
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 164
	   ~~~~~~~~~~~		    =======================================
	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
	   ~~~~~~~~~~~		    =======================================
	   ~~~~~~~~~~~			       21 de mayo de 2007
	   ~~~~~~~~~~~				11 ANIVERSARIO
	   ~~~~~~~~~~~
	   ~~~~~~~~~~~			 LETRALIA, Tierra de Letras, es
	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
	   ~~~~~~~~~~~			   Usted puede enviarnos sus
	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
	   ~~~~~~~~~~~			 literario a info@letralia.com
	   ~~~~~~~~~~~		~		       *
	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
	 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Salud, Jorge Gmez Jimnez.                            | Editorial
							 |
Ciencia ficcin venezolana. / Amates y tepalcates. /	 | Breves
Kanel en el Celarg. / Poesa en El Escorial.		 |
							 |
La Tierra de Letras saluda a la Tierra de Letras. La	 | Material
gente linda, Gladys Abilar. / Cundo hall el	 | especial
territorio de letras?, Beatriz Badaui. / Mejores	 |
tierras, C. A. Campos. / Cuando descubr Letralia,	 |
Estrella Cardona Gamio. / Un puente, un hogar, un	 |
amigo, Domnico Chiappe. / La edad de los perros,	 |
Leopoldo de Quevedo y Monroy. / 45 grados al sur,	 |
Teodoro Frejtman. / Alegre misiva para Jorge Gmez	 |
Jimnez, creador y auriga de once prsperos aos de	 |
Letralia, Luisa Futoransky. / Parte de mi vida,	 |
Nesfrn Antonio Gonzlez Surez. / Intraterrestres,	 |
Jorge Guitart. / Letralia, Nohem Hinojosa Lizrraga.  |
/ Letralia imaginada, Martha Beatriz Len. / Pequea  |
ancdota para el festejo, Patricia Lorenzo. / Once de  |
Letralia, Dixon Moya. / Sorpresa familiar, Carmen	 |
Alida Mndez. / Nacionalidad reasumida, Julio Csar	 |
Parissi. / Prehistoria personal, Rolando Revagliatti.  |
/ Carta al jefe de estacin, Anglica Santa Olaya.	 |
							 |
Crean en Mxico el Premio de Poesa del Mundo Latino	 | Noticias
Vctor Sandoval. / Fernando Vallejo renuncia a su	 |
nacionalidad. / Ivn Cabrera Cartaya gana el Premio de	 |
Poesa Juan Ramn Jimnez. / Festival de literatura	 |
ertica en Cuba renuncia al erotismo. / Espaa publica	 |
en Internet ms de 20 millones de archivos histricos. / |
La peruana Blanca Varela gana el Premio Reina Sofa de	 |
Poesa. / Celebran en China coloquio sobre poemario de	 |
Wilfredo Carrizales. / Premio Fernando Lara para Jess	 |
Snchez Adalid. / Juan Mars preside el jurado del	 |
Premio Tusquets Editores de Novela. / Inauguran IV Feria |
Internacional del Libro de Panam. / Falleci la	 |
escritora venezolana Elizabeth Schn. / Editorial cubana |
rescatar literatura infantil de Amrica Latina. /	 |
Presentarn en Madrid novelas de Isaac Goldemberg. /	 |
Congreso de Escritores Literatura Viva celebrarn en   |
Salta. / Expondrn en Ciudad de Mxico fotografas de    |
Juan Rulfo.                                              |
							 |
La leccin de Andrs Bello, Manuel Cabesa. / Por los  | Artculos y
caminos del Homosapiens, Manuel Zapata Olivella. /	 | reportajes
Entre parntesis, amor, de Rolando Gabrielli. Del	 |
poeta naci el amor, que creci y se hizo poema, Fedor  |
Garca Luna. / Los descendientes de Babel, Daniel	 |
Navarro. / Crtica a la biologa pura, Miguel A.	 |
Schmucke P.						 |
							 |
Evelio Rosero Diago: Desde la paz preguntan por	 | Entrevistas
nosotros, John Jairo Junieles. / Leonardo Maicn, un	 |
narrador apasionado por la historia: El escritor es un  |
cronista de su poca, Rafael Ortega. / Efraim Medina  |
Reyes: Mi mayor fracaso es no tener un hijo, Juan	 |
Ensuncho Brcena.					 |
							 |
Retorno al problema del anonimato, Musa Ammar Majad. / | Sala de ensayo
Papel de Estraza siglo XX: la poesa de Zoila M. Cuevas |
Paralizbal, Juan Carlos Hernndez Cuevas. / Una	 |
transformacin inconclusa, Giovanni Gonzlez Arango. /  |
							 |
Poemas de Leonardo Hernndez Cala. / El olor de las	 | Letras
nubes, Sergio Llorens. / Poemas de Jenny Levine	 |
Goldner. / Destiempo (Nuestra casa era un nido, donde	 |
las aves solan no encontrarse), Piera Pallavicini. /	 |
Manhattan en la caverna, Dinapiera Di Donato. / Tres	 |
relatos de Roger Ferrer Ventosa. / Seico de versos	 |
hipotticos, Adriana Lamela. / El Valle de Virginia,  |
Mara Elvira Gonzlez. / Poema para Mara, Nuo	 |
Aguirre de Crcer. / Y todo por el merengue, Paula	 |
Winkler. / Cabalstica (extractos), Ulises Varsovia. / |
Tarde en la Neue Pinakothek, Anda Butoiu. / Desecho e |
izquierdo, Rolando Revagliatti. / El cuento pstumo,  |
Usbaldo Volcn. / Poemas de Graciela Rodrguez Sena. /	 |
Un caso de celos, Ricardo A. Halperin.		 |
							 |
Antonio Gala.                                            | Post Scriptum
							 |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Salud      Jorge Gmez Jimnez ========================================

En cada aniversario de Letralia nos gusta, despus de la publicacin de la
edicin correspondiente, reunirnos con amigos a rendirle tributo al vicio
de la memoria. A lo largo de estos once aos han sido muchas las historias
de buen y mal talante que se han cobijado bajo la piel arenosa de la Tierra
de Letras, y ya es inevitable hacer un balance de todo ello disfrutando los
buenos recuerdos y aprendiendo de los malos.

Hace once aos no queramos siquiera asegurar nada, como declaramos en
nuestro primer editorial (http://www.letralia.com/01/index.htm#edit.htm).
Qu paso en firme podamos dar entonces? Letralia era apenas un sueo, una
aldea de veinte casas de barro y caabrava, una idea que se alimentaba de
la insolencia de nuestra juventud y del entusiasmo de tener a nuestro
alrededor a una docena de suscriptores primigenios. Hasta la forma como
accedamos a Internet era un catlogo de procedimientos artesanales y
engorrosos que, por fortuna, buena parte de nuestros lectores actuales no
llegaron a sufrir.

Tan slo anunciaremos que nuestra intencin es apoyar a la literatura como
arte, sin mayor complicacin y sin el absurdo del compromiso, decamos en
ese primer editorial, y era una suerte de disculpa por nuestro atrevimiento
de querer publicar, en un medio entonces considerado fro, lo mejor de la
literatura desconocida en espaol. No sabamos por aquellos aos que el
aliento nos alcanzara para tanto y que el otrora fro medio que habamos
escogido para darle cauce a nuestras ideas se convertira en uno de los
escenarios ms importantes para la difusin del trabajo de los escritores
hispanoamericanos.

Como en toda edicin aniversaria, la que usted est leyendo en este momento
es un alto en el camino para apreciar cunto hemos avanzado. Es por ello
que hemos querido ofrecer a nuestros lectores una serie de historias de
algunos de los autores que, durante poco ms de una dcada, nos han ayudado
a soar este sueo. Nuestro especial de aniversario, La Tierra de Letras
saluda a la Tierra de Letras, est compuesto por el testimonio de varios
viajeros que, tras vagar por los inconmensurables ocanos de Internet,
echaron anclas en Letralia y se sentaron con nosotros alrededor del fuego.

Once aos despus de su primera edicin, Letralia puede desprenderse de la
modestia y ostentar su ms de centenar y medio de ediciones, sus libros
digitales, su presencia como enlace en ms de trescientos mil recursos a
nivel mundial y, lo ms importante, el trabajo sostenido que nos ha
permitido reunir en un solo lugar las letras y el bagaje de ms de mil
trescientas personas que expresan sus sueos en espaol. Es con ellos, y
con los miles de lectores que nos han seguido todos estos aos, con quienes
esta noche compartiremos el calor, el cielo y la tierra de la Tierra de
Letras para alzar nuestras copas y, prestos a la ebriedad, brindar al
unsono: Salud!

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Ciencia ficcin venezolana. El nmero 15 de Erdano, la serie de libros
digitales de la revista de ciencia ficcin Alfa Eridiani, presenta a sus
lectores la antologa Lo mejor de la ciencia ficcin venezolana, en lnea
desde el pasado 14 de mayo. La lista de autores incluye a William A.
Trabacilo, Susana Sussmann, Ermanno Fiorucci, Iliana Gmez Berbes, Jorge
de Abreu, Julio Nicols Camacho, Marcos Molero, Ronald R. Delgado C., Juan
Carlos Aguilar y Jorge Gmez Jimnez, todo con ilustraciones de Juan Raffo.
La antologa se distribuye en forma de un archivo .pdf de 84 pginas y poco
ms de 2 Mb. Erdano es una iniciativa del editor de Alfa Eridiani, Jos
Joaqun Ramos, nacida de la necesidad de reunir textos de largo aliento en
volmenes unitarios, y se inici con Extrao Buenos Aires, una coleccin de
cuatro cuentos de Franco Arcadia. En Erdano se ha difundido la obra de
diversos autores, y algunos nmeros especiales han reunido a varios de los
exponentes de la narrativa de ciencia ficcin en los pases
hispanoamericanos como Cuba, Colombia, Per, Argentina y ahora Venezuela.
http://dreamers.com/alfaeridiani/marcos/eri15.html

Amates y tepalcates. Los amates son pinturas realizadas en amate, que es un
nombre derivado de la palabra amatl que en el idioma nhuatl significa
papel. Dicho papel sigue siendo elaborado conforme a la tcnica
prehispnica y sobre l, los artesanos plasman motivos florales, aves y
animales estilizados, as como escenas de fiestas y la vida cotidiana. Los
tepalcates son literalmente pedazos de piezas de barro y por extensin
objetos de ese material y cermica, mucha de sta muy apreciada tanto en
Mxico como internacionalmente. La muestra Amates y tepalcates, de
artesana popular mexicana, ser inaugurada este martes 22 de mayo a las
7:30 de la noche en el Espacio Cultural Pedro Pramo de la Embajada de
Mxico (Espaa y San Rafael) en Asuncin, Paraguay.
http://www.embamex.com.py

Kanel en el Celarg. En el marco del Ciclo de Expresiones Musicales que
desarrolla el Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg),
este martes 22 se presenta, a las 8 de la noche, la agrupacin musical
Kanel, en un concierto que tendr como escenario la Sala de Teatro 1 de la
Casa de Rmulo Gallegos, en Altamira (Caracas). Kanel fue fundada el 3 de
agosto de 2002 y es una agrupacin de estilo antillano contemporneo,
especialista en el reggae, comps y msica caribea, aparte de contar con
un gran repertorio de versiones de msicos como Bob Marley, UB 40 y Alpha
Blondy, entre otros. Kanel est dirigida por Adely Jeune, quien adems es
tecladista, y en sus filas se encuentran tambin Jean-Guyvens Domoni, Peter
Oliver, Frantz Mse, Camille Chery, lvaro Parra, Estival Jean y Manuel
Barrios. La entrada oscila entre 15 y 20 mil bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Poesa en El Escorial. Del 25 al 30 de junio se dictar en Madrid el curso
Poesa: escribir y decir, que ser impartido por los escritores Ana
Rosetti y Enrique Gracia Trinidad con la colaboracin de Ruth Gabriel,
actriz, y Andrea Navas, actriz y dramaturga. El curso est destinado a
personas que empiezan a escribir poesa o para quienes, ya teniendo
experiencia, desean profundizar en diversos aspectos de la escritura
potica. Contendr sesiones tericas y prcticas y los asistentes recibirn
material con informacin sobre tcnica potica, ejemplos y otros datos de
inters para escritores. Tambin se impartir tcnicas para mejorar la voz,
la pronunciacin y la lectura en pblico, as como de entonacin, trucos y
habilidades para lecturas y recitales, la respiracin, las notas y el
lenguaje no verbal. El curso se realizar en la Casa E. San Jos (Av. Reyes
Catlicos 12, El Escorial) y la matrcula incluye desde la cena del da 25
hasta el desayuno del da 30. El precio del curso es de 450 euros e incluye
el derecho a asistir y a recibir materiales, adems de hospedaje en
habitacin doble. Para quienes deseen habitacin individual hay plazas
limitadas a un costo de 485 euros. Hay facilidades de pago.
graciatrin@yahoo.es

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
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de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL	    |||||||||||||||||||||||
|||||||||     LA TIERRA DE LETRAS SALUDA A LA TIERRA DE LETRAS	    |||||||

El 20 de mayo de 1996 circul la primera edicin de Letralia, Tierra de
Letras, que fue recibida en los buzones electrnicos de doce suscriptores
primigenios. Hoy, a once aos de camino, con miles de lectores en todo el
mundo y reconocida como una de las publicaciones lderes en su gnero,
Letralia se saluda a s misma: un grupo de escritores, llegados a la Tierra
de Letras en diversos momentos de su historia, comparten con nuestros
lectores cmo ha sido su experiencia letraliana.



=== La gente linda	Gladys Abilar =====================================

Querido amigo:

Quiero expresarte mis ms sinceras felicitaciones por los 11 aos de
Letralia. Esto no hubiera sido posible sin tu empeo, tu talento y esa
virtud que tienes de convocar a la gente linda. Adelante! No pierdas
nunca el entusiasmo!



=== Cundo hall el territorio de letras?	Beatriz Badaui ============

Imprecisiones de la memoria aconsejan no dar una fecha. S recuerdo que
buscaba a determinados autores por Internet.

Y encontr Letralia. Abr la revista y despus de varias lecturas supe que
iba a volver siempre; como vuelvo al chocolate, a la menta, al sol (mis
adicciones).

Busqu y encontr reglamentos de concursos, temas variados y una gran
cantidad de escritores amigos, tambin conoc a otros que me gustaron y
segu informndome en otros sitios sobre ellos.

Advert que el material estaba seleccionado, entonces quise pertenecer a
ese lugar y, audaz, lo intent.

Me agrad, Jorge, que incluyeras mis sonetos, mi poesa en general es
libre, pero como no me agrada discriminar tambin escribo sonetos y adems
porque me gusta hacerlo.

Cuando recibo Letralia la reenvo a algunos lugares, es as como mi amiga
Ana Mara Rodrguez Francia tambin entr a formar parte del territorio de
letras, y cmo no iba a estar presente con su apoyo incondicional y su
generosidad, el diario El Norte, de San Nicols, enlazando los nombres de
las dos amigas y el de Letralia en el Suplemento Cultural de su valioso
papel que ya cumpli 80 aos.

Jorge, esta heredad de letras que durante once aos aumenta su caudal
merece seguir cumpliendo aniversarios con los faroles del mundo encendidos
y todos, a tu manera, tendremos que decirte: salud!



=== Mejores tierras	 C. A. Campos =====================================

    Mis habichuelas en Letralia
yo he sembrado,
en ese conuco que de comer da
a ricos y pobres, nios y adultos,
a extranjeros y conocidos.

    Las he sembrado all,
en mejores tierras,
para su fruto no echar a perder,
para que de la mala yerba se libren,
de mi gramtica.

    En Letralia,
en esa Amrica...



=== Cuando descubr Letralia	  Estrella Cardona Gamio ==================

Creo que fue en el ao 2000, por casualidad mientras navegaba por Internet,
y el encuentro constituy un autntico flechazo, cuyos efectos an
perduran; me enamor de Letralia ponindome acto seguido en contacto con
Jorge al que ped que me suscribiera a sus boletines, pero la dicha dur
poco porque cuando menos lo esperaba Letralia desapareci de la red con
gran decepcin por mi parte.

La empec a buscar sin ningn resultado; cada vez que descubra la palabra
Letralia en algn buscador pinchaba salindome entonces aquella
advertencia en ingls que te informa que no est la pgina que te interesa,
y as durante meses primero y luego aos, y yo sin perder la esperanza...,
contra toda lgica, hasta que finalmente un da, tambin por casualidad,
le que a alguien le haban publicado un relato en Letralia, pinch... Y
era Letralia de verdad, la antigua y querida Letralia resucitada!

Como es de suponer, escrib inmediatamente y Jorge respondi, el resto es
historia entre la revista y yo, un cuento publicado, Ser una vez... y,
mucho despus, mi participacin mensual en Ciudad Letralia con artculos
sobre diversos temas de inters cultural.

La ancdota que puedo contar?, pues que yo crea en un principio que Jorge
Gmez Jimnez era un seor mayor, pasada la cincuentena, que se dedicaba a
su revista virtual como hobby, y un buen da al contemplar su foto en
Letralia recib la gran sorpresa porque el retratado era un hombre joven
que an no haba cumplido los 40. Se lo cont e imagino que en la distancia
nos remos los dos de mi equivocacin, yo en el futuro y l en el pasado
por aquello de la diferencia horaria.

Lo importante es que Letralia ya ha cumplido sus primeros 11 aitos de vida
a los que espero sigan muchos, muchos, muchos ms, para satisfaccin de
todos los que componemos esta inmensa familia letraliana.

Feliz aniversario!



=== Un puente, un hogar, un amigo      Domnico Chiappe ===================

Ahora que me separa de Venezuela mucho ms que una masa de agua, mucho ms
que la distancia salvable con una oferta de Santa Brbara, frecuento un
puente que se tiende entre mi salto al vaco y las letras latinoamericanas:
Letralia.

Para m Letralia es un hogar, un espacio para la intimidad, donde coexisten
mis espordicas colaboraciones con otros textos verdaderamente buenos y
sesudos, que dan a los libros una mirada que trasciende las decisiones
empresariales y el canon. Es un hogar que viene a m, que me espera en mi
correo electrnico. Es el hogar de Jorge, que ha empeado ms de media vida
en levantarlo con slidos cimientos.

A Jorge, su padre y constructor, nunca le he estrechado la mano. Ya me
gustara brindar con l, en Cagua o Madrid, por la salud de Letralia, que
coquetea con la pubertad. Decirle que me siento afortunado de verla crecer.

El ocano est ah y yo estoy lejos de la costa. Y los aviones de Santa
Brbara vuelan tan saturados de pasajeros que hace mucho tiempo que la
compaa no vende de aquellos pasajes baratsimos. Recurro al puente, otra
vez.



=== La edad de los perros      Leopoldo de Quevedo y Monroy ===============

Cuando conoc a Letralia, vino a mi mente un mundo de letras, un torbellino
de recuerdos gratos. De un compaero de juventud, venezolano amante de la
literatura, Flix Primitivo Snchez. Creo que despus de salir del
seminario claretiano donde nos conocimos, fue diputado de ese pas hermano.
Con l fundamos en Zipaquir, una tertulia literaria que llamamos Academia
de la Lengua. Escribamos y nos criticbamos, pero l era la voz cantante.

Hoy es Jorge Gmez, otro venezolano quien me mantiene en vilo con las
letras. Nos muestra otro mundo lleno de palabras. Y letras, a veces duras,
a veces irnicas, a veces las ms nos trae deliciosos textos sobre
eventos, apariciones de libros. Su pluma es fluida, fcil, moderna,
refinada, sin caer en expresiones desobligantes. Como todo un editor
responsable, sabedor de que su ejemplo dar la talla de su revista.

Once aos en el arte habr que contarla como la edad de los perros. No se
pueden contar como das calendario, como aos corrientes. Trasegar en el
arte es tarea difcil y de mucho cuidado y paciencia. De manera que
contemos por siete cada ao y alegrmonos por las ganas y por estar vivos.
Y por cargar en la red esa cantidad de peces llenos de vitalidad.

Felicitaciones!



=== 45 grados al sur	  Teodoro Frejtman ================================

El imn de la vital Letralia, en su oncena cumpleaera, atrae mi vector
rioplatense en esta tarde de garas, tan otoales como persistentes.

No s qu tienes, Letralia, para que yo haya decidido emprender este viaje
hasta tu vera y tu paisaje de cerros y de verdes, si no he transitado ms
que unas pocas veces tus poticas callejuelas gomezjimenezcas, noctmbulas
de prolficos internautas hispanoparlantes.

Desde este sur de lo fraterno vale la pena dejar fluir el abrazo
celebratorio por haberte sumado a la nmina de esas cosas, cuyos nombres
que me acercan a tu pas.

Si me dicen Venezuela, se apretujan y arremolinan desordenadamente, desde
mis odos hasta mi frgil memoria sesentona, los slar Pietri, desde un
Barrabs que sigue enhiesto o los Sucre libertarios de Ayacucho, la
majestuosa belleza de tantas misses universales propias o el inigualable
reservorio energtico del estratgico oro negro, la indita reciente
victoria caraquea en el mismsimo Monumental de Nez o la hermandad de la
espuma, de las garzas y las rosas, hecha joropo migrante y eterno, sin
omitir, por supuesto, al gran prcer fallecido en Santa Marta, sin trenes
ni tranvas.

Y aqu estoy, desde 45 grados al sur de tu geografa, ascendiendo por mi
meridiano personal con las amistades arrobadas de mi mochila de mayo, para
acceder al balcn de tu propuesta, simplemente para descargar mis augurios,
tan erguidos como contagiosos, tan frontales como sinceros, tan lmpidos
como musicales.

Muchas gracias, Cagua, por custodiar a Letralia, por albergarla y
protegerla de las inclemencias y de las tentaciones.

No la abandones nunca y, si lo recuerdas, el domingo 20 despirtala
tempranito con once tironcillos de las orejas, como hacemos por estas
latitudes.



=== Alegre misiva para Jorge Gmez Jimnez, ===============================
=== creador y auriga de once prsperos aos de Letralia ===================
=== Luisa Futoransky ======================================================

Gracias por habernos dado un espacio en la red que nunca baj de nivel sino
que por el contrario con el transcurrir de la aventura se y nos enriqueci.
Gracias por la generosidad de la acogida y el dilogo.

Gracias tambin por posibilitar a los letralianos que seguimos con
entusiasmo la publicacin facilitarnos el cumplimiento del bblico mandato
de creced y multiplicaos. Jorge querido, abrazo, salud y los ms calidos
augurios de Luisa Futoransky.



=== Parte de mi vida	  Nesfrn Antonio Gonzlez Surez =================

En mi universo literario, Letralia pasa a conformar, desde hace tres aos
hasta el da de hoy, un triunvirato de actualizacin junto con los
suplementos Papel Literario de El Nacional y Contenido del diario El
Periodiquito. Es una ventana que te permite mostrar a un mundo sin
fronteras los trabajos que nacen por la aficin y el gusto por las letras;
claro est, la primera vez que envi mis primeros poemas a la revista
esper por varios meses la aparicin de los mismos (pens que haban sido
descartados), pero el producto final colm mis expectativas. Luego vino el
contacto personal con Jorge Gmez, persona amable y receptiva con la que
puedes pasar horas hablando de literatura. Letralia ha pasado a formar
parte de la vida de cada amante de las letras que aprovecha el ciberespacio
para conocer y darse a conocer, no me queda ms que felicitar a Jorge por
tan loable labor desempeada en estos 11 aos.



=== Intraterrestres	 Jorge Guitart ====================================

Querido Jorge,

Espero que todo el mundo se sienta tan intraterrestre como yo en nuestra
Tierra de Letras, nuestra Letralia. Felicidades y gracias.



=== Letralia	  Nohem Hinojosa Lizrraga ===============================

Di con Letralia por casualidad. Le un artculo de la Revista Ao Cero, que
es de las favoritas de uno de mis hermanos y que hojeo para enterarme de
cosas que en realidad nunca he comprendido. Como los fantasmas, los
aparecidos, las supersticiones, los horscopos, las cbalas y dems temas
circunvecinos.

Un artculo me llam la atencin. El uso del sufijo alia para sealar
lugares. As mencionaban Numeralia para referirse a los nmeros,
Vegetalia para sealar sitios para vegetarianos, y de pronto pens: y si
existiera Letralia? As que esa noche tecle la palabra y encontr la
Tierra de Letras. He de confesar que me sent un poco triste pues me senta
que haba inventado el hilo negro al descubrir mi palabra, pero nada,
result que la revista ya estaba lo suficientemente acreditada como para
reclamar autora por el vocablo.

Entr slo un rato al site para quedarme casi hasta el amanecer. Leyendo
artculos, viendo los links y sobre todo enterndome de los concursos.
Sent que haba aterrizado al sitio seguro que haba anhelado sin saber que
exista. Desde entonces Letralia es una de las pginas obligadas y
favoritas.

Leyendo a mis compaeros, celebrndolos, la cobarda creca a la par de la
admiracin. Quise entonces enviar algo de mi material para ver si era digno
de ser publicado. Me tom ms de dos aos animarme a vencer la pantalla en
blanco y por fin enviar ese mail que me pondra en el tocadero; no lo hice
jams. Tena miedo de ser rechazada, criticada. La perspectiva de fracaso
ofrece seguridad, una zona de confort. Tambin tena miedo de ser aceptada.
Cmo pesa vencer la inercia de la inactividad. Cmo pesa intentar.

Escribo cuentos. Narro episodios de mi vida. No suelo leer poesa. Ni
tampoco sola escribirla. Hasta que un da me top con microhistorias que
no cumplan la estructura de los cuentos. Esto es un poema, me dijeron mis
compaeros del taller de escritura.

Quera una crtica objetiva, de alguien experto que no me conociera. Que no
hubiera ledo mi narrativa. Que no supiera nada de m. Entonces volv a
abrir el link de Letralia, Cmo publicar. Y dije, va que va! Y les envi
cuatro de mis poemas. El tiempo de espera fue una dulce agona. Me van a
refrendar mi falta de talento. Esperaba por respuesta un e-mail indicndome
todo lo que a mi poesa le haca falta para llamarse como tal. Esperaba la
crtica ms corrosiva y aleccionadora. Sin duda, aprendera algo de esta
experiencia.

Y pues nada, que recibo el mail que me indica que mi material haba sido
aceptado. Mi sorpresa no pudo ser ms grande. Yo, que pensaba era puro
cuento, me abra paso en Letralia con poemas.

La publicacin, adems, coincidi con el cumpleaos de mi sobrino el ms
pequeo. Jbilo total en la familia. Jbilo en mi fuero interno. El
universo entero derram confeti sobre mi lacio transcurrir cuando vi
publicadas mis letras en tu pgina web, Jorge, y hoy, que cumples once aos
en esta labor, es mi deseo que sientas lo mismo y sobre de ti, adems de
aplausos, el universo derrame montones de confeti multicolor.



=== Letralia imaginada	    Martha Beatriz Len ===========================

Ya viviendo en Estados Unidos, a donde llegu hace ms de diez aos, me
encontr, gracias a las cualidades literarias de otro miembro de la familia
con Letralia, esa maravilla digital. Sent vergenza de no haber sabido
nada de ella mientras viv en mi pas y me encant que se editara en Cagua,
al fin y al cabo siempre he tenido nexos con el estado Aragua y su gente.

Despus de hacer una revisin profunda de su formato, leer sus Letras mi
seccin favorita por vez primera y encontrarme con un fino y delicado
trabajo que no deja nada al azar, trat de imaginarme el taller donde se
produce.

Al menos un buen pero muy buen equipo de computacin y sus correspondientes
perifricos, impresoras de lujo, scanners y la ms confiable conexin
disponible a Internet en una amplia oficina cuyo ruido de fondo habra de
ser el rumor de un aire acondicionado y quizs buena msica en ocasiones,
todo interrumpido por el ruido incesante del telfono o las charlas del
grupo editor.

Y el personal? Un diligente equipo de asistentes editoriales posiblemente
estudiantes universitarios de letras o cualquier rama de humanidades,
escritores en ciernes, lectores y un afable editor, experimentado y canoso
pero como comandante de barco, ya que un esfuerzo as requiere una mano
firme. A l no slo le correspondan las decisiones ms trascendentales de
la publicacin, sino que jams l perdera su tiempo leyendo cualquier
colaboracin que le enviase un escritor advenedizo, como me considero yo.

Y las cosas de la vida hicieron que, ms pronto que tarde, me atreviese a
mandar un intento de colaboracin parece que no sabe nuestro Jorge que es
l el que colabora con el ego de uno cuando las acepta despus de leer y
releer las condiciones, de sopesar el escrito, de asegurarme que nada
estaba mal decido ni mal escribido. Meses de incertidumbre me dieron la
respuesta anhelada, a los que siguieron otros en espera de la edicin donde
Catorce, mi primera publicacin aparecera. Por supuesto mi idea de la
oficina de redaccin ideal se reafirm, as como mis deseos de escribir y
mandar ms obras ego-estimulantes.

No quiero quitarle la ilusin al que se imagina la creacin de Letralia de
esa manera, quizs con ligeros matices. Pero los que hemos ido ms all del
correo electrnico para acercarnos a La Tierra de Letras y su creador
sabemos que no hay condiciones ideales, que es un esfuerzo titnico que
tomamos por descontado, que involucra, si bien la satisfaccin de llevar a
cabo un sueo y la elaboracin de un producto de alta calidad, mucha
dedicacin y recursos diversos.

Quiero la Letralia imaginada y s que la mayora de los que la seguimos
tambin. No slo para que no caiga en el peso del mundo real con su
vulgaridad y falta de medios de expresin de verdadera cultura. La verdad
es que merece darle su lugar como Patrimonio Digito-Cultural
Iberoamericano, trmino que estoy inventando pero que considero bien
merecido para la primera revista literaria iberoamericana de importancia
que se pase por el mundo electrnico.



=== Pequea ancdota para el festejo	  Patricia Lorenzo ================

En el ao 2002 comenc una Maestra en Literatura Latinoamericana en la
Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y
buscando autores y textos en la red aparec en Letralia... y me qued. Se
convirti en figurita de intercambio y recomendacin para mis colegas.
Mucho ms tarde me anim a enviar algunos de mis textos, que fueron
publicados. Ahora es lugar de consulta y tema de conversacin con mis
alumnos.

Gracias, Jorge, y gracias a los dems letralianos! Estoy en una tierra de
la que no deseo salir.



=== Once de Letralia	  Dixon Moya ======================================

Letralia cumple once aos en su recorrido editorial, convirtindose en
medio de expresin para escritores y aficionados a la literatura, como el
suscrito, pero tambin siendo grata compaa de los lectores de ojos
cuadrados, los de esta generacin transente entre las postrimeras del
siglo XX y el inicio del tercer milenio. Lectores que en vez de mojar el
dedo para pasar la pgina, han aprendido a leer en la pantalla, pulsando el
ratn. La misma generacin sndwich, definida por socilogos, psiclogos
sociales y periodistas como aquella que est atrapada entre dos miedos, el
miedo ancestral a los padres y el miedo hacia los hijos.

Once aos me hace pensar que somos ms viejos y no necesariamente ms
sabios, menos osados pero igual de imprudentes. En todo caso, algunos
llegamos al punto de contar canas y otros a descontar cabellos. Mi vnculo
con Letralia no fue desde su comienzo, no hice parte de esos doce
apstoles que siguieron a Jorge Gmez, ese profeta ciberntico, quien
en buena hora uni las letras con los circuitos. Sin embargo,
coincidencialmente, hace once aos iniciaba mis labores como diplomtico de
carrera, luego de salir de la Academia de San Carlos en Bogot. Cuatro aos
ms tarde me encontraba en Venezuela, mi primer destino, viviendo en una
ciudad milagro, forjada en medio de la selva y la sabana. Una ciudad de
mltiples identidades, conocida generalmente como Puerto Ordaz, aunque su
nombre oficial sea Ciudad Guayana.

Estando en esa urbe fundida en acero, anclada sobre el macizo ms viejo del
mundo, el Guayans, al abrigo de cascadas eternas en parques naturales como
La Llovizna y Cachamay, un da envi a cierta pgina literaria encontrada
por casualidad, un artculo sobre Jos Asuncin Silva, el gran poeta
bogotano. Silva, santo patrono de los malos comerciantes y buenos poetas,
quien estuvo en Caracas como diplomtico ocasional y vera naufragar sus
mejores pginas en un barco que regresaba a Colombia. La primera vez que me
le, con sincera emocin debo decir, fue en el ao 2000, desde entonces,
con la relativa frecuencia que permite mi trabajo, he intentado preservar
el vnculo con Letralia, una entraable editorial, a cuyos responsables,
concretamente a Jorge Gmez, deseo un feliz aniversario y muchos aos ms
de existencia.

El nmero once, el cual puede verse como dos lanzas que apuntan al cielo,
es similar a la vida misma, empieza con uno y termina con uno. Los
seguidores de la numerologa, aquellos que piensan que nuestra existencia
est fundamentada sobre una compleja arquitectura matemtica, catalogan al
once como un nmero maestro, una cifra de visionarios, aplicable a quienes
desean descubrir secretos en los astros, los sueos, o quizs en el
laberinto del alfabeto. Once es un nmero especial, no en vano, el deporte
ms bello del mundo, el ftbol, enfrenta a equipos compuestos por once
jugadores. Que las dos lanzas erguidas, sean smbolo de constante xito.
Salud!



=== Sorpresa familiar	   Carmen Alida Mndez ============================

Querido amigo:

Es bueno tener la oportunidad de compartir con tus letralianos la ltima
ancdota que he vivido en este mundo virtual.

Hace varios domingos recib una llamada telefnica de la ta Nena para
participarme que mi primo Aquiles, estrenando Internet en su casa, se
dedic a buscar los nombres de la familia. Y cul no sera su sorpresa al
encontrarme como poeta en Letralia, pues l slo me conoce como vendedora
de inmuebles. As como el primo, varias personas han hecho contacto.

Recibe mi afecto, un gran abrazo y ya prepararemos el bonche por esos 11
aos y los del editor.



=== Nacionalidad reasumida	Julio Csar Parissi =======================

No recuerdo de quin fue la recomendacin, pero s me acuerdo que un da
entr en Letralia y me encontr con una pgina literaria hecha a mi medida.
Lo primero que me captur fue el diseo (una imagen vale ms que mil
palabras?) y luego sus textos, y ambos me convirtieron en un frecuentador
habitual del sitio. Me da placer la lectura de buenos trabajos de ficcin
como tambin las noticias importantes de nuestra lengua.

En cierto ao gan un premio en Francia pero, como resido desde hace
treinta y siete aos en la Argentina, a pesar de ser uruguayo pas a
figurar como argentino, por lo menos para la gente que me dio el premio.

Tengo hijos y nietos argentinos, por lo tanto no me disgusta esa confusin,
porque vivo con agrado en este pas. Pero me puse a razonar que los
uruguayos podran suponer que renegaba de mi origen, y en ese orden les
ped a Radio Francia Internacional la rectificacin. La cosa no era
sencilla: ellos tambin tienen la desorganizacin que siempre le achacamos
a los sudamericanos, y no hubo manera de que se arreglara el error. Adems,
ese error se haba divulgado por otros sitios que tomaron la noticia. Algo
parecido sucedi en otro sitio literario donde yo figur, por un tiempo,
como norteamericano!

De todas estas confusiones vine a salir por el lado de Venezuela. Como se
dice habitualmente, de los laberintos se sale por arriba, ergo, si vivo en
el Ro de la Plata era menester salir por el Caribe. En Letralia, nuestro
excelente Jorge colg mi cuento y, junto a l, mi nacionalidad verdadera.
Para los que entren en Letralia no soy ni argentino ni norteamericano, soy
uruguayo.

Slo me queda una duda. Espero que esta rectificacin sirva para esclarecer
y no para que alguno, frecuentador de la web, diga: Pero, al final, de
dnde es este tipo?.

Felicitaciones, Jorge, por tu labor.

Un afectuoso abrazo.



=== Prehistoria personal      Rolando Revagliatti =========================

Letralia ocupa para m un lugar apenas s compartido por otros dos o tres
sitios web. En efecto, Jorge, ha sido cuando todava yo renegaba de la
ciberntica, cuando me negaba a transar con ella y hasta a comprenderla,
que se produjo la publicacin all de textos narrativos de mi autora.
Ignoro, en verdad, cmo te haban llegado. Si por va postal y a travs de
m o si por va electrnica y a travs de algn amigo. Esto ltimo que
ahora establezco, me consta que haba acontecido en aquellos aos. En fin,
en Letralia se inscribe mi prehistoria como autor en la red.

Un abrazo.



=== Carta al jefe de estacin	   Anglica Santa Olaya ===================

Desde su catrtica estacin Adn, que ya haba probado la manzana, dijo:
Manda textos a Letralia. Buen sitio. Ca en la tentacin y mis irredentas
palabras viajaron a travs de la red ciberntica buscando un lugarcito
donde acomodarse en aquella estacin virtual donde la promesa era, nada ms
y nada menos, ser la Tierra de las Letras. Las palabras llegaron y se
instalaron a sus anchas antes de lo que yo esperaba. Hoy las visito alguna
vez para saludarlas y saber que siguen ah, que estn tan saludables como
las dej y para guiarnos un ojo entre pxeles. Las veo bien. Han conocido
muchas personas, ms de las que conoceran de haber permanecido a mi lado.
Estn a gusto, rodeadas de amigos. Lo s porque desde que ellas se fueron a
vivir a Letralia yo recibo desde all besos y abrazos internticos cuyo
calor atraviesa la pantalla y llega hasta los poros con la insolencia y el
amoroso desenfado que slo la amistad puede ostentar. No he tocado an la
piel del abrazador cuidador de mis palabras pero s que debe ser clida
como una tarde al sol bebiendo cerveza. La tierra es el lugar donde se
nace, se crece y se es feliz. De ah que en muchos lugares de
Hispanoamrica a la tierra se le llame querencia. La palabra es ms que
correcta cuando el lugar donde se vive nos quiere y lo queremos; cuando hay
amor. Y en Letralia, la Querencia de las Letras, hay amor. Un amor que
viaja a travs de las intangibles molculas que transportan palabras a la
estacin Letralia. Molculas que viajan, incansables, da con da,
conectando pensamientos y corazones a travs de la mano generosa y cordial
de un conductor cuya presencia virtual ha superado las fras esperanzas de
la tecnologa. Gracias Jorge por llevar a buen resguardo y mantener
calientes y abrigadas nuestras palabras pero, sobre todo, por el cario y
el calor humano que prodigas al staff. Desde que mis palabras llegaron a tu
querencia slo puedo decir Gracias. Algn da, tal vez, podremos estrechar
la mano como estrechamos la palabra. Entre tanto, por favor, contina
conduciendo este tren para beneplcito de los que amamos la literatura en
Hispanoamrica. Va un gran abrazo desde Mxico para continuar con la
tradicin.



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*** Crean en Mxico el Premio de Poesa del Mundo Latino Vctor Sandoval

Con motivo de los cuarenta aos del Premio de Poesa de Aguascalientes, en
Mxico, y en el marco de la celebracin Aguascalientes: Ciudad de Poesa,
se anunci a principios de este mes la creacin del Premio de Poesa del
Mundo Latino Vctor Sandoval, a iniciativa del gobierno local y con la
colaboracin del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta,
http://www.cnca.gob.mx) y la Comisin Organizadora del Encuentro de Poetas
del Mundo Latino, que en conjunto aportarn 250 mil pesos para premiar a
poetas de reconocida trayectoria, que sern designados por un jurado
conformado por poetas y miembros de la propia comisin.

Este Premio se conferir a poetas mexicanos o extranjeros que escriban en
algn idioma del mundo latino (pases cuya lengua tenga su origen en el
latn) y ser un reconocimiento al valor del conjunto de su obra, su
trayectoria y su relacin cercana de creacin con Mxico.

El doctor Vctor Manuel Gonzlez Esparza, director general del Instituto
Cultural de Aguascalientes, anunci que el Premio de Poesa del Mundo
Latino Vctor Sandoval, en su primera emisin, ser conferido a los
poetas Rubn Bonifaz Nuo (Veracruz, Mxico, 1923), autor de los poemarios
La muerte del ngel, Los demonios y los das, El manto y la corona, Fuego
de pobres, El ala del tigre y La flama en el espejo, entre otros, y Juan
Manuel Roca (Medelln, Colombia, 1943), autor de Luna de ciegos, Fabulario
real, Ciudadanos de la noche, Monlogos, Memoria de encuentros y La
farmacia del ngel, entre otros.

El premio consistir en 125 mil pesos para cada uno y ser entregado en el
mes de octubre, durante la extensin del Encuentro de Poetas del Mundo
Latino que reunir en la ciudad de Aguascalientes a importantes escritores
de diversas nacionalidades. El jurado estuvo integrado por Vctor Manuel
Gonzlez, Francisco Hernndez, Marco Antonio Campos, Claudia Santa-Ana y
Jos ngel Leyva.

El poeta Vctor Sandoval, adems de ser un destacado promotor cultural del
pas, es autor de los libros Aire libre (1959), El viento norte (1959),
Hombre de soledad (1960), El veterano de guerra (1967), Retorno (1967), El
viento combativo (1969), Poemas de juventud (1974), Che (en colaboracin
con Hctor Hugo Olivares y Desiderio Macas Silva, 1974), Para empezar el
da (1974), Agua de temporal (1988), Fraguas (1991), Trovas de amor y
desdenes (1994) y Adenda (1999). Sus poemas han sido traducidos al ingls,
italiano, griego, neerlands, alemn, rabe, francs y rumano.

En 2004 el Instituto Nacional de Bellas Artes le otorg la Medalla
Conmemorativa de Bellas Artes, por su trayectoria en el terrero de las
Letras y de la Promocin Cultural nacional y fue nombrado Miembro
Correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua. El Fondo de Cultura
Econmica le publicar en fecha prxima una antologa de su obra, en cuyo
prlogo refiere Hugo Gutirrez Vega: Bajo el tumulto de los pjaros de la
primera hora de la noche, el poeta revive a su patria ntima con sus ruidos
de trenes, resoplidos de la Casa Redonda, barrios apacibles, iglesias de
torres puntiagudas, torbellinos feriales, crecimiento desmesurado,
reuniones de escritores de poesa, calores veraniegos y hielos
invernales... Es una obra potica que se ha venido desarrollando sin prisas
y sin preocupaciones por la fama.



*** Fernando Vallejo renuncia a su nacionalidad

El escritor Fernando Vallejo anunci que ya no deseaba ser considerado
colombiano, en una carta que hizo pblica el pasado 7 de mayo en la que
acus a Colombia de dificultar su carrera literaria y cinematogrfica, y
reiter su intencin de permanecer en Mxico hasta su muerte. Lo que me
reste de vida lo quiero vivir en Mxico y aqu me pienso morir, indica al
final del texto.

Vallejo, quien actualmente vive en Mxico, recibi a finales de abril la
nacionalidad de ese pas, por lo que para l es claro que esa mala patria
de Colombia ya no es la ma y no quiero volver a saber de ella. El autor
de La virgen de los sicarios acusa a su pas de haberle atropellado tantas
veces como le ha sido posible. Hace un ao me quera meter preso por un
artculo que escrib en la revista SoHo (http://www.soho.com.co) sealando
las contradicciones y las ridiculeces de los Evangelios. Eso dizque era un
agravio a la religin y me demandaron. Agravios a la religin en el pas
de la impunidad!.

Vallejo lleva ms de la mitad de su vida en Mxico. Lleg all, segn sus
explicaciones, porque Colombia me cerr las puertas para que me ganara la
vida de una forma decente que no fuera en el gobierno ni en la poltica, a
los que desprecio y me puso a dormir en la calle tapndome con peridicos y
junto a los desarrapados de la Carrera Sptima y a los perros abandonados,
que desde entonces considero mis hermanos.

Argumenta que Colombia le cerr las puertas a sus propuestas
cinematogrficas, que fueron censuradas, y finalmente rodadas, financiadas
y exhibidas en Mxico. La carta fue publicada por Caracol y puede leerse su
texto ntegro en http://www.caracol.com.co/noticias/423741.asp.

La decisin del escritor ha dado lugar a diversas reacciones, destacando la
solicitud, hecha este fin de semana en la revista Cromos por su colega y
coterrneo William Ospina, de que reconsidere su decisin de renunciar a la
nacionalidad colombiana y que siga siendo la mala conciencia de Colombia.

En una carta pblica, Ospina subray que Vallejo no puede dejar de ser
colombiano, porque pone a prueba nuestra capacidad de convivir con los que
piensan distinto, e increpa al escritor dicindole que no puede ser
colombiano, pero al mismo tiempo no puedes dejar de serlo, porque no hay
nada en ti que sea de otra parte.

Fuentes: Caracol  EFE



*** Ivn Cabrera Cartaya gana el Premio de Poesa Juan Ramn Jimnez

El escritor espaol Ivn Cabrera Cartaya, (Tacoronte, Santa Cruz de
Tenerife, 1980), ha sido el ganador del XXVI Premio Hispanoamericano de
Poesa Juan Ramn Jimnez, organizado por la Diputacin de Huelva, con la
obra Caritides 2001-2005, segn el fallo del jurado conocido el pasado 8
de mayo.

El presidente de la Diputacin, Jos Cejudo, fue el encargado de abrir la
plica nmero 292, en la que se encontraban los datos reales del autor, que
firm su obra bajo el seudnimo de Ricardo Gabidia.

El ganador, que recibi la noticia sorprendido, destac la admiracin que
tiene hacia los poetas que lo eligieron ganador y explic que la obra la
termin hace unos dos aos y que decidi presentarla al Premio por su
prestigio y por el significado de la figura de Juan Ramn Jimnez.

Subray que en la obra ha intentado recuperar la estructura utilizada por
el poeta moguereo, de dividirla en cinco partes, en la que se muestra la
naturaleza y el paisaje y en la que se refleja mi intercambio con otras
lenguas, artes y culturas.

Por su parte, el presidente del jurado, el poeta valenciano Francisco
Brines, destac que se trata de un libro con un nivel muy bueno, escrito
en una lnea muy asptica, con grandes aciertos de tipo sensorial y con una
poesa interiorizada.

El tambin valenciano y poeta Vicente Gallego explic que el libro ganador
presenta poemas suficientemente interesantes como para que haya requerido
la atencin del jurado pese a no estar incluido en la seleccin final.

Segn indic, el libro revela a un poeta con voz propia en un libro de
clima sonmbulo y misterioso donde destaca la luz y la proximidad con lo
natural, al tiempo que resalt el acierto en la concepcin en cuanto a la
investigacin sobre los aspectos ms ocultos del alma, hace una poesa
ntima suya y a travs del paisaje natural habla del paisaje del alma.

Adems apunt sus aciertos expresivos, algo para lo que tambin tuvo
palabras otro miembro del jurado, Carlos Marzal, indicando que combina dos
climas, el de la prosa potica con los poemas en verso con maestra y buen
gusto.

A la presente edicin del Premio, dotado con 12.000 euros y la publicacin
de la obra en la coleccin Juan Ramn Jimnez de la Diputacin de Huelva,
han concurrido 344 ejemplares de 24 pases diferentes.

Fuente: El Da



*** Festival de literatura ertica en Cuba renuncia al erotismo

El festival nacional de literatura ertica La llama doble en Cuba ha
renunciado al erotismo, despus de que sus organizadores decidieran
dedicarlo slo a cuentos inspirados en el amor de pareja, a partir de su
ms reciente convocatoria, segn se anunci el pasado martes 8 de mayo.

La llama doble, convocado en la provincia oriental de Las Tunas, retomar
sus bases fundacionales de 1983, para cuentos inspirados en el amor de
pareja, si bien para esta cita ya desisti de la novela ertica, incluida
en 1998 y cuyos premios quedaron desiertos en 2005 y 2006.

Los nuevos lmites, impuestos en la convocatoria de la vigsima primera
edicin, estn relacionados con las restricciones econmicas, segn la
especialista del Centro Provincial del Libro de Las Tunas, Tania Lpez. La
funcionaria opin que el galardn, que debe su nombre al ensayo homnimo
del mexicano Octavio Paz sobre el erotismo y la sexualidad, cumpli su vida
til porque haba un dficit de este tipo de literatura o, al menos, eso
vimos desde Las Tunas.

Pese a que este concurso ha reconocido a prestigiosos escritores cubanos
como Senel Paz, Jos Miguel Snchez (Yoss), Amir Valle y Alberto Garrido y
al auge de la literatura ertica cubana, visible desde la ltima dcada del
siglo pasado; a esta convocatoria slo se presentaron trece cuadernos.

Entre tanto, el ganador en la categora de cuentos de amor de 1998, el
escritor cubano Yoss, inst a recuperar este espacio para este tipo de
literatura, aunque las obras premiadas tenan de ertico, lo que yo de
astronauta, apunt. Yoss, que se ha acercado con su literatura al mundo
sadomasoquista, acot que sera importante para el evento tunero
compaginar la literatura de amor y la novela que se escribe para leer con
una sola mano.

La llama doble, junto al concurso Farraluque de poesa y literatura
ertica, convocado desde hace 14 aos por el Centro de Arte y Literatura
Fayad Jams, lideraban los eventos dedicados a este gnero en la isla.

Fuente: EFE



*** Espaa publica en Internet ms de 20 millones de archivos histricos

Un total de 19 millones de imgenes y 1,7 millones de documentos
procedentes de los principales archivos espaoles, los grandes
desconocidos del patrimonio histrico, estn disponibles a partir del
jueves 10 de mayo en el Portal de Archivos Espaoles, Pares
(http://pares.mcu.es), un portal creado por el Ministerio de Cultura de la
nacin ibrica.

Los documentos de Pares se podrn consultar 24 horas al da sin ningn tipo
de restriccin, segn explic durante la presentacin del portal la titular
de Cultura de Espaa, Carmen Calvo, quien tambin destac la preparacin de
una futura Ley de Archivos que se encuentra en su fase de borrador.

Cualquier usuario podr visualizar documentos digitalizados del valor del
Tratado de Tordesillas, el testamento de Isabel la Catlica, documentos de
Hernn Corts o planos de urbanismo de la poca colonial, procedentes de
los Archivos de Indias, Simancas, Histrico Nacional, la Corona de Aragn,
el General de la Administracin, el de la Guerra Civil, el de la Real
Cancillera de Valladolid, y los provinciales de lava, Guipzcoa y
Vizcaya.

Somos una potencia archivstica de primer orden mundial, destac Calvo,
que confa en que esta iniciativa mejore la gestin interna, la conexin y
la coordinacin de los archivos estatales, as como la accesibilidad y
difusin de estos documentos hacia los ciudadanos.

Este portal, que ha contado con un presupuesto de tres millones de euros,
incrementar su oferta hasta finales de 2007 hasta un total de treinta
millones de archivos 28 millones de imgenes y 2,7 millones de documentos.

En este sentido, el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas,
Rogelio Blanco, asegur que esta iniciativa se beneficiar de las
inversiones que el ministerio destine a la modernizacin de archivos
pblicos o privados, y apunt como ejemplo el archivo de la Fundacin
Francisco Franco (http://www.fnff.org).

Siempre que sea posible, los archivos digitalizados gracias a subvenciones
del ministerio sern susceptibles de ser colgados en la red, arguy
Blanco, que anunci un sensible incremento del presupuesto de Pares para
el prximo ejercicio.

El portal ofrece las opciones de bsqueda, la posibilidad de visionar los
inventarios de contenidos y aumentar, disminuir e imprimir las imgenes
digitalizadas, as como crear una agenda para conservar elementos
seleccionados, o el envo de imgenes a un correo electrnico.

Por otro lado, la ministra de Cultura distingui a los archivos espaoles
como los documentos palmarios de nuestra historia, por lo que las
instituciones deben hacerlas accesibles a todos como muestra del derecho a
la informacin de los ciudadanos.

Con motivo de su inauguracin, el portal ofrece tres secciones dedicadas a
los Deportados espaoles a campos de concentracin nazis (8.705
registros), Carteles de la Guerra Civil espaola (2.293 carteles) y
Respuestas generales del Catastro de Ensenada (13.118 registros).

Espaa tiene un total de cuarenta mil archivos de titularidad pblica y
privada, parte de los cuales atesoran parte de la historia del mundo; es
el caso del Archivo de Indias en Sevilla o el de la Corona de Aragn, que
est datado como el ms antiguo de Europa, subray Calvo.

Fuentes: Pares  Periodista Digital



*** La peruana Blanca Varela gana el Premio Reina Sofa de Poesa

La poeta peruana Blanca Varela (Lima, 1926) obtuvo este 10 de mayo la XVI
edicin del Premio Reina Sofa de Poesa Iberoamericana, dotado con 42.100
euros, y convocado conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad
de Salamanca. En el jurado estaban, entre otros, Antonio Gamoneda, Jos
Saramago y la directora de la Biblioteca Nacional espaola, Rosa Regs.

Este prestigioso galardn tiene como objetivo reconocer el conjunto de la
obra de un autor vivo cuyo valor literario constituya una aportacin
relevante al patrimonio cultural comn iberoamericano y de Espaa. Antes
que ella lo han ganado el argentino Juan Gelman, el brasileo Joao Cabrao
de Melo Neto, el colombiano lvaro Mutis, el uruguayo Mario Benedetti, el
chileno Nicanor Parra y el espaol Antonio Gamoneda, ltimo Premio
Cervantes, entre otros. Y una sola mujer, la portuguesa Sophia de Mello.

La autora de Ejercicios materiales y El libro de barro no figuraba en las
primeras propuestas del jurado, que s baraj en sus deliberaciones nombres
como los de Francisco Brines, el cubano Cintio Vitier, Carlos Edmundo de
Ory y el mexicano Jos Emilio Pacheco. Brines y Pachecho fueron los que a
la postre ms resistiran el empuje de Blanca Varela.

Antonio Gamoneda, ganador de la edicin del ao pasado, hizo de maestro de
ceremonias y present los mritos de la autora que debutara en el planeta
de la lrica en 1959, a los treinta y tres aos, con el poemario Ese puerto
existe, ttulo sugerido entonces por su gran amigo y mentor Octavio Paz.

No se puede leer a Varela, dijo Gamoneda, queriendo buscar una palabra
informativa, magnficamente hermoseada y ornamentada. Lo que encontramos en
la poesa de Blanca Varela es un brote existencial que nos llega a travs
de un lenguaje impredecible. Lo que significa que su lrica es muy distinta
a la que predomina y es hegemnica en Espaa en estos momentos, la que usa
un lenguaje realista y normalizado, lo que impide que la tradicin avance.
Su obra est impregnada de pensamiento potico, y no muestra ninguna
intencin testimonial, ideolgica o filosfica.

En octubre, Varela fue la primera mujer en obtener el Premio Lorca de
Poesa, dotado con 50.000 euros. Pero no pudo ir a recibirlo por problemas
de salud. La poeta peruana est inmensamente feliz por el galardn, que
supone el reconocimiento definitivo de su poesa en Espaa, declar su
hijo, Vicente de Szyszlo, en el pas ibrico, adonde fue a recoger el
Premio Lorca en nombre de su madre.

De Szyszlo, que comunic la noticia a su madre, dijo que Varela no esperaba
el premio. Aunque no puede expresarse (la poeta peruana sufri
recientemente un ictus), los que estaban junto a ella en la casa me
comentaron que le cambi por completo la cara, relat su hijo.

Fuentes: ABC  Clarn  EFE



*** Celebran en China coloquio sobre poemario de Wilfredo Carrizales

El 11 de mayo se celebr en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de
Hubei (China), un coloquio sobre poesa que tuvo como tema central el libro
Textos de las estaciones, del poeta Wilfredo Carrizales, agregado cultural
de la Embajada de Venezuela en China (http://www.venezuela.org.cn).

El coloquio fue organizado por el Centro de Estudios e Intercambios
Culturales Internacionales, dirigido por el periodista, escritor y pintor
Yu Xi y adscrito al Grupo Periodstico del Ro Yangze, de la provincia de
Hubei, y con la cooperacin de la Federacin Literaria y la Asociacin de
Escritores de Wuhan.

Carrizales estuvo presente en el evento y los poemas y fotografas de
Textos de las estaciones recibieron una alta y positiva evaluacin de los
poetas, eruditos, profesores y crticos de Hubei. Xie Keqiang,
vicepresidente de la Asociacin de Escritores de Wuhan, afirm que los
textos del poeta venezolano le haban conmovido, al unir el sentimiento
del poema con el significado de las imgenes. Sobre todo aquellos poemas
que hacan referencia directa o indirecta a Wuhan y a sus paisajes.

Los representantes de los principales medios de comunicacin de la
provincia de Hubei, tales como Diario de Hubei, Diario del Ro Yangze,
Diario Chutian, Vespertino de Wuhan, Matutino de Wuhan, la Televisora de
Wuhan y la Radio del Pueblo de Wuhan cubrieron el evento y entrevistaron al
poeta Carrizales, quien para cerrar el coloquio habl acerca de la gnesis
de los Textos de las estaciones, el lenguaje primigenio utilizado y el
porqu de la escogencia de las fotografas que acompaan a los textos.

Finalmente, la poeta A Mao ley en chino los cinco poemas de Textos de las
estaciones que hacen referencia a Wuhan y sus vistas.

Textos de las estaciones fue publicado por primera vez en una versin
digital en Editorial Letralia, en octubre de 2003
(http://www.letralia.com/ed_let/estaciones). En 2006 la Editorial La
Lagartija Erudita public una edicin impresa en espaol y chino, con
fotografas del autor y diseo del tambin venezolano Pedro Holder.

Nacido en Cagua (Aragua) en 1951, Carrizales es autor tambin de Ideogramas
(1992), Calma final (1995), La casa que me habita (1999), Postales (2004),
Mudanzas, el hbito (2003) y Desde el Cinabrio (2005). Adems ha publicado
diversas traducciones del chino al espaol.



*** Premio Fernando Lara para Jess Snchez Adalid

El escritor Jess Snchez Adalid (Don Benito, Badajoz, 1962) obtuvo este 11
de mayo el XII Premio de Novela Fernando Lara, galardn dotado con 120.200
euros y la publicacin de la novela, con la obra El alma de la ciudad,
segn dio a conocer el jurado del premio, integrado por los escritores
Carlos Pujol, Antonio Prieto, Juan Eslava Galn, Fernando Delgado y ngeles
Caso, en el transcurso de una cena celebrada en el Real Alczar de Sevilla
(Espaa).

Tras conocerse el fallo, Snchez Adalid, que se present al premio con el
seudnimo de Juan de Ambroz y con Los dos caminos como ttulo de la obra,
destac que con sta, una novela histrica ambientada en plena Edad Media,
se salda la deuda adquirida con la facilidad en la literatura, frente al
castigo que hemos sufrido con esa serie de escritores complejos y
enrevesados. De esta forma, cit a Miguel Delibes como un ejemplo de
castellano limpio y palabras concisas, capaz de expresar muchas cosas en un
slo prrafo.

Asimismo, este escritor, que hace quince aos se orden como sacerdote
abandonando su anterior carrera de juez, confes que en su obra siempre
hay una parte de espiritualidad, ya que se trata de una faceta del hombre
que est muy olvidada en la literatura de nuestro tiempo. A este respecto,
matiz que dicha espiritualidad no est entendida como constatacin de un
dogma, sino como una bsqueda del sentido de las cosas.

Al hilo de ello, incidi en que la religin no es lo fundamental en esta
novela, aunque forme parte de ella, sino que lo relevante es la historia
del protagonista, que se ve enfrentado entre dos mundos en una pugna en la
que no hay ni buenos ni malos. As, el autor resalt que el texto no es
la obra de un prroco, porque tampoco pretendo crear un dogma, slo persigo
reflejar mi versin del ser humano.

De la misma manera, manifest que este texto huye de ejercicios que se
enjuicien como polticamente correctos o no, ya que mi objetivo nicamente
es el de plasmar un tiempo histrico y una poca concreta. De esta forma,
destac que su novela recrea la vila del siglo XII y la repoblacin de la
trastierra, en una poca en la que Alfonso VIII se embarca en la aventura
de una nueva reconquista y se funda la ciudad de Ambrosa, la actual
Plasencia.

La obra narra la fundacin de las ciudades en la Edad Media, del concepto
de burgo, del nacimiento de una nueva civilizacin, del Gtico y de una
manera de entender el mundo que no se configura como un espacio cerrado o
un tnel oscuro hasta el Renacimiento, sino como algo que va ms all de
estos conceptos, apostill.

Snchez Adalid defini la novela histrica como una cmara panormica que
te permite viajar a otro tiempo para comprender otra poca y a las personas
que vivieron en ella, empujando a entender mejor, de esta manera, el tiempo
que nos ha tocado vivir. Adems, apunt que la obra responde a una
absoluta honestidad histrica en la que ningn dato est violentado por
capricho del autor.

Igualmente, apunt que la vida de personajes como Ricardo Corazn de
Len o del Rey Arturo nos suena o la conocemos gracias al cine, por lo
que, en este sentido, la literatura tiene que acercarnos a la historia, ya
que no somos capaces de adentrarnos en el mero dato fro y estadstico. A
este respecto, confes no saber el porqu de la moda de la novela
histrica, pero resalt su valor siempre que est hecha con honestidad.

Autor tambin de El mozrabe, Flix de Lusitania o La sublime puerta,
Snchez Adalid confes que Alange, el pueblo extremeo de 2.000 habitantes
en el que es prroco, como cualquier otra comunidad humana, por pequea
que sea, es una fuente de inspiracin grandsima. Sin embargo, agreg que,
a pesar de llevar publicados siete libros y de haber vendido un milln de
ejemplares, para mis feligreses yo sigo siendo el prroco.

Por ltimo, indic que el premio no cambiar sus hbitos de vida y seal
que con la cuanta de este galardn quizs cree una fundacin, pero ser
el tiempo el que lo decida, de momento simplemente me confieso y reconozco
que el Fernando Lara lo que s me ha dado ha sido fuerza, concluy el
autor.

Fuentes: EFE  El Cultural



*** Juan Mars preside el jurado del Premio Tusquets Editores de Novela

El pasado 11 de mayo se dio a conocer la conformacin del jurado del III
Premio Tusquets Editores de Novela, que ser entregado a finales de este
ao en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara
(Mxico).

El equipo de jueces que tendr a su cargo el veredicto de este galardn
estar presidido por el escritor espaol Juan Mars, a quien acompaarn la
escritora espaola Almudena Grandes, el chileno Jorge Edwards, el
colombiano Evelio Rosero (ganador de la edicin anterior) y la editora
Beatriz de Moura, en representacin del sello del que es directora
editorial y fundadora.

Juan Mars (Barcelona, 1933) obtuvo en 1965 el premio Biblioteca Breve con
ltimas tardes con Teresa. Entre su extensa obra destacan Si te dicen que
ca, La muchacha de las bragas de oro, El amante bilinge, El embrujo de
Shangai, Rabos de lagartija y Canciones de amor en Lolitas Club. Entre
otros muchos galardones ha obtenido el Premio Planeta, el Nacional de
Literatura, el Premio de la Crtica y el Juan Rulfo. En 2005 renunci al
jurado del premio Planeta por inconformidad con el nivel de las obras
ganadoras.

Almudena Grandes (Madrid, 1960) ha publicado las novelas Las edades de Lul
(XI Premio La Sonrisa Vertical), Te llamar viernes, Malena es un nombre de
tango, Atlas de geografa humana, Los aires difciles, Castillos de cartn
y la ltima y celebrada El corazn helado. Muchas de ellas han sido
llevadas al cine, y sus libros se han traducido a ms de veinte idiomas.

Jorge Edwards (Santiago de Chile, 1931) es autor de cuentos, novelas,
ensayos y memorias, adems de columnista en medios de Espaa e
Hispanoamrica. Entre sus obras destacan Persona non grata, una crtica al
rgimen cubano y un clsico en el gnero, Adis Poeta..., El Sueo de la
Historia y El intil de la familia. Ha merecido, entre otros, el Premio
Comillas de biografa, autobiografa y memorias, el Premio Nacional de
Literatura y el Premio Cervantes.

Evelio Rosero (Bogot, 1958) es autor de la triloga novelstica Primera
vez, traducida al sueco, noruego, dans, finlands y alemn. Entre su obra
posterior destacan las novelas Plutn, Los almuerzos, En el lejero y Los
ejrcitos, ganadora del II Premio Tusquets de Novela en 2006. Ese mismo ao
obtuvo el Premio Nacional de Literatura en Colombia.

Como se recordar (http://www.letralia.com/135/1130tusquets.htm), el premio
Tusquets Editores fue creado en 2005 y su primera edicin fue declarada
desierta por un jurado presidido por Alberto Manguel y en el que tambin
estaban Alberto Ruy-Snchez, Francisco Goldman, Aurelio Major y Beatriz de
Moura. En aquella oportunidad los jueces dijeron no haber encontrado un
manuscrito que les pareciera realmente excepcional.

Fuente: Tusquets



*** Inauguran IV Feria Internacional del Libro de Panam

Rolando Gabrielli (http://rolandogabrielli.blogspot.com, Especial desde
Panam).

El presidente de Panam, Martn Torrijos, inaugur en la noche del pasado
15 de mayo la IV Feria Internacional del Libro de Panam
(http://www.camarapanamenadellibro.com/feria.html), cuyo pas invitado de
honor es Espaa. La fiesta del libro tiene como escenario el Centro de
Convenciones Atlapa, tradicional escenario de festivales y de la vida
cultural en el istmo, frente al ocano Pacfico. En el alfombrado y
refrigerado palacio de convenciones, el libro es el rey a quien se rinde
homenaje a travs de la palabra, exhibiciones, lecturas, recitales, actos
de toda naturaleza para provocar la imaginacin del lector.

Espaa, que es el cuarto pas mundial en ediciones impresas con 350
millones de ejemplares, unos 80 mil ttulos anuales, ha trado sus libros y
escritores de la mano de la lengua espaola, que ya hablan unos 500
millones de hispanohablantes en el planeta.

Rogelio Blanco, director general del Ministerio de Cultura de Espaa
(http://www.mcu.es), ha dicho ms o menos esas palabras y tambin
reconocido que la cultura posee una inmaterialidad que las estadsticas no
constatan, ni podran reflejar en su magnitud y profundidad, aunque la
cultura represente para Espaa un nada despreciable 1 por ciento de su
Producto Interno Bruto.

En su largo, documentado discurso, se refiri a los perodos histricos de
Panam, a la influencia de Rubn Daro, a que la lectura es clave para
desarrollar una sociedad democrtica, y que debemos leer la realidad, la
vida, naturaleza, a nuestros semejantes y a uno mismo. Ms libros, ms
libres, sentenci, las tres eles. Contenido, conocimiento y compromiso, las
tres c, subray.

Abog por una lectura amplia, abierta, pluralista, nica manera de preparar
un ciudadano para que acte crticamente, precis.

Trinidad Jimnez, secretaria de Estado para Iberoamrica, indic que una
feria del libro es un lugar singular para el comercio y el mercado de ese
bien que es el libro. Las industrias culturales, subray, representan un 7
por ciento del PIB mundial. La cultura es un negocio en todo el sentido de
la palabra, nos parece en este blog enclavado en el corazn de las
Amricas.

Eso no es todo, seal ms adelante, porque el libro tiene mucho de su
autor y lo que posee cada lector. Para ella, como para Borges, entre otros,
el oficio de leer es tan importante como el oficio de escribir. La cultura,
dijo la representante del gobierno de Espaa, es una opcin estratgica en
la globalizacin para pases que desean aventurarse en un desarrollo
sustentable.

Debemos generar lectores, los lectores se hacen, leer a Neruda, Cortzar,
poesa, a Bolao, historias, leer, leer, aunque sean los papeles de la
calle como dijo Cervantes. Umberto Eco, cit Trinidad Jimnez, dijo leer
para vivir.

El presidente Torrijos dijo que hoy se editan ms libros y se lee ms que
en cualquier otra poca de la humanidad. Advirti que una sociedad de la
imagen es una sociedad fracasada, porque la verdadera riqueza est en la
cultura. Panam, coment, ha vivido varios booms econmicos: el
ferrocarril, el canal, la banca, ahora la construccin, porque somos un
pas atractivo para las inversiones, pero yo espero el boom de la cultura.
Nuestro gobierno, acot, est movindose en ese sentido, ya han regresado
al pas Carlos Fuentes y Gabriel Garca Mrquez. Debemos crecer en el
Producto Interno Bruto Inteligente, subray el mandatario en medio de la
risa del pblico.

Martn Torrijos, hijo del conocido lder panameo el general Omar Torrijos,
record que tenemos una misma lengua, hablamos un idioma comn. Cuando se
encontraron esos dos gigantes de la poesa, Daro y Machado, ellos saban
que escriban en una misma lengua.

Espero, concluy el presidente Torrijos, que ya estemos en el umbral del
boom de la cultura.



*** Falleci la escritora venezolana Elizabeth Schn

El pasado 15 de mayo falleci en Caracas la poeta venezolana Elizabeth
Schn, considerada una de las ms prolficas creadoras literarias de
Venezuela. Nacida en la capital venezolana en 1921, Schn fue Premio
Nacional de Literatura en 1994, por el conjunto de su obra, y Premio
Municipal de Literatura 1971 por su poemario La cisterna insondable.

Natural de la parroquia Altagracia e hija de Mara Luisa Ibarra del Fino y
Miguel Antonio Schn, estuvo casada con el libretista, publicista e
inventor Alfredo Cortina (1903-1988), autor de la primera radionovela
venezolana y de la primera serie radial de suspenso.

La autora escribi una extensa obra a lo largo de toda su vida. En una
reciente entrevista con el diario El Universal (http://www.eluniversal.com)
asegur que comenz a escribir a los cuatro aos de edad y se mantuvo
hacindolo hasta sus ltimos momentos, a pesar de haber sufrido un
accidente cerebro-vascular.

Monte vila edit una antologa potica de Schn en la que se incluyeron
trabajos correspondientes a sus libros En el all disparado desde ningn
comienzo (1962), El abuelo, la cesta y el mar (1965), La cisterna
insondable (1971), Mi aroma de lumbre (1971), Casi un pas (1972), Es or
la vertiente (1973), Incesante aparecer (1977), Encendido esparcimiento
(1981), Del antiguo labrador (1983), Concavidad de horizontes (1986),
Ropaje de ceniza (1993), An el que no llega (1993), rbol del oscuro
acercamiento (1994), Campo de resurreccin (1994) y La flor, el barco, el
ama (1995). La seleccin de los poemas fue realizada por la autora junto a
la prologuista Luisana Itriago.

En uno de sus ltimos libros, Visiones extraordinarias presentado en
octubre de 2006, relat sus experiencias de contacto con Dios. Eso que
est all es verdad. Yo estaba sentada en esta silla, tena al lado una
estrella y cuando me volte tena al otro lado otra estrella. Yo tena los
ojos abiertos, porque no quera que fuera fantasa sino realidad. Me vi
parada sobre una enorme hoja de zinc y me dijeron: T ests en el presente,
en el futuro y en el presente; en lo infinito y lo finito. Yo no tena
miedo, y de pronto volv a mi cama otra vez, relat.

Fuente: El Universal



*** Editorial cubana rescatar literatura infantil de Amrica Latina

La editorial cubana Gente Nueva, dedicada a los nios y adolescentes, se
propone festejar su 40 aniversario con el rescate de la literatura
latinoamericana y del tercer mundo.

Para ello cuenta con obras del brasileo Frei Betto y el nicaragense
Ernesto Cardenal, entre otros, quienes cedieron los derechos de algunos de
sus libros a la isla, afirm el director de ese sello Enrique Prez Daz en
rueda de prensa celebrada el pasado 18 de mayo.

Daz anunci que para 2008 se prev 124 ttulos y cinco nuevas colecciones,
entre stos una seleccin del escritor indio Rabindranath Tagore y la
triloga En un lugar llamado Tierra, del espaol Jordi Sierra.

Trabajamos en varios proyectos al mismo tiempo y estamos en proceso de
agrupar las colecciones en un nuevo formato, precis Daz, tras subrayar
el aporte de escritores como el noruego Jostein Gaarder y el italiano Carlo
Fabretti.

Entre los ttulos que saldrn a la luz figuran tres dedicados a Galicia,
invitada de honor de la prxima Feria Internacional del Libro de Cuba, uno
de ellos del autor gallego Antonio Garca Teijeiro (El libro va recitando).

A esos se aaden El misterio en solitario, de Jostein Gaarder (El mundo de
Sofa), una antologa de cuentos noruegos titulada Loca por Rogers, y
Calvina, la ms reciente obra de Carlo Fabretti, ganadora del concurso
infantil El Barco de Vapor 2007, en Espaa.

Entre las cinco nuevas colecciones sobresalen Ambar, de ciencia ficcin y
suspenso uno de los gneros ms demandados; Lira, con novelas clsicas de
amor, y Veintiuno, destinada a la literatura de autores cubanos
contemporneos.

Desde su fundacin, el 31 de mayo de 1967, Gente Nueva ha publicado tres
mil cinco ttulos y unos 150 mil millones de ejemplares, de autores como
Dora Alonso, Mirta Aguirre, Julio Verne, Emilio Salgari, los hermanos Grimm
y Alejandro Dumas.

Fuente: Prensa Latina



*** Presentarn en Madrid novelas de Isaac Goldemberg

La vida a plazos de don Jacobo Lerner y Tiempo al tiempo, las dos primeras
novelas del escritor peruano Isaac Goldemberg, aparecen en un solo volumen,
ahora reeditadas por la Editorial San Marcos, de Lima.

Traducida al ingls y al francs, en 2001 La vida a plazos de don Jacobo
Lerner fue seleccionada por un jurado internacional convocado por el
National Yiddish Book Center de los Estados Unidos
(http://www.yiddishbookcenter.org) como una de las 100 obras ms
importantes de la literatura juda mundial de los ltimos 150 aos.

De Tiempo al tiempo, traducida tambin al ingls, Ariel Dorfman escribi en
el New York Times Book Review (http://www.nytimes.com/pages/books): Uno
piensa en los personajes de Proust, Philip Roth y Elas Canetti y se
percata de que Marcos Karushansky vila, el protagonista de Tiempo al
tiempo, la brillante segunda novela de Isaac Goldemberg, es una fascinante
adicin a este grupo.

Esta edicin contiene comentarios elogiosos de parte de Mario Vargas Llosa,
quien afirma que La vida a plazos de don Jacobo Lerner coloca a Isaac
Goldemberg como uno de los ms altos exponentes de la nueva narrativa
latinoamericana. En palabras de Jos Emilio Pacheco, la novela se
mantiene en pie como una de las grandes obras de la literatura peruana,
hispanoamericana y de lengua espaola y es ya uno de nuestros clsicos.

Mempo Giardinelli, por su parte, afirma que, inscrito en la lnea de
Philip Roth, de Saul Bellow, de Bashevis Singer, pero tambin en la de
Groucho Marx, Isaac Goldemberg ofrece una bellsima pieza titulada La vida
a plazos de don Jacobo Lerner. Goldemberg maneja una multiplicidad de
estilos, con una riqueza conceptual y argumental realmente estupenda.
Poticamente, ramplonamente, l crea una obra tierna, verosmil,
testimonial y satrica, alrededor de un derrotado que jams claudica y del
que el lector termina siendo un cmplice encantado.

Segn Jos Miguel Oviedo, las virtudes de Tiempo al tiempo son evidentes:
es fluida, es entretenidsima, posee encanto, tiene un preciso control
sobre su tono. Esta novela confirma que Goldemberg es un narrador nato,
moderno y cautivante. Mientras que Jorge Rufinelli escribe, en Unomasuno,
que la riqueza de Tiempo al tiempo reside en su profunda eficacia
narrativa, en la visin global del mundo judo peruano, en sus modos de
insercin y friccin dentro de la sociedad tradicional, todo ello contado
con la fruicin del narrador nato.

Esta edicin de La vida a plazos de don Jacobo Lerner y de Tiempo al tiempo
se presentar el 5 de junio en la Casa de Amrica de Madrid a las 7 pm, y
contar con la presencia de Goldemberg.



*** Congreso de Escritores Literatura Viva celebrarn en Salta

Del 13 al 15 de junio se realizar en Salta (Argentina) el Congreso de
Escritores del Noroeste Argentino (NOA) Literatura Viva III, organizado
por la Direccin General de Cultura de la Municipalidad, a cargo de Hugo
Ovalle. El encuentro tendr como eje de debate el tema La influencia de
los medios de comunicacin y del habla rural en el lenguaje de la ciudad.

Desde hace dos aos Literatura Viva se ha posicionado como uno de los
principales foros de produccin intelectual de la regin. En las ediciones
anteriores cont con la presencia de importantes referentes de la regin.

En esta oportunidad, el objetivo del congreso es reflexionar y debatir
sobre las relaciones entre cultura y lenguaje; lo regional y lo global; la
literatura, la sociedad y la educacin; y la cosmovisin en los textos
literarios, tanto escritos como orales, en el NOA.

Podrn participar del congreso poetas, narradores, escritores, estudiosos,
docentes e investigadores de las ciencias sociales. Los paneles estarn
integrados por tres expositores y un moderador. Las ponencias no excedern
los quince minutos; y el debate, los cuarenta y cinco minutos. Los
encuentros se desarrollarn en el Centro Cultural Saluzzi (Independencia y
Santa Fe) y en la Sala Juan Carlos Dvalos de la Casa de la Cultura
(Caseros 460).

Los trabajos presentados sern editados por la Municipalidad de la Ciudad
de Salta, a travs de su Direccin de Cultura. Los docentes que tengan el
85 por ciento de asistencia obtendrn puntaje. Las inscripciones son
gratuitas para ponentes y asistentes y se reciben en la Direccin General
de Cultura de la Municipalidad, La Florida 62, o en el telfono: 4-373391.
Tambin por e-mail, en saltaliteraturaviva@yahoo.com.ar.

Fuente: Salta al Da



*** Expondrn en Ciudad de Mxico fotografas de Juan Rulfo

Entre el 9 y el 30 de agosto se presentar, en la Casa Universitaria del
Libro, en Ciudad de Mxico, una exposicin con facsmiles de 23 fotografas
que hace casi medio siglo ofreci el autor de Pedro Pramo en una muestra
similar.

El presidente de la Fundacin Juan Rulfo, Vctor Jimnez, inform de la
exhibicin y revel que hasta hace apenas dos aos no se tena conocimiento
de la muestra original, expuesta en 1960 en la ciudad de Guadalajara, en el
occidente mexicano. Por contra, se crea que la primera exhibicin de
fotografas del escritor haba tenido lugar en los aos 80.

Jimnez explic que las fotografas de la exposicin original fueron
localizadas en el archivo fotogrfico de Rulfo, compuesto de siete mil
negativos, gracias a la colaboracin del profesor de literatura
estadounidense Lon Pearson, que haba visitado la muestra que se celebr en
Guadalajara hace 47 aos.

El testimonio de Pearson se public recientemente en el libro Trptico para
Juan Rulfo, bajo el ttulo Una exposicin fotogrfica olvidada, que es
tambin por ahora el nombre de la exhibicin, compuesta por imgenes del
paisaje, los grupos indgenas y la arquitectura colonial de Mxico.

El presidente de la Fundacin Rulfo anunci tambin que a finales del ao
se presentar en la Galera Manuel lvarez Bravo, de Oaxaca, en el sur
mexicano, una serie de fotografas que el escritor realiz en 1955 en esa
zona poco tiempo despus de publicar Pedro Pramo.

De las siete mil imgenes que tom Rulfo con su cmara slo se han dado a
conocer hasta ahora alrededor de 600.

Fuente: El Universal (Mxico)



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=== La leccin de Andrs Bello	    Manuel Cabesa =========================

      (Nota del editor: en Venezuela se celebra, el 15 de enero de cada
      ao, el Da del Educador. Con tal motivo, este ao el Instituto de
      Previsin y Asistencia Social del Ministerio de Educacin [Ipasme]
      invit al escritor Manuel Cabesa a dictar una conferencia sobre
      Andrs Bello, uno de los mayores intelectuales nacidos en el pas
      durante el siglo XIX. Letralia presenta hoy a sus lectores la
      transcripcin de esta conferencia).

Buenos das: quisiera comenzar pidiendo una disculpa por adelantado.
Quisiera decirles que hablar pblicamente de don Andrs Bello me excede, ya
que como dira Witold Gombrowicz: Cuando uno carece de medios para
realizar un estudio sutil, bien enlazado verbalmente, empieza a meditar
acerca de esas cosas de modo ms sencillo, casi elemental y, a lo mejor,
demasiado elemental. As pues sern pocos los aportes que pueda yo poner
esta maana a su disposicin para comprender su obra.

Y es que la bibliografa existente sobre este personaje es tan abrumadora,
que una vida dedicada a su lectura sera insuficiente. Luego es de destacar
la profundidad y erudicin con que autores como Pedro Grases, Rafael
Caldera, Pedro Pablo Barnola, Emir Rodrguez Monegal, entre muchos otros
que se han acercado a la obra de Bello, lo cual deja lo que yo pueda decir
en un estado incipiente.

Por otro lado est el hecho de que, como muchos venezolanos de mi
generacin (y supongo que generaciones posteriores a la ma), pensar en
Bello, hablar de Bello, estudiar a Bello resultaba un asunto bastante
pavoso. Sospecho que tiene que ver con la forma en que a los adolescentes
de mi poca se les peda aprender sobre el maestro: Bello vena envuelto en
un celofn neoclsico, con el rostro severo y la actitud de un personaje
que no guardaba ninguna relacin con nuestros intereses cotidianos.

Creo que en esto incida la manera en que nuestros maestros nos acercaban
al tema: de una forma fra, sin pasin ni devocin por el tema tratado en
clase. Lo que paradjicamente llama a la irona y a la reflexin, ya que
era precisamente Bello quin se opona a esa forma tan poco estimulante de
iniciar a los educandos en el numen de sus estudios. Pero sobre esto
volveremos luego.

Luego Bello representa, de alguna manera, la parte aburrida de nuestra
gesta nacional: mientras los hroes independentistas blandan sus espadas
en los campos de batalla en procura de nuestra libertad, Bello permaneca
apartado, imbuido en el estudio permanente, desarrollando sistemas morales
y jurdicos con los cuales poner en vas de desarrollo a las repblicas
nacientes. Sobre esta aparente contradiccin Augusto Mijares reflexiona lo
siguiente:

      Un pintor puede muy bien hacer sensible la idea de la gloria mediante
      los penachos, los cordones de oro y el sable sonador que se conceden
      a los hroes; se aprecia muy bien el triunfo del combatiente que
      esquiva el golpe mortal y logra a su vez derribar al contrario, es un
      buen asunto decorativo; y hasta el ms estulto siente la belleza del
      valor y la abnegacin, cuando esas virtudes las representa un bien
      formado paladn que espolea su caballo contra el cuadro enemigo.

      Pero cmo hacer comprender al vulgo que es tambin un sacrificio
      heroico de la vida el que se hace en el trabajo y en el estudio, en
      el silencio y la soledad, para darle vida a una idea desinteresada?
      Cmo representar mediante colores y formas la abnegacin del que se
      consagra a una obra austera y lentamente la hace crecer, aferrado a
      ella durante aos y aos, ciego y sordo a la ronda seductora de los
      placeres fciles?

      Razones ms que suficientes para que su vida no sea simptica a la
      multitud: es incomprensible. Y como a la postre su gloria no es
      pintoresca, segn ya dijimos, se renen dos motivos muy slidos
      para excluirlos razonablemente de aquella clase de pinturas
      educativas (1).

Aunque volcado al estudio y al desarrollo de ideas que con el tiempo
iluminaran el cielo de nuestras necesidades civiles, Bello no deja de ser
una figura atrayente. El estudioso al detenerse en los momentos
trascendentales de su vida, debe reconocer el mucho temple y el gran coraje
que implica una existencia castigada por las privaciones, que an as se
mantiene altiva ante un propsito vital: cauterizar a travs de la
educacin las heridas de un continente abatido por la guerra. Los
estudiosos de Bello procuran resumir su vida en tres etapas definitorias;
veamos cmo las presenta Rafael Arriz Lucca:

      La vida de Bello puede organizarse en tres etapas. Una primera que
      comienza con su nacimiento en la Caracas colonial y culmina con su
      viaje a Londres en 1810; una segunda que se inicia el da que llega a
      la casa de Miranda en la Grafton Way de Londres, a los veintinueve
      aos, y concluye con el instante en que zarpa a Chile, a los cuarenta
      y ocho; la tercera y ltima es la plenitud chilena que concluye con
      su muerte, a los ochenta y cuatro aos en 1865 (2).

Los primeros aos en Caracas, desde su nacimiento en 1781 hasta el ao en
que se decreta nuestra independencia, corresponden al primer aprendizaje:
es fama que a los once aos lea apasionadamente a Caldern de la Barca y
el Quijote. Aprendizaje que culmina con la obtencin del grado de Bachiller
en Artes que recibe en 1800.

Fue el tiempo de las primeras lecturas y los primeros escritos; escritos
que luego desdeara, tal como lo manifiesta en una carta al intelectual
argentino Juan Mara Gutirrez en 1845. All le dice: Algunas poesas son
producciones juveniles que me avergonzara publicar ahora. Tiempo tambin
de exquisitas tertulias en casa de los hermanos Ustriz donde la poesa y
los temas de la poltica actual se dan la mano entre los participantes.
Tiempo en que se perfila su vocacin de educador, develando a aquellos
contertulios que tenan casi su misma edad los misterios de un saber que ya
l iba dominando con la perfeccin adecuada. Entre estos beneficiarios se
encuentra nada menos que Simn Bolvar. El mismo Libertador, aos
postreros, en una carta escribe: ...fue mi maestro cuando tenamos la
misma edad; y yo lo amaba con pasin. Tiempo en que sin siquiera saberlo
se convierte en pionero de muchas actividades intelectuales: an
adolescente acompaa al sabio europeo Alejandro de Humboldt en una
expedicin al vila para inventariar sus especies herbolarias, se hace
periodista de La Gaceta de Caracas y es el autor del Calendario Manual y
Gua de Forasteros en Venezuela, primer libro publicado en nuestro pas en
1810, y en cuyas pginas se encuentra el Resumen de la historia de
Venezuela redactado por el propio Bello y semilla del libro que aos
despus preparara Rafael Mara Baralt con el mismo ttulo.

1810 es tambin el ao en que se inicia el exilio que, sin Bello saberlo,
sera definitivo. El 10 de junio de ese ao se embarca junto a Simn
Bolvar y Luis Lpez Mndez a Inglaterra como parte de la representacin
que la Junta de Caracas enva ante las autoridades inglesas. Un mes despus
arriban a su destino y se alojan en el 27 de Grafton Street, direccin
donde viva otro venezolano insigne: Francisco de Miranda. Se dice que fue
all, en la rica biblioteca que posea el precursor, donde Bello inicia sus
estudios de griego. Sera fascinante imaginar cmo fueron las tertulias
entre esos dos amantes de las letras bajo la lumbre de los candelabros y
frente a una humeante taza de t. Don Pedro Grases nos aporta lo siguiente:

      En la coincidencia de espacio y tiempo entre Miranda y Bello, hay una
      poderosa convergencia de intereses que nos puede explicar la afinidad
      de los dos caracteres. Hay un pensamiento comn: Amrica, y una
      devocin compartida: la cultura. El smbolo de esta estupenda
      correlacin puede ser la magnfica biblioteca particular de Miranda,
      quien a lo largo de sus andanzas por el mundo no ha desatendido las
      preocupaciones de libros y lecturas. Si grande ha de haber sido el
      pasmo ante el criollo universal, mayor asombro ha de haberle
      producido enfrentarse con la hermosa y rica coleccin de volmenes
      pertenecientes a Miranda. Bello habr recorrido con avidez explicable
      el rico tesoro que le prometera tanto nuevo conocimiento, tantas
      experiencias futuras. Lpez Mndez y Bello, a la partida de Miranda
      hacia Venezuela, vivieron en su casa de Grafton Street. Dcese que en
      la biblioteca de Miranda inici Bello sus nuevas pesquisas en tierra
      inglesa. No es difcil creerlo. Habr dedicado todos los ocios
      posibles a enterarse de las informaciones que el medio colonial no ha
      podido haberle proporcionado (3).

Sin pretenderlo la vida de Andrs Bello se queda detenida en la fra
capital inglesa durante 19 aos. Pero no son aos muertos. Este perodo se
destaca por ser una poca de estudios e investigaciones, poca de formar
familia y velar por la prole; pero tambin poca de privaciones y penurias
econmicas, pero con la mente puesta en la Amrica remota y en los
acontecimientos que en ella suceden. Debemos a Arturo slar Pietri esta
hermosa semblanza:

      Est envejecido y refleja cansancio. Las arrugas, las canas y la
      calvicie prematura no han destruido la bella nobleza de su rostro, ni
      la honda serenidad de aquella mirada azul que parece reposar sobre
      las cosas sin prisa, pero tambin sin esperanza.

      Los guardianes del British Museum, que pasan silenciosos por su
      habitual mesa de trabajo, lo conocen bien. Es Mister Bello, un
      caballero de la Amrica del Sur que desde hace diecisiete aos visita
      asiduamente la rica biblioteca. Unas veces se enfrasca en la lectura
      de los clsicos griegos y su rostro se ilumina de una plcida sonrisa
      de nio sobre los renglones de una erudita edicin de la Odisea. En
      otras ocasiones lo ven meter tmidamente la mano, como marcando con
      vago gesto el comps de la medida de una gloga de Virgilio, y, en
      otras, se hunde en las Crnicas de Turpn o en un tratado de
      fisiologa, o en el grueso infolio de Las siete partidas (4).

Los aos londinenses son tambin los aos de cristalizacin de la potica
bellista. En Londres, Bello estructura un extenso canto pico al que
llamara Amrica, del cual terminara slo por publicar apenas sus dos
famosas silvas: Alocucin a la poesa, editada en la Biblioteca Americana
en 1823, y La agricultura de la zona trrida, publicada en el primer numero
de El Repertorio Americano en 1826. Ambos poemas definiran el rumbo de la
poesa castellana, seran el punto de partida de toda una potica nacional
que se mantendr vigente hasta bien entrado el siglo XX. Julio Miranda nos
dice:

      Todo est en Bello, todo remite a l: como prolongacin o como
      contraste, como desarrollo parcial o como negacin se sepa o no, se
      quiera o no: en el crculo luminoso trazado por su obra (las dos
      silvas, fundamentalmente) se ha seguido moviendo gran parte de la
      escritura potica del pas, tanto lrica como pica, y no slo en el
      siglo XIX. Crculo, pues, casi mgico; castillo encantado capaz de
      hechizar por su monumentalidad y sus dimensiones internas, tambin
      por su armona aparente no por su cantidad, s por lo compacto y
      estructurado de su presencia.

      Porque la de Bello (1781-1865) es una autntica literatura fundadora
      y, como tal, mitificante cuyo repertorio americano en verso
      realiza un tal despliegue temtico-anecdtico que imanta, atrae y se
      traga todo lo que tiene cerca; algo as como un agujero negro de la
      poesa venezolana el otro, un siglo despus, ser Ramos Sucre
      (1890-1930). La apretada materialidad de dicho repertorio implica
      que, para escaparle, haya sido necesario apuntar casi directamente a
      su reverso: descartar su crculo de luz con su contenido reseado y
      codificado e instalarse en la sombra, en lo nocturno, a veces en lo
      subterrneo (5).

Aunque posea ya una fama ganada como intelectual, Bello segua padeciendo
un rosario de penurias, sobre todo de tipo econmico. Con una familia a la
cual mantener, se ve obligado a sobrevivir impartiendo modestas clases
particulares. Es entonces cuando recibe la oferta del gobierno chileno para
regresar a Amrica, iniciando as la tercera etapa de su vida, y para all
parte un 14 de febrero de 1829. Es en Chile donde verdaderamente se
desarrolla su labor magisterial, segn nos lo relata Fernando Murillo
Rubiera:

      Uno de los aspectos de ms acusado inters en el Bello profesor es el
      de su mtodo, claramente influido por la huella que en l dej la
      forma de ensear que se le inculc en los aos en que se abri al
      mundo de la inteligencia de la mano de aquel hombre, sin duda gran
      pedagogo, que fue fray Cristbal de Quesada...

      De otra parte, el docente Bello se prolong en sus textos. De esa
      suerte, si bien Bello no fue un profesor, propiamente hablando, sino
      ocasionalmente, poco tiempo y reuniendo en torno a s un nmero
      reducido de alumnos, sera incurrir en una inexactitud pensar que su
      magisterio docente qued restringido a esos estrechos lmites.
      Sabemos que sus libros se reeditaron varias veces, se divulgaron y
      fueron adoptados como texto en universidades fuera del pas en que
      vieron la luz (6).

Bello proclama, en sus clases y en sus escritos, la necesidad de una
educacin integral, a la vez inteligible y laboriosa; es decir, que
partiendo de las herramientas ms elementales, sobre las que se fundan las
ciencias y las artes, el educando puede abrirse paso por el frondoso camino
del saber. Bello parece suscribir la idea de Montaigne de que el nio no
es una botella a la que hay que llenar, sino un fuego que es preciso
encender. Para eso es necesario desarrollar el espritu de la observacin
y de la reflexin para facilitar, de esa manera, el entendimiento y la
investigacin. Veamos algunas ideas que recoge Miguel ngel Mudarra:

      Es necesario que el nio entienda lo que aprende; pero puede serle
      perjudicial que se le facilite y allane de todo punto la adquisicin
      de sus primeros conocimientos. No debe formrsele un receptculo
      pasivo de ideas ajenas, a que l no tenga que aadir ninguna especie
      de elaboracin. Debe acostumbrrsele desde temprano a luchar con las
      dificultades.

      Una enseanza que no procura acrecentar y desarrollar la observacin
      y otras nobles facultades, no puede ser completa ni producir en el
      porvenir el menor provecho.

      Procurar bienes y evitar males al individuo y a sus semejantes es el
      objeto que nos proponemos al formar el corazn y el espritu de un
      hombre, y por consiguiente, podemos considerar la educacin como
      empleo de las facultades ms a propsito para promover la felicidad
      humana.

      Todas las facultades humanas forman su sistema, en que no puede
      haber regularidad y armona sin el concurso de cada una. No se puede
      paralizar una fibra (permtaseme decirlo as), una sola fibra del
      alma, sin que todas las otras enfermen.

      La generalizacin de la enseanza requiere un gran nmero de
      maestros completamente instruidos; y las aptitudes de stos, sus
      ltimos distribuidores, son, ellas mismas, emanaciones ms o menos
      distantes de los grandes depsitos cientficos y literarios. Los
      buenos maestros, los buenos libros, los buenos mtodos, la buena
      direccin de la enseanza, son necesariamente la obra de una cultura
      muy adelantada (7).

Como han notado he venido hilvanando todo un florilegio de autores y de
citas, pero como dije al principio el tema bellista me excede sobremanera.
Fjense que ni siquiera he mencionado la importancia de su Gramtica de
lengua castellana para uso de los americanos, publicada en 1847 y cuyos
conceptos todava se mantienen vigentes. Pido disculpas por ello. Ahora
permtanme un par de reflexiones antes de terminar.

Al principio dije que como muchos jvenes que padecimos el bachillerato en
los aos setenta, estudiar la figura de Bello me pareca fastidioso, lo
cual resulta incongruente ya que es el mismo Bello quien propona una
educacin dinmica que incentivara la curiosidad y el amor por los
estudios. Sin embargo, resulta que para la mayora de los jvenes el
aprendizaje de la lengua y sus expresiones literarias no han sido ms que
letra muerta. Me pregunto: es que acaso la leccin que nos ha heredado
Andrs Bello ha perdido su vigencia?

No creo; pienso que el ejercicio de la educacin, ms all de crear
herramientas para la prctica de un oficio, es tambin una forma de
comunicacin cuyo objetivo es la perfectibilidad humana; la transmisin de
ideas y saberes son parte importante de las bases en donde se construye
cualquier sociedad. Aprender a aprender, aprender a ensear conforman el
tejido de un aprendizaje aun mayor: aprender a vivir y, sobre todo,
aprender a vivir en comunin con nuestros semejantes.

Solemos quejarnos de la mala educacin en nuestro pas, omos a los
burcratas hablar de cambios de paradigmas, culpamos al bajo presupuesto
educativo el que maestros y profesor no se sientan estimulados, ni
identificados con la materia que manejan, conformndose con repetir como
autmatas datos, fechas y frmulas que muchas veces caen en el vaco.

Fernando Savater dice: En cualquier educacin, por mala que sea, hay
suficientes aspectos positivos como para despertar en quien la ha recibido
el deseo de hacerlo mejor con aquellos de los que luego ser responsable
(8).

En tanto que educadores ese debera ser el norte de nuestra vocacin:
mejorar cotidianamente en el estudio y la reflexin para que al mismo
tiempo podamos mejorar el espacio donde nuestro discurso se desenvuelve.
Darnos la libertad de asumir nuestras dudas y contradicciones para que en
el conjunto humano donde se desarrolla nuestra labor podamos discernir,
ampliar, fortificar y avanzar en la construccin, no de una sociedad de
fros intelectuales ni anacrnicos sabios, sino en una comunidad de
personas civilmente preparadas, conviviendo en armona, edificando un
futuro ms deseable para nuestros descendientes.

Debemos estar atentos ante esta realidad, no sea cosa que algn da, entre
alguno de nuestros alumnos, escuchemos el eco de esta paradjica frase de
George Bernard Shaw: Mi aprendizaje fue interrumpido por los aos que pas
en la escuela. Muchas gracias.



Notas

1. MIJARES, Augusto: Hombres e ideas en Amrica. Caracas: Ministerio de
   Educacin / Academia Nacional de la Historia, 1988.

2. ARRIZ LUCCA, Rafael: El coro de las voces solitarias. Caracas: Grupo
   Editorial Eclepsidra, 2003.

3. GRASES, Pedro: Estudios sobre Andrs Bello II. Barcelona (Esp.):
   Editorial Seix Barral, 1981.

4. SLAR PIETRI, Arturo: Letras y hombres de Venezuela. Caracas: Monte
   vila Editores Latinoamericana, 1995.

5. MIRANDA, Julio: Poesa, paisaje y poltica. Caracas: Fundarte, 1992.

6. MURILLO RUBIERA, Fernando: Andrs Bello: Historia de una vida y de una
   obra. Caracas: La Casa de Bello, 1986.

7. MUDARRA, Miguel ngel: Semblanzas de educadores venezolanos. Caracas:
   Fondo Editorial Ipasme, 1988.

8. SAVATER, Fernando: El valor de educar. Barcelona (Esp.): Ariel, 1997.

** Manuel Cabesa
   hjsherman@hotmail.com
   Narrador, poeta y ensayista venezolano (Caracas, 1960). Perteneci al
   Taller de Poesa del Celarg y ha colaborado con las principales pginas
   literarias de la regin y del pas. Ha publicado el poemario Vida en
   comn (1985), la antologa El acto y el lugar de la poesa. Una
   antologa de arte potica venezolana (Maracay, 2002) y el libro de
   cuentos Falsificciones (Villa de Cura, 2004). Reside en Maracay, Aragua.



=== Por los caminos del Homosapiens	 Manuel Zapata Olivella ===========

      Presentacin
      Un ser entero que no necesit nada para estar completo

      A este hombre maravilloso, revestido de genialidades, jocoso,
      costumbrista, arraigado, de una sensibilidad absolutamente exquisita
      y con una mente prodigiosa y brillante, lo nico que le falt fue
      vida para seguir plasmando en cada una de sus lneas su sentir.

      Una vez ms, nos sorprende con este escrito indito en donde nos
      muestra de una manera amplia el recorrido del Homosapiens a travs de
      sus investigaciones y de su pensamiento, literario y cientfico,
      cuestionndose de forma sencilla el desarrollo del hombre.

      Pasados sus 80 aos, sus neuronas an funcionaban perfectamente, con
      la lucidez de un infante y la transparencia de un riachuelo, y nos
      demuestra que la condicin de viejo depende del contexto social.

      Manuel Zapata Olivella fue sembrador de semillas y colector de
      cosechas durante toda su vida.

      As lo demostr y nos sorprendi a los que tuvimos la oportunidad de
      conocerlo personalmente.

      Permaneci joven y receptivo, receptivo a todo lo bello, a los
      mensajes de la naturaleza del hombre, a sus ancdotas, a sus
      vivencias, a sus amigos, a sus admiradores y hacia los mensajes del
      infinito.

      l estar y vivir en el futuro. No le tuvo miedo al eco y supo
      valorarse en su esencia espiritual. Sencillamente fue l mismo.

      Lidia Corcione Crescini

*** Por los caminos del Homosapiens
    Manuel Zapata Olivella

Cmo expresar cualquier sentimiento amoroso, colrico y artstico de
nuestra conducta?

O los contrapuestos afectos que envuelven las palabras, Dios y hombre,
vida y muerte?

Y cules las estrategias conceptuales para distinguir, mezclar y expresar
las emociones psicoafectivas que nos inspiran los colores y tonalidades
frente a un cuadro de Rembrandt, Rivera o Leonardo?

Cmo derivar por los olores de un jardn lo que quieren decirnos el
titilar de las estrellas en lo alto del firmamento?

Aun ms paradjico e inexplicable que podamos evocar durante el sueo
onrico, emociones y experiencias vividas en la vigilia!

La paleontologa al escrutar los primeros pasos del Homosapiens, ha podido
seguir paso a paso las huellas anatmicas y fisiolgicas que le permitieron
el desarrollo de sus facultades sensitivas y respuestas abstractas mediante
el pensamiento.

De igual modo a partir de los gestos, aullidos y silbos, logr articular
slabas y palabras hasta tejer el lenguaje que le permitiera conformar
familias, hordas y clanes.

Todo ello despus de alcanzar en las cavernas, todava a oscuras, los
fundamentos indispensables para la creatividad material y espiritual de la
cultura.

Observador insomne de la naturaleza y la vida, siempre enfrentado a las
fieras, hambrunas, enfermedades y climas rigurosos, le obligaron a inventar
herramientas nunca antes existentes: agujas con astillas de huesos; arcos y
flechas, cachiporras de palo y piedra, coberturas de pieles, etc.

Indudablemente el uso del fuego constitua el principal aliado para
subsistir, como se ha comprobado por las cenizas y piedras ahumadas en las
primeras cuevas que habit. Desde luego tambin fue un recurso para
protegerse de las bajas temperaturas y en sus excursiones por la selva
mediante antorchas flamgeras.

Pero su empleo debi ser el resultado de un largo proceso de creatividad
inteligente y de repetidos intentos, desde aprovechar y conservar las
brasas de los incendios hasta la chispa al frotar palos y piedras de
pedernal.

En perodos posteriores y en distintos continentes los arquelogos han
podido deducir los primeros atisbos de religiosidad del hombre primitivo,
al excavar dlmenes y pictografas en rocas ribereas; templetes en altas
cumbres y sarcfagos con restos humanos tatuados y junto a ellos cadveres
de animales de caza y plantas comestibles petrificadas, indicios ciertos de
rendir cultos a la muerte y a una esperada vida de ultratumba.

Acucioso observador de los fenmenos naturales entendi los movimientos del
sol, la luna, los mares y ros; la velocidad del relmpago y su compaero
el trueno; las corrientes y rumbos de los vientos; la sucesin de las
noches y los das; las mltiples y cambiantes luces de las auroras,
crepsculos y arco iris, pruebas inequvocas de poseer espritus que los
animaban, razn por la cual las ciencias antropolgicas lo consideraron
como el primer sistema de creencias empero mgicas al cual denominaron
animatismo.

En esta nebulosidad de ideas mgicas, la siguiente aventura fue descubrir
que los animales tambin posean un espritu que les permita rechazar
movimientos autnomos para correr, sujetar objetos con las manos, y sobre
todo ayuntarse en parejas de distintos sexos para copular y procrear hijos,
segn las diferentes especies: mamferos, aves, peces, reptiles e insectos.

Observ que, a diferencia de ellos, los rboles siempre en raz en la
tierra no se desplazaban, pero al florecer esparcan semillas que
arrastradas por el viento generaban nuevos y abundantes bosques.

Sin mayores conjeturas, el hombre primigenio consider que tanto los
animales y rboles posean espritus superiores a los que animaban los
vientos, fuegos, noches y das; y procedi a implorarles sus poderes, dando
principio al totesmo, trmino utilizado por la antropologa moderna.

Ansioso de proteger su vida y prole suplicante le pidi al feroz len le
prestara sus garras depredadoras.

Quiso tambin poseer las alas y ojos oteadores del halcn.

Al bfalo padrote envidi su falo fecundador.

Sintindose frgil por su desnudez, busc protegerse con la doble coraza
del rinoceronte antidiluviano.

Para nadar en los ros propuso obediencia al cocodrilo.

Y vido de conocimiento al longevo y filsofo mamut, lo hizo su maestro en
el arte de rumiar la sabidura.

Por aquellos tiempos, en el perodo paleoindio de Amrica ya nuestros
ancestros rendan culto totmico al jaguar, la serpiente y la llama, al
igual que a los rboles.

Aun ms, en la tradicin de los mayas, los propios hombres se consideraban
creados por el Dios Quetzalcoalt, la serpiente emplumada, con tallos y
mazorcas de maz.

Simultneamente en frica, los sudaneses del rea subsahariana tenan como
templo sagrado al Caobabo de frondoso follaje en cuyas ramas dorman sus
difuntos, pudiendo conversar con ellos en noches de luna llena. Le daban
gracias por sus cosechas y nacimiento de los recin nacidos en la
comunidad, ataviados de blanco y coronas de flores, se los presentaban
bailando al son de retumbantes tamboras o lincas.

Con el devenir de los tiempos concebiran el mayor prodigio de la
imaginacin: deificar a los propios humanos, dando origen a las mitologas
y religiones.

Se calcula que aproximadamente quince o ms siglos antes de nuestra Era, en
la Mesopotamia, istmo entre Asia y frica a orillas del mar Mediterrneo,
convivieron los pueblos ms antiguos del Orbe, atrados por la fertilidad y
las tierras baadas por los caudalosos ros Nilo en la vertiente africana y
el Tigris y el ufrates en la asitica.

All intercambiaron las primeras experiencias culturales logradas por los
hombres dispersos en los distintos ambientes de la naturaleza: agricultura,
pesca, pastoreo, metalurgia, artesanas, edificaciones, etc.

mbito propio donde los diversos lenguajes entretejieron y unificaron
mitologas, cultos religiosos, alfabetos matemticos y astronmicos.
Placenta de las ulteriores civilizaciones de la antigedad.

Entre sus pobladores figuraban descendientes directos del Homosapiens
africano: nilticos, etopes y kennatas de los Grandes Lagos Victoria (Olde
Way), inventores de las primeras herramientas.

As mismo descienden los zules de Sudfrica.

Entre los ms industriosos se destacaban los egipcios, babilnicos, asirios
y fenicios.

Del continente euro-asitico procedan pobladores griegos, romanos, celtas,
ibricos, tartesios.

Entre los primigenios habitantes del Asia, figuraban indios, persas,
mongoles, chinos y japoneses.

Y desde luego, nativos del ocano ndico, indostanes, malayos y negritos,
seguramente los ms antiguos pobladores de Amrica.

Si bien es cierto que siglos ms tarde en las plazas y calles de Atenas,
Roma y el Cairo disertaban filsofos, legisladores y matemticos y en el
armazn de esta Arcada de dioses, musas, ninfas y stiras, las ambiciones
obnubilaron a los csares, faraones, reyes y prncipes, quienes validos de
legiones y caballeras armadas de corazas frreas y espadas de acero,
conquistaron a pueblos pacficos y religiosos para esclavizarlos a nombre
de sus divinidades.



Desde la chispa de pedernal a la desintegracin atmica y los viajes
interplanetarios

Si hemos sido extremadamente prolijos en esta historia del Homosapiens
desde su primigenia barbarie, ha sido slo para resaltar que tales
prodigios y oprobios fratricidas fueron perpetrados sin que los ms
avanzados cientficos conocieran la dinmica cerebral generadora de las
potencias abstractas del pensamiento.

Sin embargo, mucho ms sorprendente y terrorfico es constatar que hoy,
cuando se conoce la estructura y fisiologa de las neuronas cerebrales,
igual en todos los hombres, llevados por delirio de grandeza y poder,
hayamos convertido nuestro planeta en sepulturas de las modernas
civilizaciones.

Aunque las hojas de la historia parecieran adentrarse a nuestros pasos, la
verdad es que hace tan slo 100 aos y unos cuantos das atrs, en 1906 fue
cuando el sabio espaol Santiago Ramn y Cajal, sorprendi al mundo
cientfico al anunciar que haba hallado el mtodo para identificar las
clulas nerviosas o neuronas de la corteza gris del cerebro, altamente
especializadas en las funciones del pensamiento. Tras analizar los
complejos y microscpicos fenmenos involucrados en el proceso, los
denomin por vez primera: arco reflejo monosinptico, lo que le vali el
Premio Nbel de la Academia de Ciencias de Suecia (Fisiologa humana,
Bernardo Houssay).

Apenas cuatro aos antes, el fisilogo ruso Ivan Pavlov haba sido
galardonado con igual distincin por su experimento sobre los reflejos
condicionados e incondicionados de la actividad nerviosa de los
hemisferios.

Tales aportes convulsionaron las ideas filosficas, religiosas y
cientficas de milenios de historia, reduciendo las especulaciones
metafsicas sobre el don divino de la inteligencia, a las dimensiones
microscpicas observadas en una placa cida con reactivos qumicos.

A estos sorprendentes descubrimientos no tardaron en sumarse los ensayos
del mdico Segismundo Freud, quien ya basado en pruebas anatmicas y
fisiolgicas, formul su Teora Psicoanaltica del Consciente y el
Inconsciente ubicndolos respectivamente en las neuronas de la corteza
cerebral y en los ncleos del hipotlamo.

Las interpretaciones freudianas de los complejos incestuosos de Edipo y
Electra, tomados de los dramas mticos de la literatura griega, sintieron
el rechazo de la Iglesia Catlica que vea socavados los fundamentos
consuetudinarios de la Familia Sagrada.

A su vez los mdicos que defendan la patologa organicista, consideraron
el psicoanlisis como un renacer de la brujera bajo el ropaje
seudocientfico.

Se replanteaba, pues, la vieja encrucijada entre el conocimiento
empiromgico que haba nutrido la sabidura de los pueblos a travs de la
historia, enfrentando al pensamiento filosfico y religioso de la praxis
cultural y cientfica.

Un dilema ontognico que se recrea en cada nio que nace al convertirse en
un nuevo demiurgo cuando inventa sus primeras palabras para reconstruir la
realidad a imagen y semejanza de s mismo.

** Manuel Zapata Olivella
   Investigador colombiano (Santa Cruz de Lorica, Crdoba, 1920; Bogot,
   2004). Estudi medicina en la Universidad Nacional (Colombia), pero se
   dedic a plenitud a las investigaciones antropolgicas y etnogrficas; a
   la literatura, destacndose en la narrativa (novela y cuento), al teatro
   y como guionista para radio y televisin. Ha participado como
   conferencista en mltiples eventos cientficos, culturales y literarios
   en Amrica, Europa y Asia. Recibi, entre otros, el Premio Espiral sobre
   Testimonio (Bogot, 1954), el Premio de Novela Casa de las Amricas
   (Cuba, 1962), el segundo lugar del Premio Seix Barral de Novela
   (Barcelona, Espaa, 1963), el Premio Literario Nuevos Derechos Humanos
   (Pars, 1988) y el Premio de Novela Francisco Mattarazzo Sobrinho
   (Brasil, 1988). Public las novelas En Chim nace un santo; Detrs del
   rostro; El gran putas; Chambac, corral de negros; Tierra mojada; La
   calle 10; El fusilamiento del diablo y Hemingway, el cazador de la
   muerte; los libros de cuentos Cuentos de muerte y libertad; El galen
   sumergido y Quin le dio el fusil a Oswald?; las obras de teatro Los
   pasos del indio; Las tres monedas de oro; El retorno de Can y Caronte
   liberado; los libros de testimonio He visto la noche; Hotel de
   vagabundos y Pasin vagabunda; los ensayos Los pasos del folclor en
   Colombia; Cantos religiosos de los negros de Palenque; Traduccin oral y
   conducta en Crdoba; Identidad del negro en Amrica Latina; Las claves
   profundas; Etnografa colombiana; Golfo mgico; Nuestra voz y Las claves
   mgicas de Amrica.

** Lidia Corcione Crescini
   licorcione@gmail.com
   Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista
   del peridico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su
   ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la
   Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de
   Madrid; Revista Literaria Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe.



=== Del poeta naci el amor, que creci y se hizo poema: Silvia Campazzo ==
=== Fedor Garca Luna =====================================================

Qu raro ver impreso a un poeta indito hasta la mdula del poema, polvo y
hueso de su palabra convertida en letra impresa real. Repetido en la
virtualidad de Internet, archivado en el trpico, y a veces, la fiesta de
la palabra pasa de rodillas, miserable altar de unos cuervos cojos ciegos,
que no hacen sombras. El poema nace detrs de la palabra, donde el verbo es
sombra lcida de su propio silencio. El poema convoca en su nombre a todo y
nada.

El abecedario, el diccionario, los escaparates estn llenos de palabras y
papel. Desde siempre y mucho antes, la mana fue poetizar la palabra o el
lenguaje fue la palabra real en el poema de lo cotidiano. Aire, oxgeno de
aquel hombre y mujer, que el hielo y las cavernas convirtieron en
primavera. Hablaron todos los elementos por su boca y palabras. Aos ha, el
cosmos era un huevo gaseoso a punto de estallar.

Entre parntesis, amor, poemario de Rolando Gabrielli editado el 14 de
abril en Colombia, impreso por Ediciones Cisne Color Ltda., ha estallado
por fin en 92 poemas y tres cadveres exquisitos, con lo que el autor
resuelve su propio olvido. Poesa de amor, poesa en la poesa y poesa
palabra: un solo lenguaje.

No es difcil abandonar el momento cumbre del olvido de s mismo, ha dicho
el autor de Entre parntesis, amor, arrastrando las hmedas vocales y
consonantes.

Una edicin muy cuidada, con una portada en rojo, muy sugerente, ilustrada
por una mujer de espalda desnuda, silueteada, con una bata roja que cae
informalmente hacia su cintura sobre una cama. Al fondo, en un gran primer
plano, una ventana cubierta en parte por una cortina. La contraportada es
una fotografa muy sensual de unas largas y hermosas piernas, cuya parte
superior de la mujer est cubierta por una bata roja. La contraportada est
contrastada y enmarcada en negro. El poema ltima fortaleza, se refiere a
la portada de alguna manera: Tu espalda / sigue siendo / mi obsesin / es
tu ltima / fortaleza. Y las largas piernas, como una geografa chilena,
estn trazadas en ms de uno o dos poemas. Las fotografas estn suscritas
por SC y el diseo del libro a cargo del colombiano Hernn Santos, quien
busc una armona esttica para toda la obra en la textura del papel y en
su ntida tipografa.

Entre parntesis, amor, se expuso en la XX Feria Internacional del Libro en
Bogot, Colombia, recientemente concluida. Un par de volmenes fueron
robados del stand de Chile o de algn descuidado armario en esos das, lo
que significa que la poesa goza de buena salud. (Es tal vez un homenaje a
Roberto Bolao, quien sobrevivi en su juventud con lecturas robadas de las
libreras del DF). Tambin estuvo en la Casa Silva de la Poesa y un
librero mexicano compr un flamante recin editado ejemplar. Gonzalo Rojas
se llev otro a Chile. Manuel Silva Acevedo y un animador de la TV chilena,
sendos libros. Suficiente para romper el hielo.

Silvia Campazzo, profesora argentina, en un prlogo de 11 lneas traza la
atmsfera del libro y define al poeta en la intimidad, respiracin de su
verbo. Es un guio para el lector, una seal, porque como dice Gabrielli
la poesa es la bsqueda del Otro. Se busca con la palabra: carne,
cuerpo, materia, una atmsfera hmeda. Silvia Campazo sostiene en su
brevsima y precisa introduccin al poemario, que en cada verbo un
sentido, en cada adjetivo un deseo y en cada punto, el tiempo de retomar el
aliento para volver amar y seguir sintiendo. Del poeta naci el amor, que
creci y se hizo poema. El poema, enfatiza Campazzo, fecund la pasin
que se esparce en estas pginas como en sbanas revueltas. El poema fue
anterior al amor o la palabra fecunda primero la sombra antes que el
cuerpo? As Rolando Gabrielli ha desenredado el ovillo de palabra y ha
echado a rodar el carretel de su esperanza en el camino de sus versos,
concluye la profesora Silvia Campazzo, desde el fondo de su(s) propia(s)
lectura(s) del poemario de 112 pginas redondas, esttica y agradablemente
impresas, acota: Este es el hombre, el poeta y su obra, atravesada por la
invencibilidad de la distancia.

En su ltima pgina, a modo de corolario, el autor advierte: Un libro no
se explica, es como una historia de amor, sucede. ste fue escrito con
todos mis sentidos, para una mujer, que es todas las mujeres, el poema. La
poesa / es cosa muda / rota dice y toca / pasa y queda / provoca.

Tres antiguos, tradicionales, permanentes, universales temas contiene el
libro: el amor, el poema en el poema y la palabra. El lector es quien
escoge las palabras y se queda con la ltima cuando lee un libro. Debe
comer, beber y ayunar en el El plato del poeta: Repaso la poesa / como
la vida / en un plato hondo / vaco de letras // y estmago / eructo / sin
tener que decir / Nada por obligacin / Repaso / la poesa / sobre un plato
vaco. La elocuencia del poema en lo que no se dice, se sabe, el silencio,
la soledad y el oficio dentro de un plato vaco. Para qu editar?, se
habr dicho mil veces Gabrielli.

Un libro con muchas seales y guios, nos ha dicho Silvia Campazzo desde su
intuicin y lecturas. Ms all de las palabras el autor ha dibujado un
largo y estrecho parntesis y el lector sabe que tiene ms que palabras,
un ruido que la hoja en blanco contiene y no ahoga. Se siente la
respiracin en el poema, de quien lo escribe y lo lee, y de para quin fue
escrito. La respiracin de dos es un juego ms profundo y sagrado. El poema
slo tiene un recurso, sus palabras. Santa palabra: Arrodllate, le digo
// en cruz, Santa palabra, / inquisidora ma / revlate ahora / y condnate
conmigo / por todas las vigilias / De los siglos / si quieres.

Una poesa que tiene cuerpo, un verbo que copula, penetra, impregna y
humedece la punta de la palabra en ese pozo de luz oscura
irrefrenablemente. Verbo copulante: Verbo copulante, mi coma / mi punto,
mi rosa helada / todo el abecedario / lo bendigo en tu nombre / A m me
yace, a m me vive / Tierra si no soy tu tierra, / hndome o primavera
muscular / frvolo rompiente verano / verbo rojo, doliente / mi parntesis
hablante copulante.

El libro tiene diversos pisos, capas, contaminacin, mixtura, obsesin,
reciclaje, una mirada hacia lo desconocido, seala su autor. Hay ciudades
mticas en la memoria del poeta, Denver, Mxico, D.F., Ciudad de Panam,
Santiago de Chile.

A pesar del largo silencio sobre el papel, porque Gabrielli ha escrito
varios libros de poesa y prosa, segn dan cuenta algunas publicaciones
virtuales, un poema recoge la obsesin, la dependencia visceral del poeta
sobre su propio oficio y gnero: Poesa: Soy tu sirviente / considrame
tu pblico servidor / humildemente / un cmplice incondicional. / Tcame el
corazn / con la yema de tus dedos / desnuda la semilla seca / y s mi
fruto. Texto confesional, medalla de mltiples caras en una sola: la
poesa. Poema complementa esta postura, alarde de silencio en el silencio
de la palabra. A veces siento / que he alimentado / un elefante blanco. /
La pgina, la pgina.

Entre parntesis, amor, respira la mujer de carne y hueso, la femme, la
Musa, la Bella, porque el poema /  respira en el poema / como nosotros / un
solo cuerpo / del delito consumado. La palabra se consuma en el poema, como
la carne sobre la carne. Nos devora / el cuerpo / del poema // la palabra
/ o este amor / que respira / este aire / sin palabras? Preguntas en un
confesionario pblico, transparente, en la intimidad del dilogo. De esta
respiracin mutua, parntesis, intervalo de una realidad jugada en el
imaginario del poema nace La sin par: T eres la sin par / mi folletn
del atardecer / musa soleada en el rojo espejo / Te recuerdo en una taberna
/ y slo se ve nieve / una catedral que asciende / nube imaginaria / Qu
esperas ngel para volar / soy el agua adivinada en el bautizo de tu mano /
Un bho que arroja sus ojos / en el pozo de un hilo sin punta / que crece
en la noche del poema.

El hilo seduce en el poema, palabra por palabra, no la madeja. El poema
dice/calla/narra/describe como sugiere Descripcin de la mujer. Es un
ngel bestialmente hermoso / arbitrario, patticamente tierno, / me asfixia
su silencio. / Su ombligo habla / y yo le debo mi libertad / ldica
bisagra, empuja forastero / tu profundo oro de la noche, amor / luna plana,
brillante, ciega / el tacto oscuro de tus manos / es ptalo, es rosa,
lgrimas.

Toda posea verdadera respira por la herida. Esta no es la excepcin.
Poesa que pulsa una poca, un ro que la recorre. El poeta echa fuego a su
palabra, aconseja, cuando veas arder la capilla de la poesa. Fuego y ms
fuego, el poeta ama / con frenes desenfrenado / desbocado / caballo sobre
yegua. La palabra no se rinde.

Hay ms poesa en Entre parntesis, amor, tal vez una historia, como suele
ocurrir en el amor. Ciudades, el tiempo y la muerte, unas cuantas
nostalgias que nos dejan ver las palabras cuando se juntan de cierta manera
al decir y callar. El poema tiene la ltima palabra y el lector que le
otorga su propia visin y lectura. Las palabras de Silvia Campazzo son
precisas, hilo sobre el hilo de la historia que narra y quizs en la
palabra est la invencibilidad del poema.



      Dame tu palabra

      Entrgame
      tu verbo,
      tu lengua,
      tu cuerpo,
      dame
      tu palabra.



      Ciego voy

      Ciego voy
      hacia tu luna,
      beso tus abismos, amor,
      tus carnes en cruz y mis clavos,
      el morado sol, tus profundas bocas,
      mis parcelas, estas noches doradas,
      los labios baten sus lenguas,
      dicen quin eres, quin soy,
      dentro de tus abismos,
      la flor y la espina,
      una isla abre otra isla.



      Sol rojo

      De rodillas,
      siento que un naipe
      abre el negro vicio
      del juego, la rtula
      instalada con su hermana
      en las blancas sbanas,
      se vienen las nieves
      el alba rosa de la maana,
      horas en que el pan
      entra al horno
      y despunta la sangre
      en la cresta de un gallo,
      sol rojo de alas maduras,
      vuela, vuela al infinito.



      Bestia

      Bestia, pisas la noche,
      vas por tu alimento.
      Compartimos,
      lo poco que tenemos
      o lo mucho,
      la presa que somos.



      Seda

      Seda
      soy yo,
      el gusano,
      vsteme.



      S

      Slo mame,
      sedceme
      con tu libertad.
      Ancla en m.



      Oh, cedazo

      Oh, cedazo
      me filtras
      el amor
      en unos cuantos
      miserables granos,
      que el viento
      trae y lleva y trae.



      Marea

      Djate ver,
      marea,
      recoge
      el velo,
      desndate.



      Mi negocio

      Mi negocio son las palabras
      que carecen de estanteras,
      del ruido infernal de la cartelera,
      no tienen nombre, ni dejan de nombrar,
      aborrecen todo perfil noticioso,
      escupen saliva,
      prefieren callar, ser mudas,
      no tienen lomo de etiquetas,
      formalmente pueden ser unas putas,
      completamente descarriadas,
      vrgenes inmaculadas.



      Calcomana

      Yo me repito,
      me calco en el poema,
      hago que me borro
      y unto el dedo
      de saliva
      y se me seca
      la palabra.



      Carta a un pgil

      Contino por estos escenarios
      de cuarta categora,
      haciendo sombras
      con un verbo oxidado.
      La poesa, rota, intil
      desvencijada, vieja maleta
      de otro paseo.
      Estas calles son ahora,
      La ciudad frente al ocano,
      el da que viaja como una persiana,
      abre y cierra la luz.
      Armo los das como una cartelera
      de poca monta,
      la sombra crece
      frente a un contrincante
      que surge de la nada.



      El pas se aborrece

      El pas se aborrece,
      se borra a s mismo,
      es la pausa olvidada
      de su trnsito.
      El hombre en la ciudad,
      como la palabra,
      se gasta en el muro.
      El poeta exiliado,
      en un cuarto oscuro
      hace sombras
      con las palabras.
      La oveja descarriada
      cambia el balido
      por el despiadado silencio
      del sacrificio
      como el poeta
      cuando no encuentra las palabras.



      Finalmente

      Finalmente,
      palabra
      he de morder el polvo
      para que t
      puedas mover las alas
      y yo respire
      de tu aire
      sin conocer
      el aire que respiro.



=== Los descendientes de Babel	    Daniel Navarro ========================

      (Nota del editor: preparada antes de la entrega de los premios Oscar
      de este ao, este trabajo del escritor y naturalista mexicano Daniel
      Navarro compara la estructura narrativa del filme Babel, de Alejandro
      Gonzlez Irritu, con la figura del benshi, la persona que se
      encargaba de explicar al espectador la historia que se desarrollaba
      en las pelculas del cine mudo japons).

Un curioso invento de la poca japonesa del cine mudo es el benshi. Frente
a la pantalla, mientras transcurra el filme, una persona al frente daba
explicaciones acerca de la historia, dilogos y significado. Percibiendo y
modulando las reacciones del espectador, el benshi tenda un puente entre
las imgenes en pantalla y el lenguaje verbal. Asimismo, dialogaba entre
visiones de otras culturas, y las tradiciones populares locales. Para ello
se requera de enorme talento y fue motivo de admiracin entre los
japoneses, al grado de que cuando se invent el cine sonoro, tardaron aos
en desaparecer. Actualmente se sabe poco de los benshi fuera de Japn. En
el cine moderno, los subttulos proporcionan traducciones instantneas de
los dilogos, y el denominado Close Caption incluye no slo
representacin escrita del lenguaje verbal sino tambin de sonidos, lo cual
est diseado para espectadores con problemas auditivos.

Antes de 1940, los benshi parecan indispensables porque las diferencias de
lenguaje y expresin parecen intrnsecamente imposibles de derribar. Esto
sucede hasta la fecha y no nicamente en Japn ni slo en el cine. El
esfuerzo del esperanto (1) es una prueba de ello: aproximadamente dos
millones pueden comunicarse a travs de esta lengua en todo el planeta. Una
cantidad nfima despus de ms de un siglo de haber sido inventada. En un
mundo lleno de formas de lenguaje (casi siete mil lenguas diferentes
registradas), la identidad de la palabra verbal es poderosa. Tales formas
de comunicacin conllevan algo ms que signos o de reglas gramaticales,
forman la columna vertebral de conductas, pensamiento, religin, mitologa.

Usando el smbolo bblico de Babel, el director Alejandro Gonzlez Irritu
y el escritor Guillermo Arriaga elaboran una pelcula en el ao 2006.
Trada de historias interconectadas, profundamente humanas, y que
demuestran justamente el caso que ocurre cuando por circunstancias
accidentales, el lenguaje verbal conduce al caos, a la falta de
entendimiento, a la violencia. Y a travs del filme Babel, encuentran la
forma de hacernos entender que, en condiciones de desesperanza, ansiedad,
dolor, otro lenguaje surge de manera natural, profunda, espontnea: el
lenguaje fundamental del cuerpo que va ms all de las palabras. La
pelcula refleja sentimientos universales: amor y violencia, odio o
competencia, aullidos o dilogos de sordomudos, otras formas de
comunicacin que requieren ya sea el contacto con la piel, las miradas de
solidaridad de una anciana, o las posturas de alegra, amor u odio en
menores de edad. Del libreto a la pantalla, Alejandro Gonzlez Irritu se
propone alcanzar al espectador. Y por algunos acusado de nihilismo, pienso
que nos llega, nos conmueve en su propio mensaje artstico.

Si hacemos cuentas con los cuatro idiomas que se registran en Babel, un
total de 953,9 mil millones de hablantes del planeta entienden en forma
nativa alguna parte del filme. Cosa nada sencilla, porque supera por un
estrecho margen al idioma de mayor densidad de hablantes en el mundo: el
chino, con 937,1 mil millones.

El equipo de actores es soberbio, con Brad Pitt encabezando el elenco y
generando tanta admiracin que en una crtica de The New York Times se
considera a su papel, encarnando a un turista norteamericano en Marruecos,
como la mejor actuacin de su carrera.

La parte marroqu muestra una desgarradora secuencia en ambientes
desolados, cabras y comidas comunales de un solo plato. La lista de actores
es distante a lo que estamos acostumbrados, pero el papel de Boubker Ait El
Caid como Yussef es poderoso, encarnando a un nio que se rinde ante la
polica, con las manos en alto, confesando y al mismo tiempo implorando
ayuda por un hermano agonizante.

En la contraparte fronteriza Mxico-Estados Unidos, un valemadrista y
rebelde norteo es encarnado por Gael Garca, quien recibe encuadres
nocturnos de fotografa que recuerdan al archivo Casasola. Su personaje
impulsivo contrasta notablemente con el de Adriana Barraza, una amorosa
nana que no se arredra ante el sofocante desierto californiano y sucumbe
ante los rinches (como se le denomina localmente a la polica fronteriza de
Estados Unidos) en su esfuerzo para tratar de mantener con vida a dos
pequeos norteamericanos menores de edad.

La parte central del filme deslumbra con el destello continuo que surge de
Rinko Kikuchi y su personaje de joven estudiante sordomuda de clase alta en
la sociedad japonesa. Su candidez e inocencia se mezclan con erotismo,
desesperanza y revelacin, que cierra la pelcula en un ambiente de
desequilibrio y ternura.

Gustavo Santaolalla, ese argentino universal tan querido en Mxico, imprime
su audio-sello una vez ms, despus de haber vagabundeado musicalmente con
Amores perros, del propio Gonzlez Irritu, Diarios de motocicleta, y con
el genial Ang Lee y su desafiante Brokeback Mountain.

Si bien el filme ha recibido siete nominaciones para el Oscar de febrero de
2007, ojal me equivoque, dudo mucho que pueda alcanzar dicha presea. La
competencia fundamental ser con el trabajo de Clint Eastwood y su
tratamiento flmico al icono militar y nacionalista de los Estados Unidos:
la batalla de Pearl Harbor. Por otra parte, la cuasi anarquista visin del
mundo en Babel, de desprecio a la autoridad en uniforme, levantarn poco
aprecio de los crticos de la Academia.

En aisladas ocasiones el cine es admiracin, por eso es enormemente
reconfortante escribir acerca de este benshi chilango moderno que nos
visualiza como descendientes de Babel, y nos recuerda que de todos modos, a
pesar de los lenguajes, no somos tan diferentes.



Notas

1. Del 27 al 30 de julio se llevar a cabo el 55 Congreso Anual de
   Esperanto League for North America en Tijuana, en donde se tratar de
   incrementar el conocimiento del esperanto como lenguaje universal. Vase
   http://esperanto-usa.org/node/667.

** Daniel Navarro
   rei_cancun@hotmail.com
   Escritor y naturalista mexicano. Escribe en el peridico Voz del Caribe
   (Cancn, Mxico) una columna semanal de cuento denominada "Camafeos
   literarios", y ha escrito las series de cuento tituladas Cuentos
   mejicanos, as como De ninfas. Conduce el taller de lectura Al Aire
   Libre en la Casa de la Cultura de Cancn. Aparece en
   http://www.anuariodelarte.com as como en http://www.tulumlanovela.com.
   Mantiene una bitcora personal en http://daniel-navarro.blogspot.com.



Crtica a la biologa pura

Miguel A. Schmucke P.

      Segn la manera como Enmanuel Kant entenda los conceptos, podra
      traducirse nuestro ttulo como Investigacin sobre la verdad
      evidente en biologa.

A pesar de su carcter oscuro y hermtico, los textos de Kant operaron una
verdadera revolucin en la filosofa, cuyos efectos llegan hasta la
actualidad. l acu la frase Sapere aude (Atreverse a conocer); vamos
entonces a atrevernos a conocer su criterio y especficamente a la
consecuencia en una de las ramas del conocimiento, de la cual algunas de
sus premisas estn an por ser definidas. Nos vamos a referir a la ciencia
biolgica.

En uno de sus principales libros, Crtica de la razn pura, Kant desarrolla
la tesis de la existencia de los juicios sintticos a priori. Segn su
filosofa, estos juicios eran los que verdaderamente caracterizaban al
conocimiento cientfico. Su esfuerzo por tratar de definir el verdadero
conocimiento se justificaba por el hecho de que, tanto en su tiempo como en
el nuestro, han existido conceptos, ideas y teoras falsas, y siempre se ha
hecho necesario para el intelecto poder disponer de instrumentos que
permitan identificar lo verdadero de lo falso, y para ello Kant nos ofrece
el llamado juicio sinttico a priori, juicios de naturaleza hbrida,
debido a que son juicios que tienen caractersticas, tanto de los llamados
juicios analticos, como de los llamados juicios sintticos.

Los juicios analticos pueden hacerse de manera universal, e
independientemente de la experiencia; son, por lo tanto, a priori, pero no
constituyen un aumento del conocimiento. Los juicios sintticos aumentan el
conocimiento, pero dependen de la experiencia de un hecho particular;
parecen ser, por lo tanto, a posteriori. Sin embargo la ciencia debe
producir afirmaciones no fortuitas. Kant define el problema de la ciencia
como la fundamentacin de los juicios sintticos a priori, es decir,
afirmaciones de validez universal que puedan realizarse independientemente
de la enumeracin de los hechos constatados por la experiencia de un solo
individuo. El mejor ejemplo que se puede proporcionar para entender la
naturaleza de un juicio sinttico a priori (juicio verdaderamente
cientfico segn Kant) es el siguiente: no es igual decir El calor dilata
los cuerpos, que decir El calor siempre dilata todos los cuerpos; este
juicio es universal, necesario y no sujeto a la experiencia, es decir a
priori. En resumen, para que una proposicin sea realmente conocimiento
cientfico, adems de ser universal, necesaria y tambin de no estar sujeta
necesariamente a la experiencia, debe adems producir un aumento del
conocimiento.

Los bilogos evolucionistas afirman que los organismos vivos evolucionan,
afirmacin que realmente no ha hecho que el conocimiento biolgico aumente,
debido a que todava se ignora el mecanismo que explique la forma en que se
produce, y tambin que la evolucin es el fundamento de la biologa
moderna. Ahora bien; si es bien sabido que la evolucin no es universal,
debido a que existen especies que no han evolucionado, como el gnero de
los quelonios, y que tampoco es necesaria para explicar las variaciones
genticas, debido a que este fenmeno es consecuencia de las funciones
bioqumicas del ADN, seores profesores, respondan esta pregunta: qu tan
bien fundamentada podr estar la biologa moderna..? Atrvanse a hacer
conocer la verdad!

** Miguel A. Schmucke P.
   maspar@cantv.net
   Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado
   artculos de opinin en los diarios El Impulso y El Informador, sobre
   temas de filosofa, didctica, historia, psicologa, poltica y ciencias
   en general.



||||||||||||||||||||||||||||	ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Evelio Rosero Diago: ==================================================
=== Desde la paz preguntan por nosotros ===================================
=== John Jairo Junieles ===================================================

      Entrevista con el escritor colombiano ganador del Premio Tusquest
      Editores de Novela en Espaa 2006. Su novela ganadora, Los ejrcitos,
      fue lanzada en el marco de la 20 Feria Internacional del Libro de
      Bogot.

Colombia es una flor extraa con ptalos de orqudea y cebolla, en un
jardn feudal perfumado de altas hogueras. Qu guerra de poderes
inconfesables se libra en este pas, qu ventrlocuos hay tras escena. Qu
destino espera a esa nacin de nmadas atemorizados que crece en el vientre
del pas oficial. Ese pas porttil del que habla el escritor colombiano
Evelio Rosero Diago en su novela Los ejrcitos, donde conviven de forma
incestuosa lo ms sublime de la condicin humana, con los arrabales y las
tinieblas del hombre, y que nos recuerda aquellas lneas de T. S. Eliot:
Dnde est la vida que hemos perdido en vivir?, dnde esta la sabidura
que hemos perdido en conocimiento?, dnde el conocimiento que hemos
perdido en informacin? Veinte siglos de historia humana nos alejan de Dios
y nos aproximan al polvo.

Los ejrcitos obtuvo el II Premio Tusquets Editores de Novela 2006. Segn
Evelio Rosero (1958), la novela est ubicada en un pueblo imaginario en
Colombia, cualquier pueblo, cualquier aldea, sometida al conflicto tan
desafortunado que estamos viviendo, me refiero sobre todo a los civiles, a
la gente. El novelista, que ya abord un tema similar en su anterior obra,
En el lejero, record el trabajo de investigacin que llev a cabo para
mezclar mucho de realidad y mucho de ficcin. Destac que los hechos que
aparecen reflejados en la obra son totalmente reales, estn tomados de
recortes de peridicos, noticias de televisin y testimonios de
desplazados, sobre todo a la ciudad de Cali. Este conjunto de
acontecimientos verdicos son los que han dado forma y han consolidado el
argumento de la obra, quien agrega que en Colombia hay cuatro ejrcitos,
todos alimentados por el peor enemigo: el narcotrfico.

En declaraciones a Europa Press, el autor explic que se decidi a abordar
esta temtica hace varios aos, cuando los secuestros en mi pas se
empezaron a intensificar y muchas personas se vieron obligadas a abandonar
sus casas, sus trabajos y sus vidas para desplazarse a otras ciudades a
causa del miedo y la amenaza continua. El resultado de todo ello fue una
obra que me ha dejado vaco y permiti enterarme de muchos aspectos
humanos que desconoca. Procur no insistir tanto en los esclarecimientos
polticos que mueven a estos ejrcitos, sino a la consecuencia humana en la
gente de Colombia, que es la que pone los muertos.

Evelio Rosero naci en Bogot. Curs estudios de comunicacin social en la
Universidad Externado de Colombia. Es autor de la triloga novelstica
Primera vez, integrada por las obras Mateo solo (1984), Juliana los mira
(1986, traducida al sueco, noruego, dans, finlands y alemn) y El
incendiado (1988, II Premio Pedro Gmez Valderrama a la mejor novela
colombiana publicada en el quinquenio 1988-1992). Sus novelas posteriores,
Seor que no conoce la luna (1992), Las muertes de fiesta (1995), Plutn
(2000), Los almuerzos (2001) y En el lejero (2003), as como sus libros de
relatos Las esquinas ms largas (1998) y Cuento para matar un perro y otros
cuentos (1989), han sido tema de estudio y tesis universitarias. En 2006
obtuvo en Colombia el Premio Nacional de Literatura, otorgado por el
Ministerio de Cultura.

Dice Eduardo Garca Aguilar: El premio que acaba de obtener Evelio Rosero
el ms prestigioso para novela en el mbito iberoamericano por la calidad
de sus jurados puede ser una sorpresa para muchos, mas no para quienes
hemos seguido su camino desde el inicio con admiracin y alegra... Rosero
comenz desde muy temprano una obra literaria de mritos extraordinarios
con una narrativa nerviosa, gil, que nunca cedi a la facilidad y explor
los ms inquietantes caminos de la locura y el horror de la vida. Con
novelas como Mateo Solo (1984), Juliana los mira (1986), El incendiado
(1988) y la para m espectacular Las muertes de fiesta (1995), entre otras
muchas obras, Rosero forj un cuerpo narrativo de primer orden. Aqu una
entrevista con el autor de Los ejrcitos.

Herclito deca que el tiempo es un nio que juega a los dados. Segn la
ciencia, el primer recuerdo se produce cuando el sistema nervioso se
modifica como respuesta a un determinado estmulo. Cul es su primer
recuerdo, esa foto mental.

Son dos recuerdos, y ambos ocurren, como es natural, en la infancia. El
primero de ellos, a los cinco o seis aos, en Fontibn, donde vivamos.
Haba una nia llamada Sandra, y viva en la esquina, en una casita blanca,
con antejardn. Seguramente yo le haba dicho a Sal, un amigo, que Sandra
me gustaba. Una maana, frente a la casa de Sandra, los vecinos asomados a
las ventanas, los amigos, todos empezaron a rer y asegurar que Sandra y yo
ramos novios, y que nos bamos a dar un beso. De pronto la puerta se
abri, sali Sandra. La recuerdo vestida de blanco, era rubia. Y se acerc
a m, decidida. Todos los vecinos coreaban nuestros nombres. Yo pens que
se trataba de un beso en la mejilla. Ya era demasiado tarde cuando vi el
rostro de Sandra cerca del mo, y luego sent el beso en los labios.
Recuerdo la risa de los vecinos, las carcajadas, pero sobre todo la
sensacin de ese primer y nico beso. Empec a correr con todas mis fuerzas
y slo me detuve cuando ya no poda ms, en un potrero. Ca, casi
desmayado: senta el corazn rebotando contra la hierba, y, en mis labios,
los labios de Sandra, todava, y todava sigo sintindolos, como el primer
deslumbramiento. El segundo recuerdo es tambin una suerte de aliento
vital; ocurri a los nueve o diez aos, en Pasto, en la biblioteca de mi
padre. Yo acababa de leer el Robinson Crusoe. De hecho, acababa de cerrar
el libro. Y descubr, de pronto, que yo quera escribir tambin, contar
historias, descubr que yo quera ser escritor, que era un escritor y sin
haber escrito an el primer libro. Semejante descubrimiento fue una luz
purificadora, la paz, ntima, de un horizonte definido: ya saba quin era
yo, y para qu vivira.

Mirando hacia atrs, qu aspecto considera determinante para que su
vocacin creadora sobreviviera a las barreras y contingencias sociales
propias de los pases latinoamericanos?

Justamente porque es la vocacin creadora, el convencimiento y la alegra
de hacer lo que queremos. Las barreras y contingencias, aunque resulte
paradjico, alimentaban las fuerzas de escribir. Siempre que las cosas se
ponan difciles el acto de escribir me salvaba, aunque a veces, muchas
veces, de manera irresponsable. Tener que aplazar los pagos de
arrendamiento, deber las facturas y servicios, deber dinero a los amigos, a
los hermanos, me haca refugiarme con mayor obstinacin en la escritura.
Algo tena que salvarme, tarde o temprano.

Por qu unos temas le han atrado ms que otros?

No podra afirmar que unos temas me hayan apasionado ms que otros.
Simplemente hay unos temas que nos determinan, que son viscerales, que nos
impiden el sueo. Esos son los que remueven y conmueven los argumentos que
resuelvo en mis novelas. Los temas a medio camino, que no son tan...
determinantes, tarde o temprano los desecho. Aguardo sobre todo el
escalofro total, una especie de rebelin contra algo, o alguien, incluso
yo mismo, contra lo instaurado. Y un deseo general de luchar contra el
olvido, edificar el pasado, otra vez, y vivificarlo mucho ms que el
presente.

Frente a las dudas e incertidumbres propias del acto creativo, cul es su
actitud laboral, qu tipo de ejercicios prcticos o soluciones artesanales
desarrolla, para saltar los silencios creativos en medio de los proyectos?

Slo he experimentado un nico bloqueo creativo, o crisis (como lo
definen varios escritores) en mi vida de escritor. Todas esas dudas e
incertidumbres me cayeron en bloque, me resquebrajaron. Y ocurri en Cha,
hace ya varios aos. Seguramente porque me haba separado de quien era mi
compaera, por los problemas econmicos, el aguardiente a solas, el
silencio literario que me rodeaba, dud de mi propio trabajo. Incluso pens
que no era realmente un escritor, que yo mismo me haba engaado, y que ya
era tiempo de despertar, de no seguir el juego a los sueos. No lograba
adelantar una sola pgina de la novela que me encontraba escribiendo,
pasaba das enteros sentado frente a la hoja en blanco, fumando como una
chimenea, y estuve a punto de arrojar la toalla, incendiar todos los
proyectos de escritura y pedir trabajo como profesor en un colegio, o
redactor de un peridico. La nica manera de salvar ese desnimo fue
escribiendo, precisamente, un artculo bastante pesimista, titulado La
creacin literaria, y que fue publicado por el Boletn Bibliogrfico del
Banco de la Repblica. All deca, sin ambages, lo que me suceda. Afirmaba
que senta que me estaba repitiendo. Nada ms peligroso, e intil.
Sencillamente los escritores escriben y vuelven a escribir sobre sus vidas,
a lo largo de todas sus obras. En fin, con ese breve ensayo-suicida yo
claudicaba ante m mismo. Pero, irnicamente, la escritura y publicacin de
ese mismo trabajo me desbloquearon; volv a escribir, casi de inmediato, y
lo hice con fuerza redoblada, cuando muchos amigos y lectores daban por
hecho que yo estaba acabado, sobre todo los reseadores de ese mismo
boletn, que se fueron lanza en ristre contra mis obras: no me import: lo
nico bueno fue que nunca ms volv a padecer semejante incertidumbre.

Con qu criterios encara el proceso de hacer ficcin a partir de la
realidad autobiogrfica? Cmo teje esas dos dimensiones: el alambre de la
realidad y la seda de la ficcin?

La realidad de la ficcin, cuando escribo, es ms real que la realidad que
vivo. As tiene que ser. Aunque est trabajando con base en personajes de
la infancia, de mi pasado, o plenamente ficticios, ellos se imponen. Tienen
ms sangre y carne y huesos que los seres reales que me rodean, ms vivos
que yo mismo. Si la realidad de la ficcin, de la novela, coincide con la
realidad presente, pues tanto mejor. Pero lo nico determinante es que el
trabajo de escritura est ms vivo, y es ms real que cualquier otro
aspecto de la realidad.

La gama de intereses de los lectores es tan amplia como las propuestas de
los escritores; sin embargo, es una realidad que hay en la literatura
colombiana dos o tres tendencias editoriales masivas, entre ellas el
aprovechamiento del morbo despertado por la violencia, y las confesiones
sexuales. Cul es su visin de este fenmeno?

Yo no llamara tendencias a las confesiones sexuales, o el tratamiento de
la violencia, etctera. Uno es honesto con su obra, o por lo menos trata de
serlo. El despertar sexual, el impulso sexual, son parte vital de cualquier
ser humano. La muerte, y si es la muerte a la fuerza, como la que padecemos
los colombianos, es algo que remece nuestras fibras ms ntimas. La
sinceridad del trabajo literario est en acometer estos aspectos si
realmente lo necesitamos como escritores, testigos de su tiempo, y no como
mercaderes aprovechando las tendencias del da.

Si una muchacha o un muchacho le dice que est pensando en dedicarse a
escribir, en asumir esa vocacin como algo real, usted qu le dira?

No lo estimulara, pero tampoco buscara disuadirlo. Un escritor, tenga la
edad que tenga, no se acercara a nadie a preguntar si sera bueno
escribir. A lo sumo, y con seguridad, enseara una docena de cuentos,
mostrara todos sus poemas. El escritor, si lo es de verdad, no espera a
que otro decida por l si vale la pena escribir. El joven escritor siente
como nunca lo volver a sentir en toda la vida, que es el mejor escritor,
el ms grande, ms grande que cualquiera. La vida le ir dando sus
sorpresas (como reza la cancin), pero tambin le ir entregando los
frutos, buenos o marchitos, pero siempre sinceros, de su trabajo.

** John Jairo Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Leonardo Maicn, un narrador apasionado por la historia ===============
=== El escritor es un cronista de su poca ==============================
=== Rafael Ortega =========================================================

      La literatura es un monstruo de mil y una cabezas. Es un monstruo
      que se come a s mismo, se devora a s mismo, pero a la vez se
      recrea

En su haber se cuentan algunas menciones en reconocimiento a su trabajo
literario. En el ao 1992 public su primer libro de relatos, titulado
Duelo de ases, y ahora comparte su trabajo docente con la escritura, oficio
al cual lleg sin saber cmo ni cundo, segn nos confiesa el propio
Leonardo Maicn (Maracay, 1967): Mis inicios en la literatura son un poco
oscuros. Es como si le preguntaras a alguien cundo comenz a caminar.
Nadie sabe cundo comenz a caminar en s. Algo as es la literatura.
Empezamos a gatear, pero no tenemos conciencia. Damos nuestros primeros
pininos para caminar, pero no tenemos conciencia. De repente, cuando somos
nios leemos y escribimos, pero todava no tenemos conciencia de que vamos
a ser unos creadores, unos escritores. En bachillerato, algunos escribimos
poemas cuando nos enamoramos de una compaera de estudios o de una
profesora. Es algo tan instintivo como aprender a caminar, nunca sabemos
cundo comenzamos en s.

Hubo alguna influencia en tus lecturas iniciales?

Mi madre es una gran lectora, pero eso no influy en m. Todo fue
espontneo. Cuando era nio, mi abuela me mandaba a comprar los peridicos
y me gustaba leerlos. Aunque aprend a leer a los siete aos, un poco
tarde; de hecho, comenc a hablar casi a los cinco. En mi casa pensaban que
iba a ser mudo. Pero ahora atribuyo eso a que senta un gran apego hacia mi
mundo interior.

Recuerdo cuando era estudiante de bachillerato y mi profesor era el poeta
Alberto Hernndez. En una prueba, Alberto nos dijo que por cada cinco
errores ortogrficos nos bajara un punto. Pues, bueno, yo present el
examen y escrib un relato de unas diez lneas. Cuando el profesor me
entreg el examen me llam aparte y me dijo: T eres un tipo raro, si
quisieras sacar veinte, lo sacas. En aquellos tiempos, lo reconozco, no
era un estudiante sobresaliente, era ms bien tmido. Escriba una que otra
cosa, pero luego destrua lo que haca. Mis primeras lecturas fueron
novelitas de kiosco, vaqueras, ciencia ficcin. Cuando comenc a leer
literatura seria, los primeros libros que cayeron en mis manos fueron Los
tres mandamientos de Misterdoc Fonegal, de Francisco Massiani; El Llano en
llamas y Pedro Pramo, de Juan Rulfo.

Qu te motiv a escribir?

Como lo dije antes, siempre he tenido mi propio mundo interior. La vida es
como una historia, como una narrativa. Es el hacer, el narrar, el actuar y
siempre he sido muy observador. En mi cuento Saln, por ejemplo, trato de
retratar la descomposicin de la sociedad venezolana, la corrupcin, la
trata de blancas, la poltica burocrtica... reflejo un poco lo que fue el
cuatro de febrero del noventa y dos. El escritor es un cronista para bien
o para mal de una determinada poca.

En una etapa de tu vida decidiste alistarte en el Batalln de
Paracaidistas del Ejrcito venezolano, qu ancdotas guardas de aquella
experiencia?

Desde nio me llam la atencin esa gente que se lanzaba desde las
alturas. Cuando vea a un paracaidista en la calle era como si me topara
con una estrella de cine. Decid alistarme en el Ejrcito venezolano porque
haba desertado de la escuela y me dije, bueno, voy a meterme ah a ver qu
pasa. Buscaba experimentar y all descubr un mundo nuevo: el mundo
militar, lo rgido, la disciplina, lo que llaman el carcter espartano.
Levantarse a las cuatro de la madrugada a hacer ejercicios, a subir cerros
trotando. En mis ratos libres lea. Cuando los oficiales pasaban revista en
los escaparates siempre conseguan un libro en el mo.

Hablemos de tus influencias literarias...

Soy amante de la literatura antigua. El Quijote lo he ledo como tres
veces, al igual que las Novelas ejemplares. Tambin est Dante Alighieri;
Platn, con La Repblica; Eurpides, Petrarca, Sfocles... me gusta mucho
la literatura vieja, antigua. Es como si fueras a Centroamrica y te
encontraras en la Selva Virgen con unas ruinas mayas, algo as como si las
ves desnudas en el tiempo, en el espacio, y t las percibes, las tocas y
las hueles, las saboreas. Incluso, la literatura prehispnica, es algo
sagrado. Aunque no puedo negar que me he nutrido mucho con el boom. Somos
post boom. Cortzar, Garca Mrquez, Vargas Llosa, Bryce Echenique...
independientemente de su ideologa. A m no me interesa que un escritor sea
de derecha o izquierda, lo que me interesa es su literatura, su obra.
Tambin estn Milan Kundera, Thomas Mann, Giovanni Papini y entre los
venezolanos puedo mencionar a Salvador Garmendia, Jos Rafael Pocaterra y
Guillermo Meneses.

De Garmendia, que en paz descanse, confieso que fue uno de los escritores
que ms he admirado y tuve el honor de que fue jurado de un concurso
literario donde recib una mencin honorfica. Ese mismo ao se public
Duelo de ases y me gradu de bachiller. Cuando entr al Pedaggico, estudi
la parte lingstica de una manera ms precisa, con la obra de Chomsky,
Saussure y Jacobson, descubr mi parte lingstica, los misterios del
idioma, la fontica, la semitica.

Cuando leo una obra siempre me fijo en la manera como el escritor trata el
tema, del estilo. Adems, soy un apasionado de la historia, no slo de
Venezuela, sino la universal. La historia y la literatura van de la mano.
Es como descubrir ciudades bajo la tierra. Algunos de mis relatos tienen
que ver con la historia.

Aparte de la narrativa, tambin has publicado algunos ensayos, en cul
gnero te sientes ms a gusto?

Me gusta tanto el cuento como el ensayo. Comenc como cuentista, pero me
siento a gusto con el ensayo. Nuestra mente es como un barco que va en el
mar, en el mar de los sargazos, en un mar atlntico, un mar mediterrneo,
que no sabe hacia dnde va, pero siempre va hacia un punto. Me gusta
experimentar, leer la obra de equis autor y escribir sobre eso, siempre y
cuando me resulte interesante.

Qu opinas de los talleres literarios?

Los talleres son un invento del siglo XX, quizs uno de los antecedentes
se encuentra en el declogo de Quiroga, que aunque no es un taller en s,
ste nos indica el camino a seguir. Creo que cada escritor respira de una
manera diferente, come diferente, camina diferente. Los talleres nos
sirven, quizs, para unificar criterios y guiar a las nuevas voces que se
levantan. Muchos escritores famosos nunca pasaron por un taller de
literatura. Ahora, para qu se han prestado los talleres de literatura hoy
en da? Para formar la lnea y formar tribus, cuntas tribus hay, cuntos
talleres hay? Eso no debe ser as, debe haber unin. Particip en un taller
con el poeta Harry Almela y reconozco haber aprendido mucho de l. Recuerdo
una frase suya: Hay que aprender a or. Cuando vamos al centro, al
mercado, en medio de la bullaranga, hay que afinar el odo.

Es difcil para un escritor publicar su obra en Venezuela?

A pesar de que se ha abierto un abanico, contina siendo difcil publicar.
Si yo fuese millonario, mis amigos y yo tuviramos varios libros
publicados, pero, lamentablemente, no lo soy (risas).

Pero gracias a las nuevas tecnologas se ha divulgado la obra de muchos
autores...

Es cierto, la Internet nos ha ayudado a promocionar nuestra obra, ah est
el ejemplo de la pgina Letralia.com, dirigida por Jorge Gmez Jimnez,
all en Cagua, por medio de la cual se han dado a conocer los trabajos de
muchos autores de la regin en el mundo global. La literatura es un
monstruo de mil y una cabezas. Es un monstruo que se come a s mismo, se
devora a s mismo, pero a la vez se recrea.

Cmo nacen tus relatos?

Nacen de lo cotidiano, del mundo real tomo el lenguaje y lo dems forma
parte del estilo propio de narrar.

Qu es para ti el oficio de escribir?

Garca Mrquez dijo una vez que escriba para sus amigos. Escribir es una
necesidad, aunque tal vez no escriba todos los das. Cuando escribo entablo
una conversacin con mi propio yo. Escribir es un acto solitario y sagrado.
Soy muy exigente con lo que escribo. Mi primer crtico soy yo. Muchos de
mis cuentos han ido a parar a la gaveta del olvido y algunos han corrido
con la suerte de ser rescatados. El escritor debe ser autocrtico.

Cmo ves el panorama actual de la literatura aragea?

Hay mucho talento, un diamante en bruto que hay que pulir. Por ejemplo,
Alberto H. Cobo, Gloria Dolande, Astrid Salazar, Mara Luisa Angarita y
Jos Mejas, entre otros. Los he ledo a todos y eso me ha revelado que no
se ha perdido el tiempo.

En cuanto a los poetas representativos del estado Aragua, estn Alberto
Hernndez y Harry Almela, ambos con una obra consolidada, conocida no slo
en estos lares, sino en otros mbitos. Tambin est Erasmo Fernndez, el
poeta de la calle, de la ciudad. De hecho, mi trabajo final en la
universidad fue sobre su obra y no lo escog porque es mi amigo, sino por
sus mritos. Adems, tuve la oportunidad de leer un trabajo de Romn Funes,
llamado nfimo a Coidiz, y me encontr con un poeta que trabaja mucho con
el lenguaje y el intelecto.

Cmo asumes tu rol cotidiano frente al oficio de escritor?

Como profesor universitario, a mis alumnos siempre les inculco la lectura,
les hablo de la transculturizacin y las deformaciones de nuestro idioma.
El castellano es patrimonio de todos nosotros y debemos convertirnos en
custodios del idioma. Si no defendemos nuestro idioma, quin lo va a
defender? Aunque no se trata de cerrarse ante los neologismos. Un escritor,
un creador, jams debe estar divorciado del entorno. Incluso, uno es parte
del entorno. Es algo indisoluble.

Para qu sirve un escritor?

Un mdico sirve para curar heridas, un hechicero sirve para hacer y
contrarrestar maleficios. Pero el escritor es un puente, un cronista de su
tiempo, un vnculo entre lo real y el mundo imaginario, una expresin del
pueblo. La palabra forma parte de l.



Vivir para narrar

Como narrador, gusto de sumergirme en las deliciosas aguas del cuento y la
novela. Pero un narrador debe beber de otras aguas. En mi caso, la poesa
me ha permitido profundizar en el alma de los personajes que creo; la
poesa barniza el ambiente, la trama en general. En tanto que la lectura de
obras de teatro ayuda al narrador a pulir sus dilogos y descripciones, y
tambin, por qu no, permite explorar los demonios del alma humana (ah
tenemos los personajes de Shakespeare, por ejemplo). La lectura de ensayos
y de textos de historia es vital: es la luz que nos ubica en el tiempo,
permitindonos navegar por los enmaraados caminos del laberinto humano.
Por ltimo, el creador debe patear la calle, or sus gemidos, oler sus
aromas e inmundicias. Todas estas son herramientas con las que debe contar
un narrador.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Efraim Medina Reyes: Mi mayor fracaso es no tener un hijo ===========
=== Juan Ensuncho Brcena =================================================

El polmico escritor colombiano se le midi a responder el cuestionario de
Juan Ensuncho Brcena y el clebre cuestionario Proust. He aqu el
resultado, no menos contradictorio, sorprendente y divertido que el mismo
escritor.

*** Cuestionario Ensuncho

Cul es el defecto propio que aprecias ms?

La modestia.

Cul es el defecto que ms aprecias en los otros?

La modestia.

Cul es tu estado mental ms extrao?

La realidad.

Dnde y cmo te gustara haber nacido?

Muerto, en el infierno.

Por qu razn o por quin daras la vida?

Por cualquiera de las personas que amo. No hay nadie por quien no dara la
vida, creo.

Si pudieras matar a un personaje de ficcin a cul escogeras?

Sera muy divertido matar a la madre del payaso de Opiniones de un
payaso.

Cul es tu extravagancia ms estpida?

Todas.

En qu situaciones dices la verdad?

No creo que exista una ocasin. La verdad es un mal del que me cur poco
despus de nacer.

Qu persona viva te inspira ms ternura?

Mis dos sobrinas.

A qu persona viva desprecias?

Uf... hay un montn... hay que escoger una, no?... una representante...
qu pregunta tan jodida. Yo creo que desprecio infinitamente a Bush.

Qu palabras o frases jams usas?

Yo estoy muy contento de haber nacido costeo... porque te imaginas que si
hubiera nacido cachaco mi cuento en vez de llamarse Mi Verga y Yo se
llamara Mi Pip y Yo. La palabra pip me parece lamentable.

Cul es tu idea de la infelicidad perfecta?

El ftbol de playa.

Cul ha sido tu acto ms valiente?

Ser yo mismo.

Cul es tu mayor orgullo?

Haber sido capaz de alegrar la vida de mi madre en esta etapa de sus
aos... es de la nica cosa de la que me siento orgulloso, de ver a mi mam
sonrer por culpa ma.

Cul es la virtud ms subvalorada por la sociedad?

Yo creo que... la modestia (jaja).

Qu es lo que ms te gusta de tu apariencia?

Hombre, a mi siempre me han gustado mis dientes.

Cules son los nombres que menos te gustan?

Wilson.

Qu talento desearas arrojar a la basura?

El talento literario.

Qu es lo que ms te gusta de la vida?

Sentarme con mi madre a ver televisin, en silencio.

Cundo y dnde has sido ms infeliz?

En Cartagena, en la adolescencia.

Si pudieras, qu mantendras de tu familia en el tiempo?

Lo que conservo por fortuna: la forma despiadada como nos amamos.

Cul ha sido tu mayor fracaso?

En este momento, no tener un hijo.

Cul es tu posesin menos valiosa?

Todas las cosas que tengo. Es lo que menos vale.

Cul es la manifestacin ms clara de la riqueza?

La suma de los amigos.

Dnde te gustara morir?

En la casa de mi mam en Cartagena.

Cul es tu pasatiempo ms estpido?

Ver tenis.

Cul es la cualidad que ms desprecias en una mujer?

La lucidez.

Cul es la cualidad que ms desprecias en un hombre?

En un hombre... el compromiso.

Cul es el hroe de ficcin ms deplorable?

Flecha Verde, indudablemente. Pobre Flecha Verde.

Cules son tus villanos favoritos de la vida real?

Los villanitos... Mario Jursito... Andrs Hoyitos...



*** Cuestionario Proust

Cul es el defecto propio que deploras ms?

No mantener la boca cerrada, al menos 23 de las 24 horas del da.

Cul es el defecto que ms deploras en los otros?

Que piensen que soy un buen escritor.

Cul es tu estado mental ms comn?

La lucidez.

Cmo te gustara morir?

Drogado.

Convertido en qu persona o cosa regresaras despus de muerto?

En una cosa: Andrs Hoyos.

Si pudieras elegir a un personaje de ficcin a cul escogeras?

Yo creo que Larsen, de El astillero y Juntacadveres, el personaje de
Onetti... es fantstico.

Cul es tu mayor extravagancia?

Creer que soy un tipo chistoso y que le caigo bien a la gente.

En qu ocasiones mientes?

Slo cuando hablo con alguien.

Qu persona viva te inspira ms desprecio?

David Snchez Juliao.

A qu persona viva admiras?

Admiro mucho a Stefano Benni.

Qu palabras o frases usas ms?

La palabra que ms uso es Todava.

Cul es tu idea de la felicidad perfecta?

Estar tumbado en el sof con mi perro, mientras mi mujer est en la
alfombra viendo la televisin.

Cul es tu mayor miedo?

Le tengo mucho, pero mucho miedo a quedarme a solas con un beb.

Cul es tu mayor remordimiento?

No haber publicado los poemas de Kennet Len Menazas.

Cul es la virtud ms sobrevalorada socialmente?

El sentido del humor.

Qu es lo que ms te disgusta de tu apariencia?

Las marcas de acn que tengo en la cara y el culo.

Cules son tus nombres favoritos?

Adriana.

Qu talento desearas tener?

Me gustara saber manejar un carro. Tengo uno en Italia, pero slo me subo
en l en el patio e imagino que voy manejando.

Qu es lo que ms te desagrada en la vida?

Que algo me desagrade.

Cundo y dnde has sido ms feliz?

En un apartamento de veintids metros cuadrados en el sector de La
Macarena, en Bogot, entre 1996 y 2000.

Si pudieras, qu cambiaras de tu familia?

El desorden. La poca capacidad de organizacin.

Cul es tu mayor logro?

Estar grabando un CD de rock y msica electrnica, haciendo la voz
principal, habiendo compuesto todas las canciones y habiendo hecho
arreglos... sin saber un pito de msica.

Cul es tu posesin ms atesorada?

Un mueco de Enrique el de Plaza Ssamo que canta rock and roll.

Cul es la manifestacin ms clara de la miseria?

Tener que pedirles favores a los desconocidos.

Dnde desearas vivir?

Bogot es mi lugar favorito en el mundo.

Cul es tu pasatiempo favorito?

Ver comerciales de televisin.

Cul es la cualidad que ms aprecias en una mujer?

Que piense que soy todo en su vida.

Cul es la cualidad que ms aprecias en un hombre?

El ser capaz de poner la amistad por encima de cualquier otra cosa.

Cul es tu hroe de ficcin favorito?

Flecha Verde.

Cules son tus hroes de la vida real?

Esto suena bastante lugar comn, pero en mi caso qu ms puedo decir... mi
Madre es la Gran Herona de mi vida real... Ciro Daz es otro de mis
hroes, una persona que cambi mi visin del mundo... Rmulo Bustos es otro
de mis hroes... y ms... los amigos en general para m son como hroes.



Resea biogrfica

Efraim Medina Reyes naci en Cartagena de Indias hace 40 aos. Su carcter
inquieto e irreverente se refleja en su actividad como bajista y autor de
todas las canciones de la legendaria 7 Torpes Band, en fundar empresas como
Fracaso Ltda., cuyo lema dice Donde se necesite un fracaso, all
estaremos, y en dirigir pelculas como 3 horas mirando un chimpanc. Se
ufana de haber tenido una impresionante racha de novias gordas y de haber
disputado catorce combates de boxeo sin conocer la victoria. En 1995 gan
el Premio Nacional de Literatura Colcultura con la obra Cinema rbol y
otros cuentos (Tercer Mundo Editores, 1996). En 1997 ocup el primer lugar
del Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura con rase una vez
el amor pero tuve que matarlo (Proyecto Editorial, 2001), cuya versin
italiana public la prestigiosa editorial Feltrinelli a mediados del 2002.
Su exitosa novela Tcnicas de masturbacin entre Batman y Robin (Planeta,
2002) fue lanzada en Espaa, Italia y Alemania. En 2004 public La
sexualidad de la Pantera Rosa. El ao pasado, Editorial Planeta republic
Cinema rbol y otros cuentos. Para 2007 prepara el lanzamiento de su novela
La mejor cosa que nunca tendrs.

** Juan Ensuncho Brcena
   juanensuncho@yahoo.com
   Escritor y periodista colombiano (San Marcos del Carate, 1975). A los 14
   aos trabaj para un noticiero infantil de televisin. Hizo radio
   cultural entre los 20 y los 25 aos. En 1997 comenz a escribir para los
   suplementos y revistas literarias de Colombia e Iberoamrica. En 1999
   film un cortometraje, con el cual particip en varios festivales de
   cine. Desde 2002 ha dirigido siete documentales sobre diversos aspectos
   de la cultura del Caribe. En 2004 public el libro El poeta en el hotel.
   Vive en Bogot desde septiembre de 2005.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO	 ||||||||||||||||||||||||||

=== Retorno al problema del anonimato	   Musa Ammar Majad ===============

Con este artculo entra a colacin el problema del autor, aquel que, luego
del encargo, da inicio a la cadena del fenmeno artstico integral. El
anonimato ha sido receptculo de observaciones sustanciales, como la de
aquel autor que seala la existencia de una angustia entre el silencio y
la palabra. Y es que bajo el anonimato el autor entra en su propia muerte,
la voz trata de extraviar su origen, de anularse como entidad
responsable.



I.- La obra, el anonimato y la intentio auctoris

Como invencin moderna, el autor, all donde no es identificado, donde no
se le conoce, se le intenta desentraar, junto con sus gustos y pasiones,
no a travs de la identificacin personal, de la que se carece, sino por
medio de una poca, de todas aquellas franjas significativas de orden
poltico, econmico, artstico y social que enmarcan la obra. Porque, como
dice Barthes, es el lenguaje, y no el autor, el que habla.

Las referencias histricas no permiten, necesariamente, el conocimiento de
un antes y un despus de la obra para el autor ni el ahora de la misma para
el mismo. Lo primero se acerca a la idea romntica del artista que vive
antes de la obra, que la piensa y sufre, para dejar que la mano sea tan
rpida como la pasin, siendo la extremidad del sentimiento; lo segundo
insiste en la forma, en la lentitud para su logro, en la inscripcin ms
que en la expresin.

No obstante, queda una sospecha. Inscribir es, segn Barthes, trazar un
campo sin origen. Esto es: un espacio en el que convergen distintos
elementos, ninguno de los cuales es el original, en el que se mezclan las
formas, estableciendo nuevos pactos que no llevan a crear una tradicin
cultural sino a manipularla. Es innegable que en base a un texto annimo no
se puede afirmar que el autor carece de pasiones, humores, impresiones,
sentimientos, pero s que posee esa corriente de formas, ese tejido de
signos del que extrae los elementos compositivos.



II.- La obra, el anonimato y la intentio lectoris

Un texto annimo es un texto sin seguro, sin autor, cosa que impide que
el ciclo de las interpretaciones se cierre. Sin embargo, un texto, que como
objeto cultural est hecho de referencias, de citas, que basa su existencia
en la multiplicidad de las mismas, slo puede tener unidad en el origen o
en el destino. Barthes recuerda:

      Recientes investigaciones (J.-P. Vernant) han sacado a la luz la
      naturaleza constitutivamente ambigua de la tragedia griega; en sta,
      el texto est tejido con palabras de doble sentido, que cada
      individuo comprende de manera unilateral (precisamente este perpetuo
      malentendido constituye lo trgico); no obstante, existe alguien
      que entiende cada una de las palabras en su duplicidad, y adems
      entiende, por decirlo as, incluso la sordera de los personajes que
      estn hablando ante l: ese alguien es, precisamente, el lector (en
      este caso el oyente). De esta manera se desvela el sentido total de
      la escritura.

El lugar donde lo mltiple es cifrado para hacerse unidad est en el
lector, en el oyente, en el contemplador, en el que se anexiona, por medio
de los sentidos, la obra. Actuando en tal sentido, el lector ha de
manifestar un proceso de reconocimiento de los distintos elementos de la
obra, respetada como plano de la expresin. Contrario a lo que se pudiera
suponer, aqu la competencia lectora no presupone necesariamente identidad
con la del productor del texto, ni siquiera con la de los lectores
primarios, ya que los niveles de capacidad lectora vienen dados por
posiciones sujeto, es decir, por puestos de observacin desde los cuales
se interpreta la obra.

Es as que, como texto icnico plstico y como discurso, por ejemplo, una
obra de arte puede ser reducida a componentes, a bloques de unidades
expresivas, que indican un pacto de formas, sostenido por medio de un
proceso de filiaciones. Igual un libro.

Al captar los signos codificados el acto de decodificar, el lector es
impelido en una sensacin, un esfuerzo, una determinacin. Lo que implica,
por ende, ver el texto como una unidad intencional. Existe la intencin del
que lo escribe y existe la intencin del que lo lee. En tal acto el puente,
el lazo, es el cdigo, que recae, aunque no necesariamente, en el campo de
lo convencional, del hbito. Cada haz de convenciones, ya sean simblicas,
ideolgicas, de la percepcin naturalista o perspectiva, refuerza la
presencia de ciertos significados, reprime otros e instaura jerarquas. Se
puede producir una reduccin de los significados ms evidentes a favor de
los ms ocultos, inconscientes o ambiguos; lo cierto es que cada elemento
es portador de significados parciales que a su vez se agrupan en unidades
superiores.

** Musa Ammar Majad
   musamajad@hotmail.com
   Investigador venezolano (Triba, Tchira; 1977). Licenciado en letras
   por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la
   Coordinacin de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del
   Espacio (San Cristbal, Tchira), donde ha llevado adelante el Centro de
   Investigaciones Histricas, Artsticas y Culturales y el proyecto de
   registro y catalogacin de la coleccin permanente, entre otras
   actividades. En 2004 recibi la orden Luis Mara Rivas Dvila, de la
   ULA, por su alto desempeo acadmico.



=== Papel de Estraza siglo XX: la poesa de Zoila M. Cuevas Paralizbal ===
=== Juan Carlos Hernndez Cuevas ==========================================

						       Qu fro es caminar
								al sol vivo
					    en una ciudad que al progresar,
							    se deshumaniza!

						 Alfredo Gutirrez y Falcn

Uno de los segmentos menos conocidos de la poesa finisecular del siglo XX
est contenido en las pginas de la revista mexicana Papel de Estraza
(1975-1986), cuyas colaboraciones provinieron casi todas de catedrticos,
periodistas y profesores egresados de la Escuela Nacional de Maestros y
Escuela Normal Superior de la ciudad de Mxico. El grupo literario Papel de
Estraza estuvo integrado por sus fundadores Efran Hutzil Lpez y Alfredo
Gutirrez y Falcn; Mara Marcela Gonzlez Urrutia, Fernando Escopinichi
Osuna, Guillermo Augusto Garca Cuevas, Gildardo Martnez Torres, Emilio B.
Garzn, Simonetta de Iss, Lino Jurez Mndez, Jos Torres Jurez, Alicia
Valds y Gutirrez, Lilia Rebolledo Mendoza, Zoila Mercedes Cuevas
Paralizbal, Juan Padrn, Carlos lvarez Cervantes, Miguel Bustos Cerecedo,
Arcadio Noguera Vergara, Guillermo Augusto Garca y Otto Ral Gonzlez. A
diferencia de otras revistas advierte el prlogo de la edicin potica
antolgica 100 (1), Papel de Estraza adquiri una posicin de vanguardia
al convertirse en un foro literario abierto e independiente a las ayudas
oficiales y filantrpicas. Es ms, sta sobrevivi por ms de una dcada
gracias a las contribuciones econmicas de maestros y amigos, tal y como
testimonia uno de ellos:

      Cmo es posible que en Mxico, en plena crisis, pueda sobrepujar una
      revista literaria como Papel de Estraza, sin mecenas, sin subsidios,
      sin proteccin oficial y hurfana permanente de dineros? En Mxico,
      donde todo puede suceder, menos la proteccin a la cultura? Y todava
      menos si consideramos la nmina integrada por maestros en servicio,
      sin ms patrimonio que su soledad interior ni ms tesoro que su
      increble capacidad para soar (Papel de Estraza 100: 99).

La funcin ms significativa del grupo fue su generosidad incondicional
para dar a conocer poetas inditos o escasamente difundidos, quienes
vindose confinados al ostracismo ideolgico, social, tnico o de gnero,
encontraron una tribuna para manifestar su capacidad literaria y entablar
un dilogo continuo y directo con alumnos, profesores y otros sectores del
pueblo mexicano que deseaban leer a los creadores de un discurso alterno a
los grupos de escritores protegidos por el canon literario y el PRI:
Partido Revolucionario Institucional (1946). Pese a las presiones
econmicas e indolencia de la crtica literaria, la revista fue apoyada con
colaboraciones de los poetas de estatura internacional: Miguel Bustos
Cerecedo, Otto Ral Gonzlez y Ricardo Snchez (2).

Entre las pginas de Papel de Estraza cabe destacar la obra potica de la
profesora Zoila Mercedes Cuevas Paralizbal (1931-2006), cuya raz
intelectual se remonta a Sor Juana Ins de la Cruz, quien en el siglo XVII
abogaba por los derechos culturales de la mujer novohispana, aunque dentro
de una dimensin en la cual las mujeres de color no eran consideradas
ciudadanas. A finales del siglo XX, Cuevas Paralizbal reflexiona sobre la
condicin de la mujer mexicana que desde el hogar, la fbrica, el agro, la
oficina, calle o podio universitario, contina luchando con el propsito de
reivindicar su derecho a ser y estar dignamente en el sitio al que fuerzas
fuera de su control la han arrojado a travs de las centurias y la
historia. Su obra potica de-construye grano a grano la falocracia racista,
diseada e impuesta por el colonialismo europeo primero, y reciclada y
reimpuesta por el imperialismo norteamericano mediante varios canales de
control y persuasin de masas.

Cuevas Paralizbal no se parapeta en el discurso latinoamericano moderno de
clases sociales que camufla el racismo, sexismo y la intolerancia
religiosa coloniales que perviven hasta el presente. Contraria a la voz de
sus antecesoras y coetneas, quienes desde las alturas de la torre de
marfil del canon literario se suponen defensoras de los de abajo, la voz
potica subversiva de Cuevas Paralizbal surge y emana desde Esa tierra
agreste que hoy fructifica (3) en las conciencias forjadas de los
legtimos hijos de la revolucin que la oligarqua pretende mantener sin
voz ni gracia y tratar como inferiores. Exalta el campo de batalla chinaco
(4) en donde los cuerpos morenos agitados de un puo de valientes
empolvados, sudorosos, fatigados, aterrados son los protagonistas de
cruentas y continuas batallas por una tierra prometida cuyos surcos han
sido sembrados a lo largo de quinientos aos de coloniaje, esclavaje y
guerras mezquinas con cuerpos campesinos que han venido forjando un
espacio de Tierra y Libertad para todos, acorde a la sabidura milenaria
heredada de los ancestros indgenas y bantes, la cual es mdula del ethos
mexicano revolucionario plagiado por los criollos durante la fase cultural
de la Revolucin Mexicana: 1921-1968 (5).

La autora versifica con libertad los temas clsicos poticos del amor,
vida, muerte, naturaleza, Dios, el tiempo, y crea as un estilo que revela
inconformidad, sustentada por el anlisis del entorno social capitalino.

      Hoy he sentido ms que nunca
      la insidia inherente a mi sexo,
      la divina invalidez del desvalido.
      La esterilidad e ineficacia de las leyes que rigen el mundo aparente
	    [de los hombres,
      el impulso exacerbado hasta
      romper con la armona que nos rige,
      el imperativo de gritar y ser odo
      en el mbito que nos circunda.
      Hoy he sentido ms que nunca
      la burla y el escarnio manifiesto
      en la vasta incomprensin de los humanos, el aherrojamiento frreo de
	    [los goznes [...]
      la intil voz de la conciencia,
      la escala de valores suprimida
      la dignidad humana arrodillada
      al no darse a entender con los vocablos,
      la no identificacin de los lenguajes [...] (74: 17-18).

Es importante destacar que este poemario no excluye la coparticipacin del
hombre en la emancipacin del gnero humano, y discurre progresivamente en
la intimidad afectiva de la autora que a partir de su propia insuficiencia
y condicin de emigrante de Villa Hermosa, Tabasco a la capital mexicana en
los aos treinta, anhela infructuosamente y en plena madurez intelectual,
el encuentro y unin sublime con el ser amado, inconsciente de su propia
realidad social, entre millones de congneres urbanos. Una situacin
patente en Compaero:

      Detn un momento tu marcha, compaero
      ahora vuelve tu rostro a contemplarme,
      no esquives ms mi mirada, s sincero,
      acepta mi mente, mis palabras,
      no soy ya la sombra de hace siglos.

      Por derecho soy tu igual, no me rechaces,
      derriba el muro de ayer, que hoy nos separa,
      hay mucho por hacer en este mundo de penurias,
      estrecha la mano cordial que te aproximo;
      y emprendamos juntos la lucha, compaero (74: 10).

Zoila Cuevas es una poetisa lrica que emerge en un mbito literario muy
complejo, en el cual, la produccin potica femenina de la poca tiene como
antecedente las aportaciones de Concha Urquiza, Margarita Michelena,
Guadalupe Amor, Dolores Castro, Enriqueta Ochoa, Gloria Riesta, Emma Godoy,
Rosario Castellanos, Margarita Paz Paredes; las exiliadas espaolas
Ernestina de Champourcn, Concha Mndez y Nuria Pars, quienes se
establecieron independientes, pero no ajenas, a los movimientos,
vanguardias y revistas literarias del siglo XX, integradas por modernistas,
atenestas, colonialistas, estridentistas, contemporneos, el exilio
espaol y grupos literarios posteriores, que asimismo y en conjunto
influyeron en la formacin acadmica de Cuevas Paralizbal en la Escuela
Normal de Seoritas y la Normal Superior de Mxico: instituciones que le
otorgaron los ttulos de profesora de educacin primaria y maestra en
lengua y literatura espaolas. En ambas escuelas ejercan el magisterio
escritores, colegas o discpulos de las generaciones que conforman las
letras mexicanas del siglo anterior. Entre ellos, la maestra Emma Godoy
dej un acervo indeleble en la educacin literaria de Zoila Cuevas, cuya
pluma se uni a la de sus mentores y colegas para protestar la matanza
gubernamental del 10 de junio de 1971, ocurrida en las inmediaciones de las
escuelas normales: un hecho conmemorado en el poema Diez de junio: En
recuerdo de los compaeros fallecidos en esta fecha.

      En das de lluvia como ste
      en que el agua
      apaga el sofocante verano,
      mi alma se sienta a contemplar
      el ritmo de la gente que transita
      y mi mente se agita al recordar
      la lucha y masacre en esta fecha,
      la sangre derramada en ese da,
      la protesta viril sacrificada,
      los jvenes ideales aplastados (74: 11).

La obra de Cuevas Paralizbal se incorpora a la plyade de poetas mexicanos
que completan estticamente el ciclo iniciado a principios de siglo XX. Son
determinantes en su formacin intelectual, las corrientes, grupos y
vanguardias literarias entronizadas en la capital; la Revolucin Mexicana
de 1910, el asentamiento del PRI promotor de la acelerada corrupcin
gubernamental y deshumanizante industrializacin del Distrito Federal, los
movimientos reprimidos de ferrocarrileros, maestros, guerrillas y
estudiantes. Para ella, la poesa es instrumento de liberacin social, una
invitacin abierta que debe contrarrestar los efectos de la premeditada y
brbara modernizacin urbana; idea perceptible en A dnde vas?:

      Tu ausencia de valor me estremece
      carente de ilusiones hoy te muestras
      los conceptos de la vida, atrofiados
      sin querer reconocer que en cualquier tiempo
      se lucha por conquistar ideales propios.
      No sigas destilando amargura
      decdete a enfrentar la vida
      aparta la indolencia que te ahoga [...] (100: 24).

Jos Emilio Pacheco ha comentado que en la primera dcada, la ciudad de
Mxico se convirti en capital del modernismo (1: XLVII) donde y
simultneamente coexisten poetas que continuaban buscando nuevas formas de
expresin en el haikai (6). El modernismo se distingue en ser la primera
corriente de Hispanoamrica que tuvo una dimensin literaria internacional.
Los modernistas renuevan el lenguaje y proveen a la poesa con
universalidad y ambientes exticos:

      Cultivaron juegos de sinestesias, evocaciones helensticas, el rococ
      del siglo XVIII, japonesismos y chineras y smbolos de aristocracia
      como el cisne o la flor de lis [...] (Anderson 1: 363).

El estallido de la Revolucin Mexicana coincide con la fundacin del Ateneo
de la Juventud que, a travs de su programa predominantemente eurocntrico,
influye en la conformacin de la cultura oficial contempornea y la
educacin en Mxico:

      inters por el conocimiento y estudio de la cultura mexicana, en
      primer trmino; inters por las literaturas espaola e inglesa y por
      la cultura clsica adems de la francesa ya atendida desde el
      romanticismo; inters por los nuevos mtodos crticos para el examen
      de las obras literarias y filosficas; inters por el pensamiento
      universal que poda mostrarnos la propia medida y capacidad de
      nuestro espritu; inters por la integracin de la disciplina
      cultivada, en el cuadro general de las disciplinas del espritu
      (Martnez, 4-5).

Al mismo tiempo, la obra potica del atenesta Alfonso Reyes, escrita y
publicada en Madrid, coadyuv a engrandecer la dimensin de la poesa
mexicana en Iberoamrica.

En la dcada de los veinte, el estridentismo se convierte en un movimiento
potico que su lder Manuel Maples Arce define: El estridentismo no es una
escuela, ni una tendencia, ni una mafia intelectual, como las que aqu se
estilan; el estridentismo es una razn de estrategia. Un gesto. Una
irrupcin (Schneider, 66). Los estridentistas publicaron manifiestos y las
revistas Irradiador (1921-1923) y Horizonte (Jalapa, 1926-1927). Adems de
Arce, sus principales animadores fueron Arqueles Vela, Germn List
Arzubide, Luis Quintanilla y Salvador Gallardo:

      Sus primeros trabajos literarios poemas, relatos, ensayos fueron de
      reaccin contra la literatura y particularmente la poesa en boga, al
      mismo tiempo que convocaban a los nuevos escritores a la revolucin
      potica (Martnez, 29).

Recientemente, Jaime Labastida ha indicado algunas caractersticas del
programa estridentista:

      Los estridentistas surgieron en Mxico con un mpetu renovador, al
      propio tiempo esttico y poltico. Intentan desarrollar una poesa en
      la que se funde la revolucin social con la literaria. Rompen moldes.
      Espantan, aterran (122).

Los Contemporneos (1928-1931), reunidos en la revista que designa al
grupo, cultivaron el teatro, el ensayo, la crtica, la narrativa, y
particularmente la poesa. Con respecto a su actividad literaria, Andrs
Henestrosa asienta:

      Este grupo el de Contemporneos representaba entonces una tendencia
      que procuraba incorporar la literatura occidental a la propia,
      principalmente la francesa, por el lado de Xavier [Villaurrutia] y
      Jaime Torres Bodet, y la inglesa por el lado de Salvador Novo (Inba,
      131).

En contraposicin al estridentismo, denotan una marcada indiferencia ante
el medio ambiente de Mxico: los desprecian por igual las derechas
conservadoras de los veinte que las izquierdas militantes de los treinta
(Palou, 239). Los Contemporneos Carlos Pellicer, Bernardo Ortiz de
Montellano, Jaime Torres Bodet, Enrique Gonzlez Rojo, Jos Gorostiza y
otros, integraron en 1919 un segundo Ateneo de la Juventud. Su expresin
literaria qued contenida en la antologa Ocho poetas (1923).

En la capital mexicana, y a travs del siglo, continuar imperando un
ambiente literario antagnico que congrega a poetas de diversas
generaciones e ideologas en las revistas literarias Revista Moderna
(1870-1919), Pegaso (1917-1918), Falange (1922-1923), Ulises (1927-1928),
Contemporneos (1928-1931), Taller Potico (1936-1938), Taller (1938-1941),
Rueca (1941-1952), Cuadernos Americanos (1942), Letras de Mxico
(1937-1947), bside (1937-1978), Tierra Nueva (1940-1942), El Hijo Prdigo
(1943-1946), Universidad de Mxico (1946), Revista Mexicana de Literatura
(1955-1965), Cuadernos de Bellas Artes (1960-1964), los suplementos
culturales Mxico en la Cultura (1949-1961), La Cultura en Mxico
(1962-1972), La Gaceta (1971) del Fondo de Cultura Econmica, Plural
(1971-1976), Vuelta (1976-1998) y otras. El Hijo Prdigo, explica Octavio
Paz, rene escritores de dos generaciones y tres revistas: Contemporneos,
Taller y Tierra Nueva (111). Los refugiados espaoles crean las revistas
Espaa Peregrina (1940), Romance (1940-1941), El Pasajero (1943); la
tercera poca de Litoral (1944); Las Espaas (1946-1956), Ultramar (1947),
Clavileo (1948), Presencia (1948-1950), Segrel (1951), Sala de Espera
(1948-1951), Los Sesenta (1964), Dilogos de las Espaas (1957-1963),
Dilogos (1964-1985), etc., y colaboran en un considerable nmero de
revistas mexicanas.

Jess Silva Herzog funda Cuadernos Americanos; y Octavio G. Barreda funge
como editor de Letras de Mxico e inaugura El Hijo Prdigo que publica a un
respetable nmero de poetas. Segn Francisco Caudet, y con base a las
palabras de Octavio G. Barreda, la exclusin de Octavio Paz, Xavier
Villaurrutia y Samuel Ramos en las colaboraciones de Cuadernos Americanos,
cre un clima tenso. Hubo desacuerdos con el radicalismo americanista de
Silva Herzog, y se acusaba a su revista de prestar poca atencin a lo
europeo, la sntesis de lo nacional y lo universal (163).

Durante aquel tiempo y ante la escasa difusin de la poesa escrita por
mujeres, el exiliado espaol Max Aub conjunta en su Antologa de la Poesa
Mexicana (1950-1960), una seleccin de la poesa femenina del periodo
literario que comprende a Margarita Michelena, Guadalupe Amor, Dolores
Castro, Rosario Castellanos, Nuria Pars y Ernestina de Champourcn:
representante de la Generacin del 27. Es en esta atmsfera donde Zoila
M. Cuevas, siendo estudiante de la Escuela Normal Superior de Mxico y
alumna de Margarita Paz Paredes y Arqueles Vela, colabora en la revista
Juglar (1977), y posteriormente en Papel de Estraza, donde la mayora de
sus poemas aparecen en los volmenes 62 y 74, con el rubro Poesa del
ltimo Cuarto. El nmero 100 incluye una semblanza y siete poemas ms,
entre los que cabe destacar Los hombres de 1910: dedicado a su padre
Alejandro Cuevas Gmez, uno de los hombres de la Revolucin.

      Me conmueve la lucha que arrostraron
      el vvido terror de tantas veces,
      el sudor, la fatiga derramados,
      gota a gota por el polvo del camino.

      Los cuerpos morenos agitados
      cubiertos por la manta, casi harapos
      abrojos y espinas a sus plantas

      Los miembros ateridos, desgarrados
      el grito ahogado en las gargantas:
      de Tierra y Libertad [...]

      Los surcos de esta tierra prometida
      sembrados con los cuerpos campesinos
      enlutse por meses y por aos,
      cubriendo amorosa a sus hijos [...] (100: 25)

La poesa de Cuevas Paralizbal es una invitacin abierta a compenetrarse
en la visin y sentimientos de la autora que ofrece aspectos biogrficos y
testimonio parcial de un tiempo convulso, en el cual contribuy por ms de
tres dcadas en calidad de profesora de educacin primaria; lengua y
literatura hispnicas en escuelas secundarias, Colegio de Bachilleres, y en
los movimientos magisteriales independientes. En aquellos aos amables y
speros, la poesa fue para ella un mundo abierto y estimulante que surga
y conformaba disciplinadamente en sus ctedras y cuadernos que manifiestan
su vasto conocimiento de la literatura universal y lengua espaola:
aprovechados con el fin de sintetizar reflexiva y poticamente sus
vivencias cotidianas. En sus primeros poemas, hay un acento de alegra y
dolor que parte del subjetivismo recreado en la musicalidad de los versos o
calidades sensuales, plsticas y sensoriales, regidas por la ilacin
emotiva y el pensamiento. Coplas y Horizonte ejemplifican lo dicho:

      I

      Si yo no te conociera,
      si yo no te amara as,
      Qu hara?
      Con tantos aos de vida!
      Qu hara?
      Con esta pena ma!
      Qu hara?
      Con esta existencia ma! (62: 4)

      El horizonte gris que me rodea
      se torna azul cuando me miras,
      escucho tu voz metlica en mi odo.
      El alma vuelve a mi cuerpo
		 nuevamente.
      Y la vida para m toma conciencia (62: 3).

La doble condicin de ser mujer y mexicana, dira Rosario Castellanos,
aflora en la segunda serie que profundiza en la realidad sociopoltica
personal y colectiva, determinada por el tiempo, vida, muerte, la rebelda
y esperanza de una existencia decorosa. Esta creatividad desvela un acento
de humanidad realzado por hermosas metforas y otras figuras literarias que
enriquecen la calidad expresiva de una poetisa del siglo XX, quien nos
ofrece su sabia inconformidad, soledad y ternura en Despierta mujer:

      Desde tu cuna mujer se te seala
      el camino a seguir en esta vida,
      te encasillan en un mundo de presiones,
      es el molde a emular, el de tu madre.
      Patrn cultural de hace diez siglos [...]
      Si te atreves mujer a rebelarte
      y levantas la cabeza desafiante
      usando tu razn y tu derecho
      Mil soplos de calumnia te acorralan!
      Despierta mujer de tu letargo
      intgrate a la realidad que te circunda [...] (74: 7).

Sus ltimos poemas prosiguen temas anteriores, sin embargo, manifiestan una
mayor profundidad filosfica que universaliza la visin potica personal,
convirtindola en un libro abierto.

      Entiendo que el vivir es aventura:
      lanzados somos del mar de los ensueos,
      de un oscuro, confortable mundo,
      pasamos al real ...esplendente mar
      de disturbios y emociones pasajeras [...]

      Sentimos que la vida es nuestra,
      el ciclo ... la etapa se repite,
      nadamos en un mar de ilusiones,
      condicionados para continuar
      en la efmera, la frgil existencia (100: 26).

A guisa de despedida a la coleccin de Papel de Estraza, Cuevas Paralizbal
reflexiona en Creacin:

      Qu fuerza te ha creado Universo?
      No hay ciencia que resuelva tal enigma
      creacin divina, celestial
      muestra evidente,
      planetas, asteroides y cometas
      en rtmico y perenne
      movimiento,
      trazando en el ter
      mil piruetas (100: 28).

En los albores del siglo XXI, Papel de Estraza contina rezagado por la
crtica literaria mexicana e instituciones gubernamentales. No obstante, la
relevancia de sus cuentos, crtica, divulgacin, poesa, ejercicio del
periodismo cultural, y labor docente en la Escuela Nacional de Maestros y
otras instituciones, le asignan un espacio extraoficial en la literatura
del siglo anterior.



Obras citadas

  ANDERSON IMBERT, Enrique. Historia de la literatura hispanoamericana.
   Vol. 1. Mxico: FCE, 1961.

  AUB, Max. Poesa mexicana (1950-1960). Mxico: Aguilar, 1960.

  CAUDET, Francisco. El exilio republicano en Mxico: las revistas
   literarias (1939-1971). Madrid: Fundacin Banco Exterior, 1992.

  CEIDE-ECHEVERRA, Gloria. El haikai en la lrica mexicana. Mxico:
   Ediciones de Andrea, 1967.

  CUEVAS PARALIZBAL, Zoila Mercedes. Papel de Estraza 62 (19?): 4-17. .
   Papel de Estraza 74 (19?): 3-18.

  Grupo Literario Papel de Estraza 100 (1984): 22-26.

  HERNNDEZ CUEVAS, Marco Polo. frica en el Carnaval Mexicano. Mxico,
   D.F.: Plaza y Valds, 2005.
   . African Mexicans and the Discourse on Modern Nation. Dallas:
      University Press of America, 2004.

  INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES. El trato con escritores 2. Dibujos
   de Jess Escobedo. Mxico: Ediciones Inba, 1964.

  LABASTIDA, Jaime. La palabra enemiga. Mxico, D.F.: Editorial Aldus,
   1996.

  PACHECO, Jos Emilio. Antologa del modernismo (1884-1921). 2 vols.
   Mxico: Unam, 1970.

  PALOU, Pedro ngel. La casa del silencio. Aproximacin en tres tiempos a
   Contemporneos. Zamora, Michoacn: El Colegio de Michoacn, 1997.

  MARTNEZ, Jos Luis. Literatura mexicana siglo XX; 1910-1949. Mxico:
   Antigua Librera Robredo, 1949-1950.

  PAZ, Octavio. Sombras de obras. Arte y literatura. Barcelona: Seix
   Barral, 1996.

  SCHNEIDER, Luis Mario. El estridentismo o una literatura de la
   estrategia. Mxico: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1997.



 Notas

 1. Se indica que la portada fue obsequiada por el prestigioso dibujante y
    grabador mexicano Alberto Beltrn Garca (1923-2002).

 2. Algunos ttulos del mexicano Bustos Cerecedo (1912-1998) son La noche
    arrodillada (1933), Tres poemas revolucionarios (1935), Remoto amor
    (1942), Elegas para recordar un amor (1950), Oracin a Enrique
    Gonzlez Martnez (1952), Sonetos (1953), La Ciudad de Mxico en la
    poesa (1974), Biografa de un amor: poemas (1982), Nocturnos para
    vivir un sueo (1986), Antologa potica (1995). Parte de la prolfica
    obra potica del exiliado guatemalteco Otto Ral Gonzlez (1921)
    abarca: Voz y voto del geranio (1943), A fuego lento (1946), Sombras
    era (1948), Viento claro: poemas de un viaje al amanecer del mundo
    (1953), Hombre en la Luna (1960), Para quienes gusten or caer la
    lluvia en el tejado (1962), Diez colores nuevos (1967), Oratorio del
    maz (1970), Cementerio clandestino (1975), Sonetos mexicas (1987),
    Concierto para metralleta: cntigas para el Che Guevara (1997), Colibr
    y conejo: medio siglo de poesa (1998), Versos del tapanco (1999),
    Galera de Gobernadores del Soneto (2002), De Xibalb es que vengo
    (2003). Ricardo Snchez (1941-1995) es uno de los ms prominentes
    poetas de los Estados Unidos de Amrica. Autor de Canto y grito mi
    liberacin (y lloro mis desmadrazgos...) (1971), Hechizospells (1976),
    Milhaus Blues and Gritos Norteos (1978), Brown Bear Honey Madness:
    Alaskan Cruising Poems (1981), Amsterdan Cantos y Poemas Pistos (1982),
    Selected Poems (1985), Eagle Vision/Feathered Adobes (1990), The Loves
    of Ricardo (1997).

 3. ste y los versos siguientes provienen del poema Los hombres de 1910.

 4. Segn Marco Polo Hernndez Cuevas, los chinacos son los clebres
    guerrilleros afromestizos de la Guerra de Independencia (1810-1821),
    Guerra de Reforma (1858-1861), Intervencin Francesa (1862-1867) y
    Revolucin Mexicana (1910-1920), descendientes de los cimarrones que
    durante el periodo colonial (1521-1810) desarrollaron una cosmovisin
    propia (frica en el Carnaval Mexicano, 111-30).

 5. As denomina M. Hernndez al periodo 1921-1968 (African Mexicans and
    the Discourse on Modern Nation, 1).

 6. Jos Juan Tablada y Efrn Rebolledo introdujeron el haikai en la poesa
    hispanoamericana. Gloria Ceide Echeverra indica que el haikai es una
    poesa dotada de un alto sentido filosfico, llena de preocupaciones y
    los sentires de un hombre particular ante las mltiples facetas que
    componen su mundo. Presenta una visin de la vida, sentida y objetivada
    en tres versos de un poema. Un pequeo incidente, aparentemente
    insignificante, pero sin embargo parte integral y representativa de la
    vida misma (10-11). Carlos lvarez Cervantes, catedrtico de la
    Escuela Nacional de Maestros y colaborador de Papel de Estraza,
    continu cultivando el haikai.

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== Una transformacin inconclusa      Giovanni Gonzlez Arango ===========

No podra hablarse del desarrollo de las sociedades modernas sin remitirse
al auge de los medios, como quiera que se convirtieron en la ruta obligada
para legitimar la composicin del mundo social. La creacin de las
instituciones y el desarrollo de su marco de relaciones para con los
individuos son procesos propios de la vida moderna, que debieron
establecerse a la luz de iniciativas mediticas, pues no slo fue sta la
ruta para la advertencia de las problemticas, en rededor de las cuales se
teji el proyecto moderno, sino la de las propuestas para sus respectivas
soluciones. Ser este el ncleo problmico de las opiniones que, a
continuacin, tendrn la oportunidad de conocer.



La institucin, mximo smbolo moderno

Como en efecto se reconoce, la modernidad implica una profunda relectura
del mundo, que sugiere la derogacin de lmites impuestos desde todas las
esferas, incluyendo la moral. Lo moderno nos dirige al plano de lo
alternativo, de lo plural y de todo aquello que indique una amplitud,
siempre basada en el progreso y el reconocimiento de nuestra eterna
necesidad de evolucin como seres sociales. As, pues, este proceso, en el
que sin duda se advierte un definitivo tinte revolucionario, necesit de la
consolidacin de entes, eventualmente disuasivos, capaces de legitimar
acciones y formas de pensar. Esta necesidad de organizacin encontr eco en
un mecanismo de regulacin social, que hoy reconocemos en las
instituciones.

Pero estas instituciones no adquirieron tal capacidad operativa debido a su
mero principio organizativo sino como respuesta a un prolijo y previo
juicio de raciocinio, que pretendi construir una estructura capaz de
filtrar todas aquellas necesidades abiertas desde la Ilustracin. La
institucin, por tanto, se convirti en un modelo de asociacin, donde
convergieron todos los poderes de representacin colectiva; sus intereses y
la promesa de actuar en su beneficio. As, las instituciones adquirieren el
carcter simblico que las une a determinada colectividad y, esto ltimo, a
su vez, las acondiciona para convertirse en el ente legitimador de una
propuesta de imaginario colectivo.

Ese poder de representacin necesita de herramientas que faciliten la
difusin del discurso institucional y su potencial interaccin con los
individuos del comn. Es all donde dicho individuo sale del cascarn, que
le condena a la impasibilidad, para convertirse en protagonista de ese
proceso constitutivo, en una accin que lo lleva a ser juez y parte de la
configuracin de los escenarios que le son propios y los marcos
interrelacionales que lo ubicarn dentro de estos ltimos. Es decir, que,
conseguido esto, se har partcipe del preestablecimiento de su propio
entorno social, en todo lo que ello conlleva. Las herramientas que hacen
posible tal transporte son los medios de comunicacin, que, por lo aqu
mencionado, se convierten en hacedores de la accin colectiva.

A travs del discurso moderno, la colectividad adquiere un peso notable y
lo simblico, reconocido como el punto donde convergen los intereses de los
individuos pertenecientes a determinada colectividad, adquiere esa
capacidad para filtrar las necesidades de dichos actores, de las cuales
hablbamos anteriormente. El inters de las instituciones se vierte, por
tanto, en el afn por consolidar estrategias que le aseguren una produccin
de contenidos simblicos lo suficientemente impactantes como para mantener
ese nivel disuasivo sobre la colectividad, tambin trado a colacin, con
anterioridad. Es all donde los medios entran a hacer gala de toda su
recursividad, promoviendo la ratificacin, reversin o derogacin de las
acciones y formas de pensar presentes en la sociedad.



Los medios, el vehculo

El individuo reconoce el saber sobre s mismo y sobre quienes le rodean a
partir de un ideal de comportamiento que emerge de esas instituciones, como
ya se advirti, legitimadoras de la composicin del mundo social. Esta
tarea exige la competencia de canales que intervengan en la produccin de
todos aquellos rasgos que distinguen a un proyecto de sociedad, en
determinado territorio. Nacen, entonces, ciertos parmetros que limitan los
campos de accin, bien sea individual o colectiva, como parte integral de
una red de escenarios y relaciones que sirven de plataforma a determinado
tipo de sociedad. Estas microestructuras aportan una serie caractersticas
especficas que identifican a varios grupos de personas, atribuyndoles un
marco cultural susceptible de provocar una organizacin poltica que
ratifique el consenso social que los ha llevado a compartir un territorio,
ciertas costumbres y otros parmetros, limitantes de su accionar; todo lo
anterior, filtrado a travs de una produccin simblica que cobije a todos
los miembros de dicha sociedad.

Como queda demostrado, estos canales se dimensionan en la medida en que
logren consolidar el proyecto social suscrito por determinado ente de
dominio pblico, respaldando los procesos de constitucin del poder y el
tipo de sociedad que se ha producido a partir de su accin poltica. De
all que los contenidos simblicos producidos en este punto inviten a la
ejecucin de actos rituales y otros mecanismos que generen un nexo entre el
tipo de accin y el discurso poltico vigente, siempre encaminado a la
consolidacin de referentes de representatividad colectiva entre la
sociedad y sus crculos de poder. Los medios de comunicacin, como
abanderados en la materia, se encargan de generar dicho fenmeno, no sin la
respectiva preexistencia de una inobjetable capacidad persuasiva.

Si, en principio, la modernidad nos sealaba un camino de liberacin que
acuda a las instituciones como fuentes de una movilizacin social, siempre
supeditada a mecanismos de regulacin, ya no se vislumbra con diafanidad a
quines atae la mxima responsabilidad en la propugna, ni podra
afirmarse, bajo ningn punto de vista, que el proyecto sigue siendo
emancipador. No sabemos, en la actualidad, cules son los mecanismos y
cules sus activadores, pues nos resulta sumamente dispendioso establecer
dnde se produce el mensaje y si son las instituciones las que acuden a los
medios o viceversa. Tampoco seramos capaces de identificar, con certeza,
los intereses que se movilizan en el accionar colectivo ni el marco
interrelacional que las dota de sentido.



Para debatir

Pero aun cuando surja la complejidad analtica que plantean los nuevos
cdigos emergentes de la accin colectiva, promovidos por los medios de
comunicacin, cabe destacar la vigencia de los principios dialcticos que,
a juicio propio, rigen las relaciones humanas, no slo frente a los medios
de produccin y su forma de explotacin sino en todos los rdenes, como
principio bsico del imaginario colectivo. Este fenmeno se hace ms
difcil de romper si tenemos en cuenta que la lgica bajo la cual hemos
fundado este gran intricado, conocido como el mundo social, nos obliga a
establecer vnculos entre referentes completamente opuestos, como la nica
manera de identificarlos con precisin. Transformar los patrones que
generan esta coaccin, como consenso social universal de accin y
pensamiento, significa decantar hasta el grado de lo impoluto las
motivaciones histricamente presentes en la conformacin de nuestras
sociedades.

Quedar en el debate, como desde hace tanto tiempo, si nuestras sociedades
han sido o no sometidas al noble proyecto de la modernidad. Ustedes
juzgarn!



Bibliografa

  THOMPSON, B. John. Los media y la modernidad: una teora de los medios
   de comunicacin. Barcelona: Ediciones Paids Ibrica S. A., 1998.

  HABERMAS, Jurgen. Teora de la accin comunicativa I: Racionalidad de la
   accin y racionalizacin social. Madrid: Taurus, 1984.

  RUD, George. El vocabulario de la revolucin francesa. En: Historia
   crtica N 2, julio  diciembre de 1989.

  GARCA CANCLINI, Nstor. Las culturas populares en el capitalismo. La
   Habana: Premio Casa de las Amricas, 1982.

  MARX, Karl. Teora marxista del mtodo. Pars: Ideas, 1857.

** Giovanni Gonzlez Arango
   giovannipapa2004@yahoo.com
   Escritor colombiano (Bogot, 1985). Estudia comunicacin social en la
   Universidad Central de Bogot. Ha publicado textos en la revista digital
   Atramentum (http://www.atramentum.com).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Leonardo Hernndez Cala

   *** El olor de las nubes
       Sergio Llorens

   *** Poemas
       Jenny Levine Goldner

   *** Destiempo (Nuestra casa era un nido, donde las aves solan no
       encontrarse)
       Piera Pallavicini

   *** Manhattan en la caverna
       Dinapiera Di Donato

   *** Tres relatos
       Roger Ferrer Ventosa

   *** Seico de versos hipotticos
       Adriana Lamela

   *** El Valle de Virginia
       Mara Elvira Gonzlez

   *** Poema para Mara
       Nuo Aguirre de Crcer

   *** Y todo por el merengue
       Paula Winkler

   *** Cabalstica (extractos)
       Ulises Varsovia

   *** Tarde en la Neue Pinakothek
       Anda Butoiu

   *** Desecho e izquierdo
       Rolando Revagliatti

   *** El cuento pstumo
       Usbaldo Volcn

   *** Poemas
       Graciela Rodrguez Sena

   *** Un caso de celos
       Ricardo A. Halperin



=== Poemas	Leonardo Hernndez Cala ===================================

*** XX

esta cancin no la escuch ayer
sino cuando parti mi hermano
en busca de no se sabe qu solapa
y qued como un reloj
donde la noche deja su roco
no conozco otro fantasma en los recuerdos
cort la hebra que anunciaba su retorno
mi hermano est perdido
y no ocupo su lugar nac para otros menesteres

el lbum es un caballo mecindose en el sonido de un arpa
la toca mi madre que est con las palomas
las palomas vienen a traer la infancia en las sbanas tendidas

el ao aqu comienza
soy el pasado en las hojas del flamboyn
soy el presente en la inocente luz de las velas
pero quin soy
si me veo repetido en los tejados
en los vuelos de las palomas de mi madre

el ao comienza en medio de las voces
mi hermano vuelve
mi madre puede consolarme
pero olvida mi nombre ms all de los laureles
que asoman por sus dedos
y nada ms lejano
que el innombrable hermano que regresa.



*** Los puentes siguen esperando

los puentes frente a m
y voy a cruzar luego de dejar mi voz en la ventana
vengan	saluden a mi voz
que maana dir adis por ltima vez
escuchen a mi voz que suea y ronca
  como un viejo en las plazas
miren a mi voz que dibuja peces

y all los puentes siguen esperando
hoy estar con mi voz que quiere cantar
mi voz frente a los puentes que siguen esperando
mi voz como agua debajo de los puentes
cruzo.



*** Los espejos y t

hay das que te asaltan los espejos
empujan tu sombra
sonren
miran a todos los rincones
y te sorprenden
hacen planes  beben el vino de tu mesa

ellos llegan
no hay silencio
no hay trampa segura
ni red donde la humedad hace su escombro
    para atrapar la vida

llegan los espejos
los miras
y no sabes qu decir en ese instante de imgenes
   en ese minuto de comparaciones
los espejos te roban la voz
y conversan con todas tus verdades.



*** All

      A Daysi Lugo

all tenamos un puente
en cada lado una pregunta
en cada lado un posible camino
que como todo camino es una adivinanza
y nos gustaba jugar a perdernos en las posibles soluciones
a buscar acertijos en el humo del tren que pasaba cada tarde
ensendonos un pequeo pedazo de libertad

tenamos un puente
y abajo las casas perdidas en el sol
las casas casi destruidas  con muchos fantasmas colgando de muchos
      [recuerdos
tenamos un amigo empeado en ser bandido
cuando todos sabamos que siempre haba sido un caballero
que se morira siendo un caballero y convenciendo a otro amigo
que es posible ser naranja aunque no quieran saber de tu nctar
tenamos una novia   siempre iba con un espejo para cazar fantasmas
para cazar recuerdos y sentarse desnuda en un banco del parque
para ser la loca oficial del pueblo
tenamos fiestas en portales o en casas de padres ausentes
tenamos padres que nos daban buenas noticias y helados
buenas noticias y despedidas obligadas para cumplir con el deber en otras
      [tierras
malas noticias y muerte innecesarias   innecesarias y tremendas
tenamos llanto  lgrimas en lo ms alto del puente
cuando la noche es esa bruja que todo lo escucha
y no puede dar consejos y no puede remediar la ausencia
y la ausencia pretenden llenarla con una insignia
con medallas falsas y podridas
con un discurso trasnochado que no convence ni al ms idiota
tenamos noches y milagros
cuando la amiga abra su vientre
te dejaba entrar para encontrar sosiego en los gemidos
tenamos una cancin que compartir
un puente elevado sobre nuestras vidas
una austera mesa y la necesidad de todo hallazgo.

===

perd mi casa y termin cantando extraas alabanzas
termin en una calle donde no era el seductor muchacho
que traa peces en las cejas y algn poema en el bolsillo
perd mi casa y en su lugar levantaron rojizas carpas
los payasos sacaban sus lenguas en medio de la msica
mientras prestaban sus narices al primer entusiasta de la noche
donde estuvieron mis amores   los leones dorman
con sus rugidos huan los ltimos recuerdos
perd mi casa y mis lgrimas no pudieron evitarlo
ni siquiera mis esfuerzos impidieron que llegaran
los dueos de toda respiracin y empezaran a derrumbar paredes
con gritos y tremendas palizas

perd mi casa y luego la madrugada fue un vaso para herir mis sienes
fue un vaso para tomar la cantidad exacta de veneno
la pcima me transform en viejo olvido
en lejana que cabalga en una estrella oscura

perd mi casa y los nios me escupan con fuerza de guerreros
los perros me creyeron sus fantasmas y orinaban en mis zapatos
como si fueran los zapatos de la muerte y ellos se salvaran

perd mi casa y muy dentro de mis ojos comenz el desamparo.



*** Ernesto

ya vienes en camino
ya siento tu risa
llenando los das de mi vida
ya vienes a decirme
mi nombre exacto y puro
a ponerte mis camisas
y a rerte con mis sueos
que a la larga son por ti
y para ti

ya noto tu presencia
llena de calor y ternura
tus primeras palabras
y tus pequeos pasos
por mi pecho.

ya s que ests aqu
y voy cazando estrellas.



*** Sencillamente cae

      A Rosita

la gota de lluvia cae
y con ella cae y rueda la paciencia
de quien la ve en cada aguacero
la gota de lluvia cae
y los muebles inician su baile protector
buscan un rincn caliente y seco
donde guardar su brillo
la gota de lluvia cae
deja su huella en la pared
en el desnudo ladrillo que est
cansado de fro y sufrimiento
la gota de lluvia cae.
no riega flor alguna.
no hace feliz a nadie
sencillamente cae
cae. cae
    cae
sin permiso  sin amor
cae.



*** He visto tu rostro ms sincero

      A P.I.B.

como un nio asustado y perdido
te quedas tranquilo en los espejos que mienten
y mueves los brazos como dos alas negras y tristes
slo yo conozco tu verdadero nombre
tu verdadera razn y tus mentiras
refgiate en mi nube habitacin
miedoso nio grande
engaador perpetuo de otros animales
s de tus pasiones
de la compra y venta de tus sueos
he visto tu rostro ms sincero
y no esa estatua que camina entre los hombres

los gestos ms limpios quedaron en mi casa
la ciudad que habita en tu corazn
como una fuente seca tambin estuvo en mi paisaje
te conozco tanto que veo en tus ojos
los caminos de ayer mismo
los parques donde estuviste con tu propia leyenda
y todas las aves y conejos que comieron de tu cintura

s que regresars a las calles con el disfraz
que te libra de pedradas y gritos
de pedradas e insultos
s que cuando nos crucemos en las aceras calientes
en las aceras donde todos guardan sus secretos,
en las aceras calientes por el miedo y el futuro
hars como si yo fuera un fantasma
o un peligroso guerrero y tus ojos sern
raras estrellas que no me mirarn
y no responders a mi breve saludo
a mi cordial mano tendida

como un nio asustado y perdido
andas por el pueblo gris y pequeo
donde nos mentimos
donde todos encierran sus verdades
que ciegan como luces muy blancas

pero no importa.
mi habitacin sigue abierta
mi casa es una gran avenida
siempre podrs desplegar tus alas
decir con tu voz verdadera
con las palabras que no entienden los fuertes de mano



*** Breve historia de una casa

      cargo con mi casa inmueble-desperdicio
      Reina Mara Rodrguez

regresad
estar en la misma casa que se rompe
que vive vaca	 sin nombres   sin un mnimo tesoro
no existe una palabra que pueda describir mi casa
quizs precipicio? tal vez desperdicio total?
no s
el precipicio estuvo antes   con los pjaros
ellos se lanzaban desde los aleros
se suicidaban	sin remordimiento  delante de los nios
se mataban sin vergenza frente a las seoritas delicadas
hubo denuncias
se querellaron contra m.
me acusaron de ser el culpable de la aparente locura de los pjaros
convirtieron mi casa en una jaula
por solidaridad o pena	  los vecinos traan restos de sus comidas
en nuestras casas sobran   dijeron
queremos que se salven al menos dos pajaritos
mi jaula-casa apestaba
arroz verdoso	   carne putrefacta en cualquier sitio
tropezaba con ratones que se discutan por una pata de pollo
por el ojo de una vaca negra
fue mi casa-jaula el basurero del pueblo
di refugio a los peores vecinos
los ladrones dorman hasta muy entrada la maana
las prostitutas se cambiaban de traje en mi cuarto
y ponan mariposas en sus labios
el escndalo creca
decidieron	los que siempre deciden  colocar bombas en los cuatro
       puntos cardinales de mi casa
vuelvan
sigo en la misma casa coja que se rompe.

** Leonardo Hernndez Cala
   leo_698@yahoo.es
   Escritor cubano (Candelaria, 1964) residenciado en Barcelona, Espaa,
   desde 1992. En 1993 obtuvo el premio Jaime Gil de Biedma, que convoca la
   Asociacin de Jvenes Escritores Espaoles, con Seis poemas de amor para
   Mariela. En 1998 recibe el premio Esquo en lengua castellana con el
   cuaderno Como un rbol. Ha publicado adems Sin importarme el arco
   (1991) y Se acaba marzo (2001).



=== El olor de las nubes      Sergio Llorens ==============================

Aquella nube pareca perdida. Atravesaba un cielo amoratado de julio. No
era fcil ver nubes en mi ciudad. Y cada vez que vea una, recordaba esta
historia, que result ser difcil. Algo imposible. Pero aun as lo intent.
Porque por muy complicadas que fueran las cosas, por muy lejos que
estuvieran, no haba que renunciar a ellas. Y no con el objeto de
conseguirlas, sino para descubrir otras cosas, seguramente mejores, porque
no slo se trataba de ganar en esta vida.

Por aquel entonces tena alquilado un tico a las afueras de mi ciudad. Era
un edificio altsimo. Viva, como me gustaba decir a m, entre las nubes.
El apartamento tena dos habitaciones. Mi preferida era el comedor. Por las
vistas. Sentado en mi mesa, como cada tarde, miraba por las ventanas. El
sol, ya cabizbajo y sin apenas fuerzas, golpeaba los edificios,
enrojecindolos, mientras yo intentaba escribir un cuento.

La revista para la que trabajaba me exiga que fuera de amor. Ariel
Pereira, Premio Primavera en el 2000, escribiendo cuentos de amor. Haba
tocado fondo. Sin lugar a dudas. Todava me preguntaba qu pas con mis
lectores. Qu pas con todo aquello que decan los medios de comunicacin.
Halagos y ms halagos. Y luego el premio. 300.000 euros. Casi ya evaporado.
Desde aquel ao del premio no volv a publicar nada, ninguna editorial
quiso mis novelas. Seis libros rechazados, uno por ao.

Cuando me propusieron lo del cuento semanal, dije que s. Sin pensarlo. No
me quedaba otra. Adems, escribir sobre el amor no deba ser complicado.
Sin embargo, s que lo era. Yo jams haba escrito sobre el amor. Lo mo
era la novela negra. Cigarrillos, gintonics, asesinatos violentos y amores
canallas. Y ahora me tocaba contar historias de pasiones imposibles,
desesperadas y, a la vez, tiernas. Mientras esperaba la inspiracin, cre
tener una idea. Un punto de partida. Era algo descabellado, sin mucha
consistencia. Pero deba intentarlo. Nunca haba que renunciar a nada.

Lo que me daba vueltas por la cabeza era algo relacionado con las nubes. O
mejor, con su olor. Lo le hace tiempo en un peridico. Un chico se haba
matado al caerse desde su ventana. Segn dijeron, fue por amor. Quera
atrapar el olor de una nube para despus regalrselo a su novia. Y as
sorprenderla con algo que nadie haba hecho. No lleg a hacerlo. O tal vez
s. Segn la noticia, un tarro de vidrio se salv del impacto. El chico
logr protegerlo de la cada. En la pared del cristal estaba escrito: El
olor de las nubes.



Segua sin teclear nada. Slo tena ideas. Puntos de partida. Levant la
cabeza del ordenador y mir a travs de las ventanas. El cielo ya estaba
negro, acurrucado, como un gato dormido. Haba media luna, flotaba en el
aire y daba algo de brillo a la noche. Una nube gris, densa, cruz la parte
blanca de la luna y luego sigui su camino. Al verla pens en la historia
del chico enamorado. Tal vez podra escribirla. Me acerqu a la ventana, la
abr del todo y saqu la cabeza. Nunca antes haba hecho esto.

Las ventanas slo se abran un par de centmetros. Para la ventilacin. Eso
decan las normas. Asomar la cabeza por all fue como aparecer de pronto en
la cima de una montaa, como sentir un aire en la cara que nunca haba
sentido. Puntos de colores correteaban debajo de mis ojos. Por un momento
fui un gigante. Sin embargo, yo tambin era un puntito. Slo que ahora lo
vea todo desde otra posicin. Estir ms el cuello y mir hacia la nube.
La vi ms cercana, ms alcanzable, como si con un ligero esfuerzo la
tocara. La altura daba siempre un poder inmenso, de pura inconciencia. Como
el de encerrar en un tarro de vidrio el olor de las nubes.

Me asom ms, me agarr con fuerza al alfizar. Yo no quera alcanzar nada.
No quera presumir de audacia. Slo respirar el olor de una nube. Si tena
que escribir sobre ello, tena que hacerlo. Me asom un poco ms. Todos los
olores del mundo vinieron a mi nariz. Si all ola a nube, no habra sabido
distinguirlo. Entre todos los olores me vino uno en especial. Era como una
fragancia. Un perfume. De mujer. Inclin mi cabeza hacia la ventana de
abajo. Una chica de pelo negro, de ojos marrones, y con dos lunares en la
mejilla, me pregunt:

Buscas algo?

Un olor le dije.

Cul? la humedad de la noche le marcaba los pmulos. Era tan bella.

El de aquella nube la seal con el dedo.

Se qued mirndola, sonri girando la cabeza y se meti en su apartamento.



Me sent delante del ordenador. Pantalla blanca. Intacta. La historia del
chico que ola las nubes no funcionaba. Atrapar el olor de una nube, menuda
idea. La ventana del comedor segua abierta. Pens en mi vecina, en la
impresin que le habra dado. Seguro que pensaba que era un tarado. Un tipo
que se asoma desde la ventana de un rascacielos para oler las nubes, me
habr tomado por loco, seguro.

El cursor segua con su parpadeo. Bombeaba. Como un corazn incansable. Mis
ideas no fluan. Las palabras no salan de mis dedos. No era capaz de
juntar ni un par de slabas. Escuch un ruido, vena de fuera, era como un
chasquido. Me asom otra vez a la ventana. No saba si por el ruido, o ms
bien por buscar a mi vecina de abajo.

Ella estaba asomada. Su pelo negro y rizado le caa con suavidad por sus
hombros redondos, descubiertos. Puso sus brazos en cruz sobre el marco de
la ventana y apoy la barbilla sobre sus manos.

La nube ya no est me dijo girando la cabeza hacia m. Sus ojos parecan
tomar un tono verdoso a la luz de la luna.

Esperar que pase otra.

Y si no pasa? Valencia no es una ciudad de nubes.

Seguir intentndolo.

Has pasado de ser Premio Primavera a oler nubes. Por qu?

Vers, no es lo que parece...

Me salud con la mano y se meti dentro. Me qued all, con medio cuerpo
colgado. Balancendome. Como un asiento de noria en una tarde de domingo y
viento. Supongo que tena que haber sido ms rpido en mi respuesta, ms
hbil. Me incorpor y mir al cielo limpio. Slo la luna estaba all,
partida por la mitad, como una galleta de chocolate blanco. Miles de
diminutas estrellas formaban geometras imposibles a su alrededor, como en
un planetario de juguete.



La cosa se pona ms difcil. La nube ya no estaba. Y yo necesitaba
inspiracin, tener la nube delante. Pareca absurdo pero si iba a escribir
una historia sobre nubes, necesitaba que estuviera all, y probar otra vez,
si era posible, sentir su olor. Y si el chico tuviera razn? Tal vez las
nubes olan a algo. Y entonces s que tendra una buena historia. Me
levant y di vueltas por el comedor. No perda de vista las ventanas. Una
nube, por favor! Tampoco era tan difcil!

Llamaron a la puerta, con los nudillos. Una fotografa asom por debajo. La
cog y le di la vuelta, haba escritas unas palabras: Aqu tienes tu nube.
Olerla aqu es ms seguro. Julia. Con la foto en la mano, fui hacia la
ventana. Mi vecina pareca concentrada en un punto, ajena a todo. Me
gustaba su formar de mirar. Envolvente, silenciosa.

Gracias por la foto, Julia.

De nada. Olerla ah es ms sensato.

Me qued sin saber qu decir. La mir. La absorb con los ojos. Ella me
dijo algo, pero no la entend. Se gir un viento de poniente. Me lo volvi
a repetir, pero no haba manera. En vista de lo complicado que era hablar,
desapareci con un gesto.



A pesar del viento no aparecan nubes en el cielo. Raso. Cristalino. Bueno,
al menos tena la foto. Era la nube del atardecer. La nica que haba visto
hoy. Griscea, condensada. Una prtiga atravesando a traicin la espalda de
la luna. La mir, me la acerqu a la nariz. Estaba obsesionado con oler las
nubes. Pero as no iba a escribir el cuento. Deba centrarme en la historia
y no obcecarme con algo imposible.

Antes de empezar a teclear no estaba mal reconocer algo. Yo nunca escrib
cuentos. Ni antes ni despus del premio. Slo novelas y siempre negras. Y
no tena ni idea de cmo estructurar esta historia de amor, de cmo darle
forma. Ni tan siquiera tena un ttulo. Slo tena una noticia de un
peridico, una fotografa y una incipiente obsesin por oler las nubes.

Mientras jugaba con las letras, la misma nube de antes, o tal vez otra,
apareci en el cielo. En aquel instante pens que si iba a escribir una
historia sobre aquel chico, deba al menos intentarlo. Olera aquella nube.
Pero qu me estaba pasando? Me haba vuelto loco? As no terminar el
cuento nunca!

La nube se acercaba. Cada vez ms rpido. La ancha noche segua negrsima,
como un ocano tintado de petrleo. A la altura de la ventana, la nube
par. El viento de poniente haba desaparecido. All fuera no se mova
nada. De repente, un chasquido. Me asom y vi a Julia. Le haca fotos a la
nube. Saqu medio cuerpo por la ventana. Me mova, levemente. De lejos
deba parecer un pndulo humano. Menos mal que no sufra vrtigo.

Me encantan las nubes dijo Julia sin dejar de fotografiar. Desde que era
pequea.

Te gusta aquella?

Se ven pocas como esa. Hay que aprovechar.

Julia me cont que era fotgrafa. De nubes. Se dedicaba a buscarlas por el
mundo. Las fotografiaba desde todos los ngulos posibles. Por eso tambin
eligi vivir en aquel rascacielos, para vivir ms cerca de ellas. Yo la
escuchaba, doblado como una hoja de papel, en el alfizar de la ventana. La
historia de Julia y las nubes me fascinaba. Tal vez la utilizara para el
cuento. Seguro. Julia daba mucho de s como personaje literario. Era
misteriosa, atractiva y tena un trabajo sugerente.

Por qu te asomas siempre tanto? me pregunt Julia. Es peligroso.

Quiero intentar algo.

Oler las nubes?

S.

Julia se meti dentro de su casa. Se encogi de hombros y murmur:

Otro igual.



De nuevo en mi mesa, otra vez delante de la pantalla blanca. La noche
avanzaba. Todava no haba puesto ni la primera palabra del cuento. La
obsesin por oler la nube haba pasado a un segundo plano. Ahora pensaba en
Julia. Era tan sensual, me gustaba. Tal vez debera bajar a su casa y
contarle lo del cuento. A nadie le gustaba que le juzgaran por descolgarse
de su ventana, con el nico empeo de oler las nubes. S, eso hara. Bajar
y decirle que todo formaba parte del proceso de escritura. El cuento para
la revista poda esperar.



Llam con suavidad a su puerta. Me abri con una sonrisa, entre sus manos
tena un tarro de cristal, en el que deca: El olor de las nubes.

Toma, huele me dijo mientras lo abra y lo pona debajo de mi nariz.

No huele a nada.

Solt el tarro de las manos e impact contra el suelo.

Ahora huele a ti, huele a m.

** Sergio Llorens
   depende99@hotmail.com
   Escritor espaol (Valencia, 1972). Licenciado en filologa hispnica. Ha
   publicado De lo canalla, del amor y de lo absurdo (Brosquil Ediciones).



=== Poemas	Jenny Levine Goldner ======================================

*** Prisin

Con una herida ficticia
y sin total conciencia de mis prpados,
busco debajo de la boca el rbol cado.

Est el tiempo cayendo gota a gota,
arriba, en el techo de la prisin,
la simultnea cara del viento y el susurro
de tres mil adverbios agonizantes.
Y mi vestidura ms rasgada por las mscaras
slo me besa, multiplicando el dolor.

En la pared ms cercana, cada verticalmente,
mis manos incrdulas y mi sangre, mi saliva, mi puo.

Ya sabremos enfrentarnos al veneno,
a estas carcajadas inequvocas,
al alba enorme que produzco
en los mapas de la vida que me empujan.

Esta maana caliente,
(donde todo es lo que se construye,
en medio de la sequedad, la agona y sudores infinitos
y la luz alrededor de tu boca herida)
es el camino recorrido,
donde el no s
me pone en la fila de lo incurable.



*** Casa de nadie

Despus de la noche, la risa es inexistente.
Esta maana me basta para saciar el hambre
que aparece all, donde no falta nada.
Te mostrar lo que tenemos,
el intento de salir,
el rostro de la mujer que lleg y no parece.
En sus camas, los nios pudieron, quiz,
llagar su propio sueo lento, verosmil.
Sus ojos tensamente cerrados
y un hombre no ha llegado todava.

Cuentos de la vida y la muerte,
han pasado por momentos durante das,
pensando siempre cundo los dejarn ir.

El cielo rodea como una advertencia,
por cauces y causas
y por muchedumbres en limbos.
Dobla una sbana con desesperacin
y apunta al cielo de su azar.

A partir de ahora,
est cruzando el agua de un desvanecimiento.
El hielo y sus decoraciones han pasado de improvisto.

Despierta en la maana
y tendrs que volver a escribir, a escribirle,
a inventarle.



*** Debajo de un rbol

Es un sendero mltiple fluyendo siempre.
Todo comienza de nuevo
y de pronto, sin transicin,
un denso tejido se hace polvo
y cae la lluvia en los ojos de la estatua.

Las sinrazones deben ser ms fuertes
que el sentimiento redomado.

Los rboles oyen hablar con un desdn meticuloso,
las dos respiraciones debajo de la sombra.

Fluyen gotas que se aproximan a la boca.

El cielo mltiple tambin observa, escucha,
con su luz acercada e indiferente para ellos.

Un poco ms all, ms all,
la noche entr por los huecos.
Sus sombras se rompieron
hundiendo la sequedad de la tristeza.

En l respira su silencio,
en ella es un dolor de voz que se apaga.

Y llega el sueo,
destrozando la suavidad de la palabras de los labios,
Despus lo onrico se queda y la realidad se disuelve.

No hay que correr, ni esconderse, ni llorar, ni gritar,
ni morir.



*** Desvn

En el desvn de las grietas
est oculta la confusin, la conjetura.
La pregunta adyacente de todos los das
muere al tiempo en vano.

El cuerpo ebrio, la espalda hmeda,
los labios inquietos
y con los ojos en un estado turbiamente molesto,
nos dedicamos a cuestionar nuevamente:

Fui de nuevo el vivo a medias?

Aproximndose a la mesa
con una desdea extravagante
queda un hombre atisbado en la desesperanza
y en el turbador desvn que la memoria ha creado
para sus recuerdos inslitos.

Pero no es hora de lamentarse.
Ha de vivir con sus difciles pasiones,
sus amnesias postergadas (ntimas del infinito).

Recordar un solo instante de los que existi,
con la forma de su cuerpo
y con el amor al lado de la muerte.



*** Pasiones

La realidad espesa del sol y la playa,
la sombra indirecta de las esquinas de la pared,
la desmoronada barda de la ferocidad y la lstima.

Y as, la ternura compadece y pierde.
Sus nombres recuperados se depositan en la madrugada
mendigndolos en rincones y escondites del bosque.

La obstinacin se repite y el fulgor se llena de oscuridad.
La noche se abre como una mano en medio de un recuerdo afilado.

Comas, tachaduras, puntos, acentos, todo persiste sin sentido alguno.
Slo el rbol florece y la ternura regresa.
El sueo, como cmulo, con una progresin lrica y mstica
me escarba
buscando una srdida melancola.

Y las pasiones, las pasiones...

** Jenny Levine Goldner
   jenny_offline@yahoo.com
   Escritora mexicana (Mxico D.F.). Ha participado en los talleres de
   poesa de Ral Renn y Jos Cedeo. Actualmente estudia la carrera de
   psicologa en la Universidad Iberoamericana (http://www.uia.mx) y se
   encuentra trabajando en dos libros de poesa que sern publicados este
   ao por la editorial Siglo XXI Editores
   (http://sigloxxieditores.com.mx).



=== Destiempo =============================================================
=== (Nuestra casa era un nido, donde las aves solan no encontrarse) ======
=== Piera Pallavicini =====================================================

Ella siempre me ha querido, lo s. A veces le costaba demostrarlo y crea
que con una buena comida yo me percatara. Por las maanas yo lea el
peridico en la terraza y ella apareca radiante, con un caf cargado y
alguna que otra vez con un pastelito de acompaante. A media maana, a eso
de las doce, a m me daban ganas de conversarle. Los temas me daban igual,
aunque por qu negar que siempre he querido contarle mis sueos de la noche
anterior o simplemente comentar un reportaje que haya visto en el discovery
channel. Sin embargo, justo a esa hora ella no poda saber de m. Presida
una reunin de actividades solidarias todas las maanas, y las realizaban
en casa, por lo que deba transformarse en la brillante anfitriona que es.
A veces yo le haca hola con una sea como sta. O le guiaba un ojo aun
sabiendo que lo ignorara. Entonces, resignado, me iba a leer.

A la hora de almuerzo ella apareca con una rica comida que, aunque era
preparada por la criada, pona sobre la mesa con cara de mira lo que hice
para ti. Pero como yo no poda ver las noticias en otro horario, justo a
la hora de almuerzo deba chequear si haban novedades, mi mujer comprenda
que era mi trabajo y por ende, mi obligacin. Entonces ella cuchareaba la
sopa con desgano y me miraba (lo saba porque a veces la miraba de reojo).
Cuando terminaba el noticiero, yo me volteaba velozmente ya que la
extraaba tanto. Pero me encontraba con la silla vaca y un caf helado.
Ella dorma placidamente la siesta cuando yo me iba al canal catorce a
trabajar. Despus no s qu planes desarrollaba (no tena mucho tiempo para
preguntrselo).

Al volver a casa a eso de las nueve, me tena una rica cena en el
microondas en el cual pegaba una nota que deca lo hice para ti. Y mi
rostro esbozaba una sonrisa aun sabiendo que era mentira. Entonces,
comprenda que deba haberse ido a la casa de su hermana a cuidar al pobre
Pepe que est tan enfermo. Yo la admiraba por eso y aceptaba el porqu de
sus siestas.

Qu desgracia que despus del postre a m me daban unas ganas
desesperantes de conversarle! Entonces hablaba solo o llamaba a algn amigo
y le contaba mis ancdotas del da y lo que tena planeado para el
siguiente.

Cuando me pona mi pijama yo siempre pensaba en ella, quiz por eso nunca
me pona el color caf (simplemente lo odiaba). En la televisin encontraba
siempre una pelcula. A veces me entretena viendo unos filmes de accin
pero me deca a m mismo: que te dira Laura si estuviera aqu?.
Entonces, comprensivo, cambiaba el canal y dejaba alguna pelcula romntica
o un programa de esos que te res de lo poco graciosos que son. Cuando mis
ojos comenzaban a resbalar de sueo, pona su canal preferido. As cuando
llegue va a estar contenta, le acomodaba bien su almohada, doblaba las
frazadas, encenda la lamparita de su velador y le dejaba un vaso grande de
agua.

En la maana yo despertaba y ansioso me volteaba para saludarla, pero ella
ya no estaba. La televisin en el canal de deportes Qu bien! Entonces me
duchaba y me iba a la terraza a leer el diario. En eso apareca ella...
radiante, con un caf cargado y una que otra vez con un pastelito
acompaante. Ella entenda que yo deba leer las noticias, por eso se
retiraba discreta esperando que a media maana me dieran ganas de
conversarle y le fuera a guiar el ojo por la ventana.

** Piera Pallavicini
   pierapallavicini@gmail.com
   Escritora chilena (Santiago, 1984). Reside en Via del Mar. Estudiante
   del ltimo ao de psicologa en la Pontificia Universidad Catlica de
   Valparaso (PUCV, http://www.pucv.cl). Curs un taller de narrativa con
   el escritor Marcelo Beltrand Opazo. Algunos textos suyos han sido
   publicados en diversos medios electrnicos, en peridicos de la regin y
   en el programa de Radio Agricultura Cuentos y otras letras. Interpreta
   la guitarra y cursa estudios de guin de cine. Mantiene una pgina
   personal en http://www.pierapallavicini.cl.



=== Manhattan en la caverna	 Dinapiera Di Donato ======================

      (Nota del editor: ganadora de algunos de los ms importantes premios
      literarios venezolanos, como la Bienal Jos Antonio Ramos Sucre o el
      Premio de Narrativa Alfredo Armas Alfonzo y autora de Noche con nieve
      y amantes [1991], La sonrisa de Bernardo Atxaga [1995] y Desventuras
      del ocio [1996], la narradora y poeta Dinapiera Di Donato presenta a
      los lectores de la Tierra de Letras este texto, que forma parte de su
      poemario indito Pasarelas de mensajera).

			       Los das no son grandes, anochezr privado,
				  escrivir en tiniebra es un mester pesado
		  Gonzalo de Berceo. Prlogo al Poema de Santa Oria Virgen.

*** I
    Pentimento

Hay nieve en los valles del ro Crdenas, veo en el cuello de espejo de la
      [inclinada sobre el pergamino de David los congelados picos de un ave
      [quebrada
Contorsionada entre el marco de exposicin y la pantalla de consolador
      [iridiscente
de su mvil, los caracteres hebreos del copista rotos con un espaol de
      [alcoba
Corrida en tus bragas con el estampado de las hienas blancas

leo sobre sus hombros que pierden la h en estos tiempos

porque la multitud me empuja hacia el salmo
y en la D iluminada por Fra Anglico ella canta cada nota, las acompaantes
que admiran su erudicin judaica dudan
acerca de la autora de taller de los aprendices msticos
y escoltan
a punto de cortar con una tijera moira
quien se atreva a un gramo de intimidad

La multitud y yo atrs en zona de no cobertura donde los celulares duermen
      [justo cuando empieza el trptico de la natividad
ella se descuelga retrocede me tropieza

los ojos relampagueantes de los mviles me lanzan maldiciones

y yo que traigo de la pared anterior la violenta luz que San Jernimo prob
      [en un fuego amistoso
la figura que siempre huye de un relato patrstico
como si un diamante pelado de su cscara podrida pudiera estar vivo
como si un santo pudiera ser sin la santsima vulgata y la droga dura
del amor de Cristo cuando es mansa Nuestra Seora Inanna
y las poetas pastan sobre las ramas ms verdes
muvete un poco djame pasar
convirtete
en partitura de Von Bigen con su voz de Uxa
al fondo de tu trago

Un instante ilegal de cuando todo era petrificada luz me segua
as arropada voy en mi tiniebla
en cuadros de exposicin

un pentimento volcado sobre la nuca de la mujer de la pintura siguiente

mientras ella estudia los ngeles de vuelta
las madonas como vulvas iluminadas
Lenguas succionan sobre el retablo de Santa Luca
una mujer oscura que yace en su ceguera vieja y una clara que enceguece
      [mirando deseos armados de alas
hasta los dientes

con dedos de ciega aplicas una lupa y rompes el sistema de las parcas

ahumado el paladar, poniendo el azahar y la gota marina en manos de una
      [hiena blanca, as recostada junto a m, intensamente dorada la miel
      [nauseabunda de su trago vomitada y amada en mi boca
vuelve el diamante a las orejas de frica y es el agua que vuelve
y se retira a tiempo

Es la rama de hojas brillantes de un regreso de Virgen
de otra costa
el coro de Ani de Franco de Kerrianne Cox de Cesarea y Joplin

te despiertan

han sido la visitante y su ngel comensales servidos en mi mesa
el ordenador aislado

sus huesos y la sombra de los huesos un estudio de taller
sus pieles ledas por una bella juda anoche en NewYork
mientras en la otra costa su amante
acariciaba nieve entre espuma diurna con la misma inadvertencia
con la que pens que siempre regresaras de una resaca
para no decir te amar como las hienas erectas

como una mujer sobria
sin padre ni madre ni linaje ni Freud

la chica emparedada de la caverna silence
las mariposas blancas en el prado
como la nieve en el cenobio de San Milln



*** II
    La clavcula

Usa oro Fra Anglico en sus tiras cmicas
An La Compaa no haba adquirido los derechos sobre las visiones
y ya Catalina de Siena pone una condicin
quiere ser la mujer invisible

Una rueda aparecer sola desequilibrando el conjunto
pronto los cofrades que si los estigmas podran mejorarse y nuestro seor
      [Jesucristo
dejar ese aire de paloma roja extraterrestre

Y los demonios con aire de horscopos chinos
ponernos a temblar
Catalina es el vaco enamorado
Se le nota
porque la rueda se echa a volar en un efecto de ovni quieto
es el andrgino de platn en su monstruosa voltereta
alucingeno barato de cine porno

Cunto tiempo desarrollando los apuntes de Fra Anglico
en la historia de la mirada
the missing segment



*** III
    La llaga seca

Dijo que vagaba entre vampiros a la izquierda del cuadro
all donde no me atrev a mirarte oh negra muchacha
escondida en la luz pastosa del ojillo prpura
bien disuelta en la sangre negra que revienta el tumor
de esta historia sagrada

Queda un hueso sin hojas para el caldo del mundo

Beato Anglico con su bata de monje radilogo
te extiende el bistur

** Dinapiera Di Donato
   dpdidonato@yahoo.com
   Narradora y poeta venezolana (Upata, Bolvar, 1958). Curs una
   licenciatura, maestra y DEA en estudios hispanoamericanos en la
   Universit de Paris VIII (Francia, http://www.univ-paris8.fr). En
   Venezuela fue profesora agregada en la Universidad de Oriente (UDO,
   http://www.udo.edu.ve). Cursa estudios doctorales en el Graduate Center
   de Cuny (http://www.gc.cuny.edu) y ensea espaol y francs en
   universidades de Nueva York. Ha obtenido, entre otros, el Premio de
   Poesa Ateneo de Guayana (1986), el Premio de Narrativa Bienal Daniel
   Mendoza del Ateneo de Calabozo (1989), el Premio de Narrativa X Bienal
   Jos Antonio Ramos Sucre (1990), el Premio de Narrativa Alfredo Armas
   Alfonzo (1994) y el Premio de Narrativa Concurso Literario Universidad
   de Oriente (1997). Fue colaboradora de diarios y revistas venezolanas y
   de la revista Correo de la Unesco (http://www.unesco.org). Relatos y
   poemas suyos han aparecido en antologas como: Timor: do poder das armas
   a fora do amor (Portugal, 2002), Las voces de la hidra, la poesa
   venezolana de los aos 90 (Venezuela, 2002), El hilo de la voz
   (Venezuela, 2003) y Aqu me toc escribir (Espaa, 2006), entre otras.
   Ha publicado Noche con nieve y amantes (Fundarte, Caracas, 1991), La
   sonrisa de Bernardo Atxaga (Fondo Editorial Predios, Upata, 1995) y
   Desventuras del ocio (Fondo Editorial del Estado Sucre, Cuman, 1996).
   Adems tiene varios libros inditos.



=== Tres relatos      Roger Ferrer Ventosa ================================

*** Problemas de agenda

Si su reloj digital marcaba las 7:18, era la hora de ejercitarse con la
tabla de musculacin.

Esa maana deba estar un poco somnoliento porque iba con retraso. Deba
completar su tabla de ejercicios en tres cuartos de hora.

A las 8:13 tom un desayuno completo: zumo, cereales, una tostada untada
con mermelada, y una naranja. Era importante comenzar la jornada con
vitalidad. Sinti ganas de ir al lavabo pero eso hara que incumpliera el
horario previsto, lo cual sera un error. Se aguant.

A las 9:15 lleg al despacho. Revis la agenda. Durante cuarenta y cinco
minutos comprob que los ltimos informes fueran correctos; luego mantuvo
la primera reunin, que concluy a la hora acordada.

Sus siguientes consultas a la agenda supusieron: a las 10:30, visita de
unos clientes; a las 11:15, amonestacin a la secretaria por sus errores
constantes; a las 11:45, descanso de cinco minutos, tiempo suficiente para
escuchar dos veces su cancin preferida; a las 11:50, telefonear a su
hermana, que cumpla aos, llamada que termin a los 11:54, dos minutos
antes de lo imaginado, lo que le permiti escuchar una vez ms su cancin
favorita.

Al llegar a las siete y media de la tarde, consult su agenda que, como en
las treinta y ocho veces anteriores del mismo da, indicaba un nuevo punto:
Abrir la ventana, coger carrerilla, dar un gran salto.

Era posible? Por primera vez tena una cita de ese estilo. Aquello
significaba un cambio irreversible respecto a su futuro. Comprob las hojas
siguientes; estaban en blanco.

La agenda nunca se haba equivocado, as que no le quedaron ms opciones
que abrir la ventana, tomar carrerilla y saltar.

A las 19:31 su reloj digital de pulsera se estrell contra el pavimento.

A las 20:02 una ambulancia traslad el cadver al hospital del municipio.



*** El ataque de grasa saturada

Tragaldabas esperaba que le sirvieran su mazacote extra de ternera; el olor
de la carne en la sartn se esparca por el restaurante lleno de gente.
Salivaba al paladear el suculento pedazo que iba a llevarse a la boca.
Entonces, su estmago gru enojado. Cocinero incompetente! Como no se
apresurara, iba a descubrir a un Tragaldabas de muy mal humor.

Los camareros y el cocinero se libraron de su ira al distraerle el
telediario. El nmero de obesos aumenta en la Unin Europea. Espaa
destaca con uno de los porcentajes ms altos, superior al veinte por
ciento. Los mdicos alertan del peligro originado por el sobrepeso, deca
la flacucha presentadora.

Milongas de curanderos, mascull para s mismo Tragaldabas, mientras
acariciaba su oronda barriga.

Al fin apareci la camarera con su mazacote. La carne rebosaba, los bordes
sobresalan del plato. Ya era hora!, bram Tragaldabas, aunque la visin
de la ternera rebajara su enfado.

Se aprestaba a dar la primera dentellada al mazacote, cuando le interrumpi
un gran estruendo procedente de la cocina. Se iban a enterar! Ahora bien,
ms vala mazacote en plato que pelea debilitado, as que se despreocup y
sigui con el entrechocar de los cubiertos, trinchando pedazos de mazacote
que devoraba ansioso.

La puerta de la cocina se desprendi de las bisagras y sali despedida.
Irrumpi una enorme masa grasienta, tan alta que llegaba hasta el techo y
con un volumen mayor que el mayor de los elefantes.

Soy Grasa Saturada barbote el monstruo. Os voy a comer y no voy a dejar
ni los huesos.

Los otros clientes gritaron, corrieron, o incluso algunos las dos cosas a
la vez. Grasa Saturada engull a un camionero fornido y eruct al cabo de
unos segundos. Cuando ya se diriga hacia Tragaldabas, y ste protega el
plato con el mazacote, aparecieron los superhroes rivales de Grasa
Saturada.

Me llamo Dieta Mediterrnea se present el primero.

Yo soy Sper Vegetarianoanunci el segundo.

Finalmente, el ms temido por el monstruo, su enemigo acrrimo:

Bajo en Caloras al rescate!



Antes del enfrentamiento, Tragaldabas pesaba ciento noventa kilos e iba en
aumento; despus de la hazaa de Bajo en Caloras y sus aliados perdi ms
de cien kilos.

Grasa Saturada desapareci para siempre. O eso se figuraba Tragaldabas.



*** Autobiografa ficticia de una escritora de best-sellers

Son muchas las veces en que me han preguntado cmo nace una novelista, o
qu circunstancias llevan a una persona a pretender ser escritora, como si
el hecho de querer compartir espacios ficticios, de ser afortunada y
disfrutar de cierto xito en la aceptacin del pblico, as como haber sido
fecunda en la creacin literaria, se debiera a una ecuacin matemtica que
diera como resultado una novelista.

Hasta ahora les daba respuestas evidentes y poco comprometedoras: que si la
lectura, que si el gusto por la soledad y la introversin, que si la
necesidad de ser amada, y otras por el estilo; todas ellas ciertas pero
superficiales. Slo ahora, que al hecho de ser novelista de xito uno la
vejez, y que s con absoluta certeza que no me quedan demasiadas
respiraciones en esta extraa tierra, me aventuro a explicar una verdad
que, por dura y dolorosa, nunca antes confes.

Empec a escribir cuentos a los ocho aos de edad para huir de los gritos,
de los insultos, y de las palizas que le pegaba mi padre a mi madre.
Despus de ser horrorizado e impotente testigo de aquella miseria, me
esconda en el ms oculto y discreto rincn (bajo la cama, en el interior
del armario paterno), y fantaseaba con otro mundo donde esas desgracias no
ocurran, donde la gente era amable, educada, se amaba, y cada conflicto
terminaba en una solucin ejemplar.

Aos despus, ganara mi primer concurso de literatura infantil, y
soportara las primeras crticas por mi estilo edulcorado, digno de una
seorita de clase media cuyo mayor conflicto en la vida haba sido elegir
entre diversos pares de zapatos.

He ah mi autntico origen como narradora de xito.

** Roger Ferrer Ventosa
   dragon-blanco@wanadoo.es
   Escritor espaol (Barcelona, 1976). Trabajo en diversos empleos
   relacionados con las energas renovables y la agricultura biodinmica.
   Gan un concurso de relatos largos organizado por el Ateneo barcelons y
   el Centre de Cultura Contempornia de Barcelona (CCCB,
   http://www.cccb.org), y ha quedado en diversas posiciones en otros
   concursos. Textos suyos han aparecido en tres libros colectivos como
   premio por haber ganado o quedado finalista en sus respectivos
   concursos. El ms importante, el del Ateneo y el CCCB, publicado por
   Ellago Ediciones (http://www.ellagoediciones.com). Tambin ha publicado
   en revistas digitales y en formato impreso.



=== Seico de versos hipotticos      Adriana Lamela =======================

				     ...As las sensaciones de este mundo;
						los cantos subjuntivos....
							     Csar Vallejo.

I

Tal vez fagocite el espejo la cotidiana sed
de lo prohibido y exploten inusitados
los cristales. Dnde fueres, sin reflejos, sin sombras
pletrico de ausencias / inmune...



II

Es posible que expelan estrellas las entraas
sobre un desierto de alegras sonmbulas;
que un dromedario sediento/ un demiurgo?
rasgue la placenta de los tomos
hasta que se haga la luz de otro principio.



III

Y all donde pernoctaren las nostalgias,
un hueco abierto al alba / pretrita expresin
de razones imperfectas, abisme el llanto de los ciegos.
Y las lombrices quizs repten cristalinas.



IV

Se prohbe en el reino de los cielos
colgarse en las ramas de un paraso / y qu
si Adn y Eva no hubieran comido la manzana?
Un absurdo sofisma como absurdo es el mundo.
Absurdas las preguntas y responderlas absurdo.



V

Entramos y no entramos. Somos pero tampoco;
aguas arriba, vidas abajo / un murmullo impertrrito.
Piedras en la orilla y en el fondo piedras;
sobre la turbulenta calma el tiempo se demora.



VI

Sus dedos escarban la corriente y entretanto,
es probable que las benditas sirenas / all donde estuvieren,
hayan mutado de ngeles cados. Sin arpas; sin apndices.
Slo un concierto de escamas rutilantes.

** Adriana Lamela
   lameladriana@gmail.com
   Escritora argentina (Neuqun Capital, 1961). Trabaja como secretaria
   tcnica en una oficina del Estado provincial. Ha participado en el
   taller literario en lnea de Laura Calvo (Bariloche, 1998) y en el
   taller literario presencial de la Direccin de Cultura de Neuqun, a
   cargo de Roberto Giglione (1999-2000). Ha obtenido mencin especial en
   el V Concurso de Poesa y Cuento del Ro de la Plata, en Buenos Aires
   (1998) y varios trabajos suyos han sido premiados en juegos florales
   realizados en la provincia de Neuqun, como el Primer Premio en cuento y
   Primer Premio en Poesa y los Juegos Florales de Verano en la Ciudad de
   Centenario (1999). Un poema suyo fue escogido para la muestra
   internacional de poetas editada en 2005 por Editorial Dunken (Buenos
   Aires).



=== El Valle de Virginia      Mara Elvira Gonzlez =======================

La vi venir entre la mancha mvil de gente que baja en cascadas las
escaleras del metro. Lleva un corazn de lentejuelas rojas sobre la franela
negra, dos bolsas y un maletn en una mano y un muchachito en la otra,
esconde rollos de todo tipo entre los jeans y camina encaramada en enormes
sandalias casi zancos de moda. Logr entrar antes que se cerrara la
puerta y pudo sentarse con bolsas, maletn y muchachito en un solo asiento.

Se siente observada y me mira. Regreso a la pgina central del peridico.
En la ltima columna a la derecha, la caricatura en trazos simples: rancho,
perro flacuchento, moscas revoloteando y enclenque hombre de pueblo
diciendo cualquier juego de palabras contra el gobierno, cualquier
gobierno. Es tarde, llevar pan para no hacer arepas. Ella sigue ah, con
su pelo pintado, el muchachito durmindose encima de las bolsas y sus manos
huesudas rodendolo todo, con una pulserita de lgrimas de plstico y las
uas pintadas de verde. Se me ocurre que trabaja en Petare, tal vez
buhonera, y el muchachito juega debajo de los tenderetes, entre cartones.
En qu piensa? Qu opinara de la caricatura? La mujer me mir y se
acomod en su asiento. Momento de fijarme en el seor que viaja de pie
frente a m, parece un oficinista boliviano. El llavero colgando de su
pantaln, es un tumi. Ser peruano?

Otra vez al peridico, lo compr esta maana y no he pasado de los
titulares: Cabrera peg cuadrangular. Ro Apure desbordado, pobladores en
canoa. Muertos en Irak, muertes en Palestina. Muerto comerciante
secuestrado. Muertos que nos llegan va satlite a la incomodidad del
hogar, donde sin necesidad de vivir gran cosa, digerimos pldoras para
sufrir que nos sirven en la tele. Pausa publicitaria, Urbanizacin Hogar de
Sueos, town house, piscina, y centro comercial. Pldora para reventar.
Ser envidia? No creo, no me gustara vivir ah. Por qu? Estn verdes?
Los muchachos ya habrn llegado, quin sabe qu estarn inventando. El
celular hace falta. Ojal no les haya pasado nada malo.

El muchachito se despert. Rpidamente se est arrodillando en las piernas
de la madre, ella est intentando sentarlo en otro asiento que ha quedado
vaco, pero l prefiere ir cargado como un beb. Ahora est abrazado al
cuello de su mam. Se est chupando el dedo y con la otra mano juega con el
zarcillo de plstico. De pronto da la vuelta y me mira. Yo le vuelo un
beso, l cierra los ojos y se tapa la cara con una mano. Mejor interrumpo
ese jueguito amoroso y vuelvo al peridico. Cuntas estaciones faltan
adems del trasbordo? Sera chvere que el trasbordo me llevara en gndola
hasta una estacin en el mar y de all en canal subacutico directo a
Manhattan. No s bien por qu, pero creo que me gustara vivir en
Manhattan. Nunca he estado all, pero suena estupendo. El chico de
Manhattan, Manhattan Transfer. No estoy segura si quiero regresar al hogar
no el de mis sueos, el del piso 18, torre D. Siempre me toca ese nmero.
En la cola para la citologa tambin. Qu cosa. Ser que juego ese nmero?
Ah! no, lotera no, hasta all no llego, aunque Marx diga que el hombre
piensa como vive. Ojal el ascensor est funcionando. Visualizacin
creativa: Imagen de ascensor funcionando, lucecitas marcando los pisos. Se
abre la puerta, no hay ascensor, me voy por el hueco. Cancelado. Cero
pensamientos negativos. Lo que s me puede matar es que no estoy haciendo
la dieta como debera, ni estoy haciendo ejercicios. Despus de la cena me
instalo frente al televisor, agarro el control y clic arriba, clic abajo.
Orangutanes multiplicando, leones hurfanos y cocodrilos amarrados. Lo
dems son muertos: emergencias, policiales, catstrofes areas, guerras,
sida, forenses. En la tele, la nica que no mata a nadie es la Madre
Anglica, y eso si no es semana santa. Yo debera levantarme a las cuatro
de la maana y salir a caminar a Los Prceres, pero no, me quedo acurrucada
en mi cama, hasta las cinco y media, cuando ya no hay tiempo ni de
desayunar.

El hombre con tumi se sent al fin. Lleva anillo de casado y actitud de
quien no conoce el trayecto, ojal no lo atraquen por ah. Ahora saca de
una de sus bolsas un libro y se dispone a leer. Qu estar leyendo? Parece
nervioso, como si no conociera bien la estacin donde debe bajarse. Por
dnde iremos? Esta gente del este se conoce hasta por la manera de mirar el
tren cuando llega. Entran al vagn como si quisieran decir algo importante
pero no lo pueden decir, y se instalan sentados o de pie, sin mirar a
nadie. No s como lo logran, pero van con los ojos abiertos sin ver. Cero
contacto visual, como aconseja el Departamento de Polica de Nueva York.
En-uai-pi-di.

Ya se sent esa nia punk al lado del hombre del tumi, s, parece peruano.
Y aquel pobre viejo, si no se sienta se va a caer, ah, por fin un chamo
amable, qu bueno. Creo que ms bien voy a comprar pan dulce para todos. No
para m, porque engordo. Esa es otra, por si fuera poco, todo lo que me
gusta engorda o es muy caro. Tan fcil que esa punketa lleva un realero en
peinado y pintura del pelo, falda de cuero bien corta por cierto
maquillaje, tatuajes, sortijas, zarcillos, cadenas y equipo porttil de
escuchar msica. Ahora me ha dado por sentir envidia de todo el mundo.
Especialmente si el objetivo no tiene celulitis. Tengo que quitarme esa
psima costumbre que se revierte en mi contra. Nada de eso, cancelado, los
seres inteligentes y sensibles como yo somos observadores, lectores,
amables, educados, positivos. Eso de hablar de bolsillos es de mal gusto.
Las personas que leen (las que pueden) las novelas de hoy en da, saben que
no hay pobres. Hasta la palabra es fea. El llano en llamas se extingui, y
Pedro Pramo est enterrado, lo que sigue vigente es el fantasma de Juan
Rulfo, y el premio, para que no vaya uno a creer que eso le sali as, como
si fueran puras voces en su cabeza no ms. O sea, el estilo y la tcnica y
tal. Maana debo ir a pagar la electricidad o me la van a cortar. No s si
an hay campesinos, si desaparecieron en los tremedales de Gallegos, o si
los mataron en los primeros cuentos de los grandes maestros. No s. Los
pequeos seres de botiquines y prostbulos andan por ah como detalles de
encuadre. Pero de la gente del cerro ni hablar. Demasiado realismo social
demod. Quin podr escribir una novela cuyo escenario sea el cerro de San
Andrs que veo desde mi ventana en el apartamento 18D? Eso es candanga!
Felizmente ya pasamos esa etapa de crudezas y dificultades del prjimo.
Ahora estamos en Pare de Sufrir. Y adems, para qu hablar de eso? Quin
querra leer ese dramn? Interesante es cuando te echan cuentos
babilnicos, o te explican en detalle ciertos cdigos para detectar
enemigos en Egipto Antiguo. La erudicin me fascina. El erotismo de buen
gusto tambin. Yo disfruto una novela como unas vacaciones. Adulterio y
homosexualidad incluidos. Digo en la novela, no en las vacaciones. As es,
no? Un poco ms que uno, pero no tanto all. Pero sobre todo, nada que
asome que estamos pasando trabajo, a menos que sea en Pars. Si me oyeran
los chamos diran que me puse gtica, y eso suena peor. En cuanto llegue,
les hago una pasta para que coman y se acuesten. Nada de arepas ni pan
dulce. A lo mejor ni se han baado. Ojal me pueda encerrar a leer la
novela de esa escritora colombiana que me prest mi compadre ayer. Si es
que terminaron la tarea. Si es que no me quedo dormida. Si es que no me
atrapa primero la telenovela brasilera ambientada en Marruecos, donde hay
baile del vientre y todo.

Ah est la seora de uas verdes, detrs de aquel montn de estudiantes.
Ahora el nio va acostado, con la cabeza en las piernas de la madre y
chupndose el dedo. No s cmo esa seora puede caminar con esas sandalias
tan altas y cargar las bolsas, el maletn y el muchachito.

Yo debera escribir una telenovela. Por qu no? En la telenovela los
pobres son como nosotros, aunque vivan en el cerro. Las muchachas pobres
nunca son tan pobres, ni son putonas. Son siempre muchachas honradas y
decentes. Nunca se presentan incestos, ni los vecinos se masturban en el
ascensor. Los niitos nunca son bizcos y las niitas se visten como
niitas, con medias tobilleras y todo. Nada de bailar regatn ni salsa
ertica en pantaleticas de faralao. Tampoco hay sirenas como las que se
escuchan aqu todas las noches, esas alarmas como aquella famosa que
mantuvo despierto a Perucho Contreras. A l Gloria a Dios! le dio por
querer ser Pedro Infante, en cambio a m las hormonas me hicieron una
trampa pattica, y cuando estaba ya toda verde, a punto de convertirme en
Hulk, me desinfl llorando a moco tendido en el bao, con tapones de
algodn en los odos, abrazada a mi almohada, entre la regadera y el
lavamanos. A pesar de esas diferencias digamos de gnero mi supervisora
me dice que escribo bien los informes, y las muchachas se ren cuando les
cuento las tragedias con mi ex. Quin sabe... De repente me consigo por ah
a Leonardo Padrn por estas calles, y zas le cuento rapidito unos cuantos
episodios, y Leonardo: Oye chica, interesantsimo, nos vemos en el canal.
No, mejor me invita a comer y todo. Desengese comadre, no hay escritoras
viviendo en superbloques, y menos con cuatro angelitos negros. Ah! Si yo
fuera Eduardo Liendo. Quin ha visto negro como ese, ah?

Bjate de esa nube. A quien podra interesarle un ascensor descompuesto,
una lavadora que no exprime y cuatro carajitos echando vaina? Aterriza.
Busca la manera de mudarte para Mrida. Otro ambiente, ms culto. Maana
antes de entrar al metro, voy a jugar la serie completa del 18. As le doy
la razn a Marx, y pienso como vivo. Por azar?

La seora de sandalias altsimas con muchachito sigue all. Ir para El
Valle tambin. Quin sabe? Sus ojos tristes se fijan en m como si me
descifrara. No sostengo la mirada, busco la verdad de su inters en sus
bolsas, en el maletn negro, en el muchachito. El tren se detiene en Las
Tres Gracias. La mujer sacude sus rollos y se levanta con el nio de la
mano, pasa frente a m y me lanza una ltima mirada de reconocimiento. El
maletn es una laptop, y antes de bajar, la espalda de su franela negra me
grit en blanco relieve que es graduada en letras.

Algo me dice que maana a esta hora ser yo la que ir en el vagn del
metro rumbo a El Valle. En su pantalla de autntica escritora, mis cejas
escasas destilarn verdades de mujer madura sin maquillaje; sospechosa de
cualquier cosa por mi falda marrn larga, y para colmo, mocasines. Pero
tendr sus dudas. Mi nariz, los lentes, el peridico. Y la ridiculez de
lanzarle besos al nio? Si le gusta Agatha Christie, es posible que mi
aspecto oculte al ama de llaves del jefe de una banda distribuidora de
drogas en el metro, o a la verdadera jefa. Pero si como supongo prefiere
un espritu britnico ms exquisito, seguramente cambiar mi agenda de
reuniones y el t con mis amigas, y me describir organizando una reunin
para vender Avon (such a convenient brand) en el vecindario, o lanzando
miradas de enganche a chicas que prometan una aventura lsbica. Tal vez,
esa discpula de Virginia Woolf en sandalias de plataforma, an sin
habitacin propia, pero con laptop y muchachito, ni siquiera me imagin.
Soy algo marrn en la mancha gris, azul, que viaja cada da en el metro. En
cualquier metro.

** Mara Elvira Gonzlez
   mariaelviragonzalez@cantv.net
   Escritora venezolana (Caracas). Reside en El Limn, Maracay (Aragua).
   Fue docente en Maracay y en el Instituto de Lenguas Extranjeras de
   Beijing (China). Ha sido traductora en la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y en forma independiente para
   diversas publicaciones. Fund y dirigi durante varios aos la revista
   Libros de Venezuela, que circul en el pas y en bibliotecas del
   extranjero. La mayora de sus trabajos estn inditos, aunque dos
   cuentos breves se publicaron en el diario El Periodiquito
   (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, y su cuento Ojos verdes
   fue publicado en la pgina web Escuela de Escritores
   (http://www.escueladeescritores.com) como finalista del concurso Relatos
   Breves con Banda Sonora.



=== Poema para Mara	  Nuo Aguirre de Crcer ==========================

I

	     Contigo las palabras, el ro.

	     El vientre inagotable de la ciudad;
por sus races caminamos.
	     Por sus races como surcos de piedra caliza,
como agua fotografiada en su huida;
extendemos un mural de conversaciones
que es un bao de paz para las farolas,
y dobla las aceras y las esquinas, donde la gente
cruza, salta, para un taxi o se ahoga de angustia.
	     Mis palabras salen y salen
como cuentas de un collar roto interminable.
Soy un loro charlando sobre su rama.
	     Pero si t no me escucharas
luego no tendra sentido querer estar solo.



II

	     Contigo las no-palabras, el fuego.

	     Las serpientes subterrneas, sus escaleras.
Los ratones.
	     El Gato de Billetes, su perseverancia.
El minsculo peso en el bolsillo.

	     T me ves y comprendes
que estoy a un paso de gigante de la locura
que estoy vomitando a travs de mi sonrisa
y mis Buenosdas.
	     Sabes que estoy a punto
de renunciar a tu belleza, a tu constancia
de escupir a la humanidad y a sus razones.
	     Sabes que quiero romper las posaderas
de los nenfares que flotan por la vida.
	     Sabes que quiero quemar mis naves
y lanzarme al ocano envenenado.

	     Y sabes si besarme o azotarme,
burlarme o esquivarme.



III

	     Y contigo, suavemente, a veces llega
      el silencio.

	     Quiero decir que los coches siguen pitando
y las bombas cayendo y la gente muere
de hambre, de clera, de rabia, de asco;
	     pero hay un silencio
entre mis manos que fluyen como peces
y tu cuerpo que se agita como un bosque.

	     Entonces puedo cerrar los ojos sobre tu pelo
y se apagan los vagones y los minutos de espera.

	     La pendiente de tu brazo se curva, se marea
hace florituras a travs del techo,
vaca las paredes de sentido

	     De los poros del aire nace el silencio.











	     El peso de tu brazo sobre mi espalda.
	     An no hay tiempo.
	     El silencio no se destruye hasta que llegan







	     Las palabras.

** Nuo Aguirre de Crcer
   neftons@yahoo.com
   Escritor espaol (Madrid, 1982). Reside en Edimburgo (Escocia). Realiz
   el primer ciclo de filologa hispnica y se licenci en teora de la
   literatura y literatura comparada en 2005. Sus actividades literarias
   han estado ligadas al taller literario El Arenque Rojo, grupo con el
   que colabor en la organizacin de recitales y en la publicacin de
   revistas.



=== Y todo por el merengue	Paula Winkler =============================

Lourdes pone mala cara cuando, despus de haber traspirado todo el da en
la 57 street, oye a su novio que rechaza el sancocho de frijoles. Justo l,
que ha estado el santo da durmiendo y bailando la noche del sbado con
otra. Dicen que un merengue, y calzado en esos lindos zapatos de charol que
ella le regal el ltimo aniversario.

No es mala Lourdes, pero est cansada. Al fin con su trabajo mantiene a su
familia y tambin al novio, que parece preferir las hamburguesas grasientas
a los sorullitos de los domingos que le prepara durante los desayunos,
antes de ir misa. No es fcil meter por entre las hojas de pltano los
granos de maz y armarse de paciencia para que el vago ese se levante por
las maanas y le hable de las noticias, pues ella no tuvo tiempo de
aprender ni a leer en espaol desde que lleg de la isla. Lo menos que
puede pedir es que la quieran con exclusividad.

Cuando vuelve de la 57 street a su casa, le sonren slo las ollas y
sartenes apilados el da anterior. Raras veces la espera l, quiz, por
eso, se le enciendan los ojos, y sus caderas tiemblen al verlo.

Su madre le ha enseado a cocinar desde chica, el plato que ms le gusta es
la malarrabia: le encanta meter sus dedos en el almbar para sentir los
hilos del azcar y zambullir en la olla los pedacitos de guayaba y batata
hasta verlos convertidos en terrones.

A Lourdes no le es fcil vivir en la gran manzana, donde el edificio
chrysler se ve ms portentoso y alto que las palmeras de Santo Domingo.
Extraa la playa en la que sola correr con sus hermanas y trepar por los
rboles en busca de algn coco jugoso.

Le han dicho que es feliz en Nueva York, y as debe de ser, pues el dinero
le alcanza para comprar cientos de esmaltes de uas e ir al cine cada
tanto. Habitualmente, sonre, sobre todo en la cocina. Aunque cuando se
enter de que su novio se haba ido a bailar con otra, le dieron ganas de
cocerlo en pedacitos como los caribes cocinaban a sus prisioneros antes de
deglutirlos en una larga ceremonia.

Al poco tiempo de instalarse, su madre intent enviarla al colegio por lo
del ingls, pero no le fue fcil adaptarse y al fin no dur ni una semana.
Aunque comprende cuando le hablan los whities y puede traducirle a su
madre. En el barrio enseguida se sinti cmoda: todos, de la isla,
compartan la msica y las oportunidades de trabajo. Salvo la de las
piernas largas, que no le cay bien de entrada: una mirona, desde chica
atrapaba con sus ojos a los hombres. Qu habr hecho distinto la mirona
para haberlo atrapado esa noche a su novio, porque ella se esmera en
servirle, no slo la comida que prepara, gozosa.

Lourdes se detiene siempre en los detalles. Su pelo, renegrido, lo lava con
el mejor champ. Y estudi danzas para bailar mejor que nadie el merengue,
por eso se enamor l. Los ingredientes de sus platos los compra en un
mercado de Staten Island: los huevos ms frescos y la fruta exquisita. No
habr podido estudiar, pero no es ninguna estpida, y si sa hizo la
primaria, no demuestra conocer nada, excepto a los hombres. Los envuelve
con su charla y su cuerpo de sirena, pero es fra como el acero; y ella es
frtil y enrgica. l no va a abandonarla.

Si no te gusta el sancocho, queda algo de pavo le dice con rabia. Y si
tampoco se te da por el pavo, en la heladera hay pescado.

Ni pavo ni nada, venga conmigo y se queda mirndola como si, mirndola,
fuera a expiar su infidelidad. Lourdes no est para andanzas, pero el
merodeo de la mirona la tiene preocupada. Mejor le hace caso, no hay que
guardar rencores.



De su madre aprendi los artilugios de las mezclas y el poder secreto de
las especias. Tomillo, clavo de olor y perejil, pimienta y ralladura de
coco. El picado fino de la cebolla lo conoci por la ta Engracia, que
gritaba, contenta, para no pensar en el llanto: nias que vais bailando, en
el infierno terminaris saltando. Para Engracia, en la cocina comenzaba el
cielo que se prolongaba para Lourdes hasta la playa interminable de arena
blanca. En la isla, Lourdes no slo haba disfrutado de la libertad de los
pjaros y de los nidos de caracoles gigantescos que armaron con sus
hermanas cuando el mar les arrebat a su padre en un da furioso de pesca;
tambin, del trigo albarejo y del trigo candeal, aia bomb, mujer, que no
resisto tu salsa, el sol se ha de poner. Pero despus de que muri el
padre, como ninguna haba prestado atencin a la pesca, y se hizo duro
vivir sin l, Engracia les mostr unas fotos de Nueva York. A ellas les
gustaron esas fotos, y como un primo iba a ayudarlas, adis mar y adis
pjaros. Esa parte del nuevo continente, hecho de burbujas y de collares
marinos, qued atrs y hubo que homenajearlo con las comidas. Trascurrido
el tiempo, todo se pierde. Salvo la memoria, si se ocupan las personas de
mantenerla viva.



Apaga la radio. Han estado pasando strangers in the night, como si ella no
fuera una extraa en la noche neoyorquina. Claro que al estar de novia, no
se siente tan sola. Baja las escaleras lo ms rpido que le permiten sus
piernas. La saluda el viejo sin dentadura del primer piso y de inmediato la
invita a bailar con un descaro travieso y dulce. Le da unas palmadas en el
hombro. La espera el aire tibio de un da que se anuncia caluroso.

Camino al trabajo, piensa cmo definira el Mar Caribe. Rocas viejas y
duras, olas que se encaraman para abrirse el paso. Algunos barcos se
distinguen en la aurora mientras los tiburones nadan, escondidos, quiz a
la espera de los cuerpos asoleados de los amigos de Lourdes y sus hermanas,
que por la noche hacen acrobacias en los bailes. Y en la isla, campos de
trigo y maz en las llanuras y los olores de la cocina de Engracia y su
madre.

Al llegar a la esquina escucha las bocinas y los compases de un rock que
empujan para ser odos desde el equipo de msica de uno de los nietos del
viejo sin dentadura. El sol, de a retazos, amenaza con recalentar el aire.

En la parada no reconoce ms que a los vecinos ruidosos del edificio que
limita con el suyo. Ahora que mira, le parece ver a la mirona. Un hombre
desagradable le da rdenes, y cruzan. Sube al micro y en el recorrido hasta
la 57 cree adivinar un acertijo. Se lo comentar a su novio esa noche para
deshacer los nudos de su noviazgo, como cuando le reza a la virgencita
desata nudos. Al fin, l la querr a ella sola, como sucede en todas esas
comedias del cine.



En el trabajo le dieron permiso para salir antes, tiene tiempo de sobra
para preparar la cena. Algo especial que acompae las velas y los velones y
el vestido rojo que lucir. Duda: plato dominicano o comida distinta,
sabrosa. Comida sabrosa, pero cul. Hojea un recetario. Tiene que pensar en
algo. Piensa, nada. Hasta que se le ocurre la mejor sorpresa: hamburguesas
caseras con salsa criolla y copos de pur de papas con queso parmesano,
gratinados al horno. De postre, unas cerezas con jarabe y pimienta y caf
con chocolate rallado y canela. Le dir que la mirona no es tan lista como
parece, la primera vez hace todo gratis. La segunda, cobra, y que cobra
para darle el dinero a otro.

No tendr que ir de compras y el tiempo que ahorre lo va a usar para tomar
un bao como si estuviera en las playas anchas de Santo Domingo. Ay, qu
goce gozoso, l y el sabor de la pimienta que penetra y se expande por toda
la boca en busca de lava. Eso har, la comida sabrosa con la carne picada
que se anim a comprar en Queens, qu buena eleccin.

Las hamburguesas, previa media coccin, se llevan con el queso mantecoso a
horno caliente. (No ha podido reunir an el dinero suficiente para una
parrilla.) Bate el pur, recin hecho y salpimentado, con la yema de dos
huevos. El pur est esperando, turgente, la manga del decorado y explotar
en los moldes que van a ser llevados al horno, despus de haberle
desparramado el queso parmesano. Las cerezas se han estado ahogando en el
jarabe. Agrega un poco de pimienta, y todo listo. Enciende las velas y los
velones, disfruta del contacto de sus pies descalzos con el mosaico y corre
a buscar el vestido. Los pliegues deben estar perfectos, tal vez un poco de
plancha. Y el sostn hace juego. No usar nada ms.

En una hora, que le parece eterna, despus del bao, se viste. El pelo
renegrido lo deja sin peinar. Se pinta la boca de un rojo que hace juego
con el esmalte de las uas de sus pies y manos. No estar exagerando? All
l, se ve linda en el espejo. Estira las sbanas y corre a la cocina, no
vaya a ser que se exceda en el tiempo de coccin. Por entre el visor, los
copos del pur parecen a punto. Las hamburguesas con el queso y la salsa
despiden un olor barroco, que combina con el vaho del vino tinto.



Tocan a la puerta. Es l, qu suerte. Se le abalanza, lo invita a la mesa.

l, casi sin verla, le hace caso y hunde el tenedor en el pur. Corta,
paciente, la carne de las hamburguesas. Se lleva la comida a la boca.
Lourdes aprovecha para comentarle lo que vio por la tarde. La mirona claro
que no la llama as cuando le habla a l trabaja por encargo, no vaya a
pensar que la sedujo, nada de eso, esa mujer va a cobrarle, ella se dio
cuenta enseguida.

Pero l no le contesta, est concentrado en los olores de la comida y en el
sabor del vino. Ella insiste hasta que la interrumpe y le dice que ya lo
saba, le cobr la primera vez, despus del merengue. Lourdes se queda
largo rato mirando su boca agrandada por la comida sabrosa. No puede evitar
preguntarse de dnde sac dinero para pagarle, si ella lo mantiene.

Ahora l detiene su vista en los pechos de Lourdes. Sin embargo, a ella le
vienen ganas de escabullirse entre los manjares. Nada de amor, con lo que
trabaja en la Gran Manzana. Lo deja olfateando las cerezas y el jarabe y
los azcares y la grasa de la manteca que ha quedado pegoteada en las
ollas.

Lourdes querra esfumarse como sucede en el cine, gracias a esos trucos,
para no ser devorada. Le reza a la virgencita desata nudos. Tal vez la
ayude, y se convierta en la ltima cereza que l, insistentemente, trata de
llevarse a la boca y, vaya a saberse por qu, rebota.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Cabalstica (extractos)	 Ulises Varsovia ==========================

*** 3. Rosa de Pentecosts

Primavera de violentas rfagas
en mayo crepuscular
desgarrando su vegetal vestidura,
resquebrajando el aire
a elctricas dentelladas.

Marcial mi triste actitud
de varn iracundo en las lindes
de lo vesperal y lo viviente,
habitado por guerras
atravesando el umbral
del guila y del azufre,
viril en el cruce atmosfrico.

No capitular, manes silvestres,
no deshojar la humedad
hasta la desnudez terrestre,
no descender el hilo rfico
por el escalofro del sueo.

All sus ptalos carnales
congregando la nitidez
del agua y sus transentes,
all su arrebolada copa
llena de efmeros zumos,
llameando de luz vesperal.

Primavera de incendios
desnudando su festividad,
atravesando en rfagas
de hmedos cuchillos
su bello color transitorio.

Pero marcial mi actitud
de triste guerrero erguido
en las lindes de lo viviente,
viril en los sombros cruces
de trigo atmosfrico.



*** 6. Atributo cuntico

Sobrecogedoramente hermoso
el atributo cuntico
del ncola terrestre
afanado en su mproba labor
de transente planetario,
interestelar con su herramienta
inspeccionando el orden
de las absortas esferas.

Aplicado discpulo
del sumo demiurgo
de los siete das,
de su celo empresarial
la preclara correccin
del orden originario,
y por la muchedumbre pluvial
ufano con su atributo cuntico
desmalezando el mundo.

Altivo el bpedo gris,
el amo sobre criaturas
cadas a la esclavitud
desde su inocencia salvaje.

Hroe interestelar,
tu imponente magnificencia
de monarca planetario,
tu arrogante seoro
sobre patas y metales,
sustentado en la hipotenusa
dividida por sus catetos,
y de una crin de extrema tensin
tu propia hez sobre tu cabeza.

Sobrecogedoramente hermoso
tu atributo cuntico
pendiendo sobre ti
con sus siete filos.



*** 7. Orqudeas

Quizs su hermtico misterio
nada ms que un parpadeo
de invisibles alas cruzando
las dimensiones del agua,
quizs su silencioso color
slo la sbita conversin
de precmbricas deposiciones
devolviendo a la tierra
su bella urdimbre de espectros.

Ella all, magnfico cliz
vertiendo su misterio azul
desde una pluvial vertiente
sacudida por mgicos dedos,
esbelta doncella en flor
dormida en su danza inmvil.

A tus hmedos labios
una gota de la eternidad,
un secreto de milenios
hermticamente obscuro asomado,
exhibiendo su vegetal enigma.

Inconmovible flor del sueo,
de tu cliz mnimo
un portentoso fluir de linfas
adormeciendo la atmsfera
de precmbricas emanaciones.

En tu invencible presencia
la tierra otra vez su esplendor
de salvaje intemperancia,
conmovedora en su monarqua.

Pero quizs tu hermtico misterio
nada ms que un parpadeo
de alas dormidas cruzando
las dimensiones del sueo.



*** 13. Por aqul entonces

La poesa sus nidos
en los tortuosos desfiladeros
al norte de todas las aguas,
clandestina con su copa
de cuotidiana cicuta,
libre en su libertad bajo botas y fusiles.

La humanidad mientras tanto
su desgarradora lucha,
avanzando y retrocediendo
con su sisfica roca,
alegre con su destino
de animal en eterno trnsito.

Por aqul entonces vrtigo
la altura de la aeronutica,
vrtigo la intromisin
del ojo en el protoplasma,
vrtigo el aniquilamiento
de los viajeros nocturnos
cados al stano humano,

y un poeta en su atalaya
acumulando en su pluma
el peso de los difuntos,
la simbologa del sueo,
las velocidades muertas.

La poesa sus hijos
en los tortuosos senderos,
al centro de los derrames.



*** 20. Acto carnal

En el acto carnal,
criaturas sonmbulas
obscura cantidad
de elctricas distancias
en ciega ansiedad
desatadas.

Un tropel de pjaros
en vuelo incendiario,
clavando sus dardos
de metal agrario
en el rido surco
depositario.

Tu destino un fruto
de obscuro destino
y annimo rumbo,
entre los ciegos hijos
del animal recluso
en s mismo.

Maana atroz cereal
dispuesto en cruz,
en el lecho cenagal
ebrio de luz,
con su elctrica carga
de plenitud.

Maana ciego cereal
de ndole imbcula
con su carga vital.
Criatura sonmbula
de obscura cantidad
monstica.



*** 21. Maraa

Dos a la mediamaana
inclinados sobre el abismo,
con la conciencia alarmada
en la intrincada maraa
de los destinos.

Un solo paso en falso,
una palabra proscrita,
y rodarn nuestras vidas
al sumergido espanto
de la luz dormida.

Aqu tu cuerpo desnudo
atrapado en su maraa
de invisibles lianas
creciendo desde el humo
de la infancia.

Valor en la mala hora
de las persecuciones,
circudos de antorchas,
y a ciegas por un bosque
de altas sombras.

Dos hacia la mediatarde
a orillas del abismo,
con su duro destino
de vstagos totales
interrumpidos.

Todava tu resolucin,
todava un paso a tientas,
y la luz somnolienta
desde su vieja prisin
alas abiertas.

Todava tu abrazo
de fuego en desmesura,
ardiendo en la espesura
de tu propio frrago,
virgen desnuda.

Y por el mismo camino
de los viajeros ciegos,
una nia encendiendo
sus smbolos dormidos
en otro sueo.

Dos hacia la medianoche
al fondo del abismo,
con todos sus sentidos
lcidos en el roce
de sus destinos.



*** 25. Lilas

Antes que las lilas
sepulten su perfume
racimal,
antes que la intensidad
de sus prdigas ubres
se apague en el clmax
de su lcteo esplendor,

antes, Claire,
que sus secos pistilos
se adormezcan y duerman
su vido sueo invernal
dispersos por la tierra,

antes que su color
de desnudas diademas
en el misterio matriz
de la primavera
palidezca,

antes que su hlito azul
se disuelva en la amplitud
del aire irrecuperable,
y pierda el polen pdico
su efmera doncellez,

antes, antes, amor,
que las lilas racimales
sepulten su perfume
de espesa intensidad,
y apaguen las ubres
su flujo de linfas
no terrenales,

antes, Claire, que sus alas
depongan su circuito
dentro del aire,
y ya nada en la tierra
tenga sentido,

antes que se extraven
nuevamente
en su propio perfume
las lilas racimales...



*** 26. Teorema

Todas sus partes
la misma parte,
todos sus lados
un nico lado,
y sus diferentes caras
una y la misma cara
repetida o desdoblada,
copiada o reflejada,
unificada en serie
o por s misma
multiplicada.

Uno un mltiplo, pues,
de todos los dems,
y todos los dems
una enorme multitud
de ndole numeral,
innumerable y total,
finita en su filiacin
de ente infinitesimal,
infinitamente otro
y el mismo en su dispersin.

Cul, entonces, el uno,
y cules los dems,
quines los que girando
y quines haciendo girar,
cuntos enumerados
y cuntos por enumerar.

Porque rboles un rbol
y bosque un uno y total,
hoja la hoja, y la hojarasca
la misma hoja numeral,
nueces la nuez moscada,
castaas su proyeccin
castaeteada.

Pues un ser todos los seres
y seres la humanidad,
porque una ola las olas
y todas las olas la mar.

Unidad diversificada
en repetida unidad
unificando,
lo que disuelto en la mar
en la mar unificado.



*** 27. Cabalstica

Obscura su misteriosa entidad
de cabalsticos dados,
volcando su carga ntica
en el inescrutable azar
de destinos entrecruzados.

Grave el solitario asceta
en su sumergida ermita
escrutando las seales
de los magnticos astros,
concentrado en s, tenso
su instrumento orbital
en torno a los objetos.

Supremo sacerdote, el arco
de tu omnipotente inmanencia,
el arco de tu obscuro poder
tendido sobre las cosas,
cuajado de premoniciones
titilando en el firmamento.

S, ahora su magnetismo,
ahora su metafsico empuje
gravitando sobre los destinos,
volcando su carga ntica
sobre el fugitivo azar.

Obscura tu misteriosa entidad
de cabalsticos dados
rodando sobre los destinos,
entrecruzando los rumbos
y volvindolos a desatar,
grave asceta solitario.



*** 30. Oracular

Oracular instrumento el poeta
sonando en mitad de los tiempos,
borracho de azar y vaticinios,
borracho de todas las lenguas,
en su fantasmagrica nave
a travs de sueos y alfabetos,
libre en su solitaria demencia.

Un licor de iracundas uvas
en su paldica conciencia
turbia de legmicos vapores,
a tientas por la fsica luz
con su milenario bculo,
dormido y lcido en su borrachera.

Trmulo ser de trmulas cuerdas
sonando en las altas esferas
su vaticinio csmico en idiomas
anteriores a todas las lenguas
de terrestre raigambre, nauta
en viaje por edades muertas
en su fantasmagrica nave,

ningn alfabeto luminal,
ninguna lengua de la tierra
en las oraculares voces
brotando de su onrico instrumento.

Todos los tiempos estelares,
todas las edades planetarias
imponiendo su caducidad,
fijando plazos y obsolescencia,
y t con tu bculo ciego
apareciendo y desapareciendo.

Oracular fantasma el poeta
sonando sus difanas aguas
en la sed de las almas enfermas.



*** 33. Regazo tribal

La muerte conmovedor
su abnegado amor filial
de madre universal,
dolorosa en su luto
flameando intermitente
entre el tnel y la luz,
al final y al comienzo.

Conmigo y sin m,
contigo y desnudo,
con nosotros, y ni uno,
sino su inmanencia
parpadeando su amparo
de regazo tribal,
de seno genrico,
de matriz universal.

Dondequiera, poetas,
dondequiera que nadie
en torno abrigando
la desheredad;
que nadie sus leos
en el hogar vaco
el fuego vital...

Dondequiera, poetas,
que la atroz soledad
su fro estandarte,
su inmensa inmensidad,

all su tibio amparo,
all su abnegacin,
all su conmovedora
inmanencia universal,
flameando intermitente
entre la noche y la aurora,
entre nunca haberse ido
y no volver nunca ms.

Conmovedor, poetas,
su abnegado amor filial
de madre innumerable,
omnipresente y total.



*** 35. Un minuto humano

Un minuto de pstuma luz,
un minuto de aire irrespirable,
un minuto del perfume
cido de las ciruelas,
un minuto del tiempo
expulso de los relojes.

La lluvia otra vez, hermanos poetas,
la lluvia trmula otra vez
temblando en el alambique
de la alquimia atmosfrica,
slida en su permanencia
de indestructibles leyes terrestres.

O un cardumen de peces
desplazando su marcha inmvil
en la invisible direccin
de atvicas coordenadas.

Las abejas misioneras
en su ferviente propagacin
de diminuto polvo proteico,
de ortodoxo credo lumnico
cuajando en la luz pstuma, hermanos.

Dejadme, hermanos, dejadme
en la pstuma obscuridad
emerger un minuto humano,
emerger un minuto del aire,
un minuto del perfume
corrosivo de las ciruelas,
un minuto de fsica lluvia,
de polen solar irradindose.

O de un cardumen de peces
desplazando su direccin
en el extravo del tiempo
pstumo de los relojes.

** Ulises Varsovia
   rommel.krieger@unisg.ch
   Escritor chileno (Valparaso, 1949). Es docente de espaol en la
   Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado ms de veinte ttulos de
   poesa desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en ms
   de sesenta revistas literarias de Latinoamrica y Europa, en espaol y
   en otros idiomas. Textos suyos pueden leerse en su pgina personal,
   http://varsovia.tripod.cl.



=== Tarde en la Neue Pinakothek      Anda Butoiu ==========================

Le gustaba cmo sonaban sus pasos en aquel edificio en forma de caracol,
con sus facciones metlicas, con cortes estrictos, decididos. De vez en
cuando se paraba a escuchar cun lejos estaran los dems, pensaba en las
piezas que ellos veran y que l ya haba contemplado, y se forzaba en
reproducirse sus expresiones ptreas, fortificadas por una indiferencia
hiriente. Pegado a una ventana intentaba comparar el susurro que se
acercaba con alguna msica conocida, pero inmediatamente otro elemento le
llamaba la atencin: quizs era la vista, el paisaje... o la repentina
conciencia de su presencia en medio de todos aquellos cuadros..., que no le
pertenecan, pero de los que se senta el creador. Sera por ello por lo
que no se complicaba en penetrar en su secreto, pues pensaba que su
significado estaba ya en su espritu, aunque en aquel preciso instante no
le viniera a la memoria. Su mirada no poda captar significado preciso
alguno, su alma se haba llenado de una tal euforia que el anlisis
artstico, psicolgico o histrico de una pieza le hubiera sido imposible.
Senta tanto, vea tanto, veneraba tanto todo aquello que pensar en ello en
aquel instante hubiera sido la insensatez del hombre corriente, del hombre
fenomnico, tal como le gustaba llamarlo. La musicalidad en la disposicin
de los cuadros, en las expresiones, en los personajes... cmo pensar
aquello..., cmo reproducirlo en uno mismo! Cmo someter a examen algo que
ni siquiera exista! Haba ledo sobre aquellas obras, haba soado verlas
durante una vida entera, pero ahora, al hallarse delante de ellas tena que
aceptar que no eran ms que quimeras suyas, que todo haba sido concebido
en una noche de soledad, la nica noche que haba vivido... Un monumento
que todo el mundo conoce es tan abstracto como una idea platnica..., no
puede hallar su sede en ningn bosque, a orillas de ningn lago. Y tampoco
puede ser antes de que nosotros seamos delante de l.

En cualquier caso hubiera aceptado que lo creado fuera expuesto en una
especie de santuario abierto solo a unos cuantos, a unos pocos fieles. Se
figuraba aquello una especie de profanacin, un sacrilegio. Frenaba su ira
contra aquellos cuerpos inertes, que se paraban delante de alguna obra slo
para enfrentar su materialidad a la suya...

Haba subido y bajado durante horas por las galeras marmreas. Tambin
encontr salas vacas, labernticas y absurdas. Cruz pasillos enteros por
haber antes vislumbrado una obra conocida en algn rincn insospechado. Era
un cuadro que haba soado ver, experimentar durante aos. Ahora no lo
reconoca. Exhausto, colrico, vetusto, se paraba delante de l. Intentaba
recrear la emocin que aos atrs le aturda. Se sentaba; cerraba los ojos
y se lo imaginaba... S..., mejor as..., ahora lo vea..., ahora... Mas al
despertar y al analizar de cerca el cuadro adverta que muchos elementos no
coincidan con lo imaginado. El recuerdo, tan familiar, tan cercano...,
construido a travs de los esquemas de un estilo propio, muchas veces
contrastaba con la obra, tan abierta, tan pblica, tan una en relacin con
todas las dems opiniones. Repentinamente se fijaba en el movimiento de
unos dedos; la conmocin del rostro le recordaba el ser de la obra...
Rememoraba vagamente..., s..., se acordaba de s mismo en el momento de
leer sobre aquel cuadro. Rpidamente se tornaba iracundo; l tampoco vea
nada, l tampoco le encontraba ningn sentido a todo aquello. Oh, s, el
sentido estaba dentro de l..., dentro de l! Pero l se haba distanciado
tanto de s mismo, haba abandonado su antigua imagen, que ahora lo nico
que quedaba era el ideal..., la sombra de una sombra, el recuerdo de otro
recuerdo ms remoto aun. Se sent en el banquillo que haba en medio de la
sala. Apoy las manos sobre las rodillas y empez a buscar frenticamente
la salida. Una ventana al menos, la visin de algn patio interior, con una
fuente, con un poco de csped. La necesidad de la novedad, del olvido...
Ahora era lo que necesitaba; el elemento que le sustrajera de esa tensin,
de esa dialctica torpe. La mirada se cruzaba con tonos violetas y verdes,
con mezclas oriundas y sarcsticas. No caba posibilidad de reconocimiento
ni de estilos, ni de autores..., ni de historias. Su mirada estaba
vaca..., slo perciba la esttica de los rostros inexpresivos, slo era
capaz de atacar al otro, de analizar su perfil insoportable..., de declarar
su imbecilidad. Era imposible la huida; las paredes camuflaban las salidas,
cuadros gigantes comunicaban entre s; las escenas se confundan en un
espectculo grotesco; los personajes haban bajado al cuarto, haban
abandonado su escenario, haban descendido a una dimensin ms inmediata,
ms actual.



Volvi muy tarde, cuando las luces chillaban en medio de la noche, cuando
ellas solas, altivas, rutinarias, eras las nicas compaeras de viaje.
Cruz el pasillo de la pensin..., no se encontr a nadie, todos estaran
abrumados por otras realidades ms convincentes y categricas, mundos
onricos que hacen dudar de la existencia de lo presente. Entonces pens
que los otros estaran siempre durmiendo, y l deambulara solo durante la
existencia entera esquivando sus vidas inverosmiles. Le llen de repente
esa euforia que se manifestaba slo cuando estaba seguro de s mismo.
Estaba solo, estara solo durante toda su vida. Se sac el traje, luego la
camisa empapada. Estaba sacudido de tanta felicidad, de tanta dicha
repentina. l no haba unido su destino a nadie..., se haba mantenido como
al principio, estaba listo en cualquier momento de reanudar el juego. Se
sec la frente acordndose de pronto de la charla que haba tenido con un
antiguo compaero...; haca 20 aos de aquello. El compaero le haba
echado en cara su egosmo, su enfatizada impasibilidad.

La nica forma de egosmo que veo posible, dijo entonces, es la de la
negacin de la maravilla que la vida supone. Un hombre que quiere todo para
s mismo no es en ningn caso un egosta, se podra decir que ama demasiado
todo lo que la naturaleza pueda ofrecerle, se encapricha con su
espectculo, se olvida de los dogmas cristianos, que la humanidad, como
entidad o institucin se ha atribuido, y se entrega simplemente a la
existencia. Su voluntad no es capaz de acaparar los deseos de otras
voluntades. Y esto ltimo sera un absurdo. Cmo puede querer un ser que
pretende afirmarse por encima de los dems, ayudar a esos otros para que
algn da le aplasten en la lucha por el xito, por la fama, por el gran
trofeo y el culto a la personalidad. Jaja, sera un absurdo... La gran
huella de egosmo es mostrarle a uno que empieza el alivio que se siente al
acabar, porque, al fin y al cabo, no ha sido tal como uno se esperaba....
La nica muestra de egosmo posible es negarle a la vida sus misterios, sus
bellezas..., sus razones para afirmarse. (Lo haba dicho todo de golpe, sin
pensarlo, sin analizar el efecto que tendran en el otro estas palabras. No
saba cmo le haban llegado a la memoria tales frases..., haca tiempo que
no pensaba en ello, de hecho no saba con certeza si eran suyas, o si las
haba ledo en alguna parte).

A todos nos espera lo mismo (haba afirmado el otro apresurado,
disgustado por el poco compaerismo, colrico...)...

No amigo, no a todos nos espera lo mismo, teniendo en cuenta que la
dimensin en la que ese esperar se hace patente y recibe su castigo o
recompensa es la vida, no podemos decir que todos van a tener una vida
semejante. Aqu es donde nos podemos diferenciar..., desprendernos de ese
magma del que hemos salido, sentir nuestro ser ms ntimo, deslumbrar al
mundo con su originalidad. El que estemos hechos de una misma materia no
quiere decir nada..., aunque retornemos a ella.

El otro le haba dado la espalda, haba cerrado el dilogo, gesticulaba
dejndose entender que ya no haba nada que hablar, que aquello era
inaguantable. Estaba viciado por las escuelas de la poca y no entenda
cmo su amigo se haba convertido en discpulo de tales bagatelas.

Vamos, todo es historia, todo es historia, qu es lo que no entiendes,
qu intentas defender? Crees que eres un Hegel, un Schiller con sus
razones infinitas, con sus espritus universales? Ahora eso est mal
visto... Pero mira, algo ha quedado, algo bueno habrn hecho... Ha quedado
esa antropologa pragmtica desde la que ha de analizarse y revisarse
todo... Hemos de mirar a las cosas, ja Freunde..., hemos de verlas bien,
bien..., con los ojos, con estos ojos sensibles y perecederos... Las
cosas... (Haba parado de repente. Los gritos le provocaron espasmos, se
interrumpi temblando, apoyndose en un radiador).

Las esferas de la conciencia varan de la tragedia a la nada... (le
contest). Los individuos que toman demasiado en serio la
materialidad/evidencia/rigidez/severidad de las cosas no han logrado
superar el estado de inercia en el que estaban cuando eran tan slo
materia.



Haba mantenido alguna vez aquella conversacin? Ahora que la recordaba le
pareca harto distante, artificial. Ahora ya no se hablaba de aquella
manera... Qu eran esas palabras..., de quin haban sido? Seguramente
sera un monlogo improvisado en las estancias de la Neue Pinakotheke...,
asimilado ahora, cuando los dems/visitantes dejaban por fin de insistir en
su figura, abandonaban por algunas horas su penetracin en mundos ajenos.

Abri la ventana...; abajo se senta el ro, con sus resonancias
estereotipadas, tan conocidas..., tan vetustas y sinceras. Habra deseado
encontrar otras cosas; abrir la ventana y que del caudal estallara una
pieza mozartiana..., un fragmento que le recordara a algo, no slo las
miserias de la tierra..., sus fragancias viciadas. La artificiosidad saba
mentir mejor, saba aplacar las dudas... Las invenciones propias, los
productos seniles de la memoria tranquilizan ms que la evidencia
presente... La verdad ha de ser trgica para ser creda..., ha de ser
nuestra. De esta idea llevaba ligado un entero episodio de su vida, el
recuerdo de la ruptura con su ltima compaera..., porque desde entonces
decidi que nadie le acompaara a ninguna parte jams.

Su amante le sorprendi una vez distante y cado, frustrado como un animal
apaleado. Ella haba terminado los estudios, trabajaba ahora en una empresa
de la construccin, en una ciudad lejana, olvidada por todos. Vena al
apartamento que compartan en Hilser una vez a la semana. Ese viernes lo
encontr recatado, hojeando un peridico. Haba escrito algo, el cuaderno
yaca sobre la mesa arrugado..., flaqueado.

Me han dicho que te vas a casar...

Hablan demasiado en ese rincn del mundo... No hay mucho que hacer, los
espritus se cansan...

No siempre la razn se alimenta de quimeras, querida... El que lo haya
dicho un tal Nietzsche no demuestra nada... Jaja... Y cuntame, cmo es
l? No quisiera averiguar que me ests engaando con un ingeniero..., una
bestia de esas automatizadas, tecnologizada.

Elsa le sonri con esa figura inexpresiva que le impacientaba, que le
acordaba la poca cosa de la naturaleza de aquella mujer, tan comn, tan
opaca.

Espero que no te pongas otra vez a insultar mi profesin, mi falta de
ideas e ideales..., mi superficialidad. T ocpate de tus dioses, de tus
esencias... A m djame vivir, no me vengas con mnadas y fundamentos
inconcusos...

Seran las ltimas palabras. Ella abandonara Hilser esa misma noche...y se
casara dentro de dos meses... Jaja! No haba sido genial? Haba logrado
reducir esa relacin a un fenmeno cuya fuerza ya se haba agotado... Elsa,
sus caprichos, sus quejas, todos los sonidos que sacaba aquel animal
fantstico, haban cesado... Su enigma se haba corrompido..., de hecho
nunca pens en ella como en alguien que podra esconder algo de precio. Al
principio intent construirle una historia sagrada, oculta e ideal, como
todos los amantes... Luego renunci a ello..., las miradas demasiado
directas, las palabras reglamentarias de aquella mujer..., su hermetismo de
tierra frtil, que ansa ser..., en fin...

Ahora tambin le entraban ganas de rer... Qu se haba esperado descubrir
detrs de ese cuerpo masivo, de estatua? Se haba acordado de las palabras
de un buen amigo de la facultad... Y qu es esa broma de la conciencia en
un ser que es mero aparecer, que es mero fenmeno, en el que nada hay de
profundo ni abismal, sino el ideal que l mismo se ha forjado? Y por qu
concibe el hombre dioses que nada tienen de humano..., dioses slidos y
putrefactos, dioses que no envejecen jams? Dios es de hierro. El hombre es
puro aparecer. Aparecer y cambio. S, ya se sabe, se trata de la proyeccin
de sus deseos, de sus ideales y miedos. Dios es antropomrfico. Dios es
anthropos. Pero el hombre no es slo deseo que proyecta, sino enfermedad,
melancola y locura. Busca lo trgico, lo ansa, pues es lo nico que puede
satisfacer sus anhelos de dominio, de perfeccin, de autoflagelamiento.
Dios es un ser calmado en su quietud desde la que no le queda ni siquiera
la contemplacin. Dios lo sabe todo, lo posee todo, es ese todo que el
mismo ha creado, que continuamente representa en su volver sobre lo mismo
en el pensamiento. Pero el hombre? El hombre no puede ser sino demencia y
desmesura. Y cae en los excesos al intentar captar lo verdadero. Lo busca
en los lugares ms peligrosos, en lugares que le hagan sentir lo verdadero.
Si no se siente la verdad, si no se percibe el estar en la verdad, aunque
esa verdad se haya descubierto, no nos convencera ni lo ms mnimo. La
verdad no basta con que sea verdadera, ha de ser trgica. Ha de producirnos
nusea, ha de introducirnos en el xtasis.

Aquella tarde no se encontraba bien; alguna cosa le haba producido
realmente nusea, pero prefera verlo como un efecto de las palabras de su
amigo... Haba sido tan verdadero, tan autntico e indiscutible lo que Jean
le haba confesado, que todo aquello le haba producido nuseas. No era
eso lo que se senta delante de la verdad? Quera caer en locuras como los
hroes dostoievskianos..., mas juzgaba que nunca sera capaz de tanta
sensibilidad, de tanta corporeidad ... Jaja! Ahora s se poda rer...,
cuando estaba a salvo..., cuando las dems identidades ya no se confundan
con la suya.

Se acost sobre la cama..., cerr los ojos y vislumbr el nico panorama
que se le apareca en los bastidores. Las salas marmreas... Le gustaba
cmo sonaban sus pasos en aquel edificio en forma de caracol, con sus
facciones metlicas, con cortes estrictos, decididos... (Sera el nico
personaje de la farsa..., los dems ya no tenan cabida).

** Anda Butoiu
   andinia76@hotmail.com
   Escritora espaola (1987). Es estudiante de filosofa en la Universidad
   de Valencia (Espaa, http://www.uv.es). La mayor parte de su produccin
   permanece indita.



=== Desecho e izquierdo      Rolando Revagliatti ==========================

*** Y aunque el mate est fro

Nos estamos cayendo en el dos mil
y el pescado sin vender
gaucho entre los gauchos
y atraviesa el maln la polvareda
el buenn en cambio juega solo a la taba
crisis de identidad la del buenn
que poco capea sus contradicciones
del todo contraindicado el buenn
aires de pampa ma cavndole el hoyo
pa quel huesero haga hito
como la traicin entre las tradiciones
y el esmero del inveterado maln
al pervertir a las infamlicas y consanguneas
hembritas insosteniblemente vaporosas
y a las regionales y desencantadas esposas de los intendentes
meta rasgueos de guitarras

Y aunque el mate est fro, doa Dominga
doa Venancia, doa Azucena, doa Hilariona
no dejo de payar en estas circunstancias
confusas para este acreditado paisajista
de acendrado calar nacional
y popular

Sganme
pobretes y ricachos a las puertas del amor de un da
por la inmensidad tanto como por la circunscripcin
que no los voy a defraudar
macho
gaucho
y guacho
que no los voy a fotografiar con zoom en la estaqueada
en esta superproduccin reproductiva.



*** Dndole vueltas

Dndole vueltas y vueltas a cierto cachito significante
estaba entre la vulgaridad de tirarme una cana al aire
o
  familiarmente
desde el amplio ventanal de un cuadragsimo piso

O desgarrar
el avejentado himen de una seccin
perezosa de mi cerebro

Me encar:
Por qu no rozar el urticante tema de las propensiones?
Es un tema tuyo, Rolando
el de las estructuras que supimos adquirir
las resignaciones que no terminan de caer
de las secoyas ancestrales
los renunciamientos a la mescalina
al fru-fr, a la masturbacin, al asesinato del alma

Tantos aos de tarado echados a la basura?
El orgasmo es mo, mo!
As como as, hijos de puta
arremeten con sus topadoras
sobre el gueto de mi infelicidad?
Qu me faltaba cuando slo era un miserable?



*** All

Yo siempre supe all en el fondo
que alguien la tendra ms grande

Toda una vida acallando ese presentimiento
aturdindome con xitos, figuracin
y altsimas calificaciones
mucho ruido pequeo
sin duda con talentos
e imprevisibilidad

Pero el genio era otro
otro el fenmeno, el anormal
y al portento no le interesara la trascendencia
en cambio yo
me consumira en mi satiriasis
ufa!
en mis floripondios y maratonismo
demasiado mortal
hurfano, viudo
atenazado por el letargo exhaustivo
de la compasin y sobre todo
con su fachada ecunime cuando no insigne
por la maldad revisionista

Las sirenas an me aseguran que soy el mejor
que antes de m, patraas y rutinas
estndares amables a lo sumo
que el imperioso mar es mo
y el viento
		     pero
lo reconoc al principio
fue al principio cuando lo reconoc:

all
    en el fondo.



*** Madurez

Hasta yo
dentro de poco
parecer aplomado:

crucial
       obsolescencia.



*** Al medio y por la mitad

Fuego sagrado t
enviud con astucia y placebo

Neo-cerbatnico
escupo monogramas
endilgo inagotables iniciales
lacro por lo que dure esta disipacin
tartamuda de linajes y otras seas

Estamos en la niebla de paso
reprimo besos
y te invento bondadosamente

Contigo tomate partido al medio
y milanesa partida al medio
y huevo duro por la mitad:
sensorium y perceptum:
t del pan lactal
yo, de las cebollitas de verdeo

Aire en grumos siendo desalojado de mi pecho:
chamusca, carajo, la niebla
			   sin embargo.



*** Pase en sucio o indaga la daga

Para el ms azul de los prncipes
la nieve ms blanca

La salpicada de estrellas le ofreca al cristiano
vagina gaucha:
quince para una escoba:
deshacerse las trenzas y deshacerse
				   de las enaguas

Por qu pues entonces desnudez por desnudez
me quedo de smoking bailando con la ms fea?

Tautologa con todo mi amorcito
y besos de salva:
confiar en el pasado maana
o sucumbir ayer cobardemente

Sinceramente no entiendo:
agoniza la burla?



*** Las patas

Las patas en el aire
despotrican
contra las patas
enterradas

Histricas en el aire
y obsesivas enterradas
me convidan con pancito
al dirimir con ellas
sus recelos
en mi consultorio.



*** Impotencia

Borracho de amor y vino blanco
qu no hice yo por arrancarle el ilustre convencimiento
de que ms vala la humilde sapiencia de mis manos
que cien volando

Procurar conquistarla fue para m de rango estructurante
lo digo clnicamente
tras biopsia

Al aguardiente lo que es del aguardiente
y al pollito mnimo?



*** Manicomial

Tragu vidrio
(garuaba finito sobre mi actuacin)
y todo porque soy un pequeo magnate
transido enton

En una glorieta extenuada del neuropsiquitrico
(desplegada gara)
transido enton
y todo porque soy un pequeo magnate

Y al cabo salud

con carraspera.



*** Elctrico

Los quince de cada mes
a la noche, si es que llueve
me enchufo con un recuerdo
siempre el mismo

irrevelable
muy falso
muy vergonzoso

(en los 220 vatios).



*** La constante es querer

No supe atreverme a querer
no quise atreverme a saber

Amparo Mom nunca dira llor sin querer
(nos revel, mientras quera, Norah Lange)
Amparo Mom nunca llor sin querer

En el exilio
usted llor sin querer
ante un mate espumoso?

Quera usted
cuando lloraba sin querer?

Quiso usted cuando quera?
Tal vez quiso cuando no quera?

(Sin querer bostez
y se durmi)

Usted lo dijo sin querer?



*** Abundbamos

Abundbamos en cpulas

algunas se suspendan
extenuados, sin eyaculacin

sin sobrepasar la marca de cuatro
cpulas con consecuencias seminales

y dando acceso hasta seis
por suma de cpulas.



*** Tu mordida

Inexperta en tu embestida

pbera
que me hiciste mal
cuando te
	 desesperaste

Sin racionar
no hay poesa.



*** Complementarios

El spero y la suave hacan planes:
que un juego de dormitorio aunque no en Maple
El imperativo y la sutil
No recibiran herencia estos enamorados
legtimos
Disfrutaban de sus besos complementarios

Un perro blanco levanta la patita
Mientras ellos lo miran
los estimo
En la ciudad no se me pierden
ni en la memoria
Transiten de manos tomadas por Florida

o Bacacay
	 ya abuelos.



*** Si te mors

Si te mors con los ojos abiertos
				 sonaste:

ni en sueos
	    volvers

a pestaear.



*** Qued

Partido en el parto de m
o aun antes?



*** Hubieran sido dos

Hubieran sido dos, me dijo
eso me dijeron, que
eran dos

Desarticulados
bien de noche
en un banco del Parque Lezica
de duelo

all estbamos, ella
conmigo

ya, creo
17 de febrero de 1964.



*** Qu se hace con este fastidio?

Qu se hace con este fastidio
con cara de bobo?

Uno como yo, con cara de bobo
en esta maana
qu hace con este fastidio
con cara de bobo?

La adoracin del bobo que vive en mi cara
fastidia a mi cara de bobo
cumpliendo una maana ms
ante tanto fastidio.



*** La teta izquierda

La teta izquierda de la esposa
de mi enemigo me dio de lleno
en el rostro

Me dio de lleno la teta
izquierda de la esposa
de mi enemigo en el rostro

De la cual la teta ya
no me separo.



*** Lo admito

Mi noviecita es un aguantadero
			      para m
(subido a una tarima lo admito
blandiendo un espadn de cartulina)

La luzco en mis presentaciones
y en otros eventos culturales
(mi tic nervioso
		la ceja sta que me desdice
no me deja mentir)

Mi aburrimiento a veces le cede
un espacio a la imaginacin
estereotipando los arrestos de un beso apasionado

Me guarezco en mi novia
del que en m propende a divulgarse
fulminantemente.



*** Se acuerdan de m?

Se acuerdan de m
qu risa!
en mis temporadas de putaero?

Me ubican?:
de la secundaria:
el gordito de pie en la foto
apoyndosela
a nuestra profesora de contabilidad

Hoy me agarran asolendome
en este poema
de un amigo.



*** Que me la

Que me la sostuviera tanto rato
con sus dos manitas emocionadas
y que me produjera
lo que me produjera de emocin all
hasta ametrallarla entre los ojitos
y que se riera

fue poco
pero muy poco menos que sublime.



*** Vestte y andte

Hu noms
	 capulina, chabacana
con mi camisa de corderoy
con mi rionera

Dejme ahora
	    si es ese tu placer consecuente
tan tristn como solo e intil;
inferme la desolacin obstinada de la inutilidad;
arrojme a mi sndrome

No era que nunca te haba ocurrido
lo que conmigo?
Entonces mi produccin es poco ms
que morondanga?
No vena a ser yo quien te globalizaba
los sentidos?
Orgasmme, pijudo!
		     en tus labios obvios: exaltados:
era una expresin retrica, parsita?

Hu noms
	 diletante, peliforra
con mi boina blanca

Llevte tu impronta abrasadora;
disip tu horrible
fobia matutina tragndote
el dominguero paisaje
suburbano

Hu con mi slip
con mis chinelas

A esta desnudez ma y pattica que se queda
hoy
    ya extenuada la nochecita del sbado tres de octubre
despidindote
	     roco con mi esperma.



*** Estando

La ndole de mis pensamientos
con un palo en el culo

lo juro ante Dios:

me torna vano
y blasfemo.



*** Dcese de la cra que ha perdido la madre

El modo en el que la habr perdido
no atrae todava a los revisionistas

La habr perdido tropezando con la misma piedra
equvoca del escndalo
		       de las poticas
con la que antao otras tropezaron
tambin desmadrndose?

La habr perdido por la ndole obstinada
de mi rebelde condicin de cra?

Hay all, donde indico, qu de intrnseco?
Substancia del manumitir
			 en la expsita?

A vuelapluma: dcese?



*** Da de la Madre

Mam merece un lavarropas nuevo
y una multiprocesadora de 400 vatios de potencia
y una ms moderna licuadora

Mam merece tambin una tostadora elctrica
de ltima generacin
y un secavajillas con cinco programas y tres temperaturas

Mam es muy buena
No hay como mam

Mam merece una lustraspiradora
con barral cromado rebatible y tres cepillos flotantes
Qu menos que una mquina de coser
con quince funciones de puntada
merece mam?

Mam es muy buena
Merece esto y mucho ms

Mam merece una cocina con paneles autolimpiantes
y puerta visor con doble vidrio
Mam merece una plancha con capacidad
de tanque para 320 mililitros

Mam es muy buena
Queremos mucho a mam
Demos de una vez en el blanco
de las principales
		  necesidades de mam.



*** Oportunidad

Yo me conformara con tener treinta y nueve aos menos
darme otra oportunidad tan slo otra oportunidad
para no pasar tan resquebrajadamente desapercibido
birlaron mi momento de gloria
no supe apresarlo

Mi madre me peinaba con Brancato
el micro me pasaba a buscar
repet tercero, cuarto y quinto grados

Creyendo obedecer designios divinos
mortifiqu un tanto mi carne circunstancial

Una prfida se cas conmigo
y logr ella fecundarse de m
y producir hijos que tambin
desaprovecharan la oportunidad
de suicidarse en el jardn de infantes.

** Rolando Revagliatti
   revadans@yahoo.com.ar
   Docente y escritor argentino (Buenos Aires, 1945). Ha hecho estudios de
   realizacin cinematogrfica, formacin actoral, psicodrama
   psicoanaltico y psicoanlisis, entre otros. Entre 1988 y 2004 ha
   publicado los poemarios Obras completas en verso hasta ac, De mi mayor
   estigma (si mal no me equivoco), Trompifai, Fundido encadenado,
   Tomavistas, Picado contrapicado, Leo y escribo, Ripio, Desecho e
   izquierdo, Propaga, Ardua, Pictrica, Sopita y Corona de calor; los
   libros de cuentos Historietas del amor y Muestra en prosa, y la obra de
   teatro Las piezas de un teatro. Doce de estos libros se encuentran en
   distintas bibliotecas virtuales de varios pases. Ha sido traducido y
   difundido a diez idiomas en medios grficos y electrnicos. Ha
   coordinado cafs literarios y ha dirigido espectculos teatrales. Textos
   suyos pueden leerse en diversos medios latinoamericanos y en su pgina,
   http://www.revagliatti.com.ar.



=== El cuento pstumo	   Usbaldo Volcn =================================

			A Horacio, quien no pudo contar su propia historia.

El cuentista levant su rostro y mir a su alrededor. Quiso levantarse de
su cama, pero no hall fuerzas suficientes en su maltratado cuerpo.

Hace das tiene una idea: Antes de ser recluido nuevamente en el hospital,
compr un pequeo frasco de extrao contenido y lo guarda celosamente entre
sus ropas. El cncer lo est devorando lentamente... y nadie le ha
visitado, ni sus hijos ni esposa... Su vida siempre estuvo enmarcada en el
fatalismo y la frustracin de no poder adaptarse al medio ni integrarse a
los cenculos literarios que le vieron crecer y declinarse sin remedio
alguno. Todos le han dado la espalda y ya nadie respeta su genio ni su
esfuerzo.

Ese hombre est solo, y en lo ms remoto de sus culpas, cree ver a amigos
que entran y salen Pero no ve a nadie realmente. Est solo... Solo...

Postrado en su cama, despus de una noche de insomnio, recuerda al Ro
Uruguay, y sonre de alucinada felicidad al jugar con su padre en Misiones.

Piapia! grita con vehemente somnolencia.

Chiquito! murmura el padre.

Y torpemente, se tumba sobre la arena albeante, rodeando con sus brazos las
piernas de su hijo.

Chiquito, no ests triste! implora con ternura y el nio no alcanza a
decir nada, pues, en ese preciso instante de la tierra emergi desafiante,
una enorme escopeta, que furtiva dej escapar de su can a una enorme
Yaracas, quien con una rpida mordedura, ceg la vida de su padre.

Piapia! grita el nio mientras lo ve morir... Pero con mayor insania,
ve a un segundo hombre, paraltico y consternado, tratando de accionar una
escopeta con los pies! El cuentista quiere detenerlo; pero la Yaracas no
lo deja pasar.

La sierpe lo observa taciturna, amenazante..., engreda Es justo all y
ante los desorbitados ojos del cuentista, que el hombre logra accionar el
gatillo y la escopeta escupe su fatal mensaje de muerte... Cunto dolor e
impotencia hay en el corazn del cuentista! Quisiera matar a la sierpe
infernal, pero tiene miedo... Mucho miedo!

Justo en ese momento de trivial desosiego, escucha una voz tras de s:

Horacio, aydame! clam la voz.

Federico? exclam el cuentista al creer reconocer la voz de su amigo
Federico Ferrando asesinado por miles de serpientes, que amenazantes, se le
acercaban mientras el permaneca impotente al borde de un precipicio.

El cuentista trat de prestarle ayuda, pero la Yaracas se lo impidi.
Enardecido, tom un leo del suelo y embisti a la sierpe con tal fuerza,
que sali despedida por los aires como un tiro de revlver... Pero, Oh,
infame destino: la sierpe fue a caer justo al rostro de su amigo y lo hiri
de muerte!...

El hombre con la serpiente enrollada en su rostro y sus brazos tratando de
zafarse con instintivo dolor, se fue de espalda hacia el brumoso
precipicio.

Ahora, el cuentista est llorando de pena reprimida y la culpa es un pual
que se clava en su corazn con insistente porfa.



Ha vuelto a la realidad: est postrado en la cama del hospital... Levanta
la vista y cree ver a otros pacientes recluidos en el mismo cuarto. Creer
reconocer a uno de ellos... Es su esposa! Su esposa, que se ha envenenado
por haber ledo sus cuentos de amor, de locura y de muerte... El cuentista
grit de impotencia y queriendo enmendar sus errores ante la inminente
muerte de su esposa, dese volver atrs. l sabe que va a morir... Pero
cmo evitarlo? Cmo? La culpa se acrecentaba cuando ella deja de respirar
y el cuentista se sume en un tormentoso mutismo.

El hombre, de mirada enfermiza y esquizofrnica, sabe lo que tiene que
hacer: el frasco de extrao contenido es la solucin... Sabe que est solo
y que nadie se interesa por l. Sus hijos y su segunda esposa lo han
abandonado. Todos le menosprecian y parecen olvidarle...

Ahora, con el pequeo frasco entre sus dedos, tiembla de manera
imperceptible pero creciente. Suda copiosamente y su mirada se torna ms
profunda, taciturna... Destapa el frasco con inusitada vehemencia y lo pasa
por su nariz como para reconocer el olor, olor mismo, que le produce un
edulcorante placer, un gozo exultante impregno de morbo...

Sus manos tiemblan de manera incontrolable y su mirada an permanece
fija... Tiene sed... Mucha sed... pero no beber del contenido del frasco
tan fcilmente!

Desde hace das lo ha estado observando vacilante...

Ya tiene la boca del frasco sobre sus labios inquietos. An hay tiempo de
volver atrs... O es que a veces es mejor morir para nacer realmente?
Ahora, el lquido irrumpe con fuerza sobre sus labios y choca con sus
dientes. An esta en la boca... Hay tiempo de escupirlo! El extrao
lquido es de un sabor amargo llameante O de un dulce subyugante?

El lquido trata de caer; pero el hombre lo retiene... Est a punto de
resbalar por la garganta; pero el hombre no lo permite... Parece quemar su
paladar durante eternas horas, y an no hay pasado un segundo... El hombre
est dudando; pero esto va a cambiar, pues, el lquido retenido se deja
caer hasta lo ms profundo de sus entraas. Ardiente, se desplaza
amenazante por la trquea del hombre, pasa por el esfago y llega hasta su
delicado estmago.

El cuentista dej caer el frasco y se llev una mano al cuello tosiendo
secamente; la otra mano, la llev hasta su ardiente estmago. Sinti una
sensacin de tirante abultamiento, y de pronto, dos o tres fulgurantes
puntadas como relmpagos, irradiaron desde su estmago hasta su ingle y su
trax.

Se retorca con dificultad sobre la cama, y una trivial sequedad en la
garganta le arranc un terrible juramento... Senta el tronco como un
bloque deforme y duro que reventaba la camisa, y como para amainar la
dolorosa sensacin, trat de acurrucarse con fuerza, presionndose para
vencer su agona.

Apenas haban pasado unos segundos y ya parecan siglos. Record a su
esposa y a sus hijos... Record a la selva de Misiones, y, nostlgico,
llor la pena de sentirse fracasado como padre y como esposo (aunque como
cuentista fue un genio).

Tuvo un siniestro escalofro y se sinti de pronto entraablemente
aliviado. El tronco y la garganta apenas le dolan y ya no senta sed...
Amain la tos y el aire que respiraba le pareci tan puro y sugestivo...

Recordaba a su tortuga gigante sobre el almohadn de plumas, a la gallina
degollada en una estacin de amor turbio. Una fantasa nerviosa se apoder
de el en un desierto con techo inmenso, y se senta navegar sobre la
Paran, cuando la corriente lo arrastraba hacia una cmara oscura... Su
vista se nubl, y sinti que tal vez era porque entraba en ese tnel de
oscuro nihilismo... Senta una edulcorante somnolencia impregna de
inventados recuerdos...

Ms all de cualquier selva..., de cualquier infierno terrenal, hay un
reino oculto en el mundo en el mundo de las sombras..., donde hay luz...
Luz... Atrs dejaba el genio creador..., al perfecto cuentista...

De pronto se sinti helado y lvido hasta la garganta. En qu fecha
estaba? En que mes?...

Marzo record.

El cuentista dej caer un brazo de la cama.

Diez y ocho... se dijo.

Y ces de respirar.

** Usbaldo Volcn
   volcan_duende@yahoo.com.ar
   Docente y escritor venezolano, dedicado a las artes escnicas y al
   periodismo radial e impreso en Santa Luca del Tuy, Miranda.



=== Poemas	Graciela Rodrguez Sena ===================================

*** Las magas

Si me obsequia una mirada
estar en el umbral del quiz.
Las posibilidades burbujearon
cuando la vi llegar.
Mujer. Loba. Amapola.
Cereza. Barca. Tierra.
As la imagin.
As me dijeron que sera.

Viene por m,
ya no hay duda.
Sus ojos me han sonredo.
Y existe esa complicidad
que slo se da entre dos
como nosotras.

Seremos magas.
Reclutaremos un regimiento
de peces resucitados,
muecas hurfanas,
enanos risueos,
y muchsimas gorgonas
para despoblar al mundo
de falsas heronas.



*** Un tanka para Sal

Alegrndome
Sal movi los vientos
Agitndome
rompi las horas negras
quebr las tardes secas



*** Brunilda y Orfeo

Bajo el cielo pardo
van Brunilda y Orfeo.
Pretenden escapar
del mundo de los vivos,
de la civilizacin
y sus ruidos.
Deambulan sosteniendo
misterios sedosos,
fragantes.
Recogiendo viento,
lluvia, soledad.
Tejiendo desastres
e historias castaas.

Van Brunilda y Orfeo
dndose una oportunidad.
/Un gato sigiloso los observa/.



*** Familiaridad y extraeza

Menos seis grados centgrados.
El fro quiebra las estrellas,
aviva los tentculos de la tristeza
y las lenguas de la irona.
En mi casa se ha dormido el encanto,
la sorpresa parece un poco cansada.
Hay moretones en cada palabra;
un poco de familiaridad y extraeza
sobre las paredes rojas,
tambin en la cama.
Regresan varias imgenes
tambalendose, estn plidas,
vienen del cementerio.
No niego que su visita ya no es grata,
tampoco niego que fueron parte
de mis historias, de mis quimeras,
que sin ellas ahora no sera
esta mujer, la que escribe.

Un grado centgrado.
Se han ido...
Dejaron hmeda la habitacin.
Mientras las calles se descongelan,
pequeas ilusiones se prenden
de mis cabellos.



*** Crculos

Quisiera tener la suficiente valenta
para buscarme en el espejo
y saltar descalza sobre el fuego.

Tanta historia repetida,
yo con los ojos secos.
/Crculos. Tringulos/.

Es muy triste...
No habr ms trucos de magia.



*** El bosque amarillo

Se abre el libro de los amores
[apcrifos.

Los protagonistas:
una mujer que carga un puo de cal en su vientre;
un hombre que despedaza pupilas de agua;
una larva que come cenizas.
El escenario:
un bosque amarillo, all se izan historias agridulces
y se entretejen sutilezas.

Comienza
[la transfiguracin.

La mujer ata en cada rbol pauelos de nube,
como esperando ser bendecida por un ser supremo.
El hombre caza espectros
y espejos en donde no halla su reflejo.
Tras ellos la larva, tie de negro
su pequesimo corazn.

Pgina tras pgina.
Desfile de letras.
Acentos, comas y espacios por todos lados.
Los personajes enloquecen,
piden a gritos el final, el ms inmaculado de todos:
[la muerte.

** Graciela Rodrguez Sena
   sovka_sena@hotmail.com
   Poeta mexicana (Saltillo, Coahuila, 1982). Estudi ciencias de la
   comunicacin. Ha colaborado para varias revistas y medios electrnicos
   de Mxico. Mantiene la bitcora personal Efectos secundarios
   (http://sovka03.blogspot.com) y textos suyos pueden leerse en
   LaPalabra.com (http://sovka.mexico.com).



=== Un caso de celos	  Ricardo A. Halperin =============================

				Pluralitas non est ponenda sine necessitate
				(atribuido a Guillermo de Occam, 1285-1347)

I

Oliver Sacks es un psiquiatra norteamericano que alcanz xito
literario-comercial con sus relatos sobre algunos de los casos ms
extraos que le toc enfrentar. Una de sus obras ms populares se titula
El hombre que confundi a su esposa con un sombrero.... Yo confieso que
nunca me toc lidiar con pacientes tan interesantes pero s tuve un caso
que me super, es al da de hoy que an est fresco el recuerdo. Han
transcurrido muchos aos y los actores principales estn ya muertos, de
manera que no cometo una falta en relatarles la historia.

Yo recin haba comenzado a trabajar como psiquiatra y la mayora de mis
pacientes eran jvenes de clase media que buscaban ayuda para enfrentar sus
miedos, problemas sexuales y las angustias del vivir cotidiano. En aquella
poca el psicoanlisis estaba ya de moda pero la competencia profesional no
era tan intensa como ahora, de manera que tuve la fortuna de formar una
buena clientela relativamente pronto, ayudado por mis amigos mdicos que me
refirieron un buen nmero de pacientes.

R. lleg a m recomendado por uno de estos amigos, y su caso me interes
porque se trataba de un joven escritor algunos de cuyos cuentos yo ya haba
ledo en un peridico importante. No puedo decir categricamente que me
haban gustado, me haban parecido ingeniosos pero denotaban una cierta
frialdad que les sustraa mrito. Me sorprendi que fuese tan joven como
era, en aquel entonces rondaba los veintiocho, y lo acept como paciente de
buen grado. Fsicamente era un tipo bastante comn, ni alto ni bajo, ni
gordo ni flaco, pelo negro en el que ya asomaba alguna que otra cana y
entradas que anticipaban una incipiente calvicie. Podra haber pasado
desapercibido en cualquier ambiente si no fuese por su nariz. Otra que la
de Cyrano! Era una seora nariz, con forma de pera, color de manzana
deliciosa y textura de frutilla, una especie de invocacin facial a la
fruticultura! Al comienzo confieso que me costaba esfuerzo ignorar la
agresin visual proveniente de esa nariz de narices, pero con el tiempo me
fui habituando. Un dato interesante: en nuestras conversaciones jams trajo
a colacin el tema...

Demor mucho en abrirse conmigo y yo, como buen freudiano, lo dej tomarse
su tiempo. Poco a poco, sin embargo, me fue relatando su historia. Era el
menor, por cuestin de minutos, de dos hermanos mellizos y esta
circunstancia fue un aspecto determinante de su vida y de su conducta.
Entr a la familia como segundo y jams perdon por esto ni a sus padres ni
a su hermano. Previsiblemente, los celos que iban acompaados de
resentimiento hacia sus padres eran un tema recurrente en nuestras
sesiones. Era un hombre muy inteligente y creo que entenda lo irracional
de sus sentimientos, pero estaban tan arraigados que por ms que
escarbsemos juntos, no poda dejarlos atrs.

Les cont antes que l escriba. Haba escogido el cuento como gnero y su
estilo y temtica tendan a lo intelectual; ms de una vez analizamos su
reticencia a abordar situaciones que requeran describir sentimientos y la
posible relacin que tendra con sus problemas. Coincidentemente, o quizs
no deberamos sorprendernos mucho dada la comprobada influencia de la
gentica en la formacin de la personalidad, su hermano tambin escriba,
aunque ms como pasatiempo que como profesin era abogado y su obra tena
una orientacin ms comercial, lo que le haba deparado un cierto grado de
reconocimiento por parte del gran pblico. R. manifestaba desdn por la
obra de su hermano, a lo que se agregaba un gran enojo porque ste
esconda su parentesco firmando con un seudnimo: Edmundo Dants.

Tenamos dos sesiones semanales, lo ms que l poda afrontar dada su
situacin econmica, y aunque yo habra preferido un tratamiento ms
intenso, esto fue suficiente para que, al cabo de un ao matizado de
silencios y divagaciones, pudiese compenetrarme bastante de la historia
familiar, vista claro est a travs de sus ojos...

Era una historia muy tpica, de padres dedicados a sus hijos, quizs algo
hipocondracos y sobreprotectores, pero por lo dems nada fuera de lo
comn. De pequeos los hermanos haban sido vestidos igual, como era la
costumbre entre muchas familias cuando se trataba de mellizos, y ms
adelante fueron enviados a las mismas escuelas, pero R. perciba una
preferencia hacia su hermano que no poda demostrar en ejemplos concretos
pero que lo carcoma por dentro.

Sorprendentemente, los celos no haban sido obstculo para que los jvenes
ingresaran a la adolescencia compartiendo amistades y actividades. R. era
el ms introvertido de los dos y se apoyaba en su hermano para generar
relaciones y vida social. Fue el hermano quien encontr novia primero y
esta presencia femenina traz la primera lnea divisoria en las vidas de
ambos. Poco a poco se fueron espaciando las salidas en comn y los hermanos
se fueron encaminando por senderos diferentes, aunque compartiendo la ayuda
domstica semanal de la ahora seora mayor que los haba criado. R. no
termin sus estudios universitarios y a los veinte aos comenz a trabajar
en un peridico; su hermano mientras tanto se recibi de abogado, trabaj
brevemente como defensor de pobres en la justicia y finalmente se asoci a
un conocido estudio de abogados penalistas, lo que le trajo una situacin
econmica bastante acomodada.

Cuando se acercaban al cumpleaos de los treinta, R. estaba comenzando a
escribir su primera novela y ese proyecto lo obsesionaba. Muchas de
nuestras sesiones se convertan en discusiones de literatura, pese a mis
intentos por utilizar sus ideas como trampoln exploratorio al
inconsciente... Aquel cumpleaos habra de ser fatdico, R. le compr a su
hermano una muy convencional billetera y cinturn y aqul le correspondi
con un paquete misterioso y una admonicin No lo abras hasta terminar la
novela!.

El resto de la historia es tan extrao que no quisiera distorsionar los
hechos a travs de una versin propia. Tengo ahora en mi poder una copia
del diario de R., y prefiero transcribir algunas de sus palabras
literalmente, para que Uds. juzguen. Slo he omitido aquel material que no
tiene relacin directa con esta historia y he salteado algunas anotaciones
irrelevantes.

      Jueves 5 de mayo

      Fui a James Smart a comprar el regalo para C. Haba pensado comprarle
      una bufanda, ya que l lleva mucho tiempo usando la misma. Supongo
      que mi sicoanalista va a decir que eso revela una intencin reprimida
      de estrangularlo. Si fuese as, las represiones ganaron porque no
      encontr nada que me gustase y opt por una convencional billetera y
      cinturn del mismo cuero, bastante lindos y en precio... Por Florida
      me encontr con Sarita, que cada da est mejor, la invit a salir el
      domingo pero se hizo la opa... Peor para ella, no sabe lo que se
      pierde. Trabaj un poco en la novela, pero no estaba muy inspirado y
      termin el da viendo ftbol en diferido por la tele. Bermdez me
      llam, creo que ya es la tercera o cuarta vez, para jugar al tennis y
      no tuve ms remedio que aceptar, el sbado le espera una buena
      paliza!



      Viernes 6 de mayo

      Me vino la duda si el regalo ser suficiente, al fin y al cabo son
      treinta aos! Adems no quiero pasar un papeln si C. me hace un
      regalo mucho mejor. Generalmente gasta ms que yo, aunque para ser
      sincero en el pasado ninguno ha sido excesivamente generoso con sus
      regalos... Maana me voy a dar una vuelta por Glenmore a ver cunto
      cuesta una linda camisa o un pullover. Hoy trabaj un poco en la
      novela, creo que voy a cambiar el enfoque, porque me temo que mi idea
      original es demasiado intelectual y no va a tener suficiente gancho
      para atraer al lector comn. Un poco de sexo siempre vende bien, pero
      el desafo es introducirlo de manera que sea natural y no rebaje el
      nivel de la obra, pero si lo pueden hacer Garca Mrquez y Vargas
      Llosa por qu no yo? Intent llamarla a Sarita pero me atendi el
      contestador; no quise dejar mensaje, probar maana...



      Sbado 7 de mayo

      Nos encontramos con Bermdez en Gimnasia. Pobre, el tipo viene tomado
      lecciones desde hace quin sabe cundo y piensa que poder pasar la
      pelota por encima de la red lo convierte en un Guillermo Vilas. El
      primer set termin 6-0 y confieso que me dio un poco de lstima, as
      que en el segundo set le dej ganar un game y termin feliz perdiendo
      6-1. Credo que no me va a llamar para jugar de nuevo por un buen
      tiempo, pero confieso que el partido me sirvi para darme cuenta que
      estoy un poco herrumbrado y necesito volver a la cancha con ms
      regularidad.



      Domingo 8 de mayo

      Al final no fui a Glenmore y me qued con el cinturn y la billetera.
      Celebramos el cumple en lo de los viejos. Como el da estaba bastante
      lindo, Pap hizo asado afuera y abri un par de botellas de Navarro
      Correas. Los viejos me regalaron un chaleco de lana que me va a venir
      bien y C. rehizo un regalo con una admonicin misteriosa; No tens
      que desempaquetarlo hasta que termines tu novela, es una sorpresa!.
      Tambin estaba la ta Marisa, como siempre, que nos regal a ambos
      corbatas que compiten en mal gusto, aunque creo que en esa
      competencia extica yo sal ganando... Estuve esperando que Sarita
      llamase pero no lo hizo, seguramente se olvid de la fecha.



      Sbado 5 de noviembre

      Sal segundo en el campeonato del club, porque en la final me dieron
      calambres tan fuertes que tuve que abandonar. Aunque tengo la
      conviccin de ser el mejor del club, necesito entrenarme con ms
      regularidad para que esto no me vuelva a suceder.



      Sbado 19 de noviembre

      Estoy al final, pero agotado, es casi medianoche y llevo sin parar
      desde las 7. Maana termino la novela, la obra que conmover al
      mundo, el primer premio Nobel de literatura para la Argentina, y si
      no me lo dan es porque ya sabemos que discriminan en contra nuestra.
      En fin, si Borges se aguant que lo cagaran estoy en buena
      compaa..! Intent llamarla a Sarita pero el telfono no contesta,
      mientras yo laburo la mina se va de joda! Bueno, ya va a venir al pie
      cuando me publiquen la novela... Me imagino la cara de C. cuando me
      publiquen, creo que l nunca pens que llegara; otro que va a tener
      que cantar la palinodia.



      Lunes 21 de noviembre

      Aun no estoy repuesto de la sorpresa... Necesit un da de descanso
      para intentar encarar framente la situacin, pero por supuesto eso
      de la frialdad es relativo. Creo que empezar a ponerlo por escrito me
      ayuda y me obliga a buscar lgica donde no la puedo encontrar.
      Empecemos desde el principio: ayer abr el paquete que mi hermano me
      haba dado para mi cumpleaos. Que bien que me vendra una sesin,
      pero el desgraciado de mi analista eligi este momento para irse a un
      congreso en Mar del Plata y no regresa hasta la semana que viene! En
      fin, tendr que manejarla solo. Lo llam a C. pero no contest, esta
      noche me caigo por su departamento para verlo! Necesito entender que
      est pasando!

Esto fue lo ltimo que escribi en su diario. Aquel martes 22 de noviembre
me tocaba presentar una ponencia en el congreso, as que me levant bien
temprano para revisar mis notas. Decid salir del hotel para desayunar y en
la esquina compr el diario para leer mientras coma. All encontr la
noticia:

      Alrededor de medianoche, la polica acudi a un llamado en el barrio
      de Belgrano. Un vecino dijo haber escuchado disparos de bala en el
      departamento contiguo y cuando la polica lleg encontr muertos al
      titular de la propiedad, C., joven abogado y escritor conocido por su
      obra publicada bajo el seudnimo Edmundo Dants y a su hermano, R.,
      periodista. Ambos tenan heridas de bala en el corazn. No haba
      signos de entrada forzada al departamento y no parece tratarse de un
      caso de robo, ya que ambos tenan sus respectivas billeteras y
      relojes consigo. El oficial a cargo de la investigacin, inspector
      Roberto Argello, se rehus a hacer declaraciones hasta que se avance
      ms en la investigacin. C., o quizs deberamos decir Edmundo
      Dants, era muy querido por su labor a favor de las vctimas de la
      polio, enfermedad que lo afect cuando nio dejndolo semiparalizado,
      lo que no fue bice para lo que hasta ahora se perfilaba como una
      exitosa carrera.



II

Transcurri una semana, un periodo de desconcierto y especulacin. Los
diarios haban dado amplia cobertura al hecho y tejan toda clase de
hiptesis, pacto de suicidio, fratricidio y posterior suicidio alternando
hiptesis sobre los motivos que podra haber tenido uno de los hermanos
para matar al otro... La polica mantena un silencio hermtico y no
sabamos que estaban haciendo. Yo me senta culpable de no haber podido
ayudar mejor a mi paciente y me acerqu a los padres para ofrecerles apoyo.
Debo decir que manejaban su dolor bien y se portaron muy correctamente
conmigo. En algn momento les pregunt si haban encontrado el regalo que
C. le haba hecho a su hermano para su cumpleaos pero manifestaron no
recordar el hecho.

Aquel martes yo estaba solo en mi consultorio, era relativamente tarde y el
ltimo paciente ya se haba retirado. Yo estaba haciendo anotaciones y
ordenando papeles cuando son el timbre de entrada. Aunque inusual, no
habra sido la primera vez que un paciente angustiado se caa sin aviso
previo para compartir alguna preocupacin extrema, as que abr sin
preguntar para encontrarme frente al inspector Argello. En aquel entonces
Argello contara unos cuarenta y cinco aos, era un hombre alto, de tez
oscura, bigote porteo, y cigarrillo perpetuo. Lo reconoc inmediatamente
ya que con motivo del caso su imagen haba aparecido en la televisin en
algunas oportunidades recientes. Era una persona de maneras secas, casi
cortantes, y mirada severa, seguramente entrenada para intimidar a su
clientela habitual ms que para la convivencia social. No pidi disculpas
por la visita extempornea y fue directamente al grano: Necesito hablar
con usted.

As comenz una relacin sorprendente que me demostr lo equivocado de
dejarnos llevar por primeras impresiones. Argello era no solamente muy
culto, contra el estereotipo que muchos tenemos de los policas, sino
tambin profundamente perspicaz y de espritu inquisitivo por naturaleza,
un detective nato que evaluaba la evidencia metdicamente y no abandonaba
ninguna pista por insignificante que pareciese. Con el tiempo me permiti
conocer otro aspecto de su personalidad, escondido para los que no eran
allegados: un sentido del humor que muchas veces era irnico pero
ocasionalmente tena la inocencia de lo infantil.

Consider que la muerte de mi paciente, y las circunstancias de la misma,
me eximan de invocar el secreto profesional que protege las relaciones
entre un psiquiatra y su cliente y compart con el inspector la poca
informacin relevante al caso que l me solicit. Creo que ambos sentimos
la misma frustracin al cabo de una larga hora de conversacin, y confieso
que Argello me hizo sentir culpable de no haber indagado ms profundamente
en algunos aspectos de la personalidad de R. que quizs podran haber
ayudado a comprender mejor lo que haba ocurrido. Eran ya pasadas las ocho
cuando Argello agot sus preguntas. Cuando se levant, y yo supona que
estaba por irse, me hizo una propuesta que me sorprendi. Se hizo un poco
tarde. Lo invito a cenar, dijo.

A esa hora an haba pocos clientes en El Tropezn y conseguimos una buena
mesa. Puchero y vino mediante, la conversacin deambul por diversos temas,
pero sospecho que Argello con alguna habilidad la orient al campo de mi
trabajo, la psicologa, disciplina sobre la que demostr un conocimiento
ms que superficial. As fue que, casi sin darme cuenta, en algn momento
me encontr compartiendo con l mis hiptesis sobre los celos de R. hacia
su hermano. Sospecho que parte del oficio del buen detective es saber
escuchar, traer a la relacin esa actitud de inters que promueve la
voluntad del que habla en continuar hacindolo. Eran casi las doce cuando
salimos del restaurante y cuando nos despedamos Argello me entreg una
copia del diario de R. (algunas de cuyas pginas ustedes han podido leer) y
me propuso reunirnos en unos das para que le diese mis comentarios. Al
entregrmelo me hizo la pregunta: Qu piensa usted de que R. nunca le
haya dicho nada sobre la parlisis de su hermano?.



III

Nos reunimos nuevamente en el despacho de Argello, una oficina pobreta,
con muebles desvencijados y escasa privacidad. Policas de uniforme
entraban y salan sin pedir permiso, buscando o trayendo gruesas carpetas
que iban a parar a unos enormes muebles de metal que cubran tres de las
cuatro paredes. Argello pareca ignorar el entorno, que yo admito me daba
una impresin muy desfavorable. Me ofreci un caf y comet el error de
aceptar, era un jugo tibio y cido que apenas mereca el nombre de la noble
infusin. Argello lo sabore con gusto...

Usted me habl sobre los celos de R. hacia su hermano. Piensa que es
posible que ese regalo misterioso esconde la clave, el motivo que lo llev
a matar y que luego del crimen, cuando tom conciencia de lo que haba
hecho, se haya suicidado?.

Yo ya me haba hecho la misma pregunta muchas veces. Era la explicacin
lgica, todo apuntaba hacia ella, y sin embargo me resista a aceptarla. R.
era celoso, s, pero entre los celos y la capacidad de matar hay una
distancia grande y me resista a pensar que en todo el tiempo que R. y yo
habamos pasado juntos yo hubiese sido incapaz de detectar ese potencial
homicida. Sin embargo no tena una base contundente para decir que no.

Existe otra posibilidad, le respond. Quizs fue el hermano quien mat a
R. y luego se suicid. Cmo podemos saber quin mat a quin? Yo no lo
conoc a C., pero su parlisis me da vueltas en la cabeza. Ese podra ser
un motivo de celos mucho ms fuerte que los que tena, o imaginaba R. Y
ese regalo misterioso, que puede esconder..?.

Argello no respondi. Al cabo de un largo silencio me dijo: Les hicimos
la prueba de parafina, y encontramos residuos de plvora en las manos de
ambos. Esto parece descartar la hiptesis de que uno mat al otro y luego
se suicid, si fuese as solo el asesino tendra residuos de plvora en su
mano. Podra ser que el asesino contamin la mano del otro, sea accidental
o deliberadamente, pero no suena muy plausible.

Seguimos charlando, considerando y descartando hiptesis hasta que un
llamado oblig a Argello a dar por terminada la reunin. Al despedirnos,
Argello me dijo resignado: Me parece que ste va a ser otro caso ms sin
solucin. Lamentablemente en este departamento eso se est convirtiendo en
costumbre....



IV

Creo haberles ya comentado que el doble crimen me perturb mucho, y que
senta una vaga sensacin de culpa por no haber detectado el indicio que me
hubiese permitido evitarlo. Quizs por eso, en las semanas siguientes me
sumerg en el trabajo y no dej mucho tiempo para el descanso o para los
vuelos de la imaginacin. El llamado de Argello, ms de un mes despus de
nuestro ltimo encuentro, me tom de sorpresa. Estaba de buen nimo y me
invit nuevamente a El Tropezn, obviamente uno de sus lugares favoritos.
Si tena un motivo para la reunin, no me lo comunic.

Cuando nos encontramos, Argello estaba radiante. Obviamente algo haba
ocurrido para tanta evidencia de felicidad. Sin embargo, sus primeras
palabras fueron en tono de pregunta: Conoce usted la ley de Occam?, me
dijo. El nombre me resultaba familiar, vagamente lo asociaba a teoras
cientficas, pero no poda contestarle con precisin, y as le contest.
La ley de Occam, me dijo con tono magisterial, es uno de los pilares del
conocimiento cientfico. Occam era un filsofo de la Edad Media y lo que l
postul es que a igualdad de condiciones la explicacin ms simple tiende a
ser la mejor. Dgame, agreg. A usted le parece muy plausible que dos
hermanos, jvenes de clase media, educados, sin diferendos econmicos o
amorosos, se maten mutuamente por celos?. En otras palabras, agreg,
estuvimos meando fuera del tarro!. Evidentemente, Argello haba
descubierto algo y gozaba con su an escondido triunfo.

Me doy por vencido, Argello. Por qu no me dice de que se trata?, le
dije. Con gesto triunfal, Argello casi me grit: Agarramos al asesino!.
El tono de la voz obviamente haba sido elevado porque desde varias mesas
nos miraron, no s si con desaprobacin o curiosidad. Se acuerda que C.
haba trabajado brevemente como defensor de pobres?, me pregunt
retricamente y sin esperar respuesta continu. Uno de sus primeros casos
fue la defensa de un traficante de drogas, que tuvo la buena suerte de solo
recibir cinco aos de crcel. Aparentemente el individuo no esperaba crcel
y supona que C. lo iba a poder librar de ella con alguna escaramuza legal
o quizs pasando unos pesos por debajo de la mesa, lo cierto es que pas
los cinco aos masticando rabia hacia la justicia, el juez, el fiscal y el
abogado defensor. Ni bien sal de la crcel lo primero que hizo fue
buscarlo a C. y, cuando lo encontr con el hermano, los mat a los dos.

Pero, cmo sabe todo esto?, se me ocurri preguntar desde mi confusin.
Elemental, mi estimado doctor, su siguiente vctima iba a ser el fiscal
del caso, pero ese segundo crimen o quizs debera decir tercero le sali
por la culata. El fiscal vive en un departamento con un sistema moderno de
seguridad, que incluye una cmara de televisin que permite controlar
quienes intentan ingresar. Cuando lo vio en la puerta de entrada, lo
reconoci enseguida y llam a la polica que lo pudo atrapar con un
revlver en el bolsillo. Lo apretamos un poquito y larg todo el rollo....

No quise preguntarle a Argello en qu consisti eso de apretarlo un
poquito, era demasiada informacin en muy poco tiempo. Argello sigui
hablando y en un momento me di cuenta que sus palabras me haban devuelto
la tranquilidad; mi cliente no haba sido un asesino y yo no haba fallado
al no detectar esa tremenda falla de personalidad. Cuando nos despedimos
Argello me palme amistosamente y me dej el recuerdo de sus palabras de
despedida, Sabe una cosa, a veces un cigarro es simplemente un
cigarro..!.

Andate a la mierda!, pens para mis adentros, pero en el fondo saba que
me haba hecho de un nuevo amigo.

** Ricardo A. Halperin
   rhalperin2@comcast.net
   Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en
   las afueras de Washington (EUA). Se educ en la capital de su pas y en
   Crdoba, y complet estudios de postgrado en la Universidad de Columbia
   (EUA). Fue profesor de economa en la Universidad de Buenos Aires
   (1968-1973). En 1976 se incorpor al Banco Mundial, en la ciudad de
   Washington, DC, donde desempe diversos puestos gerenciales hasta
   jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas
   econmicos.




|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM	|||||||||||||||||||||||||||

No tengo yo una idea muy original de la poesa. Me parece que equivale a
la poyesis platnica, en la idea de creacin o de construccin. Es como un
lquido que toma la forma del recipiente en que se vierte. Hay poesa de
pintura, de literatura, de msica, de escultura, de arquitectura... Habr
incluso una actitud potica que no se materialice en nada sino en procurar
estarse ante las cosas con una posicin de aprendizaje, de pregunta, de
perplejidad: algo que no es ms que una va de conocimiento. Eso es la
poesa, y no una va de comunicacin. De ah que la poyesis que se concreta
en el poema sea la ms apreciable y la ms difcil: una cristalizacin casi
insoportable, una quemadura con la realidad ms honda y verdadera, una
reunin de contrarios, a travs de sus races, desde luego.

      Antonio Gala, Poemas de amor (1998).



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