en efectismos que no le interesen o, en su defecto,
exagera hasta alcanzar dichos cultismos de imaginarios, todo dependiendo
del efecto buscado o de las lneas que una historia exige. Ahora, digo en
principio porque, y sera una torpeza no aceptarlo, debe existir tambin
una suerte de condicionamientos culturales que operan en un cierto nivel de
inconsciencia, y a eso, creo, es que usted se refiere cuando asocia los
elementos musicales o audiovisuales con la idea de inevitables
influencias. En cualquier caso, ms all de lo que podramos llamar
referencias iconogrficas generacionales (lo que no es ms que una masa
informe carente de significado por s misma), el motivo de reflexin
tendra que ser, creo, la posibilidad de que, efectivamente, la presencia
de nuevos productos de consumo cultural implique, a su vez, el gnesis de
nuevos esquemas mentales o sensoriales. Esto, por supuesto, son arenas
movedizas ante las que yo prefiero oprimir el botn de salto combinado con
el de aceleracin para as pasar volando.

En sus cuentos hay referencias a lugares, personajes y smbolos propios de
la cultura colombiana y global. Cmo se propuso manejar estos aspectos en
sus cuentos, o qu actitud tiene frente al uso de estos elementos en su
literatura.

Buena parte de mi actitud frente al uso de referencias culturales qued
resumida en la respuesta anterior. Ahora, si tengo que decir algo ms,
sera lo siguiente: mi principal problema a la hora de usar una referencia
para caracterizar un personaje o para darle color a una situacin o a una
escena o para darle msculo a una accin, es que soy, comparado con mis
amigos, un absoluto ignorante de la cultura popular colombiana e
internacional. Digamos que s quines son los reyes, es decir, s quines
son Michael Jackson, Diomedes Daz, tipos como Joe Arroyo. O las reinas, a
quienes no vamos a listar para no ofender a nadie. Esta ignorancia me
conduce a dos cosas. Por un lado, a estar atento al conocimiento de mis
amigos, lo que siempre resulta provechoso; pero sobre todo, me conduce a
tener que investigar a la hora de elegir el uso de una de estas
referencias. Parece poca cosa, pero no crea, no lo es. Por lo general, si
uno es un conocedor profundo (y con profundo quiero decir enfermizo),
digamos, de la cultura grunge, va a querer hacer uso permanente de eso que
uno en su soledad considera una mina de oro; va a querer listar discos,
msicos, lugares especiales donde se realizaron conciertos a partir de los
cuales la cultura grunge no fue la misma. Va a querer demostrarle al mundo
que sus caminatas por la ciudad de Seattle no fueron en vano y, en fin,
puede llegar a ser empalagoso, puede llegar a correr el riesgo de que todas
las historias que cuente suenen a grunge. Y como usted bien sabe, mi
querido poeta Junieles, pocos pecados en la literatura como el de volverse
empalagoso.

Hay un tono agridulce en el narrador-personaje de algunos de sus cuentos,
que hace sentir a los lectores como si esa voz leda fuera tambin la suya,
es decir, parece que sin proponrselo usted sirviera de portavoz a una
generacin.

Servir de portavoz a una generacin parece una causa ms pedante que
noble, como si la generacin en s misma no pudiera decir lo que tiene que
decir y necesitara de unas muletas expresadas en literatura para hacerlo.
De todos modos, la nocin de generacin no deja de ser atractiva. Ahora,
qu es exactamente una generacin? Cmo juega dentro de esta idea de
lmite en el tiempo la variable de clase social? O nos van a tratar de
engaar dicindonos que las categoras de clase no tienen sentido ya? Ah,
por ejemplo, uno siente una suerte de choque de trenes cuyos vagones bien
podran ir marcados con banderas generacionales. Igual, puede estar pasando
tambin que los vagones han sido enviados por el mismo potentado para
confundirnos, a jvenes y a viejos, a los de una generacin y a los de
otra, veo los trenes venir como antagonistas y resulta que ambos estn
asegurados por la misma compaa; el choque es un montaje y los enemigos,
por supuesto, no van montados en ninguno de los dos, ellos miran a la
distancia y probablemente se burlan, dicen, ah con estos jvenes, pero
tambin dicen, seguro, ah con estos viejos. Y sabe por qu? Yo no lo s,
pero intuyo que tiene que ver con un negocio. Tener generaciones es un
excelente negocio. Inventarlas, quiero decir, o que le pregunten al
muchacho este del stand up comedy, el del DVD ms vendido de la historia de
Colombia (reconocida, por supuesto, por su largo historial de ventas de
DVD), que tienen montada toda su onda graciosa sobre unas supuestas
diferencias generacionales que, si uno mira con lupa, en realidad son
diferencias de clase.

El escritor norteamericano John Cheever tiene en su haber un hermoso
relato: Adis, hermano mo. Uno de sus cuentos, Nunca te quise dar en la
jeta, Javier, logra, al igual que el de Cheever, instalarnos en el alma
del personaje, sus juicios y elecciones, creando una complicidad. Es
intuitiva o razonada la concepcin de sus tramas y personajes?

Me atrevo a decir que son razonadas. Tanto las tramas como los personajes,
aunque de ac en adelante, en lo que resta de esta respuesta, voy a hablar
slo de las tramas, por puro capricho. As pues, comienzan de manera
razonada. Se las va trabajando hasta que, en algn momento, una luz, que en
trminos de las categoras que usted plantea bien podramos equiparar a una
intuicin, aparece y redondea. Tambin pasa, en una cantidad alarmantemente
alta de veces, que la luz se alcanza como se alcanzaba el fuego en la
prehistoria: a punta de golpes entre dos superficies. Hay gente que
considera estos golpes una expresin de la razn y gente que los considera
prueba fehaciente de la barbaridad. Ya ve, siempre estaremos en problemas.

Qu autores considera importantes en el descubrimiento, eleccin o
formacin de su estilo? Qu relaciones ha tenido, como lector, con alguno
de esos autores?

Los autores son tan los mismos de siempre que me avergonzara listarlos. Y
la relacin, justamente, se sintetiza en el sujeto de accin: lector,
leerlos, releerlos, no mucho ms que eso.

Cul es su perspectiva del paisaje literario colombiano: escritores,
tendencias y estilos?

Ah, qu pregunta infinita esta. Para responderla a cabalidad
necesitaramos mucho ms que espacio y papel. Para no ir a cansar a nadie,
se me ocurre decir dos cosas. Por un lado, que Fernando Vallejo y Germn
Espinosa y un puado de poetas vivos cuyos nombre todos sabemos, son los
faros activos que lo iluminan todo (esto, desde luego, lo puedo demostrar).
Y la segunda, son unos versos aparentemente de Nicanor Parra que yo he
buscado pero que no he encontrado y que le citados por Bolao en una
conferencia en donde ste se burla de una de esas discusiones nacionalistas
que bien podran haber comenzado con una pregunta como esta que me
propones. Total, que los versos dicen as: Los cuatro grandes poetas de
Chile / Son tres / Alonso de Ercilla y Rubn Daro.

Cul es su mirada del conflicto colombiano? En su opinin, el creador
debe inmiscuirse como crtico o marginarse de esta realidad social y
concentrarse en sus bsquedas personales?

Me niego a responder a este problema porque estoy convencido de que se
trata de un falso problema. Con esto no quiero decir que uno no pueda
elaborar sobre problemas falsos, de hecho, es todo un arte, un arte
dignamente representado, por ejemplo, por tipos como Borges. En realidad,
si se trata de hablar del conflicto colombiano, signifique lo que
signifique semejante categora, lo que tendramos que poner en el asador es
nuestra conciencia como ciudadanos. Que seamos o no creadores es
irrelevante, tan irrelevante como una mosca en medio de la jungla.

** John J. Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La literatura frente a los nuevos lenguajes de la mundializacin ======
=== Paula Winkler =========================================================

En las teoras de la Comunicacin y la Semitica es comn analizar la
superficie de los discursos, sin valorar sus diferencias de fondo. Respecto
del cine, por ejemplo, son comunes los estudios sobre el montaje, los
elementos narrativos y la fotografa, de suerte que el medio tiene al fin
ms prosodia que el mensaje. El medio es el masaje/mensaje deca McLuhan.
Es que, como reconoci Epstein, todo arte construye su ciudad prohibida.

Me gustara tratar, sin embargo, las consecuencias de otros modos de
abordaje cultural del cine como del texto literario: intentar hablar hoy de
literatura sera para m poner en crisis su concepcin esttica e
instalarla en el justo lugar bajtiniano de resistencia a la tecnologa, que
no pudieron obviar otras reas del arte, incluso el cine.

La literatura subjetividad afectiva, subjetividad interpretativa,
modalizante o axiolgica siempre sostenida en un proceso comunicativo, no
posee empero la pretensin de eficacia de los nuevos lenguajes de la
mundializacin, como la publicidad matriz comunicadora que ha llegado a
meter baza hasta en el cine, con su mana del product placement modo
elegante de ocultar el financiamiento de realizacin de una pelcula. Si
esto no es entrecruzar mensajes, poco le falta al cine, por lo menos al
masivo, que llena salas.

De momento, las pginas de un libro no llevan el emblema de ningn anuncio
publicitario aunque ya se cocinan ideas sobre el tema, e incluso ha habido
experiencias, como la de escritores alemanes difundidos en marquillas de
cigarrillos mediante relatos breves. La literatura se viene salvando de la
mundializacin y, como prctica social, mantiene, a mi juicio, su
posibilidad ms interesante: quebrar o superar el orden simblico, en lugar
de duplicarlo.

Si bien todo es cuestin de perspectiva, entre el esteticismo acadmico y
la energa del jorobado de Arlt o la puesta en escena de una Jelinek que
prefiere hablar de Viena a travs de unos excluidos perversos, yo prefiero
esta energa. Si la vida es una eterna milonga, me pregunto por qu no
meter las manos en lo no paradigmtico y animarse a hablar desde lo
soterrado. Eso puede hacer todava la literatura. Ah estriba su grandeza.

La gran aliada de la mundializacin, la publicidad, se ha encargado ya, en
forma harto suficiente, de imponernos una nueva esttica del deseo: una
belleza estable, por eso mil veces antihumana. En definitiva, nos vemos
expuestos a la retrica del que no sufre, peculiar modo de evitar la
muerte, pero no nos engaemos con remisin desvergonzada a thanatos.

Los que transitamos o leemos las Letras preferimos a eros. Como no nos
desvela el copyright y no tenemos la pesadilla de producir con el
celuloide, que se ha llevado varias vidas e hipotecado casas de cineastas,
podemos todava doblegar el malsano mensaje de lo perfecto mediante la
retrica del llanto, como aquella sor Juana de la Cruz que buscaba a Cristo
llorando.

El gran problema del cine, como la literatura, fue siempre su capacidad
para poner patas para arriba todo nuestro universo simblico. Es razonable,
entonces, que se haya visto invadido por la presin de la publicidad y el
mercadeo. Hacer cine es caro, y hablo aun del cine que no adhiere a
Hollywood, cada vez ms difcil de sostenerse. Como dijera Baudrillard en
Pantalla total (Barcelona: Anagrama, 2000), la mundializacin aspira a la
mayor eficacia comunicativa, el cine se puede dar el lujo de darle la
espalda.

Pero el cine, hoy, salvo respetadsimas excepciones, es un cine
videoclipero o de mensaje clonado, que logr desplazar a aquel cine de
autor de los aos sesenta del siglo que pas, escasamente mantenido en
pases como Argentina, China, etc., o con directores como Wim Wenders, por
dar algunos ejemplos. Se rompi, nos guste o no, toda posibilidad de
narratividad autnoma. La lectura de Fernando de Felipe en La sombra de
una d(e)uda: publicitarios y cineastas, de la revista Trpodos (Facultat
de Cincies de la Comunicaci Blanquerna Barcelona, 2006, p. 95 y s.s.), es
ilustrativa sobre el punto.

La literatura, extraa y maravillosamente, conserva las maas de la poiesis
griega, creatividad pura. Por eso yo le respondera al Lessing del siglo
XVIIII y de sus Briefe die neueste Literatur betreffend que no se ocupara
de la cualidad esttica, pues hoy necesitamos un lenguaje que supere
estticas diseadas.

Es que la literatura, aun de la indigencia y fuera del copyright, contina
asegurando fuerza y creando nuevos rdenes de significacin al no
sustentarse en la eficacia.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Pedro Henrquez Urea y el Dasein latinoamericano =====================
=== La Modernidad que funda y la que deglute      Alejandro Cardozo =======

I

      Nuestra vida espiritual tiene derecho a sus dos fuentes, la espaola
      y la indgena... pero las fuentes no son el ro. El ro es nuestra
      vida.
      Pedro Henrquez Urea

      Same permitido llamar la atencin del Congreso sobre una verdad que
      puede ser de una importancia vital. Tengamos presente que nuestro
      pueblo no es el europeo, ni el americano del Norte, que ms bien es
      un compuesto de frica y Amrica, que una emanacin de la Europa
      (...). Es imposible asignar con propiedad a qu familia humana
      pertenecemos. La mayor parte del indgena se ha aniquilado, el
      europeo se ha mezclado con el americano y con el africano, y ste se
      ha mezclado con el indio y con el europeo. Nacidos todos del seno de
      una misma madre, nuestros padres, diferentes en origen y en sangre,
      son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis; esta
      desemejanza trae un reato de la mayor trascendencia.
      Simn Bolvar, Angostura 1819.

      Dijo un poeta del Pinar (1) que ramos, o empezbamos a ser, en el
      momento en que nos contbamos y anotbamos cuntos habamos en la
      noche, y cuntos habramos al amanecer. Antes de ese momento no
      ramos nada a pesar de existir. Empezbamos a ser en el instante que
      nos mirbamos unos a otros para cualquier fin; pagar las cuentas de
      la noche, sacar nmero de necesidades y gustos para el almuerzo, y,
      muy importante, estar al tanto de cuntos seguiran la caravana
      baquiana. A partir del primero que sac una hoja, encontr un lpiz y
      anot tantos nombres y tantos nmeros con alguna finalidad, fuimos, y
      fuimos por siempre.
      AECU, Temerario, 2006.

      Slo la Antropofagia nos une. Socialmente. Econmicamente.
            [Filosficamente.
      nica ley del mundo. Expresin enmascarada de todos los
            [individualismos, de todos los colectivismos. De todas las
            [religiones. De todos los tratados de paz.
      Tupi, or not tupi, that is the question.
      Contra todas las catequesis. Y contra la madre de los Gracos.
      Slo me interesa lo que no es mo. Ley del hombre. Ley del
            [antropfago.
      Oswald Andrade, Manifiesto Antropfago, 1928.

Los grandes seres construyen donde se debe hacer, y hacen donde se
construy. Empero, lo importante es saber cundo, cmo, dnde y para qu
construir. Entender la finalidad de una edificacin ontolgica como
instrumento de emancipacin y auto-comprensin para la liberacin es aun
superior, y lograrlo es el pinculo de la suma de todos los propsitos que
llevan esa direccin, esa intencin.

Henrquez Urea, nos dice Mariaca (2), busca la independencia intelectual
latinoamericana a travs de la vista adentro del proceso de creacin
literaria latinoamericano, que intenta emanciparse, en cierta medida, a
travs de las diferencias con el cclope europeo, y en gran medida al
travs de la mirada omphlica de su propia creacin, visin no etnocntrica
pero s de salvaguarda de un colonialismo interno obstaculizador aunado a
una suerte de despotismo ilustrado de nuevo cuo.

Henrquez Urea tiene una clarividencia prodigiosa al momento que se
propone una elaboracin del problema relativo al sentido del ser
latinoamericano cruzando su tesis americanista (gracias a una visin
diferente de la literatura latinoamericana, con un objetivo diferente, no
tomando especificidades regionales, sino un todo) para llegar a un
andamiaje propio y puro:

      Para plantear de manera explcita, en toda su transparencia, el
      problema del Ser (...) es necesario poner en claro las maneras de
      penetrar en el ser, de comprender y de poseer conceptualmente su
      sentido, as como la dilucidacin de la posibilidad de una correcta
      eleccin del ente ejemplar y la indicacin de la autntica va de
      acceso a dicho ente. Penetracin, comprensin, dilucidacin, eleccin
      y acceso son momentos constitutivos del buscar y, al mismo tiempo,
      modos de ser de un ente determinado, precisamente de aquel ente que
      ya somos, nosotros, los que buscamos (3).

Pedro Henrquez Urea no slo plantea una cruzada analtica inmersa
nicamente en los caminos de bosque, o mejor dicho, slo para los caminos
de bosque; es decir, el problema de la bsqueda del ser en Henrquez Urea
no se suscribe solamente a la cuestin de la literatura latinoamericana y
una cronologa histrico-etapista, ni a una historiografa de la creacin
literaria latinoamericana, no, de ninguna manera; l va ms all, pues a
travs de la literatura (la fundacin del Canon, la crtica literaria)
intenta encontrar un problema de subsistencia ontolgico (de cara a
Europa), la cuestin del ethos, de la originalidad que nos diferencia y
libra, y un asunto del arqu, de los orgenes, pero, no de una sola fuente
primigenia irreal y hasta chovinista, enmarcada en una falsa identidad
precolombina (porque sera simplemente ilusorio), se trata concretamente de
los orgenes de diferencias y originalidades propias producto de un siglo
XIX vertiginoso y telrico en lo social y poltico, que representa ruptura
y construccin, aniquilacin y supervivencia para una construccin
espiritual basada en nuestras circunstancias (lase lo ms orteguiano
posible) gensicas; Amrica Latina es Amrica Latina y sus circunstancias.

Obviamente, este americanismo literario es la forma ms expedita y
nomottica de llegar al punto que se busca, la construccin que se quiere,
en palabras de Heidegger una elaboracin del problema del ser significa:
el hacerse transparente de un ente, poner al que se busca en su ser (4).
Henrquez Urea deja en evidencia que el ser latinoamericano est ah, el
ser latinoamericano como una enorme construccin social, literaria,
artstica y poltica est ah, y eso, as como es, puede ser obra de l, no
por sus manos ordenadoras, pero s por su lectura de una tragedia histrica
y cultural y su desesperacin existencial de que todo aquello no exista
slo por el hecho de que no est sistematizado, pensado, articulado para
ciertos propsitos (siempre virtuosos, loables).

Pedro Henrquez Urea logra la construccin de una historia cultural
latinoamericana (5) palmo a palmo, no permitindose dejar huecos. Desde su
captulo primero, El descubrimiento del nuevo mundo en la imaginacin
europea, donde se imprime en el lenguaje magnfico y erudito, la
desesperada diferencia de esta tierra nueva y de gracia con la vieja
Europa. Un prrafo majestuoso y temprano:

      En una poca de duda y esperanza, cuando la independencia poltica
      an no se haba logrado por completo, los pueblos de la Amrica
      hispnica se declararon intelectualmente mayores de edad, volvieron
      los ojos a su propia vida y se lanzaron en busca de su propia
      expresin. Nuestra poesa, nuestra literatura, haban de reflejar con
      voz autntica nuestra propia personalidad. Europa era vieja; aqu
      haba una vida nueva, un nuevo mundo para la libertad, para la
      iniciativa y la cancin. Tales eran la intencin y el significado de
      la gran oda, la primera de las Silvas americanas, que Andrs Bello
      public en 1823. Bello no era un improvisador, un advenedizo del
      romanticismo; era un sabio, un gran gramtico, traductor de Horacio y
      de Plauto, explorador adelantado en las selvas todava vrgenes de la
      literatura medieval. Su programa de independencia naci en una
      meditacin cuidadosa y un trabajo asiduo. Desde entonces, nuestros
      poetas y escritores han seguido en la bsqueda, acompaados, en aos
      recientes, por msicos, arquitectos y pintores (6).

Este apartado es un estudio minucioso y hermoso de los escritos de Coln
como el Diario, del Dr. Johnson Carta del Descubrimiento y de Las Casas
Diario del descubrimiento, con una erudicin impresionante donde hace
referencias a unas cartas de Charles Eliot Norton, a las diversas
traducciones que se le hicieron al Diario por el cataln Leandro de Cosco,
estudios a las ediciones crticas de Menndez y Pelayo, Cesare de Lollis,
comentarios comparados de las descripciones de flora y fauna de  Pedro
Mrtir, De Orbe Novo y hasta Humboldt. El trabajo histrico-analtico y
crtico literario contina. El captulo segundo ya sigue con un estudio del
perodo temprano de la colonia, La creacin de una nueva sociedad
[1492-1600]. Este captulo es un magistral toque de historia pura,
inclusive involucrando la parte lusitana del perodo, costumbre escasa
entre los ms respetados historiadores de la poca. El captulo tercero
abarca los aos 1600 a 1800, El florecimiento del mundo colonial, la
etapa media-final del proceso. Igual, Pedro Henrquez Urea hace del libro
una mdula impermeable de detalles y manejo de todo. Es una construccin
histrico-literaria sin precedentes: la edificacin de un maderamen
histrico-cultural impermeable de cualquier detalle, para lograr desde ah,
la construccin de la cuestin americana, del americanismo literario... el
carcter original de los pueblos [americanos] viene de su fondo natural, de
su energa nativa (7)... nuestros perfiles espirituales.

Est de ms dejar claro que el libro ut supra se sigue llevando periodo a
periodo, etapa a etapa, proceso a proceso, con el mismo rigor hasta
mediados de la dcada de los aos cuarenta.

Retomando un poco, Pedro Henrquez Urea coloca a Latinoamrica y su
historia cultural como un ente nico, compacto, que se plantea la demanda
acerca de su sentido del ser: su trabajo, su formulacin independiente de
todo lo dems, de los precedentes, de otro canon ajeno, le permite a Pedro
Henrquez Urea determinar un sujeto de esta cultura autnoma, un sujeto
producto de la creacin libre de esta cultura emancipada: un sujeto
resultado exclusivamente de las circunstancias integrales de Amrica
Latina: unos muchachos hurfanos en un bodegn de La Habana, el indio
vilipendiado y reflexivo de su condicin histrica, el pobre iletrado,
campesino y levantisco, el latifundista que busca sexo en la aldea dentro
de su hacienda, la criolla ultrajada por una fila militar barbrica de
Boves, un Ariel, el maz altivo de Bello, etctera.



II

Fase siguiente: de una expresin a un intelectual; de la expresin
americana, al intelectual americano: la trascendencia establece el
objetivo, la propuesta o el boceto de un mundo, eso es concretamente un
acto de libertad, y, en trminos netamente heideggerianos, es la libertad
propiamente... la posibilidad, adems, de crear la tradicin intelectual
moderna, donde los intelectuales sean aquellos llamados a formar al sujeto
latinoamericano, la cuestin del origen (ahora, aqu) arqu, y del ethos
latinoamericano: el carcter o la identidad. En pocas palabras, la
tradicin intelectual moderna gesta al intelectual latinoamericano que a su
vez llevar a trmino un sujeto producto de este proceso salvador y
regenerador por medio de un sistema entronizado con ese propsito moderno
de educar a los pueblos. Este proceso de educacin ser en trminos masivos
y dentro del Canon. Habr entonces una identidad cultural regional, lo
que preferiramos llamar el ethos latinoamericano.

      El hombre es aquel ente que se interroga acerca del sentido del ser.
      El hombre no puede verse reducido a puro objeto, a simple estar
      presente. El modo de ser el hombre es la existencia. La existencia
      es poder ser. Sin embargo, poder ser significa proyectar. Por lo
      tanto, la existencia es esencialmente trascendencia, identificada por
      Heidegger con el ir ms all de uno mismo. De este modo, para
      Heidegger la trascendencia no es uno ms entre los muchos
      comportamientos posibles del hombre, sino su constitucin
      fundamental: el hombre es proyecto, y las cosas del mundo son
      originariamente utensilios en funcin del proyecto humano. Todo esto
      nos lleva a exponer aquel rasgo fundamental del hombre, que Heidegger
      denomina el estar en el mundo (8).

En esta parte entraran en conflicto dos tesis operativas. Para dar alcance
a todo aquello, cul sera finalmente la raz fundamental de la cultura
latinoamericana. A lo largo del libro de Mariaca esta situacin se plantea
pero puesta en los ojos de los diferentes autores-fundadores del Canon. Sin
embargo, pese al criterio tan constreido del autor (que no incluye a Mario
Briceo-Iragorry, ni a Mario Picn Salas, ni a Blanco Fombona, ni a
Borges), hay cierto aire de bsqueda dialctica en el problema ontolgico
de lo latinoamericano. Una solucin desesperada, potica y arrebatada sera
aquella premisa de raptar y deglutir todo aquello que supuestamente es
parte del arqu, pero al mismo tiempo aniquila el Ethos, y viceversa.
Dentro de las grandes exclusiones de Guillermo Mariaca est la de Oswald
Andrade, portador de un discurso modernista, dadasta, cubista y
surrealista que sugiere en lugar de una cannica voluntad bautismal de cara
al dilema de nuestros derechos a la fuente ontolgica a cul al fin?
occidental o auto generada en la invencin del Orbe Novo, una voraz
comilona del maderamen importado para usarlo y rehacer todo cuanto
importemos. Podemos estar en el mundo (in der Welt sein), dira el maestro
Heidegger, en un acto existencial, empero, al mismo tiempo, es tambin
estar con los otros (mit-sein); en pocas palabras podemos cometer
antropofagia, y aquella vida espiritual con derecho a las fuentes india,
espaola y mestiza se colmar tambin despus de un acto de rapto y
deglucin del canon ajeno para transformarlo camino a la trascendencia. No
hay ruptura entre un americanismo forjado por la invencin (y acatamiento)
del Canon luego de cometer la antropofagia. La hazaa modernizante se
complementa con la antropofagia que redime el hecho de una tragedia
vislumbrada hace casi doscientos aos por un gran antropfago: Tengamos
presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del Norte,
que ms bien es un compuesto de frica y Amrica, que una emanacin de la
Europa (...). Es imposible asignar con propiedad a qu familia humana
pertenecemos... (9). Una tragedia ontolgica que implic, en un momento,
el riesgo mismo de la existencia, del poder ser.

La libertad intelectual se lograra, como dijo Pedro Henrquez Urea, por
medio de la creacin del sujeto gracias al intelectual latinoamericano que
sistematiza todo para llegar a la Utopa, sin embargo la trascendencia
slo ser viable en la originalidad y en la audacia, en la irreverencia y
en los asaltos a la razn occidental, la nica, que adems, se puede
tropicalizar y transformar.

Finalmente, esta lectura entre Pedro Henrquez Urea, Martn Heidegger y
Oswald Andrade, tal vez azuzada por las ganas de escribir sobre seres
queridos, deja ver decenas de hilos que han quedado sueltos en el telar de
la literatura como malla de lo ontolgico, del ethos y el arqu en
Latinoamrica. Empero, queda decir que de los grandes espacios del hombre y
la sociedad, es la literatura la que mejor tapa los huecos de Amrica
Latina. Baches enormes que la economa no ha podido remendar, mucho menos
la poltica; la literatura sin tanta algaraba remienda.

La voz ms cercana a la verdad es la del poeta, como dice Heidegger los
poetas y los pensadores son los guardianes de esta morada, queda por parte
de los vates y escritores asaltar original y audazmente el arca de
Occidente donde somos en gran medida acreedores y deudores y cometer
todos los das antropofagia a ver cundo creamos un sujeto a partir de la
vivencia literaria e intelectual de esta tierra. El Canon existe por
enormes y ciclpeos hombres de pluma en mano donde la trascendencia fue
slo un experimento escritural ms.



Notas

1. Casero a orilla de la carretera Panamericana, entre el Zulia, Trujillo
   y Mrida, en donde ms de una vez ha salido de sus tantos lupanares y
   bares, algn buen poeta-filsofo, buclico y magnfico.

2. Guillermo Mariaca Iturri. El poder de la palabra. Ensayos sobre la
   modernidad de la crtica literaria hispanoamericana. Casa de las
   Amricas-Universidad Mayor de San Andrs. [La Habana-La Paz], 1993.

3. Martin Heidegger. Ser y Tiempo. Mxico D.F.: Fondo de Cultura Econmica.
   1986.

4. Heidegger. Op. cit.

5. Ntese como P.H.U., en la Introduccin a Las corrientes literarias en la
   Amrica Hispnica, diferencia  los trminos geo-humanos Amrica
   Hispnica y Amrica Latina, dejando clara su preferencia por el uso de
   Amrica Latina, ...nombre que me parece ms satisfactorio. Aunque el
   ttulo mismo de la obra  no permite cerrar el espacio por razones
   obvias.

6. Pedro Henrquez Urea. Las corrientes literarias en la Amrica
   Hispnica. Mxico D.F.: Fondo de Cultura Econmica, 1945.

7. P.H.U. citado por Mariaca, Op. cit.

8. Giovanni Reale y Dario Antiser. Historia del pensamiento filosfico y
   cientfico. Del romanticismo hasta hoy III. Barcelona (Espaa): Herder.
   2002.

9. Simn Bolvar. Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho,
   1985.



Bibliografa

  Giovanni Reale y Dario Antiser. Historia del pensamiento filosfico y
   cientfico. Del romanticismo hasta hoy III. Barcelona (Espaa): Herder.
   2002.

  Guillermo Mariaca Iturri. El poder de la palabra. Ensayos sobre la
   modernidad de la crtica literaria hispanoamericana. Casa de las
   Amricas-Universidad Mayor de San Andrs. [La Habana-La Paz], 1993.

  Martin Heidegger. Ser y Tiempo. Mxico D.F.: Fondo de Cultura Econmica.
   1986.

  Simn Bolvar. Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho,
   1985.

  Pedro Henrquez Urea. Las corrientes literarias en la Amrica
   Hispnica. Mxico D.F.: Fondo de Cultura Econmica, 1945.



Bibliografa digital

  Lygia Clark. Serafn Ponte grande, como producto de la esttica
   antropfaga de Oswald de Andrade. Alida Toledo. Cien veces una.
   http://bama.ua.edu/~atoledo/veintiseis.html.

** Alejandro Cardozo
   cardozouzcategui@gmail.com
   Investigador venezolano (Mrida). Historiador y politlogo egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Reside en Caracas.
   Textos suyos han aparecido en la Revista Nacional de Cultura, as como
   en las publicaciones Principia y Archipilago y en distintos peridicos
   regionales como Frontera y Maturn. Dirigi la revista poltica
   universitaria Veritas en su primera edicin.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Marcia Revern

   *** Supersticin
       Jorge A. Hernndez R.

   *** Tres textos
       C. A. Campos

   *** Das sin sombra
       Ana Mara Fuster Lavn

   *** Oficio del Imaginaria (extractos)
       Guillermo Aldaya

   *** Tres cuentos
       Armando Romero

   *** Soy moro (extractos)
       Mohamed Chekrad

   *** Tenamos los ojos tan bellos
       Sergio Llorens

   *** Poemas
       Niddy Caldern Plaza

   *** Turismo macabro
       Yago Quiones

   *** Anfitriona de mi infancia
       Eliana Segura Vega

   *** Sueo MOR
       Anglica Lpez Gndara

   *** La noche del odio
       Miguel de Asn

   *** Personajes de mis sueos
       Ruth Prez Aguirre

   *** Poemas
       Mara Rumaja Crdova

   *** Al fin juntos
       David Moino Bermejo



=== Poemas      Marcia Revern ============================================

*** medito bajo este sol radiante

doy media vuelta y retrocedo sobre mis huellas
intuyo y recapacito
leo mis viejos poemas uno por uno

medito bajo este sol radiante palpitante

esperanzas llenas de imgenes y piel

todo tan claro hoy
con una mirada nueva
gracias a la bsqueda de ayer

se alza desnuda mi pena conmovida

como una rosa blanca

en el vuelo de este viento de abril



*** fosforeces en m

caes de repente ante mis ojos como una tentacin
y me seduces
has desatado mi noche

sin duda eres rey

hoy soy una caricia de extremo a extremo de la hoja

hoy slo caminos certeros y riachuelos embriagan mi apetito

rincn de sueos donde todo se alarga

mi poema se abraza a tu cuerpo

estamos tan cerca

fosforeces en m



*** los abrazos de la noche

los abrazos de la noche enamoran

son secretos
absolutos
silentes
sagrados

son noche entera

no hay voces

las estrellas parpadean

son un destello en la penumbra



*** lo indescifrable

esta noche hay luna llena

esta noche s

esta noche lo indescifrable
lo oculto
el abrigo
el fuego
la tierra

esta noche el laberinto

esta noche yo mujer



*** como la noche estoy oculta en ti

me sostengo frgil

slo son excusas
sentimientos cruzan palabras para detenerlas

t all
como una invocacin

el mar dentro de m
convulso alto 
encrespado vasto insaciable
golpeando

trato de expresar lo inexpresable

ese amor tan sonoro
tan intenso
como un violn sonando

mi mano alargndose para asirlo

como una rfaga se me esfuma

en mi ro todo fluye
se alza
me inunda

secreta armona

cuando me hablas
lo femenino irrumpe
s...
yo luna
yo mujer

me hablas tan poco

sin embargo ests cerca

como la noche

estoy oculta en ti

** Marcia Revern
   marciareveron@gmail.com
   Artista plstica venezolana (Maracay, Aragua, 1951). Ha publicado el
   poemario Hasta el azar (2006). Textos suyos han sido publicados en la
   revista cultural digital Margen Cero (http://www.margencero.com) y en la
   antologa Voces nuevas (Editorial Torremozas, Madrid, Espaa, 2004).



=== Supersticin      Jorge A. Hernndez R. ===============================

      ...de la causa 1063/0669. Archivo de casos no resueltos. Tribunal
      Eclesistico. Provincia Lenca. Virreynato Maya. Nva. Espaa. Vigsimo
      noveno da. Ultimo ao. Segundo milenio del Seor.

Querida Andrea:

Soy Sptimus. Vivo con mi familia en una mansin construida por mis
antepasados, quienes llegaron a Amrica a principios de la Colonia, donde
noche tras noche alla el viento y gimen los muertos. Es grande; estilo
gtico. Las paredes estn pintadas de blanco hueso y tiene muchos
corredores, cuartos y pasillos. Yace enclavada junto al cementerio del
pueblo. Forma parte de una hacienda de cientos de hectreas donde antao
haba oro, plata, carbn, gas en estado natural y otros minerales cuyo
nombre desconozco. Soy el sptimo hijo del sptimo hijo del sptimo hijo de
una familia que cree en todo, incluso en el amor. Nac a los siete minutos
de la sptima hora del da siete del sptimo mes de un ao cuyas ltimas
dos cifras son un mltiplo de siete. Pero no debo a ello mi nombre. Tiene
que ver ms bien con la tradicin supersticiosa de mis antecesores. Creen
que el sptimo hijo de la familia nace con poderes especiales. Cura por
medio del tacto, tiene doble vista y predice el futuro argumentan
convencidos.

No tengo poderes especiales, ni cosa que se le parezca. Sin embargo, llegu
al mundo con los pies hacia delante, sin ms cobijo que el manto, luego de
que llor en el vientre de mi madre, y la llam por su nombre y apellido en
el momento en que nac. Puedo tambin hablar con los muertos. A travs de
ellos me enter de que mi padre iba a morir. Especificaron el da y la
hora; lo que no dijeron es que ocurrira de manera tan estpida. Muri por
un mal trago en la epidemia metlica que acab con cientos de inocentes en
menos de dos semanas.

Contrario a lo que creamos, con su deceso nuestros problemas apenas
comenzaban. An lo llorbamos cuando nos dej la abuela. Se march un
domingo al atardecer sin decirnos que se iba. La encontramos tirada sobre
la cama con los brazos en cruz y una mirada apacible en el rostro. De lejos
pareca como si durmiera profundamente; como si tuviera un sueo hermoso
del cual no quisiera despertar. Aunque la bautizaron cuando pequea, y su
cadver no mostraba signo alguno de violencia, la ignorancia ancestral pudo
ms que la ciencia mdica. Muri porque, el da del entierro, al hijo lo
sacaron de la casa con la cabeza hacia adelante fue el veredicto de todos.
No obstante, pese a que en ese momento comenzaron los exorcismos, los
sucesos acaecidos das despus contradijeron las expectativas. Falleci mi
madre. Nunca supimos la causa. Ms tarde alguien dijo que siete noches
antes, cuando cant una Aurora, ella no se santigu.

Por dems inevitable, al par que creci el nmero de muertos aumentaron las
habladuras. En busca de una explicacin racional a la trgica racha que
nos asolaba, la gente del pueblo invent cada cosa. Las comadronas
atestiguaron que la vieron bostezar sin taparse la boca; que asisti al
entierro de mi padre y de mi abuela sin vestirse de negro y cubrirse la
cara; que colocaba de manera descuidada sus zapatos sobre la mesa del
comedor; que puso la Palabra de Dios en el mismo banco donde se sentaba a
tejer cubiertas para almohadas; que cuando serva unos tamales durante el
funeral de mi padre, el cuchillo la seal a ella; y lo ms serio aun, que
el da de su muerte, mientras encenda el fuego, la lumbre proyect su
sombra sin cabeza sobre la pared de la cocina y no se exorciz.

Con su partida tambin creci el temor. Mi hermana mayor, quien naci un
veintinueve de febrero y pensaba casarse en el Da de los Muertos, pospuso
su boda, y, desolada porque haba de esperar por otro ao bisiesto, dej la
casa una maana. Fue su perdicin. En cuanto sali a la calle, los relojes
de dos iglesias del pueblo anunciaron la hora, simultneamente. Falleci
junto a su novio tres semanas despus. La explicacin lgica que dieron a
su muerte fue la falla en el rodaje del coche en que viajaban. A todos,
incluido el sacerdote, convenci la diatriba. Respecto de m, quin sabe.

En cuanto ella falt pas de la tristeza a la desolacin. Los segundos se
trocaron en minutos, los minutos en horas, las horas en das, los das en
meses, los meses en aos, y los aos en centurias. La echaba en falta.
Extraaba su voz y su compaa, su felicidad y su risa. Era quien ms me
quera. Cuid de m cuando pequeo, me acompa a la escuela cada maana,
estudi conmigo las lecciones de historia, matemticas, arte, filosofa y
religin, y rez y vel junto a mi cabecera en las noches de fiebres. Horas
despus de su sepelio me invadi el desaliento. Ambulaba por la casa
haciendo sin hacer, hablando sin hablar y caminando sin andar. Vagaba sin
tino. Una noche, en la angustia de mi soledad, escuchando los insoportables
gritos del silencio, pens en quitarme la vida. Decid acabar con todo,
pero mi padre, mi madre y abuela gritaron que no lo hiciera. Aunque vivir
sea ms doloroso que morir, el intento vale la pena dijeron.

An no haba superado ese trance, cuando desapareci mi hermano. Se le fue
el alma del cuerpo. Lo abandon en el mismo instante en que se march el
scubo que lo posea desde el da en que olvid cubrirse la boca mientras
estornudaba. Amaneci muerto luego de una noche de atroces dolores.
Revolcndose sobre el piso de mrmol, clamaba por mi madre, mi padre, mi
hermana, la abuela muerta, y todos nuestros antepasados. Comenz a gemir
como a eso de las siete; hacia las once sus gemidos eran aullidos que se
confundan con los ladridos lastimeros de los perros y, en la madrugada, en
el clmax de la agona, un suave estertor. No pudimos hacer nada. Vino el
boticario del pueblo, le dio una pastilla y le puso una inyeccin; vino
tambin la curandera, nos sac a todos del cuarto, y quem incienso, ajo y
ruda, pero igual. Fue intil. No bien lleg el alba, lo enterramos. Era
preferible sufrir en silencio su muerte, a soportar habladuras, preguntas
y sospechas de todos los vecinos.

Su desaparicin marc el inicio de una tregua que durara exactamente siete
meses, siete das y siete noches. La muerte se alej de casa y parti hacia
los pueblos allende el volcn. No bien cambi de zona geogrfica dej
hacerse sentir. Una tarde, a la hora de la cena, supimos que muri el to
Macario; el hombre aquel a quien el diablo se llev en una noche de
tormentas. Lo velaron durante tres das completos. A la segunda noche, un
perro negro emergi de la nada, se ech bajo su cama, y se march en cuanto
el to abandon la vida, no sin antes saltar sobre el cadver y lamerle la
cara. Nos enteramos tambin de que muri Silveria; la hermana de mi madre.
La apalearon mortalmente, mientras robaba tuncos y gallinas, disfrazada de
coyote, a punto de parir.

Muertos ellos, hubo meses de relativa calma. No se escuchaba nada, nadie
comentaba nada. Pareca como si la omnipresencia de la parca fuera slo una
ilusin. En el jardn florecieron los jazmines y cantaron los grillos; en
el granero empollaron las gallinas y anidaron las trtolas. En esos das,
la nica seal de la tragedia que mutil a mi familia era ver cmo la gente
se santiguaba, no bien nos vea o pasaba frente a nuestra casa; incluso los
perros cesaron de aullar, los caballos de piafar, y las gallinas de
cloquear asustadas cada madrugada. Se fue decamos, nos dej para
siempre. Un da, no obstante, luego de que el sol oscureci sin que hubiese
en el cielo nube alguna, regres con virulencia. Se llev a mis hermanos
trillizos en una misma noche. Lo hizo en cuanto la mujer que haca la casa
puso sobre una silla las sbanas de la cama donde dormamos. El efecto de
la abominacin fue instantneo. Fallecieron en la misma forma como haban
nacido: con intervalos de quince minutos. No lo vimos; pero supimos que fue
as porque a la maana siguiente, cuando la vieja Tacha exorcizaba la casa,
sus espritus se ahogaron en el depsito de agua que haba junto a la
cocina. A ellos s los velamos! Una noche por cada uno. Al primero lo
enterramos al segundo da de su muerte, al segundo, el tercero, y as
sucesivamente. Al finalizar la jornada, estbamos exhaustos. El pueblo
entero lloraba. Quin dira que al nacer, el ser humano est ms solo que
cuando muere!

Una vez nos deshicimos de sus cuerpos, retorn el trajn que haba en casa
antes de que mi padre muriera. El culpable fue mi hermano. Por los
corredores, cuartos y pasillos, ambulaban desnudas, pberes, parenderas y
prostitutas. Todas en su busca. Llegaban a la maana y se marchaban al
anochecer; algunas se quedaban das o semanas enteras. Ahora, cuando me
pregunto cmo haca para conquistarlas, la nica respuesta vlida que
encuentro es la pocin que hall tan bien guardada y que, segn deca,
provena del ensalmo que hizo en un viernes santo, con una lagartija
rayada, a la que encerr en una cueva y rez una oracin.

En el momento en que lleg su final, no entend cmo hizo para saber que
esos meses que vivi con tanta intensidad seran los ltimos que pasara
entre nosotros. Pareca como si supiera que uno de los trillizos muri con
los ojos abiertos y que, a travs de ellos, lo escogi como la prxima
vctima. Daba la impresin de que saba de los aullidos de los perros que
anunciaban su inminente muerte; que en cuanto naci, un gato negro salt
sobre su cuerpo an sangrante y le rob el alma, mientras mi madre, mi
padre y la partera luchaban asustados para ahuyentarlo; que el tuluz aull
una noche completa junto a la ventana de su cuarto; que no ech al fuego el
huevo de gallo que encontr dos das antes en medio del granero; y que no
mat a la mariposa negra que entr a casa una noche, cuando l disfrutaba,
en el saln de los velorios, de una de las orgas que mejor recuerdo.

l fue, de todos mis hermanos, quien menos sufri. Nos dej una maana.
Muri, al igual que la abuela, sin decirnos que se iba. An recuerdo lo que
hacamos. Parti durante el desayuno. Ya murieron todos. Quedas solo. A tu
antojo, a tu capricho dijo. Aunque me asust mucho, porque cre que me
haba descubierto, no volvi a decir nada; y fue hasta que lo vi caer
suavemente de la silla donde estaba sentado, cuando comprend que el camino
estaba libre.

En cuanto lo supieron, los habitantes del pueblo se santiguaron y corrieron
hacia la parroquia donde oficia el Padre Guadalupe. Le suplicaron que, a
travs de sus influencias, me expulsara de la Iglesia, pues estaba
embrujado y era una abominacin. Pero l no se dej sorprender. Por el
contrario, con la relativa calma con que oficiaba la misa y serva de
intercesor entre el demonio y los ngeles, les respondi que no temieran.
De la muerte somos y para morir nacimos les dijo.

Y creo que lo entendieron. Lo s por la forma en que muestran sus
condolencias por la muerte inexplicable de toda mi familia. Se acercan, me
abrazan, acarician la espalda y miran con tristeza. Creen que estoy
deshecho; que corro el riesgo de volverme loco. Estn consternados. Me
pregunto cmo reaccionaran si supieran que fue el ansia de proseguir con
esta maldita supersticin lo que indujo a mi madre a pedirme que
planificara esta mltiple tragedia. Pero no lo hice slo. El boticario
prepar las pcimas; el sacerdote las reparti.

Tuyo

PD: Para evitar delaciones, esta noche ir a por ellos. Al amanecer, por
ti.

** Jorge A. Hernndez R.
   jrodherz@yahoo.com
   Escritor salvadoreo (El Triunfo, Usulutn). Licenciado en contadura
   pblica. Es autor de El muerto y otros cuentos (Coleccin Juegos
   Florales, Direccin de Publicaciones e Impresos de Concultura, 1998) y
   La iguana verde y otros relatos (col. Juegos Florales; Concultura;
   1998).



=== Tres textos      C. A. Campos =========================================

*** Oscuridad

A veces es necesario trasnocharse, aprovechar la buena disposicin del
espritu y la carne, la reunin del pasado y futuro que toma lugar cada ao
bisiesto en tu humilde casa y sin previo aviso; es menester practicar el
ejercicio inmvil del viga, monje, de la espera...

apagar la luz del hogar, la calle y los cielos, y activar la nuestra.



*** Albricias!

    Hoy he vuelto a hacerme
preguntas, retantearme
como si fuese materia digna de ser esculpida,
a pellizcarme por ensima vez
para ver si el sueo
vuelvo a conciliar.

    He vuelto esta tarde de mayo
a creer en m,
en m, a remanosearme
como si yo fuese
harina de pan,
de mandioca.



*** Solo de voz

Tiempo de contrarrestar la pereza, conquistar el cansancio, de sentarse a
reescuchar la msica que no se vale de primeras impresiones, disfrutar de
la filosofa del t y la ciencia esotrica del recuerdo, de reencender la
lamparita de gas con tu poco de oscuridad. De perdonar a Iscariote,
imaginar la rehabilitacin de Barrabs.

Pues en nuestra trayectoria slo llegamos a conocer dos o tres personas,
dos o tres formas de deletrear la vida si nos damos cuenta a tiempo y
despus nos dedicamos noche y da a tratar de reexperimentar lo que
experimentamos. Slo llegamos a hablar con confianza de dos o tres
esperanzas, decepciones, de los dos o tres tumores cancerosos que hemos
podido extirpar.

Hblele de la msica que brota de su instrumento, la chispa que suea con
llegar a fuego, del color que quisiera vestirse de fruto y perfume. No ve
que esta tarde de marzo le urge saber de su voz, notas: cmo las reparte y
corta su odo; cmo las aprisiona y ensea a volar. No se ha dado cuenta de
que hace tiempo que no comparte con su amigo y que sufre por esto: que
necesita escucharle. No, no, hblele mejor de los silencios transcritos y
arreglados, las palabras roncas de tanto gritar: de usted.

Pues as como a propsito y de cuando en cuando el conuco requiere de la
yerba mala y no del machete, los bosques del fuego y no de las lluvias, la
cabeza a veces necesita liberarse de su yugo, de nosotros, necesita que la
dejemos salir sola, por su cuenta. As como el amor requiere del dolor,
sufrimiento, para darse.

** C. A. Campos
   l_tmartin@hotmail.com
   Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York,
   EUA. Escribe tanto en ingls como en castellano.



=== Das sin sombra      Ana Mara Fuster Lavn ===========================

Tres das, no amanece, tampoco has regresado. Pens que habas vuelto a tu
rutinario juego de abandonarme y reaparecer en cualquier momento... Eres
todo un dilema meteorolgico en mi vida. Al menos, te entiendo, me
entiendes; el nctar es eterno, a pesar de los cuerpos en fuga; en la
huida, el escape de las diosas en celo. S, tambin te gustaba or mis
tonteras, mientras te estirabas acariciando mis talones.

Eres tan excitantemente perversa, que me enloqueces sin remedio. Y cmo no
volverme loca por ti! Tu voz danza entre susurros de la luna, acaricias mis
fantasas y delirios. Eras la propia piel de nuestros deseos, tambin nos
adornbamos de besos bajo sombras ajenas, todos acechan, pero pocos lo
entienden, y slo tienes que pasar el dedo por el pice del amor y llevarlo
a los labios. El espejo, tuyo, mo, el de ambas, el mismo.

Te siento, te convoco, no llegas, tres das, y mi palabra queda silente,
mis manos humedecidas de lgrimas secas gimen versos sin culpas, tu adis
fue una caricia en mi taln al atardecer, ahora la noche acaricia las
cicatrices del dolor, es la noche de las noches. Tambin te advert que si
no eras ma, no seras de nadie.

Recuerdos, pensamientos, amores y celos, soy una maldita. Supe que me
engaabas desde el da que vi tu mano rozando la espalda de un otro o una
otra que pasaban, siempre fuiste muy democrtica, sin discrimen por razn
de gnero, yo no slo te quera a ti, mujer misteriosa, mi dulce y sensual
acompaante, cuando gota a gota nos hacamos el amor bajo mi lmpara con
luces intermitentes, orgasmos sicodlicos, y esa burbuja sementosa que sube
y baja al comps del calentn dentro de otra lmpara, la de la mesita. A
esa acercaba la mano junto a la tuya, y as la imagen de la eyaculacin me
pareca ms cautivadora que asqueante.

Ves, amorcito, que todo pudo ser bello? Un futuro emprendedor, solas las
dos, pero insististe en pasar el ras de tu mano por el hermoso vientre de
aquella rubia, tambin por la nuca del joven ejecutivo. Siempre te
fascinaron los extraos. Tambin comprend que tu felicidad radicaba
exclusivamente en observarlos, siempre en tus silencios. Pero, estamos
obligados a ser felices? Y si la vida es una mentira que tan slo
imaginamos que es real, entonces comenzamos a tener recuerdos falsos, nos
eternizamos en esas distintas versiones del pasado. Quin sabe... Yo slo
quera que fueras fiel, que tus caricias tatuaran mi nombre, Mariana.

Lo s, no deb ser vengativa. S, como t tambin lo podas ser, te cort
la mano derecha y me qued sin la mi izquierda. No escarmentamos siquiera
despus de la primera mutilacin. Cuando llegamos del hospital, a pesar del
insoportable dolor, nos miramos tiernamente, cunto lloramos juntas. Basta
con una mirada para el perdn, aun cuando los amaneceres del nimo sean
siempre lentos.

Y cmo no perdonarnos si hay pasin? Es imposible separarla, nuestro culto
a las sombras de luchas infinitas, de tantos dolores del pasado, cuando nos
conocimos finalmente no tuvimos ojos para nadie ms, ni caricias, es como
perseguirnos en el propio cuerpo a travs de los sueos, de los miedos y de
las virtudes. Nuestra desnudez es una y las pequeas fantasas, las mismas.
Mrate, mranos, la eternidad de los espejos, reflejarnos una y otra vez...

No slo nos miramos, tambin sentimos el deseo, nos desnudamos en nuestro
hermoso ritual de desabrocharnos la blusa la una a la otra, con cada botn
acompasa humedad vaginal. Nos acaricibamos con la nica mano los pechos,
nos besamos, no necesit que me tocaras ms para mojarme hasta los muslos.
Me corr como nunca, ella tambin, dos o tres veces, cmo contarlas?
Quemarse en las sensaciones hasta quedarnos dormidas bajo el alivio del
abanico.

Estuvimos tres o cuatro das sin salir, hasta habamos olvidado nuestro
ltimo arranque de violencia y celos. Los peridicos estaban arrinconados
en la entrada del apartamento, as que tuvimos que empujar con violencia la
puerta para salir al mundo de los otros. Mariana, siempre algo ms tmida,
sali tras mis pisadas muy silente.

Esa tarde tenamos que comprar comida, un vestido nuevo para la despedida
de soltera de una amiga y algn lubricante, sentamos una resequedad
ardorosa bastante incmoda. Llegamos al centro comercial y la gente nos
miraba, las dos mutiladas, y mi corazn senta la cuchillada del
arrepentimiento a pesar del perdn. No volvera a ocurrir, pero yo tampoco
lo permitira, no s tal vez si necesitbamos ayuda, un consejero, un
siclogo, u olvidarnos de las pendejaditas de los dems.

La felicidad es breve, como el espacio exterior entre tantas otredades, lo
s, deb ser ms paciente y es que mi pasin incorruptible hacia ella,
hacia nosotras, era una maldicin, una obsesin, la digresin de la
cordura. Ella saba que la amara por siempre, y no importaba qu nunca nos
separaramos mientras me mirara, nos mirramos a los ojos, hacer el amor
con la intensidad de nuestros deseos, pero as mismo podan ser mis celos y
su vengativo comportamiento, repetitiva hasta la saciedad como nuestros
encuentros infinitos.

Ojo por ojo, diente por diente, y pude observarla de perfil hacia el
muchacho del estacionamiento, me di cuenta. As fue hace tres das, llegu
a casa, no volvers a mirar a otro ni otra, le arranqu los ojos para que
no pudiera ver a nadie, desde ese da la perd, a mi amada sombra, espero
que algn da regreses, o te buscar ms all de los silencios, en la
eternidad.

** Ana Mara Fuster Lavn
   amfuster@prtc.net
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1967). Graduada en estudios
   hispnicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda
   especializacin en msica. Es editora de libros y correctora legal para
   el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Adems ha escrito y editado
   literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin
   Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el
   semanario Claridad (del cual es columnista de la seccin literaria de
   Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y
   Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Stano 00931, de
   Puerto Rico, as como en las revistas digitales Desde el lmite
   (http://www.geocities.com/marcas1pr/Desde_ellimite.html), En la orilla
   (http://www.enlaorilla.net), Letras Salvajes
   (http://www.geocities.com/letrassalvajes), Borinquen Literario
   (http://literatura.can.com), Cuento.com y El Confesionario
   (http://www.elconfesionario.net), entre otras. Ha sido incluida en las
   antologas Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2
   (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Crculo de Poesa (Uruguay, Ed. Bianchi,
   2003) y Nueva poesa Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su
   primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas
   (First Book Publishing, 2002) gan una mencin honorfica por el
   Instituto de Literatura Puertorriquea (2003). Tambin ha publicado el
   libro de cuentos Rquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro
   de las sombras (Ed. Isla Negra, 2005) y Annimos y clandestinos, y ha
   obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesa. Sus cuentos "Y su
   nombre era Caridad" y "Mi ltimo desayuno" han sido traducidos al
   portugus, con fines acadmicos, para la Universidad de Sao Paulo,
   Brasil. Adems ha participado en talleres y lecturas de poesa como en
   Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas
   pblicas. Mantiene un blog en http://bocetosdeselene.blogspot.com.



=== Oficio del Imaginaria (extractos)      Guillermo Aldaya ===============

      (Nota del editor: antes de que este ao llegue a su fin estar
      impreso el poemario Oficio del Imaginaria, del poeta cubano Guillermo
      Aldaya, a quien ya hemos tenido antes en la Tierra de Letras con un
      texto de su libro Fuera de set e, igualmente, como traductor de la
      poeta brasilea lide Schuman).

*** Hipcrita(mente)

Mi pecho es una trenza de tripas de gallina.
Mi boca la caja de un timbal.
Mi huella un laberinto,
la cuerda oveja que se parte del otro lado del espejo.
Y danzo.
Hago lunas de las crestas de la msica
y las enciendo a media tarde:
mi ojo es una copia servil de mi costado,
del par de antenas que retransmite el sueo,
del bocado de un freno.
Y canto.
Me bebo el pie que se adelanta,
la contrasea, el arco de la fuga.
Eso basta. Que el mundo medialuna corcovee,
que los otros se beban su dentera.
Yo soy mi piedra, mi brjula, mi atajo.
La sombra y el relmpago recortan
la punta de mi cola.

Yo casi mundo en direccin contraria.
Yo casi otro en el pico de un cuervo.



*** Nocturno

Hay dioses; despiertan de madrugada
con la mitad del sueo ardiendo entre las piernas.
Se revuelcan. Me arrastran. Me achujan perros azulosos.
Ya fueron mella y filo,
y ojo de agua a borbotones.
Ya fueron parche de cantridas.
Y hay dioses:
la pesadilla los devuelve en un temblor,
sin bis, sin bronce para el juego.
Yo me acomodo en rollo, y ellos nada.
Yo me desnudo entre las brasas,
yo propongo cocuyos, yo gimo,
y ellos al dorso,
broncos, de travs.
Dioses del ay,
del casi, del atolladero.

Adioses,
crculos en eterno vaivn.

Y yo en la lnea de agua:
entre una mano hueca y el cencerro del da,
entre una noche que sazona
y otra noche, bestia, que avanza,
con mi sexo y la luna en el cuajar.

La Noche, la que caza con buey de cabestrillo.



*** Prjimo (no prximo)

Pens en el hombre y dibuj un raicero,
un arria de mulas y una sombra campante que se alquila.
Bull: la lgrima
choc en una pared de piedra seca.
Vi pescuezos con sogas en el hombre,
amellas en el filo de la mano y la voz.
Deduje pesadillas y tropiezos
y ceniza cernida en las alforjas.

Tuve en cuenta el abismo: lo hice puerta.

Sin embargo,
alguien ceg los surcos que abr para el desage.
Alguien me tom la delantera.
Ahora dibujo candados y me pienso:
alguna vez tuve boca y fondo
y distancia entre una y otra caravana,
pero hice un monumento a los escombros;
yo confund la vaina y las semillas,
ya me ofrec en sacrificio con el miedo clavado en las ijadas.

Ahora me muerdo la lengua analfabeta
y me doy otro palo.

Ahora me pienso. Quiero decir, me desvanezco:
tengo las puntas del recuerdo comidas;
estoy fuera de m, de ti, de s...



*** A / Con / Contra / De... Por(venir)

Devuelvo el mundo y me siento a la mesa.
En una mano el pellejo para lgrimas sin denominacin de origen.
En la otra un cincel de boca ancha.
Eruto, y las esperanzas se disparan.
Vuelvo a erutar y ordeno la penltima cena:
un da deshuesado
envuelto en lascas de tocino,
los cuescos del no y del sin embargo,
el si y el aunque en pulpa.
Una biajaca en pnico,
y vianda.
Viandas para mi estmago sin libro.

Y espero. Sentado. Por supuesto.

Luego, el mismo culillo.
El desparpajo de una silueta casa-sola de espaldas a su espejo:
hecho ripios y un hambre del demonio
caigo en las redes verticales del da.
Descubro, a esas alturas,
que me alimento de sueos a medio moler,
que pesa mucho el odio que llevo en los encuentros,
que un pestaazo ms y me quedo con las cartas mayores,
que me balanceo sobre una recta imaginaria
entre la sed y el porvenir,
ese elefante blanco.

Pido la cuenta entonces:
el diez por sueo de descuento,
al fiado,
y cualquier mierda de apa.

** Guillermo Aldaya
   gpena@furnas.com.br
   Artista plstico, docente y poeta cubano (Holgun, 1953). Reside desde
   1991 en Rio de Janeiro. Ha publicado poemas y trabajos periodsticos en
   numerosas publicaciones cubanas, as como el Dicionrio de uso das
   preposies espanholas (Ro de Janeiro, Brasil, 2 edicin, 2003), y en
   2004 public el poemario Fuera de set. Ha publicado textos en Letralia,
   Badosa (http://www.badosa.com) y Margen Cero
   (http://www.margencero.com).



=== Tres cuentos      Armando Romero ======================================

*** Los rinocerontes

A los rinocerontes los dejaron al final de la cola. Nadie saba dnde
meterlos. Todos fuimos pasando, uno a uno, por la puerta estrecha, pero
ellos no pudieron entrar. Bajaron la puerta de sus goznes pero tampoco.
Quitaron el marco, imposible. Qu vamos a hacer con los rinocerontes?,
pregunt uno. No hubo respuesta. Era obvio que no podamos seguir adelante
si no pasaban los rinocerontes. Haca calor en el cuarto y algunos
empezamos a sentirnos molestos. Los rinocerontes, al sol, estaban quietos y
parecan no darse cuenta. Yo dije que por qu no los metamos por el techo,
al fin y al cabo un tragaluz ms no importa. Y as lo hicieron. Ya
adentro, los rinocerontes nos miraban con rostro agradecido. Entonces nos
fuimos y los dejamos all. Todava no se ha inventado un buen mtodo para
sacar de ese lugar a los rinocerontes.



*** El cnico

Debo pensar en un pjaro que ocupe la mitad del cielo. Al ponerle plumas se
crean nubes; al dejarle pico se inauguran rayos; al plantarle patas se
siembran tormentas. Un pjaro como se est destinado a alimentarse de
sueos. Uno es el sueo que lo suea para mantener en alto su vuelo. Otro
es el sueo que lo inventa para que l lo devore. Si lo miras sale el sol
por entre sus pupilas; si pasas sin reparar en l cae nieve todo el da.
Inventa entonces una jaula tan grande como la otra mitad del cielo, y
espera paciente que entre en ella. Con la jaula en la mano irs al mercado
a pregonar que ests despierto, y la jaula ser tu linterna y el pjaro la
luz que te ilumina.

As dicen que meditaba el viejo Digenes por los meandros de Alejandra.



*** Pintor

Varios pintores amigos vinieron a mi estudio hoy para ver lo que he estado
haciendo. He comido maz por la maana, les digo, y se quedan encantados
en la radiante belleza genital de las mazorcas y sus pelos dorados. He
tendido la cama con mucho cuidado, les digo, y ven trigo en los valles y
arroz florecido en los pantanales. He hecho el amor con mi mujer en la
cocina, les digo, y encuentran la luz de las noches en el trpico, el
reverbero del sol contra las dunas. Me he tirado a dormir en el suelo,
les digo, y ven la forma entre las formas, el blanco sobre el blanco.

Mis amigos pintores se han ido muy contentos.

** Armando Romero
   armando_romero@msn.com
   Escritor colombiano (Cali, 1944). Perteneci al grupo inicial del
   nadasmo en Cali. Mster y doctor en literatura latinoamericana de la
   Universidad de Pittsburg (EUA, http://www.pitt.edu). Viaj y residi en
   varios pases de Amrica, Europa y Asia, entre ellos Mxico y Venezuela.
   En este pas fue promotor cultural, fund revistas culturales, edit
   libros e hizo cine. Traductor e investigador, ha sido distinguido con el
   ttulo de Charles Phelps Taft Professor de la Universidad de Cincinnati
   (http://www.uc.edu). Ha publicado los poemarios Los mviles del sueo
   (Mrida, 1976); El poeta de vidrio (Caracas, 1976); Del aire a la mano
   (Bogot,1983); Las combinaciones debidas (Buenos Aires, 1989), A rienda
   suelta (Buenos Aires, 1991), Hagion Oros - El Monte santo (Caracas,
   2001),  Cuatro lneas (Mxico, 2002) y De noche el sol (Medelln, 2004);
   los libros de ensayo Las palabras estn en situacin (Bogot,1985); El
   nadasmo o la bsqueda de una vanguardia (Bogot, 1988) y Gente de pluma
   (Madrid, 1989); los libros de cuentos El demonio y su mano (Caracas,
   1975); La casa de los vespertilios (Caracas, 1982); La esquina del
   movimiento (Caracas, 1992); Una mariposa en la escalera (seleccin de
   los libros publicados, Cali, 1993); Lenguas de juego (Caracas, 1997) y
   La raz de las bestias (Xalapa, 2004), y las novelas Un da entre las
   cruces (Bogot, 1993), La piel por la piel (Caracas, 1997) y La rueda de
   Chicago (Bogot, 2004).



=== Soy moro (Extractos)      Mohamed Chekrad =============================

*** Mi patera

Mi patera es mi vida, que no va encima del agua.
Que no cruza el estrecho
Para enterrarme debajo

Mi patera no me vende el sueo
No me vende la muerte
No me construye la tumba
en un mar con mucho movimiento

mi patera no justifica morir
por algo que no es cierto
por la culpa del otro
por un sueo que es falso

mi patera llora mucho
cuando el drama sigue
cuando el sueo mata
sin poder condenarlo

cuando el asesino sigue libre
sin poder capturarlo
mi patera no es algo raro
es tu miso cuando dejas el sueo
por algo que es cierto
cuando dejas de ser el asesino
de ti mismo



*** Adis a la patria

Adis a mi casa, mi familia y mis amigos
Adis a mi tierra, mi aire y mi mar
Adis a mis sueos
Que estn ahora lejos
Que estn bajo el mar

Adis a unos momentos de vida
Al cario de mi casa
Al amor que tena
Al calor que senta
A lo poco con que viva

Adis a mis recuerdos
a mi infancia
a la inocencia
a mi pobre vida
que era una maravilla

Adis a mi novia
que esperaba la boda
que crea en mis sueos
que es ahora libre de mi promesa

Adis a mis amigos
con quienes comparta
mis secretos y sueos
con quienes construimos
un paraso lejos del mar
Adis a todos,
porque ahora soy
slo un recuerdo que est en el mar.



*** Bajo el agua

Bajo el agua hay un joven
Est la tumba de un inmigrante
Que lo ha pagado con dinero y sueo
Bajo el agua, entre el norte y el sur
Hay un mar que es un cementerio grande
Sin flores ni jardines

Bajo el mar, estn mis amigos y paisanos
De los que no recuerdo sus nombres ni lugares
Que no slo son moros o subsaharianos

Bajo el agua hay lgrimas y tristeza
De una madre que ha perdido a sus hijos
Y de una esposa que ha perdido a su marido
Bajo el mar sigue el dolor no slo del ser humano
Sino tambin de la fauna y la flora

Bajo el agua no slo hay cadveres y sangre de chicos y chicas
Tambin est el honor de toda una sociedad



*** Soy inmigrante

Soy inmigrante
l es un extranjero
Porque tiene pasta
Y yo tengo slo alubias y lentejas

Soy inmigrante
l es un extranjero
Y nadie le pide que se integre
Pero a m me piden que s, porque mi bolsillo es vaco
Y no soy americano o europeo

Soy inmigrante
l es un extranjero,
Con corbata blanca y sombrero
Y yo soy un delincuente
Con corbata negra y sombra

l es extranjero, Tiene derecho de votar
Y yo el inmigrante, Debo callar
El extranjero
Puede hablar por s mismo
Y ellos hablan en mi nombre
Aunque soy mayor de edad y s hablar



*** Sin palabras y sin bolgrafo

Sin palabras y sin bolgrafo
Me siento desarmado
Me siento desorientado y perdido

Sin palabras y sin bolgrafo
No puedo decirte no
No puedo sentirme libre
Y no puedo existir

Sin palabras y sin bolgrafo
me siento prisionero
de mis gestos,
me siento ciego aunque tengo ojos

Sin palabras y sin bolgrafo
No puedes escuchar mi voz
No puedes sentir mi peso
O dejarme espacio para expresarme

Sin palabras y sin bolgrafo
Me siento analfabeta de mis conocimientos
Me siento inmigrante hasta en mi casa

Sin palabras y sin bolgrafo
Est a salvo de mi crtica
Est lejos de mis ojos
Aunque te vea de cerca.



*** El mes de Ramadn

Tengo un amigo
Que no es blanco ni negro
Que no se pone vestido
Y que no est desnudo

Tengo un amigo
Que no tiene el pelo rubio ni moreno
Que no es alto ni bajito
Que no es espaol ni extranjero

Tengo un amigo
Que no habla slo mi idioma
Ni escucha mi voz
Y que no me manda cartas ni e mails
Tengo un amigo que es especial
Que me saluda un mes al ao
Y que me acompaa en mi ayuno

Tengo un amigo que es amigo de los reyes
De los pobres, de los analfabetas y los sabios
De los fuertes y de los dbiles

Tengo un amigo que antes de irse
Me dej el mensaje, a todos nosotros
Para decirnos que estaba a gusto entre nosotros
Y cada ao tiene que pasar para saludarnos.



*** Alicante

Ali cante
Qu canta Ali?
Ali canta?
por qu canta Ali?
Ali canta poco sobre l y sobre m
Para que la gente escuche su voz
Ya que l no tiene micrfono o Antena 3
Ali canta, pero no canta rock and roll
Y no canta en chino o en hind
Ali canta porque algo va mal
Que l slo no es culpable
Que la cancin es obra no slo del cantante
Ali canta, pero no es famoso
Y su msica no es popular
Ali canta y Mohamed tambin
No slo en Alicante, sino tambin
en Sevillacante, Barcelonacante y Madridcante



*** Antes de irme

Antes de irme a mi casa
Tengo que decirte algo
Tengo que hablar contigo

Antes de irme
Quiero pedirte algo
Y tengo miedo
Por si es demasiado tarde
O si la puerta est cerrada.

Antes de irme tenemos que olvidar momentos de malos entendidos
y slo recordar momentos de acuerdos
hay que regalar rosas, escribir cartas
y dejar las palabras libres.

Antes de irme no te prometo la vuelta
no te pido esperarme o llorar por m
antes de irme no esperes la fecha de mi viaje
o el lugar de la estacin.



*** Siento algo

Siento palabras que quieren salir
Que no necesitan visado o billete para su viaje

Siento palabras que no son difciles de entender
Que no son escritas en cifras
Y que no necesitan intrprete o traductor

Siento palabras hacia ti y hacia el otro
Que no falta que me invites a decrtelas
para sacarlas de dentro

siento palabras de un hombre como t
que le preocupa lo mismo que a ti
y que soaba lo mismo

siento palabras aunque mi piel es diferente
y mi pas es lejano.

Siento lo que siente el ser humano
Si lo pinchas sangra y si lo miras mal siente el dolor



*** Me alegra tu baile

He visto tu baile y me gust
qued grabado en mi mente.
Yo no s bailar, pero s admirar
la gente lo sabe.

Tu baile, era encantador.
Porque era diferente de mi poesa o de mi canto
Eran los gestos de tu cuerpo
Que llevaban un mensaje de alegra
Y otro de reclamacin,
de espacio y de libertad.
Es que no se puede bailar en una habitacin

Me gust tu baile, era diferente
Llevaba tu sello e identidad.
Recordaba tu pasado y expresaba tu futuro.

Yo no s bailar, pero s admirar
Yo no puedo odiar pero soy capaz
De querer y de amar hasta tu forma de bailar



*** El sueo

Tengo un sueo
Y soy muy feliz
De ser su dueo
Que nadie me lo quite
Que nadie se lo apropie

Tengo un sueo
De ver a los nios de Palestina
Jugando con juguetes
Y no las bombas jugando con sus vidas

Tengo un sueo
Que las piedras con las que los nios lucharon
Se conviertan en ladrillos
Con las que los albailes construyeran
Una Palestina libre

Tengo un sueo
Que el colonizador
Tenga el coraje de confesar su culpabilidad
Y reparar el dao que ha hecho
Tengo un sueo
Que el da de la independencia no tarde
Y el da de paz y amor gane
Que la noche no sea larga
Y la luz del da dominara

Tengo un sueo
Y busco otro
Pero que sea real
No importa si hoy o maana



*** Me despido

Me despido
en silencio,
Sin ruido y sin aviso
Sin que nadie se entere
De mi salida
Porque entr sin avisar

Ahora es tiempo
Ayer era mejor
Y maana seguro sea lo mismo
El rbol que creca con las mismas hojas
No tiene por qu cambiar de color

Ahora tengo sonrisa
Ayer la tena tambin
No merece la pena que la cambie por una tristeza
O pintar otra sonrisa que no es original

Me gusta como ests
Que no me pides
Que sea tu copia
O tu sombra
Porque yo soy otra persona
Con otra identidad

** Mohamed Chekrad
   chekrad@excite.com
   Escritor marroqu (Rabat, 1974). Actualmente realiza un doctorado en
   derecho constitucional en la Universidad de Valencia (http://www.uv.es)
   y trabaja como profesor y mediador intercultural en temas de inmigracin
   e interculturalidad. Reside en Espaa desde 2000.



=== Tenamos los ojos tan bellos      Sergio Llorens ======================

A lo lejos, probablemente, vi una luz. Mi pelo estaba lleno de agua, me
dolan las rodillas y tena las manos moradas. Al llegar a la casa, me di
cuenta de que haba varios zapatos cerca de la puerta, amontonados, junto a
un cartel que deca: Los sueos no se ensucian. Me quit mis zapatillas y
las dej junto al resto.

Nada ms entrar me vino a saludar una nia. Muy bajita para su edad,
descalza, y con mariposas en el pelo. Tena las palmas en alto y una fina
sonrisa.

Hola, soy Julia. Sabes a qu huelen mis manos?

No supe qu decir.

A lluvia me dijo.

Le acarici la cabeza, me fij en las mariposas, eran amarillas y tenan
las alas llenas de palabras. Me sent a la barra. Junto a m haba un tipo
encorvado, agarraba entre sus dedos un vaso vaco. En los nudillos de su
mano izquierda tena tatuado un nombre, Elvis. Su mirada estaba fija en el
vaso. Se lo acercaba una y otra vez a los labios, beba aire. Despus lo
dejaba en el mrmol y deca:

Ya nunca podr ser Elvis.

Se gir y me mir. Su mirada era ausente, como si no estuviera all, o como
si no tuviera mirada. En sus ojos no haba nada, slo eso, ojos. Aquel
hombre sin mirada tena razn, ya nunca podra ser Elvis, al menos con
aquellos ojos. El tatuaje se le agrandaba y empequeeca al cerrar y abrir
las manos. Me qued en silencio, esperando al camarero. Me mir el dorso de
mi mano izquierda, los nudillos, la piel sonrosada. Cost mucho pero qued
bien. Fue un tatuaje capricho, un sueo de adolescente, algo sin
importancia, y quin no quiso ser alguna vez Elvis?

Sent unos pasos cortos detrs de m, era Julia, que se le acercaba al
hombre del tatuaje.

Pap, no te preocupes. Huele mis manos. A que huelen bien, eh? y Julia
le puso las manos sobre la nariz. Y l se sinti mejor.

Lleg el camarero. Era demasiado viejo para ser camarero. Todos sus
movimientos eran lentos. Cada vez que se mova haca un verdadero esfuerzo.
Sus ojos eran azules, de un azul desgastado, sin intensidad. En el bolsillo
de la camisa tena una libreta. Cuando se acerc para servirme, pude ver lo
que haba escrito en la tapa. Cuentos. Estaba subrayado varias veces.
Cuando sac la libreta para apuntarse lo que le ped, una copa de ron, vi
que no tena pginas. Los ojos del viejo, cada vez menos azules, miraban
inquietos donde slo haba cartn. Despus me mir y me dijo:

Disclpeme, no tengo papel para apuntar su ron.

No importa le dije. No creo que se le olvide.

Bueno, mejor que no lo apunte. Las cosas cuando se escriben desaparecen.
Como los sueos. Abren sus alas y vuelan lejos de nosotros.

Es usted escritor?

Lo fui.

Entonces, en esa libreta haba cuentos, no?

Sueos. Tan slo eso, sueos, que por las noches volaban lejos. Muy lejos
de m.

Cuando puso la copa vaca en el mrmol, se me qued mirando. Su mirada era
menos azul que haca un segundo. Se dio la vuelta, cogi el ron y llen la
copa. De aire.

Perdone, y el ron? le dije.

El viejo cogi la copa, se la puso cerca de los ojos. Asinti.

Tiene razn. Le pondr un poco ms.

Y lo hizo.

Beba me dijo. Bbase sus sueos.

El hombre que quera ser Elvis me dijo que lo hiciera, que le diera un
trago a ese magnfico ron. Cog la copa, me la puse entre los labios, mir
al hombre del tatuaje, luego al camarero, y beb aquel aire. De un trago.
Un calor insoportable me entr por la garganta, me lleg al estmago. Todo
me arda. Cmo era posible? Despus de toser varias veces, me levant de
la barra. Necesitaba lavarme un poco la cara. Despejarme.

Aquel lugar era inmenso. El viejo me dijo que fuera todo recto a la
izquierda. La nica luz era la de las velas. Se respiraba un intenso olor a
cera. Despus de atravesar aquel pasillo lleg otro, luego otro y otro y
llegu a una esquina donde pude girar a la izquierda. All haba una puerta
que deca: Antiguos sueos. La puerta era de madera, estaba muy sucia, con
mucho polvo. La abr. Lo hice con lentitud, uno no saba lo que poda
encontrarse.

All slo encontr oscuridad, campo. Sent la noche en mi cara. Llova. A
gotas lentas. Tajos fros. Condensados. La luna pareca lejana, artificial,
igual que la de un decorado con bajo presupuesto. El viento mova los
rboles, de un lado a otro, agitndolos, como cuando un padre regaa a su
hijo. A lo lejos, escuch algo, o al menos cre escucharlo. Eran voces,
murmullos de una pareja. Sal a la noche, me acerqu a ellos. Estaban
subidos a la copa de un rbol. Ella tena sus rodillas dobladas, pegadas al
pecho. Pareca que l le contaba algo. Pude ver, o cre ver, que en los
nudillos de su mano izquierda tena escritas unas letras. Borrosas a mi
distancia. Tal vez decan, Elvis.

Ella lo escuchaba con atencin. Y yo, sin apenas mirarla, la recordaba. Sus
ojos eran de un verde profundo, intenso, y tenan la certeza de ver
convertido en escritor a aquel camarero de ojos azules. Cuando termin de
leer, arranc el papel de una libreta. Lo dobl varias veces hasta
convertirlo en una mariposa, que puso entre las palmas abiertas de ella. De
Laura, porque probablemente, se llamaba Laura. Juntos la soplaron e intent
volar en medio de la noche. Despus se abrazaron, se besaron, durante mucho
rato.

Volv hacia la casa, pens en aquellos cuentos, que slo haban sido eso,
mariposas arrancadas de una libreta. Tambin pens en aquella hija que
sobamos tener Laura y yo. Record que discutamos sobre su nombre, a m
me gustaba Julia y a Laura, Lluvia. Pero todo qued en eso, en un aleteo de
papel. Porque todos quisimos alguna vez, de alguna manera, poder llegar a
ser como Elvis, poder alcanzar nuestros sueos.



En el bar ya no haba nadie. El viejo haba desaparecido. El hombre que
quera ser Elvis, tambin, con su hija Julia. Los llam varias veces.
Busqu en cada rincn, pero nada. Entr en la barra, as al menos tomara
una copa. De ron. Fui directo a l. Cog la botella vaca entre las manos,
le di un buen trago. No me quemaba. Con la botella me sent a la barra. Me
gustaba el ron, saba a sueos. Vaya, ya hablaba como el viejo. Despus del
segundo trago me mir en el espejo de la barra. Y all estaba el viejo
camarero. Dej la botella en el mrmol y me acerque ms. Era l, era yo, el
viejo de los ojos azules. En el bolsillo de mi camisa asomaba la libreta de
los cuentos.

Sera todo un efecto del ron. Me mir las manos, no haba nada en ellas,
eran las mas. Pero en el espejo, en los nudillos de mi mano izquierda,
haba escrito un nombre. Elvis. De nuevo el tatuaje. Ahora era yo el hombre
que nunca podra ser Elvis. O quiz siempre lo haba sido. Alguien me toc
por detrs, era Julia. Fue directa al espejo. Toc la mano tatuada, despus
me ofreci las suyas, seguan oliendo a lluvia. Siempre le oleran as, al
menos en aquella casa. Me sent mejor al olerlas. Julia desapareci por el
largo pasillo. Decid seguirla. Quera saber adnde iba. Aunque supongo que
buscaba su vida. Aquella posible vida que tuvo en mi imaginacin haca ya
tantos aos. Ella era un sueo, y lo saba. Por eso buscaba su momento:
cuando la imaginamos Laura y yo, en aquella copa de rbol.

En aquel instante, me sent responsable. De aquel sueo. De aquella nia
con mariposas en el pelo. Pero cuando puse un pie en el pasillo, escuch
una voz. Me gir, era el viejo:

Adnde va?

Me preocupa Julia.

Acrquese.

Sus ojos eran de un azul plido. Iban camino de quedarse blancos.

Aqu no tiene nada que hacer. Es mejor que coja sus zapatillas y se vaya.
Pero pngaselas fuera. Los sueos no se ensucian.

Pero, y la nia?

Djela. Envejecer aqu, con nosotros. Es un sueo antiguo. Como yo, como
Laura, como los cuentos, como el hombre que quera ser Elvis. Mire, le voy
a pedir un favor. Deje ya de soar. O al menos persiga sus sueos hasta que
se cumplan. Porque usted suea y abandona. Y sus sueos quedamos aqu,
atrapados en mundos imaginarios. Y encima me dice que se siente
responsable. A buenas horas. Mrchese, se lo ruego. Djenos. A medida que
pase el tiempo iremos perdiendo vida, color. Ve mis ojos. Palidecen. Los
sueos tambin perdemos la ilusin de convertirnos en realidad. El paso del
tiempo lo desgasta todo. Incluso los sueos ms bellos. En fin, demasiadas
decepciones en un momento, no?



Una dbil luna iluminaba la noche. El viento ola a agua. Me gir y me
pareci que la casa ya no estaba. Segu andando. Con las manos en los
bolsillos. De repente sent un cosquilleo en una mano. Como un aleteo.
Extend la palma. Reconoc mi letra en sus alas. Mis cuentos. La acerqu a
mi boca, sopl y esta vez vol alto. Mir su direccin, hacia atrs, hacia
la casa. Julia abri una ventana y la mariposa se pos en su pelo, formaba
parte de aquellos sueos. Y yo no.

** Sergio Llorens
   depende99@hotmail.com
   Escritor espaol (Valencia, 1972). Licenciado en filologa hispnica. Ha
   publicado De lo canalla, del amor y de lo absurdo (Brosquil Ediciones).



=== Poemas      Niddy Caldern Plaza ======================================

he comenzado a escribir su nombre en las paredes, en libretas, en papeles
sueltos. Lo escribo como quien invoca algo, como si cada letra pudiera
acercarlo un poco ms, como si cada slaba trajera su olor salvaje o el
sabor venenoso y vinoso de su boca.

===

sudo los miedos
con el otro en contrapeso

los dedos
dibujan espirales

y se detienen justo all
donde el cuerpo
ha comenzado a borrarse

===

as
tan secretamente
me tocaba las piernas
con una mano, una rodilla
no lo s
me besaba sin besarme
cubrindome con mil brazos
era un animal portentoso
un espectro en su vigor
un algo que no s
si pueda
o quiera explicar

===

                                                 no todo mi corazn te ama
                                           slo la parte que est enferma.
                                                            Yolanda Pantin.

Puedo decirle que el deseo no deshabita mis carnes y que slo de su copa
quiero beber. Contarle que no desaparecen, sino que se multiplican sus
manos en mi cama cada noche, que su celaje inunda mi espejo, que con su
mirada todo se cierra y que el sol viene a m slo desde su ventana. Puedo
inventar aun ms.

Puedo
porque l lo creer.

===

Me voy de ti
cerca del ltimo tramo del espiral
donde ya no tengo manos
ni piel
y el destiempo
toca los bordes
te entrego las llaves
me voy y no vuelvo

===

Tu mano ha dibujado
un espiral en el aire
otro sol desnuda mi ventana
con pjaros azules
y un canto tenue
como el latido
de un mi ser vencido
por saber de lo blanco
y lo callado
del ltimo abrazo

** Niddy Caldern Plaza
   mieles07@yahoo.es
   Docente y escritora venezolana (Valencia, 1977). Licenciada en
   educacin, mencin artes plsticas, por la Universidad de Carabobo (UC,
   http://www.uc.edu.ve), tesista de la maestra en literatura venezolana
   del rea de Estudios de Postgrados de la mencionada casa de estudios y
   con varios cursos de mejoramiento profesional. Se ha desempeado como
   docente en las facultades de Ingeniera, Educacin y de Ciencias
   Econmicas y Sociales de la Universidad de Carabobo. Desde el 2003
   labora como docente del Programa Ctedra Abierta (Artes Plsticas) de la
   Secretara de Educacin del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha sido
   promotora cultural y coordinadora de actividades literarias y
   artsticas. Ha dirigido talleres de poesa en la Fundacin La Letra
   Voladora, la Universidad Arturo Michelena y la Secretara de Educacin
   del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha participado en talleres de
   creacin potica, en la Direccin de Cultura de la UC con Carlos Osorio
   (1993) y Reynaldo Prez S (1996); en el Ateneo de Valencia con Mara
   Antonieta Flores (1997-98) y en el Centro de Estudios Latinoamericanos
   Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) con Lzaro lvarez y
   Arturo Gutirrez (1998-1999). Textos suyos han sido publicados en las
   revistas La Tuna de Oro y Poesa, de la UC, as como en la antologa
   Voces nuevas (1998-99) del Celarg. Ha publicado el poemario Sonata con
   animales (Direccin de Cultura de la UC, 2002), con el que obtuvo el
   Premio Nacional del X Concurso Literario Pedro Buznego, en Maracay. Su
   poemario Poemas (Una risa que se re de m) obtuvo mencin de honor en
   el 1r. Concurso Interuniversitario de Literatura Simn Rodrguez, del
   Colegio Universitario de Administracin y Mercadeo (Cuam,
   http://www.cuam.tec.ve), as como el premio del Concurso Mayor de las
   Letras y las Artes del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 2004).



=== Turismo macabro      Yago Quiones ====================================

Saliendo de la estacin de metro se vea un muro alto al menos cuatro
metros con una pequea entrada cuadrada. Atravesamos la calle y entramos
por ah; era evidente que no era la entrada principal, o al menos sera una
entrada muy poco digna para lo que nos esperbamos. Apenas despus del muro
haba unas escaleras en piedra que nos elevaron algunos metros sobre el
nivel de la calle. Slo ahora me doy cuenta de que esos metros que subimos
con las escaleras nos elevaron por encima de miles de cadveres; habamos
llegado a la superficie de una inmensa tumba de piedra.

Haba un poco de turistas y nos dimos cuenta de que nos faltaba el mapa del
cementerio que generalmente regalan en la entrada y que todos los turistas
alrededor consultaban excitados entonces volvimos a la calle siguiendo las
indicaciones de algn alemn; volvimos a bajar las escaleras que represan
la masa de tierra, estatuas y muertos para que no se desborden hacia la
calle. Efectivamente, cerca haba una floristera donde una anciana venda
el mapa, pagamos a regaadientes; hasta ahora estbamos seguros de que nos
lo habran regalado como en el otro cementerio. Era caro pero no tenamos
opcin, si queramos encontrar todos los muertos que nos interesaban
tenamos que tener un mapa. Siempre habamos pensado que sera ms
emocionante simplemente caminar, acercase a una lpida y leer Vallejo
Csar o Man Ray, pero tambin era cierto que el cementerio era grande y
se corra el riesgo de perderse las tumbas ms importantes (ms tarde
descubriramos que a veces hasta con el mapa era imposible encontrar
algunos muertos).

No s por qu Silvia termin con el mapa en la mano mujeres y mapas no son
casi nunca una buena combinacin, casi inmediatamente comprobamos que era
Nicols que nos tena que guiar; la tumba de Mlis la encontr yo que
nunca haba visto el mapa de cerca. Era una tumba pequea con un busto del
muerto enverdecido por el xido.

Un poco ms seguros al menos yo por el cambio de brjula, fuimos en busca
de Balzac. Encontrndolo descubr cun ignorante poda llegar a ser, pues
no tenia idea de que Balzac se llamara Honor de Balzac; Nicols en cambio
coment distradamente que siempre lo haba imaginado ms flaco y no como
lo haban reproducido en la tumba. La lpida de Proust era un ejemplo de
sobriedad y buen gusto. Hasta ahora la visita haba sido muy agradable,
haba un buen sol, el mapa ms o menos nos haca llegar adonde queramos y
las tumbas famosas no estaban lejos entre s. Al comienzo habamos sealado
en la lista de muertos ilustres los que ms nos interesaban y habamos
tratado de trazar un itinerario en el mapa, ste nos sugera ahora ir hacia
el Colombarium... fue all que tuvimos la primera sensacin desagradable
del da.

En el Colombarium estaban enterrados muchos famosos, de lejos pareca un
normal edificio, excepto por el hecho de estar en la mitad de un
cementerio. Al acercarnos Nicols sugiri el porqu del nombre Colombarium;
efectivamente pareca un grande palomar, slo que en vez de palomas tena
muchos muertos organizados en filas y columnas. Entendimos que sera toda
una empresa encontrar a Maria Callas. Yo estaba por proponer que le
preguntramos a un seor de uniforme, pero antes de alcanzar a hablar vi
que lo segua un grupo de personas todas vestidas de negro. Era un funeral.
Hasta ahora habamos tenido toda la actitud de un turista, nos habamos
fijado en el mapa y buscado las tumbas que nos interesaban sin pensar que
debajo haba muertos reales y no slo monumentos de cadveres ilustres.
Ahora estbamos viendo un funeral de gente real que hoy en da segua
muriendo como murieron Apollinaire o Modigliani, slo que a stos los
venan a visitar jvenes desconocidos, en cambio al muerto de hoy tal vez
lo olvidaran ya sus nietos. Querindome alejar del aire ceremonioso y
ttrico de los duelantes me mov hacia la otra ala del Colombarium, dije
simulando una intuicin que tal vez all poda estar la Callas; los dems
comprendieron que en realidad no me senta tan bien cerca del funeral y me
siguieron; creo que de todos modos a ellos tampoco les pareca muy
simptico hacer turismo al lado de una familia en luto.

Al girarme vi en las escaleras del Crematorium una mujer que lloraba
mientras hablaba por telfono; esa escena sirvi para completar el cuadro:
el sol no me pareca ya ni brillante, ni alegre; not todos los aspectos
burocrticos del cementerio, los obreros que estaban terminando de cerrar
la tumba, el guardin de la capilla, en fin, toda la parafernalia de un
cementerio vivo. No estbamos simplemente en un monumento. Creo que fue en
ese momento que decidimos escapar, cada uno por su cuenta pero todos al
tiempo. Tal vez nos sentimos un poco sacrlegos con ese maldito mapa en la
mano buscando la lpida de Isadora Duncan mientras la gente viva trataba de
enterrar a sus muertos con un poco de solemnidad. Nicols dese a los
nuevos muertos que dentro de algunos aos algn joven como nosotros les
hiciera visita, que se volvieran famosos. Nos alejamos llevndonos nuestros
colores lejos... en direccin de Oscar Wilde.

Esa zona del cementerio era amplia y ordenada, los caminos entre las
divisiones eran anchos y rectos; las divisiones eran cuadradas y bien
definidas, no haba muchos rboles y el sol iluminaba bien todo, era como
caminar en un gran parque cuadriculado de grandes monumentos limpios y
majestuosos. En estas condiciones era fcil encontrar cualquier direccin,
de hecho no hubo dificultad en dar con Oscar Wilde. La tumba era de piedra
blanca, alta por lo menos tres metros, una placa larga y angosta con
escrito slo el nombre en grandes caracteres. Arriba tena una especie de
esfinge o algo as, era como un ser femenino con alas que sala por un lado
de la pantalla de piedra. Pareca que el rito oficial del peregrino era
besar la tumba: estaba toda tatuada del colorete de los labios de muchas
visitadoras y visitadores. Nosotros no tenamos la boca pintada entonces
dejamos slo alguna piedrita apoyada en el pedestal donde haba algunos
papeles escritos y tiquetes de metro otro rito comn al lado de muchas
otras piedritas.

Como era ya un poco tarde decidimos renunciar a dith Piaf y girar noventa
grados hacia La Fontaine y Molire. Nicols decidi que cogeramos un atajo
cortando por en medio de alguna divisin, slo que no contbamos con que el
cementerio no era todo plano; de hecho llegamos a una zona de terrazas.
Naturalmente nuestro mapa no era topogrfico y vindolo el cementerio
pareca muy fcil. En realidad haba muchas terrazas en fila. La idea de
Nicols basndose en el mapa haba sido atravesar transversalmente las
divisiones, slo que cada divisin estaba separada de la otra por al menos
dos metros de desnivel y las escaleras eran escasas. Los caminos ahora eran
angostos y torcidos, haba que caminar mucho buscando entre los rboles y
los arbustos una escalera para llegar a los otros niveles que estaban cada
vez ms abajo. Por pura suerte encontramos un pequeo prado enrejado con
las lpidas de Molire y La Fontaine; a Guy Lussac y Murat simplemente no
pudimos encontrarlos.

Consultar el mapa slo empeoraba todo, los caminos se vean claros y
precisos en blanco entre las divisiones en verde que parecan siempre bien
delimitadas; la realidad era que los caminos se hacan cada vez ms
retorcidos y las divisiones ya no tenan nunca la forma que sugera el
mapa... estbamos perdidos. No perdidos en el sentido de que moriramos de
sed tratando de encontrar la salida; pero s perdidos porque, si nos
parbamos en el lugar donde deba de estar Dor, no lo encontrbamos, lo
que quera decir que el mapa no serva o estbamos en otro lugar y no en el
que creamos, lo cual me parece una buena descripcin de estar perdidos.

Discutiendo un poco entre nosotros y tal vez perdindonos ms llegamos a un
camino posiblemente identificable; debamos estar cerca de Comte. El lugar
preciso haba sido resaltado neurticamente por Silvia ante mi insistencia
en la necesidad irrevocable de visitar esa tumba. Seguimos el camino pero
no encontramos nada, en el mapa era claro que debamos haberla encontrado
fcilmente al borde del camino; haba un punto verde con escrito Comte
claramente, adems tena alrededor el gran cuadrado de Silvia en lpiz con
una flecha exagerada para que fuera imposible no verla. Era intil.
Caminamos varias veces por todo lo largo del camino sin encontrar nada,
buscamos en la segunda fila de tumbas porque todas las que daban sobre el
camino eran de muertos desconocidos, o al menos muy poco famosos. Ni en la
segunda ni en la tercera fila haba nadie con el nombre parecido a Comte.
Quitamos el musgo y la maleza de algunas lpidas esperando que el mundo
hubiese olvidado quin fue Auguste Comte. Pareca que el mundo haba
borrado a Auguste Comte, o al menos su tumba. Empezaba ya a sentirme un
poco culpable, yo era quien haba insistido por ver a Comte. Al comienzo
cada uno haba expresado sus preferencias y se haban creado
espontneamente cadveres irrevocables, los tres tenamos un par de nombres
sobre los cuales no se discuta, era necesario encontrarlos y ya. Ahora por
desgracia uno de mis personajes irrenunciables no se encontraba. Creo que
ellos estaban ya fastidiados por la bsqueda pero me seguan pues saban
que yo habra hecho lo mismo si Silvia no hubiera encontrado a Chopin.

Nos cruzamos con otros turistas y Nicols en algn modo se hizo entender y
les pidi el mapa por un momento, los compar velozmente; los alemanes
estaban obviamente curiosos que alguien con un mapa en la mano les pidiera
ver su mapa. Les devolvimos su planta en papel perlado en tonos de rojo,
con todos los nombres claros y fcil de doblar y los suizos siguieron su
camino en direccin de la capilla. Cada vez era ms claro que la anciana de
la floristera no venda un gran producto, al contrario era la peor de las
versiones. Nicols pareca esperanzado por lo que haba visto en el mapa de
los austracos; dio media vuelta y camin seguro, despus de unos metros
vuelta de ciento ochenta grados, otros pasos menos decididos, vuelta de
ciento ochenta grados, otro par de metros y vuelta de noventa grados:
Estamos perdidos otra vez.

Sinceramente yo creo que nunca dejamos de estarlo. La nica opcin que nos
quedaba era que Comte estuviera en el nivel de ms abajo, eran ms o menos
cuatro metros de desnivel y no se vea ni una escalera. Nos asomamos y
vimos que era posible tratar de bajar entre las tumbas simulando una
escalera de peldaos extraos con nombres escritos y vasos de flores. El
nivel de abajo era el ms selvtico que habamos visto, las lpidas estaban
desordenadas y haba muchos arbustos bajo los rboles ms grandes, por no
decir de la maleza. El camino ms cercano se reconoca por la luz que
proyectaba a lo lejos, era una lnea de tierra amarilla entre la selva.

Bajamos haciendo mucho ruido y hablando burlonamente, probablemente eso los
alert. Lo primero que vi fue una que estaba arrodillada sobre una tumba
tapizada de hierba, tena otra delante y nos miraban asustadas y agresivas,
los vestidos eran ligeros, parecan mantas puestas apenas como nico
indumento para cubrir los cuerpos blancos y delgados. La espalda
completamente al descubierto como si el vestido se pudiera deslizar de los
hombros con el solo soplar del viento. Las manos eran tambin muy delgadas,
casi huesudas pero elegantes, con un movimiento lento y sofisticado. El
pelo largo, liso y suelto; los ojos de las dos eran de ciervo asustado a
punto de escapar pero demasiado sorprendido como para atreverse a algo.
Haba algo en la expresin que le daba un tono maduro, trajinado,
recorrido, a los trazos juveniles de la cara. Eran jvenes pero para nada
inocentes. Nos miraban fijo y ms que una amenaza era la necesidad de
estudiar nuestros movimientos, de ver hasta dnde nos bamos a acercar. Una
apag un cigarrillo contra la tumba sin moverse de su posicin, devolvi el
brazo a su lugar recomponiendo el cuadro; estaban slo esperando que nos
furamos.

Ahora que lo recuerdo la cosa parece clara pero en ese momento slo
queramos llegar a Comte, nos pareca normal pasar por cualquier parte del
cementerio que era de todos modos un lugar pblico. Ellos trataban en
cambio de disimular en modo notoriamente forzado el hecho de que ese
pedazo de cementerio fuera en ese momento como un lugar privado. Digo
ellos porque detrs de una lpida se haba escondido a medias un hombre
con una cmara de video, era un aparato pequeo pero profesional. Luego se
haba acercado hacia l otra mujer, sta era muy diferente a las otras dos;
estaba vestida con una normal ropa de calle, por la actitud poda ser la
asistente del hombre, pareca contrariada por nuestra interrupcin y miraba
al jefe como interrogndolo con aire cmplice, comprendiendo su expresin
intranquila.

Nuestros cuatro personajes compusieron en un instante un cuadro bastante
fuerte, todo el lugar ahora respiraba una energa extraa. No paramos nunca
de caminar pero tal vez la impresin me hizo registrar muy bien en la
memoria la escena. Al lado de la tumba que serva de lecho de plantas haba
una botella de gaseosa rellena con algn otro lquido; apoyadas en el piso
unas tijeras, instrumentos abandonados para evitar que alguien les diera
mucha importancia.

Pasamos prcticamente en medio de la congregacin de excntricos sin decir
nada, con el slo silencio nos haban obligado al silencio; era exactamente
lo que se siente cuando se interrumpe a alguien; antes del encuentro los
dos grupos haban ocupado su espacio vital, haciendo el ruido necesario y
comportndose naturalmente; ahora nuestra interrupcin nos haba creado una
extraa sensacin a nosotros y los haba interrumpido a ellos. No haba que
ser de todos modos muy malicioso para sospechar algo o simplemente en un
modo mucho menos racional para sentir el extrao ambiente que emanaba del
escenario que haba montado la oscura compaa. Extrao ambiente, es sa
la expresin justa para describir lo que se senta, era un ambiente; en
medio del cementerio de por s no muy macabro haban difundido alrededor
de ellos un ambiente, una atmsfera que se puede slo llamar extraa,
viciada, adulterada. Nosotros, sin pensarlo, o tal vez sin poder pararnos a
discutir en medio de la tumba de silencio en que nos haban encerrado,
pasamos en medio. Atravesamos el lugar desembocando en un sendero un poco
ms iluminado, Nicols no resisti la tentacin de mirar hacia atrs justo
antes de que yo le halara el brazo y leyera en voz alta una lpida:
Auguste Comte 1798-1857. Pero mi satisfaccin no coincida con la
expresin de Nicols: tena la boca medio abierta y me miraba con los ojos
todava sorprendidos. Quera acercarse y ver ms, Silvia en ese momento se
acercaba con cara de incgnita. An no habamos podido comentar nada de la
extraa experiencia pero para m era evidente que era mejor alejarse.
Caminamos un poco hacia la luz para pensar mejor, para que no nos oyeran.
Nicols quera a toda costa volver atrs, haba visto que las tijeras
servan para cortarse el pelo entre ellas. Compartimos nuestras opiniones y
yo trat de convencerlos de mi interpretacin: segn yo estaban filmando
una especie de pelcula porno, de esas ilegales que se filman en la calle
(centros comerciales, metros, parqueaderos, etc.) explotando ese toque de
excitacin de ms que puede dar el sexo en un lugar pblico. Era una
hiptesis simptica pero el ambiente que habamos sentido era ms extrao
que eso; las tijeras y la botella con lquido oscuro no parecan la
utilera ms clsica de una pelcula porno; el extrao vaco que todos
sentamos no pareca el efecto de haber visto el set improvisado de una
pelcula porno. Fuera lo que fuera haba que ver un poco ms.

Dimos media vuelta y nos acercamos agachndonos ligeramente, casi a la
altura de las lpidas, entramos de nuevo en la zona de sombra y buscamos
ver de lejos la escena. Parecan impacientes porque no haban esperado
mucho tiempo antes de seguir filmando, entre las lpidas alcanzbamos a ver
el torso desnudo de una de las actrices, la espalda arqueada hacia atrs,
los ojos cerrados y la boca muy abierta, se mova rtmicamente como
empujada por algo o ms bien por alguien. Todo pareca indicar que yo
tenia razn, slo que la locacin era por lo menos muy original y lo que
habamos visto nos haba dejado ms bien una sensacin de fro, como de
algo demasiado crudo, demasiado ttrico. Satisfecha la curiosidad nos
alejamos buscando la lpida de Jim Morrison.

Aunque estuviramos en el sol y lejos del escenario era evidente que el
cementerio haba cambiado para nosotros, no decamos nada pero todos
estbamos pensando en lo que habamos visto. Visitamos sin mucho inters la
tumba de Miguel ngel Asturias (muy original por cierto) hasta que alguno
de los tres confes que no dejaba de pensar en el oscuro encuentro de
antes, coincidimos que haba sido algo demasiado fuerte para todos. Nos
miramos casi riendo. Era claro que los tres queramos volver. Ahora
estbamos en el sol, seguros; haba ms gente y ms movimiento, los caminos
eran claros y amplios; pero los tres queramos volver, volver a la sombra
donde entre las tumbas pasaban cosas extraas que la gente del sol ni
siquiera imaginaba.

Cada uno excitado por la comprobada complicidad de los otros rehizo sus
pasos; nos internamos cerca de la tumba de Comte, pero si haba sido
difcil encontrar esa tumba aun ms difcil sera ahora encontrar no una
tumba sino un lugar que de particular tena slo unas personas que
probablemente ya no estaban; no sabamos ningn nombre o indicacin
especial. Encontramos a Comte, eso era ya un paso importante, luego nos
separamos un poco buscando con ms atencin, no pareca que hubiera ya
nadie.

Un buen final para esta historia sera decir que encontr la famosa tumba
cubierta de hierba, slo que ahora estaba limpia y nueva, que no haba
rastro de nada de lo que habamos visto, que el cementerio nos haba jugado
una mala pasada, que lo habamos imaginado todo y luego lo habamos contado
a mucho amigos incrdulos. Slo que la verdad es otra. Agachado entre los
monumentos vi a lo lejos la famosa tumba de piedra cubierta de hierba, me
acerqu tranquilo por no ver a nadie. Me pareca sentir todava la energa
extraa, era como el lecho de los padres apenas consumado o el lugar de un
delito recin cometido. Me agach emocionado por la idea de que este lugar
haca unos minutos me haba sido completamente inalcanzable, que justo all
se haba realizado el acto extrao que nos haba marcado tanto. Estaba tan
excitado por una curiosidad morbosa que adelant la mano y toqu la hierba
con la palma bien abierta, pareca caliente, la apoy con un poco ms de
fuerza y sent la manta de hierbas blanda, acolchonada, me apoy un poco
ms y las plantas cedieron, mi mano sinti un lquido, un lquido caliente
por toda la mano. La tumba estaba cubierta por una gruesa capa de hierbas
que esconda en realidad una gran cantidad de sangre y no slo, me pareci
sentir algn tejido extrao, como algo largo y viscoso mezclado en esa sopa
de plantas y sustancias corporales. Apenas pude me levant y corr a
lavarme con el agua verdosa de algn florero cercano. Mi movimiento llam
la atencin de Nicols y Silvia, alguno me pregunt si haba encontrado la
tumba. Yo respond inmediatamente: S. Pero ya no hay nadie. Vmonos
tambin nosotros.

** Yago Quiones
   yagoqt@gmail.com
   Socilogo y escritor colombiano (Bogot, 1978). Egresado de la
   Universidad de Roma La Sapienza (http://www.uniroma1.it). Autor de
   varios cuentos cortos y de la novela Amor y odio y Roma. Actualmente
   reside en Porto Alegre (Brasil), donde cursa una maestra en sociologa.
   Sus textos pueden leerse peridicamente en su bitcora, La Papelera
   (http://bloglapapelera.blogspot.com).



=== Anfitriona de mi infancia      Eliana Segura Vega =====================

Odla!, odla!, es ella la vieja campana de la escuela.
anfitriona de mi infancia!
fui tu invitada en cada hora.
odla!, es ella, la odiosa, la querida, la que siempre pidi ser escuchada
la que exigi respeto en cada toque
la que dijo: silencio!, en sus taidos
la que interrumpi las clases
y nos invit calurosa y entusiasta al patio de los juegos
La que nos impuso el orden
y con estricta disciplina
nos oblig a correr cuando lejos nos sorprendan los atrasos.
La que nos dijo: calla!
en su repique de metal imperativo.
cmo pudo mandarnos, dictadora?
y obedecer sin palabras?
cuntas veces nos mand a salir o entrar al aula?
seguir jugando la dulce travesura
o formarnos cuando el profesor apareca?
(slo fue un eco de su voz docente
y su mente pedaggica)
(un registro del horario de la escuela)
(un arrebato para simular el sismo, la catstrofe
o la invasin area)
Odla, es ella: invariable y antigua
indiferente al clima
adherida a la piel de cada muro
a cada techo de las salas
como si fuera musgo del invierno
como si fuera piedra musical en primavera,
como si en otoo fuera hoja seca
crujiendo lastimera
como si fuera trazo sonoro de la lluvia
La omos como si fuera leccin de la maestra
y un poco la odiamos en las clases aburridas
pero, cunto la ambamos
cuando a veces se perda de la cuenta.
Est en el inventario de las cosas viejas
e inscrita para siempre en nuestras almas
como un preludio, una fuga de trompetas
un violn a ratos, un tambor, una bocina
de la edad ms bella oh, campana altiva!
Timbre de agua en la corriente de mi vida.
Altisonante y soberana en su torre azul
piano pulsado por el sol
despertando al alba
guitarra vibrante para empezar la cueca
Verso desgranado entre los rboles
Copa invertida destilando acentos
alboroto matutino llamando a la asamblea.
Gozosa, festiva, jubilosa
te recuerdo entre sonatas y baladas
Te llevo como chasquido, obligacin y reto
cuando detenas mi embeleso de recreo
y tu imperio de huracn me llevaba al aula.
Hoy me voy, dulce campana,
cunta vida compartida entre tus sones,
fue dejando msica celeste
en cada partcula de este ser que ahora parte!
tu voz se aleja lentamente en el cdigo del alma.
Dile t, al maestro y a la escuela
que tu onomatopeya es surco luminoso
y estela oculta
una lgrima que ahora quiebra el aire
y mi garganta emocionada.
S mi enlace, porque t de mi maestro fuiste puente
Dile t campana y procura no quebrarte
pero, dile t al maestro y a la escuela: gracias!
Dime adis entre tus sones. dime adis en tu idioma de campana

** Eliana Segura Vega
   ecsv@terra.cl
   Escritora chilena, docente, periodista y locutora. Pertenece al Grupo
   Literario El Encuentro en la Sociedad de Escritores de Chile. Ha
   publicado en diarios y revistas de circulacin regional y nacional.
   Escribe poesa, cuento y teatro infantil. Su poesa figura en Revista
   Safo (Santiago), revista Poetas de Cauquenes (Cauquenes), Revista de
   Educacin del Centro de Perfeccionamiento Experimentacin e
   Investigaciones Pedaggicas (Santiago) y revista Umbrales del Colegio de
   Profesores (Cauquenes), as como en las antologas Mujeres frente al
   mar, Tardes poticas, Artesana potica y Escritores normalistas
   chilenos (edicin de la Universidad de la Repblica).



=== Sueo MOR      Anglica Lpez Gndara =================================

                                               Oh sueo! Oh gentil sueo!
                                     Nodriza de suave naturaleza, cmo temo
                                    que no aumentes el peso de mis prpados
                                       Y empapes mis sentidos en el olvido.
                                            W. Shakespeare. Rey Enrique IV.

No se culpe a nadie de mis sueos. Ni se culpe a nadie de mis realidades.
Pero, sobre todo, no se culpe a nada, ni a nadie de mis insomnios. Ni al
ruido de la refrigeracin. Ni al perro que ladra. Ni a los gatos que
mallan. Ni al silbato lejano de una fbrica. Ni al ulular de la sirena de
la Cruz Roja. Ni al tren carguero de la madrugada. No se culpe a los
problemas personales. Tampoco a los trastornos hormonales. A qu o a quin
podra culpar. Para qu. Es absurdo buscar culpables. Castigo no habr.
Adems, a quin tendra que enjuciar al todo, a la parte, o la nada.

Pensar mejor que me ha visitado el espritu del dragn de la Clquida.
Aquel dragn insome de la mitologa griega capacitado para nunca dormir;
preparado para vigilar siempre.

Yo no sirvo para no dormir. Quiero mis ocho horas diarias. Las ocho que
recomienda la buena salud. La tercera parte de la vida hay que estar en el
mundo de Morfeo. Ahora estoy con los ojos abiertos en la sombra. Un deseo
nace y anhelo que la ansiedad se transforme en lucidez. Pero no. Tan slo
un cerebro con ideas parsitas. Un ejemplo: los das corresponden a una
fecha exacta, las noches a dos. Soy la memoriosa, pero no como Funes el de
Jorge Luis Borges que recordaba el Alfa y el Omega. En l toda la
sabidura, en m pura basura.

Y cierro los ojos. Y los dems sentidos se quedan abiertos. No se cierran
los odos. Ni el gusto ni el tacto ni el olfato. Acomdate del lado
izquierdo, del lado derecho, con almohada, sin almohada, brazos abajo,
brazos arriba, piernas encogidas, piernas extendidas, boca arriba, boca
abajo. Brazos aplastados, y stos s se han dormido; brazos gordos, pesados
y cosquillentes. Es slo una parte la dormida y eso molesta. Deseo una
pastilla mgica que me lleve al otro universo. No tengo. Leche tibia o t
de azar. Leche s. No hay t azar. La una, las dos, las tres, las cuatro,
las cinco, las seis...

Qu aoranza por los MOR. Los Movimientos Oculares Rpidos. De las cinco
etapas del sueo la llamada MOR es la ms profunda. Es cuando soamos, y
s, movemos los ojos rpidamente. Estoy condenada a la vigilia. Quiero
hibernar! El alma se volvi suspiro por un MOR. Vamos, vamos un morcito
aunque sea chiquitito as. Un suspiro por La vida es sueo cuando Pedro
Caldern de la Barca en boca de su personaje Rosaura deca: No es breve
aquella luz / caduca exalacin, plida estrella / que en trmulos desmayos
/ hace ms tenebrosa / la oscura habitacin con luz dudosa?. O Primero
sueo de la Dcima Musa, sor Juana Ins de la Cruz. Los sueos creados en
vigilia: El viento sosegado, el can dormido. / ste yace, aqul quedo /
los tomos no mueve / con el susurro hacer temiendo leve / aunque poco,
sacrilegio ruido / violador del silencio sosegado.

Me han dicho que el no dormir puede provocar locura. Con una noche y ya
estoy loca. Sin embargo eso ni me importa, slo quiero olvidarme de m
misma. La noche es agua que se me va de las manos, de la imaginacin. Es
aire que no puedo respirar. Es un callejn sin salida donde se atrapan
rencores. Donde se busca el pasado y el futuro se rompe. Dicen que la
muerte es hermana del sueo. Entonces quiero morir. Por unas horas, claro
est. Que no oiga, que no vea, que no sienta, que no piense, que no hable.
Y si hablo que no sepa lo que digo. Soar soar soar.

Dicen que el insomio es blanco, no lo creo. El insomnio es un desierto
oscuro e infinito donde el corazn es esponja y el cerebro piedra. El
insomnio es un desierto que se contina con una maana que pasea un rostro
fastidiado, una mirada lnguida, unos hombros cados, una espalda agachada.
Amanecer, y mi cuerpo parecer el de veinte aos despus. La vejez se
habr adelantado. Ahora quisiera ser el gordo Joe de Los papeles pstumos
de Pickwick de la novela de Charles Dickens. La panza que se quedaba
dormida en todas partes. Seguro, durante el da seguro.

En la larga noche de vigilia, un reloj camina lentamente. Muchos trabajan,
hospitales, fabricas, cantinas. Los borrachos tambin trabajan? A las seis
de la maana llega un sopor. A las siete con quince alguien me llama por el
nombre que adquir muchos aos despues de nacida: Mam, te has quedado
dormida.

** Anglica Lpez Gndara
   lopgan@yahoo.com
   Escritora mexicana (Francisco I. Madero, Durango). Reside en Torren
   (Coahuila). Es mdico general y ha asistido a mltiples cursos y
   talleres sobre literatura. Es colaboradora regular en la revista Siglo
   Nuevo y tiene inditos los libros Palabravejera y otros relatos y Nueve
   ensayos rpidos.



=== La noche del odio      Miguel de Asn =================================

    Suenan sirenas de guerra, / la guadaa de la muerte
est presta, / afiladas las bayonetas, / engrasadas
las escopetas. / Una idea se disputa, / y mil acres de
tierra, / los seores de la guerra estn colricos, /
tantas vidas se perdieron ya que no s si el fin
justifica los medios, / la noche se llena de luces de
muerte, / el horizonte est poblado de odio, /
llamadas a la lucha sonaron ya, / prestos al combate,
/ resistiendo entre trincheras, / los guerreros
quieren guerrear./

    Brotes cercenados de impulsos aguerridos, / soplos
sanguinolentos que no tendrn fin, / causas injustas
que se volvieron justas, / claves de razn que
tornaron sinrazn. /  Dnde queda la llamada de la
justicia? / Dnde est el tributo del equilibrio? /
Dnde la mortfera sinrazn dar un respiro? / Mil
cabalgaduras de acero cabalgan hacia el rencor, / mil
contuvernios hipcritas no buscan convenio, / mil
excusas inexcusables fuerzan por prevalecer, / donde
la autocrtica nunca hizo crtica, / donde se afianza
la idea por autoridad./

    Llamadas de honor buscan batalla, / huestes
mercenarias vienen a cobrar su lucha, / derroches de
vidas estn por ingresar, / y la fiera indmita de la
guerra no quiere cesar. / Mil vaticinios nuevos
prometen triunfos, / casacas aguerridas buscan su
hueco, / nada queda del ideal anciano, / nada se
escucha de la causa primera, / slo la ambicin quiere
despertar. /

    Torrentes de muerte claman por vctimas, / claves de
ambicin y poder son sus excusas, /  y el dios de la
guerra ya desenvain su espada, / como katana que sin
sangre no se puede guardar. / Al derroche de sangre se
le llamar victoria, / y al recuento de muertos
paridad. /

    Nombrar una causa hijos del desastre, / excusa
apocalptica de una maldad. / No miris al destino sin
conciencia de un desatino, / no miris al futuro sin
sangre en que pensar. / Cbalas de odio marcaron
vuestros destinos, / hoy los sinos se tornan realidad.

    Mil fronteras tuvieron en el pasado barreras, / y mil
fronteras inquebrantables fueron bondad, / hoy el
castigo de la hiel es presente, / y nadie lo quiere
revocar. / Danzad con vuestras huestes hijos de la
felona, / romper barreras que se han de destronar, /
slo el aliento de la verdad conforta, / y el orgullo
maana no ser verdad. / Mil intentos hubo en la
historia, / de hacer prevalecer una memoria, / pero el
futuro es una anodina noria, / y trunca la
inconsistente euforia./

    Llamad verdad a la mentira, / buscar cruzada en el
espolio, / la llamada del tiempo no olvida, / la voz
del desarraigo tendr campanas de hiel. / Romped
barreras inquebrantables, / que volvern a renacer con
la libertad, / la voz del poderoso no es eterna, / lo
nico fiel es la libertad, / y los muertos, por su
recuerdo, pueden luchar.

    La justicia otra vez prevalecer, / la llama del
olvido al verdugo castigar, / el tiempo del odio tras
el llanto pasar, / y mil tributos de reconciliacin
traer el maana, / y mil cuencas vacas ojos tendrn,
/ y la mirada de mil hombres la verdad descubrirn. /
La suerte del abanto estar echada, /  las fauces del
depredador cerradas, / la volicin del justo
recompensada, / y un estandarte de ley se erigir, /
donde el electo ideal sea dueo, / donde la llama de
razn no tenga frontera, / donde el escao de poder no
sea posesin.

    Dejad lugar para la trama del ideal, / buscad un
sitio para el reino de la verdad, /  donde se olviden
las afrentas y las derrotas, / donde todo sea esperada
paz. / Una maana quiere olvidar sangres derramadas, /
y dar pie as a la confraternidad, / cuando el tributo
de la esperanza est unificado, / cuando la voz
elegida sea paz.

** Miguel de Asn
   emilioarroba@yahoo.es
   Escritor espaol (Madrid, 1962). Licenciado en filosofa y ciencias de
   la educacin, con suficiencia de investigacin en ciencias de la
   informacin, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los
   poemarios Trece sonetos personales y un desbarre multiforme (Coleccin
   Suenan las Palabras, Editorial Cultura Viva; Madrid, 1993), Versos
   corrientes, Versos contados de slabas no contadas y Poemas interactivos
   (Coleccin Ondina de Poesa; Madrid, 1995), y Generador de sonetos
   (Alire Docks, Francia).



=== Personajes de mis sueos      Ruth Prez Aguirre ======================

Todas las noches al acostarme me acometen cientos de ideas impidindome
dormir a horas adecuadas; los sucesos del da pasan como pelculas frente a
mis ojos forzados con el propsito de espantar el sueo; no conforme con
esto los hago repetir varias veces hasta lograr agotarme para caer as en
una profundidad onrica cargada de imgenes y pesadillas. Pero antes, trato
de jugar con l y empiezo a crear mis propias figuras pues el tiempo parece
ser infinito y el velo de los sueos tarda en caer.

Julio es un chico alocado, muy joven, en la fogosidad de sus veinticinco
aos, impetuoso, con deseos de beberse la vida en una pldora. Es de
mediana estatura, bien parecido, moreno claro y del tipo de gente nerviosa
y activa dispuesta a todo. Me ha pedido que le permita salir de mi mente
para vivir la vida a su antojo, pues yo lo tengo muy limitado por temor de
que cometa alguna locura.

Alfredo es muy diferente de Julio; callado, tranquilo, tiene tambin la
frescura de los veintisis aos; siempre ha sido taciturno y su rostro,
aunque sereno, oculta algo poco fcil de descubrir; quizs no tenga muy
buenas intenciones, tal vez esconda algn resentimiento o slo se trate de
la naturaleza propia de su ser. Es ms alto, pero un tanto lleno de carnes,
cosa que siempre le preocupa; pienso que eso lo tiene acomplejado. l
tambin me ha insistido mucho en permitirle salir con urgencia para
resolver una necesidad. Segn dice, es un pendiente que tiene en la vida,
pero no desea contarme todava de qu se trata. Su actitud reservada
tambin me produce inquietud, no me decido a dejarlo ir ni un minuto por
temor de que su asunto resulte algo malo.

Sin embargo, Sebastin es un muchacho muy serio; tiene ya treinta y cinco
aos, vive en la intranquilidad de que la vida se le est pasando y
necesita vivirla. Dice tener muchos planes: quiere viajar por el mundo,
comprarse ropa, hacer grandes cosas cuanto antes; pero tambin dudo en
cederle esa libertad porque su sonrisa y su mirada me hablan de algo que no
me da confianza. Sus ojos tienen un brillo especial que me desconcierta; lo
he observado muy de cerca cuando platicamos y veo una profundidad en su
mirada casi eterna, como si hubiera vivido otras vidas y le hubiesen dejado
huellas en los ojos. Es alto, muy blanco, con la piel sonrosada, su aspecto
es saludable, pero slo en su exterior, porque desconfo de l con slo ver
una de sus sonrisas; aunque le agradezco su sinceridad en demostrrmelo y
no como Alfredo.

Me cuestionaba por sus insistencias; vivan plcidamente dentro de mi
cerebro sin tener ninguna necesidad de salir, yo los alimentaba diariamente
con nuevas vivencias las cuales ofreca a cada uno en su propia
particularidad. Pero un suceso ocurri un da que los hizo rebelarse a su
bien trazado destino... y lucharon por obtenerlo. No me dejaban dormir
exigindome su salida aunque fuese slo por esa noche; trat de explicarles
que la vida aqu afuera era muy diferente a la que ellos haban llevado, si
aceptaba que salieran, posiblemente la vorgine del exterior se los
tragara en un instante. Pero estaban vidos de experimentar, ansiosos por
enfrentarse a sus fantasmas.

Punzaban mis clulas cerebrales, pero segua negndome a obedecer sus
caprichos. Me pertenecan, sus vidas tambin, por lo tanto era yo quien
deba llevar siempre las riendas y no estaba dispuesto a liberarlos
permitindoles hacer las locuras que con seguridad tenan pensadas.

Agotado de luchar por tantas horas contra ellos, lleg casi el amanecer
cuando por fin logr conciliar el sueo. Al despertarme, despus de un par
de horas de reposo, me sent aturdido aunque tambin un poco ligero. La
cabeza me dola, supuse que iba a fastidiarme la maana entera. Me acord
enseguida de ellos, imaginndomelos descansados y tranquilos en espera de
la llegada de la siguiente noche. Mi sorpresa fue mayscula cuando me di
cuenta de que ya no estaban, se haban marchado dejando un vaco en mi
cerebro. Ese espacio que ocupaban estaba con las puertas abiertas, aquellas
que siempre permanecieron cerradas para su seguridad.

Me sent desecho, temeroso de lo que estuvieran haciendo en un mundo que
desconocan. Desesperanzado pens en cada uno imaginando sus destinos. Me
agot de buscar la manera de recuperarlos, llevarlos de nuevo a su sitio
seguro. Despus de tomar un bao me dispuse a desayunar ya muy tarde; abr
el peridico, ms que nada para distraer mi mente ocupando mi tiempo de
solaz.

Estaba ansioso porque el da transcurriera veloz y llegara la noche para
buscar a mis personajes, pero no tuve necesidad de esperar tanto; al abrir
el diario, mis ojos se golpearon con una noticia: un joven de veinticuatro
aos, de nombre Julio, haba secuestrado a la hija del presidente de una
compaa importantsima del pas mientras la inocente muchacha paseaba
tranquila por el campo. Agregaba que horas ms tarde haban sido
descubiertos en un paraje solitario. El muchacho fue hallado muerto,
creyndose que pudo ser el padre de la afectada quien, tomando venganza, lo
hubiese mandado a matar con el mismo guardaespaldas que descuid a la hija.
No se pudo identificar el cadver por hallarse desfigurado.

Las lgrimas rodaron por mis mejillas. Yo quera a Julio, me diverta su
impetuosidad, su frescura llen mi alma de alegra, siempre estaba
bromeando, era tan feliz!; me platicaba mil ancdotas imaginarias con
chicas bonitas que encontraba por todos lados.

Segu hojeando el peridico. En la siguiente pgina se haca mencin a un
caso espantoso: el asesinato de un pequeo nio acontecido de manera
misteriosa y por dems cruel. La criatura estuvo unos momentos solo
mientras su madre iba al colegio a dejar al hermanito. Alguien haba
entrado a la casa y con un objeto punzante arremeti a pualadas contra l;
fueron muchas, algunas le traspasaron de lado a lado la cabeza dejando
restos del cerebro en la cama. El caso an no estaba esclarecido aunque el
asesino se entreg rpidamente atormentado por su atrocidad. El causante
era un enfermo mental quien desconoca su propio apellido; dijo llamarse
Alfredo y no recordar su procedencia ni dnde habitaba. Los peritos
pensaron que nada de eso era verdad. El caso iba a quedar abierto hasta
conducir las investigaciones a las ltimas consecuencias. Los familiares no
se presentaron; l no quiso agregar nada ms.

Sent ahogarme; Alfredo era como un hijo para m, aquel nio difcil,
necesitado de ms atenciones que los otros al encontrarse lleno de
complejos, y del cual nunca se sabe qu piensa; que adems es un poco cruel
con sus hermanos, pero reacciona ante cualquier regao. Por eso no quera
que se fuera; no estaba capacitado para enfrentar este mundo brbaro. Llor
con mayor fuerza, como cualquier padre al ver que no puede remediar los
actos de su vstago.

Con las manos temblorosas cerr el diario, no quise enterarme de ms
sufrimientos; ya soy viejo y las penas podan matarme. Por otra parte, tem
encontrarme con alguna noticia fatdica de Sebastin. Ilusionado, quise
esperar la noche con la esperanza de verlo regresar sano y salvo, al menos
saber que l s se haba salvado.

Al caer la tarde me sent a ver la televisin, cualquier pelcula de
suspenso de esas que tanto me gustan, pero al finalizar, de manera
inesperada, introdujeron una cpsula informativa: el atraco a un banco,
sangriento, terriblemente doloroso. Un asaltante enmascarado haba entrado
en plena hora de trabajo, y sin permitir que el pblico se resguardara
procurando por su vida, haba disparado a quemarropa matando a ms de
veinte personas. Con la torpeza de principiante, no dej de cometer
mltiples errores que les permitieron a los empleados de seguridad matarlo
sin tardanza. Las imgenes fueron elocuentes, no quedaron dudas de la
crueldad de los hechos. Ms tarde llegaron la polica y la prensa a filmar
los restos de la masacre.

Ah, tirado en el piso, baado en su propia sangre, se encontraba mi
impaciente Sebastin. Su cuerpo lleno de balas sangraba por todos lados. Su
ropa, la misma de siempre, estaba empapada por completo.

** Ruth Prez Aguirre
   ruthperezaguirre@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1954). Ha publicado la novela
   Incompatibilidad-compatibilidad (Buenos Aires, Argentina), la noveleta
   Cuadros de vida, los libros de cuentos Cuentos de la pluma y Personajes
   de mis sueos y el poemario Arpegio potico.



=== Poemas      Mara Rumaja Crdova ======================================

*** Existencia

Mi infancia
yo la crea perfecta:
enfrascada en un mundo paralelo.
La sociedad se destrua mientras yo jugaba a las muecas.
Cuando reventaban coche-bombas
mis padres decan que eran los cortejos a la patria
y cuando sendero se tumbaba los postes de luz
me decan que era un castigo por ver tanta tv.
Haca largas colas de la mano de mi madre,
yo confiaba que recibira un premio
pero un buen alimento era suficiente,
para ese entonces era una nia dcil,
fcil de satisfacer.

En los noventas estuve en la escuela,
la represin /dictadura/
no toc a mi puerta
pues no saba lo que era.
Tena libertad de expresin
porque igual nadie me escuchaba.
El Per para m era entonces
Los Libertadores
el barrio donde nac
la capital era mi escuela
y yo dominaba al sector estudiantil
desde mi idealismo ridculo.

Mi casa era un diminuto castillo
donde tomaba decisiones pueriles
lastimando a los que buscaban paz;
ya empezaba a despertar mi rebelda,
me entregaba a la carencia del amor.

       Mis horizontes se expandan.
    Mi mente comenzaba a liberarse.

Dios comenzaba a ser ajusticiado,
condenado por jvenes sin sueos
que coreaban sobre un andamio
su intento de renovar al mundo entero.
Dios era representado por seres sin pasatiempo
y yo
justo a tiempo tom otro rumbo lejos de ellos.

Mientras caa la dictadura
completaba mi adolescencia
y la mediocre secundaria.

Entr la transicin,
luego la democracia
con el lder de los suyos
coreado por el pueblo
(cinco aos despus sera repudiado)

Estudi en una universidad
a miles de millas lejos de mi nido

         manifestaciones, vigilias, arengas
            ...todos hacemos la patria,
        Compaera t tienes la palabra...

Y luego la anarqua,
el delirio de querer ser intelectual,
subsistir en un grupo rebelde
lleno de libros, historias,
melodas, bohemia
y miles de versos...

Me proteg en un crculo ambivalente,
ca en una dualidad explosiva
que al trmino me envi por esta va
y me proteg en simples poemas
ocultando mis temores,
olvidando la inocencia,
despertando a la verdadera vida.
Algunos dicen que escog un mal camino
o el camino del mal,
me dicen un sin fin de palabras
que escuch un eco siniestro
en alguna fosa maltrecha.

Mi existencia no es perfecta,
pero ya puedo ver ms all
de cuatro paredes
y reconocer el verdadero valor de una bandera.



*** Te vi...

fiel al silencio,
bajo la luna
entre las nieblas ligeras
que en otoo se forman.

Bajo un rbol estril
solicit tu presencia
como quien reza a un dios muerto
sin esperanza.
y al tocar tus labios
mec un adis sereno.
Un adis simple y sin credo,
sin esa fe trmula
que suelo forjar al cimentar una historia sin fin.

Te vi...
      y ahora estoy satisfecha.

En mi compleja verborrea
descubr el secreto,
que me permite ser duea de tu imagen.

Ahora me despido de tus sombras
sobre este sof de cuero
donde dejo de jadear tu nombre.
donde dejo de descifrar
         tu subversiva personalidad.

Recordar esos ojos siniestros...
          tan ambiguos
          que hasta resultaron tiernos
esa mirada
          que me congelaba los sentidos,
          que pulverizaba mis nervios,
esa sensibilidad que tanto exclamaba mi vulva
                     entre sicalpticos versos.

Soar,
bajo sbanas impregnadas de sudor,
con tus manos...
que no recorrieron mis dunas,
                mi anatoma extravagante.
Idealizar
      tu dialecto difuso.
      tus labios discretos
      tu figura de prvulo semental
                   transmutable en el tiempo.



Morira virgen...

si la virginidad existiera.
si el placer no fuera tan placentero.

Morira virgen
si los hombres se cercenaran el sexo.
o
si tuviera la bendita vulva complaciente,
pero vivir complaciente con una vulva ensortijada

Hace aos descubr el enigma
que me abri
a la sonrisa diaria.
No dejaba de atribuirme
el derecho a ser inocente
y ya me abra al placer
al goce de una caricia comprada
por promesas
por simples mentiras
Hace aos que me envuelvo en aromas de mujer
con dos odos prestos a simular que escuchan.

Repito:
morira virgen
si de verdad la virginidad existiera.

** Mara Rumaja Crdova
   airam_rc@hotmail.com
   Escritora peruana (Lima, 1984). Profesora de literatura y promotora
   cultural. Poemas suyos aparecen en la antologa Muestra de poesa joven
   Generacin 2000?, as como en revistas, plaquetas y otras antologas.
   Tiene indito el libro Confesiones de nedianoche.



=== Al fin juntos      David Moino Bermejo ===============================

Laureano an no haba llegado al pueblo cuando escuch el repique del
campanario. Iba acompaado por su fiel perro lobo, Pebo. Laureano se
ayudaba con el bastn, y en la otra mano llevaba la bolsa de plstico con
las setas encontradas. El ambiente del da haba sido propicio, con las
nieblas matutinas y el gris de un cielo encapotado y amenazador.

Las campanas seguan marcando el ritmo. Era extrao porque, a pesar de que
haba visto pasar muchos curas por Cercedilla en sus sesenta y siete aos
de vida, saba de sobra que ahora no haba ninguno gastando sacrista en el
pueblo. Por no haber no haba ni feligreses, pues slo quedaba l, y a
decir verdad, nunca haba sido muy creyente.

Mientras segua escuchando el eco de los badajos golpeando contra el
bronce, camin resuelto a llegar cuanto antes a la iglesia, cuya torre fue
lo primero que vio al empezar a descender el cerro. Record su despedida
con el padre Francisco.

Laureano, pinsalo hombre. Aqu ya no queda nadie. Vete a la ciudad y
gasta tus ahorros en compaa de otros como t le haba dicho el
sacerdote. Hay buenas residencias, y yo podra interceder por ti en
algunas de ellas.

Laureano le haba abierto la puerta del viejo Skoda familiar.

Se lo agradezco, don Francisco. Pero he nacido en Cercedilla, y en
Cercedilla he de morir.

Est bien. Como quieras. Que tengas mucha suerte.

Esas fueron las ltimas palabras que oy de un ser humano. De eso haca ya
cinco largos aos.

El pueblo ya estaba degradado por aquel entonces, pero cinco aos eran
suficientes para hacer aun ms estragos en sus piedras descuidadas. Algunos
tejados se haban hundido en las casas, sus paredes estaban verdes de
humedad, y la maleza se haba adueado de sus calles. Apenas quedaban en
pie algunas viviendas, el ayuntamiento, la casa de Laureano que reparaba
diligentemente casi a diario y la iglesia, que segua entonando los
repiques con ecos fantasmagricos difuminndose entre la espesa niebla.

Al llegar a la plaza, pisoteando los yerbajos, que haban crecido mucho
desde la ltima vez que pas por all, vio la fuente desde la que ya no
sala agua. Estaba escoltada por enormes cardos verdes que estaran resecos
cuando llegara el verano. La iglesia estaba justo delante, y las baldosas
de la acera estaban resquebrajadas delante del enorme portn de madera, que
vibraba con los campanazos. Pebo hizo un gaido lloroso y se plant bajo
una talla de la puerta, sobre sus cuartos traseros.

No te preocupes, viejo amigo le dijo al perro. No te har entrar ah si
no quieres, pero yo debo hacerlo.

Como si el animal le hubiera entendido, se recost con las patas delanteras
debajo de su hocico, mirando a su dueo con tristeza; a la manera de los
perros.

Laureano empuj la puerta con la punta del bastn. La penumbra del interior
y el olor a madera vieja y hmeda de los bancos, largo tiempo descuidados,
le devolvi el eco del chirrido de unos goznes desengrasados. Un viento
fro le roz la cara levantando sus canas despeinadas. Dio un paso
introducindose en unas tinieblas desgarradas por la poca luz que los altos
ventanales dejaban pasar. Finos hilos blancos, llenos de minsculas motas
de polvo, se estrellaban en las columnas de piedra desde los vidrios de
colores que coronaban lo ms alto de las paredes laterales. El sonido de
las campanas se esfum con un ltimo eco que reson en el ambiente
interior.

El anciano mir hacia el techo descascarillado y la cpula, imitacin de un
Miguel ngel llena de ngeles plidos y desplumados, le devolvi la
tristeza del paso del tiempo. No se atrevi a cruzar el pasillo central,
que estaba presidido por un Cristo de madera que amenazaba con desprenderse
de una cruz plagada de termitas.

Inici un paseo por el lateral, atemorizado por santos que parecan mirarle
sobre candelabros interminables de velas a medio consumir. Sus pies le
guiaron despacio hasta la puerta de la sacrista, que permaneca abierta y
a punto de salirse de sus goznes.

Entonces los vio; por el rabillo del ojo. Los bancos estaban llenos de
gente que le miraba. Reconoci a algunos de ellos antiguos compaeros de
colegio, viejos vecinos, familiares..., y los dems llegaron poco a poco
desde sus recuerdos. Su mujer, Aurora, que haba fallecido de un cncer de
colon haca casi quince aos, se dirigi a l:

Laureano, querido, cundo vas a comprender? Hace mucho que deberas
haberte unido a nosotros.

El anciano comenz a llorar, sin saber muy bien si era de miedo o de
tristeza.

No sois reales murmur, no podis estar aqu. Estis muertos!

Somos tan reales como t mismo, cario le contest ella con dulzura.

Laureano poda ver el resto de la gente a travs de ella, pero no sinti
caer las lgrimas que abrasaban sus ojos y su corazn.

Debes comprender, Laureano dijo don Sebastin, el prroco que le dio la
primera comunin, y que tambin haba fallecido cuando l an era joven.
Estamos encadenados, aqu, esperndote. Tienes que desprenderte de tu
envoltorio mortal. Hasta Pebo se ha dado cuenta, y pugna como t para
mantener su carne putrefacta; slo por hacerte compaa. Librate...

No! No sois reales gimi Laureano, cayendo arrodillado, llevndose las
manos a la cara. No estoy muerto! An no...

Los espectros le fueron rodeando poco a poco, sin llegar a tocarle. El
fantasma de Aurora se arrodill junto a l.

Es la hora, cario. No sabes cunto anso abrazarte de nuevo el anciano
se fij en que su mujer muerta mantena la belleza de su juventud, y la
ech de menos, pero no puedo hacerlo hasta que aceptes.

Laureano dej de tener miedo, con la llegada de la comprensin. Les mir a
todos a la cara, y luego mir sus manos, que no tenan uas, y cuyos dedos
dejaban entrever huesos blanquecinos y cartlago.

Te ests aferrando a una vida sin vida oy decir a su madre, tambin
joven, como cuando l era nio. Acepta la muerte. Librate y libranos.

Laureano sonri, sinti revitalizarse y se levant sujeto a las manos
insustanciales de Aurora. Dio un paso hacia delante y empez a verles ms
opacos. Desapareci ese cansancio que vena sintiendo desde haca algn
tiempo, y que achacaba a la vejez. Dio un paso ms y sinti la suavidad de
las manos de su mujer. La vio tal y como la recordaba. Luego oy un ruido
sordo tras l. Mir por encima de su hombro y vio a un Laureano decrpito,
apenas sin piel sobre los huesos, algunos de los cuales se dejaban entrever
en su cara, junto a sus labios agrietados. Sinti algo parecido a la
liberacin.

Una luz de extremo fulgor, que no daaba los ojos, empez a crecer bajo la
cpula de la iglesia. Un ladrido de satisfaccin hizo resonar nuevos ecos
en las paredes de piedra. Era Pebo, su perro, que ahora era joven y
vigoroso de nuevo, pues no era su cuerpo lo que vea, sino su espritu en
todo su esplendor.

Todos los espectros, incluido l mismo, comenzaron a elevarse hacia la luz,
y lo ltimo que oy, en nuestro mundo mortal, fue la voz de Aurora:

Al fin juntos.

** David Moino Bermejo
   damobe@gmail.com
   Escritor espaol (Madrid, 1973). Desde 1991 trabaja como programador
   informtico en diferentes empresas del sector. En 1989 obtuvo el 2
   premio del Concurso de Literatura del Instituto de Bachillerato Camp
   Red. Textos suyos estn publicados en el portal YoEscribo.com. Mantiene
   el blog La certeza de los necios (http://certeza.wordpress.com).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

No es tal poeta para hollar alfombras / por donde triunfan femeniles
danzas: / que vibre rayos para herir las sombras, / que escriba versos que
parezcan lanzas.

      Rubn Daro, A un poeta. En: Azul... (1888).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

                        Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 6 de noviembre de 2006
