
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 157
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        5 de febrero de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
La leyenda negra de las oportunidades literarias,      | Editorial
Jorge Gmez Jimnez.                                     |
                                                         |
Taller libre y digital. / Encerrados en un ascensor. /   | Breves
La novela multimedia. / Las salidas de Romay. / Mensajes |
en la pared. / Arquetipos y mitos. / La narrativa        |
borgiana en seis sesiones.                               |
                                                         |
Antonio Prez Carmona: He cumplido tantos aos / que    | Material
cargo siglos sobre mis espaldas. / Marialcira Matute y  | especial
La Librera Meditica en Editorial Letralia.             |
                                                         |
Editorial Planeta se ala con Casa de Amrica en un      | Noticias
nuevo premio. / Dosdoce.com y Grupo Evoluziona presentan |
su agregador cultural. / Polonia dedic una despedida    |
multitudinaria a Kapuscinski. / Arturo Corcuera recibe   |
premio del Crculo de Crticos de Arte de Chile. /       |
Premio Grinzane Cavour para Alberto Manguel. / Anunciado |
el veredicto de los premios Casa de las Amricas. /      |
Distribuyen en Santa Clara literatura censurada por el   |
gobierno cubano. / Monte vila premia a autores          |
inditos. / Radio Nacional de Venezuela vuelve a emitir  |
radionovelas clsicas. / Versin de Don Quijote          |
presentan en Caracas. / Falleci el escritor y acadmico |
Claudio Guilln. / Aitana Alberti presenta en Cuba su    |
primer libro de narrativa. / Repblica Dominicana otorga |
premio nacional a Digenes Cspedes. / Presentada        |
traduccin al rabe de Final del juego, de Julio         |
Cortzar. / Juan Manuel de Prada obtiene el premio       |
Biblioteca Breve. / Rechazan prestar el original del     |
Cantar de Mo Cid. / Celebrado en Caracas homenaje al    |
poeta venezolano El Galindo. / Declarado desierto el    |
premio Siglo XXI en su mencin narrativa. / Premio Nobel |
Orhan Pamuk abandona su pas ante amenazas. / Publican   |
poesa de Vicente Aleixandre en espaol y rabe. /       |
Falleci el escritor guatemalteco Franz Galich. /        |
Realizan en Barcelona el III Encuentro de Novela Negra.  |
/ Isaac Chocrn presentar en Maracay su novela El       |
vergel. / Saln del Libro 2007 Confex realizarn en      |
Caracas. / Unin Latina auspicia curso de guin          |
cinematogrfico en Cartagena.                            |
                                                         |
Santa de greda pura!, Rolando Gabrielli. / Las       | Artculos y
historias trenzadas de Andrs Elas, Benhur Snchez     | reportajes
Surez. / El Jess que secuestraron los emperadores,   |
Jorge Majfud. / La historia de un estilo, biografa de  |
una escritora, Anna Diegel. / El misterio de El        |
Principito, Alfonso Galindo Lucas. / Por las montaas  |
azules de Jamaica, Roberto Bennett.                     |
                                                         |
Fernando Iwasaki, el escritor que logr el xito        | Entrevistas
literario gracias a sus numerosos fracasos amorosos,    |
Jorge Queirolo Bravo.                                    |
                                                         |
La Brevsima relacin de la destruccin de las Indias y | Sala de ensayo
la leyenda negra americana, Juan Carlos Hernndez       |
Cuevas. / El Libro de las crnicas: una pica desde el  |
orn y el polvo, John Jairo Junieles. / Macedonio      |
Fernndez precursor del Don Quijote, Andrs A.          |
Ugueruaga.                                               |
                                                         |
Poemas de Ileana Garma. / De lo que no se puede         | Letras
hablar, Mara de Lourdes Javier Rivera. / Poemas de     |
Miguel Aguado Miguel. / Alimentando a El Viento, Mara |
Celeste Vargas Martnez. / Una casa en el cielo, Dolan |
Mor. / La historia de la nia que tomaba fotografas,  |
Carlos Wilfredo Trejo. / Reflexin de una poca,       |
Rafael Batista Cceres. / Historias de mujeres y        |
ciudades, Carolina Lozada. / Poemas de Livia Daz. /    |
No tiene por qu enterarse, Pablo Hernndez Prez. /   |
Poemas de Karol Arcique Crdova. / Alicia, Jos Ramn  |
Plens. / Poemas de Amparo Osorio. / Cardiaca.           |
Historieta sobre el corazn, Anglica Lpez Gndara. /  |
Poemas de Toms Salas. / Sueo recurrente en noches de  |
insomnio, Adn Echeverra.                              |
                                                         |
Susurros de octubre, Alberto H. Cobo.                  | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
El Carnaval Bolao. / Malvinas.                          | El buzn
                                                         |
Alberto Manguel.                                         | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||    EDITORIAL      |||||||||||||||||||||||||||

=== La leyenda negra de las oportunidades literarias ======================
=== Jorge Gmez Jimnez ===================================================

Dos premios literarios son noticia por estos das en virtud de razones
distintas. Uno de ellos por la decepcin que constituy para el jurado
encontrarse con medio centenar de obras de las cuales ninguna tena mritos
para ser declarada ganadora; el otro por la abultada dotacin y el carcter
con el que sus organizadores han empezado a promoverlo.

Nos referimos, en el primer caso, al IV Premio Internacional de Narrativa
de Siglo XXI Editores (http://www.sigloxxieditores.com.mx) y la Universidad
Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), que en su categora
de narrativa hubo de ser declarado desierto por un jurado que encontr
aburridsimas las novelas que se presentaron a concurso. Con absoluta
justicia el escritor mexicano Sealtiel Alatriste, parte del comit
organizador por la Unam, ha dicho que la decisin del jurado ha contribuido
a fortalecer el prestigio del galardn.

El segundo caso es el del recin creado Premio Iberoamericano Planeta-Casa
de Amrica de Narrativa, que con sus 200.000 dlares para el ganador del
primer lugar se convierte en uno de los mejor dotados en el mbito de habla
hispana, pero nace con el pesado lastre que representan los escndalos, en
materia de galardones, protagonizados en el pasado reciente y no tanto
por el sello Planeta (http://www.editorial.planeta.es), y que han arrojado
dudas sobre la integridad literaria de Camilo Jos Cela, Ricardo Piglia y
otras importantes firmas de la literatura hispanoparlante.

Parece paradoja, pero la presentacin del premio por parte de Miguel
Barroso, director general de Casa de Amrica (http://www.casamerica.es),
como un evento de transparencia garantizada en el que la importante
institucin no permitir arreglos ni con agentes literarios, luce como
una suerte de disculpa por tales desaguisados. La participacin de Casa de
Amrica como ente convocante es una garanta de que el veredicto no ser
amaado, pero la necesidad de gritar tal garanta a los cuatro vientos
implica de alguna manera la aceptacin de que en el pasado Planeta incurri
en prcticas poco ticas.

Los concursos literarios son herramientas ideales para autores que desean
dar a conocer su obra. Sin embargo, la mala publicidad que han recibido a
causa de problemas como aquellos en los que se ha visto envuelta Planeta,
producen temor en el escritor que puja por abrirse camino en el medio
editorial, ante la desagradable perspectiva de toparse en una feria
internacional a algn reconocido autor firmando ejemplares de una obra
sospechosamente parecida a la suya. Los casos no son en realidad tantos
como para pensar que se trata de una prctica comn, pero se sabe que en
una situacin as el mercado suele ser implacable y el infortunado escritor
cuya obra ha sido plagiada quizs tenga todas las de perder.

Tales sospechas, as como las referidas a premios que se otorgan a
determinados autores y jurados complacientes para beneficio de las
editoriales convocantes, han venido estableciendo durante aos el
fundamento, alrededor de las oportunidades literarias, de una perniciosa
leyenda negra segn la cual todo escritor que alcanza el xito editorial es
vil cmplice de una maquinaria a la que slo se puede acceder a travs del
engao y la ausencia de escrpulos.

Un efecto colateral de este supuesto es que, cuando alguien que escribe ve
demasiado lejos el xito, se convence de que no es otra cosa que un autor
incomprendido. La crtica, los editores, los colegas y los jurados estarn,
supone, en su contra, independientemente de la calidad de su obra, que l
juzga de primersimo nivel. En su absurda paranoia, cree que los concursos,
las revistas literarias y hasta los lectores han decidido darle la espalda
porque l no pertenece a los altos crculos del poder literario, a los
que no ha entrado porque, asegura, l es un valiente defensor de su
libertad individual.

El medio centenar de obras enterradas en el desierto del premio Siglo
XXI-Unam constituyen un claro mensaje para el escritor: la trayectoria
literaria no es un obsequio para cualquiera que sea capaz de hilar frases
de manera ms o menos correcta. Es un largo camino que hay que recorrer sin
descanso y con la firme conviccin de que nunca se escribe suficientemente
bien, por lo que el fracaso no tiene otro culpable que uno mismo.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Taller libre y digital. Desde esta semana, el libro Taller libre de
literatura respuestas a preguntas de escritores noveles, de la escritora
espaola Estrella Cardona Gamio, tambin se puede encontrar a travs de
Internet en formato digital, como lo sern en el futuro todos los libros
que publique el sello CCG Ediciones. El libro, un completo manual que
compendia varias respuestas de Cardona Gamio a noveles autores que le han
remitido consultas por correo electrnico sobre temas puntuales del oficio
literario, puede adquirirse en La Casa del Libro y en la seccin de
librera de los grandes almacenes espaoles El Corte Ingls. 
http://www.publidisa.com/casadellibro/ficha-public.asp?cod_libro=PUB0020629
http://www.publidisa.com/ebooksECI/ficha-public.asp?cod_libro=PUB0020629

Encerrados en un ascensor. El escritor venezolano Javier Miranda Luque
acaba de publicar la obra teatral Capacidad mxima: 4 personas 280
kilogramos, que aparece bajo el sello El Perro y La Rana, del Ministerio de
la Cultura de Venezuela, y que puede ser adquirido en las Libreras del Sur
(antes Kuai-Mare). Miranda realiz una presentacin virtual en su blog
Capacidad Mxima el pasado 27 de enero. En la obra, que obtuvo el premio
Sacven en el ao 2005, el ingeniero Ernesto Zambrano y la seora Pacfica
Lpez de Serrano se quedan encerrados en un ascensor, situacin con la que
el autor desarrolla una breve comedia claustrofbica y urbana que se vale
del humor negro para describir la interaccin entre los dos dismiles
personajes.
http://capacidadmaxima.blogspot.com

La novela multimedia. Domnico Chiappe y Andreas Meier han publicado en la
red la novela multimedia Tierra de extraccin, que se comporta como un
laberinto en el que el visitante puede cambiar elementos de lugar, mostrar
u ocultar textos, fotos y fragmentos de audio y avanzar en cualquier
direccin. Un botn rojo en la parte inferior conduce a un mapa de
navegacin con palabras que a su vez remiten a captulos, y adems hay
flechas arriba, abajo y a los lados, para cambiarse de nivel, que no son
visibles hasta que acercas el cursor hacia el borde deseado. Para apreciar
la obra es preciso disponer del plugin Shockwave
(http://www.adobe.com/shockwave/download). Chiappe es autor de la avenida
Conversaciones de Madrid (http://www.letralia.com/ciudad/chiappe), en
nuestra Ciudad Letralia.
http://www.newmedios.com/tierra

Las salidas de Romay. El sello espaol Baile del Sol
(http://www.bailedelsol.org) public en enero de este ao la novela Salidas
de emergencia, del escritor cubano Alexis Romay, que ha recibido buenos
comentarios por parte de autores como Teresa Dovalpage finalista del
premio Herralde 2006, Miguel Correa Mujica e Ivn Acosta, entre otros. La
novela de 332 pginas, que puede ser adquirida en la red a travs de la
Casa del Libro (http://www.casadellibro.com), narra la historia de Enrique
Martn, quien despus de trece aos de vivir como un hombre libre decide
regresar a Cuba, abandonando en Espaa a su tercera esposa. Una vez en la
isla, intentar acercarse a su hijo, David Martn, mientras ste malvive
con su sueldo de profesor de secundaria y es acosado por la polica, que lo
tilda de ciudadano con caractersticas.
http://www.alexisromay.com

Premios orientales. El pasado 26 de enero fue anunciado el veredicto del
Premio Regional de Literatura Mercedes de Prez Freites 2006, que fue
obtenido en su categora Cuento por el libro X son las muertes, de Rafael
Guerra (Nueva Esparta) y en poesa por el poemario En canto a Guanipa, de
Jos Prez (El Tigre, Anzotegui). Estos premios son convocados en el
estado Anzotegui, en el oriente de Venezuela, por la Fundacin Cultural
Unicornio y el Fondo Editorial del Caribe, con el apoyo del Ministerio de
la Cultura de Venezuela, el Centro Nacional del Libro y la Alcalda del
Municipio Freites. El jurado de cuento estuvo compuesto por Luis Figuera,
Chevige Guayke y Fidel Flores, mientras que en poesa fungieron como jueces
los escritores Rger Herrera, Ramn Ordaz y Fidel Flores. Ambos veredictos
fueron acordados por unanimidad. Los premios fueron entregados el lunes 29
de enero en el Centro de Convenciones de Cantaura, en el marco de la
inauguracin de la exposicin de artes plsticas Mensajera de la luz, de
las XXXIX Ferias y Fiestas en honor a la Virgen de Candelaria, patrona de
Anzotegui.

Mensajes en la pared. Este jueves 8 de febrero ser presentado, en la
Librera Monte vila Editores del Complejo Cultural Teresa Carreo, en
Caracas, y con el auspicio del Ministerio de la Cultura de Venezuela, el
libro de cuentos Mensajes en la pared, del narrador, dramaturgo y poeta
venezolano Vctor Vegas (Barquisimeto, 1967). El dramaturgo Gustavo Ott
pronunciar las palabras de presentacin. Entre los relatos incluidos se
encuentra Ella baila sola, que en 2004 obtuvo el V Concurso de Relatos
Cortos Relatos de Mujer (Santurtzi, Espaa). La actividad se realizar a
partir de las 6:30 de la tarde.
http://www.monteavila.gob.ve

Arquetipos y mitos. El escritor venezolano Jos Snchez Lecuna estar este
sbado 10 de febrero, a partir de las 10 de la maana, dictando una
conferencia sobre los arquetipos y mitos en la literatura. Snchez Lecuna
ha publicado la novela El viaje inefable y tiene an inditas El ineludible
destino y Memorias de la esperanza. En su charla hablar sobre psych como
elemento constitutivo de lo potico, el pathos y el agon, y la relacin
entre la imagen y la metfora. La actividad tiene un costo de 15.000
bolvares y se realizar en el Centro de Estudios Junguianos de Caracas, en
el apartamento 5 del edificio Manaura, calle Carabobo, en El Rosal.
Telfs.: 58 212 9532192  3684654

La narrativa borgiana en seis sesiones. Este 19 de febrero se iniciar en
el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Celacp), en Lima,
el Seminario La narrativa de Jorge Luis Borges, a cargo de Moiss
Snchez-Franco, que se desarrollar a lo largo de seis sesiones semanales,
cada lunes entre las 7 y las 9 de la noche. El objetivo del curso es
estudiar y analizar la obra cuentstica del gran escritor argentino,
examinando para ello relatos representativos de sus libros ms importantes
y sealndose los temas principales y las constantes temticas, ideolgicas
y simblicas ms recurrentes en sus discursos, as como su interrelacin
con su contexto y su importancia en el devenir histrico de la literatura
argentina y latinoamericana. El seminario tiene un costo de 100 nuevos
soles para estudiantes y 120 para el pblico en general.
http://celacp.perucultural.org.pe

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
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de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
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|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Antonio Prez Carmona =================================================
=== He cumplido tantos aos / que cargo siglos sobre mis espaldas =======

El pasado 4 de diciembre muri en Trujillo, estado del occidente
venezolano, el poeta, novelista y ensayista Antonio Prez Carmona, uno de
los intelectuales andinos ms destacados, y cuya pluma fue apreciada por
retratar el paisaje y la idiosincrasia de su tierra.

Sobre l escribi alguna vez Adriano Gonzlez Len: Juntos nos
deslumbramos, en los comienzos de nuestros azares poticos, con la pintura
y la poesa de vanguardia. Pero tambin tenamos el odo abierto a los
aconteceres sociales, a las necesidades de una transformacin y a los
encantos y aparecidos que bordeaban las noches con serenata y novia
prohibida.

Para el autor de Pas porttil, muy pocos como l han sabido unir su
formacin literaria y su trato con los fantasmas. Prez Carmona ha ledo a
Eliot y a Eluard y a Vallejo, pero tambin recoge las palabras radiantes de
aquella loca cubierta de flores que apareca, de pronto, en plena Calle
Real.

Ramn Palomares, primer ganador del Premio Internacional de Poesa Vctor
Valera Mora y nativo tambin de Escuque, ha afirmado que Prez Carmona
lleva con su reciedumbre, la confrontacin valiente y obstinada de una
existencia sostenida con nobleza y poesa. Su obra corre amplia y diversa
en poemas, novelas, ensayos y narraciones breves, en busca de su
vecindario: pueblos y gentes de su regin agreste y nubosa de Trujillo.
Quienes hemos compartido con l aquella inmensa casa de magia infantil
nuestro pueblo lo reconocemos como uno de sus ms puros smbolos.

En una resea al poemario De la nostalgia, Dmaso Ogaz escribi que la
poesa de Prez Carmona es nacida de su soledad y de los elementos
vivenciales como un enfrentamiento a la vida para esculpir el mensaje, nada
rfico ni onrico, sino profundamente personal en lo circundante, triturado
lentamente por la melancola y la muerte.

Nacido el 8 de junio de 1933 en el casero de La Media Luna, en el
municipio Escuque (Trujillo), Prez Carmona estudi en la Universidad
Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) las carreras de letras y
derecho, que abandon para dedicarse al periodismo.

A finales de la dcada de los 50 comienza a publicar sus poemas en la
Revista Nacional de Cultura, ejerciendo el periodismo en Clarn y La
Esfera. En esa poca colabora activamente con el proceso subversivo de los
60 hasta que viaja a Europa, donde reside un par de aos. Realiza cursos de
periodismo en la Universidad Internacional Menndez Pelayo (UIMP,
http://www.uimp.es), en Santander (Espaa), y viaja regularmente a
Portugal, Francia y Marruecos.

Desde Espaa publica en peridicos trujillanos y colabora con ensayos
literarios para la Revista Nacional de Cultura. En Madrid cultiva estrecha
amistad con el cuentista Oscar Guaramato y el poeta espaol Carlos Oroza.
En 1962, con motivo de la inauguracin del puente Rafael Urdaneta sobre el
Lago de Maracaibo, participa en el concurso del Diario de Occidente con su
obra Canto al Lago, que logra el accsit.

A su regreso a Venezuela trabaja en las revistas Momento y lite, en el
diario El Universal (http://www.eud.com) y en el Papel Literario del diario
El Nacional (http://www.el-nacional.com), as como en peridicos, revistas
y emisoras de radio del estado Trujillo.

Entre sus obras ms importantes resaltan Visin de Trujillo (crnicas,
1971), Los cuicas y sus herederos poticos (ensayos, 1979), Hombres y
tierra mgica (cuento, 1982), De la nostalgia (poesa, 1983), Paula
(novela, 1986), Aquel Escuque heroico y florido (crnicas, 1991), Cambises
(novela, 1998), La bella nia de ese lugar (novela, 2000), Chvez (crnica,
2003), Viaje por la poesa venezolana y el orbitar universal (ensayo,
2004). Asimismo, destaca la obra potica De la guerra y la ternura, con la
cual Prez Carmona se hizo acreedor de Certamen Mayor de las Artes y las
Letras, captulo literatura, en 2005. 

Hoy, con la colaboracin de su hijo, Lenn Prez, ofrecemos a los lectores
de la Tierra de Letras una sucinta muestra de la obra de este destacado
poeta venezolano.



*** El violinista

      A Ramn Prez,
      mi padre.

No s qu suave mezcla de rboles y estrellas
flotaba en aquel bosque,
que hoy, como crtalo de infancia
perturba mi memoria.
Desconozco ese paisaje de tmpanos y vocales
navegando a piel de agua,
pero no puedo exiliar el reino de relmpagos
donde el extrao violinista abra doradas sendas
para sepultar la tristeza de la tarde.

An en este tiempo de horscopos y viajes
de lluvias, sonidos y colores,
mis ojos como marchitas pasionarias en las sienes,
continan aferrados tras la marcha nupcial
de ese remoto esplendor de pjaros y flores.



*** El poeta

      A Julio Snchez Vivas (+)

Lejano husped de mi sangre infantil
que abras soadas rutas
en aquel universo de bosques y fragancias.
Inclinados an yacemos sobre la comarca de antao
poblada de abisinias y lirios de la noche,
donde t, amado poeta, desterrabas al demonio.
Cuntas vueltas ha dado la rueda
y en las piedras y el musgo
flotan las notas de un pas extrao
que nuestros ojos exiliados no pueden contemplar.
Oh caballero de ojos aguamarina
que nos sumas en el reino de la lluvia,
con los prncipes de la belleza,
esos que desaparecieron antes de los treinta aos,
como los jardines en flor,
que nos hablabas del viaje sin retorno de Shelley
para asistir al aniversario de John Keats,
que unas el luto de Novalis, la soledad de Lautramont
y la tristeza de los aedas malditos.

Lejano husped de mi sangre infantil
los poetas se atan en la vida y en la muerte.



*** Retorno de la imagen

En el gnesis del invierno conoc tu partida.
Fue en el comienzo de los grandes viajes nocturnos
cuando las aves eran las portadoras del tiempo.
Entonces invoqu: tus promesas, tus besos;
los paseos en el parque bajo el sol de noviembre,
las largas travesas al fondo de la noche,
los retornos felices a los das de mi infancia.
A la hora del bosque robaba tu sonrisa
cuando los grandes rboles retaban las estrellas.
Recuerdas? Era el tiempo de nuestra adolescencia
y estbamos signados de inocentes presagios.
Ahora la distancia me consume en historias,
en cartas empolvadas de relatos antiguos
que suelo contemplar a solas con la noche.



*** Helen

Cuando el sol ha madurado
y las esbeltas mujeres estn teidas de oro
y los pjaros dejan silbidos de tristeza,
entonces, Helen, no me queda otro pensamiento sino en ti.
Helen, la joven muerta en el desfile de los primeros vientos del invierno
y en el instante en que sobre las altas colinas rezaban los pjaros de
      [octubre.
Helen, capaz de formar con el sol y la lluvia los ms bellos dibujos
      [infantiles,
de raptarse las nubes
y tender el arco iris sobre el mar.
Su manto de nostalgia cubra todos los rincones de la tierra,
golpeaba a las parejas de enamorados en los parques,
anunciaba suntuosamente las maravillas del sur,
erguida, como las aves que cruzan el horizonte y sonren ante los extraos
      [cielos.
Ahora, Helen, en medio de esta soledad que huele a sangre,
no me queda otro pensamiento sino en ti.
Pienso tanto.
En tu boca de paloma desangrada,
en tus ojos que hablaban con profunda timidez,
en tu talle de flor adolescente.
Pienso tanto, Helen, que quisiera cubrirme con el manto de nuestros
      [antiguos tiempos.



*** Aniversarios

He cumplido tantos aos
que cargo siglos sobre mis espaldas.
Me da tristeza recordar estos aniversarios, pues mi corazn en cualquier
      [momento se paralizar como el de aquel robusto caballo que muri el
      [verano pasado.
He cumplido tantos aos, que guardo el esplendor y el ocaso de la vida,
la nostalgia y la alegra de este efmero trnsito frente al alba y las
      [estrellas.
Sin embargo tengo a Helen y Alix, testimonios melanclicos adheridos como
      [costras milenarias.
Helen, la pequea adolescente, muerta cuando llegaban los primeros vientos
      [del invierno.
Alix, el amor que siempre me acompaa an en las soledades infernales.
He cumplido tantos aos
que slo me resta guarecerme en las memorias y en las hebras de la infancia,
asistiendo en estos aniversarios a mis propios funerales.



*** Eterna soledad

Slo los muertos estn en la soledad, tristes y olorosos a polvo,
en medio de un jardn antiguo cubierto de leyendas.
Slo ellos estn escuchando la amarga cancin del tiempo
mientras en la tierra transcurre amor, nostalgia, ausencia.
La lluvia nos trae sus rostros dulces y lejanos,
perdidos en la memoria, en la distancia de los das,
esos muertos misteriosos que nos rodean:
muertos afables, hundidos en el silencio de las cosas.
Estamos en la tierra, estamos en el cielo, estamos en el tiempo.
Estamos penetrando a cada instante al reino de los muertos.
Somos los hombres que echamos una mirada al pasado,
all donde el oleaje escribi bellas historias,
all donde el corazn fue amor, paz;
donde nicamente hubo ternura para conquistar al mundo.
Ellos fueron nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos.
Haba resplandor y nostalgia en sus ojos,
Los muertos que duermen olorosos a polvo,
ocultos en la ciudad de la tristeza.
Como homenaje tierno hay una cancin hermosa,
el rquiem del silencio en nieblas melanclicas,
el brindis del insomnio atrapando sus voces,
los muertos solitarios olorosos a polvo.



=== Marialcira Matute y La Librera Meditica en Editorial Letralia =======

Editorial Letralia, el espacio de difusin del libro digital en la Tierra
de Letras, acaba de publicar Cmo hacernos amigos de los libros mientras
vemos televisin?, un manual de iniciacin para jvenes comunicadores
preparado por La Librera Meditica y su productora, la periodista
venezolana Marialcira Matute.

El libro puede apreciarse en lnea entrando a
http://www.letralia.com/ed_let/librostv, donde adems es posible descargar
una versin gratuita en formato PDF (620 Kb). Este es el segundo ttulo de
nuestra coleccin Infantiles, despus del lanzamiento, en diciembre de
2005, del cuento Regalos del Cielo
(http://www.letralia.com/ed_let/regalos), de la escritora venezolana Ana
Mara Ferreira P.

Redactado en un estilo claro y fresco, el manual reconoce en los nios y
jvenes de la actualidad la presencia de intereses creativos y de
entretenimiento como los videojuegos, la televisin y las actividades
sociales, que podran resultarles ms atractivos que el libro, y propone
varios caminos para que los pequeos se reencuentren con la lectura a
travs de aquellos.

Diseado con base en el Mtodo Medios de Comunicacin y Lectura (MyL) de
Marialcira Matute para docentes, nios y adolescentes, el libro establece
un contacto personal con el lector, a quien explica conceptos relacionados
con la comunicacin, la informacin, la lectura, el oficio del escritor y
la relacin que tales asuntos tienen con su vida diaria.

La autora desarroll una investigacin de carcter cualitativo durante dos
aos, entre 1996 y 1997, en la que junto con su equipo se dedic a observar
y valorar el acercamiento y la actitud de los usuarios de los servicios de
informacin nios, jvenes y padres hacia los libros y la lectura, en un
mundo invadido por mensajes emitidos por los medios de comunicacin.
Producto de ese trabajo es el Mtodo MyL, que Matute define como la
sistematizacin de esas actividades que nos llevaban del libro a los medios
de comunicacin audiovisuales o de los medios al libro.

Nacida en Madrid en 1962, Matute es productora, locutora y conductora de
espacios radiales, televisivos y en Internet, dedicados a la promocin del
libro. La serie La Librera Meditica, con la que cumple una extensa labor
divulgativa del mundo editorial, ha recibido el Premio Nacional del Libro
de Venezuela otorgado por el Centro Nacional del Libro (Cenal,
http://www.cenal.gob.ve), en 2003 y 2004; el Premio de La Cmara Venezolana
del Libro (Cavelibro, http://www.cavelibro.org), en 2004, el Premio
Nacional de Periodismo 2005; el Premio Editorial Planeta de Venezuela, en
2006, y este ao acaba de recibir el premio Rafael ngel Garca de la ONG
venezolana Cecodap.



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*** Editorial Planeta se ala con Casa de Amrica en un nuevo premio

El sello Planeta (http://www.editorial.planeta.es) y la institucin Casa de
Amrica (http://www.casamerica.es) lanzaron el pasado 19 de enero el Premio
Iberoamericano Planeta-Casa de Amrica de Narrativa, un galardn dotado con
200.000 dlares para el ganador y 50.000 para el finalista.

El problema de la difusin de la literatura es la inexistencia de las
redes de distribucin continental, afirm Jos Manuel Lara, presidente de
Planeta, desde Madrid, en una videoconferencia transmitida simultneamente
en Colombia, Argentina y Mxico.

El jurado que evaluar los textos estar integrado por tres intelectuales
y un representante de las dos entidades que convocan el premio. Los
miembros no han sido elegidos todava, indic Lara. Estamos trabajando,
buscando gente originaria de distintos pases y que su prestigio
intelectual est por encima de su pas y que sea su propio editor,
manifest.

Lara reconoci que los galardones cumplen en nuestro tiempo con dos
papeles: Un canal para que escritores jvenes y no tan jvenes sepan que
sus libros tienen un camino para ser ledos y estudiados. Agreg que el
premio crea noticias dos veces: se habla del libro en general y se promueve
al propio volumen y al autor que ha ganado, con lo cual se convierten en
noticia y se facilita su acceso al pblico en general.

De lo que se trata, asegur el empresario espaol, es de concretar la
vinculacin entre los autores latinoamericanos y Espaa, y viceversa, a
travs de iniciativas culturales que consiguieran un xito cultural antes
que comercial. Cuando sali la posibilidad de hacerlo con la Casa de
Amrica, una institucin que ha demostrado su vocacin iberoamericana, nos
pareci una gran oportunidad para dejar claro que se trata de un proyecto
ms de cultura que de empresa.

No es un premio que busca slo el xito comercial o empresarial. Pretende
el xito de difusin de los libros y del propio premio. Si eso, adems,
tiene un xito empresarial, mucho mejor porque permitir adaptar ms,
crecer ms y ser ms potentes, explic Lara.

Al unir esfuerzos con Casa de Amrica, el grupo Planeta fue tras el
respaldo intelectual de una institucin cultural creada en 1990, bajo el
apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Espaa, la Comunidad y el
Ayuntamiento de Madrid, cuyo objetivo principal es generar un foro de ideas
y debates acerca de temas econmicos, polticos, tecnolgicos y culturales
de Iberoamrica.

Desde su origen, el Premio Planeta, convocado en Espaa desde hace ms de
cinco dcadas, ha enfrentado diversas polmicas. En una de las ms
recientes, en marzo de 2005, Ricardo Piglia, el editor Guillermo Schavelzon
y la editorial fueron condenados a pagar una cantidad al escritor Guillermo
Nielsen, quien se dijo perjudicado por la manipulacin de la edicin de
1997 del galardn.

En 2006, Juan Mars y Rosa Regs, quienes fungieron como miembros del
jurado del galardn, criticaron la calidad de la novela ganadora Pasiones
romanas, de Mara de la Pau Janer, y la escritora Regs fue ms all al
sealar directamente que haba esperado que el nivel del Planeta fuera ms
alto.

Miguel Barroso, director general de Casa de Amrica, seal que la
transparencia del concurso est garantizada porque jams comprometeramos
el nombre de la institucin si las reglas no estuviesen absolutamente
claras. Agreg que no se valen arreglos ni con agentes literarios... La
garanta ser el nombre de los jurados que elijamos, declar.

La convocatoria para el Premio Iberoamericano Planeta-Casa de Amrica de
Narrativa se cierra el prximo 15 de marzo y en su primera edicin se
contempla que la entrega se haga en Bogot, Colombia, como Capital Mundial
del Libro durante el presente ao, el 23 de abril, Da Internacional del
Libro y la Lectura. Lara indic que se aceptarn novelas, relatos cortos o
versiones de no ficcin novelada, siempre y cuando consten de no menos de
200 pginas. Las bases completas del premio se encuentran en nuestra pgina
de anuncios de concursos, http://www.letralia.com/concursos/0703153.htm.

Fuentes: AP  Milenio



*** Dosdoce.com y Grupo Evoluziona presentan su agregador cultural

El pasado 23 de enero fue presentado en Madrid el Agregador Cultural
(http://www.agregadorcultural.com), una herramienta de seguimiento de
informacin sobre libros, autores, novedades y, en general, sobre el
quehacer editorial del mbito de habla hispana, creada por Dosdoce.com y el
Grupo Evoluziona (http://www.grupoevoluziona.es).

El Agregador Cultural es gratuito y ofrece informacin de ms de medio
centenar de blogs especializados que habitualmente publican reseas de
libros o elaboran artculos de opinin sobre temas relacionados con el
sector del libro.

Un agregador de noticias es un programa que recolecta informacin publicada
en diferentes medios digitales sin tener que visitarlos en sus pginas
correspondientes. A travs de los agregadores de noticias y de las fuentes
RSS (siglas que corresponden a Really Simple Syndication) es posible
desarrollar un seguimiento de la informacin contenida en esas pginas al
momento de publicarse.

Dosdoce.com naci en marzo de 2004 como sitio web especializado en la
elaboracin de estudios y en la formacin de profesionales del sector
cultural. En 2005 public el estudio El papel de la comunicacin en la
promocin del libro (noviembre). En 2006 public tres estudios: Los retos
de las editoriales independientes (octubre), El uso de las tecnologas
Web 2.0 en entidades culturales (septiembre) y Los blogs en la
comunicacin empresarial (abril).

El Grupo Evoluziona se fund a principios de 2005 por un equipo de
emprendedores espaoles con amplia experiencia en el mundo de la empresa e
Internet. Siempre ha estado orientado al sector cultural y del ocio,
teniendo varias de las pginas literarias ms importantes de la red en
espaol. Cuenta con varias comunidades virtuales y webs de servicios
diferenciales especializados en el sector cultural, como Grupo Buho.com,
PortaldelEscritor.com y otras.

Fuente: Dosdoce.com



*** Polonia dedic una despedida multitudinaria a Kapuscinski

Centenares de personas, entre familiares, amigos y admiradores del
periodista polaco Ryszard Kapuscinski, acudieron el mircoles 24 de enero
al funeral del destacado escritor, quien falleci el da anterior en
Varsovia a los 74 aos de edad, vctima de una grave enfermedad por la que
haba sido sometido a una complicada operacin el sbado 20.

La bandera roja y blanca de Polonia cubra el atad cerca del altar, donde
el cardenal primado Jozef Glemp presidi la misa fnebre en la iglesia de
la Santa Cruz. En una carta leda por un ayudante, el presidente Lech
Kaczynski llam al escritor un gran polaco, cuya grandeza fue expresada en
su amor al mundo, el Tercer Mundo.

Kapuscinski, quien se hizo famoso con sus crnicas de guerra, golpes de
estado y revoluciones en frica, el Medio Oriente y Amrica Latina, naci
el 4 de marzo de 1932 en Pinsk, una ciudad que se encontraba entonces en el
este de Polonia y es hoy parte de Bielorrusia. Escritor, periodista y
ensayista, se licenci en historia en la Universidad de Varsovia
(http://www.uw.edu.pl/en).

Considerado uno de los mejores reporteros del mundo, fue miembro de varios
consejos editoriales y desde 1962 compagin sus colaboraciones
periodsticas con la actividad literaria. Es autor de 19 libros, de los que
se ha vendido cerca de un milln de ejemplares y por los que ha recibido
numerosos galardones.

Entre sus obras ms conocidas se encuentra bano, considerada por muchos
expertos su mejor libro, en la que a travs de varios reportajes describe
diferentes pases de frica. Otras de sus obras son La guerra del ftbol,
en la que habla sobre diversos conflictos africanos y latinoamericanos;
Viajes con Herodoto o Los cnicos no sirven para este oficio.

Fue tambin un viajero incansable por los rincones ms remotos de Rusia,
cuya realidad narr en su libro El imperio, en el que relat el derrumbe de
la Unin Sovitica y cmo vivan sus habitantes, con temor y esperanza.

Trabaj como corresponsal de guerra para la agencia de noticias Polish
Press desde 1958 hasta 1981, aos en los que cubri cerca de diecisiete
revoluciones en una docena de pases del Tercer Mundo y donde cosech un
gran xito gracias a su peculiar estilo. Tambin colabor con publicaciones
como The New York Times (http://www.nytimes.com), Time
(http://www.time.com) o el alemn Frankfurter Allgemeine Zeitung
(http://www.faz.net), lo que le vali ser considerado uno de los mejores
reporteros del mundo.

Nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Silesia
(http://english.us.edu.pl) en 1997 y por la Ramon Llull
(http://www.url.edu) en 2005, ha obtenido diversos galardones por su
creacin literaria como el Alfred Jurzykowski (Nueva York, 1994), el
Hansischer Goethe (Hamburgo, 1998), o el Imegna (Italia, 2000).

Toda su creacin, pero tambin sus ideas sobre la profesin de periodista,
que consideraba una misin y una vocacin, pero no una fuente de dinero, le
mereci muchos premios, entre ellos el premio del Pen Club polaco en 1989 y
el Premio Prncipe de Asturias de las Comunicaciones y las Humanidades en
2003. Tambin recibi en mayo de 2006 el V Premio de Periodismo Miguel Gil
Moreno, que conceden la editorial Random House Mondadori
(http://www.randomhousemondadori.es) y la Fundacin Miguel Gil Moreno
(http://www.fundacionmiguelgilmoreno.com).

En los ltimos meses vio mermada su salud hasta el punto de tener
dificultades para andar y moverse, pero jams dej la mquina de escribir.
Fue operado el sbado 20 de enero porque los mdicos consideraron que
solamente una intervencin quirrgica poda devolverle la salud o, por lo
menos, frenar su deterioro. Segn fuentes mdicas, no se le despert de la
anestesia hasta el lunes 23, porque lo vean demasiado dbil.

Fuentes: AP  IBLNews



*** Arturo Corcuera recibe premio del Crculo de Crticos de Arte de Chile

El Crculo de Crticos de Arte de Chile otorg su premio anual en el rea
de Literatura, categora internacional, a No delirante, del poeta peruano
Arturo Corcuera. La distincin fue entregada en una ceremonia especial la
noche del lunes 8 de enero de 2007 en el Instituto Cultural de Las Condes
(http://www.culturallascondes.cl), de Santiago. El conocido escritor
chileno Hernn Loyola recibi la distincin en la categora nacional por su
libro Neruda, la biografa literaria.

El galardn, que no conlleva recompensa monetaria alguna pero es muy
estimado y prestigiado en Chile, valora aquellas obras, programas y
acciones culturales que el Crculo considere como ms transcendentales a
nivel nacional e internacional durante el ao transcurrido.

En el caso de la literatura slo se premia una obra chilena y otra
extranjera que haya tenido trascendencia en Chile. En la ceremonia de
entrega, a la que acudieron personalidades de la cultura y pblico en
general, tambin se otorgaron distinciones en cine, danza, fotografa,
msica, pera y televisin.

El presidente del Crculo de Crticos de Arte de Chile, Mario Crdova,
salud y reiter sus parabienes para con el clebre autor peruano. El
ministro consejero de la Embajada de Per en Chile, diplomtico Daniel
Roca, invitado especial, recibi en nombre de Arturo Corcuera el diploma
respectivo. El ministro consejero anunci que guardar el diploma hasta
marzo, cuando el poeta visitar Santiago y se le har la entrega
personalmente.

No delirante fue publicado por primera vez en 1963. Su reedicin de 2006
fue presentada por su autor durante la reciente Feria Internacional del
Libro de Santiago, y apareci bajo el sello conjunto de la Universidad Alas
Peruanas (UAP, http://www.uap.edu.pe) y el Fondo de Cultura Econmica (FCE,
http://www.fondodeculturaeconomica.com), con ilustraciones del artista
belga Gabriel Lefebvre.

Nacido en Puerto Salaverry, Trujillo (Per), en 1935, Corcuera ha publicado
entre otros ttulos Primavera triunfante (1964), Las sirenas y las
estaciones (1976), Los amantes (1978) y Puente de los suspiros (1982). En
1972 represent al Per en la Bienal de Poesa de Knokke, Blgica. En 1974
integr el jurado del concurso Casa de las Amricas, y en 1984 presidi la
sesin de poesa en el Congreso Mundial de Escritores La Paz, Esperanza
del Planeta, realizado en Sofa, Bulgaria. Actualmente dirige la revista
de poesa Transparencia.

Fuente: DePeru



*** Premio Grinzane Cavour para Alberto Manguel

El escritor argentino Alberto Manguel, uno de los mejores ensayistas
sobre el libro y la lectura, segn subray el jurado, recibi este 24 de
enero en Italia el premio Grinzane Cavour, por su ensayo Diario de lecturas
y por su produccin literaria, en la que destacan Una historia de la
lectura y Con Borges.

En sus fundamentos, el jurado dijo: Qu sera de un gran chef de cocina
sin finos gourmets que supieran apreciar su arte? No gran cosa. Lo mismo
pasa con un escritor. Qu sera de l sin buenos lectores? Es por esto que
este ao el jurado Grinzane Cavour quiso honrar y saludar a todos los
lectores atribuyndole el premio de ensayo a uno de los mejores de ellos,
Alberto Manguel.

El escritor naturalizado canadiense, que vive en una abada restaurada en
el pueblecito francs de Mondion, prximo a la ciudad de Poitiers, recibi
la noticia en Ginebra, donde se encontraba dictando conferencias. El
Grinzane Cavour, dotado de 15.000 euros en el nivel internacional y 6.000
euros en el nivel nacional, se concede en las categoras de narrativa
italiana y extranjera, traduccin, ensayo, jvenes autores y mejor editor.

El propsito de la distincin es aproximar a los jvenes a la lectura, por
lo que las obras finalistas en las categoras de narrativa nacional y
extranjera se envan a estudiantes de 17 escuelas, quienes deciden con su
voto a los galardonados.

Este ao la mxima distincin le fue concedida a Nadine Gordimer. Los
premios se otorgarn en junio prximo en el castillo de Grinzane Cavour, en
el pueblo del mismo nombre, en el norte de Italia. El jurado de crticos
estuvo integrado por personalidades de Italia, Francia, Marruecos,
Alemania, Croacia, Suecia y Chile.

En Le Presbytre, como llama Manguel a su casa, se halla su monumental
biblioteca, presidida por la invitacin: Lee lo que quieras. Para el
escritor a cada uno de nosotros hay un libro que nos espera. En algn
lugar de la biblioteca hay una pgina que ha sido escrita para nosotros.
As explica Manguel el misterio del amor por los libros que, segn dice, no
se puede obligar, como tampoco nadie puede obligarnos a enamorarnos.

Manguel naci en Buenos Aires en 1948, hijo de un diplomtico que fue
embajador en Israel, por lo que pas su primera infancia en Tel Aviv y,
entre diplomticos, su primera lengua fue el ingls. Volvi a la Argentina
en 1955. Vivi en Italia, Francia, Inglaterra, Tahit y Canad.

En 1985 se hizo ciudadano canadiense. Es autor de los ensayos En el bosque
del espejo y Leyendo imgenes; las novelas Noticias del extranjero y
Stevenson bajo las palmeras, as como la Gua de lugares imaginarios, en
coautora con Franco Ricci. El escritor ha dedicado sus 57 aos al mundo
del libro y a los grandes nombres de la literatura, cuya obra ha abierto
infinidad de universos en los lectores de todo el mundo.

Fuentes: Clarn  La Nacin



*** Anunciado el veredicto de los premios Casa de las Amricas

Obras de Argentina, Uruguay y Cuba ganaron los premios literarios Casa de
las Amricas, que en su edicin 2007 fueron entregados en los gneros de
novela, ensayo artstico-literario, teatro y literatura testimonial, segn
anunciaron sus organizadores el pasado jueves 25 de enero tras casi dos
semanas de deliberaciones.

Un total de 493 obras participaron en el certamen, en el cual tambin se
compiti en literatura brasilea, y se disputaron los premios honorficos
de poesa Jos Lezama Lima; de narrativa Jos Mara Arguedas y de ensayo
Ezequiel Martnez Estrada.

En Novela, donde compitieron 115 obras, el galardn fue para Mil y una, de
la escritora argentina Susana Silvestre (Buenos Aires, 1950), por su prosa
fluida, limpia, graciosa, su estructura inteligente, compleja y ldica; y
por constituir un desafo frente a las tendencias que muestran hoy los
grandes consorcios editoriales, dijo el jurado.

Fernando Contreras (Costa Rica), Poli Dlano (Chile), Cristina Rivera Garza
(Mxico) y Jorge ngel Prez (Cuba) fueron los jueces en esta categora,
donde tambin se otorg tres menciones para Que el muerto venga en persona,
de Ricardo Moura (Argentina), ltima esperanza, de Fernando Jerez (Chile) y
El amanuense, de Lourdes Gonzlez (Cuba).

Los juegos de la escritura o la (re) escritura de la Historia, del cubano
Alberto Abreu (Crdenas, 1961), obtuvo el premio de ensayo de tema
artstico literario, donde concursaron 19 obras. El jurado se integr con
Vctor Barrera Enderle (Mxico), Claudia Gilman (Argentina) y Vctor Fowler
(Cuba), quienes tambin seleccionaron para menciones El cosmopolitismo en
las letras hispanoamericanas, de Oscar Rivera-Rodas (Bolivia) y Las
sagradas letras de Paradiso. Un estudio sobre el hermetismo de Jos Lezama
Lima, de Julieta Leo Almaguer (Mxico).

En teatro la obra ganadora fue Heptaloga de Hieronymus Bosch: 6. La
paranoia, del argentino Rafael Spregelburd (Buenos Aires, 1970), que se
alz sobre otras 120 obras por la creacin de un universo dramtico,
original y potico, cruce de comicidad, metaficcin y filosofa, dijo el
jurado. Reynaldo Disla (Repblica Dominicana), Jorge Dubatti (Argentina),
Ramn Griffero (Chile), Hugo Salcedo (Mxico) y Carlos Celdrn (Cuba)
constituyeron el jurado de esta categora.

Oblivion, de la uruguaya Edda Fabbri (Montevideo, 1949), se llev el premio
en literatura testimonial (26 obras), por su historia de gran valor
testimonial y literario que demuestra no slo un eficiente uso de las
tcnicas narrativas sino, adems, una valiosa sensibilidad que enriquece y
sincera el relato, segn el jurado compuesto por Manuel Cabieses (Chile),
Jos Alejandro Castao Hoyos (Colombia), y Daisy Rubiera (Cuba).

En literatura brasilea, donde compitieron 212 obras, las palmas fueron
para Um defeito de cor, de Ana Mara Gonalves (Minas Gerais, 1970), por
ser una notable novela que se destaca por la elaboracin
esttico-literaria, segn el jurado integrado por Joo Cezar De Castro
Rocha, Ivan Junqueira y Luiz Ruffato.

Por sptima ocasin, la Casa de las Amricas otorga premios de carcter
honorfico a libros relevantes de autores de Amrica Latina o sobre temas
latinoamericanos, en los gneros de poesa, narrativa y ensayo. Este ao
participaron libros publicados en 2005.

El premio de poesa Jos Lezama Lima fue para Cantar de lejana, de Juan
Manuel Roca (Colombia); mientras que el de narrativa Jos Mara Arguedas
fue para El espejo que tiembla, de Abelardo Castillo (Argentina), y el de
ensayo Ezequiel Martnez Estrada fue para La pantalla rota, cien aos de
cine en Centroamrica, de Mara Lourdes Corts (Costa Rica).

Fuentes: AP  CubaEncuentro  Tlam



*** Distribuyen en Santa Clara literatura censurada por el gobierno cubano

Miembros de la organizacin poltica no gubernamental Partido Liberal de
Cuba (PLC, http://www.liberalescubanos.org) distribuyeron literatura
censurada por el gobierno en la ciudad de Santa Clara el pasado 25 de
enero, como protesta por el encarcelamiento de Yaney Ruiz, uno de sus
militantes.

La accin se llev a cabo en el barrio El Caracatey, y durante la misma se
entreg a los transentes y residentes copias de la Declaracin Universal
de los Derechos Humanos, el folleto semanal de Plantados por la Libertad y
la Democracia en Cuba, y algunos nmeros del diario El Nuevo Herald, de
Miami.

El delegado en el municipio de Santa Clara del PLC, Yunieski Garca Lpez,
declar que Ruiz, de 24 aos de edad, fue condenado a un ao de crcel por
el tribunal penal municipal de Santa Clara por el delito de peligrosidad
social pre-delictiva, el pasado 23 de enero.

Mientras entregbamos la literatura a los que pasaban, les informbamos de
la arbitrariedad cometida contra Yaney, y que l estudiaba en un centro de
superacin integral para jvenes. Su nico delito ha sido pensar diferente
al gobierno, agreg.

Garca Lpez, quien asisti al juicio de Ruiz, lo calific como un fraude:
No se tom en cuenta el hago constar de Hilda Elsa Moya Marrero, directora
del Centro de Superacin Integral para Jvenes Gerardo Abreu, donde se
certifica que Yaney Ruiz estudia all y recibe un estipendio mensual de 80
pesos. En el Cdigo Penal de Cuba, el delito de peligrosidad penal
pre-delictiva se aplica a los ciudadanos cubanos mayores de 21 aos que no
estudian ni trabajan.

El PLC es presidido por Julia Cecilia Delgado, de La Habana, en calidad de
encargada, mientras el presidente Hctor Maseda cumple una condena de
veinte aos de prisin por oponerse al gobierno de Fidel Castro.

Fuentes: Cubanet  PLC



*** Monte vila premia a autores inditos

La cuarta edicin del Concurso Anual para Obras de Autores Inditos de
Monte vila Editores Latinoamericana (http://www.monteavila.gob.ve) entreg
sus premios el pasado jueves 25 de enero, en la Biblioteca Isaac J. Pardo
del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.org.ve), a los ganadores en los gneros de poesa,
narrativa y dramaturgia.

El evento fue dirigido por la escritora Stefania Mosca, el periodista y
director de la revista Imagen, Rubn Wisotzski, y Katherine Garca,
ganadora de la mencin dramaturgia por su obra Lorquianas.

Mosca, Eloi Yage Jarque y Sael Ibez designaron como ganadores en
narrativa a Mi querido Pablo, novela de Ayar de la C. y Quieres jugar a
Memory?, de Natalia Contramaestre.

Escandinavia y otros destinos, de Odette da Silva, y Poesa, de Zulema
Cendn, destacaron en la mencin poesa, de acuerdo con el veredicto
emitido por los jueces William Osuna, Rubn Wisotzski y Sonia Chocrn.

Por su parte, Ave de rapia, de Jess Benjamn Fara, result favorecida en
dramaturgia, segn la valoracin de Jos Gabriel Nez, Orlando Rodrguez y
Rodolfo Santana.

En el gnero ensayo, los acadmicos Aura Marina Boadas, Judit Gerendas y
Luis Barrera Linares reconocieron a La voz del resentimiento: lenguaje y
violencia en Miguel de Unamuno, de Vctor Julio Carreo; y Las estrategias
del sujeto, de lvaro Martn Navarro.

En la mencin cuento infantil, Silvia Dioverti, Armando Jos Sequera y
Mercedes Franco distinguieron por unanimidad al libro La t alta, de Mara
Elena Beltrn Purica.

La convocatoria del IV Concurso Anual para Obras de Autores Inditos se
extendi del 30 de enero al 17 de abril de ese mismo ao. Su propsito es
contribuir al desarrollo de las letras en Venezuela, as como al
descubrimiento de nuevos valores literarios.

Adems de la publicacin de los libros premiados, Monte vila Editores
entrega a cada uno de los ganadores un milln de bolvares como adelanto
sobre los derechos de autor que genere su obra.

Fuente: ABN



*** Radio Nacional de Venezuela vuelve a emitir radionovelas clsicas

El canal Clsico de Radio Nacional de Venezuela (RNV,
http://www.rnv.gov.ve) inici el rescate de una vasta coleccin de obras
musicales y registros orales que dan cuenta de los sesenta aos de
transmisiones de la primera radiodifusora del Estado, para garantizar de
esta manera su acceso a las futuras generaciones.

La emisora incorpor a su programacin dominical la versin radial de la
novela Peona (1890), del escritor venezolano Manuel Vicente Romero Garca
(1861-1917), dramtico transmitido por primera vez en esa estacin en los
aos 70.

Producto de un ambicioso proyecto que contempla la digitalizacin de todo
el material sonoro en soporte de difcil preservacin, contenido en los
activos del canal Clsico, se ha logrado llevar a los oyentes, desde el
segundo semestre de 2006, piezas de la literatura venezolana adaptadas a la
radio (radionovelas), de renombrados autores.

Este dramtico, de 29 captulos, es llevado semanalmente a los oyentes del
canal en su versin original y con los actores de la poca, Enrique
Failache, Elvira Montoya, Cesar Castillo Lpez y Mara Teresa Acosta,
adems de Jorge Lamas en la narracin, con lo que se revive una de las
obras representativas del movimiento positivista de la Venezuela de finales
del siglo XIX.

Igualmente se ha logrado rescatar las peras de Jos Ignacio Cabrujas, La
Voz de Alemania y Radio y Televisin Italiana, que actualmente pueden ser
disfrutadas a travs del espacio pera Dominical transmitido de 9 a 12 de
la noche.

Con el firme propsito de preservar todo el material que reposa en los
archivos del canal Clsico en cintas magnetofnicas y discos de acetato, en
donde se registra la vida poltica, social y cultural del pas, la
directiva de RNV puso en marcha el Centro de Digitalizacin, Restauracin y
Conservacin del Patrimonio Radiofnico.

Bajo este proyecto se ha logrado rescatar informacin de suma importancia
para la historia poltica venezolana, como alocuciones presidenciales,
comunicados oficiales o eventos gubernamentales que datan de pocas previas
a la dictadura de Marcos Prez Jimnez y abarcan hasta el gobierno de
Carlos Andrs Prez. La iniciativa comprende tambin la digitalizacin de
una extensa coleccin de msica acadmica, folklrica y popular de hace
sesenta aos.

Fuente: RNV



*** Versin de Don Quijote presentan en Caracas

La Fundacin Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.org.ve) est presentando, desde el pasado 27 de enero y
hasta el 18 de febrero, la obra teatral Las aventuras de don Quijote y
Sancho Panza, una versin de Humberto Orsini de la obra cumbre de Miguel de
Cervantes.

Representada por el Grupo Sptimo Piso y dirigida por Dairo Pieres e
interpretada por ocho actores, la obra est destinada a nios y jvenes, y
constituye la celebracin de los doce aos en escena de esta agrupacin,
que a travs de este montaje rescata su trabajo de obras para los ms
pequeos.

Alexander Rivera, Rubn Romero, Carlos Daz, Moiss Berrotern, Yesenia
Camacho, Carlos Chacn, Melissa Inojosa y Morris Gerentes dan vida a los
personajes del Quijote, desde el Caballero de la Triste Figura hasta Sancho
Panza, Dulcinea del Toboso, el titiritero y los galeotes humoristas,
envueltos todos en episodios con molinos de vientos y espadachines que
cuidan de su honor.

Las aventuras de don Quijote y Sancho Panza se presenta los sbados y
domingos a las 3:30 de la tarde en la Sala de Teatro 2 de la Casa de Rmulo
Gallegos, en Altamira. La entrada general tiene un costo de Bs. 10.000. La
Casa de Rmulo Gallegos cuenta con caf privado y estacionamiento.

Fuente: Celarg



*** Falleci el escritor y acadmico Claudio Guilln

El acadmico y escritor Claudio Guilln muri el domingo 28 de enero a los
82 aos de edad, segn dieron a conocer fuentes de la Real Academia de la
Lengua (http://www.rae.es). El estudioso, hijo del poeta vallisoletano
Jorge Guilln y gran especialista en literatura comparada, muri mientras
vea una pelcula en su casa de Madrid. Fue sepultado en el Cementerio
Civil de la capital espaola el lunes 29.

Guilln naci en Pars en septiembre de 1924, aunque a los 15 aos, al
comienzo de la Primera Guerra Mundial, parti al exilio con rumbo a Estados
Unidos del brazo de su padre, poeta de la Generacin del 27 que despert su
inters por la literatura. De 1965 a 1976 fue catedrtico de literatura
comparada en la Universidad de San Diego (http://www.sandiego.edu), y entre
1978 y 1985 lo fue tambin en Princeton (http://www.princeton.edu) y
Harvard (http://www.harvard.edu).

Regres a Espaa en 1982, y ese mismo ao fue nombrado catedrtico
extraordinario de literatura comparada en la Universitat Autnoma de
Barcelona (UAB, http://www.uab.es), disciplina que se introduca de su mano
en Espaa.

En 1999 logr el Premio Nacional de Ensayo por su obra Mltiples moradas,
compuesta por siete estudios de la citada especialidad.

Desde el 21 de marzo de 2002 era miembro de la Real Academia, institucin
en la que ocupaba el silln eme minscula, que dej vacante el cientfico
Rafael Alvarado tras su fallecimiento en abril de 2001.

El director del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Csar
Antonio Molina, asegur que, con el fallecimiento de Guilln, se ha muerto
un clsico del ensayo. La obra del escritor es respetada y admirada no
slo en Espaa, sino tambin en los ms prestigiosos centros acadmicos de
todo el mundo, asegur Molina, quien concluy afirmando que Guilln ha
sido el gran maestro de la literatura comparada y de la teora literaria,
gracias a su sabidura y a su perfecto dominio de varios idiomas.

Fuentes: Cadena SER, CNN+



*** Aitana Alberti presenta en Cuba su primer libro de narrativa

La escritora espaola Aitana Alberti, hija del poeta Rafael Alberti
(1902-1999), present en La Habana su primer libro de narrativa, Inquilinos
de la soledad, cuando se ha cumplido el 70 aniversario de la Guerra Civil
Espaola.

Este libro constituye un homenaje a todos los exiliados y es una especie
de testimonio familiar, donde se recrea una parte de la historia de
Espaa, afirm la autora en la presentacin, celebrada el lunes 29 de
enero en el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz, informaron medios
locales.

El decano de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana
(UH, http://www.uh.cu), Rogelio Rodrguez Coronel, dijo al presentar el
libro que Inquilinos de soledad transita a travs de sugerentes hilos
dramticos y una hbil estructura narrativa.

Mediante tres relatos de ficcin, en los que se entrecruzan personajes
reales e imaginarios, Alberti desarrolla la narracin sobre la vida de los
exiliados espaoles desde 1936. La escritora, residente en Cuba, est
preparando otros dos libros de prosa, que ha titulado Cuentos persas y
Cuentos cubanos.

En el acto tambin se exhibi el documental Litoral: travesa de una
revista, que celebra los 80 aos de esa publicacin literaria espaola
creada en Mlaga y considerada como un referente ineludible de la
Generacin del 27, movimiento de poetas espaoles al cual perteneci
Rafael Alberti.

Fuente: El Financiero



*** Repblica Dominicana otorga premio nacional a Digenes Cspedes

El escritor Digenes Cspedes fue seleccionado en forma unnime despus de
una hora de deliberaciones, el pasado 29 de enero, como ganador del Premio
Nacional de Literatura 2007, por el jurado de la premiacin que auspician
la Fundacin Corripio y la Secretara de Educacin. Ensayista, crtico
literario, narrador y poeta, Cspedes es el 17 Premio Nacional de
Literatura.

El premio tiene una dotacin de medio milln de pesos y un diploma que
sern entregados en una ceremonia especial en el Teatro Nacional, segn
anunci el secretario de Cultura, licenciado Jos Rafael Lantigua, quien
agreg que este premio representa un homenaje a la trayectoria de muchos
aos de Cspedes. De inmediato, el presidente de la Fundacin, Jos Luis
Corripio Estrada (Pepn), llam por telfono al ganador para darle la buena
nueva.

El jurado estuvo integrado por representantes de las universidades Autnoma
de Santo Domingo (UASD, http://www.uasd.edu.do), Pontificia Universidad
Catlica Madre y Maestra (Pucamaima, http://www.pucmm.edu.do), Nacional
Pedro Henrquez Urea (Unphu, http://www.unphu.edu.do), Central del Este
(UCE, http://www.uce.edu.do), Instituto Tecnolgico de Santo Domingo
(Intec, http://www.intec.edu.do), Fundacin Corripio, y secretaras de
Educacin y de Cultura.

El premio fue instituido por decreto 1053 del Poder Ejecutivo, y comenz a
otorgarse a partir de 1990 cuando fue compartido por el profesor Juan Bosch
y el doctor Joaqun Balaguer.

Digenes Cspedes naci en Hato Mayor el 28 de mayo de 1941, se gradu de
periodismo en la UASD, donde es ensayista y critico literario y trabaja
como profesor desde hace ms de una dcada. En la Universit de
Franche-Comt en Besanon (http://www.univ-fcomte.fr), de Francia, obtuvo
una maestra en literatura, y en la Universidad de Pars un doctorado en
literatura general.

En su pas ha realizado una importante obra de crtica literaria en
peridicos y revistas, as como en una serie de obras en las que muestra su
actualizacin en las teoras y tcnicas del anlisis literario. Public sus
primeros poemas en 1960 en un peridico local ya desaparecido.

Luego comenz a escribir cuentos, ensayos y poemas en el suplemento
literario del diario El Caribe (http://www.elcaribecdn.com), muchos de los
cuales aparecen recogidos en el primero de sus diecisis libros, Ejercicios
II, publicado en 1983.

Memorias contra el olvido, su autobiografa literaria, fue publicada en
2001 por Ediciones Librera La Trinitaria, y en declaraciones a un diario
local expres satisfaccin por el reconocimiento recibido. El escritor
exhort a los jvenes a leer, escribir y rechazar la influencia de una
cultura consumista de lo superficial, fcil y utilitario.

Destac el legado de Pedro Henrquez Urea, cuya obra oblig a modificar
las bases de este premio para incluir el trabajo de crtica literaria.
Creo que fui el primero en nuestra cultura en destruir la ideologa
predominante durante ms de un siglo, segn la cual el crtico literario
era un escritor de ficcin fracasado, afirm.

Mi pasin y amor por la literatura comenz desde pequeo cuando mi padre
me llevaba el peridico El Caribe, relat Cspedes. Ah fue cuando
comenc a descubrir que las letras eran todo un mundo, pero en especial me
interes por el campo de la investigacin, por el periodismo, del cmo la
escritura puede describir lo que acontece fuera.

Los mejores crticos literarios de la humanidad han sido los poetas,
subray, porque son creadores de obras de valor propio. Al opinar sobre el
desinters de muchos jvenes en las letras, critic las demandas
ideolgicas del mercado y la globalizacin como promotoras del hedonismo,
el consumismo, la permisividad y el relativismo.

De modo, apunt, que esa ideologa solamente reconoce a los sujetos ligados
a ese mercado: es decir, gente Light, frvola, de xito relampagueante y
fcil, acumuladora de riquezas fabulosas, pero carentes de humanidad.

Por ello, enfatiz, su mensaje a la juventud dominicana es leer mucho,
sobre todo a los grandes clsicos de su pas y del extranjero, ser enemiga
de la posesin de la verdad absoluta y aprender a valorar puntos de vista
diferentes. Escribir, adems, todos los das, guardar lo escrito y dejarlo
dormir tres o seis meses y entonces decidir si lo escrito ha envejecido, es
cursi o ridculo o si se podra mejorar, les recomend.

Entre las obras de Digenes Cspedes se encuentran Escritos crticos
(1976), Seis ensayos de potica latinoamericana (1982), Estudios sobre
literatura, cultura e ideologas (1983), Ejercicios II (1983), Ideas
filosficas, discurso sindical y mitos cotidianos en Santo Domingo (1984),
Lenguaje y poesa en Santo Domingo en el siglo XX (1985), Poltica de la
teora del lenguaje y la poesa en Amrica Latina en el siglo XX (1994),
Jos Mart en la poltica y en el amor (1995), Antologa del cuento
dominicano (1996), La potica de Franklin Mieses Burgos (1997), Contra la
ideologa racista en Santo Domingo (1998) y Memorias contra el olvido
1947-1995 (2001).

Fuentes: El Caribe  El Nacional (Repblica Dominicana)  Prensa Latina



*** Presentada traduccin al rabe de Final del juego, de Julio Cortzar

La reciente traduccin al rabe del libro de relatos Final del juego, del
escritor argentino Julio Cortzar, realizada por la traductora egipcia Maha
Abdul Rauf, fue presentada en la 39 Feria Internacional del Libro de El
Cairo, que se mantuvo abierta al pblico entre el martes 23 de enero y el
domingo 4 de febrero.

La traductora, quien trabaja en el servicio rabe de la agencia EFE
(http://www.efe.es) en El Cairo, explic que le ha llevado cosa de un ao
traducir al rabe los dieciocho relatos de Final del juego, libro cuya
versin original fue publicada en Argentina en 1956. Cortzar es un
verdadero renovador, hay algo nuevo en cada relato, adems de ese ambiente
misterioso que sabe imprimir a todo lo que escribe, relat para explicar
su fascinacin por el argentino.

Para m, lo ms difcil ha sido trasladar el contenido de cada cuento de
forma que el lector rabe lo pueda entender, relat, y dej claro que la
tarea le result fascinante. Rauf ya tradujo en 2002 una coleccin de
artculos periodsticos de Gabriel Garca Mrquez, autor que, junto a
Cortzar, aprecia especialmente por lo que han representado para la
corriente del realismo mgico.

Explic que lleg a desesperarse ante las numerosas dificultades que
encontr para publicar esta traduccin en Egipto, dado el desinters por la
literatura en espaol, en relacin con otras lenguas. Como ejemplo, explic
que el libro de relatos, ya traducido, pas dos aos en el Consejo
Supremo de Cultura, organismo que valida las traducciones de literatura
extranjera.

La coleccin de relatos de Cortzar cuesta siete libras (equivalentes a un
euro) en el mercado egipcio, e inaugura una serie de traducciones que la
editorial Ajbar al Yaum, editora de un peridico con el mismo nombre, va a
llamar Oriente y Occidente.

Rauf ya colabora asiduamente con el suplemento literario de Ajbar al Yaum
llamado Ajbar al Adab (Noticias Literarias), donde se ha especializado en
la traduccin de literatura en espaol. Actualmente tiene lista otra
traduccin de la espaola Adelaida Garca Morales, de los relatos El sur
y Bene, aunque la obra est estancada de nuevo en el Consejo Supremo de
Cultura desde hace un ao.

Fuentes: EFE  Xinhua



*** Juan Manuel de Prada obtiene el premio Biblioteca Breve

El escritor espaol Juan Manuel de Prada (Baracaldo, Vizcaya, 1970) se hizo
merecedor del premio Biblioteca Breve 2007, que convoca anualmente la
editorial Seix Barral (http://www.seix-barral.es) y est dotado con 30.000
euros, por su novela El sptimo velo, segn decisin de los jueces Luis
Alberto de Cuenca, Manuel Longares, ngela Vallvey, Pere Gimferrer y Elena
Ramrez.

La obra, que ser publicada a finales de este mes, tiene como protagonista
a Julio, a quien le es revelado el secreto familiar oculto durante medio
siglo. Obsesionado por este descubrimiento, empezar a desempolvar
episodios oscuros de la II Guerra Mundial. Por ello, emprende un viaje por
la Francia ocupada, la Espaa convaleciente de la Guerra Civil y la
Argentina que sirvi de refugio a notorios nazis, siguiendo los pasos de
Jules Tillon, un hombre misterioso que como Julio tuvo que bucear en su
pasado para poder seguir viviendo.

De Prada pas su infancia y adolescencia en Zamora. Se licenci en derecho
en la Universidad de Salamanca (Usal, http://www.usal.es), pero tuvo
siempre una firme vocacin literaria. Su primera obra relevante fue Coos
(1994), un inusual libro de prosas lricas concebido como un homenaje a
Senos, de Gmez de la Serna.

Al ao siguiente, public El silencio del patinador, conjunto de doce
relatos breves coincidentes en el uso de la primera persona narrativa y en
el cultivo de una prosa barroca y cuidada, muy distante de la de otros
autores de su generacin. El ltimo de los relatos de este libro, Glvez
es el germen de su primera novela, Las mscaras del hroe (1996), donde
recrea la bohemia espaola desde comienzos del siglo XX hasta la guerra
civil.

Su siguiente obra, La tempestad (1997), de trama detectivesca, recibi el
Premio Planeta. Dos de sus obras siguientes, la novela Las esquinas del
aire y la coleccin de ensayos Desgarrados y excntricos, constituyen
tambin sendos ejercicios de arqueologa literaria: en el primero, el
protagonista sigue las huellas de la deportista y escritora espaola Ana
Mara Martnez Sagi; el segundo libro es una coleccin de biografas de
personajes de la bohemia literaria, como Pedro Luis de Glvez o Armando
Buscarini.

Su novela La vida invisible (2003) obtuvo el Premio Primavera y el Premio
Nacional de Narrativa en 2004. Narra la historia de Alejandro Losada, un
joven escritor espaol a punto de casarse, cuya existencia cambia
radicalmente cuando viaja a Chicago y conoce a Elena, una mujer enloquecida
tras un desengao amoroso, y descubre la historia de Fanny, una pin-up de
los aos 50 desaparecida sin dejar rastro.

Tras un breve paso por el peridico El Mundo (http://www.elmundo.es),
colabora habitualmente con el diario espaol ABC (http://www.abc.es). Sus
artculos en este medio han sido recopilados hasta la fecha en dos libros:
Reserva natural (1998) y Animales de compaa (2000). En sus artculos, De
Prada expone generalmente un discurso tradicionalista y conservador, y
defiende con apasionamiento los puntos de vista de la Iglesia Catlica en
cuestiones polmicas tales como el aborto, la eutanasia y el matrimonio
homosexual.

Seix Barral recibi para este concurso 392 obras, en un ao en el que
haban aumentado los originales procedentes de Latinoamrica. En la
temtica de las obras presentadas se encontraba tanto novela intimista como
novela histrica, especialmente sobre el pasado ms reciente. En los
originales, se observaba la presencia de novelas cuya trama gira en torno
al mundo de la literatura. La escritora gallega Luisa Castro gan en la
pasada edicin con la novela La segunda mujer.

Fuentes: Europa Press  La Verdad  Wikipedia



*** Rechazan prestar el original del Cantar de Mo Cid

La Biblioteca Nacional de Espaa (http://www.bne.es) rechaz este 30 de
enero prestar el ejemplar original del Cantar de Mo Cid para una
exposicin en Burgos pues, segn la directora de la institucin, Rosa
Regs, el ejemplar podra sufrir daos irreparables dado su mal estado.

El Cantar de Mo Cid fue escrito a mano hace 800 aos por Per Abat y su
ejemplar original haba sido solicitado para formar parte de la exposicin
que se celebrar en Burgos de mayo a agosto, en la que se relacionar al
Cid Campeador con el Siglo de Oro de la literatura espaola.

El original apenas se puede tocar, y una exposicin a la luz o, incluso,
un movimiento de la vitrina donde se guarda, podran daarlo de forma
irreversible, ha explicado Regs, quien sin embargo consider factible
la cesin de un facsmil de alta calidad del que tambin dispone la
institucin.

La solicitud de prstamo fue formulada por el comisario de la exposicin y
profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es),
Jos Mara Daz Borque, segn fuentes del Instituto de la Lengua de
Castilla y Len (Ilcyl, http://www.ilcyl.com), que organiza la muestra a
solicitud de la Diputacin Provincial de Burgos
(http://www.diputaciondeburgos.es).

La exposicin, que se inaugurar en mayo prximo en el monasterio de San
Agustn de la capital burgalesa, mostrar diversos objetos que relacionan
la figura del Cid con el teatro del Siglo de Oro, entre ellos algunos
elementos de la escenografa de la poca o retratos de los dramaturgos ms
importantes.

Fuente: El Pas



*** Celebrado en Caracas homenaje al poeta venezolano El Galindo

El pasado martes 30 de enero se celebr, en el saln Laura Boyer de la
Universidad Nacional Abierta (UNA, http://www.una.edu.ve), en la capitalina
urbanizacin de San Bernardino, un homenaje al poeta venezolano El
Galindo, fallecido en la capital venezolana el 13 de febrero de 2006.

En la actividad el poeta y crtico Manuel Bermdez esboz una dilatada
semblanza de la trayectoria literaria de Galindo, as como de su
personalidad, valorando especialmente los aos en que, junto a autores como
Caupolicn Ovalles, Luis Camilo Guevara, el Chino Vctor Valera Mora,
William Osuna, Enrique Hernndez DJess y Luis Sutherland, entre otros, a
finales de los aos 70, form parte de la llamada Pandilla de Lautramont.

A continuacin, la profesora Mara del Pilar Puig, directora de la Escuela
de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve),
se refiri a la relacin del poeta Galindo con sus alumnos de esa casa de
estudios, y present a tres jvenes que relataron sus personales
experiencias con el autor y recitaron algunos de sus poemas.

Por ltimo, el rector de la UNA, doctor Manuel Castro Pereira, confiri el
botn Amigos de la Universidad Nacional Abierta a la viuda de Galindo, la
tambin poeta Mara Clara Salas
(http://www.letralia.com/firmas/salasmariaclara.htm), as como al poeta
Manuel Bermdez y a la profesora Mara del Pilar Puig.

Natural de San Sebastin de los Reyes, Galindo naci el 13 de septiembre de
1947. Colabor en las ms importantes publicaciones peridicas de Venezuela
y recibi el Premio Internacional de la revista Poesa de la Universidad de
Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve, 1985), y el Premio Conac de Poesa
Francisco Lazo Mart (1987).

Trabaj como redactor en la Revista Nacional de Cultura, donde dej
numerosos artculos y notas que resean la obra de autores venezolanos.
Como miembro del Fondo Editorial Orlando Araujo de la Federacin de
Asociaciones de Escritores de Venezuela promovi la obra de valores
nacionales y coordin, entre otros, la edicin del libro La casa en la
poesa venezolana del siglo XX (1993).



*** Declarado desierto el premio Siglo XXI en su mencin narrativa

El pasado 31 de enero fue declarado desierto el Premio Internacional de
Narrativa de Siglo XXI Editores (http://www.sigloxxieditores.com.mx) y la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), por
considerar el jurado que ninguna de las obras participantes reuna los
mritos para alzarse con un galardn de esta naturaleza.

En la categora Ensayo, en cambio, el jurado compuesto por Paulina Rivero,
Hctor Perea y Federico lvarez no slo destacaron el trabajo Pensar el
ensayo, de la investigadora argentina, naturalizada mexicana, Liliana
Weinberg Marchevsky, como digno de ser galardonado, sino encontraron otros
textos sobresalientes.

Beatriz Espejo, en su carcter de integrante del jurado de la categora
Narrativa, fue contundente al justificar las razones para declararlo
desierto: Es un poco triste, pero... una vez ledas las 55 novelas
participantes se lleg a la conclusin de que ninguna rene los mritos
para recibir un galardn de esta importancia.

Agreg que era aburridsimo leerlas y que, en su opinin, no haba una
sola novela que te atrapara y te permitiera gozar la literatura. No haba
creacin estilstica, ni investigaciones serias cuando se trataba de temas
histricos ni haba nada que realmente se pudiera considerar digno de
encomio.

Sealtiel Alatriste, director de Literatura de la Coordinacin de Difusin
Cultural de la Unam, coment que fue una decisin difcil de tomar, aunque
advirti que la misma prestigia de alguna manera al galardn y, al mismo
tiempo, llama a reflexionar sobre la necesidad de disear otras formas de
llegar a los lectores.

El director de Siglo XXI Editores, Jaime Labastida, inform que
prximamente se reunir el comit organizador del premio para ver qu
suceder con los 20.000 dlares no asignados en esta edicin. Sin embargo,
anunci que lo ms probable es que se regrese este monto a las
instituciones convocantes para que se utilice en sus propios planes.

Liliana Weinberg, ganadora de la mencin Ensayo y quien estuvo presente en
el acto, explic los motivos que la llevaron a escribir la obra ganadora,
Pensar el ensayo, y dijo sentirse atrada desde hace muchos aos por un
gnero que traduce mucho ms que el mero esfuerzo de comunicar contenidos o
consignar las ideas de los otros.

El ensayo es a la vez lectura y escritura intensa de una experiencia de
vida. Mi texto es un recorrido por el ensayo latinoamericano, pero sobre
todo una lectura de los grandes ensayistas europeos y termina dedicado a
Octavio Paz y Jorge Luis Borges. Desde su perspectiva, hace falta mayor
reconocimiento a un gnero verdaderamente proteico.

Tambin pienso en el ensayo como ste Prometeo encadenado, castigado por
tratar de difundir, ampliar y ser incluyentes los temas, en un espacio
pblico ms amplio, coment la tambin investigadora de El Colegio de
Mxico (http://www.colmex.mx).

Con 25 aos de radicar en Mxico, Weinberg es doctora en letras hispnicas
por El Colegio de Mxico; investigadora del Centro Coordinador y Difusor de
Estudios Latinoamericanos (CCYDEL, http://www.ccydel.unam.mx) de la Unam,
miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III; e integrante de
la Academia Mexicana de Ciencias (http://www.amc.unam.mx).

Entre otras, ha obtenido la Distincin Universidad para Jvenes Acadmicos
en el rea de Investigacin en Humanidades (1995) y el Premio de Ensayo
Literario Hispanoamericano Lya Kostakowsky, que otorga la Fundacin Cardoza
y Aragn (1997), as como el reconocimiento Catedrtico Unam (1997).

Adems de participar en diversos proyectos auspiciados por el Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnologa (Conacyt, http://www.conacyt.mx), es
autora de tres libros en su especialidad, editora de la obra Ensayo,
simbolismo y campo cultural, en prensa, 46 captulos de libros, 23
artculos y 9 reseas en el campo de la literatura hispanoamericana. Dirige
trabajos de investigacin y tesis en los niveles de licenciatura, maestra
y doctorado, en su mayora dedicados al ensayo y la literatura
latinoamericana.

Ambos galardones, que tienen un monto econmico de 20 mil dlares, nacieron
bajo el impulso de Siglo XXI Editores, con el apoyo de la Universidad
Autnoma de Sinaloa (UAS, http://www.uasnet.mx) y El Colegio de Sinaloa
(http://www.elcolegiodesinaloa.com) en el caso del galardn de ensayo, y
con el de la Unam y El Colegio de Sinaloa en el de narrativa.

Fuentes: Milenio  Notimex



*** Premio Nobel Orhan Pamuk abandona su pas ante amenazas

El premio Nobel turco Orhan Pamuk abandon su pas el jueves 1 de febrero
por mucho tiempo, tras el asesinato, el viernes 19 de enero, del
periodista y escritor Hrant Dink, de origen armenio y director del
semanario Agos, a manos de un fantico nacionalista de diecisiete aos de
edad, segn inform este viernes el tambin periodista Fatih Altayly,
director de Sabah, el peridico de mayor circulacin de Turqua.

Altayly dijo que el pasado 1 de febrero el escritor sali al banco y dijo:
No voy a volver en mucho tiempo . Aadi que el autor de El libro negro
se fue luego de su pas, en un avin que parta de Turkish Airlines
(http://www.thy.com) a las 11:20 de la maana, rumbo a Estados Unidos.

La partida de Pamuk se produce a raz de que Yasin Hayal, uno de los
implicados en el asesinato de Dink, le sealara, durante su detencin, que
tuviera cuidado. Pamuk, espabila, que puedes ser el prximo, habra dicho
Hayal.

Hayal confes haber encargado a Ogun Samast, de diecisiete aos, que
asesinara a Dink. El diario turco Aksam informa que Hayal declar haber
planeado el asesinato de Dink y haberse ocupado de los gastos de la
ejecucin por quinientas nuevas liras turcas (unos 275 euros), de las que
doscientas nuevas liras eran para Samast.

El escritor, quien hasta hace unos meses tuvo que afrontar judicialmente
querellas y amenazas ultranacionalistas, haba cancelado su gira a
Alemania, donde iba a ser nombrado doctor honoris causa por la Universidad
Libre de Berln (http://www.fu-berlin.de), por motivos de seguridad.

Pamuk no dio detalles que revelen hasta cundo piensa estar fuera de
Estambul, aunque indic a la prensa local que tiene algunos compromisos
de conferencias en la Universidad de Columbia (http://www.columbia.edu),
donde habitualmente ensea.

Fuentes: El Pas  Libertad Digital



*** Publican poesa de Vicente Aleixandre en espaol y rabe

El Instituto Cervantes de Argel (http://argel.cervantes.es) ha publicado
una edicin bilinge, en espaol y en rabe, de la antologa Poemas
escogidos, del escritor espaol Vicente Aleixandre (1898-1984).

El volumen incluye treintisis poemas del Premio Nobel de Literatura 1977,
compilacin realizada por el director del centro argelino, Eduardo Calvo,
en la que se muestra las distintas etapas en la obra creativa del autor. La
traduccin al rabe de esta obra estuvo a cargo de la profesora Saliha
Benaissa, de la Universidad de Argel (http://www.univ-alger.dz), y la poeta
Nora Malek.

Aleixandre, quien fue miembro de la Real Academia Espaola (RAE,
http://www.rae.es) desde 1949, es un poeta esencial, de una intensidad
singular, sostenida a lo largo de toda su obra, escribe Calvo en el
prlogo de la antologa. En su opinin, es el poeta que mejor ha
representado la decisiva corriente literaria del 27.

La nueva edicin de Poemas escogidos, de 200 pginas, ser presentada esta
semana en la sede central del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es)
en Madrid, con la participacin de los poetas Luis Antonio de Villena,
Javier Lostal, Ramn Mayrata y Eduardo Calvo.

Fuente: Europa Press



*** Falleci el escritor guatemalteco Franz Galich

El destacado escritor y docente guatemalteco Franz Galich Mazariego muri
en el Hospital Militar Roberto Dvila Bolaos, de Managua (Nicaragua) el
pasado sbado 3 de febrero, a causa de una larga enfermedad, segn
informaron sus familiares y amigos. La prdida del literato, quien se
senta nicaragense de corazn, fue lamentada por colegas escritores y
por el medio intelectual en general.

Luis Rocha, editor del suplemento Nuevo Amanecer Cultural, de El Nuevo
Diario (http://www.elnuevodiario.com.ni), expres que es una gran prdida
para la literatura, y no slo para la nicaragense, sino tambin para la
literatura en general, pues como crtico y narrador tuvo excelentes
muestras de su oficio. El escritor libraba, desde hace ms de un ao, una
batalla contra un cncer de prstata que afect su salud severamente.

Prosista, ensayista y dramaturgo, Galich naci en Amatitln (Guatemala) en
1951. Curs estudios en letras en la Universidad de San Carlos de Guatemala
(Usac, http://www.usac.edu.gt). En 1980, a raz de la tensin poltica de
su pas, tuvo que exiliarse en Nicaragua, tras salir ileso de un atentado
contra su vida ese mismo ao.

Fue el fundador de la revista El ngel Pobre, as como ganador del Premio
Centroamericano de Novela Rogelio Sinn (Ciudad de Panam, 1999-2000), por
su prestigiosa obra Managua Salsa City Devrame otra vez! Public los
libros de cuentos Ficcionario indito (1979) y La princesa de nix y otros
relatos (1989), as como la novela Huracn corazn del cielo (1995). En
2006 apareci su novela Y te dir quien eres (Mariposa traicionera).

En Nicaragua fue profesor de literatura en la Universidad Nacional Autnoma
de Nicaragua (Unan, http://www.unan.edu.ni), en la Universidad
Centroamericana (UCA, http://www.uca.edu.ni) y en la Universidad
Politcnica de Nicaragua (Upoli, http://www.upoli.edu.ni), as como en la
Escuela Nacional de Bellas Artes.

El Centro Nicaragense de Escritores (CNE), que preside Carlos Tnnermann
Berhein, public un comunicado en el que acuerda dar su sentido psame a
familiares, amigos, escritores centroamericanos, escritores nicaragenses y
escritores miembros del CNE por esta prdida irreparable.

En el Cementerio Oriental de Managua, Nicaragua, decenas de familiares y
amigos dieron este domingo 4 el ltimo adis a Franz Galich. Hace dos
meses lo hospitalizamos. Todo ese tiempo permanecimos juntos, hasta ayer,
que sufri una insuficiencia cardaca, a causa de las radiaciones, dijo
Orieta Martnez de Galich, su viuda.

Fuentes: El Nuevo Diario  Prensa Libre



*** Realizan en Barcelona el III Encuentro de Novela Negra

El escritor sueco Henning Mankell, creador del detective Kurt Wallander,
ser el gran protagonista del III Encuentro de Novela Negra de Barcelona
BCNegra, que se celebra desde este lunes 5 hasta el 10 de febrero y tendr
la vertiente cientfica de la investigacin policial como eje temtico,
como complemento al Ao de la Ciencia que se celebra en esta ciudad
espaola.

Mankell recibir el Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria
en el mbito de la novela negra, y celebrar un acto con sus lectores en el
Teatre Romea de Barcelona, escenario que no le es ajeno puesto que tambin
es director del Teatro Avenida de Maputo (Mozambique).

En el evento participan tambin escritores como Alicia Gimnez Bartlett, el
britnico Peter James, Francisco Gonzlez Ledesma, Yasmina Khadra
seudnimo de un oficial del ejrcito argelino, la sensacin rusa Serguei
Lukianenko, la holandesa Saskia Noort, el siciliano Ger Palazzoto y la
sueca Maj Sjwall, entre muchos otros.

El programa de actividades del encuentro cuenta con mesas redondas,
encuentros con los escritores, espectculos musicales, un simulacro de cmo
recibe la polica las llamadas de crmenes, un juego multimedia y una
exposicin que girar alrededor de los grandes investigadores de la novela
policaca.

Esta muestra, que se celebra desde el pasado viernes hasta el 17 de febrero
en la Biblioteca Jaume Fuster, repasa figuras como Sherlock Holmes,
Hercules Poirot, Kurt Wallander o Guido Brunetti, y descubrir las
caractersticas especiales que han convertido a estos personajes en
referentes.

El hilo conductor de esta tercera edicin de BCNegra es la vertiente
cientfica de la investigacin policial, en un momento en que series como
CSI estn consiguiendo grandes cuotas de audiencia en televisin.

Una mesa redonda en la que participar un juez, un forense, un periodista
de sucesos, un miembro de la Brigada de Delitos y el jefe de la polica
cientfica de los Mossos dEsquadra debatirn sobre la posibilidad del
crimen perfecto.

Fuente: Metro



*** Isaac Chocrn presentar en Maracay su novela El vergel

El prximo 24 de febrero ser bautizada en Maracay (Aragua, Venezuela) la
novela El vergel, del escritor venezolano Isaac Chocrn, en un acto
organizado por la Agrupacin Literaria Pie de Pgina con el apoyo de la
Asociacin Civil La Trinidad y la Editorial Letralia, y que tendr lugar en
la Biblioteca Agustn Codazzi del Complejo Cultural Santos Michelena, en la
avenida 19 de Abril.

Aunque la novela apareci a finales de 2005 bajo el sello Mondadori y fue
presentada en su momento en Caracas, Chocrn no haba tenido oportunidad
hasta ahora de celebrar el bautizo en la ciudad donde naci y en la que
vivi hasta los siete aos, precisamente en la quinta El Vergel, que da
nombre a la obra de corte autobiogrfico.

En el evento, que se iniciar a las 11 de la maana, se celebrar un foro
con el profesor Francisco Rojas Pozo, especialista en teatro venezolano, el
narrador, poeta y ensayista venezolano Manuel Cabesa y el muselogo e
investigador del patrimonio cultural Pedro Guillermo Hernndez.
Posteriormente el propio Chocrn hablar sobre su obra, tras lo cual se
proceder al bautizo y a un brindis con los presentes.

En El vergel, Chocrn cuenta sus primeros aos en Maracay, donde naci en
1930. Sus fieles y abundantes seguidores pueden rastrear en esta historia,
contada con el tono de una grata e ntima conversacin con el propio
Chocrn, los orgenes de esa vocacin que ha significado para las letras de
Venezuela el acervo de una de las obras dramticas ms importantes.

Junto a Jos Ignacio Cabrujas y Romn Chalbaud, Chocrn es un nombre
fundamental en el teatro venezolano contemporneo. Doctor honoris causa de
la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), ha obtenido
numerosos reconocimientos a su trayectoria, como el Premio Nacional del
Teatro en su primera edicin.

Entre sus obras teatrales ms destacadas se encuentran El quinto infierno
(1961), Animales feroces (1963), Asia y el Lejano Oriente (1966), Tric Trac
(1967), O.K. (1969), La revolucin (1971), La mxima felicidad (1975),
Mesopotamia (1980), Simn (1983), Clipper (1967), Solimn el magnfico
(1991), Tap dance (1999) y Los navegaos (2006).

Tambin, adems de El vergel, ha publicado las novelas Pasaje (1954), Se
ruega no tocar la carne por razones de higiene (1971), Pjaro de mar por
tierra (1973), Rmpase en caso de incendio (1975), Cincuenta vacas gordas
(1982), Toda una dama (1988) y Pronombres personales (2002), y los ensayos
Tendencias del teatro contemporneo (1966), Color natural (1968), Maracaibo
180 (1978), Tres fechas claves del teatro venezolano (1979), Sueo y
tragedia en el teatro norteamericano (1985), 40x50, cincuenta aos de
Corimn, cinco fotgrafos (1989) y El teatro de Sam Shepard (1991).



*** Saln del Libro 2007 Confex realizarn en Caracas

Entre el 24 de febrero y el 4 de marzo se realizar en Caracas el Saln del
Libro 2007 Confex (http://www.salondellibro.net), evento que se
desarrollar en un pabelln de mil metros cuadrados en el Centro
Internacional de Exposiciones de Caracas (Ciec), en el Centro Rental de la
Universidad Metropolitana, al este de la capital venezolana.

Con el lema Vamos todos a leer!, la exposicin es organizada por Confex
International Corporation (http://www.confex-us.com) con el apoyo de la
Cmara Venezolana del Libro, Cavelibro (http://www.cavelibro.org), y el
Banco del Libro (http://www.bancodellibro.org.ve). El propsito del evento
es promover y estimular el crecimiento progresivo que ha registrado el
sector editorial nacional.

Al saln, en el que se han registrado ms de cincuenta expositores,
asistirn editores de libros y revistas, distribuidores, libreros,
impresores, agentes literarios, diseadores, escritores, estudiantes,
investigadores, casas de estudio, organismos pblicos y privados,
instituciones culturales y pblico en general, durante una actividad
inigualable en la regin capital que persigue convertirse en la vitrina
ideal, para la exhibicin, difusin y comercializacin del libro
venezolano.

Adems se desarrollar un variado programa de actividades culturales para
todas las edades, destacndose en especial un pabelln infantil que buscar
impulsar y consolidar de forma divertida, el hbito de lectura entre los
nios y jvenes. Igualmente, se estima celebrar un recital de Poesa con la
participacin de reconocidos poetas locales, toda vez que habr venta a
precios promocionales de los diversos ttulos presentados en la exposicin. 

Entre estas actividades destaca el recital de poesa programado para las 6
de la tarde del viernes 2 de marzo de 2007, en el que participarn los
escritores Miguel Mrquez, William Osuna, Pablo Molina, Julio Valderrey y
Gabriel Jimnez Emn. El recital ser amenizado por la bolerista Gioconda
Parra. Antes de la intervencin de cada poeta se mostrara material
audiovisual con temas alusivo al evento.

Fuente: Saln del Libro



*** Unin Latina auspicia curso de guin cinematogrfico en Cartagena

Hasta el 15 de febrero es posible postularse para participar en el Curso de
Escritura de Guin Cinematogrfico
(http://dcc.unilat.org/DCC/Audiovisuel/Formations/EcritureScenario/indexEs.asp)
que dictarn en Cartagena (Colombia), entre el 5 y el 9 de marzo, la Unin
Latina (http://www.unilat.org), Proimgenes en Movimiento
(http://www.proimagenescolombia.com) y el Festival Internacional de Cine y
TV de Cartagena (http://www.festicinecartagena.org).

El curso, que el ao pasado fue dictado en otros pases como Venezuela
(enero), Paraguay (mayo) y Bolivia (julio), ha sido programado para quince
participantes de entre 21 y 35 aos de edad, de los cuales cinco sern
colombianos y el resto sern grupos de dos provenientes de Bolivia, Chile,
Ecuador, Per y Venezuela.

Los aspirantes debern presentar un expediente que acredite su experiencia,
una carta de motivacin y un proyecto de guin, entre otros recaudos que
debern ser enviados por correo electrnico (candidatura.dcc@unilat.org).
Quienes resulten seleccionados debern costear el transporte hasta
Cartagena. Los organizadores del curso corren con los gastos de formacin y
de estada (alojamiento, comida, transporte local y seguro).

El curso, que ser dictado por el profesor Michel Marx (Francia, 1959),
analiza aspectos claves de la creacin de guiones cinematogrficos, como la
estructura narrativa, el tiempo, la adaptacin, la relacin simblica entre
los creadores ligados por tiempos o lugares dismiles y la presentacin
final del guin. Las bases completas estn disponibles en
http://dcc.unilat.org/DCC/Audiovisuel/Formations/EcritureScenario/indexEs.asp.

Marx es cuentista, novelista y guionista. Ha sido miembro de jurados
internacionales y profesor de guin en el Service Jeunesse de la Ville de
Montreuil, Universidad de Cine de Buenos Aires (http://www.ucine.edu.ar),
Escuela Internacional de Cine de Cuba, Escuela de Cine de Montevideo,
Universidad de Cine de Chile, Escuela Superior Nacional Louis Lumire
(http://www.ens-louis-lumiere.fr), entre otros centros de formacin.

Ha sido coautor y consultor de los largometrajes Les Sensuels, (1991), Les
six trouilles bleues (1996), LAppartement de Gilles Mimouni (1997), Nous
avons tant rv (1997), Dans la ville vide (1998), Noces dt (1999),
Alles et Venues (2000), Les Bons Sentiments (2001), Une autre vie (2002) y
Tes yeux brillaient (2004).

Fuente: Unin Latina



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=== Santa de greda pura!      Rolando Gabrielli ==========================

      Yo no quiero recordar
      a la Violeta muerta,
      quiero verla entrar
      por la puerta
      grande de Chile.
      Gracias a la vida, Violeta,
      nos has dado tanto y tanto
      que nos has dejado sin tu canto.
      Violeta, si Chile supiera,
      Chile entero se rindiera
      a tu canto de paloma herida,
      que no es de espanto,
      ni de llanto,
      slo naciste para la vida,
      ay, Violeta querida.

      Rolando Gabrielli

El 5 de febrero, hace 40 aos, Violeta Parra, la ms grande folclorista de
Chile y tal vez de Amrica Latina, se suicid en su carpa, en Santiago de
Chile, de un disparo en la sien derecha. Algunas de sus canciones, como
Gracias a la vida y Volver a los 17, son verdaderos himnos en Amrica
Latina. Fue la primera latinoamericana que expuso su arte plstico en el
Museo del Louvre, Francia. Mujer profunda, como un ro torrentoso, se
instal con lo esencial, cant a lo humano y divino, sin retrica, ni
falsas importaciones, con esa profunda sencillez de lo autntico, aquello
que siempre permanece. Am intensamente, con pasin, a Chile y a la vida.
Rescat el folklore nacional perdido en los andamios de la vida y nos dej
ms que un puado de canciones, su enseanza de lo humilde y sencillo, esas
cosas verdaderas que supo recoger en su letra, msica y divulgar en su
canto de vasija en los caminos de Chile.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.
      Me dio dos luceros
      que, cuando los abro,
      perfecto distingo
      lo negro del blanco,
      y en el alto cielo
      su fondo estrellado
      y en las multitudes
      el hombre que yo amo.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.
      Me ha dado el odo
      que, en todo su ancho,
      graba noche y da
      grillos y canarios;
      martillos, turbinas,
      ladridos, chubascos,
      y la voz tan tierna
      de mi bien amado.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.
      Me ha dado el sonido
      y el abecedario,
      con l las palabras
      que pienso y declaro:
      madre, amigo, hermano,
      y luz alumbrando
      la ruta del alma
      del que estoy amando.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.
      Me ha dado la marcha
      de mis pies cansados;
      con ellos anduve
      ciudades y charcos,
      playas y desiertos,
      montaas y llanos,
      y la casa tuya,
      tu calle y tu patio.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.
      Me dio el corazn
      que agita su marco
      cuando miro el fruto
      del cerebro humano;
      cuando miro el bueno
      tan lejos del malo,
      cuando miro el fondo
      de tus ojos claros.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.
      Me ha dado la risa
      y me ha dado el llanto.
      As yo distingo
      dicha de quebranto,
      los dos materiales
      que forman mi canto,
      y el canto de ustedes
      que es el mismo canto
      y el canto de todos,
      que es mi propio canto.

      Gracias a la vida
      que me ha dado tanto.

      Violeta Parra



      Me falta algo

      Me falta algo, no s qu es,
      no s si lo voy a encontrar,
      Me falta el aire,
      me faltan los pies
      para respirar y caminar,
      donde t ests.
      Ya sabes t que es?
      este no es mi tiempo,
      s que no es
      y si parto, tal vez,
      tal vez sepas quin se fue.
      El mundo est al revs,
      yo lo miro debajo
      de mis pies.
      Me falta algo,
      no s qu es.
      Ay, guitarra, Ay ayayayyyyyyyy.
      Cuerda enredadera, guitarra primavera,
      Violeta cordillera,
      Violeta tierra,
      vuelve a nacer mensajera.

      Rolando Gabrielli

La primavera del 72 en el Pedaggico de la Universidad de Chile, esa noche,
esperaba a Nicanor Parra en el magno auditorium, sitio de foros, debates,
actos polticos, culturales, nicho de amor, desesperaciones, poesa y
desencuentros. El pas segua su curso y se respiraba esa atmsfera
enrarecida por la confrontacin permanente de las ideas, del dulce
desencanto y del fruto magro de la intransigencia. En las calles de la
Universidad de Chile, en Macul, los terribles pltanos orientales que
atacaban sin piedad a los asmticos como el antipoeta que daba clases all
y se paseaba con su cuaderno de Artefactos. Santiago se me evaporaba de las
manos, por arte y magia de la frustracin, de un sueo que se enredaba y
sala de una chimenea como una enredadera.

El ms antisolemne de los poetas-antipoetas ingresaba al auditorium con
toda la solemnidad del caso, revestido de silencio, tristeza, como
suspendido en el tiempo, como estando y no, ese recorrido en solitario que
repasa el viento del Sur. Lentos pasos y ya Parra estaba frente a su
pblico, todos estudiantes del Pedaggico. Estaba solo de soledad. Y
comenz a leer Defensa de Violeta Parra con la voz entrecortada, como
explicando lo inexplicable, remontndose a todos los ayeres, dejando que el
presente no fuera real. El poema explica en verdad muchas cosas y deja en
claro la famosa frase el pago de Chile, ese reconocimiento que slo llega
postmorten y se da siempre a las figuras excepcionales.

Chile es un pas fnebre, de mitos que siempre apuntan a ese reconocimiento
postmorten, porque en vida cada quien debe arreglrselas como pueda. Las
dos mujeres que son las artistas ms destacadas de la historia de Chile,
Gabriela Mistral y Violeta Parra, disfrutaron en vida del mismo desdn de
Chile y de sus funcionarios pblicos administradores de la cultura, de los
recursos y promociones del Estado. No son las nicas, pero representan ese
generoso y sistemtico olvido que se extiende a las sedes diplomticas
chilenas, que durante algunos aos fantasearon con la XIV Regin destinada
a los habitantes de la dispora, pero de la noche a la maana inventaron
dos regiones ms (la XIV y la XV), dejando sin piso al exilio, a los
autodesterrados, a los chilenos fuera de Chile. La copia feliz del ninguneo
puede ser un verso que se incorpore al himno nacional. Neruda le llam:
Santa de greda pura!

      Defensa de Violeta Parra

      Dulce vecina de la verde selva
      Husped eterno del abril florido
      Grande enemiga de la zarzamora
      Violeta Parra.
      Jardinera locera costurera
      Bailarina del agua transparente
      rbol lleno de pjaros cantores Violeta Parra.
      Has recorrido toda la comarca
      Desenterrando cntaros de greda
      Y liberando pjaros cautivos
      Entre las ramas.
      Preocupada siempre de los otros
      Cuando no del sobrino de la ta
      Cundo vas a acordarte de ti misma
      Viola piadosa.
      Tu dolor es un crculo infinito
      Que no comienza ni termina nunca
      Pero t te sobrepones a todo Viola admirable.
      Cuando se trata de bailar la cueca
      De tu guitarra no se libra nadie
      Hasta los muertos salen a bailar
      Cueca valseada.
      Cueca de la Batalla de Maip
      Cueca del Hundimiento del Angamos
      Cueca del Terremoto de Chilln
      Todas las cosas.
      Ni bandurria ni tenca ni zorzal
      Ni codorniza libre ni cautiva
      T solamente t
      tres veces t
      Ave del paraso terrenal.
      Charagilla gaviota de agua dulce
      Todos los adjetivos se hacen pocos
      Todos los sustantivos se hacen pocos
      Para nombrarte.
      Poesa pintura agricultura
      Todo lo haces a las mil maravillas
      Sin el menor esfuerzo
      Como quien se bebe una copa de vino.
      Pero los secretarios no te quieren
      Y te cierran la puerta de tu casa
      Y te declaran la guerra a muerte
      Viola doliente.
      Porque t no te vistes de payaso
      Porque t no te compras ni te vendes
      Porque hablas la lengua de la tierra
      Viola chilensis.
      Porque t los aclaras en el acto!
      Cmo van a quererte
      me pregunto
      Cuando son unos tristes funcionarios
      Grises como las piedras del desierto
      No te parece? En cambio t
      Violeta de los Andes
      Flor de la cordillera de la costa
      Eres un manantial inagotable
      De vida humana.
      Tu corazn se abre cuando quiere
      Tu voluntad se cierra cuando quiere
      Y tu salud navega cuando quiere
      Aguas arriba!
      Basta que t los llames por sus nombres
      Para que los colores y las formas
      Se levanten y anden como Lzaro
      En cuerpo y alma.
      Nadie puede quejarse cuando t
      Cantas a media voz o cuando gritas
      Como si te estuvieran degollando
      Viola volcnica!
      Lo que tiene que hacer el auditor
      Es guardar un silencio religioso
      Porque tu canto sabe adnde va
      Perfectamente.
      Rayos son los que salen de tu voz
      Hacia los cuatro puntos cardinales
      Vendimiadora ardiente de ojos negros
      Violeta Parra.
      Se te acusa de esto y de lo otro
      Yo te conozco y digo quin eres
      Oh corderillo disfrazado de lobo!
      Violeta Parra.
      Yo te conozco bien
      hermana vieja
      Norte y sur del pas atormentado
      Valparaso hundido para arriba
      Isla de Pascua!
      Sacristana cuyaca de Andacollo
      Tejedora a palillo y a bolillo
      Arregladora vieja de angelitos
      Violeta Parra.
      Los veteranos del Setenta y nueve
      Lloran cuando te oyen sollozar
      En el abismo de la noche oscura
      Lmpara a sangre!
      Cocinera niera lavandera
      Nia de mano todos los oficios
      Todos los arreboles del crepsculo
      Viola funebris.
      Yo no s qu decir en esta hora
      La cabeza me da vueltas y vueltas
      Como si hubiera bebido cicuta
      Hermana ma.
      Dnde voy a encontrar otra Violeta
      Aunque recorra campos y ciudades
      O me quede sentado en el jardn
      Como un invlido.
      Para verte mejor cierro los ojos
      Y retrocedo a los das felices
      Sabes lo que estoy viendo?
      Tu delantal estampado de maqui.
      Tu delantal estampado de maqui
      Ro Cautn! Lautaro! Villa Alegre!
      Ao mil novecientos veintisiete
      Violeta Parra!
      Pero yo no confo en las palabras
      Por qu no te levantas de la tumba
      A cantar a bailar a navegar
      En tu guitarra?
      Cntame una cancin inolvidable
      Una cancin que no termine nunca
      Una cancin no ms una cancin
      Es lo que pido.
      Qu te cuesta mujer rbol florido
      lzate en cuerpo y alma del sepulcro
      Y haz estallar las piedras con tu voz
      Violeta Parra
      Esto es lo que quera decirte
      Contina tejiendo tus alambres
      Tus ponchos araucanos
      Tus cantaritos de Quinchamal
      Contina puliendo noche y da
      Tus toromiros de madera sagrada
      Sin afliccin sin lgrimas intiles
      O si quieres con lgrimas ardientes
      Y recuerda que eres
      Un corderillo disfrazado de lobo.

      Nicanor Parra

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa. Es el
   autor de la avenida "Fechado en Panam", en nuestra Ciudad Letralia
   (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli).



=== Las historias trenzadas de Andrs Elas      Benhur Snchez Surez ====

Sobrecogedores, por decir lo menos, son estos cuentos de Andrs Elas
Flrez Brum. Sobrecogedores por cuanto sentimos, al leerlos, el peso duro
de la realidad. Y con ellos asistimos al asombro del espritu, que no
acepta esa realidad a pesar del bombardeo incesante de los medios de
comunicacin, que nos apabullan a diario con noticias de muerte como si
nada distinto sucediera en el pas. O como si quisieran adormilar la
memoria a costa de la repeticin cotidiana de la tragedia. Asesinatos,
masacres, desplazamientos, explosiones, son el sustento cotidiano de la
noticia que, si bien nos mantiene informados, tambin nos conduce a la
saciedad y a la indiferencia.

Acostumbrados al espectculo de la muerte, nos hemos vuelto insensibles, y
slo cuando el dolor se asoma a nuestra puerta comenzamos a ser conscientes
de la existencia del conflicto. Entonces despertamos atontados para recibir
como apoyo la indiferencia, la misma que hemos exhibido nosotros frente al
dolor de los dems. Pero, cosa curiosa, al leer los cuentos de este
volumen, que el autor ha titulado Historias trenzadas, se nos rebela el
espritu, como si la literatura tuviera el poder de hacer verdicos, con
toda su magnitud, esos hechos que han pasado por los medios como si no los
hubiramos visto, como si hubieran sucedido al otro lado del mundo.

Tan dramtico panorama es el que se condensa en las pginas de este libro
de cuentos. Andrs Elas tiene la virtud de hacer vivir sus personajes en
la imaginacin del lector. Siempre, a travs de su obra cuentstica, se ha
ubicado en las entraas de la sociedad para, desde ah, comenzar la
reconstruccin de esas vidas annimas que se convierten en paradigmas por
la contundencia de su trabajo literario. Baste recordar sus otros libros de
cuentos publicados, Los perseguidos (1980), con varias ediciones y La
obsesin de vivir (1990), para encontrar ese hilo conductor que ha atado su
obra a la problemtica social.

Sus personajes, atrapados en los conflictos sociales que ha padecido la
nacin a travs de su historia, adquieren rostro, se vuelven reconocibles,
hacen or su voz, y cada lector, estoy seguro, recordar aquellos cuya
tragedia conoce pero ante cuya presencia slo atin a responder con el
silencio.

No hay nada de extraordinario en ellos, si se tiene en cuenta la tradicin
trgica de nuestro pas, pero esas existencias annimas se vuelven
inolvidables en las manos de su autor. Es la magia de la literatura.

El ttulo es bien diciente. Pareciera que Andrs Elas quisiera dejar claro
que tejer historias como l lo hace es un oficio de minuciosidad y
disciplina, de encontrar conocimientos y descubrir verdades con la
paciencia de un relojero que desarma y vuelve a armar el reloj para
transformarlo en un objeto nuevo. Adems, es bien expresivo el ttulo pues
con l nos demuestra de entrada que sus historias recreadas se imbrican, se
trenzan unas con otras porque hay una atmsfera comn, un fondo similar que
las une, como el conflicto social, que hace de teln de fondo para
escenificar sus historias.

La rueda es simple: el problema social origina el conflicto armado y
viceversa, un crculo vicioso que se hace continuo e interminable por el
odio y los deseos de venganza que se siembran en el alma de los
sobrevivientes, por la amargura y el desplazamiento que, como un manto sin
descorrer, agobia de dolor, pobreza y atraso a nuestra patria.

Asistimos, entonces, con la lectura de Historias trenzadas, a las secuelas
que dejan el conflicto armado y el social en cada una de sus vctimas. No
son la descripcin de las masacres y de los asesinatos. Apenas se
mencionan. Son esas secuelas que pasan desapercibidas en la realidad pero
se hacen contundentes en la ficcin. El desplazamiento y la soledad, la
nostalgia del terruo destruido, los recuerdos que obligan a los personajes
a vivir una vida para la cual no estn preparados ni mucho menos han
deseado como destino para sus familias. As se ejemplifica con el nio que
ha perdido su hogar y su escuela y tiene que desplazarse a una realidad que
para l es hostil y traumatizante, como en el cuento Roy est un tanto
triste, que da inicio al libro. Este medio escolar lo conoce muy bien
Andrs Elas porque ha sido profesor toda la vida, comprometido con la
realidad social de sus alumnos y compaeros de docencia.

No voy a ofrecer explicaciones sobre las calidades que, segn mi criterio,
posea cada uno de los cuentos del libro. Pero no puedo resistir la
tentacin de referirme a algunos de ellos que me ayudan a demostrar lo
dicho en prrafos anteriores. Por ejemplo, la locura que puede producir el
trauma de ver el hogar destruido, la familia mutilada, en Debajo de la
cama. El seor Walter pierde contacto con la realidad despus de la toma y
destruccin del pueblo. Slo metindose debajo de la cama, desde donde
contempl el desastre, vuelve a conectarse con su presente. Vive la
obsesin de ser perseguido por la hamaca, la carretilla y la mquina de
coser. Terrible secuela que deja la confrontacin armada, que ya muchos no
saben de dnde proviene ni hacia dnde nos pueda conducir. Es la locura la
respuesta ante la insensatez.

La Bombosolo es el ejemplo del extraamiento del lugar de origen, la
marginalidad del personaje en una casa adonde la protagonista ha terminado
por llegar para ejercer el servicio domstico. Qu ms puede hacer una nia
desplazada, que ha visto cmo desaparecen a sus padres, ha sido violada y
desterrada y se ve de pronto en la ciudad sin sospechar qu va a pasar con
su vida. Rerse, qu ms. Este giro inslito que le da Andrs Elas al
cuento, y lo hace tambin partcipe de la locura, no slo es novedoso desde
la creacin del personaje, sino muy humano, muy real, desde la perspectiva
sicolgica de la nia desplazada. Adems, tambin es novedoso que quien lo
cuente lo haga con el recurso de la conversacin telefnica, cuyas lneas
estn cruzadas, y sea l (un hombre) un escucha sorpresivo de la
chismografa de dos amas de casa que lo acercan al conflicto pero, al mismo
tiempo, lo dejan indiferente.

Otra realidad de esta confrontacin interminable es la existencia de la
amenaza, del sealamiento, que pone a la poblacin civil en estado de
indefeccin porque cualquier actor de la guerra puede ser el causante de la
desgracia. En varios cuentos se materializa la amenaza, como en el del
profesor boleteado, Hoja en blanco, que debe vivir su vida perseguido por
el fantasma de la muerte. Pero es en La resistencia donde el autor consigue
el mejor clima de zozobra y de miedo que produce una situacin semejante.
Tal vez sea una premonicin del autor, por ser el ltimo cuento del libro,
que los amenazados interpongan la resistencia como respuesta a las amenazas
y a la intimidacin. Porque los protagonistas de esta ltima historia
trenzada se deciden a no abandonar la casa. Y al miedo le anteponen la
alegra, que no es otra cosa que apostarle a la esperanza y a la vida.

Como estos, as son los dems cuentos del libro, sugerentes y
sobrecogedores, pero llenos de lecciones de vida. Se pasean por ellos el
exilio y el desplazamiento pero, sobre todo, el amor. Aqu el amor tambin
es impactante pero, al mismo tiempo, un reconocimiento que hace el autor a
la condicin humana pues tanto vctimas como victimarios son seres humanos
que se enamoran, lloran y sienten miedo a pesar de la dureza de la
realidad. No son historias de amor feliz, a la usanza del romanticismo,
sino humanas, pragmticas y reales, donde los seres humanos se encuentran
para compartir instantes de vida, de felicidad, en medio de la tragedia. Es
la existencia de un conflicto interior que se entrecruza, se trenza, con el
conflicto de la vida diaria.

El lenguaje con que estn narrados los cuentos de este libro es un lenguaje
cotidiano, justo, como son de cotidianos los personajes y el conflicto. No
dejan de pasearse a lo largo de las narraciones algunas imgenes poticas
que describen escenarios o planean sentimientos, de acuerdo al punto de
vista del narrador. Pero en general es un lenguaje vertiginoso, fluido, que
avanza al ritmo de los acontecimientos y no ofrece mayores dificultades al
lector, salvo por algunos vocablos propios de la regin Caribe, de donde
procede la mayora de los personajes y de donde es oriundo su autor
(Sahagn, Crdoba).

Una tcnica bastante recurrente a lo largo del libro es la evocacin. Los
personajes van y vienen del presente al pasado para establecer los nexos
necesarios que permitan el desarrollo de la narracin. Es la manera como
Andrs Elas ha querido verter su conocimiento de la realidad y su
experiencia en la narracin. Momentos de nostalgia o de recuerdos que se
mezclan con el presente narrado, rompen con la linealidad y fragmentan la
realidad, tcnica muy propia de la narracin moderna y posmoderna.

Andrs Elas ha logrado con este libro darle una nueva visin al conflicto
colombiano. Una forma de rebasar los testimonios que abundan en la
bibliografa colombiana de los ltimos aos. Ha logrado re-crear a travs
de la literatura esa noticia permanente de la muerte y de la guerra, ha
hecho visible en la ficcin al ser humano que est detrs de todo conflicto
social, econmico o poltico.

Pienso que Andrs Elas ha llegado a la madurez narrativa, esa que ha
venido forjando a travs de los aos y ha sido evidente tanto en sus libros
de cuentos, ya mencionados, como en sus novelas El visitante (1986) y Este
cielo en retratos (1988), las dos con varias ediciones. Adems, lo
atestiguan los premios literarios obtenidos, las menciones y las antologas
donde se han recogido cuentos suyos.

** Benhur Snchez Surez
   bsanchsu@banrep.gov.co
   Escritor colombiano (Pitalito, Huila, 1946). Ha publicado las novelas:
   La solterona (1969), El cadver (1975), A ritmo de hombre (1979), La
   noche de tu piel (1979), Venga le digo (1981), Memoria de un instante
   (1986), y As es la vida, amor mo (1996); los libros de cuentos Los
   recuerdos sagrados (1973) y Cuentos con la Mona Cha (1997); los libros
   de ensayo Narrativa e historia (1987), Identidad cultural del Huila en
   su narrativa (1994) y Esta noche de noviembre (1998).



=== El Jess que secuestraron los emperadores      Jorge Majfud ===========

                                              Quien me presta una escalera
                                                      para subir al madero,
                                                   para quitarle los clavos
                                                       a Jess el Nazareno?
                                                          (Antonio Machado)

Hace unos das el presidente de Venezuela, Hugo Chvez, se refiri a Jess
como el ms grande socialista de la historia. No me interesa aqu hacer una
defensa o un ataque de su persona. Slo quisiera hacer algunas
observaciones sobre una tpica reaccin que causaron sus palabras por
diversas partes del mundo.

Tal vez decir que Jess era socialista es como decir que Tutankamn era
egipcio o Sneca era espaol. No deja de ser una imprecisin semntica. Sin
embargo, aquellos que en este tiempo se han acercado a m con cara de
espantados por las palabras del chico malo, lo hacan en funcin de
algn razonamiento o simplemente en funcin de los cdigos impuestos por un
discurso dominante?

En lo personal, siempre me ha incomodado el poder acumulado en un solo
hombre. Pero si el seor Chvez es un hombre poderoso en su pas, en cambio
no es l el responsable del actual orden que rige en el mundo. Para unos
pocos, el mejor orden posible. Para la mayora, la fuente de la violencia
fsica y, sobre todo, moral.

Si es un escndalo imaginar a un Jess socialista, por qu no lo es,
entonces, asociarlo y comprometerlo con la cultura y la tica capitalista?
Si es un escndalo asociar a Jess con el eterno rebelde, por qu no lo
es, en cambio, asociarlo a los intereses de los sucesivos imperios
exceptuando el ms antiguo imperio romano? Aquellos que no discuten la
sacralidad del capitalismo son, en gran nmero, fervientes seguidores de
Jess. Mejor dicho, de una imagen particular y conveniente de Jess. En
ciertos casos no slo seguidores de su palabra, sino administradores de su
mensaje.

Todos, o casi todos, estamos a favor de cierto desarrollo econmico. Sin
embargo, por qu siempre se confunde justicia social con desarrollo
econmico? Por qu es tan difundida aquella teologa cristiana que
considera el xito econmico, la riqueza, como el signo divino de haber
sido elegido para entrar al Paraso, aunque sea por el ojo de una aguja?

Tienen razn los conservadores: es una simplificacin reducir a Jess a su
dimensin poltica. Pero esta razn se convierte en manipulacin cuando se
niega de plano cualquier valor poltico en su accin, al mismo tiempo que
se usa su imagen y se invocan sus valores para justificar una determinada
poltica. Es poltica negar la poltica en cualquier iglesia. Es poltica
presumir de neutralidad poltica. No es neutral un observador que presencia
pasivo la tortura o la violacin de otra persona. Menos neutral es aquel
que ni siquiera quiere mirar y da vuelta la cabeza para rezar. Porque si el
que calla otorga, el indiferente legitima.

Es poltica la confirmacin de un statu quo que beneficia a una clase
social y mantiene sumergidas otras. Es poltico el sermn que favorece el
poder del hombre y mantiene bajo su voluntad y conveniencia a la mujer. Es
terriblemente poltica la sola mencin de Jess o de Mahoma antes, durante
y despus de justificar una guerra, una matanza, una dictadura, el
exterminio de un pueblo o de un solo individuo.

Lamentablemente, aunque la poltica no lo es todo, todo es poltica. Por lo
cual, una de las polticas ms hipcritas es afirmar que existe alguna
accin social en este mundo que pueda ser apoltica. Podramos atribuir a
los animales esta maravillosa inocencia, si no supisemos que aun las
comunidades de monos y de otros mamferos estn regidas no slo por un
claro negocio de poderes sino, incluso, por una historia que establece
categoras y privilegios. Lo cual debera ser suficiente para menguar en
algo el orgullo de aquellos opresores que se consideran diferentes a los
orangutanes por la sofisticada tecnologa de su poder.

Hace muchos meses escribimos sobre el factor poltico en la muerte de
Jess. Que su muerte estuviese contaminada de poltica no desmerece su
valor religioso sino todo lo contrario. Si el hijo de Dios baj al mundo
imperfecto de los hombres y se sumergi en una sociedad concreta, una
sociedad oprimida, adquiriendo todas las limitaciones humanas, por qu
habra de hacerlo ignorando uno de los factores principales de esa sociedad
que era, precisamente, un factor poltico de resistencia?

Por qu Jess naci en un hogar pobre y de escasa gravitacin religiosa?
Por qu no naci en el hogar de un rico y culto fariseo? Por qu vivi
casi toda su vida en un pueblito perifrico, como lo era Nazareth, y no en
la capital del imperio romano o en la capital religiosa, Jerusaln? Por
qu fue hasta Jerusaln, centro del poder poltico de entonces, a molestar,
a desafiar al poder en nombre de la salvacin y la dignidad humana ms
universal? Como dira un xenfobo de hoy: si no le gustaba el orden de las
cosas en el centro del mundo, no debi dirigirse all a molestar.

Recordemos que no fueron los judos quienes mataron a Jess sino los
romanos. Aquellos romanos que nada tienen que ver con los actuales
habitantes de Italia, aparte del nombre. Alguien podra argumentar que los
judos lo condenaron por razones religiosas. No digo que las razones
religiosas no existieran, sino que stas no excluyen otras razones
polticas: la case alta juda, como casi todas las clases altas de los
pueblos dominados por los imperios ajenos, se encontraba en una relacin de
privilegio que las conduca a una diplomacia complaciente con el imperio
romano. As tambin ocurri en Amrica, en tiempos de la conquista. Los
romanos, en cambio, no tenan ninguna razn religiosa para sacarse de
encima el problema de aquel rebelde de Nazareth. Sus razones eran,
eminentemente, polticas: Jess representaba una grave amenaza al pacfico
orden establecido por el imperio.

Ahora, si vamos a discutir las opciones polticas de Jess, podramos
referirnos a los textos canonizados despus del concilio de Nicea, casi
trescientos aos despus de su muerte. El resultado teolgico y poltico de
este concilio fundacional podra ser cuestionable. Es decir, si la vida de
Jess se desarroll en el conflicto contra el poder poltico de su tiempo,
si los escritores de los Evangelios, algo posteriores, sufrieron de
persecuciones semejantes, no podemos decir lo mismo de aquellos religiosos
que se reunieron en el ao 325 por orden de un emperador, Constantino, que
buscaba estabilizar y unificar su imperio, sin por ello dejar de lado otros
recursos, como el asesinato de sus adversarios polticos.

Supongamos que todo esto no importa. Adems hay puntos muy discutibles.
Tomemos los hechos de los documentos religiosos que nos quedaron a partir
de ese momento histrico. Qu vemos all?

El hijo de Dios naciendo en un establo de animales. El hijo de Dios
trabajando en la modesta carpintera de su padre. El hijo de Dios rodeado
de pobres, de mujeres de mala reputacin, de enfermos, de seres marginados
de todo tipo. El hijo de Dios expulsando a los mercaderes del templo. El
hijo de Dios afirmando que ms fcil sera para un camello pasar por el ojo
de una aguja que un rico subiese al reino de los cielos (probablemente la
voz griega kamel no significaba camello sino una soga enorme que usaban en
los puertos para amarrar barcos, pero el error en la traduccin no ha
alterado la idea de la metfora). El hijo de Dios cuestionando, negando el
pretendido nacionalismo de Dios. El hijo de Dios superando leyes antiguas y
crueles, como la pena de muerte a pedradas de una mujer adltera. El hijo
de Dios separando los asuntos del Csar de los asuntos de su Padre. El hijo
de Dios valorando la moneda de una viuda sobre las clsicas donaciones de
ricos y famosos. El hijo de Dios condenando el orgullo religioso, la
ostentacin econmica y moral de los hombres. El hijo de Dios entrando en
Jerusaln sobre un humilde burro. El hijo de Dios enfrentndose al poder
religioso y poltico, a los fariseos de la Ley y a los infiernos imperiales
del momento. El hijo de Dios difamado y humillado, muriendo bajo tortura
militar, rodeado de pocos seguidores, mujeres en su mayora. El hijo de
Dios haciendo una incuestionable opcin por los pobres, por los dbiles y
marginados por el poder, por la universalizacin de la condicin humana,
tanto en la tierra como en el cielo.

Difcil perfil para un capitalista que dedica seis das de la semana a la
acumulacin de dinero y medio da a lavar su conciencia en la iglesia; que
ejercita una extraa compasin (tan diferente a la solidaridad) que
consiste en ayudar al mundo imponindole sus razones por las buenas o por
las malas.

Aunque Jess sea hoy el principal instrumento de los conservadores que se
aferran al poder, todava es difcil sostener que no fuera un
revolucionario. Precisamente no muri por haber sido complaciente con el
poder poltico de turno. El poder no mata ni tortura a sus adulones; los
premia. Queda para los otros el premio mayor: la dignidad. Y creo que pocas
figuras en la historia, si no ninguna otra, ensea ms dignidad y
compromiso con la humanidad toda que Jess de Nazareth, a quien un da
habr que descolgar de la cruz.

** Jorge Majfud
   jmajfud@hotmail.com
   Escritor uruguayo (Tacuaremb, 1969). Arquitecto graduado en la
   Universidad de la Repblica del Uruguay (1996). Ha sido profesor en la
   Universidad Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Tcnica del
   Uruguay, donde ha enseado artes y matemticas. Ensea literatura
   latinoamericana en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Ha
   publicado las novelas Hacia qu patrias del silencio (memorias de un
   desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay, 1996; Baile del Sol,
   Tenerife, Espaa, 2001) y La reina de Amrica (Baile del Sol, 2001), el
   libro de crnicas 9 viajes (Trilce, Montevideo, 2002) y los libros de
   ensayo Crtica de la pasin pura (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA,
   1999; Argenta, Buenos Aires, Argentina, 2000) y El tiempo que me toc
   vivir (2004). Tambin textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre
   sculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Edioes,
   Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y
   artculos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones,
   como La Repblica, El Pas, La Vanguardia, Rebelin, Resource Center of
   The Americas, Revista Iberoamericana, Eco Latino, Jornada, Centre des
   Mdias Alternatifs du Qubec y otros. Es miembro del Comit Cientfico
   de la revista Araucaria de Espaa. Ha colaborado en la redaccin de
   Enciclopedia de Pensamiento Alternativo (Buenos Aires). Sus ensayos y
   artculos han sido traducidos al ingls, francs, portugus y alemn. En
   2001 recibi mencin del Premio Casa de las Amricas, Cuba, por La reina
   de Amrica. Obtuvo el Premio Excellence in Research Award in Humanities
   & Letters, UGA (Estados Unidos, 2006).



=== La historia de un estilo, biografa de una escritora ==================
=== Anna Diegel ===========================================================

      Alfonsina Storni: Mi casa es el mar (Editorial Espasa Calpe, Madrid,
      2003), por Tania Pleitez

Cmo acercarse de nuevo a la escritora Alfonsina Storni, sobre la cual ya
se escribieron varias biografas? sta es la tarea de Tania Pleitez en su
narrativa, Alfonsina Storni: Mi casa es el mar. La parte ms interesante de
la biografa de un escritor, dijo Vladimir Nabokov, es la historia de su
estilo. Este pensamiento, citado por Tania Pleitez, constituye el hilo
conductor en su relato de la vida de Alfonsina Storni. Con el propsito de
presentar y acercar a una poeta argentina de los aos veinte al pblico
espaol del siglo XXI, Pleitez proporciona al lector una vvida
descripcin de varios aspectos de la compleja personalidad de Storni, a lo
largo de un relato salpicado de ancdotas sobre la vida de la escritora, y
de poemas que ilustran su obra. Adems, Pleitez nos ofrece un retrato
panormico de la poca en la que vivi la escritora, desde el principio del
siglo XX hasta el fin de los aos 30, y de las circunstancias que formaron
su carcter. En ambos aspectos de esta descripcin, lo psicolgico y lo
sociolgico, Tania Pleitez no pierde de vista el mayor propsito de su
biografa: trazar la evolucin artstica del estilo de una escritora a
travs del tiempo.

La personalidad multifactica de Alfonsina Storni ha suscitado una variedad
de interpretaciones y leyendas, que destacan uno u otro aspecto de su vida.
Alfonsina Storni fue madre soltera y defendi calurosamente los derechos
civiles femeninos como el derecho al divorcio o a la educacin, en el mundo
machista y conservador de su poca. Por esto Storni se convirti, despus
de su muerte, en un icono del feminismo, como las escritoras Virginia Woolf
o Sylvia Plath en otros pases. Tambin, como estas dos escritoras, se
inmortaliz Storni por su dramtico suicidio, dando luz al mito de una
poeta maldita abrumada por una angustia universal. De hecho, las causas
efectivas de la lcida decisin de Storni de suicidarse fueron el cansancio
y el dolor fsico causados por aos de una enfermedad grave, el cncer. El
mayor oficio de Alfonsina Storni fue una bsqueda artstica en prosa,
teatro y especialmente poesa, para expresar las ideas innovadoras o los
sentimientos de frustracin que la habitaban. Desgraciadamente, el gran
pblico la recuerda ms que nada como la poeta del amor de su primera
etapa literaria, influida por Rubn Daro, cuyo estilo a veces cursi estaba
de moda cuando Storni empez a escribir. En realidad, como lo muestra Tania
Pleitez, Alfonsina Storni, en su ltimo perodo de creacin literaria, se
convirti en una poeta compleja, de estilo original y sofisticado, y que
dej una huella indeleble en la literatura argentina y mundial.

En su biografa, Tania Pleitez se empea en disipar preconcepciones y
malentendidos, y seala los factores que alimentaron el desarrollo
artstico de Alfonsina Storni. De entrada, Pleitez comenta la diferencia
entre dos fotografas de la escritora, una de su juventud (con aire
retrado y dulce) y otra de veinticinco aos ms tarde, que expresa un
carcter decidido y una lucidez irnica. Pleitez traza un retrato dinmico
de la evolucin de la personalidad de la escritora. La constante de esta
personalidad fue un espritu siempre vivo y comunicativo, hasta alegre al
principio de su vida, as como independiente y orgulloso. Sin embargo, a lo
largo de los aos, creci en Alfonsina Storni el sentido de frustracin
ante las injusticias sociales, y particularmente las injusticias cometidas
contra las mujeres. Ms tarde, cuando padeci de cncer, su pesimismo se
intensific. Storni experiment un gradual desencanto con la vida que la
condujo a la depresin, y ms tarde al suicidio. Una infancia penosa y
pobre, una juventud laboriosa, una vida sentimental agitada, un difcil
camino profesional para ganarse la vida y para lograrse como escritora, y
al final una enfermedad grave, estos fueron los factores que contribuyeron
al gradual desnimo de Alfonsina Storni, a pesar del amor que le dedicaba a
su hijo, un sentimiento que la sostuvo durante toda su vida adulta. Tania
Pleitez muestra, a travs de momentos de vida escogidos, la lenta
desintegracin de la salud psquica de la escritora con el paso corrosivo
del tiempo.

Si la personalidad de Alfonsina Storni evolucion a lo largo de sus 46
aos, el medio ambiente en que viva qued bastante esttico. La Argentina
de aquel tiempo, el principio del siglo XX, era un pas conservador,
dominado por el machismo y por su aliada, la religin catlica, que
pretenda mantener a las mujeres en su funcin domstica. Alfonsina Storni
no solamente proclam su atesmo, sino tambin luch, en sus poemas, sus
ensayos y sus obras teatrales, por el derecho de las mujeres a la
independencia econmica, poltica y sexual, reclamando la igualdad con los
hombres. Tania Pleitez pinta un cuadro de la sociedad argentina que rodeaba
a la escritora: las personalidades literarias que la despreciaron y las
pocas que la apoyaron, las mujeres sumisas que censuraban su atrevimiento y
las que la admiraban, las peripecias polticas y econmicas del pas, las
distracciones de moda, ponencias teatrales, tertulias de escritores y
tango. Ante este fondo social de Buenos Aires a principios de siglo,
Alfonsina Storni se destaca como una precursora de ideas modernas.

La tensin entre aquella sociedad conservadora y esttica de Argentina y la
naturaleza idealista e inquieta de Alfonsina Storni es lo que la convierte
en una artista. El grito de la mujer que, al principio de su carrera,
escriba para no morir se transforma, gradualmente, en una voz cada vez
ms segura y controlada. El estilo de Alfonsina Storni evoluciona desde un
modelo convencional fcil de entender hacia una forma ms original, para,
al final de su vida y despus del comienzo de su enfermedad, orientarse
hacia una poesa de carcter personal y hermtico. En estos ltimos poemas,
que Storni misma describe como antisonetos, la poeta rompe la sintaxis,
usa metforas raras y se deja llevar por libres asociaciones al estilo
surrealista. (Tania Pleitez subraya el hecho de que, a pesar de los cambios
que se produjeron en la forma de la poesa de Storni, el contenido de su
obra literaria, desde el principio, siempre fue innovador.) Pleitez ilustra
la evolucin del estilo de Alfonsina Storni con numerosos ejemplos de su
obra, relacionndolos con los acontecimientos de su vida y con el contexto
social en que viva.

La descripcin de la evolucin del estilo de Storni es la ms importante
contribucin hecha por Tania Pleitez a las numerosas biografas de la
escritora. Con su foco particular, Pleitez ilumina una faceta crucial de la
vida de Alfonsina Storni, y de este modo, desmiente la opinin de Jorge
Luis Borges (que, incidentemente, fue uno de los ms feroces detractores de
Alfonsina Storni), quien deca que las biografas no son nada ms que
ejercicios de la minucia, muchas de ellas consistiendo exclusivamente de
cambios de domicilio. La biografa de Tania Pleitez, al contrario,
demuestra que los cambios de domicilio, como todas las mnimas peripecias
de la vida, son la materia prima en la gnesis de una artista.

** Anna Diegel
   mwadie66@iafrica.com
   Crtica, polglota y traductora suiza (Nyon, 1939). Reside en Durban,
   Sudfrica. Ha publicado traducciones tcnicas y la traduccin inglesa de
   la novela de Mireya Robles, Hagiografa de Narcisa la bella (Hagiography
   of Narcisa the Beautiful), Readers International, Londres, 1996. Realiza
   trabajos en literatura comparada. Ha enseado alemn y espaol.



=== El misterio de El Principito (1)      Alfonso Galindo Lucas ===========

Este es mi segundo comentario destinado a desvelar al lector el contenido
de lo que est leyendo. No quiero decir con eso que vaya a contar el final
de la pelcula ni que desaconseje la lectura completa de la obra, como hice
con el Quijote. Si bien los comentarios existentes de El Quijote suelen ser
de gran calidad, acerca de El Principito se han escrito verdaderos
infundios, se han hecho series de dibujos animados, anuncios de
corporaciones financieras y todo tipo de material espreo. Aunque la mayor
parte de este material produce nusea, se salvan de la crtica algunas
manifestaciones, como esa joya del cmic que debemos al dibujante italiano,
Hugo Pratt, creador de Corto Malts (2).

El Principito, que quede claro, hay que leerlo; todo el mundo debe
leerlo. En primer lugar, porque es corto y senu contrario este era uno de
los argumentos que eximan a las personas normales de leer El Quijote. En
segundo lugar y sobre todo, porque es agradable y de esto tratar ms
adelante. En tercer lugar, porque despus de leer este comentario, usted
tiene la clave para comprender la obra mejor que otros profanos. Veamos
primero algunos antecedentes importantes.

La calle donde naci Antoine de Saint-Exupry, en Lyon, en 1900, lleva su
nombre. Tambin se ha bautizado con el nombre de este escritor el asteroide
#2578 del cinturn situado entre Marte y Jpiter. En Francia, se le venera,
adems de por sus mritos literarios, por ostentar la categora de hroe de
guerra. Este dato es importante, junto con el hecho de que recibi una
educacin catlica en Suiza, estudi Bellas Artes y fue muy amigo del abad
de su pueblo. Tambin sabemos que conoci a Hemingway y a Leon Werth, a
quien dedica Le petit prince, escrito en 1943. Segn apunta Le Gall, esta
dedicatoria no es una mera casualidad: A Leon Werth cuando era un nio.
En la poca de la ocupacin alemana y el rgimen colaboracionista, los
nios, especialmente los judos, padecan ms que nadie las absurdas
convenciones de los adultos, como el principito en su viaje
interplanetario. Con su noble voluntad de ayudar al prjimo, se enfrenta a
la explotacin, al desprecio, al mal trato e incluso a la ejecucin
sumaria, pero encuentra en la clida mano del aviador, del mismo modo que,
en su libro, la tiende el autor a los nios, en general y, en especial, a
los de su poca.

Antoine se gan el sustento como aviador comercial, pero en la II Guerra
Mundial tuvo que prestar servicio como piloto de guerra y, en 1944, el
deber le reclam la vida. Su ltima novela, Ciudadela, se public ya en
1948. Los restos de su avin fueron localizados en 2000 y rescatados en
2003. Sain-Ex (es el ttulo de la pelcula, protagonizada por Bernard
Giraudoux) hizo otras cosas, como inventar el gonigrafo (3) o trabajar
para el mundo del cine, pero tengo la impresin de que si no fuese por su
carrera literaria, la calle Antoine de Saint-Exupry llevara hoy el nombre
de otro hroe de guerra (4).

Despus de la Guerra y de forma creciente, El Principito fue obteniendo un
xito ms que merecido. A partir de entonces y hasta hoy, la literatura
infantil desterr el formato esttico de los libros de aventuras y los
fascinantes grabados del tipo Libro de la selva o Mago de Oz, que
nutrieron la imaginacin infantil de Antoine, fueron radicalmente
sustituidos por acuarelas tipo parvulario. Hoy toda la literatura infantil
est ntimamente ligada al dibujo naf y con ello se pretende seguir un
presunto cambio de tendencia esttica. Pero esto es un grave error, El
Principito es una obra nica, que s mantiene un equilibrio bsico entre lo
dibujado y lo escrito. De todos modos, la cuestin esttica no es la que
ms me preocupa, sino el contenido.

La inmensa mayora de los anlisis que se han publicado acerca del
contenido de El Principito adolecen de una curiosidad morbosa por la vida
privada del autor, una defensa de los propios valores de quien escribe cada
comentario y/o una exaltacin desmesurada de la capacidad de meditacin
filosfica del autor o el misterio de la obra. A mi entender, los
comentaristas se desentienden con frecuencia de la verdadera circunstancia
que impuls al autor a ejecutar su obra y cul era la idea exacta que
pretenda transmitir. Para m no es ningn misterio dicho mensaje; como
veremos a continuacin, todo est bastante claro, es genuino, fresco,
incorruptible... y eso es lo que califica a una obra como genial. Voy a
desmantelar primero algunas de las hiptesis ms llamativas que circulan en
los medios literarios y luego compendiar el significado verdadero de la
obra.

1. Para muchos, El Principito es una obra potica escrita en prosa. Desde
   luego, el aspecto esttico era considerado primordial para el autor. La
   belleza de la obra tal vez se pueda considerar potica. Segn Juan Arias
   (2002), el poeta es el que sabe expresar el sentido oculto de las cosas,
   pero no es ese el caso de este pequeo libro; su mrito es saber contar
   una experiencia y expresar lo que se sinti al vivirla. El problema es
   que, debido en gran parte a determinados comentarios del libro, el
   sentido de lo que en l se expresa permanece oculto a la mayora.

2. Como ocurre con todos los libros importantes, siempre hay quien defiende
   que la obra encierra un significado oculto que an no nos ha sido
   desvelado. La interpretacin que yo voy a exponer aqu es algo que me
   resulta evidente de la lectura del libro, pero es posible que
   Saint-Exupry disimulase intencionadamente lo que nos quera decir? Tal
   vez s, porque la presin religiosa en su entorno estaba bastante
   presente.

3. La obra en cuestin sera una defensa sobreentendida de los valores
   cristianos. Esta es una de las patraas que circulan por Internet y
   otros medios. Aparentemente, lo nico que justificara este punto de
   vista es la educacin catlica del autor y su amistad con el clero. Lo
   ms religioso que se puede encontrar en el libro es una vaga referencia
   a las almas, si aceptamos que stas se puedan identificar con las
   estrellas. Este recurso, por cierto, nunca ha sido utilizado por la
   teologa ni la tradicin cristiana. Tambin existe una mencin favorable
   de la liturgia, cuando pone de manifiesto el buen recuerdo de una misa,
   pero se hace desde una perspectiva costumbrista, no religiosa. Es muy
   importante tener presente que la narracin no discurre por terrenos
   sobrenaturales, sino por el cosmos y por los sentimientos humanos; que
   no venga el idealismo de nuevo a querer retratarse con el Principito.

4. Se trata de un relato que esconde un tratado filosfico acerca de la
   importancia de las cosas. A mi entender, no es para tanto. Su filosofa,
   si es que puede definirse, es una visin vitalista del mundo. Poco
   filsofos consagrados sostendran esta apuesta por lo infantil como
   medida de sabidura, salvo tal vez Nietzsche. Recordemos que el
   vitalismo de Friederich Nietzsche es ante todo un argumento
   anti-cristiano. Tambin nos puede recordar a Sartre y su nusea, pero
   sobre todo a la injustamente olvidada aficin del sabio Jean Paul por
   los movimientos populares, los problemas sociales y el activismo. En El
   Principito, sin que llegue a existir un planteamiento poltico, se
   ejerce una crtica social, mediante el artificio de los mayores.

5. Es una obra para nios y jvenes cuyo principal logro es de tipo
   didctico. Aunque la obra contiene algunas enseanzas morales y algunas
   preguntas magistralmente formuladas, su objetivo principal no es
   instruir, sino comunicar un sentimiento. Al mismo tiempo y tal vez sin
   que el autor tuviese tamaa pretensin, el libro nos ensea, en el
   fondo, cmo hay que escribir y sobre qu temas hay que tratar; sobre las
   cosas importantes.

En definitiva, cul es el mensaje? Si hacemos un repaso del texto, el
aviador, que es al mismo tiempo narrador y protagonista, no es otro que
Antoine de Saint-Exupry. La historia (no la narracin) comienza cuando
tiene una avera de motor en medio del desierto. En mi opinin, este
episodio ocurri de verdad, seis aos antes de que se escribiese la obra, a
despecho de quienes aseguran que esta fue la nica novela de Antoine que no
inclua elementos autobiogrficos (5). El protagonista del libro se parece
extraordinariamente al propio autor, puesto que es aviador, le habra
gustado ser dibujante o pintor (6) y sus padres le orientaron hacia una
profesin digna. Ambos lamentan cmo los adultos se dedican a entrometerse
en los sueos de los nios.

El hecho de que el narrador (y protagonista) hable en primera persona y no
d ningn nombre para s, indica la elipsis del propio nombre del autor.
Sostiene mi hiptesis una pista que deja, tal vez intencionadamente,
situando el momento de la narracin justo 6 aos despus del momento en que
comienza el percance y la historia de su amistad con El Principito, es
decir, seis aos despus de volver a nacer. Se percata de que, en este
planteamiento, ha vuelto a cumplir la edad que entonces dese tener.
Recordando el suceso, empieza a escribir que, en aqul momento, tambin
evoc la poca en que tena seis aos y por eso el libro comienza con
aquella frase. El narrador asegura que aquello sucedi de verdad. Aunque
este indicio es claramente literario, puede constituir una pista de que el
relato estuviera basado en la realidad, aunque se nos quisiera presentar
como ficcin.

En el percance en torno al que gira la historia, ante la probabilidad de
una muerte cercana, el aviador no aprovecha ningn momento para conocerse a
s mismo o a su dios o para reconciliarse con su subconsciente, sino que le
da rienda suelta a ste, simplemente se desespera y encuentra que su propia
naturaleza, su recndita psicologa, termina por solucionarle el problema.
Con escasas reservas de agua y en mitad del desierto, se comprende en grave
peligro y, en vez de encomendarse a los santos, los profetas, los dioses,
los demonios, el yin o el yan, el prroco o el abad, invoca las historias
vividas en su niez. Tal es la soledad y el miedo de aquella situacin;
tal su sensacin de desamparo ante la inminencia de la muerte, que su mente
le sorprende con una regresin a la infancia: dicho de otro modo, el
Principito es el propio autor, quien se ve enfrentado a s mismo, en la
poca en que era feliz y un contratiempo de ocho das le habra parecido
poco urgente, comparado con asuntos ms importantes de su mundo, como las
rosas y las puestas de sol. Esta actitud instintiva pudo ser, al cabo de
ocho das, lo que salvara la vida al piloto y, de paso, lo consagr como
artista.

Por lo tanto, el Principito, el aviador, el narrador y el autor son una
misma persona. El mensaje, lejos de ser un fragmento ms del decadente y
reiterativo misterio religioso, es una nueva de salvacin mediante el
anlisis infantil de las situaciones criticas, al margen de
convencionalismos ceremoniosos, aprendidos a la fuerza, falsos e
indicativos de una sociedad demasiado adulta (valga como ejemplo la
parbola del astrnomo turco descubridor y su atuendo). Desde su historia,
el autor nos recomienda que busquemos la belleza en las acuarelas de
paisajes, las estrellas y las rosas. Eso mantuvo con calma y con vida al
accidentado durante el tiempo que necesit; le permiti no desesperar, no
entregarse a la fatalidad antes de la hora. Incluso, al final del relato,
cuando el Principito muere simblicamente para volver a su mundo, es
evidente que la muerte del nio coincide exactamente con el momento en que
el aviador encuentra agua (7) y consigue solucionar sus problemas tcnicos.
Ante esta circunstancia y estos visos de seguridad, vuelve a ser un adulto;
el nio muere y la historia se acaba; slo queda el mal sabor de la
experiencia.

En el comienzo de la segunda gran contienda, su huida a Estados Unidos,
entonces pas neutral, le anim a iniciar una carrera de cineasta; estuvo a
salvo e ilusionado durante un tiempo. Pero monsieur Saint-Exupry no pudo
evitar hacerse mayor y, en vuelo de conocimiento, convertirse en un
desdichado hroe de guerra.



Notas

1. De nuevo, mi ms sincero agradecimiento por los comentarios y
   aportaciones de Sylvain Le Gall.

2. El cmic se llama Saint-Exupry: el ltimo vuelo y narra los ltimos
   minutos de la vida del escritor al despegar del aerdromo de Borgo antes
   de estrellarse en el Mediterrneo.

3. A pesar de ello, Saint-Exupry era un psimo aviador y adems detestaba
   los entonces modernos sistemas de navegacin.

4. Como seala Le Gall, aunque no hubiese escrito Le Petit Prince, la
   crtica literaria le considera ya un escritor reconocido entre los
   literatos por haber publicado ya esa pequea joya que es Vol de Nuit
   (1931). Desde la muerte del autor, los manuales escolares de historia de
   la literatura, los famosos Lagarde & Michard, alaban los dotes
   estilsticos del escritor y curiosamente a El Principito apenas lo
   dedican algunas lneas. Otra obra que parece destacar de la obra de
   Saint-Ex como escritor es Terre des Hommes (1938).

5. En el lado contrario, otros creen descubrir en la rosa temperamental del
   pequeo planeta B612 la viva imagen de la esposa del autor, lo cual
   aade un atractivo biogrfico a sta, de nombre Consuelo Suncin Sandoval
   de Gmez, quien tambin fue una figura relevante en el mundo del arte y
   la literatura, hasta su muerte en 1979.

6. La profunda admiracin del escritor por su contemporneo, el ilustrador
   y escritor de literatura infantil, Jean de Brunoff, el padre de Babar,
   se confirma con el dibujo de la boa y, en general, con el parecido que
   tienen sendos estilos de ilustraciones.

7. Es aceptable una interpretacin simblica del providencial pozo, de cuya
   agua, el protagonista afirma que sacia la sed de alma. Tal vez, lo que
   el aviador encontr en realidad fue una forma de arreglar la avera de
   su avin.

** Alfonso Galindo Lucas
   autorentrevista@andaluciajunta.es
   Director y productor de Entelequia, Revista Interdisciplinar
   (http://www.eumed.net/entelequia). Docente e investigador de la
   Universidad de Cdiz (UCA, http://www.uca.es).



=== Por las montaas azules de Jamaica      Roberto Bennett ===============

La ciudad de Port Antonio, ubicada en la costa Norte de la isla de Jamaica,
fue fundada por un gobernador espaol, que bautiz a sus dos bahas
colindantes con los nombres de sus hijos, Antonio y Francisco. Para llegar
all desde la capital, Kingston, se debe atravesar la isla de sur a norte,
circulando por una angosta, sinuosa, mal sealizada y sumamente peligrosa
carretera de montaa. Esta dificultad ha contenido el progreso turstico de
Port Antonio, a diferencia de Montego Bay, que posee su propio aeropuerto
internacional. La carretera pasa por Stony Hill, pequea poblacin situada
casi en el centro del pas, toca la costa norte en Annotto Bay, luego
tuerce en direccin este, bordea Hope Bay y finalmente llega a Port
Antonio.

Este hermoso puerto posee una muy interesante historia que se remonta a la
poca de los piratas. En tiempos ms recientes tambin fue refugio
predilecto de personajes tales como el actor Erroll Flynn (que compr all
una hacienda y una isla) y el millonario Garfield Weston (propietario de la
tienda Fortnum & Mason de Londres). Incluso la vecina cala de Frenchmans
Cove fue escenario de la pelcula Cocktail, con Tom Cruise como su estrella
principal. En las aguas de intenso color turquesa de la cercana Blue Lagoon
(Laguna Azul) se film la pelcula del mismo nombre, con la actriz Brooke
Shields. Y un poco ms adelante se film La Isla del Tesoro.

A pesar de su aspecto algo somnoliento, la fama a Port Antonio le viene de
antao. All se instal en 1871 el capitn norteamericano Lorenzo Dow
Baker, el cual procedi a comprar grandes extensiones de tierra de cultivo.
Su primer cargamento de cocos y bananas fue vendido en el puerto de Boston,
en los EEUU, obteniendo una cuantiosa suma por ello, y este hecho dio
comienzo a la poca de oro de Port Antonio, comercialmente hablando.
Alentado por el xito en la venta de los productos de sus plantaciones
bananeras, sus cafetales y la caa de azcar, Dow Baker fund la Boston
Fruit Company, que luego de varias fusiones pas a conocerse como la United
Fruit Company, de triste recuerdo para muchos pases latinoamericanos y del
Caribe.

Recorriendo la costa e internndose en los valles y la selva montaosa,
colorida por su abundancia de flores y plantas tropicales, sus aves y
mariposas, sus buganvillas salvajes y frondosos helechos, regados por
frecuentes chaparrones, se puede disfrutar de cascadas tales como la de
Scatter o la cada de agua de Somerset, sobre el ro Daniels; y vivir la
excitante aventura de bajar una docena de kilmetros sobre una balsa de
bamb por el ro Grande, hasta llegar a su desembocadura en el mar Caribe.

Todos estos atractivos ecotursticos son impresionantes, pero a m me
interesaba conocer la regin donde habitan los Maroons, ese grupo humano
tan diferente de la norma en Jamaica, gente que a travs de los siglos se
ha mimetizado con las espectaculares Montaas Azules. Y hacia all nos
dirigimos con mi compaero de viaje para esta ocasin, Dudley Tal Stokes,
ms conocido por ser el personaje principal en el cual se bas la pelcula
Cool Runnings (Jamaica sobre cero) y que ahora est asociado con la agencia
de promocin comercial de la isla.

Subiendo por una carretera de tierra y pedregullo, que no est en muy buen
estado, trepando de norte a sur las laderas de las famosas montaas, cuna
del exclusivo caf que lleva esa denominacin que le distingue, se llega al
pequeo poblado de Moore Town. Nombre pomposo para unos mseros ranchos de
madera, lata y paja, situado a las orillas del ro Grande. Hogar de los
famosos Maroons, nombre que lleva con orgullo esta agrupacin de ex
esclavos que habitan desde hace cuatro siglos la cordillera. El nombre de
Maroon viene del espaol y es una deformacin de la palabra cimarrn (por
el animal domstico que se escapa y se vuelve silvestre). Estos ex esclavos
sobrevivieron gracias a su picarda, tenacidad, eximio conocimiento del
terreno y su maestra en el arte de la guerra de guerrillas, de la caza y
del camuflaje.

Cuenta la leyenda que en 1655, cuando la corona espaola debi abandonar la
isla de Jamaica ante el empuje de las fuerzas inglesas, al emprender la
retirada, fueron liberando esclavos que pronto huyeron en busca de la
seguridad que les ofrecan las agrestes Montaas Azules, cadena de
escarpados picos cubiertos de niebla y frondosa vegetacin. All
encontraron refugio y se establecieron, viviendo en total libertad. Cuando
los britnicos fueron en busca de ellos, stos demostraron poseer una
increble astucia e incalculable valor, organizndose en grupos
guerrilleros que hostigaban y atacaban a los ingleses, infringindoles
numerosas bajas y sorprendindoles con sus atrevidas tcticas. Tanto fue
as que los soldados de Su Majestad tuvieron que aprender a recorrer los
peligrosos senderos montaosos, montados de a dos en sus caballos, con un
soldado mirando hacia delante y el otro hacia atrs, espalda con espalda,
para defenderse de los ataques sorpresa de los fieros Maroons. Tan grande
fue el esfuerzo material y humano para la corona britnica, que sta
finalmente decidi concederles la libertad, a pesar de que mantenan al
resto de la poblacin negra de la isla bajo el cruel e infame sistema de
esclavitud. Una excepcin que se ganaron los Maroons en base a coraje e
indudable destreza guerrera.

Lamentablemente, esa temprana libertad, conseguida a sangre y fuego, no
concedi a los Maroons una prosperidad acorde a sus deseos y expectativas.
Ms bien quedaron aislados y anclados en su pasado. Cuando ahora se les
visita, impresiona su pobreza, su precariedad existencial y la evidente
falta de oportunidades que tienen los habitantes de estas tierras para
salir de su ostracismo montas. Los dems ciudadanos de la isla les
respetan y hablan de los Maroons con admiracin pero no se mezclan ni
asocian con ellos. Son dos pueblos separados por su pasado, con historias y
tradiciones diferentes. Uno lucha por desarrollarse y prosperar en el mundo
moderno, el otro no sabe muy bien cul debe ser su papel en la Jamaica
independiente.

El pueblo Maroon intenta aprovechar el auge del turismo que llega a la isla
pero realmente tiene muy poco con qu competir. Los villorrios de Scotts
Hall y Charles Town ofrecen intricados senderos selvticos para caminantes,
bordeando barrancos, acantilados y pedregosos riachuelos de montaa, unas
mseras casuchas donde hospedarse y rincones repletos de historias de
guerra y victorias heroicas, que lamentablemente son desconocidas por la
mayora de los turistas. Otro lugar que vale la pena visitar es Seamans
Valley, donde el capitn Quao de los Maroons embosc y mat a 200 marinos
ingleses procedentes de un buque de guerra anclado en la baha.

Por estos motivos, sus pobladores construyeron un pequeo museo con algunas
escasas reliquias de su feroz lucha por la libertad. All, estos seres
humanos simpticos y hospitalarios, se desviven por explicar con lujo de
detalles todas las leyendas que se tejen alrededor de sus jefes ms
gloriosos: Kojo (se pronuncia Cudjoe), la reina Nanny y el capitn Quao. Y
en toscos paneles, despliegan dibujos caseros de los combates y breves
explicaciones de las tcticas y las armas utilizadas. Por todo ello,
resulta imposible no compartir el entusiasmo que despliega esta gente
amable y afectuosa con los escasos visitantes que llegan hasta aquel
primitivo y recndito museo.

Precisamente estaba oyendo con atencin la explicacin que ofreca mi gua,
una seora cincuentona de tez negra retinta, muy sonriente y mofletuda, que
luca una falda de mltiples colores, haciendo juego con su blusa, sus
collares y su pauelo anudado en la cabeza, cuando de repente observo la
reproduccin de un documento fechado en 1739, en el cual se otorgaba la
libertad a los habitantes de estas montaas. Fijo mi vista, veo la firma
del coronel encargado de concretar el tratado de paz y pego un respingo.
Luego le sealo con mi dedo ndice aquel nombre que me causara tanta
sorpresa y mi gua estalla en una sonora risotada, procediendo
inmediatamente a convocar a los dems Maroons presentes en aquella sala. Lo
que all vieron les caus enorme gracia. El documento de paz estaba firmado
por el coronel Robert Bennett, o sea mi mismo nombre y apellido. Aquella
coincidencia caus risas y aplausos entre mis anfitriones, que
inmediatamente comenzaron a elucidar si esto no era algo marcado por el
destino, e ipso facto fui invitado a conocer al Coronel o jefe de esa
poblacin. Ttulo honorfico y que no implica haber cursado una carrera
militar. Este hombre anciano, de extrema delgadez, humilde pero de una
dignidad y serenidad impactante, intercambi conmigo unas cordiales
palabras de bienvenida e inmediatamente me invit a compartir su cena. A
comer con ellos de sus mismas ollas los ingredientes indescifrables que
componen su dieta habitual y beber su licor de frutas del monte, un brebaje
exquisito pero muy potente por su elevada graduacin alcohlica. Era este
un homenaje autntico a quien ellos vean como un descendiente directo del
coronel que les haba concedido la libertad. Hecho, en mi opinin, muy
dudoso y de difcil comprobacin, ya que mi antepasado directo fue un
emigrante ingls llegado desde el condado de Hereford al Uruguay en 1863.

Esta generosidad, proveniente de gente que vive en la ms absoluta pobreza,
me emocion y, para retribuirles en parte, despus de la cena y mientras
disfrutbamos con el tronar de los tambores y las danzas tradicionales de
estos orgullosos herederos de ancestrales guerreros africanos, intent
ayudarles a mejorar su oferta de artesanas, brindando algunas ideas para
embellecer sus productos. Bsicamente, los Maroons fabrican rsticas
canastas de mimbre, muequitas de fibra o semillas, recipientes de
calabazas, tambores tradicionales de bamb y tambin procuran vender frutos
secos, hierbas del monte, aceites y especies, aprovechando todos los
productos naturales de la exuberante vegetacin tropical que les rodea.

Ms tarde, entre trago y trago de licor, el Coronel me cont algo de la
apasionante historia de su pueblo indmito. Me habl del sonido del abeng
(antiguo instrumento de viento fabricado de un cuerno de vaca), que
permita transmitir las noticias entre los poblados, adelantando los
detalles de cualquier tropa invasora, su armamento o la direccin en que
avanzaba. Y a la vez, su sonido causaba autntico pavor entre la soldadesca
britnica, temerosa de las sangrientas emboscadas a las cuales les sometan
los indmitos Maroons. El viejo Coronel era un maestro narrando historias,
porque segn dijo, slo les queda la palabra como ltimo recurso ntimo,
esa tradicin oral que acta como vnculo con el pasado glorioso, como una
conjuncin mgica de los sueos y las realidades.

l me explic que la llegada de los colonos blancos para poblar estas
frtiles tierras y establecer all sus plantaciones de caa de azcar,
bananos y cafetales, fue obligando a los Maroons a replegarse ms y ms
hacia las alturas, donde fundaron pueblos en los lugares ms brumosos,
agrestes y aislados de la isla. Tal fue el caso de Nanny Town, bautizada
as en honor a su mayor herona, de quien se deca que posea poderes
mgicos. Dicha poblacin finalmente fue arrasada por las tropas coloniales
del Reino Unido en 1734, pero segn cuentan los Maroons, an est habitada
por los espritus de sus muertos en ese ataque. Ellos juran que los
fantasmas de sus guerreros, mujeres, ancianos y nios an pululan por las
ruinas.

Nanny fue oficialmente reconocida como primer prcer femenino por el
gobierno de Jamaica en el ao 1975. Dice la leyenda que la reina Nanny era
indomable y que no estaba dispuesta a firmar acuerdos con los ingleses, a
diferencia del otro jefe Maroon, de nombre Kojo, mucho ms pragmtico,
aunque igualmente autocrtico y que sola imponer entre su gente una
disciplina de hierro. A la muerte de Nanny, le sucedi el capitn Quao,
otro carismtico guerrero pero con una visin ms poltica que su
antecesora.

El acuerdo de paz firmado por Kojo en 1739 puso punto final a la guerra, y
en el mismo los ingleses les reconocieron a los Maroons el derecho a ser
libres y les concedieron la propiedad de 500 acres de tierra y todo el
ganado que en ella pastase. A cambio, stos deban cesar sus ataques y
robos de armas, vveres y esclavos en las plantaciones de la regin.
Adems, en dicho tratado se comprometan a defender la isla y al gobierno
britnico, ante posibles invasiones francesas desde Hait o espaolas desde
la vecina isla de Cuba.

Los Maroons eran tribales antes que nacionalistas y an hoy perdura esa
diferencia entre sus descendientes. Viven en lo que podra denominarse una
reserva, como los indios norteamericanos, y sufren muchos de sus mismos
problemas, tales como el consumo excesivo de alcohol, la droga y la falta
de oportunidades laborales. Tambin se ven afectados por la mala calidad de
su sistema de salud y escasa educacin. La mayora de ellos habita en
mseras viviendas, semiocultas en valles secretos, escondidos entre las
brumas de las montaas. Para colmo, a menudo son fotografiados por turistas
como si fuesen una rareza de la naturaleza. Nadie parece ser consciente de
la desolacin de este pueblo...

Cuando abandon la costa norte de la isla y emprend viaje nuevamente rumbo
a Kingston, tom la firme decisin de contar la historia de esta gente
noble y sencilla, que habita tan cerca de los lujosos hoteles, hermosas
mansiones y modernos clubes nuticos de Port Antonio y que sin embargo, no
puede disfrutar en alguna medida de esa opulencia y bienestar. No encontr
rencor ni amargura entre los Maroons, ms bien una callada resignacin. Por
ellos me propuse relatar esta historia, que no se parece en nada a la
imagen vibrante y multicolor que tienen los extranjeros que visitan esa
tierra luminosa y alegre, orgullosa y turbulenta, que es Jamaica,
descubierta por Cristbal Coln en 1494 y que ha visto nacer al calypso, el
reggae y a Bob Marley y sus rastafaris, pero que tambin clama por un
reconocimiento como nacin en vas de desarrollo, ms all de los
consabidos tpicos folklrico-musicales.

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Fernando Iwasaki, el escritor que logr el xito literario ============
=== gracias a sus numerosos fracasos amorosos      Jorge Queirolo Bravo ===

La literatura peruana contempornea se ha destacado por la buena calidad de
sus libros y gracias a ello acumula una enorme cantidad de xitos en el
mundo entero. A quin, que guste de la lectura, no le suenan nombres como
Alfredo Bryce Echenique, Mario Vargas Llosa, Jaime Bayly, Alonso Cueto,
Santiago Roncagliolo y otros? Entre la nueva generacin hay uno que destaca
en especial y que es especialmente creativo. Se trata de Fernando Iwasaki
Cauti, que adems de ser un historiador notable, tuvo la tremenda osada y
valenta de publicar un libro que relata detalladamente sus fracasos
amorosos, el cual fue un sonado xito comercial. Tuve la oportunidad de
conversar con Fernando y as pude indagar acerca de sus puntos de vista y
posturas, tanto personales como sobre la perspectiva de la literatura
peruana y latinoamericana. Esto fue lo que me dijo.



JQB: Cmo fue que se te ocurri darle ese nombre al libro? Quisiste
contradecir al arcipreste de Hita? Algn enojo con l?

FIC: En general soy un fetichista de los ttulos. Muchos libros mos tienen
un ttulo ldico. Por ejemplo tengo un libro sobre ftbol que se titula El
sentimiento trgico de la liga. Tengo otro que se llama Helarte de amar. Y
como existe un libro de Buen amor, pues eso consiente que exista otro de
Mal amor.

JQB: No solamente juegas con los ttulos. Creo que tambin lo haces con las
palabras en los textos. Es as?

FIC: Siempre he pensado que los juegos de palabras tambin lo son de
pensamientos. Uno juega no slo con lo significante sino con los
significados. Y eso es algo que aprend leyendo a Guillermo Cabrera
Infante.

JQB: Podra decirse que Guillermo Cabrera Infante es en cierta forma un
referente dentro de tu obra literaria?

FIC: S. Creo que los maestros literarios nunca son necesariamente de tu
propio pas. Considero que le debo ms a Borges, Cortzar y Cabrera Infante
antes que a cualquier otro escritor peruano. Y por supuesto a Stendhal.
Esta novela es muy stendhaliana.

JQB: Entre los peruanos, existe alguno al que admires en particular?

FIC: S, a Mario Vargas Llosa. Sobre todo a Mario Vargas Llosa, quien me
parece algo ms que un escritor. A Bryce Echenique y a Ribeiro los admiro
mucho, pero creo que Vargas Llosa es un punto aparte.

JQB: Tanto fracaso amoroso es producto de experiencias propias?

FIC: En esta novela s y podra haber contado muchas ms, porque creo que
en materia amorosa el xito es relativo cuando no discutible. Cuando un
hombre presume de mucho xito con las mujeres, habra que preguntarle a
esas fminas si recuerdan a ese individuo como un xito en sus vidas, como
un momento memorable en sus existencias.

JQB: Supongo que tambin tuviste historias de amor exitosas.

FIC: Tuve tres y con la tercera me cas.

JQB: Se puede hacer tantas peripecias como las que narras en el libro para
conseguir xito en el amor?

FIC: Creo que me he quedado corto. La gente hace muchas ms cosas, pero no
quiere admitirlo ni recordarlo. Lo ms rocambolesco que he hecho para
conquistar a una mujer es tocar guitarra en misa.

JQB: Cmo fue eso? Cuntame un poco.

FIC: Me enamor de una chica que era muy religiosa. Trataba de aprovechar
todos los momentos posibles para estar junto a ella. Lo que ms me gustaba
era darle la paz. Por darle la paz habra sido capaz de ir hasta tres veces
al da a misa. Lo que fuera.

JQB: Y result algo con ella?

FIC: Nada. Ella contina siendo monja, lo que quiere decir que reafirm su
vocacin.

JQB: Siendo historiador, no es Neguijn una crtica velada, pero severa, a
la Iglesia Catlica y sus acciones a travs del tiempo?

FIC: S, claro. Pero tanto a la Iglesia como corporacin, es decir, creo
que mucha gente que se autodenomina creyente o practicante no son ni una
cosa ni la otra. O son ms creyentes que practicantes.

JQB: No le temes a la crtica de los sectores conservadores, que
especialmente en el Per son muy fuertes y poderosos?

FIC: Desde hace muchos aos que me critican y no solamente en el Per, sino
en Espaa. Aunque a veces me ha criticado ms la gente que se supone que
piensa como yo. Y siempre es mejor la crtica a la unanimidad.

JQB: La beata Luisa Melgarejo, no es, en cierta forma, una representacin
del poder maquiavlico y maligno de la Iglesia Catlica sobre sus fieles?

FIC: Ella existi realmente y fue procesada por la Inquisicin de Lima. Por
lo tanto, ella ms bien encarna a quienes deseaban vivir la fe fuera de la
vigilancia de la Iglesia Catlica. La misma creencia en el Neguijn
implicaba un deseo de interpretar el mundo sin las anteojeras de las
sagradas escrituras.

JQB: Y qu le hicieron a la beata Melgarejo?

FIC: En 1620 fue condenada en un auto de fe y desde entonces llev una vida
ms bien discreta y protegida por los jesuitas a quienes dej su fortuna.
Era una mujer rica.

JQB: Seguir siendo el Siglo de Oro Espaol el tema para otra novela
tuya?

FIC: No, por el momento no. Ahora me interesa el siglo XIX para hacer una
crtica de los nacionalismos.

JQB: En qu sentido quieres criticar los nacionalismos?

FIC: Me gustara hacer una caricatura de los nacionalismos y para eso
prefiero trabajar sobre el siglo XIX, que es una etapa de caudillos
militares, golpes de estado y dictaduras rocambolescas, de las que nadie
habla, como si todas esas lacras hubieran desaparecido para siempre.

JQB: Te refieres al espectro latinoamericano en general?

FIC: S.

JQB: El tema histrico seguir entonces primando en tu obra? Te lo
pregunto porque incluso en el Libro del mal amor existen muchos elementos
que se relacionan con la historia.

FIC: Sera imposible no utilizar literariamente la historia despus de
haberle dedicado tantos aos de mi vida, ya sea estudindola o
investigndola.

JQB: Te consideras ms historiador o novelista?

FIC: Novelista. Ms escritor que novelista. Un escritor puede escribir
ensayo, cuento, novela, etctera. Incluso un escritor puede escribir
historia.

JQB: Qu fue lo que te llev a ser escritor?

FIC: La lectura. Uno antes de ser escritor tiene que ser lector. No sera
escritor si no hubiera ledo mucho previamente. Sin la lectura no me habra
sentido seducido para escribir.

JQB: Alguna vez dijiste que una imagen vale ms que mil palabras. Segn
eso, no sera mejor hacer fotonovelas?

FIC: Dije eso porque en la novela aparecen reproducciones de las
herramientas de los sacamuelas. Basta ver una imagen escaneada de aquellas
tenazas y escoplos, para imaginarse cmo seran trasteando en nuestra
dentadura.

JQB: Te aterra mucho la idea de sentarte en el silln de un dentista?

FIC: No me hace feliz. Existen muchos lugares en los que me gustara estar
antes que en la consulta del dentista, con todo mi respeto para esa
extraordinaria profesin.

JQB: Como escritor, cul es tu imagen de la literatura chilena?

FIC: Considero que la literatura chilena tiene figuras muy importantes.
Entre los desaparecidos estn Jos Donoso, Juan Emar y Roberto Bolao.
Luego tienes a Jorge Edwards, Carlos Franz, Arturo Fontaine, Gonzalo
Contreras, Alberto Fuguet, Andrea Maturana, Alejandra Costamagna, Rafael
Gumucio, Pablo Illanes y Pedro Lemebel, cuyos libros he disfrutado. Estoy
recordando tambin a Carlos Tromben y a Jaime Collyer. Los libros de
crnicas de Joaqun Edwars Bello y Augusto DHalmar tambin son parte de
esta enumeracin.

** Jorge Queirolo Bravo
   jqueirolo@yahoo.com
   Editor, escritor y periodista ecuatoriano (Guayaquil, 1963). Reside en
   Chile. Ha publicado varios libros, as como artculos periodsticos y
   entrevistas.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La Brevsima relacin de la destruccin de las Indias =================
=== y la leyenda negra americana      Juan Carlos Hernndez Cuevas ========

                    In memriam de la profesora Zoila M. Cuevas Paralizbal

La leyenda negra en torno a fray Bartolom de Las Casas contina siendo un
tema de inters en el campo acadmico hispnico. En general, con excepcin
de algunos criterios respetables, la interpretacin de esta leyenda
involucra opiniones equvocas o superficiales. Andr Saint-Lu indica que la
figura histrica de Las Casas ha sido y sigue siendo tantas veces
identificada, para bien y para mal, a travs de la nica Brevsima relacin
de la destruccin de las Indias [1552], publicada en vida del autor y
propagada por el mundo entero (Las Casas, Historia de las Indias 1: IX).
En 1542, subraya Lewis Hanke, fray Bartolom present a la Corte su obra
con el propsito de persuadirla a decretar la abolicin del sistema de
encomiendas. Sin embargo, la acerba denuncia que haca Las Casas del trato
que daban los espaoles a los indios, provoc ocanos de palabras que
inundaron el siglo XVI y las centurias siguientes, hasta nuestro tiempo,
inclusive (63).

Ramn Menndez Pidal advierte que antes de la invencin de la leyenda negra
enfocada en el padre Las Casas, exista una leyenda negra antiespaola,
nacida en el momento mismo de la expansin dominadora de Espaa, desde las
conquistas de los reyes de Aragn en Sicilia y Cerdea. Explica que existi
en Italia una leyenda particularmente anticatalana, y que durante el siglo
XV se les acusa de ser avaros, de mala fe en los tratos, de raza impura y
marranos circuncisos. A causa de la supremaca de Castilla, la leyenda
alemana substituye a la italiana con ocasin de la guerra de Esmalcalda y
el predominio de espaoles en el ejrcito de Carlos V. El sentimiento de la
poca, expresado en canciones populares, tacha a los espaoles de
orgullosos, ladrones, fornicarios corrompidos, desleales y alevosos.
Adems, en la Espaa de Felipe II se produjeron libros difamatorios que
contienen el tema de la crueldad. La Inquisicin es denunciada por el
fugitivo Reginaldus Gonsalius Montanus en su Sanctae Inquisitionis
Hispanicae artes aliquot detectae, publicado en Heidelberg en 1567;
posteriormente surge la denuncia de Antonio Prez. En Venecia, el milans
Girlamo Benzoni, basndose en la Historia de Gmara, publica Historia del
Mondo Nuovo (1565). La obra de Benzoni es traducida al latn en 1578, al
francs y holands en 1579. Simultneamente los libros de fray Bartolom de
Las Casas, incluyendo la Brevsima, estaban en manos de los ingleses y
franceses. sta se traduce al latn y holands en 1578, y al francs en
1579 (El padre Las Casas y la leyenda negra 9-10).

El origen de la leyenda negra americana se remonta a una ingeniosa maniobra
de sectores del colonialismo espaol, cuyos intereses econmicos, polticos
y sociales fueron afectados por la intensa propugnacin indigenista de Las
Casas. Ante la efectividad de los argumentos presentados en la Brevsima
relacin de la destruccin de las Indias en 1542, los encomenderos deciden
infamar a su autor. Andr Saint-Lu comenta que este es un ao de intensas
actividades lascasianas en el terreno poltico, que desembocaron, como es
sabido, en la gran reforma de Las Leyes Nuevas (Iigo 1: 123).

Isacio Prez Fernndez confirma que los encomenderos organizaron un plan
deformador de la imagen y obra del dominico con la intencin de
estigmatizarlo, y se le acusa de generar una doctrina de odio dirigida
hacia los espaoles. As principia una tradicin obscura en torno al padre
Las Casas, y cuya invencin se debe tambin a la intromisin de un ala del
poder eclesistico que apoya ideolgicamente a los
conquistadores-encomenderos. En 1547, el padre Juan Rogel lo declara
aborrecedor de espaoles; el erudito Juan Gins de Seplveda participa en
una premeditada campaa que involucra al franciscano fray Toribio de
Benavente alias Motolina, encargado de dirigir ataques directos en una
controversial e intrigante carta dirigida al emperador Carlos V (i). La
campaa acrecent su influencia con la aparicin en Mxico de los Tratados
lascasianos (1552) (ii). Entre ellos, la Brevsima fue el arma ideolgica
preferida por Europa para realizar ataques poltico-religiosos contra
Espaa. Los ingleses, franceses, alemanes, italianos y flamencos, entre
otros, aprovechan el texto, y organizan una exitosa conflagracin
antiespaola que, al paso del tiempo, contribuy a perpetuar la deformada
reputacin del padre Bartolom, y a imputarle una leyenda sombra (14-23).
El uso propagandstico de la Brevsima comprendi un respetable nmero de
ediciones europeas:

      Desde la Unin de Utrech, 1579, en que las siete Provincias Unidas
      abrazan el protestantismo, en guerra con Espaa, hasta el final de la
      guerra de Treinta aos con la paz de Westfalia, 1648, en que Espaa
      reconoce la independencia de Holanda, se hicieron en estos siete
      decenios treinta y tres ediciones, por lo menos [...]. (Menndez, P.
      Las Casas y Vitoria, y otros temas de los siglos XVI y XVII 37)

En el siglo XIX fue utilizada de nuevo, con el fin de incitar la guerra
entre los Estados Unidos de Amrica y Espaa.

La efectividad de los argumentos presentados en la Brevsima relacin
revela una estrategia de lucha nica en su gnero. En ella, el licenciado
en leyes (Menndez, El padre Las Casas 1), denuncia: todas las
violencias, opresiones, tiranas, matanzas, robos y destruiciones,
estragos, despoblaciones, angustias y calamidades susodichas, en todas las
partes donde hay cristianos de las Indias (Tratados 1: 195). Lewis Hanke
afirma que la obra consagra a Las Casas como un polemista, y no como
historiador (65). Sin embargo, es pertinente mencionar que el contexto de
la Brevsima est sustentado, tal y como corroboran Menndez Pidal y Hanke,
por una realidad inherente a la invasin espaola de Amrica.            

      Esta sangrienta descripcin de la conquista realizada por los
      espaoles, traducida a las principales lenguas europeas e ilustrada
      con horrendos grabados, sirvi, donde quiera que hubo propagandistas
      antiespaoles, como arma preferida de combate. De inmediato surgieron
      personas que rechazaron las estadsticas de Las Casas ya que l
      declaraba que alrededor de quince o veinte millones haban perecido
      [...] (Hanke 63).

El libro de Las Casas provoc una discusin histrica en la escuela de
Salamanca, con Melchor Cano, Domingo de Soto y Francisco Vitoria, a
mediados del siglo XVI, [haciendo] pasar la discusin del plano humanitario
al plano jurdico del derecho de gentes  (Fernndez Retamar 96). En esta
ocasin, declara ngel Lozada, el religioso por primera y nica vez en la
historia de una nacin (Espaa) puso a discusin en la plaza pblica la
justificacin jurdica de una guerra llevada a cabo en las Indias (Las
Casas, Obras completas 9: 12). A raz de infatigables esfuerzos, Las Casas
logr reunir los testimonios necesarios para apoyar sus alegatos y
estructurar oportunamente la Brevsima y otros escritos. Este hecho es
recreado por Motolina, quien a pesar de su irona epistolar, y ser uno de
sus detractores, termina por contradecirse: Las Casas reciba gran
multitud de cartas mensajeras de todas las Indias, contndole males,
agravios e injusticias hechas a los indgenas y rogndole que procurase
ante los reyes y el Consejo el remedio (Menndez, P. Las Casas y Vitoria
60). Relaciones de la Nueva Espaa (terminada en 1585), de Motolina,
corrobora irremediablemente las denuncias del dominico:

      Hase visto por experiencia en muchos y muchas veces, los espaoles
      que con estos indios han sido crueles, morir malas muertes y
      arrebatadas, tanto que se trae ya por refrn: el que con los indios
      es cruel, Dios lo ser con l, y no quiero contar crueldades, aunque
      s muchas, de ellas vistas y de ellas odas [...] (133).

En el siglo XX, se acusa a Las Casas de haber publicado un texto de pasin
patolgica (Batailln 306), y se le califica de escritor hiperblico
(Menndez, El padre Las Casas 100). Dadas las opiniones anteriores, es
conveniente recordar que el fraile-escritor slo describe actos y hechos
reales aunados a las guerras de conquista americana, con la intencin de
establecer la ilegitimidad de sta (Iigo 1: 118-119). Los criterios ms
reaccionarios enfrentan su propia contradiccin, pues no pueden omitir que
la Brevsima es el recuento de atrocidades cometidas por Pedrarias de
vila, por Hernn Corts, por Nuo de Guzmn, por Pedro de Alvarado, y
dems [...] (Menndez, El Padre 143). No obstante a los ataques
acadmicos, el argumento lascasiano es irrefutable, pues en ste prevalece
la realidad genocida de la conquista del Nuevo Mundo: Nadie hoy en da
defendera las estadsticas suministradas por Las Casas, pero pocos pueden
negar que hubo gran parte de verdad en los principales cargos que formul
(Hanke 64). Pese a sta y otras opiniones acadmicas, existen estudios
demogrficos que han calculado el nmero de pobladores indgenas. Henry F.
Dobyns presenta clculos de la poblacin de Norte y Sur Amrica; indica
cifras que oscilan entre los 90.000.000 y 112.000.000. La Escuela de
Berkeley, integrada por Carl Sauer, Sherburne F. Cook y Woodrow Borah,
despus de examinar archivos de iglesias y gobierno, listas de tributos,
actas baptismales y matrimoniales, capacidad de produccin agrcola, etc.,
concluye que la poblacin precolombina en Mxico central fue de 25.000.000,
y 8.000.000 en La Espaola. Con un promedio total de 100.000.000 de
habitantes en el Mundo Nuevo (Stannard 267).

Como hemos referido, durante varios siglos, la Brevsima destruccin ha
sido un instrumento ideolgico eficaz para proseguir el resentimiento
antihispano, y responsabilizar a fray Bartolom de una leyenda absurda y
trgica que procede de reminiscencias de lo pasado [...] (Juderas 21).
Hasta hace unas dcadas, Fernando Ortiz articula una brillante y honesta
defensa que exime a Las Casas:

      Qu culpa tuvo l de aquella? Ni tan leyenda que no puedan adverarse
      sus horrores con numerables y fehacientes testimonios, ajenos a los
      de Las Casas, hasta con las mismas Reales Cdulas y otros documentos
      oficiales; ni tan negra que la real infamia de su negrura sea
      exclusiva de la conquista espaola de Amrica y no se extienda a
      otras empresas similares de subyugacin de pueblos, realizadas con
      notorias semejanzas por gentes de igual o diferente poca, latitud,
      color, religin y cultura. (Bartolom de Las Casas XVIII).

Asimismo, desde la segunda mitad del siglo XVIII, se difunde la idea de un
Las Casas negrero. Conforme a Prez Fernndez, esta segunda calumnia se le
atribuye al filsofo Corneille De Pauw, quien en su Recherches
philosophiques sur les Amricains, ou Mmoires intressants pour servir a
lhistoire de lespce humaine [1768], vitupera y acusa a Las Casas de
iniciar el trfico de esclavos africanos en Amrica. Este libro tuvo un
enorme xito en Europa, y sus distintas ediciones contribuyeron a propagar
hasta el siglo XX una visin abominable del dominico (33-39). En la
actualidad, Fernndez Retamar desmiente a De Pauw:

      Si a Las Casas se le puede llamar Apstol de los indios, tambin
      fue Apstol de los negros. La historia reta a sus enemigos a que
      presenten unos textos en favor de los negros esclavos, su explotacin
      en Amrica y su cruel tratamiento en todas partes, que sean ms
      tempranos, vivos y concluyentes que los escritos con ese propsito
      por Bartolom de Las Casas [...] (108).

Cabe anotar que, y aunque la Historia de las Indias de Las Casas fue
publicada en su totalidad hasta 1845-1846, el dominico denunci en vida las
incursiones esclavistas de los portugueses en frica:

      Porque como ven los negros que los portugueses tanta ansia tienen por
      esclavos, por codicia de lo que por ellos les dan, como tambin
      carezcan de fe y temor de Dios, cuantos pueden robar y cautivar como
      quiera que sea, y sus mismos deudos no perdonan, y as no es otra
      cosa sino aprobarles sus tiranas y maldades y guerras injustas, que
      por estos unos a otros hacen (3: 146).

Debemos reiterar que fray Bartolom desarroll una conciencia paulatina con
respecto al caso indgena y la ilegitimidad de la esclavitud de africanos
negros. Sin embargo y a pesar de su intensa actividad y visin poltica,
cometi graves errores estratgicos, pues permiti que se le convirtiera en
el chivo expiatorio de obscuros intereses colonialistas (Historia 3:
370-371). Pero supo enmendar sus fallos, y asume plena responsabilidad por
sus actos:

      Deste aviso que dio el clrigo, no poco despus se hall arrepiso,
      juzgndose culpado por inadvertente, porque como despus vido y
      averigu, segn parecer, ser tan injusto el captiverio de los negros
      como el de los indios, no fue discreto remedio el que se aconsej que
      se trujesen negros para que se libertasen los indios, aunque l
      supona que eran justamente captivos, aunque no estuvo cierto que la
      ignorancia que en esto tuvo y buena voluntad lo excusase delante el
      juicio divino (Historia de las Indias 3: 474).

La invencin de la leyenda negra lascasiana fue y es an una respuesta
reaccionaria efectiva ante el proselitismo de Las Casas. Adems, y no
obstante a todas las maniobras polticas y criterios que pretenden
desvirtuar la relevancia del dominico, su obra y ejemplo prevalecen como un
smbolo universal de justicia. Es obvio, afirma Fernndez Retamar, que
slo a un ignorante, a un malvado o a un insensato, se le ocurrira acusar
a Las Casas de encomendero o esclavista, de antindio o antinegro. Las Casas
no naci Las Casas: se hizo Las Casas, como le ocurre a todo el mundo
[...] (108).



Bibliografa

  BATAILLON, Marcel, y Andr SAINT-LU. Trad. Javier Alfaya y Brbara
   McShane. El padre Las Casas y la defensa de los indios. Barcelona:
   Ariel, 1976.

  BENAVENTE, Fray Toribio de. Relaciones de la Nueva Espaa. Londres 1848.
   Mxico: Unam, 1964.

  FERNNDEZ RETAMAR, Roberto. Calibn: contra la leyenda negra. Barcelona:
   Universidad de Lleida, 1995.

  HANKE, Lewis. Bartolom de Las Casas: pensador, poltico, historiador,
   antroplogo. Habana: Sociedad Econmica, 1949.

  IIGO MADRIGAL, Luis., ed. Historia de la literatura hispanoamericana.
   poca colonial. Vol. 1. Madrid: Ctedra, 1982.

  JUDERAS, Julin. La leyenda negra. Estudios acerca del concepto de
   Espaa en el extranjero. Madrid: Nacional, 1960.

  LAS CASAS, Fray Bartolom de. Historia de las Indias. 3 vols. Madrid,
   1875-1876. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1956.
 . Tratados. 2 vols. Sevilla 1552. Mxico: Fondo de Cultura Econmica,
   1965.

  LOZADA, ngel. Introduccin. Obras completas. 9. Apologa. Por fray
   Bartolom de Las Casas. Sevilla 1552. Madrid: Alianza, 1988.

  MENNDEZ PIDAL, Ramn. El padre Las Casas. Su doble personalidad.
   Madrid: Espasa-Calpe, 1963.
 . El padre Las Casas y la leyenda negra. Conferencia inaugural del curso
   1962-63 del Instituto de Estudios Africanos. Nov. 1962. Madrid: Consejo
   Superior de Investigaciones Cientficas, 1962.
 . El p. Las Casas y Vitoria con otros temas de los siglos XVI y XVII.
   Madrid: Espasa-Calpe, 1966.

  ORTIZ, Fernando. Introduccin. Historia de la esclavitud de los indios
   en el Nuevo Mundo. Por Jos Antonio Saco. Pars, 1875. Habana: Cultural,
   1932. VII-LX.

  PREZ FERNNDEZ, Isacio. Bartolom de Las Casas: contra los negros?
   Revisin de una leyenda. Madrid: Mundo Negro; Mxico: Esquila, 1991.

  STANNARD, David E. American Holocaust. Columbus and the Conquest of the
   New World. New York, Oxford: Oxford, University Press, 1992.



Notas

1. Fray Toribio Motolina, en su carta de 1555 a Carlos V, describe a Las
   Casas en viaje llevando consigo dos o tres docenas de indios cargados
   con equipajes, cuya mayor parte eran escrituras contra espaoles,
   vagueando fuera de su monasterio en busca de bullicios y desasosiegos,
   siempre escribiendo procesos o vidas ajenas, buscando los males y
   delitos que por esta tierra haban cometido los espaoles [...]
   (Menndez, El p. Las Casas y Vitoria 60).

2. En los Tratados, asigna veinte razones por las cuales prueba no deberse
   dar los indios a los espaoles en encomienda ni en feudo ni en vasallaje
   ni de otra manera alguna [...] (2: 643).

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== El Libro de las crnicas: una pica desde el orn y el polvo ==========
=== John Jairo Junieles ===================================================

      Jorge Garca Usta (Colombia, 1960-2005), nieto de un inmigrante de
      origen sirio. En su obra potica se cuentan los libros Noticias desde
      otra orilla (1985), Libro de las crnicas (1989), El reino errante
      (poemas de la migracin y el mundo rabes) (1991), Monteadentro (1992
      y 1997), La tribu interior (1995) y Noticias de un animal antiguo
      (2001). Ms informacin en el link:
      http://www.arquitrave.com/htmls/Jorge_Usta_web.htm.

                        Nunca he pretendido que el verano fuese el paraso,
           o que esas vrgenes fueran virginales; en sus bandejas de madera
                    estn los frutos de mi conocimiento, radiante de morbo,
               y te ofrecen esto, en sus ojos de almendras marinas maduras,
                 los pechos de arcilla brillando como lingotes en un horno.
                                                              Derek Walcott

El Libro de las crnicas, del escritor del caribe colombiano Jorge Garca
Usta, es un texto que responde a una inusual manera de acercarse a las
vivencias de un pueblo, de su forma de pensar y de concebir el mundo, a
travs de una mirada a esos seres que han dejado huella en el transcurrir
del tiempo. Se denota en forma clara el trabajo intelectual para eternizar
las circunstancias a partir de los hechos y personajes que forman parte del
conocimiento pblico. El nombre del libro es una diciente invitacin a un
viaje que se realiza a partir del punto de vista de un hombre que conoce de
primera mano acerca de lo que escribe, y en donde la observacin y la
manera de percibir lo que le rodea son claramente expresadas dndole a las
formas ese tinte nico que brinda la seguridad de un conocimiento
vivencial.

La herencia, el amor, los sentidos homenajes, las influencias literarias,
la gloria y la soledad, son algunos de los temas que se integran en el
Libro de las crnicas, elementos que se logran unificar en el amplio
contexto de la vida. El texto es un llamado a la remembranza, que pasa de
ese estatismo en un tiempo ido al dinamismo de un presente que se rehace a
s mismo mediante la conviccin de su permanencia. En Crnica de Claudia
Cardinale, por ejemplo, se hace una semblanza de esta actriz y de su
belleza inmortalizada por sus pelculas. Pero ms adelante el poeta asume
una nueva posicin temporal con respecto a ella, lo que le permite no
quedarse en ese tiempo inmortalizado sino avanzar en el recorrido que a
partir de all contina:

      Ahora, cuando el tiempo
      extermin la menta de los milagros,
      es ya una seora con su pecho
      en uso de buen retiro,
      exhibido en una playa de arena exclusiva
      donde magnates y otras ruindades
      pagan las atenciones del sol italiano

      y toma el sol, aislada de tumultos
      y peridicos incesantes,
      tocada apenas por el salitre selecto que pule sus huesos jubilados
      y tres pecas de fbula
      que jams vimos sus adoradores de barrio.

Claramente se detalla el trascender en el poema. Lo importante no es ese
momento cumbre de la belleza de la actriz en sus pelculas, sino ese
transcurrir que se da despus. Queda, obviamente, el recuerdo, pero es un
recuerdo que se viene a confrontar con el presente que la ronda. Esto le da
vida al poema porque cumple con su objetivo: retratar la inmanencia propia
del ser humano. De igual forma, el hecho de mencionar al barrio acerca a la
actriz italiana al mundo primario del autor y de los dems adoradores, que
pueden ser sus propios amigos o un annimo adorador de otras tierras que,
en ltimas, viene a ser la misma. Este trabajo se asemeja mucho al
realizado en Letana sobre la gloria o la miseria de Kid Pambel, en
donde leemos:

      En una tierra alimentada por los festines de

      olvido
      pocos habrn de recordar la noche grande de

      negro:
      su esbelto coraje remando
      por mares blancos y hostiles,
      sus proverbios de cancula
      para hacernos palenques personales
      en esos diez aos de gloria o miseria
      donde su sudor cay siempre
      como lluvia continental.

      Porque siempre estuvo solo.

      (...)

Y ms adelante:

      No era nadie
      como todos los negros que se llaman Kid
      pelean, tocan bong, se enamoran y mueren
      cuando el destino estatuario
      volvi al infierno previsible
      y el negro se qued ms solo
      entre las interminables compaas de la gloria.

La gloria y la miseria son evocadas en la vida de un hombre que representa
un icono nacional. Pero a la vez el poema es un anuncio o advertencia
acerca de las paradojas de la vida. Garca Usta no se queda en el hecho
puntual sino que va ms all a travs de una mirada en lo posible objetiva
a los avatares de la existencia. En el poema se nota su preocupacin por
los detalles relacionados con la vida del personaje escogido, los cuales
son pasados a travs del filtro de lo perdurable. La soledad es tomada como
un elemento en el que indefectiblemente van a confluir las hazaas de su
hroe, convirtindose as en eje gravitatorio de una vida que gir
alrededor de la fama. Esa soledad es la que inunda este poema y lo
convierte en himno y condena a la ilusoria perdurabilidad de la gloria para
el ser humano, porque ms all de las pginas de los peridicos o el
recuerdo de algunos, la verdadera gloria es la que necesita el alma del
hombre cuando est solo, frente a frente, mirndose interiormente en el
espejo inefable de su propio juicio.

El poeta no se olvida de las races, del pasado que perdura en el presente
de la vida y que se manifiesta en la herencia no slo gentica sino
cultural de un pueblo. En este sentido podemos acercarnos a la poesa
Primer borrador para un reportaje de la cumbia, en el cual esta danza
adquiere un carcter emblemtico de la tradicin popular y sus
manifestaciones propias:

      Cruz la largura de mar ocana
      en inmensas galeras castellanas
      donde la quejadumbre de los negros
      se amontonaba como himno originario.

Lo propio pero a la vez lo asimilado como herencia viva toman aqu su
puesto, porque no es nicamente la cumbia acerca de la cual se habla, sino
del pensamiento y forma de vida de un pueblo. Esa quejadumbre de los negros
trajo consigo una forma de pensar que sirvi como base y semilla a un
pueblo que ha crecido con el transcurrir de los siglos y que ha legado una
memoria imborrable. La memoria de los siglos es la memoria de cada hombre
anidada en el recuerdo consciente o inconsciente de un pasado que no puede
negar. Por eso la cumbia, como danza tradicional venida de frica, viene a
hablarnos de esa cuna lejana que Garca Usta poetiza y acerca con su
tradicional modo de hilar el tiempo con base en la permanencia de lo
ancestral.

El carcter autctono de su poesa consigue traspasar los linderos de esa
costa atlntica en la que se form. Pero a travs de su trabajo se puede
ver que el lugar de la creacin su alma misma, ha sido tocado de diversas
formas por protagonistas cumbres de tendencias particulares, como lo es el
caso de los artistas. Por esta razn algunos de los poemas de su Libro de
las crnicas estn dirigidos a cantores como Alejo Durn y Joan Manuel
Serrat, al poeta Miguel Hernndez, a escritores de la talla de Juan Rulfo y
Fernando Pessoa o a pintores como Paul Gauguin. Se denota su preocupacin
por exaltar la labor creadora de esos que, como l, retratan de diversas
formas la cultura de los pueblos. Su carcter intimista junto con la cabida
que brinda al aspecto anecdtico mostrado de forma esttica, hacen que
estos poemas se conviertan en profundos y sentidos homenajes a los hombres
del mundo, porque en cada ser existe algn legado traspasado por la
posibilidad dada por los sentidos. En la Crnica de Joan Manuel Serrat
encontramos:

      Cuando el cielo sea nuestro
      otra vez Serrat ha de cantar mejor.
      En sus cejas, hombres de Catalua
      llevan unas brasas breves
      casi inocentes
      que recuerdan tanto a las msicas de asalto.

      Cada uno tiene su Luca
      y goza una esquina de amigos
      cuando llega el invierno pintado de azul.

      Mientras que en Crnica de Gauguin se lee:

      Porque l conoci las ansias de ese mar
      que hace de un hombre, por siempre,
      un ngel endeudado,
      o alienta el dios solidario
      que silba por las noches
      los rencores de las islas.

Nos encontramos frente al reconocimiento de la universalidad del arte,
reflejada a travs de las palabras con las que Garca Usta hace recordar la
necesidad de volver a lo bsico, a lo primigenio, que viene a ser lo
esencial. En el primero de los dos ejemplos vemos que los hombres acerca de
los cuales se refiere Serrat pueden ser cualquier hombre, mientras que en
el segundo nos encontramos frente al conocimiento que se da por formar
parte de ese entorno vital que nicamente es enseado por el diario vivir.
El poeta inmortaliza a los hombres que, a su vez, inmortalizan a otros
hombres y, a la vez, l mismo se inmortaliza, porque el discurrir potico
tiene la inmensa capacidad de recoger las huellas de los hombres que en
definitiva son uno y son todos. Existe un vnculo con el ser humano en cada
una de las palabras de sus poemas, por ejemplo, el cantar vincula al hombre
con su anhelo de eternizar, la amistad vincula con la confianza, el
invierno con el recogimiento, el mar con lo misterioso y el silbo en las
noches acerca a lo terreno y a lo divino. Por esta razn no pasa
desapercibida ninguna palabra de sus poemas, ya que se entiende la
necesidad de cada una como un llamado a las cosas que ellas representan en
relacin con el vnculo universal de sus significados.

Garca Usta maneja una especial plasticidad con las palabras, lo cual nos
lleva a encontrarnos con imgenes que se nos aparecen de sbito sin la
menor dilacin pero con una justa presencia. Es decir, el poeta se asienta
en el lmite de lo exacto para no ser superficial pero, a la vez, para no
empalagar al lector. Veamos Seal para Paul Klee:

      Como si la noche fuera una mandarina herida

      y la maana, en la maana,
      el proceso de grandes
      hirvientes goterones de leche

      y todo espesndose en una geometra peridica

      y usted recibe la saliva de la tarde
      (y acecha)

      pensando en la filosofa del borde
      de una camisa.

Como se ve, el juego con los sentidos atrae al lector y le permite
introducirse en el poema con la conviccin del sentimiento trado a
colacin por el escritor. Los colores, los sabores y las texturas se
contrastan de sbito para dar paso a una imagen que se apercibe en la
imaginacin. Esta conviccin de lo artstico frente al lector hace que
llegue la plenitud buscada por el poeta, ya sea para compartir sus
percepciones o para intentar descubrir ese ms all de una realidad ya
conocida. Y es que esa filosofa del borde de una camisa de la que escribe,
nos habla de la necesidad de un devenir a lo presente, donde lo sustancial
es el develamiento de un instante preciso que une ese presente con el
constante raudal de la memoria.

En el Libro de las crnicas, Jorge Garca Usta logra hacer, a travs de sus
32 poemas, un recorrido por esos ambientes que se tornan familiares al ser
humano, ya sea por vivencia directa o por influjo de las historias
narradas. El mismo escritor se convierte en un cantor del pueblo, en una
especie de juglar que se acerca a contar sus historias al ritmo dictado por
la vida. Estas historias invocan el nombre de aquellos que han traspasado
los linderos del anonimato pero que no por eso dejan de representar en su
interior el sentir de otros seres tan humanos como ellos. Podra decirse
que Garca Usta muestra a los personajes de sus poemas tal y como son, sin
ambages ni maquillaje, y vistos a travs de la luz de una realidad primaria
que rodea al hombre, descubriendo en lo cotidiano del ser humano la
profundidad que los ronda en lo ntimo.

** John Jairo Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Macedonio Fernndez precursor del Don Quijote =========================
=== Andrs A. Ugueruaga ===================================================

Prlogo

Este ensayo bien podra haber sido uno de los juegos preferidos de Henri
Bergson al referirse a la Duracin o para explicar que hay un cambio pero
no un cambio de un cambio de cosas; de Jorge Luis Borges con sus ocurrentes
y grandiosas temticas e incluso al mismo Macedonio Fernndez en su No
todo es vigilia para los ojos abiertos. El autor de este modesto ensayo
piensa que en el mismo se coligen dos homenajes: uno, tan devoto y
excntrico respecto a la obra de Cervantes; y otro, como un ferviente
tributo a la obra del primer metafsico argentino. Que se trata en esencia
de dos clsicos y no de uno ya que, en trminos de J. M. Coetzee, ambos
pudieron superar las peores barbaries, pues siempre hay gente que acude a
ellos.

El objetivo de este ensayo es adems el de omitir las cronologas. La
literatura como idea jams se somete a aqullas, a no ser para contar con
un registro histrico y organizativo de tres milenios de constante
produccin. Cabe acotar que esta nota pretende una elucidacin
estrictamente literal y por otro, la elucidacin temporal. As conviene
hacer una apreciacin ya que es otro tipo de tiempo el que aqu se refiere.
La Duracin, explic Bergson, no se trata de la simple sucesin de
instantes sino, ms bien el progreso continuo del pasado que roe el futuro.
En el cual se es capaz de reflexionar sobre un objeto, un libro en este
caso y de ampliarlo hasta el infinito; El Museo de la Novela de la Eterna
es esencialmente de esta naturaleza. Ya que uno no es sino el creador del
pasado, recordando el titulo que figura en el Quijote, en el Suplemento de
Virgilio Polibio, en la invencin de antigedades.

Por otra parte, entiendo que relacionar dos obras no es enfatizar sobre
ambas por ms que uno as lo desee, entiendo ms bien que es la excusa para
marcar la enorme distancia entre una y otra.



I

Son varias las acepciones con las que contamos acerca del Quijote. La
presente exposicin no excluye las ya realizadas sino ms bien intenta
echar luz a un nuevo atisbo, ms cuando uno revisa la obra de Macedonio, el
precursor de Cortzar, Borges, Marechal y tantos otros. Pero es curioso que
un escritor prcticamente annimo (cuando s muy bien reconocido), que ha
escrito escasamente, e incluso ha sido reacio a publicar, resulte ser junto
a Amads de Gaula el precursor del Quijote; ese libro universal y principal
pieza de la literatura del habla hispana.

Es verdad que el Quijote se ha vuelto loco de tanto leer libros de
caballeras. Y que este libro, escrito por el morisco Cide Hamete
Benengeli, sea reverenciado mediante sonetos de personajes famosos de la
poca al Caballero de la Triste Figura y a Sancho. Pero tambin es cierto
que su mismo autor no es quien direcciona esta novela sino que es don
Quijote quien la acta. Ya en el prologo, Cervantes nos asegura que el
Quijote no tiene autores y que se trata de un libro que acota todos los
libros, como un hipottico catalogo: Vengamos ahora a la citacin de los
autores que otros libros tienen, que en vuestro os faltan. El remedio que
esto tiene es muy fcil, porque no habis de hacer otra cosa que buscar un
libro que los acote a todos de la A a la Z, como vos decs. Justamente ese
es el Museo de la Novela de la Eterna, el compendio de obras pretritas
como futuras.

La obra del argentino se contenta con dirigir su obra hacia el todo, pero
que siempre ser una multitud de libros en potencia. Cervantes en cambio
recurre a una historia potencialmente capaz de ser narrada. En el captulo
XXI afirma: Y all no faltar quien ponga en escrito las hazaas de
vuestra merced para perpetua memoria: de las malas mas no digo nada, pues
no han de salir de los lmites escuderiles. Y ms adelante: Y podr ser
que el sabio que escribiese mi historia deslindase de tal manera mi
parentela y descendencia. Y ese sabio que por entonces, tal vez no habra
escrito ese libro an, es el morisco Cide Hamete Benengeli. Sepamos as que
el Quijote no solamente precede sino tambin sobrepasa al autor de la obra.
Luigi Pirandello escribe en el prlogo de Seis personajes en busca de un
autor preguntndose: Qu autor podr decir alguna vez cmo y por qu nace
un personaje en su fantasa?. Hay quienes sienten la necesidad de plasmar
figuras situadas dentro de un marco universal. Son personajes que saben
vivir por su cuenta, corriendo por el mundo en busca de un corazn.
Leonardo Castellani dijo que el destino existe y est hecho de algo tan
real como las leyes de la naturaleza y que despus de hechas se volvieron
necesarias, al igual que el destino de la literatura. Los dos son
semejantes en s mismos.

En un suplemento dominical, Juan Jos Saer habl de que el Quijote fue un
melanclico que decidi medirse con el mundo; Sterne lo vio como un
espritu amable de fragante humor; Emile Cioran lo vio como un loco, que
con l naci nuestra decadencia. Graham Green, en cambio, en Monseor
Quijote, lo define como un hombre sin antepasados. Con ste hay ciertas
razones para discurrir... La idea eterna del Quijote como tal merece no
obstante una infinita lista de argumentaciones. Y lo eterno es no obstante
la imperecedera conjugacin entre la abundancia y la repeticin. Si ambas
existen es porque lo hacen desde lo eterno. Tal compendio es eterno,
innumerable y encuentra entonces sus races en la novela de Macedonio
Fernndez. La Novela (con mayscula) es una morada hostil para cualquier
individualidad. Los personajes son en realidad ms de los que son nombrados
y aguardan en la vigencia un drama que ira a llegar: los personajes
macedonianos de la Novela no tienen conciencia cabal de que son personajes;
lo eterno hace que no logren tener conciencia de s mismos. La Novela
renuncia por tanto a toda novedad, si bien ocurren cosas pero no hay
secuencia alguna con la cual contar. La literatura es aqu un espacio ideal
ya que no se atiene ni al espacio ni al tiempo y es ahistrica en esencia.

Es que la literatura en su totalidad est hecha de muchas cosas excepto de
orden y de cronologas. Por eso el Quijote es el simiente tardo de las
novelas de Caballera, pero tambin es el hijo prodigio de un libro del
siglo XX... Friedrich Nietzsche, inspirado probablemente por el mito de las
cavernas de Platn, en alguno de sus tantos libros dijo que al principio,
cuando todo era oscuridad, los seres no se distinguan unos de otros, que
recin en la luz los seres comenzaron a individualizarse. A esta segunda
instancia pertenece el Don Quijote; sus aventuras en tanto solitario
individuo as lo aducen.

Entonces, situar primero la Novela de Macedonio y despus al Quijote
omitiendo el orden cronolgico, significara figurar mediante ambos la
historia novelada de los hombres; significara tambin simplificar la
comprensin de algo que sucede sin orden aparente, que esperamos que suceda
pero que ya sucedi, que est ocurriendo pero en otro estrato. El Quijote
ilustra la conciencia en medio de la fantasmagora de la locura, arrojada
al mundo, engaada por un velo inherente al mundo mismo, al igual que
Hamlet. La gracia est en que proponen algo y no concluyen nada, tal como
dira el barbero.

El Museo de la Novela de la Eterna aloja en cambio una multiplicidad de
personajes morando por el libro, ensanchada por la multitud de temas y de
prlogos, todo en estado potencial. Su mrito reside en una regla demasiado
sabia como para procurar ahondar respecto a las novelas anteriores. Su
evolucin como tal siempre tiende a lo anterior, incluso anterior al
Quijote mismo. La obra de Macedonio no parece haber olvidado que en la
literatura nada desaparece. Ni mucho menos nos dice de su pasado o de su
futuro: ms bien lo contiene. Cuando Borges escribi que cada escritor crea
a sus precursores, significa que todo se hace y se destina para el pasado
pero tambin para un futuro, por tanto todo lo que se crea es irreal o
mejor dicho: el depositario final de todo lo que se hace es irreal, ya que
nada se conoce al respecto. La problemtica de esta condicin se ilustra en
una novela en potencia y en una novela que alguien ira a escribir. En
parentesco con Henri Bergson ambas nos ilustran que a nada nos lleva el
proceso creador sino a lo que ya existe, por ms irreal que esto parezca.
Por eso es que cuando, en el primer tomo, alguien ira a escribir la
historia del Quijote, en el segundo, en cambio, cuando la historia no ha
terminado an, ya aparece el El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha,
en donde el Quijote habla sobre el Quijote y Sancho, escandalizado, se da
cuenta de que es l uno de los personajes de la historia. En cambio la
Novela se halla en el gnesis mismo del mundo, en la pluralidad; como
pluralidad de interpretaciones y de libros despert el Quijote como
individualidad.

Es que los libros realmente representativos no corresponden jams a su
poca. El Fausto de Goethe, por ejemplo, escrito en el siglo XVIII, bien
podra haber sido escrito unos siglos antes, cuando la alquimia se
encontraba en pleno auge. As como cualquier libro de Kafka o Dostoievsky
bien podran haber sido escritos inclusive en nuestros das. En ellos hay
un corrimiento temporal que hace que sus obras an nos parezcan ms
significativas y misteriosas. Que ni el tiempo ni las filpicas de Nabokov
clasificadas por l como literatura chapucera y deshilvanada en modo
alguno pueden perjudicar.



II

En el captulo XV del primer tomo, tras asegurarle don Quijote a Sancho que
l estaba metido en el cuento, hay un fragmento para rememorar:
Purgatorio le llamas, Sancho?; mejor hicieras en llamarle infierno y aun
peor, si hay otra cosa que lo sea. Quien ha infierno, respondi Sancho,
nulla es redentio, segn he odo decir.

Nulla redentio significa que quien est en el infierno nunca sale de l.
Maurice Blanchot asegur que es infinito todo lugar que ignora la lnea
recta y por tanto no tiene salidas. Es el mismo lugar en que se situ
Holderlin, al cual se refiri como un lugar vasto como toda Asia, ya que
como en toda fantasa, en el sueo o en la magia, tambin hay un espacio
puramente literario, que como en el infierno, no hay salidas, ya que adems
se ignora que uno est justo all. El ignorarlo es su primera condicin. Ya
que un libro lleva irremediablemente a otro as como las asociaciones de
libros, de ideas, no logran jams un conocimiento acabado. Del espacio al
cual nos referimos se halla en una idea y en un ensueo, accesibles a
terceros gracias al testimonio. Las dos obras que nos embargan finalmente
son el ensueo y la realidad, ambas se justifican y complementan
recprocamente. Cervantes, en sus das de encierro, probablemente habr
imaginado, habr cado en el ensueo de un libro que ira a escribirse
recin siglos despus por alguien que vivi en el barrio del Once. Quien
pregonaba que la realidad no desmiente el sueo; que lo que uno so no
adelanta en nada la escena esperada y que el rastro de lo real es
inhallable, en un siglo tan convulsionado y fascinado por el psicoanlisis.
Y por la certeza de que toda accin, en especial la artstica, se parece al
soar. Ese espacio programado por Macedonio posee las mismas cualidades. La
Novela es los espacios como placeres inefables de la enumeracin de
personajes, prlogos, obras en potencia. En que el demonio del
coleccionismo flota constantemente en denotaciones de vagabundeo,
dispersin y dispora. En Espce DEspaces, Georges Perec habla sobre el
nacimiento de los espacios y del origen de los seres, argumentando que el
rectngulo de una pgina puede ser el lugar para engendrar una cama. (En
algn estrato de lo humano estar El Museo de la Novela de la Eterna
crendolo todo incluso a sus precursores, incluso las pginas del Quijote.)

Para Alonso Quijano, en cambio, la locura y la realidad siempre fueron un
hecho imposible de omitir. En El Quijote sabe plasmar el incesante desorden
en el que se hallan su amada, el cura y el barbero, todos ellos son el alma
como todo lo es. Es que Miguel de Cervantes crea en el futuro y en un yo,
Macedonio Fernndez no.



III

En la historia como en el tiempo hay una interrelacin que se renueva
constantemente ms all de la voluntad. Novalis, tal vez, al escribir El
mundo se vuelve sueo y el sueo se vuelve mundo, trae aparejado a La vida
es sueo, muy anterior a Novalis. Por tanto, una sentencia siempre
dimensiona y justifica a la otra. Otra teora que justifica lo dicho es esa
acerca del viejo libro chino llamado Tao Te King: que dice que el Tao, el
Camino, cre el Te, la Virtud, y el conocimiento de la Virtud cre el King,
o sea el Libro, y gracias al Libro existe el Tao. Tao Te King, por tanto,
representa al mundo y a sus partes.

En una idea, desarrollada en dos, tres o en muchos ms libros en pocas
diferentes, es razonable entonces que su representacin se modifique,
reproduzca, reinterprete e incluso vuelva a crear o, al menos, terminar de
crear aquella primera manifestacin. En el principio est el fin, podra
ser la frase adecuada, recordando a T. S. Elliot. Es lo que la lgica
ensea, que si A por tanto B; si B por tanto A. El tiempo, como argument
alguna vez Maurice Blanchot, transmuta los acontecimientos y las
impresiones la lejana del recuerdo.

Sigmund Freud, comprueba esto en Recuerdos encubridores. En l descubre
ciertas particularidades de la relacin temporal entre los recuerdos
encubridores y el contenido por l encubierto. Los recuerdos atrasadores
corresponden a aos posteriores de lo que se cree. Los recuerdos
encubridores se deben slo a las vivencias anteriores.

El tesoro literario y su recuerdo nos engaan, por tanto el Quijote fue
escrito no slo antes que muchas obras y de que Macedonio haya realizado su
Novela, sino que esta ltima inici nuevamente la obra de Cervantes.

Hay una proposicin primera en la Novela: AL QUE QUIERA ESCRIBIR ESTA
NOVELA, escribe Macedonio.

A lo cual en el Quijote se figura: Los que ms se han dado a la lectura
son los pajes; unos le toman si otros le dejan, estos le embisten y
aquellos le piden.

Por otra parte: Pero no he podido ya contravenir a la orden de la
naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante, as, qu poda
engendrar el estril y mal cultivado ingenio mo sino la historia de un
hijo seco, avellanado, antojadizo, y lleno de pensamientos varios y nunca
imaginado de otro alguno, bien como se engendr en una crcel (...)?. As
Cervantes tiene la premonicin de algn prrafo de Macedonio, quien
escribe:

      DEDICATORIA A MI PERSONAJE LA ETERNA

      El mpetu mximo de la altrustica, de la piedad sin ningn elemento
      vicioso confuso o demencial en el acto de abnegacin y acudimiento lo
      he conocido en la Eterna: nada de lo que recuerda la historia o
      publica o comenta la crnica prepara para comprenderle mpetu de su
      Acto de Piedad, fulmnea y total.

Fragmento que inesperadamente influye en el Quijote en las palabras del
cabrero:

Pero dejemos esto aparte, que es un laberinto de muy dificultosa salida,
sino volvamos a la preeminencia de las armas contra las letras (...).

Que lleva a Macedonio a decir:

      O habrs hecho ruido para despertarme y no quedarte sin nuestra
      conversacin.

      Cierto que tengo una gran conversacin, ahora, pero s andar en
      puntas de pie y as ando siempre por el mundo, porque el que tiene
      amor no busca los odos del mundo.

Antes es el revs, dice sabiamente el Quijote, que como el nmero de
tantos es infinito, infinitos son los que han gustado de tal historia, y
algunos han puesto falta en la memoria del autor.

A lo que se responde en la Novela acerca de los que se olvidaron del autor:
Aparecen sin pasado: ante una felicidad que no se so para esperarla como
imposible, y para sentirla ms real, cortaron su pasado, los hicieron
sueos, vnculos, familias, recuerdos, olvidaron. Y as sucesivamente.

Para finalizar, se le dice precursor a alguien que inicia un camino, una
manera de concebir el mundo, pero sin lugar a dudas es precursor quien
abarca completamente a los dems, pues lo que llamamos inicio es sino
totalidad. Atribuciones mismas del origen. Lo que se inici con aquella
gran novela hace ya cuatro siglos, Macedonio Fernndez la multiplic en su
Novela a don Quijote, a Sancho, a Dulcinea y a todas sus situaciones, al
punto de tender a ser todas las novelas. En definitiva, La Novela es la
precursora de todas, incluso de El ingenioso hidalgo don Quijote de La
Mancha.

** Andrs A. Ugueruaga
   andresugueruaga@hotmail.com
   Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el
   diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con
   pginas como Monografias.com. La mayora de su produccin permanece
   indita.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Ileana Garma

   *** De lo que no se puede hablar
       Mara de Lourdes Javier Rivera

   *** Poemas
       Miguel Aguado Miguel

   *** Alimentando a El Viento
       Mara Celeste Vargas Martnez

   *** Una casa en el cielo
       Dolan Mor

   *** La historia de la nia que tomaba fotografas
       Carlos Wilfredo Trejo

   *** Reflexin de una poca
       Rafael Batista Cceres

   *** Historias de mujeres y ciudades
       Carolina Lozada

   *** Poemas
       Livia Daz

   *** No tiene por qu enterarse
       Pablo Hernndez Prez

   *** Poemas
       Karol Arcique Crdova

   *** Alicia
       Jos Ramn Plens

   *** Poemas
       Amparo Osorio

   *** Cardiaca. Historieta sobre el corazn
       Anglica Lpez Gndara

   *** Poemas
       Toms Salas

   *** Sueo recurrente en noches de insomnio
       Adn Echeverra



=== Poemas      Ileana Garma ==============================================

*** Ejercicio o plegaria
    para encontrar la sombra
    (De cmo ni el sargazo nos aleja del reloj)

Nunca del todo y del todo sustituible
No hay grandilocuencia para mis verdades efmeras
S que rompo la hoja y no me levanto
    levantarse es apenas el recuerdo de la sangre

Hay muros donde el rostro se expande hasta la ausencia
crecen las manos
siempre      hacia abajo      siempre
hacia la parte ms oscura de la lluvia

Ileana  Tleana  Ileana Garma
te buscan  te busco  te buscamos
Hay en las bocas de la luz el muladar de tu sombra
no le creemos
s que miras detrs y un reloj te carcome

Te desdibujas en los resquicios de la piel
como una leyenda procreada por naufragios
La arena se arena con los poros
el agua sube por tus piernas hasta llenarse de marismas
de la concepcin malsana del sudor
Has pronunciado            lumbre
He pronunciado        carne
Vamos a romper la falsedad    la verdad       el todo

La esfera del desencuentro crece en tus orillas
es el polvo
la inutilidad de los pjaros apisonados en la piel
es la vejez cansada de encontrarse en los charcos
de presagiar la resignacin

No voy a hablar de hechizos
la plegaria es mi nombre
es la linde que divide la conducta de esta brasa
de este brazo que encalla en la injuria del mar
en mantarrayas violeta que crecen
en el espejo
   espejo alimentado de rincones
mi nombre es reconocerse adherido a la palabra
en la travesa de palparse
a travs de la noche



*** Para hundirme en la sangre hasta hacerla convincente

A travs del sobornable abismo de la piel
que tiende a confundirse       conmigo
con la luz creble detrs del viento
no hay ms que un camino probable
dispuesto al azar por desaliento o rutina
donde el pesado
olor a migraa o lluvia por venir
se extiende hasta mi franca turbacin
como una planta llenndose de sitios
                     aceptables para el insecto
                           Un poco de muerte

Se endurece la sal sobre mis prpados
como una mentira razonable
la costumbre

O es que volvemos a la metamorfosis de la brasa
sin haber cambiado de languidez
esqueleto opaco?
Volvemos a la noche flanqueada por el hierro
que se estrecha sobre el intento de soar
y es aqu
donde la piel se retira a su mismo espiral de mugre
y le creemos         con un poco de rencor
con el desinters apropiado
para cerrar los ojos



*** Cuando para m

cuando comprendo
cuando quiero caf
cuando me digo acabaste pero slo es de noche
pero edificios de tijeras y la calle hacindose piras en el costado
entre las macetas o sentirme carne rastrojo
rastro para el llanto
                      Cuando pasa esto me pregunto  En verdad? Ser Eva?
En verdad eres Adn?
y me sabes rbol y me sabes manzana y me caminas mordida de serpiente
y me recorres savia
y me diluyes tiempo de computadora o pesadilla
o hacia atrs  o hacia m
o esa historia que nadie ha escrito
esa historia que escribieron de nosotros
de la luz nunca luz
        slo parpado en plena decisin de corroernos
Entonces
no hay entonces   La Jornada o litografas de fro
o litografas de mi ancianidad         de mi vela derretida
entonces tu peso que pesa tu pesadumbre tu paciencia inexistente
entonces amanecemos terciopelo y hay una regadera
y todo esto cuando digo De verdad?
y todo esto cuando digo Te quiero



*** Porque hay departamento o tres pisos o azotea

Porque nos cansa faminar porque el cigarro nos devuelve aliento
porque nos volvemos adictos a la cafeinotristeza y beber de ti
y bebers de m
Ya no nos gustan los espejos

Aparecern fbulas
      aparecer un gemidiscurso donde alguien llora pero prefiero gritar
Ir debajo de los pies a formar mis races y hay centro tambin maana
      [camaroja
pero tazanoicamente nos perdidecimos instante y me voy quedando silencio
casi verde
Casi seco   arado

A veces no te llamo y me buscas vozlactante
a veces te busco y me respondes vozmurcilagomuro
tranva dos direcciones y nos veremos otracintura
tranvas dos discreciones y nos daremos un beso
y nos daremos un cetro
para gobernarnos el uno al otro



*** No hay puerta de escape
    Slo cama

Parece que hay jueves que soy calles violeta que se desbordan
dices que vendrs mientras decido ser escalera incandescente
Parece que hay rumores del alba en que derrotas
derrotas a la ausencia y le quitas el nombre

Porque aprender                  padre
a ser incesto de lluvia tejado y maullido
porque aprender a llenar de tarde mi cara muchacha y con lentes
porque aprender a dejar las costillas en el ahogo
a llenar los senos de madrugada

Ya no mentir los pliegues me fascinan
hermano padre hijo vengan sentir el peso de mi boca
arder y presente y presentir que no habr puerta de escape
slo cuero cabelludo
slo morders mi nombre y la entrepierna
y entre un tal vez y demasiado domingo triste
te dir
esto necesitaba
esto necesitaba para no caer en la trampa del calzado y silencio
slo razn en la oscuridad y detrs del rojo
a travs de tu piel oscura que palpita

Negroda negramano negraconviccin de combate
de cerrar los dientes sobre el pecho o viento sin cortina
de cerrar la ausencia de palpar el grito
negroda nubegorda tierra de sbana y semen
negraconviccin         de amarte
de comerte en mi sigilo
en las esquinas ya no habr deseo porque nac Tleana Garma
porque nac demasiado ngel roja
demasiado para ti



*** No nos salvaremos

Claro que habr tiempo para que las rodillas cicatricen
para que la vehemencia se vaya o se cierre el parque
Claro que llorar pero es igual que nadar
o ver televisin en el insomnio
o caer en el hasto de los huesos pesados y ya sin planchar tu ropa
sin pronosticar la furia
en los alrededores del comedor
Claro que vivir quitndome luz o llena de aliento
vivir de vida sin vida de vidas para vivir
para tener una mascota o mojar los pies en la lluvia
Claro que volvers o slo el vrtigo de pausas y de cosmos
con el pnico           el sexo que se fuga en las fogatas
Slo fuego
Y podremos utilizarnos de nuevo a riesgo de hundirme para siempre
a riesgo de enmohecer la sbana     de volverme elctrica
Claro que el labio se cansa o el omplato te espera

Te necesito con desgano y voracidad
Claro que vendrs
                                                                                nos perderemos
** Ileana Garma
   segundo_eva@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1985). Colabor en la revista
   estudiantil El Callejn de La Pazcuala. Condujo el programa Umbral hacia
   la expresin en la estacin 102.3 FM Radio Ecolgica. Particip en el
   taller de creacin literaria del Instituto de la Juventud de Yucatn y
   desde 2004 asisti al taller mensual que imparta Rafael Ramrez
   Heredia. Asisti al VI Encuentro Internacional de Escritores del Caribe
   2004 y al II Encuentro de Poetas en Chiapas 2005. Asisti al Mdulo 1 y
   2 de salas de lectura dirigido por el Instituto de Cultura de Yucatn
   (http://www.culturayucatan.com). Curs el diplomado de Cultura,
   Protocolo y Periodismo, organizado por el Centro Cultural Santillana, en
   conjunto con el gobierno del Estado de Yucatn, a travs del Instituto
   de Cultura de Yucatn. Forma parte de la Catarsis Literaria El Drenaje
   S.O y del Centro Yucateco de Escritores. Ha colaborado en la revista
   Navegaciones Zur, en el suplemento Arena del diario Excelsior
   (http://www.nuevoexcelsior.com.mx) y en diversas revistas y suplementos
   de su pas. Fue becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes,
   en creacin literaria. Ganadora de la mencin de honor en el Premio
   Estatal de Poesa Jorge Lara y el Primer Lugar en el mismo premio,
   2004 y 2005, respectivamente. Ganadora del primer lugar en el Premio
   Estatal de Poesa Jos Daz Bolio. Realiz las portadillas interiores
   y portada del libro Xenanko del escritor Adn Echeverra. En enero de
   2006 se public su libro inaugural Itinerario del agonizante.
   Actualmente colabora en el Departamento de Programas Educativos en las
   Oficinas Centrales D.F. del Consejo Nacional de Fomento Educativo
   (Conafe, http://www.conafe.edu.mx) y es becaria de la Sociedad General
   de Escritores de Mxico (Sogem, http://www.sogem.org.mx) para cursar el
   Diplomado en Creacin Literaria.



=== De lo que no se puede hablar      Mara de Lourdes Javier Rivera ======

      (Nota del editor: la escritora puertorriquea Mara de Lourdes
      mantiene indito su libro de cuentos De lo que no se puede hablar,
      que gira en torno a la historia de desamor de los personajes Olivia y
      Toms. Hoy presentamos a nuestros lectores una seleccin de esos
      textos).

*** El ltimo baile

Olivia sali al pasillo convencida que nunca se volveran a ver. Aqu
termin todo, pens mientras reajustaba la cartera sobre su hombro. Ya
haba proclamado como ltima otras ocasiones pero esta vez era distinta.
Ella lo saba. Ese da fue diferente. Olivia se haba demorado unos
minutos. Quiso hacerlo esperar aunque saba que a l no le importara.
Cuando lleg vio que le haba dejado la puerta abierta y entr como
autmata hacia el dormitorio. Por primera vez no hubo alcohol ni nada que
sirviese como prembulo. Slo estaban ellos dos. Comenzaron el mismo ritual
de siempre. Se desvistieron entre risas. La recost sobre la almohada y
acarici tiernamente su frente. Ella se amarr a su cuello. En ese momento
algo se quebrant. Cerr los ojos y trat ftilmente de borrar sus
pensamientos. Cuando terminaron ella permaneci en silencio.

Toms continuaba con la misma naturalidad de siempre. Fumaban mientras
conversaban sobre alguna tontera. Olivia sonrea pero sus ojos se
concentraban en las cenizas que iba dejando cada vez que inhalaba. l
estaba ensimismado en alguna ancdota cuando se dio cuenta que dentro de
poco tena que ir al trabajo. Decidieron bajar juntos.

Si quieres esprame afuera en lo que busco mis cosas.

Ella asinti. Apag su cigarrillo y vio el ltimo destello de fuego
aniquilarse en el cenicero.

Esperando en el pasillo record aquella primera noche con Toms. Fue un
desastre. La primera vez que uno tiene sexo con alguien siempre es la
peor, dijo l en su defensa. La mejor es la ltima. Siempre se haba
preguntado cmo haba llegado a semejante conclusin. Un ao despus
contemplaba la posibilidad de que fuera verdad.

Mientras l cerraba la puerta, Olivia se asom por la ventana. Nunca se
haba percatado, pero detrs de ese edificio haba un basurero. Viste qu
pocilga?, dijo Toms con las llaves en mano. Ella se qued observando el
panorama. Entre la basura se asomaban los esqueletos oxidados de algn
edificio.

Creo que es la primera vez que veo tanta basura en Espaa coment.

Es igual que en todos los lugares del mundo, Olivia. Slo que quizs en
nuestros pases la basura no est tan bien escondida.

Ella esboz una media sonrisa. Quizs, le contest.

Volvi a mirar por la ventana. Visualmente est genial, dijo absorta por
las luces y sombras que estaba viendo. Me encantara tomar una
fotografa. Toms la mir y dijo cariosamente: T eres la artista. La
prxima vez trae tu cmara. Le solt una guiada y comenz a bajar las
escaleras.

Ella se demor un instante ms. S... la prxima vez.



*** Intermezzo

      intermezzo:

      1. (voz it.) m. ms. Composicin musical instrumental interpretada al
      comienzo o en el entreacto de una pera, antes de levantar el teln.

      2. Composicin musical breve e independiente.

      3. pera cmica en un solo acto que se representaba en los entreactos
      de una pera seria, en el siglo xviii.

Y de repente... paf!

No se vea nada pero Toms entendi exactamente lo que haba pasado. Ella
estaba acorralada en la pared, trat de brincar sobre su cuerpo y paf!

Slo se vea una leve sombra pero saba que Olivia estaba desnuda sobre el
suelo.

Ests bien?

Slo a m se me ocurre una anormalidad como sta.

Toms se ri un poco: Es una forma original de empezar el da....

S, seguramente, dijo mientras se levantaba.

Siempre fue as. En algn momento le entraba la desesperacin de salir
corriendo.

Todava estaba oscuro. Seran las 5... 6... de la madrugada. Esta tipa est
loca, pens.

Huyes de nuevo?

No estoy huyendo... Prefiero dormir en mi cama. Mejor para los dos, no?

Paus un momento en lo que se pona los pantalones.

Adems, continu, qu diferencia hace si me quedo o no?

La diferencia entre dormir tranquilamente o despertar con un golpe...

Afortunadamente era oscuro pero Toms saba muy bien que lo mandaba a la
mierda con sus ojos, con esos enormes ojos que parecan absorber el mundo
entero cuando los abra.

Pueta! No encuentro mi blusa!

Espera que prendo la luz.

Olivia se mova desesperadamente por el cuarto.

Olvdalo. Total, si me pongo el abrigo no se nota. Me la das despus.

Que esperes un momento y te ayudo.

S... est loca, pens mientras pona su mano debajo de la almohada.

Aqu est extendi la mano para drsela y vio que ya se haba cubierto
con el abrigo.

Olivia tom la blusa y la escondi en su cartera. l se qued observando
cmo ella trataba de acomodar las cosas en el pequeo espacio. Siempre
llevaba consigo un hacinamiento de porqueras: papeles, pinta labios,
lpices, bolgrafos, recibos viejos, llaves y a veces hasta libros. Ahora
se le sumaba una pequea blusa al contenido de esa tumultuosa cartera.

Te acompaara hasta la puerta pero...

No te preocupes. Sabes que conmigo no tienes que ponerte con esas
cortesas.

Ya s que no te importa, pero no es slo por ti.

Da igual, chico. Qudate durmiendo. Nos vemos luego.

Bueno, pues, qu descanses.

Igual.

Toms la sinti recorriendo el pasillo. Al rato escuch la puerta. Mene un
poco la cabeza. Es artista, no poda ser de otra manera. Se volvi a rer
de la escena y trat de dormir en esa cama ahora impregnada del perfume
frutoso que siempre permaneca cuando Olivia ya no estaba.



*** Sonata en mi mayor para escuchar mientras se lee Rayuela

         Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaos del puente,
             entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonrea
            sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era
          lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas
           precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o
                            que aprieta desde abajo el tubo de dentfrico.
                                                           Horacio Oliveira
                                    Rayuela (captulo 1), de Julio Cortzar

Primer movimiento

Tengo muchas ganas de verte.

Olivia sostuvo el telfono en silencio. Ya haba escuchado aquellas
palabras muchas veces y estaba demasiado consciente de que carecan de
significado.

Y? le pregunt irritada.

Que quiero verte repiti.

Y para qu?

Para vernos, hablar... me haces falta.

Olivia rod los ojos. Ah mismo sinti un deseo incontenible de mandarlo a
la mierda. Saba muy bien que l realmente no quera verla. Comenz a mirar
su habitacin sin saber cmo responder. Al lado de la almohada descansaba
el libro que la acompaaba fielmente todas las noches. Fue entonces cuando
se le ocurri una manera de nivelar el juego.

Quieres verme?

S.

Bueno, dejmoslo al azar. Yo no voy a acordar contigo ninguna cita.
Bscame. Te doy un mes. Si me encuentras casualmente por esta ciudad...
ser tuya una ltima vez.

Al otro lado no se escuchaba nada. Finalmente Toms dijo: Un mes?.

S, suficiente tiempo. Un mes. Despus de eso no me vuelvas a buscar.

Bueno... si as quieres, pues te encontrar.

Suerte dijo Olivia y enganch el telfono aguantndose las ganas de rer.



Segundo movimiento

Toms estaba en una barra con unos amigos. Conversaban sobre alguna
pelcula, o algn libro, en realidad ni l mismo lo saba. Sus ojos
brincaban de un lado al otro.

Ests buscando a alguien? le pregunt un amigo.

No... no... estoy slo pensando...

Pero l saba muy bien que s buscaba a alguien. Miraba constantemente a la
puerta esperando que Olivia irrumpiera en su espacio. Quera verla...
tocarla... se llen de tanto deseo que no poda casi contenerse. Esta
ciudad no es tan grande. Tendr que verla en algn momento... sera
imposible.



Tercer movimiento: scherzo 34/7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy di-
Viernes por la noche. Todo el mundo est afuera. Termino mi
bujndola como si saliera de mi mano, como si por primera vez
cigarrillo y me coloco en la cama. No tena ganas de salir. Prefiero
tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para
quedarme leyendo este libro, mi libro, mi fiel amante. Paso las
deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que
pginas y me deleito con estas palabras. Hermoso. Acomodo la
deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca
lmpara para que ilumine mejor el recorrido que van haciendo
elegida entre todas, con soberana libertad, elegida por m para
mis ojos. Y en toda esta comodidad no puedo evitar pensar en ti.
dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco
Estars buscndome? Me divierte la idea pero dudo que seas tan
comprender coincide exactamente con tu boca que sonre por
pendejo. Quizs lo eres. Quizs no te conozco lo suficiente. Tus
debajo de la que mi mano te dibuja.
palabras comienzan a retumbar por mi mente. Realmente nunca
Me miras, de cerca me miras, cada vez ms cerca y entonces
nos hablamos. T ibas por tu lado y yo por el mo. Las instancias
jugamos al cclope, nos miramos cada vez ms de cerca y los ojos
se dieron desde el cuerpo. Tus manos deslizndose por las
se agrandan, se acercan entre s, se superponen y los cclopes se
mas. Tu boca rozando la ma. Eso fue todo. Quizs te quise... pero
miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan
eso fue hace mucho tiempo. Ahora ya no queda nada. Slo
tibiamente, mordindose con los labios, apoyando apenas
recuerdos fugaces de tu piel. Tu piel morena. Tu piel dura. Tu piel
la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire
suavemente acariciando la ma. Fue eso y nada ms. Una msica
pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces
cacofnica creada frgilmente entre dos cuerpos. T y yo en el
mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la
silencio de noches como sta. T y yo rechazando por un
profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviramos
momento la vida y la soledad. T y yo en una terriblemente
la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de
efmera coincidencia. Nosotros, un colectivo que nunca existi.
fragancia oscura. Y si nos mordiramos el dolor es dulce, y si nos
Un tcito desencuentro. S, quizs te quise... pero el tiempo ha
ahogamos en un breve y terrible absorber simultneo del aliento,
borrado todo sentimiento y slo me quedo con vestigios de tus
esa instantnea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo
huellas en mis sbanas, las mismas sbanas que ahora cobijan mi
sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra m como una
cuerpo cansado. El tiempo pas velozmente. Yo me quedo sola,
luna en el agua.
buscndote entre estas palabras de Cortzar. Encontrndote, perdindote,
diluyndome en la historia que leo. Voy reviviendo el pasado que se
convierte en verbo presente, demasiado presente en mi carne.



Cuarto movimiento

Jugamos esta rayuela atrofiada. Jugamos sabiendo que nadie ganar. Jugamos
sabiendo que ninguno de los dos est realmente jugando. Jugamos, como
siempre, jugamos...

   La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta
   del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello
   dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto est el Cielo,
   abajo est la Tierra, es muy difcil llegar con la piedrita al Cielo,
   casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco,
   sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las
   diferentes casillas.

Voy por las calles buscndote
como el tonto que bien sabes que soy.
Imagino tu silueta por todas partes
tu silueta de mujer pequea.
Olivia, te veo en todos los rostros
pero no te encuentro.

                                  Una parte de m quiere que me encuentres.
                                            Camino por las calles sintiendo
                                                  que la ciudad me observa.
                                  Pero s muy bien que aunque lo intentaras
                                                        no me encontraras.
                                                    Nunca te volver a ver.

   ...y un da se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta
   el Cielo, hasta entrar en el Cielo... lo malo es que justamente a esa
   altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el
   Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la
   angustia al divino cohete, en la especulacin de otro Cielo al que
   tambin hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la
   infancia... se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como
   ingredientes, una piedrita y la punta del zapato.

No te encontrar

                                                    No me estars buscando.

   ...la piedrita tena que pasar por el ojo del culo, metida a patadas por
   la punta del zapato, y de la Tierra al Cielo las casillas estaran
   abiertas, el laberinto se desplegara como una cuerda de reloj rota
   haciendo saltar en mil pedazos el tiempo de los empleados, y por los
   mocos y el semen... se entrara al camino que llevaba al Kibbutz del
   deseo, no ya subir al Cielo (subir, palabra hipcrita, cielo, flatus
   vocis), sino caminar con pasos de hombre por una tierra de hombres hacia
   el kibbutz all lejos pero en el mismo plano, como el Cielo estaba en el
   mismo plano que la Tierra en la acera roosa de los juegos, y un da
   quiz se entrara en el mundo donde decir Cielo no sera un repasador
   manchado de grasa, y un da alguien vera la verdadera figura del mundo,
   patterns as pretty as can be, y tal vez, empujando la piedra, acabara
   por entrar en el kibbutz.

Y si de repente abro una puerta
o giro por una esquina
y apareces t?
Y si cierro los ojos y al abrirlos
me encuentro con tu sonrisa?

                                               Y si ocurre lo implausible?
                                                Y si reviertes mi cinismo?
                                       Y si lograras desafiar esta ciudad?
                                                           La magia, Toms,
                                                      dnde est la magia?

Los das van pasando. El tiempo se derrite con el calor que arropa a esta
ciudad. Una leve brisa como un aliento seco revuelca algunos papeles que
alguien tir por la calle. Los transentes desfilan ante mis ojos. Ya ni me
fijo. Todos son iguales. No s dnde estars. No s lo que hars. Los
msicos empacan sus instrumentos y se van sin saber cundo volvern a tocar
juntos. Slo quedan los ecos de aquellas sonatas que retumbaban por las
paredes. Sombras, slo sombras. Sombras que se esconden y que nunca
volveremos a ver con claridad. Me quedo con los recuerdos y con unas
palabras enterradas en algn libro que reviven tu presencia inscrita ya en
mi piel.



*** Quasi una fantasa

Olivia apareci de repente con un conjunto de lencera negro. Se fue
deslizando sobre el cuerpo de Toms hasta llegar a sus labios. Lo bes
apasionadamente. Se quit su ropa interior y la tir de un lado.

Toms la aguant por la cintura. Se arrim a sus pechos acariciando con su
lengua uno de sus pezones, cuando ella lo interrumpi:

Por qu sigues soando conmigo?

Toms rod los ojos:

Pero, es posible que interrumpas el momento hasta cuando te estoy
soando?

Lo siento, pero me parece un poco jodido que despus de tanto tiempo sigas
metindome en tus sueos.

No, no... Olivia, no. ste es mi sueo. No tienes derecho a daar mi
fantasa.

En serio, mijo. Y esa ropa interior? No puedes por lo menos imaginarme
con algo ms decente.

Vte a pelear conmigo a tu cabeza y djame en paz.

Si es tu sueo, entonces puedes callarme sin ningn problema.

Toms la mir de reojo. No s por qu pero estoy empezando a creer que eso
es imposible dijo casi resignado.

No me has contestado la pregunta.

La recost sobre la cama y le bes el cuello. Ella lo apart, aguantando su
cabeza para mirarle a los ojos.

Dime por qu...

Toms abri los ojos y ante l se iba enfocando el paisaje catico
habitual. Maldita sea, pens para s tratando de registrar bien lo que
haba soado.

En eso se abri la puerta. Te despert, cario?. Toms gir su rostro
hacia ella. No, tuve un mal sueo, eso es todo. Ella se meti en la cama
y lo abraz. Pobrecito, suspir mientras se acercaba a sus labios para
besarlo. Te quiero mucho, Toms, dijo con los ojos cerrados. Yo
tambin, respondi sostenindola entre sus brazos.

Cerr los ojos y trat de retomar la escena donde se haba quedado.

** Mara de Lourdes Javier Rivera
   bealprlibre@yahoo.com
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1981). Estudiante de doctorado en
   historia del arte en la Universidad de Salamanca (Usal,
   http://www.usal.es, Espaa). Su produccin permanece indita.



=== Poemas      Miguel Aguado Miguel ======================================

*** El riachuelo

Nazco en la cima cubierto por nieve,
cada maana respiro pureza,
lento desciendo por llano relieve,
surco basaltos de dura aspereza.

Frgidas luces alumbran al da,
cubren mis carnes enaguas heladas,
nutren mis huesos su triste agona,
ceban mis lomos pequeas cascadas.

Piedras y riscos impiden mi paso,
fuerzas reno, de golpe me lanzo,
vetas y rocas arao y arraso,
cuna fabrico, mis pies abonanzo.

Cambio mi enagua a color esperanza,
surco laderas de la alta montaa,
hbil y presto camina mi andanza,
granos de roca mi pie desentraa.

Bruscas pendientes encuentro a mi paso,
caigo de bruces, guijarros arranco,
pido socorro, mas nadie hace caso,
rampas me impulsan llegar al barranco.

Piedras y lodos y arenas arrastro,
sueltas las aguas devastan do fluyen,
liar imposible, las aguas yo lastro:
cruel caminar; sus caprichos refluyen.

Rasa pradera viveza apacigua,
mpetu calma, sosiega mis saltos,
golpes de piedras mi seno amortigua,
laso, con cantos la orilla peralto.

Tramos extensos divago con calma,
nubes y cielo refleja mi espejo,
mide su altura orgullosa la palma,
crece en mis bordes alegre festejo.

Torres sepultan sus vrtices altos,
tiempo en mi seno la marcha volteo,
bajo los puentes su bveda exalto,
sopla el tornado, los cuerpos bandeo.

Dentro mis aguas las guapas se baan.
prdigo mimo los cuerpos preciosos,
todas se placen, y todas se apaan,
todas disfrutan momentos valiosos.

Vida rebulle por do me deslizo,
crecen las plantas lozanas y airosas,
tiernas races rebusca el erizo,
liba la abeja su miel de las rosas,

rboles verdes adornan mi orilla,
nios alegres caminan al vado,
sobre sus troncos escala la ardilla,
pace de noche el caballo trabado.

Aves cantoras alegran mis huellas,
zarzas camuflan los nidos construidos,
ramas esbeltas cobijan a aqullas,
cnticos lanzan al aire ceidos.

Clido agosto, sequa padezco.
Suda el labriego su mies cosechando.
Nada escatimo, cuanto he les ofrezco.
Marchan, sudor en el bao dejando.

Ciervos simpticos beben mis aguas,
cada alborada buen da desean,
huyen medrosos, se acercan piraguas,
vuelven graciosos, tranquilos pasean.

Urbe grandiosa cordial atravieso,
muros de piedra a mi paso relamo,
gentes acuden por ver mi embeleso.
Llego a la vega, riqueza derramo.

Llego a la mar con caudal abundante,
pierdo dulzura, salitre incremento,
sueos olvido de mi ir adelante,
ricos pases regu sooliento,

de amplias veredas dorm a la sombra,
rudas pendientes baj acelerado,
llanos enormes sembr de una alfombra,
todo, s a todo un adis apenado.



*** El soneto

Los sonetos, en s, son un poema.
Catorce endecaslabos contienen
concisas las ideas, que provienen
del desarrollo entero de su tema.

La lgica demanda de un dilema,
la gramtica y mtrica intervienen,
las rimas de los lxicos se obtienen,
cadencia dan las tildes al problema.

Mi idea est completa en los cuartetos,
debo cuidar la forma con esmero,
antes de terminar con los tercetos.

Pensamiento brillante hallar espero,
colofn que precisan los sonetos,
y firmar cual andante caballero.

Seal de buen agero:
Fin del soneto. Aado el estrambote.
Por favor, perdonadme, Don Quijote.



*** R.I.P.

Flores, rosas y ms rosas lozanas
sobre mi fretro posaron, muchas
rojas, rojo encendido de mis luchas.
Sus aromas perforan las ventanas

Flores, rosas, ms rosas ya marchitas
a mi tumba trajeron y dejaron.
Sobre el fro granito abandonaron.
Ya traern ms en futuras citas.

Flores, rosas y ms flores chafadas
del camposanto ensucian el terreno,
el viento las arrastra a campo ajeno.
Flores y almas quedaron olvidadas.

Sepultura quebrada, abandonada,
ni una flor, ni una rosa, ni memoria.
Un joven escribir pretende historia,
lee mi gracia en piedra desgastada.

Traen el primer ao una corona,
aportan el segundo enorme ramo,
al quinto vienen, se van como gamo,
despus... alguna vez... una persona...



*** Clausura

Sor Clarisa
hila en rueca
y precisa
su mueca.

Oye misa
y no peca
su sonrisa
dulce mueca.

Ni un momento
sale fuera
del convento.

Cuando muera,
halla asiento
en terrera.



*** El circo

Hermosos
pinares
lugares
frondosos.

Donosos
juglares,
cantares
graciosos.

Danzantes
se apan,
instantes

ocupan,
infantes
se agrupan.



*** Hojas secas

Suave brisa.
Hoja seca
baila aprisa;
se reseca.

Viento avisa,
todo ahueca,
a do pisa
lo hipoteca.

Hojas muertas
yacen yertas,
Vegetales

se aprovechan,
brotes echan
recentales.

** Miguel Aguado Miguel
   m_aguado2000@yahoo.es
   Escritor espaol (Estepar, Burgos, 1934). Su obra permanece
   mayoritariamente indita.



=== Alimentando a El Viento      Mara Celeste Vargas Martnez ============

Grrrrr un sonido hueco y profundo se dej escuchar.

Y sin ms, nuevamente se volvi a or ese extrao Grrrr que rompi el
silencio de la noche. Era una noche fra, lluviosa como todas las noches de
julio. Tan fra que los perros tenan flojera de ladrar.

No puede ser... Creo que voy a morir de hambre esta noche. Cada vez es ms
difcil conseguir comida era la voz de un hombre regordete, de cabello
negro, cejas prominentes y una ancha nariz.

Sin pensarlo ms, aquel hombre se puso su deshilachado chaleco, una mochila
a cuadros azules en los hombros y sali de ese pequeo cuarto que le serva
de habitacin. Camin por varios pasadizos, baj algunas escaleras y
despus de un momento ya estaba frente a una mesa. Pero no era una mesa
comn: era una enorme mesa de madera con un mantel rojo. Era tan grande que
el hombre, aun parado, apenas si llegaba debajo de un cuarto de una de las
patas.

El hombre sac de su mochila un clip que en uno de los extremos tena atada
una soga, bueno, en realidad era un pedazo de estambre, pero a l le serva
bastante bien. Arroj el clip sobre la mesa, ste qued enganchado en el
mantel y poco a poco el hombrecito fue subiendo por la soga. Despus de un
momento ya estaba en la cima. Dio unos cuantos pasos y pronto encontr lo
que buscaba: un enorme plato con dos galletas de chocolate. Corri hacia l
y como pudo guard las galletas en su mochila para despus regresar a su
casa. No sin antes sacar de su bolsa un largo popote, el cual poda encoger
y estirar cuando fuera necesario, introducirlo a una taza con leche tibia,
sorber, y guardar un poco de ese blanco lquido en un botecito que tambin
llevaba en su mochila. Al terminar, baj de la mesa y regres a su hogar
rpidamente, pues ya se escuchaban tras de s los fuertes pasos del dueo
de la casa y por lo tanto, el dueo de aquellas galletas.

Al llegar a su casa, sac de su mochila las galletas y la leche y se
dispuso a cenar. En realidad no le gustaban mucho las galletas de
chocolate, sus preferidas eran las de fresa, pero en esa ocasin slo haba
de ese sabor.

Despus de cenar, Felipe, que era el nombre de ese pequeo hombre, se
dirigi al hmedo techo de la casa donde un hoyo le serva de mirador en
las noches estrelladas. Le encantaba mirar las estrellas, aunque en los
ltimos aos en la ciudad ya no se vean tantas luces en el cielo. Haba
llegado a esa casa haca ya muchos, pero muchos aos. Y aunque al principio
haba pensado vivir en el jardn, cerca de un enorme pino, al final se
decidi por el interior de la vivienda, entre las paredes. l era muy
friolento y si se quedaba en el exterior sus pies podan congelarse.

Poco a poco consigui los materiales necesarios para darle forma a su
hogar: con un pedazo de madera y cuatro clavos hizo su mesa, con una tapa
de un frasco y unos palillos su silla, con un tabique y pedazos de tela la
cama, las cobijas; y con un calcetn, de uno de los nios de la primera
familia que vivi en la casa, hizo una suave almohada; aunque tambin con
trozos de tela, que recoga de uno y otro lado, haca su ropa. As le fue
dando forma a su casita, la cual barra todas las maanas con una escoba
que haba hecho con un palo de paleta y ramas de un pino.

Todo era fcil de conseguir para Felipe excepto la comida, ya que siempre
esperaba a que los dueos de la casa salieran a la calle o simplemente se
alejaran de la cocina.

Todos los das tomaba su mochila, donde llevaba las herramientas necesarias
para hacer sus labores: una soga, un popote, un cuchillo, un frasco para
guardar la leche, una escalera de estambre y muchos objetos ms que
necesitaba para trepar a los muebles y poder tomar la comida que le
gustaba. As, a veces coga un trozo de pollo en salsa verde, un cachito de
albndiga con rica salsa de chipotle, un fideo con crema, un cuadrito de
jamn con catsup, y lo que ms les gustaba: un hongo relleno de queso. Por
las noches, slo tomaba un poco de leche y una o dos galletas, de
preferencia de fresa o de animalito. Pero eso s, siempre tomaba trozos de
fruta, no haba da en que no comiera fruta: uvas, capulines, sanda,
mango, fresa, durazno, papaya, meln, zarzamora... todo. Felipe siempre
deca: Un da sin comer fruta, es como una noche sin estrellas: aburrida,
sin color y largusima.

Sin embargo, cada da los dueos de la casa se daban cuenta de que algo
raro estaba pasando y a veces encontraban una albndiga incompleta, que la
seora tena que tirar a la basura porque pensaba que los ratones la
mordan; un meln con un hoyo, o un durazno al que le faltaba un pedazo. Lo
que ms les extraaba era la falta de galletas. Esas galletas que ellos ya
no se coman y que dejaban en la mesa sobre los mismos platos de la cena,
que para sorpresa de ellos nunca amanecan en su lugar.

Al principio pensaron que eran los ratones los que se llevaban la comida,
pero despus de colocar ratoneras en todos los rincones y no caer ninguno,
se dieron por vencidos.

Sin embargo, una noche un grito invadi el vecindario: Aaaaaaaay!.

Qu pasa, Lola? dijo un hombre que haba entrado corriendo a la cocina.

Mira! Qu es eso que est sobre la mesa?! pregunt la mujer aterrada.

Su esposo se inclin sobre la mesa, pues desde donde estaba no alcanzaba a
ver nada. Y su sorpresa fue enorme al ver sobre el mantel una pequea
botita hecha de cuero que se haba quedado pegada sobre unas gotas de miel.
El hombre tom la bota y la observ con curiosidad: a quin podra
pertenecer algo tan pequeo?

Media hora despus el hombre continuaba viendo la pequesima bota. Por la
noche no pudo dormir. A pesar de que sus ojos estaban cansados y deseaban
cerrarse ya, el sueo se haba ido de su lado.

A la maana siguiente, sac la botita del alhajero de su esposa y la
continu viendo por un largo rato. Mientras tanto, Felipe daba vueltas
alrededor de su mesa pensado en lo que deba hacer para recuperar su bota:
se era el nico par que tena. Pens en que tal vez deba hacerse unas
nuevas de tela, pero se dio cuenta de que no era tan resistente como el
cuero. Y no poda hacerse unas de cuero porque el que tena lo haba usado
para hacerse un reconfortante silln en el que se quedaba dormido por las
tardes despus de comer.

La dejar aqu sobre la mesa! dijo el hombre, decidido, a su esposa.
Creo que pertenece a alguien y si la quiere vendr a buscarla. Vigilar
toda la noche. No me mover de aqu continu.

La mujer no dijo nada, pues saba que a su esposo a veces se le ocurran
cosas extraas. Cosas que siempre haca y al final quedaba desilusionado
por el resultado. Sin decir ms, la seora se fue a dormir y dej a su
marido escondido dentro de la alacena, desde donde poda ver, por un hoyo
que tena la puerta, la mesa de la cocina.

Poco despus, las luces de la casa se apagaron. Felipe tom una linterna
que l mismo haba hecho y se dirigi a la cocina. Baj las escaleras y
atraves los seis pasadizos que lo llevaban hasta ah. Al llegar a la
cocina mir hacia todos lados y no vio a nadie.

De pronto, el hombre dentro de la alacena se qued inmvil, no poda creer
lo que sus ojos vean: un pequesimo hombre escalaba el mantel de su mesa.

Felipe vio sobre un plato de cristal amarillo su bota. Se alegr, pues todo
el da haba tenido mucho fro en su pequeo pie, y sus largos y grandes
dedos ya estaban acalambrados de tanto sentir el piso helado.

Pero cuando Felipe estaba a punto de tomar la bota y ponrsela, el hombre
sali de la alacena y de un salto se coloc al lado de la mesa. Felipe
qued paralizado... del miedo su cuerpo no responda. Quera gritar y
correr, pero sus pies estaban como pegados a la mesa. Era la primera vez
que un ser humano lo vea. La primera vez que tena a unos cuantos
centmetros el rostro de una persona.

Quin eres t? pregunt el hombre.

No hubo respuesta. Felipe no dijo nada.

De dnde saliste?... La bota es tuya, verdad?... T eres el que se
lleva la comida? continu preguntando.

Hubo un silencio. Ni Felipe ni ese hombre se atrevan a decir palabra
alguna. Despus de unos minutos, Felipe pudo sentarse sobre el plato, tom
su bota y con calma se la puso mientras tranquilo hablaba.

Vivo desde hace mucho tiempo en esta casa. Llegu mucho antes que t. Han
pasado cuatro familias por aqu, todas con nios traviesos que siempre me
jugaban bromas. Vivo arriba de tu recmara, ah constru mi casa. Soy
Felipe, pero t puedes llamarme El Viento. Eso fue lo que dijiste la
primera vez que te diste cuenta de la falta de algunas galletas sobre tu
plato: El viento se las llev. se soy yo seal Felipe.

Toda la noche Felipe, o El Viento, como lo llam a partir de ese momento el
dueo de la casa, platicaron sobre ellos. El hombre escuch maravillado las
historias que Felipe le cont y despus de esa noche se hicieron grandes
amigos. Tanto, que cuando los dos estaban aburridos, se sentaban en el
jardn a platicar de las historias que el mundo esconda.

A partir de ese da a Felipe nunca le falt comida, pues su nuevo y nico
amigo siempre le dejaba sobre la mesa un pequeo plato, que l mismo le
haba hecho, lleno de los ms ricos platillos y las ms frescas frutas.

      Alimentando a El Viento pertenece a una serie de cuentos para nios
      sobre hadas y duendes titulada Pies pequeos, grandes dedos.

** Mara Celeste Vargas Martnez
   tete_c27@yahoo.com.mx
   Escritora y periodista mexicana (1976). Textos suyos han aparecido en la
   revista Visin Universitaria (Mxico, 2006). Es autora de dos libros
   sobre historia de la animacin y uno de cuentos para nios, ambos en
   proceso editorial.



=== Una casa en el cielo      Dolan Mor ===================================

                                              es peligroso asomar la cabeza
                                               por la ventanilla de un tren
                                                               Andr Breton

(Viaje a Tinchebray)

*** 1

Una casa
        perfecta
construida en la niebla

su terreno clavado
en el cielo de Francia

una casa de finas
paredes como piedras
de hielo
         pero clidas

Una casa colgada
           de una estepa
              en el aire
o en medio de los rboles
de un bosque blanco
                ajeno
a la vista del hombre
              invisible
entre nubes

La columna frontal
           hacia un techo
de vidrio
        calada por la lluvia
que dibuje en el marco
            de la puerta
sus bordes
         sus clavijas
metlicas
        de un oro refinado

Una puerta redonda
              sin llaves
que conduzca
           sin alas
al jardn
      despus de un desayuno
jugoso de domingo
      o hacia la habitacin
contigua que hay arriba
            en peldaos
subiendo la escalera
            de mrmol
               que nos lleve
en sus giros
         a alguna habitacin
sin muebles
           All arriba

Un jardn invisible
      con rosas en la entrada.



*** 2

Si paseo a travs
     del cuarto o la cocina
no encontrarn
          mis ojos
equipos electrnicos

Ni coches
        ni ascensores
ni parking ni mercados

Detrs
      de las ventanas
no habrn gasolineras
        ni bares ni avenidas
porque all
         todo es puro
ni la maldad
          del hombre
ni la ciencia
          se asoman

El olor a pescado
que invade
            las neveras
de los pisos de lujo
pasar
         a nominarse
bosque de buganvillas.



*** 3

Pero aqu
        entre las nubes
de este bosque amarillo
de maizales sin vida
    a orillas de este tren
que viaja a Tinchebray
pasan raudos aviones
y alumbran los satlites
con luz artificial
              al dbil
         corazn
de un viajero que suea
   cambiar el universo.



*** 4

No ves tranquilidad
donde quiera que poses
tu mirada de pjaro

Estanques de agua seca
es la noche en el cielo
rboles negros  ramas
de fuego
          un sol
sin luz
      y un letrero francs
talado
        por el viento.



*** 5

Dnde puedo volar
       que se desprenda
          puro
un poema
        en la hoja

unos versos que brillen
como el rostro plateado
de la escarcha
         en mi mano?



*** 6

Ni en los valles de Europa
          ni en galaxias
ni en mares
se construyen palacios
          de esa felicidad
que habla
          la religin
de Roma o Palestina

Ni en hoteles ni en selvas
ni en desiertos de frica

ni en los templos budistas
frutos de lo moderno
que el hombre idealiza
en su afn sin medida
      tras la oscura ilusin
que el viento desvanece
detrs de las ventanas.



*** 7

Una casa invisible
       construida en el aire

parecida a este tren
cuando cierro los ojos
       y atraviesa maizales...

...Pero se oye la msica
que un viajero ha encendido
en un mueble de cedro
        bajo el mismo vagn
donde viajo en silencio

Una msica antigua
que me trae a la memoria
vanas contradicciones
          de la filosofa
     material /
         posmoderna
que define la vida
           del siglo XXI.



*** 8

A la luz de la msica
veo cmo mi cuerpo
         se transforma
       en un pjaro
que inmvil se desplaza
de Pars
          hacia Freud

Un pjaro que duerme
en un tren
         y que suea
que es un bello cadver
      con un viejo perfume
de cerveza en el pico.



*** 9

En el viento
          de enero
de mi mente enfermiza
bajo un sol digital
de pjaro o de hombre
yo no s dividir
la causa de el efecto

La mansin de agua clida
       a la orilla de un lago
cubierto de maizales
con paredes de hielo

      se derrumba

                se apaga

al igual que la msica
que sale de este tren
       destino a Tinchebray

como se oye la escena
             de un film
largo y silente
       que la Historia repite
a la luz
        de un gramfono

mientras la humanidad

suea y ciega en su afn

        descansa
               con la noche.



*** 10

El fuego de la niebla
           dora en gris
los cristales

Miro por la ventana
cmo pasa    sin rostro
la enferma humanidad

Vuelo desde Pars
un domingo de invierno
a una ciudad sin nombre...

Contamina la luz
con basuras   y objetos
       y fbricas de hierro

El cielo es un escombro
dormido sobre Europa

A lo mejor la lluvia
resucite lo muerto
que brilla en la memoria
como el bello
           cadver
que duerme en el jardn

bajo la rosa plida
de la podrida escarcha

(pienso mientras estrujo
la cerveza en mis labios)

y veo en la ventana

       que tal vez algn da

Quin sabe si se puede
       levantar el proyecto
de un terreno ideal
      clavado
           en el anhelo

Construir esa casa
       en el cielo de Francia

desde otra geografa

Aunque ya
         para entonces
no haya tren
        ni quimeras

ni existan estos versos
que acaban porque asomo
mi cabeza mortal
       por la gris ventanilla.

                                             Pars - Tinchebray, enero 2006

El poema Una casa en el cielo obtuvo un accsit en el Premio
Internacional Antonio Machado del Tren 2006 (Espaa).

** Dolan Mor
   dolanmor@yahoo.es
   Poeta y narrador cubano (1968). Licenciado en literatura y espaol.
   Pertenece a la Asociacin de Escritores Aragoneses. Autor de los libros
   El plagio de Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005) y
   Seda para tu cuello (2006). Su poemario Nabokovs Butterflies recibi en
   2006 el Premio de Poesa de la Delegacin del Gobierno en Aragn. Desde
   el ao 1999 vive exiliado en Espaa.



=== La historia de la nia que tomaba fotografas =========================
=== Carlos Wilfredo Trejo =================================================

Lo que tienes aqu es la historia de una nia a la que le gusta mirar a su
madre mientras hace el amor con sus novios. Es la historia de una nia
pervertida a la que le gusta hacer cosas pervertidas. Seguramente no has
conocido ninguna nia como la de mi historia, pero que no la conozcas no
significa que no exista.

Su mami sola decirle las nias que obedecen a su mami son buenas nias.
A la nia de mi historia le gusta ser buena. Por eso siempre se esconda
bajo la cama, o en un ropero, o tras la puerta del bao de alguna
habitacin de motel.

A esta nia le gusta ver a su mami mientras los hombres la chocan con
fuerza en la pelvis. Le gusta escuchar cmo grita, como se jala los
cabellos y como les muerde la boca igual que una perra rabiosa. Pero sobre
todo le gusta ver cuando varios hombres la hacen gritar durante toda la
noche.

Esta nia es la herona de mi historia.

Ella no recuerda haber tenido nunca un hogar estable. Siempre haba estado
viajando. Para ella era raro pasar ms de una noche en el mismo lugar,
tanto que haba llegado a acostumbrarse a dormir en los asientos de un
camin, o en un trailer, o en la parte trasera de una pick up. Tambin
estaba acostumbrada a comer en los restaurantes a la orilla de la
carretera, que es donde mami consegua sus novios.

Pero no es aqu donde comienza mi historia. Esta historia comienza con mami
comprndole una cmara de fotos a la nia y llevndola al zoolgico para
ensearle a utilizarla.

Mientras la nia se pona la cmara en el rostro, y disparaba por aqu y
por all, mami le contaba que haca muchos aos las cmaras eran unas
enormes cajas de madera muy difciles de cargar. Adentro llevaban un trozo
de metal untado con emulsin llamada gelatina. Ah se capturaba la imagen.
Mami le contaba que era difcil revelar esas placas, que los fotgrafos
siempre tenan los dedos manchados de qumicos, y que no era raro que se
intoxicaran en los cuartos de revelado. Eran otros tiempos para la
fotografa.

A la nia le gustaba su pequea cmara de plstico. Ahora no recuerda en
dnde quedaron las fotos de esa tarde. Ni su cmara. A partir de entonces
ha tenido muchas.

Tres das despus del zoolgico, mami trajo al primero de sus novios. Nunca
lo olvidara. Era un negro enorme que seguramente pesaba ciento treinta
kilos. Tena la cosa ms grande del mundo entre las piernas.

Machac a mami. Cinco veces.

La nia se termin cuatro rollos, escondida detrs de las puertas del
ropero. La msica a todo volumen ocult el sonido del obturador.

A la maana siguiente fueron a revelar las fotos. Mami no dej que las
mirara. Y nunca supo qu pas con ellas, claro, hasta tiempo despus.

La nia mir los dedos del chico del laboratorio, pero no estaban
manchados. Estos eran otros tiempos para la fotografa. Despus de
revelarlas se fueron a comer quesadillas. A la nia de esta historia
tambin le gusta comer antojitos.

Mami era muy buena para conseguir novios. Algunas veces eran jvenes, otras
viejos. Algunos delgados y otros gordos. Pero siempre regresaba al cuarto
con uno de ellos, o varios. Y la nia se dedicaba a tomarles fotos a todos.

La nia pronto aprendi a distinguir entre un rollo de negativos y otro de
positivos. Entre un proceso C-41 y uno de E-6. Tambin aprendi a utilizar
las velocidades y la sensibilidad de la pelcula. Con el tiempo, sus fotos
eran las de una verdadera profesional. Hasta lleg a comprarse un lente con
estabilizador de imagen. De una u otra manera, Mami siempre tena dinero.

Algunos de los novios tenan sus cosas grandes, otros pequeas, otros
regular. Algunos la tenan torcida, otros desproporcionada. Antes de
cumplir once aos, la nia de esta historia ya los haba visto de todas las
formas y de todos los tamaos. Ella pensaba que as era la vida.

El tiempo pasaba y su madre no se estaba haciendo ms joven.

Un buen da, mientras visitaban la capital, mami conoci a un hombre muy
importante, de esos que slo van a fiestas en casas grandes y que llegan en
autos largos y oliendo a perfume. Este hombre era viejo, el ms viejo de
todos los que la nia hubiera visto jams. Tena la piel como el cartn en
donde ponen los huevos del supermercado.

Esa noche, en la fiesta, la nia, como siempre, se escondi en el ropero.
Llevaba su pequea cmara digital, silenciosa como las serpientes cuando se
arrastran por la hierba. Se meti entre los abrigos y esper.

Estaba a punto de quedarse dormida cuando un golpe en la puerta la
despert. Era mami. Llevaba en una mano un vaso a medio llenar y en la otra
iba colgada del cuello del anciano. La nia se puso el ocular de la cmara
en el ojo, y luego esper.

Mami se dedic a acariciarle su cosa al anciano. Luego se la llev a la
boca, como tantas veces la haba visto hacerlo. La nia tomaba fotos. Luego
mami dej que el anciano se metiera entre sus piernas, y comenz a gritar
como tantas veces lo haba hecho. Mami gir su cabeza y mir directamente a
los ojos de la nia, luego sonri. Esa fue la ltima vez que la nia vio la
sonrisa de mami.

Despus de unos minutos, despus que el anciano se haba descargado dentro
de la panza de mami, entraron cuatro hombres. Todos grandes y vestidos de
negro. La nia se tap la boca para no gritar, como tantas veces le haban
dicho que hiciera. A la nia de esta historia le gusta ser buena.

Los hombres amarraron a mami a la cama mientras el anciano se colocaba unos
guantes de hule. El anciano no se molest en vestirse. A los hombres de
negro eso no pareca molestarles. Mami quiso gritar, pero ellos le
cubrieron la boca. La nia quiso ayudarla, pero nunca sali del armario,
como tantas veces le haban dicho.

El anciano comenz a cortar el cuerpo de mami con una navaja. Le gritaba
que era una puta, que mujeres como ella no deban existir. Le deca que l
iba a terminar con todas las de su clase. La nia tomaba fotos, una tras
otra. Jams dej de hacerlo. Cuando mami tena el rostro lleno de sangre,
el anciano la roci con un lquido transparente que comenz a quemarle la
piel. Todo el cuarto ola a milanesas.

Mami no grit. No poda hacerlo.

La nia de esta historia tampoco grit. Ni tampoco vomit. Cuando quera
hacerlo se tapaba la boca, tal y como mami le haba enseado.

Mami sobrevivi, pero nunca ms pudo conseguir novios de la manera que
sola hacerlo. Mami estuvo mucho tiempo con la cara vendada. Durante todo
ese tiempo, la nia sigui tomando fotografas. Esta vez era de los
doctores hacindolo con las enfermeras, o de los pacientes hacindolo con
las enfermeras, o de las enfermeras hacindolo con otras enfermeras. Vaya
que la nia tena talento para este tipo de fotos.

Durante ese tiempo, la nia se hizo amiga del hombre que imprima las
fotografas. A pesar de que no hablaban nunca de la manera en que ella
haba conseguido las imgenes, a ninguno de los dos les haca falta un tema
de conversacin para estar juntos. Y as, la nia comenz a guardar copias
de las fotos que tomaba. Slo de las mejores. No pas mucho tiempo para que
se hicieran novios.

As fue como ella supo lo que era una hoja de contacto, y un proceso de
revelado hbrido, y los megapixeles de una foto digital, y de lo que era la
correccin de colores desde el original. Tambin supo que se poda imprimir
las fotografas en diferentes tamaos, y virar los colores a sepia o
convertir las imgenes al blanco y negro. Desde luego, la calidad de su
trabajo cambi.

Mami sali del hospital despus de un mes, con el rostro cubierto por una
mscara de plstico y sin un centavo en el bolsillo. Mami no saba hacer
nada diferente a conseguir novios. Estaba desesperada. As que recurri a
la nica opcin que le quedaba.

La nia de esta historia conoci a su primer hombre a los trece aos.

Originalmente la nia haba pensado que eso iba a sentirse bien. A mami
pareca gustarle tanto. Pero no fue as. A ella le doli como si le
metieran el puo de Dios. El tipo no le tuvo compasin. Ella gritaba que se
estuviera en paz, que la dejara, que ya no siguiera lastimndola. Pero el
hombre nunca hizo caso. La tom con fuerza de la cintura y la atac sin
piedad. Al final, la nia sangraba de en medio de las piernas.

Y mami lloraba.

La nia no pudo ponerse en pie por quince das. Durante todo ese tiempo
mami nunca dej de culparse.

Una tarde, mientras la nia miraba la televisin, apareci en la pantalla
una de sus fotografas. La reconoci porque en ella estaban los hombres de
negro, el anciano de apariencia importante y en medio de ellos mami. La
nia no supo lo que decan las personas en la tele, aunque por sus rostros
supuso que decan cosas muy importantes. La nia slo tena su atencin en
una cosa; en que todos en el pas miraban su fotografa.

T tambin has de haberla visto. Apareci en todas partes. Una semana
completa estuvo en la atencin de la gente. No se hablaba de otra cosa. Los
noticieros comenzaban y terminaban con lo mismo; las fotografas de la
nia. Pero djame continuar.

La foto del hombre viejo sala en todos los programas. Las imgenes del
hombre escapando comenzaron a ser habituales. Ella prefera ver las
caricaturas. Lo ltimo que supo es que el hombre haba desaparecido del
pas. Luego todos lo olvidaron.

Despus la nia vio otra de sus fotos en la televisin. Esta vez se trataba
de un escritor. Al menos eso decan. La imagen de mami debajo del hombre.
La semana siguiente vio otra ms, ahora era la de un hombre negro que
trabajaba para algo de las naciones y que tena a mami entre las piernas.
Luego otra foto, y despus otra, y despus otra. Fueron muchas.

La nia miraba las fotos y le gustaba esa sensacin de saberse famosa
aunque nadie supiera su nombre. Pero nadie la buscaba a ella. No seor. La
gente de la televisin se preguntaba por la mujer que sala en todas las
imgenes. Por esa mujer que pareca salida de la nada porque nadie saba
quin era. Seguro lo recuerdas. Pero mami se pasaba las tardes llorando. De
vez en cuando se quitaba la mscara y se miraba el rostro chamuscado, y
segua llorando. La nia no encontraba manera de ayudarla.

Si mami llegaba a mirar alguna de sus fotografas en la televisin,
apretaba los puos y deca se lo merece. La nia prefera mirar las
caricaturas.

Un da mami ya no sali del bao. La nia se dio cuenta hasta que quiso
hacer pip. Tocaba y tocaba la puerta pero nadie le abra. Y se hizo a la
mitad del pasillo.

Los hombres de rojo abrieron la puerta con un hacha y encontraron a mami
tirada en el suelo, con los ojos en blanco y la boca llena de pastillas.
Toda la habitacin ola a rata vieja.

La nia no llor. Dijo que mami ya lo haba hecho por las dos. Y luego se
fue a vivir con su novio.

Ahora la nia ya no es nia, ha crecido y se ha convertido en mam. En mi
mam. Y ahora soy yo quien se esconde bajo la cama, o en un ropero, o tras
la puerta del bao de alguna habitacin de motel. Soy yo quien ha tomado
las fotografas.

Tus fotografas.

** Carlos Wilfredo Trejo
   sol32_99@yahoo.com
   Escritor mexicano (Mxico, D.F., 1977). Trabaja como encargado de
   compras en una compaa fotogrfica. Su obra permanece indita.



=== Reflexin de una poca      Rafael Batista Cceres ====================

I

Con un gesto sentencioso
Reanimas, persistente,
Un litigio casi inverosmil
Con mi lengua.

Me tributas trascendencia,
Y cada sonido,
Ya no sonido,
Ya no sentimiento,
Ya no sugestin
Me invita a simbolizar
Con ademanes largos
Las palabras.



II

Parecemos smbolos,
Cicatrices, manchas,
Restos antropomrficos,
Que a veces sin
Lxico,
Le donamos ms
Nombre, a nuestros
Seudnimos cotidianos.



III

qu perspectiva puede nacer
De algn origen
Humano?
De esta dicotoma sempiterna
En que el ser humano
Slo es, en virtud
De su sexo,
Una cpula genital.



IV

Transitamos la calle
con dos ojos proscriptos;
una boca extraditada;
dos odos vilipendiados;
unas manos deportadas;
y an as nos piden
libertad de expresin
potica.



V

Impreciso sera pedirle
A cuanto insurgente poeta
Nazca, que para
Sublevar su lengua, deba pagarle
diezmos a doctrinarias
sectas monacales.



VI

Recopilo soliloquios
dentro	de esta bohemia
estructura humana.
Renovando cada letra,
Dislocando cada idea,
Por un mero conflicto conyugal.



VII

Qu hace con esta despacio?
mbito limitado, donde
El monlogo es la
nica lucha fraticida,
Y en donde lo nico asequible
Es mi propia cartula
Impenitente.



VIII

Entre infligir e infringir
Me hablas, y diferencio.
Me infliges , y quedo absorto
Por tu castigo.
Me infringes y quedo absorto
Por tu osada.



IX

Me dices alquimista;
Y si pudiera cambiar,
Tu risa en barro,
Tu voz en lluvia,
Y tus hebras en fuego,
Ya no me diras
Alquimista sino
Alfarero.



X

Me aludes, y en este
Obsoleto altercado
De identidades
Me allanas con la
Fuerza gensica
De tu lengua vituperada,
Y la ternura proftica
De una pitonisa.



XI

Tienes una risa
Esotrica, esa misma,
La que escarnece
Arremetiendo.
La ma es de eremita
Y vagabundo,
Trovador impenitente,
sta, la que se
Esboza
Excusndose.



XII

No s si me parezco
A mi linaje.
Esa estirpe vernacular
Y errtil.
A veces me siento escrutado
desde mi esperma advenediza
hasta mi geritrica
pubertad de dos
dcadas.



XIII

La juventud, tribu nmada
En sus inicios,
Escudria hasta el triste
Nicho en que ha de
Lamer
Los restos de la
Vida.



XIV

La Botella que tiras desata
La embriaguez que mendigo.



XV

Escribo, y por delante,
Tu bculo manifiesto
Hiere la ya aprendida
Leccin.



XVI

Esta circunstancia bilateral
En que abocados nos vemos,
Con los rostros absueltos
Por exegetas empedernidos.
Aqu abrumado, con
La desesperacin acometiendo,
Resultas ser el mejor eplogo de
Todo mi contexto.



XVII

Hago de ti un acpite
De recuerdos,
Un prlogo de divergencias,
Un exordio de aventuras,
Saturando
De toda mi inconstancia
Este absurdo eplogo.



XVIII

Cmo?
Que sea acrbata
Me pides lo obvio
Sabes lo que es acoplar
Mis inconstancias
Adjudicndote mis temores,
Admitiendo mis defectos,
Adscribiendo toda mi propia
Debilidad,
Amedrentando mi libre albedro,
Para eso, pdeme
Ser poeta.



XIX

Esta lengua sacrlega
En la que la hereja
No supera ms
La impenitencia
Terrenal,
En donde supedito
Mis devaneos
A tu indeleble huella.



XX

Me aferro a esta espera
Con un dolor adyacente
Uno, que se aferra
En el costado.
Supurando aejos
Recuerdos.
Tomando con albergue
Ese exiguo cuarto
En donde la soledad,
Es slo un mueble
Cambiado de lugar.



XXI

No menoscabo
Esta furia inveterada,
Esta rabia hipottica,
En donde lo nico
Inclume,
Es esta sed continua y
Relegada.



XXII

Debo introducir esta
Rabia caduca,
Cubrindome la cara y
Franqueando la vida,
En donde este amor
Traducido en vidrio,
Trocado en carne,
y acusado de hereje
blasfema lo perdurable
con risa burlona.

** Rafael Batista Cceres
   lexraf@hotmail.com
   Escritor panameo (Panam, 1974). Licenciado en derecho y ciencias
   polticas por la Universidad de Panam (1999). Ha participado en
   diversos cursos relacionados con su carrera y otros intereses.



=== Historias de mujeres y ciudades      Carolina Lozada ==================

      (Nota del editor: Historias de mujeres y ciudades es el ttulo de un
      libro de relatos con el que la escritora venezolana Caroina Lozada
      [Valera, Trujillo, 1974] obtuvo mencin publicacin en el I Certamen
      de Narrativa Salvador Garmendia, en 2006. Hoy ofrecemos a nuestros
      lectores tres de los cuentos que componen el libro.

*** Cabellos de liblulas

Una mujer de piernas, de cabeza, de espaldas, de corazn. Una mujer de
sombrero, de intuiciones, de sonrisas, camina por la calle, por la vida,
por mis noches tejidas. Una mujer me espa desde el rbol, desde el balcn,
desde la persiana a medio cerrar. Yo finjo no verla para permitir que me
vigile mientras pienso en ella, en su talle, en su inconformidad, en su
cabellera rota y en su corazn remendado. Ella observa atenta mis pasos, mi
botella a medio vaciar, mi espalda recostada a la pared y mi mirada perdida
en la nebulosa nocturna.

Yo voy al bao, para permitir que ella se arregle el vestido que ha
arrugado en su incomoda posicin de espa, para dejar que retoque el carmn
de su sonrisa y suelte las liblulas nocturnas que se han agolpado en su
cabellera. Al cerrar mi cremallera oigo sus pasos ahogados en la sala de
espera y siento el olor de sus axilas lampias despedirse de sus soledades
areas. Al volver a la sala, ella se esconde tras la cortina de flores
azules y estrellas enojadas. Yo recojo del aire sus liblulas
incandescentes mientras ella descuida la punta de sus zapatos tejidos que
se asoman altaneros y caprichosos desde la cortina corrida por el vuelo de
las estrellas enojadas. Sola y desarmada, sin teln que cubra sus
habitaciones, closets y gavetas, la mujer me mira desde su posicin
descubierta, yo me acerco y observo su rostro de laberintos y rayuelas.
Ella me ve con sus ojos de luna eclipsada. Inmediatamente comprendo que me
es imposible no ofrecerle una sonrisa de rehn enamorado de su captora.
Ella cierra los ojos, suspira y levanta la cabeza, ofrecindome el
espectculo de su rostro desenmascarado. Yo miro ms all de su rostro, su
cuerpo, especialmente su cuerpo telrico, colmado de volcanes y erupciones
a punto de estallar en un gran vmito de mariposas embriagadas. Miro los
senos que se esconden detrs de su vestido dulce y oscuro, husmeo los
recovecos de sus caderas y piernas que se ofrecen velados por la tela
celosa plegada sobre su piel, negndome la transparencia del desnudo. Al
acercarme noto que gime como gata de jazmn, al tomar su cintura las
liblulas comienzan a irrumpir por el balcn y reventar en colores la
noche. Ella abre los ojos y sonre mientras que desde su cabellera surgen
liblulas floridas y estaciones vencidas que enceguecen momentneamente mi
mirada sobre sus labios. Tumbados sobre el sof, en el centro de la sala,
en mitad del silencio, en medio del revuelo de los insectos, nos
acariciamos y entregamos al viejo juego de los amantes, justo en el centro,
como un ritual mgico, en el centro de mi casa, en el centro de la sala, en
el centro de su cuerpo.

Afuera se oyen ruidos de aquelarre, las brujas acostumbran reunirse a
orillas del ro para danzar, embriagarse y conjurar corazones. Suelo orlas
desde mi balcn y a veces he llegado a intuir el sabor de su piel bajo la
luna trasnochada. Esta noche cuando tengo entre mis brazos a la mujer
cabellos de liblulas, el aquelarre ha sido ms violento y escandaloso y al
levantarme con la intencin de cerrar la ventana del balcn, un milln de
insectos floridos y risas hechizadas irrumpen, hacindome perder el
equilibrio. Todas revolotean alrededor de mi nia dormida, cuando trato de
levantarme para echarlas de mi casa y de su cuerpo, la veo pararse desnuda
y sonriente para escapar con sus piernas y cabellos de liblulas haca el
ro, a reunirse con sus compaeras, en el aquelarre molesto por su
ausencia.

Ella escapa con sus pies descalzos y sus senos silvestres, perseguida por
la nube de luces, dejndome la casa oscura y silente. Entretanto me siento
en el balcn, despechado, a orlas rerse de m, de los hombres, de sus
falos, de sus leyes. Ahora recuerdo que ella dej su vestido y zapatos
tejidos, al ir a buscarlos descubro que se lo han comido las polillas,
igual como se estn comiendo, en este momento, mi corazn.



*** Historias vecinas

                                    Si la angustia no tuviera tantos meses,
                                            si pudiera huir de esta ciudad.
                                                Fito Pez y Joaqun Sabina.

Acto I:

Un hombre camina por la calle, sali a respirar un poco de aire, luego de
estar resolviendo problemas matemticos durante toda la tarde. Hace fro y
el comercio est cerrando sus puertas. Se detiene al frente de una tienda
de antigedades y ve una cajita de msica con una bailarina girando en el
centro, inmediatamente piensa en su madre. Su madre alta y esbelta,
frustrada bailarina. Entra al lugar y compra la vieja caja de msica, le da
cuerda y mientras ve el montono movimiento de la bailarina, recuerda la
alegra y vitalidad de su madre antes que la locura hiciera estragos en
ella y la llevara al suicidio. El hombre siente un escalofro y sale de la
tienda.



Acto II:

Una mujer llega a su apartamento, luego de trabajar todo el da, abre la
nevera y no encuentra ms que el vaco de las bolsas desordenadas. Sale a
buscar una pizza y unas cervezas. En su recorrido pasa al lado de un hombre
que est parado afuera de un bazar de antigedades. Entra a la pizzera que
est al frente y ordena una pizza con mucho queso y aceitunas, se sienta a
esperar su pedido y desde la ventana observa al hombre en la tienda darle
cuerda a la cajita de msica. La algaraba de unos comensales eufricos por
el triunfo de su equipo de ftbol le distraen la mirada. Y cuando vuelve la
vista a la tienda, ya el hombre ha salido.



Acto III:

Una vieja miserable sentada en la acera pide limosna a todo aquel que pasa
a su lado. Bendice a los que le dan una moneda y maldice a aquellos que
pasan con indiferencia. Un hombre se le acerca, la mira, sin lstima, sin
inters, sin piedad, y saca del bolsillo de su gabn una gastada caja de
msica, se la entrega a la vieja que lo mira extraada. Sobre sus manos
toscas y maltratadas, la bailarina comienza a girar pausadamente. La
anciana sonre ante la elegante pose de la muequita.



Acto IV:

El servicio de la mesa ocho est listo, dice el cajero. Un joven con
sonrisa McDonalds se acerca a la mesa donde est la mujer esperando su
pedido, la mujer paga y sale a la calle. Llega al edificio, llama al
reumtico ascensor y ste como siempre no funciona. Maldice y sube las
escaleras, abre apresuradamente la puerta, el telfono est reventndose.
No llega a tiempo para responder, slo puede or el mensaje dejado en la
contestadora: Hola amor, quiero verte, necesitamos hablar. Prometo no
volver a golpearte. Estoy abajo del edificio, asmate al balcn. Descuelga
el telfono, abre la caja de la pizza y la lata de cerveza, algunas
aceitunas ruedan por el piso mientras la mujer camina sigilosa hacia el
balcn y se asoma furtivamente para evitar que la vea el hombre del jeep
verde. El hombre que fuma neurticamente y observa distrado a un hombre de
gabn beige que pasa a su lado y se introduce en el edificio del frente.



Acto V:

El matemtico sube seis pisos y llega a su apartamento. La gota de agua que
sale de una de las llaves daadas ha inundado el catico lugar. Su
escritorio est invadido por frmulas inconclusas. Desde el espejo lo
observa la fotografa rota y remendada de una mujer. Invadido por la
inundacin se recoge en el silln y pone el mismo disco de siempre. Se
sienta al frente de la fotografa y recuerda la alegre tarde en que la
tom, fue en un parque y ella estaba vestida de azul. Pero tambin recuerda
la tarde que lo abandon, argumentando que estaba harta de la precariedad
en que vivan y de su improductivo y abstracto pensamiento matemtico.
Desde ese da no volvi a pagar las cuentas, que se reproducen
desconsideradamente, esparcidas por todo el lugar.

Ahora toma una pistolita de agua y dispara contra la fotografa.



Acto VI:

La mujer se haba quedado dormida frente al televisor, el ruido
impertinente de una bocina furiosa la despert abruptamente. Saba que era
l. Cerr la puerta con llave, asustada por el estado demencial del hombre.
Abajo, el hombre discuta con el conserje para que lo dejara subir. El
conserje se vio obligado a llamar a la polica. sta lleg dispuesta a
llevrselo por perturbaciones del orden pblico.

Aterrada, la mujer se arrincon en su cuarto.



Acto VII:

Obsesionado por la idea de otra dimensin, el matemtico tom su cuaderno
de notas, dibuj un moebius y escribi: Estoy convencido de que el otro
lado existe. Se asom al balcn, sonri, tom aire y se lanz. En su
habitacin la msica sigui sonando y la gota de agua cayendo.



Acto VIII:

Cuando los policas se disponan a meter al hombre esposado a la patrulla,
vieron estremecidos un cuerpo en cada libre desde un sexto piso.
Inmediatamente se produjo el tumulto pblico. Las fuerzas de seguridad
trataron de despejar el lugar de curiosos.

La mujer baja corriendo las escaleras, mira con ojos de desprecio al hombre
apresado. Luego se acerca al cuerpo sin vida y reconoce al hombre de la
cajita de msica. Se aleja perturbada. La patrulla pasa a su lado y el
hombre del asiento trasero la mira con ojos suplicantes de perdn. Ella
pasa invisible entre los curiosos, se mete en su apartamento. Se aproxima a
la nevera, saca una cerveza, la destapa y se asoma al balcn.



Labios de charol

Las trenzas y el vestido de colegiala delataban sus catorce aos recin
cumplidos, pero su desplante y actitud provocativa insinuaban su mordaz
precocidad. Dos veces al da pasaba por la calle de mi zapatera, una de
ida y otra de vuelta del colegio. Yo la esperaba con mis manos temblorosas
y mi sonrisa enajenada. Ella saba que me enloqueca su porte desgarbado,
puente entre la infancia y la adultez. Se paraba al frente y al ver mi
torpeza ante su presencia, pegaba sus labios a la vidriera dejndome un
beso empaado con olor a cuadernos de seorita y a notas reprobadas.

Pas el tiempo, el negocio empez a andar mal, los precios de la gasolina y
de la vida aumentaron desmesuradamente. La ciudad se llen de protestas,
luego vino el Caracazo y la furia masificada slo me dej la vidriera rota
sin sus besos marcados y los zapatos de colegiala regados por el piso, sin
su otro par. Cerr la zapatera y envejec. Creo que ella tambin creci.
Pero a pesar de las cataratas y la angustia de la vejez sin pensin, an no
consigo olvidar sus labios de charol.

** Carolina Lozada
   natalia_linacero@hotmail.com
   Escritora venezolana (Valera, Trujillo, 1974). Licenciada en letras
   mencin lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad
   de Los Andes, ULA, http://www.ula.ve, Mrida). Ganadora del I Certamen
   de Relatos Breves El Pas Literario (Madrid, 2005) y del Certamen de
   Narrativa Oswaldo Trejo, convocado por el Instituto Merideo de
   Cultura (Mrida). Mencin de honor en el II Concurso de Narrativa
   Antonio Mrquez Salas de la Asociacin de Escritores de Mrida
   (Mrida, 2005). Mencin publicacin en el I Certamen de Narrativa
   Salvador Garmendia (Caracas, 2006). Ha realizado trabajos de
   investigacin literaria para la ULA. Correctora de estilo en diarios
   regionales. Actualmente forma parte del taller de narrativa del Centro
   de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve), impartido por el profesor Luis Barrera
   Linares.



=== Poemas      Livia Daz ================================================

*** Tres corazones tiene nuestra tierra

Tres corazones tiene nuestra tierra
uno, su capital, adonde el ave, el ro y la molienda.
Otro de la risa y del jolgorio, la msica y la fiesta.
Y uno ms, que trabaja y que construye;
que fabrica y que tallan nuestras manos.

Reto del Totonacapan. Columna vertical del comunero.
Oscura carne, hermosa lengua. Hierba y raz.
Pendn, eslabn y tnel.
Hoy, que soy de fuego y carbn, te escribo: Vainilla
palabras que salen de mis manos.
Las que humildemente, y en silencio, se apalabraran con tu cuerpo
verde y frgil; fuerte y eterno.
Es en ti, que el sentido de las cosas crece sobre la Sierra Papanteca.
Ao con ao, te nos regalas y te nos brindas;
esmerilando el futuro de los campesinos,
de los productores y de nuestros pueblos.

Con esos tres corazones con que te amamos canto.
Eres el pjaro que al sol, sentado en una rama de Chaca,
ve crecer sin permiso y hacia el cielo. Lnguida,  sin prisa.
Donndonos tu sangre negra, tu sangre tierra
dulce, y olorosa, de amor.

      (Este poema obtuvo el 2 lugar en el Recital Potico de la Expo-Feria
      Regional de la Vainilla 2006).



*** lex arco iris

lex azul
rojo lex.
Amarillo mbar 
reluce lex
en el cuello negro
de labor blanca.
Verdea lex
mi lex violeta 
de tarde gris.



*** Reflexiones

Madrugada, aqu es invierno
arde mi casa.
Como la prisa que llevo adentro
sin darme cuenta:
Sueo la cama, el hogar lleno, 
olor a tiempo.
Sales del alma, brotas del borde
de mis recuerdos.
Mis pechos crecen y mis pezones
como un lamento
besan tu boca, plida henchida
a su tormento.
Bebemos leche, profunda, amarga
como los dulces.
Salgo contigo, sales conmigo
saldamos juntos.
Extensa y honda como la noche
suspira el alma.
Y me amaneces si me recuerdas
azul profundo
como arco iris, que pinta y pone
color al mundo 
sin un reproche.

** Livia Daz
   lapoesianosevende@hotmail.com
   Periodista, poeta y promotora de lectura mexicana (Mxico, DF, 1965).
   Radica en Poza Rica, Veracruz. Expositora en la Sociedad Argentina de
   Escritores (Sade), Gualeguaych (2001) y en la Casa de Teatro de Santo
   Domingo, Repblica Dominicana (2003) con los murales La poesa no se
   vende. Ha participado en encuentros de escritores en Hermosillo,
   Zamora, Huajuapn de Len, Tuxtla Gutirrez y Papantla. Cofundadora de
   la Red Nacional de Periodistas y de la Red Internacional de Periodistas
   con Visin de Gnero. Integrante del Parlamento Hispanoamericano de
   Escritores, el Movimiento Internacional de Metapoesa y el Movimiento de
   Omnipoesa. Cocreadora del portal de artistas hispanoamericano Microclim
   (http://communities.msn.es/Microclim). Textos suyos han sido incluidos
   en las antologas Voces sin fronteras (ditions Alondras, Montreal,
   Canad, 2006) y Voces metapoticas (Ediciones MIM, compilador Joel
   Almon, Masachusets, EUA, 2004), as como en revistas y peridicos
   regionales; revistas virtuales y portales de literatura. Ganadora del
   primer lugar en los Juegos Florales de Papantla Corpus Christie, 2002
   y mencin honorfica en el Concurso de Poesa Romntica Pleamar
   (Argentina, 2001). Mantiene una bitcora personal en
   http://www.blogia.com/lapoesianosevende.



=== No tiene por qu enterarse      Pablo Hernndez Prez =================

Alfred no tiene por qu enterarse. Le ruego me escuche un minuto ms antes
de tomar una decisin precipitada. Yo amaba a mi marido. Es cierto que
Alfred tena dificultades para decir la verdad, y que aquello le meti en
algunos problemas, pero no era un mal esposo, se lo aseguro. Si le hubiese
conocido al principio comprendera todo y ahora yo podra servirle una taza
de caf y saldar esta situacin de la manera ms civilizada posible.

Pero deje al menos que le explique. Ya me lo haba advertido mi madre el
da de la boda. No te cases con ese tipo, querida, me dijo. Pero yo no le
hice caso y me fui a vivir con l a un modesto apartamento. Al principio
todo fue bien. Yo serva mesas a media jornada en una cafetera, y l
encontr trabajo en un establecimiento de venta de ordenadores. Me dijo que
le iban a pagar muy bien y que pronto podramos cambiarnos a un apartamento
ms grande. Yo estaba muy entusiasmada con eso. Cuando llevbamos cuatro
meses casados me llam una amiga y me dijo que haba visto a Alfred en
compaa de dos mujeres muy llamativas. Yo no la cre, claro. Luego una
mujer telefone a casa y pregunt por mi marido. Alfred estaba trabajando,
as que le llam a la tienda para explicarle lo ocurrido. Uno de los
empleados cogi el telfono y me revel que Alfred ya no trabajaba all.
La empresa no va a presentar denuncia por el robo, pero ser mejor que su
marido cambie de hbitos, seorita, dijo. Yo me dije que aquello deba ser
un error, que mi Alfred jams hara una cosa as. Si no me haba comunicado
nada habra sido para no preocuparme, por supuesto. As pens yo que era mi
marido. Por la noche, al llegar a casa, dej el maletn en la mesa y vino a
la cocina a darme un beso. Siempre lo haca, pero hasta aquella noche no
not el aroma de mujer en su cuello. Yo confiaba en mi marido, as que no
le di importancia. Le dije que haba llamado a la tienda, pero antes de
continuar l admiti haber dejado el puesto, alegando un malentendido con
sus jefes. Yo le cre, como siempre.

Al da siguiente se levant temprano explicando que tena una entrevista
muy importante. Le hice unos huevos fritos para desayunar y despus se
march. A media tarde me encontraba yo sirviendo en la cafetera y l se
present all con una larga sonrisa. He encontrado un trabajo mejor,
cario, me dijo. Estar un tanto ocupado por las noches, pero me pagarn
muy bien. Me senta feliz, pero me pareci un poco enigmtico todo
aquello. Alfred compr algunos trajes aquella semana, algunos de ellos muy
caros. Dijo que era una especie de relaciones pblicas y que iba a
colaborar con una gran compaa. Un da, cuando registraba un bolsillo de
su pantaln antes de meterlo en la lavadora, encontr la tarjeta
promocional de un club. En el anverso haba algunos telfonos junto con
varios nombres de mujer. Le pregunt de dnde la haba sacado y me contest
que era una broma de un amigo. Por qu no iba a ser cierto?, me dije.

Pero deje que le explique ms, por favor. Una vez me dijo que deba viajar
fuera de la ciudad para atender a unos clientes importantes. Dijo que slo
sera un da y que por la maana estara de regreso. Por la noche le llam
a su telfono mvil y me sorprendi mucho que contestara una mujer. Dijo
que era una compaera, pero a m me pareci que estaba algo bebida.
Prometi hacerle saber a Alfred que haba llamado y colg. Por la maana,
antes de que l regresara, encontr una nota en el buzn. Alguien haba
escrito la cifra 10.000 con tinta roja. Cuando Alfred lleg a casa le cont
lo sucedido y me dijo que no me preocupara, que con toda seguridad sera de
algn vecino molesto por algo. Pero a la semana siguiente, al regresar de
la cafetera, le encontr haciendo las maletas; me dijo que nos
marchbamos, que haba encontrado un apartamento ms grande y ms barato.
Yo estaba todava preocupada por la nota, pero l rea mientras recoga
algunas cosas ms. Tendrs que dejar tu trabajo de camarera, dijo.
Adems, estoy ganando mucho dinero en este nuevo trabajo. Tres horas
despus nos habamos trasladado a la otra punta de la ciudad.

Esccheme. Un lunes, mientras ordenaba un armario en el cuarto de los
trastos, hall una caja de zapatos en el ltimo estante. Como me pareca
que yo no la haba dejado all me sub a una silla y la baj hasta la mesa.
En su interior encontr un cuchillo envuelto en un pauelo teido de
sangre. Me preocup terriblemente. Me dispona a dejarlo todo tal y como
estaba cuando l entr a la habitacin y me sorprendi. Mi auto choc con
un ciervo durante el ltimo viaje, dijo. Una de las patas qued trabada
en la barra de proteccin y tuve que utilizar ese cuchillo para sacarla.
Yo le cre. Por la noche volvi a marcharse de viaje y esta vez dijo que
tardara una semana en volver. Por la maana, mientras pasaba la aspiradora
debajo de la alfombra, encontr una baldosa rota en el suelo. Me agach
para comprobar el dao y observ que debajo de ella haba un hueco. Logr
apartarla y encontr varios fardos de billetes. Tambin hall un revlver
dentro de una bolsa de plstico. Me qued paralizada. Entonces comenc a
sospechar que mi marido estaba ocultndome algo. As que cuando regres a
casa el viernes le dije: Tenemos que hablar, cario. Pero l debi
sospechar que haba encontrado su escondite y se puso furioso. Comenz a
insultarme y dijo un montn de cosas desagradables acerca de mi atraccin
por el fisgoneo. As que por primera vez le vi furioso de verdad. Sabe lo
que hizo? Corri la alfombra, sac el revlver y me encaon con l
mientras segua faltndome y empezaba a abofetearme la cara. Cre que iba a
matarme, pero entonces alguien golpe la puerta y Alfred guard el arma en
el pantaln y corri hasta la escalera de incendios. Quien fuera que
llamaba debi percatarse de esto, porque los golpes cesaron de pronto y o
un ruido de pasos rpidos en el pasillo. Yo cog el dinero del hueco del
suelo y me march de all diez minutos despus.

No le volv a ver. Bueno, a excepcin de en la prensa, claro. Un tiempo
despus me enter que Alfred se haba metido en poltica, y empec a
escuchar su nombre en los medios de comunicacin. Entonces me encontr a
una antigua compaera de la cafetera donde trabajaba y me dijo que un tipo
haba estado preguntando por m. Me asust muchsimo al escuchar aquello,
por supuesto. El ao pasado Alfred se present a las elecciones para la
alcalda de la ciudad y sali elegido. Yo cambi de nombre, como ya sabe, y
me mud a este lugar. Pero ya veo que no ha servido de gran cosa.

Esta maana le vi a usted en su auto. Haca como si mirara a otra parte,
pero yo s que me vigilaba. No s cmo me ha encontrado, ni cunto le paga
mi marido, pero le aseguro que no tiene por qu hacerlo. En la otra
habitacin tengo un bolso lleno de dinero. Podramos llegar a un acuerdo si
lo desea. Y ahora se lo pido por favor..., quiere hacer el favor de bajar
el arma y aceptar una taza de caf? Se nota que es usted un hombre
solitario. Yo tambin estoy sola, y no tengo muchas ocasiones de hablar con
la gente. Si usted quisiera podra pasar aqu la noche y juntos podramos
encontrar una solucin a este problema. Tal vez podra llamar a Alfred y
decirle que todo est arreglado ya. Maana podemos tomar el tren de las
cinco e irnos muy lejos de aqu. Nunca me han gustado los hombres con
trabajos raros, pero s que usted podra cambiar de empleo e iniciar una
nueva vida.

Alfred no tiene por qu enterarse.

** Pablo Hernndez Prez
   inane3000@hotmail.com
   Escritor espaol (Valencia, 1978). Su cuento La cita de Laura gan el
   concurso Expresa Relatos 2003 (Marmolejo, Jan) y fue publicado en una
   revista local junto a los ganadores de aos anteriores.



=== Poemas      Karol Arcique Crdova =====================================

*** La lluvia y la flor

   El ltimo ptalo cay,
ya la flor dejo de ser flor.

Ah slo queda el fruto que crece,
se expande,
y desborda la semilla
se desploma a la tierra
frtil o estril,
se arraiga a ella en raz, corteza, hoja
y de nuevo flor.

Entre tiempo y tiempo,
la lluvia se desliza
para apagar la sed de la tierra
y penetrar entre la savia y la corteza.

Slo ella, la lluvia,
es capaz de perpetuar
lo que la flor inici.



*** No apta para cardiacos

Confieso que no me faltan los arrebatos,
esos de madrugadas en camas extraas,
ni me sobran los silencios que se van acumulando
como el polvo en la ventana.

Suelo abrir los ojos al amanecer,
an sin haber dormido y no los cierro al ocaso;
tambin tiemblo ante lo incierto
y an as no evito aventarme,
como cada libre a mar abierto.

Si me preguntas qu me gusta ms,
te dir que un caf, un orgasmo
un atardecer, un viaje sin planificar
y la sonrisa de mi hija.

Hay maanas que no soporto la luz del da
y hay noches que quisiera volverme brisa.
Soy inconsistente, inofensiva, imprecisa,
como la montaa rusa
derivo entre el ras del suelo y la cima.
Si aun as te animas, de antemano
te aviso que una vez arriba no vale bajarse.



*** Demora

Dime
Cuntas veces la cada es necesaria
para saber que ha sido suficiente?

A dnde se fue aquella meloda embriagante?
Se llev una a una las horas
y la imagen grabada
en una vidriera de esta ciudad extraa;
de matices grises y aromas densos,
desbordante de rostros diluidos,
desbordante de ausencia

Dime
Cul es el tiempo exacto para olvidar?
Y dejar de mirar con ansias ese mar que cada vez demora sus olas
y con ellas la sombra de lo que no es
o la esperanza de lo que puede ser.

** Karol Arcique Crdova
   karcique@hotmail.com
   Escritora mexicana (San Francisco de Campeche, Campeche, 1979). Biloga,
   ha trabajado en proyectos de investigacin sobre ecologa en fauna
   silvestre. Actualmente colabora con la Universidad Autnoma de Campeche
   (http://www.uacam.mx) en la edicin del Atlas de ordenamiento
   territorial y ecolgico del municipio de Campeche. Mantiene inditos los
   poemarios Evocaciones silvestres y Gnesis de un verbo.



=== Alicia      Jos Ramn Plens ==========================================

Abr la puerta del coche, me sent, coloqu con cuidado las llaves de casa
en la guantera, me acopl el cinturn de seguridad; con delicadeza me puse
las gafas de sol, escog un Cd de los Rolling Stones. Empez a sonar
Angie y arranqu el vehculo.

Me encontraba gratamente nervioso, placenteramente inquieto, una feliz
nostalgia atrapaba con rabia mi alma. Qu aspecto tendra Alicia despus
de 30 aos?

Ella fue el amor adolescente. Empezamos a salir en el ao 1975, apenas
tenamos 16 aos, yo estaba en COU y ella estudiaba secretariado en la
academia Cots.

Todas las tardes la esperaba enfrente de la academia, miraba con frecuencia
mi reloj empujando con fuerza las manecillas para que marcaran las ocho.
Estos minutos de espera provocaban en m una tierna excitacin.

Cuando por fin sala, nos cogamos suavemente de la mano y andbamos rambla
arriba, apenas nos dirigamos palabra, no eran necesarias, ella era yo, yo
era ella, nuestro interior se converta en un alboroto desordenado de
sentimientos, a medida que bamos llegando al final de la rambla nuestros
pasos se volvan ms presurosos, el verde banco de madera de la Plaza de
San Lorenzo nos estaba esperando; all nos sentbamos y nos besbamos, slo
nos besbamos, eran besos derrochadores, besos que hablaban, que
escudriaban con avidez los recovecos del amor, besos que lloraban porque
no eran capaces de llevarnos ms all, eran otros tiempos. De vez en cuando
alguna vecina de la plaza nos recriminaba speramente nuestra ntida
actitud amorosa.

Alas 10 de la noche la dejaba en su casa. Y yo, exultante, me iba a la ma
esperando con ansiedad la llegada del da siguiente.

Recuerdo especialmente una noche en la falda del castillo, Alicia tena
reclinada su cabeza en mi hombro, una esplndida y cmplice luna alumbraba
lo justo para vernos sin ser observados, entonces, no sin cierta inquietud,
desplac lentamente mi mano hasta posarla con suavidad sobre sus pequeos
pechos, pasados unos segundos me atrev a liberarlos de su sujetador rosa;
tiernamente acarici aquellas tetas menudas y firmes. Fueron apenas unos
minutos que se han prolongado en mi interior hasta el da de hoy.

Los das iban pasando y todo marchaba bien.

Acab COU y me matricul en econmicas, para ello me tuve que desplazar a
estudiar a Barcelona; en aquellos tiempos, en Lrida, no exista dicha
facultad. Y fue entonces cuando se acab.

Al principio nos cartebamos a menudo, pero al cabo de poco tiempo dej de
contestar a sus cartas; el bullicioso ajetreo de la gran ciudad, los
tripis, las anfetaminas, las lujuriosas noches en los Enfants Terribles,
me envolvieron en una vertiginosa espiral de experiencias nuevas que me
hicieron olvidar de Alicia.

Y, ahora, despus de tantos aos, la volvera a ver. El da anterior me
llamaron por telfono, era ella, al principio me qued sorprendido, despus
me sent como un nio. Me cont que estaba en Alicante, lugar donde yo
resida haca ya 20 aos, que me haba localizado a travs de mi hermana.
Despus de cruzarnos algunas frases sin sentido, en realidad slo quera
or su voz, quedamos en vernos al da siguiente en la terraza de la
cafetera 1890.

Aparqu el coche, Angie segua alimentando mi aoranza divina.

Me acerqu a la cafetera, y all la reconoc; estaba sentada en una mesa,
su frgil cuerpo y su expresin sencilla haban sorteado con xito el paso
de los aos. Pas por delante de ella; no se percat de mi presencia, yo
llevaba puestas las gafas de sol y, sin duda, el paso del tiempo y mi
desordenada vida me haban envejecido. As que no me reconoci. Opt por
sentarme en la mesa de al lado, ped un caf; mientras lo tomaba la
observaba con disimulo; ella miraba nerviosa a un lado y a otro, delante y
detrs, pero no me localizaba.

De pronto ped la cuenta, pagu el caf, me levant y con paso raudo me
encamin hacia el coche. Puse de nuevo a los Stones, pero esta vez no me
hablaba la sutil Angie, Mick Jagger escupa con fuerza que no poda
conseguir satisfaccin.

Mi mvil sonaba una y otra vez, era ella. Lo desconect.

Era el amor adolescente, y as quise que siguiera siendo.

** Jos Ramn Plens
   jrplens.flexiplan@eulen.com
   Escritor espaol (Lrida, 1956). Trabaja en el rea de recursos humanos.
   Relatos suyos han aparecido en publicaciones impresas y en lnea.



=== Poemas      Amparo Osorio =============================================

*** Derrumbe

Se acumulan los das, los aos
la erosin de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeadero.
Pasa la sombra... pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pjaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que slo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al odo
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,
SLO EL VIENTO...



*** Igual muere la huella

El viento esculpe rostros
y t que vigilas la hierba
desconoces ahora los indicios
de toda eternidad.
Fuera de ti
no hay races posibles.
Cmo nombrarte
sin que crezca la muerte?



*** Resurreccin

Caminar de nuevo.
Levantar las ruinas de mi casa
y las ruinas de mi corazn.
Me vestir de alas y de soles
de presencias amadas.
Hallar en otros labios
aguas para mi sed
y en otros ojos
prolongar caminos.

Yo signada de viento
desafiando conjuros...
CEIR NUEVAMENTE MI RELMPAGO.



*** Inventario

Nada fue tuyo.
Slo imaginaste una casa y la luna.
El fuego vacilante de la llama.
La mensajera noche
alta en la soledad de tus estrellas

La sombra perfecta y fiel dictando
el paso de las constelaciones.
La msica del agua...
Ahora lo sabes.
Palidecen las manos.
Miras el tiempo de tu cuerpo,
el tiempo de los ros,
el tiempo de las ruinas.

Basta que quisieras dormir
sin pronunciar la ltima palabra.
Que slo desearas
ya no mirar y desatar los brazos.

Slo eso bastara...
PERO NO SABES CMO.



*** Estacin proftica

Crepsculos ajenos
destinos vanos
presentes irreales

Desperdicio!

Nada pueden mis ojos cambiar.
Ni las palabras dichas o calladas
ni el rostro de la muerte
inventariado en los pliegues de la sombra.

Olvidos. Cientos de olvidos
y hmedas crislidas
guardianas de las tumbas
avanzan a pesar de mi sollozo.

Se cumplen los relojes
con su cuota de espanto.

** Amparo Osorio
   amparoiosorio@yahoo.es
   Poeta colombiana (Bogot, 1951). Ha publicado los libros de poesa
   Huracanes de sueos (1983); Gota ebria (Ediciones Embalaje, 1987);
   Territorio de mscaras (Hojas Sueltas, 1990); Migracin de la ceniza
   (Editorial Magisterio, 1998); Antologa esencial (Coleccin Los
   Conjurados, 2001) y Memoria absuelta (Universidad Nacional de Colombia,
   http://www.unal.edu.co, 2004). Es editora de la revista Comn Presencia
   y coordinadora editorial de la coleccin internacional de literatura Los
   Conjurados. Varios de sus poemas han sido traducidos al ingls, francs,
   italiano, portugus, hngaro, alemn, ruso, sueco y rumano. Obtuvo la
   primera mencin del concurso Plural de Mxico (1989) y la beca nacional
   de poesa del Ministerio de Cultura (http://www.mincultura.gov.co,
   1994). Ha representado a su pas en varios encuentros internacionales de
   literatura, entre los que destacan Argentina, Venezuela, Brasil, Per,
   Ecuador, Puerto Rico y Mxico.



=== Cardiaca ==============================================================
=== Historieta sobre el corazn      Anglica Lpez Gndara ===============

Era un pequeo vaso cuando hizo su primera contraccin. Eran los principios
de un embrin. Un saquito pulsante a las tres semanas de gestacin. S, a
los veintin das dio su primer latido, y a los cuarenta das se oyeron sus
primeros sonidos a travs del aparato llamado fetone. Ruf, ruf, ruf!
Aqullos eran los balbuceos del rudimento cardiaco; ciento cincuenta veces
por minuto. Luego creci y fue expulsado a los nueve meses de la cavidad
uterina. Le llamaron Corazn Humano y sus latidos disminuyeron casi a la
mitad, setenta y dos por minuto. En algunos casos su ltimo latido se daba
a los noventa aos de edad, o ms. De l dicen los libros mdicos que es un
msculo hueco que funciona como bomba sangunea. Da a da, sin descanso,
lleva y trae a todo el cuerpo cinco litros de sangre por minuto.

Se le han hecho autopsias, radiografas, ecocardiogramas, fotografas y
dibujos. Por eso en el esquema anatmico normal se ve que el corazn viene
a la izquierda del trax. Aunque se han dado casos en que su posicin es
derecha y le denominan dextrocardia. La mitad derecha se colorea en azul;
es la sangre sin oxigenar que es recogida de todo el cuerpo a travs de las
venas cavas que entran en la aurcula derecha. De rojo, la otra mitad, la
sangre oxigenada que viene de los pulmones y llega a todo el organismo por
medio de la arteria aorta que sale del ventrculo izquierdo. Ya sabemos; la
izquierda se tie de rojo y la derecha de azul. Tambin aqu.

Una vscera hueca de la que los textos literarios aseguran que es como
ninguna, pues este rgano siente, sufre, se estremece, se aprieta, se
alborota se enamora, odia y es feliz. Puede ser tambin Un corazn sencillo
como la novela de Flaubert. El msculo cardiaco de constitucin de piedra,
de hierro, de mrmol, de cristal o de madera. Corazn de pollo o de len,
como el de Ricardo.

Y don Quijote, un Corazn soador, es quien le pregunta a Sancho Panza: De
qu lloras corazn de mantequillas? Quin te persigue o quin te acosa
nimo de ratn casero o qu te falta, menesteroso en la mitad de las
entraas de la abundancia? Porque hay que recordar los Proverbios 17.22: El
corazn alegre constituye buen remedio; mas el espritu triste seca los
huesos.

Pinta con un adjetivo el corazn y pintaras de cuerpo entero a cualquiera.

Setenta y dos latidos por minuto. A veces con el ritmo perdido, y ser una
arritmia y le prescribirn antiarrtmicos. A veces acelerado y eso ser
taquicardia. Diminuy el paso y le diagnosticaron bradicardia. Persisti a
cuarenta por minuto? Entonces le pondrn atropina. Y si no?, le colocarn
un marcapasos transitorio y despus uno definitivo, tal vez el que se
nombra de tres cmaras y de muchos pesos y se quedar pobre. Pobre pero con
las pilas puestas marcando bien el paso: lup, dup, lup, dup... la
onomatopeya del plpito; de la sstole y la distole, que es lo mismo que
decir la contraccin y la relajacin de las dos aurculas y los dos
ventrculos.

Corazn que no ve, corazn que no siente, o que no se quiebra. Tengo el
corazn roto. Ay! que dolor. Te lo entregu y me lo regresas hecho
pedazos. Te duele porque tienes angina de pecho. Dolor opresivo
retroesternal, que se irradia a hombro izquierdo y cuello con sudor y
angustia. Ecocardiograma, prueba de esfuerzo, cateterismo de las arterias
coronarias. Tal vez hay que operar y poner puentes coronarios (un by-pass)
o un stent, es decir una malla o frula en las arterias coronarias. No
fume, no tome alcohol, no consuma colesterol, baje de peso, camine todos
los das, no tenga emociones fuertes. No viva! El electrocardiograma hecho
de puras ondas elctricas PQRST, desniveles de las ondas S-T y enzimas
cardiacas elevadas. No entiendo nada. Doctor, que no le sabe explicar a un
corazn infartado? Corazn de arterias tapadas que no nutren el
msculo-bomba. Corazn insuficiente, le daremos digital. Disminuya la dosis
porque ya se intoxic y vomit y el electrocardiograma se alter. Corazn
grande o con cardiomegalia: en algunos casos el transplante es la nica
solucin. Pero ste no es insuficiente aunque est crecido, es grande por
su capacidad de amar. Claro est, que los amores despus de los cincuenta
no deberan contraponerse sino complementarse. Corazn de sinvergenza que
se cree muy suficiente para amar. Corazn de quinceaero dice el mdico;
poco ingenio y demasiado halago.

Ah! misterioso corazn. Tan aburrido que a veces pareciera el de la
ballena gris a cinco latidos por minuto. Pero qu emocin cuando te veo, mi
corazn casi se siente a quinientos latidos por minuto, como el del colibr
cuando descansa.

Sin ti muero. No podr vivir si me dejas. Mitos, puros mitos. Dnde ests,
corazn?, no oigo tu palpitar. Ya no se oye porque hasta aqu lleg, hasta
la lnea isoelctrica, lnea recta sin ondas. Cay en paro cardiaco.
Rpido, rpido, vamos a darle maniobras de reanimacin cardiopulmonar:
masaje, respiracin artificial, tres apachurrones en el pecho y un soplido
en la boca. Hay que administrarle adrenalina y bicarbonato, hay que
aplicarle cardioversin con electroshock. Ya pas media hora. Las pupilas
se han dilatado. Las pupilas en midriasis. Ya no responden a la luz, seal
de muerte cerebral. Piel lvida y fra, seal de muerte total. Paren todo
esfuerzo! no hagan nada ms. El hombre debe saber quitar las manos cuando
Dios ya puso las de l. Ni modo, call para siempre. Hicimos lo que se
pudo, se nos fue. Adis, hasta luego. Que Dios te reciba en su Santo seno,
o no? Bueno, tal vez hasta nos veamos pronto. Dicen que: somos nada.
Somos nada?

** Anglica Lpez Gndara
   lopgan@yahoo.com
   Escritora mexicana (Francisco I. Madero, Durango). Reside en Torren
   (Coahuila). Es mdico general y ha asistido a mltiples cursos y
   talleres sobre literatura. Es colaboradora regular en la revista Siglo
   Nuevo y tiene inditos los libros Palabravejera y otros relatos y Nueve
   ensayos rpidos.



=== Poemas      Toms Salas ===============================================

*** A un amigo

Saber que est aqu
no mitiga un pice la sinrazn del mundo
ni quita un gramo de dolor a este montn de tiempo;
pero tenerte cerca me hace llevadero
este trance. (Sobre todo ahora,
cuando estoy en la ltima etapa de mi vida
y s que morir en los prximos 100 aos.)



*** Juan Ramn Jimnez

Has credo, maestro, en la ficcin
de que a cada cosa corresponde su palabra.
Has credo que la lengua sea un fidedigno
mapa del mundo: platnica falacia.
En un nunca acabar de barajar vocablos
has buscado la Forma Pura tras la nada.
Tu vida toda ha sido bregar en esa brecha
de ver a la Esfinge del silencio derrotada.
La tuya ha sido una lucha sin principio,
ni fin, ni tregua, ni esperanza.

          lora, mayo MMVI (L aniversario de la concesin del Premio Nbel)



*** Digo t (I)

Digo t y es como si el tiempo
no fuese un ro de lava ardiente que me arrastra
hasta el silencio, sino eterna
vuelta a la evidencia de que existes.
Digo amor y es como si fuese
real ese ardor de la punta de mis dedos
que quema cuanto toco, que derrite
el hielo de la muerte en un instante.
Digo muerte y quedo como mudo.
Digo mundo y dejo la palabra
taladrada por tneles sin fondo.
Digo fondo y dejo que se callen
todos los pjaros del mundo.



*** Digo t (II)

Digo t y es como si el tiempo
digo amor y es como si fuese
digo muerte y quedo como mudo
digo mudo y dejo la palabra
taladrada por tneles sin fondo
digo fondo y dejo que se callen
a un tiempo los pjaros del mundo.



*** Esperanza

                             Como el nufrago metdico que contase las olas
                                                   que faltan para morir...
                                                               Luis Rosales

Aunque vivir es ir perdiendo todo lo que amamos,
me aferro a la esperanza como el nufrago
que mirase otra vez el horizonte,
apenas ya en un hlito de vida,
y cerrase sus cansados ojos y buscase
la luz, ahora, dentro de s mismo.



*** Oracin de las minucias

T que has creado Todo de la Nada
y riges las rbitas de los astros con tu mano celeste
y compones las notas del canto de los pjaros,
cmo puedes ocuparte de lo que a m me ocupa,
pequeas minucias que no s si te alcanzan.
Que mi hijo apruebe la pendiente.
Que este lunar no sea nada malo.
Que mi padre sane de su infarto y vuelva a casa.
Que no me suban mucho la hipoteca.
Que el trabajo no falte (ni tampoco sobre).
Cuntas cosas pequeas para alguien tan grande!
Perdona, Seor, nuestras minucias
como tambin nosotros perdonamos al amigo
que no llama a la hora de la siesta
o al que cuenta por ensima vez su mili o al que narra
sus achaques con profusin de datos clnicos.
Todos son tu Imagen viva; y se merecen
el perdn, pero no s
por qu tuviste que hacerlos tan latosos.
T, Seor, que tienes el copyright
de este extrao invento con alma, no te olvides
de que las minucias son para nosotros
lo que ms importa, aunque parezcan,
a tu grandeza, un poco impertinentes.
Son el pobre barro del que est hecha esta vasija;
y T, el autor de la ocurrencia,
algo tendrs que ver en este asunto.



*** Perdido

Que slo s que no s nada
es obvio y ya se sabe. Pero hay algo
peor que me pasa y que no s
por qu me pasa: an
no s quin soy.



*** Ajedrez

                                                         A la memoria de mi
                                                      amigo Miguel Bootello

El pensamiento, aunque parezca
hielo, tuerca, mecanismo sin sangre,
guarda su pequea alma de pjaro afeminado,
su fondo de latido sin fondo;
y llora como un lirio cortado cuando roza
con un pen extraviado
o recibe el jaque mate irremediable.



*** Mara

Seora de los humildes,
Corazn repleto de silencios sabios,
Torre de los olvidados,
Arca de los silenciosos,
Espejo de la paciencia,
Misterio de la ternura,
Sabor del pan caliente,
Olor a leche materna,
blanda Mano encallecida,
Voz dulce del susurro,
orintanos en este mundo lleno de smbolos falsos,
llvanos de tu mano como a nios perdidos,
acgenos en tu gigante corazn materno.



*** lora

Castillo y muertos: el pasado
pesa sobre nuestros huesos centenarios
como una losa: aos,
romances, lanzas herrumbrosas, viejos
papiros y fotos color sepia,
tantas palabras perdidas y encontradas
en cualquier rincn de una memoria
con forma de empinada callejuela.

Cercadas por la nueva luz que acecha,
cada piedra antigua tiene la dureza entraable
de la carne que siente como el tiempo la arrastra.

Andamos por tus calles empedradas
y omos el ceceo de tu gente
y aprendemos para siempre la leccin
de saber mirar la vida con el suave
desdn de un seorito arruinado
y con la sabia calma que tienen los olivos.

** Toms Salas
   salastomascompendium@hotmail.com
   Poeta espaol (lora, Mlaga, 1960). Doctor en filologa hispnica en la
   Universidad de Mlaga (UMA, http://www.uma.es). Profesor de lengua.
   Autor del libro Ortega y Gasset, terico de la novela (2001) y de
   distintos trabajos de investigacin sobre temas literarios,
   sociohistricos o religiosos, en revistas como Analecta Malacitana
   (http://www.anmal.uma.es), Espculo (http://www.ucm.es/info/especulo),
   Lemir (http://parnaseo.uv.es/Lemir.htm), El Pasajero
   http://www.elpasajero.com), Abel Martn (http://www.abelmartin.com),
   Alfa (http://aafi.filosofia.net/ALFA/alfa.htm), Adamar
   (http://www.adamar.org), Liberlect (http://www.liberlect.com) y Robador
   de Europa (http://www.robadordeeuropa.uma.es). Colaborador habitual en
   medios como Diario Sur, La Opinin, Dicesis y Guadalhorce Hoy. Como
   poeta est prcticamente indito. Ha participado en algunos congresos de
   investigacin literaria, histrica y religiosa; entre ellos, en tres
   ediciones de Catlicos y vida pblica de la Universidad San Pablo-CEU
   (http://www.uspceu.com).



=== Sueo recurrente en noches de insomnio      Adn Echeverra ===========

El sueo se enred a ese tatuaje de tu rostro que me realizaron en el brazo
izquierdo la noche que nos graduamos. De la imagen escap un aliento apenas
audible en donde reconoc tu voz. Me reclamaba el abandono. Trat de
ignorarlo pero picaba los ojos y los labios para que prestara atencin.

Mir la rabia descomponer las formas de la efigie que te representaba, y
reconoc aquellos das, los pleitos y la huida apresurada, dejando atrs
los nubarrones del cielo que no ha vuelto a escampar.

Se agitaban los minutos mientras el desesperante escupir palabras del
tatuaje se extenda por las venas, como lamento sombro, taladrando
tmpanos. Dijo que deb seguir el rastro de tus lgrimas rumbo a la
estacin de autobuses cuando escapabas. Sin embargo, dej que partieras
dibujando esa estela de amargura. Huas de la sangre de esos das inmersa
en mi prisin, cuando mi voz alcanzaba estridencias de un lenguaje soez, y
tu piel se deshaca entre perdones y piedades bajo el grillete de los
golpes. No nos logrbamos comunicar ni siquiera en los gemidos en que
deshacamos las horas.

El rostro dibujado en la piel, afirma que sentas la agona en la garganta
al asfixiarte con mis manos (tus ojos en blanco, los msculos rgidos) y
confiesa tener la certeza de que disfrutabas el dolor en las mordidas que
propinaba a tus mejillas cuando el deseo me apretaba a tu vientre como
rmora, sorbindote el anhelo de pertenecernos. Porque me pertenecas. Nos
habamos entregado el alma aquella noche de graduacin en que quedaste
plasmada para siempre en mi piel.

Tienes que recordar esa noche! No alcanzamos un cuarto decente y tuvimos
que pagar seiscientos pesos por algo parecido a una casa de vecindad; la
pieza tena dos habitaciones, cuatro camas, una cocineta y hasta refri.
Cmo nos divertimos probando todos sus rincones! Todas las sbanas
quedaron manchadas con la sangre que no terminaba de coagular en mi brazo,
y t bebiendo, ora mi sangre, ora el vino tinto. Era tanta la felicidad,
que contemplarte fue suficiente para que renacieran en m los deseos de
poseerte con la violencia usual con que a veces me serva de tu sexo.
Ahora, al sentir el paso del viento, fluyen de tus odos gotas de cido por
el parsito que ha sido mi recuerdo. No tengo claro en la memoria toda la
violencia que imprim a tu cuerpo aquella noche, pero el verte la maana
siguiente en la cama de aquel hospital fue conmovedor. Tom tu mano, y
estoy seguro de que pude haber llorado de no ser porque adelantaste tu voz
con un: no te preocupes, los dos perdimos el control.

El fantasma de tu rostro estira la piel y la tintura cuenta que todas las
madrugadas mi sombra es la nostalgia que convertida en maremoto arrastra
silencios como antlopes ahogndose al cruzar un ro infestado de caimanes.
Yo era esa fiera delineando sus ojos de cuervo en tu mirada. Era la
martilleante voz que ahora me tortura y me cuenta que caminas sin zapatos
sobre el salado beso de las anmonas, con el sargazo prendido a tus
tobillos en la soledad de aquella playa donde te has exiliado para vivir
los das, nufraga de m. Donde al nacer la maana, recoges migajas que el
sol deposita en los granos de arena, entre piedras pmez, espulgando con
dedos fros la tranquilidad de tu conciencia. Tranquilidad que me has
arrebatado.

Te miro, en estas pesadillas, construyendo murallas que detengan el
embestir marino de mi aroma que intenta devorar los resquicios de inocencia
que quieres conservar ah, lejos, escondida. Ese aroma mo que se
transforma en calamar, estira los brazos, rodea el cuello, la cintura,
apretando, apretando hasta el orgasmo. Despus vuelve la voz de ese
tatuaje, la calma retorna, se desvanece tu presencia y todo es brisa
helada, y tirito por la ausencia de tu calor.

Dentro de esta oscura habitacin, todos los murmullos son tu voz, todas las
luces arrastran tu mirada de negro cielo: ese negro ltigo, las negras
ropas con que cubras parte de tu cuerpo, y dejabas admirar la luna de tus
pezones. Ahora esos eclipses son los que marcan su enigma de clavculas
mojadas por la lluvia cida de mi lejana.

Tu rostro estilizado ha dicho que te desnudas en azoteas, atrapando en
cntaros el agua con que al baarte recreas mis manos, tallando y tallando
para consumir la angustia. Dejas entrar los dedos, aprietas los muslos
sobre el halo de mi voz que desde mis soledades te llega en cada remolino
de aire. Pero te vuelves niebla, vapor de agua que sube y multiplica
nubarrones, las mismas nubes que no me abandonan desde tu partida, la misma
lluvia repitindose incesante, golpe que golpe sobre el asfalto de mis
pesadillas. Y t, desde donde ests, ayudas a precipitar esas flechas
hmedas que hieren mi orgullo de verme abandonado, en el olvido, arrastrado
a ser lo que ahora soy: en lo que me has convertido!

Con cada lgrima caes de la agitacin, ese no poder contestar el porqu me
permitiste tanto, tantas heridas, tanto dolor acumulado en cicatrices.

Tu rostro permanece furioso en mi brazo y afirma que en la hamaca te
visitan duendes, desordenadas filas de faunos sedientos de probarte.
Imaginan encontrar ternura en tu mirada. Esa mirada de hiena hambrienta que
me regalabas, dnde ha quedado?, escondida entre la niebla de tu
abandono, en el exilio?; acaso tratas de purificarte en esa playa?

Y s que lo has intentado, estoy seguro: has arrastrado los antebrazos
sobre la superficie de otros pechos speros, cuerpos ardientes incapaces de
perderse la oportunidad de poblar tu historia. Pero siempre te quedas
dormida por el fastidio de escuchar palabras hechas, facilismos del amor y
los jadeos montonos, sin emocin que te arae las sombras de la espalda,
el increble trbol que forman tus omplatos. Por eso continas anhelando
el opio de mi canto, el rencor de mi boca sobre tu cuello, la espina de mi
lengua, y dejas al sueo de mis labios mordisquear el amarillo de tus
dedos.

El tatuaje sigui gritando esa madrugada como tantas otras desde que te
supe lejos. Expandi el dardo de su lengua para atrapar mis ojos y ver el
desesperante recorrido de tus piernas entre los dedos de otro. Mientras yo
trato de consolarme arriba del sexo de otras hembras, o tal vez (ya nada
parece tener importancia) estirando los miembros endurecidos de aquellos
mariquitas necesitados de afecto, que no me aburro de gigolear cuando me
levantan por las avenidas inundadas por la permanente lluvia a que me
sometes. Permanezco encerrado en el rincn de mi covacha, preso en la
soberbia, mirando tus ojos que continan recorriendo las paredes de esta
habitacin abandonada, triste y rebosante de cinismo.

Por eso introduje el filo de la navaja en la piel: para arrancarme el
tatuaje y tus recuerdos. Para dejar de soarte. Mas el rostro de tinta
mova los labios en el bla bla bla de siempre.

Puse en la palma de la mano ese pedazo de carne con tu rostro desfigurado,
enrojecido por la sangre an sin coagular. Lo acerqu a mis labios y le
record mis infidelidades, los insultos y humillaciones que provoqu a tu
sentimiento. Le habl de cada golpe a tus heridas, aun sobre las
cicatrices, y de la risa que me causaba tu pena por ese martirio en el que,
ahora lo comprendo, slo yo crea que disfrutabas. Era la burla bailando
sobre el pensamiento que, con ternura, intentabas regalarle a mi vida.
Cerr los sentidos arrastrado por el desenfreno de tenerlo todo, de
sentirme dueo del mundo, dueo de tu carne, de tu vida:

Su piel es costra de mi piel, que se desprender con el mar y las rfagas
de viento alcanc a decir, mientras vi su mirada vidriosa opacarse,
clausurando el da.

El orgullo se comi a pedazos el despertar que tenamos bajo sbanas y los
restos de historia en los amaneceres. Fue cuando comprend las noches. Com
el pedazo de carne ensangrentada que palpitaba en la mano. Una brisa tenue
trajo (de nuevo) tus ojos grises hasta mi habitacin. Empuj el cuerpo
desnudo de la hembra sin nombre que tena encima. Te mir, por ltima vez,
sentada con la cabeza recargada en las rodillas; dejabas al manso mar
hurgarte los dedos. Quise acercarme pero descubr que a tu cintura la
rodeaban otros brazos. Aviento el peridico con la nota social que me
anunci tu matrimonio. Miro junto a m el cadver de esa ramera a la que le
faltan pedazos de carne en la mejilla y los pechos, y me doy cuenta de que
afuera ha dejado de llover.

** Adn Echeverra
   adanizante@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Mrida, Yucatn, 1975). Escribe poesa y cuento.
   Bilogo con Maestra en Produccin Animal Tropical por la Universidad
   Autnoma de Yucatn (Uady, http://www.uady.mx). Integrante del Centro
   Yucateco de Escritores, A.C., de cuya revista Navegaciones Zur es
   editor. Ha publicado los poemarios El ropero del suicida (Editorial
   Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de la UADY, 2004) y
   Xenank (Ediciones Zur-PACMYC, 2005). Participa en los libros colectivos
   Litoral del relmpago: imgenes y ficciones (Ediciones Zur, 2003),
   Venturas, nubes y estridencias (ICY-INJUVY, 2003) y Los mejores poemas
   mexicanos; edicin 2005 (Fundacin para las letras mexicanas y Joaqun
   Mortiz-Editorial Planeta, 2005). Textos suyos han aparecido en las
   revistas Abisal (Instituto Quintanarroense de Cultura), Luna zeta
   (Oaxaca), Acequias (Universidad Iberoamericana de Torren, Coahuila),
   Tierra Adentro (Conaculta), Alforja de Poesa (Universidad Autnoma
   Metropolitana, UAM), El Universo del Bho (Instituto Ren Avils
   Fabila), Molino de Letras (Texcoco, estado de Mxico), Fandango (Oaxaca)
   y SIC y Los Otros Errores (Distrito Federal), as como en el suplemento
   Arena del peridico Exclsior (Distrito Federal) y en las revistas
   digitales Prometeo Digital (http://www.prometeodigital.org), Proyecto
   Sherezade (http://home.cc.umanitoba.ca/~fernand4), Ficticia
   (http://www.ficticia.com) y El Otro Mensual (EOM,
   http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm). Coordin el taller de creacin
   literaria del Injuvy (2003-2004) y el Taller Literario Grietas
   (2004-2005), participa en el taller del CYE y coordina la Catarsis
   Literaria El Drenaje. Ha obtenido diversos reconocimientos en su pas,
   como el primer Certamen de Poesa Joven Jorge Lara (2002) y el Premio
   Nacional de Poesa Rosario Castellanos, donde obtuvo el segundo lugar.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Susurros de octubre      Alberto H. Cobo ==============================

      Poesa
      La Liebre Libre Editores
      Maracay, mayo de 2006
      ISBN: 980-6536-10-x
      46 pginas

En mayo del ao pasado apareci, bajo el sello La Liebre Libre, Susurros de
octubre, el primer poemario del escritor venezolano Alberto H. Cobo
(Maracay, 1980). Signados por una dramtica perspectiva de la oscuridad,
los cuarenta poemas que componen este libro se valen de la brevedad los
textos estn dispuestos, en su mayora, por conjuntos de cuatro o cinco
versos, as como de los mrgenes irregulares, para transmitir al lector la
sensacin de estar leyendo, justamente, susurros.

Incluso al describir estados de trance, euforia y embriaguez, no deja el
autor de aplicarle crisoles oscuros a sus poemas. Ya desde el primero se
enfrenta a la locura nocturna: Me llama la noche, / me llena; / me atrae a
un sinfn de personas / desconocidas, / locas y sedientas, / lgubres. El
poeta se ilustra paseando descalzo por las sombras y regresando a su
quehacer literario, acosado porque la claridad del da quema los pasos
(poema 9), y observa, por otro lado, cmo su ansiedad es atravesada por
olores que sentencian mis palabras, / borran mi memoria (poema 15), o
cmo su memoria fija con mayor fuerza las voces cuando los tragos traen el
delirio / rodeado de sonidos familiares (poema 21).

La relacin del autor con la palabra, otro de los temas en los que suele
internarse Cobo incluso en su narrativa, aparece aqu en forma de una
reverencia que, en algunos casos, llega a ser dolorosa. En el poema 3
declara que El sonido de los libros me trastorna, / slo la voz del poeta
alivia el malestar, pero tres poemas ms adelante el silencio de las
hojas ensordece, conflicto que se manifiesta una vez ms en el poema 20
que da ttulo al libro cuando, torturado por el terrible delirio de su
oficio, advierte: impaciente oculto las palabras, / me hago silencio.
Cuando el verso se le escabulle, el poeta manifiesta su impotencia:
inconsciente abandono el espacio, / regreso vaco de las sombras (poema
30).

Gran parte del libro est inspirada en la eterna musa femenina, que se
escurre del dominio sensual del poeta dejndolo por lo general como un
simple espectador que define al cuerpo amado como el equilibrio perfecto /
entre la muerte / y mis andanzas (poema 5), o como una mezcla letal de
claridad / y sombras (poema 7). Dudosa tabla de salvacin que repele la
soledad pero, a la vez, la libertad, el sudor de la mujer sacia la sed del
poeta, lo que lo hace vulnerable al licor de su piel y, por lo mismo, lo
fuerza tristemente a rebelarse: golpeado, retorno / donde las sombras
esperan, / la lejana (poema 36).

Cuando el poeta huye de la luz, de la alegra indiscriminada de la gente,
aparece de forma ms patente esa oscuridad que mencionbamos al principio:
Me emboscan las luces; / quedo ciego por un momento, / al recuperar la
visin / descubro que slo eran fbulas de mi memoria (poema 26). El
pesimismo, dice Cobo, fracciona las horas, / las convierte en siglos
(poema 23).

La brevedad de los poemas de Susurros de octubre no es otra cosa que una
seal de respeto del autor ante el verbo sustancioso, una cicatriz
infligida por el tiempo, catalizador ineludible de la madurez: El
calendario marca los das / no deja salida alguna, / el tiempo acorta las
palabras (poema 11). As, Cobo esgrime en tres lneas su arte potica,
tambin breve: Limpio las impurezas de las palabras; / convierto sus
sonidos / en alertas de la brevedad (poema 32).

Ganador en 2004 de una mencin especial en poesa en el Concurso Literario
Interlicesta Sergio Medina, en Maracay, Cobo ha participado en el I
Encuentro de Jvenes Escritores de la Universidad de Carabobo (Valencia,
Carabobo) y en el I Encuentro de Jvenes Escritores 2004 (Santa Ana de
Coro, Falcn), entre otras actividades literarias. Textos suyos han
aparecido en diversos medios impresos y digitales. En Letralia es posible
apreciar parte de su obra en nuestras ediciones 125 y 150
(http://www.letralia.com/firmas/hcoboalberto.htm).



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== El Carnaval Bolao ====================================================

                                                        29 de enero de 2007

Buen da:

Actualmente desarrollo dos proyectos: la ejecucin (investigacin, creacin
y edicin) de la novela histrica Quince, basada en los asesinatos y
posterior incineracin de 15 campesinos en el sector de Lonqun (a 40
minutos de Santiago), durante la dictadura de Pinochet. Tambin organizo,
junto a 5 poetas ms, un carnaval literario para celebrar a Roberto Bolao.

Necesitamos urgentemente contactarnos con Antoni Garca Porta para
invitarle a esta celebracin a la obra y figura de Roberto Bolao, la
primera en Chile. Hemos intentado en varias instancias conseguir su correo
electrnico o telfono, sin suerte.

Por favor aydennos, amigos de Letralia.

Un abrazo y gracias,

Nibaldo Cceres
nibaldoacero@gmail.com



=== Malvinas ==============================================================

                                                        29 de enero de 2007

Estimados amigos:

Encontr Letralia.com y, como estoy buscando material para editar un libro
sobre los 25 aos de Malvinas, pens que podran ayudarme.

Lo que necesito son portadas de diarios y revistas argentinas y extranjeras
de aquella poca, que reflejaron el conflicto. Saben de alguien que haya
coleccionado este tipo de material y est dispuesto a facilitarlo?

Soy periodista y, actualmente, colaborador de la revista mensual DEF, de
Taeda Editora, que publicar el libro.

Les agradecera cualquier dato al respecto.

Lauro Noro
lauronoro@yahoo.com.ar



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

El amor por la lectura es algo que se aprende pero no se ensea. De la
misma forma que nadie puede obligarnos a enamorarnos, nadie puede
obligarnos a amar un libro. Son cosas que ocurren por razones misteriosas,
pero de lo que s estoy convencido es que a cada uno de nosotros hay un
libro que nos espera. En algn lugar de la biblioteca hay una pgina que ha
sido escrita para nosotros.

      Alberto Manguel, en Leer ser en el futuro un acto de rebelda,
      entrevista para el diario espaol El Pas con la periodista Mara
      Luisa Blanco (13 de enero de 2007).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
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simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
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     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 19 de febrero de 2007
