
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 158
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       19 de febrero de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
De la intertextualidad al plagio, Jorge Gmez Jimnez. | Editorial
                                                         |
Los premios de Axolotl. / Lima y Trujillo ganadoras. /   | Breves
Ganadores con ee. / Los histricos. / Nace Remes. /     |
Desaires. / Imago Mundi.                                 |
                                                         |
Editorial Letralia publica cuentos de amor de Carmen     | Material
Rosa Barrere.                                            | especial
                                                         |
BCNegra destac la vertiente cientfica de la            | Noticias
investigacin policial. / Historia y novela histrica se |
encuentran en Almucar. / Revocado por plagio premio La |
Nacin-Sudamericana a Sergio Di Nucci. / Cuba publica    |
seleccin de grandes narradores argentinos. / Delia      |
Aguiar gana el Concurso Antonio Villalba de Cartas de    |
Amor. / Jos Saramago es nombrado Hijo Predilecto de     |
Andaluca. / Cincuenta poetas participan en encuentro    |
internacional en Mxico. / La literatura sorda infantil  |
se presenta en la Biblioteca Nacional. / Buscan          |
protagonista para filme basado en El amor y otros        |
demonios. / Ediciones SM lanza en Mxico un diplomado    |
sobre literatura infantil. / Realizarn en Alicante      |
encuentro literario a favor de nios con cncer. /       |
Guatemala ser sede de Cilca 2007. / Bogot celebra los  |
veinte aos de su Feria Internacional del Libro.         |
                                                         |
 Granujas de la literatura colombiana, Germn Lpez  | Artculos y
Velsquez. / La dolce Beat, Ricardo Hinojosa           | reportajes
Lizrraga. / La msica popular en Ella cantaba          |
boleros, Alade Collins. / Orwell y Asturias:          |
semejanzas y diferencias que definen la creacin         |
literaria, Carmen Malare. / El culto al hroe en la   |
enseanza de la Historia: Germn Carrera Damas, Mara   |
E. del Valle de Villalba. / El muro fronterizo          |
Mxico-USA: la dimensin ambiental, Daniel Navarro.     |
                                                         |
Juan Zapata Olivella: El Caribe vive en cada uno de     | Entrevistas
nosotros, Lidia Corcione Crescini. / Entrevista con     |
Eduardo Gonzlez Viaa. El corrido de Dante: una        |
metfora sin documentos de la inmigracin                |
latinoamericana en EEUU, Eduardo Corrales.              |
                                                         |
Crisis del pensamiento en los albores del siglo XX,    | Sala de ensayo
Valmore Muoz Arteaga. / Emilio Daz Valcrcel: la      |
bsqueda del fondo del dilema puertorriqueo, Frances   |
Rivera-Anaya. / Aproximacin al papel simblico de los  |
perros de don Alejo en El lugar sin lmites, Marcos     |
Arcaya Pizarro.                                          |
                                                         |
Selom, Musa Ammar Majad. / Cronogramas, Gabriel     | Letras
Otero. / Tres relatos de Gisela Carlos Fregoso. / Cuatro |
sonetos de Rolando Davidson. / Relatos de Nesfrn        |
Antonio Gonzlez Surez. / Tres poemas de Teresa Esparza |
Oteo. / Dos cuentos de Zulema Retamal. / Poemas de Mara |
Elena Annbali. / Los pasillos del juzgado, Roderick   |
Guzmn Meza. / Tres poemas de Paz Dez Taboada. / Velas |
rojas, Patricia del Pilar Garfias Cceres. / Poemas de  |
Eleazar Morn. / Una mosca que no deja dormir          |
(extractos), Carlos de la Hoz Albor. / Poemas de Adriana |
Lamela. / Cetrera, Yolanda Ramrez Michel. / Poemas   |
de Aldo Jara.                                            |
                                                         |
Pan de oro, Luisa Miana.                              | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Buscando el rostro de Jorge Nunes.                       | El buzn
                                                         |
Jos ngel Valente.                                      | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
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    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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encontrars en ninguna otra web de creacin literaria, como el Taller de
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|||||||||||||||||||||||||||||    EDITORIAL      |||||||||||||||||||||||||||

=== De la intertextualidad al plagio      Jorge Gmez Jimnez =============

El escritor argentino Sergio di Nucci ha protagonizado un agrio episodio en
su pas, al serle revocado el premio La Nacin-Sudamericana que recibiera a
finales del ao pasado por Bolivia Construcciones. La razn: Agustn Viola,
un joven lector de 19 aos se puso en contacto con Editorial Sudamericana
para advertir que la novela presentaba extraas similitudes como las ha
llamado el jurado con Nada, novela de la espaola Carmen Laforet que en
1945 gan la primera edicin del premio Nadal.

Tales extraas similitudes se acentan entre las pginas 167 y 200. En el
blog Persecuciones (http://persecuciones.blogspot.com) se cita un prrafo
completo en el que se aprecia cmo Di Nucci cambi algunas palabras para
adecuar Nada a lo que termin siendo Bolivia Construcciones. En cursivas
las frases que corresponden a la novela de Laforet:

      Entramos en un pasillo negro, completamente silencioso, (me acuerdo
      de que bamos por una calleja negra, completamente silenciosa) cuando
      se abri una puerta por la que sali despedido un peruano borracho
      (cuando se abri una puerta por la que sali despedido un hombre
      borracho), con tanta mala suerte que cay sobre Mariano, hacindolo
      vacilar (con tanta mala suerte que cay sobre Juan, hacindolo
      vacilar). Pareci que a Mariano le corri una descarga elctrica por
      la espalda (pareci que a Juan le corra una descarga elctrica por
      la espalda). En un abrir y cerrar de ojos le peg una trompada en la
      mandbula, y se qued quieto, esperando que el otro se repusiera (en
      un abrir y cerrar de ojos le propin un puetazo en la mandbula, y
      se qued quieto, aguardando a que el otro se repusiera). Al cabo de
      unos segundos estaban enzarzados en una lucha bestial (al cabo de
      unos minutos estaban enzarzados en una lucha bestial).

En su descargo, Di Nucci ha declarado a la prensa que, ya en su primera
entrevista con el diario La Nacin, haba hablado de la reescritura como
un principio constructivo de la novela. El escritor, colaborador asiduo en
Pgina/12 (http://www.pagina12.com.ar) donde no parece haberse hecho
mencin del lamentable episodio, al menos en su versin en lnea, recurri
a la existencia de trabajos acadmicos que reconocen la validez del
procedimiento. Con slo introducir una nica modificacin un mismo texto
cuenta otra historia, indic.

Las acusaciones de plagio suelen excusarse tras el concepto de
intertextualidad: todo lo que pueda escribirse hoy en da ya ha sido
escrito anteriormente. Cualquier giro que creamos haber descubierto en el
lenguaje puede tener referentes en el pasado. Ninguna palabra es nueva y
ningn escritor puede aducir originalidad absoluta.

Sin embargo, son todas stas formulaciones que bien pueden sustentar una
filosofa de la creacin artstica, pero que a fines prcticos no pasan de
ser meras sutilezas. Aunque Di Nucci cita ejemplos como el sampleo o los
ejercicios plsticos de Andy Warhol, los miembros del jurado Carlos
Fuentes, Toms Eloy Martnez, Griselda Gambaro, Luis Chitarroi y Hugo
Beccacece no son de la misma opinin y han justificado su decisin de
revocarle el premio en que la novela no es una reescritura, pues los
retoques que el autor argentino hizo sobre el texto de la espaola son
mnimos.

Algo que se le ha criticado mucho a Di Nucci estos das es la ausencia
total, en Bolivia Construcciones, de referencias explcitas a Laforet o a
su obra: el lector estara obligado, de esta manera, a encontrar los puntos
en comn entre ambas obras y, ms, a perdonarlas en virtud de un supuesto
ejercicio de intertextualidad. Y es que ah radica uno de los principales
problemas del plagio: si todo ya est escrito, dnde se encuentra la
frontera entre un homenaje y un robo? Puede un autor, tras introducir
nicas modificaciones a un texto de otro, aspirar a que su obra sea
considerada, con todo derecho, original?

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Los premios de Axolotl. Recientemente fue anunciado el veredicto del I
Certamen Literario Revista Axolotl, que en las categoras Cuento y Poesa
auspici la revista literaria argentina Axolotl. En Cuento, el primer
premio fue para El juego, por Santiago Ral Repetto y el segundo para
Neanderthal, por Pablo Bagnato, mientras que en Poesa el primer lugar
fue para Ojos negros para el verano, por Mauricio Cappelli Figueroa, y el
segundo para Invocacin de sombras y fbulas, por Abraham F. Ortiz Lugo.
En Cuento se otorg menciones especiales a Hermanos de sangre, por Martn
Andrs Hain; La selva, por Mara Vilalta; Contra reloj, por Marcelo
Choren; Dnde est el nio?, por Lourdes Aso Torralba; El mago, por
Gabriel Lpez Nieto; 3.15 pm, por Orlando Mazeyra Guilln; Manjar de
ratas, por Jos Luis Muoz, y Estilo Furln, por Sergio Carlos Abdala, y
fueron declarados finalistas Equilibrio, por Claudio Alejandro Amadeo; A
do, por Adam Gai; El nmero, por Vanesa Guerra; Siluetas, por Mara
Celeste Jordn; El examen, por Susana Lavega Belloni; La llave, por
Mara Vernica Magadn; Al revs, el cuento, por Pedro Flix Novoa
Castillo; Imagen en el fondo de un espejo, por Carolina Orlando, y
Tahit, por Eduardo Luis Poggi. En Poesa las menciones especiales
correspondieron a De asedios y moradas, por Estela Kallay; El ayer de
tus pasos, por Dardo Gonzlez, e Himno autorizado para el desamor, por
ngel Padilla, mientras que los finalistas fueron Los tiempos que corren,
por Guillermo Mario Bianchi; una serie de poemas por Pedro Donangelo;
Nguenechen, por Gregorio Andrs Echeverra; Desde el aeropuerto, por
Ramiro Gairn Muoz; Un silencio como el del mar, por Gonzalo Nicols
Geller; Meloda de canbales, por Jorge Alberto Hotasegui; Memorias de
lluvias, tormentas y futuros, por Armando Luis Lagarejo; Por todo, por
Juan Coronel Maldonado; El nudo, por Leonardo Len Melo Reyes; Louis
Armstrong, por Carlos Rivera; Cuatro poemas de Alcantarilla, por Diego
Martn Rotondo; Once palabras, por Jorge Daniel Santkovsky; una serie de
poemas por Nicols Tripaldi, y Mis manos (Le canta el Sol a la Luna), por
Ana Ins Urrutia.
http://www.revistaaxolotl.com.ar/convoca10.htm

Lima y Trujillo ganadoras. En el marco de la 3 Feria del Libro de
Trujillo, la Asociacin Trujillo Arte & Literatura, organizadora del
evento, premi en ceremonia especial a los ganadores del Concurso de Cuento
convocado con este motivo el pasado 5 de febrero. De un total de 289
trabajos de seis ciudades de Per, el jurado concedi el primer puesto a
Harol Gastel Palomino, de Lima, quien bajo el seudnimo Carlos Franco,
present el cuento llamado El ro, una historia sobre la violencia
poltica vivida en su pas. El segundo lugar fue ocupado por Carlos Tataje,
de Trujillo, por El Premio Schanzenbach, presentado con el seudnimo de
William Willkaq. El jurado, integrado por el editor de la revista
Caretas, Jaime Bedoya, el escritor Guillermo Nio de Guzmn y el
catedrtico Luis Eduardo Garca, resalt la calidad de los cuentos
recibidos.
http://www.ferialibrotrujillo.com

Ganadores con ee. A principios de este mes fue publicado el veredicto de
la Campaa-Concurso Pro , que fuera convocado en Madrid (Espaa) por el
Crculo Independiente  de Escritores, Cie, y Mandala & LpizCero
Ediciones. Los tres primeros premios correspondieron a Maribel Romero
Soler, por Quiero ser yo, Frontera Quiroga por La seora respetable y
Aster Navas por Primera plana. Adems el jurado destac los relatos Me
negars tres veces, de David Conds de Bethencourt; El cuarto del fondo,
de Elvira Castro; є, de Ethel Fossa Rojas; Mam є, de Jos Tena Tejado;
Amigas influyentes, de Mara Soraya Geijo Uribe; Mi compaera, de
Antonio Blzquez Madrid, y No ungulados, de Elena Romn Torres. Se
concedi mencin especial, por su aportacin al concurso, no ajustada a sus
bases pero especialmente original, a los escritores Jorge Majfud, Jos Luis
Najerson y Juana Ciudad Pizarro. Los ganadores recibirn un diploma de
Cie, un lote de libros de autores de Cie publicados por Mandala &
LpizCero y publicacin en la Web de Cie.
http://www.circuloindependiente.net/campana_pro_ene.htm

Los histricos. La revista literaria peruana El Hablador acaba de publicar
su edicin N 13, que contiene un interesante dossier sobre la narrativa
histrica. Textos de Mario Surez Simich, Johnny Zevallos y una
conversacin con el narrador espaol Antonio Orejudo son los componentes de
este trabajo central. Surez Simich marca un panorama sobre la centralidad
que ha venido cobrando la narrativa histrica peruana, al dar cuenta de las
contradicciones sociales del pas. Zevallos pone el nfasis en la
construccin de comunidades imaginarias en la novela Sol de soles, de Luis
Enrique Tord. En tanto, Antonio Orejudo distingue entre novela histrica y
producto de la industria cultural. Aparte del dossier, la edicin incluye
textos de Francisco Izquierdo Quea, Carlos Yushimito, Armando Francesconi,
Laisa Fernandez Toissin y Laura M. Martins, as como una entrevista a
Enrique Congrains Martin a cargo de Giancarlo Stagnaro y Johnny Cevallos.
El Hablador, tambin, se ha lanzado a la arena bitacoril con un nuevo blog
en el que escriben varios de sus autores.
http://www.elhablador.com

Nace Remes. La escritora mexicana Issa Martnez Llongueras y el espaol
Luis E. Prieto Vzquez han creado la Red Mundial de Escritores en Espaol,
Remes, una pgina web-directorio cuyos objetivos son convertirse en un
referente de consulta obligada sobre todos los escritores en lengua
espaola (aunque su idioma vernculo o habitual sea diverso) en cuanto a su
biobibliografa general y especfica, tanto para revistas, como para
instituciones culturales, portales literarios u otros escritores; y poner
un importante grano de arena en la lucha contra el habitual anonimato de la
red, y, por ende, contra el frecuente fenmeno del plagio literario, que un
instrumento tan universal y abierto (a la par que poco controlado) como
Internet va propiciando cada vez con ms asiduidad. Para formar parte de
Remes basta con llenar un formulario que se encuentra en su Web.
http://www.redescritoresespa.com

Desaires. Hasta el 17 de marzo es posible asistir, en el Centro de Arte
Moderno de Madrid (Espaa), a la exposicin Desaires, que rene textos y
poemas del libro homnimo de la escritora argentina Luisa Futoransky con
fotografas de Jos Antonio Berni. Se trata de textos e imgenes en torno a
las ruinas como una manera de las ciudades para revelarse ante nosotros.
Segn la escritora, las ruinas, como los osarios, prueban la abolicin de
las fronteras y nacionalismos laboriosamente pergeados. Para encontrar
respuestas, agrega Futoransky, los viajeros van de ruina en ruina, las
coleccionan y atesoran, incluso las ideolgicas. Para satisfacer nuestra
desmesurada apetencia de ellas los arquelogos, antroplogos, los museos y
la pluralidad de sacerdotes o conceptores tursticos cuando no los
ejrcitos o los rapaces tombaroli que viven de desvalijar todo tipo de
ruinas, nos ofrecen nuevos mausoleos y despojos. Nuestro engolosinamiento
es tal que cada generacin contina a producirlas y producirlos pues
siempre habr viajeros para seguir la signaltica con los nuevos dardos de
la visita. El horario para apreciar este trabajo es de martes a sbado,
entre 11 de la maana y 2 de la tarde; y de 5 de la tarde a 9 de la noche.
Centro de Arte Moderno
Gobernador, 25 esquina San Pedro
28014 Madrid
Telf.: 34-914298363
http://www.centrodeartemoderno.com

Imago Mundi. A partir del 1 de marzo la poeta venezolana Mhara Vzquez
Benarroch dictar su taller de poesa Imago Mundi, que tendr una
duracin de seis meses y se realizar a travs de sesiones de dos horas, de
5 de la tarde a 7 de la noche, todos los jueves en el Jardn Banco del
Libro, en Altamira (Caracas). El objetivo del taller es ubicar al
participante ante el trabajo creador tratando de que, mediante el esfuerzo
sostenido en torno a la construccin y lectura del poema, pueda resolver
los problemas inmediatos que son inherentes a su escritura personal. Al
terminar el taller se publicar una antologa de poemas con los textos de
sus participantes. Vzquez Benarroch enviar a los participantes, con
suficiente antelacin, el material de apoyo, a fin de que los participantes
realicen a tiempo las lecturas encomendadas semana a semana. La inscripcin
se puede tramitar hasta el 28 de febrero y cuesta 50.000 bolvares,
mientras que la mensualidad ser de 80.000, con descuento de 15% para los
participantes que cancelen el monto total por adelantado. Vzquez Benarroch
es poeta, corresponsal de guerra, guionista de cine y TV y narradora. En
1984, su primer poemario Guerrero llevado adentro gan el Premio Fernando
Paz Castillo de Poesa, el Primer Premio de la Bienal de Poesa del Ateneo
del Tigre y una Mencin de Honor en la Bienal de Poesa Cho Zubillaga. Su
segundo poemario, As de corazones (1986), gan tambin la III Bienal de
Poesa Francisco Lazo Mart de Calabozo y el Premio de Poesa Miguel
Hernndez de la Ciudad de Sevilla, y con el tercero, Balada de los 40 aos,
gan el Primer Premio del  II Concurso de Poesa en Espaol promovido por
el Queen Mary and Westfield College de la Universidad de Londres. Ha
publicado adems los poemarios Mujeres de Atenas (poemas del exilio
1990-2002), en 2003 (Editoriale Pallavicino, Venecia, Italia), y Estirpe de
lobos (poemas 1996-2004), en 2005 (Editorial Toledana, Toledo, Espaa) y el
libro de cuentos policiales La ciudad de la furia (Bogot, Colombia, 1989).
http://amarrandolapacienciaaunarbol.blogspot.com
mhvazquez@yahoo.com
Telfono: (0212) 8642170

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electrnico a breves@letralia.com.



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y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
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de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
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|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Editorial Letralia publica cuentos de amor de Carmen Rosa Barrere =====

Editorial Letralia, el espacio de difusin de libros digitales en la Tierra
de Letras, public en su coleccin Narrativa, el pasado 14 de febrero, en
conmemoracin del Da de San Valentn, el libro 31 cuentos de amor rosados
y no tanto, una recopilacin de relatos de la escritora argentina Carmen
Rosa Barrere. El libro puede descargarse gratuitamente en forma de un
archivo PDF (2,2 Mb) o apreciarse en lnea en la direccin:

      http://www.letralia.com/ed_let/31cuentos

Nacida en Posadas, Misiones, en 1923, Barrere recupera los 31 preceptos del
Tratado del amor cortesano, libro que Andreas Capellanus escribiera en 1184
bajo encargo de la Condesa Mara de Troya, y en los que retrata los
cdigos de amor empleados por Eleonora de Aquitania, madre de la condesa,
quien se llamara a s misma Reina de Inglaterra por la clera de Dios y
tuviera una juventud fogosa y desenfrenada. Con tales preceptos, Barrere ha
creado esta coleccin de igual nmero de relatos, los cuales inundados de
picarda, pasin y ternura a partes iguales, e ilustrados con obras
maestras de la pintura abordan el tema eterno del amor desde una gran
variedad de perspectivas: romances trridos, amores prohibidos,
infidelidades, homosexualidad, pasiones mortferas. Cada relato viene
precedido por su correspondiente precepto, as como por una cita sobre el
tema, de alguna gran firma de la literatura mundial.

Escritora y docente, Barrere se gradu de maestra normal en 1942. Ejerci
hasta 1951 en escuelas de la Provincia de Misiones. Fund y dirigi el
Instituto Marcelo Torcuato de Alvear (Don Torcuato, Provincia de Buenos
Aires, 1962-1975) para la enseanza preescolar, primaria y secundaria con
especializacin en secretariado comercial. Curs pedagoga y ciencias de la
educacin en la Universidad de Olivos (Provincia de Buenos Aires, 1964).
Egres con el ttulo de martillero pblico y corredor de bolsa (1967) y
realiz estudios de control mental en el Instituto Silva Mind Control
(1975), para el que dict cursos en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador,
Mxico, Paraguay y Venezuela. Fund y dirigi el Instituto Superior de
Relajacin Dinmica, con sede en Buenos Aires (1980-87).

Textos de Carmen Rosa Barrere han aparecido en revistas femeninas como
Damas y Damitas, Estampa, Vosotras, Ellas y Mujer, entre otras, as como en
el peridico Punto y Aparte, de Florida (EUA). Particip como secretaria de
Redaccin en la fundacin de la revista Vivir en Armona, en Posadas, bajo
la direccin del padre Bartolom Vanrell. Ha recibido el premio de honor de
la Fundacin Avon (1995), primer premio del Concurso Literario de la
Fundacin Fatsa (1995), segundo Premio Editorial Henna (Salta, 1997) por su
novela Alas de cera y finalista en el certamen de la Biblioteca Popular de
San Isidro (Provincia de Buenos Aires, 2000). Ha publicado los libros de
divulgacin ABC de la relajacin y sus beneficios y ABC de la
reprogramacin positiva (1999) as como la coleccin de relatos 31 cuentos
de amor rosados y no tanto (2003).



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*** BCNegra destac la vertiente cientfica de la investigacin policial

Del 5 al 10 de febrero se realiz el III Encuentro de Novela Negra de
Barcelona (BCNegra, http://www.bcn.es/cultura/bcnegra), en Espaa, que
reuni a 23 autores espaoles y de otros pases, as como editores,
especialistas en novela policaca, expertos y profesionales de la
investigacin. Con motivo del Ao de la Ciencia que se celebra en la
capital catalana, la nueva edicin de BCNegra quiso dar especial
relevancia a la vertiente cientfica de la investigacin policial.

No sera ajustado decir que hemos estado a punto de morir de xito, pero
la verdad es que en muchos casos el aforo se nos ha quedado pequeo. Y creo
que el nivel de los debates ha sido muy alto, seala Paco Camarasa,
comisario del evento, quien agreg que BCNegra empieza a convertirse en una
cita de referencia tanto para los aficionados al gnero como para los
autores. De hecho, se ha afianzado lo que empieza a ser una tendencia entre
las editoriales, que lanzan algunas novedades coincidiendo con el evento.

Es un lujo tener a especialistas como Jorge Wagensberg (fsico y director
del Museo de la Ciencia de Barcelona) y a expertos policiales entre
nosotros, porque pensamos que la novela negra tiene que adaptarse a las
nuevas realidades, y la Polica Cientfica, lo que antes llambamos la
brigada tcnica, es una nueva realidad, explic Camarasa, quien adems es
propietario de la Librera Negra y Criminal de Barcelona.

Camarasa apunt que se quiere desmitificar la realidad de este cuerpo
especializado de polica. El trabajo que realiza la Polica Cientfica
tiene poco que ver con lo que transmiten las series de televisin, afirm
Wagensberg. A su juicio hay que acercar el modo de trabajar de estos
especialistas a la gente de a pie, y para ello son estos expertos los que
tienen que explicar el papel de la Polica Cientfica y cmo repercuten sus
investigaciones en la resolucin de los delitos.

En este sentido una de las mayores atracciones del encuentro fue la
escenificacin de un llamado a la polica, tras el asesinato ficticio de un
empresario. Un centenar de personas se reuni para presenciar una escena
del crimen dramatizada, a la que sin embargo asistieron agentes
policiales, juez, paramdicos y forense reales para levantar el cadver e
iniciar las investigaciones.

Despus de unos 90 minutos alrededor de un muerto muy vivo, los
espectadores se marcharon sin saber cmo ni por quin fue asesinado el
empresario. Si hubiera sido un captulo de CSI Las Vegas, en esa hora y
media todo se habra resuelto y el asesino habra sido apresado. Es la
gran diferencia entre la realidad y la ficcin, dice Dani Martnez, jefe
de la polica cientfica de los Mossos dEsquadra. La parte cientfica del
CSI se acerca bastante a la realidad, pero no la rapidez con la que
resuelven los crmenes.

Camarasa destac la importancia de que escritores de pases musulmanes,
como el argelino Mohamed Moulesshoul (alias Yasmina Khadra) o el marroqu
Jean-Pierre Koffel, participasen en el encuentro, pues esto demuestra que
la novela negra y criminal no es slo un gnero de Occidente, sino abierto
al mundo. En su opinin es un gnero sin fronteras. No se puede construir
un nuevo Muro de Berln entre autores en funcin de su procedencia
geogrfica o cultural.

Autores como Khadra o Koffel representan, en opinin del comisario, una
corriente literaria, dentro del gnero, muy crtica, con todos los
integrismos, el musulmn y el cristiano, pues son capaces de denunciar
valientemente sus propias miserias, pero tambin las nuestras, y decir en
voz alta que Osama Bin Laden y George Bush son las dos caras de la misma
moneda, se retroalimentan mutuamente.

La figura ms relevante del encuentro fue el novelista sueco Henning
Mankell, que recibi el Premio Pepe Carvalho 2007 y celebr un acto con sus
lectores en el Teatro Romea de Barcelona. Mankell es el creador literario
del inspector Kurt Wallander.

Fuentes: Ayuntamiento de Barcelona  Colpisa  El Pas



*** Historia y novela histrica se encuentran en Almucar

Entre el 8 y el 1o de febrero se realizaron en Almucar (Granada, Espaa)
las II Jornadas de Historia y Novela Histrica, que bajo la direccin de
Jos Calvo Poyato reunieron a novelistas y editores de este sector para
analizar su situacin actual y su futuro.

En las mesas redondas y conferencias participaron novelistas como Magdalena
Lasala, Manuel Titos, Almudena de Arteaga, Xavier Casals y el propio Calvo
Poyatos, editores como el director editorial del sello Debolsillo, Juan
Daz Acua, y varios investigadores y docentes en el rea de la historia.

Tras la inauguracin de las jornadas se abri el debate con una conferencia
de Antonio Gmez Yebra sobre autores andaluces de novela histrica y otra
de Calvo Poyatos, sobre este gnero y la novela negra. El viernes 9,
Magdalena Lasala ofreci su conferencia La Granada nazar y el adis al
Paraso. Tambin se aport visiones sobre el mundo editorial, la mujer en
la novela histrica o la situacin del gnero en el panorama literario
actual.

Daz Acua, director de Debolsillo, sello perteneciente a Random House
Mondadori, afirm en Almucar que la novela histrica es el gnero
literario que ms se est vendiendo en el mercado, con diferencia. Los
grandes autores que estn vendiendo ahora, como Julia Navarro o Jos
Falcn, estn volcados en el apartado de novela histrica. Dentro de este
tipo de novelas, las que ms xito tienen, segn el editor, son las que
mezclan novela histrica con intriga, o novela negra con novela histrica.

Rechaz el tpico de que en Espaa no se lea, agregando que a su juicio se
debe de leer mucho, porque se vende bastante, y en este sentido apunt que
aunque los ndices de lectura espaoles no son como en otros pases de
Europa, la editorial que dirige est vendiendo en Espaa cinco millones de
ejemplares y no deja de ser un sello editorial.

Matiz, no obstante, que cuando un producto de consumo es masivo tambin
se tiene que ajustar a las leyes del mercado y apunt que en la actualidad
las editoriales, ms que buscar nuevos formatos para llegar al cliente o
lector, estamos buscando la manera de vender los libros. En este sentido,
indic que la mitad de los libros que se venden en Espaa los estn
vendiendo grandes cadenas de hipermercados y grandes cadenas de libreras,
en lugar del librero tradicional como hace 20 aos.

La escritora Almudena de Arteaga del Alczar pronunci una charla sobre las
mujeres que desafiaron a sus propios tiempos, una constante en su
trayectoria literaria ya que, desde que empez a escribir, no ha dejado de
ensalzar a las mujeres en la novela histrica. Esas mujeres que tuvieron
una relevancia histrica importante y que, sin embargo, en los ensayos que
se han escrito hasta ahora, no se les dio esa importancia, subray.

Fuentes: Granada Digital  Ideal Digital



*** Revocado por plagio premio La Nacin-Sudamericana a Sergio Di Nucci

El jurado del Premio de Novela 2006 organizado por la editorial
Sudamericana y el diario argentino La Nacin (http://www.lanacion.com.ar)
revoc el fallo que en septiembre de 2006 como informamos en nuestra
edicin 148, http://www.letralia.com/148/0902bolivia.htm favoreci a la
novela Bolivia Construcciones, de Sergio Di Nucci, por contener fragmentos
de Nada, una obra de la espaola Carmen Laforet (1921-2004).

Tras la denuncia del plagio, consignada ante Sudamericana va correo
electrnico por Agustn Viola, un joven de 19 aos, los miembros del jurado
fueron convocados y constataron que la novela premiada presentaba varias
similitudes con Nada, publicada en 1944 y ganadora de la primera edicin
del premio Nadal, en 1945.

Si bien la accin de Nada transcurre en la Espaa posterior a la Guerra
Civil y Bolivia Construcciones narra las peripecias de un inmigrante
boliviano en Buenos Aires, el jurado que integran los escritores Carlos
Fuentes, Toms Eloy Martnez, Griselda Gambaro, Luis Chitarroni y Hugo
Beccacece encontr las similitudes sealadas entre ambas novelas
particularmente en los pasajes de Bolivia Construcciones (202 pginas) que
van de la pgina 167 a la 200. Ni en ese tramo ni en ninguna otra parte de
la obra de Di Nucci se menciona la novela Nada, as como tampoco se
menciona a Carmen Laforet.

Verificada la situacin, el jurado emiti un comunicado explicando su
decisin: Un lector, Agustn Viola, de 19 aos, inform sobre extraas
similitudes, que el jurado desconoca, entre la novela Bolivia
Construcciones (Premio de Novela La Nacin-Sudamericana 2006), de Bruno
Morales (seudnimo de Sergio Di Nucci) y Nada (1944), de la autora catalana
Carmen Laforet. Sin ser tan extraas, las similitudes existen en varias
zonas de la novela. Bien sabemos que las distancias entre texto ajeno y
propio, entre copia y originalidad, son muy difusas, y que incluso cierta
crtica especializada ha borrado esas distancias. Las discusiones al
respecto podran ser infinitas. Sin embargo, la manera en que se efecta la
apropiacin es la que determina su validez dentro del discurso literario.
En el caso de Bolivia Construcciones, los fragmentos de Nada, incluidos con
mnimos retoques, no significan una reescritura. La novela avanza, las
situaciones siguen porque Carmen Laforet las aporta. La tica de un
escritor, su honestidad intelectual, consiste en adjudicar a quien
corresponda lo que no es fruto de su propio trabajo. Por todo eso, y de
acuerdo con los requisitos y facultades conferidas en las bases del Premio
de Novela La Nacin-Sudamericana 2006, el jurado resuelve revocar el
fallo.

Consultado telefnicamente por La Nacin, Di Nucci dijo: Desde la primera
entrevista con La Nacin habl de la reescritura como un principio
constructivo de la novela, que por algo se llama Bolivia Construcciones.
Hubo ya trabajos acadmicos que identificaron y elogiaron ese
procedimiento, que lo hizo gente de manera mucho mejor, como Juan Rodolfo
Wilcock en sus primeras crnicas y en sus ltimas novelas italianas. Con
slo introducir una nica modificacin un mismo texto cuenta otra
historia.

El escritor agrega que nunca fue su intencin perjudicar a Carmen Laforet.
Por el contrario, quise que Nada, la novela de ella, tuviera ms lectores y
no menos. Nada es una novela clsica que se ensea a los chicos en el
secundario. Quise que Nada se reconociera en Bolivia Construcciones. Es
decir, se quiso mostrar a Nada, no se la quiso ocultar, lo cual hubiera
sido muy fcil. Se quiso sealar a esta otra novela, no ocultarla, se la
quiso homenajear, no cancelarla. Esto de la reescritura de Nada se hace en
msica con el sampleo, o en artes plsticas, como lo que hizo Warhol con La
ltima cena.

Por su parte, el director editorial de Sudamericana, Pablo Avelluto,
manifest: Estamos muy tristes por lo que ocurri, pero tambin estamos
muy orgullosos del jurado del premio y muy contentos con l y con la
actitud que tom, que, por supuesto, respaldamos totalmente. Ahora,
nuestros abogados estn estudiando cules son las medidas que tenemos que
tomar ante esta situacin completamente inesperada.

Bolivia Construcciones, de la que ya se han vendido ms de 10.000
ejemplares, fue editada en noviembre y result la ganadora del certamen por
sobre otras 243.

Fuentes: Clarn  La Nacin



*** Cuba publica seleccin de grandes narradores argentinos 

El pasado lunes 12 de febrero fue presentado en la XVI Feria Internacional
del Libro de La Habana el libro Narrativa argentina contempornea, que
editado por el sello cubano Arte y Literatura incluye textos de ms de
veinte narradores de la nacin sudamericana, invitada de honor en la cita
editorial.

En el libro aparecen cuentos de autores de prestigio pero no tan
reconocidos por su obra, en una difcil seleccin que corri a cargo de la
escritora argentino-cubana Basilia Papastamatiu. Hay una diversidad de
temas, estilos y lenguajes, e inserta a autores de hasta la dcada de los
90 con una creacin de peso, dijo la compiladora, una activa promotora
literaria en la isla.

Explic que no estn incluidos relatos de los destacados escritores Julio
Cortzar y Jorge Luis Borges, por citar creadores sumamente publicados y de
alta vala, aunque s estn por ejemplo Haroldo Conti y Rodolfo Walsh.
Sorprende, dijo, la calidad de piezas de escritores an no conocidos en la
isla, de ah que estn incluidos en este ttulo.

El citado libro se une a las otras publicaciones realizadas en Cuba, en
ocasin de esta edicin de la feria, que editan por primera vez o reeditan
creaciones de la potica y la narrativa de diversos autores argentinos.
Junto a Arte y Literatura est el sello Casa de las Amricas con varios
ttulos, y a las jornadas de intercambio literario y acadmico de la cita
del libro y la lectura se aaden las mesas de anlisis de la narrativa
argentina actual, con la presencia de escritores de esa nacin.

La feria se mantuvo abierta al pblico entre el 8 y el 18 de febrero,
superando en 150.000 personas el registro de la edicin de 2006. Con la
asistencia de figuras de la talla del Nobel de Literatura de 1986 Wole
Soyinka, la escritora mexicana Elena Poniatowska y el historietista
argentino Joaqun Lavado Quino autor de las tiras grficas de Mafalda,
la feria tuvo una asistencia de 650.000 personas y 1.493.000 ejemplares de
libros vendidos, casi el doble de los 788.000 textos de la edicin del ao
anterior, segn inform el presidente del Instituto Cubano del Libro, Iroel
Snchez.

Fuentes: AIN  Europa Press



*** Delia Aguiar gana el Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor

La Escuela de Escritores (http://www.escueladeescritores.com) hizo pblico
este 14 de febrero el fallo de la sexta edicin del Concurso Antonio
Villalba de Cartas de Amor, en el que se premiaba la mejor misiva amorosa.
La ganadora result ser la escritora Delia Aguiar Baixauli, de 33 aos,
vizcana de nacimiento y madrilea de adopcin, quien recibi el premio de
500 euros, el corazn roto y un pack romntico-desengaado, tal como
rezaban las bases del certamen.

Ms de 1.200 textos se recibieron en el certamen, en el que segn los
organizadores prim una mayor calidad que en aos anteriores, con cartas de
amor que por lo general narraban historias completas muy bien construidas.
Otro dato interesante fue la masiva participacin femenina, casi el 65% del
total. De los siete finalistas, seis eran mujeres.

Aguiar Baixauli, asidua de los certmenes y foros literarios por Internet
en donde ya ha tenido xito ganando varios premios, gan el certamen con el
relato Tarifa plana, en el que cuenta la historia de dos personas que
deben mantener una relacin a distancia, por telfono, y est escrito de
una manera magistral, con imgenes potentsimas capaces de deslumbrar al
lector aun ms que el desconsolado final, como coment uno de los miembros
del jurado. Tanto este relato como los otros finalistas se pueden leer en
el portal de la Escuela de Escritores (http://www.escueladeescritores.com).

El objetivo de este centro, dedicado a impartir talleres literarios, era
invitar a los aficionados a la escritura a expresar sentimientos sin
acudir a los tpicos tantas veces manoseados y a las generalidades vacas
de la menor emocin verdadera. Cada ao el certamen convoca a millares de
autores tanto de Espaa como de Latinoamrica. La Escuela de Escritores
adquiri renombre internacional el pasado ao al convocar una iniciativa
para elegir la palabra ms bonita del espaol y celebrar as el 23 de
abril, Da del Libro. Entonces, tal como ahora, los internautas hispanos
eligieron el amor.

Fuente: Escuela de Escritores



*** Jos Saramago es nombrado Hijo Predilecto de Andaluca

El Consejo de Gobierno de la Junta acord el pasado 14 de febrero otorgar
al escritor portugus y premio Nobel de Literatura, Jos Saramago, la
distincin como Hijo Predilecto de Andaluca, con motivo de la celebracin,
el prximo da 28, del Da de Andaluca, segn inform en rueda de prensa
el consejero de la Presidencia, Gaspar Zarras.

El Ejecutivo autonmico ha distinguido este ao con las medallas de
Andaluca el matador de toros Miguel Bez El Litri; la escritora
cordobesa Juana Castro; el empresario Ramn Contreras, ex presidente de la
Cmara de Comercio de Sevilla; el cantante linarense Raphael; la bailaora
Eva Garrido La Yerbabuena, hija de emigrantes nacida en Frankfurt y
vinculada a Granada; el msico y compositor portuense Javier Ruibal; la
almeriense Mara Garca Torrecillas, exiliada en Mxico desde la Guerra
Civil; los baloncestistas Carlos Cabezas, Berni Rodrguez y Felipe Reyes,
campeones del mundo el pasado ao en Japn; y el Real Betis Balompi, club
de ftbol sevillano que celebra este ao el centenario de su fundacin.

En esta edicin, la Junta une con el ttulo de Hijo Predilecto de Andaluca
al nico Premio Nobel portugus. Nacido en 1922 en la aldea de Azinhaga,
en la regin central de Ribatejo, este escritor mantiene una fuerte
vinculacin con Espaa y con Andaluca, especialmente cultivada desde que
en 1986 conoci a su actual esposa, la periodista granadina Pilar del Ro.

Zarras destac su compromiso con el gnero humano y el estilo limpio y
de gran hondura alegrica de su escritura. De formacin bsicamente
autodidacta, en sus novelas la crtica a los aspectos ms decadentes de la
sociedad actual se combina con la aparicin de personajes y de
comportamientos excepcionales contra corriente que, segn el escritor, son
los que hacen que el mundo sea habitable.

En el caso del torero retirado Miguel Bez Espuny El Litri, caracterizado
por su valor y sus numerosos triunfos en las principales plazas, el
Consejo signific que es miembro de una dinasta de matadores que inici su
padre Miguel Bez Quintero (primero en usar el apodo), prosiguieron l
mismo y su hermano Manolo, y actualmente representa en los cosos su hijo
Miguel Bez Espnola. Este nuevo Medalla de Andaluca naci en la ciudad
valenciana de Ganda en 1930, pero se cri en Huelva.

En el mbito deportivo, la Junta distingue al Real Betis Balompi, que este
ao celebra el centenario de su fundacin y es uno de los equipos ms
populares de Espaa, con una aficin que ha destacado por su fidelidad
tanto en los triunfos como en las derrotas, bajo el conocido lema del viva
el Betis manque pierda, seal Zarras. En 1977 gan la primera Copa del
Rey, adems de obtener otra en 2005, y ser tambin el primer equipo andaluz
en alcanzar la Primera Categora de la Liga Nacional (competicin que gan
en la temporada 1934-35 con jugadores como Urquiaga, Areso, Aedo, Lecue o
Peral) y en clasificarse para la Liga de Campeones, en la 2004-05.

En el mismo campo, el gobierno andaluz galardona a los jugadores malagueos
del Unicaja Carlos Cabezas y Berni Rodrguez, y al cordobs Felipe Reyes,
pvot del Real Madrid. Estos tres jugadores andaluces que integran la
denominada Generacin de Oro del Baloncesto Espaol, un grupo liderado por
Pau Gasol que en 1999 obtuvo en Lisboa el Mundial Junior frente a Estados
Unidos y que el pasado verano culmin su trayectoria al ganar el Campeonato
del Mundo de Japn.

De otro lado, la Junta distingue a la escritora Juana Castro, nacida en
Villanueva de Crdoba en 1945, que ha dedicado su obra y su vida a la
defensa de los derechos de la mujer. Profesora de Infantil y miembro de la
Real Academia de Crdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, es
autora de una docena de libros de poesa y ha colaborado con diversos
medios de comunicacin como articulista y crtica literaria.

En el mbito del flamenco, el Consejo de Gobierno acord entregar una
medalla a Eva Garrido La Yerbabuena, nacida en 1970 en Frankfurt
(Alemania), si bien a los 15 das de vida se traslad a la tierra de sus
padres, Granada. Comenz a bailar a los 12 aos, de la mano de importantes
artistas andaluces y complet su formacin artstica en La Habana (Cuba)
donde estudi coreografa. Fue galardonada en 2001 con el Premio Nacional
de Danza, ao en el que tambin recibi su tercer Premio Flamenco Hoy y el
Premio Time Out de Londres. En 2002 consigui el Giraldillo a la Mejor
Bailaora en la Bienal de Sevilla, y recientemente obtuvo dos Premios Max.

En el campo empresarial, el Ejecutivo autonmico concede la Medalla de
Andaluca a Ramn Contreras Ramos, del sector de la construccin, nacido en
la localidad sevillana de Salteras en 1939. En la actualidad es consejero
del grupo de empresas Azvi, dedicado a la construccin de obra pblica.
Presidi la Cmara Oficial de Comercio, Industria y Navegacin de Sevilla
entre 1998 y 2006, y ocup otros relevantes cargos, como la presidencia de
la Comisin de Creacin de Empresas del Consejo Superior de Cmaras de
Comercio de Espaa.

Tambin se distingue con la Medalla de Andaluca a Mara Garca
Torrecillas, ejemplo de las mujeres andaluzas que se vieron obligadas a
exiliarse a causa de la Guerra Civil. Nacida en Albnchez (Almera) en
1916, en una modesta familia, actualmente reside en Monterrey (Mxico). Su
biografa est marcada por el sufrimiento y la persecucin, pero tambin
por el herosmo y la entrega a sus semejantes. Colabor con la Repblica
durante la contienda espaola y la llegada de las tropas franquistas a
Barcelona motiv su exilio a Francia, donde atendi como enfermera a
mujeres refugiadas.

En cuanto a Rafael Martos Snchez, Raphael, Zarras subray que es uno de
los principales cantantes de habla hispana, intrprete de grandes xitos
que se distingue por una voz prodigiosa y una particular manera de
interpretar las canciones con gran expresividad.

Por ltimo, el msico Javier Ruibal, nacido en 1955 en El Puerto Santa
Mara (Cdiz), posee un estilo innovador que ana ritmos y culturas
diferentes. Compositor, guitarrista, cantante y arreglista, en su msica
confluyen el flamenco, la msica sefard y magreb, el jazz y el rock, as
como las referencias a la poesa espaola, especialmente de la Generacin
del 27. Ha ofrecido conciertos junto a figuras como Pablo Milans, Joaqun
Sabina o Carlos Cano.

El acto oficial de concesin de las Medallas de Andaluca y del ttulo de
Hijo Predilecto se celebrar el prximo 28 de febrero en el Teatro de la
Maestranza, tras el Pleno institucional que celebrar el Parlamento
andaluz, y estar presidido por el presidente de la Junta, Manuel Chaves.

Fuente: Europa Press



*** Cincuenta poetas participan en encuentro internacional en Mxico

Desde este 15 y hasta el 21 de febrero se realiza en Mxico el III
Encuentro Iberoamericano de Poesa Carlos Pellicer Cmara, donde su obra,
la de su compatriota Jos Gorostiza, Los Contemporneos y la poesa
mexicana sern los temas centrales alrededor de los cuales discutirn los
cincuenta poetas participantes.

La titular del Instituto Estatal de Cultura, Norma Lil Crdenas Zurita,
dijo que en un esfuerzo conjunto del gobierno de Tabasco y el Instituto
Nacional de Bellas Artes y Literatura
(http://www.cnca.gob.mx/cnca/buena/inba), el Premio Nacional de Poesa
Carlos Pellicer para obra publicada, tendr a partir del presente ao el
rango de Iberoamericano, aumentando el monto del premio a 100 mil pesos.

En el encuentro participan ms de cincuenta poetas procedentes de
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El
Salvador, Espaa, Guatemala, Paraguay, Per, Repblica Dominicana y Mxico.
Por Tabasco toman parte veinte autores, en su mayora jvenes.

Las sedes del encuentro, en las que se desarrolla medio centenar de
actividades culturales, son la Casa de Artes Jos Gorostiza, el Planetario
Tabasco 2000, el Museo Regional de Antropologa Carlos Pellicer Cmara, el
Parque Museo de La Venta, el Teatro Esperanza Iris, Galeras Tabasco,
centros educativos y asistenciales del estado y el Mercado Jos Mara Pino
Surez.

Las actividades se iniciaron con la inauguracin de la Feria del Libro, el
jueves 15 de febrero, en la Casa de Artes Jos Gorostiza. Cinco
conferencias magistrales; una mesa redonda; diez mesas de trabajo con
lectura de obra; catorce lecturas en instituciones educativas, mercado y
centros asistenciales; cinco presentaciones colectivas de libros; cinco
talleres de poesa; maratn de lectura potica; cinco programas especiales
de televisin, un homenaje (acto cvico); una exposicin arqueolgica;
recorrido al espectculo de luz y sonido del Parque La Venta y dos
espectculos escnicos son los eventos que conforman el programa.

Fuente: Notimex



*** La literatura sorda infantil se presenta en la Biblioteca Nacional

La Confederacin Estatal de Personas Sordas (CNSE, http://www.cnse.es),
bautiz el pasado sbado 17 el libro rase una vez la LSE: cuentos para
nias y nios sordos, que acompaado por un DVD agrupa clsicos populares y
cuentos de creacin propia para acercar las letras a la infancia sorda
espaola.

La actividad se realiz en la Biblioteca Nacional de Espaa y cont con ms
de un centenar de asistentes. Estuvo presidido por el presidente de la
CNSE, Luis Can; el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas,
Rogelio Blanco; el director general de la Fundacin Carrefour, Guillermo de
Rueda, y el director gerente de Obra Social Caja Madrid, Carlos Mara
Martnez. Tambin acudieron personalidades del mundo de la cultura y la
discapacidad y todos los miembros del Consejo de la CNSE.

Con la participacin de cuentacuentos discapacitados, se procedi
igualmente a la presentacin de Pepe cuentacuentos y otros cuentos, tambin
compuesta por un libro y un DVD interactivo en el que se proponen juegos y
numerosas actividades que el pequeo lector puede realizar como complemento
a la lectura. Es totalmente accesible ya que contiene lengua de signos
espaola, subttulos y voz en off.

Los profesionales de la CNSE han intentado que esta obra, adems de animar
a leer a la infancia sorda, le aporte valores tan importantes como la
solidaridad, el respeto o la convivencia. La gallinita roja, El sastrecillo
valiente y La casita de chocolate tuvieron su protagonismo en la
presentacin pero las autnticas estrellas de la jornada fueron las nias y
nios sordos. Actuaron como autnticos actores y actrices ante una sala
abarrotada de gente que aplaudi encantada tras la representacin.

Fuentes: CNSE  Minora Sorda



*** Buscan protagonista para filme basado en El amor y otros demonios

Entre el 23 y el 25 de febrero, Aliciafilms (http://www.aliciafilms.com),
la compaa productora de la pelcula Del amor y otros demonios
(http://www.delamoryotrosdemonios.com), basada en el libro homnimo del
colombiano Gabriel Garca Mrquez, premio Nobel de Literatura 1982, buscar
en Costa Rica a la actriz que interpretar el papel protagnico.

Aliciafilms buscar a su protagonista entre nias de 13 aos (o que luzcan
de esa edad), de tez blanca y preferiblemente de ojos claros y pelirrojas.
Sierva Mara, la marquesita de cabellos largos creada por Garca Mrquez,
ser el personaje a interpretar por la pequea que escoja la compaa.

Las pruebas son abiertas para todas las personas interesadas y se llevarn
a cabo de 8 de la maana a 12 del da y de 1 a 5 de la tarde, en el Centro
Costarricense de Produccin Cinematogrfica, ubicado en la Casa Amarilla
100 Norte, detrs del INS, una casa esquinera de color gris y de tres
pisos.

La compaa, fundada por Hilda Hidalgo quien dirigir el filme y la
productora Laura Pacheco, realizar la pelcula bajo la coordinacin de
Laura Imperiale, una de las ms reconocidas productoras del cine
iberoamericano (El crimen del Padre Amaro, Nicotina, La perdicin de los
hombres, As es la vida, entre otras).

Gracias al importante patrocinio de la empresa DHL se han financiado los
preparativos de la pelcula, la cual se espera filmar en locaciones reales
en Cartagena de Indias, en el segundo semestre de este ao. 

Clara Mara Ochoa, de CMO Producciones, es la coproductora en Colombia,
quien ha realizado pelculas como Rosario Tijeras, Bolvar soy yo, Como el
gato y el ratn y, recientemente, Soar no cuesta nada, que se convirti en
el filme colombiano ms taquillero de los ltimos quince aos con ms de un
milln de espectadores.

Adems de la participacin de estas figuras tan importantes de la escena
cinematogrfica latinoamericana, el proyecto ha contado con una serie de
aliados vitales para su desarrollo, como la Universidad Veritas
(http://www.uveritas.ac.cr), el Fondo de Fomento al Audiovisual en
Centroamrica y Cuba (Cinergia, http://www.cinergia.org), y el Fondo
Proimgenes en Movimiento del Ministerio de Cultura de Colombia
(http://www.proimagenescolombia.com).

Para mayor informacin, contacte a Gloriana Cavallini por el telfono
2259682 o escrbale a info@aliciafilms.com.

Fuente: Aliciafilms



*** Ediciones SM lanza en Mxico un diplomado sobre literatura infantil

La editorial espaola Ediciones SM (http://www.edicionessm.com.mx) anunci
que lanzar en su sede mexicana una diplomatura en literatura infantil y
juvenil, que se llevar a cabo del 27 de febrero al 16 de octubre de 2007
con la colaboracin de la Universidad Iberoamericana (UIA,
http://www.uia.mx).

La diplomatura busca cubrir una necesidad social fundamental, la de formar
a los intermediarios de la literatura infantil y juvenil (profesores,
editores, biblioteclogos, escritores, padres de familia, narradores
orales, etctera) en el complejo mundo de la apreciacin, comprensin,
valoracin y promocin de esta expresin cultural. Los cursos estarn
coordinados por Laura Guerrero, doctorada en letras modernas y profesora
del Departamento de Letras de la UIA, y por la acadmica Alejandra
Nervrez, segn indic la editorial.

Somos conscientes de que, a pesar de su gran presencia, la especializacin
en literatura infantil y juvenil es un fenmeno relativamente reciente que
necesita ser apreciado, comprendido y valorado en su totalidad, indic
Manuel Lezcano de Orleans, director general de Ediciones SM Mxico, quien
agreg que es importante formar profesionales en el rea de la literatura
infantil y juvenil que den cuenta de los rasgos que la caracterizan, de
sus riquezas y de sus infinitas posibilidades.

Por su parte, Guerrero seal que a diferencia de otros diplomados que se
centran en la creacin literaria, ste ofrece una formacin
terico-crtica de la narrativa infantil, abarcando el teatro y la poesa,
as como el arte de la ilustracin y la promocin de la lectura.

Estamos muy complacidos de forjar un vnculo con Ediciones SM, editorial
lder en su campo, y trabajar en conjunto hacia un objetivo en particular,
agreg.

Ediciones SM, con sedes en Mxico, Brasil, Argentina, Puerto Rico,
Repblica Dominicana y Chile, est dedicada a la literatura infantil,
juvenil y a las publicaciones escolares y de divulgacin. Fundada en 1943,
la UIA es una universidad privada ligada a la Compaa de Jess que ofrece
38 licenciaturas, 22 maestras y 7 doctorados.

Fuente: EFE



*** Realizarn en Alicante encuentro literario a favor de nios con cncer

La Asociacin de Nuevos Escritores de El Campello (Anuesca,
http://www.elcampello.tv/anuesca) est organizando el Sexto Encuentro
Nacional de Escritores y Poetas, actividad que se realizar el 10 de
noviembre de 2007 en la Casa de Cultura de El Campello, Alicante (Espaa),
y que ser a favor de la Asociacin de Padres de Nios con Cncer de la
Comunidad Valenciana (Aspanion, http://www.aspanion.es).

Para participar es preciso residir en Espaa y enviar un correo a
encuentroanuesca@gmail.com con dos documentos adjuntos en formato Word. El
primero deber contener un poema de 20 a 25 versos firmado con seudnimo y
el nombre del archivo deber conformarse con el ttulo del poema y el
nmero 1 (por ejemplo, El mar 1.doc).

El segundo deber incluir los datos del autor, incluyendo la direccin de
correo electrnico, un nmero de telfono fijo, un curriculum vitae de
cinco lneas y una autorizacin de editar su texto si fuera seleccionado y
si se hiciera una publicacin. El nombre del archivo deber conformarse con
el ttulo del poema y el nmero 2 (por ejemplo, El mar 2.doc).

Los poetas que no cumplan con estos requisitos sern descalificados y no se
mantendr correspondencia con los participantes, quienes debern hacer sus
envos entre el 1 de marzo y el 10 de septiembre de 2007, fecha a partir de
la cual se entregarn los documentos al comit de seleccin formado por
personas relacionadas con el mundo de las letras.

Los miembros de este comit no pertenecern a Anuesca y sus decisiones
sern comunicados a los autores seleccionados el 20 de octubre de 2007. Los
beneficios de la publicacin sern entregados a Aspanion. Anuesca no se
har cargo de gastos de viaje y alojamiento de los poetas.

Fuente: Anuesca



*** Guatemala ser sede de Cilca 2007

Entre el 18 y el 20 de abril se realizar en la Posada Beln, Antigua
Guatemala, el Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, Cilca
2007 (http://www.url.edu.gt/images%5Ccilca/cilca07.htm), que reunir a
profesores, estudiantes, especialistas en literatura centroamericana,
escritores y pblico en general.

Esta actividad anual constituye un foro de estudio sobre la expresin
literaria en Centroamrica. Las inscripciones y participaciones son
gratuitas. Desde su primera edicin en 1993, el CILCA se ha consolidado
como un pertinente espacio que aborda la literatura centroamericana
propiciando el dilogo e intercambio intelectual, el debate y la discusin
y la apreciacin y el disfrute esttico.

El evento es organizado por las universidades guatemaltecas Rafael Landvar
(URL, http://www.url.edu.gt) y de San Carlos (http://www.usac.edu.gt),
Purdue University Calumet (http://www.calumet.purdue.edu), de Chicago
(EUA), la Unesco (http://www.unesco.org), el Ministerio de Cultura y
Deporte de Guatemala (http://www.mcd.gob.gt) y su Direccin General de
Culturas y Artes
(http://www.mcd.gob.gt/MICUDE/el_ministerio/direccion_culturas_artes), el
Consejo Nacional del Libro
(http://www.mcd.gob.gt/MICUDE/consejo_nacional_del_libro), el Centro Pen
Guatemala (http://geocities.com/centropenguatemala) y Editorial
Piedrasanta.

Los objetivos de Cilca 2007 son valorar, promover y difundir la literatura
centroamericana al crear un espacio interactivo de anlisis y crtica;
intercambiar experiencias entre escritores, crticos, acadmicos y
especialistas de Centroamrica y de otros pases; promover e impulsar la
crtica literaria en torno a la literatura centroamericana; difundir las
obras de autores centroamericanos y generar espacios para la expresin
literaria en la voz de los autores.

Los interesados pueden participar en temas relacionados con los procesos de
expresin literaria en Centroamrica y sus protagonistas. Diversidad
sociocultural, lo urbano y rural, las tendencias contemporneas de la
creacin literaria en Centroamrica, la globalizacin y las migraciones son
algunos de los aspectos que podrn enfocarse en las ponencias, que no
debern exceder de 25 cuartillas, mecanografiadas o procesadas a rengln
abierto.

Se dispondr de un mximo de 15 minutos para la exposicin y 10 minutos
para el debate. La solicitud de participacin se acompaar con un resumen
de la ponencia en media cuartilla y el currculo del ponente en una
cuartilla a doble espacio. Si la ponencia se refiere al anlisis de un
autor, debe especificarse su nacionalidad, as como de la obra que se
analice en la ponencia. En estos casos debern tratarse autores
centroamericanos. Se aceptarn todas las ponencias propuestas por los
participantes, siempre que se deriven de los temas propuestos.

Para solicitar informacin, puede contactar en Estados Unidos a Jorge Romn
Lagunas (roman@calumet-purdue.edu), y en Guatemala a Mara del Rosario
Fernndez o Paola Marchena Recinos (cilca2007@yahoo.com).

Fuentes: Prensa Libre  URL



*** Bogot celebra los veinte aos de su Feria Internacional del Libro

Del 19 de abril al 1 de mayo se realizar la Feria Internacional del Libro
de Bogot (http://www.feriadellibro.com), una fuente importante de negocios
para el sector editorial que ha venido consolidndose, desde su fundacin
en 1988, como el evento editorial y cultural ms relevante de Colombia.

Cada ao, la feria rene un nutrido grupo de profesionales del libro, tales
como editores, distribuidores, libreros, representantes de la industria
grfica y escritores, entre otros; conformando una variada oferta comercial
para los compradores nacionales e internacionales que provienen
especialmente del rea Andina, Centroamrica, regin Caribe y Estados
Unidos.

En 2007 se celebran dos dcadas de este evento, reconociendo su papel en el
desarrollo de la industria del libro, el fomento de la lectura y la
generacin de uno de los escenarios culturales y econmicos anuales ms
importantes para la capital colombiana. A esto se suma el reconocimiento
otorgado por la Unesco (http://www.unesco.org) a Bogot, mediante el cual
se declar a Bogot como Capital Mundial del Libro en el 2007.

La vigsima versin de la feria contar con la presencia de Chile como pas
invitado de honor, con una variada muestra de su industria editorial y una
representacin cultural importante conformada por reconocidos escritores e
intelectuales, todo con el fin de dar a conocer ms sobre el sector del
libro de este pas y fortalecer los lazos comerciales y culturales con
Colombia.

De igual manera se destacar la vida y obra del Nobel colombiano Gabriel
Garca Mrquez, con motivo de los 80 aos de su nacimiento, los 40 aos de
la publicacin de Cien aos de soledad y los 25 aos del otorgamiento del
premio Nobel. Entre las actividades organizadas en este sentido se
encuentra un coloquio sobre su obra y cuatro exposiciones especiales que
exhibirn los libros que conforman su biblioteca personal, su produccin
literaria, los libros que se han escrito sobre l y las traducciones de sus
obras. Tambin habr una muestra iconogrfica que incluir documentales,
pelculas sobre su obra y entrevistas.

En el marco de la feria, entre el 23 y el 25 de abril se realizarn las
jornadas profesionales, en las que se tocarn temas como los derechos de
autor, las libreras, las bibliotecas y el fomento de la lectura, entre
otros.

Igualmente, la Fundacin Rafael Pombo dictar talleres especiales para los
estudiantes de los colegios pblicos y privados que cursan la primaria,
mientras que la Cmara Colombiana del Libro (http://www.camlibro.com.co),
con el apoyo de varias entidades, organiza talleres, juegos de rol y otras
actividades para atender a estudiantes de secundaria.

La feria se realizar en el pabelln de Corferias
(http://www.corferias.com) a lo largo de 16.548 metros de rea de
exposicin que albergarn a ms de quinientos expositores colombianos e
internacionales y alrededor de 100.000 ttulos. Se realizarn en total ms
de 400 actos culturales y 2.400 talleres para nios y jvenes.

Fuente: Feria Internacional del Libro de Bogot



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=== Granujas de la literatura colombiana      Germn Lpez Velsquez ====

                                              El ser es, el no ser, no es
                                                                 Parmnides

A Csar Pavese le pudo el dolor de la vida a pesar de su afirmacin de que
Sufrir no vale la pena. Una maleta muy pesada sobre sus espaldas lo mat.
Los somnferos fueron fulminantes. A Fernando Vallejo, la primera granuja
colombiana, le pudo su conversin en acrbata de circo y saltimbanqui. No
conoca en la historia de la literatura un pillo mayor. l cree que
nosotros, los herederos de Antonio Nario, somos idiotas. Por supuesto, hay
algunos: los que aplauden todas sus estupideces. Es apenas lgico que en
toda reunin no falte el bobo, el imbcil, el ignoto que no re sino que
hace muecas sin un porqu. A esos cuantos tarados los perdono. Basta que el
comediante de pueblo diga que los congresistas colombianos son granujas
para que se descontrolen y aplaudan y lancen vivas. O que le diga
culibajito al presidente Uribe o torturador y asesino al ex alcalde
Antanas Mockus; o mejor, que llegue con 20 perros sarnosos al Gimnasio
Moderno de Bogot, confundiendo la ridiculez con la excentricidad. Sin duda
que el bozo de Salvador Dal no es para cualquiera. Pero bueno, insisto,
perdono a esos tarados rellenos de jabn. A propsito: tiene alguna
connotacin poltica decirle culibajito al presidente?

La conducta de Vallejo en Bogot, donde insult al alcalde de Medelln
Sergio Fajardo, a varios colombianos llamndolos hijueputas y granujas sin
ton ni son y al urbanista Andrs Cnovas (de quien dijo era una persona
inmoral sin presentar pruebas), plantea la urgencia de una nueva
intelectualidad y unos nuevos escritores. Seguramente quienes invitaron a
Vallejo buscaban circo, publicidad y, la verdad, lo lograron. No es la
primera vez que el comediante de pueblo sabotea celebraciones a costa de la
clase poltica colombiana, que por supuesto, es un desastre. La Casa de
Poesa Silva s que lo recuerda. Los chistecitos, las frases sin contenido
y, sobre todo, el odio visceral contra Colombia, hacen de Vallejo un
cuchillo ms para un tejido social sangrante urgido de medicamentos.
Nuestros acadmicos no pueden seguir mirando la masacre desde la ventana.
Vallejo no es una vaca sagrada. Est sin dientes, incapaz de coger una
presa. La nacin exige propuestas, caminos, alternativas. El circo lo
estamos viviendo desde comienzos de la repblica y no podemos aplaudirlo
ms. La nacin pide a gritos un liderazgo, una opcin, una esperanza,
condimentada desde luego, por la ternura, por el alma, por el corazn. No
basta el mero tecnicismo, la cifra de congelador, la planeacin atorrante,
la frivolidad cerebral ripio de burcratas del Banco Mundial. Imploramos
tambin un gran corazn para una nacin atribulada. No ser con payasos
como Vallejo que se har la reconstruccin de lo que queda. Mucho menos con
Garca Mrquez a quien slo le preocupa la salud de Fidel Castro y sus
escuelas de cine en La Habana. Hay alguien ms distante de nuestro
cataclismo que Gabo? El pas reclama una inteligencia responsable ante la
magnitud de nuestra llaga.

En este desierto no falta quien compare a Fernando Vallejo con Jos Mara
Vargas Vila. Debe quedar claro que hay una distancia diametral entre una
granuja y una inteligencia afilada y aristocrtica. Entre un pendenciero de
estrato uno y un panfletario que se para ante los brbaros y ante los
csares. Entre un fascista y un demcrata liberal de principios del siglo
XX.

Ahora bien, qu tal la granuja de Vallejo defendiendo a los pederastas
catlicos! Nunca imagin tanto despropsito. Mientras denuesta al Papa, a
quien trata peyorativamente de marica, defiende a los pederastas de la
misma Iglesia Catlica. Claro, a Vallejo seguramente le gustan los jvenes
de catorce aos. Por eso, por eso nada ms, perdona y rehabilita a los
curas acusados de pederastia. Pasar de agache con los pederastas
clericales, mnimo es complicidad. Qu horror! Si eso no es una impostura,
una inmoralidad con una nacin, con una juventud, con unas familias, con
unos nios vctimas de un delito despreciable como el que ms, entonces no
existe la inmoralidad ni existe nada. A la mierda entonces con todo.

Responde el flamante Vallejo a la pregunta sobre abuso de menores por
sacerdotes en Colombia: Depende del concepto de menor que usted tenga. Si
tienen 14 aos ya estn grandecitos (sic). Un nio de 14 aos , si no lo
masturba un cura, se va a masturbar l mismo. Quin ha dicho que los
curitas los estn violando o les estn poniendo un cuchillo en la cabeza
para que tengan sexo con ellos? Vctima es una vaca que la llevan al
matadero, pero no un hombre que masturba a otro con su consentimiento. Y
agrega: El abuso infantil es una palabra ambigua como el aborto. No me
gusta que molesten a la Iglesia con esto, porque muchos sacerdotes son
vctimas expiatorias y hay peores crmenes que comete la Iglesia y no se
denuncian. Invitar a la conferencia de Vallejo, El lejano pas de Rufino
Jos Cuervo, sin duda fue una burla. Qu bueno que Vallejo viviera en
Colombia, como nosotros, y padeciera la tristeza diaria de los nios
violados, del maltrato infantil que est llegando a lmites insospechados,
de las familias en llanto por el criminal accionar de los pederastas... En
ltimas, qu puede interesarle a un maricn solitario como Vallejo la
familia y la niez cuando l no las tuvo. La defensa que Vallejo acaba de
hacer a la pederastia de sotana es despreciable. Ni es un genio, ni un
hereje, ni un blasfemo: es la otra cara de un sector de la vida intelectual
colombiana, donde la tica no existe y la prctica del arte no es ms que
una rutina de buhoneros.

Dice Jorge Robledo Ortiz en unos preciosos versos:

      Irresponsablemente dinamitamos nuestro pequeo grano de alegra,
      Prostituimos la belleza y cercamos de horrores el reino de la
            [infancia.
      De vivir entre el odio y ver tumbas abiertas, los nios
      Han crecido con la sonrisa muerta y los juguetes rotos en el alma.
      Pobres nios ya viejos, nios de muecas trgicas que llevan en
      Silencio una inocencia triste que floreci con canas.

De manera, pues, que Colombia no puede aplaudir, sino rechazar con toda su
energa el manoseo de estos fascistas, de esta disimulada inmoralidad. No
necesitamos camisas pardas ni negras, el nico traje apropiado es el de la
paz y la reconciliacin. Dice Vallejo: La solucin para la pobreza en el
pas es que no se reproduzcan ms pobres, as sern menos pobres
irresponsables. El problema no es la pobreza, es el ser humano y su
inmoralidad. Recuerdo a un ex defensor del pueblo que propuso la
esterilizacin para evitar nacimientos. Se le vino el mundo encima. Fue
llamado el Hitler colombiano. Ser que slo pueden reproducirse los ricos
y que los pobres se queden pobres? Vallejo no slo es una granuja, tambin
es fascista. Es exactamente lo que no necesita Colombia. Vallejo debe
permanecer en sus cuarteles de invierno en Mxico. Habr nuevos ingenuos
que lo traigan? Hoy ms que nunca se reclama la academia, el ejercicio
serio de la literatura y la poltica, la actitud propositiva ante una
nacin que, a pesar de todo, tiene sueos y esperanzas. El ejercicio
bufonesco de la literatura y el oficio de escritor como fiestero de plaza
pblica deberan de estar proscritos. Sobran los saltimbanquis, los
payasos, las sabandijas, las garlopas y los trepadores.

Para nuestro infortunio, pocos descalifican de frente a Vallejo. Oscar
Collazos escribe, con doble moral, en El Tiempo. Mientras lo ataca, lo
elogia; mientras lo descalifica, se cuida hbilmente de conservarlo como
amigo: Es que es un seor tan amable, tan tierno en el trato personal.
No mata una mosca. Fernando Vallejo es un escritor admirable y un hombre
dominado por la inocencia. Las pelotas! Igual, Eduardo Escobar. Su doble
moral fue mayor. Lo rega a medias por su conducta en Bogot y al mismo
tiempo lo justific comparndolo con el filsofo antioqueo Fernando
Gonzlez. Que yo sepa, Gonzlez no fue granuja, ni pederasta, ni fascista.
Es hora de combatir tanto maniquesmo. Qu triste que Eduardo Escobar haya
cado en el espectculo del circo. Ahora escribe sobre ex reinas de
belleza; declara en Caracol que Amparo Grisales ya est muy vieja para l
adicto a las jovencitas y, peor aun, cra cerdos que luego convierte en
lechonas con parranda vallenata, por orden de los directivos de la revista
Soho: Compre un cerdo, engrdelo, y despus lo sacrificamos y le hacemos
una fiesta en su finca. Lo que vi en la edicin nmero 77 de Soho es
francamente penoso. Es que hay escritores colombianos que hasta se han
hecho cirugas por orden de Soho. Los hay tambin boxeadores famosos.
Reparten trompadas a diestra y siniestra ante la ms mnima diferencia. Lo
nico viable para estos emasculados es la lisonja, su pedestal. No se han
dado cuenta de que su obra literaria pas a un segundo plano. Priorizaron
la bufonada, la pantomima, la irresponsabilidad con su nacin. Menos mal
que Vallejo encontr en la 93 de Bogot, una estruendosa rechifla.
Fortunosamente no somos tan cafres, tan monigotes. Harto lo quisieran.

La literatura colombiana tiene que moverse por los fueros de la
responsabilidad nacional. No necesitamos de cerdas como Aurelia, la mascota
de Eduardo Escobar, ni loras parlanchinas como Vallejo, ni camaleones que
gusten de estar bien con Dios y el Diablo. La farsa est agotada.

Ridculo hasta el exceso, el presunto debate entre Eduardo Escobar, Jota
Mario Arbelez y ngela, sobre si Gonzalo Arango vivi o no en un garaje
sin luz del barrio La Perseverancia de Bogot. O si su conversin crstica
fantica fue culpa de ngela o no. Naderas, naderas. Verborragia.

Si la intelectualidad est dando respuestas tan mediocres a una nacin que
acaba de despertar con un nuevo escndalo de congresistas con orden de
captura por paramilitarismo, no hay futuro. Menos mal, que la Corte Suprema
de Justicia, parece que existe. Queda algo de autoridad. Hay una luz en el
fondo.

La literatura no puede ser, entonces, un espectculo. La excentricidad del
artista no puede ser tergiversada. Si Colombia es un desastre inmenso que
nadie puede parar como afirma Vallejo; si Uribe como granuja supera a
Gaviria y Pastrana, no hay duda de que es grande el compromiso de la
academia y la literatura y la intelectualidad colombianas.

Que crezca la audiencia.

** Germn Lpez Velsquez
   revistamefisto@hotmail.com
   Escritor, periodista, abogado y profesor universitario colombiano
   (Pereira, Risaralda, 1959). Fund en 1984 la revista Mefisto de arte y
   literatura latinoamericana, de cuya direccin contina encargado. Ha
   publicado los libros Muera el Quijote, Violaciones y Con Aurora en La
   Habana. Miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras, de la
   Sociedad Bolivariana de Colombia y de la Academia de Historia de
   Colombia. Conferencista de amplia trayectoria en su pas. Ha recibido
   diversos premios literarios tanto en Colombia como en Brasil, Francia y
   Estados Unidos.



=== La dolce Beat      Ricardo Hinojosa Lizrraga =========================

      Han pasado 50 aos desde que el fenmeno Beat remeciera por primera
      vez los cimientos ms firmes de la pacata sociedad norteamericana de
      posguerra. A pesar de ellos mismos, de su independencia creativa y de
      su dependencia y experimentacin con numerosas drogas, su mensaje
      logr calar hondo en muchos jvenes que andaban sin rumbo, en busca
      de una seal que les indicara un mundo quiz no mejor que el de
      siempre, pero que al menos les ofreca slo una nica regla: ser
      libres. Sealados como enemigos de la sociedad, perseguidos por la
      ley, acusados de degeneracin y obscenidad, los Beats han hecho
      perdurar la esencia de un mensaje probablemente hoy ms vigente que
      nunca: esa verdad que se oye en los gritos de auxilio de los
      marginados, de todos aquellos a los que la sociedad niega una
      posibilidad de reinsercin... y de redencin.

                                       Neal, ahora seremos hroes de verdad
                           en una guerra entre nuestras vergas y el tiempo:
                                     seamos los ngeles del deseo del mundo
               y llevmonos el mundo a la cama con nosotros antes de morir.
                                         Allen Ginsberg, El automvil verde

Alguna vez los llamaron peyorativamente Beatniks. La carrera espacial y la
guerra fra estresaban al mundo y el satlite ruso Sputnik primer
peregrino terrcola que recibira la va lctea estaba de moda en esos
aos. Pero, irnicamente para algunos, quiz hoy resulte an difcil
aceptar el carcter proftico de esa joda. No muchos toleraran que an hoy
esos paladines del exceso orbiten sobre nuestras cabezas y ms all de los
muchos prejuicios que siempre han intentado minimizar su obra.

Conocido es que la historia de la literatura ha visto desfilar muchos
personajes caracterizados por su poca predisposicin a aceptar los
lineamientos del sistema, verdaderos arquetipos del malditismo ms
ortodoxo, desde Franois Villon hasta Jean Genet, sin olvidarse claro de
genios como Baudelaire, Rimbaud o Poe. Ladrones, asesinos, drogadictos,
homosexuales, alcohlicos. La pregunta sobreviene inevitable: es posible
conjugar en armona el arte y lo prohibido? Lo censurado y lo
incensurable?

Los Beats se convirtieron en los ms preclaros representantes del peculiar
sincretismo de estos antagnicos conceptos durante el siglo XX, escribiendo
cada prrafo a ritmo del jazz de Charlie Parker o Dizzy Gillespie (el
axioma Primer pensamiento, mejor pensamiento, que sintetizaba el estilo
de escribir de los Beats, est inspirado en la libertad de accin del
jazz), viviendo al margen y motivando virulentos comentarios acerca de sus
integrantes, como el de cierta resea periodstica de la poca: Gregory
Corso era un caso perdido. Era un chico malo, un rebelde sin causa, a lo
que sigui la ms amplia descripcin del prontuario delictivo de uno de los
ms reconocidos miembros del movimiento Beat. Y de repente, como una
cancin aprendida de memoria, surgan a su alrededor los nombres de toda la
tropa de encantadores y desencantados sinvergenzas: Kerouac, Cassady,
Burroughs, Ginsberg, Ferlinghetti. Todos reunidos en la librera City
Lights pariendo, quiz sin querer, lo que ms tarde se conocera como
contracultura. Una vez reconocidos por el pblico, Kerouac intent
reivindicar el significado de la palabra beat: Beatitud, Beatfico,
conexin que se explicaba porque en sus ideales, el movimiento se senta
atrado por la naturaleza de la conciencia orientada a la comprensin del
pensamiento oriental. El fracaso, la derrota u oscuridad (Beat = golpeado,
segn la definicin apcrifa dada por los medios) precedentes a la apertura
a la luz.

Aunque para el americano promedio intolerante slo se trataba de otra burda
caterva de adictos a las drogas, el alcohol y el sexo. Para todos y entre
todos. Si individualmente hablamos de tres indiscutibles pruebas de
inmoralidad para la poca, el paquete completo era ya el colmo. El
escndalo no se hizo esperar. El zamaqueo del american way of life ante las
habilidades literarias y el carisma y popularidad de sus bastardos,
tampoco. El germen para la generacin de las flores y la V hecha con los
dedos a cada prjimo. S, pues, Dylan, Joan Baez, Jerry Garca, Ken Kesey y
la Era de Acuario, tal como se entendi en los 60s, tuvieron padres. Y de
pronto en ese contexto Corso el chico malo fue uno de los grmenes de la
explosin del flower power que cambiara al mundo en esos aos. De pronto
tambin Burroughs, aquel que intent desmarcarse de la cuestin Beat para
terminar convirtindose en su mentor y que aos atrs asesinara a su esposa
obnubilado y pasuchi a causa de la benzedrina y quin sabe por qu ms. Y
no olviden a Ginsberg, judo, comunista, homosexual, vocero extraoficial de
las minoras y los inadaptados, que se liberaba con drogas como si al
hacerlo liberara a su madre del manicomio en el que se extingui de a
pocos. Mientras tanto, Kerouac y Cassady germinaban lo mismo desde el fondo
impronunciable de sus botellas, con el suficiente alpinchismo requerido por
la historia de la literatura universal, para hacerle frente a los
obstculos que, como callos en el cerebro, ostentan las mentes mediocres y
geomtricas de siempre. La censura existi pero Catn ya estaba muerto. Los
Beats bailaron sobre su tumba.



Adolescentes perpetuos

Aunque, a decir verdad, en esencia lo nico que ellos buscaron
intencionalmente fue lo mismo que busca un adolescente confundido: ser
escuchado por sus padres. Pataletas algunas veces, verdadera rebelda
otras. Alcoholismo y banal drogadiccin. Pblica y tormentosa tendencia a
la autodestruccin. Talento literario suficiente para desnudarse por
completo ante el lector. Cojones suficientes para evitar la autocensura y
poder zurrarse en la hipocresa de sus contemporneos. Era hora de quitarse
el esparadrapo de la boca y decir las verdades que nadie ms deca. Si sus
padres generacionales no los escuchaban, a causa de la sordera que produce
el chauvinismo, el To Sam s lo hara y, sintindose amenazado, castigara
con ndice acusador, primera piedra entre ojo y ojo, censura social y
represin absoluta. La excomunin sigue siendo esperada. Y ante esto los
Beats se cagaran de risa compartiendo una hipodrmica en algn cuartucho,
irremediablemente empapelado de poesa, para que las miradas del prejuicio
exterior no interrumpan la ceremonia.



Les enfants terribles

Estos individuos, evidentemente considerados outsiders (por no decir
parias), de una sociedad fofa y con la faja ajustada e imprecisa pues slo
las calles que transitan tienen algo de concreto germinaron algo que el
establishment siempre ha considerado peligroso y que tambin, desde La
Repblica de Platn y El Quijote hasta En el camino del mismo Kerouac y
muchas ms en adelante, siempre ha sido visto por la literatura y la
filosofa como algo intrnseco al hombre, pero cuya naturaleza y real
significacin anda cada vez ms postergada: la iniciativa. La capacidad de
preguntarse por qu?, de ser diferente por conviccin, de dudar de lo
preestablecido, no slo como parte del carcter iconoclasta propio del
artista, sino llevando consigo un criterio de equilibrio social, bsqueda
de la conciencia, prevalecimiento del raciocinio y la exaltacin de la vida
desbordando todos sus lmites, por ms hedonista, temeraria o criticable
que suene la invitacin. Esa era la verdad expresada incesantemente en sus
escritos y en esa manifestacin de vitalidad inagotable apellidada Cassady.
Ese que no public nunca pero cuya manera de vivir y cuyas cartas
inspiraron directamente la manera de escribir de Kerouac, por mencionar
slo uno. El sendero sin final, el abismo al que hay que llegar para
encontrar la verdad y a travs de ella una posibilidad de reivindicacin,
se ve retratado de diversas maneras en novelas como El almuerzo desnudo
(Burroughs), En el camino (Kerouac), o el mencionado poema Aullido
(Ginsberg) y a lo largo de toda la obra de Corso, Ferlinghetti y otros como
Gary Snyder, Carl Salomon o Philip Lamantia.

Los Beats no slo dieron el impulso necesario a la generacin que
protagoniz la dcada que ms y mayores cambios produjo en el siglo XX, no
slo en Norteamrica sino a nivel global (lucha por la igualdad racial, la
liberacin femenina, el fin de la guerra de Vietnam, las exigencias
sociales por cambios esenciales en la economa y la poltica mundial, etc.)
sino que dejaron una enorme bibliografa como legado para jvenes que an
hoy, 50 aos despus, encuentran ideas en comn, curiosidades similares y
un grado de identificacin y contemporaneidad en los problemas constantes
que enfrentar, para con ellos mismos, su familia y la sociedad, que
difcilmente encuentran en otra generacin de escritores.



El aullido del gur judo

Este ao se cumplirn 50 aos de la publicacin oficial gracias a City
Lights, la editorial y librera de Lawrence Ferlinghetti de un Aullido
que, ms que cualquier otro, caus al fin! el verdadero estrpito que la
sociedad norteamericana de posguerra, hasta entonces arrullada por el
heroico Eisenhower y por el desenfrenado McCarthy, necesitaba para generar
una actitud distinta. Algo ms rudo que el tecito casero de la hipocresa
social, un relmpago de creatividad y lucidez (a pesar de las drogas o por
ellas mismas, merecen el beneficio de la duda) que caliente la idea del
pacifismo y enfre hasta helar la guerra que ya se cocinaba en las mentes
de su cpula gobernante.

Aullido (Howl, 1956) no slo fue censurado por obscenidad y pornografa al
igual que, por ejemplo, Yonqui, de William Burroughs sino que puso la cruz
sobre el sereno y hasta entonces tmido Ginsberg, de escritor maldito. Y
ese malditismo fue, a posteriori, absolutamente consecuente con el color de
la aureola (o perdn, de los cuernos) que ostentaran todos, algunos ms
temprano que otros. Satanizados y negados como ejemplo para los propsitos
educativos que su pas requera ya entrados a la Guerra de Vietnam (y
antes en Corea) y exaltados ms tarde, cuando convenientemente se les
empez a etiquetar como un nuevo producto de los mass media, como una
manera de trivializar su mensaje, pero finalmente reivindicados por la
historia, como slo ocasionalmente hacen los antihroes, los que escupen al
cielo para que ste los absorba a su parnaso una vez muertos.



El sobreviviente

1956 fue el ao en que por primera vez Allen Ginsberg reconoci pblica y
literariamente haber visto a las mejores mentes de su generacin destruidas
por la locura (no slo en su pas sino en sus numerosos viajes alrededor
del mundo, uno de los cuales lo traera al Per, siendo [a]cogido por
Martn Adn, con quien se dice mantuvo un tormentoso affaire) y, 50 aos
despus, el nico que puede atestiguar que tanto l como Kerouac,
Burroughs, Cassady y Corso existieron de verdad y no son slo unas fotos
falsas, cartas apcrifas o unos videos trucados por alguna agencia del
gobierno que quiere inventarle al mundo que siempre hubo rebeldes y que no
se preocupen por concebir ms, es Lawrence Ferlinghetti quien, a punto de
cumplir 87 aos y con una imagen fsica que recuerda al Whitman que tanto
admiraron l y sus partners, mantiene sostenido entre sus travesuras de
abuelito picarn, el espritu fundamental del artista Beat. Y yo soy el
cronista de un peridico / de algn otro planeta / que ha sido enviado a
escribir la vida / en el planeta tierra / a contar las historias / de qu,
cundo, cmo, dnde y por qu, escribi alguna vez l mismo, y tuvo razn.
Sigue entre nosotros. l, que fue el escogido para ponerle a El Libro la
palabra FIN.

En una de sus ltimas apariciones pblicas de relevancia, en la Ciudad de
Mxico hace casi tres aos, y al lado de sus amigos, escritores, bohemios y
dems joyitas, fue el protagonista de una an recordada sesin de
beatinismo recargado en el legendario Cabaret Bombay: los efluvios del
alcohol y la poesa eran inversamente proporcionales a los de su coherencia
y tranquilidad. As que el buen Larry, en la cumbre de la juerga, subido al
estrado de la orquesta y en una admirable actitud, mezcla de vigente
juventud y beodo mesianismo, declam una oracin sobre la tica y la
validez de la poesa Beat y el derecho inalienable para cada uno de
nosotros, de discrepar con la realidad impuesta que hiere a tantos y que
culmin con la arenga final con que el viejo general exhort a sus tropas
de paz y constructiva locura: Viva la Poesa, religin proscrita por la
estupidez universal!, Viva el saln Bombay!, Viva Zapata!, Vivan los
zapatistas! Viva Walt Whitman! Viva Amrica libre!.

El FIN parece bastante lejos. Imposible mientras el anciano sabio de la
tribu se sepa inmortal.

      De ninguna manera!, tronaron los dioses
      Todo lo que has obsequiado nos pertenece!
      Nosotros lo creamos!
      Incluso creamos a aquellos como t!.
      Entonces fue cuando obsequi a los dioses.
      Gregory Corso.

** Ricardo Hinojosa Lizrraga
   sacabienylanzapues@hotmail.com
   Periodista peruano (1978).



=== La msica popular en Ella cantaba boleros      Alade Collins =========

                                       Tengo el alma hecha ritmo y armona;
                                       todo en mi ser es msica y es canto,
                                      desde el rquiem tristsimo de llanto
                                     hasta el trino triunfal de la alegra.
                                                            Nicols Guilln

Ella cantaba boleros fue publicado en 1995 por Guillermo Cabrera Infante
como un libro; Cabrera Infante explica en el prlogo que, aunque era el
hilo conductor de Tres tristes tigres, Mario Vargas Llosa le haba sugerido
en 1964 publicarlo como una narracin independiente, y lo hizo treinta aos
despus. La edicin de Ella cantaba boleros incluye un final que
originalmente sera el de TTT pero que el autor elimin de esa edicin.
Este libro, incluso, ha dado pie a la aparicin de discos como el de Ella
cantaba boleros del grupo Dos Mundos, grabado en La Habana entre 1998 y
1999, que contiene boleros ejecutados a una voz y con la guitarra de Lzaro
Crdenas, guitarrista de Omara Portuondo.

El relato tiene como protagonista a Estrella Rodrguez, una de tantas
cantantes de La Habana, y al fotgrafo Cdac, el narrador testigo
(homodiegtico) de la historia. Una noche de chowcito, en uno de los bares,
el fotgrafo conoci a La Estrella y qued impresionado tanto por su
fsico, su negrura y dimensin, como por su voz, ya que nunca antes una voz
le haba estremecido y conmovido tanto como la de La Estrella, la caguama
que canta, Nat King Kong, como le dice el fotgrafo...

La caracterstica ms representativa de La Estrella es su voz, equiparable
con la de Ella Fitzgerald (y fsicamente tambin se le parece), Katyna
Ranieri y Libertad Lamarque... Recordemos que hasta sus carcajadas son
profundas como la voz de un bartono; da y noche canta: cuando se
despierta, en la regadera, cuando se arregla, cuando sale y llega a casa.
Canta por gusto en Las Vegas (club nocturno), pues trabaja como criada en
la casa de un matrimonio gay, pero para cantar pone condiciones: slo canta
boleros, y siempre canta sola, porque le sobra la msica, la lleva por
dentro. Esta idea queda reforzada porque La Estrella es una negra cuyo
cuerpo conserva el movimiento de toda frica: baila movindose al comps de
su msica, con un baile no obsceno pero s sexual; el fundamento de la
danza es que el ritmo es natural, como la respiracin, como el sexo (de
aqu se desprenden muchos de los bailes cubanos, como el guaguanc o la
timba, que emulan el cortejo sexual) y por ende, lo musical. La voz de
Estrella, adems de ser hilo del relato, es un pretexto para la semiologa
musical, ya que de Ella cantaba boleros puede hacerse una lectura musical.

Es importante decir que Estrella Rodrguez existi, fue una contralto y su
verdadero nombre era Fredesvinda Garca, apodada Freddy, quin naci en
Camagey en 1930, hija de una familia de campesinos pobres. La biografa de
Freddy enfatiza en su caracterstico peso de 300 libras y en el tono
andrgino, por grave y potente, de su voz.1 Trabaj desde los 12 aos como
cocinera en casas de La Habana y ah empez a cantar en el Bar Celeste de
la calle Infanta; posteriormente fue descubierta por el director del casino
del Hotel Capri. nicamente grab el disco La voz del sentimiento y muri
de un infarto el 31 de julio de 1961 en Puerto Rico, despus de algunas
giras por Venezuela, Mxico, Estados Unidos y una carrera profesional de
dos aos. Dicho disco tambin fue relanzado en 1998 tras la historia de
Cabrera Infante.

El disco incluye 12 boleros, entre ellos Noche de ronda, pieza que pareca
ser la predilecta de La Estrella. Hay una cancin, Freddy, que escribi Ela
OFarril y grab Freddy, la cual relata su vida y me parece conveniente
citar porque puede aclarar, en buena medida, el carcter de La Estrella en
Ella cantaba boleros y la razn de que sea el personaje escogido por
Cabrera Infante para protagonizar la historia:

      Soy una mujer que canta / para mitigar las penas / de las horas
      vividas y perdidas. / Me queda slo esto: / decirle a la noche, /
      todo lo que yo siento, / cantando canciones; / despierto ilusiones /
      dormidas en m. / Muchos me vieron / caminando a solas / bajo las
      luces / desiertas y azules de mi soledad. / Qu fue mi vida desde
      siempre? / Slo trabajo y miseria, / por eso cantaba a las estrellas
      / y quizs me oy hasta Dios. / Soy una mujer que canta / para
      mitigar las penas. / No era nada ni nadie y ahora, / dicen que soy
      una estrella, / que me convert en una de ellas / para brillar en la
      eterna noche. / Soy una mujer que canta / para mitigar las penas. /
      No era nada ni nadie y ahora, / dicen que soy una estrella, / que me
      convert en una de ellas / para brillar en la eterna noche.

La msica popular cubana es una msica para escuchar, cantar y bailar,
resultado de ritmos e influencias culturales africanas e hispnicas. El
bolero en Cuba es uno de los principales gneros vocales, junto con la
guaracha, caracterizados por la predominancia del texto vocal sobre la
msica. Sigue la tradicin de las canciones de los trovadores y las coplas
espaolas, la transmisin oral, ya fuera en serenatas o en las calles,
enfrentada a la msica de salones y conciertos privados. La msica popular
funciona como una memoria colectiva, para organizar el tiempo y remitirnos
a l, a modo de una gua de comportamientos sentimentales y las canciones,
como la de cualquier cultura, son la expresin lrica de la identidad de un
pueblo. La msica popular citada en Ella cantaba boleros ha de leerse as,
como la sugerencia del autor para expresar intertextualmente el movimiento
emotivo de la narracin. La msica construye a los individuos y, al mismo
tiempo, la idea de qu es lo popular; es una va para entendernos como
sujetos histricos, con identidades tnicas, de clase y gnero. Ella
cantaba boleros intenta definir cul y qu es la poesa popular cubana, la
cultura de la calle, legado del conocimiento, las actividades de la gente
de La Habana. El relato, sin la pretensin nacionalista, forma ya parte de
una memoria colectiva, igual a la que el bolero cre. El mismo
protagonista, al referirse a la muerte y al olvido al que La Estrella
caera, menciona que la nica cosa por la que senta odio era el olvido;
por ello, tal vez, decidi relatar, como un mito, la historia de esta
monstruosa cantante.

La historia del mito de La Estrella expone cmo fue contratada y obligada a
cantar con orquesta (piano, bong, claves); cmo, finalmente, prefiri
pasar de la orquesta a la guitarra y el xito que esto le trajo; la
grabacin de su disco y su gira a Mxico, donde muri de un infarto.
Finalmente, su vida es recordada por el fotgrafo y Las Capellas, dos
jvenes herederas del estilo musical de La Estrella.

Los boleros de Cuba, nacidos en el siglo XIX, adaptaron el texto vocal,
casi siempre escrito en cuartetas (como las coplas), al acompaamiento de
la guitarra, el requinto, los bongoes, las claves y maracas. El bolero,
cuyos principales centros artsticos son y fueron Cuba y Mxico, pas por
varios agrupamientos: el tro, las orquestas tropicales, las big band y las
sinfnicas y era generalmente cantado a dos voces y con el acompaamiento
de una guitarra. Es interesante el comportamiento musical de La Estrella,
quien, ante la peticin del Nio Rivera (guitarrista popular), rechaza
tajantemente el acompaamiento instrumental, porque cantaba a capella, sin
nada del sentimiento comercialmente fabricado del feeling. (El sentimiento
del filin, movimiento musical, estuvo de moda en Cuba en los aos 40 y 50s
y significaba todo lo moderno; por influencia del jazz y las bandas sonoras
del cine, el filin se caracteriz por el uso de estructuras meldicas y
armnicas ms libres y atrevidas, igual que el uso de letras mucho ms
coloquiales.) Su voz era una forma de xtasis, capaz de reinterpretar las
canciones sin el acompaamiento musical; cantaba canciones dulces, con
sentimiento, del corazn a los labios y de la boca a tu oreja con un canto
claro para enamorar, distinto del performance comercial (cuando Cabrera
Infante habla del filin, se refiere a la difusin del disco, la radio y los
fans con los que Estrella no contaba). Ella no es sino la parodia de muchos
msicos cubanos que tenan trabajos miserables y estuvieron o estn en el
anonimato, y que por un golpe de suerte o la predestinacin (La Estrella
era el Lutero de la msica cubana y siempre estuvo en lo firme, como si
ella que no saba leer ni escribir tuviera en la msica sus sagradas
escrituras pautadas) fueron contratados por empresarios extranjeros.

El mundo musical de La Habana entra en la escena de Ella cantaba boleros.
En las reuniones o clubes aparecen el pianista Frank Emilio, que GCI llama
Franemilio, los compositores y msicos Olga Guillot, Frank Domnguez, Marta
Vlez, Nio Rivera, Elena Burke y Rita Montaner... Cita varias canciones:
Jrame de Jos Mojica, Nosotros de Pedro Junco, Noche de Ronda de Agustn
Lara, Mala noche de Alberto Domnguez, Noche y da de Rafael Hernndez, el
latin jazz de Mango Mang, Santa Isabel de las Lajas y Cienfuegos de Beny
Mor, Sombras de Carlos Brito, Aorando encuentro de Vicentico Valdez;
adems, al soundtrack de Ella cantaba boleros se incorpora, a travs de las
vitrolas, el moderno jazz del trompetista Rolando Aguil y su combo, el de
Charlie Parker, Mingus, Miles Davis (con piezas como Straight, no Chaser y
The music is round and round), la guaracha (ritmo afrocubano) y el rock con
Tonite at noon. Cabe mencionar que muchos de estos msicos trabajaron con
Fania All Stars o en grandes bandas del jazz como la de Nat King Cole,
Miles Davis, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, por citar algunas.

Las canciones no son una sumatoria de periodos sin articulacin o relacin
aparentes, un inventario, ya que Cabrera Infante tom fragmentos
especficos de frases, palabras y canciones, y las fundi en una base
narrativa, cuya propuesta es el inters identitario del lenguaje, el
lenguaje como objeto de escritura, y el autor lo advierte antes de iniciar
TTT:

      La escritura no es ms que un intento de atrapar la voz humana al
      vuelo... Las distintas formas del cubano se funden o creo que se
      funden en un solo lenguaje literario... La reconstruccin no fue
      fcil y algunas pginas se deben or mejor que se leen, y no sera
      mala idea leerlas en voz alta.

El escritor reapropia la msica popular cubana, en especial la del bolero,
para remitirse a contextos especficos de amor, de fiesta, de pena, de
soledad. Una estructura llena de redes complejas que experimentan con el
sonido, los ruidos, el ritmo y las melodas del lenguaje. Con ello, emula
la banda sonora de una pelcula, pues el cine est tambin muy presente en
el libro. Cabrera Infante tiene el objetivo de integrar la msica a la
accin dramtica de la narracin, no slo para subrayar la accin de una
escena (ilustrarla) sino para crear un discurso paralelo semejante al de un
protagonista. El background musical explica y comenta en buena medida el
relato; utiliza las melodas y las piezas musicales como leimotiv de la
trama. As, Ella cantaba boleros parodia las prcticas viciadas de la
msica sentimental y pintoresca del cine.

Adems, los textos de las canciones son crnicas de la vida nacional
cubana, reflejan las privaciones y la explotacin a que estuvieron
sometidos los sectores ms humildes (el libro narra los aos de la
Revolucin cubana), y las diferencias entre las modalidades tpicamente
urbanas (el bolero, jazz) y las campesinas (el son). Emotivamente, los
textos remiten a la ausencia, la tristeza, las heridas del corazn, la
soledad, el llanto, las llamadas y declaraciones de amor, pues estn
plagadas de preguntas indirectas (a dnde vas, dime si) y sentidos
imperativos (dile que la quiero, dile que me muero, dile que vuelva ya,
quireme hasta la locura, bsame con un beso enamorado). Remontmonos a una
escena sensual:

      y as estuvimos all un rato tocndonos, apretados, all sumergidos
      en la oscuridad besndonos, olvidados de todo, de que el show se
      haba acabado, de que la orquesta estaba tocando para bailar, de que
      la gente bailaba y bailaba y se cansaba de bailar y de que los
      msicos empaquetaban sus instrumentos y se iban y de que nosotros nos
      quedbamos solos all, ahora profundamente en la oscuridad, no ya en
      la penumbra vaga como canta Cuba Venegas, sino en la penumbra
      profunda, en la oscuridad cincuenta, cien, ciento cincuenta metros
      por debajo de la superficie de la luz nadando en la oscuridad,
      mojados, besndonos, olvidados, besos y besos y besos,
      olvidndonos...

Aqu, penumbra vaga es una alusin al bolero Sombras de Carlos Brito,
pero en un contexto irnico, ya que el bolero canta a la ausencia de un
encuentro, mientras que aqu lo vago es lo profundo del encuentro de ese
momento.

En otro de los pasajes, Cabrera Infante hace uso del tpico (un trozo de
msica nos remite a un gnero o estilo o tipo de msica determinado
distinto al de la pieza donde aparece) del bolero, cantado a dos voces,
cuando el protagonista y Magalena se contestan y siguen la corriente a
travs de frases extradas de canciones:

      Y Magalena empieza a cantar, bajito, Yo me voy para la luna que es lo
      que est tocando la orquesta y se levanta, Con su permiso dice
      sonando mucho las eses que es una manera deliciosa que tienen las
      mulatas habaneras de hablar [...] cuando se sientan digo, Con su
      permiso pero me retiro, que maana me tengo que levantar muy
      temprano, y Magalena dice, Ay pero por qu te vas tan pronto y yo le
      sigo la corriente musical y le digo, Pedazo de mi alma, y ella se
      re...

Este recurso recuerda las controversias cubanas, concurso de rimas entre
dos poetas, mismo que sigue presente en muchos de los gneros corales
cubanos que ocupan el montuno, es decir, el estribillo que se canta de
forma responsorial, donde un solista (gua) improvisa alternndose con un
coro que repite el estribillo; esto se conoce como ataque por el
estribillo. Veamos como ejemplo la cancin Cienfuegos de Beny Mor:

      Gua: Qu lindo es Cienfuegos eh

      Coro: Cienfuegos es la ciudad / que ms me gusta a m.

      Gua: Cuando a Cienfuegos llegu / que esa ciudad quise verla / ya
      que la llaman La Perla / ahora les dir por qu. / Una cienfueguera
      me dijo: Mor, / en una tarde de mayo, / all por Pasacaballo, /
      con rumbo hacia Rancho Luna. / Ella me dio una fortuna, seores, / y
      en Cienfuegos me qued, ya t lo ves.

      Coro: Cienfuegos es la ciudad / que ms me gusta a m.

El estilo de Cabrera Infante se caracteriza por el uso de retrucanos,
paronomasias, hiprbaton y juegos lingsticos con los que imita el ritmo
musical del jazz y la msica afro-caribea, como la sncopa, que consiste
en prolongar el sonido de una nota a travs de ligaduras; pero no slo la
sncopa musical est presente, tambin la lingstica, recordemos, por
ejemplo la supresin de sonidos en el nombre de Magalena, referida como
Maga, o Walter Socarrs como WalSoc. El calambur y el anagrama son dos
favoritos de este autor, que les usa en palabras, frases u oraciones para
reproducir los signos, sonidos, la msica e incluso el baile:

      La Estrella no est enterrada en Mxico, me dijo aunque no as sino
      con jota. No, le dije, le grit yo: NO? no, me respondi l, no est
      enterrada en Mxico con jota. Entonces dnde pregunt yo
      interrogante. Ella no est enterrada en Mjico ni en ninguna parte.
      Cmo! dije yo preguntando con signo de exclamacin doble, por
      delante y por detrs, la palabra cogida, como el general Custer,
      entre flechas. (signos)

      Pero el verdadero epitafio, la epifana, el epifonema, la epstola,
      el epgrafe, el epigrama o la eptasis no la dijo el epifito ni el
      Epgono, sino menda. Cit, re-cit: Sicut Vita Finis Ita. Slo que
      realmente pronunci: Si Cubita Finisita. (sonidos)

      Haca tiempo que algo no me conmova as y comenc a sonrerme en
      alta voz, porque acababa de reconocer la cancin, a rerme, a soltar
      carcajadas porque era Noche de ronda y pens, Agustn no has
      inventado nada, no has compuesto nada, esta mujer est inventando tu
      cancin ahora: ven maana y recgela y cpiala y ponla a tu nombre de
      nuevo: Noche de ronda est naciendo esta noche. Noche redonda.
      (msica)

      La rumbera se quedaba en el aire y daba unos pasillos raros, largos,
      con su cuerpo tremendo y alargaba una pierna sepia, tierra ahora,
      chocolate ahora, tabaco ahora, azcar prieta ahora, canela ahora,
      caf ahora, caf con leche ahora, miel ahora, brillante por el sudor,
      tersa por el baile... (baile)

La ruptura del ritmo narrativo y de la incorporacin de voces mltiples y
simultneas evidencia una estrategia de ruptura con la escritura
tradicional, la exploracin del lenguaje para reproducir los tonos de la
lengua cubana, la visin de la realidad, fragmentada, discontinua y muy
humorista. El relato es rico en oralidad, no slo por el uso de la sncopa
o de los modos cubanos de hablar, lo acenta tambin el uso de marcas
tipogrficas en maysculas para exponer el dilogo, busca la cacofona, los
trabalenguas, reproduce el canto (alguien siempre est cantando u oyendo),
a travs de las citas o la transcripcin del tarareo (la, la, la). La idea
que subyace es la de la palabra para ser escuchada, reproducida, no slo
(h)ojeada.

Con ello, se establece la diferencia entre la msica popular y la seria y
al mismo tiempo entre la escritura popular y la seria. La msica popular ha
pasado por prejuicios racistas y clasistas, incluso un objeto de
persecucin en Cuba (por mucho tiempo la rumba fue prohibida), y tras
largos periodos de reivindicacin fue aceptada, sin embargo, no ha dejado
de estar relegada de los medios de difusin masivos y los mecanismos
comerciales; por lo mismo, una de las diferencias entre lo popular y lo
profesional estriba en la difusin, que para la primera es espontnea (de
boca en boca) y para la segunda pactada. As, generalmente, la msica
popular es annima, mientras que la profesional-clsica se forja con una
firma. La primera es considerada primitiva, simple y pasada de alegre, y la
segunda recatada, compleja. La diferencia estriba en las manifestaciones de
poder que cada expresin contiene, segn los parmetros de la fuerza social
de cada una.

Vayamos a las similitudes: La Estrella, por su condicin de negra, pobre y
fea, era discriminada; no saba leer partituras ni entenda de arreglos,
pero cantaba como nadie y logr revolucionar la msica; ella no sali de
una escuela y formaba parte de un grupo de msicos campesinos, de la
vertiente popular y no clsica. Le llev aos conseguir una oportunidad
para romper con el anonimato y figurar como la estrella. En el ambiente
literario los comportamientos no difieren mucho; sus discursos han
generado, como los de toda disciplina, policas discursivas y sistemas de
exclusin que constituyen micropoderes que detentan el conocimiento y la
verdad (o su idea de verdad). En la periferia siempre estar lo incorrecto
y lo prohibido, que, a la vez, ejerce una importante funcin comunicativa.
La presencia de figuras que ostentan o concentran el conocimiento, el
poder, son histricas, desde los rapsodas hasta los cientficos y los
literatos, pues el autor ha sido y ser el principio de agrupacin del
discurso por excelencia. As mismo, las formas de difusin o de circulacin
de los discursos de cada disciplina son hermticas e impuestas, de aqu que
se debe concebir el discurso como una violencia que se ejerce sobre las
cosas, y que debe ser contrarrestado. El discurso de Cabrera Infante
encarna esta respuesta para penetrar ese micropoder del boom
latinoamericano, y el rgimen castrista, y abrir ms vasos comunicantes.

1. En la direccin
   http://www.literaturismena.com/Tout%20sur%20Freddy/radioblogueur.htm,
   pueden escucharse fragmentos de las pistas de su disco.

** Alade Collins
   momalina@gmail.com
   Escritora mexicana (Mxico, 1984). Estudiante de lengua y literaturas
   hispnicas en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
   http://www.unam.mx). Tiene experiencia profesional en certmenes de
   ensayo poltico (CIDE), encuentros de poesa (Mujeres Poetas en el Pas
   de las Nubes) y de Jvenes Creadores en Mxico (Unam). Poemas suyos han
   aparecido en la seccin "Literarias" de la revista Opcin (Itam) y en
   Poesa de races mgicas, anuario de Mujeres Poetas en el Pas de las
   Nubes (Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, Coleccin Vidzu,
   Mxico, 2004).



=== Orwell y Asturias: ====================================================
=== semejanzas y diferencias que definen la creacin literaria ============
=== Carmen Malare ========================================================

Cuando hablamos de una obra literaria, implcitamente estamos atribuyendo
en ella caractersticas que la definen como tal y que de una cierta manera
la distinguen de lo que llamamos bestsellers o xitos de librera. Hay
creaciones literarias que se han convertido en bestsellers, pero no todos
los bestsellers pertenecen al mundo de la literatura. Es ms, hay quienes
dicen que un libro tiene que ser sometido al implacable paso del tiempo
antes de que se pueda calificar de obra literaria. Lo que define un
bestseller es por sobre todo el mercado y la cantidad de libros que se
venden. Que la coyuntura y las circunstancias permitan una venta alta es
una cosa, pero que perviva a travs de los aos despertando el inters de
los lectores por su contenido y su estilo es lo que pone a prueba un libro
como obra literaria. As por ejemplo, la obra de David H. Lawrence, El
amante de Lady Chatterley, tuvo un tremendo xito de librera una vez que
se le levant la censura, pero ha mantenido su lugar en los anales de la
literatura por la calidad de su estilo y la presentacin de una temtica
complicada en una forma que escapa a la vulgaridad.

En los escritos de Shakespeare, de Cervantes, de Flaubert, de Proust, de
Neruda, de Tagore, de Octavio Paz, por mencionar slo algunos grandes de la
literatura, est presente esa caracterstica de perpetuidad. Hablamos
tambin de la universalidad de una obra literaria, porque, aparte del
tiempo, hay en ella un contenido que sobrepasa la cultura particular que
representa, entregando un componente humano que toca la fibra de los
individuos que va ms all de la geografa en la cual la trama se
desenvuelve. En este sentido no importa en qu idioma una obra est
escrita. Lo que importa es que cumpla con la caracterstica de saltar las
barreras culturales especficas a cada nacin para desvelar en su contenido
este elemento universal que nos conecta a todos en nuestra condicin
humana. Hay quien dijo que la literatura es repetir en forma interminable
las mismas temticas con distintas palabras, con estructuras diferentes, en
diversos ambientes y con cronologas propias.

A modo de ejemplo para resaltar estos dos elementos perpetuidad y
universalidad implcitos en una obra literaria cabe mencionar dos novelas
cuyos autores pertenecen a dos culturas bastante diferentes, escritas en
dos idiomas distintos, pero que comparten una temtica comn: la ideologa
poltica llevada a los extremos de la tirana. Subyacente en ellas hay una
historia romntica, de un amor que crece sobrellevando penurias y
peripecias para acabar en traicin. Se trata por un lado de Mil novecientos
ochenta y cuatro, de George Orwell (1903-1950), britnico; y de El seor
Presidente, de Miguel ngel Asturias (1899-1974), guatemalteco galardonado
en 1967 con el Premio Nobel de Literatura.

La trama de El seor Presidente se desenvuelve en Guatemala en un gobierno
forjado en el ejercicio ilcito del poder, plagado de prcticas brutales
como la tortura, el amedrentamiento por medio del terror infundido en los
ciudadanos y la delacin que premia al que la ejercita otorgndole
beneficios individuales. Orwell, a quien debemos el trmino
totalitarismo, plantea una realidad poltica similar en Mil novecientos
ochenta y cuatro: bajo un rgimen de completo dominio del individuo,
condicionado a pensar y a actuar como un ente sin raciocinio ni voluntad
propia, los personajes forman parte de un engranaje que funciona en torno a
Big Brother, autoridad suprema e incuestionable que tiene carcter
omnipotente, velando sobre cada individuo para que stos realicen el
cumplimiento del deber ciudadano dictado para su beneficio propio, que es
perpetuarse en el poder.

La similitud de estas dos novelas no est slo en el aspecto
poltico-social que ambas encaran sino que corre por cada una de ellas una
historia romntica que sirve de columna vertebral al desarrollo de la
trama. En El seor Presidente, el protagonista principal, Cara de ngel,
esbirro del tirano, cae en las redes amorosas de Camila, hija del general
Eusebio Canales, al que se acusa de traidor al rgimen. El amor transforma
a Cara de ngel hasta el punto que reniega de lo que haba sido antes de
conocer a Camila. Viven felices por un corto tiempo pero pesa sobre ellos
la amenaza de la venganza por parte del seor Presidente, quien se siente
traicionado por Cara de ngel. sta se materializa enviando a Cara de ngel
a un calabozo subterrneo donde lo mantienen incomunicado, maltratado
fsica y emocionalmente e inmerso en el hedor de sus propios excrementos.
La versin oficial es que ha salido del pas a Washington en una misin
diplomtica especial en la que restaurar la confianza del seor Presidente
ante las autoridades estadounidenses, la cual sus enemigos han tratado de
menoscabar. En Mil novecientos ochenta y cuatro, el principal protagonista,
Winston Smith, rompe el orden establecido por Big Brother al cuestionar
la verdad establecida por el rgimen. Su primer acto de rebelda es grabar
con su escritura en el papel la reaccin del pblico ante la pantalla
durante los Dos Minutos de Odio, propaganda vertida a diario contra el
enemigo del rgimen que se encuentra en el exilio. Winston se condena
tambin al establecer una relacin amorosa con Julia, la chica que comparte
con l la visin crtica de la sociedad en que viven. Bajo Big Brother
est prohibido el pensar libremente, fuera del esquema de ideas y valores
impuesto por el sistema. Pero Julia argumenta que eso no lo pueden lograr y
Winston asiente diciendo: No, eso es verdad. No pueden meterse dentro de
la mente de uno. Y si uno puede sentir que guarda lo que es humano en uno,
aun cuando con eso no se pueda cambiar nada, uno les ha vencido. Tanto en
El seor Presidente como en Mil novecientos ochenta y cuatro hay una
inclinacin a la preservacin espiritual de la especie. Para Camila y Cara
de ngel, est en el sometimiento al rgimen con el propsito de conservar
la relacin de plena realizacin humana entre ellos en una situacin
poltico social en la que nadie se fa de nadie. As, cuando Cara de ngel
se enfrenta al seor Presidente debe seguir la farsa del halago a ste para
salvar su pellejo, pero l mismo se rechaza. Asturias lo describe as: Se
tuvo asco. Segua siendo el perro educado, intelectual, contento de su
racin de mugre, del instinto que le conservaba la vida. A Winston y Julia
se les abre un nuevo horizonte cuando se dan cuenta de que comparten su
aversin a lo establecido por Big Brother y que pueden confiar en la
lealtad mutua. Al igual que Camila y Cara de ngel, deben simular su
aceptacin al orden establecido. En ambas novelas el ambiente de constante
espionaje de los individuos por sus congneres da tensin a la trama: en el
contexto latinoamericano ste se efecta con lpiz y papel, en cambio en la
novela de Orwell se da con un alto grado de sofisticacin tecnolgica. Es
esta realidad compartida en ambas obras lo que abre la brecha al escritor
para realzar el contenido humano en las dos historias amorosas. Asimismo,
cuando se traiciona la lealtad en la relacin de la pareja, se quiebra el
embrujo del amor. En la novela de Asturias, a Cara de ngel se le hace
creer que su mujer despechada porque piensa que l la abandon le ha
traicionado pasando a ser la amante favorita del seor Presidente. Es
entonces que a l se le mata la esperanza la tabla de salvacin que le
haba sustentado su espritu y muere una muerte degradante. En Orwell,
Julia, bajo tortura, revela que lo nico que quebrantar el espritu de
Winston es someterle al contacto con las ratas, y as sucede. Romper el
lazo de amor que los une basado en la lealtad mutua termina toda
posibilidad de unin entre ellos, por eso cuando Winston y Julia se
reintegran al rgimen, ya curados de toda rebelda, saben que la relacin
entre ellos no podr nunca reanudarse. Las autoridades tambin lo saben,
por eso mismo les dejan libres.

El rgimen de dictadura en la novela de Miguel ngel Asturias tiene su
asidero en la realidad. La trama est inspirada en los tiempos del gobierno
de Estrada Cabrera y representa las tiranas de las dictaduras
latinoamericanas. En la novela de Orwell, en cambio, el autor proyecta
hacia el futuro una sociedad hipottica y en base a la imaginacin y la
ficcin nos entrega una perspectiva de la vida en un Estado totalitario. No
se trata aqu de encontrar ms o menos mrito en uno u otro poder creativo:
la inspiracin que arranca de condiciones concretas no es menos creativa
que la realidad literaria que se forma a partir de la ficcin. En la
novela, el escritor crea su propio mundo, lo manipula, lo acomoda para
atraer la atencin del lector a los propsitos que se ha trazado. En este
proceso creativo el escritor desarrolla el arte de trascender su mensaje
ms all del marco cronolgico de su obra traspasando tambin la cultura en
la que sta se circunscribe.

Tanto en la novela de Orwell como en la de Asturias el propsito es
denunciar la opresin, la tirana, el totalitarismo ideolgico y por
diferentes mtodos ambos lo logran. Lo maravilloso de una obra literaria es
que no importa dnde, cmo ni cundo haya sido escrita, si se muestra en
ella que los seres humanos se desenvuelven con valores comunes y que
persiguen los mismos sueos e ideales.

** Carmen Malare
   cgmalaree@btinternet.com
   Docente chilena (Longavi, 1950). Profesora de francs y espaol en el
   Reino Unido. Ha publicado la novela La voz del silencio (Editorial
   Maranatha; Talca, Chile) y el estudio Development Education in the
   Spanish Classroom, en la revista Vida Hispnica N 30 (otoo de 2004),
   de la Association for Language Learning del Reino Unido.



=== El culto al hroe =====================================================
=== en la enseanza de la Historia: Germn Carrera Damas ==================
=== Mara E. del Valle de Villalba ========================================

                                 Ay! Tomasito, esta tierra est perdida!
                                               Si el Libertador viviera!.
                                   (Manuel Vicente Garca, Marcelo, p. 214)

Bolvar, el santo Bolvar, Bolvar la solucin, Bolvar el que puede. El
culto a la personalidad de Bolvar en la enseanza de la Historia de
Venezuela es una hebra visible e invisible en el tejido de los discursos
acadmicos y pedaggicos. Pero, antes de empezar estas breves lneas, me
permito aclarar que no se trata de un ejercicio de deslegitimacin de esta
prctica, nada ms lejos de herir semejantes rituales. Nadie pretende
restar a Bolvar las loas que merece. Cada una de sus medallas y estatuas
que adornan plazas y sobre cuyos hombros se posan las palomas a ver la vida
pasar, son merecidas y ganadas a pulso. El ejercicio va por otros rumbos,
la enseanza de la Historia como prctica pedaggica adems de relatar los
hechos del pasado, haciendo nfasis en diferentes actores, actores que
hacen o no la Historia, unos de los cuales puede prescindirse y otros que
ni se suea obviar, definen tambin un paradigma: quin hace la Historia?
Quin no la hace? Quin es importante en ese discurso? Quin no lo es?

Imposible es dar un paso por la vida venezolana sin tropezar con la
presencia de Bolvar (1). Es el inevitable prtico de muchos temas de
Historia, la salida y la entrada de las grandes verdades legitimadas por el
discurso histrico. La Historia se configura entonces como el escenario y
los hroes, los actores alrededor de los cuales, luces, cmaras y
maquillaje completan un discurso de poder. La pregunta obligada sera: el
que lee el texto cree lo que lee? O se plantea la posibilidad de que no sea
cierto? Apuntala Carrera Damas: la necesidad de creer es la esperanza de
las respuestas simples (2). Sin duda, es una salida fcil creer este
discurso que hace nfasis en el hroe, a este respecto agrega Montero:

      La tendencia a situar en los dems los propios problemas y sus
      soluciones puede conducir al extremo opuesto cuando sale a la
      superficie como el culto al hroe; o sea una exagerada admiracin por
      otra persona (...) el culto al hroe es una forma de auto repudio.
      Hace que los otros sean ms importantes que t y condiciona tu propia
      realizacin a algo exterior a ti (...) s t mismo, tu propio
      hroe (3).

Siempre ser ms sencillo que el hroe sea otro, que el riesgo lo corra
otro, instalndonos en la resignada espera de ese hroe que la Historia
parir. Carrera Damas establece la analoga con Cirene, una ciudad en las
que sus habitantes eran felices, vivan dice entregados al culto a s
mismos y a sus hroes:

      Hubo una vez uno entre ellos al cual proclamaron el hombre ms
      grande de la tierra. (...) esculpieron el nombre de aqul en
      columnas, arcos, templos y al pie de una montaa erigieron un
      panten, rematado por una torre llena de smbolos. La vida de Cirene
      giraba en torno a aquella torre llena de smbolos (4).

La enseanza de la Historia se retrata en lo anteriormente descrito,
templos: aulas, smbolos: imgenes de hroes, panteones donde pareciera nos
aseguramos que all qued su legado. Mentes planas se forman en Cirene y
mentes planas se forman tambin como consecuencia de este discurso.
Tumescencia en los procesos del pensamiento, inmunodeficiencia a los
discursos ideolgicamente contaminados. Ser que tal vez es esa la idea?
Que se entumezcan las conciencias, que no seamos capaces de asumir que la
Historia es una faena inconclusa en la que cada uno tiene un papel que
jugar. Se reduce el idioma y su capacidad retadora y por lo tanto la mente.
Mentes de brocha gorda, que slo repiten los discursos, los hroes, las
fechas al mejor estilo positivista.

La Historia, sueo largo, empotrado en crneos descompuestos. Distancias
concluidas, rgidas ya, dispuestas conforme al olvido y diseminadas
conforme al cansancio que produce la ilusin equivocada, afirma Lima (5),
calificando con palabras duras pero reales un discurso anodino y poco
pertinente. Una historia que adormece, una historia que anestesia, yo no
dira crneos descompuestos sino subutilizados. La experiencia me dice que
cuando se le plantean retos intelectuales al lector, generalmente responde;
ahora, si el discurso es cmodo y mediocre, en el que slo veneramos a
sujetos ajenos a nuestra naturaleza, suerte de superhroes de una nueva
liga de la justicia, es una respuesta natural la desvinculacin con lo
narrado. Mosaico de alegras perdidas y sueos desmembrados, disjuntos,
congelados en rostros de vergenza glorificada, de temores ensalzados hasta
el vmito (6). Lacerantes palabras para describir la ideologa que se
despliega en el discurso, un discurso que as traiciona la vocacin de la
Historia como ciencia, y la del maestro como instrumento de aprendizaje.

De este modo se configura una suerte de discurso de exclusin donde unos
hacen la historia y otros son espectadores de ella. Cmo se narra la
Historia? Quin la hace? es uno de los ejes temticos en la vida de
Carrera Damas. El culto a Bolvar, cuya primera edicin sali en los 70, ha
requerido con el tiempo nuevas ediciones hasta llegar a la nmero 5 en el
ao 2003. Sus reflexiones en este texto tienen hoy la misma vigencia de
entonces o quizs mas.

Denuncia las condiciones que son necesarias, ideolgicamente hablando.
Cita, al comienzo de este captulo, la obra de Juan Vicente Gonzlez (7):
Tambin me ocurre, dice, varias veces que nos engaaban al hablarnos de
batallas, de naciones libertadas, de trofeos, de glorias. No s para qu
fue alucinarnos en nuestro colegio con ficciones que irritasen nuestra
fantasa: esta Patria silenciosa, continua, sepulcral, no era la que
habamos soado. No es ajeno para nadie que haya crecido escuchando
discursos de maestros, presidentes, diputados, este discurso, digno de
Homero, en el que los actores se glorifican en sus individualidades y los
colectivos no tienen valor. Las ancdotas son hermosas, llenas de imgenes
de emocin y dolores estoicamente soportados.

A qu operaciones mentales alude este tipo de discurso? Segn el autor se
hace enclave con un estado general del pas que lo refiere a un esquema
aorado o soado. En este estado general el nfasis se hace en lo personal.
A este respecto afirma Carrera Damas: Por eso, cuando se ha querido
insuflar nimo a los venezolanos, se ha pensado que la mejor manera de
conseguirlo es ponindolos ante una realidad objetiva que difiere mucho de
la realidad sentida (8). Los textos histricos son muchas veces actos de
fe. Una narracin cargada de optimismo, de una visin de Venezuela como
quisiramos que fuera, pero la realidad con la que convivimos a diario nos
despierta de ese sueo pico-fantstico en el que la Historia se ha
convertido.

Bien afirma Carrera Damas que este optimismo genera, como efecto rebote, un
castrante pesimismo en el cual nadie encaja con el perfil descrito de
hroe; ste es tan impactante que el que lee no se siente retratado por tal
derroche de virtudes. Una Historia autntica plagada de codicia, traicin,
orgullo, egos ambiciosos, pequeez, torpeza, pero tambin de generosidad,
solidaridad, entrega, hroe en lo pequeo de cada da, annimo en la noria
de las horas, presente, constante, responsable de su cuota de presente, una
Historia de verdad, es la que necesita Venezuela.

Una Historia en la que pueda verme como en un espejo, en la que pueda
reconocerme y en la que pueda aprender. Una Historia que me estimule por su
belleza, pero me espolee a cumplir mi papel en ella. Cul es entonces la
salida? Cmo despertar de ese discurso anestesiante? Carrera Damas afirma
que la solucin tiene tiempo en camino. La obra El Culto a Bolvar fue
escrita en 1970, desde entonces y desde los paraninfos, aulas, artculos,
ponencias y en cada ocasin posible, Carrera Damas lanza su saeta, retando
a los nuevos historiadores. Luchar contra el personalismo, versin ms
afinada del brutal caudillismo, rural y atrabiliario (9). Solucin que
califica de elemental y simplista. A sta hay que oponerle la valoracin de
los colectivos, la reivindicacin de los soberanos, pueblos,
soberanos que aparecen en los textos como relleno de los hroes, dando el
protagonismo que siempre han tenido. Es el pueblo quien hace la Historia,
no son los hroes solos y aunque el hroe, como lder sociolgico, es
necesario, no es sobre l que descansa la pluma de la Historia. No es el
hroe el que nos salva en la Historia, soy yo que la leo, es el alumno que
la encuentra, el hroe soy yo. En la medida en que cada lector se descubra
hroe, actor principal en la pequea Historia de su regin, de su barrio,
de su escuela, los hroes seremos todos. Se nos despertar entonces de este
personalismo inhabilitador. Entonces, se nos despertar.

Carrera Damas describe las formas de adaptacin al culto a Bolvar
categorizndolos con los siguientes adjetivos. A continuacin resear
algunos de ellos:

a) Los Herederos: administradores y usufructuarios de su culto, reverentes
   hasta el simplismo. P. 330: La pregunta que me hara es si, cuando
   stos que estn ms cerca de lo que creemos, van a las plazas a llevar
   ofrendas florales a la imagen imponente de Bolvar, o cuando lo visitan
   en el Panten, lo hacen para verificar que sigue all, enterrado, donde
   su obra, palabra y ejemplo es sincretizado hasta el vmito.

b) Los continuadores: cruzados-realizadores de los ideales bolivarianos,
   algo intolerantes y agresivos, as los define el autor. P. 331: Bolvar
   y sus ideales evolucionan dialcticamente; si Bolvar viviera hoy, ya se
   hubiera familiarizado con lo incierto, lo cambiante y sus estrategias
   distintas. No pueden usarse sus palabras como armas para lo que
   conviene, no pueden sus anlisis sacarse de contexto para validar un
   discurso.

c) Los exegetas: los que van a la obra de Bolvar en bsqueda de
   inspiracin e ideas, y hacen de su incesante y estril estilo una razn
   y modo de vida. P. 331: Memorizan sus documentos, conocen a pulso sus
   batallas y ancdotas, pero como el mejor paciente con desorden de
   personalidad, eso es el discurso, y la vida?... la vida es otra cosa.

d) Los Patriotas: sienten la gloria de Bolvar como pueden sentir un
   triunfo deportivo, y actan como si creyesen que voceando sus mritos le
   favorecen y le ayudan a vencer una justa imaginaria de la cual no son
   sino espectadores. P. 331: La Historia en la que sin duda alguna tiene
   Bolvar un lugar ganado a pulso es por esta especie narrada con las
   altisonancias tpicas del mejor mundial, del mejor juego, pero del que
   slo puede serse narrador (10).

Bolvar es mito, signo y rito en la vida de los venezolanos. No se concibe
nuestra Historia sin l. La Bandera, el Escudo, el Himno Nacional y
Bolvar, el cuarto smbolo. La idea de este ensayo no es borrar su impacto
en lo que somos hoy porque sencillamente no es posible. El reto hoy es: que
ese Bolvar que es cada nio en cada saln de escuela, cada infante sin
zapatos, sin padres, ni hogar, cada adolescente que lee la Historia en los
textos, liberado de personalismos y otros vicios adulantes, descubra que
Bolvar es l y que la Independencia la que l lograr saliendo de la
ignorancia, de la dependencia, dejando de ser pblico para ser protagonista
de su Historia personal, que entramadas todas configurarn la Historia
Nacional.



Bibliografa

  CARRERA DAMAS, G. Aviso a los historiadores crticos. Ediciones GE.
   1995. Caracas. Venezuela.

  CARRERA DAMAS, G. El culto a Bolvar. Alfadil Ediciones. 2005. Caracas.
   Venezuela.

  GONZLEZ, J. Mis exequias a Bolvar. Academia Nacional de la Historia
   1970. Caracas. Venezuela.

  LIMA, J. Versiones. Vol. II. Revista Historia de Canarias. 1967. Espaa.

  MONTERO, M. Psicologa social. 2000. UCV. Caracas. Venezuela.



Notas

 1. Carrera Damas, G. El culto a Bolvar. Alfadil Ediciones, 2005. Caracas.
    Venezuela.

 2. Carrera Damas, G. Aviso a los historiadores crticos. Ediciones GE.
    1995. Caracas. Venezuela.

 3. Montero, M. Psicologa social. 2000. UCV. Caracas. Venezuela.

 4. Carrera Damas. G. El culto a Bolvar. Alfadil Ediciones, 2005. Caracas.
    Venezuela.

 5. Lima, J. Versiones. Vol. II. Revista Historia de Canarias. 1967.
    Espaa.

 6. Ibidem. p. 216.

 7. Gonzlez, J. Mis exequias a Bolvar. Academia Nacional de la Historia,
    1970. Caracas. Venezuela.

 8. Carrera Damas, G. El culto a Bolvar. Coleccin Hogueras. 2003.
    Caracas. Venezuela.

 9. Ibidem. p. 195.

10. Ibidem p. 331.

** Mara E. del Valle de Villalba
   manedelvalle@hotmail.com
   Docente venezolana (Caracas, 1970). Graduada de profesora en la
   Universidad Pedaggica Experimental Libertador (Upel,
   http://www.upel.edu.ve; 1992), con especializacin en historia econmica
   y social de Venezuela en la Universidad Santa Mara
   (http://www.usm.edu.ve), con maestra en historia econmica y social de
   Venezuela, tesis con mencin publicacin y summa cum laude. Cursa
   estudios doctorales en el Instituto Pedaggico de Caracas
   (http://150.187.142.39). Es coordinadora del Ncleo de Investigaciones
   Geohistricas Lisandro Alvarado, cuenta con un proyecto en desarrollo
   financiado por la Upel y con participacin de la Universidad Complutense
   de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Ponente regular en eventos
   nacionales, adscrita a la lnea de investigacin, ciencias del lenguaje
   y con dos aos de investigacin en el rea de anlisis del discurso.
   Profesora ordinaria de la Upel.



=== El muro fronterizo Mxico-USA: la dimensin ambiental =================
=== Daniel Navarro ========================================================

Denominado por algunos como el Muro de la Ignominia, el tema de la
construccin de un sistema altamente tecnificado a lo largo de la frontera
Mxico-Estados Unidos ha generado una enorme polmica. Las posiciones de
los diferentes sectores del gobierno son dismiles, no obstante, todava
hay poco activismo entre grupos no gubernamentales. Esto quizs por el
elemento sorpresa contenido en la iniciativa. El tema es extenso y apenas
inicia. Ms all del tema de la migracin, de la crcel a personas sin
documentos migratorios, de la posibilidad de reducir el elemento terrorista
a travs de las fronteras, considero que el potencial de politizacin del
tema desde una perspectiva ambiental es tan elevado que podra incluso
generar las condiciones para una modificacin substancial de la poltica
entre ambos pases.

Uno de los avances en materia ambiental, desde una perspectiva jurdica, es
la emisin de normas que regulan y condicionan los proyectos que pudiesen
tener implicaciones de relevancia para la naturaleza y la sociedad humana
en su conjunto.

La reciente emisin de la iniciativa por parte de la Cmara de
Representantes del Gobierno de los Estados Unidos en referencia a medidas
orientadas a detener el terrorismo a travs del incremento de medidas de
seguridad en las fronteras contiene bsicamente elementos que parecen estar
destinados ms bien a convertirse en escudo ante la invasin migratoria en
la frontera con Mxico.

No obstante, uno de tales elementos, la construccin de un doble muro a lo
largo de aproximadamente mil kilmetros de ecosistemas fronterizos, aun
cuando el Senado, y el gobierno de Estados Unidos en pleno lo aprueben,
requerir del cumplimiento de la ley. Incluyendo la ambiental.

La Agencia de Proteccin Ambiental (Environmental Protection Agency), en
caso de que la construccin del muro sea aprobada, deber dar cumplimiento
con la elaboracin de la respectiva Manifestacin de Impacto Ambiental. En
dicho documento, se incluyen por regla los detalles del proyecto
arquitectnico y de ingeniera, as como las estimaciones de impacto
ambiental generadas por la obra. Una parte fundamental estriba en la
identificacin y aplicacin de medidas preventivas, de mitigacin, as como
de compensacin.

Una parte importante y de relevancia geoestratgica reside en que el muro
(llamado fence en el texto original de la iniciativa, ante el evidente peso
emocional de la palabra muro) se contempla en la parte fronteriza, por lo
cual existen elementos de la vida natural que son compartidos por ambos
pases. Desde esta perspectiva, no ser posible construir un proyecto de
esta magnitud sin al menos la opinin de la contraparte ambientalmente
afectada. El gobierno mexicano tendra que ejercer el derecho de opinar con
respecto a la afectacin que se pudiera ejercer sobre la vida natural en
territorio mexicano.

Incluso, la ley mexicana en materia ambiental contempla el recurso de la
audiencia pblica para proyectos de enorme relevancia y de impacto
regional, geogrficamente hablando. Pienso que tal derecho deber
ejercerse. Asimismo, a pesar de que la naturaleza en la frontera mexicana
ha sido reconocida por elementos de exploracin biolgica del gobierno de
los Estados Unidos desde principios del siglo XX, se requerirn estudios
especficos con respecto de especies de alta vulnerabilidad. Simplemente,
el doble muro deber esperar a estos resultados en materia, antes de ver
colocada su primera piedra.

El tema de la poblacin humana que migra de un pas a otro es ciertamente
un tema de alto perfil, desde la ptica de todos aquellos pases
involucrados. Para el caso de Estados Unidos y Mxico, el tema es siempre
espinoso. No obstante, la dimensin ambiental de un muro simplemente no
puede ser soslayada u omitida. Es posible que exista el derecho de
construir dobles o triples muros, de excavar el foso de los cocodrilos,
para un pas temeroso de recibir ataques terroristas. Es posible que un
pas incapaz de proveer las condiciones apropiadas para retener en forma
digna a sus emigrantes auto exiliados, crea que tiene el derecho de recibir
las cuantiosas remesas que alivian la pobreza econmica.

La distancia entre ambos pases es enorme. La carga histrica es, en muchos
tramos, comn. La fuerza del elemento humano autoexiliado a los Estados
Unidos, procedente de Mxico, es tal que en trminos de ingreso de divisas
ocupa el segundo lugar. nicamente las ventas por petrleo supera el nivel
de captacin, y la derrama de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos
(ilegales o no) ha superado el turismo y otras actividades productivas. Por
supuesto que, en estos momentos, la fuerza econmica de los emigrados no se
ha manifestado en el escenario poltico, mas considerando el exorbitante
costo del negocio de la democracia en Mxico, no sera descabellado que en
breve se presenten estrategias de reivindicacin de sus posiciones
polticas, aun desde los Estados Unidos.

En sntesis, la dimensin ambiental, aquella que contempla a la sociedad
humana en relacin con su medio ambiente, frecuentemente olvidada, es en mi
percepcin, de la ms alta relevancia en estos tiempos neomedievales que
nos caracterizan.

** Daniel Navarro
   rei_cancun@hotmail.com
   Escritor y naturalista mexicano. Escribe en el peridico Voz del Caribe
   (Cancn, Mxico) una columna semanal de cuento denominada "Camafeos
   literarios", y ha escrito las series de cuento tituladas Cuentos
   mejicanos, as como De ninfas. Conduce el taller de lectura Al Aire
   Libre en la Casa de la Cultura de Cancn. Aparece en
   http://www.anuariodelarte.com as como en http://www.tulumlanovela.com.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Juan Zapata Olivella ==================================================
=== El Caribe vive en cada uno de nosotros ==============================
=== Lidia Corcione Crescini ===============================================

      (Nota del editor: en esta entrevista, realizada a mediados del ao
      pasado, el escritor colombiano Juan Zapata Olivella manifiesta su
      deseo de establecer, en el Claustro de San Pedro Claver, en
      Cartagena, el Museo del Arte Negro. Esto se hara realidad unos meses
      despus, cuando las obras fueron trasladadas desde su casa hasta el
      claustro).

El escritor, mdico y diplomtico Juan Zapata Olivella, quien junto con sus
hermanos Manuel y Delia Zapata Olivella, ha sido un viga de los ancestros
afrocolombianos, disipa su silencio de muchos aos y comparte sus vivencias
y criterios.

Su esposa Zunilda a sus ochenta aos, con la piel tersa y unas leves
arrugas surcando su rostro, me espera muy arreglada, justo a la hora
acordada para la entrevista con su esposo, la cual me consigui de una
manera mgica, iluminada tal vez, por el espritu divino, ya que Juan
Zapata Olivella, desde hace cinco aos, no recibe a nadie y no concede
entrevistas.

Tres de la tarde, en punto, abre la puerta y me invita a subir la escalera
con baldosas a cuadro en blanco y negro, haciendo las veces de un tablero
de ajedrez.

Ansiosa por llegar a su encuentro, poder saludarlo y conversar con l,
puedo sentir su respiracin jadeante en el silencio que se rompe por el
abanicar del viento que penetra por el balcn y refresca las hojas de las
matas, empotradas en bellas macetas de barro, de esa hermosa casa colonial
en que habita y es su aposento apacible, dejando reposar los recuerdos y
vivencias de esa vida cargada de emociones y contrastes.

Por fin llegu hasta su habitacin, lo encontr acostado, perfumado y en
pijama elegante, color azul cielo, tan impecable como sus poemas plasmados
en su libro Amor en azul transparente.

La grabadora castaeaba entre mis manos, no poda creer que Juan Zapata
Olivella, un hombre que ya no sale ni se asoma al balcn de su casa,
estuviera estrechando mi mano entre las suyas. Con su memoria fresca y
gozosa, me recibe con la alegra de un nio en su casa de San Diego, en el
corazn amurallado de la ciudad.

Nacido en el municipio de Lorica (departamento de Crdoba, en Colombia) un
9 de septiembre de 1922, sin moldes impositivos que impidan su libre
circulacin iluminada, Juan Zapata Olivella realiza una exploracin directa
a los fondos eternos de esa inmensa aldea del corazn, bruida por lingotes
de sol levantino.

Ese hombre lleva consigo mismo la memoria palpitante de sus ancestros.
Desde temprano eligi ser mdico de nios con la conviccin de que el
futuro del mundo estaba en el alma de los nios. Ya lo haba dicho la poeta
Gabriela Mistral: un nio bien educado da un adulto positivo.

Su poesa es el amor de siempre: biolgico, limpio, bullicioso, invisible y
con jarcias flotantes en el tremendo rascacielos de los sueos.

Mdico de la Universidad de Cartagena, pediatra del Hospital Infantil de
Mxico, mster en Salud Pblica de la Escuela de Salubridad de Mxico,
mdico epidemilogo de la salud en Bolvar, creador de las Promotoras de
Salud cuando ocup el Ministerio de Salud Pblica de Bogot, escritor y
ensayista.

Empecemos por su visin y descubrimiento de la cultura colombiana y de la
influencia de lo africano en ella.

La cultura es una sola, la gente se pone a dividirla: cultura escandinava,
cultura religiosa, cultura blanca, cultura negra y eso me parece que es un
anacronismo porque la cultura es una sola, no se le puede estar poniendo
apellidos.

Se considera un historiador?

Bueno, la historia es la vida, no slo del hombre, sino de la humanidad
entera. La historia constituye el relato de los acontecimientos que ya
pasaron y que han de venir.

Qu pas con su proyecto de hacer el Museo Africano en Cartagena?

S. Es el Museo de Arte Negro, en el cual se expresan las bellas artes de
la africanidad, pero ese proyecto nunca tuvo el apoyo del gobierno, y
entonces, alguien me aconsej que le pusiera el nombre de museo de arte
blanco para que entonces viera que as si tendra todo el apoyo, porque la
negritud siempre ha estado rasgada. Es una cosa injusta que se haya creado
un decreto favoreciendo a los negros como si no fueran colombianos. All se
nota la discriminacin, porque si todos somos colombianos, por qu tiene
que haber un decreto favoreciendo a los negros?

En dnde reposan esas obras que usted tena?

Son muchas, todas las conservo, hay cuadros, esculturas, tambin hay
cuadros obsequiados por gentes que apoyan la negritud. Estn en el primer
piso de mi casa en el centro y mi mayor ilusin es que sean colocadas en
San Pedro Claver.

El museo ha ido creciendo, todava espera la ayuda del Estado para que
funcione y pueda convertirse en un verdadero museo para que funcione como
otros tantos.

Y de su experiencia en Hait y su valoracin del Caribe?

El Caribe es un proyecto simblico, porque todos somos Caribe, se trata de
una regin, de una zona. Le llaman Caribe porque est a orillas del Caribe,
pero hace parte del conglomerado nacional. El Caribe vive en cada uno de
nosotros.

Cree que todava hay racismo en Cartagena?

S, est vigente. Tanto que el maestro Cogollo, que es un genio en la
pintura, tuvo que irse del pas porque la mujer de l era blanca, un da
iban a entrar al Hotel Santa Clara y a l no lo dejaron entrar porque era
negro; entonces, como represalia, al da siguiente l compr tiquetes y se
fueron a Francia y all se qued. Despus ha seguido la discriminacin,
tanto que la gente ha tenido que instaurar tutelas. La discriminacin sigue
intacta.

Usted y sus hermanos sintieron alguna vez esa discriminacin?

No!, no, nunca. Parece mentira pero posiblemente por la posicin que
ellos adoptaron y el valor que tenan. No recuerdo que ni a Delia, a Manuel
ni a m, nos hayan discriminado, porque sera una mentira decir que fuimos
discriminados. Pero creo que eso se debi por la importancia que tenan los
personajes.

Recuerdo, por ejemplo, que a Delia la llamaban la bailarina descalza porque
siempre bailaba sin zapatos, y era muy solicitada cada vez que haba un
programa que tuviera danzas, decan que era una herencia. Porque ella en
realidad era escultora y se gradu como escultora. Hizo una escultura que
se llama La mendiga y esa escultura fue premiada por un centro cultural y
desde entonces abandon la escultura para dedicarse a la danza.

Salimos de Lorica muy pequeitos porque mi pap tena un amigo, Jess Mara
Lugo, que era general, y cuando muri se sinti muy adolorido y sali de
Lorica con todos sus hijos.

Y en su vida de hogar, muy apoyado por su esposa Zunilda?

A ella debo yo, prcticamente, toda mi voluntad de proseguir y de
triunfar, ha sido un apoyo decisivo, creo que sin ella hubiera sido
difcil; cuando decidimos el matrimonio, mi pap que era negro deca: esta
mujer va a ser tu redencin, y as fue.

Cunteme, cmo ve la poltica actual del pas?

No, no le veo ninguna salida porque todos los caminos estn vetados,
taponados. Cuando aparece la Iglesia entonces viene la crtica contra la
Iglesia, cuando aparece algn ciudadano de buena voluntad para que se
arreglen los conflictos, entonces aparece la crtica, y es una lstima
porque este pas merece mejor suerte.

Y ese poeta, que siempre ha sido, porque su esencia es eso, an permanece
vivo?

La poesa es una parte vital del hombre; es decir, yo creo que en todas
las personas: mujeres, adultos o jvenes, hay un poeta en ciernes, porque
la poesa est esparcida en la naturaleza; hay poesa en la brisa, en los
ros, en los mares, entonces, las personas se sienten atradas por esa
monumental emocin que se siente cuando la poesa se aduea de las gentes.

Sus libros de poemas: Gaitas bajo el sol, Campanario incesante, Albedro
total, Amor en azul transparente... Por qu esos ttulos?

S, todo depende del momento de la inspiracin. Por ejemplo hay un soneto
mo que a m me gusta mucho: (recita) Ver el limo del ro / que se ufana en
despertar la vida del ciruelo / y ver el azul intenso de otro cielo /
hinchndose de rojo en la manzana. / Ver al propio sol sobre el fino
cubrindose de hielo / derritindose de celo / por no ser el fuego de una
llama. / Y ver mi corazn en la melancola / sintiendo que la vida est
vaca / el amor que todo lo eterniza / Y ver cmo las horas desfallecen /
mientras la mariposa / se entristece / en los ltimos colores de su risa.

Cree que esa versatilidad interior que posee para escribir poemas, es
innata?

Yo creo que es herencia de mi pap, que le gustaba mucho la poesa y la
declamaba, y uno de pequeo la oa y se le iba grabando. Fue como una
transmutacin.

A qu amigos cartageneros recuerda con profundidad?

A varios amigos que hacan una tertulia para dar a conocer cada una de sus
inquietudes y dentro de ese grupo haba dos o tres que a m me llamaba
mucho la atencin, porque sentan pasin por la poesa y eso nos hermana.

Cmo quiere que se le recuerde: como un hombre romntico, luchador, el
hombre que iba siempre hacia delante con todos sus ideales?

No. Quiero que se me recuerde como una persona ms, que siempre am la
poesa, ya que la poesa es el dique para uno expresarse y dar a conocer no
solamente sus inquietudes sino su inspiracin.

Cules obras le ha dejado a nuestra ciudad?

Recuerdo mucho que haba una casa destinada a la correccin del nio
menor, entonces la convert en un plantel educativo, para eso traje a unas
religiosas de Medelln y esas religiosas se dedicaban a ensear a los nios
y ms tarde el lugar se convirti en un sitio supremamente agradable porque
llegaban personas a mirar a las religiosas para ver lo que haban hecho,
entre ellos, recuerdo mucho a... (hace una larga pausa), Camilo, el que
llamaron despus el cura guerrillero. Camilo lleg, habl con las monjas y
le llam mucho la atencin que el padre de l tuviera una placa de
reconocimiento, entonces Camilo dijo: Eso no se lo han hecho a mi pap ni
en Bogot, y para m ha sido una sorpresa encontrarla aqu. Una cosa
supremamente emocionante. La placa, yo orden que se la hicieran a un tipo
que trabajaba el mrmol..., y entonces, nunca se pens..., todava conservo
una pijama que dej Camilo cuando nos encontramos en Medelln para una
reunin de directores de Salud, l era un director tambin. Entonces,
Camilo!..., para m fue una sorpresa, porque de pronto desapareci y fue
cuando vine a enterarme de que estaba en el monte.

Compramos una casa que se convirti despus en lo que hoy es Cajanal, cost
$14,000.000, sirvi para que se instalaran all los diferentes centros de
salud a donde acudan las personas: uno para nios, otro para mujeres y
otro para hombres, y recuerdo que Gabriel Rosas, en esa poca, quera
comprar a Cajanal para convertirlo en un hospital, pero se enteraron que
las camas no caban en los ascensores, entonces se desisti de la idea de
la compra.

Tambin recuerdo algo muy simptico cuando era director de Salud y director
de la Ctedra de Pediatra en la universidad, cuando me llamaron a Mxico
para hacer un curso de salud pblica, despus cuando regres a Cartagena,
para abrir una Ctedra de Salud y ensear lo que me haban enseado, todos
los alumnos queran matricularse conmigo, dejando a un lado a todos los
dems, lo que motiv naturalmente a un disgusto, de los otros profesores.



Hay un silencio ahora y Juan Zapata Olivella hace un gesto y declama:

Si la rosa fuera rosa / si el clavel pudiera retenerte / qu no dara el
jazmn por verte / sobre el lomo de una mariposa / Ni el pjaro en su rama
silenciosa / ni el hilo del agua por perderte / ni mi ansiedad hacindose
ms fuerte / tendra la ternura de una rosa.

Me hace un gesto con los dedos en forma de tijera. Me acerco ms a l, con
un apretn de manos. Le doy las gracias por haber permitido, estar con l y
poder rescatar la gracia maravillosa de unos recuerdos inolvidables.

** Lidia Corcione Crescini
   licorcione@gmail.com
   Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista
   del peridico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su
   ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la
   Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de
   Madrid; Revista Literaria Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe.



=== Entrevista con Eduardo Gonzlez Viaa =================================
=== El corrido de Dante: ==================================================
=== una metfora sin documentos ===========================================
=== de la inmigracin latinoamericana en EEUU =============================
=== Eduardo Corrales ======================================================

Cuando hace un lustro sali a la luz la coleccin de cuentos Los sueos de
Amrica, del escritor chepenano Eduardo Gonzlez Viaa, Mario Vargas Llosa
no se ahorr afirmar que se trataba de un testimonio magnfico de la
presencia latinoamericana en los Estados Unidos.

Profundizando en su indagacin literaria sobre el rico universo de la
inmigracin latinoamericana en los Estados Unidos, Gonzlez Viaa quien
termin el 2006 dictando ctedra en calidad de Distinguido Profesor
Visitante en la Universidad de Oviedo acaba de sacar a la luz la novela El
corrido de Dante (Arte Pblico Press, University of Houston).



Cmo surgi el tema?

Una tarde en Salem, Oregon, me encontr con Marcos Zernn, un mexicano que
trabaja jardinero en la casa de mi vecino. Nunca lo haba visto tan feliz.
Mientras cortaba el pasto, invadi mi jardn y cort buena parte del mo.
Se lo agradec y quise preguntarle la razn de su alborozo, refiere el
autor.

Despus de vivir diez aos como ilegal en los Estados Unidos...

Has conseguido la green card? lo interrumpi.

No. Eso todava no. Pero he logrado traer a mi compaera desde Michoacn
respondi el interpelado.

Luego pas a contarle las mltiples peripecias que durante una dcada le
haban impedido traerla. Mientras lo escuchaba, a Gonzlez Viaa se le
ocurri que all haba carne para una novela.



Algunas historias

Haca seis meses, la seora Zernn haba logrado contratar a un coyote
muy reputado para lograr el paso de la frontera. El especialista la condujo
junto a un pequeo grupo de personas a la boca de un tnel que comenzaba en
Mxico y terminaba en San Diego. Eran seis mujeres, pero iban a ir
precedidas por un caballero muy gordo. La segunda era doa Anglica Zernn.

Lograron pasar? surge la pregunta.

Cuando el caballero gordo hubo avanzado unos veinte metros, el tnel
comenz a angostarse, por lo que el hombre iba a rastras con mucha
dificultad. Por ltimo su cuerpo comenz a taponar casi por entero el
camino.

La seora estaba muy nerviosa. Trataba de hablar con su compaero de
aventuras, pero slo le escuchaba un pesado resuello. Avanzaron diez metros
ms, pero ya no era posible. La seora Zernn ya no poda respirar.

En medio de la oscuridad, Doa Anglica slo vea, segn ella, unas
chispitas. De pronto, sinti que ya no poda respirar. Se dio media vuelta
y comenz a correr hacia la salida mexicana. All se encontr con el coyote
y le dijo:

Adoro a mi marido y no lo veo diez aos, pero ya no puedo seguir por ese
tnel. No puedo aguantar el trasero de ese gordo.

Gonzlez Viaa asegura que la escritura de la novela le llev unos seis
meses. La estuve escribiendo en mi oficina de Western Oregon University,
donde soy catedrtico. Luego de dar mis clases y atender a los alumnos, me
sumerga en la novela y a veces no sala de ella hasta la medianoche.

La historia cuenta las aventuras de Dante, un inmigrante ilegal, mientras
viaja por los Estados Unidos en una van. Se sabe de su pasado porque se lo
va contando a un burro que viaja con l.

Si hay un aporte tcnico, ese lo da el burro, acota el novelista. La
verdad es que he escrito esta novela para que la lea todo el mundo, y todos
pueden leerla. No es necesario ser un profesor ni un especialista.

Dante? Es esa una alusin a la Divina Comedia?

Una alusin y una ilusin. Siempre he vivido obsesionado por ese
maravilloso texto. Cuando era un nio de 8 aos, mi abuelo lo lea conmigo
en italiano porque crea que los nios entienden todos los idiomas del
mundo, esclarece el autor.

La mujer de Dante est muerta y se llama, por supuesto, Beatriz. Por su
parte, el burrito se llama Virgilio, como el gua del poeta. Tal vez algn
da esta metfora ser la metfora del inmigrante en su camino por el
infierno, el purgatorio y el cielo de los Estados Unidos, apunta el autor.
Tal vez.

** Eduardo Corrales
   corraleseduardo@yahoo.com
   Periodista y escritor peruano (Lima, 1958). Reside en New Jersey (EUA).
   Estudi comunicacin social en la Universidad Nacional Mayor de San
   Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe). Desde mediados de los 80 ha
   ejercido el periodismo en calidad de reportero, editor, jefe de
   redaccin e informaciones en diarios y revistas. Tambin ha cumplido
   labores periodsticas en la radio y la televisin, adems de tener
   amplia experiencia en materia de imagen corporativa en empresas privadas
   y en el sector pblico. Textos suyos han aparecido en el diario El Nuevo
   Union (NJ, http://www.nj.com/news/elnuevo/union) y en la revista
   electrnica Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Crisis del pensamiento en los albores del siglo XX ====================
=== Valmore Muoz Arteaga =================================================

Muchos intelectuales de peso fundamental en la historia de las ideas del
siglo XX apuntaron sin reserva alguna sobre el tema de una gran crisis
universal. Quizs haya sido Oswald Spengler quien mejor expres esta idea
de la crisis, y lo hizo desde las pginas de un libro terrible: La
decadencia de Occidente, publicado en 1918. Este desolador testimonio
aparece justo al trmino de la intentona que hizo Alemania para apropiarse
de la hegemona con la Primera Guerra Mundial. Esta obra de Spengler fue
traducida a una docena de idiomas causando enormes reflexiones en los
pensadores de Amrica y Japn tanto como a los de todos los pases
europeos. En sus pginas se predice el hundimiento de una civilizacin que
no haba cumplido su oferta de surgimiento de una fuerza que haba de ser
aniquiladora y renovadora. Movimientos surgidos en Europa con el supuesto
revolucionario de traer una especie de orden universal como el fascismo y
el nacionalsocialismo, lejos de ello, lo nico que qued demostrado fue la
franca decadencia del hombre y la cultura modernos. Spengler no vea ningn
futuro para los vencedores blancos quienes terminaran sucumbiendo por otra
raza, probablemente monglica y asitica.

La obra es sin duda un derivado de los planteamientos de Nietzsche
fundamentalmente en el planteamiento de que la civilizacin que conocemos
es tan slo el envejecimiento de la humanidad, y que est prxima a su fin.
En tal sentido, el hombre occidental, habindose convertido en ser
civilizado (amaestrado), es estril, dbil e indefenso, y por esto debe
morir. Idea que nos lleva a muchos de los febriles postulados de Nietzsche.
Spengler propona en su obra una morfologa cclica y biolgica sobre la
historia de las civilizaciones, de acuerdo con la cual toda civilizacin,
como todo organismo, tendra su ciclo vital determinado que le llevara
desde su nacimiento hasta su decadencia y extincin. No slo en esto
coinciden ambos pensadores, adems, al igual que Nietzsche, Spengler afirma
que las artes en Oriente como expresin del espritu terminan superando a
una cultura occidental cada junto con la civilizacin. Qu tenemos hoy
en da? Una msica falsa, llena del ruido artificial de masas
instrumentales; una falsa pintura, llena de efectos exticos y absurdos,
que cada diez aos aproximadamente cuece algn nuevo estilo que, en
realidad, no es ningn estilo (Spengler). Esta obra abre las puertas a un
fuerte espritu pesimista en toda la cultura europea y, en cierta medida,
en Amrica. Un espritu que anid en la literatura producida, bsicamente,
entre las dos grandes guerras.

Cuando aparece el libro, Ortega y Gasset lo defini como la peripecia
intelectual ms estruendosa de los ltimos aos. Como apuntaba arriba, el
pesimismo de la obra impregn otras manifestaciones literarias del momento.
Un ao despus de la primera aparicin del libro surge la notable obra de
Hermann Hesse Demian, bajo la forma de la historia de la relacin entre
Emil Sinclair y Max Demian, del relato de la prdida de la infancia del
primero y de la bsqueda de su destino, a travs de un sistemtico rechazo
a los valores de la civilizacin occidental, proclamando sobre ellos el
derecho a la afirmacin de la propia individualidad y conciencia, ideas que
abordar y profundizar Hesse en dos obras posteriores como Siddharta y El
lobo estepario. Entre 1919 y 1927 aparecer el ciclo En busca del tiempo
perdido de Marcel Proust en el cual se bosquejar la evocacin de un mundo
aristocrtico y refinado irremediablemente perdido. Proust se desliza
atento a recobrar el pasado, hasta en los ms minsculos detalles. Detalles
que por muy insignificantes que puedan antojarse terminan por edificarnos
como seres, nos construyen como personas, en ese perodo inocente como
resulta ser la infancia. Proust la reconstruye tratando de encontrar en ese
ejercicio de ensoacin los momentos felices que nos van desabrigando ante
la proximidad inmutable del sufrimiento y la fatiga, que nos esperan a lo
largo de la vida.

La obra de Luigi Pirandello, especialmente su teatro producido entre 1921 y
1924, gir en torno a los conflictos entre apariencia, ilusin y realidad.
En estas obras se reflejan las ideas filosficas del autor, como la
existencia de un afincado trance entre los instintos y la razn, que empuja
a las personas a una vida llena de caricaturescas incoherencias; igualmente
reflexiona que las acciones concretas no son ni buenas ni malas en s
mismas, sino que lo son segn el modo en que se les mire; y, por ltimo,
cree que un individuo no posee una personalidad definida, sino muchas,
dependiendo de cmo es juzgado por los que entran en contacto con l. Sin
fe en ninguno de los sistemas morales, polticos o religiosos establecidos,
los personajes de este autor encuentran la realidad slo por s mismos y,
al hacerlo, descubren que ellos mismos son fenmenos inestables e
inexplicables. Pirandello expres su profundo pesimismo y su pesar por la
condicin confusa y sufriente de la humanidad a travs del humor. Sin
embargo, ste es singularmente macabro y desconcertante. La sonrisa que
despierta procede ms bien de lo embarazoso, y a veces amargo, que resulta
reconocer los aspectos absurdos de la existencia. Fue un importante
innovador de la tcnica escnica e, ignorando los cnones del realismo,
prefiri usar libremente la fantasa con el fin de crear el efecto que
deseaba (1).

El maravilloso poema de Thomas Stearn Eliot, La tierra balda, publicado en
1922, nos ofrece ms luces sobre la crisis del pensamiento en el siglo XX.
El poema no es otra cosa que una desesperada reflexin sobre la esterilidad
de la vida cotidiana. Dicen los expertos en tarot que para interpretar los
arcanos del mismo es necesaria una mezcla de intuicin y de saberes
ancestrales, no siempre conscientemente esgrimidos por aqul que los posee.
Y de algn modo es as como hay que leer La tierra balda, un poema que
hace resonar complejas referencias culturales en la mente del espectador
para situarlo ante la vacuidad y el misterio que finalmente, por muchos
apoyos intelectuales a que se recurran, siempre acaban por rodear al ser
humano (2).

Nos podemos aventurar en la afirmacin de que Eliot no necesariamente
persigue la posibilidad de que el lector se interese por escudriar entre
las enrevesadas referencias culturales apuntadas en los poemas. Quizs
Eliot busca, a travs de esas referencias culturales, reconstruir
poticamente la borrosa complejidad cultural de los hombres de Occidente
que de algn modo son deudores, conscientes o no de ello, as como el
mestizaje cultural contemporneo que lleva a una sociedad plural y barroca
que acenta la complejidad existencial: las respuestas no son nunca ntidas
y unvocas, como lo fueron para nuestros antiguos, sino que se entremezclan
por la realidad occidental en la que lo ftil y trivial convive con lo
profundo y trascendente (3).

La tierra balda retrata la terrible visin de Eliot acerca de la
decadencia social y cultural de Occidente. De un mundo yermo, de costumbres
ptridas, de desrtica perspectiva y con los valores morales en bancarrota.
Este extenso poema de Eliot represent lo que para la prosa pudo significar
El sol tambin se levanta de Hemingway, el manifiesto de una generacin
perdida que vio su espritu sacudido por unas cuantas lneas que alteraron
los conceptos tradicionales de la poesa y de la misma vida. La tierra
balda es un poema global, es el poema del hombre contemporneo con todo lo
que es, fue y ser.

El tema de la crisis se hace aun ms agudo en las novelas atormentadas de
Franz Kafka, particularmente con El proceso (4) y El castillo, publicadas
ambas entre 1925 y 1926. La obra kafkiana se confunde con una especia de
leyenda del fracaso, una bsqueda de la seguridad perdida a travs de un
siniestro bosque de pesadillas. Estos bros para alcanzar el resguardo de
un puerto abrigado se vuelven ms desesperados a medida que Kafka se
percata de que no es posible encontrarlo. En torno a esta dualidad se
edifica la columna vertebral de El proceso. Kafka convierte el entramado
jurisdiccional en el que se desarrolla El proceso en una crtica burlesca
de la burocracia de los estados y de las instituciones tpicas de la
modernidad; por ltimo, muestra la angustia vital de la constante bsqueda
del dios personal que le saque de su situacin de anomia. Previ que el
camino por el que discurra el hombre y el mundo conduca a la resurreccin
del Viejo Comandante: los fascismos y el socialismo real son pruebas
histricas fehacientes de su presuncin. En el proceso de construccin
individual y social del mundo, la salvacin a nivel interior tiene que
tener su reflejo en el exterior. Kafka percibi estos dos planos y reflej
su visin crtica de cada uno de ellos: crisis de sentido a escala
individual y desmoronamiento tico en el mbito colectivo. El proceso de
Kafka supone una feroz crtica al entramado institucional propio de la
modernidad: el aparato jurisdiccional dibujado en El proceso es irracional
y est construido deconstruyendo todos los pilares racionales que sustenta
al Estado de Derecho emanado del racionalismo ilustrado (5).

En El castillo el tema del fracaso vuelve a hacerse patente. Mucho de lo
expuesto en El proceso vuelve a repetirse. El castillo es el reflejo de la
irracionalidad de la vida misma, donde este castillo no es sino Dios, la
realidad y toda la gran superestructura incomprensible ante la lgica
humana, que trata de ser alcanzada en el libro por K. y los pobladores en
desesperados esfuerzos, con una terca esperanza y a manera de fin, pues lo
que buscan es dejar ese mundo de penas encontradas, esa aldea, para lo cual
todo esfuerzo, por ms que intil, vale la pena.

En 1924 aparece otra obra fundamental que intenta dar su visin de la
crisis. La montaa mgica de Thomas Mann surge con la no tan equivocada
pretensin de volverse la novela de la enfermedad y la decadencia europeas.
La novela es una investigacin del nacionalismo y del liberalismo, una
amalgama de comedia y tragedia en la que todos los personajes tienden a ser
figuras alegricas. En la novela, su protagonista, el joven burgus Hans
Castorp, llega a un sanatorio en Davos; a causa de su enfermedad ha de
permanecer siete aos en aquel extrao mundo cerrado. La casa y los
enfermos, entregados a interminables debates, son smbolos de la Europa
mortalmente enferma de los aos que precedieron a la Primera Guerra
Mundial; la enfermedad y la muerte de los individuos y de las culturas
constituyen los temas de los prolijos dilogos.

Lo ms interesante de esta crisis del pensamiento que experiment el
Occidente durante las primeras dcadas del siglo XX se centra en la
bsqueda de nuevos y exticos horizontes. Muchos intelectuales hastiados y
desilusionados por las maltrechas condiciones en las cuales se hallaba
Europa, volvieron sus rostros hacia otras experiencias culturales. Otras
culturas se volvieron intensos experimentos espirituales como son los casos
de India con Hesse, Mxico con David Herbert Lawrence, el mundo rabe con
T. E. Lawrence, Indochina con Malraux, entre tantos otros. El
desvanecimiento de los imperios multinacionales de la Europa central y el
allanamiento en esa regin de violentos nacionalismos antisemitas,
demolieron el mundo en el que haba iniciado la formidable intelectualidad
juda de la preguerra. Algunos de esos intelectuales (Buber, Scholem)
optaron por el sionismo; otros (Ernst Bloch, Walter Benjamin, Gyorgy
Lukcs) por el marxismo; Freud, por citar un caso seero, se exil, y
Stefan Zweig y el mismo Benjamin terminaron suicidndose. La generacin
europea de 1914 fue una generacin marcada por el desencanto y la
decepcin. Una nueva generacin de intelectuales surgira aos despus de
finalizada la Segunda Guerra Mundial, el nuevo trabajo era exorcizar los
demonios de las nefastas experiencias recientemente vividas y levantar sus
voces contra lo que estaba por venir.



Notas

1. http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2146.

2. Osorio, Olga: La tierra balda: Un palimpsesto del siglo XX.
   http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/eliot.html.

3. dem.

4. En 2002 fue publicado el libro Crimen y castigo de Franz Kafka, anatoma
   de El proceso, escrito por Guillermo Snchez Trujillo, catedrtico de la
   Universidad Autnoma Latinoamericana, Medelln, Colombia, y en el que
   revelaba los resultados de una investigacin de veinte aos a la obra de
   Kafka y con la cual descubri y demostr, por un mtodo original y
   propio, que Kafka haba utilizado, a manera de palimpsesto, para
   escribir El proceso y otros de sus relatos, la novela del escritor ruso
   Fidor Mijilovich Dostoievski, Crimen y castigo y otras de sus obras
   narrativas.

   Buscando encontrar de dnde sacaba Kafka sus historias, Guillermo
   Snchez Trujillo descubri que el escritor checo haba utilizado los
   captulos 3, 2 y 1, de la segunda parte de Crimen y castigo, en ese
   orden, como texto fuente para escribir y organizar su novela El proceso,
   lo cual comprob mediante una comparacin rigurosa y ardua de texto a
   texto, hasta establecer la coincidencia exacta de las reescrituras
   realizadas por Kafka y el orden en que lo haca y, as mismo, descubrir
   que ese orden estableca la secuencia que deban tener los captulos de
   la novela.

5. De la Vega Castilla, Coradino: El proceso de Kafka como crtica de la
   modernidad. http://www.cica.es/aliens/gittcus/kafka.htm.

** Valmore Muoz Arteaga
   vajomar@cantv.net
   Docente y escritor venezolano (Maracaibo, 1973). Profesor de literatura
   en la Universidad Catlica Cecilio Acosta y en el Colegio Alemn de
   Maracaibo. Ha publicado Epistolario: Mario Briceo-Iragorry-Mariano
   Picn Salas, Mario Briceo-Iragorry desde la vigilia y otros ensayos,
   Bajo la caligrafa de la noche y La memoria de la noche.



=== Emilio Daz Valcrcel: ================================================
=== la bsqueda del fondo del dilema puertorriqueo =======================
=== Frances Rivera-Anaya ==================================================

La produccin de Emilio Daz Valcrcel es, sin lugar a dudas, un buen
ejemplo de la literatura puertorriquea contempornea, cuyas bases
creadoras no se apartan de los temas sociales del Puerto Rico de hoy y de
ayer. Desde muy joven Daz Valcrcel descubre su vocacin de escritor y
junto a ella tambin descubre un sin nmero de inquietudes que le afectan a
l y a su querida Borikn. Despus de servir en el ejrcito de los Estados
Unidos y participar en la Guerra de Corea, Daz Valcrcel regresa a la
Universidad de Puerto Rico donde descubre un determinismo social y
psicolgico fatalista que lo impulsa ms adelante hacia las letras,
vocacin que le nace del ser. En ellas se encuentra un modo de expresar
denuncia social que le preocupa. l recuerda el impacto que ese
determinismo le causara:

      ...me hablaron una y otra vez de lo chica de mi patria, midindose
      all todas nuestras posibilidades creadoras por medio de
      estadsticas, de nmeros, de porcentajes; el determinismo econmico
      pareca dar pautas en el Colegio de Ciencias Sociales; me aturdieron;
      tenan ellos pruebas concretas para justificar la colonia, para
      perpetuar el gobierno de los norteamericanos en mi pas (Casanova
      174).

Con tal desilusin, Daz Valcrcel se apoya en la escritura adonde
afluyeron sus ideas e inquietudes con gran acierto y originalidad.
Comenzando con su gran novela Figuraciones en el mes de marzo (1972), que
le hizo segundo finalista del Premio Biblioteca Breve y ganador de una
mencin honorfica en el certamen Seis-Barral, as el escritor se incorpor
en el boom literario hispanoamericano, comparndose con otros grandes
escritores del gnero.

En Figuraciones..., Daz Valcrcel se dedica a exponer el problema
existencial de la sociedad puertorriquea a travs de la realidad subjetiva
y sicolgica de un escritor intelectual puertorriqueo que se traslada a
Madrid en bsqueda de su identidad nacional, personal e individual dentro
de la sociedad a la cual pertenece, presentndonos aqu el problema
puertorriqueo a travs de una analoga de su propia vida e individuo
durante su etapa como fellow del Instituto Guggenheim. En su afn de esa
bsqueda, Eddy Leiseca protagonista de Figuraciones... se muda a Madrid
con la idea de poder entender su sociedad desde un punto de vista distante.
Cree en la idea de la objetividad distancial como mtodo de alcanzar el
entendimiento de su ser y de su sociedad.

Eddy Leiseca se caracteriza por la alienacin de su personalidad, que est
tambin fragmentada. Reconoce que en su patria se debaten muchos problemas
que afectan su visin de ciudadano ante el mundo y cree saber la solucin a
esos problemas, pero su cobarda lo impulsa a huir de los problemas con la
esperanza de aclarar sus ideas y volver cuando pueda ayudar a resolverlos.
Lo cierto es que muy dentro de s mismo, Eddy no sabe cules son los
problemas reales, ni siquiera puede definirse como individuo ni como
ciudadano. No sabe ni puede siquiera describir o definir su sociedad porque
se encuentra alienado dentro del mundo exterior y dentro de su mundo
interior.

Eddy tiene una esposa, actriz de teatro, que tambin vive en su propio
mundo de fantasa centrado en el teatro. Inconscientemente de que niega el
asunto principal y existencial de la novela, para ella no hay lugar para
preocupaciones existenciales porque todo lo necesario est provisto a
travs del teatro. Su personalidad est tambin alienada, pero es una
alienacin fantstica, resultado del mundo teatral en el que vive. Esa
alienacin de su persona la transmite a otros en forma de pseudo-locura.
Pues, muchas veces parece vivir en un mundo irreal en el cual no se percata
de la realidad del momento actual, ni puede ni siquiera interactuar
lgicamente con los otros personajes. Reiteradas veces parece sufrir de un
autismo voluntario en el cual se asla dentro de su mundo de colores y
fantasa.

La trama de la novela se desarrolla mediante la presentacin de fragmentos
literarios y extraliterarios: cartas de familiares, recibos de pago,
fragmentos de un diario, fragmentos de poemas, prrafos extrados de otras
novelas, citas de escritores y otras personalidades del mundo literario
real y, tambin, del no literario, pginas de un calendario, etctera.
Estos fragmentos son parte de la vida exterior e interior del personaje
principal, Eddy; son smbolos de su estado existencial. Son la
representacin de la fragmentacin emocional que corroe a Eddy Leiseca.

Finalmente, Eddy no resuelve su dilema existencial. Con la meditacin en
sus problemas, slo consigue retazos de lo que podra ser la solucin,
slo que ella misma no se manifiesta, no se concreta, terminando l en pura
desilusin.

En 1978, Daz Valcrcel publica la novela Harlem todos los das, cuya
inquietud existencial y temtica sigui la lnea mental de Figuraciones...
(1972). En Harlem..., al igual que en la mayora de su obra literaria, sale
a relucir el tema patritico: su situacin poltica, econmica y social.
Indudablemente, como escritor perteneciente a la Generacin del 40 en las
letras puertorriqueas, Daz Valcrcel se enfoca hacia la exploracin del
tema social, aunque esto requiera cierto grado de sacrificio esttico de
parte de sus obras, esttica que por pertenecer al boom literario no
olvida en ningn momento.

Por lo tanto, en Harlem... se combina el tema social con el estilismo de
una obra literaria. De hecho, este aspecto de la novela es interesante, y
uno de los motivos para estudiar de esta novela a fondo, tanto desde el
plano histrico como literario. Otro punto de inters para su estudio es la
perspectiva desde donde el escritor enfoca el tema social en esta novela.
Al igual que en su novela anterior, Figuraciones..., el escritor enfoca el
tema social del exilio puertorriqueo, pero esta vez a travs de los ojos
de un campesino y no un intelectual. El exilio tambin se ve afectado por
el cambio de la circunstancia espacial; pues, no ocurre en la madre patria,
sino el barrio latino de Harlem, en la ciudad de Nueva York. En esta
novela, el protagonista se refugia en el barrio en busca del sueo
americano, porque como l mismo dice: las cosas estn ms malas en la isla
y no hay que comel . Junto al traslado de perspectivas espaciales, se
une la innovacin artstica del escritor, la cual utiliza ingeniosamente
para hacer simultneamente de esta novela una obra artstica y social.

** Frances Rivera-Anaya
   francespflaumer@yahoo.com
   Investigadora puertorriquea (San Juan, 1969). Es instructora de lenguas
   y literatura hispnicas en New York University (http://www.nyu.edu). Ha
   publicado How to take care of your childs breastfeeding needs without
   losing yourself in the process: A guide to breastfeeding in style
   (Canada: Nurturing, 2004) y Nursing clothes for nursing moms: what women
   are wearing (New York, Baby Shop Magazine, 2004), as como una resea en
   el libro Loving Mama (Tiffany Palisi, Hats Off Books, Tucson, 2004) y el
   poema Y llegas a m otra vez en la antologa Ptalos de pasin
   (Madrid, Espaa: Centro de Estudios Poticos, 2006).



=== Aproximacin al papel simblico de los perros de don Alejo ============
=== en El lugar sin lmites: la oposicin caballo/perro ===================
=== como continuidad histrica en la constitucin =========================
=== de lo masculino tradicional chileno      Marcos Arcaya Pizarro ========

1. Perro/caballo, omisin/visibilidad

Por medio de las carillas presentadas buscamos reflexionar en torno al tema
del papel simblico de los perros de don Alejo en El lugar sin lmites, sin
duda uno de los relatos ms conocidos y de mejor factura dentro de la
produccin escritural del chileno Jos Donoso. En nuestro artculo
tendremos en cuenta al smbolo, lisa y llanamente, como cosa que se toma
convencionalmente como representacin de un concepto. Desde un principio
destacamos y admitimos, a un tiempo, la existencia de una cantidad enorme
de bibliografa que ha abordado el mencionado relato desde muy distintas
perspectivas y nuestro desconocimiento de la gran mayora de esos estudios,
sin que nuestra aproximacin se vea mermada, puesto es, ms bien, el fin
ltimo de estos prrafos, el ejercicio mismo de una bsqueda interpretativa
sin ambiciones descomunales.

Nos proponemos en nuestra tesis sealar los perros de don Alejo como
smbolos del lado fiero de un poder masculino desatado, no libre de toda
una tradicin histrica que le precede, sino ms bien, fenmeno inserto
dentro de una continuidad lgica de sentido en el mundo rural representado
por Donoso.

En nuestro acercamiento azaroso y fragmentario, como azarosa y fragmentaria
es la constitucin de toda reflexin, tendremos de apoyo como pilares
centrales, adems de El lugar sin lmites de Donoso y Masculinidad en el
mundo rural: realidades que cambian, smbolos que permaneces de Ximena
Valds, un texto de Mario Rodrguez llamado Del perro, del caballo y de la
escritura, donde el autor problematiza desde una mirada postcolonial sobre
el papel del perro de presa en la Conquista y su ocultamiento-omisin en
los testimonios de poca y en los estudios historiogrficos posteriores, en
oposicin a la visibilidad del caballo:

      La figura del perro de presa es casi inexistente para la historia
      conservadora que ha pasado sobre ascuas en los relatos cronsticos,
      memoriales, cartas de relacin y poemas picos que la mencionan. En
      cambio ha exaltado el papel en la conquista del animal contrapuesto
      al perro: el caballo (p. 59).

Perro y caballo como opuestos en una relacin binaria basada en el mito
cultural de lo masculino americano, asociado a la representacin social (1)
de la dominacin cargada de limpieza, valenta y honor llevada a efecto de
a caballo:

      Los relatos que conciben la conquista como hazaa ilustre: hecho
      notable, empresa nunca vista, necesitan urgentemente de la figura
      del caballo. Ella le confiere un tono pico a los acontecimientos
      narrados al conectarlos con los ms prestigiosos relatos de expansin
      y conquista clsica o con las mticas empresas caballerescas. Las
      batallas se transforman en cruzadas, los capitanes en redivivos
      Csares o en nuevos Amadis y Palmerines (op. cit., p. 60).

Concepcin actualizada una y otra vez desde el conquistador espaol hasta
el hacendado chileno y aquel principio de construccin de la masculinidad
vinculada con el manejo del caballo (Valds; p.15) asociada a esa
sntesis oligrquico-popular compleja plasmada en la figura del huaso; el
caballo en ste ltimo como proyeccin de la posesin de tierras y mujeres,
cuya carga simblica es evidenciable en el rito del rodeo como lugar de
afirmacin de prestigio para los hombres donde se muestra el cuerpo
masculino, sus atributos y valores.

Segn seala Ximena Valds, las bases de la identidad de lo masculino y lo
chileno parecen encontrar su sitio donde antes el hacendado, capataces y
sus hombres a caballo ocupaban los puestos de privilegio en la escala
jerrquica, vale decir, a todas luces, nos parece, son las figuras de poder
quienes reconstruyen en la historia una esencia patria a partir de la
mirada nostlgica del poder perdido, incluyendo en la galera de las
identidades posibles, a travs de una estrategia integradora, otras figuras
mitificadas antes no contadas y slo visibles a partir de su identidad como
problema frente a la centralidad, as se explica en el imaginario nacional,
la insercin, por ejemplo, de la lavandera, el bandolero, la prostituta o
el roto, mediante el proceso de hegemonizar la cultura oficial y [...]
sentar las bases de la llamada Identidad Nacional (2) en el proceso de
creacin de nuevos elementos simblicos, rituales y mtico histricos,
aunado, cmo no, a una ideologa que puede entenderse como medio legtimo
del que dispone el poder para justificar un sistema de autoridad, o una
falsa conciencia para disimular intereses de grupos, o un instrumento
cultural para integrar y preservar una identidad social (3).

La situacin de privilegio desde el caballo y su carga simblica en
oposicin al perro, en ntima relacin a un imaginario construido desde la
llegada de los espaoles, no esencialista en nuestra revisin, claro est,
sino histrica, queda perfectamente modelada en Entierro de campo de Carlos
Pezoa Vliz, puesto que un sujeto montado se ubica en altura (distancia
efectiva y metafrica) respecto de la miseria del cuadro que contempla;
poseedor de autonoma respecto a los de a pie (doy mi adis a aquel
entierro, / pico espuela a mi caballo / y en la montaa me interno) e
higinico casi en relacin a la muerte, y en relacin a los sujetos
decadentes que acompaan el rito fnebre: pobres, viejos y cansados;
annimos como annimo el cadver que llevan, todo ello enmarcado por los
aullidos de los perros desde las sombras. La relacin caballo/perro en
Pezoa aparece ligada a la historia latinoamericana de ese binarismo:
Diremos que el perro aparece excepcionalmente unido a hechos hazaosos, en
tanto el caballo, casi siempre (Rodrguez, p. 60) ; El caballo se
identifica con lo alto y lo divino, el perro con lo bajo y lo nocturno
(op. cit., p. 62):

      La fascinacin por el caballo queda tan clara como queda el rechazo
      del animal contrario en el espacio de la conquista: el perro
      significaba la bestia oscura (opuesta a la naturaleza solar del
      caballo) que a dentelladas arrojaba y mantena al indio en el suelo
      (Ibid.).



2. Aproximacin a la relacin entre don Alejo y sus perros

En nuestro acercamiento, as como en el relato de Donoso, queda claro, se
da una vuelta de tuerca a ciertas instituciones aceptadas a priori,
desarticulando el ancestral, dogmtico conservadurismo esttico de los
cuentos y los mitos, que transmiten una sabidura elemental, construida y
comunicada por un simple juego de luces y sombras, y la transmiten a travs
de imgenes indiscutibles, que no consienten su distincin crtica (4).
Dejamos a un lado, entonces, al perro en su universal simblico, ligado a
la fidelidad y al hogar, actualizamos al perro en contexto, conectado, esta
vez, a lo indefinido, a lo fiero, a lo siniestro.

As como los aullidos de perros en Entierro de campo parecen acompaar el
camino del difunto hacia ese lugar incierto y lgubre en la muerte, los
perros de don Alejo, junto con encarnar la omnipresencia de su autoridad,
presagian lo oscuro en el comienzo de la novela, cuando la Manuela
despierta y el narrador nos dice:

      Se arrodill para sacar sus zapatos de debajo del catre y se sent
      en la orilla para ponrselos. Haba dormido mal. No slo el chacol,
      que hinchaba tanto. Es que quin sabe por qu los perros de don Alejo
      se pasaron la noche aullando en la via... (Donoso, p. 13).

As como el conquistador tuvo la percepcin de Amrica como lo otro (lo
distinto, lo extrao, lo diferente, lo novedoso), lo que [constituy] una
escisin frente al orden preexistente (Rodrguez: p. 64), el hacendado y
su correlato posterior en don Alejo, desde su sitial de actores centrales
en la constitucin de los espacios pblicos, parecen justificar la
imposicin de su ley personal como mandato de la tradicin que no ve en lo
otro sujeto de derechos, sino en relacin al cumplimiento de sus intereses
personales, en clara confusin ya institucionalizada entre lo privado y lo
pblico.

      Don Alejo dej transcurrir apenas un momento.

      Yo te la compro...

      Tena los ojos gachos, observando la horquilla que flotaba en la
      mancha de vino. Y en el dorso de la mano bondadosa que cobijaba la
      mano de la Japonesita ardan vellos dorados. Pero ella, la Manuela,
      era muy diabla, y no la iba a engaar. Lo conoca desde haca
      demasiado tiempo para no darse cuenta de que algo estaba tramando.
      Siempre haba querido pillarlo en uno de esos negocios turbios de que
      le acusaban sus enemigos polticos. Claro, cuando lo eligieron
      diputado haca cerca de veinte aos fue mucho venderle sitios baratos
      a los votantes, con plazos largos, aqu en la Estacin, que esto se
      va para arriba, que tiene mucho futuro, que aqu y que all, y la
      gente se puso a pintar las casas y a mejorarlas, porque claro, todo
      va a subir de precio aqu... y claro, ni alcantarilla, y apenas un
      par de calles ms que eran pura tierra aplanada. Qu quiere hacer
      con nosotros ahora? No le parece suficiente lo que ya ha hecho? Qu
      se le ha metido en la cabeza ahora que quiere comprar las pocas casas
      del pueblo que no son suyas? A ella, a la Manuela que no le vinieran
      con cuentos. Esta tarde don Alejo no vino a traerles la noticia de la
      electricidad, sino que a proponerles la compra de la casa (Donoso:
      p. 56).

Los perros de don Alejo parecen ser, pues, la revelacin inevitable del
poder masculino del hacendado, incontenible en su desmesura e imposible de
mantener por ms tiempo oculto, un poder unas veces obediente y tranquilo,
desatado e inmisericorde otras, pero siempre amenazante al punto que parece
escapar al mismsimo don Alejo:

      Unos bigotes blancos, una manta de vicua, unos ojos azulinos como
      bajo el ala del sombrero, y detrs, los cuatro perros negros
      alineados. La Manuela retrocedi:

      Por Dios, don Alejo, cmo sale a la calle con esos brutos.
      Agrrelos. Me voy, me voy. Agrrelos...

      No te van a hacer nada si no lo mando. Tranquilo, Moro... (op.
      cit. 26-27).

Pero, adems de hacer visible ese histrico devenir del poder hacendal
impuesto a travs del autoritarismo, qu otro efecto leemos en la
estrategia de Donoso de mostrarnos a don Alejo escoltado por sus bestias?
Podemos leer, adems, la funcin de bastones que cumplen estos perros para
don Alejandro, en el sentido de ltimo recurso de un poder que agoniza en
los planos pblicos y privados, crisis simbolizada adems, entre otras
cosas, por la decadencia del hogar y, por supuesto, por la edad del mismo
don Alejo, edad que pone en riesgo su hombra (5): ya no es la figura de un
orden slido que todo lo vigila y controla, ahora es el poder en franco
debilitamiento, cercano a su extincin definitiva; es lo masculino
incompleto entendido dentro del grupo perifrico de los ancianos, as como
se considera, en general, a los/as nios/as, las mujeres, los/as
enfermos/as, los/as homosexuales, los/as minusvlidos/as, etc. La
visibilidad de los perros viene a ser un intento desesperado de don Alejo
por marcar su vigencia de hombre privilegiado en la escala jerrquica,
apoyndose en ellos en su movimiento por los espacios pblicos a los cuales
no puede darse el lujo, en tanto hombre, de renunciar (6).

La dominacin de la lite rural es representada en El lugar sin lmites
alejada de himnos glorificantes, al tiempo que devela estrategias de
dominacin en la construccin del imaginario de las identidades posibles en
torno a lo masculino y lo nacional; as, la puesta en escena de la relacin
entre don Alejo y sus perros viene a exteriorizar el papel del perro ligado
a una continuidad histrica en su figura, en la constitucin de lo
masculino latinoamericano y en el juego de omisin/visibilidad de quienes
tienen el privilegio de escribir nuestra historia.



Notas

1. Las representaciones sociales en su funcionamiento y conformacin se
   instauran a travs de dos procesos centrales: la objetivacin y el
   anclaje [...]. Ambos procesos refieren la construccin de socio-facturas
   que conforman la gramtica cultural o subcultural en que las personas
   participan y reproducen con su accin social (Gonzales: p. 13).

2. Sutherland, Juan Pablo (2002). A corazn abierto. Geografa de la
   homosexualidad en Chile. Editorial Sudamericana, Santiago.

3. Holdenis Casanova (sin informacin bibliogrfica de la cita).

4. Eco, Umberto (1965). La estructura narrativa en Fleming, en Proceso a
   James Bond. Editorial Fontanella, Barcelona.

5. Verbalmente significa masculinidad, pero difiere de los logros
   especficamente viriles o econmicos [...] Hombra se refiere, ms bien,
   al coraje fsico y moral. Sin correlativo concreto en la conducta,
   constituye un componente intransitivo: significa valerse por s mismo
   como un actor independiente y orgulloso, y plantar cuando hay una
   provocacin (Gilmore: p. 92).

6. La eficacia de un hombre se mide cuando los dems le ven en accin y
   pueden evaluar su actuacin (Gilmore: p. 86).



Bibliografa consultada

 DONOSO, Jos. El lugar sin lmites. Editorial Alfaguara, Santiago de
  Chile, 1996 [pp. 134].

 ECO, Umberto (1965). La estructura narrativa en Fleming, en Proceso a
  James Bond. Editorial Fontanella, Barcelona, 1965.

 GILMORE, David. Cuenca mediterrnea: la excelencia en la actuacin. En
  Masculinidad/es: poder y crisis edicin de las mujeres, N28, junio
  1997. Teresa Valds y Jos Olavaria (eds.). Flacso Chile. Santiago [pp.
  82-101].

 GONZALES RODRGUEZ, Sergio. Nuevos imaginarios de la ruralidad en
  Chile. En Revista de Antropologa, N 18, 2005-2006. Facultad de
  Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Santiago, 2005 [pp. 9-30].

 RODRGUEZ, Mario. Del perro, del caballo y de la escritura. En Acta
  Literaria, N 17. Universidad de Concepcin (Chile), 1992. (ISSN
  0716-0909) [pp. 59-65].

 SUTHERLAND, Juan Pablo (2002). A corazn abierto. Geografa de la
  homosexualidad en Chile. Editorial Sudamericana, Santiago.

 VALDS, Ximena (2000). Masculinidad en el mundo rural: realidades que
  cambian, smbolos que permanecen, en Olavaria, J., Parrini, R.
  Masculinidad/es, identidad sexual y familia. Primer Encuentro de Estudios
  de Masculinidad, Flacso Chile, Santiago, 2000.

** Marcos Arcaya Pizarro
   linguaquiltra@yahoo.es
   Escritor chileno (La Ligua, 1979). Es miembro coordinador del Colectivo
   Lingua Quiltra. Estudia la Licenciatura en Pedagoga en Castellano en la
   Universidad de Santiago de Chile (Usach, http://www.usach.cl) y el
   Diplomado en Filosofa en la Universidad de Chile
   (http://www.uchile.cl), donde en 2004 obtuvo un Diplomado en Estudios de
   Gnero. Particip en el Primer Congreso de Estudiantes de Postgrado en
   Comunicacin, llevado a cabo en la Universidad Austral de Chile (UACH,
   http://www.uach.cl; 2006). Obtuvo una mencin honrosa en concurso de
   relatos de la Asociacin Pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos
   (Yage) de Austria (2006) y el primer lugar (mencin poesa) en el
   concurso literario Usach 2006, organizado por la Oficina de Extensin y
   Cultura de la Federacin de Estudiantes de la Usach (2006). Sus escritos
   han aparecido en distintas revistas virtuales y en papel como Rilttaura,
   de la Universidad Nacional de Colombia (Unal, http://www.unal.edu.co),
   Esperando a Godoy, de la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar) y Elefante Rosa, de Granada (Espaa), entre otras.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Selom
       Musa Ammar Majad

   *** Cronogramas
       Gabriel Otero

   *** Tres relatos
       Gisela Carlos Fregoso

   *** Cuatro sonetos
       Rolando Davidson

   *** Relatos
       Nesfrn Antonio Gonzlez Surez

   *** Tres poemas
       Teresa Esparza Oteo

   *** Dos cuentos
       Zulema Retamal

   *** Poemas
       Mara Elena Annbali

   *** Los pasillos del juzgado
       Roderick Guzmn Meza

   *** Tres poemas
       Paz Dez Taboada

   *** Velas rojas
       Patricia del Pilar Garfias Cceres

   *** Poemas
       Eleazar Morn

   *** Una mosca que no deja dormir (extractos)
       Carlos de la Hoz Albor

   *** Poemas
       Adriana Lamela

   *** Cetrera
       Yolanda Ramrez Michel

   *** Poemas
       Aldo Jara



=== Selom      Musa Ammar Majad ==========================================

Caracas era menos esperanza que refugio. Con sesenta y dos aos de edad, un
equipaje con elementos de una historia nada despreciable y un nombre que
nadie saba pronunciar, Erwin Rothschild adopt las nicas cosas que
necesitaba para sobrevivir: un nombre fcil y de moneda, Marco, y un piso
cerca de Veroes y Jesuitas. Era 1998. Catorce aos antes haba revelado al
mundo el conocimiento de la existencia de uno de los mayores artistas del
siglo XX. Ahora hua. Hua como se huye del recuerdo de una tortura fsica,
aadiendo nuevas crueldades a las existentes, diversos tormentos a la
experiencia previa, autocastigndose por medio de impulsos violentos e
inmediatos, aferrados como sanguijuelas al sistema nervioso. Temblaba. No
de pnico; no de emocin; no de fro. Temblaba, simplemente. Ya los diarios
de Venezuela daban cuenta, en notas marginales la mayora, de la
desaparicin del director de la Fundacin Selom de Praga. Un diario,
incluso, publicaba una fotografa de haca dos dcadas. Camiones de obras
frente a la entrada de un depsito abandonado. Profesionales que
trasladaban muebles y obras de arte. Erwin Rothschild cort la fotografa y
la peg en el nico espejo del apartamento que haba alquilado (el del
bao) para buscar en la imagen sin color la cara de haca veinte aos (el
hombre sostena una carpeta con catlogos), para compararla con el reflejo
de los aborrecidos rasgos. Un remedo. Un rostro deformado. Un feroz lunar
que apareca en la sien derecha como una marca de tiro al blanco, sealando
el centro exacto para la bala del revlver que an no se atreva a comprar.

Rothschild, al igual que Hitler, intent ingresar dos veces en la Academia
de Bellas Artes en Viena. No lo logr. En cambio, sin dejar de lado el
ejercicio de lo que a partir de ambos fracasos fue su secreta pasin, se
hizo profesional de la Historia del Arte.

En 1978 fue llamado a integrar un grupo multidisciplinario que se
encargara del registro y posterior catlogo de obras artsticas escondidas
bajo seiscientos ochenta y cinco metros de profundidad y durante ms de
tres dcadas. Se trataba de una mina de potasio ubicada a ciento cincuenta
metros al sur de Berln. Con seis entradas y treinta y dos kilmetros de
tneles, se convirti en receptculo de los traslados secretos de algunas
reservas nazis. Diez vagones de tren con lingotes de oro, papel moneda de
Inglaterra, Francia, Noruega, Turqua, Espaa y Portugal, ciento noventa y
tres toneladas de arte con pinturas de quince museos alemanes y libros de
la coleccin Goethe de Weimar. Cuartos con los nombres de Renoir, Tiziano,
Rembrandt, Durero, Van Dick, Manet, Van Eyck, Vermeer, Velzquez, Goya,
Rubens, Cranach y puertas de acero. Ya los propios alemanes podan
encargarse de tesoros como ese con la confianza (no ciega) de la comunidad
extranjera. Atrs haba quedado la sombra de la Bildende Kunst, conformada
por casi cuatro centenas de bibliotecarios, archivlogos e historiadores
del arte y con la nica labor por la que el Tercer Reich la empleaba:
registrar, catalogar y estibar las obras, si no la de darles tambin
escondite.

De todos los objetos de la mina a Rothschild slo le interes un cuaderno,
de factura comn y vulgar, escrito en alemn. Con la conviccin de las
brjulas, sustrajo el mismo y se report incapacitado para el trabajo en la
mina. Pasaron dos aos antes de que llegara a la conclusin de que nunca
descifrara la identidad de su autor. Sencillamente no haba ningn rastro
en esas pginas. Ni fechas, ni nombres, ni firmas. Slo cuadros pintados
(el verbo es preciso) con palabras. No gneros como el retrato, el paisaje,
la naturaleza muerta. No temas histricos, mitolgicos o religiosos. S
expresiones pictricas abstractas, sin asunto, vibraciones pensadas bajo
la claridad y la certidumbre, con el orden de fragmentos de vidrio
sucesivos y la importancia de la luz sobre el volumen. Expresiones muy
parecidas a las del arte degenerado, prohibido en la Alemania nazi.

El cuaderno en s no constitua un descubrimiento. La crtica estaba
dominada por la idea de genio del siglo XVIII; no era otra que la defendida
por Kant: el genio es el que sabe hacer luego de descubrir. Rothschild se
traslad a la Fitzrovia de los pintores jvenes, excitados por perversiones
sexuales, de los ladrones y corredores de apuestas ilegales, de los poetas
menores y de las prostitutas. Alquil un cuarto; abri el cuaderno y
comenz a pintar. Pint durante tres aos. Al cabo de ese tiempo se sent a
redactar la biografa del artista. Gracias a una anotacin en el cuaderno
sobre Maimnides, lo imagin judo.

      Selom (1895-1944) perteneca a una familia juda de Praga muy
      modesta. En 1912 va a Pars y desde entonces se mover en los mismos
      ambientes de la vanguardia internacional. De personalidad violenta y
      autodestructiva, rompi muchas de sus propias obras. Con una
      pincelada aparentemente incontrolada es, sin duda, el mejor eslabn
      entre el expresionismo de entreguerras y el expresionismo abstracto
      de las dcadas del cuarenta y cincuenta.

La noticia del descubrimiento de los cuadros de Selom lleg a los medios
con fotografas del viejo tico que los haba empolvado. Los entendidos
explicaron que el Tercer Reich los haba conservado por el mismo motivo por
el que no destruan las pinturas de Picasso, Matisse, Monet, Czanne o
Dal. Conservaban obras de vanguardia para cambiarlas en Suiza por arte
sano, de carcter ario.

Las consecuencias no se dejaron esperar. Cotizaciones en millones de
dlares, libras y marcos, obras en museos de capitales del arte como Nueva
York y Pars, una fundacin Selom en Praga, artculos de investigadores
avocados a desentraar los secretos de la existencia del artista checo de
origen judo, interesados todos en subrayar las analogas del artista con
Kafka. Ya la frmula de Rothschild:

      si el arte es una coexistencia de planos de sentido y formas
      expresivas, a los que se les llama niveles o estratos, en donde
      expresin y contenido son sus dos grandes ncleos, obras como las de
      Selom, vistas como imgenes no oficiales y que pueden ser
      catalogadas como perifricas, limtrofes, producto expresivo de los
      bordes o provincias culturales, han de revelar a travs de sus formas
      nuevas organizaciones sensibles y significativas,

haba dejado de pertenecerle.

La maana del 2 de mayo de 1978, ya residenciado en Praga y como director
de la Fundacin Selom, Rothschild ley un artculo de la edicin nmero
ocho de la revista Muybridge. En l Constant Kirkup transcriba un
documento fechado a fines de 1943.

      El nico borde que promueve la percepcin de prolongacin del pao es
      el superior. Se evidencia que la funcionalidad de los bordes, parcos
      por su color, no es otra que promover la unidad en cuanto equilibrio
      adecuado de elementos diversos en una totalidad que es perceptible
      visualmente. Ms all del pao no hay elementos distractores que
      impidan considerarlo como un objeto nico.

Era una carta dirigida al marchante Marcel Chareau. La rbrica provena del
despacho principal del Tercer Reich.

Rothschild fue a la biblioteca de la fundacin y repas el cuaderno que,
minutos despus, sera cenizas.

** Musa Ammar Majad
   musamajad@hotmail.com
   Investigador venezolano (Triba, Tchira; 1977). Licenciado en letras
   por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la
   Coordinacin de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del
   Espacio (San Cristbal, Tchira), donde ha llevado adelante el Centro de
   Investigaciones Histricas, Artsticas y Culturales y el proyecto de
   registro y catalogacin de la coleccin permanente, entre otras
   actividades. En 2004 recibi la orden Luis Mara Rivas Dvila, de la
   ULA, por su alto desempeo acadmico.



=== Cronogramas      Gabriel Otero ========================================

*** Puerto Escondido

1

Oigo el mar
en un mundo imaginario
en donde la paciencia es eterna

oigo el mar
y hubiera preferido
ser msico

que vivir esta angustia perenne
de seguir el rastro de la palabra



2

A mi hijo
le encanta una morena de fuego

esa que corre desnuda en la playa
desafiando cronogramas
de arena

esa que emula
a sus ancestros zapotecos
haciendo rituales
en las olas



3

Tal vez
hubiese sido mejor
navegar en los acordes

que naufragar
en el silabario
del sol.



4

Claramente recuerdo
todo lo conocido

los libros que tanto am
la msica que guardo en
la entraa

las personas
que ahora atesoro
como una visin



5

Oh dios mo
tan torpe y tan sabio
como siempre

lbrame de esta prisin
el espejo personal
que siempre me hace
regresar
irremediablemente
a ti.



6

Parado en la arena
contemplo la inmensidad

esa que causa
percibirte con los poros
esa que transpira
un animal en libertad

hace cuanto que te conozco
oh dios
desde cerca  o tan lejos

es como para recordar
a los ngeles que se cayeron
o que empujaste



*** 38

1

Pasa el da pasan los aos
y hay que comprender

los reflejos los espejos
el porvenir y el pormenor

la sobriedad de lo que viene
la embriaguez de la soledad

los aos luz
la luz de los aos
la ansiedad del amanecer

porque pasa el da
pasan los aos
y hay que comprender



2

Son tan cortas las noches
para huir de la lluvia

son tan largos los das
para dormir en el pasto

son tan copiosos los diluvios
para atreverse a navegar



3

Perdonen hermanos perdonen
yo siempre con lo mismo

viviendo estos onricos
circunloquios
con una pistola
adherida a la sien

intentando decir
despojado
de giros retricos
lo que no aclara el sol



4

ngel de la guarda
crame estos miasmas
y lbrame de ti



*** Carta

      Para Gabito

Nunca vislumbre tu llegada
apareciste arropado
por cantos de madrugada

saliste del vientre
como quien descubre
oquedades
como aorando
la viscosidad del limbo

te veo crecer
y veo a tus ojos
devorando cielos ciruelos

ay hijo nos falta tanto
por encontrar
y por encontrarnos

lo inusual es lo cotidiano
como crecer
junto a los cedros

he despreciado tanto
al tiempo
a ese tiempo
que no existe

y este es un da ms
en el que sale el sol
pero es diferente

t eres la intensidad
de estos abismos.



*** Misterio

1

Por fin entend
la creacin como un silencio

la paciencia de una estalactita
que lenta y persistente gotea

el crujir de una hoja
cuando se pisa

la mirada
que es algo ms
que un misterio

al fin comprend
la flama
latente
sigilosa.



2

De tanto mirar al cielo
se le extravi el horizonte

de tanto vivir el sueo
se le vaci la mirada

de tanto soar en vida
se le escondi el sol

de tanto morir y resucitar
ya nadie lo espera.



*** Cuernavaca

Cmo no sentir la inesperada
piel de tus tardes?
Cmo no dormir en las cpulas
de tus iglesias?
Si fue tu lluvia la que conjur
a mi sortilegio.
Si fue tu follaje el que cur
a mi garganta.
Y si en tu cielo desierto
no encuentro el rastro de un orculo
ser la hora de guardar los ojos
en los bolsillos del pantaln
ser un nuevo tiempo
para empacarte y llevarte conmigo.



*** Potica V

Hace mucho tiempo
me perd
en la desmemoria

la silueta del volcn
es slo la quimera
de una mente ociosa

mi polvo lo esparcieron
por los cafetales

mi sangre
fue bebida por medusa

mi nombre
fue inmolado en nombre
de lo insano

pero todava existo

persisto en la incorregible
bsqueda de mi palabra



*** Vejez

La secuencia vital
ardiendo

Cronos sumergido
en el abismo

la vida que se fuga
en el incienso

es tiempo de coser
una mortaja
de estrellas



*** Potica VI

La estocada
de un florete
en el mismo
lugar

por ah
punza
la madrugada

por ah
duele
el fermento

y sin
tropiezos
de la herida
florean
los versos
sin filigranas

de la destreza
del orfebre
viven
o agonizan
en el olvido.

** Gabriel Otero
   otero_gabriel@hotmail.com
   Escritor, administrador y promotor cultural salvadoreo (El Salvador,
   1965). Licenciado en literatura latinoamericana. Ha publicado poemas,
   crnicas y columnas en revistas y peridicos de Mxico y Centroamrica.
   Ha publicado los poemarios Remanso de las piedras (1993) y Entre el aire
   y tu piel (1994), ambos editados por la Direccin de Publicaciones e
   Impresos. Fundador del suplemento Tres Mil del Diario Latino (1990) y
   editor de la Revista Presencia (1991). Ejerci en el Consejo Nacional
   para el Arte y la Cultura (Concultura) los cargos de director de
   Publicaciones e Impresos (1992) y director nacional de Comunicacin
   Cultural (1994). Actualmente es jefe de Programas Culturales del Bosque
   de Chapultepec y Coordinador del Festival del Bosque, evento que rene a
   diez de los museos y centros culturales ms importantes de Mxico. Fue
   miembro del Instituto Sanmartiniano Salvadoreo (1993), directivo de la
   Asociacin Cultural Mxico-El Salvador (1993), miembro de la delegacin
   salvadorea en las negociaciones de los Convenios Culturales Bilaterales
   Mxico-El Salvador (1993) y Colombia-El Salvador (1994), miembro de la
   delegacin salvadorea en el I Congreso Iberoamericano del Libro en
   Granada, Espaa (1992) y delegado de El Salvador en el II Congreso
   Iberoamericano de Periodismo Cultural en Veracruz, Mxico (1993).
   Particip como expositor en la VII Feria Internacional del Libro de
   Guadalajara (Jalisco, Mxico, http://www.fil.com.mx, 1993) y en las XIV
   y XV Ferias Internacionales del Libro en el Palacio de Minera, Mxico
   D.F. (1993 y 1994). Fue coordinador operativo del Circuito Regional de
   la Zona Centro representando al estado de Morelos (1999 y 2000),
   secretario de la Comisin de Planeacin del Fondo Estatal para la
   Cultura y las Artes de Morelos (1999 y 2000) y coordinador de dicho
   fondo.



=== Tres relatos      Gisela Carlos Fregoso ===============================

*** Preludio

Voy tratando de buscar ros, algo de agua en donde pueda mirarme...

Ha pasado tanto tiempo

Que casi no me reconozco



*** Dejando el olvido

No hay nada ms oscuro que un instante debajo de mi cama a media muerte.
Sin mecerla ni arrullarla, me decido a darle cara. He dejado todos los
libros bien acomodados, listos para el prstamo. He limpiado la casa,
secado los platos, he devuelto todas las llamadas, nadie tendra por qu
marcar a estas horas.

Hay un sol tremendo que me espera all afuera, pero aqu  el clima es
tibio, todo es tibio, el perfume de la crema que me he puesto ayer tambin
lo es; no hay nada de qu quejarse ahora. Estoy lista.

Si alguien pensase que tengo miedo, yo dira que est equivocado. Morirse
no es cosa que le pertenezca a uno solo, a alguien en particular, as que
no me siento culpable de estar robando o quitando algo a alguien; las horas
me corresponden  en este momento.

Me he puesto la pijama, la ms larga y la ms vaporosa que conozco y que he
tenido; no tendra por qu sufrir de incomodidades en el recorrido; de
repente todo se vuelve  tan simple.

Ya he dejado listos los cuatro vasos de agua; tres a medio llenar y uno
hasta la boquilla, como pene antes de venirse, a punto de desbordarse.
Cuatro vasos deben de ser suficientes para cuarenta y ocho.

He ledo tantas veces eso, eso del libro naranja: todo deviene, nada es
nuevo. A quin habra de causar un mal? He tomado todo esto como algo ms
de mi vida cotidiana, no hay motivo para hacer dao. 

He estado con Vctor toda la tarde, s, quiz para explicar todo esto, para
que realmente fuera cierto que estoy lista, tengo que comenzar por ah.
Ahora lo nico que puedo decir, es esa frase que me soba la espalda, que se
me meti entre las piernas y no quiso salir de mi cabeza a ltima hora:
estoy lista, me repito una vez ms, para dejar mi lengua fra, para jugar
entre animales prehistricos o hablar de m, de esta casa sola que da con
da se re una y otra vez de quien la habita. Estoy lista.



*** Sin ttulo, sin nombre y sin espejo

Hay veces en que uno quiere caer, yacer en el suelo con el cabello
desatado, sin furia, con dolor de huesos y sentir que uno desgarra poco a
poco el vientre, la espalda, los ojos como dos gelatinas a orillas de una
ventana en pleno sol.

Hay veces como ahora que la garganta duele, y la cabeza pesa demasiado,
como para descansar el cuello en las piernas de alguien, y dan ganas de
sonrer a todos, de abrir las piernas, los codos y serenarse un rato,
empaparse hasta las dos de la maana y dejar la cama destendida.

Hay veces en que los saludos y bondades de otras gentes me desgarran el
alma, me hacen aicos la dulzura, me conmueven, no lo puedo evitar: mira,
pobre!

Y es cuando me quedo callada, miro el sol por el cristal, las plantas
empolvadas, los platos a medio lavar y el pasto ya crecido, y quisiera ser
del grupo de los inconformes de nada, los amables por todo, pero a cambio
de eso qu tendra?

Mejor permanezco aqu, callada, en silencio... y un poco llorosa:

Que nadie me turbe!

Cuando todos abandonan sus jornadas

Llega mi racha

Y me olvido de mis huesos, de mis plantas y hasta de esa dulzura que hace
rato me mataba.

** Gisela Carlos Fregoso
   giselacarlos@hotmail.com
   Poeta y narradora mexicana (Mascota, Jalisco, 1979). Curs sus estudios
   bsicos en la ciudad de Tepic, Nayarit. Ha participado en diferentes
   grupos de danza contempornea y clsica desde los cinco aos, en los que
   se destaca su participacin en La bella durmiente y Don Quijote en la
   Escuela de Iniciacin Artstica de Nayarit.  Desde 1998 radica en
   Guadalajara, Jalisco, donde retom la danza unindose al Taller de Danza
   Contempornea Le Class, de Miguel Snchez. Es licenciada en letras
   hispnicas por la Universidad de Guadalajara (UdG, http://www.udg.mx).
   Actualmente ejerce la docencia de tiempo completo en la Universidad de
   Veracruz (UV, http://www.uv.mx), nivel medio superior. Textos suyos han
   sido publicados en el suplemento cultural El Tapato, del peridico
   Informador. Es autora del libro de texto Literatura I para nivel medio
   superior. Es miembro del consejo editorial de la revista de creacin
   cultural Papalotzi (Beca Pacmic 2005).



=== Cuatro sonetos      Rolando Davidson ==================================

*** Dimensiones

Fiel a la rgida ruta emprendida
y con el mismo bro de una lanza
que prolonga los cielos cuando avanza,
crea el tiempo al espacio en su embestida.

Pero entre una balandra al viento henchida
y su puerto seguro en lontananza,
el tiempo que recorre la esperanza
lo conforma el espacio a su medida.

La vida, empero, solamente fluye,
ignora dimensiones y rehuye
las palabras en que uno la separa:

qu significa cuerpo, alma qu nombra,
en el vivo momento en que te asombra
una emocin definiendo una cara?



*** Playa

Este mar es como una muchedumbre,
esta ola, rostro que no ver ms;
y estos granos de arena, oro fugaz,
fueron, sern instantes de una cumbre.

El cielo es una altsima techumbre
y el horizonte raya pertinaz
cual el borde de un muro que detrs
ocultara un pas de mansedumbre.

Postulo que todo es como otra cosa.
Va por el cielo, liviana, la nube
y es el gracioso vuelo de un querube

(presencia ms real, por ms hermosa).
Mas postular ser el humo que sube
de esa nave que avanza silenciosa.



*** El pintor

Visto por fuera, el tiempo es una raya
y, asimismo, el martimo horizonte;
tambin, una raya curva, el monte
y otra, undosa, la orilla de la playa.

Alguien dibuja allende la pantalla
de la realidad? Yo, de polizonte,
me colara en la barca de Caronte
para ver Esa Mano que all ensaya

una vez y otra un dibujo perfecto:
una vertiginosa pincelada
que recubre el abismo de la nada

y nos transporta en vilo en su trayecto;
contra la oscuridad que se levanta
y que Su Luz jams del todo espanta.



*** Esclavitud

Todo en nosotros es padecimiento;
no menos que el tenaz dolor, sufrimos
la dicha infiel. Acaso conseguimos
labrar en oro un lcido momento,

nunca empero una jornada, fortuita
secuencia de actos tteres, vasallos
de circunstancias. Somos como tallos,
cada roce del tiempo nos agita.

En verdad atravieso el puntual gesto
que mi sino invariable me ha impuesto.
Sujetas a su curso las estrellas

dciles siguen, yo piso las huellas
de los pasos futuros que ya di.
Es terrible o acaso slo as.

** Rolando Davidson
   rolandodavidson@aol.com
   Poeta cubano (La Habana, 1965). Reside en Alemania desde 1993. Curs
   varios semestres de Periodismo en la Universidad de La Habana (UH,
   http://www.uh.cu) y de ciencia de los medios de comunicacin audiovisual
   en el Instituto Superior de Arte. Ha publicado poemas en La Tribuna
   Hispana (http://www.latribunahispana.com) y en varias revistas de
   Internet. Algunos poemas suyos fueron escogidos para la antologa
   digital La voz del mundo.



=== Relatos      Nesfrn Antonio Gonzlez Surez ==========================

*** Trascendencia

En el instante de la partida se separ a cientos de cuerpos del resto del
grupo, orientado por las tenues contracciones que indicaban el llamado, su
capacidad de avanzar lo haca invulnerable ante cualquier peligro y riesgo
que se pudiese presentar.

Posea la informacin gentica capaz de crear un ser fenomenal, con
caractersticas nicas, representando un paso importante en la
transformacin de la humanidad. Con slo fecundar el vulo se desarrollara
para formar el primer neo-sapiens.

Al presentarse el momento crucial logr realizar su entrada triunfal sin
desprenderse de su cola.



*** Kamikaze en Pueblo Nuevo

Jams pens encontrarme frente a l. Representaba el ltimo obstculo para
cumplir el objetivo que tena propuesto, de nada servira todo el trabajo
realizado hasta el momento si no lograba superar al rottweiller que se
plantaba ante m cual cancerbero proveniente del mismsimo bnker de Hades.
Sus gruidos intentaban infundirme pnico y con movimientos pausados se iba
acercando al punto donde me encontraba esttico, sin ideas y desconcertado.
No era el momento pero era inevitable el hecho de recordar aquel par de
ocasiones en que fui vctima de la mordedura de estos animales, el haber
traspasado su zona de seguridad lo haba pagado con un precio muy doloroso
y con cicatrices imborrables. Pero, de un instante a otro, el perro
desapareca en medio de la multitud. El combinado aurinegro acababa de
marcar una anotacin en tiempo de prrroga y nos mezclamos en la
celebracin sin importar que hasta hace pocos momentos las circunstancias
nos haban obligado a considerarnos como enemigos mortales.



*** Blanca amada

Para entender los orgenes de nuestra relacin con Blanca Amada Lozano
basta con rondar los predios de una adolescencia en pleno rebullicio
hormonal. Ella, un tanto mayor que nosotros, apareci de algn agujero
negro csmico para decidir arbitrariamente el vaivn de las experiencias
por vivir. Con el pasar de los das uno a uno de los siete que conformaban
la pandilla cedimos a la enmaraada red que Blanca Amada dispuso para
nosotros. Ante tanta inocencia y ocurrencia se iban desencadenando los
hechos que se sucedieron sin descanso hasta que decidimos convertirla en
nuestra cautiva, encerrarla en mi casa y no darle salida alguna hasta que
el ocaso nos advirtiera que ya haba sido suficiente.

Al principio las faenas eran fenomenales, ninguno pareca tener descanso,
llegando al colmo de repetir hasta en cinco o seis ocasiones, pero llegar a
imaginarse la cantidad de orgasmos que experiment Blanca Amada sera calar
en lo absurdo. Debido a esto se dispuso la logstica que se manejara para
alimentarla, vestirla y contarle aventuras provenientes de las revistas de
historietas para entretenerla mientras cargbamos las bateras, aunque no
fue tarea fcil por la dificultad de ponernos de acuerdo (siempre hay uno
ms aventajado); sin embargo, ella supo manejar la situacin para no perder
la armona que logrbamos cada vez que le hacamos el amor.

Mi casa se haba transformado en un torre inexpugnable, dada la ausencia de
mis padres y a la enormidad de excusas que afloraban para permitirnos vivir
la experiencia de ser reos de esta mujer que jams, mientras dur todo
esto, lleg a tener una sola queja, y eso s, con mucho esmero lograba
hacer explotar una y otra vez nuestras reservas de amor y convertir
nuestros testculos en dos esferas inertes suspendidas en la Va Lctea. Al
igual que Teodora de Bizancio, Blanca Amada no qued con hueco en su
silueta perfecta que no fuese perforado, dispuesta en todo momento a
brindarnos los fluidos energizantes, fluidos que tenan poderes
sobrenaturales sobre todos nosotros. Con el pasar de los das llegamos a
confundirnos con un monstruo de siete cabezas, siempre dispuestos a
complacer todos sus caprichos sexuales, vindonos en la necesidad de saciar
hasta la plenitud toda la lujuria que nos consuma al sentir que estbamos
a escasos centmetros de su ser, por tal motivo Blanca Amada tomaba
posesin de nosotros, de nuestros penes y de nuestro corazn.

Esa mujer lleg a amarnos ms de lo que nos podamos imaginar, todo ese
caudal de sensaciones no podra describirse tan fcilmente, de lo contrario
nuestra pena no hubiese llegado a tener los veintitrs meses catorce das y
ocho horas que vivimos siete pendejos, locos por tener sexo desaforado con
una mujer ninfmana, inacabable, que poda albergar amor por cada uno de
nosotros en la misma proporcin sin darle cabida a la rutina, al cansancio,
ni mucho menos al hasto, pero la muy desgraciada cay en la trampa y desde
el mismo momento que prob esa manzana decidi abandonarnos y encerrarse en
una cmara de cristal, conservndose intacta, hermosa, como si los aos no
transcurrieran por ella, eso s, dormida y ajena a nuestras splicas de que
regrese y volvamos a ser los mismos de antes...



*** Placebo

Slo me bastaron treinta segundos para hacer el hallazgo que me traa de
cabeza desde hace varios das. Tentado por Hipnos, descend por un camino
desconocido. Mi propsito se fij como un gran cartel cuando decid cerrar
los ojos para escarbar por los vericuetos de las circunvoluciones y
espacios de memoria RAM. Ante indicios de desesperacin, recib la ayuda
extra de Morfeo, el cual, siempre atento, me colocaba en bandeja de oro el
nmero telefnico que me servira de enlace para encontrar a Laura, la
mujer con la que haba vivido la experiencia ms obsesiva de todos los
tiempos.



*** Policroma

Con el pasar de los das, el peso en la conciencia de sentirse cmplice de
la fechora cometida meses atrs haba mermado, sus nombres no aparecan
con tanta frecuencia por los medios de comunicacin y ello le daba la
tranquilidad necesaria para deleitarse con el producto del robo: dos obras
pictricas de un autor sumamente reconocido. No obstante, el influjo que
reciba de uno de los cuadros era cada vez ms tormentoso, no resista la
tentacin de admirar la obra el tiempo que fuese necesario, todo el
colorido psicodlico que inundaba su ambiente lo llevaba a transportarse
por cualquier aventura del Capitn Centella, sentir con alto grado de
excitacin los poderes de algn rey mesinico. El maleante careca de
decisin propia, su vida giraba en torno a un derroche de colores que
evocaban nostalgia, tristeza y desesperacin, tan notable era su entrega
que no dud en gritar fuertemente cuando su cuerpo lleg a paralizarse por
completo para iniciar una fusin con el protagonista de la pintura.

** Nesfrn Antonio Gonzlez Surez
   ngonzalez0613@hotmail.com
   Escritor venezolano (San Antonio, Tchira, 1980). Es analista de control
   de calidad en la planta Cagua (Aragua) de la C.A. Cervecera Regional.
   Textos suyos fueron incluidos en la Seleccin Potica del grupo Senderos
   Literarios (2004). Con el trabajo Entre huellas y grietas obtuvo el
   primer premio de la Bienal Ciudad de la Juventud (La Victoria, Aragua)
   en mencin poesa.



=== Tres poemas      Teresa Esparza Oteo ==================================

En esta casa nada se desperdicia.
Con la ternura que ya no usamos, hice un mantel
lo bord con palabras amorosas que intent tragarme.

Hay un terreno baldo en la esquina
a veces corto flores silvestres para adornar la mesa
los vecinos creen que es un basurero
cada da es ms difcil llegar a las flores
en poco tiempo voy a tener que adornar mi mesa con
basura.

Lo que antes eran caricias y besos ahora son
almohadas.

Cruzando la calle, hay una tienda donde venden de todo
si necesito detergente, aguacates, angustia, desvelo
o hasta platicar un rato, ah lo encuentro.
Los dueos creen ser una pareja envidiable
siempre agarrados de la mano
cuando quieren pelear se van a la trastienda
gritan sus verdades quedito
no saben que todos escuchamos
yo me guardo algunas de esas verdades, tal vez sirvan
de algo.

Cuando barro mi casa, lo hago con cuidado
para no tirar los pedacitos de lo que ramos
que se nos desprenden da con da
los guardo en el refrigerador para condimentar la
cena.

Lo mejor es alejarse
no percibir el olor y as no recordar a qu sabe.
Tan lejos
que no se escuchen las voces
en el lugar donde se puede llegar a un acuerdo con la
tristeza.



===



Es el camino seguro en el instante del beso,
sensacin de encontrar un lugar eterno para las manos.
Demasiadas expectativas en el instante
por una eternidad transitoria.
Todo se acumula en los ojos,
por ellos podemos saber el sitio que ocupamos,
hasta el inicio de la cuenta regresiva;
tratamos de frenarla con palabras,
pero stas son frutos inmaduros
que caen del rbol a destiempo.
Entonces, como camellos,
acumulamos agua para resistir el desierto.



===



A veces te imagino triste
buscando una excusa para llamarme
con tu tristeza y la ma tejo un rebozo
te cargo en la espalda.
Otras veces te imagino feliz
sin remordimiento por mi dolor y cansancio
entonces, te amarro de los pies y te arrastro.
Me hablo de la necesidad de dejarte
te escondo debajo de una piedra hasta que se desgasta
al verte, te sigo cargando.
Ya no estoy segura que seas t
en estos meses has cambiado, eres demasiado manejable
tendr que esperar a que el azar me deje verte
cerciorarme de que es tu misma cara,
tus mismas manos.

** Teresa Esparza Oteo
   mtereeoi@yahoo.com.mx
   Poeta mexicana (Ciudad de Mxico, 1960). Permaneci durante cinco aos
   en el taller de creacin literaria del escritor cubano Flix Luis Viera
   y en un curso con el crtico literario Ambrosio Fornet, entre otros. Ha
   publicado el libro Desde lo cotidiano. Adems, textos suyos han sido
   incluido9s en las antologas de poesa Amates 19 y Rumor de fuego
   latiendo en la piel, as como en dos antologas publicadas por el Museo
   Adolfo Lpez Mateos bajo el ttulo Poetas de Atizapan, y en la antologa
   de cuento Pas en el alambre.



=== Dos cuentos      Zulema Retamal =======================================

*** Fascinada la quietud

La noche se haca propicia para la conversacin. l hablaba de las
fantasas que haba hecho realidad con mujeres de todos los tipos,
temperamentos, edades y razas. Ella oa el relato que se haca eterno, as
como cuando alguien escucha caer la lluvia en invierno, sin emocin y sin
esperanza de das claros. Slo pareca sentir el humo de los cigarrillos
consumidos que llenaban la habitacin y sus pulmones.

La cama era blanda y se mova con suavidad cuando l se acomodaba para
continuar la historia y no perder el poco inters que mostraba ella. De vez
en cuando ella se incomodaba y correga la posicin con movimientos que
producan ondas semejantes a las de un pequeo tsunami que lo alcanzaban a
l y lo adormecan.

Ahora hablaba ella. l se fregaba los ojos para no dormirse. Ella imaginaba
que lo referido se haca poco interesante para un hombre que evidenciaba en
el discurso una gran experiencia en cuestin de conquistas. l, a ratos,
pareca fro y en los momentos en que ella permita el silencio, l volva
a tomar la palabra. Lo haca como una forma de estar unidos, ella vea un
lazo que pareca atarlos, lo vea cuando se acercaba a la puerta, aun
cuando haca gestos de partir.

Luego de transcurrida la madrugada, cada uno se fue por su lado. La
habitacin de ella estaba diametralmente opuesta a la de l. La casa era
inmensa y oscura, apenas una luz tenue sala de ambas piezas para iluminar
vanos espacios de un diseo improvisado, de tal forma que al despedirse se
tropezaron con la balaustrada que rodeaba las escaleras y que los protega
de no caer rodando por los slidos peldaos de madera que formaban la
estructura.

Eran las cinco de la maana cuando mir el reloj. Se desvisti y se meti
en la cama. Haca fro. Hizo una llamada. Ven conmigo.

Se acostaron juntos, el abrazo fue sin emocin y todo pareci llenarse de
angustia. Ella record a Heidegger y sinti la imposibilidad de comprender
el vaco cuando se est frente a uno. l, en cambio, cerr los ojos y
aadi a su lista una historia ms para conversarle a otra sta que ya
sera historia. Fue as que un acuerdo tcito apareci entre ellos y se
instal como un tercero en aquella cama de dos. Entonces las caricias y los
miembros enredados se hicieron naturales y nada pareci faltar en el men
de aquella madrugada.

El sueo los sorprendi al unsono luego de que el viento de aquella ciudad
hiciera notar su presencia como una fuerza oscura arremolinada sobre los
techos.

Al otro da salieron de la casa sin recordar siquiera el color de los
vitrales ni las formas que haban adivinado los espejos del ropero la noche
que recin dejaban atrs.



*** De brujas y de lobos

Las brujas abundan en los cuentos de nuestra infancia. Desde que tengo uso
de razn, aparecen en mis sueos vestidas de negro, con una verruga en la
nariz y una esculida escoba que siempre me pareci el ms dbil medio de
transporte. La bruja de la Bella Durmiente, la de Hansel y Gretel, la de
Blancanieves, todas ellas tenan algo en comn: la increble seduccin con
la palabra y los ojos.

Pero a medida que pasa el tiempo, aparecen en nuestras vidas brujas ms
modernas: las brujas chicas, las viejas brujas, las brujitas, etc. Tambin
aparecen los brujos, pero son ms escasos por cuanto el campo ocupacional
es bastante sexista. En su defecto, aparecen los lobos como smbolo
masculino en los cuentos infantiles. stos consumen como dulces manjares
las carnitas tiernas de nios, cabritillos o cerditos, tambin acechan a la
vuelta del camino del bosque y son los que se disfrazan de corderos para
darse los festines ms audaces.

Son estos mismos lobos los que ahora recorren las calles de ciudades,
pueblos o villas, slo que visten de sentadores jeans ni ms ni menos.
Lobitos con ms aos, lobitos con menos aos, lobitos instruidos o
instintivos...

Los lobos y las brujas. He aqu el asunto. Dentro del mundo literario son
excluyentes. Cuando aparece uno, desaparece el otro. Pero, qu ocurre si
estos dos personajes comparten una misma historia?

Si un lobito seduce a una bruja, sta sabe que tiene puesto el disfraz de
corderito, por lo tanto se va con cuidado y piensa en cmo poder
trasquilarlo. En cambio el lobo, muy astuto, omite la verruga en la nariz
de la bruja y piensa: Todas son iguales, pero ya ver... la har chuletas
en un dos por tres.

Por otro lado, si la bruja seduce al lobo, tambin esconde sus intenciones
y detrs del maquillaje oculta la verruga en la nariz. Se va con pie de
plomo. Sabe que este animal es puro instinto, pero que lo disimula muy
bien, a la vez que se oculta detrs de un aire intelectual que pareciera
impresionar a la fmina. El lobito habla, en sus caminatas por la selva de
cemento, de poltica, de ciencia, hasta de poesa. Trata con dulzura a la
brujita y esconde bien sus colmillos. La brujis le hace creer que l domina
hasta el detalle ms domstico de la situacin. El lobo se la cree. Ella,
en tanto, teje. El lobito se apasiona, la brujis sigue tejiendo. El lobito
quiere mostrarse tal como es, pero lleva puesto el disfraz de oveja y se
acalora. La brujis teje con el pensamiento...

Finalmente, cuando ya no hay nada ms que decir, la brujita mira con
profundos ojos brujos a su lobo y decide no tejer ms redes. El lobo queda
libre y una vez ms se crey el cuento.

Y colorn colorado, este cuento muchas veces ha comenzado.

** Zulema Retamal
   zulemaga@hotmail.com
   Poeta y narradora chilena. Profesora de castellano titulada en la
   Universidad de Concepcin (http://www.udec.cl). Pertenece a la Sociedad
   de Escritores de Chile (Sech, http://www.sech.cl). En 1996 la
   Municipalidad de Curanilahue la distingui por su labor en la promocin
   y fomento del arte y la cultura. Ha publicado los poemarios Trazos de
   luna y Las que no somos santas (Rileditores, 2001). En 2002 la Direccin
   de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores la
   selecciona para participar en el Congreso de Poesa Hispnica de Europa
   y de las Amricas, realizado en Hungra. Ese mismo ao viaja a Per
   invitada por la Casa del Poeta Peruano. Colabora con artculos
   literarios en el diario Crnica de Concepcin (http://www.cronica.cl).
   En 2003 recibe la Beca de Creacin Literaria del Consejo Nacional del
   Libro. Participa como expositora en el III Congreso Internacional de
   Minificcin realizado por la Universidad de Playa Ancha (UPA,
   http://www.upa.cl), en Valparaso (2004). En 2005 publica la novela
   Facedor de pginas (Rileditores). En su labor como profesora ha obtenido
   la Beca de Pasanta al Extranjero, la Asignacin de Excelencia
   Pedaggica (AEP) y pertenece a la Red Maestros de Maestros, todo ello
   patrocinado por el Ministerio de Educacin de Chile (Mineduc,
   http://www.mineduc.cl). Actualmente trabaja en el liceo Mariano Latorre
   de Curanilahue.



=== Poemas      Mara Elena Annbali ======================================

*** Elogio del silencio

      Escribir la primera palabra ser como empezar a no ser, como
      engendrar o como morir, los dos extremos
      que son una y la misma embriaguez, pavorosos principios,
      triunfos, catstrofes, glorias.

      De Cristbal Coln inventa el Nuevo Mundo,
      poema que pertenece al libro Los das de tu vida,
      ao 1977, Eliseo Diego.

Invocacin primera

Como montar este caballo tierno a toda velocidad por la autopista.
Como abrir la boca, encima de este caballo tierno y tragar insectos.
As, el silencio.
As la virgen del mutismo absoluto.
Envuelta en velos. Castsima. Sin pecado concebida,
y enormes, sus piernas, que abrazan al potro, y lo conducen,
ebrio de uvas negras hacia alguna eternidad,
hacia alguna apertura en el cielo,
que nuestros tristes, nuestros nublados ojos, no ven.
Silente, la virgen. Frente nacarada, ancho pecho
para que no anide la serpiente, y resbale, lbrica,
hacia la tierra,
hacia la rama retorcida y reseca.

No exhala, no gime, no discurre,
tu oscura y alta garganta de contessa.
No hablars, mia virgine poderossima,
donna descalza,
mujer posmoderna y floral. Tus plegarias,
apenas este trote vaco y elemental,
este fascinante silencio al cual, devotamente, me entrego.



Invocacin segunda

Signora dei capelli doro, qu cncer de garganta te consume?
Se cimbra, en ese hueco, un grito,
como en un columpio estril.
Es la palabra para el hombre, Prometea,
sombra que robaste al dios tu pedazo de razn,
eidolon que migras por la autopista.
Mi Lady Godiva, mi Seora, tu pelo de orqudea y de nido
se estremece bajo el sol de las tres.
Yo te persigo en pos de la palabra.
Pan no, ni hijos, ni gorjeos.
Una palabra, dame.
Una palabra.



Invocacin tercera

Considera nuestras hambres de sonido, fmina etrusca.
T, apparizione, lanzada a la tierra, mrame:
a m, que me puse en la boca el vientre oscuro de la cigarra,
que vert en mi cabeza la verde conciencia del sapo en la charca,
yo que estuve esperndote, Madre, en medio de augurios
que algunas antenas emitan tristes,
como destellos.
He cruzado el campo para verte pasar, montando, iluminada,
he cruzado, herida de soledad y espanto,
para verte, Regina, con tu aura de neones.

No s si tu patria es la Jerusalem o el Infierno,
pero traes un fuego aparte,
y mis huesos exhalan un olor a hongo y humedades,
porque se cumple en m lo de todo mortal:
el deseo, la furia, la nostalgia, el desencanto.

Por eso abrzame como a una nia cautiva,
y dame la palabra que abra el mundo,
como un damasco pletrico en su edad,
como las negras rosas, a la hora de los crepsculos.



*** La madre

Ah, t, con tus caderas de nigromanta bambolendose por toda Amrica,
t con tus hierbajos, tus verdolagas, tus sopas fragantes de ahuyentar
      [lechuzas,
t con tus ojos de cada helicoidal en la muerte,
fascinante en la maleza,
fascinante como una pantera, como una perra en trance de parir,
qu haces aqu? qu quieres?
En mi ventana hay cruces rojas, y astros de sal cruzados por si acaso,
y estrellas de siete puntas.
Hay, tambin, mastines, negros mastines flacos, enormes,
para morderte toda si te acercas. Si te acercas, te colgarn
de tus collares de jade. Si te acercas, te destrozarn
mis bestias hmedas de roco,
mis mansas bestias de roer huesos y calaveras.
No quieras llegar a mi ventana, bruja,
no quieras embeberme como un espantapjaros con tus ungentos,
con tus infusiones clidas hechas para sudar el diablo y deslenguarse,
no ves que de mi puerta he colgado rojos trapos, y flores rojas para
      [ahuyentarte?
no notas el suelo barrido y asperjado con ruda y malvn hervidos y
      [machacados?
T vienes a hacerme hablar,
a darme la lengua de las matriarcas,
a ponerme unos ojos nuevos para alumbrar todo lo lejano,
all, donde se cuece lo verdadero tras de las apariencias.
Hembra de Amrica,
t que quieres ser mi madre,
que me esperas en la sombra, con tus artificios
y tus nalgas alzadas con trapos y perfumes,
vete de aqu, porque no te he llamado,
porque quiero romperme sola, en mi casa sola,
como un puado de huesos de pjaros,
quiero romperme y hacerme msica que se eleve pronta
y se pierda de una vez para siempre.



*** Estudio sobre el signo, basado en Charles Peirce

      ...el sueo difiere de la realidad slo por ciertas marcas, por su
      oscuridad y carcter fragmentario.

      (Obra lgico-semitica; pag. 41; Ed. Taurus)

Llegada a la casa-Avistaje de uno o dos animales.

Est sobre la heladera.
Es una mancha negra, con dos puntos brillantes y verdes.
Esa mancha encarna la gatidad, sin ser an en un gato.
La gatidad absoluta o ideal antes de la mueca del dios que la formule.
Alguna clase de gatidad superior,
un fuego de artificio,
alcohol ardiendo en una hendidura de la noche,
una hermosa ferocidad gimiendo por las ratas,
clavndome algunas uas en un pecho,
una imagen de Pars,
una suavidad moldeada en el infierno.

      Nota: que la primeridad, segn Peirce, es el modo de ser de aquello
      que es tal como es positivamente, y sin referencia a ninguna otra
      cosa. Vendra a comprenderse como la posibilidad o sensacin de su
      existencia, un sentimiento.



Acercamiento-Visin

Lila.
La veo merodear casi sexualmente sobre la alacena.
Tiene el aire luciferino de quien muerde y traga sangre y nervios.
Tiene el alma angostada por la saciedad del hambre,
se lo noto en el latir caliente y animal.
Se mueve entre mis piernas con una cadencia cercana a Bach,
y la caricia, el certificado de que existo.

      Nota: que la segundidad es el modo de ser de aquello que es tal como
      es con respecto a una segunda cosa pero con exclusin de toda tercera
      cosa. Se comprende que es la instancia del choque con el mundo, que
      define al sujeto por oposicin a lo otro. Sujeto frente al objeto.



Cocinar es un arte-Actividad

An no encender la luz.
Me basta la lumbre nufraga del cigarrillo para verla brillar y gemir.
Entretanto, saco las flores amarillas de calabaza,
las dispongo sobre una fuente junto a las zanahorias y los alcauciles.

Esta escena deber ser de una ceguera inusitada,
y me guo por el perfume y el silencio.
La tomo de una de sus suavidades: el cuello.
De un solo tajo la parto al medio mientras una parte me muerde la mano,
y yo grito y ella ya no puede.
El agua hierve con especias, sal y hojas de laurel.
Dejo caer all sus dos puntas,
ambas hermosas y ya de una mortalidad visible y casi triste.

Me siento a la mesa. Sirvo el vino.
Me desnudo.
Pienso que cocinar es un arte.

      Nota: que la terceridad es el modo de ser de aquello que es tal como
      es, al relacionar una segunda cosa con una tercera cosa entre s.
      Pertenece al orden del pensamiento y la representacin.



*** La imagen

      Plinio el Viejo, un historiador que muri en el 79 d. C. cerca de
      Pompeya, vctima de la erupcin del Vesubio, en su clebre Naturalis
      Historia narr la leyenda de la joven mujer de Corinto que, presa del
      amor por un hombre que deba alejarse de la ciudad, traz sobre la
      pared el contorno de su sombra, utilizando la luz de una vela y un
      trozo de arcilla seca. Quera conservar el recuerdo de su
      apariencia.

(Lunes)

Busco le dijo la tinta de mariposas negras.

Al fondo de la habitacin, sobre un banco de piedra,
haba, derramado, el ngel ambarino de la luz,
un pauelo azul para la frente amplia de Leda,
y un vaso de agua, porque el verano era grave.
De lejos, se escuchaba cmo se alimentaban los cuervos
en los trigales,
un rumor a Apocalipsis,
como si la eternidad se hubiera roto en alguna parte,
y sangrara...



(Martes)

Busco le dijo a la segunda noche
el fino pincel de pelo de caballo.

Era muy dulce la visin de los relmpagos
alumbrando a Dzhaidar.
Se podan contar los latidos en el pecho,
y el murcilago blanco de un pensamiento viejo,
(quiz el recuerdo de una mujer bajando al ro)
a travs de la piel traslcida.
Leda lo lavaba, con una esponja y agua tibia,
y respiraba, en las axilas del hombre mojado,
un aroma a jazmn y madera de sndalo,
que recordara muchos aos despus.



(Mircoles)

Al amanecer, sobre las quintas,
el movimiento de los heliotropos
y una lluvia de peces vivos y brillantes
auguraban el escndalo de la destruccin.

Sentada frente a la pared,
arremangado el vestido, mojado el pecho de lgrimas,
Leda paseaba los dedos sucios de arcilla y carbn
por el contorno de la sombra.
La luz temblaba, y Dzhaidar.
Naca la imagen desde el fondo de la vida,
como de la muerte, doliente y efmera,
como siempre, de mujer y de hombre,
para habitar este mundo,
de carnadura de diablos y transparencias.



*** Elipsis

Mi padre sembr a mi madre, y la noche era como magia de cuervos:
algunos rezaban en el campo, entre las verduras,
arrodillados, con vestidos azules, y tocados de novia.
Algunas viejas secas, sostenan el rosario.
Mi madre, que soaba con sembrar tomates, se abra de piernas,
y emulaba, en los ojos, los guios de los pjaros,
piaba, maldeca, se frotaba contra mi padre,
como contra un vidrio resplandeciente y fresco.

Y todo eso pas en una noche.

A mis diez aos, me sentaron en una silla a observar los corderos,
sus sacrificios graves, de donde sacbamos la carne de comer,
morada y mstica, en comuniones vibrantes y olorosas.
Luego las habas, los duraznos llamados corazn de buey,
y el sudor terrestre de las axilas de los peones,
sus oscuridades de pomelo, agrios y sexuados,
sobre los caballos.

No me brot la adolescencia lricamente.
Me aterroriz la sangre,
los pechos escapndose de la sutilidad de las blusas,
los muslos apretados contra las faldas, y contra los hombres,
las poses de amar y olvidar,
el rito floral y hmedo de la masturbacin
y muchas casas para ausentarse hasta ser mujer,
de pie, sola ante y con el mundo.

A los 27 me llaman los muertos desde abajo,
y yo no respondo, me enfermo de realidad,
quiero ser lo cotidiano, el pozo de aguas sucias,
los chicos de la calle con el corazn a media asta,
la miseria de Dock Sud, el hambre de los perros,
quiero ser Buenos Aires, con su inmensidad,
con sus pangramas de piernas y de brazos,
quiero ser ese hombre ltimo que recuerdo de ayer,
el Chevrolet rojo apretando dos ojos azules en la distancia,
para ensearme el don de la espera y la fatiga.



*** La isla, o de la palabra como laberinto

      Una vez que habamos recogido madera de resaca, hecho un fuego
      y colgado nuestro caldero como un firmamento,
      la isla se quebr por debajo de nosotros como una ola.

      (The disappearing island, Seamus Heaney)

Escenario I

Es posible que jams encontremos la salida:
Ariadna era frgil y muri hace mucho tiempo,
antes de los satlites y de la pasin de Cristo.
Haba dejado un camino de migas de pan,
su cabello, de un rojo violento y occidental,
la leve huella que acab donde empezaba el Minotauro.



Escenario II

Mirbamos al Sur, a veces,
donde Lesbia crea ver naves, peces brillantes,
y otras formas grotescas del espejismo.
Un pjaro enorme de hierro.
Instrumentos para contar el tiempo inasible.
Animales, lenguas y frutas que el orculo no lograba descifrar.
Es ste sol, Lesbia, y el mar tan infinito y azul.
Volvamos a casa, entonces,
a podar las vides que se enroscaban, vivas, en los templos,
como las vboras que, en el Nilo, hacen gemir a las mujeres.



Escenario III

Sentados aqu, mirando esta lluvia,
jugamos a los pjaros ciegos
y nos anduvimos el cuerpo con las manos.
El vino parece ms dulce,
Y Hestia preside el fuego.
Qu hay de vestal en ti, Lesbia,
que se aclara tu frente al invocarla?
En qu otra vida paseaste los negros ojos
por estas habitaciones consumidas por el tiempo?



Escenario IV

El cielo se ha llenado de presagios.
Aqu abajo, las flores maduran en violentos amaneceres,
y nos llegan noticias de un Odiseo atado a su mstil,
ciego y sediento.
Bajo la negra nave, cruzan sirenas,
un submarino alemn,
y algunos sueos, en donde todo tiene lugar.



*** Polifona (notas sobre un naufragio)

Este animal con ojos de Madonna...
Esta criatura que se acerca a m con su cuerpo encendido
como un relmpago...
Esta oscura premonicin de la muerte..
Este color sumergido en esta zona ausente de mi conciencia,
della follia che non mi hanno conosciuto...
Esa ventana hacia tus ojos donde habita la bruja...
Esta luna que vuela en las profundas aguas del Hemisferio Boreal...
Esta ltima contemplacin antes de la oscuridad...
Esa bestia de carne de agua, que no sabe del mono
ni del hombre...
Ce cadeau que les putas de lAmrica et de la France, hubieran
amado ms que el perfume...
Esa sensacin de que el diablo sonre a mis espaldas...
Este impresionismo vital y torpe...
Este pez...



*** Sobre la biografa como gnero

Alguien ms escribir tu memoria.
Alguien que entienda que no tuvo mrgenes, tu vida,
ni astillas para encender los fuegos del olvido, y los eclipses.
Abrevar en tu historia como un ciego en una casa
llena de muebles y de recuerdos ajenos, tanteando,
especulando con el tacto, manosendolo todo,
abriendo la espesura de los recuerdos,
como quien parte una ciruela negra,
y encuentra, en su mdula,
el crisol dulce de su pulpa transparente y acuosa.

Pero esa constelacin de cdigos perdidos
no sers t. Ser el fantasma, el glem construido
a partir de tus pedazos, de la dispersin de tus slabas y actos,
a partir del fragmento que afirma y niega tu unidad,
como si la imagen de lo que fuiste nos llegara
desde la visin fulgurante y triste de los espejos rotos.

No sers t. Sers otro. Y surgirs desde el fondo de la noche
como desde el tiempo, como una isla,
con tu nombre,  tus seas,
con las criaturas de fantasa que urdieron tus sueos.
Pero habr un detalle, un signo que te niegue,
que te acerque un poco ms al silencio en que te hundes,
y te habrs perdido para siempre,
en esas zonas ltimas de soledad y naufragios.



*** La fotografa

La foto es sepia. T apareces de pie,
a un costado de la mesa larga donde quedaron
las migas, los licores agrios, la marca del vino
sobre los manteles, los perfumes de siempre,
la aspereza del lino.
Eras joven y tal vez ibas a ser hermoso,
estirado hacia arriba como el silencio del campo,
como esas horas donde los muertos zumban bajo tierra
y siembran hogueras y rastros invisibles en nuestras casas.

Algo ocurri, despus: el derrumbe de las cosas
en que creamos, de las habitaciones en que dormimos,
mientras nos crecan las uas y los ngeles. No advertamos
esa primera desfiguracin de la realidad, ni, acaso,
ese fantasma concupiscente que te morda la mano
para tomar tu lugar, para borrarte del mundo
como se borran las marcas de agua en los retratos.

Luego sentimos nostalgia de ti. Pero era tarde,
y tus signos haban sido cambiados. Alguien ms
coma en tu plato, habitaba tus camisas, usaba
tus temblores para anunciar la hora del crepsculo.
Lo vimos repetido en tu espejo.
Lo vimos por toda la casa, disperso en cada objeto.
Lo vimos acumularse en nuestros recuerdos.
Por eso volvimos a la fotografa, desde donde l sonrea,
con la sonrisa cambiada, pero tuya, pero ajena.
Eras t, eran tus huellas, tus latidos,
y era l, que comenzaba a ser tu muerte.



*** El tiempo (o el verbo encarnado)

Esto es el tiempo: una piedra arrojada desde la altura
de Dios o de los hombres,
circular, pulida por el camino de fuego y aire que atraviesa,
ese espacio vaco en que dicen,
se desarrolla la falacia de la eternidad.

Cae sobre el agua y abre el crculo de nuestra vida.
Todo cabe all:
las mscaras desiguales que nos protegen o evidencian
como en un absurdo teatro de luces y sombras
el nmero de los das en que fuimos felices,
cada uno de los speros amaneceres en que negamos los sueos,
la vidriosa transparencia de los animales que acariciamos,
la rara inocencia que no pudo pervivir en nosotros.

La piedra cae. Y cuando el crculo alcanza
su mxima definicin, desaparece,
y las ondas no son ya ms que un eco triste
disperso entre otros crculos, de otras vidas,
que no son las nuestras. Ese roce sutil,
ese leve toque de agua ser el encuentro
entre dos cuerpos,
ese pedazo de amor, rabioso y breve,
hurtado a la muerte.



*** Anticipaciones I

Hablemos, por ejemplo, de la muerte,
de la rota iridiscencia de sus vestidos,
de la indiferencia con que asienta sobre nosotros sus manos,
y una maana, a pesar del patio que est quieto y sin novedad,
a pesar de que la ciudad sigue tragando obreros
como en un festn impiadoso,
se te aparece ella y te dice: vamos, murete, que a eso viniste.
Entonces t, que has aprendido las maas de la bestia,
le dices que no, que por papeles eres joven,
que no has alcanzado la edad en que aparecen las canas,
ni que conoces, por decir lo primero, Sumatra.
Y te defiendes del hueco que empieza a abrirse en la tierra,
ese, que al fin ser tuyo, sin tasas ni hipotecas,
y te defiendes de las ms lozanas flores
los epitafios grotescos, repetidos, impersonales.

Ella sigue ah, tranquila, limndose las uas,
bebiendo tu caf, fumando con impostada o natural soberbia
dejando que te agotes, que le hables,
que le digas lo de siempre, la injusticia, el tiempo,
que considere todo lo que an no hiciste,
las mareas que no acabaron de lamer tus tobillos,
esos crepsculos entre naranjos del Tucumn que nunca viste,
los hombres que no probaste...

Al fin se va, se levanta con esa elegancia de matrona rada,
y crees que la has convencido, cuando consideras tu vida,
y tomando la soga que sin querer, ella ha dejado sobre la mesa,
la pones en tu cuello y te lanzas al vaco, impiadosamente,
poniendo, en el salto, esa ltima mirada de esperanza,
esperando la mano amorosa que no habr de salvarte.



*** Acerca de la inutilidad de una palabra

T crees que la muerte te sucede solamente una vez.
Que hay un signo o dos que la anticipan,
pero no.
Hay una cifra finita de actos que nos acercan al final:
cuando cruzas una ciudad silenciosa en el taxi amarillo
a las 2:30 de la maana,
y tienes tiempo de pensar en tu cuerpo que pesa y duele por el cansancio,
y recorres con la mano la humedad de los vidrios,
la textura rota de las calles que se pierden en alguna forma de misterio.
Cuando tomas tu caf, presuroso,
y lees en el diario el desastre cotidiano,
como si la guerra, la locura y el hambre fueran cosas
que slo le pasan a otros.
Cuando amas, o crees que amas, y elaboras el complicado discurso
que te proveer de un animal tibio en tu cama, en tu mesa,
en los sueos que otros te negaron.
Cuando decides por el vestido rojo, o el vestido negro,
cuando doblas la esquina,
o te ves en el espejo, en que algo, una mueca,
te salva del espanto otra hora ms.
Cuando, distrado, eliges un kilo de manzanas,
una fecha para mudarte, la mudanza misma,
hasta el simple acto de levantar una lmpara e iluminar un cuarto,
Todo es una marcha lenta e inexorable hacia tu muerte.
Para qu, entonces, necesitas la palabra suicidio?



*** Disolucin de la realidad

Fantasmales 1

Todos los das,
atrs de un rbol oscuro y deliciosamente profundo,
los fantasmales esperan.
Empiezan a crecer de noche,
tras el cierre de transmisin de los partidos de ftbol,
despus de los micros religiosos,
mientras Marilyn Monroe gira incansablemente
en las sucias estaciones de trenes,
y alguien comenta, como soando:
Yo conozco esa tristeza, de algn lado...

A los fantasmales los hiere el perfume violento de las amapolas.
Es que a veces, ellos son viejos como catedrales,
y necesitan la amabilsima luz de los vitreaux,
las lmparas apenas insinuadas en los ojos de las muchachas vrgenes,
o la fosforescencia tenue de las lucirnagas.
Yo vi sus ojos clarividentes
una noche de lluvia,
dolorosos y enormes como lInferno, de Dante.

Es imposible que salgan de esta ciudad.
Primero,
porque la ciudad es un laberinto de rutas y espejos
nacida de un remoto sueo de Escher.
Segundo,
porque los fantasmales casi no tienen deseos.
Tercero,
porque son felices en esa zona perdida,
entre la Plaza de las revelaciones,
y las plantaciones de rosas.
Ellos abren todas las ventanas, an en invierno,
porque el alma, a veces, no les cabe en los hoteles.

Los fantasmales suelen ampararse
bajo la mirada amarilla de los perros callejeros.
Los aman por dciles,
por hambrientos,
porque arden en la noche,
pero sobre todo,
por las heridas de los autos de las avenidas furiosas.
Ambos reconocen en el otro,
a un hermano de la tibieza,
y, cndidos, serenos,
duermen abrazados, en los portales,
hasta que se encienden las manzanas,
y nace un crepsculo de entre las piernas de una mujer hermosa.



Fantasmales 2

Esta habitacin, triste como un lieder de Schubert,
se ha llenado de sombras.
Se pasean como tigres viejos,
mordiendo el desorden de las sbanas,
hacia cuya suavidad se derrama el tenue resplandor de la lmpara,
y el color grave y efmero de las calndulas.

Mueren de amor y de miedo, a las tres,
cuando pasa Juan con el caballo negro,
y se les eriza el sexo por la msica acompasada de los cascos.
Entonces, se los ve abrirse de piernas,
para contemplar la emigracin de cuervos,
las translcidas mariposas nocturnas,
y ese perfume como a rosa, que precede a los entierros.
As son cuando aman:
la boca se les vuelve de pan y azcar,
y si los frotas suavemente,
exhalan un inconfundible olor de ngel y cerezas.

Desaparecen trmulos, desnudos,
con la sexta campanada que anuncia el alba,
dejndonos con un ansia tal de volar,
que buscamos el edificio ms alto y gris,
para despertarnos muertos y solos, contra el asfalto.



Fantasmales 3

Eidolon, una vez bajabas entre incendios y desnudeces.
Haba, en ti, algo de mquina y de tigre.
Tu traje, de ojos y alas de calandria,
provocaba, en mi patio, una exasperacin de viento Norte
y luego de abrevar en los aljibes,
me viste y me hablaste,
y yo corr a mecerme en tus piernas,
como en un columpio suspendido en el abismo.

Las horas de caricias se hicieron inmensas.
El tiempo se ahuecaba en su lengua,
donde yo comulgaba sal y ostias,
un sabor de laurel y parasos,
o de bestias dormidas.

Suicdame, Dios.
Soy un pjaro y me han vaciado el ojo izquierdo.
He perdido, como los desamados,
la visin de la mitad del mundo,
y mi vuelo es circular e infinito,
como tu juego de dados,
sobre la cabeza de los corderos.

Qu eternidad me has dado, Eidolon?
Se abri, ante m, una habitacin ednica,
de flores secas y papeles viejos.
Era infinito el espacio, e infinitos los espejos
que la reproducan.
Empec a desandar la tristeza,
sin ganas, casi sin esperanza.



Fantasmales 4

Todo lo aduraznado.
Todo siempre del vuelo hablbame. De sus angelosidades que le tremaban,
que le resbalaban, como un vaso sobre las ancas de las yeguas.
Algo santo, no?, algo levitativo le ocurra en las maanas,
porque de pronto, era un zeppeln que soltaba cuerdas
encordada, sola dormirse, con todas sus extremidades
de austronauta, a salvo
Desde siempre, le vi la mariposidad saltndole por los ojos,
por las antenas de resolana
(de felpa)
(de polvo de oro)
por donde se dispersaba el viento,
vibrando, como en un arpa.
Temblaba, al alzarse las cortinas de luz,
el aro anaranjado, lbico, que doraba serpientes
y msculos de codornices. Algo, no s bien qu,
se le encenda gravemente adentro,
algo, una fogacidad volcnica.
Luego, entonces, comenzaban a volrsele
los pollerines almidonados, las trenzas,
los tazones de beber agua-mate, el pabilo,
y entre tantos ojos azorados, volaba,
en direcciones equvocas, un poco hacia arriba,
como una perfecta bruja, madura de oscuridades.

** Mara Elena Annbali
   m_e_annibali@hotmail.com
   Escritora argentina (Oncativo, Crdoba, 1978). Es estudiante de letras
   modernas en la Universidad Nacional de Crdoba (http://www.unc.edu.ar) y
   ejerce la docencia. Gan el primer premio en el Concurso Letras 2005
   de poesa; el segundo premio de poesa en el concurso de la Sociedad
   Argentina de Escritores (Crdoba, 2005), y mencin de honor en el
   Certamen Anual Internacional del Cuento Breve y Poesa de la Sociedad
   Argentina de Escritores (Sade, 2005). Ha participado en antologas de la
   Sade y en varias revistas culturales impresas y digitales. Mantiene una
   bitcora personal en http://chemadamme.blogspot.com.



=== Los pasillos del juzgado      Roderick Guzmn Meza ====================

Cuando divis los pasillos del juzgado, el doctor haba ya recibido
advertencias sobre la pesada dilacin del proceso. Se imaginaba, sin
embargo, un orden, un sistema de clasificaciones y cdigos donde su nombre
iba acompaado de un nmero, de unas cifras que animaban la idea de rigor,
de cronologa, de obligaciones y mandatos, un limitado espacio con sus
obvias estrecheces, pero sin impedimentos para solventar sus exigencias o
necesidades.

Haba tomado precauciones para no sucumbir al constante desequilibrio del
nimo, del espritu quebrantado por la carga del trmite y haba imaginado
de blanco las paredes, el tejado, las ventanas abiertas de par en par, por
donde circulaba el viento, por donde suban los sonidos y donde se
acurrucaban entre las lneas de polvo de los cristales los vaporosos
microorganismos de la patraa y el trfico. Pensaba en el sendero hacia su
casa, los rboles a su vera, las hojas cadas durante la estacin seca,
mordidas por ridas dentaduras de bichos invisibles. El aserrn del camino,
triturado por los pasos, menudo, ligero, fcilmente areo, marrn ante el
sol, gris ante la luna.

Recordaba una tarde en un automvil rumbo a las provincias centrales, los
campos abiertos, el cielo escarlata sobre la cspide de los macizos
montaosos, las nubes enredadas entre las ramas de los rboles, las
erizadas hierbas pisoteadas por las vacas y los labriegos, las excrecencias
rocosas, las lneas de los caminos rurales abiertos por la espontaneidad,
por el inters o el ocio. Vibraban en sus pupilas el tumulto de sombras, de
siluetas, de perfiles, con agudeza y trmula inexactitud, el tiempo se
dislocaba y cambiaba de direccin y abra las compuertas de un pasado
perpetuo, de un pretrito fantasmal e interminable, abono de la memoria, de
ciertas hendiduras abiertas por la cada de la arena, por el tenebroso
movimiento de las araas en la mente.

Seor, dnde queda la oficina de reclamos,

y la respuesta pertenece al silencio, a la serena apariencia de las algas
aletargadas sobre el vaivn de las olas, a los abruptos manchones de pasto
en los declives pedregosos donde se erizan latas de aluminio y vidrios de
botellas rotas con sus ambarinos dientes, como helados cartlagos
salpicados de hierro oscuro. La respuesta es un remolino, una escafandra
incrustada entre inertes sustancias del fondo del mar, azul, prpura,
verde,

Nadie sabe dnde queda esta oficina, en este edificio debe estar,

Piensa en su mujer, la pareja perdida ahora entre los vericuetos de las
sombras de las estatuas por donde suben los escarabajos y las hormigas
celebran sus interminables carreras, en el alboroto de formas de la ciudad,
debajo de aleros y letreros de nen, pisoteando la sombra de los edificios,
lneas divisorias de las aceras, fugaces alimaas que huyen de la
costumbre. Nadie puede pensar en el baile de las palmeras, en la
polinizacin de las plantas de los bcaros, en los capullos nevados, en los
alheles secretos de los ojales de las chaquetas, en los helechos fusilados
por una tormenta,

Seor, estas formas me las entregaron en la entrada. Dnde puedo encontrar
la firma requerida para continuar con los trmites,

Palabras inexploradas, idiomas desquiciados sin esperanza de entendimiento,
bablico galimatas. La tarde decrece, hace calor. El da se agiganta antes
de morir despedazado por las tinieblas. Los pasillos reverberan de pasos.
Tiemblan las sabandijas escondidas con sus alas plegadas, con sus antenas
recogidas sobre el crculo vtreo de sus ojos, se sacuden los restos de
tersura y las manchas de luz posadas sobre los ptalos, sobre los estambres
salpicados de claroscuro. Dnde pueden ser identificados los secretos, los
arcanos, los hechiceros terribles de la cofrada del silencio?

Me indicaron una oficina del tercer piso. En el mismo sitio donde se ubica
la recepcin de la correspondencia.

Plcida lucidez la de las ostras arrastradas sobre los fondos ocenicos.
Los cangrejos dormitando debajo de los cocoteros, enterrados en la arena o
escondidos entre los matorrales, preceden a los gnomos que no existen. Los
pjaros lanzando gritos contra los bejucos con aspecto de serpientes. Las
mujeres miran el color de sus uas, el reflejo de sus anillos, la redondez
de sus senos debajo de una blusa transparente con encajes en el sitio
exacto donde se dibujan los pezones. Nadie ha podido ver los raudos
espectros surcar los pasillos como cometas, como panderos zurcidos con
chispazos de cometas sobre los pequeos monumentos de la pereza, sobre los
pedestales de los bhos y los nubarrones parecidos a barbas de prceres
vencidos por su eterna inmovilidad.

Ser aqu, en esta puerta. All deber entrar, encontrar lo que busco,
mostrar mis documentos, firmar debajo de los sellos.

Y la puerta cerrada. Pesada muralla, bronce, plomo y hierro, rastro de
huellas desaparecidas debajo de la cancela, desfiladero obstruido por el
eclipse de las iniciativas, agonizantes, lquidas ya sobre las lneas de
las baldosas. Se alza el obelisco de la costumbre, la antorcha de la
pesadez, de la callada garganta del voltil espantajo, del mudo trepidar de
los balcones de concreto, de sus resbaladizos bordes, de los aleros
oxidados desde donde se zambullen los parsitos maduros para el vuelo hacia
las arterias y para sacrificar el exiguo tiempo disponible, de los ariscos
gerentes del mercado de sustancias sin figura, congeladas con partculas de
menuda tierra delineando una especie de vocabulario sin smbolos donde se
imparten instrucciones en idiomas incompletos sin oraciones, sin sintaxis,
sin semntica, sin verbos ni complementos. En las esquinas ciertas voces
desgranan el tiempo, lo convierten en ripios, destruido por acentos duros y
estrafalarios, como los brbaros de las estepas, como los torpes monstruos
de las tundras.

No contesta nadie. Qu hora es? An es temprano, no es el momento de los
alimentos, la puerta est cerrada con llave, no se escucha nadie dentro,
nadie habla, nadie se mueve,

y el avieso espritu del perverso duende de la nada salta por todas partes,
se desliza entre los armarios y los escritorios, asoma su faz detrs por
las ventanas, deja su vaho en los cristales y escribe palabrotas, fras
imprecaciones con su dedo inmaterial, tiembla ante el movimiento de los
expedientes, de los cantbricos abismos oficiales, de las paredes
levantadas con temor al crptico verbo de los agentes de los espacios de
materia inerte.

Nadie responde a nada en ningn lugar. Todas las puertas permanecen
cerradas. Llevo tiempo de buscar quien me atienda pero no obtengo
respuesta. Voy hacia todas las ventanillas, los despachos, los burs y
nadie est en su lugar.

Niebla, murallas, portones, pasillos, escaleras, ascensores, oficinas. El
mundo desdibujado por las medidas incumplidas, por los ngulos en lo alto
de paredes y en el punto inferior donde transitan las cucarachas y husmean
los ratones. La mudez de los retratos, la quietud impertrrita de las
banderas, de los estandartes. El soliloquio de las ventanas cerradas, el
murmullo de la madera de los estantes, el grito apagado de los ordenadores
adormecidos debajo de cilindros sin luz. Puede sentir la brisa provocada
por los geniecillos que recorren los pasadizos y se ren como hienas, puede
casi percibir el roce de los tteres constreidos por el odio contra los
vivientes, el golpe de las olas del cansancio, el aleteo de los pjaros
petrificados sobre las dunas del anonimato. Todo est diseado para asumir
el complejo formato de la inconsecuencia, de la falta de mtodo, del
ausente campo de desperdicios. Ridculamente, los Cristos clavados a
paredes cuarteadas, con las miradas impertinentemente puestas en los
abismos entre los senos de las secretarias, iluminados por los prpados
pintados de azul.

Ni siquiera hay una oficina de informacin donde me puedan asesorar.

El tiempo pasa, se arrastra como un perro herido en la calle. El vuelo de
un manto, oculta los rostros de las nulas cifras, de los reflejos ambarinos
sobre los relojes y las manos que se acercan con quietud y elegancia para
describir su permetro, para acribillar de huellas el triste mecanismo del
tiempo. No hay tribunales, no hay jueces ms que para la propia
desesperacin. No hay dnde descubrir la marisma donde se agotan los
esfuerzos de los palmpedos y los lquenes, de los batracios y los
microorganismos secretos de la violencia.

Pronto sern las cuatro y nadie me ha atendido, nadie me da una indicacin
favorable para desarrollar mi diligencia. Acaso aqu se definen los
intereses nacionales, las cuestiones del Estado?.

Y comienza a circular entre las nubes, afuera, en el perturbado mundo de
las cosas materiales, de las singularidades de la substancia y los
elementos, el gusano de la noche, el virus de las sombras y la nocturnidad.
Se aproxima con lentitud de enajenado, con la gravedad de la ausencia,
muerde primero las nubes, los retazos de cielo donde no hay pjaros, las
cimas de las colinas y los cerros, las copas de los rboles, desciende con
su apetito voraz por las cortezas, se desliza sobre las piedras, la hierba,
se eleva en contubernio con el roco y se eleva otra vez para lamer las
paredes, las murallas, las ventanas de los edificios, las cosas movibles,
la tierra toda.

Se termina el turno y no he podido adelantar nada. Otro da perdido, otra
jornada intil sin resultados. Puertas cerradas, despachos vacos, oficinas
solitarias, funcionarios ausentes, voces de fantasmas, movimientos de
folios por el viento, invisible como la muerte, alejado como la alegra.

No hay otro sendero. Se agotan todos los esfuerzos. El murmullo, las
puertas abiertas de par en par, los pasos contundentes sobre el maderamen,
sobre las baldosas. Hacia las lneas del final del da hay puntos diminutos
desapareciendo entre las cortinas de la tarde. La noche amenaza, la
oscuridad, el pensamiento de las fastidiadas grgolas en el permetro de
las plazas, las escafandras dejadas sobre los bancos, la pluma suelta en el
intersticio de una grieta en la tierra.

** Roderick Guzmn Meza
   rguzman78@hotmail.com
   Periodista, poeta y escritor panameo (Panam, 1957). Ha escrito obras
   como Herejas, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de
   Borges, El clon, Ejecucin de Judas, Genocidio, El padrastro y El
   fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una
   institucin estatal.



=== Tres poemas    Paz Dez Taboada =====================================

*** Coleccionista

   Hay quien rebusca por los vertederos
cartones, zapatillas y paraguas,
quien recoge del suelo colillas y botones
y quienes se abalanzan
sobre la plata sucia del pescado
y los tomates que en la acera sangran.

   Hay quien se sienta junto a los visillos
que tamizan la luz de la ventana
y sobre la camilla abre, risueo,
aquel lbum de sellos de su infancia.
Existe la avidez de los que encierran
en una misteriosa negra caja
monedas herrumbrosas y vencidas.
Y los que ordenan, con mirada cndida,
los ceniceros sobre las repisas
y en las mesitas bajas.

   Hay quienes coleccionan billetes de autobs,
los envoltorios del azcar blanca,
posavasos manchados de cerveza,
las ya inservibles llaves de la casa,
carteritas y cajas de cerillas,
y las postales. Voces de nostalgia.

   Yo colecciono nieblas,
olvidos y fantasmas
dentro de los floreros, en los libros
de amarillentas pginas,
detrs de los paisajes del pasillo,
dormidos entre fotos como sbanas,
en el armario junto a la colonia
y en los estantes de la ropa blanca.

   Olvidos archivados por orden de dolor,
enmadejadas nieblas y fantasmas
que taponan las grietas y rendijas
por donde afloran viejos afanes de venganza;
que tapizan rincones donde alienta el rencor;
que se deslizan ante las ventanas
para evitar el eco y que no atruene
el grito de mi rabia.



*** Bar blues

   Brbaro bar. La barra es la barrera.
Sobre los sucios cercos aguanosos
los vasos chapotean.
Resbalan manos, gestos y paraguas.
Los zapatos ajados pisotean
cscaras, servilletas y palillos
con torpe indiferencia.
Desde el rincn ms tibio, la ms turbia
mirada nos acecha.
Las voces se disputan el camino
y en la pared se estrella,
sobre el cristal de un cuadro renegrido,
la risa que restalla. Tintinea
el hielo reclamando las alturas.
El humo se congela
como una estola gris sobre los hombros
que se entrechocan. Vuelan
palabras que han perdido el rumbo. Olores
como garras se encrespan
y araan la sonrisa del cansancio,
desdibujado a/penas.
La lgrima se anuncia, frente al humo
estalla y se despea,
cae al vaso y el labio la recoge.
Salobre, la marea
fluye y crece. Y la mano,
que tiembla y que chorrea,
se alza, serpenteante y desasida,
y clava su rejn en la barrera.



*** Invitacin al viaje

    Acompame, ven. Por el camino
encontraremos perros y cristales,
semforos en rojo y cerradas las verjas
de los jardines secos donde la arena ahoga
los linderos bordados de flores humilladas.

   Pero no importa. Ven. Encontraremos
rostros adustos, dientes como garras,
violentos gestos y feroces gritos...
Con manotazos bruscos tratarn de alcanzarnos.

   Pero, juntos, t y yo seguiremos la ruta,
sonrosada y alegre, que no marcan los mapas
sobre el gris del asfalto. A cada instante
nos propondr el deseo un alto vuelo.

   Acompame, ven. Te invito a un largo viaje
contra el viento, sin coche ni maletas.
Dejaremos atrs placeres preceptivos
y a tanto triunfador con las cartas marcadas.

   Buscaremos el norte. Buscaremos un alto
bosque frondoso y el rumor marino.
Y, cercana la hora del silencio,
cuando el sol se derrama como un mbar
y encierra en su cristal rocas y espumas,
brindaremos, alegres, con la mirada absorta
ante la inmensidad del mar y del olvido.

** Paz Dez Taboada
   pazdiez@mi.madritel.es
   Escritora espaola (Vigo, Pontevedra). Reside en Madrid. Licenciada en
   filologa romnica y doctora en hispnica, es profesora de lengua y
   literatura espaolas de enseanza universitaria. Adems de artculos,
   estudios y otros trabajos, ha editado a Gil y Carrasco, Bcquer y
   Valle-Incln, entre otros. Con su marido, Miguel Dez R.
   (http://www.letralia.com/firmas/diezrmiguel.htm), es autora de
   Literatura espaola. Textos, crtica y relaciones (2 vols., Alhambra,
   1981 y 1984), Antologa de la poesa espaola del siglo XX (Istmo,
   1993), La memoria de los cuentos. Un viaje por los cuentos populares del
   mundo (Espasa-Calpe, 1998) y Antologa comentada de la poesa lrica
   espaola (Ctedra, 2005). Ha publicado los poemarios Voces tomadas
   (1990), El fuego oscuro (1991 y 1993), El curso de la sombra (1994 y
   1997), Rumor de vida (1996), Lucerna (1998) y Cada libre (2003).



=== Velas rojas      Patricia del Pilar Garfias Cceres ===================

La televisin no es ms que una caja emisora de miles de frecuencias con
informacin intil y ruidosa, lo confirmo mirando uno de esos aparatos que
han colocado en esta sala de espera. Me parece ms interesante observar el
constante ir y venir de la gente, comprobando que a pesar de encuentros y
despedidas emotivas el interior de este aeropuerto contagia un fro mayor
que el de la calle. Confundida entre tantos rostros desiguales, pies,
murmullos, siento como si las personas que llegan y se van pudieran ver a
travs de m. Por eso prefiero escapar de pequeas conglomeraciones de
personas y sentarme en uno de estos banquillos de concreto que han colocado
a las afueras. A unos pasos de distancia una mujer y sus hijos me miran de
reojo, mientras juegan con las manos tarareando cancioncillas.

Han transcurrido tres cigarrillos desde que llegu. La mujer sentada a mi
derecha ha ordenado a sus hijos no mirarme tanto, debo ser un mal ejemplo,
con eso de las campaas antitabaco, slo a m se me ocurre fumar incansable
frente a ellos. Imagino que inundo sus rostros de un gris amargo y pesado,
mientras escupo el humo con saa.

Esa noche haba preparado un guiso a medias elegante y para terminar el
cuadro inclu vino y un par de velas, a imitacin perfecta de lo que tantas
emisiones de TV y revistas me haban enseado, todo con el fin de entender
por fin tus manos, y me inventaba una serie de rituales destinados a
convertir en hogar una casa, un par de muebles incmodos y una cama.
Agregarle normas a la forma de entregarse.

Vas a tirarlo todo? te pregunt, y golpe tan fuerte como pude hacia la
nada, hacia tu rostro y dej caer mis puos sobre la mesa, para mirar cmo
desaparecas, justo como tantas veces lo haba imaginado. Finalmente las
velas terminaron por romper su frgil equilibrio dejndome a oscuras y en
silencio.

No me sorprende ser la nica que ha venido a recibirte, nunca te ocupaste
de hacer amistades, atropellando de pasada hasta las mas. Mirbamos como
hipnotizados la pantalla de televisin, que haca las veces de animador en
la casa, de no haber sido por esto, nada nos habra salvado de un
escandaloso e insoportable silencio.

Slo estamos t y yo y te crea. Aceptaba tu abrazo como un refugio del
mundo y de esa nia que an hoy me persigue gritando tu nombre. Te me
figurabas un oasis en medio de tanta gente, cada da ms extraa, tan
obstinada en apariencias, en modos y usos, de toda esa gente que anda por
ah con la mirada baja como de quien se ha extraviado. Yo tambin estaba
extraviada.

Que Espaa est muy bien, que la forma de pensar es diferente, que hay ms
libertad. Tendra que haberte dicho que los planes e historias que me
contaste estaban de ms, tendra que haberte confesado de todas las
ocasiones en las que me vi caminando sola por las calles bajo una lluvia
clida y suave y no tena miedo, mientras desaparecas entre esa misma
lluvia, sin embargo, tus noticias me llenaron de una irreparable
expectativa durante tantos aos; que an tuve la gracia de contestar
correos ocasionales, donde recordaba lo mucho que hacas falta.

Algo de m est contigo siempre y te mir sin contestar. De ah mi fe en
la presencia del otro t, ese que me hace sentir culpable de amanecer
acompaada y que realiza constantes y perceptibles movimientos en la
habitacin que compartamos, de otro modo tendra que asumir que las cosas
tienen propia decisin en cuanto a dnde ubicarse.

Estoy segura de que se trata de ti que viajas en algn estado etrico de
esos a los que se llega cuando se duerme y sin que uno se percate, y ests
aqu callado, perturbndome con tanto silencio de ti, mientras suena el
telfono, la televisin se enciende y cada sonido de esta casa sella tu
nombre en las paredes.

La mujer a mi derecha ha terminado por llevarse a los pequeos al interior
del aeropuerto, donde los nios reciben con abrazos a un padre que se mueve
nervioso y no se atreve a mirar a la esposa. Ella permanece unos pasos
atrs, lo ha visto llegar de la mano de una jovencita que los observa
apenada a unos metros de distancia. Divertida observo la escena y enciendo
otro cigarrillo.

La obligacin de besarse ante los amigos, compartir horarios, cama y lo que
pensbamos era necesario, todo formaba parte de un repertorio impuesto en
algn momento que habamos olvidado, pero amanecer dndonos la espalda era
mejor que la incertidumbre de encontrarnos solos. Que para cundo?, cmo
era posible?, nuestros padres insistan sin mayor xito con estas
preguntas, para conducirnos a un posible matrimonio o alguna otra costumbre
de esas que lo comprometen a uno con todos menos consigo mismo. Por qu se
empean en hacernos repetir sus errores?

Tiro el cigarrillo y entro a la sala de espera. De verdad hace fro. Segn
la ltima noticia en altavoz y pantalla t y tus maletas aparecern
acompaando tus probables nuevas canas en cualquier momento. Finalmente
desandars el camino que aprend de memoria y luego te irs de nuevo.
Tratar de leer en cada lnea de tu rostro las historias que omitiste
cuando al fin te mire y apenas sonras por verme.

** Patricia del Pilar Garfias Cceres
   patricia_garfias@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1985). Estudia la licenciatura en
   derecho en la Universidad Autnoma de Yucatn (Audy,
   http://www.uady.mx). Forma parte del Centro Yucateco de Escritores A. C.
   y es co-coordinadora de La Catarsis Literaria El Drenaje. Actualmente se
   desempea como supervisora del programa Salas de Lectura en Yucatn y es
   promotora de la lectura en el estado. Ha publicado textos en revistas y
   suplementos de literatura estatales, nacionales e internacionales como
   las revistas Navegaciones Zur, Registro y el Suplemento Cultural Arena
   del peridico Excelsior. Ha participado en diversos encuentros de
   escritores nacionales e internacionales. Fue becaria del Fondo Estatal
   para la Cultura y las Artes de Yucatn (Foecay) en su edicin 2005 en la
   categora de jvenes creadores en el gnero de cuento. Textos suyos han
   sido incluidos en obras como La otredad (coedicin de ICY, Cripil y CYE
   A.C., 2006), Voces en el laberinto, Novsimos escritores de Yucatn
   (ICY, 2006), en edicin, y en la antologa Cuentos del Caribe II.



=== Poemas      Eleazar Morn =============================================

*** Sentimiento un fuego

Di lo que tengas que decir,
En silencio,
Que tu mirada de furia me consuma,
Termina de una vez con mi corazn de cartn,

Salta con manos metlicas
Vamos a estrellarnos de realidad de fuego,
Ya se agot nuestra dulzura,
Se mud de calle y cuerpo

No llores
Ya tenemos demasiadas lgrimas
Dejemos todo en silencio para el tiempo tenaz
Vuela hacia las margaritas mariposa.



*** Claveles de fuego

Ya los pjaros no son lo mismo,
Ni el sol en la rivera,
Camino antao de tus ojos.

Las calles se fueron,
En su barca de colores,
Dejando un rutilante clavel,
Clavado en tus ojos.

Ni resucitar diez veces,
Para llevarme todo,
Y no olvidarte,
Slo seguir comiendo entre tus manos.

Amasando el pan del maana,
An volteo en las esquinas,
En la tarde del mundo,
Caminando cuesta abajo.



*** El Abuelo

Ah te vas en bruces,
Con la guadaa en la mano,
Pasajero indmito.

Ests solo en tu cielo de piedras,
Luchando por que se te oiga,
Por ser de nuevo un compaero.

Ausente en tu cueva de lgrimas,
Te resistes a no ser,
A no rendirte,
Compaero de la hora ltima.



*** En las afueras

Habr perros congelados
Hoy por de noche
En las afueras
Colgar un condenado
Halado a un coche
        Ocurrir en las afueras.
Y t silente
Abrazada a mi brazo
En el eje de tu mundo
Pero todos corren afuera.



*** No olvides

No olvides que te espero
Con los brazos colgados del horizonte
Con el pan de la maana
Y el hastiamiento de algunos das
No olvides que estoy aqu
Con el viento norte
Har algunos aos
Quizs te sorprenda
Que no llame a tu puerta
Pero an recorres mis ojos
No olvides
Aunque pierdas la memoria
En la hondura de otros ojos.



I

Hagamos como si recin te hubieras ido
Y como si ya estuvieras por regresar
De comprar el pan, de devolver una pelcula o del supermercado.
Como si no fuera domingo y no tuviera
Cinco agujeros en el pecho
Hagamos como si los mensajes del contestador fueran tuyos y tu voz no
      [titubeara en ellos,
Como si esto no hubiera sido escrito ni sentido.
Hagamos como si anoche el viento no hubiera causado estragos
En las terrazas de las casas familiares
Y como si la tristeza no fuera un monstruo de dos cabezas
Sentado al pie de la cama
Que se ira al verte llegar
De comprar el pan, de devolver una pelcula o del supermercado.



II

Yo di algunas vueltas
Me perd en algunos libros
O algunas canciones
Pens en todos los riesgos
Constru todas las hiptesis
Y todo se destruy al instante.
Jugu con todas las variables
Y no dan nmeros redondos
Y la nica que tengo.
Teniendo en cuenta las vueltas, los libros, las canciones, los riesgos
      [hipotticos y variables.
Es que quiero estar contigo
Y no dar ms vueltas.

** Eleazar Morn
   eleazarmorincaracas@yahoo.com
   Poeta venezolano (San Flix, Bolvar, 1974). Es abogado de profesin.



=== Una mosca que no deja dormir (extractos)      Carlos de la Hoz Albor ==

*** Manuel Cobo, escritor de ficciones breves

Manuel Cobo, escritor de ficciones breves, baja de su buhardilla para
comprar cigarros en la tienda de la esquina. Como slo piensa estar afuera
unos pocos minutos, no juzga necesario cerrar la ventana.

La tarde es fresca, apacible, sin ruidos que perturben su trabajo, y Cobo
piensa que cuando regrese podr terminar por fin esa historia en la que
trabaja desde hace un par de semanas. En verdad, resta poco: ajustar apenas
unas cuantas palabras a las que no le encuentra fuerza y decidirse sobre
colocar una que otra coma, detalles que l suele sortear sin dificultad. La
certeza de que esta vez tambin podr hacerlo cuando regrese, tiene feliz a
Cobo, quien en este momento baja los escalones de uno en uno y con una
sonrisa de satisfaccin.

Pero durante su ausencia una repentina ventolera penetra por la ventana en
la pequea estancia y levanta de la mesa las hojas de papel, el bolgrafo
de tinta negra, el lpiz, el borrador y hasta el pequeo diccionario de
latn que Cobo guarda con celo desde su juventud.

He aqu lo que, en un pausado pero doloroso inventario, alcanzan a ver los
ojos asombrados de este escritor de ficciones breves una vez abre la puerta
de su buhardilla: en un rincn de la sala, el rostro melanclico del
personaje de su historia, ms all, cerca al cajn de sus queridos discos,
la palabra consuelo, debajo de una silla el verbo recordar, y en la maceta
de la incipiente planta de anturio, revuelta con la tierra mojada,
solitaria y como aterida, la slaba tras. Desperdigados por el suelo,
tambin una mirada de pequeos fragmentos de palabras, letras y signos
tiles para la escritura.

Cobo es un escritor serio, pero no es un hombre que se deje afectar con
facilidad por aquello que es trascendental apenas en apariencia. As que,
despus de reponerse de la perplejidad en que por unos momentos lo tuvo
sumido aquella contemplacin, se agacha y comienza a recoger los retazos de
su historia y a ponerlos con extremo cuidado sobre la mesa vaca de
objetos. Ejecuta esa tarea con lentitud, con meticuloso cuidado. Sus manos
tiemblan, pero no vaya a pensar el lector que es a causa de los nervios o
de la expectacin por rearmar su historia. No: Cobo es un bebedor
empedernido, y para colmo de males, se alimenta y duerme mal. Tal vez por
eso ha tardado tanto en darle siquiera forma a la primera lnea de su
cuento. Ha intentado en una, en dos y tres oportunidades, pero las palabras
siguen sin alcanzar el orden que l les haba terminado de dar hace apenas
unos momentos, antes de que bajara a buscar cigarros a la tienda de la
esquina.

Pasado un tiempo vano, se da cuenta, entonces, de que es una tarea
prcticamente imposible, pues son en verdad innumerables los fragmentos
regados ac y all. Sonre con desencanto, se lleva las manos a la cabeza y
piensa que en otras circunstancias hubiera tenido que escuchar la sostenida
perorata de su mujer, que es una obsesa del orden y la limpieza. Pero ella
no se encuentra all, y Cobo, resignado ya a que tendr que volver a
sentarse y a comenzar la historia de nuevo, de una fuerte manotada en la
mesa hace caer lo que hasta ahora haba conseguido levantar del suelo.

Finalmente, mientras se procura los elementos necesarios para recoger el
rimero de palabras que se ha mezclado con hojas secas, colillas y cabellos
de su mujer y tirarlo al bote de la basura, Cobo piensa con nostalgia en
ese personaje de ojos tristes que, abandonado en el rincn de la sala,
pareca implorarle que le permitiera llegar con vida al final de la
historia.



*** Final para una conocida historia de amor

                                               A Rubn Blades, por supuesto

El trompetista de la vecindad sigue viviendo en un cuarto chiquito, con muy
pocos muebles. Pero ahora est viejo, triste, lleno de melancola y
terriblemente solo, pues Ligia Helena, la cndida nia de la sociedad con
la que un da se fug (como lo hacen los personajes de las grandes
historias de amor), muri al poco tiempo a causa de una innombrable
enfermedad, sin que el afn de su padre por buscarla ni los lamentos de su
madre preguntndose en dnde haban fallado hubieran cesado ni un solo
instante.

Amargamente se escurren los das en aquel cuartito, mientras l yace
postrado en una herrumbrosa y chirriante cama, en un estado de decrepitud
tan lamentable que sera iluso de su parte esperar que una sola de sus
notas (la ms sublime, digamos) logre despertar algn suspiro de amor,
siquiera en la ms ingenua de las nias que habitan las mansiones lujosas
de la sociedad.

Aun as, l es el hroe de esta historia.



*** El lector

                                            Los dioses tejen desdichas para
                                             que a las futuras generaciones
                                              no les falte algo que cantar.
                                              Homero, La Odisea, canto VII.

Sucedi el otro da a un minucioso lector de peridicos esto que me
dispongo a relatar, y que quizs, si se le medita bien, se salve de ir a
dar en el saco roto de la intrascendencia.

Dicho sujeto haba estado hojeando sin entusiasmo las pginas de un
vespertino local, cuando de pronto hall oculto entre las noticias de
inters general un titular que le llam la atencin sobremanera, en el que
concentr la mirada y que al cabo le dejara un motivo para reflexionar:
Turbamulta toma por asalto casa de un escritor.

Los detalles de la noticia informaban de una enfurecida multitud que, tras
derribar puertas y ventanas, lleg al modesto cuarto que serva de
habitacin al autor (el nombre de ste no se revela; el redactor se limita
tan solo a decir que se trata de un desconocido escritor de cuentos
fantsticos) y, procediendo con inexplicable saa, ante los rostros
atnitos de algunos testigos, prendi fuego a cuanto encontr. Despus, de
la misma manera intempestiva como haba llegado, la turbamulta abandon el
lugar dejndolo reducido a cenizas y envuelto en una sombra atmsfera de
desolacin.

Cerrando el diario, el lector de peridicos comenz a cavilar: Ah, de modo
que es un escritor. Como Stevenson tal vez, de quien le la otra vez que
crey siempre que, mientras dorma, unos duendes le dictaban sus
historias. Me pregunto: con cunta vehemencia no habra quizs anhelado
que, de sbito, algn terrible hecho sacudiera los cimientos de su vida?,
cuntos sern los das en la espera intil de ese oscuro suceso, alimento
para la obra que le mantiene a merced de la vigilia? Y he aqu que el
destino se muestra generoso y le ofrece uno. La Providencia, de la que
suele renegar, pues le hace vivir en medio de la ms insufrible monotona,
sa a la que, entre improperios, ha llamado fastidiosa dama, mueve de
manera tal sus hilos que le convierte a l mismo en objeto de su probable
fabulacin.

El lector recuerda ahora que la imagen de un escritor que ve arder su casa
en llamas no tiene antecedentes en las letras, o por lo menos l no conoce
ninguno. Y puesto que no es perspicacia ni lucidez lo que le falta,
concluye feliz: Habr que esperar que el espritu de este autor merezca en
verdad esta ddiva del destino y que, en lugar de sentarse a escribir, no
empiece a lamentar su suerte, a llorar amargamente el dolor de ser un
hombre sin fortuna.

Dobla el diario y lo pone sobre la mesa, al tiempo que comienza a tararear
una festiva meloda y, sintindose ingrvido, va de un extremo a otro de la
estancia. Su corazn es una campana que tae de alegra ante la certeza de
haber sido partcipe de esta revelacin.

Y con una sonrisa y la mano quemada comienza a escribir.



*** Breve historia

Hay un hombre sentado en la esquina. Ha permanecido all durante horas y
horas. Nadie advierte, al pasar, su cuerpo recogido en la esquina. Tal
parece que a l eso es lo que menos le importa: no reclama una mirada, no
pronuncia una sola palabra, no tiende la mano. Simplemente sigue all,
impasible, y hasta se dira que sin ver, sin or.

Poco a poco el hombre se fue sumando al paisaje de la esquina. Ahora apenas
se nota. No hay un gesto de asombro, no hay sorpresa entre los transentes.
Es como si la esquina, con sus paredes manchadas por el tiempo, hubiera
concertado con l hacerle parte suya. En adelante, este punto del vasto
universo slo existir con el hombre. Si se levantara, si diera unos
cuantos pasos y se perdiera por la primera calle, echaramos de menos su
presencia, comenzaramos a preguntar en seguida hacia dnde ha marchado.
Pero no hay aqu lugar para los sobresaltos: su figura sigue all, como
agregada a la porcin de oscuridad que con lentitud empieza a tomarse la
esquina.

No hay sufrimiento, no hay dolor ni angustia en l. Ninguna razn que nos
mueva a acercarnos, menos a afligirnos. Nada que nos obligue a bajar la
voz, ninguna pena que importunar. Ni siquiera deja un resquicio para que
finjamos piedad. Slo hay un hombre sentado en la esquina. Eso es todo.

      Estos cuentos forman parte de Una mosca que no deja dormir, libro
      indito que rene 23 piezas.

** Carlos de la Hoz Albor
   cdelahozalbor@hotmail.com
   Escritor colombiano (Barranquilla, 1966). Educador en la asignatura de
   lengua castellana. Ha coordinado talleres literarios y dirige la
   revista-taller Luna y Sol, de Barranquilla.



=== Poemas      Adriana Lamela ============================================

*** Nudosidad

Desato
las tormentas
paridas en mi boca;
yo
desato mi ego
arranco truenos
los bastardos
supuro nostalgias.
Y entretanto todo se desata;
desgarrados los labios
palidecen.
Sopla
el viento en la sangre
la razn
el misterio
las hojas
el invierno
los papeles ajados
cartogrficas huellas
atadas las manos
del senescente Atlas.
Tanto crculo roto
estalla en paralelas;
ahora
es un grito
atrincherado en la garganta.
Desato
la paz
de los zorzales / un pentagrama
de cuerdas vocales  doloridas
en inmvil suspenso.
Parte a parte
el tiempo
trapecios silenciosos
se acoplan a mi boca.
Muda
desato fronteras / y muda
observo
aquella sombra
la que era yo /entonces
anudada a mi ego.



*** (Geo)ausencia

                                    Mi soledad es todo cuanto tengo de ti.
                                Alla con tu voz en todos los rincones....
                                                                Olga Orozco

Puedo orlo; un planisferio de voces
Me hablan los meridianos.
Los paralelos me lloran
Extensiones de piel
orilladas de sal
Blanco grises ocres verdes
tan sola y tus dedos
que despeinan la noche
Huellas
avanzo las bardas y el viento
nostalgia
Me duele al oeste tu silencio
Y amanecen
mi sonrisa
tus sabores otoales
y el alma
me saliva
de anhelarte



*** ...Alucinar

Sapos de un cuento extranjero
Croac...
         croac
                croaban en los suburbios.
Hmedos sueos se retuercen infantiles;
de piedra en piedra y a las estrellas.
         Sapos exiliados
                Se robaron la noche
                        y no pude con ellos.
Mullido batracio la almohada;
prncipe verdes azul pies.
Llueven estrellas hadas torrenciales,
Amanece
                        y no pude con ellos.



*** ...no hay caricias

Milonga en los rosales,
demoradas espinas entre los ojos bhos,
rompen el grueso instante en que demoras la muerte.
Dicen las sombras del crepsculo que slo cuervos
hay entre la fronda verde de tus manos.
Y cada trozo de mis entraas
se estremece
al orte suspirar bajo la tierra que cubre tu recuerdo.
Hazme un favor: despdete del viento.
No hay caricias;
slo bordes afilados en mi boca.



*** ...de mutaciones y agonas

Se quedaron dormidos
debajo de una lengua proscripta.

Mutaron en suspiros hurfanos,
sobre labios inhspitos, aterrados e inmviles.

Incrdulos.

Se abrazaron al silencio cavernoso,
como almas platnicas en pena.

Ptreo manojo de sombras suicidas
suplicando la humedad de una boca.

Intiles.

Apenas una mueca reseca de ausencias
a orillas de un mar muerto.

Muerde el tiempo con restos de saliva
las agrietadas comisuras y agonizan...

Esos besos que no, besos sin besos.



*** ...Recuento

De jazmines vaca; inflada de bastas
apenas sostenida de una gara antigua.
Cenizas violetas la circundan.
Anima tan desterrada en los subsuelos
que ya ningn silencio ha de nombrarla;
infinita nostalgia de las horas
cenicienta dormida en el ocaso.
La toco la desnudo soy yo
soy de m o apenas
lo que queda.
...fragilidad

Memoria
Oscura regresin;
Persistente impreciso tiempo
desandando los horarios pjaros
en vuelos que construyen ilusiones
y destruyen los frgiles espacios temporales.
Eres sombra / vas o vienes? / aconteces...
Fluyes intensa y dibujas grises
y te derramas circular
exacta / inasible
memoria



*** ...sentencia

A vos
yo
en un poema
te poseo
Vuelo,
desde ahora
en un fragmento
de tiempo.
Vuelo
hasta darme
toda
en un poema
yo
a vos

** Adriana Lamela
   lameladriana@gmail.com
   Escritora argentina (Neuqun Capital, 1961). Trabaja como secretaria
   tcnica en una oficina del Estado provincial. Ha participado en el
   taller literario en lnea de Laura Calvo (Bariloche, 1998) y en el
   taller literario presencial de la Direccin de Cultura de Neuqun, a
   cargo de Roberto Giglione (1999-2000). Ha obtenido mencin especial en
   el V Concurso de Poesa y Cuento del Ro de la Plata, en Buenos Aires
   (1998) y varios trabajos suyos han sido premiados en juegos florales
   realizados en la provincia de Neuqun, como el Primer Premio en cuento y
   Primer Premio en Poesa y los Juegos Florales de Verano en la Ciudad de
   Centenario (1999). Un poema suyo fue escogido para la muestra
   internacional de poetas editada en 2005 por Editorial Dunken (Buenos
   Aires).



=== Cetrera      Yolanda Ramrez Michel ==================================

                                                ...habitantes del infinito,
                                  espectros sempiternos que por un instante
                                             suean que es posible morir...

Era casi madrugada. Segua lloviendo, sin embargo, despus de tronar
largamente, los relmpagos dorman rendidos. Ella sali de su casa. Cerr
con sigilo la puerta, la mano izquierda le colgaba exange, como un
calcetn del tendedero. Baj las tres gradas con grandes esfuerzos. Aspir
hondo. La calle luca desierta, las casas oscuras. Slo los faroles, con su
luz quieta, ofrecan un camino entre la tiniebla. La tormenta haba
concluido unos momentos antes su bravuconera; un ronquido satisfecho de
gotas vastas impregnaba el aire. A lo lejos un auto lanz a la acera
suspiros de agua.

El trayecto hasta la avenida resultaba largo en sus condiciones. Slo cinco
cuadras para encontrar un taxi, slo cinco pensaba. Sus pasos eran lentos,
arrastrados, pesados. Uno de sus ojos insista en cerrarse y con el otro
vea borroso. La cadera le lastimaba cada vez ms. An faltan tres
cuadras...

Pens que por la avenida seguramente pasara un taxi. Ojal no tarde. No
pudo llamar desde casa para pedir ayuda, el telfono qued inservible
cuando l lo estrell contra el suelo (adems no hubiera molestado a nadie
a esas horas). Ya casi llego! El semforo la mir con uno de sus ojos de
fuego, a slo una cuadra de distancia, pero nadie aparcaba en el crucero.
Si al menos la cadera no me doliera tanto!

La ltima calle pareca ms larga, estirndose conforme avanzaba. A cada
paso senta estar subiendo una colina, cargada con un costal lleno de
granadas maduras. Por qu granadas?, tal vez porque en ese momento
record a su padre? Su padre era cetrero, y le gustaban las granadas... y
coma la carne casi cruda.

Solamente media cuadra, aguanta! Una rodilla punzaba insistentemente
negndose a continuar, el dolor era tan agudo que no pudo ms y se
desplom. Con la mano que an poda mover evit estrellarse por completo en
la acera. Sus uas araaron el brillo del suelo. Qued tendida cual
horizonte quieto sobre el asfalto.

El semforo en la avenida gui en tres colores diferentes sus esferas
brillantes, y nadie pas por el crucero. La calle segua durmiendo, la
lluvia a ratos tupa el aire como una cortina brillante y fra silbando
promesas a los rboles.

Mir entre brumas el cielo oscuro. Dese quedarse ah para siempre... Hizo
un ltimo esfuerzo para incorporarse. En la parada del camin haba una
banca, ah podra descansar mientras apareca un taxi. Se dirigi a la
banca, tambaleante, y se derrumb sobre ella con un profundo suspiro.



Otra vez record a su padre; la hacienda de Tepatitln, la soledad... En el
centro de aquella casona haba un gran patio, flanqueado por macetas de
colores que reflejaban el sol en minsculos restos de arco iris y lo
estrellaban en el muro a ciertas horas. Una casa demasiado grande para
ellos. Su madre se haba ido cuando ella cumpli dos aos y qued al
cuidado de una ta solterona. Su padre hablaba poco con ellas, y ellas,
entre s, casi nada. Lo recordaba en el comedor, comiendo granadas,
enjugando de su boca la sangre de la fruta con una servilleta blanca que
luego la ta deba tallar y hundir en sustancias jabonosas durante mucho
tiempo.



Senta el suter prpura glido y pesado. Dos luces se acercaban y pens en
las estrellas. Ola a fro la lluvia, si al menos la cadera..! ah! Las
estrellas pasaron de largo y sinti el rasguo del agua en las piernas.
Qu sueo, qu dolor! Dios mo! Deb despertar a la vecina. Maldicin!,
qu mana la ma de no querer molestar gente. Otro par de estrellas! Tal
vez... Levant el brazo sano para hacerse notar. El auto se detuvo. Pero
cuando el joven conductor baj la ventanilla y la vio, arranc patinando
las llantas.

Qu hora sera? No poda regresar y pedir ayuda a algn conocido, las
cinco cuadras eran ya un abismo. El holn de su vestido comenz a agitarse
con el viento que despertaba de una corta tregua; heladas bocanadas de aire
acometieron contra ella. Un largo mechn espeso y escarlata azot su
mejilla, cerr los ojos y se trag las lgrimas



En el patio de la hacienda, si recordaba bien, tambin haba una banca; su
padre la coloc al lado del corral, un corral pequeo y descuidado; dos
grandes mallas de alambre cubran los extremos y albergaban a varias
gallinas. Ella disfrutaba intensamente entrar ah y acariciar las crestas
carnosas de sus aves. Cuidaba sus huevos, les daba puntualmente los granos
de maz, y cerraba muy bien la puerta de enrejados retorcidos para que no
las molestara el perro, un galgo pequeo que acompaaba a su padre a las
caceras. Su recmara estaba muy cerca del gallinero. Por las noches la
confortaban los serenos crujidos de la paja y las plumas.

Su padre siempre daba rdenes a la ta y al mozo a la hora de comer. Se
sentaba en la cabecera y coma en abundancia, abriendo mucho la boca al
masticar. El alimento se converta en retorcida argamasa de colores dentro
de sus dientes y algunas veces brotaba a travs de aquel borbotn de
mandados. En una ocasin cay sobre ella, en su mejilla, un trozo de carne,
y no atin a quitrselo por temor a molestarlo. La ta le limpi el rostro
mientras l segua dando rdenes.

Un da, su padre amaneci especialmente excitado, haba encargado un azor
para la halconera. Sus amigos traan a casa toda clase de aves de presa
para que l las adiestrara, era un experto. Los domingos salan desde
temprano con el perro y ella se quedaba sola, porque despus de misa su ta
iba con unas amigas y regresaba al terminar la tarde. Slo los cacareos
acompaaban su solitaria existencia...



Escuch el rumor de un motor y abri los ojos, pero apenas con uno de ellos
alcanz a percibir las luces. S, un auto se acercaba lentamente. Sobre el
techo un fulgor tricolor centelleaba. Despus de lo que pareci una
eternidad al fin el auto se detuvo frente a ella. Bajaron de la patrulla
dos policas y la ayudaron a levantarse. Seora, qu le sucedi? Al sentir
que los brazos de los uniformados la sostenan, torci el cuello y se fug
a la inconciencia.

Una enfermera la recibi en la sala de urgencias. Los policas quedaron
afuera en espera de tomarle una declaracin. El estado de esta mujer es
crtico, dijo un mdico, llvenla al quirfano.



El enorme azor era un ave majestuosa de alas cortas y redondeadas, ojos
amarillos y mortales garras. Meda cerca del medio metro de altura y su
color gris acerado evocaba oscuridad. Lleg dentro de una jaula sujeta con
cinchas a la espalda del jaulero. Su padre se puso un guante de grueso
cuero en la mano izquierda y una mscara protectora para sacarlo. Ella lo
observaba con precaucin detrs de un pilar del patio, senta que en
cualquier momento se precipitara sobre ella si sus abismales ojos la
descubran.

Las gallinas se agitaron en el corral al percibir la llegada del halcn. La
ta se santigu ante el demonio alado. Su padre se mostraba orgulloso y
contento. En el patio, junto a las macetas de colores, instalaron una
enorme piedra a la cual qued sujeto por una cuerda anudada en una de sus
patas. Su padre les advirti que era peligroso, y lo dijo con una sonrisa
satisfecha. Desde ese da el gallinero se encerr en un alterado y terco
silencio que ella comparti. Por las noches, cuando todos dorman, ella
sala de su habitacin rumbo al corral, caminaba de puntas, lo ms retirada
que poda del animal, y se quedaba a pernoctar entre las gallinas...



El dolor la devolvi a la realidad, alguien limpiaba sus heridas. Uno de
sus ojos permaneca cubierto por una gasa de cualquier modo vea borroso
con el otro. La enfermera mova la cabeza y frunca el ceo mientras el
doctor revisaba las puntadas de su mejilla. No poda mover el cuerpo,
largos muros blancos cubran su piel. Est despertando, dijo la enfermera
al tiempo que miraba hacia los policas. No les diga nada, hasta que est
bien, la detuvo el mdico. La llevar a terapia intensiva para que se
recupere antes de que sos empiecen con sus preguntas.



Aquel domingo fatal la lluvia lleg temprano, justo despus que su padre
regresara, contento y jactancioso, de cazar. Haban extendido sobre el
patio, en el espacio techado, varias perdices y unos conejos enormes. Todos
asesinados por el enorme azor. Su figura despiadada, recia, fulguraba entre
aquella carnicera. En sus garras todava quedaban restos de pelambre y
plumas ensangrentadas. El anillo que tena en una de sus patas brill con
un relmpago. El mozo at de prisa la cuerda que sala del aro, en la pata
del halcn, a la roca; quera irse con el patrn a brindar por la buena
caza deban salir antes de que el agua los obligara a quedarse. Nadie
record que la ta, esa noche, se quedara con una de sus amigas. Ella
observaba, desde uno de los enormes ventanales, las tristes plumas
esparcidas por el suelo, olvidados despojos de una batalla injusta. El
halcn aleteaba y recorra en giros frenticos el corto espacio de su
prisin sin rejas. La puerta se cerr de golpe y ella se supo sola. Un
relmpago tron y el ave trat de volar. Las nubes negras y pesadas se
rompan con estruendo. Como guerrero frentico, sujetado contra su
voluntad, el ave aleteaba ferozmente. De repente el viento sopl con furia,
azot los tallos de los crotos alzando a su paso hojas y basura. Pareca
que deseaba entrar en la casa, las puertas crujan a su empuje. Las
gallinas, desde su refugio, aleteaban y cacareaban espantadas; entonces, el
halcn se qued un momento inmvil, gir su cuello bruscamente, prest
atencin, y dirigi sus ojos al gallinero. Los rayos perfilaron las blancas
plumas en el fragor de la borrasca. Cuando otro relmpago, como descarga de
batera poderosa, ilumin de nuevo el patio, ella mir asustada: el azor
haba escapado, slo quedaba la cuerda, vbora inerte...

La puerta del gallinero se meca golpeada por rfagas de aire, dos gallinas
escapaban en loca huida con las plumas enfangadas. No lo pens dos veces y
aunque el fro escurra por su piel sali al patio, pareca un dbil ngel
en su delgado camisn blanco que se inflaba y desinflaba con los besos
salvajes del viento.



Cuando despierte pdele su nombre y los datos de algn familiar, dijo el
mdico a la enfermera de turno. Voy a revisar a los otros... con esta
lluvia siempre hay desgracias.



Entr al corral, cascarones sanguinolentos se adheran a sus pies, gallinas
desgarradas agonizaban, el caos se iluminaba a cada espasmo del cielo.
Algunas ya estaban muertas, otras, heridas y sucias, emitan estertores
desde la paja. En una nube de polvo hmedo vio agitarse una sombra enorme.
Sus ojos se clavaron en ella y sus garras soltaron el pescuezo de una
enorme gallina que agitaba como electrizada las patas. Un pollo piaba
fuertemente, la sangre manchaba sus plumas, los dems lo picaban excitados
por el rojo que lo cubra. El inmenso halcn, en un arrebato de grandeza,
quiso lanzarse sobre ella, pero al extender sus alas qued atrapado en la
malla torcida por la refriega. Al intentar liberarse, los extremos
punzantes se clavaron aun ms en su carne. Ella aprovech para tomar en sus
brazos los pocos hurfanos de la violenta escena. El agresor, preso en la
arqueada red de alambre, se desangraba. Con giros frenticos intentaba
librar su enorme cuerpo herido. Finalmente, sus ojos extraviados se
clavaron en ella. Pareca un gladiador colrico. La mir con rabia, una
rabia humana, de esas que salen en las noches de copas y lluvia.



La enfermera que lleg en el siguiente turno reconoci a la mujer herida
que volva en s. Ya le haba sucedido esto antes, pero no con tanto
salvajismo. Qu pas seora?, otra vez? Le digo que lo denuncie, al menos
djelo ya, un da la va a matar!

No, no fue l! Fue el halcn, el azor que regres por m, dijo ella
delirante; y se hundi nuevamente en la oscuridad.

** Yolanda Ramrez Michel
   yola_ramirezmichel@hotmail.com
   Bibliotecaria mexicana. Trabaja en el Colegio Ingls Hidalgo
   (http://www.cih.edu.mx), en el rea de animacin a la lectura,
   impartiendo clases de biblioteca y colaborando con la publicacin de una
   revista bimestral de literatura. Es miembro del taller literario de Ral
   Bauelos y de la Casa de Poesa Juan Bauelos.
   


=== Poemas      Aldo Jara =================================================

*** 1.

Qu palabra
Qu imagen
Qu verso
Escrito aqu/ ahora
Merece la totalidad
De la hoja en blanco



*** 2.

Para que se escribe?
Para escapar de la mentira
o para mentir
descaradamente



*** 3.

Pudo haber sido la escuela de Friburgo
pero el silencio no nos sentaba bien
preferamos el grito y la histeria
la daga mortal de quien juega sus cartas
en un circo imaginario
ms cerca de Benjamin que de Adorno
Besndonos descaradamente
con las gotas de modernidad
que golpean la acera
en la pulsacin de la vida y la muerte
Fuimos desde el inicio
el curso perfecto
para asegurarnos un lugar
en el mausoleo de los innombrables



*** 4.

Busqu las huellas de tu cuerpo
si por buscar entiendes:
husmear los rincones de un putero
zanjar las dudas que tuve
cuando nos topamos
y re-topamos en el privado
de Mc-Iver.
Busqu si entiendes por ello
indagar por la ruta de tu nombre
y de tus hombres
No lo hice ni lo hara
si supones por ello
repasar los camastros
con el olor de tu sexo
tropezar con tu ausencia
a costa de rasgarme
las rodillas

** Aldo Jara
   omarliter@yahoo.com
   Escritor chileno (Talca). Es bibliotecario de un colegio privado en la
   ciudad de Santiago. Textos suyos han aparecido en la revista Pluma y
   Pincel (1993) y en una antologa potica en su ciudad. Ha realizado
   adems labor de crtica literaria en revistas electrnicas.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Pan de oro      Luisa Miana ==========================================

      Novela
      Mira Editores (http://www.miraeditores.com)
      Zaragoza (Espaa), mayo de 2006
      ISBN: 84-8465-200-9
      156 pginas

Pan de oro es una historia contada a cuatro voces. Luis Milano, Toms
Berastegui, Mara de Heredia y Miguel Snchez se encargarn, a lo largo de
centenar y medio de pginas, de relatar la vida y milagros de Pedro Milano,
cada uno a su tiempo y en sus calidades de hijo, compadre, viuda e
historiador, que le dan a cada uno su particular visin de los hechos,
modelada por las emociones y reflexiones que la historia del personaje les
inspira en relacin con sus propias existencias.

Milano es italiano y escultor. Con la pretensin de triunfar en su arte y
de la mano del acaudalado mercader y consejero real Juan de Lacasa, llega a
Zaragoza en 1518, casi a la vez que el nuevo rey Carlos I mientras la
ciudad espaola se adentra decididamente en el Renacimiento y en una de sus
pocas ms prsperas. Pronto surgir una enconada rivalidad con Damin
Forment, el imaginero predilecto de la sociedad aragonesa, que acabar por
arruinarle la vida.

La historia surge a retazos, el mayor de ellos contado por Berastegui
casi dos tercios de la novela, de todos el que por ms tiempo conoci a
Milano y en quien ste deposita la suerte de los suyos cuando sabe prximo
el final. Cuando la vida de uno depende de la opinin de los dems, todo
en ella se torna obra de la mano de la fortuna impredecible, ms aun si
cabe, dice Luis, el hijo. Y es que Pan de oro no es slo la historia
apasionante de una vida, sino tambin una dilatada reflexin sobre cmo nos
reconocemos en los otros. No por nada el historiador Snchez testigo
indirecto de los hechos, a medio milenio de distancia, a travs de
facsmiles que lee en su ordenador declarar, hacia el final de la novela:
Yo soy Pedro Milano. Y si no lo soy, bien pudiera haberlo sido.

Publicada por Mira Editores en su coleccin Narrativa, Pan de oro es la
primera novela de Luisa Miana, quien deja traslucir en este ttulo su
experiencia en la investigacin de historia del arte, sin perder de vista
el oficio literario. De esta manera, el lenguaje de los personajes
medievales se encuentra a medio camino entre las expresiones hoy
naturalmente en desuso y una prosa florida y bien cuidada.

Funcionaria del gobierno de Aragn, Miana es licenciada en filosofa y
letras egresada de la Universidad de Zaragoza. Ha desarrollado un extenso
trabajo como parte de un equipo de investigacin dedicado a la escultura
aragonesa del siglo XVI, participando en ms de una veintena de
publicaciones, entre las que destaca El retablo aragons del siglo XVI;
estudio evolutivo de las mazoneras (1993). Adems es colaboradora y
coordinadora de la revista cultural digital El Cronista de la Red
(http://www.aragonesasi.com/cronista). La autora ha construido su blog, Pan
de Oro (http://pandeoro.blogia.com), basndose en el significado de esta
expresin en la novela.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Buscando el rostro de Jorge Nunes =====================================

                                                      14 de febrero de 2007

Buen da:

La razn principal de escribirles es que deseo conseguir una fotografa
actual o antigua del escritor venezolano nacido en Portugal, Jorge Nunes.
Deseo incorporarlo a una pgina de Internet y necesito una foto suya.

Conoc a Nunes hace muchsimos aos, en 1969 en Inglaterra, s que padece
actualmente de esclerosis mltiple y veo que su obra es poco conocida
siendo un excelente poeta y narrador, ganador incluso de uno de los
certmenes del diario El Nacional.

Les ruego, de ser posible, que me indiquen dnde puedo conseguir una
fotografa del poeta. Se los agradecer infinitamente.

Reciban un caluroso saludo, un beso enorme para esa Venezuela tan bella y
querida.

Mara Cristina Orantes
titinao@yahoo.com
El Salvador



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Todo el que se haya acercado, por va de experiencia, a la palabra potica
en su sustancial interioridad sabe que ha tenido que reproducir en l la
fulgurante encarnacin de la palabra. No ha odo ni ledo. Ha sido nutrido.
Se ha sentado a una mesa. Ha compartido, en rigor, un alimento.

      Jos ngel Valente. De La piedra y el centro (1983).



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