
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 153
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      20 de noviembre de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Tierra, por Jorge Gmez Jimnez.                       | Editorial
                                                         |
Penltima parte de El Taisnerio, de Mara Eugenia      | Anuncio especial
Sez, en Editorial Letralia.                             |
                                                         |
Poemarios de Portnoy. / Romero en italiano. / Pequeos   | Breves
escritores. / Memorias de Lozada. / Los siete de CCG. /  |
Barrera Linares tambin tiene blog. / Criticn en el     |
CVC. / Valdez, Rivera y Guajana, premiados. / Otro       |
premio para Rquiem. / Narradores Latinos. / La          |
presidenta de La Presidenta. / Las fluencias de          |
Frejtman. / Escritura y modernidad. / Venti en Buenos    |
Aires. / Los intermedios. / Dinamizacin de bibliotecas. |
/ Mujeres que escriben. / Regalos para nios de          |
Colombia. / Borges en imgenes. / Mara Xess, onrica.  |
                                                         |
Premio I Miosots de poesa para el venezolano Luis      | Noticias
Alberto Crespo. / Cuadro de Goya es robado en Estados    |
Unidos. / Uruguaya Claudia Amengual gana el Premio Sor   |
Juana Ins de la Cruz. / Narrativa breve de Miguel       |
Delibes recogida en un libro. / Desaparecen en Alicante  |
noventa libros antiguos. / Un libro permite conocer      |
facetas hasta ahora poco conocidas de Rulfo. / Ampliarn |
antologa Palabra viva de autores argentinos             |
desaparecidos. / IV Congreso de la Lengua Espaola       |
presentado en Colombia. / Carrizales dicta charla en     |
Pekn sobre los jardines clsicos chinos. / Premio Jaime |
Sabines para la argentina Cecilia Romana Garca Bazn. / |
Federico Andahazi gan el Premio Planeta de Novela. / Se |
desarrolla con xito Filven en toda Venezuela. / Premio  |
Picn Salas para el argentino Ramiro Podetti. /          |
Experimentan con literatura en el alivio del dolor. /    |
Mara Garca Espern gana premio Norma-Fundalectura. /   |
Premio de honor del Quijote de las Letras para Francisco |
Ayala. / La RAE present el Diccionario esencial de la   |
lengua espaola. / Carmen Balcells recibe premio         |
Montblanc Mujer. / Cerr con xito el Festival de        |
Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes. / Novela de      |
Dana Chaviano ser traducida a veinte idiomas. /        |
Ficcin Breve Venezolana celebra aniversario con recital |
de narrativa. / Antonio Gonzlez Lira gana el concurso   |
Augusto Padrn. / Roban documentos en casa de Gabriel    |
Garca Mrquez. / Bolivia tiene su primera Maestra en   |
Literatura Latinoamericana. / Premio Barco de Vapor para |
el mexicano Jaime Alfonso Sandoval. / Triunfo Arciniegas |
present su 40 libro. / Alfaguara edita libros de los   |
venezolanos Lpez Ortega y Liendo. / Filven 2006         |
presenta una semana de actividades en Aragua. /          |
Masificacin de la cultura ser centro de un debate en   |
Caracas. / Estudiantes argentinos de letras se reunirn  |
en Buenos Aires. / Todo listo para la FIL Guadalajara. / |
Jos Saramago y Gael Garca Bernal harn lectura         |
conjunta en la FIL. / Encuentro de Caricatura e          |
Historieta homenajear a Fontanarrosa. / Realizarn en   |
Durango la Feria del Libro y el Disco Vasco. / Bogot    |
ser la capital del libro y la literatura. / Congreso    |
Lectura 2007 realizarn en Cuba en octubre del ao       |
prximo.                                                 |
                                                         |
Blanca Varela: Poesa escogida (1949-1991), Rafael     | Artculos y
Rattia. / La cbala del Quijote, Alfonso Galindo       | reportajes
Lucas. / Don Quijote y el mar, Ricardo Martnez-Conde. |
/ Que la tierra te sea leve, Amparo Osorio. /          |
Diferente realidad animal, Silvia Rodrguez Bravo. /   |
A un ao de la presentacin de La grande. El libro      |
pstumo de Juan Jos Saer, Andrs Ugueruaga.            |
                                                         |
Amir Valle: Escribo de la marginalidad porque vivo en  | Entrevistas
esos barrios... en la misma Cuba profunda que yo         |
habito..., entrevista por Ral Tpanes Lpez.          |
                                                         |
La ceguera del espritu, Luis Alejandro Contreras. /   | Sala de ensayo
La palabra, Ernesto Fernando Iancilevich. /            |
                                                         |
Poemas de zeyir Lokman ayci. / Albndiga en salsa,   | Letras
Salvador Flejn. / Poemas de Daniela Ivonne Gregorio     |
Neria. / Relatos de Julia Otxoa. / El desterrado (poema |
en cinco partes), Julio San Francisco. / Memorias de   |
azotea, Carolina Lozada. / Poemas de Oscar dgar Lpez. |
/ LAlcdia de Crespins, Juan Carlos Hernndez Cuevas. |
/ Hasta que nos trague el olvido, Patricia Venti. /    |
Jeremas, Miriam Daz. / Poemas de David Omar Jurez.  |
/ Nunca es tarde, Roberto Bennett. / Dos poemas de     |
Livia Daz. / Kantn Coleo, Olga Cortez Barbera. /     |
Gruta de espejos, Mara Elena Solrzano. / Tiempo de  |
morir, Harol Gerzon Gastel Palomino.                   |
                                                         |
Obras de teatro. / Buscando a ngel Mndez.              | El buzn
                                                         |
Ambrose Bierce.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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=== Tierra      Jorge Gmez Jimnez =======================================

Desde el grito Tierra! Tierra! del gaviero Rodrigo de Triana, en la
alborada del 12 de octubre de 1492, al arribar las naos a la isla de
Guanahan, desde esa mgica alborada la Tierra era redonda. Y desde ese
instante la lengua castellana tena tambin la redondez de la Tierra y la
vida siempre verde de la Amazona, la Orinoqua y el ancho estuario del Ro
de la Plata. As describi el ex presidente de Colombia, Belisario
Betancur, la grandeza del idioma castellano, en ocasin de presentar el
pasado lunes 7 el IV Congreso de la Lengua, que se celebrar en Cartagena
de Indias entre el 26 y el 29 de marzo de 2007.

Quizs nunca como ahora fue tan febril la actividad de las academias del
mundo de habla hispana, algo en lo que seguramente reciben la influencia de
la velocidad que imprimen los medios modernos de comunicacin al cuerpo
total de la sociedad. La realizacin peridica de eventos como los
congresos de la lengua, en los que las academias establecen polticas de
trabajo y comparten iniciativas, viene a ser el colofn necesario de la
investigacin constante en torno a las mutaciones naturales que sufre
nuestro idioma.

El fruto visible de esta actividad es el registro de tales cambios en los
sucesivos diccionarios que, con rigor cientfico, delinean la topografa de
la lengua. Apuntalando al Diccionario de la Real Academia, otros trabajos
como el Diccionario de Dudas, o el recientemente presentado Diccionario
Esencial, que ofrece un adelanto de las entradas que incluir la edicin
del Drae planeada para el ao 2013. Trminos como bungal, abrefcil o
internet as, con la inicial minscula que sern registrados en esa
edicin y que se estrenan, siete aos antes, en el Esencial.

Cada nueva noticia involucrada con alguno de estos trabajos trae la
acostumbrada andanada de crticas contra la actividad acadmica. Se suele
olvidar que las academias no regulan las modificaciones del lenguaje, sino
que las registran, y que en ello se debe guardar la mayor prudencia para
que la cartografa de nuestra lengua no se vea contaminada por usos
transitorios. El trabajo de las academias consiste ni ms ni menos en
reflejar el otro trabajo, el del hablante comn, que moldea con
persistencia telrica el planeta en el que vive: el planeta del espaol.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



||||||||||||||||||||||||      ANUNCIO ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Penltima parte de El Taisnerio, de Mara Eugenia Sez, =============
=== en Editorial Letralia =================================================

El ms reciente ttulo de nuestra editorial digital es la novela Penltima
parte de El Taisnerio, de la escritora e investigadora venezolana Mara
Eugenia Sez, un libro que narra la historia de un libro.

Hallado entre las cosas del soldado Blas Botello llamado el nigromntico,
el hombre que dio a Corts el infausto consejo de replegarse ante los
aztecas la noche del 30 de julio de 1520, que terminara en una masacre, El
Taisnerio fue un tratado alemn que describa afecciones del alma y el
cuerpo y al que continuamente, en pocas distintas, autores distintos
aadieron nuevos trozos, como en un rompecabezas de perenne postergacin.

El relato de las aventuras de este libro es una excusa para revisar la
historia de Amrica desde la poca de la conquista hasta la eclosin de las
repblicas e interpretar el papel de la Iglesia, el poder y el hombre de a
pie en la armazn de la sociedad. Amenazado por la Inquisicin, tapiado,
destruido mil veces, El Taisnerio resistir a tres siglos de alientos y
aromas humanos, sudor de dedos, manchas de comida, gotear de velas,
parpadeo de bombillas, el flujo de la electricidad en el teclado.

Penltima parte de El Taisnerio, de Mara Eugenia Sez, puede leerse
en las pginas de nuestra editorial digital o descargarse como archivo PDF.

      http://www.letralia.com/ed_let/taisnerio



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Poemarios de Portnoy. El escritor espaol Jos Portnoy ha publicado en el
servicio editorial Lulu.com sus libros Poemas de amor y fuego, Poemas de
amor eternos y Poemas de un corazn roto y homenajes. El precio de cada
poemario vara de acuerdo a si el lector prefiere descargarlos o si escoge
recibir un ejemplar impreso en su domicilio.
http://www.lulu.com/filodeacero

Romero en italiano. El poemario Hagion Oros, del escritor colombiano
Armando Romero (Cali, 1944), acaba de ser publicado en italiano por la
editorial Sinopia Onlus. El libro haba aparecido originalmente en espaol
bajo el sello Pequea Venecia, de Caracas, en 2002. Romero viaj a Italia
el pasado mes de octubre para realizar presentaciones de Hagion Oros en
diversos eventos en Roma, Padua, Venecia y Massa Maritima. El escritor ha
publicado otros siete poemarios: Los mviles del sueo (Mrida, Venezuela,
1976); El poeta de vidrio (Caracas, 1976); Del aire a la mano (Bogot,
1983); Las combinaciones debidas (Buenos Aires, 1989), A rienda suelta
(Buenos Aires, 1991), Cuatro lneas (Mxico, 2002) y De noche el sol
(Medelln, 2004).
http://www.sinopiaonlus.org/hagionoros.htm

Pequeos escritores. A principios del pasado mes de octubre fue publicado
el veredicto del IX Concurso Intercolegiado de Poesa 2006, convocado por
la Fundacin para el Desarrollo Cultural (Fundescul) con el apoyo de la
Casa de Poesa Silva, el Instituto Caro y Cuervo y el Departamento de
Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. En el concurso
participaron ms de 130 colegios de Bogot, repartidos en 36 participantes
en la categora infantil y 96 en la categora juvenil. Los tres primeros
lugares en la categora infantil fueron ganados por Valentina Villareal
(Gimnasio Los Portales), Mara Soledad Gallego (Gimnasio Santa Ana) y
Julin Felipe Infante (Agustiniano de San Nicols). Recibieron menciones en
esta categora Paula Quinterito (Gimnasio los Portales), Mariana Rodrguez
(Gimnasio Santa Ana), Mariana Rafaela Guerrero (Gimnasio Santa Ana) y
Salom Come (Gimnasio Fontana). En la categora juvenil los tres primeros
lugares fueron para Mara Gmez Lara (Los Nogales), Natalia Cabrera
(Cardenal Pacelli) y Ral Ballesteros (Nueva York), concedindose menciones
a Cristina Andrade (Los Nogales), Carolina Cote Loaiza (San Jos), Hctor
Contreras (Panamericano) y Alejandro Mnera (Bilinge Buckingham). Los
jueces del certamen fueron Armando Orozco, Jos Luis Daz-Granados, Augusto
Pinilla y Andrs Lpez.
fundescul@hotmail.com

Memorias de Lozada. La escritora venezolana y letraliana Carolina Lozada
obtuvo, con su libro de cuentos Memorias de azotea, el primer premio del
Certamen de Narrativa Oswaldo Trejo, dotado con un milln de bolvares y
la publicacin del libro y convocado por el Instituto Merideo de Cultura,
segn veredicto emitido el pasado 11 de octubre por los jueces, Gertrudis
Gavidia, Tarik Souki Faras y Pedro Rangel Mora, quienes valoraron la
presencia de una narradora en posesin de un lenguaje con valores lricos,
fino sentido del humor y eficacia narrativa y que al propio tiempo que
enfoca conjunto de situaciones del orden de la subjetividad,  no deja de
registrar el mbito social en que se desenvuelven sus historias. Los
libros Yo no he visto a Linda, de Enrique Plata Ramrez, De muerte y
desencanto, de Jos Gregorio Parada, y Pjaro Azul, Zamuro Blanco, de Omar
Rivero Torrealba, recibieron mencin publicacin.

Los siete de CCG. El sello digital C. Cardona Gamio Ediciones cumpli siete
aos el pasado 5 de noviembre. Ms de 890.000 visitantes han pasado por CCG
al menos en los ltimos tres aos para revisar sus contenidos. Biografas
de escritores Rusiol, Garca Lorca, Francisco Ayala, Zenobia Camprub
Aymar, monogrficos, literatura infantil, entrevistas, traducciones,
clsicos del gnero gtico, literatura en castellano y cataln son algunos
de los hitos de este sello, cuya representante Estrella Cardona Gamio es
adems colaboradora de Ciudad Letralia, donde mantiene la avenida Atalaya.
http://www.ccgediciones.com

Barrera Linares tambin tiene blog. El escritor venezolano Luis Barrera
Linares quien hace poco present su pgina personal acaba de sumarse al
colectivo de autores con bitcora. Su nuevo blog se llama La duda meldica
y, an en formacin, versar sobre literatura y otros temas. En su primera
nota, Nuevos y buensimos aires para la narrativa venezolana, el autor de
En el bar la vida es ms sabrosa habla de los recientes xitos de los
narradores venezolanos: En estos tiempos de convulsin poltica y social,
no nos alcanza el tiempo ni siquiera para leer toda la narrativa escrita
por venezolanos que se est publicando en el pas y fuera de l.
http://barreralinares.blogspot.com
http://www.barreralinares.com

Criticn en el CVC. El Centro Virtual Cervantes, como parte de una
iniciativa para recuperar en formato digital y facsimilar acervos de
produccin cientfica en torno a la cultura hispnica, public el pasado 10
de noviembre, para su acceso a travs de Internet la coleccin Criticn,
1978-2004, donde se recogen los 92 primeros nmeros, digitalizados para su
consulta libre, de la revista Criticn, una de las ms prestigiosas
revistas dedicadas a la literatura y civilizacin del Siglo de Oro espaol,
y que se publica desde 1978 bajo los auspicios del grupo de investigacin
Lemso (Literatura Espaola Medieval y del Siglo de Oro), de Toulouse. La
digitalizacin de la coleccin ha sido llevada a cabo con la colaboracin
de Presses Universitaires du Mirail y bajo la direccin de Marc Vitse. 
http://cvc.cervantes.es/obref/criticon

Valdez, Rivera y Guajana, premiados. El escritor dominicano Pedro Antonio
Valdez obtuvo recientemente el Premio Pen Club de Cuento 2006 por su libro
Narraciones apcrifas, su ms reciente coleccin de relatos. Editado por
Editorial Isla Negra, recoge narraciones que empalman el presente con los
valores ticos y estticos de la Edad Media y la Antigedad. Dentro del
certamen, tambin se otorga el Gran Premio Alejandro Tapia y Rivera de las
Letras, a la obra de toda una vida, que este ao recay en Josefina Rivera
de lvarez y en los miembros del grupo potico Guajana, dos pilares de la
literatura puertorriquea. El veredicto fue emitido por el Pen Club en un
acto realizado en el marco de la IX Feria Internacional del Libro de Puerto
Rico.

Otro premio para Rquiem. El libro de la escritora puertorriquea Ana Mara
Fuster Lavn, publicado en 2005 por Isla Negra Editores y ya con dos
ediciones agotadas, acaba de recibir el 2 lugar del certamen de cuentos
del PEN Club de Puerto Rico para los libros publicados el ao pasado.
Rquiem se compone de doce cuentos que se concatenan a modo de captulos de
una novela, un thriller donde el canibalismo social en que vivimos se hace
latente, as como el espacio para la esperanza y los sueos. El sello Isla
Negra anunci la aparicin, en diciembre prximo, de El libro de sombras,
poemario de Fuster Lavn que deambula en las profundidades del propio
verso, los mitos, las calles de la ciudad con sus dolores, pasiones y
seducciones, los miedos, el amor y la muerte. Ser presentado a finales de
enero de 2007.
http://www.islanegra.com

Narradores Latinos. Tal es el nombre de un nuevo taller digital gratuito
que desde Mar del Plata (Argentina) ha sido creado por el escritor Jorge
Luis Lpez, narrador y docente. Narradores Latinos funciona como un grupo
de Yahoo!, por lo que para formar parte del mismo basta con enviar un
mensaje vaco a narradoreslatinos-subscribe@gruposyahoo.com.ar y seguir las
instrucciones que se recibirn por correo electrnico. Los participantes
elaboran relatos basndose en ejercicios propuestos por los moderadores y
se establece una dinmica de retroalimentacin con las opiniones,
correcciones y sugerencias del colectivo.
http://ar.groups.yahoo.com/group/narradoreslatinos

La presidenta de La Presidenta. Acaba de aparecer la novela La Presidenta,
de la escritora colombiana Flor Romero, quien gan con esta obra el accsit
especial del Premio Ateneo de Sevilla, en Espaa. La novela, que ofrece una
visin irnica de la vida poltica en Amrica Latina, cuenta las aventuras
de Lupita Prez, quien teniendo las riendas del poder en el pas imaginario
de Ningunaparte toma decisiones inslitas y adems originales, como la
creacin del Ministerio del Alma, sin que decaiga su infatigable actividad
por estar embarazada. La novela ha sido publicada por la Unin de
Escritores de Amrica, de la que Romero es, justamente, presidenta. En
Francia esta obra apareci con el ttulo de Madame La Presidente, traducida
por Claude Couffon.
http://www.uneda.org

Las fluencias de Frejtman. Hoy 20 de noviembre, a las 7:30 de la noche, se
realizar, en el Espacio Cultural La Spezia (Libertad 2479, esquina Bulevar
Espaa), de Montevideo (Uruguay), la presentacin del libro Fluencias, del
ingeniero Teodoro R. Frejtman. Editado por Cruz del Sur, el poemario cuenta
con prlogo del profesor Nelson Pilosof e ilustraciones de la artista
plstica Mary Porto Casas. En la presentacin sern ledos fragmentos de la
obra y habr adems momentos musicales a cargo de selectos artistas
uruguayos. Radicado en la capital uruguaya desde 1977, Frejtman es
argentino y, adems, letraliano, con poemas publicados en nuestras
ediciones 90 y 94.
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/concurso/frejtman.htm

Escritura y modernidad. Este mircoles 22, a las 7:30 de la noche, se
presentar en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
(avenida Benavides 3074, valo de Higuereta, Miraflores; Lima, Per) el
libro De Doa Brbara al neoliberalismo: escritura y modernidad en Amrica
Latina, de Jos Castro Urioste. Adems del autor, participarn en la
presentacin Edgardo Rivera Martnez, Marco Martos y Santiago Lpez
Maguia. El libro rene un conjunto de trabajos de crtica literaria sobre
narrativa, ensayo y teatro, en los que se indaga en las relaciones entre
escritura y modernidad. Entre los autores que se analizan se encuentran
Rmulo Gallegos, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Mario
Benedetti. La entrada es libre.
http://celacp.perucultural.org.pe

Venti en Buenos Aires. El prximo 22 de noviembre, a las 7 de la noche,
ser presentado el poemario Hasta que nos trague el olvido, de la escritora
venezolana Patricia Venti. El libro, de 48 pginas, ha sido publicado en
Buenos Aires (Argentina) por el sello Aurelia Libros en una cuidada edicin
numerada, y en su presentacin, adems de Venti, estarn Cristina Pia y
Antonio Requeni, quienes hablarn de la poesa de la autora. La poeta
escribe menos desde la literatura (aunque aparezcan algunas referencias
explcitas) que desde una exigencia visceral, por momentos desgarrada,
expresa Requeni en sus impresiones sobre el libro. Su poesa gira
desveladamente alrededor de un drama que parece buscar su catarsis, y lo
hace con un acento de insoslayable autenticidad. El evento ser en la sala
Sosa Pujato del Centro Cultural Rojas UBA (avenida Corrientes 2038, Buenos
Aires).
http://www.aurelialibros.com.ar/venti_p.htm

Los intermedios. La agrupacin Tuerto Rey ha organizado para el prximo 23
de noviembre el evento Poetas platenses; la generacin intermedia, un
recital en el que participarn Norberto Antonio, Carlos Aprea, Fernanda
Castell, Martn De Souza, Adrin Ferrero y Marta Miranda. La actividad, con
la que concluye el ciclo de poesa 2006 organizado por Csar Cantoni,
Sandra Cornejo y Silvia Montenegro integrantes de Tuerto Rey, cerrar con
la musicalizacin de poemas de Federico Garca Lorca, Juan L. Ortiz,
Alejandra Pizarnik y otros, a cargo de Ximena Villaro. La cita es a las 8
de la noche en La Salamanca (avenida 60, esquina 10, La Plata; Argentina).
cecantoni@dearriba.com

Dinamizacin de bibliotecas. El 24 y 25 de noviembre se realizar, en el
Centro Internacional de Tecnologas Avanzadas (Cita) de la Fundacin Germn
Snchez Ruiprez, en Pearanda de Bracamonte, el curso La biblioteca se lo
pone fcil: a los adultos, a los jvenes, a los internautas, a los
inmigrantes. A travs de este curso se analizarn de manera exhaustiva
programas de dinamizacin de bibliotecas para distintos perfiles de
usuarios. Las inscripciones y pagos para el curso pueden hacerse por
Internet o de forma convencional. El alumno podr optar libremente por
cualquiera de las modalidades de matriculacin o pago, combinndolas a la
medida de sus intereses.
http://www.fundaciongsr.es/biblio06/9biblioteca.htm

Mujeres que escriben. Ediciones Amargord presentar este 24 de noviembre
los dos volmenes de la antologa de poesa femenina Hilanderas, que renen
a diecisiete poetas del rico panorama de la poesa femenina actual: Pilar
Adn, Eva Chinchilla, Patricia Esteban, Cecilia Eudave, Luca Fraga,
Cristina Garca Santos, Esther Gimnez y Ana Gorra (primer volumen),
Guadalupe Grande, Marta Lpez Vilar, Elena Medel, Esther Muntaola, Marina
Oroza, Antonia Ortega Urbano, Yolanda Prez Herreras, ngela Torrijo y
Alejandra vanesa (segundo volumen). La presentacin tendr lugar el prximo
24 de noviembre en el Ateneo de Madrid, dentro del ciclo Los Viernes de la
Cacharrera, coordinado por Miguel Losada y en colaboracin con la Red
Arte Joven de la Comunidad de Madrid.
http://www.edicionesamargord.com

Regalos para nios de Colombia. Este 30 de noviembre la Fundacin Alejandra
Vlez Meja realizar un paseo de fin de ao en el que se entregarn
obsequios a 282 nios de cinco departamentos y resguardos indgenas de la
regin de Manizales, en Colombia. Para llevar a feliz trmino la actividad,
la organizacin solicita la ayuda de quienes puedan aportar al menos un
regalo para un nio de 1 a 18 aos de edad. Dadas la situacin de salud de
los nios y su situacin econmica, los regalos deben ser sencillos, nada
ostentosos; nuevos y que no necesiten bateras. Tambin se puede colaborar
con aportes econmicos. Si usted desea colaborar, debe comunicarse con la
fundacin antes del 25 de noviembre.
Fundacin Alejandra Vlez Meja
Carrera 24, N 49-52. Telfonos: (6) 8859103 - (6) 8850484
Manizales, Caldas (Colombia)
alejandravelezmejia@gmail.com

Borges en imgenes. El realizador argentino Andrs Zaied ha quedado entre
los finalistas del Festival Internacional del Cuento de Los Silos a
celebrarse del 27 de noviembre al 9 de diciembre en Los Silos, Tenerife
(Espaa) en su seccin de cuentometrajes, o cortometrajes basados en
cuentos. La obra que Zaied ha llevado a imgenes no es otra que Episodio
del enemigo, del escritor Jorge Luis Borges. El realizador mantiene en la
red el sitio RadioMontaje, en el que ofrece adems otras de sus
producciones, as como textos literarios, entrevistas a escritores,
material sobre jazz argentino y un enlace para escuchar el programa de
radio La Tribu On Line, entre otros materiales.
http://www.youtube.com/watch?v=0d4s2ZpEtHE
http://www.cuentoslossilos.es/cuentometraje/principal.htm
http://www.radiomontaje.com.ar

Mara Xess, onrica. Entre el 30 de noviembre de este ao y el 10 de enero
del ao prximo estar abierta al pblico la exposicin El onrico
universo de Mara Xess Daz, en el que ser posible apreciar las pinturas
que, en acrlico sobre tabla, pinta esta artista coruesa. Daz inici su
carrera artstica en A Corua, donde estudi iniciacin a la pintura y
decoracin en la Escuela de Artes, y unos aos ms tarde ya haba recorrido
varias salas de la ciudad con sus cuadros. La inauguracin ser el da 30 a
las 8:30 de la noche en el Casino Nueva Andaluca, de Marbella.
http://www.mariaxesusdiaz.tk

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electrnico a breves@letralia.com.



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y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
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||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Premio I Miosots de poesa para el venezolano Luis Alberto Crespo

Trtola de ms arriba, del venezolano Luis Alberto Crespo, obtuvo en Italia
el premio I Miosots, segn el veredicto emitido el pasado 24 de octubre y
que puede ser consultado en http://www.edizionidif.it/archives/000225.html.
El galardn, dedicado a los poetas italianos Giancarlo Mazzacurati y
Vittorio Russo, es convocado para escritores italianos por Edizioni Dif
(http://www.edizionidif.it), de Npoles y, para escritores de habla
hispana, por el mencionado sello en conjunto con la Unin Latina
(http://www.unilat.org).

El jurado que concedi este premio a Crespo estuvo compuesto por Nietta
Caridei (presidente), Giancarlo Alfano, Riccardo Held y Gabriele Frasca.

El poeta venezolano, quien tambin es el presidente de la Casa Nacional de
las Letras Andrs Bello, manifest sentirse honrado por ser reconocido con
este premio. Es una prueba de que poco a poco la literatura venezolana
est dndose a conocer en el mundo y, ahora ms que nunca, hay un inters
por ella, acot el poeta.

La obra de Crespo es un poemario sobre el destierro de sus ancestros
paternos, quienes fueron expulsados de la poblacin de Carora (Lara) por el
ro, y se fueron arruinados por los desiertos de Qubor, perdiendo dinero y
muriendo en el camino. La segunda parte habla sobre lo que hay de ellos en
m, de mi destierro personal, de mi destierro emocional e interior, se es
el destino de ese libro, puntualiz.

Trtola de ms arriba ser publicado en Italia en una edicin bilinge,
aunque ya en las Libreras del Sur antes Kuai Mare hay ejemplares de este
ttulo publicado por la editorial La Diosa de la Casa Prez Bonalde.

Fuentes: ABN  Edizioni Dif



*** Cuadro de Goya es robado en Estados Unidos

Nios en el carretn, un cuadro que el artista espaol Francisco de Goya
pintara en 1778, fue robado a principios de noviembre en Estados Unidos
durante su traslado entre los estados de Ohio y Nueva York. El lienzo iba a
ser expuesto en el Museo Guggenheim de NY
(http://www.guggenheim.org/new_york_index.shtml).

Adquirido en 1959 por el Museo de Arte de Toledo en Ohio
(http://www.toledomuseum.org), el cuadro fue sustrado a la altura de
Scranton, Pensilvania. El robo fue anunciado en un comunicado conjunto
emitido por los dos museos. El cuadro era trasladado por un transportista
especializado en arte, aunque ambos museos no han querido ofrecer ms
detalles.

La compaa aseguradora ha ofrecido una recompensa de 50.000 dlares a
quien aporte informacin sobre el famoso cuadro, asegurado en 1 milln de
dlares. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI, http://www.fbi.gov)
est llevando el caso.

El lienzo formaba parte de una muestra del Guggenheim titulada Pintura
espaola desde El Greco hasta Picasso: tiempo, verdad e historia que se
inaugur el viernes 17, y en la que se exhiben unos 140 cuadros de artistas
espaoles desde el siglo XVI hasta el XX, incluyendo maestros como El
Greco, Diego Velzquez, Joan Mir y Salvador Dal.

Fuente: BBC



*** Uruguaya Claudia Amengual gana el Premio Sor Juana Ins de la Cruz

La escritora uruguaya Claudia Amengual ha obtenido el premio Sor Juana Ins
de la Cruz 2006 por su novela Desde las cenizas (Alfaguara, 2005), inform
la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx) el pasado 3 de noviembre.

Amengual obtuvo el galardn, dotado con 10.000 dlares y que le ser
entregado el mircoles 29, con una narracin que resuelve con exactitud y
destreza una serie de situaciones en apariencia sencillas, pero plenas de
significado y profundidad, segn el jurado de este premio destinado a
escritoras. El premio da la opcin para que la obra ganadora sea traducida
al ingls y publicada por la editorial Curbstone Press
(http://www.curbstone.org).

Enmarcada socialmente en un pas en crisis, esta novela destaca el exilio
y la realidad latinoamericana, sealan en su valoracin los jueces,
quienes adems destacan que la obra abarca los dilemas existenciales de la
cotidianeidad con una mirada actual que cuestiona, entre otras, la
institucin matrimonial.

El jurado de este ao estuvo integrado por Ignacio Daz Ruiz, de la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), la
escritora mexicana Silvia Molina, ganadora de este premio en 1998, y
Vernica Grossi, docente de literatura hispana en la Universidad de
Carolina del Norte (UNC, http://www.unc.edu, EUA).

Grossi consider que la novela ganadora es un retrato penetrante de un
universo domestico-familiar y social (patriarcal) asfixiante. Escrito con
soltura y belleza, con tensin y dinamismo.

Nacida en Montevideo en 1969, Amengual es traductora, docente de la
Universidad Ort e investigadora en el rea de la lingstica. Ha escrito
varios cuentos, algunos de los cuales han sido publicados y otros premiados
en diversos concursos, y dos novelas, La rosa de Jeric (2000) y El
vendedor de escobas (2002). La autora coordina talleres de narracin y
estudia la licenciatura en letras en la Facultad de Humanidades de la
Universidad de la Repblica (http://www.rau.edu.uy/universidad).

Antes que la escritora uruguaya y desde 1993, entre las ganadoras del Sor
Juana han estado la hispanomexicana Angelina Muiz-Huberman, la chilena
Marcela Serrano, las mexicanas Elena Garro y Margo Glantz, la colombiana
Laura Restrepo y la argentina Sylvia Iparraguirre.

Fuente: EFE



*** Narrativa breve de Miguel Delibes recogida en un libro

La editorial Menoscuarto ha recogido, por primera vez en un solo volumen
presentado el pasado 4 de noviembre, toda la narrativa breve del escritor
espaol Miguel Delibes (Valladolid, 1920) bajo el ttulo Viejas historias y
cuentos completos.

Con prlogo de Gustavo Martn Garzo, el libro incluye relatos como La
mortaja, El refugio, El loco o Viejas historias de Castilla la Vieja
(1964), un libro singular al que Delibes profesa especial estima, segn
explic el director editorial de Menoscuarto, Jos ngel Zapatero.

Delibes ha publicado un total de 27 relatos recogidos en cinco libros,
adems de los 17 captulos de Viejas historias de Castilla la Vieja, que
podran ser considerados como otros tantos relatos o estampas narradas por
el protagonista del libro.

Con este volumen que acogemos en una coleccin dedicada en exclusiva a la
narrativa breve, hemos pretendido poner al alcance del lector los textos
que Miguel Delibes dedic a los gneros del cuento, las historias y la
novela corta, y que nunca hasta ahora haban aparecido formando unidad
independiente, argument Zapatero.

En este sentido, destac que la crtica ms atenta (Janet Daz, Miguel
ngel Pastor o Sobejano) ha sealado que varios de estos cuentos, como La
vocacin, La mortaja o El patio de la vecindad, estn en el origen de
algunas de las novelas de este autor, propuesto en varias ocasiones para
obtener el premio Nobel de Literatura.

Entre los premios recibidos por Delibes destacan el Nadal (1947), el
Fastenrath (1957), los nacionales de Narrativa (1955 y 1999), de la Crtica
(1962) y de las Letras Espaolas (1982), el Prncipe de Asturias (1982) y
el Cervantes (1993).

Fuente: Diario de Navarra



*** Desaparecen en Alicante noventa libros antiguos

La Polica Nacional de Espaa investiga la desaparicin de noventa libros
datados entre los siglos XVI y XVIII, que estaban depositados en el museo
de la parroquia de San Mauro y San Francisco de Alcoy (Alicante). Segn el
vicario, Vicente Balaguer, se trata del fondo ms antiguo de todos los
depositados en bibliotecas pblicas y parroquiales de la ciudad, por lo que
el valor de los volmenes era incalculable.

Balaguer repar en la ausencia de los libros a finales de octubre, mientras
preparaba las piezas para montar una exposicin con motivo de la
celebracin del cincuenta aniversario de la reconstruccin de la parroquia.

Los libros principalmente de temtica religiosa, aunque tambin jurdica e
histrica formaban parte del museo de la parroquia y han estado sin
exhibirse desde haca tiempo, por lo que el vicario desconoce cundo pudo
haberse producido el robo. Se trata de un museo muy poco visitado, por lo
que resulta imposible saber en qu momento se produjo el robo. Podra haber
sido ayer, como hace un ao, declar.

Asimismo, asegur que las puertas del museo y las de la vitrina donde
estaba custodiada esta coleccin de libros no estaban forzadas, por lo que
todo apunta a que el autor o autores de este robo saban dnde podan
encontrar las llaves y lo que se llevaban. Adems, se da la circunstancia
de que los libros no eran de grandes dimensiones, por lo que esto habra
podido facilitar su sustraccin sin levantar sospechas.

Segn explic Vicente Balaguer, la parroquia de San Mauro y San Francisco
es la nica que permanece abierta a diario en la ciudad, por lo que en los
ltimos tiempos ha venido sufriendo numerosos robos, pero ninguno de la
magnitud del denunciado. A juicio del prroco, no tienen nada que ver los
pequeos hurtos cometidos en la iglesia con ste, por lo que se mostr
convencido de que no se trata de los mismos autores. El vicario no ha
notado en falta ninguna otra pieza del museo parroquial.

Segn el historiador ngel Beneito, que se encarg en 1999 de elaborar el
inventario del museo, la mayor parte de los libros son de temtica
religiosa, editados en Espaa, Francia o Italia, aunque tambin hay piezas
de carcter jurdico o histrico. Concretamente, destaca el valor de dos
libros de Fray Luis de Len, De nombres de Christo y La perfecta casada,
editadas en 1587; as como los Epigramas de Marcial, de 1736 o Roma sacra e
moderna de Francesco Posterna, editada en Roma en 1707.

Respecto a la desaparicin de estos fondos, Beneito no pone en duda que la
parroquia ha cumplido con su responsabilidad, desde el momento que decidi
hacer un inventario de sus posesiones bibliogrficas, puesto que esta
medida nos permite saber con exactitud qu piezas faltan, a la vez que
asegura que los libros estaban a buen recaudo en el museo, custodiados
bajo dos llaves.

Finalmente, insiste en que estos hechos han de servir de leccin para
todas aquellas entidades que custodian libros o documentos de prestigio,
para que se esmeren en su proteccin y catalogacin, por que es la nica
manera de salvar nuestro patrimonio.

La desaparicin fue denunciada el sbado 4 de noviembre y la brigada de
delitos contra el patrimonio del Cuerpo Nacional de Polica ha abierto una
investigacin para tratar de recuperar esta valiosa coleccin.

Fuente: Informacin



*** Un libro permite conocer facetas hasta ahora poco conocidas de Rulfo

El pasado 4 de noviembre se dio a conocer el libro Trptico a Juan Rulfo,
una obra que descubre las facetas del autor de Pedro Pramo como traductor
y apasionado de la poesa, adems de reunir ensayos crticos de autores
mexicanos, estadounidenses y franceses, entre otros.

El volumen de 600 pginas, que forma parte de las conmemoraciones por los
veinte aos de la muerte del escritor nacido en Sayula, Jalisco, en 1917,
se divide en tres grandes captulos: poesa, fotografa y crtica, y en
esta ltima participan ensayistas de Estados Unidos, Italia, Francia,
Mxico y Amrica del Sur.

La publicacin se ha hecho realidad gracias al esfuerzo conjunto de la
Fundacin Juan Rulfo, la Direccin de Publicaciones y la Facultad de
Filosofa y Letras de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
http://www.unam.mx), el Congreso de Jalisco, las universidades
Iberoamericana (UIA, http://www.uia.mx), Autnoma de Aguascalientes (UAA,
http://www.uaa.mx) y de Colima (Ucol, http://www.ucol.mx), y la Editorial
RM, que actualmente edita la obra del escritor.

El apartado ms novedoso es el de poesa, representado por la aproximacin
de Rulfo a la obra de Rainer Maria Rilke, en particular a la traduccin que
hizo de Las elegas de Duino, segn explic Vctor Jimnez, director de la
fundacin, quien agreg que se reproducen de manera facsimilar algunos de
sus manuscritos y sus versiones, que lleg a pasar a mquina y en las
cuales sigui trabajando.

Esto permitir entender una dimensin de la obra literaria de Rulfo de la
que se conoce poco y que se ubica en sus inicios, en las dcadas de 1930 y
1940, continu Jimnez.

En esos aos su cercana con la poesa fue muy estrecha, pues tiene
muchsimos poemas copiados por l, traduce algunos y Rilke no es el nico,
tambin se interes por poe estadounidenses y franceses como Mallarm;
asimismo, tiene muchsimas transcripciones, que es una manera de
apoderarse, es una lectura todava ms profunda.

Rulfo traduca primero a mano, lo escriba despus a mquina y sobre esa
copia segua trabajando, perfeccionndola. El apartado va a dar luces de
por qu esa densidad potica en la obra de Rulfo. Todo el mundo dice que es
un poeta cuando escribe prosa y esta es una de las razones.

La segunda parte de Trptico a Juan Rulfo est dedicado a la fotografa, y
en ella se muestran las imgenes incluidas en una exposicin que se realiz
en Guadalajara en 1960, algunas de las cuales se utilizaron en el catlogo
del homenaje que se rindi al narrador en 1980. Al menos la mitad son
inditas.

Las fotos son las originales de la muestra en la capital jalisciense y se
localizaron 23, sin embargo, es posible que se hayan perdido algunas, pero
el dato que tenemos es que en esa ocasin se exhibieron menos de 30
imgenes.

Asimismo, en el volumen hay una reproduccin facsimilar de las fotografas
que public en la revista Amrica y dos ensayos sobre Juan Rulfo y la
fotografa, ubicndola en el contexto de la produccin fotogrfica en el
Mxico del siglo XX. Todo esto constituye un material interesante de
anlisis.

En el apartado de estudios crticos se analizan diversos aspectos de su
obra, se retoma por ejemplo el tema de El gallo de oro, la relacin de
Rulfo con la poesa, con el cine, con autores internacionales, y creemos
que va a constituir una muy buena aportacin al conocimiento de su obra.

Aparte del libro, se est investigando otra lnea: la relacin del escritor
jalisciense con otros personajes, como la que tuvo con Ral Sandoval
Landzuri, quien encabezaba la Comisin del Papaloapan, en la que trabaj
Juan Rulfo despus de terminar Pedro Pramo, y que se trata de una etapa en
la que el autor hizo trabajo de antroplogo y de gegrafo, adems de llevar
un registro fotogrfico.

Fuente: La Jornada



*** Ampliarn antologa Palabra viva de autores argentinos desaparecidos

La Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA,
http://www.lasea.org) anunci, en un comunicado emitido el pasado lunes 7
de noviembre, la preparacin de una nueva edicin de Palabra viva,
antologa de autores argentinos desaparecidos y vctimas del terrorismo de
Estado.

Hemos recopilado a dos nuevos escritores (Mara del Carmen Sosa y Jorge
Fischer, con lo que se elevaran de 103 a 105) que no figuraban en la
primera edicin, y conseguido textos de cuatro de los que figuraba slo la
biografa, explica el comunicado.

La primera edicin de la antologa, 5.000 ejemplares de un volumen de 260
pginas de los cuales apenas quedan 300 en poder de la SEA, fue publicada
en abril de 2005, como informramos en Letralia 121
(http://www.letralia.com/121/0301desaparecidos.htm). En su momento fue
presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires, y Vctor Redondo,
presidente de la entidad, anunci la posibilidad de que se ampliara la
cantidad de autores y textos.

Al igual que para esa primera edicin, la SEA espera que el pblico pueda
aportar correcciones, informacin o material para la segunda, escribiendo a
la direccin electrnica escritores@pobox.com. Actualmente se preparan
ediciones de esta antologa para Cuba, Francia y Venezuela.

Fuente: SEA



*** IV Congreso de la Lengua Espaola presentado en Colombia

El IV Congreso Internacional de la Lengua Espaola
(http://www.congresodelalengua.gov.co), que tendr lugar en Cartagena de
Indias entre el 26 y el 29 de marzo, fue presentado oficialmente el pasado
7 de noviembre, en una ceremonia encabezada por el presidente de Colombia,
lvaro Uribe.

Durante el lanzamiento, Uribe solicit adelantar una campaa para promover
el buen uso del espaol en Colombia: ...preocupante la manera como hemos
estrechado el lenguaje, y preocupante la manera como lo maltratamos,
afirm. Quiero sugerir a los ministerios de Cultura y Educacin que
realicemos un trabajo con la Academia Colombiana de la Lengua para
masificar en la televisin el llamado de atencin sobre los malos usos del
lenguaje, expres.

Por su parte, la ministra de Cultura, Elvira Cuervo de Jaramillo, se
refiri al Congreso como una oportunidad para compartir con el mundo la
riqueza cultural de Colombia, y anunci la presencia de importantes
artistas colombianos como la cantante Andrea Echeverri, el tenor Valeriano
Lanchas y el Colegio del Cuerpo de Cartagena de Indias.

Al referirse al homenaje que se le rendir a Gabriel Garca Mrquez en sus
80 aos de vida, anot que en 2007 tambin se cumplen 40 aos de la
publicacin de Cien aos de soledad, 25 aos del premio Nobel y 60 de la
publicacin de su primer cuento.

El ex presidente Belisario Betancur, en calidad de presidente de la
Comisin de Honor del Congreso, abon el terreno para el debate acadmico,
con un erudito recuento de algunos de los momentos ms importantes para la
expansin y la evolucin de la lengua espaola en el mundo.

Desde el grito tierra!, tierra! del gaviero Rodrigo de Triana en la
alborada del 12 de octubre de 1492, dijo Betancur, desde esa mgica
alborada, la Tierra era redonda. Y desde ese instante la lengua castellana
tena tambin la redondez de la tierra y la vida siempre verde de la
Amazona, la Orinoqua y el ancho estuario del Ro de la Plata.

El espaol es un viaje: viaje de penetracin en otras hablas, como la
inglesa en Estados Unidos, expres al final de su discurso, que concluy
de manera emotiva: La Tierra fue redonda primero en espaol!.

El numeroso pblico congregado en el Saln Bolvar del Palacio de Nario,
donde se realiz la presentacin del Congreso estuvo integrado por
personalidades del mundo de la academia y la cultura, as como por
delegados del cuerpo diplomtico acreditado en Colombia, entre otras
personalidades. El acto fue, como bien lo dijo en su saludo enviado desde
Espaa el director del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Csar
Antonio Molina, la ocasin para anunciar a Colombia como la capital
mundial del espaol en el prximo mes de marzo.

Fuente: IV Congreso Internacional de la Lengua Espaola



*** Carrizales dicta charla en Pekn sobre los jardines clsicos chinos

El mircoles 1 de noviembre, de 11 de la maana a 12 del da y por
invitacin del Grupo de Residentes Iberolatinoamericano (Grila) en Pekn,
el agregado cultural de la Embajada de Venezuela en China, el escritor
Wilfredo Carrizales, dict una charla acerca de los jardines privados
clsicos de China, con especial referencia a aquellos ubicados en Suchou,
ciudad al sur del ro Yangze.

Con la ayuda de fotografas a todo color, Carrizales fue recorriendo
paulatinamente el largo camino que arranca desde los orgenes remotos de
los jardines chinos hasta los postreros de las dinastas Ming (1368-1644) y
Ching (1644-1911).

El expositor se centr ms tarde en dos jardines privados de la ciudad de
Suchou como paradigmas de este tipo de creaciones clsicas: el Jardn del
Humilde Administrador y el del Maestro Redero. Ambos pertenecieron a
funcionarios eruditos y eran una parte de sus residencias privadas,
combinados con habitaciones, salones para recibir a los huspedes y para el
estudio, pabellones, corredores, terrazas, senderos, colinas artificiales,
riachuelos, estanques, rocas y vegetacin.

Los jardines estn saturados de smbolos y alegoras que describen el
estado de nimo de sus antiguos propietarios. Hay una perfecta armona
entre aspectos opuestos: oscuridad y claridad, lneas curvas y rectas, agua
y rocas, lo esttico y lo movible, lo grande y lo pequeo, lo externo y lo
interno, lo que tiene forma y lo informe.

Para finalizar su charla, Carrizales subray que muchos de estos jardines
fueron concebidos, ideados o construidos por poetas. Por ejemplo, Bai Juyi
(772-846) gustaba de los bambes y no slo les dedic muchos poemas, sino
que adems los plant en su propio jardn. Otro clebre poeta, Su Shi
(1036-1101) tambin gan fama por su aprecio a los bambes, y en una
ocasin escribi: Es posible cenar sin comida, pero no se puede vivir sin
bambes. Si no come, la gente enflaquece, pero sin bambes la gente se
torna vulgar.



*** Premio Jaime Sabines para la argentina Cecilia Romana Garca Bazn

La poeta argentina Cecilia Romana Garca Bazn (Buenos Aires, 1975) fue
declarada este mircoles 8 de noviembre la ganadora del Premio
Internacional de Poesa Jaime Sabines 2006 por su poemario No lo conozcas.
La escritora recibir el premio el viernes 24 en Tuxtla Gutirrez, Chiapas
(Mxico).

El jurado dictamin en virtud de la originalidad de las sensaciones y del
lenguaje que emplea, segn inform el Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes (Conaculta, http://www.cnca.gob.mx). Los jueces fueron los
escritores Hugo Gutirrez Vega, Sandro Cohen y Eduardo Miln, quienes se
reunieron el 26 de octubre para fallar este certamen, cuyo premio nico e
indivisible fue de 100 mil pesos y un reconocimiento.

Segn el fallo, el trabajo de Garca Bazn destac adems por los
distintos registros del habla que enriquecen lo potico, de modo que
trasciende la retrica comn.

El Premio Internacional de Poesa Jaime Sabines es un certamen anual,
convocado por el gobierno del estado de Chiapas y el Consejo Estatal para
la Cultura y las Artes de la entidad, dirigido a todos los poetas,
residentes en Mxico o en el extranjero, en busca de reconocer la obra de
autores contemporneos en lengua castellana.

Fuente: Notimex



*** Federico Andahazi gan el Premio Planeta de Novela

El escritor Federico Andahazi (Buenos Aires, 1963) se hizo acreedor este 9
de noviembre del Premio Planeta Argentina de Novela por El Conquistador,
una novela histrica sobre la poca de la conquista de Amrica. Andahazi
recibi 100 mil pesos y el compromiso de la editorial de publicar la obra.
La distincin fue entregada por el director general del Grupo Planeta en
Argentina, Gastn Etchegaray, junto con Bayer y el editor Ignacio Iraola.

El jurado ha elegido El Conquistador por su originalidad argumental, por
el excelente oficio narrativo puesto de manifiesto, y por la buena
combinacin entre la aventura y el profundo conocimiento de la cultura de
las sociedades americanas y europeas de la poca, seal Osvaldo Bayer por
parte del jurado, en un acto al que asistieron ms de 600 personas,
Andahazi incluido.

La escritora Cristina Feijo fue la otra finalista, con La casa operativa,
una novela ambientada en los aos de la represin ilegal.

La ceremonia, celebrada en la Sociedad Rural Argentina
(http://www.ruralarg.org.ar), sirvi tambin para el festejo por los
cuarenta aos de la editorial en la nacin surea. Por ese motivo fueron
entregadas distinciones a personalidades e instituciones de la cultura
argentina, como el periodista Hugo Beccacece, el librero Rubn Aisenberg,
la Comisin Nacional de Bibliotecas Pblicas, la empresa Unilever y la
revista , del diario Clarn (http://www.clarin.com), por haber renovado
la difusin de la produccin cultural en los medios grficos.

El Premio Planeta de Novela es uno de los certmenes literarios ms
codiciados de Argentina. Se celebra desde 1992, ao en que gan Cuando digo
Magdalena, de Alicia Steimberg. Entre otras, han sido premiadas novelas
como El general, el pintor y la dama, de Mara Esther de Miguel; Plata
quemada, de Ricardo Piglia; Crmenes imperceptibles, de Guillermo Martnez,
o El lago, de la recientemente fallecida Paola Kauffman, ganadora en 2005.

El jurado lo integraron los escritores argentinos Marcos Aguinis y Osvaldo
Bayer, la novelista chilena Marcela Serrano, y el director del rea
Editorial de Planeta, Carlos Revs. Pese a que varios de los candidatos
optaron por el seudnimo, otros originales llevaban firmas reconocidas,
como Mera vida, del msico Vctor Heredia; El orden infinito, del mexicano
Rodolfo Nar; Fiebre negra, de Miguel Rosenzvit, o La vida y obra de
Ambrosia Pons, de Beln Gache.

Fuente: Clarn



*** Se desarrolla con xito Filven en toda Venezuela

En horas del medioda del pasado jueves 9 de noviembre se inaugur la II
Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven), que en su captulo
Caracas llega a su XIII edicin, y por primera vez se extiende a los 24
estados del pas. El evento ha sido organizado por el Ministerio de la
Cultura de Venezuela (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) y el Centro
Nacional del Libro (Cenal, http://www.cenal.gob.ve).

La feria cont por primera vez con la asistencia del presidente de
Venezuela, teniente coronel (r) Hugo Chvez Fras, quien adems fue
designado presidente honorario de la feria. Chvez cort la cinta de
entrada a la feria en sus instalaciones del caraqueo Parque del Este y
recorri los stands para compartir con invitados y expositores.

Con 103 stands para editores venezolanos y 43 para internacionales,
incluyendo editoriales pblicas, oficiales, institucionales y privadas, la
seccin caraquea de Filven fue clausurada ayer domingo con un concierto de
la agrupacin Desorden Pblico realizado en la Concha Acstica del parque,
mientras que en el interior del pas se desarrollar hasta el 30 de
noviembre.

Entre las novedades de la feria destacaron la presentacin de los libros
coeditados por Cuba y Venezuela en Ediciones del Alba, descritos en la
inauguracin por el ministro de Cultura de Cuba Abel Prieto.

Miranda, el Che Guevara y Ramn Palomares son las personalidades
homenajeadas de la feria, que se dedica al Amazonas y al medio ambiente con
un stand sobre las culturas indgenas diseado por el Ministerio de Turismo
(http://www.mintur.gob.ve), y tiene a Cuba como invitado de honor.

Ms de ochenta intelectuales y escritores de todo el mundo visitaron
Venezuela para participar en Filven. Adems, se dispuso un espacio especial
para los nios, cafs al aire libre, salas de conferencia y espacios para
el desarrollo del I Encuentro Internacional del Libro Alternativo e
Independiente y del II Saln de Derechos de Autor.

La Fundacin Biblioteca Ayacucho, la Fundacin Editorial El Perro y la
Rana, la casa editora cubana Abril y la editorial Alfaguara fueron algunos
de los sellos que presentaron ttulos en Filven este ao.

En la sala Ernesto Che Guevara, El Perro y la Rana present un total de 20
libros de dos colecciones novedosas; Entrada Libre y Premios Nacionales
de Cultura.

La editora de la coleccin Entrada Libre, de teatro, Mara Alejandra
Rojas, manifest que los primeros seis libros tienen un carcter festivo, y
entre ellos estn Entremeses, de Miguel de Cervantes, Obras escogidas, de
Henrik Ibsen, a propsito de su centenario, El humorismo, de Pirandello, y
Guillermo Tell tiene ojos tristes, de Alfonso Sastre, entre otros.

Asimismo, fueron presentados al pblico de la feria los primeros 14 ttulos
de la coleccin Premios Nacionales, entre ellos estn investigaciones
realizadas sobre Jos Ignacio Cabrujas y Humberto Orsini, en teatro; en
literatura Flix Armado Nez y Carlos Noguera, y Otilio Galndez en
msica.

Finalmente, de nuevo en la sala Ramn Palomares, se llev a cabo la
presentacin de Las voces secretas, antologa de cuentos venezolanos
realizada por Antonio Lpez Ortega y publicada por la editorial Alfaguara.
Lpez expres que esta antologa trata de reunir en un solo volumen a un
grupo de autores que hablan de temas muy diversos; tragedias personales,
biografas, memorias, historia, relaciones erticas y un componente urbano
muy fuerte.

Ayer domingo, el Cenal anunci en un comunicado que Filven 2007 tendr como
pas homenajeado a Argentina, motivo por el cual, en un acto efectuado en
la Sala Francisco de Miranda del complejo ferial del Parque del Este, la
embajadora de la Repblica de Argentina en Venezuela, Alicia Castro,
recibi la invitacin formal por parte del ministro de la Cultura,
Francisco Sesto Novs, y del presidente del Cenal, Ramn Medero.

Estamos muy agradecidos por este honor para Argentina, que a su vez, va a
ser una oportunidad para las pequeas industrias editoriales y alternativas
que haban quedado marginadas despus de muchos aos de neoliberalismo,
expres Castro.

La embajadora resalt que como pas invitado para el ao prximo esperan
presentar la reedicin de algunos escritores y poetas reprimidos en la
dictadura cvico militar del ao 74. Igualmente, no faltarn los grandes
clsicos de la literatura argentina, entre ellos el escritor Jorge Luis
Borges.

La presencia de Argentina en la III Feria Internacional del Libro de
Venezuela estar enmarcada por dos imgenes, segn seal Alicia Castro:
una con respecto a los libertadores de dicha nacin y la otra ser la
imagen de la dictadura militar que vivi Argentina entre los aos 74 al 83.
Aceptamos este desafo que va a exigir una gran responsabilidad y trabajo.
Va a ser difcil llegar a los altos estndares que han alcanzado los
hermanos de Cuba, resalt.

Fuentes: ABN  La Librera Meditica



*** Premio Picn Salas para el argentino Ramiro Podetti

El argentino J. Ramiro Podetti, autor del manuscrito Cultura y alteridad.
En torno al sentido de la experiencia latinoamericana, el cual firm bajo
el seudnimo Ramn Camargo Quiroga, fue declarado ganador de la III
edicin del Premio Internacional de Ensayo Mariano Picn Salas, segn el
veredicto dado a conocer el pasado viernes 10 de noviembre en una rueda de
prensa celebrada en la Fundacin Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve).

Los catedrticos Juan Jos Guerrero (guatemalteco ganador de la anterior
edicin), Milagro Lan (Espaa) y Oscar Rodrguez Ortiz (Venezuela)
sealaron que el libro de Podetti fue elegido por unanimidad, calificndolo
como una construccin personal, original y creativa sobre el tema de la
realidad latinoamericana. La informacin bibliogrfica en que se basa es
rica, bien seleccionada y adecuadamente incorporada al pensamiento
desarrollado. La estructura del trabajo es equilibrada y coherente, su
estilo gil y atractivo, y el autor muestra gran perspicacia lingstica.

En el razonamiento del veredicto, el jurado estim que el ensayo de Podetti
se ajusta a las exigencias del gnero literario ensayo, es decir una
literatura de ideas que no agota la materia, fundamentada tericamente y
debidamente apoyada en una bibliografa pertinente.

El jurado agreg haber considerado una aportacin fundamental de la obra
el hecho de que se invierta la visin esencialista y tpica de la
identidad a favor de la dinmica de la alteridad. El autor, en el mbito de
la filosofa de la cultura, destaca la continuidad del pensamiento
latinoamericano tomando como ejes a Rod, Garca Caldern, Vasconcelos,
Fernando Ortiz y Belande. Traspasa los lmites de los intereses
continentales para proponer el principio posible de un proyecto universal:
Latinoamrica como el laboratorio de un mundo futuro, en frase del propio
autor.

Ramiro Podetti (Buenos Aires, 1947) reside en Montevideo (Uruguay) desde
1990. Es licenciado en humanidades por la Universidad de Montevideo
(http://www.um.edu.uy). Es profesor de historia del pensamiento
latinoamericano en la Facultad de Humanidades y profesor de historia de las
ideas en la Facultad de Derecho de la misma casa de estudios. Adems es
profesor invitado de historia de las relaciones internacionales, carrera de
Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de
la Repblica (http://www.rau.edu.uy/universidad). 

Ha publicado libros como La poltica, entre la cooperacin y el conflicto.
Un balance del cogobierno blanco entre 1995 y 1999 (2003) y La Azotea de
Haedo: artes, letras y poltica (2001). 

En esta oportunidad participaron 76 obras inditas escritas en lengua
castellana. El ganador se hizo acreedor de la cantidad de veinte mil
dlares ($20.000), diploma y publicacin de la obra. El premio ser
entregado al ganador en acto pblico el 26 de enero de 2007 en la sede del
Celarg.

Fuente: Celarg



*** Experimentan con literatura en el alivio del dolor

Un grupo de mdicos, psiclogos, escritores, periodistas y profesores de la
Universidad de Santiago de Compostela (USC, http://www.usc.es) experimenta
con la literapia, una forma de terapia para aliviar o ayudar en la
curacin de enfermedades mediante el empleo de la lectura y de la
escritura, informaron fuentes de la mencionada casa de estudios el pasado
sbado 11 de noviembre.

Se trata de un proyecto que se llevar a cabo con nios y adultos
hospitalizados de cara a un proceso de investigacin abierto y cuya
iniciativa se desarrolla en el centro mdico de La Rosaleda, a travs de la
fundacin que lleva su nombre.

A travs de la psiconeuroinmunologa se ha podido comprobar que la
reduccin de las aferencias negativas, mediante tcnicas psicoteraputicas,
farmacolgicas, o de otro tipo (por ejemplo, la musicoterapia), permite
fomentar la respuesta inmunitaria frente a enfermedades como el cncer, las
infecciones o los trastornos autoinmunitarios. En este sentido, los libros
pueden constituir otro elemento teraputico, todava sin explorar
suficientemente, tanto en nios como en adultos.

En este grupo, dirigido por el profesor Daro Villanueva, catedrtico de
teora de la literatura y ex rector de la USC, participan expertos como
Lennart Levi (Karolinska Institutet, http://www.ki.se, Suecia), el
psiclogo belga Marc Richelle (Universidad de Lieja, http://www.ulg.ac.be),
el doctor Gerardo Fernndez Albor (cirujano, ex presidente de la Xunta de
Galicia y presidente de la Fundacin La Rosaleda), as como los profesores
Blanca Roig Rechou, Manuel Freire-Garabal, ngel Fernndez Albor, Rafael
Silva Agregn, Manuel Granja Romero, y el periodista y escritor Paco
Lpez-Barxas.

El objetivo del grupo es integrar en este comit a autores de relevancia,
para lo cual estn en contacto con J. K. Rowling, autora de la saga Harry
Potter y en este momento uno de los mximos exponentes de la literatura
infantil a nivel mundial. En marzo de 2007, el equipo pretende hacer un
lanzamiento internacional y contar con la presencia de la escritora. Por
ahora, hay editoriales que ya han mostrado su disposicin a apoyar las
lneas de trabajo encaminadas al desarrollo de este proyecto y a facilitar
lecturas seleccionadas a los pacientes.

Por ejemplo, Editorial Salamandra, editora en Espaa de Rowling, ha sido la
primera en ofrecer toda su colaboracin para ir creando la biblioteca de
literapia en La Rosaleda. Una de las primeras medidas adoptadas es la
creacin de los Xoves Culturais, encuentros con los que se pretende dar
cabida a aspectos humansticos relacionados con la medicina, algunos de los
cuales pueden tener repercusiones directas o indirectas en la propia salud
o calidad de vida.

Se trata de recuperar con este nombre otro tipo de actividad desarrollada
en el pasado por los promotores de La Rosaleda, y que fue el germen de
asociaciones y fundaciones que lideraron un movimiento cultural y
sociopoltico en las dcadas de la transicin poltica de Espaa, y que hoy
en da siguen jugando un papel importante en el pensamiento gallego.

De este modo se pretende generar una corriente de opinin que trascienda al
mbito internacional, a travs de la creacin de un foro de discusin y de
planificacin de actividades relacionadas con la utilizacin de la
literatura como un elemento teraputico en medicina.

Fuente: Vocento



*** Mara Garca Espern gana premio Norma-Fundalectura

La escritora Mara Garca Espern result ganadora del Premio
Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma-Fundalectura 2007,
por su libro Querida Alejandra, con lo que se convierte en la primera
mexicana en recibir este reconocimiento.

La presentacin de la obra ganadora, as como del libro Hugo tiene hambre,
acreedor a esta distincin en 2006, se realiz el sbado 11 de noviembre en
el Centro Nacional de las Artes (Cenart, http://www.cenart.gob.mx), con la
presencia de la ilustradora argentina Mnica Weiss.

El jurado, integrado por los colombianos Luis Bernardo Yepes, Carmen Bravo
y Cristina Puerta; la espaola Gemma Lluch Crespo y la ecuatoriana Mara
Fernanda Heredia Pacheco, eligi el libro de Garca Espern, presentado
bajo el seudnimo Arsinoe Pharo, de entre 121 participantes de 15 pases
de Latinoamrica.

Al conceder el premio, el jurado resalt la originalidad de la autora para
romper con el esquema de la novela juvenil, adems de proponer una novela
histrica con una voz depurada, personajes muy bien construidos y una
estructura bien organizada y clara, a la manera pica clsica.

Los especialistas destacaron la calidad del lenguaje utilizado, que otorga
una voz propia a la protagonista quien, a travs de un dilogo con la
ciudad de Alejandra, habla de temas complejos como la victoria y el
sometimiento, el orgullo y la madurez.

Garca Espern, quien ha colaborado en diversas publicaciones nacionales,
ha sido merecedora del Premio El Barco de Vapor de Literatura Infantil 2004
por su novela El disco del tiempo y del Premio Hispanoamericano de Poesa
para Nios 2005 por Tigres de la otra noche.

Fuente: Notimex



*** Premio de honor del Quijote de las Letras para Francisco Ayala

La Asociacin Colegial de Escritores de Espaa (ACE,
http://www.acescritores.com) entreg el pasado lunes 13 de noviembre,
durante la celebracin de sus 30 aos, los Premios Quijote de las Letras a
trabajos publicados durante 2005. Los galardones han recado en Francisco
Ayala, Premio de Honor a la obra de toda una vida; Juan Mars, en
narrativa; Leopoldo Mara Panero, en poesa; Jos Luis Sampedro, en ensayo;
Isabel Garca en traduccin y Juan Mayorga en teatro.

Los premios Quijote de las Letras se conceden tras un proceso de eleccin
en dos fases; la primera para escoger a los finalistas y la segunda para
los ganadores definitivos. Este ao este proceso cont con la participacin
de 620 de los 2.500 miembros de la organizacin. Todo ello, segn explic
el Secretario General de ACE, Andrs Sorel, con la intencin de huir de la
literatura pendiente del mercado y crear un premio entre compaeros que
dignifique a las letras espaolas.

El Quijote de Honor a la obra de toda una vida recay en el escritor
granadino Francisco Ayala en virtud de que, segn explic Moll, es el
decano de los escritores hispanohablantes. El centenario Ayala supone,
despus de su larga vida como escritor, una bisagra entre generaciones de
escritores y con este galardn, sus propios compaeros, premian a todos
los escritores mayores que continan trabajando, afirm el presidente de
la ACE.

La asociacin fue fundada en 1976 por un grupo de escritores para ofrecer
asistencia a los escritores de avanzada edad, objetivo con el que continan
en la actualidad con el nimo de proteger a los autores que al hacerse
mayores se quedan desasistidos, apunt Moll.

Por su parte, el galardn en narrativa otorgado a Mars ha sido por su obra
Canciones de amor en Lolitas Club. Mars, ante la imposibilidad de asistir
a la entrega de premios, agradeci por carta el galardn, declarando que
es verdaderamente agradable el hecho de ser un premio otorgado por
escritores.

Sampedro recibi el galardn por su obra Escribir es vivir, en la que
recoge un curso que dio en la Universidad Internacional Menndez Pelayo
(UIMP, http://www.uimp.es), de Santander, durante el verano de 2005. El
texto incluye su vida como escritor y su visin frente al oficio de
escritor. Segn explic Gmez, Sampedro es uno de los pocos puntos de
referencia intelectual que todava quedan en la sociedad espaola.

Poemas de la locura es la obra que le mereci el premio a Leopoldo Mara
Panero en poesa. El escritor Flix Grande destac la obra de Panero como
un trabajo hecho desde el dolor, la materia prima de los grandes libros.
Grande alab la personalidad de este escritor que ha sufrido la
vertiginosa costumbre de recluir a los diferentes en el mundo del otro
pero que siempre ha sido un excelente prosista, un poeta inquietante y una
de las personas que ms saben sobre el psicoanlisis.

La traductora Isabel Garca Adnez recibi el galardn por su traduccin de
La montaa mgica, de Thomas Mann, que ha sido muy elogiada e incluye
pasajes que no se encontraban en la primera traduccin al espaol de la
obra. Garca, doctora en filologa alemana, ha traducido a autores como
Joseph Roth, Heinrich Heine y Schnitzler, entre otros.

Por ltimo, el premio en la categora de teatro, incluida por primera vez
en esta edicin, ha recado en el dramaturgo Juan Mayorga por sus obras
Himmelweg y Hamelin. Mayorga ha escrito ms de diez piezas teatrales que
han sido traducidas a varios idiomas, y en estos momentos su obra El chico
de la ltima fila est de gira por Espaa.

Sorel anunci a los galardonados junto al presidente de ACE, Juan Moll, y
los vicepresidentes Flix Grande y Antonio Gmez. Los premios Quijote de
las Letras carecen de dotacin econmica y los ganadores recibieron una
placa de homenaje y la edicin especial de una pluma estilogrfica dedicada
a la escritora Virginia Woolf.

Fuente: Europa Press



*** La RAE present el Diccionario esencial de la lengua espaola

Los prncipes de Asturias, Felipe y Letizia, presidieron la tarde del
pasado lunes 13 de noviembre en la sede de la Real Academia Espaola de la
Lengua (RAE, http://www.rae.es), en Madrid, la presentacin del Diccionario
esencial de la lengua espaola, una versin reducida del Diccionario
Acadmico en la que se han incluido las novedades que las academias de los
pases hispanohablantes han aprobado en los ltimos aos con vistas a la
prxima edicin del Diccionario de la Real Academia (DRAE).

El nuevo diccionario contiene los 54.000 trminos ms utilizados en Espaa
y Amrica Latina, poco ms de la mitad de los 90.000 que conforman el
Diccionario Acadmico.

Felipe de Borbn dijo en la ceremonia que el espaol es un patrimonio
vivo que se ha forjado a lo largo de los siglos para ensanchar nuestra
capacidad de expresin y alimentar nuestra libertad y convivencia.
Agradeci a las 22 academias de la lengua este Diccionario bien hecho,
atento siempre a la voz del pueblo, mesurado y riguroso en el refuerzo de
la unidad y gozoso en el reconocimiento de la variedad.

La nueva obra, prosigui el prncipe, conjuga la doble funcin de ser
espejo y gua, y con ella se ha hecho un gran servicio a la consolidacin
de los vnculos familiares de la comunidad iberoamericana, y demuestra, al
mismo tiempo, la solidez y anchura de sus fundamentos.

El Diccionario viene a ser as un espacio de encuentro con nuestra
historia y con toda la extensin de gentes que han hablado y hablan
espaol. El pan de nuestras palabras es un pan mestizo, precioso alimento
familiar de dilogo de Espaa y de las naciones hispanohablantes, aadi
el Prncipe de Asturias.

Esta obra, agreg, refleja la globalizacin social y los fenmenos a ella
asociados, que potencian el intercambio de palabras y modos de expresin de
los hispanohablantes, lo que al tiempo que abre las puertas a un mejor
conocimiento mutuo ensancha la base comn del lxico hispano.

La edicin de este nuevo diccionario incluye ejemplos acerca de la
conjugacin verbal, los extranjerismos y las reglas ortogrficas ms
importantes, y su uso es recomendado para aquellos que quieren tener
acceso a un vocabulario usual, muy actual, no trminos obsolescentes,
avejentados, segn Humberto Lpez Morales, secretario general de la
Asociacin de Academias de la Lengua Espaola.

La RAE estima que una persona culta maneja alrededor de 5 mil palabras,
pero el Diccionario Esencial incluye ms de 50 mil trminos debido a que
los hispanoparlantes comparten el 80% de su lxico, es decir en el 20%
restante existe una gran variedad de voces.

El nuevo diccionario incorpora trminos que la RAE ha ido aceptando desde
2001 para la vigsima tercera edicin del Diccionario Acadmico, como
bungal, montenegrino, bulmico, abrefcil, autogobierno, castrante o mul.
Destacan tambin algunos relacionados con el mbito informtico, como
salvapantalla y digitalizacin.

Tambin ha sido incluido como sustantivo el trmino internet, que ahora la
academia acepta con la inicial minscula. Segn Lpez, la omisin hasta
ahora era debida a que el diccionario no suele incluir nombres propios
(Internet Explorer). Ahora lo incorpora porque se ha convertido en un
nombre comn y popular, como un sistema. Ahora no es posible decir que
sigue siendo un nombre propio.

Estos nuevos vocablos se incluirn en el Diccionario de la Real Academia en
su prxima edicin de 2013. Muchos de ellos se pueden consultar en la
pgina web de la RAE (http://www.rae.es), donde se hace constar en cada
caso si se trata de un nuevo artculo o de una simple enmienda.

Sobre la influencia que pudiera tener la manera en que se escriben los
mensajes de texto (SMS) en el lenguaje actual, Lpez Morales seal que se
trata de un tipo de lenguaje destinado a algunos canales especficos,
telefnicos en este caso, y eso de momento no est pasando a otros niveles
de la lengua. Es un tipo de comunicacin til en esos niveles, para esos
medios.

Creemos que durante mucho tiempo no va afectar para nada el sistema del
espaol general, que se usa en los dems mbitos de comunicacin, agreg
Lpez Morales.

Esta nueva entrega se enmarca en la tradicin de la RAE de salir al
encuentro del gran pblico con versiones ms manejables de su diccionario
mayor, en palabras del director de la academia, Vctor Garca de la
Concha. De todas las nuevas palabras y expresiones del castellano, un 12%
son trminos usados slo en Amrica, y no en Espaa.

Dentro de esa labor de renovacin, las academias han admitido expresiones
como malos tiempos para la lrica, llevar en el pecado la penitencia,
matar al mensajero o vaca sagrada, y han enriquecido, por ejemplo, las
mltiples acepciones del verbo cantar con una procedente del lenguaje
coloquial deportivo: dicho de un portero, fallar ostensiblemente.

El vocabulario deportivo de la vigsima tercera edicin se ver
incrementado asimismo con voces como mel, habitual entre los aficionados
al rugby, hierro (tipo de palo de golf), trenzar (pases hbiles y
brillantes propios de los deportes de equipo) o puerta, que en el esqu
alpino designa el espacio comprendido entre palos verticales paralelos que
marcan el recorrido.

En el terreno de las acepciones, el nuevo diccionario enriquece las de
cayuco para hacerse eco de esa embarcacin de forma similar a la de la
canoa, construida originalmente de una sola pieza y usada por los
pescadores de Guinea Ecuatorial y otros pases de frica; ampla el
significado de cooperante (persona que ayuda en el desarrollo de un
pas), y se hace eco de las perlas que algunos sueltan a veces: en
sentido irnico, frase llamativa por desafortunada.

Sin embargo, no se ha incluido la acepcin de matrimonio como unin de dos
personas del mismo sexo porque, como ha dicho Garca de la Concha, an es
pronto para saber si esa expresin cuajar del todo entre los
hispanohablantes, lo mismo que sucede con la de violencia de gnero, para
la que la RAE prefiere violencia domstica.

Fuentes: BBC  EFE



*** Carmen Balcells recibe premio Montblanc Mujer

La agente literaria espaola Carmen Balcells (Santa Fe de Segarra, Lleida,
1930) recibi este martes 14 de noviembre, en Barcelona, el Premio
Montblanc a la Mujer 2006, en una ceremonia que se ha convertido en un
homenaje del mundo cultural.

Con este premio, Montblanc reconoce a Carmen Balcells, principal impulsora
del boom de la literatura latinoamericana, que haya sido una personalidad
de referencia en los ltimos 50 aos en la narrativa de lengua castellana,
contribuyendo a su expansin y reconocimiento, descubriendo nuevos valores
y consolidando carreras literarias, entre los que figuran varios premios
Cervantes y Nobel, segn reza el acta del jurado, refirindose as a
autores como Neruda, Garca Mrquez, Aleixandre, Cela, Matute, Allende,
Mendoza, Mars o Carme Riera.

El consejero delegado de Montblanc Espaa, Hubert Wiese, empresa que desde
2001 otorga este premio anualmente a mujeres que destacan por su
trayectoria profesional y calidad humana, ha destacado la aportacin a la
literatura de mama grande, como la apod Gabriel Garca Mrquez, uno de
los ms de 300 autores de los que ha sido agente.

Carmen Balcells ha dignificado la relacin entre autor y editor, ha
sealado Wiese, que ha hecho sonrer a Balcells cuando ha loado su
supertalento y ha citado al difunto Manuel Vzquez Montalbn, otro de sus
representados, que la convirti en personaje literario y la llamaba
superagente, con lo que se ha ganado una sonrisa de satisfaccin de la
homenajeada.

Tras reclamar a su lado a Eduardo Mendoza, Balcells, que toda la vida ha
huido del protagonismo, ha recibido el galardn y el regalo de Montblanc
con un a ver si me gusta y no ha dudado en sealarle a Wiese que la
reunin parece uno de esos festejos de Madrid, y aqu esto no se usa. Me
ha puesto a nivel de la prensa rosa.

Famosa por su poder de conviccin y por su irona, Carmen Balcells provoc
las risas de los asistentes cuando le recomend a Wiese que contratara al
actual conseller de Cultura en funciones, Ferran Mascarell, quien pronunci
un discurso tras la entrega del premio.

A este chico hay que contratarlo, le espet la agente, consciente de que
el relevo en la cartera de Cultura tras las elecciones catalanas era el
principal tema de conversacin entre los asistentes, entre los que
destacaban su amigo Jaume Castellet, la escritora Isabel-Clara Sim o la
periodista Teresa Berengueras.

En su intervencin, Mascarell manifest su adoracin por Carmen Balcells,
de quien destac el talento para encontrar talentos, su labor a favor de
la literatura en espaol, latinoamericana y catalana y en especial que
haya puesto Barcelona en el mapa de las ciudades literarias.

Si pudiera te declarara Bien Colectivo de Inters Nacional, concluy el
conseller, a lo que Carmen Balcells contest: Qu dirs el da de mi
entierro?. Luego, reflexion que para hacer un pas grande hay que
recuperar la integridad hispana, y amenaz en broma: Si no, saldr a la
calle gritando: Viva Espaa!.

Las ganadoras espaolas en las ediciones anteriores han sido Rosa Cullell
(2001), Ana Isabel Mario (2002), Mara Jos lvarez (2003) y Esther
Koplowitz (2004).

Fuente: EFE



*** Cerr con xito el Festival de Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes

Con un recital potico en el que ms de 50 representantes de una veintena
de pases compartieron las experiencias de su estancia en la regin mixteca
de Oaxaca, concluy este martes 14 de noviembre el XIV Encuentro
Internacional Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes, en el Palacio de
Bellas Artes de la capital mexicana.

Poetas de Mxico, Espaa, Puerto Rico, Rumania, Estados Unidos, Argentina,
Uruguay, Venezuela, Chile y Colombia, entre otros pases, se reunieron para
dar a conocer sus versos.

Durante la ceremonia de clausura, Emilio Fuego, organizador del encuentro,
coment que las poetas convivieron con indgenas de la regin mixteca, en
Oaxaca, para recitar poesa, realizar talleres literarios para nios y
encuentros con grupos de mujeres de esa zona.

Explic que como parte de las actividades del encuentro, las mujeres poetas
fueron recibidas en casa de los indgenas de cuatro pueblos de la regin
mixteca, entre ellos, Nochixtln, donde tuvieron un acercamiento con la
gente, la naturaleza y las montaas.

El objetivo del encuentro es que las participantes se lleven una muestra
verdadera y sincera de lo que es la cultura mixteca para que vean que no
todo se reduce a la resignacin de la pobreza resultado de una poltica,
muchas veces, autoritaria, indic Fuego.

Record que el festival potico surgi en 1993, en Huajapan de Len, a
donde llegaron 96 poetas de 24 estados de la Repblica Mexicana, en su
tercera edicin ya tena carcter de internacional con la participacin de
11 pases, y a lo largo de 14 aos ha reunido a ms de mil poetas de 45
pases.

A pesar de que en este ao, mujeres de Canad y Europa cancelaron su
participacin, tuvimos una asistencia de alrededor de 50 mujeres de 20
pases diferentes, detall Emilio Fuego.

Destac que las temticas del encuentro siempre han girado en torno al
amor, la muerte, la relacin de pareja, el abandono y la condicin de la
mujer, temas que siguen vigentes, pero que son abordados de diferente
manera de acuerdo con el contexto histrico.

La poeta argentina Mara Neder apunt que durante su participacin en el
encuentro tuvo la oportunidad de realizar un intercambio de material
literario de nios de Buenos Aires y de la regin mixteca.

Estuve en una comunidad casi fantasma de apenas 15 hogares, en San Pedro
Xilitongo, compart un da de vida con una familia, de ah que el estar ah
incomunicada en medio de la sierra y la convivencia con esas personas, en
mi caso personal, nutri mi poesa.

En su opinin, Mujeres Poetas es un encuentro vertiginoso que desborda
emociones, no se trata slo de leer el trabajo propio, sino de hacer un
intercambio de la poesa que la regin mixteca tiene en el aire, en su
paisaje, en la gente, ah se labora intensamente y en cambio se recibe luz
y calidez.

La poeta, quien dirige el Centro Cultural Puerto Almendro, en la ciudad
Villa de Merlo, Argentina, explic que sus ltimos poemas son parte de un
renacimiento o transmutacin, luego de haber participado el ao pasado en
el Pas de las Nubes. Son poemas que tratan por ejemplo de lo que es
dormir en estos pueblos de la regin mixteca, estar en casas que huelen a
canela y resultado del aprendizaje que he tenido con los indgenas,
concluy Neder.

El Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes es
organizado por el Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, con el apoyo
del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Secretara de Cultura
del Gobierno de Oaxaca, el Instituto Nacional de Bellas Artes y la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico.

Fuente: Notimex



*** Novela de Dana Chaviano ser traducida a veinte idiomas

La isla de los amores infinitos, novela de la escritora cubana Dana
Chaviano, se traducir a unos veinte idiomas, y la obra ha interesado a
editores de China, Corea y Japn, segn inform el pasado mircoles 15 la
agente literaria de la autora.

Maru de Montserrat, de International Editors Co., dijo que el libro ha
apasionado a editoriales extranjeras que rara vez se fijan en obras recin
publicadas en otros pases, a no ser que encajen con el gnero de moda o
que hayan cosechado cifras de ventas de infarto tras su publicacin en el
idioma original.

Los derechos de la novela, que se present el viernes 17 en la Feria
Internacional del Libro de Miami, se han vendido en Estados Unidos, Brasil,
Italia, Canad, Japn, Alemania, Portugal, Taiwn, Suecia, Corea del Sur,
Noruega, Finlandia, Dinamarca, Holanda, Grecia, Polonia y otros pases,
cuando apenas ha empezado a comercializarse en Espaa, resalt
Montserrat.

La publicacin de las ediciones traducidas est prevista para finales del
prximo ao y principios de 2008. Aunque algunos piensan que slo los
thrillers (obras de suspenso) histricos pueden tener cierto xito, La isla
de los amores infinitos ya se ha vendido a casi veinte idiomas, agreg.
Con este rcord de ventas, Chaviano se ha convertido en la escritora cubana
ms traducida de su generacin.

La isla de los amores infinitos (Grijalbo) relata las andanzas de tres
familias que llegan a la Cuba del siglo XIX, procedentes de Espaa, China y
frica. Entre las historias de amor que se van enlazando a lo largo de la
obra se producen giros inesperados en medio de acontecimientos
sobrenaturales.

Dana Chaviano es una autora que domina el lenguaje y el ritmo narrativo
de forma magistral. Desde un primer momento me atrap la riqueza del
contexto histrico y el engranaje perfecto en que se entrecruzan las
historias de las tres familias protagonistas, dijo su editora Ana Liars,
de Grijalbo.

La escritora demor casi siete aos en terminar la novela, que ya circula
en Estados Unidos y comenz este mes a distribuirse en Amrica Latina.

Chaviano naci en La Habana, Cuba, donde public varios libros de ciencia
ficcin y fantasa, convirtindose en la autora ms vendida de estos
gneros en la historia de su pas. Entre estos ttulos estn Los mundos que
amo (Alfaguara, 2004), Fbulas de una abuela extraterrestre (Ocano, 2003)
y Pas de dragones (Espasa Calpe, 2001).

En el gnero de novela ha publicado La Habana oculta, formado por El
hombre, la hembra y el hambre (Planeta, 1998), ganadora del Premio Azorn
de Novela; Casa de juegos (Planeta, 1999) y Gata encerrada (Planeta, 2001).

Fuente: EFE



*** Ficcin Breve Venezolana celebra aniversario con recital de narrativa

Ficcin Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), el archivo digital
de la narrativa de Venezuela, que acaba de arribar a sus siete aos de
existencia, celebr su aniversario el pasado mircoles 15 de noviembre con
un recital en el que participaron cuatro de los escritores venezolanos de
mayor proyeccin en la actualidad.

Federico Vegas, Antonio Lpez Ortega, Oscar Marcano y Alberto Barrera
Tyszka compartieron algunas de sus ficciones con el pblico, tras ser
presentados por el editor de Ficcin Breve Venezolana, el escritor Hctor
Torres (Caracas, 1968), quien hizo una semblanza sucinta de la historia del
portal y anunci la prxima modernizacin del mismo en materia de diseo y
servicios, tanto para el escritor como para el lector.

El recital de narrativa fue iniciado con Federico Vegas, quien ley el que
identific como su ms reciente relato, Mercurio. Le sigui Lpez Ortega
con varios relatos breves de su libro Lunar.

Por su parte, Oscar Marcano ley dos captulos de su novela Puntos de
sutura, que en 2005 estuvo entre las obras finalistas del premio Herralde,
y Alberto Barrera Tyszka hizo lo propio con un captulo de La enfermedad,
novela que este ao obtuvo el mencionado galardn. Finalmente, a peticin
de Marcano, Vegas ley el relato El terrn, de su primer libro de
cuentos, El borrador.

El portal Ficcin Breve Venezolana fue creado en 1999 por Torres como una
manera de organizar la informacin disponible en relacin con la narrativa
venezolana. Actualmente, adems de una sustanciosa base de datos con
relatos y fichas biogrficas, as como un boletn en el que se informa de
la actividad cultural en Venezuela, el sitio ha propiciado la creacin de
Ficcin Breve Libros (http://www.ficcionbrevelibros.com), una librera con
servicio de entrega a domicilio en la que Torres trabaja conjuntamente con
el conocido librero caraqueo Rger Michelena.



*** Antonio Gonzlez Lira gana el concurso Augusto Padrn

El escritor venezolano Antonio Gonzlez Lira (Caracas, 1959) se hizo
acreedor, con el poemario Lecos, del premio nico del Concurso de
Literatura Augusto Padrn, que convoca anualmente el Servicio Autnomo de
Cultura (Sacumg, sacumg@hotmail.com) de la Alcalda del municipio Girardot
(Maracay, Aragua; Venezuela).

Gonzlez Lira es profesor egresado del Instituto Universitario Pedaggico
de Maracay (http://www.ipmar.upel.edu.ve) en la especialidad de ciencias
naturales. Reside en Mariara, donde ejerce la docencia y funge como
coeditor de la revista literaria El Alimento Diario.

Antes haba ganado el premio Semana de la Juventud (La Victoria, 1996) con
el poemario Hbitos de Marte, y el Premio de Literatura Pedro R. Buznego
(El Consejo, 1998) con ngel de instancias (La Liebre Libre Editores,
1998).

El veredicto fue emitido el pasado mircoles 15 de noviembre por los jueces
Efrn Barazarte, Jorge Gmez Jimnez y Gumersindo Reza Nvoa, quienes
valoraron la unidad temtica y estilstica del libro, as como la expresin
potica del apego a la tierra. El premio est dotado con 1.800.000
bolvares y la publicacin de la obra.

El jurado tambin recomend la publicacin de los poemarios que merecieron
menciones honorficas: Necrolrica para Eros despiertos, de Marianela
Cabrera Pineda; Las llaves de carbn, de Alejandro Useche, y Urbano, de
Astrid Salazar.

La entrega del premio, as como de los reconocimientos correspondientes a
los ganadores de las menciones honorficas, se realizar en una ceremonia
especial en el auditorio de la Biblioteca Augusto Padrn, en el edificio de
la Alcalda de Maracay, el prximo viernes 24 a las 2 de la tarde, en el
marco de los 26 aos de la biblioteca.

Fuente: Sacumg



*** Roban documentos en casa de Gabriel Garca Mrquez

La casa que tiene el Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel Garca
Mrquez en la ciudad histrica de Cartagena de Indias (Colombia) fue
vctima de los ladrones este jueves 16 de noviembre, en momentos en que se
encontraba deshabitada.

Los ladrones, que hurtaron una caja fuerte que no tena ningn valor
adentro, entraron a la vivienda, ubicada en la reconocida zona histrica de
Cartagena, sin ser percatados por la vigilancia del sector, ya que se
escabulleron a travs de una vieja edificacin que se encuentra en este
momento en remodelacin.

Slo se llevaron una caja fuerte que se encontraba en uno de los muros de
la casa, en la cual se encontraba la escritura de la propiedad, que no
tiene mayor validez legal. Aos atrs Garca Mrquez escribi un cuento
titulado: En este pueblo no hay ladrones, y aadi jocosamente que en
Cartagena s los hay.

Los hombres prefirieron hurtar la caja fuerte y no los cuadros de valor que
estn en la vivienda del Nobel colombiano, que visita su residencia varias
veces al ao.

Fuente: Milenio



*** Bolivia tiene su primera Maestra en Literatura Latinoamericana

La carrera de Literatura de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la
Educacin de la Universidad Mayor de San Andrs (Umsa, http://www.umsa.bo)
acaba de crear la primera Maestra de Literatura Latinoamericana en
Bolivia.

El postgrado, en el que trabaja un equipo docente del ms alto nivel, est
abierto a licenciados en literatura, humanidades, ciencias, arquitectura,
artes, derecho y ciencias polticas.

Con esta maestra, la carrera de Literatura de la Umsa inaugura su Programa
de Postgrado, que pretende en una primera fase ofrecer a la comunidad
universitaria pacea y nacional maestras, cursos de especializacin y
diplomados en el amplio mbito de los estudios literarios en dilogo
productivo y creativo con otras reas del saber.

Durante 40 aos la carrera ha venido formando licenciados en literatura y
Guillermo Mariaca, antiguo docente, dio la pauta para que pasemos al
siguiente nivel acadmico del postgrado, pues necesitamos especialistas,
explic Ana Rebeca Prada, coordinadora general.

Segn Prada, la idea naci en 1999 y al ao siguiente ya se inici la
gestacin de la misma como un primer proyecto de este programa. Para una
segunda etapa los cursos de la propia maestra servirn para proponer
diplomados y segn el xito de la maestra pensar en cursos de
especialidad y otras maestras.

El Programa de Postgrado de Literatura se abre con el objetivo de ofrecer
al contexto acadmico un mbito dinmico de anlisis, crtica y creatividad
propositiva, cuya aspiracin central es la de incorporar el potencial
ticoesttico de la literatura en la prctica social, profesional y
personal de los postgraduantes, en tanto sujetos que comprenden y crean el
mundo.

Fuente: La poca



*** Premio Barco de Vapor para el mexicano Jaime Alfonso Sandoval

El escritor mexicano Jaime Alfonso Sandoval obtuvo el Premio de Literatura
Infantil Barco de Vapor con su novela de terror Fantasmas, espectros y
otros trapos sucios, segn anunci el sello Ediciones SM
(http://www.edicionessm.com.mx) este jueves 16 de noviembre.

El director de SM en Mxico, el franco-espaol Manuel Lazcano, tambin dio
a conocer a la ganadora del Premio de Literatura Juvenil Gran Angular, la
novel escritora mexicana Alicia Medrano, por su novela Un espejo para Sol.
Adems hubo una mencin especial en el certamen Gran Angular a la novela
juvenil El complejo de Featn, del tambin mexicano Andrs Acosta.

Lazcano dijo en una rueda de prensa que el jurado tom en cuenta la
innovacin, frescura y novedad literaria para los lectores de los libros
que fueron premiados. Indic que los dos primeros galardonados recibirn un
premio de 150.000 pesos (14.000 dlares) y la publicacin del libro en
Espaa, Argentina, Brasil, Colombia, Repblica Dominicana, Puerto Rico y
Mxico.

Sandoval declar a la prensa que su libro es un homenaje a todos los
adultos que le cuentan cuentos a los nios, lo que de alguna forma potenci
su imaginacin. Aadi que su novela cuenta la historia de un nio al que
su to abuelo le cuenta la historia de su vida y lo traslada a distintos
momentos de la historia de Mxico, desde la dcada de los veinte del siglo
pasado hasta la actualidad.

Seal que, si bien es un libro de terror, tambin tiene elementos de
humor, que son dos puentes que acercan al nio a la lectura, ya que le
divierte, pero tambin le pueda aterrar.

Por su parte, Medrano, quien gana este reconocimiento con su primera
novela, dijo que su obra cuenta la historia de Soledad, una joven que est
por terminar el bachillerato y se enfrenta al dilema de elegir profesin.
Segn la autora, el libro es una invitacin a los jvenes a que escuchen a
su corazn y no tomen en cuenta tanto las opiniones del exterior, porque si
no vivirn el resto de su vida frustrados.

Los libros premiados sern distribuidos esta semana. Los autores
galardonados recibieron el premio el pasado sbado 18 durante la Feria
Internacional del Libro Infantil y Juvenil 2006 (Filij,
http://filij.conaculta.gob.mx), que se celebra en Ciudad de Mxico hasta
hoy 20.

Fuente: EFE



*** Triunfo Arciniegas present su 40 libro

El escritor colombiano Triunfo Arciniegas present este sbado 18, en el
marco de la 26 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij,
http://filij.conaculta.gob.mx), su libro Yo, Claudia, el 40 del autor, que
aparece bajo el sello Ediciones Castillo.

Yo, Claudia es la historia de una nia traviesa que toma el poder, primero
durante la enfermedad de su padre el rey Federico V y luego durante unas
vacaciones que parecen definitivas, y que se convierten en el principio de
la diversin de los habitantes del reino. El libro est ricamente ilustrado
por Margarita Sada y la coordinacin editorial estuvo a cargo de Karen
Coeman.

La presentacin del libro, con la presencia del autor, corri por cuenta de
la cuentacuentos Elia Crotte en la Sala de Lectura del Centro Nacional de
las Artes (Cenart, http://www.cenart.gob.mx). A medioda, el autor firm
libros en el stand de Ediciones Castillo.

Yo, Claudia obtuvo mencin de honor en el XI Premio Internacional del Libro
Ilustrado Infantil y Juvenil 2006. La ceremonia de premiacin se llev a
cabo el domingo 12 de este mes en el Teatro de las Artes del Centro de
Nacional de las Artes.



*** Alfaguara edita libros de los venezolanos Lpez Ortega y Liendo

Ediciones Generales Santillana (http://www.santillana.com.ve) acaba de
editar en Venezuela dos ttulos bajo el sello Alfaguara. Las voces
secretas, una antologa de narrativa a cargo del escritor Antonio Lpez
Ortega, y Diario del enano, reedicin de la novela de Eduardo Liendo,
fueron presentados en das recientes en Caracas.

Compilada por el narrador y gerente cultural venezolano Antonio Lpez
Ortega, actual director de la Fundacin Bigott, Las voces secretas rene
cuentos de veinte narradores venezolanos nacidos entre los aos 1960 y
1970. Milagros Socorro, Slavko Zupcic, Miguel Gomes, Juan Carlos Mndez
Gudez y Alberto Barrera Tyzska (Premio Herralde 2006) son algunas de las
firmas incluidas en la antologa.

Cada relato (de esta antologa), ha escrito el investigador Luis Barrera
Linares, constituye un reto a la imaginacin y una apuesta en la que sus
autores no dejan escape posible para el lector. Se recoge aqu una muestra
indudable e ineludible del nuevo cuento venezolano.

El libro, en el que tambin aparecen Armando Coll, Karl Krispin, Ftima
Celis, Sonia Chocrn, Luis Felipe Castillo, Mara Celina Nez, Carlos
Sandoval, Norberto Jos Olivar, Mara ngeles Octavio, Luis Laya, Salvador
Flejn, Juan Carlos Chirinos, Hctor Torres, Armando Luigi Castaeda y
Roberto Echeto, pretende ofrecer una muestra representativa, en cuanto a
temticas y estilos se refiere, de la narrativa contempornea de Venezuela.

La reedicin de Diario del enano, de Eduardo Liendo que en 1995 apareciera
bajo el sello Monte vila Editores Latinoamericana
(http://www.monteavila.com.ve), pone nuevamente sobre el tapete esta
historia del conocido autor de El mago de la cara de vidrio, Los platos del
diablo y Si yo fuera Pedro Infante, clsicos entre los lectores
venezolanos.

Diario del enano da cuenta, segn el escritor Hctor Torres en
http://www.ficcionbreve.org/libros/ens-191.htm, de las maceradas
patologas y resentimientos que mueven los tendones de aquellos
destinados? a hacerse del poder. Podra apuntarse que una ambicin tan
vanidosa y tan estril slo anidara en almas bsicamente infelices, con
suficiente deseo de venganza como para proponerse la tarea de decidir cada
paso del destino de sus semejantes, o el suficiente resentimiento como para
preferir ser reprochado, odiado, vilipendiado, y hasta asesinado, pero no
permitirse el lujo de ser ignorado.

El diario del enano ofrece una interesante disertacin sobre el poder
absoluto, utopa frecuentemente intentada en Amrica Latina, inscribindose
en la tradicin de obras como Yo, el supremo y El otoo del Patriarca,
entre varias obras que abordan el tema.

Fuente: Ficcin Breve Libros



*** Filven 2006 presenta una semana de actividades en Aragua

Hoy, 20 de noviembre, a las 8 de la maana, se inicia una semana de
actividades del captulo Aragua de la II Feria Internacional del Libro de
Venezuela (Filven) con una misa en conmemoracin de los 26 aos de la
Biblioteca Municipal Augusto Padrn, en Maracay (Aragua, Venezuela).

A las 3 de la tarde, en la Fuente Bolivariana de la mencionada biblioteca,
las agrupaciones Coral Luis Laguna, Madrigalistas de Aragua, Shiraz Manc y
Coral Luis Laguna ofrecern un concierto en el marco de la inauguracin de
la exposicin bibliogrfica sobre la vida y obra del escritor e historiador
Augusto Padrn.

Maana martes se proceder a la instalacin de Filven, con palabras de
bienvenida a cargo de la profesora Adrina Carpio, directora del Servicio
Autnomo de Cultura del Municipio Girardot (Sacumg); el profesor Williams
Hernndez, coordinador de Literatura de la Gobernacin de Aragua; el
coronel Humberto Prieto, alcalde del municipio Girardot; la diputada Fanny
Garca y la tcnico Carmen Virginia Rodrguez.

A continuacin se realizar un recorrido por las instalaciones de la
Alcalda, tras lo cual habr una rueda de prensa a la que han sido
invitados todos los medios de comunicacin de la regin para dar a conocer
el programa de Filven en el estado. En la actividad participar como
invitada especial la Orquesta Tpica del Estado Aragua. A las 3 de la
tarde, el fillogo Alan Woods dictar una conferencia y, una hora despus,
se presentar un monlogo a cargo del Teatro Estable de Maracay.

El mircoles 22 a las 9 de la maana se dar inicio a la exposicin y venta
de libros en la prgola de la Alcalda. Habr presentacin de cuentacuentos
con historias de la tradicin indgena venezolana, el performance Amazonia
y ambiente y la actuacin del titiritero William Quevedo. A partir de las
2 de la tarde se celebrar un homenaje a las escuelas de Artes Visuales y
de Arte Dramtico de Maracay. sta ltima presentar una obra de teatro,
tras lo cual el Conservatorio Juvenil de Msica del Estado Aragua
presentar a su coro juvenil. Las actividades de este da terminarn con un
concierto de la Orquesta Sinfnica de Aragua, a partir de las 4 de la
tarde.

El jueves 23 la expresin folklrica local de las burras de Choron
realizar un recorrido por la Alcalda a las 9 de la maana. A las 10, la
escritora Yadira Prez dictar un taller de creatividad literaria en la
Biblioteca Augusto Padrn, mientras en la prgola de la Alcalda se
presentarn las agrupaciones de danzas Hegemona Soberana y Caa de Azcar,
as como la cantante Nancy Conde.

El ltimo da de actividades de Filven en Aragua ser el viernes 24, cuando
a partir de las 9 de la maana se presentar el grupo Danzas Aragua,
dirigido por William Palencia, en la prgola de la Alcalda. Seguidamente
se realizar un taller de creatividad infantil y los nios asistentes
podrn participar de juegos tradicionales.

A las 2 de la tarde se iniciar una tarde de boleros en homenaje a Alonso
Briceo, en el que participarn los Madrigalistas de Aragua, Mara Pretton,
Gaby Bond, Ada Soledad, Mara Brinston y Alejandro Velsquez. Al trmino
de la actividad se proceder a la entrega de condecoraciones al personal de
la Biblioteca Augusto Padrn.

Finalmente, ser entregado el premio nico del Concurso de Literatura
Augusto Padrn 2006, que recay sobre el poemario Lecos, del escritor
venezolano Antonio Gonzlez Lira, y las menciones honorficas
correspondientes a los poemarios Necrolrica para Eros despiertos, de
Marianela Cabrera Pineda; Las llaves de carbn, de Alejandro Useche, y
Urbano, de Astrid Salazar. En el mismo acto ser presentado el libro El
mundo religioso de Julio Verne, de Julia Elena Rial, ganador del mencionado
concurso en su edicin de 2005, dedicada al ensayo.

Fuente: Sacumg  



*** Masificacin de la cultura ser centro de un debate en Caracas

Este martes 21 se realizar en el Centro de Estudios Latinoamericanos
Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), en Caracas, el foro
Arte para llevar (http://corriente-alterna.net/foro.htm), en el que
destacadas personalidades de la cultura venezolana debatirn sobre la
masificacin de la cultura, entre otros temas.

En el evento, que es organizado por la Asociacin Civil Corriente Alterna
(http://corriente-alterna.net), se discutir sobre las estrategias para
inculcar el placer por la lectura, las vas para encauzar la inquietud
creativa de los jvenes, la posibilidad de obtener beneficio econmico del
trabajo cultural sin convertir al arte en un producto y los caminos que han
recorrido quienes hoy son reconocidos como artistas consagrados.

Los ponentes sern lvaro Paiva, msico y miembro fundador de las
agrupaciones Cabijazz y Kapica; Alberto Arvelo, cineasta, director de
Tocar y luchar y Habana Havana y creador del cine tomo; Eloi Yage
Jarque, escritor, profesor universitario y periodista; Nelson Garrido,
fotgrafo, director de la organizacin cultural que lleva su nombre, y los
publicistas Lenin Salinas y Virgilio Flores, directores creativos de la
agencia Leo Burnett.

El foro, de entrada gratuita, se realizar este 21 de noviembre a las 6 de
la tarde, en el piso 6 del Celarg, en la avenida Luis Roche de Altamira (a
dos cuadras de la estacin del Metro de Caracas). Los participantes
recibirn certificado de asistencia. Para obtener mayor informacin es
preciso comunicarse por los telfonos (0414) 3288672, (0414) 1041233 y
(0412) 9773225.

Corriente Alterna es una organizacin no gubernamental dedicada a fomentar
la cultura en cualquiera de sus formas y hacerla accesible a los jvenes,
as como promover la creacin de nuevos talentos en las distintas ramas de
la creacin artstica.

Fuente: Corriente Alterna



*** Estudiantes argentinos de letras se reunirn en Buenos Aires

Entre el 23 y el 25 de noviembre se realizar en Buenos Aires el II
Encuentro de Estudiantes de Letras (http://www.estudiantesdeletras.com.ar),
una actividad organizada por la Facultad de Filosofa y Letras de la
Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). El evento tiene como
objetivo gestar un espacio que impulse la participacin, el debate de
categoras y mtodos, as como el intercambio de ideas en el campo de las
letras.

Orientado a docentes, acadmicos, terciarios, estudiantes de grado y
aficionados, los organizadores han decidido conceder mayor importancia a
los aportes de los participantes, por lo que no se ha establecido
requisitos acadmicos, segn expresa un comunicado.

Esperamos poder sacar a la luz nuestros trabajos e investigaciones,
socializarlos, pensarlos y difundirlos, conocernos y escucharnos, contina
el comunicado, en el que se indica que no habr restricciones en cuanto al
tema de anlisis, aunque se considerar especialmente importante el aporte
que puede realizarse desde distintas disciplinas como la sociologa, la
historia, la filosofa, la comunicacin, las artes y otras.

Cada mesa contar con comentadores que abrirn la discusin y organizarn
el debate. Las ponencias estn disponibles desde hace algunas semanas
(http://www.estudiantesdeletras.com.ar/Programa%20y%20ponencias.htm), de
manera que los participantes puedan prefigurar lneas de anlisis,
sugerencias o comentarios.

En el encuentro tambin se desarrollarn talleres, que funcionarn mediante
el intercambio y la discusin horizontal entre los estudiantes que
participen, pudiendo haber alguna exposicin inicial sobre el tema en
cuestin para disparar el debate.

Fuente: II Encuentro de Estudiantes de Letras



*** Todo listo para la FIL Guadalajara

La XX edicin de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx), actualmente el mayor mercado del libro en espaol,
se inaugura el prximo 25 de noviembre con la entrega del Premio FIL de
Literatura, anteriormente Premio Juan Rulfo, a Carlos Monsivis y con la
apertura del Pabelln de Andaluca en el recinto ferial. Desde este da y
hasta el 3 de diciembre se sucedern cerca de doscientos actos literarios,
acadmicos y culturales.

La delegacin de Andaluca, invitada de honor en esta edicin, estar
compuesta por 80 escritores, 44 editoriales y una veintena de servicios de
publicaciones de universidades e instituciones pblicas en la FIL con una
sntesis de lo mejor de esta comunidad autnoma espaola.

La FIL de Guadalajara, que el ao pasado recibi medio milln de
visitantes, acoge a ms de 1.500 editoriales de 38 pases, con un volumen
de ventas que en 2005 alcanz los 23 millones de euros. Este escaparate
internacional servir asimismo a los editores andaluces como puerta de
acceso al importante mercado de Estados Unidos.

El espacio central de la participacin de Andaluca ser un pabelln de
1.500 metros cuadrados, ubicado en el corazn la Expo Guadalajara, un
proyecto del arquitecto Antonio Tejedor que con el lema Paisaje y
Palabras recrear, a travs de una original estructura, los colores,
fragancias y sabores de esta tierra.

En el interior del pabelln se podrn leer los paisajes naturales,
etnolgicos, artsticos y humanos que componen la geografa andaluza, y se
podr tambin mirar las palabras, trminos de raz andalus, topnimos
comunes en Andaluca y Amrica, palabras que sirvieron para componer
inspirados versos a los escritores andaluces ms universales.

En este pabelln ocupar asimismo un lugar preferente la referencia al
exilio andaluz en Mxico, eje vertebrador tambin de todo el programa
literario de Andaluca en la FIL como recuperacin de la memoria de este
xodo tan fecundo en el terreno literario. Juan Ramn Jimnez, Luis
Cernuda, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Mara Zambrano, Pedro
Garfias, Francisco Ayala y otros autores andaluces se valieron de la
literatura y el pensamiento para afrontar un destino incierto, y Mxico se
convirti para muchos de ellos en una nueva patria que les brind la mejor
de las acogidas, un refugio seguro en el que seguir creando.

Dentro del programa literario destaca igualmente la presencia del Nobel
portugus Jos Saramago, quien por su fuerte vinculacin con Andaluca
ofrecer su particular mirada sobre esta tierra. Jos Manuel Caballero
Bonald, Pablo Garca Baena, Carlos Castilla del Pino, Mara Victoria
Atencia o Antonio Gala abanderan la representacin andaluza en la FIL, una
delegacin literaria que incluye tambin una numerosa representacin de las
generaciones posteriores de autores, que avalan el vigoroso presente de la
literatura hecha por los andaluces.

La FIL tiene como objetivo lograr que los expositores, agentes de derechos,
editores, libreros, distribuidores, bibliotecarios, ilustradores,
promotores de lectura, traductores, scouts y escritores asistentes, tengan
un ambiente de negocios ptimo y encuentren en ella un espacio para conocer
las novedades del mercado editorial en espaol, realizar compra y venta de
libros al mayoreo, establecer nuevos contactos comerciales y fortalecer sus
relaciones profesionales, desarrollar oportunidades de negocio, entrar en
contacto con autores de todo el mundo y vender y comprar derechos en
espaol.

Fuentes: Andaluca 24 Horas  Prensa FIL



*** Jos Saramago y Gael Garca Bernal harn lectura conjunta en la FIL

El actor mexicano Gael Garca Bernal y el escritor portugus Jos Saramago
realizarn el prximo 29 de noviembre una lectura conjunta de diversos
textos del premio Nobel de Literatura 1998 en el marco de la celebracin de
la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx), segn anunciaron los organizadores de la cita
editorial ms importante en lengua espaola.

La iniciativa, que se desarrollar en el Teatro Diana, ha sido definida por
la directora de la FIL, Nubia Macas, como una puesta en escena, una
lectura a dos voces. Indic que Garca Bernal es un gran lector de
Saramago y tambin dijo que el escritor est familiarizado con la
trayectoria artstica del protagonista de cintas como Amores perros, Y tu
mam tambin y La mala educacin, entre otras.

El intrprete y el premio Nobel de Literatura sern acompaados por una
violonchelista y no se descarta la posibilidad de destinar los fondos
recaudados a alguna causa benfica del Hospital Civil de Guadalajara.

La escenificacin tendr como base fragmentos de la novela de Jos Saramago
Las intermitencias de la muerte, en que la muerte decide suspender su
trabajo letal y la gente deja de morir. En la novela, la euforia colectiva
se desata, para dar paso muy pronto a la desesperacin y al caos.

La lectura dar continuacin sobre la misma lnea, pero con un estilo
diferente al espectculo que el ao pasado protagonizaron el escritor
hispano-peruano Mario Vargas Llosa y la actriz espaola Aitana
Snchez-Gijn, cuando presentaron tambin en el Teatro Diana y como parte
de las actividades de la FIL la obra de teatro La verdad de las mentiras.

Fuente: El Informador



*** Encuentro de Caricatura e Historieta homenajear a Fontanarrosa

Entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre se celebrar el V Encuentro
Internacional de Caricatura e Historieta, un evento que, en el marco de la
XX Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx), tendr como escenarios el Museo del Periodismo y
las instalaciones de la FIL.

Quino, Sergio Aragons, las caricaturistas Nani Mosquera, la Miriam,
Rayma Suprani, Cintia Bolio y Araceli Sollano, as como el andaluz ngel
Idgoras, son parte de los invitados a este foro, en el que convivirn el
humor y la reflexin. La actividad es organizada por el Centro
Universitario de Arte, Arquitectura y Diseo (CUAAD,
http://www.cuaad.udg.mx), de la Universidad de Guadalajara (UDG,
http://www.udg.mx), en coordinacin con la FIL.

A lo largo de sus cinco aos de existencia, este encuentro, que forma parte
del programa acadmico del CUAAD, se ha convertido en un espacio de
intercambio de experiencias para autores e investigadores que cultivan los
gneros de la caricatura y la historieta, formas de expresin que a menudo
son menospreciadas en el contexto acadmico, a pesar de que pueden llegar a
desarrollar notables niveles de calidad esttica y son una influencia
fundamental en la cultura popular.

El argentino Roberto Fontanarrosa, conocido por las historietas de Boogie
el aceitoso e Inodoro Pereyra, el renegau, lo mismo que por una amplia obra
en el campo del cartn humorstico y su colaboracin creativa con el grupo
musical de Les Luthiers, ser el invitado estelar de este ao y recibir el
homenaje de La Catrina, una distincin que, en el marco del encuentro, se
entrega a un dibujante distinguido y que tiene la forma de una escultura de
bronce derivada del famoso dibujo de Jos Guadalupe Posada. Esta estatua es
realizada cada ao por el escultor Rubn Hernndez Guerrero, a partir de un
diseo de Sergio Aragons.

Tambin estarn presentes tres autores que han sido homenajeados en aos
anteriores: Sergio Aragons, Quino y Eduardo del Ro, Rius. Este ao,
adems, acudirn la colombiana Nani Mosquera, la cubana Miriam, la
venezolana Rayma Suprani, y las mexicanas Cintia Bolio y Araceli Sollano.

Otros invitados sern el humorista grfico andaluz ngel Idgoras, conocido
por la serie humorstica Pascual, mayordomo real, que realiza junto con su
hermano Pachi y que aparece en la revista El Jueves; la editorial
Caligrama, que presentar el nuevo trabajo de Bachan y Tony Sandoval, en el
gnero de la novela grfica, as como los moneros de la revista El Chamuco:
El Fisgn, Hernndez y Helguera.

Los especialistas en el estudio de la historieta y la comunicacin visual,
Juan Garca Cerrada y Arsenio Lope Huerta, de la Universidad de Alcal de
Henares (UAH, http://www.uah.es), de Espaa; la doctora Guillermina
Yankelevich, de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
http://www.unam.mx), y Melina Gatto, de la Fundacin Franco Fossatti
(http://www.lfb.it/fff), de Italia, darn el toque acadmico al encuentro.

Adems de las conferencias previstas en el programa, el viernes 1 de
diciembre habr cinco sesiones especializadas: El gnero de la novela
grfica, con Bachan y Tony Sandoval; Revisin de portafolios, con
Editorial Caligrama, por Sonia Bartres y Luis Gantus; Mmica y humor
grfico, con Sergio Aragons; La caricatura de retrato, con Omar
Figueroa Turcios, y La abstraccin de la informacin en las imgenes
humorsticas, con Guillermina Yankelevich.

Las sesiones se realizarn en el campus Antiguo Claustro de San Agustn del
CUAAD (ex Escuela de Msica). Quienes estn interesados en inscribirse
deben escribir al correo electrnico talleresdelencuentro@yahoo.com.mx.

Fuente: FIL



*** Realizarn en Durango la Feria del Libro y el Disco Vasco

La 41 Feria del Libro y el Disco Vasco de Durango (Vizcaya, Pas Vasco,
Espaa), que se celebrar del 6 al 10 de diciembre, dar a conocer la
literatura eslovena como parte de una iniciativa que comenzar este ao y
que permitir promocionar en cada nueva edicin la cultura minoritaria
escrita de una tierra diferente.

As lo manifestaron este 15 de noviembre, en rueda de prensa, Jon Irazbal,
director del certamen, y Fito Rodrguez, presidente de la Asociacin de
Escritores de Euskadi, quien explic que la idea de que la feria se dedique
cada ao a la literatura de un pas distinto se viene desarrollando en el
certamen de Frncfort, el espejo en el que se mira Durango.

La literatura de Eslovenia estar representada por el autor de este pas
Alojz Ihan y por el presidente de la Asociacin de Escritores Eslovenos,
Vlado Zabot, quienes participarn el 8 de diciembre en una mesa redonda
sobre literatura eslovena y vasca junto a autores de Euskadi.

Al da siguiente, Alojz Ihan, tambin acompaado por escritores vascos,
ofrecer en el San Agustin Kultur Gunea de Durango un recital de poesa de
Eslovenia y Euskadi.

Eslovenia ha sido elegido este ao tras una visita que un grupo de
escritores vascos realiz a este pas el pasado mes de septiembre con
motivo de la edicin, por parte de la Asociacin de Escritores Eslovenos,
de una antologa sobre la obra de 14 autores vascos.

Este libro, la primera antologa que saca a la calle esta agrupacin, fue
editado tras la aceptacin que ha tenido entre el pblico de Eslovenia la
obra de Bernardo Atxaga.

Durante la feria de Durango, que este ao se dedicar a los viajes, ser
presentada tambin la asociacin vasca Euskalaleman, que promocionar la
literatura vasca en Alemania y la de este pas en Euskadi.

Sobre la creciente repercusin de la literatura vasca en otros pases, el
presidente de la Asociacin de Escritores de Euskadi se congratul de que
las posibilidades son cada vez mayores dado que la propia literatura
vasca se est estructurando ms y tambin resulta ms barata la
publicacin de libros.

Fuente: EFE



*** Bogot ser la capital del libro y la literatura

Entre el 27 de abril y el 1 de mayo de 2007 se realizar en Bogot
(Colombia) el Primer Festival Internacional del Libro y Primer Encuentro
Latinoamericano de la Literatura y la Cultura, evento convocado por la
Corporacin Artstica y Literaria Escafandra, el Teatro Cdiz, la Fundacin
Cultural Jetn Ferro, la Revista Cultural Somos y el grupo Libertad Bajo
Palabra.

El evento, que tendr como escenario el Teatro Cdiz (calle 22 C, N
39-80), as como diversos teatros de la localidad de Teusaquillo, tiene
como objetivo reunir en un mismo espacio varios de los proyectos, medios de
comunicacin y grupos que han liderado actividades comunitarias de gestin
cultural en Bogot.

Hacer de la lectura una fiesta, de la creacin literaria y cultural un
espacio de paz y de reconciliacin y un espacio para afianzar proyectos
comunitarios culturales a gran escala, son otros de los objetivos
planteados por los organizadores en un comunicado.

El evento cuenta con el apoyo de ms de veinte escritores colombianos
oriundos de Santander, Boyac, Risaralda y Tolima, quienes se congregarn
para ofrecer tertulias, conferencias y talleres de creacin literaria a los
distintos colegios y universidades invitados.

Igualmente, una gran variedad de grupos artsticos de teatro, danza, msica
y comparsas ofrecern lo mejor de su arte y de sus procesos con comunidades
de dentro y fuera de Bogot, para el deleite y la reflexin de los
invitados. Habr tambin un espacio de compra y venta de libros nuevos y
usados, un espacio alterno de trueque y un lugar especialmente diseado
para la promocin de los nuevos autores, de concursos literarios y de
intercambio entre escritores y editores.

Los organizadores aadieron que se dispondr de un espacio especialmente
reservado para medios de comunicacin y editoriales cuyo trabajo ha
acercado a los sectores populares con la literatura y el arte y para
literatura tnica (indgena y afrocolombiana).

Entre los invitados especiales al encuentro estn los escritores Jos
Geraldo Neres, de Brasil; Gladys Menda Gutirrez, de Venezuela; Mara
Milagros Roibn y Claudia Lpez, de Argentina; Dalia Espino, de Per, y
Jos Luis Farias, de Cuba. Los pases invitados de honor sern Venezuela y
Cuba.

Para solicitar mayor informacin sobre el evento, escriba a la Corporacin
Artstica y Literaria Escafandra a los correos
festivalinternacionaldellibro@gmail.com y
grupoliterarioescafandra@hotmail.com.

Fuente: Escafandra



*** Congreso Lectura 2007 realizarn en Cuba en octubre del ao prximo

Hasta el 30 de abril de 2007 hay oportunidad para inscribirse en el
Congreso Lectura 2007 Para Leer el XXI
(http://www.congresolectura2007.com), que bajo el lema Por el mejoramiento
humano se desarrollar entre el 23 y el 27 de octubre del ao prximo en
el Hotel Habana Libre Tryp Sol Meli, de La Habana (Cuba).

El evento se celebrar en conmemoracin del 155 aniversario, del
bicentenario y del centenario de los natalicios de Jos Mart, Benito
Jurez y Astrid Lindgren, respectivamente, y en saludo al 31r Congreso
Mundial de la Organizacin Internacional para el Libro Juvenil (Ibby, por
sus siglas en ingls; http://www.ibby.org).

Convocado por el Comit Cubano de Ibby y la Ctedra Iberoamericana Mirta
Aguirre, el congreso es coauspiciado por la Fundacin Nacional del Libro
Infantil y Juvenil de Brasil (FNLIJ, http://www.fnlij.org.br), Ibby de
Canad, Fundalectura Colombia (secciones brasilea, canadiense y colombiana
de Ibby, respectivamente), la Oficina Regional de Cultura de la Unesco para
Amrica Latina y el Caribe (Orlalc), el Centro Regional para el Fomento del
Libro en Amrica Latina y el Caribe (Cerlalc, http://www.cerlalc.org) y el
Centro de Investigacin y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello,
entre otros organismos e instituciones nacionales y extranjeras.

Entre las actividades cientficas que tendrn lugar en el congreso se
encuentran las conferencias magistrales y paneles centrales sobre los temas
Leer o no leer ese es el problema?, El libro hecho cultural o
mercanca? y Alfabetizacin por medio de la literatura. Adems se
realizarn mesas redondas sobre la obra de Jos Mart y el mejoramiento
humano y sobre aciertos, desaciertos y desconciertos de la literatura para
nios y jvenes.

Igualmente, se celebrar el Saln de Autores La Edad de Oro y se
realizarn los seminarios Mltiples lecturas: mltiples saberes,
Lectura, educacin, poder meditico y sociedad de la informacin y
Lectura y salud: una relacin impostergable y dos talleres previos al
congreso, de 20 horas cada uno y con el ttulo conjunto de Para los nios
trabajamos, para escritores e ilustradores que dedican su trabajo a los
nios y jvenes. Como actividades colaterales se celebrar el Festival
Papirola y diversas visitas a escuelas y centros culturales.

En el congreso podrn participar escritores, ilustradores, diseadores,
editores, crticos, investigadores, educadores, bibliotecarios, libreros,
revisteros, informticos, socilogos, psiclogos, traductores, promotores
de lectura; profesionales de la salud, de los medios de difusin masiva,
del marketing y la publicidad, y estudiantes, entre otros.

Los idiomas oficiales del evento sern espaol e ingls. Se ha dispuesto la
intervencin de traductores simultneos slo para las conferencias
magistrales, as como los actos de apertura y clausura.

La cuota de inscripcin para delegados (ponentes y participantes) es de 325
CUC; para los talleristas (participantes del II Taller Internacional Ibby),
de 100 CUC; para estudiantes (delegados al congreso; acreditados en curso
regular universitario y menores de 25 aos; cuota limitada por pases), de
275 CUC, y para acompaantes, de 225 CUC.

Para mayor informacin es preciso escribir a la doctora Emilia Gallego
Alfonso (emyga@cubarte.cult.cu) o a la licenciada Aime Vega Belmonte
(aimee@icaic.cu).

Fuente: Web del Congreso



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Blanca Varela: Poesa escogida (1949-1991)      Rafael Rattia =========

Cmo no agradecer la infinita bondad que emana de esa fuente inagotable de
amor, sabidura, paciencia y comprensin que es la escritora Mara Cristina
Solaeche Galera; en uno de sus sorprendentes gestos de obsequiosidad que la
distinguen me enva un libro de la magnfica poeta hispanoamericana Blanca
Varela (Lima, Per, 1926) publicado por la prestigiosa editorial
barcelonesa-espaola Icaria en mayo de 1993.

De la poeta Varela los lectores latinoamericanos sabemos tantas cosas como
es posible saber de la vida de escritores que alcanzaron la universalidad
tempranamente, antes de los treinta aos. Proviene de una respetada estirpe
familiar integrada por escritores y artistas limeos en cuyo seno forj su
singular sensibilidad y disposicin hacia las letras y particularmente
hacia el lenguaje potico de raigambre universal. Comenzando la dcada de
los aos cuarenta del siglo XX se alista en la Facultad de Filosofa y
Letras de la Universidad Mayor de San Marcos en Lima, donde abreva de las
fuentes primordiales de la poesa espaola y especialmente de los grandes
exponentes de la lrica tributaria del siglo de oro. A finales de dicha
dcada, en plena mitad de la pasada centuria, arriba a la capital cultural
del mundo, Pars, en compaa de su esposo el notabilsimo pintor Fernando
de Szyslo, donde se incorpora a las romnticas y bohemias conversaciones
que escenificaron hombres de la estatura intelectual como Octavio Paz, el
alucinado poeta Csar Moro, el mexicano universal Xavier Villaurrutia.
Antes de marchar a Pars ya Varela conoca muy bien y con propiedad la
poesa gongorina y haba estudiado a Quevedo ntegramente, pues sus
estudios formales de letras y educacin la familiarizaron hondamente con lo
ms granado de la lrica hispana de su siglo y de la poca precedente.
Cuando la poeta se incorpora a las discusiones legendarias que
protagonizaban artistas y escritores en los mticos Caf de Flore y Caf
des Etats Units, ya la escritora se haba ledo a Gerard de Nerval, el
famoso poeta suicida de la linterna, conoca como pocos poetas al inmenso
autor del golpe de dados, Stephan Mallarm, haba ledo con fruicin a
Eliot y recitaba versos completos de Rainer Maria Rilke. Su apasionada
entrega a la poesa universal le lleva a trabar amistad con sensibilidades
de la talla de Javier Sologuren, Jos Mara Arguedas y, como queda anotado
en lneas arriba, Csar Moro.

La vida intelectual de Blanca Varela es en s misma una enciclopedia
abierta e interminable: en Pars conoce y hace amistad con el inigualable
narrador Julio Cortzar y se hace amiga del poeta nicaragense Ernesto
Cardenal. En 1951 la poeta conoce al filsofo francs Jean Paul Sartre y a
su compaera Simone de Beauvoir; de igual modo entraba amistad intelectual
con el pensador Henry Michaux, Giacometti, Legar.

La poesa selecta (escogida) que rene este libro editado por Icaria nos
permite a los lectores un acercamiento hologrfico a una de las voces ms
acendradas de la lrica hispanoamericana del pasado siglo. En todas las
pginas de este programa potico de Varela est contenido lo que se podra
denominar su ars vitae. Una visin lgubre de la existencia impregnada de
un delirante lam surrealista o parasurrealista en el que destacan rasgos
insoslayables de una metaforizacin legataria de una extraa y nada comn
forma de ver la vida e imaginarla con registros mentales extraordinarios
para la poca. Sin ms prembulos veamos una muestra elocuente de su
desgarrada lrica doliente:

      S que estoy enfermo de un pesado mal, lleno de un agua amarga, de
      una inclemente fiebre que silba y espanta a quien la escucha. Mis
      amigos me dejaron, mi loro ha muerto ya, y no puedo evitar que las
      gentes y los animales huyan al mirar el terrible y negro resplandor
      que deja mi paso en las calles. He de almorzar solo siempre. Es
      terrible (p. 21).

Quien conozca la terrible y acusadora escritura aforstica de E.M. Cioran
puede advertir evidentes zonas de coincidencias con el pesimismo
incorregible del pensador rumano. Los versos arriba transcritos me
devuelven al oscuro malditismo literario que exhala el clebre Breviario de
podredumbre del king of pesimist.

Estos textos poticos de Blanca Varela estn concebidos bajo el
irrefrenable impulso vital de un tono sacrificial; hay una queja lancinante
que hiere y lastima las fibras ms sensibles de nuestra estructura
psquica-emocional. Como una condenacin, la poesa de Varela devela la
constitutiva abyeccin e infamia de lo bajo, lo terrenal, en fin; lo humano
est condenado por adelantado a descomponerse. Como si sus poemas nos
advirtieran un reproche incontestable: todo perecer, todo lo que respira
pronto ser algo menos que carroa ftida y pestilente.

      Ni una hoja caer,
      Slo la especie cae
      Y el fruto cae envenenado por el aire.
      No hay centro,
      Son flores terribles
      Todos estos rostros clavados en la piedra,
      Astros revueltos, sin voluntad.
      Ni una hora de paz en este inmenso da.
      La luz crudelsima devora su racin.
      El mar est lejos y solo
      La tierra impura y vasta.

Entrar en contacto con esta poesa es lo equivalente a ser tocado por la
gracia de una poesa espectral y terrible. Tal pareciera que la escritora
nos congregara a sus lectores en una asamblea de hombre tristes que
escuchan alelados sus poemas como se escucha un mantra milenario bajo los
efectos de una especie de epilepsia auditiva.

Leer esta poesa es una aventura estremecedora capaz de remover los
cimientos de nuestra cosmovisin potica. Slo los libros que nos hacen
otros al trmino de la lectura de su ltima pgina merecen ser tenidos
por tales y ste de Blanca Varela es uno de ellos. Por lo dems, menester
es acotarlo antes de que se nos escape; si un libro no nos emplaza y
conmina a vernos en sus pginas con nuestras miserias y esplendores, si no
es capaz de recordarnos que somos hijos de una poca y nos recuerda la
necesidad de la humildad de nuestra condicin frgil y efmera, entonces,
vali la pena leerlo, quiero decir, re-leerlo?

En alguna de sus gneas e iluminadoras pginas dice la escritora:

      Soy un simio, nada ms que eso y trepo por esta gigantesca flor roja
      (...)
      Tal vez soy el nico viviente, el que se mueve, respira y se queja.
      El nico en dar vueltas y girar sobre el lodazal y la culebra. El
            [trompo,
      El girasol humano, velludo y limpio, el cantor solitario, el
            [anacoreta,
      La peste. Soy, indudablemente, el que se oye, respirando, tejiendo
      Para atrapar el acto, el testimonio erizado de ojos y lenguas todava
      Temblorosos, todava con recuerdos.

** Rafael Rattia
   rrattia@gmail.com
   Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue
   director-fundador del Archivo Histrico del Delta, director de la
   Biblioteca Pblica Central Andrs Eloy Blanco y coordinador de
   Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las
   Aguas. Ha publicado el poemario La pasin del suicida y dirige
   Laberintos de Agua, la pgina literaria semanal del diario Notidiario
   (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario
   Verbigracia, el suplemento cultural de ltimas Noticias, El Impulso,
   Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, as como en las revistas
   electrnicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada
   (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Slo Texto
   (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://rattia.blog.com.



=== La cbala del Quijote      Alfonso Galindo Lucas ======================

El Quijote es un coazo. Durante todo el ao 2005, instituciones pblicas y
privadas y las que no son ni lo uno ni lo otro, han lanzado carteles,
programas de televisin, pginas de Internet y todo tipo de parafernalia
para festejar el IV centenario de la publicacin de El ingenioso hidalgo
don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra. Se supone que
todos los que han ledo el libro estn muy interesados en que hagamos lo
mismo, pero se olvidan de advertirnos acerca de una serie de impedimentos,
que se resumen en la frase inicial de este prrafo:

a) El Quijote es muy largo,

b) Est escrito en un castellano antiguo muy cuidado que hoy nos parece
   pretencioso y aburrido.

c) Por fortuna, a la gente de hoy hay que decirles algo interesante de los
   libros para que se los lean o, al menos, para que, no leyndolos, se
   queden con una parte importante del mensaje.

El apartado c) es, lgicamente, lo que justifica este breve y modesto
ensayo acerca de tan aclamada obra literaria. Hay muchos autores que
escribieron antes sobre el Quijote, desde Lope de Vega y Madariaga a Ortega
y Gasset, Kafka y todo escritor o intelectual que se precie, pero yo
recomiendo, por su brevedad, la obra de Nabokov. Tambin hubo adaptaciones
al cine, al cmic y al dibujo animado (mi preferencia, en este caso, es por
Buuel), incluso obras de ficcin o de realidad que, conscientemente o por
mimetismo, recuerdan a la historia el personaje Alonso Quijano o Quijada.
Qu aporto yo a todo lo comentado sobre dicha novela? De momento, hay una
diferencia abismal, que tambin se resume en mi primera frase: Casi todos
los libros acerca del Quijote recomiendan su lectura. Sinceramente, para el
joven inquieto que no tiene mucha idea de literatura, yo no recomiendo que
se lean la novela, sino precisamente aquellas obras que la comentan. Hoy en
da, para hablar del Quijote, hay que hablar de las numerosas exgesis que
existen acerca de la obra.

a) La artstica: Para esta corriente la ms abundante, el mensaje del
   libro en cuestin es esttico. Toda la novela es una inmensa parbola,
   donde las figuras retricas son referencia obligada para cualquier
   novela moderna. No importa mucho si realmente podemos afirmar que
   conocemos dicho mensaje; lo importante es que ste perdura por el
   instintivo dominio narrativo del autor: la metfora de los molinos de
   viento, las comparaciones (sin ir ms lejos, entre Quijote y Sancho),
   los dichos, las paradojas, etc... El disfrute debe tener prioridad para
   el lector sobre la reflexin, en su abordaje del libro. Segn este
   enfoque, lo que tenga que ser aprendido, lo ser sin ms que dejarse
   ensear.

b) La Histrico-sociolgica: La novela relata cmo la sociedad feudal,
   dominada por la nobleza y fundada en valores msticos, se convierte en
   un fastidioso atavismo en un siglo de floreciente pragmatismo,
   representado en la figura de Sancho Panza y presente en todos los dems
   personajes. Mi reflexin se sita ms bien en este enfoque, pero con
   otro planteamiento.

c) La psiquitrica. Numerosos mdicos, psiquiatras, psiclogos,
   psicoanalistas y literatos han ajustado el perfil psicolgico de don
   Quijote a los de determinados enfermos mentales, concluyendo que los
   rasgos observados en el personaje parecen tomados de la realidad y que
   la novela muestra, en su grado ms sublime, lo curioso de las
   situaciones que pueden darse como consecuencia de la divergencia entre
   la realidad y la imaginacin del paciente.

d) La jurdico-tica. Alonso Quijano es un caballero que siempre toma
   partido por el ms dbil, a veces muy a pesar y en contra de ste, y
   busca la justicia material, las ms de las veces en detrimento de la
   seguridad jurdica. El acento en este ltimo aspecto formal sobre las
   cuestiones de fondo, marca, segn algunos, un cambio de poca y de
   visin del mundo, en el que el fin deja de estar siempre justificado por
   los medios. La justicia social, por otra parte, muy clasista en la
   mentalidad de don Quijote, cede terreno a la libertad de los sujetos y,
   de este modo, de la igualdad material, dentro de cada  clase social, o
   la desigualdad instituida, se pasa a una igualdad formal o de trato,
   imprescindible para el nuevo modo de vida; el comercio. La mayora de
   episodios de trascendencia jurdica se dan en la nsula de Sancho, pero
   al fin y al cabo, la obra est plagada de juicios inducidos o explcitos
   y problemas jurdicos, especialmente de ndole penal.

e) La cabalstica. Es la exgesis ms reciente. Como ocurre con la Biblia,
   el Quijote es una obra de enormes dimensiones, que permite aplicar a sus
   letras procedimientos informticos capaces de ajustar el ancho de las
   columnas a las necesidades de una inmensa sopa de letras, en forma de
   matriz, que arroja palabras y frases supuestamente ocultas y
   misteriosas. Esta tcnica se utiliza con la finalidad de predecir el
   futuro, adivinar detalles sobra la vida y reposo de Cervantes, etc.

Existe una conviccin bastante generalizada de que en el Quijote se oculta
una realidad distinta de la que aparentemente se relata, esa realidad
podra ser autobiogrfica o mistrica. Cul de estas cosas es el Quijote?:
un retrato de poca, un viaje a la mente humana, un tratado moral o
filosfico novelado... Para empezar, el Quijote es un conjunto de tres
libros distintos:

1. El ingenioso hidalgo. Es una obra que siguiendo a Nabokov habla
   bastante de la crueldad del ser humano o, al menos, del espaol medio de
   la poca. Esta parte es rica en ancdotas, dichos, ironas y retratos de
   poca. Se supone que el lector debe debatirse entre la risa cmica ante
   las cadas, tropiezos, cachiporrazos, etc., propios de los dibujos
   animados, y la lstima o solidaridad con el protagonista. Supongo que
   depender de en qu medida en nuestras vidas hemos sido martillo o
   yunque, aunque en resumidas cuentas, para el martillo termina doliendo
   tanto o ms. No voy a desvelar ms del contenido de esta obra.

2. El Quijote de Avellaneda, llamado Segundo tomo. Oficialmente, lo
   escribi Alonso Fernndez de Avellaneda, nacido en Tordesillas, y lo
   public en Tarragona, diez aos despus del xito del primer libro,
   aprovechando que los derechos de propiedad sobre los personajes haban
   expirado. El problema es que, si se sabe poco de la identidad de
   Cervantes, menos aun se conoce sobre ese tal Avellaneda; adems, se
   sospecha que usaba seudnimo. Segn diversos autores, existen indicios
   para pensar que Avellaneda era el propio Cervantes, entre ellos, la
   calidad de la obra (aunque de estilo distinto, segn Nabokov) y la
   coincidencia de este apellido en antepasados (la bisabuela) del propio
   don Miguel. La mayora de las ediciones de la obra no contienen este
   libro, tal vez por motivos de volumen. Sin embargo, no es recomendable
   leer el ltimo de los libros sin haber ledo antes el de Avellaneda.

3. La segunda parte, propiamente dicha, aunque tal vez haramos mejor en
   llamarla tercera parte. Superando la maestra narrativa mostrada en
   los dos libros anteriores, Cervantes sorprende al lector relacionando
   las divertidas aventuras del gordo y el flaco con la constatacin de un
   Quijote falso o espreo, creado por Avellaneda. En el transcurso de la
   novela, no slo los personajes (incluyendo al protagonista) discuten
   sobre la calidad de la obra de Avellaneda, sino que adems, el Quijote
   de este libro sigue los pasos al Quijote falso y se ve obligado a
   deshacer entuertos relacionados con la usurpacin que supuestamente ha
   hecho ste de su personalidad. Segn se acepta comnmente, el autor
   denuncia, de este modo, la usurpacin cometida por el autor del segundo
   libro (recordemos que podra ser l mismo). Al final, mata al personaje,
   algunos dicen que para evitar intromisiones como la de Avellaneda, otros
   dicen que por cansancio o para no quemar al personaje. Yo creo que por
   una necesidad intelectual de llevar su creacin hasta su conclusin, de
   acompaarla hasta la tumba, de modo que no sea posible perfeccionarla.

Pero realmente, es para tanto?, es tan importante este libro? A este
respecto hay que decir que, desde su publicacin, fue un xito, dentro y
fuera de Espaa y que nunca dej de serlo, a pesar de que se diga que
Cervantes muri pobre y olvidado (tambin se dice que muri triste, pero
reconozcamos que a nadie le hace gracia morirse; algo similar coment
Sancho al caballero de La Mancha). Existe un nmero creciente de exgetas
que piensan que Cervantes era de familia de judos conversos. Cualquier
joven de hoy podra decir: y a m qu? Pero baste decir que, en aquella
poca, tener sangre juda era como ser sorprendido en poca franquista con
propaganda sovitica. De nuevo, los ms jvenes pensarn Y qu?, pero
ser judo converso (o criptojudo) en aqul contexto, era como... bueno,
hoy casi todo est permitido, pero en aqul entonces, ser de familia
judeo-conversa era como hoy valga el smil haberse ledo el Quijote. Era
una poca de frentica actividad de la Santa Inquisicin; habiendo sido
expulsados los moriscos y los judos practicantes, ahora se persegua a la
gente en funcin de lo que haca en la intimidad. La existencia de la
censura religiosa es seguramente el motivo de que la obra sea
seudoepigrfica, es decir, se culpa a un supuesto historiador arbigo de
ser el verdadero autor que pasa informacin a Cervantes acerca de un
personaje real. Ni que decir tiene que, para muchos, esta versin fue
considerada autntica, hasta que empez a verse la Inquisicin ms desde
lejos, por fortuna para todos.

El indicio ms notable de la ascendencia juda de Cervantes es lo evidente
de la falsificacin de su supuesta partida de nacimiento, incluso puede ser
que su apellido original no fuera Cervantes, tal vez, Avellaneda? En este
supuesto semitismo basan su posicin los exgetas cabalsticos; sin
embargo, eso de las cbalas es, como en El Pndulo de Foucault, un punto de
referencia inexistente. Existe un mensaje oculto, crptico, en la obra de
Cervantes? En mi opinin, s; lo que no alcanzo a descifrar es si este
aspecto es ms intencionado o ms inconsciente, desde el punto de vista del
autor.

He aqu mi gran aportacin a este debate: la vida y ventura de don Quijote
representa el mal trago de la conversin al cristianismo; aun ms, el
Hidalgo representa a Jesucristo y su hidalguismo la utopa cristiana. As,
Sancho representara al Pedro de los evangelios cannicos, Sansn Carrasco
tal vez a Pablo, el cura a Jos de Arimatea, Dulcinea a la Magdalena, as
sucesivamente, incluso Rocinante tiene un claro parangn en la dichosa
borriquita. Toda la parafernalia cristiana era vista tan ridcula por un
judo converso, que estos personajes estaban ya preconfigurados en la mente
de alguien que, por necesidad vital, haba tenido que estudiar y aparentar
conocer y adorar a los pintorescos personajes de la Biblia. Analizado desde
este punto de vista, toda la supuesta imaginacin del autor se traduce en
caricaturas plenamente coincidentes con los relatos neo-testamentarios y
sus posteriores interpretaciones. Entonces, quin es Judas? Este puede ser
otro argumento para defender que el propio Cervantes invent a Avellaneda.

Don Quijote: padece la humillacin y el abandono por parte de todos,
incluso se denomina a s mismo caballero de la triste figura. Es llamado
Seor con gran burla y es apresado y simblicamente crucificado en varias
ocasiones y finalmente muere como consecuencia de sus aventuras. Tiene una
ltima reflexin que parece contradecir toda su predicacin anterior.
Defiende una realidad imaginaria que se asemeja al reino de los cielos,
pero constantemente se topa con la triste realidad de la mediocridad
humana; a pesar de ello, persiste en su conviccin. Es un elemento gravoso,
rescatado de tiempos pretritos, pero interpretado de forma incongruente,
como el Evangelio en tiempos de la Inquisicin.

Sancho: abandona a su mujer para ir a recorrer el mundo con el Maestro,
pero, en los momentos ms crticos, tambin abandona e incluso traiciona a
su amo, pero es perdonado y se hace depositario de su legado espiritual, a
la muerte de ste. Le hace mucho la pelota a su lder, pero ms por inters
que por verdadero amor.

Dulcinea: es el tpico amor distante, cuya carnalidad est prohibida. Nada
ms grfico para describir a la Magdalena prostituta de los catlicos, a la
que Jess defenda a capa y espada, a pesar de su bajeza moral, segn los
cnones de la poca. Baste recordar que la Dulcinea imaginaria se
identifica o confunde con una palurda, Aldonza, sobrina del hidalgo.

Los libros de caballera: es el antiguo testamento, conjunto de libros a
los que ya Cervantes tampoco profesa un gran culto, sino ms bien un
respeto filial. La imagen del cura y otros cristianos quemando estos libros
es bastante representativa del paso que dio el cristianismo, al
considerarse a s mismo como credo independiente, muy a pesar de la aficin
del Maestro (o el hidalgo) hacia aqullos libros.

Con este nuevo punto de vista, los libros de Cervantes sobre el ingenioso
hidalgo, se vuelven todava ms ingeniosos, irreverentes, valientes..., ms
intelectuales, en definitiva... y, sobre todo, ms merecedores de lectura
que por las simples razones de que se re uno, se cumplen 400 aos, se
mantiene un inters narrativo y otras tantas exquisiteces que hacen del
Quijote un verdadero coazo.

** Alfonso Galindo Lucas
   autorentrevista@andaluciajunta.es
   Director y productor de Entelequia, Revista Interdisciplinar
   (http://www.eumed.net/entelequia). Docente e investigador de la
   Universidad de Cdiz (UCA, http://www.uca.es).



=== Don Quijote y el mar      Ricardo Martnez-Conde ======================

                             Vieron el mar, hasta entonces dellos no visto.
                                                         El Quijote, II, 61

Ha deseado en algn momento don Quijote de La Mancha, el de la triste
figura, ver el mar? O, mejor sera preguntar, dada la condicin soadora y
apasionada de su raciocinio: ha deseado sentir el mar?

En el libro jams se alude a tal circunstancia, que bien pudiera llegar a
ser eterna, como el propio texto, si en el tal hubiera quedado reflejada
alguna expresin manifiesta en ese sentido. A fe que no ocurre tal cosa;
ahora bien, algo s pudiera deducirse que ocurre cuando nuestro entraable
aventurero se halla por vez primera en presencia del mar, lo que nos hace
intuir (o soar, por adiccin?, o elucubrar?) que tal escenario grandioso
bien pudiera haber sido (por su honda simbologa y por ser, en alguna y
significativa parte, patria del hombre) lugar para sus magnificas hazaas,
destino para sus grandiosas campaas, paisaje de sus desvelos en pro del
mantenimiento del honor y la libertad de las gentes que habitan este mundo.

En fin, no ha querido Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores,
que fuese la mar escenario de las magnas hazaas del simpar don Quijote. Y
acaso tuviese, al fin, razones para ello: no habitan, por lo comn, en l,
aquellos menesterosos que hubieran necesidad de su intervencin para
sentirse comprendidos y liberados; no hay, por lo comn, en l, irredentas
Dulcineas que sean merecedoras de su entrega amorosa, de su dedicacin como
destino de caballero andante. No estn, en el mar, ni los hombres en sus
ms comunes quehaceres ni los principios del vivir social han sido
asignados a sus ondas inestables, razones todas ellas que s justificaran
sus andanzas en la tierra firme, donde es comn que nazca y viva el hombre
atribulado. Existe, no obstante, podramos inquirir, algn lugar donde el
hombre desenvuelva sus quehaceres y all se halle libre de injusticia? Qu
escenario, en puridad, podra ser excluido de las redentoras actuaciones de
un hidalgo justiciero?, de un caballero que ha elegido entregar su vida en
defensa de desvalidos y menesterosos?

*

El caballero de la Triste Figura, al verse frente al mar, se sobrecoge por
su infinitud; su visin le lleva a encender el nimo por causa de su
grandiosidad. Y en tal instante acaso piense: no hay, en ese paisaje de
donde viene y a donde va el hombre, destino para sus honrosas hazaas? He
ah, delante suyo, la oportunidad de esta reflexin y la alta ceremonia que
ha lugar en el corazn de un gran hombre ante un paisaje heroico, propio de
los sueos.

El prlogo, digamos, del descubrimiento por parte del Caballero de ese
paisaje nuevo, el mar, est descrito en el libro con rasgos de cuidada
teatralidad y sugerencia: Quedse don Quijote esperando el da, as a
caballo como estaba, y no tard mucho cuando comenz a descubrirse por los
balcones del oriente la faz de la blanca aurora, alegrando las yerbas y las
flores.... Y, un poco ms tarde: Dio lugar la aurora al sol, que, un
rostro mayor que el de una rodela, por el ms bajo horizonte poco a poco se
iba levantando (1).

Curiosamente, el prrafo bien pudiera responder a una descripcin del
amanecer en la extensa llanura castellana... Quizs la quietud del mar se
la evocara. (El que, a continuacin de escribir alegrando a las yerbas y
las flores, aada en lugar de alegrar el odo acaso quera referirse al
efecto sonoro el canto de los primeros pjaros, el rumor de la brisa de
un amanecer en La Mancha?).

Lo cierto es que tanto don Quijote como Sancho no conocan como extensin
de agua, en sentido estricto, ms que las siete lagunas llamadas
comnmente de Ruidera (2), las mismas que van administrando sus aguas al
Guadiana, con el aporte de las cuales alcanza este ro desconfiado su
carcter referencial y potico, pues, como dice el cronista, con otras
muchas se llega entre pomposo y grande en Portugal. Pero aade, a modo de
la atribucin de un rasgo de carcter con todo esto, por doquiera que va,
muestra su tristeza y melancola(3). Tal vez porque no llega a alcanzar
en momento alguno de su curso la bravura y magnitud de las grandes
extensiones de la mar? Con todo, y atendiendo a la simbologa, semejan
alcanzar un grado de extensin significativa a sus ojos, pues, al citarlas
junto al emblemtico nmero de siete (el nmero de la Creacin, que, segn
Octavio Paz, coordina el 3 de Occidente y el 4 de la Amrica precolombina)
disponen o prolongan todo un mar entre s.

Pero no desviemos, si acaso, nuestra atencin de la realidad inmediata en
que se hallan, en la playa de Barcelona, don Quijote y Sancho, sumidos como
estn en los efectos emocionales del amanecer mediterrneo: Dio lugar la
aurora al sol.... Con qu sencillez nos sita sobre el escenario de los
hechos. Y culmina: Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas
partes... (4).

*

A sabiendas de que todo libro es, por s mismo, invitacin a un viaje, por
qu no nos aproximamos en volandas imaginarias por los destinos de la mar?
Eso s, siempre en compaa de nuestro egregio caballero y su fiel
escudero.

Ningn viaje, ninguna aventura de nuestros hroes de los sueos (y las
realidades) haban sido en vano hasta ahora; ni lo sern, a fe, los
siguientes. Ahora bien, tengo para m como lector que, por el solo hecho de
asistir a esta visin del mar por parte de nuestros osados caminantes
hubiera estado justificada la aventura de este libro siempre inacabado,
entre otras razones, por ser la mayora de las palabras que lo componen,
tan portadoras de sueos. Es ms, en tal sentido, por qu no rematarlo en
este punto?: concluira as el fin de unas aventuras... (para el sueo del
inicio de otras nuevas?)

Culminada en tal punto la escena bien cabran aquellas palabras que dicen:
desnudaron al licenciado (en aventuras) don Quijote, quedse en casa y
acabse el cuento. Pero de poca verosimilitud gozara el libro si un nuevo
reto, el reto de la visin de la mar (y el pensamiento de nuevas hazaas
allende l) no animase el alma de nuestro seor de la triste figura.

Viene a cuento tal especulacin a tenor de las razones que nuestro seor
don Quijote formula a sus aparentemente cuerdos amigos del siguiente tenor:
Los ms de los caballeros que ahora se usan, antes les crujen los
damascos, los brocados y otras ricas telas de que se visten, que la malla
con que se arman; ya no hay caballero que duerma en los campos, sujeto al
rigor del cielo, armado de todas armas desde los pies a la cabeza. Y, no
muchas lneas ms abajo de esta pica reflexin, aade: Ya no hay ninguno
que saliendo deste bosque entre en aquella montaa, y de all pise una
estril y desierta playa del mar, las ms veces proceloso y alterado, y
hallando en ella y en su orilla un pequeo batel sin remos, vela, mstil ni
jarcia alguna, con intrpido corazn se arroje en l, entregndose a las
implacables olas del mar profundo, que ya le suben al cielo y ya le bajan
al abismo, y l, puesto el pecho a la incontrastable borrasca, cuando menos
se cata, se halla tres mil y ms leguas distante del lugar donde se
embarc, y saltando en tierra remota y no conocida, le suceden cosas dignas
de estar escritas, no en pergaminos, sino en bronces (5).

*

Ay, Seor!, ser que el viejo don Alonso Quijano, habiendo vivido por
dems sus sueos, no slo quiera ya rematar las faenas propias de su
destino en tierra, sino tambin en la mar? Y aun peor, prolongarlas tres
mil y ms leguas lejos, en otras tierras luego de lo que la travesa de los
mares le pueda deparar? Le habr quedado escaso su viejo paisaje de La
Mancha y, acaso por ello, desee que sus hazaas tengan prolongacin en
otros escenarios gracias a lo cual su gloria ya quedar inscrita no slo en
los pergaminos, sino en bronces? (Se es de un paisaje, ha escrito Claudio
Magris, si bien no es seguro que haya de rezar as para un caballero
andante que pretende glorias universales).

Habiendo tenido noticia el caballero andante de las Nuevas Tierras
descubiertas por Coln, anhelar prolongar su gloria y sus hazaas lejos
del viejo hogar de la Mancha?

Resultara descabellado, inicindose desde aqu alejando por mucho tiempo
el melanclico y triste final de la obra imaginarse nuevos lances y
aventuras, toda vez que, por casualidad, en hallando en ella (la mar) y en
su orilla un pequeo batel... le sucedan cosas dignas de ser escritas,
sobre todo a sabiendas de que agora ya triunfa la pereza de la diligencia,
la ociosidad del trabajo, el vicio de la virtud, la arrogancia de la
valenta y la terica de la prctica de las armas (6) en los ms de los
caballeros que agora se usan? Avivado el nimo de nuestro seor don
Quijote, espetara al instante, en un nuevo rasgo de su valeroso carcter,
y reiterando sus consabidos argumentos: No es merecedora la depravada
edad nuestra..?.

Pensemos, que, si se decide a salir, entrara en la mar, penetrando as en
el ms grande y vivo y permanente paisaje donde se guardan los ms hondos
secretos, los ms bellos sueos. Ello a sabiendas de que ya no hay ninguno
(caballero andante) que, saliendo deste bosque entre en aquella montaa, y
de all pise una estril y desierta playa del mar, las ms veces proceloso
y alterado, y hallando en ella y en su orilla un pequeo batel sin remos,
vela, mstil ni jarcia alguna, con intrpido corazn se arroje en l,
entregndose a las implacables olas del mar profundo, que ya le suben al
cielo y ya le bajan al abismo, y l, puesto el pecho a la incontrastable
borrasca, cuando menos se cata, se halla tres mil y ms leguas distante del
lugar donde se embarc, y saltando en tierra remota y no conocida, le
suceden cosas dignas de estar escritas no en pergaminos, sino en bronces
(II,1) (7).

Vedlo, imaginad el magno y subyugante escenario de la mar ante s y la
ensoadora incitacin a la aventura que las Nuevas Tierras ahora conocidas
suscitan en la imaginacin del hroe. Qu gloria no depararan las nuevas
hazaas a su nombre? Qu nuevos gobiernos a Sancho como premio a su fiel
compaa? Acaso falte, s, o duerma en el olvido, el libro que narre sus
aventuras allende la mar.

Dicen las crnicas que el Caballero andante muri, y que lo hizo como
Alonso Quijano, para quien sus amigos y convecinos desearon al final una
vida sin tanto agitamiento como el ya habido en su flaco cuerpo, pero es
verdad tambin que, a tal propuesta de sosiego respondi el Caballero:
Tened por cierto que, ahora sea Caballero andante o pastor por andar, no
dejar siempre de acudir a lo que hubiredes menester, como lo veris por
la obra (8). Y bien entendi Sancho cul era (y an haba de ser) la mejor
voluntad de su seor, pues as le habl, muy compungido, en vindole
desfallecer el nimo: Ay!, no se muera vuestra merced, seor mo, sino
tome mi consejo y viva muchos aos, porque la mayor locura que puede hacer
un hombre en esta vida es dejarse morir sin ms ni ms, sin que nadie le
mate ni otras manos le acaben que las de la melancola (9).

Ea pues, lector, dejemos que aqu, a la vista de esa mar subyugante del
nimo, comience la ltima aventura, la ms bella e inextinguible, la de la
Imaginacin.



A modo de eplogo

Sancho Panza, cosa de la que por cierto nunca se jact, consigui con el
paso de los aos, mediante el empleo, por la tarde y por la noche, de un
buen nmero de novelas de caballera y ladrones, apartar de tal manera de
s el demonio, al que ms tarde dara el nombre de don Quijote, que ste
represent, sin el menos recato, las acciones ms alocadas, pero que en
ausencia de un predeterminado elemento, que deba haber sido Sancho Panza,
un hombre libre, sigui serenamente, tal vez a causa de un cierto
sentimiento de responsabilidad, a don Quijote en sus correras, de lo que
obtuvo un gran y provechoso entretenimiento hasta su final.

Franz Kafka. Meditaciones.



Notas

Todas las referencias aparecidas en el texto corresponden a la edicin del
Quijote preparada bajo la direccin de Francisco Rico (Ed. Crtica,
Barcelona, 1999) y a la II parte del mismo, citndose nicamente en las
notas el captulo al que corresponden.

1. Cap. 61.

2. Cap. 18.

3. Cap. 23.

4. Cap. 61.

5. Cap. 1.

6. Ibidem.

7. Ibidem.

8. Cap. 73.

9. Ibidem.

** Ricardo Martnez-Conde
   csbgfrf@cesga.es
   Escritor espaol (Sanxenxo, 1949). Curs los estudios de filosofa y
   letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid
   (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de
   Occidente, el Boletn Galego de Literatura y las revistas Clarn, Claves
   y Extramundi. Adems ha sido colaborador en diversos peridicos. Ha
   publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro,
   1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das
   rbores (Espiral Maior, 1995), A na lentitude (Follas Novas, 2001) y
   Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos
   de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymin, 1993), Evo
   (Calambur, 1997) y Los das sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de
   Poesa). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (C
   Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del
   tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey segn Quevedo (Una lectura
   de la "Poltica de Dios") Ed. Endymin-M Cultura, Madrid, 1996, Alusin
   al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso
   Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y
   el premio Reimndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997).



=== Que la tierra te sea leve      Amparo Osorio ==========================

Al pasear por sarcfagos, sepulturas, sepulcros, tumbas, mausoleos,
lpidas, panteones o criptas... nombres que al pronunciarlos en cualquier
idioma traen un viento fro y parecen inventados por la terrible
imaginacin de Edgar Allan Poe o por H. P. Lovecraft, es posible encontrar
sentencias consagratorias, alegricas o irnicas, esculpidas para resumir
los pasos del difunto.

Esta voz de piedra de la muerte que existe en las ms diversas culturas es
conocida como epitafio, del latn tardo epitaphium (que se hace sobre una
tumba), y es tan antigua que no se tiene una cronolgica adopcin de su
uso, presumindose que fue asimilada por la mayor parte de los pueblos del
mundo como ltimo eslabn con sus seres desaparecidos.

Y as como los dioses tambin mueren y de algunos se conservan sus tumbas,
en la del dios Osiris, ubicada en Sais en el Bajo Egipto, existen signos
del perodo ptolomeico, que a manera de epitafio cuentan la vida del
imponente personaje mtico: Esta es la forma de aquel que no puede ser
nombrado, Osiris el de los Misterios, que brota de las aguas que retornan.

La Antigua Grecia y la reciente Italia, a pesar de la costumbre de
incinerar a sus muertos, son culturas en las que el epitafio es
imprescindible, extendindose a galeras, claustros, obeliscos y medallones
que no necesariamente contienen las cenizas del viajero.

Ms all del monumento tangible es posible que un da leamos sobre una ola
el ruego del poeta ingls John Keats, cuyo ltimo deseo fue: Pido que mi
Epitafio sea escrito sobre el agua.

Los romanos que incluan casi siempre una deprecacin en favor del muerto
comenzaban: Sit tibi terra levis (Que la tierra te sea leve) o Siste,
viator (Detnte, caminante) que fue durante siglos una de las inscripciones
ms usadas, debido a que los entierros se efectuaban en la orilla de los
caminos. Seguida de esta frase, se proceda a la exaltacin del fallecido.

Los primitivos cristianos, no ajenos a esa suerte de inmortalidad que se
atribuye a las palabras, colocaban como epitafio leyendas alusivas a su fe.

El cuerpo de Dionisos (o Baco el Perfecto), enterrado en Delfos junto a la
estatua de Apolo, contena sobre la tumba la inscripcin: Aqu yace muerto
Dionisos, hijo de Semele, comprobacin de que el epitafio no slo era
propio de hombres sino que frecuentaba las esferas inmortales.

En Esparta se conceda el honor del epitafio slo a los guerreros que
moran luchando por la patria. Sobre la tumba de Leonidas, cado en la
batalla de las Termpilas, reza la siguiente leyenda: Pasajero, ve y di a
Esparta que sus hijos han muerto por obedecer sus leyes.

Recaen sin embargo dentro de los epitafios toda suerte de adjetivos, desde
ntimos, amorosos, despreciativos, poticos, altruistas, metafricos, etc.,
pero quiz uno de los ms evocados que no hace parte de la exaltacin del
difunto, es el escrito sobre la tumba de Richelieu: Aqu yace el Cardenal
Richelieu que hizo mucho bien y poco mal, pero el mucho bien lo hizo mal y
el poco mal lo hizo bien...

La Enciclopedia Britnica, para ejemplificar lo que era un epitafio
epigramtico y satrico, refiere estas lneas sobre el rey Carlos II: l
nunca dijo una cosa tonta, pero tampoco dijo una cosa sabia.

Como culto al amor podramos citar el que reposa sobre la tumba de Antnoo,
amante favorito del emperador romano Adriano, en cuya lpida los
embalsamadores egipcios esculpieron: Obedeci a la orden del cielo; o aquel
perteneciente al inmortal verso de Quevedo que a lo largo del mundo ha sido
adoptado para innumerables tumbas: Polvo sers, ms polvo enamorado.

El epitafio de William Shakespeare, surgido de su propia pluma, contiene
una advertencia: Bendito sea el que respete estas piedras y maldito el que
mueva mis huesos. Hubiera sido sin embargo ms preciso al autor retomar las
ltimas palabras del prncipe Hamlet en su agona: Lo dems es silencio.

De una admirable elementalidad podemos decir que es la inscripcin sobre la
lpida del genio alemn Goethe: Era un hombre.

El escritor francs Stendhal, autor de Rojo y negro, asegur su memoria en
la piedra con las siguientes palabras: Vio, escribi, am.

Ejercitado tambin por los sajones, nrdicos y escandinavos, se han
encontrado diseminados por el mundo innumerables epitafios tallados por los
vikingos en sus piedras rnicas.

Extraamente tomado de la Vlsunga Saga (Cantos de la Edda Mayor) que
relata los rasgos de las culturas germnicas medievales, Mara Kodama
decidi para la tumba del oracular Borges que reposa en el Cimetire des
Rois, en Ginebra, la casta frase: Empua su espada y la pone entre sus
desnudeces.

Sobre la lpida de Coprnico encontramos una de las ms poticas y
escalofriantes inscripciones: Sta, Sol, ne moveare (Detnte, Sol, no te
muevas) y sobre la de Alejandro Magno impresa por sus contemporneos: Esta
tumba debe bastar a aquel a quien no poda bastar el mundo.

Recorriendo el Cementerio de Rarogne Churchyard, de Canton Valais, en
Suiza, hallamos la ms romntica de las tumbas para uno de los mayores
poetas alemanes. En la piedra esculpida bajo la que reposan los restos de
Rainer Maria Rilke se lee: Sublevacin o pura contradiccin / amara ser el
sueo de nadie / bajo tantos prpados cerrados.

En el cementerio de Swan Point, en Rhode Island, cualquier visitante puede
leer con perplejidad la inscripcin funesta escrita por uno de los mayores
maestros del terror: H. P. Lovecraft, verdadero deleite para los seguidores
de Los mitos de Cthulhu: No muere lo que puede eternamente descansar aunque
muera mi muerte.

No menos impactante podramos decir que es el epitafio que acompaa al
francs Andr Breton, el Papa del Surrealismo (1896-1966), cuyos despojos
reposan en el cementerio de Batignolles en Pars: Yo busqu el oro del
tiempo.

El pintor y fotgrafo surrealista Man Ray fue definido con la siguiente
inscripcin sobre el mrmol: Despreocupado pero no indiferente.

William Butler Yeats, premio Nobel de Literatura, versific su propio
epitafio al escribir: Mira framente en vida a la muerte, mientras pasa su
jinete...

Bajo una luna blanca al lado de la tumba de su ltima esposa (Carol Dunlop)
en el Cementerio de Montparnasse en Pars, los restos del escritor
argentino Julio Cortzar (1914-1984) permanecen acompaados de leyendas,
piedritas para jugar a la rayuela, dibujos infantiles y flores que los
ldicos adoradores depositan, al lado de una temblorosa frase seguramente
escrita por alguno de sus lectores latinoamericanos para sealarnos lo que
hubiera sido su mejor epitafio: Aqu yace el cronopio mayor.

En el Lincoln Cemetery en Kansas City, el caminante puede observar el
simbolismo impreso sobre la lpida del jazzista Charlie Parker que a manera
de epitafio imaginario representa un pjaro sobrevolando un saxofn, con la
nica y modesta inscripcin: Bird.

Por su parte, Juan Rulfo, el incomparable narrador mexicano que escribi
una de las ms totalizantes novelas sobre la muerte, titulada Pedro Pramo,
definida por algunos crticos como un epitafio de 120 pginas, donde los
muertos ms antiguos hablan con voz ms queda y ms lejana que los
recientes, termina con la asombrosa frase: Y se fue desmoronando como si
fuera un montn de piedras.

El escritor norteamericano Edgar Lee Masters (1869-1950), en Los poemas de
Spoonriver, recrea la historia de los moradores de un pueblo, sus
costumbres, sus amores y sus oficios a travs de epitafios escritos en
primera persona, culto que no le impidi crear su propio recuerdo ptreo:
Yo soy un soador de la muerte bendita. Caminemos y escuchemos la alondra.

Malcolm Lowry, el novelista ingls, eterno ebrio, autor de la magistral
novela Bajo el volcn, dej escrito en verso igualmente su epitafio:
Difunto del Bowery / su prosa era florida / a veces brillante / vivi de
noche y bebi de da / y muri tocando el ukelele.

Tambin el gran ensayista y poeta mexicano Octavio Paz imagin en uno de
sus primeros libros su bello epitafio: Quiso cantar, cantar / para olvidar
/ su vida verdadera de mentiras / y recordar / su mentirosa vida de
verdades.

Otros, sin embargo, desposedos de la tragedia de la muerte, continan
recibiendo la celebracin pstuma a su vida. As, sobre la tumba de la
superestrella del rock Jim Douglas Morrison (1943-1971), ubicada en Le Pre
Lachaise en Pars, se congregan frecuentemente fanticos de todas las
latitudes, para entonarle sus propias canciones y beber en su memoria,
mientras escriben infinidad de grafitis como el siguiente: Eres la
reencarnacin de un gato, palabras que son sustituidas velozmente junto a
su lapidaria sentencia: Cancelo mi pasaporte a la resurreccin.

Y despus de esta suma de frases del adis, no es necesario agregar que el
epitafio, la voz de la piedra, la tentativa de inmortalizar un gesto, un
oficio, un amor, una victoria, una religin o una utopa, es una
constelacin que nos evoca, un signo que fija el rostro, el sueo inmvil
de alguien que un da fue de carne y hueso, y que hoy apenas habita en el
viento.

** Amparo Osorio
   amparoiosorio@yahoo.es
   Poeta colombiana (Bogot, 1951). Ha publicado los libros de poesa
   Huracanes de sueos (1983); Gota ebria (Ediciones Embalaje, 1987);
   Territorio de mscaras (Hojas Sueltas, 1990); Migracin de la ceniza
   (Editorial Magisterio, 1998); Antologa esencial (Coleccin Los
   Conjurados, 2001) y Memoria absuelta (Universidad Nacional de Colombia,
   http://www.unal.edu.co, 2004). Es editora de la revista Comn Presencia
   y coordinadora editorial de la coleccin internacional de literatura Los
   Conjurados. Varios de sus poemas han sido traducidos al ingls, francs,
   italiano, portugus, hngaro, alemn, ruso, sueco y rumano. Obtuvo la
   primera mencin del concurso Plural de Mxico (1989) y la beca nacional
   de poesa del Ministerio de Cultura (http://www.mincultura.gov.co,
   1994). Ha representado a su pas en varios encuentros internacionales de
   literatura, entre los que destacan Argentina, Venezuela, Brasil, Per,
   Ecuador, Puerto Rico y Mxico.



=== Diferente realidad animal      Silvia Rodrguez Bravo =================

En el trfico habitual de cualquier rutina de todas las ciudades que forman
nuestro Chile lindo, existen mundos diferentes caminando con el mismo
sentimiento, que cada quien lo manifiesta de la manera ms convincente para
demostrar y superar la realidad en la que vivimos. Existen hombres,
mujeres, infantes pidiendo limosna con o sin descaro, como sea, al igual
responden a la frase que todos conocemos desde lejos, la necesidad tiene
cara de hereje, y existen los otros que venden parches curita, gomitas,
chicles, etc., a cambio de una moneda de cien pesos. A este mismo universo
que cada da se multiplica como el dolor de una epidemia, se agregan
aquellas personas que buscan algo en la basura peleando a veces con un
perro por el probable alimento que se encuentra en el basurero, y existen
otros que recogen cartones y luego pasan por las casas pidiendo papel de
diario. A todos los une el mismo sentimiento de desamparo para sobrellevar
el mal vivir que tienen pegado en el estmago.

Esta realidad de la cual nadie quiere leer, porque se supone que la lectura
es enseanza o placer, y la realidad expuesta en el prrafo anterior, no
ensea nada y tampoco agrada porque son hechos de la vida cotidiana que
vemos a diario y que nada podemos hacer para que la situacin de estas
personas se revierta, ya que como ciudadanos comunes y corrientes no
tenemos el poder ni el dinero para entregar a cada paso una moneda de cien
pesos. De esta realidad que todos vemos y nadie mira, porque duele,
incomoda, hoy quiero hacer eco en estas lneas, pero no quiero hablar de
las personas afectadas ya que ellas en gran medida pueden salvarse,
comunicarse mediante la palabra, y como sea al fin y al cabo deben tener un
mal techo que mal los abriga, pero tienen donde llegar despus de la ardua
jornada de lo que significa vivir o simplemente respirar.

Hablo de esos seres entumecidos, que llevan a cuestas un hambre eterna y
que ya ni siquiera pueden responder a su instinto de ladrar. Hablo de los
animales que domesticamos y criamos para que nos protegieran y que hoy
andan caminando como zombies por la ciudad civilizada en la cual vivimos.
Los perros han pasado a formar parte de una realidad de la cual nadie
parece preocuparse, y que la Sociedad Protectora de Animales slo se
acuerda de ellos cuando alguien ha querido darles una muerte diferente a la
muerte por desnutricin, o porque el animal falleci por las garrapatas que
terminaron por quitarle la miserable vida que les quedaba en el pellejo.

Me duele pensar de estar forma, pero no queda remedio. Me duele ver cmo un
perro me sigue si llevo una bolsa de pan. Camina sin ladrar en forma lenta,
enferma, con una profunda misericordia en los ojos, lleva esculpido en su
andar una splica que me hace olvidar mi propia realidad. Obvio que le doy
un poco de alimento, olvidando que a los perros les hace mal comer pan, y
no le puedo dar dos panes porque carecen del sentido de guardar para
maana. Duermen en plazas, debajo de algn banco, todo el mundo los corre y
ellos ni siquiera tienen el aliento para defenderse o ladrar, solamente se
van con el rabo entre las piernas, las orejas gachas, y con el hambre
pegada en el estmago.

No lloran, slo gimen y pelean entre sus pares por algn trozo de algo, que
por lo general es un papel con aceite de papas fritas, y se conforman con
pasar la lengua, lo ms probable es que este acto lo repitan mil veces y
las mil veces se quedan con el mismo vaco, pero pelean por lo que puede
ser un milagro que nunca llega, porque a nadie le interesa. Porque estamos
acostumbrados a vivir entre los que piden y que son nuestros pares. Nada
podemos hacer por ayudarlos, lo poco que se gana en este pas, apenas le
alcanza a quienes trabajan y ellos no pueden alimentar a un perro de la
calle, como tampoco pueden salvar y solventar la miseria de todas las
personas que piden caridad. Eso le corresponde a quienes se acuerdan de los
pobres solamente cuando necesitan el voto en la urna que promete sueos,
pero al final slo entregan pesadillas.

En resumen, si yo fuera rica tendra una parcela para recoger a estos
animales que han tenido que partir a la calle porque en la casa ya no hay
comida para perros. Ni para eso alcanza hoy en da la olla de una casa
comn y corriente, autoridades, ni siquiera sobra algo en la cocina para
alimentar a los perros! Podramos pensar que la labor que ellos efectuaban
en los jardines de nuestros hogares se ha visto suplida con alarmas,
protecciones en puertas y ventanas, es decir, tambin a las mascotas las
alcanz la tecnologa y se han visto desplazadas, como una gran parte de la
poblacin humana, de la cual tambin formo parte. Con esto dejo en clara
evidencia que formo parte de la estadstica de mano de obra desocupada.

Esta enfermedad no tiene remedios ni antdotos, nadie puede recoger al
perro que tir a la calle, si yo fuera autoridad les dara una vida o una
muerte digna, pero soy simplemente un ser humano cesante, que despus de
aplanar calles buscando trabajo llego a mi casa donde an tengo para
calentarme un plato de comida y como es obvio no sobra nada.

** Silvia Rodrguez Bravo
   smrb@endesa.cl
   Poeta chilena. Reside en Talca. Ha publicado Entre la poesa y yo
   (1993), Versvulos (1998) y Profeta de Bares (2002). Participa
   activamente en un grupo de poetas de su ciudad.



=== A un ao de la presentacin de La grande ==============================
=== El libro pstumo de Juan Jos Saer      Andrs Ugueruaga ==============

Tal recordatorio no es ocioso. El libro pstumo de un autor que mediante
sus libros ilumin el claroscuro de los hombres y de la Santa Fe pegada al
Paran. Tiene y tuvo la predestinacin nica de culminar una de las odiseas
literarias ms interesantes de los ltimos veinte aos. El mundo existe
para un libro, reza una feliz y trascendente frase de Mallarm, adecuada
para ilustrar al mundo y en este caso, a la propia vida y a la propia obra
de Juan Jos Saer. La grande es sin dudas la obra final del escritor
santafesino. Su vida toda, su larga trayectoria se justifica y se sella con
La grande.

En las cuatrocientas y tantas pginas de esta obra est el retorno de
Gutirrez a la zona y, en paralelo, la historia del precisionismo, una
annima vanguardia creada en Rincn, cuyo mentor se desconoce. La grande es
como ese recuerdo mltiple, hecho de fragmentos de muchos recuerdos
repetidos. En que la abundancia suele ser opresiva o euforizante, pero la
repeticin es siempre esttica y el efecto es misterioso. Y teniendo en
cuenta la vuelta del personaje principal el mito siempre sugiere que los
regresos suelen ser catastrficos. Pues todo regreso va contra las leyes
fsicas del universo, que est eternamente, o casi, en expansin.

La grande trata sobre una regin imaginaria y paralela en que no hay
regiones, o que es ms difcil precisar del lmite de una regin. Tal
cuestin nos recuerda a la Santa Mara de Juan Carlos Onetti, a la
Yoknapathawpha de Faulkner, a la regin de Molloy, con sus praderas
rudas y agrestes que discurren en los libros de Samuel Beckett. Esa
benvola, incesante costumbre de construir lugares paralelos, de
depositarios de tantas cuestiones humanas sin respuestas. La grande trata
sobre las obsesiones de su autor que ya prefiguran en el resto de sus
libros: el tiempo, el paso del tiempo, las disertaciones bajo el mismo y
ardiente sol del litoral santafesino. Todas ellas abundando en frases
exactas, ahincadas en lo sensitivo, ya que lo extrao del mundo no son sus
confines impensables y distorsionados, sino lo inmediato y familiar. Saer
supo encontrar en sus escritos el lugar claro de la conciencia por el que
transcurren los pensamientos. Y la percepcin que transmiten sus palabras,
justamente su mayor cualidad.

Juan Jos Saer, con La grande, su ultimo libro, pudo sellar su vasta obra
literaria. As estaba escrito. Para constatarnos de que su nombre est
entre los narradores ms personales e innovadores que la lengua espaola
dio en las, por lo menos, ltimas dos dcadas. Tras fallecer en Pars en
junio de 2005, La grande fue presentada a principios de octubre del ao
pasado por Seix Barral. Todas las itlicas corresponden a fragmentos
extrados de ella.

** Andrs A. Ugueruaga
   andresugueruaga@hotmail.com
   Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el
   diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con
   pginas como Monografias.com. La mayora de su produccin permanece
   indita.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Amir Valle ============================================================
=== Escribo de la marginalidad porque vivo en esos barrios... =============
=== en la misma Cuba profunda que yo habito...      Ral Tpanes Lpez ====

      (Nota del editor: originalmente publicada en la revista Cuba
      Underground [http://www.cubaunderground.com], en esta entrevista el
      escritor y periodista Amir Valle conversa sobre Habana Babilonia, la
      marginalidad y la corrupcin en Cuba, su futuro como intelectual en
      la isla y su nuevo libro de prxima aparicin: Las sucias claves del
      poder. Corrupcin policial y militar en Cuba, del cual hay un
      fragmento disponible para su descarga en Cuba Underground.

Hoy Amir Valle se encuentra en Alemania, con su esposa e hijo de cinco
aos, y desde all reclama su derecho a regresar a la patria: No le estoy
pidiendo al gobierno cubano que me deje entrar al pas; le estoy exigiendo
mi derecho a entrar y salir cuando yo lo decida y est en condiciones de
hacerlo, como hace cualquier otro ciudadano del mundo.

Amir Valle es uno de los narradores y periodistas ms reconocidos de Cuba.
A los veintin aos haba ganado los premios literarios ms importantes del
pas. En 2000 su nombre aparece asociado a un curso de tcnicas narrativas
que es ampliamente difundido por la televisin y la prensa nacionales en el
marco del programa oficial Universidad para todos. Y casi al mismo tiempo
su libro Habana Babilonia o la Prostitucin en Cuba, un documentado estudio
sobre las jineteras, circulaba clandestinamente a travs de la Internet,
convirtindose en el ms grande best-seller de los ltimos aos en la
isla...

                                                    Y me place saber que...
                          he ganado el respeto de miles y miles de lectores
                           que cada da me escriben y me piden que no ceje.
                                                                 Amir Valle

Amir Valle (Santiago de Cuba, 1967). Narrador, periodista, crtico
literario y ensayista, ya a los veintin aos haba ganado los ms
importantes premios literarios de su pas. Autor de una veintena de libros,
entre ellos las novelas Santuario de sombras y Si Cristo te desnuda, ha
escrito uno de los libros ms ledos en Cuba, a pesar de haber circulado
clandestinamente: Habana Babiblonia o Prostitutas en Cuba. Reconocido como
uno de los ms altos exponentes de la narrativa en la isla, se encuentra en
estos momentos en Alemania, desde donde ha accedido a responder nuestras
preguntas. La reciente edicin de su obra Jineteras por la Editorial
Planeta, la prxima aparicin de su nuevo libro Las sucias claves del
poder. Corrupcin policial y militar en Cuba, y su actitud honesta y
abierta como escritor consecuente con su tica, son los temas que se
abordan en esta entrevista.

P: En Habana-Babilonia o Prostitutas en Cuba usted escribi: Este ha de
ser un libro que no termine nunca. Tras la reciente publicacin de
Jineteras surgen las preguntas: es este ltimo otro libro, o es una
continuacin del primero? Qu diferencias puede encontrar el lector en
ambas obras?

R: Como ya es bien conocido por los miles de lectores clandestinos que ha
tenido, ese estudio en sus distintas versiones fue resultado de una
investigacin de nueve aos, en los cuales, obviamente, compart la
bsqueda de informacin sobre el tema, consultas, entrevistas, etc., con mi
trabajo normal como escritor. Eso supuso que el libro sufriera
transformaciones. La primera versin se llam Sade nuestro que ests en los
cielos o Prostitutas en Cuba, ttulo horrible que pude cambiar gracias a un
encuentro hermoso con un lector. Yo haba presentado ese libro al Premio
Casa de las Amricas y all sucedi algo vergonzoso de lo cual he prometido
no hablar aunque fue bastante conocido en el mundo intelectual por esos
das. Lo cierto es que despus que el premio se declarara desierto alguien
(imagino que un trabajador de la Casa) rob una de las tres copias que
mand al concurso, la fotocopi y la coloc en una enciclopedia de libros
prohibidos en Cuba (Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, La hora final
de Fidel Castro, de Andrs Openheimer, y otros), y el libro comenz a ser
enviado de email a email de un modo que todava hoy me resulta alucinante.

En el ao 2001, mientras asista a la presentacin en la provincia Las
Tunas de uno de mis libros de cuentos, La danza alucinada del suicida, un
seor de unos cincuenta aos se puso de pie y pidi que yo leyera algo de
Habana Babilonia. Pens: Carajo, me ha confundido con otro escritor, y
no recuerdo con qu palabras lo dije, pero se lo hice saber. Pero usted es
Amir Valle, me increp el hombre, algo molesto. Dije que s. Usted mismo
es el autor de ese libro, contest, es el libro de las jineteras, y acto
seguido me cont el fragmento que ms lo haba impresionado. Me pareci tan
perfecto el ttulo que l mencion que, a mi regreso a La Habana, decid
cambiarle el nombre. Desde entonces, y gracias a ese lector annimo, este
libro se llama Habana Babilonia o Prostitutas en Cuba.

Pero sucede que el mundo editorial tiene sus reglas y al editor de Planeta,
mi amigo Leonel Giraldo, no le pareci bien ese ttulo y propuso uno ms
comercial, Jineteras, con el cual no estoy de acuerdo, pero mi agente
literario y yo decidimos dejarlo as para no retardar ms la salida del
libro, aunque en lo personal y lo profesional nos molestara un poco porque
yo mismo haba ledo una novela de jineteras, y llamada as, Jineteras,
escrita por mi colega periodista Lisette Bustamante y publicada en Espaa
por una pequea pero muy seria editorial. Como ves, se trata de un mismo
libro, pero igual que el ttulo cambi durante esos aos, el contenido de
aquella primera copia clandestina no tiene mucho que ver con la versin que
considero definitiva y que fue presentada a la editorial Planeta, porque se
trata de un libro que se fue construyendo poco a poco, profundizando,
ampliando su alcance investigativo, respondiendo estrictamente a esa norma
de la investigacin periodstica que dice: no publicar ni una sola palabra
que no pueda ser comprobable con pruebas reales; es decir, repito, que el
libro fue creciendo sobre la base de una necesaria objetividad
periodstica.

P: Su libro sobre la prostitucin en Cuba es desgarrante. Muchsimos
lectores, incluso aquellos que por su oficio estn obligados a relacionarse
con la violencia y los ambientes ms srdidos, confiesan sentirse
perturbados por su lectura. Cmo logr entrar en ese inframundo,
describirlo con profesionalidad y luego agradecer a Cristo, por la paz?
Sinti miedo al hacerlo?

R: Respondo primero a eso ltimo: el miedo estuvo ah, siempre. No me
considero un hroe y si tengo que elegir entre dar muela y entrarme a
golpes con alguien me convierto en el Sumo Pontfice de la Muela. Pero fue
interesante, cuando pas todo, descubrir que me haba metido en lugares, en
terrenos, en asuntos donde, si lo pensaba bien, ni siquiera pisara de
lejos. Debo decirte que en todo ese proceso aguant un par de palizas,
anduve varios meses encerrado en casa con la cara amoratada y en muchos
casos tuve que, como se dice en buen cubano, echar un patn. Entonces no
crea en Dios, pero hoy, que me considero uno de esos tantos hijos
imperfectos de Dios desde que conoc a Jesucristo, puedo asegurar que
nicamente bajo su manto protector y su impulso yo logr hacer todo lo que
humanamente no me atrevera a haber hecho. Creo que fue l quien puso de
nuevo en mi camino a ese ser fabuloso y contradictorio que fue Susimil,
convertida ya en una prostituta de poder, con muchas relaciones que me puso
en las manos y que me abrieron muchas puertas. Eso ayud mucho. Por otro
lado, el simple hecho de vivir en esos barrios marginales, de codearme como
amigo con muchos de los protagonistas de mi libro, de que ellos me vieran
como uno de los suyos, de los de abajo. Te cuento, por ejemplo, que cuando
mi hijo mayor tena siete aos, yo me llevaba a una docena de muchachos del
barrio, de su edad, a jugar pelota al Parque Maceo. Yo inventaba medallas
de chapas y trofeos pintados de poliespuma, y era muy lindo verlos all.
Todos ellos crecieron con un gran cario hacia m. He sentido siempre ese
cario. Pero, por desgracia, de esos doce o quince muchachos hoy solamente
tres o cuatro han seguido estudiando porque el que no anda vendiendo droga,
est de pinguero o armando pandillas para robarle a los turistas. Es una
dura verdad. Algunos de ellos me ayudaron mucho porque saben que yo no iba
a traicionarlos. Y finalmente, creo que llegu ms lejos que otros porque
descubr el gran error de los periodistas y socilogos que haban
intentado, antes que yo, meterse a estudiar ese fenmeno: no puedes ir a
una persona asumiendo la pose de juez. Todas mis entrevistas fueron hechas
bajo el credo de que esas personas eran tan decentes como yo y si la vida
las puso en ese bajo mundo yo no era quin para juzgar las razones, para
llegar y decir ustedes son culpables porque esta sociedad est hecha para
que ustedes hagan otra cosa, como ha hecho la mayora. Por eso se han
quedado en la superficie. Porque no supieron respetar el destino al que han
sido condenadas muchas de esas gentes a las que intentaron acercarse. Yo me
les acerqu, no como el periodista que quera desnudar sus culpas; me les
acerqu como ese mismo Amir Valle que en short y camiseta se las encontraba
en el barrio cuando coincidan en la cola del agromercado; un tipo que
saba (y sufra en carne propia) una buena parte de las causas que la(o)s
obligaron a tener que acudir a un medio de vida tan asqueroso. En fin, a
esa conjuncin de cosas debo haber escrito este libro con esa profundidad.

Y algo ms: agradezco la paz que Dios me dio para escribir este libro
porque supe de muy cerca lo que significa una vida frustrada; supe de buena
tinta el dao que ha significado para mucha gente humilde, honesta, de
grandes valores, esta mentira en que devino la Revolucin que soamos
alguna vez; supe, desde abajo, muchas cosas sucias de esa Revolucin y de
sus dirigentes que no hubiera querido conocer (alguna de las cuales,
incluso, me negaba a reconocer). Soy cristiano y creo que a los cubanos nos
har falta una cuota muy grande de perdn para lograr entender, alguna vez,
todo esto que ha pasado aqu, en Cuba, en estos tiempos de Revolucin. Y s
que el nico que puede dar esa cuota inmensa, sobrehumana, de perdn y paz,
es Jesucristo. Cmo entonces no agradecerle que me haya dado esa paz?

P: Habana-Babilonia fue un best-seller, digamos que irregular, en Cuba. La
mayora de sus lectores apreci en l, no slo la realidad oculta, sino
tambin la honra y valenta de un escritor joven, pero ya conocido. Otros,
sin embargo, criticaron sus prrafos finales exculpando a las altas esferas
de poder por la situacin descrita. Qu puede decir en su descargo Amir
Valle?

R: Primero debo volver a un punto que deca: la copia que circul
masivamente era una copia reducida y preparada para un premio con las
caractersticas del Casa de las Amricas. Lo segundo es que, en el proceso
de fotocopiado, sucedi algo (intuyo eso) que oblig a la persona que lo
hizo a copiar prrafos enteros y a quitar tablas y hasta los anexos que el
libro tena en esa versin original, e incluso a marcar con colores
distintos algunas cosas del libro que parecieron interesarle. Es decir, fue
adems una copia mutilada. Siempre me he jactado, por ejemplo, de no tener
faltas de ortografa, y en esa primera versin hay errores realmente
garrafales, debido a ese trabajo de edicin hecho por ese pirata (al que
ojal alguna vez pueda agradecer lo que hizo, que conste, porque me ha
convertido en uno de los escritores ms perseguidos por los lectores). Lo
ltimo, aunque a algunos pueda parecer superfluo, se debe a otra cosa que
ya mencion: aunque yo siempre he credo y he sabido que el gobierno y
muchos de sus dirigentes tienen culpa directa o indirecta en este fenmeno,
la tica periodstica no me permita decir eso en el libro hasta que no
encontrara las pruebas. Un periodista de verdad sabe que uno no puede andar
suponiendo cosas: eso no es periodismo ni es honesto. Y yo necesitaba las
pruebas. Por esa razn en las dos primeras versiones que hice no dije lo
que he dicho en la ltima versin. Por qu? Porque encontr, ya a fines de
2002, dos testimoniantes que me dieron esas pruebas, las que necesitaba. Y
estando de viaje en Espaa pude acceder a documentos que el gobierno cubano
enva a organismos internacionales pero que jams les ha enseado al
pueblo. Y por eso en la ltima versin incluyo esos testimonios y pongo
sobre las es algunos puntos que me faltaban.

P: Durante muchos aos llev a cabo una profunda investigacin y una
intensa labor periodstica que le dieron suficiente conocimiento de causa
para hablar sobre la prostitucin en la isla. Hoy sabemos que, como toda
buena escritura, lo publicado fue apenas la punta visible de la informacin
acumulada. Cundo y por qu decidi utilizar la masa oculta del iceberg
para una nueva denuncia?

R: Primero debo aclarar algo: nunca he escrito para denunciar nada. Sucede
que hay libros de ficcin, mis novelas sobre la marginalidad cubana, por
ejemplo, que las escribo porque soy un escritor realista y no puedo
escribir (o me cuesta trabajo) escribir de algo que no he vivido o visto
muy de cerca, en la realidad. Sucede tambin que adoro el periodismo, el
verdadero periodismo en el cual la voz del periodista es su propia y
genuina voz, no el calco de otra voz o la repeticin de lo que se considera
correcto. Y si he tocado estos temas es porque siempre so con hacer el
gran reportaje que todo periodista suea escribir y en Cuba no me dejaron
nunca escribir de lo que me interesaba porque no era conveniente o no
estaba en los planes de la estrategia de difusin de la realidad nacional.
Pero esos libros nacieron porque me vi de cara a esa realidad y no me
pareci ni honesto ni profesional virar a un lado la cara del periodista
que soy, como hacen hoy muchos periodistas que se graduaron conmigo.

Y en ese proceso natural de investigacin uno encuentra cosas que entran y
no entran en el proyecto que te propones. Yo quera, inicialmente, escribir
una novela sobre jineteras, distinta, y la vida me llev a escribir Habana
Babilonia desde una perspectiva, digamos, ms sociolgica, ms cercana al
periodismo. Pero en esos aos encontr cosas que se salan directamente del
tema de la prostitucin. Por ejemplo, as naci un libro del que no he
querido hablar y que toca uno de los fenmenos ms curiosos y
contradictorios del mundo marginal: la prostitucin homosexual y el
travestismo utilizado como mecanismo de prostitucin. Ese libro, al cual
llevo tiempo dando los toques finales, pero me resulta muy difcil porque a
veces mis propios textos me resultan homofbicos, se llama La piel
prohibida, Una historia de la prostitucin homosexual. Es tambin material
resultante de esa masa oculta del iceberg de la que hablas. Pero el mayor
porciento de material no utilizado correspondi a la corrupcin que exista
dentro de las instituciones represivas que deban contener la prostitucin
y sus males derivados. Bast con hacer cinco o seis entrevistas ms para
completar el tema de la corrupcin policial y militar en la Cuba de hoy,
libro que se llama Las sucias claves del poder, Corrupcin militar y
policial en Cuba. Es un libro ms duro porque es un tema del que incluso a
los intelectuales se nos ha prohibido como tema literario de ficcin y
porque nadie puede olvidar que la sociedad cubana ha sido regida durante
todos estos aos por los militares y toda la isla es cada vez ms gobernada
por el generalato, aunque algunos estpidos de las nuevas generaciones de
polticos cubanos crean que poseen cuotas reales de poder.

P: Podra adelantarnos algunos aspectos de su nuevo libro para nuestros
lectores en Cuba? Considera usted que Las sucias claves del poder puede
contribuir tanto como Habana-Babilonia o Jineteras a develar los traumas
que aquejan a nuestra sociedad?

R: Espero que el libro, al menos, provoque la reflexin que a m me provoc
y que ponga a pensar sobre asuntos bien delicados como stos: el modo en
que el militarismo se fue convirtiendo en el modus vivendi de un gobierno
que siempre ha atizado el fuego de una posible intervencin de nuestros
enemigos; las implicaciones funestas que ese modo militarista de entender
la construccin de una sociedad ha tenido para el pensamiento social
cubano, en otras pocas tan amplio, tan diverso, tan mltiple y variopinto;
la imposicin de una sociedad donde, convirtiendo a todo lo contrario en
enemigo como suelen hacer los militares, el hombre es el vigilante del
hombre; las mltiples manifestaciones del pensamiento fascista totalitario
en quienes detentan el poder de la represin dentro de la isla; las
numerosas escalas y alcances del poder de los organismos represivos y
militares en Cuba; o la transformacin de una sociedad injusta (como lo era
la Cuba de antes de 1959, aunque algunos quieran negarlo) en la mayor
sociedad constructoras de mscaras que hasta hoy ha existido, en la cual
portan sus mscaras de doble moral desde el ms comn de los cubanos hasta
el propio gobierno que se empea en ofrecer una cara al mundo, otra a la
isla, otra a los amigos ms honestos de la Revolucin, otra a los enemigos,
otra a los amigos que buscan de modo oportunista vivir a costa de lo que
represent la Revolucin... en fin, una multiplicidad de mscaras
inconcebible. De eso hablan esos a quienes logr entrevistar para mi libro.

P: Sus ltimas novelas hablan de la corrupcin del empresariado extranjero
con inversiones en Cuba, de la intolerancia poltica y hasta ha
manifestado su inters en el tema de la intolerancia religiosa. Hay
diferencias, ms all de las tcnicas de cada gnero, entre su yo novelista
y el ente social que hace del testimonio de su circunstancia una denuncia?

R: Estoy convencido de que ninguna obra literaria, sea del gnero que sea,
tumba a ningn gobierno. Los gobiernos caen por sus propios errores y hasta
hoy, dentro de la historia de la literatura, no ha existido un libro que
haya tumbado a ningn gobierno. Los libros provocan conmociones, eso s;
provocan cambios en la conciencia social de algunos individuos; pueden,
incluso, convertirse en paradigmas de un tipo de pensamiento. Soy
consciente de eso. Y escribo de la marginalidad porque vivo en esos
barrios, porque muchos de los protagonistas de mis libros viven sus vidas
reales en los barrios que camino, en la misma Cuba profunda que yo habito.
Siempre me ha molestado que unan al novelista con el hombre que denuncia
porque entonces suelen irse para un solo lado, y casi siempre dejan en un
rincn los mritos literarios para priorizar la poltica. Un da descubr
que el nico modo de ser consecuente con esa guerra era mantener una
sintona entre lo que yo pienso como ser social y lo que digo, a travs de
mis personajes y mis historias, en mis libros. No soy como algunos
intelectuales que escriben obras con ciertos tonillos crticos, o se crean
fama de contestatarios y luego se van a mendigarle espacios y prebendas a
quienes detentan el poder cultural en la isla. Llevo aos hacindolo y me
ha costado caro, pero me siento satisfecho de haberle dicho a unos cuantos
seudointelectuales con cargos culturales y a otros cuantos polticos de
nivel todo lo que me ha dado la gana, sin callarme nada. Y me place saber
que, a pesar de todos sus intentos por aplastarme, por silenciarme, he
ganado el respeto de miles y miles de lectores que cada da me escriben y
me piden que no ceje.

P: En una entrevista reciente, confes ser un animal isleo que no puede
vivir sin su nsula, con todas sus miserias y sus luces. Cmo ve su
futuro como escritor e intelectual en la Isla? Qu espera de aquellos que
mienten para sobrevivir?

R: Cuba cambiar. Los vientos del cambio ya estaban soplando mucho antes de
la enfermedad de Fidel. Mientras tanto, en esta Cuba o en la que vendr,
seguir manteniendo un credo que debo a mi padre: decir lo que pienso sin
andar averiguando cul ser la consecuencia. Todo lo que tengo hoy se lo
debo a eso: he sido consecuente desde el da que descubr que la Revolucin
me haba robado cerca de treinta de mis cuarenta aos para construir una
farsa en la que ni ellos creen. Seguir escribiendo mis historias, por
ahora en Europa mientras Cuba no me deje regresar o mientras yo entienda
que mi integridad fsica corre peligro regresando a Cuba en momentos de
fundamentalismos polticos como los que hoy vive Cuba.

Sobre quienes mienten para sobrevivir... es un derecho. Nadie debera
olvidar que la sociedad construida por la Revolucin es una sociedad tan
totalitaria que todo est bajo el control del Estado. Nada se parece tanto
al fascismo como el comunismo, al menos en la forma en que se implant. Y
no voy a repetir lugares comunes de otros, pero quien estudie la forma de
implantacin del socialismo en Cuba descubrir muchas similitudes con la
forma en que Hitler implant el nazifascismo en Alemania. En ambas
sociedades, como en la Cuba de hoy, el control total del individuo es la
mxima prioridad. Por desgracia, eso ha hundido a ms del ochenta o el
noventa por ciento de los cubanos de la isla a vivir en esa asqueante
mentira cotidiana que es la doble moral. Quin soy yo para juzgarlos si
con mis pocas fuerzas no puedo ir a darles el pan y la libertad que
necesitaran para no mentir? Por el contrario, s condeno a esos cubanos
que mienten sabiendo que hacen dao a un compatriota o a una nacin. Pero a
esos la historia les ajustar las cuentas. En estos meses que llevo en
Alemania he podido constatar, escuchar de testigos directos y hasta ver con
mis propios ojos, cmo la historia cobra esas cuentas a quienes se
enfermaron de poder. Y, lamentablemente, lo sucedido en la RDA en tiempos
del socialismo tuvo una similitud asombrosa a lo que he vivido en Cuba.

De todos modos, ya que me hablas de futuro en ambas preguntas, quiero
recalcar la necesidad del perdn entre los cubanos. Slo basados en el
perdn podremos empezar una nueva etapa sin las manchas de sangre e
intolerancia con las que la Revolucin arranc desde sus mismos inicios,
algo que, tambin, se pretende negar.

** Ral Tpanes Lpez
   ariquemail@gmail.com
   Escritor cubano (Matanzas, 1953). Desde 2000 edita la revista artesanal
   e independiente de poesa Arique. Ha publicado los poemarios De la
   desesperanza y otros poemas (Mxico, 1999) y Reiteraciones o peregrino
   al borde de la tierra (autoedicin del autor, 2001), y la Antologa de
   la Poesa Csmica de Matanzas, Cuba (Mxico, 2002) junto a I. S. Merlin.
   Poemas y trabajos suyos han aparecido en publicaciones de Amrica y
   Europa.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La ceguera del espritu      Luis Alejandro Contreras =================

I.

Imaginmonos a un hombre solitario, imbuido en sus pensamientos.
Figurmonos que est sentado en un banco de una plaza saturada de gentes
desempleadas u ociosas que se juntan para la conversa (los menos se dedican
a ver cmo otras gentes cruzan la plaza atareadas, como presurosas y
obsesas hormigas, sin detenerse); claro que el soledoso hombre podra estar
tambin sentado en la acera de una calle poco transitada por citadinos
peatones o, acaso, estar vagando por parajes y veredas silvestres, ausentes
del bullicio de modernidad que alienta en las ciudades, y sin otra compaa
que la de sus impresiones, ansiedades y sentimientos. Podra estar, si no,
tumbado sobre un colchn devorando el techo con sus ojos o absorto sobre la
hierba mientras disfruta los escarceos de las nubes. Supongamos, adems,
que esa soledad suya tiene su matriz en un despoblamiento, en su alma,
hacia todo aquello que luce ms despiadado que piadoso comercio de los
hombres y que, por gracia de esa soledad, ha declarado para s su
desarraigo de ese mundo. Tendra sentido para cualquier mortal, a estas
alturas de la humilde, cuando no precaria historia de la humanidad, el que
nos imaginramos a ese hombre un individuo presumiblemente execrado por
su tribu o, a lo menos, un ser degradado por los frgidos y comedidos
cnones de eso que an insistimos en llamar civilizacin consumindose en
un fuego de amor por lo gregario? A la luz de los patrones de barbarie que
hoy tanto privilegian los hombres en toda latitud de ese su mundo signado
por deidades tales como fraude & despojo, parecera un autntico exabrupto,
todo un canto a la desmesura, si respondiramos de modo afirmativo a tal
cuestin. Pero eso es lo que haremos aqu y ahora.

No porque el conjunto de la humanidad haya adoptado e instaurado la
potestad de la ofuscacin o de la inadvertencia ante la vida natural y
mucho menos porque sumisamente se haya entregado al gobierno de una
meftica nocin del poder y la autoridad de unos sobre otros (semejantes
que se empean en verse como desemejantes, prjimos que se imponen el
tratarse como contrincantes); no porque el comn de la humanidad se haya
impuesto el soslayo y la artera como una contrahecha norma de convivencia;
no porque, en resumidas cuentas, se haya dado la espalda a s misma o
porque tan campantemente haya despachado al desvn de los trastos
inservibles todo culto por la mirada interior, ha de profanarse quien no
est dispuesto a acoplarse con tal perversidad.

Nuestro ermitao no se encuentra, anda un poco extraviado. No se halla
porque no entiende que el hombre no se halle. Se pregunta por lo que ha de
ser el mundo para el hombre, cualquier ser como l. Un espacio habitable,
un regalo milagroso o un marco que sirva de referencia a sus propios
caprichos? Tiende a pensar, por su experiencia, que la suma de los hombres
optar por lo ltimo.

Si usted no est dispuesto a profanarse, ha de estar preparado para saber
vivir al margen, lo que de ningn modo es lo mismo que vivir marginado.

El mundo presente est marcado por el malvivir del ser humano, pues ste se
ha abrumado a s mismo con una oleada de simulacros. Falsedades de todo
cuo que han de ser defendidas a sangre, fuego, capa y espada. Las palabras
clave son fanatismo e intransigencia. Sea que se apuntalen en razones
polticas, raciales, religiosas, culturales, metafsicas, histricas o
cualquier otra de suntuario o frvolo valor, fanatismo e intransigencia
causan los ms severos daos sobre las florestas del alma humana, que se ve
continuamente sometida al fragor de una contienda indesmayable; resultado
de ello es la embrutecedora masificacin y perturbacin en que se vive hoy.
El comn de los hombres no se atreve a visitar ni a reconocer los campos y
praderas del alma antes, durante, ni despus de la batalla que significa
cada jornada diaria. Porque muy bien saben ellos contentarse con librar sus
batallas en el campo de lo que es forneo a su naturaleza espiritual;
porque lograron implantar, como norma, una ilusin en torno al vivir: la de
detener el pndulo de sus pulsaciones en un extremo del mbito de lo que
han preconcebido como lo exterior. Lo grave es que, al impulsar ese
pndulo de vida hacia un preconcebido extremo, sus humanidades fueron
arrastradas y condenadas a vivir en una dimensin de apariencias, un
espejismo insubstancial. Pero detenindonos por un momento en este punto,
quin concibe que un pndulo pueda, por s solo, perpetuarse en uno de dos
extremos? A un primer vistazo, un pndulo no tendr mucho sentido si no es
en relacin al movimiento. Yendo ms all, asociaremos pndulo y movimiento
con tiempo y espacio. Mas pndulo y movimiento, tiempo y espacio,
considerados como ciegas y separadas entidades, tampoco nos obsequiarn
algo de luz en torno a la razn de su presencia. Un pndulo es y ser un
objeto hermoso si, y slo si, lo imaginamos o, ms bien, lo percibimos
tocado de aliento en virtud de su correlacin con el alma, ese animado
animal que nos habita. Y las cosas, nuestras cosas, enseres de intasable
valor dado que su estimacin nace de su correlacin con nuestro vivir,
puede decirse que son, a su vez, depositarias del alma, en gracia de la
relacin de intimidad que establecen con nosotros sus usuarios, sus
distrados propietarios o, en demasiadas ocasiones, sus esclavos (1). Sin
esa relacin, todo objeto ser una forma hurfana de vida. Pero esa
correspondencia es a diario negada por nuestras humanas costumbres. Y as
pues, el summum de los hombres vive en el afuera y al desamparo. Y, para
colmo, se anda por el mundo sin tomarse el cuidado de reconocer el terreno
que se pisa. Los hombres no aperciben que ese terreno que huellan las
plantas de sus pies es, tambin, terreno del espritu. No advierten que
entre humus y piel lo que coexiste es una filiacin de la carne, una de las
tantas variantes de diccin exhaladas del juego de creacin y caos que es
el cosmos. No perciben que la genuina grandeza de la humana pequeez, slo
llegar a ser hallazgo o tesoro por gracia de un acto de reconocimiento
en todo aquello lo que no se es. Pero los hombres persisten en
convencerse de que todas aquellas cosas o seres que se encuentran afuera
de sus identidades de seres vivos, al no formar parte de la sublimada
humanidad, son susceptibles de ser subordinados, domeados, empadronados,
alterados, tasados y vendidos. No prestan odos al canto de filiacin
csmica inmanente en todo lo creado y no se percatan de que ellos son,
tambin, parte medular del afuera.

De all que el hombre moderno, grosso modo, no pueda vivir si no es
aferrado a dogmticos amuletos, como alguna creencia fundamental, una
aherrojada declaracin de fe, sea del tenor que sea, es lo de menos; lo que
le mueve y conmueve, lo que le agita e impulsa a seguir hacia adelante es
creer ciegamente en algo, cualquier cosa. Y ensean sus dientes, sacan a
relucir sus sables, hacen rodar cabezas por defender lo que, aducen, son
incuestionables credos e insobornables verdades; en realidad, no pasan de
ser preceptos cimentados sobre farsas remendadas al exceso con el fin de
conferirles su tufillo de sofocada veracidad. Lo cierto es que quienes se
aferran a cerrados credos, sean de tinte poltico, religioso, racial u
otro, padecen una fatdica ceguera. Quienes tan prestamente afirman estar
dispuestos a preservar, hasta las ltimas consecuencias, verdades acuadas
en monedas de una sola cara, no son capaces de distinguir ni, mucho menos,
de gozar las mltiples coloraciones que nos depara la vida. Y cuando
hablamos de ceguera lo hacemos para sealar una ofuscacin padecida en los
contornos del corazn y del espritu.

Hoy se acusa ese padecimiento, de manera fehaciente, en prcticamente todo
acto humano, pues en nuestras conductas priva la malevolencia: tanto en el
ms insignificante de los timos perpetrado por un individuo, acaso el
ltimo de la fila de una necrolgica cadena de miseria, como en los ms
consumados artilugios de los enroques geopolticos con que se busca mudar
manoseados y acomodadizos principios en puntos de honor, bien sean stos de
amaado o intransigente corte religioso, moral o legal y que puedan servir
de reivindicativo o justificativo para el empleo de las antediluvianas
polticas del garrote. Acotemos que esta prctica del abuso de poder,
eufemstica y ancestralmente, ha sido disfrazada con una terminologa
inexorablemente formalista, mas no por ello ha dejado de ser cabal y
celosamente cultivada por quienes han sido bendecidos con la
responsabilidad de detentar algn tipo de poder temporal sobre la masa;
pues, con el fin de preservar algn pretendido statu quo, y en nombre del
colectivo, se ampararn en adulteradas y maleables legitimidades histricas
y no dudarn de apelar a todo tipo de represin sea policial,
parapolicial, delincuencial o psicolgica, si se ven en la extremosa
necesidad de tener que defender y sostener un orden social que
sempiternamente resulta ser autoritario y que, por alguna recndita razn,
jams buscar tratar con el individuo de otro modo que no sea el ductor y
paternalista. Pero lo ms importante a remarcar es el hecho de que no media
una gran diferencia en los motivos o causales que determinan la perversidad
e inquina con que procede un avasallado individuo como en aquellos que
determinan el proceder de las minoras que ejercen algn poder poltico.

Y all est: hemos cado en el insoslayable tema del poder. As pues, no lo
evadamos. El poder ha sido imperecederamente ejercido por cerradas
minoras. El hombre, en lo que respecta a vida social, no ha logrado
avanzar mucho ms all de lo que l mismo cataloga como especies
inferiores. Es un ser que no puede vivir con seguridad si no es en forma de
clan o de sectas. Resulta irnico que viendo ms all en el horizonte,
segn preconiza, de lo que pueden ver otras especies vivas, no se atreva a
vivir conforme a su visin. El hombre avasalla, somete, domestica y reduce
no slo a otras especies sino, incluso, a s mismo; es un extintor de vida
natural incapaz de ver las ingentes, formidables proporciones de su
continuado asesinato. Es por ello que silenciosa o vocingleramente predica
el clan, el don de sectas, el culto por las cofradas como medios para
convivir; y pedimos excusas por la paradoja, pues qu son los clanes de
adoradores del poder sino un cenculo de minoras que se apoyan sobre un
cmulo de tontos? En lo que toca a vida colectiva, las minoras que
persiguen el ejercicio del poder se distinguen porque todos sus integrantes
profesan (y han de hacerlo obligatoriamente, so pena de la exclusin) un
mismo credo; pero es ste un credo de connivencias antes que de
convivencia, un credo de confabulaciones antes que de espritu, un credo de
solidaridades que apuntan a los objetivos de la agrupacin de que se forma
parte; a sus integrantes no les mueve el fondo sino la meta.

Cuando tales minoras se hacen con el poder, llegan a ser altamente
seducibles por su afn de ejercer, a perpetuidad, el mando sobre la masa,
pues llegan a representrselo como un bien inmanente a la naturaleza de su
linaje. Y quin puede negar que a lo largo de la historia se ha visto cmo
se repite, una y otra vez, el caso de reinos, imperios, autocracias,
dictaduras, seudodemocracias (amparados todos bajo un comn denominador
plutocrtico) y, lo ms grave, el de pueblos enteros arrastrados al
cataclismo por el capricho de unas absolutistas minoras supuestamente
distinguidas con cualidades superiores a las del comn de la gente, para
gobernar en nombre de esa informe y por siempre annima masa de
conciudadanos?

Deseo intercalar un inciso que, pienso, abonar el camino para lo que se
dir luego, aun a despecho de que resulte ser una perogrullada: toda
minora est integrada por individualidades. E indicios no faltan para
pensar que la base de los contrahechos sistemas de vida que conforman
nuestras sociedades, se encuentra ya de suyo alojada en la psique de la
individualidad humana, lo que agrava aun ms el asunto y pudiera llevar a
algunos a asumir una visin nihilista del vivir. Sin embargo, yo no puedo
acogerme a tal enfoque y prefiero creer que, a pesar de tan sombras
conjeturas, el hombre, en y desde su individualidad, puede salvar grandes
escollos; pienso, incluso, que a costa de s mismo y en un largo proceso de
metamorfosis ver cmo muda de piel; acaso se vea forzado a renacer de sus
cenizas, as como impelido a derribar las estatuas de falsos dioses, antes
de lograr constituirse en un ser ms avanzado, entendiendo por ello a un
ser ms cooperador con sus prjimos, a un ser que finalmente aprenda a
vivir en concordia. Cuntas lunas han de trenzar el cielo antes de que se
opere tal cambio es un interrogante que nadie puede responder. Esperemos y
confiemos en que pueda concluirse antes de que nuestra irracionalidad y
bajas pasiones imperen y supriman todo vestigio de vida sobre el planeta.
Acaso esa metamorfosis haya de comenzar en un punto equiparable al de aquel
andariego solitario de que hablbamos al principio, desandando caminos...



II.

En la modernidad se ha instituido un culto al dios Sistema. Como si de un
becerro de oro se tratare, los hombres han erigido a un impasible daemn
para colmar sus vidas con algo que confiera sabor de contenido, un daemn
que cambia de rostro a placer y cuyo mayor atributo es el don de la
ilusin, bien lo saben los sacerdotes que se consagran bajo sus rdenes.
Ac toma forma de sabio gorila, ms all viste piel de lobo democrtico,
acull se disfraza de sanguijuela igualitaria. Quienes rinden culto al dios
Sistema saben que, en sus misas, han de pintar lo efmero como una
bienaventuranza. Este dios, engaosamente moderno, suele abrigarse en la
nada moderna nocin de democracia (2) y sus ministros bien saben cumplir
sus oficios y rasgarse las vestiduras en nombre de tan venerable sacramento
de la poltica. Saben que con el simple pero oportuno e histrinico
pronunciamiento de este mgico vocablo logran imponer la eucarista de su
prdica poltica e inducen al noviciado para que tome sus hbitos, comulgue
con su pan, adore a su dios. Y de este modo logran, las intransigentes
minoras, conquistar una limpidez inobjetable para su por siempre aorado y
bruido poder poltico, y una sacralidad a toda prueba en la imparticin y
mando de los asuntos pblicos de la congregacin sobre la que gobiernan.

La epidrmica diversidad de sistemas que surge de esta idolatra del patrn
Sistema es prcticamente incontable, pues habr tantos sistemticos cultos
como congregaciones haya susceptibles de ser apadrinadas (o empadronadas).
Y lo cierto es que, en la prctica, tales sistemas no se compadecen de
las bellas palabras y los prometedores sueos de quienes detentan entre sus
manos el cetro del gua, pues una fatalidad impone que tal cetro se
transfigure en garrote y as, entre los clementes preceptores de toda polis
resurge incansablemente el saludable entretenimiento del arte de los
estacazos, ya para con sus propios conciudadanos o para con las naciones
que adolecen de la culpa de ser menos afectas al uso de la violencia o de
ser, llanamente, menos fuertes.

Pero lo ms importante a destacar es que este deporte de los vergajazos
(virtuales o fsicos, igual de dainos a la postre) se practica sin
descuidar las muy especficas direcciones y ms determinados fines con que
deben delinearse obligatoria y piramidalmente las pautas sociales que
tratan sobre los deberes y derechos de los hijos de toda repblica,
venerados conciudadanos y, muy especialmente, las normas que tratan sobre
el manejo de los fondos pblicos de las masas tuteladas, normas obvia y
convenientemente manipuladas por quienes, por obra y gracia del espritu
santo, tienen la responsabilidad de cuidar los intereses de la
colectividad. Sin el control de la hacienda no se puede garantizar el xito
de los predicadores polticos y es, obviamente, en el seno de sus
concilibulos donde se definen las directrices y fines para el manejo de la
cosa pblica; es all donde se trazan los justificativos demaggicos; es
all donde sesudamente se pergean falacias vestidas de dictamen; es all
donde se disea la utopa como una pesadilla para entregarla a la comunidad
aderezada de toda suerte de leyes y dispositivos que, al final, no harn
otra cosa que mediatizar al individuo y favorecer al sempiterno cultor de
la confabulacin poltica.

El caso de Venezuela no escapa a la prctica de ese viejo y sano juego de
las aspiraciones y transpiraciones que implica el deseo de transformar
realidades y que caracteriza al ser humano. La cuestin es que,
indefectiblemente, ese juego de transformacin ms se traduce, en ste como
en otros pueblos, en un ejercicio de encasillado determinismo, en un
sistematismo vaco de sentido, en un juego en el que las reglas no escritas
predican, primeramente, que todo individuo ha de prepararse para conquistar
y gobernar sobre una realidad extrnseca, siempre con la mira puesta en el
influjo que pueda imponer su presencia o la de su sombra sobre la
presencia de los dems mortales; se le conmina a perseguir el despunte o el
descollamiento por encima de sus prjimos. Tal conducta rememora la ceguera
de Narciso, pues no hay una ceguera alojada all, en la psique de quien
slo es capaz de verse a s mismo como un arcngel triunfante que exhibe
sus blasones, mientras su pie somete el cuello de un animal fabuloso,
engendro que no se ha percatado es, ni ms ni menos, tan hombre como l?
En Venezuela, como en otras latitudes, padecemos una ceguera del alma y es,
gracias a ello, que no salimos del encandilamiento en lo que toca a vida en
comunidad. Si no estamos en condiciones de convivir siquiera con aquello
que alienta en nuestro fondo, en virtud de qu sino, hado o fuerza lo
estaramos para convivir con los otros y, ms aun, con la esfera natural
que nos circunda?

No hay tiempo ni razones para justificar discusiones bizantinas que tan
slo propician la confusin por todas partes, mas eso es lo que hacemos da
a da. Tampoco tenemos tiempo ni razones para evadir un tema central de
nuestra hora, cual es que, por un lado, un grupo de ciudadanos se uniforme,
sectorice y forme lnea tras las hueras consignas de una barnizada doctrina
o las escurridizas promesas de un oficiante demagogo (otra de las
vestimentas de que se sirve el dios Sistema) para lograr, como nico
objetivo, detentar la sombra del poder por el poder en s y, por el otro,
que otro grupo de ciudadanos est deshojando la margarita para decidir a
qu orilla del ro les conviene colocarse, bien sea para salvarse de una
presagiada crecida, bien sea para aprovecharse, luego, de la pesca en aguas
revueltas. Y ste es el summum del tema: ni se piensa ni se siente en
funcin del hombre bien sea en el hombre fusionado o bien sea en el hombre
individuado, sino en funcin del ms mediatizado y estrecho de los egos
que pueda poseer un individuo; esto es, desde una individualidad
envilecida.

Si bien es cierto que, como dijera Erasmo, no hay mayor sntoma de locura
que el desamor por uno mismo, tambin es cierto que todo amor propio tiene
un lindero. Si nos empeamos en desestimar nuestro lindero personal por
hacernos ms extensos y ganar brillo a la vista del otro o de los otros,
caeremos en el riesgo de perder la brjula de nuestra interioridad. Y sa
es la cruda realidad de nuestras andanzas en medio de la colectividad. Y no
es otra la tesis que se ha predicado a los nios secularmente, por una
inmensa mayora de quienes han tenido la misin de la enseanza en
Occidente; tales misioneros creyeron y an creen que comporta una sana y
primordial doctrina la que predica el ejercicio de las inducciones sobre el
individuo, como si la naturaleza no manifestara ya de suyo sus impulsos en
la vida de cada uno de sus hijos (3). Se vende a los nios, como razn de
vida, la lucha por un puesto seero en el mundo. Mas, al final, lo que
realmente tendr cada persona que afrontar es un caso de honestidad para
consigo misma: indagarse y encontrar cmo llegar a buen puerto ante el
dilema de lo que se anhela ser en y desde el fondo de s mismo y lo que
hasta la saciedad se le ha predicado que debe uno ser, como parte de la
sociedad. Realmente se trata de una lucha entre la libertad en su sentido
ms pleno e irrevocable, entendido como el libre albedro de toda
interioridad y el peso opresivo de un statu quo que concuerdan en
sobrellevar algunos y en defender otros como colectividad, aun a costa de
estar conscientes de que ese peso es ya un padecimiento, una carga
inllevable.

Y con esa presin extraordinaria que establece la plutocracia globalmente
organizada, sea que se predique en regmenes abiertos o cerrados sobre
sociedades e individuos (pues, paradjicamente, multitud y persona son tan
semejantes como desemejantes y a toda plutocracia se le hace necesario
atacar al hombre por ambos flancos), es sumamente improbable que se pueda
lograr un desarrollo armnico en el seno del espritu humano. Al final son
voces aisladas, muchsimas de ellas respetables y seeras, intentando
develar los ancianos males de la humanidad, intentando abatir al basilisco
imperante en el sueo que llamamos realidad; acaso sea muy poco lo que
logren incidir en el seno de la humana naturaleza, pues sus voces son y han
sido ancestralmente mediatizadas con escarnio por un ideal crematstico que
se sustenta a s mismo y que, inexplicablemente, todava hoy defienden,
como hipnotizados autmatas, las grandes masas de nuestras sociedades,
desde aquellos que viven en la ms pauprrima de las pobrezas aunque en su
descargo hay que decir que no les queda otro remedio que ejercer su derecho
a tal defensa, pues tienen que amoldarse a los hechos y buscar una va
para su humana subsistencia, pasando por los ciudadanos que se encuentran
en el medio de la escala plutocrtica, acariciando el sueo de una Edad de
Oro hipotecada, llegando hasta los que asumen una vida plena de comodidades
y riqueza material como un regalo divino para el que hubieran estado
predestinados desde el ms all.

La crisis del hombre moderno halla su razn de ser en el desgano de ste
por respirar a su aire, pues releg su alma a un escondrijo del lenguaje,
siendo que ella le habita, con o sin su consentimiento, a trastiendas; es
como si, por inadvertencia, un novicio desprevenido hubiere postergado el
cuidado de un huerto sagrado y, luego, no hallara los medios para hacerlo
florecer nuevamente. Los ms grandes conflictos del hombre moderno deben su
gnesis a un desacato o desoimiento del alma individual, a una desatencin
de la cualidad vaporosa del espritu y a un rechazo por todo lo voltil e
incorpreo; hallan razn de ser en una carencia y, es ms, en ella se
enquistan; y, aunque parezca extrao, es all donde ganan todas las
batallas los mecanismos del poder y sus dioses de aserrn; es por una
carencia del espritu que se imponen los patrones de conducta en los
pueblos y es por esa misma carencia que se justifica todo exabrupto
amparado en variopintos credos polticos, econmicos o ideolgicos. La
pobreza toda pobreza nace y muere en nuestro pecho.



Notas

1. Cunta sutileza encierra la palabra enseres, ese plural sustantivo
   derivado de en y ser. Nos lleva a presumir que hay un hlito de vida
   coexistiendo en aquellas cosas tocadas por mano del hombre; nuestras
   prendas personales se hayan, pues, en estado de ser.

2. Me permito reproducir el trmino democracia del diccionario, tal como
   aparece en la apreciada pgina La palabra del da
   (http://www.el-castellano.org).

   Sistema poltico en el cual el pueblo ejerce el gobierno directamente o
   a travs de sus representantes electos. Democracia proviene del latn
   tardo democratia y sta del griego demokrata (gobierno del pueblo),
   formada por demos (pueblo) y kratein (gobernar), esta ltima proveniente
   de kratos (fuerza). En el siglo V A. C., durante el gobierno del
   estratega Pericles, surgi en Atenas un rgimen poltico basado en
   decisiones populares. Los ciudadanos se reunan en la Ekklesia o
   asamblea popular para deliberar y decidir sobre las grandes cuestiones
   del gobierno. Sin embargo, la mayora de los habitantes de Atenas eran
   esclavos o metekos (extranjeros), mientras que los ciudadanos que
   efectivamente participaban en la vida poltica ateniense no pasaban del
   diez por ciento de la poblacin.

   La democracia resurgi en Europa durante la Edad Media en lugares
   aislados, como en los cantones suizos y en algunas repblicas alemanas o
   italianas, y el prestigio del trmino se fue fortaleciendo lentamente
   con el ascenso gradual de la burguesa. El primer registro de uso de
   democracia en espaol est datado en 1640; la palabra ya estaba incluida
   en el Diccionario de la Real Academia de 1732 (su primera edicin,
   conocida como Diccionario de Autoridades). No obstante, la voz
   democracia se hizo ms conocida en la Revolucin Francesa (1789), con la
   cada de la monarqua en Francia y la posterior democratizacin de los
   regmenes monrquicos en la mayor parte de Europa.

   Desde entonces, tanto los gobiernos basados en el capitalismo como los
   pases comunistas de Europa y Asia, adems de Cuba, se atribuyeron la
   calificacin de democrticos. Sin embargo, la democracia ejercida
   directamente por los ciudadanos tal como en Atenas parece no ser
   viable en nuestro tiempo debido a la complejidad del Estado, que adopta
   formas representativas mediante las cuales el pueblo ejerce su soberana
   por medio de representantes electos. A partir de democracia se formaron
   palabras derivadas, tales como demcrata, democratizar y
   democratizacin.

   Entre los peligros del rgimen democrtico se ha sealado el de la
   aparicin de demagogos, vocablo formado por las voces griegas demos
   (pueblo) y agein (conducir). Los demagogos son lderes que seducen al
   pueblo con sus promesas y lo conducen por caminos equivocados. A pesar
   de este significado, demagogo fue inicialmente un ttulo honorfico que
   se conceda en la ciudad griega a lderes populares y personalidades
   ilustres, como el reformador Soln, reconocidos por la forma en que
   conducan al pueblo.

3. Sin dejar de anotar que, modernamente, el sustrato filosfico de ciertas
   naciones del Oriente, tradicionalmente menos sustentado en lo
   deductivo-intelectivo que en lo sensitivo-contemplativo, ha cedido parte
   de esa virtualidad csmica que innatamente ocupaba en el seno espiritual
   del individuo, para dar paso a un metodismo de la idea y,
   supremamente, a un culto exacerbado por la medicin de todo acto humano,
   ambos originarios de Occidente. Y globalmente se ha venido imponiendo,
   con fuerza y velocidad inusitadas, un apego al vivir sobre la base de
   una consumacin pragmtica. Pero las ideas prevalecientes en Occidente,
   sas que amenazan con atenazar al mundo, no son precisamente las nacidas
   en el lecho del espritu. Cmo podran haber nacido en tal lecho esas
   Moiras que incitan al hombre a evadir su promesa de ser hombre? Las
   genuinas ideas de Occidente, aquellas que nacieron en el corazn y en el
   espritu de sus hijos, viven errando entre catacumbas.

** Luis Alejandro Contreras
   luis.contreras@verizonbusiness.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1955). La mayor parte de su obra, una
   decena de libros, permanece indita. Fue asistente de la Direccin de
   Literatura del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 1990,
   http://www.conac.gov.ve). Textos suyos han sido publicados en la revista
   Papel Abierto, editada en Barquisimeto (Lara) por el escritor Freddy
   Castillo y en la antologa del taller de poesa del Centro de Estudios
   Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, 2000,
   http://www.celarg.org.ve), as como en la revista digital El Meollo
   (http://www.elmeollo.net). Igualmente, public la seccin "Letras contra
   Letras" en el quincenario Letras. Ha participado en recitales poticos
   en Bogot y Caracas.



=== La palabra      Ernesto Fernando Iancilevich ==========================

I.

En poesa, el decir es un hacer. El decir del poema es el hacer de la
palabra, movimiento centrpeto, actividad contemplativa que reconoce en la
propia vida del poeta el material y la fragua, el atanor y la llama. Vivir
que se expresa en el decir. Decir que es experiencia de vida. El decir,
hacer de la palabra viva, expresa, en lo abierto del poema, lo abierto de
la experiencia potica.

Palabra: esencia de la letra. Sentido: estructura del signo. Desde un punto
de vista profano, la poesa es gnero literario. Desde una perspectiva
sagrada, la literatura es una especie de poesa. Visin interna y versin
externa de lo mismo. En la versin de lo mltiple, la visin de lo nico.
Los desplazamientos semnticos corresponden a itinerarios espirituales:
transgresin lingstica y transmutacin potica.



II.

Aun cuando apreciaciones metafsicas nos acerquen, espiritualmente, a su
sentido, no menos cierto resulta admitir que la construccin de un poema
exige el conocimiento y la prctica de nociones tcnicas, el dominio de la
gramtica y la sintaxis, los cnones de versificacin, el adecuado manejo
de recursos estilsticos y la asimilacin de un legado, que permite al
poeta de cada poca el reconocimiento de un linaje tradicional en el que
ms que de paternidades e influencias, debiera hablarse de hermandades y
confluencias. Desconocer esta realidad significara bogar por la mera
espontaneidad, tan apartada del metdico cultivo como la efusin emocional
lo est del recogimiento interior. En el arte y en la vida, el sentimiento
estimula, y sentimentalismo sofoca; lo sabe el poeta que burila, en los
macizos del s, cada palabra, y medita, en los huecos del no, cada pausa.

Con diferencias sutiles, no siempre claras y distintas, la experiencia
potica se emparenta con la mstica. Por su expresin, la metfora acerca,
en lo visible, lo invisible, en esta orilla, la otra. De tal modo, se
aprende, en la palabra, la enseanza del silencio. Ambos, mstico y poeta,
avanzan y regresan, sin saber, comprenden. Ninguno de ellos clausura el
habla: la intima; y, en esa intimidad de lo abierto hacia adentro, palabra
y silencio conversan. Conciencia divina y ciencia espiritual ponen al poeta
y al mstico en contacto con lo supraindividual, indeterminado y mistrico,
merced a una intuicin intelectual que, necesaria y recursivamente, se vale
de imgenes sensoriales, del erotismo verbal, para sugerir las formas
sagradas del xtasis. Acaso en el poeta, esas formas asuman la figura de la
palabra originaria; en el mstico, dibujan la plenitud de vaco que habita
el silencio. Como hermanos de un mismo padre, en un punto se separan. En el
recuerdo de las palabras de Hlderlin (1), imaginamos su reencuentro:

      Die Linien des Lebens sind verschieden, / Wie Wege sind, und wie der
      Berge Grenzen. / Was hier wir sind, kann dort ein Gott ergnzen / Mit
      Harmonien und ewigem Lohn und Frieden.

      (Las lneas de la vida son diversas, / como caminos son, como los
      lmites / que separan montaas. Lo que somos / aqu tal vez un Dios
      all lo integre / con armona y paz y eterno premio.)



III.

La intensidad de la palabra, en el decir concentrado, nos remite al centro;
tambin nos hace traspasar la periferia del lenguaje (y del mundo).

La poesa es un decir concentrado porque hace centro en la palabra: decir
concentrado en la palabra esencial.

Ms all de las circunstancias histricas por las que ha atravesado su
manifestacin, la poesa se revela epifana de la palabra. Porque nadie
escribe un poema, nadie puede aduearse de l. La poesa escribe el poema,
el poeta lo traduce, lo transmite. Apenas cincela lo que sobra, desnuda lo
necesario. O lo intenta, y, en todo caso, lo dems no es su asunto.

En ese camino de regreso, aun en aquellos malabares lingsticos donde
resulta arduo desbrozar el ornamento de la estructura, ntimamente respira
esa bsqueda profunda de la palabra que dice.

Por inconmensurable, no sabemos qu es la poesa, aunque la tentacin de
definirla sobrevuele nuestras cabezas. Pero tenemos poemas y hay poetas. En
los momentos de privilegio, unos y otros se conjugan, se entregan a lo
inconmensurable. En esos instantes de santidad, la luz de un dios ilumina
la oscuridad de la noche.

El poema nos ensea un camino. Su decir es un ir de camino. En nuestra
poca, y en el final de un ciclo, el poeta se esfuerza por ensear el
camino del habla, bajo los modos vitales del salto, la fuga o la entrega.
En los extremos de la palabra, donde se palpa el silencio, habla el pensar.
Por fuera, en la periferia de sus bordes, todo es un conjunto de grados del
olvido.

El poema es playa verbal, huella sustancial, palabra del viento. En l, ser
y no-ser se contemplan; nada hay en su cruce que no sea mirada. Una mirada
en la mirada, que funda presencia, all, donde todo es ausencia.

Poema de la poesa, avatar en el decir concentrado. Experiencia y expresin
fundidas en la palabra intensa del decir concentrado. Sonido del sentido,
pensar y hablar se identifican, saber y sentir se penetran, decir y hacer
se transparentan. En los momentos ms intensos del lenguaje, el pensar
habla y la palabra piensa.



IV.

El poema busca la palabra necesaria. Un artificio hecho de otras palabras
circunstanciales y lbiles sostiene esa arquitectura esencial nica e
insustituible. De otro modo, el poema se ahondara en una verticalidad sin
forma ni figura, y no habra texto. La redaccin de un poema, su artficis,
sita al poeta en el balanceo de lo posible y lo imposible. El soporte
material de la palabra necesaria lo constituye todo ese conjunto de
tcnicas recursivas con las que hilvana, traduce y transmite, en principio,
a s mismo, luego, a otros, una experiencia no comprendida del todo, una
vvida percepcin de lo real que no puede explicar: percibir lo invisible
para decir lo inefable. Lo imposible adentra y desborda lo posible; en su
incompletitud, el texto se abre a lo no determinado.

Pero un texto se redacta con palabras humanas, epgonos de la palabra
esencial, reminiscencias, anamnesis de imgenes especulares, seas que
muestran, as como ocultan, el camino a lo abierto, cerrado en la secreta
guarda de lo pleno.

El poema, adems de artificio, habilita una contemplacin de la verdad. Si
algo de autntico valor se descubre en l no es sino el valor de la escucha
potica en la voz que el poeta le presta, como sostn que la referencia o
gua conductiva. Sin este andamiaje material, no habra poema. Ello
acontece en el arte, y lo sabe el artista. El lenguaje verbal, de entre
todos los que habita el hombre, es el que ms austeramente lo habilita para
sentar la costumbre o transgredirla, rotular lmites o roturarlos,
conservar o crear, cerrar o abrirse. Sin devaluarse en lo nuevo, la palabra
que ilumina anuncia lo antiguo: el habla es el demiurgo de la noche.



IV.

Los primeros pensadores de Occidente nos sumergen en la tradicin de una
sabidura supraindividual, anterior en grado sumo, perenne en grado
absoluto. Si el no-ser sostiene el ser, en los macizos de la manifestacin
de lo griego podemos vislumbrar aquello que le excede, aquello que no es
Occidente, pero que, de manera gestante, provoca lo griego y el pensar de
Occidente. En los huecos del no-ser, en la otra orilla de la manifestacin,
el pensar alcanza su origen, tambin su destino. El crculo forma sagrada
por excelencia se patentiza en una lnea que avanza cuando regresa. Los
ritos circulares, siempre cerrados a los ojos profanos, se abren hacia
adentro. En la guarda de lo cerrado, hay lo abierto. En intimidad con lo
abierto, la ausencia transustancia presencia.

En poesa, a falta de cualquier definicin vlida, su comprensin ntima
nos viene de una experiencia de lo abierto. Reconocemos la palabra como
cliz de silencio, presencia de lo que est ausente. Y percibimos el habla
como metfora de realidad. Lejos de pretender constituirse otredad, la
palabra potica ensimisma el habla en su naturaleza metafrica. Por ello,
no resultara errneo afirmar que la metfora baa en sus aguas tanto a la
palabra como al pensar. Por su gracia, la palabra potica y la potica del
pensar se contemplan. Poetizar y pensar dicen, en cuanto se contemplan. El
giro ontolgico de un pensador vuelto a la poesa no desmiente el pensar,
lo confirma. Antes de Heidegger, lo supo Nietzsche.



1. Hlderlin, Johann Christian Friedrich. Himnos tardos y otros poemas.
   Seleccin, traduccin y prlogo de Norberto Silvetti Paz. Buenos Aires:
   Sudamericana, 1972. 205 p. (Coleccin Obras Maestras Fondo Nacional de
   las Artes).

** Ernesto Fernando Iancilevich
   ernestoiancilevich@yahoo.com.ar
   Poeta y ensayista argentino nacido en Buenos Aires en la dcada de 1950.
   Licenciado en bibliotecologa y documentacin por la Facultad de
   Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde curs
   estudios avanzados de filosofa. Estudi arquitectura en la Facultad de
   Arquitectura y Urbanismo de la misma universidad. Coordin durante diez
   aos el Taller de Creatividad Literaria Aletheia. Integra el equipo
   editor de la revista literaria Palabras Diversas
   (http://www.palabrasdiversas.com), editada en Espaa. Colaborador de
   prestigiosas publicaciones nacionales e internacionales en los campos
   del pensamiento y la creacin. Ha recibido el 1r. Premio de Poesa de la
   Fundacin El Libro-Edenor (1996), el 1r. Premio de Poesa de la
   Direccin de Cultura de la Municipalidad de Avellaneda (1999), el 1r.
   Premio de Poesa del Encuentro de Escritores de Avellaneda-SADE filial
   Sur (2001-02), y el 1r. Premio de Poesa de la Universidad Nacional de
   Crdoba (2005), entre otros. Public Primeros poemas: antologa de
   poetas argentinos noveles (Buenos Aires: Fundacin El Libro, 1996).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       zeyir Lokman ayci

   *** Albndiga en salsa
       Salvador Flejn

   *** Poemas
       Daniela Ivonne Gregorio Neria

   *** Relatos
       Julia Otxoa

   *** El desterrado (poema en cinco partes)
       Julio San Francisco

   *** Memorias de azotea
       Carolina Lozada

   *** Poemas
       Oscar dgar Lpez

   *** LAlcdia de Crespins
       Juan Carlos Hernndez Cuevas

   *** Hasta que nos trague el olvido
       Patricia Venti

   *** Jeremas
       Miriam Daz

   *** Poemas
       David Omar Jurez

   *** Nunca es tarde
       Roberto Bennett

   *** Dos poemas
       Livia Daz

   *** Kantn Coleo
       Olga Cortez Barbera

   *** Gruta de espejos
       Mara Elena Solrzano

   *** Tiempo de morir
       Harol Gerzon Gastel Palomino



=== Poemas      zeyir Lokman ayci =======================================

*** Reflexin

Hemos compartido una manzana
pero no hemos podido
compartir las pesadumbres,
las preocupaciones.

Hemos reemplazado los vidrios partidos
pero no hemos tenido fuerza
para los corazones.

Fuimos felices entre el verde y las flores
pero no hemos podido
protegernos de las espinas.



*** Estn listos, nios?

Hoy escoger a uno de ustedes,
un nio sobre el que caiga una sombra,
arrinconado entre las lneas,
una margarita trayndonos sufrimientos de su casa,
un botn de rosa solitario en la masa,
silencioso en medio del azul que se hace gris,
un ser vivo pleno de secretos
en quien el corazn propague luz
mientras el sol va descendiendo a las aguas
y los faros del vaco caen delante de l uno tras otro.

Dganme si tienen problemas.
Si ustedes hacen parte
de una vida llena de puntos negros,
mezclados a la noche,
rodeados de colores rojizos,
mustrense con ella.

Yo s que sus guardianes no se protegen.
A pesar de las guas de hielo sobre los caminos
en que las identidades de otros humanos se cimentan,
han podido ustedes determinar su destino?



*** De dos, tu to no ama a ninguno

Por sus actitudes,
se dira que tu to
es una mquina de risa explosiva.
La mayor parte de la gente
se controla para no rerse.

Por otro lado,
estn los pobres en estado de rerse?
Los problemas superan sus medios.
La caresta los excluye.
Sus hijos no pueden ser atendidos.
Sus esperas estn en la cola del siglo.

No encontrando ningn lugar en la vida,
agarran a los transentes por la nariz,
una mordaza en una mano
y una zanahoria y una cebolla en la otra.
De hecho, qu quiere hacer tu to?



*** La ciudad que vive en ustedes

Ustedes viven en la ciudad
que compraron en una subasta silenciosa.
Nuevamente fueron incapaces
de pagar sus deudas.
Bajo sus pupilas ennegrecidas,
ensayan sentir ciertas cosas.
Sin darse cuenta de su propio distanciamiento,
parten lejos,
utilizando sus cuerdas de pensamiento
como un telefrico.
Su temblor aumenta
cuando tocan los incontables elementos.
Con sus gritos,
ponen en fuga a los pjaros,
cuando sienten las sacudidas dadas
por el eco de palabras que superan su pensamiento.
Con sus respiraciones,
las rosas se marchitan.
En los momentos de locura,
los cristales caen de sus tejados.
Cuando su radio de pensamiento se encoge,
su ciudad crece.
De tanto correr calles y avenidas,
ustedes se han fatigado.
Mientras las luces de tantas mquinas de tensin
invaden las noches,
sus seres humanos se robotizan.
En las aguas negras,
los sapos tienen miedo a los cocodrilos.
Su viaje interior los ha envejecido.
Sus alaridos interiores se amplifican.
Ustedes producen dificultades a cuarenta manos.
Las celdas auxiliares de sus laboratorios
niegan cualquier momento placentero.
Mientras sube y baja el indicador del miedo,
no tienen la posibilidad de hablar.
A cada movimiento del reloj,
las estaciones se separan de su corazn
y la soledad no deja de atravesar su espritu.



*** El gusano en la manzana

El gusano en la manzana
roe el interior blanco
para alcanzar
el corazn de la vida.

Mientras se retuerce
en la oscuridad,
como un recin nacido,
chupa el jugo salado
de la naturaleza.

En el magma de su miseria,
la lava se desborda
sobre su egosmo.
Se duerme... Se despierta.
Nada ha cambiado.
Se queda ah,
con el sabor
del corazn del tiempo.

Con su mscara teje una tela
mientras consume todo
en las fosas que ha cavado.
Juegos sinuosos
inventa en su negro ojo.
Mientras abraza
el verde de la manzana,
el sol cruje y se oculta,
y l se esconde.

Su esencia se pudre
en el estmago
lleno de semillas cenicientas.
De los muros que l mismo ha construido,
las piedras, una a una, caen hechas polvo.
Al final,
l queda al descubierto



*** Nios de media noche

Un silencioso recuerdo de guerra en ellos,
un cansancio en sus rodillas,
los nios de medianoche se postran ante el sol.

Esta es una de las miles de penas
que cubren sus ojos,
como si estuvieran sedientos
de una gota de la luz de la luna.

Los nios de medianoche
caminan en la oscuridad,
a la cada de la noche,
parecindose al cielo.

No puedo dejar indiferentes a los sensibles.
An no s, luego de tantos aos.
Los vuelvo a ver, llorando an,
nios de media noche.



*** El tringulo de la existencia

Yo y ellos
estamos en las esquinas
del tringulo de la existencia.
Yo, el ms pobre,
todo desnudo,
he crecido a travs de ellos,
caminando sobre el sufrimiento.

Las mariposas
se han reunido a mi alrededor
para engrandecerme,
posndose en mis rosas.

En estos momentos,
he respirado profundamente,
mirando correr las lgrimas
desde los ojos del porvenir.

Ellos me han dado el nombre de nostalgia,
extirpando de mi esencia el color violeta
para que mis pensamientos se parezcan a la rosa.

Ellos dieron felicidad
a mis pequeos pasos
pero sin ser suficiente,
movidos por mis miradas,
han cubierto con sus labios mis pmulos.

Ellos me han protegido con sus insomnios
hasta hacerme decir Oh, padres mos,
construyendo puentes
en sus corazones.

Yo y ellos
estamos en las esquinas
del tringulo de la existencia.
Yo, el ms pobre,
todo desnudo,
he crecido a travs de ellos,
caminando sobre el sufrimiento.

      Estos poemas han sido traducidos al espaol, del francs e ingls,
      por Mercedes Ortega Gonzlez-Rubio y Manuel Guillermo Ortega
      (Guillermo Tedio).

** zeyir Lokman ayci
   uzeyir.cayci@wanadoo.fr
   Poeta turco (Bor, 1949). Graduado en la Escuela Superior de Artes
   Industriales Aplicadas de la Academia de Bellas Artes del Estado, de
   donde sali en 1975, con el diploma de Arquitecto de Interiores y
   Consejero Industrial. Se ha hecho acreedor a varios premios de poesa en
   pases como Holanda y Francia. Sus obras han sido publicadas en revistas
   especializadas.



=== Albndiga en salsa      Salvador Flejn ===============================

      (Nota del editor: Albndiga en salsa, del escritor venezolano
      Salvador Flejn, es uno de los cuentos escogidos por Antonio Lpez
      Ortega para la antologa Las voces secretas, publicada por Alfaguara
      recientemente, y que rene a algunos de los mejores narradores del
      pas. Por otro lado, forma parte del libro de cuentos Intriga en el
      Car Wash, que tambin bajo el sello de Alfaguara fue presentado el
      pasado 4 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de la
      Universidad de Carabobo, con la presencia de Victoria de Stfano,
      Antonio Lpez Ortega y Sergio Dahbar. En las palabras de
      presentacin, Dahbar dijo de Flejn: Siempre resulta una sorpresa
      descubrir a un escritor desconocido que logra instalar un mundo
      personal y autntico all donde antes exista un vaco. As ocurre
      con Salvador Flejn, quien compone este conjunto de relatos como
      quien estructura un rompecabezas sobre una Venezuela que haba pasado
      inadvertida para buena parte de la narrativa local. Sus textos
      resultan emblemticos de unas tipologas vernculas muy atractivas,
      pero al mismo tiempo sus dramas resultan universales y revelan una
      capacidad para observar lo que nos sucede como nacin y como
      subjetividad).

                                Para Maritza, quien me lo cont con msica.

No fue fcil, no te lo voy negar: cuando Oscar sali de la orquesta los
muchachos y yo nos quedamos en el aire. ramos casi una familia. Una
familia con sus problemas de siempre, pero qu familia no los tiene?

El caso fue que aquello nos peg dursimo. Por supuesto que en parte se
debi a los compromisos que ya tenamos firmados, pero tambin estaba la
amistad; un asunto que para m siempre ha sido sagrado y que tambin me ha
trado muchsimos problemas.

Recuerdo aquellos primeros toques en La Distincin (una cervecera que ya
no existe), los ensayos en el apartamento de Culebra en La Guaira, el
primer disco del ao 72 un disparate del que es mejor no acordarse y que
se salva por Pensando en ti, en fin, todas esas cosas que ayudaron a unir
al grupo. Pero, qu se le iba a hacer, haba que salir adelante, cierto?

El problema con Oscar, si lo miras con detalle, fue ms bien vulgar, pero
en aquel momento tenamos otra visin. No s si recuerdas la cerveza Zulia.
La agencia de publicidad que llevaba esa cuenta quera aprovechar el filn
de la orquesta. Tenamos pegado Porque me gusta y el tema les vena como
anillo al dedo. Hablaron con Oscar pero no lo hicieron con nosotros. Eso
nos molest un poco. Oscar, en un principio, haba prometido repartir entre
los muchachos parte de las regalas de la cua. Yo, particularmente, no
aspiraba a nada. Cuando sali el comercial, a mediados del 76, pasaban los
das y no sabamos nada ni del hombre ni del dinero. Era evidente que se
estaba haciendo el loco. Entonces nos reunimos a ver qu decisin
tombamos. En el fondo yo saba que aquello de tomar una decisin pasaba
por echar a Oscar de la orquesta.

Tambin equivala al suicidio.

Nada sacamos en claro de aquella reunin. Por otra parte, y para echarle
ms lea al fuego, Oscar haba fallado a dos ensayos y todos andbamos con
los nervios de punta. No recuerdo si fue Joseto o Rojita quien propuso
expulsarlo; como si aquello fuera un colegio o un partido de ftbol.
Apenas escuch esa palabra sent que algo estaba a punto de quebrarse
irremediablemente.

Lo que pas despus lo recuerdo si no como una pesadilla s como esas
evocaciones que suelen tener los que han sufrido un accidente de trnsito.
De Oscar slo supimos dos meses despus por intermedio de una carta que nos
mand un abogado. Aquello s que me pareci excesivo y me llen de rabia.
Se haban invertido los papeles: ahora era l quien reclamaba lo suyo. La
verdad es que yo me deprim muchsimo. Me senta herido y decepcionado. Los
muchachos, que en un primer momento se lo tomaron a chiste, no tardaron en
comprender que el asunto iba en serio. Fue un terremoto, qu quieres que te
diga. Acababa de salir al mercado no slo nuestro mejor disco sino el mejor
disco de salsa que se ha hecho en este pas. T lo debes recordar. Quin
no lo recuerda! Un seor disco. Y eso que en nuestro anterior elep estaba
Llorars, un himno. Pero ste era mejor, sin duda. Por otra parte, en ese
disco Oscar se empe en grabar una composicin de l. Un tema que en un
principio metimos de relleno, a ltima hora, y que a la larga resultara
proftico. Pareca que el hombre ya se estaba despidiendo cuando me mostr
por primera vez la letra de Sigue tu camino.

En la contraportada de ese disco creo que est una de las ltimas
fotografas que le hicieron al grupo original. Era de noche, y si no me
equivoco, fue en una Feria del Sol en Mrida. Estamos en la tarima, ninguno
tiene ms de treinta aos y le sonremos al futuro que se nos abra como
una flor. Yo apenas me veo, algunas sombras me tapan.

Qu vino despus?

Con Andy tuvimos un respiro que nos volvi a meter en la pelea. Pero antes
s que nos las vimos negras. La disquera tena guardado un material que
habamos hecho a principios del 76 y en donde, como era lgico, Oscar
interpretaba casi todos los temas. Se empecinaron en sacarlo a la calle. El
disco no estaba mal, ya con Divina nia y Don Casimiro el disco pagaba su
valor. Lo nico estpido era el nombre de la produccin: En Nueva York.
Ese disco lo hicimos en un estudio en la Alta Florida. Sin embargo, ese
trabajo se vendi de maravillas. Slo un inconveniente nos trajo: la gente
en los shows no lograba entender el porqu Llorars (y los otros temas,
claro), en vez de cantarlos Oscar, los cantaba el Gordito. El Gordito
era Argenis, el reemplazo de emergencia que metimos para tapar el hueco
dejado por Oscar. Yo creo que Argenis se comport a la altura, demostr el
artista que es. Pero el pblico en ocasiones suele ser cruel. Le decan
cosas en los conciertos que a cualquiera hubiera desmoralizado. Con todo,
Argenis se mantuvo firme. Asumi el reto con profesionalismo. Sin embargo,
era conciente de que reemplazar a Oscar no iba a ser tarea fcil. Apenas
pudo grabar un solo disco con la orquesta. Un disco de transicin que sin
embargo dej un tema para la historia. Un tema que y esto es lo ms
irnico, aos despus salvara mi vida.



Andy se march en su mejor momento. l nos prolong la vida y le dio un
brillo internacional a la orquesta. Ya ramos casi una leyenda y l pens
que ya haba cumplido su ciclo con nosotros.

Yo tena otra opinin.

La realidad era que estbamos estancados y l se dio cuenta. La industria
no pasaba por su mejor momento, y si exceptuamos lo que estaban haciendo
Willy y Rubn, todo lo que se escuchaba era ms de lo mismo. Aparte el
merengue vena con fuerza.

Entonces vino la bajada.

Ya no recuerdo cuntos vocalistas vinieron despus. Muchos. Tantos que ya
la gente ni los recuerda, y el pblico (eso lo sabe todo el mundo) nunca se
equivoca. Del grupo original apenas quedbamos unos cuantos. Hasta el
sonido que nos caracterizaba y que tanto esfuerzo me cost ensamblar se fue
perdiendo. Nos habamos convertido en un eco desafinado de lo que una vez
fuimos. Pero la cosa vena de ms atrs: la energa o la magia (eso lo supe
desde un principio) nos haba abandonado desde el mismo instante en que
Oscar se fue.

Nuestra ltima presentacin, lo recuerdo, fue en Mxico, all por el ao
84. Un concierto ms bien triste y desabrido. No sabamos ni siquiera que
iba a ser el ltimo. Despus vinieron las peleas, las envidias, los
rencores. Todos se sentan dueos de la orquesta pero cul orquesta, por
Dios y queran llevarse aunque fuera un ladrillito del edificio en ruinas.
Yo no aguant ms aquello y me fui. Creo que an siguen pelendose lo nico
que qued de valor del grupo: el nombre.



Mucha gente me busc al saber que yo ya no segua con la orquesta. Trabajo
no me falt, de hecho creo que tuve en exceso. Estuve en Nueva York
hacindole los arreglos al primer elep de Willy como solista. Estuve en
Puerto Rico asesorando a varias orquestas. Estuve en Repblica Dominicana:
el merengue era ya una realidad. Hice de todo. Creo que hasta con Popy, el
payaso, trabaj metindole mano a algunos de sus discos pedaggicos. En
fin, por dinero no me quejaba. Pero yo senta que me faltaba algo. Senta,
por otra parte, que si segua as me iba a volver loco. Necesitaba un
cambio. De qu tipo? En verdad no lo saba. Sin embargo, algo me deca que
ese cambio no tardara en llegar.

Y as pas el tiempo.

Una noche, en un festival de salsa en el Astrodome de Houston, me
presentaron a Jairo. No recuerdo si fue Ralfi Mercado o Papo Lucca, uno de
los dos, de eso estoy seguro. El hecho es que de inmediato nos hicimos
amigos. Jairo era de Cali. Tambin dueo y director musical de una de las
orquestas ms prometedoras de Colombia. Me dijo que haba venido
expresamente a Texas a hablar conmigo. Me explic que haca poco se le
haba marchado el arreglista de su orquesta, un tal Lozano, y que me haba
escogido a m para suplantarlo. En ese momento pens que aquel hombre me
haba cado del cielo. Era ms o menos lo que haba estado esperando. El
cambio que necesitaba. As que no lo pens dos veces y le dije que s, que
con gusto, que poda contar conmigo.

En Colombia haba estado unas cuantas veces, aunque si te soy franco, era
bien poco lo que conoca de ese pas. Pero la gente de Cali es muy parecida
a la de Venezuela y eso me hizo sentir como en casa. Recuerdo que llegu un
17 de enero. Cali es una ciudad grande, bonita y peligrosa. Peligrosa en
todos los sentidos: una ciudad que tenga un restaurante llamado El Palacio
del Colesterol, no es cosa de juegos. Pero yo me cri en Sarra y el
colesterol siempre ha sido un invitado de honor en mis anlisis de
laboratorio.

Jairo me haba conseguido un apartamentito en una buena zona de la ciudad,
sin muchos lujos pero cmodo. Sin embargo yo no me senta feliz ah. Me
haca falta el barrio, como quien dice. Yo me dije: Bueno, Albndiga, si
t no vas al barrio, entonces que el barrio venga a ti. Y as fue como
poco a poco me fui haciendo amigo de gente, sobre todo msicos, que vivan
en San Marino, Petecuy, Alfonso Lpez, sitios que a cualquiera le hubieran
parado los pelos de punta, pero que a m me recordaban los sitios donde
crec y en donde probablemente morir. Con estos nuevos amigos s que me
senta a gusto. Era gente talentosa a la que nadie nunca haba dado una
oportunidad. Tal vez por ello fue que no pude negarme cuando me pidieron un
favor. No era nada del otro mundo (o eso pens entonces) lo que me pedan:
haban armado un vente t, un combito un poco silvestre pero que sonaba
bastante bien. Tenan un talento musical que se perda de vista y eso,
tambin, puede que me haya impulsado a ayudarlos. Me explicaron que en tres
semanas tendran un toque en una hacienda por Medelln y que estaban
necesitados de repertorio, arreglos y, sobre todo, direccin musical. Por
bromear les pregunt si no necesitaban algo ms y fue entonces que me
pidieron que los acompaara con mi trombn.

Por esas fechas mi trabajo con la orquesta de Jairo haba estado un poco
descansado. Recin habamos terminado de grabar algunos temas para el
prximo elep en realidad eran viejos xitos a los que yo les met mi
veneno: los puse en clave y les cambi los mambos. Mientras los mezclaban
en Nueva York, Jairo nos dio unas semanas libres para nuestros asuntos. As
que aprovech aquel break y me puse a trabajar en serio con los muchachos.

Lo que s me intrigaba un poco eran ciertos detalles de aquel compromiso
misterioso. En uno de los ensayos trat de indagar un poco al respecto pero
fue poco lo que obtuve. De un cumpleaos, segn el conguero, pas a
bautizo en la versin del pianista. Otras informaciones eran vagas: la
direccin de la hacienda, la persona que los contrat y un largo etctera
que, ahora que lo pienso, me llevan a la conclusin de que siempre he sido
un ingenuo.

Pero sobre todo hay un dato curioso al que en su momento deb prestarle ms
atencin. Cuando les consult sobre el nmero de temas que debamos incluir
en el repertorio, uno de ellos, uno que ni siquiera haba abierto la boca,
solt casi distradamente:

Como mil.



Tuve varios chances de arrepentirme. El ltimo fue cuando pas a recogernos
el autopullman. Era de un lujo insensato, casi grosero. Pareca que en vez
de nosotros vena por los Rolling Stones. Eso, no s por qu, me asust.
Pero los muchachos estaban felices; en sus vidas haban visto algo parecido
(igual yo, si soy justo), as que me relaj y me puse a revisar unas
partituras. Despus me dorm y eso hizo que el viaje fuera ms corto de lo
que realmente fue. Tuve un sueo. Extrasimo, pero muy ntido: so con la
vieja orquesta. Estbamos en vivo en el estudio gigante de Sbado
Sensacional. Oscar y Wladimir interpretaban Frutero?, Dolor cobarde?,
vestidos con aquellos trajes anaranjados que usbamos en esa poca: unos
tigres de bengala nos bajan por la bota ancha del pantaln como si sus
presas fueran los zapatos de plataforma que nos hacan lucir altos y
ridculos. Todo iba bien hasta que Oscar grit su acostumbrado
Albndiga!. Esa era la seal que l sola usar para que yo iniciara el
mambo de la pieza con mi trombn. No alcanz a terminar la palabra. Su
voz se desgarr en un pitido lejano. Algo grave pasaba. Oscar se llev las
manos a la garganta y me vio con una mirada de pnico. Los dems muchachos
parecan estatuas de piedra.

Entonces alc el trombn, mir fijo el reflejo de mi cara en el instrumento
y comenc a soplar.



Cuando despert, el autopullman se desplazaba con una rapidez inverosmil
por un altiplano hmedo. A pesar del aire acondicionado sent el fuerte
olor de la vegetacin. Eso me hizo sentir bien. Optimista, sera la
palabra. Curioso que un olor pueda despertar ese tipo sensaciones felices.
Ese, en todo caso, sera el estado de nimo con que minutos ms tarde vera
a los dos calvos con Uzis custodiando el portn de entrada de la hacienda.

Ya estaba oscureciendo cuando nos franquearon la entrada. El rumor
acompasado de los grillos y los sapos me hizo pensar en unos improbables
teloneros encargados de abrir el show. El detalle de las ametralladoras no
me inquiet tanto como descubrir el motivo de la fiesta: no era un
cumpleaos, tampoco un bautizo. Cuando vi al jeque con falsa barba y Adidas
carsimos supe de inmediato que animaramos un baile de disfraces.

Tambin otras cosas me inquietaron: los calvos del portn nos condujeron
primero a un ala de la casa para darnos unas instrucciones que en ese
momento no entend. Bsicamente nos comunicaron que los patrones queran
sets largos y canciones verracas. Hasta ah todo bien; uno a veces se
topa con clientes as. La cosa no me comenz a gustar cuando nos dijeron
que la fiesta durara tres das, como mnimo.

Todo depende de ustedes agregaron como para darle un toque deportivo al
asunto.

Cuando les vi las caras a los muchachos tuve la certeza de que yo no era el
nico sorprendido.

Pero lo definitivo, lo que en verdad me hizo sentir que tena una piedra en
el estmago o que la tendra en un futuro, fue el comentario que hizo uno
de los matones antes de irse:

A estos manes les hace falta un nombre, no me le parece? dijo sin
rerse. Yo les tengo uno bonito: Los Desechables.



En un primer momento pens que todo era una broma; a veces los colombianos
tienen un humor un poco torcido. Y con esa idea me hubiera montado en la
tarima feliz y encantado de la vida. Pero se me ocurri mirar al timbalero:
lloraba y temblaba sin vergenza alguna.

Ah s fue verdad que me puse serio. Quera explicaciones, aunque fuera
para llevrmelas a la tumba. Haba llegado el momento de las revelaciones,
del Magical Mistery Tour, como deca un amigo rockero al que le hice unos
arreglos en un disco de salsa-rock que fue un fiasco.

Lo que pude sacar en limpio en medio de la lloradera (la seccin rtmica le
haca honor a su nombre: conga, bong, timbal y piano chillaban al unsono)
era que nos haban trado engaados. Hablaron de un tal Echeto, un
delincuente menor de Petecuy, quien fue que hizo todos los arreglos.
Hablaron de dinero o de la promesa de un dinero. Hablaron de apellidos que
a m no me decan nada pero que ellos pronunciaban con reverencia. Tambin
hablaron de las fiestas desechables (un invento mexicano, segn me
explicaron), en las que la principal atraccin, por lo visto, era darle a
putas y msicos el mismo trato que le daban a los cubiertos de plstico.



Pens en soltar varias groseras venezolanas para aliviar un poco la furia
y el miedo que senta. No saba qu efecto poda causar, por ejemplo:
vayan a lavarse ese culo, as que me abstuve y me decid por un discurso
que recordaba ms bien a un director tcnico en un entretiempo adverso.
Recuerdo que dije algo que comenzaba con: Bueno, caballeros, la situacin
es esta.... Cuando termin, hasta yo mismo me senta mejor. Si la cosa
dependa de nosotros, entonces se la bamos a poner difcil. Nos tienen
en salsa, les dije a los muchachos para relajarlos un poco.

Ninguno entendi el chiste.



Al rato, la pareja de calvos regres y nos llev al patio de la hacienda.
En el trayecto aprovech para echarle un vistazo a la casa. Desde que nos
abrieron el portn yo haba notado algo extrao. La casona tena un toque
entre mayamero y egipcio, como de pelcula de Walt Disney. Ya adentro la
sensacin era otra. Un equvoco olor a chicharrn ofenda las narices. Pero
era la decoracin interior lo que ms hablaba de los dueos de casa. Haba
pieles de leopardo por todos lados, como si esa fuera la guarida de un
cazador furtivo retirado. El seib gigante, atiborrado de cristalera fina
e intil, luca como abandonado en medio de aquel saln vagamente africano.
Vi a un mayordomo chino, con aires de Dr. No, sosteniendo una bandeja con
algo que dese fuera los restos de una azucarera derramada. El tufo a
chicharrn se confunda con otros olores que no lograba precisar, pero que
vincul, no s por qu, con unas risas estruendosas provenientes de un sof
king size humillado por el peso de unas odaliscas demasiado maquilladas.
Casi ech de menos las cortinas de satn rojo y el obligado jacuzzi de
mrmol.

Tambin vi el altar.

Ocupaba casi una pared completa y estaba flanqueado por dos desacreditados
elefantes de yeso. En el centro, una figura de Santa Brbara al natural,
trataba de dar coherencia al desorden que se arremolinaba a su alrededor.
Me sorprendi la cantidad de globos blancos y amarillos arbitrariamente
guindados en todos los rincones. Las frutas, los juguetes y las flores
(girasoles, gladiolos blancos, rosas nacaradas) hacan pensar en la
mercanca de un buhonero y no en lo que realmente era: humildes ofrendas
para los santos. La serigrafa de un Simn Bolvar algo compungido formaba
una extraa trinidad al lado de las estampas de Yemay y Babal Ay. San
Lzaro, desde un pedestal, pareca decirnos adis con una mano rgida y
esmaltada.

Una alfombra persa nos seal el camino al patio.

La gallera (donde estaban montados los instrumentos), no me caus tanto
asombro como el hecho de que el sonido estuviera ya probado. En qu
momento lo haban hecho? Eso lo sabe Dios. El caso era que todo estaba
listo y en su sitio en espera de nosotros. Desde mi lugar pude dar con el
origen de la peste a chicharrn: nueve puercos, envarados de hueco a hueco,
giraban sobre unos tizones cenizos. El Dr. No los adobaba con pericia
oriental. Nosotros tambin somos nueve, me atrev a hacer un pequeo
clculo mental.

Mientras distribua las partituras, me adelant a un hecho que me hizo
estremecer: el repertorio, que yo mismo haba preparado, con suerte nos
alcanzara para aquella primera noche. Como mil, record con horror.

Entonces se me ocurri un plan.



La gallera tena butacas de terciopelo rojo y manchas de sangre en las
barandas. Los gallos, pens a manera de consuelo mientras arrancbamos
con la primera pieza. El palenque estaba ubicado muy cerca de unas
caballerizas donde consentan a unos caballos de paso fino y grueso precio.
De vez en cuando un pen sacaba a uno de los potros y lo haca danzar al
son que estuviramos tocando. Tambin sacaron a un tigre blanco enjaulado:
una clara demostracin de poder, como el coac Napolen que nos trajo el
chino para mantenernos aleltas.

A medida que avanzaba la noche, maldeca una y otra vez al que invent
aquello de que la msica calma a las fieras. Nuestra msica pareca causar
un efecto contrario. Cada tema pareca enardecerlos de una manera extraa.
Era como si cada pieza les dejara algo incompleto por dentro que necesitara
rellenarse con la siguiente cancin, y as hasta el infinito. El primer set
dur casi cuatro horas.

Estn celebrando un corone me haba explicado el pianista en el
descanso cuando le pregunt el porqu de tanta euforia, sobre todo de parte
del jeque de Adidas binicos.

Es el patrn. Estas fiestas slo las hacen cuando logran pasar algo grande
intent aclarar. A eso se le llama coronar. Es como cuando hay buena
cosecha, entiendes?

No entend. O mejor dicho, entend a medias. La verdad es que tena la
cabeza en otro lado. El primer set nos haba dejado bastante agotados y
casi sin municiones. El patrn era un seor gordo de bigotes al estilo
charro, papada de jabal y mirada manaca. El disfraz de rabe no le
sentaba bien. El bamboleo de la tnica lo haca parecer un loco escapado de
un psiquitrico iran. Los Adidas, por su parte, le restaban cierta
majestad al disfraz.

Pero hubo un detalle que s me preocup: el hombre no se sent en todo el
set. Fue ah que pens: si el hombre se sienta es porque est aburrido y
si est aburrido hasta ah nos trajo el ro.

Eso se lo dije al Chapo Olivares, uno de los tres vocalistas que me llev y
que, dicho sea de paso, posea un color de voz bastante parecido al de
Oscar. Pero al Oscar de antes. Al de El cachumbamb. Al de afro y cadenas
de oro. Al Oscar sin corregir.

No s si fueron mis palabras o un nuevo pasello del tigre blanco lo que
hizo que el Chapo se botara en el segundo y ltimo de set de aquella
primera noche. Pareca como si estuviera en el Madison Square Garden ante
veinte mil personas. Qu talento tena ese muchacho. Lstima que lo haya
mal aprovechado. Unos aos despus, cuando ya yo le haba perdido el
rastro, me enter de que una salva y no precisamente de aplausos lo esper
a las puertas de una agencia bancaria en Cali. Sala con un maletn en una
mano y una nueve milmetros en la otra. Sin embargo, aquella s que fue la
noche del Chapo Olivares. De los ochenta y seis temas que tenamos de
repertorio, el hombre pareca multiplicarlos por tres. Alargaba los soneos
y los mambos, modificaba y expanda estrofas, haca solos de boca de
instrumentos que slo existan en su imaginacin. Tena lo que hay que
tener para seducir a una audiencia. Gracias a l, el Jeque slo se sent
cuando el sol asom por entre los cerros que amurallaban la hacienda.



Mientras los dos calvos nos conducan en fila india al interior de la
casona escuch los primeros acordes de una cancin vallenata. Era extrao:
no haba visto a ningn grupo alistndose para tocar y sin embargo
comenzaron a sonar casi de inmediato. Era una cancin triste. La letra
hablaba de un desengao amoroso y de la venganza del amante engaado. Fue
lo nico que alcanc a escuchar antes de que nos encerraran en otra de las
alas de la casa a descansar.

Pero yo no descansara en los prximos dos das.

Sin repertorio estamos muertos, Albndiga, recuerdo que me dijo el
pianista apenas entramos en aquel saln donde relucan nueve literas
impecablemente tendidas. De los msicos, l pareca el nico que se daba
cuenta del lo en que estbamos metidos. La situacin era como para ponerse
a rezar y todos se comportaban como si estuvieran de picnic. Atacaron con
desespero un buf que acababa de instalar el chino (yo no com), y se
dieron el tup de pedir ms. Lo que faltaba era que exigieran champaa.

Entonces le coment mi plan.

Creo que yo tambin voy a comer fue lo nico que atin a decir apenas
conclu, como si masticar y resignarse fueran la misma cosa.



En los cuarenta aos que llevo en este negocio creo haber hecho de todo. O
por lo menos casi todo. De eso me di cuenta cuando le ped al chino que me
trajera lpiz y papel.

Repertorio, yo les iba a dar su repertorio.

La verdad es que nunca me he sentido tan solo como en aquel da. Mientras
todos dorman, indolentes, yo tena un problema que resolver. Ms bien dos.
Mi memoria nunca ha sido buena y con los aos ha ido peor. El otro problema
era el tiempo. En realidad, el verdadero problema es el tiempo, esa es la
tragedia, cierto? Pero algo tena qu hacer y lo hice. Que por m no
quedara.

Lo que son las cosas, de los tres cantantes que me llev, el Viejo Piango
era al que menos le tena fe. No era que tuviera mala voz (o s, tal vez un
poco aguardentosa), pero su gracia indiscutiblemente estaba en el baile. Yo
lo llev bsicamente para eso, para que diera espectculo. Creo que fueron
sus pasos de baile, sus tijeretas, y no el encanto de su voz lo que
impidi que el jeque se diera cuenta de que le estbamos haciendo trampa:
pareca hipnotizado en las hbiles piernas de aquel inslito hombre de 63
aos que lanzaba patadas de karate, se contorsionaba y hasta pareca flotar
como una nube vertiginosa en medio de aquella gallera.

Esto fue lo que se le pas por alto el Jeque:



Primer set (internacional)

 1. Mundo alucinante (16 veces)

 2. Un baile de ambiente (18 veces)

 3. Estrella distante (19, casi 20 veces)

 4. Mi adorada (18 veces)

 5. Corazn tan blanco (17 veces)

 6. Y viva Espaa (16 veces)

 7. La felicidad ja, ja (15 veces)

 8. Ah nam (16 veces)

 9. Los mgicos (14 veces)

10. Porque me gusta (12 veces)

11. Vidas imaginarias (20 veces)

12. Nadie ms que t (20 veces)



Segundo set

13. Por lo que tienes de ceniza (18 veces)

14. Dulce cantar (16 veces)

15. Slo quiero que amanezca (16 veces)

16. Tiene coimbre (17 veces)

17. Amores y castigo (18 veces)

18. Caonazo (18 veces)

19. El bonche (16 veces)

20. Que bailen tos (16 veces)

21. Las primeras hojas de la noche (19 veces)

22. Aprende conmigo (19 veces)



Tercer set

23. La eliminacin de los feos (10 veces)

24. Yo soy la rumba (3 veces)

25. Qu pena me da (2 veces)

26. Percusin (1 vez y el Jeque estuvo a un tris de sentarse)

27. Fanfarrn (1 vez)

28. Paseos al azar (8 veces)

29. Arroz con manteca (10 veces)

30. Salsa y control (6 veces, sin pena ni gloria)

31. No me mires as (10 veces)

32. Como si fuera una espiga (2 veces)

33. Velorio alegre (3 veces)

34. En el bar la vida es ms sabrosa (4 veces)

35. Mayoral (9 veces)

36. Segn pasan los aos (2 veces)

37. Burur Barar (10 veces)



Cuando el sol vino en nuestro auxilio, el Viejo Piango an tena gasolina
para unas horas ms. Su entusiasmo era frentico e infantil, como el de un
nio que se niega a irse de una piata. Haba dado lo mejor que poda
ofrecer y se senta feliz por ello. Sin embargo, al llegar a la habitacin,
entr en un torpor inexplicable, como si alguien de pronto lo hubiera
desenchufado. Se acost en unas de las literas y ya no volvi a levantarse
hasta que todo termin.

Yo tambin intent descansar un poco. Me ech en una de las literas pero
por mucho que trat no pude pegar un ojo. Soy una persona responsable, qu
te puedo decir, toda la vida lo he sido. An me quedaba una noche por
delante y yo no saba qu hacer, esa era la verdad.

Aquella segunda noche en poco se diferenci de la primera. Todo pareca
repetirse segn un orden establecido. Todo salvo por un detalle: las
mujeres. Las que vi la primera noche sin duda alguna no eran las de la
segunda noche. Algo similar not con los puercos asados.

Tambin los muchachos de la orquesta, en un alarde de mala educacin,
repitieron su comportamiento del da anterior. Aquello no era apetito sino
gula. Yo apenas si mordisque alguna fruta. Todo me saba a hiel.

Slo cuando le ped al chino que me trajera ms lpiz y papel sent un poco
de paz en el cuerpo.



Como a las seis de la tarde sal afuera a tomar aire y a despejar un poco
la mente. Higiene mental, deca mi vieja. Uno de los calvos me custodiaba
como si yo fuera un nio travieso.

Me fumaba un cigarrillo cuando escuch el estruendo y casi de inmediato
sent la ventolera. Aunque me encontraba a una distancia considerable, pude
fijarme con detalle en los cuatro hombres que descendieron con la cabeza
gacha del helicptero. La verdad es que no haba que ser un genio para
saber a qu se dedicaban por lo menos tres de aquellos hombres. Una vez en
Nueva York intent comprar una camisa similar a la que uno de ellos luca.
Cuando me fij en el precio supe de inmediato que jams sera propietario
de un Ferrari ni de una camisa de seda como aquella. Los tres fumaban
habanos con malvola elegancia e iban esposados a unos acerados maletines
que slo he visto en pelculas. El cuarto hombre s que no pegaba con nada.
Pareca sacado de un grupo de danzas folclricas del Senegal. Llevaba con
forzada naturalidad un gorrito, puede que musulmn, adornado con
lentejuelas y piedras de fantasa. La tnica blanca, abierta en V en el
pecho, dejaba ver nueve collares multicolores, acaso su signo ms
distintivo, si obviamos, claro est, las sandalias con medias deportivas
que usaba y que le conferan un aire de turista alemn.

Sin embargo, era la torta que sostena en las manos lo que en definitiva me
turb. Tena el dimetro de una pizza familiar y la consistencia de un
pastel lbregamente macrobitico. Para quin era aquello? Pronto lo iba a
saber.



Para esa tercera noche me haba reservado al que, en mi opinin, era el
mejor de los tres cantantes. El Nen Pinto posea una de las voces ms
verstiles que haba escuchado en aos. Sorprenda que a los 19 aos
pudiera lograr aquellos registros. Tambin posea algo que no venden en la
farmacia: escena, cancha, que en este negocio es tan vital como la voz. Con
ese talento me senta confiado para el cierre. Tal vez la edad me
preocupaba un poco, pero ciertamente no era el momento para ponerse
exigentes.



Antes de salir a la gallera, quise motivar a los muchachos para que le
pusieran un extra a la presentacin. No alcanc a decir: la suerte est
echada, cuando el chino entr por la puerta. Empujaba el mismo carrito de
siempre, salvo que en vez de comida traa la torta. De cerca no tena tan
mal aspecto y el aroma era de esos que prometen cosas mejores al paladar.
Cuando la prob sent algo extrao, saba a una combinacin de concha de
limn en almbar con remolacha. Pero el fondo amargo se impona a los dems
sabores y eso me hizo desistir de terminar mi racin. Los dems muchachos,
al parecer, sintieron lo mismo y dejaron a medio camino sus porciones.
Todos menos el Nen Pinto quien, con nostalgia glotona, dijo que la torta
le recordaba un pastel navideo que haca su abuela en Tolima.

En el trayecto hacia el patio unos de los calvos se puso conversador. Eso
me dio mala espina. Sobre todo al enterarme de que los tipos del
helicptero eran los seores de Culiacn. Qu curioso: Seores de
Culiacn me son en un primer momento a ttulo de gaita jocosa. Fue
mientras afinbamos los instrumentos que ca en cuenta de la ecuacin
Culiacn-Mxico-Desechable.

Todo lo que sucedi a continuacin de verdad que lo recuerdo vagamente.
Para ser ms especfico, recuerdo slo las dos primeras horas de aquella
presentacin. Fueron magnficas. Me haba esmerado en un repertorio de
temas cubanos (danzones, sones morunos, etc.) que altern con algo de
charanga y boogalows. La experiencia de las dos noches anteriores me haba
educado en los gustos y caprichos del Jeque. La orquesta botaba un sonido
engranado, limpio, como el de una filarmnica. Creo que en lo que me resta
de carrera jams volver a escuchar algo similar. Pero tanta dicha no dura
mucho y en el caso que nos atae apenas dur un par de horas, tiempo en el
cual los seores de Culiacn no se movieron de sus butacas; se limitaban a
darles pequeos sorbos a sus tragos como si se tratara de bebidas muy
calientes y a mirar con fascinacin al Jeque. Del tipo de los collares y
sandalias con medias, ni rastro. Slo lo volv a ver en el primer
intermedio cuando fui al bao a orinar. No s por qu, pero me pareci
lgico que el sitio donde me lo encontrara fuera el altar. Estaba sentado,
al estilo sioux, a los pies de la imagen de santa Brbara (que dicho sea
entre parntesis pareca ms la representacin del Deseo que de una
santidad: tena mucho busto y mucho labio, como si al artesano que la
molde hubiera exagerado la dosis de colgeno), y se entretena con unos
caracolitos que lanzaba y recoga como si estuviera jugando una
interminable partida de ludo mstico.

Mentira si dijera que me acuerdo de la cancin que interpretaba el Nen
Pinto para el momento en que ocurri el desastre. Debe haber sido una
charanga. Lo digo porque el muchacho estaba dando unos saltitos, que eran
parte de la coreografa, cuando de pronto se puso a dar unos brincos
frenticos, como de canguro. De haber sido slo eso de repente nadie se
hubiese dado cuenta. Pero las cosas malas suelen venir en seguidilla. Casi
al final de la pieza y sin que viniera a cuento, el Nen se qued esttico,
con la mirada perdida en un punto indeterminado de la gallera. Luego, todo
sucedi. Un vmito verde, como una guasacaca espesa, le brot de la boca y
el chorro fue a dar casi ntegro a la tnica del jeque. Los Adidas tambin
llevaron lo suyo. Qu momento ms incmodo, vale. El Jeque pareca el
sacerdote de El exorcista. Pero lo ms extrao fue lo que ocurri a
continuacin. Contrario a lo que yo me esperaba, el jeque no orden que nos
fusilaran en el acto. Ms bien daba a entender que el asunto lo diverta
muchsimo. Se quit la batola como si el asunto no fuera con l y mand a
que el show continuara. Entre el Chapo y yo sacamos al Nen del escenario.
Estaba helado y tena los ojos como un animal disecado. Al Chapo le dio por
hablar de posesin satnica y coment que en su pueblo a una niita le
haba ocurrido lo mismo. No le quise decir nada, pero yo estaba seguro de
que lo nico endemoniado en todo esto era la bendita torta mexicana.

El resto de lo que pas aquella noche lo tengo poco claro. Hasta donde
alcanzo a recordar, el Chapo se defendi bien con el micrfono a pesar de
no haber ensayado el nuevo repertorio. Pero el Chapo era puro talento y de
haberlo puesto a cantar pera, tango o joropo no dudo que tambin hubiese
salido bien librado. Sin embargo, eso es apenas lo poco que puedo evocar
con nitidez; todo lo dems me viene a la mente por pedacitos. Unos
pedacitos ms bien difusos y algo incoherentes.



Todo brilla con colores que en mi vida he visto y que, me temo, jams
volver a ver. Siento que el Jeque, los mexicanos, las putas, los calvos y
hasta el chino me aman. Yo tambin, por alguna razn, los amo a ellos. Pero
se trata de un amor especial: un cario suave, despreocupado, como romance
de liceo.



Ya no peso los 138 kilos que me agobian y me identifican. Mi trombn
adelgaza junto a m hasta convertirse en la primera flauta dulce con que me
inici en la msica.



Mam, con una voz a la que no le falta autoridad, dice: Gordo, ve al
abasto y treme un real de mantequilla, dos maltas y una caja de Lido.



Todo lo veo espeso, gelatinoso.



Al pianista le da por jazzear un tema y el conguero lo acompaa en esa
locura. Intervengo para evitar una desgracia. A la final, terminamos
improvisando algo de Thelonius Monk que no nos qued ni mal.



El Jeque re. Tengo ganas de hacer pup.



Me miro el pulgar mientras deslizo la varilla del instrumento. Mi dedo es
fascinante.



Los puercos mueven la boca. Me parece que hablan entre ellos.



Los mexicanos ren. Yo tambin ro.



Jairo me debe unos reales. Tengo que cobrrselos.



Otra vez mi vieja: Si no haces la tarea, no hay Tom y Jerry.



Cunto ser 9 x 9.



Qu ser de la vida de Thelma Tixou.



El chino se acerca a la gallera y le comenta algo al pianista.



El pianista se desnuda.



Estoy a nueve centmetros del piso.



Creo en la paz del mundo y en el ginkobilova.



Magallanes ser campen.



Soy feliz.



El Jeque se sienta.



Me hago pup.



Antes de que ocurra lo peor, mando a parar la orquesta. Siento un maremoto
dentro de m. Oigo campanas, o algo parecido a las campanas. Estoy cansado
y estoy sucio. Pero no me he rendido. Uno, bajo ninguna circunstancia, debe
rendirse. Aprovecho para hablar con los muchachos. Con resignacin y asco,
soportan mi monserga y mi olor. Creo haber hablado muchsimo, pero apenas
recuerdo tres palabras: amistad, valor, Dios. Los calvos se aproximan a la
gallera, pero ya no tengo miedo. Mando a los muchachos a tomar de nuevo sus
posiciones. Siento que el fin se acerca, pero a la vez siento que he
cumplido. El tipo de los collares y chancletas con medias por fin aparece.
Se sienta a la derecha del Jeque y le comenta algo en voz baja; un gesto
cannico de pelcula de Semana Santa. En ese momento, no s por qu motivo,
intuyo que todava existe una posibilidad. Me da mucha rabia decirlo, pero
si esa posibilidad pudo tomar cuerpo fue gracias al pianista. Fue l, con
repertorio en mano y dedo tembloroso, quien me seal la letra de Para tu
altar. Quin lo dira. Juro que yo no hubiera podido hacer semejante
asociacin. Hay gente que sirve para esas cosas, yo no. Pensar que el nico
xito que pegara Argenis con la vieja orquesta sera la clave que nos
sacara de aquella pesadilla. Ahora que hago un esfuerzo, me vienen a la
mente las circunstancias que rodearon la grabacin de esa pieza aos atrs.
Puedo ver a Joseto, mi compadre y timbalero de la orquesta, metido de pies
y cabeza en aquella onda santera fastidiossima en la que pretenda
involucrarnos a todos. Joseto vestido enteramente de blanco: zapatos
blancos, boina blanca, reloj blanco. Joseto con su amiga de la poca
(disfrazada de novia antillana, con turbante blanco y todo). Joseto y su
empeo en incluir esa cancin: esto va a ser un palo, Albndiga, creme.
Me parece recordar que entre sus otros argumentos de peso destacaba la
palabra bawalao. El hecho fue que por no llevarle la contraria al
compadre acept que Argenis grabara el tema. Aunque ju sto es decir que los
arreglos que le hice y la manera cmo mont el sonido y las voces recordaba
a anteriores trabajos que ya haba hecho con Oscar. Eso trajo su parte
mala: el pblico dej de referirse al pobre Argenis como el Gordito. A
partir de entonces comenzaron a llamarlo Oscar Meyer. Como quiera que
sea, fue esa cancin sencillita y sin mayores pretensiones la que en
definitiva nos salv la vida. Hasta ah llegan mis recuerdos. El resto
puedo completarlo (y esto tambin me duele decirlo) nuevamente gracias al
pianista. En el viaje de regreso a Cali tuvo la suficiente lucidez y aplomo
estomacal como para acercarse hasta donde yo estaba y contarme el final de
esta historia. Segn me dijo, apenas el Chapo arranc con la primera
estrofa de la cancin el tipo de los collares entr en una especie de
trance. Eso yo no lo recordaba. O puede que s, no estoy seguro. El asunto
es que el hombre babeaba y peda a gritos que le dieran de beber ron. Luego
se seren un poco y se acerc a la gallera. El pianista dice que en ese
instante temi lo peor. Sin embargo, el tipo lo nico que deseaba era que
volviramos a tocar la cancin. Y as lo hicimos, segn el pianista. La
tocamos y la tocamos hasta que un rayo de luz madrugadora nos record a
todos que las noches no son infinitas. El resto es ms o menos ridculo y
no vale la pena dilatarme mucho en esa parte. El hombre, en un acto a todas
luces teatral, se quit los collares que llevaba puestos y nos guind uno a
cada uno, la cosa pareca ms bien una premiacin de la FIFA. Dijo que le
diramos las gracias a Oshn y que podamos irnos en paz. Hasta no hace
mucho pens que el tal Oshn era el nombre de uno de los mafiosos.



De aquella aventura ya han pasado muchos aos. De Colombia me traje muchos
recuerdos, algo de dinero y el collar que me regal el seor aqul. A los
pocos das de haber salido del susto de la hacienda comenc a usar el
collar. La verdad es que no s por qu lo hice y, a estas alturas, no creo
que importe mucho buscarle una explicacin. No me lo he quitado desde
entonces. La palabra amuleto no me gusta. Yo nunca he credo en ese tipo de
cosas pero tampoco dejo de creer. Me ha ido bien, esa es la verdad. Sin
embargo atriburselo al collar me parece un poco exagerado.

En estos das Oscar se puso en contacto conmigo. Tena aos sin hacerlo. Me
dio lstima cuando lo escuch hablar de un reencuentro con los muchachos
de la orquesta original. La gente cuando se pone vieja le da por ese tipo
de cursileras. Le dije que lo iba a pensar. No soy un hombre rencoroso,
pero esa fue mi pequea revancha por el asunto de la Zulia. La salsa ha
cambiado mucho desde entonces. Nosotros tambin, para bien y para mal. Hay
personas que no entienden esas cosas.

** Salvador Flejn
   salvadorflejan@hotmail.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1966). Licenciado en letras por la
   Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Ha publicado
   crnicas y artculos humorsticos en el diario El Nacional
   (http://www.el-nacional.com). Fue distinguido con la nica mencin de
   honor en el Primer Concurso de la Bienal de Literatura
   Colombo-Venezolana. En 2003 gan el Concurso Nacional de Cuentos de la
   Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven,
   http://www.sacven.org) y en 2004 el Concurso Nacional de Cuentos de la
   Fundacin Amigos de la Literatura Tachirense. Ha publicado el libro de
   cuentos Intriga en el Car Wash (Random House Mondadori, 2006).



=== Poemas   Daniela Ivonne Gregorio Neria =============================

*** Sector Nueve: el de la calma

                  A Roberto Rivera del Ro, a quien
                  tanto debemos yo y este poema.

  Camino. El sol camina conmigo entre sombras,
entre racimos que emigran aqu debajo
formando su maraa gris, multiplicando su colmena de hojas.

  Mi sol me mira desde sus alturas derramadas de espuma,
desde su continental distancia blanca.
  Mi sol me mira desde su casa ocenica,
desde su azul abrazo martimo.

  Yo camino.
  Camino contigo y conmigo, a la vez;
con tu sombra la ma, yo camino. Tus pasos son los mos.

  Tus pasos son tan mos, y caminas igual que las nubes.
  Eres un algodonal ladeado por el aire:
una neblina que impide la visin vesperal,
que todo pinta y vuelve de blanco, armando la claridad a cada paso.

  Caminas y el mundo se pone blanco, se pone claro.
Tus pasos son tan mos...

  Caminas y cambias, igual que las nubes:
se te derrama la espuma, el rumbo se te cambia.

  Yo vengo de las sombras. Yo de la luz me escondo.

  Camino. El viento hace remolinos con el polvo
y nos llena con su harina del atardecer.
  Con su blancura vespertina, su talco del crepsculo,
cierne en nosotros su polvo sin tiempo, sin pasado, sin recuerdos...
  Con su espiral transparente hace remolinos con nosotros.
Y se detiene todo, incluso la calma.

  Se detiene el enjambre tuyo, tu voz, tu irte de pronto.
Se detiene tu boca, tu lengua, tu rumor de ave.

  Los rboles anidan el da que eres, el cielo que guardas,
la claridad que zumba y planea entre sus ramas.

  Camino. Voy con tu harina y con mi sombra sin trmino:
sin fronteras, sin horizontes.

  Nada ahoga, nada sepulta el tacto con el que armas las estelas.
No hay continentes, no hay ocanos...
Dejas en cada paso tu reguero tu roco de estrellas.

   Camino. Corro por tus calles sin conocer tus direcciones.
El sol galopa aqu debajo. Su polen de oro el camino nos ha desbaratado.
   Caminamos. Tropiezo con las grietas cotidianas,
con las grietas que se ocultan debajo de los pasos,
con las mismas piedras que rebotan, que saltan y viajan,
dejando atrs su eco de palpitacin.

  Eres espuma y continente. Tienes mar y polvo en el cuerpo.
Ests construido con ambos ingredientes, con los mismos ingredientes de las
      [costas...
Eres mi puerto, de donde parten las caracolas.
Eres viento: pero sin rosas, pero sin direcciones...

  Camino.
Con su rehilete su espiral transparente el viento llevar los
      [atardeceres.
Llevar, de ptalos y plumajes, las tintas con las que est coloreada la
      [tarde.
Llevar todas las voces, todos los retazos de aves que en el pecho traes.

  Tus silencios son tan pocos, y se parecen tanto al viento.

  El viento aletea hacia ti desplegando sus hlices de vidrio.
Y te lleva la tarde, con sus fragmentos de vuelos de aves de noviembre.
Llega hasta ti, hasta tu blanca espuma. Eres tan algodonal y tan harina...

  Las tardes de tus cielos y el polvo de tus suelos
abarcan todos los colores y, sin embargo, ninguno eres.

  Camino. Voy por ti o hacia ti; la direccin no importa.

  Camino. Voy por calles que conozco slo en las tardes,
cuando nadie pasa por ellas. Y son mas, tan mas.
  Camino... Ando por ellas, ando por ti.
Camino debajo de tanto blanco, de tanto cielo plido.
Debajo de nubes que caminan y cambian,
debajo del cielo y de su continental distancia blanca.

  Voy por un camino que no es mo y, sin embargo, camino.

  Y se detiene todo, incluso la calma.



*** Distante, distante...

  Tus ojos vespertinos guardan los vuelos salvajes de las aves.
Encuentro debajo de tus prpados las rocas en donde las olas se revientan.
Este es un da azul.

  Hay voces de pjaros en tus ojos. Tienes tantas tardes en la mirada...
Tantas tardes en que no hemos podido mirarnos con toda la entera vista.
Te he visto casi a escondidas de m, traicionndome.
No s por qu prefiero no tenerte tan cerca.

  Tus ojos tienen algo de canto y de vuelo.
Y yo no s cmo no acordarme de ti.

  Las miradas de tus ojos tienen la pintura de las olas.
La pintura sin color del agua; el mismo oleaje de los mares...

  Cuando es de noche pienso en ti. Me acuerdo...
Aunque no tengo nada en el pasado que nos una.
Somos distintos... Nuestras estaciones no coinciden.
Estn situadas en los rigores frenticos del tiempo, y no coinciden.
Tampoco mis palabras pueden ser escuchadas por ti.
Porque si yo te hablo, hay algo todo que no nos une.
Todo nos separa, incluso la distancia.

  No s por qu prefiero no tenerte tan cerca.

  Quiz sea que acortar la distancia es imposible.
Quiz sea que por algo por mucho no podemos estar juntos.
No quiero culpar a la distancia.
No quiero culpar a nadie.



*** ltimas lloviznas

  En la tierra, hmeda de ti, estn, enteros, los crepsculos de las
      [estaciones.
Pero son, del otoo, tus sobriedades conocidas.
Son, del otoo, tus noviembres tristes, tus ltimas lloviznas,
tus silencios en borrasca que hacen perder, a las horas, los estribos.
En parvadas de aves oscuras se surca la tarde
y el tiempo se pierde a la distancia.
Tus ojos ya no miran los retazos del sol de este da
ni las sombras del roco de la noche.

  Entera y profunda es la huella como herida;
herida ma, noche quieta y ma, deshilada en la remota y muda lluvia.
No hay voces cuando el rehilete de la noche llena el viento.
De la noche no hay ms silencios y el tiempo, inquebrantable, se quebranta.
De los atardeceres, anaranjados a la distancia, fuiste dueo
como los astros y como las flores.
Est, en las entraas de la vida y del cielo y de la tierra tu tierra
el agua de tu boca.
La lluvia mansa moja el atardecer mientras las aves revolotean la brisa.
De ocre andan las montaas cuando los caminos y las constelaciones se
      [confunden.
Se confunden como si fueran races anidadas en tus manos.

  Ya no reconozco el vuelo del viento ni el color de la noche.
Sern los deshojados atardeceres los que de ti surjan...
Los atardeceres, hmedos de ti, sern races que como abanicos
se abrirn en mis ojos y llenarn mi vista con su canto.

  Hoy, en mis brazos solitarios, recojo las sombras:
de las ltimas lloviznas se me llena el cuerpo y se me llenan las manos
y, entonces y slo entonces, soy.



*** Te esconden nuestras noches de sol

  Nuestras noches
te esconden, luna, quiero
un reflejo
que a mis muecas cambien,
un
destello
de las penumbras
que en tus cabellos
logran
disfrazarse en aos
podridos, oxidados,
que
en las luces de colores mrices y argentados
penetren tu noche
revuelta de sol,
tu sal lbrega de horror,
nuestras noches
te esconden, luna,
quiero
yo
un hlito
que robe el sueo,
un murmullo
de la sal de los mares,
un destello de firmamento, y, al fin,
la caricia sucia,
la mueca rota
que das en madrugada
y
miento siempre
cuando me digo
que
sin ti
yo muero.

El sol perdido...



*** No distingo

  No distingo las estrellas en este cielo.
En esta noche de flores apagadas se traza, a lo alto,
la geografa constante de tu tacto.
De acuerdo a tu regazo de ocano, hay gaviotas
en mi pecho que aletean hacia ninguna parte.
  Y mis manos no tienen nada qu tocar.

  Ya no hay tanta noche, tanto cielo encima.

  Del mar slo han quedado suspiros y, de tu paso,
slo constelaciones de huellas.

  Por qu las estaciones nuestras no coinciden?
Tu idioma de pjaros tu lengua de vuelos perpetuos
anida en las cuencas de mis manos.

  As es como quisiera memorizarte: con el tacto.
Tomar puados de tus voces, de tus ecos, que se deshilan
entre mis dedos enredados de ti.

  No distingo las estrellas en este cielo. No me alcanzan estos ojos
para verte a ti y al cielo, juntos, en una misma estacin.
  No distingo, a veces, las luces del cielo. Las estrellas parpadean,
y t tienes tantos astros en los ojos.



*** A m

  Brota de nuevo la lluvia tan pausada
y con ella algo se me queda en los labios.

  La boca siente sed y el deseo
se llega como la noche que nadie duerme
y que nadie recuerda
y que nadie la canta
porque aqu, por estos rumbos, todos duermen las noches, sin sufrir...

  Esta lluvia incesante lastima.
A m, el recuerdo de las noches
y la soledad
y el abecedario
y yo y nada ms
me fomenta el remordimiento.

  Y el remordimiento es por dejar atrs,
en la oscuridad de otras noches tan quietas de una lluvia
tambin quieta y, adems, pausada,
a m.

** Daniela Ivonne Gregorio Neria
   finisima@gmail.com
   Escritora mexicana (Ciudad de Mxico, 1986). Ha sido ganadora del
   concurso Arturo Trejo Villafuerte de cuento. Ha publicado un cuento y un
   poema en la revista de la Universidad Autnoma Chapingo
   (http://www.chapingo.mx), en donde actualmente estudia. Tambin ha
   participado en publicaciones colectivas. Ahora se encuentra realizando
   una adaptacin de su cuento "Bscalos, Gualterio, bscalos" para el
   cine, que le apasiona demasiado, y trabaja en un libro de poemas que se
   titular Sector del viento.



=== Relatos      Julia Otxoa ==============================================

      (Nota del editor: la escritora espaola Julia Otxoa
      [http://www.juliaotxoa.net] acaba de publicar Un extrao envo, una
      coleccin de microficciones que, con 168 pginas, aparece como el
      nmero 18 de la coleccin Reloj de arena del sello Menos Cuarto
      [http://www.menoscuarto.net]. Como ver el lector y como apunta Jos
      Mara Merino en el prlogo de Un extrao envo, los personajes de
      Otxoa se debaten entre el onirismo y una cierta atmsfera de
      extraeza, cambios de identidad, desencuentros, relaciones complejas
      con los objetos y falsas apariencias de las cosas o de los seres
      vivos).

*** Leyendas

Los padres estaban ilusionados, se pasaban el uno al otro el nio enfermo a
travs de aquel hueco formado en el rbol seco. La antigua leyenda vasca
deca que el hacerlo de ese modo la noche de San Juan, era el mejor remedio
para todos los males.

Y, fieles a la tradicin, as lo hicieron, pero tal vez entusiasmados por
lograr su curacin, pusieron en ello demasiado mpetu, lo cierto es que en
una de esas vueltas de los brazos del uno a los del otro, inesperadamente,
el nio sali disparado volando a gran velocidad, perdindose tras las
montaas.

Pasados los aos, aquel nio volvi ya curado, hecho hombre, con una
largusima trenza y hablando perfectamente el chino. Lo primero que hizo
fue investigar el extrao suceso que le catapult en plena infancia hasta
el palacio imperial de Pekn donde fue adoptado como hijo del emperador.

Dado su alto rango, oblig a las autoridades locales a procesar a sus
antiguos padres, ya muy ancianos, basndose en la idea de que haba
existido un complot por parte de stos para librarse de su hijo enfermo.
stos intilmente negaron una y otra vez semejante acusacin, jurando que
lo nico que pretendieron aquella lejana noche de San Juan fue curar a su
hijo siguiendo en todo momento lo que dictaba el rito y la leyenda.

El hijo adoptivo del emperador no les crey absolutamente nada, l no haba
odo hablar nunca en China de semejante leyenda. De nada les vali alegar
que de un pas a otro cambian las tradiciones, que lo que en una tierra
cura, tal vez en otra mate, que todo es cuestin de geografas y culturas
distintas. Todo fue intil, fueron ejecutados inmediatamente bajo la
acusacin de infanticidio.



*** Cuestin de orgullo

Realmente aquel hombre se obstinaba en no querer entender, mientras
enfurecido me daba puntapis en las costillas y riones, me insultaba y me
persegua por toda la casa, incapaz de soportar la idea de esposo
abandonado.

Yo no me defenda, saba perfectamente que hubiera podido cortarle la
yugular con la velocidad de un rayo, pero en el fondo me daba lstima, ya
que en cuanto se cansara y dejara de golpearme, yo tambin me ira
dejndole totalmente solo.

Porque ningn perro de mi categora soportara vivir con un dueo que no le
permite contemplar escondido tras las cortinas del dormitorio, cmo su
mujer se desnuda todas las noches.



*** Palomeras de San Roque

Palomeras de San Roque es uno de esos lugares estratgicos de montaa
donde los cazadores escondidos en casetas camufladas, cazan a red la paloma
torcaz, que emigra en el otoo hacia frica.

Pervive en el lugar todava, un rito de matanza ancestral, un impresionante
espectculo que mueve cada ao miles de curiosos. El acto consiste en que
los cazadores una vez que tienen a los cientos de palomas atontadas bajo la
red, las van sacando una a una degollndolas con certeros mordiscos.

Una vez terminada dicha ceremonia de muerte, el rito contina y esos
cazadores, con los labios an chorreando sangre, besan en la boca a las
mozas que quieren buscar novio. Ya que dice la leyenda que los besos
mojados en sangre de paloma son los mejores aliados del amor.

No obstante, tambin se cuenta que durante las noches de luna llena, los
cazadores incendiados de pasin amorosa, desenfrenadamente, acarician con
los dientes el cuello de sus amedrentadas esposas.



*** De las apariencias

Era un hombre tan delgado que a menudo se lo llevaba el viento. As que en
previsin de este tipo de catstrofes, se haba llenado los bolsillos de
piedras. Pero la suerte no estaba de su lado. Ocurri durante una de
aquellas noches en las que un fuerte viento no lograba llevrselo; el pobre
hombre loco de contento celebraba su dicha con los marineros por las
tabernas del puerto. Nunca fue tan feliz.

Al amanecer, caminaba completamente ebrio como un ngel frgil junto a los
embarcaderos, dicen que debi resbalar y caer al mar mientras cantaba. De
todas formas esta versin de los hechos nunca fue escuchada. La oficial fue
la del suicidio, llenos de pesadas piedras sus bolsillos.

** Julia Otxoa
   otxoarte@telefonica.net
   Escritora espaola (San Sebastin, 1953). Ha publicado los poemarios Luz
   del aire, en colaboracin con el escultor Ricardo Ugarte (1982),
   Centauro (1989), Leta dei barbari (1997), La nieve en los manzanos
   (2000), Al calor de un lpiz (2001), Gunten Caf (2004) y Taxus baccata,
   con dibujos de Ricardo Ugarte (2005); los libros de relatos
   Kskili-Kskala (1994), Un len en la cocina (1999), Variaciones sobre
   un cuadro de Paul Klee (2002) y Maiali e fiori (2006). Su obra ha sido
   traducida a varios idiomas y recogida en diversas antologas de
   microficciones como Galera de hiperbreves (2002), Sea breve por favor
   (2002), Dos veces bueno 3. Cuentos breves de Amrica y Espaa (2004),
   Micro Quijotes (2005), Fbula Rasa (2005), Ciempis. Las microficciones
   de Quimera (2005) y La otra mirada (2005). Mantiene una pgina personal
   en http://www.juliaotxoa.net.



=== El desterrado =========================================================
=== (poema en cinco partes)      Julio San Francisco ======================

*** Al partir (poema 1 - la despedida)

Dicen que lo despojaron
De toda su indumentaria
Y sin toda su ordinaria
Alegra lo dejaron.
Dicen que lo abandonaron
Nufrago de la pasin
En ponto de decepcin
Sobre dos maderos viejos.
Y dicen que desde lejos
Enseaba el corazn.



*** El desterrado (poema 2 - la llegada)

                       Para Jos Mara Heredia, Jos Mart, Agustn Acosta,
                         Jos ngel Buesa, Gastn Baquero, Reinaldo Arenas,
                                          Severo Sarduy, Heberto Padilla...
                   Para los cubanos del exilio, que son ms de dos millones
                                                     durante ms de 40 aos

El parque madrileo que frecuento
tiene fro
y yo
tengo fro
y el banco donde me siento
tiene fro.
El parque tiene, tambin, un joven con su esposa enamorada
y yo trato de imaginarme, por curiosidad,
cmo ser tener una esposa enamorada
en este parque madrileo.
El joven de la esposa enamorada
tiene un coche en el que vienen a este parque madrileo
y yo, por entretenerme, trato de imaginarme
cmo ser tener un coche
y llegar con una esposa
a este parque madrileo.
El joven de la esposa enamorada y su coche
tiene una casa
y yo, por distraerme, trato de imaginarme
cmo ser llegar a una casa
en un coche
despus de pasear por este parque madrileo
con una esposa enamorada.
El joven de la esposa enamorada, su coche y su casa
tiene un amigo que se encuentra con ellos
en este parque madrileo
y yo, por divertirme, trato de imaginarme
cmo ser tener un amigo
y encontrarse con l
en este banco fro
de este parque madrileo.
El joven de la esposa enamorada, su coche, su casa y su amigo
tiene patria
y yo me pregunto cmo ser tener una patria.
El joven de la esposa enamorada, su coche, su casa, su amigo
y su patria
tiene un hermoso perro
y pasean con su hermoso perro
todas las tardes
por este fro parque madrileo.
Si yo tuviera un perro!

      El Retiro, Madrid, octubre, 1998


*** El ruedo (poema 3 - la estancia)

El exilio es una plaza
tan majestuosa como la Monumental Las Ventas
o sencilla como la de San Sebastin de Los Reyes,
una plaza, un ruedo, aficionados, tendido 7.
Pero yo los exiliados
no tenemos en ella
ni el rol de matador
ni el traje de luces
ni cuadrilla
ni, claro, dos orejas y un rabo
ni pauelos blancos, Puerta Grande, hombros cargadores
ni una ovacin. Ni
silencio respetuoso.
Yo los exiliados salimos siempre por la pequesima puerta
de la muerte
Y por la pequesima puerta de la muerte siempre entramos.
el toril de la sptima clase
Nunca seremos El Juli o Miguel Avelln, Enrique Ponce, Jos Toms
y nadie nos despide de nada
como al benemrito Curro
en la Real Maestranza de Sevilla.
En esta plaza nuestra donde tampoco se toca pasodoble
slo me queda la opcin
para los toros no hay alternativa
de ser un vitorino
y que la vida cumpla con nosotros
magistralmente
las tres buenas suertes malas.
Siempre nos toca un buen lote de toreros, el del mejor recorrido
de la tarde,
el de los clsicos y enrazados, el de maneras nobles y de castas
y fijeza insuperable.
La faena conmigo, el toro de la tarde, siempre es pulcra.
No hay pinchazos inciertos ni estocadas cadas.
En caso de que yo el toro
demuestre ms casta y arte
que el torero
o geste y alumbre la faena ideal
la de seis orejas, tres rabos y 13 Puerta Grande
tampoco ser indultado,
tampoco ser semental
ni me interesa
En caso de que yo el toro
en un alarde de ingenio, dolor, amor y absurdo,
despoje del capote al matador,
dirija la suerte de varas
y se cumpla incluso sin puyazo fuera de lugar
y en dos embestidas con rabos ondulantes
le deje al mataor la salida infinita y abierta,
aunque yo clave las seis banderillas amarillas y rojas
en el omplato de El Juli, en la 7 vrtebra,
aunque lo espere, en fin, en porta gayola
y haga un tercio de muletas de luces,
cuatrocientas vernicas, mil naturales, quinientas manoletinas
despus de ejecutar dos quites de Dios,
y entre a matar
y mate
con la espada impecable del Diablo,
seguir siendo el invlido toro de la tarde.
(No somos anhelados por las mujeres y respetados por los toros
como Jesuln. No lo somos).
El toro yo que habr salido
furioso, desorientado, fiero
sin saber a dnde lleg ni qu le espera
nunca llegar hasta el humilladero, all nunca me vern
el que, visto el caso y comprobado el hecho, slo puede
slo tiene el derecho
de recibir un fino espadn
en los medios
y salir mal andando hacia las tablas
con la esperanza intil de doblar presto
y recibir un primer
y nico
feliz puntillazo.



*** Testamento (poema 4 - la despedida)

Nadie tendr problemas con mis restos mortales
si, como he dicho ya, un da yo muriera.
No s a quin le tocar la fnebre y funesta misin
de encontrarme muerto
porque el destierro es el lugar donde no se sabe nada
de hoy, de maana, ni de ayer.
No s si ser una mujer, un amigo, una vecina
anciana y asustada,
un portero, un polica,
un enemigo,
alguien que pasaba por all.
No s tampoco dnde morir,
si en mi cuarto,
si en la calle,
si en el trabajo,
si en el hospital,
si en un barcito
donde tomo caf con leche
y leo el peridico
todas las maanas.
(debo morir en un barcito).
Podra ser de un infarto
del cerebro
o, tal vez, del corazn a donde han ido a parar
todas las furias, los miedos,
las melancolas y las fieras
o cursimente de hambre
o del azcar baja
o el colesterol alto
o, simplemente, de estar lejos.
No s ni quin recoger mis propiedades,
mis pauprrimas propiedades
que no relaciono para no ofender,
sin embargo pueden quemar
mi verde traje parisino,
mi amarilla corbata italiana
y todo lo dems, hasta mis cartas
enviadas y no enviadas
que ya cumplieron su misin.
(S que alguien aprovechar el desconcierto
en torno al muerto desconocido
de quien nadie se declara propietario
para sustraer
sigilosamente
y no para guardarlo de recuerdo
mi juego de pasador, yugos, plumas y fosforera
mas no me importa).
En caso de que alguien tropiece
con un ladrillo que yo pueda haber modelado
s le rogara que modelara otro igual o mejor.
En caso de que alguien tropiece
con algn libro
que yo pueda haber escrito
s le rogara que lo tirara contra la puerta de alguna editorial
y en caso de que, con tan buena suerte, se publicara algo
decreto que por 70 aos
todos los derechos de autor
pertenecen
exclusivamente
a un ser que dej en La Habana.
Si surgiera algn(a) admirador(a)
del que model el ladrillo
o del que escribi el librillo
y deseara saber algo de aquel modelador de librillos
y deseara saber algo de aquel autor de ladrillos
y si deseara, incluso, ir hasta su tumba
y leer su epitafio
y ponerle una flor
no podr hacerlo.
No habr epitafio ni tumba,
pero, solamente para que la historia tenga un final feliz, dar
dos direcciones.
En un pueblito del centro de mi patria
cuyo nombre es Corralillo
(me hubiera gustado ser Conde de Corralillo)
pas mi adolescencia, suspend matemtica,
tuve amigos y novia,
y en un barrio de la capital cubana
cuyo nombre es Bacuranao
(me hubiera gustado ser Barn de Bacuranao)
donde viv mis ltimos aitos con patria propia
detrs de mi casa
hay una pradera
y en la pradera, una ceiba
y recostado a esa ceiba am a una mujer
o model un ladrillo
y escrib poemas o cuentos o novelas
o no s.
Pero s que nadie tendr problemas
con mis restos mortales
porque no ser nada exigente en esa hora.
No quiero que me incineren
porque he vivido toda la vida incinerado
y sembrando fuegos
(el que siembra fuego, recoge resplandores).
No quiero que echen, pues, mis cenizas al Nilo
para reencarnar en los peces o las conchas.
No quiero que me embalsamen
ni quiero que me entierren
aunque para m sea leve la tierra.
No quiero una tumba
junto al Manzanares de Madrid,
ni quiero una tumba
junto al Almendares de La Habana
por tanto no habrn de trasladarse mis restitos
a Cuba.
No quiero nichos en catedrales,
ni misas,
ni esquelas
pues todos los das en ellas ya me vi.

Tiradme en cualquier lugar
donde mi hedor no moleste a nadie
y, como carroa ensimismada, libremente
puedan seguir comindome los buitres.

      Barcelona, noche del 9 de enero, 2002



*** Credo (poema 5 - epitafio)

Lucho
porque s
que algn da
el ms grande crimen
ser pisar una flor.

** Julio San Francisco
   juliosanfco@yahoo.es
   Poeta, prosista y periodista cubano (Matanzas, Cuba, 1951). Reside en
   Espaa desde 1997, desterrado por ser cofundador y codirector de
   Habana-Press.



=== Memorias de azotea      Carolina Lozada ===============================

      (Nota del editor: el pasado 11 de octubre fue emitido el veredicto
      del Certamen de Narrativa Oswaldo Trejo que, dotado con 1 milln de
      bolvares y la publicacin del libro, convoca el Instituto Merideo
      de Cultura. Memorias de azotea, de la escritora venezolana Carolina
      Lozada, fue el libro ganador segn el criterio de los jueces,
      Gertrudis Gavidia, Tarik Souki Faras y Pedro Rangel Mora, quienes
      valoraron en los relatos de Lozada la presencia de una narradora en
      posesin de un lenguaje con valores lricos, fino sentido del humor y
      eficacia narrativa y que al propio tiempo que enfoca conjunto de
      situaciones del orden de la subjetividad, no deja de registrar el
      mbito social en que se desenvuelven sus historias. Hoy presentamos
      dos relatos de este libro).

*** La sonrisa de Buster Keaton

Imgenes en blanco y negro se asoman desde la pantalla del televisor.
Buster Keaton corriendo y saltando obstculos para llegar a su boda. La
puerta del bao est cerrada, la ventana del cuarto slo lo est a medias.
Buster Keaton sigue corriendo dentro de la pantalla. En la habitacin no
hay ms sonidos que el de la pelcula muda y el minucioso roer de una
cucaracha sobre un olvidado pedazo de galleta. Sobre la mesita de noche no
hay fotografa pero s un reloj despertador con una gallina picoteando cada
segundo. Las gavetas de la cmoda estn mal cerradas, algunos calcetines se
asoman en sus puntas y talones. Buster Keaton pelea con un seor gordo y
embigotado. Tocan el timbre, nadie responde. La msica de la pelcula se
escapa por la puerta de la habitacin. Las cucarachas hacen de las suyas en
la desordenada cocina. Un almanaque del ao pasado sigue colgado en la
pared. El motor de la nevera produce mucho ruido, debe ser muy viejo.

Ivn Doudchitzky, parece un nombre judo y es el nombre que aparece en el
recibo de energa elctrica que el cartero desliz por debajo de la puerta.
Los platos estn muy sucios, algunos tienen yema de huevo adherida a sus
paredes. Huelen mal. El telfono vuelve a repicar, nadie responde, dice el
vendedor de computadoras por va telefnica a su compaera de oficio.
Cuelga, no vuelve a discar. En la pantalla Buster Keaton y la clsica
escena de la locomotora.

El agua de la ducha humedece los recuerdos del viejo judo. Recuerdos que
recorren distancias. El pequeo Ivn quejndose del dolor en sus pies
cuando huan de Rusia. Vienen los soldados, vienen las botas, viene la
muerte. Camina, Ivn, no podemos detenernos, le deca su madre, llevando en
brazos a Alevna, apenas una beb. En la ducha, Ivn viejo recuerda el azul
de su madre. S, sus ojos eran tan celestes como horizontes de primavera.
La llegada a Amrica, su oficio de periodista intitulado. Alevna en la
memoria, no le dio tiempo de crecer. Su padre desaparecido en la guerra.
Europa alejada en su infancia.

El viento golpea la ventana semiabierta, produciendo un ruido tmido pero
constante. El sonido de la ducha apenas es perceptible entre los viejos
sonidos de la pelcula. Un close up en la cara de Buster Keaton mientras
corre y su corbata es echada hacia atrs. El viento mueve la foto rusa
clavada en la pared. Una mujer an joven, un hombre de ojos pequeos y
grandes bigotes, dos nios de ojos claros. Ivn y Nicols.

Buster Keaton se acerca a la iglesia donde le espera una mujer enamorada.
Apenas tiene tiempo de arreglar su corbata y el cabello despeinado. La
ducha no cesa en el bao. La novia ansiosa abraza al novio de rostro
descafeinado.

Su corazn est delicado, Ivn, le dijo el mdico. El viejo sonri con una
mueca triste y se puso la camisa. El sacerdote bendice a los novios. El
corazn de Ivn se detiene bajo la lluvia de la ducha. Buster Keaton sonre
para la fotografa de la boda con su mueca torcida. El adornado letrero
anuncia: The End.



*** Rojo

Transente nmero 01

Yo pas al frente del edificio despus que ella haba cado. Pas cuando
los estragados curiosos eran apartados por las fuerzas del orden. Me enter
que era ella y no l por el zapato rojo que qued tirado, solitario en la
acera, cerca del lugar donde haba cado el cuerpo. Seguramente el zapato
sali disparado del pie cuando el cuerpo descenda en cada libre. Era un
zapato tosco, de punta roma y tacn grueso, casi nuevo. Eso fue lo nico
que supe de ella, que usaba zapatos rojos.



Transente nmero 02

Todos los das camino por la calle Santa Mara, la recorro al regresar del
trabajo. Santa Mara suele ser una calle tranquila, alterada slo por las
aceras reventadas por los brotes violentos de las races de los rboles y
algn perro que se asoma furioso desde las rejas de su casa. Pero ese lunes
la calle estaba convulsionada, en realidad, un rincn de la calle. Apur el
paso para llegar hasta el enjambre de curiosos. Haba una ambulancia y
hombres uniformados. Un charco de sangre groseramente desparramado por la
acera no me permiti acercarme ms. Estomagado me alej, la sangre me pone
nervioso. Antes de alejarme completamente o a alguien decir que en ese
lugar haban matado a una persona. No s.



Transente nmero 03

Las mujeres son una vaina muy seria, cuando uno las quiere, ellas se ponen
malcriadas y desean hacer los que les da la gana con uno. Pero Beatriz a
m no me va a joder! Ahora le dio por quererse casar, tener hijos y dems
detalles matrimoniales. Y casarnos para qu?, si as como estamos vamos
bien, cero suegra, ningn paal desechable y mucho sexo. Acaso no es esto
la felicidad?

Ya son ms de las seis de la tarde, debo apurarme si quiero llegar
temprano, no vaya a pensar que ando con otra mujer. Hoy vamos al cine.

Al llegar al edificio donde vive Beatriz, veo un grupo de personas en los
alrededores, entre ellas est Beatriz. Me acerco, ella se tira a mis brazos
y me dice nerviosa: se lanz, se lanz, sealndome hacia los balcones. Un
charco de sangre est sobre el piso, la polica nos pide que nos retiremos.
Beatriz me abraza con ms fuerza. Entramos al edificio, en el ascensor me
cuenta que una mujer se lanz del sptimo piso. Me dice que ya no tiene
ganas de ir al cine, que mejor nos quedemos en casa. A m el cuento de la
mujer suicida me quit las ganas de todo, hasta de hacer el amor con
Beatriz, aun cuando ella est metiendo mi mano entre sus pechos.



Transente nmero cuatro

Yo la vi caer. Fue todo tan rpido. Se asom al balcn como quien sale a
tomar aire o mirar la cuidad y, de repente, se lanz. Mientras yo me
debata entre poner una o dos cucharadas de azcar al caf, ella decida
entre vivir o morir. Apost por lo ltimo. Tal vez haba tomado con
anticipacin la decisin de morir, as que lo hizo rpidamente para no
arrepentirse. Yo que pona la otra cucharada de azcar y ella que se
lanzaba, dejndome un mal sabor en la boca que me quit las ganas del caf.
Apenas la vi caer sal de la cafetera, antes que llegaran los morbosos
adictos a los desastres. Sal, creo que sin pagar.

Ella tena puesto un vestido rojo o fue una mancha roja lo que yo vi caer.
Camin rpido y nervioso. Me fui al metro y, mientras esperaba el vagn, la
vea repetirse en cadas, lanzndose a los rieles. Consternado llegu a mi
casa. No cont a nadie lo sucedido. Pero desde entonces sueo con un trapo
rojo cayendo desde un sptimo piso. Ahora lo cuento para exorcizarla. A
ella y a su vestido de sangre.



La vecina

La mujer que se lanz era mi vecina de piso. Yo poco la trataba y apenas la
vea. Creo que trabajaba en una agencia de viajes o algo por el estilo. Me
enter del grotesco suceso por el conserje del edificio. Cuando llegu al
edificio despus de las seis de la tarde me extra verlo lavando el piso
de la entrada a esa hora. l me cont lo sucedido mientras veamos cmo la
sangre se desvaneca entre el agua y el jabn. Qu feo!, le dije, qu
feo! Y me met a mi apartamento.

Despus de comer me asom al balcn y un escalofro me recorri el cuerpo
cmo puede alguien tener el valor para lanzarse al vaco? Cerr la ventana
y encend el televisor. Al da siguiente hablara con la inmobiliaria,
seguramente pondra en alquiler el apartamento de la difunta y mi prima
necesita mudarse. No creo que le importe lo del suicidio. Si los ateos no
creen en Dios, tampoco deberan creer en fantasmas. Digo yo, no s.



Mujer que decide lanzarse desde el balcn

Nos mienten siempre. Nos mienten en la radio, en la televisin, en los
titulares de prensa. Nos mienten desde las torres gemelas, nos miente el
Papa, el Presidente, el novio que nos es infiel. La vida es una mentira,
ella tambin nos miente.

Hoy es lunes. Un da repetido en el almanaque cuatro veces al mes. Los
lunes comienzo de semana, otra vez el trabajo, la cola en el banco, el
himno nacional en la escuela. Es intil el esfuerzo de arrancar los
papelitos del almanaque, siempre te vas a encontrar con los lunes. Con su
cara de hasto, con su atuendo en cumplimiento del deber.

Anoche decid borrar los lunes de mi vida. Borrar los lunes, pero tambin
los martes, los mircoles con sus jueves, los viernes y sus hermanos
sbados y domingos. Anoche tom un rosario y cont sus cuentas, ninguna me
dio alivio. Son cincuenta y nueve cuentas divididas en tres avemaras,
cinco misterios y cinco glorias. Cuando nia vea a la abuela rezar y pasar
por sus dedos cada una de las pequeas cuentas. Un da ella me ense a
rezar el rosario, prometindome que al hacerlo me sentira protegida. Me
minti, ya las cont, ya las rec, y no me siento protegida. Me minti.

Cuando mi abuela muri llevaba en sus manos el rosario, acompaando el
vestido blanco sin encajes. Yo no quiero vestir de blanco para mi muerte,
tampoco de azul oficina. Quiero vestirme de rojo como la pasin, la que le
falta a mi vida. Porque la vida, adems de una mentira, es un hasto, es un
rostro repitindose en el espejo, arrugndose, consumindose, olvidndose.

Descolgu el telfono, apagu el celular. No encend la radio, ni la
televisin, tampoco compr la prensa. Al conserje apenas le di los buenos
das. No me puse ropa interior, me gusta sentirme sin ropa interior cuando
estoy en casa. Me ducho, me visto, me peino el cabello, lo tengo muy largo,
ya no hay tiempo para cortarlo, adems no soporto las conversaciones en la
peluquera.

Afuera estn los autos, los transentes, los parques, las miradas, las
iglesias, las escuelas, los huecos en las calles, las canciones de moda,
los ruidos del da. Afuera est el mundo, la vida dicen. Las piernas, los
corazones, las sonrisas. Mi mundo est adentro, escondido detrs de ese
balcn, metido en un vestido rojo, refugiado detrs de las cuentas del
rosario, de los intiles barbitricos, de las botellas de ginebra, del
espejo roto de un puetazo, de la mano rota por un puetazo al espejo.

Ya casi son las seis de la tarde, buena hora para descansar. Siempre me ha
gustado esa hora, su ambigedad entre el da y la noche. Es una buena hora
para irse. Sin sol, sin calor, sin equipaje. Slo con un vestido y unos
zapatos rojos.

Ya son las seis de la tarde.

** Carolina Lozada
   natalia_linacero@hotmail.com
   Escritora venezolana (Valera, Trujillo, 1974). Licenciada en letras
   mencin lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad
   de Los Andes, ULA, http://www.ula.ve, Mrida). Ganadora del I Certamen
   de Relatos Breves El Pas Literario (Madrid, 2005) y del Certamen de
   Narrativa Oswaldo Trejo, convocado por el Instituto Merideo de
   Cultura (Mrida). Mencin de honor en el II Concurso de Narrativa
   Antonio Mrquez Salas de la Asociacin de Escritores de Mrida
   (Mrida, 2005). Mencin publicacin en el I Certamen de Narrativa
   Salvador Garmendia (Caracas, 2006). Ha realizado trabajos de
   investigacin literaria para la ULA. Correctora de estilo en diarios
   regionales. Actualmente forma parte del taller de narrativa del Centro
   de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve), impartido por el profesor Luis Barrera
   Linares.



=== Poemas      Oscar dgar Lpez =========================================

*** Lo menos

Quiero decir lo menos y me ahogo,
escribir casa, perro, mujer, desocupado.
Pero atino siempre incorrecto,
termino por complicarlo,
sin unin no consigo ser sencillo
y decirlo como es:
casa, perro, mujer, desocupado.



*** Peticiones, exigencias, determinaciones

Tons qu.
Me pides que deje colgadas las ganas de ser actor porno.
Los meses impdicos donde anuncio con cinismo mi aficin
por las caguamas y el billar sin reglas.
Que me peine el pelo con una peineta de tu pinche to el peluquero
que me ponga horas extremas a estudiar piedras preciosas
y ciudades de gente a la viaje moda del taparrabo y el penacho.
Que los versos sean verdes con florecitas y acantilados,
que un culo abierto no vale los minutos sagradsimos de tu leccin,
que baile el nuevo tex-mex para purgar la exquisita
tersura de Bet Gibons.
Me pides que tome la misma ruta de tus zapatitos de a mil,
que del brazo te acompae,
que de besito diga adis,
que con el meique abra la portezuela del taxi,
que te deje comer primero de mi extra extra barquillo de pistache.
Me pides elimine de mi inventario muscular los kilos abundantes de grasa,
que mande al cao los rizados pelos de mi cara.
Que trabaje ms de un mes,
para por lo menos vestirme como los bonitos muchachos
que estudian arquitectura y miden con el barmetro
las construcciones chuecas de su pervertida ilusin de
bajarte la tanguita.
si me prestas cien varos,
si te pones en ngulo recto,
si t pagas los boletos,
si t descorchas los finos vinos,
si t me dictas las estrofas,
si t lanzas los dados,
yo barajo las cartas,
y armamos el cotorreo.
Tons qu.



*** Mal dormir con deseo

La novedad del da de siempre
no vendr envuelta en sbanas
de cortesana alguna,
pero el dolor de mal dormir
seguir a pesar de aspirinas sofisticadas
y programas aburridos
de televisin por cable.

No alcanza el insomnio
para rellenar los falso-verdadero
de la prueba de miedos que has deslizado
por debajo de la puerta de mi inercia.

Una gota de aburrida palabrera,
derrotada, es verdad,
por la sencillez de la honesta lujuria
y en una frase doliente
que no termina jams
porque ha sido dicha con la boca cerrada.

Te deseo con mi ereccin
de oficinas aulas transportes,
con temblores cuando me acuerdo y babeo.
Mal vendra ahora un sermn
por eso no tiemblo ms
y apuesto por reafirmar: te deseo.



*** Versos para una mujer que agit su cuerpo casi junto al mo

Fue honesta cuando dijo,
con las manos formando una caverna:
me cae muy bien este viejo.
Le haca un gesto para no perder su aplauso.

Habr artefactos dentro de su cuerpo,
mangueras de hule, agujas, suero?
Qu importa un ridculo
deseo pedido al cometa fugaz,
cuando la fragilidad de ambos se detiene
bajo la almohada de la cama del hospital?

Ella esta en coma,
ella est sepultada,
ella ha donado sus rganos.
El noticiero de las dos de la tarde me lo ha dicho,
no fueron los amigos, no el telfono,
el noticiero de las dos de la tarde
mientras tiraba a la basura una pieza de pan dulce
que las hormigas no terminaron de comer.

Cmo esperan que la visite,
cmo esperan que asista al funeral?

Es imposible llorarla
despus de que sus nalgas hincharon
la habitacin donde el truco del ilusionista fracas
y en verdad bailamos.
A las cuatro de la maana
no atino a poner sobre este papel un punto final
y lo guardo aqu para que lo pongas despus (.)



*** Digamos, un caminante

En las recrudecidas llagas del asfalto de carretera
un caminante, digamos, de pronto se ve solo y hambriento.
Y sin colmillos de fiera ni erudicin de rata
se abalanza presto de entusiasmo febril y abrillantado
al puesto de fritangas que a menos pasos de su destino encuentra.
Pide una orden de tacos.
En el televisor una tetona
y un idiota en buen traje hablando.
Chale con estos tenis que raspan los talones,
garra vieja y mugrosa sobre saliva disecada.
El andante ataca, adereza, endulza.
A la hora de mostrar la billetiza:
en la madre, lo sabamos todos, el andariego sin un varo,
el taquero filero en mano,
los comensales asustados,
un taxista fuma y espera cliente,
las cebollas chillando, humo apestoso en el local;
sablazo de experto en despedazar cerdos, reces, chivos.
El caminante rebanado esculca en las secciones de su ajuar
sin calma y a todo temblor,
no encuentra rpido pero cuando encuentra empua
dispara billetes que no sirven para darle tranquilidad al rebanador,
billetes de juego, billetes charros, billetes sin sazn.
Otro sablazo, otra vez dentro de l la accidentada dentadura del guisador.
Un caminante, digamos, da una patada fuerte al aire y deja de respirar.



*** Presta el mordeln

Slo si as sostengo
las locas lamidas
de tus deseos destrozados,
tengo tentacin terrible
por platicarte para
impedir incluso
tu sucio suicidio.

Slo si as sostengo
tus tersas tetas
con pezones como colmenas
y machn masajeo tus nalgas
no esperes no encontrar nada.

Presta la concha babienta
presta el castorcito bigotn
presta el mordeln.

Slo si as sostengo esta ereccin
mientras gritas: mtelo ms adentro!
doy lamidas a tu lengua
estiro los pelos de tu axila.

Trate un pedo
Trate dos
Presta el castorcito
Presta el mordeln.



*** Presencia del amargado

No puedo atinar a nada que me comprometa,
a nada que de m, de mis cosas, de mis amuletos,
se permita no permanecer en las lneas verticales
del cuaderno.

Pulir un trofeo de ocio,
colarme como bacteria a las fiestas,
no me angustio y escribo en el excusado
una disculpa arrogante, vieja, con
los desechos que la misma anfitriona
me neg.

Al contrario de cuando estoy en las cavernas
frente a los que saben bailar y los que hacen
ejercicio, no espero sino retirarme a tiempo
con mi silencio doblado en la bolsa secreta del saco,
andar con l las calles mismas de todos,
despacio, para que mis pies no caminen.
Acaricien.



*** Breve declaracin de felicidad

Ya me voy a quitar el antifaz,
ya estuvo bien de hacerle al maricn.

Pongo sobre este minuto
mi bandera de conquistador de la alegra.

No es falso el gesto,
no es ficcin mi engao,
estos dientes estn aqu porque sonro.

No fue hereje mi apata,
encontr en lo psimo mi fiesta.

Qu tan malo es
hacer llorar a los dems
para cagarse de la risa.



*** Poema del silencio de Isabel

Quiero frer un pez de ruido,
gritar cuando hablamos de la nada del diario,
nunca encallar mis manos
en la parte de tu cuerpo que no tiembla,
y fingir que puedo decirte que te quiero
con un roce apenas insinuado de mi agobio.



*** Poema rimado del marihuano sin un varo

En tu ausencia estoy:
enyerbado, mal pasado,
atascado, descarriado.
chismoso ahuevonado,
marihuano sin un varo.

Chafa con las chavas
gandalla en lo ganado,
marihuano sin un varo.

Enfermizo sin permiso,
sin aviso el descontn,
borracho agresivo,
macizo por votacin,
bato tumbado,
marihuano sin un varo.

Cochino aniado,
cachondo amanerado,
ratero conocido,
cocido sin sabor,
mamoncito en paro,
marihuano sin un varo.



*** Historia cursi de A y O

A le dijo a O que deseaba atravesar el campo de fruta con l.
O pensaba que A era la mujer precisa
para hacer el viaje y empac ternura y lujuria en una sola maleta.

A le dijo a O que estaba arrepentida,
que los habitantes de los campos de fruta
no estaran contentos con O en sus terrenos,
y lo escupi en la cara, le neg la ternura y la lujuria,
pareca una corte para decapitacin.
O bebi y maldijo y mir la televisin y se masturb
durante meses y aos.
A encontr un jinete a la altura,
la montaba y ella le chupaba el pito con gran destreza.
El jinete deca que A era la mujer indicada para chuparle el pito,
que necesitaba de ella siempre.
A se senta una mueca rusa y dijo a su madre: me voy con el jinete
a los campos de fruta.
O se morda las uas y viva de empleos mal pagados
y paginas de sexo anal virtual,
y botellas de mezcal matarratas,
y amigos hipcritas que pujaban para sacar algunas lgrimas
y poder decir: ya pasar tienes cerveza?
A escribi a O contndole que el jinete haba domado
ms hembras y que estaba lista para que ella y O
atravesaran el campo de frutas.
O se mora de la risa luego de leer el punto final de la carta de A.
O encontr en una pgina porno a otra A.
Est A tampoco quera atravesar el campo de fruta con l
pero al menos nunca se lo prometi.

** Oscar dgar Lpez
   tripas_pulp@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Zacatecas, 1984). Ha publicado los libros Seis
   palabras para un mundo deshabitado (poesa) y Ella ama lo puerco que soy
   (cuento). Colaborador de las revistas independientes y suplementos
   culturales El Subterrneo, Barca de Palabras, La Soldadura y Acento.
   Mantiene la bitcora personal
   http://ultravomitocoagulado.blogcindario.com.



=== LAlcdia de Crespins      Juan Carlos Hernndez Cuevas ===============

                                                    Se mata lo que se odia.
                                   Se quema por purificar y salvar la vida:
                                         para ahuyentar los malos espritus
                                                   y rehabilitar la tierra.
                                                                    Max Aub

                            In memoriam a doa Mara Concepcin Pl Perales

I

El hlito del esto acaricia a la tarde hueca, sin arreboles. El espeso
aire huele a lea quemada que se dispersa lentamente entre los brazos de un
viento seco. Cerca de los naranjos y encima de la plaza infinidad de
veloces golondrinas trisan y desquebrajan las ltimas horas del da; ah,
por la huerta, croan las ranas en las acequias impregnadas por aromas de
acacias, buganvillas y limoneros. El aparente piar de las palmeras, los
gritos de los nios, y el intermitente cascabeleo de las chicharras
advierten la entrada de otra noche clida. A lo lejos, se percibe un pastor
apergaminado de tanto sol que, como siempre y al igual que sus ancestros,
gua con sus tres perros un rebao confiado que vuelve a casa esparciendo a
placer cagarrutas sobre el camino del ro. Desde las terrazas, algunos
perros y gatos seoritos olfatean a los transentes que pasean o charlan
posando ambas manos sobre la regin lumbar. Un grupo de ancianos est
sentado en sillas de plstico. Beben caf, poleo, horchata, granizados de
limn o cerveza. Otros, slo fuman puros y paliquean en torno al ftbol,
coches, hipotecas, comida, la muerte: tema preferido de las interminables
tertulias. Sin excepcin, todos los presentes, crecieron con la guerra, y
el hablar sobre la muerte produce un efecto catrtico que coadyuva a
proseguir la jornada cotidiana. La exteriorizacin de acontecimientos
remotos es un hbito cotidiano que vincula al grupo con un presente efmero
que parece estar regido por los taidos del campanario cuya grave
resonancia anuncia el paso de las horas y hasta las constantes exequias.

Qui sha mort avui? pregunta con acentuada curiosidad un octogenario al
afilador de cuchillos quien adyacente a su bicicleta pela altramuces en una
banca de la plaza.

Alg que estava viu responde hiertico, sin levantar la mirada
concentrada en sus pulgares e ndices.

To collons no tinc ganas de broma! replica el anciano. Los contertulios
aledaos ren con sorna.

Fillsss de puutaa refunfua entre dientes el joven afilador. Alcdia de
Crespins poquets i ruins, per mes listos que els ratolins repite
insistentemente mientras pedalea y silba perdindose entre las sombras del
callejn del Forn, vira a la izquierda para salir a la calle del Corazn de
Jess y continuar hacia la ermita del Santsimo Cristo del Monte Calvario.

Rafael, el fontaner de Canals ha mort! chilla desde un vespino en marcha
un chfer delgaducho y sin afeitar. Encima del silln resalta un cajn de
naranjas atado con un renegrido cordel de camo repleto de verdura
fresca. En el centro del improvisado colchn de lechugas, ejotes y
alcachofas, la chicha lame residuos desperdigados de tierra semihmeda. Una
y otra vez relame las comisuras de los diminutos labios y su ralo bigote.
Esa tarde, antes de ir a la caseta, el labrador haba pasado a despedir al
fontaner y a sus familiares quienes despus de haber dejado a las mujeres
rezando en la iglesia de Canals, esperaron en la pared del ro el psame
de los hombres que no podan o no quisieron asistir al entierro.

All, entre los ladridos, se percibe un murmullo. Son los viejos que
apresurados por la segunda y penltima campanada acuden a la iglesia del
pueblo, cuyos cimientos y paredes revelan la presencia de una vetusta
mezquita. Solos o en grupos, atraviesan el prtico. Entran cabizbajos y
resignados bajo el arco ojival gtico de la nave central, flanqueada por el
deambulatorio y las capillas laterales de san Onofre y san Antonio. Las
miradas ciegas de apstoles y ngeles desfigurados reciben asimismo a la
noche clara. A pesar del calor las mujeres aguardan la homila cubiertas
con chaquetas negras engalanadas con broches de oro. Las abundantes y bien
peinadas cabelleras armonizan con los inquietos tacones y monederos. Los
collares, brazaletes y anillos revelan la posicin social de las
feligresas, y a la vez explican una aparente seguridad ante lo inefable.
Esas son cosas de Dios asevera una de ellas. Algunos hombres portan
bastn, chaqueta y corbata. Las luces de los candelabros acentan el brillo
de la gomina y el sudor.

Un nio cogido de la mano de su madre cruza la estrecha calle que desemboca
en la plaza central donde la msica de Paquito el chocolatero anima a la
cabra de Vicentico, El gitano. El cuadrpedo menea el rabo. Berrea antes
de subir o descender por una escalerilla de aluminio decorada con luces
navideas. Despus de cada actuacin, observa a su amo recoger de rodillas
los cntimos de euro dispersos en el pavimento. Vuelve a mover la cola,
como si entendiese la condicin humana.



II

La Casa Grande vio nacer a Ximo y fue testiga de sus primeros pasos
rodeados por huertas perennes que se extienden hasta la orilla ebrnea del
mar Mediterrneo. El aroma de los naranjos, limoneros, almendros y
hortalizas es recluido por cordilleras y montes coronados por enormes
fortalezas; las blanquecinas flores del romero y las matas de pebrella
perfuman el entorno de arbustos, chumberas y escasos pinares que resguardan
los almenados muros iberorromanos, cartagineses y rabes que descienden
como sierpes gigantescas por las terrosas faldas de la sierra Vernisa. Las
silenciosas ruinas del castillo-monasterio de Montesa aparecen disfrazadas
de tiempo y mantos verdosos o crdenos que se disipan con el bao de sol
que cubre los enormes bloques rosceos.

Segn Ximo, lo que ms le diverta era visitar la almazara del abuelo para
oler el aceite de olivo y jugar entre los montculos de orujo. Bajo la
lluvia valenciana, le fascinaba correr con espardenyes, sumergirlos en la
humedad del barro, y despus enjuagarse en el agua corriente de las
acequias.

Las lgrimas de la araa que cuelga sobre el comedor de caoba han atrapado
por ensima ocasin a la luna; los cristales del austero cancel dan paso a
la tenue luz que ilumina una vez ms la habitacin. Desde aqu, Ximo
Snchis ha visto pasar, incontables ocasiones, a Bayoca caminando entre
sombras, arrastrndose, cogindose de paredes y rejas. A los pies del padre
de Consue. La misma y ruidosa bicicleta cargada siempre con bolsas de
compra. Aquellos rostros que no cesan de gesticular, fumar puros y evocar
el pasado. A raz de un comentario en torno a los pormenores de la trgica
muerte del conde de Cresp, ocurrida en el castillo de Xtiva durante la
Germana, el ms viejo del grupo seala una estrecha ventana de la Casa
Grande:

Ah, a mediados del siglo XIX, un caballo enloquecido por el calor de
julio incrust la mitad de su gigantesco cuerpo; dos jovencitas que tomaban
la siesta murieron aprisionadas por aquella especie de minotauro baado de
luces... los dems escuchan en silencio y recuerdan aquel hombre que vino
a morir en la fiesta de san Onofre.



III

Las gigantescas llamaradas embelesan a la inquieta muchedumbre. Las flamas
ascienden vertiginosamente como si quisieran huir para copular con los
racimos multicolores que emanan del ardiente castillo.

Vitoool y vitooool al nostre patr del poble!, Vitool! responde con
gritos la muchedumbre. El olor a brasa y plvora inunda las calles
aledaas; las cenizas descienden y las puertas se abren para agasajar a los
comensales quienes cansados de contemplar el fuego caminan ansiosos o
acalorados bajo los copos de nieve negra. Piensan en el jamn serrano, el
queso manchego, las aceitunas y almendras fritas; las ensaladas, chuletas
de carnero, el vino negro de Utiel y las litronas fras. Los glotones
sonren e imaginan las longanizas y butifarras que asarn con desfachatez
en los rescoldos de la hoguera.

Las cuadrillas de festers recorren con jbilo las calles del pueblo; a
diestra y siniestra arrojan boles que chisporrotean, crepitan, saltan,
explosionan encima de las aceras. Solos o en parejas, los trasnochadores se
tambalean, bailan, emiten alaridos, y corren a empellones animados por la
banda de msica que interpreta pasodobles. El tamborileo profundo aunado a
las notas agudas de las dulzainas acenta el frenes de la despert que se
aleja presurosa con la intencin de recibir a la masclet del medioda. Una
multitud de rostros abotagados y estupefactos disfrutan el estruendo de la
traca que estalla sucesiva y espectacularmente para dar paso a las veloces
carcasas que atraviesan la fragilidad del aire y revientan en las alturas
difanas. Este resplandor de intensas rfagas de fuego blanco produce
sombras grises y ecos que se dispersan en lo ms profundo del azul
levantino. Las mltiples detonaciones estremecen las casas y los corazones
del pueblo que observa mudo la arrogancia del espectculo. El incrdulo
pblico aspira en comunin el espeso humo que rodea los desechos de cordn
y papel peridico esparcidos por doquier.

Ximo contina mirando el improvisado y recin sacudido santuario familiar
ubicado en el comedor de la casa. Xe! Por qu la vida es tan gilipollas?
piensa con enfado. Apresura una copita de brandy.

La familia lleg a mediados del siglo XIII, despus de la Reconquista. Unos
vinieron de Aragn y otros de Catalua. Los aragoneses terminaron por
Enguera, pues cruzaron la abrupta sierra para no volver.



IV

Les advirtieron que se escondieran o se largaran del pueblo. Unos lograron
huir escondidos en los carros que solan transportar paja a Montesa o
Xtiva para encarcelarse en stanos. El to Ramn, el de Josefina, escap a
Suiza. Los escpticos, jugando a las escondidas, nos visitaban; y hasta por
horas se escondan en el aljibe de la Pacheca.

Una maana asesinaron a mi padrino. Despus al cuado de mi hermana. Y, por
lo de la ventana, el vecino jur venganza desde el otro lado del muro que
an separa ambas casas.

Me juego un ojo de la cara! respondi tu bisabuelo.

Antes de la cada de Valencia, el vecino emborrach a sus huspedes y
cubri los honorarios:

El trabajo tiene que ser perfecto orden, cobarde y seorial, con un
grueso fajo de billetes ligeramente manchados por la sangre de la piara.

Els diners i el collons per a les occasions! chill su mujer al llenar a
tope las copas de los comensales embriagados de miedo y alcohol.

El abuelo estaba enterado, pero no quiso irse y abandonar a la familia. Lo
exhibieron en el balcn derecho del Ayuntamiento, y por el callejn trasero
del edificio se lo llevaron hace sesenta y cinco aos.

La ta fue a recogerlo, all por la Llosa de Ranes. Una amiga la ayud a
desamarrar el bulto inerte y, sobre una glida cama de argamasa, dejaron el
cadver limpio y solo, con su nico ojo. Pero al terminar la guerra,
volvera al pueblo en la fiesta de san Onofre. No, no, no regres como
otros que, para dar lstima o ganarse la admiracin y respeto, deambulaban
sus esculidos cuerpos, narrando hazaas apcrifas, semicubiertos con
andrajos, piojos y garrapatas. Ese da, mi abuelo vesta ropa fresca,
almidonada, y pas frente a esta casa, como si quisiera despedirse otra
vez.

Aquellos festejos eran muy distintos, el fervor de cada celebracin
generaba un xtasis que ha desaparecido con el paso del tiempo. Hoy imperan
el paganismo y la borrachera. Hace aos, al final de la fiesta de nuestro
santo patrn, tu madre me pidi que la acompaase al camposanto. Y, cuando
el sepulturero, baado en sudor, reacomodaba las osamentas de la familia,
cogi el crneo de vuestro bisabuelo para ensermelo. De inmediato pude
observar que la cuenca izquierda estaba cubierta por una membrana finsima
que daba la sensacin de haber sido tejida por las patitas de un artrpodo.
El parietal perforado en flor contrastaba con la cuenca derecha vaciada
completamente a navajazos.

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== Hasta que nos trague el olvido      Patricia Venti ====================

      (Nota del editor: este mircoles 22 se presentar en el Centro
      Cultural Rojas UBA, de Buenos Aires [Argentina], el poemario Hasta
      que nos trague el olvido, de la venezolana Patricia Venti, en una
      edicin numerada que aparece bajo el sello Aurelia Libros
      [http://www.aurelialibros.com.ar/venti_p.htm] y sobre el cual ha
      escrito Antonio Requeni: La alquimia verbal de Patricia Venti
      transforma lo cotidiano en trascendente. Su estilo mantiene una
      impronta de transparencia y profundidad, de austeridad y al mismo
      tiempo de ternura, de delicadeza e intensidad expresivas. Hoy, por
      una gentileza de la autora, publicamos algunos de los poemas
      incluidos en el libro).

Queda la costumbre de la angustia.
Buscar otro sueo.
Otro destino.
Martha Kornblith

A mis padres
y aquellos que alguna vez am.

Un da aciago de marzo
mientras enterrbamos a mi padre
nuestras manos cavaron el espacio del miedo
el temblor de la espera
esa felicidad nunca prometida.

La lluvia lav sus heridas
y sobre la fosa abierta
se acumularon
abrojos, espinas, llanto enmudecido.

Mi madre se qued sola
con los nombres del olvido
junto a la nia que sigui hablando con fantasmas.
Aos perdidos o fragmentos
de una historia contada hasta el cansancio.

Te nombro por ltima vez
Muera el silencio.



===



Mi ciudad
tcita y nocturna,
est presente en cada uno de mis das.

Transito por sus caminos polvorientos
casa de la infancia
agua dulce, continente intangible,
dos cuerpos abrazados,
un infierno llamado culpa.

Aqu y ahora
slo quedan cenizas,
letras de otros que anuncian:
la ruina estaba predestinada a caer sobre nosotros.



===



Conjugo el verbo morir
y la segunda persona eres T.
Estpido juego del lenguaje que mata
se quiera o no,
porque la gramtica
siempre impone un sujeto de la enunciacin
aunque objetes
que la excepcin confirma la regla.



===



Ya no hay incongruencias entre ser y estar
Donde creca la mala hierba,
ha echado races una estirpe
que bien pudo ser la tuya.

El silencio fertiliz la tierra
y mi infancia se pobl de muertes prematuras.
Aquellos aos fueron una herida,
un padre convertido en leyenda,
elega de lo ms querido,
una madre reflejada en los espejos
la culpa de parecer su sombra,
un hermano golpeando el corazn
igual que una cscara vaca.

Todo se disolvi en el paisaje triste de lo perecedero,
el jardn y la casa quedaron atrapados en el reverso de la foto.
Nuestra madre mira serena
a la nia de ocho aos,
a la mujer de cuarenta.
Ella, en la playa, en el mismo lugar
como si el ocano no te le hubiese arrebatado
nos saludar por siempre con la mano.



===



Te escribo desde un paraje
srdidamente puro.
Y aunque no pude atrapar el aliento de tus dedos
o el temblor del tucn en su agona
prefer ignorar aquella advertencia:
nos quedaremos hurfanas
con papeles escritos en la distancia
seremos dos voces en un continente perdido.



===



El da que moriste
quise enterrar tu biografa bajo el puo.

Demasiado tarde
para evocar la soledad ms absoluta
que hiere la magnificencia del Haya.

Los extravos siguen aqu,
la respiracin se llena de agua
y la hija que pariste
te llorar
hasta que nos trague el olvido.



===



Europa ser presagio de lo lgubre, dijiste
en la que dejars tu historia
un amante abandonado en los espejos
la imagen de la muerte
o la muerte de la imagen
y ya nada ser lo mismo.

Inexorable fue tu sentencia,
el tiempo
demorado en las horas, discursos, esperas
ha dado forma al destino de tus palabras.



===



La infancia
es l ms terrible de los encierros.
Tuve ocho aos
y no fui feliz.

Conoc el asesinato del padre
arma de fuego
golpe certero en la nuca.
Lastim a la mujer madre
desnuda ante la pena
olvidada en los retratos
perpetua amargura.

Tantos desconsuelos
se entremezclan con los desechos del tiempo
que merecen ser arrojados al olvido.
Sin embargo,
a fuerza de vivir sin belleza
todas las voces confluyen
en los seres que am
encadenando mi vida a su memoria.



===



A medida que fui cumpliendo aos
una luz obscura atraves todo sentimiento.

La familia se convirti en una trampa
y al intentar entrar en la casa de la infancia
encontr la ausencia del padre
un apellido inexistente
mujeres que odiaban las caricias
hijos en las suturas.

Descubr entre desvencijados muebles
el tiempo de amar y ser despreciada.
Pero es mejor pensar que todos lloran
con justa razn
la inutilidad de sus vidas.

Desde entonces,
se desgasta el tiempo de los relojes
y la mujer que soy
maldice
el corazn atado a los recuerdos.



===



La memoria despierta para herir
y aunque el tiempo lo consume todo
el destino trazar las lneas de su propio territorio.

Como un puo que golpea
el pasado supone una renuncia
la falsificacin del encuentro fortuito.

El principio de una pasin se vuelve
una palabra mal dicha
que busca otro pronombre personal
diferente al yo, t, nosotros
quizs otra vida difcil de alcanzar.



===



Entre nosotros abril con lluvia
fue papeles escritos
guardados bajo siete llaves.

Ahora no s
si dijiste
nunca me gustaron las despedidas
o las cayenas sangran con slo llamarlas espejismo.

Tampoco recuerdo
si aseguraste que Pars en otoo
se asemeja a los relojes detenidos.

Puede que me hayas olvidado
mientras mirabas caer el agua bajo las catedrales.
Sin embargo,
al rememorar lo puro de esos das
tu presencia se confunde con las horas
palabras casi susurros
dichas al borde del camino:
casarse lluvias, desbocarse vientos....



===



No basta sangrar antes de amar
volver a la fugacidad de la noche
romper antiguos papeles
morir en el ocaso de tu cuerpo
deslizarse en el presente
y repetir: no te olvido.

Tampoco alcanza
esta fatiga anticipada
ni el desasosiego de no poder ms
la asfixia traducida en tedio.

Slo necesito
llorar la dulce espera de los besos
buscarte en el abrazo donde se entrecruzan
la rabia y el ntimo comienzo,
perdonar que vuelva a decir
escribo cartas de amor
hastiada de miedo.



===



La impureza de estos das
jams llega con traje nuevo.
Los hombres se acomodan a sus nostalgias
y ven pasar las hojas arrastradas por el viento.

Nosotros, sobrevivientes de lo inexorable
nos quedamos con los golpes en las puertas
el sol huyendo por las rendijas
quizs la primavera bajo el cielo turbio
un implacable esto lleg a su fin.

Nada hemos perdido
se claudica para decapitar besos
volver al humo de los cigarrillos
y exorcizar aquella cancin
Mara Bethania: meu querido, meu vello
un lugar llamado Brasil.



===



Al final de la tarde
pienso en un lugar para la ausencia:
colegio, casa, parque.

Silencio,
y ms silencio alrededor de la derrota de aquellos das.
Vuelve el latido doloroso
convertido en queja
la maldicin de estar viva.

Alguien vino desde lejos
emborronando la pasin
que no puede ser nombrada.
Desde un gesto final y tardo
guardo su desamor
olor de velas apagadas
breve tiempo para llorar
lo que nunca cicatriza.



===



Si te quedaras inmvil,
casi ausente,
una pequea sombra
manchara la perfeccin del paisaje.

Entonces sera el momento de tomar tus manos
y hablarte de los das hurfanos
llenos de alcohol, sollozos reprimidos
la interminable espera.

Pero entre nosotros
no hay refugio para buscar otros sueos
tan slo un espacio
donde nos duele la vida.



===



Tarde o temprano quien ama traiciona,
reza el proverbio.
Y as fue,
de nada sirvieron los adioses presentidos
o esta permanente,
casi duradera decepcin.

Cierro los ojos
y veo la desgarradura
antesala dolorosa a la cada.

Pas demasiado rpido
el agua bajo los puentes.
Las conversaciones en el atardecer
captan el instante de la ruptura
abrazos que se resisten a separar
el rumbo arbitrario de nuestras vidas.

A veces,
basta una lgrima
para abandonar algunos das habitados,
lo digo desde la impotencia y sabiendo
que no habr
un hasta siempre
que mitigue este desconsuelo.



===



Lleg el otoo
y bebo alcohol hasta perder el fro.
No hay nadie en los andenes
slo un pequeo lamento
para insultar lo ms amado.

Esbozo una sonrisa
y mientras espero el tren
la desolacin se convierte en una lenta agona.

Al pensar en el suicidio,
me digo:
es necesario vestirse de tierra mojada
volver a las ensoaciones
marcharse sin congoja.

Pero es intil encontrar
razones para la lluvia
que adormece y lastima los ojos.

Pronto se cerrarn las maletas
y en la noche de la huida
finalmente
nos quedaremos solos.

** Patricia Venti
   ventigarcia@msn.com
   Ensayista venezolana (Maracaibo, 1966). Estudi letras en la Universidad
   del Zulia y obtuvo un mster en literatura iberoamericana en la
   Universidad de Mrida. Desde 1994 vive en Europa y se doctor en la
   Universidad Complutense de Madrid (Espaa) en el ao 2004 sobre la obra
   de Alejandra Pizarnik. Ha publicado dos libros de poesa en Venezuela y
   colabora en diversos peridicos y revistas internacionales.



=== Jeremas      Miriam Daz =============================================

Doctora, un hombre quiere hablar con usted.

Ya no tengo pacientes en la maana, avsele a mi esposo, Celia.

Es que... dice que quiere hablar con usted... se llama Jeremas.

La temperatura de mi cuerpo descendi en cuestin de segundos. Como mdica
siempre me fastidi el impacto de las palabras en el cuerpo.

Cmo es ese hombre, Celia?

Es... agradable y...

Limtese a una descripcin objetiva del sujeto y deje de lado sus
impresiones personales.

Perdneme, doctora, es que es verdad, se present muy simptico, casi
divertido.

El cabello, de qu color?

No tiene cabello, est rapado, pero tiene ojos verdes bien claritos, debe
ser rubio.

Hgalo pasar en diez minutos, mientras tanto traiga un caf.

S, doctora.



A los cuatro aos me echaron del jardn de infantes porque le part la
cabeza a un nio que se llamaba Jeremas. Era rubio y de ojos verdes. A
pesar de mis muchas terapias no he conseguido recordar el motivo por el
cual me le arroj encima y le estrell la cabeza contra el suelo. Cuntas
probabilidades hay de que este Jeremas que est sentado en la sala de
espera, no sea aquel nio estpido?

Permiso, doctora, aqu est el caf. Se siente bien?

No, Celia, no me siento bien, usted podr hacer algo al respecto? No,
pues entonces no pregunte y siga con lo suyo.

S, doctora. En seguida hago pasar al chico.

Cmo al chico? Acaso es un chico joven?

Es una manera de decir, debe tener su edad, pero usted tambin parece una
chica joven... Bueno, mejor me voy...

Que situacin ridcula si se tratara del mismo sujeto. De qu podramos
hablar? Eso aconteci hace ms de treinta aos, ya pas y pagu por lo que
hice. l no tuvo mayores consecuencias que una cicatriz, tampoco es tan
terrible, los chicos tienen accidentes... Dios! Por qu estoy tan
nerviosa?

Pase.

Hola, nena, cmo ests?

Le sugiero suspenda todo trato familiar, ya que no s quin es usted, ni
qu hace aqu.

Quizs mi nuca te diga quien soy yo.

Qu quiere?

Acostarme con vos.

Le gustan las mujeres que lo golpean.

No dejes de considerar que vos me enseaste.

Qu conversacin ridcula. Esto no debera estar pasando.

Acaso nunca pensaste en esa maana?

S, claro que he pensado, aunque no he podido recordar todos los hechos.

No te acords lo que te dije?

No. Slo recuerdo el sonido de su crneo contra los mosaicos.

Sos encantadora y ests muerta de miedo. No te angusties, lo he superado.
Slo que me gustaba como te veas sentada encima de m y quiero repetir la
escena.

Nuestra conversacin ha concluido. Que tenga buen da.

Te dije que tenas medias de pobre. Eso fue lo que te dije.



Jeremas haba abierto la memoria infantil. Me vi en ese patio de glicinas
rodeada de nios con galletas. Me vi de la mano de aquel nio rubio, sent
cmo lo necesitaba, mis ganas de abrazarlo, sent que poda aprender cmo
tener esa alegra.



Nena, estoy aqu.



De pronto las galletas se me cayeron al piso y Jeremas fue a recogerlas.
Me qued a la espera de que el acto caballeresco concluya con la sonrisa
del nio mas alegre de todos. Pero l tuvo una tentacin perversa, como
todas las tentaciones infantiles. Levant la botamanga de mi pantaln,
quera ver mis piernas, pero encontr unas medias descoloridas y rotas. Fue
ah cuando grit: Tiene medias de pobre.



Nena, no llores que me muero.



A m me doli menos la pobreza que su acto de traicin. Estaba junto con
todos los dems rindose de m, de mis padres obreros, de las nicas medias
que me quedaban, del pantaln que no consegua disimularlas, de mi futuro
completo.



Ya no puedo vivir con esto, nena.



Me le arroj encima en nombre de todos los pobres que habitaron la Tierra y
que no eligieron ser eso, le tom el flequillo con mi mano izquierda, la
misma que la maestra me ataba a la cintura para que aprendiera a escribir
con la derecha. Le di tres golpes decididos contra el suelo y ya no
reaccion, creo que se desmay. Se haba orinado.



Pocas personas me han visto llorar, Jeremas. Usted bien merece ser una de
ellas. Aproveche el espectculo. No sienta culpa. No soy pobre y ya no
tengo medias rotas.

Necesito tenerte, volver a escribir esos hechos pero de otro modo. Quiero
levantar tu falda y ver tus piernas, desnudas, pobres de todo artilugio,
despojadas de todo invento humano. Quiero verte en las arterias, en esa
angustia de ese madito momento. Quiero estar all otra vez.

Haga terapia.

Vos tambin quers eso. Yo lo s. Esta es mi direccin, esta noche a las
diez Jeremas te espera con galletas en la cama.

** Miriam Daz
   soylalevedad@yahoo.com
   Escritora argentina (Salta, 1966). Es actriz de teatro, dramaturga y
   psicloga. Mantiene los blogs Lo peor del mercado
   (http://lopeordelmercado.blogspot.com) y Te miro para verme
   (http://temiroparaverme.blogspot.com).



=== Poemas      David Omar Jurez =========================================

*** Poema daltnico

                                                             A Roque Dalton
                              en el mes de su nacimiento y de su asesinato,
                    con el perdn por atreverme a sacarlo de su traicionera
                                                           tumba silenciosa
                                                   aunque s que si pudiera
                                  vendra a disculparse por mi atrevimiento
                                        con una botella de ron en sus manos
                                               y su extensa sonrisa pcara.

                             Cuando sepas que he muerto di slabas extraas
                            pronuncia: flor, abeja, lgrima, pan, tormenta.
                                                               Roque Dalton

                                                      Pobrecitos los poetas
                                                  ven visiones son daltones
                                              donde hay huesos ven marrones
                                        territorios prometidos como un sol.
                                                           Daniel Viglietti

Me atrevo hoy a decir tu nombre
en el largo tnel de nuestra historia,
te llamo: flor, abeja, lgrima, pan, tormenta
mientras abro la ventana para respirar el sol
en el que est tu rostro manchado de rojo
junto a tu palabra cargada con rayos de Zeus.

Ya no hay desfiles con banderas,
la primavera se detuvo en Praga
en aquellas largas noches de taberna
alcoholizadas con anhelos que maduraban
en el rbol del bien y el mal,
vivimos inviernos de ausencias y letargos.

Pero vos no ests muerto,
hoy ests ms vivo que aquel da lbrego
ahora hay ms vida en tu mar de cantos confinados
que en una tarde de copas cerca de la catedral.

Es que siempre fue as con vos
eras todo o nada
noche o da
tristeza o alegra
sobriedad o trago largo
vida o muerte
abismo o cima
amor u odio.

Ni una bala ni cien podrn robarte la risa pcara,
la cara de nio travieso, la agudeza de tu palabra,
el ingenio a un paso del barranco,
no importa que hayan tapado tu ojo de lince.

Por eso ests aqu
hoy
con el rostro al viento
y la pluma para derrotar el embuste
un yelmo hecho de ideas
que busca apagar la claridad artificiosa
para que empiece la lluvia
con la sal en tu mano izquierda buscando una herida.

Despus vendrn los de siempre, despus
la carroa,
a buscarte en la oscuridad
para cortar tus uas
limarte los colmillos
y mandarte a dormir a las nueve y treinta
con cara de chiquillo regaado,
s que no hars caso
te reirs a carcajada suelta
sin que te importe sacarles la lengua
porque tu palabra ya se volvi compaera eterna,
amante lasciva,
fogn de sinceridades.

Ya no hay camaradas rumanas
con caritas como naranjas cubanas
pero siempre quedar tu nombre en la amplia oscurana del destierro,
no pudieron exiliarte de tu gente
de tus hermanos,
porque siempre viste rojo donde era verde,
calzada donde era piedra,
fulgor donde era reja,
gloria donde era asesinato.

Ahora te has escapado de la crcel de la muerte,
del ajusticiamiento del olvido
para gritar en medio de la niebla:
flor, abeja, lgrima, pan, tormenta.



*** Tus manos

No hace falta que digas nada
ni que me mires de frente
cuando tus manos me tocan
me dices todo.

Porque mi cuerpo cansado le pertenece a tus manos
como mis labios extraviados le pertenecen a tu piel.



*** Patria poquita

Patria cola de alacrn
he salido a buscarte y
no han podido darme razn tuya
no s si he buscado mal
o te ands escondiendo
en las solapadas caderas
de la falsedad
he preguntado, escarbado, trepado,
nadado, caminado mucho
procurndote.

He ledo tu nombre en voz alta
patria hielo
       patria quimera
              patria ecolalia
                     patria gorgojo
                            patria extravo
                                   patria frigidez
                                          patria nudo
slo ha podido responder un rado maniqu
con distantes efemrides erradas,
cre verte en ojos de mujeres que parecen
manzanitas verdes en diciembre
en sonrisas que se escapaban como cometas
a finales de octubre,
no ests en la rosa de los vientos
ni en botellas con mensajes de rescate
lanzadas al mar.

No he podido verte
patria inexacta, inconclusa, oscura
no estabas a las ocho de la noche
en la esquina del mundo
como habamos quedado
ni en la luminosidad del sol
cuando saluda desde la montaa.

Patria poquita, te espera tambin la
palabra justicia para hacerte el amor
en un matorral de ensueos afligidos,
todava no s cul es tu olor, cul es tu sonido,
igual a quin te ves, cmo son tus besos,
patria chauvinista
si tan slo te dejaras ver a la hora en que te necesito.



*** Razones

Te quiero porque 
      no s hacer otra cosa
con este decolorado corazn.



*** El siglo en el lecho

Cunta congoja se abraza a uno
cuando se sale a la calle
con los ojos abiertos
y los brazos pegados al cuerpo
sin ms escudo que las ropas
ni ms espada que los cabellos.

Ver seoras y jvenes
bellas adolescentes
que se abren al paso de los cirios
seores nios muriendo
lentamente mientras se
camina
cada uno de ellos cayendo
                         c
                          a
                           y
                            e
                             n
                              d
                               o
hasta lo ltimo de un no s qu con vivo fuego
al desnudo asfalto
al duro concreto
con sus deudas y su plusvala
que a esa hora ya no serva
ni para anunciarse en el peridico
como tampoco alcanzaba para
una ltima botella de vino,
ver como las casas
ceden a los derrumbes
as como las estatuas
los edificios
igual que aquellas claras iglesias
todo se c
         a
          e
muy lejos
quedando al paso
una inmensa nada
que lo llena todo
con fro clculo.

Ay! siglo veintiuno Ay!
me flagelas con notas fnebres
como dolores de parto,
no seas tan feroz
a la hora del desayuno
que nada dejars para el almuerzo
siglo hostil, degenerado
nadie querr amarte a la hora
de los besos con miel
desnudos en la noche,
nadie recordar tu nombre
si nos incitas a olvidarte
somos especialistas en eso,
no te olvides que te hemos bautizado
as y tambin podemos
enterrarte bajo los escombros
de un grito enorme
que an podemos dar,
o ahogarte en nuestras lgrimas
cada noche, en tu propia cama,
todava tenemos nuestras manos
para abofetearte si te portas mal,
no te olvides.



*** El fondo del caf

Si yo fuera una cobija al menos,
no perturbara tanto el caf de la maana
ni el cuarto cigarrillo del da
ni tus ojos presos en un colchn escptico.

El fondo del caf no tiene tu nombre
pero yo estoy dispuesto a bautizarlo
con mi sangre que escurre la lluvia
abatida de mis manos.

Sera una simple lucha contra lo que tanto
nos cuesta
que al fin y al cabo
no es otra cosa que derrotar a la muerte.

** David Omar Jurez
   juarezquintanilla@hotmail.com
   Psiclogo y escritor salvadoreo (Apopa, 1978). Ha publicado algunos de
   sus textos en el suplemento cultural Tres Mil, de Diario CoLatino
   (http://www.diariocolatino.com, San Salvador), en la revista Divisadero
   de la Universidad de San Francisco (http://www.usfca.edu), y en la
   revista Lucero de la Universidad de Berkeley (http://www.berkeley.edu),
   ambas de California, as como en las revistas virtuales de arte y
   literatura La Puerta Azul (http://www.lapuertaazul.com.ar),
   Destiempos.com y Los Noveles (http://www.losnoveles.net). Tiene inditos
   los poemarios Ciudad donde el olvido es fiel y Diario del mes que se
   repite en el calendario.



=== Nunca es tarde      Roberto Bennett ===================================

      (Nota del editor: este cuento del uruguayo Roberto Bennett se impuso
      ante otros 150 en la categora general del II Concurso de Relatos
      @Leiva-El Crucero, que convocan desde Espaa la Asociacin Cultural
      Villa de Leiva y la Panadera El Crucero).

                                                           A Ignacio Surez

Nacho comenz a visitarla los domingos que no haba ftbol en el Estadio
Centenario. Hincha del club Nacional desde pequeo, ya en su Guichn natal
escuchaba y sufra todos los partidos de los tricolores por radio. Lleg a
la capital para cursar estudios universitarios en ciencias econmicas, y de
la sarta de recomendaciones con que le haba bombardeado su madre, Nacho
record especialmente aquel pedido de visitar seguido a la ta Luca. En el
lbum familiar, ta Luca era la hermana mayor, la transgresora inocente
que no se haba casado. Figuraba como hija devota y ejemplar, buena prima,
siempre bien dispuesta y adorada por sus sobrinos. En los ltimos aos, la
salud de la ta haba ido deteriorndose lenta pero inexorablemente. El mal
de Alzheimer avanzaba y su mente se iba refugiando cada vez ms en aquellos
recuerdos de un pasado feliz. Tiempos de diversin despreocupada,
interrumpidos por el repentino fallecimiento de su adorado Papito Luis,
cuando todo su mundo maravilloso se derrumb y tuvo que trasladarse a
Montevideo para trabajar y ayudar a mantener la familia.

Nacho tomaba el mnibus hasta la calle Buschental y de all caminaba las
escasas manzanas que le separaban de la Casa de Salud La Tercera
Juventud, situada en el barrio residencial del Prado. Hogar donde se
hallaba internada desde haca ya muchos aos su ta Luca. La visita
generalmente duraba una hora, y durante esos sesenta minutos, que al
comienzo se hacan interminables, l le hablaba de sus estudios y de la
familia que haba quedado en Guichn. Pero ella no pareca prestarle
demasiada atencin. Su rostro plido, capaz de conmover con un silencio o
un gesto mnimo, eluda estridencias. Sus ojos verdes y cansados se perdan
en el cielo y las nubes, o en el pequeo jardn de la casa. Ms all del
patio de baldosas rojas donde ellos se sentaban a conversar, aprovechando
los ltimos das soleados del otoo. All Luca poda disfrutar con la
visin de una vieja y seorial palmera, donde jugaban y anidaban inquietos
gorriones, ubicada estratgicamente en el centro del jardn. Ms all se
divisaban unos helechos eternamente verdes, un naranjo enfermo y algunos
geranios.

Los rayos del tibio sol se colaban con timidez por los cristales de las
ventanas que daban a aquel jardn trasero y las respuestas de la ta pocas
veces parecan encajar con los comentarios de Nacho. Y as transcurra la
hora. Un dilogo ininteligible entre dos seres que deseaban comunicarse
pero que nunca lo lograban. A veces el joven, aburrido por aquellos
silencios tan prolongados, se entretena silbndole a una pareja de
cardenales enjaulados, que Luca haba trado de su casa, casi como nico
bien terrenal, cuando la internaron sus hermanas.

Una tarde de julio, sintindose casi vencido por la incomunicacin y el
aislamiento mental de su ta, Nacho opt por preguntarle:

Vos sabs quin soy yo? La ta Luca le observ con una mirada dulce y
melanclica, una sonrisa tierna se recort en sus labios agrietados y con
una voz apenas audible, respondi: Pero claro, bobeta, vos sos Guillermo,
el esposo de mi hermanita Valentina! Entonces Nacho comprendi que su ta
no le vea a l sino a su finado padre y que ella viva totalmente inmersa
en una nebulosa del pasado. Todos sus comentarios y preguntas, algunas de
ellas vagas y difciles de descifrar, todo lo que ella haba pronunciado a
lo largo de aquellos meses de visitas, no iban dirigidas a l ni al
presente familiar, sino ms bien al pasado y a sus fantasmas ms queridos.
A partir de ese momento, Nacho cambi de estrategia y decidi seguirle la
corriente, conversando y fingiendo ser su propio progenitor. La
conversacin entonces se hizo ms fluida y as fue conociendo toda una gama
de circunstancias, alegras y tragedias familiares que le comenzaron a
fascinar. Era como internarse en un oscuro tnel del tiempo pero con la
mente fresca del presente.

Ya no le pesaban las visitas de los domingos. De hecho, comenz a esperar
con inters y ansiedad la llegada de ese da de asueto, para poder escarbar
e indagar en los recodos ms secretos del pasado de su numerosa estirpe. La
ta Luca ahora pareca estar ms lcida y conversaba con energa y ganas
de todos los hechos que ella conservaba tan frescos en su memoria. El
fastuoso casamiento de la prima Belela con Saturnino Quintana y el
escndalo monumental que arm el primo Roberto durante la fiesta, como
siempre borracho hasta los huesos. O los celos enfermizos de Marito
Quagliotti hacia su novia, la bellsima pero muy putona prima Raquel,
cuando ambos vivan en Paysand. Nacho escuch embelesado los relatos de
aquellos picnics familiares a orillas del arroyo Guayabos, donde hoy estn
ubicadas las termas; cuando las primas se escondan con sus jvenes
dragones, para intercambiar los primeros besos y escarceos amorosos de la
adolescencia. Y turbado supo entonces que en una de aquellas aventuras
domingueras haba sido gestado l, un secreto silenciado por toda la
familia hasta el da de hoy, desliz sellado hermticamente con el rpido
casamiento de sus padres, a pesar de la gran diferencia de edad que les
separaba.

Cuando la corta memoria familiar que posea Nacho se iba agotando,
condicionando sus charlas y averiguaciones (en el mejor sentido de la
palabra), el muchacho opt por una estrategia aun ms atrevida. Revisando
un cajn de la mesita de luz de su ta Luca, un domingo lluvioso descubri
una caja de zapatos, que dentro contena fotos amarillentas y numerosa
correspondencia. Nacho oje aquellos documentos con avidez. Era evidente
que su ta conservaba estos objetos con reverencia y predileccin. Por
temor a una reprimenda, decidi no contrselo a nadie, ni siquiera a su
madre. Siempre tan inquisidora cuando hablaban por telfono. Y eso que a
ella, Nacho le contaba casi todo lo que suceda en aquel, su primer ao en
Montevideo.

A partir de ese momento, el joven fingi el arribo de una carta nueva cada
domingo. Luego se la lea lentamente y en voz alta a su ta querida, para
mayor regocijo de ambos. As ella volvi a revivir y disfrutar de una poca
lejana, evidentemente ms feliz que su enfermiza actualidad. Evocaciones a
las cuales la ta Luca se aferraba, quiz para olvidar los aos de
soledad, tristeza y desamor vividos en Montevideo. Cuando por un loable
sentido de responsabilidad realiz ese enorme sacrificio individual, casi
un apostolado, permaneciendo abrazada a su soltera y su trabajo, a cambio
de alimentar y educar a sus hermanos ms pequeos. Aquellos que crecieron y
retozaron inconscientes de su dolor, en el lejano y aorado Guichn. De
estas cartas tambin surgi el sorprendente descubrimiento de que el to
Oswaldo era homosexual y que la ta Teresa, aun sabindolo, se haba casado
con l, a pesar de las crticas y advertencias familiares. Y de cmo se
haban llevado aparentemente bien, ella compartiendo su marido con el vasco
Juan Pedro Oyarbide, tambero y compaero inseparable de Oswaldo hasta su
muerte.

De esa forma, Nacho fue descubriendo otras primas que eran madres solteras,
tas y tos malavenidos, primos que haban estado presos y algunos
parientes distantes y desconocidos ya fallecidos. A travs de esas cartas
antiguas, Nacho fue desentraando el sufrido y oculto mundo interior de su
ta, descifrando sus alegras fingidas y esclareciendo los llantos de
aquella mujer que ahora le escuchaba tan atentamente, postrada para siempre
en esa casa de salud del Prado montevideano. El joven entonces comprendi
mucho mejor algunas de sus rarezas y excentricidades, algo que tanto haban
criticado sus padres, especialmente su madre Valentina. Y fue sintindose
cada vez ms cercano a su ta. Mucho ms unido y cmplice de aquella mujer
de ancianidad prematura, delgada, rubia canosa, casi siempre despeinada,
que luca vestidos anticuados y a menudo demasiado grandes, y que ahora
sujetaba sus manos con amor, entre las suyas, tan arrugadas y resecas. Que
le acariciaba el rostro con cario infinito, mientras le miraba a los ojos
con adoracin, reflejando un inmenso afecto y agradecimiento.

Como todos los das de visita, aquel domingo Nacho escogi una carta
cualquiera, sin importarle ni el ao ni la firma de quien la haba enviado.
Con voz pausada y serena comenz a leer: Mi Querida Luca, mi siempre amada
princesita... Los ojos verdes de su ta se humedecieron de repente y antes
que el muchacho continuara con su lectura, levant una mano y le tap la
boca con un gesto de ternura. No sigas Guille, no me expliques nada. Ya lo
s y te perdono. Cmo no te iba a perdonar? Fue algo que mis padres y tos
te impusieron. Yo lo comprend entonces, aunque no te lo dije nunca.
Estaba demasiado enojada y dolida! Qued marcada y en aquellos tiempos,
una mujer mancillada no era casadera, t lo sabes bien... Pero lo que
importa es que hayas vuelto para quedarte..! Jrame que has decidido
quedarte para siempre... Gracias, mil gracias, mi dulce amor, y mil gracias
a Dios... Por fin! Por fin! Mis plegarias se han hecho realidad!
Alabado sea el Seor..!

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



=== Dos poemas      Livia Daz ============================================

*** Las fronteras de mis manos

I

Yo te vi y sonreas
de pronto y para m.
Me cas contigo en la idea
en la maana
en la tarde
para vivir en la noche
como un sueo.
Te vi cuando
ya te estaba esperando.
Vi tu sonrisa
de mexicano
de pas;
cuando estaba
conejo y cuyo
cavando huecos
en la tierra
por donde pasara la inmensidad
de sus nuevos ros
y, como las venas.



II

Al escribirte yo me baso en ti
sin acudir al diccionario.
No llevo citas ni cuentas
ni cuenta de citas.
Dejo fluir mi verso
que te busca,
porque este es el verso
que te encuentra.
Y yo te leo a ti
mientras escribo con mis manos
lo que me not adentro
a donde se hacen las palabras.



III

Yo lo vi.
Es otoo infectado de floresta nueva.
Acampa en mi deseo de sobrevivir
por llegar a primavera.
Lo vi flor de redondas fauces
y alientos como manos, en la pradera
de las esperanzas, como pndulos
pendientes.
Lo vi en las escaleras y las entrelneas
salvajes, como cabello bruto en el rincn imposible,
de una mueca posible, en un oscuro acantilado.
Lo vi campanario y campana
sin recuerdos por llegar.
Lo vi hablndome de la noche y de las circunstancias
cuando las cortinas de mi estro
acampaban en el deseo de borrar mi memoria.
Lo vi y lo vi y otra vez.
Estaba desnudo
estaba hombre
estaba algaraba y festejo
estaba ciego
y era mdula
que los compases metieron a mi sangre.



*** Otoo

Ella salta de una palabra a otra mal dicha
sin pronunciarla.
Seguro que el silencio se encarga
de lo que viene.

Vinagre y sal
en una lmpara llena de alcohol.

Apaga la luz
apgala.

Ya no hay chispas.


Otoo I

Dirs que las horas no te marcan el paso,
que la maana fue azul,
que las princesas se fueron a dormir y a morir
mientras el da iba combinando
las cadas de tu mar y mi montaa.

Dirs, que aletargado tu cabello toc mi deseo
mientras se fugaba la razn
a tumbar hojas del parque, a inscribirse en sellos postales,
a merodear a los amantes con resaca que buscan donde dormir
briagos an.

(Quiz, lo saben pero nos ignoran en su ritmo
perpetuo...
perpetuo...)

Van una y otra vez por la avenida
como las ondas que nos traspasan.
Dirs que fueron mis ojos o los tuyos o ese
cigarro que besa tus labios.

Dirs que los patines del diablo,
que las canciones,
que la noche...

Entrecierro los ojos y digo lo que recuerdo de mis pensamientos
mientras pasas delante de m.



Otoo II

Te dejo un verso de maana en esta ventana que rob a la vida
de espaldas al verano,
pensando, cuntas hojas coleccionar este otoo.

A veces, los abanicos
que deja el horizonte
llevan puntas de plumas,
que con blancos de tiro
como la suavidad de un labio
apenas rozado con la punta del ojo
Pasan inadvertidos en algo,
que recordamos del futuro.



Otoo III

Le digo que la poesa no se vende
porque no podra comprar esta distancia
ni su silencio que me arremeda.

Tampoco una maana sin complejos
ni turistas en el parque de mis sueos
en que escucho...

Mi luna ha puesto su clavcula llena.
Le dio un codazo
al letargo.
Los orculos asemejan canciones.
Vaivenes de un descuido
que otro sueo disipa.
Nuevos roles inflan las pandorgas
y en carnaval de personajes
salen a escena.
Alguien canta
yo canto
l canta
...cantamos.
Afortunadamente sabe sonrer
aunque ya es de noche.



Otoo IV

Siete horas despus volvi a tejer bufandas
para cada paloma de la plaza. Las llevaban volando
por el pico. Las llev disfrazadas o arropadas.

Las bufandas de l, quien ese da
no regres a dejarle la maana.

Palomas desveladas en la plaza. En la panza del parque
y en la calle, se llevaron su sueo. Y caminaba,
acaso sorda o ciega, acaso triste. Tejiendo el tiempo
para ms bufandas.

Las bufandas de l, las que ese da,
no regres a dejar por la maana.

Derecho y al revs de su agona, hebr Fernanda el tiro
de chimeneas por aves, emplumadas. Y se le fueron,
reuniendo los recuerdos:

Bufandas para Juan, que haca del da
un regreso a besar en la maana.

Siete horas despus y ya el camino, del pasillo a la banca
y lo vivido, profundamente a oscuras. La maana
un capricho de otro, que alacena, estib los recuerdos...

Bufandas del deseo, que extinguido,
tie de sus ausentes, el maana.



Otoo V

Hoy no pude dejarte nuevos versos.
No tuve tiempo para hablar
otra nueva palabra que tu cuerpo.

Tiernos
peregrinos y cobardes, los suspir
y de nuevo

y frente a frente
taciturnos y en sueos, respiramos.

Como una hoja de parra, que arrancada,
en una hoja de naipe se convierte.

Juego de sobremesa
en que circunda
como miel de febrero otro verano,
acudiendo en otoo
a un tibio invierno.

Alto cario permanece y velo
por amasar su zafra
en mi silencio.

** Livia Daz
   lapoesianosevende@hotmail.com
   Periodista, poeta y promotora de lectura mexicana (Mxico, DF, 1965).
   Radica en Poza Rica, Veracruz. Expositora en la Sociedad Argentina de
   Escritores (Sade), Gualeguaych (2001) y en la Casa de Teatro de Santo
   Domingo, Repblica Dominicana (2003) con los murales La poesa no se
   vende. Ha participado en encuentros de escritores en Hermosillo,
   Zamora, Huajuapn de Len, Tuxtla Gutirrez y Papantla. Cofundadora de
   la Red Nacional de Periodistas y de la Red Internacional de Periodistas
   con Visin de Gnero. Integrante del Parlamento Hispanoamericano de
   Escritores, el Movimiento Internacional de Metapoesa y el Movimiento de
   Omnipoesa. Cocreadora del portal de artistas hispanoamericano Microclim
   (http://communities.msn.es/Microclim). Textos suyos han sido incluidos
   en las antologas Voces sin fronteras (ditions Alondras, Montreal,
   Canad, 2006) y Voces metapoticas (Ediciones MIM, compilador Joel
   Almon, Masachusets, EUA, 2004), as como en revistas y peridicos
   regionales; revistas virtuales y portales de literatura. Ganadora del
   primer lugar en los Juegos Florales de Papantla Corpus Christie, 2002
   y mencin honorfica en el Concurso de Poesa Romntica Pleamar
   (Argentina, 2001). Mantiene una bitcora personal en
   http://www.blogia.com/lapoesianosevende.



=== Kantn Coleo      Olga Cortez Barbera =================================

Mi abuela Carmen dice que mi abuelo Jos Leonardo tiene algo de poeta,
bohemio, loco y soador. Cuando l se sienta sobre su piedra preferida
frente al mar, yo lo imagino con su uniforme blanco, timoneando el barco de
los pensamientos sobre las olas de sus recuerdos. Creo que le inventa
poemas a mi abuela, y suea con perderse por las calles empedradas de las
ciudades italianas que conoci. Mis primos, mi hermano y yo, que siempre
andamos a la caza para jugar con l, no nos acercamos y respetamos ese
momento.

Abuelo nos cuenta que l era oficial de la Marina Mercante. Dice que all
pas importantes aos de su vida, y que dej un trozo de su corazn, como
un bandern rojo y palpitante, atado en lo alto de un mstil. No pierde la
esperanza de que un da pueda atravesar de nuevo los mares profundos. De
volver a pasear por los muelles y malecones de los pases exticos y
lejanos, en compaa de sus compaeros de fragata, los que hoy llama la
vieja pandilla.

Siente un amor especial por todo lo relacionado con el mar. Por eso, su
familia est llena de Marinas. Sus hijas se llaman Selva Marina y Carmen
Marina. Y si sus otras hijas se llaman diferentes, es porque mi abuela le
pidi que le buscara otros nombres.

Fueron bendecidos con dos nias ms. Cuando lleg la tercera estaban tan
agradecidos, que abuelo decidi llamarla Mercedes, que significa
agradecimiento. Por eso mi ta se llama Rosa Mercedes. Y cuando lleg la
ltima, l sinti que el sol brill ms que nunca. Entonces, la mir y
exclam:

Es tan pequea y tan graciosa!

Decidido a encontrar el ms especial de los nombres, consult a la
herldica, la cltica y la mitologa, pero ninguna lo convenci. Despus
pens en sus viajes por el mundo y se acord de su estada en las Islas
Griegas. All haba conocido a un comerciante que tena una hija que se
llamaba Graciosa en griego. No lo dud ms, su beb se llamara Ana
Graciosa, o lo que es lo mismo, Ana Karina.

Cuando sus hijos se casaron y comenzaron a darles nietos, le regres la
antigua mana. Por supuesto que por los varones no. Le pareca horrible
llamarlos Leonardo Marina, Douglas Marina o cualquier otra combinacin que
se le viniera a la mente y que incluyera su eterna pasin. Pero por sus
nietas... Ah, ojala fueran decenas!, nos dice. Pero hasta ahora slo
tiene dos: Rosa Marina, la mayor, y yo, Daniela Marina, que si no es por mi
abuela, me hubiera llamado Luna Marina, Cometa Marina o quin sabe cmo,
porque tambin le atrae el enigmtico cielo.

Segn l, sus hijos son el mayor regalo que ha recibido de la vida, porque
con ellos le lleg la fortuna de sus amados nietos. Cuando afirma que con
su familia, ni oro ni plata en el mundo pudieran hacerlo ms feliz, los
ojos le brillan de una manera especial. Con una pcara sonrisa nos asegura
que fueron los pelcanos, y no las cigeas, los que nos trajeron a este
mundo.

Como ya lo dije, adems del mar, abuelo siente fascinacin por el
firmamento. Cuando la noche es oscura y las estrellas se multiplican, l
nos llama para ensearnos a distinguir las constelaciones. El rumor de las
olas adormece a mis primos y, entonces, Douglas Leonardo y Jos Enrique
parecen dos morsas durmiendo panza arriba. Slo mi hermano Douglas Enoc, mi
prima Rosa Marina y yo tratamos de prestar atencin.

Apunta con el dedo ndice y nos muestra a Casiopea, a Andrmeda a
Camelopardalis y muchas ms. Despus, los signos del zodaco que, segn l,
influyen en la personalidad del ser humano. Mi prima dice que las ve
toditas. La verdad es que a m me cuesta un poco, quizs porque uso
anteojos. Abuelo nos explica que la Osa Menor siempre va detrs de la Osa
Mayor porque le da miedo perderse en el espacio.

Cuando termina la leccin de astronoma, y se da cuenta de que estamos
cansados y somnolientos, despierta a los que estn dormidos. Caminamos en
fila india y regresamos a casa arrastrando los pies. Desde la playa se oye
la msica y el rumor de las voces. Cuando llegamos, el resto de la familia
nos est esperando para cenar.

Abuelo dice que cuando conoci a mi abuela, su alma nmada y bohemia quiso
resistirse a sus dulces encantos. Pero ella era tan hermosa, que no le
import doblegar su mpetu aventurero. Adems, sinti que haba llegado la
hora de poner los pies en tierra firme y formar una familia.

De todas maneras, abuela estaba decidida a casarse con un hombre que
compartiera su vida todos los das, y no con uno que anduviera de puerto en
puerto, abandonando corazones cautivos. De nada le sirvi al abuelo hacer
las visitas a su novia con el uniforme blanco, guapo y lleno de
romanticismo. Entendi que no poda, aunque lo quisiera, seguir alimentando
sus deseos de aventuras.

Se casaron un fresco atardecer. Desde entonces, comenzaron a tejer los
mismos sueos. Se prometieron que, adems de la vivienda familiar,
construiran una casa grande donde pudieran disfrutar con sus hijos. Y
cuando stos se casaran, con los nietos. Por supuesto que para abuelo no
haba otro lugar mejor que cerca del mar. Ahora nosotros pasamos all las
mejores vacaciones, en una casa que fue construida, como dice abuela, con
cemento, amor y constancia.

Adems de marinero, abuelo dice que le gustara ser soldado. Que si tuviera
la edad apropiada, con un fusil al hombro, recorrera la frontera de punta
a punta, y se internara en la Gran Sabana y en el Matto Grosso, selvas
hmedas y profundas de extraordinaria belleza. Resuelto y armado,
enfrentara los peligros.

Pero, abuelo, mejor organizas un tour y nos llevas le decimos.

As no tiene chiste nos contesta.

Lo cierto es que por sus venas corre sangre militar. Mientras la familia
conversa, juega cartas o cocina, l nos llama para jugar a la milicia.
Nosotros salimos goteando agua de la piscina. Douglas Enoc me dice al odo:

Daniela, ya lleg la hora de la diversin.

Adems de los nombres, a abuelo le encanta ponernos sobrenombres. Por
ejemplo, a m me dice Jeina sin Cojona, porque cuando era ms nia me
disfrazaron de reina y perd la corona en el camino. Y como no saba
pronunciar las R, llegu diciendo, entre triste y disgustada: ahoja soy una
jeina sin cojona.

Nosotros tomamos el adiestramiento militar muy en serio. En silencio,
esperamos las instrucciones. Abuelo camina con las manos en la espalda y
pasa revista a su escuadrn mojado. Abuela y mis tos comienzan a rer
cuando escuchan:

Ateeeencin..! Jeina sin Cojona... Rosa Metralla... Caaaatire...
Poooototo... Olafo el Amargado... Ateeeeencin! Marchen! Un, dos... un,
dos...un, dos.

Obedientes y en perfecta formacin, salimos de la casa y le damos la vuelta
a la manzana. Otros nios de la urbanizacin se unen, y la prctica se hace
ms divertida. Despus, cuando regresamos, terminamos la faena
arrastrndonos como reptiles bronceados, gordos o flacos, sobre la hierba
hmeda. Nos paramos y somos un pequeo ejrcito camuflado con hojas y
manchas de barro.

Al anochecer, la jaura de zancudos nos hace abandonar el patio. Nos
quitamos el agua de la piscina debajo de las duchas. Abuelo nos abandona y
comparte con los dems o ve televisin. Cuando se queda dormido, nosotros
esperamos a que despierte. Nos encanta la hora de las historias y los
misterios.

Dejen a su abuelo tranquilo, que debe estar cansado dice abuela Carmen, y
nosotros huimos aguantando la risa como bobos.

Jugamos y jugamos, y por ltimo, nos quedamos en el jardn. Nos refresca el
aire que nos trae el movimiento del mar. Cuando abuelo se aleja del mundo
de los sueos, nos encuentra, como hongos humanos, sobre la grama. Trae un
banco, se sienta y nosotros nos acercamos. Entonces, comienza a hablar.

l ha visitado los lugares ms fantsticos del mundo. Estuvo en Cabo de
Buena Esperanza, que queda al sur de frica. Cuenta que all escap de un
tiburn blanco, cuando nadaba tratando de alcanzar una foca. La quera para
llevarla a su casa, pero luego record que a la abuela slo le gustan los
perros como mascotas.

Una vez naveg por el Tringulo de la muerte, cuando se diriga a las
costas de Florida con rumbo a las Bermudas. La tripulacin no esperaba lo
que sucedi. El cielo se abri en cien rayos y se desat una tormenta. El
buque perdi el rumbo y fue absorbido por un remolino. Afortunadamente,
entre ellos haba un marino alto, experto y corpulento, que logr dominar
el timn. Por eso no forman parte de la lista de barcos extraviados.

Nos dice que siente nostalgia de las salidas desde Puerto Cabello. Cuando
se alejaba de nuestras costas y, como un nio curioso, desembarcaba en
Amberes, Gijn, Marsella, Mar del Plata, Shikoku, Estambul, Helsinki, Said,
El Callao. Nuestra imaginacin, que parece un ave traviesa, vuela a
Blgica, Espaa, Francia, Argentina, Canad, Japn, Per..., pases que
conocemos a travs de los programas por cable que l nos invita a ver.

Ah estuve yo! exclama, si ve algn lugar conocido.

A veces, cuando ms concentrados estamos en sus fantsticas historias,
salta de la silla y grita:

Lechuza, Pachucha!

Es su grito de guerra, como si nos ordenara: A la carga! Dejamos a un lado
el sopor de las aventuras y tambin nos levantamos. Corremos, gritamos y
remos, y hacemos tanto ruido, que mi abuela se levanta, sale al jardn,
mira a todos lados y nos reclama:

Cllense, por favor, no ven que van a despertar a los vecinos?

Abuelo, cuando juega con nosotros, parece un nio ms. Se encorva, sacude
una mano y se pone la otra en la boca para ocultar sus ganas de rer.
Luego, como el ms obediente del grupo, guia un ojo y nos dice:

Su abuela tiene razn, vamos a dormir.

A veces es la luz la que juega con nosotros. Escapa de la urbanizacin, se
oculta entre las sombras y nos hunde en un lago oscuro. El terror,
verdadero o no, nos hace gritar, como si estuviramos endemoniados. l, que
no pierde la oportunidad para hacer una de sus bromas, entra a su
habitacin y sale despus, cubierto con una sbana y agitando los brazos.

Los gritos se elevan hasta que la garganta nos pica y carraspeamos.
Entonces, escuchamos una voz de ultratumba. Es el abuelo que repite una y
otra vez:

Madame Kalaluuuuu, apaga la vela y prende la luuuuuz.

Cuando los bombillos iluminan de nuevo, si el cansancio nos lo permite, le
pedimos que nos cuente cuentos de horror y de misterio. Entonces, como si
tambin se encendiera su imaginacin, acomoda la voz y empieza a inventar
historias de hombres degollados, seres del ms all y mujeres vampiros que
chupan sangre a plena luz del da.

Todo con el abuelo es divertido. Pero lo que ms nos gusta es el Kantn
Coleo, que es algo as como un rito de hacerse el desentendido. l nos
quita algo y nosotros lo perseguimos para que nos los devuelva. Por
ejemplo, si jugamos a la pelota, se acerca como un felino en acecho.
Nosotros hacemos que no nos damos cuenta, aunque estemos pendientes de sus
movimientos.

l cree que nos toma desprevenidos. La pelota se eleva, mete su mano y
zas!, la agarra. Corre con ella en alto, y nosotros lo seguimos para
quitrsela. Cuando lo alcanzamos, remos felices, sobre todo porque tenemos
un abuelo como l.

La otra tarde mis abuelos hablaban en la habitacin. Los dems estaban la
playa. Yo me qued porque estaba cansada. Me sent en una butaca y me puse
a leer una revista. Desde all los oa claramente. Abuelo dijo:

Carmencita, sabes una cosa? El da que me vaya de tu lado, di a tus hijos
que esparzan mis cenizas sobre el mar. Las olas viajan lejos. As volver a
visitar mis puertos queridos.

No hables as, viejo, que an falta mucho tiempo para eso.

Espero que ella tenga razn. Cuando yo crezca y tenga hijos, me gustara
que l tambin jugara con ellos.

Abuelo est sentado en la piedra de siempre. Tiene como una hora pensando.
Parece que su mirada est ms all del horizonte. Todos estamos
impacientes. Queremos jugar con l. Douglas Enoc me hace seas con las
manos y los dems se acercan poco a poco. Parecemos un comando en accin.
Lo vamos a tomar por asalto, pero creo que abuelo se est haciendo el bobo.
Aunque slo le vemos el perfil, su rostro no puede esconder el comienzo de
una sonrisa. No aguantamos ms y gritamos:

Kantn Coleo!

No le quitamos nada, slo lo apartamos de sus recuerdos. Ahora es nuestro
turno. Corremos y l nos persigue. Sabemos que no le importa dejar de soar
por un momento. Somos sus nietos. Como l dice: Para navegar por las aguas
de la nostalgia hay otros das. Por ahora, re feliz. As es l. Cuando nos
alcance, recibir toda nuestra alegra y la promesa de que nunca lo
olvidaremos.

** Olga Marina Cortez Barbera
   olgacortezb@hotmail.com
   Escritora venezolana. Economista egresada de la Universidad Central de
   Venezuela (http://www.ucv.ve). Particip en el taller Literatura
   Infantil de Monte vila Editores (http://www.monteavila.com.ve) bajo la
   direccin del escritor Jos Armando Sequera. Colaboradora literaria en
   la seccin Cuentos de los extintos sitios argentinos Basseteros.com.ar y
   Mundobasseteros.com.ar. Textos suyos han aparecido en la publicacin
   digital Los Hermanos Chang (http://www.hermanoschang.blogspot.com) y en
   el diario El Universal (http://www.eud.com). Tiene publicada la serie de
   relatos El origen de los cuentos (Editorial Volumen, 2002).



=== Gruta de espejos      Mara Elena Solrzano ===========================

I

Linfa con palpitacin de orqudea
mi ofrenda es un requerimiento
para que mis ansias encamines.

Hiere efervescencias la pezua.
Arrastra la arena con uncin
(detiene al centauro en su galope).

En el despeadero se demora.
Se posa en mi clavcula,
me sojuzga lentamente.

Beber, yacer en el venero.

El momento se derrama.



II

Tus manos develan mis caderas,
enjugan los derrames de mi sexo.

Blsamo que aguardo,
tus besos recorren mi silueta,
electrizan todos los instantes.

Fauce de obsidiana,
soy la urgencia de tus dedos;
(el candor por siempre me perturba).

Sobre mi frente trazas signos de vida.

Me entrego a las manos de la tarde
(detrs de la cortina el naranja se desgaja).

Tu deseo, cilicio que rodea mi cintura,
devela los secretos de mis senos.



III

Tus manos desecan la nostalgia,
en la transparencia del alba se revuelven.

Saben de mis hambres, de mi urgencia.

Conocen el sacro espacio de mi pubis.



IV

Tus brazos recogen mi ternura,
intentan como siempre sosegarme.

Inscritos en la hoja del marrubio,
instalados en el aire de la alcoba,
alimentan mi deseo.

Se confiesan los rumores,
bajo la piel se mueven
sorprendidos peces.

Tus brazos me saben a canela,
a siempreviva huelen.
Me impacta su dureza
aunque a veces son tan suaves
como nota de fa en violonchelo.



V

Trazo signos y vivencias.
En tu torso dejo mi extravo,
los enigmas de la esfinge.

Mi pecho yace en tu costado,
lo dulce de mi lengua te enardece.
Florecen mis pezones.



VI

El dedo ndice dibuja
el nacimiento de un lunar
junto a tu ombligo.

Desciendo.
Un caracol se ahoga en la marisma.



VII

Me atraen tus axilas.
Acurruco mi cara en su oquedad,
aspiro su lavanda,
su vello enmaraado
tibieza de solsticio me trasmite.

Me enervan tus emanaciones
mientras en santidad descansas.

Atravieso tu mutismo.
Rescato del trance tu mirada.



VIII

Tu ombligo es un enigma,
la mitad de tu bella geografa,
el punto nodal de tu epidermis.

Buscando una moneda lo recorro,
encuentro la llave clandestina
que al centro de tu vientre me conduce.
All trasciende la semilla.
All los advenimientos nacen
y se ocultan los azogues.

Instante de abiertos tulipanes.

Tu ombligo es alborozo de la tierra
y no me importan nubarrones
ni murallas en los cerros
ni los hirientes guijarros de la calle
ni el trueno que rumia la tormenta.



IX

Madura panoja que subyuga,
tus labios buscan en mi vientre
palabras que jams se han pronunciado.

Para siempre herida
en el fondo de mi piel y de mi espacio
con mis zumos anhelas bautizarte
y juntos recorremos la distancia
que de nosotros mismos nos separa.

Ni vrtigos
ni sombras ni palabras:
tan slo hay tocamientos.

Tu boca deambula por mi cuerpo,
se extrava en el zarzal de mis urgencias.
Tu boca, vertedero de amatistas,
donde ciegos parlotean los gorriones.

Se esconden las quimeras,
murmuran los fantasmas
sobre el desahucio de la vida.



X

En la serena espera
del aire descubro el fino pulimento,
el estigma cubierto de violetas.

Tu voz resuena como pozo limpio,
ocupa en mi vigilia el ltimo reducto
y el primer escaln del sueo.

T me llamas
y slo soy inocente halo de luna,
amargo polvo de alumbre.

Me llamas para unir palabras rotas,
vaticinios y cnticos nocturnos.

Otra vez nacer en la flama,
otra vez ser lbrica cigarra.



XI

El centauro trota en la orilla del mar,
su cabellera brama con el viento,
refulge su pelambre,
sus cascos se manchan de azul.

Bebo esencia de calndula,
prende el fuego en mis entraas.

Mis pupilas lo acosan,
me requiere,
al galope nos perdemos
en la gruta del acantilado
donde humean los siglos
y salpica licores el verano.



XII

En las brasas te contemplo.

Tus ojos como hogueras me protegen,
de cobre los secretos entrelazan.

Tu mirada converge con la ma,
gozo los destellos con la pupila abierta.

Tus ojos son abismos,
                     ataduras,
                              fragmento de mi vida.
Trasminan inquietudes.
Fecundan mis senos con su luz.
El azar ha puesto
ante m tu iris de gaviota.



XIII

En tu espalda, atavos de agua.
Escurre intemperancia, serpenteo,
exequias de aburrimiento,
sortilegios, los caprichos.

A la trasgresin su curva invita.

Como loba al acecho
mi nombre gruo en tus muslos de marino.

Pulso el tacto desbocado,
me embriago con el agua de tu espalda.

Ninguna contencin,
la resistencia se derrite.

En tu piel decanta
humedad de musgo.



XIV

Para reptar sobre tus hombros
en larva me convierto.

Conozco de tu sal y su destello.
Te cubro con mis polvos y carmines.
Alborozada lluvia de centellas
mi trpico atraviesa.



XV

Si me convirtiera en Luna
la noche rastreara tu silueta.

Me posara en tu frente
si tu mirada fuera llama.
Cegara tus ojos con blancura.
En el lago te ungira.

La espiga de mi vientre
tendra por fin tu palpitar
entre tus piernas.



XVI

Panes de amaranto mis pezones.
Cuando la primavera
vislumbra los brotes del durazno
y la jacaranda se astilla en el morado
tejo contigo redes de lascivia.



XVII

Por la calle se esparcen los geranios
(el verde retrocede).

Una mariposa azul
galantea en el bifurque de caminos.

Nace un manantial, los lquenes se abren.



XVIII

Esconde su canto la cigarra,
en las hojas se envuelve
para soar en la copulacin
de la liblula.

Te ofrezco el sabor de mi granada.



XIX

Cundo vendr
a mi gruta de espejos
el centauro.

Cundo yacer sobre mis muslos
y cundo vendr a ofrendarme
la savia de sus brevas.



XX

Daga de luz
separa los breales.
Me brinda su esencia luminosa.

En medio de mi vientre duerme
con los prpados sedientos
y al ritmo de mi pulso.
danza el germen transparente.

El centauro penetra como un ngel
en la gruta y las hogueras.
Surca efervescencias,
arrastra con uncin la arena.

** Mara Elena Solrzano
   solmalena@hotmail.com
   Escritora mexicana (Delicias, Chihuahua, 1941). Licenciada en educacin
   primaria, es profesora de biologa. Tiene estudios de letras hispnicas,
   ingls y nhuatl. Asiste al taller de poesa de Oscar Wong. Ha publicado
   los poemarios Ecos (1980), Poema inconcluso (1985), Arco iris de papel
   (1996), Sirimiris (1997), Eterna amante (1997), En un rincn... (1998),
   Trueque al alba (1999), Miradas del ayer (1999), Viento de obsidiana
   (2000), Vestigios de luz (2002) y Gruta de espejos (2004).



=== Tiempo de morir      Harol Gerzon Gastel Palomino ====================

                                         Es como un fantasma que volviera,
                                                 desde el fondo del tiempo,
                            a mostrarme a los muertos y a cosas olvidadas.
                                      Mario Vargas Llosa, Historia de Mayta

                               No son los asesinos sino los sobrevivientes
                                      los que vuelven al lugar del crimen.
                                        Pablo de Santis, Filosofa y letras

El 18 de julio de 1992, el Grupo Colina, un escuadrn de la muerte creado
por los aparatos represivos del Estado Peruano, secuestr y asesin a nueve
estudiantes de La Cantuta, ley una y otra vez Agustn. Haban sido nueve
u ocho los alumnos secuestrados y ejecutados por el entonces clandestino
brazo armado de la dictadura fujimontesinista? El temible Grupo Colina.
Temible Grupo Colina. Sonaba bien eso de temible Grupo Colina. Habra que
aadirlo al texto. La historia oficial deca que haban sido nueve los
estudiantes, pero l, Agustn, al amparo de la oscuridad y los matorrales,
haba contado ocho alumnos. Por qu entonces siempre se hablaba de nueve
estudiantes? Hizo una bola de papel y la arroj al tacho.

Reelabor el texto: El 18 de julio de 1992, el Grupo Colina... Se acord
que tena que poner temible Grupo Colina. Hizo otra bola de papel y la
arroj al tacho. Al menos estaba mejorando su puntera.

Qu da cay ese 18 de julio de 1992? Sbado o domingo? No lo recordaba.
Ya le estara fallando la memoria? Dnde haba puesto el viejo calendario
de 1992? Busc intilmente entre la pila de papeles, recortes periodsticos
y apuntes que de vez en cuando Ximenita trataba de ordenar. Su nieta lo
habra botado a la basura al ver a la rubia desnuda que adornaba aquel
ajado calendario?

El 18 de julio de 1992, el temible Grupo Colina, un escuadrn de la muerte
creado por los aparatos represivos del Estado, al amparo de la oscuridad,
secuestr y ejecut a ocho alumnos... Fueron ocho, o nueve, los alumnos
secuestrados y ejecutados por el Grupo Colina? l haba visto que se
llevaron a ocho alumnos. Pero la historia oficial deca que fueron nueve
alumnos. Nueve alumnos. Oficialmente.

Senta una opresin en las sienes. Se puso en pie y dio vueltas por su
flamante estudio cuyas paredes estaban atestadas de libros que haba ido
acumulando a lo largo de toda su vida. Cuntos aos de lectura estaban all
sobre los anaqueles. Libros que haba adquirido en la desparecida Feria del
Libro de la avenida Grau cuando sta todava no era una va expresa y no
estaba invadido por las putas y los ladrones. Tambin los haba comprado en
Quilca, en Amazonas, en la Feria del Libro de la avenida La Marina. Hasta
en El Virrey: a veces se haba dado ese lujo. No era fcil conservar tantos
libros: la fina capa de polvo que las cubra, que un da limpiaba y al
siguiente reapareca, pareca formar parte de ellas. A Mily no le gustaba
leer. Siempre se molestaba cuando llegaba con su paquete de libros: hoy
tragars papel con tinta, le espetaba. Rossana tampoco lea, haba salido a
su madre. La que pareca haber heredado sus gustos era Ximenita. La nia
siempre se llevaba varios libros a la vez que luego devolva a los mismos
lugares de donde los haba sacado. Ximenita sola bombardearlo con
preguntas sobre libros que l haba ledo hace ms de medio siglo atrs.
El tiempo no le alcanzara para releer todos sus libros!

Se concentr otra vez en su labor: El 18 de julio de 1992, el temible Grupo
Colina, un escuadrn de la muerte creado por los aparatos represivos del
Estado para combatir a la subversin... Percibi que la puerta se abra
despacito, que unos pasitos se acercaban de puntillas.

Unas manitas le cubrieron los ojos.

Adivina, abue?

Carmencita?

Nooo!

Luisita?

Tampocooo!

Entonces es Ximenita! hizo girar la silla, levant a la nia, y con ella
sobre los hombros, baj al comedor.

Qu haces metido todo el da all arriba, pap? le pregunt Rossana.

Durmiendo, hija, por qu?

Rossana no le dijo nada, slo lo mir, con lstima, con irona? Pensara
que jubilarse lo haba trastornado?

El abue est escribiendo una novela sobre La Cantuta intervino Ximenita.

Sigues escarbando en el pasado, pap?

Agustn no dijo nada.

Por qu no dejas en paz a los muertos, pap? Podras escribir cuentos
infantiles, fbulas, como antes.

Me dejas comer tranquilo, hija?

Rossana hizo una mueca de disgusto.

Maana vamos a ir a Huachipa, abue?

Rossana volvi a torcer la boca.

Por si acaso, vamos a ir al zoolgico. Si quieres, vienes con nosotros.

Rossana no dijo nada.

Terminaron de cenar en silencio.

Agustn volvi a su estudio.

Su hija prefera que pasase las horas vegetando? Algo le deca l cuando
se pasaba horas y horas viendo televisin? No estaba, tampoco, todo el da
metido en su estudio. Esta semana haba pintado la fachada y las rejas de
la casa para dejarla presentable para las Fiestas Patrias. Rossana tambin
quera que cocine, que planche, que le lave los calzones sucios? No haca
la limpieza acaso? Acaso no llevaba y traa del colegio a Ximenita? No
ayudaba a la nia a hacer sus tareas?

Puso Las cuatro estaciones. La msica empez a brotar casi como un susurro
por los parlantes empotrados en las esquinas de su estudio.

Retom su trabajo: El 18 de julio de 1992, el sanguinario Grupo Colina, al
mando del Mayor del Ejrcito Peruano Santiago Martn Rivas, secuestr y
ejecut a nueve estudiantes de La Cantuta... La ejecucin fue en Huachipa
o en Cieneguilla? O fueron llevados primero a las instalaciones del
Servicio de Inteligencia para ser interrogados? Por qu decidieron
ejecutarlos? Sera cierto que fue una rplica al atentado a la calle
Tarata?: el Estado haba decidido darle a los senderistas de su propia
medicina: combatir al terror con el terror.

Tantas conjeturas, hiptesis y suposiciones dando vueltas en su cabeza. Si
al menos pudiera entrevistar a Martn Rivas o a Pichilingue, los otrora
jefes del grupo paramilitar, pero ambos ya estaban muertos, y los otros
integrantes, tambin.

Hizo la ensima bola de papel y la arroj al tacho ya repleto.

Ximenita entr a darle el beso de las buenas noches y a recordarle que
maana tenan que ir a Huachipa.

No te vayas a ir sin m, abue.

Claro que no, hijita, cmo crees.

Me despiertas temprano, abue.

Ya, chiquita dijo, besando las rosados y angelicales mejillas de su
nieta.

l tambin tena que irse a dormir. Guard el CD en su lugar, apag las
luces y sali de su estudio.

Una gara intermitente, terca y persistente caa sobre La Realidad. Nada
como Chosica y su eterno sol, pens, ya en su lecho, recordando su paso por
La Cantuta.

Por lo visto, no iba a ser tan sencillo escribir su Triloga guerrillera.
Haba pensado iniciar su Ciclo cantuteo con La universidad de los
desaparecidos para luego seguir con Agustn el guerrillero y culminar con
Cuadernos de Yanamayo, pero hoy se haba trabado en las primeras lneas del
primer captulo de La universidad... Dnde estara el problema? No
estara complicndose la vida tratando de contar la historia desde el punto
de vista de los desaparecidos? Sera creble una historia contada por los
muertos?

Y si Rossana tena razn? Podra escribir Ximeneadas con las aventuras
imaginarias protagonizadas por su nieta. O sus aventuras con Karem
Geraldine en Piel de ngel. O La hija del sastre sobre su paso por
Vallecito.

Escribir sobre La Cantuta se le estaba complicando.

La Cantuta. Record ese lejano 18 de julio de 1992: despert en la
madrugada con un fuerte dolor de estmago y fue a hacer sus necesidades al
descampado frente a los dormitorios.

Estaba cagando, cuando distingui siluetas movindose en la oscuridad como
fantasmas. Los cachacos, pens, escondindose detrs de unos matorrales. Se
arrepinti de no haber trancado la puerta. Venan a hacer una requisa,
seguramente, a buscar material subversivo. Se dispuso a esperar a que los
cachacos terminaran su labor y regresaran con el rabo entre las piernas a
su base.

Escuch voces, gritos de protesta, lisuras. Despus los soldados sacaron a
los alumnos y los hicieron tenderse boca abajo en el patio.

Siempre oculto detrs de los matorrales, escuch y vio que pasaban lista.
Uno, dos, tres... Escuch su nombre al final de la lista y su corazn le
empez a latir con temor. Contuvo la respiracin. Presenta que para nada
bueno haban venido esa noche los soldados.

Otra vez lo llamaron.

Nadie respondi.

Por qu lo estaran buscando? Por haber escrito Haciendo cola para el
almuerzo? Los cachacos creeran que ese poema era propaganda subversiva?

Los soldados volvieron a iluminar los rostros de los alumnos, regresaron al
dormitorio, salieron con las manos vacas.

Dnde mierda est Agustn? preguntaron.

Temi que alguno de sus compaeros lo delatara, dijera de repente ha salido
a cagar. Se peg al suelo, tratando de fundirse con la tierra.

Nadie dijo nada.

Escuch pasos acercndose. Las linternas iluminaron el descampado,
revolotearon sobre su cabeza como lucirnagas. Sinti que el corazn le iba
a estallar.

Las botas se alejaron.

Respir con alivio.

Los soldados se llevaron a ocho alumnos.

Me salv por un pelo, pensaba ahora, echado en su cama, recordando la
suerte de sus compaeros, los llamados desaparecidos de La Cantuta.

A nadie, ni siquiera a Mily, que haba sido su mujer, le haba contado que
l tambin haba estado en La Cantuta ese 18 de julio de 1992. Hace tantos
aos ya. Qu rpido haba pasado el tiempo! Ahora era un profesor
jubilado.

El sueo, al fin, empez a vencerlo. Maana le esperaba una larga
jornada..., tena que organizar mejor sus ideas, no sera mejor preparar
fichas? Maana...

Lo despertaron los violentos golpes en la puerta y los ladridos de los
perros en el patio. Pens que era Ximenita. Estir la mano para prender la
luz, pero no hall el interruptor. Ximenita se estara mojando bajo la
lluvia.

Iba a abrir la puerta cuando sta estall en pedazos y vio siluetas de
porte militar entrando al dormitorio.

Los soldados! escuch que decan alrededor suyo.

Los soldados?

Quietos, terrucos de mierda, nadie se mueva o les metemos bala!

Qu estaba sucediendo? Le dola el estmago. Rossana le estara jugando
una mala pasada?

No era ninguna broma, all estaban los soldados, con los rostros cubiertos
por pasamontaas y apuntndoles con sus fusiles.

Todos al patio, carajo! les ordenaron.

Salieron.

Se sorprendi al reconocer el paisaje cantuteo bajo la luz de la luna
llena. All estaba el imponente cerro Talcomachay queriendo alcanzar el
cielo chosicano poblado por millares de estrellas. Escuch, despus de
dcadas, el rumor inconfundible del ro Rmac.

Y all estaban sus antiguos compaeros de internado.

Al frente estaba el descampado donde solan hacer sus necesidades.

Un enmascarado empez a pasar lista. Un alumno, dos alumnos, tres
alumnos..., ocho alumnos. Al final escuch su nombre.

No contest.

Un haz de luz se concentr en su rostro.

T eres Agustn de Luisa, no?, el autor de Haciendo cola para el
almuerzo, no?

Permaneci en silencio.

Por qu chucha no contestas, terruco de mierda? Acaso eres mudo, ah? lo
golpearon en la cabeza con la culata de un fusil.

Mientras lo suban a empellones al portatropas, mir hacia el descampado
desde donde, hace muchsimos aos atrs, haba sido testigo de esta noche
que estaba viviendo ahora. Sus ojos se encontraron con unos ojos que l
reconoci donde ley el miedo, el temor. Quiso decir all est Agustn,
detrs de los matorrales, pero no dijo nada.

El vehculo militar parti raudo hacia la Carretera Central. Nos estn
llevando a Huachipa para matarnos, pens, tirado boca abajo, sintiendo en
sus espaldas el fro can de un fusil.

El portatropas se detuvo y los hicieron bajar. Reconoci la entrada al
campo de tiro donde fueron ejecutados los cantuteos. Lo haba visto en los
diarios cuando empezaron las excavaciones para ubicar los restos de los
desaparecidos.

Quin puso el coche-bomba en Tarata?

No s.

Cmo que no sabes, terruco conchadetumadre!

Lo empezaron a golpear. Preguntaban y lo golpeaban cada vez con mayor
ferocidad.

Dnde est Abimael?

Abimael Guzmn? El llamado presidente Gonzalo no haba muerto hace aos
en la prisin de la Base Naval?

Muri hace aos en la prisin de la Base Naval.

Muri hace aos en la prisin de la Base Naval? Qu ests diciendo,
huevn? lo golpearon sin piedad. Quieres hacerte el loco con nosotros,
ah? T crees que nosotros somos cojudos, ah?

El paisaje empezaba a tomar forma.

Habla de una vez, o te mueres, terruco de mierda!

No s nada.

Cmo que no sabes nada, terruco conchadetumadre.

Siguieron ensandose con l.

Un enmascarado, bajo de estatura pero fornido, lo agarr de los cabellos y
a la fuerza le meti en la boca el can de su pistola.

Habla o te mueres, terruco de mierda!

El verdugo y su vctima se miraron. Uno tena los ojos llenos de asombro,
de sorpresa, de incredulidad; el otro tena la mirada fra, inexpresiva,
cansada como la de una tortuga.

Dnde chucha est Abimael, ah?

Agustn pens en Ximenita, en Rossana, en Mily.

Habla de una vez, o te mato, terruco conchadetumadre!

Agustn pens en su madre muerta cincuenta aos atrs. Wauspallallay
sajisayqui, haba escrito en su tumba.

El enmascarado jal el gatillo.

Amaneca en La Realidad. Ximenita salt alegremente de su cama y fue en
busca de su abuelo.

                                                         (1997, 2003, 2006)

** Harol Gerzon Gastel Palomino
   gcolinacoma@yahoo.es
   Escritor peruano (Huancavelica, 1968). Pedagogo en arte y literatura,
   labora como profesor para el Estado. En 2004 obtuvo el Premio Nacional
   de Educacin Horacio en cuento y, al ao siguiente, finalista en novela
   en el mismo concurso.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Obras de teatro =======================================================

                                                     8 de noviembre de 2006

Hola:

Me interesara saber si pueden enviarme obras de teatro comedias para una
pequea academia.

Les agradezco. Saludos. Muy buena la pgina.

Mauro Bara

maurobara@hotmail.com



=== Buscando a ngel Mndez ===============================================

                                                    10 de noviembre de 2006

Estimados amigos:

Les escribe Frank Rodrguez, actor mexicano. Llevamos aos tratando de
encontrar a ngel Mndez, quien nos dio el texto Vacaciones en el
purgatorio, pero no hemos sabido de l. Alguien sabe cmo localizarlo?
Porque queremos ver si nos puede facilitar el texto El gordo y el flaco.

Atentamente desde Mxico,

Frank Rodrguez
frankmenudo@hotmail.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Los tres principios esenciales del arte literario son imaginacin,
imaginacin e imaginacin.

      Ambrose Bierce, Diccionario del Diablo (en su definicin sobre la
      novela; 1906).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 4 de diciembre de 2006
