
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 156
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        22 de enero de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
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           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Cabalismo mgico, Jorge Gmez Jimnez.                 | Editorial
                                                         |
Premios del Maestrazgo. / El taller de Primo. / La mejor | Breves
del 2006. / La Gaceta en la red. / Premiados en el sur.  |
/ Naci Ficcionaria. / Los diversos. / Ionesco en        |
Caracas. / Talleres en Chiapas. / Playas a las plazas. / |
Caf en el KJC. / Snchez Lecuna en francs.             |
                                                         |
Para recordar a El Galindo.                             | Material
Caos, poema de su libro indito Metamorfosis.          | especial
                                                         |
Premios Fernando Bez entregaron en Argentina. / Premio  | Noticias
Nobel de Literatura tiene dos nuevos jueces. / Premio de |
Relato Julio Cortzar gana el letraliano Juan Prez      |
Rosales. / Yolanda Arroyo gana por segunda vez           |
consecutiva el Pepe Fuera de Borda. / Creada la          |
Federacin Internacional de Asociaciones de              |
Catalanstica. / Leonardo Acosta obtiene el Premio       |
Nacional de Literatura de Cuba. / Felipe Bentez Reyes   |
obtuvo el premio Nadal de novela. / Chile solicitar a   |
EUA repatriar manuscritos de Gabriela Mistral. /         |
Detienen produccin de filme basado en guin de Garca   |
Mrquez. / Toms Eloy Martnez gana premio en Portugal.  |
/ Falleci el escritor venezolano Efran Subero. /       |
Escritores mexicanos dictan charlas sobre su experiencia |
como lectores. / Ganadores del Casa de las Amricas      |
sern anunciados este 25 de enero. / Hay Festival        |
Cartagena se inicia este jueves. / Enrique Vila-Matas    |
recibir premio de la RAE por Doctor Pasavento. / Ateneo |
Insular celebrar seminario sobre los movimientos        |
literarios. / Hotel Kafka anuncia nuevos cursos.         |
                                                         |
Julio Ortega y su lmpara en la niebla, John Jairo     | Artculos y
Junieles. / Andrea Cabel: Las falsas actitudes del      | reportajes
agua, Carlos Villacorta Gonzales. / A propsito de Un  |
cuarto propio, de Virginia Woolf, Mara Candel de       |
Puerta. / Dos artculos de Ricardo Mena Cuevas. / La    |
corriente, crcel, mundial de las patentes, Salomn     |
Valderrama Cruz.                                         |
                                                         |
Alberto Barrera Tyszka: Rara vez uno siente que una     | Entrevistas
novela est lista, Jorge Gmez Jimnez. / Inquisicin  |
al poeta Pedro Perales, Leoncio Luque Ccota.            |
                                                         |
El Seor Presidente: La descentralizacin como          | Sala de ensayo
respuesta literaria a la figura del invisible dictador   |
omnipresente, Karla Preciado Mendoza.                   |
                                                         |
La despedida de Brbara, Mara Eugenia Sez. / Poemas  | Letras
de Gustavo Lespada. / Tres cuentos de Jorge Etcheverry.  |
/ Poemas de Antonio Jos Rodrguez Soria. / Olvido,    |
Jssica de la Portilla Montao. / Poemas de Leda         |
Maidana. / El visitante, Marcial Fonseca. / Memoria, |
Judith Godoy. / El justiciero, Luis Recuenco Bernal. / |
Tres poemas de Estrella Gomes. / Mi amigo el linyera,  |
Gladys Liliana Abilar. / Poemas de Juan Prez Rosales. / |
Almas gemelas, Gabriela de la Pea Astorga. / Poemas   |
de Delia Rengifo. / Non in solo pane vivit homo,       |
Fernando Arrojo-Ramos. / Poesa ligera para almas en    |
desuso, Miguel ngel Zapotitla Prez.                   |
                                                         |
Hasta que ardan las velas, de Neida Bonnet de Mendona | El buzn
                                                         |
Aldous Huxley.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||    EDITORIAL      |||||||||||||||||||||||||||

=== Cabalismo mgico      Jorge Gmez Jimnez =============================

Dentro de tres meses ser inaugurado en la ciudad amurallada de Cartagena
de Indias el IV Congreso Internacional de la Lengua Espaola, el evento en
el que las academias se sientan a discutir sobre el presente y el futuro
del idioma con el que nos comunicamos o al menos tratamos de hacerlo
cerca de cuatrocientos millones de personas.

Cartagena es una ciudad con suerte. Por estos das se celebrar el Hay
Festival, una versin local del encuentro original que Peter Florence
dirige en la localidad britnica de Hay-on-Wye, un pequeo pueblo de 1.300
habitantes en el parque natural de Beacons Brecon en las montaas de Gales.
All, cada ao desde hace dos dcadas, los escritores que asisten se renen
con los lectores para compartir en un ambiente de camaradera.

As que este ao la histrica ciudad colombiana tendr oportunidad para
apreciar los dos lados del quehacer intelectual. Por una parte, el Hay
Festival ser el escenario en el que los escritores darn la mano a los
lectores y conversarn con ellos sobre lo divino y lo humano. Por otra, el
congreso reunir a representantes de academias, cientficos, empresarios,
escritores, editores, periodistas, lingistas e historiadores para analizar
cmo hablamos, y por qu lo hacemos de esa manera.

Pero el congreso ser aprovechado para otra coyuntura. 2007 es el ao en el
que arriba el premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel Garca Mrquez, a
tres aniversarios alineados. El primero es su propio cumpleaos, que
cumplir el 6 de marzo, cuando habr llegado a ochenta aos de aquella
maana remota en que naciera, durante un aguacero torrencial, el primero de
siete varones y cuatro mujeres y que fuera bautizado de emergencia ante el
temor de que muriera asfixiado por su propio cordn umbilical.

Como ya se sabe, los otros dos aniversarios corresponden a los cuarenta
aos de la publicacin de Cien aos de soledad, la novela que ha dividido a
sus lectores entre quienes la comparan con Don Quijote de La Mancha y
quienes huyen despavoridos de su influjo, y a los veinticinco desde que, en
Estocolmo, el Gabo, al recibir el Nobel, citara a su duende tutelar William
Faulkner: Me niego a admitir el fin del hombre.

Una confluencia muy apropiada para quien confiesa ser un supersticioso
irredento. Las supersticiones o lo que llaman supersticiones pueden
corresponde a facultades naturales que un pensamiento racionalista, como el
que domina en Occidente, ha resuelto repudiar, le dice el Gabo a Plinio
Apuleyo Mendoza en la ya tambin remota El olor de la guayaba.

Otro aniversario menor, tambin relacionado con Garca Mrquez, se cumple
este ao, y seguramente l lo aadir a su expediente cabalstico. El 7 de
abril har diez aos desde que el autor de Cien aos de soledad, en la
primera edicin de este mismo congreso, aquella vez en la ciudad mexicana
de Zacatecas, recomendara (http://cvc.cervantes.es/obref/congresos/
zacatecas/inauguracion/garcia_marquez.htm) para horror de puristas y gracia
de colegas: Enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de
lmites entre la ge y jota, y pongamos ms uso de razn en los acentos
escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lgrima
ni confundir revlver con revolver.

Cartagena es, a no dudarlo, una ciudad con suerte.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Premios del Maestrazgo. El I Concurso de Relatos Comarca del Maestrazgo se
convoc en junio de 2006 y el plazo de entrega de originales finaliz el 30
de octubre. Los relatos deban ser originales, tener una extensin de entre
5 y 10 folios, ser inditos, y girar en torno al tema Las Masas,
masoveros y masoveras del Maestrazgo. Concurrieron 21 participantes de
toda la geografa espaola. El jurado se reuni el 5 de diciembre y acord
otorgar el primer premio, de 600 euros, a La quinta de Cantavieja, de
Ral Rentero Mateos, y el segundo, de 300 euros, a El amor profundo de las
masoveras, de Manuel Terrn Benavides. Se otorgaron dos accsits a Lpiz
y papel, de Vctor Galve Ruiz, y Donde hoy es siempre todava, de Rafael
Esteban Silvestre, adems de dos menciones a La deuda, de Jos Mara
Andrs Sierra, y Caminos y senderos del Maestrazgo, de Ricardo Martn
Mir. Por otro lado, el 13 de diciembre se realiz la presentacin, en la
Librera FNAC de Zaragoza, de Das de cierzo, la novela con la que Elifio
Feliz de Vargas Pastor obtuvo el I Premio de Novela Corta Maestrazgo. La
obra habla del Maestrazgo de hoy, de cmo transcurre el tiempo en las
masas anudando el pasado con el presente, de los vnculos que se
establecen entre el territorio y las gentes y de la relacin entre las
expectativas de futuro y la ilusin de los habitantes. El autor convierte
el Maestrazgo en material literario y mediante un lenguaje maduro,
estilizado y elegante, consigue un relato intenso de ritmo muy preciso que
juega con la sugerencia y el matiz.
http://comarcamaestrazgo.es/actualidad.htm

El taller de Primo. El dramaturgo colombiano Primo Rojas dictar en Bogot
en los prximos meses su Taller de Teatro Narrativo, que tendr un cupo
mximo de 20 personas y un mnimo de 15. Durar 36 horas distribuidas en
dos meses, y se llevara a cabo dos veces por semana entre las 5 de la
tarde y las 7 de la noche, tentativamente los lunes y los mircoles. El
taller explorara diversos aspectos del teatro narrativo. Al final del
taller se har una muestra abierta al pblico de los diversos resultados
individuales. Para pedir mayores detalles es preciso escribir a
primorojas@gmail.com.
http://primorojas.blogspot.com

La mejor del 2006. La novela Nocilla dream, de Agustn Fernndez Mallo
(Candaya, 2006) ha sido elegida por la revista Quimera, en su edicin de
diciembre, como la mejor novela publicada en castellano en Espaa en 2006.
Fernndez Mallo (La Corua, 1967) reside en Palma de Mallorca, es
licenciado en ciencias fsicas y ejerce en el mbito de la fsica de las
radiaciones nucleares con fines mdicos. Nocilla dream contiene referencias
al cine independiente norteamericano, a la historia del collage, al arte
conceptual, a la arquitectura pragmtica, a la evolucin de los PCs y a la
decadencia de la novela. El autor se enfoca en los outsiders del siglo XXI
y sobre todo en  la misteriosa conexin entre algunas vidas alternativas y
globalizadas que transitan por escenarios de Serie B: rubias de burdel que
suean con que algn cliente las lleve hacia el Este, cratas que habitan
en extraas micronaciones, ancianos chinos adictos al surf, un argentino
que vive en un aparthotel de Las Vegas y construye un singular monumento a
Jorge Luis Borges, un emigrante checo que en Estados Unidos que hace msica
con los ruidos de los edificios. La novela fue presentada en la Librera
Literanta, de Palma de Mallorca, en noviembre pasado, y puede adquirirse en
el sitio de la editorial.
http://www.candaya.com/nocilladream.htm

La Gaceta en la red. La Gaceta Literaria de Santa Fe, rgano de difusin de
circulacin trimestral que ya haba rebasado los 25 aos de aparicin
ininterrumpida en el mbito cultural argentino, ha debido tomar la decisin
de afrontar la necesidad de asumir un parntesis en su historia impuesto,
en especial, por dificultades de ndole financiera. Por lo tanto, el nmero
131 es el ltimo en ver la luz desde su formato tradicional. Desde este
momento, la publicacin, coordinada por Jorge Alberto Hernndez, Arturo
Lomello, Norma Segades-Manias y Jorge Taverna Irigoyen, y fundada por Luis
Di Filippo, contina su andadura en su nuevo sitio en la red.
http://gacetaliteraria.blogia.com

Premiados en el sur. Recientemente fue publicado el veredicto del Primer
Certamen de Cuento Breve Cuentos del Sur, que organizan en la
Municipalidad de Almirante Brown (Argentina) el Directorio del Boulevard
Shopping de Adrogu y la Biblioteca Popular y Municipal Esteban Adrogu.
El jurado estuvo integrado por los escritores Laura Massolo, ngela
Pradelli y Ariel Bermani, y decidi entregar el primer premio a Una carta
en la manga, de Jorge Luis Sagrera (San Pedro, Provincia de Buenos Aires),
mientras que el segundo premio recay sobre La fiesta, de Daniela Vestir
(Capital Federal) y el tercero sobre Adnde?, de la espaola Carmela
Trujillo (Barcelona). Adems se concedieron cinco menciones a No me
mires, de Agustn Prieto (Montreal, Canad); Veinte segundos, de Fabiana
Andrea Tarantino (Adrogu); La cacera, de Mara Virginia Ciotola (San
Carlos de Bariloche, Ro Negro); Incunables, de Susana Moyano (Crdoba) y
El to Roberto, de Mara Alejandra Araya (San Juan), y menciones
especiales a Fro, de Agustina Mara Bazterrica (Capital Federal),
Horacio, el rey, de Antonio Cali (Puerto Madryn, Chubut); Tramo final,
de Liliana Teresa Chvez (Crdoba); Einstein y la pelusa, de Alberto
Lorenzo Daz (Burzaco); La vaca, de Zelmar Acevedo Daz (Capital
Federal); Quin?, de Leticia Liliana Marconi (Punta Alta), e Invasin,
de Sebastin Villar Rojas.

Naci Ficcionaria. La escritora Marianne Daz Hernndez edita desde
Valencia (Venezuela) la revista digital Ficcionaria, que circula cada dos
meses por correo electrnico. Las ediciones se envan en formato PDF y, en
su nmero cero, aparecen textos de Ivana Croxcatto, Mara Iholanda Rondn,
Jorge Carrasco, David Hidalgo, Sara Vnegas Covea, Mara Eugenia Caseiro,
la transcripcin indita de un discurso de ngeles Mastretta, una resea de
Ramn Alfredo Blanco sobre Nlida Pin, Ermanno Fiorucci, Gonzalo
Villamizar, ngel Balzarino, Julio Csar Parissi, Mariela Cordero y Yolanda
Arroyo Pizarro. La revista est abierta a colaboraciones espontneas, para
lo cual es preciso leer las indicaciones en su ltima pgina. Para
formalizar la suscripcin gratuita, basta con enviar un mensaje
solicitndola a suscripciones.ficcionaria@gmail.com.

Los diversos. A finales del ao pasado se emiti el veredicto del Primer
Certamen de Poesa y Narrativa Palabras Diversas, convocado por la revista
literaria digital del mismo nombre, que en su edicin nmero 3 de este 15
de enero ha publicado los textos ganadores. El jurado de poesa otorg su
primer premio a Para el da en que debuten los milagros, de Irelia Prez
Morales (Cuba), y adems concedi dos accsits a Alejandra Pizarnik, Juan
Emmanuel Ponce de Len (Argentina) y Matices, de Zoelia del Carmen
Frmeta Machado (Mxico). En narrativa, el primer premio correspondi a
Cmo pactar con el demonio, de Roberto Santiago de Brito (Argentina), y
se concedi dos accsits a Hallelujah Jones, de Pablo David Lpez Baruja
(Paraguay) y La mano tonta de Antoita Miracielo, de Antonio David Bravo
Carrasco (Espaa).
http://www.palabrasdiversas.com/palabras/premios.asp

Ionesco en Caracas. Hasta el 18 de febrero se estar presentando en Caracas
La cantante calva, la icnica obra teatral de Eugne Ionesco, en un montaje
del colectivo Sptimo Piso, bajo la direccin de Dairo Pieres. Las
funciones son en la Sala Experimental Stano 3 de la Casa de Rmulo
Gallegos, sede de la Fundacin Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos (Celarg). La obra, la primera de su autor, fue escrita en 1950,
convirtindose en el pionero de la actual tradicin escnica de la
vanguardia. En ella, Ionesco utiliza el dilogo disparatado para mostrar la
absurdidad de la vida cotidiana a travs del colapso de la semntica.
Pieres obtuvo el ao pasado el Premio Municipal de Teatro y es profesor en
el Instituto Universitario de Estudios Teatrales (Iudet,
http://www.iudet.edu.ve) y en la Escuela Superior de Artes Escnicas Juana
Sujo. En este trabajo dirige a Carlos Daz, Marvin Huise, Alexander Rivera,
Moiss Berrotern, Luis Vicente Gonzlez y Morris Merentes. Las funciones
se presentan de jueves a sbados a las 8 de la noche y los domingos a las 6
de la tarde, con entradas que oscilan entre los 10 y 15 mil bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Talleres en Chiapas. El poeta chiapaneco scar Wong se apresta a dictar
tres talleres literarios en Chiapas (Mxico), cada uno de los cuales se
desarrollar a travs de doce sesiones. El primero es su Gramtica
histrica del mito potico, que se inicia el viernes 26 de enero y se
dictar de 7 a 9 de la noche. El curso explora los mitos que involucran a
la creacin potica: la fe como conocimiento sensible, la inspiracin, la
musa, el poeta como vidente o revelador, la guerra en el Cielo, Adn y
Lilith, la cada del hombre, etc. El segundo curso, La magia del
lenguaje, comenzar el sbado 27 de enero y se dictar de 12:30 a 2:30 de
la tarde. El curso pretende responder a las diversas interrogantes que el
estudio y la creacin potica plantean, con reflexiones que van de las
expresiones de vanguardia hasta las manifestaciones que develan el mbito
de lo sagrado. El ltimo curso es Presencia de la Musa: mito y poesa, y
se iniciar tambin el sbado 27 de enero. Ser dictado de 5 de la tarde a
7 de la noche y abordar la visin mgica del mundo, presente en las
teoras milenaristas de la poca actual.
http://www.geocities.com/poetaoscarwong

Playas a las plazas. El poeta chileno Mauricio Torres Paredes public en
noviembre de 2005 el poemario-objeto todas las playas del planeta, que en
su momento fuera presentado en la Sociedad de Escritores de Chile y
relanzado, unos meses despus, en la Casa de la Cultura de Cerro Navia.
Este 31 de enero, entre las 10 de la maana y la 1 de la tarde, Torres
Paredes realizar una nueva actividad promocional consistente en liberar
doce ejemplares del libro en las plazas De Armas (centro de Santiago), Mori
(Providencia), San Bernardo y Quinta Normal, a razn de tres ejemplares en
cada una. El libro expresa una visin sobre cmo las vacaciones, y sobre
todo las playas, son un espacio que va ms all del relajo y la recreacin,
siendo tambin una alternativa para proyectarse infinitamente en el
universo.
mauriciotorresp@hotmail.com

Caf en el KJC. En nuestra edicin 155 dimos a conocer el manifiesto
potico del Caf Nueva York, organizacin literaria creada en la ciudad
estadounidense por los escritores Carmen Boullosa, Jos Manuel Prieto,
Naief Yehya, Sylvia Molloy, Eduardo Lago y Eduardo Mitre. Este 5 de febrero
a las 6 de la tarde, el Caf Nueva York se presentar con un recital
potico en el King Juan Carlos Center, en el que estarn presentes Carmen
Boullosa, Eduardo Lago, Jos Manuel Prieto, Sylvia Molloy, Eduardo Mitre y
Naief Yehya. Los autores explicarn someramente las relaciones de Nueva
York con el mundo hispano, desde su fundacin hasta la Guerra Civil
espaola, y luego procedern a leer fragmentos de sus obras mientras a sus
espaldas habr proyecciones de imgenes de los patrones, escritores de
relieve del mundo de habla hispana que han vivido en la ciudad.
http://www.nyu.edu/kjc

Snchez Lecuna en francs. El escritor venezolano Jos Snchez Lecuna
dictar el prximo viernes 2 de marzo, en la Maison de lAmrique Latine,
en Pars (Francia), su conferencia en francs Ars Poetica, sobre el
carcter mtico y arquetpico del relato, en la que el autor hablar sobre
sus obras El viaje inefable, El ineludible destino y Memorias de la
esperanza (estas dos ltimas inditas) y sobre la importancia de las
imgenes y de los smbolos en la literatura occidental. La presentacin
estar a cargo de Francois Delprat, miembro del Comit de Apadrinamiento de
la Asociacin Fraven y director del Centro de Estudios de Literatura
Venezolana de la Universidad Sorbonne-Nouvelle Paris III
(http://www.univ-paris3.fr). La sede de la Maison est ubicada en 217,
Boulevard Saint-Germain; 75007 Paris. La actividad se iniciar a las 6:30
de la tarde.
http://josesanchezlecuna.blogspot.com

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electrnico a breves@letralia.com.



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|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Para recordar a El Galindo ===========================================

El 13 de febrero de 2006 falleci en Caracas el poeta venezolano El
Galindo. Miembro de la generacin de los 70 junto a Eleazar Len, Hanni
Ossot, Mara Fernanda Palacios, Alejandro Oliveros y David Gutirrez Caro,
entre otros, su vida concluy das antes de que fuera presentado su ltimo
libro, que termin siendo pstumo: San Baudelaire.

Galindo era natural de San Sebastin de los Reyes, la poblacin ms antigua
del estado Aragua, donde naci el 13 de septiembre de 1947. Poeta,
colaborador de las ms importantes publicaciones peridicas de Venezuela y
profesor, por ms de veinte aos, en la Escuela de Letras de la Universidad
Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), haba recibido el Premio
Internacional de la revista Poesa de la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.edu.ve; 1985), y el Premio Conac de Poesa Francisco Lazo
Mart (1987).

San Baudelaire rene los libros Los viajes del barco fantasma (UCV, 1974),
que mereci el Premio Universidad Central de Venezuela mencin Poesa
(1975), Ruido de las esferas (Monte vila Editores, 1986), ganador del
Premio Municipal de Literatura del Concejo Municipal del Distrito Federal
(1985), y el poemario indito Las estrellas fugaces me ponen ebrio, que
recibi el premio Casa de la Cultura del Estado Aragua (1971). Adems
recibi el Premio Municipal de Literatura Manuel Daz Rodrguez del
Concejo Municipal del Distrito Sucre (1974). A su obra indita pertenecen
los libros Metamorfosis, Elegas y Convidado de tierra.

Sus inquietudes intelectuales lo llevaron a incorporarse a la agrupacin
conocida como la Pandilla de Lautramont, y coincidir con Caupolicn
Ovalles, Luis Camilo Guevara, el Chino Vctor Valera Mora, William Osuna,
Enrique Hernndez DJess y Luis Sutherland, entre otros, a finales de los
aos 70.

Trabaj como redactor en la Revista Nacional de Cultura, donde dej
numerosos artculos y notas que resean la obra de autores venezolanos.
Como miembro del Fondo Editorial Orlando Araujo de la Federacin de
Asociaciones de Escritores de Venezuela promovi la obra de valores
nacionales y coordin, entre otros, la edicin del libro La casa en la
poesa venezolana del siglo XX (1993).

Para recordar al autor de San Baudelaire, sus amigos y sus lectores se
reunirn este martes 30 de enero a las 10 de la maana en el saln Laura
Boyer de la Universidad Nacional Abierta (UNA, http://www.una.edu.ve) en
su sede de San Bernardino (avenida Los Calvani, N 18; Caracas). El poema
Caos, que es parte del libro indito Metamorfosis y acompaa esta nota,
ha sido gentilmente autorizado por la viuda de Galindo, la tambin
escritora Mara Clara Salas.



      Caos

      El Galindo

      Antes que el hombre nombrara
      a travs del caos
      las cosas disonantes de la creacin
      exista la armona
      El cielo y la tierra cruzaban sus mensajes
      de fuego
      uno al otro comunicaban sus fiestas
      dolores y lamentos
      Para nada haba obstculos
      conversaban y se entendan perfectamente
      Todo era hbil
      Todo extenda su propio peso
      su real valor
      Sin miedo lo intil se saba en descanso
      de la materia
      luego
      segn la rueda perfecta de la fortuna
      viva su turno
      Lo muerto no sufra
      retornara poco despus
      y lo vivo soportaba el vivir
      pronto vendra el descanso natural

      Antes que el pensamiento
      creara la muerte
      mucho antes que el hombre pensara
      en el trmino de las cosas
      y el caos abandonara su misin verdadera
      todo era perfecto
      todo era irrupcin
      azar



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*** Premios Fernando Bez entregaron en Argentina

El pasado 10 de diciembre fueron entregados en la sede de la Biblioteca
Nacional de Argentina (http://www.bibnal.edu.ar), en Buenos Aires, los
premios del Concurso Latinoamericano de Investigacin en Bibliotecologa,
Documentacin, Archivstica y Museologa que la institucin impuls con el
nombre del escritor venezolano Fernando Bez, autor de Historia universal
de la destruccin de libros, entre otros ttulos, quien estuvo presente en
la ceremonia.

La entrega de los premios tuvo lugar en el auditorio Jorge Luis Borges de
la Biblioteca Nacional, y cont tambin con la presencia de los miembros
del jurado, compuesto por Horacio Gonzlez (director de la institucin),
Alejandra Mend (Comisin Nacional Protectora de Bibliotecas Populares,
Conabip, http://www.conabip.gov.ar), Claudio Agosto (Grupo de Estudios
Sociales en Bibliotecologa y Documentacin, Gesbi), Hugo Garca (Centro
Argentino de Informacin Cientfica y Tecnolgica, Caicyt,
http://www.caicyt.gov.ar) y el propio Bez.

Dividido en tres categoras, el concurso otorg galardones a autores
profesionales, estudiantes e idneos. En la primera categora recibieron la
distincin Florencia Bossie, por Historias en comn; censura a los libros
en la ciudad de La Plata durante la ltima dictadura militar (1976-1983), y
Cristian Jos Oliveira Santos, por s primeriros arquivos eclesisticos
brasileiros no contexto da legislacao e praticas arquivisticas da igraja
catolica.

En la categora estudiantil los ganadores fueron Federico Zeballos, por
Bibliotecas y dictadura militar en Crdoba, 1976-1983, y Daniel Canosa, por
Radios indgenas: aprovechamiento de experiencias para desarrollar
colecciones de audio en bibliotecas indgenas.

En la categora Idneos, los ganadores fueron Luis Oporto Ordez, por La
destruccin de la memoria oficial en Bolivia, y Natalia Garca, por Los
contrabandistas de la Vigil.

Tambin recibieron menciones especiales Beatriz Rosala Kessler, por
Publicaciones libros y bibliotecas en la colectividad judeo-progresista
Argentina; Silvana Bonacci, por Un golpecito a la palabra (libros de
literatura infantil censurados durante los aos 1976-1983), y Julin
Barsky, por Gardel y Buenos Aires: El mito de Cronos.

En intervencin ante el pblico, Bez resalt la funcin social que deben
cumplir las bibliotecas y exhort a los bibliotecarios a ser animadores
culturales, cuya misin es facilitar el acceso y apropiacin masiva del
conocimiento. El bibliotecario del siglo XXI, concluy, es un luchador,
el bibliotecario del siglo XXI pasa por ser un hombre capaz de dar la vida
por la memoria, que es lo que a nuestros pueblos les garantiza un sentido
de dignidad, porque no hay democracia sin memoria, no hay democracia sin
justicia, y la justicia es imposible con el olvido.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de la agrupacin teatral El Palo en
la Rueda, quienes pusieron en escena la obra de teatro Biblioclastas,
dirigida por Adolfo Dorn y protagonizada por Luis Ferreyra y Jorge Gmez.

Fuente: Caicyt



*** Premio Nobel de Literatura tiene dos nuevos jueces

El pasado 20 de diciembre fueron investidos como jueces del premio Nobel de
Literatura (http://www.nobelprize.org) los escritores suecos Kristina Lugn
y Jesper Svenbro, en sustitucin a sten Sjstrand y Lars Gyllensten,
fallecidos durante 2006. As, la prxima edicin del galardn ser decidida
por un jurado de 18 miembros suecos. En el acto de posesin de los dos
nuevos jueces participaron el rey Carlos Gustavo de Suecia, la reina Silvia
y la heredera Victoria.

Lugn (Skvde, 1948) es crtica, dramaturga y poeta. Ha publicado nueve
poemarios y sus obras teatrales han sido escenificadas por el Teatro
Dramtico Real de Suecia y el Teatro Brunngatan 4. Ha recibido el Premio
Nacional Bellman, el Piraten y el de la Fundacin Selma Lagerlf. Es
dirigente artstica y directora del Teatro Brunnsgatan 4 de Estocolmo.

La escritora sustituye en el jurado a Gyllensten, quien pese a haber
interrumpido su colaboracin con la Academia Sueca en 1989, en protesta por
el silencio de la institucin ante las amenazas de muerte contra Salman
Rushdie, no poda ser removido del cargo hasta su muerte.

Svenbro (Landskrona, 1944) tiene un PhD en literatura por la Universidad de
Lund (http://www.lu.se) y es especialista en poesa griega. Es director de
investigaciones del Centro Louis Gernet de investigaciones sobre las
sociedades antiguas (CRCSA, http://www.ehess.fr/centres/gernet), en Pars.

Sigue an vaco el silln nmero 15, correspondiente a la escritora Kerstin
Ekman, quien se alej de la Academia junto con Gyllensten. Tampoco
participa en ninguna de las actividades a modo de protesta el escritor Knut
Ahnlund, que ocupa el silln nmero 7.

Fuente: DPA



*** Premio de Relato Julio Cortzar gana el letraliano Juan Prez Rosales

La Universidad de La Laguna (ULL, http://www.ull.es), en Tenerife (Espaa),
anunci a mediados de diciembre los veredictos correspondientes a sus
certmenes de literatura, cine, teatro, arte, fotografa y msica, en una
ceremonia celebrada en el saln de actos del Colegio Mayor San Agustn.

Durante la velada, el do Soto Voce de flauta y guitarra clsicas
interpret algunas piezas de su repertorio, el poeta Javier de la Rosa
dramatiz algunos versos del poemario ganador y se proyectaron videos con
selecciones de los ganadores y finalistas de los premios convocados, y se
distribuyeron ejemplares de algunas de las obras premiadas en las
categoras literarias. Tambin se present la nueva revista cultural del
vicerrectorado, Cultura Per Se, con la cual se pretende difundir las
actividades culturales de la institucin.

Los premios se convocan desde hace once aos, y cuentan con una amplia
difusin, especialmente en Espaa y Sudamrica, de donde proviene la mayor
parte de los trabajos que concurren. En total, se han presentado 720
trabajos provenientes de 13 pases distintos.

En el VIII Premio Internacional de Poesa Luis Feria, se registr una
participacin de 43 trabajos procedentes de Espaa, Cuba, Per, Mxico,
Venezuela y Argentina. El primer premio fue declarado desierto, pero el
jurado concedi menciones especiales a los poemarios de autores espaoles
Desde la otra orilla, de Manuel Terrn Benavides (Albacete), y Paisajes
para un atardecer, de Juan Jos Alcolea Jimnez (Madrid).

En el IX Premio Internacional de Relato Breve Julio Cortzar participaron
124 autores de Espaa, Cuba, Ecuador, Argentina, Chile, Mxico, Per,
Uruguay y Venezuela. El ganador fue Cartas desde Cincinnati, del espaol
Juan Prez Rosales (Las Palmas de Gran Canaria), autor letraliano cuyo
relato Dos mujeres fue publicado en nuestra edicin 147
(http://www.letralia.com/147/letras14.htm).

Los accsits se concedieron a Manzana de tierra, de la espaola Raquel L.
Garca Escribano (Madrid); Se busca muchacha con mariposa celeste, del
chileno Adriano Amstica Fernndez; La crisis, del espaol Jos Manuel
Moreno Prez (Madrid); Entre ninfas y stiros, de la espaola Nieves
Leticia Martn Hernndez (La Palma); El declarante, del argentino Pablo
Antonio Zubiaurre; La paradoja de Zenn, del espaol Jos Juan Daz de la
Cruz (Tenerife) y Viaje, del tambin espaol Vicente Prez Masedo
(Madrid).

Al IV Premio de Relato Breve Da del Libro, de mbito interno de la ULL, se
presentaron 38 trabajos, y result ganador Hombre que come hinojo, de
Diana Bauz Garca. El jurado destac con menciones especiales a Malas
noticias, de Yerai Teruelo Hernndez y Dilemas de amor y rutina, de
Daniel Ramos Estells. Tambin se design una nmina de seis finalistas
cuyas obras acompaan a las anteriores en la publicacin que se realiz con
obras del certamen.

En cuanto al IX Premio Internacional de Teatro de Autor Domingo Prez
Minik, en total hubo una participacin de 10 trabajos procedentes de
Espaa, Argentina y Estados Unidos. Result ganador La chica de ayer, de
Csar Lpez Llera (Madrid).

Para el III Premio Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La
Laguna se recibieron 87 trabajos procedentes de Espaa, Chile, Francia y
Argentina. Se concedi el I Premio al filme La guerra, de Luiso Berdejo y
Jorge C. Dorado, y sendas menciones especiales para A falta de pan, de
Martn Rosete (Madrid); Valle Paraso, de Eduardo Martn Julve (Madrid);
Dj V, de Emilio J. Lpez (Granada); Mi to Paco, de Cayetano Anbal
Gonzlez Ramrez (Granada) y Hasta la muerte, de Juan Prez-Fajardo
Frochoso (Madrid). Estos y otros trabajos seleccionados se proyectarn en
la prxima Muestra Internacional de Cortometrajes de la ULL Midec 2007.

Al XI Certamen Internacional de Guiones Cinematogrficos de Cortometraje se
presentaron 49 trabajos procedentes de Espaa, Colombia, Francia, Uruguay,
Per, Mxico y Argentina, y lo obtuvo El nuevo Oeste, del mexicano Antonio
Ziga.

El mecanismo para elegir a los ganadores del II Premio de Msica de la ULL
es diferente, ya que se seleccionan grupos que participarn en el festival
ULL Rock 2007, que se celebrar a mediados de marzo en la Facultad de
Educacin, del cual saldr el nombre del vencedor. A la convocatoria se
presentaron 11 grupos, y fueron seleccionados para la final Marvel Hill, C4
Jazz Band, Psgirl, Ryk Ramos, The Pirs and the Aguas y Tamgo.

Al Premio Internacional de Fotografa Rafael Ramos Garca se presentaron
310 trabajos procedentes de Espaa, Argentina, Colombia, Per y Grecia. En
la categora de fotografa individual, el trabajo titulado fue Luz de
luna, de Gonzalo Pelez Martnez (Tenerife), mientras que en la modalidad
de serie, fue elegido el grupo En el olvido, de Stavros Meletlidis
(Grecia). Estas y otras obras se exhibirn en una exposicin que se
inaugurar el prximo 18 de enero en el Centro de Fotografa Isla de
Tenerife.

Por ltimo, al X Premio Nacional de Pintura Enrique Lite se presentaron
48 trabajos. El ganador fue Azul, de Silvia Gmez-Zurro Delgado
(Tenerife), mientras que el segundo puesto fue para Dualidad, de Mara
Pilar Figueroa Gonzlez (Tenerife). Asimismo, se concedieron dos accsits a
Ocano 2, de Uwe Schmidt (Gran Canaria) y Comunicacin no verbal II, de
Patricia Rodrguez Len (Tenerife). Estas y otras obras participarn en una
exposicin que se abrir el 1 de marzo en el vestbulo de la Biblioteca
General y de Humanidades.

Fuente: ULL



*** Yolanda Arroyo gana por segunda vez consecutiva el Pepe Fuera de Borda

Con el relato Las ballenas grises, la escritora puertorriquea Yolanda
Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970;
http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm) ha ganado por
segunda vez consecutiva el primer premio del concurso Pepe Fuera de
Borda, que organiza en Argentina la pgina homnima
(http://www.pfdb.com.ar), segn se inform el pasado 19 de diciembre. En
2005, Arroyo Pizarro obtuvo este mismo galardn por El coleccionista de
latidos.

Escritora y docente, Arroyo Pizarro es instructora educativa de tecnologa
en la Universidad del Turabo (http://www.suagm.edu/ut). Ha escrito ensayos
para la pgina de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y
columnas para los peridicos El Vocero (http://www.vocero.com) y La
Expresin. Es autora de un libro de cuentos, Origami de letras, y una
novela, Los documentados.

El segundo premio ha recado sobre la escritora argentina Adriana Lamela
(http://www.letralia.com/firmas/lamelaadriana.htm) por su cuento Cuestin
nominal, mientras que el tercer premio ha sido para el tambin argentino
Gustavo Agra por El Viaje del Haruwen.

El jurado ha concedido menciones de honor a los cuentos Lobo marino, del
cubano Juan Manuel Betancourt; El viento de los locos, del espaol
Marcelo Gonzlez; La encrucijada, del alemn Cristian Eduardo Nutz;
Mundos diferentes, del hondureo Daro Ruben Pinus; Velero, del
argentino Marcelo Gustavo Zanetti, y Vino Lili, del argentino Bernardo
Rusquellas.

El concurso Pepe Fuera de Borda fue creado en 2004 para premiar relatos
inditos, escritos en espaol, con argumentos relacionados con la
navegacin, el mar y otros temas afines.

Este ao los jueces han sido los navegantes Luis Nin Estvez (Uruguay),
Corcho Daroqui (Argentina), Hctor M. Wrublewski (Argentina), Juan Carlos
Domnguez Yela (Argentina), igo Sainz de Baranda (Espaa), Juanjo
Palacios (Espaa), Roberto Cimadevila (Argentina) y Manuel F. Prez Sola
(Espaa), y el kayakista Fernando Lpez Albarellos (Argentina). Adems se
cont con la asesora tcnica literaria del dramaturgo y compositor
argentino Eduardo Goldman.

Fuente: Pepe Fuera de Borda



*** Creada la Federacin Internacional de Asociaciones de Catalanstica

Seis entidades catalansticas de todo el mundo constituyeron el pasado 22
de diciembre la Federacin Internacional de Asociaciones de Catalanstica
en la sede del Institut dEstudis Catalans (IEC, http://www.iec.cat), en
Barcelona (Espaa). La nueva institucin actuar como interlocutor con el
Institut Ramon Llull (IRL, http://www.llull.com) y otras instituciones
pblicas y privadas para la promocin de la lengua, la literatura y la
cultura catalanas en el mbito acadmico y universitario.

La iniciativa, impulsada por el IRL y un consorcio integrado por la
Generalitat de Catalua (http://www.gencat.net) y el IEC, tiene como
objetivo facilitar la colaboracin entre diferentes asociaciones
catalansticas para mejorar la proyeccin internacional de la lengua
catalana.

Las asociaciones catalansticas son entidades que agrupan a estudiosos y
expertos de la lengua y literatura catalanas, residentes dentro o fuera del
dominio lingstico. Estas entidades se constituyeron a partir de la
segunda mitad del siglo XX para promocionar el estudio de la lengua, la
literatura y la cultura catalana en universidades extranjeras, y ahora
forman esta federacin para mejorar su rendimiento.

Las seis entidades que constituyen esta federacin son la Associaci
Internacional de Llengua y Literatura Catalanes (AILLC,
http://www.iec.es/aillc), la Anglo-Catalan Society
(http://www.kent.ac.uk/acsop), la Associazione Italiana di Studi Catalani
(Aisc, http://www.filmod.unina.it/aisc), la Association Franaise des
Catalanistas (http://www.france-catalanistes.com), la North-American
Catalan Society (Nacs, http://www.nacs-catalanstudies.org) y la Deutscher
Katalanistenverband (http://www.corpora-romanica.net/dkv).

La federacin estar presidida por el lingista alemn Johannes Kabatek,
miembro de la Deutscher Katalanistenverband, quien asegur que no es
coincidencia que se haya escogido a un alemn para presidir esta
federacin, puesto que 2007 es el ao de la cultura catalana en Alemania.

Kabatek anunci que durante este ao, adems de celebrarse la Feria del
Libro de Frankfurt, donde el cataln ser la lengua invitada, se estn
organizando viajes de escritores por todo el pas y se est preparando un
congreso internacional de cataln, en la ciudad de Kiel, en el Mar
Bltico. Con todo, reconoci que an es muy temprano como para concretar
todos estos proyectos.

Adems del recin escogido presidente de la federacin, a la presentacin
de esta institucin tambin asisti el presidente de la Seccin Filolgica
del IEC, Joan Mart, quien asegur que esta iniciativa de
internacionalizacin del cataln debe servir para promocionar una lengua
que ha estado marginada como el cataln.

Por su parte, la responsable del rea de lengua del IRL, Maria ngels
Prats, destac el carcter coordinador de esta federacin y asegur que
la buena relacin entre las diferentes asociaciones catalansticas de todo
el mundo, debe servir para mejorar las iniciativas de promocin cultural
que se hacen fuera de Catalunya.

Fuente: EFE



*** Leonardo Acosta obtiene el Premio Nacional de Literatura de Cuba

El escritor, periodista, msico y pedagogo cubano Leonardo Acosta (La
Habana, 1933) fue distinguido el pasado 27 de diciembre con el Premio
Nacional de Literatura de Cuba, correspondiente al ao 2006, segn inform
el diario oficialista Granma (http://www.granma.cu).

Acosta, quien ha recibido en cinco ocasiones el Premio de la Crtica, ha
publicado, entre otros ttulos, Paisaje del hombre (cuento), Jos Mart, la
Amrica precolombina y la conquista espaola, Msica y pica en la novela
de Alejo Carpentier, Msica y descolonizacin, Del tambor al sintetizador,
El barroco de Indias y otros ensayos, y Novela policial y medios masivos.
Su libro Alejo en tierra firme, intertextualidad y encuentros fortuitos,
recibi el Premio de la Crtica en 2005 y de la Academia Cubana de la
Lengua.

A la fascinante personalidad intelectual de este artista se une la de
fundador del rock cubano y latino desde Los Hot Rockers, en 1957. Acosta
tambin fund el legendario Grupo de Experimentacin Sonora del Icaic
(GES), que revolucion la msica de la isla, junto a Leo Brouwer, Silvio
Rodrguez, Pablo Milans y Sergio Vitier, entre otros.

Fuentes: Cubaperiodistas  Encuentro en la Red  Prensa Latina



*** Felipe Bentez Reyes obtuvo el premio Nadal de novela

El poeta y narrador gaditano Felipe Bentez Reyes obtuvo este 6 de enero,
con la obra Mercado de espejismos, el premio Nadal de novela, el ms
antiguo de los galardones literarios espaoles, convocado por la editorial
Destino (http://www.edestino.es). El jurado del premio ha seleccionado
adems como finalista, entre las 268 presentadas, la obra Algo tan parecido
al amor, de la escritora Carmen Amoraga.

La novela ganadora se centra en la historia de dos ladrones de obras de
arte ya retirados que reciben un ltimo encargo, el robo de unas supuestas
reliquias de los Reyes Magos en la catedral de Colonia. El jurado de estos
segundos premios ha subrayado que el autor era uno de los poetas ms
destacados de la actual lrica joven espaola, y posea una obra donde se
une la poesa de la experiencia, de intenso amor por la vida, con un
exquisito cuidado formal.

A partir de este presupuesto argumental, el autor construye una parodia
hilarante y demoledora de las novelas de intrigas esotricas, de su
truculencia y de sus peculiaridades descabelladas. Bentez Reyes ha dicho
que, en relacin al tono irnico y pardico, ha querido seguir las
enseanzas del gran maestro de la parodia, Cervantes, que nos ense a
construir verdades humanas, personajes reales y no simples muecos.

Mercado de espejismos es tambin, ha aadido el escritor, un diagnstico
de la fragilidad de nuestro pensamiento, de las trampas de la imaginacin y
de la necesidad de inventarnos la vida para que sta adquiera realidad. En
su opinin, en la literatura es habitual establecer una distincin
genrica que es artificial y artificiosa, y argumenta en favor de su
origen potico que una condicin para escribir novelas es escribir poesa,
pues la poesa tiende a la precisin, a procurar que las palabras hagan un
doble esfuerzo, y al final acta en beneficio de la novela.

Algo tan parecido al amor, de la escritora valenciana Carmen Amoraga,
describe la trayectoria amorosa de tres amigas, imbricada en otras tantas
que corren en paralelo a sus vidas. El tro protagonista sirve a la autora
de vehculo para reflejar las inquietudes emocionales que anidan en el
corazn y en la mente de hombres y mujeres, sus dudas, sus miedos, sus
lealtades, infidelidades y, en definitiva, la nada fcil bsqueda de la
felicidad.

Fuente: EFE



*** Chile solicitar a EUA repatriar manuscritos de Gabriela Mistral

La Cmara de Diputados de Chile acord este 12 de enero solicitar
formalmente la repatriacin desde Estados Unidos de los manuscritos de la
poeta chilena Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura 1945, cuyo
destino es incierto tras la muerte de su albacea Doris Dana.

Los legisladores esperan que la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
(http://www.loc.gov) entregue a Chile el material indito de la primera
latinoamericana en obtener el Nobel, que se encuentran en esas
dependencias.

Las ms de 40 mil obras inditas de la poeta permanecen retenidas hasta que
se conozca el contenido del testamento de Dana, su albacea, quien muri en
noviembre de 2006. El material fue entregado en comodato, como se desprende
de las mltiples declaraciones de la que fuera secretaria personal de la
escritora.

La peticin de los diputados apunta a que, junto con las gestiones que
realice el Congreso chileno, se solicite al ministro de Relaciones
Exteriores tomar contacto con su par en Estados Unidos para gestionar la
repatriacin del material.

Dana muri el 28 de noviembre a los 86 aos en Estados Unidos, pero su
deceso recin se conoci en Chile el 10 de enero, justo cuando se
cumplieron 50 aos de la muerte de Mistral, efemride que fue recordada en
la Biblioteca Nacional de Chile (http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional),
en un coloquio en el que participaron narradores, ensayistas y poetas.

En la actividad, la voz de la poeta fallecida en 1957 volvi a escucharse
en la institucin, gracias a registros originales que formarn parte del
centro de archivo y difusin de la obra de Mistral que el Ministerio de
Cultura de Chile aspira a crear.

Los funcionarios de la biblioteca repartieron a los usuarios textos con
extractos de las obras de Mistral y durante varias horas parte de sus
poemas fueron ledos en voz alta en el antiguo y vetusto edificio por nios
y adultos.

En el mismo recinto se realiz la mesa redonda El Legado de Mistral, en
el que participaron poetas, escritores y ensayistas, todos conocedores y
estudiosos de la vida y obra de la autora de Desolacin, que naci el 7 de
abril de 1889 en la nortea ciudad de Vicua. Entre los asistentes
estuvieron el poeta Gonzalo Rojas, Premio Cervantes de Literatura, y
tambin el Premio Nacional de Literatura, Alfonso Caldern.

La jornada sigui con la exhibicin del documental El ojo limpio, de Maga
Meneses, sobre la vida de la escritora, y con un recital de poesa y msica
en el que participaron las poetas Eugenia Brito, Paula Ilabaca y Mal
Urriola (Premio Pablo Neruda 2006).

En Vicua, la tierra de la que fue tambin maestra rural, a 533 kilmetros
al norte de Santiago, el Museo Gabriela Mistral difundi a travs de radios
locales una serie de programas especiales sobre su vida y obra, y cientos
de escolares y autoridades visitaron su tumba en Monte Grande y asistieron
a una misa en su memoria.

En tanto, el domingo 13 las autoridades ofrecieron una mateada gigante en
la plaza de esa ciudad. La infusin de mate era una de las bebidas
preferidas de la poeta, que sola disfrutar junto a su familia y amigos en
los diversos pases que visit y en los que vivi.

Segn Jaime Quezada, bigrafo de la autora y presidente de la Fundacin que
lleva su nombre, Lucila Godoy Alcayata el nombre real de la poeta an es
una desconocida por los chilenos.

Fuentes: Argenpress  EFE



*** Detienen produccin de filme basado en guin de Garca Mrquez

La produccin del filme basado en Noticia de un secuestro, guin
cinematogrfico de Gabriel Garca Mrquez, estara en peligro de no
realizarse, o por lo menos est estancada, segn declar el pasado 12 de
enero en Mxico el productor Epigmenio Ibarra.

El productor dijo que, si bien la guionista argentina Ada Bortnik (La
tregua, Gringo viejo) est escribiendo el guin sobre el texto del Premio
Nobel de Literatura colombiano, la productora Argos Cine est pasando por
negociaciones delicadas con la agencia literaria poseedora de la obra
original.

Bortnik es una reconocida autora teatral y de TV, y fue responsable del
guin de La historia oficial, de Luis Puenzo, que en 1986 gan el Oscar a
la Mejor Pelcula Extranjera y le dio la oportunidad de ingresar como
miembro a la Academia de Artes y Ciencias Cinematogrficas de Hollywood.

La pelcula, de realizarse, ser dirigida por el mexicano Carlos Carrera,
responsable de El crimen del padre Amaro (2002), la ms vista del cine
azteca en su pas en todos los tiempos. Por el momento, Carrera est
preparando captulos de la serie Capadocia, la primera que la empresa HBO
produce junto a Argos Televisin en exclusiva para Amrica Latina.

Noticia de un secuestro era justamente uno de los cuatro proyectos que
Argos Cine tena planeado rodar este ao y al mismo el ms importante,
subray Ibarra. Los otros proyectos son El viaje de Teo, de Walter Groener;
Prohibido amar al sexo, de Pedro Pablo Ibarra, y La frontera del mundo, que
dirigir Jorge Fons, quien regresa luego de casi una dcada de estar
alejado de los sets.

El productor Ibarra sostuvo que no poda dar ms detalles sobre la
filmacin de Noticia de un secuestro porque se trata de un proyecto en
especfico, que es tan entraable, tan complejo, y tan importante para
Amrica Latina y para Mxico.

Fuente: Telam



*** Toms Eloy Martnez gana premio en Portugal

El escritor argentino Toms Eloy Martnez recibi este 16 de enero el
premio de creacin literaria de la Casa de Amrica Latina en Portugal,
galardn que se entrega por vez primera, por la novela El vuelo de la
reina. Al premio, dotado con 10.000 euros, se presentaron 33 obras de
escritores de Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Per, Uruguay y Argentina,
publicadas por diferentes editoriales lusas.

El escritor narr, en su discurso de agradecimiento, cmo durante la
primera mitad del ao 2001, cuando ya haba escrito ciento diez pginas de
El vuelo de la reina, un examen mdico de rutina produjo resultados que
hicieron a uno de los especialistas darle apenas seis meses de vida. El
episodio hizo volar en pedazos la primera versin (que comenz en 1998), y
que suceda en Andorra y Barcelona, con personajes y melodas que nada
tienen que ver con la novela definitiva, seal.

En noviembre de 2000, Toms Eloy Martnez fue atropellado junto a su esposa
por un automvil. Ella muri en el acto. Durante varios meses qued en
estado de pasmo. Escribir cada palabra era un trabajo de Ssifo y pens que
nunca recuperara el impulso para retomar la novela, agreg.

Ante una audiencia que segua cada palabra con un silencio respetuoso y
acogedor, el escritor explic que en julio del ao siguiente, cuando ms
lejos me senta de la felicidad, tuve la inmensa dicha de enamorarme otra
vez de la mujer ideal. De su mano aprend a volar otra vez, como lo indica
la dedicatoria de El vuelo de la reina.

Martnez manifest que los libros siguen poblando los sueos de la especie
humana, para unos significan conocimiento, para otros libertad. Al final
de sus palabras de agradecimiento por el premio, Martnez agreg: Somos
hijos de Cames, de Cervantes, de Pessoa, y en nuestra diversidad seguimos
encontrando todava las races de nuestra identidad ibrica.

El escritor argentino recibi el premio de manos del alcalde de Lisboa,
Antonio Carmona Rodrigues, quien lo calific como uno de los grandes
autores de la literatura latinoamericana.

La novela de Martnez, aparecida hace dos aos en Portugal, logr el premio
de la editorial espaola Alfaguara en su edicin de 2002. El autor de Santa
Evita (1995), la novela argentina ms traducida, es actualmente profesor
distinguido de la Rutgers University (http://www.rutgers.edu) en Nueva
Jersey (EUA) y director del Programa de Estudios Latinoamericanos (Rulas,
http://www.rci.rutgers.edu/~rulas) de esa universidad.

Fuente: EFE



*** Falleci el escritor venezolano Efran Subero

El poeta, escritor, educador y acadmico venezolano Efran Subero
(Pampatar, Nueva Esparta, 1931) falleci en Caracas este 18 de enero a sus
75 aos. El intelectual deja un vaco en la cultura por sus aportes en la
poesa, escritura, labor acadmica, investigacin del folklore, literatura
hispanoamericana e infantil.

Hijo de Jess Subero y Agueda Narvez de Subero, se gradu de maestro de
educacin primaria urbana en la escuela Miguel Antonio Caro, de Caracas,
en 1950. Curs letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV,
http://www.ucv.ve) y obtuvo la licenciatura en 1965. Ms tarde obtuvo un
doctorado en la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab,
http://www.ucab.edu.ve) con su tesis La dcima popular en Venezuela.

Fue colaborador de las pginas literarias de los diarios El Universal
(http://www.eud.com) y El Nacional (http://www.el-nacional.com), de
Caracas, as como de la Revista Nacional de Cultura y del diario Antorcha
de El Tigre, en Anzotegui. Era Individuo de Nmero de la Academia
Venezolana de la Lengua y miembro correspondiente hispanoamericano de la
Real Academia Espaola, adems de miembro activo y honorario de numerosas
instituciones en su pas y en el extranjero. Obtuvo varios lauros en campos
poticos y educativos y recibi numerosos homenajes por su vasta labor
intelectual.

Fue docente en Los Robles, Santa Rosa, San Tom y El Tigre; director del
Centro de Investigaciones Literarias de la Ucab
(http://www.ucab.edu.ve/ucabnuevo/index.php?seccion=143), profesor de casi
la totalidad de las universidades venezolanas, socio de la Asociacin de
Escritores de Venezuela y especialista en estudios del folklore, literatura
infantil e hispanoamericana.

Public ms de un centenar de libros, por los cuales ha recibido numerosos
reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Literatura. En fecha
reciente el gobierno regional de Nueva Esparta cre la Fundacin Efran
Subero, por la cual se entregarn becas a estudiantes universitarios de
destacada actuacin acadmica. Sus obras ms conocidas son Dcima popular
en Venezuela, Campo sur, Literatura del subdesarrollo, Del ideario
pedaggico venezolano y Poesa margaritea.

Segn ngel Flix Gmez, cronista del municipio Marcano, Subero era la
mejor representacin de los intelectuales neoespartanos. La isla de
Margarita no estuvo presente slo en sus escritos, sino en toda su vida. A
donde iba le deca a la gente con gran orgullo que era margariteo. Cuando
llegaba a cualquier ciudad del mundo, lo primero que haca era buscar si en
sus bibliotecas haba referencia cultural de Nueva Esparta, indic.

Fuente: El Universal



*** Escritores mexicanos dictan charlas sobre su experiencia como lectores

Desde el pasado jueves 18 se desarrolla en Ciudad de Mxico el ciclo Los
escritores y sus lecturas, en el que un grupo de destacados autores de la
nacin azteca estar en contacto con el pblico para conversar sobre su
experiencia como lectores, a travs de sesiones en el Centro Cultural
Condesa.

Paco Ignacio Taibo II, Marco Antonio Campos, Orlando Ortiz, Hctor Perea,
Mauricio Montiel Eigueiras, Hernn Lara Zavala, Francisco Hernndez, Alicia
Garca Beruga y Vivianne Thirin ofrecern sus respectivas charlas en este
ciclo que se extender hasta el prximo mes de marzo. Adems participarn
en los Paseos Literarios por el Centro Histrico de la capital mexicana.

La primera sesin fue el jueves 18 y estuvo a cargo de Orlando Ortiz
(Tampico, Tamaulipas, 1945), guionista, articulista, periodista, redactor,
director creativo, conferencista y docente. Su gran experiencia de ms de
30 aos como coordinador de talleres literarios le ha permitido atestiguar
los cambios y enriquecimiento de nuestro lenguaje y generar formas
novedosas en materia literaria.

Son reconocidos sus cursos Ensayo, teora y prctica; Estructuras y
tcnicas de la novela; Panormica de la crtica literaria; La otra cara
del cuento y Cuestiones de narratologa. Adems es autor de En caso de
duda, Una muerte muy saludable, Vidrios rotos, Sin mirar a los lados,
Secuelas, Desilusin ptica, Recuento obligado y Miscelnea cruel, entre
otros.

Este 23 de enero, y adems el 6 y 20 de febrero y el 6 y 20 de marzo,
Mauricio Montiel Figueiras (Guadalajara, Jalisco, 1967) dictar su charla
De la pgina a la pantalla. Montiel ha publicado poesa, ensayo, crnica,
traduccin y crtica literaria y cinematogrfica en los principales diarios
y revistas de Mxico.

Es autor de Donde la piel es un tibio silencio, Pginas para una siesta
hmeda, Insomnios del otro lado, La penumbra inconveniente y La piel
insomne. Ha publicado tambin dos libros de poesa: Mirando cmo arde la
amarga ciudad y Oscuras palabras para escuchar a Satie. Su ttulo ms
reciente es el volumen de ensayos La errancia.

Taibo II participar en Leer o morir, el mircoles 24. El escritor naci
en Gijn, Espaa, en 1949, y ha destacado como escritor, historiador,
activista poltico, profesor universitario, periodista, presidente de la
Asociacin Internacional de Escritores Policacos y director de la Semana
Negra. Es tambin una de las voces ms destacadas en novela policaca, y ha
obtenido premios como el Grijalbo de Novela, Caf Gijn y, en tres
ocasiones, el internacional Dashiel Hammett.

Entre sus libros destacan Hroes convocados: manual para la toma del poder,
De paso, La vida misma, Cuatro manos, La bicicleta de Leonardo, Arcngeles
y Ernesto Guevara, tambin conocido como el Che, en la que muestra su
admiracin por la figura del legendario guerrillero argentino-cubano.

El curso-taller de poesa con Francisco Hernndez se iniciar el 24 de
enero y continuar el 31; luego habr sesiones el 7, 14, 21 y 28 de
febrero; y el 7 y 14 de marzo. Hernndez (San Andrs Tuxtla, Veracruz,
1946) recibi en 1982 el Premio de Poesa Aguascalientes, por Mar de fondo,
en 1993 el Premio Carlos Pellicer para obra publicada y en 1994 el Premio
Xavier Villaurrutia. Ha publicado Cmo Robert Schumann fue vencido por los
demonios y Habla Scardanelli, entre otros.

El viernes 25 le toca el turno al narrador y ensayista Hctor Perea (Ciudad
de Mxico, 1953), licenciado en periodismo por la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) y doctor en la misma
disciplina por la Universidad Complutense de Madrid (UCM,
http://www.ucm.es).

Ha publicado una veintena de libros con temas de literatura, arte, historia
y comunicacin, entre los que se cuentan Espaa en la obra de Alfonso
Reyes, Cartas echadas, El viento en fuga, A contraluz, Nuestras naves,
Ocano de colores, La rueda del tiempo, Sellos de agua y la antologa en
Internet Cinco dcadas de cuento mexicano.

La poeta y ensayista Alicia Garca Bergua (Ciudad de Mxico, 1954) dictar
sus charlas Poesa, reflexin y conocimiento el 25 de enero y el 1, 8, 15
y 22 de febrero. Garca Bergua se ha distinguido por su trabajo editorial
en temas relacionados con la divulgacin de la ciencia, en las revistas
Cmo ves? y Naturaleza, entre otras. Colabor con el proyecto Cienciorama,
una enciclopedia de ciencia en Internet. Ha publicado los poemarios
Postales, Fatigarse entre fantasmas, La anchura de la calle, Una naranja en
medio de la tarde y Tramas.

El taller de promocin de lectura con Vivianne Thirin (Ciudad de Mxico)
se iniciar el 27 de enero y continuar el 3, 10 y 17 de febrero. Thirin
es promotora cultural independiente, capacitadora y tallerista en el campo
de la lectura. Adems participa como narradora oral desde 1989 dentro y
fuera de su pas. Desde hace 10 aos organiza la Fiesta de la Palabra. Como
reconocimientos a su labor ha recibido el premio Caracol en 1994 y el
Premio Chamn 1995 otorgado por la Ctedra Iberoamericana Itinerante de
Narracin Oral Escnica (Ciinoe,
http://www.cuentosorales.8m.com/ciinoe.html).

El 30 de enero, as como el 13 y 27 de febrero y el 13 y 27 de marzo, el
escritor, maestro, editor y director de difusin cultural Hernn Lara
Zavala (Ciudad de Mxico, 1946) dictar su charla Crnica de viaje. Lara
Zavala es autor de De Zitilchn, El mismo cielo, Despus del amor y otros
cuentos, Cuentos escogidos, Charras, Contra el ngel, Equipaje de mano y
Viaje al corazn de la pennsula.

El mircoles 31 Marco Antonio Campos dictar su charla Para leer poesa.
El poeta, narrador, ensayista y traductor naci en 1949 en la capital
mexicana y ha publicado Muertos y disfraces, Una sea en la sepultura,
Monlogos, La ceniza en la frente y Los adioses del forastero. Obtuvo el V
Premio Casa de Amrica de Poesa Americana con su obra Viernes en
Jerusaln.

Los Paseos Literarios estarn a cargo de Edgar Tavares, en el Centro
Histrico de la Ciudad de Mxico, y abarcarn la calle de Madero, una de
las mejores muestras de la belleza arquitectnica de la capital azteca, los
antiguos templos como el de San Francisco, la Torre Latinoamericana, la
famosa Casa de los Azulejos, lugar de reunin por excelencia de escritores
y artistas mexicanos, y otros parajes locales.

Fuente: El Informador



*** Ganadores del Casa de las Amricas sern anunciados este 25 de enero

Con ms de 400 obras de 18 pases, concursantes en cinco gneros, desde
este 15 de enero deliberan en la ciudad cubana de Cienfuegos los jueces del
XLVIII Premio Casa de las Amricas de Literatura, uno de los ms
prestigiosos del mbito hispanoamericano. El veredicto ser dado a conocer
el 25 de enero.

El escritor Jorge Fornet, de la direccin de Casa de las Amricas
(http://www.casadelasamericas.com), anunci en conferencia de prensa en la
sede de la institucin que las palabras de apertura de la ceremonia de
entrega de la presente edicin sern pronunciadas por el teatrista y actor
colombiano Santiago Garca, fundador del Grupo La Candelaria. Fornet
destac, asimismo, la relevancia intelectual de Garca y que esta es la
primera ocasin en la historia de los premios que un teatrista pronuncia el
discurso inaugural.

El Premio Casa de las Amricas se entrega en los rubros novela, ensayo,
teatro, literatura testimonial y literatura brasilea. El tribunal de
novela lo integran Fernando Bez (Venezuela), Fernando Contreras (Costa
Rica), Poli Dlano (Chile), Cristina Rivera Garza (Mxico) y Jorge ngel
Prez (Cuba). En ensayo sesionarn Vctor Barrera (Mxico), Claudia Gilman
(Argentina) y Vctor Fowler (Cuba).

El ganador en testimonio lo seleccionarn Reynaldo Disla (Repblica
Dominicana), Jorge Dubatti (Argentina), Ramn Griffero (Chile), Hugo
Salcedo (Mxico) y Carlos Celdrn (Cuba). En literatura testimonial los
jueces son Manuel Cabieses (Chile), Jos Alejandro Castao Hoyos (Colombia)
y Daisy Rubiera (Cuba). Por ltimo, en literatura brasilea el jurado est
conformado por Joao Czar de Castro Rocha, Ivan Junqueira y Luis Ruffato.

Como parte del programa del Premio se ofreci un concierto el pasado 14 de
enero, en la sede de Casa de las Amricas, por la Orquesta Msica Eterna,
dirigida por el maestro cubano Guido Lpez Gaviln. Asimismo se presentaron
los Premios Casa 2006 y celebraron, entre otros, los conversatorios
Dramaturgias personales en cruce, Caminos de la actual literatura
brasilea, El ejercicio del criterio y Una novela sin novelistas.

El 25 de enero, en el acto en el cual se darn a conocer los triunfadores
del certamen 2007, tambin se entregarn los Premios Anuales Jos Mara
Arguedas (narrativa), Ezequiel Martnez Estrada (ensayo), y Jos Lezama
Lima (poesa).

Fuente: Prensa Latina



*** Hay Festival Cartagena se inicia este jueves

Entre el 25 y el 28 de enero se desarrollar en Cartagena, Colombia, la
segunda edicin en esa ciudad del Hay Festival
(http://www.hayfestival.com/cartagena), una versin del original realizado
desde hace ms de dos dcadas en un pueblo de 1.300 habitantes, Hay-on-Wye,
en el parque natural de Beacons Brecon en las montaas de Gales, Gran
Bretaa. Unos setenta escritores de quince pases se reunirn para
establecer contacto con el pblico y hablar sobre sus obras, el oficio de
escribir, los gneros literarios y el rumbo de la literaria en el tercer
milenio.

A raz de la primera edicin colombiana, realizada el ao pasado, los
organizadores decidieron que Cartagena continuara siendo una de sus sedes.
Las calles estrechas de la ciudad amurallada y la informalidad resultaron
adecuadas para que el ambiente de proximidad entre escritores y lectores,
que suele buscar el festival, funcione a la perfeccin.

El evento recibi aportes por 50 millones de pesos del Ministerio de
Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) para su realizacin. Los
recursos provienen del Programa de Concertacin que lidera el ente, y que
busca apoyar a creadores y gestores culturales en proyectos individuales y
colectivos.

Participarn escritores provenientes de Espaa, Reino Unido, Noruega,
Nigeria, Per, Argentina, Mxico y Cuba, entre otros pases. Entre los
principales invitados sobresalen el Premio Nobel de Literatura de 1986, el
nigeriano Wole Soyinka, el ex futbolista argentino Jorge Valdano, y los
periodistas Santiago Segurola (Espaa), el mexicano Jorge Volpi y el
francs Jean Francois Fogel.

Colombia estar representada por unos veinte escritores, entre los que
destacan Daniel Samper Pizano, Sergio lvarez, scar Collazos, Toms
Gonzlez, Jaime Manrique Ardila y Mario Mendoza, entre otros.

Durante el evento se presentar por primera vez en concierto en Colombia el
msico Bob Geldof, gestor de los legendarios conciertos Live Aid (1985) y
Live 8 (2005), que atrajeron la atencin mundial hacia el creciente
problema de pobreza en frica. Su concierto se realizar en la Plaza de la
Aduana este jueves 25.

Estamos profundamente agradecidos a nuestros invitados, a la gente de
Cartagena de Indias y a todos los que este ao han hecho posible el
Festival. Acompennos y disfruten de cuatro das de aventura, debate e
historias, inst el director del Hay Festival, Peter Florence.

Fuentes: ADNMundo  Hay Festival  Semana



*** Enrique Vila-Matas recibir premio de la RAE por Doctor Pasavento

Este jueves 25 ser entregado el Premio de Novela de la Real Academia
Espaola (RAE, http://www.rae.es), que ha recado sobre el escritor espaol
Enrique Vila-Matas por su novela Doctor Pasavento (Anagrama, 2005), tal
como se anunci el 22 de diciembre pasado. El galardn, dotado con 25.000
euros y una medalla conmemorativa, lo concede la institucin cada dos aos
a obras de creacin o de investigacin lingstica o literaria propuestas
por las veintids academias de la lengua espaola.

La noticia le llega al novelista, afincado en Barcelona, cuando est a
punto de presentar su nuevo libro, un volumen de relatos que trata sobre el
vaco existencial y las distintas formas de llenarlo. Quien rechaza un
elogio es que est esperando dos, ha bromeado el autor, quien ha repetido
varias veces que este premio ha sido especial por el factor sorpresa.

No quiero abrir expectativas, pero este momento es el inicio de una nueva
etapa, ha declarado el escritor. Este ao tuve un colapso fsico
importante. Sal de la enfermedad con menos peso, en todos los sentidos.
Tuve la sensacin de que heredaba el trabajo de un escritor antiguo y que
tena que gestionarlo. Recibo este premio con esa distancia, porque
considero que ahora hay una nueva persona en m.

El Premio de la RAE se entregar en una ceremonia que incluir tambin un
homenaje a Francisco Ayala. La institucin argumenta que ha distinguido a
la novela Doctor Pasavento porque sita el ejercicio de la creacin
literaria en el centro de la experiencia humana, adems de alabar su
exigente cuidado formal, entre otras virtudes.

Nacido en Barcelona en 1948, Vila-Matas cierra con Doctor Pasavento una
triloga basada en la bsqueda de la identidad y en la reflexin sobre el
oficio de escritor. El libro recibi en abril de 2006 el Premio de la
Fundacin Jos Manuel Lara Hernndez, concedido por doce editoriales
espaolas y dotado con 150.000 euros.

La obra de Vila-Matas, uno de los ms originales y reconocidos escritores
de Espaa, est traducida a numerosos idiomas y ha sido galardonada con
premios como el Ciudad de Barcelona (por Bartleby y compaa), el
Internacional de Novela Rmulo Gallegos (El viaje vertical) y el Herralde
por El mal de Montano.

Fuentes: El Pas  La Vanguardia



*** Ateneo Insular celebrar seminario sobre los movimientos literarios

El Ateneo Insular de Repblica Dominicana realizar su acostumbrado
Encuentro Literario desde el sbado 27 de enero a las cuatro de la tarde,
en la sede de la Academia Dominicana de la Lengua, ubicada en la calle
Mercedes 204, Ciudad Colonial, Santo Domingo.

La actividad se iniciar con un coloquio sobre el misticismo, y
participarn la escritora Ofelia Berrido, quien hablar sobre el misticismo
en las letras hispanoamericanas, y el connotado escritor y crtico
literario, doctor Bruno Rosario Candelier, quien hablar acerca de la
trayectoria mstica en la crtica de Flrida de Nolasco.

Al trmino del coloquio los interioristas y sus invitados se trasladarn a
la vecindad de Villa Mella, donde celebrarn la tertulia de la noche con la
presentacin de una ponencia en torno al movimiento surrealista, a cargo
del escritor Jaime Tatem Brache. Adems, habr una velada lrica en la cual
se leern poemas de autores interioristas.

La Sesin Matinal, el domingo 28, contempla la presentacin del estudio de
Miguel Solano sobre el criollismo en las letras hispanoamericanas, y el de
Ramn Farid Rosario sobre el modernismo en Latinoamrica.

El presidente del Ateneo y director de la academia, doctor Bruno Rosario
Candelier, puntualiz que en cada uno de estos encuentros literarios los
creadores, los interioristas, ratifican la fuente de motivacin espiritual,
el aliento para la creacin, el estmulo para la promocin literaria, el
entusiasmo para el ideal interior y el motivo para su crecimiento
intelectual y esttico.

Agreg que este tercer seminario sobre los movimientos literarios se
inserta dentro del programa que ambas instituciones desarrollan durante
todo el ao, a travs de toda la geografa nacional, con miras a fomentar,
cultivar, conocer y divulgar el acervo lingstico y literario de noveles y
consagrados intelectuales.

Fuente: El Nuevo Diario



*** Hotel Kafka anuncia nuevos cursos

La escuela de creacin literaria de Hotel Kafka
(http://www.hotelkafka.com), iniciativa nacida en 2006 con el objeto de
renovar la oferta cultural madrilea, anunci recientemente sus nuevos
cursos para 2007, estrenando la nueva rea de guin. Durante el mes de
enero habr oportunidad para inscribirse en los nuevos cursos de Escritura
Creativa, Poesa, Guin de Cine y Guin de Televisin, segn inform Jos
Antonio Redondo, director del centro.

Los autores que impartirn los cursos de guin sern el escritor y tambin
guionista Martn Casariego (Cine) y Antonio Santos Mercero (Televisin),
periodista y guionista cocreador de la exitosa y longeva serie Hospital
Central. El curso de guin de televisin es una oferta nica en el mercado
de formacin espaol, donde normalmente se mezcla con otras disciplinas
como el cine; en este caso se aborda desde una perspectiva prctica por uno
de los profesionales ms reconocidos del medio.

Jordi Doce, poeta, crtico y traductor, impartir el curso de poesa; este
joven autor es doctor en letras por la Universidad inglesa de Sheffield y
ha sido lector de espaol en la Universidad de Oxford. La oferta se
completa con una serie de cursos breves: un Taller de Escritura Creativa,
un Curso de Redaccin y una nueva edicin del Curso de Microrrelato.

Asimismo se ha reforzado la web de Hotel Kafka con la inclusin de blogs
dedicados a autores y artistas tan relevantes como Franz Kafka, MC Escher,
Phillip K. Dick, Ray Bradbury, Paul Auster y Julio Cortzar, concluye la
nota.

La sede de Hotel Kafka es el nmero 104 de la calle Hortaleza, de Madrid,
donde estuvo ubicada hace aproximadamente cien aos la antigua editorial de
Benito Prez Galds, el autor entre otras obras de los Episodios
nacionales, Tristana o la que es considerada la mejor novela de la historia
de la literatura espaola, Fortunata y Jacinta.

Fuente: Hotel Kafka



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=== Julio Ortega y su lmpara en la niebla      John Jairo Junieles =======

Los libros tienen destinos extraos, hay novedades editoriales que llegan
pronto a nuestras manos, pero en la memoria tienen vidas ms cortas que un
ratn en un serpentario. Hay otros libros que se hacen esperar aos para
llegar, como si alguien hubiera urdido secretamente una cita inevitable.

El lugar es la avenida sptima con Jimnez, en Bogot, muy cerca al lugar
donde cay asesinado Jorge Elicer Gaitn, en 1948, cuando se produjo el
levantamiento popular que casi arrasa la ciudad con incendios y saqueos. El
da es un domingo, muchos aos despus de ese da en que muri un pas. Los
libreros extienden sbanas de plstico sobre la calle y venden libros y
revistas de mltiples orgenes. En esa biblioteca horizontal y dispersa
tropiezo la Antologa de la poesa hispanoamericana actual, realizada por
el crtico peruano Julio Ortega. Un libro pequeo y gordo, de segunda mano,
de la primera edicin de 1987 en Siglo Veintiuno Editores. Empec a leerlo
en un autobs de vuelta a casa, y despus de muchos aos, es uno de los
pocos libros que ha sobrevivido a todas las mudanzas.

Muchas generaciones de lectores debemos a ese trabajo antolgico, crtico,
y por qu no: creativo; la oportunidad de haber descubierto universos
insospechados de nuestra literatura. No es la habitual antologa de
acumulacin representativa: cuotas nacionales, o de escuelas o movimientos,
y las inevitables afinidades personales. Muchsimo ms que un inventario,
es una antologa fenomenolgica: registros peculiares identificados en las
estticas personales de cada creador, influencias comunes entre los autores
seleccionados, pero asumidas y aprovechadas de manera distinta.

Una experiencia aun ms formadora derivada de esa lectura, es la de
exponerse sucesivamente a estilos contingentes, confrontacin de voces y
sensibilidades. As, los recursos que un poeta elige son descartados por
otro, los temas en donde ahonda un creador son dejados a un lado por otros.
La antologa de Ortega es, algo s, como la representacin potica de El
jardn de las delicias, del Bosco, ese trptico excepcional, prodigio de
mitos y tradiciones mundanas e imaginativas, plagado de un clima de
fantasa inagotable.

Este trabajo obliga a pensar en el antlogo como en un creador, director de
orquesta de un caos de percepciones. Voces autnomas transmutadas en una
coral armoniosa de opuestos y complementarios. Los comentarios de
introduccin a cada uno de los poetas, nos invitan a hacer el mismo
ejercicio reflexivo; a definirnos como lectores frente a los poemas. Un
esfuerzo interpretativo por leer lo que no puede leerse en un verso.
Minera de las esencias, hallazgo de las categoras propias de cada
esttica. Cumple meta, y ms aun, tal como lo expresa en las motivaciones
del prlogo que antecede a los 82 poetas convocados: Las antologas suelen
ser de autores, aunque las hay tambin de textos. sta, en cambio, quiere
ser una antologa de lectura: una seleccin de poesa hispanoamericana
actual cuyo sentido radica en la actividad del lector, en esa lectura que
organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce
creadores. Hecha para ser leda en esa intimidad combinatoria, esta
antologa busca al lector como su centro; y eso significa, en primer
trmino, que todos los criterios de la seleccin estn a su servicio, y no
al servicio de un programa literario y, mucho menos, supeditados al mero
gusto del antlogo. (...) Una antologa que no se base en las nociones
tradicionales que privilegian la figura del poeta pero que tampoco tribute
al fetichismo lingstico de los textos espera convocar al lector en las
propiedades de su lectura: poner en circulacin el habla que se modula
entre las apelaciones e indagaciones de esta textura comunicativa.

Muchos aos despus del hallazgo dominguero de la antologa, me he
tropezado hace pocos das, en la misma biblioteca nmada, la edicin 276 de
la Revista de la Universidad de Antioquia, de Medelln, Colombia; donde se
le dedica un dossier especial a Julio Ortega (el azar es ms puntual que
mil citas, dicen los tuaregs del desierto). El homenaje empieza con un
Julio Cortzar que no da espera, nos dice: No soy crtico literario, pero
a fuerza de leer los trabajos que se han escrito sobre mis libros he
terminado por distinguir entre lo que no pasa de meras reseas y lo que se
interna profundamente en la materia literaria buscando explicarla, es decir
desplegarla en todas sus facetas. La labor de Julio Ortega pertenece a esta
segunda categora, poco frecuente todava en Amrica Latina porque exige
una dedicacin y una suma de conocimientos que las dinmicas actuales de la
escritura y sus ediciones tienden a reemplazar por rpidas y casi siempre
subjetivas reseas, en las que los prejuicios, los temperamentos y casi
siempre la suficiencia de los falsos crticos slo alcanzan una visin
superficial de algo que, como las flores an cerradas, guarda los ptalos
de lecturas ms hondas, sas en la que est verdaderamente contenido el
escritor. La crtica de Julio Ortega busca abrir estas capas sucesivas en
busca del fuego, del perfume central.

Octavio Paz, por su parte, sentencia: Julio Ortega practica el mejor rigor
crtico, el rigor generoso. El cubano Jos Lezama Lima, manifiesta: ...Me
impresionan sus estudios por la forma de sus aproximaciones. Lee la obra,
toma notas, revisa anteriores testimonios. Luego establece una suspensin,
un retiramiento, como decan los clsicos... Su crtica recorre una
metamorfosis paralela con la obra estudiada. Una metamorfosis no en el
sueo sino con la lucidez de un metal que absorbe y refracta el corpsculo
solar.

La Revista de la Universidad de Antioquia tambin presenta una seleccin de
ensayos de Ortega, que contagian su afn por elaborar conceptos meditados
para explicar el cosmos de relaciones presentes en un cuento, una novela,
un poema, una pieza teatral. La red terica necesaria para entender el
sentido de lo universal en lo particular de cada voz. La pasin por
comprender esas voces insatisfechas con la realidad: las de los poetas.
Voces, a veces gritos, consecuencias del choque con esa realidad que los
obliga a imaginar mundos posibles, memorias de un futuro menos absurdo.

Uno de los textos ms exticos es El escritor medita en la fama esquiva,
donde Ortega reflexiona sobre la creacin (real) de una agencia literaria
encargada de administrar la obra de los escritores tras su fallecimiento
cuando las obras suelen adquirir la extraa notoriedad meditica que otorga
la muerte, y que tanto se anhel en vida. Al respecto dice en un momento:
Es bueno recordar que Csar Vallejo, como Borges y Lezama Lima despus,
pag por la incomprensin de sus primeros libros. Cesar Moro slo public
en vida dos breves colecciones de poemas. Emilio Adolfo Westphalen no tuvo
un sueldo fijo, ni un seguro de salud, y mucho menos una pensin. Enrique
Molina slo obtuvo un premio en vida, el Prez Bonalde, de la Casa de
Poesa de Caracas. (Muri, me cont su viuda, con esa presea entre las
manos, pobre consuelo)....

Tambin estn sus textos: La librera de mala poesa, La paliza de
leer, Julio Cortzar con musas al fondo, Leer el Quijote, Los suaves
ofendidos, El sujeto de la abundancia. Le siguen a esta corta, pero
significativa antologa orteguiana, una entrevista de Mara Ramrez Ribes,
donde entre otras ideas, Ortega expone: ...La cultura es tan poderosa y
tan rica en recursos de sobrevivencia, que ejerce una labor reparadora o
mdica, en un sentido social: all donde se abren las grandes desgarraduras
de la crisis, la cultura trabaja de forma reparadora. Humaniza el espacio
contrario, decora el espacio vaco, reforesta el espacio desrtico. O sea
que hace lo posible por manejar un entorno antagnico. En ese sentido, a
pesar de todas las razones en contra, la vida en Amrica Latina sigue
siendo un proyecto realizador....

El especial de la revista contina con palabras del colombiano Juan Gustavo
Cobo Borda, quien recuerda los orgenes del crtico: El ao del nacimiento
de Julio Ortega fue en Caracas en 1969, cuando Monte vila Editores public
La contemplacin y la fiesta. Era un ceido ejercicio de lectura donde a
partir de Borges, fundador, se exploraba esa escritura abierta que era la
nueva novela latinoamericana: Pedro Pramo, Rayuela, Paradiso, Cien aos de
soledad, Cambio de piel y Tres tristes tigres....

Sigue el dossier con un comentario: Una visin de Rubn Daro de Helena
Arajo, seguidamente Ortega: La digresin como fbula, de Eduardo
Verastegui, tambin participa Beatriz Colombi con Julio Ortega, Ruben
Daro, avanza la muestra con un texto de Adolfo Castan sobre El discurso
de la abundancia, libro de ensayos de Ortega. Y culmina el especial con una
biobibliografa del peruano, desde su nacimiento en 1942 en Casma, Per,
hasta su trabajo como director del segundo Congreso Internacional de
Estudios Trasatlnticos, en Brown University, el ao 2004.

Los lectores de Julio Ortega, los agradecidos con su trabajo, celebramos
este nmero 276 de la Revista de la Universidad de Antioquia. Esta
antologa de textos de Ortega y sobre Ortega, que nos ayudan a comprender,
por ejemplo, por qu el ensayo, ese gnero omnvoro, se convierte en la
puerta que debe tocar la novela de nuestro tiempo. Gracias a la lmpara que
ha llevado entre la niebla de nuestra cultura, Julio Ortega nos ha enseado
el camino de la ardiente paciencia en la bsqueda de la posible unidad,
presente en la verdad dispersa y contradictoria de la literatura de nuestro
tiempo.

Ms all de las corrientes de pensamiento impuestas por las modas
mediticas, ms all de la violencia excluyente de arrogantes escuelas
tericas, y la soberbia personalista y egocntrica de muchos estudiosos
propietarios de la verdad; est Julio Ortega, quien ha dedicado su vida a
intentar entender, humildemente, las leyes de ese extrao imn que atrae a
las palabras con las cuales buscamos desentraar el universo.

** John Jairo Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Andrea Cabel: Las falsas actitudes del agua ===========================
=== Carlos Villacorta Gonzales ============================================

      (Nota del editor: el ao pasado apareci en Lima el poemario Las
      falsas actitudes del agua, el primero de Andrea Cabel, sobre el cual
      el crtico peruano Carlos Villacorta Gonzales ha escrito este
      auspicioso anlisis. El libro puede ser adquirido en lnea, dentro y
      fuera del Per, en los anaqueles virtuales de PeruBookStore
      [http://www.perubookstore.com/cgi-bin/perubookstore/store.cgi?
      action=link&sub=LP&sku=LP502]).

Ganadora del concurso de poesa Esquina de Papel organizado por la
Municipalidad de Lima en febrero de 2006, Andrea Cabel presenta su novel
poemario Las falsas actitudes del agua, sin duda uno de los libros de
poesa ms importantes publicados en el ao que ya concluy. En la poesa
de Cabel, la escritura cuestiona sus propias herramientas, es decir el
lenguaje pero tambin la misma contemplacin por parte de la poeta. Al
cuestionarlas, se indaga en otro universo, el otro lado del espejo como
dice Lewis Carroll, donde el universo est en constante fluir, en
expansin, en equilibrio pero tambin en caos, en unicidad pero tambin en
pluralismo. Las falsas actitudes del agua es un poemario que abre una caja
de Pandora y que arroja sobre sus lectores la melancola de un universo
perdido.



Las falsas actitudes del agua

Los tres primeros poemas que abren el libro discuten la potica sobre la
que se funda todo el resto. [mmesis] establece su primera ecuacin: Mi
mscara / se asemeja al andrajo que te viste. Cabel entiende que tanto el
rostro que se oculta bajo la mscara y el cuerpo vestido en los pedazos de
la ropa son dos caras de la misma moneda: fragmentacin y representacin.
Ambos son reflejos de una realidad que no es trasgredida sin dejar a quien
contempla atrapado entre ambas: como algn ltimo favor enclaustrado entre
el cielo y el infierno. Al ser consciente de esta igualdad, aparece la
escritura no como posibilidad de escape sino como un nuevo encierro que se
repite incansablemente sin esperanza: como aquella ltima promesa escrita
a cada instante. Fragmentacin, representacin y repeticin son los ejes
en los que se mueve el poemario de Cabel y es a partir de ellos tres que
viene el cuestionamiento del lenguaje (como posibilidad de fijar un
significado), de la realidad (como nica e inequvoca) y del escritor (como
sujeto que contempla con / sin participar del mundo). Este cuestionamiento
no camina solo, sino que es guiado por la pluma de otros escritores: Lezama
Lima, Julin del Casal, y como veremos ms adelante Jorge Eduardo Eielson y
Carlos Germn Belli. El dilogo con la tradicin implica un dilogo con la
escritura potica pero tambin en asumir un rol muy especfico como poeta.
[san antonio I], el ltimo poema de esta parte, llama a esa reflexin: y
la estrella fija en el cielo, / la misma que acompaa ardiendo,
contemplando / sin respuesta, / sin pedazo de polvo / sin desnudez que
agobie. En plena conciencia de la contemplacin del universo, se hace
hincapi en la unidad con lo que es fragmento, desnudez, y silencio
potico. Tal vez el poeta sea un privilegiado, pero no por las respuestas
que busca y que no encuentra, sino por el anhelo de cierta paz que tal vez
sea silencio.



El edn partido

Cabel no termina ah su bsqueda sino que sta continua en la segunda parte
de su poemario Fruta partida. El primer poema de esta parte, al igual que
los tres primeros ya mencionados, es el prembulo para los siguientes
poemas. [Fruta partida] no slo es un homenaje al poeta Carlos Germn Belli
y a su potica, que Cabel abiertamente admira, sino que es una muestra de
la escisin que los aparta y que al mismo tiempo los junta como creadores.
La disposicin del poema en tres partes pone frente a frente a los dos
poetas: criatura como yo, criatura como t, validando as las
preocupaciones tanto de Belli como las de la Cabel. Al mismo tiempo, en la
tercera estrofa resume y entrelaza los alcances del lenguaje de ambos con
un tercer poeta: (de nudos prdigos) / con tez verde y vestido de cuna /
sublunar. La referencia clara al poeta Jorge Eduardo Eielson, fallecido
recientemente, pareciera proponer que es l que ms puede resolver las
preocupaciones estticas de la poeta. Es decir, equilibrar el universo
partido y fragmentado del lenguaje a travs del mismo lenguaje.

Los siguientes poemas, de la a a la z, juegan con tres personajes,
Salvador, Micaela, Susana, a veces llamados l, ella y el yo que nace del
momento en que el mundo se parti en dos. El infinito juego que se
entabla entre ellos permite la multiplicacin de voces que se descubren una
y otra vez en todas sus posibilidades: nos gustaba anularnos, / porque no
haca dao, / nunca sobrepasaban los diez minutos y ramos caras nuevas /
sonrisa huecas, rarsimo / carnavalesco. / todo era invertido. Y que ese
mismo descubrimiento y juego infinito, como el agua que fluye interminable,
termina en el desgaste cuando no en la muerte: junto a mi sueo ms
profundo, junto al ro de dos / de tres / ahogados.



Todas las mujeres han sido t

Lo que descubre Cabel en las dos primeras partes de su poemario aspira a un
equilibrio en la tercera parte. La palabra que se representa, el universo
fragmentado, la escritura que agobiante contempla su propia dispersin
remite a un regreso sobre sus propios pasos en la bsqueda de la comunin
en lo partido: cosmos infinito, descifrado engranaje solar, / msica que
no rota / que no se enamora nunca ([mayana]). Otro poema, [lejanas],
propone esa unin de lo partido no desde su unidad sino justamente desde el
reconocimiento de sus fragmentos y de sus dobles o semejantes. Aqu el
indicado no ser ni Belli ni Lezama, sino el portugus Fernando Pessoa en
cuanto al reconocimiento del yo fragmentado: dos mujeres caminan por la
calle / sugiriendo efecto mariposa, terremoto y oleaje inmenso. Esta
pareja que deambula es el equilibrio que provoca el caos. Sin duda, Cabel
recupera no slo la identidad-lenguaje divididos desde los primeros poemas
a travs de la figura de dos mujeres enlazadas como estrellas dobles que al
mismo tiempo estn inmersas en el mismo proceso de caos y de
cuestionamiento que propone todo el poemario: mientras ellas, cobijadas
pronto, en su cielo nuevo de alas convexas, / se cuenta, a escondidas del
padre, los cabellos / y se destruyen las llagas lamidas, / se destruyen
cada trozo que vivo late y ascienden al cuarto piso. Todas las mujeres han
sido t finaliza la bsqueda de Cabel sin encontrar una respuesta clara a
una contemplacin que no slo es el devenir del agua que es fragmento y
dispersin. Las falsas actitudes del agua avanza en y contra la corriente
del universo buscando escribir justamente el equilibrio de quien contempla
y participa del universo con la escritura. Vale recordar entonces el verso
ya citado del primer poema: como aquella ltima promesa escrita a cada
instante. La poesa es una promesa no cumplida de reconciliacin no slo
con el mundo abierto sino con la identidad fragmentada. El universo que
fluye infinito en el poemario de Cabel empieza a reducirse a ese t del
ltimo poema, ese t que es una explosin de gritos y que se derrumba
como se derrumba la poesa ante el silencio. Impecable final a un poemario
y el amanecer de una poeta que dar mucho que hablar en los aos venideros.

** Carlos Villacorta Gonzales
   cevillacorta@hotmail.com
   Crtico peruano (Lima, 1976). Estudi literatura en la Pontificia
   Universidad Catlica del Per (http://www.pucp.edu.pe). En 1998 form
   parte del grupo de poesa Inmanencia, con el que public Inmanencia
   (1998) e Inmanencia: regreso a Ourobrea (1999). Fue invitado al Primer
   Junio de Poesa (Mxico, D.F., 2000) as como al Encuentro de Jvenes
   Escritores (Cuzco, 2004). Sus libros incluyen El grito (2001) y Trptico
   (2003). Fue editor del peridico peruano Odumodneurtse!, publicacin
   dedicada a la poesa actual. Ha hecho la seleccin y antologa de Los
   relojes se han roto: Antologa peruana de los noventa (Guadalajara,
   2005). Una breve seleccin de sus poemas ha aparecido en la antologa de
   Hostos Review / Revista Hostosiana - Destellos digitales: Escritores
   peruanos en los Estados Unidos 1970-2005. Artculos y poemas suyos han
   aparecido en distintas revistas literarias. Desde 2004 radica en Boston,
   donde sigue un doctorado en literatura hispnica.



=== A propsito de Un cuarto propio, de Virginia Woolf ====================
=== Mara Candel de Puerta ================================================

Un cuarto propio, de Virginia Woolf, se puede considerar un clsico de la
literatura feminista. Ensayo enmarcado en la Inglaterra post-victoriana que
empieza a recoger su mirada expansionista y a fijarla en su problemtica
interna. En l se expone la desigualdad social, econmica y moral en que ha
vivido la mujer durante siglos. A los 49 aos, el discurso de la escritora
en este ensayo se hace incisivo e irnico. No aparece en l la mujer
educada en el convencionalismo victoriano. Virginia Woolf es una mujer de
su tiempo que siente en carne propia el apartheid en el que vive. Se hace
duea de una voz que expresa sus pensamientos tamizados por la reflexin;
una voz queda que sale a travs de unos dientes apretados. Su cabeza est
llena de preguntas que no tienen respuesta por parte del hombre. Es
consciente de que durante toda su vida tendr que asomarse a ese pozo sin
fondo en el que habitan las preguntas sin respuestas. Menciona con irona
que en una tarde de octubre soleada sali dispuesta a encontrar la verdad
entre los anaqueles del Museo Britnico. Su reiterada pregunta de por qu
son pobres las mujeres? tropieza con toda suerte de opiniones encontradas
que para nada la ayudan. Pasea su estupefaccin por cientos de hojas; va de
Goethe, que venera a las mujeres, a Mussolini, que las menosprecia. La
verdad se le esconde entre las arrugadas pginas. La ira es una constante
en todo el discurso de los profesores-patriarcas (como llama a su
contraparte) cuando se refieren al tema femenino. Mientras tanto se acercan
vientos de guerra, la barbarie triunfa en varios pases y eso supone el fin
de la civilizacin que ella conoca. Entre estos vientos de guerra que
hablan de fuerzas y debilidades, concluye que la superioridad del hombre
est apoyada en la invencin por parte de ste de la inferioridad femenina.
Escribe: Hace siglos que las mujeres han servido de espejos dotados de la
virtud mgica y deliciosa de reflejar la figura del hombre, dos veces
agrandada. Menciona que slo la mujer que puede contar con una renta
propia, es capaz de ser duea de su voz. Busca a esa mujer inexistente, su
voz, su mirada; aunque sea trazas de ella, y slo encuentra la sombra que
ha dejado su pasanta por la historia. En la novela y el teatro los
personajes femeninos que encuentra son heronas-hermosas-buensimas, o
prfidas-brujas-malsimas. Son el tema con que se nutre la poesa y las
grandes ausentes de la historia. La mujer que conforma la gran masa
silenciosa no aparece. No hay informacin de sus vidas, de sus quehaceres
diarios, apenas parecen deslizarse de puntillas por la historia. Toda
disidencia que se torne en expresin de sentimientos agresivos est
prohibida. Cualquier mujer que alzara la voz ms all del cuello de su
camisa, era bruja o loca. George Eliot y George Sand se mimetizan con el
espectro masculino para sobrevivir a su universo. El mundo no pide a las
personas que escriban poemas y novelas e historias; no las precisa, afirma
Virginia Woolf. En medio de ese desinters el autor queda solo y encerrado
en un nido de palabras. A la dificultad de pensar, escribir y expresar de
cualquier autor ante un auditorio indiferente, se le suma el hecho de que
la voz femenina deber pactar antes con sus propios demonios. Slo as
podr sentirse cmoda en un cuarto propio.



La soledad del corredor de fondo

                            Y despus de la batalla, corriendo en soledad,
                        acompaado de sus pensamientos afront su destino.
                                                         Batalla de Maratn
                                                    Valle de las Termpilas

El corredor de fondo, solo, avanza entre los parajes agrestes por los que
transita el camino que ya est marcado. Todo va quedando atrs, los campos,
los competidores-compaeros. Un mundo nuevo se abre con cada zancada firme
que asienta su pie. La tierra que pisa por primera y ltima vez slo sirve
de impulso para el siguiente paso hacia la zancada final, que le lleva al
trmino del camino. La soledad inseparable camina a su lado, al mismo
ritmo; hombre y soledad se complementan, se acompaan, se aceptan.
Paralelas interminables. Nosotros slo vemos en este acto la gloria final,
el triunfo, el reconocimiento, y olvidamos el vaco y el vrtigo que
conlleva bordear el lmite en solitario. As como el movimiento es el
sntoma de la vida, la quietud es de la muerte. Virginia Woolf reconoce en
las pioneras el valor de lo callado y lo desatento de la vida. Mujeres como
Lady Wilchelsea, en 1661, noble de linaje y tambin por su casamiento,
abre fuego con su poesa que rezuma tristeza y resentimiento. Escribe
poemas de rima dulce y de amarga irona. Camina solitaria por los campos,
sufra de una triste melancola. Cmo no ser rara y melanclica cuando en
acallar las palabras que ahogan se va gran parte de tus energas.

La Duquesa Margarita de New Castle, de inteligencia indmita, escribe
resentida: La mujer vive como murcilagos o lechuzas, trabajan como
bestias y mueren como gusanos. Su mente un da se extravi entre los
laberintos de setos de su enorme jardn. Sus rabias y sus iras apuntan al
hombre pero con disparos poco certeros que se diluyen en el tiempo; las
emociones nublan su visin. Primero tendr que distanciarse. Ms tarde
surgen voces fuertes y combativas, que no se quedan atrapadas en el lamento
y la queja. Luchan armadas de una dbil pluma, traducen obras de otros y
exigen un salario ante la mirada atnita del hombre.

Comienza el siglo diez y nueve y trae luz y fortaleza. Por esa poca la
mujer abre las ventanas que han permanecido cerradas por siglos, su voz y
su mirada salta a travs de ellas y se va incorporando, tmidamente primero
y despus con el impulso y el apremio que otorga el reconocimiento del
tiempo perdido. Esta contemplacin del mundo le lleva a valorar otros
temas: biografas, dramas, crticas; se asoma a la historia de la que
siempre estuvo ausente. Mary Carmichael con Lifes Adventures abre un
espacio nuevo en la literatura femenina. El valor y el aporte de ella en
este ensayo se encuentra en crear una voz propia y lanzarla para que abra
caminos, ya que los libros, como los acontecimientos de la vida, son
consecuencia unos de otros. La mujer comienza a ver a la otra mujer y
lleva a las pginas su mirada curiosa. Descubre su entorno, lo que ha sido
su pequeo universo: la sala pequea donde cocina y atiende a los hijos; y
algunas, las ms inquietas, hacen rimas con aromas a guisos y especies.

Durante toda la historia la mujer ha sido la hacedora de espacios, de
nidos; en ellos se ha refugiado, los ha compartido, ha dejado siempre su
impronta marcando su territorialidad de hembra. Virginia Woolf conoce el
alma femenina y posee una delicada sensibilidad. Ahora le pide a la mujer
que se haga de un cuarto y de una renta propia como el primer paso hacia el
reconocimiento y la valoracin de s misma. Pero que no olvide que todos
tenemos en la nuca una mancha del tamao de un cheln que nunca podemos
ver. Es uno de los buenos servicios que un sexo puede hacer al otro:
describir esa mancha del tamao de un cheln en la nuca.



Inteligencia andrgina y mirada abierta

En la medida que nos adentramos en el texto de Virginia Wolf, percibimos su
mirada abarcante sobre el ser humano y su existencia en general. Virginia
da un paseo por sus pensamientos y reflexiones, paseo que se asemeja a la
corriente de un ro (del que hace numerosas referencias) y va creciendo
segn avanza en su recorrido. Por el camino va recogiendo las distintas
conclusiones que van apareciendo cuando investiga los diferentes discursos;
el masculino y el femenino. Su intuicin y su sensibilidad la llevan a
afirmar: La mente es por cierto un rgano muy misterioso del que no
sabemos nada en absoluto. Con estas palabras Virginia Woolf comienza una
serie de reflexiones y llama la atencin del lector con respecto a la mente
humana y su relacin con la creatividad artstica. En nuestra psiquis
conviven los dos principios complementarios del ser humano, lo masculino y
lo femenino, por lo que cualquier creacin de ste, para que sea
equilibrada, tiene que llevar en su esencia las polaridades que nos acercan
al encuentro de la totalidad. Menciona las palabras de Coleridge, el poeta
ingls, cuando dice que: toda gran inteligencia es andrgina. Piensa en
Shakespeare como el arquetipo de sta, menciona tambin a Keats, Sterne,
Cowper, Lamb, como escritores que utilizaron los dos principios. En sus
obras esa particularidad es apreciable en una mayor y mejor comprensin del
tema que abordan y a la vez que su mirada se ampla significativamente,
toda mente debe estar abierta de par en par y as tendremos la certeza de
que el escritor est comunicando su experiencia con plenitud perfecta.
Tiene que haber independencia y tiene que haber paz. Su discurso ha ido
evolucionando segn corran las ideas y caminaban las palabras. Busca la
hibridez en los textos: la novela se enriquecer si se codea con la
historia, la poesa se har eterna con la filosofa, y el teatro se nutrir
absorbiendo el latido de la vida que lo circunda. Lo perdurable del texto
de Virginia Woolf despus de haber transitado por la historia de la mujer,
est en el hecho de haber podido distanciarse de sus propios sentimientos,
y volver su mirada caleidoscpica hacia la diversidad, permitiendo que el
tiempo haga su labor cicatrizante. Deja el camino abierto y al ro fluir.
Ms tarde, ella se sumergir con los bolsillos llenos de piedras en lo
boscoso de sus aguas verdes.

** Mara Candel de Puerta
   puertacandel@cantv.net
   Escritora venezolana (Madrid, Espaa, 1952). Ha publicado cartas en el
   diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), donde obtuvo mencin
   especial a la mejor carta de 2005. Tambin ha publicado artculos de
   opinin en el diario El Carabobeo (http://www.el-carabobeno.com).



=== Dos artculos      Ricardo Mena Cuevas ================================

*** El mtodo Shandy

La guerra es ese estado temporal, por excepcional y transitorio, en donde
unos seres humanos representados bajo la gida de una institucin (sea sta
un Estado, gobierno, coalicin, etc.), se miden violentamente y mediante el
uso de la fuerza frente a otros seres humanos representados bajo el mando
de otra institucin (sea sta un Estado, gobierno, coalicin, etc.), por la
consecucin de unos objetivos polticos, econmicos o religiosos. Esta es
la primera definicin de guerra que se me ha ocurrido, pero creo que una
segunda definicin personal ms breve sera sta la guerra es un horror
que no siempre es un error. Lo que quiero decir es que la violencia es,
muchas veces, lo nico que nos queda cuando alguien nos pone en peligro o
atenta contra la vida de nuestros seres queridos, y que la paz es ese
estado del que se goza gracias a que podemos defenderla incluso con el
sufrimiento de una guerra. No es cierto que para sentir placer haya que
sufrir, de la misma manera que para ver no necesitamos or, pero s es
cierto que el que ha visto en algn momento determinado de su vida lo peor
del Hombre, sabe reconocer mejor y con mayor hondura esttica la belleza
que encierra una lgrima, un beso o una larga y recompensada espera. No
somos animales, sino poetas, porque vivimos por encima del umbral de los
instintos y percibimos en la bsqueda de nuestros ideales (aprendidos,
heredados o creados) el camino de nuestra autntica felicidad, una
felicidad que muchos residencian en la idea de Dios, idea sta que posee
una carga potica insoslayable que es ignorada por ateos y agnsticos
debido a una obcecacin soportada por unos inseguros cimientos racionales
ante la evidente falta de pruebas empricas o cientficas, naturalmente;
sin duda un juez fallara a favor del agnstico dada la evidente falta de
pruebas a favor y en contra de la existencia de Dios, pero la existencia no
es un juicio; en este sentido, Kafka era demasiado lgico y escaso poeta
como para sentir felizmente la idea de Dios, al cual vea, como en El
proceso, como un Juez desptico escondido en la sombra. La vida no es un
juicio, sino una oportunidad regalada a la que hay que abrazar incluso
mediante el uso de la fuerza; en este aspecto, Homero fue lo
suficientemente grande como poeta como para hacer de la guerra honrosa lo
mismo que hizo Shakespeare con el drama: el ideal por el cual los seres
humanos mediran durante siglos sus respectivas vidas. La poesa es el
ter, lo invisible cosmolgico, mediante el cual medimos y comprendemos el
tiempo, trmino ste fruto de una gran invencin potica asimismo.

El mtodo Shandy creado por el genial Lawrence Sterne consiste en intentar
narrar nuestra propia vida para acabar desarrollando nuestra narracin
sobre substanciosas cuestiones incidentales ensambladas dentro de grandes
digresiones e interpolaciones ms que pasajeras. Este ensayo es una gran
digresin, una gran interpolacin dentro del tronco principal que sera
narrar mi propia vida, con la salvedad de que en mi vida reina una regalada
paz y no tengo carencias como las que nacen en una guerra. Yo comparto la
visin de Sterne (abanderada por Nabokov) de que es ms importante una
bella digresin que el tema central que lo engendra, porque el placer de la
literatura consiste en abrazar los detalles de la vida, y el placer de
narrar mi propia vida consiste en intentar comprender la cuestin de la
guerra entre israeles y rabes una gran interpolacin interminable nada
pasajera.



El Universo como jardn de recreo

Considerando que la esttica es aquella parte de la filosofa que estudia
la belleza y sabiendo que nada hay ms bello en esta vida como conseguir
ser feliz y serlo, bella sera aquella cosa cuya sola visin nos conmoviese
y nos hiciese sentir placer y felicidad, ser alegra en movimiento; por eso
mismo nada sea ms bello que observar una sonrisa o sentir una risa en los
dems que acabamos compartiendo. As, si el humor nace gracias al ingenio y
el ingenio a la inteligencia, podemos concluir que el hombre ms sabio e
inteligente es aquel que sabe rerse de s mismo y lo expresa sonriendo. El
universo, por poco que se mire en las noches de profunda claridad serena,
es una gran fiesta de pirotecnia en donde todo brilla y palpita refulgiendo
como si fuese nuevo y olisemos los laureles y el vino de la festividad de
Apolo Febo; su sola visin atenta nos dara la oportunidad de sentir de
cerca la estela de la felicidad, al menos como la sinti Lorca en su
interior cuando declaraba en un poema de juventud que

      Hoy he sentido en el corazn
      Como un vago temblor de estrellas

Observar el firmamento es nutrirse de su inmensidad, imbuirse de su lquida
fluidez y nadar en la profundidad de su ldico movimiento; sera una gran
verdad decir que las estrellas nos ensean la gran leccin del universo, la
leccin universal que somos pequeos. Todo es vanidad de vanidades, es
otra forma de decir Cuando estis tristes, mirad al cielo. El universo se
conforma as como un lugar en donde buscar consuelo en un autntico jardn
de recreo. se es el papel de la religin cristiana: acercar el universo a
la tierra, bajar a la divinidad a nuestro encuentro, celebrar y festejar
con lgrimas en los ojos que Dios est vivo y est cerca y detrs de todo
lo que vemos.

Puede ser que existan en el mundo monstruos horribles parecidos a los
peores demonios de los infiernos que digan que hay que ser serios y
respetables, que los nios deben guardar silencio y no leer cuentos ni ver
pelculas porque los cuentos cuentan mentiras sobre la vida y las pelculas
enturbian la mente con hroes irreales demasiado idealizados o buenos. A
esos monstruos (suelen ser agnsticos o darwinistas) que coartan la
imaginacin de la inocencia, a esos demonios soberbios y presuntuosos que
consideran el trabajo como lo nico digno de atencin en la vida y lo nico
serio, habra que encarcelarlos y aislarlos con el fin de que no
intoxicaran la vida del resto; a esos horribles entes amantes de la
seriedad y las buenas formas habra que gritarles a la cara que lo ms
serio en la vida es una cmica sonrisa; en serio, la risa es lo ms serio
en la vida porque no hay nada ms serio que querer ser feliz y serlo, ni
ms importante que dar poca importancia a las cosas, su importancia justa.

De la misma forma en que dormir bien no es dormir ms sino descansar mejor,
as vivir mejor no consiste en vivir ms sino en vivir ms intensamente;
sin duda volver los ojos a la infancia slo requiere que sepamos preservar
la inocencia del peligroso tedio y sigamos siendo capaces de leer a Dickens
riendo. La belleza consiste en el placer que nos produce la cosa bella
cuando la vemos y se es el placer de lo bello contenido en algunas
religiones que no vienen a repetir o explicar el mundo como hace la
ciencia, sino para venerarlo y celebrarlo, para amarlo y aprender a seguir
teniendo los ojos abiertos. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni
peor vidente que el que ve mal lo evidente estamos rodeados de magia, de
belleza en movimiento, de un inmenso universo como jardn de recreo.

** Ricardo Mena Cuevas
   ricardomenacuevas@hotmail.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1975). Abogado de profesin.



=== La corriente, crcel, mundial de las patentes =========================
=== Salomn Valderrama Cruz ===============================================

                                                Amrica, me das pena, rabia
                                  Por esta gente idiota que puede y no hace
                                               Que hace y lo hacen idiota
                                 Amrica, no seas puta, cambia de posicin.
                                             De Amrica, cambia de posicin

                                   Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo,
                                     amigos nuevos, caras nuevas y lugares!
                                              Oh, estar lejos de todo esto.
                                                                 Ezra Pound

En el mundo, en nuestro mundo, en mi mundo, en el mundo que mentalmente
tenemos, creemos o hacemos, que no es el mismo de la Edad Media, ni de la
Amrica Inca, Azteca y Maya ni de los siglos VII y VI a.C. en las polis
helnicas, formacin, eclecticismo del estudio del alma o de la naturaleza
como totalidad, nacer de la filosofa occidental, poca clsica del
pensamiento por el pensamiento: instante irrepetible segn, el oscuro,
Herclito de feso. Existe la corriente mundial de las patentes. De la
forma, del tamao, del sonido, del sabor, del olor, del color, de la
energa, de la funcin (del cdigo gentico)... De las horrendas y
asquerosas patentes, como si fuese necesario, en el mundo, tener una reina
o un rey: la mujer ms bella del mundo que siempre es alguna, otra, que
jams ser coronada porque nunca se la encuentra; la que est como,
subrepticia y bella, escondida. Esto es mo y, por lo tanto, no tuyo: si
quieres usarlo debes pagarme. Y si lo usas y no me has pagado, si me
entero, te enjuicio y hago que me pagues; y si no tienes dinero te meto a
la crcel, con mis influencias.

Qu hacer: otra forma de revolucin? Todo parece tener dueo o patente. Se
crean patentes (se mata a millones :: se beneficia una familia nuclear), se
roban patentes (se mata a ms :: se beneficia otra, o la misma, familia
nuclear), se trafican patentes (se ahogan millones :: se beneficia alguna
familia), se quiebran patentes (se salvan billones :: se benefician
trillones), ejemplo: que ya nadie asista a comer en una cadena de comida
rpida, que nadie haga caso a la, estpida, propaganda que invade a toda
hora y en cada canal de la televisin, que se usen todos los medicamentos
menos los de las transnacionales, que todos los pases llamados
subdesarrollados no le compren armas a los llamados desarrollados...
Que se prohba, mundialmente, hacer armas o, ms precisamente, que se evite
hacer de cualquier invento algn arma: ley universal. Teorema de la paz.
Tratados, tratados de libre comercio o seguros de opresin (control de
calidad) que se negocian sobre balanzas trucadas, con sobornos, proporcin:
de tres a un milln (sobornas a tres y vendes a un milln :: pagas,
inviertes, y aseguras el monopolio). Total, la ley ve cuando la dejan
ver, cuando se paga para que vea. Qu hacer; esperar o hacer como George
Orwell, debajo de un puente, la Rebelin en la granja: sublevarnos todos
como animales, como animales que nos ven y que son. Tan iguales como el
mismo t o yo o l  t y yo. El mismo mono del milenio.

Giros, documentos, dinero que se digita de una cuenta a otra para asegurar
la deferencia, la mcula en el todo ordinario. Se puede negociar, vender,
el mismo producto en los restaurantes pero no en todos cuesta lo mismo,
marginacin legal, se cobra ms no porque sea mejor, diferente o peor sino
porque de esa manera ah no entra la basura social sino nicamente los que
pueden pagar, los que, aparentemente, controlan la sociedad, los pocos, los
dueos de las grandes empresas. Los que determinan y acuerdan lo que sale
en los medios de comunicacin. Para hacer el mundo feliz o el mundo pnico
(Terror! Pobre masa ordinaria o pueblo estadounidense), el mundo hechizado
o vacunado con el cuento de hadas, de la ignorancia representada en la
diversin, que Aldous Huxley vaticin y nadie le cree, en, desde El mejor
de los mundos. As como el pueblo hind, con sus lderes y Mahatma K.
Gandhi, derrot al imperio britnico; qu nos cuesta vencer al imperio
brutal de Estados Unidos de Norteamrica. En palabras de Pablo Neruda, el
pobre Paraguay herido, digo, la pobre Cuba herida pero cultsima, valiente,
bloqueada o aislada pero exportadora de ideas y mentes. Amrica salvaje,
Amrica libre, Amrica puta, Amrica Edn, Amrica genticamente nica; en
ella hay la suficiente energa como para ejecutar un bloqueo inverso, de
raz, integrar Amrica Centro y Sur y contrarrestar la agresin de los
pases desarrollados. Pobre John F. Kennedy, en su propio pas se erigi la
idea, la muerte o persecucin. Ya sabemos quin gan.

Al paso, rengo, que vamos es imprescindible una revolucin. Y en algunos
ncleos de la Amrica libre ya se est tratando de erigir, con todo en su
contra: el imperio global de la telecomunicacin. Necesitamos preparar a
las mentes, abrir mentes, exportar e importar mentes. El juego eterno de
todos los imperios: se enva gente a estudiar lo aprovechable del
subyugado, militarmente, o subdesarrollado (las armas qumicas, los virus,
los misiles que mandan bajo fe y moral) y as rastrear o robar las posibles
ideas venideras y, lo ms importante, se lleva material, se importan o
prestan personas para que estudien en el ncleo del imperio, para luego
enviarlos de regreso como portadores de la voz imperial; todo lo mejor est
all. O te quedas en el ncleo y te uso como bandera, para decir: siempre
les doy oportunidades. Me llevo la joya para seguir gobernando en el mundo
y te permito, o te apoyo para, que gobiernes en tu triste pas. Yo siempre
adelante y tu siempre detrs. Son precios que hay que pagar. Tambin en el
poema, El fuego y la poesa: El amor de economa quebrantada / Como el pas
ms expansionista / Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias
/ Para adoptar esas sencillas armas del amor / Donde el crimen pernocta y
bebe el agua clara / De la sangre ms caliente del da. En La tortuga
ecuestre de Csar Moro.

Ir a la crcel por algn heternimo, ser asesinado por pensar. En todos los
imperios est, estuvo y estar prohibido pensar otra cosa que la agenda de
la poltica gubernamental. Entonces, es un dulce y gozoso peligro pensar.
Dadasta, creacionista o ultrasta que jams ser. Hasta que naci Fernando
Antonio Noguera Pessoa, el raay metamrfico, desde los llanos hasta las
cumbres, pasando por las ms dismiles cavernas de la realidad sustentada
en las palabras: Si las cosas son astillas / del perspicaz universo, / que
o sea mis fragmentos / distrados y diversos / Lo fueron y no lo fueron; un
Cristo que jams naci ni muri, es el Cristo que siempre estar. En todo
caso, qu importa ser, haber sido o no-ser, si todo forma parte del mismo
indivisible Todo, natural, universal (hombre = animal = vegetal =
mineral...). Como dice Paul Valry: La Historia de la Literatura no debera
ser la historia de los autores y de los accidentes de su carrera o de la
carrera de sus obras, sino la Historia del Espritu como productor o
consumidor de literatura. Esa historia podra llevarse a trmino sin
mencionar un solo escritor. As, sin lugar a dudas, nadie necesita de
patentes. Sera como esa pelcula, que slo una vez vi, de realidades,
posibilidades, paralelas en el tiempo, los tiempos, donde, en un tiempo,
todos los automviles eran blancos y eran usados por aquel que lo
necesitaba y adems, donde estaba prohibido irritarse y engordar: males,
segn la pelcula, que se evitaban con ciruga cerebral. Propuesta similar
a la vista en El planeta de los simios. Ser que as como el hombre se lo
ha imaginado, en un futuro, ser, algn da, legal. Cmo saberlo. Si, en
palabras de J. L. Borges, nada sabemos del porvenir.

Ah, si hasta el da de hoy no hemos avanzado nada, en el mundo, lo que se
dice nada. Ni en sociedades desarrolladas ni subdesarrolladas, en pasado ni
en presente y como se ve, ni en un futuro. Por lo que es posible crear o
creer en lo que sea: lo que llamaremos, temporalmente, alguna verdad, o
frmula, para soportar el vivir. Necesito poesa, malcriada, para vivir.

** Salomn Valderrama Cruz
   eljuguetequees@latinmail.com
   Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
   Sinfona de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
   negras, La revolucin de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
   Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Alberto Barrera Tyszka ================================================
=== Rara vez uno siente que una novela est lista =========================
=== Entrevista por Jorge Gmez Jimnez ====================================

Creo que, desde hace mucho, me interesa el tema de la fragilidad, de
nuestra debilidad frente a lo inevitable, afirma Alberto Barrera Tyszka en
relacin con la historia que narra en La enfermedad, cuyo germen primigenio
se remonta a finales de los 70 cuando, a sus 18 aos, trabaj como
enfermero en el Hospital Oncolgico Padre Machado, el bastin de la
Sociedad Anticancerosa fundado en 1959 por el doctor Alejandro Calvo
Lairet.

Lo hice por poco tiempo, pero me result algo definitivo, fundamental. El
escritor recuerda claramente esa temporada en el piso 4, donde se atenda a
enfermos de cncer genital. Viv de cerca el sin sentido y la sin razn de
la enfermedad, las experiencias intensas pero tambin a veces inslitas,
trgicas pero a veces tambin cmicas que respiran en ese ambiente. Pienso
ahora que tal vez eso me marc, que ah quizs empieza mi inters por el
tema.

La novela que hace menos de tres meses le hizo acreedor del XXIV Premio
Herralde, convocado cada ao por el sello espaol Anagrama, se desarrolla
alrededor de Andrs Miranda, un mdico que por un lado confronta el
diagnstico del cncer que aqueja a su padre y, por otro, es perseguido por
un hipocondraco que lo cree su ltima esperanza. Empez a escribirla como
un cuento, pero al cabo de algn tiempo se le fue de las manos. Comenc a
pensar y a trabajarla, ya con la idea de una novela, a finales del 2003,
explica. Tena algunas cosas claras, con respecto a la trama y a la
estructura, pero otras fueron saliendo en el camino.

El tiempo y los amigos fueron personajes invisibles ya no de la novela,
sino del triunfo de Barrera Tyszka en el Herralde, sobre cuya fecha lmite
para la recepcin de obras tena una confusin que casi le disuade de
presentar el manuscrito. Del error lo sac su amigo Oscar Marcano
finalista del mismo premio, el ao anterior, con Puntos de sutura. Con l
y con Federico Vegas, a veces, compartimos lecturas, chismes y cafs los
viernes en la tarde. Oscar me hizo ver que todava estaba a tiempo para
mandar el manuscrito y tambin me entusiasm para hacerlo.

Afirma que no estaba seguro de las posibilidades de La enfermedad.
Cualquiera tiene dudas al entrar en una carrera donde hay muchsimos
manuscritos compitiendo, donde de seguro concursan escritores ms viejos,
experimentados, mejores, etc... Me anim bastante Oscar. Creo que, en el
fondo, los dos apostbamos a la posibilidad de la publicacin, a la
posibilidad de que, aun sin ganar, a la editorial quizs le interesara
publicar el libro.

Le dedic muchas horas a la correccin. Pas mucho tiempo, sobre todo,
buscando un tono, el tono que quera que fuera la novela, recuerda.
Escrib, borr, suprim, reescrib. Hasta el ltimo momento. Casi hasta el
instante en que estaba con los manuscritos frente a la oficina de DHL. Yo
creo que rara vez uno siente que una novela est lista. Para eso sirven
tambin los concursos y los editores. Para que uno deje ya de corregir,
para separarnos de los manuscritos.



Manual de procedimientos

Barrera Tyszka maneja un estilo galopante que no deja tregua al lector. Ya
lo haba puesto de manifiesto en Tambin el corazn es un descuido, que en
2001 lo dio a conocer como novelista, y en la que confluyen la esttica del
gnero negro y una minuciosa descripcin intimista del dolor persistente
que sufre un personaje amargo e inseguro.

Nacido en Caracas en 1960, su nombre es familiar desde hace unos diez aos
para los lectores del diario El Nacional, quienes cada domingo se
encuentran con su incisiva perspectiva de la realidad venezolana a travs
de su columna Siete Das. Ya antes haba publicado los poemarios Coyote
de ventanas y Tal vez el fro, as como el libro de cuentos Edicin de
lujo.

En la dcada pasada empez a descollar tambin por otro oficio: el de
guionista de telenovelas. Haba iniciado su andadura en tales lides desde
mediados de los 80, pero en 1996 el xito internacional de Nada personal,
afamada produccin mexicana en cuya plantilla figuraba como guionista
principal, lo consolid en un gnero que, confesaba por aquellos aos, l
hubiera querido transformar, y que defina en un simple manual de
procedimientos: Protagonista virgen, amor de pobre, mucho sufrimiento,
tesoro escondido, sangre, racismo, y un sueo.

En 1998 Hugo Chvez gana las elecciones en Venezuela e inicia uno de los
perodos presidenciales ms polmicos de nuestra historia. Seis aos
despus, Barrera Tyszka y la periodista de temas internacionales Cristina
Marcano se embarcan en una exhaustiva investigacin en torno a la figura
del presidente que derivara en Hugo Chvez sin uniforme, una biografa
publicada en 2006 y que su prologuista, Teodoro Petkoff, ha definido como
una carta de navegacin imprescindible para la comprensin de este
peculiar fenmeno que es el chavismo.

Tal diversidad de facetas ha podido producir algn efecto en el novelista,
aunque l mismo no lo tiene demasiado claro. Creo que todo eso opera de
manera bastante irregular, con procedimientos secretos que, tal vez, ni yo
mismo percibo, explica. S que son medios, espacios, gneros...
distintos, diferentes; pero igual sigo siendo yo quien escribe. El mayor
aporte de los muchos hitos de su carrera tiene que ver, especula, con la
disciplina, con entender que escribir no es un oficio de inspiraciones
sbitas, de noches bohemias, de glamour esttico. Para escribir hay que
saber atornillarse a una silla, frente a un teclado, durante demasiadas
horas seguidas.



Del otro lado de nuestras palabras

El Herralde se entrega desde 1983, cuando fue dignamente inaugurado por El
hroe de las mansardas de Mansard, del espaol lvaro Pombo. Est dotado
con un contrato por quince aos con Anagrama y 18.000 euros, aparte de
brindar a sus ganadores, por supuesto, un alza instantnea en su cotizacin
editorial.

Al obtener tan prestigiosa distincin, Barrera Tyszka no slo se sienta al
lado de Roberto Bolao, Enrique Vila-Matas o Alan Pauls, sino que su
triunfo es comparado con el de Adriano Gonzlez Len, quien en 1968 ganara
con Pas porttil el Biblioteca Breve y obtuviera un sitial similar junto a
Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante y Carlos Fuentes. En el
momento actual de la literatura venezolana, cuyos autores, en virtud de un
trabajo sostenido, llaman la atencin de los editores cada vez con ms
fuerza, Barrera Tyszka pareciera estar no porque as lo haya planeado en
el centro de la euforia.

Le pregunto qu se siente ser el alma de la fiesta. Me resulta un poco
incmodo eso de ser el alma de la fiesta. No me lo creo. No es cierto,
responde. Es decir, ah hay una novela, un premio... Pero tambin hay
muchas otras novelas, mucha otra gente que escribe. Y hay muchos lectores.
Quizs esa s sea la fiesta. Darnos cuenta escritores, pero tambin, y
sobre todo, los editores que all afuera, del otro lado de nuestras
palabras, hay un grupo enorme de gente que lee, que desea leer, que espera
leer.

Ni siquiera cree que el que haya ganado el Herralde sea una especie de
sntoma de una actitud general en las letras venezolanas. Creo que hay un
vigor nuevo en nuestro mundo editorial, afirma. Y eso es buensimo. Creo
que, por diversas razones, algunos editores por fin tambin estn queriendo
arriesgarse con nuestra literatura. Y eso es buensimo.  Creo que los
escritores estamos buscando lectores, pensando en los lectores. Y eso
tambin es buensimo... Pero no me creo que el premio sea sntoma de nada.

Las buenas noticias, dice, seguiran producindose independientemente del
triunfo de su novela. La enfermedad ha podido no ganar el Herralde y todo
esto seguira existiendo, igual, con la misma fuerza. Estima que no son
los premios los que marcan la pauta de la literatura. Los premios tienen
que ver ms con el azar que con el oficio. Los premios no fundan
literaturas, ni tampoco las certifican. Las bases de cualquier optimismo,
en este sentido, no est en los premios sino en los libros que se
encuentran, cada vez ms, con sus lectores.

Pero si algo es cierto es que la literatura venezolana atraviesa una
coyuntura muy favorable. Y esto plantea, en opinin de Barrera Tyszka,
algunos cambios. Yo sospecho que estamos ante un nuevo momento donde,
tambin, quizs sea necesario reinventar el perfil del editor en el pas,
explica. Recin ahora, quizs, las editoriales comienzan a mirar de otra
manera a los autores, comienzan a buscarlos, a conocerlos, a arriesgarse
con ellos.

Y, aunque no existe un manual de procedimientos para escritores que deseen
salir de la penumbra, el autor de La enfermedad aventura algunas
indicaciones. Para escribir cada vez mejor, o al menos para intentarlo,
slo hay tres verbos: leer, escribir, corregir. Uno debera encerrarse en
un cuarto con esos tres verbos el mayor tiempo posible. Aun cuando no haya
garanta de que eso nos haga salir de la penumbra.



Tienes cncer

Preferira que todo fuera ms borroso, que esa tarde no permaneciera tan
ntida; que se alejara un poco, que con el paso de los das tambin ella se
fuera perdiendo, hundida en esa suma ociosa del pasado. Pero no. Esa tarde
siempre est ah, filosa, hiriente, spera; desde ese da, detrs de cada
tarde, siempre est esa otra tarde, ms slida e inolvidable. Andrs ha
hecho lo imposible por que desaparezca, pero es intil. Es una mancha que
no sale con nada, no se va. Durante dos semanas, Andrs no ha dejado de
verse en ella, de verse a s mismo, cada tarde, en aquella misma tarde, una
tarde dentro de otra, repitiendo, siempre repitiendo:

Tienes cncer, pap.

      (La enfermedad, p. 101).



=== Inquisicin al poeta Pedro Perales ====================================
=== Autor de Edades y El libro del amor y los encuentros ==================
=== Leoncio Luque Ccota ===================================================

Pedro Perales ha anunciado la publicacin de su tercer poemario, Mscara de
jade, y motivado por este anuncio fui a buscarlo a su casa de San Juan de
Miraflores, Pamplona Alta, donde muchas veces tuvimos la oportunidad de
conversar sobre nuestra poesa y los proyectos conjuntos que realizamos
alguna vez.

A Pedro lo conoc en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV,
http://www.unfv-bib.edu.pe), cuando diriga la nica revista universitaria
cultural, Sirka, que intentaba ventilar y poner parche al vaco ilustrativo
que se respiraba en la universidad.

Nuestro acercamiento fue cuestin de ruta, creo, ya que vivimos en la misma
zona marginal del cono sur de Lima. Este camino nos permiti conocernos y
conocer su poesa.

Desde 1987 hasta la fecha han pasado casi veinte aos, y en ese lapso hemos
compartido momentos de confabulacin dentro y fuera de la poesa. Y es as
que el ao 1996 publicamos y presentamos, por mutuo acuerdo, tres poemarios
en la Biblioteca Nacional del Per (http://www.bnp.gob.pe): Edades, de
Pedro Perales; El libro azul, de Johnny Barbieri, y Por la identidad de las
imgenes, de quien escribe esta nota; y por coincidencia en el ao 2001
tambin publicamos los poemarios El libro del amor y los encuentros, de
Pedro, y el mo En la grieta de tu espalda, bajo el sello de ediciones
Noble Katerba. Entonces, digo, algo nos une y por eso, esta entrevista a
este amigo del camino.

Sabemos que los libros de poesa tienen su propia historia, ritmo interior,
mitos que posibilita engarzar en unidad y coherencia un poemario, y que
slo el autor, a veces, nos puede ayudar a dilucidar ese misterio: qu es
la poesa y la escritura de sta. Y es por ello animado, decid hacer las
veces de inquisidor de este amigo, para preguntar sobre lo que piensa y
hace. No sin antes sealar que Pedro Perales labora actualmente en la
Biblioteca Nacional del Per, hace ms de quince aos, como especialista en
literatura, adems de dictar el Taller en Creacin Literaria en la misma
biblioteca.

Y sin ms prembulo, aqu las preguntas:

Pedro, es verdad que la poesa est marcada por el sello de la
experiencia, ya sea individual o colectiva, y en esto t no escapas. Por
qu el ttulo de tu primer libro, Edades?, tiene que ver con el contexto
familiar social en que creciste? Ya que hablas de la travesa del hombre
por el tiempo y el espacio, como ...un largo viaje labrado de piedras
lacerantes y fecundos sacrificios.

S, tu percepcin es exacta. Cmo escapar de las vivencias individuales. Y
al afirmarlo, te das cuenta que hasta me autocompadezco. En la adolescencia
y en la primera madurez esta manifestacin artstica fue muy criticada por
mis pares. Me atrevera a decir que, en los medios en que me desenvolva,
la libertad que te brinda la poesa no era entendida, haba como una
envidia, pugnas que lo invadan todo. Los lugares en los que me desarroll
eran duros y complicados para un joven sensible que estaba recin
construyendo un vehculo de comunicacin, esto era frustrante.

Edades se construy como un canal de salvacin, era una forma mimtica a la
vez real y sensible de verme a m mismo como un hombre que lo ha superado
todo. Fue desde el momento en que se concibi una forma positiva de
liberarme de los fantasmas reales y ficticios que convivan en mi mente y
en mi entorno.

Cmo influy exactamente la atmsfera social en que viviste para
dedicarte a la literatura?

Sabes, ahora que me preguntas, siempre tuve que manejar una dicotoma,
como un sino. Este elemento de enfoque individual ha sido una terrible
carga con la que he tenido que combatir todos estos aos. Me refiero a que
desde muy joven, cuando escriba breves lneas, que bien podran ser ahora
fragmentos de poesa, me preguntaba qu era lo que estaba haciendo. Pero al
hacerlo descubra que era una forma de confrontarme y a la vez dar paso a
un espacio sosegado de tranquilidad. Como t veras, los espacios en que me
desarroll no eran apacibles, digamos que mi infierno empez cuando ese
caos exterior pareci apoderarse de mis pensamientos. He ah la sublimacin
del caos a travs de la poesa.

En este primer poemario hay un desarraigo a todas luces. Yo s que viviste
en Barrios Altos, un lugar limesimo, para luego trasladarte a Pamplona
Alta (de extraccin serrana y costumbre provinciana), un lugar al que nunca
te acostumbraste. Este lugar te dej alguna huella potica como
experiencia?

S, una sensacin de encierro de caja china; yo ya era un desarraigado en
los Barrios Altos. Imagnate llegar a un lugar, en dnde la desconfianza
del serrano ante el intruso lo marcaba todo e imagnate, enfrentarte con la
otra cara el cholo acriollado pedante y mal intencionado que conoc. Mucho
se habla de igualdad, yeme, he vivido una escolaridad totalmente
discriminadora.

Vers que slo he marcado un sesgo del desarraigo, ahora tambin tengo los
ntimos, los que marcaron mi vida para siempre. No s si lo que cuento sea
una huella potica, pero s fueron marcas que sellaron mi posicin en
determinados momentos. Ahora que te expreso esto, me atrevera a decir que
con el libro que est por salir cierro el tringulo. Edades, el libro de la
liberacin lacerante, es en realidad un grito. El libro del amor y los
encuentros, la actitud ms noble y equilibrada. El obsesivo amante del
mundo y Mscara de jade, que es una deuda con el descubrimiento personal
que ya haba empezado con Edades.

Como intelectual, tuviste un compromiso con alguna organizacin social en
el tiempo de violencia que nos toc vivir entre el 80 y los 90? Cmo te
afect personalmente?

No, nunca me atrajeron. El desarraigo tambin lo viv por ese lado. No me
avergenzo al decir que fui en cierta forma un espectador. Pero no
insensible; escuchaba y vea con pnico la realidad del pas, sobre todo
cuando comenz a golpear la cercana del barrio en que vivo.

T crees que la poesa es un oficio como cualquier otro?

No como cualquier otro. Es una actividad especial que requiere mucho del
escritor y a la cual le robamos tiempo con otras actividades.

Qu te llev a escribir poesa? Algn llamado interior consciente o
colectivo?

Tengo la impresin de que era la forma en que mejor se adapt mi espritu.
Las frases cortas y sentidas a las emociones intensas que viv en esos
momentos. Sobre el llamado, creo que fue un llamado consciente de necesidad
de salvacin. A partir de ese primer abrazo elementos subconscientes se
hicieron visibles y empec a tomar conciencia de ellos.

En que momento asumiste conscientemente la actividad creadora como un
acto consciente y pblico?

En los aos de universidad. Yo slo quera escribir mis breves cosas o
pensar en ellas, pero no, a la vez quera ser conocido, paradjico, no? Me
present a un juego floral. Qued segundo, recuerdo. Esto sucedi en el
segundo ao de universidad. Despus me encontr Voe Mya, un grupo que
apostaba por la vida potica. A veces, creo que no fue bueno haberlos
conocido tan rpido. Necesitaba ms tiempo para m. Pero as ocurrieron las
cosas.

Volviendo a Edades, tu primer libro de liberacin, te descubre como un
hombre sensible, a quien la experiencia del tiempo parece que te marcara.
Es verdad eso? Ya que el libro se divide en dos temas: travesas del
hombre y su encuentro con el resto, como una reconciliacin.

Ahora que lo mencionas, Edades era un libro de liberacin. Y como toda
liberacin, lamento o queja surge libre, sin ataduras, he ah la
precariedad, en parte del texto. Por supuesto, su organizacin, pienso que
originalmente se vio as. Pero tambin pienso que era inicio de un gran
proyecto por venir.

Cuando leo tu poesa encuentro epgrafes de Vicente Aleixandre, en
especial en tu primer libro, pero en El libro del amor y los encuentros
percibo ms bien el espritu de este poeta, en todo el poemario. Por qu?

Nunca haba reflexionado en esto, pero supongo que fue una proyeccin de
lo que posteriormente fue el segundo libro. S, Vicente Aleixandre estaba
presente, entiendo que es una figura emblemtica para m por la serenidad
que transmite en muchas de sus poesas. En mi caso era la necesidad, una
bsqueda.

Hay alguna influencia en especial que ha marcado tu poesa?

Soy un escritor de intuiciones y de pocas. Las emociones me enervan y si
es el momento escribo. No interesa que estos espacios estn distantes en el
tiempo. En realidad he escrito poco. Pero no me siento mal por esto. Creo
que respondo a mi propio ritmo. A mis propias improntas vivenciales.

Ms all de la funcin esttica, la poesa debe tener una funcin social
o moral? Tal vez podras contestar por qu se achaca a Noble Caterva el no
haber tenido un compromiso real con la sociedad de su tiempo?

Creo que ninguna funcin. Slo el disfrute y la contemplacin. Creo que el
compromiso real lo cumplieron otras personas. Cada uno cumpli su rol. En
NK, fueron coincidencias. Como t vers mi lucha individual fue tan cruel e
insensata como la lucha que se dio afuera.

Qu relacin esttica hay entre Edades y El libro del amor y los
encuentros?

Tengo la impresin de que existe un hilo que se rompe entre ambos. A decir
verdad, tengo la idea de que son dos personas diferentes las que escriben
ambos libros. Fui vctima de una esquizofrenia creativa. El primero
contempla. El segundo acta.

Al leer tu ltimo libro, El libro del amor y los encuentros, percibo una
evolucin hacia una poesa surrealista que engarza al amor un tanto
liberador, lleno de imgenes que transfiguran las palabras. Qu hay de
cierto en eso?

Ms que una evolucin, y esto es una confidencia, creo es el resultado de
explosiones individuales, cada uno en distintos momentos, por distintas
razones.

La primera, la liberacin montaraz de experiencias sucesivas arrastradas
por aos. La segunda, la liberacin de las emociones por una mujer, que a
la vez son todas las mujeres.

Vienes anunciando la publicacin de tu tercer poemario, Mscara de jade;
nos podras dar un adelanto?, sobre qu versa?

Mscara de jade rene poemas divididos en forma intuitiva. En el poema
inicial intent liberarme de un karma muy sentido para m: las penurias de
mi madre, con quien tuve emociones ambivalentes, en vida de ella, de amor y
odio. Pienso yo que emociones de este tipo terminan por marcarte
definitivamente. Utilizo el verso para exorcizar esas emociones. En la
segunda, imgenes diversas como en un alambique se cruzan y reclaman vida
propia, las presento como un haz de fotografas.

Hay algo que quisieras agregar?

S, que la ruta ya est marcada, que no hay vuelta atrs. Esta certeza, en
vez de hacer agobiante el descubrimiento, le da un matiz de encanto y de
obsesin a lo que he ido descubriendo en mi proceso creativo. Para m las
amistades, aunque pocas, han sido familias en las que liber parte de mi
ternura, y la poesa una forma de hacerla extensiva. La fiereza y temeridad
de algunos versos no han sido sino el irrefrenable oleaje en que a veces me
he visto, son pedidos en mi travesa en medio del ocano.

** Leoncio Luque Ccota
   leoncioluque@hotmail.com
   Escritor peruano (Puno, Huancan, 1964). Sigui estudios de economa en
   la Universidad Nacional del Callao (http://www.unac.edu.pe, 1985), la
   misma que abandon un ao despus, para seguir estudios de educacin en
   la especialidad de lengua y literatura en la Universidad Nacional
   Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). Public los poemarios Por
   la identidad de las imgenes (1996), En las grietas de tu espalda (2001)
   y Crnicas de Narciso (2005). Actualmente estudia la maestra en la
   Universidad Nacional de Educacin Enrique Guzmn y Valle
   (http://www.une.edu.pe, La Cantuta). Mantiene los blogs
   http://noblekaterba.blogspot.com y
   http://cronicaskaterbianas.blogspot.com.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El Seor Presidente: La descentralizacin como respuesta literaria ====
=== a la figura del invisible dictador omnipresente =======================
=== Karla Preciado Mendoza ================================================

Acerca de El Seor Presidente se han dicho y escrito muchas cosas. Se ha
analizado e interpretado desde diversas perspectivas, sobre todo en lo
referente al carcter mitolgico y a los aspectos estrechamente
relacionados con la poltica. Los interesados por esta obra tambin han
hecho que los lectores vuelquen su mirada hacia los juegos lxicos y las
bellsimas metforas que se manejan en el texto. De una manera ms
convencional, se han acercado a esta obra a partir de la trama, poniendo
especial atencin en la historia amorosa. Muy diversas pueden ser las
lecturas la obra, pero en este caso interesa la intencin global del texto
frente al sistema dictatorial, que debemos recordar, va ms all del que se
plantea en la novela.

Es por ello que me atrevo a sostener la tesis de que la instancia narrativa
mantiene un proceso de descentralizacin a lo largo de toda la obra, con la
finalidad de manifestarse en contra del sistema opresor representado a
travs de la figura del dictador, quien se percibe en todo momento sin
estar, salvo en contadas ocasiones, de manera fsica al alcance del pueblo.
El escritor guatemalteco Miguel ngel Asturias (1899-1974), diputado y
embajador, se interesaba profundamente por las repercusiones de los
sistemas opresores en Hispanoamrica. Es as como surge el texto que nos
ocupa, una mirada a las acciones de un dictador diegtico que se deshace de
quienes le resultan incmodos y que inculpa a algunos inocentes valindose
de uno de sus allegados ms incondicionales, Cara de ngel, quien de manera
redentora se enamora pero termina siendo tambin traicionado por el
dictador. El marco terico que me permitir aproximarme al texto es el que
ofrece el mtodo sociocrtico de anlisis textual.

El propsito fundamental es analizar los diferentes constituyentes
ideolgicos y las significancias sociolgicas contenidas en El Seor
Presidente para demostrar que la instancia narrativa no permanece pasiva
ante el proceso dictatorial, sino que como corpus literario, participa
activamente en un proceso que se opone al opresor que no da la cara ante su
gobierno, y que sin embargo observa y determina la mayora de las acciones.
Para ello manejar dos lneas: la primera corresponde el caos heterogneo
en la novela y la segunda se ocupar de la sistemtica de la fragmentacin.

En este apartado se tratar el tema del caos de lo heterogneo manifiesto
en El Seor Presidente. Dicho de otra manera, hablar de la postura de la
instancia narrativa que convoca sentimientos, actitudes y hechos en el
mismo espacio donde se mueven los personajes ya que al asumirlos de manera
simultnea, rompen con el orden presupuesto de las cosas. Ese caos se
genera ante el ojo siempre atento del Presidente, que no ante su figura de
carne y hueso. Para desarrollar el tema me valdr de los textos semiticos
(o polaridades) ms evidentes en la obra que nos ocupa.

Las dicotomas nos remiten de inmediato a una descolocacin en la atmsfera
dictatorial. El Presidente es el propio caudillo que existe sin estar,
manifiesto a travs de los diferentes sujetos transindividuales y de la
colectividad toda: Poco a poco se fueron juntando los convidados (...). Lo
que ninguno pudo decir fue dnde y a qu hora desapareci el Presidente
(Asturias, 1998: 154). As, el caos puede significar una reaccin no
consciente de los personajes, pero tambin puede ser la representacin del
dictador que a pesar de su carcter etreo adquiere vida a travs del
pueblo mismo y se concreta en l.

Lo interesante es que los ejes de oposicin en la novela no se vuelcan
exclusivamente sobre s mismos, sino que son capaces de intercambiarse,
como sucede con la intromisin de lo femenino en lo masculino, cuando se
reitera la voz amujerada de Lucio Vzquez, o la influencia de lo masculino
en lo femenino, con el olor a hombre siempre presente en las prostitutas
del burdel al que ha sido vendida Nia Fedina. Los personajes no se
encuentran estandarizados. Aqu no hallamos a la figura femenina
sempiternamente sometida por el yugo de lo masculino, porque existen
personajes como la esposa del titiritero, la seora Venjamn, mujer capaz
de frenar las actitudes de su marido, quien en determinado momento decide
soltar sus propias amarras para sumergirse en una tragedia individual. Las
identidades no se encuentran reconcentradas sino que se expanden hacia los
polos que parecen ms alejados de la esencia.

Una paradoja ocurre entre los personajes que parecen estar en una constante
bsqueda de lo materno, signo exaltado a travs de la figura masculina,
pero que se hace patente tambin en Camila, y la situacin de las madres,
como Nia Fedina, que no terminan de aceptar la separacin emocional o
material de sus hijos: Las madres nunca llegan a sentirse completamente
vacas de sus hijos (Asturias, 1998: 165). El caos, entonces, no se limita
a la esfera de las contaminaciones ms evidentes, sino que abarca los
estadios del alma misma, representacin de la bsqueda constante en la vida
de los personajes y producto de la insatisfaccin inmersa en la dictadura,
pero que va mucho ms all del dictador.

En El Seor Presidente, la maldad y la bondad se manifiestan de una manera
implcita a travs de las oposiciones de toda la instancia narrativa, pero
esto no se refiere slo a la cansina lucha entre el bien y el mal de orden
religioso, suponiendo ms bien una pugna irremediable entre el progreso que
fomentar el conocimiento y la atmsfera oscurantista impuesta por la
dictadura. As, la historia es un vaivn entre ver y no ver, entre observar
la realidad y padecer una ensayada ceguera blanca.

Nuevamente el lector se topa con esta doble visin del sujeto que permanece
con los ojos vendados, pero que al mismo tiempo est realizando un ensayo
de inteligente supervivencia. Se encuentra consciente del desorden (que
incluso es capaz de provocar), que enfocado desde la perspectiva
extratextual puede convertirse en la bomba de tiempo de un pueblo
profundamente inconforme. Asturias acertadamente deja un resquicio en la
obra para que el lector capte, dentro del sentido a veces doloroso, otras
sarcstico de las palabras, una esperanza en la que el pueblo todo est
actuando contra el sistema opresor que pretende a toda costa nublar su
vista.

La obra est estructurada en un ambiente constantemente alterno entre luz y
sombra. Estas incidencias permiten acercarnos a la visin del tiempo, al
transcurso de los das y las noches, e incluso lo vivo y lo muerto.
Nuevamente, ambos reinos, el de la luz y el de la oscuridad se fusionan
desordenando los ejes que se podra suponer deben permanecer cada uno en su
correspondiente hemisferio. Sin embargo, hay que destacar que la constante,
literalmente hablando, es sombra y no oscuridad. La semntica de la palabra
sugiere que entonces nos estamos enfrentando no a la ausencia de luz, sino
a la interposicin de un cuerpo con la luz que debera reflejarse en algn
sitio. Se trata de una de las tantas metforas carentes de inocencia en el
texto, porque de lo que se est hablando es de la figura del dictador, de
esa conciencia siempre presente que se tornasola cuando se esfuma como
presencia humana para seguir observando desde su palco especial.

Finalmente, nos encontramos con la bipolaridad constituida de culpabilidad
e inocencia. Esto en dos sentidos: el primero de ellos es el sentimiento
del sujeto individual que inflinge un severo juicio moral sobre s mismo,
como ocurre en algunos momentos de la narracin con Miguel Cara de ngel, y
la posible inocencia de algunos (pocos, si se quiere) en sus acciones. El
segundo tpico, el ms evidente y quiz el ms importante, es el de la
verdadera culpabilidad, de los autores intelectuales y materiales de los
diferentes crmenes que se desencadenan, y la inocencia de los personajes
muy poco pudientes que intencionalmente son inculpados y atrozmente
castigados por los altos mandos y en primera instancia por las rdenes del
Presidente. Una vez ms se puede observar que los textos semiticos se
suplantan para descolocar las instancias de lo que pudiera denominarse como
curso normal de las acciones.

Algunos crticos se han dado a la tarea de analizar el texto semitico que
surge entre el mito y la realidad en la novela. Tal eje verdaderamente es
una sistemtica de la interrelacin regional, ya que no puede ser tomado
bien a bien como una oposicin entre caracteres. No es aqu la mitificacin
o en todo caso desmitificacin lo que nos preocupa, son ms bien los
sentidos profundos del caos que nos plantea. Fernando Alegra (1996) seala
que Asturias maneja un tono de caos mitolgico regional, pero que no
intenta con ello ejercer un ataque contra la tradicin literaria pues,
estructuralmente, conserva la forma. No podemos concordar del todo con este
terico, ya que es precisamente esa ruptura con la tradicin literaria la
que hace pensar en El Seor Presidente como en un texto actual y novedoso
que juega con otros recursos adems del lenguaje singularmente
onomatopyico. La estructura es tema de otra disciplina.

El Seor Presidente ofrece una mirada catica, desfasada, sobre todo
propensa a la periferia, que permite observar las acciones desde una
perspectiva ms amplia. Jos Miguel Oviedo dice: La ciudad es un ncleo de
conflictos individuales y sociales (...). La antigua lucha pica contra la
naturaleza se ha fraccionado y se libra en muchos frentes a la vez; se
llama soledad, alienacin, angustia, incomunicacin (Oviedo, 1996: 431).
Quien esto escribe concuerda con tal sentencia, pues los traslapamientos
que se suceden en el texto eminentemente cosmopolita no son producto de una
casualidad, ni exclusivamente del sistema dictatorial. La convocacin de
los diferentes discursos crea una mezcla heterognea que se desplaza fuera
de la figura que se representa y gobierna al pas. En todo caso Miguel
ngel Asturias reproduce literariamente una desorganizacin que se opone
precisamente a la rigidez que intenta imponer el caudillo, hay que admitir,
muy probablemente a costa de los propios personajes.

El segundo lineamiento a tratar es la sistemtica de la fragmentacin en el
texto como proceso de descentralizacin. Si en lo catico las instancias
analizadas se concatenan, en este apartado la fragmentacin se encarga de
descongestionar un ambiente viciado, pero tambin se manifiesta el dolor de
una segmentacin forzada entre los personajes y las minuciosidades de su
vida. La constante de los elementos fragmentados remite ineludiblemente a
la forma y en caso muy especfico de esta novela, al vaco.

Si la narracin por s misma pretende sacudir conciencias, toma como punto
de partida lo que el pueblo puede hacer o no en unin. Llama la atencin el
hecho de que precisamente la fragmentacin sea el punto de partida para
ubicar las consecuencias de la dictadura en los sujetos desesperanzados. En
el sentido que llamaremos positivo, se encuentra el lenguaje, que a travs
de las onomatopeyas constantes y la sistemtica de la repeticin fragmenta
no slo el discurso oral, sino que a travs de la visualizacin ejerce una
libertad frente a las normas cannicas que impone el aparato de Estado.

La manera sumamente espordica en la que se citan elementos de pluralidad
es otra vertiente del discurso sistematizado de la fragmentacin. Desde el
ndice podemos percatarnos a travs de los determinantes gramaticales que
el sujeto se encuentra apartado de sus semejantes y lo mismo sucede con los
elementos que lo rodean. La polisemia en la obra llega desde la periferia y
no del centro, como si al separarse la multiplicidad de voces tomara lugar
desde las orillas para dejar un vaco en el centro. El dictador se
encuentra inmerso en ese vaco, ya que sus acciones no repercuten en el
sujeto colectivo del pas nicamente, sino que se vuelcan tambin hacia l,
como si su opresin se propagara desde su entorno invisible de manera
expansiva e impulsara hacia fuera del tremendo crculo a unos cuantos.

El trnsito entre lo positivo y lo negativo en la fragmentacin es
inevitable. Tambin se fragmenta constantemente el cuerpo humano, sobre
todo en lo que respecta a la figura femenina y concretamente a las imgenes
erticas hasta convertir la narracin en un cuerpo un tanto carnavalesco,
pero adornada dentro de los elementos indigenistas, sin caer en un insulso
modernismo. Mario Benedetti establece lo que sigue:

      Cuando en las nuevas letras latinoamericanas el personaje desaloja a
      la naturaleza de su privilegiado sitial en la evaluacin narrativa,
      acaso ello signifique, entre otras cosas, una indita manera de
      postular que este hombre de la porcin latinoamericana del tercer
      mundo se rebela contra un paisaje que de algn modo es inocente
      sostn del poder arbitrario, de la injusticia, del tratamiento
      inhumano, del despojo (Benedetti, 1996: 362).

Es decir, que las rupturas en la normalidad no slo afectan de manera
negativa al individuo, puesto que, como se ha dicho, forma parte de una
colectividad que le impulsa de alguna manera a rebelarse, porque a pesar de
hallarse oprimido, acta a favor de un bien comn quiz a travs de su
propio sacrificio. Curiosamente, lo doloroso se plantea en el texto a
partir de la pluralidad y los objetos: son las cuentas claras, las mujeres
malas, los tos y las tas.

Cabe resaltar que cuando el discurso se fragmenta para convertirse en un
elemento que llamaremos de soledad, surge simultneamente un ambiente de
colectividad del que permanece fsicamente excluido el dictador. Cuando en
el burdel las prostitutas se dan cuenta de que lo que lleva entre los
brazos Nia Fedina es su hijo muerto, comienzan todas a organizar un
improvisado ritual mortuorio y la instancia narrativa, ya no Asturias, nos
dice: A todas se les haba muerto aquella noche un hijo (Asturias, 1998:
218). No es su hijo, sino un hijo, como si en medio de la soledad de
Fedina, ellas se identificasen tambin con algo muy personal pero
conformando al mismo tiempo un ambiente de unidad y comprensin.

Resulta inevitable volver a tocar el tema de la vacuidad. Es una cuestin
que tambin nos remite al espacio que parece contenerlo todo pero que bien
puede fungir tambin como habitante. Con esto quiero decir que al parecer
el relato se mueve en crculos concntricos que a toda costa pretende
alejarse del caudillo quien nunca se sabe en qu lugar est. En medio de la
miseria y los seres queridos que le son arrancados, el sujeto se siente
vaco: la madre, la nana de Camila. Ambas figuras llegan a un espacio
enrarecido. Nia Fedina a la crcel, con el despojo de sus entraas
apretujado y ante el que decide convertirse en tumba, formar parte del
lugar sombro que ocupa y al mismo tiempo elige fusionarse con el cadver
de su hijo. La nana de Camila llega a la casa en total desorden donde
transcurrieron las etapas ms importantes de su vida, donde trabaj muchos
aos y con la que termina envolvindose en una atmsfera enfermiza, que la
conduce a la muerte.

La casa entonces es habitada por seres en primera instancia vacos,
segmentados. Con el transcurso de los segundos se van fusionando con ellos
y forman un nuevo crculo, para contener ese espacio dentro de s. Proceso
de sstole y distole entre la fragmentacin y la concatenacin,
movimientos vitales provocados quiz por el centro de todo, que son las
rdenes del Presidente. Gastn Bachelard considera al respecto de lo que
hemos dicho lo siguiente: No solamente nuestros recuerdos, sino tambin
nuestros olvidos estn alojados. Nuestro inconsciente est alojado.
Nuestra alma es una morada. Y al acordarnos de las casas, de los
cuartos, aprendemos a morar en nosotros mismos (Bacherlard, 2001: 29).
Es entonces, a travs de los trozos de recuerdos y figuras inconscientes
que se creen olvidadas, que el espacio es susceptible de ser parte del
sujeto individual y tambin son la va para reconcentrarse sobre s mismos,
pero declaradamente no junto a la figura autoproclamada mayesttica.

La fragmentacin, hemos visto, presenta diversas caras y la del tiempo es
una ms. Las cicatrices las va dejando tambin en la figura del dictador,
que en los pocos momentos en los que se manifiesta de manera fsica pierde
los estribos, y se muestra como una entidad carente de sentido, fra e
intrascendente que es obedecida sin el mayor apego sentimental, incluso por
sus ms allegados que se someten a travs del miedo y se extravan en el
discurso roto de su dirigente: los culpables son ustedes, imbciles,
servidores de qu..., de qu sirven..., de nada!... (Asturias, 1998: 195).
De este modo, el propio Presidente disipa su realidad a travs de la
ambigedad de las palabras que profiere, que se dispersan hacindole perder
respetabilidad y lo convierten en ttere de s mismo, semianimalizado.

En el orden trastocado, donde convergen, segn hemos visto, inocencia y
culpabilidad, el mismo general Canales, idealista y perseguido por un
crimen no cometido, se va desgranando poco a poco literalmente: En la
respiracin se le escapaban restos de palabras, de quejas despedazadas, y
sabor del corazn que salta, que se encoge (...) (Asturias, 1998: 108)
Esto inmanentemente para irse alejando de la opresin y la injusticia tan
recientemente recada en su persona, para, en ltima instancia, dejar de
ser.

La historia a travs del discurso se convierte entonces en una imagen de
mosaico, donde los seres todos de la dictadura, incluyendo al dictador que
no sale de su propio crculo, se confunden entre las incidencias del
pasado, entre los espacios que se ven obligados a llenar o entre los vacos
que no pueden agotar. Una fragmentacin a travs de la lengua, a travs de
la percepcin esttica del lector, pero tambin y posiblemente al mismo
tiempo, del interior de cada uno de los personajes que conforman ya no el
sujeto colectivo, sino el sujeto cultural que es la dictadura, removindose
ante una presencia que les es temerariamente conocida, pero negada a travs
de la figura de carne y hueso, en este sentido, casi divinizada.

Finalmente, hemos hecho un recuento de dos aspectos fundamentales y un poco
desatendidos en El Seor Presidente. Es necesario reconocer que los
problemas fundamentales son los mismos en la humanidad entera y si bien una
novela no nos develar la quintaesencia de la vida del hombre, s es capaz,
en este caso concreto, de reunir y convocar variadas lecturas, e
interpretaciones, y lo ms importante, provoca intereses analticos que
incluso pueden ir ms all del inters literario: la figura del dictador y
el comportamiento de sujeto cultural que se ve afectado por sus acciones.

Es as como el texto que nos ocupa y la instancia narrativa que lo modela
construyen su propio espacio literario con un rostro fresco dentro de los
movimientos de vanguardia, sin la necesidad de lanzar al mundo manifiestos
explcitos, puesto que finalmente se puede decir que el texto
verdaderamente habla por s mismo, formando autnticos textos semiticos
como unidad toda. Si bien habla de caos y fragmentacin, discursos de por
s relacionados, es una integracin de pocas hojas para la temtica tan
amplia que abarca. Finalmente el texto como unidad responde a la ausencia
fsica de la presencia mental y emocional del gobernante que somete. El
texto es un viaje prcticamente inacabado del centro a la periferia que se
expande mucho ms all de las fronteras nacionales de la implcita
Guatemala, para as poder aislar a la figura del dictador dentro del
crculo casi apocalptico de elementos separados. Asturias revuelve y
desune, pero al mismo tiempo unifica, protestando a travs de una palabra
renovada, siempre viva.



Bibliografa

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** Karla Preciado Mendoza
   quimeradevientoysombra@gmail.com
   Investigadora y escritora mexicana (Guadalajara, Jalisco, 1983). Cursa
   la Licenciatura en Letras Hispnicas en la Universidad de Guadalajara
   (UdG, http://www.udg.mx). Es asistente de investigacin literaria. Ha
   participado en lecturas de su produccin (indita) narrativa y potica
   por dos aos consecutivos en un par de museos.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** La despedida de Brbara
       Mara Eugenia Sez

   *** Poemas
       Gustavo Lespada

   *** Tres cuentos
       Jorge Etcheverry

   *** Poemas
       Antonio Jos Rodrguez Soria

   *** Olvido
       Jssica de la Portilla Montao

   *** Poemas
       Leda Maidana

   *** El visitante
       Marcial Fonseca

   *** Memoria
       Judith Godoy

   *** El justiciero
       Luis Recuenco Bernal

   *** Tres poemas
       Estrella Gomes

   *** Mi amigo el linyera
       Gladys Liliana Abilar

   *** Poemas
       Juan Prez Rosales

   *** Almas gemelas
       Gabriela de la Pea Astorga

   *** Poemas
       Delia Rengifo

   *** Non in solo pane vivit homo
       Fernando Arrojo-Ramos

   *** Poesa ligera para almas en desuso
       Miguel ngel Zapotitla Prez



=== La despedida de Brbara ===============================================
=== Relato compacto de la salida de Cuba ==================================
=== de una marielita hace un cuarto de siglo ============================
=== Mara Eugenia Sez ====================================================

Antes, una cita de Espejo de paciencia (1609), poema pico sobre el rescate
del obispo Juan de las Casas Altamirano de manos del pirata francs que lo
tena preso, Gilbert Giron, cuyo apellido dio nombre a la Playa Girn,
famosa desde el intento de Baha de Cochinos.

      Los que os quejis de la fortuna avara
      Por cualquiera mediano movimiento;
      Los que mostris en pblico en la cara
      Lo mucho que sents un descontento

As no es Brbara. Su cara irradia un contento eufrico. Alta, tremenda,
con el pelo bien cortado y pintado, de pantalones negros, blusa blanca y
una chaqueta a juego, parada ante nosotros. Sus alumnos la miran y yo, su
colega, tambin, mientras espero que comience su prometido cuento sobre
cmo sal con los balseros del puerto de Mariel en 1982. Nunca se queja de
nada. Todo lo contrario. No han pasado ni seis meses de que le sacaran un
tumor canceroso del cerebro y ni una vez se ha quejado que yo recuerde. Por
decisin propia volvi a sus tres clases de espaol, mes y medio despus de
la operacin. Y a su puesto de directora. Y a llevarse al semestre de
verano en Madrid a 35 estudiantes. Aqu est.

Cuando la vuelva a ver ya habr ledo este escrito que le envo por correo
electrnico.

Ya saben cmo son de diferentes las cosas aqu en Estados Unidos de las de
nuestros pases. Me pregunto si los estudiantes lo saben. Se les ha dado
la consabida explicacin sobre Cuba, Castro y los Marielitos. Pero ninguna
explicacin sobra cuando los estudiantes son estadounidenses, aunque
latinoamericanos de origen o de nacimiento. En este pas la poca geografa
que aprendemos es a bombazos, invasiones, y cuando llovemos misiles.
Perennes caen nuestras lluvias sobre algn infeliz punto de la geografa
que nos incomoda, como Irak o Afganistn o Vietnam, un -tan, o -an. Slo
as aprendemos. Los estudiantes. Lo que saben de Cuba es que es una isla,
cerca de la Florida, y que all hablan como Scarface y Ricky Ricardo y
Gloria Estefan, y que tiene un dictador comunista y con barbas, barbudo
como los terroristas iraques que no se dejan liberar por nosotros, que
somos los buscadores de Armas de Destruccin Masiva. Es una isla caribea
como Jamaica, de donde viene el reggae y la ganja, y como Puerto Rico, de
donde vienen los beisboleros, mujeres culonas como Jennifer J-Lo Lpez y
la vida loca de Ricky Martin. A Brbara la miran con mediana curiosidad.
Es demasiado rubia. Too happy.

      Estaba el buen Obispo tan cansado
      Que dar no puede pasos adelante;
      Y viendo en el camino puesta  un lado
      La cruz con que Jesus sali triunfante,
      Al pi de ella se puso arrodillado,
      Y con contrito corazon constante,
      Mientras que le dej la gente fiera,
      A hablarle comenz de esta manera.

Fidel no dejaba que ningn cubano se acercara a las embajadas porque
podan pedir asilo. As que las tena rodeadas de guardias con
ametralladoras. Pero, como les dije, la del Per se llen de gente y fueron
llegando docenas y luego cientos y luego miles y llenaron la embajada y
comenzaron a aposentarse.... Qu significa esa palabra, aposenk?,
pregunta la bonita del grupo. Es como posarse sobre algo, como las palomas
se posan en los aleros de los tejados, antes de emprender el vuelo. Pero
posarse es, para estos estudiantes mexicoamericanos, algo que suena a
posadas y Las Posadas es una tradicin navidea que se celebra en Mxico.
Mara y San Jos van de posada en posada buscando un lugar donde ella pueda
dar a luz. Una voz se dirige a la bonita: Yo soy Jos y t la Virgen,
mamacita. Se forma un relajo. Estamos a 15 de diciembre. Brbara tarda un
minuto en calmarlos.

      Que dar no puede pasos adelante...

Se fueron aposentando en el techo, que casi lo hunden. Y las cmaras de
televisin de todo el mundo filmndolos y se form un escndalo
internacional que tom desprevenido a Fidel, l, que lo anticipa todo, y,
en un momento de rabia decidi dejarlos ir. Luego, como Fidel cambia de
opinin de un da a otro, segn le entra la ventolera, decidi dejar salir
a cuanto cubano estuviera siendo reclamado por sus familiares en el
exterior, claimed by his family, you know what I mean? Ni qu decir que mil
barcos partieron de Florida, o cientos al menos. Gaviotas, uves blancas,
en pos del pescadito. A los que les llegaba permiso de partir tenan que
tener mximo cuidado porque si se enteraba algn vecino te hacan acto de
repudio, organizado por el encargado de vigilar el vecindario, que cada
cuantas casas haba uno. Venan a pegarte, a apedrearte y pintarrajearte la
casa y a echarle basura adentro, le cortaban el agua y la electricidad, te
cercaban, te insultaban y hasta los nios le jalaban el pelo a tus nios.
Yo tuve que mandar a mis dos hijas, de ocho y nueve aos, al acto de
repudio contra una vecina, porque si no lo haca nos fichaban. Cuando vi
cmo le estaban jalando el pelo a la pobre vieja, mi comadre, me asom por
la ventana y les grit: vulvanse nias, suban . La estudiante anglo que
est sentada al lado mo, una mujer canosa, de ojos claros rodeados de
lneas de humor y de saber, me comenta: Mejor es jalada de pelo que los
miles de toneladas de bombas y napalm que les echamos a los del Vietnam,
ms bombas que cayeron en toda la Segunda Guerra Mundial echamos sobre un
paisito del tamao del estado de Nuevo Mxico, y eso y-que-por-contener a
la China comunista, y ahora es nuestro principal socio comercial, nuestro
principal acreedor y casi nuestro aliado. Conozco a esta estudiante desde
que estuve sustituyendo a Brbara en sus clases durante el post-operatorio,
pero no puedo hacerle comentario porque Brbara de pronto mira hacia
nuestro lado. Me viene a la mente la imagen de Bush y, a su espalda, el
enorme retrato de Ho Chi Min que le pusieron en la sala de banquetes, en el
tour que hace unos das hizo al Vietnam. Asiento callada. Miro hacia el
frente. Hay una mujer alta y rubia parada frente a nosotras. Sus manos
revolotean. Vuelta a Cuba.

      Embravecise el mar en aquel punto
      Como sentido de la humana afrenta,
      Y con el viento hizo contrapunto,
      Tan triste como suele en gran tormenta.
      Todos mostraron la color difunta;
      Que el miedo de morir y dar la cuenta
      Hace mudar al hombre los intentos,
      Y mejora la vida y pensamientos.

Fidel dijo que iba a dejar salir en barco a todos los que tuvieran
prontuario policial, police record. Solt a todos los criminales de las
crceles. (Y a los sidosos del sanatorio Los Cocos?, pero Brbara no dice
nada a respecto). En Cuba casi no hay criminales. No los encuentras por
las calles, como aqu a los pandilleros. As que para encontrar criminales,
Fidel tuvo que vaciar las crceles. Vieran qu gente! Gente que yo nunca
haba visto as. Algunos hasta con tatuajes adentro de los labios. En Cuba
nadie lleva tatuajes. Tatuarse es de lo ms bajo. Slo la gente de los ms
bajo, los criminales, llevan tatuajes y aun ellos se los ponen en las
partes escondidas del cuerpo. Miro a mi alrededor. Pues aqu algunos
estudiantes estn tatuados. Ellas suele ser con una coqueta serpientica
bajo el ombligo, en la lnea de vello del pubis, o en la ingle, o donde la
espalda pierde su casto nombre y comienza la raja del llamado culo; o con
un corazoncito en el hombro, o con una diosa en el brazo. Ellos tatuados
con algo macho, como una mujer bien chichona y encuerada, con sus
chichotas paradotas y el pelo largo, montada sobre un toro o en una moto
grandota, o con una Virgencita de Guadalupe mirando al suelo, modestica
madrecita morenita indita. Total que mi esposo Andrs tuvo que decir que
era criminal para que nos dejaran salir. Tuvo que inventarse que haba
vendido en el mercado negro, l, que no era sino supervisor de la red
ferroviaria. Lo aceptaron sin hacer muchas preguntas porque mi hermano
tena alto cargo en el Partido Comunista. Pero se le quedaron mirando a mi
suegra y Andrs tuvo que salirles al paso: Y mi mam tambin. Mi madre
alquilaba un cuarto a las parejas que queran tener amores, as que ella
tambin es criminal. Y no es que rentaste el cuarto ms de una vez a una
jinetera, mam?. Pues ustedes dos pueden salir, pero su esposa y sus
hijas no, porque ellas no han declarado actos delictivos. Eso fue lo que
le dijeron a Andrs.

Mi suegra nada menos que de celestina!. Brbara suelta una carcajada
llorosa. Qu es celestina?, pregunta la bonita del grupo, una belleza
tapata de melena negra, piel blanca y ojazos melados. La sonsacadora, la
que presta el cuarto al sancho, dice Jos y todos ren.

Para evitar el acto de repudio, Brbara se fue con sus nias a casa de una
ta en Santa Clara donde nadie las conoca. El esposo de Brbara, Andrs,
se qued en La Habana con su madre enferma de diabetes, que pareca ir
perdiendo la razn. Hablaba la vieja seora de que su casa estaba siempre
limpia, no como las de sus vecinos. Repeta a las paredes que sus muebles
eran de buen gusto, porque ella siempre se las haba arreglado para
encontrar revistas americanas de decoracin. Que ella haba sido la que
forr los muebles, sola. Que era la tela del color de moda. Que haba sido
ella la que compr los muebles y, despus de la Revolucin, la que encontr
en el mercado negro las revistas, la que, 20 aos despus de la Revolucin,
la que encontr en el mercado negro, sola, las telas para volver a forrar
los muebles. Que su casa siempre estaba inmaculada, con cortinas, sin
polvo, sola, callada, las sbanas limpias porque las lavaba a mano, todas,
una vez por semana, sin o con jabn. Que plant rboles para darles fruta a
sus hijos, guayabas, vitaminas, complementos de la dieta.

      Le ofrecen frutas con graciosos ritos,
      Guanbanas, gegiras y caimitos.

Escondida, mirando por la ventana, Brbara vio llegar a Andrs. Solito,
bajando por la calle, las manos en los bolsillos, mirando hacia el frente y
no hacia la casa. Ella sali al tiro, casi sin cerrarse la bata sobre el
pechazo; su marido se puso el ndice en los labios sellados y la agarr del
brazo llevndosela a la casa. Agarra a las nias y pon el par de cosas
necesarias en una sola bolsa y en 10 minutos ests a la puerta con ellas
porque nos vamos ahora mismo a La Habana. Nos dieron permiso de salir a
todos de Cuba, gracias a tu hermano, y tengo un taxi esperando a la vuelta
de la esquina. Agarra todo el dinero; le tenemos que dar los 400 dlares
para que nos lleve. Mam est en el taxi esperndonos. En 10 minutos!.

Brbara les dijo a las nias que hicieran pip. Acababan de desayunar. Tom
un bolsn y meti un cambio de pantaletas para las tres, un botelln de
plstico lleno de agua, cepillos de dientes, un peine, una fruta y el
dinero. Ah!, y met un paraguas, un paraguas grandote, que no s por qu
lo tom pero que nos vino de lo mejor, luego, en la travesa, para
protegernos del sol y ah, debajo del paraguas, cabamos todos. Los cinco
andbamos debajo del paraguotas, todos pegados unos a otros, como si
furamos en peregrinacin.

      Por cualquiera mediano movimiento;
      Los que mostris en pblico en la cara...

Llegamos a La Habana en poco ms de cuatro horas. Lo mas difcil fue
mantener calladas a las nias, que no dijeran nada de adnde bamos. Porque
en el taxi iban tambin otros dos pasajeros que nos eran desconocidos.
Todos amontonados. Yo con el bolsn a mis pies y una nia arriba de mis
piernas. La otra, la grandota, sentada sobre Andrs, que es bajito. Gracias
a Dios mi suegra no habl. Iba como ida. Djenos aqu por favor en la
parada, que tenemos que tomar una guagua a otra ciudad: eso le dijeron al
taxista sin darle mayor explicacin (guagua, aunque la palabra que
Brbara y Andrs usaban era autobs). Y se bajaron, pero no demasiado
cerca del estadio. Adentro del estadio estaba concentrada la gente que se
dispona a salir de Cuba, del puerto de Mariel, y que esperaba su barco y a
ver si de verdad le daban permiso de salir. No fueron directo al estadio
los cinco. Se metieron en una iglesia, aunque no la de ellos, a esperar que
oscureciera. Oremos a Dios que nos ayude a escapar, dijeron los dos,
cristianos evanglicos, y la suegra dijo por su parte una oracin a la
Virgen de la Caridad del Cobre. Lleg el crepsculo. Andrs trajo un poco
de comida. El sacerdote les dej usar el bao y no les hizo preguntas.
Dejaron que oscureciera del todo y comenzaron a caminar las ocho cuadras
que los separaban del estadio.

      Por cualquiera mediano movimiento;
      Los que mostris en pblico en la cara...

Pero al llegar vieron que estaba todo rodeado de guardias con metralleta,
alambre de pas, camionetas y camiones militares. Afuera, una fila inmensa
de gente recibiendo insultos a gritos desde lejos de los que se quedaban.
Brbara mir a su marido, mir a las nias y a la suegra que ya no poda
ms. Andrs decidi entrar por atrs, donde haba un campo baldo, con el
monte crecido. De noche. Caminaron hacia el estadio a travs de la maleza.
Andrs fue primero. Brbara se le qued atrs con una nia en cada brazo,
el bolsn colgado al cuello y la suegra a la espalda. Wonderwoman. Andrs
dijo sganme. Andrs avanz.

      Sin que perdiese punto en su defensa,
      Hizse afuera y le apunt derecho...

Se adentraron por entre las matas que les llegaban hasta las rodillas,
cargando a las nias y Brbara sin soltar el bolsn que se colg del
cuello. La suegra iba agarrada de Andrs y le temblaban las flacas piernas.
Se estaba orinando. Lentos los veinte o treinta pasos que dieron hasta que
el ruido que hacen las armas semiautomticas al recargarse les clav los
pies al suelo y les alz las manos. Detnganse. Los estamos apuntando.
Brbara se ech al suelo sobre su hija menor y pens que me den a m y no
a ella. Andrs alz un papel en la mano y dijo en voz alta: No disparen!
Tenemos el permiso de salir.

Los rodeaban unos ocho hombres armados; quiz no tantos. Los reflectores no
les dejaron ver al miliciano que le quit el papel, lo rompi en pedazos y
les grit: Sganme. Sin rechistar le siguieron hasta el estadio. Y all.

      Vinieron de los pastos las napeas
      Y al hombro trae cada una un pisitaco

Haba miles de gentes. Una gran tienda y bajo ella haba soldados, miles de
personas, casi ninguna letrina, como pronto descubrieron. No hubo comida
esa noche. No saban dnde echarse a dormir. Abuelos y nios, parejas que
se miraban sin agarrarse de las manos, familias. Hombres tatuados. Sus
mujeres pestilentes a entrepierna, chancletudas, desdentadas. Un muchacho
plido, flaqusimo, de nalgas planas casi inexistentes, tatuado en el bajo
vientre, mira a una mujer implacablemente sola, est donde est parada, con
sus nalgotas colgando y sus pantalones blancos apretados, sus tacones
blancos, aretes rojos, labios rojos y pelo pintado. La mulata jineteaba
donde l, cerca del puerto. Hasta que los agarraron. Ahora son como San
Jos y la Virgen que estn buscando posada. No saben dnde echarse a
dormir. Tampoco Andrs y Brbara. Escogen un poste y all tienden el
puesto alrededor, porque Brbara ha odo que los militares entran a la
tienda de noche para buscar a los criminales que se escapan de la otra
tienda (la de los criminales) porque no se quieren ir de Cuba porque
tienen miedo de cmo se trata a los negros en Estados Unidos y que los van
a repatriar. Los militares entran a la tienda de noche, es lo que ella ha
odo, y pasan por encima de la gente, corriendo, pisando, armas cargadas en
mano. Pero aun en la noche se ve un poste y por eso es un sitio seguro.
Para dormir sin que te pisen.

      Vinieron de los pastos las napeas
      Y al hombro trae cada una un pisitaco
      Y entre cada tres de ellas dos bateas
      De flores olorosas de navaco

Al da siguiente por la tarde recibieron su primer alimento: cada uno una
latica de arroz, revuelto con un huevo hediondo. Se la comieron. Brbara
guard una lata extra que le dio un viejito enfermo. Al otro da los mudan
para otra tienda, otro campamento ms cerca del puerto de Mariel. Y les dan
yogurt. Sin azcar ni nada, pero qu divino!. Y otra latica de arroz con
huevo. A la suegra le da un mareo y van a la enfermera. Todo lo que tiene
la enfermera es caramelos de limn para la tos. Les hace entrega de un
paquetico. Brbara le da un par de caramelos a su suegra y se guarda el
resto para el viaje. Salen afuera al sol a hacer pip, ella, la suegra y
las nias, todas bajo el paraguas. Andrs sale afuera con su cuado y se
fuma su ltimo cigarro cubano, encaletado. Al otro da volvern a darles
yogurt.

      De los prados que acercan las aldeas.
      Vienen cargadas de meh y tabaco,
      Mameyes, pias, tunas y aguacates
      Pltanos y mamones y tomates.

Andrs ha averiguado de quin hay que hacerse amigo para pasar a la lista
de los prximos que pasarn a la tienda final, la del ltimo campamento, ya
pegado al puerto. Es que Andrs es muy listo. Ofrecindole una bicicleta
a un conocido del Partido, porque el carro no se lo puede ofrecer ya se lo
han quitado entra Andrs en la prxima lista con su familia. Ms vale que
sea pronto porque mam, mrala hermano, se pone a hacer pip en el suelo y
se quita la ropa a cada rato, y se agacha sin bloomers a orinar delante de
todos. As es viejo, se ponen as, se les va la cabeza. Otro yogurcito,
otra latica y oyen sus nombres.

Un miliciano armado les pide sus documentos de identificacin. Rompe en
pedazos cada una de las tarjeticas. Por el suelo se les ha quedado su
identidad cubana. Ya no ramos nadie. (Nos pararon en fila como a los
judos, dice, y se mira el brazo. No tiene tatuajes Brbara. Libre su brazo
tambin de brazaletes.) Ya ramos nada; no existamos.

Parados en fila, Brbara oy gemidos detrs de una cortina. Salan voces
delicadas. Se fue acercando. Sonaba como cuando los novios aprovechan un
momentico solos y se ponen a hacer el amor en la casa de los padres de
ella, en el sof, en cualquier parte, mordindose los labios y rasgundose
las espaldas. (Los estudiantes ya no se ren; estn quietos, atentos).
Brbara descorri un poco la cortina y vio a una mujer tendida boca arriba,
con las piernas inmensamente separadas y la vagina expuesta, como una rosa
herida entre una oscura mata. Le est metiendo los dedos enormes una negra
uniformada. Lo hace para chequear si se ha escondido algo en la vagina, el
anillo de bodas, una moneda, lo que sea.

      Andaba entre los nuestros diligente
      Un etope digno de alabanza,
      Llamado Salvador, negro valiente,
      De los que tiene Yara en su labranza,
      Hijo de Golomn, viejo prudente:
      El cual, armado de machete y lanza,
      Cuando vido a Gilberto andar brioso,
      Arremete contra l cual len furioso.
      Don Gilberto que vido al etope,
      Se puso luego a punto de batalla,
      Y se encontraron; mas qued del golpe
      Desnudo el negro, y el francs con malla.
      Oh t, divina musa Caliope,
      Permite, y t bella ninfa Aglaya,
      Que pueda dibujar la pluma ma
      De este negro el valor y valenta!
      Andaba Don Gilberto ya cansado,
      Y ofendido de un negro con vergenza;
      Que las ms veces vemos que un pecado
      Al hombre trae a lo que nunca piensa:
      Y vindole el buen negro desmayado,
      Sin que perdiese punto en su defensa,
      Hizse afuera y le apunt derecho,
      Metindole la lanza por el pecho.
      Mas no la hubo sacado, cuando al punto
      El alma se sali por esta herida,
      Dejando el cuerpo plido y difunto,
      Pagando las maldades que hizo en vida.
      Luego uno de los nuestros que all junto
      Estaba con la mano prevenida,
      Le corta la cabeza, y con tal gloria
      A voces aclamaron la victoria.
      Oh, Salvador criollo, negro honrado!
      Vuele tu fama, y nunca se consuma;
      Que en la alabanza de tan buen soldado
      Es bien que no se cansen lengua y pluma!
      Y no porque te doy este dictado,
      Ningn mordaz entienda ni presuma
      Que es aficin que tengo en lo que escribo
      A un negro esclavo, y sin razn cautivo.
      Y t, claro Bayamo peregrino,
      Ostenta ese blasn que te engrandece;
      Y a este etope, de memoria dino,
      Dale la libertad pues la merece.
      De las arenas de tu ro divino
      El plido metal que te enriquece
      Saca, y ahorra antes que el vulgo hable,
      A Salvador el negro memorable.

No se quede mirando que usted es la prxima, con las hembras de su
familia, y vyase quitando los bloomers. Brbara vuelve con sus nias, las
pone detrs de su corpachn y le dice. Aqu estoy, haz conmigo lo que
quieras, estoy preparada. Pero no se tiene que bajar las pantaletas porque
la dejan ir sin examen vaginal, y a sus hijas, y a su suegra lo mismo.
Bendita seas de Dios negra bella, Dios te bendiga, negra que me libera,
negra que me libra y a mis nias, la Virgen te ampare!. Unos segundos y
Andrs tambin sale de atrs de la cortina, en la fila de los hombres, con
una sonrisa triunfante. No le han hurgado el ano.

      El plido metal que te enriquece
      Saca, y ahorra antes que el vulgo hable,
      A Salvador el negro memorable.

Todos bajo el paraguas a pleno sol en el barco camaronero. Andrs salt
adentro, de los primeros, para agarrar un puestico junto al motor. A media
hora qued Cuba. Cuba es una fila de espuma donde no se aposentan las
gaviotas. Al crucero norteamericano que acecha entre las olas lo han dejado
pasar sin montarse en l. Saben que no los va a llevar a Florida sino a
Georgia, a un campamento de concentracin de marielitos. Y adems tienen
miedo de los marines por si son como los del Vietnam que salen todo el
tiempo en la televisin.

Ya han tenido bastante de campamento y de militares.

Djalos pasar papi. Ya en cuatro horas estamos en Florida, deja que los
otros se vayan con los marines, nosotros no, estamos casi a salvo.
Mamata, pero y si hay tormenta.... No la va a haber, Andrs, no ms,
nunca ms.

      Como suele despus de la tormenta
      Venir con alegra la bonanza,
      Y la gente de triste y descontenta
      Volver su desconsuelo en confianza;
      As pues para todos nuestra afrenta,
      Que se volvi en contento y esperanza
      Vindoos en libertad...

Al poco tiempo llegarn a tierra. A la Florida mtica, fuente de la eterna
juventud.



Adis a Cuba, adis. All queda atrs el Paraso con su serpiente y su
rbol de la vida y de la ciencia del bien y el mal, de la verdad
mordisqueada apenitas. Los ojos hmedos de un mar eterno, la sonrisa
luminosa, se despide de esa isla Brbara y nosotros nos quedamos aqu.

      Es bien que no se cansen lengua y pluma!
      Y no porque te doy este dictado,
      Ningn mordaz entienda ni presuma
      Que es aficin que tengo en lo que escribo.

** Mara Eugenia Sez
   mayerfmt@aol.com
   Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
   (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
   por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
   Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
   sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene indito su
   libro Don Quijote de Indias, as como diversos relatos de ficcin y
   poemas.



=== Poemas      Gustavo Lespada ===========================================

*** Sueo

urdo conexiones, tramas,
nudo a nudo la red paciente tejo, armo
figuras que luego remitirn a otras,
despliego el infinito ante el espejo;
algn sueo fugaz donde soy otro
tantea analogas en lo obscuro.

afirmo
apisono
este suelo de palabras
este sustento solo de palabras
adonde crezca la palabra hierva o donde
oscura moje al sueo o seas un refugio
de lucidez como un lecho de ojos
donde la noche cae abierta.

sueo
donde voy hacia los nombres
que han de poblar el mundo
donde pienso o camino o donde,
con voces y silencios
y todo lo ignorado,
hemos cumplido con reconocernos.



*** El nombre

en el principio era el caos indiscriminado.

no es que se encuentre la verdad revelada como si se tratase de un tesoro
escondido sino que la bsqueda modela, construye esa verdad, como la mano
modela la forma que recorre. por tanto la verdad ltima es la misma
bsqueda, puesto que no hay desciframiento sin previo cifrar. nombrar es
identificar, separar aquello que el nombre delimita y recubre como una
piel, aislndolo del amasijo del caos. la piel del nombre origina y
conforma al ser: el ser es porque es nombrado. y puesto que nombrar es
discriminar, diferenciar, en suma, otorgar identidad, con esa piel el
nombre nos entrega la perspectiva que implica una mirada y una distancia
imprescindibles. nombrar siempre es un acto de violencia, de una doble
violencia: la que se ejerce sobre lo nombrado, al arrancarlo de su anomia
inerte, y la que desgaja al ser que nombra exponiendo su espalda a la
intemperie. nombrar, entonces, siempre ser alejarme, puesto que para
llegar a poseer algo debo primero ser un otro. el parto trae al hijo, pero
tambin hace a la madre. el nombre es esa forma de paliar la soledad de la
existencia aferrndonos a aquello de lo que indefectiblemente nos
alejaremos. es un reclamo por la unin perdida. como un hurfano que,
deslumbrado por tus caderas, ha perdido su nombre en la penumbra. pone su
huevo entonces, su enjambre de silencios, su mezquina torpeza, su cielo de
ecos muertos cada vez que te llama.

en el nombre reside la nostalgia del caos primordial.



*** El silencio

ese silencio de materia blanca
imprescindible blanco del soporte
o nada generosa / asedio
siempre en deuda
insuficiente siempre
como el deseo siempre
que ninguna / consumacin
colmar ni calmar puede
lo que decanta quieto
lo que tempranamente supiste:
lo que nunca sabremos, eso somos.

despus de los rituales laxos
o tmidas traiciones
cotidianas / slo
despus te preguntas
pensando en ella / recorriendo
los acuarios perplejos de la imaginacin
slo despus, refugio: cmo ser
te preguntas el adentro
cmo sera de ancha su cara
al hundirme en ella / cmo sera
no naufragar y esta vez s / rumbo
a taca a su boca / cmo ser
lo que no sea, entonces,
cmo sera el silencio

                   de alrededor

de ese
        beso

      (en homenaje a Felisberto Hernndez)



*** En el ritual sombro

en el ritual sombro los estambres
ms ac del susurro de los secretos pactos
de estrellas borroneadas por las copas del bosque
ms ac donde el roce escondido de la abeja humedece
la palabra lengua / el roco perplejo en que la sed
liba su borde tmido con sus tintas de fuego
ac noms has de mojar la pluma
para escribir mi nombre
y me dars mis manos
sobre dos lunas blancas
y todos tus zumbidos sern mos.

** Gustavo Lespada
   gustavo.lespada@osde.com.ar
   Investigador argentino (1953). Licenciado en letras por la Universidad
   de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar), doctorando sobre la obra de
   Fesliberto Hernndez y docente e investigador de la mencionada casa de
   estudios. Ha publicado Naufragio (poesa; Buenos Aires, Libros de Tierra
   Firme, 2005), Esa promiscua escritura (ensayo; Crdoba, Editorial
   Alcin, 2002) e Hilo de Ariadna (poesa; Buenos Aires, Ediciones ltimo
   Reino, 1999). Coedit una antologa crtica de No Jitrik, Suspender
   toda certeza, con Gonzalo Aguilar (Buenos Aires, Editorial Biblos,
   1997). Textos suyos han sido incluidas en diversas publicaciones
   colectivas como Violencia y silencio; literatura latinoamericana
   contempornea (edicin de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor,
   2005), La fugitiva contemporaneidad; narrativa latinoamericana 1990-2000
   (edicin de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor, 2003) y Las
   maravillas de lo real (No Jitrik, compilador, Instituto de Literatura
   Hispanoamericana de la UBA, Buenos Aires, 2000), entre otras, adems de
   varios artculos y estudios editados en revistas especializadas de
   Uruguay, Estados Unidos, Mxico y Argentina. Es miembro del Consejo de
   Redaccin de la revista Enclaves, editada por el Departamento de
   Docencia del Hospital Borda (Buenos Aires), y de la revista virtual
   Everba (Berkeley, Estados Unidos, http://www.everba.org) desde diciembre
   de 2003. Ha participado de numerosos congresos nacionales e
   internacionales sobre literatura, teora literaria y de carcter
   interdisciplinario. Ha recibido el premio Juan Rulfo 2003 en la
   categora ensayo literario por su trabajo sobre Las cartas que no
   llegaron, de Mauricio Rosencof; adems fue distinguido por la Honorable
   Cmara de Diputados de Argentina en reconocimiento a su labor
   profesional en el campo de la cultura (2004), finalista del Premio
   Continentes 2004 de Poesa "Pas de las Nubes" (Mxico, 2004) y premiado
   por la Academia Nacional de Letras del Uruguay en 1997 por un ensayo
   sobre Nadie encenda las lmparas de Felisberto Hernndez.



=== Tres cuentos      Jorge Etcheverry ====================================

*** Hecatombe

Pobres animales de la televisin, la nia dice desde la sabidura de
(algunos) infantes que miran el mundo desde el no compromiso inicial. A
nivel nuestro tratamos de suprimir la presencia de esa masacre en que
consiste nuestra existencia misma de carnvoros. El primate humano ech a
caminar sobre el lodo, que era rojo y mezclaba la tierra arcillosa
primordial con la sangre. En las ciudades se tapa el origen de bisteques,
costillares y hamburguesas. Ya no hay carniceras con hombres de delantal
blanco que descuartizan cuerpos colgantes, cabezas de cerdo y vacuno con
ojos vidriosos y enormes que nos persigan en sueos. Se venden las partes
en envase plstico, selladas al fro en bandejitas de polietileno que
acelerarn la corrupcin de este ambiente hacia la pureza inorgnica de su
contaminacin. Peor es nada. Porque esta historia es pecaminosa. Pero no
somos creyentes. Ya los nios no son llevados de la mano por la empleada a
la feria para escoger gallinas que all mismo beneficiar el puestero ante
su mirada inocente. Cuando uno come carne, despus quiere seguir comiendo
ms y ms, uno duerme inquieto, se da vuelta. Digo. Francisco dice que el
hombre naci carnvoro, dice adems que el sexo masculino es mutacin del
femenino. Dice otras cosas que prefiero callar. Pero pienso en la horda de
gallinas, pollos, codornices, cerdos, patos, seres marinos. Las langostas
emiten chillidos al hervirse. Cuadrpedos, conejos en primera fila, que nos
esperarn cuando despus de muertos en el mito cristiano nos vayamos
caminando hacia las Puertas del Paraso. Sus ojos nos harn retroceder a
los infiernos. Sin mediar espada de fuego. Gracias a Dios que por aqu por
lo menos no somos creyentes.



*** Pintura

Para m la pintura, el dibujo, las artes plsticas son el camino que no
segu. En la encrucijada de mis diecisis aos vi pasar a una nia alta,
pelo negro, perfil acentuado, blanqusima. No me vio. Pero en las horas que
siguieron le hice un poema con rima. Trat de hacerle una tmpera. La
imagen dist del original y de lo que tena en la cabeza. Cuarenta aos
despus tom clases para pulir mi tcnica y poder reproducir lo real,
dizque (ah me aprieta el zapato). La pintora trat de que centrara la
atencin en lo visto, pero segu haciendo lo que tena en la cabeza.
Pintaba redonda la parte inferior de una botella porque s que tiene base
curva, aunque en realidad todos la ven derecha, recta. Me dijo vas a tener
que pasar diez aos educando la mirada. Lo que a mi edad es mucho tiempo.
La fotografa liquid a lo real en la pintura, le dije. Cerr la puerta
al irme. Su olor me persigui y me sigue en sueos. Confieso que me gustan
los impresionistas, que deforman al objeto por el lado de la luz. Me
detengo a la vera de las instalaciones, del arte conceptual, que se agota
en una sola idea, ms al ritmo actual de mis neuronas. Pero siempre tengo a
la pintura como el seorn latino mantiene amantes escondidas que visita a
veces. Hago afiches para eventos, portadas de libros, dibujos varios,
monos, como decimos. Trato de vez en cuando diversos materiales y formas,
con cuidado, sin pretensin profesional. Porque esta otra terminara por
obsesionarnos. A nuestra edad ya no sabramos satisfacerla.



*** Cuervos

Cra cuervos y te sacarn los ojos. Mentira. Ms crueldad vers en esa
bandada de gorriones que persiguen a picotazos al miembro dbil o enfermo
hasta ocasionar su muerte. A vista y paciencia nuestra que paseamos por una
calle bastante moderna, no te creas. Estoy haciendo un poema largo llamado
gorriones hace aos de esto y ella propone hacer un change and replace y
ponerle en cambio Codornices, ingls quail. Los cuervos de un parque en
British Columbia le copian a patos y aves exticas y nadan en la fuente o
se sacuden el agua para que les tiren comida los turistas. Negros se
remontan con mariscos en el pico junto a las gaviotas y los dejan caer
desde lo alto para romper caparazones y conchas y comerse las entraas. O
disputan a los buitres la carroa de incontables animalitos que aplastan
los autos en las interminables carreteras del pas. El cuervo es el delfn
de los pjaros, Francisco dice, desplegando ante nosotros el pavor de la
biologa. Los pollos recin brotados del cascarn mueren de hambre sin un
pjaro al lado del que puedan aprender cmo comer. Los nazis ya estaban
empezando a adiestrar cuervos para que transportaran cmaras y bombas como
los delfines de los gringos. En la cadena sin fin y circular de la lucha
por la supervivencia en este planeta y otros, no somos nada. La naturaleza
a lo ms es un espejo de nuestros talentos y limitaciones.

** Jorge Etcheverry
   jorgee@magma.ca
   Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
   Ex miembro del Grupo Amrica y la Escuela de Santiago, agrupaciones
   poticas de los sesenta. En Canad desde 1975, ha publicado The Escape
   Artist / El evacionista (Canad, 1981), La calle (Santiago, 1986),
   Tnger (Santiago 1990; versin inglesa, Canad, 1997), A vuelo de pjaro
   (Canad, 1998) y Vitral con pjaros (Ottawa, 2002), adems de la novela
   De chcharas y largavistas (Canad, 1993) y Northern Cronopios,
   antologa de narradores chilenos en Canad (Canad, 1993). Ha publicado
   prosa, poesa y crtica en Chile, Estados Unidos, Canad, Mxico, Cuba y
   Espaa. En 2000 gan el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
   diario de Pancracio Fernndez".



=== Poemas      Antonio Jos Rodrguez Soria ==============================

*** Nihil

	Si germinan interrogantes gruesos
acerca de las causas y porqus
en el adoqun pisoteado,
	pie de mi sombrero,
	cerebro de zarzas,
madeja de hilo infinito,
inconscientemente echo a caminar
por la pasarela
	de los piratas
	de las carabelas,
mientras que los tiburones famlicos
afilan cuchillos y tenedores
y extienden el mantel italiano
de cuadritos rojos, negros y blancos
sobre la espuma del mar.
Esto es
en trminos aforsticos:
	Aquellos que se plantean los porqus
son suicidas en potencia.



*** Intimidad corprea

	Salgo despelotado
de la ducha.
Echo un ojo
al espejo turbio.
Vaharada.
Diletante yo
del clsico cuerpo proporcional
de la Grecia
de Fidias,
y con una mortaja negra
en el cabestro,
esttica homosexual,
tmidamente de macho masculino,
un pito flcido, ablico,
paseo por doquier
racionalmente.
Pues a fin de cuentas
lo ms ntimo
de un hombre
es su cara
que lo diferencia de la gregario.
Polla y glteos inertes
tienen el resto.



*** La muerte, la humanidad, las formas de vida

	Un monte isla circular rodeado de vaco (la muerte)
al que corren irracionalmente las ordas (la humanidad)
que se regeneran en el centro del islote
para tomar uno de los radios (las formas de vida)
que lleva a la desaparicin (la muerte)



*** Cosmopolitismo itinerante

	Un culo inquieto, aptrida de doble moral,
fantasmagrico incapaz de portar
un vil broquel de mi pueblo
y hombre fcil para culturas exticas,
paradigma de la hipocresa multicultural.
Cosmopolitismo itinerante.



*** Equilibrio del creador

	Limita la literatura
sensibilidad en el escritor,
que cuando padece
el Sndrome de Stendhal
le trastabilla la mandbula,
se colapsan las palabras,
se entontece agradablemente,
mientras que a la hora de crear
le abordan vagas reminiscencias
acadmicamente formales
cuando las fuerzas del bien
y el mal
lo tensan por igual.
Equilibrio fro,
deleznable representacin sutil
en la cueva de Platn
de lo aorado,
de los dolores,
y a los lectores
llega como mucho
un 25% de lo experimentado.



*** Altruismo artstico

	El artista entregado a la humanidad
rinde homenaje a los difuntos,
eleva a la mxima potencia invertida
la pusilanimidad de los miserables
en una maravillosa mentira
o en una verdad de las que se olvidan
y tira del carro a su manera,
con palmaditas en la espalda a quienes queden
actuando al servicio de Dios
para que no cese la especie,
(como el sexo, como dira Nietzsche),
pintando a toda mecha
coloridos frescos, incluso abigarrados
en las hmedas bvedas de can
de cemento inquebrantable.

** Antonio Jos Rodrguez Soria
   rodriguez_soria1908@yahoo.es
   Escritor espaol (1987). Estudiante de periodismo en la Universidad
   Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Habitualmente ha
   colaborado con una publicacin peridica de la UCM, as como con su
   radio. Tambin ha ganado dos premios de poesa regionales y uno de
   relato breve local. Su produccin permanece indita.



=== Olvido      Jssica de la Portilla Montao ============================

Haba una vez una nia invisible. Bueno, no era exactamente invisible,
aunque ella lleg a creerlo. Mejor dicho: pareca no existir, no haber
existido jams; y es que nunca nadie se acordaba de ella. A veces hasta
ella se olvidaba de s misma. Encerrada en los laberintos de su memoria,
sola pasar das enteros sin salir de su casa, sin hacer absolutamente
nada, nada que la hiciese sentir viva; y todo porque haca mucho tiempo,
quin sabe cuntos aos ya, haba perdido completamente las ganas de vivir.
Nunca pensaba en ello, o al menos eso intentaba; aunque a veces es
inevitable mirar el mapa del destino y preguntarse hacia dnde va uno, en
qu momento se ha perdido el camino. Como sea, nadie se acordaba de ella.
Era como si hubiese desaparecido, o estuviera muerta para el mundo. Nadie
la llamaba por telfono, no reciba visitas ni cartas ni correo
electrnico, nada. Nadie la mencionaba nunca, ni por error, y ni siquiera
para hablar mal de ella.

De vez en cuando, no muy seguido, se hartaba de estar sola; entonces el
telfono le serva para revivir a esos que alguna vez haban sido sus
amigos. En ocasiones de extrema desesperacin, la nia iba a cualquier
lugar en que pudiese encontrar alguna cara conocida; slo entonces se
senta visible y pasaba un buen rato con quien estuviera, pero la nia
volva a ser olvidada casi al instante de despedirse. Lo que ms le
atormentaba no era la soledad ni el aburrimiento y ni siquiera la falta de
rumbo: era el saber que ella no era importante... trascendente para nadie.
Esta idea la entristeca, pero tambin reforzaba su comportamiento. Que me
busquen si quieren, yo no pienso volver a buscar nunca a nadie. Y nadie la
busc ms, ni siquiera aquellas personas con las que alguna vez crey tener
lazos fuertes. No volvi a salir de su casa y, con el tiempo, sus vecinos
tambin se olvidaron de ella. Se desconect tanto del mundo que el mundo,
incluyendo a su familia, tambin se desconect de ella. La nia deambulaba
por su casa sin hacer nada ms que llorar, y en cada lgrima se iban uno a
uno sus recuerdos.

Una noche el Olvido entr por una ventana y se instal cmodamente en un
silln. La nia slo sinti un poco de fro, pero no se dio cuenta de que
alguien la observaba pues ella no dejaba de llorar y lamentarse por todo.
El Olvido sinti tanta pena por la nia que decidi librarla de su
sufrimiento.

Las venas de la nia se inundaron de tinta indeleble. Ella se asust al
sentir tanto peso repentino; apenas si poda moverse, as que se acost en
la cama con la firme intencin de no volver a levantarse.

El Olvido se acerc a la nia.

Y t quin eres?

Tu mejor amigo. Vine por ti para que me acompaes.

Ests enamorado de m? pregunt la nia, con cara de sorpresa. La tinta
indeleble haba ahogado sus neuronas.

As es contest el Olvido. Mira, te traje flores.

La nia tom el ramo de rosas viejas, casi amarillas, que el Olvido le
ofreca. Por un momento se sinti feliz, inmensamente feliz, de que al
menos alguien se acordara de ella.

La nia cruz los brazos luego de dejar las flores sobre su pecho y se
dispuso a morir pero, en lugar de eso, comenz a hundirse en la cama debido
al peso de toda la tinta morada en sus venas. La cama sigui hundindose y,
cuando la nia lleg al nivel del suelo, vio que ya no haba ningn suelo
sino un gran agujero blanco...

Y entonces se la trag la Nada.

** Jssica de la Portilla Montao
   gina@ginahalliwell.com
   Escritora mexicana (Mxico, D.F., 1979). Textos suyos aparecen en la
   antologa Brotes de luna, de Teresa Dey (1999). Curs los talleres de
   teora y prctica del cuento con Alberto Chimal, creacin literaria con
   Teresa Dey y novela con Gerardo de la Torre. Trabaja como correctora de
   estilo y traductora. Mantiene una pgina personal en
   http://www.ginahalliwell.com.



=== Poemas      Leda Maidana ==============================================

      (Nota del editor: la argentina Leda Maidana recibe constantemente, de
      los lectores de su blog en http://leda-ma.blogspot.com, diversas
      propuestas a partir de las cuales ella escribe su poesa. He aqu una
      sucinta muestra de su trabajo).

*** Asomar

                                   Para el Juano, con cario transatlntico

Asoma,
el chico oculta su trompo en el bolsillo
estira con orgullo sus tiradores nuevos
olfatea el aire seco y espera,
le brilla el pelo endomingado,
sonre,
escarba con el ndice culposo la madera
y suea
qu sueos marineros tendr un chico de diez aos
que mira por la hendija de una puerta?

La isla florece
y el chico vuela.
Vendr desde el norte el amor?
Los chicos de diez aos no suean con amores,
sonren y chispean,
cuentan dedo a dedo las monedas
y tambin esperan.

Y la puerta se abre lenta
y l asoma
primero la nariz,
despus los ojos tiernos.
Un chico es un regalo
que no conoce precio
y este chico entonces
se lleva todos los premios.

Afuera todo es aire,
polvo, luz y arena,
misterio silencioso,
que siempre eso es la siesta.

Si el chico intenta ahora,
si el chico logra hacerlo,
sacar su pie hacia afuera
y el mundo ser suyo ms all de su puerta.

      Escrito a partir de una imagen enviada por Marce



*** Pegotear

Tijeras, coraje y recortes de diario
trazos indelebles en una hoja blanca
un manchn negro como nica coartada
y el miedo acechando.

La noche pasaba tan negra,
luz tenue,
buscar qu palabras:
un diario no trae mucha variedad,
pens con nostalgia
y sigui buscando.

Letra por letra
quiz su tarea
(manchones y diario)
sera ms fcil
pero no es camino que allane la fama,
pens recortando el trmino justo,
un nombre preciso, el que le faltaba...

Los focos del da como por costumbre
fueron asomando,
vocablo a palabra
termin su obra temblorosa y parca,
manchones y diario, silencio-amenaza,
sonrisa de nada.

Y entonces huyendo hacia el da libre
manchado y de diario,
con miseria a cuesta
(no s a qu conciencia ni por qu mirada),
adentro de un sobre
y hacia un cruel destino
impune, cobarde
ya viaja el annimo.

      Escrita a partir de la imagen que propuso Laru, gracias!



*** Mirar

Soando qu castillos un sueo se hace trizas?
en qu universos tristes perdiste la puntada?
Una mano se extiende.
Una risa se apaga.
Los colores son tenues y es tenue tu mirada.

Planeando qu proyectos te vas desenrollando?
Parecen muy antiguos,
Parece que sos frgil.
Un sentimiento plido
As como tu alma.

Viajando en qu preguntas es que ya no hay seales?
En qu palabras tiernas,
Y cunto lo esperaste?
Hace falta que marches por parajes extraos
Con bros de corsario y anzuelo de pirata.

Las respuestas quedan siempre a un palmo de la mano.

      Escrita a partir de los cuadros de Waterhouse enviados por Marina.



*** El que se va

El gato de grandes botas
lame, vuelve a lamer y relame
un dedo y otro y la mano,
mientras te escribo

[Es a vos, s, a vos a quien le escribo
vos que te paraste aqu... por un ratito
con ganas de vencerle al tiempo
porque ya nadie quiere leer
nada de nada
y menos
poesa]

El gato lee despacio,
empuja con un pie
y con su garra infalible,
mientras te escribo

[Vos segu leyendo igual
aunque no tengas ganas
para algo te invitaron
y al final
no est nada mal
leer poesa
sin que se entere nadie]

Las botas le quedan grandes al gato de grandes botas
pero ya no me har caso
si se prepara para su largo viaje,
mientras te escribo

[Es a vos, s, a vos
y despertate
que no es hora de siesta
y a estas alturas
el gato ya parti
y va como por la legua sexta...]

Mientras te escribo.

** Leda Maidana
   ledama2@yahoo.com.ar
   Docente y escritora argentina (Buenos Aires, 1957). Edita y corrige
   manuales escolares, de los que ya ha publicado ms de cuarenta. Publica
   sus trabajos en su blog, http://leda-ma.blogspot.com.



=== El visitante      Marcial Fonseca =====================================

Cuando Serpentus se materializ en aquel sencillo y limpio jardn en la
figura de un sesentn de abundantes canas, baja talla y mirada serena, de
inmediato le vino a la mente su incursin terrenal anterior cuando le toc
ser, durante doce meses, un ncubo de treinta aos de edad, 1,83 de
estatura y ojos azules. En esa oportunidad logr que trescientas treinta y
seis mujeres ganaran la maldicin eterna a cambio de un orgasmo que ellas
catalogaron de celestial. De todas las personificaciones que haba hecho:
visitante, agorero, mesas, scubo, ncubo, fantasma, ngel de la muerte,
ngel burln, pastor evangelizante, mentalista radial y gur, la que ms
disfrutaba era el de visitante, a pesar de que no le era permitido valerse
de artilugios para vencer el libre albedro de los miembros de la familia
escogida, y as evitar que lo expulsaran de las casas visitadas; pero si
era echado, no se consideraba un fracaso. Cuando no lo rechazaban, siempre
alcanzaba su propsito. Hubo una excepcin por all en el ao 1922, en
Espaa, cuando no pudo doblegar el espritu de Josemara Escriv; y como
ste ms tarde sera San Josemara, Serpentus no se sinti humillado. Dej
de recordar y se dedic a estudiar el modesto lugar. Cinco puertas a lo
largo de un corredor en forma de L; desde tres habitaciones sala el
respirar de gentes que dorman con el estmago lleno y un zagun en
penumbras indicaba que los ocupantes no esperaban visitas durante las
siestas. La cocina estaba en un extremo de la vivienda por lo que Serpentus
no la divisaba, pero no le import, la mayora de las decisiones en estos
hogares se tomaba en el pasillo. Dej de curiosear en espera de que se
percataran de su presencia. Sin hacer ruido, se cobij bajo la sombra del
arbusto ms frondoso, que le servira a su fin porque podra ser visto
desde casi cualquier sitio de la casa. S, pens, creo que no tendr
dificultades con las reservas morales de esta familia.

La primera persona que sali de uno de los dormitorios fue una bella y
agraciada joven. Al ver el seor en el jardn, llam al padre sin mostrarse
asustada pero s con un tono de voz tal que hizo que salieran de sus
modorras el pap, la madre y los dos hermanos. Todos se mostraron
sorprendidos, pero ninguno perplejo, muy tpico de las familias sencillas,
y este matrimonio, de apellido Prez, lo era. La rutina defina su vida; a
dormir le dedicaban diez horas, dos de ellas todas las tardes; ver
televisin les era tan ceremonioso y comunitario como asistir a misa los
domingos o sentarse a la mesa todas los das. Su nica diversin fuera de
casa consista en comerse un hervido de gallina a la orilla del ro del
pueblo; el resto del tiempo, el padre trabajaba en el gobierno local, la
madre atenda los oficios del hogar y los hijos cumplan sus deberes
estudiantiles sin muchos aspavientos. Por la manera instintiva y simple
como entendan la vida, los Prez no percibiran lo extraordinario de lo
que estaba empezando a sucederles. La familia esper a que el jefe del
hogar tomara la iniciativa, y la tom. Se aproxim al sujeto y le pregunt
qu quera. Nada, contest Serpentus; Salga de la casa; No me ir;
Llamar a la polica; Hgalo, pero yo de aqu no me muevo. El padre,
con cautela, regres a los suyos, y aunque no comprendan la situacin,
rpidamente concluyeron que no deban avisar a las autoridades. Sera
embarazoso denunciar la presencia de un hombre en la casa; adems, el
extrao, parado en el medio del patio interior, no se ocultaba, no mostraba
intenciones de huir ni tampoco presentaba gestos amenazantes y no pareca
un delincuente. La seora Prez insisti: Qu desea usted?, le grit
desde el corredor, Solamente morar en este jardn, no molestar, no les
pedir comida ni agua ni cama; Cmo har para vivir as?, pregunt uno
de los hijos, No se preocupen por m, ustedes sigan su vida, respondi el
visitante.

Por la grisura de sus caracteres, los Prez aceptaron aquella propuesta;
pero tomaron sus precauciones. Durante los primeros das montaron guardia
para ver si el desconocido haca algo fuera de lo normal; y no lo hizo;
comprobaron que se la pasaba cerca de la mata de semeruco, no dorma y no
se haca sentir, ni siquiera visualmente porque se camuflaba en el arbusto;
no merodeaba por los alrededores, no entraba en los cuartos, no peda agua
ni manifestaba que tuviera hambre. Cuando los Prez se convencieron de que
no tendra ideas o movimientos raros, suspendieron la vigilancia y
regresaron poco a poco a su normalidad. Estaban seguros de que el extrao
no interferira en la marcha de la familia. La vida continu; aceptaron
como natural que las nicas palabras con l fueron las que cruzaron cuando
irrumpi en el hogar. Para los amigos de la casa era un to hurao, y un
poco ido, que los visitaba.

En una oportunidad hablaba la hija con sus padres sobre lo difcil de la
semana por los exmenes finales; les explicaba que no saba a qu materia
prestarle mayor atencin; las nombr y not que el hombre del jardn
asinti con la cabeza al mencionar la tercera; decidi dedicarle a sta sus
mejores esfuerzos; y aprob todas las asignaturas con muy buenas
calificaciones. En otra ocasin el seor Prez coment que le haban
planteado dos negocios con un dinero que pronto recibira y no hallaba por
cul decidirse. Habl del primero y mir hacia el huerto, el sujeto no
mostr ningn gesto; describi el segundo y todos vieron que el visitante
mostraba una sonrisa de aprobacin. El padre, sin dar las gracias, que no
eran exigidas, opt por el que haba recibido el movimiento afirmativo. La
idea fue un gran xito.

Todos se dieron cuenta de que si el intruso daba su consentimiento, las
cosas salan bien. As que modificaron sus vidas. Las decisiones las
tomaban en el corredor una vez que se anunciaban y del jardn llegaba la
aquiescencia. La madre incursion en repostera, previa consulta con el
desconocido, que junto con el negocio del padre mejoraron las finanzas del
hogar. La hija no acept un pretendiente porque la seal de Serpentus fue
de desacuerdo; los varones estudiaban con ms ahnco por slo ver la cara
sonriente del hombre del patio. Los Prez empezaron a ser menos comunes y
ms felices; adquirieron otro vehculo y cambiaron las excursiones al ro
por visitas a la playa. Ya no slo miraban hacia la mata de semeruco para
consejos sobre qu hacer con el dinero, cmo enfrentar un problema
domstico, qu hacer ante una enfermedad, etc., ahora hasta para cualquier
tontera buscaban la aprobacin de Serpentus. Si queran ir a una retreta
de la plaza o a una fiesta juvenil, la asistencia dependa de la expresin
que pusiese el invitado, como ya lo consideraban. La existencia les era
agradable, sin contratiempos, con un rumbo conocido, igual que antes pero
con alguien decidiendo por ellos.

El padre, que haba hecho progresos en el trabajo con la ayuda del hombre
del arbusto, rompi la tranquilidad de una tarde hogarea anunciando que se
jubilara para montar un comercio propio. La reaccin del sujeto del jardn
sobre dejar el empleo fue de alegra, mas no sobre la iniciativa
empresarial. El seor Prez comprendi que no tena que ser tan vago y
deba plantear un negocio concreto. En conversacin con su seora,
enumeraron varias posibilidades; y luego de muchas dudas, emergieron dos
ideas: una ferretera y una agencia de festejos. Con los comentarios
apropiados, y las respuestas adecuadas desde el patio, la cabeza de hogar
entendi que deba seleccionar la primera. La esposa coment que ella
ampliara su repostera con la segunda opcin. Serpentus no reaccion ante
la decisin de ella.

Los diez meses previos a la jubilacin fueron de mucha actividad en la
preparacin de los nuevos negocios. El seor Prez contact a los futuros
proveedores de la ferretera, palabre un local, registr la empresa. La
seora, por su lado, se dedic a comprar sillas, mesones y manteles. En el
hogar, ya la familia consultaba menos al hombre del jardn, consideraban
que la confianza que les daba tenerlo en el patio era suficiente. As, por
ejemplo, el hijo mayor decidi estudiar Administracin y ni siquiera habl
de ello en el corredor, lo hizo en la cocina, por lo que el visitante no
dio su opinin.

El inicio del retiro del padre coincidi con el de las vacaciones de los
muchachos. Y como stos se levantaron tarde y los esposos haban salido
temprano a hacer diligencias relacionadas con sus empresas, nadie se fij
en que el hombre del jardn no estaba en el sitio acostumbrado.
Descubrieron su ausencia al medioda cuando se disponan a comer en
familia. La primera emocin fue de incredulidad. Que debe estar por aqu,
que busquen en los cuartos, que aqu no est, que aqu tampoco. Seguro que
anda por la calle, afirm la hija; Preguntemos en el vecindario, agreg
el seor Prez, No, respondi la madre, qu vamos a preguntar? Siempre
hemos dicho que es un to; seguro que lo tendremos de vuelta esta tarde.

Volvieron las guardias, ahora en espera del ausente y para vigilar la
puerta de la calle que dejaban abierta toda la noche; as permanecieron
durante seis das y el parterre se mantuvo vaco. Surgieron las mutuas
recriminaciones. Que a lo mejor alguien lo molest y por eso se fue, que ya
no le estbamos haciendo caso, que no le dimos la importancia que se
mereca, que pap no fue agradecido, que mam no lo consult ms, que
debimos hacerlo todos los das. No saban cmo actuar ni qu hacer para
volver a la monotona anterior. La carencia de una vida ordinaria les
produjo un gran desamparo; de la pasividad que vivieron antes de la llegada
del husped y de la felicidad que disfrutaron durante su estancia en la
casa, pasaron a un futuro lleno de sobresaltos. Empezaron por no hacer las
comidas o ver televisin en comunin, los varones se volvieron
irresponsables, el padre fracas en el negocio recin emprendido, la madre
perdi toda su clientela, la hija qued preada del joven que haba
rechazado, uno de los carros se les incendi, los amigos desaparecieron.

El visitante no regres. Despus de haber abandonado a los Prez, se fue a
un pueblo vecino e invadi un humilde hogar, siempre con un aspecto
familiar, pero de ah lo sacaron a golpes. Se materializ en otra vivienda
donde por temor o vergenza le permitieron que se quedara. Pronto, la nueva
familia se percat de los poderes del extrao y se dispusieron a sacarle
provecho. Serpentus se limit a complacerlos y a esperar los primeros actos
de desobediencia para luego marcharse y sumirlos en la desgracia.

** Marcial Fonseca
   fonsecamf@pdvsa.com
   Escritor venezolano (Barquisimeto, 1948). Es ingeniero electricista de
   profesin. Ha publicado el conjunto de relatos La nube en el cielo
   (Comala, http://www.comala.com) y la noveleta Los mandamientos de Moiss
   (Funsagu), as como artculos en los diarios El Nacional
   (http://www.el-nacional.com), Tal Cual (http://www.talcualdigital.com) y
   El Mundo (http://www.elmundo.com.ve).



=== Memoria      Judith Godoy =============================================

1.

Esta es noche de resurreccin,
se han abierto los sepulcros,
y mi pasado anda suelto,
como el loco de los evangelios.
Las cadenas no lo turban,
ni lo detiene su desnudez,
y anda obsceno y desarrapado,
vagando por doquier.
Librame T de la memoria,
entrgala de tarde a los cerdos,
djala huir con Legin a Gerasa
a danzar eterna, frente al acantilado.



2.

Trasgresora lengua de tinta
hazte presente,
desnuda ante ellos mis temores,
profana entre letras mi silencio.
Voz, hoz que desgrana
el trozo fugaz de memoria,
saberse un poco de carne y tinta,
entenderse, como sangre y papel.
Sube mi dolor como incienso
a tu presencia,
soy bestia sacrificial
lechuga abierta.
Soy Jons en busca de ballena.
Soy mstil
pendo de tu aire violento
navego en tierra escrita.
Memoria, dame tu veneno,
hazme flotar en aliento,
djame beberte, tinta
con estas pupilas gastadas.



3.

Me hiere el aire
como carne viva al viento,
Lucha la lengua
por hallar palabras,
Qu dolor ms sordo
cunta danza y angustia.
Es ya intil esconder
esa peste de amor muerto.
Este aroma a desengao
que grita nocturno por las calles.



4.

Aleteando en torno a m
bate sus brazos con fuerza,
danzando no s qu ritos
en crculo a mi alrededor.
Grita, escupe y carcajea
llorando gotas de fuego,
revolcndose arenosa
en hondo suelo mojado.
Cunta pena causas
memoria ma.

** Judith Godoy
   judith_godoy@hotmail.com
   Escritora mexicana (1976). Estudiante del Doctorado en Letras Modernas
   en la Universidad Iberoamericana (UIA, http://www.uia.mx), Plantel Santa
   Fe, donde adems cursa la maestra en literatura con especialidad en
   poesa mexicana. Colabora con diversas publicaciones y programaciones
   radiofnicas de la UIA y el Instituto Tecnolgico y de Estudios
   Superiores de Monterrey (Itesm, http://www.itesm.mx) como docente,
   cronista, locutora, correctora de estilo y guionista. Un ensayo suyo fue
   incluido en Poticas mexicanas del siglo XX, coordinado por el doctor
   Samuel Gordon para el sello EON-UIA.



=== El justiciero      Luis Recuenco Bernal ===============================

No s si contar la historia de los hermanos von Boolen. Los pocos que la
conocen me aconsejan que no la recuerde en voz alta ni la ponga por escrito
ya que podra conjurarla de nuevo. Yo pienso que mal podra amedrentarme un
conjuro si primero no he entendido la historia del todo, y creo que slo
contndola la entender. Adems ya me siento con fuerzas, as que la voy a
contar.

Ursula von Boolen naci en la segunda mitad del siglo pasado, un ao antes
que su hermano Uwe. Sus padres, Friedrich y Klara von Boolen, alemanes de
procedencia innegablemente aria, se casaron por poderes, ya que los
negocios de l en Mjico prsperas empresas fundadas por su abuelo y
heredadas por su padre primero y luego por l le impidieron viajar hasta
Alemania para celebrar la ceremonia. Fijaron su residencia definitiva en
Cuernavaca, hasta donde viaj Klara cuando la casa estuvo habitable y all
nacieron Ursula y su hermano Uwe, ambos de evidentes rasgos arios tambin,
lo que les ocasion no pocos problemas en su infancia con otros cros, que
aun siendo tambin de familias adineradas, posean sangres mestizas o algo
mezcladas, hecho que les avergonzaba y por tanto no toleraban sin
humillacin la presencia de los hermanos. Eran todos descendientes de los
primeros empresarios alemanes que viajaron a Mjico en busca de fortuna y
que, con la ayuda de sus conocimientos industriales y de su inagotable
capacidad para el trabajo, pronto la obtuvieron y constituyeron una nueva
clase privilegiada en aquel pas de gente pobre. Aunque los solteros y los
all nacidos preferan matrimonios con alemanas que conocan en sus
frecuentes viajes a Alemania o a travs de referencias de familiares y
amigos, cada vez se daban ms matrimonios con mujeres de otras
nacionalidades, sobre todo estadounidenses y mejicanas de familias nobles.
stas ltimas aceptadas con reticencias, la palabra mestizaje todava
avergonzaba cuando no estigmatizaba, como en el caso de que alguna joven de
esta nueva clase se enamorase de un mejicano, siendo entonces censurada su
conducta para que las intenciones no pasasen a ser hechos, en cuyo caso
ella era repudiada, excluida de la comunidad.

El espritu marcial y la estricta formacin calvinista impuesta por Herr
Friedrich convirti la educacin de Ursula y Uwe en una instruccin
militar. Sometidos a una disciplina de cuerpo y de alma que impeda
cualquier conato de rebelda o ejercicio de libre albedro, los hermanos se
acostumbraron pronto a la obediencia ciega a sus mayores y preceptores y al
acatamiento de los preceptos de la iglesia luterana. A pesar de que iban a
un colegio alemn de Cuernavaca, exclusivo y riguroso, en el que estudiaban
en distintas aulas durante jornadas agotadoras, eran obligados a tomar
clases adicionales en casa de protocolo social, msica y religin, con
profesores particulares venidos desde Alemania. En sus das quedaba pues
poco tiempo libre para los juegos o la diversin, as que tramaron un
sistema de seales invisibles para comunicarse entre ellos y as poder
jugar mientras cumplan sus menesteres. Movimientos imperceptibles de
msculos faciales, posturas y gestos difciles de observar para los dems,
sonidos apenas audibles con el tacn contra el suelo o con los dedos sobre
la mesa, formaban su repertorio comunicativo y les permita sostener su
propia conversacin al margen de los profesores o padres, que nada notaban.
Con el tiempo fueron perfeccionando su lenguaje silencioso, lo fueron
enriqueciendo y ampliaron los recursos que lo componan, lo que les
permiti disponer de otro idioma, no menos vlido que los que ya dominaban
alemn y espaol, algo menos ingls y francs para hablar entre ellos.
Mantenan interminables conversaciones durante las clases o en las comidas,
mientras fingan una atencin corts a cuanto se les deca. De hecho,
podan seguir dos conversaciones a la vez, una con los profesores, por
ejemplo, y otra entre ellos, sin cometer ningn error ni perder nunca el
hilo, contestando con propiedad a cuanto se les preguntaba sin interrumpir
la charla que estuviesen manteniendo. Lleg un da en que pudieron
comunicarse sin estar en la misma habitacin. Por la noche, nada ms
acostarse, cada uno en su dormitorio, charlaban alegremente sobre los
sucesos del da, y se dedicaban a criticar a sus compaeros y a mofarse de
los profesores, tambin hablaban de su padre, a quien teman y de su madre,
a la que compadecan. Se divertan gastando bromas a todo el mundo, en
especial a sus compaeros de colegio, a los que acabaron despreciando por
su mediocridad. Crearon, en definitiva, una infancia paralela a la impuesta
por su padre, en la que eran felices como los dems cros, pero de una
manera diferente.

Cuando fueron adolescentes su padre los envi a Alemania para que
estudiasen en la Universidad de Colonia, y aunque a Uwe le faltaba un ao
para acabar los estudios secundarios, la preparacin adicional que haba
tenido esos aos le permiti aprobar el examen de ingreso. Ambos se
matricularon en la Facultad de Direccin de Empresas, ya que su padre haba
decidido que entrasen a trabajar con l y llevasen las riendas del negocio
cuando l faltase, y aunque era Uwe el heredero de las responsabilidades
por ser varn, no renunci Herr Friedrich a la baza de Ursula, al haber
notado lo bien avenidos y compenetrados que estaban sus hijos, lo que
pensaba con acierto que sera productivo para el negocio. Aqu puede
comprobarse cmo una personalidad tirnica no est reida en absoluto con
una mente prctica. En esa ciudad nos conocimos de veras, ya que aunque yo
haba asistido al mismo colegio que ellos en Cuernavaca, nunca fuimos
amigos, al ser ellos soslayados por casi todos yo incluido por su pureza
de sangre al principio y por su falta de inters en unirse a ningn grupo o
pandilla ms tarde. Yo estudiaba en la misma facultad y pronto hice amistad
con los hermanos, nicos paisanos que haba por all, y que para mi
sorpresa resultaron ser locuaces y divertidos y posean una alegra vital
fuera de lo comn. Uwe, que era mi compaero de clase Ursula cursaba otra
especialidad, me cont un da que la carencia de una infancia normal, con
juegos y amigos y el cario de sus padres el del padre haba faltado por
un rigor mal entendido; el de la madre por miedo, la compensaban de algn
modo no tomndose la vida demasiado en serio, como suelen hacer los nios.
Era como si estuviesen viviendo de mayores una infancia postergada, no
vivida a su debido tiempo. Aunque su padre les haba enviado a casa de una
hermana suya con el encargo expreso de que fuesen sometidos a la misma
disciplina que haban soportado en Mjico, la ta result ser bastante ms
tolerante que su hermano y les permita unos horarios flexibles, adems de
no interrogarles sobre su vida privada, lo que agradecieron sinceramente
tanto Ursula como Uwe, que a cambio jams plantearon la posibilidad de
pasar una noche en casa de algn amigo, ya que habran puesto en un brete a
su ta.

Solamos almorzar juntos, los hermanos y yo, en el comedor de la facultad,
y charlbamos despus sentados sobre el csped del campus; all me pusieron
al corriente de su lenguaje. Al principio cre que era una broma, pues
siempre estaban gastndolas a todo el mundo, pero pronto pude comprobar que
era cierto, aunque al principio pens que tal vez se trataba de un fenmeno
telequinsico, que sus cerebros haban desarrollado una habilidad especial
para ponerse en contacto y transmitirse informacin, y entonces no se
trataba tanto de un lenguaje nuevo como de una manera diferente de
comunicarse. Pero argumentaron que alguien que lee la mente de otra persona
puede leer la de cualquiera o casi, pero ellos slo podan entenderse
entre s. Jams haban establecido contacto con otra persona por la simple
razn de que nadie ms conoca su idioma privado.

Ahora es cuando debo hablar de Penlope y de los acontecimientos que su
aparicin desencaden. Estudiaba en otra facultad pero almorzaba en los
comedores de la nuestra porque la comida deca que era mejor. Se sentaba
sola y lea sin parar, incluso mientras coma. Nadie pudo dejar de fijarse
en ella, por su rara belleza y su mirada lnguida. Un da que el comedor
estaba repleto se acerc a nuestra mesa y nos pregunt si nos importaba que
se sentase. La aceptamos encantados. Adems de guapa era muy inteligente y
culta, y posea una personalidad seductora y misteriosa, algo retrada, que
contrastaba con la infantil espontaneidad de los hermanos. Nos
acostumbramos a sentarnos con ella desde aquel da. La buscbamos en el
almuerzo y nos sentbamos en su mesa, ella al principio un poco reacia, tal
vez porque estimaba y buscaba la soledad, pero pronto nos admiti por
completo y comparta gustosa nuestras bromas y nuestro optimismo
contagioso. Debo confesar que sus encantos me cautivaron desde el
principio, pero me convenc de mi incapacidad para abordar su amor y me
resign a quererla en silencio. Pronto se vio que Uwe estaba tambin
enamorndose de ella: se pona nervioso y su conversacin resultaba
artificial en presencia de Penlope, comenz a excusarse para no almorzar
con nosotros, se volvi hurao y se enfadaba con facilidad. Comenz adems
a discutir con Ursula, siempre en voz alta, para eso no usaban el lenguaje
secreto. Las desavenencias entre ellos crecan a la par que la amistad
entre Ursula y Penlope, cada vez ms unidas por lazos que no acertaba a
explicarme, siendo las dos tan diferentes, casi antagnicas. Pronto conoc
la razn. Una tarde lluviosa, sentado en clase junto a la ventana, vi en el
sendero que llevaba al bosque dos figuras que caminaban despacio, agarradas
de las manos. Las reconoc con ms pesadumbre que sorpresa y me extra
menos verlas all eran horas de clase que la lentitud de su caminar y el
hecho de que no apartasen la mirada una de la otra. Al cabo de un momento
se detuvieron y se besaron largamente bajo la lluvia. Pens que esa era la
explicacin a la desavenencia entre los hermanos: ahora eran rivales.

A partir de ese da los acontecimientos se precipitaron. Uwe se march a
Mjico sin acabar el curso; iba a trabajar con su padre, me dijo. De Ursula
nada supe las semanas siguientes. Su hermano, con quien hablaba por
telfono de vez en cuando, me aseguraba que se haba quedado en Alemania
con esa fulana y en casa de la ta siempre contestaban que la seorita
no se encontraba en ese momento. Supuse que se habra ido a vivir con
Penlope, as que un da decid hacerle una visita, para comprobarlo. En
realidad estaba ms preocupado por Penlope, a quien tampoco vea desde que
comenz su relacin con Ursula. Llegu a la casa al atardecer, casi de
noche; no haba conseguido encontrar el nmero de telfono para avisar, as
que no saba si habra alguien en la casa, pero necesitaba saber de
Penlope y no quera esperar ms. Las luces de la casa no estaban
encendidas, excepto por un tenue resplandor en la ventana de la buhardilla.
Llam al timbre y nadie acudi a la puerta, as que di la vuelta y comprob
que la de la cocina estaba slo entornada. Entr y llam a Penlope, pero
no hubo respuesta. En ese momento percib una msica que pareca proceder
del piso de arriba. Sub las escaleras con cautela, me encontraba incmodo
por estar en una casa a la que no haba sido invitado y, aunque era amigo
de la propietaria, esta nada saba de mi llegada, menos de mi intrusin.
Localic la procedencia de la msica en la buhardilla, bajo cuya puerta
cerrada se filtraba algo de luz, dbil como la que haba visto por la
ventana. No saba bien qu hacer, llamar me resultaba violento y adems
estaba algo asustado. La situacin era sospechosa, nada normal. Intua un
peligro tras aquella puerta. Me di la vuelta, acobardado de repente, para
marcharme; entonces la puerta se abri de golpe y o la voz de Ursula antes
de terminar de girarme hacia ella.

Hola, Matas, ya pensaba que nunca ibas a venir a verme. Te he echado de
menos. Su voz sonaba clida pero su rostro inexpresivo y enajenado
esttico y exttico a la vez negaba aquella calidez y me confunda. Yo a
ti tambin, contest de forma mecnica, escrutando su rostro impasible,
sus ojos inertes, como los de los ciegos. Supuse que estaras aqu, Uwe me
dijo que no lo habas acompaado a Mjico, yo intentaba ganar tiempo sin
saber bien para qu; me fui acercando a ella, tratando de ver por encima de
su hombro la habitacin a sus espaldas, de donde sala la msica. Y no te
dijo que mejor no me buscaras?, dijo, con menos calidez ahora. Llegu
hasta donde ella estaba, en el vano de la puerta; en su liviano vestido
haba manchas encarnadas, tambin en sus manos. Alarmado de repente,
intuyendo lo terrible, la apart de un empujn y entonces vi aquella escena
que no logro olvidar y que me persigue en los sueos todava, cinco aos
despus. Sobre una manta de color crema yaca en el suelo el cuerpo desnudo
de Penlope. Tena la garganta desgarrada por un enorme tajo y la sangre
formaba un charco bermejo alrededor de su cabeza. Haba signos en la piel
de su vientre y de sus pechos, dibujados con su propia sangre. Su cara
tena una expresin de asombro y haba en ella un rictus de terror,
acentuado por tener los ojos abiertos por completo que daban al cadver un
aire de irrealidad, como el que desprenden las imgenes de los museos de
cera. O de nuevo la voz de Ursula. Era necesario que muriese, Matas,
intenta comprenderlo, yo la amaba, la deseaba, pero mi padre jams hubiese
consentido nuestra relacin, sabes de l lo suficiente como para
imaginrtelo. Y yo no poda consentir perderla sin que antes hubiese sido
ma, sin haber posedo parte de su esencia, aunque las condiciones no
fuesen las mejores para ello. Saba que tena que matarla, era el nico
final posible para nosotros, Matas, y estaremos pagando por ello lo que
nos quede de vida.

Te equivocas, Uwe, t lo pagars ahora mismo, dije mientras sacaba la
pistola de mi cazadora y disparaba contra el cuerpo de Ursula, que cay al
suelo y qued inerte y con una expresin en los ojos entre el asombro y el
miedo, como los de Penlope. Los ojos de Ursula que eran o fueron mientras
ella estuvo con Penlope en realidad los de Uwe. Este era el ltimo y
genial recurso que los hermanos haban incorporado a su sofisticado
mecanismo de comunicacin y que yo slo haba sospechado cuando trat de
comprender la razn por la que Uwe se haba marchado estando enamorado de
Penlope: haban conseguido sustituirse, habitar cada uno el cuerpo del
otro. Por eso fingieron la desavenencia que justificase la partida de Uwe,
que en realidad se quedaba, siendo Ursula la que parti con el cuerpo del
hermano. Fue ste quien enamor a Penlope con el cuerpo de Ursula,
fingiendo una personalidad apropiada a los gustos de aquella. Una doble
impostura de cuerpo y de espritu. Yo sospech desde que los conoc mejor
en Alemania que sus mentes no podan estar sanas, que en algn momento de
su infancia se haban desquiciado para siempre. Sus continuas bromas, sus
dotes para la mentira y el disimulo, su exacerbado optimismo, su
complicidad excesiva, eran signos que anunciaban para quien supiese
interpretarlos un trastorno grave de personalidad, propia de mentes
perturbadas e infantiles. Supuse que ya de cros haban decidido unir sus
esfuerzos para protegerse de un mundo hostil que no toleraban, de ah su
invencin de un lenguaje sin sonidos que usaban para confabular sin ser
descubiertos delante mismo de sus vctimas, que lo seran de faltas y
culpas menores al principio. Pero al perfeccionar su tcnica tambin
aument la envergadura de sus delitos, que culminaron, tras la
incorporacin del ltimo truco que les permita intercambiar sus cuerpos
sin que nadie lo notase, como consumados ilusionistas, en el asesinato de
Penlope, que se conden a s misma al descubrir el secreto de los hermanos
von Boolen, cosa que haba de ocurrir antes o despus y ellos saban que
entonces habra que matarla. Y lo hicieron a su manera cruel e infantil,
como un juego macabro. Fue el miedo por la suerte de Penlope tras
convencerme de que estaba en grave peligro lo que me impuls a coger la
pistola que mi padre me haba regalado cuando me gradu en el colegio de
Cuernavaca. Era, como todos all, un experto en el manejo de armas y saba
que no dudara en usarla si mis sospechas se confirmaban, como as fue.

Renunci a contar la verdad a la polica: nadie me habra credo; as que
confes que haba matado a Ursula y a Penlope por celos. La locura
pasional era convincente para explicar la falta de coherencia entre los
crmenes y, en cierto modo, me exculpaba ante mi familia y amigos de
Mjico, que siempre habran condenado el amor entre dos mujeres. Yo sera
para ellos una suerte de justiciero que haba actuado al servicio de la
moral y las buenas costumbres. Ahora vivo en esta prisin alemana, donde
pasar algunos aos ms. Mi padre me escribi hace mucho que Uwe (Ursula)
se haba disparado un tiro en la cabeza poco despus del entierro de Ursula
(Uwe) en Cuernavaca, una vez repatriado el cadver. Supongo que se sinti
incapaz de vivir sin su otra mitad y sin su propio cuerpo. Sospecho que
antes de suicidarse trat de establecer contacto con su hermano muerto y no
lo haba conseguido, abocada as a la para ella terrible condena de vivir
en cuerpo ajeno una vida sin diversin y sin complicidad. Su mente de nia
trastornada no toler la evidencia de que todos los juegos tienen un final
y us la pistola para ir al encuentro de su hermano.

** Luis Recuenco Bernal
   luis@recuenco.es
   Escritor espaol (Alora, Mlaga, 1962). Reside en Rincn de la Victoria.
   Estudi ingeniera de telecomunicaciones y ciencias empresariales.



=== Tres poemas      Estrella Gomes =======================================

Nacida de una V invertida
rasgada por el vrtigo en tu vientre
he sabido conocer
el silencio de cada liblula
posada en tus dedos
esos mismos
me dibujaron tantos rostros
en estacin de lluvia

A veces suelo detenerme
y susurrarle a mi sombra,
as los amaneceres
no bailan en mi balcn

Hoy me asomo a la ventana
por la misma
donde cada da
me veo renacida
en un verbo nunca entendido
coloreo mi descenso
en el matiz de tus ojos

Quiz siembre oraciones
en el jardn
para que al pisar la tierra
recuerdes
que me aferro a tu pisada
con cada grito
que escondes en tus pies.



===



Siento mis ojos suspendidos
ellos se cuelgan en los cadveres repetidos
cada poste me insina un secreto,
ahora corto el cruce peatonal
para hacer nuevos vestidos
que simulen el acuerdo tcito
de pretendida satisfaccin
con esta ciudad de pecas de luz,
ella no deja ms
que adivinar los rostros
desde sus laberintos de carbono.



===



Dibujar alas
con saliva en tu espalda
nunca fue mi intencin

Sentarme esttica
a contemplar
tus ojos en otoo
no fue un pasatiempo
sino una razn de sobrevivir

No encontramos
el mar en la acera,
ni confund mis dedos
con races.
Pocas veces mi piel
sonri al verte
y siempre suicidaste
mi sudor

Me sembraste noches
en las pupilas
supiste hacer
que permaneciera en m
el invierno

Pudimos observar
cmo la gente caa
como lluvia
en mis espejos,
y nunca sent
el ardor de la vida

** Estrella Gomes
   estre294@gmail.com
   Poeta venezolana (Miranda, 1990). Es integrante del Programa Circuito
   Licesta de las Letras, donde ha recibido talleres de formacin
   literaria. Ha participado en el recital de clausura de la Bienal Juan
   Beroes (Tchira) 2005, en el Encuentro Nacional de Poetas Licestas 2006
   y en el Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano 2006. Textos suyos
   aparecen en la primera antologa de poetas licestas Voces jvenes en la
   mirada del maana (2006). Produce y conduce, junto con Aquarela Padilla,
   el programa radial literario Habitantes de la Palabra, para Activa,
   Radio Nacional de Venezuela. En 2006 fue reconocida como la facilitadora
   ms joven del Sistema Nacional de Talleres Literarios.



=== Mi amigo el linyera      Gladys Liliana Abilar ========================

El linyera revolva con un palo el sucio y maloliente basural. Una densa
nube de moscas zumbaba a su alrededor. Algunas se le enredaban en su barba
largusima y apelmazada, cuyos contornos desaparecan entre los bigotes.
Llevaba el cabello muy crecido y sucio como catarata de lodo. Debi de
haber sido negro, pero luego el color fue degradndose hasta un marrn
cobrizo claro entreverado con mechones canosos.

Christian regresaba del colegio a la hora acostumbrada, pero no por el
camino acostumbrado. Ese da quiso cambiar la rutina, a pesar del enojo que
iba a generar en su madre. Ya lo haba hecho un par de veces, pero ella no
lleg a enterarse. Era muy estricta y sobreprotectora y lo reprenda cuando
alteraba el orden impuesto, casi sin piedad. A Christian le diverta
hostigar a Ronco, el perro de Jos Luis un compaero antiptico y
chupamedias cuyo talento le alcanzaba slo para cosechar enemigos con una
varilla a travs de la reja; cada dueo tiene el perro que se merece, le
haba dicho en una ocasin su hermano mayor. El animal era luntico e
irascible. Apenas un cuzco revoltoso que causaba ms ruido que una jaura
en un bal. Christian lo provocaba, desde la vereda, azuzndolo, burlndolo
con gestos, sonidos, y la varilla nerviosa que chicoteaba entre reja y
reja, enfureciendo al animal de ojos saltones, negros como bolitas de
alquitrn. El ladrido, cada vez ms apretado, se volva finito de a ratos,
y se entrecortaba por una extraa ronquera que le podaba la voz. Presa de
una gran iracundia, Ronco corra de un lado a otro, saltaba y rebotaba como
una pelota.

Pero ese da, el pestillo de la puerta de hierro no estaba bien cerrado; la
punta apenas tocaba la armella sin llegar a atravesarla. Los cimbronazos
producidos por el desaforado animal, hicieron que la puerta cediera.
Christian logr presentir el peligro antes de que el perro descubriera la
puerta abierta, y emprendi una carrera loca para poner distancia entre s
y el cuzco que ya ganaba la calle. Potenciado por el malhumor concebido en
burlas anteriores, Ronco devoraba la distancia rozando apenas el suelo,
disparado como bala de can. El nio corra enloquecido sin dar tregua a
sus piernas, que ya desfallecan. Ronco se le acercaba cada vez ms, y
Christian sinti los dientes del perro rozar su zapatilla. Hizo un ltimo
esfuerzo y gan apenas unos metros de distancia. Distancia que Ronco volvi
a acortar. Christian advirti que se le cerraba el pecho a punto de
estallar. El corazn le palpitaba en la garganta. En medio de su
aturdimiento, y cuando las fuerzas lo abandonaban, divis el baldo que se
abra a un costado y se meti en l seguido por el tozudo animal.

Tal alboroto en la calle llam la atencin del linyera que, al ver la
escena, se arranc del basural donde estaba metido y atraves el terreno al
encuentro del nio, en el preciso instante en que el perro saltaba para
atacarlo por la espalda. El viejo se interpuso entre ambos y Ronco impact
contra el pecho del hombre de barba. Se le peg como una sanguijuela y
empez a morderlo con devocin de piraa. El animal estaba encarnizado y no
haba modo de distraerlo de su tarea. El hombre manoteaba al perro
desesperadamente tratando de sacrselo de encima. Lo tironeaba hacia fuera
pero el cuzco no se desprenda, al contrario, se estiraba como banda
elstica volviendo a su posicin de ataque. La escena de violencia, de
depredacin, pareca durar una eternidad, mientras el anciano empezaba a
sangrar notablemente, ante la mirada estupefacta y estremecida de terror
del nio. Christian observaba desde su indefensin, acurrucado entre unos
escombros, al hombre que se debata en su lugar con el colrico animal. Por
fin, el ciruja logr un movimiento certero que arranc de cuajo el cuerpo
duro y caliente del perro que babeaba sangre. Lo arroj lejos, como si
fuera un cascote. Y son como tal, al estrellarse contra la tapia de adobes
resecos. Se oy un aullido filoso y luego Ronco desapareci.

El hombre mir a su alrededor buscando al nio. Y lo vio. Oculto detrs de
un pedazo de pared, lloraba en silencio, bajo el temblor que sacuda su
cuerpito trmulo. El linyera se le acerc para calmarlo, pero el nio se
contrajo, evadindolo. El aspecto del hombre lo asust: la cara
desfigurada, los harapos desgarrados, el pecho sangrante, las manos rotas.
No se corresponda la magnitud del dao producido con el tamao del
agresor; pero s con su ira. Intent limpiarse la sangre con un poco de
pasto, arregl sus exiguos guiapos y acomod la catarata de lodo que haca
las veces de cabellera. Se sent cerca de Christian y lo mir con sentida
consideracin.

No tengs miedo. No te voy a hacer nada dijo con voz quejumbrosa.

Est... est todo lastimado... por culpa ma... sollozaba el nio.

No importa, ya se me va a pasar. En cambio, si te hubiera pasado a vos...
capaz que no conts el cuento. Tranquilizate el nio segua llorando y
ocultaba la cara entre las manos. Por qu llors? Te dije que ya pas. El
perro se escap, se fue.

Perd mi mochila. Mi mam me va a pegar un llanto desconsolado le cortaba
las palabras. El hombre se compadeci y no pudo evitar una sonrisa, a pesar
de su estado maltrecho y desfalleciente.

Eso es todo? Bah, como si fuera tan grave. Ven, te acompao a buscarla.

Le tendi la mano, lo ayud a levantarse, y juntos emprendieron el camino
de regreso. Hallaron la mochila a una cuadra, cerca de donde habitaba
Ronco.

And, and a tu casa antes de que tu madre te eche de menos.

Y a vos, quin te va a curar?

Yo me las arreglo. Al fondo del baldo pasa una acequia. Ahora voy, me
lavo, y listo. No ms heridas dijo el viejo pasando su callosa mano por la
cabeza infantil. No digs nada a nadie de lo que pas. Te pueden retar. Es
un secreto entre vos y yo, de acuerdo?

S respondi Christian, con incipiente complicidad. Cmo te llams?

Alfonso dijo el otro.

A esta altura ya le haba perdido el miedo al linyera. Colg la mochila a
su espalda y emprendi el camino a casa.



Despus de su merienda Christian se sinti inquieto, un sentimiento nuevo
empez a perseguirlo y no logr calmarse hasta tomar una decisin. En el
botiqun del bao divis el estuche de primeros auxilios que su madre sola
utilizar para curarle las heridas. Subido a un banquito, y en puntas de
pie, logr alcanzarlo. Una vez en su poder, meti el bulto en una bolsa de
supermercado para que nadie lo notara. De la heladera sac un queso redondo
y, de la alacena, un pan. Sali a hurtadillas ocultndose de miradas
indiscretas. Corri el par de cuadras que lo separaban del terreno baldo,
rogando que su amigo no se hubiera ido. Lo busc y no lo encontr. Era
tarde ya, pero Christian decidi internarse en el lugar abandonado a pesar
del miedo visceral que le tena a la oscuridad. La respiracin se le
aceleraba, los latidos del corazn le taan como campanas en cortejo
fnebre. Los ojos grandes, muy grandes, intentando ver ms all de lo
posible, entre los rboles, los yuyos, entre las sombras, el silencio.
Continu avanzando hacia el fondo, rumbo a la acequia. No se animaba a
gritar, Alfonso, Alfonso!, dnde ests?, slo por temor a desnudar su
indefensin. De pronto, un bulto se movi entre los matorrales, cercano al
murmullo del agua, cuyo sonido le devolvi un jirn de realismo a su
imaginacin. Era el linyera que, dificultosamente, intentaba acomodar su
cuerpo a las inclemencias del terreno. Christian corri y cay de rodillas
junto al anciano. Diligente, y asistido por un chorro de luna que se col
entre los lamos, empez a extraer del maletn, gasas, alcohol y curitas, y
limpi una por una las heridas del ciruja. Alfonso lo miraba desde otra
dimensin, como suspendido en otra galaxia, agradecido. Emocionado. Luego,
el nio lo cubri de innumerables curitas por todo el pecho, la cara, los
brazos. Cerr el maletn, sac de la otra bolsa el pan y el queso. Le
prepar un sndwich y se lo ofreci. El viejo luch con la comida pues slo
contaba con un par de encas desnudas que, dolorosamente, mordisqueaban el
alimento. Un solo diente, largo, marrn y astillado, se eriga, exultante,
desde el maxilar inferior.

Tens que volver a tu casa, pibe. Tu madre te debe estar buscando. Vamos,
te acompao un trecho porque ya se hizo muy tarde dijo sin desviar su
mirada hmeda del rostro del nio. En vano intentaba ocultar la congoja.

Alumbrados por el cono de luz que se filtraba entre la densa oscuridad,
Christian encontr los ojos viejos, acuosos, de un extrao color, entre
gris, verdoso y azulado, con una virola blanquecina rodeando el iris, que
lo miraban de un modo sobrenatural, mezcla de fervor, de agradecimiento y
ternura. Una mirada cargada de aos; vena de cursar decenios. El nio
haba notado que los ancianos tienen los ojos algo desteidos. Como si los
aos les desgastaran el color.



Grande fue la paliza que recibi Christian a su regreso, pues no supo
explicar su ausencia. Se haba propuesto no develar la existencia de su
nuevo amigo, aquel sujeto tan distinto y distante de ellos a quien su
madre, seguramente, impugnara. No por mala, ms bien por desconfiada.

Desde entonces, cada da al regreso del colegio, Christian pasaba por el
terreno baldo y le ofreca a Alfonso la manzana y el paquete de galletas
preparados por su madre para comer en los recreos. A cambio, el linyera le
narraba historias fantsticas, cuentos, ancdotas, fbulas, que haba ido
recogiendo a lo largo de su existencia. Christian disfrutaba de aquellos
relatos con entusiasmo y alegra. No recordaba haberse divertido tanto con
sus amigos, nios pulcros, educados, aunque de prematura arrogancia y
mezquindad.



A partir de aquel violento episodio con el perro, Alfonso le encontr un
sentido a su vida. Por supuesto, no dej de cirujear. Una premura
desconocida lo inquietaba: el encuentro diario con su pequeo amigo. Era
invalorable e impostergable para un viejo como l: un linyera. Continuaba
andando y desandando las vas del tren, siempre seguido por el humo de
moscas negras; hurgaba recovecos, revolva basurales, actividad que
desarrollaba con displicencia, como si fuera un derecho adquirido. Era su
nica rutina, que slo modificaba para volver puntualmente al lugar de
encuentro y esperar a Christian a su regreso del colegio.



Pero ese da, Christian hall a Alfonso tirado sobre el pasto, casi
inconsciente. Volaba de fiebre. El nio, al advertir la gravedad, se quit
el guardapolvo para mojarlo en la acequia, y lo coloc en la frente del
anciano. Repiti la maniobra cuatro, cinco veces hasta bajar un poco la
temperatura. Luego, lo oblig a ponerse de pie y, casi arrastrndolo,
llegaron a la casa del pequeo a pesar de la resistencia del viejo no
quera comprometer al nio con su presencia. Entraron por la puerta de
servicio para que no los vieran. Atravesaron el jardn evitando los faroles
y otras luces. Siempre en la oscuridad, lograron alcanzar el cuarto de
herramientas que se hallaba en el fondo de la casa. All el ciruja fue
asistido por Christian con mantas, aspirinas y comida.

Su madre no tard en descubrirlos, uno junto al otro. Perturbada, conmovida
ante el cuadro que ofrecan su hijo y el linyera, se apiad del enfermo y
llam a emergencia sanitaria para que lo asistieran en un centro de salud.
El nio, desde su infantil entendimiento, imagin una ambulancia con sirena
que cargaba a su amigo para alejarlo de l. Haba odo hablar mal de los
hospitales donde los viejos sufren por malos tratos y mueren por
desatencin. Aprovech una breve ausencia de su madre para sacar a Alfonso
fuera de su casa. Previamente, y guiado por su sentido prctico, pudo
recoger un par de frazadas y desaparecieron en la noche. En el baldo
improvis un camastro con pasto, bolsas de nylon y arpillera. Sobre esa
cama acomod a Alfonso que volaba de fiebre, mientras lo cubra con la
manta. Le puso un trapo mojado en la frente y se acost junto a l. El
viejo apret la mano del nio y llor. Dolor y felicidad eran una sola
cosa. Dos lagrimones surcaban el pergamino de su piel. Christian susurr:

No tengs miedo, no te voy a dejar.

** Gladys Liliana Abilar
   gladys8@fibertel.com.ar
   Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se gradu de
   profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el ttulo de ingeniera
   agrnoma. Asumi la direccin del Instituto de Investigaciones
   Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la
   Ctedra de Gentica. Realiz estudios de postgrado en el IAP, de
   Paisajismo. Paralelamente incursion en la Literatura publicando los
   libros: Ecos del corazn (poemas, 1989), Ms all del pecado (novela,
   1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos,
   con prlogo de Jos Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado
   por el pintor uruguayo Carlos Pez Vilar y prologado por Eduardo Gudio
   Kieffer, mencin en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino
   rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Particip en el IV
   Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV
   Encuentro Internacional de Escritoras "Ins Arredondo" de Guadalajara
   (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de
   Alicia Steimberg. Con este ltimo gnero integr siete antologas y
   particip en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas
   distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio
   "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller",
   otorgado por la comunidad Allerana de Espaa, entre otros. Particip en
   la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde tambin se
   present Destino rabioso. Particip en la edicin y presentacin del
   libro de Hctor David Gatica Integracin cultural riojana (2005).
   Colabor en la edicin del libro La Rioja, de Manrique Zago.



=== Poemas      Juan Prez Rosales ========================================

*** Humo rojo de Java

El amor es humo que se mueve
y que por un delicioso efecto mariposa
llega al entorno de alguien
y viste de sueo sus ojos

Pero es humo que empez a elevarse en Java,
o en algn lejano oasis, o en un ro,
o en la chispa de la aurora sobre un mstil,
o en las laderas de un monte antiguo

Es humo color rojo,
como el color de la noche vista desde Orin,
y anda entre los libros y los huecos de los libros,
y entre los dientes cuando se agitan para sonrer

Por eso cuando ramos nios
entrbamos las manos
en los armarios donde habitan las fotos,
y las traamos manchadas de rojo

Y esa dura tristeza de los momentos sublimes,
esa perfecta lejana,
es porque es humo rojo que se eleva en Java



*** La alfombra de Aladino

Si estuvieras aqu
tomara tu sangre no muerta
y la llevara conmigo
en la alfombra de Aladino,
con un turbante feroz y sublime,
y con risas en la parte interior de mi cara,
y con los ojos en el nacimiento del fuego

Tendra la cara levantada
como el rey de los orgullosos
y mis manos en la raz de tus senos

Si estuvieras aqu
chupara tu boca
como si fuera dtil,
y bebera el agua
que lleva a tu sexo
hasta nunca saciarme

Requiero tu olor
con el secreto objetivo
de revolverme en l.
Mujer, mujer hermosa baada
en Gardahia, o en Tahit,
o en Salah, o en Tiberias,
conviertes mi sangre en sexo

Si estuvieras aqu
te dara las guilas y los halcones
que habitan en mis neuronas,
y recibira de frente
la oleada de tus ojos,
y llovera verde,
llovera dunas y mares verdes,
y mis manos escarbaran en tu vientre verde
para olerte hasta el alma

No hay alternativa ms que t,
amo la llegada de tu aliento
envolviendo mis ojos,
amo tu boca antigua como la arena,
mujer de Tamanrasset o de Magdala,
amo tu voz sobrecogida y triste,
como dolor de luna rota

Si estuvieras aqu
me ungira con tus lgrimas
y te amara hasta volverme loco,
y bailaras hasta que yo
habite en tus muslos
y sepa cmo morderlos,
y vera cmo tu cabello
me busca en el viento,
volando en la alfombra de Aladino



*** Jazz

Bebes del vaso y el jazz vuelve a nacer,
es humo toda tu boca sobre el vaso,
y tu pelo es humo oscuro
que abre y cierra tu mirada

Eres el jazz, la sed del humo
en este color de vrtigo,
eres la mano en la mesa
y tu ropa en el furtivo verde

Bebes y miras como si fueras indefensa,
como si no conocieras la madera,
como si no surgiera el alba de tu boca,
como si no lloraras en los atardeceres

Me miras con tanta luz en los ojos
que haces que mi boca se abra,
y vuelves con tus animales de humo
con el jazz en las caderas, y en la casa



*** La fuente

T sentada en una silla
eres el origen del aire.
Tanto tiempo buscndolo,
tantos exploradores intrpidos.

Result que no haba nada,
la fuente aparece ahora
cuando miras desde una silla
con soles rojos en tus ojos

Escribirn mentiras imposibles
en los libros de geografa:
no hay una fuente para el aire,
se form hace millones de aos,
y gracias a l vivimos

Pero yo dir que es mentira
all donde haya que decirlo.
Ir a congresos, reuniones sesudas,
ir incluso a los peridicos:
Hay una fuente de donde nace el aire,
y es una silla y una mujer
con los cabellos largos

Me pedirn pruebas, y yo slo ofrecer
una lgrima con una lgrima dentro.
La pequea es verde,
como savia que lleva un solsticio.
La escrutarn, y vern al microscopio
una mujer en una silla.

Tu mano derecha duerme en la sombra,
tu mano izquierda es un resplandor
que aviva el fuego.
Es tu boca, en una silla,
la fuente del aire



*** Las cuatro locuras

Un dios especialmente ensaado
levant mi cabeza y traslad mi cuerpo
al fro mundo de las cruces
Me dijo con su mano blanca:
Te doy cuatro locuras,
habrs de hacerte fuerte y llevarlas a cuestas,
como si lloraras desde detrs de tus ojos

Y de repente me vi
en un camino muerto por las nieblas,
desnudo y soberbio, y con mi cuerpo blanco.
Hube de atravesar los recuerdos,
apilados en torno a palos de madera,
y el anhelo de las bocas,
y todo se quedaba atrs:
esta fue la locura del norte,
la locura de la muerte con una hoz
y una sotana negra.

Tuve fro, y yo era un animal
bajo una manta.
Se me llen la boca de colores
y slo pude escupir cintas delgadas,
como arco iris mustios y arrugados:
se me vino de frente la locura del sur,
y tambin le prepar una casa

La locura del este, la de la sangre,
acarici mi frente con una mano extendida.
Puso en el camino un arco
para saciar las heridas, y me dijo:
apunta al corazn, esa es la rutina

Armado, con el color adecuado,
y sin miedo a la muerte,
quise mirar a los hombres como si yo fuera un hombre,
pero slo vi sus rastros de tristeza.
Si alguien me habla, oigo la parte
que an no ha despegado de la tierra,
una mirada siempre trae todo lo que pudo ser,
y yo veo cmo palpita esa nostalgia.
Mido a los seres humanos por sus racimos de tristeza:
para siempre qued envuelto en la locura del oeste



*** Boca

No tu voz, sino tu boca,
se revienta y se funde
en la pcima del druida

Todos deben morirse
para calmar tu ira de inocente.
Pero t, quedas en la menta,
siempre viva, entre todos los das.

Y en la tierra sucedern los hachazos,
sucedern las casas, suceder la muerte.

Todo ser un aullido que no cesa
hasta que asciendas desde la hierba,
hasta que decidas recoger
las gotas de tu boca,
y vuelvas a convertirte
en el milagro del viento en mis ojos.

** Juan Prez Rosales
   jperros@gobiernodecanarias.org
   Escritor espaol (Las Palmas de Gran Canaria, 1962). Es profesor de
   matemticas en enseanza secundaria. Su obra permanece mayoritariamente
   indita.



=== Almas gemelas      Gabriela de la Pea Astorga ========================

Supongo que no puedo hacer una novela, y en su lugar escribo cuentos.
Siempre tuve fama de fantasiosa, as es que podramos decir que lo mo fue
hacer cuentos desde nia.

Si entonces senta hervir la sangre contando historias de muertos y
fantasmas, ahora dejo salir todos mis temores en forma de mujer
desconcertada, canalla del demonio o perro vagabundo.

A veces de vez en cuando realmente me viene a la cabeza algn chispazo
que vale la pena desmenuzar, combinar, cocinar a diestra y siniestra o,
simplemente, sacar a la intemperie de un da caluroso.

Tuve uno de esos disparos sorpresivos cuando alguien me pregunt si crea
en las almas gemelas. S!, contest sin miramientos ni recato. Ya me he
encontrado con algunas. Espero a un montn ms... estoy atenta. Pueden
aparecer a cualquier hora, justo aqu, por esa puerta.

Ironas de la vida, nunca le pregunt a esa persona de dnde haba sacado
semejante pregunta... tampoco es que haya vuelto a verla. Quiz ella era
otra de mis almas gemelas, aunque pensndolo bien, no creo. Si as fuera,
su pregunta me habra enganchado de inmediato a ella, o ella se hubiera
enganchado a m sin remedio. La cuestin es que su presencia nunca lleg a
mayores en mi vida.

O quiz s, pues a partir de ese comentario comenc a pensar de nuevo en
las almas gemelas con las que me haba topado en la vida y en la
incontenible curiosidad que ahora senta por saber qu habra sido de sus
vidas.

Tom mi directorio telefnico, intent localizarlas. Caso perdido, ya no
vivan en la misma ciudad en la que las haba conocido, igual que yo. Buen
signo. Mis almas gemelas seguan parecindose a m en esa obsesin vital de
ir de un lugar a otro a la primera oportunidad.

Record que una de ellas me haba escrito un par de aos atrs un mensaje
electrnico desde su nueva sede.

Las almas gemelas somos as, nos llamamos a travs de extraas vibraciones
peridicamente y aunque sabemos que no habremos de encontrarnos otra vez en
situaciones que algn da fueron familiares para nosotros, conservamos la
certeza de sabernos cerca en la distancia y la ilusin de que el siguiente
encuentro se convertir en algo mgico, inesperado, totalmente nuevo.

Pero toda esta ansiedad del preludio no me fue til en lo ms mnimo para
localizar a alguna de mis almas gemelas. A lo ms que llegu fue a sacar de
ese mensaje electrnico el telfono de mi amigo Sam, a quien pude localizar
justo un mes antes de que se mudara de Barcelona a Las Vegas.

Despus de un sorpresivo saludo, pude adentrarme de nuevo en su vida, como
si los ltimos aos no hubieran transcurrido en absoluto.

Pero bueno, qu sorpresa!, que me cuentas? me cuestion, sorprendido
por mi llamada.

Mhm... Pues nada, que ahora tengo cuentos. Te los cuento?

Vale, despchate.

Ok. Un hombre, una mujer y un nio. Ella se fuga con el hombre, el nio se
desilusiona de la vida.

Mhm...

Esper un momento en silencio mientras esperaba su ansiado comentario, para
m la historia era fantstica, pero descubr un poco desilusionada que no
era as para l.

Y?

Y nada, to. De eso va el cuento.

As es que ahora haces cuentos. Joder, pero si lo tuyo fue siempre ir de
historia en historia. Siempre tuviste mentiras con qu entretenernos a
todos. y el resto, qu ha sido de tu vida?

Nada. Que ahora hago cuentos.

Ya. Muy tuyo. Pero de algo tendrs que comer, no?

Ah! Soy traductora, y doy clases de teatro.

Teatro?... vaya, dramtica s que eras, pero clases de teatro?

Pues eso. Teatro y traduccin.

Como no vayas de comediante...

Bueno...

Tambin comediante?

Pero eso fue hace tiempo. Me descontaron de la compaa por no querer
salir con una teta al aire.

Pues ya te podas haber guardado el pudor en algn lado.

Una teta al aire y una nalga con un cono de colores.

Eso s que era vergonzoso.

Como te digo. Y t?, sigues de maestro de cermica?

Qu va! Ahora voy de chef de cocina japonesa.

No! No me lo creo. Me vas a decir que te enamoraste de una china y ella
te llev a la cocina?

Japonesa.

Muy internacional que has sido desde que te conozco, ni con gra te
sacbamos del bar argentino.

Vale, que ests orgullosa de conocer mis races.

Y qu tal, ests contento?

Me ha fichado el Bara.

Qu?

Que ahora soy parte del equipo de apoyo del Barcelona. Al parecer la
japonesa les va de cojones a los tos estos del baln.

Y t en medio de las estrellas. Astrnomo fue siempre lo tuyo.

No te burles... lo de la astronoma fue slo por unos meses.

Lo recuerdo.

Has sabido algo del Joel?

Qu va! Lo vi la ltima vez del brazo de una guiri por la Rambla del
Poble Nou.

Que la guiri se lo ha amarrado. Se han casado.

Pero si era un burro para las mujeres.

Pues ya ves. Ahora vive en Suiza el jodo. Y va de banquero.

Qu me dices?

Tengo pruebas. Me mand un taln con su sello.

Un regalo, quiz un taln en blanco?

El cheque era falso. Intent cobrarlo.

Estafador?

A saber! El to est feliz con su guiri, se le puede perdonar que sea
banquero, estafador o panadero.

Me enter de que mi amigo Sam parta a Las Vegas en bsqueda del oasis
universal, segn me cont. Haba ledo el Kybalin unos meses atrs y haba
descubierto que en medio del ms inclemente desierto el de Las Vegas,
segn concluy estaba su destino final. Partira con su novia japonesa a
comprobarlo.

As es que Joel en Ginebra, Sam en Las Vegas y yo intentando encontrar un
poco de estabilidad en Guadalajara, Mxico. Haba regresado al pas con un
divorcio a cuestas, despus de sobrevivir durante casi una dcada entre la
cuna de la tauromaquia y vaya que slo Espaa poda haber creado un arte
as! y el paraso del consumismo en el que mi sueo americano no pas de
leer los ms de cinco catlogos de tiendas departamentales que reciba
diariamente con el peridico.

Los cuentos me haban sacado buena parte de una depresin crnica y me
mantenan alejada de fantasmas e interrogatorios no deseados. Pero esa es
otra historia que ya barnizar de ficcin en otra ocasin.

Lo cierto es que del teatro y la traduccin pas al siempre bien visto
oficio de la docencia.

Ahora mis historias van de otra cosa.

Acaso de integrar, para esparcir...

de integrar, para remontar

O de integrar para crear... cualquier cosa, lo que sea. No importa ya.

Cosa curiosa, me he enterado de que tambin los derroteros de esa persona,
que un da me pregunt a quemarropa si crea en las almas gemelas, van hoy
en da de otras cosas. Ahora es alto funcionario de su gobierno local. Y
mis amadas almas gemelas... esas siguen inventndose cuentos como yo.

** Gabriela de la Pea Astorga
   fampeast@prodigy.net.mx
   Docente e investigadora mexicana (Torren, Coah, 1971). Ha publicado
   trabajos acadmicos en el Anuario de Investigacin de la Comunicacin,
   la revista Comunicacin y Sociedad, la Revista de Humanidades del
   Tecnolgico de Monterrey y otras publicaciones. Ha participado en
   diversos eventos internacionales de antropologa. Textos suyos han
   aparecido en http://www.sieyin.com/jaque y en
   http://www.cosiampiros.com.



=== Poemas      Delia Rengifo =============================================

*** La visita de Dios

Los das amarillos llegaron sin anunciarse,
tocaron a su puerta, no preguntaron
si podan entrar y con absoluta solemnidad
entraron, tampoco saludaron y de a pedacitos
fueron acomodndose en su humanidad.

Ahora con paciencia y majestad
de anciano va rememorando nombres, colores,
siluetas, caminos y toda una geografa
de lugares, amores, canciones, fantasas.
No quiere que la memoria se esfume.

De la fbula va rescatando pgina a pgina
la historia de su vida, aquellos das
del rebullir de hormonas
y de galopes desbocados,
aquel tiempo intenso
que ahora desanda con saudades.

Solemnidad y fbula trazaron
apretadamente en una antigua agenda
un itinerario intrincado de rutas desahuciadas.

Aquella tarde gris, que an carga mi alma
cantaba recuerdos de infancia
tejidos con fragancia de mastranto
y adornados con estrellas madrinas
y barcos de carbn y hojalata
con cargas de limn y mandarinas
que recorran rutas de antiguos marineros
en los charquitos del patio.

Aquella tarde gris como la lluvia
en una crcel de mujeres
comprend que aquella santa humanidad
estaba preparado
para el viaje sin boleto.

Mis ojos se encontraron con los suyos
y aquella mirada profunda y sostenida
fue nuestra singular despedida.

l lo saba y yo tambin,
y esos silencios nuestros
fueron la promesa diciente
de que algn da y en algn lugar
nos volveramos a encontrar
para seguir la fbula en otra dimensin.

Solemnidad y fbula
esperan, en paz, la visita de Dios.

      (del poemario Las manos del tiempo).



*** Revern y Arriz Lucca

Poeta:
hoy te invito a romper
la cotidianidad, ese ritual citadino
que da tras das bebes hasta emborracharte.

Hoy no vayas a las aulas de siempre.
Vente a mi castillo,
qutate la corbata, el saco y la camisa,
deja que los vientos azules
embadurnen tu piel hasta el cansancio,
remngate los calzones,
tira los zapatos por ah
y camina descalzo
para que sientas el tiempo y la vida en cada piedra
y los recuerdos de abuela en los musguitos del patio.

Vive la diferencia de los das
en este castillo transparente y primitivo,
levantado con estas manos que profanan
los rigores del ritual de la costumbre y la etiqueta,
escribe un poema de amor con quince letras
rompiendo normas gramaticales,
describe con Victor Hugo el arte de lo azul,
y camina con los ojos cerrados hacia el mar
y cuando sientas que puedes tocar las olas,
brelos para que te embriagues
con estallidos de luces y colores.

Ahora toma a tu mujer, sintala sobre una roca,
desvstela y pntala de azul,
y cuando la gente de Macuto pregunte si stas loco
grita y grita a todo pulmn:
hoy me dio la real gana
de pintar a mi Guadalupe de azul y qu?.

      (del poemario De la vida y el amor).



*** Poeta es aquel

Mis amigos dicen que soy poeta
porque suelo jugar con las palabras,
para no ahogarme en las tristezas,
nunca he credo que lo soy, no por falta de deseos,
sino por abundancia de ausencia del ingenio.

Qu poeta voy a ser yo!
si todava, con lneas de expresin a mi pesar
que el verdugo del espejo me devuelve,
no he aprendido a conjugar el verbo amar.

Poeta fue Neruda que escribi versos en el bosque,
en la lluvia y en el mar, cant a las minas ajenas
y a sus mineros de pechos abiertos y desnudos,
exhibiendo una dignidad numrica, dolores y miserias.
Cant Odas Elementales a los objetos ms elementales,
y al cado, al expatriado, y a la patria sometida;
a Terusa, a Delia, a Antonieta, a mil amores ms,
y a su Matilde, el amor de la unidad, cien sonetos de
madera,
salidos del perfume y del alma de la selva chilena.

Tambin cant a Rangoom y a sus dioses de verdad y de
mentira,
a la Hermana Cordillera, a las reinas de saln
y a las prostitutas de los puertos, que siempre am
sin amar.
Poeta fue Rilke que cant y canta todava
con voz antigua, versos antiguos a los ngeles sin
tiempo.

Poeta fue Vallejo que dando Traspi entre dos
estrellas
cant al que tiene chinches,
al que lleva zapato roto bajo la lluvia,
al que vela el cadver de un pan con dos cerillas,

...

al que lleva reloj y ha visto a Dios
y al Parado en una piedra... a la orilla del Sena.

Poeta fue Andrs Eloy Blanco que cant a los
angelitos negros
y a una loca, por all en la cordillera andina,
Luz Caraballo se llamaba y decan que era bella
y bordaba frailejones, con los deditos de las manos.

Poeta es el to Camilo Balza que escribe versos azules
y canta a las estrellas dormidas, al rbol, a la
Ciudad y al Eco,
y se ha pasado la vida inventando silencios,
y haciendo Preguntas que no tienen Respuestas.

Poeta es aquel que canta a la descomposicin social,
al desarraigo del hombre de su entorno natural,
a la humanidad deshumanizada.
Es el que decodifica cdigos antiguos
escuchando el llanto de las hojas al caer
o la risa del roco al amanecer;
es aquel que escucha y obedece
las voces de sus muertos y celebra las risas de sus
vivos,
es aquel que entiende que las flores son la sonrisa
de los rboles y que las estrellitas fugaces
son esperanzas desvanecidas.
Poeta es aquel que llora el entierro de una hormiga
como si fuera el entierro de su mejor amiga.
Es el que estando solo se siente acompaado;
es aquel que escribe en el azul y recoge
en el desierto las estrellas licuadas por el viento;
es aquel que tiene el corazn hecho de agua, de pan,
de sal,
de azcar, de miel, de savia y de cristal.

      (del poemario De la vida y el amor).

** Delia Rengifo
   deliarengifo@yahoo.es
   Poeta venezolana (1950). Fundadora de la revista Ensayos y el peridico
   Brjula. Abogada de profesin, tom varios cursos sobre materias
   relacionadas con el derecho y particip en la fundacin de la Asociacin
   Venezolana de Derecho Mdico. Asesora de asuntos histricos de la
   Fundacin Cultural Mariano Mart. Ha preparado y corregido textos para
   diversos documentales y largometrajes de ficcin de Producciones Franco
   Rubartelli, empresa con la cual ha colaborado tambin en la produccin
   de comerciales. Ha publicado los poemarios Retratos (2000), Piel de
   siglo (2002) y Perla salina de barro y azul (Fundacin Cultural del
   Banco Industrial de Venezuela, 2003). En 2001 obtuvo el tercer lugar en
   el Concurso Tpicos Jurdicos y el Funcionario Judicial, mencin Poesa,
   auspiciado por la Direccin de la Magistratura del Tribunal Supremo de
   Justicia. Entre 2004 y 2005 mantuvo la columna Anlisis de arte
   pictrico para la revista Fundacin Banco Industrial de Venezuela. En
   2004 fue aprobado por Citgo Petroleum Corporation su proyecto Venezuela,
   una tierra bajo el sol, que comprender cinco libros. Igualmente, en
   2005 fue aprobado por Laboratorios Roemmers, con el aval de la Sociedad
   Venezolana de Pediatra, su proyecto editorial Arte y sonrisas de
   Venezuela para el mundo, un libro de lujo en elaboracin.



=== Non in solo pane vivit homo      Fernando Arrojo-Ramos ================

Desde la huraa ventana de la sacrista, don Tello, cura prroco de San
Gundisalvus, primero ve surgir la mula por el recodo de la empinada vereda
que conduce a la ermita, despus al hombre que va detrs. Distrae la mirada
por un instante y cuando vuelve la vista slo alcanza a ver la mula,
caminando resignada cuesta arriba; el hombre no est por ninguna parte. Se
frota los ojos y de nuevo dirige la vista hacia la vereda: ahora ve al
hombre y la caballera, el hombre delante. Don Tello est en ayunas y
piensa que el estmago vaco le hace ver visiones; o acaso sea la edad. El
hombre y la mula se van acercando.

La ermita de San Gundisalvus se halla como agazapada en lo alto de una
montaa, rodeada de pinos y robles milenarios que ocultan el horizonte, un
bosque que arrebuja y asla, como antes a los godos y antes a los romanos y
antes... a quien fuese que hubiera vivido por aquellos parajes. Esto impone
a don Tello una vaga sensacin de herencia, de continuidad. La ermita se
construy en tiempo de los godos. Recia en su abovedamiento y en sus muros,
tiene apariencia de fortaleza, slo agraciada en su interior por capiteles
florales, tmidos y escuetos. El que se encuentre alejada del camino de los
peregrinos es una pesadumbre para don Tello y los vecinos. Los peregrinos
nunca se desvan para visitarla, porque la verdad es que no tiene mucho que
ofrecer en cuestiones de indulgencias. San Gundisalvus no posee reliquias
como otras iglesias, acaso todava ms apartadas pero que deparan un sin
fin de gracias y perdones.

Con una santa reliquia podra hacerse una jira misericordiosa por las
aldeas cercanas, y los pecadores y los enfermos se beneficiaran de sus
propiedades milagrosas. Quiz algn rico, agradecido por un favor o ante la
cercana de la muerte, hara una donacin generosa. Don Tello es un hombre
piadoso y prctico. Sus aspiraciones son ms bien modestas: no pretende el
dedo de Santo Toms, ni huesos de Mara Magdalena, ni una muela de San Juan
Bautista, y mucho menos una muestra de la preciosa sangre del Seor,
astillas de la Santa Cruz o un mechoncillo de los cabellos de la Virgen.
Reliquias tan preciadas eran para templos y monasterios de gran categora.
Para San Gundisalvus, l se conformara con el dedo o quiz la tibia de
algn santo poco conocido; el antebrazo sera ya mucho pedir.

Don Tello sale a recibir al visitante. Aparenta unos cincuenta aos. Tiene
el pelo canoso, greudo; el rostro, curtido, arrugado, de persona muy
expuesta al sol y los vientos; las manos, ennegrecidas. Su indumentaria
abarcas, sayo pardo, manto, todo muy desgastado denota dejadez y pobreza.
Las alforjas de la mula van repletas de cajas y bultos. Buhonero tenemos,
piensa don Tello. El hombre saluda respetuoso. Dice que ha hecho muchas
etapas largas y arriesgadas para llegar a la ermita de San Gundisalvus.

Traigo algo que os va a complacer afirma.

Hijo mo, no tengo dinero para comprarte nada repone suavemente don
Tello.

Yo no vendo cosas, hago regalos responde el otro con altivez.

Y antes de que don Tello pueda salir de su asombro, el hombre explica:

Hace ya muchos aos se me apareci en un sueo Santa Elena, que, como
sabis, encontr, en Jerusaln, la Cruz en que muri Nuestro Seor. Me
anunci que yo estaba destinado, por mandato divino, a continuar la labor
que ella haba comenzado. Irs por el mundo en busca de santas reliquias y,
una vez halladas, las entregars a aquellos que ms las necesiten para
aliviar los sufrimientos de la cristiandad. Siempre en sueos recibo
noticias de lugares y nombres, y nunca fallan.

A don Tello, estupefacto, slo se le ocurre preguntarle su nombre.

Los que han recibido mis sagrados presentes me llaman Reliquiero.

El Reliquiero saca de las alforjas un bulto bastante alargado, envuelto en
muchos trapos, y lo desenvuelve. Don Tello se queda horrorizado: es la
momia de un nio. Va cubierta con una especie de delantal de color
indefinido, hecho jirones y casi petrificado; en la cabeza tiene manojillos
de pelo oscuro, lacio; lo que debi ser piel blanca, suave, tersa, es ahora
cuero marrn amarillecido, estrujado como la corteza de un rbol; los ojos
son dos puntos inconscientes que se fijan en la nada; la boca, abierta,
atnita. Por ah se le escap el alma, piensa don Tello, incapaz de
pronunciar una sola palabra.

El Reliquiero deposita la momia en el suelo, sobre el montn de trapos, y
refiere a don Tello su historia.

En vida, el nombre del nio era Opropio, hijo de un matrimonio romano
convertido a la fe de Cristo. Como tantos nuevos cristianos, los padres de
Opropio fueron condenados a morir en el circo, pasto de las fieras. El
muchacho, que tena entonces diez aos y que tambin se haba convertido,
quiso estar junto a ellos en el ltimo y aciago momento. Pero los jueces
romanos, considerando su edad, no lo permitieron. A los pocos das de la
muerte de sus padres, Opropio contrajo unas fiebres malignas y, sin nadie
que lo cuidara, pas a mejor vida. Unas almas piadosas conservaron su
cuerpo en una urna de piedra. Pas el tiempo y el cadver no se
descompona, a ojos vistas, un milagro. El nio haba sido un mrtir a
posteriori! Durante los primeros aos del cristianismo el suceso fue bien
conocido y el pequeo muy venerado. Pero despus el tiempo gast el
recuerdo. Y la urna con el cuerpo de Opropio desapareci hasta que l la
encontr intacta, oculta del ojo humano, en una antigua necrpolis, en las
montaas de Asturias, junto con una lpida en la que se refera la historia
del pequeo mrtir. No haba trado la lpida por el peso.

Don Tello tiembla de emocin. La historia de Opropio le acongoja.
Desdichada criatura. Pero al mismo tiempo no puede reprimir un ntimo
jbilo del que acto seguido se avergenza.

El Reliquiero asegura que ahora es slo cuestin de tiempo. Se correran
las voces del descubrimiento, las gentes vendran a ver el cuerpo,
ocurriran milagros y la Iglesia canonizara a Opropio San Opropio, nio y
mrtir, lo que ya de hecho haba fructificado en la mente de los primeros
cristianos. l mismo, en el momento oportuno, podra dar fe del hallazgo y
aportar la lpida. Adems, en Roma tena que haber documentos que probaran
la veracidad de los sucesos.

Don Tello no sabe qu pensar. Qu dira el seor obispo? Los primeros
mrtires eran, desde luego, los que ms se estimaban por ser los ms
cercanos en el tiempo a la Crucifixin; su poder de intercesin deba ser
enorme. Pero... y si todo esto fuese una superchera? Cavila. Por otra
parte lo que le haba trado la Providencia no era una simple reliquia; era
todo el cuerpo milagrosamente conservado de un mrtir, un nio inocente
adems.

Como adivinando todos sus pensamientos, el Reliquiero habla del
conocimiento de saber que se sabe algo, que algo significa mucho, que mucho
de lo que se sabe es un gozo y a veces una duda.

El Reliquiero se despide. Don Tello ensaya unas palabras apresuradas de
agradecimiento. El hombre y la mula bajan ya por la vereda. Don Tello, con
Opropio en sus brazos como si fuera un haz de lea, intenta decir adis con
una mano, mas su torpe saludo resulta intil, pues sus ojos slo confrontan
la pedregosa vereda.

Dentro de la ermita, don Tello decide instalar, por el momento, de pie y
apoyado contra el fondo de una hornacina el envarado cuerpo de Opropio, lo
que ya empezara a darle un tono de imagen sagrada. Da unos pasos atrs y
contempla su arreglo. Le parece adecuado. Pero no puede evitar un
repeluzno.



Han pasado dos meses, dos meses de muchos quehaceres y proyectos; tambin
hay recompensas: los peregrinos acuden cada vez en mayor nmero, casi ya
una romera. Hoy, con la ermita llena de fieles, don Tello se siente
inspirado y determina echar un buen sermn que avive el recuerdo de las
penas del Infierno. A travs de uno de los ventanucos observa muy apurado
que sus dos cabras estn comindose las flores que alguien ha dejado sobre
una tumba, en el cementerio de la ermita. Malditas cabras, que Dios las
confunda, dice entre dientes. Tose, se yergue y predica:

Los castigos infernales son horripilantes y jams se interrumpen, segundo
tras segundo, minuto tras minuto, hora tras hora, da tras da, y as por
toda la eternidad, por toda la eternidad.

Don Tello, en sus sermones, siempre repite las cosas que l considera ms
vvidas por mor de la comprensin y el recuerdo.

Lucifer, recostado en su trono, que es la lpida de un sepulcro, contempla
y dirige los tormentos. Tiene barbas rojas, tan rojas como las llamas que
siempre arden en el Infierno, las llamas que siempre arden en el Infierno,
orejas grandes como las de un conejo y cuernos retorcidos, entre los cuales
lleva la corona que le proclama Rey del Mal. Su cuerpo es mitad hombre y
mitad macho cabro, muslos peludos y patas delgadas. De su boca repugnante
no salen palabras, slo berridos, slo berridos.

Las cabras pastan ahora en otra tumba.

Sus aclitos se le asemejan, y adems poseen alas membranosas que les
sirven para desplazarse fcilmente por todo el mbito infernal y torturar a
los condenados. En el Infierno, un antro interminable, con infinitas
cavernas, agujeros nauseabundos y rocas negras y puntiagudas, la nica luz
es la del fuego eterno, la del fuego eterno.

Y luego pinta una sucesin de tormentos inimaginables.

Don Tello sabe leer y escribir con mucho esfuerzo, con el latn se hace a
menudo un galimatas. Acaba de escribir en su diario de un tirn: In
nomine domini nostri Jhesu Christi et ego Tello Gmez y ayer domingo el
octavo da del mes de abril y del ao de gracia 1180 y di un sermn y la
gente y mucha de ella peregrinos y en busca de indulgencias y me escuch
atenta y les describ los castigos infernales. Muy ufano con su
consignacin, se dispone a decir la primera misa del da, que ahora celebra
a la prima, demorada en atencin a los peregrinos que se desvan de su
camino para visitar la ermita.

En la sacrista hace un fro de mil diablos. Esta primavera es ms
traidora que Judas, piensa don Tello. Se pone la casulla. Ya en el altar,
advierte que hay un gran nmero de peregrinos gracias a Dios y a la
perseverancia de sus propios esfuerzos; tambin una caterva de viejas
devotas y varias mujeres jvenes cubiertas con el recato debido, todas
ellas rosario en mano, muchos campesinos, que esperan cosechas milagrosas
por voluntad divina, ms ahora con la intercesin de Opropio, y unos pocos
mozos medio adormilados que vienen de mirones y que, cuando tengan los ojos
abiertos, mirarn casi todo el tiempo hacia las mozas, a ratos hacia el
oficiante. Ninguna novedad. Ya les ajustar las cuentas. Cuando concluya la
misa, los fieles irn desfilando ante el altar para contemplar el cuerpo de
Opropio, expuesto en una urna de cristal que don Tello ha mandado
construir. El nio mrtir, un manantial de consuelos y esperanzas.

Est don Tello a punto de comenzar cuando de improviso se abre una de las
hojas del portn y una bocanada de neblina glida se entromete en la
ermita. La confusa luz del da queda un momento menguada por la figura
corpulenta del obispo le reconocera en cualquier parte, que entra
acompaado de un dicono y se acomoda erguido en la tosquedad del ltimo
banco. El dicono se queda de pie, respetuoso, detrs del obispo.

Don Tello, haciendo de tripas corazn, se encara con los presentes y dice
con voz fuerte, pero no del todo segura: Oremus.

** Fernando Arrojo-Ramos
   f.arrojo@isp.com
   Escritor espaol (Madrid). Reside en Estados Unidos. Doctor en filosofa
   y letras por la Universidad de Connecticut (EUA, http://www.uconn.edu).
   Profesor emrito de literatura espaola y ex director del Programa de
   Literatura Comparada en Oberlin College (Ohio, EUA;
   http://www.oberlin.edu). Sus relatos se han publicado en diversas
   revistas literarias de Espaa, Mxico, Colombia y Francia. Muchos de
   ellos, traducidos al ingls, han aparecido en diversas revistas
   estadounidenses. En 2005 fue nombrado para el Premio Pushcart (uno de
   los ms prestigiosos en EUA) por el cuento Enigmas. Autor asimismo de
   numerosos artculos de crtica literaria y ensayos culturales.



=== Poesa ligera para almas en desuso      Miguel ngel Zapotitla Prez ==

                                                                  A Magal,
                                               por ahogarme en los suicidas
                                        mundos de la depresin y el desuso.

*** Minuto diez y siete

Yo podra pedirle al instante de luz que se quede, pero prefiero hacer que
se erija sordo sobre mis labios que escuchan ms palabras dichas por esto o
aquello, en este lado del silencio con el que persigo a Magal el resto de
mis sueos. Aunque ella bebe de la vida de otro y yo me arrastro en el
minuto diez y siete donde principia la mortal derrota que se mete en los
ojos de mi madrugada.

Y es que no pretendo ir a casa por ella, no me importa volar contagiado de
las tres manos de mi alma. A m, hoy solo me interesa olvidarme de los
insectos que me invitan a ser mosca. Y t magal-mata bichos, eres la
verdad de un yo-todo-rodo

                                   *****

Pastoso evento elstico, cuento hbrido y desamparado, al que no es ni un
suspiro en ti



*** Alma en desuso

I

No s de quin es esto otro que sobra y escurre cerca de los labios lentos
que no salen a buscar luto. No lo s, y por ms que me esfuerzo no lo s,
pienso que ests y en realidad no, creo en los mundos hundidos y busco la
llave maestra de las ciudades perdidas, la que sea de todos y me use, y me
busque tras el patio.

Los deshuesaderos en desuso de mi alma, el cuento, la historia, t,
ninguno; slo hay ms palabras, ms bocas, ms besos en otros, ms luto...
Ms luto!



II.

Detrs de tu ventana salt el mediocre que esta tarde llora vestido de
negro y no lo miras, es quiz invisible, es tal vez un enano aturdido y sin
cuerpo, medio loco, fantaseando sus tres egos y convencido de que mi cabeza
no est sobre los hombros.



III.

Qu esperanza es la de salir libre de mis vicios, estoy adherido al piso y
mi anhelo duerme en el rincn  fantstico de los espejos.



===



I

Cuntas mujeres ms ordenaran mi muerte a los jueces del karma? Cuntas
ms darn cuerda al reloj que marca mis horas haca atrs? Cunto ms
caer podredumbre de mis misterios o elevar el cuarto donde vivo hasta el
infinito volteado de cabeza? Luego, solo, desesperanzado, beber el
insomnio del universo perdido en un beso  incierto, y vagar en el vasto
espacio que nadie ocupa desde ayer.



II.

Todo est herido y mis talones dbiles, y mis sorprendidos alegatos conmigo
mismo se vuelven el veneno en mi aire, martirizan este cenicero mortal. El
fuego misterioso de las des-horas se escapa de mis aoranzas falsas, tan
falsas como mis historias, tan falsas como el yo que presume su etreo
decir de cosas que no hacen falta a nadie.



III.

Con todo y l mismo arrastra su vida, la envuelve en sortilegios, la engaa
y la arroja al mar; se pierde con ella amarrada a sus pasos...

				Hasta el hartazgo de tanta mierda!



*** Hoy t

I.

Hoy despert mediocre y cansado y triste y jodido. Tena por la maana un
nombre rodeando mi boca, era como el beso que respiro a veces, cuando logro
soarte.



II.

Hoy revent mi cuerpo, se goz plido de la vida ordinaria, se enrosc como
armadillo...

Hoy despert mi cuerpo contigo en las venas y no tuve ms ganas de hablar.



*** Fragmentos para una noche con mucho sueo, poca luna y Mara envenenada

I.

Ya me cans de escribir al revs, porque tengo mis manos atascadas de
sapos, yo el gigante idlatra, el supuesto espectro sentado frente a un
gran error.



II.

Lleg ah mi pesada existencia, entr a la casa cobijada con tristeza,
encontr enredados mis vicios en la sabana, y la vida crey que soy color
de invierno, o cualquier otra sonda contagiada de los lilas del humo de
Eva.



III.

Llega alguien a la cama, la miro patidifuso, no le creo, es una mentira, se
altera al verme triste, sirve vino tinto, desnuda su cuerpo. Me toca,
quiebra el vaso de mi depresin un rato ms tarde cuando llega la verdad.



IV.

Yo aqu aburrido y menguante, mejor me voy con los otros dos que soy.



V.

Magal, que existe en gotas de dos dcadas, es principio y fin de la
guerra, de la solvencia en calma por enajenacin del malo.



VI.

Tengo sueo, y cuando duermo soy tres. Y nadie ms podra imitarme; soy el
que escribe y por la tarde su debilidad mental le dicta algo desconocido a
los mil que no existen.

Soy entonces el que duerme, soy el que juega, y detesto el juego que hago
para saber por qu soy, y le abro la puerta al mortal negro; y soy el otro,
yo-tres, soy culpa, soy juego, soy sueo.

El yo tercero confiesa su culpa, es el que no creo ser yo. Soy entonces, el
ltimo yo, el que muri en tu casa (Azazel).

** Miguel ngel Zapotitla Prez
   abismoazh@hotmail.com
   Escritor mexicano (1981). Licenciado en filosofa por la Universidad
   Autnoma de Tlaxcala. Ha publicado en revistas independientes de poesa,
   cuento y ensayo, tales como Vouyerismo Intelectual y La Parada Sociedad,
   proyecto fundado y dirigido por l. Imparte filosofa, taller de lectura
   y redaccin y tica y valores en el Instituto Salvador Allende.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Hasta que ardan las velas, de Neida Bonnet de Mendona ==============

                                                         5 de enero de 2007

Estimados seores:

Tengo el agrado de dirigirme a ustedes, despus de haber recorrido
telefnicamente todas las libreras de Caracas y de haber recorrido casi
toda la red, en bsqueda de una lucecita para ubicar el relato de Neida
Bonnet de Mendona, lo cual me ha sido misin imposible ya que al parecer
nadie sabe nada de l.

A travs de la red lo nico que pude encontrar al respecto fue su pequea
resea sobre el premio obtenido por la escritora en su publicacin del
18/09/06, N 148 (http://www.letralia.com/148/0902heliovera.htm), es por
ello que tengo a bien molestar su atencin con el objeto de encontrar
alguna seal, por muy pequea que pueda ser, que me oriente hacia mi
objetivo, que no es otro que localizar este relato.

Agradeciendo de antemano cualquier informacin que pudieran suministrarme
sobre el tema tratado,

Atentamente,

Yazmin Scorza Bercegui
yscorza@stanzione.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

En arte hay simplicidades ms difciles que las ms intrincadas
complicaciones.

      Aldous Huxley, Contrapunto (1928).

=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

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  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 5 de febrero de 2007
