
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 161
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                         2 de abril de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
El idioma que vendr, Jorge Gmez Jimnez.             | Editorial
                                                         |
Lectora a domicilio. / Locos con derechos. / Naufragios  | Breves
hbridos. / Ganadores de editorial y caf. / La web de   |
los indrisos. / En los arrabales de Pars. / Primera     |
obra. / Detectives e inadaptados. / Libros en El         |
Hatillo. / Perros rebeldes. / Internet y literatura. /   |
Los quince de Cop.                                      |
                                                         |
Primer centenario del Ateneo del Tchira, Ana Berta    | Material
Lpez. / Gabriel Garca Mrquez en el Congreso de la     | especial
Lengua: Hay millones de lectores de textos en lengua    |
castellana esperando, hambrientos, de este alimento     |
                                                         |
Julio Espinosa Guerra obtiene el premio Sor Juana Ins   | Noticias
de la Cruz. / Biblioteca Cervantes lanzar portal de     |
publicaciones iberoamericanas. / Ruedan versin flmica  |
de Paradiso, de Jos Lezama Lima. / Falleci el          |
historiador mexicano Jos Luis Martnez. / Cien ttulos  |
de poesa publicar El Perro y La Rana este ao. /       |
Inauguran Ctedra Binacional Gabriela Mistral. / Pitol y |
Toledo reciben doctorados honoris causa. / Fallece el    |
periodista Manuel Ramrez Fernndez de Crdoba. /        |
Federico Andahazi acusado de plagiar una obra de teatro. |
/ Premio LH Confidencial para Joaqun                   |
Guerrero-Casasola. / Aprobada en Medelln la nueva       |
Gramtica Panhispnica. / Banco de Datos del siglo XXI   |
prepara la RAE. / Jorge Valds Daz-Vlez gana el Miguel |
Hernndez-Comunidad Valenciana. / Prximo Congreso       |
Internacional de la Lengua Espaola ser en Chile. /     |
Llevarn al cine la novela Pedro Pramo, de Juan Rulfo.  |
/ Usuarios de Internet podrn apadrinar palabras en    |
vas de extincin. / San Juan de Coln celebrar sus     |
segundas jornadas de literatura. / Dispora juda en     |
Amrica Latina y el Caribe analizarn en Nueva York. /   |
Celebrarn festival de poesa en la Feria del Libro de   |
Santo Domingo. / Banco del Libro dictar cursos en       |
Internet. / PEN World Voices rendir homenaje a Csar    |
Vallejo y Pedro Pietri. / Poesa de frica e islas del   |
Caribe en Festival de Poesa de La Habana. / Repblica   |
Dominicana incluida en convocatoria del fondo Cinergia.  |
                                                         |
Literatrame                                             | Literatura
http://www.literaturame.net                              | en Internet
                                                         |
lvaro Prez Capiello entre la verdad y el engao,     | Artculos y
Carmen Cristina Wolf. / Bosquejos del ms all          | reportajes
indagatoria, Rafael Prez Ortol. / Travesuras de la  |
nia mala, Miguel de Loyola. / Espaa Ca, ngel     |
Ruiz Cediel. / Escribir sobre un libro de oro, Juan    |
Guerrero. / La pasin segn la poesa, Benedicto       |
Gonzlez Vargas. / El Guernica de Picasso nada tiene    |
que ver con el bombardeo de Guernica, Ramn Fernndez   |
Palmeral. / Cuando el ro fluye, Benhur Snchez        |
Surez.                                                  |
                                                         |
Eleazar Marn, frente a un muro pintado de sueos: La   | Entrevistas
palabra tiene el poder de producir grandes cambios,     |
Rafael Ortega.                                           |
                                                         |
El diario de Frida Kahlo: una autobiografa del         | Sala de ensayo
cuerpo, Patricia Venti. / Jorge Eduardo Eielson: lo    |
trpico como paisaje, apareado, de heces sombras y      |
santas, Salomn Valderrama Cruz. / La identidad        |
hispanoamericana, Francisca Prez de Arce.              |
                                                         |
Sendas del Japn (a la manera de Basho), Norah         | Letras
Vaamonde Olive. / Poemas de Augusto Rodrguez. / El     |
rescate de los meses, Nadia Lugo. / Poemas de Homero    |
Vivas Garca. / El joyero, Laura Guilln Ramo. /       |
Notas de amor, Carolina Lozada. / Poemas de Jefrey R.  |
U. Pea. / Folletn con tinta animal, Rolando          |
Gabrielli. / Poemas de Livia Daz. / Visita de un       |
hombre viejo, rica Rozek. / Poemas de Leticia Herrera. |
/ Estamos aqu, o en Jauja?, Orlando Mazeyra Guilln. |
/ Poemas de Mnica Galleano Lehmann. / La fobia,       |
Ricardo Martnez-Mora. / Hombre sin alas, Paolo        |
Astorga.                                                 |
                                                         |
En una cama bajo la sbana blanca, Andra Rotaru. /     | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Javier Heraud.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
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    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
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    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||    EDITORIAL      |||||||||||||||||||||||||||

=== El idioma que vendr      Jorge Gmez Jimnez =========================

La ciudad colombiana de Cartagena de Indias fue durante los ltimos das de
marzo el foco de atencin del mundo hispanoparlante, al albergar dentro de
sus pretritas murallas el ms importante evento relacionado con el idioma
que compartimos ms de cuatrocientos millones de personas. El mismo idioma
que ha deslumbrado a la humanidad en esa larga elipsis que tiene en sus
extremos al Caballero de la Triste Figura y al coronel Aureliano Buenda.

El IV Congreso Internacional de la Lengua Espaola sirvi para apreciar la
fuerza con que se mantiene vivo nuestro ms importante medio de expresin.
Una corroboracin que no estuvo exenta, como es natural, de visos
apocalpticos, pues entre los muchos temas analizados en el congreso se
encontraba el siempre vigente de la batalla que libra nuestro idioma por
conquistar nuevos territorios. La influencia del espaol en Estados Unidos,
la interaccin con otros idiomas, la hibridacin que representa el fenmeno
del spanglish, el 4,5% que ocupa el espaol en la torta de Internet, fueron
algunos de los debates planteados en das recientes en Cartagena.

Una de las preocupaciones expresadas en el congreso se refera a la escasa
participacin del espaol en el mbito de la ciencia y la tcnica. No es un
hecho que se haya constatado ayer noms. En el primer congreso, celebrado
en Sevilla hace ya quince aos, el narrador y ensayista Santiago de
Mora-Figueroa, Marqus de Tamarn, citaba un estudio realizado en 1989 por
el investigador Brian McCallen, referido a la lengua inglesa como mercanca
mundial: Ms del 60% de los cientficos de todo el mundo puede leer
ingls, explicaba De Mora-Figueroa citando a McCallen, el 70% de todo el
correo va escrito en ingls y el 80% de la informacin almacenada en todos
los sistemas electrnicos est en ingls. Es posible que la proporcin no
haya variado mucho desde entonces.

La razn por la que este tema preocupa a los acadmicos es que la
participacin de nuestra lengua en el escenario tecnolgico podra ser un
indicador de desarrollo econmico. Es econmica, desde luego, la fuente del
entusiasmo demostrado por Csar Antonio Molina, director del Cervantes,
cuando en una declaracin a la prensa aplauda el hecho de que Chelsea, la
hija del ex presidente estadounidense Bill Clinton, leyera a Garca Mrquez
en espaol algo que a ms de un patriota lingstico le habr parecido
un exceso de parte de Molina.

La desventaja del espaol ante el ingls tiene muchas causas se ha
mencionado en diversas oportunidades, por ejemplo, la capacidad de esa
lengua para resumir extensos contenidos semnticos en vocablos diminutos.
lvaro Marchesi, secretario general de la OEI, haca hincapi, en el panel
dedicado a este tema, en que la escasa presencia del espaol en tales
mbitos tiene que ver con el bajo nivel educativo de la mayor parte de la
poblacin hispanoparlante, as como con el escaso apoyo de las
instituciones pblicas y privadas al desarrollo cientfico.

En la misma tnica fluyeron las crticas al espaol hablado en la red, un
tema que siempre convoca pasiones encontradas. Para Jos Luis Barcia,
director de la Academia Argentina de Letras, los jvenes de hoy escriben
ms que nunca, pero lo hacen como una mona. Lo cual no deja de ser cierto,
pero quizs haya que empezar a considerar que, como todo idioma, el nuestro
est en constante evolucin y, para mal o para bien, la escritura de mona
sea una de las variables incidentes en su propio proceso evolutivo.

No hay que olvidar, por ejemplo, que el fenmeno no es exclusivo de nuestra
lengua. Aunque en el mbito hispanoparlante suele atribursele a la
masificacin del telfono celular, en ingls es incluso anterior. Con la
llegada de estos aparatos se le ha dado el nombre de SMS language, y ha
tenido otras denominaciones anteriores como chatspeak o Internet slang.
Existe hasta un cdigo, una suerte de seudolenguaje, el l337
(http://es.wikipedia.org/wiki/Leet), que sustituye letras por smbolos y
surte un tipo de comunicacin muy especfica para comunidades informticas.
Fenmenos similares tambin existen en otras lenguas, como el ruso y el
francs. En el mismo foro del congreso, el investigador mexicano Ral vila
se sita al otro extremo de la discusin al proclamar que el espaol vivo
es, justamente, el que usa la comunidad hispanoparlante para expresarse en
Internet.

Una lengua no es un organismo esttico e imperecedero y, con franqueza, en
el pasado peores amenazas ha combatido este idioma nuestro pleno de ees y
haches. La academia no debe representar el papel de una Inquisicin de la
lengua, no tanto porque esto sea un despropsito, sino porque desgastar
sus energas en intentar sofocar un proceso natural de la biologa
lingstica. Y, de cualquier manera, no es descabellado pensar que la mona
acabe algn da escribiendo un sabroso clsico en un idioma brioso,
incontenible.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Lectora a domicilio. El ao pasado, bajo el sello de Alcin, fue publicada
Reading Edge, lectora a domicilio, la primera novela de la reconocida
escritora argentina Mara Neder. La obra, que narra las tribulaciones de
Teny, lectora a domicilio con bibliografa propia, y las incidencias
relacionadas con Reading Edge, la mquina de leer, ha sido presentada en
Buenos Aires (a cargo de Tununa Mercado y Gloria Pampillo), en Villa de
Merlo, San Luis (a cargo de Vicente Muleiro y Mario Ceretti), en Ciudad de
Mxico (a cargo de Roco Gonzlez y Yamil Paz Paredes) y recientemente en
la Feria Internacional de Libro de La Habana (Cuba). Neder, quien es
fundadora y presidenta de Puerto Almendro, Asociacin Civil sin Fines de
Lucro Por un Libro para Todos, ha publicado adems los libros de cuentos
Contra corazn (1993) y Entre los huecos (1994), y los poemarios Cuando
octubre (1997) y Fisura de boca (Alcin Editora, 2003).
http://www.letralia.com/firmas/nedermaria.htm

Locos con derechos. Desde el ao pasado est disponible, en la web del
sello editorial Slovento, el libro Los derechos de los locos, de la
escritora venezolana Marisol Correia (Valencia, Carabobo, 1969). Obra
irreverente y arriesgada, el libro, de 68 pginas, da fe de la extrema
sensibilidad de su autora y de su talento con las palabras y sus
laberintos. Un ttulo de referencia para todos aquellos que van ms all de
lo plano, de lo comn, de lo normal, y se atreven a leer entre lneas. Un
manual no al uso que otorgar al lector avezado un punto de vista
sorprendente y en todo momento interesante. Cuesta 10 euros y puede
conseguirse tanto en la web de la editorial como en las libreras
madrileas Gaztambide, Fuentetaja, Prgamo, La Regenta, El Drago y
Castellana 45. Licenciada en educacin mencin ingls y magster en lectura
y escritura, Correia trabaja como docente de ingls en el Preescolar
Guardera Estrellitas y en la Escuela de Educacin de la Universidad de
Carabobo, en Valencia (Venezuela). Particip en las I Jornadas Internas de
Investigacin de la Maestra en Lectura y Escritura (2000) con su ponencia
Relacin entre comprensin lectora e inteligencias mltiples de De
Beauport, y en el evento VenTesol con You can Write a Story (T puedes
escribir un cuento, 2002). Adems ha participado en diversos cursos
relacionados con los idiomas y con la educacin.
http://www.slovento.com

Naufragios hbridos. En febrero pasado se dio a conocer el veredicto del
III Concurso Internacional de la revista Hybrido, de Nueva York, en el que
result ganadora la poeta argentina Raquel Fernndez por su poemario
Naufragios. El segundo lugar del certamen recay en Espinas en la sien, del
poeta peruano Paolo Mario Astorga Requena. Adems recibieron menciones de
honor los poemarios Al rescoldo de la penumbra, de William Orlando Beltrn
Carrillo (Alemania), Sospechas de carne y hueso, de Jos Martn Hurtado
Galves (Mxico), El recreo de los ngeles, de Manu Ramos Bora (Espaa),
Esa otra forma, de Liliana Souza (Argentina) y Poemas a contrasombra, de
Pedro Arturo Estrada Zapata (Colombia). Participaron alrededor de 78
trabajos remitidos desde Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Per,
Colombia, Venezuela, Guatemala, Mxico, Estados Unidos, Espaa, Alemania,
Puerto Rico, Repblica Dominicana, Cuba y otros pases. El jurado estuvo
compuesto por Carlos Aguasaco, Jess Bottaro, Jos Osorio y Liza Rosas
Bustos, miembros del comit editor de la revista. Hybrido es una revista
acadmica creada en 1997 por estudiantes de doctorado en Literatura
Espaola de Graduate Center perteneciente a CUNY. La revista, que circula
en prensa y a travs de Internet, publica arte y trabajos literarios en
poesa, ensayo y cuento en espaol, ingls y portugus.
http://www.hybridomagazine.com

Ganadores de editorial y caf. El sello espaol Slovento, conjuntamente con
el Caf Libertad 8, organizaron en Madrid su I Premio de Relato Corto y
Poesa, que hace poco emiti su veredicto. En la categora de relato corto
los cinco primeros lugares fueron obtenidos por los textos Fenmenos
paranormales?, de Javier Torres Reymundo; Paralaje, de Francisco Javier
Prez; Jinetes de cobalto, de Ivn Villadangos Maln; El mendigo de la
armnica, de Luis Guijarro Miravete, y Era un da lluvioso, de Marisol
Correia. En poesa se otorgaron diez premios, correspondientes a los textos
Sin ti, de Violetta Brzhnikova Tsbizova; De la muerte o Dj Vu, de
Julen Carreo Aguado; Al fondo del pasillo, de Francisco Jos Martnez
Morn; Poema 40, de Ivn Carabao Aguado; Laberinto, de Almudena Gavala
Alustiza; Un verde hubiera, de Julen Carreo Aguado; Las lneas rojas
(poema en tres fragmentos), de Luis Luna; Endoscopia, de Ivn Carabao
Aguado; La espera y Desde la oscuridad, ambos de Javier Torres
Reymundo. Los jueces fueron Javier Azpeitia (Madrid, 1962), Jos Luis Allo
Falces (Milagro, 1951) y Antonio Aguilella Asensi (Alicante, 1977).
http://www.slovento.com/largeversion/max_slovento2.html
http://www.libertad8cafe.es

La web de los indrisos. Isidro Iturat Hernndez coordina la web Indrisos,
en la que promueve la forma potica creada por l y que ya comentara en un
trabajo en la edicin 147 de Letralia. Bsicamente se trata de un poema que
consta de dos tercetos y dos estrofas de verso nico. Iturat ha publicado
en su web abundante informacin sobre el indriso, e invita a quienes lo
deseen a participar en el apartado Colaboradores, destinado a acoger la
produccin de aquellos escritores que demuestren inters en probar escribir
poemas en la forma del indriso.
http://www.indrisos.com

En los arrabales de Pars. En marzo fue publicada, bajo el sello de
Ediciones Idea, Historias de un arrabal parisino, una novela del escritor
venezolano Vicente Ulive-Schnell en la que el lector se adentrar en la
cultura marginal de los habitantes de la Ciudad Luz. Con fresco y jovial
estilo, el autor acompaar al lector en su descubrimiento y adaptacin a
este barrio peculiar que vive en oposicin a las tensiones y valores del
resto de la ciudad. Es tambin aqu donde residen los pocos exponentes que
quedan de la bohemia artstica francesa: fotgrafos, pintores y escritores
que intentan hacer del arte su forma de vida. Impregnada de humor,
reflexiones precisas y mucha irona, Historias de un arrabal parisino
muestra ese Pars excluido de los obturadores de las cmaras tursticas
para rendir tributo a un barrio que vive y late bajo la petrificada
capa-museo de la ciudad gala. El libro, que cuesta 17,95 euros y puede
adquirirse en lnea, incluye imgenes de Tarek Ode Febles, de la exposicin
itinerante Ciudades Pars-Venecia (2006).
http://www.edicionesidea.com

Primera obra. El prximo 11 de abril, a las 7 de la noche, sern
presentados en el mbito Cultural El Corte Ingls, de Madrid, las obras
Madrid no vale una misa, de Nicols J. Valero; Tras el sol de Cartagena, de
Ana Ballabriga y David Zaplana, y Los hijos del Valle, de Luis Castilla,
integrados en la Coleccin Primera Obra del sello Maghenta, actividad a la
que asistirn los autores. Asentada en Zaragoza (Espaa), Maghenta
Editorial nace con la vocacin de dar a conocer nuevos valores literarios e
impulsarlos publicndoles su primera obra. Fruto de esta iniciativa son los
diez ttulos de esta coleccin, que se ampliar prximamente con la
publicacin de Direccin desconocida, de Inma Vela; El sonido del tiempo,
de Aniana Plaza, y Las migraciones efmeras, de Susana Rodrguez.
http://www.maghenta.com

Detectives e inadaptados. Fuentetaja ha organizado para este mes los
talleres presenciales de lectura Sherlock Holmes por Arthur Conan Doyle y
La estela de El guardin entre el centeno, usos del narrador en primera
persona en la narrativa norteamericana contempornea. El primero ser
dictado por el escritor, poeta y editor Jess Urceloy, fundador de
Ariadna-RC.com, y consistir en la lectura de El ritual de los Musgrave, El
intrprete griego, El sabueso de los Baskerville y otras ocho historias de
Sir Arthur Conan Doyle que sern analizadas y comentadas por los
participantes. En el segundo taller, el escritor Juan Jacinto Muoz Rengel
estimular a los participantes a analizar, adems de la obra de Salinger,
las novelas El lamento de Portnoy, de Philiph Roth; American Psycho, de
Bret Easton Ellis, y El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark
Haddon. Se dar especial importancia al estudio de la tcnica narrativa de
la primera persona, sus recursos, sus puntos fuertes y dbiles. Ambos
talleres tendrn una duracin de tres meses y se realizarn mediante
sesiones mensuales, cada mircoles de 8 a 10 de la noche. En ambos casos el
costo es de 30 euros por inscripcin (de la que los antiguos alumnos de
Fuentetaja estn exentos) y 80 euros al mes.
http://www.fuentetajaliteraria.com

Libros en El Hatillo. Este sbado 14 de abril a las 5:30 de la tarde sern
bautizados los libros Sendas de agua, de Marcia Revern, y Partculas, de
Tere Casas. La actividad es auspiciada por el Ateneo de El Hatillo en cuya
sede se realizar y The Cove Rincn International Inc. El Ateneo se
encuentra en la segunda etapa de la urbanizacin Lomas de la Lagunita, al
final de la calle Tovar, en El Hatillo (Caracas).
marciareveron@gmail.com

Perros rebeldes. El prximo 18 de abril a las 8 de la noche, en la Sala
Experimental del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos
(Celarg), se presentar el I Ciclo de Teatro Mnimo titulado La rebelin
de los perros organizado por Dramtica Iberoamericana, un espacio de
difusin para la dramaturgia iberoamericana contempornea, donde se dar
cabida a voces consagradas y nuevas voces, a travs de lecturas
dramatizadas. Este primer ciclo recoge piezas breves de noveles autores
cuya temtica principal gira alrededor de la figura del perro. Como centro
gravitacional se encuentra la pieza Historia del hombre que se convirti en
perro, del reconocido dramaturgo argentino Oswaldo Dragn. El resto de las
piezas fueron escritas por los dramaturgos venezolanos Loida Prez, Juan
Ramn Prez, Vicente Lira, Gerardo Blanco, Vctor Vegas y Jos Antonio
Barrios. Las palabras de presentacin estarn a cargo del prestigioso
acadmico y crtico teatral Orlando Rodrguez. La puesta en escena contar
con las actuaciones de las actrices Linsabel Noguera y Mabe Hernndez y los
actores Josu Gil, German Mendieta y Darwin Barroeta, todos bajo la
direccin general de Loida Prez.
http://www.celarg.org.ve

Internet y literatura. El Centro Cultural Peruano Britnico celebra este
mes un interesante ciclo de mesas redondas titulado Ms all de la red:
Internet y literatura, que pretende dar a conocer las ventajas de la red y
analizar si la literatura impresa pierde terreno ante la vorgine virtual.
Las sesiones sern los lunes 2, 9, 16 y 23 de abril desde las 7:30 de la
noche en el auditorio del Centro Cultural, ubicado en el jirn Bellavista
531-Miraflores (Lima, Per). Hoy 2 de abril, Giancarlo Stagnaro moderar la
mesa Creadores en Internet, en la que leern sus ponencias Miguel
Ildefonso (Los desmoronamientos sinfnicos), Martn Ziga
(Urbanotopa), Jos Aburto (Hiperpoesa) y Manuel Antonio Cuba
(Experiencia de libros digitales). El 9, Mario Granda modera la mesa
Revistas literarias y culturales, donde se hablar de las publicaciones
El Hablador, Bocanada, Aeropuerto y Lapsusweb, con Mauro Marino, Francisco
Izquierdo, Mario Coln y Giancarlo Huapaya como invitados. El 16, Jos
Donayre, rika Almenara, Ivn Thays y Juan Carlos Bondy hablarn sobre
blogs literarios en una mesa moderada por Francisco ngeles. Finalmente, el
23 se realizar un recital de poesa con poetas que han publicado en
soportes virtuales, moderado por Francisco Izquierdo y con la participacin
de Vctor Velasco, Vedrino Lozano, Arianna Castaeda, Andrea Cabel, Gloria
Macedo y Alessandra Tenorio.
http://www.britanico.edu.pe

Los quince de Cop. El pasado 27 de marzo el jurado del Concurso Nacional
XIV Bienal de Cuento Premio Cop 2006, que organiza anualmente la
compaa Petrleos del Per, emiti su veredicto tras analizar las 1.607
obras participantes. Adems de conceder el premio Cop de Oro al relato El
mestizo de las Alpujarras, de Selenco Vega, quien recibir 5.000 dlares,
los jueces escogieron a El mapache, de Sergio Galarza, y a La casa
muerta, de Alina Gadea, como premios Cop de Plata y Bronce,
respectivamente. Estos cuentos, junto con los de otros doce finalistas,
aparecern prximamente en el libro El mestizo de las Alpujarras y los
cuentos ganadores y finalistas de la XIV Bienal de Cuento Premio Cop 2006,
en el que se incluirn los textos de Abel Aguilar Urdanivia, Jorge Emilio
Harten Rodrguez-Larran, Johnny Barbieri, Juan Carlos Bondy, Sebastin
Esponda, Gabriela Caballero Delgado, Fabrizio Tealdo Zazzali, Ladislao
Plasencki, Arturo Mosqueira Cornejo, Nstor Vicente Sobero Rusca, Ulises
Gonzales Garca y Vctor Borrero Vargas. El jurado estuvo integrado por
Pedro Cateriano, en representacin de Petroper; Carlos Eduardo Zavaleta,
por la Academia Peruana de la Lengua; Eduardo Hopkins, por la Pontificia
Universidad Catlica del Per; Antonio Glvez Ronceros, por la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos; y Manuel Lpez Rodrguez, por el Instituto
Nacional de Cultura.
http://www.petroperu.com.pe



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=== Primer centenario del Ateneo del Tchira      Ana Berta Lpez =========

Este viernes 23 de marzo se dio inicio formalmente al primer centenario de
la Sociedad Saln de Lectura, Ateneo del Tchira. El Concejo Municipal en
Sesin Solemne condecor a tres de los trabajadores y colaboradores de ms
antigedad en la institucin: el seor Elas Omaa, con treinta aos en el
cargo de portero y fiel guardin del Ateneo, la seora Rita Naranjo, quien
tiene veinte aos cuidando de la pulcritud y mantenimiento del edificio y
colaborando siempre en todo lo que se requiera y, merecedora de mencin
especial, la seora Blanca Martnez de Brandt, coordinadora general y el
cerebro que organiza todo para que el funcionamiento del Ateneo sea
perfecto.

Con veinticinco aos de servicio, Blanca es, por as decirlo, el pilar que
sostiene el andamiaje pues es ella quien arma proyectos, organiza fechas,
eventos, protocolo y cualquier cosa que se requiera. Esta entrega
incondicional sin duda que ha suscitado pasiones, hay quienes la quieren y
respetan mucho y otros que sencillamente la adversan. En todo caso, y por
sobre esas pasiones, Blanca contina firme en su puesto. Impertrrita ante
las tormentas, luchando siempre por llevar adelante la institucin. Y sera
una inmensa injusticia no reconocer que, en gran medida gracias a su
trabajo arduo, constante, de hormiguita, el Ateneo del Tchira se mantiene
como casa abierta para y por la cultura. La sesin fue altamente emotiva ya
que los homenajeados son los amigos del diario compartir.

Los concejales develaron una placa de mrmol conmemorativa en la que se
puede leer: 1907-2007. El Concejo Municipal Bolivariano de San Cristbal
se regocija en el centenario del Saln de Lectura Ateneo del Tchira
augurando muchos aos de saber y docencia a esta memorable casa, smbolo de
cultura y en la memoria de San Cristbal. Concejal Jorge Jess Snchez
Duque, presidente del Concejo Municipal; TSU Rigoberto Jos Rivas,
vicepresidente; profesor Jess Andrs Durn Lpez, concejal; seor Nelson
A. Salinas Mndez, concejal; seora Bertha E. Ceballos Garca, concejala;
Lic. Msc. Ender Jos Arteaga Vargas, concejal; licenciada Mnica M. Garca
Tezzi, concejala; TSU Ana Mara Contreras S., concejala; seor Gustavo
Delgado Lpez, concejal. Refrendado: abogada Mara Alejandrina Ruiz
Barrera, secretaria del Concejo Municipal.

Los momentos ms destacados fueron el minuto de silencio en honor de esa
magnfica dama y gran mujer que fue doa Mara Santos Stella; mientras la
trompeta de la Banda Municipal deslizaba en el ambiente su voz tristemente
solemne, algunos derramaron lgrimas al recordarla y otros percibimos
claramente su presencia caminado entre los asistentes, observndolo todo y
disfrutando la sesin. Quin puede dudar que ella estaba all? No estara
de manera visible para estos ojos terrenales, pero el alma, el espritu de
doa Mara, estoy absolutamente segura de que nos acompa ese da y lo
har en cada una de las celebraciones que con motivo del centenario se
lleven a cabo. Era su sueo y deseo ferviente que el aliento de vida le
llegara hasta este da, pero el hado no lo quiso as. Mas conocindola
sabemos que habr hecho uso de alguna de sus famosas banderillas y Dios le
permitir, desde otra dimensin, estar presente en su ansiado centenario
del Ateneo.

El otro punto importantsimo de ese da fue el discurso ofrecido por el
msico, historiador y abogado Luis Hernndez Contreras, miembro de la
actual junta directiva, quien con su sapiencia y por dems grata manera de
contar los hechos nos pase por la historia del Ateneo desde que comenz
siendo un humilde saln de lectura, en el botiqun La Francia del no menos
humilde Jos Antonio Guerrero Losada, pasando por las personalidades que lo
han presidido y las luminarias que lo han visitado, hasta los actuales
momentos.

La importancia que el Ateneo del Tchira tiene es en primera y obvia
instancia ser el precursor de este tipo de instituciones en el pas, y en
segundo y no menos importante lugar, que este Saln de Lectura fue
levantado en un momento histrico en el que pensar libremente era casi
pecaminoso y hasta penado con la crcel; aun as el Ateneo se impuso hasta
llegar a nuestros das. No puede uno negar que hubo momentos de hermtico
oscurantismo y es al recordar esos momentos cuando puede comprenderse
realmente la importancia de la actitud y decisin del arquitecto Henry
Matheus Jugo y del grupo Ariete al abrir literalmente, las puertas del
edificio a todo el que quisiera entrar, logrando con ello el inicio de una
nueva era en el mbito cultural de San Cristbal.

El Ateneo del Tchira es un pilar valiossimo y un ejemplo a seguir. Por
ello es que resulta tan injusto y triste la poca receptividad, la poca
importancia que se le est dando a este centenario. De todo corazn
deseamos que la colectividad en pleno tome conciencia de que el Ateneo es
una casa donde cabemos todos, con nuestras ideas y pareceres. Una casa
abierta a la pluralidad en todos los sentidos. Dmosle una mano al Ateneo!

** Ana Berta Lpez
   ablaconsta@yahoo.es
   Fotgrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Curs estudios en el
   Taller de Actuacin Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
   curs el Ciclo Bsico de Arte Dramtico en el IFAd y el Taller de
   Elaboracin de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San
   Cristbal, Tchira, donde reside actualmente, tom el Taller de
   Actuacin para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la
   obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Teln, en 1989, mientras en
   televisin se desempe en Radio Caracas Televisin como actriz
   destajista en varios programas tales como Selva Mara, Seora, Abigal,
   Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente
   independiente de actuacin en la Direccin de Cultura y Bellas Artes del
   Tchira, la Unidad Educativa Bolivariana Pramo de La Laja y el Colegio
   Don Bosco, entre otros entes. Como fotgrafa curs los talleres
   Fotografa y cultura popular, dictado por Mariano Daz, y Revelado y
   copiado blanco y negro, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
   Tchira. Ha presentado sus trabajos en la exposicin colectiva
   Creadores del hecho fotogrfico, en la Fototeca del Tchira (2004), y
   en las individuales Capturando egos, en la Casa Steinvorth (1999);
   Ojos de miles miradas, en la Fototeca del Tchira (2004), Aunque sean
   tonteras, escrbeme!, en el Consulado de Venezuela en Ccuta y en el
   Ateneo del Tchira (agosto y noviembre de 2005) y A escena!, en la
   Casa Sindical San Cristbal (2006).



=== Gabriel Garca Mrquez en el Congreso de la Lengua ====================
=== Hay millones de lectores de textos en lengua castellana ==============
=== esperando, hambrientos, de este alimento =============================

      (Nota del editor: durante la inauguracin del IV Congreso
      Internacional de la Lengua Espaola, celebrado en Cartagena de
      Indias, Colombia, entre el 26 y el 29 de marzo, el escritor Gabriel
      Garca Mrquez fue homenajeado por los mltiples aniversarios a los
      que arriba este ao. A continuacin presentamos a los lectores de la
      Tierra de Letras el emotivo discurso pronunciado por el autor de Cien
      aos de soledad, en el que aparte de revertir el homenaje hacia los
      lectores de habla hispana, revela las dificultades por las que pas
      mientras escriba su obra cumbre).

Sus Majestades, don Juan Carlos y doa Sofa.
Seor presidente de la Repblica y seora de Uribe.
Seor presidente del Panam, Martn Torrijos.
Amigos todos.

Ni en el ms delirante de mis sueos, en los das en que escriba Cien aos
de soledad, llegu a imaginar que podra asistir a este acto para sustentar
la edicin de un milln de ejemplares. Pensar que un milln de personas
pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con 28 letras del
alfabeto y dos dedos como todo arsenal, parecera a todas luces una locura.

Hoy las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que
ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un milln de lectores, y hacia
un artesano, insomne como yo, que no sale de su sorpresa por todo lo que le
ha sucedido.

Pero no se trata ni puede tratarse de un reconocimiento a un escritor. Este
milagro es la demostracin irrefutable de que hay una cantidad enorme de
personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto
un milln de ejemplares de Cien aos de soledad no son un milln de
homenajes al escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este
tiraje descomunal. Es la demostracin de que hay millones de lectores de
textos en lengua castellana esperando, hambrientos, de este alimento.

No s a qu horas sucedi todo. Slo s que desde que tena 17 aos y hasta
la maana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos
los das, sentarme frente a un teclado, para llenar una pgina en blanco o
una pantalla vaca del computador, con la nica misin de escribir una
historia an no contada por nadie, que le haga ms feliz la vida a un
lector inexistente.

En mi rutina de escribir, nada he cambiado desde entonces. Nunca he visto
nada distinto que mis dos dedos ndices golpeando, una a una y a un buen
ritmo, las 28 letras del alfabeto inmodificado que he tenido ante mis ojos
durante estos setenta y pico de aos.

Hoy me toc levantar la cabeza para asistir a este homenaje, que agradezco,
y no puedo hacer otra cosa que detenerme a pensar qu es lo que me ha
sucedido. Lo que veo es que el lector inexistente de mi pgina en blanco,
es hoy una descomunal muchedumbre, hambrienta de lectura, de textos en
lengua castellana.

Los lectores de Cien aos de soledad son hoy una comunidad que si viviera
en un mismo pedazo de tierra, sera uno de los veinte pases ms poblados
del mundo.

No se trata de una afirmacin jactanciosa. Al contrario, quiero apenas
mostrar que ah est una gigantesca cantidad de personas que han demostrado
con su hbito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con
mensajes en castellano.

El desafo es para todos los escritores, todos los poetas, narradores y
educadores de nuestra lengua, para alimentar esa sed y multiplicar esta
muchedumbre, verdadera razn de ser de nuestro oficio y, por supuesto, de
nosotros mismos.

A mis 38 aos y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 aos, me sent
ante la mquina de escribir y empec: Muchos aos despus, frente al
pelotn de fusilamiento, el coronel Aureliano Buenda haba de recordar
aquella tarde remota en que su padre lo llev a conocer el hielo.

No tena la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia
dnde deba conducirme. Lo que hoy s es que no dej de escribir ni un solo
da durante 18 meses, hasta que termin el libro.

Parecer mentira, pero uno de mis problemas ms apremiantes era el papel
para la mquina de escribir. Tena la mala educacin de creer que los
errores de mecanografa, de lenguaje o de gramtica, eran en realidad
errores de creacin, y cada vez que los detectaba rompa la hoja y la
tiraba al canasto de la basura para empezar de nuevo.

Con el ritmo que haba adquirido en un ao de prctica, calcul que me
costara unos seis meses de maanas diarias para terminar.

Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, era una mecangrafa de poetas y
cineastas que haba pasado en limpio grandes obras de escritores mexicanos,
entre ellos La regin ms transparente, de Carlos Fuentes; Pedro Pramo, de
Juan Rulfo, y varios guiones originales de don Luis Buuel.

Cuando le propuse que me sacara en limpio la versin final, la novela era
un borrador acribillado de remiendos, primero en tinta negra y despus en
tinta roja, para evitar confusiones. Pero eso no era nada para una mujer
acostumbrada a todo en una jaula de locos.

Pocos aos despus, Pera me confes que cuando llevaba a su casa la ltima
versin corregida por m, resbal al bajarse del autobs, con un aguacero
diluvial, y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las
recogi, empapadas y casi ilegibles, con la ayuda de otros pasajeros, y las
sec en su casa, hoja por hoja, con una plancha de ropa.

Lo que poda ser motivo de otro libro mejor, sera cmo sobrevivimos
Mercedes y yo, con nuestros dos hijos, durante ese tiempo en que no gan
ningn centavo por ninguna parte. Ni siquiera s cmo hizo Mercedes durante
esos meses para que no faltara ni un da la comida en la casa.

Habamos resistido a la tentacin de los prstamos con inters, hasta que
nos amarramos el corazn y emprendimos nuestras primeras incursiones al
Monte de Piedad.

Despus de los alivios efmeros con ciertas cosas menudas, hubo que apelar
a las joyas que Mercedes haba recibido de sus familiares a travs de los
aos. El experto las examin con un rigor de cirujano, pas y revis con su
ojo mgico los diamantes de los aretes, las esmeraldas del collar, los
rubes de las sortijas, y al final nos los devolvi con una larga vernica
de novillero: Todo esto es puro vidrio.

En los momentos de dificultades mayores, Mercedes hizo sus cuentas astrales
y le dijo a su paciente casero, sin el mnimo temblor en la voz: Podemos
pagarle todo junto dentro de seis meses.

Perdone, seora, le contest el propietario, se da cuenta de que
entonces ser una suma enorme?.

Me doy cuenta, dijo Mercedes, impasible, pero entonces lo tendremos todo
resuelto, est tranquilo.

Al buen licenciado, que era un alto funcionario del Estado y uno de los
hombres ms elegantes y pacientes que habamos conocido, tampoco le tembl
la voz para contestar: Muy bien, seora, con su palabra me basta. Y sac
sus cuentas mortales: La espero el 7 de setiembre (sic).

Por fin, a principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina
de correos de la ciudad de Mxico, para enviar a Buenos Aires la versin
terminada de Cien aos de soledad, un paquete de 590 cuartillas escritas a
mquina, a doble espacio y en papel ordinario y dirigidas a Francisco
Porra, director literario de la editorial Suramericana.

El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus clculos
mentales y dijo: Son 82 pesos.

Mercedes cont los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la
cartera, y se enfrent a la realidad: Slo tenemos 53.

Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a
Buenos Aires, sin preguntar siquiera cmo bamos a conseguir el dinero para
mandar el resto. Slo despus camos en la cuenta de que no habamos
mandado la primera sino la ltima parte. Pero antes de que consiguiramos
el dinero para mandarla, ya Paco Porra, nuestro hombre en la editorial
Suramericana, ansioso de leer la primera mitad del libro, nos anticip
dinero para que pudiramos enviarla.

Fue as como volvimos a nacer en nuestra vida de hoy.

Muchas gracias.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Julio Espinosa Guerra obtiene el premio Sor Juana Ins de la Cruz

El poeta chileno Julio Espinosa Guerra (Santiago de Chile, 1974) se
convirti en el ganador, con su poemario N N, del IX Premio
Hispanoamericano de Poesa Sor Juana Ins de la Cruz, un galardn creado
por el Instituto Cultural de la Embajada de Mxico en Costa Rica y
auspiciado por la Secretara de Relaciones Exteriores y el Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes (http://www.cnca.gob.mx).

El jurado, compuesto por Luigi Amara, Adolfo Castan y Blanca Luz Pulido,
afirma en su fallo: Pese al dificilsimo tema que elige, pero que refleja
el tiempo presente, N N logra expresar con pulcritud su idea de la
composicin verbal sin caer en previsibles telaraas retricas. El premio,
consistente en un diploma y la suma de 3.000 dlares, le fue entregado en
Costa Rica el 21 de marzo. El libro premiado se publicar, adems, por el
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de Mxico.

Espinosa Guerra reside en Espaa desde 2001. Ha publicado los poemarios La
soledad del encuentro (Santiago de Chile, 1999), La metamorfosis de un
animal sin paraso (2004, Premio Villa de Legans) y la antologa La poesa
del siglo XX en Chile (Visor, 2006). Ese ao public tambin la novela El
da que fue ayer (Mago editores, Santiago de Chile), prefinalista del
Premio Herralde de Novela 2005.

Se ha desempeado como lector de Tusquets
(http://www.tusquets-editores.es), colaborador del sello SM
(http://www.grupo-sm.com) y coordinador de las lecturas de poesa del caf
Libertad 8. Sus trabajos literarios han aparecido en revistas de Espaa,
Chile, Mxico y Estados Unidos. Adems ha sido incluido en diversas
antologas, donde destacan Todo es poesa menos la poesa: 22 poetas desde
Madrid (Madrid, Eneida, 2004), Cantares: nuevas voces de la poesa chilena
(Santiago de Chile, LOM, 2004) y La voz y la escritura (Ateneo de Madrid,
Sial Ediciones, 2006). Es profesor de la Escuela de Escritores
(http://www.escueladeescritores.com) desde 2003.



*** Biblioteca Cervantes lanzar portal de publicaciones iberoamericanas

Virgilio Zapatero, rector de la Universidad de Alcal (UAH,
http://www.uah.es); Manuel Bravo, director general de la Fundacin de la
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com), y
Jos Manuel Moreno, director-coordinador de la Divisin Global Santander
Universidades del Santander, firmaron un convenio el pasado 13 de marzo
para la creacin de un gran portal de Internet sobre publicaciones
iberoamericanas.

El convenio recoge el lanzamiento de dos nuevos proyectos: Qurum Portal de
Revistas y Coloquios Qurum, cuyo objetivo fundamental es la puesta en
marcha de herramientas que permitan la creacin de lugares de encuentro que
sirvan de referencia de la evolucin y la actualidad del pensamiento
iberoamericano.

El proyecto Qurum Portal de Revistas difundir las publicaciones
iberoamericanas de pensamiento mediante una red de fcil acceso, servir de
punto de encuentro online, al alcance de todos los colectivos interesados,
en el que se podrn consultar las publicaciones y otras informaciones, y
ofrecer servicios interactivos a los usuarios.

Este nuevo portal tiene una gran importancia para enriquecer y profundizar
en la creacin del pensamiento en la comunidad iberoamericana, afirm el
director-coordinador de la Divisin Global Santander Universidades del
Santander, Jos Manuel Moreno.

Por su parte, el rector de la UAH, Virgilio Zapatero, ha aadido que este
proyecto se completar con la Web Iberoamericana del Conocimiento, una
iniciativa que ver la luz en un breve plazo de tiempo.

En cuanto a Coloquios Qurum, es un espacio concebido como un punto de
encuentro directo con los protagonistas de la vida cultural, poltica y
social de los diferentes pases iberoamericanos.

Cada una de las instituciones firmantes ser responsable de una parte del
proyecto. Su financiacin correr a cargo de la UAH y el Santander,
mientras que la Fundacin Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes asesorar
en su desarrollo, a partir de la experiencia de su actividad, y la
Fundacin General de la Universidad de Alcal (FGUA, http://www.fgua.es) y
la Oficina de Cooperacin Universitaria (OCU, http://www.ocu.es) sern las
encargadas de disear el portal y proporcionar las infraestructuras
necesarias para su posterior uso.

Fuente: BVMC



*** Ruedan versin flmica de Paradiso, de Jos Lezama Lima

El director de cine y televisin cubano Toms Piard inici el rodaje de El
viajero inmvil, versin cinematogrfica de la novela Paradiso, del
escritor cubano Jos Lezama Lima, segn anunci la prensa especializada en
La Habana el pasado 18 de marzo. La pelcula cuenta con un guin del propio
director escrito en 1995.

Desarrollada sobre tres planos narrativos, esta pelcula cuenta con la
actuacin de actores como Eslinda Nez, Fernando Echavarra, Georbis
Martnez, Jorge Al. Aunque el guin repasa la estructura del libro, Piard
revel que no posee un desarrollo cronolgico.

Uno de los objetivos que persigue el director es destacar la cubana de la
obra, aunque no es en modo alguno una reconstruccin arqueolgica. Al
espectador llegarn las imgenes flmicas que trasladarn sus
interpretaciones de la novela. Piard indic que est consciente del reto
que es llevar un clsico de la novela cubana a la pantalla grande y piensa
que no dejar de ser desconcertante como lo fue el propio autor de la obra
literaria, hoy por hoy un monumento de la literatura universal.

Piard es un joven realizador galardonado en varias ocasiones por sus
puestas en escena para televisin, teatro y cortos audiovisuales. Ha
dirigido obras como Viaje de un largo da hacia la noche, Freddie y Santa
Cecilia, La memoria de los rboles y, a finales de 2006, present en la
televisin una particular puesta en escena de Espectros, de Ibsen.

Paradiso, de cuya publicacin se cumplen cuarenta aos, es la obra cumbre
de Lezama Lima. En el momento de su publicacin fue objeto de fuertes
discusiones y la poltica cultural oficial practicada en la poca la
conden al ostracismo, as como a su autor. Solamente en los aos 90,
Paradiso volvi a ser reevaluada y reeditada, y hoy constituye un icono de
muchos jvenes talentos literarios y de los amantes de la literatura de
generaciones recientes.

Fuente: CubaNuestra



*** Falleci el historiador mexicano Jos Luis Martnez

El historiador Jos Luis Martnez, uno de los autores ms representativos
del siglo XX mexicano, falleci a la 1 de la tarde del pasado 20 de marzo
en su domicilio de la colonia Anzures, en Ciudad de Mxico, a los 89 aos
de edad. Rodrigo Martnez, hijo del intelectual, inform que su padre muri
de causas naturales.

Sobre su vida se publicar un libro de entrevistas que lleva dos aos
preparando el escritor Jos de la Colina para el Fondo de Cultura Econmica
(FCE, http://www.fce.com.mx), sello al que Martnez estuvo estrechamente
ligado.

De la Colina explic que este trabajo editorial ser un libro de Jos Luis
Martnez, porque en realidad, lo que yo haca era entrevistarlo para que
formramos el libro. Destac que durante dos aos llev a cabo diversas
sesiones con el llamado Curador de las Letras Mexicanas, que dieron por
resultado alrededor de cincuenta horas de grabacin para que l hablara de
su vida, la idea es que sea una autobiografa.

Puntualiz que el texto en cuestin quiere ser como el que hizo Fernando
del Paso con Juan Jos Arreola y por eso afortunadamente dentro de esta
circunstancia la muerte de Martnez habamos terminado ya esas
grabaciones. El trabajo se centrar ahora en la trascripcin de las
entrevistas, labor en la cual, la pieza fundamental es Maril, quien fue
secretaria de Jos Luis durante mucho tiempo y conoce muy bien su diccin,
eso porque ya al final, en las ltimas entrevistas haba problemas de
diccin en l.

Nacido en Atoyac, Jalisco, el 19 de enero de 1918, Martnez curs la
carrera de letras espaolas en la Facultad de Filosofa de la Universidad
Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) e hizo cursos
aislados de filosofa e historia del arte, entre 1938 y 1943.

Incursion en distintos gneros literarios, lo que le permiti adentrarse
en los ms variados y empeosos caminos de la cultura y la literatura.
Igualmente, colabor en distintas revistas, fue profesor de literatura y
letras en distintas universidades, consejero cultural de instituciones
pblicas y privadas, y titular de distintos cargos pblicos.

Fue director del FCE entre 1977 y 1982, adems de uno de sus grandes
autores y, a partir de 1990, miembro de su Consejo de Administracin y de
los comits asesores de Historia y de Literatura.

Durante su gestin se publicaron 701 ttulos nuevos y se cre la coleccin
Revistas Literarias Mexicanas Modernas, cuyo propsito fue poner de nuevo
en circulacin, en ediciones facsimilares, las principales revistas
literarias publicadas en Mxico en la primera mitad del siglo XX: Taller,
Contemporneos y Bandera de Provincias, entre otras. Tambin se dedic a la
recuperacin del catlogo general mediante la reedicin y reimpresin de
ttulos, cuyo valor e importancia cultural mantenan plena vigencia,
realizndose un total de 1.084 obras.

Con el FCE public obras como El ensayo mexicano moderno (2 tomos, 1958,
1971, 2001), De la naturaleza y carcter de la literatura mexicana (1960),
Nezahualcyotl: vida y obra (1984), Alfonso Reyes, Pedro Henrquez Urea.
Correspondencia I: 1907-1914 (1986), Documentos cortesianos (4 tomos,
1990-1992), Hernn Corts (1990), El mundo privado de los emigrantes en
Indias (1992), Hernn Corts. Semblanza (1997), Semblanza de Nezahualcyotl
(1998), Pasajeros de Indias. Viajes trasatlnticos en el siglo XVI (1999) y
Semblanza de acadmicos. Antiguas, recientes y nuevas (2004).

En la administracin pblica se desempe como secretario particular del
titular de Educacin Pblica, Jaime Torres Bodet, de 1943 a 1946, y
diputado federal por el VIII Distrito de Jalisco de 1958 a 1961. Fue
tambin embajador de Mxico ante la Unesco (http://www.unesco.org) en
Pars, Francia, de 1963 a 1964; director general del Instituto Nacional de
Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx), de 1965 a 1970; embajador de
Mxico en Atenas, Grecia, de 1971 a 1974, y gerente general de los Talleres
Grficos de la Nacin en 1975 y 1976.

Tambin fungi como presidente de la Academia Mexicana de la Lengua
(http://www.academia.org.mx); consejero de la Fundacin Cultural Televisa
(http://www.fundaciontelevisa.com), de 1975 a 1998; miembro de nmero de la
Academia Mexicana de la Historia (http://www.acadmexhistoria.org.mx) en
1993; creador emrito del Sistema Nacional de Creadores de Arte en 1994 y
asesor del secretario de Educacin Pblica de 1993 a 1994, entre otros
cargos.

Entre las distinciones que recibi destacan el Officier dAcademie, de la
Repblica Francesa, en 1947; la insignia Jos Mara Vigil, como jalisciense
distinguido, en 1956; Comendador de la Orden al Mrito de la Repblica
Italiana, en 1967, y Premio Internacional Alfonso Reyes, en 1982.

Fue medalla Ramn Lpez Velarde del gobierno de Zacatecas en 1988; medalla
de honor de la Universidad Internacional Menndez Pelayo
(http://www.uimp.es), Santander, Espaa, en 1993; Presea Miguel Othn de
Mendizbal (medalla de oro) del Instituto Nacional de Antropologa e
Historia (Inah, http://www.inah.gob.mx), por su contribucin a la
conservacin, proteccin y difusin del patrimonio cultural de su pas, el
30 de noviembre de 2000.

En homenaje a su labor en pro del FCE y de las letras mexicanas, esa casa
editorial decidi en 1999 nombrar Jos Luis Martnez a su librera en
Guadalajara, Jalisco.

Fuentes: El Informador  El Universal



*** Cien ttulos de poesa publicar El Perro y La Rana este ao

La Fundacin Editorial El Perro y La Rana tiene como meta publicar cien
ttulos este ao en la Coleccin de Poesa del Mundo, para dar a conocer a
los lectores venezolanos un amplio panorama de la poesa universal, segn
indic la editora de la coleccin, Paola Ynez, este mircoles 21 de marzo.

Con 39 libros en la calle y 29 ms por salir de imprenta del ao 2006, esta
coleccin integra cuatro series: Poesa y poetas, Antologas, Clsicos y
Contemporneos. Sin embargo, segn Ynez, le han dado un carcter
significativo a la serie de antologas, ya que se brinda una muestra de la
produccin potica de varios autores de un pas en particular, como se hace
en 20 poetas argentinos del siglo XX.

Estamos produciendo una antologa de poetas rumanos, una de poetas
mexicanos, tenemos una antologa de poesa latina, estamos por publicar un
ttulo de poesa de Puerto Rico, uno de poesa ecuatoriana y otro
nicaragense, adems de una antologa de poesa norteamericana, enumer
Ynez.

En cuanto a la serie de contemporneos, la editora manifest que algunos de
los poetas que han participado en el Festival Mundial de Poesa han sido
publicados, como es el caso de la tunecina Amina Said, y Mahmoudan Hawad de
Sahara Central, con su libro Sahara visiones atmicas. Adems, se pretende
publicar a Kasuko Shiraishi, de Japn; a Franois Migeot, de Francia, y a
la ecuatoriana Aleida Quevedo, entre otros.

Ynez expres que el criterio de seleccin es bastante arduo y exigente
para la serie de contemporneos. Se trata de poetas consagrados, cuyos
reconocimientos trascienden las fronteras de sus pases, quienes estarn en
ese apartado de la coleccin. La coleccin tiene un fin didctico: ofrecer
una gran muestra de la poesa universal, ya que se pretende reunir a los
mejores poetas del mundo, sostuvo.

Fuente: ABN



*** Inauguran Ctedra Binacional Gabriela Mistral

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, inaugur el pasado mircoles 21
de marzo, en la Universidad Autnoma de Nuevo Len (http://www.uanl.mx) la
Ctedra Binacional Gabriela Mistral, que fortalecer las relaciones
culturales entre Mxico y su pas.

En su intervencin, la mandataria chilena dijo que con esta ctedra
conmemoran el 50 aniversario de la muerte de la poeta andina y se prepara
el camino del bicentenario de la Independencia de Mxico y Chile, en
septiembre de 2010. La ctedra nace con los ojos, la sensibilidad y la
inteligencia puestos justamente en las obras del pasado y los relieves del
porvenir, como en su momento lo quiso la literata chilena, expres.

Bachelet destac que a medio siglo del fallecimiento de Gabriela Mistral,
sta an lucha por la igualdad de oportunidades, por un mejor acceso a la
educacin, por su dignidad y sus derechos, por ms humanidad y por ms
justicia social. Agreg que an en esos tiempos se tiene mucho por
descubrir de la obra de Mistral, para lo cual, mediante esta ctedra
binacional, se podr propiciar espacios y anlisis del pensamiento y la
poesa de la destacada mujer de letras.

Ante acadmicos, los ministros de Relaciones Exteriores de Mxico, Patricia
Espinosa, y Chile, Alejandro Foxley, y una comitiva de legisladores y
empresarios chilenos, destac los nexos de Mistral con Mxico el siglo
pasado, toda vez que contribuy a la consumacin del sistema educativo
mexicano.

La ctedra se cre en el marco de la celebracin del bicentenario de la
Independencia de Mxico y Chile, as como del 50 aniversario de la muerte
de la prominente escritora latinoamericana, quien recibi el Premio Nobel
de Literatura en 1945. De acuerdo con los promotores, pretende trascender
las fronteras para propiciar el acercamiento con los pases que Mistral
recorri durante su vida y al mismo tiempo profundizar y dimensionar en el
mundo el pensamiento potico y filosfico de la literata andina.

La ctedra tambin propiciar la alternativa de colaboracin especializada
entre investigadores docentes y promotores culturales con el nimo de
impulsar el conocimiento del legado cultural literario, y contribuir a la
divulgacin de la obra de Mistral mediante la colaboracin de escritores,
organismos e investigadores de Mxico y Chile que vern fortalecidos sus
relaciones culturales.

Fuente: Notimex



*** Pitol y Toledo reciben doctorados honoris causa

La Universidad Autnoma Benito Jurez de Oaxaca (Uabjo,
http://www.uabjo.mx), otorg este mircoles 21 de marzo sendos doctorados
honoris causa al escritor Sergio Pitol y al artista plstico Francisco
Toledo, durante una Sesin Solemne de Consejo Universitario en el teatro
Macedonio Alcal, de Oaxaca (Mxico).

Durante la ceremonia, en un recinto lleno a toda su capacidad, el rector
Francisco Martnez Neri calific a los galardonados como dos hombres que
han contribuido a elevar la cultura mexicana, y calific como un honor para
la universidad rendir tal homenaje a dos grandes de la literatura y las
artes plsticas: uno, connotado hombre de letras, y el otro, pintor y
hacedor del trazo y de las formas.

Momentos despus de entregar a ambas personalidades el ttulo de doctor
honoris causa y la medalla al mrito diseada por el propio Toledo por su
destacada labor en el mundo de las artes, expres: Francisco Toledo, alma
universal de los colores y figuras de una mitologa ancestral, la zapoteca,
y Sergio Pitol, Premio Cervantes de Literatura, equivalente al Nobel en
lengua espaola. Ellos son dos grandes artfices de nuestra cultura actual,
por eso hacer con ellos este acercamiento nos da nombre porque tambin
aspiramos a ser universales.

Resalt que la Uabjo, como la sociedad en su conjunto, cobran gran
resonancia con Toledo y Pitol. Con ellos tenemos voz, elevamos el nivel de
conciencia, caminamos hacia la modernidad. Se abre nuestra voz al mito y lo
originario en el tiempo: dejamos opacidad y adquirimos luz de la cultura.
Nuestro espritu habla con ellos de esta forma, indic, al momento de
pedirle a los homenajeados que mantuvieran sus valores y principios, as
como su amor y entrega a la cultura.

En sesin extraordinaria del cuerpo colegiado, el escritor Carlos Monsivis
hizo una resea del trabajo narrativo de Sergio Pitol, con un breve
anlisis de sus obras La vida conyugal, El arte de la fuga, La casa de la
tribu, Domar a la divina garza y Nocturno de Bujara, entre otras. Las de
Toledo y Pitol son dos trayectorias ejemplares, resalt Monsivis mientras
haca alusin a la obra de cada uno de ellos, por separado.

Posteriormente el escritor Sergio Pitol ley su ensayo intitulado El arte
de la novela, en el que reconoci la influencia de Alfonso Reyes en su
formacin como escritor y su pasin por el cuento y el propio gnero
novelstico. Despus resalt que el doctorado honoris causa es el mayor
premio que ha obtenido y se refiri, tambin, al conflicto poltico-social
del ao pasado en Oaxaca, pronuncindose por que el gobierno libere a los
presos polticos como solucin al problema que debi haberse resuelto a
tiempo.

La sesin concluy con la entonacin del Himno Universitario y un largo
aplauso para ambos artistas. Ms tarde, el maestro Pitol firm libros a una
gran cantidad de lectores que se congregaron en el teatro.

En el acto estuvieron presentes el rector de la Universidad Veracruzana
(http://www.uv.mx), Ral Arias Lovillo, as como ex rectores de la Uabjo,
funcionarios estatales e invitados especiales.

Fuentes: EFE  El Sol de Mxico



*** Fallece el periodista Manuel Ramrez Fernndez de Crdoba

El periodista sevillano Manuel Ramrez Fernndez de Crdoba, ex director de
ABC en Sevilla (http://sevilla.abc.es), falleci la noche del viernes 23 de
marzo mientras pronunciaba el pregn de la Semana Santa en la ciudad de
Talavera de la Reina (Castilla-La Mancha, Espaa).

Uno de los tres mdicos presentes en el pregn inaugural de la Semana Santa
talaverana, y que atendi al periodista, la concejala de Sanidad de la
ciudad, Maribel Gil, detall cmo ocurrieron los hechos y subray que se le
atendi de inmediato y que los servicios de urgencia hicieron lo
imposible por recuperarle.

El periodista, de 59 aos, estaba ofreciendo un pregn intimista y bello,
destac Gil, y realizaba un smil entre la Semana Santa de Sevilla y de
Talavera de la Reina cuando empez a marearse, tom un sorbo de agua, solt
el vaso, volvi a coger el vaso para beber y se sujet al atril situado en
el escenario del Teatro Victoria.

Inmediatamente subieron al escenario tres mdicos adems de Gil, los
doctores Ricardo Jurez y Gonzalo Lago, que haban acudido a escuchar el
pregn, el alcalde de la ciudad, Jos Francisco Rivas, y el presidente de
la Junta de Cofradas, ngel Mariano Garca-Loarte, que trasladaron a
Ramrez Fernndez de Crdoba a la parte trasera del escenario.

Pensamos que era una lipotimia pero enseguida vimos que era bastante ms
grave; mi opinin como mdico es que falleci en el mismo momento en que se
desmay, en un infarto fulminante, dijo la concejala de Sanidad.

Los servicios de urgencia 112 llegaron en cinco minutos con una UVI mvil.
Durante media hora intentaron reanimar al enfermo y le colocaron un
marcapasos superficial, pero entr en continuas paradas cardacas y fue
trasladado al Hospital Nuestra Seora del Prado de Talavera de la Reina,
donde ingres muerto.

En su viaje a Talavera de la Reina para ofrecer el pregn le acompa su
esposa que, segn las fuentes, tuvo una entereza y una fe muy profunda en
esos momentos, se situ junto a su marido, le tom las manos y pidi al
sacerdote Daniel Len Ramos que rezara junto a ellos.

Maribel Gil recalc que el periodista estaba llegando al pblico con su
pregn y que en el momento del infarto estableca un smil entre las
ciudades de Sevilla y Talavera de la Reina y, en particular, con la figura
del torero Joselito que era sevillano y falleci en la plaza de toros
talaverana en 1920. Tras el incidente, el acto del pregn de la Semana
Santa fue suspendido.

Ramrez naci en Constantina (Sevilla) en 1948 y se cri en Sevilla.
Comenz la carrera de derecho en la  Universidad de Sevilla
(http://www.us.es), pero no lleg a terminarla, a falta slo de unas
asignaturas. Se matricul en la Facultad de Ciencias de la Informacin de
Madrid para cursar la carrera de periodismo, que realiz desde Sevilla a
travs del Centro Espaol de Nuevas Profesiones (http://www.cenp.com).

Ya licenciado en ciencias de la informacin, comenz su carrera profesional
en Radio Sevilla, donde colaboraba en el programa Como un reloj. Continu
en el diario Suroeste. Comenz a trabajar en la seccin de Deportes de ABC
de Sevilla en 1978, y al ao siguiente fue ascendido a jefe de seccin,
desempeando las funciones en las secciones de Mesa, Sevilla y Deportes. En
1999 fue designado director. En los ltimos aos desempeaba su trabajo
periodstico en la Confederacin de Empresarios de Andaluca
(http://www.cea.es).

Recibi en 2001 el Premio Joaqun Romero Murube en su segunda edicin por
el artculo titulado Andrea, la madre del Faran, publicado en La Tercera
de ABC el 25 de octubre de 2000 y en el que glosaba la figura la figura de
Curro Romero. La crtica taurina y el ftbol eran sus especialidades. Fue
miembro del jurado de la Real Maestranza de Caballera y de los Premios
Puerta del Prncipe. El 24 de junio de 2000 haba sido nombrado Hijo
Predilecto de Constantina en un acto donde se le impuso la Medalla de Oro.

Casado con Concha Mejas Ramrez, tena dos hijos, Juan de Dios, de 19
aos, y Mara del Robledo, de 18 aos.

Fuentes: ABC Sevilla  EFE



*** Federico Andahazi acusado de plagiar una obra de teatro

El escritor argentino Federico Andahazi (Buenos Aires, 1963) ha sido
acusado de plagio por su novela El conquistador, ganadora del Premio
Planeta 2006, segn trascendi el pasado 24 de marzo de una denuncia
presentada por Agustn Cuzzani, hijo del dramaturgo Agustn Cuzzani
(1924-1987), ante el Juzgado Nacional Federal en lo Penal N 9. El sello
Planeta (http://www.editorial.planeta.es), que public la novela y es
sealada tambin por el demandante, sostiene que la querella no tiene
argumentos serios.

Segn indicaron los querellantes en un comunicado, la similitud, basada en
la misma historia (un lder azteca que llega a Espaa antes del viaje de
Coln a Amrica), as como ms de dieciocho situaciones puntuales de la
novela que reflejan sus equivalentes en la obra de Cuzzani, han sido
puestas en claro en una pericia realizada al efecto y dan el sustento a la
denuncia.

La pericia a la que se refiere el comunicado es un informe encomendado por
Cuzzani (hijo) a la doctora en letras e investigadora Graciana Vzquez
Villanueva, donde se insina que la novela de Andahazi es un plagio de la
obra Los indios estaban cabreros, pieza teatral escrita por su padre y
estrenada en 1958 con los actores Hctor Alterio y Juan Carlos Puppo como
protagonistas.

Segn el informe, la novela de Andahazi que actualmente ocupa uno de los
primeros puestos de venta de Argentina reproduce tpicos, personajes y
reformula frases de la obra de teatro. El leit motiv de la novela es el
mismo que el de la obra y adems hay entre ambas diecinueve puntos de
contacto, explic Cuzzani.

Tales puntos incluyen, segn el estudio, el eje argumental, los
protagonistas y los lugares en los que se lleva a cabo la accin, entre
otros. Ambas presentan a un lder del imperio azteca que viaja a Europa
antes de la llegada de Coln a Amrica con la intencin de traer
informacin sobre la vida y las costumbres europeas.

En su defensa, el autor de El anatomista ha dicho que no se puede plagiar
lo que se desconoce, aclarando terminantemente que nunca haba tenido
noticias de la obra. Ni la le ni la vi en ninguna oportunidad. Segn su
abogado, Oscar Finkelberg, quien ya tiene entre manos un pedido del autor
para presentar una denuncia contra Cuzzani por calumnias e injurias, uno
de los principales problemas con el plagio es que la ley no define qu es.
Ahora, plagiar es robar y es la imputacin de mayor deshonor que se le
puede hacer a un intelectual, puntualiz.

El derecho de autor protege las formas expositivas, el estilo personal del
autor. No protege los temas ni los argumentos y mucho menos los hechos
histricos y las leyendas, como es este caso, continu Finkelberg, quien
agreg que la lnea argumental que est en disputa no es original, se
reconocen antecedentes anteriores a la obra de Cuzzani, incluso desde
principios del siglo XX.

Una de las coincidencias destacadas por Vzquez Villanueva es que ambas
obras se inician en un mercado azteca. En Los indios estaban cabreros se
lee: Estamos en la plaza del mercado de una pequea aldea de pescadores a
orillas del Mar Atlntico, en las costas mexicanas del Imperio Azteca. En
El conquistador: La plaza del mercado, rodeada de canales, se iba poblando
a medida que llegaban las barcazas cargadas. Era aqul el corazn del
Imperio Mexica.

Hay un inters oscuro detrs de esto, resumi Andahazi y defini su
posicin: Creo que la actividad literaria es un campo de la libertad
absoluta. El lmite es el plagio, as lo he entendido siempre. Desde
Planeta manifestaron su apoyo al autor y confiaron que la situacin se
aclare por va judicial.

Por su parte, portavoces de Planeta mantuvieron que la denuncia es un
disparate, al punto que los abogados de la editorial desistieron de ir a
una mediacin con los denunciantes para que la investigacin siga su curso
legal.

Se trata de una obra teatral que no es conocida en absoluto, que no fue
editada y que se represent antes de que Andahazi naciera. La denuncia no
es seria. La obra habla de indios que van de Amrica a Europa y ese es el
nico punto de comparacin, pero en modo alguno se puede hablar de plagio y
Planeta ya ha presentado su informe ante la justicia, dijeron las fuentes.

La obra de Andahazi fue premiada por su originalidad argumental y por el
excelente oficio narrativo por un jurado integrado por los escritores
argentinos Osvaldo Bayer y Marcos Aguinis, la novelista chilena Marcela
Serrano y el director del rea Editorial de Planeta, Carlos Revs. Andahazi
es adems autor de Las piadosas, El rbol de las tentaciones, El prncipe,
El secreto de los flamencos y Errante en las sombras.

Fuentes: EFE  El Clarn



*** Premio LH Confidencial para Joaqun Guerrero-Casasola

La novela Ley garrote, del escritor mexicano Joaqun Guerrero-Casasola, ha
sido la obra ganadora del Premio LH Confidencial 2007, premio
internacional de novela negra convocado por el Ayuntamiento de LHospitalet
(http://www.l-h.es) y Roca Editorial (http://www.rocaeditorial.com). El
teniente de alcalde de Educacin y Cultura, Mario Sanz, y la directora de
Roca Editorial, Blanca Rosa Roca, presentaron la novela, que edita Roca
Editorial en la coleccin especializada Roca Criminal, el pasado 24 de
marzo.

El jurado del premio formado por un representante del Ayuntamiento de
LHospitalet, uno de Roca Editorial y tres lectores apasionados por la
novela negra seleccionados por la Biblioteca La Bbila
(http://www.bobila-biblio.tk) ha valorado en Ley garrote la verosimilitud
de la descripcin y el retrato amargo y brutal del Distrito Federal de
Mxico, la fluidez de la trama y la creacin de personajes crebles. La
novela repasa aspectos como la corrupcin o los secuestros exprs, comunes
en muchos pases latinoamericanos.

En esta edicin del Premio LH Confidencial se presentaron sesenta y seis
originales procedentes de todo el mundo: catorce de Catalua, treinta y
seis del resto de Espaa, dos de Alemania y catorce del continente
americano (Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Ecuador, Mxico y Estados
Unidos). Promovido por la Biblioteca La Bbila y convocado por el
Ayuntamiento de LHospitalet y Roca Editorial, el premio tiene una dotacin
de 12.000 euros y la publicacin de la obra.

La Biblioteca La Bbila mantiene desde su inauguracin en marzo de 1999
un fondo especializado dedicado al gnero negro y policaco. El
equipamiento publica el fanzine LH Confidencial, boletn del Club de
Lectura de Novela Negra, del cual el premio toma el nombre. Esta biblioteca
cuenta en su fondo documental con la mitad de la novela policaca que se
encuentra en las bibliotecas pblicas de la provincia de Barcelona
(Espaa).

La entrega del premio a Guerrero-Casasola y la presentacin pblica de Ley
garrote se realiz el sbado 24 de marzo en La Bbila. Durante el acto se
realiz la lectura de un fragmento de Ley garrote, a cargo del actor Pep
Munn, y actu Dani Nello, creador del espectculo Negra i criminal: la
ciutat de les ombres. Al trmino del acto se sirvi a los asistentes un
cctel muy relacionado con la novela negra, el gimlet.

Simultneamente, fueron presentadas las bases que regirn el Premio LH
Confidencial 2008. Como en la primera edicin, est abierta a todos los
escritores y escritoras que lo deseen, sea cual sea su nacionalidad,
procedencia o lugar de residencia, con novelas de gnero negro escritas en
lengua espaola, originales e inditas, que no tengan comprometidos los
derechos y que no hayan recibido anteriormente otros premios.

El plazo de admisin de originales queda abierto hasta el 10 de septiembre
de 2007. El jurado estar integrado como en la edicin anterior por un
representante designado por el Ayuntamiento de LHospitalet, un
representante de Roca Editorial y tres lectores apasionados por la novela
negra, seleccionados por la Biblioteca La Bbila. El premio consistir en
12.000 euros y la publicacin de la obra ganadora por Roca Editorial, en la
coleccin Roca Criminal.

El jurado emitir su fallo el 14 de diciembre de 2007, pero ste no se har
pblico hasta el 29 de marzo de 2008, en un acto de presentacin de la obra
ganadora, que contar con la presencia del autor.

Fuente: La Bbila



*** Aprobada en Medelln la nueva Gramtica Panhispnica

Los Reyes de Espaa Juan Carlos de Borbn y Sofa, encabezaron el pasado
sbado 24 de marzo, con el presidente lvaro Uribe en la ciudad colombiana
de Medelln (400 km al noroeste de Bogot), la ceremonia durante la cual
fue presentada la Gramtica Panhispnica.

La Gramtica de Medelln, como ya ha empezado a llamrsela, es el
resultado de varios aos de trabajo desde que fuera aprobada su redaccin
en 1998 de un equipo integrado por representantes de las diversas
academias bajo la direccin del fillogo espaol Ignacio Bosque.

Sus ltimos toques fueron definidos en el XIII Congreso de Academias de la
Lengua Espaola que deliber en Medelln entre el mircoles 21 y el sbado
24 de marzo. Entrar en vigencia en 2008, cuando se entregue su versin
final tras varios ajustes de forma, segn fuentes de la Real Academia
Espaola de la Lengua (RAE, http://www.rae.es).

De Salamanca a Medelln, dijo el presidente de la RAE, Vctor Garca de
la Concha, evocando la primera Gramtica de 1492 elaborada por Antonio de
Nebrija, catedrtico de Salamanca, al entregar el texto realizado en
conjunto por delegados de las academias, bajo la direccin del fillogo
Ignacio Bosque. Aqu alumbra una visin nueva del espaol, la de su
realizacin gramatical en una esplndida unidad  enriquecida en las
diversidades dialectales, manifest el acadmico para resaltar la
importancia del texto.

El rey Juan Carlos de Borbn, patrono de la RAE, destac que la nueva
gramtica no es slo para los estudiosos, sino que podr ser consultada por
todos. Fortalecer la vitalidad de nuestro idioma, porque es la ms
detallada, completa y seria descripcin del espaol con el que hoy
contamos, estim.

Permitir que disfrutemos de la aventura del conocimiento, de la
organizacin normativa y de la diversidad cultural. Hecho que debemos
celebrar por cuanto constituye un patrimonio comn de la humanidad, que se
actualiza y preserva en provecho de toda la comunidad hispanohablante,
agreg.

El presidente de Colombia, lvaro Uribe, asever que la Gramtica de
Medelln es la mejor misin diplomtica que esa ciudad puede enviar a los
millones de hispanohablantes. En su breve intervencin, el mandatario
resalt que la realizacin del evento y la presencia de personalidades como
los Reyes de Espaa, permiten demostrar que Medelln trabaja para la
felicidad de los jvenes.

La Gramtica de Medelln es la mejor misin diplomtica que puede enviar
esta ciudad, para que los millones de hispanohablantes que naveguen por las
reglas del idioma piensen que Medelln es un pueblo colombiano que se educa
y trabaja para lograr la felicidad de los jvenes, y de quienes han de
venir, indic.

Agradeci a los Reyes de Espaa por su presencia en Colombia y seal que
la visita demuestra que ningn sueo es imposible, y que el pueblo
colombiano est encontrando una definitiva oportunidad sobre la tierra.
Resalt el compromiso que han tenido los Reyes de Espaa en apoyar los
programas sociales y de desarrollo en Colombia y dijo que su visita ayuda
para consolidar la bonanza de confianza por la que pasa el pas.

Se espera que la gramtica se convierta en un texto de consulta obligatorio
por parte de los estudiantes hispanoparlantes, de acuerdo con una
recomendacin formulada por algunos de los 160 acadmicos asistentes al
Congreso de Medelln.

La nueva gramtica se caracteriza por ser descriptiva y normativa con
atencin especial al espaol de Amrica. Adems, atender a la descripcin
de reas dialectales, niveles de lengua y registros, y har compatibles las
recomendaciones de uso que refuerzan la notable unidad de la lengua culta,
con la descripcin de los usos particulares y variantes de registro. Tendr
dos presentaciones, una extensa que atender con mucha amplitud y detalle
las cuestiones que puedan interesar a los ms variados usuarios, y una
breve, de 400 pginas, denominada compendio, destinada al pblico en
general.

En sus 55 captulos se articulan cuatro apartados fundamentales. El primero
cubre las cuestiones generales y describe las partes de la gramtica, las
relaciones entre ellas y algunas de las unidades fundamentales del anlisis
gramatical. El segundo, dedicado a la fontica y fonologa, muestra las
principales variantes de pronunciacin del mundo hispanohablante,
ilustradas en un DVD complementario del texto. El tercero y cuarto estn
dedicados, respectivamente, a la morfologa y la sintaxis.

Fuentes: AFP  Radio Caracol



*** Banco de Datos del siglo XXI prepara la RAE

La Real Academia Espaola (RAE, http://www.rae.es) comenz a preparar un
Banco de Datos del siglo XXI, que contendr 300 millones de registros del
lxico ms actual de Espaa y de Amrica y que prestar especial atencin
al lenguaje de los medios de comunicacin escritos y orales. Este es uno de
los proyectos acadmicos que mencion este mircoles 28 de marzo el
director de la RAE, Vctor Garca de la Concha, al presentar, en el IV
Congreso Internacional de la Lengua (http://www.congresodelalengua.gov.co),
los trabajos que las 22 academias tienen entre manos.

Ese Corpus del siglo XXI es continuacin del Banco de Datos de la
academia, que incluye trminos del idioma espaol desde sus orgenes hasta
la actualidad. El nuevo Banco de Datos se centrar en los aos 2000-2011 y
va a un ritmo de 25 millones de palabras al ao. Cuando est finalizado,
contar con 300 millones de registros, pertenecientes en su inmensa mayora
al lenguaje periodstico.

Garca de la Concha anunci tambin que la nueva edicin del Diccionario de
la Real Academia Espaola (DRAE) saldr en 2010, si bien la anterior, de
2001, est continuamente actualizndose en Internet. Esa edicin recoger
el trabajo que las academias de los pases hispanohablantes han realizado
desde 2001 para actualizar una de las obras esenciales de referencia de
estas instituciones. Pero, para facilitar la consulta a cualquier tipo de
usuario, las academias publicarn tambin un microdiccionario con el
lxico ms utilizado por los hispanohablantes.

El proyecto de mayor envergadura que la RAE tiene entre manos es el
Diccionario Histrico, que plasmar la historia de todas las palabras del
espaol de todas las pocas y procedentes de los diferentes estratos
sociales. Segn dijo Garca de la Concha, esta obra est an en fase de
despegue y se tardar quince aos en recoger la historia de las 150.000
palabras ms frecuentes. A medida que se vayan completando algunos
apartados de esta obra mayor se pondr la informacin en Internet.

Como expuso en la misma sesin Alfredo Matus, director de la Academia de la
Lengua de Chile, las academias preparan una nueva edicin de la Ortografa,
para hacer ms didctica la de 1999. Esa edicin no variar las reglas
ortogrficas, pero s tendr en cuenta las observaciones que los expertos
han realizado sobre la publicada en 1999. Evitar las ambigedades, ser
ms clara y contendr ms ejemplos.

El Diccionario de Americanismos es otro de los proyectos importantes de las
academias ya en marcha y, segn Humberto Lpez Morales, secretario general
de la Asociacin de Academias, tendr 100.000 entradas de las que ya estn
preparadas unas 47.000.

Fuente: EFE



*** Jorge Valds Daz-Vlez gana el Miguel Hernndez-Comunidad Valenciana

El escritor mexicano Jorge Valds Daz-Vlez, diplomtico residente en
Madrid, ha sido el ganador del Premio Internacional de Poesa Miguel
Hernndez-Comunidad Valenciana en la edicin de este ao, convocado por la
fundacin del poeta oriolano (http://www.miguelhernandezvirtual.com) y
dotado con 12.000 euros y la publicacin del poemario a cargo de la
prestigiosa editorial madrilea Hiperin (http://www.hiperion.com), se
anunci el pasado 28 de marzo.

Valds Daz-Vlez ha obtenido el galardn con el poemario Los alebrijes,
que hace referencia a la figura de barro, pintada de vivos colores, que
representa un animal imaginario. El presidente del jurado calificador, Jos
Luis Ferris, dijo que la obra del poeta mexicano destaca por su frescura y
originalidad, su variedad mtrica y sus guios a la msica y al cine.
Asimismo, subray la visualidad potica y la emocin del mensaje culto,
que no culturalista, de la obra, todo ello, segn agreg, expuesto con un
lenguaje arriesgado y fecundo.

Nacido en Torren, Coahuila, en 1955, el ganador es miembro de carrera del
Servicio Exterior Mexicano y ha servido en las embajadas de su pas en
Argentina, Costa Rica y Cuba. Actualmente es consejero cultural de la
Embajada de Mxico en Espaa y director del Instituto de Mxico (IME,
http://cultura.embamex.es/ime/ime.htm) en ese pas.

Es autor de los poemarios Voz temporal (Ed. FCBC, 1985), Aguas
territoriales (Universidad Autnoma Metropolitana, 1989), Cuerpo cierto (El
Tucn de Virginia, 1995), La puerta giratoria (Joaqun Mortiz-Planeta,
1998) y Jardines sumergidos (Colibr, 2003). Poemas suyos integran, entre
otras, las antologas Poemas erticos hispanoamericanos (Ed. Surcos,
Argentina), Ruido de sueos / Noise of dreams, Panorama de la nueva poesa
mexicana: La generacin 1940 / 1960 (El Tucn de Virginia, Mxico), La
poesa y el mar (Ed. Visor, Espaa), Poesa en segundos (Cal y Arena,
Mxico) y Cien aos de sonetos en espaol (Hiperin, Espaa). En 1985
obtuvo el Premio Latinoamericano Plural y en 1998 el Premio Nacional de
Poesa Aguascalientes.

En Espaa sus poemas han sido publicados en diversos suplementos
culturales, como Babelia (http://www.elpais.com/suple/babelia) y ABCD
(http://www.abc.es/abcd), adems de en las revistas Serta, Sibila,
Atlntica de Poesa y Salamandra. Una seleccin de sus poemas fue publicada
en Letralia 95 (http://www.letralia.com/95/le08-095.htm), en julio de 2003.

Fuentes: EFE  El Cultural



*** Prximo Congreso Internacional de la Lengua Espaola ser en Chile

La principal fortaleza del espaol como idioma es su diversidad, factor que
ha permitido su difusin y que lo convirti en una base slida de la
identidad de Iberoamrica. As lo aseguraron el jueves 29 de marzo los
acadmicos que participaron en la jornada de clausura del IV Congreso
Internacional de la Lengua Espaola (http://www.congresodelalengua.gov.co),
celebrado en Cartagena de Indias (Colombia) desde el lunes 26.

La lengua no es una cosa ms, sino que la lengua, aparte de ser lo que nos
identifica como hombres, lo que nos identifica como ciudadanos, est siendo
un factor de potenciacin de nuestra condicin de miembros de la comunidad
de Iberoamrica, explic Vctor Garca de la Concha, director de la Real
Academia Espaola (RAE, http://www.rae.es).

Garca de la Concha manifest que ha sido un gran congreso y advirti que
las expectativas de sus organizadores fueron largamente superadas.
Tenamos el temor de que en Cartagena no tuviramos una gran recepcin.
Por tanto, tengo que, en nombre de la RAE y la Asociacin de Academias,
agradecer desde lo ms profundo del alma, indic.

El director de la RAE anot que el inters popular por los asuntos
relacionados con el presente y futuro de la lengua es, adems, una muestra
de que la integracin avanza apoyada en el espaol, idioma hablado por
diecinueve pases iberoamericanos. La lengua espaola est demostrando que
est en la base de la comunidad iberoamericana, que se puede articular en
el nivel poltico y social, expres.

Aprovech para lamentar el hecho de que en la Carta Cultural
Iberoamericana, firmada en Crdoba (Espaa) en 2005, se haya ignorado el
papel de la lengua de Cervantes como motor de la integracin. Lo que no me
parece muy correcto es que la Carta Cultural Iberoamericana no tenga la
menor referencia a la lengua espaola, que est en la base cultural
iberoamericana, subray.

La lengua espaola est en movimiento y no slo en expansin, afirm por
su parte la ministra colombiana de Cultura, Elvira Cuervo de Jaramillo,
refirindose al evento. Cuervo coincidi en que la asistencia al evento, de
7.500 personas entre escritores, estudiantes, profesores, acadmicos,
profesionales de varias disciplinas y gente del comn, super ampliamente
las 2.500 previstas. Los salones del Centro de Convenciones Julio Csar
Turbay Ayala registraron un lleno total en las cuatro plenarias y veinte
paneles del Congreso.

En este congreso hemos estado en xtasis. Me he sentido como Remedios, la
bella (personaje de la novela Cien aos de soledad). Me la paso levitando,
expres el ex presidente colombiano Belisario Betancur, presidente de la
Comisin de Honor del evento.

El director del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Csar
Antonio Molina, indic que estos congresos son siempre espacios abiertos,
libres, contradictorios y plurales, por lo que no hay autnticas
conclusiones. Calific como un despilfarro de conocimientos y de talento
la tarea hipottica de encerrar en unas cuantas frases la inmensa riqueza
de lo tratado en el congreso, aadi.

Molina seal adems que un ejemplo que ilustra el avance del espaol en el
mundo fue el comentario que hizo el lunes 26, en un almuerzo privado, el ex
presidente estadounidense Bill Clinton, quien manifest haber ledo todas
las obras de Garca Mrquez en ingls, pero que su hija Chelsea lo ha hecho
en espaol. La hija de un ex presidente de Estados Unidos habla espaol!
Que un presidente estadounidense venga a Cartagena, asista al homenaje a
Garca Mrquez y por lo tanto al espaol me parece definitivo, dijo.

El secretario de la Asociacin de Academias de la Lengua, Humberto Lpez
Morales, manifest que las academias de la lengua espaola han dejado de
ser clubes de notables que se renen a tomar al t, a espaldas de la
realidad y de la lengua, para convertirse en centros de trabajo e
investigacin dedicados al idioma.

Entre las actividades del congreso destac el anlisis de la adecuacin del
idioma ante los retos de la ciencia, la tcnica y la diplomacia. El espaol
lvaro Marchesi, secretario general de la Organizacin de Estados
Iberoamericanos (OEI, http://www.oei.es), explic que, segn las
estadsticas, la influencia del espaol en la ciencia y la tecnologa es
desalentadora frente a la hegemona y casi monopolio del ingls.

El espaol tiene que aspirar a convertirse en una lengua de la ciencia y
en la que se exprese el conocimiento cientfico, destac Marchesi, aunque
admiti que hay un desajuste importante en su presencia en el mundo y en
el mbito cientfico. Esto se debe, en su opinin, al bajo nivel educativo
de los hispanohablantes y el escaso apoyo de las instituciones pblicas y
privadas al desarrollo cientfico.

El funcionario cit datos sobre la presencia de las distintas lenguas en
Internet, que encabezan el ingls, con 45 por ciento de las pginas, y el
francs, con 5 por ciento. Con 4,5 por ciento, el espaol es la cuarta
lengua en la red, pero paradjicamente la oferta de contenidos en lengua
espaola es muy baja respecto a la cantidad de usuarios, advirti Ramn
Tijeras, director del Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es).

Para paliar esta situacin, el ala digital del Cervantes tiene previsto
generar ms de un milln de nuevas pginas de calidad, ampliando su portal
en Internet con mayor cantidad de materiales didcticos, pelculas y
comentarios literarios, a la vez que proyecta digitalizar el contenido de
ms de un centenar de revistas culturales.

Tijeras subray que se requieren tambin motores de bsqueda pensados para
la estructura del espaol y no la del ingls: Hay una necesidad de poder
entrar en ese mundo a travs del control de los buscadores para ofrecer al
mundo hispano algo adecuado a sus intereses y culturas.

Critic que el mbito hispanoparlante est dejando que los anglosajones
cuenten nuestro mundo tal como lo ven ellos y monopolicen recursos como
Google o Youtube. Anunci, igualmente, que el Cervantes abrir en breve una
sede virtual en Second Life (http://secondlife.com), un mundo paralelo
basado en la red. La sede ofrecer clases de espaol y una delegacin
virtual de la institucin donde se podrn visitar las mismas exposiciones
que en su sede fsica de Madrid.

El director de la Academia Argentina de Letras (http://www.aal.edu.ar),
Pedro Luis Barcia, reconoci que el fenmeno tiene dos caras: Nunca han
escrito los chicos tanto como ahora. Pero cmo lo hacen? Como una mona.
En su opinin, es cada vez ms difcil centrar la atencin del nio, es
gravsimo porque el zappingueo est presente cada vez tambin en la
conversacin.

Por su parte, el mexicano Ral vila proclam que el espaol vivo est
precisamente en el ciberespacio, recuper la reivindicacin de jubilar la
ortografa y propuso que voces que aparecen en ms de un milln de
pginas y prcticamente en todos los pases hispanos sean consideradas de
uso comn y se les abran las puertas de los diccionarios.

El alcalde de la ciudad colombiana de Medelln, el matemtico Sergio
Fajardo, afirm que hay que apostarle a la educacin, lo que consider
fundamental para que el espaol tenga un lugar en la ciencia y la
tecnologa.

El Cervantes present en el IV Congreso Internacional de la Lengua un curso
de espaol por televisin diseado para facilitar el aprendizaje del idioma
a millones de personas en el mundo. El curso consta de 207 captulos de 14
minutos cada uno, disponibles en diferentes formatos, con escenas grabadas
por Televisin Espaola (http://www.rtve.es).

El director del Cervantes abog por el respeto a la ortografa en las
comunicaciones por Internet, en las que abundan los errores y vicios
idiomticos, y present la Enciclopedia del espaol en el mundo, que recoge
en 900 pginas todos los datos sobre el idioma.

Otro de los foros debati la muerte de la novela despus del boom
latinoamericano. En la discusin, el espaol Enrique Vila-Matas, el
mexicano Hctor Aguilar Camn, el peruano Santiago Roncagliolo, el
colombiano Pedro Badrn, la panamea Berna de Burrell y la argentina
Graciela Maturo hablaron de iniciativas audaces que conquisten a nuevos
lectores. Vila-Matas argument que tras llegar al precipicio, los
escritores deben hallar la manera de cruzarlo.

El antroplogo mexicano Miguel Len-Portilla intervino en otro coloquio
donde calific de terrible y catastrfica la muerte de una lengua. Es
como una ventana que se cierra al mundo, indic. La lingista Guillermina
Herrera, miembro de la Academia de la Lengua de Guatemala, se refiri
especficamente al caso de las lenguas indgenas guatemaltecas, que han
sido desprestigiadas y estigmatizadas por la sociedad en general,
especialmente por los no indios, que son minora.

En un coloquio sobre otras lenguas hispnicas que sobreviven, el escritor
vasco Bernardo Atxaga y el cataln Miquel de Palol defendieron la necesidad
de que los poderes pblicos protejan el cataln, el gallego y el euskera
para garantizar la supervivencia de estas lenguas. Si una lengua no cuenta
con apoyo directo, no puede sobrevivir; no basta con el voluntarismo, dijo
Atxaga en la reunin coordinada por el director de la RAE, Garca de la
Concha.

Un caso especial analizado en el marco del congreso es el de la Academia
Norteamericana de la Lengua Espaola (Anle,
http://www.georgetown.edu/academia), la ms joven fue creada en 1973 de
las veintids que defienden la unidad de la lengua en tres continentes, y
que enfrenta un desafo que no tiene ante s ninguna otra. Segn Garca de
la Concha, cuando esta academia fue fundada no haba en Estados Unidos una
presencia creciente del espaol como la tiene ahora. Pensamos que tiene
que buscar una adaptacin.

Hay que ver cmo se puede crear una estructura de funcionamiento de
acuerdo con las enormes variedades que all se dan, agreg, refirindose a
los ms de cuarenta millones de hispanoparlantes en Estados Unidos. Est
ligado a una variedad porque hay muchos mexicanos, colombianos,
guatemaltecos, nicaragenses y otros. Lo que hace falta, agreg, es ver
cmo se est produciendo esa nivelacin.

La Anle naci luego de una laboriosa gestin de figuras destacadas de las
letras como los espaoles Toms Navarro Toms, Ramn Sender y Odn Betanzos
Palacios, que presidi la sesin de cierre del IV Congreso de la Lengua en
Cartagena.

Una de las intervenciones ms celebradas en el congreso respecto al tema
del espaol en Estados Unidos correspondi a Enrique Durand, ejecutivo de
CNN en Espaol (http://www.cnn.com/espanol), quien inst a los hispanos que
se quejan de la invasin del ingls a aprender bien los dos idiomas, en una
intervencin que evoc la frase kennediana de no exigir lo que el pas debe
hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por su pas.

Gran parte de la multitudinaria asistencia de pblico a los eventos del
congreso se debi a los homenajes que se le rindieron al escritor
colombiano Gabriel Garca Mrquez, cuya obra cumbre Cien aos de soledad
fue publicada en una edicin especial agotada en sus primeros das en las
libreras, por lo que se convirti en un fenmeno comercial sin
precedentes, segn inform Alfaguara (http://www.alfaguara.com).

Globalmente se estn vendiendo 150.000 ejemplares semanales entre Espaa y
Amrica Latina, indicaron fuentes del sello. En tan slo 24 horas en
Espaa se vendieron ms de 20.000 ejemplares. La primera edicin de la
novela fue publicada el 5 de junio de 1967 por la editorial Sudamericana en
Buenos Aires.

La edicin conmemorativa, preparada por las academias de la lengua y
Alfaguara, y revisada por el propio Garca Mrquez, fue presentada el lunes
26 y consta de 650.000 ejemplares en todos los pases de lengua espaola,
incluido Estados Unidos.

Al xito obtenido por esta nueva edicin de Cien aos de soledad se sum el
hecho anecdtico de que un anuncio, publicado el 28 de marzo en el diario
colombiano El Tiempo (http://www.eltiempo.com) para informar de que en los
prximos das se lanzara una segunda edicin por haberse agotado en tres
das la primera, contuviera un error ortogrfico.

El anuncio explica que esta edicin conmemorativa bati un nuevo rcord
de ventas, lo que ha llevado a que tres das despus del lanzamiento la
editorial halla (sic) agotado sus existencias. La editorial se vio
obligada, al da siguiente, a lanzar otro anuncio en el que se ve tachada
la ll, a mano, y sustituida por la correcta y, con una nueva leyenda en
la parte superior en la que afirma: A nosotros tambin nos pasa, y en la
inferior una recomendacin: Habla y escribe bien en espaol.

Garca Mrquez fue homenajeado durante la sesin inaugural del congreso,
evento en el que participaron los reyes de Espaa y el presidente de
Colombia, lvaro Uribe, entre otras personalidades. El premio Nobel de
Literatura 1982 fue recibido con una espectacular ovacin y el pblico se
puso de pie al entrar l, acompaado por su esposa, Mercedes Barcha, y el
escritor mexicano Carlos Fuentes, en el auditorio del Centro de
Convenciones Getseman.

Vestido con corbata de colores y traje blanco de lino (el esmoquin
tropical, el nico que no trae pava o mala suerte), Garca Mrquez,
visiblemente emocionado, levant los brazos en seal de agradecimiento.
Estoy contento y estoy tranquilo por estar entre amigos, dijo el
escritor, quien se mostr afable saludando a su paso a acadmicos,
profesores y estudiantes.

En su discurso narr incidencias relacionadas con la gnesis de Cien aos
de soledad, escrita en una poca de estrecheces econmicas que an hoy le
hacen preguntarse cmo hizo Mercedes durante esos meses para que no
faltara ni un da la comida en la casa.

Garca Mrquez se mostr maravillado de que un milln de personas pudieran
leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con veintiocho letras del
alfabeto y dos dedos como todo arsenal. Consider que este hecho es la
demostracin irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas
dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un milln
de ejemplares de Cien aos de soledad no son un milln de homenajes al
escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este tiraje
descomunal. Es la demostracin de que hay millones de lectores de textos en
lengua castellana esperando, hambrientos, de este alimento.

Destac que el lector inexistente en quien piensa cuando se sienta a
escribir es hoy una descomunal muchedumbre, hambrienta de lectura, de
textos en lengua castellana, y agreg que los lectores de Cien aos de
soledad son hoy una comunidad que si viviera en un mismo pedazo de tierra,
sera uno de los veinte pases ms poblados del mundo.

Segn l, esto plantea un desafo para todos los escritores, todos los
poetas, narradores y educadores de nuestra lengua, para alimentar esa sed y
multiplicar esta muchedumbre, verdadera razn de ser de nuestro oficio y,
por supuesto, de nosotros mismos. Hemos publicado el texto completo del
discurso en nuestra seccin Material especial.

Varios participantes en el homenaje, entre ellos el mexicano Carlos Fuentes
y el argentino Toms Eloy Martnez, han recordado el traumtico nacimiento
de la novela, cuya primera edicin tuvo una tirada de 8.000 ejemplares que
se agotaron en 15 das. Cuatro dcadas ms tarde, se han editado ms de 30
millones de ejemplares en una treintena de lenguas.

En su intervencin en la inauguracin del congreso, el Rey Juan Carlos de
Espaa lo defini como el gran acontecimiento en torno a una lengua
comn, y elogi a Garca Mrquez, figura insigne de la literatura en
lengua espaola. Lo difcil se hizo sencillo en la pluma de Garca
Mrquez, subray el Rey, quien se refiri a cmo la experiencia universal
la soledad del hombre y la accin arrasadora del tiempo se encarn en
Macondo, situado en una realidad, que es sueo. Gabriel Garca Mrquez es,
en s mismo, en su trayectoria creadora, un ejemplo vivo del espaol en
su diversidad, resalt el monarca.

El director de la RAE dijo a la prensa, tras clausurar el evento el pasado
jueves 29, que Garca Mrquez haba recuperado durante la actividad la
inspiracin que requera para escribir el segundo tomo de sus memorias,
Vivir para contarla, tal como se lo revel el mismo escritor en el curso de
un almuerzo al que ambos asistieron.

El autor de Cien aos de soledad habra comentado al resto de los
comensales que el reconocimiento del que haba sido objeto durante el
congreso haba sido tan conmovedor que le podra servir de punto de
partida para el segundo tomo de sus memorias, el cual  podra empezar con
el relato de los emocionantes momentos vividos en das pasados en Cartagena
de Indias.

Garca de la Concha anunci tambin que el V Congreso Internacional de la
Lengua Espaola tendr como sede una ciudad de Chile an por determinar, en
el ao 2010, con motivo del bicentenario de la independencia. No ser en la
capital, Santiago, ya que los organizadores buscan ciudades de dimensin
media donde las jornadas acadmicas tengan ms realce y no queden diluidas
en una gran oferta cultural. Todo parece indicar que Valparaso podra ser
la sucesora de Cartagena de Indias, Zacatecas (1997) Valladolid (2001) y
Rosario (2004).

Fuentes: Ansa  BBC  EFE  El Peridico  IBLNews  Reuters



*** Llevarn al cine la novela Pedro Pramo, de Juan Rulfo

El diseador de arte mexicano Eugenio Caballero, ganador de un Oscar y un
Ariel por su trabajo en ese mbito en el filme El laberinto del fauno, se
encuentra en Jalisco (Mxico) a la bsqueda de una locacin para
representar al pueblo de Comala en Pedro Pramo, la versin cinematogrfica
de la novela del escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986) que se llevar a
cabo como coproduccin entre Espaa, Mxico y Portugal.

Caballero revel este 29 de marzo, en el XXII Festival Internacional de
Cine en Guadalajara (http://www.guadalajaracinemafest.com) que se celebr
entre el 22 y el 30, que realiza la bsqueda por encargo del cineasta
espaol Mateo Gil (1972), director de Nadie conoce a nadie (1999) y So
que te mataba (1994), entre otras, as como guionista de Mar adentro
(2004), Vanilla Sky (2001), Abre los ojos (1997) y Tesis (1996).

Rulfo siempre dijo que Comala era un lugar nacido en su imaginacin y,
aunque existe uno que fue inspiracin, el Comala de la novela son muchos
pueblos reales que existen en Mxico. Comala, el de la novela, no existe,
Juan Rulfo se inspir en un pueblo llamado San Gabriela, pero ese ya est
muy tocado, tenemos que buscar otras locaciones, y ah est lo padre, dijo
Caballero.

El artista, quien acaba de concluir el diseo de arte de Resident Evil:
Extinction, de Rusell Mulcahy, dijo que este Comala ser muy real, en
cuanto a los espacios, las locaciones. La magia est en las nimas, pero
el pueblo tiene que ser muy real.

Por su parte, Cristina Mascareas, jefa de la productora portuguesa Take
2000, que tiene los derechos de la novela, dijo que sacar adelante el
proyecto con la colaboracin de las productoras espaolas Sogecine y Ajete
Ariadne Films, y adelant que el rol protagnico podra ser encarnado por
el astro de cine mexicano Gael Garca Bernal.

Las filmaciones de la cinta, que cuenta con un presupuesto de 7,5 millones
de euros, se iniciarn en el ltimo trimestre de este ao. Mascareas
agreg que junto a Garca Bernal est prevista la actuacin dentro del
elenco de actores portugueses y espaoles.

Pedro Pramo ha sido llevada al cine varias veces por directores mexicanos.
En 1967 Carlos Velo, con el actor estadounidense John Gavin, film la
primera versin. En 1978, Jos Bolaos se lanz a la aventura con el actor
Manuel Ojeda. Sin embargo, esta es la primera vez que un cineasta no
mexicano intenta llevar al cine a Pedro Pramo.

Fuentes: DPA  EFE



*** Usuarios de Internet podrn apadrinar palabras en vas de extincin

La Escuela de Escritores (http://www.escueladeescritores.com) y la Escola
dEscriptura del Ateneo Barcelons
(http://www.ateneubcn.org/apadrinaunaparaula) celebrarn el Da del Libro
invitando a todos los internautas a apadrinar palabras del espaol y del
cataln que hayan desaparecido o cado en desuso utilizando para ello,
entre el 30 de marzo y el 21 de abril, un formulario diseado para ello,
segn se inform en un comunicado.

Con el objetivo de llamar la atencin sobre el empobrecimiento del idioma,
y a travs de los portales de las entidades auspiciantes, los internautas
podrn escoger palabras en vas de extincin que deseen recuperar,
explicar su significado y sus usos o recordar su origen. Con los vocablos
elegidos por un mayor nmero de participantes se crear una Reserva de
palabras que, en espaol (http://www.reservadepalabras.org) o en cataln
(http://www.reservadeparaules.org), ser el hbitat virtual donde
sobrevivirn estas palabras en desuso.

Una vez incorporada la palabra en vas de extincin y argumentada su
inclusin, los participantes tambin podrn apadrinar cinco palabras
propuestas por otros internautas o por los padrinos de honor que tambin
colaborarn en esta iniciativa. Entre ellos, los escritores Juan Mars,
Lorenzo Silva, Carmen Riera (azulete), Ildefonso Falcones (colorado) o
Mercedes Abad (zangolotino), ya han propuesto las palabras que desean
conservar.

Por ejemplo, Mars ha elegido bica (orinal) y damajuana (garrafa), una
palabra en desuso que, recuerda, an se utiliza en Extremadura y en La
Habana. Las voces con orgenes geogrficos diversos ofrecen un mapa de
palabras perdidas que pasa por Andaluca, como mechinal, la palabra elegida
por el novelista Lorenzo Silva; La Rioja, donde an se tejen almazuelas,
aunque ahora se las est llamando patchwork, como apunta el periodista
lex Grijelmo; Galicia, donde cuando algo no merece la pena se le llama
purrela, trmino que est en el diccionario, aunque yo pensaba que era una
expresin gallega, dice la finalista del Planeta, Marta Rivera de la Cruz
o Zamora, donde las mozeas saltaban del fuego de la chimenea al calor de
las buenas historias, recuerda Paulino Guerra, director adjunto de Europa
Press.

Las palabras en vas de extincin tambin describen actitudes que pierden
vigencia en estos tiempos, segn Carmen Calvo, la ministra de Cultura, que
elige pundonor porque para m no slo se refiere a la honra, el honor o el
crdito de alguien, sino tambin a una forma de hacer las cosas, al
esfuerzo interno y bienintencionado que empleamos para realizar una accin
en unos tiempos en los que parece que slo importan los resultados.

La Escuela de Escritores organiz el ao pasado la iniciativa Tienes la
palabra, una votacin a travs de Internet para elegir la palabra ms
bella del castellano. Escritores, periodistas, polticos, profesores y
acadmicos colaboraron en esta propuesta en la que, durante 23 das, ms de
cuarenta mil internautas de todo el mundo enviaron 7.130 trminos
diferentes y explicaron por qu los haban elegido.

En esta ocasin, el objetivo de los organizadores es llamar la atencin
sobre el empobrecimiento del idioma: slo entre 1992 y 2001, cuando se
present la 22 edicin del Diccionario de la Real Academia Espaola, se
suprimieron ms de seis mil artculos. Seis mil palabras que desaparecieron
del diccionario y que, probablemente, lo haban hecho mucho antes en el da
a da, donde la tendencia a utilizar palabras comodn que simplifican
conceptos con muchos matices o la facilidad con la que importamos
extranjerismos, amenaza la riqueza del idioma, explicaron los promotores
de la iniciativa.

Fuente: Escuela de Escritores



*** San Juan de Coln celebrar sus segundas jornadas de literatura

El prximo 17 y 18 de abril se realizarn en San Juan de Coln, Tchira
(Venezuela) las II Jornadas de Literatura del Municipio Ayacucho, evento
que contar con la participacin de destacados escritores de los estados
Aragua, Barinas, Cojedes y la entidad anfitriona.

La inauguracin de la actividad ser el martes 17 a las 9 de la maana, con
la conferencia El agua, el arte y la ciudad, a cargo del poeta Luis Jos
Oropeza, presidente de la Asociacin de Escritores del Tchira, en el
auditorio de la Unidad Educativa Sagrado Corazn de Jess. El mismo da a
partir de las 3 de la tarde, la profesora Doris Rojas, del estado Barinas,
dictar en la Unidad Educativa Teodomiro Escalante su taller Recreacin de
la palabra en los nios. A las 7 de la noche, el poeta Isaas Medina
Lpez, profesor de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos
Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), dictar
en la Casa de la Cultura Pedro Antonio Ros Reina su conferencia Espantos
y aparecidos en los llanos venezolanos.

El mircoles 18 a las 9 de la maana continuar el taller de la profesora
Rojas. A las 10:30, el poeta Oropeza dictar su conferencia Los enemigos
del agua en las instalaciones de la Unidad Educativa Liceo Militar (GN) 4
de Agosto. A las 3:30 de la tarde, el escritor arageo Jorge Gmez
Jimnez, editor de Letralia, dictar su conferencia Quiero ser un escritor
famoso en el auditorio de la Casa de la Cultura Pedro Antonio Ros Reina.
Las actividades se cerrarn a las 7 de la noche con el encuentro Estoy en
el rincn de una cantina, coordinado por el escritor barins Arnulfo
Quintero Lpez.

Llamada La Ciudad de las Palmeras por la profusa presencia de esta
planta, San Juan de Coln es una poblacin al norte del estado Tchira
ubicada a 802 metros sobre el nivel del mar y con vista al cerro Morrachn.
Es ampliamente conocida por ser la cuna de Pedro Antonio Ros Reina, uno de
los msicos ms destacados de Venezuela.



*** Dispora juda en Amrica Latina y el Caribe analizarn en Nueva York

El prximo 17 de abril se realizar en Hostos Community College
(http://www.hostos.cuny.edu), de Nueva York, la conferencia
multidisciplinaria La dispora juda en Amrica Latina y el Caribe, un
evento dedicado a Jorge Isaacs, Alberto Gerchunoff y Clarice Lispector, y
que incluir mesas redondas, lecturas bilinges de poesa y narrativa,
videos, msica y exposiciones de arte.

Auspiciada por el Instituto de Escritores Latinoamericanos (Lawi, por sus
siglas en ingls; http://www.hostos.cuny.edu/oaa/lawi.htm) y la Oficina de
Asuntos Acadmicos de Hostos Community College, este evento reunir a
escritores, artistas y acadmicos de Estados Unidos y Amrica Latina,
quienes abordarn temas tales como historia, idioma, exilio, tradicin,
religin y lo que significa ser judo, latinoamericano y judo
latinoamericano. Asimismo, escritores, artistas y acadmicos judos
latinoamericanos que viven en EUA participarn en varias lecturas y mesas
redondas, subrayando de ese modo el importante papel que desempean en la
vida cultural de los Estados Unidos.

La conferencia incluir una exposicin virtual, Las artes de los judos
latinoamericanos: una exploracin por website, y una muestra de pinturas
de la artista judeo-peruana Liza Schnaiderman. Habr tambin un concierto
de msica sefardita. Entre los escritores y acadmicos participantes
figuran Edna Aizenberg, Isaac Goldemberg, Nora Glickman, Regina Igel,
Stephen Sadow, Elas Scherbacovsky, Sal Sosnowski, Silvio Torres-Saillant,
Miriam Ventura y Laura Weingarten.

Segn el escritor peruano Isaac Goldemberg, director del Lawi, la
conferencia tiene como objetivos celebrar la historia y la cultura de la
dispora juda en Amrica Latina, tender puentes entre la comunidad juda
latinoamericana de Nueva York y la comunidad juda americana, lograr una
comprensin ms profunda de lo que significa ser un judo latinoamericano,
y fomentar la comunicacin y fortalecer las relaciones culturales entre los
judos latinoamericanos y los latinoamericanos de otras religiones,
culturas y grupos tnicos.

Durante el evento ser presentado un nmero especial de Hostos Review /
Revista Hostosiana, la reconocida publicacin del Lawi. Este nmero
trilinge (espaol, ingls, portugus), titulado El tiempo y las palabras:
literatura y cultura juda latinoamericana contempornea, rene poesa,
narrativa, testimonio y ensayos sobre literatura, arte y cine, a cargo de
ms de 90 escritores.

Jos B. Adolph, Marcos Aguinis, Marcelo Birmajer, Isaac Chocrn, Ariel
Dorfman, Ricardo Feierstein, Luisa Futoransky, Gloria Gervitz, Margo
Glantz, Mario Goloboff, Isaac Goldemberg, Alicia Kozameh, Arnoldo Liberman,
Angelina Muiz-Huberman, Jos Luis Najenson, Teresa Porzekanski, David
Rosenmann-Taub, Samuel Rovinski, Moacyr Scliar, Ana Mara Shua, Iln
Stavans y Alicia Steimberg son algunos de los ms de autores que destacan
en este cuarto nmero de la revista.

A cargo de Stephen A. Sadow, profesor de literatura latinoamericana y
estudios judaicos en Northeastern University (Boston, Massachusetts;
http://www.northeastern.edu), la edicin incluye tambin poesa de Andrs
Berger-Kiss, Julia Galemire, Dina Dolinsky, Ral Hecht, Sal Yurkievich,
Rosita Kalina, Marcos Silber, Sara Riwka Braz Erlich, Ernesto Kahan, Sofa
Kaplinsky de Guterman, Jos Kozer, Corina Rosenfeld, Carlos Levy, Jos
Pivn, Evelyn Kliman, Alicia Borinsky, Tamara Kamenszain, Juana Garca
Abs, Susana Grimberg, Tamara Bruder Melnick, Perla Sneh, Carlota
Caulfield, Marjorie Agosn, Ruth Behar, Daniel Chirom, Sandra Baraha, Sonia
Chocrn, Jacqueline Goldberg, Jos Luis Farias y Mariana Felcman.

En narrativa se incluye relatos y fragmentos de novela de Adina Darvasi,
Sara Karlik, Elas Scherbacovsky, Enrique Amster, Miryam E. Gover De
Nasatsky, Silvia Plager, Luis Len, Nora Glickman, Isaas Leo Kremer, Laura
Suzn de Vit, Alberto Buzali Daniel, Noem Cohen, Jos Ezequiel Kameniecki,
Sandro Cohen, Jos Gordon, Regina Kalach Atri, Memo njel, Susana Gertopan,
Jacobo Sefam, Bernardo Ajzenberg, Paula Margules, Luis Krausz, Ivonne
Saed, Paula Varsavsky, Roney Cytrynowicz, Gerardo Kleinberg y Sergio
Waisman.

El nmero trae tambin testimonios de Vctor Perera, Murray Baumgarten,
Horacio Vodovotz, Moico Yaker y Mnica Schwartz, as como ensayos de Edna
Aizenberg, Marleine Cohen, Pablo A. Freinkel, Marlene Hamra Sassn, Regina
Igel, Annette H. Levine, Salomn Lotersztein, Raquel Orzuj de Grostein,
Rodrigo Quijano, Stephen A. Sadow, Laura S. Weingarten y Marita Troiano
sobre literatura, humor, identidad, arte y cine. Asimismo, incluye una
muestra de pinturas de Perla Bajder, Liza Schnaiderman y Moico Yaker.

Por estas pginas desfilan escritores y escritoras de Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala,
Mxico, Panam, Per, Paraguay, Uruguay y Venezuela, radicados en sus
pases de origen o en otros pases de Europa y Amrica.

Segn reza la introduccin del profesor Sadow, este nmero incluye nuevas
versiones de historias bblicas, poemas de amor y de odio, lamentaciones
sobre el Holocausto, recuerdos de infancias judas en circunstancias poco
usuales, y versos dedicados a Buenos Aires, La Habana y Jerusaln. Aparecen
rabinos y nazis, gauchos judos y judos urbanos, judos observantes y
judos laicos, judos asquenazes cuyos antepasados inmigraron de Rusia y
el este de Europa y sefardes cuyos ancestros inmigraron de Turqua,
Grecia, Siria y el norte de frica. Todas las selecciones fueron escritas
despus de 1980 y la gran mayora despus de 1990. En conjunto, forman un
panorama amplio de la literatura juda latinoamericana contempornea.

En esta literatura, contina Sadow, los temas que predominan son la
identidad y la memoria, las familias judas, la religin juda sus
costumbres y particularidades, la historia juda en particular, la poca
de la Biblia, la Inquisicin, la inmigracin a Amrica Latina y las
dictaduras latinoamericanas, especialmente el Proceso (La Guerra Sucia)
en Argentina; el Holocausto y el Estado de Israel. Al ser esta literatura
no solamente juda, sino profundamente latinoamericana tambin, la
historia, la geografa y la vida cotidiana en Buenos Aires, Mxico, D.F., y
San Jos, sirven como fuentes de inspiracin frecuentes. Adems, algunos
escritores, especialmente los poetas, se concentran en la vida ntima.

Dirigida por el escritor peruano Isaac Goldemberg, Hostos Review tiene como
propsito el tender puentes entre los intelectuales y artistas latinos e
iberoamericanos que residen en los Estados Unidos y aqullos que viven en
Amrica Latina, Espaa, Portugal y otras partes del mundo. Para adquirir el
nmero o subscribirse a la revista es preciso llamar al (718) 518-6859 o
escribir a LAWI@hostos.cuny.edu.

Fuente: LAWI



*** Celebrarn festival de poesa en la Feria del Libro de Santo Domingo

La Feria Internacional del Libro Santo Domingo (http://www.ferilibro.com),
que tendr lugar entre el 23 de abril y el 6 de mayo, arriba a su dcimo
aniversario y lo celebra con el I Festival Internacional de Poesa, en el
que se reunirn, entre el 26 y el 29 de abril, 28 poetas de 17 pases. El
evento, primero de su tipo que se realiza en Repblica Dominicana, se
denominar Clima de eternidad para honrar la obra del poeta Franklin
Mieses Burgos, cuyo centenario de nacimiento se conmemora este ao.

El festival ha sido una idea del licenciado Jos Rafael Lantigua,
secretario de Estado de Cultura, con la finalidad de colocar en primer
orden a la poesa dentro de la celebracin de la Feria del Libro. El
ministro de Cultura de la nacin caribea design una comisin para la
organizacin del evento, presidida por el poeta Jos Mrmol.

El comit lo completan los poetas Mateo Morrison, director ejecutivo;
Soledad lvarez, Len David, Alexis Gmez-Rosa, Jeannette Miller, Basilio
Belliard, Ylonka Nacidit-Perdomo, Len Flix Batista, Toms Castro, Plinio
Chahn, Csar Zapata y Armando Almnzar Botello.

Los presidentes de honor del festival son los poetas Mariano Lebrn
Savin, Lupo Hernndez Rueda y Vctor Villegas, consideradas las tres
grandes figuras vivas de la poesa dominicana y quienes, durante el evento,
recibirn la condecoracin de la Orden de los Padres de la Patria, con que
los honr el presidente Leonel Fernndez el pasado ao, con motivo del Da
del Poeta. El acto se realizar en el Palacio Nacional.

Concebido como el evento central de la Feria Internacional del Libro de
este ao, el Festival de Poesa se inaugurar el 26 de abril a las 6 de la
tarde en el Teatro Nacional Eduardo Brito. Los actos principales se
realizarn en la Sala Ravelo, pero incluirn adems al Ayuntamiento del
Distrito Nacional (http://www.adn.gov.do), la Universidad Autnoma de Santo
Domingo (http://www.uasd.edu.do), la Pontificia Universidad Catlica Madre
y Maestra (http://www.pucmm.edu.do), el Instituto Tecnolgico de Santo
Domingo (Intec, http://www.intec.edu.do), el Centro Len
(http://www.centroleon.org.do), de Santiago, y Ruinas de San Francisco.

Fuente: DiarioDigital RD



*** Banco del Libro dictar cursos en Internet

El Banco del Libro (http://www.bancodellibro.org.ve), institucin
venezolana que obtuvo recientemente el Premio de Literatura en Memoria de
Astrid Lindgren (http://www.letralia.com/160/0314bancodellibro.htm),
anunci que durante el primer semestre de este ao dictar dos cursos a
travs de Internet, para los cuales ya se encuentra abierto el perodo de
inscripciones. Los cursos forman parte del Programa Integral de Formacin
de Promotores de lectura que ofrece el Banco del Libro.

Teora de la lectura y estrategias para su promocin y Estrategias para
el uso y tratamiento de la informacin en la promocin de la lectura son
los dos cursos a distancia que dictar la institucin, y en los cuales se
promover el intercambio de conocimientos y experiencias con profesionales
de otros pases a travs de un abordaje terico-prctico de la promocin de
la lectura.

Los cursos se abrirn con un cupo mnimo de 10 participantes y mximo de
25, y se realizarn del 26 de abril al 27 de mayo y del 7 de junio al 8 de
julio, respectivamente. Ambos sern conducidos por un equipo
interdisciplinario de comprobada experiencia en el rea y tendrn una
duracin de cinco semanas, distribuidas en una semana introductoria para el
manejo de la plataforma tecnolgica y cuatro semanas para el desarrollo de
las unidades temticas.

El costo de cada curso es de Bs. 397.750 para participantes en Venezuela y
US$185 para participantes de otros pases. Las primeras quince personas que
se inscriban gozarn de un precio promocional de Bs. 354.750 y US$165,
respectivamente. La matrcula se puede pagar en lnea a travs de la pgina
web de la institucin, o mediante depsito en cuenta corriente del Banco
Mercantil, a nombre de la Asociacin Civil Banco del Libro. Para solicitar
el nmero de cuenta es preciso llamar al telfono (0212) 2663621. Tambin
se puede consultar al respecto en el correo electrnico
cursosenlinea@bancodellibro.org.ve.

Fuente: Banco del Libro



*** PEN World Voices rendir homenaje a Csar Vallejo y Pedro Pietri

El III PEN World Voices (http://pen.org/page.php/prmID/1096), Festival de
Literatura Internacional de Nueva York, a celebrarse entre el 24 y el 29 de
abril, rendir homenaje este ao a los poetas Csar Vallejo y Pedro Pietri,
en una actividad que reunir a algunas de las voces literarias ms
destacadas del mundo, como Salman Rushdie, Guillermo Arriaga, Paul Aster y
Almudena Grandes, entre otros.

Unos 162 escritores y crticos culturales de 45 pases se darn cita en el
evento, el nico en su tipo de Estados Unidos, para presentar sus obras,
hablar sobre literatura y debatir sobre asuntos culturales, polticos,
sociales y medioambientales.

Este ao, el festival tiene como tema Hogar y Afuera, una reflexin sobre
los efectos e implicaciones de las migraciones, las cambiantes definiciones
de nacin e identidad, la literatura del exilio y la esencia de lo que cada
quien define como hogar. El evento tambin explorar cmo los escritores
usan el humor y abordan los tabes sexuales, la amenaza que enfrenta el
planeta ante la degradacin sostenida del medio ambiente y la adaptacin de
la literatura al cine y al teatro.

El Tributo a Csar Vallejo, uno de los ms grandes innovadores de la
poesa del siglo XX, consistir en la lectura de algunas de sus obras
claves por los autores Jayne Cortez, Mnica de la Torre, Mariela Dreyfus,
Clayton Eshleman, Forrest Gander, Edward Hirsch, Sam Shepard, Cecilia
Vicua y Anne Waldman.

Otro poeta homenajeado ser el nuyorican Pedro Pietri, una de las figuras
ms importantes de la cultura hispana en Nueva York y conocido como el
fundador del legendario Nuyorican Poets Caf. Los autores espaoles Anna
Aguilar-Amat, Dionisio Caas, David Castillo y Melcion Mateu, junto al
poeta nuyorican Urayon Noel, celebrarn su poesa de conciencia,
impregnada de protesta poltica y pasin por la justicia social.

Otro de los simposios que ha organizado el festival ser sobre la guerra
civil espaola, y en l participarn el autor cataln Llus-Anton Baulenas
y la novelista Almudena Grandes. El moderador de esta mesa, Sam Tanenhaus,
editor del New York Times Book Review (http://www.nytimes.com/pages/books),
indagar en los motivos que han atrado a estos autores hacia este captulo
oscuro de la historia de Espaa y cmo lo plasman en sus obras.

En El nublado futuro del periodismo, los periodistas Carlos Mara
Domnguez, Carolin Emcke, Arnon Grunberg y Vicente Verd hablaran con
Eduardo Lago, autor y director del Instituto Cervantes de Nueva York
(http://nuevayork.cervantes.es), sobre las viejas y nuevas formas de
censura en la prensa y los ataques a los periodistas.

El escritor Daniel Alarcn (Per/EUA), el novelista y guionista mexicano
Guillermo Arriaga (Babel), el autor colombiano Jorge Franco y la novelista
brasilea Patricia Melo discutirn sobre las fuerzas polticas, sociales y
econmicas que han cambiado el enfoque en la literatura latinoamericana de
lo fantstico a lo urbano.

En la serie Conversaciones destaca la que sostendrn Guillermo Arriaga y
el novelista y cineasta neoyorquino Paul Auster sobre el arte de filmar y
escribir y la influencia de Hollywood. En esta serie de conversaciones
ntimas tambin participa la novelista colombiana Laura Restrepo, que
hablar con el escritor colombiano-americano Jaime Manrique sobre la
investigacin periodstica y la cultura popular.

En el festival tambin destacan una conversacin sobre la nocin de hogar
entre la Premio Nobel de Literatura Nadine Gordimer, el actor y autor Steve
Martin y el aclamado novelista Salman Rushdie, y una mesa redonda titulada
Pensamientos verdes: escritores y medio ambiente, en la que participan
Rushdie, el poeta mexicano Homero Aridjis y Laura Restrepo, entre otros.

La programacin tambin incluye la discusin Literatura escrita en la
prisin, en la que participa el cineasta Sydney Pollack, entre otros, y el
PEN Cabaret, una velada literaria que cuenta entre sus invitados a la
poeta, cantante y compositora Patti Smith y el actor y dramaturgo Sam
Shepard.

El festival culmina con la conferencia Libertad para Escribir Arthur
Miller, que este ao est a cargo del autor israel David Grossman, quien
ha apoyado las negociaciones para el proceso de paz entre Israel y
Palestina y ha sido un crtico frreo de los asentamientos judos en
Cisjordania.

Fuentes: EFE  PEN American Center



*** Poesa de frica e islas del Caribe en Festival de Poesa de La Habana

Entre el 28 de mayo y el 2 de junio se celebrar el Festival Internacional
de Poesa de La Habana del Proyecto Cultural Sur
(http://www.festivalpoesia.cult.cu), un evento que en su 12 edicin cuenta
con el auspicio de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac,
http://www.uneac.com), la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana
(http://www.habananuestra.cu), la Comisin Nacional Cubana de la Unesco
(http://cuba.comnat.unesco.org), la Sociedad de Beneficencia de Andaluca y
el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz.

Dedicada a la poesa de frica y de las islas del Caribe, esta edicin del
festival tendr como temas principales los mbitos de la poesa africana
contempornea, el espacio para el discurso potico de las Antillas, la
dimensin pblica de la poesa, la relacin entre poesa y responsabilidad
ciudadana y el frica entre el abismo y la esperanza.

Cada ao se dan cita en este festival, cuyas ediciones son dedicadas a
literaturas especficas, poetas de los cinco continentes. Este ao estar
dedicado a los grandes poetas de frica y del Caribe Leopold Sdar Senghor,
Agostinho Neto, Nicols Guilln, Aime Cesaire, Pedro Mir y Jacques
Roumain. Adems, los poetas que asisten se renen a examinar los grandes
problemas de la guerra y la paz en el mundo y emiten un manifiesto al final
de la reunin del Cabildo de los Poetas de La Habana y la Junta Mundial de
Poetas en Defensa de la Humanidad.

En el evento se reunir una centena de autores de Angola, Argentina,
Brasil, Bulgaria, Canad, Colombia, Costa Rica, Chekia, Chile, Ecuador, El
Salvador, Espaa, Estados Unidos, Guatemala, Gran Bretaa, Honduras,
Italia, Martinica, Mxico, Nicaragua, Palestina, Panam, Paraguay,
Portugal, Puerto Rico, Repblica Dominicana, Rumania, Rusia, Serbia y
Montenegro, Suecia, Uruguay y Venezuela.

Por Cuba estarn presentes los poetas Delfn Prats, Reinaldo Gonzlez,
Miguel Barnet, Roberto Fernndez Retamar, Alejandro Gonzlez Bermdez, Ian
Rodrguez, Ricardo Rivern, Juventina Soler, Otilio Carvajal, Leymen Prez,
Alejandro Aguilar, Edilberto Rodrguez y Luis Carlos Suares.

Diversas actividades conformarn el programa del evento, como la III Junta
Mundial de Poetas por la Paz en Defensa de la Humanidad y la Preservacin
del Planeta, la V Junta del Agua, un laboratorio de escrituras, un
seminario sobre las literaturas africanas contemporneas y el Saln
Internacional de Artistas Plsticos del Sur.

Adems se realizar diversas lecturas en espacios pblicos, comunidades,
colegios y universidades, exposiciones, conciertos, obras teatrales,
muestra de cine de pases africanos, acciones poticas en Matanzas,
Cienfuegos, Ciego de vila y Puerto Padre, al interior de Cuba, la siembra
del rbol de la Poesa y los das de la poesa africana y caribea.

En el marco del festival se realizar, tambin, el festival Palabra en el
Mundo, cuya primera edicin ser el 28 de mayo, coincidente con la
inauguracin del evento en La Habana, y la segunda el 1 de junio,
coincidiendo con numerosas acciones poticas en distintos puntos de Cuba.
En las ciudades cubanas la lectura simultnea ser el martes da 29 de mayo
al atardecer, en una proyeccin de la lectura Palabra del mundo en la que
los poetas leern en sus lenguas originarias.

La cuota de participacin del festival es de 100 pesos cubanos
convertibles, lo cual cubre ccteles de bienvenida y de clausura,
excursin, meriendas, refrigerios, certificado de participacin,
transportacin interna, pster, acceso a los tres conciertos, coleccin de
libros del festival y servicio de e-mail.

Fuente: Festival Internacional de Poesa de La Habana



*** Repblica Dominicana incluida en convocatoria del fondo Cinergia

Desde este ao, el Fondo de Fomento al Audiovisual de Centroamrica y Cuba
(Cinergia, http://www.cinergia.org) incluir en su convocatoria a Repblica
Dominicana, pas que se convierte en el noveno que puede acceder a estas
ayudas. La recepcin de propuestas arranc a mediados del mes pasado y
permanecer abierta hasta el 16 de julio.

La integracin de Repblica Dominicana a Cinergia permite que los
realizadores, guionistas y productores de este pas accedan a fondos de
hasta US$30.000 para financiar proyectos de cine y video, y participen de
diversos proyectos regionales de capacitacin.

El ingreso de Repblica Dominicana a Cinergia nos da grandes esperanzas
sobre las alianzas que podamos hacer con los creadores de este pas, que
hemos constatado tienen gran talento y futuro en el campo audiovisual.
Asimismo, muestra el crecimiento del fondo hacia los pases ms cercanos
culturalmente, como son los del Caribe hispanoparlante, declar Mara
Lourdes Corts, directoria del fondo.

En su cuarta edicin, Cinergia distribuir $100.000 en siete categoras
diferentes: desarrollo de guin, desarrollo de proyecto, produccin de
cortometraje, produccin de documental, produccin de largometraje,
posproduccin y distribucin. Los realizadores de Centroamrica, Cuba y
Repblica Dominicana tendrn tiempo hasta el 16 de julio para inscribir sus
proyectos en la sede de recepcin de su pas
(http://www.cinergia.org/2007/sedes.html). Una vez cerrada la convocatoria,
un grupo de reconocidos profesionales vinculados con el cine internacional
evaluar las propuestas. Los resultados se harn pblicos a finales del mes
de octubre.

Desde el 2004 Cinergia ha concedido seis becas de estudios, ha otorgado
incentivos a 48 propuestas audiovisuales de toda la regin, con montos que
oscilan entre los 2.000 y 30.000 dlares, y contribuido en la capacitacin
de ms de sesenta realizadores del rea, por un total cercano al medio
milln de dlares.

Entre los proyectos apoyados por el fondo se encuentran Viva Cuba, de Juan
Carlos Cremata que ha recibido 27 premios internacionales, Los puos de
una nacin, de la panamea Pituka Ortega premio al mejor documental del
Festival Cinesul y Entre los muertos, del salvadoreo Jorge Dalton,
presentado en los festivales de Biarritz, Via del Mar y Mlaga.

Asimismo, se finaliz el rodaje del largometraje El rey del chachach, de
Isabel Martnez (Costa Rica) y Vicente Ferraz (Brasil), y este ao se
iniciar la filmacin de los largometrajes Gasolina, del guatemalteco Julio
Hernndez, y La Yuma, de la franco-nicaragense Florence Jaugey.

Cinergia naci en 2004 con el fin de estimular el desarrollo del
audiovisual regional y fortalecer las relaciones de coproduccin entre los
pases participantes. Actualmente, es la nica alternativa de
financiamiento dedicada a patrocinar exclusivamente el cine y video de la
regin.

Fuente: Cinergia



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== Literatrame      http://www.literaturame.net =========================

Desde la aparicin de Digg (http://www.digg.com) se han multiplicado las
redes sociales en Internet cuyos usuarios proponen noticias para que la
comunidad vote a favor o en contra de ellas. Las hay de tipo general, como
la espaola Mename (http://www.meneame.net) y otras ms especializadas
donde se ventilan noticias relacionadas con un rea del conocimiento. A
este ltimo tipo pertenece Literatrame (http://www.literaturame.net).

Esta nueva red, orientada a la didctica y la literatura, ha sido creada
por el licenciado en filologa y mster en diseo grfico (edicin web y
edicin papel), Emilio Jio Garca, y en su gestin cuenta con la
colaboracin de Magda Daz y Morales. El sitio, que se fundamenta en el
software Pligg (http://www.pligg.com) para redes de este tipo, tiene
inicialmente catorce categoras: didctica, literatura, reseas, gramtica,
revistas literarias, escritores, noticias, crtica, ensayos, bibliotecas,
cmic, teora de la literatura, lingstica y literatura y cine.

El mecanismo de Literatrame es simple y, si ya se conocen otras redes
similares, no costar mucho adaptarse. Al entrar al sitio se observa una
lista de reseas propuestas por otros usuarios. El visitante puede votar
por una noticia que le haya llamado la atencin, comentarla o visitar la
pgina reseada. Un enlace permite proponer una nueva noticia, escribiendo
la direccin donde sta ha sido encontrada, as como una breve descripcin
y cuentas etiquetas deseen agregarse.

Por otro lado, los usuarios pueden suscribirse al feed de una categora, al
de noticias propuestas por los usuarios o al de noticias publicadas en
portada. En general, se incluye todo, o casi todo, lo que caracteriza a
estas redes: facilidad para el registro, publicacin intuitiva de nuevas
noticias, voto automatizado al mejor estilo web 2.0, un top de usuarios y
otras cosas. Es de esperarse que ms adelante se agreguen nuevas
caractersticas, pues si algo le es propio a este tipo de redes es la
facilidad para evolucionar.

Un punto que merece mencionarse es que, al contrario de la mayora de las
redes similares, Literatrame no contempla la figura del voto negativo:
simplemente, si al usuario no le llama la atencin una noticia, no es
preciso que vote por ella.

Estas redes han instituido el concepto del efecto Digg o efecto
Mename, por el conocido clon espaol de Digg: la aparicin de una
noticia en la portada del sitio conduce a miles de visitantes a la pgina
donde originalmente fue publicada. Auguramos para esta nueva red que pronto
pueda hablarse del efecto Literatrame, para bienestar de la comunidad de
amantes de las letras en espaol.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== lvaro Prez Capiello entre la verdad y el engao =====================
=== Carmen Cristina Wolf ==================================================

Luego de cuatro novelas y numerosos ensayos publicados, el joven escritor
lvaro Prez Capiello ofrece a los lectores Entre la verdad y el engao, un
libro de cuentos y relatos que muestra una variada gama de personajes con
sus deseos, miedos y neurosis, sumergidos en situaciones cotidianas o en
extraos acontecimientos de los cuales da cuenta el autor en el estilo
directo y atrayente que caracteriza el resto de su obra.

Es antolgica la presentacin que hace Capiello, bajo el ttulo Una voz en
la penumbra, por cuanto aborda un tema de discusin que durante siglos ha
inquietado a los estudiosos del fenmeno humano: la influencia de la
escritura en las posturas y las transformaciones individuales y de grupos y
el papel del escritor en la sociedad. Escribe Capiello: Son precisamente
estos ilustres desconocidos quienes, ostentando la importancia de no ser
importantes, han de cambiar con sus ideas el inflexible curso de la
Historia. Y se refiere a la referencia de Sartre sobre Flaubert: Dado que
permaneci hasta el final fiel a sus valores, es decir, a la transformacin
de sus fantasmas neurticos en leyes del arte y el estilo... cmo la
locura de un individuo ha podido convertirse en locura colectiva, ms aun,
en la base esttica de su poca?.

Sorprende siempre la influencia que ejercen en la humanidad, los conceptos
de ciertos escritores sobre la esencia del ser humano, su concepcin de la
sociedad y de la esttica. Difiero parcialmente del criterio de Juan
Goytisolo, quien considera de un optimismo iluso la idea de la influencia
literaria en los cambios sociales. Aunque estoy de acuerdo con l en la
participacin creativa de los lectores en dichos cambios.

Considero vital la influencia de las ideas que los escritores y artistas
han plasmado en su obra, cada vez que las sociedades emprenden caminos de
cambio, as como los mismos creadores se ven influenciados de manera
constante por las costumbres y tradiciones. En este sentido, Prez Capiello
seala: Durante el medioevo, cuando el valor supremo, el centro de las
artes y de la cultura era Dios mismo, alzaron vuelo las catedrales, los
retablos, la ms pura expresin de una sociedad que elevaba sus ojos al
cielo. Posteriormente el hombre se convierte en el principio y fin de la
obra creadora y ocurre as un Renacimiento, un deseo de descubrir los
misterios e imponderables del mundo.

El autor de Entre la verdad y el engao se muestra profundamente crtico
ante el derrotero que lleva la civilizacin actual, cegada por los
adelantos de la tecnologa y el festn del consumo a ultranza, sin
detenerse a considerar el deterioro del planeta y el hambre de pueblos
enteros ante una perversa distribucin de las riquezas.

Por ello, agrega Prez Capiello, la alternativa es apelar a la vida como
un don precioso capaz de estallar y reconstruirse eternamente. (...)
Aceptar nuestra herencia divina para as poder crear, indagar y ser libres.
En definitiva, slo quienes creen en la muerte pueden desaparecer. No cabe
duda de que las palabras liminares de este libro, de las que slo he
mencionado unas pocas lneas, da pie para abrir una discusin amplia y
profunda sobre el valor de la vida e indagar cada uno de nosotros cul es
nuestra posicin o, al menos, nuestra opinin, sobre asuntos vitales que
nos conciernen.

En cuanto a los relatos, revelan la mordacidad y el fino humor de su autor
y cautivan la atencin del lector. Es un imprescindible.

lvaro Prez Capiello es venezolano, economista egresado de la Universidad
Catlica Andrs Bello con postgrado en Barcelona, Espaa. Sus novelas son
Guardatinajas, Sombras bajo el sol, Laberinto de ilusiones y El Bar de
Luso, que recibi la Mencin de Honor del Premio de Novela Enrique Bernardo
Nez. Su obra aparece en numerosas antologas locales y forneas.

** Carmen Cristina Wolf
   literaturayvida@yahoo.com
   Poeta, narradora y ensayista venezolana (Caracas). Es abogada graduada
   en la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) y
   ha participado en talleres en el Centro de Estudios Latinoamericanos
   Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). Ha realizado
   estudios de retrica contempornea y dicta talleres de ontologa del
   lenguaje y teora de la argumentacin. Es secretaria de Comunicaciones
   Institucionales del Crculo de Escritores de Venezuela. Su obra aparece
   reseada en Antologa de poetas venezolanos, de la Universidad de Los
   Andes (ULA, http://www.ula.ve; 2002), Quines escriben en Venezuela, del
   Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gob.ve; 2004);
   El hilo de la voz, de Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin (2004);
   Antologa potica, del Crculo de Escritores de Venezuela (2005); La
   Bitblioteca (http://www.analitica.com/Bitblio/home), de Venezuela
   Analtica (http://www.analitica.com); y Antologa de versos de poetisas
   venezolanas (2006). Ha publicado Canto al hombre (1997), llevado al
   teatro y traducido al francs, Canto al amor divino (1998), Escribe un
   poema para m (2001), Prisin abierta (2002); Retorno a la vida (ensayo,
   2005); Ensayos publicados en revistas y peridicos (1990-2005), Atavos
   (2006) y La llama incesante (aforismos, 2006). Colabora con diarios y
   revistas venezolanas y extranjeras. Gan el premio del concurso de
   cuentos La Librera Meditica (2004). Mantiene una bitcora personal en
   http://literaturayvida.blogsome.com.



=== Bosquejos del ms all indagatoria      Rafael Prez Ortol ==========

Nadie nos escribi con ese remite, desde all no nos llegan testimonios
fehacientes, las seales tampoco son ntidas. Cuestan sobremanera los
planteamientos sobre las posibilidades eternas, primero como una cuestin
de inconformismo mental, para una persecucin posterior de los indicios,
inquiriendo respuestas donde quiz no estn, destapando ilusiones y quin
sabe si intuyendo lo esencial de la vida.



I. Escenario

Cualquiera de las circunstancias ambientales, sobre todo las ms prximas,
se nos viene encima con una velocidad y un ritmo variables. Nos aturden
como una lluvia inmisericorde plena de mensajes o nos estimulan en las
diferentes facetas a nuestra disposicin.

Los horizontes siderales van tejiendo unas bambalinas apropiadas,
moleculares, qunticas, slidas o vegetales; entre ellas efectuaremos los
desplazamientos propios de la condicin vital que nos anima. Ms tarde
podremos participar en la modelacin de ese tablado, para buen lucimiento o
para expresin de mal gusto y necedad. Disponemos de una armazn bsica, de
toda una tramoya. En ellas podr llevarse a cabo la actuacin existencial.

Todas las posibles procedencias o mecanismos de llegada sern incgnitas de
variable consistencia, segn los avances en el conocimiento y en las
tcnicas de observacin de que seamos capaces.



II. Patio de vecindad

Lo mismo le sacuden el polvo desde las ventanas que le retumban los odos
por estridencias de variadas vibraciones; autntico descubrimiento, se
super el nmero 1, como mnimo ya somos unos cuantos.

Los linderos, los espacios de cada ocupante terrenal, son uno de los
primeros obstculos, esta s que es la ocupacin ms antigua del hombre,
procurarse y defender sus lindes. Hasta aqu, o no pases de all, entran a
formar parte de un repertorio cotidiano. Despus del aterrizaje forzoso,
entre aquellos linderos y los contrincantes hallados habr simples vecinos,
prfugos y otras gentes. Entre llegada y partida existe esta confluencia
espacial.

La inmensidad terrestre nos permite apreciar el espectro inmenso de
posibilidades, como trogloditas muy pegados a las rocas, ubicados en
autnticas cementeras o ligados a unos acercamientos muy virtuales. Desde
una ocupacin espordica, se va pasando a una saturacin ocasional, pasando
por presencias intermedias. Congregados o dispersos, pero con algn tipo de
contacto.

Sombrajos o verdaderos panales soportarn esas inevitables relaciones, el
escenario inicial se torna espeso y quiz fuente de conflictos.



III. Horizontes naturales

El ambiente natural transmite impulsos de vida desde los comienzos.
Elementos esenciales como el agua y el aire, partculas y seres vivos de
una gran variedad. Estlidos minerales fraguados en avatares tormentosos,
junto a una animacin vegetal y animal de difcil filiacin. Nuevos
compaeros en la aventura.

Aportaciones a la vez estimulantes o amenazadoras. Las posibilidades se
desarrollan abrindose a este panorama, se imbrican en un conjunto
simbitico de lmites imprecisos, siempre con renovados descubrimientos.
Este trasfondo natural se convierte tambin en una amenaza permanente,
catstrofes o cataclismos, frialdades o calentamientos. No existe una
escapatoria eficaz. Estamos abocados a una permanente disyuntiva crucial.

Quiz tendemos a olvidar las relaciones con este inmenso panorama en el que
aparecimos sin haber echado una instancia. Lo cercano y sencillo nos
oscurece las relaciones ms rebuscadas, desde otros mundos o universos a
las molculas de enrevesada constitucin. Natural no es equivalente a
simplicidad.



IV. Grandezas inabarcables

En la medida de unos desplazamientos, cada vez a mayores distancias,
alcanzamos metas insospechadas; qued atrs la Luna y los proyectos son ms
ambiciosos. Pues bien, pese a los largos recorridos, los rasgos csmicos
continan siendo fantasmagricos, por lo inalcanzable y misterioso de sus
enjundiosas profundidades. Enormes simas galcticas, fuente inagotable de
sorprendentes hallazgos.

Adems de las distancias, son inmensas las emisiones de seales complejas,
son tremendas las repercusiones de intensos calentamientos, sin faltar
reas con glidos panoramas. Irresolubles grandezas que nos traen de cabeza
y nos arrastran a la brava, como una tirana de la fsica, aunque nos
esforcemos en aparentar lo contrario. Los tamaos y las descomunales
dimensiones escapan a la medida precisa de los hombres.

Aunque se trate de otro orden de cosas, adems de paradjica, resulta
graciosa la extensin de la grandeza hasta el interior de muchas molleras,
endiosadas y fatuas en grado sumo, prximas al estallido ocasionado por sus
grandiosos contenidos a los que no les atisban ningn lmite sus
propietarios.

No conviene confundir la grandiosidad de ciertos parmetros o cualidades,
con los engreimientos y apariencias.



V. Perspectivas

Cuando uno observa una bella imagen fotogrfica se enfrenta a varias formas
de valorarla; asociados a la fijacin de lo percibido un tren, una
persona, un paisaje, los detalles se ofrecen generosos a la calibracin
por parte del observador. Para la obtencin de esa fotografa y sus
resultados disponemos de un trpode bsico: pasado, presente y futuro.

Casi de una forma instantnea se deja ver el pasado, qu le vamos a
discutir; el transcurso del mnimo tiempo acelera las tendencias que
imposibilitan eso de tener asido al presente, se nos ha ido aceleradamente.
Por fugaz, no vamos a desdear la magia que posibilita el presente.
Constituyendo la tercera pata del trpode est la reverberacin que surge
de cada instantnea. En qu qued o qu pasar con ella? Con ser una
trada poderosa, no rene todas las posibilidades de apreciacin.

La perspectiva se origina de forma peculiar segn el observador,
dependiendo de los fenmenos fsicos del entorno, ligada a ocultamientos
parciales o condicionales por variaciones ilimitadas a las que tan dada se
muestra la Naturaleza. El poliedro tiende a un crecimiento indeterminado,
quiz infinito, para desesperacin o disfrute de los humanos.



VI. Puntos de captacin

Se trata de pequeas consolidaciones repartidas por todo el amplio cosmos.
Son a modo de registros de seales; podemos denominarlos tambin como
detectores de ese algo especial que nos ocupa, preocupa y nunca podemos
asimilarlo en plenitud. Ni siquiera podremos precisar las ms de las veces
si la esencia de lo captado es fsica, mental o una mera entelequia.
Tampoco resultan fciles para una enumeracin exhaustiva.

La captacin de energa simblica, de una fuerza inusitada, no enciende
luces; establece corrientes interiores de imposible disimulo. Magnetismo
peculiar? Psiquismo estricto? A travs de la NATURALEZA nos llega gran
nmero de esas cargas indicadoras de maravillas infinitas, constituye una
de esas vastas salas de recibir. Ocurre otro tanto con el verdadero ARTE,
redescubre esas misteriosas y cambiantes realidades que se nos ocultan.

El simple CONTACTO entre personas posee un halo distintivo, a l podremos
referirnos como algo intrascendente o desconocido; ahora bien, ejerce con
ese aadido de ser sensaciones de una catalogacin inabarcable. Seguramente
contra el disgusto de muchos, los detentadores de esas mentalidades
obsesivas por abarcar todo lo de los dems. El mero detalle de la
EXCELENCIA profesional, esa marca de las buenas realizaciones, lleva
implcita esa capacidad receptora de inmensidades. En esta lnea
argumentativa sito las VIBRACIONES AMOROSAS, cmo vamos a negar su
relacin con lo ms excelente? Sus variantes son amplificadoras de su
significado y bro.

Existen otros ncleos de captacin, quiz tambin infinitos, a la espera de
su aplicacin y puesta en marcha.



VII. Pozos del subconsciente

Autnticas reservas de un contenido ambiguo y a la vez insustituible,
fuerzas insospechadas e impulsos autnomos. Inaccesibles, como fuentes
ocultas. Qu hilos les conectan a nuestras entendederas? Convendremos en
una aseveracin, su acceso parcial o imposible permite su conservacin
porque nos movemos en ambientes depredadores y sus garras acabaran con
todo. As podremos disponer de esta reserva. Conserva?

En estas misteriosas funciones, quin impulsa a las molculas de una
determinada manera? Se trata de molculas? Cmo se organizan sus
mltiples relaciones? Una vez descubierto ese fondo, se manifiestan sus
niveles ms all de la conciencia. Si notable fue el descubrimiento de
estas profundidades, maravillosas son sus capacidades de elaboracin y
reparacin forjadas en su seno. Qu sucede con el material desechado?
Quin lo sabr y cundo?

En estos asuntos resulta presuntuosa una afirmacin rotunda, como tambin
la negacin radical. Representan necias respuestas sobre unas desconocidas
realidades e ignorados fundamentos. Un simple y minsculo avance en su
conocimiento ampla de forma panormica nuevas sendas hacia lugares
desconocidos. Sin menospreciar sus utilidades, entramos en una poderosa
escapatoria para las esencias del sujeto humano. Una vez situadas all las
circunstancias, regresarn a la conciencia, desaparecern o se
transformarn en entes diferentes. Un simple sondeo se convierte en un
serio inconveniente, con notorias dificultades para su utilizacin ms
concreta.



VII. Orden catico

No nos llevamos bien ni con la sencillez ni con la complejidad. Lo ms
simple somos capaces de enredarlo hasta no reconocerlo despus. En cuanto a
lo complejo, no siempre disponemos de la suficiente inteligencia o
mecanismos para captarlo; faltando en no pocas ocasiones esa dedicacin o
esfuerzo necesarios, la tenacidad suficiente. El desconocimiento deviene en
unas interpretaciones caticas de los acontecimientos y circunstancias.

Un aspecto principal en este territorio del caos radica en un contraste
notorio y muy prximo a nosotros, una curiosa paradoja, la pequea entidad
de los seres humanos se enfrenta a la valoracin de otros rdenes que
circulan con mayores magnitudes. Nadie est ms all del orden catico,
all no disponemos de ningn representante. Y ms aqu slo se entreven
aproximaciones. Estamos ante otra intuicin de notable alcance y escasas
comprobaciones.

La soberbia innata puja por colocarnos en unos pedestales que difcilmente
nos correspondern, veamos como ejemplo lo acontecido con los antecesores y
los barruntos surgidos del presente ms fatuo.

Tenemos un sino pleno de posibilidades, definido sin embargo por las
frustraciones, tropezones y fronteras. S, s, la ambigedad nos acogota
por todas partes.

No se trata de renunciar o no a nuevos datos, a estudios brillantes; sin
necesidad de esa renuncia, es evidente que no damos la talla para empresas
de la totalidad. A esas grandezas las podremos denominar, Caos o Filiberta,
da igual; estn excesivamente a desmano.



IX. Creencias

No podemos entenderlas como un soliloquio neuronal, caprichoso e
inconsistente. Con esas trazas no pasaramos de unas ocurrencias banales.
Se podr creer en una ocurrencia, pero slo constituye un primer tramo en
las afirmaciones, una simple opinin, escasa de equipaje e intrascendente.
En qu podra repercutir tan poca cosa? Las estadsticas y las tendencias
constituyen un canto a la vacuidad de esas opiniones sin nervadura
intelectual, mera deposicin de unas sobre las otras. Sobre ellas cuesta
hasta la indagacin, hay tan poco dentro!

El espritu humano dispone de otros recursos de ms enjundia psquica, de
unos razonamientos ms elaborados. Con todo, lo vena comentando, la
certeza y la plenitud no conforman nuestros hbitos. Marcados por los topes
y la diversidad, llega un momento en el que apuntamos a un infinito del
cual conseguimos atisbar muy poco; no estamos ciegos, pero s nos domina la
ignorancia sobre las verdaderas visiones.

En este punto se impone una distincin de actitudes; entre una creencia y
una pose, de manera especial. La pose busca sobre todo la repercusin
social, sin importarle demasiado la bsqueda de los fundamentos, los
cambios no le suponen una dificultad excesiva. Las creencias, aunque no
dispongan de certezas, llevan el distintivo de ese anhelo conducente a la
persecucin de los indicios, para intentar el logro de unas explicaciones
cercanas a las esencias.

Desde fuera de una persona no podemos calibrar meticulosamente sus
creencias, y desde dentro de uno mismo se multiplican los matices. Con esto
se deberan descartar las imposiciones en este terreno, una de las
calamidades muy habituales. Dicho esto, las creencias brotan y brotarn
mientras existan los seres humanos. La entidad de cada creencia, ms
acertada o desquiciada, nicamente est escrita en el ltimo sello. Ni la
ambicin, ni la benevolencia, ni la maldad llegaron a conocerlo.



X. Tragedias sobrepasadas

Este destino trgico no requiere complejas definiciones, se demuestra
sobradamente con el devenir existencial. La fugacidad del presente y de la
vida en s es el sueo calderoniano, unas veces con ilusiones
reconfortantes y muchas otras con la desesperanza en el ncleo de los
sentimientos ntimos. Llegados al lmite, quedamos enfrentados a los
horizontes, se pierden los equipajes y la aventura personal ms autntica
cumpli sus objetivos.

Desquiciados o no, con todas las variables implcitas en cada vida
deficientes mentales, demenciados, hemipljicos, sanos, altruistas,
crueles, asesinos, inteligentes, sabios y necios. Sean como sean los
antecedentes, la culminacin es trgica.

De dnde surgimos? A dnde vamos? Qu significa la capacidad de pensar?
Aunque se acumulen las preguntas, nos engaemos con los proyectos o
pintemos buclicas estampas existenciales; no hay manera de esquivar el
trgico fin. El sentimiento unamuniano o los estudios ms elitistas, acaban
igual en ese final comn para cada uno en particular, la muerte y
desaparicin despus de muchos avatares. Por el momento, ese ms all no
parece contar con nosotros como individuos, entendindonos como tales al
uso comn del trmino. Otros entes? Qu propiedades? De qu sirvi la
tragedia?

La trgica desaparicin nos incluye en un magma desconocido.



XI. Bosquejos de aqu y de all

El repaso efectuado refleja unas salpicaduras ligadas de lleno a la vida de
este mundo. Latidos y pensamientos se ven involucrados. Insoslayables para
cada sujeto. Permanecemos asombrados ante esos goterones, salpicaduras que
salen disparadas en dos direcciones; hacia cada uno de los seres humanos y
esparcidas sobre un algo distante e impreciso. Irreal? Para desazn de
hombres y mujeres no conseguimos una ratificacin eficiente, salpicados y
trgicamente finalizados, no hemos superado las intuiciones.

Aunque seamos muy dados a las bambalinas y a los decorados, al disimulo y a
las tomaduras de pelo, en la convivencia est muy prximo el roce y afloran
los detalles, las miserias y las penurias. Si con estas andanzas estamos
entretenidos, no por eso evitaremos las aportaciones de la Naturaleza.
Cmo escapar de las servidumbres genticas? Si fuera por los deseos de
cada uno, ya se hubieran establecido nuevas condiciones naturales, somos
muy dados a esas ensoaciones, apenas nos inclinamos por el respeto y la
conservacin.

Arrastrados por ambiciones desmedidas, la codicia y mil formas de
endiosamiento, no esquivamos los abismos, nos acucian severamente, sean
csmicos, psquicos, existenciales o simplemente geogrficos. Qu captamos
entre esas marejadas? Qu nos dicen los signos detectados? Naturaleza,
Arte, Relaciones, Excelencias, Amores y Desamores. Muchos micrfonos
abiertos pendientes de una recepcin cuidadosa y una sntesis Imposible?
Nuestro fin trgico lo arras todo?



XII. A modo de conclusin

Dimensiones

Sin historia de la primera explosin,
Leyendas picas de la segunda,
y cuentos sin fuste de la Facunda.
Hemos superado la simple ilusin?

Apenas encontramos cruda expresin,
Pasamos una primera torunda,
sin llegar a la herida profunda,
sin nitidez en la futura extensin

No salimos de la gran barahnda,
precisamos control de la confusin
Dnde cada vida es sima profunda

Aunque suponga una dura convulsin
Aunque la oposicin ser tremenda
Peregrinos de la propia dimensin!

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.



=== Travesuras de la nia mala      Miguel de Loyola ======================

Es posible que, en Travesuras de la nia mala, Mario Vargas Llosa recuerde
y exponga muchos sueos de su propia juventud, envueltos, claro, con el
ropaje universal de la literatura. Un narrador en primera persona, muy
adaptado a las actuales tendencias narrativas, sin los retrucanos y
dobleces propios del llamado boom de la narrativa latinoamericana de los
aos 60, consigue cristalizar una muy buena historia de principio a fin.

Un joven de nacionalidad peruana, pero radicado por ms de treinta aos en
Pars, nos pone al corriente de su vida a partir de su relacin amorosa con
una mujer, tambin de origen peruano, excepcional. El deseo de vivir en
Pars, muy propio todava de la juventud intelectual de la poca de los
60, lleva a Ricardo a establecerse en la Ciudad Luz por esos mismos aos,
presumo, en que lo hizo el propio Vargas Llosa. Alquilando un piso pequeo
en el barrio latino y dedicndose al, por entonces, tambin codiciado
oficio de traductor o intrprete en la Unesco o en cualquier otro organismo
internacional.

La insercin de este personaje en una poca claramente establecida sirve al
narrador para entregar una mirada pormenorizada de los hechos histricos
ms relevantes de la poca, tanto en Per como tambin en Europa y el
Caribe. Las amistades del peruano con personajes inmersos en la
efervescencia poltica de la poca, como la Revolucin Cubana, el mtico
Mayo del 68 en Pars, los primeros movimientos hippies en Inglaterra y
posteriormente en el mundo, etc., pasean al lector por un perodo histrico
de mucha importancia para la nueva configuracin de la sociedad occidental
y latinoamericana, sus conflictos polticos y sus cambios radicales.
Ricardo, amigo de uno de los fundadores del MIR peruano, contar tambin
los pormenores de la configuracin de esa faccin izquierdista que sirvi
en Amrica para remover las bases ms reaccionarias, como tambin la
instauracin de las dictaduras de la misma naturaleza que llegaran
despus. El detalle de esos hechos histricos, muy conocidos y trabajados
por Vargas Llosa desde sus tiempos de juventud como intelectual preocupado
de la situacin, la novela los entrega con mayor verosimilitud que el
discurso del historiador, gracias al entramado novelesco que asigna
connotaciones que van ms all de la realidad propiamente tal.

Sin embargo, como se entender, la novela no adquiere relieve ni inters
por lo bien o mal que recree la historia real, sino por la configuracin de
un hecho ficticio a partir de lo real. Ricardo Somocurcio, o Ricardito,
como se autodenomina a s mismo el personaje narrador toda vez que se
siente un hombre estpido, disminuido frente al mundo, acusando con ello
esa baja autoestima connatural a la gran mayora de los seres del Tercer
Mundo. l es un peruano que, aunque proveniente de uno de los barrios
pudientes de Lima (Miraflores), no consigue templar una personalidad lo
suficientemente fuerte para imponer su voluntad en su vida amorosa, y se
deja arrastrar por una muy antigua pasin de juventud, a sabiendas de su
inconveniencia. Esa pasin perdurar toda su vida, a pesar de vivir uno y
mil desengaos con la nia mala.

Ricardo se enamor de Lily mientras viva en Miraflores, cuando la nia
mala se haca pasar por chilenita, pero entonces nunca pudo materializar
su amor. Aos ms tarde, ya radicado en Pars, vuelve a toparse con ella,
ahora de paso a Cuba, como supuesta guerrillera del MIR peruano (con la
chapa de camarada Arlette) que va en busca de instruccin paramilitar. De
ah en adelante volver a encontrarla en muy distintas ocasiones, ya como
esposa de un colega suyo (madame Arnoux), como mujer de un ingls (Mrs.
Richardson), ms tarde como querida de un contrabandista japons (Kuriko).
Durante todos esos encuentros, Ricardito seguir enamorado, le ofrecer
matrimonio, y ella lo premiar de vez en cuando con un par de noches de
amor y algo ms. Slo hacia el final, en medio de la tragedia a la que ha
arrastrado su vida la peruanita, se resignar a vivir y a casarse con l,
para ms tarde volver a abandonarlo por un anciano millonario.

Este encuentro de dos personalidades opuestas, la de Ricardo, hombre
estable y timorato, con la de la peruanita, desinhibida y ambiciosa, tal
vez sea el aspecto ms interesante de cuestionar desde un punto de vista
psicolgico y social. Por un lado est el problema de la fractura de la
personalidad, en contraste con la unidad que asiste a los seres por
cuestiones de educacin, y por otro, la cosa social que marca diferencias
sustanciales entre uno y otro individuo de acuerdo al medio y sus
circunstancias.

Sin embargo, hay que advertir que tampoco se concentra en esta problemtica
la riqueza de la novela, y si bien consigue perfilar y proyectar dichas
problemticas tan propias al siglo de la desintegracin del Yo para dar
paso al nacimiento de un yo mltiple en la conciencia del individuo, su
valor se desplaza todava unos metros ms arriba de lo social y
psicolgico, rozando la magnificencia y plenitud del valor esttico por
sobre cualquier otro.

Vargas Llosa consigue otra vez con esta obra crear y recrear un mundo
novedoso, imbricado con todos los aceites propios de la vida real del
hombre contemporneo, sumados a los tintes universales del arte de la
literatura que transportan la historia hacia el plano de la fantasa. La
novela arrastra al lector hacia esos planos donde la incertidumbre
cristaliza la inminencia de una verdad a punto de revelarse, como llam
Borges al hecho esttico.

Travesuras de la nia mala vuelve a poner al peruano Vargas Llosa en el
primer plano de la narrativa latinoamericana, alejndolo de los facilismos
de los ltimos tiempos, los que han hecho de la novela un triste objeto
utilitario y de consumo.

** Miguel de Loyola
   deloyola@hotmail.com
   Escritor chileno (San Javier, regin del Maule). Realiz estudios
   universitarios en la Pontificia Universidad Catlica de Chile, donde se
   titul de profesor de estado con mencin en castellano en 1981, y obtuvo
   en 1994 el grado de magister en letras con mencin en literatura. En esa
   misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978
   y 1981. Particip en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y
   Alfonso Caldern, y ms adelante en el de Jos Donoso. En 1981 obtuvo un
   primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La
   Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el da
   (edicin del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es
   secretario de redaccin de la revista literaria Proa y miembro del
   Crculo de Crticos de Arte de Chile. Tambin es editor de Ensayo y
   Crtica Literaria de Letrasdechile.cl.



=== Espaa Ca      ngel Ruiz Cediel ====================================

El mayor problema que se tiene para hablar de Espaa es poder definir a
Espaa. Cosa que tenamos claro en la escuela los chicos de entonces, los
que hoy saltamos de los cincuenta, pero que es tan difcil para los chicos
de hoy, que itineren o viajen con frecuencia de una regin a otra del Reino
de Espaa, como para el ciudadano medianamente informado y reflexivo. En
segn cules de las diferentes regiones, provincias o comunidades autnomas
que conforman el Reino, Espaa vara de una cosa u otra conceptualmente, y
hasta en la misma Historia que se ensea en sus aulas escolares o
universitarias a veces nada tiene que ver.

Que Espaa se conform a golpe de imposicin es algo fuera de toda duda,
porque as se consolidaron todos los dominios (hoy Estados) del planeta. No
vale decir que los Reyes Catlicos impusieron o dejaron de imponer, porque
es algo que lo mismo haba sucedido siglos atrs con los Reinos de Len,
Castilla, Aragn, etc., que el que mandaba y el que era aceptado por la
comunidad era normalmente al ms bruto, el que tena ms fuerza y la haca
valer, que, en cierta forma, era en el entender de aquellas pocas el ms
capaz. En todos los Estados de la Tierra, incluso hoy (aunque algo ms
cnicamente), el poder lo ejerce el que puede, no el que quiere ni siquiera
el que debe.

Visto lo visto y comprendido lo dicho, no podemos hacer otra cosa que
aceptar la realidad y, a partir de tan tozuda evidencia, tratar de
comprender lo dems. Somos lo que somos; pero lo somos todos?... Uno
viaja, ve mundo, conoce gentes de las cuatro esquinas de planeta y, ni por
ensoacin, nos podemos comparar a ninguno de nuestros semejantes nacidos
en otros Estados: eso es indiscutible. Podemos darnos un aire, en lo
rebelde, a Irlanda o aun a Escocia, pero poco ms. Si nos fijamos en los
EEUU de Amrica, enseguida nos chocar su enfermizo ultranacionalismo como
un remanente medio psiquitrico que tiene connotaciones fascistoides; si lo
hacemos con Argentina o con nuestra vecina Francia, nos mover a risa su
chauvinismo, esa patriotera tan melodramtica e incomprensible para
nosotros; y si lo hacemos con Gran Bretaa y sus Colonias Libres (la
Commonwealth), casi nos parece el resultado de una obra de Valle Incln
(mejor que de Shakespeare) y su esperpento llevado a escena.

Los que tenemos cierta edad y recibimos nuestra primera instruccin durante
la Dictadura, fuimos machados ideolgicamente sobre el yunque de la patria
con mil hermosos aforismos y tal cantidad de glogas picas que an nos
rezuman por los poros. Cosa ni buena ni mala, sino que era lo que haba, y
all se hablaba de un Imperio en el que creamos, de una bandera que era de
todos, de una raza que haba dejado su impronta en el mundo, del herosmo
tpico y secular hispano, y del noble carcter de todos espaoles. Claro
que enseguida, apenas crecimos un poco, supimos que el tal Imperio deba
ser el de la pelagra, porque carecamos de todo y nadie o casi nadie nos
tomaba en cuenta para casi nada, y, mucho menos, en serio; que ramos un
pas supuestamente orgulloso con mucha Historia y mucho herosmo, pero
arrodillado sin pudor ante el verdadero Imperio de su tiempo; que la
bandera era slo de algunos (los vencedores de la rebelin que produjo la
Guerra Civil) y a la mitad (por lo menos) de los espaoles se les odiaba
tanto y tan intensamente por quienes tales panegricos hacan de la patria,
que incluso tras la toma de Sevilla al principio de aquella guerra, se
lleg a recomendar desde medios oficiales rebeldes a la poblacin el
asesinato de cualquiera que fuera o del que se tuviera sospechas de ser
rojo, porque no slo nadie les preguntara, sino que la patria lo
agradecera.

Ah, la patria! Cuando Eneas acu este trmino, la hizo buena. La patria
de los espaoles de mi poca, segn el Estado dursima leccin!, eran
slo unos cuantos que pensaban como ellos, porque los dems eran demonios,
excrecencias, balodones humanos, vergenza de Dios y cuanto sonrojante
epteto se les pasara por las mientes a los pelotilleros autores de la
poca (quienes en estas desmesuras consuman sus meninges), cuyas actas de
desvaro an pueden encontrarse en los educacionales libros de texto (o no)
con que nos alicataron el cerebro. Y lo curioso es que, desde el otro lado,
pasaba un poco lo mismo, no hay ms que consultar bibliografa de la poca
en que las izquierdas dominaron o gobernaron, o aun sobre la editada en su
bando durante la Guerra Civil. Pero, en fin, se crece, y esto, cuando se
habla de Espaa, hasta puede ser peligroso. S, peligroso, porque para
sorpresa y desencantamiento nuestro, comenzamos a descubrir que casi nada
de lo que nos haban enseado respecto de nuestra Historia era cierto, o
completamente cierto: nos haban ocultado lo que no les interesaba que
supiramos, haban enmascarado tras una ptina de herosmo lo que fue
simple lucha por la supervivencia ante el abandono a su suerte por parte de
los poderes patrios (verbigratia la tropa de las Guerras de frica,
Filipinas o Cuba), adems de mostrarnos, como hroes a parangonar, a
multitud de hroes que no lo eran tanto, sino simples indecisos o
mercenarios, tales como Indbil y Mandomio, que lo mismo luchaban con
cartagineses que con romanos, o El Cid, quien pona su espada al servicio
del que le pagara lo bastante, siempre que no fuera el adversario su Rey, a
quien gran e incomprendida lealtad le profesaba.

La enseanza de las nuevas generaciones de nuestra poca, desde luego,
estaba basada en la ocultacin y la impostura interesada. No; nada de lo
que nos haban enseado pareca ser completamente verdad, y los principios
patrios insertados a golpe de palo, penitencia y suspenso, comenzaron a
descomponerse... en su disfavor. Qu era verdaderamente Espaa, si quienes
deban ensernoslo no parecan saberlo u ocultaban hechos tan
capitales?... Poco a poco, a medida que crecamos y bebamos de otras
fuentes, o reflexionbamos sobre lo que tan torticeramente se nos enseaba,
supimos que desde el alba de los tiempos habamos estado peleando entre
nosotros: los tartesos contra los beros (y viceversa), stos contra los
celtas (y viceversa), ambos (y todos los dems que no menciono) contra
cartagineses o romanos, segn en qu momentos, etc.; podramos decir lo
mismo sucedi a partir de este momento, pero se mezclan tantsimo y tan
seguido las sangres que la raza deja de ser raza y deriva en mezcla,
mezcolanza, atezamiento, crisol, etc.; llegan los godos, visigodos, suevos,
vndalos y mil tribus ms del Norte, y tambin se mezclan entre s y con
los aborgenes tras las lgicas escabechinas; llegan rabes, moros, etc., y
tambin se mezclan despus de mucho arrasar y mucho matar; almograbes y
cristianos se enzarzan en dura lid contra los musulmanes, matando mucho y
mezclndose tambin; los reinos se funden, se alean, se impone un orden, y
nacen los partidismos con sus purgas y sus campaas sangrientas; hay
Padillas, Bravos y Maldonados que, no siendo rojos ni progresistas,
comienzan a encarnar a los rojos y progresistas en el Imperio naciente en
el que jams se pondr el sol; gavilanes y palomas se suceden y enzarzan en
una guerra soterrada con Erasmos y Nebrijas de fondo, con Cisneros y Duques
de Alba, y con un trasfondo de hogueras inquisitoriales y clericalismos
asociados al poder; muerte y sangre hay por doquier a ambos lados del
Atlntico y hasta de los Pirineos, y heredan en plena decadencia el testigo
ilustrados y carcundas, que, andando el tiempo, derivarn los primeros en
afrancesados para desembocar en progresistas, en marxistas, en rojos, en
izquierdistas, entretanto los segundos se habrn sostenido en sus trece con
muy poca evolucin, dando nicamente en conservadores, y conservando (he
aqu de dnde les viene el nombre) toda la sustancia y toda la herencia de
sus predecesores, su estructura (o deseo) feudal y hasta sus sueos de
orgenes divinos. El enfrentamiento es ahora entre ellos, menudean las
guerras civiles, los sexenios revolucionarios, la sangre, la muerte... Mas
debe ser por mitades el fraccionamiento, porque de haber sido ms fuerte
una que otra, hubiera terminado con ella, extinguindola. En fin, el caso
es que media Espaa, como siempre, odia a muerte a la otra media; nadie es
peor adversario para un espaol que otro espaol.

Y aqu estamos. Los patbulos y los paredones an estn impregnados de
sangre seca y las hogueras de la Inquisicin an apestan, y muchos creen
que nunca se apagaron, sino que perdieron fuelle temporalmente en espera de
tiempos mejores. El juego est en tablas, pero hasta cundo?... Izquierda
y derecha, influidos por masoneras y otras sectas pretendidamente
filantrpicas, la ilustracin y el conocimiento de que en el mbito
internacional dependemos de terceros nos ha frenado en aquellas ancestrales
sangras que entre hermanos nos profesamos; pero en el fondo todo sigue
igual y con las espadas en lo alto (disimuladamente), como con Damocles. El
PP odia al PSOE, el PSOE odia al PP: lo que uno haga, no importa lo que
sea, le desagrada al otro slo porque lo ha hecho ste, y viceversa; lo que
hagan los suyos, no importa que sea una aberracin o un despropsito o
hasta algo que pudiera ser denostado como delito si lo hubiera perpetrado
el contrario, santo y bueno. El pattico espectculo que nos ofrecen cada
da nuestros polticos nos informa con detalle de que nada de lo anterior
ha vencido o ha sido superado para siempre. Siempre, es mucho tiempo.
Esperan su momento fragmentario para vencer y someter, no a sus
compatriotas, sino a sus enemigos. Da la sensacin de que no les importa
Espaa, sino su Espaa, su dominio sobre el otro segmento; da la impresin
de que no se trata de hacer lo mejor para Espaa especialmente en estos
tiempos democrticos, sino de socavar al otro con el fin ltimo de
destruirle, aventando todo cuanto le destruye y ocultando cuando pudiera
enaltecer a tan visceral enemigo o ser merecedor de encomio o aplauso. Haga
lo que haga el uno, el otro lo ver mal, muy mal, como un suceso abyecto;
ya digo, no hay peor enemigo para un espaol que otro espaol.

Diramos que para cada quien Espaa es una Espaa que slo estara completa
con la extincin del otro; pero el caso, lo que impone la razn, es que
supuestamente espaoles lo somos todos los nacidos en Espaa: carcundas y
progresistas, rojos y azules, de derechas o de izquierdas... Todos. Es
necesario terminar con este enfrentamiento secular que peridicamente nos
anega de sangre y odio, con esta guerra soterrada en la paz y abierta en el
conflicto en el que estamos sumergidos desde el origen del hombre en esta
vieja piel de toro, y tenemos la ciencia, el conocimiento y los recursos
hoy Espaa es un pas rico. Slo hace falta aplicarlo.

Propongo una solucin que satisfar a todos: como somos democrticos y
todos tenemos derecho de que se aplique nuestra solucin y se nos conceda
alcanzar nuestro anhelo, en vista de que la mejor Espaa para cada quien es
una Espaa sin los otros espaoles, sus adversarios, y como ambos bandos
parecen coincidir en considerar santa y buena la tierra, los monumentos, el
aire, el mar y todas las cosas que sobre esta misma piel de toro hay,
adquiramos una terciada bomba de neutrones de sas que terminan slo con
los seres vivos y respetan todo lo dems, y catapultmonos a la nada.
Espaa, entonces, s que estar a gusto de todos: vaca. Nos habramos
extinguido, s; pero habramos terminado, por fin!, con nuestros enemigos.
Eso s, quedarn catedrales y puentes, valles y montaas, costas y
llanuras. Desde el infinito todos los espaoles, rojos y azules,
progresistas y carcundas, derechistas e izquierdistas, nos encontraremos
as en el Nirvana.

Despus de todo, la conducta de nuestros prceres conduce al mismo lugar,
aunque ms lentamente.

** ngel Ruiz Cediel
   arc@arcgrupo.es
   Escritor espaol (1955). Es experto en comercializacin en mercados
   exteriores en Latinoamrica. Ha sido finalista en el Premio
   Internacional de Novela La Rama Dorada (1986), Premio Internacional de
   Novela Azorn (1996), Premio Planeta de Novela (1999), Premio Ateneo de
   Sevilla (2002) y VII Premio Internacional de Novela Fernando Lara
   (2002). Ha publicado El esplendor de la miseria (1984), Germen de Dios,
   semilla del diablo (1986), La amarga sombra del verdugo (1990), Los
   Luna: una historia gaucha (1997), Una flor en el infierno (1998),
   Recuento (2001), Carne (2002), Sangre Azul (El Club) (2003), El hombre
   evanescente (2004), Los das de Gilgamesh (2005), Crnicas satricas y
   polticas de un eglatra o Donde se cuentan las trgicas aventuras y las
   lgicas desventuras de la vida exagerada de Lucindo Expsito, mal
   llamado el Pastor de las Desgracias (2006) y El autor prodigioso (2006).
   En su pgina personal (http://www.angelruizcediel.com) se pueden
   adquirir sus libros, as como conocer su biografa.



=== Escribir sobre un libro de oro      Juan Guerrero =====================

Lo ms globalizado que puede existir en esta vida es la lectura y con ella,
el libro. Como el amor, la vida y la muerte, el libro aparece como objeto
universalmente contenido en todos los pueblos. Antes se los usaba para
actos trascendentes, como los hechizos, las maldiciones, la transmigracin
de las almas o para servir de escudo ante la arremetida de los brbaros.
Sobre esto ltimo quisiera detenerme en mi reflexin. En la Venecia de
finales del seiscientos, Alessandro Marcello, ese exquisito msico de los
cantos celestiales con el oboe, describe en su soledad la gran pasin que
le produca contemplar la laguna y el Gran Canal de su adorada y Serensima
Venecia, despus de leer un libro. Y es que la lectura acta como escudo
ante la permanente arremetida de los brbaros y la barbarie, llamada ahora
mal gusto. Porque de mal gusto est hecho el mundo. Por eso existen los
libros, entre otras cosas, para conjurar tanta banalidad, trivialidad.
Ellos se desprenden de la misma savia del rbol csmico o axel mundi.
Liber, corteza de rbol, fue el soporte que us el hombre para pasar de la
liber menti u oralidad a una ms amplia memoria, como lo es el libro: sea
ste inicialmente escrito en piedra, arcilla, papiro o en plstico u
hologramas de la era actual. As las cosas, el libro siempre ha sido un
aliado nuestro en la defensa contra los brbaros, esos seres ajenos,
extraos, extranjeros que merodean a nuestro alrededor y constantemente nos
intimidan, nos acechan y buscan destruir el vnculo original entre nosotros
y lo ms ntimo que tenemos: el lenguaje hecho texto.

Por eso los libros se deben sentir. Al abrirlos se nos abre a la vez un
mundo donde el Otro nos revela su intimidad. Esa aproximacin, ese rozarse
las puntas de los dedos implica una manera de comunicarnos desde el ser que
subyace en cada uno: y es la monologizacin, ms que el dilogo, lo que
permite, a travs del silencio activo de la lectura, alcanzar la plenitud
de penetrar los espacios donde un autor nos habla y nos revela otros
mundos, otros universos, siempre en estructuras metafricas, lo que
antecede a lo ms trascendente, esa oculta permanencia donde lo barbrico
no tiene asidero ni se practica la miseria de la mezquindad de las lecturas
triviales, enajenantes y que mutilan el alma. Por eso tambin se hace
imprescindible regresar a las primeras lecturas y al primer libro que todos
hemos de alguna manera ledo: el libro de la vida; sus contornos, sus
bordes, sus olores, sabores, sonidos y colores, junto con las formas
infinitas que paulatinamente hemos incorporado a nuestra experiencia
lectora. Es la vida misma y el mundo el libro ms intenso que leemos todos.
Esos cdigos son la esencia que posteriormente nos posibilita adentrarnos
en las particularidades de los libros que encontramos en la ruta de nuestra
andanza vital y que ya no nos permiten ser iguales al semejante ni menos
brbaros.

Recuerdo mis primeros libros y tambin dnde estaban. En la Venezuela de
inicios de los aos sesenta, cuando las persecuciones polticas arrasaban
cuanto hogar se deca de avanzada, la polica poltica de aquellos aos
llegaba a mi casa pasadas siempre la medianoche y entre empujones a mis
padres e insultos a mis hermanas, nos interrogaban para que entregramos a
mis dos hermanos que estaban militando en grupos subversivos. Luego vena
la requisa junto con las torpezas mientras destrozaban nuestros muebles y
los bienes ms preciados: los libros. As, entre lgrimas de un nio de
apenas siete aos, vi cmo se llevaban mi libro marrn donde estaban las
historias de la cucarachita Martnez y el ratn Prez, tambin los libros
sobre filosofa y hasta fotografas, libros de arte, de cocina y la misma
Biblia. Por eso, antes de que llegaran esos brbaros, pues nos bamos al
patio y hacamos huecos para despus enterrar, en bolsas de plstico,
nuestros libros. Despus que los brbaros se iban, por la maana me
dedicaba a desenterrar los libros. As conoc a Kafka, a Rilke, el bello
ttulo As se templ el acero, El principito, La madre, de Gorki. Los
limpiaba con cuidado y reverencia. Y tambin los lea con avidez, en mi
ingenuidad por creer que eran amigos de mis hermanos y tambin clandestinos
como ellos. Por eso cuando leo un libro en m se despierta una ntima
gratitud de existencia, un agradecimiento por la compaa que dieron a mi
niez, y por acompaarme tambin en mis silencios. Leer libros es la
experiencia ms globalizadora que pueda existir. Porque el libro no tiene
fronteras. l establece sus propios lmites. El libro escapa a cualquier
alcabala donde los brbaros se esconden. All hay un discurso de la
intimidad del ser. Hay una pasin que se desborda y construye redes de
redes donde transitamos junto con personajes, tanto de carne y hueso como
aquellos tan importantes y trascendentes, como una simple hoja, o un
cocuyo. Es esa luz que viene del fondo, esa voz que habla nuestro anhelo de
real y verdadera libertad. Y esa libertad est ms dentro de nosotros, en
la amplitud de nuestro lenguaje, que en los lmites fsicos de una frontera
regional, nacional o internacional.

Alessandro Marcello para m seguir en su mirada silente frente al Gran
Canal de su Serensima Venecia, en los atardeceres donde el sol se enrojece
y se oculta. Quiz escuche en ese silencio el adagio para oboe mientras lee
la tarde de su amada citt. En un libro de oro quedaron grabados los
nombres de quienes fundaron la que una vez fue la Serensima Repblica de
Venecia. Y en los acordes de su concierto se continan escuchando las voces
de esos personajes que viven y espantan brbaros...

** Juan Guerrero
   bdclfj@cantv.net
   Ensayista, poeta y docente venezolano. Es licenciado en letras, magster
   scientiarium en educacin, mencin enseanza del castellano, y candidato
   a doctor en filologa hispnica por la Universidad de Oviedo (Espaa).
   Es docente-investigador de la Universidad Nacional Experimental de
   Guayana. Ha publicado el poemario Elega a la sombra / Elegia all'ombra
   (1981) y ha recibido en dos ocasiones mencin de honor en el premio Jos
   del Valle Laveaux (Ciudad Bolvar, 1989 y 1992).



=== La pasin segn la poesa      Benedicto Gonzlez Vargas ==============

No hay, en la tradicin cristiana, un misterio ms fecundo que la pasin,
muerte y resurreccin de Nuestro Seor Jesucristo. Y no poda ser de otra
manera, puesto que su sacrificio es la piedra angular de nuestra fe y de l
arrancan todas nuestras creencias religiosas y gran parte de las esperanzas
de la humanidad.

Y hablar de esperanzas y humanidad es hablar de poesa, ya que la poesa
anida en cada uno de los sueos y anhelos del hombre, es esa chispa que
luce en sus ojos, ese destello de emocin que nos conmueve. La poesa no
estuvo ajena a esa tarde oscura del Glgota. Estuvo all, a la sombra del
crucificado, en las manchas de sangre impresas en el madero, en la corona
de espinas y en el manantial de su costado.

Jos Miguel Ibez Langlois, por ejemplo, nos dice que La pasin, muerte y
resurreccin / de Jess el llamado Cristo / es lo nico importante que ha /
ocurrido en la historia de la Creacin. / (...) / Qu es el nacimiento de
la verde / espesura del planeta tierra / si no el comienzo de la
fabricacin del / madero de la Santa Cruz?, y agrega: el mundo es una
misa que se parece al / mundo.

El sacrificio se repite todos los das, en cada ofensa que le hacemos y en
cada cruz que cargamos.

Eduardo Anguita nos recuerda que sus llagas se hicieron por todos ellos, /
por todos nosotros / y todos cabemos en ellas / y todos somos redimidos.

No fue en vano la pasin, nadie ha podido rebatir nunca al Evangelio de la
Poesa. Pero, cmo fue aquel da?, por los apstoles sabemos que hubo
cataclismos y tormentas, que todo se volvi nieblas y espanto. Max Jara nos
ilustra: Llegaron las nieblas cansadas y errantes / venan llorando de
tierras distantes. / Pasaban las nieblas, marcando en el cielo / con brunos
crespones su lgubre vuelo / flotaban al aire como gran sudario: / eran
dolorosas marchando al Calvario / Se agrupaban todas inquietas y adustas. /
Azotaba a todos un tiempo de angustias. / Vena con ellas un soplo de
espanto. / Dejaban tras ellas un ritmo de llanto.

Aludiendo tambin a la negra tormenta, Violeta Parra agrega: Se
oscurecieron los cielos / con todos sus elementos, / bramaron los cuatro
vientos / se alborotaron los mares, / once resuellan pesares, / el doce
vendi al Maestro. / (...) / se irrita el cielo por esto / y ordena la
tempestad; / pregona la inmensidad: / mataron al Padre Nuestro.

Cun grande fue el sufrimiento y el amor de Cristo al morir, Gabriela
Mistral, la dulce maestra de Elqui, llega a sentir odio hacia sus propias
comodidades ante la magnitud de un sacrificio mezclado en sangre, traicin
y abandono: Ya sud sangre bajo los olivos / y oy al que amaba, que neg
tres veces. / Mas, rebelde de amor, tiene an latidos / an padece! /
(...) / Est sobre el madero todava / y sed tremenda el labio le
estremece. / Odio mi pan, mi estrofa y mi alegra, / porque Jess
padece!.

ngel Cruchaga Santa Mara, el ms mstico de nuestros poetas, se arrebata
ante la cruz: Dame Cruz, tu vorgine, tu clara misericordia para entrar
otra vez en el mundo!.

Juan Antonio Massone, en tanto, desgarra su verso en los labios de Cristo:
Me expulsan del tiempo y an no me recibes / despojo soy a mitad de la
tierra y de tus brazos. / Ya no puedo ms y siempre otro momento: / por
qu me has abandonado?.

Y para que no queden dudas, el propio Massone, en el Evangelio de la
Poesa, vuelve a confirmarlo: la pasin no fue en vano: ...en todo Oriente
y Occidente / la misma muerte se ha muerto all en la cruz.

Es que en la cruz y en la poesa se renueva la esperanza.

** Benedicto Gonzlez Vargas
   rector@univirne.cl
   Profesor y escritor chileno (Padre Hurtado, 1965). Ha publicado El
   ermitao (Editorial Caf Con Leche, 2000) e ndigo, los nios de la
   Nueva Era (Ediciones de la Univirne, 2002). Tambin particip en el
   libro 2000, el futuro presente (Editorial Letralia, 1999), con un ensayo
   sobre ciencia ficcin. Actualmente cursa un Magister en Educacin en la
   Universidad Diego Portales e imparte clases de literatura en los
   colegios Alexander Fleming y San Marcos, de Santiago de Chile. Desde
   2001 es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile. Mantiene un blog
   sobre literatura en http://www.atinachile.cl/blog/10092.



=== El Guernica de Picasso ================================================
=== nada tiene que ver con el bombardeo de Guernica =======================
=== Ramn Fernndez Palmeral ==============================================

Introduccin

Nos hemos acostumbrado a asimilar los bulos como ciertos. A las
reinterpretaciones que hace la Historia, y, cmo no, con el tiempo nos
hemos olvidado de las verdaderas razones que llevaron a estos cambios, unas
veces por error y otras por conveniencias polticas. El Guernica de
Picasso, uno de los cuadros ms afamados del siglo XX, es uno de estos
bulos. Con este trabajo pretendo argumentar que el cuadro Guernica nada
tiene que ver con los bombardeos de la ciudad vasca de Guernica o Guernika.

La realidad es que el conocido y mal llamado Guernica de Picasso es una
metamorfosis de su obra anterior, la suma de su poca monocromtica,
expresionismo, cubista y surrealista radical. Sin duda, adems hay que
buscar los antecedentes de cuadros histricos como El tres de mayo, Los
caprichos y Desastre de Goya; adems de otro cuadro de gran parecido
como La guerra (1894) de Rousseau, el Aduanero, con el caballo y los
muertos tendidos en el suelo. (Rousseau le dijo una vez a Picasso t y yo
somos los mejores pintores del momento, yo en estilo moderno y t en estilo
egipcio). Intua que el cubismo era como un jeroglfico.

Hemos de observar, minuciosamente, la propia obra de Picasso con sus
minotauros, que como hombre mediterrneo conoca la mitologa griega, el
laberinto de Creta, y, por espaol, las corridas de toros. En la portada
del N 1 de Minotaure (1933) aparece un minotauro con una espada en la
mano. En su cuadro Corrida de toros, de 1934, aparece un caballo en
posicin similar al del Guernica, por lo tanto ya tenemos una visin de la
imagen del caballo relinchante. Si tenemos en cuenta que en los aos en que
vivi Picasso en Espaa los caballos de los picadores no llevaban peto en
las corridas de toros, donde moran corneados varios caballos en cada
corrida, incluso se usaban los de los coches de caballos, imagen que se le
debi quedar grabada en su memoria infantil, puesto que en numerosos
aguafuertes, plumas y tintas posteriores aparecen caballos corneados como
Mujer con vela, combate entre toro y caballo, de 1934. En
Minotauromaquia, aguafuerte de 1935, una mujer con vela, y la torera, y
el minotauro. A veces es la representacin del propio Picasso, como fuerza
elemental. Aguadas y tintas: Estudio para el teln del 14 de julio, de
1936, con un minotauro vencido en brazos de un hombre pjaro. Minotauro y
yegua, de 1936, con un caballo muerto en los brazos de un minotauro.

Por lo tanto, es evidente que el Guernica es el compendio de sus etapas
anteriores, consecuencia final del proceso y continuacin de la obra de un
artista. Y en este ensayo vamos a hacer un detallado eptome del proceso
del encargo, preparacin, ejecucin e historia. Ello no quiere decir que
Picasso fuera insensible a los hechos de la guerra civil, ni mucho menos,
sino que no es cierto que Picasso se inspirara en el bombardeo de la ciudad
vizcana por la Legin Cndor alemana, en apoyo a la sublevacin militar,
en el aerdromo de Burgos.



Encargo de un mural

En un decreto de Manuel Azaa, a la sazn presidente de la II Repblica
espaola, en La Gaceta de la Repblica, el 19 de septiembre de 1936, y a
propuesto del director de Bellas Artes Josep Renau, Picasso es nombrado
director honorario del Museo del Prado; por ello no vino a Espaa a ejercer
el cargo, ya que era honorario.

Como la Repblica quera dar una imagen de vanguardia y modernidad, que
esta fue una de sus grandes apuestas revolucionarias desde el 14 de abril
de 1931, remover los anquilosados cimientos de la Espaa catlica y
tradicional caciquil, propusieron al ya internacional Picasso un mural para
el Pabelln de Espaa en la Exposicin Internacional de Pars Artes y
Tcnicas de la Vida Moderna del verano de 1937, cuyos arquitectos del
pabelln espaol fueron Jos Luis Sert y Luis Lacasa.

Desde el principio de la guerra el gobierno de la II Repblica espaola
haba buscado la colaboracin de los ms destacados artistas espaoles como
medio de propaganda. Se cree que la mediacin con el genial Picasso se hizo
primero a travs de su amigo Jos Bergamn, a primeros de enero de 1937
(uno de los que haban dirigido la evacuacin del Museo del Prado hacia
Valencia en noviembre de 1936). Tambin intervinieron Max Aub, que era
desde diciembre del 36 hasta julio del 37 agregado cultural de la Embajada
de Espaa en Pars con el embajador Luis Araquistin. El comisario de la
exposicin era, desde febrero, Jos Gaos, que tambin habl con Picasso
varias veces porque el mural no avanzaba. El encargo del mural fue por un
importe de 150.000 francos franceses (una cantidad astronmica, casi el 15%
de todos los gastos del pabelln espaol, segn Javier Tussel) en concepto
de gastos que le pag Max Aub el 28 de mayo de 1938, an la obra sin
acabar. Despus Picasso ayud a los exiliados republicanos desde Francia en
Toulousse y fund el Hospital Varsovia para ayudar a nios hurfanos
republicanos.



A) Proceso creativo

A.1. Bocetos preparatorios del Guernica

Con el encargo a la vista, Picasso, a travs de su amante Dora Maar
(Teodora Markovitch, de origen yugoslavo, hablaba castellano por sus aos
en Buenos Aires), tom en alquiler un taller grande en el N 7 de la rue
des Grands-Agustn de Pars (edificio del XVII), especialmente para que le
cupiera el mural de 349,3 x 776,6 cm. El 8 y 9 enero del 37 empieza a
componer dos planchas para grabados en aguafuerte: sus Sueos y mentiras
de Franco (por eso la fecha aparece al revs) la primera fechada el 8 de
enero de 1937 y la segunda de 9 de enero-7 de junio 37, es tipo vieta como
los tebeos donde se cuenta el cruce del Estrecho de Gibraltar por Franco,
representado como un homsculo con forma de enano boniato; a peticin de
Juan Gaos se vendieron en el Pabelln como tarjetas postales para recaudar
fondos para la Repblica espaola. En los aguafuertes abocet Picasso un
poema surrealista de escritura automtica de Pablo Picasso, titulado
Sueos y mentiras de Franco, donde escribe: gritos de nios gritos de
mujeres gritos de pjaros gritos de flores gritos de maderas y de piedras
gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cazuelas de
gatos y de papeles gritos de olores que se aranan gritos de humo... (En los
aguafuertes se nos representa a Franco como un tubrculo, como un homsculo
sonriente con bigote atacando a la Repblica representada como una figura
de mujer).

Despus de una crisis creativa, acuciado por las prisas, dibuja los
primeros bocetos serios a lpiz, que son del 18 de abril (unos trazos de un
toro, un caballo, mujer con lmpara), antes del bombardeo de Guernica que
sucedi el 26 de abril; y el da 10 de mayo aparece el puo con una hoz y
un martillo (del comunismo), que desaparecera de inmediato. Conocemos las
fotos del proceso gracias a las fotos de Dora Maar y a la Repblica que se
las pag. Los bocetos ms serios son del 1 de mayo, aparece un caballo
alado sobre un toro, como Pegaso o el alma del caballo resucitado. Aparecen
todas las figuras de la obra final: el toro, la mujer con la luz, el
guerrero en el suelo y el caballo. En otro boceto del 1 de mayo, un pequeo
caballo alado escapa de la herida del caballo central, aparecen un soldado
romano (lleva un casco y una lanza) derribado, el toro y la mujer de la
lmpara. La lanza, al final de proceso de creacin, quedar lanceada y rota
en el cuerpo del caballo. El 8 de mayo introduce a la estremecedora madre
con el nio muerto, una rueda de un carro, y el caballo muerto que cae
sobre el guerrero y el 11 de mayo empieza a pintar sobre el lienzo
definitivo hasta el 4 de junio, fecha de su culminacin. El 11 de mayo
vemos al guerrero con el puo alzado en el centro, los smbolos del cuadro
estn prcticamente armados, menos el hombre muerto y el puo que ser
quitado, luego separar la mano del cuerpo y quedarn independientes,
decapitado. El 13 de mayo, pinta una espada rota (armas anacrnicas en una
guerra con armas de fuego y caones), esta mano tiene 6 dedos, una mano que
se aferra al arma. El 4 de junio aparece la cabeza decapitada que espira. Y
tambin la flor en la mano con la espada.

En realidad Picasso pinta el mismo cuadro que el de los bocetos germinales,
antes del 26 de abril, es decir, es una metamorfosis desde el principio la
final, pintado en 20 das.

Picasso estaba en su casa de Antibes (Francia) cuando se enter de la
noticia, unos dicen que por Juan Larrea, aunque la noticia sali el da 29
en The Times y el 30 en Ce Soir, la noticia tuvo repercusin porque
casualmente unos periodistas extranjeros estaban en Guernica; evidentemente
las imgenes valen ms que mil palabras. Otros dicen que fue Juan Larrea,
vasco y delegado de Relaciones Culturales de la Embajada de Espaa, quien
le comunic a Picasso lo del bombardeo de Guernica. Pero es este poeta y
escritor quien en 1947 publica un libro en Nueva York, en ingls, titulado
Guernica: Pablo Picasso, con fotos de Dora Maar, ese libro se publicar en
Espaa en 1977.

Lo que le ocurri es que los sucesos blicos de la guerra acuciaron la
urgencia de entregar el trabajo en el verano (se inaugur el 12 de julio de
1937).

Si fuera la ciudad de Guernica estara el roble milenario o los smbolos
del Seoro de Vizcaya: lobos cebados en corderos, calles con vascos,
bombas; sin embargo, hemos visto que los temas estaban elegidos previamente
al bombardeo de Guernica, es un proceso largo creativo como lo demuestran
los mltiples bocetos anteriores al 26 de abril.

Cuando se expuso el cuadro en Pars no tena ttulo ni estaba firmado. Se
le conoca como: Gritos de nios, gritos de mujeres, gritos de
pjaros..., era el lema del cuadro. Un poema de escritura automtica de
Pablo Picasso, para los aguafuertes de Sueos y mentiras de Franco
aparece escrito: gritos de nios gritos de mujeres gritos de pjaros gritos
de flores gritos de maderas y de piedras gritos de ladrillos gritos de
muebles de camas de sillas de cazuelas de gatos y de papeles gritos de
olores que se aranan gritos de humo...



A.2. Cundo y cmo se le bautiz como Guernica?

Como no gustaba el cuadro instalado ya en el pabelln, el pblico europeo
le daba la espalda, porque el tema era sangriento y Europa se encontrada en
vsperas de un desastre mundial; ante este malestar general, el pintor
guipuzcoano Julin Tellaeche Aldasoro y un puado de polticos tambin
vascos pidieron que se sustituyera el cuadro por otro de Aurelio Arteta, un
trptico sobre la guerra civil (segn Joaqun de la Puente, p. 80 de su
libro Guernica). Esto lo cuenta el escritor Manuel Llano Gorostiza. Como no
consiguieron tal sustitucin, los responsables polticos del pabelln
espaol se vieron obligados a reinterpretar el tema del gran lienzo-mural,
y lo relacionaron con el bombardeo de la ciudad vizcana Guernica, que
haba ocurrido por la misma fecha de la ejecucin del cuadro.

El cuadro no gustaba, daba una bofetada al espectador, fue rechazado de
lleno por los visitantes deslumbrados por los progresos tecnolgicos
expuestos en otros pabellones (44 pases participaron), tuvo malas crticas
y apenas sala en los catlogos mensuales.

Ahora, pasados 70 aos del inicio de la guerra, parece como si el nico
bombardeo, de una y de otra parte de los bandos enfrentados, slo hubiera
ocurrido en la ciudad vizcana. Los hubo en todas partes: Mlaga, Crdoba,
Jan, Belchite, Alicante y un largo etctera. Si prestamos atencin al
Guernica vemos que no hay nada que identifique a la ciudad vasca homnima:
no hay aviones, no est el roble milenario, ni bombas, ni chapelas, lo ms
parecido es una mujer que huye de las llamas o el nio muerto en brazos de
su madre. Lo que s debemos tener en cuenta es que este cuadro es un cuadro
de crueldad y de smbolo general de la guerra y manifiesto contra todas las
guerras, por eso es gris, blanco, negro y algunos tonos azules, colores del
luto y dolor, es una denuncia contra la violencia innata del propio hombre
y las guerras. Y por eso se ha usado como smbolo de No a la Guerra.



B) Tcnica

Es un cuadro de expresionismo surrealista, dentro del estilo cubismo. Las
seoritas de Avin, de 1907, es ya una revolucin surrealista.

Hemos visto lo que es un proceso creativo, una continuidad de ideas, porque
en realidad cuando pintamos vamos dejando sobre el lienzo parte de nosotros
mismos. Eligi un lienzo de 349 x 776, o sea, 27 metros cuadrados de tela,
eligi pintura industrial mate marca Ripolin de tipo industrial y lo pint
en 20 das, un rcord, desde el 11 de mayo al 4 de junio del 37.

Para llevar las figuras tan grandes al lienzo las recortaba en papel y
luego las llevaba al cuadro; este sistema de transposicin de dibujos no lo
haba inventado l, es la tcnica que se usa para dibujar frescos y se
emple para pintar techos de salones o teatros. Cubismo sinttico o collage
de figuras heterogneas. Pegaba papeles como un collage que luego iba
despegando, adems es el cubismo un mtodo muy rpido de pintar.

La idea es que el lienzo fuera como un muro, por eso el cuadro es mate,
pintado con pintura industrial Ripolin mate. Tambin es una implicacin
proletaria, aunque l era por entonces un millonario, toda una
incongruencia.

Si lo habis visto en el Centro de Arte Reina Sofa (2 planta), sin
japoneses, os podis fijar en las matizaciones de los grises y los
chorreones que tiene la pintura. No est completamente terminado. Dicen que
no est bien colocado.

La escena representada ocurre dentro de una especie de habitacin oscura,
la luz elctrica ilumina el interior, son como fogonazos que entran por los
bombardeos del exterior.



B.1. La tridimensionalidad del Guernica

Descripcin: del quinqu parten en dos haces o lneas imaginarias de luz o
lneas maestras de donde se triangula el cuadro. Es una luz piramidal.
Existen otras lneas de triangulacin como la que sale de la parte superior
de la cabeza de la figura que se supone entra por una ventana y la que
parte del ngulo de la puerta de luz central y pasa por el borde de la
mesa. Tenemos otra luz reflejada en el suelo, cuyo ngulo inicial nace en
la rodilla de la mujer que sube del stano. La lnea que parte como
bisectriz del ngulo superior derecho pasa por la pequea bisectriz que
forma la puerta y coincide con la direccin de la espada rota. Existen
otras lneas de menor importancia como la que parte del punto de luz
derecho de la puerta central y llega al centro de la rodilla, la cual tiene
forma de libro abierto. La importancia de la rodilla: acaso el
abotargamiento de esta rodilla nos da a entender que el pintor padeciera
algn tipo de artrosis, reuma o condromalacia artrtica en la rodilla
izquierda? Existen otras lneas como la superior horizontal. El espacio
donde se encuentra la escena del cuadro parece ser una o varias
habitaciones; nos lo indican los tringulos superiores de las esquinas.



C) Los smbolos

Todava perdura la polmica sobre los smbolos del cuadro. Hay ocho figuras
o representaciones figurativas sometidas a discusin. Picasso se neg en
vida a explicar los smbolos en conflicto, consider que el Guernica deba
tener vida propia. Para m en realidad el Guernica es un cuadro denuncia de
la guerra civil espaola y por aadidura contra todas las guerras del
mundo, en contra de la violencia del hombre, es un cuadro de realidad y
crueldad elocuente. Otros autores, como Emilio F. Granell, creen que es una
corrida mtica. E incluso se ha llegado a decir que es un beln mtico,
pero estas ideas han quedado descartadas.

Como ya he dicho, ni en los bocetos preparatorios ni en el cuadro aparecen
formas, referencias o smbolos que induzcan a pensar en el bombardeo de
Guernica: aviones, bombas, llamas, el roble de la villa, vasco, boinas,
nada que los identifique. Por lo tanto el cuadro es una consecuencia de la
proyeccin en el tiempo de la obra de un artista sometido a un encargo y a
un compromiso nada ms. Las lecturas posteriores han sido manipuladas.

En realidad es una profeca o un alegato de paz, una advertencia contra los
desmanes del hombre. Para m es un cuadro simblico, un escaparate detrs
de un cristal o una auca o cartel de ciegos. La escena sucede dentro de
una habitacin oscura, el teatro de la vida, es de noche, vemos los ngulos
de las esquinas superiores, otros han querido ver un frontn (cuando se
quieren ver cosas todo vale) y parte de soleras. Tambin puede ser una
escena nocturna y un bombardeo.

La luz interior del cuadro que define las perspectivas quiso ser la de la
mujer con quinqu que entra por la ventana (la mujer con vela de los
minotauros). En el centro hay una luz piramidal. Existen distintos puntos
de vista. Lnea de convergencia. La luz piramidal. Es una escena nocturna.
En el cuadro hallamos dos focos de luz. La luz elctrica y el candil nos
anuncian que la escena del cuadro ocurre de noche.

El toro tiene cara de humano idee y guapetn. Hay un error al creer que el
toro es Espaa, aqu el toro es la guerra, el autor del desastre, el
atacante, por eso su actitud es de victoria, de orgullo, su cola es como el
humo de un volcn, adems muestra sus signos viriles de gran tamao. Es el
fascismo. Los minotauros, mitad hombre mitad toro, aparecen cuatro aos
antes del Guernica en la obra picassiana, simbolizan la fuerza instintiva,
la fuerza elemental. Aparecen en 1933 para la portada de la revista
Minotaure. Bestia sangrienta, acto de un drama sangriento. Aparecen toros
corneando a caballos, recuerdan las corridas de toros donde el caballo no
llevaba peto, y moran diez o doce caballos en cada corrida. Para Picasso
era brutalidad y oscuridad, podra ser un autorretrato.

El caballo hizo al hombre caballero. Tenemos a los famosos caballeros
espaoles, el Cid, don Quijote, y a Babieca y a Rocinante; algunos expertos
dicen que se trata de una yegua, por el corte (rombo vertical) en forma de
vaginal en el costado, y representa a Espaa herida por el fascismo, es la
vctima del cuadro, la herradura del caballo est al revs del casco, como
smbolo de mala suerte, la lanza es una puya de picador. En un cuadro de
Henri Rousseau, el caballo es la guerra. En las vietas Sueos y mentiras
de Franco algunos estudiosos creen que tiene un miembro viril erecto, en
realidad es el antebrazo del hombre que est abrazado al caballo. El
caballo relinchante, herido de muerte, va tomando forma hasta que su cuello
ocupa el lugar donde estaba el puo cerrado de los primeros bocetos. El
caballo es la vctima de la hecatombe. Larrea lleg a decir que el caballo
representaba al franquismo, pero sufri severas crticas.

La piedad o mujer sufriente y el nio muerto no tienen ms explicacin, es
fuerte, la madre suplicando al cielo pidiendo explicaciones a Dios, es el
dolor ms fuerte, la muerte del hijo, la muerte del beb inocente. Boca
abierta y lengua puntiaguda, similar a la del caballo, esa lenguas ya
haban aparecido en 1931 en Figuras a orillas del mar. Esta figura de la
mujer con el nio primero aparece a la derecha del cuadro subiendo una
escalera, y luego acaba sin escalera debajo del toro. Tambin apareci en
las vietas de Sueos y mentiras de Franco. Las vctimas de las guerras o
terrorismos. El 90% de las madres no superan la muerte de un hijo, se
trastornan. En los primeros bocetos aparece subiendo una escalera.

El hombre descuartizado o el decapitado puede ser un civil, soldado por lo
de romano o un esclavo, en una mano tiene una espada y una flor como
smbolo de paz, aunque l pint una paloma que es el smbolo de la
Universidad de Mlaga. La anttesis de la espada y la flor. Al principio
tena una lanza, la lanza que clavar en el caballo, la puya.

Una mujer con el pie abotargado que acaba de subir de un stano representa
a una madre que pregunta qu est pasando, pregunta dnde estn mis
hijos?, podra ser el gobierno de la II Repblica espaola con la bandera
tricolor sobre los hombros; vemos el pie en evidente signo de pisar un
escaln, si nos fijamos en las dos manos son la derecha, mira fijamente al
quinqu, est como deslumbrada. Est herida de muerte. En los pechos tiene
los smbolos del comunismo: la hoz y la cabeza de un martillo.

El ngel exterminador o la joven o el ngel femenino que entra por una
ventana con quinqu en la mano bien apretada, es el ngel anunciador que
ilumina la escena. Entra por una ventana y da las malas noticia; su boca
abierta est diciendo algo, o es una exclamacin, es la mujer o la nia de
la vela que vimos en los minotauros que ha entrado en el oscuro laberinto
(aguafuerte de Minotauromaquia, 1935). Tiene una mano entre dos senos, es
como la mujer torera. La luz es piramidal.

La mujer con brazos levantados a la derecha en el interior de la casa en
llamas. En otros bocetos anteriores aqu estaba la madre con el nio muerto
subiendo por unas escaleras. Esta figura tambin aparece en los bocetos
previos. Debajo de la mujer debi quedarle un espacio vaco o un tejado
(una azotea) y pint lo que parece un suelo de marquetera de madera en
llamas (tres llamas o cuernos), efectos de una perspectiva al plano.

El pjaro en actitud de grito es un polluelo abandonado que busca a su
madre, puede representar la agresin al medio ambiente afectado por las
guerras; las aves son las primeras que previenen del aire viciado, parece
atrapado en un cepo o montera sobre una mesa, la mesa de los dilogos, la
mesa o el altar de los sacrificios. Nos recuerda al alcatraz lleno de
petrleo de las mareas negras.

La bombilla elctrica es como un sol en Sueos y mentiras de Franco
aparece un sol, el sol de Espaa y sus rayos, y dicen que tienen forma de
bomba, es una luz que se come el color. A lo mejor es el smbolo de la luz
divina. En cambio no es quien irradia las perspectivas, pues se pint
despus, sobre un puo cerrado. El eje de luces es el quinqu. Esta luz nos
puede indicar que la escena ocurre de noche.

La puerta situada a la derecha del cuadro podra simbolizar la existencia
de una salida, una posible solucin a todos los conflictos, es la puerta de
la huida y tambin es la puerta de entrada, aqu parece que est cerrada.
Es la esperanza abierta.



D) Los viajes del Guernica

D.1. Se expuso el Guernica en el Pabelln Espaol el 12 de julio; en el
Pabelln haba tambin obras de Julio Gonzlez y en la explanada una
escultura de Alberto Snchez, El pueblo espaol tiene un camino que
conduce a una estrella. Miguel Hernndez conoca a Alberto de la Escuela
de Vallecas, adems Miguel le escribi un articulo, Alberto, el
vehemente. Por ello se cree que Miguel, a su regreso de la URSS, y pasando
por Pars a primeros de octubre de 1937, estuvo en el Pabelln de Espaa;
por ello se piensa que vio el Guernica pero no le gust, l estaba imbuido
del realismo socialista (tendencia o estilo generado en la Unin
Sovitica en la dcada de 1930 con fines propagandsticos y para que fuera
entendido por el pueblo, fraguado por un hermano de Stalin). Juan Cano
Ballesta dio una conferencia en la universidad sobre Miguel Hernndez ante
el Guernica en marzo de 2004.

Despus de la Exposicin Internacional de Pars, y por deseos del gobierno
de la repblica, el Guernica sale de Francia con idea de recaudar fondos,
va a Noruega y en octubre de 1938 est en Londres (recibe mala crtica), en
mayo de 1939 salieron el cuadro y los 62 bocetos, en barco para Nueva York.
Se expuso junto a 344 obras de Picasso en la galera Valentine de New York,
Chicago, Saint Louis, Boston, San Francisco, Cincinnati, Cleveland, Nueva
Orleans, Minneapolis, Pittsburgh y luego acab en el Moma (las
recaudaciones fueron decepcionantes). Entre 1955 y 1956 vuela a varias
ciudades de Europa. Se pensaba que si entraba en Espaa sera destruido en
un auto de fe. El paso del tiempo es el que le ha dado prestigio al cuadro,
porque hemos de tener en cuenta que todo cuadro est unido a la fama del
artista.



D.2. Traslado a Espaa

Se haba hecho varios intentos de traerlo a Espaa en 1968 (a Franco ya no
le importaba) y en 1972; se reclam en 1977, tanto Picasso como William
Rubin del Moma se negaron porque en Espaa no haba democracia.

Al Guernica se le llam el ltimo exiliado; no es correcto porque el
Guernica nunca sali de Espaa, sino de Pars. El gobierno de Surez, a
travs del ministro de Cultura Iigo Clavero, y Javier Tussel, director
general del Patrimonio, gestionan el retorno del Guernica a Espaa
aprovechando que se cumpla el primer centenario del nacimiento de Picasso
en 1981. Se encontraba depositado en el Moma de Nueva York desde 1940 por
el expreso deseo de Picasso de que no viniera a Espaa hasta que acabara la
dictadura del general Franco y hubiera democracia. Las negociaciones fueron
duras porque no queran devolverlo, pedan que se demostrara su propiedad y
que Espaa viva en democracia, pero hubo suerte: en la biblioteca privada
de Luis Araquistin, que estaba en Ginebra, por entonces embajador de
Espaa en Pars, se le compr el documento a la familia (a un hijo) donde
se demostraba que la Repblica era el propietario legal, ya que le haba
pagado los 150.000 francos, por gastos, segn una nota fechada en Pars
el 31 de mayo de 1937 ms el consentimiento de los herederos (su hija Maya
no estaba muy de acuerdo), y regres a Espaa el 10 de septiembre de 1981,
a las 8:30 horas en el aeropuerto de Barajas, en un Jumbo 747 de Iberia, se
llama Lope de Vega, y el comandante de la nave era Juan Lpez Durn. Lleg
el cuadro y los bocetos, no s si se han perdido algunos, eran 62 bocetos.

Se llev al Casn del Buen Retiro, anexo al Museo del Prado. Luego, en
julio del 92, al Centro de Arte Reina Sofa de Madrid (sala 6 de la 2
planta). Quien pueda verlo sentir, sin duda, un bofetn picasiano, que
para eso lo pint Picasso, un bofetn a la conciencia del espectador. Y
puedo asegurar que cuando yo lo vi, anid en m una forma de ver y entender
el arte.



Conclusiones

Ha quedado evidente que el Guernica es un ttulo de oportunismo poltico,
que nada tiene que ver con el bombardeo y ametrallamiento de la ciudad
vasca.



Bibliografa consultada

 DE LA PUENTE, Joaqun. El Guernica, historia de un cuadro, Silex, Madrid,
  1998.

 FERNNDEZ PALMERAL, Ramn. La cara atroz del Guernica de Picasso,
  Palmeral, Alicante, 2006.

 GUANELL, Eugenio F. El Guernica de Picasso. El final de una era espaola,
  Fundacin Picasso, Ayuntamiento de Mlaga, 2002.

 INGLADA, Rafael. Pablo Picasso, Editorial Sarri, Mlaga, 2003.

 RAMREZ, Antonio. Guernica, Electra, Madrid, 1999.

 VV-AA. Picasso 1881-1981, Taurus, Madrid, 1981.

** Ramn Fernndez Palmeral
   ramon.fernandez@ono.com
   Artista plstico y escritor espaol (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947).
   Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista
   Perito (Literario-Artstico) y de varios portales como Las Lunas de
   Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros ttulos, de La cara atroz
   del Guernica de Picasso, que adems se puede consultar en formato .pdf
   en la red, as como de numerosos artculos sobre arte y ensayos de temas
   literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca
   Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte
   charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundacin Miguel
   Hernndez (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la
   Casa Museo Azorn (http://www.azorin.org), de Monvar. Textos suyos
   pueden leerse en su pgina personal,
   http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm.



=== Cuando el ro fluye      Benhur Snchez Surez ========================

El ro fluye sin parar. Recorre montes y valles, hondonadas y explanadas.
Lleva los sedimentos que harn feraz el valle. Los troncos de la ltima
creciente y las vacas que se extraviaron en su orilla. Y tambin lleva el
mensaje de la muerte. Pero ms que el mensaje de la sin carnes, que para
los muertos ya no importa, lleva a cuestas la incertidumbre, la angustia
por la respuesta no recibida frente a la pregunta de siempre: qu va a
pasar? Pregunta que formulan los vivos, los sobrevivientes, que habitan sus
orillas o tienen que cruzarlo para seguir organizados con la vida.

Es como una muerte lenta o, como deca mi abuela, una muerte en vida. Es un
clima opresivo, cruel, lleno de rumores, en el que, sin remedio, debe vivir
una regin acosada por las necesidades, un pueblo que no puede decidir su
destino, unas calles donde un toyota blanco es la imagen del terror, unos
desaparecidos y unos cuerpos mutilados que bajan por la corriente sin pausa
ni respiro.

Es la misma metfora que instaur la violencia de los aos 50 del pasado
siglo XX, y sirviera como disculpa para nombrar al ro Magdalena como el
ro de las tumbas. Un rumor que llevaba la corriente, una chismografa en
las calles, tiendas y cantinas de los pueblos, en la que viajaban los
desaparecidos y se lloraban las ausencias. La historia se repite en el pas
como si nada cambiara. No hemos aprendido a derrotar el dolor porque la
experiencia no existe. Slo permanece el rencor que multiplica la barbarie.
Siguen los cadveres bajando por el ro. Ahora por el ro Cauca. Nuestra
historia es as, una insufrible manipulacin histrica.

Y hay quienes se niegan a acepar que la literatura tambin pueda navegar
por el ro, con la historia, claro est, mas no con la incertidumbre o la
desolacin sino con la esperanza. Tal vez no sepan que la literatura nos
salva de la locura cuando ella nos asalta por no poder decir lo que somos
porque debemos olvidarlo. No slo por decreto sino ya casi por costumbre,
que trae como consecuencia la indiferencia.

Adelaida Fernndez Ochoa le ha dado protagonismo al ro. Por eso el ttulo
de la novela. Es el polo a tierra de esta historia que, en la vida real, se
escenific en el municipio de Trujillo, en el Valle, con la masacre de 167
personas, casi una dcada de horror: 1986-1994. Y a pesar de que el
gobierno acept su culpabilidad en los hechos, las vctimas siguen sin
recibir alguna solucin que repare sus prdidas y rehaga sus posibilidades
de vida.

Pero la literatura no da soluciones, eso es bien sabido, slo narra y
reinventa, ficciona la realidad y crece y fluye como el ro. Impide que el
olvido decretado por los asesinos se extienda como un mal, antes bien
mantiene perenne la esperanza de un testimonio que dignifique a las
vctimas y aleje de la locura o del suicidio a los sobrevivientes. Que
remplace la injusticia con el testimonio. Y si est escrita con pasin y
entrega, conocimiento, distancia y calidad literaria, como esta novela de
Adelaida, la sociedad est salvada. O, por lo menos, ya no ser posible el
olvido, ese que piden los gobernantes, como si no fueran humanos, o
decretan arrogantes, como si fueran dioses.

Las vidas se rehacen en la literatura y se reincorporan a la historia. Se
reincorporan en una metfora sugerente y atrevida siguiendo el rumor del
ro y la vida de unos seres que buscan un mejor escenario para concretar
sus ilusiones.

Adelaida ha querido que la historia la cuente en primera persona una
maestra. No haba ledo en la historia de la literatura colombiana una
manera tan novedosa de abordar una historia, no slo por su escritura sino
por la calidad de sus personajes. No son paradigmas, son los mismos que
padecen el rumor y la opresin, la incertidumbre de ser marcados para el
adis por los enviados invisibles de la muerte. Son los comunes y
corrientes, los menos parecidos a un hroe, pero hroes annimos en lo
cotidiano y en la lucha por la existencia. Y entre clases y recreos,
celebraciones patrias y parroquiales, clases y calificaciones, va fluyendo
el ro, va fluyendo la vida, va fluyendo el rumor, va fluyendo la muerte.

Adelaida Fernndez Ochoa naci en Cali, es licenciada en lenguas modernas
de la Universidad del Valle, especialista en la enseanza de la literatura
de la Universidad del Quindo, y ha sido profesora en colegios oficiales y
privados por ms de quince aos. Esta es su primera novela publicada, con
la cual resultara seleccionada en el 2005 para el Premio Nacional de Novela
que convoca el Ministerio de Cultura cada dos aos.

Encuentro dos baluartes en los que Adelaida se apoya para lograr una obra
como esta: por un lado, su experiencia docente, la cual le permite
desenvolverse en el ambiente escolar con gran suficiencia y, al mismo
tiempo, con la distancia necesaria para ser justa; y, por otro, su
conocimiento de la literatura, dada su formacin acadmica, que le da una
visin de la realidad muy distinta a como otros la sienten y la viven.

De su primer baluarte, por ejemplo, surgen descripciones como esta, donde
se percibe la esperanza: Mauricio empez a jugar. Algn da ser bello,
ahora es mocoso, ser alto, ahora es patilargo porque los pantalones le
quedan cortos, es desgreado, un da tendr unos bucles de seda, baboso es
ahora, un da su boca ser sensual (p. 23-24).

De su segundo baluarte se desprende su conocimiento de la realidad y la
manera de contar los hechos, mediante la voz de una protagonista casi
elemental: Benito se toma un tinto, le gusta sentarse al fondo, en una
mesa esquinera porque domina el panorama, pero de otra mesa lo saludan, lo
invitan a sentarse, ya conocen al profesor que ensea en Robledo, le abren
campo, l acepta, agradece, l saluda, se sienta, la charla ha comenzado,
pero ya le coger el hilo, uno no tiene necesidad de llegar a tiempo,
cuando el suceso es de impacto se comenta una y otra vez, tal como sucede
en la radio que le da vueltas y vueltas al mismo asunto, y en la televisin
a la misma imagen, entre ms conmueve ms se repite (p. 33).

Adelaida ha sabido compenetrarse con esa atmsfera de opresin y de terror,
pero no para hacer el recuento de los muertos ni solazarse en la
descripcin de las masacres, sino para dejar discurrir la historia global y
las muchas historias personales que se trenzan en ella como un
rompecabezas. Cada una de esas individualidades se entrecruza con las otras
en una narracin fluida, como una conversacin natural en la que se van
delineando los personajes. Personajes memorables, por lo sencillos y
corrientes, con los cuales cualquiera de nosotros ha hablado en algn
momento de nuestra vida, como el profesor Quintero, Marcial el barquero, la
profesora Catalina, Mauricio el alumno, los docentes compaeros, el Mago,
los alumnos, el cura, las vacas, los potreros, las plantaciones de caa y,
por supuesto, el ro.

De una manera casi elemental, y esta es una de las virtudes de la novela,
la problemtica del pas se descubre en un solo escenario. Se concentran en
l la corrupcin, los paramilitares, los guerrilleros, los
narcotraficantes, la mafia, la represin oficial, las desapariciones, los
secuestros, los muertos, el terror, la angustia de estar vivos.

El lenguaje utilizado por Adelaida es un lenguaje sencillo y sin alardes,
como corresponde a una maestra rural y a un pueblo donde no existen
posibilidades de progreso: La mam le dice que cambie de aficin porque
aqu los pescadores no tienen futuro, ella preferira que el muchacho se le
volviera ayudante del camionero, otro oficio no se le ocurre porque el
corregimiento ofrece pocas alternativas, jornalear es una, los cortadores
de caa son los que ms ganan pero no salen del pueblo, nunca progresan,
los que trabajan arriba, cogiendo caf, menos. Jornalero no! En cambio, si
l empieza trabajando como ayudante de chofer puede volverse chofer.
Tambin mecnico o comerciante (p. 22).

Al ser narrada en primera persona, la novela tiene caractersticas de
monlogo. Sin embargo, son mltiples los dilogos que se mezclan en el
prrafo, no hay guiones identificatorios, slo continuidad de palabras,
contrapunteo de ideas, evocaciones, pensamientos, acciones pedaggicas de
sencillez ejemplificante. De esta manera, como el ro que fluye, se va
edificando la novela, con mltiples voces que bullen en la memoria de la
maestra narradora y van soltndose en una simultaneidad propia de la novela
moderna.

A diferencia de las novelas del sicariato, que son episdicas y
superficiales, Que me busquen en el ro encarna la compleja realidad del
pas, narrada con sencillez, cercana y conocimiento profundo de los
hechos. Esto es lo que pienso como lector. Por eso es una novela que
recomiendo leer. Estoy seguro que no se arrepentirn de encontrarse con
esta historia cruel, pero bellamente escrita.

** Benhur Snchez Surez
   bsanchsu@banrep.gov.co
   Escritor colombiano (Pitalito, Huila, 1946). Ha publicado las novelas:
   La solterona (1969), El cadver (1975), A ritmo de hombre (1979), La
   noche de tu piel (1979), Venga le digo (1981), Memoria de un instante
   (1986), y As es la vida, amor mo (1996); los libros de cuentos Los
   recuerdos sagrados (1973) y Cuentos con la Mona Cha (1997); los libros
   de ensayo Narrativa e historia (1987), Identidad cultural del Huila en
   su narrativa (1994) y Esta noche de noviembre (1998).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Eleazar Marn, frente a un muro pintado de sueos =====================
=== La palabra tiene el poder de producir grandes cambios ===============
=== Rafael Ortega =========================================================

      El escritor es como una especie de caracol, que carga a cuestas toda
      una cantidad de pesadumbres y alegras hasta que llega ese momento
      especfico en que requiere plasmar las ideas utilizando como
      herramientas un pedazo de papel, un lpiz o un bolgrafo.

Se considera binacional de nacimiento porque vino al mundo en el pueblo
de Irapa, estado Sucre, pennsula de Paria, pero lo trajeron en brazos a la
ciudad de Maracay, creo de seis o siete meses de nacido, confes Eleazar
Marn (1959), quien agreg, adems, que su aficin por la lectura proviene
de las novelas de vaqueros, que ms tarde le tendieron un puente hacia
otros autores, como Garca Mrquez, Hermann Hesse, Ernesto Sbato y
Francisco Massiani.

En los aos setenta, era usual que los muchachos del barrio leyeran
novelas de vaqueros y suplementos. Eran un palanqun para estimular el
hbito de la lectura. Yo no s cuntos de mis amigos que eran lectores de
novelas de vaqueros pudieron seguir valindose de esto como una especie de
necesidad vital. Creo que ninguno, pero para m fue una arrancada,
manifest Marn.

Cundo comienzas a escribir relatos y poesa?

El inicio ms fuerte fue con la narrativa. Empec a hacer unos trabajos
que al principio se me parecan mucho al autor de uno de los primeros
libros que le: La metamorfosis, de Kafka. Uno de mis trabajos iniciales
tena esa especie de ribete de alucinacin, muy parecido a esa pesadilla de
Gregorio Samsa. Yo andaba buscando una manera propia de decirlo, entonces
me fui encontrando con otros autores que me ayudaron a entender, a decir
como uno debe decir y como uno siente que debe decir, porque es el gran
problema de la voz del escritor, los temas estn all, incluso uno pudiera
tener un anaquel de temas ya preescrito, pero cuando lo va a decir, por
ejemplo, Leonardo Maicn, no lo va a decir jams igual Rafael Ortega, o
como lo dira Alberto Hernndez, o como lo dira Bryce Echenique, para ir
haciendo distanciamiento de estilos y edades. Pero el asunto ms serio es
conseguir una voz y que t digas: Yo siento que hablo as y no debo tener
temor de decirlo as.

Has participado en algn taller literario?

Bsicamente, los talleres nuestros han sido talleres callejeros. Yo creo
que con las horas de conversacin con Jaime Betancourt, las discusiones con
Jess Liendo, las bravatas con Erasmo Fernndez, los intercambios con
amigos a travs de la prensa, por textos publicados, y una jornada de
trabajo con Agustina Ramos en una pgina que produjimos, llamada
Alcantarilla, no hicieron falta ms talleres, nunca me inscrib formalmente
en ninguno porque no le hallaba sentido.

Crees que los talleres de literatura son fbricas de escritores? 

No, los talleres deben servir, en todo caso, para orientar de una u otra
manera alguna vocacin, pero el miedo que yo le tengo a los talleres es que
los talleristas se parezcan tanto al facilitador y que ste se convierta en
una especie de quemador de CDs, donde todos los muchachos van a aprender a
escribir como lo hace el gur. Pienso que el taller debe ser una gran
estimulador, un promotor, y debe servir de ayuda al joven escritor a
encontrarse a s mismo. As como sucede con los jvenes actores, que el
gran trabajo que hacen los profesores de actuacin con ellos al principio
es que deben aprender a encontrarse a s mismos, por eso Stanislavski
mandaba primero a trabajar sobre el actor, sobre la vida misma de la
persona, que va a ser el vehculo que a llevar sentimientos.

Cmo fueron tus inicios en el teatro?

En el Jos Luis Ramos yo era un tirapiedras, pero con oficio. Nosotros
integrbamos un movimiento de muchachos que creamos que se poda cambiar
el mundo. Claro, cuando uno tiene diecisis aos tiene derecho a pensar de
un solo golpe y que esa rebelda hay que manifestarla en las calles para
levantarle el piso a la gente que gobierna. Yo creo que ese es el deber de
toda juventud: cuestionar, criticar... en ese liceo haba un grupo de
teatro al que nunca me acercaba y observaba desde lejos, pero tena un
amigo muy cercano all, Simn ez, quien era miembro de ese grupo,
dirigido por Hctor Rodrguez, mejor conocido como El Enano, una persona
bastante entusiasta y lograba captar la motivacin de todos los
estudiantes. Despus que sal del liceo, me encontr en un desierto y me
preguntaba para dnde iba, necesitaba hacer algo, sentarme en un sitio
donde pudiera discutir con gente. Entonces me fui al Pedaggico un da,
donde el grupo tena un ensayo y fui como dos o tres veces. Hctor me
invit a hacer una audicin con ellos, pues iban a hacer un montaje, y
observando y observando me dieron entrada en el grupo. All me un a ellos
y me envenenaron o, mejor dicho, me envenen.

Cules temas te motivan a escribir?

A m me sucede algo, no s si le pasa a otros: yo no prefiguro los temas,
no tengo temas preferidos, sino que a veces me caen del cielo o del suelo,
o tal vez rebotan y me golpean. Si una idea me gusta, empiezo a caminarla
en el cerebro y en la calle. Uno le mete al loco sin querer o, tal vez,
queriendo. Luego se va componiendo, se va prefigurando y lo dems es que ya
no aguantas ms y es como si estuvieras preado. Tienes que sentarte y
parir. Y despus de parir, viene el proceso de pulir, pulir y pulir, y
pulimos tanto las cosas que a veces las echamos a perder. Hasta que te
sientes satisfecho con lo que ests escribiendo y dices: Voy a dejar esto
hasta aqu y me atrevo a publicarlo.

En cul gnero literario te sientes ms a gusto?

As como te digo que los temas me llegan solos, las necesidades tambin.
Cuando abord una investigacin sobre teatro, que se titula El valle en
dramas, me sent como pez en el agua. Nunca imagin que me iba a sentir tan
bien investigando sobre teatro, cuando me senta mal era porque me pareca
que nunca iba a terminar la produccin, ms bien se alargaba y cuando uno
se sumerge en un proyecto laborioso, a veces surge la inquietud de no saber
si va a ser publicado, de no saber cul ser su destino. Tambin he
desarrollado algunos trabajos de dramaturgia, pero las expresiones donde me
siento ms cmodo son la poesa y la narrativa, digo cmodo en el sentido
de que yo siento que el escritor es como una especie de caracol, que carga
a cuestas toda una cantidad de pesadumbres y alegras hasta que llega ese
momento especfico en que requiere plasmar las ideas utilizando como
herramientas un pedazo de papel, un lpiz o un bolgrafo. 

Cul es la funcin del escritor?

Creo que sirve para brindarle al lector una comprensin mayor del mundo
donde estamos porque vivimos rodeados de interrogantes, de necesidades, y
escribir para m es un acto de sentirme libre, me siento solo y lo nico
que me domina son aquellos fantasmas que yo trato de llevar hacia un final
o el verso que hay que cerrar para concluir un poema, pero creo que escribo
para tratar de sentirme bien, para tratar de despejarme, dispersarme del
mundo, que es bien pesado. La palabra tiene el poder de producir grandes
cambios y la tarea de un escritor tiene que ser escribir para sentirse
liberado del mundo y tener ms capacidad de respuesta frente a l y en esa
medida coadyuvar a que la gente pueda visualizar con mayor claridad el
tiempo que le toca vivir. Shakespeare deca que la funcin de un escritor
es hacer una crnica de la realidad de su tiempo y llamaba a este arte como
el espejo de la naturaleza humana y es nuestro deber limpiarles el espejo,
si se quieren ver, bueno, que se vean. 

Las instituciones ofrecen la ayuda necesaria al investigador?

Creo que debera eliminarse la burocracia en las instituciones para
facilitar la labor del investigador,  aunque tener acceso a la informacin
nunca es fcil, tomando en cuenta el simple hecho de tener que levantarse
de la cama para ir a un sitio a buscar un libro, tener que trasladarse,
tener que esperar por algunas horas que una secretaria aporte la
informacin, pero yo creo que debe trabajarse ms en funcin de la
civilizacin de esos sitios, que la gente que trabaja en las bibliotecas
entienda que no son las estrellas de la institucin, que ellos son unos
servidores pblicos. La gente que hace investigacin sabe que el camino va
a ser arduo, que no va a conseguir las cosas fcilmente y tiene que valerse
de todas las vas posibles, tanto la biblioteca personal, la biblioteca
pblica, los amigos, los referentes personales, la Internet... no es fcil,
pero creo que la solucin al problema est en sensibilizacin del
funcionario para eliminar la burocracia.

Cmo ves el panorama regional actualmente?

Aragua es uno de los estados donde ms se produce literatura, y no soy el
nico que piensa eso, hay mucha gente que lo cree porque aqu la temtica
es muy variada, mientras que en otras regiones la literatura es muy local.
Encontramos ac desde poetas surrealistas, hijos de Breton, como es el caso
de Jos Miguel Henrquez; otros de una tendencia buclica urbana, como
Guillermo Cadrazco, y gente que trabaja muy bien con la palabra como
Alberto Hernndez, por nombrarte algunos. Aragua tiene demasiado qu decir,
pero ahora siento que a diferencia de lo que yo conoc hace algunos aos,
la presencia insurgente e irreverente del poeta en las calles, ha mermado.
No es que no se est escribiendo, al contrario, s se est escribiendo y
hay jvenes talentosos, pero cuando comenc en esto yo me consegu parte
del terreno hecho. Los insurgentes ms brbaros en este asunto haban
recorrido el camino en los aos setenta. Prcticamente, los pioneros son
unas personas que provienen de aquella generacin, como es el caso de los
llamados poetas malditos: Jaime Betancourt, Erasmo Fernndez, Zoraida
Garca; adems de Agustina Ramos, Alberto Hernndez y una cantidad de
autores que ya haban abierto brecha. Encontr un espacio abierto en la
literatura, algo as como un caminito enmontado, pero ahora que est ms
despejado hay una respuesta menos contundente desde el punto de vista de la
presencia del autor.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como
los de otros pases?

En nuestro pas no se le da importancia a la promocin literaria ni a la
discusin. En Venezuela, tanto los escritores como los editores piensan que
el fin ltimo es el libro. O sea, se edita el libro y ste va a cumplir un
destino triste. Va a parar a las catacumbas de los stanos de las
editoriales o a los rincones de la casa del escritor que public por cuenta
propia porque no existe ni distribucin ni discusin en funcin del libro,
ni tampoco hay un plan agresivo de promocin de la lectura, que permita
integrar al escritor directamente con las fuentes fundamentales de lectura,
que yo considero que son las escuelas. En el exterior nos conocen por
Rmulo Gallegos, Arturo slar Pietri, Adriano Gonzlez Len, Jos Balza,
Salvador Garmendia y en una antologa de literatura latinoamericana de la
Universidad Nacional Autnoma de Puerto Rico incluyeron unos poemas de Jos
Antonio Ramos Sucre y El Chino Valera Mora, lo cual me pareci muy bien y
me dije estn metiendo gente joven, ironizando un poco.

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

Me parece que son importantes porque podemos conectarnos con el mundo
entero, si existiese Internet en Marte tambin nos comunicaramos con los
marcianos, pero pienso que la web viene a ser un instrumento ms a favor
del libro, pues como deca Efran Subero, la muerte del libro la han
decretado en muchas oportunidades y siempre se han equivocado porque el
libro siempre ser el libro, es una hechura humana, es la obra ms hermosa
que ha producido el hombre porque permiti que sus ideas recorrieran el
mundo y se difundieran y multiplicaran, esa era la Internet del siglo XVI,
el invento de Gutenberg.

Cules han sido tus publicaciones?

Cuando ingres en la universidad, all encontr un espacio de expresin
propio, tomamos una pared y comenzamos a escribir poesa en ella, unos de
los primeros poetas que escribieron all fueron Aly Prez y Mariozzi
Carmona. Luego materializamos esa experiencia en una revista que todava
sale por all, ella sale cuando quiere, es como una chicharra, una revista
morrocoy, y no es un morrocoy azul, es un morrocoy llamado Muro de Sueos,
que sale de vez en cuando. Tambin tuvimos una pgina en El Arageo
durante un tiempo. Nosotros intentamos, como todos los quijotes que buscan
espacios en la prensa, hacer que la pgina viviera por s misma, y
conseguimos dos libreras de amigos que nos iban a apoyar, pero no se nos
permiti porque la publicidad era exclusiva del peridico y tuvimos que
morir de inanicin, no tenamos dinero y decidimos dejar eso as. Tuvimos
que morir con el trajn del teatro y la literatura en la calle. Ahora, en
lo personal, he publicado en antologas, revistas y peridicos, algunas
plaquettes propias, pero libros individuales, ninguno hasta ahora; obtuve
el premio de novela en el XIV Concurso del Ipasme 2006, por la obra
Infantes terribles, un trabajo que vena madurando desde haca bastante
tiempo; incluso, no lo haba terminado porque una de las piezas estaba
perdida y un amigo escritor, llamado Leonardo Maicn, quien se dedica al
ocio de guardar papeles, haba ledo ese trabajo cuando fue jurado de un
concurso donde particip y l lo haba guardado en un arcn donde tiene un
cementerio de textos viejos, y ese era el relato que me faltaba para
engranar la novela, que es un mosaico triste, entre lo pattico y lo
sublime, donde casi todos los temas estn marcados por cierta fatalidad,
pero al final siempre abre una puerta para salir de ese hueco de tristeza.
All se tratan situaciones diversas, pero en definitiva el espacio es uno
solo y el hilo lo lleva un autor, que es el ms desgraciado de todos, quien
va ordenando sus cosas para darle final a su vida. Es un trabajo
fragmentado, una novela que se puede leer como un libro de cuentos. Son
muchas piezas sueltas con una intencin temtica y pudiese entenderse que
hay un autor que est contando esas historias para finalmente contar la
suya.



      La necesidad de buscar respuestas

      He escrito en bares, he escrito en la acera, he escrito en plazas, he
      escrito en mi casa, he escrito en un saln de clases mientras los
      estudiantes estn matando el tiempo en el recreo, donde me aborde la
      necesidad de concluir una idea, escribo. A veces, ni siquiera se
      trata de escribir un relato, sino, por lo menos, una frase clave que
      evitar que pierda la idea que tengo para desarrollarla despus. Por
      lo menos eso. Pero no hay una metodologa organizada, ms bien soy un
      poco desordenado. En el fondo, existe una necesidad de buscar
      respuestas a interrogantes o inquietudes. A veces, uno tienta los
      temas a propsito, pero eso resulta peligroso porque la temtica se
      puede ir para otro lado y resulta que el tema escogido queda plasmado
      en el texto como una especie de marco referencial y no como
      sustancia.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El diario de Frida Kahlo: una autobiografa del cuerpo ================
=== Patricia Venti ========================================================

En el siglo XX, el concepto de sujeto (1) de la modernidad clsica
concebido como una entidad indivisible, singular y nica, identificado con
la razn universal, es reformulado por una concepcin de s mismo que
distingue el mundo interior del exterior: a la racionalizacin acompaa
ahora la figura de la subjetividad, como constitutiva de la modernidad,
dimensin privada que significa autonoma tica y posibilidad de
autorrealizacin. De aqu se llega a definir al sujeto como la voluntad de
un individuo de obrar y de ser reconocido en calidad de actor. Como bien
se sabe, las representaciones humanas son actuaciones de un yo, y para cada
actuacin/representacin se construye uno. El artista elige los modelos
ajustados a las imgenes en que desea (auto) representarse y exponerse ante
los espectadores, y el sujeto edifica para cada actuacin un yo y es quien
(o aquello, si se lo concibe como rgano) almacena y registra los mdulos
de yoes forjados unas veces con anterioridad, otras sobre la marcha, y los
dispone para su uso llegado el caso (2). Adems, ste no se concibe ya
como algo dado, sino que conlleva la idea de transformacin, de un llegar a
ser, cuya mirada se focaliza no en los determinismos que operan sobre los
individuos, sino en el desarrollo de la autonoma del sujeto; en el cual
de acuerdo a un marco analtico propuesto por Bernardo Subercaseaux (3)
se puede distinguir dos ejes de tensin: uno que va del sitio egocntrico
del yo al espacio colectivo del nosotros, y otro que se extiende entre
una dimensin preconstituida del sujeto con sus determinaciones fsicas,
sociales y culturales y el espacio en que ste elige y acta sobre un
espectro de horizontes discursivos preexistentes, emergiendo as como
individuo autnomo. El proceso de eleccin implicara la construccin de un
yo compuesto por distintas voces, algunas de las cuales se combinan, se
potencian o se contradicen. La identidad entonces, se desplaza con voces
mltiples que a veces manifiestan tensin: se tratara as de un sujeto
problemtico, que no puede ser forzado o totalizado en una sola direccin.

Por otra parte, para las mujeres, la conciencia de Otredad, segn Estelle
Jelinek (4), es una de las causas por las cuales la escritura
autobiogrfica se concibe a s misma diferente de los modelos masculinos.
El discurso no revela una identidad femenina preexistente, sino que provee
las vas para la construccin del yo dentro de una realidad cultural y
social determinada (5). El sujeto femenino busca su autodefinicin a
travs de la creacin, sin embargo la duplicidad entre un yo transgresor y
un yo domesticado, hace que se desplace por una o varias representaciones
textuales. En el yo escindido, puede aparecer uno que est dentro de los
estereotipos del gnero femenino y otro borrado, deforme, mudo, invisible,
a travs del cual se produce una bsqueda de identidad. El diario de Kahlo
inaugura un espacio autobiogrfico del sujeto femenino desde la hibridacin
de modelos que conlleva una pluralidad de sujetos y de lenguajes, un juego
donde el yo se mueve de manera insegura y bajo una construccin doble (6).
Es necesario tener en cuenta que su discurso es siempre una re-presentacin
de lo inaprensible y su pintura transgrede, ya que no cede con el paso del
tiempo al entramado aglutinante del concepto de lo clsico. Tampoco es
casual la conjuncin en la pintora de las deformaciones carnales de los
cuerpos, sobre todo de las cabezas (rostros con trazos animales).

En el trazo animal de sus figuras, se constituye no una relacin
combinatoria de formas, sino un terreno intermedio, lo que en tantos otros
lugares denomina Deleuze un entre dos, un hecho comn al hombre y al
animal: una zona de indiscernibilidad, entre el hombre y el animal. El
terror corporal, la desorganizacin del organismo, su transformacin, posee
la particular caracterstica de ofrecernos una visin de lo monstruoso que
nos remite directamente a nuestra carne, espacio donde se conjuga el miedo
a la muerte, el erotismo y la metamorfosis supurante de lo abyecto.

A diferencia de Artaud, en el universo de Kahlo la desaparicin del cuerpo
se expresa en una suerte de metstasis incontrolable y viral, ya no el
cuerpo sin rganos sino el exceso de rganos. Desaparicin que nos recuerda
a los fenmenos de simulacin analizados por Jean Baudrillard, donde
asistimos a una mgica forma de desaparicin por exceso, no es el juego de
la ilusin lo que nos atrae, nos sentimos fascinados por la excrecencia de
signos que clausura lo real no por una asptica sustraccin sino por una
saturacin contaminante. En este sentido, la dispersin fractal, ms o
menos imaginaria, de la corporalidad, se podra relacionar con las
conexiones maqunicas trazadas por una filosofa del deseo. Desaparicin
que sucede gracias a la contigidad simbitica de la materialidad de los
cuerpos, a la conexin de los flujos y a los devenires del deseo. Exceso,
transgresin, perversin, polimorfismo sexual, abyeccin, en definitiva,
caos para la identidad constituida a partir del crculo solipsista y
claustrofbico de un yo afincado en la mismidad de la interioridad
subjetiva. La metamorfosis del cuerpo es, en definitiva, metamorfosis de la
subjetividad. Lneas de subjetivacin configuradas en el vrtigo de las
lneas de fuga que desterritorializan a la corporalidad convirtindola en
un espacio abierto a un devenir post-humano.



El diario de una pintora

En principio el diario nunca ha respondido a una Potica bien definida y
que apenas se puede decir de l que se trata de un texto en prosa en
primera persona, con una total ausencia, a priori, de estructura, y tampoco
puede afirmarse que sea una verdadera lgica del relato (7). Asimismo, el
diario se ha caracterizado por la repeticin, la monotona, la enumeracin
y el ritmo lento. Su construccin textual se basa en la no linealidad, una
desorganizacin del material, una construccin en forma de collage y
reiteraciones inevitables. El diario de Frida Kahlo fundido en el mismo
proceso de elaboracin forma un todo enrevesado, una obra que testimonia
la obsesin de la pintora por poner entredicho la unidad y perfeccin de la
obra de arte. La disposicin fragmentaria del diario produce un efecto de
espejos reflectantes, donde la unidad temtica es la existencia enferma del
sujeto imbricado con la experiencia de la palabra. La pintora se presenta a
s misma como alguien cuya identidad se resuelve en la pintura, como un
reflejo incierto. En tal sentido, opta por una esttica del matiz (8).
Los dibujos y bocetos hechos a partir de manchones de tinta dan cuenta de
una imagen truncada, mutilada, selectiva, una indefinicin insuperable. La
pintora no busca comunicarnos su cotidianidad ni dejar en sus pginas los
ms inconfesables deseos. La mano traza el itinerario de su cuerpo aquejado
por el sufrimiento de la carne. La escisin del yo, primero biogrfica y
ms tarde fsica, sugiri a Frida un mtodo de comprensin del mundo que
subyacera desde entonces en la tcnica de toda su obra.

El diario es una edicin facsmil, escrito/pintado en sus ltimos diez aos
(1944-1954), los ms intensos, en cuanto a su produccin pictrica y
personal. En estas pginas, tanto a travs de sus dibujos como de sus
anotaciones, document su deterioro fsico, y a medida que se avanza en la
lectura se observa el estado, cada vez ms terrible, en el que se sumerge.
Adems esta edicin incluye una introduccin del escritor mexicano Carlos
Fuentes, quien nos relata, desde su propio punto de vista, la vida de la
pintora, intentando descifrar sus claves a travs del anlisis de sus
gestos, su forma de vestir, su ideologa, para as hacernos comprender su
obra. Tambin encontramos un ensayo de Sarah M. Lowe sobre la importancia
de estas memorias, para conocer lo ms ntimo de Frida, y para saber la
trascendencia que ello conlleva para la pintura de la segunda mitad del
siglo XX.

Desde el principio, el diario funcion como una vlvula de escape, una
crnica de su precariedad fsica. Estas pginas fueron un lugar donde poda
tratar de integrar en una totalidad significativa la multiplicidad de sus
yoes. Una de las piedras angulares del texto es su hibridismo, cuyas
anotaciones e imgenes se convierten en un juego especular: agujas que se
clavan, un collar de espinas, columnas rotas, bricolaje, canibalismo del
fragmento que se contamina, piedad a gritos, mujer, creadora de s misma,
nombre propio, destierro del cuerpo. Al igual que otros artistas, Frida
interpret su vida en funcin del mito que se haba creado y no ofreca
prcticamente ninguna realizacin externa que lo justificara. La fusin que
realiz entre la creatividad y el yo femenino relacional, la llev a una
problemtica de entrega, depresin nerviosa, con las cuales nutri su
pintura. El yo que registr y construy en el diario slo se puede entender
dentro de un paradigma de la identidad que incorpora la relevancia de la
conciencia colectiva y de la diferencia genrico-sexual en el proceso de
individuacin de las mujeres. La tcnica del fragmento divide el texto en
unidades independientes que reflejan un pensamiento no definitivo. Desde
los dieciocho aos, despus del accidente, sufri continuas operaciones y
sufrimientos fsicos.

En los ltimos aos de vida, decidi plasmar un mundo interior conformado
por lo Otro, lo monstruoso que deviene en carne sufriente y lleva al ojo a
sobrepasar los lmites, que en ltima instancia nos golpea. Pero, adems de
sus imgenes de sufrimiento, destruccin, mutilacin, prdida, a lo largo
del relato nos encontramos la resistencia, la creatividad, el humor que
tanto marca su vida y que ilumina la capacidad de supervivencia que
distingue sus pinturas. Tambin toca temas como la sexualidad y la
fertilidad, la magia y el esoterismo, as como las referencias a las
tumultuosas relaciones con Diego Rivera hasta sus amoros con mujeres y
hombres, de igual forma vemos su culto a los lderes comunistas Lenin y
Trotsky, y su admiracin a las ideas de Marx y Engels. Y, principalmente,
de culto a los orgenes nacionales de Mxico. Recogi sus pensamientos y
sus pesares, todo ello transmitido con gran fuerza mediante el ingenio de
las frases y el carcter obsesivo de las imgenes.



La intimidad expuesta

Hubo que esperar la llegada del Romanticismo para que se legitimara la
exaltacin del espacio interior y privado. Desde entonces una de las
cuestiones fundamentales de la autobiografa ser la regulacin entre lo
pblico y lo privado pues, con frecuencia, el sujeto autobiogrfico se
percibe como transgresor de un discurso oficial y cannico (en el caso de
las mujeres, las minoras sociales, raciales y sexuales) (9). La lnea de
flotacin de esta doble moral ha servido para poner la autobiografa al
servicio del artista profesional y expresar un problema de nuestro tiempo:
la crisis del sujeto (10). Lo ntimo se ha convertido en un lugar donde
encerrar el temor y escapar de la mirada de los otros. Por ello, el sujeto
acta con la conviccin de que puede salirse del mundo y recluirse en s
mismo. Sin embargo, el escenario de lo ntimo y lo privado es por
excelencia mutable: al tornarse pblico, nos incluye a nosotros,
destinatarios infinitos de ese texto. Generalmente las confesiones, novelas
autobiogrficas, memorias y entrevistas han entrado por su ndole pblica
en el mbito literario, mientras que los diarios, cartas, cuadernos de
notas, suelen ser inclasificables por su naturaleza ntima o privada.
Apunta Hans Picard que los diarios y las cartas en un primer momento no
pertenecan a la literatura porque no eran un gnero comunicativo (11).
Tan slo despus que fueron pensados para ser editados y los lectores
tuvieron acceso a ellos, el canon los reconoci como gnero. Actualmente,
aunque el diario pertenece al status literario, sigue oscilando entre un
destino de escritura relegada a lo privado y otro, expuesto en la esfera de
lo pblico.

En este desdoblamiento lo pblico, en lo social y lo poltico, lo privado,
en lo domstico y lo ntimo, Arendt destaca un hecho singular: lo privado
(12), en tanto espacio de contencin de lo ntimo, no se advertir ya en
contraposicin a lo poltico, sino a lo social, esfera con la cual se halla
autnticamente emparentado. Pero hay adems otro rasgo paradjico: esa
reciente esfera de la intimidad slo se lograr materializar a travs de su
divulgacin pblica (13). Existe, por decirlo as, una intimidad que puede
en cualquier momento convertirse en dilogo con el otro. De esta forma, la
intimidad del diario es una cuestin estructural: se escribe como ntimo,
pero se adivina un lector/espectador, se busca su complicidad como en la
autobiografa y as el relato termina ficcionalizndose (14).

En el caso del diario de Frida Kahlo, el destinatario del contenido es ella
misma, es decir, fue realizado con fines teraputicos y/o de autoconsumo.
En su obra pblica, se encuentran cerca de cincuenta y cinco
autorretratos (un tercio de toda su obra). Son pinturas provocativas que
exponen por primera vez imgenes de la intimidad de las mujeres, y que
hasta entonces ninguna haba osado mostrar. Imgenes de nacimiento y
aborto, autorretratos dobles, con rganos internos a la vista, entraas
femeninas elevadas a objeto de arte. Sin embargo, en estos autorretratos
las facciones estn fijas como si llevaran mscaras, resultado de los
mecanismos de auto control y de la bsqueda de distanciamiento subjetivo.
En cambio, en los retratos esbozados en su diario se logra vislumbrar una
marea de sentimientos. Asimismo, las otras ilustraciones se desmarcan del
canon elevado y se convierten en un acto de protesta, una forma
desestructurada y variable de ser en el mundo. As pues, conforme avanzamos
en su lectura, nos encontramos que la letra redonda y firme con que inicia
el cuaderno nuevo va sufriendo a lo largo de las pginas los efectos de las
experiencias subjetivas. A medida que se suceden las cartas, los poemas
nacidos de escrituras automticas, confesiones, anotaciones sueltas,
pensamientos peregrinos, la escritura se transforma, va cambiando, tiembla
la mano. Poco a poco se va llenado de residuos, restos llenos de intimismo,
una parte intensa que trasborda de modo libertario. Frida extrae figuras de
los borrones y manchas que se formaban en el papel, de los borrones que se
sobreponen a los textos, ojos y manos en estrecha complicidad. Escritura
hecha con los ojos y pinturas hechas con el cuerpo. La obra ntima
producida al margen de lo convencional, impulsada por el desborde
subjetivo, es un campo frtil para seguir la historia de la
autorrepresentacin y de su construccin identitaria de gnero. Desde el
punto de vista crtico, dicha obra ntima no se sobrepone a la obra
pblica, sino todo lo contrario, se nutren mutuamente.



El cuerpo herido

El cuerpo, segn Waugh (15), representa incorporacin y prdida de la
identidad, su extravo consiste en borrarse del discurso dominante y
predestinar lo femenino a un destino institucional sin rumbo fijo. Por
ello, la mujer escribe su informe de vida esperando la condena o
absolucin, lo que equivale a hablar de un estado lmite que no evoca un
cuerpo slido sino una zona de pasaje en la que convergen las instancias
del yo consciente de la vigilia (cuerpo simblico) y del otro, el de las
pesadillas (cuerpo imaginario). Entonces, es un cuerpo que habla de otra
dimensin, una que lo atraviesa sin poder encarnarse en l (16). En ltimo
caso, el cuerpo es y ha sido un espacio donde se construyen y se combaten
las nociones del orden social. El problema es entrelazar el cuerpo con la
nocin de sujeto y mundo. El gesto transgresor de la imagen consiste en
poner en circulacin un cuerpo femenino por cuya carne transita lo no
convencional. La mujer, como sujeto histrico marginal, pone nfasis en un
cuerpo-margen sin un destino colectivo, en otras palabras, una resistencia
refractaria al canon cultural masculino.

Lo corporal en Frida Kahlo se vive como trance doloroso y el sujeto hace
del dolor un instrumento de autorreconocimiento (17). La violencia de las
imgenes desemboca en la autoagresin, una verdadera sodomizacin de la
imagen, pues la reversibilidad del cuerpo no es ms que un modo de
transgredir la imagen de la mujer (18). La identidad del sujeto/objeto se
quebranta e incluso el lmite entre adentro y afuera se torna incierto. La
linealidad del relato autobiogrfico se quiebra por estallidos, enigmas,
etc. La diarista no se narra sino que se autorrepresenta en imgenes
violentas, o de la vulnerabilidad que se asocia inmediatamente con todas
las formas de lo excrementicio, el moho, lo podrido, el vmito, atacando
todas las formas de vida, disolvindolas y reflejando sobre las imgenes la
llegada de la muerte. El tema del horror queda reflejado en la imagen 54 y
representa el ltimo testimonio de los estados de abyeccin en el interior
de una representacin pictrica (19). El arrebato ertico reside en
destruir al ser cerrado, es decir derogar la existencia discontinua del
ser. Se trata de una accin violenta, incluso de una violacin a travs de
lo obsceno, entendiendo a este ltimo como la perturbacin que altera el
estado de los cuerpos que se supone conforme con la posesin de s mismos,
con la posesin de la individualidad, firme y duradera (20).

La abyeccin viene a significar la separacin de lo humano y lo no humano.
Generalmente se refiere a los desperdicios del cuerpo que el sujeto
encuentra asquerosos y expulsa lejos de s mismo. La piel, barrera y
proteccin de lo externo, se rompe en una geografa de cicatrices. El
excremento, el esputo, el menstruo, o sea, los desechos del cuerpo, son
imgenes centrales en nuestras nociones culturales/sociales construidas
sobre lo horrorfico, (...) las descripciones de los desperdicios
corporales amenazan al sujeto, en relacin a lo simblico, como ntegro y
caracterstico (21). Los desperdicios se situaran al otro lado de la
frontera, el lugar en el cual ya no se es: el cadver como el elemento ms
extremo de la abyeccin. Segn Julia Kristeva, lo abyecto es aquello que
perturba la identidad, el sistema, el orden. Aquello que no respeta las
fronteras, las posiciones, los roles (22). El cuerpo se ha convertido para
Kahlo en el espacio donde tienen lugar los horrores ms secretos, donde se
proyectan las sombras ms ntimas, transformndose por ello en un
extraordinario icono del aborrecimiento.

Los personajes que pueblan el diario viven en un mundo donde slo la imagen
de la desmembracin del cuerpo es capaz de transmitir la impotencia y la
desesperacin del sujeto. En este sentido, la mutilacin atenta contra la
integridad corporal insertada en el grado cero del espacio. La pintora
canaliza a travs de la violencia el erotismo y en vez de producirle
liberacin, la lleva por el camino de la crueldad. En las lminas 44 y 45,
el odio y la rabia que van surgiendo en el proceso de introspeccin y la
acumulacin de estos sentimientos violentos llevan al sujeto a un goce que
se traduce en escenas siniestras de mutilacin y sangre. Se explora lo
grotesco, las descripciones revelan el rostro de la inslita alteridad;
igualmente la pintora nos sumerge en la erotizacin de las ruinas, en el
potencial de dolor que hay en el placer y en el placer que hay en el dolor.
El homicidio est tras todo esto, hay una bsqueda y un intento de
apoderarse del discurso; el desmembramiento del cuerpo no es ms que la
representacin simblica de la fragmentacin dentro de la fragmentacin.

Este desarreglo o troceado pone de manifiesto un mundo demolido sin
unidad fsica ni trascendental. El cuerpo ha dejado de ser arquitectnico,
para quedar reducido a material de construccin. Hay en lo corpreo un
devenir intenso y progresivo de prdida. Lo anmico y corporal se mimetizan
en su obsesin por la mutilacin: mutilacin de su historia personal,
mutilacin genealgica, mutilacin que se exhibe en la prdida de unos de
los sentidos: la mudez (23). De ah que el sujeto, en las lminas 46 y 48,
termine diluyndose en un afuera corporal. Las imgenes nos muestran un
sujeto que ya no es ni humano ni animal, la barra simblica que separa
ambos trminos se ha quebrado y aparece la imagen delirante del monstruo.
Se fuerza y violenta a la mujer producindole la muerte, surge el cadver,
la vida y la muerte comparten estos rostros, la descomposicin avanza, lo
inerte invade el cuerpo. La muerte infesta la vida y deja a flote la
vulnerabilidad de la carne (24). En el discurso, la crueldad establece una
relacin entre el espacio y la imagen del cuerpo; la pintora implcita y
sus personajes habitan un territorio fragmentado, donde el significado del
cuerpo no aparece inmediatamente claro. Cualquier lectura est tachada, o
sea que est habitada por el trazo de otra significacin que se resiste a
ser invocada. Sin embargo, existe un contrato entre la parte racional y el
orden simblico que le permite a la artista recrearse/representarse en el
sufrimiento, aunque bajo el peligro de caer en la locura. Gilles Deleuze
sostiene que hay un masoquismo formal antes que un masoquismo fsico,
sensual o material; y un masoquismo dramtico, antes que un masoquismo
moral o sentimental (25). Kahlo se sirve del fetichismo, el suspenso, la
espera y la denegacin, para expresar un mundo de pesadillas y fantasmas,
propios del surrealismo. Las fantasas que la persiguen vienen de una
inmersin en los paisajes subterrneos de su mente. El sujeto espera el
placer y prev el dolor como una condicin que hace posible el arribo del
goce.

En el diario, la enfermedad no se detiene ante la humillacin, el miedo, el
asco, pues la magia del exceso se traduce en escenas de iniciacin que
seguramente fueron tomadas de ritos aztecas, donde baarse de sangre y
beberla son parte de un extrao rito que le confiere poder a quien lo lleva
a cabo (26). El rojo es el color del deseo y del horror, del placer en la
cada. El cuerpo desciende y se confronta con la soledad ontolgica, que
aparece ligada a la idea de lo abyecto, o sea, a un violento proceso de
descomposicin de la materia. Kahlo, en las imgenes 170 y 171, plasma la
dolorosa belleza de lo atroz, reproduce un estado de intranquilidad y
desasosiego, donde flotan todas las posibilidades de una pesadilla. Es un
autntico viaje a las tinieblas de la vida cotidiana, un verdadero descenso
al abismo de las profundidades de la mente. Es, en definitiva, una lenta e
inexorable preparacin para la violencia y la muerte.

Si se observa con detenimiento el cuadro El venado herido (1946), una
primera aproximacin muestra una serie de manidos motivos simblicos, como
el venado y las flechas. El martirio cristiano sugerido aqu, y hbilmente
transportado de una figura masculina (san Sebastin) a ella misma. No es
casual que del martirio del venado, o de Frida, slo se salve la cabeza, si
bien su pertenencia a un organismo herido indica un inminente final. Este
cuadro tiene relacin con la lmina 161, donde las flechas apuntan a las
zonas ms vulnerables del cuerpo desnudo de la artista, que en algn
momento fueron sometidas a la intervencin quirrgica. La lgrima que cae
por el rostro de la figura no es ms que un smbolo que representa el
sufrimiento. El desamparado es el cuerpo-roto que atrae y repele una
hendidura recorrida por el deseo. Un deseo que es flujo y rizoma de un
vagar errtico propio de un cuerpo vaciado de s mismo. Hay, en esa figura
escindida de la lmina 124, un vagabundaje ausente de horizonte social. Por
eso, existe un desborde de lo legtimo, trazndose las fronteras del Orden
occidental en pos de una fisura que radica en el gesto de lo imperfecto
como sucede con aquellos cuerpos estigmatizados por una cultura de clases.
Por tal razn la forma del desamparo y la precariedad es invasora y
mltiple, una estrategia de los guardianes y celadores del poder que marca
el espacio de lo inferior y el espacio de lo superior. El cuerpo es
superficie, territorio colonizado por la imagen, por las representaciones
de poca que lo sostienen, por los significantes que lo modelaron, por los
objetos de la satisfaccin que recortaron su apologa de orificios... As,
el cuerpo es imagen, es carne y ser cadver para ser definitivamente Otro
en el culto de la memoria o nada en un olvido irrecuperable, sin nombre en
el anonimato de la historia. El cuerpo habla de mil formas, el organismo es
silencioso. La imagen del cuerpo da la idea de yo, al organismo no se lo
reconoce porque no hay un espejo que devuelva su silueta. La identidad es,
as, creada en y por la imagen, pero se trata de una ficcin que quiere
valer como verdadera, no porque reproduzca ni restaure el pasado o
cualquier identidad preexistente, sino por ofrecerse como una bsqueda de
ese pasado, como un ejercicio de autocomprensin y de autoconocimiento
desplegado ante otros a los que se apela, a los que se reclama una
respuesta.



Notas

 1. Alain Touraine, Crtica de la modernidad. Buenos Aires, Fondo de
    Cultura Econmica, 1993, p. 35.

 2. Carlos Castillo del Pino, Teora de la intimidad, en Revista de
    Occidente. Madrid, N 182-183, 1996, p. 16.

 3. Bernardo Subercaseaux, Sujeto femenino y voces en conflicto. El caso
    de Ins Echeverra-Iris (1869-1949), en Revista Crtica Cultural. N
    22, Cuarto Propio, p. 56.

 4. Estelle Jelinek, The Tradition of Womens Autobiography from Antiquity
    to the Present. Boston, Twayne Publishers, 1986.

 5. Nora Domnguez y Carmen Perilli, Fbulas del gnero. Buenos Aires,
    Beatriz Viterbo Editora, 1988, p. 36.

 6. Mercedes Arriaga Flrez, Mi amor, mi juez, en op. cit., p. 73.

 7. Ibidem, p. 140.

 8. Elisa Molina, De un da a otro: Autobiografa y poesa en Desde la
    niebla. Sobre lo autobiogrfico en la literatura argentina. Buenos
    Aires, Alcin Editora, 2000, pp. 118, 119.

 9. Mara Elena Legaz, Prlogo: Desde la niebla, en Desde la Niebla.
    Sobre lo autobiogrfico en la literatura argentina. Crdoba (Arg),
    Alcin Editora, 2000, p. 18.

10. Ana Caball, La escritura autobiogrfica. Seguir los hilos, en
    Quimera. N 240, febrero 2004, p. 13.

11. Hans Rudolf Picard, El diario como gnero entre lo ntimo y lo
    pblico, en Anuario de la Sociedad Espaola de literatura general y
    comparada. Vol. IV, 1981, p. 115.

12. Privare es en latn privar, quitar, apartar y consiguientemente
    significa liberar del uso comn y asegurar para uso propio. Un lugar
    privado es un lugar en falta, donde lo que falta (al uso comn) est al
    mismo tiempo protegido. Como lugar aparte, est por s solo. Por s
    solo, le falta (al uso comn), est al mismo tiempo protegido. Es un
    lugar de liberacin donde no hay propiamente exceso, cabalmente porque
    en l el exceso se captura y asimila como receso. En receso, en
    retirada, lo privado est protegido, fuera de alcance. Oculto, siempre
    ocultante, un lugar privado es experimentado como lugar de prdida.

13. Hannah Arendt, La condicin humana. Barcelona, Seix Barral, 1974, p.
    74.

14. Elisa Molina, De un da a otro: Autobiografa y poesa, en op. cit.,
    pp. 118, 119.

15. Patricia Waugh, Femine Fictions:Revisiting the Postmodern. London:
    Routledge, 1989.

16. Sandra Jara, Ms all del gnero, en Mujeres que escriben sobre
    mujeres (que escriben). Buenos Aires, Editorial Biblos, 1999.

17. Pedro Cruz Snchez, La vigilia del cuerpo. En op. cit., p. 145.

18. Araceli Rico, Frida Kahlo: fantasa de un cuerpo herido. Mxico. Plaza
    y Valds Editores, 1993, p. 148.

19. Julia Kristeva, Poderes de la perversin. En op. cit., p. 186.

20. Ibidem, p. 22.

21. B. Creed, The Monstrous-Feminine (Film, Femimism, Psychoanalysis).
    Londres, Routledge, 1993, p. 13.

22. Julia Kristeva, Pouvoirs de lhorreur. Paris, ditions du Seuil, 1980,
    p. 12.

23. Ana Mara DErrico, Carta perdida en una memoria: La ingratitud de
    Matilde Snchez, en Desde la niebla. Sobre lo autobiogrfico en la
    literatura argentina. Alcin Editora, 2000, p. 162.

24. De igual forma, en la obra de Frida percibimos una influencia
    destacable: la concepcin de Georges Bataille y Bacon en torno al
    cuerpo humano y su relacin con la animalidad. La subversin ertica
    hace derivar la forma humana del lado de lo deforme y lo monstruoso. El
    cuerpo humano es devuelto a su origen animal, convertido en carne
    sexual y amenazado por la putrefaccin, dando lugar a la construccin
    de nuevas formas equvocas y perversas.

25. Gilles Deleuze, Presentacin de Sacer-Masoch. Buenos Aires, Amorrortu,
    2001, p. 78.

26. Jean-Paul Roux, La sangre: mitos, smbolos y realidades. Barcelona,
    Ediciones Pennsula. 1990, p. 186.

** Patricia Venti
   ventigarcia@msn.com
   Ensayista venezolana (Maracaibo, 1966). Estudi letras en la Universidad
   del Zulia y obtuvo un mster en literatura iberoamericana en la
   Universidad de Mrida. Desde 1994 vive en Europa y se doctor en la
   Universidad Complutense de Madrid (Espaa) en el ao 2004 sobre la obra
   de Alejandra Pizarnik. Ha publicado dos libros de poesa en Venezuela y
   colabora en diversos peridicos y revistas internacionales.



=== Jorge Eduardo Eielson: ================================================
=== lo trpico como paisaje, apareado, de heces sombras y santas =========
=== Salomn Valderrama Cruz ===============================================

                                             En mi mesa muerta, candelabros
                                              De oro, platos vacos, poesa
                                           De mis dientes en ruina, poesa.
                                                               J. E. E. (i)

Conquistar o seducir debe ser la prevalencia que, instintivamente, como un
animal imaginariamente puro, salvaje, trata de incorporar, taladrar, en la
existencia como vida y simiente de algn desconocido principio en el arte.
Vida y obra indivisible o fingidamente deformable. As, todo lo que uno
ejecuta diferencialmente entre lo concreto y lo imaginario, lo que provoca
asiduo actuar o pensar, ser siempre el reconocimiento de lo universal, de
lo nico, del Todo. Esto lo que provoca es que toda obra de arte sea
tangente a eso que la metafsica trata de llegar. Ser un referente
absoluto, pero no as cuando la obra sobrepasa, se distiende y penetra,
secante, para volver a salir y en un instante olvidar o restaurar una idea
de belleza por otra de cruel belleza o de maldad. Lo que trato de decir es
que todo hombre, sea cual sea la vida que ocupe, entretenga o desempee,
ineluctablemente ser tangente a ese todo por el simple hecho de encajar en
eso que entendemos, hasta ahora, por vivir. No as el que en cabal ideal
trata de inventar o descubrir alguna otra razn para sustentar, justificar
o vaciar aquello con lo que se relaciona esa abstracta vida. Desde luego,
nicamente aquel que desdoble y repliegue esa encontrada e impuesta
totalidad ser capaz de multiplicar esa antes ajena y ahora propia y
secreta belleza. Que depender de la estructura en la que est cimentada
para consolidar en una temporalidad espacial ese arraigo y nuevo entender
en el ordinario mirar. Esta complejidad es lo que hace que sean muy pocos
los artistas que logran esta suspensin en las generaciones paralelas y
venideras. Aquellos en los que la veta parece infinita. Es el caso de Jos
Lezama Lima, de Wifredo Oscar de la Concepcin Lam y Castillo; de Pablo
Ruiz Picasso, de Francisco Gmez de Quevedo y Villegas; de Jean Arthur
Rimbaud, de Oscar Claude Monet; de Jorge Eduardo Eielson, de Csar Abraham
Vallejo Mendoza; de Nicanor Parra Sandoval, de Roberto Matta Echaurren.

Todo lo anterior se puede sintetizar en lo que dice Jorge Eduardo Eielson:

      La poesa es aquello que brota del encuentro entre la mente, la mano,
      el corazn y los materiales sobre los que interviene el artista. Es
      como una chispa encerrada en toda materia. Aun en la ms miserable y
      trivial. Basta con saber extraerla (ii).

Entonces, en este discurrir y meditar la transmutada belleza en la obra de
Jorge E. Eielson, tratar sin demasiado pecar de traslucir o enlazar a otra
cruel belleza. Previniendo que sta ser aquella que he aprendido o
pervertido a ver y por lo tanto soy.



La potica de lo desconocido

Podramos suponer toda forma de aparecer de ese extrao bicho, camino o
llamado oculto para hacer arte. Pero slo en el que se gesta se sabr a
cabalidad lo que esto significa y por lo tanto construye. El poeta Marco
Martos lo entiende muy bien cuando escribe en Paul Celan, poeta acorralado
(2002):

      A diferencia de las obras cientficas que existen casi siempre merced
      a la colaboracin entre muchos investigadores, la obra de arte en
      general, y la literatura en particular, tienen la marca, el sello de
      agua del talento individual (iii).

Por lo mismo deberamos poder ver que en el momento en que aparece el
artista, ste est lleno del enigma que le precede y, ahora, lo contiene.
El enigma del enigma. La duda que perseguir hasta la muerte. Ser artista
hasta morir. sta es la belleza, funcin principal, que se aprecia cuando
uno se atreve y desnuda el poema que inicia Reinos, Reino primero: Sobre
los puros valles, elctricos sotos, / Tras las ciudades que un ngel diluye
/ En el cielo, cargado de heces sombras y santas, / El joven oscuro
defiende a la joven. La mstica brutalidad que de fortuito se presenta y
amenaza, sin querer, todo lo que encuentra. La misma que en frgil pero
contundente luminaria debe evitar a como d lugar una perenne abortarle
consecuencia. Fuerza que a pesar de ser inadmisible invade y trunca a las
otras bellezas que an no han tenido el tiempo ni el espacio suficiente
para consolidar su novata y alegrica hermosura. Es lo que le sucedi a Las
Quimeras (1854) de Grald de Nerval frente a la inaudita, explosiva y
carcelaria luminosidad de Las flores del mal (1857) de Charles Baudelaire.
Felizmente esto no le pas a Reinos por ser aceptado desde un principio con
el Premio Nacional de Poesa (1945), cuando Eielson slo tena 23 aos y
una experiencia literaria que somticamente lo emparientan confundindolo o
seducindolo a una peligrosa, abstrusa fruicin carnal y a la vez divina en
Rainer Maria Rilke y primitiva hacia la poesa entendida como rito o
consagracin de ella misma y no como exultacin en San Juan de la Cruz.
Asesina y sin embargo delicada efervescencia que se detecta, refuta e
impacta en Reina de cenizas:

      Violo tus exequias, amada, difunta ma, / Prpados de lys, corona de
      doradas cucarachas, / Donde el reptil amargo y verde suea. /
      Consulame en mi trono de sangre, amada, / Donde a solas, rodeado de
      antorchas, me he dormido / Y no he escuchado tus heraldos, / Con
      fuego en la gorguera, cantar tu santa muerte (iv).

Aqu hay que precisar una conexin con Csar Vallejo en el influjo
escatolgico del amor en Los heraldos negros (1918): Primavera vendr.
Cantars Eva / desde un minuto horizontal, desde un / hornillo en que
ardern los nardos de Eros. // Forja all tu perdn para el poeta, / que
ha de dolerme an, / como clavo que cierra un atad! (v). Y con Edgar
Allan Poe por la mrbida traslacin del yo vivo en el yo muerto, en
Berenice (1835):

      Sus ojos no tenan vida ni brillo y parecan sin pupilas, y esquiv
      involuntariamente su mirada vidriosa para contemplar los labios,
      finos y contrados. Se entreabrieron, y en una sonrisa de expresin
      peculiar los dientes de la cambiada Berenice se revelaron lentamente
      a mis ojos. Ojal nunca los hubiera visto o, despus de verlos,
      hubiese muerto! (vi).

Cabra afirmar de lo anterior que otro de los temas principales de Reinos
es el amor. El amor que por ser pervertido, degenerado, destructor o
surreal (homosexual, heterosexual, orgistico y mortal), el libre trata de
salvar el intersticio del amor an puro y redentor de los reinos atvicos
del amor. Lo que se manifiesta lbricamente en ltimo reino:

      Aura suprema, besa mi garganta helada, / Confireme la gracia de la
      vida, dame / El suplicio de la sangre, la majestad / De la nube. Que
      en cada gota del diluvio / Haya tristeza, sombra y amor. Oh, romped
      / Hervores materiales, crteres radiosos! / El sol del caos es grato
      a la serpiente / Y al poeta. Las nieves que ellos funden (vii).

As evidenciamos en concrecin y consternacin que Reinos cablea la
simbiosis con lo recndito y armonioso de lo cotidiano, ejercicio que
proyectar toda la vida del poeta. La vida como origen y fin en un mismo
espacio: De piedra, o un esqueleto deslumbrado (viii).

En Cancin y muerte de Rolando (escrito hasta 1943 y publicado en 1959)
la clave de anlisis ser muy traicionera ya que este memorable poema se
basa en el epopyico hroe de Roncesvalles, y como Eduardo lo ha confesado
en esa poca no saba francs, pero ley el texto en francs; aqu hay un
vaco que nicamente el gran poeta sabe encubrir y hacer de ese smbolo,
incgnito, una primordial existencia revelada como se siente en el preludio
del poema: Dulce Rolando, crecido y muerto sobre la yerba de los
corazones, con esplendor de hierro y poma de sueo: santa es tu cancin,
sabida de Dios y de Eliseo. Tapiado con sabios anacronismos y tpicos
reveses convertidos en religiosidad; todas propiedades de un iluminado que
sigue los arquetipos de Rimbaud, la poesa como sistema del absoluto. Tu
cabeza reciba toda la gloria de Dios en una viva, relumbrante corola de
muerte. De tus espuelas suba una ltima msica, cansada. Lo que ha
llevado a algunos estudiosos a afirmar que el poema es uno de los ms
hermosos no slo en la lengua espaola, sino de la literatura universal.

Ese adverso nacer tambin se ve en su obra plstica, a partir de su primera
exposicin individual en 1948, cuando todava estaba en Lima. Obra en la
que constantemente confluyen y combaten prricamente los lenguajes de la
esttica de la vanguardia con la esttica prehispnica que el poeta
entiende y transmuta. Dicotoma que se aliar en su magistral serie Quipus
y que luego se transformar en contundentes Nudos y viceversa. Estructuras
o lenguajes siempre abiertos a esa posibilidad o enigma, fluido, infinito:
como llave o solipsismo para conjugar y comprender pasados, presentes y
futuros, hasta cuando sea un verdadero desierto, lo desconocido. O cuando
ya no exista nada por conocer. Ese Apocalipsis o instante en que el arte
defina slo arte y la vida slo vida. Cimentacin que se lee en Las nsulas
extraas de Emilio Adolfo Westphalen (1990), de Camilo Fernndez Cozman:

      El hombre moderno, en algunas sociedades, ha abandonado el mito.
      Domesticado por la sociedad de consumo, el ser humano va perdiendo
      los lazos con el pasado y la capacidad de acoger la utopa que da
      sentido a su vida. Westphalen como poeta del siglo XX asume el mito
      a travs de la imaginacin potica, el mito de que el mundo se
      regenera y, en definitiva, se transforme para que el hombre, entre
      otras cosas, asimile cabalmente el gran aporte del pensamiento
      primitivo (ix).

Hay que recordar que en la cosmovisin prehispnica todo concepto de mundo
est entendido como constante Continuum, lo primitivo y lo moderno, sta es
la razn por la cual son inhumados con todo aquello que los ata a ese mundo
(ornamentos, utensilios, mascotas...) Continuidad que se revitaliza en un
nudo, estructura cerrada, circular, continua, y cuya plenitud es el quipu:
suma varia de estos mundos.



Reconquista del Mediterrneo

      A pesar de sus cabellos opacos, de su misteriosa delgadez, / de su
      tristeza urea y definitiva como la ma, / yo adoraba a mi esposa, /
      alta y silenciosa como una columna de humo. // Cuando la conoc,
      Mara viva en un barrio pobre, cubierto de deslumbrantes y altsimos
      planetas, atravesados de silbidos, de extraas pestilencias y de
      perros hambrientos. / Humedecido por las lgrimas de Mara, todo el
      barrio se hunda irremediablemente en un roco incontenible. // Mara
      besaba los muros de las callejuelas y toda la ciudad / temblaba de un
      violento amor a Dios. / Mara era fea; su saliva sagrada (x).

Como absortos testigos leemos la desbordante belleza y formalidad con que
atropella este marital poema, Primera muerte de Mara (1949). Donde
trasunta una belleza meliflua, musical, que avasalla y transforma el
smbolo mismo en el que es recogido el poema. Mara, ya no solamente como
imagen bblica, distante, sino como popular, divina y universal. Este rigor
y gran metfora se asemeja a la propuesta del poeta Jos Watanabe en Habit
entre nosotros (2002). Hecho que tambin se especta en El Evangelio segn
Jesucristo (1991), de Jos Saramago. Y que llega a plenitud con la Teologa
de la liberacin-Perspectivas (1971) de Gustavo Gutirrez. Todas, obras en
las que se suprime la ortodoxia religiosa para empezar una entera
recuperacin, purga, catarsis, y as evitar el olvido de un pensamiento que
an nos puede salvar.

Esta amalgama de liberacin y en extremos de perdicin compendia una
armona representada en Doble diamante (1947):

      Deja rodar mis lgrimas en cambio / Sobre el espejo que adoro / Sobre
      la viva atroz remota clara / Desnudez que me disuelve / Sobre el
      diamante igual que me aniquila / Sobre tantsimo cielo y tanta
      perfeccin enemiga / Sobre tanta intil hermosura / Tanto fuego
      planetario / Tanto deseo mo (xi).

Estandarizacin, ubicacin y olvido es lo que le espera a la ideologa que
se somete a s misma y no est abierta a las que vendrn o ya han venido.
Al decir de que todo est escrito pero que nada se aplica bien o que se
ejecuta lo que todava no se debe. Como tuerto o incompleto en lo
imaginario de la cercenada panormica; un imposible. Hoy sabemos que todo
afecta a todo, en vas directas o indirectas, activas o pasivas,
irracionales o racionales, vivas o muertas, conocidas o desconocidas. Como
presupone Hernando de Soto en El misterio del capital (2000):

      No soy un obcecado del capitalismo. No veo al capitalismo como un
      credo. Mucho ms importantes son para m la libertad, la compasin
      por los pobres, el respeto por el contrato social y la igualdad de
      oportunidades. Pero por el momento el capitalismo es la nica carta
      disponible para lograr estas metas. Es el nico sistema conocido que
      nos aporta los instrumentos requeridos para crear valor excedente
      masivo (xii).

Desperdiciando: Revoluciones que no se dan, son revoluciones que se
opondrn.

La poesa, la literatura, el arte es la nica manera de conocer, presentir
y totalizar los mtodos de saber y de vivir humano. Vivimos aterrados ante
la conciencia glida de entender que lo que somos o lo que creemos ser
nicamente est verificado por la ingente y real ambigedad. Nuestro
supremo deseo de ser inmortales reparada en la gnstica idea de un Dios,
omnipotente y omnipresente, ante la irrelevancia de una vida concreta,
conocida y comn. Nuestro evolucionado o malhadado deseo de querer
cambiarlo todo, antpoda del:

      Incivil, brbaro, hurfano de sensibilidad y torpe de habla,
      ignorante y ventral, negado para la pasin y el erotismo, el mundo
      sin literatura de esta pesadilla que trato de delinear, tendra, como
      su rasgo principal, el conformismo, el sometimiento generalizado de
      los seres humanos a lo establecido (xiii).

Quijotescas palabras de Mario Vargas Llosa en su discurso, La literatura y
la vida (2001). Totalidad que rasga, sortea y goza a plenitud en el colosal
poema Azul ultramar (1952): mediterrneo aydame / aydame ultramar /
padre nuestro que ests en el agua / del tirreno / y del adritico gemelo /
no me dejes vivir / tan slo de carne y hueso / haz que despierte
nuevamente / sin haber nunca dormido. Lo que le proferir al poeta la
recta voluble, voltil y circular. La elucubracin maestra.

Dice Carlos Henderson en La potica de la poesa pstuma de Vallejo (2001):
La poesa de Vallejo es fuerte porque los opuestos se estn cogiendo de la
mano (xiv). Este botn tambin se aplica a la obra de Eielson.
Acercamiento palmario pero a la vez infinitesimal y csmico en Mutatis
mutandis (1967): existir una mquina pursima / copia perfecta de s
misma / y tendr mil ojos verdes / y mil labios escarlata / no servir para
nada / pero tendr tu nombre / oh eternidad. Todo lo que se transfigura en
inevitable agujero negro o vaco que sustancialmente lo absorbe o borra
todo.

Defenestrando el artificio que en un principio le incita a erigir su
potica, usa el cuerpo y hace con l el armazn que lo yergue y traslada
como materia recin reconocida de espln y libre de ideal. Lo concretiza.
En Noche oscura del cuerpo (1955) todo se vuelve en indumentaria, en
silencio, en espanto terrenal. El fantasma somtico y colorido que nos
subvierte en trayectoria de infinita inutilidad. Relacin escatolgica de
ltimo cuerpo: Cuando el momento llega y llega / Cada da el momento de
sentarse humildemente / A defecar y una parte intil de nosotros / Vuelve a
la tierra Viva de habitacin, muerta.



Paliacin del infinito

Rechazndolo todo, en quince aos, el poeta consagra su poesa escrita al
silencio abortado de hombre en el centro de la selva virgen, prueba o
prisin, que lo obligarn a atravesar La jungla (1943) o laberinto de
Wifredo Lam. As maternita Ptyx (1980). Desde la ordinaria pero al fin
propia casa hasta los lmites del universo. Tal como diluye Renato Sandoval
en Ptyx: Eielson en el caracol (1994):

      El poeta, pues, ha regresado. Ha retornado a la casa, a la vida, a la
      infancia; se ha reencontrado consigo mismo y tambin con lo ms
      propio: el misterio de la poesa y del amor. Luego de un largo y
      acaso penoso peregrinaje por las sendas perdidas de la existencia en
      la que nada ha cambiado, pese a la rica experiencia ganada a lo largo
      de tantos aos de hallazgos y extravos, de logros y fracasos, de
      esperanzas y desilusiones, el poeta ha vuelto al fin al hogar (xv).

Lo expuesto, existencia holista, integrado en lo aparentemente balad en el
poema o escena XV, como lo declara Jos Miguel Oviedo en Arte, palabra y
gesto de Eielson (2006): La Risa Clara del Payaso / Despedaz nuestra
Costumbre / Y el Mundo nos pareci fresco e intacto / Como acabado de hacer
/ Desde entonces / Nunca ms nos ocultamos / Para acariciarnos soar o
defecar. Gnesis o trmino inconstil que abarca una repetida e
interminable regeneracin de anfibio; recordemos que Jorge E. Eielson sale
de Lima por ver que en ella no podr ser plenamente verdadero: un artista y
un homosexual.

Una de las caractersticas principales del poeta Eielson es, sin duda, su
multiterritorialidad, en sus dimensiones como poeta, novelista y artista
plstico, tal vez por su ntima dualidad. Particularidad que persigue a ese
grueso nmero de artistas que hacen, hicieron y harn arte. De su novela
Primera muerte de Mara (1988), Eielson ha revelado:

      Slo ms tarde comprend que los materiales que yo necesitaba para
      ese aorado texto, no eran las palabras. Es decir, no eran los
      personajes..., ni los sentimientos ni las circunstancias que los
      movan, sino simplemente los colores, el espacio, las texturas. Pero,
      sobre todo, el espacio, puesto que era el espacio el elemento ms
      sutil del paisaje el que rodeaba, en un estril abrazo, la ciudad en
      que nac. Paraso e infierno, pero nica grandeza permitida a los
      limeos, era tambin su dimensin ms secreta, era el silencio de las
      dunas al atardecer, eran los juegos de la sombra y de la luz sobre el
      territorio amado. Era la arena del desierto.

Esta aclaracin o confesin nos muestra cunto le afectaba, al poeta, vivir
alejado, espacialmente, de Lima, de la costa, de una tambin hermosa parte
del Per. Cmo pues no va a extraar si es aqu donde encamina su vital
obra, adems de la que huye, conoce y amista con Jos Mara Arguedas, con
el flavo pintor Ricardo Grau, con Javier Sologuren. Concretizados en la
escultopictrica novela que es su transitoriedad. Como se ejemplifica en el
paisaje:

      Sin embargo, para m que nac exiliado y morir exiliado, porque el
      exilio es mi estado natural, geogrfico, social, afectivo, artstico,
      sexual, Lima no es una ciudad para vivir sino, al contrario, un lugar
      ideal para morir: un cementerio. En ningn lugar, creo yo, la
      presencia de la muerte es tan palpable y persistente; en ninguna otra
      ciudad su mano enjoyada nos invita, a cada paso, con tanto cinismo,
      tan exquisita seduccin. La poblacin subterrnea de Lima es otra
      invisible metrpoli de huesos que duplica la ciudad visible. Crneos
      y esqueletos prehispnicos, a varios metros de profundidad,
      aderezados de plumas, mantos y collares, soportan el peso de otros
      crneos y esqueletos de capa y espada, sayo, sotana y crucifijo. Si
      bien la muerte, como la gripe de triste memoria, siempre ha sido
      espaola, su versin limea resulta quizs menos filosfica, pero
      mucho ms chistosa y presumida. Nada que hacer tampoco con la muerte
      mexicana, alegre y bulliciosa, siempre duea de la fiesta,
      populachera. No. La muerte limea no faltara ms! es una dama
      callada, distinguida, dignamente ataviada, aunque muy venida a menos,
      gracias a la proliferacin de los temblores, asesinatos
      indiscriminados y accidentes de trfico, que todo lo confunden (xvi).

Ahora, esto me hace rememorar lo que apunta el poeta Eduardo Chirinos, en
funcin a las palabras de Rimbaud, en El Fingidor, Revista de Literatura
(2003):

      La humanidad se desplaza, simplemente cinco palabras que desmoronan
      ms de un sistema ideolgico basado en promesas utpicas o
      mesinicas, desde el marxismo y el darwinismo social de los
      neoliberales, hasta los parasos religiosos de musulmanes y
      cristianos (xvii).

Y as se entiende por qu Eduardo titul a una de sus ms radicales series
pictricas como El paisaje infinito de la costa del Per, porque este
paisaje propio y ajeno en su genealoga imparcialmente lo destruy y lo
forj un artista en cuya conjuncin de mente, de manos, de corazn y
encontrados artefactos, magma brota.

Cuando se habla de Jos Lezama Lima en Historia de la literatura
latinoamericana (1984) de dice:

      Centro de la concepcin literaria lezamiana es la imagen que en l se
      confunde con el mito o lo que en otros momentos llama
      sobrenaturaleza. Para Lezama la imagen se logra cuando se halla la
      trascendencia y para ello hay que trazar un puente entre lo
      incondicionado y lo causal a travs de sucesivas cadenas de metforas
      (xviii).

Precisamente esto es lo que se cumple en Sin ttulo (2001). Imgenes
concretas y primordiales que delimitan lo nico que es vlido en la vida:
lo evocado en el placer, en la felicidad o en el sentir de la muerte.
Nanomtricos instantes en que la vida se versifica. Trueque o trfico de
mutismos irrepetibles que se puede ver en el poema Amo los astros los
amaneceres:

      Las aguas amargas / Las anguilas y las algas / Los rboles antiguos y
      las alimaas / Amo los armarios las agujas / Las habitaciones amplias
      y sin almohadones / Los ngeles atroces pero arrodillados / Los
      amores de antes algo amarillentos / Casi siempre absurdos y
      aterciopelados / Y todas las palabras que empiezas por A / Aunque no
      digan / Ah (xix).

Eyaculacin de amor escalado en devastacin o en salvacin. Pleonasmo que
toma a toda la poesa sincrnica y diacrnica en pos de la inmediacin. Lo
que hasta ahora digerimos como real y verdadero.

Para circundar este copular extrao citar a un filsofo olvidado, como lo
fue Jorge Eduardo Eielson en sus inicios y como lo es la poesa, un
delicado y secreto olvido para volver y hacerlo todo, nuevamente,
hombre/bestia que pervierte al bestia/hombre (El hombre supera
infinitamente al hombre. Pascal), as debe ser, en la concrecin de la
primera vez que lo ejecut, que sangr, que vivi. Escuchando la voz de
Antenor Orrego en Libertad, fe e inmanencia (1956):

      El sentimiento de la libertad surge, pues, en nosotros porque la
      libertad reside en nuestro ser, desde nuestro nacimiento, como
      inmanencia, como disposicin o facultad latente que necesita
      desplegarse en una realidad concreta. La libertad, en su dimensin de
      inmanencia est como recogida en s misma, sellada en su entraa
      crptica, como clausurada y prisionera valga la paradoja! en su
      broche primigenio, como el vuelo de la oruga que yace amortajada en
      la crislida. La inmanencia es una espera del ser, es la libertad
      dando la espalda a la existencia como si estuviera sumida todava en
      un sueo abismtico y denso. Con un juego de palabras un tanto
      artificial podra decirse que la libertad inmanente es, pero, que
      todava no existe, a pesar de que la distincin entre esencia y
      existencia no pasa de ser una simple convencin escolstica, un mero
      artificio verbal que no responde a la realidad que es unitaria e
      indivisa (xx).

Ahora cerrar con dos de mis poemas predilectos, ambos de Reinos:

      La tumba de Ravel

      Fantasma que ests en el arpa y la yedra,
      En bajorrelieves de msica o torre, dormido,
      Hiciste tu tumba en un piano, fantasma.
      Entre cuerdas doradas el fauno sonoro
      Te sopla los ojos en globo a la luna,
      Y en peldaos que bajan cargados de abismo
      Al fondo del piano, de augusta polilla
      Rodeada, tu cabeza de cmbalo se oye.
      Nadie sabe quin es el caballo que a diario
      Solloza en tu lpida oscura o entreabre
      Los dedos marmreos del nicho en la sombra.
      Fantasma mo, en tu espalda ha cado
      La mosca mortuoria con alas de vidrio.
      Pastor subterrneo del sol, ya silbando,
      O en filones de yedra, de bronce y madera
      Sentado, hiciste tu tumba en un piano, fantasma.



      Librera enterrada

      Qu libros son estos, Seor, en nuestro abismo, cuyas hojas
      Estrelladas pasan por el cielo y nos alumbran?
      Verdes, inmemorables, en el humus se han abierto, quizs
      Han acercado una oracin a nuestros labios,
      O han callado tan slo en sus sombras, cual desconocidos.
      Naturaleza que ora an en ellos, a sus signos
      De hierro se arrodilla, con flores en el vientre,
      Por el humano que al pasar no los vio en el polvo,
      No los vio en el cielo, en la humedad de sus grutas,
      Y se vinieron abajo cual un bloque de los dioses.
      Desde entonces slo queda en ellos un verde velo
      De armaduras, de brazos enjoyados y corceles que volvieron
      A su nobleza de esqueleto entre sus hojas.
      Y olmos abatidos, tunas de la guerra, gloria y rosa
      Duermen tambin en ellos, cubiertos de invernal herrumbre.
      Y slo hasta sus viejas letras muy calladamente,
      La sutil retama o el lirio de la orina acuden,
      Y una mano azul que vuelve sus pginas de sodio
      Entre las rocas, y avienta sus escamas a la Muerte.
      Me permitiris, Seor, morir entre estos libros, de cuyo seno,
      Cubiertos de aroma, mana el negro aceite de la sabidura? (xxi).



Notas bibliogrficas

i.     Del poema Poesa. Del poemario Reinos (Editorial de la Clepsidra,
       Lima, 1973.)

ii.    Cita extrada del catlogo Premio Teknoqumica 2004, Bienal de
       Pintura, otorgado a Jorge Eduardo Eielson. Con obra expuesta en el
       Instituto Cultural Peruano Norteamericano. Lima, Per.

iii.   Libros y Artes, revista de cultura de la Biblioteca Nacional del
       Per. Dirigida por el director de la Biblioteca Nacional, Sinesio
       Lpez Jimnez. N 2, julio de 2002.

iv.    De Reinos.

v.     Csar Vallejo, Poesa completa. Los heraldos negros, Nueva edicin
       crtica. Ricardo Gonzlez Vigil (Ediciones Instituto Nacional de
       Cultura, Lima, 2005).

vi.    Edgar Allan Poe, Narraciones extraordinarias. Traduccin de Julio
       Cortzar (Editorial Biblioteca Octaedro, Barcelona, 1999).

vii.   De Reinos.

viii.  ltimo verso del poema ltimo reino, que cierra Reinos.

ix.    De la edicin auspiciada por el Consejo Nacional de Ciencia y
       Tecnologa. Naylamp Editores, Lima, 1990.

x.     Poemas de amor, seleccin y prlogo de Jos Bonilla Amado (Ediciones
       Libertadores de Amrica, Lima, 1982).

xi.    Jorge Eduardo Eielson, Arte potica. Reunida por el profesor Luis
       Rebaza (edicin del Fondo Editorial de la Pontificia Universidad
       Catlica del Per, Lima, 2004).

xii.   Traduccin de Mirko Lauer y Jessica Mc Lauchlan (Empresa Editora El
       Comercio, Lima, 2000).

xiii.  Conferencia magistral dada en la Universidad Peruana de Ciencias
       Aplicadas, por el otorgamiento de la distincin de Profesor
       Honorario (Fondo Editorial de la UPC, Lima, 2001).

xiv.   Fondo Editorial de la Biblioteca Nacional del Per, Lima, 2000.

xv.    De Lienzo, N 15. Lima, Universidad de Lima, 1994.

xvi.   Novela que publica el Fondo de Cultura Econmica en Mxico.

xvii.  Serie Ficciones (Fondo Editorial de la PUCP, Lima, 2003).

xviii. Otras voces magistrales (Editorial La Oveja Negra, Bogot, 1984).

xix.   Poemario Sin ttulo (Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001).

xx.    Cambio y Desarrollo: Instituto de Investigaciones. Con el apoyo de
       la Universidad Nacional de Trujillo. Antenor Orrego, Obras
       completas, tomo V (Editorial Pachactec, Lima, 1995).

xxi.   Principalmente, todas las obras de Jorge Eduardo Eielson han sido
       tomadas de Arte potica. Reunida por el crtico Luis Rebaza. Adems,
       debo precisar que no me he referido a la novela, adverbio de
       cntico, El cuerpo de Giulia-no (1971), por estar en plena
       traslacin.

** Salomn Valderrama Cruz
   eljuguetequees@latinmail.com
   Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
   Sinfona de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
   negras, La revolucin de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
   Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



=== La identidad hispanoamericana      Francisca Prez de Arce ============

Luis Oyarzn define a Chile como una tierra lejana, la ms lejana del
hemisferio occidental, un autntico finisterrae (Oyarzn 1967). Esta
remotez que caracteriza a Chile lo transforma en un pas insular, cercado,
tanto por la monumental Cordillera de los Andes como por los despoblados
del ocano pacfico (Oyarzn 1967), y zanjados por el desierto ms rido
del mundo, en el norte, y nada menos que la Antrtica, el polo del mundo,
por el sur.

Chile es un pas donde la insularidad ha hecho que oleadas sucesivas de
conquistadores hayan poblado el territorio, mucha sangre se haya derramado
y los mitos realmente propios, segn Oyarzn, hayan brillado por su
ausencia, lo que nos convierte en un pas sin alma.

Cunto de cierto hay en esta afirmacin, de que Chile es un pas sin alma?
Estn realmente ausentes los mitos de nuestra identidad como pas? Segn
la antroploga Sonia Montecino la esencia del pueblo chileno radica en su
condicin de sujetos mestizos. Resumiendo burdamente los postulados de su
trabajo Madres y huachos, alegoras del mestizaje chileno: Chile se ha
constituido sobre la base de un mestizaje racial y cultural, producto de la
invasin de los espaoles, en su mayora hombres, y la relacin que
establecieron con las indias a travs del amancebamiento y la barraganera,
que ha trado como consecuencia un predominio de la figura de la madre sola
como base del constructo social y el huacho, sus hijos, como identidad
adquirida por lo masculino, donde el padre se encuentra ausente, o en otras
palabras, es una categora vaca. Si nos atenemos a los postulados de
Montecino la opinin de Oyarzn respecto de la carencia de alma de los
chilenos es puesta en tela de juicio, puesto que es incompatible el hecho
de carecer de mitos cuando parte del linaje que constituye la sangre de lo
chileno es precisamente el indio, ya sea atacameo, diaguita, mapuche,
tehuelche o selknam, a lo largo y escasamente ancho de este pas insular
hay un pasado indgena que constituye parte de lo que somos hoy en da:
sujetos mestizos. Plantear otra cosa es caer en el deliberado
blanqueamiento de la sangre chilena, prctica que ha sido bastante usual a
lo largo de nuestra historia.

Esta condicin de mestizos se repite en todos los pases de Hispanoamrica.
Pertenecemos a un continente que ha vivido una modernidad que an se
encuentra en paales, tenemos poco ms de quinientos aos de historia y
civilizacin. Pero estos pueblos civilizados a la manera europea hace
quinientos aos no se fundaron sobre tierras desocupadas. En todos y cada
uno de los pases de este continente americano haba otro pueblo que ya
estaba establecido, y ste a su vez se instal sobre otro que viva ah, y
as hasta retroceder diez o quince mil aos hacia atrs, hasta los primeros
pobladores del continente americano que atravesaron el Estrecho de Bering.

Claramente, no todas las naciones de Hispanoamrica han manejado su
condicin de sujetos mestizos de igual modo como ha ocurrido en Chile,
donde se cae demasiado seguido en el blanqueamiento. Tal como postula Pedro
Henrquez Urea, Mxico es un ejemplo de pueblo donde conviven los tres
rasgos fundamentales de lo que denomina lo autctono americano: lo
indgena, lo espaol y lo mexicano independiente, que es la interpretacin
de los dos aspectos anteriores por los americanos del Mxico postcolonial.

Pero, a pesar de estas diferencias respecto del modo como las diferentes
naciones han manejado su propia condicin mestiza, existe un factor que es
comn a todos los pases que constituyen Hispanoamrica, consecuencia de la
historia particular que como continente hemos sufrido (el haber sido
descubiertos luego de diez mil aos de habitar la misma tierra, el haber
sido conquistados y colonizados) esta consecuencia es la subalternidad
respecto del llamado primer mundo.

Si otra hubiera sido nuestra historia, otra sera la relacin que
mantendramos con los pases civilizados. Y es que tal vez pecamos de
confiados al recurrir demasiado frecuentemente a los modelos europeos
durante la independencia de nuestras naciones. Tal vez si hubiramos
abierto ms los ojos, la conciencia de que ramos una tierra extremadamente
rica en recursos naturales nos hubiera dado la clave para evitar nuestra
actual condicin. Sin embargo, sera caer en la simpleza pensar que Chile
no es un pas civilizado porque no hemos podido serlo, o porque no sabamos
que podamos, o porque hacia all vamos todava (pas en vas de
desarrollo?, por favor..!). Desgraciadamente en nuestro pas (y en este
apartado, a pesar de que no manejo datos concretos, creo hablar por todas
las naciones hispanoamericanas) se ha optado deliberadamente, desde los
albores de la conquista, por favorecer los intereses econmicos de unos
pocos (y estos pocos no viven en Hispanoamrica), y bajo esa premisa ha
sido erigido nuestro pas, sus estamentos sociales, sus organismos de
gobierno, su industria. Si la economa de nuestros pases estuviera
centrada en el fomento de la realidad interna de la nacin: la superacin
de la pobreza, la educacin, la salud como un hecho real y concreto para
todo, entonces podramos hablar en serio de superar la realidad actual,
donde la gente se muere en la sala de espera de la urgencia de un hospital,
donde los que no tienen dinero para pagar un colegio saben que sus hijos no
podrn ser jams profesionales, porque adems las universidades del Estado
cuestan demasiado y su sistema de acreditacin las convierte cada vez ms
en una empresa.

Es necesario en nuestros pases el comprender y apropiarse correctamente
del concepto de sociedad. Debemos aprender a luchar por el crecimiento de
todos los estamentos que conforman nuestro pueblo, dejando de lado las
polticas insanas maquinadas para mantener las brechas sociales: el miedo a
la delincuencia, necesario para mantener la obediencia a los organismos de
orden del Estado; el desempleo, forzoso para procurar que aquellos que s
tienen trabajo cuiden su condicin, aumentando la productividad; la
formacin tcnica, que se plantea como un gran paso en la educacin, pero
elitiza la formacin profesional y nos transforma en un pas de mano de
obra, nos prepara para hacer el trabajo sucio que en el primer mundo ya
nadie est dispuesto a hacer (y de paso hago la reflexin: es curioso que
todos los grandes profesionales de nuestro pas no trabajan aqu, sino que
se van fuera, donde s tienen posibilidades de surgir, qu van a hacer
ellos en un pas mano de obra?).

El tema de la economa no slo alcanza hacia los temas de la salud y la
educacin y la constitucin orgnica de nuestro Estado, sino que tambin
trae graves consecuencias para el medio ambiente. Tanto Chile como los
dems pases hispanoamericanos son fuente de innumerables recursos
naturales de todas ndoles, lo que nos transforma en blanco de las
necesidades y, de paso, la codicia de otras naciones econmicamente ms
poderosas pero menos frtiles en este tipo de recursos, como Estados Unidos
y Europa. Desde este punto de vista resulta bastante aclarador comprender
la verdadera magnitud de los por ahora famosos Tratados de Libre Comercio
o TLC, donde extraamente las grandes potencias mundiales se interesan en
hacer negocios con un pas insular, mestizo y de dudoso manejo de la
economa interna, como es Chile (o como podra ser cualquiera de nuestras
naciones hermanas). De una ingenuidad abismante resulta la lectura de estos
TLC como mejores precios en los productos importados para los compradores,
ms y mejor gama de productos a nuestra disposicin, ahorro seguro para la
familia chilena, etc. Aqu no se trata de negocios entre pueblos, sino de
negocios entre grandes empresarios, por lo tanto aqu no ganan los pueblos,
sino los grandes empresarios. Felicitamos entonces al dueo del Jumbo, o de
Lan Chile por el excelente futuro que le espera. En cuanto a nosotros,
preocupmonos de esas pequeas clusulas inscritas en los TLC, donde se
estipula que el pas que firma con Chile (sea EEUU, Canad, China u otro),
tiene libertad de utilizar recursos madereros, territorios para ejercicios
militares, obtencin de recursos mineros, con la mnima fiscalizacin de
parte de nuestro Estado.

Este tipo de actitud es parte de nuestra identidad. Debemos asumir que as
hemos sido, y as continuamos siendo, y desde este punto revertir muchas
situaciones que nos mantienen a todos los hispanoamericanos en la condicin
de subalternidad, nos transforma en los otros, ms all del gran charco y
al sur de todo.

La globalizacin es un concepto que ha surgido durante estas ltimas
dcadas, desde que Internet irrumpi en el mundo, provocando una verdadera
revolucin en las telecomunicaciones. Ortiz define la globalizacin como el
resultado de un conjunto de interacciones, donde el imperialismo econmico
y cultural (o en su versin posmoderna) impone la relacin entre lo local,
donde se manifiestan las implicaciones de las historias particulares de
cada localidad; lo nacional, la historia que atraviesa los planos locales y
los redefinen; y lo global, o la mundializacin, donde los espacios
sufren su conjuncin y disyuncin, se atraviesa lo local y lo nacional, y
se define como transversalidad y no oposicin. Se produce una
reinterpretacin del concepto de territorio, que ya no est vinculado al
medio fsico, sino que actualizado como dimensin social. Los medios de
comunicacin han articulado este proceso, garantizando que se extienda
hasta todos los rincones del mundo que cuentan con medios tecnolgicos
mnimos, ya sea una radio o un televisor. La publicidad ha sido la
herramienta, a travs de la cual es impuesto el canon global, aquello que
es aceptado como bueno y verdadero ya no slo para una u otra cultura, sino
que para la totalidad de culturas del mundo. Y este canon nos viene
principalmente desde Estados Unidos. Estamos hablando en este punto de una
reinterpretacin de lo que Alfonso Reyes llam una de sus disyuntivas
americanas: Europa y Estados Unidos como polos de influencia.

Todava hoy en da se ensea en nuestra propia universidad literatura
universal, rtulo que designa a las grandes obras literarias producidas
dentro de los mrgenes de la Europa occidental (que por lo dems, si se
observa su extensin en un mapamundi, resulta irrisoria su pequeez). De
esta nomenclatura cabe deducir que toda la literatura producida en los
pases asiticos, en Oriente Medio, en frica, Oceana e incluso en
Hispanoamrica est al margen, en los bordes. Estos son los alcances de la
llamada globalizacin, donde se evidencia que no es que se fomente el
contacto entre diferentes culturas, sino que se impone una por sobre el
resto, catalogando lo extico en folletos de turismo: conozca Rapa-Nui y
sus sensuales mujeres, emppese durante tres das y dos noches de la
lejana China, frica, una tierra de misterio y magia tribal.

A partir de lo anterior se produce entonces una doble lectura de lo que es
considerado como identidad hispanoamericana. Por una parte est lo que
constituye la esencia de todo individuo nacido y criado en territorio
hispanoamericano, heredero de una historia, una sangre y un ethos
determinado, sea consciente o inconsciente. Por otra parte encontramos a
aquello que ha sido clasificado como tpico hispanoamericano. Dentro de
esta categora el arte ha sido presa bastante fcil, como el ejemplo del
realismo mgico, aceptado por el Primer Mundo como lo caracterstico de
nuestros pueblos, consumido vidamente, elogiado por la crtica influyente.
La visin de Hispanoamrica como un territorio donde nadie se impresiona si
ve un pez volando, donde se fuman habanos y se toma caf por si acaso, la
siesta es tem obligado, la pia colada bebida oficial, etc., ha permitido
la incorporacin de parte de nuestro imaginario a la corriente artstica
mundial, pero a la vez nos ha limitado respecto de lo que se nos est
permitido producir a ojos del canon mundial.

No podemos, como hispanoamericanos, caer en el simplismo. No se debe volver
a echarle la culpa al empedrado. Aqu hay sujetos responsables, y sos
somos nosotros. Muchas preguntas surgen a raz de todo lo que se ha
planteado. Es nuestra identidad una e inamovible o cambia junto con los
tiempos y la actitud de quienes conforman la sociedad en cuestin?, vale
realmente la pena defender nuestra identidad, aquella que incorpora el
alma de lo que somos, lo indgena?, Es la esencia de nuestra identidad
el valerse por siempre jams de modelos forneos o es esa una actitud que
debemos revertir por el bien de nuestra propia identidad? Creo que no es
posible llegar a una respuesta concreta, sin embargo el dao que ha
producido a nuestra gente y nuestra tierra el actual modo como lo hemos
estado haciendo hasta ahora, esto es, en condicin de subalternos, es
inconmensurable, y la destruccin fsica, social y cultural de lo nuestro,
demasiado inminente. Tal vez si hubisemos indagado un poco ms en lo que
fuimos hace ms de quinientos atrs, otro gallo nos cantara hoy da.



Bibliografa

 HENRQUEZ UREA, Pedro. La utopa de Amrica. 1925.

 MONTECINO, Sonia. Madres y huachos. Alegoras del mestizaje chileno.
  Santiago: Sudamericana, 1991.

 ORTIZ, Renato. Espacio y territorialidad. Otro territorio.

 OYARZN, Luis. Resumen de Chile. 1967.

 REYES, Alfonso. La inteligencia americana. 1935.

** Francisca Prez de Arce
   franciscaperezdearce@gmail.com
   Investigadora chilena (1981). Licenciada en Letras de la Pontificia
   Universidad Catlica de Chile (http://www.puc.cl), y actual alumna del
   Magster en Estudios de Gnero de la Universidad de Chile. Ha trabajado
   en el mundo editorial y cultural. Su produccin literaria permanece
   indita.




|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Sendas del Japn (a la manera de Basho)
       Norah Vaamonde Olive

   *** Poemas
       Augusto Rodrguez

   *** El rescate de los meses
       Nadia Lugo

   *** Poemas
       Homero Vivas Garca

   *** El joyero
       Laura Guilln Ramo

   *** Notas de amor
       Carolina Lozada

   *** Poemas
       Jefrey R. U. Pea

   *** Folletn con tinta animal
       Rolando Gabrielli

   *** Poemas
       Livia Daz

   *** Visita de un hombre viejo
       rica Rozek

   *** Poemas
       Leticia Herrera

   *** Estamos aqu, o en Jauja?
       Orlando Mazeyra Guilln

   *** Poemas
       Mnica Galleano Lehmann

   *** La fobia
       Ricardo Martnez-Mora

   *** Hombre sin alas
       Paolo Astorga



=== Sendas del Japn ======================================================
=== (a la manera de Basho)      Norah Vaamonde Olive ======================

Me vine a Japn a mediados de septiembre de 1988, con mis maletas repletas,
porque no quise dejar nada que me pudiera hacer falta y no quise mirar
atrs aunque me fui aprehensiva, pero con la determinacin de que mi nueva
vida se hiciera y durara. Cuando empec esta jornada, deje atrs miles de
cosas y s, emprender una jornada es una experiencia aterradora y excitante
a la vez. Yo me pregunto qu son las jornadas, me pregunto qu tanto de m
permanecer y qu tanto se ir para siempre.

Despus de un viaje largo y montono llego al Japn en un vuelo desde
Chicago, es un da clido, asoleado, y en el aeropuerto me espera Floyd. l
viste camisa azul claro y jeans, su aliento huele a flores como si hubiese
bebido alguna ambrosa o un perfume. Es el atardecer en Tokio y tomamos
uno, dos, tres trenes mientras nos asombramos juntos al pasar por el parque
de Ueno. En el paseo, los transentes son reemplazados por el follaje,
jardines y bosques en medio de la ciudad.

Parque de Ueno
Al aire de septiembre
Notas mi temblor?



Despus de un recorrido largo en el tren desde la estacin de Ueno, hemos
llegado a la seccin de Shinjuku al anochecer, las luces ya se han
encendido y cuando la gente sube a las aceras vemos los grandes edificios y
los comercios en la cuadra de la estacin, miles de personas cruzan la
avenida y en la esquina una amplia pantalla de TV, iluminando la cuadra,
deja ver al grupo Police en un video. Sorprendente, la indiferencia de los
transentes es un marco perfecto para la exhibicin, todos van de prisa
quizs a buscar un restaurante, a tener un momento de reflexin, quizs
aferrados a un juramento, a una promesa, a una creencia...

Luna en Shinjuku
proyecta rutilante
La imagen de Sting



Alejados del ruido entramos en un boulevard de restaurantes y tiendas. Es
una arcada luminosa y un centenar de personas se pasea entre los comercios
con bolsa de plsticos en las manos. Tengo hambre y sed, quisiera beber
agua mineral. Nos acercamos a un restaurante que tiene men en ingls y a
un lado una gran vitrina con muestras de los platos que sirve el
restaurante. Escogemos cualquier cosa y entramos silenciosos. Como
sospechamos que tal vez no nos guste la comida, estamos tensos. Enseguida
el matre busca a un mesero que sabe ingls y nos atiende muy bien. Yo no
s qu quiero; el mesero sugiere que mire las muestras en el men. Hay
fotos de los platos en la vidriera. Me decido por los fideos y los
langostinos y nos ponemos a conversar mientras el mesero ronda el
restaurante.

Gambas y fideos
Son muestras o confites
en este tazn?



Hoy la jornada fue larga, tres trenes. De Shinjuku a Ueno de Ueno a Niigata
y de Niigata a Nakajo en el tren expreso y en Nakajo a un taxi que nos deja
enfrente de un complejo de apartamentos, en las sombras de la noche. Es la
madrugada, llegamos a un apartamento mnimo demasiado pequeo para tanto
equipaje, para todo el bagaje que me he trado.

El olor del tatami me sorprende; casi huele al jardn de la casa de
Caracas. Las sillas son todas tipo japons, pegadas al suelo y slo en la
cocina hay una mesa de pantry pequea para cuatro personas. l saca el
futon azul, lo desenrolla y la pequea habitacin se convierte en una
alcoba.

Afuera slo se oye el tren que sale, a lo lejos y Nakajo comienza a existir
y yo veo transparencias en sus ojos azules.

Brisa marina 
qu ojos tan azules
calman mi temor



Rpido transcurre el tiempo este atardecer de octubre; caminamos hasta el
restaurante de tempura. Dos hombres conversan en la barra y nosotros
escogemos una mesa, bebemos el t negro y conversamos un poco, muy poco,
mientras esperamos el plato de arroz, los langostinos fritos y las
empanadillas. Huele a soya, a rbanos frescos y a frituras. Comemos,
hablamos del da y salimos del restaurante cuesta abajo. De vuelta a casa,
llovizna y Floyd abre el paraguas, l tiene que encorvarse un poco para que
podamos caminar juntos. Yo levanto la cabeza para mirarlo pero tambin veo
la luna que apenas sale entre las nubes oscuras. Ahora el viento se hace
cargo y la llovizna apura y los dos caminamos en la acera oscura, juntos
para que el paraguas nos proteja.

Noche de octubre
Aqu, bajo el paraguas
Somos dos o tres?



Son las dos de la tarde; salgo hacia el centro de Nakajo, nada especial,
slo una tarde cualquiera y comienza a lloviznar, saco mi paraguas y voy a
una cuadra del centro cuando las gotas de lluvia se convierten en trozos de
hielo. El granizo golpea mi paraguas, sigo por la avenida, en la acera, de
pronto siento que alguien me toma por el brazo y me mete hacia una tienda
de dulces, de esas que tienen cortinas. Ya adentro no s qu decir. Afuera
el ruido del granizo es ensordecedor. Entonces me doy cuenta que es Eriko
quien me ha arrimado hacia la tienda. Eriko me explica que a ella tambin
la tom desprevenida el granizo. En la tienda nos ofrecen t y nos hacen
pasar hacia un saloncito trasero donde otras personas esperan. Eriko
conversa en japons y todos me miran a m.

Esperamos a que amaine el temporal por unos veinte minutos. Salimos y hace
fro. Otros transentes salen de otras tiendas. Por un momento, las
callecitas del pueblo estn llenas de gente como si muy cosmopolita; nadie
pasa sin mirarnos, sin saludar con una reverencia. Nosotras les
contestamos.

Cae el granizo,
En la confitera
rasgados toldos!



ltimo jueves de noviembre, vamos colina arriba a la casa de Lorna a
celebrar la fiesta de Accin de Gracias. El aire fro nos abruma la subida,
pero los intensos colores nos distraen; hay tonos naranjas, amarillos y
vino tinto. Sinfona en silencio. Regresamos al atardecer cuando una luz
dbil cae apenas en el rojsimo arce enfrente de la casa. A lo lejos la
quietud de la tarde es interrumpida por un graznar de gansos, en algn
corral cercano. Nos sentamos en el porche para admirar el arce que flamea a
las ltimas luces de la tarde. Los invitados bajan felices hacia sus casas
conversando y sus voces se extienden sobre los campos rectangulares. T me
miras y comentas que mi sweater azul rey da color a mi cara en la luz de
noviembre y el azul de mi sweater se diluye por un momento en tus ojos que
sonren. Los ltimos comensales se acercan a conversar y comentan como la
luz convierte el arce en una llama de luz.

Antorcha rub
Para accin de Gracias
Ramas del arce



Aqu en Japn reciben el ao nuevo con ciento ocho campanadas solemnes en
los templos budistas, sirven para empezar el ao borrando los pecados. El
tren expreso nos ha trado de vuelta desde Kyoto hace apenas unas horas.
Para recibir el ao sigo un viejo ritual y me cambio a un vestido rojo
aunque no hay nadie en casa, slo nosotros dos. Luego, abro la botella de
champagne y nos abrazamos mientras suenan las campanas del templo budista.
Salimos al balcn; hay nieve en las colinas y, ya casi cubierto por las
nubes, un puado de estrellas intensas enfra el descampado.

Nevado fondo
Campanas y estrellas
El ao nuevo



Es la maana del primer da del ao 1989 en Nakajo, la nieve ha cado toda
la noche a grandes copos y, desde la ventana sellada, el silencio parece
moverse con sigilo entre las casas. Dice la seora Hiroko que esto no es
nada, que hace aos la nieve llegaba hasta el segundo piso. A medioda ha
dejado de nevar pero ahora hay colinas blancas en los alrededores. El sol
pone brillo de arena sobre los campos de arroz escondidos bajo la nieve.
Los rectngulos han desaparecido. El silencio es una presencia. El ao
nuevo empieza puro y blanco, mudo, seguido de fras centellas. Es el primer
da del ao, llega baado en rayos de sol pero arropado en fro.

Copos de nieve 
Nadie les oye caer
entre las casas



Un sbado de abril, por la maana, salimos todos en un tour desde Nakajo
hasta la ciudad de Niigata. Es una maana asoleada y clida; las flores han
aparecido y, precisamente hoy, el da es claro y lucimos todos radiantes.
La avenida de Nakajo tiene cerezos en flor, y en las granjas alrededor, los
rboles de caquis se estn llenando de hojas. La avenida hacia la planta de
gas est libre de nieve y un aire marino se siente venir hacia las colinas.
Tomamos el autobs hacia Niigata y las cimas de las montaas an estn
cubiertas de nieve. Hay una gran elocuencia entre los pasajeros, estamos
todos asombrados de tanta luz porque hasta ahora ha sido un invierno gris y
lleno de nieve. La gente ha sacado los futones a asolearse y hay una gran
concentracin de personas en la estacin del tren, como si otros hayan
decidido que es un da ideal para irse de paseo. Pasamos la calle Honcho
donde bulle el mercado libre del sbado y tomamos rumbo a la autopista.
Nakajo se queda entre las colinas con el marrn oscuro de las casas y el
negro de los techos, en el camino a Shibata los ventas de carros y las
tiendas de verduras estn cerradas porque hemos salido temprano.

Gotas del deshielo
sobre los techos negros
viejos tmpanos



Llegamos a la ciudad en una avenida que se abre en subida hacia el puente
que atraviesa el ro. Lo primero que vemos son los taxis estacionados
frente al hotel. Los choferes van enguantados y llevan gorras al estilo
ingls. Esos taxis huelen a hule y a cera, el conductor toma la amplia
avenida y vemos los comercios y los restaurantes, a unas cuadras de la
avenida est el hotel donde nos reunimos todos para un almuerzo; en esa
precisa cuadra, hacia la izquierda, se extiende una avenida paralela al ro
Shinano. La avenida con cerezos y sauces es una fantasa con miles de
diminutas flores rosadas. Son los cerezos en flor que hacen un jardn donde
ya cuelgan los bombillos para la noche, cuando miles de personas se
sentarn alrededor para celebrar y observar la entrada de la primavera.
Habr una merienda bajos los cerezos esta tarde, maana los cerezos
perdern sus hojas bajo la lluvia y el viento y tanta belleza habr sido
as de fugaz, efmera pero celebrada profusamente.

Qu ligereza!
Los cerezos expuestos
al viento de abril



Esta tarde de verano vena dormitando en el tren a Kyoto. Paramos en una
pequea estacin y de pronto aparece una mujer en kimono. Ella cruza el
andn con expresin de sorpresa en la cara, aunque parece sorprendida
algunas chicas escolares la miran de reojo. La mujer se inclina un poco
sobre sus sandalias y parece una figura de porcelana con pies de marfil.
Ahora recibe a una seora mayor que ha bajado del tren. Ambas se dedican
profundas reverencias y luego se alejan tan rpido como han aparecido y la
mujer en kimono da unos pasitos mnimos pero rapidsimos en sus pequeos
pies envueltos en unas medias blancas satinadas, que los enfundan sobre las
sandalias altas y adornadas. Con prisa se alejan entre los transentes,
indiferentes al discreto estupor que han levantado. A los pocos minutos el
tren contina su marcha hacia la estacin central.

Kimono carmes
diminuta la geisha
sobre el andn



Son las cinco de la tarde; debemos llegar al parque de Ueno. Perdidos en la
estacin del tren de Shinjuku escuchamos el rumor sereno del tren que se
aproxima mientras observamos asustados el gran anuncio de trenes y sus
conexiones. Comparamos con la pequea tarjeta que tenemos marcada por
nuestra traductora. No son iguales! Alguien que pasa de la estacin nos
pregunta en ingls que si necesitamos ayuda; pues s, mire, vamos a Ueno,
el hombre nos ayuda a comparar nuestra tarjeta con el pster de la
estacin; agradecidos compramos los boletos y seguimos escaleras abajo. El
tren ha llegado, la multitud se despliega en salida, miles y miles de
cabezas brillan bajo los focos de nen como joyas de azabache; corremos
hacia el andn y la corriente contraria, como por arte de magia y
desplegando una cortesa colectiva increble, se corre un poquito y nos
deja espacio para que pasemos a abordar el tren.

Horario de junio
De Shinjuku a Ueno
Contra corriente



Otra jornada acaba. Regresamos a casa desde Nara. Nos espera un verano
lleno de pjaros desconocidos hasta ahora. Es el primer verano en este
lugar donde oigo al cuco por primera vez. Las parejas de cucos me ven pasar
en mi caminata del medioda desde la cima de los rboles. Vigilantes, en
parejas, mientras paso entre las veredas del bosquecito que colinda con la
universidad. La brisa marina entretiene mis pensamientos; es el mismo olor
que he sentido en otras costas lejanas y a ratos me desconsuelo. El
silencio del bosque se acaba slo cuando el cuco le habla a su pareja.

Callado bosque
Marca el medioda
Puntual el cuco



Camino de nuevo bajo los rboles de Nakajo. Hice un juramento y por eso me
quedo. Siento una gran soledad como de un exilio tremendo pero no es un
exilio. Me voy de paso hasta las veredas cerca de la avenida siete donde me
hace seas la seora Keiko, es una mujer amable y graciosa. Me invita a
pasar a tomar el t en su tienda de belleza. Y me ofrece un masaje facial
de hierbas y aceites. La complazco y Keiko conversa. Ella sabe que estoy
solitaria, tambin ella lo est, dice que sus hijos gemelos se han ido a
Niigata a estudiar y son slo ella y su esposo y un tedio que la
desconsuela.

Manos untadas
Se desliza el esmalte 
Verde fulgor del t



Las grullas han vuelto al arrozal esta tarde, con los binoculares puedo
percibir el chapoteo de sus patas en el pantano. Me gusta verlas volar pero
tendr que esperar un poco para verlas extender sus alas porque se estn
alimentando. Pienso en la ocurrencia del primer ser que se encontr en la
necesidad de levantar campamento y salir a buscar otras sendas, otras
condiciones. Yo hace ya casi un ao que me vine al Japn; llegu el otoo
pasado con mis maletas repletas, porque no quera venirme sola traje tanto
equipaje. Fue una decisin rotunda de la que siempre quise que no hubiese
vuelta atrs. Han sido das duros, pero tambin das preciosos que me han
abierto el mundo y los caminos; me han dado el paso intenso y la necesidad
de buscarme y de encontrarme. Tambin me han dado el yo que se relaciona
con el otro, el que crece y se mira en otro y se re y se encuentra a s
mismo. Es como las grullas que vienen, se encuentran y se juntan y pero,
es verdad?, es autntico? o, son estas ideas sociales? Una mujer
necesita formar familia? No lo s, a ratos lo dudo, slo a ratos. Como las
grullas hay mucho pantano que chapotear antes de encontrar comida, dejar
trazos y emprender vuelo.

S, blanquinegras
las grullas y mis ideas
surcan el arrozal



Una tarde clida llena del croar de las ranas como si estuviesen en todas
partes. Acabamos de regresar de la ciudad. El ambiente rural de nuestra
casa contrasta con la sofisticacin de Niigata, ciudad de amplias avenidas
y de elegantes edificios. Vimos hoy una exhibicin de pantallas de papel de
arroz pintadas con diseos de pjaros en vuelo. Tambin admiramos una
coleccin de cajas suntuosas para guardar el t o para poner pequeas
joyas. En los fieltros de la galera destellan los broches para el cabello
que llevan las mujeres cuando visten kimono. Haba una peineta con el
diseo de un pavo real con plumas en despliegue, repujadas en rub, zafiros
y diamantes con el brillo realzado bajo los focos de la galera. Me duermo
con la imagen de las joyas, perfecto crculo en el marco de oro. An huele
a arroz y a almbar; en la galera, unas muchachas vestidas de coloridos
kimonos, sirven t y dulces hechos de pasta de arroz y granos de soya.

Rojo poniente
Campos de arroz sin brisa
Croan las ranas



Ya lleg el momento de regresar; nos vamos temprano en el tren a Tokio. Ha
sido un verano cargado de preparativos y visitas. En la estacin nos
despiden los amigos y la seora Keiko ha trado provisiones para el camino.
Intercambiamos reverencias y direcciones, Naomi se echa a llorar a la hora
de la despedida. Ella ha sido mi estudiante durante un ao. La abrazo y se
me queda el olor a hierbas de su cabello, le pido que me escriba pero no s
si me ha entendido. Ella vino a mi casa sin falta una vez a la semana pero
es tan tmida que no s qu aprendi. Ahora me llama seora y me da las
gracias en perfecto espaol pero no dice adis sino hasta luego. Subimos al
vagn y Naomi se queda con lgrimas en los ojos y todos los amigos nos
despiden desde el andn, Nakajo se agolpa en mi frente como si el tiempo se
concentrara en un bloque de sangre en un instante.

Sus ojos negros
no son gemas de nix
se humedecen



Poco a poco el tren pasa entre los arrozales y las colinas, se ven los
rboles de caquis en las granjas. Pasamos por el recinto universitario de
edificios amarillos y el tren atraviesa la avenida que baja hasta la
autopista que lleva a Shibata. Por unos segundos nos miramos, entonces
reaparecen los campos de arroz abrigados por las colinas y ms tarde vemos
las cimas nevadas a lo lejos sobre el camino a Niigata en un da
encandilado por la luz de agosto atormentado por los gritos de las
chicharras, aliviado por el aleteo de alguna mariposa. All se quedan las
casas en marrn y negro con los futones al sol como cada sbado. El tren es
un expreso y por primera vez lo lamento, hoy quisiera contar las estaciones
a Niigata, en cada pueblo y aldea pero, no, hoy llegamos a la ciudad
prontamente y tomamos el tren bala, dos horas a Tokio. No hay paisaje para
ver y reflexionar, sino un puado de sensaciones que quedan de la jornada,
del inicio del fin, de las despedidas.

la mariposa
hasta el fin verano
todava fiel

** Norah Vaamonde Olive
   norah.o@usa.net
   Investigadora venezolana. Licenciada en Letras por la Universidad
   Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 1980), con
   postgrado en Lenguas Extranjeras y Literatura en Southern Illinois
   University (SIU, http://www.siu.edu; Carbondale, Illinois, EUA; 1996).
   Ha sido cursante de talleres de poesa con Rafael Cadenas (Centro de
   Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos, Celarg,
   http://www.celarg.org.ve; 1983) y con Maria McLeod (Carbondale Public
   Library, http://www.carbondale.lib.il.us; Carbondale, Illinois; 2000),
   as como de diversos cursos de idiomas. En Venezuela trabaj en la
   docencia, entre 1981 y 1988, a nivel de bachillerato y superior. En EUA
   se ha desempeado como profesora bilinge en el Distrito 17 de Cobden,
   Illinois (1998-2001) y en la Ctedra de Espaol de SIU (2001-05). Poemas
   suyos han aparecido en diversas publicaciones, como el diario El
   Nacional (http://www.el-nacional.com), la revista de la SIU y la revista
   Lunium Wunders. Adems ha publicado el poemario Un pjaro que emigra
   (PEN Club de Venezuela, http://www.pendevenezuela.org; 1989) y mantiene
   indito Dormir sosegado (2006).



=== Poemas      Augusto Rodrguez =========================================

*** Todo se ir a la basura

Mi corazn estallar como piata de fiesta

de lo que algn da fui no queda nada
                     slo vmitos de transentes

la borrachera es la ltima victoria
                              en estos das

la mejor poesa se sigue escribiendo en los baos pblicos

tanta es mi nusea
             que le vomitar a la mujer que amo

y despus me la devorar

con un poco de esfuerzo pero con la muerte
                          dividida en mi garganta



*** Trabajar cansa

Trabajar cansa, ya lo dijo el poeta Pavese

y es que todo me cansa
hasta lavarme los dientes
                o ponerme medias para dormir

quin pudiera ser
  todava un nio que juega al baln
y no tuviera miedo
              de envejecer o morir?

quin me regalar pronto
                   un poco de veneno
para beber antes que llegue el fin?



*** El animal que hay en m

Mi cuchillo tiembla en mi puo.
                        No hay nadie en la casa,

me escondo en el corredor
y sigo pensando
            que no hay nadie.

Pero una sombra cruza sospechosa
                     el animal que hay en m

me incita a atacar y ataco:

otro muerto ms
para que los peridicos
                  se sigan enriqueciendo

y yo en mi clandestinidad, solo,
                          con hambre

y sin que nadie
           me tome una maldita foto



*** Escupo sobre mis banales contradicciones

Lo escribir trescientas veces en mi piel:
                      es intil respirar
cuando tenemos la muerte
tan cerca

es intil soar
cuando slo tenemos
            un vaso de vino por delante

es intil cantar
cuando no tenemos nada con qu saciar
nuestros apetitos sexuales,
ni nuestra vergenza,
                  ni nuestras canalladas

es intil creer en dios
           cuando hemos vivido negando
las religiones

escupo
    sobre mis banales contradicciones

y repito:

todo es intil

lo escribir miles de veces en mi piel



*** No me prives de tu carne

Llmame canalla, vende patrias,
mentiroso
       o llmame Lucifer
                 pero no me prives de tu carne

yo soy un rey que perdi
                  hasta su corona
mi poder est hecho pedazos

he vuelto a ti para coronarte
como la nueva reina
              de mis tinieblas

es lo nico que puedo hacer por ti
llmame vagabundo
              o Satans
                 pero no me prives de tu carne



*** Los dioses leen en mi piel

Los cdigos de tu cuerpo
                   tienen mltiples alas

donde mi enajenacin se estremece
y encuentra su espacio

tu cuerpo es un pequeo lenguaje
            que los dioses leen en mi piel

tu cuerpo est lleno de significados
y de significantes

que slo yo descifro
                 en mi locura



*** Los muertos copulan con otros cuerpos

Nada somos
ms que un poco de sol
              en los ojos
y aire movido
           por los labios

(el pecado original nos sigue pesando,
en nuestra estpida conciencia humana)

hay muertos que copulan
                  con otros cuerpos

nada queda
slo mi rostro baado
                 de venenosas serpientes



*** Quemar todas mis naves en tu cuerpo

Todos se han ido
nadie queda a lado
             de mis huesos

mas esa vela encendida que alguna
ardi en tu cuerpo

la cera se fue derritiendo en tu piel
mordas el aire
           de la locura

quemar todas mis naves en tu cuerpo
pues ya no queda
             nada de nada

mas esa vela encendida que arder
                        eternamente



*** Bocetos ingenuos

Los cuerpos son pequeos grabados
        o bocetos ingenuos
                     de Dios

l nos hace volar por el papel
                   con su pincel

pero Dios
     se ha marchado

y se niega a terminar
                lo arruinado



*** Adis padre

      Padre me voy: voy a jugar en la muerte,
             padre me voy. Dile adis a mi madre,
      y apaga la luz de mi cuarto: padre, me voy.

      Leopoldo Mara Panero

Padre me voy
me voy definitivamente
            a jugar con la muerte

mis das se han tornado tenebrosos
y ya no tengo tu mano
                 sobre mi hombro
ni tu sonrisa cariada
                  y benvola

Padre lo he decidido
            tengo que irme pronto

ya hice las maletas
             y es inminente mi partida

despdeme de mam, de mis hermanos,
de la abuela
           y del perro hijo de puta del vecino

Padre me voy
s pero aqu te dejo
                mis poemas
para que los leas y despus
                     los quemes

pero antes te dars cuenta, tal vez, de todo
lo que en vida, te am y odi



*** El da del entierro de un amigo

Todos los presentes
lloraban a moco destemplado
            por la muerte de mi amigo

leyeron poemas
corearon canciones corta venas

y contaron
una que otra ancdota
sobre su vida
         en este mundo

cuando me qued solo
frente a la lpida
            de mi difunto amigo

le arroj semen y vino
porque fue lo nico
que a l
       en vida le interes



*** El amor de las putas del bar

      Fjate, incluso las putas en el bar
      piensan en l
      beben demasiado
      y casi se olvidan del negocio

      Charles Bukowski

Quin dijo que las putas
no tienen derecho a enamorarse?
es verdad que algunas ni besan
                       a sus clientes

otras s
a otras les gustan los tres platos, a otras dos,
                          a otras ni uno

pero ellas
se ponen como gallinas pisadas
cuando el poeta
             llega al bar

porque mientras l las penetra
tambin les lee al odo poemas de amor
que
   jams olvidarn

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



=== El rescate de los meses      Nadia Lugo ===============================

                       En la costa normanda, a hora temprana, no necesitaba
                   a nadie. La presencia de las gaviotas me molestaba y las
        espant a pedradas. En sus cuchillos de estridencias sobrenaturales
              comprend que era precisamente lo que necesitaba, que slo lo
        siniestro poda apaciguarme, y que para hallarlo me haba levantado
                                                             tan de maana.

                                                               Emile Cioran

Notas en el diario de Natalinna

      9 de abril del 1987

Me invade esa nostalgia de quien ha callado muchas palabras para no sufrir
un final a golpe de palos. Se va haciendo ms fuerte mientras miro un corto
de algn director francs, va creciendo y creciendo justo en el acto en que
un chico blanqusimo y esculido le hace el amor a una mujer asitica que
acaba de conocer. Ser posible as el amor? Porque l nunca haba conocido
a una... y su lengua jams... esa baba salada que resbalaba... ese olor del
que se viene... se va.

Fue como aquella vez. Recuerdo. Aunque no tena yo ojos rasgados y t no
eras esculido. Pero las sombras, el colchn, las sbanas, la puerta
tocando al fondo tan parecida y tu presencia siempre llenando todo el piso.
Era para no creerme el cuento que me estaba echando la vida que se re
enseando la muela de atrs. Me pregunto si a las dems les pasar lo mismo
all donde ests. Porque es tan diferente todo y abundan tus facciones al
norte, dont ask if so and so slept with so and so... the answer is always
yes y hace tanto fro. Te rompe los huesos el fro. Te arruina las tardes
el fro. Te quiere ver muerto el fro. Extraars los vapores de este mar
que hierve al ecuador? El calor que sale de m y que no encuentra salidas
en Manuel. Su concentracin se parte en letras de las que normalmente me
hace cmplice. l siempre as desde el primer da, diciendo que es mejor
tocar el piano sin saberlo, llamando cada mes por su nombre, cada color por
su color. An hoy paseamos por las calles contaminando cada esquina con
humo y colillas, escuchando las voces de los ngeles que se ahogan en la
seguridad de cada funda que compran en una tienda exclusiva del centro
comercial, confundiendo la luna con cada farol amarillo. Quiere tanto que
le quiera.

Me pregunta: son blancas las piedras?

Las que te hacen caer y dar, rodar por la calle, y te las vuelves a
encontrar maana, pasado, son a cada rato blancas pero l no sabe porque
ni lo indaga.

No imagina que te gusta el helado de chocolate, ni que al soar a las cinco
de la tarde te despierta el timbre de alguien desconocido que llama al
telfono, ni que te fuiste, ni que te fuiste y no dijiste nada. Tampoco se
lo he explicado, porque a Manu no le importan tal tipo de insignificancias.
Est el sol, el coche y nos encontramos en medio de una isla forrada de
estupefacientes, como dos Alicias en espera de un sombrero de sobretodo
rojo, volcado. No le importan los amores perniciosos a distancia de los que
se quieren, pero nunca el mismo da, aunque sea el mismo da y la misma
ciudad.

l no sospecha que nunca fuiste azul, que nuestros das tampoco lo fueron
pues te debatas en los tonos ms clidos que brindaba el Caribe, tan lejos
de lo acostumbrado a ver por tus ojos. Y te me perdiste como tantos otros
rostros. Tus manos de mujer se me olvidan en una caja arrumbada con muchas
ms... con cubiertos, servilletas de tela; lo que siempre pidieron tus
anhelos mediocres, tu nunca querer otro cuerpo, otro pecho, otro desierto.
Cuando pretend que Manu escribiera algo sobre ti, tapaba sus ojos y se
baaba... luego me repeta canciones de amor la noche entera, luego me
regalaba esos besos para que durmiera, se parta en dos, fumaba, luego me
quera. Al final llevaba la sonrisa de felicidad de las salas de espera en
los hospitales. Tambin te amaba.



      21 de abril del 1987

Para cuando te conoc todo lo mo era blanco que esperaba abarcarlo todo,
una historia que se cuenta y nadie la cree. A Manu le pasaba lo mismo,
entendiendo que ramos dos que se multiplicaban por cualquier nmero cuyo
resultado quedaba al blanco.

Ahora ninguno pronuncia el nombre que una vez tanto cre. Ahora dormimos.
Respiramos. Nos trepamos sobre la pelvis de cualquier cuerpo con rostro
hermoso lleno de bucles. Nos mortificamos lejos deseando no volver a
toparnos en ningn parque o en el captulo cinco de Rayuela. Y tenemos que
vivir con estas copas desbordadas en agua mala. Como ayer? Y dejar de
hacer? Y pasar por las calles pretendiendo no dejar las marcas para
asfaltar como quiera de nuevo lo nuevo. Lo veo en todas partes: vuelan las
flores y las cortinas blancas, porque todo lo mo sigue siendo blanco.



      En la tarde

Entonces queda tan claro el final... y punza fuerte justo aqu... en el
vientre.

** Nadia Lugo
   nadialugo@hotmail.com
   Escritora dominicana (Santo Domingo, 1983). Estudiante de publicidad.
   Textos suyos han aparecido en la revista virtual Cielo Naranja
   (http://www.cielonaranja.com) y en el diario Clave Digital
   (http://www.clavedigital.com).



=== Poemas      Homero Vivas Garca =======================================

      A Mery

Con su partida
Nos puso en el sendero
Hizo posible
Todos los reencuentros

Como una chupita
Recibi el peascazo
Enviado con la fuerza
Del azaroso infinito

No hizo
Otra cosa ms
Se durmi
Y se fue

===

Llega
l
quien se dice
y que an pretende

Llega
y slo carga
un bulto
de ancianos sentimientos

A dnde
partir
si en su casa
resta
la ceniza
y un lamento
largo
como un filo
de agua

Como un hilo
perdido
en esos laberintos
llega

A dnde partir

Como un perdido
en las calles
de liblulas
repletas

===

*** Santa Teresa, de todas tus miserias

Hoy sucedieron
los lmites violados

Sucedieron
las pisadas
sobre jardines
nunca hollados

El Rey
sin vergenza asume
aquel sometimiento

Asume
en suma
lo acogido
y lo gozado

Como Dios
que bien quisiera
dice
lo lleva
y lo diluye

Como Dios
extiende su mano
y se perdona

===

En las serenas
lagunas de tus ojos
abrevar los aos
transitados en mis rutas
desiertas y amargas

Con el almbar oculto
en el panal de tu boca
saciar las carencias
de pasiones agotadas

Cubrir en fin
mi cansada presencia
con la seda
fresca de tu piel
para quedarme

** Homero Vivas Garca
   homerovivas@yahoo.com
   Escritor venezolano (San Cristbal, Tchira, 1953). Es miembro de la
   junta directiva de la Asociacin de Escritores del Tchira y de la junta
   organizadora del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que se
   celebra anualmente en ambos pases desde 1992. Abogado de profesin, ha
   publicado poesa, entrevistas y reseas en peridicos y revistas
   literarias venezolanas e internacionales. Ha publicado, entre otros, los
   poemarios Ciudadela sitiada e ndigo (2002).



=== El joyero      Laura Guilln Ramo =====================================

El joyero quiere ser un puente que llegue lejos y cuanto ms lejos, mejor. 

Una gran variedad de joyas ofrece ventajas para vivir sin palabras,
contemplando los prodigios del fantasma escondido. 

Encuentro una diadema invisible y la coloco sobre mi cabeza. 



*** Un broche

Conseguir un imposible?
Dile a la dama que sabe decir slo una palabra
Ella lo consigue todo
Slo sabe decir no



*** Un reloj

El fin del amor llega al comienzo. 
Tenlo por seguro y no llores ms.
Si comienza, terminar. 



*** Un anillo

Slo hay una unin perfecta: la que no tiene escapatoria. 



*** Lapislzuli

Suea tu impotencia en un mar azul que se rebela estando en calma.
Mudo, nadie se da cuenta.
Y t satisfecho te vas alejando de la orilla...



*** Un rosario

Un sueo perdido
Un circo sobre la espuma de mar
Un pensamiento
Y desapareci



*** Un collar

Si yo te ayudo, t ayudas a otros que ayudan a otros que ayudan a otros y a
otros y a otros ms.

Y esos otros no s quines son.
Lo siento, pero no te ayudo.



*** Un abrecartas

Me pregunto qu opciones quedan. 

Yo te abrir nuevos horizontes, respondes. 

Suspiro agradecida. Quiz as pueda comprender. 

Esto no te lo haba contado nadie. Pero hay dos, exactamente dos
horizontes. El de los dems y ste que es el mo. Comprendes?, preguntas.



*** Una moneda

Un deseo me lanz al abismo.
Y al caer vi mi sombra aplastada contra el suelo.
Y dese volver.
Mi sombra se perdi para siempre.
Y yo, con ella.



*** Y la diadema invisible

Cuando se ha visto ms de lo que se debera, uno se queda ciego.

Y slo espero que eso me ocurra. Un da u otro ha de ocurrirme. No creo que
aguante mucho ms.

l me abraz fuerte y la oscuridad puso un manto opaco sobre sus ojos,
mientras yo coloqu la mano sobre el ojo derecho y mir con atencin la
botella de vodka que haba sobre el mostrador.

S que puedo aniquilar la realidad tan slo escogiendo la puerta
equivocada.

Preparo el joyero y lo agarro con fuerza. Ya est todo listo. Escalo la
montaa, tengo mucho cuidado con donde pongo los pies para que no ruede
ninguna piedra y no hago ruido, slo el de mi respiracin, as nadie me
oir llegar.

Quin va?, oigo a lo lejos.

Y no s qu contestar.

** Laura Guilln Ramo
   l.guillen.r@esade.edu
   Escritora espaola (Zaragoza, 1975). Actualmente es doctoranda en
   psicologa aplicada.



=== Notas de amor      Carolina Lozada ====================================

Puedes hacer lo que quieras conmigo, hasta golpearme. La extraa expresin
de subyugacin amorosa estaba escrita con una letra pequea, tmida, poco
firme. La nota fue dejada en un papelito amarillo, de esos adhesivos que se
usan en las oficinas como recordatorios. El papel se encontraba asomado en
su punta desde el borde de un libro de cuentos rabes, sobre la mesa que
una joven ocupaba en la biblioteca pblica. La mujer encontr el papel al
regresar de tomar un caf que le ayud a despabilar la somnolencia, luego
de pasar varias horas leyendo. Ella acostumbraba a ir diariamente a la
biblioteca, estaba trabajando en su tesis de grado sobre literatura rabe.
Al ver el papel lo tom y ley con curiosidad, luego mir disimuladamente a
su alrededor en un intento de encontrar al posible autor o autora. En la
sala haba poca gente, adems de los empleados del lugar, el seor moreno
que siempre lee libros de historia, la mujer vieja de anteojos pequeos que
apenas saluda con una mueca que en ningn momento pretende ser sonrisa.
Frente a ella dos chicas que de cuando en cuando soltaban los libros para
recibir y enviar mensajes telefnicos. Al fondo, cerca de la cara lacnica
de Andrs Bello, un joven de cabellos largos se encontraba sumergido en las
pginas de un libro de historia medieval. Es l, pens ella. Ella, una
mujer hermosa, inteligente, de intuiciones acertadas. Saba que era l. Ese
mancebo de cutis tranquilo, ese joven que trataba de esconder en la lectura
la mirada que quera escaparse para plantarse en el cuerpo de ella. Era l
el autor de tan extravagante nota de amor. Era l, estaba segura.

Los das transcurrieron al igual que las pginas de los libros. La peste
acab buena parte de la poblacin europea en la Edad Media. Los flagelantes
culpaban a los pecadores e incrdulos por el castigo divino, las ratas
transmitan la peste, las condiciones higinicas no eran idneas. Las
mujeres de los cuentos rabes ocultaban rostros encantadores tras las telas
oscuras, los guerreros cantaban a Al. Mil, mil y una maravillas. Entre la
peste medieval y las maravillas orientales la correspondencia sigui su
curso, los papelitos emigraron de colores. Iban de amarillos, azules,
verdes hasta fucsias luminosos. Tambin los mensajes sufrieron un proceso
gradual de intensidad amorosa. De los tiernos y cursis tus manos sobre las
pginas parecen el vuelo rasante de orqudeas marinas, a los recargados de
erotismo y deseo: tus pechos galopan las pginas de los libros como soles
al medioda. La mujer lea las notas y una calurosa sensacin le invada la
entrepierna que deba apretar con pudor y con fuerza. Al llegar a casa
guardaba celosamente los papeles en un bal de madera que tena en su
habitacin. En las noches, luego de baarse, se acostaba desnuda sobre la
cama y lanzaba sobre su cuerpo las notas de amor y sus colores. Eran tantas
que su piel se transformaba en papel. Piel escrita con letra menuda y
tmida. Mapa atravesado por la poesa de un hombre enamorado. Helena
troyana, amante, Virginia, la luna de tus senos, el perfil griego de tu
mirada. Helena ausencia, Helena presencia. Tu nariz en primavera, tus ojos
en invierno. Tu cuerpo vestido de celofn. Helena, Virginia, Ofelia,
Marguerite Duras, mi amante de la biblioteca.

Las notas se impregnaban del olor de la mujer, del acento de su piel, del
deseo por las caricias. Demasiado deseo para contener entre unas sbanas y
una habitacin solitaria. El juego del amante de las palabras se haba
convertido en un juego mrbido y desesperante. El remitente de los mensajes
no mostraba ninguna intencin de cercana. Apenas las miradas que se
cruzaban de cuando en cuando entre las hojas de rabes y europeos. Tantos
siglos y diferencias culturales conjugados en unas tmidas miradas
intermitentes.

Ante el insostenible deseo, la mujer decidi enfrentarlo, estaba dispuesta
a sentarse en su mesa, frente a todos esos libros de historia de la Europa
medieval. Se sentara al frente del hombre que ella estaba segura era el
remitente de los mensajes multicolores y le pondra ante sus ojos los
cincuenta y dos papelitos que ella guardaba desde el primer da. Lo mirara
fijamente y le exigira una explicacin. Una explicacin colmada de besos y
caricias. Le dira que su nombre no es Helena, ni Virginia, mucho menos
Ofelia y que Marguerite Duras es una escritora a quien ella quiere mucho.
Le dira que en realidad se llama Libia y que su padre le haba puesto ese
nombre porque l fue guerrillero y a veces, comunista, y que ella corri
con suerte, pues a su hermana la llam Intifada y su hermano menor se llama
Fidel Ernesto y que no necesita darle explicaciones de por qu Fidel
Ernesto, pues a Fidel lo conoce todo el mundo y a Ernesto no tanto como
Ernesto, pero s como el Che. Le preguntara quin le dio derecho para
tomarse el atrevimiento de escribir mensajes tan osados que convertan su
piel en un hervidero primaveral. Le dira que era un atrevido, un enfermo,
un acosador sexual. Luego se calmara, lo invitara a tomar un caf, para
conversar, para saber algo de l, porque a esas alturas, l ya saba muchas
cosas de ella.

Era lunes. La sala estaba ocupada por las personas de siempre, no haba
mucha novedad, slo dos cosas: el seor moreno tena una tos insistente que
interrumpa la concentracin de los lectores y el supuesto amante de las
palabras no fue ese da. Era la primera vez que faltaba desde los casi tres
meses que dur la muda correspondencia amorosa. Ese da ella se sent en el
mismo lugar, pero no lograba concentrarse. Pensativa miraba la puerta de
entrada. Tena en su pecho una ahogada esperanza de que l entrara por esa
puerta, caminando despacio y silente para no perturbar a los lectores y se
sentara al lado de Andrs Bello. Sin embargo, l no entr y Andrs Bello
la miraba en solitario desde su rincn. Era intil seguir leyendo. Estaba
intranquila, incmoda, ansiosa; quera verlo. Varias veces sali a tomar
caf con la callada intencin de toparse con l en los pasillos o
encontrrselo al regresar. Como no poda concentrarse en su lectura de
trabajo se puso a leer las cartas de Joyce a su esposa, las de Anis Nin a
Henry Miller, las de Bolvar y Manuelita.

Cuando faltaba menos de veinte minutos para el cierre de la biblioteca,
ella sali al bao. Al regresar, dispuesta a tomar sus cosas e irse a casa,
encontr un papel amarillo sobre la fotografa de Henry Miller. La nota
deca: Me rindo, te necesito. No puedo ms. Soy yo. Un estremecimiento
sacudi su cuerpo, no pudo evitar la sonrisa de felicidad. Mir a los
lados, mir a todos lados, pero el lector de la edad media no apareca por
ninguna parte. Tal vez se lo haba tragado la peste o haba cado en manos
de la Inquisicin. La mujer apretaba el papel. La sala iba quedando sola.
El hombre moreno se fue temprano empujado por un ataque de tos. La mujer de
lentes pequeos acababa de salir con su mala cara, sus carpetas y papeles.
Ella era la nica usuaria que quedaba. La voz de la encargada de la
estantera advirti: cerramos en diez minutos. Diez minutos y l no
apareca. De pronto, un fro presentimiento la embarg y si no era el
joven el autor de los mensajes? Bueno, pero si no era l, quin demonios
podra ser? La posible respuesta la sorprendi con la boca abierta. Su
cabeza fue girando gradualmente hacia la entrada de la sala.    

El hombre que cuidaba la sala de lectura estaba observndola con una
sonrisa rendida de enamorado. La mujer sinti vergenza, se sinti muy
idiota. l se levant y con paso cauteloso pero decidido se fue acercando a
su mesa. El vigilante de la sala de la biblioteca que en aos de aburrido
trabajo se dedic a husmear las estanteras y a leer libros de literatura.
Era l, estaba segura. El hombre se par al frente. El papelito amarillo
cay de las manos de la mujer. Ella se levant, ni siquiera lo mir a los
ojos. Apur el paso, agach la cabeza avergonzada, decepcionada. Sali sin
sus colores, sin sus notas; slo con un pedazo roto del corazn del amante
de la biblioteca.

** Carolina Lozada
   natalia_linacero@hotmail.com
   Escritora venezolana (Valera, Trujillo, 1974). Licenciada en letras
   mencin lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad
   de Los Andes, ULA, http://www.ula.ve, Mrida). Ganadora del I Certamen
   de Relatos Breves El Pas Literario (Madrid, 2005) y del Certamen de
   Narrativa Oswaldo Trejo, convocado por el Instituto Merideo de
   Cultura (Mrida). Mencin de honor en el II Concurso de Narrativa
   Antonio Mrquez Salas de la Asociacin de Escritores de Mrida
   (Mrida, 2005). Mencin publicacin en el I Certamen de Narrativa
   Salvador Garmendia (Caracas, 2006). Ha realizado trabajos de
   investigacin literaria para la ULA. Correctora de estilo en diarios
   regionales. Actualmente forma parte del taller de narrativa del Centro
   de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve), impartido por el profesor Luis Barrera
   Linares.



=== Poemas      Jefrey R. U. Pea =========================================

*** Natalia Escobar

      El que ha conocido slo a su mujer y la ha amado,
      sabe ms de mujeres que el que ha conocido mil.

      Leon Tolstoi

He de percibirte siempre de algn modo,
y de ese modo he de intuirte,

desnuda y esbelta entre mis alivios lisos
de todo este montn de das y noches
juntas

en los que el amor se delata solo y luego huye
para reconocerse como un reflejo tmido
siempre en tus ojos.



*** Haiku de las verdades que deben haber entre dos

      (Verdades a medias o mentiras, que ms da,
      en trminos prcticos vienen siendo lo mismo)

      (Hay que ser un verdadero tonto para no darse cuenta
      que toda mentira tiene como alma
      alguna razn oscura)

De las cosas que no sabes a un secreto
la distancia son unos cuantos pasos
y todo un bosque de cabellos
dulcemente perfumados.

De no querer que se sepan ciertas cosas
a una mentira
la distancia son unos cuantos pasos menos
y un pequeo y tierno mechn.

Pero de una mentira a una traicin
la distancia es tan slo la de un inmundo pelo.



*** Alcaparro

Nadie sabe su nombre porque as
lo quiso l, aunque, con frecuencia,
en las noches luminosas
el hombre eche de menos una palabra
tierna y tal vez llore...

Mara Mercedes Carranza
Del libro Tengo miedo

Dej atrs la juventud,

pero no el eterno olor azul de
las palabras
y su ternura blanda que bajo el sol
solo supo derretrsele en los ojos.



*** Caminando con Natalia

El destino te desenterr del mar, por eso eres mar...

/aroma de luna como te arremolinas y te extiendes
acariciando el aire/

/como las hojas de tantos rboles son por ti Natalia
algo ms que hojas/

mira /

/el ngel de las pomarrosas esperndote siempre al lado
de estos caminos/

mira /

/las manos haciendo sueos con la esperanza de tus ojos/

mira/

/las piedras desnudas y las yedras llorar si tiernamente
no les pisas hoy/

amor/

/mira a los duendes ocultarse en las arboledas
creyendo que no les has visto/

/Natalia/

/mira al sol derretirse en el horizonte
hasta coagularse en las pupilas de las mariposas,

s, es fcil darse cuenta,

en ti el alma de todas las cosas

en ti, mi alma...



*** Cancin de amor en do sostenido

En qu lugar el amor dej de ser amor,

De qu trozo de tu vida me perd, amor,

De qu soledad te perfumaste hoy, mi amor,

Amor, en qu lugar tu virginidad vanidosa
bes los geranios antes de irse
y tus labios se confesaron por vez primera
enamorados,

Amor, no calles,

Amor, ahora calla, por favor, amor,

Amor, el tiempo ha pasado,

Amor, slo yo te he hecho el amor
por este mismo modo de amarte tanto,

Amor, duerme conmigo esta noche,

Amor, bsame, amor,

Amor, no llores, amor,

Amor, no me mientas, amor,

Amor, no te vayas sin m.

** Jefrey R. U. Pea
   jeff_up27@yahoo.com
   Ensayista y poeta colombiano (Fusagasug, Cundinamarca, 1975). Es
   administrador de empresas egresado de la Universidad de Cundinamarca
   (Udec, http://www.unicundi.edu.co), as como docente de idiomas,
   consultor y asesor de proyectos de tipo econmico y social. Ha escrito
   cuatro poemarios que se mantienen inditos.



=== Folletn con tinta animal      Rolando Gabrielli ======================

Uno

Me haca sentir el personaje que era ella o yo, en una esquina del
insomnio, en esa corredera en silencio que la noche otorga al parntesis...
me escriba, escrituraba, 24 horas al da, el cuerpo marcado por unas
vocales infantiles... Y me deca, interrogaba con un tono casual: y por
qu tengo que tener cuidado, Marlon..? As me llamaba, como en un filme de
Nido de ratas, algo parecido a la antesala de la fama, aunque ya se saba
que el norteamericano era un actorsazo y dejara en un papel de calco sus
actuaciones para que las repitieran en su propio estilo, tipos como James
Dean, nada menos. Era su rollo y lo sostena con palabras, imgenes, sobre
todo poderosas metforas, y yo en esa poca no saba si tena un espejo
frente a m o un cedazo que me regateaba el destino. Hay paisajes para
olvidar y otros se hacen parte de la retina.



Dos

Se adentraba en una cierta lujuria verbal, trazada por esas reflexiones tan
ntimas, psicolgicas y muchas veces amputadas en un doble caos,
desglosndolas en pausas livianas, speras, llenas de miedo o esperanza.
Estoy mirando para adentro, pero bien, se reafirmaba en el yo-solo, ese
frente a sus propias horas desmanteladas, ruinosas, pero con el doble
fondo, de todo ir mejor a pesar de... Saba aflojar las tensiones, aunque
fuera en palabras, porque tambin deca en voz alta: Se me parte la cabeza,
el hgado no da ms, discut y me atac el hgado. Expresin literalmente
visceral, absolutamente corporal de bilis adentro. Evacuaba lo que no poda
reciclar, una autoterapia referencial, pero muy metida en s misma, porque
le gustaba palparse, no slo exteriorizar, sino submarinearse, si la
licencia literaria me lo permite. Auto respirarse, es un encuentro consigo
mismo, aunque sea de la asfixia. Pero sucede. hay quienes transforman esa
introspeccin en un hbito y no s si es bueno. Es como pasarle revista a
la yugular. Bueno, yo dira un animal absolutamente indefenso. Desolado de
s y consigo mismo.



Tres

Cuando no quera estar con nadie, ni consigo misma, se montaba en su
silenciosa bicicleta. Ahora s que hua de ella y de paso me inclua en sus
distancias. Una manera de ver o arrastrar el presente? Cuando caa en ese
pozo, sus mejores mensajes eran pura taquigrafa, un par de lneas
formales, que yo haba dejado de leer y buscar alguna explicacin. Me
parecan ms interesantes algunas afirmaciones rotundas, como descolgadas,
donde referencialmente me marginaba y no al mismo tiempo. Sal
reconfortada, muy de acuerdo con que el arte no es interpretable. Aluda a
un foro y tambin de paso a un poema mo, o alguno de esos escritos que ms
vale no referirse a ellos porque carecen de cabellos para jalarlos. Se
arrastra lo que se lleva en el alma y cabe en una o dos manos. No ms. Eso
fue lo que le dije. Esto es de ella, y complementa lo que me ha querido
decir todo este tiempo: Igualmente lo que constituye lo particular como
hecho artstico est relacionado con un bloque en el campo perceptivo, en
el cuerpo, pero un cuerpo nuevo que se crea, tan as como si furamos a
bailar y esa msica genera movimientos nuevos, cuerpos nuevos marcados por
un ritmo, los cuales si apagramos la msica y ese movimiento seguira,
estaramos en un terreno de lo ridculo. Por lo tanto el arte estara
creando cuerpos nuevos, contorneando golpes fsicos de percepcin, no es el
cuerpo de la pornografa, no es el primer plano de la eyaculacin, adonde a
nadie se le ocurrira preguntarse por el director, o el sujeto que hay
detrs, se trata de cuerpos nuevos. Esto fue, creo, lo que la reconfort.


Cuatro

Ahora, expresiones como stas le hacan filosofar irremediablemente,
salirse de todo contexto, adentrarse a un mismo vaco o vaciarse en un no
me gusta hacer de lo particular algo general, ni de lo ntimo algo pblico,
no corro tan rpido, as como el vaso de cerveza que se desliza por el
mostrador en el filme El francotirador, con nuestro amigo De Niro. S hacer
pausas, remachaba, y s cuando hablo de lo pblico y cuando me refiero a lo
social, a veces consecuencias, a veces ancdotas. He conocido gente bien
posicionada y con buenos criterios, el pensamiento no siempre conduce a la
miseria y al fracaso. Esto vena a santos de algo que yo dije y ella
interpret como una diosa desencantada, y muy despachada, pero contenida en
la reflexin, aunque no dejara de impartir su latigazo. Matizaba desde
luego, con lo cotidiano, de paso: voy a buscar un bronceador. Eran muchas
ganas de irrespetar lo trascendental o una manera de vaciar el jarrn hacia
ningn lugar.



Cinco

Cuando recibi un llavero de caracol del otro lado del Atlntico, no tuvo
ms palabras que festejos llenos de asociaciones y resonancias. Nada
importaba ms alrededor, ni frente a sus sentidos. Se entregaba a eso que
llamaba privilegio de sus sentidos y de quienes tenan esa oportunidad de
vivir en las proximidades del mar. Aqu es un ro marrn, peligroso y
furioso a veces. No comparaba, sino ms bien desligaba responsabilidades
frente a sus sentidos, al deseo que superaba sus frases ms precisas y
autorizadas. Una asociacin literal, de un manojo de pensamientos
colaterales, y quizs no estaba para eso, pero cmo reprimirlos si venan
como perros en un callejn sin salida. Con algn ruido, que es el mar de
fondo que deseaba poseer. A veces me descompona su claridad,
coincidencias, sus acertijos que eran pequeas grandes verdades. Creo que
no se daba cuenta. Nunca se dara cuenta? O era yo el que crea y ella
saba? En verdad se mezclan las cosas. El presente tiene esa particularidad
de ser un tiempo corrido. Tal vez quera nombrar con alguna autoridad un
pasado que le pesaba, le descosa el hilo conductor de sus das. As
resultaba todo, y volva, como en un espejo de circo a reflejar su
realidad, las palabras que le acompaaban y que en principio quera que yo
sumara a mi propia atmsfera Se habrn conocido Liz Taylor y Marlon
Brando?, porque t eres Marlon. Tena algunas ideas fijas de lo que yo
presumiblemente haca y no. Se me caa la cara con pedazos de risa. Era
intil sostenerla... En esa descripcin libre y literal, crea que caminaba
con una camisa de botones abiertos. (Algo que nunca estuvo en mi mente, por
cuestiones de antiguo capitalino de una ciudad surea acartonada, algo
formal y sumamente retrica en los colores, aunque todo cambia, pero no el
mal-gusto. Gente de color, con ropa de color, formaba parte de este
escenario, lo cual no estaba errado en el Caribe. Me vea pasando por la
puerta de un aserradero y con un reloj brillante en la mueca. Los relojes
brillan o slo el mo? Saludaba amablemente, sostenido por un pantaln
crema, absorto, y compenetrado en una sola idea).



Seis

Me agradaban ms sus comentarios y referencias literarias. Su pasin por
sus autores favoritos y no tanto, ms bien el ejercicio a secas con la
palabra, algo que verdaderamente compartamos. No tanto porque estuviramos
de acuerdo o no, ms bien por los silencios, esos espacios que se dejan en
una y otra afirmacin para que el otro adivine y respire. Lanzaba frases,
opinaba, y lo haca bien, con su estilo sin concesiones. Es una manera
respetable de ver y sentir la literatura. Ah desapareca Marlon y los
autores llenaban los malditos espacios. Hay que abrir de par en par las
ventanas y tirar todo a la calle, tirarse uno y sobre todo las ventanas, es
la muerte o salir volando (Julio Cortzar, pona entre parntesis). Esa
era una indirecta conmigo, para que tomara decisiones, asumiera
situaciones, me lanzara. Y tena razn, la inmovilidad es un pariente pobre
de la cobarda. Era una aproximacin, a sus propios intereses, porque
terminaba diciendo adems que tena que aguantarse su inconsciente. Y
despus vena lo tajante, porque haba despertado mal de una siesta: Un
abrazo, cuando me recupere aparezco en el discurso, porque siento que no
estoy en lo que digo, sucede a veces.


Siete

La red est para intentarlo, acaso no es un instrumento para atrapar
peces?, te preguntabas y respondas con un fardo de imprecisiones,
silencios, intertextos para descolgarte como una paloma herida de tu
cornisa despeadero. Sobre todo para especular, as se espera el pez en la
red, con paciencia, ms que un anzuelo, el desafo del Otro, que aparece y
desaparece en la profunda espuma del silencio. Viola lo que no se ve,
quizs se toca con ms sentido y deseo. Cuando llegabas al tope del tope,
donde descifrar no es un riesgo sino una cadena sucesiva de equivocaciones,
aparecas con tu frase realmente real: slo las mujeres entienden a las
mujeres. Yo no entraba ah con mis pantalones y vellosidad de bestia no
reciclada. Salta como en rayuela de un captulo a otro, sin incomodarse, y
se saturaba en el texto, se decodificaba sobre la pianola de su encanto.
Eran signos sutiles, blandos, musicales, como cantos de pajaritos. Asomaba
a una gran ventana con los ojos que acortaban distancias y hacan crecer
los paisajes. Volaba la imaginacin y el tiempo se ajustaba un poco ms a
la precisin de sus deseos. Haba una constante autoexploracin, un
pa(i)saje continuo por lo que llamaba el mundo interno, un universo clido
y fro, a la intemperie, que le gustaba presentarlo con oscuridades y
sombras ms profundas, matices de transparencia, pero donde nada es lineal.
Era capaz de ver la profundidad del iceberg, como su silencio rompa la paz
del mar o avanzaba sin inmutarse mostrando parte de su superficie, que
nunca era todo. El hielo poda estar silenciosamente detenido,
profundizndose a s mismo, ganando poder en el misterio de su paso, al
acecho del azar o sostenerse plcidamente como en una piscina.


Ocho

Volva a la escritura cero como si nada. Es decir a un silencio ortopdico,
pero retomaba su mejor ngulo con opiniones muy personales sobre la vida y
escritura de algunos poetas. Era como porfiar sobre su propia escritura, un
buen verso puede hacer la maana. As de simple. La urgencia que tienes en
escribir no es igual a la de todo el mundo, corres contra el tiempo, como
si los das no alcanzaran, ests descansando un sueo sobre un reloj de
arena. Cada segundo se juega el tiempo que resta que tiene que ser
fructfero. No me dejaba aire. Memorias de una paralizacin?, ella se
interrogaba. Pona un lmite sobre el lmite. Y luego se internaba en otros
temas. Lo del sol es apasionante. El amor no es un lugar comn. Es un hecho
a construir, me hablaba de una cierta arquitectura del amor, la artesana
del Otro. Ella tiene tu tinta, deca como una mujer del medioevo. Vea su
figura impresa, cuando Gutenberg nos abri el mundo de la impresin. Qu
impresionante!!! No dejes de escribir, es lo tuyo, a eso viniste. Yo te veo
ms all de la presencia real. Estoy frente a tus palabras, meditando. Me
conmueve tu persistencia en el amor, despus de haber vivido tanto, y cmo
seguir creyendo en el motor o en ruido que nos hace cosquillas en el
estmago. Me rotulaba hasta las vsceras en un afn por alcanzar mi Yo, que
en el fondo era su propia bsqueda, el abrazo de la muda distancia, el
reflejo del yo no estuve. Flotas en lquido amnitico, ahora no es ayer, ni
maana (Borges), ahora es la mano, la mente, el instinto, debes dejar esa
marca, llegaste a percibir cosas que jams hablars con nadie, ni el oro
del mundo podra arrancarte ese secreto (proftica), esa voz que desde lo
interno impone un trazo de nominacin, soy r.g., vine a este mundo para
escribir, sabes quin eres, tomaste forma en el transcurrir de los aos,
fuiste analfabeto, fuiste infante, cobarde, valiente, miedoso, altanero,
compasivo, errante, disciplinado, olvidado, recordado, padre, hijo, marido,
amante, amigo, y ahora sellas eso en un decir, corres contra el tiempo,
como si los das no te alcanzaran, ests descansando un sueo sobre un
reloj de arena repeta, no puedes esperar a nadie... Yo en estos das de
fechas, 22 en lo personal, slo escriba en medio de los carnavales...



Nueve

Cuando le relataba algn sueo, de esos que ocurren fantsticos, en
comunin perfecta, toda la imagen a la levedad del ser en el Otro,
transplante absoluto de mdula a mdula. Cmo soportas eso? Ests
mstico, en trance o comiste amapolas? Me vea, despus de sus palabras, en
un sendero ignoto de Afganistn con mis amapolas rojas volando por esas
montaas llenas de Mahoma. Senta mis alas de ngel Rojo que dejaba los
espacios lejos de mi cuerpo, el aire, nada ms simple que nada. Y aterric
como en defensa propia: pero si Kundera ya no suena, ni truena. No deja de
ser un buen escritor, apunt. Eso es cosa del mercado, la crtica, los que
manosean la literatura verdadera y escupen por los ojos. Era difcil
agregar una slaba. Y volvemos al juego que es vivir la vida, que es igual
a puro juego , que es igual a puro fuego, y ah se iba desmadejando en el
lenguaje de asociaciones, como cuando la rueda un nio la hace rodar sin
destino, ni tiempo. Ahora, no s si ella era literatura o la literatura la
imitaba a ella, pero todo tan prximo al verdadero folletn: Me da fuerzas
saber de ese amor, es una sensacin extraa que me cabalga en el espinazo.
Haca una pausa, y como en una carretera cambiaba de va, porque se trataba
de avanzar hacia alguna meta, al menos lo intentaba. Los poetas son el
principio y el fin de algo... con el tiempo uno llega a saber que no hace
falta nada, ni siquiera escribir... la literatura es juego, jugo de un
fruto sagrado que a veces se avinagra... Anoche so que nadaba en contra
de la corriente de un ro que es como una catarata de fuerza, turbulento,
gris, rocoso... senta el esfuerzo en mi cuerpo... me despert cansada...
intentaba agarrarme de la costa, y la corriente me volteaba, pero segua
con esfuerzo... la metfora de este ao, eres mi compaero de nado, contra
viento y marea hacia adelante, y me ganas en las brazadas!!! O, anoche
escrib esto...



Diez

Me fren con Joyce, quizs sea mejor viajar a Dubln. El irlands que hizo
todo lo que pudo por la novela. 20 mil horas en el masturbatorio de
Ulysses, escuch una vez a un sacerdote sin plpito, en el plpito verbal,
ambulatorio, de ese sermn que irradia sospecha. La literatura es
sospechosa, pero por alguna razn. Lo mejor quizs sea no contar la
historia, dejar que el lector se haga cargo de su propia historia. La
literatura se siente en la piel y prefiero recorrer Dubln de la mano del
irlands. Supiera JJ esta declaracin explcita a un recorrido total por la
ciudad y su noche, el ro que la cruza, ella era as, asombrosa en la
sombra del destino. Ella le peda a un ngel que le reparara la vida. No
tena reparos, en verdad, pedir por todo lo alto. Es mi oracin por ti, en
estas palabras que pueden parecer formato de funcionario pblico. Estoy
sorprendida con tu relato, me pareci de muy buen nivel... son textos ms
globales y ah aparece tu relato, novelado... ese texto est cargado de
poesa... Bueno, me voy a ir a ver una pelcula ms intelectual, esas de
cine club, por decirlo de alguna manera. Me compr unas sandalias y ya
camino por la ciudad. Cosas mnimas, pero ocurren. Al salir del trabajo,
hoy por la maana, me encontr con un nio de 11 aos, y hablaba de las
diferentes dimensiones, pareca un erudito, hablaba de que un gusano podra
trasladarlo a otro espacio, de mundos sutiles, y pens que ese nio eras
t, que tambin estabas all, como ayer, hablando del mensajero del
gusano, ese nio y t se conocan.



Once

Igualmente, el presente se ilumina con pequeas cosas que lo van
enriqueciendo, y esto por ah es algo nuevo y te abre espacios en el alma y
en el cuerpo. Adelante, Marlon!!!, recuerda El ltimo tango en
Pars!!! Ahora es ahora. Saba ser lpida de su sombra, noche de su luz,
tiempo de su tiempo. Volva con el clebre Brando, el ltimo smbolo dorado
de Hollywood, que se engord y fracas hasta la saciedad al final de sus
das. Remat su fama y aun as no poda pagar sus deudas. En qu lnea,
trazos de esas situaciones poda estar su caricatura metafrica. Un
misterio, en verdad, de esos que someten a su propio autor. Marlon parti
en el quirfano de la existencia, perseguido por los fantasmas del espanto.
Pas el actor y se instal sobre sus nostalgias, el ruido invisible, pero
real, de lo cotidiano, con sus muecas y ridiculeces, la exactitud de lo
realizado. Levantarse una maana oscura, cuando el alba cae a suaves lentos
negros brochazos y enredarse hasta caer de rodillas, es como tomarle mal el
pulso al da, pero sucede y es mejor rer. Y de ese pequeo accidente
saltaba a lo estrictamente literario: ests alcanzando metas increbles con
ese personaje, algo ms sedimentado, universal, hay un leitmotiv, un
escenario cinematogrfico con sus distintas cmaras. Le encantaba la
plstica y por eso me dijo: Esa pintora amiga tuya, no tiene mucha tela
para cortar. Se me volvi a caer la cara de risa. Y segua desbordndose en
eres t y tu nica mujer, la palabra, en su intensa femineidad, slo ella
te llevar a la felicidad soada. Opiniones, porque todo de alguna manera
estaba cayendo en la justa medida de lo posible. Eran ms las lecturas, sin
duda, no s si las coincidencias y ciertamente no haba por qu tenerlas.
Los poetas no se discuten. Se aceptan o rechazan. Son tan personales,
ntimos, arbitrarios. Que entonces para qu. Mejor dejarlos en el hilo de
su propio carrete. D. Thomas, Trakl, Panero, Pessoa, no s, otros, Donne,
bueno los que van cayendo a la mano de odo en odo, que son las mejores
lecturas finalmente.



Doce

Bolao tambin escribi poesa, quizs libros que caben en una mano, pero
ah est el germen de su narrativa, s, de sus grandes novelas. Joyce
escribi primero poesa. Los grandes narradores nunca abandonan la poesa o
la poesa no les abandona afortunadamente. Dejaron el libro del poema, pero
no la poesa en sus libros, y casi todos se ufanan: yo comenc como poeta,
como si dejaran de ser poetas porque no cortan las frases hacia abajo, en
vertical. La poesa hace la diferencia en cualquier escrito. Las bicicletas
tienen poesa. Kafka recorra Praga en bicicleta. La ciudad sera ocupada
por tanques en repetidas ocasiones y andar en bicicleta era como pasearse
vestido de mariposa. Las bicicletas son poticas. Una verdadera extensin
de uno mismo. Recuerdo cuando aprend a andar en una bicicleta de mujer.
Esa emocin me persigue hasta el da de hoy. Entraba a una callecita sin
salida, ms bien un pasaje, temblando con las ruedas, cayndome en el aire,
pero perseverando con la bici como si nada, en la ms pura preadolescencia.
Las bicicletas son dos ruedas que ponen a vivir plenamente la vida. Pienso
en El cambio de rueda de B. Brecht: Estoy sentado al borde de la
carretera, / y el conductor cambia la rueda. / No me gusta el lugar de
donde vengo. / No me gusta el lugar a donde voy. / Por qu miro entonces
el cambio de rueda / con impaciencia?. Mis dos ruedas de la infancia slo
giraban y yo pretenda mantener un supuesto equilibrio, que no siempre
alcanzaba. Brecht peda algo ms en aquellos tiempos sombros, uniformes,
deformes. El hombre siempre debe pedir ms en favor de los dems. Es un
buen principio, como combatir una rueda, encontrar una direccin, saber que
el camino se puede bifurcar. La obra de Brecht se ha evaporado en Alemania,
despus de la cada del Muro de Berln. La estupidez es una hazaa del
mundo digital, frente a un autor indispensable del siglo XX.



Trece

Era entrar en otro tiempo, se me ocurra definir as las cosas,
voladamente. Cavar una tumba o abrir un poema sobre la pgina en blanco?
Ni hablar, para no revolver la memoria, es mejor dejar que el paisaje
vuelva a su lugar y dejar que convierta en rutina el sitio ya conocido. Fue
muy fro el aporte de la escritora hngara, que t repetiste a propsito
del invierno, s, esa que trabaj en silencio en una fbrica de relojes,
como salvada por el tic tac de las tropas soviticas cuando invadieron
Budapest. Una hngara agria, que ya no cree en la literatura, porque tal
vez es una escritura de la denuncia visceral, vivencial, estomacal, el
minuto feroz del hgado personal. La literatura es un juego ms arriesgado
quizs, pero no deja de ser una apuesta personal. Cualquiera est en su
derecho de escribir y abandonar el lugar del crimen. Con risas o
pesadillas, pero se trata de un acto legtimo entender tambin el vicio que
le acompaa. La escritura es una rutina que se hospeda como un cangrejo en
su concha. Busca mar, ro o tierra, pero no permanece indiferente. La
poesa suele caminar por patios de luz en la oscuridad, y abrir puertas que
no siempre comunican a un mismo lugar, pero aseguran alguna certeza por
vaga que esta sea, un asombro de lo real con cierta magnificencia y de vaga
interpretacin. Con cada nueva palabra pareciera talarse un poco ms el
bosque. Son tantas las dudas frente a una sospechosa eficacia. El
conocimiento de lo desconocido requiere de alguna atencin, por ms imn
que tenga la imagen. Yo te recomendara en una de esas noches cerradas,
donde la nieve atraviesa el alma y la pone a orar por ti, que escojas uno
de estos 13 captulos y pidas un deseo. Tal vez el destino te armar unas
noches ms tibias y nuevas. El abismo tambin busca su espacio.

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa. Es el
   autor de la avenida "Fechado en Panam", en nuestra Ciudad Letralia
   (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli).



=== Poemas      Livia Daz ================================================

      Hay palabras que tienen muchos sinnimos. Pero hay otras que tienen
      muchos significados. Yo trabajo las palabras para que su proceso de
      ajustarse al papel, sea el significado, y sea sinnimo. Pero hay
      rostros, que son el significado de ellas

      tambin ellos piensan
      que no se ha hecho justicia.

*** Las mujeres de Jurez

      Desde hace 10 aos, la desaparicin y asesinato de mujeres
      Tambin en Ciudad Jurez,
      ha provocado una preocupacin creciente...

Es la tierra testigo de un secreto
de indelegables crmenes
y obseso ha vuelto fugaz en la respuesta,
exigir que confiese de inmediato:
claman las mujeres por las calles,
sin saber que estn muertas.

Y van dejando su estela de imborrables
incontenibles, inimaginables llantos
gimiendo mientras pasa el silencio.
Claman las mujeres por las calles
sin saber que estn muertas.

El funcionario finge que lo ignora
se le ha cado el pie despus del pelo
al que a la aurora, se mira en el espejo
mientras re, sonrindole a la vida
agradecido de distinta suerte
sin pensarlas, de contenido llanto
enamorando, a su paso de muerte
nuestras ansias, por verlas sonriendo
en los rincones, donde no llega
la luz ni las palabras.
Claman las mujeres por las calles,
sin saber que estn muertas.

Y eran cien, y doscientas a la noche
trescientas descalabradas tuertas alboradas
de una promesa de muerte inesperada,
y son sus madres, preludio de una espera.
Claman las mujeres por las calles
sin saber que estn muertas.

Pueblan las plazas
con distintas autoras sus estelas
en fantasmales espectros, otras tumbas
donde cavan la fosa
de la fe, de la confianza y la esperanza,
y las entierran cada vez ms hondo,
muy en lo hondo, ah donde no pueda,
llegar a rescatarlas la frontera
entre lo posible y lo imposible,
para que nos veamos en el cine
en la red de Internet, en las pantallas,
sin oler ni tocar sin sospechar siquiera
que sus fosas con nmeros y fechas,
estn llenas de polvo que no puede
enterrarlas del todo y que se salen
y que se salen a espantar!
con su gemir continuo y decidido
hasta que un da desvelen a los criminales,
hasta que un da desnuden a los presidentes,
hasta que acallen a los que en su nombre
reniegan del dolor de nuestras madres.

Que los hundan a todos, que los rompan,
que los dejen al aire y entre el viento
sin sus armas de tromba y de pasquines...
Claman las mujeres por las calles
sin saber que estn muertas.

Su fuerza mayor con que comienzan
en latrocinio de confianza a hurgar
el salmo de nuestra conciencia.
Claman las mujeres por las calles
sin saber que estn muertas.



*** Estado de sitio

      La represin de la autoridad municipal contra ocho vendedores
      ambulantes de flores precipit uno de los ms graves conflictos
      sociales especialmente contra las mujeres.

I

No eran soldados
y no tenan botas.
No eran policas
y no tenan escudo de proteccin.
No eran funcionarios pblicos
con mscaras antigases.
Son mujeres.



II

Hay atenienses que heredaron hostiles
machetes circunstanciales, y danzan,
convocando a Tlloc para beber sus ojos
secos, de mirarse hermanos en la muerte.

Tambin hay atenienses que cerraron las puertas,
y quisieron salvarse, antes de ser crucificados.
Se cierra tambin la boca,
hay muchos lobos sueltos esperando su aullido.

Tambin hay atenienses violadas
cada 30 minutos y en noticias,
que las recorren una y otra vez
sobre un asfalto, lleno de vergas
sin memoria.

Tambin hay atenienses vidos de paz
y concordia.
Y retretes para la incomprensin
esperando ser llenados.

Tambin hay atenienses dolidos
repitiendo la historia
sin poderlo impedir.
Y observadores, camuflados en sombra
atisbando por si encuentran en ella
su circunstancia.

Y hay flores,
emplazando a los cuatro elementos de la tierra
para sobrevivir,
aun en la ausencia de palabras celestiales
tambin hay uno que dijo:
que las liberen del pecado,
que las disequen,
que las capturen,
no vaya a ser que las visite otra rebelin, y las convierta
en un emblema de paz.



*** Otoo IV

      Ellas son ellas y viven en la calle. Las he visto. Peregrinas,
      dueas del pavimento, el tiempo, su abandono y...

Siete horas despus volvi a tejer bufandas
para cada paloma de la plaza. Las llevaban volando
por el pico. Las llev disfrazadas o arropadas.

Las bufandas de l, quien ese da,
no regres a dejarle la maana.

Palomas desveladas en la plaza. En la panza del parque
y en la calle, se llevaron su sueo. Y caminaba,
acaso sorda o ciega, acaso triste. Tejiendo el tiempo
para ms bufandas.

Las bufandas de l, las que ese da,
no regres a dejar por la maana.

Derecho y al revs de su agona, hebr Fernanda el tiro
de chimeneas por aves, emplumadas. Y se le fueron,
reuniendo los recuerdos:

Bufandas para Juan, que haca del da,
un regreso a besar en la maana.

Siete horas despus y ya el camino, del pasillo a la banca
y lo vivido, profundamente a oscuras. La maana
un capricho de otro, que alacena, estib los recuerdos...

Bufandas del deseo, que extinguido,
tie trazos ausentes, de maana.



*** Reclamo

Madrugada, aqu es invierno
arde mi casa.
Como la prisa que llevo adentro
sin darme cuenta:
Sueo la cama, el hogar lleno,
olor a tiempo.
Sales del alma, brotas del borde
de mis recuerdos.
Mis pechos crecen y mis pezones
como un lamento
besan tu boca, plida henchida
a su tormento.
Bebemos leche, profunda, amarga
como los dulces.
Salgo contigo, sales conmigo
saldamos juntos.
Extensa y honda como la noche
suspira el alma.
Y me amaneces si me recuerdas
azul profundo
como arco iris, que pinta y pone
color al mundo.



*** Eva y la rosa

Le haba advertido el espejo del olor a naftalina.
La ropa y el closet, santuario de lo suntuario
ha crecido entre cmaras de polvo.

Recuerdos...

Eva se fue directa y hacia el norte, buscando la imagen.
No haba llovido con claridad desde sus ojos
excepto ese da, de renacer en su cintura.
Como que destruye y reconstruye, a dos repasos
segmento de la costilla, de algn sacrificio eterno.

Recuerdos...

Amado ser mundano, eructo de la deidad,
de dos en dos, uno con dios, al calcinar la vida.
Una en la junta de lo humano.
Eva, el tribunal instante precoz,
aljibe del cliz al sculo de oro, que mortific a su hermano.

Decidi buscar un Yo, en unas alas de Adn.
Sol se llama cuando se percata
de su masculinidad primigenia.



*** T de guerra

El t sabe acedo
y la saliva amarga
y deja de anestesiar al hambre.
La sangre de los heridos a llegar
sobre el efecto ttrico
de su segura muerte
ante lo contencioso.

Y entonces abec y cianen, y todas esas cadenas,
invitan a sus eslabones a colocar los anuncios
en espacios, para la transmisin en vivo del combate,
y mi hijo,
presurosamente cambia de canales,
sin comprender que todo aquello que sali volando ante sus ojos,
en esa pantalla
era una casa como esta,
rojiza y pequea,
pobre hogar vctima de los maltratos desconsiderados
del que dispar el gatillo;
y las responsabilidades.

** Livia Daz
   lapoesianosevende@hotmail.com
   Periodista, poeta y promotora de lectura mexicana (Mxico, DF, 1965).
   Radica en Poza Rica, Veracruz. Expositora en la Sociedad Argentina de
   Escritores (Sade), Gualeguaych (2001) y en la Casa de Teatro de Santo
   Domingo, Repblica Dominicana (2003) con los murales La poesa no se
   vende. Ha participado en encuentros de escritores en Hermosillo,
   Zamora, Huajuapn de Len, Tuxtla Gutirrez y Papantla. Cofundadora de
   la Red Nacional de Periodistas y de la Red Internacional de Periodistas
   con Visin de Gnero. Integrante del Parlamento Hispanoamericano de
   Escritores, el Movimiento Internacional de Metapoesa y el Movimiento de
   Omnipoesa. Cocreadora del portal de artistas hispanoamericano Microclim
   (http://communities.msn.es/Microclim). Textos suyos han sido incluidos
   en las antologas Voces sin fronteras (ditions Alondras, Montreal,
   Canad, 2006) y Voces metapoticas (Ediciones MIM, compilador Joel
   Almon, Masachusets, EUA, 2004), as como en revistas y peridicos
   regionales; revistas virtuales y portales de literatura. Ganadora del
   primer lugar en los Juegos Florales de Papantla Corpus Christie, 2002
   y mencin honorfica en el Concurso de Poesa Romntica Pleamar
   (Argentina, 2001). Mantiene una bitcora personal en
   http://www.blogia.com/lapoesianosevende.



=== Visita de un hombre viejo      rica Rozek ============================

La vejez me fastidia. No por las arrugas o el dolor de huesos. Sino por la
falta de intimidad. Tengo vergenza de ir al bao y hacer ruido. Quiz mi
cuerpo est viejo, torpe y naturalmente intil. O tal vez tenga los ojos
demasiado tristes. Pero quiero estar solo. Unos minutos, nada ms. Me
vigilan demasiado, como si fuera un nio. Y no soy un nio. ste viejo no
dice nada, ya lo s, estoy tan dbil. Tan frgil que a veces siento miedo.
Todava miro cmo el agua da vueltas y se desagota de a poco, es necesario
que ella permanezca detrs de la puerta mientras estoy orinando? Tengo que
dejar la canilla abierta del bao para que no me oiga.

Melanclico, con el disgusto de sentir los pies hmedos, pienso. S que an
conservo lo que fui. Hago fuerzas para no hacer ruido. Me he dado cuenta de
que, en realidad, esta maldita falta de privacidad no es porque estoy
viejo, sino porque hoy estoy de visita. S, es eso. Vine por unos das. Ya
est. Salgo y ella me toma del brazo. Va a dormir la siesta, me dice. Como
siempre, le contesto. La habitacin para los invitados, por fortuna, se
ubica a unos pocos pasos. No debo caminar tanto, y eso me alivia.

Hoy se me cay la taza de mate cocido encima. Qu lstima, pens; justo hoy
que estoy de visita. Qu papeln, Dios mo. La seora me dijo que no
importaba, que a todos les pasa alguna vez. Yo s que no. A todos no.
Despacio. Me acuesto. Cierro los ojos y desaparezco. S cmo hacerlo. As,
slo as, dejo de llorar. La seora de la casa me abriga con el cubrecama
azul. Le digo que me deje solo. Trato de ser amable, aunque ahora le grito
un tanto enojado. Disculpe, le digo. Tengo ganas de estar solo. Como usted
desee, me responde.

La habitacin queda a oscuras, escucho el crujido lento de la puerta al
cerrarse y luego, el silencio. Coloco la mano debajo de la almohada, hundo
el omplato en el colchn y, tirado hacia un costado, me quedo quieto.
Siento un cosquilleo en los prpados. Los dejo abiertos. Mirando fijo la
oscuridad. Y me duermo. Y ya no me duele la rodilla, y ya no siento
timidez. Vuelo. Corro. Como un papel recostado sobre el viento, que se
dobla sin fuerzas y sigue un rumbo impreciso. Voy y vuelvo.

Ahora camino. Ella corre. Nos abrazamos. No nos duele el cuerpo, ni
sentimos vergenza. Tengo la sensacin de que podemos estar solos. La tomo
de la cintura y veo una lgrima caer de sus ojos azules. Te extrao, le
digo. Yo tambin, me dice. El camino rido nos llena de polvo los zapatos
de charol, no nos importa. En casa hay muchos. Le aprieto la panza, siempre
lo hago, me gusta que se escurra entre mis brazos de risa. Dos nias vienen
corriendo a mis piernas. Miro una mesa y me quejo. Me dice que Lorenzo est
intentando arreglarla. Y yo me voy a la fbrica. Margarita me da un beso,
hoy va a cocinar mi comida preferida. Me lo dijo al odo.

Alguien me frota el hombro. Los ojos se me comprimen de pesadumbre.
Despierto con la amarga sensacin de una realidad bipolar. Y ahora me da un
beso en la mejilla. Abro los prpados apenas. No es ella, me digo a mis
adentros. Me dice que me tengo que levantar. No son sus ojos, repito con
sonidos mudos. Me insiste tomndome del torso. Donde estn las nenas, que
hora es; debo ir a la fbrica, sigo calculando mi tiempo. Me arregla la
ropa y me habla de un remedio. Quiero volver a mi casa con Margarita, digo
en voz alta, sin quererlo. Perdnenme, juro que sucedi sin querer.

La habitacin se ahoga en un silencio. Siempre ocurre esto cada vez que
digo lo que siento. Pap, vamos, tens que levantarte, me dice con la
garganta apretada. Y yo intento hacerlo. Lento. Muy lento. Sin decir una
palabra. Para tomar el t con leche. Me toma de la axila. La miro, no es la
misma mujer que duerme en la habitacin de husped, es otra. Le digo que
quiero ir al bao y ella me acompaa. Sobre la cama veo un paquete grande,
al acercarme deduzco la palabra paales. Es raro, aqu no hay bebs.
Entro. Abro la canilla y me quedo unos segundos. Afuera se escuchan unos
murmullos.

Me tocan la puerta. Tengo que hacerlo, pienso. En el bao. Solo. Aprieto
las manos al borde del inodoro, frunzo los prpados e intento hacer fuerza
hacia arriba. Me vuelven a temblar las piernas. No puedo lograrlo. Intento
nuevamente. Caigo sobre la fra porcelana blanca. Qu fastidio, mis
calzoncillos quedaron en el suelo, y yo sentado, sin poder moverme. Ni
siquiera vestirme. Debo llamar a la seora, no tengo otra alternativa. Las
dos me ayudan, con un poco de incomodidad, por el reducido espacio
revestido de cermicas celestes, qu ms puedo pedir. Por lo menos ya se me
fue el fro en la cadera. La ms joven me peina el cabello hacia atrs, no
s a quin, pero me recuerda a alguien. Su dulzura me tranquiliza.

No se moleste, pronto tengo que partir, le digo al salir. Mi mujer y mis
hijos me esperan para la cena. Y ella se queda callada. Los ojos se le
llenan de lgrimas. La boca se le tuerce hacia un costado y la mejilla
izquierda comienza a palpitarle. Ruborizada. Angustiada, casi sin fuerza
para sostenerme, le pide a la seora que la ayude. Necesito ir a la cocina,
le dice. Y se me estremecen las piernas al or su voz entrecortada, quiero
seguirla, cuando la rodilla se me dobla y slo atino a abrazarme a la
espalda de la seora. Para no caerme. Para no golpearme de nuevo. Quiero
que me vuelva a tomar del brazo, quiero correr a la cocina y decirle que
estoy junto a ella. Pero me quedo all. No s por qu razn me quedo all.
Sostenindome de la robusta espalda de la seora. Con la sensacin en el
pecho de querer gritarle algo, pero las palabras no me salen. Como si ya no
tuviera fuerzas. O s, pero no en este espacio, no en este tiempo. En otro.
Quizs en otro.

La mujer nueva se retira. Parece decirle a la mujer de la casa (creo que se
llama Estela), unas palabras entre dientes. Deben ser viejas amigas. Qu
lstima, deseaba que se quede unos das de visita, como yo. Le pregunto el
nombre y no me dice nada. Qu extrao. Me da un beso y se va apurada.

Estela, cmo se llama su amiga?

Ella me mira fijo. Levanta una de sus cejas tupidas y me toma de la mano.

No lo recuerda, don Natalio? Ella es Laura, su hija.

O slo Laura, lo que dijo despus no logr escucharlo. No me importa.
Qu lindo nombre. Ahora estoy de mal humor. Las arrugas en la piel no me
hacen un intil. Me quiero ir a dormir, me aburre tenerla siempre a mis
espaldas. Ya basta, estoy cansado de fingir. Quiero dormir. Adems quisiera
que usted se calle, tiene una manera insoportable de hablar. Necesito estar
solo. Est usted sorda, no me entiende. Llveme a mi casa por favor. No,
esta no es mi casa, y si vuelve a insistir con esa idea absurda me ir solo
y no la volver a visitar.

Permiso. Esta mesa est mal hecha. Est bien, sostngame el brazo, pero
luego me deja solo. Ya le dije para qu. Quiero dormir. S, otra vez.
Margarita, mi mujer, me espera para la cena. Le dije que tengo una mujer y
tres hijos. Pero qu cosa. Parece mentira cmo pasa el tiempo. Tengo
tiempo para dormir unos minutos y luego partir?, el auto lo dej en la
puerta.

Con el paso lento y pesado camino por el pasillo. Llego arrastrando los
pies con las chancletas casi salidas. La seora no me dice nada. Quiz est
enojada, porque hoy me voy de su casa. Disculpe, yo tengo una familia que
cuidar. Le molestara limpiarme el polvo de los zapatos?

Cristo mo, gracias al cielo que he llegado a la cama. Venzo la cabeza
sobre la almohada y, de lejos, escucho la voz de la seora. Don Natalio,
duerma tranquilo, todo estar bien.

Hasta que ya no la oigo ms. Y la veo a ella. Sin hablarnos, bailamos. Le
oprimo la cintura arrugndole el vestido. Me reta. Y yo sonro. La miro. La
tomo de la mano y la llevo por el camino de tierra. Qu importa si se nos
ensucian los zapatos. De repente, vuelvo a volar como un papel
transparente. Liviano. El viento me lleva. Donde yo quiero. Soy feliz,
aqu, en este tiempo mo.

Decid quedarme un da ms. Algo ocurri, cuando despert todos corrieron
hacia m. Estaba agitado. Me asust. Y vi todo tan claro. Record su
muerte, demasiado triste. Su mirada serena antes de partir. Ahora puedo
deducir que estas personas extraas son mis hijos y mis nietos. Sigo
agitado. Ahora entiendo todo, estoy en mi cama, en mi casa. Laura me da una
pastilla. Ellos me quieren ayudar. Igual que yo les ayudaba cuando eran
pequeos y tenan fiebre. Y lloraban. Eran tan dbiles, yo tan fuerte.
Ahora es al revs. Luego ceno en la cama y vuelvo a dormir. No estoy
preocupado, me siento tranquilo. Feliz. Ya no quiero recordarlo.

Qu hora ser. Debe estar por llegar el medioda, porque la mujer se corri
de mis espaldas y est entrando ese hombre que me palmea cada vez que
llega. Me cae simptico. Viene todos los das. Ser el marido de la mujer.
Y yo qu hago ac. Mejor me voy a mi casa.

Qu hacs viejo!, me grita de repente. Le guio un ojo. Seor Lorenzo,
desea comer algo?, dice Estela (creo que as es su nombre).

Me cost llegar hasta el comedor. Ahora me quedo mirando fijo la pared, no
deseo hablar ni preguntar ms dnde estoy. Yo creo que estar aqu slo por
un tiempo, quiz corto, seguramente unos meses. No ms que eso. Los ojos de
la mujer se me acercan, me miran fijos y sonrientes. Me molesta que tenga
el cabello tan despeinado y la remera fuera de la pollera. Qu estar
haciendo yo ac?

Respiro. Me hundo torpemente en el silln. Y dejo el control sobre mi
falda. Sigo disimulando. No es tan difcil. Mi tcnica es no hablar
demasiado, para que no se den cuenta de que no entiendo nada de lo que me
preguntan, igual estoy de visita, claro, ya me olvidaba. No tengo
obligacin de entender todo lo que dialogan, slo debo escuchar y sonrer.

Ya esper mucho tiempo, tengo que ir al bao. A quin se le habr ocurrido
hacer el bao tan lejos del silln. Usted, puede dejar que orine sin su
compaa? Disculpe, voy a cerrarle la puerta en la cara si no le molesta.
Aqu estoy. Al fin solo.

Necesito reflexionar algunas cosas. Si no fuera porque siento su
respiracin del otro lado, estara sereno. Pero aquel aire violento que
entra y sale de sus narices me impacienta. Estoy bien, le grito. Es una
respuesta que debo darle cada cinco minutos.

Seora, ahora quiero ir a dormir. No es difcil de entender. Est bien,
quiz, duerma demasiado. Pues ese es mi problema. Agradezco que ustedes se
esfuercen por levantarme. No me resulta molesto que me hablen, sonran, o
que me toquen la cabeza. Pero yo me quiero ir a dormir. Gracias.

Pap, vamos. Dormiste toda la tarde, ya es de noche. Levantate papi.
Estamos todos.

Y esta mujer, quin es? Me mira tiernamente. Ser mejor que se vaya y que
me deje dormir. Yo tengo sueo. No s qu decir. Est bien, con cuidado.
Cuando se retire, sigo durmiendo. Seguro que dentro de unos minutos. Y me
vuelvo a dormir. Y vuelvo a soar.

Cul es su nombre?, le pregunto con simpata para que la duea de la casa
vea que soy un visitante corts. Laura, me dice sin sacarme sus ojos verdes
de los mos. Y gira, hacia un costado, la cabeza. Los rulos castaos
acarician mi mejilla.

Estela, cmo durmi anoche papi?, le dice Laura. Bien, no se levant ni
una sola vez, le responde Estela. Si quiere puede tomarse el da franco,
hoy comemos en familia y a la noche se queda mi hermana, le contesta Laura.
Luego le da un dinero, la mujer toma un bolso y saluda a todos.
Incluyndome a m.

Ser mejor que me retire a mi habitacin, para no molestar. Ema, ac est
el abuelo, gritan de lejos. Van a comer en familia. Me quiero levantar,
pero algo me detiene. Una voz tierna, fina y tan suave como el roce de un
algodn.

Abuelo, me volvs a contar la historia de la nona Margarita y la fbrica
de zapatos.

Ella me conoce. Ya estuve demasiado das sin ir a la fbrica de zapatos. Le
pido que se siente a mi lado. Y le hablo al odo.

Qu curioso es el tiempo, don Natalio recuerda las cosas del pasado y no
las del presente. Luego termino. Me siento cansado. Quiero dormir. O mejor,
esta vez, quiero irme, definitivamente.

Me llevas a casa, nena.

sta es tu casa, abuelo.

Nena, llevame a casa. No importa si se me ensucian los zapatos. En casa
hay de a montones.

** rica Rozek
   eri_rozek@hotmail.com
   Escritora argentina (1985). Estudiante de licenciatura en comunicacin
   social, licenciada en ciencias polticas y actriz de teatro. Actualmente
   est escribiendo una novela histrica Leyendas de un funebrero.



=== Poemas      Leticia Herrera ===========================================

*** Y si los dioses

y si los dioses vieran por fin la ruina
de no sernos propicios
si al ocaso llovieras en mi boca
copioso y loco
yo tomara en mis manos el copal
quebrantado al vaciarse
para pegarlo con mis labios

pero saturno a simple vista
no es ms imposible por ahora
lirio destemplado arremeto
solo de piano a dos manos
casa sola de rizos tristes



*** Rompes el yugo

rompes el yugo del desencanto
aunque tu yugo es lo mismo que morir
ensimismada el alma en sus azares
comiendo de la mano que suple
el cianuro exultante y necesario

no me quiero quedar aqu
estoy rota soy espuma sucia
djame los labios intactos
todava me queda una cancin



*** Incongruencias

muda el alma de piel
y el cuerpo
de lo tenso a lo rugoso
de lo inocente a lo perverso

en el camino el jirn
el beso reventado
el refugio del adis
en la mano derecha mientras
la izquierda se acomoda
solicitando un nuevo desengao

todo es fugaz
pasajeros del ltimo andn
nos vemos sin piedad
quedamos muchos
dirase que en este viaje
no hubo sencillamente
vagones para todos



*** Imposible negar el sufrimiento

      El universo no sabe nada: es a lo sumo, un junco pensante.
      (Conde de Lautramont)

tambin los juncos enloquecen
cuando el cisne apura el vuelo
no pueden alzarse
y sin el imposible aletear
colindante del agua turbia
en el suspiro evanescente
de sus talles gimen
noviembre es el mes ms cruel



*** Maleable

de vocacin insular a remolino
me bastan tus ojos rasgando
mi corazn papel de china

atracadero de tus brazos
madero oliendo a su rbol
me apoltronar en la tierra
hasta que vengas

hay rutas de estrellas que nadie sigue
por tres monedas te dir la suerte
Roma esper y hago lo mismo

en el tiempo de las nueces la sed
pero si llama tu voz entibiezco
gacela desprevenida se me doblan las piernas

en el azul imposible armo el olvido
cebra indistinta entre la fronda
rota amanecer cuando tus brazos

** Leticia Herrera
   hojadeoro@yahoo.com
   Escritora mexicana (Monterrey, 1960). Es sociloga, periodista, editora
   y promotora cultural. Ha publicado Pago por ver (1984), Canto del guila
   (1985), Poemas para llorar (1993), Caracol de tierra (1996), Vivir es
   imposible (2000), Hace falta que llueva (2002) y Poemas incompletos;
   1984-2006 (2006).



=== Estamos aqu, o en Jauja?      Orlando Mazeyra Guilln ===============

                                                           A Pas de Jauja,
                                  y a todos los jaujinos que habitan en m.

I

Todos vuelven a Jauja... menos yo, sola decir mi pap mientras
descansaba alegremente en una de las dos mecedoras gemelas que haba en esa
desangelada ramada que era, para ambos aunque ms para l, el bastin del
letargo y la aoranza.

Me hablaba siempre, mezclando ansia y deseo, de un paraje, ahora remoto, de
invencible belleza, magia y colorido en el que l haba crecido: All
aprend todo lo malo, todo lo bueno y todo lo feo... lo agradable y,
tambin, lo insoportable, lo tonto y lo ridculo.

T sabes que fue la primera capital del Per? preguntaba dejando rezumar
un secreto orgullo que modulaba con discrecin su semblante.

Me lo has repetido tanto que prefiero olvidarlo.

Es que, en realidad, muy pocos lo saben, hijo; casi nadie. Y los que lo
saben lo ignoran, o prefieren olvidarlo, como lo haces t.

Estamos en Lima, pap, la nica capital. Lima es el Per. Yo nac aqu,
aqu viviremos; y aqu tambin moriremos: Jauja es tu pasado. Mira para
adelante, ahora sta es nuestra casa!

Todos vuelven a Jauja... menos yo.

Quines son Todos?

Nadie responda sin ganas y cerraba los ojos, como para que nadie, que no
sea l, se asome en lo que pareca ser algo estrictamente privado: su
tierra y sus recuerdos ms ntidos.

Quines eran Todos? Sus familiares? Sus amigos? No lo saba, a veces me
dejaba llevar por la intriga y, con persistencia, reformulaba la misma
pregunta con alguna que otra variante. La respuesta no admita nuevos
esbozos y siempre era terminante (con los ojos cerrados): Nadie.



II

Cuando pap desfalleca, yo estaba poderosamente convencido de que l me
pedira una sola cosa: que lo entierren en Jauja. Pero me equivoqu: no fue
un, sino dos pedidos; y fueron ms simples de lo que yo vaticinaba:

Te pido dos cosas, nada ms, toma nota si puedes, porque t y tu madre no
tienen buena memoria.

Te escucho atento, pap.

Quiero una estampilla de la Mamanchic Rosario.

De quin? pregunt azuzado por mi ignorancia.

Mamanchic Rosario! La patrona de Jauja levant la voz y, por un
instante, pareci recuperarse. Me la pones en el bolsillo de mi camisa,
mirando hacia el cielo... hacia la eternidad...

Qu ms, pap? le preguntaba tomando una de sus temblorosas manos y
tratando de contener el llanto. Pide lo que quieras.

Quiero huaynos en el sepelio. Tu madre sabe cules son los que me gustan.
Es todo: siempre fui un hombre simple y djame decirlo con vanidad.

Si quieres nos vamos maana mismo para Jauja, tal vez ah te recuperas. No
conozco tu tierra. Vamos, pap, quiero conocer Jauja!

No, hijo, a ti nunca te interes mi Jauja... y quiz estuvo bien. Morir
en Lima y as debe ser: todos vuelven a Jauja... menos yo.



III

Dicen que nuestros padres muertos viven en nosotros y que, igualmente,
nosotros, al morir, viviremos en nuestros hijos. Debe ser cierto, porque
desde que muri mi padre siento como, no s, una especie de nostalgia de
Jauja. Ahora tengo una voluminosa coleccin de huaynos jaujinos que
iluminan mis tardes dominicales (el primer par de discos lo compr para el
sepelio de mi padre, tal como l me lo encarg), me enamor del picante de
cuy y del ajiaco de papa. He decorado mi cuarto con una enorme foto de la
Plaza de Armas de Jauja que contemplo arrobado al levantarme, y sobre la
cabecera de mi cama se erige la imagen de la Mamanchic Rosario.

Eso no es todo: acabo de terminar de leer una hermosa novela. Se llama Pas
de Jauja y, gracias a esta extensa lectura, ahora hago lo que deb hacer
hace mucho: viajar a Jauja en busca de mis races.

Ya falta poco, afirma la seora del asiento delantero y siento que la
emocin y la pena se confunden con la altura y me desestabilizan. En menos
de una hora llegar y todo habr terminado (o, quiz, recin ahora
comenzar). Siento como si ya hubiera venido antes, tal vez es pap que
est dentro de m... o tal vez todo esto sea slo una mentira que trato de
sostener como sea para soportar su muerte. No lo s. Pero ahora ya s
quines eran Todos, esos Todos a los que se refera mi viejo:

Todos vuelven a Jauja... menos yo.

Esos Todos eran sus Recuerdos. Todos volvan a Jauja menos l: porque esa
crcel que era su cuerpo no lo dejaba escapar de esa Lima en la que siempre
se sinti un forneo, un convidado de piedra.

Ahora ya nada le impide volver, porque ese cuerpo esa prisin se
extingui para siempre: l ya volvi (y volver conmigo), l ya est en
Jauja (y arribar conmigo).

Pap: ests ausente y, a la vez, presente. Eres nada y, a la vez, todo.
Ahora eres eternidad y Jauja el punto de encuentro, el epicentro de tu
universo espiritual donde, inagotables, estallan los recuerdos que
alimentan tu mi alma.

Estamos aqu, o en Jauja? me pregunta mi mam al despertar. Me quedo
callado. Le acomodo el chal y le alcanzo una revista para entretenerla y,
as, evitar una respuesta desafortunada que disipe su perplejidad.

** Orlando Mazeyra Guilln
   mazeyra@gmail.com
   Escritor peruano (Arequipa, 1980). Estudi en el colegio De La Salle y,
   posteriormente, en la Universidad Catlica de Santa Mara (UCSM,
   http://www.ucsm.edu.pe), de Arequipa. Ganador del primer Concurso
   Nacional Universitario Nicanor de la Fuente (Nixa) 2003, organizado por
   la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG,
   http://www.unprg.edu.pe), de Lambayeque, con su novela corta Todo
   comenz en la Universidad. Artculos suyos han aparecido en el diario El
   Pueblo (http://www.elpueblo.com.pe), de Arequipa, en la revista de
   poltica y cultura Espergesia
   (http://www.unsa.edu.pe/publicaciones/espergesia), en el diario
   Liberacin (http://www.dialiberacion.com), de Lima, la Biblioteca
   Virtual Miguel de Cervantes (http://cervantesvirtual.com), de Espaa, y
   las revistas El Hablador (http://www.elhablador.com, Lima, Per), Voces
   (http://www.revistavoces.com, Madrid, Espaa) y El Parnaso
   (http://www.revistavoces.com, Granada, Espaa), as como en el Proyecto
   Quipu: Literatura descentralizada (http://quipucuentos.blogspot.com),
   que promueve Gustavo Favern Patriau y en el Proyecto Sherezade
   (http://quipucuentos.blogspot.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://orlandomazeyra.blogspot.com.



=== Poemas      Mnica Galleano Lehmann ===================================

*** Es el viento

El viento entra
sin permiso a casa
y husmeando cada rincn
adivina qu se cuece.

Urde fbula e incienso
ornamenta las ventanas
y se entrega a celebrar
su fervor en las almohadas.

Se despide con un himno
y se cuela entre las rajas
a integrar desde el jardn
el requiebro de fantasmas.

Diana despunta en agraz
y con su luz en enaguas
indaga...

Nada        nada sucede

es slo el viento que pasa.



*** Oda a la madre

Hecha de tierra
          y agua
eres
argamasa de fuego
granos
            leche.

Todas las sendas
parten de ti y regresan
a dormir una ancha siesta
y tornarse
nias en tu vientre.

Vestigio divino
puerta abierta
nfora de esperanzas
empedernida sombra
que proyecta mi alma, eres.

Hilandera
de las hebras del destino

arropas con tu manto
nuestras fras soledades
del destierro.

Madre
slo el amor
te habita
slo el barro
te comprende

slo tu recuerdo
puede
devolvernos el tiempo
que nos quit el espejo.



*** Sol vaco

      A Capilla del Monte,
      El da de nuestra partida

Un sol vaco
Se desgaj del ocaso.

Su luz metlica
lami el paisaje
y rastre una a una
las huellas de sus moradores

Al constatar el xodo
se abism
en la sima de la noche
con un grito desolador.



*** Contigo...

      Para mi hijo Andrs

se desmigajan
los balbuceos del tiempo
cuelan tu infancia
las grietas de mis senos

sustrae momentos
el carilln del recuerdo
intenta apresar
el segundo travieso

aguardo en silencio

endejas       gateos

Indago
 en tus ojos

        santa me advierto.

** Mnica Galleano Lehmann
   monicagalleano@gmail.com
   Escritora argentina (1963). Reside desde 1996 en Repblica Dominicana.
   Es asistente del padre Rector de la Baslica-Catedral Nuestra Seora de
   la Altagracia. Coordina el taller literario Jos Audilio Santana, en
   Higey, y es dirigente nacional del Ateneo Insular. Fue conferencista en
   la VIII Feria Internacional del Libro en Santo Domingo (2006). Ha
   publicado los poemarios Romper aguas (Editorial Lerner, Crdoba, 1991),
   La noche entera (Editorial Argos, Crdoba, 1995) y El sptimo candado
   (Editora Amigos del Hogar, Santo Domingo; patrocinado por la Universidad
   Catlica del Este). Adems tradujo del francs al espaol el poemario Le
   Soleil au Nord, de Marie Claude Wernertt Garson.



=== La fobia      Ricardo Martnez-Mora ===================================

Ya la peste no se toleraba. Era lgico: tres semanas sin la ducha diaria
haran lo mismo en cualquier cuerpo.

Cuando la esposa lo mand a baarse con aquel carcter de ultimtum,
Ildefonso no pudo sino aceptar, no sin antes refunfuar con los dientes
apretados, aunque a sabiendas de que esa reaccin de malcriado era un
reflejo de tantos aos a todo lo que le deca la mujer, y no una negativa
real a la orden dada.

Desde haca algn tiempo atrs, Ildefonso haba empezado a sentir algo muy
raro cada vez que se dispona a su ducha diaria. Era muy tenue al
principio; tanto, que l mismo no poda precisarlo. Sin embargo, a medida
que empezaron los aos a hacerse sentir y a manifestarse con todo su
esplendor y sus miserias, la misma situacin lo oblig a investigar de
dnde le vena esa sensacin tan desagradable que le ocupaba todo el pecho
y la parte superior de las piernas, cada vez que se dispona a asearse.

Poco a poco fue descubriendo aquello que aterraba su ser hasta lo ms
profundo: era una fobia. Al menos as la defini el doctor, uno de tantos,
de aquellos que ven la cabeza, o mejor cabra decir: la mente.

Dicho psiclogo en particular (cabe destacar que no haba dinero para
tratarse con un psiquiatra y esa fue la razn por la cual Ildefonso acept
la oferta del orientador del liceo en donde estudiaba uno de sus sobrinos,
y que result ser psiclogo) lo defini como una fobia, trmino que no le
desagrad a Ildefonso ya que pensaba que, de tener algo, alguna patologa,
era mejor que fuera rimbombante, algo as como una fobia o un sndrome, sin
importar el significado real de la palabra. Total, lo importante era el
sonido de la misma y la prestancia que pudiera dar en algn momento en que
se necesitara hacer referencia a dicha situacin. Definitivamente, tener
una fobia era ms sonoro que un simple resfriado o alguna miserable y poca
advertida alergia.

Efectivamente, despus de hacer unas pruebas y someter al paciente a
descifrar unos cuantos dibujos aleatorios y de total mal gusto, el
diagnostico oficial del doctor fue: Seor Ildefonso, usted lo que tiene es
una fobia y de las buenas.

Eso de las buenas le son muy extrao a Ildefonso, ya que no saba qu
era exactamente lo que quera decir el mdico, debido obviamente, a lo
ambigua de la expresin.

Qu quiere decir exactamente con eso, doctor?

Lo que le dije, joven, usted sufre una fobia muy fuerte que hay que
tratarla con mucho cuidado.

Fobia? y qu cosa es eso?

Bueno, no voy a explicarle con tecnicismos. Lo que importa, en todo caso,
es que usted padece de un temor, un pnico, un terror desmedido a una cosa
muy comn, de uso diario, y necesito saber por qu.

Ya Ildefonso se haba empezado a dejar caer de la silla, escurrindose muy
poco a poco, como haca siempre en los momentos de angustia. Qued casi al
borde de la misma, a milmetros de caerse. All, pregunt de nuevo:

Doctor, pero, es definitivo el diagnstico? siempre supuso que era eso a
lo que le tema, pero la confirmacin cientfica le impact de gran manera.

Sin lugar a dudas, joven.

En el camino hasta su casa, no recordaba con exactitud lo que el doctor le
haba dicho, mucho menos el tratamiento. Todo eso haba pasado a un segundo
plano cuando por dentro, en todo su pecho y la parte superior de las
piernas, le haba empezado un cosquilleo y una sensacin de vaco que eran
las tpicas seales del pnico que estaba a segundos de distancia. Como una
migraa amenazante, cuando la cavidad de su pecho y la seccin entre las
rodillas y las ingles se llenaban de aquella ansiedad que tanto conoca, la
inminencia del ataque de pavor era indiscutible y casi siempre imparable.

Cuando lleg a su casa la mujer estaba en la cocina preparando el almuerzo,
que evidentemente, por el olor, sin lugar a equvocos, era un arroz con
pollo, y si todo sala como lo haba previsto la hacendosa esposa, quedara
de concurso gastronmico. Ildefonso atraves la sala a paso redoblado, muy
similar a aquel de los que practican caminata olmpica.

Durante el trayecto desde la oficina de orientacin del liceo Tefilo
Gallo hasta su hogar, Ildefonso no haba hecho otra cosa sino pensar en lo
que vena, ya que el diagnostico que le haba dado el galeno se mezclaba
como agua y harina con el ultimtum que le profiri la esposa y el
resultado era una ansiedad y un miedo tan poderoso como su misma fobia.

En el momento en que cruzaba el umbral de la sala y se diriga al bao, la
mujer se percat de su presencia y sin volver su mirada hacia l,
concentrada en una masa amorfa de color amarillo ocre que bata
afanosamente, le dijo con tono neutral pero muy firme: Ya sabes lo que te
dije. No quiero sorpresas.

Ildefonso, mientras sala del umbral de la sala, oy las palabras que su
esposa vomitaba y ms que las palabras, el tono y la intencin con la que
su propia mujer lo haba puesto entre la espada y la pared. Hizo caso omiso
a lo que acababa de or y con el mismo impulso que traa, sigui hacia lo
que podra ser su destino final.

Era definitivo, tena que superar ese miedo o mejor dicho, esa fobia,
porque de lo contrario no podra seguir con Julieta, su mujer, la que lo
amaba o al menos pretenda hacerlo. Alguna vez oy que los miedos haba que
enfrentarlos, ya que era la nica manera de vencerlos y eso precisamente es
lo que Ildefonso se dispona a hacer: enfrentar su mayor miedo, su terror,
su pnico paralizante, su fobia.

Abri el bao y all estaba, escondido tras la cortina pero latente, como
siempre, como todos estos aos. Ildefonso se quit la ropa lentamente pero
no tanto, lo suficiente como para asimilar el proceso y a la vez, darle un
toque masoquista a todo el ceremonial.

Al cabo de un rato, se encontraba como su madre lo haba parido, aunque sin
los cuatro dientes con que naci, segn cuenta su madre, ya que en aquel
accidente en la playa, los cuatro dientes frontales, dos arriba y dos
abajo, le salieran volando de la boca de la manera ms difana y limpia.
Desde ese entonces, maldijo el haber nacido con esos cuatro dientes ya que
segn l, esa era una maldicin que haba heredado de uno de sus ancestros
espaoles y que por alguna razn que an desconoce la familia, lo odiaba a
muerte.

Ya completa y antiestticamente desnudo, pens unos minutos antes de hacer
lo que tena que cumplir, medit en aquellas sabias palabras, aquellas de
enfrentar los miedos para vencerlos y empez lo que se podra llamar: el
comienzo del fin.

Con el marco del desorden hecho por la ropa en el piso, los zapatos y la
camisa en frontal desafo a la esttica, junto a los pantalones, las
medias, el reloj y un par de papelitos doblados y olvidados en uno de los
bolsillos del pantaln, Ildefonso abri ambas llaves del agua para
enfrentar el miedo de su vida, al menos con agua tibia. Al calentarse el
agua lo suficiente como para desplumar a cualquier ave comestible en
vsperas de banquete, ingreso a la ducha. Empez a empaparse rpidamente.
Con la misma vehemencia con que se mojaba, se enjabonaba todo el cuerpo,
tan rpido como podan sus manos, todo con el fin de salvar esa prueba y
dominar de una vez por todas ese pnico que lo persegua desde haca un
largo tiempo y fue all donde empez el infierno. No poda ser en otro
momento, tena que ser cuando el jabn chorreaba por todo el cuerpo, en que
la maldicin que lo haba atormentado desde haca tantos aos y que poco a
poco haba ido en aumento hasta llegar a ese punto determinante se hizo
manifiesta, y pas lo que Ildefonso jams pens que sucedera a pesar de la
lucha que estaba dispuesto a dar.

Poco a poco, mientras trataba de ver en los pocos momentos que el agua
dejaba un haz de visibilidad mientras caa a raudales por su cara,
Ildefonso vio con pnico cmo sus pies se derretan y se iban colando a
travs del drenaje, poco a poco al principio y con ms velocidad a medida
que avanzaban los segundos.

Eran curiosas las formas que se dibujaban con la mezcla de la mugre que
sala del cuerpo de Ildefonso, la sangre que brotaba de sus extremidades y
por supuesto el jabn. Las tres sustancias, sumadas al giro natural de los
lquidos que se descartan por los drenajes, hacan las combinaciones
visuales ms excntricas que Ildefonso hubiese podido ver en circunstancia
alguna. A pesar de lo que pasaba, no senta dolor, aunque el vaco maligno
haba empezado a ocuparle las entraas. Poco a poco, la ansiedad se
multiplicaba y ya Ildefonso iba por la mitad de los muslos. La combinacin
de sustancias era aun ms fuerte ya que la masa de los pies, que fue lo
primero que Ildefonso vio desaparecer por el desage, es mucho menor que la
masa de los muslos. Poco a poco, la maligna y furtiva succin estaba
llegando a la cadera y fue all que Ildefonso pens por primera vez que
morira si no haca algo.

Demasiado tarde, mientras pensaba en lo que pudiera hacer para salir de ese
hmedo y extrao atolladero, ya el drenaje se haba tragado hasta la mitad
del pecho, e Ildefonso no slo estaba mudo de la impresin sino que all se
dio cuenta de que, a pesar de que el dolor empezaba a merodear la escena,
estaba venciendo el miedo al drenaje del bao, y justo cuando se dispona a
gritarle a Julieta, su mujer, la buena noticia, termin de sucumbir la
cabeza entera a travs del desage de la ducha, dejando una pasta
multicolor, llena de pelos, alrededor del pequeo hoyo de metal que
instantes antes haba engullido completamente a Ildefonso.

Julieta no se molest en avisarle a su marido que la comida estaba lista,
ya que segn ella el olor a arroz con pollo sera suficiente para atraerlo
a la mesa como mosca hambrienta, pero, en vista de su ausencia, se acerc
hasta el bao y al ver la puerta abierta, entr llamndolo: Ildefonso,
Ildefonso, Dnde te has metido?.

** Ricardo Martnez-Mora
   rjmartinez@prodigy.net
   Msico y escritor venezolano (Valencia, 1969). Reside en Miami, Florida
   (EUA). Inici su carrera como msico profesional a mediados de los 80
   desempendose como instrumentista, arreglista, productor y compositor.
   Ha recibido 3 nominaciones y 2 galardones por parte de la Recording
   Academy (Grammy, http://www.grammy.com) en EUA. Particip en el taller
   literario Entrelineas dictado por el escritor peruano Jorge Eduardo
   Benavides (http://www.jorgeeduardobenavides.com). Es autor de las
   novelas La tercera cara de la moneda y La nueva agencia, as como del
   libro de cuentos Historias de un mundo redondo. Todas sus obras
   literarias an se mantienen sin publicar. Mantiene una pgina personal
   en http://www.ricardomartinez.com.



=== Hombre sin alas      Paolo Astorga ====================================

      (Nota del editor: el joven escritor peruano Paolo Astorga [Lima,
      1987] es el editor de la revista digital de creacin y opinin
      literaria Remolinos [http://www.remolinos.ar.gs], y prepara, segn l
      eternamente, la salida de su poemario Aves en la piel. Los poemas que
      presentamos a continuacin corresponden a su plaqueta Hombre sin
      alas).

*** Con los ojos cerrados

Camin por angostas calles
y de su estmago salan las palabras ahogadas
mientras la luna elctrica
lo llamaba lentamente.
Una banca embarrada de sudor
una tarde entreabierta que se acercaba a sus prpados
una lgubre voz que lo apualaba en silencio.
Mientras su reflejo era la punta del cristal roto,
la memoria
se quemaba entre papeles viejos y amarillos.

Sus entraas an reflejaban la luz que no apagaron los escombros exhibidos
bajo difusos hombres con la boca tapada
con las manos maniatadas
por sus propios temblares estriles.

Slo un cobarde ocano que acechaba un corazn
entre las piedras
un vacuo sonido
que asfixiaba los ojos
cerrndolos lentamente, donde comenzaba la avenida
y se descolgaba el telfono.



*** Rock del hueco

      Baila hasta que la muerte te llame
      y diga suavemente entra
      entra en el reino del rock and roll.

      Leopoldo Mara Panero

Arrancan sus cabezas y deslizan sus pmulos verdes
a una jarra de lquidos rojos.
No se debe mirar los rostros
            escribir con un cuchillo y pelar sombras
escuchar gritar las ratas y pisar las piernas negras de una cucaracha.

No se debe tener hambre
slo ponernos el traje negro besar la calavera
escupir sobre el cadver y bailar sin acercarse
sin mirar los rostros.

Acustate entre la amarilla soledad de tus pies
y sintate sobre la silla blanca que te besa el cuello,
                   tus lgrimas esclavas
se las devoran los espejos
                   tus lgrimas esclavas
se secan en el alcohol hirviente, donde todas las sombras se preguntan
dnde se acaba este campo desolado,
ms all del horizonte
a slo tres dedos de tu nariz que sangra
aserrando siempre tus afligidos pasos metlicos.



*** Desvelos

Derretidas imgenes de sal posan tu piel sobre una tela celeste.

El cielo revuelto olfatea la derrota de su cuerpo
y aborta sus nubes hacia nuestros pechos.

Sentimos fro bajo el pasto secreto de los nombres,
sobre gemidos de una boca encarcelada, sola, sin ms adonde ir.

Aquellos frgiles corazones que explotaron al tapar la herida del planeta,
intiles intentos por cambiar nuestra piel a marrn.

Podridos cimientos rugen los columpios de la tarde,
debajo de un cuerpo an tierno,
donde las aves se quitan el pico.

Dobladas espadas como un par de monedas calientes
fundidas a una estatua de lgrimas gastadas por los sueos.

Un sueo en el interminable silencio de nuestras manos,
y debajo de todo,
un poema exacto que alla su gloria tendido entre gusanos.



*** Poema a un hombre sin alas

Volv a mirar la piedra en el agua
a escupir sobre mi sombra,
y jams
jams pude quitarme la piel
para abrigar tu ceniza.

Mis sueos ahora se hunden en el agua
los oigo gritar
revolcarse de dolor
hasta volverme sordo
a veces
un hombre intil
que da vuelta a la esquina.

** Paolo Astorga
   das_adler@hotmail.com
   Poeta peruano (Lima, 1987). Es tcnico en diseo web. Textos suyos han
   sido publicados en Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), Ser
   Poeta (http://www.serpoeta.com), Tu Breve Espacio
   (http://www.tubreveespacio.com), Oxigen (http://www.revistaoxigen.com) y
   Liceus (http://www.liceus.com), as como en la antologa Reflejos del
   alma. Mantiene en Internet la revista digital de creacin y opinin
   literaria Remolinos (http://www.remolinos.ar.gs).



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== En una cama bajo la sbana blanca =====================================
=== Andra Rotaru, andrarotaru@yahoo.com ===================================

      Poesa
      Editura Vinea (http://www.avangarda.ro/vinea%20index.html)
      Bucarest, Rumania, 2005
      86 pginas

Crean que yo era surrealista, pero no era as. Nunca pint sueos, pint
mi propia realidad. Blandiendo como epgrafe esta cita de la artista
mexicana Frida Kahlo se inicia ntr-un pat sub cearsaful alb (En una cama
bajo la sbana blanca), de Andra Rotaru (Bucarest, 1980), un recorrido
potico por la obra y la dimensin humana de quien fuera una de las ms
importantes artistas contemporneas, a la par de una de las personalidades
ms singulares de la historia americana reciente.

Calificado por su autora como un poemario experimental, En una cama bajo la
sbana blanca es un intento de Rotaru una poeta joven pero con una slida
carrera, reconocida por el suplemento cultural de la revista 22
(http://www.revista22.ro) como una de las ms sobresalientes de su pas
por interpretar las pulsiones existenciales que caracterizaron la vorgine
de Frida, y que marcaron con vehemencia su trabajo artstico.

Pese al profundo abismo cultural entre Mxico y Rumania, la poeta ha podido
maniobrar con eficacia a travs de la simbologa de la artista. As, el
libro es un homenaje y a la vez una exploracin por los temas icnicos de
Frida Kahlo: la muerte, la mutilacin del cuerpo, la expresin de
sentimientos a travs de la exposicin de los rganos, la sexualidad
desinhibida que trasciende los gneros.

A travs de Rotaru, Frida reconoce la coyuntura accidental en que su vida
se convirti en una guerra a muerte contra la muerte: he recibido un apodo
/ al poco tiempo de nacer / en una encrucijada que / me ha deformado. Luce
orgullosa su feminidad, suficiente indicio de belleza para una mujer que
aprecia su espalda deformada como una expresin de singularidad: soy fcil
de reconocer / soy una belleza viva en colores / una atraccin por la
calle.

Como en uno de los descarnados cuadros de Frida, el lector de En una cama
bajo la sbana blanca asistir con frecuencia a la descripcin del horror:
el placer es ligero / he tenido / amigos igual de jvenes que yo / /
caminbamos, / alrededor se reunan ecos y sonidos / / soy fotografiada en
el momento del accidente. columna vertebral / se me sale. se extiende al
lado de los dems. Rotaru, con la voz de Frida, convierte sus mltiples
visitas al quirfano en un baile de mscaras en el que participan
doctores, cuchillos / recortes en lencera oxidada / la cual erosiona el
hueso / / me beso en la boca con los carniceros / los cuales cercenan las
flaquezas en una mesa gigante / tan grande como el mundo.

Tambin se ocupa Rotaru del deseo persistente de Frida de arribar a la
maternidad: intento hacer un nio gigante / que me llene el vientre / que
est vivo, entre los muros de adentro de la pelvis. O de su mtica
relacin con Diego Rivera: habito en un nido azul / mi marido / se ha
arreglado uno grande / en el cual yo entro raramente / / somos una pareja
nmada / un topo que escarba continuamente / en un medio nuevo en el cual /
me expreso / violento.

La experiencia del suprarrealismo congnere de Frida Kahlo, nos ha
escrito Rotaru al describirnos su libro por correo electrnico, me ha
abierto un puente hacia elementos culturales nuevos, en las cuales el poder
artstico de mi imaginacin ha encontrado una correlacin en la obra de
esta artista, en el espacio enriquecido con smbolos, paletas coloristas y
la vivacidad del espritu mexicano.

Psicloga graduada en la Facultad de Psicologa y Ciencias de la Educacin
de la Universitatea Bucuresti, y con estudios en la Academia de Artes
Plsticas Luceafarul y en el Colegio de Artes Plsticas Nicolae Tonitza,
Rotaru ha publicado poemas y artculos en las antologas Literatura
potentiala 01 (Vinea, 2005) y Colocviile tinerilor scriitori, de la Unin
de Escritores de Rumania (Brumar, 2006), as como en revistas literarias de
su pas y de Espaa como Timpul, Versus/m, Dacia literara, Hyperion,
Convorbiri literare, Cronica, Tribuna, Ziua literara, Tomis, Vatra,
Euphorion y otras.

Con este libro, Rotaru ha recibido hasta ahora cuatro de las distinciones
ms importantes para autores jvenes en su pas: el premio de la Unin de
Escritores de Sibiu, los premios nacionales Mihai Eminescu y Tudor Arghezi,
y el premio de la Asociacin de Escritores de Bucarest, todos galardones en
los que participan peras primas. Adems fue nominada a los premios de la
Unin de Escritores de Rumania en el mismo rubro.

En ocasin del centenario de Frida, que se cumplir el prximo 6 de julio,
Rotaru se encuentra en la bsqueda de un editor que publique en espaol
este libro que ha tenido tanto xito en Rumania. La traduccin a la lengua
de Cervantes ha estado a cargo del escritor, traductor y msico ecuatoriano
Wladimir Pesantez (Quito, 1967), quien ya en 2002 present la traduccin
del libro De latn a rumano, un estudio histrico de Marius Sala sobre la
lengua rumana de temtica romnica.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

...la poesa es / un relmpago maravilloso, / una lluvia de palabras
silenciosas, / un bosque de latidos y esperanzas, / el canto de los pueblos
oprimidos, / el nuevo canto de los pueblos liberados.

      Javier Heraud, Poesa completa (1989).
      
      

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