
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 152
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       6 de noviembre de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
El optimismo de las letras venezolanas, Jorge Gmez    | Editorial
Jimnez.                                                 |
                                                         |
Msica y teologa. / Las voces secretas. / Cora y Pedro  | Breves
en los Mircoles Literarios. / Las sombras de Fuster. /  |
El viaje de Lecuna. / Portela en claroscuro. / La        |
narrativa venezolana en un coloquio. / El arranque de    |
Ficcionaria.                                             |
                                                         |
Presentan el segundo nmero de la revista-libro Palabras | Noticias
Escritas. / Mario Vargas Llosa recibe el premio Maria    |
Moors Cabot. / Anunciados ganadores de los premios de    |
literatura del Inba. / Falleci el poeta chileno Gonzalo |
Milln. / Entregan en Espaa premios nacionales. /       |
Retirado el nombre de Juan Rulfo del premio de la FIL. / |
Gloria Cecilia Daz obtiene el premio Ediciones SM. /    |
Fallece el escritor mexicano Rafael Ramrez Heredia. /   |
Blanca Varela no podr viajar a Granada. / Edicin       |
especial de Cien aos de soledad publicar la RAE. /     |
Bibliotecas espaolas debern pagar canon por prestar    |
sus libros. / Ms de cien mil visitantes recibi Filuc.  |
/ Presentan en el Cervantes de Pekn libro de Wilfredo   |
Carrizales. / Premio Herralde de Novela para el          |
venezolano Alberto Barrera Tyszka. / No ser suspendido  |
el Encuentro de Mujeres Poetas en Oaxaca. / Filven       |
desarrollar actividades en toda Venezuela. / Literatura |
y periodismo, tema de la Feria de Puerto Rico. /         |
Revistas argentinas de poesa se reunirn en la          |
Biblioteca Nacional.                                     |
                                                         |
E.T.A. Hoffmann, el romntico magnetizador, Vanesa     | Artculos y
Guerra. / Nunca y siempre es tiempo de la poesa,      | reportajes
Mario Amengual. / Pan de muerto, Triunfo Arciniegas. / |
Hemingway: Cuba era una fiesta, Jos Mara Gatti. /    |
Regissren, Alexander Ahndoril, Hebert Abimorad. / El |
luminoso paraso de los desplazados, Joan Caparrs. /   |
Morirs lejos: la verdad de la ficcin, Gustavo        |
Lespada.                                                 |
                                                         |
Gioconda Belli: La poesa me sobrepasa , Patricia    | Entrevistas
Venti. / La soledad en la poesa de Denisse Vega.       |
Escribir es mejor que ir al mdico, una iglesia,        |
hablarse frente al espejo , entrevista por Leoncio     |
Luque Ccota.                                             |
                                                         |
Poltica, tecnologa e imaginarios colectivos de        | Sala de ensayo
Amrica, Zenobio Saldivia Maldonado. / Leer textos     |
literarios en el bachillerato (la paradoja entre la      |
lectura por placer y la lectura por deber), Armando     |
Segura Morales. / El cuento en la clase de lengua y     |
literatura, Miguel Dez R.                              |
                                                         |
Mirar a los ojos, Yvette Schryer. / Tres poemas de     | Letras
Reinaldo Ramrez Mndez. / Monomana, Alejandro        |
Rodrguez Martn. / Poemas de Clarisa Caropreso. / Tras |
el espejo, Hebe Leopardi. / Poemas de Daniel Beteta     |
Jimnez. / Una pitada, Augusto Gayubas. / Las horas, |
Raday Ojeda. / Crnica de una fotografa, Francisca    |
Jara Uribe. / Poemas de Mara Romero. / El nuevo Aleph, |
Esteban Lijalad. / Poemas de Roxana Ghiglino. /          |
Montparnasse, Adolfo Marchena. / Tres poemas.         |
Parafraseando a Csar Vallejo, Mara Rosa Perea. / Mi  |
sesin de sauna, Jorge Carmi K. / Poemas de Adolfo      |
Vaccaro.                                                 |
                                                         |
Tras la pista de Hiroma. / Dos libros para biblioteca    | El buzn
peruana.                                                 |
                                                         |
Camilo Jos Cela.                                        | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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=== El optimismo de las letras venezolanas      Jorge Gmez Jimnez =======

La semana pasada estuvimos en Naguanagua, como parte del programa de
conferencias de la VII Feria Internacional del Libro de la Universidad de
Carabobo (Filuc, http://www.filuc.com.ve), a la que fuimos cordialmente
invitados por el coordinador cultural, el escritor, editor y docente Rafael
Simn Hurtado, para quien dirigimos desde aqu todo nuestro agradecimiento
por sus atenciones y nuestras felicitaciones por el xito de la feria, cuya
clausura tuvo lugar ayer domingo.

En esa oportunidad estuvimos en compaa del investigador Guillermo
Cerceau, quien hizo un conciso y acertado esbozo sobre la historia del
libro y sobre su papel en nuestra cultura. A nosotros nos correspondi
hablar del futuro del libro, encarnado en la fusin de las nuevas
tecnologas con la tecnologa ancestral del libro que conocemos.

Al trmino de nuestra conferencia permanecimos en el saln Arturo slar
Pietri de la feria para disfrutar de la que, de seguidas, protagonizaron
Fernando Bez y Marcos Barrera Morales en torno al desempeo de los
intelectuales frente al poder, un tema que ambos autores han tocado ya;
Bez en diversos ttulos, incluyendo su afamada Historia universal de la
destruccin de libros, y Barrera Morales especficamente en El intelectual
y las ideas.

Con Bez nos une un vnculo que ya casi alcanza la dcada, pues textos
suyos han sido publicados en Letralia desde 1997. Al terminar su
conferencia hablamos sobre diversos temas, uno de los cuales fue la
irrupcin, en la escena literaria, de jvenes autores latinoamericanos y,
en especial, venezolanos. l mismo es un escritor exitoso, con un
best-seller en sus alforjas, y an no cumple los cuarenta; sin embargo, nos
referamos a autores que bordean los veinte aos y ya hacen sentir su
presencia, dando razones para el optimismo.

Las letras venezolanas se estn haciendo cada vez ms frecuentes en la
noticia literaria internacional, lo que por supuesto redunda de manera
positiva en el discurrir del escritor a nivel local. El triunfo anunciado
apenas esta maana de nuestro Alberto Barrera Tyszka en el premio Herralde
de novela, con La enfermedad, es el hecho ms reciente de esa cadena de
buenas noticias, las cuales sin duda alguna apuntalan el estmulo al oficio
y se suman a las bases en las que se apoya el medio editorial para virar su
mirada hacia nosotros.

Barrera Tyszka es uno de los autores incluidos en la antologa Las voces
secretas, el nuevo cuento venezolano, que preparada por Antonio Lpez
Ortega acaba de ser publicada por Alfaguara y ser presentada maana martes
6 en el Centro Cultural Chacao. Una oportunidad para celebrar este xito en
compaa de varios de los autores emergentes de Venezuela.

En el prlogo a otra antologa de similares caractersticas, De la urbe
para el orbe, el investigador y acadmico Luis Barrera Linares se confiesa
obligado a ratificar un fortalecimiento ya indudable de nuestra
narrativa, por lo que dice jugrsela por una nueva generacin de
narradores que viene con todos los hierros y a la que habremos de seguir
con mucho esmero, sin prejuicios y con la actitud crtica que esperan de
nosotros.

Sin prejuicios y con actitud crtica, pero adems con mucho optimismo,
vemos entonces el momento actual para la literatura venezolana.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Hablemos..., de Octavio Santana Surez, en Editorial Letralia =========

Una coleccin de dpticos filosficos, redactados en forma de dilogos,
que abarcan temas como la filosofa, el hombre, la libertad, la poltica y
el amor. Con prlogo de Antonio Nez Ordez e ilustraciones de Nicols
Herrera, puedes leer o descargar este libro exclusivamente en Editorial
Letralia, el espacio de libros digitales de la Tierra de Letras.

http://www.letralia.com/ed_let/hablemos



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Msica y teologa. La cancin protesta latinoamericana y la Teologa de la
Liberacin; estudio de gnero musical y anlisis de vnculo sociopoltico y
religioso (1968-2000), libro ganador del Premio Internacional de Ensayo
Mariano Picn Salas en su segunda edicin, ser presentado este martes 7 de
noviembre, a las 6:30 de la tarde, en la Sala de Teatro 1 de la Casa de
Rmulo Gallegos, en Caracas. Escrito por Juan Jos Guerrero (Cobn, Alta
Verapaz, Guatemala, 1953) y publicado en una edicin conjunta por Monte
vila Editores y la Fundacin Celarg, la presentacin correr por cuenta de
la investigadora Mirla Alcibades, ganadora de la primera edicin del
galardn y miembro del jurado en la edicin de este ao; y de la periodista
Yolanda Delgado, cantante de protesta. El evento contar con la actuacin
del Grupo Madera. La entrada es libre.
http://www.celarg.org.ve

Las voces secretas. Otro libro que ser presentado este martes 7 de
noviembre es Las voces secretas, el nuevo cuento venezolano, una
compilacin de narrativa de autores venezolanos que para el sello Alfaguara
coordin el escritor Antonio Lpez Ortega. La presentacin estar a cargo
de Federico Vegas, autor de la novela Falke. Participarn el reciente
ganador del premio Herralde de Novela, Alberto Barrera Tyszka (quien est
incluido en la antologa), Milagros Socorro, Armando Coll, Karl Krispin,
Ftima Celis, Sonia Chocrn, Luis Felipe Castillo, Mara Celina Nez,
Miguel Gomes, Carlos Sandoval, Norberto Jos Olivar, Mara ngeles Octavio,
Luis Laya, Salvador Flejn, Juan Carlos Mndez Gudez, Juan Carlos
Chirinos, Hctor Torres, Slavko Zupcic, Armando Luigi Castaeda y Roberto
Echeto. La cita es en el Centro Cultural Chacao a las 7 de la noche.
Telfonos (0212) 9533990 y 9516623

Cora y Pedro en los Mircoles Literarios. El prximo mircoles 8 de
noviembre, en los Mircoles Literarios de mbito Cultural (en La Corua,
Espaa), se analizar el cuento La seorita Cora, del argentino Julio
Cortzar. El mircoles 15 ser presentada la novela Masculino singular
(Edaf, 2006) de Pedro A. Ramos Garca. Estas actividades estn dentro del
nuevo proyecto de mbito Cultural, los Mircoles Literarios, y que, a medio
camino entre los talleres de escritura y los club de lectura, pretende
crear un nuevo formato que recoja lo mejor de cada uno de ellos. Un espacio
abierto al dilogo en el que tambin habr creacin; pues los participantes
podrn leer sus textos. La asistencia a los Mircoles Literarios es
totalmente gratuita y el horario es de 7 a 9 de la noche. La actividad se
realiza en el Restaurante de El Corte Ingls (Ramn y Cajal, N 57-59; La
Corua, Espaa).
pedroramos@4cuentos.com

Las sombras de Fuster. El ciclo Toque de Poesa, conducido por Etnairis
Rivera y con el auspicio de la Oficina de Actividades Culturales y el
Departamento de Espaol de la Universidad de Puerto Rico en Bayamn (UPRB),
presentar este 9 de noviembre, a las 11:30 de la maana, el poemario El
libro de las sombras (Isla Negra Editores, 2006), de la escritora
puertorriquea Ana Mara Fuster, quien adems leer textos de su poemario
indito Palabras embotelladas: bitcora de un exilio. La cita es en la Sala
de Audiovisual del Centro de Recursos para el Aprendizaje de la UPRB.
http://www.uprb.edu

El viaje de Lecuna. Este sbado 11 de noviembre, a las 11 de la maana, el
escritor venezolano Jos Snchez Lecuna realizar un dilogo con sus
lectores en relacin con su reciente novela El viaje inefable. De reciente
publicacin esta novela cuenta el periplo inicitico de un personaje del
siglo XVI, oriundo de Florencia, quien se atreve a viajar al Nuevo Mundo.
Con una estructura engaosa (propia de una novela histrica) El viaje
inefable nos invita a descubrir algunos misterios recnditos del proceso de
una vida: la del personaje Roberto di Buonatale quien, sin proponrselo,
acceder a mundos y verdades inefables. La actividad se celebrar en la
Librera Libroria, en el cruce de las calles New Cork y Pars, en Las
Mercedes (Caracas).
http://www.libroria.com

Portela en claroscuro. El prximo 21 de noviembre a las 8:30 de la noche
ser presentado el libro Claroscuro, del escritor y pensador argentino
Oscar Portela, autor de quien hemos publicado textos en Letralia. La
actividad se realizar en el Club del Progreso (Sarmiento 1334), en
Corrientes, y es auspiciada por la Legislatura de la Provincia de
Corrientes. Hablarn, entre otros, Luis Benites y Cesar Bisso, y Portela
leer textos de su libro.
http://www.universoportela.com.ar

La narrativa venezolana en un coloquio. Los escritores Gisela Kosak,
Federico Vegas y Eloi Yage Jarque protagonizarn un coloquio sobre la
narrativa venezolana auspiciado por la Direccin de Cultura de la
Universidad Central de Venezuela (UCV) y el Instituto de Investigaciones
Literarias de la Facultad de Humanidades y Educacin de la mencionada casa
de estudios. El coloquio, que contar con la moderacin de Carlos Sandoval,
tendr lugar el prximo mircoles 29 de noviembre a las 5 de la tarde, en
la Sala E Francisco de Miranda de la UCV.
http://www.ucv.ve

El arranque de Ficcionaria. La revista digital venezolana Ficcionaria est
preparando su nmero Cero, por lo que sus editores han empezado a buscar
autores de todo el mundo. Se aceptan textos de escritores en todo gnero y
provenientes de cualquier pas del globo, siempre y cuando hayan sido
escritos originalmente en lengua castellana. Narrativa de ficcin, crnica,
poesa, reseas de libros, ensayos con contenido literario, y cualquier
otro gnero o escrito relacionado directamente con la literatura ser
bienvenido. La extensin no debera sobrepasar las tres pginas, a menos
que usted enve material que pueda ser seleccionado (por ejemplo, una
coleccin de cuentos breves o de poemas). Ficcionaria circular
bimensualmente en formato PDF a partir del enero de 2007 y recibe
colaboraciones por correo electrnico hasta el 30 de noviembre.
ficcionaria@gmail.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Presentan el segundo nmero de la revista-libro Palabras Escritas

El viernes 6 de octubre fue presentado en Ciudad del Este (Paraguay) el
segundo nmero de la revista-libro Palabras Escritas, revista de
integracin cultural que publica cada seis meses el sello Servilibro
(http://www.servilibro.com.py) y que incluye textos de autores de Paraguay,
Uruguay, Argentina, Venezuela y Brasil.

En sus 220 pginas, Palabras Escritas incluye adems notas crticas de
importantes catedrticos de las universidades de Pars VIII, Montreal, La
Sorbona, Potiers, Gotemburgo y Nacional del Nordeste (Argentina). La
publicacin est bajo la direccin de Alejandro Maciel, Amanda Pedrozo,
Luis Hernez y Vidalia Snchez y las ilustraciones de tapa e interior son
del artista plstico argentino Miguel Pencieri.

Prestigiosos investigadores como Milagros Ezquerro, Vladimir Krysinski,
Michle Ramond, Julien Roger, Eric Courths analizan obras y autores de la
regin.

Un tercio de la revista est dedicado a importantes nombres de la
literatura del Brasil, con un estudio de Adolfo Montejo, quien presenta la
obra de Eudoro Augusto, Afonso Neto, Elizabeth Veiga, Julio Castan, Rgis
Bonvicino, Duda Machado, Tite de Lemos y otros importantes autores del
Brasil.

En este sentido, la publicacin se propone desde un principio como un
dilogo entre Brasil e Hispanoamrica, por lo que se prev la publicacin
de un nmero en portugus.

El primer nmero de Palabras Escritas ha sido digitalizado y puede leerse
en http://nirepalabrasescritas.blogspot.com.

Fuente: Palabras Escritas



*** Mario Vargas Llosa recibe el premio Maria Moors Cabot

El escritor peruano Mario Vargas Llosa recibi este 11 de octubre el premio
Maria Moors Cabot a la cobertura periodstica excepcional latinoamericana,
en una cena en la Universidad de Columbia (http://www.columbia.edu) a la
que asistieron decenas de personalidades de la prensa.

El periodismo ha sido un buen complemento de mi vocacin literaria, dijo
el novelista tras agradecer el reconocimiento y revelar que el periodismo
le ha dado un gran nmero de historias para sus relatos. Empec a los 15
aos, cuando mi padre me consigui un trabajo en un diario de Lima y trat
de cubrir de todo, desde crimen y deportes hasta poltica y obituarios.

Rendimos honores a Mario Vargas Llosa por su distinguido aporte al
periodismo, anunci el maestro de ceremonias al presentar al agasajado.
Tanto en su condicin de inagotable reportero de prensa y radio, como de
meticuloso artesano del lenguaje y cronista de los logros y desaciertos del
ser humano, Vargas Llosa se ha pasado la vida defendiendo los valores
democrticos y promoviendo el entendimiento interamericano.

El escritor seal que el periodismo es la mejor herramienta que tiene la
sociedad para descubrir sus fallas y luchar por la democracia y la libertad
de expresin, e inst a sus colegas a rechazar el amarillismo y ofrecerle a
los lectores siempre la verdad, del modo ms objetivo posible, para que
stos puedan desarrollar sus propias opiniones. Mantengan en mente su
responsabilidad como periodistas, concluy.

El comit universitario tambin concedi el premio Cabot a Ginger Thompson,
ex directora de la oficina del diario The New York Times
(http://www.nytimes.com) en Ciudad de Mxico; Jos Hamilton Ribeiro, de TV
Globo (http://redeglobo.globo.com) en Brasil, y Matt Moffett, corresponsal
sudamericano del Wall Street Journal (http://www.wsj.com).

Los ganadores de este ao ilustran el estndar del premio Cabot: el mximo
nivel de profesionalismo y perspicacia periodstica en la bsqueda del
entendimiento interamericano, dijo Nicholas Lemann, decano de la Escuela
de Periodismo de Columbia, en un comunicado. Estamos muy orgullosos de los
68 aos de historia de este premio y aplaudimos a los ganadores.

Fuente: AP



*** Anunciados ganadores de los premios de literatura del Inba

Daniel Sada, Malva Flores, Mauricio Carrera, Amaranta Leyva y Ciprin
Cabrera Jasso, son algunos de los escritores y poetas que este ao fueron
galardonados con los Premios Bellas Artes de Literatura, cuyo veredicto fue
anunciado el pasado 12 de octubre en Ciudad de Mxico.

Sal Jurez, director del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba,
http://www.bellasartes.gob.mx), inform que el monto de los premios se
increment este ao hasta en un 70 por ciento en promedio, de tal forma que
cada autor galardonado recibir entre 50 mil y hasta 150 mil pesos y la
publicacin de su obra.

El Premio para Obra de Teatro le fue otorgado al escritor Luis Ayhlln por
El libro de Dante, que present bajo el seudnimo de Messian. De acuerdo
con el jurado calificador, la obra, que es la historia de un sobreviviente
de una sociedad devastada, est plagada de mutabilidad por dilogos que se
transforman sin explicaciones, habitaciones de una casa que cambian de
lugar y plena de corrupcin.

El Premio de Cuento para Nios Juan de la Cabada, que otorgan el Inba y el
gobierno del estado de Campeche, fue para Vctor Olgun por Cuentos
contenidos, donde demuestra una imaginacin amplia y atractiva, con fines
didcticos.

El Premio Nacional de Novela Jos Rubn Romero, que conceden el Inba y el
gobierno del estado de Michoacn, fue para Erma Crdenas por En blanco y
negro, donde la autora indaga en los pensamientos de Henrick Bucheim, un
joven economista alemn obsesionado con el xito. La obra es la exploracin
de la mente masculina llevada al extremo de la divisin psquica de lo
externo con lo interno.

El Premio de Poesa Carlos Pellicer para obra publicada, otorgado por el
Inba y el gobierno del estado de Tabasco, fue para Ciprin Cabrera Jasso,
por Obra potica, que rene la poesa del autor, marcada por la reflexin
sobre los sueos y su medio natural. De acuerdo con el jurado, el poeta
tabasqueo Cabrera Jasso ofrece a sus lectores una entrada a mundos
onricos y tinieblas.

El Premio de Ensayo Literario Jos Revueltas, que otorgan el Inba y el
gobierno del estado de Durango, fue para Malva Flores por El ocaso de los
poetas intelectuales (poesa y poltica en la generacin del desencanto).
De acuerdo con el jurado, la autora va construyendo los rasgos
caractersticos de la generacin de poetas mexicanos de la segunda mitad
del siglo XX, como Coral Bracho, Elsa Cross, Favio Morvito y Alberto
Blanco, entre otros.

El Premio Testimonio Chihuahua, que otorgan el Inba y el gobierno de esa
entidad, fue para Mauricio Carrera por Vivir no es preciso, que refiere la
aventura que represent para el autor viajar por cuatro meses por las
costas de Amrica, desde Panam hasta Venezuela.

El Premio Nacional Luis Cardoza y Aragn para crtica de artes plsticas,
que otorgan el Instituto Mexiquense de Cultura y el Inba, fue declarado
desierto, debido a que las obras que participaron no reunieron los
requisitos suficientes para otorgar el galardn.

El Premio Nacional de Narrativa Colima para obra publicada que dan el Inba
y el gobierno de esa entidad, fue para Daniel Sada por Sobre Ritmo Delta,
que se interna en los vericuetos del mundo editorial para, por medio de la
stira y la parodia, develar su carcter eminentemente mercantilista. De
acuerdo con el jurado, el proyecto escritural de Sada trasciende gneros
establecidos, explora con ldico rigor los espacios que se abren entre la
narrativa y la poesa, y entre el lenguaje oral y el escrito.

El Premio de Cuento San Luis Potos fue para Armando Vega-Gil por Cuenta
regresiva, que rene una serie de cuentos cuyo eje comn es el trayecto
hacia la corrupcin y la muerte.

El Premio Obra de Teatro para Nios, convocado por el Inba y el gobierno
del estado de Coahuila, fue para Amaranta Leyva por El vestido, que plasma
los problemas de una familia formada apenas por dos personas con una madre
siempre ocupada y Diana, que es la protagonista.

Finalmente, el Premio Juan Rulfo para Primera Novela, que otorgan el Inba y
los gobiernos de Tlaxcala y Puebla, fueron para las coautoras Margarita y
Laura Ruiz de Velasco, por su obra Calladita te ves ms bonita, un amargo
relato contado a dos voces que aborda los conflictos de una familia
relacionados con la incapacidad de amar, la ambicin y la cobarda.

Todos los premios fueron concedidos a escritores, narradores y poetas,
excepto Armando Vega-Gil, que es antroplogo social, y Amaranta Leyva,
dramaturga y titiritera. An no se ha fijado la fecha y el lugar donde
sern entregados los reconocimientos.

Fuentes: El Informador  e-onceNoticias



*** Falleci el poeta chileno Gonzalo Milln

El poeta chileno Gonzalo Milln, uno de los ms slidos de la generacin de
los aos 60 y referente fundamental en la poesa de su pas, falleci en
Santiago, vctima de un cncer, a los 59 aos, el pasado sbado 14 de
octubre.

El autor de La ciudad y Seudnimos de la muerte muri cuatro meses despus
de que se le diagnosticara la enfermedad, y mientras preparaba un prlogo
para la reedicin de su primer libro, Relacin personal, que public a los
20 aos.

Milln haba estudiado literatura en la Universidad de Concepcin
(http://www.udec.cl) y fue parte del grupo Arspice, una de las
agrupaciones literarias ms relevantes de la poesa chilena, en la segunda
mitad del siglo XX.

Sali al exilio y residi en Canad y Holanda. Durante su permanencia en
Canad fund la editorial Cordillera. Al regresar a su pas, a finales de
la dcada de los ochenta y luego de casi veinte aos, desempe una extensa
labor docente. Realiz adems poesa visual y tuvo un destacado quehacer en
las artes plsticas, llevando a cabo exposiciones individuales en Chile,
Canad, Estados Unidos, Suecia y Holanda.

Dirigi en Chile la revista de poesa El Espritu del Valle. Obtuvo, entre
otros galardones, el Premio Pedro de Oa (1967), el Pablo Neruda, de la
fundacin del mismo nombre (1987), y en 2006 el Altazor y el del Consejo
Nacional del Libro y la Lectura, por su libro Autorretrato de memoria. Fue
tambin traductor del ingls, francs y neerlands.

La obra del poeta, considerado uno de los ms creativos de su generacin en
Latinoamrica, se caracteriz por su carcter autobiogrfico. Milln
escribi, adems, Trece lunas, Vida, Virus y Claroscuro, entre otros
ttulos.

Fuentes: EFE  Wikipedia



*** Entregan en Espaa premios nacionales

El escritor y periodista Fernando Maras obtuvo el pasado 16 de octubre el
Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2006, que concede el
Ministerio de Cultura, por su obra Cielo abajo, un texto histrico con el
que este autor tambin gan el II Premio Anaya de Literatura Infantil y
Juvenil.

Igualmente, el 19 fueron anunciados los ganadores de los premios nacionales
de literatura dramtica (Santiago Martn Bermdez), creacin musical (Csar
Camarero), interpretacin musical (Cuarteto Casals), interpretacin
dancstica (Chevi Muraday) y creacin dancstica (Ananda Dansa).

Fernando Maras (Bilbao, 1958) adems de ser un novelista de xito, con
numerosos galardones, es tambin realizador publicitario y guionista de
cine y televisin.

La novela con la que obtuvo el Premio Nacional se sita en noviembre de
1936, cuando las tropas del general Franco se disponan a lanzar el asalto
definitivo contra Madrid. La rendicin pareca inevitable e incluso algunos
peridicos extranjeros se apresuraban a preparar la primera plana del da
siguiente, pero, contra todo pronstico, la ciudad resisti. Y la trama del
libro se centra precisamente en resolver y contar la verdad de lo que
ocurri aquel 7 de noviembre de 1936.

Una novela histrica para jvenes y adultos y un homenaje a Madrid y a
todos aquellos hombres y mujeres que, a pesar del vrtigo de la guerra,
nunca perdieron de vista el verdadero sentido de la palabra lealtad,
declar Maras.

El jurado estuvo presidido por el director general del Libro, Rogelio
Blanco, a quien acompaaron Antonio Mingote, Rosario lvarez Blanco, Sara
Moreno, Itziar Zubizarreta, Mara Jos Olaziregi, Antoni J. Colom,
Felicidad Orqun, Jos Manuel Gmez Rodrguez y Antonio Rodrguez
Almodvar, ganador de la pasada edicin.

Entre los premios que Fernando Maras posee destacan el Nadal (2001) con El
nio de los coroneles; el Ateneo de Sevilla (2005) por El mundo se acaba en
dos das; el Novela Corta de Barbastro (1991) por La luz prodigiosa y el
Dulce Chacn de Narrativa (2005) por El invasor. Otras obras suyas de
literatura juvenil son Los fabulosos hombres pelcula, El vengador del Rif
y La batalla de Matxtxako.

Santiago Martn Bermdez (Madrid, 1947) obtuvo el galardn correspondiente
a literatura dramtica por Las gradas de San Felipe y empeo de la lealtad.
La obra, que no ha sido estrenada todava, habla, segn explic el autor,
del Madrid del siglo XVII, y utiliza el mentidero de la corte para
ambientar dos tramas de aventuras, un tema muy de moda por el capitn
Alatriste.

Adems de dramaturgo, el autor es traductor y crtico musical. Entre otras
obras, ha escrito No faltis esta noche, con la que logr el premio Lope de
Vega en 1994, y Vals de los condenados, que obtuvo el Enrique Llovet en
2001.

El compositor Csar Camarero y el Cuarteto Casals, por su parte, lograron
los premios nacionales de Msica en sus modalidades de creacin e
interpretacin, respectivamente. Csar Camarero (Madrid, 1962), obtuvo el
galardn por su brillante trayectoria internacional en ms de veinte aos
en muy diversos campos de la composicin, que ha culminado en estos dos
ltimos aos con el estreno de varias obras de mxima relevancia en el
panorama musical actual. Entre sus ltimas obras figuran Monlogo II para
piano solo, Nostalgias de un paisaje futuro y 33 maneras de mirar un vaso
de agua.

El Cuarteto Casals, creado en el seno de la Escuela Reina Sofa de Madrid
en 1997, lo componen Vera Martnez Mehner, Abel Tomas Realp, Jonathan
Martnez Mehner y Arnau Tomas Realp. Actualmente tiene residencia en la
Sala de Cmara de LAuditori de Barcelona. El jurado ha destacado su
excelencia y versatilidad interpretativa, as como su proyeccin en el
mbito internacional y la defensa y difusin de la literatura cuartetstica
espaola de todos los tiempos.

Los ltimos premios en concederse fueron los de Danza, fallados a favor de
Chevi Muraday (interpretacin) y Ananda Dansa (creacin). Del primero, un
bailarn nacido en Madrid en 1969 y creador de la compaa Losdedae, el
jurado destac su extraordinaria creacin interpretativa en sus ltimos
trabajos de la temporada, tanto para su propia compaa como para la
Compaa Nacional de Danza 2 y por sus colaboraciones internacionales,
producto de una trayectoria caracterizada por su estilo personal,
sobresaliendo su calidad tcnica y artstica.

Ananda Dansa es una compaa creada en Valencia en 1981 por Rosngeles
Valls y dison Valls. El premio nacional se les otorga por su especial
campaa creativa con sus ltimas obras coreogrficas, resultado de una
extraordinaria labor personal de veinticinco aos, siendo compaa pionera
en la difusin de la danza-teatro contempornea.

Los premios nacionales de literatura estn dotados con 15.000 euros y los
de msica y danza con 30.000 cada uno, y son concedidos por el Ministerio
de Cultura de Espaa.

Fuentes: ABC  EFE



*** Retirado el nombre de Juan Rulfo del premio de la FIL

La asociacin civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe
determin retirar el nombre de Juan Rulfo al galardn que se entrega en el
contexto de la Feria Internacional del Libro (FIL, http://www.fil.com.mx)
de Guadalajara, segn se anunci de manera oficial este 17 de octubre.

El reconocimiento, que se entrega desde 1991 y este ao corresponde al
escritor y periodista Carlos Monsivis, llevar el nombre Premio FIL de
Literatura 2006, anunci Ral Padilla Lpez, quien adems de ser el
presidente de la feria, lo es tambin de esa asociacin civil, aunque
subray que la medida es temporal y slo se aplicar este ao, ya que,
confa, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi,
http://www.impi.gob.mx) fallar en favor de esa asociacin.

La decisin se adopt durante una reunin de la asociacin despus de que
el viernes 13 de octubre recibiera un emplazamiento del Impi para que
retirara el nombre de Juan Rulfo del premio, al considerar que se cometa
una infraccin administrativa, pues desde mayo pasado es marca registrada.

Padilla Lpez precis que este conflicto se circunscribe, hasta ahora, al
terreno marcario (es decir, de una marca registrada), y no de derechos de
autor, y afirm que acatarn la decisin del instituto, que prevn se
llevar de seis a ocho meses. Se trata, dijo Padilla, de un gesto de buena
voluntad para con la familia Rulfo y, sobre todo, con el Impi, para que
emita su fallo sin presiones.

Aadi que Carlos Monsivis ya fue informado sobre la medida. Lamenta que
no lleve el nombre, pero le parece que es una medida por lo pronto
prudente, inform Padilla Lpez.

Los abogados de la asociacin, Mauricio Jalife Daher y Jos Luis Caballero
Leal, se manifestaron confiados de que el Impi fallar en su favor por
varias razones: la primera, que no se ha cometido ninguna infraccin en
tanto todava no se entrega el premio con el nombre de Juan Rulfo, y
despus, porque no existe, desde el punto de vista del derecho de autor,
absolutamente nada que sea reclamable, indic Caballero Leal.

Esta pretensin infundada, absurda, de la familia Rulfo, no agravia nica
y exclusivamente a la literatura de este pas, ofende profundamente a un
premio que ha tenido reconocimiento universal, pero particularmente agravia
a Carlos Monsivis, quien no merece verse involucrado en una controversia
tan absurda, agreg.

El nombre de una persona es un derecho personalsimo, pero no es heredable
ni tiene un carcter patrimonial. Recurrir al rgimen de marcas, como una
manera de reivindicar la no utilizacin por parte de terceros para
referirse a una personalidad, entra en un hecho profundamente doloso. Sera
tanto como evitar que se nombre a una biblioteca, una calle o una glorieta
con el nombre de algn hroe, escritor o artista cuya memoria queremos
honrar, explic Jalife Daher.

La firma Jalife, Caballero, Vzquez & Asociados prepara una contrademanda
para cuestionar ciertos elementos del registro de Juan Rulfo como marca
registrada, que de cualquier manera y desde la perspectiva tcnica, nos
parece que cometieron errores imperdonables.

A decir de los abogados de la asociacin, no controvertimos el que alguno
de los integrantes de la familia quiera registrar el nombre de Juan Rulfo
para vender balones de ftbol, anteojos para sol o lo que se les ocurra. Si
le quieren dar una aplicacin comercial estn en su derecho; lo que el Impi
no har es considerar que la utilizacin que hace la asociacin de la
denominacin Juan Rulfo para nombrar un premio sea un acto sancionable por
la Ley de Propiedad Industrial. Sera como sancionar a una escuela pblica
por llamarse Juan Rulfo.

La asociacin civil que se mantiene como del Premio Latinoamericano y del
Caribe Juan Rulfo, mediante un comunicado, subray que la demanda de Juan
Francisco Prez Rulfo Aparicio, con base en la existencia de un registro de
marca que le ha sido concedido el pasado 23 de mayo por el Impi, por la
supuesta infraccin administrativa que se comete de los derechos de dicho
registro constituye, desde el punto de vista de esta asociacin, una
pretensin injustificada de subrogarse en el prestigio del Premio, a travs
de su control y manejo.

Por su parte, el realizador mexicano Juan Carlos Rulfo declar a la prensa
que celebra la decisin de que se retire el nombre de su padre del premio.
Aclar que su familia no se opone a que el nombre de su padre sea destinado
a otro premio, pero que las bases de ese galardn y la gente que est ah
valgan lo que vale el nombre y lo que vale este pas, no lo que vale la
poltica y todo este rollo que est debajo.

Asimismo advirti que la situacin no es en contra de la FIL, sino de la
forma en que se hacen las cosas y apunt que un premio con ese valor no
puede destinarse a la gente que lo nico que le importa es el dinero.

La polmica por el nombre del premio comenz el ao pasado, por el
desacuerdo de la familia de Rulfo con el desapego de los ltimos
premiados con el legado del autor de Pedro Pramo. En particular, la viuda
y los hijos de Rulfo se molestaron con declaraciones del escritor espaol
Toms Segovia, ganador de la edicin 2005, quien consider que los logros
literarios de Rulfo haban sido un milagro.

Fuentes: EFE  La Jornada



*** Gloria Cecilia Daz obtiene el premio Ediciones SM

La escritora colombiana Gloria Cecilia Daz obtuvo el Segundo Premio
Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Ediciones SM, segn
anunciaron en Bogot los organizadores el pasado 20 de octubre.

La periodista, traductora y profesora, de 55 aos y afincada en Pars, fue
proclamada de forma unnime por los cinco miembros del jurado del Premio
Iberoamericano, dotado con 30.000 dlares y del que ella haba sido
finalista en la versin inaugural.

Una sesin del jurado celebrada en Bogot proclam como ganadora a la
colombiana, quien lo recibir el prximo 26 de noviembre en la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara (Mxico).

La autora es como una tejedora del lenguaje, dijo la representante del
Centro Regional para el Fomento del Libro en Amrica Latina y el Caribe
(Cerlalc, http://www.cerlalc.org), la colombiana Beatriz Robledo. Su
produccin es muy cuidadosa, con un gran respeto para el nio, agreg
Robledo, quien conform el jurado de esta edicin.

Es una obra muy consolidada, con una alta calidad esttica y un compromiso
muy grande con la literatura, continu la representante del Cerlalc, quien
record que Daz obtuvo en 1985 el primer premio en el concurso
internacional El Barco de Vapor, convocado por la madrilea Fundacin Santa
Mara (http://www.fundacionsantamaria.org), con la novela El valle de los
cocuyos, que lleva nueve ediciones. La experta observ que se es un
volumen de carcter fantstico, que valora nuestra mitologa.

La premiada tambin es autora de El sol de los venados, novela con la que
obtuvo en 1992 el segundo premio de El Barco de Vapor, junto al relato La
botella azul y el poemario para nios El rbol que arrulla, entre otras
obras.

La colombiana fue postulada por el Museo Quimbaya, con sede en Armenia
ciudad natal de la autora y construido por el Banco de la Repblica
(emisor) para acoger las piezas de arte del pueblo prehispnico de los
quimbayas.

Adems de ella, las organizaciones convocantes del Premio Iberoamericano
recibieron las candidaturas de otros 33 escritores de diez pases. La
pareja argentina de esposos Laura Devetach y Gustavo Roldn, postulados por
separado, y el brasileo Bartolomeu Campos de Queiros, concurrieron como
finalistas, junto con Daz.

El jurado hizo mencin especial de las brasileas Lygia Bojunga y Ana Mara
Machado, por considerar que su obra y trayectoria han obtenido un
importante reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

El representante internacional del Grupo espaol SM, Jos Luis Corts, dijo
que ste es un premio a toda una trayectoria, a una carrera (...), el
nico con estas caractersticas en el mbito iberoamericano.

El espaol Juan Faras obtuvo el ao pasado el Primer Premio Iberoamericano
tras concurrir como finalista junto a la brasilea Ana Mara Machado y el
mexicano Francisco Manuel Hinojosa, adems de Daz, quien combina la
escritura con la enseanza del espaol en liceos parisinos.

Los otros miembros del jurado fueron la tambin colombiana Silvia
Castrilln, representante del International Board on Books for Young People
(Ibby, http://www.ibby.org); el espaol Jaime Garca Padrino, del Instituto
SM de Educacin (Isme); el peruano Danilo Snchez, de la Organizacin de
Estados Iberoamericanos (OEI, http://www.oei.es), y el chileno Manuel Pea
Muoz, por la Unesco (http://www.unesco.org).

Fuente: EFE



*** Fallece el escritor mexicano Rafael Ramrez Heredia

El escritor mexicano Rafael Ramrez Heredia, autor de numerosas obras
literarias y de teatro, falleci este martes 24 de octubre en Ciudad de
Mxico, a la edad de 64 aos, vctima de un cncer que padeca de tiempo
atrs, segn inform el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba,
http://www.bellasartes.gob.mx).

Nacido en el Puerto de Tampico, en el Golfo de Mxico en 1942, Ramrez
Heredia abandon su profesin de contador pblico para dedicarse a la
literatura, pasando, como deca, de ser un contador de cuentas a un
contador de cuentos, y desarroll su obra de manera incansable desde hace
ms de 40 aos.

El autor centr su atencin en diversos aspectos sociales, que abord desde
la novela policial, para entrar en el mundo de la farndula, el crimen, y
las relaciones clandestinas. Su obra recibi numerosos reconocimientos y
premios, entre ellos el Premio Nacional de Teatro por Dentro de estos ocho
muros, en 1977.

Adems, el Gobierno de Francia le concedi el Premio Internacional Juan
Rulfo por el mejor cuento en espaol por su texto El Rayo Macoy, mientras
que la Sociedad de Escritores de Mxico le concedi el Premio Internacional
de Letras por el conjunto de su obra en 1993.

Asimismo, fue galardonado con el premio Rafael Bernal a la mejor novela
policiaca (1993), al Mrito Literario otorgado por la Universidad Mxico
Americana de la Frontera en 2000, y la Gran Orden al Mrito Autoral del
Instituto Nacional del Derecho de Autor en 2003.

Fuente: EFE



*** Blanca Varela no podr viajar a Granada

La poeta peruana Blanca Varela, ganadora del tercer Premio Internacional de
Poesa Ciudad de Granada Federico Garca Lorca, ha delegado en su hijo la
recepcin del galardn, en una fecha an no determinada de diciembre
prximo, pues ella no podr asistir por su estado delicado de salud.

Varela se convirti el pasado 10 de octubre en la ganadora de la tercera
edicin de este premio de poesa, al que concurrieron 34 candidatos, entre
ellos los renombrados Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, Jos Manuel
Caballero Bonald, Diana Bellesi o Rafael Guilln.

Segn explic a la prensa el concejal de Cultura del Ayuntamiento de
Granada y secretario del premio, Juan Garca Montero, la escritora peruana
de 80 aos sufri recientemente un accidente cerebro vascular que le
paraliz la mitad izquierda del cuerpo y le ha afectado sensiblemente el
habla. Por ello, la familia de la poeta, con su consentimiento, ha decidido
que no viaje a Granada, dado su delicado estado de salud, y que sea su
hijo, Vicente de Szyszlo, quien reciba el galardn en su nombre.

Con 50.000 euros (62.500 dlares) de premio, el galardn espaol es el de
mayor dotacin econmica de entre los premios poticos en lengua
castellana.

Fuente: El Comercio



*** Edicin especial de Cien aos de soledad publicar la RAE

La Real Academia Espaola de la Lengua (RAE, http://www.rae.es) anunci
recientemente que el prximo ao estar disponible una edicin especial,
comentada por renombrados estudiosos, de la novela Cien aos de soledad,
del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez.

La edicin ser publicada en el marco del Congreso Internacional de la
Lengua que se celebrar en Cartagena (Colombia) en marzo de 2007, y al que
se ha afirmado que asistir el mismo Garca Mrquez, quien falt antes a
los realizados en Valladolid (Espaa) y Rosario (Argentina), tras su
polmica participacin en el de Zacatecas (Mxico).

Estos congresos, entre otras tareas cientficas, sirven para poner en orden
el canon de las letras hispanoamericanas. Cuando se anunci en el ltimo
encuentro que Cartagena de Indias iba a ser la sede del prximo snodo
hispnico, se aplic el proverbio de que si Gabo no va al Congreso, el
Congreso va a Gabo.

El libro tendr un carcter similar al que en el congreso anterior tuvo la
edicin del Quijote. Se trata de una edicin especial, anotada y comentada
por el propio director de la RAE, Vctor Garca de la Concha, los
acadmicos Claudio Guilln y Jos Antonio Pascual y el escritor mexicano
Carlos Fuentes, entre otros.

En el encuentro de Academias Hispanoamericanas que tuvo lugar en Salamanca
se decidi que, dado el precedente de edicin popular de El Quijote y su
enorme xito, comenzara la costumbre de realizar este tipo de
publicaciones. La primera propuesta vino de Nicaragua, que quera editar
Cantos de vida y esperanza, de Rubn Daro. Finalmente fue Colombia quien
propuso Cien aos de soledad, publicacin que coincidira, adems, con el
80 cumpleaos de Garca Mrquez en 2007.

No ha sido fcil, segn fuentes de la RAE, poner en marcha este proyecto
sobre un libro sagrado de las letras hispanas cuyas ventas son constantes
desde su publicacin en Barcelona en 1967. Los derechos de autor de Garca
Mrquez, que gestiona la agente literaria Carmen Balcells, gran amiga y
consejera del escritor la mama grande la llaman cariosamente, se
reparten entre cuatro editores: Random House para todo el mundo, Norma para
el llamado Pacto Andino (Colombia, Venezuela, Ecuador, Per y Bolivia),
Diana para Mxico, adems de Sudamericana, que a su vez es del sello Random
House.

Lo que desde la Academia tienen claro es que esta edicin no debe ser
comercial y que debe estar al mismo nivel cientfico que la de El
Quijote. Es decir, que contar con tres estudios introductorios, cinco
estudios complementarios y el glosario. La edicin de Cien aos de soledad
tendr una tirada inicial de un milln de ejemplares, igual que El Quijote
conmemorativo de 2004, aunque las expectativas de venta, como en el caso de
Cervantes, harn duplicar, como mnimo, la tirada.

El gobierno mexicano adquiri un milln de ejemplares de aquella edicin de
El Quijote para regalar a los profesores de las escuelas pblicas. En
total, la tirada fue de 2.250.000 ejemplares. Su precio de venta no
superar los 10 euros (la de El Quijote vala 9,50 y 7 para
Hispanoamrica). Segn fuentes de la RAE, hay firmado un principio de
acuerdo con la editorial Alfaguara.

El libro ser presentado el 26 de marzo en una solemne sesin en Cartagena
de Indias, dentro de un homenaje a Garca Mrquez, aunque este acto no est
incluido en el programa oficial, segn fuentes del Ministerio de Cultura
colombiano.

El Congreso de la Lengua se abrir con una conferencia del propio Garca
Mrquez (ha sido invitado aunque todava no se ha recibido la confirmacin
del escritor) y se clausurar con una del mexicano Carlos Fuentes. El
presidente colombiano, lvaro Uribe, ha conseguido que Cartagena de Indias
comparta la sede con Medelln, su ciudad natal. En esta ciudad los Reyes
sancionarn la nueva Gramtica de la Lengua Espaola el 24 de marzo.

Fuente: La Razn



*** Bibliotecas espaolas debern pagar canon por prestar sus libros

Las bibliotecas espaolas dedicadas al prstamo de libros, discos, videos,
CDs y cualquier otro soporte fsico o virtual que contenga obras protegidas
por derechos de autor debern pagar un canon en concepto de remuneracin a
los autores de las mismas, aunque su actividad se realice sin nimo de
lucro, segn trascendi de la decisin del Tribunal de Justicia de la Unin
Europea hecha pblica a finales de octubre.

El mencionado tribunal considera que Espaa ha incumplido la legislacin
que en materia de proteccin intelectual priva en la Comunidad Europea, al
eximir a prcticamente todos los establecimientos dedicados al prstamo del
abono de la correspondiente compensacin a las entidades gestoras de
derechos de autor.

La sentencia se ha hecho pblica en plena campaa de esas entidades para
lograr una mayor fiscalizacin de sus intereses, y que ha llevado
recientemente a Bruselas a intrpretes como Vctor Manuel y David Bisbal,
para reclamar a la Comisin Europea y a la Eurocmara un endurecimiento de
la legislacin europea en la materia.

Precisamente, fue el Ejecutivo comunitario el que denunci a Espaa hace
tres aos, tras advertirle por dos veces que la Ley de la Propiedad
Intelectual no se ajustaba a la directiva comunitaria que regula los
derechos de autor. Esa norma, de obligado cumplimiento para los socios
europeos, admite que cada pas puede establecer, con carcter limitado,
ciertas exenciones al canon por prstamo.

Pero la ley espaola libera del mismo a la prctica totalidad de los
establecimientos, y en concreto, segn su artculo 37, a los museos,
archivos, bibliotecas, hemerotecas, fonotecas, o filmotecas de titularidad
pblica o que pertenezcan a entidades de inters general de carcter
cultural o cientfico, sin nimo de lucro, o a instituciones docentes
integradas en el sistema educativo espaol.

El Tribunal de la UE abunda en que el canon es un instrumento fundamental
para garantizar que los autores europeos puedan dedicarse plenamente a la
creacin intelectual, y declara que eximir del mismo a casi todas o
incluso a todas las categoras de establecimientos que efectan tales
prstamos supondra privarles de una remuneracin que les permitiese
amortizar sus inversiones, lo que, a la larga, acabara repercutiendo en
la creacin de nuevas obras.

Espaa haba alegado que el objetivo de la promocin cultural que persigue
el prstamo sin nimo de lucro debe prevalecer sobre el objetivo de
garantizar ingresos suficientes a sus autores. Sin embargo, el tribunal
considera que ambos objetivos son compatibles si las excepciones al canon
obligatorio que admite la directiva se aplican de manera limitada, y no con
carcter general, como hace la legislacin espaola.

Contra la sentencia, que no implica multa alguna pero s condena a Espaa a
abonar las costas del proceso, no cabe recurso, pero Bruselas puede iniciar
un procedimiento sancionador si el gobierno espaol no la acata y no
modifica la ley.

Fuente: La Voz de Galicia



*** Ms de cien mil visitantes recibi Filuc

La VII Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo
(Venezuela, Filuc, http://www.filuc.com.ve), clausurada este 5 de
noviembre, recibi a ms de cien mil visitantes, de acuerdo a los clculos
de los organizadores.

Javier Castrillo, coordinador adjunto de la feria, organizada por la
Universidad de Carabobo y que tuvo como sede el Centro Comercial Cristal,
de Naguanagua, inform que todas las expectativas han sido superadas, en
cuanto a asistencia de personas y ventas, con 25 por ciento de descuento,
por lo cual los expositores estn sumamente contentos.

La editorial Planeta, que se encuentra como invitada especial, es uno de
los 57 espacios de la feria que ms han vendido, debido a que trajo
publicaciones a precios entre cinco y diez mil bolvares, lo que ha
constituido una ocasin nica de adquirir obras de grandes maestros de la
literatura.

No hay una cifra aproximada del monto de las ventas, pero Castrillo anunci
que slo por la prima acadmica de adquisicin, que tienen los profesores,
las ventas superan los 600 millones de bolvares.

La feria fue inaugurada el 28 de octubre con una conferencia pronunciada
por el escritor chileno Antonio Skrmeta, en un acto en el que estuvo
acompaado por la rectora Mara Luisa de Maldonado; el alcalde de
Naguanagua, Julio Castillo; la presidenta de Filuc, Nilda Ochoa de Rigual,
y dems autoridades de este casa de estudios.

Aprender a vivir con las diferencias de cada quien es el gran desafo de
las sociedades contemporneas, pues una ciudad sin libros es como un cuerpo
sin alma, lo mismo que una ciudad sin feria..., dijo Skrmeta en su
discurso. Necesitamos aprender a vivir con las diferencias para que el
hombre no vea al libro como su gran enemigo, ya que ste debe ser el gran
aliado de Amrica Latina.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la presidenta del comit
organizador, Nilda Ochoa, quien catalog a la Filuc como la fiesta de gala
literaria ms importante que ofrece la Universidad de Carabobo, a los fines
de promover la difusin sensata sobre los derechos culturales y buscar una
propia identidad.

Nuestra feria viste el libro como herramienta eficaz y decisiva en las
contradicciones entre los deseos de la naturaleza del hombre y los
imperativos morales de la vida social. Adems, esta gala propugna la
identidad mental, agreg Ochoa.

Seguidamente se escucharon las palabras de la rectora de la UC, profesora
Mara Luisa Aguilar de Maldonado, quien agradeci plenamente la presencia
del ilustre escritor chileno, a quien consider una de las voces ms
originales de la actual literatura latinoamericana.

De igual manera expres palabras de reconocimiento a los docentes que
durante estos 7 aos han hecho posible la realizacin de esta exposicin
literaria. Esto no es un producto azaroso de la universidad, sino la
consecuencia lgica de una labor realizada con pasin y bondad por un gran
grupo de personas. Es por ello que queremos que el protagonista de este
encuentro ferial sea el lector, el ser humano, el hombre que busca en los
libros el conocimiento y que sabe que aunque el libro no es el mundo ayuda
a comprenderlo.

En horas de la tarde del mismo da, Skrmeta se dispuso a la firma de
libros en el stand de la Editorial Planeta y, posteriormente, realiz el
Pregn Inaugural: Elogio a la lectura y a las Ferias del Libro, adems de
llevarse a cabo la inauguracin del Pabelln Infantil, con actos de
bienvenida y un Elogio a la lectura dirigido a los ms pequeos.

Skrmeta tambin particip en el foro sobre los derechos culturales que,
con el ttulo El derecho a la diversidad, se realiz el domingo 29 de
octubre, y en el que tambin intervinieron Tulio Hernndez, Freddy Castillo
Castellanos, Silvia Gonzlez y ngel Orcajo. El autor chileno estuvo adems
en la Facultad de Ciencias de la Educacin de la Universidad de Carabobo en
una tertulia literaria celebrada el lunes 30.

El martes 31 se realiz el foro sobre el libro y el libro digital, en el
que Guillermo Cerceau realiz una minuciosa disertacin sobre la historia
del libro y el papel que ste tiene en la cultura, y el escritor Jorge
Gmez Jimnez, editor de Letralia, habl del libro digital y la difusin de
literatura en Internet.

El mismo da, a continuacin, el escritor Fernando Bez y el investigador
Marcos Fidel Barrera Morales desarrollaron el foro Intelectuales para
qu?, en el que debatieron sobre la relacin de los intelectuales con el
poder.

El mircoles 1 de noviembre se celebr el foro El dilema de la
internacionalizacin de la literatura venezolana, con Victoria de Stfano,
Jos Napolen Oropeza, Laura Antillano, Eduardo Liendo, Eloi Yage Jarque,
Leonardo Milla y Ramn Medero.

Los poetas Eugenio Montejo, Rafael Cadenas, Miguel A. Zapata y Elkin
Restrepo participaron, el jueves 2, en un recital potico, previo a la
presentacin de una nueva edicin de El cuaderno de Blas Coll, una de las
obras ms reconocidas de Montejo. Ese mismo da se realiz un foro sobre
revistas culturales, en el que participaron editores de varias
publicaciones del continente.

Antonio Lpez Ortega y Rafael Oso Cabrices presentaron, el viernes 3, la
Antologa de nuevos cuentos venezolanos. Ese mismo da se realiz el
homenaje al intelectual venezolano ms importante del siglo XX, Arturo
slar Pietro, que con la proyeccin del documental slar, el hombre que voy
siendo y la presentacin del libro Arturo slar Pietro o la hiprbole del
equilibrio constituy uno de los eventos ms esperados de esta edicin de
Filuc.

El sbado fue presentado el libro Slo quiero que amanezca, del escritor
venezolano Oscar Marcano, ganador del Premio Internacional Jorge Luis
Borges, as como varios ttulos de la coleccin El Otro, El Mismo. Ese
da tambin se celebr el taller sobre salsa La Tongolele somos todos, a
cargo de Alejandro Calzadilla.

Antes del acto de clausura, ayer domingo 5, se realiz el foro El aporte
de la literatura en el repertorio madrigalista, en el que participaron
Maribel Troia, Jos Maldonado, Lourdes de Maldonado, Aura Marina Ros y
Alecia Castillo Henrquez. Luego se dio inicio a la fiesta de despedida, a
las 6 de la tarde, con msica de tambores a cargo de las agrupaciones Son
de mi Canto y Venezuela Identidad Musical.

Fuentes: El Carabobeo  Filuc  Valencia.com.ve



*** Presentan en el Cervantes de Pekn libro de Wilfredo Carrizales

El martes 31 de octubre fue presentado en el Instituto Cervantes de Pekn
(http://pekin.cervantes.es) el libro Textos de las estaciones, del poeta
venezolano Wilfredo Carrizales. La presentacin estuvo a cargo de la
directora del ente, Imma Gonzlez, y los comentarios los realiz el famoso
poeta chino Xi Chuan, Premio Nacional de Poesa. La actividad literaria
estuvo coauspiciada por las embajadas de Venezuela y Espaa.

Gonzlez seal que la obra de Carrizales armoniza perfectamente la imagen
fotogrfica con la palabra y resume un conjunto de viajes del poeta por la
geografa antigua y moderna de China, valindose del instrumento diestro y
bello representado por el idioma espaol.

Por su parte, el poeta Xi Chuan, aunque reconoci no poder leer la obra en
el idioma original, sin embargo, a travs de la acertada traduccin del
especialista Zhao Deming (a quien conoce personalmente y con el cual
intercambi impresiones acerca de Textos de las estaciones), capt la
especial altura esttica del poemario presentado. Asimismo enfatiz acerca
de las semejanzas y diferencias del arte de escribir de Carrizales con
respecto a la manera como abordan el hecho creativo potico los chinos.

Un nutrido pblico, compuesto mayoritariamente por estudiantes de
literatura latinoamericana y arte, algunos escritores latinoamericanos
radicados en Pekn, periodistas y gente vinculada a la cultura, se dio cita
en el Saln de Actos del Instituto Cervantes de Pekn y enriqueci con sus
preguntas y comentarios la velada especial dedicada a la poesa. Al final
del acto, el autor de Textos de las estaciones firm ejemplares de su
libro.

Nacido en Cagua (Aragua) en 1951, Carrizales realiz estudios de la lengua
china, clsica y contempornea, y de historia y cultura de China, en la
Universidad de Pekn (1977-1982). Desde junio de 1992 hasta agosto de 2001
fue el coordinador de Eventos Literarios y Publicaciones de la Secretara
de Cultura del estado Aragua. A partir de septiembre de 2001 ejerce el
cargo de agregado cultural en la Embajada de Venezuela en la Repblica
Popular China.

Carrizales ha publicado, entre otros ttulos, Ideogramas (1992), Calma
final (1995), La casa que me habita (1999), Mudanzas, el hbito (2003),
Postales (2004) y Desde el Cinabrio (2005), as como varias traducciones
entre los idiomas chino y espaol. En Ciudad Letralia mantiene la avenida
Muesca (http://www.letralia.com/ciudad/carrizales) y en Editorial Letralia
aparecieron, en 2003 y 2006, sendas ediciones digitales de Textos de las
estaciones (http://www.letralia.com/ed_let/estaciones) y La casa que me
habita (http://www.letralia.com/ed_let/casa).



*** Premio Herralde de Novela para el venezolano Alberto Barrera Tyszka

La novela La enfermedad, del escritor venezolano Alberto Barrera Tyszka
(Caracas, 1960), se alz hoy con el 24 Premio Herralde de Novela, uno de
los ms importantes en el mbito de habla hispana, segn inform la
editorial Anagrama, convocante del galardn. Por su parte, Muerte de un
murciano en La Habana, de la cubana Teresa Dovalpage, ha sido declarada
finalista.

Es la primera vez que un venezolano se hace acreedor de este premio, que
est dotado con 18.000 euros y que este ao recibi 172 originales. Los
otros ttulos que pasaron a la ronda semifinal fueron El espejo de los
tiempos futuros, del mexicano Felipe Nogeles (seudnimo); Que la tierra te
sea leve, del peruano Ricardo Sumalavia; Bnker, de Javier Salinas, y
Paisaje perdido, de Mara Tena.

Barrera Tyszka es poeta y narrador y ya en 2001 public la novela Tambin
el corazn es un descuido. Adems es autor del libro de cuentos Edicin de
lujo (1995), y del poemario Coyote de ventanas (1993).

En colaboracin con la periodista Cristina Marcano ha publicado la primera
biografa documentada del presidente de Venezuela, Hugo Chvez sin
uniforme. Una historia personal. Barrera Tyszka ha trabajado durante aos
como guionista de telenovelas y desde 1996 es columnista dominical del
diario El Nacional (http://www.el-nacional.com).

La enfermedad narra las vivencias de Ernesto Durn, un hombre que est
enfermo a pesar de que los resultados clnicos dicen lo contrario. Desde
que se separ de su mujer y vive solo, sufre todos los sntomas de un mal
que, segn sospecha, puede ser mortal.

Su obsesin va ms all de la hipocondra y tiene la certeza de que slo
hay un mdico que puede salvarlo, el doctor Javier Miranda, que en ese
momento se enfrenta a una tragedia personal, ya que su padre est enfermo
de cncer. En esta novela, Barrera apela a las emociones pero tambin a la
inteligencia del lector a partir de distintas historias conmovedoras,
tiernas, divertidas y trgicas.

La autora de la novela finalista, la cubana Teresa Dovelpage (La Habana,
1966), reside actualmente en Estados Unidos. Su novela La muerte de un
murciano en La Habana cuenta la experiencia de Po, un hombre oriundo de
Murcia, sesentn y divorciado, que trabaja para una empresa en Espaa que
decide enviarlo a poner orden a la catica filial de Cuba. En Letralia
hemos publicado una resea de la autora a la novela No siempre gana la
muerte, del estadounidense David Landau
(http://www.letralia.com/146/articulo01.htm).

El jurado de esta edicin del Herralde estuvo compuesto por Salvador
Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge
Herralde. Hasta ahora slo seis latinoamericanos han sido galardonados con
este premio a lo largo de sus veinticuatro ediciones: el mexicano Sergio
Pitol (1984), el peruano Jaime Bayly (1997), el chileno Roberto Bolao
(1998), el argentino Alan Pauls (2003), el mexicano Juan Villoro (2004) y
el peruano Alonso Cueto (2005).

Con este galardn, Barrera Tyszka pasa a integrar el Club Anagrama
compartiendo el catlogo de una de las editoriales independientes ms
prestigiosas de lengua castellana con autores como Paul Auster, Martin
Amis, Antonio Tabucchi, Truman Capote, Patricia Highsmith, Alfredo Bryce
Echenique, Roberto Bolao y Augusto Monterroso, entre otros.

En la edicin anterior, donde ganara La hora azul, del peruano Antonio
Cueto, el venezolano Oscar Marcano estuvo tambin entre el grupo de 17
finalistas, con su novela Puntos de sutura.

Fuente: Ficcin Breve Venezolana



*** No ser suspendido el Encuentro de Mujeres Poetas en Oaxaca

El XIV Encuentro Internacional Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes se
realizar tal como estaba planeado, iniciando este martes 7 de noviembre
con un recital, previo a la inauguracin, en el que participarn todas las
poetas invitadas en la Sala Miguel Covarrubias de la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), pese al agudo conflicto que
vive la regin en los actuales momentos.

Tras el recital, las alrededor de setenta participantes continuarn su
camino hacia Oaxaca para el acto inaugural, luego del cual harn un
recorrido potico por los pueblos enclavados en la cordillera mixteca,
llevando un mensaje de paz en medio del conflicto, tal como inform Emilio
Fuego, director del evento.

La inauguracin del encuentro tendr lugar en el municipio de Nochixtln,
de la regin mixteca, el 8 de noviembre. Los siguientes tres das sern de
intensa convivencia con los pueblos aledaos a este municipio, para despus
ir en caravana de paz hacia Tamazulapan del Progreso, Coixtlahuaca,
Yanhuitln y Teposcolula.

Son un total de 70 poetas y no es la primera vez que tienen contacto con
esta regin de Mxico, agreg Fuego. Sin duda en esta ocasin su
presencia cobrar especial significado en medio del tenso conflicto
poltico que inici en mayo y hoy es ampliamente conocido por la comunidad
internacional.

Como cada ao, desde 1993, las autoras de la poesa contempornea de
numerosas nacionalidades sern recibidas por los pueblos indgenas del
sureste de Mxico, pero tambin ofrecern conferencias, recitales y
talleres en universidades, ferias de libro, centros culturales y plazas
pblicas, para finalizar el 14 de noviembre con un magno recital en el
Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de Mxico, donde adems se presentar el
Anuario 2006 de poesa escrita por mujeres.

La caracterstica esencial de este encuentro es la convivencia que las
poetas tienen con las comunidades indgenas de la montaa, el valle y la
costa de Oaxaca, agreg el organizador. Pero, para dejar constancia de
que se trata de un encuentro donde participan las poetas ms destacadas de
Mxico y otras muchas naciones, los organizadores comparten este proyecto
con las poblaciones de la ciudad de Oaxaca y de la ciudad de Mxico.

Considerado como uno de los encuentros ms importantes de su especialidad a
nivel internacional, esta actividad rompe, segn Fuego, con los
estereotipos de la poltica conservadora del gobierno mexicano, y vence los
obstculos de la burocracia cultural, gracias paradjicamente al apoyo de
las comunidades indgenas.

Hasta la fecha suman ms de 150 pueblos mixtecos los que han participado
como anfitriones. Cada pueblo recibe a las poetas con su tradicin, arte,
costumbre y anhelos. Las poetas que a lo largo de 13 aos han participado
suman ms de 1.200, provenientes de 42 pases y para el XIV Encuentro
vienen poetas de Argentina, Blgica, Bolivia, Bulgaria, Canad, Costa Rica,
Ecuador, Espaa, Estados Unidos, Puerto Rico, Per, Francia, Guatemala,
Colombia, Chile, El Salvador, Panam, Mxico, Repblica Dominicana,
Rumania, Uruguay y Venezuela.

Adems de los recitales y conferencias, las poetas debatirn sobre la
poltica cultural de sus pases y la necesidad de definir nuevos mecanismos
para divulgacin de la poesa. Los resultados de estos debates quedarn en
la declaratoria final con sus propuestas y conclusiones.

El nombre de este encuentro corresponde a la palabra mixteca, que significa
precisamente lugar o pas de nubes. Es organizado por el Centro de
Estudios de la Cultura Mixteca y apoyado por el Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, la Secretara de Cultura del Gobierno de Oaxaca, el
Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad Nacional Autnoma de
Mxico.

Fuente: Emilio Fuego



*** Filven desarrollar actividades en toda Venezuela

Con el lema El Libro Libera, entre el 9 y el 30 de noviembre se celebrar
la segunda edicin de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven
2006), evento organizado por el Instituto Autnomo Centro Nacional del
Libro (Cenal, http://www.cenal.gob.ve), y que tendr como pas invitado de
honor a Cuba, siendo el Amazonas y el Ambiente los temas centrales. 

Filven tendr como Presidente Honorario al presidente de Venezuela,
teniente coronel (retirado) Hugo Chvez Fras. Participarn escritores
venezolanos y de otros pases, as como libreros, editoriales de Amrica
Latina y Europa, grupos culturales, medios comunitarios y alternativos,
colectivos, organizaciones sociales y consejos comunales de toda Venezuela.

Esta importante cita editorial se realizar por segunda vez en el Parque
del Este, y por primera vez se extender a todas las regiones que componen
la geografa venezolana.

Durante el evento se presentarn los primeros doce ttulos del Fondo
Cultural Alba, del gobierno venezolano, que adems mostrar sus logros en
materia editorial a travs de la Plataforma de Poltica Editorial del
Ministerio de la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve).

El lder cubano Ernesto Che Guevara y el prcer venezolano Francisco de
Miranda sern los personajes de relevancia, a quienes se les dedicarn dos
salas y conferencias, as como el programa acadmico.

Por su parte, el programa literario versar en torno a la trayectoria del
poeta trujillano Ramn Palomares, ganador del Premio Nacional de Literatura
Mencin Poesa 1974 y del Premio Internacional de Poesa Vctor Valera Mora
2006.

Este ao estarn presentes 146 expositores, de los cuales 103 son
editoriales venezolanas y 35 de otros pases, cifra total que se elev en
comparacin con la edicin del ao pasado, cuando participaron 114 casas
editoriales. El encuentro tendr un captulo en cada uno de los 23 estados
del pas y otro en el Distrito Capital.

El captulo Caracas arriba a su 13 edicin, y ocupar 4 hectreas del
Parque del Este, distribuidas en 121 stands de 2, 8 y 16 metros, as como
la Plataforma del Libro, el Pabelln de Cuba, el Pabelln Infantil, las
salas Ramn Palomares, Francisco de Miranda, Ernesto Che Guevara y Amazonas
y Ambiente. Adems estar dispuesto un Pabelln Gastronmico.

Dentro de la programacin de Filven 2006 est previsto el Primer Encuentro
Internacional del Libro Alternativo, el cual reunir alrededor de una
veintena de editoriales alternativas que expondrn no slo sus ltimas
novedades, sino que disertarn sobre los retos de la edicin alternativa en
el mundo. Tambin propiciar el debate y el anlisis sobre la realidad
cultural y artstica de la escena editorial alternativa en el planeta,
adems de fomentar la diversidad y pluralidad de tendencias, y el libro
alternativo como valor cultural garante de la democracia e impulsor de
autnticas redes de participacin.

Las editoriales visitantes sern Libros del Zorzal y Marea Editorial
(Argentina), Lom Ediciones (Chile), Zed Books (Reino Unido), Danger Public
(Francia), Les Allusifs (Canad), ngeles de Fierro (Repblica Dominicana),
Letra Negra (Guatemala), Ediciones Aurora (Colombia), Txlaparta (Espaa),
Ediciones Trilce (Uruguay) y Sarita Cantonera (Per). Venezuela contar con
la participacin de La Mancha, Mucuglifo y Nadie Nos Edita.

En el marco de esta Feria se realizar el foro sobre la Novela Negra en
Amrica Latina, con el propsito de hacer un encuentro de corte
internacional sobre este gnero literario.

Por segundo ao se efectuar el Saln de Derechos de Autor, donde cada
editorial, editores, libreros y todos aquellos sectores vinculados al
libro, tendrn la oportunidad de entrevistarse con empresas editoriales
nacionales y extranjeras.

El objetivo de esta rueda de negocios y encuentro de agentes literarios es
facilitar la negociacin directa entre las empresas asistentes al evento,
con la finalidad de que puedan concretar negocios de inversin editorial a
travs de acuerdos de nuevos productos, financiamiento, representaciones y
distribucin.

Los espacios de la feria estarn abiertos de lunes a viernes entre las 11
de la maana y las 8 de la noche, y los fines de semana de 9 de la maana a
8 de la noche. La entrada ser libre para todo pblico.

Fuente: Cenal



*** Literatura y periodismo, tema de la Feria de Puerto Rico

Literatos, empresas privadas y distintas agencias gubernamentales
participarn en la IX Feria Internacional del Libro de Puerto Rico (FIL-PR,
http://www.filpuertorico.org), que se efectuar del 11 al 19 de noviembre
en el coliseo Roberto Clemente y ser dedicada al tema Literatura y
periodismo.

Para rendir honor a los profesionales de la comunicacin, Oscar J. Serrano,
presidente de la Asociacin de Periodistas de Puerto Rico (Asppro,
http://www.asppro.org), formar parte de los actos de inauguracin.
Igualmente, periodistas de Estados Unidos, Espaa, Repblica Dominicana y
Puerto Rico participarn del foro Literatura y periodismo, que se llevar
a cabo del 15 al 17 de noviembre.

Entre los invitados a la feria, que se extender de 9 de la maana a 9 de
la noche, se encuentran la escritora dominicana Ylonka Nacidit Perdomo y su
compatriota el poeta Mateo Morrison, y los escritores granadinos Jess
Amaya, Jos Mara Cotarelo y Pedro Enrquez.

La FIL-PR se enfocar en distintos aspectos de la lectura con la exhibicin
de peridicos del siglo XIX, dos reas dedicadas a la lectura infantil y
ms de 100 exhibidores que pondrn a la venta sus publicaciones.

El Instituto de Cultura Puertorriquea (ICP, http://www.icp.gobierno.pr)
ser el presentador oficial, confirm su director ejecutivo, el poeta Jos
Luis Vega, por lo que contar con su propio pabelln. En ese espacio se
realizarn obras teatrales y lecturas de revistas y comics creados por el
ICP para los nios, en un acercamiento a las generaciones emergentes.

Se espera que unas 85 mil personas asistan a esta fiesta del libro, entre
ellos, diariamente, unos dos mil estudiantes de escuelas pblicas y
privadas.

Como parte del programa Lee y suea, la Oficina de la Primera Dama se
integra este ao a la exposicin para orientar a los padres sobre la
importancia de leerles a sus hijos desde los 0 a los 5 aos. La primera
dama puertorriquea, Luisa Piti Gndara, dijo estar comprometida con el
proyecto porque considera que la lectura es la mejor inversin para el
desarrollo econmico y social del pas.

Es importante que desde pequeos los nios naveguen por ese mundo de la
lectura. Sabemos que estamos convirtiendo a Puerto Rico en una isla de
libros, coment acerca de esta nueva alianza el presidente de la FIL-PR,
Jos Carvajal.

Entre las presentaciones artsticas de la feria se encuentran las del grupo
Tepeu, que celebrar sus 32 aos de formacin el 11 de noviembre a las 7 de
la noche. El cantautor puertorriqueo Rique Coln presentar su disco
Sentido tropical el viernes 17 a la misma hora, mientras que el sbado el
trompetista Humberto Ramrez y la cantante Lucy Fabery darn muestra de su
fusin del jazz anglosajn con el bolero antillano.

El prximo ao la FIL-PR se mudar al Centro de Convenciones de Puerto Rico
para la celebracin en grande de su dcimo aniversario.

La entrada a las actividades tiene un coste de $4. Para solicitar
informacin, comunquese al (787) 721- 0844 o acceda al portal del evento
(http://www.filpuertorico.org).

Fuente: Primera Hora



*** Revistas argentinas de poesa se reunirn en la Biblioteca Nacional

El 18 y 19 de noviembre, entre 3 de la tarde y 10 de la noche, se
realizar, en la Biblioteca Nacional de Argentina, el I Encuentro de
Revistas de Poesa Las nsulas Extraas (http://lasinsulas.blogspot.com),
en el que se darn cita editores de unas doce publicaciones literarias de
la nacin surea.

El evento, que se desarrollar en los espacios Plaza del Lector y Explanada
de la institucin, tiene entre sus propsitos los de intercambiar ideas y
difundir la labor de lo que significa hacer hoy una revista de poesa en
Argentina.

Participarn las publicaciones de poesa Diario de Poesa
(http://www.diariodepoesia.com), Plebella (http://www.plebella.com.ar),
Msica Rara (http://www.musicarara.com.ar), No Retornable
(http://www.no-retornable.com.ar), El Jabal
(http://www.poesiaeljabali.com.ar), Hablar de Poesa, Los Rollos del Mal
Muerto, Barataria, El Nio Stanton, La Guacha, Coartadas y La Pecera
(http://www.lapeceralibros.galeon.com).

Entre otras actividades habr exhibicin y venta de los distintos nmeros
de las publicaciones, en un stand asignado a cada una; mesas de debate
sobre distintos temas de inters tanto para los hacedores de las revistas
como para el pblico en general; y cierre de cada da con una mesa de
lectura por parte de poetas representantes de algunas de las publicaciones.
Adems se celebrar una feria de publicaciones en la que participarn
editoriales de poesa, que contarn con stands propios y compartidos.

El encuentro, que es organizado por Romina Freschi, Mario Nosotti, Adriana
Kogan, Victoria Schcolnik, Mara Muro y Adrin Pedreira, ser clausurado
con un recital potico el 18 a las 8 de la noche, al trmino del cual se
realizar un brindis.

Fuente: Las nsulas Extraas



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=== E.T.A. Hoffmann, el romntico magnetizador      Vanesa Guerra =========

                        Mis miradas son extraas porque en ellas se refleja
                          lo autnticamente extrao que mi espritu observa
                                                            E.T.A. Hoffmann

                                         Levanta el velo que cubre tus ojos
                                                    y escchame atentamente
                                       (E.T.A. Hoffmann cita a Shakespeare)

Cuando de modo inesperado lo ordinario deja entrever un revs oscuro, algo
de esa existencia ordinaria pareciera vacilar en sus formas; la escena,
hasta entonces familiar y orgnica, en la cual los sucesos resuelven sus
asuntos bajo un flujo cotidiano, hace grieta. Entonces, algo se filtra, y
algo se pierde; la armona se desarma y arma otro lugar donde lugar no
haba.

Pareciera que hay lugares que se habitan a s mismos, como si fueran otros;
esta experiencia de los espacios y del tiempo que todo espacio implica, es
una manera particular de dar un indicio ms de la existencia de diversas
dimensiones superpuestas.

Como en aquellos juegos en donde la repeticin casi autmata de una palabra
cobra repentinamente una falta de sentido absoluto y nos confronta a un
sonido hbrido que no remite ms que a una extraeza, al mismo tiempo, algo
profundamente incierto se abre y obliga a nuestro prximo paso.

La extraeza, ya sea la del juego o aquella de la experiencia inesperada,
nunca es inocua, en realidad, envuelve, captura y nos exilia de nosotros
mismos.

Hoffmann sabe de estas experiencias y su obra se conforma en esta
operatoria.



Ernest Theodor Wilhem Hoffmann naci el 24 de enero de 1776 en la ciudad
prusiana de Knigsberg. Su naturaleza curiosa y laberntica lo llev por la
pintura, la caricatura, la poesa, la narrativa, la crtica y la msica.
Como msico y compositor admir profundamente a Wolfgang Amadeus Mozart al
punto de trocar y hacer desaparecer su tercer nombre, Wilhem, por el de
Amadeus. Ernest Theodor Amadeus Hoffmann, as, adherido desde el nombre a
la vida de Mozart, qued filiado, tatuado, injertado de otro genio. Este
artificio de parentesco hizo lo suyo y hechiz aos ms tarde a Jacques
Offenbach, quien compuso la increble y legendaria pera Los cuentos de
Hoffmann (1880) como una forma de amalgamar y amalgamarse a esos dos genios
que tanto significaron para l durante toda su vida.

E.T.A. Hoffmann escribe en el borde de lo inexplicable; sus personajes
encarnan la pasin de no ser dueos de su propia vida; enajenados,
sobrecogidos, andan como tteres en los sueos de algn genio disparatado,
torpe, pueril, que monta una escena para evitar despertarse; sin embargo,
pareciera que por momentos el sueo del genio se disgrega, los prpados se
le agrietan, el velo se corre y todos, tteres y narrador incluido, quedan
ciegos bajo el fogonazo de algo que se muestra y no deba mostrarse, ni
siquiera sospecharse; entonces, ya inoculados de una realidad otra, el
sueo sigue soando en el lmite de la vigilia.

Hoffmann intuye la estructura de la pesadilla, va ms all de lo onrico,
trabaja en ese territorio que no pertenece ni al sueo ni a la vigilia, ni
a lo conocido ni a lo extrao.

Este arte tan peculiar para narrar la intrincada relacin de lo humano con
lo familiar y a la vez con lo extrao, lo atrajo a Sigmund Freud en 1919, a
la lectura y al anlisis de Der Sandmann (El hombre de arena, 1817) y Die
Elixiere des Teufels (Los elixires del diablo, 1815-1816) para trabajar el
concepto de Lo ominoso, Das Unheimliche, como aquella evolucin de lo que
alguna vez form parte de uno pero sin ser habitado; una suerte de cuarto
oscuro que no alberga ms husped que aquel que uno rara vez ser y cuando
lo sea no sabr pacficamente reconocer.

O sea que lo ominoso tambin implica lo ignorado, bajo la forma de lo no
reconocido; no slo por el acto de la sorpresa, sino porque se trata de una
forma apasionada de la ignorancia, una forma que late en la presencia de
una corazonada. Hoffmann sabe de corazonadas, urde los presagios, los
presentimientos; hay algo que siempre est un poquito antes, en la
antesala, en la penumbra peculiar que devuelve un espejo visto a la
distancia que refleja vaya a saber qu cosa fugitiva que nos anda
merodeando el corazn de la corazonada.

Ser por eso, digo, por ese magnetismo presente en su obra, por esa suerte
de hechizo o de encantamiento que habita la atmsfera que recrea, que sus
contemporneos lo llamaron Fantasma Hoffmann o Espritu Hoffmann.

Este espritu se enreda entre las formas imprecisas pero calculadas que
producen y precipitan la angustia, o tambin, hunde la pluma en esas otras
formas grotescas y cmicas, bufos reveses de lo mismo, bajo el signo de la
extrema confusin, donde la figura sera, por ejemplo, la del teatro dentro
del teatro, la de la pera dentro de la pera.

La obra de Hoffmann pareciera concebida a la manera de una variacin
musical. Una y otra vez nos encontramos con los mismos asuntos, volvemos a
ellos desde lugares que pareceran remotos, pero todos los caminos conducen
a lo mismo, y nos obligan a respirar esa atmsfera densa cuando ya topamos
de narices con esos restos poco domeables, insistentes, y como en aquellas
metamorfosis que propuso Ovidio, ganan repentinos, sin saber muy bien cmo,
una nueva forma, otro terreno; entonces la obra, toda la obra, como una
gran historia en s misma, diluye su prisa y soporta los jirones de un
discurso engaoso, una vez ms, que se repite como esos sueos que se
cuentan una y otra y otra vez, para que las pequeas diferencias burlen la
repeticin y tejan su minucia trasgresora; nica bendicin antes del
silencio.

Por cierto, no buscamos plantear la completud o el silencio absoluto, slo
afirmamos que toda obra ser incompleta, y que en esos agujeros que en
Hoffmann encuentran la manera esttica de una variacin musical la obra
respira y vive.



Para Carmen Bravo-Villasante, una de las grandes traductoras al espaol de
nuestro autor, la frmula hoffmanniana es el doble efecto de la ilusin y
el distanciamiento. La mayora de los relatos estn enmarcados por los
comentarios de los oyentes y del propio cuentista. En realidad, como la
obra completa no est editada en Argentina, y para la poca de estas
palabras tampoco lo estaba en Espaa, algunos de los cuentos del autor, en
ciertas ediciones voluntariosas pero no muy cuidadas, fueron extrados
(extirpados dira) de un tejido mayor, con lo cual Carmen Bravo-Villasante
se ve obligada a aclararnos lo siguiente:

      Habitualmente los cuentos de E.T.A. Hoffmann se han publicado
      sacndolos de su contexto, como elementos aislados. El puro cuento,
      como en el caso de El vampiro o La vampira, segn una traduccin
      del siglo XIX, produce un helado escalofro, por el desarrollo del
      tema y el terrorfico final. Los comentarios que anteceden al cuento
      y los que siguen a la terminacin tienen el carcter de crtica
      literaria del mayor inters, pero no cabe duda que atenan el efecto
      sobrecogedor... Hay un sistema de insercin del relato en un
      contexto crtico y preparatorio.

      (C. Bravo-Villasante, Prlogo a Vampirismo. E.T.A Hoffmann.
      Biblioteca de Cuentos Maravillosos, volumen 4. J.J. de Olaeta
      Editor. Edicin Limitada, Barcelona, 1988).

As, creeramos que aquello que se va tejiendo entre los contertulios es
marco y a la vez escena narrativa, esta operacin, cruce, superposicin,
tramado entre los niveles narrativos ha sido la apuesta de Hoffmann: l y
sus amigos, l como autor, ellos como coautores y l como narrador y ellos
como narradores, son narrados y especulados por algo de ellos mismos, algo
que los toma y los devuelve por una suerte de reflejo que la misma qumica
del relato produce. El juego del doble, el juego del espejo y lo que el
espejo refleja desde lo inesperado, est implcito en esta frmula
narrativa.



Hay una idea de J. L. Borges que podra ayudarnos a pensar lo monstruoso
que precipita el descubrimiento de un espejo; Borges escribe y lo escribe
de alguna manera junto a Bioy Casares, en un relato que considera una
escritura sobre una nota sobre un libro imaginario (refiero a Tln, Uqbar,
Orbis Tertius) que Los espejos y la cpula son abominables porque
multiplican el nmero de los hombres. As, en este relato, todo va
multiplicndose, ya es la ficcin de la ficcin, la realidad de la realidad
y sus cruces, y la multiplicacin de esos cruces, y en una instancia que
nunca ser la ltima, y enmarcado y desbordado en ese laberinto de espejos
y reflejos, algo se mira y ser mirado por sus propios ojos que no
alcanzarn del todo a reconocerse. Sin embargo, habr una nfima parte, que
late corazonada familiar. Lo que no termina de decirse es que lo abominable
es la multiplicacin de uno mismo, no la de los otros, lo abominable es una
suerte de clonacin involuntaria, una repeticin compulsiva y
descontrolada, en donde los trminos propio, mismo, uno, quedan
francamente heridos, prcticamente rotos. Recordemos, aunque matizada, cmo
se plasma esta idea en Mscaras venecianas (Bioy Casares).



E.T.A. Hoffmann construye lo monstruoso desde el estatuto de verdad
encubridora que posee un recuerdo infantil; por ejemplo, lo escuchamos en
boca de Theodor, uno de los contertulios en Los hermanos de Serapio quien
cuenta a sus compaeros que, a travs de un espejito de mano, miraba algo
que no terminaba de comprender si era humano una mujer o el retrato al
leo de una mujer o tal vez una mueca; como sea, eso era de una belleza
conmovedora que asomaba su brillo a una ventana, en lo alto, a sus
espaldas, y an le tomaba los ojos:

      Cuanto ms miraba el rostro de la ventana ms iba apoderndose de m
      una extraa e indescriptible sensacin que casi podra llamar soar
      despierto. Me pareca que una especie de catalepsia paralizaba no
      tanto mis movimientos como nicamente mi vista, que no poda apartar
      del espejo. Confieso con rubor que me vino a las mientes aquel cuento
      infantil con el que mi niera me conduca a la cama en mi niez
      cuando al anochecer me entretena contemplndome en el gran espejo de
      la habitacin de mi padre. Me deca entonces que cuando los nios se
      miran de noche en el espejo se asoma un rostro extrao y abominable,
      y los ojos del nio se quedan fijos en l. Aquello me pareca
      horrible, pero lleno de angustia, no poda dejar de echar una rpida
      mirada, comido por la curiosidad de ver el semblante desconocido.
      Cierta vez cre ver un par de ojos ardientes y horribles brillar en
      el espejo. Grit y ca desvanecido. En aquella ocasin se me declar
      una larga y penosa enfermedad, pero an hoy tengo la sensacin de que
      esos ojos realmente me miraron (La casa vaca).

Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba (Borges; Tln,
Uqbar, Orbis Tertius). Qu multiplica el espejo sino nuestros ojos
mirndose? En algn juego de miradas nunca sabremos quin mira a quin, o
qu mira a qu; ese desdoblamiento provocado no dejar de producir algo
inquietante. Borges lo extrema, el espejo est solo, sin ojos que lo
enfrenten, en lo oscuro de un remoto corredor, en la noche de una quinta de
la calle Gaona, en Ramos Meja. Lo monstruoso, pareciera aclarar, se debe a
lo inevitable del descubrimiento de un espejo en altas horas de la noche.

Qu es lo oscuro para los ojos? Y tambin qu es la mirada para aquello
que mira?



En la multiplicacin y aun en la ceguera que toda oscuridad propone, hay
ojos no reconocidos que se miran a s mismos, rodeo mediante. Pero en ese
pasaje, en esa peculiar metamorfosis, habr un dios que no acompaa; un
dios que se corre, que se baja de la escena, que la abandona, que se lleva
algo con l, como un hlito, y es ese dios que se aparta, aquel que
convertir-transformar-metamorfosear-clonar los ojos en ojos
desangelados, deshabitados, siniestros, hechos de vidrio y de arena.

Recordemos uno de los orgenes de la palabra siniestro, recordemos
entonces, que cuando los griegos partan aventurados a la batalla, era en
el cielo que lean la cifra de su destino. Si las aves volaban a la derecha
del campo, habra buena ventura, los dioses acompaaban, estaban de su
lado, deseaban la victoria: una suerte de unin. Pero si en el cielo las
aves surcaban la izquierda, la muerte o la desventura quedaba anunciada,
develada, revelada; se manifestaba, entonces, que los dioses haban votado,
haban deseado en contra, no se unan a sus criaturas; as, los guerreros
deban reconocerse en el objeto de una voluntad incauta, en el instrumento
de poderoso capricho que no tiene reserva, ni sutileza, ni ficcin alguna
para embellecer un engao. El cielo-espejo devuelve un destino fatdico;
una identidad resquebrajada, los dioses anuncian el descanso, desalojarn
sus manos de las cavidades de los tteres; la amenaza habr activado su
propia maquinaria y pondr en marcha los motores para evidenciar lo otro
que habita en uno, hasta ser mirado y tomado, breve pero intensamente, por
esa otredad que nos habita desde el origen y nos ha constituido all donde
pocas veces somos.



Notas y comentarios sin numerar

 En 1851, el Thtre de lOdeon de Pars represent la rara pieza teatral
  Les Contess dHoffmann, en la cual dos renombrados dramaturgos franceses,
  Michel Carr y Jules Barbier, haban erigido como figura central la del
  poeta alemn. En la platea se encontraba Offenbach ya tena 32 aos y
  no pudo sustraerse a su fascinacin... En 1877 resolvi componer la
  msica para el texto de Barbier y Carr... slo con Barbier. Y parece
  ser que influy para someter a la pieza escrita en 1851 a modificaciones
  sustanciales. Kurt Pahlen, Jacques Offenbach, Los cuentos de Hoffmann.
  Ed. Vergara. Buenos Aires, 1992.

 En aquel caso Freud se aboc a dos obras de E.T.A. Hoffmann, Der Sandmann
  (El hombre de arena, 1817) y Die Elixiere des Teufels (Los elixires del
  diablo, 1815-1816). Rescatamos un comentario de James Strachey para Lo
  ominoso, 1919; Sigmund Freud, O.C. Amorrortur Editores; Vol XVII, Bs.As.,
  1979, pg: 217-218: Este trabajo se public en el otoo de 1919, es
  mencionado por Freud en una carta a Ferenczi del 12 de mayo de ese ao,
  donde le dice que ha rescatado un antiguo manuscrito del fondo de un
  cajn y lo est reescribiendo. Nada se sabe sobre la fecha de su primera
  redaccin o sobre la medida en que lo modific, pero la nota de Ttem y
  tab (1912-1913) citada infra, pg. 240, muestra que ya en 1913 el tema
  rondaba su pensamiento, y al menos los pasajes referidos a la compulsin
  a la repeticin (pgs. 234 y sigs.) deben de haber sido fruto de la
  revisin, ya que incluyen una sntesis de gran parte de Ms all del
  principio de placer (1920g) obra a la que aluden como casi concluida .

 Vale una aclaracin al respecto de las transformaciones que nos propone
  Ovidio: En la obra Las metamorfosis, las variaciones preservan algo del
  orden de la identidad. Solodow J. B. lo plantea de la siguiente manera:
  la metamorfosis es un proceso por el cual caractersticas de una
  persona, esenciales o accidentales, toman forma corporal y as se hacen
  visibles y manifiestas. La metamorfosis hace ver cualidades de una
  persona sin dar juicio sobre estas cualidades. Paradjicamente esto es un
  cambio que preserva, una alteracin que mantiene la identidad, un cambio
  de forma por el cual un contenido se representa en una forma. Lo
  anterior corresponde a una cita que hace Juan Francisco Alcina para una
  introduccin a Ovidio: Las metamorfosis. Ed. Planeta; Espaa 1990.
  Hacemos esta aclaracin dado que lo siniestro, en tanto afecto, acecha
  sobre la identidad, la hace vacilar; algo del orden de la
  despersonalizacin o de la disolucin identitaria se pone en juego.

 Comentario respecto al personaje Theodor: Los hermanos de Serapio, Die
  Serapions Brder, es el nombre de una tertulia donde se renen varios
  amigos para leer y conversar y que da comienzo el da del mrtir Serapio,
  eremita del siglo IV. El abogado Hitzig interviene con el nombre de
  Otomar, el escritor Contessa con el de Silvestre, el mdico psiquiatra
  Koreff es Vicenzo, el escritor Chamizo es Cipriano, el poeta Fouqu es
  Lotario y el mismo E.T.A Hoffmann interviene como Teodoro. C.
  Bravo-Villasante, Prlogo a Vampirismo. E.T.A Hoffmann. Biblioteca de
  Cuentos Maravillosos, volumen 4, J.J. de Olaeta Editor. Edicin
  Limitada, Barcelona, 1988.

 Ubicado en lo que se llam el romanticismo alemn, nuestro gran artista
  abri caminos insospechados en el mundo de la pera, del ballet, de la
  pintura y la escritura. Citamos a Jos Snchez Lpez al respecto: Ya en
  vida, Hoffmann cont con admiradores como Jean Paul, pero nunca fue
  apreciado por J. W. Goethe ni por G. W. Hegel. No obstante, enseguida se
  hizo famoso en el mundo de la lengua alemana, y lo valoraron
  positivamente o trataron de imitarlo Gottfried Sller (1176-1822),
  Theodor Storm (1817-1888), Franz Kafka (1883-1924) y Hugo von
  Hofmannstahl (1874-1929). Tambin ejerci un gran influjo en la
  literatura de lengua francesa: Charles Baudelaire (1821-1867), inglesa:
  Edgar Allan Poe (1808-1849) y Ambrose Bierce (1842-1914), y rusa: Fedor
  Dostoievski (1821-1881). Pero no slo la literatura, tambin otras artes
  estn en deuda con Hoffmann. En pintura, se cita a Paul Klee (1879-1940),
  entre otros. En el cine le han prestado atencin Manoel Oliveira, Moira
  Shere, Michael Powell y Andrei Tarkovski. Pero ha sido en la msica donde
  su influjo ha tenido mayor repercusin, correspondiendo en cierto modo al
  inters que l siempre tuvo por el arte musical. As debemos citar a
  Robert Schumann (1810-1856) con Kreisleriana; Richard Wagner (1813-1883),
  que compuso Los cantores de Nuremberg y Tannhuser; Jacques Offenbach
  (1819-1880), a quien se le deben Los cuentos de Hoffmann; Leo Delibes
  (1836-1891) autor de Coppelia; Piotr Tchaikovski (1840-1893) compositor
  de Cascanueces; Ferruccio Busoni (1866-1924) que se inspira en Die
  Brautwahl; Paul Hindemith (1895-1963),autor de Cardillac; y Gian
  Francesco Malipiero (1882-1973) que compuso I Capricci di Callot. Jos
  Snchez Lpez, prlogo a Cuentos de msica y msicos, E.T.A. Hoffmann.
  Edicin y traduccin: J.Snchez Lpez. Ediciones Akal, 2003. Madrid,
  Espaa.



Bibliografa y enlaces sugeridos:

 Der sandamann (El hombre de arena).
  http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ale/hoffmann/hombre.htm.

 E.T.A. Hoffmann: Signor Formica. Prlogo y traduccin de Carmen
  Bravo-Villasante. Hesperus, volumen 6. J. J. de Olaeta. Ejemplares
  numerados, Palma de Mallorca, 1988.

 E.T.A. Hoffmann: Vampirismo, seguido de El magnetizador y La aventura de
  la noche de San Silvestre. Traduccin de Carmen Bravo-Villasante.
  Biblioteca de Cuentos Maravillosos, volumen 4. J.J. de Olaeta Editor.
  Edicin Limitada, Barcelona, 1988.

 E.T.A. Hoffmann: Cuentos de msica y msicos. Edicin y traduccin: J.
  Snchez Lpez. Ediciones Akal, 2003 Madrid, Espaa.

 E.T.A. Hoffmann: El puchero de oro Los romnticos alemanes, seleccin
  de Ilse M de Brugger. Traduccin: Francisco Payarols. Centro Editor de
  Amrica Latina, 1968 Bs. As.

 E.T.A. Hoffmann: El hombre de arena. Traduccin: Sebastin Vargas.
  Editorial Estrada, 2000. Bs. As.

 E.T.A. Hoffmann: La casa vaca. Alianza Editorial, E. Rei Argentina.
  Coleccin Biblioteca Pgina 12. No figura traductor.

 E.T.A. Hoffmann: El voto. Alianza Editorial, E. Rei Argentina. Coleccin
  Biblioteca Pgina 12. No figura traductor.

 Kurt Pahlen: Jacques Offenbach. Los cuentos de Hoffmann. Traduccin:
  Mara Antonieta Gregor. Traduccin Libreto: Amanda Forns de Gioia. J.
  Vergara Editor Buenos Aires, 1992.

 Cuentos musicales. Partituras inspiradas en Hoffmann, Andersen y los
  Grimm, por Jos Antonio Ruiz Rojo:
  http://www.revistasculturales.com/a/301/1/cuentos-musicales-partituras-
  inspiradas-en-hoffmann-andersen-y-los-grimm.html.

 Ana C. Conde: La palabra enroscada a lo siniestro:
  http://www.ucm.es/info/especulo/numero33/siniestr.htm.

 Vanesa Guerra: Angustia, la permanente pasajera:
  http://www.con-versiones/nota0032.htm.

** Vanesa Guerra
   vguerra@comnet.com.ar
   Escritora argentina nacida en 1965. Psicoanalista de profesin. Codirige
   la revista transdisciplinaria Con-versiones
   (http://www.con-versiones.com). Su libro Metforas del lunar conyugal
   fue publicado en 2000 por la Editorial Nueva Generacin. Fue finalista
   en 2001 del Concurso de Novela La Resistencia, de Editorial Alfaguara y
   Elfoco.com, en Mxico.



=== Nunca y siempre es tiempo de la poesa      Mario Amengual ============

A una conviccin que me hizo suya en mi adolescencia y a la lectura de los
discursos de algunos escritores al momento de recibir el Premio Nobel de
Literatura, se deben estas lneas que corren a partir de un ttulo
paradjico. Se trata, si acaso es necesario denominarlo, de un ejercicio en
el que tomo prestadas las palabras de indudables poetas de nuestro tiempo
o, visto de otro modo, con legtimo derecho de lector las hago mas y
procuro conjugarlas con palabras menos afortunadas: las que, para bien o
para mal, me han asistido.

Primero, stas de Derek Walcott: La Historia es una olvidada noche de
insomnio. La Historia y el temor primigenio son siempre nuestro origen,
porque el destino de la poesa es enamorarse del mundo, a pesar de la
Historia.*

Cmo no sentir ante ellas (las palabras de Walcott) el drama y la
contradiccin que todo aquel que emprende la aventura potica adopta como
conclusin inevitable, impregnada de toda la fuerza de su veracidad?
Bastara con apenas asomarse a la vida de Franois Villon, tan slo leer
algunos pasajes de Una temporada en el infierno o simplemente recordar el
Cntico espiritual de San Juan de la Cruz. Y olvidaramos a Georg Trakl y
a Apollinaire, ambos marcados por el desenfreno blico de sus das? No fue
ese el dolor individual e histrico de Csar Vallejo? Acaso no supo
Whitman de esos desencuentros de historia y poesa, aunque quiso aunarlas?
No fue ese el abismo por el que se precipit la cordura de Hlderlin? Pero
de poco servirn las enumeraciones, aunque digan mucho. Tal vez sea
suficiente opinar sobre nuestra poca, en la que, por cierto, el azote de
la economa y el culto al progreso infinito tornan ms comprometida la
situacin de la poesa y de sus aislados amanuenses.

La sucesin de conquistas de la inteligencia y de ruinas espirituales,
debidas a la alianza entre la tcnica y la poltica, pretenden no dejar
espacio para todo aquello que no sea la fascinacin por los artilugios
relucientes y de pronta obsolescencia. No pocas veces la vida misma parece
nfima, mercanca de poco valor, ante el pujo humano por alcanzar fronteras
y rebasarlas, sin descanso, sin lmites y con insaciable afn. Cmo
pretender que la poesa sea un bien o una aspiracin comn si ya el asombro
(o la capacidad de asombrarnos) se reduce al incesante inters por las
maravillas de la tcnica y los privilegios que otorga el poder en sus
diversas pero unidimensionales formas? Por eso, no era para extraarnos
cuando apareci un escribiente de los poderes econmicos y militares
dominantes declarando el fin de la Historia; s, esa misma Historia que
Walcott sinti inevitable y pese a la cual la poesa se enamora del mundo.
Hoy, el optimismo de aquel escribiente ni siquiera resulta risible; cuando
mucho, slo debera provocar un rictus condescendiente. En su momento, se
sumaron en apresurada alharaca, como siempre, los infaltables epgonos de
todo el mundo, permanentes ansiosos para adherirse a una tendencia de moda.

En 1990, dijo Octavio Paz ante la Academia Sueca: La historia es
imprevisible porque su agente, el hombre, es la indeterminacin en
persona. Pero ya sabemos que el mundo no escucha a los poetas. De todos
modos, de dnde salieron tanto barullo triunfalista y tantas fanfarrias
por el fin de la Historia? Obviamente de quienes quieren llevar el mundo a
su antojo; ya no slo la economa, sino las ideas, los pensamientos, los
sentimientos y las conciencias. Y an me consuela presumir que no lo
lograrn. No ser fcil mientras en cualquier parte de este planeta
enloquecido arda la llama de la poesa, as como en la ficcin de Bradbury
(Fahrenheit 451) los libros, todos proscritos, sobreviven en la memoria de
algunos seres humanos. Ese es un legado y ms que eso: es una condicin
indestructible. As lo dijo Faulkner y lo repiti Garca Mrquez, ambos,
tambin, ante la Academia Sueca.

El capitalismo reinante y el socialismo anunciado por algunos, con mucha
insistencia hoy desde Amrica Latina, son sistemas totalitarios porque, en
esencia, no aceptan la libertad o autonoma del individuo, por ms que ste
demuestre su voluntad y capacidad para colaborar y asimilarse a la
experiencia de proyectos colectivos. Los dos sistemas procuran, aunque lo
disfracen sus proclamas y sus constituciones, que ningn hijo de vecino sea
quien quiere ser ni haga carne y espritu lo que Tales de Mileto, primero,
y despus Jess de Nazareth, predicaron: No hagas a otro lo que no quieres
que a ti te hagan. Sin esa tensin necesaria y predestinada entre el
individuo y las masas uniformes el mundo de seguro sera un Paraso; claro,
sera el reino de los bostezos que, por abundantes, no competiran entre
s. En cambio, la poesa, cuyo tiempo nunca y siempre es, florece y se
desparrama en la diversidad, en las contradicciones y en las oposiciones, y
se asoma en todo horizonte que amenace con desaparecerla de la faz de la
Tierra.

Para Saint John Perse el poeta exista en el hombre de las cavernas y
tambin existir en el hombre de las edades atmicas; pues es parte
irreductible de lo humano. Mientras tanto no faltarn paredes ni pginas,
incluidas las de Internet, en las que el espritu pueda expresarse: eso s,
el espritu, no quienes pretenden sustituirlo con la hipcrita intencin de
disensos benevolentes, hoy proliferantes en todas las sociedades. No
podemos negarnos a reconocer la abundancia de los que queriendo dar
certidumbres slo consiguen agrandar los desconciertos. Cmo pueden los
atesoradores de poder (y adoradores del poder) tropezar, sin molestias ni
dudas, cuando no las esquivan, con frases lacerantes como stas: El poeta
puede decir que el hombre comienza hoy; el poltico puede decir, y de hecho
dice, que el hombre ha estado y siempre estar cautivo en la trampa de su
cimiento moral; una estructura que no es congnita sino implantada por una
infeccin secular lenta. Esta verdad, escondida tras las actitudes poco
asequibles de la sabidura poltica, sugiere como primera conclusin, que
el poeta slo puede hablar en tiempo de anarqua. La resistencia es una
certeza moral, no una potica. El verdadero poeta nunca usa palabras para
castigar a alguien. Su juicio pertenece a un orden creativo; no est
formulado como una escritura proftica (Quasimodo).

De ninguna manera se trata de propiciar o ejercer la rebelda, ms bien en
el mundo hay demasiados rebeldes: algunos armados; otros disfrazados con el
atuendo de cantantes estrafalarios; otros despotricando de sus rivales
polticos... La lista es larga y no vale la pena ni viene al caso seguir
nombrndolos. El asunto es sencillo, aunque por ello no deja de ser
inquietante y profundo: los poetas, escriban o no, tienen que seguir siendo
poetas, sean cuales fueren las convulsiones histricas que les toque vivir.
Un buen ejemplo de esa resistencia de la poesa, de los poetas, es la
Danza de la muerte castellana y tambin las Coplas de Mingo Revulgo y las
Coplas del Provincial, y podran darse ms ejemplos. En todo caso, el poeta
no puede (y me atrevo a decir que tampoco debera pretenderlo) vivir al
margen de la Historia; de hecho, muchas veces su alimento, su nico
alimento, es la Historia y de nada valen los esfuerzos desmedidos de
algunos por slo labrar poesa de puro presente. Sera necesario despojarla
de su intenso humanismo, de su mirada agradecida, de sus palabras y gestos
celebrantes para no afirmar junto con Neruda: Slo por ese camino
inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesa el
anchuroso espacio que le van recortando en cada poca, que le vamos
recortando en cada poca nosotros mismos.

En nuestros das, la advertencia de Neruda se ha hecho imposicin, entre
otras y muchsimas razones, porque la novela como gnero ms dctil y
conveniente para el mercado deja a la poesa aun ms rezagada, arrumada
entre los trastos que el progreso y la globalizacin arrojan al basurero.
Si la poesa en la palabra escrita logra abrirse paso en la ficcin de las
novelas, no hay duda de que lo consigue a duras penas y con escasas
posibilidades de conquistar a la mayora de los compradores de libros, aun
cuando algunos clculos y cifras permitan alentar cualquier esperanza al
respecto. Slo cuando la novela rebasa el lmite de su funcin recreativa y
supera la tentacin de tratar slo temas de moda o que por su naturaleza
llaman fcilmente la atencin del gran pblico, su cdigo apuntar a otras
realidades oportunamente obviadas (por los medios de comunicacin, los
polticos y los intelectuales) o simplemente reprimidas por el comn de los
mortales. Pero la trampa est armada y no es fcil caer en cuenta de ello,
sobre todo si arrecia entre quienes escriben el regusto por la notoriedad y
los aplausos. El xito literario tambin tiene sus frmulas, con o sin
clichs.

La poesa que aqu se procura destacar, sea cual fuere el gnero literario
en que aparezca, es aquella que, segn Burckhardt, aporta ms que la
historia al conocimiento de lo que es la humanidad. Y a ella, insiste, la
historia tiene que agradecerle el conocimiento de lo que es la humanidad
en general y los ricos elementos que le da para comprender las pocas y
las naciones.** No me refiero, y salgo al paso a la confusin, al abuso
contemporneo de la novela histrica, subgnero que en muchos casos ha
servido para tergiversar la historia o para ofrecer una visin parcializada
de alguna poca y otras veces para infamar o exaltar a algn personaje o
alguna clase social o algn grupo poltico. La poesa, en todo caso, ve lo
imperecedero en medio de la Historia, por decirlo de alguna manera. En
algunos casos, tal vez ms de lo que comnmente se piensa, adquiere su
compromiso histrico para luchar solitaria y desoda contra los desastres
que suelen acaecer durante y despus del apogeo de la literatura
propagandstica que anuncia regmenes mesinicos, los defiende (a cambio de
dinero, cargos y privilegios) cuando se instauran y con ellos muere y queda
en la historia como un sabor amargo en el paladar. Me aventuro a asegurar
que la poesa, cuando lo es de verdad, es inevitablemente disidente: no se
enamora del xito o triunfo de cualquier ndole; no se regodea en el
fracaso, aunque lo padezca; por ms que se intente, no est hecha para ser
recibida con aplausos en los palacios de gobierno; menos todava debe
condenarse a su forma pica, ya superada y sustituida por la novela. Por
algo Saint John Perse afirm para siempre: Y ya es bastante, para el
poeta, ser la mala conciencia de su tiempo.

A la interpretacin interesada o errnea de palabras como sas se debe la
confusin entre responsabilidad, o compromiso, y militancia. As sea muy
elaborada y llamativa, no puede ser la poesa vocera de partidos ni de
gobierno alguno: semejante creencia slo es posible en sociedades
adoctrinadas y fanticas. Es de por s la poesa voz discorde, incluso
respuesta artificiosa o rayana al panfleto cuando toda forma de opresin y
de fuerzas uniformadoras pretenden anular las contradicciones nsitas del
ser humano. Es inmedible el espacio y permanente el tiempo de la poesa; es
incesante su combate contra las tendencias avasallantes que procuran
neutralizarla, abierta o subrepticiamente. Se baa en las aguas de la
Historia, toca el fondo de sus cauces y cuando sale a tomar aire sus bocas
disconformes dejan el legado, su nico propsito y su razn de ser. Si
alguien desinteresado escucha sus palabras y se detiene y se estremece,
luego las lleva consigo y las repite y las acaricia en su memoria, y corren
por sus venas como su propia sangre; puede decirse, entonces, que la poesa
ha hecho su trabajo, ha cumplido en las honduras renegadas del ser
humano. Ese alguien, ese individuo, sabr que la Historia es una olvidada
noche de insomnio y difcilmente se comprometer con redentores urgentes,
y de asistir al mercado de los credos y las salvaciones, podr sonrer con
la benevolencia de un moribundo satisfecho.

Nunca sern suficientes la arrogancia del olvido, ni los brazos armados de
los dogmas, ni las incesantes seducciones de la tcnica, ni las profusas
parrafadas de la demagogia para sacar a la poesa del corazn del ser
humano y condenarla a los arrabales de la Historia, porque aun en las
peores pesadillas de sta, encontrar voces doctas o ignorantes para
advertir de su presencia en todos los tiempos y presentarse con el ropaje
que encuentre en la soledad y el silencio de quienes lleguen a dar con
ella, al margen de las fraseologas dominantes y el ciego progreso.



Notas

 * Esta y las siguientes citas de escritores y poetas que han recibido el
   Premio Nobel de Literatura las he tomado de: Discursos Premio Nobel,
   Coleccin Los Conjurados, Volumen 1, Comn Presencia Editores, Bogot,
   2003.

** Jacob Burckhardt, Reflexiones sobre la historia universal, Fondo de
   Cultura Econmica, Coleccin Popular, p. 116.

** Mario Amengual
   amengual714@hotmail.com
   Escritor venezolano (Maracay, 1958). Licenciado en Letras por la
   Universidad Central de Venezuela (1985), es desde 1997 profesor del
   Taller de Literatura de la Facultad de Agronoma de la Universidad
   Central de Venezuela. Ha colaborado en las pginas de opinin de los
   diarios ltimas Noticias, 2001 y El Siglo, as como en la revista
   ElMeollo.net, y poemas, cuentos y ensayos suyos han aparecido en los
   suplementos culturales de ltimas Noticias, 2001, El Periodiquito, El
   Impulso y en Revista Nacional de Cultura e Imagen. Ha publicado los
   poemarios La arboleda deslumbrante (1991) y El tiempo de las apariencias
   (Ediciones de la UCV, 2000), adems de la novela breve y el poema en
   prosa El pozo de la historia / Los extranjeros (2001, un solo volumen).



=== Pan de muerto      Triunfo Arciniegas =================================

El pan de muerto es esponjoso y dulce. Aparte de la harina y el azcar, los
ingredientes son levadura, mantequilla, huevos, leche y agua de azahar, la
flor del naranjo. Se amasa y se levanta un pequeo volcn. Se le adhieren
pequeos rollos elaborados con la misma masa, en forma de huesitos, y se
mete al horno. Una vez cocido, se espolvorea con azcar. En algunos
pueblos, se riegan semillas de ajonjol en vez del azcar espolvoreado. En
otros, el pan se pinta de rosa con colorante vegetal.

El pan de muerto es un elemento bsico de las ofrendas.

La ofrenda se compone con todo lo que les gustaba a los muertos, que vienen
de visita el primero y el dos de noviembre. Segn la creencia del mexicano,
el espritu llega a tomar la esencia de las cosas ofrecidas, el aroma de
los alimentos, y de ninguna manera se trata de una reunin luctuosa o
macabra sino de una celebracin.

La ofrenda vara segn la regin, aunque no faltan el mole con arroz, con
pollo, los tamales y los guisados. Tampoco la mazorca de maz, llamada
elote. La tusa es el olote. El mole, un plato tpico que se invent en
Puebla para recibir unos invitados muy especiales, se hace con chocolate,
cacahuete, ajonjol, tortillas doradas y una mezcla de chiles.

Sal, azcar, agua, atoles, caf o vino o tequila o alguna bebida
espirituosa. El atole es una bebida que se hace con masa y agua, leche,
canela y azcar. Hay de muchos sabores.

Tambin objetos. En las ofrendas de los nios se colocan juguetes,
zapatitos, dulces. En stas y en las otras, abundan las fotografas del
finado y los seres queridos que ya habitan el mundo del Mictln. Y retratos
de santos. La viva representacin del sincretismo religioso, pues una
celebracin indgena se transform en una fiesta cristiana.

Un elemento imprescindible son las flores de cempaschil, la flor de los
muertos, propia de noviembre, de un intenso anaranjado, de infinitos
ptalos. Pero hay otras como de terciopelo, llamadas cerebros, algunas
oscuras como el vino tinto y otras plidas.

Olvidaba mencionar las pequeas calaveras de azcar, que grandes y chicos
saborean con regocijo. Hay otras calaveritas, que son coplas, versitos
picarescos, humorsticos, incisivos, sobre personajes muertos o vivos.

      Muerto, si hubieras corrido,
      yo no te hubiera alcanzado.
      Pero como no corriste,
      ahora te llevo cargado.

Desde octubre la gente se apresta para la celebracin. Casas y negocios se
decoran con calaveras y esqueletos, servilletas de papel picado o papel de
china cortado en figuritas. Los frentes de las casas compiten en algunos
pueblos. En los museos, zcalos, centros comerciales, fbricas, empresas y
mercados se levantan ofrendas.

Da de Muertos es una celebracin nacional en Mxico. La semana laboral
este ao se acab el martes, porque mircoles y jueves corresponden al
primero y dos de noviembre, y el viernes ya qu. La gente se va a ver a sus
muertitos. La mayor parte de los veintids millones de habitantes de la
capital, una ciudad que no conocen a cabalidad ni los mismos taxistas, es
de provincia o cuenta con ancestros provincianos, por ejemplo.

Me dicen que la tradicin se estaba perdiendo, confundida con el halloween,
la fiesta gringa de mscaras y disfraces para asustar y pedir dulces y
monedas, ms comercial que otra cosa. Pero ha habido un esplendoroso
resurgimiento. Por cierto, hay ofrendas que son verdaderas instalaciones y
con ms sentido que las estupideces de algunos museos de arte moderno,
maravillosas obras, algo que no vi con tanta intensidad en otros viajes.

Sobre todo en la ciudad, se estaba perdiendo la tradicin de la visita al
cementerio para llevar flores, canciones, comida, bebida y conversacin a
los seres queridos. Para estar cerca del muertito, en otras palabras,
porque es el momento en que viene. Entonces se le sirve su tequila y se le
ofrece su tabaco. Lo vi con estos ojos que se han tragar la tierra, y entre
tanto colorido, tanta belleza de tumba, nadie pero nadie lloraba.

Cinco aos atrs pas la noche del primero al dos visitando ofrendas con
dos amigas del alma, en Ocotepec, a un tiro de piedra de Cuernavaca,
despus de la muerte chiquita, que corresponde al primero de noviembre. Uno
va con un cirio y lo entrega a la entrada al dueo de la casa. Una hilera
de flores de cempaschil, intercalado por velas, gua al visitante hasta la
ofrenda, que a menudo llena toda una habitacin. Es el mismo sendero que
sirve al muerto para que no se extrave.

Se contempla la ofrenda sin llanto, sin rezo, y se recibe un pan y una
bebida caliente. Por supuesto, despus de tres o cuatro casas visitadas,
uno ya no recibe nada porque no puede, no da ms. La generosidad del
mexicano no tiene nombre. No conozco una sola casa mexicana donde la mesa
no sea un verdadero banquete. En una medianoche de stas, cuando empiezan a
tocar las campanas, uno entiende estremecido las lneas de la famosa
cancin:

      Mxico lindo y querido,
      si muero lejos de ti,
      que digan que estoy dormido
      y que me traigan aqu...

                                             Mxico, 1 de noviembre de 2006



*** Cuernavaca

Un viejo aplastado por el peso del algodn de azcar recorre el Jardn
Borda, de Cuernavaca, Morelos, este ltimo domingo de octubre. Los nios
golosos juegan con l a las escondidas. Una nia nos mira al otro lado de
una hoja de tigre y la luz de sus bellsimos ojos es suficiente prueba de
la existencia de Dios. Arropada por el rebozo y junto a unas escaleras que
no se atreve a subir, otra nia llora sus primeras penas. Su mano
suspendida parece obra de Miguel ngel. Y en la calle, de paso, otra re
feliz y algo traviesa. Tal vez se dirige al antiguo templo de Ocotepec,
cuyas campanas el cura achacoso olvida azotar. El lazo es nuevo y las
flores locas quieren entrar por la ventana. En el mismo jardn que el viejo
recorre con su algodn de azcar, la araa teje o repara la red maltratada
por el viento.

                                  Cuernavaca, domingo 29 de octubre de 2006

** Triunfo Arciniegas
   triunfoarciniegas@yahoo.com
   Escritor nacido en Mlaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las
   afueras de Pamplona. Ha publicado El cadver de sol, En concierto, La
   silla que perdi una pata y otras historias, El len que escriba cartas
   de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que
   casi roban el sol, La pluma ms bonita, Serafn es un diablo, El
   Superburro y otros hroes, El vampiro y otras visitas y las obras de
   teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araa sube
   al monte, Lucy es pecosa, Despus de la lluvia y Mambr se fue a la
   guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de
   Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio
   Comfamiliar del Atlntico, con La muchacha de Transilvania y otras
   historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con
   Torcuato es un len viejo el Premio Nacional de Dramaturgia.



=== Hemingway: Cuba era una fiesta      Jos Mara Gatti ==================

Aire de una isla

En el ao 1937, Ernest Hemingway parte de Nueva York rumbo a Espaa, como
corresponsal de guerra de NANA (North American Newpaper Aliance). Por
entonces est casado con Pauline Pfeiffer, una redactora de la revista
Vogue que haba conocido en Australia, en abril de 1926. Sin embargo, en el
nuevo destino, otra mujer estara a su lado: Martha Gelhorn, quien a la
postre sera una enemiga para el soberbio norteamericano.

Martha era una joven de 28 aos, autosuficiente, que tena el doble
inconveniente de ser atractiva y talentosa. Hemingway lo haba advertido
desde un principio y por eso, tal vez, le molestaba la independencia de su
amante.

En julio de 1939, Ernest comienza a frecuentar el hotel Ambos Mundos, en
La Habana Vieja. Ocupa la habitacin 511. Ese espacio lo tomara como
estudio aunque a Martha no le gustara. Una tarde, despus de pelearse a los
gritos, la periodista decide salir fuera de la ciudad manejando un auto
arrendado. Al llegar a San Francisco de Paula, un pueblito ubicado a 11 km
al sureste de La Habana, se choca con una residencia totalmente arruinada
donde haba vivido la familia Dorn. Decide parar y la visita. Esa casa no
es otra que Finca La Viga. Martha alquilara la propiedad por 100 dlares
mensuales y se obstinara en restaurarla. Toda la inversin correra por su
cuenta porque, para Hemingway, los gastos eran excesivos.

El destino quiso que el casern ubicado estratgicamente en una colina,
construido por el arquitecto espaol Miguel Pascual y Baguer, fuera el
sitio de residencia del novelista entre 1939 y 1960. Comprada finalmente
por Hemingway en 18.500 dlares, con una vista espectacular a las tres
colinas de San Francisco, rodeada de una vegetacin incomparable, Finca La
Viga mantuvo en sus cuatro hectreas, a la casa principal, al mirador, al
bungalow, la piscina, el cementerio de gatos bajo la puerta del comedor de
la casa, el de perros en el sendero de la pileta, todo tipo de hortalizas,
flores, plantas, 18 variedades de mango y en el ingreso a la casa, una
ceiba cuyas races Ernest se negaba a recortar. Acompaaban el ensueo, la
mstica del norteamericano hecho al rigor del Caribe y la verdad literaria
que transformara al escritor en un habitante de ese suelo al que amara
hasta la confesin de reconocer a esa casa como su nico y verdadero hogar.

Martha fue una pasajera, una visitante, al igual que todos los que
desfilaron por la mansin, tal el caso de Jean Paul Sartre, Ava Gardner,
Gary Cooper, Graham Greene, entre otros. Ella tena historia propia y
cuidaba su carrera ms que la relacin afectiva. Quedara demostrado el
celo de Hemingway, cuando Martha recibi un pedido de la revista Colliers
para escribir una serie de crnicas sobre la actividad alemana en el
Caribe. Gelhorn para no contrariarlo desechara la oferta, pero, a fines de
1943, aceptara escribir desde Inglaterra, frica del Norte e Italia. Es
ah donde la felicidad de la pareja empieza a fracturarse. A tal punto
llega la rivalidad de ambos que Hemingway no dudara en ofrecerse a
Colliers como corresponsal de guerra. Participar as, el 6 de junio de
1944, del Da D en Normanda. Tambin se unira a la Cuarta Divisin de
Operaciones y llegara triunfante a la liberacin de Pars el 25 de agosto
de ese ao. En esos momentos, de paso por Londres, conoce a Mary Welsh y
all se le divide el corazn. En noviembre Martha, ya cansada, le comunica
su deseo de divorciarse. En diciembre se dejan de ver. Cuatro meses
despus, el 11 de abril de 1946, Hemingway ya no se separara de Mary
Welsh, la mujer que estara a su lado hasta el da de su muerte.



Como pez en el agua

Haroldo Conti, en una nota publicada en la revista Crisis, del mes de julio
de 1974, titulada La breve vida feliz de Mister Pa, recrea un dilogo
mantenido con Gregorio Fuentes Betancourt alias Pellejo Duro, quien
trabajara para Hemingway durante 27 aos asistindolo en el Pilar, la
embarcacin que formara parte de la vida aventurera de Ernest. En esa
conversacin ntima, Hemingway dice:

      Viejo, los dos somos hijos de la muerte. Quiero a este barco tanto
      como si fuera un hijo ms. No s cmo disponer de l, pero en caso de
      que me pase algo, t qu haras, viejo?

      Lo s.

      Dmelo, por favor.

      Pues lo sacara a tierra y lo pondra en el jardn de la finca. Y si
      tuviera algo de dinero mandara a hacer una estatua de usted sentado
      en una banquina, al lado del barco, con un vaso en la mano.

      Es buena idea. Si me ocurre algo, trata de hacerlo.

Esa fantasa de Gregorio fue realidad. La embarcacin que Hemingway compr
en 10.000 dlares se llam Pilar, en homenaje a la baslica Nuestra
Seora del Pilar de Zaragoza y tambin en honor al apodo que Pauline su
segunda esposa utiliz en muchos telegramas que enviaba a Ernest para no
llamar la atencin de Hadley Richardson, su primera mujer.

El yate, adquirido en un astillero de Brooklyn en 1934, es una embarcacin
realizada en caoba y roble, de 11,86 metros de eslora y 3,65 de manga,
dotada de un motor Chrysler de 100 HP, que Pap us para capturar peces
aguja y perseguir submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
Sobre este aspecto hubo muchas historias, algunas decididamente inventadas
y otras que fueron parte de la realidad. Conviene al respecto acudir al
libro de Enrique Cirules Hemingway en la cayera de Romano (Editorial Jos
Mart; 128 pginas; Cuba, 1999) donde el autor pormenoriza las travesas de
Hemingway desde Cayo Francs a Faro Mat, entrada del puerto de San Fernando
de Nuevitas, entre 1942 y 1943. En 1942, el entonces embajador Spruille
Braden cargara con una frase que dejara blanqueado el asunto: Hemingway
colabor para nosotros desde su finca de La Habana dos veces por semana.
Reuni a un grupo de cuatro hombres que trabajaban todo el da. Aquella
tarea le permiti a Hem juntar una asociacin de personajes marginales
que merodeaban los cafs del puerto cubano. As reclut una docena de
estafadores, con el objeto de perseguir a 25.000 falangistas violentos
que vivan en la isla. Tambin se supona que unos 1.000 submarinos
alemanes podran circular por las aguas del Caribe y su propsito no sera
otro que convertir a Cuba en un punto de avanzada contra los Estados
Unidos. Braden, un personaje adicto al alcohol y a los deportes, le
entregara a Hemingway 1.000 dlares mensuales y 122 galones de nafta que
el escritor utilizara para darse el lujo de viajar sin problemas, pescar a
su antojo y jugar al espionaje. La situacin en nada agrad al FBI, que
calific la travesura como una torpe e infantil empresa de fulleros de
carcter sensacionalista.

Tiempo despus tendra peso la versin sobre la verdadera participacin de
Hemingway en todo este proyecto. El FBI lo negara al igual que el propio
escritor, pero valederos documentos daran cuenta de que, en un principio,
Ernest estaba cerca del grupo de inteligencia y, posteriormente, todo haca
pensar en una traicin.

En 1960, Hemingway se alejara de Cuba para no volver jams. Viaja a Nueva
York, pasa por Madrid y de regreso a su pas se instala en una finca de
Idaho. Lejos de la vida y cerca del cielo.

En 1962, con la autorizacin de Mary Welsh, se declara a Finca La Viga
como museo. Lo inaugurara, en 1964, el escritor Alejo Carpentier. Recin
en 1970 el yate Pilar es llevado a la casona de San Francisco de Paula y se
decide colocarlo en el lugar que fuera la cancha de tenis. Fue restaurado
por ltima vez en 1968, en los astilleros Chillima de La Habana.

Desde entonces la casa y el barco son testigos de una paulatina decadencia.



Matar al mito

El 12 de enero de 1961, John Fitzgerald Kennedy invitaba a Hemingway a la
ceremonia de investidura presidencial. El escritor, a travs de Mary, se
excusa. Ese guerrero prepotente era ahora un ser retrado, silencioso y
triste. Por la maana trabajaba en Pars era una fiesta y por la tarde
caminaba al costado de la ruta 93, en Idaho.

El 17 de abril de ese ao, el gobierno norteamericano sufra un duro golpe.
El comandante Fidel Castro lograba transformarse en hroe nacional ante el
frustrado desembarco de Baha de Cochinos.

El sbado 1 de julio, Mary y Ernest almorzaran con amigos en el restorn
del pueblo. Al regresar al hogar, Pap prcticamente no habla. La
madrugada del 2 de julio, cuando todo en la casa era quietud, Hemingway se
suicida. Cuatro das despus de la tragedia, George W. Bush cumpla 15 aos
y otra aventura comenzaba a escribirse.

El joven Bush viva en Texas. Era el tpico teenager que creca al ritmo de
la velocidad y del rock and roll, segn las palabras de Aldous Huxley. Sus
gustos musicales lo acercaban a Bob Dylan, que por esos aos paseaba por
Nueva York y le peda por favor al dueo del caf Wha? que lo dejara
cantar.

Bush desentonadamente repetir la Cancin para Woody: Estoy aqu, a mil
millas de casa, recorriendo la carretera... / En un mundo de campesinos /
que parece estar muriendo y casi ni acaba de nacer / con hombres que vienen
con el polvo y se van con el viento. Como todo adolescente era rebelde,
casi diramos, porque no poda despegarse de su lustre conservador.

Aunque negado, George en 1972 fue arrestado por tenencia de drogas y por
conducir borracho. El 4 de setiembre de 1976 es condenado legalmente por
reiterar la falta. Hoy esto sera algo natural. A nadie le sorprendera,
hasta quedara como una actitud progresista, pero no olvidemos que estamos
hablando de un personaje que con los aos llegara a sentarse en el silln
presidencial.

Ahora bien: qu cosas cambiaron desde aquella temprana juventud en este
George iracundo, con el actual predicador evangelista que despus del 11-S
utiliza el lenguaje mesinico y apocalptico: Cualquier nacin ya debe
tomar una decisin: o est con nosotros o est con el terrorismo?.
Respuesta: todo cambi, todo, menos la raz, el origen, la tradicin y el
rigor clasista de la familia Bush. Y esto del mandato ancestral y Ernest
Hemingway... qu tiene que ver?. Mucho, porque entendiendo y conociendo
los orgenes del clan Bush, es fcil comprender por qu el actual
presidente de USA se niega a autorizar la restauracin del Museo Hemingway
en Cuba.

Para cierta aristocracia financiera norteamericana, la persona de Ernest
Miller Hemingway fue nefasta. Haber pertenecido a la dispora que se march
del pas rumbo a Europa, en el peor momento del imperio, signific
llanamente una ofensa. El jugar al corresponsal de guerra, coquetear en
Espaa con los revolucionarios e ingresar con la chaqueta de victoria, en
el Pars liberado, no fue para la elite de los banqueros una hazaa. El
vivir en Cuba y entretenerse con los ladrones del espionaje, buscando bajo
el agua a los alemanes, tampoco result un pergamino. Entre 1941 y 1945,
Hemingway fue vigilado por William Donovan. ste le segua los pasos, lleg
a hacerse amigo mientras manejaba la Oficina de Servicios Estratgicos
(OSS), predecesora de la CIA, mucho antes de que el FBI lo espiara hasta su
muerte.

A Hemingway lo salva la otra parte de la sociedad norteamericana que lo
adopta como modelo de triunfo, de rebelda, de coraje y lo entroniza al
reinado del macho americano. Lo ayuda tambin el inters de llevarlo al
centro de la pelea. Desde 1943 hasta 1947, su nombre fue parte del programa
Armed Service Edition. Durante ese perodo se entregaron 123 millones de
libros a los soldados que estaban en el frente de batalla para que su mente
no estuviese tan pendiente de la lucha. El plan hizo que Hemingway lograra
meterse en la mente del soldado y stos jams lo olvidaron. Pero esos
ciudadanos no son los que manejaban la economa. Veamos: Prescott Bush, el
abuelo del actual primer mandatario de Estados Unidos, integr la
asociacin estudiantil Skull y Bones en la Universidad de Yale en 1968
George se licenci en esa casa de estudios, donde se tuteaba con los
Rockefeller, Roosevelt, Goodyear, Forbes y Vandervilt. De aquella comunidad
se catapultaron al Capitolio tres presidentes, los fundadores de la CIA,
los que decidieron lanzar la bomba de Hiroshima (1945), los que planearon
la invasin de Baha Cochinos (1961), los que determinaron que Kennedy
estaba terminado, los que llevaron a miles de norteamericanos al fracaso de
Vietnam (1960-1975), los que invadieron naciones latinoamericanas, los que
armaron el Canal de Panam, los que sealaron el bloqueo a Cuba y los que
encendieron la fogata del Medio Oriente.

El abuelo Bush fue presidente y accionista de UBC (Union Banking
Corporation) que financiaba a un amplio sector del partido nazi y
colaboraba con la maquinaria blica alemana en la Segunda Guerra Mundial.
La entidad supo tener como primer presidente a George Herbert Walker,
suegro de Prescott y, en el directorio, a August Thyssen, un reconocido
banquero alemn. Tambin figuraba Clarence Dillon, hombre de la bolsa
neoyorquina y mano derecha de Samuel Bush, padre de Prescott, quienes
tiempo despus crearan la German Steel Trust, junto a Fritz Thyssen
hermano de August, un consorcio que manejaba todo el acero y la
maquinaria de guerra nazi. Vamos entendiendo cmo Hemingway persiguiendo a
los alemanes en bote pareca un estpido? Su torpeza tambin quedaba
reflejada cuando deca que los de Yale son peor que la mierda.

Otro dato importante es que Prescott Bush era socio de una de las compaas
petroleras ms importantes de Texas y que, durante la guerra, ese emporio
soport la sancin del gobierno por violar el Acta de Comercio con el
enemigo. La empresa venda combustible a la Luftwaffe, la fuerza area
alemana que descargaba bombas por toda Europa. Si Hemingway peda
combustible para perseguir alemanes no sera descabellado pensar que esa
nafta mal utilizada provena de los pozos de Texas.

En rigor, todos saban que Pap lo menos que haca era buscar submarinos.
Su rutina consista en encontrar al pez aguja y luchar contra l hasta
vencerlo, por eso el FBI hablaba de travesura, aunque la actividad
quedara registrada en una serie de informes secretos dados a conocer por el
sitio de Internet The Smoking Gun (http://www.thesmokinggun.com) y
publicados, en 1999, por el diario Daily News (http://www.dailynews.com).

Es preciso aclarar que la situacin de espa le trajo con los aos, a
Hemingway, profundos malestares que derivaran, en parte, en su locura.
Hacia 1960, Pap tena la conviccin de que el FBI lo estaba buscando
para asesinarlo. Su entorno admiti que la paranoia lo cegaba, pero
ciertamente, un expediente rotulado Hemingway, E. M., guardado
celosamente por la Central de Inteligencia y firmado por J. Edgar Hoover,
le daba al escritor la razn. El da de su suicidio, en el restorn donde
almorzaba habitualmente en Ketchum, Hemingway se sinti observado por dos
hombres sentados cerca de su mesa. Le pregunt a Mary: Esos quines
son?. Su esposa le respondi: Son vendedores. Hemingway con disgust
afirm: Son del FBI y esta vez no fallarn. Esa madrugada se quit la
vida.

Tal vez lo nico que identificara a Bush con Hem sea la pasin por el
alcohol y el placer por el bisbol. Ernest supo tener, en San Francisco de
Paula, un equipo de nios al que llam Las Estrellas de Gigi, y Bush, en
Texas, la franquicia de los Texas Rangers.

El amor por los animales en cierta medida tambin los acerca. Ah!, un
detalle de la pareja Bush: la esposa del presidente Laura Welch es
bibliotecaria, se supone que ama los libros, pero el solo or hablar del
autor de Por quin doblan las campanas, la irrita. Hoy, claro est, George
Bush abandon la bebida, se levanta a las 5.30, le prepara el desayuno a
Laura y se instala en el saln Oval a las 7:30. Reza permanentemente y, por
sobre todas las cosas, suea con ser el mejor presidente de los
norteamericanos.



La casa vaca

Finca La Viga guarda cientos de recuerdos, innumerables historias y
numerosos acontecimientos ligados a Ernest Hemingway. En esa casa se pase
desnuda Ava Gardner. All se intent asesinar a Fidel Castro. A esa mansin
lo llamaron para comunicarle al novelista que le haban otorgado el Premio
Nobel.

No hace falta decir que para Cuba este lugar es sagrado. Forma parte de su
cultura y es un atractivo sin discusin para el turismo. Por muchos aos,
la voluntad de las autoridades del hoy museo hizo posible que la mstica de
la poltrona del comedor se mantuviese ocupada y en silencio, y que esa
figura del hombre con torso desnudo, barba canosa y bermudas gastadas,
cruzara el parque buscando a los gatos.

En 1999, centenario del nacimiento de Hemingway, todo pareca una fiesta.
Cuba era una fiesta. Se recordaba a Pap como si estuviera vivo. Tres
aos despus, el 16 de marzo de 2002, el ex presidente estadounidense James
Carter visitaba, con su esposa Roselyn, la mansin, y se comprometa a que,
en el corto plazo, expertos norteamericanos visitaran Finca La Viga para
colaborar con tcnicos cubanos en la restauracin del museo. Seis meses ms
tarde se firmaba un acuerdo entre el Social Science Research Council y el
Congreso del Patrimonio Cultural de Cuba, para la recuperacin,
conservacin y digitalizacin de unos 11.000 libros, cartas, folletos,
revistas y documentos que Hemingway acumul en su paso por la isla. Aunque
parezca mentira, la Fundacin Rockefeller y la Fundacin de Preservacin
Hemingway tambin estamparon su firma y se pusieron de acuerdo para
destinar el dinero que hiciera falta en el desarrollo del proyecto. Ms
aun, se confirmaba la restauracin de la finca y del yate Pilar. Hasta
all, una primavera. Incluso la directora del museo, Ada Rosa Alfonso,
convoc espontneamente a expertos para que se iniciara la obra, mucho
antes que la partida presupuestaria acordada llegara. Pero, como un
huracn, el presidente George Bush trab los fondos recaudados por el
National Trust of Historic Preservation, quien haba escogido a la finca La
Viga como primer centro de atencin en el extranjero, escudndose la
medida en el embargo econmico impuesto a Cuba desde hace ms de 45 aos.
Fue la vocera de la Oficina de Control de Activos en el Exterior del
Departamento del Tesoro la que duramente afirm: No deseamos favorecer
algo que ponga dinero en manos de Castro.

Despus de su reeleccin, el mandatario norteamericano sistemticamente
recorta envos ya asignados sin ninguna consulta previa con el Congreso de
la Nacin. Esto disgusta a muchos americanos, pero es uno de los tantos
ejemplos de cesarismo del presidente.

Desde el mes de febrero de 2005, a pesar del rechazo, los cubanos ponen
empeo en continuar las obras de restauracin bajo la supervisin del
Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y la Empresa de Restauracin de la
Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, a un costo estimado de
600.000 pesos (650.000 dlares).

La cuestin parece un bloque de cemento. Para los especialistas
norteamericanos el embargo prohbe concretamente destinar dinero en apoyo
de proyectos relacionados con viajes y turismo, que generaran divisas al
gobierno cubano, pero en este caso, la interpretacin es equivocada, la
finca es mucho ms que un atractivo turstico, es en verdad una porcin de
historia en el suelo caribeo.

En medio de estos desajustes diplomticos, se produce el 21 de julio de
2005 un hecho significativo: en el puesto fronterizo de Mc Allen, Texas,
agentes de la aduana norteamericana secuestran una partida de libros
destinados a la Biblioteca de la Universidad de La Habana. Formaban parte
del material ttulos como las Memorias de Sir Winston Churchill, El
principito de Antoine de Saint-Exupry, Cun verde era mi valle de Richard
Llewellym y oh!, sorpresa, Fiesta, de Ernest Hemingway. Escrito en 1927,
la obra narra las aventuras de un grupo de britnicos y norteamericanos que
vagan por Francia la mayora pertenece a La generacin perdida despus
de la Primera Guerra Mundial. Nunca se aclar el motivo del operativo.

Las autoridades cubanas en ningn momento descartaron la responsabilidad
que les cabe en el mantenimiento, conservacin y preservacin de la Finca
La Viga. La directora de la casa-museo cree que la inversin ofrecer al
visitante una remozada mirada.

Algunos lugares que no estaban disponibles, como el dormitorio de Mary
Welsh, la cocina, la sala dedicada a la historia, la piscina y todos los
arreglos del yate Pilar ya estn en pleno proceso.

Los cubanos, como desafiando a la derrota y desconociendo la arbitrariedad
del estilo presidencial, aportaron al recuerdo. Sin nimo de revancha pero
empeados en la palabra, antes de fin de ao, entregarn la primera parte
de las 22.000 pginas del material archivado en Finca La Viga a la
Biblioteca John Fitzgerald Kennedy del Congreso estadounidense. La cesin
de las copias digitalizadas incluyen cartas (ver aparte), documentos nicos
y folletera inventariada por expertos norteamericanos y cubanos,
cumpliendo as con el compromiso asumido en el acuerdo firmado, en
noviembre de 2002, entre el Social Science Research Council y el Consejo
Nacional de Patrimonio Cultural.

Para confirmar aun ms la vigencia del ilustre norteamericano, estudiosos
de cinco pases se reunieron entre el 23 y el 25 de mayo de 2006 en el
museo y en medio del reciclaje, para discutir la obra del escritor como
corresponsal de guerra. Los participantes del Reino Unido, Italia, Francia,
Estados Unidos y Cuba tomaron nota de todo este juego de intereses y
procedieron a firmar un documento donde quedar sentado el malestar
generalizado. Sin otro objetivo que continuar con la memoria de Hemingway,
los invitados celebraron el 65 aniversario de la primera edicin de Por
quin doblan las campanas en el marco del X Coloquio Internacional sobre
Hemingway.

Hoy se maneja la posibilidad de que el grueso de las fundaciones apele la
decisin del Departamento del Tesoro. La medida es una llamada de atencin
que seguramente Bush tomar como anecdtica.

Mientras tanto, en Cuba, ya est girando la circular de invitacin para el
XI Coloquio Internacional sobre Hemingway, que tendr lugar en la finca del
21 al 24 de junio de 2007.

Como para agregar ms lea al fuego, el da que se cumplan 45 aos de la
muerte de Hemingway se colocaron flores blancas frente al busto instalado
en el portn de la entrada a la casa. El administrador de la casona, Jos
Manuel Garca, en medio de las refacciones, sentenci: Pusimos una estatua
con su rostro en la entrada y un bcaro con flores blancas. Para nosotros
es un gran escritor, l quera que hubiera buenas relaciones entre Estados
Unidos y Cuba.

Acaso la mejor respuesta sea que Bush aprob un fondo de 80 millones de
dlares para apuntalar la oposicin en la isla. El plan de ayuda es
presidido por la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, y contempla ayuda
mdica, envo de alimentos y el combustible necesario para poner en marcha
la industria del futuro gobierno de transicin.

Nadie espera, por el momento, un cambio. Menos un milagro. Bush est ms
preocupado en ser Dios que hroe y, en este proyecto, no est presente ese
enajenado y mentiroso llamado Hemingway.



      Cartas de amor desde el frente

      El material epistolar encontrado en Finca La Viga es parte de la
      documentacin que recibir la Biblioteca Kennedy. La tarea de
      bsqueda es un mrito de Felipe Cunill, Humberto Crespo y Norberto
      Fuentes, todos investigadores cubanos que lucharon para rescatar
      estos textos que tienen como nica destinataria a Mary Welsh, apodada
      por el propio Pap como Pickle (Pepinillo). El mal estado de
      conservacin de muchas cartas oblig a los especialistas a un
      verdadero esfuerzo, dado que las mismas no se encontraban en ptimas
      condiciones para su lectura. Tampoco nadie pens que algn da fuera
      previsto publicarlas, de ah que las epstolas tengan, adems de un
      valor afectivo, un sustento testimonial. Con posterioridad al
      relevamiento realizado en 1989, los expertos norteamericanos y
      cubanos reconocieron la documentacin y certificaron su autenticidad.

      En exclusividad, aqu damos a conocer una de esas cartas.

      Noviembre 11, 1944

      Queridsima Pickle:

      He pensado mucho en ti y te he amado mucho durante todo el da.
      Espero que tengas un buen viaje. Anoche nev mucho al igual que esta
      maana. Ahora el tiempo ha mejorado un poco. Esta regin es bella
      aunque salvaje, de difcil acceso, mucho ms inhspita que donde
      estbamos antes, es la peor que he visto hasta ahora. Me siento igual
      sobre las perspectivas, pero interiormente tengo la sensacin de
      felicidad de que nada me importa, que siempre se apodera de m algo
      cuando se van a armar los los. Sin embargo las cosas no son las
      mismas cuando se combate y los ciudadanos no combatientes tratan de
      molestar a los combatientes (en esto no hay Da D ni hora H). Adems
      el ejrcito es un negocio de eternos celos y de nuevas y viejas
      envidias, y de que si te portaste mal conmigo aqu, me desquitar
      all. A uno lo afecta tanto porque conoce la metafsica de todo este
      proceso. Desde el principio el seor de la calavera y las tibias
      cruzadas lo haba seleccionado. Sencillamente aprendo lo suficiente
      para poder seguir adelante; es una triste continuacin de las
      inquietudes del sistema de categoras de Yale y de las asociaciones
      universitarias. Ms o menos trato de explicarles a los compaeros que
      simpatizo todo esto que pienso.

      Ha cado nieve, nieve y ms nieve y adems, lluvia, lluvia y ms
      lluvia. Un clima de mierda. Espero que donde ests el tiempo haya
      sido mejor. La nieve empeora terriblemente los problemas. Ayer iba en
      un jeep que tena el parabrisas tan lleno de barro y nieve que no se
      vea casi nada. Estuvimos a 20 metros de un campo minado, atravesado
      por una carretera que nos haban dicho que estaba limpia, mientras
      nos dirigamos a una aldea que tambin nos haban dicho que no tena
      problemas, pero que estaba finalmente ocupada por alemanes. Ya ves,
      este tipo de cosas puede provocar resultados inesperados.

      Soy de lo ms alegre y juego todo el tiempo con los muchachos, as
      que no pienses que soy un eterno tristn.

      No importa que no te escriba ms ahora, porque no enviar la carta
      hasta que comience el avance. Te escribo algo todos los das para no
      sentirme tan solo. Cuando estoy metido en la accin puedo escribir
      mucho, pero mientras espero soy incapaz de escribir nada.

      Te amo, querida

      Slo tuyo.

      De Ernest Hemingway. Corresponsal de Guerra.

** Jos Mara Gatti
   josemariagatti@terra.com
   Escritor, periodista y psiclogo social argentino (Buenos Aires, 1948).
   Miembro numerario del Instituto Internacional de Periodismo "Jos Mart"
   de Cuba. Columnista del suplemento literario "Laberinto" del diario
   Milenio de Mxico. Durante 2004, la Editorial Longseller lo reconoci
   con el Segundo Premio en el Primer Concurso de Cuentos Longseller 2004.
   Trabajos suyos pueden leerse en Librusa, Red Literaria, Deusto.com y
   Aldea Educativa. Se especializa en literatura norteamericana,
   puntualmente en la vida y obra de Ernest Hemingway. Pertenece al grupo
   de investigadores de la Biblioteca Nacional de Argentina. Ha publicado
   Hola Hemingway. Una mirada centenaria y mantiene en lnea sus blogs
   http://microminicuentos.blogspot.com y
   http://josemariagatti.blogspot.com.



=== Regissren, Alexander Ahndoril      Hebert Abimorad ===================

Cuando la prensa divulg la aparicin del libro Regissren, El director
(Bonniers), en que Ingmar Bergman es el personaje principal, utilizando el
autor su nombre en vez de uno ficticio, se esperaba que el acto audaz de
Alexander Ahndoril (39 aos) de escribir sobre el icono sueco traera
aparejada una reaccin furibunda del involucrado, y as sucedi.

Las declaraciones del director, que a pesar de sus 88 aos mantiene viva la
chispa de la discordia, declar en Babel, un programa de la televisin
sueca, que se senta ofendido y humillado al inmiscuirse el autor en su
vida privada, y que todo lo escrito es una porquera.

En trece captulos, la novela describe un periodo de los 60 cuando Bergman
ha recibido el Oscar por La fuente de la doncella (Jungfrukllan) y prepara
la versin de Luz de invierno (Nattvardsgsterna), pelcula que marca el
inters de Ahndoril al relatar el mtodo de trabajo del director.

Bergman viva con la pianista Kbi Laretei, protagonista de la pelcula,
una relacin caracterizada de perspicacia, ya de angustia, ya de
incomprensin. La actriz es descrita en su lecho desnuda y el autor destaca
su belleza ante los lectores que vidos de curiosidad se lanzan a ver
nuevamente el trabajo de Laretei en Luz de invierno. Otros recuerdos
afloran a la superficie, en el libro, especialmente su relacin con su
severo padre, cura protestante. Es el momento en que el pasado golpea el
presente y se convierte en arte.

La novela, escrita de manera potica, abunda en imgenes que, relatadas con
exceso de adjetivos, rompen con la frugalidad de la prosa actual.

La historia avanza y los sucesos dominan al lector, que trata de comprender
por qu sucede y qu significa y es en esa distancia que acontece entre la
voz del relator y el mismo relato que aporta a que la novela despierte
inters.

El lector no tiene tiempo de preguntarse si lo que ocurre en el relato es
en cierta medida lo vivido por Bergman, aunque la imaginacin nos remonta
al director joven y seductor de sus actrices, por lo contrario, la ficcin
gana credibilidad, el arte se confunde entre la vida y la obra. Por eso
entiendo que la novela es una produccin literaria y no una biografa del
director. La obra se balancea entre el respeto a la persona de Bergman y el
trabajo literario.

** Hebert Abimorad
   hebert.abimorad@comhem.se
   Maestro, poeta y periodista cultural uruguayo (Montevideo, 1953). Reside en
   Suecia. Ha publicado Gotemburgo, amor y destino (1982), Gestos distantes
   (1985), Voces ecos (1988), Poemas fruglicos (1994), Poemas fruglicos 2
   (1995), Malena y Cber (Ediciones Trilce, Montevideo, 1996; bajo el
   heternimo de Martina Martnez), Poemas fruglicos 3 (Ediciones Trilce,
   Montevideo 1998), Coversaciones y Volver la loba... (Ediciones Trilce,
   Montevideo, 2000, bajo los heternimos de Jos Jos y Camilo Alegre), y
   Korta Dikter (Ediciones Heterognesis, Suecia, 2000) versin en sueco de
   Poemas fruglicos.



=== El luminoso paraso de los desplazados      Joan Caparrs =============

En la densa selva de la poesa hispanoamericana actual se destacan algunas
voces de notoria obra, las ya consagradas de Mutis, Rojas, Cisneros,
Montejo y Aridjis como ejemplos seeros. No obstante, al interior del
continente se cuece una nueva generacin que tiene significativa presencia
en Mxico, Per, Chile, Argentina y Colombia, especialmente en esta ltima
nacin, donde los populosos festivales internacionales de poesa de
Medelln y Bogot han propiciado un masivo inters por los poetas y sus
decires: Roca, Cote, Bonnet, Ospina, Robledo y Junieles son asiduos de
estos eventos, en los que comparten espacio con relevantes figuras de otros
continentes y se muestran como cultores de una poesa de alto vuelo que
cada vez se valora ms en Espaa.

Ciertamente poco visibilizado en los medios nuestros, Antonio Mara Flrez
deviene como uno de los ms gratos e incmodos exponentes de una nueva
poesa cada vez ms comprometida con la cruda realidad colombiana. Su libro
Desplazados del Paraso (segunda edicin en Espaa de la Editora Regional
de Extremadura, 2006) es una luminosa reflexin sobre el desarraigo y la
muerte, sobre las causas y los efectos de todas las violencias, que nos
muestra a su autor como un lector sensible de la realidad, que revalora la
imagen bella como esencia de la poesa y dota a su verso de una poderosa
capacidad narrativa.

Esta obra obtuvo el Premio Nacional de Poesa Ciudad de Bogot en 2003 y
fue considerada por las revistas colombianas Semana y Diners como uno de
los diez libros del ao en Colombia en 2004, al lado de las de notables
figuras como Garca Mrquez y William Ospina, y agot prontamente su
primera edicin all. Letralia, la reconocida revista virtual del
venezolano Jorge Gmez Jimnez, le ha dedicado generosos espacios a esta
obra y a su autor.

Flrez, espaol de nacimiento pero colombiano de adopcin, se nos muestra
como un autor que conjuga un amplio arsenal de recursos estilsticos que
denota un cuidadoso trabajo formal de pulimiento que no desmerece del
carcter reflexivo de sus poemas, del compromiso de su obra con el ser
humano y de su llamado a la reconciliacin y a la construccin de un mundo
ajeno a los exilios forzados. Con precisin de cirujano destaja la carne y
el alma de los desplazados y nos muestra las entraas del dolor y la
muerte, del amor y del odio, de estos seres que no suelen ser ms que meras
ancdotas estadsticas en los medios de comunicacin. Los cayucos africanos
navegando hacia Canarias en pos del paraso soado de la Europa del
bienestar, es la imagen que se nos antoja ms cercana a la de los
desterrados colombianos, tocando a las puertas de la gran ciudad que los
aturde o el mar que los engulle, sin ser nunca la taca anhelada, el
paraso sustituto de sus sueos preteridos.

Tenemos pues ante nosotros una obra de hondura, que nos muestra una voz
distinta y madura, nacida en la invisibilidad del bosque de la nueva poesa
hispanoamericana, que ojal sea adecuadamente valorada en Espaa porque, al
menos en este libro, invita al merecimiento de abundantes y cmplices
lectores.

** Joan Caparrs
   caparrosjoan@yahoo.es
   Escritor espaol (Cornell de Llobregat, 1969). Fillogo por la
   Universidad de Barcelona (http://www.ub.es) con estudios de doctorado en
   filologa hispnica. Es profesor universitario en la Universidad Pompeu
   Fabra (http://www.upf.edu). Escribe ensayo literario.



=== Morirs lejos: la verdad de la ficcin      Gustavo Lespada ===========

      (Nota del editor: este trabajo es una ponencia, hasta ahora indita,
      que el investigador argentino Gustavo Lespada pronunci en el
      congreso homenaje a No Jitrik, Universos discursivos, en Puebla y
      Mxico D.F., en junio de 2001, y que hoy presentamos en la Tierra de
      Letras gracias a una gentileza de su autor).

      Hay algo en la realidad que es reacio al conocimiento racional. (...)
      El sufrimiento, cuando se convierte en concepto, permanece mudo y
      estril: esto puede observarse durante el nazismo. En una poca de
      horrores incomprensibles, quizs slo el arte pueda cumplir con la
      frase de Hegel que Brecht eligi como divisa: la verdad es concreta.
      Theodor W. Adorno.

Una lectura estimulante

Entre quienes nos dedicamos a trabajar con la literatura, la historia de
nuestras relaciones con los libros frecuentemente incluye una serie de
textos crticos y tericos a la que aquellos nos han remitido. Tal es el
caso de mi relacin con Morirs lejos (1), novela experimental cuya
complejidad mayor reside en lo inaccesible, en el sentido literal del
trmino: no se puede acceder a ella como objeto libro en Buenos Aires al
menos, por encontrarse totalmente agotada en sus escasas ediciones, lo que
obviamente restringe su circulacin. Como tambin suele sucedernos, el
entusiasmo que despierta su lectura me llev a querer trabajar con ella en
la docencia y la investigacin, as que pronto me encontr procesando todo
el material crtico que pude reunir. En un texto de Margo Glantz que
agudamente vincula el procedimiento incisivo de la novela con las
incisiones de Drcula, encontr la primera referencia a No Jitrik, de
quien ella declara haber tomado la idea de la incisin (2). Pero al buscar
la ficha bibliogrfica de la fuente citada slo encontr la vaga referencia
a una lectura sobre Morirs lejos. Posteriormente, leyendo el exhaustivo
trabajo de Ral Dorra, La literatura puesta en juego, nuevamente encuentro
citas de No, pero esta vez con la aclaracin de que se trataba de
apuntes mimeografiados de clases dictadas en el ao 1973 en la Facultad
de Filosofa y Letras de Buenos Aires. Estamos acostumbrados a que las
clases grabadas circulen de esta manera entre los estudiantes, lo singular
es que aparezcan como referencias textuales en crticos prestigiosos y de
latitudes tan lejanas. Como una muestra de integracin y a la vez de
subdesarrollo, la novela de Pacheco circula fotocopiada en Buenos Aires y
las clases de Jitrik en Mxico (3). Finalmente pude hacerme de un juego
completo de los apuntes mencionados y comprender la seduccin que aquella
lectura haba provocado en sus colegas. Y quiero destacar este aspecto
estimulante del trabajo de No que nunca se cierra sobre sus propias
conclusiones evitando toda forma de cristalizacin, apelando a una
metodologa que como ya lo dijramos en otra parte se retroalimenta del
cuestionamiento de sus propias adquisiciones (4).

Uno de sus planteos es que Morirs lejos sostiene la teora de que todo
relato es inverosmil (a contrapelo de la exaltacin de la verosimilitud
que hacan otras poticas o registros provenientes de la sociologa y la
historia), y seala que, paradjicamente, en esa inverosimilitud reside la
verdad del texto. Quiero sealar la trascendencia del trastrocamiento
epistemolgico que implica este concepto de lo inverosmil en consonancia
con formulaciones de Julia Kristeva (5) que aparecer posteriormente en
planteos de Foucault sobre la ficcin como productora de verdad (6).

En una conversacin reciente, No Jitrik me cont las circunstancias que lo
llevaron a ser un lector privilegiado del manuscrito indito de Pacheco, a
quien conoci en enero de 1967, durante un congreso en La Habana con motivo
del centenario del nacimiento de Rubn Daro. Y cmo, en aquel momento,
haba percibido en este texto una actualizacin esttica de los problemas
que por entonces preocupaban a la teora literaria. Mi propio trabajo con
la novela me haba llevado a la revisin de testimonios sobre los campos
nazis, tal vez en un intento de reponer el corpus no especificado por
Pacheco. Pero ante la consideracin de la problemtica del holocausto, No
prefiere hacer hincapi en el procedimiento ms que en la relacin directa
con el referente; no slo en la manera original con que se establece la
serie romanos-inquisidores-nazis, sino en la morfologa singular de Morirs
lejos: el modo de trabajo seala Jitrik es lo especfico, lo que permite
que el libro tenga una extraordinaria actualidad y, por tanto, que pueda
continuar siendo operativo en el mbito de la referencia.

Esta reflexin que roza el problema del valor esttico y su proyeccin en
la sociedad me hizo recordar otra de Adorno sobre la categora de
vulgaridad en el arte, entendida como opuesta al trabajo esttico, como
estigma y marca de condicin subalterna respecto de un poder excluyente. En
lo vulgar reaparece lo reprimido dice Adorno y con las huellas de la
represin. El arte claudica cuando se vulgariza, cuando por oportunismo o
torpeza recurre a la conciencia deformada y estimula esa deformacin. Esto
no significa que existan temas vulgares, sino que la vulgaridad reside en
la relacin con que se los trabaja (7). Voy a partir de estos conceptos
para exponer mi perspectiva de la novela en el cruce entre la tica y la
esttica, postulando una profunda confraternidad entre ambos rdenes, una
especie de conjuncin en que la actitud tica crece en relacin directa con
el trabajo esttico.



Desgarrad(or)a inverosimilitud

Morirs lejos se nos presenta como la confrontacin e interrelacin de dos
registros diferenciados: un tipo de escritura testimonial, que evoca los
acosos y persecuciones que ha sufrido el pueblo judo (al que denominaremos
historia para facilitar su referencia), y una escritura literaria (que
llamaremos ficcin) en que una situacin de acecho signada por la
indeterminacin actualiza la referencia histrica y promueve un amplio
espectro de reflexiones a partir de lo inenarrable del genocidio nazi (8).
La marcada separacin temporal y discursiva que existe inicialmente entre
ambos bloques narrativos, se ir diluyendo en forma progresiva hasta
abolirse totalmente hacia el final, en que los veinte siglos de historia se
precipitan sobre esos breves instantes crepusculares de una ficcin
escurridiza. En el plano espacio-temporal la historia comienza en
Jerusaln, siglo I D.C., contrapuesta al presente de la ficcin ubicada en
Mxico a mediados de los sesenta coincidente con la poca y lugar de
produccin de la novela. En el aspecto formal, la univocidad, la linealidad
secuencial y totalizadora propia de la crnica de Josefo sobre el asedio
romano, se contrapone a una ficcin atravesada por la incertidumbre, la
simultaneidad de las hiptesis, la proliferacin de voces y encrucijadas
narrativas.

La ficcin abre y cierra el texto, relativizando lo de cierre ya que la
novela tiene un final abierto en que se plantean numerosos desenlaces
posibles y todos aportan perspectivas diversas. Coincido plenamente con
Ral Dorra en que elegir uno de los desenlaces en desmedro de los otros
constituye un error de perspectiva crtica que en definitiva reduce el
texto, haciendo una lectura realista que la propia obra rechaza de plano
(9). Sostener la multiplicidad y la duda es sostener la novela, esta praxis
anfibolgica en que la divergencia extiende las redes sobre las opciones.
Su mecanismo de proliferacin resulta irreductible porque est al servicio
de la propuesta del texto, de la necesidad de hacer algo contra ese agujero
negro de la escritura que es el genocidio.

Esculida ficcin la de eme y Alguien, descarnada y hambrienta de
desarrollos menos ambiguos, quizs aorando la consistencia de personajes
de rasgos ntidos, diurnos y no estas sombras hipotticas, estos espectros
inciertos. Pero la literatura es la forma de decir que dice por la forma
(10), y aqu lo formal pareciera haber sido alcanzado por la devastacin de
Auschwitz: la escritura pierde su temporalidad secuencial, el formato
homogneo de la tipografa es asaltado por el caos, bordes abruptos
proclaman una tcnica de collage corroda por espacios en blanco que
horadan toda certeza, perforando la pgina por cuyos huecos irrumpen las
manifestaciones del horror. Todo orden racional expositivo pareciera haber
estallado: no estamos frente al relato de una situacin de acoso, sino
frente a la accin de acoso de lo inenarrable llevada a cabo por un texto.

El Testimonio implica una intermediacin letrada que por lo general resulta
encubierta, ya que este gnero busca presentarse como relato fidedigno, sin
mediacin entre los hechos y su recepcin. El supuesto subyacente en este
gesto esquivo es el de que los mecanismos ficcionales seran incompatibles
con la historia y el orden fctico. Homologada a falsedad y escapismo, la
ficcin debilitara el vnculo con el referente, desvirtuando postulados
que quieren dirimirse en contenidos de verdad, entendida sta en trminos
de constatacin y correspondencia con una realidad externa y objetiva.
Morirs lejos se inscribe en otra direccin. Lejos de morir en el disimulo
de sus aspectos ficticios, no slo asume la ficcin sino que la subraya, la
acenta, la exaspera transformando su condicin de subalternidad y
bastarda en lcido protagonismo, en una herramienta capaz de entablar un
dilogo reflexivo con el pasado; un concepto de ficcin que no est reido
con la verdad.



La imposibilidad de(l) decir

Hay una voluntad constante de exhibir todos los procesos de produccin,
claramente destacable en las autorreferencias que mencionan la necesidad de
escribir sobre lo ya escrito, que aluden a objeto y materiales de la
novela: aunque sombras de las cosas, ecos de los hechos, las palabras son
alusiones vanas puesto que nada puede expresar lo que pas en los campos;
entonces las palabritas propias y ajenas alineadas en el papel se ven
reducidas en su efecto a la voluntad de una hormiga enfrentada a una
divisin Panzer (89).

En esos momentos el discurso no puede atribuirse a ninguno de los
protopersonajes que sustentan el acoso de la ficcin, ms bien es como si
ese narrador en tercera tomara cuerpo, identidad y circunstancia,
despojndose de su tradicional omnisciencia propia del ojo de Dios (aunque
el trmino empleado sea omnividente) (11). Nada ms lejano a un dios que
ese narrador comparndose con una hormiga frente a los poderes infernales
de las corporaciones que derrocan gobiernos y provocan rentables conflictos
blicos en diversas partes del mundo. Ahora bien, es en esta puesta en
cuestin de las posibilidades transformativas del lenguaje, es en este
reconocimiento de impotencia en que reside la grandeza de su escritura.
Parafraseando a Camus, esta rebelda terca y absurda en desigual combate
con el destino aplastante es lo que otorga trascendencia y valor a la
actividad del hombre: no hay espectculo ms hermoso que el de la
inteligencia enfrentada a una realidad que la supera (12).

Por otra parte, los ideogramas que preceden la escritura literaria que
encabezan los captulos, tambin preceden a la escritura de la Historia,
en tanto antiguos smbolos propios del perodo Neoltico, y adems se
sugiere que pueden ser las incisiones propiciatorias que eme talla en la
pared de la ficcin (p.76, 138), lo que tambin nos remite al aspecto
esotrico del nazismo y constituyen seales, presagios que se ciernen sobre
la escritura testimonial. Smbolos de origen remoto, prefenicios, como las
runas mgicas antecedentes de las culturas germanas y celtas, vinculadas
con el culto al dios Odn, encontradas en el norte europeo de lo que luego
sera Alemania. Pero adems, apelan a otro pacto de lectura. La escritura
requiere una concatenacin y conjuncin de elementos, es sucesiva, en tanto
que el smbolo escapa de toda secuencia temporal, cambia de nivel.
Exaltacin, cada: su imagen es de una multiplicidad simultnea que parece
replegarse sobre su propia oscuridad, conmoviendo la linealidad causal de
un saber expositivo y meridiano. Nos descoloca, exponindonos a una
incertidumbre latente, propia de estadios anteriores: el smbolo siempre
conecta con una intemperie vestigial y un caos atvico (13).

En Morirs lejos se repite que las palabras son slo vanos intentos ni
siquiera de expresar sino apenas de sugerir lo que pas, que no sabemos
siquiera la mitad de cuanto ocurri en los campos de exterminio (74). El
carcter de inenarrable del horror, la incompatibilidad del orden fctico
con el orden del discurso es una constante tambin en los testimonios de
Primo Levi (14). Si todo el Lager (15) era una gigantesca maquinaria
planificada para convertir millones de hombres en alimaas, resulta
coherente que la articulacin del lenguaje humano sea incapaz de dar cuenta
de tal regresin. Escribe, sin embargo, y con una escritura atravesada de
desgarradora poesa, provocando ese extraamiento singular, consciente de
que el testimonio no est obligado a prescindir del tratamiento esttico,
por el contrario, utilizndolo puede ser ms fiel a su objetivo de devolver
humanidad al hombre, porque la experiencia esttica no es un adorno
superfluo sino una forma de conocimiento y una manera de vincularnos con la
verdad.

Es casi una regla que los culpables de estas atrocidades proclamaran su
inocencia y que las vctimas se sintieran culpables. Culpables de haber
sobrevivido, ahogados de angustia y vergenza por lo que fueron obligados a
vivir (16). Sentimiento de deuda que con Pacheco se traslada a nuestra
literatura, y que busca saldarse al escribir sin miedo ni esperanza (58).
Pero adems, se incluyen tpicas objeciones de simpatizantes nazis o de
indiferentes (como actos de habla sin soporte de personajes) acerca de la
pertinencia y veracidad de los propios fundamentos de la novela.
Contrapunto del texto que incorpora de esta manera la confrontacin
ideolgica con el discurso del fascismo. El deseo de justicia debe superar
al odio sostena Primo Levi, sin que esto signifique perdonarlos, ya que,
como repetidas veces afirm, la magnitud del holocausto le impeda perdonar
a los nazis, que por otra parte nunca manifestaron arrepentimiento.

Olvidar sera un crimen, perdonar sera un crimen. La moralidad del caso
as lo instituye (83), puesto que nadie puede ser nazi e inocente (118),
se dice en Morirs lejos, que tambin podra ser leda como el juicio en
que la ficcin hace comparecer a la historia. Podramos pensar entonces
esta confluencia de los ms diversos registros discursivos (testimonios de
sobrevivientes, imgenes de las cmaras de gas filmadas por los verdugos,
masacres de nios, la complicidad de las empresas del gran capital como
Siemens o Farben, anotaciones minuciosas de experimentos aberrantes con
seres humanos) como las pruebas dentro del rol de la acusacin. En tanto
que la defensa estara representada por reproducciones de rdenes de
Himmler sobre la Solucin final, elementos de la iconografa esotrica,
prrafos de Mein Kampf o alegatos de Nremberg (en que pretendieron
ampararse bajo la figura de debida obediencia), en fin, una sntesis que
incorpora la justificacin ideolgica del accionar nazi (17).

De la confrontacin de ambos despliegues surge el veredicto de culpabilidad
nico y rotundo, aunque proliferen los desenlaces. Aun en los finales
inmersos en la ambigedad, que dejan esperando a eme o que suspenden el
relato desde el dao psquico de un sobreviviente, aun cuando se proclame
la inexistencia de eme o se reconozca la naturaleza ficticia del texto, la
condena del genocidio permanece fuera de toda duda: Todo irreal, nada
sucedi como aqu se refiere. Pero fue un pobre intento de contribuir a que
el gran crimen nunca se repita (152).

Morirs lejos despliega complejos mecanismos narrativos suscitando
relaciones asociativas por medio de construcciones analgicas y
microrrelatos a la vez que incorpora tcnicas de montaje para reunir un
depurado cuerpo testimonial sobre la dispora y el holocausto, con la
finalidad de exponer y reflexionar sobre las miserias cclicas y las
depredaciones de la historia; realizando el postulado de inducir efectos de
verdad con un discurso de ficcin, produciendo instancias de conocimiento y
en esto, precisamente, reside su eficacia. Eficacia vinculada a su
estratgica apertura conjetural, cuyo despliegue de hiptesis dinmicamente
intercaladas con la crnica del horror, lejos de tornarse excluyente
respecto de las opciones, permite la inclusin efectiva de mltiples
facetas del nazismo en tal brevedad de espacio que con un relato en clave
realista jams hubiera sido posible.



Bibliografa

 Autores varios: Jos Emilio Pacheco ante la crtica (Hugo Verani comp.),
  Mxico, Direccin de Difusin Cultural de la Unam, 1987.

 Bruno Bettelheim: Sobrevivir. El holocausto una generacin despus,
  Barcelona, Grijalbo, 1981.

 Maurice Blanchot: El libro que vendr, Caracas, Monte vila, 1991.
  . El dilogo inconcluso, Caracas, Monte vila, 1993.

 Carol Clark DLugo: Narrative and historical commitment in Pachecos
  Morirs lejos, en Chasqui (Revista de Literatura Latinoamericana), vol.
  XIX, N 2, nov/1990.

 Ral Dorra: La literatura puesta en juego, Facultad de Filosofa y Letras
  de la Unam, Mxico D.F., 1986.

 Michel Foucault: Microfsica del poder, Madrid, La Piqueta, 1992.

 Margo Glantz: Morirs lejos: literatura de incisin, en Jos Emilio
  Pacheco ante la crtica (Hugo Verani comp.), Direccin de Difusin
  Cultural de la Unam, Mxico, 1987.

 Ivette Jimnez de Bez, Diana Morn y Edith Negrn: Ficcin e historia:
  la narrativa de Jos Emilio Pacheco, Mxico, El Colegio de Mxico, 1979.

 No Jitrik: Apuntes de clases de literatura iberoamericana, Facultad de
  Filosofa y Letras (UBA), Mimeo L.E.M. Apuntes, Buenos Aires, 1973.
  . Produccin literaria y produccin social, Buenos Aires, Sudamericana,
     1975.
  . Suspender toda certeza, Buenos Aires, Biblos, 1997.

 Julia Kristeva: La productividad llamada texto, en Lo verosmil (pp.
  63-92), Buenos Aires, Tiempo Contemporneo, 1970.

 Gustavo Lespada y Elena Prez de Medina: Para leer Morirs lejos, editado
  por la Facultad de Filosofa y Letras (UBA), Buenos Aires, 1999.

 Primo Levi: Si esto es un hombre (1947), Barcelona, Muchnik, 1995.
  . La tregua (1966), Barcelona, Muchnik, 1997.

 Juan Jos Saer: El concepto de ficcin, Buenos Aires, Ariel, 1998.

 Tzvetan Todorov: Frente al lmite, Mxico, Siglo XXI, 1993.

 Hayden White: Metahistoria, Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1992.

 Susana Zanetti: Un asedio al lenguaje: Morirs lejos de Jos Emilio
  Pacheco, en El puente de las palabras. Homenaje a David Lagmanovich,
  Ins Azar (editora), Interamer/OEA, Washington, 1994.



Notas

 1. Salvo indicacin en contrario, las citas responden a la edicin de
    Montesinos, Barcelona, 1980, que sigue fielmente a la segunda edicin
    corregida por el autor, Mxico, Joaqun Mortiz, 1977.

 2. Dice Margo Glantz: No Jitrik insiste en la actividad incisoria del
    texto de Pacheco, texto dividido en incisos que se comunican entre s
    por marcas impresas tipogrficamente en el texto, y el personaje del
    relato hace incisiones en la pared de yeso al tiempo que se plantean
    las hiptesis, en  Morirs lejos: literatura de incisin (1982), p.
    187, ver bibliografa.

 3. La marginalidad de Morirs lejos respecto del boom editorial de los
    sesenta fue tal que hubo que fotocopiarla para los alumnos y hasta para
    los profesores, durante el curso de literatura iberoamericana de 1973.

 4. Prlogo de Gonzalo Aguilar y Gustavo Lespada en: No Jitrik,
    Suspender toda certeza (antologa crtica), p. 11.

 5. Kristeva pone en evidencia el carcter convencional de lo verosmil y
    sus mecanismos retricos de simulacin, que privilegian la similitud en
    desmedro de la diferencia. Ver: La productividad llamada texto, en Lo
    verosmil (pp. 63-92).

 6. Michel Foucault, Microfsica del poder, p. 162: Me parece que existe
    la posibilidad de hacer funcionar la ficcin en la verdad; de inducir
    efectos de verdad con un discurso de ficcin, y hacer de tal suerte que
    el discurso de verdad suscite, fabrique algo que no existe todava, es
    decir, ficcione.

 7. Ver T. W. Adorno: Crtica de la catarsis. Pastiche y vulgaridad, en
    Teora esttica, pp.  311-315.

 8. Indeterminacin que se vuelca permanentemente sobre los enunciados y
    sus emisores: pero quin es eme / quin soy yo / quin me habla /
    quin me cuenta esta historia / a quin la cuento (p. 142).

 9. Ral Dorra: La literatura puesta en juego, pp. 138 a 140, Mxico, Unam,
    1986.

10. Maurice Blanchot, El libro que vendr, p. 57.

11. Ver Salnica: *Quin es el narrador omnividente? uno de dos: eme o
    el hombre sentado a unos catorce o quince metros del pozo con El aviso
    oportuno entre las manos. (Nota al pie, p. 45).

12. Albert Camus: La libertad absurda en El mito de Ssifo, pgina 73.

13. Maurice Blanchot, El libro que vendr, p. 102, obra citada.

14. Del mismo modo que nuestra hambre no es la sensacin de quien ha
    perdido una comida, as nuestro modo de tener fro requerira un nombre
    particular. Decimos hambre, decimos cansancio, miedo y dolor,
    decimos invierno, y son otras cosas. Son palabras libres, creadas y
    empleadas por hombres libres que vivan, gozando y sufriendo, en sus
    casas. Si el Lager hubiese durado ms, un nuevo lenguaje spero habra
    nacido...: Si esto es un hombre [1946], p. 28.

15. Del alemn das lager, traducido como campo, campamento, barraca,
    depsito. Con el enmascaramiento hipcrita de Arbeitslager (campo o
    campamento de trabajo) los nazis se referan a los campos de
    concentracin y exterminio.

16. Respecto del sentimiento de culpabilidad en las vctimas pensemos en el
    rgimen de amenaza y chantaje a que estaban sometidas, sabiendo que si
    alguien escapaba otro ocupara su lugar, que por cada alemn muerto en
    un motn cien prisioneros seran asesinados, o en la generalizada culpa
    por haber sobrevivido a las condiciones del campo, en que cada uno
    lucha por un cucharn ms de sopa y donde el mendrugo de pan que salva
    a quien lo come, mata a quien le falta.

17. Ver Morirs lejos, pg. 76 y 119.

** Gustavo Lespada
   gustavo.lespada@osde.com.ar
   Investigador argentino (1953). Licenciado en letras por la Universidad
   de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar), doctorando sobre la obra de
   Fesliberto Hernndez y docente e investigador de la mencionada casa de
   estudios. Ha publicado Naufragio (poesa; Buenos Aires, Libros de Tierra
   Firme, 2005), Esa promiscua escritura (ensayo; Crdoba, Editorial
   Alcin, 2002) e Hilo de Ariadna (poesa; Buenos Aires, Ediciones ltimo
   Reino, 1999). Coedit una antologa crtica de No Jitrik, Suspender
   toda certeza, con Gonzalo Aguilar (Buenos Aires, Editorial Biblos,
   1997). Textos suyos han sido incluidas en diversas publicaciones
   colectivas como Violencia y silencio; literatura latinoamericana
   contempornea (edicin de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor,
   2005), La fugitiva contemporaneidad; narrativa latinoamericana 1990-2000
   (edicin de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor, 2003) y Las
   maravillas de lo real (No Jitrik, compilador, Instituto de Literatura
   Hispanoamericana de la UBA, Buenos Aires, 2000), entre otras, adems de
   varios artculos y estudios editados en revistas especializadas de
   Uruguay, Estados Unidos, Mxico y Argentina. Es miembro del Consejo de
   Redaccin de la revista Enclaves, editada por el Departamento de
   Docencia del Hospital Borda (Buenos Aires), y de la revista virtual
   Everba (Berkeley, Estados Unidos, http://www.everba.org) desde diciembre
   de 2003. Ha participado de numerosos congresos nacionales e
   internacionales sobre literatura, teora literaria y de carcter
   interdisciplinario. Ha recibido el premio Juan Rulfo 2003 en la
   categora ensayo literario por su trabajo sobre Las cartas que no
   llegaron, de Mauricio Rosencof; adems fue distinguido por la Honorable
   Cmara de Diputados de Argentina en reconocimiento a su labor
   profesional en el campo de la cultura (2004), finalista del Premio
   Continentes 2004 de Poesa "Pas de las Nubes" (Mxico, 2004) y premiado
   por la Academia Nacional de Letras del Uruguay en 1997 por un ensayo
   sobre Nadie encenda las lmparas de Felisberto Hernndez.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Gioconda Belli ========================================================
=== La poesa me sobrepasa      Patricia Venti ============================

      Entrevista realizada por Patricia Venti en la ciudad de Heidelberg,
      Alemania, en 1995

Por qu escribes poesa ertica?

Yo pienso que empec a escribir poesa ertica porque no tena prejuicios
ni tabes con respecto al sexo, tuve la suerte de tener una madre muy sana
que nunca me habl del sexo de una forma sucia o pecaminosa, al contrario
siempre me lo plante como una cosa hermosa y ser mujer me lo hizo sentir
como un poder, no como una debilidad. Uno de los recuerdos ms lindos que
yo tengo de ella es cuando me habl de la regla, lo hizo con una charla
bellsima, potica; me dijo que mi cuerpo iba a ser capaz de dar vida, yo
me qued con la boca abierta del don de ser mujer. Esto me marc
definitivamente porque yo empec a escribir lo que senta, en ningn
momento me propuse escribir poesa ertica. Yo fui la primera sorprendida
al publicar los poemas y resultaron ser un escndalo y los catalogaron como
poemas erticos. No estamos acostumbrados a ver a la mujer ser sujeto de su
sexualidad sino siempre objeto. Las antologas de poesa estn llenas de
hombres que han escrito desde tiempos inmemoriales las cosas que yo escribo
sobre el cuerpo de los hombres o los sentimientos que expreso y sin embargo
no se les consideran poetas erticos. Escribo de todo, no solo poesa sobre
el amor, o el cuerpo, pero como me atrev a decir cosas que otras mujeres
no se haban atrevido ahora soy poeta ertica. Yo hablo de la vida, del
cuerpo, de poltica y de todas las cosas que me pasan. A las mujeres nos
hacen sentir culpables del cuerpo, la mujer tiene una relacin ms sensual
y profunda con su cuerpo.

Qu relacin tiene tu poesa con la naturaleza?

La naturaleza fue mi entorno porque yo nac y viv en Nicaragua, que es un
pas donde la naturaleza tiene una enorme fuerza y juega un importante rol
en nuestras vidas. Nosotros no tenemos que ir a los parques porque los
rboles estn all, alrededor nuestro. Es un pas de volcanes, terremotos,
lagos, grandes tormentas elctricas, lluvias torrenciales, por ello la
naturaleza marca tu vida de una forma muy importante.

Cmo sientes tu ida de Nicaragua? Acaso no hay un vaco?

No me he ido, yo estuve unos aos que iba menos pero ahora vivo medio ao
en Nicaragua y medio ao en Estados Unidos. No podra vivir sin Nicaragua,
estoy tratando de crear un equilibrio entre mi vida familiar, mi vida
poltica y Nicaragua.

Qu autores te marcaron?

Desde muy nia empec a leer, una de mis grandes influencias fue Julio
Verne, mi abuelo cuando yo estaba chiquita l era un gran lector me traa
los libros de Verne. Lea todo lo que me caa en las manos. Lea mucho
teatro porque mi mam estaba en el teatro y tena libros de todo tipo en la
casa: Lope de Vega, Shakespeare. Tambin le poesa, por supuesto Rubn
Daro que en Nicaragua es el hroe nacional y ya ms tarde me influy
mucho el boom latinoamericano, especialmente Julio Cortzar, l fue el ser
que ms me ha influido, pero tambin las mujeres, sobre todo las
anglosajonas Virginia Woolf, Emily Dickinson, etc. En mi carrera como
escritora los novelistas como Faulkner han sido muy importantes.

Qu significa ser mujer y adems escritora en Latinoamrica?

Pienso que hay una carga emocional muy grande, hay una dosis de sufrimiento
bastante grande en el hecho de ser mujer porque de alguna manera tienes que
luchar con uas y dientes por tu lugar en el mundo. Uno de los grandes
problemas que hemos tenido las mujeres es asumir nuestro propio cuerpo. En
este sentido soy una privilegiada, porque yo nunca me he sentido culpable,
me he sentido rabiosa cuando he visto mis derechos pisoteados. No me he
sentido vctima de los hombres, a los hombres machistas los compadezco.
Nosotras las mujeres tenemos que tomar conciencia de nuestro poder, pero
hasta ahora en Latinoamrica no lo hemos tomado de forma como yo recib mi
feminidad, que fue como un poder.

Por qu escribes primero poesa y luego pasas a la novela?

La poesa me sobrepasa, yo no logro sobrepasarla. La poesa me viene como
un rayo del cielo, la poesa es un medio ntimo y la novela es un medio ms
propio para comunicar otras cosas que me es imposible a travs del verso.
Ambos medios son buenos y cada cual tiene su particularidad, a m me
encanta escribir novelas porque me permite una concentracin a largo plazo,
me siento arquitecta de un mundo, en el caso de la poesa es ms como un
mdium. Adems yo sigo escribiendo poesa, yo no he renunciado a ella.

Existe una literatura de mujeres o es simplemente literatura?

Es absurda la separacin entre literatura y literatura de mujeres. Sera
como decir que la otra literatura escrita por los hombres es masculina. Es
claro que existe un lenguaje masculino y otro femenino porque cada uno
escribe como lo que es, y si soy una mujer hablo como mujer, hay un
lenguaje particular que pertenece a la mitad del gnero humano. Pero hacer
la separacin entre literatura y literatura de mujeres es peyorativo, es
como decir que nosotras las mujeres tenemos una cabeza y somos capaces de
pensar, de ver con ojos propios el mundo.

** Patricia Venti
   ventigarcia@msn.com
   Ensayista venezolana (Maracaibo, 1966). Estudi letras en la Universidad
   del Zulia y obtuvo un mster en literatura iberoamericana en la
   Universidad de Mrida. Desde 1994 vive en Europa y se doctor en la
   Universidad Complutense de Madrid (Espaa) en el ao 2004 sobre la obra
   de Alejandra Pizarnik. Ha publicado dos libros de poesa en Venezuela y
   colabora en diversos peridicos y revistas internacionales.



=== La soledad en la poesa de Denisse Vega ===============================
=== Escribir es mejor que ir al mdico, una iglesia, ======================
=== hablarse frente al espejo =============================================
=== Entrevista por Leoncio Luque Ccota ====================================

Cuando me puse a leer Generacin del 2000? Muestra de poesa joven
(excelente edicin, de paso), que los amigos de Claroscuro me entregaron
como prstamo el da 12 de agosto, al final del Taller de Poesa al Aire
Libre, me qued con la sensacin de haber encontrado un libro significativo
que contena una poesa fresca por la edad de los seleccionados en su
mayora. Una antologa, para m, que marca un derrotero en la poesa
peruana, como fue Los nuevos de Cevallos, Estos trece, de Oviedo o La
ltima cena, en los ochenta, publicado por Asalto al Cielo Editores,
respectivamente; pero que en los noventa, no creo haber ledo una muestra
generacional que signifique una muestra del amplio espectro de sus
integrantes.

Cuando leo Generacin del 2000? Muestra de poesa joven, me detengo en
especial en la poesa de Denisse Vega Farfn (Trujillo, Per, 1986).
Estudiante de derecho en la Universidad Csar Vallejo de Chimbote. Premio
Poesa a Vallejo por la UCVCH. Autora del poemario Euritmia (2005), que
me atrapa y despierta en m esa sensacin de goce esttico y fresco que
hace tiempo no senta, y que se trasladaba interiormente carcomindome,
esos vacos existenciales en que me debato para dialogar con la Poesa.

Por esos detalles me contacto con Denisse y solicito otros poemas, con la
nica salvedad de leer ms sobre la soledad que hilvana su potica y que
todos como tema recurrente guardamos, pero que a veces se nos escapa y late
en el mundo, nada ms huidizo e indefinible que bajo la mscara de su
propia ceremonia y contemplacin.

Yo creo que hablar de Denisse es tan slo poner de manifiesto lo que ella
dice de s misma. Es tratar de buscar lo que ella expresa como es la vida,
a travs de esta entrevista y nos entrega algunos poemas que ella nos cede,
con una madurez inusitada, en nombre de los perdidos que se glorian...1
de poeta.



Denisse, t eres la poeta ms destacada y joven de la antologa Generacin
del 2000?, Muestra de poesa joven, conjuntamente con Pamela Lozn Bjar.
Cmo te ubicas frente a tus compaeros de ruta?

Gracias, eres muy amable con tu comentario. No obstante, no dejo de valorar
otras voces incluidas en la antologa.

Cmo me ubico frente a ellos?, pues sencillamente como una joven que en la
poesa ha descubierto un fondo trascendente, y no puede contener lo que
virtuosa y famlicamente se le alborota en los dedos.

Cmo naci exactamente tu inters por la escritura potica?

Antes de pasar al fondo de tu pregunta, me gustara manifestarte que mi
inters por escribir en s (fuera de que si fue o no poesa lo que hice),
lo motiv mi madre. Como te comentaba, nac y viv en Trujillo hasta los
siete aos, poca por la que falleci mi abuela, que me criaba mientras mi
madre trabajaba aqu en Chimbote. Su ausencia era lo que me haca escribir
sobre cualquier papel que encontraba, llegaba al punto de desarmar las
cajas de los medicamentos de mi abuela para escribirle. Claro que lo que
escrib no fueron versos, de eso estoy segura, digamos que volcaba
emociones, pensamientos que me hacan estar cerca de alguien que estaba
distante y a quien slo vea los fines de semana. Eso para m era algo
mgico, algo que no se poda comparar con otra experiencia. Ella despert
eso, y en cierto modo se podra decir que aquello tambin fue poesa.

Ahora, ya entrando al fondo, considero que mi mvil principal en cuanto a
la escritura potica fue la necesidad de construirme mundos mejores o
felizmente habitables con palabras. Al fin ests cansado de este mundo
viejo, dira Apollinaire; o lo que en palabras de Rimbaud sera: no la
bsqueda del cielo azul de los parnasianos, sino el abismo sin fondo de lo
desconocido. Esto ltimo justamente era siempre lo que me halaba, quera
saber lo que senta, lo que haba detrs de lo aparente, quera
intensificar la profundidad de lo que viva, darle saltos altos a mis
angustias. Era una necesidad ms all del cuerpo y del alma, algo que
bulla y pugnaba por ser expectorado. Esto comenz en la secundaria.
Recuerdo que en los salones del C.E. Salazar Bondy (que fue el colegio
donde estudi) me emocionaba con los versos de Storni, Vallejo y Octavio
Paz. Llegando a casa me pona a escribir, un papel en blanco siempre fue mi
mejor fiesta. An conservo en algn armario los cuadernos que llen con mis
balbuceos, con mis exploraciones ingenuas que no reparaban en atarse al
papel en forma de nudos abultados o piezas rsticas, como toda
principiante. Poemas, eso s, con una pronunciada veta amorosa, y
conservando esa actitud de rebelda hacia lo que, en palabras de Ojeda, es
el temor de un mundo ajeno a los sentidos. Etapa incipiente, en la que
ahora reparo, tal vez fue necesaria, para lo que posteriormente iba a crear
con ms seriedad y consistencia.

Posteriormente el contacto con una mejor biblioteca me hizo conocer nuevos
autores, que incrementaron mis ganas de seguir escribiendo, ser ms pulida
y exigente con mis escritos; y darme cuenta de que la poesa me acompaara
para siempre.

Yo creo que toda poesa es ms o menos autobiogrfica o testimonial, cmo
se fue constituyendo tu primer libro Euritmia (2005)? te acuerdas de cmo
surgen tus primeros poemas para este libro?

Efectivamente, Euritmia (2005) es cien por ciento testimonial. La
constitucin de este libro fue vertiginosa, lo empec a escribir en ese
mismo ao por el mes de febrero, en tres meses tena el libro listo, y se
extendi a dos meses ms por las correcciones. Estos poemas los escrib en
las calles de Chimbote, en el Malecn Grau, en la playa, en el colectivo,
en plena plaza, en un caf, a veces esperando cola en el banco o a mitad de
mis clases de derecho en la universidad. Yo quera eso justamente, que los
versos de ese poemario se escribieran en lugares espontneos, saba que lo
que tena que escribir no fluira entre cuatro paredes. Fue una experiencia
maravillosa, el contacto con lo de afuera me ayud mucho; tambin como el
apoyo del poeta Ricardo Aylln, un querido amigo que le hizo algunas
observaciones a mis textos y del que an estoy muy agradecida.

Los mviles de Euritmia fueron mi hogar de Trujillo en La Mar, en donde
viv los mejores aos de mi infancia, el deseo, la pasin, el desencanto,
la soledad; pero sobre todo el trnsito amatorio con un alma gemela. Hay
tambin uno que otro atisbo ertico.

La creacin potica, es un oficio como cualquier otro, o es distinto?

No, claro que no es un oficio como cualquier otro. Tal vez podamos
encontrar ejes, puntos similares como la disciplina, la continuidad, la
perseverancia. La poesa requiere de una sensibilidad que no cualquiera
tiene la aptitud de desarrollar, es decir, cindonos al aspecto de la
escrituralidad. Ya que tambin soy de la idea de que hay gente que no
escribe y sin embargo con sus actos hace poesa; porque poesa no es
solamente lo que leemos en los libros.

Recuerdo que en alguna ocasin o al poeta Marco Martos decir, en alguna
conferencia, que el poeta es un hombre posedo por el espritu de la
lengua; pensamiento con el cual estoy completamente de acuerdo. La creacin
potica traspasa el filtro de lo mundano y desemboca en lo abisal, toca el
limen de lo verdadero.

Existen unos versos del poeta Roberto Juarroz, que recuerdo haber ledo en
mltiples ocasiones antes de escribir un poema: no se trata de hablar / ni
tampoco de callar: / se trata de abrir algo / entre la palabra y el
silencio; hermoso no?; y esa no es una tarea como cualquier otra.

Cmo ves las relaciones entre el poeta y el mundo?

El poeta necesita del mundo, motor de su inspiracin, oxgeno de sus
escritos; pero considero que ahora ms que nunca el mundo necesita del
poeta, y no slo de l, de todo lo que tenga que ver con el arte, frente a
nuestra patente involucin humana. Poeta como ejemplo de humanidad, de
sensibilidad, de despierta conexin con el universo.

Todava el hombre es ms mono que ningn mono, fjate, esto lo dijo
Nietzsche hace ms de un siglo en As habl Zaratustra, y dime t ahora si
esto ya en pleno 2006 ha variado.

Por otro lado, creo que no nos caera mal otro Allen Ginsberg en estos
tiempos de precariedad pacfica.

Yo estoy de acuerdo con lo ltimo, se necesita varios aullidos. Crees en
el poeta como ser elegido que tiene capacidad de prediccin?

Creo que ese presupuesto ya perdi legitimidad hace mucho, es decir, en
cuanto a lo de ser elegido equiparndolo a la divinidad, para ser ms
clara. Yo no s si la poesa elige, pero creo que tampoco uno la busca, de
pronto la sientes. Son cosas a las que difcilmente le encuentras
explicacin, y justamente su hermosura radica en ello, porque no se
explican, slo fluyen. En mi caso fue as. Ahora, pienso que no
necesariamente un poeta, para considerrsele como tal, tenga que predecir,
basta con que nos sacuda con su mundo, que nos muestre una realidad, que
nos remueva el piso. Pero si predice, wow! en buena hora. Aunque predecir
algo a estas alturas en un mundo que se ha vuelto tan predecible, hum...
sera anmalo.

Pero lo que s pienso es que el poeta siempre tiene que revelarnos algo.

Cuando escribes tus poemas, los trabajas mucho o, por el contrario, los
dejas as, tal como salen en su primera versin?

Antes emulaba a Mozart, quien no correga ninguna partitura; claro, eso era
antes, cuando la poesa no tocaba mis puertas interiores tan fuerte e
insistentemente como las toca ahora. En ese entonces corregir un par de
palabras para m ya era demasiado. Creo que eso nos ha sucedido a muchos
cuando empezamos a escribir.

Cuando escribo trato de perfilar lo mejor que puedo lo que en esos
instantes siento, algo as como si les intentara tomar una fotografa a mis
emociones. Me preocupa mucho que el poema exprese la fuerza loca o sutil
que quiera darle. Siempre me preocupa la cadencia, los acompasados golpes
de los versos. Es por ello que luego de escribir un poema lo leo varias
veces en voz alta para detectar una palabra coja o una mala disposicin. Si
hay que corregir hay que hacerlo, pero si no, entonces dejo que el poema
empiece a respirar, a caminar, a vivir tranquilo. Normalmente esto ltimo
me sucede con los poemas cortsimos.

Tampoco soy tan manitica de estar enmendando un poema, pues pienso que as
corro el riesgo de desnaturalizarlo, de desgastar la materia con que fue
concebido.

Yo soy de los que creen que la poesa postula siempre a un estado utpico
donde los hombres podamos ser hombres. Cul es tu utopa?

Es una utopa muy bella la tuya. Yo le agregara a ello, el aprender a
vivir verdaderamente, rescatar el contacto con los sentimientos reales y no
quedarnos como estatuas ante la contemplacin vertiginosa, angustiante y
tambin bella del mundo.

En la poesa siempre estn presentes los grandes temas universales, como
el amor, la muerte, que no son necesariamente una experiencia. Por qu en
tus poemas hablas de la soledad?, por qu este tema en especial?

Me agrada la escisin que haces al decir que estos temas no son
necesariamente una experiencia. La soledad es un tema que desde siempre me
ha halado, me ha circundado, la soledad desde casi todas sus aristas, como
luz y como sombra. La soledad como luz, o lo que Krishna Murti quera dar a
entender cuando deca que hay una soledad que no es este sentimiento de
soledad, y converge en una bendicin. Y la otra, la soledad como sombra,
aquella que a veces va tras de m o de los personajes de mis poemas con una
hacha roja. La soledad es un bosque inmensurable donde puedes toparte con
lobos y gacelas. Hay que aprender a andar por l, y eso no nos ensea nadie
ms que el vivir, y no lo sabe nadie mejor que la poesa en mi caso. Lo que
sucede es que ahora he prolongado mi temtica potica en este ltimo tipo
de soledad, quiz, entre otros motivos, lo que leo tambin me influye.
Nietzsche deca algo as como que hay que llevar dentro de s un caos para
poder engendrar una estrella rodante. Adems en la creacin potica tenemos
etapas en las cuales nos aferramos a un tema en especial, por diversos
motivos. Por ahora me siento sper cmoda hablando de ello, lo cual no
significa que ese sea mi nico tema.

Ahora, lo que s es innegable es que hoy ms que nunca el hombre es un ser
solitario que transita entre una multitud de soledades, es lo que sinti
Baudelaire por ejemplo cuando afirm Multitud, soledad, trminos
semejantes. El uso social nos vende la imagen de independencia, cuando
ello es afirmar que no se necesita del otro, porque independencia es
divergente de libertad. La independencia genera una mentalidad de
autonoma total, casi divina, el hombre es su propio Dios. Anulado el otro
entonces, el hombre se convierte cada vez ms en un individuo alejado,
narcisista, lo que acarrea el detrimento de valores como la misericordia y
la solidaridad, la fractura de la verdadera comunicacin. Pasamos de ser un
emisor con un receptor, a un par de monlogos, cada cual apuntando por su
lado. Es innegable que necesitamos de el otro por innumerables razones,
pero cada vez nos empeamos en evadirlo ms. En este siglo la tecnologa ha
redoblado fuerzas creando un sin fin de aparatos para comunicarnos ms, y
sin embargo no sabemos hacerlo, qu tal paradoja. Qu feo, no?, yo no
quiero ser parte de ello, yo intento escapar de ello, o encararlo sanamente
aunque sea con el arte. Por otro lado, amo la soledad, vivo enamorada de
ella, la soledad me ha permitido hacer un montn de cosas, escribir poesa
por ejemplo, pintar, viajar o estudiar bastante. Mi soledad en ese aspecto
es sagrada.

Volviendo a la soledad. Es un tema recurrente que aparece en tu poesa,
que acecha, que ronda, que amenaza, que siempre est presente y te persigue
como en estos versos: Los libros me ensearon a romper la razn / en casos
de emergencia / la emergencia es esta soledad / corriendo tras de m con
una hacha roja. Qu libros en especial te ensearon a romper la razn en
casos de emergencia? La soledad es para ti una obsesin?

La primera es una muy buena pregunta. Me la haces e ipso facto se me viene
a la memoria Rayuela de Julio Cortzar; se me vienen otros, Demian de
Hesse, La muerte en Venecia de Mann, En los extramuros del mundo de
Verstegui, las Obras completas de Pessoa, Libertad bajo palabra de Paz,
los Cuentos de Ribeyro, Los das pasan como caballos salvajes sobre las
colinas de Bukowski, Donde todo termina abre las alas de Varela, Retrato de
una dama y otros poemas de Eliot, etc. Pero sobre todo Cortzar, que he
ledo sus obras desde mi adolescencia y su lcida locura me ha rescatado de
incontables naufragios.

Y la soledad como una obsesin, no tanto as, creo que todos tenemos etapas
donde nos sentimos ms solos; y quiz lo mejor que pueda hacer en esas
etapas sea escribirlas o pintarlas.

Qu relacin secreta hay entre tu poesa y la de Alejandra Pizarnik,
donde ella pide que su soledad debera tener alas y t pides que escupa
tu nombre? Como en estos versos: Ahora slo te pido soledad / que
raudamente escupas mi nombre / mientras salgo como una polilla / por una de
tus mangas.

Pues ahora dejar de ser un secreto... Nooo, mentira, no hay secreto. Le
todas sus obras, las sigo releyendo, y no me dejo de maravillar, es una de
mis poetas preferidas, tiene esa agresividad y elegancia, precisin y
limpieza, oscuridad resplandeciente, esa meditacin de la palabra sobre s
misma en sus escritos, que me mantienen fiel a ella. La admiro mucho y le
tengo un profundo respeto. E independientemente de que yo escriba poesa,
pues creo que cualquier persona que se siente sola y lee algo de Pizarnik
se va a sentir muy identificada, como me he sentido y me siento a veces.
Justamente La carencia, que es el ttulo del epgrafe que tom para 1
traicin a la soledad, fue un poema que me remeci mucho cuando lo le por
primera vez, es sumamente doloroso y mgico, como un sol negro. Digamos que
a ambas nos hilvan esa emergencia de empacarle sus maletas a la soledad, y
embarcarla en el navo del naufragio sin pasaje de retorno.

El tiempo no se depila / la soledad se pela mejor con las manos y no
somos ms que un par de abismos musicalizando / los ptreos huesos de la
nada. Final de poema que me estremece. Quizs la soledad sea para ti un
tema de auxilio, con respecto a qu acaso el vaco existencial?

Es vlida la soledad como auxilio a contraluz de la soledad como tormento.
Hay temporadas en las que siento que todo me ahoga, y qu es lo que hago?,
despus de poetizarlo, me refugio en mi soledad como luz, y toda excusa
puede llegar a ser vlida con tal de arribar a esto.

T crees que pueda existir una poesa completamente aislada de la
realidad concreta? Naciste en Trujillo, y ahora vives en Chimbote, en qu
influyen esas realidades en tu poesa?

Es difcil encontrar algo completamente aislado del contexto en donde uno
se encuentra viviendo. De Trujillo conservar siempre un gran estigma, est
alternativamente en mis textos aunque de una forma muy disimulada y muy
pocos lo noten. La relacin con Trujillo siempre estar activa, viajo para
all, camino largas horas por sus calles, visito sus playas cada vez que
puedo. Cada ciudad tiene una magia, y Trujillo tiene una incomparable a
otra, demasiado especial. Quiz lo sienta tan as porque nac ah, pero
creo que aunque hubiera nacido en otra ciudad, Trujillo igual me atraera
enormemente. Ac en Chimbote, el mar es algo que me hala mucho, el mar es
como una gran hoja azul llena de poesa, cuando no puedo ir a la playa en
mi bici, me doy una escapadita al Malecn Grau para contemplar y escuchar
la cadencia de las olas. A pesar de mi apego a estos lugares, es rarsimo
encontrar en mis poemas alguna referencia sobre ellos, y eso es porque al
momento de escribir es el poema el que termina decidiendo, se nos termina
escapando de las manos, toma el timn y escoge la direccin que se le
antoje. Me refiero a mis ltimos poemas, claro, los que he empezado a
escribir despus de Euritmia, porque como anteriormente te seal, ese
libro tuvo mucha influencia de afuera, lo que no quiere decir tampoco que
haya citado nombres de calles, nada de eso, pero en la mayora de los
poemas se siente la ciudad, el mar.

Si te das cuenta hasta ahora slo me he ceido a un aspecto geogrfico.
Bien, pasando ahora a la realidad social, de todas maneras trastoca, sin
pretenderlo se refleja en el poema, la poesa te abre infinitos espacios,
te abre los ojos de los ojos, cuando te das cuenta de que el noventa por
ciento de lo que te rodea, de lo que transcurre en tu ciudad se resume a la
nada, el saber que cada vez existe menos espacio para los sueos, para la
valoracin de los sentimientos reales y la estirpe del cuervo de Poe nos
invade, sumado a ello el cuarto de tragedia que nos toca a cada uno, es
terrible. Creo que no slo ac sucede esto, sucede en todas partes, en
algunas es ms tangible que en otras naturalmente. La poesa es un exilio,
pero tambin me encara en carne viva con la realidad. Ahora, cuando
escribo, es como ponerle orden a ese caos, surge la belleza entre toda esa
maraa verbal, y es esa belleza que se logra, lo que al final me salva.
Escribir es mejor que ir al mdico, una iglesia, hablarse frente al espejo,
etc.

Pero existen tambin veces en los que al momento de escribir no pienso que
vivo en algn lado, ni en Trujillo ni ac en Chimbote, ni en ningn otro
lugar. Habito el instante de lo que siento, el papel es mi ciudad y en l
pueden suceder cosas ms asombrosas de las que se ven ms all de las
paredes de mi biblioteca.

Por qu y para qu escribes?

Escribo porque me hace experimentar una libertad ms all de la libertad
misma, me encuentro, me esfumo, reconcilio lo claroscuro, todo lo puedo,
todo lo destruyo o reconstruyo con las palabras, puedo pisar las nubes y la
tierra a la misma vez. Escribo porque existen zonas que slo se descubren
escribiendo, porque as lucho contra la marginalidad humana.

Y escribo para vivir, sin poesa no vivo, vivo en el verdadero sentido de
la palabra, sera un ser doblemente vaco, sin rumbo. La poesa es como si
fuera mi sangre, mi templo eterno.

Cules son tus preocupaciones polticas e ideolgicas?

La exange inversin educativa, esa ha sido desde siempre mi preocupacin.
La educacin es fundamental para el desarrollo de un pueblo, tanto
intelectual como espiritualmente. La educacin, es decir, la buena
educacin, es un arma de defensa a la cual, considero, todos sin
distincin debemos acceder. No es extravagante encontrar a gente que no
entiende lo que lee. La educacin es base, en cuanto menos ignorante es un
pueblo, menos podr ser manipulado por los intereses econmicos del Estado.
Esta es una realidad muy lamentable, somos un pas que est en el ltimo
lugar en este aspecto, pasan los aos y todo sigue inmutable. En cuanto a
la cultura, siento que nos falta identificarnos ms con lo nuestro para
saber hacia dnde nos dirigimos como pas. Y respecto a la literatura, el
Estado debera participar con un autntico compromiso, aunque pensndolo
bien, por otro lado es mejor que no se meta con ella, porque si lo hace, la
morder.

Cmo situaras tu poesa con respecto a la poesa actual y con respecto a
la anterior?

Eso tendran que decirlo los crticos, la gente que me lee, que sigue mi
poesa. Autodenominarse en ese aspecto corre el riesgo de la parquedad o la
exageracin. Adems creo que tendra que pasar esta dcada para evaluarlo
mucho mejor.

Ahora, lgicamente todo cambio generacional implica un contraste, ahora con
la globalizacin mucho ms, el mismo poeta Pablo Guevara en el prlogo de
la antologa indica que los poetas de hoy venimos con las armas de los
globalizados. Lo importante, Leoncio, creo yo, es que la pluma no se
adormece, la imaginacin y la sensibilidad, el compromiso serio y
responsable para con la poesa se siguen aceitando; y ahora ms que nunca
en los noveles poetas.

Qu te gustara a ti que se destacara de tu poesa?

No lo s. Pero si alguien al leer mis poemas encuentra algo rescatable,
magnfico; y si les sirve, si contribuye a innovar actitudes, despertar
sensibilidad, mucho mejor. Creo que esto ltimo sobre todo es lo ideal para
un poeta que publica sus trabajos, cierra el crculo.

Me dices que vienes preparando un nuevo poemario, me podras dar un
adelanto de qu trata?

Bueno, no es exactamente un poemario, es decir, no s si lo vaya a ser,
parece que s porque estoy encontrando un nexo fuerte en mis poemas
inditos desde hace un buen tiempo. Como dijo alguna vez Billy Collins,
llegado el momento los poemas se buscan solos. Pues bien, parece que estos
ya se estn empezando a buscar.

Las temticas que circunvalan mis ltimos escritos, como ya te has
percatado, son la soledad (como luz-sombra), el vaco, la muerte, el
vertiginoso tnel de luminiscencia; pero todo esto alternado con la flora y
la fauna; las cuales me han remecido sobremanera en mis ltimos viajes a la
sierra y la selva. Tambin como otros paisajes naturales que me atraen del
extranjero, como el Ro Sava en los Alpes Julianos, o el gran lago Victoria
en frica; y los desiertos. En fin, me fascina la magia de todo elemento
creado sin artificios. Hay una seccin de poemas cortsimos, y otra con
nombres de puentes, justo de esta nmina al que ms poemas le voy
escribiendo es al Puente Villena, quiz por el magnetismo suicida que tuvo
con varios artistas, siempre me tiene extraada. Abarco tambin las
soledades de otros poetas, artistas y msicos. Sobre todo de stos ltimos,
a los cuales les debo la motivacin para haber elaborado algunos poemas que
aprecio mucho. Y justamente, ya que hablbamos hace unos instantes de
Pizarnik, he escrito tambin poemas en alusin a su soledad que sern
incluidos en el libro. Estoy condensando todo esto aqu. Y lo que te
comento es slo una aproximacin a lo que estoy elaborando, no sera
conveniente por el momento charlar acerca de todos los detalles.

Indudablemente deseo que este libro sea superior al primero, publicar algo
inferior no tendra mucho sentido.

Algo que quisieras decir, al final.

S, gracias a ti por la entrevista, y a la gente que le dio o le sigue
dando a mis poemas un tiempo en su vida, en su memoria y en su corazn.



*** Poemas de Denisse Vega Farfn
    en Generacin del 2000? Muestra de poesa joven

1 traicin a la soledad

                                                      Yo no s de pjaros,
                                          no conozco la historia del fuego.
                              Pero creo que mi soledad debera tener alas.
                                                         Alejandra Pizarnik

La verdad me abraza con sus huesos de felpa
yo lanzo mi caa de pescar al negro ro del tiempo
y extraigo un pez grandsimo:
es la soledad que emerge de sus aguas turbias
con una despedazada mujer apretada entre sus dientes
una mujer que lleva puesta la sangre como un vestido de encaje
ondeando sus blondas de fuego.

Las voces caminan de largo en las ruinas de lo oscuro
donde habito como una serpiente
pero una de ellas (la ms demacrada) se detiene y me susurra:
Denisse
nadie lav tus huesos con su sangre
ni desat tus sogas de hielo
se olvidaron de tocar tu campana 12 veces cada noche
para que amanecieras fuera de tu crcel
de esa hospedera de pasillos y cuartos infinitos
donde Baudelaire y Rimbaud escriben versos
con los aguijones de los alacranes
y el corazn como una casa roja
de solitario cuervo o gorrin
se hunde tras el tsunami.

Ah soledad
percudido gabn que todos se han puesto
qudate t!
oliendo el moho de tus calles
intentando cruzar los puentes del desquicio
qudate con los neologismos que le inventaste
al brillo de mis ojos cada da
deja que lleve el amor como una insignia en el pecho
o una hermosa lgrima entre las manos
deja que reconstruya las facciones del ngel
que ya no soy.

Te digo plida voz
pez que se traga otros peces
que ya no dormir entre tus barrotes
en esa crcel donde antes de beberte como cicuta
echaba sus races el crepsculo
porque lo mismo sera hacerlo sobre un suelo hmedo
a la intemperie
con el ruido de los clxones
y tu filuda voz gravitando en mi cabeza
como una sonaja.

Muchos hijos tuyos he sepultado
y dime: acaso se elevaron al cielo?

Ahora slo te pido soledad
que raudamente escupas mi nombre
mientras salgo como una polilla
por una de tus mangas.



Fusin

Las ideas ejecutan coreografas de ballet
en el magro saln de mi cabeza
mi bolgrafo como una flecha azul se estrella
contra un muro frgil y plido.
Abro puertas invisibles
merodeo pasadizos sin suelo
y ests aqu
debajo de todo lo que escribo
olfateando con desquicio el olor a tabaco
que despide cada letra
sosteniendo un paraguas donde se resbala el horizonte
tanteando algn utensilio con el cual rascar
la olla de carbn donde quedaron adheridos
los restos de mi alma.

La ternura es un hilo perfectamente bordado
en cada rida regin de tu rostro
el volumen de tu risa se balancea en el silencio
y pienso
que bien podra terminar siendo sobre tu piel (si me lo propongo)
una sombra desmesuradamente rosa
o algo parecido a una pieza de Chopin.

T
saliendo del papel
de este fango blanco con races negras
con un quinqu en la boca y un pozo rojo en el pecho
esperando la irradiacin   el avepez
el ltimo fruto de mi rbol.

Afuera
el sol an duerme tapado con peridicos
mientras que t y yo bailamos atados
por una sola camisa de fuerza
en el ancho rengln de este manicomio
bailando como dos siameses que comparten
el mismo mentn
la misma frente.
Lo que en este momento creemos que es el amor
tal vez un pjaro de agua atravesando famlicamente
el cielo bermelln de nuestra sangre
tambin baila al ritmo de un paisaje de Tilsa
que en mi vientre detona sus colores.

El tiempo no se depila
la soledad se pela mejor con las manos
y no somos ms que un par de abismos musicalizando
los ptreos huesos de la nada.



Sueo material

Y de repente mis instintos de rodillas
Dibujndome sin armaduras
En medio de un crculo rojo
El tero de la noche arroj una estrella
Cerca de mi barra
Era un ngel de saco y corbata mirando la sequa
De su quinto vaso de brandy
O un nevado rbol agachado a la altura de mis senos
Con una mirada exiliada
De alguna remota patria celeste
Casi como la ma
Pero yo
Proveniente de una patria muy negra.

En la radiola empezaba a sonar
Una msica serenamente torva
Como algo fuera de este siglo
O una jaura de interrogantes (que es idntico)
Al ritmo de la soledad de sus labios inconfesos
Y de mi secreta manera de desearlo
As pude ver los rieles del tren
En donde mi alma sola tenderse a escuchar
Cmo agonizaban los sueos aun despus
De haber sido enterrados bajo tierra
O recordar
Cmo nunca pudo habitar en otros cuerpos
Cuando mi muerte la escupa.

Faros de ciudades jams habitadas
Como palabras nunca antes dichas por el corazn
En una pesadilla confusa
Se encendieron bajo mi pecho
Extraas a tu patria celeste?
Le pregunt
Al igual que ustedes somos pjaros
O ratas que comen pjaros
Me respondi
Mientras le serva el sexto vaso de brandy
Dentro de mi boca.


Emergencias

Sentada
sobre un peldao de locura
escucho el claxon de un tren
corriendo dentro de m
a mil por infinito
los libros me ensearon a romper la razn
en casos de emergencia
la emergencia es esta soledad
corriendo tras de m con una hacha roja
mi corazn viendo todo detrs
de unas gafas oscuras
el vahdo de la tierra atropellando a los viandantes
los viandantes atropellando los dones de la tierra
la mano del tiempo llevando un filudo garrote
flagelndome
como un ciego caballo que me derrumba
el vetusto catre del cielo
donde nada de m ha de acostarse
la meloda del vaco tan sonora
tan turbia
encarndome
encarando esta voz tan pequea
como los labios donde derram
mis primeros cantos
ya no ms la infancia rosada
el mundo descalzo que caba en mis gavetas
el amor navegando como un juguete de goma
no encontrar jams el archivo
donde guard mi sonrisa
tan slo estas vsceras de un aire
que ya no respiro
esta sorda verdad
donde se monta mi corriente
este verbo despeinado
contra las huestes del extravo
vida
vuelve a entrar por mis pies
sin el galope de tu msica muerta
vida descsete y vulvete a hilar
con otros hilos menos profanos
ms resistentes
mientras tanto
nostalgia erguida
primitiva incolora mujer
corazn humeante
entre los fresnos de tus pulmones
mientras tanto
pluviales versos escribindose
aunque el horizonte y estas horas de concreto
se despeen.



*** En 19 poetas peruanos. Generacin del 2000

Cierta tarde echada sobre el csped

Echada boca arriba sobre el csped veo
Cmo indolentes los das se escriben en la corteza del roble
Y luego se los comen los escarabajos

Abro un libro
Las letras son gusanos que vuelan de las pginas
En forma de negras mariposas
      (Ellas dibujan tneles
      Vidas de ngulos estrechos en el aire)
Ligeramente me inclino para encontrar entre los abetos
El brazo de alguien conocido o ignorado
O el dulce fulgor de una rama nueva
De improviso las manos del sol me maquillan por ltima vez el dorso
Y la tarde se deshilacha en veloces alfileres de agua
Sobre mis costillas

Del otro lado la ciudad
Es un hormiguero inundado por la lluvia
      Imagino millones de hormigas tomando autobuses
      Encadenando sus cuerpos devastados
      Habitando el abismo de sus pensamientos para guarecerse
Mientras las hojas que abandonan a los tilos
Trovan sobre mi frente sus plidas canciones
Y les confieso
Que yo tambin soy otra hoja
Pero cada de un rbol inexistente

Ah
Si por un instante los lirios olvidaran sus races
Y caminaran hasta m
Para derramarse en mis odos como una msica materna
Hasta ac donde slo mi silencio y los aullidos de lo verde moran
Llegan los olores de la muerte
Como un poderoso excremento del pasado

Nunca ms   no retornes   nunca ms
Malla el fantasma de un gato con los ojos de Poe
Que se pierde entre los helechos

Echada sobre el csped escucho claramente
Cmo lloran los pulmones enfermos de la tierra
Mientras dos gorriones picotean las ltimas plegarias
Que marzo olvid recoger de mis bolsillos
Abril viene con un bouquet de sueos imposibles
Temblando entre sus dedos
Y nadie viene a comer los frutos transparentes
Que ruedan por mis pmulos
Nadie viene a arrancar la maleza que oculta al deseo

La vida sigue tosiendo crnicamente dentro de mi boca
Como las plagas carcomiendo al mustio platanal



Schumann

Golpeando mansamente el viejo tambor de mi soledad
Le tarareo una pieza de Schumann a una triste muchacha
Que llora apoyada en el roble con los brazos de la muerte
Apretando sus caderas.
Ella no sabe quin fue Robert Schumann
Ni que abandon la toga
Por criar a la msica como un nio endeble
Pero apaciblemente cierra sus pequeos ojos
Descruza sus brazos agujereados
Por las intensas notas del hambre y el invierno
Resbala su cuerpo trasnochado sobre la grama hmeda
Como una gacela herida.

Robert
Veo tus manos aflojndole el corazn
Fuera de sus costillas
Colocarlo en las copas del silencio
Como lo hacas con el tuyo
Te veo inventndole un nuevo nombre
A su vientre agotado
Una gama de infinito
A las facciones de su alma
Y besando
Musicalizando su dolor
Como a las calles de Leipzig.

Yo
ya de rodillas
Le toco los labios
Componindole con mis dedos una msica extraa
      (Inocente jugueteo del misterio con las hebras del amor)
Hasta que ella
Abrazada fuertemente de su centro
Como si de un hijo perdido o
De una carta antigua se tratara
Se queda dormida.

Entonces me alejo satisfecha
Sin voltear
Sin dejar de tararear Estrella
Con cada parte de su sueo dibujado
En las paredes sucias de mis das.

Ya a lo lejos nuevamente escucho
El lamento de la muchacha
Pero ahora como el rumor del ficus
Descubierto por los cucules
O los latidos de un hombre ahogado desde hace siglos
Devuelto con vida a la tierra.

Esa tarde
Nadie haba entendido jams su dolor
Nuestro dolor
Como Robert Schumann.



Abelius

                                                  A un personaje de ficcin
                                                             que alguna vez
                                                destruy su propia ficcin.

Un tropel de das camina desangrndose
Desnuda cabalgo sobre los fragores
De este corazn enfermo
Los personajes de mi libro
Escaparon de su jaula:
Abelius

Yo pensaba que la verdadera msica
Slo brotaba de tus poros
Cuando lo nico que brotaba
Era este amor tan indigente
Veo con atencin todas las esquinas azules
Por donde doblaron mis sueos
El tablero ensangrentado
Donde la humanidad sigue jugando al sacrificio
Con sus peones de huracn
La felicidad se detiene
Como un pjaro amarillo sobre una antena
Y un hombre
Como tantos personajes de ficcin
Que aborrecen lo bello en tus historias
Le dispara una flecha y la mata

Pero yo sigo desbordndome con mis races
Desgarrando esta revolucin
Que aprend a crucificar en tu cabeza
Con tan slo este par de manos
De dragones perdidos
Y esta soledad que sigo colgando a la intemperie
Para que la picoteen los cuervos
Sigo dndole a la gente los buenos das
Las buenas tardes
Y las malas noches
No me olvido de tus buenos modales

La mentira no tiene un esqueleto
Que la sostenga
Eres el virus que seguir causando
Todas mis enfermedades
Aunque hayas muerto
Como murieron en un foso
Mis viejas plegarias a la luna
A los dioses sin cabeza
T
Mi ms terrible ficcin
Vivirs ahora en esta casa
Que he construido en mi memoria



Indito

Brjula dormida

Se derrumbaron los castillos de seda
Donde el dragn era slo un cuadro oblicuo
Cubierto con abandono en el fondo de la sala
Ahora el dragn agita su spera cola
      Su brasa se vuelve oxgeno de mi cuerpo
                   Y mi cuerpo oxgeno del dolor

Huelo la tarde descompuesta
Que brama en el jardn
Converso con los labios robustos que se abren en el limo
Vocalizando una txica dulzura
Y pequeos cipreses derruidos como nios calcinados
Que la inercia descascara de sus rancios vagidos de victoria
Jams leda    jams lograda
Contra la oblonga llamarada del dragn

                       Los prefiero
                         Su silencio es menos obsceno que la verdad
                           Menos tullido que la duda
Yo les hablo
Con agona de delfn en el ro
De mujer ante los pies morados de su hijo muerto
De Nietzsche ante los ojos vaciados del mundo
Mientras el dragn prdigo de arrecifes
De soslayo me vigila

Yo converso amistosamente
Con el espasmo que explota y vuelve a nacer en mi corazn
Hasta con el ltimo hongo de la nusea
Mientras l engulle sin mesura
Mares    ciudades
Soleadas plazuelas del tiempo
Puentes hacia la fantasmal sabidura
Ficciones de un lenguaje mejor hablado
Desde los labios de la emancipacin
Dudando si soy
Tan slo un fantasma
O el trino del amor que an no se fermenta

As
Cuando el flamgero colmillo del dragn asoma
Y su abdomen saciado de terror se ahueca an insatisfecho
Y tan entusiasmado tropieza con mi hedor
Que cree que le brotar fuego helado por las fauces
O las trasquiladas cabezas de todos los veranos
Cuando la luz me sonre mostrndome
Su dentadura rota
Como si detrs del halo de un amor
Se ocultara un foso
As
Cuando todo
Todo
Hasta la tersura de mam en el rubor del escaramujo
Se subvierte
Yo converso con lo que no tiene color
Aroma
Destino
Ni un nombre por el cual llamarlo

1. Dylan Thomas, Poemas completos.
	
** Denisse Vega Farfn
   rec_denisse@hotmail.com
   Escritora peruana (Trujillo, 1986). Estudiante de derecho en la
   Universidad Csar Vallejo (UCV, Chimbote; http://www.ucv.edu.pe), donde
   obtuvo el primer lugar en el Concurso Poesa a Vallejo. Profesora de
   ingls, socia activa de la Asociacin Vivienda Villa de la Cultura e
   integrante del taller de Artes Plsticas Palamenco de la Universidad
   Nacional del Santa (UNS, http://www.uns.edu.pe). Autora del poemario
   Euritmia (2005) y de la plaqueta Palabra de junco.  Textos suyos han
   sido incluidos en las antologas 19 poetas peruanos. Generacin del 2000
   (Miguel Ildefonso, 2006) y de la muestra de poesa joven Generacin del
   2000? (Claroscuro, Crculo Abierto Editores, 2006). Ha participado en
   varias exposiciones pictricas de la ciudad y sus poemas han sido
   publicados en peridicos, como Correo, El Regional, El Heraldo y La
   Industria de Chimbote, as como en revistas y pginas web.

** Leoncio Luque Ccota
   leoncioluque@hotmail.com
   Escritor peruano (Puno, Huancan, 1964). Sigui estudios de economa en
   la Universidad Nacional del Callao (http://www.unac.edu.pe, 1985), la
   misma que abandon un ao despus, para seguir estudios de educacin en
   la especialidad de lengua y literatura en la Universidad Nacional
   Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). Public los poemarios Por
   la identidad de las imgenes (1996), En las grietas de tu espalda (2001)
   y Crnicas de Narciso (2005). Actualmente estudia la maestra en la
   Universidad Nacional de Educacin Enrique Guzmn y Valle
   (http://www.une.edu.pe, La Cantuta). Mantiene los blogs
   http://noblekaterba.blogspot.com y
   http://cronicaskaterbianas.blogspot.com.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Poltica, tecnologa e imaginarios colectivos de Amrica ==============
=== Zenobio Saldivia Maldonado ============================================

Es muy frecuente que, en el imaginario colectivo de una regin, de un pas
o de varios pases en algunos casos, se gesten anhelos que toman tal o cual
forma especfica de acuerdo a ciertos requerimientos sociales o materiales
que se mezclan con los vaivenes del quehacer poltico contingente, con las
prioridades de la agenda pblica y con los nfasis empresariales o
comerciales del momento. Ello no es novedad, Chile tiene varios ejemplos al
respecto y en otros pases de Amrica sucede lo propio. Remontmonos al
siglo XIX y pensemos por un momento nada ms en algunos megaproyectos que
atravesaron generaciones y que fueron parte del esfuerzo o simplemente de
la promesa de muchos exponentes de la clase poltica de su tiempo. En
Venezuela, Bolvar por ejemplo, fue uno de los hombres de accin, del Siglo
del Progreso, que formado al alero de las ideas ilustradas logra la
independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Per, Bolivia y Panam. Y
quien, en pleno desarrollo de los avatares de la guerra contra Espaa
reflexiona sobre la conveniencia de alcanzar la dupla de las ciencias y las
artes conque ya contaba Europa, y que l percibe como uno de los elementos
importantes que hay que fomentar en los pases hispanoamericanos una vez
terminado el proceso emancipador. Por eso, no es extrao que en 1815 en su
Carta de Jamaica alterne frecuentemente sus ideas sobre las tareas
militares y polticas inmediatas, con una manifiesta preocupacin acerca
del rol que deba tener la ciencia en los pases hispanoamericanos. Y en
este mismo contexto, tendiente a encontrar los ejes que unan a las jvenes
repblicas, suea con la fusin e integracin de los pases de Amrica; por
ello ya en 1822 invita a los gobiernos de Mxico, Per y Argentina para
constituir una Asamblea de Plenipotenciarios con asiento en Panam; idea
que retoma dos aos ms tarde, invitando ahora a ms pases con vistas a
formar una gran Confederacin que aglutinara las naciones desde Mxico
hasta el Ro de la Plata. Los pases recin independizados de Amrica, en
rigor no apoyan dicha iniciativa que apuntaba a construir un nuevo orden
internacional en el cual los pases hispanoamericanos podran situarse como
un nuevo referente poltico, militar, social y comercial fuerte y unido,
capaz de enfrentar en igualdad de condiciones a los dos modelos
sociopolticos grandes de su tiempo: Europa y EEUU. Las dos formas de
integracin se desintegraron casi en sus inicios. Sin embargo, dichos
mecanismos polticos y diplomticos apuntaban con mucha clarividencia a
ejecutar un vasto proyecto de Integracin de Amrica, que sigue siendo un
sueo; con la salvedad de que luego de casi ms de 170 aos
aproximadamente, se estn ahora formando grandes bloques econmicos que
buscan parte de esa integracin imaginada y aspiran a lograr algunos de los
aspectos esbozados en esa adelantada visin. En todo caso, la integracin
que se busca en la actualidad parece apuntar, en la prctica, a tpicos
puramente comerciales y materiales. Esto es, que se visualiza orientada
principalmente a facilitar el desplazamiento ms rpido de las mercancas,
a compartir las vas y a poner todos los bienes y servicios en los pases
inmediatos para que nosotros, los usuarios y consumidores, tengamos de todo
y ms barato. (Al menos los sectores econmicamente solventes). Y los otros
mbitos imaginados por Bolvar, tales como el hecho de contar con un solo
conglomerado poltico, un nico referente militar o ejrcito panamericano y
una sola cultura identitaria de lo americano, estn an en gestacin, si es
que estn realmente pensados. Al respecto, sabemos que las comunicaciones y
el orden tecnolgico actual s estn en condiciones de llevar adelante
dicho ideario, pero el imaginario colectivo se qued preado de la vieja
raigambre de caudillismos y de un notorio conservadurismo que le impide
seguir a la misma velocidad de la factibilidad tcnica y comunicacional. Y
lo propio sucede con los exponentes de la clase poltica latinoamericana,
muchos de los cuales, o bien viven al choque con la mera contingencia, o
bien se han quedado en sus particulares esferas de poder y de provecho
limitado, custodiando sus intereses, pero sin alcanzar a trascender la
inmediatez de un recurso personal para arribar a un conglomerado poltico,
a un esfuerzo de consensos para intentar una gobernabilidad americana.

En Nicaragua, a su vez, el imaginario colectivo tuvo diversas expresiones,
pero tal vez el ms relevante es la supuesta construccin de un gran Canal
Transocenico que unira el Atlntico y el Pacfico, el cual pasara
justamente por el gran lago que presenta este pas en su geografa. Y as,
desde fines de la dcada del 30 del decimonono, los nicaragenses soaban
con el megaproyecto y esperaban. Esperaban que sus dirigentes polticos se
esforzaran por materializar esa idea y por la agudeza de los mismos para
convencer ora a los ingleses, ora a los inversionistas franceses, ora a los
norteamericanos, de que estaban dispuestos a colaborar con cualesquiera de
ellos, para atender debidamente el arribo de inmigrantes a las zonas
cercanas al trazado supuesto del canal, para insertarse a la economa
mundial y alcanzar as en poco tiempo el progreso material, la abundancia
de riquezas. Pero eso era slo un supuesto, un anhelo nacional encarnado y
difundido en el imaginario colectivo que atraves a la clase poltica, a
los comerciantes y a los intelectuales nicaragenses durante dcadas. Y
finalmente, el 15 de agosto de 1914, como es sabido, los norteamericanos
unieron los dos ocanos... pero en Panam. Esta decisin final tena su
lgica, en primer lugar dependa de un alter ego poderoso que contribuyera
a la ejecucin del proyecto, puesto que por s mismo, como nacin, no
tenan ni los recursos econmicos ni la tecnologa ad hoc necesaria, de
manera que la decisin era esencialmente externa. Por otra parte, la
mayora de los nicaragenses imaginaban cientos de embarcaciones tipo
pequeos barcos como los que se desplazaban por las aguas de los grandes
ros norteamericanos, como los que se observan todava en algunas pelculas
del oeste, y no contaban con los requerimientos emergentes de las grandes
naves que a principios del siglo XX principiaban a transportar petrleo y
grandes cantidades de mercancas entre otros, y el lago en muchos puntos no
era muy profundo como para este tipo de navegacin. Pero aun aquello poda
no ser un bice al megaproyecto, puesto que en las ltimas dcadas del
siglo XIX exista ya la tecnologa para solucionar estos inconvenientes; el
problema mayor parece ser que la clase poltica nicaragense se vio
atravesada, en primer lugar, por sus propias contradicciones internas y por
los vaivenes del proyecto gubernativo centroamericano del cual finalmente
se escindi, y luego, por la inmensa maquinaria poltica norteamericana,
por la inglesa y finalmente, por la panamea, de manera que el imaginario
se hace trizas y el icono construido durante casi un siglo se les escapa de
las manos. As, la agudeza de los miembros de la clase poltica de Panam
termin revirtiendo la situacin a favor de esta joven repblica; entre los
ms destacados hombres pblicos que lograron cambiar el punto geogrfico
para decantar el proyecto del Canal Transocenico figuran el primer
Presidente de la Repblica de Panam: Manuel Amador Guerrero y el ministro
plenipotenciario y enviado extraordinario de dicha Repblica a los EEUU:
Philippe Bunau-Varillaque, quienes, entre los aos 1903 y 1904, echaron
definitivamente a pique el ideario nicaragense. Pero como han estudiado
algunos acadmicos nicaragenses, entre stos mi estimada colega Francis
Kinloch, incluso recientemente, todava algunos autores de este pas
reflotan el tema del Canal Transocenico como algo que todava es factible
de realizar por su pas. Para ello, argumentan que el flujo de naves que
actualmente se observa que atraviesan el Canal de Panam es muy grande y
que una implementacin y la incorporacin de nuevos aspectos operativos y
administrativos que habra que hacer para resolverlo sera muy costoso y
engorroso; de manera que resultara ms conveniente volver a hacer el Canal
Transocenico pero por Nicaragua, en especial ahora que hay nuevas
tecnologas. Probablemente es la vieja idea del folklore, que seala que
resulta mejor hacer un traje nuevo en vez de rehacer partes y partes de uno
viejo.

Y en Chile, independientemente de otros imaginarios viables o no viables
que efectivamente existen en nuestro pas, el tema del Canal de Chacao est
de moda. Pero antes hay todo un desfile de situaciones parecidas y
aproximadas. Veamos, al menos algunos casos:

Wheelwright, por ejemplo, en Chile como se sabe no slo se esforz por la
construccin del ferrocarril Santiago-Valparaso, en su primera etapa
(proyecto que s terminaron otros), sino que adems abog y so con la
construccin de una lnea frrea internacional Valparaso-Santiago-Buenos
Aires, que uniera expeditamente a Chile y a Argentina; o ms que eso,
puesto que estaba pensando en transportar la lana de Australia en la lnea
de vapores por el inaugurado en 1840: la Pacific Steam Company, para poner
ste y otros productos en Valparaso y Buenos Aires. Para ello se agot en
conversaciones, en los contactos polticos, comerciales, bancarios y otros;
los cuales, en definitiva, terminaron con un gran cansancio personal y con
el abandono de su idea. Y el proyecto sigue siendo eso: slo una idea que
algn da podra ser realidad. Hoy se escucha en Chile una idea algo
aproximada, es referente a la reconstruccin y puesta en servicio, otra
vez, del ferrocarril Los Andes-Mendoza. Y como todo tiene su costo social y
poltico, ya hay voces de sectores vinculados al transporte camionero que
muestran una manifiesta disidencia al respecto.

Y Andrs Bello, tambin en el siglo XIX, tiene su propio sueo, seguramente
lo haba empezado a madurar en sus largas horas de estudio en Londres, o
tal vez recin asentado en Chile; el caso es que tena muy claro una
pretensin cultural americanista, un anhelo de patriotismo panamericanista
tal como ya lo han destacado, entre otros, Grinor Rojo. Esto es, su
secreta pretensin de unir a todas las jvenes republicas hispanoamericanas
por medio del cultivo ilustrado del idioma espaol aplicado y practicado
uniformemente en todos los pases de Amrica, para dejar atrs
definitivamente la dispersin y fragmentacin de tantos usos y dialectos.
Es una tarea cultural y poltica que complementaba por cierto el ideario de
Bolvar. Este imaginario apuntaba a la difusin de una sola ortografa, una
sola gramtica y una sola expresin contundente del idioma espaol en los
pases hispanoamericanos, como una forma de asentar la cultura de escrita
por sobre la oralidad, de manera que por s solo el idioma pase a ser un
instrumento de ejecucin de polticas culturales, un rgano de difusin de
las ciencias y de las artes, y posibilite las mltiples acciones sociales
tendientes al progreso y a la delimitacin de una identidad americana. Ello
es la continuacin de la idea poltica y militar de Bolvar, es el refuerzo
cultural que debera trascender la geografa y la poltica de los pases
recin emancipados en Amrica. Justamente es en esta direccin a la que
apuntan algunas de sus obras tales como Advertencias para el uso de la
lengua castellana, dirigidas a los padres de familia, profesores de
colegios y maestros de escuelas (1834), o Principios de la ortologa y
mtrica de la lengua castellana (1835), o su Gramtica de la lengua
castellana destinada al uso de los americanos (1847). Bello atin en gran
medida, en especial en cuanto a la conveniencia de fomentar la escritura
por sobre la oralidad para la ejecucin de los proyectos polticos en el
Chile decimonnico, puesto que su esfuerzo encauz la consolidacin de las
tareas republicanas tal como ya lo ha destacado Ossandn y contribuy a
la difusin de las ideas cientficas y culturales en Chile y Amrica.

Un imaginario vivo: el tema del Puente sobre el Canal de Chacao. En rigor,
no es una idea nueva, lleva varias dcadas en el imaginario isleo
chiloense, y de vez en cuando sale a flote y motiva la discusin pblica;
actualmente forma parte de la carpeta de concesiones del Ministerio de
Obras Pblicas y se ha asociado a las obras de celebracin del
Bicentenario. Lo novedoso en esta ocasin es que dicho proyecto se inserta
al menos en el marco de tres variables relevantes: primero aparece
identificado con la tesis que postula que es el medio ms efectivo para
terminar con el aislamiento de la gran isla de Chilo, y por otra parte,
porque se presenta en un contexto histrico en el cual la tecnologa y el
apoyo ingenieril necesario para su ejecucin, est a todas luces
disponible. Y finalmente, porque la discusin ha reventado dentro de un
gobierno elegido democrticamente, todo lo cual le da una dimensin aun
mayor a lo que ya de suyo representa. As, el tema central no es su
factibilidad, puesto que ya hay numerosos referentes al respecto, tales
como el Golden Gate de San Francisco en los EEUU, o el puente y tnel de
Oresund, entre Suecia y Dinamarca, o el puente de Humber, en Inglaterra,
por ejemplo; lo relevante parece ser su alto costo, puesto que tal como se
ha difundido recientemente en la prensa, los gastos de construccin en este
momento no motivaran a las grandes empresas. Ello ha gatillado un mnimo
de efervescencia social en la isla y ha dado pbulo a declaraciones de
numerosas autoridades regionales que demandan abiertamente que el Estado
subsidie dicha obra. Y esto es justamente entrar en la dicotoma clsica
costo-beneficio regional y prioridades polticas nacionales, con lo cual la
materializacin del megaproyecto queda en suspenso.

Las autoridades replicaron en su momento que no era posible subvencionar
dicha iniciativa porque hay muchas prioridades ms que apuntan al buen
desempeo de la vida pblica y del bienestar del pas. Tal vez eso sea
atendible puesto que la optimizacin de los recursos es algo comprensible,
dentro de la globalizacin en que estamos inmersos y dentro de la vida
contempornea que se mide con criterios economicistas de entradas y
salidas, de montos de costo-beneficio, de gastos de implementacin y de
rditos polticos inmediatos. Puede ser. Pero (independientemente de la
posicin personal del autor de estas notas, que es ms proclive a un tnel
para zanjar el aislamiento y preservar la esttica de la topografa del
entorno natural), es necesario no perder de vista algunas consideraciones
que articulan la historia y la poltica chilenas en relacin a este
imaginario. Tal vez Chilo no es rentable en lo inmediato puesto que ya no
estamos en el siglo XVII y los corsarios holandeses no se ensaan con
Castro ni con otros lugares de la isla, y entonces no hay premura. Y como
tampoco estamos en el siglo XVIII en el perodo en que la Corona Espaola
viva a saltos, temiendo por la seguridad de la zona ante el desfile de
exploraciones inglesas y francesas, entre otras, que trasuntaban los
ocultos intereses de anexin de dicha regin a sus respectivos reinos,
entonces no es prioritario focalizar la atencin en Chilo. Y como no
estamos en los avatares de la Repblica decimonnica, por ejemplo en la
dcada del veinte, en que seguan enquistados los realistas, hasta su
derrota luego de la Batalla de Pudeto, por ejemplo, entonces otra vez
Chilo resulta irrelevante. Finalmente, ahora en el 2006, los chilenos han
escuchado de sus autoridades que el puente no ser construido.

Lo anterior pretende ilustrar cmo un contexto histrico poltico puede
hacer atendible lo secundario y agudizar nuevos mecanismos de apoyo
tecnolgico para sacar adelante lo que polticamente es prioritario.
Cuntos casos ms como stos en que un imaginario colectivo,
tecnolgicamente viable, es desplazado por las consideraciones polticas y
econmicas, existen en Amrica?

** Zenobio Saldivia Maldonado
   zenobio@utem.cl
   Investigador y poeta chileno. Profesor de filosofa por la Universidad
   de Chile, y magster en filosofa de las ciencias y doctor en
   pensamiento americano, con mencin en historia de las ciencias, por la
   Universidad de Santiago de Chile. Es profesor asociado de la Universidad
   Tecnolgica Metropolitana de Santiago. Diversos artculos suyos, sobre
   historia de las ciencias y epistemologa, han aparecido en publicaciones
   de su pas y de Argentina, Per, Uruguay, Nicaragua, Panam, El
   Salvador, Brasil, Espaa, Costa Rica y EUA. Ha participado en eventos
   nacionales e internacionales. En 1995 obtuvo el premio de la Unin de
   Universidades de Amrica Latina (Udual, Mxico) de apoyo a la
   investigacin. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de
   septiembre (Arancibia Hermanos, impresores, Santiago, 1990) y los
   trabajos de investigacin En torno a los albores de la ciencia (Central
   de Publicaciones, Utem, Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en
   Chile (Bravo y Allende Editores, Santiago, 1995), Lgica (Corporacin de
   Educacin y Salud de la Comuna de Las Condes, Santiago, 1999), y La
   ciencia en el Chile decimonnico (Ediciones de la Utem, Santiago, 2004,
   en prensa).



=== Leer textos literarios en el bachillerato =============================
=== (la paradoja entre la lectura por placer y la lectura por deber) ======
=== Armando Segura Morales ================================================

      Los maestros ensean a los nios
      una luz maravillosa que viene del monte;
      pero lo que llega es una reunin de cloacas
      donde gritan las oscuras ninfas del clera.
      Federico Garca Lorca.

      Pero quin ser el amo? El escritor o el lector?
      Denis Diderot; Jacques le Fataliste et son matre.

1. La lectura y la escritura entre la prctica social y la escuela

La mitologa nrdica debe a Odn, Wotan, dios poderoso de los antiguos, la
sabidura y las ciencias ocultas, adems de que se ha ganado en el panten
mitolgico el lugar de dios de los poetas, extticos y los guerreros. La
relacin entre Odn y la sabidura se define como un frenes por el saber:
viajero incansable que anda por montes y valles, que se sorprende de todo
(logos) y a su vez quiere saberlo todo. En su travesa, se detiene frente a
la fuente del gigante Mimir (dicen que el que bebe de esa fuente adquiere
la sabidura absoluta), y los dioses que previamente han decapitado al
gigante le obsequian su cabeza. Odn la acepta y la conserva con plantas y
procedimientos mgicos. De esta manera, consulta la cabeza cada vez que hay
algn secreto que descubrir.

Los libros y la humanidad son el perfecto parangn del frenes de Odn por
el conocimiento. Sin embargo, pareciera que en esta poca la curiosidad de
Odn se ve amenazada por una hiedra de mil cabezas que avanza a pasos
gigantescos: el desinters por la lectura y el conocimiento.

La nostalgia por Odn, por el hambre de conocimiento, es tema recurrente en
las reuniones acadmicas o en los pasillos de las escuelas. stas se
refieren puntualmente al poco inters de los estudiantes por las lecturas
escolares, las explicaciones que han dado los expertos apuntan hacia varias
direcciones. Una de ellas propone que la lectura es una prctica comn en
la vida cotidiana, es decir, convivimos con la lectura todos los das:
leemos anuncios publicitarios, peridicos, revistas, manuales, etctera. Se
sostiene que s se lee, pero lo que la mayora consume son revistas de
entretenimiento y peridicos (TV Notas, Eres, musicales, libro vaquero) y
de divulgacin (Saber Ms, Muy Interesante); despus, prefieren otro tipo
de impreso y, finalmente libros especializados y lectura por obligacin
generalmente stas se realizan en la escuela: (v gr) literatura de
autores clsicos, libros de texto, de ciencia, etctera. Para los
profesores lo deseable es acercar a los estudiantes a la lectura de textos
escolares y autores clsicos. De suceder esto, leer por gusto en las
escuelas, se convertira en una prctica social verdadera, parecida a la
que realizamos cotidianamente, slo que con otro tipo de impresos.

Otra postura sostiene que el hbito por la lectura y la escritura se
adquiere principalmente en el seno familiar, en los primeros aos de
infancia y bajo la tutela de un integrante de la familia, por lo general
afectivamente cercano al nio. Algunas hiptesis de expertos apuntan a
sostener que a los nios que les leen cuentos y tienen contacto cotidiano
con los libros, seguramente de adultos se convertirn en buenos lectores.
De aceptar esta premisa, un buen nmero de mexicanos se quedaran fuera de
la excelencia del canon de lectura deseada.

Joll Bahloul considera que: La lectura no es una prctica social
nicamente porque clasifica o est clasificada en la jerarqua de los
niveles sociales, sino tambin porque da origen a interacciones e
intercambios sociales. Tampoco es, como lo afirma la representacin
tradicional, un acto de intimidad pura o de retraimiento individualista
aislado del mundo y de la sociedad. La lectura est totalmente imbricada en
la organizacin y las condiciones sociales (1). En este sentido, el
contacto con la lectura responde a necesidades vitales y especficas de
cada lector, a momentos y condiciones particulares; puede darse en una
situacin de aislamiento o introspeccin, para explorar y entender lo que
sucede en su interior, o en la bsqueda de consuelo y consejo en el
trnsito de una situacin emocional difcil, o por el contrario, en
circunstancias en que requiere integrarse e interactuar con su entorno
inmediato.

El hbito por la lectura y la escritura es ms una actitud ante la vida que
la capacidad de decodificar y reproducir lenguaje. Pero, y la escuela?
qu papel juega en todo esto? Ah aprendemos a mirar las virtudes que
encierran los libros, desde otros ngulos entendemos que leer nos hace
mejores ciudadanos, nos proporcionan herramientas de anlisis que pretenden
al menos en el mapa curricular profundizar en lo ledo. Sin embargo,
existen otras posturas, por ejemplo, Juan Domingo Argelles sostiene que:

      ...imponer la lectura como materia obligatoria en las escuelas o no
      reconocer en ella ms que un sentido prctico o instrumental resulta
      contraproducente, pues de ese modo se fomenta la idea de que leer es
      aburrido y, al asociarla con el deber, la lectura pierde los
      ingredientes del placer y libertad que tendran que serle
      consustanciales. Lejos de seducir a posibles adeptos, se los est
      ahuyentando. Por otro lado, recriminar a quienes no leen fomenta
      posiciones moralizantes que tampoco ayudan: porque en realidad los
      que no leen s leen, slo que no leen lo que otros quieren, lo que
      otros dicen que deberan (2).

Delia Lerner se ha preocupado en sealar la disociacin entre lo que se
aprende en la escuela y su aplicacin en la vida cotidiana. La
investigadora propone en una de las tesis de su trabajo: considerar a la
lectura y a la escritura como un objeto de aprendizaje y enseanza en s
mismo y dejar de mirarlos como una actividad ms de los programas de
estudio, o en su defecto, como una herramienta para apropiarse de los
contenidos de otras asignaturas, o simplemente como un medio para evaluar
el desempeo de una asignatura. La lectura y la escritura son un modo de
aprender y no nicamente una herramienta de trabajo. Al respecto Lerner
dice: ...al ejercer quehaceres del lector y el escritor, los alumnos
tienen tambin la oportunidad de adentrarse en el mundo de los textos, de
apropiarse de los rasgos distintivos ms o menos cannicos de ciertos
gneros, de ir detectando matices que distinguen el lenguaje que se
escribe y lo diferencian de la oralidad coloquial (3).

La decisin que se toma en las instituciones educativas con respecto a los
contenidos y aprendizajes que se tienen que ensear, tendran que estar
regida por la intencin de reconstruir un objeto de enseanza, lo ms
parecido a las prcticas sociales que cotidianamente realizamos (escribir
una carta a un destinatario real, opinar sobre una obra literaria con el
propsito de su publicacin, leer para compartir, leer historietas y comics
por placer, leer peridicos para enterarnos de lo que pasa en el mundo,
comentar lo ledo con otros, s as se desea, etctera). Aqu deber entrar
el criterio de seleccionar aprendizajes que se consideren relevantes o
prioritarios, teniendo siempre en cuenta el desarrollo social y los
intereses de nuestros alumnos. Desde esta perspectiva, segn Lerner, la
escuela se enfrenta a una paradoja, es decir, asume la responsabilidad de
ensear a leer y a escribir, pero al transformar el objeto de enseanza (en
aras de la seleccin de lo que se tiene aprender) cambia el sentido de las
prcticas sociales que stas tienen y se convierten en una actividad muy
diferente a lo que realmente es fuera de la escuela, cultivando con ello,
una especie de disociacin con la realidad o esquizofrenia educativa, es
decir, lo que el estudiante aprende en la escuela no tiene que ver con lo
que hace cotidianamente en su vida.

La propuesta central de Delia Lerner, en materia de lectura y escritura,
gira en torno a conformar en las aulas una comunidad de lectores y
escritores; es decir, propone incluir a los estudiantes (desde la educacin
bsica), en una comunidad que forme a los alumnos como ciudadanos de la
lectura escrita (4), para lograrlo toma como referencia las prcticas
sociales de lectura y escritura, es decir, hacer en el aula lo que
cotidianamente hace un lector: leer, compartir lo ledo con otros, escuchar
sus puntos de vista.

De esta manera, lo que se privilegia es un acercamiento a la
lectoescritura, lo ms parecido a lo que hacemos en la vida cotidiana,
nicamente que debidamente dirigido a formar lectores y escritores de
diversos tipos de textos.

Evidentemente, los conocimientos tericos o las habilidades prcticas que
aprendan y desarrollen los estudiantes en las materias (informaciones
tericas bsicas, esquemas conceptuales, prcticas dirigidas, estructuras
textuales, recabar informacin y discriminarla, experimentar, etctera),
son de gran ayuda, siempre y cuando se utilicen para resolver problemas
reales.

En el caso especfico de los textos literarios, Juan Domingo Argelles
apunta:

      El gran narrador mexicano, Juan Rulfo, poco afecto a formular
      teoras, dej sin embargo algunas declaraciones, por lo que toca a
      los beneficios de la tradicin literaria, que ponen el nfasis donde
      debe estar. Entre otras cosas dijo:

      La literatura no es, como creen algunos, un elemento de distraccin.
      En ella hay que buscar la certeza de un mundo que las restricciones
      nos ha vedado. El conocimiento de la humanidad puede obtenerse
      gracias a los libros; mediante ellos es posible saber cmo viven y
      actan otros seres humanos que al fin y al cabo tienen los mismos
      goces y sufrimientos que nosotros (5).

Indudablemente, la concepcin rulfiana (y por ende la de Argelles) sobre
leer y escribir, poco tiene que ver con la pretensin de legar a esta
actividad un rango de cientificidad: ...pero leer no es una ciencia (ni
siquiera escribir lo es). Disciplinar el placer es disminuirlo. Nunca ms
volveremos de esto podemos estar seguros a experimentar la intensidad del
placer que vivimos cuando lemos los libros acodados en el piso, tirados de
panza, ociosos y felices, o en la mullida cama cuando el libro nos dio la
nica alegra en la desdicha de nuestra enfermedad (6).

El valor que poseen los textos literarios es un valor per se, su razn de
ser radica en el placer mismo. Obviamente, otras actividades relacionadas
con el quehacer literario (crtica literaria, creacin literaria,
teora...) son temas que merecen una discusin aparte, lo que aqu nos
ocupar es lo que le hace la literatura a los jvenes estudiantes y ojal y
nos preguntemos: qu tanto hacemos para entenderlo y atenderlo? hemos
permitido que se adentren a mundos posibles, con el nico propsito de
indagar y entender su realidad?



2. La lectura literaria y los currculos en el bachillerato

En el contexto de la enseanza de la literatura en el bachillerato
universitario mexicano, especialmente el CCH (Colegio de Ciencias y
Humanidades), ENP (Escuela Nacional Preparatoria); ambos de la Unam, as
como en el Colegio de Bachilleres (CB), de la ciudad de Mxico y el rea
Metropolitana, merece la pena detenernos a reflexionar, sin la intencin de
hacer un examen concienzudo, en cada una de las modalidades de bachillerato
enunciadas.

Cuando se piensa en la literatura, su enseanza y la escuela, es casi
imprescindible que a la trada anterior le aadamos los programas y planes
de estudio. Eso es algo lgico y natural. Entre otras cosas, el currculo
escolar nos ayuda a delimitar, a dosificar las temticas, los aprendizajes,
pero sobre todo es un indicador de los desempeos que la institucin se
propone alcancen los alumnos.

En el caso especifico de los bachilleratos de la Unam, el CAB (Consejo
Acadmico del Bachillerato), por medio de la Subcomisin de Lengua y
Literatura, divulg en el documento: Ncleo de Conocimientos y Formacin
Bsicos (NCFB) que debe proporcionar el Bachillerato de la Unam (7) los
desempeos que, en esa rea, el estudiante debe adquirir. Al respecto
menciona:

      Los desempeos estn orientados a promover en el alumno una formacin
      humanstica a travs de los aspectos estticos y afectivos de la
      literatura; a reconocer los gneros literarios y los principales
      rasgos de los textos ms representativos de la literatura nacional y
      universal e identificar las caractersticas del texto literario y su
      relacin con las otras artes (8).

De la misma manera, el mencionado documento hace referencia a la habilidad
de la escritura, como parte inherente (que no complementaria), de todo
proceso lector: Adems de la vivencia y el goce personal, se requiere que
el lector comparta sus experiencias, por lo que tambin se propone que el
alumno elabore distintos tipos de textos orales y escritos que den cuenta
de su comprensin, interpretacin y aprecio del texto literario (9).

Los desempeos propuestos por el CAB giran en torno a dos grandes
apartados: la competencia literaria y la reflexin sobre la literatura. Es
decir, se espera que el estudiante se acerque al fenmeno literario a
travs de un mtodo de anlisis especfico, e infiera, reflexione, sobre el
mundo esttico ledo, y preferentemente d cuenta de sus puntos de vista
mediante la elaboracin de un texto oral o escrito. Si el punto de llegada
de todo currculum escolar es lograr el desempeo de habilidades en sus
estudiantes, en la prctica los buenos propsitos se quedan en el camino.
En la mayora de los programas y planes de estudio, lo que los alumnos
tienen que aprender se organiza a partir de contenidos (algunas veces con
intenciones de convertirse en aprendizajes o desempeos). De esta manera,
los planes y programas de lengua y literatura se disean pensando en la
estructura de los currculum de las carreras de la facultad (como si fuera
un hecho que todos los estudiantes que toman la materia de literatura en el
bachillerato, la cursarn pensando en que en un futuro sern profesionales
de la literatura). En el caso especfico de la seleccin de contenidos que
conforman los programas de la enseanza de la literatura y el fomento de la
lectura en los bachilleratos citados, preconizan dos formas de acercar al
estudiante al texto literario:

a) En el sistema de ENP se leen algunos textos literarios completos
   (generalmente cuentos, poemas, obras de teatro breves), novelas
   completas o fragmentos de ellas, con el propsito de ejemplificar las
   corrientes literarias ms importantes del pensamiento esttico:
   (literatura universal, literatura mexicana y literatura espaola). As,
   por ejemplo, bajo el eje de La historia de la literatura, el alumno
   lee Marianela, de Benito Prez Galds, para encontrar en el texto
   elementos que ejemplifiquen el realismo, o leen algunas obras de
   Ionesco o Beckett para evidenciar el tono y lenguaje del teatro del
   absurdo y las vanguardias, o algunos cuentos hispanoamericanos, insertos
   en el romanticismo. De El Quijote, generalmente se leen pequeos
   fragmentos ya que es lectura obligada para los estudiantes de
   literatura espaola.

b) En el sistema CCH (Lectura y Anlisis de Textos Literarios I y II) y CB
   (Literatura I y II), la literatura y el anlisis de textos toman, como
   eje, la distribucin por gneros literarios y el anlisis de textos a
   partir de una teora literaria que sirve de soporte para el anlisis
   del texto, bajo la idea de que esto permitir al alumno una mayor
   comprensin de la estructura y de la funcin potica en el texto y por
   lo tanto le permitir hacer comentarios ms inteligentes, ms
   completos. Todo esto, una vez que haya reconocido el contexto del
   enunciador, enunciatario; tipo de narrador, figuras retricas, contextos
   de produccin, y otros tpicos de anlisis. De esta manera se espera
   que, con todo ese bagaje terico, el comentario de textos que el alumno
   realice, apoyado en la semitica, el estructuralismo, la teora de la
   recepcin, el historicismo, el anlisis psicolgico, etctera, le ayude
   a dilucidar la compleja estructura literaria y la diferencie de otro
   tipo de textos. En ambos casos: dnde queda el placer por lo ledo, el
   descubrimiento del mundo que hace el adolescente en lo narrado?

La sucinta exposicin de las prcticas docentes en tres instituciones del
bachillerato de la ciudad de Mxico y del rea Metropolitana, nos llevan a
preguntarnos: es posible ensear lo relevante en la lectura de textos
literarios, sin olvidar el placer por la lectura? Mejor an, es posible
conformar una comunidad de lectores de textos literarios en las aulas del
bachillerato?

Desde esta lgica, la preocupacin principal de los cursos que diseamos
los docentes de literatura tendr que estar orientada a considerar como
Metas de Comprensin Abarcadoras (10), los siguientes aspectos:

 al proceso de la lectura literaria como una actividad placentera,
  generadora de ideas sobre el mundo ajeno y propio, a partir de la
  ficcin, y,

 escribir como la va para plasmar y ordenar las opiniones que tenemos del
  mismo texto, de nosotros y de la vida.


3. Es posible conformar una comunidad de lectores y escritores de textos
   literarios en la escuela?

Resulta evidente la complejidad de seleccionar aquello que ser relevante
al estudiante y que le servir como soporte para desarrollar habilidades y
destrezas a largo y corto plazo. Sin embargo, la incgnita an sigue en el
aire: qu es relevante seleccionar en la clase de literatura y que adems
le sirva al estudiante para toda la vida? Mencion la necesidad de
considerar como aprendizajes relevantes en la enseanza de la literatura en
el bachillerato, al proceso de la lectura literaria como una actividad
placentera, generadora de ideas sobre el mundo a partir de la ficcin, y,
al escribir como la va para plasmar y ordenar las opiniones que tenemos
del mismo texto, de nosotros y de la vida.

Sin embargo, al tratar de implementar dicha organizacin en el saln de
clases, nos enfrentamos ante un verdadero dilema a la hora de disear un
curso de literatura para estudiantes de bachillerato. Qu es ms
importante privilegiar? Los contenidos? Los aprendizajes apoyados por
contenidos? Gabriel Garca Mrquez propone lo siguiente: En sntesis, un
curso de literatura no debera ser ms que una buena gua de lecturas.
Cualquier otra pretensin no sirve para nada ms que para asustar a los
nios... (11). Es bien cierto, la seleccin de textos y el anlisis de los
textos, basados en teoras literarias exhaustivas, ms que ayudar a los
estudiantes a obtener placer por lo ledo y a opinar al respecto, termina
por asustarlos y vacunarlos en contra de la lectura literaria.

Apoyar el placer de lo ledo en algunos tpicos de anlisis literario (los
bsicos, los necesarios), puede proporcionar refinamiento a la opinin
inicial, de la primera lectura realizada por los estudiantes; es decir, se
trata de evolucionar de lo simple a lo complejo y no fragmentar el texto
(infinitesimalmente), a travs de mtodos y tpicos de anlisis minuciosos.
En todo caso, si hay alguien con responsabilidad de dominar un mtodo de
anlisis, a ese nivel, es el profesor, ya que l asume el rol de
intrprete y los alumnos pueden leer a travs de l (12).

En cuanto a la capacidad de crear situaciones reales en las diversas
prcticas de lectura y escritura en el aula, es necesario que la estrategia
diseada cobre sentido para el alumno, de esta manera los aprendizajes y
contenidos seleccionados (en este caso la lectura literaria como vehculo
generador de placer y de ideas del mundo), adquiere significado y
representa los diversos usos que tiene en la vida social.

Tomar conciencia de esta postura implica respetar ampliamente los derechos
del lector cotidiano (13), fomentar el autodescubrimiento (bien sea de los
clsicos o de autores contemporneos) y asumir nuestro papel de mediadores
en el aula y no de impositores de lo que se tiene y debe leer.

Leer textos literarios en una comunidad de lectores y escritores es iniciar
un viaje a lo desconocido, estimular la imaginacin, centrar nuestra
atencin en la lectura de un tipo de texto especial (el literario) que
construye osadamente mundos alternativos que confluyen en el territorio de
lo imaginario. Dietrich Rall considera que las caractersticas que posee
todo texto literario son lingstica y culturalmente especficas, que
exigen al lector y al estudiante un acercamiento particular (14). En
comunin con lo expresado, el texto literario exige al lector una relacin
ms dinmica en su lectura, aqu la relacin de la palabra realidad tiene
que estar fuertemente custodiada por la imaginacin y creatividad de quien
lee.

El texto literario tiene que ver con la socializacin, con el contar
historias y permitirnos opinar sobre ellas y, por ende, opinar sobre
nosotros mismos. En este sentido, la ventaja de conformar una comunidad de
lectores y escritores en el mbito del saln de clases permite conocer,
ipso facto, las opiniones de nuestros estudiantes, escribirlas, releerlas y
relacionarlas con su realidad.

Anteriormente, el papel del docente, como mediador en la formacin de
escritores y lectores literarios (15), era determinante para guiar las
lecturas en el aula. Sin embargo, en la actualidad, pareciera que ese papel
ha sido rebasado por las expectativas y gustos de lecturas que practican
nuestros jvenes, sencillamente la lectura que proponemos los docentes
raramente tiene que ver algo con los intereses de nuestros interlocutores.
Esto no es un fenmeno nuevo; al respecto, Colomer apunta:

      Durante la segunda mitad del siglo XX las funciones sociales de la
      literatura han cambiado y su espacio en la escuela ha ido
      reducindose a favor de la lectura funcional, de la enseanza de la
      lengua y de las otras materias curriculares. La lectura literaria ha
      pasado a considerarse simplemente uno de los mltiples tipos de
      textos que los alumnos enfrentan. Una casilla paralela en la
      programacin a la lectura de peridicos o a la de recetas e
      instrucciones. La situacin actual es que gracias a la extensin de
      la escolaridad se lee ms que nunca, en realidad, pero lo que se
      lee y para qu se lee dista mucho de responder a la literatura y a
      sus posibles beneficios (16).

Pero, qu es lo que hace que un estudiante se incline por leer textos
literarios escogidos por l mismo? La respuesta puede encontrarse en dos
grandes niveles. El primero de ellos, en la escuela, generalmente los
alumnos realizan una lectura guiada de los textos cannicos; dicha tutela
consiste en un esfuerzo por dominar el cdigo y esfuerzo para analizar (o
constatar) el significado (17).

Evidentemente, la ortodoxia en la aplicacin de los mtodos resta inters a
la fbula contada en el texto en cuestin. Es decir, un texto cuya va para
allegarse a su entendimiento est plagado de reglas y teoras (casi
matemtica); dar como resultado un proceso de distanciamiento con el
lector, que en lugar de disfrutar lo ledo, estar al pendiente de
encontrar categoras retricas o poticas en el texto.

Otro factor determinante en la conformacin y seleccin de libros que
consumirn los lectores, tiene que ver con la popularidad de libros
generacionales (Aura o Las batallas en el desierto, por ejemplo), o los que
estn de moda (El Seor de los Anillos; Harry Potter, El cdigo Da Vinci,
Caitas), en ellos los jvenes se sienten lectores ante sus iguales; es
decir, se sienten parte de un crculo de pertenencia, y comparten con ellos
reflexiones y vivencias, es un motor decisivo en la promocin de su
lectura.

No se trata de censurar lecturas o moralizarlas, por ms banales que
consideremos que stas sean, por el contrario, se trata de ofrecer una gama
de posibilidades que, a largo plazo, ayuden al estudiante a construir su
propio canon. Estas prcticas llevarn al estudiante de la lectura del
deber a la lectura por placer. Y si le ofrecemos una gama de textos
literarios cannicos, probados y que digan algo del mundo del estudiante,
seguramente formar parte de sus lecturas preferidas y desplazarn en
calidad a las opciones que l consideraba como nicas.

Teresa Colomer encuentra, en la tarea de formacin de lectores y
escritores, una responsabilidad compartida entre la escuela y el entorno
del estudiante. Sintetiza las acciones que un mediador pudiera seguir:

 Fomentar los hbitos de lectura compartida en familia.

 Asegurar la formacin profesional de los enseantes sobre este tipo de
  prcticas.

 Extender las rutinas de construccin compartida y de relacin entre
  lectura y escritura en las actividades escolares y de fomento lector
  (18).

A fin de cuentas, la lectura puede ser, a cualquier edad, un atajo
privilegiado para elaborar o mantener un espacio propio, un espacio ntimo,
privado; es decir se trata de una habitacin para s mismo, en la que el
lector decide si comparte lo ledo, decide a quin deja entrar, para
compartirle de esa habitacin. O, mejor aun, la relacin lectura-lector es
algo como la concibe Marcel Proust: ...cada lector es, cuando lee, el
propio lector de s mismo. La obra de un escritor no es ms que una especie
de instrumento ptico que l le ofrece al lector a fin de permitirle
discernir aquello que, sin ese libro, quiz no habra visto en s mismo.



4. La literatura y su trascendencia en la vida humana

La literatura ha sobrevivido a los embates del tiempo; por ello, su funcin
juega un papel relevante en la vida cotidiana de cualquier individuo.

Algunos pensadores contemporneos Eco, Bloom, Said, etctera coinciden en
que la llamada tradicin literaria (19) posee una suerte de fuerzas o
poderes inmateriales, muy parecida a los valores espirituales que se pueden
encontrar en cualquier doctrina religiosa y nadie pone en tela de juicio
la importancia de la fe religiosa en la vida de los hombres.

De esta manera la literatura crea personajes que perviven en la mente de
sus lectores (Edipo, Frankenstein, Drcula, Rama, Gilgamesh, Otelo, Dorian
Gray, Gandalf, Merln, Froddo, Harry Potter, Lancelot, etctera); cada uno
de ellos aporta a nuestras vidas un poder inmaterial, una fuerza que, de
una manera u otra, nos ampla la idea del bien, el mal, la justicia, la
soberbia, la belleza, lo abyecto, lo divino, la complejidad, lo sublime,
etctera.

Esta fuerza inmaterial oculta permite al discurso literario, por un lado,
poner en contacto al lector con formas y maneras de ser y pensar en el
mundo (a travs de la ficcin), circunscritas a un espacio potico
atemporal; y, por el otro, mantiene en ejercicio la lengua como patrimonio
colectivo e individual de la humanidad.

Pero, cmo lograr que nuestros estudiantes valoren y se interesen por esa
fuerza material que posee el discurso literario?

Primeramente, explorando lo que los alumnos leen y escriben libremente, es
decir, lo que cotidianamente seleccionan como lectura, escuchar aquello de
lo que realmente les interesa hablar. Si lo intentamos, seguramente
descubriremos que su afinidad lectora se inclina a la seleccin de
historias cuyos protagonistas son hroes romnticos, revolucionarios o
transgresores. Tal vez puedan ayudar las siguientes preguntas guas:
cules son los hroes de los alumnos?, qu es para el estudiante un
hroe?

Si ponemos en manos de los estudiantes lecturas infalibles, capaces de
trastocar su alma, interesar su imaginacin o poner en duda la concepcin
de valores y de vida que tienen los jvenes, seguramente habremos dado un
gran paso (quin duda de la eficacia de Holdn, hroe juvenil en El
guardin entre el centeno de J. Salinger; de Demian, en la novela homnima
de Hesse; de Bastin Bux, en La historia interminable, de Ende, o la
presencia gtica, avasalladora y transgresora de Drcula de Stoker?).

Al tomar en cuenta las preferencias de los alumnos, reactivamos los
aprendizajes previos que tienen sobre la materia y sobre su vida;
posteriormente, con estrategias diseadas ex profeso, se reorientar ese
conocimiento, se reconfigurar, se expandir y lo aplicarn de forma
novedosa en un escrito de opinin, por ejemplo.

La seleccin de los textos, tomando en cuenta los intereses de los alumnos,
es importante en la planeacin didctica basada en aprendizajes; permite
que el alumno discuta, a profundidad, la idea de vida contenida en lo
ledo. Para ello se auxilia de valores ticos, contextos histricos,
concepciones filosficas, todas aquellas conexiones y perspectivas
extraliterarias que le permitan apoyar su comprensin e interpretacin
(relacionadas ntimamente con lo que es l). Las categoras de anlisis
literarios juegan un papel secundario o de apoyo; son importantes para la
deteccin de estructuras (que permiten por ejemplo fincar diferencias entre
el texto dramtico, la narrativa y un poema); o por ejemplo, los ejes de
apoyo que ofrecen el anlisis de la semitica o el estructuralismo,
permiten ver estructuras complejas, lectura de signos. Privilegiarlos
restara vida, movilidad, al mundo vivo que nos presenta el escritor. Por
ejemplo, los siguientes versos de Garca Lorca:

      Soabas ser un ro y dormir como un ro
      Con aquel camarada que pondra en tu pecho
      Un pequeo dolor de ignorante leopardo (20).

Resulta ms interesante y significativo para el alumno discutir sobre el
dolor involuntario que ocasiona el camarada de Walt Whitman, muy similar a
las garras clavadas por un leopardo que lacera, que llevar al alumno por el
camino de descubrir que se trata de una figura retrica llamada
prosopopeya, con qu objetivo?



5. Una experiencia: la libre eleccin de lecturas literarias por parte de
los alumnos

Disear actividades y programar lecturas en el saln de clase, tomando en
cuenta los intereses de nuestros alumnos, significa potenciar su capacidad
imaginativa a travs de libros en los que el estudiante identifique sus
propios problemas y los de su entorno. Es indispensable incluir aquellos
textos que por gusto personal el alumno tenga detectados y que est
dispuesto a socializar.

La lectura por placer permitir que el adolescente hable y escriba de las
afinidades que guarda con algn personaje o situacin, es decir, rescatar
y hablar de las ancdotas o personalidad de aqul con el que teji lazos
de afectividad y afinidad.

Con el propsito de ilustrar las ventajas de considerar los intereses de
los alumnos a la hora de seleccionar las lecturas que llevarn durante el
curso, narrar las siguientes experiencias:

Al iniciar un curso de literatura se interroga a los alumnos sobre su
aficin por la lectura de textos literarios, tanto de manera formal, como
informal lase lecturas acadmicamente obligatorias y lecturas por
gusto, curiosidad o placer y sobre las lecturas que les gustara hacer.
Posteriormente, cada estudiante redacta su biografa literaria (21). La
mayora de los jvenes se inclina por recordar significativamente aquellas
lecturas que les recomend el novio(a), la amiga(o), alguna persona
afectivamente cercana a ellos, y que nada tienen que ver con los deberes
acadmicos; o en su defecto, en textos que ellos mismos, por iniciativa o
curiosidad, decidieron leer.

Por ejemplo, Luis Fernando escribi Mi inters de leer por conviccin fue
a los 8 aos de edad, el cual surgi al abrir un libro de ciencias
naturales. sta iniciativa se dio por curiosidad, o por saber qu fotos de
animales contenan. (...) me gustara comentarte que uno de los libros que
yo prefiero, y que me recomend mi hermano, es La sombra del caudillo, de
Martn Luis Guzmn. Me gusta porque me identifico con el personaje
principal, ya que su astucia poltica le ayuda a salvar muchas situaciones
difciles. Creo que, a veces, as soy yo. He salvado muchas broncas en el
grupo de amigos que nos juntamos.

Para Rosala, la lectura Momo de Michael Ende ayud a valorar que nunca se
sabe lo suficiente, que la vida tiene mucho que dar y que no debemos vivir
presionados por el tiempo. Al respecto, ella dice: La lectura fue
obligatoria en el segundo semestre, al principio me aburri, no la quera
leer, pero despus, la historia me atrap y la termin de volada.

En ambos casos, los gustos que predominan en los escritos de los
estudiantes se refieren a aquellas lecturas que descubrieron por inters
propio o que se las recomend alguien cercano. Igualmente, manifestaron la
inquietud de leer algn libro que les fue recomendado por un tercero. En
algunos casos muy excepcionales, coincide la empata por las lecturas que
le gustan al profesor y que, a su vez, sirven como criterio al docente
para hacerla obligatoria durante el curso; sin embargo, ste ltimo
criterio hay que aplicarlo con sus reservas.

Tener la habilidad de planear las clases de los alumnos con textos que
hablen de sus intereses, de su mundo adolescente, puede lograr que l mismo
construya y seleccione sus lecturas favoritas (su propio canon), y que esta
lista se enriquezca con el tiempo. Si logramos eso, evidentemente sus
intereses cambiarn, pero el gusto por la lectura, ese, permanece de por
vida.



6. A manera de conclusin

Wallace Stevens escribi: El lector se convirti en el libro; y la noche
de verano era como el ser consciente del libro. Indudablemente, el milagro
que logra la lectura (la metamorfosis de libro a hombre y viceversa), por
medio de la identificacin, de la empata con lo ledo, es un misterio que
tiene muchas incgnitas por develar.

Sin embargo, ese develar es tarea de los especialistas. Hoy en da, los
profesores hemos complicado a nuestros estudiantes de bachillerato el
camino al gusto y placer por la lectura. Diseamos programas de apoyo a la
enseanza de la literatura que van desde ensear a leer literatura bajo el
auspicio de la teora literaria excesiva, hasta buscar la suplantacin de
la obra cinematogrfica por la literaria, sin dimensionar y dar el lugar
que cada manifestacin artstica merece. Virginia Woolf alguna vez dijo:
Cmo se debe leer un libro?; por cierto, el nico consejo que una persona
puede darle a otra sobre la lectura es que no acepte consejos. Siempre hay
en nosotros un demonio que susurra amo esto, odio aquello y es imposible
callarlo (22).

Tal vez lo nico que tendramos que ensear a nuestros alumnos es a
escucharse a s mismos, para que detecten sus demonios y aprendan a
seleccionarlos, y despus... los compartan.

No hay que olvidar que la lectura es una praxis personal, ms que una
empresa educativa (23). Se lee por gusto, por placer, por el inters de
descubrir. Bloom refiere que toda prctica de la lectura nos debe permitir
encontrar, en aquello que sintamos prximo, aquello que podamos usar para
sopesar y reflexionar, y que nos llene de la conviccin de compartir una
naturaleza nica, libre de la tirana del tiempo (24). En trminos reales,
el postulado de Bloom alude a que en la prctica educativa el nico
propsito tendra que ser: allanar el camino al estudiante para que
encuentre a Shakespeare, por poner algn ejemplo, y despus permitir que el
autor de Romeo y Julieta encuentre a nuestros estudiantes. Tal vez slo as
regresemos a Odn el poder que le fue conferido.



Bibliografa

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  de la literatura, la tradicin literaria y el hbito de leer. Mxico,
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Hemerogrfica

 Gabriel Garca Mrquez, De cmo los profesores de literatura pervierten
  a sus alumnos en Caras y Caretas, ao 17, nm. 1. 1996.



Notas

 1. Olivia Escorza Rodrguez, et al. Historias de lectura... historias de
    vida. Mxico, pg. 11.

 2. Juan Domingo Argelles, Qu leen los que no leen? El poder inmaterial
    de la literatura, la tradicin literaria y el hbito de leer, Mxico,
    Paids, pg. 23.

 3. Delia Lerner. Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo
    necesario. Mxico, FCE, pg. 99.

 4. dem.

 5. Juan Domingo Argelles. op. cit., pg. 23.

 6. Juan Domingo Argelles. op. cit., pg. 25.

 7. CAB. Ncleo de Conocimientos y Formacin Bsicos que debe proporcionar
    el Bachillerato de la Unam. Primera Aproximacin. Mxico. Unam,
    noviembre de 2001.

 8. dem, pgs. III-10.

 9. dem.

10. Metas que identifican conceptos, procesos y habilidades en torno de los
    cuales deseamos que los alumnos desarrollen la comprensin durante todo
    el curso. Las metas de comprensin abarcadoras atraviesan los tpicos
    generativos: pueden ser tratadas en el contexto de prcticamente cada
    tpico generativo enseado a lo largo del curso. Las metas de
    comprensin de la unidad son, invariablemente, versiones ms
    especficas de las metas de comprensin abarcadoras. Tambin se les
    conoce como hilos conductores (Blythe. 02:162).

11. Gabriel Garca Mrquez, De cmo los profesores de literatura
    pervierten a sus alumnos en Caras y Caretas, ao 17, nm. 1. 1996.

12. Delia Lerner, op. cit., pg. 118.

13. Daniel Pennac (Como una novela. Anagrama. pp. 57) instaura el declogo
    del lector: En materia de lectura, nosotros, lectores, nos
    permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a
    los jvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura. 1) El derecho
    a no leer. 2) El derecho a saltarnos las pginas. 3) El derecho a no
    terminar un libro. 4) El derecho a releer. 5) El derecho a leer
    cualquier cosa. 6) El derecho al bovarismo. 7) El derecho a leer en
    cualquier sitio. 8) El derecho a hojear. 9) El derecho a leer en voz
    alta. 10) El derecho a callarnos.

14. Dietrich Rall y Marlene Rall. Paralelas. Estudios literarios
    lingsticos e interculturales, Mxico, Unam, pgs. 475.

15. Felipe Garrido (Estudio versus lectura: 02: 39-61) plantea la
    diferencia entre un individuo lector y uno alfabetizado funcional. Un
    individuo alfabetizado funcional o pasivo es aqul que ve en la lectura
    un instrumento para el estudio, y que en la prctica, resulta ser un
    vehculo que le ayuda a memorizar por algn tiempo cierta informacin,
    con el objetivo de pasar un examen, un interrogatorio, una prctica,
    etc. Generalmente, esta prctica presupone una simulacin de lectura.
    En tanto, el lector verdadero o independiente lee generalmente por
    placer, su propsito es comprender, dar significado al texto por la
    necesidad y por el gusto de hacerlo, pues sin comprensin no hay
    lectura. Igualmente tiene la capacidad de expresarse, de informarse y
    de comunicarse por escrito.

16. Teresa Colomer. El papel de la mediacin en la formacin de lectores,
    en Lecturassobrelecturas/3. Mxico, Conaculta, 2002, pp.12-13.

17. dem, pp. 20.

18. dem, pp. 20.

19. Conjunto de textos que la humanidad ha producido y produce no con
    finalidades prcticas (como llevar registros, anotar leyes y frmulas
    cientficas, etc.) sino ms bien gratia sui, por amor de s mismos;
    textos, adems que se leen por deleite, elevacin espiritual,
    ampliacin de conocimientos, incluso por puro ocio, sin que nadie nos
    obligue a hacerlo (si prescindimos de las obligaciones escolares).
    (Eco: 2002:9-10).

20. Oda a Walt Whitman, en Poeta en Nueva York. Mxico, Lumen, 1998.

21. Escrito en el que selecciona aquellas lecturas, bien sea por placer o
    deber, que les hayan significado algo, fuera o dentro del mbito de
    la escuela.

22. Citado en Harold Bloom. Cmo leer y por qu, Anagrama, pg.14.

23. dem, pg.17.

24. dem, pg. 18.

** Armando Segura Morales
   prroust@yahoo.com.mx
   Docente mexicano (Ciudad de Mxico, 1965). Ensea literatura en la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx). Ha
   publicado artculos en revistas del bachillerato universitario.



=== El cuento en la clase de lengua y literatura      Miguel Dez R. ======

      Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pjaros; hay quienes no
      pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a m se refiere, soy
      incapaz de imaginar un mundo sin libros.
      Jorge Luis Borges.

1. Problemas de la lengua y la literatura

Tengo la impresin de que en la enseanza de lengua y literatura del nivel
no universitario, y en toda la comunidad hispnica, estamos asistiendo a
una situacin muy parecida: la liquidacin o muerte por asfixia paulatina
de la literatura en los actuales planes de estudio. Y ello en aras de unos
programas que se inclinan mucho ms a la lengua, dada la necesidad de
solucionar los estrepitosos fallos lingsticos de los alumnos, fallos
derivados de la degradante situacin cultural general y, sobre todo, del
influjo del nefasto registro lingstico o jerga polticamente correcta
de los medios de comunicacin y aun de ciertos escritores desaprensivos,
todo lo cual est llevando a una progresiva simplificacin del habla de los
jvenes y, en consecuencia, a la jibarizacin del pensamiento. Si a esto
aadimos las insuficientes horas lectivas, se hace casi imposible la
enseanza de algo que ni siquiera lejanamente se parezca a una historia de
la literatura en la que pudieran leerse, comprenderse y degustarse los
principales textos de nuestra rica tradicin literaria, y no digamos de la
universal.

Ante esta situacin, el profesor tiene que hacer un planteamiento
quirrgico que probablemente le conducir a cortar drsticamente gran parte
de las programaciones al uso, olvidarse de hermosas teoras y orientaciones
de psicopedagogos de laboratorio y adecuarse a una realidad muy poco
halagea, para intentar sacar el mximo provecho del tiempo lectivo. En
primer lugar, creo que hay que dar menos gramtica y ms lengua. Hay que
suprimir, sin miedo, muchas reglas y complicados anlisis sintcticos,
pseudoprofundas teoras y farragosa terminologa lingstica, y, en cambio,
centrarse en el aprendizaje instrumental de la lengua viva y,
especialmente, en su nivel lxico-semntico. A este respecto, recuerdo un
breve e intencionado cuento de Mario Benedetti:

      Lingistas

      Tras la cerrada ovacin que puso trmino a la sesin plenaria del
      Congreso Internacional de Lingstica y afines, la hermosa taqugrafa
      recogi sus lpices y papeles y se dirigi hacia la salida,
      abrindose paso entre un centenar de lingistas, fillogos,
      semilogos, crticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos
      los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiracin
      rayana en la glosemtica.

      De pronto, las diversas acuaciones cerebrales adquirieron vigencia
      fnica:

      Qu sintagma!

      Qu polisemia!

      Qu significante!

      Qu diacrona!

      Qu exemplar ceterorum!

      Qu Zungenspitze!

      Qu morfema!

      La hermosa taqugrafa desfil impertrrita y adusta entre aquella
      salva de fonemas. Slo se la vio sonrer, halagada y tal vez
      vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta,
      murmur casi en su odo:

      Cosita linda (1).

Dominar la propia lengua es hablar y escribir exponer y redactar,
expresarse correctamente, y para ello leer y leer. A hablar y escribir con
correccin, amplitud y soltura, se aprende, sobre todo, leyendo, y para
aprender a leer hay que leer mucho.

El profesor de lengua y literatura tiene que tener a mano un amplio
muestrario de textos breves, muy variados, excelentes en la forma y en el
contenido y fcilmente accesibles para en cualquier momento usarlos y
trabajar en clase con ellos: lecturas en voz alta, ampliacin de
vocabulario, memorizacin, recitaciones y dramatizaciones, comentarios,
reescrituras o recreaciones, redacciones, etc. Sin olvidar que estos textos
tambin deben ayudar a formar aspectos tan importantes como la formacin de
la sensibilidad y del espritu crtico de nuestros alumnos. Textos que se
pueden seleccionar de recortes de prensa, letras de canciones, pequeas
obras dramticas y antologas de poemas, cuentos y novelas cortas. Avalados
por nuestra larga experiencia docente, pensamos que una de las funciones
prioritarias de los Departamentos o Seminarios de Lengua y Literatura es
confeccionar y catalogar un archivo muy completo de dichos textos,
contrastados, experimentados y rigurosamente seleccionados.

En la situacin actual, solamente en la lectura, anlisis y comentarios de
textos lingstico-literarios muy escogidos est el punto de encuentro de
la lengua y la literatura.



2. La dificultad de la lectura

El objetivo fundamental del profesor de lengua y literatura es conseguir
que los alumnos se aficionen a la lectura. Si esto se consigue, todo lo
dems se dar por aadidura. En palabras de Borges, el ejercicio de un
profesor es hacer que sus alumnos se enamoren de una obra, de una pgina o
de una lnea, porque, como tambin afirma y completa Juan Delval, la
lectura es la llave que nos abre un mundo infinito de fantasas que nos
transportan a mundos posibles en que no slo aprendemos sobre la vida, sino
que nos estimula a pensar.

Pero todos somos muy conscientes de las muchas dificultades que se acumulan
contra este objetivo. A nuestros estudiantes les cuesta mucho leer, se
aburren soberanamente, y asistimos perplejos o desconcertados al progresivo
distanciamiento o abandono masivo. Ante unos muchachos tan inmaduros, tan
faltos de capacidad de atencin y concentracin, tan movidos e inquietos,
tan distrados, difcil tarea es encaminarlos y centrarlos en una actividad
seria y absorbente como es la lectura.

Aunque este no sea el momento de analizar en profundidad las causas que
generan esta situacin, s quiero dejar constancia de tres fcilmente
detectables. En primer lugar la televisin se ha tenido durante mucho
tiempo como la culpable ms al alcance de la mano. Las imgenes televisivas
bombardean impunemente durante muchas horas semanales a nuestros jvenes
que, sin apenas notarlo, se convierten en mudos, pasivos e idiotizados
receptores de una avalancha colorista, violenta, edulcorada o de banales
chismorreos. En la televisin todo se le da hecho al receptor sin exigirle
nada a cambio, ni esfuerzo fsico, ni inductivo, ni deductivo, ni
imaginativo. Adems, si este medio hipnotizante se nutre en su mayor parte
de programas estpidos, carentes del ms elemental nivel lingstico,
cultural o esttico, que ni elevan ni estimulan, sino que, por el
contrario, alienan, rebajan y degradan; que unifican, pero por abajo; si la
televisin se ha convertido en telebasura y es hoy, como ha dicho Ernesto
Sbato, el verdadero opio del pueblo, el problema se complica al mximo
para nuestros jvenes indefensos. Segn los expertos, la televisin ha
llegado a ser una especie de droga dura a la que los nios son
especialmente adictos. En un nmero muy elevado, la gente joven presenta un
cuadro comparable al del drogadicto: bloqueo de las facultades de
pensamiento y de expresin, dificultad de comunicacin, disminucin e,
incluso, anulacin de la libertad, instigacin a la violencia y provocacin
a la adhesin inmediata.

      Pero si las imgenes de la televisin invaden hasta el metro y los
      transportes pblicos en donde el hombre tena un espacio y tiempo de
      meditacin a travs del paisaje cambiante; el ruido acstico es ya
      connatural con nuestra existencia: telfono, sirenas, radios,
      coches... Sin silencio no slo no podemos leer, sino que tambin
      quedamos anulados como sujetos pensantes. As se produce el equvoco
      de creer que las imgenes vigilantes y el ruido anestsico son
      producto de la alegra del mundo, mientras que el silencio y la
      soledad equivalen a la tristeza, el aburrimiento y el desasosiego
      (Csar Antonio Molina).

Sin embargo y dentro de este absoluto olvido de la lectura y de la
continua primaca y exaltacin de la imagen y el sonido, los ltimos
estudios sociolgicos realizados demuestran que los menores prefieren cada
vez ms otras pantallas de ocio por su mayor interaccin: el ordenador,
Internet, los videojuegos y los telfonos mviles; con el agravante de que
los jvenes van por delante de los padres y de los educadores en el
conocimiento y uso de estas nuevas pantallas, lo que puede cuestionar la
autoridad de stos para ejercer cualquier mediacin u orientacin. Y si en
la consola el joven es parte activa y no mero espectador como en la
televisin, tambin es verdad que, en palabras de un experto, son ellos los
que matan, atropellan o violan, y eso desestabiliza afectivamente y genera
un problema educativo y social muy grave.

La realidad actual es que la gente joven, en su mayora, realiza un uso
exclusivamente ldico del ordenador; navega por Internet a pelo, sin ningn
salvavidas y fuera de todo control; se pasma ante la pantalla del DVD
porttil, se enardece con la PlayStation de bolsillo o caracolea nervioso
con el dedo sobre las teclas del mvil, el MP3 o el iPod. Y de esta manera
la imagen prevalente de los muchachos que nos rodean es lo ms parecido a
unos zombis, con pinganillos en las orejas, que se balancean con desgana
y manejan a un tiempo y convulsamente dos aparatos luminosos, uno para or
y otro para hablar, pero sin escuchar ni comunicarse realmente. Qu grado
de estupidez y reduccionismo puede cobrar aquel anuncio publicitario:
Abuelo, cuando no haba vdeo-juegos, qu hacais?? (2).

El acto de la lectura, del que aqu tratamos, es una actividad personal,
intensa y profunda, en la que hay que imaginar y crear; y que exige tiempo,
silencio y paciencia; se encuentra, pues, en las antpodas de esta
situacin descrita tan pasiva, tan superficial, facilitona e idiotizante.

Otro enemigo de la lectura es el sentido gregario del muchacho actual, la
necesidad del grupo para afirmarse y divertirse y, adems, el cerco del
ruido, de la msica estridente, que unidos a las poderosas solicitaciones
del entorno, las continuas incitaciones a salir de s mismo, a
extrovertirse y dispersarse, dificultan enormemente un acto tan
interiorizado y concentrado, tan reflexivo y solitario como es el de la
lectura.

George Steiner enumera el silencio, la soledad y la memoria cultural como
las tres categoras que rigen la concepcin clsica de la lectura.

      Los adolescentes son clientes de pleno derecho de una sociedad que
      los viste, los distrae, los alimenta, los cultiva; en la que florecen
      los macdonalds, los burgers y las boutiques de moda. Nosotros bamos
      a guateques, ellos a discotecas, nosotros leamos un libro, ellos
      oyen su msica estridente... A nosotros nos gustaba comulgar bajo los
      auspicios de los Beatles, ellos se encierran en el autismo del
      walkman... Se ve incluso esa cosa increble de barrios enteros
      confiscados por adolescentes, gigantescos territorios urbanos
      entregados a sus vagabundeos (3).

Qu extraos y alejados de este panorama o cuadro juvenil aquellos
conocidos versos de don Francisco de Quevedo, en el soneto Desde la
torre, y que tan bien expresan lo que es la lectura como vehculo de
conocimientos y de dilogo con el pasado!:

      Retirado en la paz de estos desiertos,
      con pocos, pero doctos libros juntos,
      vivo en conversacin con los difuntos
      y escucho con mis ojos a los muertos.

La tercera causa es que la lectura ha sido excluida drsticamente del
ambiente familiar, bien porque se ha perdido la tradicin lectora en clases
sociales que antes la posean y valoraban, o bien porque no se dan las
mnimas condiciones econmicas y, sobre todo, culturales para que pueda
existir. En ambos casos, los padres no leen y los hijos tampoco. La aficin
lectora entre los adolescentes y jvenes decrece, aunque a veces haya un
aumento engaoso de lectores llamados inducidos, debido a las lecturas
obligatorias de los planes de estudio, a campaas de marketing, etc., que
apenas consiguen lectores verdaderos y constantes, que es de lo que se
trata.

A estas causas sealadas, se unen, por supuesto, la degradacin de la
educacin y las formas de vida contempornea, caracterizadas por la prisa y
la superficialidad, que impiden la serenidad, el silencio y la soledad
sosegada, a las que estamos aludiendo como requisitos imprescindibles para
poder sumergirse en la lectura e ir consiguiendo el hbito. Jos Saramago
recordaba la frivolidad y la trivialidad que se est instaurando en la
sociedad. Nos est invadiendo deca y nos arrebata lo ms preciado que
poseemos: pensar y sentir, y Umberto Eco planteaba la necesidad de volver a
valorar la reflexin y la meditacin solitaria en un mundo cada vez ms
abierto a los espectculos y a la distraccin.

El escritor y catedrtico de la Universidad de Barcelona, Juan Ramn
Capella, plantea, desde su experiencia docente, la miseria pedaggica con
la que los estudiantes llegan a la universidad:

      Ni siquiera los mejores son capaces de expresarse por escrito. No se
      trata nicamente del absoluto desconocimiento de la ortografa, sino
      de la aberrante puntuacin, de una grafa disparatada, que muestran
      la inexistencia de hbitos de lectura y de escritura. Tienen, adems,
      una ignorancia supina de la Historia: no saben si fue antes el
      Imperio Romano o la Revolucin Francesa... La Generacin PlayStation
      ha llegado a la universidad. Divertirse hasta morir. En esto consiste
      la educacin real que ahora funciona. La industria cultural ha
      convertido la educacin en un divertimento. Ahora llegan los nuevos
      brbaros. Los pedagogos se han vuelto locos, incluso pretenden que el
      placer de la lectura se convierta en exmenes... Hay un abismo entre
      la cultura de lite y la cultura de masas. Es terrible, pero creo
      que, al menos durante un tiempo, tendremos que defender la cultura de
      lite ante el barbarismo social.

Ante esta situacin, que se va agravando curso a curso y que da como
resultado una juventud llamativamente hedonista, enemiga del ms mnimo
esfuerzo, pasiva y despersonalizada, muy poco crtica, que ha perdido toda
clase de referentes culturales y que slo entiende textos muy simples, el
profesor tiene que buscar, con inteligencia y sentido de la realidad, los
medios ms idneos para conseguir vencer la apata de los alumnos,
motivarlos y crear buenos hbitos. Se trata de descubrirles el placer y la
riqueza de la lectura, de conseguir futuros lectores, es decir, hombres ms
reflexivos, ms cultos, ms libres. Y este es el objetivo tanto de la
asignatura de lengua como de la de literatura.



3. La lectura del cuento en la clase de lengua y literatura

La brevedad del cuento literario o relato moderno corto que puede leerse en
menos de veinte minutos o que incluso slo ocupa media o una pgina, y la
sugestin y concentracin de los grandes pequeos cuentos, facilitan la
entrada del lector juvenil y los convierten en un posible camino de
iniciacin al placer de la lectura y al conocimiento directo de la
literatura. Si se hace una buena seleccin desde distintos planteamientos
temas, estructuras, personajes, pocas y ambientes, tcnicas narrativas y
usos del lenguaje, etc., los cuentos pueden convertirse en un material
vivo de trabajo en las clases de lengua y literatura.

La lectura se realizar, generalmente, en el aula, a veces en silencio,
cada lector con su texto; otras veces, en voz alta por los propios alumnos
y, con frecuencia, ser el profesor quien lea el cuento. Siguiendo a Kepa
Osoro, y avalados por nuestra propia experiencia, podemos afirmar que la
lectura en voz alta, apasionada y a la vez serena, dramatizada y a la vez
sencilla, que realiza un profesor de literatura ante sus jvenes oyentes,
impresiona, contagia y crea adiccin. Es necesario volver de nuevo a la
abandonada lectura en voz alta, porque la comprensin del texto pasa por la
audicin del sonido de las palabras, de donde, muchas veces, se saca todo
su sentido.

      Ya no tenemos derecho a meternos la palabra en la boca antes de
      clavrnosla en la cabeza? Ya no hay odo? Ya no hay msica? Ya no
      hay saliva? Las palabras ya no tienen sabor? Y qu ms! Acaso
      Flaubert no se grit su Bovary hasta reventarse los tmpanos? Acaso
      no es el ms indicado para saber que la comprensin del texto pasa
      por el sonido de las palabras de donde sacan todo su sentido... que
      el sentido es algo que se pronuncia? (4).

Pues bien, esa lectura en voz alta, bien modulada o expresiva, es ya en s,
como decamos, un buen comienzo en la iniciacin de la lectura. Despus, el
nuevo lector ha de ir entrando, poco a poco, en la lectura individual e
interiorizada, establecindose la comunicacin silenciosa entre el libro y
l; pero, incluso en esta situacin normal de lectura, sentir, en ciertos
momentos, la necesidad de leer para s en voz alta.

Y despus de la lectura del cuento, qu? El profesor, tal vez por
deformacin profesional o por excesivo celo pedaggico, requiere, y casi
necesita, un listado de ejercicios, trabajos, comentarios de texto, sobre
la lectura realizada. Qu pintamos nosotros, los profesores, si no
explicamos, proponemos, examinamos y calificamos a nuestros alumnos?

Pues bien, muchas veces, despus de la lectura, nada; el placer o la
sorpresa ante el texto ledo, sin ms explicaciones... y ya es bastante.
Siempre recuerdo las palabras de una joven estudiante al finalizar la
lectura en clase del cuento de Garca Mrquez, El ahogado ms hermoso del
mundo: No s si lo he entendido, pero es lo ms bello que he odo en mi
vida; tal vez, el mejor comentario que se puede hacer de dicho cuento. En
algunos manuales de literatura y en muchas guas didcticas se propone, y
parece que se exige, tal cantidad de ejercicios sistematizados, ordenados y
pormenorizados que su exhaustiva realizacin desanima al profesor y hace
que el sufrido alumno aborrezca el texto ledo; destruye, por tanto,
exactamente lo que se pretenda conseguir: provocar el goce de leer.

El famoso y tan socorrido comentario de texto, tan sacralizado hace algn
tiempo, lleg a convertirse en un ejercicio cuyo solo nombre asustaba y
confunda a los alumnos, debido a un uso obsesivo, continuo y rgido. La
busca desaforada de temas y asuntos, estructuras internas y externas,
aliteraciones y paranomasias, metonimias y metforas y algn que otro
quiasmo y litote se haba convertido en un fin en s mismo, con el
resultado de transformar el texto en un cadver descuartizado. Nunca se
debe olvidar que el nico objetivo del verdadero comentario es ayudar a una
lectura ms comprensiva, aclarando y valorando el texto para que el alumno
pueda entenderlo y disfrutarlo.

El profesor con conocimiento y experiencia, con flexibilidad e imaginacin,
teniendo en cuenta el grupo de alumnos y en funcin de cada texto ledo, se
contentar a veces, como ya hemos apuntado, con la simple lectura; en otras
ocasiones recabar un comentario general o una impresin personal ms o
menos razonada. Plantear y explicar alguna tcnica narrativa patente en
el cuento, pedir que se relacionen y clasifiquen los ttulos ledos; se
atendern y analizarn las caractersticas de la lengua empleada y, desde
luego, siempre se solventarn las dudas lxicas y se explicarn las
referencias culturales desconocidas. En casos muy puntuales se realizarn
comentarios ms profundos y completos que analicen y valoren los aspectos
fundamentales del texto narrativo: tema, estructura y personajes, tiempo y
lugar, tcnicas y estilo, e interpretacin. Pero, insisto, sin obsesiones
ni rigideces, con libertad y buenas dosis de imaginacin, sin caer en
rutinas ni en estriles repeticiones.

En la presentacin y tratamiento de los cuentos seleccionados lo que debe
importarle al profesor es que vaya aflorando en los alumnos el gusto por la
lectura al encontrarse con relatos interesantes; que esos textos vayan
ampliando la competencia lingstica, formando la sensibilidad artstica y
la capacidad crtica y valorativa; y esto exige tiempo y dedicacin. No es
una tarea fcil, aunque s, a la larga, muy fecunda, que les ir preparando
para lecturas ms extensas y complejas. Un lector avanzado slo se forja a
lo largo de aos de prctica.

Al hilo de lo que estoy comentando, quiero salir al paso de una falacia muy
peligrosa que se ha presentado a bombo y platillo como pilar bsico de la
pedagoga al uso: el estudio y la enseanza, en general, tienen que
convertirse en una actividad prioritariamente amena y ldica. Parece que el
nico criterio valido en esta moderna pedagoga es que los alumnos se
diviertan en las clases, que aprendan jugando, que las actividades y los
ejercicios escolares sean siempre agradables y divertidos, muy lejos de
todo lo que suponga trabajo y esfuerzo. Para ello, el buen profesor ha de
convertirse en una especie de animador festero que entretenga y distraiga a
un coro de maravillosos y entusiasmados chicos que viven cada da, en su
centro de enseanza, una apasionante y renovada aventura. Por esta misma
razn, en algunas de las ofertas editoriales de literatura infantil y
juvenil, el nico criterio parece ser el recurso a lo fcil, a lo bonito y
frvolo, a lo divertido, a evitar todo esfuerzo, y, desde luego, ignorar o
enmascarar cualquier aspecto duro o desagradable de la realidad. Lo que se
busca es que el muchacho no se fatigue ni se entristezca o deprima, que
pueda seguir vegetando en el limbo de un mundo idiotizado, convertido as,
y desde sus mas tiernos aos, en un ciudadano polticamente correcto, sin
discernimiento ni asomo de pensamiento crtico, sin la ms mnima
responsabilidad.

Nada ms lejos de la verdad. La autntica enseanza, el aprendizaje en la
escuela como en la vida, la formacin integral de un escolar, exigen
esfuerzo, tenacidad y disciplina que quiere decir orden, no castigo;
estudios y actividades no precisamente divertidas, pero s interesantes y
formativas. Slo en avanzados estadios de madurez intelectual, el estudio
produce placer, pero no es posible el aprendizaje sin esfuerzo. Con esto no
pretendo afirmar que la actividad escolar tenga que ser aburrida y triste,
que no haya que vencer la rutina, romper viejos moldes, buscar nuevos
mtodos, fomentar el inters, estimular y facilitar el aprendizaje, etc.
Por supuesto que s; pero sabiendo que la personalidad se realiza y llega a
su plenitud al superar las dificultades, no al orillarlas.

Los alumnos tienen que enfrentarse a textos variados y de progresiva
dificultad, a historias fantsticas o reales, a finales felices o
desgraciados como la vida misma. Algunos cuentos les agradarn, les
resultarn interesantes y sugerentes; otros, les parecern ms rollos,
ms alejados de su pequeo y cerrado mundo. Es normal. Se encuentran en una
etapa de formacin y necesitan no exclusivamente lo que les atraiga a
primera vista aunque tambin sino, en el caso de la lectura, obras
distintas y de gradual dificultad. La lectura literaria, como cualquier
otra actividad intelectual, requiere una educacin apropiada que se va
consiguiendo con el hbito. Los profesores experimentados sabemos con
cunta frecuencia poemas, cuentos o novelas inicialmente rechazados, que no
gustaron demasiado o no fueron bien comprendidos en un principio, se
convierten ms adelante en una insospechada y gratificante referencia
personal del alumno, hasta el punto de ser sus favoritos.



4. Qu cuentos se pueden leer en clase?

Todos sabemos que la principal caracterstica del cuento frente a otros
gneros narrativos es la brevedad. El cuento pude leerse en unos minutos,
en media hora o algo ms: de una sentada.

Pero cul es la extensin mnima del cuento? Hoy es frecuente un tipo de
textos llamados cuentos, tan cortos que la narracin se ha condensado y
reducido incluso a una frase o algunas pocas lneas y cuya extensin mxima
puede llegar a una pgina ms o menos. Los tericos estudiosos los
consideran como una modalidad o subgnero del cuento, sin haber llegado a
un consenso generalizado para su denominacin: minicuentos, minirrelatos,
microcuentos, etc.

Aparte de su corta extensin, una de las principales caractersticas de
este tipo de textos hasta el punto de ser considerada esencial es su
carcter proteico, que se puede traducir tambin, segn todos los
estudiosos, como hibridacin, mestizaje o ambigedad genrica, pues
presentan tal variedad temtica y de formas y estilos que los sitan en una
especie de tierra de nadie entre la narracin y la lrica, entre el cuento
propiamente dicho o la historia, la ancdota o el microensayo; y prximos,
en segn qu casos, al dilogo dramtico, la ocurrencia o chiste, la
noticia periodstica, la estampa, el poema en prosa, la frase ingeniosa o
lapidaria, el epigrama, la alegora o la greguera. Es decir, se ha llegado
a crear una especie de saco sin fondo, cajn de sastre o totum revolutum
en el que, en mezcla confusa y heterognea, cabe cualquier modalidad, sin
distinguir entre formas literarias diversas, y que slo porque prevalece la
extensin corta reciben el nombre de minicuentos u otro parecido, a pesar
de que el aspecto narrativo se haya jibarizado o desaparecido en su
totalidad. Aunque muchos de estos textos tan diversos pueden servir al
profesor en las propuestas didcticas a las que nos estamos refiriendo,
creo que son necesarias algunas consideraciones previas y, por otra parte,
bastante obvias, para poner un poco de orden y precisin terminolgica.

Para que los textos muy breves puedan recibir la denominacin de cuentos,
tiene que darse ineludiblemente una narracin. Es decir, el suficiente
desarrollo de una historia, en un espacio y en un tiempo: la accin de un
personaje protagonista o principal no necesariamente humano e, incluso, a
veces, no explcito o ni siquiera nombrado, pero siempre en relacin con un
medio determinado y con otros personajes o elementos, ya explcitos, ya
implcitos en la propia textualidad.

tem ms, que sea ficcin (invencin): una historia inventada por el autor.
Este puede crear, sin ningn lmite, la historia ms fantstica o bien
partir de un hecho real, de una experiencia personal o ajena, que su
imaginacin puede cambiar, transformar, modificar y literaturizar con
absoluta libertad creadora, porque ni es un gracioso contador de ancdotas,
ni un historiador, ni menos un periodista de sucesos. Y de esta manera se
cumple lo que es el proceso normal de la creacin artstica literaria;
proceso muy complejo en el que intervienen la sensibilidad, la memoria, y
la imaginacin para recrear una historia plasmada, como resultado final, en
el texto escrito.

Otras caractersticas para que podamos hablar de cuento es la voluntad de
estilo, nacida del convencimiento por parte del autor de estar escribiendo
precisamente un texto literario y no otro cualquiera de simple
comunicacin. Para que se d un cuento bueno, por muy breve que sea, la
historia tiene que ser sugerente o evocadora, divertida, sorpresiva, y
estar muy bien contada, de tal manera que produzca en el lector una fuerte
resonancia y una plena satisfaccin.

      Un texto escrito comienza a ser literario cuando, ms all del puro
      relato de sucesos o de la transmisin de datos, pretende una
      expresividad de carcter esttico, para dar a la supuesta realidad
      referente una condicin distinta, marcada por lo simblico. En tal
      sentido, lo sustantivo en la creacin literaria es el estilo, el modo
      de expresar por escrito lo que se pretende, a travs del lenguaje. El
      lenguaje es materia esencial para elaborar la ficcin literaria,
      sostenedor de sus capacidades expresivas y de su tono general (5).

Aunque debemos precisar que tambin con un estilo aparentemente escueto,
directo y sencillo, como sucede en muchos y excelentes relatos modernos, se
consigue una obra artstica. Lo importante es encontrar la manera ms
adecuada y convincente de contar bien, y esto siempre supone una
preparacin previa, un esfuerzo y una voluntad de estilo, muy lejos de la
improvisacin y banalidad a la que estamos acostumbrados.

Distinguimos, pues, la denominacin de cuento de la de texto mnimo, en el
que s puede entrar cualquier forma escrita como las ancdotas, aforismos,
gregueras, chistes o ingeniosidades, algunas transcripciones de dilogos,
ciertos ensayos con elementos narrativos, poemas en prosa o estampas
literarias, noticias de peridico, o cualquier variante escrita, que, por
muy graciosos, acertados, interesantes y sorprendentes que sean, no pueden
confundirse u homologarse con el cuento. Es la distincin que establecen
algunos estudiosos entre los microtextos frente a los llamados
microrrelatos o minicuentos: la diferencia que existe entre una categora
transgenrica, verdaderamente mixta y proteica, que abarca un rea mucho
ms amplia e indeterminada al trascender las restricciones de gnero y, por
otra parte, la forma literaria denominada cuento muy breve en cualquiera
de sus variantes que alude a un tipo de texto narrativo y de ficcin en el
que se cuenta, de la manera ms breve, bella e intensa posibles, una
historia inventada por el autor que produce impacto en el lector.

Las caractersticas propias de todo buen cuento: concentracin, efecto
nico, intensidad, tensin e iluminacin o deslumbramiento (Poe y
Cortzar), han de conseguirse en los cuentos brevsimos de una manera muy
contundente y, por esta razn, se requiere del autor un bagaje artstico y
literario mucho mayor de lo habitual. Si es muy difcil la perfeccin del
cuento cannico, el de extensin normal, es mucho mayor en un minicuento.
Recordemos las palabras del escritor espaol Medardo Fraile:

      Un cuento se escribe siempre temblando.

      Por qu?

      Porque puede quebrarse en cualquier momento.

Las historias mnimas de estas caractersticas siempre han existido, como
cuentos populares, antiguas fbulas, parbolas o aplogos inolvidables,
Pero es indudable la actualidad de este subgnero del cuento y, por cierto
con un desarrollo destacado en las literaturas hispnicas. Por la extrema
brevedad, por el acierto formal, por la ingeniosidad, la irona, humor o
stira y por el final sorpresivo, estos cuentos pueden ser muy apropiados y
sugerentes en el trabajo de clase.

Vase, como contribucin prctica y me gustara que sugestiva o, cuando
menos, orientadora, una seleccin muy heterognea, en la lnea arriba
apuntada, de microtextos que engloba minicuentos propiamente dichos (viejos
aplogos, cuentos populares annimos y literarios), y tambin otros textos
no estrictamente cuentos, como ancdotas, estampas o poemas en prosa.



      El gesto de la muerte

      Un joven jardinero persa le dice a su prncipe:

      Aydame, Seor! Esta maana me he cruzado con la Muerte en el
      mercado y me hizo un gesto de amenaza. Tengo que huir y refugiarme
      esta noche en la ciudad de Ispahn, donde no pueda encontrarme.

      El bondadoso prncipe le prest sus caballos. Por la tarde, tambin
      el prncipe se encontr con la muerte y le pregunt:

      Esta maana por qu le hiciste a mi jardinero un gesto de amenaza?

      No fue un gesto de amenaza respondi la Muerte, sino un gesto de
      sorpresa, pues lo vea muy lejos de Ispahn y es all donde debo
      tomarlo esta noche.

      Aplogo suf (6).



      El ngel de la muerte y el rey de Israel

      Se cuenta de un rey de Israel que fue un tirano. Cierto da, mientras
      estaba sentado en el trono de su reino, vio que entraba un hombre por
      la puerta de palacio; tena la pinta de un pordiosero y un semblante
      aterrador. Indignado por su aparicin, asustado por el aspecto, el
      Rey se puso en pie de un salto y pregunt:

      Quin eres? Quin te ha permitido entrar? Quin te ha mandado
      venir a mi casa?

      Me lo ha mandado el Dueo de la casa. A m no me anuncian los
      chambelanes ni necesito permiso para presentarme ante reyes ni me
      asusta la autoridad de los sultanes ni sus numerosos soldados. Yo soy
      aqul que no respeta a los tiranos. Nadie puede escapar a mi abrazo;
      soy el destructor de las dulzuras, el separador de los amigos.

      El rey cay por el suelo al or estas palabras y un estremecimiento
      recorri todo su cuerpo, quedndose sin sentido. Al volver en s,
      dijo:

      T eres el ngel de la Muerte!

      S.

      Te ruego, por Dios, que me concedas el aplazamiento de un da tan
      slo para que pueda pedir perdn por mis culpas, buscar la absolucin
      de mi Seor y devolver a sus legtimos dueos las riquezas que
      encierra mi tesoro; as no tendr que pasar las angustias del juicio
      ni el dolor del castigo!

      Ay! Ay! No tienes medio de hacerlo. Cmo te he de conceder un da
      si los das de tu vida estn contados, si tus respiros estn
      inventariados, si tu plazo de vida est predeterminado y registrado?

      Concdeme una hora!

      La hora tambin est en la cuenta. Ha transcurrido mientras t te
      mantenas en la ignorancia y no te dabas cuenta. Has terminado ya con
      tus respiros: slo te queda uno.

      Quin estar conmigo mientras sea llevado a la tumba?

      nicamente tus obras.

      No tengo buenas obras!

      Pues entonces, no cabe duda de que tu morada estar en el fuego, de
      que en el porvenir te espera la clera del Todopoderoso.

      A continuacin le arrebat el alma y el rey se cay del trono al
      suelo.

      Los clamores de sus sbditos se dejaron or; se elevaron voces,
      gritos y llantos; si hubieran sabido lo que le preparaba la ira de su
      Seor, los lamentos y sollozos aun hubiesen sido mayores y ms y ms
      fuertes los llantos.

      Cuento annimo de Las mil y una noches.



      El espejo

      Un campesino chino se fue a la ciudad para vender su arroz. Su joven
      mujer le dijo:

      Por favor, treme un peine.

      En la ciudad, el campesino vendi el arroz y bebi con unos
      compaeros. En el momento de regresar se acord de su mujer. Le haba
      pedido algo, pero qu era? No poda recordarlo. As que compr un
      espejo en una tienda para mujeres y regres al pueblo.

      Entreg el espejo a su mujer y march a trabajar sus campos. Ella se
      mir en el espejo y se ech a llorar. Su madre, que la vio llorando,
      le pregunt la razn de aquellas lgrimas. La joven mujer le dio el
      espejo dicindole:

      Mi marido ha trado a otra mujer.

      La madre cogi el espejo, lo mir y le dijo a su hija:

      No tienes de qu preocuparte, es muy vieja.

      Cuento annimo chino.



      Momotaro

      Una vez, hace muchos aos, en un pueblecito de la montaa, un hombre
      y una mujer muy viejos vivan en una solitaria cabaa de leadores.

      Un da que haba salido el sol y el cielo estaba azul, el viejo fue
      en busca de lea y la anciana baj a lavar al arroyo estrecho y
      claro, que corre por las colinas.

      Y qu es lo que vieron? Flotando sobre el agua y solo en la
      corriente, un gran melocotn (durazno). La mujer exclam:

      Marido, abre con tu cuchillo este melocotn!

      Qu sorpresa! Qu es lo que vieron? Dentro estaba Momotaro, un
      hermoso nio. Se lo llevaron a su casa y Momotaro se cri sano y
      fuerte. Siempre estaba corriendo, saltando y pelendose para
      divertirse, y cada vez creca ms y ms y se haca ms corpulento que
      los otros nios del contorno.

      En el pueblo todos se lamentaban:

      Quin nos salvar de los Demonios y de los Genios y de los
      terribles Monstruos?

      Yo ser quien los venza repuso Momotaro. Yo ir a la isla de los
      Genios y de los terribles Monstruos y los vencer.

      Dadle su armadura! dicen todos. Y dejadle ir.

      Con un estandarte enarbolado va Momotaro a la isla de los Genios
      Malignos. Va provisto de comida para mantener su fortaleza.

      Por el camino se encuentra a un perro que le dice:

      Guau, guau, guau! Momotaro! Adnde te diriges? Me dejas ir
      contigo? Si me das comida, yo te ayudar a vencer a los Demonios.

      Ki, ki, kia, kia! dice el mono. Momotaro, eh, Momotaro, dame
      comida y djame ir contigo! Les daremos su merecido a esos malditos
      Genios!

      Kra, kra! dice el faisn. Dame comida e ir con vosotros a la
      isla de los Genios para vencerlos!

      Momotaro, con el Perro, el Mono y el Faisn, se hace a la vela para
      ir al encuentro de los Genios y derrotarlos. Pero la isla est muy
      lejos, muy lejos y el mar, embravecido.

      El mono desde el mstil grita:

      Adelante, a toda marcha!

      Guau, guau, guau! se oye desde popa.

      Y en el cielo se escucha:

      Kra, kra!

      Nuestro capitn no es otro que el valiente Momotaro.

      Desde lo alto del cielo el Faisn espa la isla y avisa:

      El guardin se ha dormido! Adelante!

      Mono, salta la muralla! Vamos, preparaos! dice Momotaro.

      Y grita:

      Eh, vosotros, Demonios, Diablos, aqu estamos! Salid! Aqu
      estamos para venceros, Genios!

      El Faisn con su pico, el Perro con los dientes, el Mono con las uas
      y Momotaro con sus brazos, luchan denodadamente.

      Los Genios, al verse perdidos, se lamentan y dicen:

      Nos rendimos! Sabemos que hemos sido malos, nunca ms volveremos a
      serlo. Os entregamos el tesoro y todas nuestras riquezas.

      Sobre una carreta cargan el tesoro y todas las riquezas que guardaban
      los Genios. El perro tira de la carreta, el Mono empuja por detrs y
      el Faisn les indica el camino. Y Momotaro, encima de los tesoros,
      entra en su pueblo donde todos lo aclaman como vencedor.

      Cuento popular japons.



      La obra maestra

      El mono cogi un tronco de rbol, lo subi hasta el ms alto pico de
      una sierra, lo dej all, y, cuando baj al llano, explic a los
      dems animales:

      Ven aquello que est all? Es una estatua, una obra maestra! La
      hice yo.

      Y los animales, mirando aquello que vean all en lo alto, sin
      distinguir bien qu fuere, comenzaron a repetir que aquello era una
      obra maestra. Y todos admiraron al mono como a un gran artista. Todos
      menos el cndor, porque l era el nico que poda volar hasta el pico
      de la sierra y ver que aquello slo era un viejo tronco de rbol.
      Dijo a muchos animales lo que haba visto, pero ninguno crey al
      cndor, porque es natural en el ser que camina no creer al que vuela.

      lvaro Yunque (Argentina, 1889-1982) (7).



      El hroe

      Figrate t, madre, que andamos de viaje y que estamos atravesando un
      peligroso pas desconocido. T vas sentada en tu palanqun y yo troto
      a tu lado en un caballo colorado. El sol se pone, va anocheciendo.
      Ante nosotros se tiende solitario y gris el desierto de Yorandigui.
      Todo alrededor es desolado y seco. T piensas, asustada: Hijo, no s
      adnde hemos ido a parar. Y yo te digo: No tengas miedo, madre.

      El sendero es estrecho y retorcido, y los abrojos desgarran los pies.
      Los ganados han vuelto ya de los anchos llanos a sus establos de la
      aldea. Cada vez son ms oscuros y vagos la tierra y el cielo, y ya no
      vemos por dnde vamos. De pronto, t me llamas y me dices bajito:

      Qu luz ser aquella que hay all junto a la orilla, hijo?

      Un alarido horrible salta en lo oscuro y unas sombras arrolladoras se
      nos vienen encima. T te acurrucas en tu palanqun y repites rezando
      los nombres de los dioses. Los esclavos que te llevan se esconden
      temblando de terror tras los espinos. Yo te grito:

      Madre, no tengas cuidado, que estoy yo aqu!

      Los asesinos estn ms cerca cada vez, hirsutos los cabellos, armados
      con largas lanzas. Yo les grito:

      Alto ah, villanos! Un paso ms y sois muertos!

      Se oye otro terrible grito y los bandidos se abalanzan sobre
      nosotros. T, convulsa, me coges la mano y me dices:

      Hijo de mi vida, por amor de Dios, huye de aqu.

      Yo te contesto:

      Madre, mrame t! Ya vers!

      Entonces meto espuelas a mi caballo, que salta furioso. Chocan
      sonantes mi espada y mi escudo. El combate es tan espantoso que si t
      lo pudieras ver desde tu palanqun te helaras de espanto, madre.
      Unos huyen, otros caen hechos pedazos. T, mientras, ya lo s yo,
      estars pensando, sentada all solita, que tu hijo ha muerto. En esto
      yo vuelvo todo ensangrentado y te digo:

      Madre, la lucha ha concluido.

      T sales de tu palanqun y, apretndome contra tu pecho, dices,
      mientras me besas:

      Qu hubiera sido de m si mi hijo no me hubiera escoltado?

      ...Todos los das pasan cosas como esta. Por qu no haba de suceder
      algo as una vez? Sera como un cuento de los libros. Mi hermano
      dira:

      Pero es posible? Yo lo crea tan endeblito!

      Y los hombres del pueblo repetiran, asombrados:

      Verdaderamente fue una suerte que el nio estuviera con su madre.

      Rabindranath T. Tagore (India, 1861-1941) (8).



      Qu invierno aqul!

      ...Qu invierno aqul! El atrio de la iglesia se cubri de
      sepulturas nuevas. Un lobo rabioso bajaba todas las noches a la aldea
      y se le oa aullar desesperado. Al amanecer no turbaba la paz de los
      corrales ningn cantar madruguero, ni el sol calentaba los ateridos
      campos. Los das se sucedan montonos, amortajados en el sudario
      ceniciento de la llovizna. El viento soplaba spero y fro, no traa
      caricias, no llevaba aromas, marchitaba la yerba, era un aliento
      embrujado. Algunas veces, al caer la tarde, se le oa escondido en
      los pinares quejarse con voces del otro mundo. Los establos
      hallbanse vacos, el hogar sin fuego, en la chimenea el trasgo mora
      de tedio. Por los resquicios de las tejas filtrbase la lluvia
      maligna y terca en las cabaas llenas de humo. Aterida, mojada,
      tsica, temblona, una bruja hambrienta velaba acurrucada a la puerta
      del horno. La bruja tosa llamando al muerto eco del rincn
      calcinado, negro y fro...

      Qu invierno aqul! Un da y otro da desfilaban por el camino real
      procesiones de aldeanos hambrientos, que bajaban como lobos de los
      casales escondidos en el monte. Sus madreas producan un ruido
      desolador cuando al caer de la tarde cruzaban la aldea. Pasaban
      silenciosos, sin detenerse, como un rebao descarriado. Saban que
      all tambin estaba el hambre. Desfilaban por el camino real lentos,
      fatigados, dispersos, y slo hacan alto cuando las viejas campanas
      de alguna iglesia perdida en el fondo del valle dejaban or sus voces
      familiares anunciando aquellas rogativas que los seores abades
      hacan para que se salvasen los viedos y los maizales. Entonces,
      arrodillados a lo largo del camino, rezaban con un murmullo
      plaidero. Despus continuaban su peregrinacin hacia las villas
      lejanas, las antiguas villas feudales que an conservan las puertas
      de sus murallas. Los primeros aparecan cuando la maana estaba
      blanca por la nieve, y los ltimos cuando hua la tarde arrebujada en
      los pliegues de la ventisca. Conforme iban llegando unos en pos de
      otros, esperaban sentados ante la portalada de las casas solariegas,
      donde los galgos flacos y cazadores, atados en el zagun los acogan
      ladrando. Aquellos abuelos de blancas guedejas, aquellos zagales
      asoleados, aquellas mujeres con nios en brazos, aquellas viejas
      encorvadas, con grandes bocios colgantes y temblones, imploraban
      limosna entonando una salmodia humilde. Besaban la borona, besaban la
      mazorca del maz, besaban la cecina, besaban la mano que todo aquello
      les ofreca, y rezaban para que hubiese siempre caridad sobre la
      tierra. Rezaban al Seor Santiago y a Santa Mara...

      Ramn del Valle-Incln (Espaa, 1866-1936) (9).



      La autoridad

      En pocas remotas, las mujeres se sentaban en la proa de la canoa y
      los hombres en la popa. Eran las mujeres quienes cazaban y pescaban.
      Ellas salan de las aldeas y volvan cuando podan o queran. Los
      hombres montaban las chozas, preparaban la comida, mantenan
      encendidas las fogatas contra el fro, cuidaban a los hijos y curtan
      las pieles de abrigo.

      As era la vida entre los indios onas y los yganse, en la Tierra del
      Fuego, hasta que un da los hombres mataron a todas las mujeres y se
      pusieron las mscaras que las mujeres haban inventado para
      aterrorizarlos.

      Solamente las nias recin nacidas se salvaron del exterminio.
      Mientras ellas crecan, los asesinos les decan y les repetan que
      servir a los hombres era su destino. Ellas lo creyeron. Tambin lo
      creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas.

      Eduardo Galeano (Uruguay, 1940) (10).



      Te quiero a las diez de la maana...

      Te quiero a las diez de la maana, y a las once, y a las doce del
      da. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las
      tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me
      pongo a pensar en nosotros dos, y t piensas en la comida o en el
      trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a
      odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para m.

      Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que ests
      hecha para m, que de algn modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre,
      que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde
      yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. T vienes toda
      entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos
      metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o
      sueo.

      Todos los das te quiero y te odio irremediablemente. Y hay das
      tambin, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como
      la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me
      distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho
      tiempo. Ya ves. Quin podra quererte menos que yo, amor mo?

      Jaime Sabines (Mxico, 1926-1999) (11).



      El primer da

      El primer da, Dios se cre a s mismo. Ha de haber un comienzo para
      todo.

      Luego cre el vaco. Encontr que le haba quedado muy grande, y se
      sinti impresionado.

      El tercer da imagin las galaxias, los planetas y los soles. No se
      sinti excesivamente satisfecho, sin saber exactamente por qu.

      El cuarto da hizo un poco de jardinera: decor algunos planetas
      elegidos con un verdadero sentido artstico, y se sinti feliz al
      probarse a s mismo que era un dios con gusto, destilando a travs
      del universo una sutil perfeccin.

      El quinto da, sin embargo, para relajarse de los esfuerzos de la
      vspera, decidi divertirse un poco: imagin un mundo que no era ms
      que una flagrante falta de gusto, lo atiborr con horribles colores,
      y lo pobl de una gran cantidad de repugnantes monstruos. Luego llam
      a aquel mundo la Tierra.

      Juan Sternberg (Blgica, 1929) (12).



      Fin de baile

      Acaban de bajar las luces del saln de baile. La banda comienza a
      tocar la ltima cancin: una balada. Siempre odi la msica lenta,
      pero sta significa te quiero, y hay poco ms que decir.

      Nunca unos ojos me haban mirado as. Nunca haba sentido mi cuerpo
      vibrar a cada nota, ni mis ojos mirar ms fijos a algo.

      Estas notas que envenenan el aire me han henchido el pecho, hiriendo
      mi alma de muerte. Me noto temblar cuando nuestras manos se unen, y
      sus enormes ojos azules se clavan como preciosas aristas de poliedros
      de amor en mi mente, en mi corazn, en mi recuerdo.

      Mientras, suavemente, el cantante me demuestra que todo lo que ocurre
      es real, y por ello, estrecho mi lazo, atenazando mis brazos a su
      espalda, acercando su pecho al mo. Noto su respirar entrecortado en
      mi entrecortado respirar, y entre medias nuestros pechos, golpeados
      por nuestro revolucionado corazn. Slo quiero que el pianista lea mi
      mente, y toque para siempre esta meloda, mientras hago de mis labios
      una extensin de sus labios. Cierro los ojos para soar que este
      momento es una poesa en nuestros odos o el sabor del azcar glas
      del dulce ms lindo del mundo.

      Cuando abro los ojos veo los suyos mirndome, pero tienen veinte aos
      ms. No existe el saln de baile, slo queda en nuestro recuerdo. Y
      la cancin suena en nuestras cabezas, recordndonos cada da cunto
      nos queremos, y que lo que una vez fue sueo permanece siendo
      realidad.

      Miguel ngel Hurtado



      La montaa

      El nio empez a trepar por el corpachn de su padre, que estaba
      amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del
      gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sonrindose,
      se puso todo duro para ofrecer al juego del nio una solidez de
      montaa. Y el nio lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones
      de las piernas, en el talud del pecho, en los hombros, inmviles como
      rocas. Cuando lleg a la cima nevada de la cabeza, el nio no vio a
      nadie.

      Pap, pap! llam a punto de llorar.

      Un viento fro soplaba all en lo alto, y el nio, hundido en la
      nieve, quera caminar y no poda.

      Pap, pap!

      El nio se ech a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaa.

      Enrique Anderson Imbert (Argentina, 1910-2000) (13).



      El nio al que se le muri el amigo

      Una maana se levant y fue a buscar al amigo, al otro lado de la
      valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvi, le dijo la madre:
      El amigo se muri. Nio, no pienses ms en l y busca otros para
      jugar. El nio se sent en el quicio de la puerta, con la cara
      entre las manos y los codos en las rodillas. l volver, pens.
      Porque no poda ser que all estuviesen las canicas, el camin y la
      pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo
      no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande,
      y el nio no quera entrar a cenar. Entra, nio, que llega el fro,
      dijo la madre. Pero, en lugar de entrar, el nio se levant del
      quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camin, la
      pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca,
      la voz del amigo no le llam, ni le oy en el rbol, ni en el pozo.
      Pas buscndole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que
      le llen de polvo el traje y los zapatos. Cuando lleg el sol, el
      nio, que tena sueo y sed, estir los brazos, y pens: Qu tontos
      y pequeos son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para
      nada. Lo tir todo al pozo, y volvi a la casa, con mucha hambre. La
      madre le abri la puerta, y le dijo: Cunto ha crecido este nio,
      Dios mo, cunto ha crecido. Y le compr un traje de hombre, porque
      el que llevaba le vena muy corto.

      Ana Mara Matute (Espaa, 1926) (14).



      La tristeza

      El profe me ha dado una nota para mi madre. La he ledo. Dice que
      necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la
      mesilla, debajo del tazn lleno de leche que le dej por la maana.
      He metido en el microondas la tortilla congelada que compr en el
      supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un
      plato en la mesilla, al lado del tazn de leche. Mi madre sigue
      igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el pelo, que ya no
      brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitacin,
      pero cuando abr la persiana ella me grit. Dice que si no se ve el
      sol es como si no corriesen los das, pero eso no es cierto. Yo s
      que los das corren porque la lavadora est llena de ropa sucia y en
      el lavavajillas no cabe nada ms, pero sobre todo lo s por la
      tristeza que est encima de los muebles. La tristeza es un polvo
      blanco que lo llena todo. Al principio es divertida. Se puede
      escribir sobre ella, tonto el que lo lea, pero, al da siguiente,
      las palabras no se ven porque hay ms tristeza sobre ellas. El
      profesor dice que estoy mal porque en clase me distraigo y es que no
      puedo dejar de pensar que un da ese polvo blanco cubrir del todo a
      mi madre y lo har conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza
      habr borrado el te quiero que le escribo cada noche sobre la mesa
      del comedor.

      Rosario Barros Pea (Espaa, 1935) (15).



      Gnesis

      Con la ltima guerra atmica, la humanidad y la civilizacin
      desaparecieron. Toda la tierra fue como un desierto calcinado. En
      cierta regin de Oriente sobrevivi un nio, hijo del piloto de una
      nave espacial. El nio se alimentaba de hierbas y dorma en una
      caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el horror del desastre,
      slo saba llorar y clamar por su padre. Despus sus recuerdos se
      oscurecieron, se disgregaron, se volvieron arbitrarios y cambiantes
      como un sueo; su horror se transform en un vago miedo. A ratos
      recordaba la figura de su padre, que le sonrea o lo amonestaba, o
      ascenda a su nave espacial, envuelta en fuego y en ruido, y se
      perda entre las nubes. Entonces, loco de soledad, caa de rodillas y
      le rogaba que volviese.

      Entretanto la tierra se cubri nuevamente de vegetacin; las plantas
      se cargaron de flores; los rboles, de frutos. El nio, convertido en
      un muchacho, comenz a explorar el pas. Un da, vio un ave. Otro da
      vio un lobo. Otro da, inesperadamente, se hall frente a una joven
      de su edad que, lo mismo que l, haba sobrevivido a los estragos de
      la guerra atmica.

      Cmo te llamas? le pregunt.

      Eva contest la joven. Y t?

      Adn.

      Marco Denevi (Argentina, 1922-1998) (16).



      Aviso

                                                          I.M. Julio Torri.

      La isla prodigiosa surgi en el horizonte como una crtera colmada de
      lirios y de rosas. Hacia el medioda comenc a escuchar las notas
      inquietantes de aquel canto mgico.

      Haba desodo los prudentes consejos de la diosa y deseaba con toda
      mi alma descender all. No sell con panal los laberintos de mis
      orejas ni dej que mis esforzados compaeros me amarraran al mstil.

      Hice virar hacia la isla y pronto pude distinguir sus voces con toda
      claridad. No decan nada; solamente cantaban. Sus cuerpos relucientes
      se nos mostraban como una presa magnfica.

      Entonces decid saltar sobre la borda y nadar hasta la playa.

      Y yo, oh dioses, que he bajado a las cavernas del Hades y que he
      cruzado el campo de asfodelos dos veces, me vi deparado a este
      destino de un viaje lleno de peligros.

      Cuando despert en brazos de aquellos seres que el deseo haba hecho
      aparecer tantas veces de este lado de mis prpados durante las largas
      vigas del asedio, era presa del ms agudo espanto. Lanc un grito
      afilado como una jabalina.

      Oh dioses, yo que iba dispuesto a naufragar en un jardn de delicias,
      cambi libertad y patria por el prestigio de la isla infame y
      legendaria.

      Sabedlo, navegantes: el canto de las sirenas es estpido y montono,
      su conversacin aburrida e incesante; sus cuerpos estn cubiertos de
      escamas, erizados de algas y sargazo. Su carne huele a pescado.

      Salvador Elizondo (Mxico, 1932-2006) (17).



      La leyenda de Carlomagno

      El emperador Carlomagno se enamor, siendo ya viejo, de una muchacha
      alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el
      soberano, posedo de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real,
      descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha muri
      repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco
      tiempo, porque el amor de Carlomagno no haba muerto con ella. El
      Emperador, que haba hecho llevar a su aposento el cadver
      embalsamado, no quera separarse de l. El arzobispo Turpn, asustado
      de esta macabra pasin, sospech un encantamiento y quiso examinar el
      cadver. Escondido debajo de la lengua muerta encontr un anillo con
      una piedra preciosa. No bien el anillo estuvo en manos de Turpn,
      Carlomagno se apresur a dar sepultura al cadver y volc su amor en
      la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situacin,
      Turpn arroj el anillo al lago Constanza. Carlomagno se enamor del
      lago Constanza y no quiso alejarse nunca ms de sus orillas.

      talo Calvino (Italia, 1923-1985) (18).



      Las lneas de la mano

      De una carta tirada sobre la mesa sale una lnea que corre por la
      plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir
      que la lnea contina por el piso de parqu, remonta el muro, entra
      en una lmina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda
      de una mujer reclinada en un divn, y por fin escapa de la habitacin
      por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle.
      Ah es difcil seguida a causa del trnsito pero con atencin se la
      ver subir por la rueda del autobs estacionado en la esquina y que
      lleva al puerto. All baja por la media de niln cristal de la
      pasajera ms rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas,
      rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor, y all (pero es
      difcil verla, slo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al
      barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de
      primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor, y en una
      cabina donde un hombre triste bebe coac y escucha la sirena de
      partida, remonta por la costura del pantaln, por el chaleco de
      punto, se desliza hasta el codo, y con un ltimo esfuerzo se guarece
      en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a
      cerrarse sobre la culata de una pistola.

      Julio Cortzar (Argentina, 1914-1984) (19).



      Amores

      Cuando Amparo me dijo que no me quera, despus de seis meses de
      tenaz noviazgo, me reclu en casa de mi ta Eredia por espacio de
      tres meses.

      El amor de Luisina, un ao ms tarde, vino a curar aquella herida que
      segua sin cerrarse. Fue un tiempo corto, eso s, de felicidad e
      ilusiones. Entender la decisin de Luisina de abandonar el mundo para
      profesar en las Esclavas me cost una lcera de duodeno. A mi natural
      melancola se uni esa tristeza sin fondo que ni los auxilios
      espirituales logran paliar.

      Irene lleg a mi vida en un baile de verano al que mi amigo Aurelio
      me llev como quien dice a punta de pistola. Que dos aos ms tarde
      aquella tierna seductora se fuese precisamente con Aurelio, yugulando
      a un tiempo amor y amistad, fue lo que provoc, en el abismo de la
      desgracia sentimental, mi hospitalizacin.

      Antonia era una enfermera compadecida que me sac a flote usando
      todos los atributos que una mujer puede poseer. El amor del enfermo
      es un amor sudoroso y lleno de pesares, ms frgil que ninguno.
      Cuando una tarde vi a Antonia y al doctor Simarro besndose en el
      jardn me met para el cuerpo un tubo de aspirinas. Gracias como
      siempre a mi ta Eredia, culmin tras la crisis la desolada
      convalecencia y, cuando definitivamente me sent repuesto, comenc a
      considerar la posibilidad de retirarme del mundo, habida cuenta de
      que mis convicciones religiosas se haban fortalecido.

      Fue entonces cuando me escribi Amparo reclamando mi perdn y
      reconociendo la interpretacin errnea que haba hecho de su amor por
      m. Nos casamos en seguida y todo iba bien hasta que Luisina, que
      colg los hbitos, volvi para recuperar mi amor e Irene y Antonia,
      bastante desgraciadas en sus respectivos derroteros sentimentales,
      regresaron para restablecer aquella fidelidad herida, convencidas,
      cada una por razones distintas, de que el nico amor verdadero era el
      mo.

      Mi ta Eredia anda la mujer muy preocupada, y yo, como dice mi amigo
      Gonzalo, sobrellevo con astucia y aplomo desconocidos mi destino,
      trabajando en tantos frentes a la vez. Y me voy convenciendo de que
      existe una rara justicia amorosa que nos hace cobrar los abandonos,
      aunque su aplicacin puede acabar resultando perjudicial para la
      salud.

      Luis Mateo Dez (Espaa, 1942) (20).



      spero abrazo

      Me dorm a la orilla de un lago junto a un rbol de tronco retorcido.
      De pronto, sus races comenzaron a salir de la tierra como manos
      sarmentosas y a recorrer mi cuerpo. Exploraban mis rincones con la
      misma avidez que un animal hambriento. Molesto por aquella insistente
      caricia que no deseaba, las retir entre sueos, pero ellas volvan.
      Aquellas extremidades leosas persistan en su obstinado recorrido,
      aprisionando mi cintura cada vez con ms fuerza. Inquieto, las sacud
      de nuevo, esta vez con saa, intentando librarme de su asfixiante
      abrazo. No lo consegu. De repente, me encontr entre las manos un
      objeto cortante. Sin pensarlo, golpe con l las races hasta que,
      soltndome, cayeron al suelo. Un lquido caliente brot de su
      interior y me moj la cara. Me limpi con la hierba, que pareca un
      lienzo, y continu durmiendo.

      Cuando me despert, ella yaca ensangrentada a mi lado. Le faltaban
      las manos.

      Concha Fernndez Gonzlez (Espaa) (21).



      Paternidad responsable

      Era tu padre. Estaba igual, ms joven incluso que antes de su muerte,
      y te miraba sonriente, parado al otro lado de la calle, con ese gesto
      que sola poner cuando eras nio y te iba a recoger a la salida del
      colegio cada tarde. Lgicamente, te quedaste perplejo, incapaz de
      entender qu suceda, y no reparaste ni en que el disco se pona rojo
      de repente ni en que derrapaba en la curva un autobs y se iba contra
      ti incontrolado. Fue tremendo. Ya en el suelo, inmvil y medio
      atragantado de sangre, volviste de nuevo los ojos hacia l y
      comprendiste. Era, siempre lo haba sido, un buen padre, y te alegr
      ver que haba venido una vez ms a recogerte.

      Carlos Alfaro Gutirrez (Espaa, 1947) (22).



      Para mi chica la Marga

      Cuando Marga no est, todo es Marga.

      Es Marga la pasta de mi tubo de dientes. Marga es mis orejas y las
      pocas ganas que hoy tengo de levantarme. Y tambin el vecino que me
      saluda y parece que diga Marga. Hoy ms que nunca Marga es Argentina.
      Y ensalada con pechuga asada. Hoy Marga no es la siesta, porque
      pensando, pensando tampoco hoy me dej dormir. Esta tarde son Marga
      mis piernas, que me llevan poco a poco como si fueran solas, sin
      contar con el resto de mi cuerpo, que, dicho sea de paso, tambin es
      de Marga. Y el agradable sonido de mis pasos en el suelo. Y mi
      respiracin. Marga es Dostoievski. Y tambin Mario Benedetti y Miguel
      Hernndez. Y mi Daniel Pennac. Esta tarde es Marga hasta Ana Rosa
      Quintana. Y caf con leche y torta de nueces y pasas. Marga es las
      nueve y media y las diez menos cuarto y las diez y veinte.

      Y es entonces, a eso de las diez y media, cuando Marga est, y todo
      lo dems no existe. Y slo existe Marga.

      Martn Civera Lpez (23).



      Nochebuena

      Fernando Silva dirige el hospital de nios, en Managua. En vsperas
      de Navidad, se qued trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando
      los cohetes y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo,
      cuando Fernando decidi marcharse. En su casa lo esperaban para
      festejar.

      Hizo una ltima recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en
      orden, y en esto estaba cuando sinti que unos pasos le seguan. Unos
      pasos de algodn: se volvi y descubri que uno de los enfermitos le
      andaba atrs. En la penumbra, lo reconoci. Era un nio que estaba
      solo. Fernando reconoci su cara ya marcada por la muerte y esos ojos
      que pedan disculpas o quiz pedan permiso.

      Fernando se acerc y el nio le roz con la mano:

      Decile a... susurr el nio. Decile a alguien que yo estoy aqu.

      Eduardo Galeano (Uruguay, 1940) (24).



Si de los minicuentos o cuentos muy breves pasamos a relatos de mayor
extensin, nos encontramos con ttulos tan numerosos, importantes y
variados que se impone una seleccin, modificada y enriquecida
continuamente, que tenga en cuenta las necesidades, la preparacin, cultura
y nivel de los alumnos, y, desde luego, la propia experiencia del profesor.

Presento a continuacin una seleccin de ttulos de cuentos muy variados
con pequeos comentarios u orientaciones. Algunos de estos textos son
verdaderas obras maestras del gnero y, segn mi experiencia, pueden
servir, adems del aprendizaje lingstico, para poner a los alumnos
escalonadamente en contacto con una literatura viva que les introduzca en
el placer y emocin de la lectura.



1. Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1849)

El corazn delator (1843) (25)

La fascinacin que ejercen los cuentos de este maestro del relato breve
moderno se debe, principalmente, a su capacidad para crear ambientes densos
y compactos donde el lector se sumerge de forma irremediable desde el
principio hasta el fin. Esto sucede en este, seguramente, su mejor relato,
y, desde luego, un ttulo indiscutible de la mejor cuentstica universal.
Un ejemplo perfecto de cuento concentrado e intenso y, por otra parte,
escrito con una gran economa de medios, pero sumamente eficaces. En los
apenas quince minutos que dura la lectura, el lector se ve envuelto y
atrapado irremisiblemente por una atmsfera obsesiva e inquietante que
estalla en el desenlace final: el efecto nico al que, segn la famosa
teora del propio autor, se debe orientar y subordinar todo buen cuento.

Cmo se logra este pequeo portento narrativo? Mediante el empleo del
monlogo interior; la insistente recurrencia de los dos motivos esenciales
del cuento: el del ojo y el del latido del corazn; y, especialmente, el
marcado ritmo ascendente, conseguido con tcnicas de repeticin hasta
llegar al sorprendente clmax y desenlace final. El asombrado lector queda,
como decamos, sobrecogido y anonadado al final de este relato que cuenta
en primera persona y manifiesta literariamente qu lejos de un fro y
objetivo informe mdico! la torturada psicologa del
narrador-protagonista, un asesino psicpata que intenta justificarse
mediante ese monlogo cargado de tensin.



El barril de amontillado (1846) (26)

Un relato de horror (o terror psicolgico) y de suspense en el que se ha
conseguido con pleno acierto una caracterstica propia de todo buen cuento:
la intensidad del relato, gracias a la eliminacin de todo aquello que
signifique situaciones intermedias o fases de transicin, para meter de
lleno al lector, desde el principio, en el mismo corazn del drama y
hacerle asistir sobrecogido al cumplimiento implacable de una fra y
terrible venganza. Obsrvese la maligna inteligencia, el humor negro, la
punzante irona, y el sadismo gratuito en la conducta del protagonista, tan
bien diseados en un relato corto, adems del dramatismo conseguido con tan
pocos recursos y el tempo narrativo sabiamente dosificado hasta llegar la
culminacin del clmax final. Todo el cuento, como sucede frecuentemente en
Poe, produce una sensacin de modernidad tanto ms llamativa si sabemos que
se trata de un cuento escrito en 1846.

Otros cuentos: El pozo y el pndulo, El gato negro, El retrato oval y La
carta robada.



2. W. W. Jacobs (Inglaterra, 1863-1943)

La pata de mono (1902) (27)

La pata de mono una variante de los cuentos del talismn mgico y
extico que concede tres deseos est considerado como uno de los relatos
ms logrados, famosos y sobrecogedores de toda la historia de la literatura
de terror. En palabras de Garca Mrquez, es el cuento perfecto, compacto e
intenso, una joya del gnero, en el que todo cuanto sucede es casual y que
tiene como principio articulador un refrn oriental: Ten cuidado con lo
que pides porque tus deseos pueden hacerse realidad. La efectividad del
relato se asienta en lo directo del lenguaje y en el brutal contraste entre
las situaciones joviales y humorsticas protagonizadas por la familia y los
horripilantes acontecimientos posteriormente desencadenados. Contribuye
tambin a su eficacia el seco desenlace y la incertidumbre sobre si lo
ocurrido realmente es a causa de la pata de mono ya que, aunque todo parece
indicar que s, el lector puede atribuirlo a la casualidad o al destino.



3. Guy de Maupassant (Francia, 1850-1893)

El Horla (1887) (28)

A partir de 1884, cuando Guy de Maupassant era un escritor conocido y de
prestigio dentro del movimiento naturalista, empezaron a manifestarse en l
los sntomas de una enfermedad que, paulatinamente, enajenara su mente y
lo arrastrara hasta la locura y la muerte. Fue tambin a partir de
entonces cuando empez a escribir relatos fantsticos, narraciones de
sucesos sobrenaturales o sobrehumanos que transgreden las leyes de la
lgica, al romper la coherencia y estabilidad de una vida regida por normas
y leyes establecidas y cmodas.

Estos relatos surgieron, en parte, como una necesidad de expresar el terror
que iba apoderndose de su alma enferma, de ahuyentar las pesadillas que lo
acosaban y que l converta, de esta manera, en materia artstica. De todos
ellos, El Horla, narrado en primera persona y en forma de diario que
abarca varios meses, es la expresin ms desesperada de la angustia que se
va apoderando de un hombre al ver cmo algo o alguien est introducindose
en su vida de forma velada e intangible, y lo posee, hasta el extremo de
arrastrarlo a la locura.

El lector, atrapado desde el principio por esta intensa y desasosegante
historia, se sentir inevitablemente sumido en la duda acerca de si los
hechos narrados ocurren realmente en el mundo del personaje o solamente en
la imaginacin de ste. Es el protagonista un enfermo que llega a la
locura? Son alucinaciones las que vive? Se trata realmente de un ser
misterioso e invisible que pretende dominarle?



5. W. Faulkner (Estados Unidos, 1897-1962)

Una rosa para Emily (1930) (30)

La protagonista, Miss Emily, es una vieja y aristocrtica dama surea,
ltima representante de una dinasta acabada, a la que solamente le quedan
su orgullo, su dignidad, una antigua mansin ruinosa y un criado negro. No
voy a desvelar aqu el sorprendente final de este gran relato, contado por
una voz annima en primera persona de plural, un nosotros que representa
y asume la colectividad, la gente del pueblo en el que tiene lugar la
accin.

A travs de la historia, tan inquietante como fantasmagrica, de este
personaje femenino creado a imagen y semejanza del asfixiante paraje sureo
que habita y cuyas tradiciones periclitadas encarna, el autor introduce al
lector en la atmsfera decadente, rgida, violenta y soterradamente sensual
de un mundo destinado a extinguirse. Ante la imposibilidad de evadirse de
las exigencias de Jefferson, la ciudad surea, de alcanzar la dicha con
Homer, Miss Emily toma la nica decisin que la puede satisfacer: conservar
su mundo, y en l a Homer, haciendo caso omiso del tiempo y se
parapetndose en el constreido recinto que la ciudad le impone.



6. Horacio Quiroga (Uruguay, 1878-1937)

A la deriva (1912) (31)

Muchos de los valores narrativos de este escritor de cuentos
uruguayo-argentino se encuentran en este relato de merecida fama: por la
intensa brevedad, la pintura de personas, paisajes y situaciones con
certeza y deslumbrante rapidez, y el final que cierra contundentemente la
narracin. Horacio Quiroga fue tambin un importante terico sobre este
breve gnero literario. Es muy conocido el Declogo del perfecto
cuentista, cuyo quinto mandamiento dice: No empieces a escribir sin saber
desde la primera palabra adnde vas. En un cuento bien logrado, las tres
primeras lneas tienen casi la importancia de las tres ltimas. Pues bien,
A la deriva es un cuento perfectamente planificado; nada sobra y nada
falta. El lector avanza al mismo ritmo acelerado de los sucesos, llevado de
la mano del autor e identificado con el protagonista. El objetivo es el
final, porque en ningn momento sabe el lector lo que va a ocurrir y la
habilidad del autor lo mantiene en la incertidumbre hasta la ltima lnea.



El hombre muerto (1920) (32)

Narracin en tercera persona que presenta al protagonista contemplando el
proceso de su propia muerte. Al principio, predominio del enfoque externo,
prximo a la tcnica objetivista; despus, el cuento da paso a la pesadilla
de la muerte absurda en medio del paisaje familiar y cotidiano. Se puede
analizar la digresin en primera persona, del propio autor, intercalada en
la historia, y el paso del tiempo que est muy marcado, lento al principio
y precipitado despus.

Otros cuentos: La insolacin, El desierto, El hijo, La tortuga gigante y El
regreso de Anaconda.



7. Julio Cortzar (Argentina, 1914-1984)

La isla a medioda (1966) (33)

El tema del sueo del paraso perdido una isla griega en una de esas
admirables historias cortazianas, en las que juega y engaa al lector,
obligndole a descubrir la trampa. El quiebro entre realidad y
textualidad, y la recomposicin de la historia, como si se tratara de un
inteligente rompecabezas, puede dar lugar a un vivo debate escolar.



Casa tomada (1951) (34)

Los protagonistas asisten impasibles a la misteriosa y progresiva invasin
de su casa de una presencia misteriosa que les acosa hasta expulsarlos
totalmente del espacio familiar. En realidad desconocemos de lo que huyen,
sin duda de algo extraordinario que sucede dentro de sus anodinas vidas. El
tono neutro y falto de emocin, pero contundentemente lento y seguro, con
que se narra este extraordinario suceso, contrasta con el sentimiento de
angustia y extraeza vividas por el lector; extraeza ante los hechos en s
y ante la impasibilidad de las vctimas. Cortzar afirm que todo cuento
fantstico es muchas veces producto de una pesadilla y que para
desprenderse de ella e interpretarla se la debe trasladar a otro espacio. Y
as fue escrito este relato, producto de una pesadilla real que, segn
declaraciones del autor, la transcribi toda seguida, sin interrupcin ni
correcciones posteriores una noche en la que despert sudoroso y asustado.



La noche boca arriba (1956) (35)

Otro inteligente y magistral cuento del autor argentino. Se plantea un
viejo tema muy tratado en la literatura universal, el de la frgil frontera
entre el sueo y la realidad. Lo fantstico de este relato no depende, como
en otros casos, de la irrupcin de un hecho maravilloso, sino de la manera
como las dos historias narradas, aparentemente distintas y en s
perfectamente reales cada una, se articulan y confunden; y esta posibilidad
de interferencia entre una y otra provoca una ruptura en el universo
realista descrito en el relato. En palabras del propio Cortzar, los
lmites del sueo y la vigilia, ya se sabe: basta preguntarle al filsofo
chino o a la mariposa. Se refiere al famoso cuento que Chuang Tzu escribi
hace ms de veinte siglos: Hace muchas noches fui una mariposa que
revoloteaba contenta de su suerte. Despus me despert, y era Chuang Tzu.
Pero soy en verdad el filsofo Chuang Tzu que recuerda haber soado que
fue mariposa o soy una mariposa que suea ahora que es el filsofo Chuang
Tzu?

En las dos historias entremezcladas de La noche boca arriba no sabemos si
es el hombre de la moto el que suea al indio moteca o al revs. Cul de
las dos historias es el sueo y cul la realidad? Dnde estn sus
fronteras, si es que existen? Qu relacin hay entre las dos historias y
los dos protagonistas? Se sita el narrador, como parece, en la segunda
posibilidad la de la realidad del indio moteca que suea con el hombre de
la moto y se tratara, por tanto, de un sueo hacia el futuro? O se
trata, ms bien, de un sueo dentro de otro sueo? Estas son algunas de las
preguntas que se plantea al final el impresionado y desconcertado lector.



Continuidad de los parques (1956) (36)

Este brevsimo cuento, tal vez sea el ms perfecto que escribi Cortzar, a
pesar de sus palabras: Yo, que no escribo nunca dos veces un cuento, ste
lo he escrito quince veces y todava no estoy satisfecho. Creo que le
faltan an elementos de ritmo y tensin para que pueda llegar a ser
diminutamente perfecto. Se relatan dos historias. En la primera, un hombre
de negocios llega a su finca, se arrellana en su silln y se enfrasca en la
lectura de una novela. La segunda historia es la de la novela en la que se
narra un crimen pasional: dos amantes traman el asesinato de un hombre de
negocios. Ambas historias son, por separado, totalmente realistas. Lo
fantstico sobreviene cuando en algn momento del relato ambas ficciones se
funden (sintaxis del relato) y el lector hombre de negocios se convierte en
el protagonista la propia vctima de la novela que est leyendo.

Otros cuentos: La autopista del Sur (cuento largo), La seorita Cora y
Todos los fuegos, el fuego.



8. Ray Bradbury (Estados Unidos, 1920)

Los largos aos (1945) (37)

Crnicas marcianas son veinticinco relatos de ciencia-ficcin ubicados
temporalmente entre 1999 y 2026, con ttulos diferentes y longitud dispar,
que guardan un hilo conductor entre ellos. Las Crnicas... narran la
llegada del ser humano al planeta Marte, el rechazo inicial por parte de
los indgenas, el asentamiento humano y el exterminio de la raza marciana,
la colonizacin del planeta y, por ltimo, el regreso a la Tierra.

Los largos aos es uno de los ms logrados relatos en el que destacan la
imaginacin, la sensibilidad, los valores humanos y los aciertos poticos,
que capta inmediatamente la atencin de los jvenes lectores y puede dar
pie a la realizacin de un debate sobre la soledad, que es el tema del
cuento.



La tercera expedicin (1950) (38)

Es un cuento largo, el ms sorprendente e impactante de las Crnicas... y
una de las cimas del gnero de ciencia-ficcin. La aventura del capitn
Black y sus compaeros, que llegan a Marte y all encuentran una rplica de
su propio mundo material y personal, subyuga y confunde al lector para
precipitarlo a continuacin en uno de los ms sorprendentes y conseguidos
finales que se hayan podido imaginar.

Jorge Luis Borges, que a propsito del conjunto de las Crnicas marcianas
escribi: Qu ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto al cerrar las
pginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me
llenen de terror y soledad?, sobre La tercera expedicin concret: Es
la historia ms alarmante del volumen. Su error es metafsico; la
incertidumbre del capitn Black insina incmodamente que tampoco nosotros
sabemos quines somos ni cmo es, para Dios, nuestra cara.



9. Gabriel Garca Mrquez (Colombia, 1928)

La siesta del martes (1962) (39)

Es un relato contado en tercera persona, sin intervencin del narrador, con
parcos elementos descriptivos y pequeos toques de sabor local, ubicado en
algn lugar de la Colombia costera, el que en Cien aos de soledad ser el
mtico y fabuloso Macondo, inspirado en su pueblo natal de Aracataca.
Aparentemente nada sucede y concluye con un final abierto, muy distinto de
los finales imprevistos e impactantes de tantos relatos famosos. Cuento,
pues, de situacin, de ambiente, de atmsfera ms que de accin y que, sin
embargo ha sido unnimemente valorado como uno de los mejores de su autor,
y es que, gracias a un artificio literario apenas perceptible, Garca
Mrquez ha conseguido que esa mujer y esa nia, ese pueblo, ese sacerdote y
esa siesta, ese mundo evocado, permanezcan y vivan eternamente en la
memoria de todo buen lector. En palabras de Mario Benedetti, un relato de
una concisin admirable y, sobre todo, de un excepcional equilibrio
artstico. En una conversacin con Plinio Apuleyo Mendoza (El olor de la
guayaba, 1982), Garca Mrquez deca: Yo siempre parto de una imagen
visual. La siesta del martes, que yo considero mi mejor cuento, surgi de
la visin de una mujer y de una nia vestidas de negro y con un paraguas
negro, caminando bajo un sol ardiente en un pueblo desierto.

Otros cuentos: El ahogado ms hermoso del mundo, El ltimo viaje del buque
fantasma y Espantos de agosto.



10. Juan Rulfo (Mxico, 1917-1986)

Luvina (1953) (40)

Dles que no me maten! (1953) (41)

No oyes ladrar los perros (1953) (42)

Para los comentarios de estos cuentos de Rulfo, vase mi artculo Juan
Rulfo y Luvina, revista electrnica venezolana Letralia, Tierra de Letras,
N 143, 19 de junio, 2006: http://www.letralia.com/143/ensayo01.htm.



11. Ramn del Valle-Incln (Espaa, 1866-1936)

El miedo (1902) (43)

Para el comentario de este cuento, vase mi artculo Ramn del
Valle-Incln, Jardn umbro y El miedo, revista electrnica espaola
Espculo. Revista de estudios literarios, N 33, octubre 2006:
http://www.ucm.es/info/especulo/numero33/vamiedo.html.

Otros cuentos: Juan Quinto, Del misterio, Un cabecilla y Mi bisabuelo.



12. Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

El fin (1956) (44)

Se trata de una historia gauchesca con la que Borges pretendi completar y
explicitar en una recreacin personal que tiene mucho de intertextualidad
y de homenaje lo que no aparece en el poema nacional argentino, Martn
Fierro (1872, 1879) de Jos Hernndez y que podra haber sido su final.
Destaca el personaje de Recabarren, el dueo de la pulpera, cuya movilidad
y pasividad sirven de contraste a la escena que, adems, est toda ella
vista u oda por l. Es una intensa y trgica historia, modelo de
concentracin, ambientacin e intensidad narrativa y de caracterizacin en
un cuento tan breve de los personajes. Como siempre en Borges, hay que
hacer hincapi en la depurada calidad literaria de este relato,
caracterizado por una prosa aparentemente desnuda y sencilla y realmente
plena de precisin y efectividad.

Otros cuentos: El sur, La forma de la espada, Tema del traidor y del hroe,
Emma Zunz y El espejo y la mscara.



13. Antn Chjov (Rusia, 1860-1904)

La tristeza (45).

Chjov fue un maestro indiscutible del relato breve, autor de cientos de
cuentos, parcos en palabras, en argumentos y en descripciones, pero que
dejan una profunda impresin en el lector. La revolucin chejoviana en la
cuentstica moderna reside en la exaltacin del valor narrativo de una
escena, de un momento, de la ms cotidiana atmsfera anmica y vivencial.
La simplicidad y la brevedad, la piedad y el humor son los aspectos
esenciales que impregnan las normales y humansimas historias de este
narrador ruso. Un ejemplo destacado es La tristeza, una historia simple,
una tragedia cotidiana, pobre de accin, contada con absoluta sencillez, en
la que parece que no pasa nada, pero que, al final de la lectura, deja al
lector profundamente conmovido por su intensa humanidad.

De este autor ruso se ha llegado a afirmar algo que es lo ms hermoso que
puede decirse de un escritor: Se es, sin duda, un poco ms humano despus
de haber ledo a Chjov; y Mximo Gorki dej escrito que la gente senta
despus de leerlo la necesidad inconsciente de ser ms verdadera, ms
sincera, ms ella misma. Esto sucede con la lectura de este cuento en el
que un cochero, al intentar intilmente transmitir a sus pasajeros el dolor
que siente por la muerte de su hijo, se refugia y encuentra comprensin
nicamente en la taciturna acogida de su viejo caballo.

Otros cuentos: La dama del perrito (cuento largo), El beso, La joya robada,
Vanka y La corista.



14. Giovanni Guareschi (Italia, 1908-1968)

Primera historia (1950) (46)

Un original relato sobre una familia que viva en los campos interminables
de Bosque Grande, en la tierra baja, muy lejos de la ciudad, donde
ocurren historias tan curiosas como esta, que no pueden suceder en ninguna
otra parte y que no desentonan con el paisaje. Se puede comentar el punto
de vista, el tono de recuerdo, el ambiente en que se desarrolla, la escena
en la iglesia; y la figura del padre y su relacin con Quico.



Tercera historia (1950) (47)

Curiosa, extraa y divertida historia de amor cuyo acusado realismo
desemboca, con absoluta normalidad, en un final fantstico. El comienzo y
el final configuran el carcter circular o cerrado del relato. Se puede
comentar el humorismo, la fluidez y la frescura narrativa, la conjuncin de
realismo y fantasa y las deliciosas figuras contrapuestas de los dos
personajes de la historia: el narrador protagonista, machista, decido y
fiel; y la dulce, sumisa y misteriosa muchacha.



15. Mario Benedetti (Uruguay, 1920)

Cleopatra (1990) (48)

Es un delicioso cuento sobre esa etapa de la vida, la primera juventud,
llena de dudas, frustraciones, situaciones confusas y descubrimientos
contradictorios, como el del primer amor. Por qu es un acierto narrativo
el que est contado en primera persona y no en tercera? Anlisis de la
protagonista, de su papel en la familia y su relacin con los hermanos.
Comentario del final imprevisto. El amor-odio, como tema del cuento.

Otros cuentos: La noche de los feos y Los bomberos.



16. Luis Mateo Dez (Espaa, 1942)

Mi to Csar (1989) (49)

Se cuenta en primera persona, como un recuerdo de infancia, la historia de
un curioso personaje en la que el propio narrador jug inconscientemente un
importante papel. Se puede, pues, considerar como un relato de
aprendizaje o iniciacin a la vida en el que resalta la admiracin y el
influjo en el nio de la atractiva personalidad de su to Csar.
Obsrvese, adems de la focalizacin narrativa y la tcnica perspectivista
del cuento, cmo la narracin no avanza cronolgicamente sino que la lnea
del tiempo se quiebra continuamente y se van mezclando momentos y acciones
temporalmente distintos en un uso muy acertado de lo que en narratologa se
denomina flashback. Se puede analizar tambin el ambiente marcadamente
rural pueblo, costumbres, personajes en el que se desarrolla la historia.

Otros cuentos: El pual florentino, Misas y comuniones, Hotel Bulnes y El
sendero fugitivo.



17. Ignacio Aldecoa (Espaa, 1925-1969)

Balada del Manzanares (1959) (50)

Ignacio Aldecoa declar: Yo he visto y veo cmo es la pobre gente de toda
Espaa. No adopto una actitud sentimental ni tendenciosa. Lo que me mueve
es, sobre todo, el convencimiento de que hay una realidad cruda y tierna a
la vez, que est indita en nuestra literatura. En consecuencia, sus
cuentos se centran en la problemtica de la gente humilde y sencilla de la
srdida posguerra y refleja, con profunda comprensin, los problemas
cotidianos en muy distintos ambientes. El lenguaje empleado se distingue
por la precisin, el rigor, la belleza y la expresividad; y queda, al
finalizar sus historias un regusto potico, tierno y doloroso a la vez.
Balada de Manzanares es un cuento muy sencillo, un fragmento de vida de
gente corriente y anodina, pero repleto de humanidad y de ternura. Todo es
descripcin y dilogo. Obsrvese el realismo de situaciones, personajes y
lenguaje, en contrate con las descripciones muy literarias.



La despedida (1961) (51)

A propsito de este cuento escribi la mujer del autor, Josefina R.
Aldecoa: Nunca olvidar el origen de uno de mis cuentos favoritos, La
despedida. Viajbamos por la Castilla profunda, en uno de aquellos trenes
tristes y lentos de la posguerra. En una pequea estacin, donde el tren
paraba un minuto, vimos a una pareja de viejos que se despedan sin
palabras. Era un abrazo torpe, apenas un rpido y breve acercamiento. El
viejo se separ y mir a la mujer un instante. Ella se sec con el dorso de
la mano una lgrima. l subi al tren y la mujer se qued en el andn,
sola, esperando a que el tren se pusiese en marcha. No volvimos a ver al
viejo en ningn momento. Debi de entrar en otro departamento. Pero de esa
intensa despedida naci uno de los cuentos ms hermosos de Ignacio. Cada
vez que lo leamos nos haca llorar. En aquellos aos llorbamos con la
literatura, porque ramos jvenes. Y creamos en todo lo que sentamos.
(52)

Otros cuentos: Chico de Madrid (cuento largo) y Seguir de pobres.



18. Juan Bosch (Repblica Dominicana, 1909)

La Nochebuena de Encarnacin Mendoza (1962) (53)

Es uno de los grandes relatos de la importante y abundante cuentstica
hispanoamericana. Pocas veces se ha logrado una tan perfecta ambientacin,
un desarrollo narrativo tan medido en su intenso dramatismo, y un final tan
sobrecogedor como en este cuento de Juan Bosch. Se cumple exactamente lo
que el autor dominicano escribi: El cuento debe comenzar interesando al
lector. Una vez cogido en ese inters el lector est en manos del cuentista
y ste no debe soltarlo nunca. A partir del principio, el cuentista debe
ser implacable con el sujeto de su obra; lo conducir sin piedad hacia el
destino que previamente le ha trazado; no le permitir el menor desvo.
(54)



19. Stefan Zweig (Austria, 1881-1942)

La estrella sobre el bosque (1904) (55)

Una intensa historia de amor y muerte. Un amor no pasional, a distancia,
idealizado, que no es conocido por la persona amada, pero que transforma y
da sentido a la vida anodina del protagonista. Y la muerte como sacrificio
silencioso en aras de ese amor imposible, tan sublime que no puede quedar
sin respuesta y misteriosamente, como una extraa sacudida, llega a la
mujer amada. Es de notar la extremada belleza formal: la adjetivacin, las
comparaciones, las metforas y los smbolos, en fin, el tono acusadamente
potico del relato.



20. Varlam Shalmov (Rusia, 1907-1982)

La cruz (1959) (56)

Este relato se separa de los dems que componen el libro del que est
tomado, pues no pertenece a los recuerdos de la terrible experiencia
personal del autor, deportado en los campos rusos de trabajos forzados
durante los aos oscuros del oprobio estalinista. La mirada se ampla en
este caso a una historia colateral, aunque situada en el mismo penoso y
miserable ambiente de la poca de Stalin. Una historia que tiene como temas
la pobreza y el amor de dos ancianos, figuras venerables abocadas, en el
lmite de la supervivencia, a una desesperada solucin final, y que est
escrita sin ninguna artificiosidad literaria con un estilo simple, terso y
directo, pero tan perfectamente medido y trabajado que inunda al lector con
un impreciso halo de belleza slo conseguido en la verdadera literatura. La
sombra fecunda de Chjov planea, con su carga de tristeza, sencillez y
humanidad, sobre este admirable relato ruso.



5. A modo de eplogo

      Hay que hacer leer. La funcin esencial de los seres humanos es
      nutrir su inteligencia, y para hacerlo lo ms importante es el
      lenguaje. Leer es romper con la monotona de nuestro propio discurso,
      a veces tan empobrecido, llenar de aire nuevo la mente con todo lo
      que se ha escrito; la literatura es la verdadera joya de la
      humanidad. Una biblioteca es por eso memoria, dilogo, y luz, un
      estmulo constante para ejercer la pura alegra de leer.

      Emilio Lled



      Hay algo sustancial que nos une a la narrativa. Quiz sea, como dice
      Vargas Llosa, porque la novela pone un simulacro de orden en nuestras
      azarosas y caticas existencias; porque restaa, por tanto, la herida
      del vivir, el mal oscuro. Pero no quiero ponerme trascendente: lo que
      s s es que las novelas me han dado muchas vidas. He visitado
      cientos de mundos, he sido dama victoriana, rey medieval y bucanero.
      He conocido el odio y el amor, la aventura y el vrtigo. Todos
      tenemos un libro que nos espera, de la misma manera que a todos nos
      aguarda un amor en algn sitio; la cosa es descubrirlo. Los que no
      disfrutan con la lectura son aquellos que no han encontrado an ese
      libro, esa obra que les atrapara y les dejara temblorosos y
      exhaustos, como siempre dejan las grandes pasiones.

      Rosa Montero



Notas

 1. Mario Benedetti, Despistes y franquezas, 1989, en Cuentos completos
    (1947-1994), Madrid, Alfaguara, 1994, pg. 501.

 2. Estamos cerca de un autismo que ya va apareciendo en otras sociedades
    ms adelantadas, como en Japn. Hikikimoris es un trmino japons que
    significa encerrarse, confinarse en uno mismo y se refiere a una
    epidemia que afecta a un 10% de los muchachos japoneses
    ultratecnologizados que al crecer dan la espalda a la vida real y se
    encierran en un mundo virtual que, en casos agudos, les incapacita para
    salir de sus casas e incluso de sus habitaciones.

 3. Daniel Pennac, Como una novela. Barcelona, Anagrama, 1993, pg. 26.

 4. Daniel Pennac, o.c., pg. 167.

 5. Jos Mara Merino, Escribir narrativa, en Ficcin contnua,
    Barcelona, Seix Barral, 2004, pg. 158.

 6. Una de las muchas versiones modernas del aplogo Salomn y Azrael, el
    ngel de la Muerte, incluido en el libro Al-Matnawi del autor sufista
    Yalal al-Din Rumi s. XIII.

 7. Puro Cuento, N 16, mayo-junio de 1989, pg. 25.

 8. La luna nueva (1903-1904), en Obra escojida, trad. Zenobia Camprub de
    Jimnez, Madrid, Aguilar, 1968, pgs. 110-111.

 9. Flor de santidad (1904-1920), ed. Mara Paz Dez Taboada, Madrid,
    Ctedra, 1993, pgs. 130-131.

10. Memorias del fuego. I Los nacimientos (1982). Siglo Veintiuno, Madrid,
    1991, pgs. 41-42.

11. Otro recuento de poemas: 1950-1993, Mxico, Joaqun Mortiz, 1993.

12. Futuros sin futuros, trad. Domingo Santos, Barcelona, Dronte, 1977,
    pg. 54.

13. El gato de Cheshire (1965). En Cuentos II. Obras completas, Buenos
    Aires, Corregidor, 1999, pags. 85-86.

14. Los nios tontos (1956), Barcelona, Destino,1978, pgs. 73-74.

15. Babelia, Suplemento cultural de El Pas, 8 de junio de 2002, pg. 11.

16. http://www.sololiteratura.com/den/dengenesis.htm.

17. El grafgrafo, Mxico, Joaqun Mortiz, 1972, pgs. 10-11.

18. Seis propuestas para el prximo milenio. Trad. Aurora Bernrdez,
    Madrid, Siruela, 1989, pg. 46.

19. Historias de cronopios y de famas (1962), Buenos Aires, Minotauro,
    1966, pgs. 106-107.

20. Los males menores. Madrid, Alfaguara, 1993, pgs. 100-101.

21. Quince lneas. Relatos hiperbreves, Barcelona, Crculo Cultural Faroni,
    Tusquets, 1996, pg. 103.

22. Granos de mostaza, Madrid, EDIU, 2000, pg. 32.

23. El Pas Semanal, domingo 10 de febrero de 2002.

24. El libro de los abrazos (1989), RBA, Barcelona, 1995, pg. 58.

25. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/corazon.htm.

26. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/barrilde.htm.

27. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/jacobs/wwj.htm.

28. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/horla.htm.

29. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/bierce/puente.htm.

30. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/faulkner/rosapara.htm.

31. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/quiroga/deriva.htm.

32. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/quiroga/hombremu.htm.

33. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/isla.htm.

34. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/casatoma.htm.

35. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/nocheboc.htm.

36. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/continui.htm.

37. Crnicas marcianas (1950), trad. Francisco Abelenda, Barcelona, Edhasa,
    1975, pgs, 214-225.

38. http://www.vaporesdeliciosos.com.ar/cuentos/expedicion.htm.

39. http://www.literatura.us/garciamarquez/siesta.html.

40. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/luvina.htm.

41. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/diles.htm.

42. http://www.literatura.us/rulfo/perros.html.

43. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/inclan/miedo.htm.

44. http://www.sololiteratura.com/bor/borelfin.htm.

45. http://www.literatura.us/idiomas/ac_tristeza.html.

46. Don Camilo. Un mundo pequeo, trad. Fernando Anselmo, Barcelona,
    Planeta, 1993, pgs. 9-13.

47. Don Camilo. Un mundo pequeo, trad. Fernando Anselmo, Barcelona,
    Planeta, 1993, pgs. 20-26.

48. Despistes y franquezas (1990), en Cuentos completos (1947-1994),
    Madrid, Alfaguara, 1994, pgs. 537-539.

49. Brasas de agosto, Madrid, Alfaguara, 1989, pgs. 221-233.

50. Cuentos completos (1949-1969), Madrid, Alfaguara, 1995, pgs. 398-402.

51. Cuentos completos (1949-1969), Madrid, Alfaguara, 1995, pgs. 534-538.

52. Prlogo a Ignacio Aldecoa, Cuentos completos 1949-1969, Madrid,
    Alfaguara, 1995, pg. 18.

53. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/bosch/nochebue.htm.

54. Apuntes sobre el arte de escribir cuentos, en Cuentos escritos en el
    exilio, Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1978, pg. 13.

55. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ale/zweig/estrella.htm.

56. Varlam Shalmov, Relatos de Kolym, trad. Ricardo San Vicente,
    Barcelona, Mondadori, 1997, pgs. 374-381.

** Miguel Dez R.
   pazdiez@mi.madritel.es
   Docente e investigador espaol (Len, 1937). Profesor de literatura
   espaola. Ha publicado, adems de varios manuales y comentarios de
   textos, los libros Ramn del Valle-Incln, Jardn umbro (Madrid,
   Espasa-Calpe, 1993), Antologa del cuento literario (1985) (Madrid,
   Alhambra Longman, 2005) y Antologa de cuentos e historias mnimas
   (Madrid, Espasa-Calpe, 2002). Tambin, en colaboracin con Paz Dez
   Tabeada, ha publicado Antologa de la poesa espaola del siglo XX
   (1991) (Madrid, Istmo, 2004), La memoria de los cuentos. Un viaje por
   los cuentos populares del mundo (Madrid, Espasa-Calpe, 1998) y Antologa
   comentada de la poesa lrica espaola (Madrid, Ctedra, 2005).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Mirar a los ojos
       Yvette Schryer

   *** Tres poemas
       Reinaldo Ramrez Mndez

   *** Monomana
       Alejandro Rodrguez Martn

   *** Poemas
       Clarisa Caropreso

   *** Tras el espejo
       Hebe Leopardi

   *** Poemas
       Daniel Beteta Jimnez

   *** Una pitada
       Augusto Gayubas

   *** Las horas
       Raday Ojeda

   *** Crnica de una fotografa
       Francisca Jara Uribe

   *** Poemas
       Mara Romero

   *** El nuevo Aleph
       Esteban Lijalad

   *** Poemas
       Roxana Ghiglino

   *** Montparnasse
       Adolfo Marchena

   *** Tres poemas. Parafraseando a Csar Vallejo
       Mara Rosa Perea

   *** Mi sesin de sauna
       Jorge Carmi K.

   *** Poemas
       Adolfo Vaccaro



=== Mirar a los ojos      Yvette Schryer ==================================

Ya no saba qu hacer para mantener a su familia.

A un tal Julio del barrio, cuando sali a vender gritos y palabras, le fue
bastante bien, pero a l, que haba tenido gritos en abundancia, hasta las
palabras le faltaban ahora. Las haba gastado en entrevistas intiles, en
reclamos estriles, en pedidos ahogados dentro de un mar de carpetas
idnticas, grises y flacas.

El empleado de la oficina de colocaciones deca que su carpeta estaba junto
a las otras de la pila, y que cuando llegara su turno sera revisada.
Pasaban las semanas y no suceda nada. La carpeta segua esperando turno.

Cuando su pedido y su currculo figuren en la computadora, entonces todo
ir ms rpido, lo consol la rubia de informaciones, mirndolo.

La chica deba de ser nueva, porque todava conservaba esa antigua
costumbre de los humanos de mirar a los ojos.

En la prctica mdica, por ejemplo, esa costumbre se est extinguiendo;
pocos mdicos la recuerdan. Despus de todo, qu necesidad tiene el mdico
de mirar a quien le dice que por la noche siente una opresin en el pecho
que le impide respirar y que, cuando por fin consigue araar el borde de un
sueo, las palpitaciones en la garganta lo despiertan de sobresalto?

Dnde?, pregunta el profesional sin levantar la vista.

Aqu, dice el paciente con la esperanza de haber atrapado su atencin y
pone un dedo en el hoyito entre las clavculas. El doctor le concede un
parpadeo y luego vuelve a martillar el teclado con ms bro y se concentra
en los movimientos del ratoncito. Sigue una tecla final, ms aporreada que
las otras y un suspiro. Luego, en un ronroneo, la impresora saca su lengua
blanca y ancha que llega hmeda a las manos del paciente. 

Cuando termine estas pldoras, vuelva, despus veremos.

Es la misma frase que repiten los empleados: vuelva la semana que viene,
despus veremos, a lo mejor su currculo ya subi a la computadora. Como
si fuera a subir sin la ayuda de nadie! Y mientras, qu comen en casa?

A un cierto Gabriel, que viva en Macondo, se le haba ocurrido alquilar
sueos, pero l no poda alquilar ni vender los suyos, porque ya no valan
nada. Segua fabricndolos, pero le salan tan oscuros, deformes y
complicados que nadie los querra comprar.

No posea nada; ni gritos, ni palabras, ni sueos, ni gestos. Gestos...
esos s que los haba agotado. Y pensar que antes los prodigaba a
trochemoche. Un verdadero despilfarro! Los intercalaba entre gritos y
palabras y de esa manera consumi hasta el ltimo puo enardecido, se le
aflojaron los brazos que sola extender a los costados como alas de pajarn
desesperado, y el dedo ndice... se haca rato que se haba cansado de
indicar. Antes haba dicho yooo... apuntando al pecho con orgullo, ahora
apenas si seala al empleado de turno con un movimiento amenazador que no
asusta a nadie. Cmo podra asustarle, si sus ojos sin expresin no lo ven
por estar pegados a la pantalla luminosa.

Algo, algo se le tena que ocurrir hasta que su pedido y su currculo
aparecieran en la computadora del departamento de colocaciones.
Colocaciones... demasiada locura en una sola palabra.

Tom una decisin. Ya que estaba desprovisto de gritos y de palabras, de
gestos y de sueos, no le quedaba otra que pararse mudo e inmvil en una
esquina, con una latita famlica entre los zapatos desahuciados.

Si tampoco eso funcionaba, tendra que salir a robar, eso era; robar. 

Entonces los policas lo miraran a los ojos, le devolveran los gritos y
las palabras y hasta le ensearan nuevos gestos a sus dedos para que
dejaran las impresiones debajo de las fotos; una de perfil y otra de frente
mirando a los ojos.

** Yvette Schryer
   ivets@netvision.net.il
   Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudi
   filosofa y letras en Buenos Aires. Public en 2003 el libro de cuentos
   Un ramo de prosas en la editorial ndigo, de Pars. Madre de 2 y abuela
   de 6. Habla italiano, francs y hebreo. Imparte en Israel lecciones de
   castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano.



=== Tres poemas      Reinaldo Ramrez Mndez ==============================

*** Lumbre perdida en el ocaso

Soy capaz de ver entre velos
sombras de fsiles
tenues espigas con estelas de flama
y testigos insomnes al arpegio del alba.

La luz de la ausencia
escancia su halo prisionero
entre madejas de desamor
ansia y espera
junto a la niebla
que deja entrever rastro de dragones.

Vuela duermevela
al abrigo de la lluvia
esparce sus huellas
en el cuenco de deseos sin nombre
linaje de escudos al desgaire.

Tengo el don para or en la lejana
toda suerte de silencios
gotas de llantos y vapores temerosos
sin olvidar la sonrisa de los nios.

Ave de antiguos asombros
puedo escuchar el paso de los das
y cada noche
a la vera del sueo
rodeo tus senos
con albor de ilusin
te puedo asir en mi entraa
y perderte de nuevo
hoja de astros sin pasado
lumbre perdida en el ocaso. 



*** ltimo testigo en detener su declive

En ese lugar paredes gualda
mora la ltima penumbra
al recodo del tiempo
en campo de gules y tejidos de azur
asoma el aire
con mscara de escorpin.

En la humedad
un eco grana y oro
detiene su cada
ilumina el secreto de abril
jolgorio de flor en primavera
violeta de azahar
amor de celosas
hierbas de campos
perfume de albricias
agua de rosas de Jeric
camino de Granada.

Trepa a tientas
la verja que todo lo guarda
muralla de ndigos perdidos
al socaire de ilusiones sin rostro
desata miedos en el ter
recorre la estela fucsia
en campos sembrados de piedra
rompe aristas que te quiebran
salta al recuerdo de juegos sin regreso
recoge los blancos y odres
envuelve las sepias
en tules con aromas guardados
en cofres donde se aloja el aliento prpura
de aquellos tiempos de vino y aires frutales.

Cuando todo se haya ido
las palabras cenizas
sern materia para la memoria
el azul partir de viaje
slo entre pliegues de sombras
quedar el bermejo
ltimo testigo en detener su declive.



*** El lugar donde habitan los fuegos

En el lugar donde habitan los fuegos
estremecido por el tiempo
en los das de espera
siempre como paso de cerrazones
huye el brazo anhelante
subyace un rastro de voces
acompaado de angustias efmeras.

Cada vez que la traza del trueno
se deja or
en aquel paraje de montes y olvidos
todo semeja un pndulo agitado
en el centro del cosmos.

La hierba crece
adosada a la piedra sin lindero
suerte de valladar amenazante
y un duende con ropaje nuevo
tae el clavicordio de recuerdos
desdobla su voz apacible
se deja llevar por el torrente de sueos
corre hacia el recodo del rumor
se estaciona a la orilla
se lanza al vuelo
recorre el cristal de nieblas
esparce aroma de frailejones
all hacia el final del sendero
del lugar donde habitan los fuegos.

** Reinaldo Ramrez Mndez
   reiramm@hotmail.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1947). Abogado egresado de la Universidad
   de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Ha realizado estudios superiores
   de especializacin (derecho pblico), en el Institut International
   dAdministration Publique de Pars (http://www.iiap.fr) y doctorado en
   ciencia poltica en la Universidad de Pars II (Francia,
   http://www.u-paris2.fr). Catedrtico de derecho constitucional e
   introduccin a la ciencia poltica en la Escuela de Derecho de la
   Facultad de Ciencias Jurdicas y Polticas de la ULA, adscrito al
   Departamento de Derecho Pblico, unidad acadmica de la cual ha
   desempeado la jefatura. Ha sido jefe de Relaciones Pblicas de la
   Asamblea Legislativa del Estado Mrida (Venezuela), juez (S) del
   distrito Alberto Adriani del estado Mrida, abogado adjunto de la
   Procuradura General del Estado Mrida, secretario de la Municipalidad
   de Mrida, integrante de la Comisin Redactora de la Constitucin del
   Estado Mrida (1995) y director del Centro de Investigaciones Jurdicas.
   Se ha desempeado como colaborador eventual, en las reas de ciencia
   poltica, derecho pblico e historia del derecho, en distintas
   publicaciones de su especialidad. Actualmente es integrante de la
   Seccin Legislativa del Consejo Jurdico Asesor de la ULA; directivo de
   la Asociacin de Profesores de la ULA (Apula, seccional Ciencias
   Jurdicas) y miembro activo de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
   Estn prximos a publicarse un texto suyo sobre el pensamiento jurdico
   y poltico de Simn Bolvar, as como un estudio sobre introduccin al
   estudio del derecho municipal venezolano. Relatos y poemas suyos han
   sido publicados en las revistas Talud, Gnesis y Ensayos, de Mrida;
   Jurdica (revista del Colegio de Abogados del Estado Mrida), en el
   diario Crtica, de Maracaibo, en las revistas Saeta y Ficticia
   (http://www.ficticia.com), de Mxico. Ha integrado el jurado calificador
   para el Premio de Poesa de la Apula y el Premio Municipal de
   Literatura, auspiciado por el Ayuntamiento de Mrida. Es miembro de la
   Asociacin de Escritores del Estado Mrida (AEM) y del Centro de
   Estudios y Documentacin Sociales (CEDS).



=== Monomana      Alejandro Rodrguez Martn =============================

Autobuses. El medio de transporte ms econmico y a su vez el menos
utilizado por el ciudadano de a pie. La gente suele preferir la
independencia de un vehculo propio, la comodidad, y, sobre todo, la
ostentacin de poseer un bien material que atraiga las miradas de propios y
extraos. No les gusta el hecho de tener que compartir espacio con decenas
de desconocidos, no les gusta compartir el mismo aire, y mucho menos que
uno de estos sin nombre se atreva a entablar conversacin con ellos: para
algo se introdujeron los equipos de msica en los automviles, para acabar
con el incmodo silencio, y para evadirnos de estpidas conversaciones.

Acomdate. Play. Arranca.

A muchos no nos queda otra alternativa que usar el autobs para poder
desarrollar nuestra rutina diaria. Ya sea porque no disponemos de vehculo,
no sabemos conducir, o hayamos recibido una carta de la oficina de Trfico
en la que, con buenos modales y una exquisita educacin, nos deniegan la
posibilidad de conducir debido a trastornos psicolgicos y motrices. En
todo caso, cada da acabas dentro de una lata de sardinas andante junto con
una serie de desconocidos, a cada cual ms pintoresco (incluido un
servidor).

La rutina diaria alcanza su auge cuando compruebas que has cogido el
autobs a la misma hora que el da anterior, y que, cmo no, maana lo
cogers de nuevo en el mismo lugar, a la misma hora, y probablemente con el
mismo abrigo puesto que el da anterior. En ese momento te das cuenta de
que ests atrapado, y a menos que hagas algo de inmediato, no podrs
escapar. En cambio, subes los 4 peldaos que conducen al interior del
autobs, le indicas al conductor tu destino (a estas alturas puede que
hayas establecido una relacin de amistad con l) y te acomodas en el mismo
asiento en el que lo has venido haciendo siempre, a menos que hayas llegado
tarde y te lo hayan usurpado.

Cuando alguien ocupa tu asiento, te sientes enfermo, sientes que han
arrebatado una parte de tu ser, podras pedirle amablemente que se sentase
en otro lugar, ya que ese es tu asiento, pero claro, en un alarde de
originalidad, el usurpador podra replicarte:

De verdad es tu asiento? No veo tu nombre por ningn lado...

A lo que podras replicar que mire bien debajo de su culo, donde, escrito a
bolgrafo azul bien visible se puede leer: Busco joven para chuparle toda
la polla. Tengo casa. Llmame. 928.... Podra decirle que s, que yo soy
ese homosexual reprimido que ha escrito semejante anuncio, tambin podra
aadir que, ya que estaba, podra hacerle una mamada en mi casa, que
podamos quedar... y en ese preciso momento, el podra lanzarme un puetazo
directo a mi mandbula, romprmela, y acabar con esta maldita monotona.
Pero en lugar de eso, le lanzo una mirada cobarde llena de odio, y me
acomodo justo detrs suya.

Como de costumbre.

** Alejandro Rodrguez Martn
   darkmachango@hotmail.com
   Escritor espaol (Agimes, Gran Canaria, 1986). Cursa estudios
   universitarios de turismo.



=== Poemas      Clarisa Caropreso =========================================

Dime nia ven, tmame, rptame.
Ser tu nia eternamente, si haces de mi una mujer.
Nio te dir que s, si me dejas contigo huir.
He pintado de colores el alma en tu coche.
Me sangran las dudas de muerte del dolor.
Dicen que tal vez no muri, quiz tan slo se fug.
Ir descalza sobre ptalos de rosa.
Caminar...
Te hago dueo de mi oxigeno.
Me vuelvo para mi dueo, su aire.
Me rindo, sin aquellas armas que me hicieron valiente.
Ahora soy valiente tan slo por creer.
Me hago fuerte en mi propia debilidad, al dejarme vencer.
Dime nia ven, sabes que ir.
Tmame de la mano y tan slo llvame.
Mis prpados descansan en ti.
Mis manos se ofrecen al cielo como retribucin.
Me he despojado de mis armaduras y he salido a combatir desnuda.
Que llueva!, que ya no pare de llover...
Y mi boca te nombra, y mis labios te suspiran.
Te pronuncio dbilmente, pero de modo convincente.
Permteme habitar tus sueos, que ya t haces nido en los mos.
Me encontrar ah cada noche contigo.
Golpea mi pecho la emocin, me sacude fuerte.
Me retumba de manera violenta en el estmago.
S mi espa, mi guardia de seguridad, mi gua espiritual.
Ser tu vigilia en las noches.
Ser tu viaje a la luna cuando los sonidos del da en las calles te
      [atormenten.
Tu refugio en el cielo, tu columpio en las estrellas.
Tu tiempo afuera del gris.
Slo toma mi mano, y dime nia ven.
Tapa mis ojos con vendas, y llvame.
Te dir nio ven, dentro de mi vida, ven.
Y yo en silencio, me dejar llevar donde digas.
Caminar....
Con los ojos tapados, con los labios cerrados...
Caminar...

===

Fuera de m, lejos...
As te quiero
Ausente de mi cuerpo y de mi vida.
Carente de recepcin a mis caricias.
Extrao a mis recuerdos, a mis lamentos.
Ausente del cielo que pint en mi techo, y de los sueos que colgu en mi
      [ventilador.
Fuera del reflejo de mis ojos, y de los lazos que por las noches enredan mi
      [pelo,
Cual pasiones dilatadas y su dosis de reniego.
Ajeno a la astucia de mis manos al dibujar sobre mi almohada tu cuerpo.
En tratamiento an mis nimos de amar.
En terapia y exhaustivo control,
Mi inocente romanticismo colegial.
Lejano de mis caricias ansiosas por pecar,
Lejos de mi reincidente mana de errar.
Fuera entonces, de todo aquello que me nombre,
Te destierro de mis sueos de da, de mis miedos de noche.
Te despido, te encomiendo al cielo, si es que te reciben,
Sin preguntas ni reproches.
Me dedico ahora, a guardar recuerdos en cajones,
A cerrar puertas, a olvidar rencores.
Lejos te quiero de mis deseos reprimidos,
Aun ms lejos de mis actos fallidos,
y del agua vertida al recordar lo construido.
Fuera de mis caudalosos ros.
De las aguas escurridas en mis ojos,
Del sudor furioso que desprenda por los poros,
al envolvernos la pasin.
Te condeno a mi olvido,
Por el dao vertido sobre este corazn.
Te condeno a lo mismo,
A mi mismo dolor.
El da que me desterraste de tus sueos,
Sin previo aviso ni indemnizacin.

===

Tienen memoria mis dedos,
Que recorren cada noche tu cuerpo,
Cual camino maltrecho.
En fantasas, sumidos en sueos.

Tienen memoria mis sueos.
Que se reciclan en mi cama,
Y atraviesan mi ventana golpeando feroces mi pecho.

Mi pecho...
Mi pecho tampoco se priva de aquella memoria.
Cuando recuerda la noche en que te volviste su dueo.
En que ejerciste soberbio sobre este vientre tu poder.

Se nutre de aquel recuerdo mi piel.
Sumisa y tmida se deja vencer.
Haz de m tu voluntad.
Tu orden ser mi ley.

Slo tengo recuerdos de tu boca.
Y de la paranoia que provoca la abstinencia de tu ser.

Aoro tanto mi escondite en tus brazos.
Que mi memoria corre rauda para estrechar contigo lazos.

Se fuga el pasado en puntitas de pie.
Me abandona despacio.
Y no lo quiero ver.

Que salga de m!
Que se digne a huir de una vez!

Ya no quiero memoria del pasado distante.
Slo memoria del tacto de tu piel.

Resucitan mis sueos.
Y escribo mis memorias a la luz de la noche.
Es mi dermis mi papel.
Afloran por mis poros los recuerdos de este amor
Y sus ansias de trascender.

===

Que se calle la luna, que se calle.
Que con sus huellas nocturnas de amores distantes,
Me colma de dudas el colchn.

Que haga silencio tambin el sol.
Que pretende despabilarme,
Con falsas emociones errantes,
Que intentan arrebatarle el equilibrio a mi razn.

Que no se exprese nadie por hoy.
Llevo el corazn por delante y en lista de espera el dolor.

Traigo una lgrima colgando de la pupila.
Se mecen los anhelos dilatados, en mis retinas.

Si tan slo pudiera respirarle la nuca a la vida...
Susurrarle mis sueos, besarle suave el cuello...
Dejarle una coleccin de besos nuevos sobre las heridas.

Si pudiera sumergir mis miedos.
Remontar bien alto los sueos.

Si aprendiera a faltarle el respeto de un modo ms sutil a la luz de cada
      [da.

Que hable la luna, que murmure dormida.
Simular que no la oigo.
Simular que ya es de da.

Traigo el mismo brillo en los ojos,
Que me ense a reflejar el sol.

Que calle entonces mejor mi razn.
Que quede sin palabras mi coherencia.
Que me colme de carencias y de dudas,
La incongruente pasin.

** Clarisa Caropreso
   lali230278@hotmail.com
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1978). Es estudiante. Su obra
   permanece indita.



=== Tras el espejo      Hebe Leopardi =====================================

Recoges tu cabello con la misma amargura de todos los das. Me miras y con
la peineta desdentada te recoges las hebras teidas. Lavas con esmero cada
diente, colocas crema verde en el borde de los ojos, sacas la lengua a eso
que te dicen. Te veo. Te acaricias el rostro, el moretn que cada da
cubres en silencio. Ensayas una mueca de sonrisa, bajas la mitad de tu
panty, la nalga verdosa aparece redonda, perfecta, firme. Una lgrima corre
entre los prpados de tu ojo derecho. Tragas. Agarras el tarro de crema, te
acaricias con cuidado las piernas. Duele. Gimes un poco. Cierras los ojos.
Te sientas en el suelo.

Afuera se oye un grito. Hundes la cabeza entre las rodillas. El agua gotea
desde el lavamanos. Te levantas, cierras el grifo, secas el piso. Te
exfolias la piel del rostro. Entre las sombras ves las pastillas. Desvas
la mirada y te enjuagas el rostro. Oyes los gritos. Corres afuera buscando
ansiosamente. No hay nadie excepto t. Te veo regresar, aprecias tu cuerpo,
te admiras de tus piernas, esbozas otra mueca de sonrisa, cierras con
cuidado la puerta y pones el cerrojo. Te enjuagas la cara, la secas con
delicadeza, aplicas crema. Te sientas un momento acaricindote las
rodillas. Esperas. Te doblas de dolor. Espero. Al fin te levantas, te
bamboleas, vomitas. Te enjuagas la boca. Comienzas a mirar los colores,
eliges el verde plido para disimular la rojez, sonres con simpata,
aplicas puntitos de base, los extiendes con los dedos tibios. Colocas
corrector en las ojeras. Vuelves a sonrer. Te echas unas gotas de colirio
y suspiras. Aplicas rubor en las mejillas delgadas, te tocas los labios con
algo de sensualidad, te miras. Murmuras algo que no comprendo y te tocas
los muslos. Te pones sombras rosas en los prpados, algo de rimmel en las
pestaas y un labial intenso. Te tocas los pechos diminutos, te aprietas,
te haces dao. Nuevamente te doblas de dolor. Te apoyas en el marco de la
puerta. Aprietas los prpados, evitas las lgrimas. Te sealas con el dedo.
Te subes los pantalones negros. Te abrochas la blusa blanca. Cierras los
puos de las mangas, siempre tan largas.

Te miras. Sueltas tu cabello y lo dejas caer sobre las mejillas. Bajas la
mirada. Con el dedo escribes sobre m. Me miras sorprendida, abres la boca,
abres los ojos, te ahogas. Te veo, veo al hombre que se acerca, veo tus
cabellos rojos brillar bajo el peso de su mano. Veo tus manos estrellarse
contra m. Veo miles de fragmentos de ti y la sangre correr.

** Hebe Leopardi
   hebelourdes@yahoo.com
   Escritora venezolana (Ciudad Bolvar, 1979). Reside en Cuman, Sucre
   (Venezuela) y cursa estudios de educacin, en mencin castellano y
   literatura, en la Universidad de Oriente. Actualmente se encuentran en
   proceso de publicacin su poemario Ecos de rosas quebradas y su libro de
   cuentos La risa de Dios.



=== Poemas      Daniel Beteta Jimnez =====================================

*** Utilitaria potica

Inspiracin:
Soldado raso que defiende
con rfagas de sal al vate
de los desalmados que logran caminar,
saborizante de rotarios en celo,
almbar de leones,
ilusin casta
y triste como virgen en orga.

Letra:
Amiga ma, amiga prostituta
que vive entre lenguas,
vive amalgamada a disputas
e incoherencias verbales,
nimia y ambigua fusa perpetradora,
pobre palabra ma, pobre hetaira.

Vocabulario:
Lamento de los inmemoriados,
columna de mis slabas,
pulidor de frases enmascaradas,
pastilla onerosa de los practicantes,
clave de sol que viola las hojas,
esperanza de mi pasado.

Verso:
Maldita daga ensoberbeciente
que me permite fungir de Aedo,
verso taciturno saltando entre
las estrellas del abecedario
y dando vuelta a la derecha,
dos veces a la derecha, rpidamente.

Y Poema:
Sublime conjuncin erecta
cimentada por el placer,
por el sarcasmo que regala cada verso
cuando tiene sexo con las letras,
los jueces y las lunas de mis slabas.



*** Para ser ledo al ingresar
    en un establecimiento de comida rpida

Recuerda, Vanessa,
que si me dieran
un verso (que no creo)
por cada vez que te pienso,
tendra siete de stos
y un poema
que
por ms extrao que parezca
no hablara ni de-ti / de-m
ni de alguna aventurilla tramposa,
ni de alguna inmaculada coma austera,
ms bien, ste explicara,
con razones estrictamente teolgicas,
las ganas en demasa que tengo
de recorrer contigo los campos elseos.
(y tratar de morir en el intento)



*** Para ser ledo
    en un puesto de rosas

Mas le vale
al anfitrin pinta-canas
fusilar en puntas de pie al vate
que jugar ludo sin irse por las ramas

y es por quien llora
la musa Modigliani alfarera
cuando se apoltrona
vendiendo poemas en la cuarenta de Bausate y Mesa.

Por si fuera poco,
hay quienes le ululan de pies-a-cabeza a la muerte
tratando de morderse el codo
y quitando las espinas ms indecentes

Quienes, cual marqus de Villaverde
que enroc a cabo suelto su hombra
por sentirse el ms urgente
riguele de prismticos su melmana poesa.

** Daniel Beteta Jimnez
   dbeteta14@gmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1988). Estudiante de lingstica y literatura en
   la Pontificia Universidad Catlica del Per (http://www.pucp.edu.pe). Su
   obra permanece indita salvo por algunas publicaciones en la Web.



=== Una pitada      Augusto Gayubas =======================================

Tom el cigarrillo y se lo llev a la boca. Sac el zippo de su bolsillo
izquierdo, pero no hizo ms que juguetear con l entre sus dedos mientras
con la otra mano tomaba el auricular del telfono, lo colocaba sobre su
hombro derecho y tecleaba el nmero de su amigo Lucas.

...

Hola?

Lucas?

S.

Alberto te habla.

Alberto. Cmo ands, viejo.

Bien. Vos?

Ac. Tirado, jugando a los fichines.

Al tiempo que se sentaba sobre la cama, Alberto tom el auricular con su
mano derecha. Encendi el cigarrillo y tir el zippo sobre la mesita de
luz, en la cual rebot y fue a parar a la alfombra.

Puta!, susurr.

Vos en qu ands? prosigui Lucas.

Alberto dio su segunda, larga pitada.

Exhal.

Tranquilo. Recuperndome.

Nadie se haba atrevido a mentirle. No era fcil volver a vivir. Nunca es
fcil cuando comprendemos que algunos lo dejan, como el cigarrillo; dejan
de vivir, dejan este vicio.

La negra? pregunt (forzadamente serio) su amigo.

Suspira y vive... Como todos nosotros. Al menos, por ahora. Quin puede
garantizar que un suspiro no sea el ltimo.

Quin puede hacerle entender que todos los suspiros estn condenados a ser
los ltimos. Pero tambin los primeros, y los nicos. La vida, por la vida
misma, se vive. La muerte, por la vida misma, se muere.

Todo se arregla, viejo.

No tard en comprender lo estpido de su afirmacin.

No todo, Lucas. La muerte no se arregla. La muerte, no.

Quin pudiera borrar esas palabras; pero qu sentido tiene ocultar lo
inevitable. Si es la vida ya suficiente sombra y disfraz de lo definitivo.

El sol siempre vuelve a salir insisti su amigo.

De dnde sacaba sus metforas, sus consuelos tan intilmente trillados.

S, el sol. Qu carajo me importa a m el sol. Sandra no vuelve a salir;
Sandra no vuelve a vivir.

Probablemente la negra no fuera tan cruda; al menos, intentaba superar la
angustia. Intentaba creer que su hermana estaba viva en otro plano. Su
religin se lo permita. No a Alberto, cuya religin era la vida, es decir,
la muerte.

Una pitada, Lucas. Una pitada.

Una pitada...



Par, Sandi. Esperame. Vamos juntos.

Beto: si te espero a vos, llego media hora tarde.

Banc, banc. Es el ltimo cigarro.

Por qu no te fums tranquilo tu cigarro mientras yo voy..., y nos
encontramos all?

Sandi, no puedo pagar cuatro mangos por un caf y no disfrutar el ltimo
cigarro digestivo.

Sandra lo mir con tal expresin de reproche, que l acept:

Bueno, and... Yo termino mi cigarro y te alcanzo.

Sandra tom su cartera, se levant de la silla y se acerc a su hermano. Le
dio un beso en la mejilla y se dirigi a la puerta del caf dicindole:

Hasta luego, Beto. Tard lo que quieras, pero lleg.

Beto contest:

Es una pitada, Sandi. No gans nada con no esperarme. Pago y te piso los
talones.

Cuando su hermana sali del caf, l tom un sorbo de agua.

Luego, llam al mozo alzando la mano.

Cuando dio su ltima pitada, vio por la ventana del caf cmo su hermana
era arrollada por un colectivo 53.



Una pitada, Lucas. Una pitada.

** Augusto Gayubas
   augustogayubas@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1980). Cursa estudios en la Facultad
   de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde es
   investigador de un proyecto Ubacyt. Ha publicado y traducido artculos
   de carcter historiogrfico para una revista de divulgacin y para la
   Ctedra de Historia Antigua de Oriente de la Facultad de Filosofa y
   Letras. Es autor de dos radiocuentos ("Sabotaje" y "Crazy Story", ambos
   de 1997) emitidos en una de las, por entonces, ms escuchadas radios de
   Buenos Aires, hasta que uno de ellos fue censurado por las autoridades
   de la emisora tras una serie de disputas ajenas al autor.
   


=== Las horas      Raday Ojeda ============================================

Las horas se tragan a s mismas
cual exiguas inhalaciones
de pasin desprovistas
profanando el oscurantismo de la sed.

Sin ti, el incesto de las agujas
muta pecados primigenios
y las exhalaciones insatisfechas
rehsan a mojar el carbn de otros labios.

Tu ausencia: es la cancin de un dios insepulto...
Mas, lacerado el polvo,
esperndote conservase, an, la virginidad de los aguaceros.

===

Temo pronunciarte en mis ganas
los movimientos revelan a un macho perfidio.
T, hembra obscura
llevas en los senos sudor y otros ros.

Inquietante jadeas sobre mis miembros.
Soporto tu celo cual olor a selva obscura.
En mis bolsillos de animal urbano
pequeita tu desnudez se excita en las esquinas.

Lamido por tus letargos
mojado mi sexo despierta
en el humo de la ciudad, anquilosado...

All, en el frontispicio de tus piernas
navega la virilidad de mis lquidos,
cpula de macho perfidio y hembra obscura.

===

La lluvia precipita insomnios.
Mis delirios salen a caminar
para contarte cabellos y cleras:
cauta sumisin las de mis dedos.

Marchar hacia un monte
a construir una casa
con olores, enojos y crticas ausencias,
la memoria est guindada a media pared.

Entre mis brazos y pecho
salpican tus labios,
evtame el letargo de mirarte lejos.

Oh nocturna!... ya todo se parece a ti
como gota te cuelas a travs del techo
rauda bendices mi rostro y te posas a dormir.

===

Reconozco tus metamorfosis a deshoras,
ausente tu rostro
se maquilla huraas maniobras
donde raudo se extinguen languidez y pensamiento.

Invtame a tus guerras y monotonas
ocurrir con cicatrices a blindarte el cuerpo,
cada herida o sombra hazlas mas...
carece en ti la muerte de remordimientos.

Oh nocturna... vuelve con sigilo!
retorna y reclama la preez
que de mi reposar en tu vientre.

Henos aqu desterrados sin justicia
las lgrimas volvern como silencio o ro
y el desvelo bostezar arropado con los aos.

===

Ocurro a la ciudad de tu destierro
soy un simple peatn de este lado de la acera
en la esquina prxima
hipotticamente sueo con toparme con tus pasos.

Las huellas o sombras y otras de tus pertenencias
estn tiradas, all, como escombros del ruido:
tmolas para usarlas como reliquias.
La buena suerte es un asunto de amor.

He llegado
entre tarantines y un cafecito de madrugada,
eres inocente de lo transente de mi aliento.

Pulso los botones de un telfono pblico
tu voz atiende (...) y a travs de la bocina
cae sobre el desayuno de tu desnudez, una lgrima a destiempo.

===

De qu tamao es el sol
que engulliste
a mitad de la transpiracin del csmo
aligerando las ruinas de la noche.

Te busqu en la visibilidad de las esporas
y amanecas
con los pueblos y sus revoluciones
luchando por la multiplicacin de los panes.

Me hice en ti, uno ms de la muchedumbre
abyecto y subterrneo
me herman al movimiento... Oh diminutos seres!

Menudo fue el alimento de tus manos
arremolinados tus dedos se mezclaron con mi fe
para urdir la misericordia y el verbo de mi canto.

===

Temo que bebas mis sombras
lastimaranse las pieles
en el descenso oblicuo de la clera,
bajo mis ramas debes venir a balancearte.

Soy un arbusto desalado
cuyos frutos se los come la ausencia.
Las races fingen dolores y otras hierbas
azules espectros me habitan ensimismado entre la corteza.

Acrcame tus huellas... Oh nocturna!
sin misericordia incndiame en el responso
y ayuna de fe endlgame tus desencuentros.

Despus de todo, bbete mis sombras
a mitad de la garganta
llorars la desmesura de tus inrretornos.

** Raday Ojeda
   enrebeliones@hotmail.com
   Poeta venezolano (San Fernando de Apure, 1984). Estudia derecho en el
   ncleo Apure de la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA). Textos
   suyos han aparecido en medios de comunicacin de la regin. La mayor
   parte de su obra permanece indita.



=== Crnica de una fotografa      Francisca Jara Uribe ===================

Soy una fotografa; s, una fotografa tomada a inicios de 1960; s, una
fotografa en blanco y negro, regalada a una nia por su madre y, desde
entonces, atesorada entre las pginas de su diario de vida; al interior de
ste he tenido la oportunidad de explorar su mundo interno por medio de la
escritura, le he visto crecer, da tras da la vi incorporar nuevas
palabras en sus pginas, algunas veces triste, otras rebosante de alegra,
con el tiempo sin querer me convert en su confidente, mientras me dejaba a
un lado y escriba plasmando en su diario sus hazaas, sus sueos, sus
amores, sus desencantos, todo mezclado en una interminable sopa de letras.

En mi reverso una inscripcin hecha por su madre, con el amor fraternal con
que slo una madre podra hacerlo; recuerdo cuando se la escribi, su mano
temblaba, una lgrima resbalaba en su mejilla mientras buscaba las palabras
adecuadas para explicarle a su hija lo triste que estaba al dejarla, pero
que deba irse por un tiempo largo, tiempo que pasara con su abuela;
recuerdo que apenas termin de escribirla abord el barco que la sacara de
la ciudad.

S, yo la vi desde la ventana, estaba destrozada; un tiempo despus lleg
Julieta, me mir, me dio vuelta, ley el mensaje y casi inmediatamente,
como si de alguna forma las letras contenidas en m cobraran vida y
desataran automticamente un cmulo de emociones en lo mas profundo de su
alma, ella llor, lloraba intensamente, me relea una y otra vez como si
an conservara la esperanza de que todo fuera un sueo, mientras
inexorablemente era escoltada a lo que sera su nuevo hogar.

Fue entonces cuando me guard en su diario, y desde ese momento no se
separ ni de m ni del libro, hasta un da, lo recuerdo muy bien, me tom y
me llev a una pieza oscura y silenciosa, y fue ah donde pase los 10 aos
siguientes, mientras el polvo se acumulaba en mi cuerpo.

Hasta que al fin un da Julieta regres, me tom con extremo cuidado y me
mir con ojos profundos e interesados, pareca ya inmersa en una dimensin
distinta creada por ella misma, una dimensin donde no exista el tiempo,
ni el ayer, ni el presente, ni el futuro, ponen lmites a su pensamiento,
un mundo en el que reina la imaginacin, viaja, en su cabeza pasan los aos
en un segundo, repite su historia cuantas veces y a la velocidad que desea.

Al mirarme ella regresa a esos tiempos en que su madre an estaba con ella;
en mi superficie, la imagen de su familia, en ese entonces todos felices,
juntos, alegres, haba tanto que esperar de la vida, pero a partir de esa
ocasin pasaron tantas cosas; s, tantas cosas, ahora todo es tan distinto,
sin embargo yo sigo intacta, siguen plasmadas en m sus caras sonrientes,
repletas de esperanza, despus de todo soy slo un trozo de tiempo
congelado y almacenado para las siguientes generaciones, inmutable en un
msero pedazo de papel fotogrfico, absolutamente carente de valor
objetivo.

Sin embargo, al mirarme Julieta se emociona, revive aquellos tiempos de tal
forma, con tal profundidad, que llega incluso a revivir el clima, los
sonidos, los olores de esa ocasin, casi puede sentir el roce de la brisa
en su piel, y el sol.

Puedo ver en sus ojos que en estos momentos para ella soy un vehculo, un
puente que une su pasado con el presente, que la une con su madre de una
forma profunda y compleja, logrando traspasar las barreras temporales como
tambin lo hacen las palabras escritas con su mano en mi reverso; las
letras se ven imperfectas, temblorosas; es justo eso lo que las hace
incluso ms expresivas, al leerlas Julieta puede imaginarse cmo debi
sentirse su madre al escribirlo, de alguna forma ella plasm su esencia en
la caligrafa de aquel mensaje; al leerlo, ella ya no se siente sola.

Pero para qu creerme a m o a tantas como yo, que sirven a las personas
para viajar en el tiempo y el espacio, vencer la muerte, etc..., reviviendo
sus experiencias a cabalidad, pero por qu no experimentar en carne propia
la fuerza que tiene la fotografa, una imagen o la de las palabras o las
letras, a esto les digo, pero si ya lo han hecho!, no se han dado
cuenta?, quin no se ha conmovido alguna vez, con ms o menos intensidad,
ante una fotografa o un texto?

Y por qu no incluso ir ms all, no slo las fotografas, sino todas las
imgenes que se pueden ver en el vivir cotidiano, y que al verlas provocan
algn grado de emocin, o una novela con la cual finalmente el lector ha
podido identificarse y empatizar con los protagonistas, incluso ms que en
la comunicacin oral, porque la imagen y la escritura trascienden y no slo
trasciende el mensaje, no slo trasciende la materia que lo compone sino
que trasciende adems la propia esencia del autor, nos da informacin sobre
su estado de nimo al momento de escribir, su personalidad, y por qu no
decirlo, ambos son mquinas del tiempo, increblemente eficientes, que se
pueden usar en cualquier momento, slo se necesita estar dispuesto a
soar...

Pero no me crean a m, despus de todo soy slo una vieja fotografa, sino
que vvanlo ustedes, la prxima vez que tengamos la oportunidad de
encontrarnos.

** Francisca Jara Uribe
   ffjara@uc.cl
   Escritora chilena (Santiago, 1987). Estudiante de la Pontificia
   Universidad Catlica de Chile (http://www.puc.cl), su obra permanece
   indita.



=== Poemas      Mara Romero ===============================================

*** Poemas de una mujer sola

                                                 Por supuesto que a Perseo,
                                                      y su infinito amor...

I

Mis dedos danzan
al viento.
mis piernas
como abanico
aplauden su inquietud.

Un tibio mar
resbala entre ellas
como falso canto de sirenas
que terminan convenciendo
que ya ests en casa



II

Punto de cruz,
cncavo desespero por llegar,
susurro que invoca el
golpe seco que parte,
destino cierto que culmina
en silencio hmedo
vaco de inquietud.



III

Bsqueda danzante
embate de instinto desesperado
que rasga mi ansiedad.
Tctica, desahogo,
destino seco
luz que naufraga
en la ltima ventana
de mi cuerpo.



*** Ayer vino la muerte

                                                   A las muertas de Jurez,
                                            con su voz silenciosa que crece
                                                en el huerto de la angustia

Ayer vino la muerte,
se llev mis ojos
y desprendi mis carnes
como anguila quemado respiros;
la hierba prendi su verdor,
y fui clarividente de mi fin,
grito, mi lengua se pudre en silencio.
Nadie quiere escuchar.
Camino boca abajo,
mi piel morena
es un camalen ciego;
mis manos
buscan respuestas en el fango
que llega a mi barbilla;
mi boca grita mi nombre
dcil, ciega
como murcilago condenado a luz.



II

Mis prpados apagados;
no ms besos;
soy cuerpo resintiendo la podredumbre,
mi entierro visto detrs
de la ventana entreabierta;
destierro araando mi puerta;
golpes de mar tumbando
una verdad que no se distingue.
Un pelcano merodea mi cuello
mientras estrecho la mano de una sombra
que me parte
y confunde mi ltimo da;
con plaideras que desafinan;
monaguillos que aprietan mis manos,
para dejar pizcas de fe.
Es la dolencia de la prediccin,
indiferencia del mundo
ante mi partida,
que me hace esperar entre rboles que hablan
una lengua inexistente.



III

Mi corazn transparente
respira vientos de tormenta,
son los dioses del olimpo
que desvelan su furia
de olvido en el aire;
lluvia homicida
que lleva mis brazos remo
en un ro que re de inmenso.
Y mis ojos prendidos desprenden flechas,
de una figura apocalptica
que duerme a mi lado
me hace el amor en pesadillas
dejando mi cama hmeda de resentimiento.
Mi cuerpo grgola,
mira sin ojos el tiempo,
come con recuerdos
y deja marcas.
Soy noticia que se convierte
en arena, grito imaginario,
apndice que seala dolor
soy pendiente, deuda por pagar,
pena desbalagada en ruinas:
yo, incompleta caminando en un campo
que asusta de real.



*** Tambor lento

Camino por viejas calles
que an recuerdan tu paso;
tambor lento,
sombra salida de urnas funerarias
me hacen beber el veneno de tus dudas,
invocan santos a quien nadie reza,
obligan a refugiarme en el almacn de insomnios
donde guardo mis noches,
y en un parpadeo,
distingo tu imagen borrosa a travs de una lgrima;
tus caricias se vuelven hierba,
vidrio roto	
que corta mi fe.

Nac con las manos marcadas,
profeca, indescifrable,
mensaje incompleto que cierra de golpe
la caja de errores amontonados,
y me llevan a un destierro ensayado de ti.
T, ltimo intento por escapar de mis dobles,
mis otros yo
que tambin te siguen resentidos,
dependencia que lija
el ritual de amores,
mal uso de los corazones guardados
en los cuerpos del olvido;
aquellos restaurados por la esperanza
en nuestros encuentros,
cuando escarbo tu mundo,
resquebrajado remordimiento.

Pongo en guardia el sentido;
hago polvo la represalia,
y tu figura, ahora estatua de llanto,
confunde los carruajes
dirigidos por ngeles desterrados,
que buscan mortales para alimentar
su eterna muerte,
su vagar por el limbo sideral;
aquellos, que como nosotros,
sufren raspaduras por sus culpas.

Impresionante aparicin
hace esconderme,
buscar un rincn tranquilo,
restaurar fisuras,
escapar del fango de tu desolacin,
escuchar mi sangre
que cuenta una leyenda desconocida,
el olvido historia que me habita
desde el da que abr los ojos,
adioses emperrados en la piel
que maduran con el paso espritu
y me hacen reconocer tu interior inhabitado.

Cumplo la consigna,
escucho rboles
aun en contra de la risa burla.
Ah, tambin mi voz te busca,
choca con tu pista,
descarrila tristezas,
me convierte en duermevela
de un amor programado,
mandamiento que sigo
a pesar de mis mareas.

** Mara Romero
   mara@cob.megared.net.mx
   Poeta y narradora mexicana (Ciudad Obregn, Sonora). Tiene una
   licenciatura en turismo y diplomados en mercadotecnia, comunicacin y
   literatura hispnica. Promotora cultural y turstica, miembro fundador
   de la Agrupacin para las Bellas Artes (Apalba) y directora de la
   empresa Promociones Tursticas de Cajeme, Protur; forma parte del taller
   literario de la Biblioteca Pblica Municipal; coordina el Encuentro de
   Poetas Sonorense en su regin y el Festival Cultural Tetabiakte. Es
   editora de la Gua Turstica de Ciudad Obregn y de la Gua de Cuaresma
   y de la Danza del Venado Yaqui. Ha publicado los poemarios Identidad de
   vrtigo (coleccin Bakatete Ardiente, Apalba, 2003) y Beethovenianos
   (coleccin Instantes, Apalba, 2004) y ha aparecido en las antologas En
   el camino (Apalba, 1994) y Eco de voces; generacin potica de los 70
   (Conaculta, 2005; compilacin de Juan Carlos Vera). Textos suyos han
   aparecido en diversas revistas y secciones culturales y tursticas de
   Mxico.



=== El nuevo Aleph      Esteban Lijalad ===================================

No voy a rescribir el cuento de Borges. Todos nosotros, argentinos de clase
media, en el bachillerato, lemos alguna vez El Aleph, as como los Cuentos
de la selva de Quiroga. No s si sirven para despertar vocaciones
literarias esas lecturas obligadas en las tardes interminables del
secundario. Pareciera a m me lo parece que en esas tardes nada se
despierta: ningn amor a la ciencia, a la geografa o al francs. Slo las
ganas de escapar, escuchar el timbre del recreo y, sobre todo, el que
anunciaba la libertad completa, a las seis de la tarde.

Entonces, Cortzar o Borges nos sonaban como partes de esa crcel
incomprensible, ese claustro donde perdamos las mejores horas del da.

Bueno, pero ahora quiero volver a ese viejo recuerdo, al cuento que Garca
lea una y otra vez mientras yo dibujaba caritas en los mrgenes de la hoja
y Lpez o Mosquera boludeaban en voz baja.

Creo recordar nunca volv a leerlo que el protagonista de El Aleph estaba
enamorado de una que se muere, y que sigue visitando la casa de un amigo
comn de la seora. El tipo era poeta de barrio, italiano (algo tena
Borges con los italianos, no me lo va a negar: al tano Fabbri padre facho
siempre le pareca que el fino de Borges despreciaba a los tanos. No s. Yo
como judo no tengo nada contra el escritor; al contrario, recuerdo que
Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo. Y que don Jorge meta
personajes judos que, extraamente, no eran pcaros comerciantes como esos
del Cid Campeador, que el tipo los engaa: el colmo del piola: cristiano
canchero engaa a judos pcaros... esa fue la verdadera hazaa del Cid y
la comete, recuerdo, en el primer captulo... ja).

Bueno, a lo que iba. El pequeo poeta italiano de barrio insiste en
competir ni ms ni menos con Borges y le tira versos insufribles,
pedantes, cursis y anticuados. Hasta que le larga el Secreto: su fuente de
inspiracin est en el stano. Es un lugar, una esfera que condensa toda la
realidad, as como suena. El Todo est ah, visible desde todos los puntos
de vista.

Ay ay... ah hay cosas que el pobre Borges nunca hubiera querido ver: su
inmaculada y casta novia muerta, encamada con el tano poetastro, en una
visin horrorosa que anula la capacidad del escritor para seguir contando
qu maravillas del mundo se vean en el Aleph. Ah termina el cuento, creo
recordar yo: un amargo final. Pero nos quedamos sin ms Aleph. Se termina
el cuento, el tipo putea porque ve a su amada en plena encamada... y nada
ms.

Pasaron cuarenta aos.

Borges muri, lo mismo que el tano poeta, con lo cual ese tro,
reencontrado en el ms all, no sabe qu ha estado ocurriendo en el ms
ac.

Ac ocurri Google, por ejemplo. Muy poco potico. Nada que ver con El
Aleph, no? Yo como moishe algo inculto, hecho en la calle Juan Be Justo
(agencias de autos usados, alguna mesa de dinero, un negocito en galera de
barrio para Nancy mi seora y los hijos al Schule), digo, tengo que
terminar ese cuento inconcluso, ahora que El Aleph existe y se llama
www.maps.google.com.

Ser inculto, pero tengo ojo y lo que se ve desde ah arriba es lo s
exactamente como Dios ve las cosas, como los ngeles del cielo las
observan. Yo, maravillado, con bronca por no haber ledo ms a Borges,
alejado de la literatura en las tediosas sesiones de lectura culta del
cole, digo: me faltan las palabras para describir el Todo que se ve desde
maps.google. Lo invitara al Escritor o, al menos, al poetastro para que
echen una ojeada por la pantalla y vean, como estoy viendo en este momento,
las olas rompiendo en el Cabo de la Buena Esperanza, la playa, las rocas
del confn sur de Africa. O como hace un rato, el Kilimanjaro nevado, desde
arriba, como Dios ve las cosas, o como los ngeles. Ahora, en mi casa, no
en un misterioso stano de Constitucin, sino ac mismo, en mi casa de
Paternal veo el suburbio triste de Ciudad del Cabo, casas minsculas
celestes con jardines mnimos, pelados: casas de negros pobres. Vi ayer
Ro desde el cielo, y me pareci que el paraso estaba ah, a mis pies:
sub la falda del Pan de Azcar y vi los veleros en la Baha de Guanabara.

Ah est todo: el agujero que dejaron las Torres Gemelas en la punta de
Manhattan; el puente que une Europa y Asia; los barcos llenos de
contenedores en el puerto de Buenos Aires; los aviones en la pista del
aeropuerto de Estambul; las columnas de Piazza San Marco... no puedo
seguir: me faltan las palabras. Invoco a Borges y quizs l me sugiera un
final adecuado, como este, quizs:

Una noche, muy tarde, despus de aos de escudriar cada metro de nuestro
planeta, cre ver algo movindose. Imposible, porque se trata de fotos
satelitales. Sin embargo...

Luego, una tarde de verano de 2008, not cmo se mova un barco cruzando el
Bsforo. Fue un segundo o dos.

Ahora, en 2020, sigo empeado en mirar, no hago otra cosa que mirar:
conozco casi de memoria la cara de los doce mil millones de personas que
habitan la Tierra, veo cada tanto pequeos estallidos, accidentes, naciones
que nacen, islas que aparecen de la nada. Y lo sigo extraando a Borges. No
puedo encontrar las palabras para describir lo que veo.

Sobre todo, cuando lo anoto todo ahora el doce de abril de 2018 me vi a
m mismo mirando El Aleph, en Fragata Sarmiento y Juan Be Justo. Y
asesinando, como lo hice, a Nancy. Dios me perdonar: esa ignorante mujer
ma insista en que deje de mirar el Todo, desde el puesto de Dios. La
insensata estaba celosa de l.

De M.

** Esteban Lijalad
   estebancl@hotmail.com
   Escritor argentino (1951). Ha obtenido el 4 premio en un concurso
   literario en el sitio MisEscritos.com. Ocho cuentos suyos han sido
   publicados por Badosa.com.



=== Poemas      Roxana Ghiglino ===========================================

*** Metforas

Y t comenzaste a crear metforas en el inmenso campo de ciudades sitiadas
Con tu espalda de miel y atardecer gneo de rosas y espinas de pescado
Atragantando el eco que sala de cada hebra de bamb
T eras yo devorando el azul, el violeta de las piedras
Del verano donde el sol beba de la luna
Y se escuchaban los truenos de liblulas
El trueno de mariposas y bueyes donde escapaban las lagartijas de nuestras
      [manos
De nuestras bocas
Mientras danzaban los peones del juego de ajedrez
Y moran los asnos alados y las sombras
La tuya, la ma
Entonces les llevbamos crisantemos
Al no sentirlas en nuestro cuerpo
Porque empezamos a ser fantasmas sin reflejo
Sin carne en el rostro
Sin carne en las alas
Aqullas que empezaban a salir como muones de la espalda.
ramos reyes en una tierra de dinosaurios
De peces y delfines
Cuya risa era menos fuerte que la lluvia
Que nuestras miradas de amatista
De casa de mariposa, de lirio, de estrella
De vstagos que salan de nuestras bocas y nuestros vientres
A la hora de enviar a las valquirias hacia la luna
De crear castillos de piedra negra
De gara y de extraa meloda
Porque nuestras constelaciones eran msica
Sonata de Mozart, de Chopn
O danza de Isadora Duncan
Era pintura de Van Gogh,
Cancin de Sabina
Porque tu brazo y mi brazo
Tus canas y mis cabellos negros
Eran sonido y silencio,
Eran guerra santa
Y senta el sabor, el olor de tus pestaas
El canto de tus brazos
El sonido de tus piernas
De tu ombligo rojo
El cielo era ver desde tus ojos la tormenta
El vaco de las ciudades lejanas
De los templos conquistados por Neptuno
De las ciudades calcinadas por Alejandro Magno
ramos jinetes que vencan al Cid
A las amazonas y al minotauro
Con su cuerpo de hombre y toro salvaje
Con nuestras espadas de papel
Con nuestros cascos de aluminio
O nuestras manos de falsos guerreros
De nios soando a ser hroes mitolgicos
A ser como la estrella que se dilata en la eternidad del rayo.



*** Yo tena que ser

Aquella que los dioses eligieron para ser sirena
O acaso ngel de tierras imposibles
En la eternidad del invierno
De la tarde iluminada por estrellas de cal
Estrellas de plastilina
Y luna de hojas silvestres
Nunca y jams supe ser de piedra
De este barro con el que un ciervo hace el olvido
Quera jugar a ser la reina del tablero
Y caminar sobre cenizas y fuego
En una batalla donde dejaba el sudario
Y ya no era Penlope sino Medea
Era una amazona
Una virgen de Vesta
O aun mejor... un Odiseo, un Eneas
Y dejaba correr la sangre de los lagos
La hierba de la floresta en el valle
Donde escapaban las cebras
Y escuchbamos temblar
Al mismo trueno
A las olas
Al viento demente
Y cicatrizaban las horas
En nuestro costado herido
En la isla donde nuestros sueos
Se hicieron castillos de papel
Reinos de vidrio
Y silencio absoluto.



*** Piel de loto

Siempre quise escribir para otro desde mis ojos solitarios
Desde mi vientre desgarrado por las espinas de las rosas
Y contar sobre amores inesperados que dejaban sequa de adioses
Y tormentas de sangre o terremotos de hasto
Quera quemar los recuerdos como chatarra vencida
O quizs como viejos testamentos de tristeza
De gritos desesperados y terribles venganzas de dioses griegos
Era y no era la nia de las manos de hiel
De la boca que slo escucha silencio
Y deja su rastro de arena y ausencia
Entre lgrimas que queman al contacto con la piel
O las huellas violetas en la playa
En el instante lejano de los mundos etreos
Donde el ascensor se desmoronaba en nuestros cuerpos
El mo siempre como de criatura absurda
Sin entraas y con las manos al aire
Hacia quin sabe qu rincn del planeta
Donde se aparean los sonidos de los dientes
Y el corazn se dilata como una pupila enorme
Entonces slo dibujamos piedras de mar
Y peces de asfalto
En el aro infinito de los espejos
En el instante mismo de las genuflexiones
Y vemos cmo todo es cncavo u ovalado
Cada ua de cristal que araa recuerdos
porque vea cmo mi galaxia era simple hiedra
Era slo esteras en medio del polvo milenario
De avestruces que se sofocan y agonizan
Para que mis ojos se hagan menos dolorosos
Y mi garganta menos enferma que de costumbre
Porque yo siempre bail con mis pesadillas
Jugando a derrotarlas
A quemarlas en las hogueras de la Inquisicin
Con mis mundos subcutneos
Para quitar la piel que apenas crece
Con dificultad en mi otra piel
Como cicatrizando llagas azules
Infinitas marcas de esclava parida en el desierto
Infinitas estacas de vampiros
Que se atragantan con su saliva
Con aquellas historias que creaba en mi saga
Esas que slo eran fantasa pura.



*** La primera vez

La primera vez que vi tu cuerpo desnudo
Supe que te llenabas los testculos de ptalos de rosa
Y quise dibujar entre tus uas sonidos de agua y crepsculos de fuego
Quise atravesar tu garganta con atardeceres de mayo
Y cubrir con cuentos de viajeros nrdicos la fragilidad de tus brazos
Porque toda mi lengua era orqudea azulada
Todo mi atractivo eran mis pares de medias azules
Con los que danzaba en salones imaginarios
Para seducir a los condes drcula
O a los hombres lobo.
Y as tena que ser
As deba aprender a lamer la miel de las estrellas
Toda vestida de hiedra celeste
Con los peces azules arrastrndose por mis pechos
La eterna constelacin de Acuario mostrando sus mejillas verdes
sus estrellas de asfalto impecables
su voz plateada de pjaros cenicientos
como esta tierra de geranios negros
de gardenias negras
de magnolias negras.
La primera vez, tenas nombre de forastero
Y no eras el primero pero s el nico
Que llenaba mis entraas de dientes
Que acertaba en acariciar el universo de ojos
Que haba ms all de las pestaas
Y del eco en las rodillas saladas
Que rozaban las cejas dulces
El pelo casi amargo
De mis pies enredados en tus corneas.



*** Agua de luna

Oscura claridad de este canto de mujer delfn
Mujer mitad mujer
Mitad animal despedazado
Y quizs mitad flor carnvora
De aquellas que bailan y canturrean
Alguna balada de pjaro guerrero
De papagayo agridulce
De pez poeta
Oscura eternidad de planetas devorados
Por agujeros negros
Por batallas csmicas
Por fuegos lunares
De nia ciega
De nia que baila y juega con faisanes
Con pavos reales de feria
Con su eterno reflejo de Narciso
Hundido en la profundidad de las rocas
Del sonido y del recuerdo.

** Roxana Ghiglino
   deerosgolfasyreinas@hotmail.com
   Docente y escritora peruana (1980). Licenciada en educacin especialidad
   lengua y literatura y profesora de ingls. Se licenci con la tesis El
   fanatismo religioso en la novela total La Guerra del Fin del Mundo. Ha
   pertenecido a los grupos Disidencia, Taller 1, Elenco de Teatro del INC,
   Coro Polifnico del INC y otros. Ha publicado en Simon, Letra Libre,
   Peripheria, Castillo de Humo y Aspermia, entre otras. Ganadora del
   primer concurso de relato breve Identidad Ancashina organizado por la
   ONG Vasos Comunicantes con el relato Camile apesta a rosas y obtuvo
   una mencin honrosa en los IX Juegos Florales de la Universidad Ricardo
   Palma (http://www.urp.edu.pe) con Apenas puedo pedir un mea culpa por
   tanta malicia escrita en tan pocos versos. Actualmente es participante
   activa del INC y dicta cursos vacacionales de ingls y lectura veloz.
   Mantiene un blog en http://roxanaghiglino.blogia.com.



=== Montparnasse      Adolfo Marchena =====================================

                                                             A Henry Miller

Todo se detena en aquel momento. El ltimo tren hacia Pars parta en el
andn cuatro. Intua que tu miraba lo deseaba. Ciervos en el bosque que se
asustan ante el estruendo del primer disparo. Del mismo modo mi escapatoria
precisaba de aquel billete que ganaste hacindome salir de nuestro tico
para que un hombre se apropiase de tu cuerpo. Cuntas veces soport
aquellas batallas. Ahora al fin me liberaba de todo. Pasear por la calle,
sin dinero en el bolsillo, pasando fro y hambriento, esperando que el
movimiento de las vrtebras de ese individuo, de todos los individuos, le
condujese al xtasis, para luego conseguir una moneda con que tomarme un
caf. Todo por unas pginas que las palabras ocupaban, se dispersaban.
Mares de adjetivos luego tachados o sustituidos. Tal vez ninguno valiese la
pena.

Pero ahora me encontraba a punto de partir. Montparnasse. El sueo. Y el
deseo de alejarme de ti y de todas tus mentiras. Tal vez lo consiguiese.
Los aos pesaban en la espalda. Losas de cementerios. Flujos derramados.
Odio y ese deseo contenido. Tal vez algn filsofo tuviese la respuesta
pero sus libros no bastaban para convencerme. En cierta ocasin habl con
Raimond y me dijo que el deseo es una manifestacin del odio acorralado. Le
escuch, simplemente. Acorralado, sentirse acorralado es teclear la mquina
cuando te han prometido que te van a salvar y te olvidan durante tres das
sin calefaccin ni comida.

Horas en un asiento rgido como la espalda de un muerto. Rostros que te
seducen con la presencia de un silogismo. Miradas infantiles, que no han
provocado la venganza. Miradas que supuran restos de sangre coagulada. La
ma, con el sentido de una promesa que difiere de una tormenta que se
aleja. Los postes transcurren ennegrecidos. Farolas parejas a los rales
que forman venas de acero. Qu alegra dejar atrs lo srdido! Tu propia
sombra para crear la nueva sombra. Aunque el sol no cambie. Para qu
cambiar si tus pensamientos son rgidos. Vulnerables, tal vez. Oscilantes.
En ocasiones.

Llegar a Pars con una maleta, un viejo abrigo y una direccin. Algo tan
simple como bucear en una piscina pero tan saludable como nacer de nuevo.
Poco dinero y demasiados proyectos. Las calles abarrotadas. Letreros,
cafs, sonidos. Mi escaso francs para encontrar Montparnasse y dar con el
piso de Jacques. Subir las escaleras. Jacques viva con su mujer, Alisette,
una rumana rolliza, y tenan una habitacin alquilada a un pintor joven
llamado Demetrius.

Mi habitacin era pequea pero lo suficientemente cmoda como para instalar
mi mquina y escribir. Alisette cocinaba casi todo el da. El ruido no
molestaba demasiado. Y Demetrius pintaba. Pareca algo atontado pero me
ense buenos bares y cafs donde beber y comer barato y conocer a otros
artistas. Jacques apareca poco, siempre andaba con sus putas.

Malib se prend de m pero le dije que estaba harto de las mujeres que
mentan, aunque no era cierto. Adoraba a las mujeres mentirosas. Las que me
hacan sufrir. Todo ello me haca escribir mejor. Necesitaba el dolor. Mi
dolor era mi palabra. Y Malib comprenda. Nunca me cobraba. Dejaba que la
explorara. De ella me gustaba la expresin de su mirada. Porque nunca
sabas lo que pensaba. Jams. Yo intua a travs de la mirada. Pero ella
posea el poder de la duda, de la contradiccin, de no penetrar en su
coraza. Sus ojos no eran cortinas, eran serpientes. Eran medusas. Slo su
sexo hablaba. De vez en cuando me invitaba a beber o a comer. Jacques lo
saba y lo permita. Tal vez me respetase.

Comenc a escribir Pars en el Sena al poco de llegar. La librera Julia
Bach ayudaba a escritores como yo. Solamos charlar de vez en cuando. Ante
su pregunta de por qu vine le respond que mi pas me saturaba, que era un
pas de mentes puritanas. Pero haba algo ms. Ese algo que todos
ocultamos. Y aqu lo encontr, en un lugar de mestizaje donde nos juntamos
artistas de todos los pases, de todos los continentes. Lenguas e ideas. No
era una parodia. Era un subsistir, una metafsica, una realidad que nos
conduca a visitar epitafios de poetas antiguos.

Una noche se produjo un gran tumulto en casa de Jacques. Demetrius lleg
borracho con dos jvenes. Pretenda que se quedasen a cenar y Jacques no lo
consinti. Hubo una gran trifulca y Alisette llam a la polica. Cuando se
presentaron todo se hallaba desparramado por el suelo. Nos detuvieron a
todos y pasamos esa noche en comisara. A m me soltaron a la maana
siguiente, tras soltar declaracin. Una noche sobre un tabln. Olor a
orines y el ronquido de un mendigo.

Cuando la novela estuvo lista se la llev a Julia. Tras la lectura me
sugiri algunos cambios y se comprometi a publicarla. Era un principio.
Pero poda suponer un fin. Para entonces mi nombre ya figuraba en revistas
y algn ensayo levant cierta polmica. Aunque no era nadie consegu en
poco tiempo mucho ms que en mi pas. Y el fantasma de Betty se haba
evaporado. Si bien de vez en cuando apareca flotando en las aguas del ro,
como un muerto o un tronco.

Para celebrarlo me fui a ver a Malib. Con su vestido rojo y su figura
espigada. Un hombre la cortejaba pero al distinguirme lo despach. Y me
acerqu. Sus ojos no me dijeron nada. Alegra, ilusin. Nada. Una campana
que suena y no escuchas. Subimos a su cuarto. Se desvisti lentamente. Se
lav y quiso lavarme. Si te van a publicar lo conseguirs, me dijo. Nunca
se consigue, le respond. Acaso no crees que podemos elegir?

Anocheca ya cuando sal. No me apeteca volver a casa de Jacques y cenar
la siempre igual comida de Alisette. Decid pasar la noche paseando.
Perderme por las calles. Que me asaltasen, que me robasen. No poda
elegir? No tena amor, no tena dinero, acaso no tuviese fe. Pero tena la
esperanza de que algo acontecera, de que algo iba a suceder. Alc la
mirada y all estaba la luna. Se poda distinguir, a pesar de todo. Si
ramos capaces de contemplar aquello podamos ser capaces de admitirlo
todo. Una noche por delante. Y si fuese la ltima? Era necesario
aprovecharla. Sin duda alguna.

** Adolfo Marchena
   adomarchena@terra.es
   Escritor espaol (Vitoria-Gasteiz, lava, 1967). Entre 1992 y 1995
   codirigi la revista Amilamia y entre 1996 y 1997 funda y dirige la
   revista Factorum. En 1992 escribi el prlogo de Cadveres exquisitos y
   un poema de amor, de Leopoldo Mara Panero y Jos Luis Pasarn Aristi
   (Ediciones Libertarias/Prodhufi; Madrid, 1992). Entre 1997 y 1999
   dirigi los programas radiofnicos Tocando el viento (Radio Plasencia
   Centro) y Peleando a la contra (SER Plasencia). En 1997 organiz el I
   Encuentro Potico Cultural Amilamia. Ha publicado los poemarios
   Cartapacios de Lucerna (Ediciones Libertarias/Prodhufi; Madrid, 1992) y
   Proteo: el yo posible (Ediciones El Sornabique; Salamanca, 1999), y
   textos suyos han sido incluidos en las antologas Relatario (Talleres de
   Creacin Literaria Fuentetaja; Madrid, 1992), Voces del extremo (IV).
   Poesa y utopa (Fundacin Juan Ramn Jimnez; Moguer, Huelva, 2002) y
   Asilo (antologa de poetas) (Ediciones Sin Retorno; Barcelona, 1999). Ha
   publicado textos en revistas como Portada, El Ateneo del Norte, Pntalo
   de Verde, Los Cuadernos del Sornabique, Escribir y Publicar, Poemash,
   Ficciones y La Botica, entre otras. Su poesa ha sido traducida al
   alemn, al francs y al rabe. Como artista pictrico ha expuesto en
   salas de Vitoria, Lejona, Amurrio, Llodio y Plasencia. Mantiene un blog
   en http://www.lacoctelera.com/marchenaescritor.



=== Tres poemas ===========================================================
=== Parafraseando a Csar Vallejo      Mara Rosa Perea ===================

      Piedra negra sobre piedra blanca
      de Csar Vallejo

      Me morir en Pars con aguacero
      Un da del cual ya tengo el recuerdo
      Me morir en Pars y no me corro
      Tal vez un jueves, como es hoy, de otoo.

*** Blanca gaviota

Te presiento. Cercana y ma.
Muda el aire las ltimas evocaciones
desde donde intimaron versos bacantes
con hortensias azules y labios de mujer.
Arena de olvido no ha de ser mi tierra!

Horas desplegadas de silencio y dolor
sondean el fragmentado abismo del adis.
Menguante luna enlaza tu destino al mo.
En este exilio, gaviota blanca, estoy
a tu vuelo entregando mi fe.



*** Si pudiese elegir

Morir un da cualquiera, 
del cual surge ya el recuerdo.
El silencio ser discreto.
No habr truenos ni llanto.

Nadie se enterar!

Las nubes me absolvern en sus gotas
y borrarn mi nombre
de calendarios e historias.

Morira igual...

en la sequedad de un da,
indiferente, en cualquier lugar.
All o aqu, qu ms da!

Nunca ser desde lejos
si es mi centro el que expirar!

Si pudiese elegir...

elijo un instante cualquiera
el umbral de transparencia cruzar.
Devolverle a la lejana su aqu.
En la infinitud del tiempo
ya no ms nacer y morir!

Descubrir la esencia sutil
y entender de una buena vez
qu es la levedad del Ser.



*** No ms

Ya no quiero jugar ms
al eterno juego de la eternidad
ni mirar atrs o pensar en el despus.
Bastante es un instante de tonta ingenuidad.

Se agota el calor en el lecho.
Slo queda el silencio de mi destino,
una ley de amores viejos y esta humanidad
que se acaba.

Me marcho hacia la nada!
Soy un sueo acabado bajo el cielo de Pars.

** Mara Rosa Perea
   mrperea@gmail.com
   Poeta y narradora argentina-italiana, reside en Buenos Aires. Ha
   publicado su poesa en los libros Letras en levedad (Dunken, 2006), La
   gran apuesta (Dunken, 2005), Poetas y narradores contemporneos
   (Editorial de los Cuatro Vientos, 2005) y Poetas argentinos
   contemporneos (Argenta, 1996). Textos suyos se publican en diversas
   revistas literarias.



=== Mi sesin de sauna      Jorge Carmi K. ================================

El calor seco anidaba en el stano de la torre empresarial. Quien no daba
la talla era marginado; lo decan bajito y perentorio los muros del lobby
enchapados en mrmol carrara y filigrana de oro; lo susurraban los
soberbios recuadros con los nombres de las empresas, lo aseveraba el piso
de mrmol ajedrezado en baldosones blanco y negro. Al pisar el pavimento me
sent a punto de ser manipulado pese a que la tarjeta dorada de director de
mi corporacin me autoriza a pisar fuerte. Ya en el ascensor dediqu, en
rfaga, un pensamiento al nico punto negro del magistral diseo. Las
lneas externas del arrogante animal inteligente y sus pisos empresariales,
eran expeditos y elegantes adaptadas como un traje ejecutivo a los
requerimientos de Esas personas. Pero el diseo de gimnasio y sauna
conformaba un plato de tallarines derramado en recovecos y pasillos
encontrados; una anarqua arquitectnica.

Hoy mi disposicin era positiva, todo sonrea, haba cerrado un trato
espectacular. Ya en el gimnasio inici mis ejercicios de soltura y finalic
con los de fuerza controlada; beb, contra mi habitualidad, el zumo de
naranja en solitario, no quera distracciones ese da, hice otro cambio,
adelant el masaje; as dispondra casi para m solo del lugar;
planificara la reunin del lunes sin inoportunos. Me di tres saunas
intercalados por recesos cortos. En cada salida del calor a la galera,
observ que se raleaba cada vez ms el recinto. Abr la portezuela de pino
para tomar el tercero; restaban tres cofrades en la galera, dos vaciaban
su ltimo refresco y el tercero miraba el TV adosado a los pies de su
camilla. Estaba vaco el interior de la salita caliente; me tend de
espaldas en sensualidad relajada... ese fin de semana lo haraganeara
entero. Cerr los ojos y me gratifiqu con oscuridad total. Pasado un
espacio de tiempo indeterminado, despert desorientado, efecto del
cansancio acumulado y el sueo profundo en que ca, supuse, me acerqu al
furor, me obligo siempre a saber en qu pie estoy; me apret un
presentimiento inquietante. Tom una buchada de aire y para convencerme de
que todo estaba en orden abr, tildndome de cobarde, la puerta de
comunicacin con el gimnasio, buscaba conectarme con la realidad; me
recibi una bocanada de oscuridad malvola que rea en silencio ominoso; el
primer asomo de angustia golpe mi plexo y me arrebat el aire, se
acongojaron mis pulmones y manote como un pato atrapado en petrleo. Mi
sentido del humor negro me arrincon. Arrglatelas solito, ejecutivo de
pacotilla, o tres o cuatro alaridos cortos y bajos, era mi risa que se
despeda para no retornar, se extingui rebotando de muro a muro y ya todo
fue silencio y miedo; el piso se retir de mis pies, perd la nocin de
ubicuidad, avanc unos pasos gelatinosos con mi cuerpo murmurando miedo y
aleteando con ambos brazos buscaba apoyo y piedad, algn punto de contacto,
un faro para orientarme en esa negrura negra y que me devolviese mi norte.
Sentenci: Si naufragas en este entorno amistoso, despdete de la cordura
cuando caigas en los pasillos labernticos, te acorralarn sus
mezquindades, vomitars nauseabundo y pegajoso, sers invadido desde tu
dentro, no evadirs el correr pringoso sobre tu piel, tu sensibilidad
violada llorar, las arcadas vacas te harn gemir en miedo y dar culadas
de perro flaco, que es lo que sers en ese momento encerrado entre muros
que adivinars y no tocars y, de tocarlos, la idea de prisin te tumbar.
Ca desvanecido; en mi delirio era Perseo en el laberinto y lidiaba con el
toro descomunal, prefer la pesadilla al silencio y a la nada; abr los
ojos, los cerr, al menos cerrados estaba la fantasa de que al abrirlos
pudiere haber retornado la luz; en esa idea delirante los abro y cierro
repetidas veces, cobarda infecunda, slo acumulo ms desesperacin, ni
puedo quitarme la vida y rescatarme de eso maligno, con qu arma? con qu
valenta? Implor a mi manido humor negro, esper y desesper, no apareci;
impotente ara en ronchas femeniles mi pecho; slo desfallec otro poco,
arremet a ciegas contra el muro para retomar el hilo del laberinto, choc
con mi quijada, olvidado del dolor sin siquiera acariciar la carne doliente
posiciono mi mano contra el muro para avanzar cuarta a cuarta con temor de
encontrar slo vaco al siguiente tanteo, pero encuentro el muro, avanc
esperanzado de cuarta en cuarta y de slido en slido hasta tocar madera,
una puerta, dicha de Dios!, la pate, el pie ya insensible al dolor, y
entr con una lucecita de esperanza pero, al cuarto paso dado sin
obstculo, choque contra el ladrillo spero del fondo, reconoc en espanto
que era un cuartucho sin salida; me debat con la respiracin en atraganto,
el concreto ara mi piel, tante la puerta, buscaba oscuridad ms
respirable, slo haba muro, el aire ya no entraba a mis pulmones, un
piadoso desvanecimiento acudi en mi rescate, antes de caer en modorra
visualic con terror agnico que despertara en oscuro y seguira en lo
intangible, y no habra piedad para m, desorientado, sin saber del arriba,
abajo o lado, y sin nadie que me abrazara o diera muerte amistosa, flot
ingrvido en mi terror. Me incorpor, cmo s que me incorpor si carezco
de referencia?, grit desaforado. Nada! al extinguirse mis alaridos el
silencio retom el mando; me dilu en temores chiquitos, ms malignos que
uno solo inmenso que me concedera la ansiada locura, lgrimas quemantes se
juntaron en el suelo lo intu, no lo vi. Mi saliva caa libre, lloraba sin
ruido y vencido. Oleadas de risa enfervorizada en miedo me sacudieron con
la agona de orgasmos sucesivos y ajenos; eso se llev mi sensatez, rug,
implor que la locura se apoderase de mi estragado raciocinio. La oscuridad
envolvente fue la carcelera de mi pnico y yo su rehn..., en el tero hay
menos restriccin de movimiento, ests sobreprotegido y no hay vivencias de
miedo antiguo, todo all es juego, novedad y amor. Con puo histrico agit
y revolv el aire como si pudiera disolver la oscuridad, mi cabeza inici
giros sin control, me pens epilptico, un sollozo se abri paso junto a un
lquido que present verde y que buscaba salir en cascada repugnante, un
vmito gelatinoso vol en trapecio; se achicaba el tiempo que me restaba de
coherencia. Present que mis pasos fatalmente me confinaran en la covacha
sin salida y me encontraran muerto o perdida la razn en zona inelegante e
impropia de mi nivel. Mi voz interior me conmin: Acta ya, idiota; un
vaho de animacin me refresc, no estaba solo; y lo que yo precisaba era un
dominador que decidiese por m. Con esfuerzo avanc un paso para reconocer
el muro y marcar terreno pero trastabill y me golpe con el muro que
buscaba, haba patinado en mi viscoso lquido ahora de olor ms invasivo
por el tiempo transcurrido. Me palp la rodilla, le escurra lquido,
seguro era sangre, no heda y era de densidad ms sutil que mi vmito
pringoso. Un gemido mujeril enmarcado en el silencio emergi en borbotones
acongojados; dispers con mi puo, borracho de miedo, la vorgine de
sugerencias de mi imaginacin ya al desborde, el sopor y la angustia no
cedan, mi impotencia llor, el tiempo se estanc, intent dormir, me
presion para convencerme de que al despertar todo brillara hermosamente.
Re amargo por mi infantilismo absurdo; la respiracin se me hizo un bloque
slido, fue difcil procesar el aire tibio. Una imagen recurrente, fiel
como mi sombra, me taladraba; Quedan dos pisos de subterrneo hilados por
pasillos estrechos que conducen a puertas cerradas o a cuartuchos vacos.
Una sola es la puerta con posibilidades para ti. El resto es silencio
oscuro.

Descubr que apegndome al piso el aire era un tanto ms puro, intil, al
rato sent la oscuridad fea aposentada en mis lomos. O sera el peso
ominoso de mi miedo? Nadie ni nada cambiara mi sino nefasto. Ca en negro
sueo sin esperanza.

Inesperada irrumpi una algaraba ajena que invadi mi somnolencia y sedujo
mi odo, la goc ingrvido. Quizs viva an! Abr ojos ansiosos. Falso.
Las oleadas de oscuridad permanecan ah, aplastando un falso renacer,
agazapadas las negras panteras del terror, no hubo cambio. Insistieron las
llamadas prometedoras; provenan de una puerta cercana, pero yo saba, eran
las brujas mentirosas que sedujeron al ladino Ulises; No escuchar, morir
solitario y aqu; es mi decisin ltima.

En convulsin trepidante y reiterativa fui sacado otra vez del sopor. Mi
imaginacin en giro sin par me abri escenarios de luces que restallaban en
fuego multicolor, cerr los ojos ante tanta alegra, tuve miedo de
reabrirlos y verme retornado a la pesadilla. Me dije: djalos abiertos,
que te ciegue el resplandor bendito. Me sent y grit hasta que todo fue
agotamiento y lasitud. La mgica luz segua all. Me acuchill una certeza:
Algn hado la envi en engao para luego retornarme a muerte oscura. Me
arrastr, el piso tremolaba, odi la luz traidora que se ira apenas la
creyese ma. Vino slo para destacar la tortura que retornara en cualquier
momento para disolverme en pavor; Muere, luz y lloraba; me devolv con
furor hacia adentro en busca de la oscuridad que no menta; en ella
encontrara muerte rpida y el fin de mi desdicha. En mi urgencia
desatinada equivoqu la ruta y choqu con la puerta estrecha dique entre
mi actual realidad lbrega y la mentirosa fantasa la que, desvencijada,
cedi abrindose al paraso de esplendor inimaginado. Desaforado sal a
espacio libre, borracho con el aire que mi boca succionaba como guagua
agarrada a su teta y mis ojos buceando en la luz. Gimiendo me aferr a un
poste; o a una nia de unos quince que le deca a su amiga, Tanto
vigilarnos a que no bebamos una cerveza inocente y dejan a estos sucios
lucir a media maana su asquerosidad. Y le cre porque se detuvo, dio dos
arcadas de asco y reinici su camino, alcanc a admirar la vibracin de su
indignado trasero antes de perderme en miserable lstima de m mismo en un
espasmo ltimo y sin soltar a mi protector, el poste de luz apagado y sin
funcin en esa luminosidad regalo del creador.

** Jorge Carmi K.
   jck@vtr.net
   Escritor chileno (Via del Mar, 1935). Economista. Hoy retirado de los
   negocios, fue empresario en el ramo de la construccin civil. Es
   escritor autodidacta y relatos suyos han sido publicados en Proyecto
   Sherezade (http://home.cc.umanitoba.ca/~fernand4), Palabras Malditas
   (http://www.palabrasmalditas.net) y YoEscribo.com. En la dcada de los
   50 gan dos concursos nacionales de relatos.



=== Poemas      Adolfo Vaccaro ============================================

*** Amando el cielo

Sobre arena blanca pisaba su huella
en das de nio abierto al pudor,
vesta mi ensueo la secreta boca
aspirando cielo de fresco arrebol.
Mientras su mirada se haca horizonte
tornndome rbol segua el andar
de un vano deseo, gua de promesas
tramaba el misterio desde el ms all.
Los das volcaron slo su presencia,
mi juego ignoraba el rol principal
buscando por mar su esencia dejada
en cada maana que la viera entrar.
Vrtigo inocente, palpitar intenso
que nunca entendiera la noche final
sujeta en su rostro con alas de luna,
montando la espuma no volvi jams.



*** Cancelacin por falta de pago

Cuando deserte la vida de mi cuerpo
y dirima el tiempo su contienda
dando razn al sepia en esa foto
esgrimiendo la fosa de qu somos,
el pjaro vendr a los yuyales
donde recala el germen del olvido.

Ser silencio, prodigando ausencia
el mismo que sostiene acantilados,
sumergiendo mis pies en otras vidas
que erosionen la fusin que ha huido
en levante bipolar y en el ocaso,
mientras grita el viento sus confines.

La ciega parte emerger de pena
desvanecida en sueos sin sentido,
nuevos pasos empolvarn el fuimos
con su verbo de resto devorado,
y una mano extraer bajo madera
los restos caducados por no pago.



*** La casa

La casa se vuelve menuda
cuando tu paso la acaricia,
siguiendo el trayecto
de la inquieta sombra,
llenando paredes
con luz fraccionada.
Nuestro hogar es perfecto
poliedro de libertad,
sujeto al quehacer
y la palabra.
Una mirada tendida de verde
nos devuelve el patio
remansando la tarde.
Nuestro nidal teje
su manantial de sones,
dando sentido al or
cuando el silencio
aborda un piano,
mientras Lerner
irredenta su minuto.
Nuestro sitio se llena de ideas
recreando la belleza
del postergado arreglo,
esa frmula que habita
el diseo compartido.
Y aunque nunca llegue,
la pertenencia supera
la vigencia del maana,
por saber que el hoy
es nuestro da
y esta vida
la plenitud de amarnos.



*** La playa

En el prado superior,
hmeda boca,
vulvese vida su nostalgia de besos,
sucumbiendo airosa la fuente del recuerdo,
vislumbre y oquedal de antiguas voces.

Vvido pedestal
de suave mano,
acariciando acuosa su adis surgente,
anticipado ocaso en ruta del naciente
donde estrangula el paso tu regazo.

En un violn
perplejo de silencio
se ahueca la razn de esta vigencia
trasponiendo ausencias sin relieve,
palpitando su muerte de esperanza.

Sobre un monte de alpaca,
tu saliva,
cerca de fin, remanso y entereza,
es Poseidn que envuelve de agona
a los sedientos poros de la arena.

Regurgitando
ondinas y nereidas
al comps misterioso de un deseo,
encuentran en la cresta ms lejana
unos ojos observando mi desvelo.

Y el fro viento,
suspiro avasallante,
sumerge en bruma el labio vtreo,
marea que anticipa su destierro
cuando la playa de espaldas me devuelva.



*** Primavera

Mariposas...
papelitos de vida que esgrimen los paisajes
con sus colchones de lumnicas corolas,
donde reposa el sueo del celeste.

Vilanos que el viento mece
llevando el canto filamentoso de la tierra,
cuando el susurro ingresa a la voz del viento,
colmando en gris la nobleza de una nube.

Manantial de saltos promete el aguacero
que teir el verdor sediento en primavera.
Tus ojos dormirn en aleteo de paloma,
mientras los mos vestirn tu cuerpo de mirada.



*** Pachamama

Por saberme zahor
viv debajo de las calles,
Soy nutriente de los valles,
Mandante de pies y mundo
De agobiados e iracundos,
De alegras y de achares.

Soy suburbio de la puna
Eclipsada por la arena,
Del poeta soy la vena
Inspiradora de versos
Y el restaado reverso
Del tiempo que te condena.

Logr ver al Partenn
Deponiendo su cabeza,
Babilonia Qu belleza!
Destinando la antesala
Y el corcel con su mirada
Resignando su entereza.

Llegaron desde mi abajo
Para colmarme de estrellas
Esta locura tan bella
De un centro abierto a destajo
Y es la siembra que abarajo
Para continuarme en ella.

Mis noches fueron marrones
Con olor a humus negro,
Soy races del enebro,
Del sauce, del rosedal
Y un silencio mundanal
Que me rene en tu ruego.

Mis riquezas son la inmvil
Trascendencia de mi cuerpo,
baados, lagos, lagunas
Y amparo de las caadas
Deslizando madrugadas
Como misteriosas runas.

Tengo en mi seno abismal
Al faro de Alejandra,
Sangre y oro de porfa
Arrojadas en gran foso
A Rodas y su Coloso
Y a la Atlntida perdida.

Sostengo los cementerios
Como un viga de muertos
Rogando por el entuerto
De esos seres olvidados,
Soy censor de los callados
Que protegen desaciertos.

Soy el mstil que sostiene
Por la base a su bandera,
El que conoce la entrega
De la simiente fecunda,
Un nido de marabunta
Y el control de la caldera.

Soy la luna del corsario
Que sucumbi en su galen,
El pie del triste fogn
Que hace el gaucho solitario,
Soy temblor y diccionario
De la cruda sinrazn.

De m conoce el mapuche,
Las serpientes y las hienas
Y en noche de luna llena,
Si alguien quiere que me escuche
Pues sacar de mi buche
Todo el dolor de mis penas.

Idioma soy de ese indio
Que me llam Pachamama,
De los huesos soy la cama,
Lamento del que comprenda,
La cobija de la hembra
Y la aridez hecha llama.

Soy la tierra millonaria
De aares sobre mi capa,
El diseo de tu mapa,
Estigma de lo geolgico,
Un maestro cruel y lgico
Que a la inconciencia le escapa.

Si te mueres ser polvo
A pesar de tu egosmo
Mas, siempre valdr lo mismo
Aunque perezcan los hombres
Por ms que arranques mi nombre,
No podrs con su atavismo.

** Adolfo M. Vaccaro
   amv@fibertel.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires). Inici estudios de licenciatura en
   administracin de empresas. Durante el gobierno de facto del general
   Juan Carlos Ongana se relacion con intelectuales de diferentes
   tendencias ideolgicas, muchos de los cuales desapareceran durante la
   dictadura del general Rafael Videla. Entre 1973 y 1980 residi en Per,
   donde desarroll actividades artsticas, animando y actuando en cafs
   concert, teatros y eventos culturales y participando, tambin, en
   diversos concursos literarios. Ha publicado Para leer con los cinco
   sentidos y el sentido comn y Otra mirada hacia el amor. Su poema
   Morir gan el concurso Tanatologa 2004 org. Ha sido conductor de
   los programas Sentimientos en FM 90.9 Luna Marina (1999) y La sombra de
   tu sonrisa, en 88 FM y FM 104.5 Radio Instituto (2000). Participa,
   adems, en distintos certmenes y pginas literarias de habla
   castellana, como tambin en medios radiales y grficos de distintas
   nacionalidades. Tiene una pgina personal en
   http://www.adolfovaccaro.com.ar.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Existen o deben existir, realmente, dicciones admisibles y trminos que
no lo son? En el probable y nada cientfico supuesto de una respuesta
afirmativa, quin es, en saludable derecho, el encargado de deslindar la
frontera entre unas y otros?: la Academia, que regula la lengua y la
encauza?, los escritores, que la fijan y autorizan?, el pueblo, entre la
que nace y se vivifica? De otra parte: qu destino debe darse a las
palabras condenadas?, por cules otras han de ser sustituidas?, qu
garanta de permanencia podrn brindarnos, y qu garanta de legitimidad
podremos exigir a las palabras que hayan de suceder a las rechazadas?.

      Camilo Jos Cela, Teora de la lengua. En: Los vasos comunicantes
      (1981).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 20 de noviembre de 2006
