
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 165
	   ~~~~~~~~~~~		    =======================================
	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
	   ~~~~~~~~~~~		    =======================================
	   ~~~~~~~~~~~			       4 de junio de 2007
	   ~~~~~~~~~~~
	   ~~~~~~~~~~~			 LETRALIA, Tierra de Letras, es
	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
	   ~~~~~~~~~~~			   Usted puede enviarnos sus
	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
	   ~~~~~~~~~~~			 literario a info@letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
	 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Miedo, Jorge Gmez Jimnez.                            | Editorial
                                                         |
Historias de muerte. / 15 necronomicones. / Jazz y       | Breves
letras. / Piquiriquitraque. / Novelas en el cine. /      |
Chiappe en la feria. / Los alemanes. / Tteres           |
internacionales.                                         |
                                                         |
Realizan en Venezuela Congreso de Composicin Musical. / | Noticias
Orgenes de la cultura venezolana describen en           |
conferencia en China. / Editorial italiana publica       |
antologa de narrativa fantstica gallega. / Chileno     |
Omar Lara gana el Premio Casa de Amrica. / Recuperada   |
continuacin del Quijote escrita por Shakespeare. /      |
Feria del Libro de Madrid dedicada a la cultura          |
africana. / Concluye en Venezuela el IV Festival Mundial |
de Poesa. / Premio Gil de Biedma para el espaol Juan   |
Manuel Gonzlez. / Doctorow gana el premio de Novela     |
Histrica de Zaragoza. / Festival de Teatro Breve        |
celebran en Caracas. / Gabriel Garca Mrquez            |
representado en Mxico como un ttere. / Se celebra      |
encuentro Mieres en Verso 07. / Lecturas dramatizadas   |
de teatro latinoamericano en Caracas. / Celebrarn en    |
Chiapas encuentro literario homenaje a Ernesto Cardenal. |
/ Encuentro Interliteral analizar en Jan la literatura |
digital. / Festival de la Palabra realizarn en Armenia. |
                                                         |
Una saga del monte, Juan Manuel Roca. / El texto como | Artculos y
exorcismo, Miguel Correa Mujica. / Madres y huachos en | reportajes
La burla del tiempo de Mauricio Electorat, Francisca    |
Prez de Arce. / Un nombre literario, Dixon Moya. /    |
Jos Toms Angola: Sin freno concebido, Carmen         |
Cristina Wolf. / A propsito de ciertos comentarios     |
sobre la obra de J. L. Borges, Miguel de Loyola. / La  |
zonificacin en el ejercicio de la funcin sexual, Cruz |
A. Yayes B.                                              |
                                                         |
Rubn Bonifaz Nuo y Aguascalientes, Marco Antonio     | Entrevistas
Campos. / Jorge Marchant Lazcano: Nuestras novelas son  |
una promesa de mejor vida, Lilian Fernndez Hall. /     |
Jorge Gmez Jimnez, catador de reacciones y gestos:    |
La literatura es una expresin de la libertad, Rafael |
Ortega.                                                  |
                                                         |
Cmo se produce el texto literario?, Ivn Bedoya      | Sala de ensayo
Madrid. / Barbie y el paradigma de la mujer de goma,   |
Paolo Astorga.                                           |
                                                         |
La vecina desnuda, Carolina Lozada. / Trptico, Leda | Letras
Schiavo. / El viento y la ceniza, Ramiro Sanchiz. /    |
Juventud potica, Rafael Batista Cceres. / Tres      |
monedas, Mirta Alicia Gisondi. / Dos poemas de Karen    |
Valladares. / Dos cuentos de Antonio Vizcaya Durn. /    |
Desde otra isla (extractos), Ihosvany Hernndez        |
Gonzlez. / El ro, Mercedes lvarez Gutirrez. / La  |
guadaa entre las flores (extractos), ngel Padilla. /  |
Dos cuentos de Marianela Cabrera Pineda. / Poemas       |
cunticos, Liza Rosas Bustos. / Versa impropia        |
(extractos), Miguel ngel Rodrguez Sosa. / Tejas       |
verdes, Alexnder La Rosa. / Poemas de Vernica Cento.  |
                                                         |
Todo ha sido soar; homenaje a Pepe Barroeta, varios   | El regreso
autores. / Una tierna maldicin, Oswaldo Roses.        | del caracol
                                                         |
Andrs Neuman.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Miedo      Jorge Gmez Jimnez ========================================

El pasado 27 de mayo finaliz la concesin del canal privado venezolano
Radio Caracas Televisin (RCTV), que qued desde entonces impedido de
transmitir en televisin abierta dado que dicha concesin no sera renovada
por el gobierno de Venezuela, tal como se vena anunciando desde varios
meses atrs.

La medida, bien conocida por todos pues sus implicaciones han sido
discutidas en varios medios internacionales, ha despertado reacciones
encontradas en Venezuela. Principalmente durante los das posteriores a la
salida del aire del canal, grupos de ciudadanos venezolanos han salido a
las calles de diversas ciudades del pas para manifestar rechazo o apoyo en
relacin con la decisin de las autoridades.

Lo que se est viviendo en Venezuela en estos momentos es un autntico
polvorn social. Quienes rechazan la medida lo hacen en la conviccin de
que el gobierno ha hecho uso de su control sobre las concesiones del
espectro radioelctrico para mitigar la accin de la oposicin. Quienes la
apoyan, remiten a un oscuro historial de RCTV en relacin con el manejo de
la informacin, el tratamiento que el grupo empresarial 1BC propietario
del canal le ha dado a algunos de sus empleados, especialmente en los aos
del gobierno de Hugo Chvez Fras, y la comprobada participacin del canal
en diversas iniciativas contra el mismo gobierno.

La libertad de expresin es el bien ms preciado de las sociedades
contemporneas. El concepto mismo de libertad se fundamenta en gran medida
sobre el derecho indiscutible que todos tenemos de enfrentar con la palabra
cualquier vulneracin contra nuestra dignidad como seres humanos. Es por
ello que se considera que un Estado ideal debe crear y sostener todas las
herramientas legales necesarias para los casos en que el uso de la libertad
de expresin por parte de un individuo afecta los derechos de otro. De esta
manera, la concepcin de la libertad de expresin encontrara, como nico
lmite, el que delinea la obvia responsabilidad de cada individuo.

Tenemos la conviccin de que cada uno de los delitos que se han atribuido a
la directiva de RCTV podan ser ventilados en predios jurdicos. Tal
procedimiento habra sido justo e irreprochable, y habra mantenido
inclume el concepto de libertad de expresin. Las justificaciones de la
medida nos parecen insuficientes unas y erradas otras, y creemos que la
aparicin de conductas de autocensura, en otros medios que en el pasado
tambin participaron en acciones contra el gobierno y que hoy se han
asegurado su permanencia al eliminar la crtica de sus contenidos, es un
claro indicador de que se ha impuesto en esos medios un sentimiento hasta
ayer difuso: el miedo.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Historias de muerte. El jurado del VII Concurso de Tanatocuentos, convocado
por la revista Adis, editada por la Empresa Mixta de Servicios Funerarios
de Madrid, ha declarado ganador el relato Muerte por asfixia, de la
mexicana Judith Godoy, quien recibe 1.200 euros como dotacin, como se
inform a mediados de mayo. Nacida en 1976, Godoy colabora con diversas
publicaciones y programaciones radiofnicas de Monterrey como docente,
cronista, locutora, correctora de estilo y guionista, y poemas suyos fueron
publicados en nuestra edicin 156. El cuento La tragicomdie Blanchard,
de la espaola residente en Dresde (Alemania), Clara Sanmart, qued
finalista. Tras una primera seleccin sobre 473 cuentos, quedaron sobre la
mesa diez relatos entre los que el jurado seleccion, despus de tres
votaciones, a los dos mencionados. Los miembros del jurado, presididos por
Gabino Abnades, director de los cementerios municipales de Madrid, fueron
en esta ocasin Carlos Santos, periodista de RNE y fillogo; Marga Brea,
empresaria; Paco Junquera, editor grfico y profesor de la Universidad
Francisco de Vitoria; Jos Alves, corresponsal en Espaa del diario francs
Les Echos y de la revista portuguesa LExpresso; Fernando Palacios, msico
y asesor pedaggico del Teatro Real; Eugenio Gil, fsico y miembro del
Consejo de Seguridad Nuclear, y Nieves Concostrina, periodista y escritora
que actu como secretaria del jurado.
http://www.revistaadios.es

15 necronomicones. La edicin nmero 15 de Necronomicn, la revista de
literatura de terror, fantasa y ciencia ficcin editada desde Venezuela
por Jorge de Abreu, acaba de aparecer con una triple invitacin a sentir el
terror infantil desde el punto de vista del ms indefenso, a disfrutar de
la imaginacin de nuestros sueos y a acompaar a un polica en una
investigacin de un caso de conspiracin milenaria. Tres autores, tres
visiones, tres relatos: En la oscuridad, del espaol Jos Vicente Ortuo,
Nunca so, del argentino Rolando Revagliatti y El superviviente, del
espaol Miguel ngel Lpez, cuento este ltimo que aparece ilustrado por el
venezolano Juan Raffo.
http://necronomicon.avcff.org/necronomicon/necro15/necro15.htm

Jazz y letras. Durante todo el mes de junio se desarrolla el I Festival de
Jazz Interpretacin en la msica, arte y literatura, en la
cafetera-librera El Espejo de la Luna (canal de Miramontes 2960-4,
colonia Los Girasoles, Coyoacn, a un costado de la Alameda del Sur),
propiedad del comuniclogo y poeta Alejandro Rojas, quien a principios de
este ao decidi fundar un espacio que a la par del caf y los libros de
viejo ofreciera a los visitantes alternativas artsticas. El festival se
inici este domingo 3 de junio con un concierto. El sbado 9, a las 7 de la
noche, Agustn Jimnez ofrecer una charla sobre el jazz y la literatura,
mientras que la historia del gnero musical ser abordada a la misma hora,
el lunes 25, por Pedro Wyant. El mircoles 20, a las 7 de la noche, se
exhibir la cinta Round Midnight, la vida de Dexter Gordon, de Bertrand
Tarvernier. El siguiente sbado, en un horario similar, tocar el turno a
Bird, de Clint Eastwood, basada en la vida de Charlie Parker. El cuarteto
Rictus ofrecer un concierto la noche del sbado 16 y la clausura estar a
cargo del ensamble Cuarto Creciente Jazz, en una actividad que podra
desarrollarse en la Alameda del Sur, si las autoridades delegacionales
deciden apoyarlo.

Piquiriquitraque. Acaba de aparecer en Buenos Aires la reedicin de
Piquiriquitraque, libro de relatos para nios escrito por la argentina
Mara del Carmen Villaverde de Nessier. Publicado originalmente en 1993,
esta nueva edicin corre a cargo de Editorial Bonum. Con un lenguaje de un
sorprendente ritmo juguetn, que introduce al pequeo lector en la
inocencia y la fantasa de un mundo sin fronteras, Piquiriquitraque es un
volumen de 62 pginas pleno de imgenes ntidas y contagiosas que llevan al
lector a entrar en el lugar del cuento y compartir inocentemente la vida de
los diminutos personajes con sus pequeas vidas. Cada cuento es un poema
que revive un mundo encantado donde los seres humanos se integran con las
inocentes criaturas de la naturaleza. Sobre el libro ha dicho Mara L.
Caruso: Las inquietas manos de Mara del Carmen Villaverde de Nessier una
dulce soadora fueron enhebrando una a una las palabras hasta que se
formaron versos y los versos se hicieron canciones, las frases se volvieron
locas aventuras y los duendes las poblaron de chistes y travesuras.
http://www.queleer.com/page/1/Prod/9505079605

Novelas en el cine. La Filmoteca de Extremadura, en colaboracin con la
Asociacin de Escritores Extremeos y el Cineclub Frum, dedicar a la
literatura el ciclo de pelculas que exhibir durante el mes de junio en
Mrida (Espaa). La organizacin ha escogido cuatro cintas basadas en otras
tantas novelas de la literatura latinoamericana contempornea: El coronel
no tiene quien le escriba, de Gabriel Garca Mrquez; La fiesta del Chivo,
de Mario Vargas Llosa; Tinta roja, de Alberto Fuguet; y Ciudad de Dios, de
Paulo Lins. La pelcula Tinta roja abrir el ciclo el prximo martes 5 de
junio. Las proyecciones sern en los Multicines Mrida todos los martes del
mes de junio, en sesin doble a las 7:30 y 10:30 de la noche.

Chiappe en la feria. El escritor peruano-venezolano Domnico Chiappe estar
el prximo domingo 10 de junio firmando ejemplares de su novela Entrevista
a Mailer Daemon, en la Feria del Libro de Madrid. Uno de los nmeros
inaugurales de la coleccin BlowUp Novela Corta del sello La Fbrica
Editorial, el libro es un relato de surrealismo futurista en el que Mailer
Daemon, ese ser del que todos hemos recibido un correo electrnico en algn
momento, dedica sus das a buscar al maligno para convencerle de que se
arrepienta. Chiappe estar en la caseta de la editorial (N 138, entre
Alfaguara y Fnac) entre las 12 del medioda y la 1 de la tarde. Adems, el
lunes 9 de julio a las 7 de la noche se realizar la presentacin de la
novela en la librera Fnac de Callao (Madrid), donde Chiappe realizar un
concierto-lectura con el msico Jorge Ramrez y la actriz y cantante
Natalia Hernndez. Una puesta en escena inspirada en la propuesta que talo
Calvino lanz en Si una noche de invierno un viajero: durante algunos
instantes la lectora se evade del libro para dejar fluir su inconsciente.
http://www.lafabricaeditorial.com

Los alemanes. El Instituto Cultural Boliviano-Alemn (Icba) y la
Universidad Simn I. Patio (Usip), de Bolivia, estn realizando
conjuntamente, desde el pasado 17 de mayo, un ciclo de conferencias sobre
literatura, historia y arte alemn que ya lleva dos sesiones. La prxima es
el 14 de junio, cuando la historiadora Heike Kropp dictar la charla De la
cocina a la cancillera; mujeres en Alemania en el siglo XX. Le siguen la
licenciada Manuela Koritensky con Ingeborg Bachmann y la literatura de la
posguerra, el 28 de junio; la licenciada Susanne Belser con A la bsqueda
de la danza: Pina Bausch, el 12 de julio, y repite en la sesin final la
historiadora Kropp con La repblica de Weimar: una democracia dbil?, el
26 de julio. El ciclo se desarrolla en el auditorio de la Usip (Av.
Villazn, Km 1), con entrada libre y a partir de las 7 de la noche.
http://www.usip.edu.bo/conferencias.html

Tteres internacionales. Entre el 25 de junio y el 6 de julio se celebrar
la I Muestra Internacional de Tteres Zamora 2007, actividad organizada por
la Promotora Cultural Paco Azcona y que se llevar a cabo en diferentes
municipios de la Gran Caracas, como Zamora, Plaza, Parque Central y en la
regin de Caucagua. En esta muestra de tteres los asistentes, y en
especial los nios, tendrn la oportunidad de disfrutar de una gran
variedad de compaas invitadas a participar, como Artemisa, Cuatro Tablas
y Artificio (Venezuela), Farolito (Colombia) y Garabatos-k (Canarias,
Espaa). Las presentaciones se harn tanto en salas convencionales como en
espacios abiertos para el disfrute y entretenimiento del mayor pblico
posible.
promcultural-pacoazcona@hotmail.com

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electrnico a breves@letralia.com.



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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Realizan en Venezuela Congreso de Composicin Musical

Este ao la Maestra en Msica de la Universidad Simn Bolvar (USB,
http://www.usb.ve), de Caracas, celebra su 10 aniversario con la
organizacin del I Congreso de Composicin Musical en Venezuela, que bajo
el lema Creacin - Enseanza - Difusin es organizado por el Decanato de
Estudios de Postgrado, el Decanato de Investigacin y Desarrollo y la
Direccin de Cultura.

El evento, que tendr lugar en la mencionada casa de estudios entre el 4 y
el 7 de junio, tiene como objetivo reflexionar sobre las ltimas cinco
dcadas de la composicin en Venezuela: las diferentes tendencias
estticas, la diversidad en la formacin de los compositores y la enseanza
de la composicin hoy en da.

Los das 4, 5 y 6 de junio se presentarn 17 ponencias dictadas por
destacados compositores, docentes e investigadores venezolanos que  fueron
seleccionadas de un amplio espectro de propuestas. Adems, el 7 se
realizar una mesa redonda en la que participarn representantes de
importantes instituciones musicales y culturales de Caracas como orquestas
sinfnicas, directores de cultura y directores de festivales, entre otros,
y en la que se analizar el tema de la difusin de la msica en Venezuela.

Paralelamente al congreso, se realizar una semana de clases magistrales
dictadas por el maestro argentino Mariano Etkinn destinadas a los jvenes
compositores.

El 4 de junio abrir el ciclo de conferencias el compositor Manuel Sosa con
Venezolano-Compositor, en busca de un tiempo. Le seguirn Oswaldo Torres
con El compositor en Venezuela en peligro de extincin; Emilio Mendoza
con Popularismo: tendencia actual en la composicin en Venezuela basado en
el proceso de apropiacin cultural; Andrs Levell con Apuntes sobre la
problemtica del vaco en nuestra msica actual, y Rubn Riera con La
tiorba, actualidad de un instrumento antiguo.

El martes 5, Adina Izarra pronunciar su conferencia Estilo en el
aleatorismo de la msica de los siglos XX y XXI y ser seguida por Juan
Francisco Sans con La Escuela de Chacato, un balance; Luis Prez Valero
con Retrospectiva de la composicin musical de la enseanza de los
conservatorios y escuelas de msica en la Venezuela de los aos noventa;
Diana Arismendi con Qu se ensea en composicin? Razn versus
intuicin; Arcngel Castillo con Msica y multimedia, y Miguel Noya con
Venezuela analgica-digital: un anlisis de la historia reciente y la
actualidad de la msica electrnica en el pas.

El mircoles, Adela Barreto iniciar la jornada con su charla sobre
derechos de autor, siendo seguida por Mariantonia Palacios con La obra
pianstica de Inocente Carreo; Yoly Rojas con Acercamiento al lirismo en
la obra de Alfredo del Mnaco a travs del estudio de Tientos de la noche
imaginada; Willmer Flores con Pensamiento compositivo y el pentagrama
musical como plano de representacin y Orlando Cardozo con Estrategias
para la composicin de mtodos de enseanza basados en ritmos populares
venezolanos.

El jueves 7 Alfredo Rugeles dictar su charla Los Festivales
Latinoamericanos de Msica, 1991-2006, balance y repercusin, prosiguiendo
con una presentacin de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela
(Sacven, http://www.sacven.org).

Fuente: El Papel de la Bolvar



*** Orgenes de la cultura venezolana describen en conferencia en China

Por invitacin del Rectorado de la Universidad Suroccidental de China y la
Oficina de Cooperacin e Intercambios Internacionales de esa casa de
estudios superiores ubicada en la regin de Beibei de la ciudad de
Chongqing (gran urbe directamente subordinada al gobierno central de
China), el pasado da viernes 18 de mayo el escritor Wilfredo Carrizales,
agregado cultural de la misin diplomtica venezolana en Pekn, dict la
conferencia Los orgenes de la cultura venezolana: sincretismo y
mestizaje.

A la conferencia, realizada en el moderno edificio de sesiones de la
Universidad Suroccidental, la ms grande de esa regin de China, asistieron
los estudiantes de las facultades de Cultura, de Lengua China y de
Historia.

La conferencia const de tres partes, la primera de ellas dedicada a
Venezuela y su ubicacin geogrfica, y durante la cual se proyect un
documental. En la segunda, el conferencista se pase por la Venezuela
prehispnica, la conquista y la colonizacin, as como la introduccin de
los esclavos negros africanos, con apoyo de la animacin audiovisual
digital Venezuela negra, dirigida por Vctor Holder, producida por Pedro
Holder y con textos de Carrizales. En la parte final se toc el proceso de
mestizaje de la cultura venezolana y sus caractersticas, con apoyo de
imgenes fijas digitales y msica.



*** Editorial italiana publica antologa de narrativa fantstica gallega

El punto de fuerza del imaginario gallego consiste en poder disponer de
una amplia gama de temas sobrenaturales directamente conectados al
sentimiento de la tierra. Con estas palabras present, el pasado 22 de
mayo, la editorial italiana Edizioni Estemporanee, afincada en Roma, el
libro Cruceiros; racconti della Galizia magica, una antologa de narrativa
fantstica en gallego traducida al italiano.

Realizado por Enrico Passoni, Cruceiros recoge la obra ya editada de nueve
autores de diversas generaciones, entre Vicente Risco (1884-1963) y
Patricia A. Janeiro (1978). Muerte, espritus del ms all, visiones,
procesiones y apariciones nocturnas, lobos, leyendas y tesoros ocultos,
anuncia la contraportada del volumen.

Rafael Dieste, nxel Fole, Xos Castroviejo, lvaro Cunqueiro, Xos Luis
Mndez Ferrn y Suso de Toro completan la nmina seleccionada por Passoni.
La intencin de la antologa es recoger la riqusima herencia tradicional
gallega que se ha visto enriquecida por las creencias clticas, la
mitologa romana y la infinita tradicin medieval, explican en la
editorial romana. Passoni asegura que a travs del libro pretenden mostrar
el poder subversivo de la fantasa, el arte de contar, su capacidad de
mostrar el reverso de la moneda, aplicadas al caso galaico.

El compilador de Cruceiros, Enrico Passoni, entr en contacto con la
literatura en gallego durante una estancia por motivos de estudio en
Santiago de Compostela. Estemporanee, especializada en Hispanoamrica, ha
publicado libros procedentes de Cuba o Santo Domingo.

Fuente: El Pas



*** Chileno Omar Lara gana el Premio Casa de Amrica

El poeta chileno Omar Lara result ganador, este 23 de mayo, del VII Premio
Casa de Amrica de Poesa Americana con su obra Papeles de Harek Ayun,
segn comunic en Madrid el jurado, compuesto por los poetas y escritores
Jos Manuel Caballero Bonald, Luis Garca Montero, Jess Garca Snchez,
Benjamn Prado, Julia Escobar e Imma Turbau.

Del escritor, nacido en la localidad chilena Nueva Imperial en 1941, el
jurado destac su poesa precisa, madura, que indaga en los temas ntimos
y colectivos y borra las fronteras entre el sentimiento individual y la
realidad colectiva. Su libro ser editado por la editorial espaola Visor,
aadi la Casa de Amrica (http://www.casamerica.es), que destac como
objetivo de este premio la necesidad de estimular la nueva escritura en el
mbito de las Amricas, con especial atencin a las obras poticas que
abran o exploren perspectivas inditas y temticas renovadoras.

Lara, quien recibir su premio en octubre, es fundador del Grupo Trilce de
Poesa y de la revista Poesa de Trilce. Ha recibido, entre otros
galardones, el Premio Casa de las Amricas por su libro Oh buenas maneras
(La Habana, 1975). Es un destacado traductor del rumano al espaol y,
adems, es autor de las obras Argumento del da, Los buenos das, El
viajero imperfecto, Islas flotantes, Fugar con juego, Memoria, Vida
probable, Bienvenidas calles del Per, Voces de Portocaliu y La nueva
frontera.

El poeta estuvo exiliado en Bucarest entre 1974 y 1981, y diferentes
editoriales rumanas, espaolas, chilenas y peruanas han publicado sus
traducciones, entre ellas El Ecuador y los polos, de Martin Sorescu, que
recibi el Premio Internacional de Poesa Mstica Fernando Rielo (Madrid,
1983).

Los ltimos ganadores del Premio Casa de Amrica han sido Oscar Hahn,
tambin de Chile, quien en 2006 recibi el galardn por su libro En un
abrir y cerrar de ojos; Marco Antonio Campos (Mxico), que gan en 2005 con
Viernes en Jerusaln, y Edwin Madrid (Ecuador), vencedor en 2004 con
Mordiendo el fro.

En esta sptima edicin del premio, los organizadores recibieron 319
originales de toda Amrica, aadi la institucin.

Fuentes: DPA  EFE



*** Recuperada continuacin del Quijote escrita por Shakespeare

Gregory Doran, director de la Royal Shakespeare Company
(http://www.rsc.org.uk), anunci el pasado 24 de mayo que la compaa ha
logrado autentificar una de las versiones de Cardenio, la obra escrita por
William Shakespeare basndose en uno de los personajes de Don Quijote de La
Mancha, de Miguel de Cervantes. La obra ser representada por la compaa
en tres o cuatro aos, hacia 2009, en una coproduccin hispano-britnica.

Shakespeare escribi Cardenio en 1612 junto al dramaturgo John Fletcher,
pero los originales se perdieron durante tres siglos y en ocasiones se
lleg a especular sobre su inexistencia. El autor de Hamlet haba ledo la
traduccin al ingls del Quijote publicada ese mismo ao por John Shelton,
y hay constancia de que, casi al terminar de leerla, habra convencido a
Fletcher para escribir, a cuatro manos, una suerte de continuacin.

Se sabe que la compaa Kings Men la estren en 1613, y la represent slo
dos veces. Pero en pocos meses, un incendio destruye el Teatro Globe
londinense, a las orillas del Tmesis, y con l se pierden los originales.
En 1653, un historiador del arte dice haber encontrado una Historia de
Cardenio firmada al alimn por Shakespeare y Fletcher. Y en 1727, el
dramaturgo Lewis Theobald dice haber escrito su obra Double falshood
refundiendo un original de Cardenio con otro dos textos.

Con los aos la obra se dio por desaparecida. En crculos acadmicos se
sabe que existi, pero tambin que se desvaneci en la niebla. Cardenio
comienza a ser motivo de disputa entre eruditos. Unos aseguran que jams
existi; otros sealan alguno de los anaqueles polvorientos en
Stratford-upon-Avon. La obra pasa a ser leyenda, y de ah al olvido, hasta
ahora.

Fuente: El Mundo



*** Feria del Libro de Madrid dedicada a la cultura africana

Santiago Fisas, consejero de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid
(http://tinyurl.com/2ep5e6), inaugur este 25 de mayo la 66 Feria del
Libro (http://www.ferialibromadrid.com), dedicada este ao a la cultura
africana. El consejero recorri el Paseo de Coches de El Retiro, parndose
en muchas de las 344 casetas que este ao se exponen y en algunos de los
pabellones donde se celebran las actividades culturales. Durante el
recorrido, el consejero convers con libreros y editores y adquiri
diversas obras literarias, interesndose por materias como el cmic o la
poesa.

En el Pabelln de la Comunidad de Madrid, Fisas hizo hincapi en el plan
emprendido desde su consejera para el fomento de la lectura y la atencin
especial que se pone en promocionar esta actividad entre los ms pequeos.
La Feria del Libro de Madrid 2007, que permanecer abierta hasta el 10 de
junio, cuenta con 344 casetas que albergan a 362 expositores, de los que
114 son libreras, y de ellas, 56 especializadas; 191 editoriales; 21
distribuidores y empresas de venta a crdito y 36 organismos oficiales.

El evento es organizado por la Asociacin de Empresarios del Comercio del
Libro de Madrid (Gremio de Libreros de Madrid,
http://www.librerosmadrid.es), la Asociacin de Editores de Madrid
(http://www.editoresmadrid.org) y Distribuidores de Libros de Madrid
(Fande, http://www.fande.es) y patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid
(http://www.munimadrid.es), Caja Madrid (http://www.cajamadrid.es),
Telefnica Movistar (http://www.movistar.com) y RTVE (http://www.rtve.es),
con la colaboracin de diversas entidades pblicas y privadas.

La cultura africana es la protagonista de la feria. El 25 de mayo, da de
la inauguracin, se celebr el Da de frica. El objetivo de haber dedicado
esta entrega a la cultura africana es mostrar la realidad de un continente
desconocido para la mayora.

Se pretende profundizar en la literatura de este continente, que ha tenido
una gran produccin en los ltimos treinta aos, pero de la que no se ha
publicado una gran muestra en Espaa. De ah que la Feria del Libro de
Madrid haya mostrado inters en incentivar el conocimiento de otras
culturas y motivar la aparicin de canales que den a conocer al gran
pblico la existencia de otras literaturas que cada vez cuentan con ms
presencia en el mundo.

En este sentido, ha establecido una estrecha colaboracin con Casa rabe
(http://www.casaarabe-ieam.es), organizando en torno a su eje temtico un
interesante programa de actividades. El pabelln correspondiente, en su
objetivo de fomentar la lectura entre los ms pequeos, se titula frica,
casa de palabras.

Una amplia programacin se ha preparado para los ms pequeos:
cuentacuentos, talleres (uno de caligrafa rabe), danzas y marionetas, y
otros espectculos. Una biblioteca-exposicin de libros infantiles
dedicados a frica est a disposicin de los nios y se ha editado una gua
de lectura para padres y educadores con ms de 70 ttulos.

Entre las actividades destacadas se encuentra el encuentro que, con
escritores de Europa y Latinoamrica, present el 30 de mayo el Centro
Regional para el Fomento del Libro en Amrica Latina y el Caribe (Cerlalc,
http://www.cerlalc.org). Como maestro de ceremonias estuvo Daniel Samper,
que moder una mesa de escritores formada por Rodrigo Fresn (argentino),
Santiago Roncagliolo (peruano), Juan Gabriel Vsquez (colombiano) y Juan
Cruz (espaol).

Son escritores postboom y ahora forman parte del boomerang, es decir, del
actual movimiento que es la aparicin de nuevos autores latinoamericanos,
dijo Samper. El primer boomerang fue el movimiento modernista, hace ms de
un siglo, prosigui, y el otro boomerang es el fenmeno que todos
conocemos de hace treinta aos, cuando los Garca Mrquez, Vargas Llosa,
Rulfo, Cortzar, etctera.

A la pregunta del moderador sobre si se publicaban demasiados libros, las
opiniones de los escritores fueron tranquilizadoras. Vsquez manifest su
convencimiento de que todos los tiempos adolecieron de ms libros que los
que se podan leer; a Fresn le hubiera gustado recuperar su antigua
mirada sobre el libro, una mirada menos sofisticada que ahora, que soy un
escritor leyendo. Roncagliolo dijo que hoy se haba perdido el concepto de
buena y mala literatura porque hay literatura para diferentes lectores y
eso me parece que ha democratizado la lectura, porque cada lector busca su
libro.

Sin embargo, Juan Cruz, que empez comparando el libro con las vacas y con
las cervezas, dijo, y convenci, que el libro se lleva la peor parte porque
en un hipottico congreso de cerveceros no diran que hay demasiadas
cervezas o que la cerveza es muy cara, para continuar diciendo que los
demasiados libros es un tpico que un avispado lanz y la sociedad ha
comprado, y eso es una falacia. Cruz, con experiencia como editor,
escritor y periodista, concluy que el mejor destino de los libros es ser
editados porque si son buenos terminarn por publicarse. Un buen libro
siempre sale a flote.

En el marco de la feria, el pasado viernes 1 de junio la ministra de
Cultura, Carmen Calvo, entreg en el Pabelln de Encuentros Fundacin de
Crculo de Lectores de la Feria del Libro, el Premio Libro del Ao 2006,
que concede el Gremio de Libreros de Madrid, al escritor Manuel Rivas, por
su novela Los libros arden mal (Alfaguara).

En el acto intervinieron tambin Rogelio Blanco, director general del
Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura de Espaa
(http://www.mcu.es); Pilar Gallego, presidenta del Gremio de Libreros de
Madrid y de la Feria del Libro; Teodoro Sacristn, director de la Feria del
Libro de Madrid, y libreros, editores y lectores que abarrotaban el
Pabelln de Encuentros de la Fundacin Crculo de Lectores.

El jurado de este premio ha valorado la intensidad de un relato que
recorre la historia de La Corua desde finales del siglo XIX hasta nuestros
das. Adems, en el acta del premio se ha destacado que con la quema de
libros procedentes de numerosas bibliotecas de la ciudad en los das
posteriores al golpe de Estado de 1936 como eje central, la novela ahonda
en un tiempo que ti de humo y negras sombras la ciudad y todo el pas
tras la Guerra Civil. A lo largo de sus seiscientas pginas se asoman
vencedores y vencidos que, de la mano de su autor, van abriendo resquicios
por donde se cuela algo de luz en sus vidas.

El libro finalista ha sido El mar, de John Banville, publicado por
Anagrama. El Gremio de Libreros de Madrid tambin ha expresado su
reconocimiento a la obra del escritor y periodista Ryszard Kapucinsky,
recientemente fallecido.

Este domingo 3 de junio fue presentado el libro El Quijote indito de
douard Zier: 12 miradas literarias, una edicin que recoge la mirada
iconogrfica de Zier, uno de los grandes ilustradores del Quijote. Editado
por SIAL y patrocinado por ACC Seguros-Grupo Zurich, el libro tuvo como
introductores de lujo a dos de los autores que han participado con la
escritura de un texto alusivo al Quijote: Luis Alberto de Cuenca y Alfonso
Mateo-Sagasti.

La edicin cuenta adems con colaboradores de la talla de Francisco Nieva,
Luis Antonio de Villena, Jos Luis Alonso de Santos, Vicente Molina Foix y
Carlos Marzal, entre otros. Se trataba de acompaar a Zier por los
diferentes episodios de la gran obra de Cervantes y para ello los autores
tuvieron la libertad de elegir, no la lmina, pero s la forma en que la
abordaban. No slo estos textos se adentran en el espritu quijotesco desde
perspectivas de estudio, sino tambin desde la creacin obra de teatro,
cuento, poesa..., conformando una visin novedosa de la obra de
Cervantes.

Segn el director de la feria, Teodoro Sacristn, sera muy positivo
dedicar una edicin a los pases hispanoamericanos, pero la decisin debe
ser adoptada por los nueve miembros de la comisin, integrada por editores,
libreros y distribuidores, y an es pronto para saber qu pasar con esa
propuesta, que viene apoyada por el Ministerio de Cultura, y el objetivo
del Cerlalc al formularla es conseguir que el mundo editorial y literario
en Amrica Latina no funcione como muchos mercados independientes, sino
como un todo interrelacionado en que se den a conocer ms autores.

Sacristn se refiri tambin a la buena marcha de la Feria del Libro y dijo
que editores y libreros estn encantados porque se van a superar las
ventas de otros aos. En los fines de semana, cuando la afluencia es
mayor, la gente no viene slo a pasear; viene a comprar, segn le
comentan los responsables de las casetas al director de la feria.

Fuentes: EFE  FLM2007



*** Concluye en Venezuela el IV Festival Mundial de Poesa

La cuarta edicin del Festival Mundial de Poesa, que reuni a cerca de
treinta poetas de los cinco continentes y a ms de doscientos cincuenta
venezolanos, se despidi este domingo con una muestra de versos de poetas
de Hait, Rusia, Siria, y Venezuela, en la sala Jos Flix Ribas del Teatro
Teresa Carreo, en Caracas.

Este encuentro de los versos del mundo, que recorri todos los estados del
pas, bajo el lema Los poetas en el corazn de Venezuela, rindi homenaje
a la poetisa trujillana Ana Enriqueta Tern.

En la clausura, a sala llena, el ruso Yevgueny Yevtushenko abri el evento
con sus poemas Desdoblamiento, Conversacin con Dios y La paloma de
Santiago, en el que evoc el suicidio de un joven. En mi presencia, un
muchacho de 18 aos salt de un piso 24 y al caer mat a una paloma que
paseaba sobre el asfalto, relat el escritor, para dar paso a la poeta
venezolana Carmen Verde.

El poeta haitiano Franktienne, considerado el mayor escritor vivo de su
pas, subi su voz para dejar en los odos caraqueos su fuerte canto en la
lengua creole.

El venezolano Gustavo Pereira antes de recitar su Memorial de la pobreza,
exalt a los espectadores con algunos datos Para desnudar a una mujer,
donde sus versos refirieron que no hace falta pericia, ni astucia, ni
inteligencia, ni sabidura para tener en los brazos a una fmina.

En esta cuarta edicin del festival participaron poetas de Argentina,
Brasil, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Uruguay, Ecuador, Francia, Italia,
Espaa, Inglaterra, Rusia, Palestina, Camern, Congo, Nueva Zelanda,
Colombia y Mxico, entre otros pases.

Los poetas extranjeros intercambiaron con los venezolanos a travs de sus
versos de conferencias, charlas, y dilogos, recorrieron todo el pas hasta
el archipilago de Los Roques, desde la apertura del encuentro el domingo
20 de mayo.

Cagua, la ciudad de la Tierra de Letras, fue el escenario del captulo
Aragua del festival. All protagonizaron un recital, el mircoles 23, los
escritores Justina Jimnez, Argenis Daz, Williams Hernndez, Jos Rafael
Jimnez, Astrid Salazar, Isabel Rivas, Susana Potente, Jorge Gmez Jimnez,
Alberto Cobo y Eleazar Marn, adems del invitado especial, el poeta
britnico Nials Binn, todos bajo la coordinacin de la escritora Amanda
Revern.

Fuente: ABN



*** Premio Gil de Biedma para el espaol Juan Manuel Gonzlez

El profesor de Literatura del campus de Segovia de la Universidad de
Valladolid (http://www.uva.es) y miembro del Departamento de Espaol
Urgente de la Agencia EFE (Fundeu, http://www.fundeu.es), Juan Manuel
Gonzlez, gan este viernes 1 de junio el XVII Premio de Poesa Jaime Gil
de Biedma, al que han concurrido 206 obras de diferentes pases.

Adems del trabajo premiado, presentado con el ttulo de Tras la luz
poniente, con una dotacin de 10.000 euros, se han otorgado sendos accsits
a La percepcin inquietante, de Anunciada Fernndez de Crdova, y Luz en
ruinas, de Itziar Minguez. Las obras galardonadas sern editadas por Visor.

El miembro del jurado y poeta Guillermo Carnero Arbat explic que Gonzlez
ha utilizado el tema del viaje de manera muy eficaz, como viaje en el
espacio, por tierra: Es el smbolo del gran viaje al que se tiene que
enfrentar todo ser humano, que es la existencia.

Consider que se trata de un libro muy bien escrito, que coloca el premio
en un nivel muy alto, cuyo autor tiene el don del sentido intuitivo del
manejo del ritmo y del lenguaje, sabe escribir en el verso llamado libre y
triunfa en este reto.

Agreg que Gonzlez maneja de forma muy controlada la irracionalidad, es
muy comprensible para el lector, utiliza un lenguaje muy rico, hace un
libro barroco, tambin de forma controlada, con referencias culturales pero
de las autnticas.

Presidido por el titular de la Diputacin Provincial de Segovia, Javier
Santamara, y coordinado por el escritor Gonzalo Santonja, el jurado estuvo
integrado por Juan Van Halen, Luis Mara Ansn, Juan Manuel de Prada,
Antonio Colinas, Guillermo Carnero Arbat, Clara Jans y Jess Garca
Snchez.

Nada ms conocer la noticia, Gonzlez mostr su satisfaccin por haber
alcanzado el galardn que lleva el nombre del poeta Gil de Biedma, uno de
los ms prestigiosos en lengua castellana, del que ya fue finalista, en
1996. Asegur que Segovia es una segunda patria para m, era un premio que
siempre quise tener, para aadirlo a otros, como el Rafael Alberti o el
Ateneo de Sevilla de poesa, llevo aos echando originales, deseando que se
produzca este momento.

Para el ganador, es como el reconocimiento de Segovia y, por mi parte, el
homenaje a toda la tradicin lrica castellana y a la fuerza potica,
filosfica y moral que hay en la Castilla interior.

Del poemario premiado, su autor explic que es un libro dedicado a
Castilla y a Portugal, un libro de fraternidad ibrica, de tendencia tica
y lrica, tambin neosimbolista, donde hay poemas dedicados a vila o a
Salamanca, y sobre todo a la comarca de Lisboa Sintra, Cascais, Estoril y
a la raya de Portugal con Castilla.

Explic que se trata de una obra con poemas de amor y desamor, de canto a
la naturaleza, de percepcin de la divinidad y tambin de intuicin del
misterio del azar en la vida de los hombres.

Adems, a su juicio, el galardn se produce cuando la poesa lrica tiene
corrientes y tendencias de gran variedad y diversidad en sintona con este
premio, que es libre, limpio y que refleja la pluralidad potica del
momento en Espaa, rica y grande.

Gonzlez (Madrid, 1954) ha publicado siete libros de poesa, como Luces
inciertas, La llama del brezo, En el filo de la sangre o Lneas minerales,
y ha reunido su obra potica en Hacia el alba de nieve.

Al premio, concedido por la Diputacin Provincial de Segovia
(http://www.dipsegovia.es), con accsit de 3.000 euros cada uno,
financiados por el Ayuntamiento de Segovia (http://www.segovia.es) y la
Junta de Castilla y Len (http://www.jcyl.es), han llegado trabajos desde
Estados Unidos, Mxico, Chile y Alemania.

Fuente: EFE



*** Doctorow gana el premio de Novela Histrica de Zaragoza

La gran marcha, del norteamericano Edgar Lawrence Doctorow, gan este 1 de
junio el III Premio Internacional de Novela Histrica Ciudad de Zaragoza,
en una decisin tomada por el jurado por mayora suficiente, segn
anunci el presidente del mismo, Juan Bolea.

La ganadora fue elegida entre 31 obras presentadas por 17 editoriales de
las que cinco llegaron hasta el tramo final: El halcn de Palermo, de Mara
Bordhinn (Seix Barral); El galen de Manila, de Manuel Lozano (Ediciones
B); El desafo de las damas, de Almudena Arteaga (Martnez Roca); El
caballero del templo, de Jos Luis Corral (Edhasa), adems de la
galardonada, editada por Roca.

El premio le fue entregado a la editora puesto que el norteamericano no
pudo acudir por encontrarse en su pas. El prestigioso escritor hizo llegar
un comunicado en el que mostraba su alegra por el galardn y alababa a
sus traductores Isabel Milln y Carlos Ferrer.

Edgar Lawrence Doctorow es una de las voces fundamentales de la literatura
norteamericana contempornea. Su obra, traducida a treinta lenguas, ha
merecido los premios ms importantes de su pas: el National Book Award, el
Premio Nacional de la Crtica y el PEN/Faulkner, entre otros.

Ahora recibe el premio de Novela Histrica Ciudad de Zaragoza porque su
dcima obra, La gran marcha, ha deslumbrado literariamente a buena parte
del jurado, asegur Bolea, quien destac del autor la exhibicin de
utilizacin de recursos literarios que ha realizado con el rigor de los
hechos histricos de la Guerra de Secesin.

La gran marcha cuenta la marcha del general unionista William Tecumseh
Sherman hacia el mar en la que arrasa, junto a sus hombres, todo lo que
encuentra en una guerra contra los confederados para la abolicin de la
esclavitud.

Todos los miembros del jurado que acudieron al acto se mostraron de acuerdo
en la grandeza de la obra. As, Mara Pilar Queralt destac su rigor
inmenso. Cuando lo leo no s si es una novela o la voz de la gente que
estaba padeciendo la guerra.

En el mismo acto, tambin se entregaron los premios Ciudad de Zaragoza de
relatos a Crisanto Prez y el de poesa a Pablo Martn.

Fuente: El Peridico de Aragn



*** Festival de Teatro Breve celebran en Caracas

La sala Levy Rossell de la Fundacin Espacios Culturales, en Parque Central
(Caracas), es desde el pasado 1 de junio el escenario donde se desarrolla
el XII Festival de Teatro Breve, evento que aglutina a un gran nmero de
noveles directores teatrales, quienes se dan cita durante este mes en la
referida sala para mostrar su visin esttica llevando a la escena textos
de renombrados autores venezolanos.

Obras como La sonata del alba, de Csar Rengifo; Los amantes de Verona o el
final de una encerrona, de Aquiles Nazoa; Al unsono, de la escritora
venezolana recientemente fallecida Elizabeth Schn; La identificacin, El
responso de don Juan, La cucarachita Martnez, La barragana, Chopin y El
lmite de la fuerza, entre otros muchos textos, podrn ser apreciados y
disfrutados por el pblico amante de las tablas, manteniendo viva la llama
de estos autores que pese al paso del tiempo continan vigentes por el
contenido de su dramaturgia.

La direccin general del festival est a cargo del propio Levy Rossell,
dramaturgo, productor, director y docente teatral, quien a su vez es el
fundador de esta actividad que tiene como intencin motivar tanto al
pblico como a los creadores escnicos a conservar esta modalidad teatral
que marc pauta en el quehacer cultural venezolano. Las funciones se
realizan los viernes, sbados y domingos desde el 1 hasta el 24 de junio, a
las 4, 6 y 8 pm.



*** Gabriel Garca Mrquez representado en Mxico como un ttere

El afamado escritor colombiano y premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel
Garca Mrquez, es representado por un ttere en la obra Casi cien aos de
soledad, que se estren este domingo 3 de junio en Ciudad de Mxico.

El director de la compaa de Teatro Nios Aira, Rodolfo Pineda, dijo que
Gabriel Garca Mrquez, autor de El coronel no tiene quien le escriba y
otras obras de gran riqueza literaria, estar presente en el escenario a
travs de un ttere de tamao natural que ser manipulado por Beatriz
Herrera, la nica actriz en escena.

Pineda explic que se trata de un monlogo basado en fragmentos de Cien
aos de soledad, Diatriba de amor contra un hombre sentado, El amor y otros
demonios, El otoo del patriarca y Isabel viendo llover en Macondo, algunas
de las ms emblemticas obras del escritor y poeta colombiano.

Es una propuesta muy abierta, no estamos siendo fieles cien por ciento a
sus textos, sino que de alguna manera lo estamos traicionando porque l
mismo dice que su obra es irrepresentable y en ese sentido es una traicin,
pero tambin es un homenaje, destac Pineda.

Explic que la trama central surge de su nica obra de teatro Diatriba de
amor contra un hombre sentado (1984) en la que una mujer celebra sus 25
aos de matrimonio y confronta a su marido.

La obra Casi cien aos de soledad ser representada todos los domingos de
junio y julio en el Foro Contigo Amrico, de la capital mexicana.

Fuente: EFE



*** Se celebra encuentro Mieres en Verso 07

Ms de veinte destacados poetas participarn desde hoy 4 de junio y hasta
el prximo sbado 9 en el Festival Mieres en Verso 07, con charlas,
recitales y conciertos. La cita con la mejor poesa asturiana y espaola
del momento comenzar con la inauguracin del performance El desafo, del
colectivo Ropa Tendida y continuar con diversas actividades en varios
puntos de Mieres (Asturias, Espaa).

Entre los insignes escritores participantes estarn Jos Luis Garca
Martn, Jorge Riechmann, Jordi Doce o el popular Luis Antonio de Villena.
Versos en la noche, con lecturas de poesa en varios cafs de Mieres,
msica hip hop (poesa musical urbana), conferencias y conciertos, componen
esta primera edicin de Mieres en verso.

La concejala de Cultura, Educacin y Juventud del Ayuntamiento de Mieres
(http://www.mieres.es), Diana Gonzlez, destac en la presentacin del
encuentro, realizada el pasado 25 de mayo, la frescura y envergadura de
esta iniciativa, avalada por la calidad de sus 22 escritores organizadores
y participantes, todos ellos con prestigiosos currculos. Mieres en Verso
cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Mieres y con el patrocinio de la
Universidad de Oviedo (http://www.uniovi.es).

Jos Luis Argelles y Miguel Barrero se mostraron, durante la presentacin,
muy satisfechos de los contenidos y el apoyo recibido para la organizacin
de este espacio escnico para la divulgacin, reflexin y disfrute de la
poesa en primera persona. Ambos tambin confan en que esta primera
experiencia permita consolidar un ciclo de poesa que tenga a Mieres como
referente en Espaa, apoyndose en su denominacin de ciudad universitaria
para extender el arte de hacer versos a toda la poblacin, especialmente en
los colegios e institutos.

En el marco del encuentro, el jueves 7 se proceder a la entrega del premio
Teodoro Cuesta 2006 a Pablo Pablo Texn y Pablo Rodrguez Medina, y la
Banda de Gaites Villa de Mieres estrenar una xirandiya compuesta por
Teodoro Cuesta. El mismo da, el escritor Jos Luis Garca Martn
pronunciar en la Casa de la Cultura su conferencia Estado de la poesa
espaola actual, tras lo cual se celebrar un concierto de Alfredo
Gonzlez y un recital de poesa.

El viernes 8 en el Saln de Actos de la Casa de la Cultura, se realizar el
recital de poesa para nios Los versos ilustrados, a cargo de Eva Vaz y
Jos Luis Piquero. Ese da tambin los escritores participantes se
dirigirn a las escuelas del municipio para presentar recitales poticos.
En la noche, Jorge Riechmann protagonizar un recital de poesa comentada y
se celebrar un concierto con Anabel Santiago.

Las actividades terminarn el sbado 9 de junio con una visita guiada al
concejo de Mieres y una nueva presentacin del performance El desafo, de
Ropa Tendida, con Jos Luis Piquero, Ana Vanessa Gutirrez, Miguel Rojo,
Eva Vaz, Pablo X Surez, Vctor M. Garca, David Gonzlez, Ins Toledo,
Vicente Muoz, Pablo Texn, Guillermo del Pozo y Sibisse Rodrguez. En la
noche se celebrar un recital de Luis Antonio de Villena y un concierto de
hip-hop.

Fuente: Ayuntamiento de Mieres



*** Lecturas dramatizadas de teatro latinoamericano en Caracas

Entre el 7 y el 28 de junio se desarrollar en la Casa de Rmulo Gallegos,
en Caracas (Venezuela), en el marco de la 2 Edicin del Premio Libertador
al Pensamiento Crtico, el ciclo Cuatro obras del teatro testimonial
latinoamericano, un evento presentado por la Fundacin Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve) y el
Ministerio de la Cultura de Venezuela
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve).

El ciclo cuenta con la coordinacin general del profesor Humberto Orsini,
la asistencia de produccin de Mayling Pea Mejas y la direccin de
Alberto Rowinsky, Javier Moreno, Luis Domingo Gonzlez y Costa Palamides.
Las presentaciones sern los cuatro jueves del mes de junio: 7, 14, 21 y
28, a las 8 de la noche, en la Sala Experimental Stano 3 de la Casa de
Rmulo Gallegos. La entrada es libre.

La primera de las lecturas ser la noche del jueves 7, con La muerte y la
doncella, del argentino Ariel Dorfmann, bajo la direccin de Alberto
Rowinsky, quien adems actuar al lado de Jos Luis Montero y Nova
Rowinsky. Una obra sobre la justicia y el perdn, sobre la relacin de la
vctima con el victimario, sobre la memoria y el olvido. El tema de las
dictaduras en Amrica Latina con sus consecuencias de represin,
desaparecidos y torturados, un tema sensible, especialmente en el sur, por
las consecuencias heredadas que se manifiestan con turbulencias en la
memoria y consecuencias psicolgicas, a veces irreversibles.

El jueves 14 se realizar la lectura de Fulgor y muerte de Joaqun Murieta,
del chileno Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura 1971, bajo la
direccin de Jean Helmuth y con actuaciones de Trino Rojas, Homero Chvez,
Eduis Guerra, Karla Fermn, Jos Gregorio Abreu y Marco Suniaga. Estrenada
en 1967 en el teatro Antonio Varas, de Santiago, la obra es un testimonio
del gran poeta chileno que gira alrededor del legendario Joaqun Murieta.
Cuando sali de Valparaso a conquistar el oro y a buscar la muerte,
cuenta el mismo Neruda sobre Murieta, no saba que su nacionalidad sera
repartida y su personalidad desmenuzada. No saba que su recuerdo sera
decapitado como lo mismo lo fuera por aquellos que lo injusticiaron.

El jueves 21 le toca el turno a Pedro y el capitn, del novelista, poeta y
dramaturgo uruguayo Mario Benedetti, bajo la direccin de Luis Domingo
Gonzlez, quien tambin actuar al lado de William Escalante. La obra
discurre a travs de un dilogo entre un prisionero y su torturador, donde
ambos desarrollan sus estrategias para conseguir sus objetivos: el
prisionero evitar la tortura y lograr su libertad y el verdugo conseguir la
delacin, que desde luego no logra, para salvar su pellejo ante sus
superiores y a veces por el amor propio surgido desde el interior de su
descomposicin humana.

Finalmente, el jueves 28 se leer El juicio, del novelista y dramaturgo
mexicano Vicente Leero, bajo la direccin de Costa Palamides y con las
actuaciones de Fernando Gmez, Ludwin Pineda, Norma Monasterios, Arnaldo
Mendoza, Nirma Prieto, Orlando Rodrguez, Luis Vicente Gonzlez, Jhonny
Rivas y Alexnder Rivera. El juicio es una obra testimonial sobre el
asesinato, en 1929, del general lvaro Obregn, presidente electo de
Mxico, y sobre el juicio seguido a Jos de Len Toral, cristero fantico,
confeso del crimen meditado contra Obregn por ser vctima como todos los
cristeros de las persecuciones ejercidas tanto por el presidente Carranza
como por Obregn contra la Iglesia, bajo la acusacin de no colaborar con
la revolucin. Toral sera ejecutado el 29 de febrero de 1929.

Fuente: Celarg



*** Celebrarn en Chiapas encuentro literario homenaje a Ernesto Cardenal

Entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre se realizar en la Biblioteca
Central Universitaria de la Universidad Autnoma de Chiapas
(http://www.unach.mx), adems de en varias escuelas de nivel bsico, medio
y superior, el 2 Encuentro Internacional de Poetas Investigadores, evento
que se celebra en homenaje al poeta nicaragense Ernesto Cardenal.

Los poetas e investigadores interesados en participar en el encuentro deben
inscribirse antes del 30 de julio. La inscripcin es gratuita. Podrn
participar poetas, escritores, estudiantes de nivel medio y superior de
instituciones pblicas y privadas en general; catedrticos de literatura,
espaol, lectura y redaccin, y del rea de humanidades de todos los
niveles educativos de institucin de educacin en general, as como
maestros de talleres de creacin literaria.

Los investigadores literarios interesados en participar debern presentar
ponencias sobre la vida y obra potica de Cardenal o la poesa
contempornea de Latinoamrica, Centroamrica, Mxico o Chiapas. Es preciso
que remitan una sntesis de la ponencia con extensin mxima de una
cuartilla, y sntesis curricular de hasta diez lneas en un archivo de Word
con letra a 12 puntos y a doble espacio.

Igualmente, los poetas debern enviar una propuesta potica de hasta cinco
cuartillas y una sntesis curricular de diez lneas. Podrn optar por
participar en una lectura potica de hasta diez minutos, en la que podrn
leer poemas de tema libre y con una extensin mxima de ocho cuartillas.
Los poetas con obra publicada debern donar dos ejemplares.

Los participantes que deseen ser incluidos en la memoria del encuentro
debern enviar en tiempo y forma sus trabajos y contactar a los
organizadores para los costos y convenciones sobre la publicacin, a ms
tardar el 2 de julio, a los correos electrnicos
homenaje_ernestocardenal2007@yahoo.com.mx, socorrotrejosirvent@hotmail.com
y marisatrejos@hotmail.com (con copia a las tres direcciones). Los gastos
de transporte, hospedaje y alimentacin de los ponentes y poetas sern
financiados por sus universidades e instituciones o con recursos propios.

Las constancias de participacin de los poetas y ponentes en este encuentro
acadmico y de extensin sern expedidas por la Secretara Acadmica de la
Unach. Los poetas y ponentes participantes leern exclusivamente obra
propia o sus trabajos de investigacin. No se admitir trabajos de
escritores e investigadores que no participen en el encuentro.

Fuente: Unach



*** Encuentro Interliteral analizar en Jan la literatura digital

Organizado por la Consejera de Cultura de la Junta de Andaluca
(http://www.juntadeandalucia.es/cultura), el Instituto Andaluz de la
Juventud (http://www.juntadeandalucia.es/institutodelajuventud) e ttakus,
Sociedad para la informacin (http://www.ittakus.com), el 20 y 21 de
septiembre se celebrar en Jan (Espaa) el I Encuentro de Literatura
Digital Interliteral (http://www.interliteral.com), que tendr como
objetivo crear un lugar de encuentro, debate, anlisis, intercambio de
todos los agentes que intervienen en la creacin, produccin, edicin y
difusin de la literatura digital.

En pleno desarrollo de la sociedad de la informacin, la actividad de la
creacin literaria se ha visto afectada de forma irreversible por la
aplicacin de las nuevas tecnologas, se ha indicado en la presentacin
del encuentro, celebrada el 23 de mayo en la Biblioteca Provincial de Jan.
El nuevo mundo configurado a travs de la red ha eliminado barreras y
fronteras de todo tipo: fsicas, idiomticas, econmicas, etc. Estamos ante
una nueva realidad que cambia a un ritmo vertiginoso y en pocos aos lo que
pareca casi imposible, hoy es una realidad y poco o nada podremos fijar
para un futuro, ms o menos cercano, debido a esta evolucin sin
precedentes en las comunicaciones.

Interliteral es la ms reciente de una serie de iniciativas que en los
ltimos tiempos se han desarrollado en Jan en torno a la idea de la
universalizacin del acceso a la literatura, siempre como literatura
digital. El encuentro nace, entonces, con la intencin de analizar y
examinar el pasado, presente y futuro de esta nueva literatura.

En la presentacin intervinieron Rafaela Valenzuela, directora general del
Libro y del Patrimonio Bibliogrfico y Documental de la Consejera de
Cultura; Francisca Company, delegada provincial de la Consejera de
Cultura; Carmen lvarez, delegada provincial en Jan de la Consejera para
la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andaluca, y Fernando R.
Ortega, director general de ttakus.

En el programa preliminar de Interliteral destacan las conferencias de
inauguracin y clausura, la primera de ellas a cargo de la escritora
espaola Soledad Purtolas, quien hablar sobre la experiencia del autor,
mientras que la segunda ser dictada por el escritor peruano Santiago
Roncagliolo. Entre otras actividades se realizar un Blog & Coffee en el
que se analizarn las herramientas para la socializacin de la creacin
literaria.

La participacin en Interliteral es gratuita y abierta, previa inscripcin
a travs de la pgina del encuentro
(http://www.interliteral.com/inscripcion.html), ya que las plazas estn
limitadas. Todos los asistentes disfrutarn de desayuno, comida y cena;
adems, la organizacin ofrece alojamiento gratuito en habitacin doble
compartida en el nuevo Albergue Juvenil de Jan, catalogado como el mejor
de Europa.

Fuente: Interliteral



*** Festival de la Palabra realizarn en Armenia

Entre el 12 y el 15 de octubre se celebrar en Armenia, Quindo (Colombia)
el Festival de la Palabra, evento cofinanciado por la alcalda local y
coordinado por la escritora Samaria Mrquez Jaramillo, ganadora del Premio
Iberoamericano de Novela Mario Vargas Llosa 2004.

El encuentro tiene como propsito brindar al pblico una ocasin para la
reflexin cultural, as como proporcionar una nueva dimensin del arte,
procurar mejorar el promedio de lectores, multiplicar el inters por la
literatura y ensear a reconocer el valor de sta como experiencia
formativa.

El departamento del Quindo, adems de ofrecer a sus visitantes una serie
de bellezas naturales, cuenta con instalaciones en hoteles campestres,
antes haciendas cafeteras, que garantizan una confortable permanencia.
Esta ciudad, indic Mrquez Jaramillo, favorecida por la naturaleza con
un medio verdaderamente prodigioso, para llegar a ser un producto turstico
tiene que posicionarse como un centro cultural. Tras esa pretensin ya se
inici un dilogo entre la cultura, la estrategia urbana y el Estado.

Por medio de sus editoriales se invitarn a unos veinte narradores y poetas
colombianos y a cerca de quince de otros pases. Por invitacin directa se
convocar a pensadores, editores, periodistas, analistas literarios y
socilogos, para que ellos con sus charlas den a conocer las nuevas
tendencias de la narrativa ficcional.

Como mensaje de albricias desde la tierra del caf, proclam Mrquez
Jaramillo, se anuncia que el Festival de la Palabra ser un escenario
donde los escritores se miren a los ojos y dejen que hablen sus obras.
Armenia, en octubre, se vestir de color de ilusin y de fantasa para ser
anfitriona del pensamiento libertario hispano.

Fuente: Samaria Mrquez Jaramillo



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Una saga del monte      Juan Manuel Roca ==============================

      (Nota del editor: en la Feria del Libro de Bogot fue presentada la
      novela 1851, folletn de cabo roto, del escritor colombiano Octavio
      Escobar Giraldo, que aborda la colonizacin del occidente colombiano
      desde una ptica narrativa antes que meramente historicista. El poeta
      Juan Manuel Roca le dedica al libro la siguiente resea, en la que
      identifica a Escobar Giraldo como autor de la novela que le da un
      segundo aire al tema).

La epopeya de la colonizacin antioquea, con sus miserias y grandezas, ha
sido muchas veces contada desde el mbito de la historia, de la sociologa
o la economa, una y ms veces. As que el que desee rastrearla para
volverla materia literaria, quiralo o no se encontrar con un acervo de
datos, de debates, de discusiones y puntos de vista cuya cantera, como las
vetas de oro del pasado minero del pas, pueden apabullar al narrador y
volverlo subsidiario de esa casi unvoca manera de ver la realidad pasada
que es la que impone el historicismo.

El exceso de materia prima que entrega esa epopeya, que alguien recordaba,
para bien y para mal, como de la misma estirpe de la de los bandeirantes de
Brasil, podra volverse, antes que un soplo para la creacin literaria, un
verdadero lastre. En manos de alguien que guardara excesiva servidumbre a
la historia, bien podra asediarlo la novela de tesis o la novela que de
manera discutida y discutible se ha dado en llamar histrica.

Sealo esta posible talanquera, pero hay otros precipicios que resultan
difciles de sortear a la hora de emprender una obra ambiciosa como esta.
Uno de ellos es el costumbrismo. Otro es la repeticin de usos y maneras
del lenguaje que, no obstante haberse cerrado de manera lcida con don
Toms Carrasquilla, pervivi en algunas novelas de Manuel Meja Vallejo y
en algunos seguidores de una literatura regional hecha para la teja y la
lgrima, para la nostalgia y una mirada pasadista que pensaba que por
fortuna se murieron los abuelos. No tanto porque estos abuelos fueran un
legado de un pretrito aferrado a camndulas y visiones agiotistas a la
vez, como porque con su extincin supuestamente se relajaron las
costumbres, segn lo anunciaban los versos maniqueos de un poeta de la
montaa celebrado con el absurdo epteto de poeta de la raza.

Pareca pues, entre tanto, que el camino a la novela de la colonizacin
antioquea estaba de entrada viciado. Pero as como Guimaraes Rosa no hace
costumbrismo cuando habla del sertao brasilero, o Rulfo no hace folclorismo
cuando traza las costumbres y el habla popular mexicana desde unas
estructuras y una visin moderna y expresionista, el tema esperaba en
Colombia quien lo llevara ms all de los linderos anacrnicos de la novela
verncula, quien le diera un segundo aire.

Creo que ese alguien es Octavio Escobar Giraldo y que la novela es 1851,
folletn de cabo roto.

El pas conoce muy bien esa gesta antioquea del siglo XIX que, arrancando
desde las laderas y las tierras poco benignas de la regin, oblig a los
insatisfechos, a los aventureros a los que les hormigueaban los pies, a
iniciar la colonizacin del occidente colombiano en Antioquia, en Caldas y
en lo que hoy son Risaralda, el Quindo, el norte del Tolima y el norte del
Valle del Cauca.

Visto de nuevo ese hecho de tan gran trascendencia para el pas, de la mano
de uno de los ms notables narradores colombianos, se agradece que no haya
querido hacerlo de manera privativamente historicista.

No es una novela histrica, aunque siembre sus races en esa lonja, en esa
parcela de nuestra historia. No es una novela costumbrista, aunque se haya
volcado de manera tan rigurosa en el conocimiento de la cultura del
desarraigo y en sus costumbres. No es una novela poltica aunque rastree
tantos hechos de violencia, tantas confrontaciones ocurridas entre colonos
y terratenientes que aprovecharon la llamada ley de vagancia cuando no el
despojo forzado de tierras, en algo que es an nuestro gran problema
insoluble: la tenencia de ellas. Desde esos tiempos, hasta estos das del
paramilitarismo, el pas, casi sin darse cuenta o sin querer hacerlo, ha
ido comprobando que se ha hecho una contrarreforma agraria sin que haya
existido antes una reforma.

Sortea muchas tentaciones esta novela. El paisajismo excesivo o el regodeo
en exteriores, pues cuando describe esas montaas despeacabras o ciertos
parajes idlicos, lo hace por la necesidad de ubicacin del hombre en una
geografa, y no como un simple escenario exotista.

La novela trata del ao de penurias, dolores y amores dolorosos de Juan
Escobar, uno de tantos olfateadores de oro de la Antioquia profunda que
hace el trnsito de Medelln a Salamina en busca, dira Barbajacob, de
mejores aires. Todo es ajeno para Juan: la tierra, la mujer que ama y que
vive con su primo Jos Alonso Escobar, y hasta ajeno es su propio destino.
Juan Escobar es el prototipo del transterrado, del que merodea inclusive en
s mismo. Y es una suerte de tringulo de amor y soledades lo que comparte
con Serafina Jaramillo y con su primo.

Resultan, con el teln de fondo de una gesta, personajes de carnadura
humana, crebles y descritos de manera un tanto elusiva, a travs de un
gran virtuosismo en los dilogos.

As ocurre con Pablo Arango, una mezcla de lo que despus se llamara
pjaro y que hoy se llama sicario, un mercenario a merced de un gran seor
de destinos y caminos, Elas Gonzlez, enemigo rastrero de los colonos.

Las pequeas y grandes historias que germinan en medio de la gran historia,
la mirada atenta a una legin de seres sin herldica, sus amores y sus
fobias, tienen bajo la mirada amorosa pero no pocas veces prfida del
narrador, un soporte, una suerte de distanciamiento, en ciertos ramalazos
de humor en medio de su controlado lirismo.

Escrita a la manera de un folletn, por entregas mensuales, la novela de
Octavio Escobar Giraldo nos atrapa, esta vez sin entregas. En cada uno de
los meses resuenan voces y guios literarios que van desde Cervantes y
Cordobs Moure hasta Gregorio Gutirrez Gonzlez, un poeta sado-mazorquista
que nos endilg sus largos versos sobre el maz, y que ac recupera el
novelista de manera ejemplar. Escobar Giraldo se sirve, a manera de
epgrafe en cada captulo del folletn, de algunas imgenes tomadas de la
celebrada Memoria cientfica sobre el cultivo del maz en los climas
clidos del Estado de Antioquia por uno de los miembros de la Escuela de
Ciencias i Artes i dedicado a la misma Escuela. Un ttulo que logr que en
los colegios fuera ms difcil aprenderse el kilomtrico y andariego ttulo
que todo el resto del virgiliano escrito de don Gregorio.

No se afilia tampoco esta novela a un trasunto puramente poltico. Aunque
hay espigadas y bien calibradas observaciones desde ese mbito. Juan
Escobar, por ejemplo, es alguien que si fuera un hombre ms reflexivo se
preguntara por qu un pas tan joven pertenece a unos cuantos ricos de
siempre, pero no acostumbra tales pensamientos, afirma el creador del
personaje, con lo cual, por vas de la negacin de lo poltico lo pone de
relieve en un sesgo malicioso e inteligente.

La botnica, las plantas que acompaan el viaje de los arrieros y de los
colonos. La arquitectura, ese reino de la guadua que fue todo: ducto y
viga, pared, canoa para el agua. La comida, una bronca comida hecha para
hombres sin reposo, para jornaleros sin tregua. Los juegos, como el tute al
que se jugaban caballos y mulas e imposibles. Los 33 lances con machete en
la contienda. El mapa minero de mister Parsons. Los artilugios de todo
realengo. Unos trozos de panela que por momentos resultaban tan apreciables
como el oro, esa suerte de vellocino tras el que van los hombres
enfebrecidos.

Por el oro, por la lucha en pos de las minas, se abandonaba todo. Ese oro
que segn las palabras de Escobar devino en alhajas para los polticos, los
militares y los terratenientes, un oro que serva lo mismo para hacer
copones y custodias que cinturones de castidad. Como teln de fondo,
siempre, los pasos lentos y tercos de la arriera. Es como si los arrieros
hubieran llegado a pensar que no hay patria ms deseable que la lejana.
Todo esto es visto por Octavio Escobar Giraldo desde una larga y rigurosa
investigacin de tiempos y usos del lenguaje.

El pasado clerical, la fe del carbonero o la doble moral cristiana asisten
muchas de las pginas de esta novela. Es un retrato colectivo de una suerte
de naturaleza dividida. Esa naturaleza hondamente humana que pecaba en un
espaol procaz, como el de Sara la boquisucia, pero que reciba la
absolucin del cura en un sacralizado latn de sacrista.

Creo que 1851, folletn de cabo roto es una narracin en la que el lenguaje
tambin es un gran protagonista, por su mesura y ductilidad, porque es un
lenguaje bien habitado.

Se trata de una novela de la que se hablar no solamente como de la ms
lograda de las obras hasta ahora escritas por Octavio Escobar Giraldo,
sino, muy seguramente, como uno de los nuevos y escasos hitos de la actual
narrativa colombiana.

** Juan Manuel Roca
   Escritor, poeta, crtico de arte y periodista colombiano (Medelln,
   1946). Coordina, desde finales de los 80, uno de los talleres de poesa
   que ofrece la Casa de Poesa Silva (http://www.casadepoesiasilva.com).
   En 1997 la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co) le otorg
   el ttulo honoris causa en literatura. Ha obtenido el Premio Eduardo
   Cote Lamus de Poesa y el Universidad de Antioquia en el mismo gnero y
   en cuento, as como el Premio Simn Bolvar de Periodismo. Dirige el
   peridico cultural La sangrada escritura. Ha publicado libros en
   colaboracin de artistas plsticos como Augusto Rendn, Antonio Samudio,
   Fabin Rendn, Jos Antonio Surez, Daro Villegas y Patricia Durn; los
   poemarios Memoria del agua (1973), Luna de ciegos (1975), Los ladrones
   nocturnos (1977), Seal de cuervos (1979), Fabulario real (1980),
   Antologa potica (1983), Pas secreto (1987), Ciudadano de la noche
   (1989), Luna de ciegos antologa (1990), Pavana con el diablo (1990),
   Prosa reunida (1993) y Lugar de apariciones (2000); los ensayos sobre
   poesa Los cinco entierros de Pessoa (2001), Arenga del que suea (2002)
   y Cartografa memoria (2003), y la novela Esa maldita costumbre de morir
   (2003). Recibi el Premio Nacional de Poesa 2004, del Ministerio de
   Cultura de Colombia, y el Premio de Poesa del Mundo Latino Vctor
   Sandoval (2007), de la ciudad de Aguascalientes (Mxico). Durante diez
   aos dirigi el Magazn Dominical del diario El Espectador
   (http://www.elespectador.com).



=== El texto como exorcismo      Miguel Correa Mujica =====================

      (Nota del editor: recientemente fue presentada en Nueva York la
      tercera edicin de Al Norte del infierno, la primera novela del
      escritor cubano Miguel Correa Mujica, que aparece esta vez bajo el
      sello de la Editorial Artimaa
      [http://www.artimana.net/main/art_libros.html], de la ciudad
      estadounidense. El texto que presentamos a continuacin es la
      presentacin de la novela, preparada por su autor.

En la antologa 17 narradoras latinoamericanas, la argentina Cecilia Abzats
expone en un breve prlogo o comentario que precede su cuento La siesta,
lo siguiente: El primer libro que se escribe suele ser una historia que
uno tiene atravesada en la garganta: ponerla en palabras funciona como un
exorcismo (19). Confieso que no habra podido encontrar mejores palabras
para referirme al libro que esta noche presentamos en la librera McNally
Robinson de Nueva York, mi querido Al Norte del infierno. Y aunque la
mxima de Abzats es de por s sumamente abarcadora, me he adentrado en ella
por otros rumbos que sta me ha sugerido: en efecto, el primer libro que
escribimos es usualmente un exorcismo, un dolor que uno tiene clavado en el
pecho, una especie de trabazn que no nos deja respirar. Esa condicin de
texto-nudo es la que hace salir el libro con la fuerza de un bocado
atragantado en las vas areas, para evitar as, tal vez, la muerte por
asfixia.

Y esa gestin inevitable sacarnos ese nudo del interior tenemos que
realizarla con toda la rapidez que una situacin de peligro conlleva. La
urgencia con que el texto demanda salir a la luz hace que ste no siga, por
lo general, las pautas que siguen los textos reposadamente concebidos (la
inmensa mayora de ellos), ni los que resultan de esmeradas investigaciones
bibliogrficas, ni siquiera las que siguen ciertos textos mesinicos. Ese
primer libro que llevamos dentro no puede esperar tanto. Su existencia
viene tocada por el apremio, por la violencia, por la inmediatez: o me lo
saco del gaznate o perezco.

Al Norte del infierno naci bajo esas condiciones agnicas. Su texto se me
haba atorado no slo en la garganta sino en toda mi alma. Lo senta como
un molesto padecimiento, como si se tratara de un proyectil que desde haca
tiempo llevaba alojado en los sesos y que ahora buscaba, por s solo, salir
a la superficie a travs de la piel. Sacarlo de m se convirti en mi mayor
prioridad, sin tiempo que perder y sin detenerme a pensar en cmo lo hara.

Pero arrancarnos un texto que vive en nuestro interior como un organismo
vivo e independiente es un proceso de exorcismo que tiene sus propias
reglas. En primer lugar, la urgencia que el texto exige ni siquiera deja un
espacio para echar un vistazo a las pautas literarias que rigurosamente
establecen las pocas y la tradicin, ni para analizar los estilos en boga
para configurarlo, ni nos permite remitirnos a las diatribas, valores,
pareceres o maneras que consciente o inconscientemente nos impone desde
alguna parte el canon o sea, sin siquiera prestar mucha atencin a la
literatura misma. Escrib Al Norte del infierno sin poderme acercar o
considerar el mundo literario que transcurra a mi alrededor, sin tenerlo
en cuenta, sin saber si eran stas las formas que la narrativa exiga de
los escritores de mi poca.

Escrib la primera y nica versin del libro en unos 8 meses, todo en 1982.
El manuscrito apenas s tuvo una revisin sintctica. Desde mi salida de
Cuba a travs del xodo del Mariel en 1980, los personajes formaban enormes
algarabas y tumultos en mi mente, insoportables estrpitos, alborotos
inenarrables, verdaderos motines de seres que al parecer slo queran decir
su verdad y estallar, como si sus vidas dependieran del mero hecho de la
enunciacin de sus gritos. A veces, el estruendo de las voces era tal que
ya no poda hacerme el desentendido; entonces me hacan levantar en medio
de la noche invernal y a las tres de la madrugada tena yo que escribir lo
que ellos iban a dictarme. Como autor yo slo reciba alivio cuando
terminaba de plasmar por escrito el mensaje de los ms agresivos. Slo
despus me permitan dormir un poco, pero yo saba que muchos de ellos
permanecan de pie en aquella cola metafsica hasta que les llegara su
turno para hablar o sea, para reventar. Cuando terminaba de escuchar,
recoger y escribir la exposicin de una de aquellas voces, sta pareca
calmarse. Sus gritos continuaban pero ahora desde la pgina mecanografiada,
no ya desde mi interior. Entonces comprend que el nudo era una especie de
hinchazn que yo deba evacuar con cierta regularidad para aliviar as la
enorme presin craneana acumulada o de lo contrario, el dolor acabara
conmigo.

Y as sali este libro, a deshoras, en medio de grandes desvelos, sin
pretensiones de ningn tipo y sin la menor expectativa, obedeciendo
nicamente el agnico clamor de unas voces que se haban adueado de m y
que exigan su materializacin, su salida de mi cabeza y su relocalizacin
fsica aunque fuera en lo textual. De no haber cumplido con las demandas de
las voces, de seguro que hubiera enloquecido. Cuando transcrib el ltimo
clamor, sent un vaco en mi interior que me pareci igualmente aterrador:
volv a ser el joven de 23 o 24 aos que por entonces era, con todas las
angustias que mi condicin de refugiado cubano implicaba.

Con el paso del tiempo y una vez publicado este texto endocrino, me ha
ocurrido con Al Norte del infierno lo que le ocurra a Alejo Carpentier con
su cue-Yamba-: me ha dado por huir de mi texto, por lo que apenas lo
releo. Carpentier rechazaba su texto primigenio porque, segn l, ste le
pareca inmaduro. No me parecen razones vlidas las suyas. El texto slo se
hace inmaduro a nuestros ojos, porque estamos conscientes de nuestra
evolucin fsica e intelectual. Pero el texto permanece congelado en el
tiempo, almacenando dentro de s los cdigos de nuestra identidad en el
momento de la creacin. Las razones de mi rechazo son otras: el libro me
hace recordar un doloroso captulo de mi vida que no quisiera volver a
padecer. Aunque apenas releo las vietas que integran Al Norte del
infierno, estoy feliz de que exista tal y como es, tal y como me lo
dictaron sus personajes, los ms autnticos de cuantos han invadido mi
mente. Por lo que agradezco a mi editor Carlos Zequeira, de la Editorial
Artimaa, el haber reeditado el libro, volumen del que no me avergenzo
sino que sencillamente observo desde cierta distancia.

Hace algn tiempo, un amigo poeta me hizo ver algo extrao en Al Norte del
infierno: los personajes estn en el aire, me dijo, no tienen un espacio
adonde asirse, no tienen una plataforma que los recoja, no hay un setting
demarcado o descrito donde ocurra la accin argumental. En efecto, los
personajes de esta obra estn en el aire. Tras analizar la observacin de
mi amigo he llegado a la conclusin de que tiene toda la razn: el libro no
se detiene en la formacin de un espacio literario donde los personajes
puedan existir. Pero no lo tienen porque los personajes no lo necesitan,
porque ellos no son sino gritos, voces, willies, nimas que revolotean en
el viento estival, en la ingravidez, en el estupor de una poca malsana,
acaso desde un Ms All inaprensible. Este es un libro donde el espacio
literario lo edifica el lector (no el narrador) a partir de los discursos
que emiten, desde la textualidad, las voces.

A pesar de que este texto no ha seguido los parmetros considerados
prestigiosos o cannicos, Al Norte del infierno ha hecho una verdadera
carrera triunfal. Me pregunto cmo ha sido posible esa maravilla. Y he
llegado a la conclusin de que la respuesta est en que la literatura no es
una disciplina fcilmente encasillable, ni que funciona de un modo nico,
sino que prioriza, por sobre todas las cosas, su primordial objetivo que es
el echar un poco de luz, aqu y all, sobre el hombre y su tragedia. Por
ello es que, a mi juicio, Al Norte del infierno ha cosechado triunfos que
sobrepasan incluso mis propias expectativas: porque su razn de ser ha sido
exponer la furia, la miseria, la desesperanza y el annimo martirio de unas
vctimas con quienes una poca y unas circunstancias se ensaaron en sus
individualidades. Para nada cuentan aqu las frmulas literarias, ni los
modismos, ni siquiera el autor. Si para los estructuralistas slo importa
lo textual, ste es su libro ideal.

Gran parte de la crtica que se ha acercado a este libro mo y desde hace
tiempo ya tambin de ustedes considera que uno de sus valores del mismo es
su apabullante actualidad. Al Norte del infierno no es un libro de tesis,
ni de protesta, ni siquiera de reflexiones: es un libro donde sus
personajes-voces slo quieren que alguien los escuche. La actualidad del
libro se debe a la postracin del contexto histrico y sociopoltico que
gener a las vctimas aqu tratadas: la tirana castrista que desde la
segunda mitad del siglo XX asola a mi pas, ese hermoso archipilago baado
por las clidas aguas de la corriente del Golfo y por la enceguecedora luz
tropical pero dominado tambin por la miseria, el estalinismo y la
estupidez.

Ojal que el libro perdiera toda la actualidad que desde siempre le ha
caracterizado. Ojal que dentro de poco los acontecimientos que narra sean
algo del pasado. Y que el libro pierda toda su vigencia. Le pido a Dios que
as sea. Porque pertenezco al grupo de los que consideran que la literatura
no es ms importante que el hombre.

Muchas gracias.



Bibliografa

 - Rivera Izcoa, Carmen, ed. 17 narradoras latinoamericanas. Puerto Rico:
   Huracn, 1998.

** Miguel Correa Mujica
   correamcorrea@yahoo.com
   Escritor cubano (1957). Reside en Nueva York desde 1980. Profesor
   asociado en la City University of New York. En 2002 se doctor en
   literatura espaola e hispanoamericana con una tesis sobre Reinaldo
   Arenas. Ha publicado las novelas Al norte del infierno (1984) y
   Fragmentos del discurso humano (2000). Publica crtica literaria en
   diversas revistas hispanoamericanas.



=== Madres y huachos en La burla del tiempo de Mauricio Electorat =========
=== Francisca Prez de Arce ===============================================

En la novela de Mauricio Electorat La burla del tiempo, se presenta el
conflicto de un hombre que debe afrontar, desde el exilio, la muerte de su
madre y el afrontamiento con el hombre que lo delat provocando su exilio.
El proceso que vive el protagonista se ve directamente influido tanto por
la presencia de su madre en la constitucin de su propia identidad, como
por el hecho de asumirse como un huacho, y la superacin del conflicto
psquico en el que se encuentra consiste en identificarse con su agresor,
en cuanto ambos son huachos.

En su libro Madres y huachos, la antroploga Sonia Montecino establece que
Chile se ha constituido sobre la base de un mestizaje racial y cultural,
que ha trado como consecuencia un predominio de la figura de la madre como
base del constructo social y el huacho, sus hijos, como identidad adquirida
por lo masculino. En este sentido, la madre de Pablo Riutort se muestra
como un personaje complejo, representa el quiebre, la trasgresin de la
tradicin (hace gimnasia desnuda, y no le importa aparecer sin ropa frente
a individuos poderosos, como el empresario que negocia con su marido), pero
a la vez tiene el poder y la autoridad para permitirse ser conciliadora,
mediadora entre los miembros de la familia, simpatizante del PC, pero
catlica y autoridad frente a su marido (su propio marido le entrega una
cuota de poder al engaarla con una prostituta). La madre de Pablo Riutort
se presenta como un personaje potente, fundamental en la psiquis de su
hijo, y de ah la necesidad de su continua presencia a lo largo de la
novela a travs de sus cartas. Se presenta como una madre muy sana, no
castradora, que asume su sexualidad sin tapujos ni vergenzas, incluso
mostrndose como un cuerpo deseable y poderoso hacia todo el mundo. Esta
misma estrategia de detentar poder es la que utilizan las mujeres
subversivas de la novela, Roco y Soledad Fortea, quienes se relacionan con
los hombres que conforman el partido de resistencia a travs de su cuerpo,
de crear el deseo en el otro y estimularlo, pero no satisfacerlo ms que
con un solo hombre (no satisfacerlo las colocara en la posicin de
inactivas sexualmente). Incluso Roco se vale de este mismo mecanismo de
poder para zafarse de la presin de Aguilera, el sopln que le pide
delatar a sus compaeros de izquierda.

Este poder que se instala en la sexualidad femenina es explicada por
Montecino con el verso de Gabriela Mistral bendito sea mi vientre en que
mi raza muere, Una raza que muere toda vez que la mujer se niega a parir,
gesto de inversin de imagen salvfica de Mara... pero a la vez estrategia
que coloca a la mujer en un sitial sacro (Montecino, 57, 58). El cuerpo de
la mujer tiene de por s el poder de dar la vida... y de no darla. Esta
cuota de poder es equivalente a la de matar o no matar que podra haber
tenido un militar en poca de dictadura.

En cuanto a los personajes masculinos de la novela, es interesante
comprobar que ambos jvenes encomendados a la tarea de delatar a los
compaeros marxistas son, de hecho, huachos de padre, e hijos de mujeres
que deben avocarse a tareas de servidumbre y prostitucin, en cada caso, lo
que las sita en una categora de madre gensica, reproductiva y no
afectiva (Montecino, 56). El rencor que nace en estos dos personajes no se
basa en ideologas polticas, sino en su propia condicin social: El
bastardo buscar su legitimidad en lo heroico la cofrada de los huachos
que luego se troca en bandidaje, en protesta social o en violencia contra
lo femenino pugnando por superar su estadio de hijo, asumindose como
macho  (Montecino, 56), que se contrapone a la de los niitos bien que
conforman la resistencia universitaria, que tienen madre y padre, incluso
se valen de su trabajo en la Secretara Nacional de la Juventud, y no de
sus mritos acadmicos (que los tienen) para sacar a sus madres de la vida
que llevan, porque es desde ah donde pueden hacer que el que no naci
huacho se transforme en huacho, y el mtodo que utilizan para esto es el
envo al exilio, el alejamiento del individuo de la patria (patria, de la
voz latina que significa padre) enhuachndolos, obligndolos a vivir en
esta condicin mientras dure en el gobierno el poder que los ampara.

La escena de la violacin de Nelson y Aguilera ilustra lo que segn
Montecino fue un fuerte mvil de las mujeres que reclamaban su patria
usurpada por el marxismo durante la UP: La recriminacin de la poca
hombra expresada en el plano de la sexualidad, que puede leerse como la
percepcin extrema que las mujeres tienen de los hombres. El arrasamiento
vital de la patria se debe a que los hombres no se comportan como tales,
permitiendo la violacin de otros (o) (Montecino, 110). En este sentido, y
si nos adscribimos a la teora de que Chile conforma en su esencia una
matria ms que una patria, hecho asumido incluso por la masculinidad
hegemnica de la poca, los propios militares: Y Kakariekas, que su
carcter tena la mujer chilena, y el comandante, que se lo iba a decir a
l, si en este pas mandaban las mujeres, oiga (...), si este gobierno se
haba llenado de seoras que mandaban lo mismo o ms que un general
(Electorat, 309), entonces se explica el hecho de que el teniente Espina
haya debido vestirse de mujer para someter a los jvenes a torturas y
vejmenes, todos ellos afectndolos en su sexualidad, poniendo en juego su
virilidad homosexualizndolos. Decidora resulta la imagen de ambos
torturados unidos por el ano a travs de un palo. Durante esta poca aquel
que traicionaba a la derecha traicionaba a la patria, este hecho era
consecuencia de falta de hombra y era denunciado por las mujeres, que
era quienes en verdad mandaban el pas.

De este modo se articula el universo planteado por Electorat, que sin duda
refleja una realidad vivida hace treinta aos. La madre contina
posicionndose como plataforma social, y el hijo todava es un huacho, que
con el tiempo deviene en machista. En este sentido el mecanismo a travs
del cual el protagonista, Pablo Riutort resuelve su conflicto psquico, que
no es otro que haber perdido su patria, es el de afrontar a su delator
para conocer el motivo de su rencor, y al descubrir que ste se basa en su
propia condicin de huacho se produce una suerte de identificacin mutua en
este hecho. Al final, ambos son huachos, han pasado veinte aos y ninguno
est mejor que el otro, la madre y la esposa han desaparecido de su vida y
ellos hoy, son ms huachos que nunca. Bajo este panorama comn, el rencor
da paso a la compasin, tanto del otro como de s mismo.



Bibliografa

  Electorat, Mauricio. La burla del tiempo. Bogot: Seix Barral, 2004.

  Montecino, Sonia. Madres y huachos. Alegoras del mestizaje chileno.
   Santiago: Sudamericana, 1991.

** Francisca Prez de Arce
   franciscaperezdearce@gmail.com
   Investigadora chilena (1981). Licenciada en Letras de la Pontificia
   Universidad Catlica de Chile (http://www.puc.cl), y actual alumna del
   Magster en Estudios de Gnero de la Universidad de Chile. Ha trabajado
   en el mundo editorial y cultural. Su produccin literaria permanece
   indita.



=== Un nombre literario      Dixon Moya ===================================

En mi trabajo cotidiano, debo atender diversos trmites de ciudadanos
nicaragenses y varias veces he tropezado con un nombre que al comienzo
pens coincidencia, hasta convertirse en grata constatacin. Algunos de mis
usuarios responden al nombre de Jorge Isaacs, igual que el autor
colombiano, creador de una figura inmortal, la protagonista de Mara, la
gran novela del siglo XIX. Un rpido escrutinio en Internet, permite
asegurar que la casualidad / causalidad se repite por toda Amrica Latina.

Mara fue uno de los primeros xitos editoriales de un autor
latinoamericano, publicada inicialmente en 1867; curiosamente un siglo
despus surge Cien aos de soledad (1967), la obra cumbre de Gabriel Garca
Mrquez. El romance de Efran y Mara, transcurrido en la hacienda El
Paraso, en el Valle del Cauca, ha sido libro de cabecera de varias
generaciones de latinoamericanos, quienes hemos vertido ros de lgrimas,
contribuyendo a acrecentar las reservas de agua del planeta. Mara ha sido
llevada varias veces al cine y la televisin. De hecho, inspir la primera
pelcula colombiana, filmada en 1927, en blanco y negro, muda, pero rodada
en el Valle del Cauca; cincuenta aos ms tarde y en la misma hacienda El
Paraso, se filmara la versin de 1972 con Taryn Power en el papel de
Mara, nico rol de importancia para la bella hija de Tyrone Power; el
galn mexicano Fernando Allende encarn al sufrido Efran. En 1991, el
director colombiano Lisandro Duque realiza una elogiada miniserie de
televisin, con guin de Garca Mrquez.

Jorge Isaacs naci en Cali en 1837; aparte de escritor fue periodista,
diplomtico, explorador cientfico. Alcanza a conocer el xito como
novelista gracias a las numerosas ediciones continentales de Mara, aunque
l se consideraba esencialmente poeta. Su filiacin poltica cambi de
conservadora a liberal; he pasado de las tinieblas a la luz, manifest.
En uno de sus innumerables viajes como inspector de trabajos de caminos de
herradura, contrajo una enfermedad que se lo llev a los 58 aos, cuando
planeaba escribir una novela histrica que, segn l, sera su obra cumbre.
Hay un dato curioso: Isaacs fue uno de los pioneros en la exploracin
energtica en Colombia, tanto de petrleo como de carbn, encontrando
yacimientos carbonferos en los desiertos de Aracataca, es decir, en las
proximidades donde nacera Garca Mrquez en 1927 (noventa aos ms tarde).
Los cordones umbilicales de la creacin son inescrutables.

No resulta extrao que con el nombre y apellido del autor colombiano,
muchos padres en Amrica Latina hayan bautizado a sus hijos. A uno de mis
usuarios, Jorge Isaacs, quien coincidencialmente viajaba a Cali, le
recomend visitar El Paraso, la antigua hacienda, escenario mtico de la
novela, actual museo dedicado al escritor colombiano. Espero que haya
seguido mi consejo. A los 140 aos de publicada Mara y 170 del cumpleaos
de Isaacs, resulta grato comprobar el sublime homenaje de un lector al
bautizar a su hijo con el nombre de su escritor favorito. El caso de Jorge
Isaacs no es el nico. En Colombia abunda el apelativo Rubn Daro, siendo
responsable un extraordinario poeta nicaragense. Otro buen ejemplo de los
bautizos literarios.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== Jos Toms Angola: Sin freno concebido      Carmen Cristina Wolf ======

Nuevamente la editorial Actum sorprende con un poemario, Sin freno
concebido, de Jos Toms Angola. Puede ser que el personaje de sus pginas
sienta que ha perdido la sindresis y se lance en carrera hacia su propia
sombra amenazante, pero el teclado de la computadora no se vio apresurado
por el autor, porque este es un libro muy bien pensado y de medida exacta.

De primer momento, los versos producen un desasosiego creciente, una
tristeza de barranco. El que lleva la voz es a veces un automvil, a veces
el chofer o un pasajero, siempre embalado hacia quin sabe cul destino,
exasperado y solo, sin entender por qu est en medio de la va y de la
vida. Es como un personaje de teatro haciendo un monlogo:

      As soy,
      antena
      nunca radio,
      as soy,
      velocmetro
      nunca motor.
      Desvaro
      en un paisaje de egostas,
      Y apenas una seal de trnsito
      para tantos ciegos manejando.

Este poemario profundiza en la psicologa del ser humano sumergido en la
ms absoluta desolacin. Pero en medio de la carrera de las pginas, nos
encontramos con esa vocacin de plenitud que suele acompaar la existencia:

      Te vers sola
      entre cclopes de concreto.
      te vers sola
      mas no debes temer.
      No dudes que yo,
      vestido de silencio y estrechando tu mano,
      paseo a tu lado.
      No dudes que te acompao
      como sigiloso lazarillo.
      (...)
      Llegars entre aves
      y otoos
      (...)
      No hay tristeza que dure ante el exorcismo.

Aun en la ms sombra noche del alma, un atisbo de luz aguarda al final de
las horas: es la esperanza de volver a ver la alfombra vegetal del parque
sobre nuestras maanas, un regresar vadeando nimbos y huracanes para
salvar al hombre del olvido donde soy prisionero. As expresa Jos Toms
la nostalgia de la felicidad perdida. Es el drama del abandono y la soledad
sin ventanales. Alguien se ha ido, igase bien, una persona en quien
habamos depositado nuestros anhelos, sueos y sonrisas. Y nos quedamos
vacos. Porque no cuidamos de reservar algo de amor para nosotros, lo dimos
todo. Mal negocio, seores, mal rollo, como dicen en Espaa. No se puede
andar por ah entregando el cuero y los huesos en pedazos, sin guardar al
menos un poco de corazn para quererse uno a s mismo.

Estos son unos versos de lobo solitario, como hay tantas personas en el
mundo, en bsqueda del amor y del sosiego. Muy bien concebidos segn suele
ser la escritura del autor de El pasajero de la fragata y El molino (obras
de teatro publicadas por Pailla Libros Editores & Libreros de Sevilla).
Jos Toms Angola es poeta, director teatral y periodista nacido en Caracas
en 1967. En 1996 gan una mencin en la Bienal Nacional Miguel Ramn
Utrera por su libro Una vaca en Nueva York. Recientemente recibi el
Premio del Concurso Anual de Cuentos de El Nacional. Actualmente es
presidente del Crculo de Escritores de Venezuela.

** Carmen Cristina Wolf
   literaturayvida@yahoo.com
   Poeta, narradora y ensayista venezolana (Caracas). Es abogada graduada
   en la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) y
   ha participado en talleres en el Centro de Estudios Latinoamericanos
   Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). Ha realizado
   estudios de retrica contempornea y dicta talleres de ontologa del
   lenguaje y teora de la argumentacin. Es secretaria de Comunicaciones
   Institucionales del Crculo de Escritores de Venezuela. Su obra aparece
   reseada en Antologa de poetas venezolanos, de la Universidad de Los
   Andes (ULA, http://www.ula.ve; 2002), Quines escriben en Venezuela, del
   Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gob.ve; 2004);
   El hilo de la voz, de Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin (2004);
   Antologa potica, del Crculo de Escritores de Venezuela (2005); La
   Bitblioteca (http://www.analitica.com/Bitblio/home), de Venezuela
   Analtica (http://www.analitica.com); y Antologa de versos de poetisas
   venezolanas (2006). Ha publicado Canto al hombre (1997), llevado al
   teatro y traducido al francs, Canto al amor divino (1998), Escribe un
   poema para m (2001), Prisin abierta (2002); Retorno a la vida (ensayo,
   2005); Ensayos publicados en revistas y peridicos (1990-2005), Atavos
   (2006) y La llama incesante (aforismos, 2006). Colabora con diarios y
   revistas venezolanas y extranjeras. Gan el premio del concurso de
   cuentos La Librera Meditica (2004). Mantiene una bitcora personal en
   http://literaturayvida.blogsome.com.



=== A propsito de ciertos comentarios sobre la obra de J. L. Borges ======
=== Miguel de Loyola ======================================================

A menudo se oye hablar de Borges en crculos literarios, a menudo he ledo
artculos referidos a l. A diario es citado Borges a propsito de
cualquier cosa en revistas literarias, pero la verdad que en contadas
ocasiones he ledo algo que vaya un centmetro ms all de la cosa general
con que se suele hablar hoy por hoy de todo, sin tener el debido
conocimiento, o por lo menos alguna astilla de esa sabidura que se
desprende de una lectura atenta e interesada en plantearse donde estn las
fortalezas de este genio de la literatura llamado Jorge Luis Borges.

En estos comentarios generales slo se repite una vaguedad tras otra, una
seguidilla de lugares comunes que no acotan en lo ms mnimo el universo
borgiano. Son muy pocos los que se detienen a analizar un detalle concreto
de alguna de sus obras, dejando as al lector tan ignorante como al
principio. Aunque, desde luego, deslumbrado ante las alusiones altisonantes
del articulista.

El problema se explica por sobre todo, porque la obra literaria de Jorge
Luis Borges no es de interpretacin ni de lectura fcil, y se requiere de
una dosis importante de esa llamada competencia literaria para entrar en
su laberinto. Un cuento de Borges no se lee como un cuento de un autor
convencional, sujeto al canon tradicional del gnero. En los cuentos de
Borges el lector tiene que trabajar, poner de su parte, porque suele
perderse, y en muchos prrafos necesita volver atrs para reinformarse de
lo que all se cuenta. Trabajo que lectores ni crticos de nuestro tiempo
se dan, y por eso sus comentarios no pasan ms all del nivel del
comentlogo que raya en la pedantera.

Los cuentos de Borges se adentran siempre por caminos llenos de curvas y
cuestas abismantes, buscando la novedad, buscando de algn modo cuestionar,
remecer los paradigmas que perviven en el imaginario del lector. Las
historias de Borges no tienen principio ni fin, en el sentido que
habitualmente le damos a una historia. Tampoco trasuntan metafsica, en el
sentido literal del trmino. Avanzan siempre hacia lo fantstico, pero sin
caer en ese gnero propiamente tal, desconcertando al lector con un
desarrollo escabrosamente racional, fro, metlico, rigurosamente
elaborado, adquiriendo as un carcter literario que ningn otro escritor
de su tiempo ni de su lengua alcanza todava. Por eso ms de alguien ha
dicho que Borges es el escritor ms literario de todos los tiempos. Aunque
explicar lo que literario significa, bien podra extraviarnos en un
ensayo de mil pginas sin la seguridad de definir el trmino.

Aqu, tendramos que conformarnos con decir que literario es todo texto
que se construye bajo el convencimiento de que es una mentira deliberada,
recreada por una mente capaz de ordenarla para provocar al lector. Todo ha
sido previamente seleccionado con un propsito, con un fin. Tal vez por eso
que al lector corriente le cuesta leerlo, y de hecho no lo lee, y tienen
que pasar algunos aos para empezar a comprender, y ms que eso, a
disfrutar la literatura de Borges.

El uso del idioma en sus obras es medido, comprimido, sin aspavientos
lingsticos tendientes a deslumbrar al lector con adjetivos artificiosos.
Es un castellano que contiene la influencia inequvoca del uso de otras
lenguas ms precisas y ms breves que la nuestra. Es una prosa que
sintetiza, donde cada palabra alcanza un sentido matemtico, por eso si el
lector no est atento, se pierde, porque una palabra de Borges contiene la
informacin que antecede a la que vendr, y sobre la cual el texto no
volver otra vez en el futuro. Leer a Borges es lo que llaman hoy, en
computacin, defragmentar, descomprimir para luego recomponer un hecho
puntual.

El cuento Emma Zunz podra servirnos de plataforma para concretizar lo
que hasta aqu estoy tratando de decir. Se trata de una historia que se va
descomprimiendo palabra tras palabra para llegar a un final que reordena el
cuento tal y como si nos lo hubiesen contado de manera lineal. El narrador
va entregando en pequeas gotas lo que sabe, abriendo as ncleos
narrativos que resumen la vida entera de Emma con una economa de lenguaje
impresionante, creando a su vez una atmsfera cargada de misterio e
incertidumbre. Una historia que parece desinformada (al principio no
entendemos mucho), pero que informa todava mejor que si la informacin la
entregara completa. Y si bien despus de una vez conocido el plan de Emma
ste puede resultar macabro, dada su complejidad y su orden meticulosamente
premeditado, al final termina por liberar ese deseo de venganza que ha
generado en el lector, convirtindose la consumacin del crimen en un
triunfo de la moral, por sobre el pecado.

Es indudable que la configuracin del cuento es magnfica, y que tal vez
sea este uno de los grandes cuentos de El Aleph (1949), donde se advierte
que cada palabra, cada idea, ha sido escogida y ordenada por el autor. Es
decir, existe un orden racional previo a escribir la historia que Borges
descompone en un puzzle para que lo vuelva a armar el lector con su propia
imaginacin. Desde luego, este trabajo de ordenar y reordenar es el que no
puede hacer un lector sin competencia literaria, y es posible que abandone
su lectura bajo el convencimiento de no haber entendido el cuento, sin
comprender que por all est la pillera, la jugarreta, el gran ludo
maestro de Jorge Luis Borges.

** Miguel de Loyola
   deloyola@hotmail.com
   Escritor chileno (San Javier, regin del Maule). Realiz estudios
   universitarios en la Pontificia Universidad Catlica de Chile, donde se
   titul de profesor de estado con mencin en castellano en 1981, y obtuvo
   en 1994 el grado de magister en letras con mencin en literatura. En esa
   misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978
   y 1981. Particip en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y
   Alfonso Caldern, y ms adelante en el de Jos Donoso. En 1981 obtuvo un
   primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La
   Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el da
   (edicin del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es
   secretario de redaccin de la revista literaria Proa y miembro del
   Crculo de Crticos de Arte de Chile. Tambin es editor de Ensayo y
   Crtica Literaria de Letrasdechile.cl.



=== La zonificacin en el ejercicio de la funcin sexual ==================
=== Cruz Yayes Barco ======================================================

Al igual que en el ftbol, en el ejercicio de la funcin sexual tenemos que
establecer la zonificacin: una Zona de Seguridad, Zona de Creacin y una
Zona de Definicin.

La Zona de Seguridad comprende la eliminacin de ansiedades, miedos, culpas
y odios. Tenemos que vivir la sexualidad desde una plenitud de amor,
confianza, respeto y comunicacin con la pareja. Siempre es conveniente
dentro de esta zona el buen uso de los preservativos y aun ms si se trata
de una relacin con una extraa. Se debe cuidar aun con la propia pareja de
los embarazos no deseados. Asegurarse para nuestra propia salud sexual y de
la pareja que la relacin sea de mutuo acuerdo. Desplegar toda la accin en
la preparacin de la pareja. Si somos hombres o mujeres no olvidarnos del
enfoque de gnero.

La Zona de Creatividad representa, para la pareja y para s mismo, jugar a
las estimulaciones (dar y recibir) teniendo en cuenta el lado fuerte y el
dbil, las zonas ergenas, las preferencias, los cambios y combinaciones de
posiciones. Dejarse llevar por el lenguaje gestual y actitudinal de la
pareja y hacer lo mismo al pasar de activo a pasivo durante el desarrollo
del juego en su momento creativo. Hacer uso cuanto sea necesario y cuantas
veces sea necesario del lenguaje verbal. Comunicacin es poder para el
triunfo y para superar fracasos.

La Zona de Definicin exige el no abandono del baln, tiene que ponerse en
funcionamiento la fase de ataque y defensa para hacer efectivo el gol, que
en este caso es el orgasmo de la pareja y el nuestro. Puede que sea el de
ella primero y despus el nuestro, simultneo o primero el nuestro, siempre
y cuando podamos centrar, hacer toques cortos y nunca asumir la conduccin
que nos pueda poner fuera de juego por posicin adelantada. De all que
debemos integrar a la pareja desde el comienzo en el bloque y hacer con
ella un escalonamiento.

Durante todo el desenvolvimiento de la funcin sexual, debemos hacer la
pausa, los cambios de juegos, salir por el lado dbil, insistir sobre el
estado de agresividad-amorosa, acariciante. Mantener un adecuado grado de
concentracin, siempre con la disponibilidad de dar y recibir
estimulaciones. Tenemos que superar la actitud machista y romper con el
ciclo de la ignorancia sexual.

Operamos a travs de la convivencia estable y fiel de la pareja los
mecanismos de seguridad, ya que el no tener una opcin de paso nos hace
establecer con la pareja una verdadera llave a favor de los goles efectivos
del orgasmo como indicador de salud, bienestar y felicidad.

En el ejercicio de la funcin sexual no vale el ataque tres contra uno ni
dos contra uno, aunque s el de zona-marcacin uno contra uno y saber que
la ciencia y la tecnologa, con ingredientes de valores morales, ayudan a
superar y mejorar el sistema de juego.

** Cruz Yayes Barco
   yayesoci@hotmail.com
   Escritor, filsofo y sexlogo venezolano (San Fernando de Apure, 1952).
   Reside en San Cristbal (Tchira). Locutor y productor de programas de
   radio, eventos y otras actividades enfocadas en la difusin de la salud
   sexual y la prevencin del sida. Licenciado en filosofa por la
   Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve, 1976) con un mster
   en ciencias mencin Orientacin de la Conducta, por el Centro de
   Investigaciones Psiquitricas, Psicolgicas y Sexolgicas de Venezuela
   (1988) y un certificado de planeacin pastoral por el Instituto
   Teolgico Pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM,
   http://www.celam.org) y la Secretara Permanente del Episcopado
   Venezolano (SPEV, 1988). Trabaja como planificador y orientador para la
   Universidad Nacional Experimental del Tchira (Unet,
   http://www.unet.edu.ve).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Rubn Bonifaz Nuo y Aguascalientes      Marco Antonio Campos =========

      Rubn Bonifaz Nuo (Crdoba, Veracruz, Mxico; 1923) es ensayista y
      poeta. Licenciado en derecho, obtuvo la maestra y el doctorado en
      letras clsicas en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
      http://www.unam.mx). Es autor de los libros de poesa La muerte del
      ngel, Los demonios y los das, El manto y la corona, Fuego de
      pobres, El ala del tigre y La flama en el espejo, entre otros. Entre
      otros cargos, ha sido director de la Direccin General de
      Publicaciones; creador de los centros de Lingstica Hispnica de
      Traductores de Lenguas Clsicas y de Estudios Mayas; director de la
      coleccin Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana;
      director del Seminario de Estudios para la Descolonizacin de Mxico;
      miembro de la Junta de Gobierno de la Unam y presidente de la
      Sociedad Alfonsina; ha obtenido, entre otras distinciones, la de
      doctor honoris causa en 1985 por la Unam y en 1992 por la Universidad
      Veracruzana (UV, http://www.uv.mx); el Premio Internacional Alfonso
      Reyes 1984; el Premio Jorge Cuesta 1985; el Premio Iberoamericano de
      Poesa Ramn Lpez Velarde 2000; el Premio Francisco Javier Clavijero
      2004 y la Medalla Rosario Castellanos 2005. Obtuvo el Premio de
      Poesa del Mundo Latino Vctor Sandoval, junto con el poeta
      colombiano Juan Manuel Roca. Ambos lo recibirn en el mes de octubre
      en Aguascalientes.

      Esta entrevista fue proporcionada por el Centro de Investigacin y
      Estudios Literarios de Aguascalientes Fraguas.

Primero que nada quisiera decir que estoy muy agradecido con
Aguascalientes, porque yo estaba lleno de dudas sobre mis posibilidades
literarias, y en esa ciudad se empearon en demostrarme que yo era buen
escritor.

En 1945, cuando tena 21 aos, concurs en los Juegos Florales que se
organizaban ao con ao en abril en la ciudad de Aguascalientes
coincidiendo con la Feria de San Marcos. Ese ao gan el cuarto premio, un
accsit al primer tema, y fue el motivo que me llev a esa ciudad. Sac el
primer premio Antonio Esparza, poeta poblano, excelente versificador, quien
despus public un solo libro. Gan el segundo Jess Reyes Ruiz, que era
muy buen poeta, fuerte en escribir poesa cvica, y el tercero fue para
Miguel lvarez Acosta, poeta muy bueno, quien slo publicara tambin
despus un bello libro (Nave de rosas antiguas) en Cuadernos Americanos.
Con Reyes Ruiz y lvarez Acosta hice una inmediata gran amistad. Gan los
Juegos Florales de Aguascalientes en 1946, 1947, 1950 y 1958.

Accin ritual de las reinas de los Juegos Florales era, despus de entregar
los premios a los poetas triunfadores, darles a besar su mano.

La reina de la feria en 1946 era una joven llamada Alma Tiscareo y en 1950
otra llamada Hayde Romero. Eran bellezas deslumbrantes.

En aquel 1945 conoc a grandes maestros que me orientaron toda la vida. Me
fue importantsimo Agustn Yez, quien escribi una pgina definitiva para
m en su revista Occidente, en el nmero de septiembre-octubre de ese ao.
En ella describe el largo viaje en ferrocarril a San Luis Potos, luego en
coche a Aguascalientes, y los das que permanecimos en esta ciudad.
Recordaba, por ejemplo, cmo me paseaba solo por las calles y jardines
solitarios y pareca hablar conmigo mismo; que tomaba y tomaba notas en un
cuaderno, pero lo que ms le impresion fue cuando sub al proscenio del
teatro a decir mis versos, y el contraste que haba entre mi forma de decir
versos con la de los otros poetas, excelentes declamadores, el cual
contraste era maysculo. Con afectuosa generosidad que entonces yo pens
que era justicia deca, lo recuerdo de memoria, que en el momento en que yo
recitaba le pareca estar frente a un iluminado en momentos de liberacin,
ajeno a toda circunstancia; que ms que un hombre de carne y hueso pareca
un fantasma inmvil, que dejaba el espacio a la pura poesa, y sta cobraba
fuerzas mgicas, vibraciones y resonancias de misterio. Yez me hara
asimismo muchos aos ms tarde el honor de contestarme el discurso cuando
entr en la Academia Mexicana de la Lengua.

Conoc tambin (form parte del jurado) a Gabriel Mndez Plancarte, quien
en una hora me dio una esplndida leccin de todo lo que es posible saber
sobre cmo escribir un soneto. En mi vanidad, en mi torpeza, le pregunt en
el hotel Pars, donde nos hospedbamos jurados y premiados durante una
semana, por qu razn le daban el primer premio a Antonio Esparza, si slo
mand tres sonetos, y a m, que mand diez, me otorgaban el cuarto. Porque
los sonetos de Esparza estn bien hechos, me contest. Mndez Plancarte me
explic, entre otras cosas, que en los versos de los sonetos de Esparza no
haba asonancias internas, ni versos terminados en agudas, ni eran
asonantes las rimas de tercetos y cuartetos. Tan bien aprend la leccin,
que al ao siguiente, 1946, mand a los Juegos Florales tres poemas, en
sonetos la mayor parte. Por mis tres poemas me dieron los tres primeros
premios, pero como era excesivo, el segundo y el tercero los agruparon en
el segundo, y el tercer premio se lo dieron a lvarez Acosta. En esa
ocasin tuve el supremo deleite de besar dos veces la mano de Alma
Tiscareo, que me impuso los dos premios: la Flor de Oro del primero, y una
placa de oro y plata por el segundo.

Uno de esos das de abril de 1945 lleg a sentarse Antonio Castro Leal a
una mesa del caf o restorn del Hotel Pars. Estaban Agustn Yez,
Gabriel Mndez Plancarte, Carlos Pellicer, los poetas premiados, Fanny
Anita y su discpula Oralia Domnguez, de quien por cierto estuve
enamorado sin que ella lo supiera. Alguien empez a leer uno de mis poemas
de La muerte del ngel, el poema que me posibilit el accsit a los
premios. Castro Leal se fij en una estrofa, la cual mereci su elogio.
Pellicer me dijo: Muchachito, usted ha recibido un elogio de Antonio
Castro Leal; gurdelo en su corazn. Y lo he guardado tanto, que en este
momento, 62 aos despus, se lo estoy diciendo. En aquellos aos de los
cuarenta los jurados eran muy distinguidos. Nada ms piense lo que era ser
premiado por Carlos Pellicer, Antonio Castro Leal, Xavier Villaurrutia,
Jos Gorostiza, Jaime Torres Bodet, Julio Jimnez Rueda o Agustn Yez.

Aguascalientes era una ciudad preciosa. En aquel 1945 las caminatas las
haca solo porque en ese tiempo yo no tena amigos all, ni nadie me
conoca. Mi camino era del Hotel Pars, situado en Plaza de Armas,
siguiendo la calle, que me dice usted que se llama Venustiano Carranza, y
que llevaba al Jardn de San Marcos. An recuerdo las gigantescas pilastras
de piedra rosada y el jardn que entonces no s ahora estaba sembrado en
su mayora de rosales. En el jardn me pasaba las horas.

En das de la feria haba corridas de toros, peleas de gallos, espectculos
de palenque y todo tipo de juegos de apuestas. Una vez, con Agustn Yez,
estbamos viendo una pelea de gallos, y se acercaron unas nias religiosas.
Le pregunt a Yez, pretendiendo ser bromista: Y tambin ellas van a
pelear?, y l muy serio me contest: No, vienen a pedir dinero para su
convento.

En abril se llenaba de puestos el exterior del Jardn de San Marcos. En ese
tiempo los homosexuales no se lucan como ahora. A un lado del jardn haba
dos puestos de enchiladas manejados por jotos y las gentes decan con
curiosidad: Vamos a verlos.

En 1946 el ambiente me fue ms familiar. Ya tena buenos amigos, como el
famoso tipgrafo y grabador Francisco Daz de Len, y los poetas Jess
Reyes Ruiz, Miguel lvarez Acosta y Pedro Caffarel Peralta. Mis amigos
poetas ganaban todos los concursos, y cuando participaba yo, se conformaban
a veces con los segundos premios. Caminaba con ellos y saludbamos a todo
mundo. Pude, en la calle, estrechar la mano de grandes toreros como Alfonso
Ramrez, el Calesero, y Rafael Rodrguez, el Cicln de Aguascalientes. En
mis idas a esa ciudad slo asist a dos corridas de toros: en una actu
Luis Procuna y en la otra Rafael Rodrguez.

Me pregunta si advert con los aos cambios fsicos en la ciudad? Recuerdo
uno fundamental: en 1945, la catedral tena una sola torre; al ao
siguiente la segunda estaba construida a la mitad y en 1950 ya estaba
terminada. Pero el Jardn de San Marcos sigui siendo, hasta 1958 cuando
gan mis ltimos juegos florales, el jardn maravilloso de siempre, y el
barrio de El Encino el lugar donde paseaba con los amigos, especialmente
con Francisco Daz de Len. Don Francisco era tan conocido en
Aguascalientes, lugar de su nacimiento, que los mariachis cantaban
canciones en su nombre. Recuerdo una cuarteta: Por el barrio de El Encino
/ va don Pancho Daz de Len, / entonando sus canciones / y tocando su
acorden. Daz de Len, como grabador, gan el Premio Nacional de Artes;
me hizo la distincin de disear tipogrficamente aos despus la primera
edicin de El manto y la corona. En la ciudad, entre los organizadores de
los Juegos Florales, conoc tambin a otro gran seor. Se llamaba Alejandro
Topete del Valle, quien cre el escudo de Aguascalientes, gracias a que
gan el concurso convocado con esa finalidad. No s si fue en 1946.

Recuerdo tambin como algo muy emocionante los domingos en Plaza de Armas
cuando los muchachos y las muchachas caminaban en sentido contrario, muy
despacio, alrededor de la plaza.

Como ya dije volv a ganar en 1947 y 1950. Luego, en 1958, cuando se
cumplieron los 25 aos de esos Juegos Florales, convocaron a un concurso
especial en el cual entraran los poetas laureados en tales aos;
particip, por cierto, y lo gan, con un poema de El manto y la corona.
Eran tan bien dotados los premios de los Juegos Florales (no slo en
Aguascalientes) que yo viv algunos aos gracias a lo que en ellos ganaba.
En ese tiempo era un dineral. Por decirle, en 1946, cuando me dieron los
dos primeros premios gan 2.500 pesos. Al enterarse mi padre de eso, se
asombr, porque nunca en su vida vio 2.500 pesos juntos. l era
telegrafista y su sueldo deba ser de 150 pesos mensuales; con eso debi
mantener a toda la familia. En 1950 gan en Aguascalientes 2.000 pesos.

Era yo invenciblemente tmido. Me tortura y me avergenza recordarlo. Alma
Tiscareo, la reina de 1946, trabajaba no s si exista an en un lugar
llamado La Casa de Vidrio. Ella me cit en su trabajo, y de puro miedo, no
fui. En una ocasin en 1950 Hayde Romero iba caminando sola por una de las
calles de Aguascalientes, y yo empec a seguirla, ella camin ms
lentamente, tal vez para que yo la alcanzara. No me atrev a hacerlo. La
segu hasta su casa. En esa edad sufra ya indeciblemente por las mujeres.

Desde 1958 no he vuelto a Aguascalientes. Sin embargo puedo decirle otra
vez abiertamente que si soy poeta se lo debo a esa ciudad. Si no me
hubieran premiado, si Yez no hubiera escrito esa pgina que me toc el
alma, me hubiera dedicado a otra cosa, quiz a ser abogado, para lo que
estudi. Tuve una juventud desdichada pero Aguascalientes fue la felicidad
de esa juventud.

** Marco Antonio Campos
   Poeta, narrador, ensayista y traductor mexicano (Mxico, D.F., 1949). Ha
   publicado los libros de poesa Muertos y disfraces (1974), Una sea en
   la sepultura (1978), Monlogos (1985), La ceniza en la frente (1979),
   Los adioses del forastero (1996) y Viernes en Jerusaln (2005). Ha
   traducido libros de Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Andr Gide,
   Antonin Artaud, Roger Munier, Emile Nelligan, Gaston Miron, Gatien
   Lapointe, Umberto Saba, Vincenzo Cardarelli, Giuseppe Ungaretti,
   Salvatore Quasimodo, Georg Trakl, Reiner Kunze, Carlos Drummond de
   Andrade. Ha obtenido los premios mexicanos Xavier Villaurrutia (1992) y
   Nezahualcyotl (2005), y en Espaa el Premio Casa de Amrica (2005) por
   su libro Viernes en Jerusaln. En 2004 se le distingui con la Medalla
   Presidencial Centenario de Pablo Neruda otorgada por el gobierno de
   Chile.



=== Jorge Marchant Lazcano ================================================
=== Nuestras novelas son una promesa de mejor vida ========================
=== Lilian Fernndez Hall =================================================

LFH: Jorge, acabas de obtener el Premio Altazor en la categora Narrativa
por tu novela Sangre como la ma (Alfaguara, 2006). Qu significado tiene
este Premio para ti?

JML: El Premio Altazor me llega en un momento muy especial de mi vida como
escritor.

En 1977 apareci la edicin argentina de mi novela La Beatriz Ovalle, lo
que significa que estoy cumpliendo 30 aos de trabajo literario, levemente
interrumpido en algn momento por mi desempeo en televisin. Pero la
literatura siempre estuvo presente como el objetivo final de mi vida. El
hecho de que los propios escritores nacionales premien al autor y a la
novela ms relevante del ao anterior, le da a este galardn un significado
extra. Hay sin duda un reconocimiento que me era necesario porque, en
muchos momentos de mi carrera, me he sentido infravalorado: tengo la
sensacin, compartida con algunos crticos, de que mi obra no se ha
valorado suficientemente, no por falta de calidad, sino por alguna razn
meditica ajena, entre las cuales podra caber, precisamente, mi trabajo en
el area dramtica de Televisin Nacional. En los aos 80 no me perdonaban
que escribiera teleseries. Hoy, felizmente, muchos talentosos escritores
jvenes pueden trabajar en ese espacio que yo les abr, sin culpa ni
castigo alguno.

Tu novela aborda el tema de la homosexualidad. Qu piensas acerca de las
etiquetas en la literatura? Existe una literatura gay? Ser homosexual
y escribir una novela gay le da otra dimensin al tema?

Sin duda que mi visin como escritor homosexual le da otra dimensin a la
historia que estoy contando. E. M. Forster no habra escrito Maurice si no
hubiese tenido determinados sentimientos, ni de no haber amado hombres, ni
Mishima habra escrito Confesiones de una mscara, ni James Baldwin habra
escrito El cuarto de Giovanni, ni Alan Hollinghurst habra escrito La lnea
de la belleza, todas obras comprometidas con la condicin humana de sus
autores. Es cierto tambin que otros escritores se han enmascarado detrs
de textos como El retrato de Dorian Gray o de El lugar sin lmites, e
incluso A la bsqueda del tiempo perdido. En la primera mitad del siglo XX,
los escritores homosexuales debieron abrirse camino con un rtulo secreto.
Vivieron en medio de la represin y la oscuridad (incluso, muchos de ellos,
como Somerset Maugham, tras lo sucedido con Oscar Wilde, vivieron aterrados
de que sus nombres fueran asociados con la homosexualidad. Somerset Maugham
jams escribi sobre este tema). Autores de la magnitud de Gide, de Thomas
Mann, de Cocteau, de Yourcenar, constituyen la primera avanzada de lo que
ms tarde se conocera como cultura gay, una literatura creada sobre el
doble juego de la culpa y la justificacin. Con sus talentos son capaces de
crear redes de alusiones. Oscurecen el significado de sus textos cuando les
parece adecuado para escapar de la censura.

De acuerdo a esto, por cierto existe una literatura gay aunque la mayora
de las obras antes mencionadas escapan por completo de esa definicin y
entran en la categora de gran literatura a secas. Existe tambin el riesgo
de confundir los terrenos e involucrar dentro de los mismos mrgenes a unos
textos comerciales semi-pornogrficos (o decididamente pornogrficos) que
se comercializan en Europa y los Estados Unidos para lectores interesados
en la diversin, por lo que hay que tener mucho cuidado en este aspecto.
Las nuevas novelas que se estn escribiendo al respecto, oscilan entre el
goce de las libertades adquiridas y la constante reivindicacin. Esta nueva
literatura que, por mi parte, comparto con un David Leavitt o un Fernando
Vallejo, ya no necesita burlar al oficialismo pero hereda la permanente
necesidad de afirmar una identidad. Leo estas palabras de Susan Sontag en
su recin publicado diario y me identifico plenamente con ellas: Mi deseo
de escribir est relacionado con mi homosexualidad. Necesito la identidad
como un arma, para enfrentarla al arma con la que la sociedad me amenaza.

Es ms difcil que sea aceptada una novela con temtica gay en Amrica
Latina que en Estados Unidos o en Europa?

S, yo creo que es ms difcil que en Amrica Latina se acepten estas
obras que en Europa o los Estados Unidos, a pesar de la diversidad de voces
que ha surgido en nuestro continente a partir de mediados del siglo XX.
Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, Lezama Lima, Virgilio Piera en Cuba,
Manuel Puig en la Argentina, Luis Zapata en Mxico, Fernando Vallejo en
Colombia, Pedro Lemebel en Chile, e innumerables voces ricas, variadas,
imaginativas, rompedoras de esquemas y lenguajes. Pero frente a esta
exhuberancia idiomtica y temtica, se opone la omnipresencia de la Iglesia
Catlica de Latinoamrica y su red de influencias que abarca diversos
mbitos del quehacer cultural. Eso hace que nuestras voces disminuyan
cuando no se logra que desaparezcan del todo. Felizmente, sospecho que en
los pases ms progresistas de Amrica Latina lase Argentina, Uruguay,
Brasil, Chile, hay una notoria liberacin de las costumbres que ayudar a
una mejor difusin del arte en general. El fin de las dictaduras, leyes de
divorcio (al fin en Chile!), conformacin de movimientos homosexuales
exigiendo igualdad ante la sociedad, la revolucin de la juventud por mejor
educacin, el rechazo al armamentismo, a los militares y a las fuerzas
policiales, son seales intermitentes de luz verde.

Cuando se habla de una novela con tema gay quizs muchos piensen que la
sexualidad estar en primer plano, pero sa no es mi impresin con tu
novela. Qu piensas t al respecto?

Esto tiene algo que ver con lo que te responda a una de las preguntas
anteriores. Muchas veces la literatura gay se confunde con textos
semi-pornogrficos (ojo, no tengo nada contra la pornografa pero no en
literatura) de fuerte genitalidad y excesos de actos sexuales. Por otra
parte, los escritores anglosajones de mi generacin o ms jvenes, suelen
enfatizar tambin la sexualidad especialmente homoertica, tal vez porque
han estado desde mucho antes expuestos a la liberacin de las costumbres.
Ahora, respecto a mi novela es cierto lo que t sealas e incluso Camilo
Marks, el crtico de El Mercurio, la compara con la pelcula de Douglas
Sirk, Written on the Wind, en relacin al sentimentalismo desbocado de sus
incidentes, ligado a un extrao tono represivo que sera tambin tnica de
mi novela. Yo creo que tiene toda la razn. Desde los primeros borradores
me plante una obra en cierta forma contenida, que no se desbordara por los
costados. Los personajes del pasado estn por cierto despojados de grandes
pasiones, aunque tal vez no habra estado mal que los hombres jvenes del
presente hubiesen exteriorizado ms sus sentimientos. De cualquier forma,
el intenso momento en que James Dean tiene sexo oral con uno de mis
protagonistas en un cine de la calle 42 en el New York de los aos 50,
quizs desmienta todo lo antes dicho.

Como homosexual en los aos 50 y 60, se estaba condenado a una
marginalidad, a una no-existencia o una existencia en el margen, en algunos
espacios, si no aprobados, por lo menos tolerados. Sucede lo mismo hoy en
da?

Sin duda las cosas han cambiado. Te voy a contar de mi experiencia. Yo
crec educndome en un colegio catlico tradicional chileno en los aos 50
y 60, con sacerdotes que le daban vuelta la espalda a la realidad (jams,
por ejemplo, se nos habl de la Revolucin Cubana que estaba sucediendo por
esos aos) y se pretenda en cambio convertirnos en lderes cristianos,
en lo posible con vocacin de santidad. En la mayora de los casos
fallaron. En ese mundo cerrado y machista, la sexualidad no tena ninguna
cabida. Muchsimo menos la diferencia. En mi adolescencia, fui
constantemente molestado por un profesor de gimnasia por mi incapacidad
para hacer determinados ejercicios y el sujeto me bautiz como la dama de
las Camelias (qu nombre tan rebuscado!). Yo utilic esa ancdota en un
cuento que se public posteriormente en ingls en una antologa de ficcin
gay latinoamericana. El cuento se llam Matar a la dama de las Camelias.
En consecuencia, viv toda mi adolescencia con mi sexualidad totalmente
encubierta, sin posibilidad alguna de enfrentar a mis padres, ni a mis
maestros, bloqueado por el miedo. El terror a ser descubiertos en tu
condicin sexual nos converta en seres introvertidos, melanclicos,
vulnerables, buscando desesperadamente una sea de identidad que ms tarde
descubriramos a travs del cine y la literatura, y mucho despus, en
contacto con personas similares a uno. Hoy en da, si a un muchacho lo
molestara de esa forma un estpido profesor de gimnasia, lo denunciara a
las autoridades.

En cuanto a la situacin de los homosexuales y la prevencin del sida,
cmo es la situacin en Chile en este momento?

La situacin de los homosexuales en la sociedad chilena ha cambiado en
alguna forma, especialmente gracias a cierta movilidad social de
organizaciones gay, pero esto a una escala muy limitada. Tan limitada como
la voz de algunos pocos escritores como Lemebel, Simonetti o yo mismo. En
rigor, la homofobia est presente en la mayor parte de las actividades
nacionales. Una encuesta realizada por la Universidad de Chile en 2006
arroja que el 50% de los habitantes de la ciudad de Santiago estima que
los mdicos deberan investigar ms las causas de la homosexualidad para
evitar que stos sigan naciendo. El 43% se mostr favorable a la idea de
que a los homosexuales no debera permitrseles ser profesores de colegios.
Alarmante! No? Los pocos homosexuales que dan la cara, suelen ser figuras
de la televisin relacionadas con la farndula, sin opiniones serias, los
cuales entran en el juego meditico permitiendo que los dems se sigan
riendo de ellos mismos. Existe algo ms grave aun. La homofobia que
presentan los propios homosexuales, especialmente aquellos provenientes de
la clase media y alta, quienes desvalorizan a las locas y a los
travestis, por considerarlos indignos, seres inferiores a ellos mismos. En
general, creo que la prensa no tiene para nada las cosas claras, y el
calificativo de maricn suele ser usado como sinnimo de traidor o
sospechoso. En cuanto a la prevencin del sida, tema que, a mi juicio,
escapa por completo de la pregunta, por cuanto ya sabemos que este es un
problema de salud pblica en general, no existe en Chile ninguna campaa de
prevencin seria y sostenida. Cada tantos aos aparece alguna campaa,
inconsistente y deslavada, y como si esto fuera poco, boicoteada
sistemticamente por la Iglesia Catlica, la cual prohbe su difusin en
los canales de televisin catlicos.

La llegada de las medicinas que frenan el virus ha producido una cierta
conformidad en la conciencia colectiva. El sida ya no es una enfermedad
mortal, queremos creer. Sin embargo, aunque ms lentamente, la gente muere
igual, y son cada vez ms los portadores del virus, sobre todo en el tercer
mundo. Qu se debe hacer para sacudir la conciencia de la sociedad, para
que el tema del VIH vuelva a tener protagonismo en las conciencias tanto de
los gobernantes como en las de la gente comn?

Remitirse a las espantosas estadsticas. Si las autoridades mdicas y
gubernamentales de todo el mundo y los seres humanos en general no nos
movilizamos, en los prximos 14 aos 45 millones de personas van a morir,
ms que las vctimas de Hitler y de Stalin juntos, tal como lo sealan en
los Estados Unidos. En estos momentos, una vctima se infecta cada 8
segundos y tres millones morirn este ao en el mundo. A 25 aos de la
deteccin del sida, frica es un continente marcado por la orfandad y el
dolor. Son 25 aos marcados por la negligencia. Nadie fue tan inmoral como
los moralizadores religiosos de distintas tendencias, quienes vean al sida
como una especie de revancha de la naturaleza (en un comienzo, el castigo
de Dios contra los homosexuales). En pases como Chile, se sigue ligando
necesariamente al sida con la homosexualidad, como me ha sucedido a mi en
relacin con Sangre como la ma. Aunque vindolo de otra forma, no deja de
ser interesante que mi novela permita esta discusin extraliteraria.

Tienen los escritores una responsabilidad especial en este punto? T has
dicho que un escritor gay tiene la obligacin moral de tocar temas como el
sida y la discriminacin. Sigues pensando lo mismo?

Yo no puedo hablar por todos los escritores, ni siquiera por los
escritores gay. Slo hablo a partir de mi trabajo narrativo. Tal vez me
propas al hablar de una responsabilidad moral en general. Estoy muy
satisfecho con el texto de Sangre como la ma y creo que, al margen de sus
cualidades literarias, ha realizado un importante aporte especialmente en
Chile respecto a la situacin del sida, especialmente como una catstrofe
del ser humano de nuestro tiempo. Una catstrofe tan espantosa como el
Holocausto. Por eso, en alguna ocasin dije que el sida era como el
holocausto de los homosexuales, por cuanto ellos haban sido las primeras
vctimas. Por otra parte, la enfermedad engrandeci a quienes la padecieron
y a quienes estaban cerca de un enfermo. Haba hay que ser muy valiente
para enfrentar este sufrimiento, este aislamiento, esta vergenza, tal como
lo hacen sentir los dems.

T hablas de la cada de la cultura gay durante los aos 80, a raz de la
tragedia del sida. En qu consista esa cultura? Est realmente
extinguida?

La aparicin del sida a comienzos de los aos 80 signific la abrupta
interrupcin de un modo de vida, especialmente en los Estados Unidos y en
Europa, que solemos llamar cultura gay. Como no soy historiador, me
remito a la voz del joven narrador del siglo XXI de Sangre como la ma.
Daniel dice fuimos la primera generacin de homosexuales libres. Creamos
como nica opcin un gueto en algunas grandes ciudades norteamericanas,
donde no slo desarrollamos nuestra aventura sexual, sino tambin un
posible radicalismo poltico y cultural. O a la alarmante advertencia que
hizo Allen Ginsberg en 1972 y que tambin reproduzco de la novela: Si hay
demasiada tensin neurtica por el desmadre, la ruptura, y aun por la
liberacin gay, esto hace que todo sea excesivamente tenso, y la ligereza
del amor se pierde. Lo cual quiere decir que, tarde o temprano, el
movimiento de liberacin gay tendr que aceptar las limitaciones del sexo.
Las voces ms conservadoras en los Estados Unidos hablan del fin de aquella
supuesta cultura gay, y su asimilacin por el sistema. El matrimonio
entre parejas gay sera una consecuencia de esa asimilacin, lo que suena
como un triunfo o como una amenaza. No conocemos las consecuencias de esta
nueva vida planteada en el mundo civilizado. Porque ac, en esta otra parte
del mundo, en el tercer mundo, todo sigue prcticamente igual. Ac,
discoteques ms o discoteques menos, saunas ms o saunas menos, todo sigue
en el mismo estado salvaje o inocente, anterior al sida.

T hablas de la hipocresa y de la doble moral de la Iglesia en trminos
muy duros. Por qu la Iglesia sigue teniendo tanta influencia en Amrica
Latina, y en pases como Chile, al cual se lo seala como uno de los ms
progresistas de Amrica Latina?

Es algo, a mi juicio, inexplicable. Pero resulta irritante la forma como
la Iglesia Catlica est constantemente interfiriendo en la vida civil de
Chile. Si sale una ley de divorcio, de inmediato est la Iglesia Catlica
emitiendo juicios, o si el gobierno de Michelle Bachelet entrega la pldora
del da despus a las adolescentes, la Iglesia Catlica est censurando y
pidiendo explicaciones. Claro, la Iglesia Catlica hace pagar caro el apoyo
a los perseguidos durante la dictadura militar. Adems, en el mismo
conglomerado de gobierno est la voz discrepante de la Democracia Cristiana
que ms se parece a la voz de la derecha. Tal vez todo esto tenga que ver
con el alarmante poder de una derecha conservadora y tremendamente
reaccionaria. No debe olvidarse que en Chile, como en gran parte de
Latinoamrica, los grandes medios de comunicacin estn en manos de esa
derecha. Cualquier progresismo est perdido ante alianzas tan poderosas.

En un momento de tu novela, uno de los personajes, refirindose al VIH,
dice: Es extrao que, en cierta forma, haya sido una epidemia la que
aceler esta conciencia, confirindonos de paso una curiosa forma de
dignidad, que antes no tenamos (p. 128). A qu te refieres con sto? De
qu manera la enfermedad, aun indirectamente, puede otorgar dignidad?

La dignidad por el dolor. La enfermedad dignific a los homosexuales en el
dolor, porque tal como lo dijo Susan Sontag, la enfermedad es el lado
nocturno de la vida. En medio de la larga noche de los aos 80, ya no
ramos tan alegres, tan ligeros, tan irresponsables, tan infantiles
incluso. Ese es uno de los grandes objetivos que me plante al escribir
Sangre como la ma.

Para algunos de los personajes de tu novela, sobre todo los que viven en
Chile, la homosexualidad es todava algo sucio y pecaminoso. A pesar de ser
abiertamente homosexuales, se sienten fracasados, intiles, sucios (1).
Siguen, a lo largo de toda su vida, atormentndose por esta decisin y el
sentimiento de culpa los persigue. Cul es el origen de este sentimiento
de culpa tan fuerte?

Esa sensacin de suciedad, pecado y culpa la he querido plantear
precisamente en las primeras generaciones de homosexuales de mi novela. Ms
concretamente en los puntos de vista del reportero de la revista Ecran y de
Daniel Morn. Por otra parte, ambos son personajes relativamente
frustrados, con poco o ningn estudio, incapaces de establecer relaciones
afectivas, terriblemente solitarios. Pagarn muy caro por esta falta de
compromisos emocionales. Creo que ambos son consecuencia de una poca que
los marc en forma negativa. Si en mi infancia y adolescencia todo era
cerrado, imagnate lo que habra sido para esos hombres criados en los aos
40, en un pas completamente provinciano, con una Iglesia aun ms
conservadora.

Lamentablemente, creo que aun hoy, en muchos homosexuales, sigue existiendo
esa falta de compromisos emocionales, como si algo fallara dentro nuestro,
furamos incapaces de crecer, y nos dominara el egosmo. El sndrome de
Peter Pan, que puede ser muy estimulante porque parecemos no envejecer,
pero que nos convierte al mismo tiempo en eternos adolescentes.

T rescatas en tu novela (2) un paralelismo muy audaz: entre los gays y
los judos, y has mencionado la comparacin del Holocausto con los millones
de muertos a causa de la tragedia del sida. Qu opinas acerca de este
punto de vista? Se me ocurre que es muy controversial, has recibido
comentarios al respecto?

Sin duda como te lo comentaba antes es uno de los puntos ms
interesantes de mi novela. El sida fue, ha sido, sigue siendo, una
verdadera condena para el amor homosexual. Parejas destruidas, familias
quitndoles las pertenecias a quien sobrevive, ausencias en funerales
familiares. Por ello, si los escritores judos (y no judos como William
Styron en Sophies Choice) han denunciado el horror del Holocausto por ms
de 50 aos, tenemos un largo tiempo por delante para rendirle culto a
nuestros muertos a travs de la literatura. Es lo que ha hecho Alan
Hollinghurst con La lnea de la belleza, 25 aos despus del comienzo de la
tragedia. Me enorgullezco de colocarme en esa fila. Nuestras novelas son
una promesa de mejor vida. Nuestro propio Nunca ms. Lamentablemente, en
Chile prcticamente no he recibido comentarios al respecto. He sacado el
tema a colacin en entrevistas, pero la crtica no se ha hecho parte de
este punto.

Ms adelante te atreves a otra comparacin audaz: Santiago durante la
poca anterior al golpe militar, con Berln antes de Hitler (a propsito de
la pelcula Cabaret, que describe la Berln de antes de que Hitler dejara
la gran cagada (p. 246). Qu dices al respecto?

La comparacin entre el Santiago de comienzos de los aos 70 y el Berln
pre-Hitler, no la hago precisamente yo, sino una de las voces narrativas de
la novela, a partir de Cabaret, la pelcula de Bob Fosse basada en un
famoso musical norteamericano que a la vez se bas en una coleccin de
historias de Chistopher Isherwood. Es la voz del personaje ms oscuro y ms
reaccionario de la novela: Daniel Morn, quien es capaz de traicionar a su
to empresario cinematogrfico, y de haberse casado con una norteamericana
sin amarla. Las expectativas por ver Cabaret en Chile eran entonces
enormes. En el boicot por hacer caer al gobierno de Salvador Allende
participaron tambin las grandes compaas norteamericanas de cine, por lo
que en el Santiago de 1972 y 1973, apenas podan verse algunas pelculas
europeas y cintas de la Europa del Este. Todo el mundo hablaba de Cabaret,
de lo ms o menos inmoral que era, de las similitudes que podan o no
podan haber entre esa poca en Alemania y las postrimeras del gobierno de
la Unidad Popular. Para muchos, especialmente para los jvenes como yo, la
vida era un cabaret en esos aos de iniciacin. Para otros, incluidos mis
padres, la vida era una pesadilla. Una poca turbulenta, sin duda. La
Unidad Popular encabezada por el socialista Salvador Allende haba subido
al poder en medio de la sangre derramada por la derecha. Das antes de que
Allende fuera ratificado como Presidente de la Repblica, fue asesinado el
general Schneider, un militar fiel a la Constitucin. En definitiva, esta
comparacin intenta visualizar el caos que se viva en los meses previos al
golpe de Pinochet y como todo en la novela, est marcado por una pelcula
de Hollywood.

T pintas la poca previa al golpe como una poca en que se destap la
olla (p. 248), en que la libertad sexual permiti que el amor homosexual
aflorara en las calles, en los cines, en las fuentes de soda. Viviste t
esta poca? Vivas en Santiago entonces? Fue as?

Te hablar de mi experiencia en aquellos aos. Yo haba comenzado mi
educacin universitaria en la Escuela de Periodismo en Valparaso el ao
1969. El puntaje obtenido no me alcanz para entrar a la Universidad de
Chile en Santiago. Al ao siguiente mi padre militante democrata-cristiano
y primo hermano del presidente Frei Montalva logr trasladarme a Santiago.
De tal forma, estaba en el epicentro de la izquierda juvenil el ao 1970,
cuando Allende es elegido presidente de Chile. Yo vena de una educacin
religiosa y reaccionaria, de una familia en donde no se hablaba de
poltica, por lo que fcilmente me dieron vuelta en el ms amplio sentido
de la palabra, y me deslumbr con la briosidad de las ideas de esos
muchachos socialistas, comunistas, y casi silvestres. Fue en realidad una
poca maravillosa. Tuve la suerte de tener 21 aos cuando todo pareca
estar hecho para la juventud. Como an no ramos exquisitos ni
sofisticados, nos conformbamos con muy poco. Adems, todo aquello
coincidi histricamente con la poca ms liberal en las costumbres, a
nivel mundial. Santiago no se qued atrs. De esa forma, mi aprendizaje
poltico, cultural y sexual, comenz en el mejor momento. Claro que,
despus de septiembre de 1973, todo se vino estrepitosamente abajo.

Tu fascinacin por el cine la compartes con varios autores de tu
generacin, a qu se debe?

La fascinacin por el cine de muchos autores de mi generacin se debe a
que crecimos sin televisin. Nuestro primer acercamiento al mundo visual
fue a travs de la pantalla cinematogrfica. En mi caso particular, mi
padre era tambin un hombre a quien le atraa el cine, y en ms de una
ocasin me llev al cine en das laborales, a la salida del colegio.
Recuerdo perfectamente la tarde en que me llev al cine Metro a ver
Ben-Hur. Fue uno de los momentos ms emocionantes del fin de mi infancia.
La pelcula me aterr por la presencia de la madre y la hermana de Charlton
Heston convertidas en leprosas. Ahora que se le han descubierto otras
lecturas a esa pelcula y que Gore Vidal, uno de sus guionistas, dice
incluso que convers con Stephen Boyd para que le diera una connotacin gay
a su relacin amistosa con Charlton Heston, pienso que filmes como se
cumplieron tambin otras funciones en mi conciencia.

Cul es la relacin entre las pelculas del Hollywood de los 50 y los
60 y la sociedad chilena de entonces? Es que en ambas se viva una
fachada de lujo y bienestar, pero en el fondo todo era una gran mentira?
Estas pelculas, funcionan en tu novela como una evasin de la realidad, o
como un espejo donde observarse?

Las pelculas de Hollywood de los aos 50, principalmente, con sus
intensos melodramas o sus ligeras comedias, intentaban retratar la
prosperidad de los Estados Unidos despus de la Segunda Guerra Mundial, y
el llamado baby-boom que vendra con dicha prosperidad. Eran pelculas
tremendamente reaccionarias y llenas de censura. Hollywood estaba en medio
del maccarthismo y todo pretenda ser perfecto. Nunca un blanco se enamor
de una negra, los comunistas no existan ni en la imaginacin, como tampoco
los homosexuales, y los adlteros eran por lo general condenados. En mi
novela, durante su visita a Los Angeles, Daniel Morn se impacta ante la
publicidad que deca que los Estados Unidos es la nacin donde hay ms
casas, ms automviles, ms telfonos, ms confort que en ninguna otra
nacin en la Tierra. Desde su pequea mirada, l siente que aquel mundo es
exactamente igual al suyo. Que Chile no se diferencia mayormente de todo
aquello. Y claro, las pelculas hollywoodenses nos hacan creer que la
prosperidad de la clase media era tambin nuestra forma de vida. En cierta
forma, haba algo de verdad en todo aquello. En Santiago de Chile crecan
los barrios residenciales como aquel donde yo me cri, con hermosas casas
con jardn, educacin pagada, madres que se vestan como personajes de
pelculas, automvil a la puerta, y muchos, muchos nios jugando en las
calles. Nadie se enamoraba tampoco de ningn negro, porque sencillamente en
Chile no haba negros. Y por todo eso nos creamos los ingleses de
Latinoamrica. Claro que, al mismo tiempo, los pobres se moran de hambre y
tuvo que llegar la dcada del 60 para que comenzara a hacerse una reforma
agraria. Era un mundo plagado de contradicciones, en donde se viva por
completo de espaldas a la realidad. Pero al mismo tiempo, esas imgenes
cinematogrficas permitan algunas seas de identidad, aunque fueran
falsas, especialmente para los homosexuales. Al no tener a nadie con quien
compararse, de quien enamorarse, intentabas parecerte a James Dean o, ms
directamente, te enamorabas de l.

El tema de la hipocresa, que est muy presente en tu novela, tiene que
ver ms con nacionalidad o con clase social?

Con las dos cosas. Chile es un pas con una sociedad terriblemente
hipcrita, falsa. Se suele decir algo y se piensa lo contrario. Es parte de
nuestro carcter nacional. Y como es un pas muy clasista, donde ms se
nota esa hipocresa es en las relaciones de clases. Se suele decir que en
los tiempos que corren ya no se consideran las divisiones sociales, pero
eso en Chile es una mentira del porte de un buque.

Los saltos en el tiempo y en el espacio, la pluralidad de narradores, la
estructura de espejos de la novela, exigen un lector muy activo y alerta.
No temes que estos recursos dificulten la lectura?

Sin duda alguna. Fue algo que conversamos en su momento con la editora de
mi novela, e hicimos algunos pequeos cambios al respecto. Pero yo insist
en el diseo original de la diversidad de voces, y en los dos tiempos
histricos que se viven en la novela. El pasado que avanza hacia el
presente, y el presente que retrocede hacia el pasado. Saba que todo eso
dificultara la lectura, pero me interesa un lector cmplice, un lector
atento y comprometido. Sucedi algo parecido con La joven de blanco, mi
anterior novela, en donde hay tambin dos tiempos narrativos. Lo que le
sucede a James Whistler en Chile en 1866, y el texto de una novela que l
est leyendo. Es probable que con textos ms lineales conseguira un
pblico ms masivo, pero creo que un novelista no puede transar con las
estructuras literarias que el propio texto exige.

Algunos de tus personajes con identidad homosexual han tenido madres
fuertes y dominantes. Qu papel desempea la figura de la madre en la
eleccin de la identidad sexual? Uno de tus personajes ha caracterizado al
amor de madre en Chile de empalagoso (p. 182) adems de dominante y
posesivo (3). Es sofocante el amor de las madres chilenas?

El amor de las madres chilenas es tan sofocante como el amor de todas las
madres. Como las madres judas y las madres musulmanas, tal vez predomina
en ellas un fuerte sentimiento religioso. Adems, el rgimen machista en el
que ellas mismas han sido criadas las hace ser a su vez muy machistas.
Por otra parte, es bien sabido que los homosexuales suelen tener madres
fuertes y dominantes en contraposicin con padres ms bien dbiles. En mi
caso, el plan result a la perfeccin. Por eso, tal vez, soy tan insistente
en las relaciones entre madres e hijos. Gran parte de las mujeres en mis
obras, son madres, y por cierto en Sangre como la ma es el principal rol
que le asigno a las mujeres.

Gabriela Mistral parece ser una figura muy querida por ti. Nos podras
contar por qu?

Hablando de madres, una que no lo fue. Tengo varias amigas que no han sido
madres. Como yo no he tenido, ni tendr hijos, hay razones para sentirme
muy cercano a ellas. Somos hijos sin hijos como los que cre Vila-Matas,
personas que no deseamos descendencia alguna. Ms all de la
homosexualidad, no tengo instinto paternal alguno. No estoy seguro si en el
caso de Gabriela Mistral esto sucedi as, dado el intenso y casi obsesivo
amor que sinti por Yin-Yin, su sobrino-hijo. Pero ella estuvo toda su vida
errante rodeada de mujeres solas. Despus de la muerte de Doris Dana, la
gran amiga de la ltima etapa de su vida y su heredera universal, todo el
legado de la Mistral queda en manos de una sobrina de Dana, otra mujer sola
a su vez. En medio de esta sociedad tan proclive a la descendencia,
especialmente promovida por la Iglesia Catlica, la soledad como forma de
vida, ms all de la diversidad sexual, pero como motor de la creatividad
artstica, me conmueve y me identifica. Veo a Gabriela Mistral como el gran
smbolo de la soledad errante, de la diferencia marginada de Chile.

Tu vida, como la de algunos de tus personajes, transcurre dividida en por
los menos, dos ciudades: Santiago y Nueva York. Cmo funciona esa vida?
Cmo te afecta emocionalmente? Influye en tu proceso de creacin, en tu
forma de escribir? Te ha dado la distancia una visin distinta de tu pas?

Tal como t lo sealas, desde hace unos tres aos mi vida se divide entre
las ciudades de Santiago y Nueva York (debo aadir que tambin paso mucho
tiempo en Via del Mar). En Santiago tengo mi biblioteca ms importante,
por lo tanto ese es el lugar donde me siento ms cmodo y donde puedo
trabajar mejor en cuanto a investigacin literaria se refiere. Pero aunque
en Nueva York comparta un pequeo departamento con mi compaero chileno
quien vive all, se es el lugar de mayor libertad y el ms cercano a mi
corazn. Vivir lejos de Chile, aunque parezca un lugar comn, es saludable,
liberador y purificador. Ms aun despus de una novela como Sangre como la
ma que me ha dejado tan expuesto y desgastado. No es fcil en Chile cargar
con el peso de una novela como sta. Especialmente porque los medios no
estn interesados en sus aspectos literarios sino en las similitudes que
pueden existir entre sus personajes y mi propia biografa. En Nueva York
soy un ser annimo que escribe sin darle cuentas a nadie y en donde siento
que he podido ampliar los alcances de mi propia narrativa al integrar a la
ciudad como parte de un escenario comn. Algo que profundizar aun ms en
mi prxima novela. Esta doble vida no es fcil como hemos descubierto a lo
largo de esta entrevista que ninguna doble vida lo es, especialmente
cuando estoy en Chile porque siento una tremenda necesidad de regresar a
Nueva York. Por el contrario, cuando estoy en Nueva York casi no me acuerdo
del Chile inmediato, el de todos los das, pero se agudiza la visin
crtica y sentimental del lugar donde nacimos. Ser capaz algn da de dar
el salto definitivo? No lo tengo claro.

La pregunta infaltable: cules son tus proyectos literarios en este
momento?

Estoy trabajando en una nueva novela que se relaciona en algunos aspectos
con Sangre como la ma, especialmente por la presencia de una familia y sus
ramificaciones. En esta obra introduzco temas como el desarraigo, la culpa,
la soledad, en el escenario de Nueva York, con una mujer chilena que ha
formado una familia norteamericana, y la presencia perturbadora de un
pariente sacerdote. Tengo en mente un homenaje a la novela Pasin y muerte
del cura Deusto del escritor chileno Augusto dHalmar, nuestro Primer
Premio Nacional, otro desarraigado chileno, otro paria en el desierto, otro
hijo sin hijos.



Notas

 1. Debieron ser apenas oscuras ideas como las que han rondado siempre por
    mi alma. Los obscenos pensamientos que me acompaaron sin piedad desde
    un hotel de la ciudad de Los Angeles, California, cuando Arturo Juliani
    secaba su cuerpo despus de la ducha, con la puerta entreabierta, hace
    muchos aos (p. 253).

 2. Es John Boswell que seala que el destino de los judos y los gays ha
    sido casi el mismo a lo largo de la historia europea, desde la
    primitiva hostilidad cristiana hasta el exterminio en los campos de
    concentracin. Tal vez, hacindose cargo de esto, la doctora Mathilde
    Krim, investigadora del cncer en el Weizmar Institute of Science y
    luego una de las fundadoras del American Foundation for AIDS Research,
    pensaba que las reacciones de muchos de sus amigos heterosexuales en
    torno al sida le recordaban historias acerca de los judos durante la
    Segunda Guerra Mundial. El mito de que eran sucios, malignos y merecan
    morir. Precisamente, ella quiso prevenir que en los Estados Unidos se
    utilizara el sida para estigmatizar a los gays con los mismos
    argumentos que sirvieron para llevar a los judos a las cmaras de gas
    (p. 171). Ella, que no es juda, me habl de cierto rabino dando
    auxilio pastoral a los homosexuales infectados en San Francisco. Me
    cont que, de acuerdo al rabino, aquello era como el holocausto, cuando
    la reaccin de los judos en los guetos se transform en resistencia
    espiritual, al reconocer la verdad de la situacin en que se
    encontraban (p. 197).

 3. Myrna parece entender de otra forma el amor maternal, menos posesivo y
    esclavizante que el de las chilenas. (...) Como yo mismo me habra
    sacado de encima el empalagoso amor de mi propia madre (...). Llegado
    el momento, Daniel tendr la suerte de sacarse de encima a Myrna, sin
    culpa alguna. Y eso me parece muy saludable (p. 182).

** Lilian Fernndez Hall
   lilian.fernandez@yahoo.com
   Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia.
   Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y
   Ciencias de la Educacin de la Universidad Nacional de La Plata,
   Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de
   Europa y de Amrica Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy
   (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de crculos de
   lectura en espaol en Suecia.



=== Jorge Gmez Jimnez, catador de reacciones y gestos ===================
=== La literatura es una expresin de la libertad =======================
=== Rafael Ortega =========================================================

      Escribir es dialogar

      Escribir es dialogar. Es un dilogo imaginario con alguien
      imaginario: un personaje que no puede faltar, el lector. El escritor
      va construyendo este personaje a medida que construye su texto,
      dotndolo de apariencia y carcter.

Siendo muy joven, Jorge Gmez Jimnez (1971) carg a cuestas con la
direccin de la Pea Literaria Cahuakao, as como del semanario El
Tabloide, all en su natal Cagua. Desde 1996 edita en Internet la revista
literaria Letralia, Tierra de Letras, la primera publicacin cultural
venezolana en la red.

Public el ensayo La educacin secundaria venezolana: un muerto sin
dolientes (Editorial El Tabloide, 1985), el libro de cuentos Dios y otros
mitos (Senderos Literarios, 1993), la novela corta Los tteres (Baile del
Sol, Tenerife, 1999) y la antologa de narrativa venezolana Prximos
(Embajada de Venezuela en China, 2006). Textos suyos han aparecido en
algunas antologas de Venezuela y el exterior.

Por su blog JorgeLetralia (http://jorgeletralia.blogsome.com), el cual
aborda no slo temas literarios, sino comentarios de libros, temas
cientficos o cualquier cosa que se le ocurra al editor de Letralia, obtuvo
recientemente el premio 20Blogs en la categora Blog Latinoamericano,
otorgado por la web 20 Minutos (http://www.20minutos.es) en Espaa.

En cuanto a su obra literaria, sus relatos y sus poemas se caracterizan
porque irradian un halo de romanticismo sublime que conmueve y escarba los
cimientos de las relaciones de pareja y sus inevitables desengaos.



Cmo fueron tus inicios?

Empec a escribir cuando aprend a escribir. Recib una influencia muy
fuerte de mi pap, que era periodista, poeta y pintor, pero adems en mi
familia las letras siempre han estado presentes: la maestra que me ense a
escribir fue mi ta abuela; mi mam fue una de mis maestras de lengua en la
primaria. En esa poca sola participar en pequeos concursos literarios en
la escuela, que consistan, generalmente, en escribir sobre fiestas patrias
o prceres histricos. Cierta vez mi pap se dio cuenta de que estaba
copiando textualmente los libros que me servan como fuente, y me habl de
la importancia de narrar lo mismo con mis palabras. Yo tendra siete u ocho
aos. Ese fue el primer consejo literario que recib en mi vida, y an hoy
lo sigo considerando el ms valioso.

Cules fueron tus primeras lecturas?

Un diccionario Sopena de dos tomos paquidrmicos. An los conservo.
Incluso los lea antes de aprender a leer, pues me atraan las imgenes,
los mapas, las lminas. Uno de mis primeros recuerdos de la infancia tiene
relacin con eso: el redescubrimiento feliz de esos libros cuando, a los
cuatro aos, fui capaz de leer los textos alrededor de sus imgenes.

En cuanto a literatura propiamente dicha, le los clsicos de siempre:
Verne, Salgari, Twain. Los cuentos de To Tigre y To Conejo, los poemas de
Aquiles Nazoa. En casa siempre estuve rodeado de libros y devoraba todos
los que poda. Pero fue en los primeros aos de mi adolescencia cuando la
lectura de Cien aos de soledad, de Garca Mrquez, me permiti atisbar que
haba algo ms all, una especie de hermandad secreta. Me sent, por
primera vez, un lector.

Cundo comienzas a escribir relatos y poesa?

En la infancia. Entonces escriba unos poemas satricos que ilustraba y
regalaba a mis amigos. Escriba tambin pequeos comics. Sin embargo, fue
durante la adolescencia cuando tom conciencia del hecho literario y empec
a escribir cuentos. A los doce o trece aos gan un concurso en un diario
local y la sensacin fue tan placentera que me convert en un
cazarrecompensas, un escritor de concursos. Coleccionaba los anuncios de
concursos literarios y escriba cuentos que se ajustaran a sus bases. El
concurso prevaleciendo ante la obra. Una fea prctica, y aunque en aquellos
aos no volv a ganar otro concurso, me sirvi para ir delineando un estilo
y conocer diversos procedimientos de escritura. Empec a tomarme el asunto
en serio a los 17 aos, cuando escrib un relato breve, Catorce de
septiembre, que fue el primero que me satisfizo como lector y me permiti
descubrir que era eso lo que quera hacer en la vida. Fue entonces cuando
empec a escribir por el puro placer de darle forma a una historia, y mi
relacin con los concursos se volvi distinta, pues aprend a participar
slo cuando tena material que se ajustara a sus condiciones. La obra
prevaleciendo ante el concurso.

La poesa fue ms reciente. Hasta el ao 2000 escriba unos poemas
terribles, muchos de los cuales fueron sufridos, con mayor o menor
paciencia, por las chicas que los inspiraban. Luego me volv ms exigente
conmigo mismo, empec a trabajar ms y poner en la poesa la misma pasin
que pona en la narrativa.

Has participado en algn taller literario?

Hace unos aos particip en un taller de guin para cine y televisin que
dict en Maracay el escritor Carmelo Castro. Aparte de ese ningn otro,
aunque a principios de los noventa fui seleccionado para uno de los ya
mitolgicos talleres del Celarg. No lo curs porque me vine a Cagua a
dirigir El Tabloide, el peridico de mi familia.

Crees que los talleres de literatura son fbricas de escritores? 

La nica fbrica de escritores que conozco es la experiencia. Los talleres
aportan herramientas tcnicas: son bsicamente atajos para llegar, en un
aula con aire acondicionado, a lo que otros descubren con sangre.

Cules temas te motivan a escribir?

El amor y las peculiaridades de la gente son las espitas que me ponen a
escribir. Tengo libros enteros en torno al tema de las relaciones de
pareja, como Espaa, una coleccin de relatos sobre mujeres, parcialmente
indita, y de la que se han filtrado algunos por haber ganado premios, como
Florida o Estocolmo. Incluso cuando he intentado escribir en parcelas
especficas de la literatura como el gnero negro, la ciencia ficcin o el
terror, mis historias han estado salpicadas del tema del amor. Lo otro, las
peculiaridades de la gente, es todo un alimento para m. Mi mayor aficin
es catar reacciones, gestos.

En cul gnero literario te sientes ms a gusto?

He escrito de todo, pero definitivamente donde me siento ms a gusto es en
la narrativa. En la poesa y en la dramaturgia me considero un
principiante; el rigor del ensayo suele sofocarme, aunque por razones de
trabajo es un gnero al que recurro casi a diario.

Cmo nacen tus relatos?

No me he puesto a sacar estadsticas, pero creo que la mayora de ellos
tienen que ver con experiencias propias o ajenas. En mi adolescencia me
esforzaba por darle forma a historias a las que me volcaba con nfulas de
ingeniero: armaba el argumento, construa los personajes, me desgastaba en
un lenguaje preciosista. Ya cercano a mis veinte aos me top con los
relatos de Borges y Cortzar y entend que uno poda escribir virtualmente
cualquier cosa. Entonces me volv loco, sola empezar un relato con una
frase sin sentido concreto y a partir de eso iba dndole vueltas hasta que
la cosa quedaba redonda. La verdad no s cmo sobreviv a eso. Actualmente
es comn que reconozca el filn literario en una experiencia; cuando eso
sucede, pienso en cmo construir una historia basndome en el hecho y llega
un momento en que puedo sentarme ante la computadora y escribir
fluidamente. En ocasiones soy capaz de escribir relatos breves, de menos de
diez pginas, en una sola sentada. La versin definitiva surge despus de
varios das de revisin, pero por lo general es muy parecida a la
primigenia.

Aparte de la lectura, de qu otras fuentes te nutres para escribir?

Adems de lo ya comentado las experiencias propias o ajenas, muchas de
mis ideas surgen de una pelcula o un sueo. Algunos de mis relatos se
formaron durante la siesta. Uno de mis cuentos naci de la unin de un
documental, una pelcula y un sueo. Y los aspectos principales de una
novela que escribo actualmente han ido surgiendo a lo largo de varios
sueos.

Cul es la funcin del escritor?

Me parece horrenda la idea de que el escritor tenga una funcin. Cada
quien que asuma la funcin que desee. Como escritor no me siento atado a
una funcin, a un compromiso con nada ni nadie; si asumiera la literatura
como el producto de una funcin, un deber que responsablemente estuviera
obligado a satisfacer, le perdera el gustico. Entiendo la literatura como
una expresin de la libertad, no del deber. Mis deberes ciudadanos son una
cosa; mi actitud como escritor es otra. Como escritor no reconozco deber
alguno, pues estara supeditando mi trabajo a un ente externo, y es as
como se desvanece el fulgor de la libertad.

De qu manera influy el boom de la literatura latinoamericana en los
escritores venezolanos?

Favorablemente, en mi opinin; aunque de retruque. Al igual que en el
resto del continente, el boom inspir a una mirada de imitadores. Los que
no escriban sus particulares visiones de Macondo con sus historias de
familias milenarias, armaban enrevesados rompecabezas intentando darle una
nueva vuelta de tuerca a Rayuela. Hubo muchas mariposas amarillas y mucha
literatura ininteligible, y lo peor es que buena parte de eso fue lo que
aprendimos a respetar como nuestra mejor literatura. Sin embargo, esa
literatura sucednea sirvi de caldo de cultivo para una reaccin que
termin produciendo la literatura variopinta y ambiciosa que Venezuela
empieza a ostentar en la actualidad.

Las instituciones ofrecen la ayuda necesaria al investigador?

Supongo que depende de la institucin y del investigador. En las
universidades y otras instituciones se realiza una labor constante a pesar
de las limitaciones presupuestarias. Solemos creer que el nuestro es un
medio totalmente rido, pero tenemos investigadores de talla internacional
como el lingista Francisco Javier Prez o el biblioteclogo Fernando Bez.
Obviamente no es fcil acceder a los recursos ms aun cuando todo est tan
impregnado del tufo poltico, pero tampoco tiene por qu ser fcil.

Cmo ves el panorama regional y nacional actualmente?

A nivel regional y nacional me parece alentador que se empiece a
considerar la literatura como una actividad profesional y no como una
ocupacin anecdtica. No estamos en un estado de cosas, digamos, ideal,
pues todava pervive con mucha fuerza la prctica de convocar a los
escritores a participar en iniciativas a ttulo honorario. Pero hay
diversos signos a los que debemos prestar atencin, especialmente del lado
de las editoriales, que estn enfocndose ms en la produccin local.
Tambin hay que considerar el esfuerzo editorial que en este momento
empieza a desarrollar el Estado y que, con sus muchas fallas, podra
convertirse ms adelante en un impulso importante para la creacin y para
la lectura.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

No s quines podran ser fundamentales, pues eso es algo del criterio de
cada quien, pero puedo nombrar a los que leo con mayor gusto, una lista en
la que tengo a Francisco Massiani, Francisco Herrera Luque, Eduardo Liendo,
Federico Vegas, Ana Teresa Torres, Oscar Marcano, Alberto Barrera Tyszka.
No hay que olvidar a los clsicos; Gallegos con su fuerza estilstica y
simblica, que es en s todo un taller literario; slar Pietri y Otero
Silva con sus relatos que se desmarcaban de la tradicin literaria de su
tiempo; otros como Oscar Guaramato o los poetas Aquiles Nazoa y Andrs Eloy
Blanco. De nuestra generacin, hay que ponerle un ojo a Salvador Flejn,
Eduardo Mario, Rodrigo Blanco Caldern, Enza Garca Arreaza, quizs a
algn otro. Y nuestros grandes poetas: el Chino Valera Mora, Montejo,
Cadenas, Snchez Pelez.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como
los de otros pases?

Histricamente, el mercado editorial venezolano ha sido incapaz de superar
un estado bastante incipiente, muestra de lo cual es la ausencia de la
figura del agente literario y la existencia solitaria de Monte vila, por
mucho tiempo, casi como nico cauce de la produccin literaria nacional.
Siempre se adujo que el mercado editorial tena las proporciones de nuestra
poblacin lectora, pero yo sospecho que en el pas hay muchos ms lectores
que los que salen en las estadsticas. Ahora bien, que esos lectores no
estn en las estadsticas es consecuencia de una poltica sistemticamente
errada en el sector libro y de una dotacin irrespetuosa de nuestras
bibliotecas pblicas, entre otras muchas causas. O es que lector es slo
el que compra libros?

Es difcil ser un escritor en un pas de pocos lectores. Cmo asumes ese
reto?

Creo que hay muchos prejuicios con eso de la cantidad de lectores. Lo que
realmente nos hace falta no es un colectivo de lectores, sino los canales
para que la literatura llegue hasta los que existen, de manera que se
genere el debate, la tertulia. En el interior de Venezuela conozco muchas
bibliotecas que dan vergenza: tienen problemas de infraestructura y de
dotacin que las convierten en lugares de espanto. No se puede esperar que
seamos una potencia literaria si los lectores tienen que ir a Caracas o a
las capitales de estado a buscar los libros. Es por eso que me he dedicado
a la difusin de literatura, desde Letralia pero tambin desde otros
frentes. Es as como asumo este reto, que no es tal sino la expresin de
una actitud ante la vida y la creacin.

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

El hombre siempre termina adaptndose a la tecnologa que le brinda mayor
provecho, la que le permite acceder ms rpidamente a sus objetivos. En lo
personal, no ser nunca un nostlgico de la textura y el olor del papel,
por las mismas razones por las que no se me ocurrira alquilar un caballo
para ir a Caracas. El libro tradicional es una tecnologa milenaria que
falla en algo bsico: el acceso a la informacin es secuencial, lo que es
muy bueno para leer pero muy engorroso para recuperar y relacionar datos.
En el libro digital el acceso a la informacin es constante, aunque ste no
es porttil, no puede leerse en el bao. Cuando esta molestia sea
eliminada, cuando ambas tecnologas se fusionen, tendremos en nuestras
manos el canal definitivo para la literatura y otras reas del pensamiento.

Cules libros de la literatura universal recomendaras?

Difcil recomendar libros, pues cada quien tiene sus gustos de lectura.
Sin embargo, podra mencionarte algunos de los que me han marcado: casi
toda la obra de Borges, Bolao, Cortzar, Poe, Kafka, Vian; los trpicos y
La crucifixin rosada de Henry Miller; Cien aos de soledad, El amor en los
tiempos del clera, El otoo del patriarca y el relato Ojos de perro
azul, de Gabriel Garca Mrquez.

      (Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento
      literario Contenido, del diario venezolano El Periodiquito, de
      Maracay, Aragua, el sbado 26 de mayo de 2007).

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Cmo se produce el texto literario?      Ivn Bedoya Madrid ==========

Cuando un sujeto que tiene experiencia al escribir es exigido a hablar
sobre los temas o asuntos literarios sobre lo que es su dedicacin
cotidiana o habitual adelanta algunas justificaciones o aclaraciones que
sorprenden o por lo demasiado obvias o al contrario por lo sumamente
extraas o subjetivas: que se trata de dejar todo a la inspiracin, que
es la mitad trabajo y la otra mitad intuicin o mtodo ya aprendido en
anteriores esfuerzos de escritura. Que no se puede seguir o definir una
estructura previa, un mtodo y a continuacin seguirlo fielmente. Que se
trata slo de comenzar e ir construyendo sobre la marcha el desarrollo de
lo que finalmente ser o sera el texto (libro, novela o cuento) como obra
final.

La produccin textual es un asunto misterioso, inconsciente, desconocido,
tan sumamente subjetivo que intentar objetivarlo o pensarlo sera imposible
o dara lugar a tantas opiniones como autores se trata. Sera ms
conveniente apreciar o disfrutar en un sentido esttico precisamente de la
obra final, del texto que se nos presenta, prescindiendo de las condiciones
de su produccin. Ac, sin embargo, hay implcitos algunos cuestionamientos
que si se pretendiera ahondar en el tema, se podran explicitar o
tematizar. Desde un enfoque epistemolgico o pedaggico se podra decir
es interesante o pertinente sondear en el asunto de la produccin terica:
no tanto para esclarecer finalmente cmo se realiz sta, sino con el
propsito de entender un tanto este proceso tan emocionante de la
produccin de una obra literaria, como obra de arte como obra de creacin
literaria aunque, de nuevo, valga la redundancia, se encontrara uno con
las opiniones ms diversas y personales, si se interrogase directamente a
sus creadores.

Pero sin pretender realizar un tratado de la creacin literaria, se puede
pensar cmo, de qu forma, a partir de qu elementos, con que estructura se
trabaj, qu influy ms en una determinada obra, si lo biogrfico, en
forma esencial, o la crtica a una realidad social o imaginada, si las
lecturas previas realizadas por el autor en cuestin o la formacin de toda
una vida conformada por las lecturas realizadas desde la ms temprana
infancia, etc.

En este enfoque formativo se trata de entender el proceso de construccin
de un texto para poder orientar, a los que pretendiesen formarse como
escritores, cmo debieran proceder o actuar: se parte del supuesto de que
es suficiente desestructurar, por as decir, la obra escrita, el texto
literario, para conocer su proceso de elaboracin o de construccin como
obra de arte. No tanto a nivel de disposicin de los elementos materiales
empleados: sistema de la lengua escrita, gramtica, sintaxis, ortografa,
etc., sino en lo que se refiere al proceso de imaginacin o de
planteamiento desde o de los temas que determinaron o guiaron el proceso
concreto de escritura. Aqu algunos anotarn que esto es lo que le da al
proceso o al hecho de escribir toda su especificad y dificultad: que no se
puede generalizar o intentar develar algunas reglas o un mtodo general que
pudiera ser objetivado u enseado para lograr o mejor formar futuros buenos
escritores...



Recuerdo por un breve instante todo aquel ambiente vivido que existi como
un denso carnaval y del que no queda ms que el remoto recuerdo que por un
instantneo momento revivo, pero para desaparecer de nuevo y seguir todo en
el ahora vivido como el nico tiempo realmente existente. Todo ese pasado
ya ha quedado definitivamente vivido y slo como parte de un pasado que
cada da, o cada instante que nuevamente transcurra, se ir borrando ms de
nuestra memoria, hasta tal vez desaparecer ya definitivamente. Por qu
habr de recordar algunos de esos instantes o escenas vividas hace ya tanto
tiempo? Por qu he de volver, con mucha nostalgia en algunos casos, a
dichos acontecimientos tan cubiertos ya con el polvo del olvido? Por qu
se recuerdan algunos momentos, como escenas de un gran fresco que an
permanece en nuestra memoria, como sin atreverse a irse, a perderse del
todo? Por qu todo lo que conformara la totalidad de dicho fresco o
grabado an se mantiene como latente pero no logramos del mismo recuperar
de igual manera dicho conjunto? Por qu puedo recordar algunos
acontecimientos vividos en la infancia? Por qu tienen an ese mbito
afectivo o esa carga de emotividad? El recuerdo es lo que mantiene vivo el
afecto. Existe como una especie de relacin entre el presente y el pasado,
como un hilo conductor que mantiene la tensin entre los diferentes
momentos vividos, de tal modo que le da ese carcter de continuidad a la
vida y as sta aparece como una presencia constante, sostenida por el
fluir permanente de acontecimientos. Suceden los hechos, ocurren acciones,
se desarrollan actuaciones: as se podra decir que todo ese fluir que es
la vida de cada persona, de cada personaje en la trama novelesca que
conforma el todo, tiene una significacin profunda, de la que no somos
conscientes, pero se desenvuelve sin la participacin efectiva o afectiva
de nosotros como sujetos. Es decir, la realidad para fluir como tal con la
dimensin real que tiene, no requiere que nosotros en tanto sujetos que
participamos en esos mismos hechos, seamos sus productores o ejecutores
para ser tal realidad.

Hay una significacin que sostiene todo el orden real: todo hecho por
sencillo o elemental que haya sido tiene un sentido con relacin a los
dems hechos vividos del pasado y por tal carcter es que un sujeto actual
yo, actuando como tal sujeto puede recordar, relacionar unos hechos
vividos en el presente con los que se vivieron en ese remoto o reciente
pasado. La recuperacin o rememoracin de un pasado es posible, pues, por
la relacin inextricable, incomprensible, en un primer momento, que tienen
los hechos entre s. Este orden o relacin es lo que les da su profunda
significacin actual, recuperable por la rememoracin. Pero lo que hay que
sealar es que esta rememoracin o accin de recordar, una especie de
nueva anmnesis, segn el significado platnico, es muy deficiente o slo
funcional en ciertos procedimientos de carcter sicoanaltico o literario.
Pero no se realiza normalmente por el sujeto como parte de su vida o
actividad cotidiana (por lo general se le asigna slo a ciertos
profesionales: siclogos o siquiatras con propsitos curativos o
teraputicos exclusivamente). Mi propuesta es tratar de llegar a emplear
como una metodologa pedaggica este procedimiento mnmico, pero no slo
como una forma de recordar y de relacionar hechos o acontecimientos vividos
del pasado con alguno del presente, con el nico propsito de recuperarlos
del olvido como una nueva bsqueda del tiempo perdido sino con el
propsito u objetivo de fundamentar la subjetividad en una continuidad
temporal o, en otras palabras, darle al sujeto la capacidad de tomar
conciencia de su continuidad temporal o constitucin a travs de sus
diversas actuaciones en el transcurso temporal: que sea consciente de que
es y ha sido el mismo sujeto a travs de su historia. Es una propuesta que
se enmarca en el contexto de la pedagoga reconstructivista: como
fundamentacin de un proceso formativo que no se puede reducir a los
procesos cognoscitivos o gnoseolgicos. Esto se debe apoyar en la
constitucin previa del yo o del sujeto consciente y cognoscente. Es el
proceso fundante tico pedaggico que recupera todas sus relaciones
existenciales y temporales, propuesta que desde la Modernidad se denomina
proceso de constitucin del yo consciente o sujeto filosfico. Entonces se
trata de que el sujeto tome conciencia de su subjetividad transformndose a
travs de su proceso histrico formativo. Que en cada etapa de su proceso
formativo ha sido el mismo como en una continuidad subjetiva, fundamentada
en s misma para cualquier proceso formativo que pretenda apoyarse en un
fundamento slido. Recordemos que Descartes en la Modernidad pretenda
bsicamente fundamentar en el yo pienso (Cogito) la base de todo proceso
cognoscente, tico, y por lo tanto, poltico y formativo.

Lo que se manifiesta actualmente como prdida del sentido de vivir,
depresin o baja autoestima en el sujeto como problemas vitales que estn
impidiendo procesos formativos slidos es que el sujeto actual, ante la
avalancha o exceso de informacin, ya no se percibe siquiera como sujeto,
como un centro de posibilidad formativa, sino a lo sumo como una esponja
que podra recibir cualquier cantidad de informacin. O sea, es el sujeto
diluido en las cosas, en la exterioridad, en los otros: pretende o espera
que sean los otros, el Otro, quien le ayude o mejor resuelva todos sus
problemas, que le d la solucin completa de cualquier interrogante, o ni
siquiera ve la necesidad de interrogarse sobre nada, porque del exterior de
s mismo es de donde espera que le ha de llegar las soluciones empacadas
para cualquier situacin o dato.

Un proceso pedaggico autntico debe lograr orientar esta formacin
esencial en el sujeto en tanto ste se est constituyendo como tal. Ms que
informacin de datos (o contenidos con un propsito cognitivo) de lo que se
trata es de estructurar la subjetividad como fundamento slido en que se
pueda sustentar el proceso formativo, no como una adjetivacin o agregacin
de valores o datos o conocimientos. La formacin se inicia con el
autoreconocimiento del yo como sujeto autnomo, que puede decidir por s
mismo, que es autoconsciente y responsable del proceso que l mismo ha
iniciado, solo, aunque con la asesora de sus verdaderos maestros. Esta
autoconciencia hay que irla propiciando gradualmente, no propiamente como
etapas previamente programadas, sino como un proceso consciente, autnomo,
histrico, subjetivo e irreversible (ya que no se puede devolver para
corregir y volver a desarrollar lo que no se haya podido conseguir).

No existen modelos de formacin a los que se pueda acomodar cada sujeto en
formacin, en un amoldamiento o copiado. La formacin no se logra imitando
un modelo exterior que se estuviese siguiendo como objetivo. Tampoco,
sacando una supuesta esencia de lo que una persona o sujeto tendra en su
interior como un ncleo o semilla que pudiera ser desarrollada como tal.
Por eso se puede decir que la formacin es un proceso complejo en s mismo
que ya que no est predeterminado, ni se puede planear como cualquiera otra
tarea o proyecto humano. Depende de una serie de valores, realidades,
elecciones decisiones, tomas de conciencia y hasta conflictos superados
que la van constituyendo en cuanto proceso humano. No es una sumatoria de
elementos o eventos que se dieran previamente y slo se diera la necesidad
de agregarlos o incorporarlos en una nueva realidad. Hay que pensarla ms
bien como una integracin problemtica y compleja de procesos y actuaciones
a su vez complejos y trascendentes, en el sentido de que no se pueden
reducir a alguno de sus elementos componentes.

Hay que insistir, entonces, en el sentido profundo de formacin como
Bildung o construccin a partir de elementos complejos que se integran de
un modo consciente, moral y filosficamente hablando, del tal como que en
cada estadio de dicho proceso, el sujeto est cada vez mejor estructurado y
no simplemente agregado o acumulado por todo lo que habra recibido del
contorno o mundo exterior.

Esto es lo que permite decir que desde una sola disciplina no se puede
abordar la complejidad que constituye la formacin. En el contexto de la
Postmodernidad hay que hacer un abordaje multidisciplinar de dicha
complejidad. La conjugacin de varias disciplinas para fundamentar y
orientar el trabajo de la pedagoga es lo que se pretende hoy en da para
poder entender ms acertadamente el proceso de la formacin y sobre todo
para poder orientarla mejor, o sea para que se d realmente un verdadero
proceso de formacin o en otros trminos para poder corregir a tiempo,
desviaciones.

He pensado sobre la posibilidad de relacionar dos disciplinas o enfoques
aparentemente tan dispares como son la pedagoga y la lingstica. La
intuicin o casi despropsito surgi primero en forma de sueo, s, de un
real sueo o de un sueo que realmente tuve una noche o ms bien ya al
amanecer porque recuerdo en particular ese detalle despert precisamente
casi de inmediato o justo luego de haber tenido el sueo al que me estoy
refiriendo. So que estaba en un espacio al aire libre, posiblemente en un
escenario amplio como el de un teatro, y all estaba exponiendo un tema al
que le prestaban atencin muy motivada mis oyentes de turno en ese momento:
colegas profesores de artes y de ciencias sociales. Recuerdo de manera muy
detallada y emotiva, como ocurre en algunos sueos de los que recuerdo
muchos detalles porque los acababa de tener en el momento justo en que me
despertaba, que les estaba sustentando lo que para m era lo ms importante
y decisivo para elaborar mi proyecto intelectual: lo literario es una
especie de conjuro sobre lo real para poder entender o asir el sentido
profundo de lo que es o se desarrolla con o en torno a nosotros: todos los
elementos que conforman nuestros procesos reales se articulan de tal modo
que aunque no seamos conscientes de ese orden aparentemente oculto van
originando el orden o nivel de realidad que se presenta ante nosotros y nos
envuelve conformando la vida actual de cada uno. Esos elementos se
articulan ante nosotros de la misma forma en que se articulan los elementos
lingsticos desde el enfoque significativo, es decir, que se relacionan
entre s por lo que tienen de significacin: se van estructurando de tal
modo que van adquiriendo un significado al relacionarse entre s: es la
relacin entre estos elementos lo que le otorga el sentido muchas veces
oculto a nuestros actos. Cada acto en s mismo no significa nada
trascendente: es dicho acto y no ms, pero cobra su sentido verdadero
cuando se relaciona con los otros actos con los que debe formar un conjunto
armnico. Se ha credo, hasta ahora, que la relacin o articulacin se da
slo entre los elementos que son significativos por s mismos: los signos
lingsticos, entendiendo por stos no slo las palabras, sino todo
elemento sintctico, desde los fonemas hasta las estructuras significantes
ms complejas como la frase o el prrafo. Sostengo, entonces, que todo, en
la complejidad de las relaciones humanas, est estructurado como un
lenguaje pienso en la tesis lacaniana de que el inconsciente est
estructurado como un lenguaje, en el sentido de que un solo elemento por s
mismo no es significativo sino en la medida en que est relacionado y
articulado con todos los dems en diferentes series significativas de las
que no somos conscientes en cuanto tales, o en otros trminos, las que no
tienen que pasar por la conciencia del sujeto que las tiene para poder
constituirse. Es un proceso significativo la vida misma pero no requiere
para tener tal significacin que sea consciente o pensada por cada sujeto
en particular. La recomposicin del orden real se da como una rememoracin,
como un proceso de anmnesis de los eventos que no se consideraban
significativos en s mismos. Por eso se recuerdan los acontecimientos pero
en relacin unos con otros, o un acontecimiento en particular, se logra
rememorar ms claramente en la medida en que lo relacionamos con otro u
otros en una especie de complejidad que pasa por encima o por debajo de
estos mismos acontecimientos o como se dice ahora, meta, ms all de estos
mismos, se encuentra un orden o una estructura que funciona de tal manera
que los eventos que ocurren son slo una manifestacin de ese orden oculto,
estructura que estara latente u oculta. Los hechos en que participamos o
los que realizamos tienen una estructura latente, oculta, que no logramos
comprender completamente porque no se necesita para que la vida pueda
vivirse, para que pueda darse como tal: vivimos como si no viviramos.

** Ivn Bedoya Madrid
   jbedma@hotmail.com
   Investigador colombiano (Medelln, 1949). Licenciado en filosofa y
   letras por la Universidad Pontificia Bolivariana (Medelln) y magster
   en investigacin socioeducativa por la Universidad de Antioquia
   (Medelln), donde adems es profesor titular en la Facultad de
   Educacin. Autor del ensayo Pedagoga: Ensear a pensar? (Bogot, Ecoe,
   2005) y de la resea crtica "Comenio. Pampedia", publicada en Educacin
   y pedagoga (Medelln, Facultad de Educacin de la Universidad de
   Antioquia; 1992/93), as como de Epistemologa y pedagoga, en
   colaboracin con M. Gmez (Bogot, Eco, 2004) y de "El saber pedaggico
   y las condiciones de enseanza de las ciencias", incluido en Cuatro
   ensayos sobre pedagoga y saber (Medelln, Lealon, 1986).



=== Barbie y el paradigma de la mujer de goma      Paolo Astorga ==========

                                Yo quiero la mueca que ella est usando.

Hablar de la niez es hablar de una etapa donde la mente recibe intensas
impresiones de distintos niveles psicolgicos. Entre los que destacan
dentro de este rubro, son las emociones y el deseo por aprender modelos
preestablecidos socialmente, para lograr adaptarse a dicho entorno de una
manera aceptada y a la vez convencionalmente normal.

Pero sabemos que esta etapa es tambin una de las ms frgiles en el
proceso evolutivo de la personalidad y la toma o aprehensin de modelos a
seguir, es decir paradigmas instalados como fines o ideales que muchas
veces son regidos por un colectivo influenciado por entes alienados y de
pensamientos industriales de orden meramente econmico, caso de la llamada
moda Barbie, o en trminos ms especficos la utilizacin de un juguete con
personalidad inventada y altamente variable (segn el contexto), para que a
travs de sus casi infinitos atractivos individuales (accesorios, formas,
capacidades motrices o voclicas del juguete, etc.), hasta aquellas que
impone una sociedad de consumo (es decir, que si no la compras, no eres
popular), logre en la mente altamente imaginativa de los nios, una
respuesta inmediata, un empecinamiento por obtener aquello que los har
diferentes, que les dar cierto estatus dentro de su entorno amical.

La aceptacin de este consumo trae sus consecuencias y ms aun cuando la
personalidad y la facultad de elegir quedan fuertemente influenciadas por
los medios de comunicacin que saturan al nio a comparar (o a exigir) a
sus padres a que le compren dicha mueca, argumentando que su amiga tal ya
tiene una.

Claro que hasta cierto punto esto parece algo an muy cotidiano y hasta
inofensivo en estos tiempos: qu le puede hacer una mueca de goma a mi
hija?



Compre ahora, compre ya

Barbie es, en s, un paradigma. La mueca ha pasado a tener incontables
personalidades desde una profesin (doctora, enfermera, secretaria,
abogada, veterinaria, etc.) hasta llegar a ser un modelo a seguir dentro de
la etapa de la niez, muchas veces alejando a los nios de muchos valores y
virtudes sociales. Caso mero es el de la amistad, el amor, la autoestima,
siendo esta ltima el ms afectado por esta industria.

Esto se da a raz de las denominadas modas, que son una total invencin
del sistema econmico actual para hacer que el colectivo tenga un
pensamiento nico e invariable sobre un objeto mercantil determinado, en
este caso, la clsica Barbie.

En realidad uno es el que elige? Las muecas Barbie son una industria, no
olvidemos esto. Ya que es una industria, lo que el vendedor quiere del
pblico es principalmente que compren su producto y no tanto la de inculcar
valores o crear en el nio una toma de conciencia de lo que es tomar
decisiones, crear una personalidad autntica.



Quisiera ser como una Barbie

Ahora bien, no hay nada de malo en jugar con ests muecas. Al fin y al
cabo no dejan de ser, en el fondo, simples objetos de goma con forma de
mujer que tienen en el trasero una frase que dice Made in USA. La
cuestin est ms all del producto.

La sociedad muchas veces impulsa a las nias a jugar con muecas, cosa que
en cierta manera es muy buena, pero cuando este uso es incentivado por
imposiciones, es decir: Si no eres fashion, si no vistes bien, si no
hablas como una seorita refinada y decente como Barbie, entonces, nunca
sers alguien popular, esta imposicin se convierte en uno de los primeros
males que causa la alienacin en los nios. No slo a travs de Barbie, la
cual rene toda la modernidad y el estilo actualizado de una sociedad de
consumo desarraigada, casi fagocitaria, la cual esconde sus vacos
existenciales en objetos que supuestamente tienen un valor, muchas veces
mayor que el valor humano, que el amor a uno mismo, que la capacidad del
ser para no tener que necesitar ningn accesorio de moda, para ser quien
es, sino tambin de otros productos que destruyen lentamente la integridad
humana: los prejuicios, la segregacin, los vicios.

** Paolo Astorga
   das_adler@hotmail.com
   Poeta peruano (Lima, 1987). Es tcnico en diseo web. Ha publicado el
   poemario Anatoma de un vaco (Lulu.com, 2006). Fue finalista del II
   Premio Internacional de Poesa Desiderio Macas Silva 2006 con su
   poemario Rehenes del silencio. Textos suyos han sido publicados en
   Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), Ser Poeta
   (http://www.serpoeta.com), Tu Breve Espacio
   (http://www.tubreveespacio.com), Oxigen (http://www.revistaoxigen.com) y
   Liceus (http://www.liceus.com), as como en la antologa Reflejos del
   alma. Mantiene en Internet la revista digital de creacin y opinin
   literaria Remolinos (http://www.remolinos.ar.gs). Es creador de la
   primera antologa digital de poesa La voz del mundo
   (http://www.lavozdelmundo.pe.kz), la cual rene a ms de 24 poetas de
   diferentes pases de Latinoamrica y el resto del mundo.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** La vecina desnuda
       Carolina Lozada

   *** Trptico
       Leda Schiavo

   *** El viento y la ceniza
       Ramiro Sanchiz

   *** Juventud potica
       Rafael Batista Cceres

   *** Tres monedas
       Mirta Alicia Gisondi

   *** Dos poemas
       Karen Valladares

   *** Dos cuentos
       Antonio Vizcaya Durn

   *** Desde otra isla (extractos)
       Ihosvany Hernndez Gonzlez

   *** El ro
       Mercedes lvarez Gutirrez

   *** La guadaa entre las flores (extractos)
       ngel Padilla

   *** Dos cuentos
       Marianela Cabrera Pineda

   *** Poemas cunticos
       Liza Rosas Bustos

   *** Versa impropia (extractos)
       Miguel ngel Rodrguez Sosa

   *** Tejas verdes
       Alexnder La Rosa

   *** Poemas
       Vernica Cento



=== La vecina desnuda      Carolina Lozada ================================

Si al menos pudiera levantarme y darle de comer a ese perro que se echa a
mi lado y me mira con ternura. Si pudiera alcanzar las flores de la ventana
para rociarles un poco de agua. Si el cerebro pudiera enviarle una seal a
mi mano para que agarre el telfono que est reventndose sobre la mesita
de noche.

Y el recibo de energa elctrica que a m no se me ocurri cancelar a
tiempo. Ahora, seguro, me la cortan. Y ese refrigerador que est tan
repleto de hielo. Por qu no le hice caso a mi madre cuando me recomend
comprar una nevera sin escarcha? La leche, la compr de larga duracin? No
recuerdo. Qu poco precavida soy, Dios mo, por qu me hiciste as? Ni
siquiera recuerdo si guard el envase de leche dentro de la nevera o lo
dej afuera junto al resto de las compras. Y ahora cmo hago para ir hasta
la cocina y arreglar un poco las cosas? No, ahora ya no puedo. Tal vez
maana venga Cecilia y limpie el apartamento. Qu pena con ella! Dgame si
encuentra el envase de leche a punto de estallar, porque eso suele suceder
con los cartones de leche. Una vez consumida su fecha de duracin se
abomban como globos y la bebida se descompone en un sabor apestoso. Lo s
porque en ms de una ocasin, por descuido, he tomado un sorbo de leche
daada. Llego, abro la nevera, tomo un trago sin fijarme en fechas de
vencimiento ni pensar en cuntos das lleva ah metida y voy y trago un
sorbo. Y bueno, a escupir el buche blanco y pastoso.

Pero qu digo? Cecilia no va a venir maana. No va a venir porque yo la
bot. Le hice un cheque y le ped que no viniera ms, qu bruta soy cmo
pude hacer eso? cmo pude botar a Cecilia? Adems, ella no tuvo la culpa.
La taza se rompi porque se cay de sus manos. Se rompi porque las cosas
frgiles se rompen cuando caen al piso. Te vas porque no te soporto!,
pero, si yo no soporto a nadie! Ni siquiera me soporto a m misma. Y la
Cecilia es una buena mujer. Mantena el apartamento limpio, se aguantaba mi
neurosis y me daba consejos para mantener la salud. Qu bestia soy, Dios
mo, por qu me hiciste as?

Ahora estoy arrepentida. Cmo hago para que Cecilia regrese? No, ella no
va a querer regresar. Yo como siempre, arrepintindome despus de mandarme
la cagada. Bueno, qu se le va a hacer? cmo qu se le va a hacer! Ahora
que recuerdo, tambin compr carne y, al igual que la leche, la dej sobre
la mesa porque no tena ganas de acomodar nada, tampoco quera comer, ni
siquiera baarme. Slo deseaba meterme en la cama y esperar que amaneciera.

Ahora van a llegar las moscas al apartamento. Qu asco ese mosquero, esas
patitas sobre la carne. El ruido que hacen, insoportable. Quin me manda a
m a no hacer bien las cosas?

No quise baarme, pero igual abr la ducha. Ya vendrn los vecinos del piso
de abajo, a quejarse por el bote de agua que se filtra en su techo. Ya
vendrn a quejarse y a espiar, porque eso s les gusta, averiguar. Bueno, a
la esposa, la esposa es una entrometida. El marido no, l es un tipo
tranquilo. Es un fisgn normal, como todos los hombres. Lo he pillado
mirndome el culo. Pero yo a la vecina la mantengo a raya, cada vez que
viene a informarme sobre una junta de condominio le abro la puerta con las
tetas al aire, a ver si as aprende y deja de molestarme. Y un da de
estos, si viene con el marido, les abro la puerta completamente desnuda.
Pero, qu estoy diciendo? Ahora ni siquiera puedo levantarme. Esto me pasa
a m por no saber controlarme.

A ver perrito, anda, avsale al conserje que suba al apartamento. Anda, no
te quedes ah mirndome como un idiota, no ves que no me puedo mover? Anda
perrito, l sabr qu hacer. S, ya s que no le agrado al conserje, que a
veces ni siquiera le saludo y que en ms de una ocasin he hecho
comentarios xenfobos, pero bueno qu se le va a hacer? Yo no soy un
sujeto sociable, por alguna razn vivo sola con un perro no? Adems, yo no
nac para caerle bien a todo el mundo. Pero, qu estoy haciendo?
reflexionando y dndole explicaciones a un perro? a dnde he llegado?

T, perrito, hazme caso. Sal y avsale a alguien que no me puedo mover.
Espera, si te encuentras al vecino del piso de abajo, mucho mejor, a l le
encantar verme desnuda en la cama. Por qu nunca me acost con ese tipo?
l me desea, yo lo s. Lo he visto cmo se fija en mis tetas cuando subimos
en el ascensor y cmo mira, disimuladamente, mi trasero cuando paso a su
lado. Me hubiese acostado con l para molestar a la imbcil de su mujer.
Pero, ahora ya no puedo. Sin embargo, puedo hacer que l venga y me vea
desnuda. Hay hombres que tienen perversiones y quin sabe, tal vez, al
verme desnuda y quietecita en la cama, tenga una ereccin.

Y t, todava sigues ah? perro incompetente! por qu te recog de la
calle? Ya s, fue tu mirada, tus ojos llenos de ternura. Claro, la eterna
trampa canina. Esos ojos que la hacen a una sentir culpable si no lo
recoges y lo llevas contigo. Ah ests, mirndome con la misma ternura de
entonces. Anda perrito, mira que son varios das y ya comenzaron a llegar
las moscas. Huele feo, perrito, te ests haciendo caca en la habitacin?
Anda, perrito, mira que la resaca es muy violenta. Fueron muchas pastillas
y demasiado alcohol. Anda perrito, avsale al vecino. A l le gustar verme
quietecita y desnuda. Slo espero que no le moleste el olor a carne
descompuesta.

** Carolina Lozada
   natalia_linacero@hotmail.com
   Escritora venezolana (Valera, Trujillo, 1974). Licenciada en letras
   mencin lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad
   de Los Andes, ULA, http://www.ula.ve, Mrida). Ganadora del I Certamen
   de Relatos Breves El Pas Literario (Madrid, 2005) y del Certamen de
   Narrativa Oswaldo Trejo, convocado por el Instituto Merideo de
   Cultura (Mrida). Mencin de honor en el II Concurso de Narrativa
   Antonio Mrquez Salas de la Asociacin de Escritores de Mrida
   (Mrida, 2005). Mencin publicacin en el I Certamen de Narrativa
   Salvador Garmendia (Caracas, 2006). Ha realizado trabajos de
   investigacin literaria para la ULA. Correctora de estilo en diarios
   regionales. Actualmente forma parte del taller de narrativa del Centro
   de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve), impartido por el profesor Luis Barrera
   Linares.



=== Trptico      Leda Schiavo ============================================

1. Queda el silencio

La cpula de San Giorgio Maggiore
se refleja temblorosa en el agua
la memoria se estremece recordando la luz de esos das
y el corazn trepida rememorando los errores repetidos
todo tiembla
el aire la luz el agua
pronto temblar mi mano urgida de deseos de aos de recuerdos de sombras
mi voz ya no te nombrar
tu nombre no se har de mi sonido
intilmente veremos pasar los das los libros las horas los placeres las
      [calles
alquimistas fracasados no supimos transmutar el vil metal en oro
el vino se hizo agua
el agua se hizo hiel
queda el sucio silencio



2. Tarde larga de primavera

La primavera se abre paso agazapada
destila hilitos dorados que van cubriendo las baldosas del balcn
los rboles, otra vez, forman un bosque trmulo y vacilante
ilusorio de vida
La tarde del domingo se alarga frente a la pantalla
y frente al mar de hojas verdes que se agita intilmente
convocando das en que cada hora era una celebracin
mientras la memoria duele
con dolor de ausencia

Slo apoyar la cabeza en un brazo generoso
si fuera posible clido pero no pido ms
pedir es arriesgado
y la tarde se alarga
y la vida se alarga
y la espera es un hueco donde caben todas las sombras

Fantasear, imaginar, inventar que te quiero
y que sos como yo digo
mientras la tarde sigue pasando lenta y tiemblan las hojas de los rboles



3. Arte potica

Se puede tirar a la basura las cosas de los muertos
olvidarse de contestar el telfono
cuando quien llama es el deseo
preterido, soslayado, inmaculado
Se puede no comprar una pistola para acabar limpiamente
esta vida que se alarga ms de lo que los huesos la soportan
y el msculo cuelga en el museo
mientras la rosa no logra florecer en el poema

Se puede creer en la primavera que llega
aunque no llegue el mnibus
y los plenes marchiten el alma y la respiracin
mientras se olvidan las nieves de antao
y los das van cayendo disciplinadamente del almanaque

Se puede ir y venir
y pensar que se ha llegado a alguna parte
cuando nunca se sale de uno mismo
y apenas se consigue un gemido de reconocimiento
confundido con el xtasis
o la felicidad

Y en un da como hoy
cerrar la puerta
y no salir a jugar									

** Leda Schiavo
   donaleda@uic.edu
   Poeta argentina. Es licenciada de la Facultad de Filosofa y Letras de
   la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y doctora por la
   Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Se
   especializ en literatura espaola contempornea. Ha dictado clases en
   la Universidad Autnoma de Barcelona (UAB, http://www.uab.es), en la
   Universidad de las Islas Baleares (http://www.uib.es/es), en la
   Universidad de Santiago de Compostela (http://www.usc.es) y en la
   Universidad de Sel (http://www.useoul.edu). En Buenos Aires fue
   investigadora del Instituto de Filologa de la UBA, y en la Argentina se
   desempe como profesora titular en la Universidad Nacional de La Plata
   (http://www.unlp.edu.ar) y en la Universidad Nacional de Mar del Plata
   (http://www.mdp.edu.ar). Ha publicado Historia y novela en Valle-Incln
   (Castalia, Madrid) y El xtasis de los lmites (Corregidor), y el
   poemario bilinge Con las debidas licencias / With leave and license;
   poems (Chicago, Black Swan Press, 2000), entre otros. Public tambin
   ediciones de La marquesa Rosalinda, de Valle-Incln, para Clsicos
   Castellanos (Espasa-Calpe), y Valle-Incln, hoy; estudios crticos y
   bibliogrficos (Universidad de Alcal de Henares, UAH;
   http://www.uah.es). Textos suyos fueron incluidos en las antologas
   Astillas de luz / Shards of Light (Olivia Maciel, ed., Chicago, Ta
   Chucha Press, 1998) y Between the Heart and the Land / Entre el corazn
   y la tierra; Latina Poets in the Midwest (Brenda Crdenas y Johanny
   Vzquez Paz, eds., March/Abrazo Press, Chicago, 2001). Colabora en
   Contratiempo y en Agenda del Sur.



=== El viento y la ceniza      Ramiro Sanchiz =============================

A partir del jueves no hubo ms das soleados. Desde el sur y el ocano,
como provenientes de algn oscuro desastre, nubarrones gigantescos
dominaron los cielos para siempre, baando las cosas de una luz como
cenizas, como rosas muertas. Los otros habitantes del pueblo parecan no
percatarse. Tampoco era necesario preguntarles. l sala de su casa y se
sentaba en el porche, mirando pasar el aburrido desfile de nios hacia la
playa, los jvenes en autos enormes y polvorientos, las viejas gordas con
pauelos en la cabeza, y algo le haca sentir que haba retrocedido en el
tiempo, que el viento que haba arrastrado aquellas nubes desde el sur
tambin haba trado consigo los das de su infancia.

Por las noches trabajaba en la Obra, incansable.



Una tarde vinieron a preguntarle si insista en sus viejos trabajos.
Sospech de inmediato de aquellos rostros. Tenan la marca de las mltiples
hermandades de brujos y nigromantes, as que slo contest con evasivas.
No, no les mostrara el stano. No, no les mostrara el atanor. No, no hay
biblioteca.

Ya ha quemado todos sus libros, entonces? le preguntaron, y l supo que
haba cometido un error.

No todos respondi, sin ms remedio; algunos das me entretengo quemando
los que quedan. Hago una hoguera en el fondo.

Se marcharon al caer la noche. Tras la partida guard los pocos libros que
no necesitara en una caja, preparado para quemarlos al da siguiente.
Encontr una foto de sus padres, descubriendo que casi haba olvidado sus
rostros haca tiempo. En otra de las imgenes una mujer de cabellos
cobrizos sonrea abrazada de un hombre muy alto y delgado. En otra el mismo
hombre jugaba con un nio. No record sus nombres.



Fue entonces cuando empezaron a desaparecer los edificios. El pueblo
pareca simplificarse. La compleja arquitectura de la Feria Octogonal
adquiri curvas ms amplias y decoraciones equilibradas y sencillas. Se
desvanecan las grgolas de las torres, los dragones de los portones y las
cabezas barbudas. A nadie pareca importarle, o nadie se daba cuenta. El
invierno se acercaba rpidamente y no haba ms veraneantes. Los pocos que
quedaban no bajaban a la playa. Por todas partes aparecan vagas
construcciones de metal, vigas retorcidas, alambres y pas que remedaban
esculturas incomprensibles infringidas por artistas dementes. Tardaron dos
semanas en desaparecer.



Pronto qued solamente su casa, levantndose desamparada en la colina. A su
alrededor los caminos que iban hacia el norte y hacia la playa eran
recorridos por carretas y otros vehculos, movidos en su mayora por
bestias prehistricas. Entonces regresaron a preguntarle si insista en la
Obra, deslizando sutiles amenazas en sus palabras. Llevaban espadas y
bculos; parecan resueltos a ser conducidos hacia el stano.

Todava tiene tiempo de poner un fin a sus costumbres. Comenzar de nuevo,
libre le dijeron. Mustrenos su taller y nos encargaremos de todo.

l se neg. Saba que en el fondo no podan obligarlo. Contrariados,
mascullaron palabras de venganza y represalias, intentando asustarlo. Les
abri la puerta y se internaron en el desierto deslumbrante y gris.



Entrado el invierno ya casi no se vean viajeros por los caminos del norte
o el noreste. Con cierta preocupacin empez a constatar que su casa
tambin perda sus formas y ornamentos: desapareci primero la Rosa de los
Vientos, luego el Cristo rfico del hall. El pentagrama grabado a los pies
de la puerta de calle haba perdido toda definicin. Pronto fue imposible
cerrar las ventanas o encender la chimenea. El viento desgarraba las
cortinas y cubra la casa de polvo y ceniza.

Y todas las noches trabajaba en la Obra, incansable.



El da de la Primavera constat que la habitacin de huspedes ya no tena
muebles. Las paredes, resignadas al viento y el salitre, se descascaraban
exhibiendo la piedra antigua que las conformaba. l se sentaba en la sala
central, apoyando la espalda contra la chimenea, pensando sin palabras,
casi sin imgenes. Apenas tena recuerdos. Apenas tena fe en la Obra. Se
supo continuando sus procesos movido por la costumbre, inanimando cada
operacin con la misma meticulosidad con la que iban desapareciendo todas
las cosas que antao lo haban rodeado. Esa tarde lo visit una nia
vestida de rojo. Ests muerto o muriendo le dijo, pero an tienes tiempo
de recomenzar.

Y l crey que era una enviada de los brujos, as que la despidi
bruscamente. Tom el ltimo libro que persista en el taller y lo quem en
el jardn. Las llamas palidecieron con los colores del crepsculo agotado,
las pginas ardan lentamente, extinguindose el fuego ya entrada la noche.



Hacia el verano los caminos se poblaron nuevamente, pero los transentes no
fueron los mismos. Se detenan ante el portn desvencijado y lo llamaban a
voces.

Queremos hablar con el Gran Maestro que vive en esta casa de piedra, pues
hemos recorrido los senderos y el cansancio del mundo buscando sus
palabras!

En un principio sospech, pero a medida que las tardes se dilataban y las
noches se ahondaban en el vaco, sinti una vez ms el deseo de compaa.
Les abri la puerta y los recibi, acomodndolos en los rincones de la casa
sin muebles. La necesidad de atenderlos le hizo notar que llevaba meses sin
comer, pero el hecho no lo inquiet. Hora tras hora reciba halagos y
preguntas.

Es verdad, maestro, que llegado el momento todo Artista ha de quemar sus
libros?

Es posible hacer regresar una rosa de sus cenizas?

Existen ciudades en el Orbe construidas como las pginas de un libro, de
modo que sus caminantes las leen mientras recorren sus calles y reciben su
Historia y su Mensaje?

Y responda que s, que era verdad, y que nadie poda realmente convertir
una rosa en cenizas y as destruirla, y que tales ciudades slo existan en
los sueos de los ciegos. Pero no crea una sola palabra de sus respuestas
y empez a fastidiarlo la veneracin que todos tenan o simulaban hacia
sus palabras.



El da del solsticio escuch que una pareja de visitantes se quejaba de la
pobreza de su casa. Entre sus tantos admiradores haba dos brujos, as que
hizo un pacto con ellos para que creasen ilusiones de riqueza y abundancia.
A partir de ese momento llegaron visitantes de todas partes, maravillndose
del esplendor de los salones. Sin embargo, la magia no funcionaba siempre,
y aparecan cabezas de gallinas o huesos de dragones en los lugares menos
esperados.

Por las noches miraba los instrumentos de la obra intentando recordar las
viejas operaciones de su arte. Cada proceso le tomaba horas enteras, pero
aun as no descansaba jams.



Una tarde descubri que entre sus visitantes estaban aquellos hombres que
haban intentado disuadirlo de su arte ms o menos un ao atrs. Los
increp con violencia, pero ellos se sorprendieron o fingieron sorpresa.
Pens que probablemente se haba equivocado. No poda estar seguro de sus
rasgos, as que les pidi perdn humildemente. Entonces los visitantes
empezaron a dudar de sus palabras y pronto casi dejaron de hacerle
preguntas, prefiriendo hablar entre ellos, jugar a las cartas o perseguir
insectos. Los simulacros fueron suspendidos y la casa retorn a su
devastacin original, ms acusada aun, de paredes polvorientas y techos
derrumbados.

Hubo algunos das en los que busc nuevamente aquella adoracin, simulando
sapiencia e ingenio con historias largas y maravillosas sobre los tiempos
del Imperio, la Flor y el aprisionamiento del Dragn, pero ya casi no lo
escuchaban. Descubri entonces que algunos de los visitantes no tenan cara
o que sus facciones parecan tan limadas por el viento y la ceniza que era
imposible reconocerlas. Pens en expulsar a los visitantes de una vez por
todas, pero el miedo a la soledad y a las posibles represalias lo
amedrent. Odiaba a todos y cada uno de los hombres y mujeres que se
paseaban por su casa ignorndolo, hablando del viento, la ceniza, la piedra
derruida.



Y un da, cerca de la mitad del otoo, los dos brujos que haban conjurado
en su momento las simulaciones le dijeron que estaban esperndolo en el
fondo de la casa. El tono de sus palabras y la rigidez en los ojos le
hicieron saber que no tena ms remedio que obedecer. Sali y encontr a un
hombre muy alto, vestido de prpura, que sostena un libro; a su lado haba
un ayudante, cargado con artilugios mgicos.

A partir de este momento te ser prohibido ingresar a tu casa de piedra,
viejo artista, tu desobediencia ha llegado a su fin. Vivirs entre las
piedras y a merced del viento.

Y fue as como abandon finalmente la obra. Logr acomodar algunas piedras
y construirse un refugio ms o menos adecuado para defenderse de los
vendavales de la costa. Con lminas de piel seca de basiliscos marinos, que
encontraba en la playa, improvis un techo que pareca sostenerse. All
recluido reciba insultos y desprecio de todos los que ahora frecuentaban
su casa, que estaba a punto de derrumbarse. Todas las noches los seres sin
rostro, idnticos a horribles demonios, celebraban fiestas en las que se
contaban a gritos historias del Imperio, del Matriarcado Oculto, de cmo se
les ha mentido la Historia a los hombres. l crea comprender, pero todas
las maanas olvidaba lo escuchado y desesperaba de su destino. Sin embargo,
a medida que se sucedan los das, empez a olvidar el tiempo en que
trabajaba en la Obra y resida en una casa y encenda una chimenea, por lo
que dej de lamentarse y ya no habl ms.



Entonces, el da del solsticio de invierno, el hombre muy alto vestido de
prpura, su ayudante y una mujer con cara de cerdo (que por alguna razn le
pareci extremadamente familiar), destruyeron su refugio y lo expulsaron
hacia la playa. Aqu sers sirviente de los demonios le dijeron,
dejndolo entre la arena y la ceniza.

Tuvo memoria entonces del mar, como un recuerdo largamente buscado, como
una liberacin. Se acerc a la orilla y toc el lquido. Estaba
extraamente espeso y tibio. Una enorme repugnancia lo invadi, as que
regres a los mdanos. Alguien lo llam por un nombre que no era el suyo,
pero al que claramente deba obedecer. Mir hacia donde haba estado su
casa, sin saber qu esperaba encontrar, y lo deslumbr un resplandor que no
vena de ningn sol. Dos demonios alados se le acercaban. Hundi sus manos
en la arena y hall solamente cenizas, que agit con fuerza para constatar
con alegra (y riendo por primera vez en quin sabe cunto tiempo) que sus
dedos empezaban a deshacerse y que pronto todo lo que haba sido su cuerpo
tendra el mismo y deseado destino.

** Ramiro Sanchiz
   rasanchiz@hotmail.com
   Narrador y poeta uruguayo (Montevideo, 1978). En el presente a punto de
   terminar la licenciatura en letras, con intencin de especializarse en
   narrativa inglesa del siglo XX, particularmente la obra de James Joyce.



=== Juventud potica      Rafael Batista Cceres ==========================

I

Oh gozo, lmpido espejo inhumado;
llevo tu amargo lauro de gloria
y el nufrago silencio de mi historia
en mi abierto pecho olvidado!



II

Antes ya, s, mucho menos golpeado,
A ti entregaba mis liras y musas
e iba el sentido extasiado de ilusas,
visiones engendradas por el cayado.



III

Cual taciturna ave en agona
palpita el corazn con los umbrales,
recogidos al aire en gritos fatales
enroscaron la sangre y la vida impa.



IV

Y slo la armona embelesada
del fecundo esfuerzo noble y cuitado
se irgui suntuoso y olvidado
en su faz, destino de tez golpeada.



V

Acompame la poesa en mi andar,
alternando evocaciones ilusorias
marcadas con imgenes suasorias
de lo que fue una vez, mi cavilar.



VI

Pasajero fui de la vida incauta
por mi caminar bien corto e iluso,
fugitivo fui, y en un minuto intruso
de mi primitiva existencia nauta.



VII

Pero he de sentirme a gusto aqu
pues siento en mi alma el cielo azul
un campo bien harto con flores de tul
aspirando su aroma extasiado en m.



VIII

Un penador colmado de una voz
cautiva en su exhausta esencia,
plaida, con una silente cadencia
con chispa de la intensidad precoz.



IX

La fortaleza idealiza de ensueo
y se atraviesa de ausencia clida,
salpicada de inocencia esculida
despertando un tiempo risueo.



X

No hay muerte sino vida nueva
que abraza el ms puro sentimiento,
si no es de humanos errar al viento,
sin comer tan slo la fruta de Eva.



XI

En su profunda cavidad ausente
voy cantando con el alma cortada,
y voceo la tenue brisa soplada
en mi mente de espacio silente.



XII

Yo he visto el amanecer bebido
en su cliz por el ngelus mortuorio,
que azota a la noche, grito ambulatorio
rasgando en su cara el velo curtido.



XIII

Se empaan unas ondas de tristeza
deshojando en cada rama una lgrima,
cortado de esperanza en el nima
de un bardo, inverncula simpleza.



XIV

Por el amor, yo encuentro en la celda
El justo alivio saciado de cosas,
que tien horas divinas y hermosas,
cargadas de aromas en la oscura celda.



XV

La intacta efigie llora sinuosa
en la errante y denueda huella,
y ese afn de sentirme con ella
renueva y halla ventura famosa.



XVI

Si fuera el preludio futura vivencia
de algo que ocurre en la niez pasada,
pasaran visiones por la cascada
del recuerdo lejano de mi inocencia.



XVII

Ya que evoco la simiente de oro
que roza las liras de una cadencia,
se rompen al aire como una esencia
extica de armona, garbo y decoro.



XVIII

En aquella oquedad impa del lecho
en que yo reposo, slo recuerdo
su risa glamorosa y el cuerdo
silencio que palpita en m, pecho.



XIX

El oleaje escondido es arado
por la splica vuelta congoja,
y la fijada expectativa moja
de ansiedad el gajo inmolado.



XX

Soledad, si es algo tan irreal
en el interior fuente de uno,
si destruye a alguien en el infortunio
cicln de alguna vida especial.



XXI

En tanto, que el alba diera el recuerdo
vibrante y vago de las noches solas,
el eco inquieto atraera olas
ansiosas en que slo, me remuerdo.



XXII

En medio de lo increble, clara
es la esperanza halagea dada,
y aquella hazaa de luz labrada
revive el escarnio, una karma rara.



XXIII

Emerge la lnguida secuela rota
del hrrido incienso aterido
que flota entre las ondas del descuido
que reboza cautivo en una nota.



XXIV

Vaya, qu inmvil se siente la vida
en estancias de reposo por olvido,
cual fulgor luminoso y envilecido
en intenso xtasis se dilapida.



XXV

Asomando unos ojos que aspiran
slo el oleaje de aromas anhelados,
en la cumbre, esos mismos mencionados,
templaron mi razn a la cual inspiran.



XXVI

Entonces me rodeaba un filtro imbuido
con la desesperacin, y del amparo
fortuito investido, recib el lloro remoto,
con los rubores oprimidos.



XXVII

Alczar reluciente, incrustados lienzos
rados de gloria, estremecieron
ellos, los vahos que entumecieron,
el raudo paso de mis inciensos.



XXVIII

En aquel reguero salino se juntan
dos astros fugitivos maniatados;
e infaustos destinos sopesados,
instan a mi balanza, a la que hurtan.



XXIX

Serpenteando el aire, galana natura,
en giros se rompe en rutilante onda,
anuncia la spera cristalina fronda
del valle invernculo de dulzura.



XXX

Se sublima el alma, se quiebra el fro,
amanece la hora con silencio antiguo,
se mezcla la mente y se mezcla ambiguo
destino largo, y se piruetea el lo.



XXXI

La leve hoja comba se transfigura
en el mastn inmemorial del sueo,
y en la cpula en tinieblas es sedeo
aquel errante suspiro que fulgura.



XXXII

Rasgado, aspiro artificios vanos,
la aristcrata denueda huella, miro,
mil gargantas seran el mejor tiro
en odos velados, gratos, lejanos.



XXXIII

Un arrullo gentil, desbordado lloro,
playa de vida, socavn de alegra,
experiencia innata, flor de simpata,
arraigo en raudo soplido sonoro.



XXXIV

Cordura inacabable, mrtir hincado,
fndete, eficacia, en la cada hbil,
junta agitada, sustenta el frgil
gesto proceloso que duerme atado.



XXXV

Grito ampuloso, conciso vulgar,
regin sorda de la pesadumbre rota,
congoja mstica, dolencia corta,
sed infinita, vigosa y seglar.



XXXVI

Boca eterna, taciturna quimera,
azarosa alma, colosal figura,
duea del aire y toda escultura
erguida en bases de quieta frontera.



XXXVII

Antorcha del delirio vasto y fecundo,
Santuario, en desvaro turbio,
Porvenir de enigma y, slo enturbio,
Aquellas cosas proceras de un mundo.



XXXVIII

Peregrina terneza, inerte brisa,
Difcil gesto, un ademn prendido,
Duro oficio, el arte escondido
En la pluma esposa de la premisa.



XXXIX

Prado inclemente, ribera secreta,
Pertinaz deseo derramado en cosas,
Veleta ansiosa, y leyendas hermosas
Que danzan ellos, en la mente del poeta.



XL

Por fin descanso del heroico grito,
Hostil verdugo, el que tosco asecha,
Mas ese capricho ser la cosecha
De frutos lustrosos de un real mito.

** Rafael Batista Cceres
   lexraf@hotmail.com
   Escritor panameo (Panam, 1974). Licenciado en derecho y ciencias
   polticas por la Universidad de Panam (1999). Ha participado en
   diversos cursos relacionados con su carrera y otros intereses.



=== Tres monedas      Mirta Alicia Gisondi ================================

Haca varias horas que Matas estaba sentado en la sala de espera, desde
donde vea pasar los trenes. Las luces de los vagones al pasar iluminaban
su cara, hacindolo parpadear. Tena la mente en blanco, no poda pensar,
su pasado y el devenir flotaban indiferentes quin sabe en qu galaxia.

Cmo haba llegado hasta esta estacin ferroviaria, lo ignoraba, o que
haba ocurrido en su vida para hallarse en esta situacin, tampoco lo
preocupaba, slo saba que tres monedas plateadas tintineaban en su
bolsillo. Con la mano izquierda jugueteaba con ellas, mientras en su mano
derecha apretaba un papel.

Volvi a releer las breves lneas: Tren azul de las 24hs. Con una de las
monedas sac un pasaje sin saber el destino, tom otra y la tir dentro de
la gorra de un vagabundo, que pareca dormitar, la tercera moneda la guard
porque no saba que hacer con ella.

Esper el tren, y no bien lleg se api en el vagn junto a cientos de
personas desconocidas para l. Nadie hablaba ni sonrea, todos parecan
ensimismados en sus pensamientos.

Piensa que llegaremos en horario? pregunt a quien estaba a su lado,
tratando de entablar una conversacin.

Siempre lo hace contest escuetamente, sin darle oportunidad de seguir
hablando. Intent con otra persona haciendo una pregunta pueril, pero tuvo
la misma suerte, por lo que opt guardar silencio en medio de los poco
amigables pasajeros.

Cuando llegaron a destino, una luz enceguecedora invadi el tren y los
pasajeros comenzaron a salir en orden, sin inmutarse.

Al cruzar la puerta de salida se acord de la tercera moneda y entonces
resolvi qu hacer, comprara el boleto de regreso antes de que fuera
demasiado tarde.

Recorri el andn, casi apurado, tratando de hallar la mquina expendedora;
al dar con ella introdujo la moneda y marc el destino, fue cuando apareci
en la pantalla un simple gracias.

Insisti varias veces, y viendo que no le daba el boleto, comenz a
golpearla con el puo. Hasta que un nuevo cartel avis: No insista, ya
lleg a destino.

Matas no se qued conforme y decidi averiguar el motivo por el cual haba
llegado hasta ah. Sali de la estacin y se encontr frente a una gran
extensin de tierra rida y estril que terminaba en una loma. Busc en
derredor a algunos de los pasajeros que haban viajado con el, y slo pudo
ver cmo los ltimos desaparecan tras el promontorio.

Camin apurado y al traspasar la loma se encontr con lo ms parecido a la
Nada. Un vaco nebuloso en donde se mezclaban niebla y seres que
blandamente parecan confundirse con el entorno, hasta desaparecer.
Temeroso volvi sobre sus pasos y entr nuevamente a la estacin. La
soledad era estremecedora, las luces estaban apagadas y slo se filtraba
una tenue luminosidad por las ventanas. En un alejado banco alguien lo
miraba fijamente, se acerc y crey reconocer al vagabundo a quien le
dejara una moneda.

Usted tampoco se anim le pregunt ste suavemente.

No, tuve miedo, adems ignoro qu est pasando y por qu estoy aqu
contest Matas.

Yo me fui dando cuenta solo dijo el extrao con un dejo de tristeza.
Durante mucho tiempo, puse como excusa la falta de una moneda para realizar
el viaje, por culpa suya ya no tuve ms pretexto.

Matas se encogi de hombros, ya no poda pensar ms, el cansancio lo
dominaba y entr en un profundo sueo. Cuando despert, estaba solo y
rodeado de un abrumador silencio.

Amaneca y la luz comenzaba a filtrarse por las claraboyas. Algo llam su
atencin en el fondo de la plataforma, eran las luces de la mquina
expendedora de boletos, que titilaban provocndole el impulso irrefrenable
de intentar nuevamente sacar el suyo. Busc en los bolsillos,
infructuosamente, una moneda, recordando luego que las nicas que tena las
haba utilizado.

Una gran desesperanza le acometi, hacindolo maldecir por su suerte, hasta
que sus ojos tropezaron con una moneda que asomaba debajo de la mquina,
tal vez perdida, olvidada o como esperndolo. La apret muy fuerte, con
miedo la introdujo en la ranura y esper impaciente que saliera la
inscripcin: Destino, pero no lo hizo, slo larg el boleto. Uno muy
extrao, totalmente en blanco por el frente y por detrs con la inscripcin
Operacin anulada, y en tinta roja bien destacado: Regreso.

En el tren varias personas fueron ocupando los asientos, algunos sonrean,
otros conversaban y hasta alguien lo salud con la mano desde lejos.
Lstima que el vagabundo no regres, pareca una persona agradable, aunque
algo enigmtica.

** Mirta Alicia Gisondi
   mirtagisondi@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1943). Ha participado en diversas
   antologas, como Homenaje a Cortzar (2002), Poesa y relatos en
   Argentina (2003), Canto a la vida de la Universidad Catlica Argentina,
   UCA (2004), Los rostros y las tramas (2005), de Editorial Dunken, y
   Cuentos en el aire, de Editorial Planeta. Obtuvo una mencin en la Feria
   del Libro de San Nicols (Provincia de Buenos Aires) por el cuento Tres
   monedas, el segundo premio en el concurso Letras de Tango en Ituzaing
   (2005) y el segundo premio compartido en el Concurso Literario Homenaje
   a Mozart (http://www.euroyage.com) en Salzburgo, Austria (2006).



=== Dos poemas      Karen Valladares ======================================

*** Devulvanme

Devulvanme las manos
Con las que se construyen
Paredes de mi barrio,
De mi ciudad.
Con las que se cocinan
Ideas para compartirlas
Con ustedes o con nadie
Cuando sea preciso.

Los ojos
Con los que reconocen
La materia dcil
De la que estamos hechos
Los pasos que registran
Caminos que no llegan a ningn verso.
Devulvanme las ideas
Con las que construimos
Mundos de azcar y cristales
Donde construimos
Hombres estallados en llamas
En
(vacos)
      Profundos
          Voces innecesarias a la boca
 Cuerpos expuestos a la intemperie del recuerdo.
Devulvanme la voz
El tiempo perdido sin brjulas y relojes
Las ideas sin pronunciarse
Los pasos enrojecidos por el olvido
Devulvanme cada cosa
Que nos o me pertenezca.

Pero sobre todo
Devulvanme la dicha
Donde habita la palabra
Y entonces
       Desaparezco
Muero
    Resucito     Eterna
Y furiosa
          En Ella.



*** De vez en cuando Sergio

      A Sergio Bahr

De vez en cuando Sergio
se convierte en el tragaluz de un verso,
para no asfixiar la memoria.
No importa sonido,
forma,
llanto.
Colores,
tiempo,
o recuerdos que lleguen a esconderse
en la profundidad de sus manos.
Una sonrisa suya
Es la lnea de fuego
Que consume el iceberg
Escondido en mis prpados.
Luxacin del cualquier intento
para no llegar a cualquier parte.
Inquietante sonido
Parsimonioso sonido,
Lmpara de arena
que confunde
La sombra del tiempo en las paredes.
Historia desvelada en la orilla de mi boca,
Rfaga silenciosa
Cuadrante de unas manos vacas
(las tuyas en ellas, a veces)
sumatoria de silencios corto punzantes

Jade que aplasta cuando se ausenta.
Que viene con fuerza cuando nos llega.
Que corta,
Que observa,
Que se vuelve a su antojo,
Que nos vuelve a su antojo
Y entonces,
vuelve a despertarme
En la profundidad
de un solo nombre.

** Karen Valladares
   karen18es@yahoo.es
   Poeta hondurea (Tegucigalpa, 1984). Estudiante de leyes en la
   Universidad Tecnolgica de Honduras (UTH). Ha participado en lecturas
   realizadas por el grupo colectivo de poetas Paispoesible y Mscara
   Suelta. Particip en el 5 certamen de la Semana de la Juventud, en el
   Instituto Salesiano San Miguel, y en el 2 Encuentro Internacional de
   Escritores y Escritoras. Poemas suyos han sido publicados en revistas y
   peridicos de Honduras, El Salvador, Panam y Per, as como en los
   sitios web El Mounstruario (http://www.elmounstruario.com) y Poetas del
   Mundo (http://www.poetasdelmundo.com).



=== Dos cuentos      Antonio Vizcaya Durn ================================

*** La mancha

Sus pies hinchados de tanto deambular las calles apenas caben en los
zapatos rotos, abiertos, exactamente por donde respiran perpetuos los
callos punzantes; sobre todo cuando descansa la jornada, frente al
aparador, cada tarde, a la sombra del techo plegable, predilecto por
extender su frescor hasta el pavimento. El techo ha olvidado escurrir la
lluvia y la lluvia los escupitajos del viejo por ms de tres meses;
distrayndose un rato de seguir ofreciendo fastuosos tesoros traducidos en
cheques al portador con el amparo de la suerte; pero sobre todo de la
Lotera Nacional.

Sus ojos dejaron de ser confiables de tanto verse en apuros. Ahora son esos
delgados anteojos escurridos hasta la punta de su gruesa nariz los que lo
alertan ante quien quiera canjearle billetes por cheques sin fondos o su
pan a cambio de nada.

El resto de los sentidos reconocen no slo el linde y edad de toda moneda,
olores o acertijos de pjaros de cuenta capaces de violar cualquier nido
con tal de hacerse de dinero fcil; siempre listo de espantarse pajarracos
de mala muerte a punta de bastonazos a la menor provocacin de su
tacto-audible, diestro al guiar mil pasos rotos hasta aquel cuarto de
azotea, al fin sacarse los zapatos, los andrajos: jirones de camisa y
pantaln colgantes de idntico matiz al rostro abotagado en resignacin;
mientras el corazn se le sale por los pies.

El sol rasante, reflejado en el cristal, al cegarlo lo vuelve a la vida. El
ansia de confort insiste en abstraerlo pensando cmo hacerse de ese par de
zapatos sin que nadie lo advierta; sobre todo los buitres al acecho de su
botn.

A medio crepsculo suele colocarse frente a ellos. A fuerza de costumbre ha
llegado a convencerse, enfocando intilmente las gafas, de que son de su
exacta medida, quizs un nmero ms grande para beneplcito de las
monstruosas callosidades; y por supuesto que se encuentran en mejor estado
que los suyos.

Le atrae sobremanera el moo formado por ambas cintas, como si el par
coquetearan con su orgullo: Ven, tmanos, somos tuyos, te estamos
esperando; mientras lanza dos que tres muletazos ms espantndose las
moscas que tambin se turnan para alimentarse de l como sanguijuelas.

Con mucho tiento, para que nadie lo descubra, el desgastado hombre desliza
el bastn armndose de paciencia infinita, paso a paso, imitando al caracol
que parece seguir inmvil a lo largo de las horas a pesar de haber devorado
la planta de pies a cabeza; sin perder de vista los zapatos que parecen
seguir llamndolo a travs de la apetitosa transparencia del cristal. Algo
le dice que si no lo intenta hoy, maana ser demasiado tarde. Seguramente
no es el nico que los desea, que los necesita, que est dispuesto a correr
el riesgo a pesar del peligro latente; y es que el bello corte estilo
mocasn con florituras en los lados y los tacones tan perfectos lo
cautivaron desde un inicio. Las semanas se convirtieron en meses y los
meses en necesaria obsesin para olvidarse de una vez por todas de esas
burlescas bocas siempre abiertas en sus chanclas horrendas que hasta los
tacones arrastra al caminar por el Zcalo, gritando sus billetes.

La punta metlica del bastn, con cientos de abolladuras opacas, ocultando
a la vista del incauto otras docenas ms, perdidas en las calles, al fin
logra introducirse en uno de los dos seductores rodetes del moo, entre
profundos jadeos del viejo, manipulando la operacin secreta con sus ojos
saltones, entornados a ms no poder jalar aire; a punto de perder el
equilibrio.

Ya no hay marcha atrs. Esos zapatos deben ser suyos hoy mismo; de lo
contrario bien presagia las consecuencias.

El caos citadino provoca que su mente se asle del entorno, incluso sus
odos silban en ascendente. Es un soldado decidido a llegar antes que sus
camaradas al pillaje, a la rapia absoluta entre bombas enemigas. Las
bisagras giran en silencio. Tiene medio abdomen ms all de ese espejo de
sorpresas. Los callos insolentes lo martirizan con punzadas no deseables al
adversario que sigue lanzando granadas desde su trinchera; incitando al
anciano achacoso a un ltimo esfuerzo, a sacudir la lengua asquerosa al
sentirse tan cerca del manjar; a pesar de su escasa y desgastada dentadura.

Una mueca maliciosa, que podra interpretarse como sonrisa cansada, puja lo
suficiente para que el bigote relamido y la barba descuidada se tornen
grisceos en el momento en que el sol termina de ocultarse en el ltimo
edificio de enfrente. El bastn logra al fin que los zapatos se muevan
ligeramente. Hasta este momento ningn peatn parece advertirlo, aumentando
la emocin del abuelo. Penden apenas de la punta de metal ante el pulso
titubeante y su rostro sudoroso, ambicioso. La mano derecha apoyada, a
punto de resbalar junto con todo ese cuerpo regordete, desparramado,
oloroso insoportable; con gran peligro, en cualquier momento, de convertir
la osada en simple ancdota policaca en la ltima pgina de los diarios
de maana.

No puede ms. Tiene que decidir ahora mismo entre dar la vida en nombre de
la presa o salvar la propia vida. La cabeza calva le da vueltas. Le parece
sentir agujas atravesando los dedos pulgares de sus pies. Sus brazos ceden
al igual que los brazos de un rbol atiborrado de frutos, de lluvia, de
cuervos guarecidos contra la voluntad del husped.

Pero las cintas del calzado resultaron estar tan enredadas que, ms que su
bastn, lo que necesita son dos pares de palillos chinos, una lupa y hasta
tres pinzas quirrgicas para desenmadejar el laberinto en el laboratorio de
un siquiatra especialista en nudistas: su prominente panza negruzca y
apestosa ya es observada en la calle por varios curiosos alarmados, ms
all de lo permitido por el manual de buenas costumbres.

Se va a caer!



Fue impostergable la llamada annima de emergencia a la polica. Las
televisoras enviaron equipos al lugar, esperanzadas en tener la edicin
completa de la nota antes de las nueve de la noche; pero ninguna de esas
cmaras de tonalidades amarillentas logr enfocar a tiempo al par de
zapatos desbarrancndose contundentes, en lnea recta, desde la azotea del
edificio de tres pisos hasta rebotar sobre el pavimento desgastado,
mordisqueado por la lluvia y el tiempo; luego de abollar ligeramente el
cofre de un vetusto auto estacionado.

El viejo, aturdido, desesperado, en el ltimo instante prest atencin,
sobre todo, al fugaz silbido de un largo tramo de cinta de video que se
encontraba enredada, a la vez, entre las propias cintas podridas de los
zapatos que slo necesitaban de un sublime intento para ser liberados de su
condena; de todos esos aos que permanecieron colgados entre los intiles
cables del telgrafo, en pleno centro de la ciudad. Cables atiborrados,
cada tarde, de pajarracos asustados ante el bastn que el viejo apenas
logr salvar en la ventana, con el semblante enfermo. Expresin semejante a
la del soldado que levanta las manos pidiendo clemencia.

Es verdad, los noticieros de la noche aumentaron su audiencia; al menos
comparada con la del culebrn-telenovela de moda; y eso que ayer se decida
la suerte del protagonista principal: en el captulo anterior su amante le
haba ofrecido fastuosos tesoros traducidos en ilimitados cheques al
portador con el amparo de su futura viudez. Un segundo despus te invitaban
a comprar toda la gama de artculos que podras adquirir si te ganaras la
Lotera Nacional.

Las imgenes en los noticieros resultaron hasta cierto punto comunes,
aburridas, nada fuera de lo ofrecido cotidianamente: el viejo les gritaba a
los nios all abajo que esos zapatos le pertenecan...

No se los roben, hijos de puta! son mos! de naiden ms que mos!
sintiendo el rostro inflamado y lo poco que quedaba de su mirada diluida
entre lagrimones de impotencia; mientras los chicos lanzaban el par tan
preciado una y otra vez a las alturas, encantados, despus de atar entre s
de nuevo las cintas. Inadvertido el rancio personaje desde la terraza que
segua gritando con voz gruesa, amenazante, desesperada; tan slo deseaba
comprender, con su corta vista, el carnaval all abajo; sin perder
oportunidad para sazonar la escena inconclusa con cristalinos escupitajos
cuya consistencia y espontaneidad hizo por momentos pensar a uno que otro
testigo en la tan anhelada primer lluvia del verano. Sin olvidar, sea dicho
de paso, los aplausos del respetable pblico, aquella tarde calurosa,
obsequiados al valiente bombero: a pesar de los bastonazos que soport en
su espalda, baj los tres pisos con el viejo a cuestas; desnudo de todo
pudor.

El par de zapatos se encuentran de nuevo colgados, enredados una vez ms
por cuenta y riesgo de los chiquillos; repitiendo de esta forma la epopeya
de sus padres; con la nica diferencia de servir ahora como espantapjaros
en la acera de enfrente.



Ajustndose indiferente los anteojos intiles, sin perder de tacto los
billetes y su cena, al anciano le parece que esta noche el cristal del
aparador de la zapatera tiene una mancha que no haba advertido antes;
ubicada, tomando en cuenta el ngulo desde el que disfruta de su cotidiano
descanso otoal, un poco a la derecha de la ventana de su vivienda, en
aquella oscura solana.

Se descalza, pausado. El bastn rebota varias veces sobre el cemento, en
sus odos; ante la indiferencia de la gente que sigue corriendo frentica
en busca de sus propios sentidos; sin imaginar que el abuelo los captur
todos en esa extraa mancha apenas palpable, rasposa como lija en sus yemas
endurecidas. Verdosa, gelatinosa... parece murmurar algo entre
risillas...

El bigote humedecido se abre en abanico ante lo que podra interpretarse
como franca sonrisa pcara; mostrando a quien quiera ver los ltimos tres
dientes masticando con delirio el pedazo de pan.



*** Un minuto

La perspectiva es inigualable a pesar de que, irnicamente, el destino, el
futuro, la suerte, el simple azar son ficticios para l.

La ciudad se le obsequia en libre naturalidad. No puede creerlo. No debe
perder detalle; no olvidar uno slo de estos sbitos segundos en toda su
vida.

Inmerso en el paisaje convertido en escenario para l, espectculo
invaluable de sus sentidos. Lienzo reconciliado, a la lejana, con lo
abstracto que representa el bosquejo de ese par de avenidas paralelas
torciendo caprichosas ms de una vez hacia cualquier punto perdido entre
edificios, arboledas y el smog. Los autos que las surcan semejan frenticas
hormigas metlicas, multicolores; reflejando en intervalos de montona
sorpresa la luz alta del sol que a la vez explota en la atmsfera completa;
enmarcada por las nubes que parecen jubilosas ante la fugaz dicha de
Jacinto.

Es tan corto el lapso que sus emociones no pueden darse el lujo de
reflexionar, de concentrarse en un punto determinado; olores y sonidos
creando en su garganta y en el ambiente un trago tan dulce, complaciente,
necesario. Suficiente al descubrir al fin la simetra imperfecta, lejana,
de su propio barrio; su vida en un suspiro impostergable; recortado en
trecho alcance a la altura de aquella capilla por las ramas ms delgadas,
desnudas, de un rbol viejo, despuntando ociosas a pocos centmetros del
barandal donde los ojos y la boca de Jacinto no pueden abrirse ms ante el
trazo de las sombras de docenas de arquitectos, firmadas por un nio en
cautiverio.

La bandera nacional, en la cima del horizonte, guarda el luto de su
tristeza al lucir escurrida, inmvil en aquel mstil afilado.



Todo ha resultado un redescubrimiento intraducible.

A sus pies, sobre la calle del hospital, en un parpadeante zoom de
sorpresas, no sabe si el vrtigo que siente es debido a la altura, con las
manos esposadas, o a lo que representan realmente las esposas, su profunda
depresin; viendo caminar a la gente por las banquetas sin que nadie repare
en l. Los autos entran y salen de la calle angosta, angustiantes, como
obsequios fugaces de la vida all afuera.

Varios chicos juegan ftbol en un parque cercano. A Jacinto le parece
escuchar sus gritos; confundidos con las aves jugueteando de palmera en
palmera, en el camelln, sobre el bulevar.

Los transentes que no contestan llamadas en sus mviles parecen
responderse a s mismos en absoluta abstraccin.



El viento ligero que inicia la jornada parece llevarse las pocas nubes ms
all del lienzo; invitando a ese gato equilibrista, gran amo del balcn, a
reclamarle su presencia indeseable a Jacinto, vindolo directo a los ojos a
la vez que malla de nuevo, prepotente, erizando su lomo pardo; liberando
parcialmente al hombre de su ensimismamiento.

Una voz seca, autoritaria, pero al mismo tiempo reflejando cierta
compasin, se escucha desde el interior:

Eh! Jacinto! Se acab! viendo de reojo su reloj de pulsera.

Jacinto voltea despacio, abstrado an. Sabe bien lo que la orden
significa; el minuto ms largo de su vida se ha terminado.

Quisiera quedarse ah, inmvil para siempre, junto al gato que impasible
espera la retirada sin pretextos del extrao.

Los chicos siguen jugando ftbol. Las aves cantan en las palmeras. La
ciudad completa interpreta su infortunio.



Jacinto desfila al lado del recio polica custodio, quien lo observa como
si descubriera de pronto un inesperado milagro encadenado a sus propias
muecas; a su pasado.

Jacinto nunca logr planear unas vacaciones como todo el mundo, unos
cuantos das al ao. Primero fue el exceso de trabajo, la bonanza, el
cumplimiento del deber y el pago de favores; luego la falta de dinero, la
quiebra. Las deudas le ordenaron mentir para lograr el sueo de los suyos;
pero termin cometiendo ese pequeo error que lo hace comprobar ahora,
despus de los primeros cinco aos de condena, que la eternidad de la
ciudad Lux suelen conjugarla algunos afortunados en insufribles estaciones
a la sombra.

Acaba de firmar la paz con un mundo que apenas reconoce la libertad en el
chasquido de unos dedos: el polica custodio cierra contundente la puerta
de cristal del balcn; amotinndose en la mente de Jacinto tantos recuerdos
que crea olvidados en los alrededores de aquella capilla.



Me parece injusto que el mdico me haya pesado con las esposas y la cadena
puestas. Te aseguro que si me hubieran dejado ir al bao antes, pesara al
menos dos kilos menos de lo que anot el doc!

Pinche Jacinto! Si sigues as no volvers a ver nunca la ciudad! riendo
de buena gana el custodio amigo; sigue la broma del reo sin perder detalle
de su caminar inseguro, enfermo; avanzando ambos por el pasillo en penumbra
hasta llegar a la celda, a esa eterna morada duea del destino en futuras
suertes al azar.

La reja se cierra en un eco que duele, activndose automtico el cerrojo
ante la curiosidad sigilosa de uno que otro preso vecino. La voz de las
palmeras al viento se adormecen ligeras en el convicto.

Ni una palabra de esto a nadie, entendido? le susurra el polica al ms
afortunado de los prisioneros.

Cundo volver a verla? pregunta a media voz Jacinto; macizos sus puos
en los barrotes de acero que su mirada parece iluminar.

No lo s, Jacinto... no lo s evadiendo la mirada del recluso se aleja
con paso lento. Debe entregar de inmediato el informe al alto mando.

** Antonio Vizcaya Durn
   alipuso@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Pachuca, 1964). Comerciante de caf de grano y
   empleado pblico administrativo del sector salud, ha publicado textos en
   Pachuca, peridico local, El Norte (Monterrey) y diversas revistas
   underground de Ciudad de Mxico y Guanajuato.



=== Desde otra isla (extractos)      Ihosvany Hernndez Gonzlez ==========

*** Entre la multitud y el asco de la tarde

Te llevo entre la multitud y el asco de la tarde
entre el golpe de dados y el incienso
te clavo en el esplendor de las vidrieras
y te pienso
sentado en el metro que penetra
los tneles ms abajo
bajo tierra
con una fuerza que corroe mi nostalgia
que corrompe mi vergenza.



*** Las islas que una maana hall

aos despus
persisten las islas que una maana hall por asomo a tus ojos
tierras inertes donde hiri tu boca mi cofrada
veo toda la tierra sombreada en tu rostro
duerme el color en esa tibia imagen que
aos despus
me provoca convocarte a la humedad fra de otras noches
en Montreal.

islas nufragas
bocas amordazadas por no liar todo el encanto de un amigo intolerante
que venero
en cada plaza que se abre a mi camino.



*** Toda belleza es un ciruelo

Toda belleza es un ciruelo a merced del tiempo,
mito ante lo ignoto,
agua inmersa mientras la lluvia cae
sobre ese vientre contenido en un verso de Catulo,
manuscrito a salvo en el pas palpitante
de esa habitacin
donde se exhibe el cuerpo deleznable del amor,
crcel donde la luz
pone en evidencia la perfeccin de alguna axila
y los das se hacen de esa rbrica aorada,
el abrazo del amigo ido hacia esas riberas del mundo.

La vida urge de espuma,
efervescencia de rostros aunndose en las breas de la noche.
La paz est en la reconciliacin,
hijos de Adn y Zeus,
naturales de taca y Alejandra,
nervudos dioses
en ese esplendor avizorado por mi nostalgia
cuando en ombligos y bocas
voy izando tmidos pecados
sabiendo que toda belleza
es un ciruelo a merced del olvido.

      Del poemario indito Desde otra isla.

** Ihosvany Hernndez Gonzlez
   ihosvany74@hotmail.com
   Poeta cubano (La Habana, 1974). Reside desde 2004 en Montreal (Canad).
   Escribi libretos radiales para la emisora cubana Radio Progreso,
   mientras estudiaba licenciatura en historia en la Universidad de La
   Habana (http://www.uh.cu). Tiene inditas las novelas El mejor sitio del
   mundo y La salida. Obtuvo el segundo premio en el evento literario
   Tendiendo Puentes (2005,
   http://home.oise.utoronto.ca/~lared/Ganadores.htm), convocado por la
   Universidad de Toronto, con el cuento Saln Sahara, y que aparece en
   la antologa bilinge Ruptures, continuities and re-Learning, The
   political participation of Latin Americans in Canada
   (http://www.wier.ca/~%20daniel_schugurensky/ruptures.html). Fue
   finalista del II Premio Internacional de Poesa Desiderio Macas Silva
   (http://www.ayc.com.mx/listafin06.htm), convocado por ediciones Azafrn
   y Cinabrio, de Mxico, con el poemario Das despavoridos como ciervos.
   Mantiene una pgina personal en http://www.geocities.com/ihoshernandez.



=== El ro      Mercedes lvarez Gutirrez ================================

                                                          Para Carlos Cela.

Cecilia? Voy a dar una vuelta dijo el hombre.

Cecilia lo mir desde la hamaca en la que estaba recostada, baj el libro
un momento y asinti.

Julio abri el gran portn de hierro y sali al bosque. No le gustaban los
domingos con amigos en la casa de campo durante los veranos. Las charlas
cada vez ms frecuentes acerca de la comida y los hijos, y luego, esa
costumbre que tena Cecilia de hablar poco, y de recluirse a su hamaca en
el momento menos pensado, mientras las parejas jugaban a las cartas despus
de la siesta.

Julio busc en el suelo entre las hojas y eligi un palo que usara para
caminar por el sendero que llevaba a la cascada. Cuando empez el trayecto
se senta molesto y hostil. La noche anterior haba tenido una discusin
con Cecilia. Al levantarse ella le haba pedido perdn. Sin embargo Julio
no haba podido borrar de su mente la mezcla de vergenza y dolor que le
haban provocado las palabras. Ahora, mientras caminaba, pareca que se le
iban destilando lentamente en la sangre, y no fue hasta que hubo avanzado
un buen tramo que logr dejar de pensar.

Se detuvo para quitarle al palo unas pequeas ramas que salan del tronco
principal. Le hubiera gustado lijarlo, convertirlo en un objeto acabado
para la larga caminata que le esperaba. Pero eso no era posible. Se
conform con sacarle las ramas, y cuando termin slo le preocupaba la idea
de que los otros se cansaran de las cartas y decidieran seguirlo.

En una curva del sendero tropez con una piedra: la apart con el bastn y
levant la vista: la cascada no estaba muy lejos, pero antes haba que
cruzar dos veces el ro. Alguien, una vez, haba dicho aquella frase
famosa. Nadie se baa dos veces en el mismo ro.

Sigui avanzando. Haba llovido el da anterior y el terreno estaba mojado,
pero haba un extrao placer fsico en la humedad, muy distinto del que
senta cuando estaba en la ciudad. La ciudad era para l un mbito
necesario, pero si le hubieran dado a elegir se hubiera quedado con el
bosque.

Julio sigui el sendero por la derecha y lleg al ro. Pens en su padre,
al que le gustaba pescar en medio del agua. Luego dej el bastn y se quit
los zapatos. Sus pies desnudos tocaron la tierra y las hojas mojadas, y
emprendi el camino al otro lado de la orilla. El agua estaba helada. Vio
un grupo de lucios nadando juntos a toda velocidad. Cuando lleg volvi a
pisar tierra y hojas mojadas y se puso los zapatos. Apoyndose en el palo,
subi la pequea cuesta que lo separaba del sendero y sigui el camino. Sin
embargo no estaba ansioso por llegar al siguiente cruce, porque seguramente
estaran ah las mujeres de los pueblos vecinos, recogiendo el agua
azufrada que sala de un cao entre las rocas, y prefiri desviar el camino
para cruzar el ro ms adelante.

Y Cecilia, desde su hamaca y con el libro en la mano, decidi que si haba
credo escuchar a su marido masturbndose durante la noche no era porque de
verdad hubiera sucedido, sino porque a veces, cuando dorma con l, soaba
con l.

De modo que Julio se desvi por el atajo de detrs de la sierra. La lejana
cada vez mayor de la casa y de la gente lo haca sentir aliviado y libre.
Crey que las diferencias entre l y los amigos, entre l y Cecilia, se
hacan cada vez ms profundas y evidentes. Tanto que fantase con la idea
de perderse en el bosque, de caminar sin descanso y no volver esa noche.
Dormir en una cueva, tal vez, y slo por la maana pensar en el regreso.
Pero no haba llevado agua ni tampoco comida.

Al pasar una curva del sendero a Julio le pareci or el rumor de la
cascada.

Record que una vez haca aos, cuando acababan de comprar la casa, haba
recorrido la misma desviacin del sendero para baarse en el ro con
Cecilia, y antes de llegar haban hecho el amor entre los rboles. Slo que
ahora, desde haca tiempo, ya no senta ganas de acostarse con ella, y en
lugar del deseo entre los dos se haba instalado esa indiferencia que
apareca cuando la observaba durante un rato, como si dejara de conocerla o
nunca la hubiera conocido. Y si bien crea que su vida podra seguir
exactamente igual sin ella, tambin era cierto que lo invada una asombrada
tristeza cuando pensaba en la separacin.

(Sin embargo a veces sospechaba que era el hecho de encontrarse tan
armnicamente vaco y no la idea del divorcio lo que le dola, y al mismo
tiempo lo que le daba la confirmacin de que estaba envejeciendo).

Se sent unos momentos al costado del camino, sobre una roca. No tena
hambre, pero empezaba a sentir un poco de sed. Recost la cabeza sobre el
tronco de un rbol y respir el olor a tierra. Desde donde estaba poda ver
el oscuro margen del monte, una forma desdibujada y rodeada de nubes.

Nunca haba credo que la juventud pasara tan rpidamente como se lo haban
advertido los adultos en su adolescencia, y resultaba que as era. De
pronto ya no se era joven. De pronto se empezaba a tener miedo, y sentir se
converta en una tarea cada vez ms difcil.

Record a su padre en medio de las aguas turbulentas, pelendose con el ro
y con los peces, o tal vez con l mismo porque vindolo, uno nunca poda
saberlo.

Un da que Julio lo haba acompaado a pescar, en el descanso que haban
hecho para el almuerzo, el padre le haba dicho:

Sabs? Ya no siento deseo por ninguna mujer. Es lo bueno de ser viejo:
que uno por fin est tranquilo.

A Julio el comentario le haba parecido triste. El padre haba sonredo.

Julio se apoy en el palo para levantarse y continu. Pens en llegar
rpido al siguiente cruce del ro para poder tomar un poco de agua, pero no
aceler el paso sino que sigui lento, y cuando vio el agua corriendo all
abajo se detuvo en medio de los rboles y tuvo el deseo ingenuo de que todo
volviera a ser como antes.

Y Cecilia, desde su hamaca y con el libro en la mano, decidi aferrarse a
la creencia de que no todo estaba perdido, de que si bien la apariencia de
las cosas haba cambiado el fondo segua siendo el mismo, que todava
quedaban los gestos, la manera en que l le acariciaba distradamente el
pelo mientras tomaban sol, o la forma en que se abrazaba a ella algunas
noches en la oscuridad de la cama.

Julio continu el sendero hacia abajo, teniendo cuidado de no herirse con
los arbustos de espinos. Se apoyaba en el palo y apartaba las ramas. De vez
en cuando se resbalaba con las hojas hmedas.

Cuando lleg a la orilla se quit los zapatos y las medias. Sus pies
tocaron nuevamente la tierra y despus el agua. Se inclin para beber un
poco. Vio su reflejo deforme pasar raudo por debajo del torrente. Despus
se par y empez a caminar. Nadie se baa dos veces en el mismo ro,
pens. Sin embargo l lo estaba haciendo.

El cruce le result ms difcil que el anterior. Por esa parte el ro
bajaba ms turbulento, y se vio obligado a parar varias veces en el camino.
Tuvo la sensacin del agua helada en los tobillos que se le extenda por el
resto del cuerpo, pero aun as logr mantener el equilibrio.

Subi por entre las piedras hasta el sendero. Saba que si se acercaba un
poco ms podra or el rumor de la cascada. Se senta ansioso y excitado
como un nio a punto de desarmar un reloj.

La ansiedad le provocaba un placer tan infantil que le dieron ganas de
orinar, pero no lo hizo sino que sigui, por entre los rboles y ms
arriba, hasta que empez a or el ruido del agua. Entonces no pudo
contenerse por ms tiempo. Se desabroch los pantalones y orin sobre la
tierra. Sinti parte de la tensin liberada, pero a la vez supo que no era
suficiente. Ese contacto inicial de la mano con el sexo lo llev a
masturbarse.

En la naturaleza se sinti poderoso. Crey que le volva la voluntad, parte
de la energa de la juventud. Crey que le volva el deseo y la
inteligencia.

Tuvo el anhelo de inmensidades y planicies, pero a pesar de eso sinti que
era el bosque lo que mejor se adecuaba a s mismo.

De modo que lo derram todo sobre la tierra, donde antes haba derramado la
orina, y luego cay de rodillas, feliz, vencido por el calor.



La vida de los relojes atenta contra la vida de los seres humanos. Se le
ocurri de pronto, al mirar la hora, y pens que si hubiera tenido un papel
a mano lo hubiera escrito.

De rodillas sobre la tierra se qued contemplando un enorme escarabajo
azulado que volaba de flor en flor, igual que un pjaro. Lo mir largo
rato, mientras pensaba cun cierto era, qu rpido se acababa el tiempo de
actuar y qu difcil le resultaba a veces recordar quin era, quin haba
querido ser.

Le cost unos momentos reaccionar y volver a emprender el camino, pero
ahora se senta ms ligero. Tena de antemano la sensacin del agua en el
cuerpo.

Retomando el sendero subi por la parte de piedras. El bastn no le era ya
de ninguna utilidad, de manera que lo dej, apoyado contra un rbol, para
el momento en que tuviera que regresar.

Entre las piedras y con las ramas como techo el ambiente era fresco. La
humedad se le meta en los huesos. Pero tena tal deseo de libertad despus
del orgasmo que el camino no le pesaba. A pesar de que pareca volverse ms
difcil por momentos.

Cecilia, los amigos, no eran ms que un recuerdo lejano, como si no los
hubiera dejado esa maana sino haca das, tal vez meses.

Julio pona toda su fuerza en sujetarse a las piedras. Resbal dos veces
lastimndose las rodillas, pero continu. No quera pensar en el regreso
sin haberse metido en el agua.

Entonces, de pronto, mientras buscaba dos huecos de tierra para apoyar los
pies entre las rocas, vio en la distancia la figura de un caballo.

Se qued quieto, contemplando al intruso. Era un caballo alazn, pero tena
las patas blancas, o al menos eso era lo que poda verse desde la
distancia.

Julio se acerc un poco, hacindose lugar entre las rocas, y el caballo dio
unos pasos hacia atrs. Se pregunt cmo habra llegado el animal al
bosque, porque haba demasiadas piedras en esa parte de la sierra. Hizo un
nuevo intento por acercarse: esta vez el caballo se qued quieto. El hombre
arranc unas hierbas que crecan entre los rboles y extendi la mano.

El caballo olfate el aire. Mientras tanto, Julio avanz con el manojo de
pasto, caminando lentamente en cuclillas entre las rocas. El animal no se
movi. El hombre logr llegar a un metro de l. Vio la estrella blanca que
tena en la frente. Vio una costra redonda y griscea en una de las patas
delanteras y tambin rasguos de sangre. Le extendi el pasto, pero el
caballo se alej al trote. Julio se qued observando la figura que se haca
cada vez menos ntida. Luego tir las hierbas y se sacudi las manos.

Se qued todava unos momentos agachado entre las rocas, sorprendido del
encuentro, de la habilidad del caballo para esquivar las piedras. Despus
se levant.

La vida de los relojes atenta contra la vida de los seres humanos, volvi
a pensar. Quiso seguir, pero no se decida a continuar subiendo. De vez en
cuando miraba a izquierda y derecha por si apareca el caballo o lo vea a
lo lejos. Pero el caballo ya no estaba.

Por fin, qued convencido. Volvi a caminar entre las rocas. Slo un poco
ms arriba, detrs de la piedra ms grande que ocupaba el lugar en lo alto
del camino, divis la cascada. Era como un chorro que surga de entre las
piedras, y abajo, donde caa, estaba la zona estancada del ro, el punto
donde haban ido a baarse con Cecilia aquella vez, despus de hacer el
amor. A veces se senta extranjero de s mismo cuando pensaba en el pasado.
A veces, de pronto, lo invada una dolorosa sorpresa, que era la nostalgia
de lo que poda haber sido.

Se pregunt si sera verdad lo que deca su padre, que cuando uno envejece
est tranquilo por fin, pero no fue capaz de creerlo.

Baj por la cuesta de tierra ya sin piedras. Se sac los zapatos, los
pantalones, la camisa, el calzoncillo. Se acerc y toc el agua con los
pies. Una oleada de fro se le extendi por todo el cuerpo. Se meti un
poco ms adentro. Se qued contemplando la cascada.

Le pareci que el agua era una de las pocas formas que tena de olvidarse
de s mismo. Avanz unos pasos hacia los remolinos.

Porque dnde se haba quedado su manera de querer, las ganas de convertirse
en un abogado un poco menos mediocre, ahora que tena treinta y ocho aos y
se declaraba vencido.

Dnde el sentido del humor y el don de la comprensin y del sexo.

Se habra agotado, acaso, su capacidad de dar? Entonces, quizs tampoco
pudiera ya recibir nada.

Camin hacia adentro en el ro. Ahora el agua le llegaba a las rodillas.
Movi las piernas para desentumecerlas. Slo entonces tuvo el valor de
zambullirse.

Sinti un dolor en la frente y crey que se helaba. Los msculos se le
pusieron rgidos como si se le hubieran acalambrado de golpe. Despus sac
la cabeza y nad acercndose a la cascada. Se detuvo unos metros antes.
Haba un poco ms de profundidad, pero segua tocando el fondo con los
pies. La fuerza del agua creaba remolinos a su alrededor. Julio se mordi
los labios. Movi las piernas y los brazos en crculo.

La vida de los relojes atenta contra la vida de los seres humanos, se
dijo una vez ms. Mir con odio el reloj en su mueca izquierda.

Ahora poda alejarse del torrente o acercarse todava un poco. Dio una
brazada. Los odos le dolan de fro, pero poda ms la fascinacin de
estar tan cerca del agua, de ser por fin parte de algo como haca mucho
tiempo que no era.

Y Cecilia, desde su hamaca, pens si tendra que ir a buscar a Julio o bien
esperar. Despus levant la vista del libro y vio a los amigos que haban
dejado las cartas y se haban quedado dormidos sobre el pasto, las caras y
los brazos desnudos expuestos al sol.

Se incorpor para reunirse con ellos, pero una vez de pie no fue capaz de
avanzar y volvi a sentarse, como si tuviera de pronto un cansancio mortal,
en un lado de la hamaca.

Sumergido por completo en el agua Julio pareca haberse olvidado de todo lo
que lo haba hecho emprender el paseo por el bosque.

Se acercaba peligrosamente a la cascada. Ya no tocaba el fondo con los pies
y slo poda asomar la cabeza. Fue, probablemente, la primera vez que
sinti que poda morirse. De pronto el corazn le lati fuerte y en el
estmago se le apret un dolor punzante. Movi los brazos al comps de los
remolinos. Despus le pareci escuchar al caballo relinchar muy cerca. Se
volvi, pero no haba nada. Sigui moviendo el cuerpo. Tena los labios
morados y el sexo entumecido. Con grandes esfuerzos nad hacia fuera,
intentando aferrarse a las piedras. Movi los brazos y las piernas con
furia hasta que por fin sali, extenuado, y se sent sobre una piedra al
sol.

Poco a poco el nudo del estmago se fue haciendo menos intenso. Contempl
las piedras, el chorro que caa inconmovible, ms atrs las hojas y las
ramas, el bosque por todas partes.

El caballo se haba ido definitivamente. Escuch los pjaros. Despus se
levant con dificultad. Pens en el palo: tena que encontrarlo donde lo
haba dejado. Al volver, tarde en la noche cuando todos estuvieran
dormidos, lo lijara para dejarlo totalmente liso.

** Mercedes lvarez Gutirrez
   almercedes3@hotmail.com
   Escritora argentina (Tandil, Buenos Aires, 1979). Un relato suyo aparece
   en la antologa del Premio Nacional de Cuentos Haroldo Conti (1998).



=== La guadaa entre las flores (extractos)      ngel Padilla ============

      (Nota del editor: el poemario antitaurino La guadaa entre las
      flores, del escritor espaol ngel Padilla, fue distribuido por la
      Asociacin Nacional para la Defensa de los Animales, de Espaa. El
      libro fue elogiado por el crtico literario y novelista Manuel Garca
      Vi, en TVE, como uno de los mejores libros que he ledo en 2002).

*** El puente de los mrtires

1

Con el corazn taido por relmpagos,
el cosmos en el pecho, el trueno en la garganta
y la primavera en tus ojos de cuatreo,
morirs.

Aun cuando el cuervo blanco sobrevuele tu sima
con el crucifijo de sus alas, aun cuando
del estigma de la corona surjan palomas,
las flores sacien el hambre de tu fosa y al odio
lo hechice el invicto resplandor del amor,
morirs.

Y tu muerte no ser la del gorrin dormido
cuyos prpados se cierran en la hierba.
Pues hacia ti sube desde un cuadro de Goya
un espaol.



2

La fatal semilla brota en tu estrella. Tu memoria
en la llama del justo se exorciza. Florecer
la luz de tu recuerdo en el ayer: tus astas
frondosas de cielo; tus pezuas,
races en la hierba. Y en el toro del futuro
renacers.

Cuando el rbol bendiga la hoja al viento, cuando
en el humano amanezca el nuevo humano
y la cizalla busque otro cubil,
volvers.

Volvers de la muerte hacia la vida,
volvers de la sangre hacia las flores
por el puente de muertos de los mrtires
que entregamos nuestro hoy por tu maana.



*** Los versos del picador

1

Sobre el viejo caballo,
que no es un caballo, que es el mar,
que es un rbol, que es
el viento. Y en la puerta de tierra de la hierba
volver a llamar en primavera.
Con tu garrocha,
que no es una garrocha, que es un fuego,
que es la nieve cayendo, que es
la muerte. Y en la puerta encendida de las flores
volver a llamar en el invierno.
Hundes tu brazo de hierro en el toro,
que no es un toro, que es el mundo,
que es tu madre
y es tu pecho. Y en el cielo de tus ojos
volver a volar cuando no haya nubes de leones.
Picador,
que no eres picador, que eras un prado,
que ahora eres la noche, el hielo.
Y volvers, alba, como un rayo a la nueva hierba,
a iluminar las fosas que creas cumbres.

Una herida en el corazn del mundo,
sangra bosques el cielo,
sangra cielos el hocico del toro,
sangran hierba tus ojos,
sangran estrellas tus labios,
sangra rosas tu cara,
sangra caras tu cara,
caen por ella tus vecinos
y cae por ella la pared de tu casa, tu edificio,
tu ciudad, por tu cara se derrama el mundo
porque tu cara no es tu cara,
es el agujero de la muerte
y bajo tus pies
y bajo las races del suelo hueco corren millones de pies
de los muertos inquietos caminando por debajo.
Porque el rugido de tu lanza hace brotar la lgrima en la piedra
y despierta los rojos bisontes de la sangre
en los cadveres.

Un mugido del toro
y hacia su sangre los que lo queremos caemos talados
y hacia su roja hondura el llanto se despea
y hacia l caen los prados, las montaas y los cielos,
hacia su pena grande como la lluvia en los desiertos
y quedas solo, picador, en el aire solo,
llenas de sangre tus manos y tu cuerpo,
picador rojo flotando y girante en un viento quieto.

Sin ningn ser a quien zaherir ni matar,
t verdugo y herida,
herida en el mundo solo y solo
sin cielo
ni races.

Enamorado de la muerte, iluminado de infiernos,
tu corazn pare
Vrgenes.



2

Alguien ha conducido a tu anciana madre a la dehesa
dentro de los verdes cercados, entre los toros,
que tu madre no es una mujer, que es la tierra,
que es un bosque, que es el mar, que es
un toro. Y cuando caiga como mujer
y luego se alce a cuatro patas sobre las flores
mugir una cancin de cuna
ante tu losa.
T has llegado entre vaqueros, tembloroso tu aguijn,
a la montaa de su cara y con los truenos de tus manos de lluvia
has alzado al toro de tu madre de entre los dems huidizos toros
y no has hundido tu garrocha sobre su negra testuz
porque no veas en ella a un toro sino a una mujer.
Pero en el toro jams vers
(y en l habita, como en la mariposa la oruga
o en la rama gris, la hoja)
a tu madre.

Sobre el viejo caballo.
Otro mugido del toro. Helado.
Rojo.
Sobre el viejo caballo.
Que no eres un picador.
Eras la hierba.
Sobre el viejo caballo.
Que no es un caballo.
Lluvia.
Arriba de la vida.
La muerte.
La muerte.



*** El sepultorero

1

Dicen que de tu frente asoman leones,
que tu lengua es azul de hablar con Dios
y que a tu lado las flores se electrizan.

Pero yo slo veo una boina flotando en el aire
y una catica elevacin de neuronas y de nudos estticos
que algunos llaman hombre.

Dicen que cuando caminas
a tu paso los lobos se vuelcan panza arriba
y en las nubes los truenos tragan lluvia,
que caminas y a tu paso el da se ilumina
y la hierba verdea.

Pero yo te veo hablar por la noche con las llamas
y descender en tu finca por largas escaleras
iluminadas de rojo.



2

Sepultorero, a quien cubres con tu roja mortaja
an no est muerto,
es la hierba,
aire
en pie.
Si lograses ver ojos
en las piedras y manos en las hojas,
si lograses
ver mares en los labios, sepultorero, tu roja
mortaja
sera una manta
para el fro de un vagabundo.
Hay tantos vagabundos en Espaa
pasando fro y hambre. Hay tantos
rboles rozando el cielo
y luego cayendo, tienen
pezuas, t
crees que es tierra
el aire que rodea al vagabundo que cubres,
mira su cabello, mralo bien son astas.

Sepultorero, a quien cubres con tu roja mortaja
an no ha muerto,
es el cielo,
sangre
en pie.
Si lograses
ver voces
en las orillas y codos en las ramas,
si lograses
ver ros en los te amos, sepultorero, tu roja
mortaja sera una alfombra hacia la hierba
para el toro que ahora tiene tanto fro
y es un vagabundo lejos
de la dehesa y tiene hambre de flores. Hay
tantos toros dentro del toro hambriento de amor,
tiene rboles dentro cayendo mientras
quieres cubrirlo, crees
que le rodea la tierra al vagabundo
con pelo de cuernos, mralo bien,
sus astas
tocan el cielo, son cielo
y son
labios.

Tiene rboles con fro, mralo bien, le caen los cuernos,
le caen los labios, le caen los ros, mralo,
le caen a pocos las patas,
vagabundo de la hierba,
el fro,
le tapas las astas rojas,
son herida,
vagabundo.



*** Volvers

Mira
el
viento
es
un
caballo.

Volvers de la mano del mismo viento
que ahora golpea con sus cabezas de pico
tus heridas.
Volvers
sin el hocico rojo
con los ojos llenos de hojas verdes y en tu lengua
el ro. Cuando tu vuelta,
cuando tu vuelta, amor, las golondrinas, cielo que salen
de tus patas y se llena el aire es la felicidad, la tierra azul.
Volvers
para cantar las bocas que en el hoy vibra una semilla,
para cantar la semilla que en su estmago verde
hay una boca, para cantar su boca que hay la cancin
en su viento interno con pjaros
que volarn en los jardines del maana
donde trotarn tus pezuas, donde
el verbo volvers ser carne como un tronco de rbol.
Corrers tanto
en la felicidad y ser tan feliz todo a tu alrededor
que ser la tierra y la hierba y sus flores las que
corrern bajo tus patas
y el cielo el que surcar veloz azul tu lomo.
Mira.
Volvers: el futuro espera tu vuelta y correr contigo. Volvers.



*** La cancin del mayoral

En tus pasos la muerte, tus piernas son de la muerte,
tu mirada de la muerte, en tu lengua la muerte.
Sangre, tristeza, lluvia, duele hablar de ti,
la hoz.

Mayoral, la hoz,
tu sonrisa la hoz,
en tu heno la cruz, los clavos verdes, come, toro,
y muere la pradera.

Viene tu te quiero de nieve a cubrir de hielo
las cumbres, los labios, mayoral,
invierno.

Mayoral, invierno, luz, lgrima,
manos verdes, manos blancas, el vino,
la muerte.

Tu cara verde un rbol ms, los pjaros,
y caminas por dentro del toro, su mujer callada,
le creces cielos falsos en la espalda y pjaros,
caminas las astas con piernas de estrellas, azul,
pero lluvia, y tu morada en la noche,
la tristeza y la sangre, mayoral,
tu verde reino, la llama de tu lengua, tu heno rojo,
la hoz,
en tus dedos de margarita la hoz, y la sangre, el viento,
su funeral en tus dedos celestes, la sangre, tristeza,
la hoz.

** ngel Padilla
   poetanimales@hotmail.com
   Poeta espaol. Es el fundador y director de la editorial Toro de Hierro
   (http://www.utopiaverde.net/torodehierro), que ha convocado, con ayuda
   de las sociedades protectoras de animales espaolas y otras entidades,
   varios certmenes internacionales como el I Concurso de Poesa
   Antitaurina o el II Concurso de Poesa Animalista. Ha ganado el Primer
   premio del XVI Certamen Nacional Casc Antic 2004 de Prosa Castellana, el
   primer premio del VIII Certamen de Poesa Leonardo Cercs In Memoriam y
   una mencin de honor en el IX Certamen Literario Emilio Murcia de Poesa
   Cilancos. Ha publicado el poemario La guadaa entre las flores y la
   novela Mundo al revs, entre otros libros.



=== Dos cuentos      Marianela Cabrera Pineda =============================

*** Un cuento breve y de lo ltimo

                          A Mladen Beg S. y Vctor Antonioni. Por el estilo

Si alguien me pidiera que escriba sobre las aguas como le pidi Antonioni a
Beg ayudado por la cultura en Manrique que hable del mar y la lluvia asunto
que de por s me atrae nada ms porque mi cuerpo se deshace de calor y sudo
como si dijera a mares o a cntaros para revelar que la sensacin tambin
es sonora de la cual no podemos tener visiones sino audiciones y recuerdo
que desde siempre surcaban los mares al principio para reconocer y
conquistar y despus para comerciar oro plata y otras bagatelas de las que
pienso la ms importante que cruz los mares del oriente fue el sacrificio
de la mariposa que nunca lo fue dejando su esencia en la seda de una
pantaleta hecha cancin de la pantaleta el jueves 22 de septiembre de mil
novecientos noventa y cuatro que hombre o mujer bajara metiendo los dedos
pulgares aparatosamente quizs despojndola del erotismo ms que de la
prenda que luego por los aos de Mary Quant tambin se metan al agua
bellsimas muchachas a jugar con el mar que a veces de noche se iba
superando los malecones y dejaba su huella noctmbula o bajamar poblada de
jelly-fish y sirenas petrificadas para que al caminar desandando la
nocturnidad de Cymru aprendiramos de la nostalgia que dejaba un excelente
alucingeno que crece sobre las cagadas de vacas y cabras en los pastizales
de las colinas que jams se mojan pero puedes ver el mar a lo lejos con sus
costas recortadas a cuchillo y presientes el viaje del norte con la lengua
que se mezclara con sta e igualmente barcos llenos de cadveres que an
no lo eran hasta ver la costa y no poder soltar amarras y bajar velas e
intercambiar cultura y dioses de mitologas distintas porque ya se
convertan en naufragio en el mar implacable que se lo tragaba todo ante la
mirada atnita de quienes frente a la embarcacin vikinga aguardaban letras
para comunicarse y darle el nombre de Moskoe-strom con una violencia o
ronquido de mar profundo que se revuelve sobre s en un torbellino huracn
que se traga su propio fin o se muerde la cabeza con la cola o al revs de
la serpiente emplumada y el espejo humeante del otro lado del mar cuando
supimos que los visitamos antes sin pena ni gloria y que ellos una vez se
devolvieron asustados de ver tanto realismo mgico pegado a las paredes de
rocas y bajo las aguas plagadas de perlas que no haban conocido galeones
hundidos sino que slo saban de sus miserias de mar pobre o muy salino
pero no haba nacido hijo alguno de Homero un Ulises atado sin sirena que
volvera a taca y uno se quedaba con las ganas de poblar el mundo de
viajeros que permanecieran aos en una isla con Calipso y los Argonautas
corriendo peligro porque navegar es preciso y vivir no para que las mujeres
como Penlope pensaran eternamente de Medea que Jasn se lo mereca y
pudieran relajar su angustia cosiendo y descosiendo la mortaja tambin de
Aquiles con sus pies ligeros y de los fantasmas que suben de las aguas una
vez encallados los restos de madera y las arcas vacas o saqueadas por los
infames piratas que gracias a que no gustaban de iconos sonrosados la
imaginera popular de nuestros pases est llena de santos catlicos
apostlicos y romnicos que no conocan el mar y tampoco tenan memoria
porque escondan los libros o los quemaban en piras macabras que hacan al
humo subir y amenazaba el fuego de Roma a la biblioteca de Alejandra en
tiempos dismiles pero la historia como los poetas se repiten tanto que es
mejor unirlo todo para saber que sabemos y la historia o Fidel Castro no
nos van a excluir por ser figura principalsima de la tradicin y aunque no
haya puntos ni comas como se lo pediste a Juvenal y no a m pero que ahora
me acuerdo y les digo que es mi memoria tambin el agua es vida y el mar es
memoria y uno se antepone a procesos inevitables en una actitud mtica
reflejndose mientras nos ahogamos en los sargazos sin querer salvar del
desastre en altamar a nadie que se parezca a la familia Robinson padres del
incesto que se lo ensearon ellos a los indios antes de que sucediera y por
eso a veces el mar trae mucha basura consigo aparte de algas pero menos mal
que los indios lo olvidaron fcilmente ocupadas sus mentes como estaban en
el sacrificio humano y en los dolos de piedra tamao ultra gigante y el
cocido o curanto debajo de la tierra con los vapores de rocas gneas que
arden an bajo las aguas de un mar helado en la costa inimaginable de un
pas que est de brazo por el polo donde los pinginos hablan porque es una
reserva de parque nacional y aprender a leer y escribir est dentro del
presupuesto de Wild Life desde la playa de Bush cruzando el desierto de la
guerra incluidas las ciudades destruidas o inexistentes en el mar de arena
hasta nuestros das y sabemos de buena fuente acufera que el mundo tambin
tiene intestinos y suele abandonarse en grandes arcadas lquidas o vmitos
universales como les dio por llamarlo a los sabios del parlamento ingls y
a los rbitros del Barsa mientras olvidamos que al mar le debemos haber
sido el primer colchn para que la diosa tierra se acostara tan cansada
aquella tarde cuyo sol perpendicularmente hera el ojo de un azteca sentado
a pensar que la ciudad ya construida les haba quedado mirando al norte y
el sol sale por el este o sea por Chacao as que rompieron una brecha entre
Galileo y los astros para imponer sus observaciones las cuales tarde pero
en el mar de las ciencias fsicas naveg viento en popa la teora que dio
origen al metrnomo que son en el naufragio del Mara Celeste mientras
DVinci tocaba sin parar el piano en la medida que se hundan y la gente
cree an que nicamente nos hundimos en el agua cuando s que hasta los
ros vivientes caen en vertical as sea describiendo puntos de polvo o
piedras fsiles blancas como la luna y cuando quiera nos alcanza el agua
hasta cubrirnos esta visin ertica e inventiva salada como el xido de la
sangre despus que esa misma piedra blanca me golpea y creo que estoy
viendo un naufragio colorido un buzo unos peces dorados un baulito de
plstico mientras el hijo de puta que destroza mi casa mete mi cabeza en la
pecera y debe ser que me voy a morir porque mi vida pasa tan rpido que me
parece que ya se las cont.



*** Un cuento en las montaas escarpadas

La camioneta roja cruz frente a la nica gasolinera a 160 kilmetros por
hora. Era una lnea cortando las montaas en el fondo con tono crepuscular.
Lou sonri al verla. Tena una mano en el gatillo que clicaba sonoro dentro
del tanque de su Sky Lark 62 y la otra sujetaba un cigarrillo dentro de su
boca. Sigui el curso del vehculo con la mirada, girando el cuerpo, como
un vaquero. Apunt con la pistola de la manguera y dos chorros golpearon el
vidrio. Bang, bang! Se sac el cigarrillo y lo arroj dentro de la vieja
bomba de gasolina. Hizo el gesto de una enorme explosin, saltando hacia
atrs y su carcajada reson con eco en el vaco e inhspito paraje.

Desde la capital hasta las montaas, Alma y Thea haban cruzado tres
estados, iban a los Andes a disfrutar del aire libre, la nieve y la
soledad. Se conocieron en el hospital, mientras Alma se recuperaba de un
accidente de auto. Thea, solcita comprendi que el corazn de una mujer es
ms vulnerable ante la visin de su propia tragedia. Mostrando su mejor
lado, fue el pilar para borrar los malos recuerdos y lo mejor que pudo
ocurrirle a ambas fue iniciar aquella amistad.

El paisaje cruzaba a toda velocidad ante sus ojos, las cumbres de los
cerros cubiertas de nieve y las amplias praderas y bosques orquestaban el
nimo ms all de una contemplacin pasiva del entorno, involucrndolas en
algo as como un secreto obsequio de la naturaleza para su goce. Las dos
rean y hablaban de todo cuanto llamara su atencin. Alma cantaba una
cancin para su amiga justo en el momento que pasaron rasantes frente a la
ltima estacin de servicios, la cual, vieja y destartalada, ni siquiera
apareci digna de ser vista.

El invierno cerraba la tarde con una oscuridad que tapizaba el cielo como
una cortina. Las densas nubes dibujaban ciudades en el fondo del horizonte,
y el fro erizaba las puntas de los senos.

Thea le confes a Alma que haca rato no vea una estacin y que la
gasolina de la camioneta estaba cerca de la reserva del tanque. El ligero
sueo que haba disfrutado no la salv del sobresalto que tuvo al
enterarse. Pero estamos cerca, no es cierto?, pregunt angustiada. Thea,
que no le segua, no respondi. Miraba por el retrovisor las luces de un
auto, que suban y bajaban sin ritmo. Se orill en el hombrillo. Alma se
impacient. Qu ocurre, Thea, por qu te detienes?. Era el primer auto
que vea desde haca dos horas. Esprame, bajar a hablarle. Muy
decidida, caracterstica usual en ella, Thea descendi del auto, subi el
cuello de su chaqueta y volvi a meter medio cuerpo para tomar los
Marlboros del panel. Encendi uno, aspir una bocanada y termin de salir.

Con las luces acribillando el vidrio trasero, aunque bajas, encandilaron a
Alma, quien no poda ver nada en esos minutos que le parecieron siglos.

Sinti al rato el sonido de las llaves y el desgonce de la tapa del
combustible. De espaldas a su ventanilla, Alma salt cuando sobre el vidrio
retumb el toc toc de unos nudillos.

Baj apenas un tercio del cristal. Lou sonrea de lado, con un cigarro
arrugado y sin fuego entre la comisura de los labios.

Hola, bonita, bonita dijo Lou con voz cascada. Qu bueno verme, eh?

Alma, sin prisa, asinti con la cabeza. No dijo nada. Cruz sus brazos, y
por el espejo de afuera vio la espalda del hombre desaparecer tras la
camioneta.

Mrida se revelaba en una silueta con picos y mesetas, al frente, subiendo
las colinas estaba la cabaa a donde Thea la llevaba por primera vez, a
tomar un descanso juntas.

Ya instaladas, sin permitir Thea que Alma moviera un dedo o gastara un
pice de su energa, haba dispuesto las cosas ordenadamente y un olor a
aceite de pino invada su olfato casi hasta marearla. El fuego arda ya en
la chimenea y Thea sobre el escaln atizaba el fuego con un garfio del
siglo XVII. Alma se dirigi detrs del mesn de la cocina, coloc unas
copas y las llen de vino tinto. La cabaa comenzaba a calentarse por
secciones, las habitaciones oscuras rezumaban la humedad pattica del fro
glaciar instalado en sus paredes. Cerca del fuego, la luz opaca atravesaba
el humo concentrado en su afn de colarse hasta arriba. Alma le entreg una
copa a Thea y se sent junto a ella. El aparatoso silencio de la casa en el
medio de las colinas aturda su cabeza, acostumbrada al ruido de la ciudad.
Crey por un momento que no lo iba a soportar. Sumida en un estado de
pnico pasajero, ahuyent sus pensamientos y se dispuso a tener una
excelente velada.

Thea era alta, sus cabellos estaban recogidos en una cola debajo de un
gorro que enmarcaba su rostro hacindolo parecer casi el de una nia.
Frente al fuego, la mitad de su cara se velaba en las sombras y tomaba
matices de alguien irreal. Alma se reflejaba en ngulo, destellando su
propia luz, y espantaba las sombras hacia los rincones de la casa. Una
frente a la otra, ocuparon el centro de la escena teatral. Sus manos se
acercaron sin prembulos. Siguieron sus caras que se juntaron para besarse
abiertamente las bocas, jugando con sus lenguas, se excitaban con caricias
concertadas por el tenue sonido de la madera al crujir. Thea desvisti a
Alma lentamente y permiti ser desnudada a tientas, con desesperacin ante
la inminencia de la piel, tan cubierta de ropas. Alma se recost sobre la
alfombra, estirando sus brazos por encima de su cabeza, mostrndole a Thea
una visin grandiosa. Se arroj contra sus pechos, y mordisqueaba la fruta
de sus pezones rosados. Lama y recoga su saliva cambiando la caricia de
un modo casi imperceptible. Alma gema a ratos, tocaba los cabellos sueltos
ahora, que caan sobre ella. Atrayendo la cara de su amiga hasta su boca,
se daban las lenguas sacndola fuera de los labios, mirndolas hacer su
incursin apasionada. El cuerpo de Thea arda y se balanceaba suavemente
buscando la manera cmo calzar perfecto sobre Alma. Ella la recibi
abrazndola con piernas y brazos, tocando su espalda arqueada al contacto
de las palmas fras. Los besos eran cada vez menos prolongados, en su
desesperacin de comerse los labios, la lengua. Los sexos abiertos a
contraluz se calentaban y sentan cmo resbalaban las gotas tibias por sus
labios, hasta abajo, cayendo y describiendo una lnea en la delicada piel
del interior de los muslos blancos. Thea jadeaba y trataba de decir que no
soportara mucho ms la presin en su sexo. Alma se incorpor sobre su
codo, dndole una pequea vuelta sobre su cuerpo penetr hondamente con sus
dedos, sintiendo las paredes hmedas y estrechas de su sexo. Thea se tens
como un arco, poda salir msica desde su posicin en el espacio. Alma
peda ms. Quera entrar superando el alcance de los dedos, empujaba con
vehemencia, y acerc su boca al cltoris expuesto de su amante. All la
caricia se excedi hasta los gritos. Succion primero lenta y suavemente,
disfrutando el tenerlo mojado dentro de su boca vida, despus morda con
desenfreno hasta llevarla al borde del orgasmo. Thea la empuj ante la
inminencia de su venida. Y cambiaron de posicin. Coloc a Alma de espaldas
hacia ella, separ sus brazos y piernas mientras recorra su cuerpo desde
el cabello hasta el culo. Una actitud un tanto agresiva, impuesta, pero que
desmadejaba la voluntad de Alma, hasta el punto de pensar que si no haca
algo contundente en los prximos segundos, su paroxismo desbordara la
magia y comenzara a exigirle a voces que la tomara. Deseaba sentir su
lengua dentro, y luego sus dedos, mientras, estaba tocndola por delante
con destreza. Sus brazos se agitaban hacia atrs, pegndose al cuerpo de
Thea quien la embesta con estilo y a cada movimiento, una oleada de placer
la recorra desde todos los puntos culminantes de su cuerpo que desconoca
ya, abrumada por un orgasmo violento, que la hizo gritar y gemir como una
mtica sirena. Al caer sobre la alfombra, Thea la volvi hacia s, y
colocando el sexo abierto sobre sus labios se movi aprisa en crculos
hasta que su orgasmo se derram bandola hasta el cuello.

Afuera, en el fro, Lou resoplaba sobre la ventana, empandola y
limpindola con el revs de su guante izquierdo. La otra mano masturbaba su
miembro erecto hasta resumir en vapor la calentura de su eyaculacin, la
cual fue a parar de lleno en el cristal. No se preocup por limpiarlo. Al
da siguiente, Thea, su vecina favorita, lo hara. No era la primera vez
que ella pagaba 20 litros de gasolina con un excelente espectculo.

** Marianela Cabrera Pineda
   zcabrerap69@hotmail.com
   Escritora venezolana (Barquisimeto, 1965). Reside en Cagua (Aragua).
   Trabaja en un laboratorio de biomedicina de la Universidad de Carabobo
   (UC, http://www.uc.edu.ve) como asistente para un proyecto del CDCH UC,
   sobre clulas apoptticas. Estudi letras en la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y ha colaborado en diversos
   peridicos y revistas literarias. En 2006 recibi una mencin honorfica
   en la Bienal de Literatura Augusto Padrn con el poemario Necrolrica
   para Eros despiertos.



=== Poemas cunticos      Liza Rosas Bustos ===============================

*** Subliminal urbano
    DF Coyoacn

Resonancia magntica

120-licencia
Para nio pianos, venta
(de volver a amar)

Vendo
Taco steak
Se renta
De todo para su mascota

Hospital Tehuantepec
Esttica desire
(de volver a amar)

Ben Stiller Noche de Museo
Artculos desechables para sus fiestas
No escogemos los productores
Slo pagas lo que hablas

Horarios y facturas
Impresos en general
(Parece que len va a llorar)

La mejor visin de tu vida
No al fraude electoral
Quien ya naci
Luismi ya es pap

El tabaco causa adiccin
Definitivamente los #1
El catlogo ms efectivo
El memo que cautiva a los expertos
(nos vemos en la calle)

Supera tu propio xito
(y quin tea consejar)
(l era un hombre del campo oriundo de Nuevo Len)

sta es la lvaro Obregn, que le vaya bien.



*** Subliminal urbano
    Queens-Manhattan

Semforo
Foco
Letrero de nen
Ms fokos
Letrero con luz
Simple luz
Tristar
Lumber
Sunoko
Autorepair
7 Food
Sunshine
El Mexicano deli
Letras verdes y rojas
Mc Donalds
Amarillo
Rojo
Un diner
Con luces
Una encendida
Otra no
Taco Bell
Pizza Hut
Cleaners
Punjab
Autorepair
Schoolbus
Satisfying
Getty
6:28
Luz roja
De nen
Carwash
Luz roja
De nen
Luces rojas
Amarillas
Circularres
Arriba de un camin rojo



*** Subliminal urbano
    Da de verano en invierno

Mujer con chaketa
Mujer con chaketa celeste
Hombre con jeans
Hombre con bolso en la mano y
Paraguas en el bolso
Mujer con chaketa gruesa
Ke pesa
Mujer afroamericana con chaqueta
De muselina
Virgen Mara, tnica eterna,
Sin chaketa
Mujer con gorro a cuadros y pauelo en la garganta
Jadeando
Chicos jugando baloncesto con
Camisa manga corta



*** Subliminal urbano
    Harlem-Washington Heights

Luz roja
Adornos poligonales
En un edificio reacondicionado
Washington Mutual
Escalera de incendios
Sin un escape al suelo
Autodiagnostic center
Real State
Mural enrejado de plantaciones
Con 3 esclavos
Ms edificios reacondicionados
7 escaleras de incendio
desembocando en el aire
Walbergh Realty Harlem
Azotea con rejas
Ambulancia pasa
Boo boo
Mujer hablando por celular
Greaco Beauty Salon
Deli grocery
Always real
Always Harlem
Math Reading success
I rolled the window
Up and down up and down
Down it stuck
I had to get a new lock
The mirrors I fixed
Myself now for some reason
The window will not stay up
I gotta wait and see what happens now



*** KOPULA

TE MIRO
ME TOCO
TE TOCO

ME TRUECO

TE MIENTO
TE TIENTO

TE DIGO

TE SIGO

TE TOMO
TE MARCO
TE CERCO

TE TENGO
ME ATENGO
TE CIERRO
ME ENCIERRO



*** KAMANCHAKA

KAMANCHAKA
KAMANCHAKA
KAMANCHAKA

KAMANCHAKA
KAMANCHAKA
KAMANCHAKA
DAME CIELO

QUE ME CIEGO
QUE RESISTO
ESTE AYER
QUE ME ATAKA

QUE ME CIEGO
ME RESISTO
QUE NO EXISTO,
ME CONGELO



*** El hoyo

T y la taza de bao a medio levantar
T cazando la vida por el lente
T ido por la pantalla del computador,
T estancado en un orgasmo que no sale
T y tus pelos repatriados al lavabo
T babeando mientras duermes
Me gustas kuando kallas
Me gustas kuando kallas
porque eres omnipresente



*** Zapatillas negras

Zapatilla negra botones, cordones, cotel corrugado
Zapatilla negra botones cordones no existe
Zapatilla negra botn, cordn amarrado
Zapatilla negra dnde ests? Te perdiste?

Zapatillas negras o verdes o azules me miran
Zapatillas negras o verdes o azules insisten
Zapatillas negras o verdes o azules las miro
Zapatillas negras o verdes o azules no existen

Zapatillas negras como el pelo de mi madre
Zapatillas negras como el pelo de mi madre gritando
Zapatillas negras como las que de nia vi
Zapatillas negras como yo escuchando

Zapatillas negras, negra imagen me entregan
Zapatillas negras, escucho, no miro, no veo
Zapatillas negras me miran, me gritan, me lloran, me ciegan
Zapatillas negras, soy mierda, soy bruta, soy puerco



*** Cancin no desesperada

Ests en lo que no digo
En lo que no escribo
En lo que no rallo
Ests en lo que no soy

Calla Gabriela
Calla Pablo

Calla Vicente
Jorge Luis, calla

Qu importa que este sea un mal poema
Total, no tiene tu nombre



*** El amor del eterno retorno

Yo soy una pieza infinita en tu rompecabezas
Pieza que t confundes a menudo con mi recuerdo
Nadie soy si no estaba en ese momento cuando me buscaste
Si no era cuando me extraaste
Si no abr la puerta cuando la dejaste entreabierta

Estoy fabricada de tus carencias
Soy el espacio que derrite con luz
tu sombra

Desaparecer mi luz
Se derretir mi candente halo
Me borrar de tu recuerdo
con un destello azul

Ya vers
Espera
un da
Aparecer otra pieza infinita en tu rompecabezas
Pieza que t confundirs a menudo con su recuerdo
Nadie ser si no hubiese estado en ese momento cuando la buscaste
Si no hubiera sido cuando la extraaste
Si no hubiese este ser abierto la puerta cuando la dejaste entreabierta
Desaparecer su luz
Se derretir su candente halo
Se borrar de tu recuerdo
tras un destello azul

Desaparecer su luz
Se derretir su candente sombra
Se borrar de tu recuerdo
con un destello azul

Aparecer otra pieza infinita en tu rompecabezas
Pieza que t confundirs a menudo con su recuerdo...
Nadie ser... bla bla bla

** Liza Rosas Bustos
   sup7@aol.com
   Escritora chilena (Valparaso, Chile, 1969). Reside en Nueva York (EUA).
   Ha colaborado para el peridico literario Puente Latino de Nueva York y
   forma parte del Espacio de Escritores del Bronx Writer's Corps. Cuentos
   suyos han aparecido en las revistas Hybrido (Departamento de Espaol en
   City University of New York) y Conciencia (Universidad de Nueva York).



=== Versa impropia (extractos)      Miguel ngel Rodrguez Sosa ===========

*** XXIII

      A Paco Bendez, in memoriam

Grcil es tu figura, y menuda,
bibelot rescatado de una ignota exhibicin de alabastro fino.
Luce tu piel el tacto sutil de duraznos maduros,
tu talle se cimbra cuando hacemos el amor
como el mstil de un junco que ha desplegado velas al atardecer
sobre las aguas doradas del mar de la China.

En tu ombligo anidan pequeas gaviotas que alzan vuelo,
graznan celosas cada vez que un beso febril estampo en el hoyuelo.
Sobre el pao marfileo de tu dorso podra grabar
sutiles anagramas de tu nombre
o laboriosos alejandrinos a tu sexo,
lbricos, repentinos, anhelantes.

De tus brazos, que dir, aletean, flamencos
alzando breve vuelo hacia mi espalda;
tus manos siguen mis contornos arcifinios,
encuentran mis oasis,
deducen mis senderos ms ocultos.

En tus labios, no importa cunto los fatigue con mis besos,
atisba siempre el sabor dulcsimo de la fruta prohibida del Edn,
y se entreabren, a la vez exigentes y entregados,
luciendo enfebrecidos el oriente
de las perlas de Adajh-el-Basr
que adornan tu sonrisa.

No guardo un orden lgico elaborando la memoria de tu geografa.
Cada noche es un descubrimiento, el hallazgo
de un valle verdaderamente remoto,
un hmedo bosque de culantrillos, un nuevo topos.
T bien lo sabes.

No obstante, la fiebre ni el deslumbramiento
me impiden tener unas pocas certezas
y conservar el rumbo de tu cuerpo.
S, por ejemplo, que cuando cies mis caderas
con tus piernas y te eriges sobre m
como una caritide labrada en coral rosceo,
tu melena de Medusa bate rizos de bronce sobre el rostro;
entonces los apartas con un mohn de labios
y el tierno influjo de tu aliento;
y s tengo tanta evidencia, azs lo he vivido
que en ese momento tus pechos se me ofrecen
como las manzanas del Paraso
que Al y su profeta entregan slo por el martirio.

Entonces tengo la certidumbre de que me he conectado,
iluso de m!, Ex Sistere; y estoy aqu an;
ya he conocido.
Te he conocido.



*** XXV

      Qu hermosa eres, amada ma, qu hermosa eres!
      Tus ojos son como palomas en medio de tus guedejas!
      Cantares: 4,1

I

En el iris de tus ojos, cuando los miro bien y me ests mirando
Se mueve como agitado por viento axial un denso follaje auriverde
Por momentos all brillan carbuncos dorados, los ojos
de una pantera color de obsidiana, que me acecha
Y pretende devorarme; me doy cuenta.
Quiere lanzarse sobre m cuando te beso;
ms bro muestra cuando el beso es ms profundo y pleno.
Lo s porque entreabro los prpados y la veo
agazapada en el fondo felino
de tus ojos bien abiertos.



II

En el verde de tus ojos hay un lampo de la luz matinal
del Egeo en agosto.
La tonalidad exacta, entre el leo traslcido de olivas
y el color de frescas limas sobre la mesa frugal
de aquella pequea hostera que nos acogi en Salnica,
el color damasquino del Shiraz que bebas entonces
maridando pescadillas asadas sobre brasas
y el brillo chispeante del sol sobre los leves rizos
en el mar verdecido, frente a esa playa
donde naufragamos de amor.



III

Cuando te abrazo y te cies a m,
y nos tomamos tan intensamente,
te miro a los ojos y veo,
en el fondo como de esmeralda sobre pao oscuro,
el Hada Verde que perturba a los poetas y perdi
para siempre a Baudelaire.
No he probado el ajenjo pero s que beberlo con frecuencia produce
      [alucinacin y locura.
No lo he de hacer y en verdad no importa,
porque el Hada Verde ya me posee.
Enloquceme otra vez con slo tu mirada.



*** Nocturno 1

Y luego de soar intensamente, despierto
                                                                Embelesado.
Miro en la oscuridad el otro lado de la cama,
                                                                 Anonadado.
No ests all. Recuerdo entonces que estoy solo,
                                                               Desesperado.
Tu ausencia resuena en el silencio de la noche.
                                                               Atormentado,
Pregunto en vano dnde ests, qu haces ahora?

Pienso: tal vez duerme, mi amor; suea conmigo
                                                               Ilusionado.
O est mirando tambin por la ventana, la neblina.
                                           Y piensa en m, en nosotros dos.

Mi amor va a ti en las tenues alas de la noche,
                                                                Alborozado.
Vuela raudo portando la humedad de un beso
                                                                 Apasionado
Que te envo, cierro con fuerza los ojos otra vez,
                                                               Ensimismado.
Busco encontrarte en sueos, nuevamente,
                                                                  Enamorado

** Miguel ngel Rodrguez Sosa
   marodriguezsosa@gmail.com
   Poeta peruano (Arequipa, 1952). Es socilogo y consultor. Ha publicado
   varios libros sobre temas cientficos.



=== Tejas verdes      Alexnder La Rosa ===================================

He pasado diecisiete aos sin venir a Venezuela. Ninguna fiesta familiar,
diligencia o entierro me hizo regresar durante todo este tiempo. Ahora soy
un norteamericano, que por cosas de la vida vio la luz en un pas del
tercer mundo. Para justificar mi exilio voluntario no dejo de leer las
noticias nacionales para luego repetirme, el consabido:

Yo, a Venezuela? ...ni loco.

Luego, bien justificado, sigo con mi vida de nacionalizado, siempre
intentando dejar atrs mi acento latino, almorzando en quince minutos en
las escaleras de un museo y celebrando con especial esmero cada halloween,
eastern, thanksgiving day, etc. Es decir, ms gringo que mi vecino que
naci en Indiana, estudi en New York y que cree que conoce Latinoamrica
porque pas siete das en Cancn.

Pero justo este ao, la empresa para la que trabajo, una compaa enorme de
tecnologa, me asign un proyecto en Venezuela, y aqu estoy. Nada ms
bajarme del avin, de una lnea norteamericana por supuesto, porque:

Yo, viajar con lneas areas venezolanas? ...ni loco.

todo me pareci caos, desorden e improvisacin. Mis reuniones de trabajo no
contribuyeron en nada a mejorar mi impresin de turista anglosajn; la
gente llega tarde, se toman el respectivo cafecito, hablan quince minutos
de poltica, de baseball, del trfico y ahora, hasta de football.

As pasaron los das y comenzaba a sentir un deseo incontrolable de volver
a mi paraso personal, pero esta maana, un poco hastiado del trabajo,
decid pasear por Caracas, a ver qu tan golpeada estaba la ciudad. Por
supuesto dej, a buen resguardo en la habitacin del hotel, el reloj, el
pasaporte, el dinero, el bolgrafo, los lentes de sol, la cadena, el anillo
de matrimonio y el palm pilot. Slo cargo el celular por aquello de si se
presenta algn problema, poder llamar a los nmeros de emergencia, aunque
sospecho que el novedoso 711 no va a servir de mucho.

Con los vidrios arriba y el aire acondicionado funcionando, manej mi carro
alquilado, y supongo que por instinto llegu hasta El Paraso. Entr en la
calle en la que mi bisabuelo, a principios del siglo veinte construy una
casa para que su hijo Juan Luis formara familia con Mara Emilia, una
seorita de su casa, a las que todo el mundo conoca y conocera siempre
como Mamama.

Yo recordaba Tejas Verdes como una casota que le deba su nombre a las
tejas estilo gregoriano, que mi bisabuelo, un hombre de mundo, mand a
instalar y con las que todo el mundo la distingua.

La casa de los Bracamonte?, esa que est dos casas despus de Tejas
Verdes responda la gente.

No, no... mucho antes de Tejas Verdes aclaraban.

Todava est en pie el muro exterior que mi abuelo mand a construir cuando
las cosas empezaron a cambiar y El Paraso ya no era sino una urbanizacin
ms de una Caracas en la que slo el Este comenzaba a ser sinnimo de
estatus y felicidad. El portn de metal, que sustituye a las antiguas rejas
coronadas con flores de lis, al menos, es verde. En lugar de aquellas
letras cursivas que orgullosas anunciaban el nombre de la casa, estn ahora
unas letras doradas que antipticas parecen gritar: Seores, esto es un
sindicato.

Toqu el intercomunicador y le coment a la robotizada voz que me
respondi, que deseaba visitar la casa donde haba pasado mi infancia. Sin
mayores explicaciones el portn se abri. Apenas cruzar el umbral mi vista
sube al techo, slo para ver unas tejas de un decepcionante color rojo.

Camino por el sendero al lado del jardn bien cuidado. Recuerdo la foto
blanco y negro que tiene una de mis tas en su casa de Atlanta, donde
aparecen en un jardn enorme, un beb regordete recostado en las piernas de
un nio cachetn de unos cinco aos, vestido con una franela de Los
Picapiedras. El nio cachetn soy yo y el jardn es aquel que ahora
admiraba.

Salud formal a la seora que me recibi en el porche, y le coment que yo
haba vivido en esa casa con mis padres, mis dos hermanos, dos hermanas y
mi abuela, hasta la edad de doce aos, cuando nos mudamos a un apartamento
en el ms apropiado sureste de la ciudad, que al cumplir veintitrs aos
emigr a los Estados Unidos, y que desde entonces no vena a Venezuela.

La seora, una mujer joven de piel maltratada, enfundada en un pantaln de
cotton lycra prpura descolorido por las mltiples lavadas dijo ser la
conserje, y me invit a pasar a la oficina para hablar con el jefe del
sindicato.

Entr y pude ver que an permaneca el piso de grandes baldosas blancas y
negras y la slida escalera de madera, desprevenido escucho el ruido de los
morrales tirados al piso y las carreras infantiles subiendo las escaleras.
Mis hermanos y yo llegamos de la escuela y subimos a la carrera a la
segunda planta donde estaban nuestros cuartos y el balcn trasero: nuestro
reino.

El que haba sido el saln de la casa donde Mamama y mi mam reciban
visitas, est ahora convertido en una sala de espera, desaparecieron los
nobles muebles de madera, y el tinajero coronado con aquel helecho frondoso
que refrescaba la sala con su constante goteo. Slo hay sillas de metal
alineadas contra la pared y un muy sonoro ventilador de techo.

Cruzo la estancia y entro a la biblioteca, ahora oficina del director del
sindicato. Me recibe un hombre sorpresivamente joven y delgado. Me examina
de arriba a bajo como quien ve a un extraterrestre. Le refer mi historia y
de inmediato muy amable me invit a pasear lo que quisiera por la casa, le
agradec y salgo por la puerta que da al pasillo principal, desde aqu
puedo tomar a la izquierda a la cocina o a la derecha pasar frente al
comedor y entrar al cuarto de msica. No tuve valor de ir a la derecha as
que fui hasta la cocina.

Me sorprendi su tamao, la recordaba grande y amplia, pero me top con un
espacio demasiado pequeo, oscuro y mal decorado. Un fuerte olor a grasa
reutilizada me asfixia. Observo que la puerta que da al patio trasero est
abierta y salgo casi huyendo.

El patio est tal como lo recordaba, el piso de piedras an soporta la
presin de las races de la mata de mango, que todava da la misma sombra
generosa. Me maravilla la cantidad de frutos maduros, con el recuerdo del
sabor busco el gancho que mi mam nos haba hecho para bajarlos sin
maltratar la mata, slo para ver mi mano sin sentido extendida hacia uno de
los rincones.

La piscina que mi pap haba mandado a instalar, cediendo bonachn a la
presin de mis hermanas, est ahora tapiada. Cuando le comento a la
conserje, que me haba acompaado todo el rato siempre un paso atrs, que
bajo aquella hierba descuidada se encontraba una piscina, se sorprende. Me
dice que ella trabaja con el sindicato desde hace varios aos y esa parte
de la casa siempre estuvo as. Nada saba de esa rea, donde habamos
celebrado no s cuntos cumpleaos, primeras comuniones, fin de ao escolar
y hasta un matrimonio entre el recin llegado coli de Jos Ramn Fuentes y
Linda la coli de la Tati mi vecina de enfrente y donde haba actuado como
portador de arras, Toby, mi cachorro de terrier. Me sonro y me pregunto
qu habr sido de Jos Ramn, de la Tati, de las Bracamonte, del loco Pepe
y de Alexandra.

Con el recuerdo de Alexandra, doy media vuelta, cruzo la cocina y subo las
escaleras de servicio. As llamaba Mamama a unas escaleras angostas que
suban desde la cocina hasta la planta alta. Sentada en el descanso est
Alexandra dndome un beso nada infantil, gracias a la complicidad de La
Negra.

La Negra, mi nana, era una mujer de color, que luca rolliza y aguada pero
al tocarla te encontrabas con una piel tan dura como piedra. Aquella mulata
maravillosa y yo compartimos un secreto desde siempre: yo era su favorito.
As que me permita mi iniciacin a la sexualidad de manos de una nia dos
aos mayor que yo, me daba el pedazo de dulce ms grande, me guardaba los
mangos ms duritos, alcahueteaba todas mis travesuras, y haca el dulce de
lechosa como slo a ella y a m nos gustaba. La recuerdo poniendo cara de
tonta cuando Mamama deca:

Esta negra boba no sabe hacer el dulce, cmo hace para que le quede la
lechosa dura y el melado oscuro?

Yo le corresponda, cuando ni Mamama ni mam estaban presentes, abrazndola
por detrs y maltratndola con rudos besos. Ella se rea un instante,
mostrando su perfecta dentadura para despus apartarme de un empujn:

Echa pall, muchacho meloso.

Una gran sala de reuniones abarca lo que era el cuarto de los varones y el
balcn de juegos. Se levantaron paredes, se tir techo y pusieron unas
ventanas pequeas desde donde apenas se puede ver al patio trasero.
Imposible un juego blico con el bando de malos al pie de la mata de mangos
y de sper malos en el balcn.

El cuarto de Mamama y el de mis hermanas se convirtieron en un amasijo de
escritorios de un gris mortecino. No hay rastro del olor dulzn del sach
que mi mam preparaba ella misma y con el que perfumaba los semanarios,
unos muebles primorosos con siete gavetas que las hembras y Mamama usaban
para almacenar exclusivamente la ropa interior que utilizaran durante toda
la semana.

El cuarto de mis padres tiene ahora un letrero que advierte Oficina de
Reclamos, intento abrir y a Dios gracias est cerrado. Bajo la escalera
principal y la conserje me pregunta si quiero entrar al saln de msica, la
veo a los ojos y le digo que s, y ella casi solemne abre las puertas
dobles.

Est tal cual lo recordaba, el rea ms iluminada de la casa, el piso de
granito pulido, el gran ventanal y las molduras en las paredes. Dominando
la escena el gran piano de cola. Suena un nocturno de Chopin y yo me
acuesto en el piso por debajo del piano y calladsimo siento los martillos
golpear melanclicos en tanto Mamama toca por horas. El recuerdo me agobia,
dndole la espalda a la conserje, paso mi mano sobre el piano tal como lo
haca Mamama antes de sentarse a tocar, como saludando a un viejo amigo
enfermo. La conserje me dice que siempre le ha gustado ese cuarto y que se
esmera mucho en mantenerlo.

Casi nadie entra aqu me dice.

Yo pienso: Mamama sigue imponiendo las reglas. Le doy las gracias con un
abrazo, ella entiende por qu y salgo apurado de Tejas Verdes, subo al
carro alquilado, y por primera vez siento cun lejos est Weston y cun
fra es mi casa prefabricada. Pienso en mi hijo, Juan Andrs, sin hermanos
con quienes jugar a los malos y los sper malos, con baby sitters que nada
tienen que ver con una nana consentidora, sin contacto diario con su
abuela, sin una Alexandra que a escondida le ensee las delicias de los
besos a la francesa.

Bajo los vidrios del carro, pongo el brazo en el marco de la ventana, pongo
la radio, me sumo a la catica cola de la avenida Pez y sintindome ms
lcido que nunca, tomo el celular y llamo a Cathryn y en perfecto espaol
le digo:

Estoy loco por traer a Juan Andrs a Venezuela.

** Alexnder La Rosa
   alarosa@adytumcorp.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1968). Licenciado en computacin. Textos
   suyos han aparecido en Panfleto Negro (http://www.panfletonegro.com).



=== Poemas      Vernica Cento ============================================

*** I

me cuesta acostumbrarme a esta opacidad
a este fingido espejo que refleja a alguien
que podra ser yo
pero definitivamente no lo soy

si lo fuera
tendra el rostro diminuto
apenas entendible
y lo quebrara un rastro de muerte
dulce y pacfica

una lenta e inespecfica lumbre me abraza
retiro el cuerpo de la noche
para que no se liquide

oh poesa
mis manos son constructoras de abismos
no de detalles

soy una mujer informe
a veces ridcula y apasionada

los ojos volteados al cielo
miran el velo de la palabra
esa secreta frmula de la escritura
que tanto desconozco

y a la que tanto pertenezco



*** II

mi palabra tan dubitativa
evocadora de secretos
y sagrados rituales de infancia

aquella deshojada
y cuarteada por mi boca
para que no diga
esas cosas que hieren
y traspasan ferozmente

esa palabra minusvlida
corporal
y maciza
la emancipada por mis prdidas

aquella salvajemente hermosa
que frente al pblico
prefiere no desvestirse
y que posee un dolor en la boca
indescifrable

mi palabra llena de asombro
ante las cosas
ante el amor agolpado
sin saber qu decir
sin saber si callar
o pronunciarse

a veces
simula saber sobre cuerpos
y las sombras de los rostros
pero no

mi palabra transpira tanta hambre



*** III

tengo un nombre
un precioso nombre
que es espejo
pual
un nombre de bolsillo
de cartera
de trnsito
y de vanguardia

un potico nombre
una simple vanidad
llevada en el cuerpo
como una flor
por su amante

una vestidura
con que partir la noche

un nombre de garganta
de verbo
y de locura

un nombre que expresa
hasta el cansancio mi suerte
l traspasa
este rostro
a diario
agitndome



*** IV

Pjaros torpes se cuelan entre abrazos,
y conmemoraciones de antao
me ahorcan el aire.

Escribo porque me arde la garganta por hablar

Lstima que al recordar, sufro.
Me cuesta tanto definir
quin fui.

Escribo porque temo
guardar esta infancia dentro.
Temo el dao que an pueda causarme.

Las paredes eran huecas, porque las nubes
siempre fueron paisajes invisibles.

La infancia an me lleva a cuestas,
porque ambas nos dolemos



*** V

Cmo te explico la casa donde nac,
el cuarto donde aprend el lenguaje
y en donde relucan dolores de siglos.

Puedo mostrarte mi piel,
y estos huesos calcinados,
pero el dolor no es externo.

Ya no me delata

Mis dedos,
agujas frgiles de tinta,
escribieron el amor
tan tarde,
que al hacerlo,
recordaron ese vaco
aejado
que es el pasado



*** VI
    Lo que la boca no se atreve a murmurar

Contamos palabras,
abrazos y smbolos
con estas manos remarcadas de tinta.

Fabricamos muros frente al enemigo,
para que no nos hiera.

Combatimos a capa y espada nuestro nombre,
para que nunca se diluya.

Nuestro rostro es una esfera, una lumbre,
una posibilidad de asombro frente al espejo.

Compramos pauelos de seda
para llorarnos todo el dolor
de madrugada,
mientras
la noche nos pervierte.



*** VII

El poema debajo de la tinta
o debajo de tu cuerpo
es un instrumento tan peligroso,
como una suerte de arma voraz
incendindose entre los dedos.

Cuntas cicatrices debo guardar
en la piel,
para saber que he sufrido.

Cunta muerte irresistible
debo canjear por besos a tu espalda.

Tu guitarra en mi ombligo
crea acordes de nostalgias inauditas;
un incierto espejo nos refleja
aprendiendo nuestros rostros.

Afuera, la lluvia juega a desdibujarnos,
y el jardn
nos humedece los ojos
dejndonos desamparados,
mientras la noche nos traga a oscuras.

Mi boca entona palabras graves
que desaparecen al tacto.

El tiempo del silencio cabe en mis manos.

Al mirarme al espejo
soy tan slo crepsculo;
un rostro casi inabarcable.

** Vernica Cento
   veronicacento@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (1980). Reside en Caracas (Venezuela). Estudia
   letras en la Universidad Central de Venezuela. Su produccin permanece
   indita.




|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Todo ha sido soar      Varios autores ================================

      Editorial Venezolana, C.A. (edivenca@gmail.com)
      Mrida (Venezuela), junio de 2006
      ISBN: 980-1027-01-2
      92 pginas

Hace casi un ao, el 5 de junio de 2006, falleci en Mrida el escritor
Jos Barroeta, o Pepe Barroeta para los amigos, una de las ms importantes
voces poticas de Venezuela. No fue una muerte inesperada el poeta sufra
de cncer en el cerebro y ya se avizoraba el destino final, pero s muy
dolorosa en el mbito literario venezolano y latinoamericano.

Poco despus de su muerte, varios de sus amigos se reunieron en Mrida para
recordar al poeta. De ese homenaje es producto el libro Todo ha sido soar,
un volumen bellamente empastado en el que los amigos se reunieron para
escribir en torno a su vida y obra, alternando con algunos de los poemas
del escritor el primero de los cuales, en la pgina 8, es Todos han
muerto, quizs el ms conocido.

De 92 pginas, el libro contiene adems un CD con un programa de radio
documental sobre Barroeta, en el que se puede or al autor recitando su
propia obra, y sus pginas estn ilustradas con fotografas que dan cuenta
de la dimensin humana del homenajeado, tomadas por Gonzalo Fragui, Gregory
Zambrano y Gerard Uzctegui.

Todo ha sido soar empieza con Arte de anochecer titulado as en
recuerdo de un conocido poema de Barroeta, un breve texto epistolar del
novelista Adriano Gonzlez Len en el que le reclama a su amigo el empeo
en hacer insistencia sobre las desapariciones y el jugar a esconderse bajo
tierra, haciendo referencia a la temtica de la muerte, presente en toda
la obra del escritor. A tus hermanos, a tu padre y a tu madre, a la casa
de bahareque, a las calles solitarias, al montecito detrs de la iglesia
donde asoman los lagartos, a tus amigos y a m, les debs una eterna
vigilancia.

En este sentido homenaje a Pepe Barroeta participan, entre otros,
escritores de la talla de Eugenio Montejo, Alberto Hernndez, Gonzalo
Fragui, Gregory Zambrano, Harold Alvarado Tenorio, Harry Almela, Joaqun
Marta Sosa, Luis Barrera Linares, Gustavo Guerrero y Victoria de Stfano.
Algunos de los textos son recuerdos alrededor del momento fundacional en
que sus autores conocieron a Barroeta, otros son poemas dedicados a quien
fuera uno de nuestros poetas mayores; hay incluso anlisis literarios y
hasta una gua de lectura para conocer la poesa del escritor.

Un libro indispensable para conocer al Pepe Barroeta poeta y amigo, Todo ha
sido soar fue publicado por la Universidad de los Andes a travs de su
Direccin General de Cultura y Extensin, la Casa de las Letras Mariano
Picn Salas, Econoinvest Casa de Bolsa y Editorial Venezolana.



=== Una tierna maldicin      Oswaldo Roses ===============================

      Poesa
      Ediciones ndice
      Bogot (Colombia), 2006
      ISBN: 958-33-9154-9
      56 pginas

Oswaldo Roses es el nom-de-guerre del escritor espaol Jos Repiso Moyano
(Mlaga, 1965). Autor de Cantos de sangre (1984), La muerte ms difcil
(1994) y Amada, dulce amada (2006), su cuarto libro, Una tierna maldicin,
rene lo mejor de su produccin potica de los ltimos aos.

El libro est dividido en tres partes: Un oasis de corazn en el viento,
Una tierna maldicin y El tiempo virgen, en las que destila el cuidado
lenguaje de este poeta cercano tambin, en muchos de sus trabajos algunos
de los cuales han sido publicados en Letralia, al mbito de la filosofa.

Esta relacin entre poesa y filosofa se observa en algunas de las 56
pginas de este libro de Roses: Oigo los perdones de la inmensidad, / se
desnudan porque son as, / centelleantes, / arrullantes catedrales, /
porque son as / de bellos, de antiguos potros, / de lgrimas enseadas a
rer....

No deja, sin embargo, de traslucir la poesa intimista en varios de los
poemas del libro: Casi la adivina un menhir de otoo, / desnudez as,
hojas besadas, / desnudez con piedra que resplandece, / que amanece, /
desnudez de sangre que impregna al miedo, / fragancia de Dios, / limosna en
el bro adorado, / alegra errante por entre el deseo.

As le escribe Roses al beso de la mujer amada: Un beso se imagina que
estoy en su palacio / columpiando ayeres, / y precisa de mi dulzura /
mientras la razn de ella se peina / mas as llega el tiempo / de la
sonrisa, de la gaviota / en luz o acaso migas de llama.

En el prlogo, el escritor peruano Pal Guilln describe el estilo de Roses
como un estro a la vez arcaizante y moderno, primitivo y tecnolgico,
prstino y neurastnico, que nos recuerda, en algunos trazos, la aventura
potica de Len Felipe, Len de Greiff, Gabriel Celaya, Jos Hierro o Jaime
Gil de Biedma.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

La diferencia fundamental entre un escritor aficionado o principiante y
otro ms experto no es tanto el talento innato que cada cual tenga, sino la
absoluta certeza de que la mirada ajena forma parte del proceso de
escritura, y dentro de ella se incluye la discrepancia y la crtica
pblica, algo que es parte del juego y que hay que aceptar con resignacin
pero tambin como una forma de enriquecimiento.

      Andrs Neuman, entrevista con Ideal Digital (19/05/2007).



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