
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 167
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	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~			       2 de julio de 2007
	   ~~~~~~~~~~~
	   ~~~~~~~~~~~			 LETRALIA, Tierra de Letras, es
	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
	   ~~~~~~~~~~~			   Usted puede enviarnos sus
	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
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	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
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=== Sumario ===============================================================
							 |
Rulfo intermitente, Jorge Gmez Jimnez.               | Editorial
                                                         |
Guerra en italiano. / Vearte. / Buen puerto. / Goldberg  | Breves
reunida. / Consagracin de la piel. / Arte en Guatemala. |
/ Taller de derechos. / Nuevos editores.                 |
                                                         |
Crisis en el Ateneo de Valencia produce la salida de su  | Noticias
presidente. / Fundacin Cela recibe manuscrito de la     |
novela Pabelln de reposo. / Sacven publica antologa    |
con relatos ganadores de su concurso bienal. / Premio    |
Ateneo de Novela para la escritora espaola Espido       |
Freire. / Ernesto Romn Orozco gana el premio Hctor     |
Roviro Ruiz. / Elena Poniatowska obtiene el premio       |
Rmulo Gallegos. / Autoridades mexicanas anulan la marca |
Juan Rulfo. / El israel Amos Oz gana el premio Prncipe |
de Asturias de las Letras. / Crean en Espaa federacin  |
de galeras. / Estrenan en Espaa versin teatral de     |
2666, de Roberto Bolao. / Descubren en Cuba anotaciones |
inditas de Hemingway. / El picadillo del domingo      |
recibe Premio Metropolitano de Periodismo. / Silvio      |
Rodrguez: hay que llevar el arte a las crceles. /      |
Falleci el poeta y cineasta venezolano Jess Enrique    |
Gudez. / Publican en Espaa una antologa bilinge de   |
poesa mapuche actual. / Lecturas dramatizadas sern     |
antesala a entrega del Rmulo Gallegos. / Presentado el  |
programa de actividades de la Semana Negra de Gijn. /   |
Curso de gerencia cultural dictarn en Cantaura. /       |
Poetas colombianas se reunirn en Roldanillo. / Preparan |
en Mrida antologa sobre escritoras venezolanas. /      |
Literatura, ciudad e imaginarios locales analizarn en   |
Valparaso. / Bienal Mariano Picn-Salas celebrarn en   |
septiembre. / Realizarn el mapa potico de Mxico. /    |
Crculo de Lectores impulsa concurso cuyo jurado sern   |
los lectores.                                            |
                                                         |
A 150 aos de Madame Bovary: Flaubert visto por         | Artculos y
Sartre, Germn Uribe. / El escritor como guardagujas   | reportajes
de la memoria, Yuri Herrera. / Rocanegras, un thriller |
histrico llamado a hacer historia, Armando Jos        |
Sequera. / Integracin literaria latinoamericana,      |
Andrs Mauricio Muoz. / Retrato de familia, Tarcila    |
Briceo, Ana Berta Lpez.                               |
                                                         |
Yadira Prez, espectadora de lo cotidiano: La sociedad | Entrevistas
determina la funcin del escritor, Rafael Ortega.      |
                                                         |
El Quijote, la Restauracin y la Generacin del 98. | Sala de ensayo
Revalorizacin y sacralizacin de la obra, Laura        |
Quadrelli. / Du musst Caligari werden!, Lobsang        |
Castaeda. / Tragedia y psicoanlisis, Andrs          |
Ugueruaga.                                               |
                                                         |
Una prosa para Anala, Ral Mrquez. / Tres escenas   | Letras
del carnaval carioca, Henrique Marques Samyn. /         |
Identidad y diferencia, Osvaldo Rubens Sado. / De     |
otros diluvios (extractos), Amanda Revern. / Cuento   |
de primavera, Carmen Marques Bellosta. / Todas las     |
voces, mujer... (extractos), Delfina Acosta. / Dos      |
relatos de Paula Moya. / Flecha, tallo y antorcha,     |
Nuria Ruiz de Viaspre. / Dos relatos de Roderick Guzmn |
Meza. / Poemas de Miguel Ildefonso. / Pasajero del      |
abrigo, Rodrigo Jara Reyes. / Volverme almina        |
(extractos), de Norys Nicoliello./ La hoja en blanco,  |
Sandra Becerril. / Campesino, Juan Amaya Castro. / Dos |
textos de Amalia Gieschen. / Poemas de Alberto Amengual. |
                                                         |
Filme de Disney y Dal. / Buscando a Carlos Viso. /      | El buzn
Informacin sobre un poema.                              |
                                                         |
Claudio Magris.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
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    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Rulfo intermitente      Jorge Gmez Jimnez ===========================

Nunca se imagin Toms Segovia que una declaracin suya desencadenara una
situacin tan penosa como la que han protagonizado, a lo largo ya de casi
dos aos, la familia Rulfo herederos del autor de Pedro Pramo y la
Asociacin Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan
Rulfo, que entrega anualmente el Premio de Literatura Latinoamericana y del
Caribe Juan Rulfo en el marco de la Feria Internacional de Literatura de
Guadalajara (FIL). Nadie sabe por qu Rulfo tena ese talento, dijo
Segovia el ganador del premio Rulfo 2005, en aquella infortunada ocasin.
En otros escritores uno puede rastrear el trabajo, la cultura, las
influencias, incluso la biografa. Pero Rulfo es un puro milagro, nadie
sabe por qu tiene ese talento. No tuvo una vida muy deslumbrante, no fue
un gran estudioso ni un gran conocedor.

Quienes han seguido el desarrollo de este peculiar impasse, que a nuestro
juicio le debe ms a una excesiva sensibilidad de una de las partes y a la
absoluta intransigencia de ambas, recordarn que la familia Rulfo empez a
exigir se liberara al nombre del escritor jalisciense de cualquier relacin
con la asociacin y con el premio. Ante la negativa de la asociacin, los
Rulfo asesorados por el abogado Gabriel Larrea, un respetado experto
mexicano en derecho autoral optaron, en mayo de 2006, por una salida poco
ortodoxa: registraron el nombre de Juan Rulfo como marca registrada. Aunque
en un primer momento la asociacin afirmaba que tal registro no afecta de
ninguna manera la convocatoria al premio, a finales de octubre resolvieron
borrar del galardn el nombre del escritor.

Sin embargo, el conflicto tom en estos das un giro inesperado. El 26 de
junio, la Asociacin Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del
Caribe Juan Rulfo emiti un comunicado en el que anunciaba que, un mes
antes, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi), la misma
instancia en la que previamente fuera registrado el nombre, haba anulado
la marca debido a que para su obtencin, el solicitante aport datos
falsos en su solicitud.

Por supuesto, la respuesta de los Rulfo fue inmediata. Larrea anunci en
rueda de prensa que sus representados tomaran todas las acciones legales
que fueran necesarias para defender y hacer respetar los derechos de Juan
Rulfo, agregando que la anulacin del registro no implica una autorizacin
legal para que la FIL use nuevamente el nombre del escritor en su
prestigioso premio. Y aclarando, tambin, que los datos con los que se
procedi a registrar la marca son completamente ciertos.

La asociacin, por su parte, parece creer que este es el episodio final del
conflicto. En los prrafos finales de su comunicado, la FIL proclama que
las determinaciones del Impi abaten el duro e injusto cuestionamiento que
se hizo del derecho de la Asociacin Civil del Premio de Literatura
Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo para poder dar el nombre de este
connotado escritor jalisciense al premio que otorga y que se ha convertido
en uno de los ms importantes galardones de las letras iberoamericanas,
recordando ms adelante que la eliminacin del nombre de Rulfo en la
edicin del premio de 2006 que recay sobre Carlos Monsivis se
materializ por cortesa a la familia Rulfo. La asociacin anunci
finalmente que la prxima asamblea de asociados podra decidir recobrar el
nombre de Rulfo para su premio.

En nuestra opinin, este problema ha dado tantas vueltas que las partes ya
han olvidado el propsito que segn ellas las motiv a entablar este
litigio: el respeto que merece la memoria de uno de los ms importantes
escritores del idioma castellano. Reponer en el premio el nombre de Rulfo
es una decisin ms delicada de lo que parece, pues alguna instancia
superior al Impi podra, en un futuro, fallar a favor de los herederos del
escritor, toda vez que la anulacin de la marca est fundada en lo que
consideramos un tecnicismo legal. Y sera muy, pero muy irrespetuoso que el
nombre del autor de Pedro Pramo estuviera apareciendo y desapareciendo a
merced del orgullo, y de la incapacidad para llegar a acuerdos, de quienes
por herencia o tradicin tienen en sus manos el deber de honrarlo.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Guerra en italiano. La revista literaria italiana Burn est preparando su
tercera edicin, que aparecer en octubre prximo y estar dedicada al tema
de la guerra. Editada por la escritora Brunella Saccone junto a un grupo de
escritores amigos, la revista ya ha publicado antes dos ediciones temticas
sobre el trabajo, la primera, y la ciudad, la segunda. Los interesados en
participar debern enviar un relato de entre 3.000 y 6.000 caracteres, que
el equipo de Burn traducir, sin costo para el autor, para publicarla en
esa edicin especial. Los relatos debern enfocarse en las vicisitudes de
la gente comn envuelta en situaciones de conflicto, ya sean stas guerras
civiles, polticas o sociales.
http://www.buran.it

Vearte. Un grupo de artistas de la ciudad venezolana de Barquisimeto
present el pasado 1 de junio el portal Vearte, que tiene como objetivos la
exhibicin, compra y venta de obras de artistas plsticos de diferentes
generaciones, tendencias y estilos, proporcionando por este medio una
completa visin del arte contemporneo venezolano en sus diferentes
expresiones: pintura, escultura, fotografa, grabado y artes del fuego,
entre otras expresiones artsticas. Al A. Rodrguez, Alirio Infante, Elio
Pito Anzola, Enrique Lobo, Freddy Ontiveros, Gerardo Prez, Virgilio
Arrieta, Jorge Ravents, Larry Camacho, Manuel Rivero, Andry Ramrez, Jos
Luis Aldana, Nstor Carrera, Ramn Chirinos, Ramn Lisardi y Vctor de la
Rosa son algunos de los artistas ya indexados en el portal, segn lo
inform su directora, la seora Laura Len.
http://www.vearte.com

Buen puerto. A finales de junio apareci el primer nmero de Puerto,
revista espaola de crtica literaria especializada en poesa contempornea
escrita en espaol. Est constituida fundamentalmente por una primera
seccin de crtica literaria, Flota de amarre, y otra de reseas breves,
Muelle de carga. Los objetivos de la publicacin, segn su editor Jaime
Galbarro Garca, son orientar a los lectores de poesa y fomentar una
crtica potica seria y rigurosa de libros de poesa escritos en espaol.
La revista se distribuye gratuitamente en libreras de Madrid, Barcelona,
Sevilla, Crdoba, Len y Albacete, entre otras ciudades espaolas, y el
nmero 0 puede descargarse de su blog promocional. El prximo nmero de
Puerto aparecer en el otoo de 2007, y hasta finales de julio se recibir
libros de poesa y revistas para ser reseados en cualquiera de las
secciones de la publicacin, que se puede solicitar gratuitamente desde
cualquier punto de Hispanoamrica escribiendo al correo electrnico
revista_puerto@hotmail.com.
http://revistapuerto.blogspot.com

Goldberg reunida. La editorial Equinoccio presentar este 3 de julio, en la
Librera El Buscn de Caracas el volumen Verbos predadores, poesa reunida
2006-1986, en el que se recogen doce poemarios de la escritora venezolana
Jacqueline Goldberg. Uno de ellos, hasta ahora indito, es el que da ttulo
a la compilacin. El volumen, editado gracias a una alianza con la
Editorial Boker, inaugura la nueva serie Recorridos de la coleccin
Papiros, destinada a publicar la obra reunida, completa y antolgica de
autores de reconocida trayectoria. Adems de poeta, Goldberg es ensayista,
autora de libros para nios y de las muy recientes Conversaciones con
Armando Scannone (Fundacin Bigott, 2007). Ha sido distinguida con
numerosos premios, entre los que se cuentan el de poesa de la Bienal
Mariano Picn Salas y el de ensayo de la Bienal Roberto Guevara. Su poesa
figura en antologas en Rumania, Espaa, Puerto Rico, Per, Estados Unidos,
Cuba, Mxico y Venezuela. La produccin editorial fue asesorada por Gina
Saraceni, para quien Verbos predadores es todos los poemarios de
Jacqueline Goldberg y un nuevo libro que reescribe los anteriores para
darles otra vida, para mostrar que en la repeticin de la palabra, en la
memoria de su historia, hay un hallazgo: la promesa del devenir del sentido
abierto al vrtigo de lo imprevisto, de lo que todava est por decirse.
Librera El Buscn del Trasnocho Cultural
CC Paseo Las Mercedes; Caracas (Venezuela)

Consagracin de la piel. Tal es el ttulo del nuevo libro de la escritora
mexicana Lina Zern, que el prximo viernes 6 a las 7 de la noche ser
presentado en el Ateneu Barcelons (Canuda, 6, Barcelona, Espaa). En el
acto de presentacin, adems de la autora, participarn el editor del
libro, Jos Mara Pinilla (de Ediciones Atenas), y el Grupo Potico Laie.
El acto se cerrar con una copa de cava cataln en las terrazas del Ateneo.
Nacida en 1959, Zern es licenciada en relaciones internacionales y ha
trabajado como periodista cultural de El Financiero, El Exclsior y la
seccin cultural del suplemento La Jornada. Es editora de la revista de
poesa Entre Amigos y directora general de Linajes Editores, y su obra
potica ha sido traducida al francs, alemn, ingls, sueco, italiano,
portugus, servio y esloveno. Ha recibido diversos reconocimientos en
Mxico y Espaa, y su poesa aparece en antologas de Estados Unidos,
Uruguay, Italia, Francia, Suecia, Canad, Per, Cuba, Rumania, Turqua,
Puerto Rico, Brasil, Eslovenia y Mxico. Imparte talleres de poesa y
cuento a los nios de las comunidades mixtecas. Ha publicado los poemarios
Espiral de fuego, Rosas negras para un atad sin cuerpo, Moradas mariposas,
Vino rojo y Un cielo que crece en el fondo de tus ojos, entre otros.
Coordina el Comit Internacional del Encuentro de Mujeres Poetas en el Pas
de las Nubes y el Festival Internacional de Poesa de La Habana (Cuba).
http://www.letralia.com/firmas/zeronlina.htm

Arte en Guatemala. Organizada por el Museo Ixchel del Traje Indgena y la
Embajada de Suiza en Guatemala, el prximo martes 17 de julio se inaugurar
la exposicin de fotocollages de Sophia Keller Girn y pinturas de Manuel
Girn, evento que ser amenizado por el guitarrista guatemalteco Antonio
Cosenza. Finalista de la V Bienal Internacional de Fotografa 2003
celebrada en Barcelona (Espaa), Sophia Keller Girn naci en Suiza y desde
muy temprana edad se interes por la fotografa y los tejidos, pasin esta
ltima que la llev a viajar por Latinoamrica y a enamorarse de las telas
mayas de Guatemala, producto de lo cual es la muestra Telas que cuentan
historias, compuesta por fotocollages impresos en papel acuarela y pegados
sobre aluminio que brotan de la superposicin de fotografas en las que se
mezclan telas con figuras humanas, pirmides o construcciones urbanas. Por
su parte, el suizo-guatemalteco Manuel Girn presenta una obra intuitiva
que se nutre de los mundos en los que desarrolla su creatividad como la
literatura, la pintura, la fotografa, el vdeo y el diseo. Su muestra,
La alegra del color, es su ms reciente coleccin de pinturas sobre tela
en la que mezcla acrlico, gouache, leo, resina de rbol y laca. En 2001
recibi el Premio Cultural de la ciudad de St. Gallen (Suiza). La
inauguracin se realizar entre las 6:30 de la tarde y las 8:30 de la
noche, y la muestra permanecer abierta al pblico hasta el 2 de agosto en
horarios de lunes a viernes de 9 de la maana a 5 de la tarde, y sbados de
9 de la maana a 1 de la tarde.
Museo Ixchel del Traje Indgena; 6 Calle Final, Zona 10
Centro Cultural UFM; Campus de la Universidad Francisco Marroqun
Guatemala

Taller de derechos. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y
la Cmara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), ofrecern a
los editores mexicanos, el prximo 17 de julio, el taller La compra-venta
regional de los derechos de autor: marco jurdico y oportunidades de
negocio, que abarcar temas como la realizacin de coediciones, la
compra-venta de derechos de publicacin y la traduccin con un enfoque
regional, entre otros, con el objetivo de facilitar a los editores la
posibilidad de llevar sus ttulos a ms mercados en el mundo,
permitindoles mayores beneficios econmicos y brindando al lector una
oferta ms nutrida y menos costosa. El taller ser gratuito y ser
impartido por Jos Luis Caballero, abogado experto en derechos de autor;
Juan L. Arzoz Arbide, presidente de la Caniem, y Nubia Macas, directora de
la FIL Guadalajara. Se dictar entre las 10 de la maana y la 1 de la tarde
en las instalaciones de la Caniem (Holanda 13, colonia San Diego
Churubusco, delegacin Coyoacn) y para inscribirse basta con enviar un
correo con el nombre de la persona y la empresa a la que pertenece, a las
direcciones cursos@caniem.com o derechos@fil.com.mx.
http://www.fil.com.mx

Nuevos editores. Entre el 26 y el 28 de julio se celebrar, en el Centro de
Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg) un taller introductorio
a la edicin de libros que se propone instruir a sus participantes de la
forma ms verdica posible en el proceso editorial, desde la constitucin
de una empresa editorial hasta la comercializacin del libro (plan
editorial, viabilidad econmica, creacin del catlogo y redaccin de
contratos con autores), finalizando con la creacin y produccin del primer
ttulo del catlogo). El taller, que comprender 16 horas docentes, est
dividido en seis bloques a travs de los cuales se discutirn temas como el
concepto de edicin, las distintas formas de editor, la empresa editorial,
el anlisis del mercado editorial, la fijacin de la lnea editorial, los
costes en sus distintas fases, las relaciones con el autor, los derechos de
autor y el contrato de edicin, la edicin literaria, la impresin y
encuadernacin, el almacenaje de ejemplares y la relacin con las
libreras, entre otros. Para inscribirse, los interesados debern solicitar
la informacin correspondiente a la Fundacin Nuevas Bandas.
nuevasbandasf@cantv.net

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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Crisis en el Ateneo de Valencia produce la salida de su presidente

El presidente del Ateneo de Valencia (Venezuela), el escritor e
investigador venezolano Jos Napolen Oropeza, anunci oficialmente este 19
de junio su renuncia al cargo que ocup desde 1994, y en un comunicado
deplor la situacin provocada por empleados que tomaron la institucin
desde el lunes 18, con el respaldo de elementos extraos a la
institucin, aduciendo su inconformidad por el retraso de tres quincenas
de su salario.

Los trabajadores que participaron en la toma de la institucin se apostaron
a la entrada del edificio, ubicado en la avenida Bolvar de la capital
carabobea, como medida de protesta por el incumplimiento de los
compromisos laborales de la institucin cultural. Colocaron cadenas y
candados en todos los accesos del edificio para impedir la entrada del
personal, paralizando as las labores cotidianas de la institucin.

Los manifestantes colocaron pancartas en las que se lean sus exigencias y
denuncias, entre ellas la de que no se les permite inscribir una plancha en
los procesos electorales para la conformacin de una nueva junta directiva.
Exigieron la destitucin de Oropeza, quien, segn declaracin de Elio
Cedeo, asistente del museo, orden la reduccin de la jornada de trabajo a
medio da y se habra negado a reunirse con los empleados para discutir la
situacin.

Por su parte, Oropeza indic que el 6 de junio se reuni con los empleados
del ateneo para informarles que esperaban cancelar los salarios y
beneficios durante la ltima semana de ese mes, y neg que haya solicitado
a los trabajadores que trabajaran medio tiempo.

En virtud de que se ha evidenciado, de manera pblica, la intromisin de
factores polticos en esta crisis y amparado en la conducta violenta
asumida por los empleados que han vociferado en mi contra, y del resto de
los miembros de la junta directiva, me veo en la necesidad imperiosa de
renunciar al cargo de presidente, con lo cual espero se restablezca el hilo
institucional, seal Oropeza en rueda de prensa realizada en su
residencia.

Segn los estatutos de la institucin, el intelectual ser sustituido por
el vicepresidente de la junta directiva, Ivn Hurtado, quien ocupara el
cargo hasta el primer trimestre de 2009, fecha en la que culmina el actual
perodo, tras lo cual deberan ser convocadas las prximas elecciones.

Hurtado rechaz cualquier intervencin en el conflicto, sea cual sea su
origen: Creo que quien quiera intervenir en este proceso, que es
reivindicativo y legtimo de los empleados del ateneo, debe tener nuestra
condena. Nosotros diferenciamos el proceso laboral de solicitudes justas a
cualquier intento de manipulacin, no solamente por parte de la Gobernacin
sino de cualquier ente. Lamentamos que la Gobernacin tenga retenido un
dinero para pagar la nmina, y que no podamos hablar en trminos de
tolerancia, sino que se le pida al sector cultural que haga una cultura
oficial.

Opin tambin sobre la posicin de los trabajadores, quienes el martes 19,
al producirse la renuncia de Oropeza, habran asegurado que ni siquiera lo
conocan. Si no me conocen no s el porqu, indic Hurtado. Yo tengo 33
aos en la Universidad de Carabobo, he sido presidente de la Feria del
Libro, he estado como director de publicaciones alrededor de 15 aos en la
UC y soy miembro del Ateneo de Valencia desde hace 25 aos. Yo no soy un
invento ni llegu aqu por ser amigo de Napolen, puntualiz.

El jueves 21, trabajadores y artistas relacionados con la institucin
realizaron una asamblea con miembros de la junta directiva y representantes
del gobierno regional, en la cual se acord dar respuesta a los
planteamientos de los atenestas.

Clemente Martnez, coordinador del museo del Ateneo y vocero de los
trabajadores y artistas, expres que estn a la espera de que se les d
respuesta a sus planteamientos, entre los cuales resalta la conformacin de
una asamblea constituyente compuesta por trabajadores, artistas,
representantes del gobierno de Carabobo y miembros de la junta directiva
para que se reformulen los estatutos que rigen la institucin.

Martnez explic que Sarina Cascone, secretaria de Educacin del gobierno
de Carabobo, ha sido nombrada como mediadora para buscarle solucin al
conflicto y esperarn a que ella les comunique los resultados de las
negociaciones.

Sin embargo, el presidente encargado, Ivn Hurtado, manifest que luego de
reunirse con la junta directiva se decidi que no asumirn la propuesta de
la constituyente, acotando que no habr renuncia de ninguno de los
miembros, por lo cual continuarn sesionando para buscarle solucin al pago
de los trabajadores. De igual manera expres que la intervencin de la
Gobernacin es un obstculo para la solucin de la problemtica, agregando
que bajo la presin a la que estn sometidos por el gobierno regional no es
posible dar respuestas inmediatas.

El gobernador del estado Carabobo, Luis Felipe Acosta Carls, declar a la
prensa regional el pasado lunes 25 que el conflicto no es un problema suyo,
y que, contrario a las acusaciones que se le han hecho, l no est
expropiando a esa institucin, en la cual, segn dijo, se han detectado
irregularidades que har del conocimiento de la Contralora General de la
Repblica.

Hay pruebas, hay evidencias de que a los trabajadores se les descontaba el
seguro social y no le cancelaban al Instituto Venezolano de Seguros
Sociales. Hay evidencias de facturas, que cobraban y pagaban en nombre de
otro y en la copia apareca otra persona, agreg Acosta Carls.

El mandatario expres que una auditora en la que se evidenciaban tales
irregularidades fue pasada por alto por la Contralora del estado, por lo
que la Gobernacin solicitar una investigacin a la Contralora General de
la Repblica para pedir una revisin, porque el hecho de aqu se le d el
visto bueno a un presunto acto de corrupcin, no quiere decir que es legal
y los actos de corrupcin no prescriben ni se aprueban.

Acosta Carls indic que una ampliacin al edificio del ateneo, ubicada en
la parte posterior, habra sido construida con recursos del Fides y la Ley
de Asignaciones Especiales durante un gobierno anterior. Eso quiere decir
que es un bien del Estado, porque no hubo una donacin. Por lo tanto voy a
reclamar mis derechos, como propietario de esas instalaciones, para colocar
all la Misin Cultura, conjuntamente con el Ateneo. Abrimos as esa puerta
a la cultura popular.

Aunque en ese momento el gobernador indic que no sera expropiada la
coleccin de arte de los premios Arturo Michelena y Andrs Prez Mujica
contentiva de obras ganadoras de estos certmenes desde 1943, dos das
despus declar a la prensa que acudira instancias jurdicas
correspondientes para solicitar que esas obras pasen a ser propiedad del
gobierno regional.

Argument el funcionario que si el premio Michelena fue creado por un
gobernador del estado en 1943, por decreto, no entiendo por qu, si el
gobierno financia ese premio, ste no es patrimonio del Estado sino que es
propiedad de una asociacin civil, refirindose al Ateneo de Valencia.

Esas son cosas que vamos a someter a una interpretacin legal y si hay que
acudir al Tribunal Supremo de Justicia o a la Contralora General de la
Repblica, pues iremos, porque lo lgico es que esos bienes sean propiedad
del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Con respecto a la afirmacin segn
la cual existe la posibilidad de que la Gobernacin expropie el edificio
donde funciona el Ateneo de Valencia, el mandatario manifest que si el
Ateneo, con sus finanzas, construy el edificio viejo, eso es de l. Lo que
pasa es que se tiene que cumplir con la poltica de inclusin social del
presidente Chvez. El pueblo no puede estar excluido, ni los artistas
carabobeos.

Este lunes 30 de junio, un grupo de 400 artistas, intelectuales y
animadores culturales venezolanos emiti un comunicado en el que
manifiestan encontrarse profundamente consternados y afligidos por esta
situacin que amenaza, seriamente, la vida y pervivencia de esta
institucin que toda Venezuela admira, por su brillante y persistente labor
a lo largo de 71 aos de existencia, manteniendo programas permanentes tan
significativos para nuestra nacin como lo son, entre otros, el Saln
Arturo Michelena, las bienales de literatura Jos Rafael Pocaterra, Enrique
Bernardo Nez y Canta Pirulero (galardn para la literatura escrita para
nios) y Cuadernos Cabriales.

En el comunicado se exhorta a los empleados del ateneo a deponer su
intransigente actitud y dialogar con los miembros de la junta directiva de
la institucin para hallarle una solucin pronta al conflicto, que segn
los firmantes ha sido aprovechado por personas interesadas en desviar la
crisis de tal manera que permita el asalto a la institucin, rechazando
asimismo la manipulacin de la crisis por parte de algunos altos
funcionarios del gobierno regional.

Los firmantes tambin ratifican la condicin del ateneo como asociacin
civil sin fines de lucro, y expresan la necesidad de solicitar la opinin
y el concurso de destacados juristas sobre la materia, a fin de alertar
ante la intencin de alterar su condicin y naturaleza y someter a esta
noble institucin a los avatares de la poltica, lo cual desdibujara su
misin como confluencia de voluntades creadoras en torno a sus programas,
signo que ha marcado su fortaleza durante toda su existencia.

El comunicado concluye manifestando la preocupacin de los intelectuales
por la conservacin, preservacin, tanto del patrimonio artstico
invalorable, por cuanto refleja buena parte de la historia del arte
venezolano de la contemporaneidad, como del patrimonio bibliogrfico y
hemerogrfico de la institucin y de todos los venezolanos. Entre los
firmantes se encuentran el poeta Eugenio Montejo, el musegrafo Alberto
Asprino, el msico Aldemaro Romero, los escritores ngel Gustavo Infante,
Harry Almela y Sonia Chocrn, el crtico teatral Leonardo Azparren y otros.

Fuentes: Alianza Radio Noticias  El Carabobeo  El Universal



*** Fundacin Cela recibe manuscrito de la novela Pabelln de reposo

La Fundacin Cela (http://www.fundacioncela.com) complet este 19 de junio
su fondo de ms de cien manuscritos y la serie de catorce novelas del
escritor espaol Camilo Jos Cela, con la cesin en depsito, por parte de
la Fundacin Caja Madrid (http://www.fundacioncajamadrid.es), del texto
manuscrito de Pabelln de reposo. Escrita por Cela en 1943, la obra
contiene numerosas correcciones y variantes sobre la primera edicin
impresa.

La Fundacin Caja Madrid, que colabora desde hace aos con la entidad que
vela por la obra del premio Nobel de Literatura en la localidad padronesa
de Iria Flavia, adquiri el original de esta novela que Cela le regal,
dedicada, al doctor Gregorio Maran.

La cesin del manuscrito se ofici en la sede madrilea de la Fundacin
Caja Madrid en un acto que presidi la ministra espaola de Cultura, Carmen
Calvo, y en el que intervinieron los presidentes de la Fundacin Cela,
Maria Castao, y el de la entidad anfitriona, Miguel Blesa.

Fuente: La Voz de Galicia



*** Sacven publica antologa con relatos ganadores de su concurso bienal

La Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven,
http://www.sacven.org), bautiz el pasado martes 19 su antologa Tatuajes
de ciudad, que rene a los cuentos ganadores y finalistas de las cinco
ediciones de su concurso de cuentos, que se convoca cada dos aos. La
ceremonia se llev a cabo en la librera El Buscn, ubicada en el Centro
Comercial Paseo Las Mercedes, en la capital venezolana, como inform el
ente autoral en un comunicado.

Esta obra viene a consolidar al concurso, agrega el comunicado, como
referencia literaria en Venezuela, y como plataforma de proyeccin para los
escritores noveles venezolanos, a travs de un trabajo compilatorio que
lograr resumir la trayectoria de diez aos de certamen y el talento
creador de ms de cuarenta escritores.

La presentacin del volumen estuvo a cargo del escritor venezolano Hctor
Torres, editor del portal de narrativa Ficcin Breve Venezolana
(http://www.ficcionbreve.org), quien resalt la constancia de un trabajo
ininterrumpido de doce aos que ha consolidado a este concurso como una de
las ms importantes citas literarias de Venezuela.

Narrativas deliciosas que dibujan la vida urbana a travs de la
cotidianidad, amores, desamores, dudas y problemas de quienes vivimos la
vida rodeados de asfalto, fueron las palabras con las que la escritora Ana
Teresa Torres defini a este libro. Entre sus lneas, el lector encontrar
los primeros pasos de algunos escritores que se han ido posicionando en la
palestra literaria y en definitiva, con un texto yuxtapuesto que puede ser
ledo como signo de la creacin literaria reciente.

Este ao, el concurso de cuentos de Sacven est dotado de Bs. 3.500.000.
Pueden participar escritores de cualquier nacionalidad residenciados en
Venezuela que enven, antes del 15 de septiembre, un relato indito de
hasta 25 cuartillas. El concurso tiene la particularidad de que los
participantes pueden enviar sus relatos en forma gratuita mediante el
servicio Zoom, como se informa en las bases
(http://www.letralia.com/concursos/0709157.htm).

Fuente: Sacven



*** Premio Ateneo de Novela para la escritora espaola Espido Freire

Espido Freire (Bilbao, 1974) gan este 26 de junio el XXXIX Premio Ateneo
de Novela, dotado con 42.000 euros, con Soria Moria, la historia de un
grupo de adolescentes, que pertenece a una colonia extranjera, en las Islas
Canarias justo antes del comienzo de la I Guerra Mundial, segn palabras
de la propia autora.

Por su parte, Raquel Martnez-Gmez (Albacete, 1974) result vencedora del
XII Ateneo Joven de Sevilla, dotado con 12.000 euros, con Sombras de
unicornio, una novela en torno a dos inmigrantes que se juntan en Madrid y
que, aunque no son ni exiliados polticos ni econmicos, de alguna forma se
sienten expulsados de sus sociedades de origen.

Francisco Prior, director de Algaida Editores editorial encargada de la
publicacin de las obras seal un repunte de la novela realista y
creble entre los 295 ttulos presentados a concurso, diez de los cuales
pasaron a la final y fueron objeto de debate por parte del jurado,
integrado por el presidente del Ateneo, Enrique Barrero; los escritores
Julio Manuel de la Rosa, Matilde Donaire, Marta Rivera de la Cruz, Fernando
Maras, Vicente Luis Mora, Miguel ngel Matellanes y Antonio Rodrguez
Almodvar; Ana Mara Ruiz Tagle, presidenta del Consejo Social de la
Universidad de Sevilla, y Carlos Muiz, presidente de la Seccin de
Literatura del Ateneo de Sevilla.

Freire, ganadora en 1999 del Premio Planeta con Melocotones helados,
premiada en diversas ocasiones y bien situada en el panorama editorial
espaol gracias a ttulos como Diabulus in musica y Mileuristas, se ha
prodigado tanto en la novela como el ensayo, el cuento y la poesa.

Yo vengo del mundo de la msica y hace ya algn tiempo que decid crear mi
propia empresa, explica Freire. Eso me permite tener una cierta distancia
con el mundo editorial, y me permite adems analizarlo no como alguien cuya
aspiracin absoluta ha sido siempre publicar, sino escribir. As que mi
visin de ese mundo es que en muy pocas ocasiones se arriesga, aunque
conmigo se hiciera; en muy pocas se mantiene la apuesta, aunque yo lo he
ido consiguiendo; y en muy pocas se progresa. Veremos si yo lo hago.

Respecto a la obra, la escritora comenta que Soria Moria es un reino
imaginario que aparece prcticamente en todos los antiguos acertijos y en
los cuentos de hadas noruegos y del mundo nrdico, y es a donde los
protagonistas del libro escapan imaginariamente, es el lugar que les
protege de la realidad. Pero con lo que nos encontramos es con que Soria
Moria va a ser desintegrada por la I Guerra Mundial. La autora considera
que en su novela el lector juega un papel primordial, pues l sabe de
antemano qu le va a suceder a estos nios, y ellos no, avanza.

Fuente: Diario de Sevilla



*** Ernesto Romn Orozco gana el premio Hctor Roviro Ruiz

El poeta venezolano Ernesto Romn Orozco se convirti, con su poemario
Gestos deshabitados, en el ganador de la Primera Edicin del Concurso
Nacional de Poesa Hctor Roviro Ruz, convocado por el Centro Azulitense
para la Formacin de la Excelencia (Cafe), la Fundacin Otilia Rondn y
el Instituto Municipal de la Cultura del municipio Andrs Bello del estado
Mrida (Venezuela), cuya capital es la ciudad de La Azulita, segn se
inform el pasado 26 de junio.

Nacido en Cabimas (Zulia) en 1962, Orozco es el coordinador de Literatura
del Ateneo del Tchira, en San Cristbal. Ha publicado los poemarios Los
zapatos descalzos (Ediciones Icam, Barinas, 1995), Las piedras inconclusas
(Ediciones Mucuglifo, Mrida, 2001) y La costumbre de ser sombra (El rbol
Editores, San Cristbal, 2003), del cual fueron publicados algunos textos
en Letralia 106 (http://www.letralia.com/106/letras09.htm). Ha obtenido,
adems, el Premio Regional de Poesa del estado Tchira (1995) y el Premio
Anual de Literatura de la Universidad Central de Venezuela, Ncleo Maracay
(2001).

El premio, dotado con un milln de bolvares, una estatuilla de bronce y
publicacin de la obra ganadora, estaba abierto a la participacin de
autores de cualquier nacionalidad residentes en Venezuela, quienes deban
presentar poemarios de veinte a cincuenta pginas.

Entrevistado por Ana Berta Lpez, Orozco dijo de Gestos deshabitados que se
trata de una suerte de encuentro crtico con Dios, y el entorno es la
naturaleza, los rboles, los pjaros, el agua como espejo donde uno debe
mirarse y medir su involucin o evolucin humana. Libro escrito, segn su
autor, en una circunstancia de fe, Gestos deshabitados contiene mucho
silencio y esperanza al mismo tiempo, pues fue una manera de conectarse
con las llagas de Jess vertidas en el hombre.

Orozco agreg que el poemario tambin es una bsqueda de la santidad, pero
no entendida en los trminos cristianos, sino una santidad que tiene que
ver con vivir en concordancia con la naturaleza. La nica dulzura del
hombre no es otra cosa sino la paz que l toma de los graneros, de las
montaas. La paz que uno siente cuando sabe que de una u otra forma vive la
libertad en la sencillez que Dios quiere que uno viva. Y la libertad es
beber lo que uno quiere y cuando uno quiere. Amar a quien quiere y como
quiere en toda la extensin de la palabra y tratar siempre de vivir, de
convivir, de compartir el entorno sobre la base de la ternura que uno
necesita dar y recibir, creo que bsicamente es lo que est implcito en
ese libro.

Fuente: Ana Berta Lpez



*** Elena Poniatowska obtiene el premio Rmulo Gallegos

La escritora mexicana Elena Poniatowska fue declarada este martes 26 de
junio como ganadora del prestigioso Premio Internacional de Novela Rmulo
Gallegos en su decimoquinta edicin. La obra de Poniatowska, El tren pasa
primero, compiti con otras 228 novelas de 18 pases de habla castellana, y
alcanz tres votos de los cinco del jurado.

El jurado, luego de elogiar la calidad de las novelas recibidas presentadas
a concurso, seleccion doce obras que a su juicio tenan relevantes
mritos: Tres lindas cubanas, de Gonzalo Veloro (Mxico), La hora azul, de
Alonso Cueto (Per), Salvador Golomn, de Alexis Daz (Cuba), La batalla
del calentamiento, de Marcelo Figueras (Argentina), El sndrome de Ulises,
de Santiago Gamboa (Colombia), Florencia y ruiseor, de Brbara Jacob
(Mxico), Los cristales de la noche, de Carlos Noguera (Venezuela), Zapata,
de Pedro ngel Palou (Mxico), El barrio era una fiesta, de Mauricio
Rosencof (Uruguay), Los minutos negros, de Martn Solares (Mxico), El
ejrcito iluminado, de David Toscana (Mxico) y la ganadora El tren pasa
primero, de Poniatowska.

A partir de dicha seleccin se escogieron como finalistas las novelas de
Veloro, Solares, Toscana y Poniatowska, centrndose las deliberaciones
finales en las obras de estos dos ltimos. El premio ser entregado a la
ganadora en acto pblico el da 2 de agosto, fecha conmemorativa del
natalicio de Rmulo Gallegos, en la sede de la Fundacin Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve).

El jurado premi la obra de Poniatowska por su densidad temtica y
estilstica. Se trata de una obra compleja, de personajes bien dibujados y
construidos. En esencia, una epopeya colectiva por la dignificacin del
trabajador, mediante la reconstruccin ficcional de hechos reales, resalta
el veredicto del premio.

Al respecto, el escritor e investigador Luis Britto Garca seal, como
presidente del jurado, que es un veredicto merecido a una gran escritora
del idioma castellano (...). Una prosa muy austera pero muy potica.

Poniatowska declar a la prensa que hace aos, cuando era muy joven,
entrevist al autor de Doa Brbara y epnimo de este premio internacional:
Me acuerdo que me dijo que no se haba pasado al bando de los dictadores,
en alusin a los gobiernos autoritarios venezolanos del pasado siglo,
indic Poniatowska, que tiene un vivo recuerdo de aquel encuentro. Era un
hombre, alto, flaco, muy austero, pareca que tena todo el control de s
mismo. Pareca un asceta.

Respecto de su propia obra, la mexicana que cumpli 75 aos de edad el
pasado 19 de mayo dijo que esta novela es un tren que ya llevaba mucha
velocidad, que va rumbo a estaciones llenas de flores, llenas de gente que
todava esperan el tren. Se defini como una mujer periodista, pero adems
como una mujer insegura, llena de preguntas, que no tienen respuestas.
Este premio es como una respuesta y me llena de felicidad. Llega en un
momento muy importante de mi vida. Fue algo inesperado, porque fue la
editorial la que mand el libro.

El tren pasa primero sigue a Trinidad Pineda Chias, un hombre de Oaxaca,
Mxico, inspirado en el hroe del movimiento obrero Demetrio Vallejo, cuya
vida cambia al ver pasar un tren que lo inspira a conocer lugares, saberes,
oficios y personas, hasta convertirse en el lder de los ferrocarrileros
que en 1959 colaps al pas con un paro nacional.

El relato, que compendia la narrativa intimista y la novela coral, incluye
hechos histricos de Mxico como la gran huelga de 1958 y la de 1959,
violentamente reprimida por el gobierno mexicano; el encarcelamiento de los
lderes y su liberacin a principios de los 70.

Nacida en Pars bajo el nombre de Hlene Elizabeth Louise Amelie Paula
Dolores Poniatowska Amor, en 1932, y descendiente directa del rey de
Polonia Stanislaw II, a los 10 aos se mud a Mxico, pas del cual obtuvo
la nacionalidad a mediados de los sesenta y donde ha realizado la totalidad
de su obra literaria y periodstica. La escritora estuvo destinada en
principio al matrimonio con un prncipe europeo, pero decidi dedicarse al
periodismo.

Actualmente es una de las figuras ms notables de la literatura
hispanoamericana. Con el Rmulo Gallegos acumula ya cerca de una decena de
galardones, entre los que se cuentan el Premio Alfaguara de Novela 2001 por
La piel del cielo y el Premio Nacional de Periodismo por sus entrevistas en
1978.

Lilus Kikus (1954); Hasta no verte, Jess mo (1969); La noche de
Tlatelolco (1971); Fuerte es el silencio (1980); La flor de lis (1988);
Tinsima (1991); Paseo de la Reforma (1997); Nada, nadie. Las voces del
temblor (1998); La piel del cielo (2001); Tlapalera (2003) y El tren pasa
primero (2006) son los cuentos, novelas y crnicas que forman su notable
produccin. 

Dotado con 100.000 dlares, medalla de oro, diploma y la publicacin de la
obra ganadora con Monte vila Editores Latinoamericana, el Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos se otorga en Venezuela cada dos
aos, y est reconocido como uno de los galardones ms prestigiosos de la
literatura de habla hispana. En esta edicin se inscribieron 43 obras de
autores mexicanos, 26 de espaoles y el resto de escritores de Argentina,
Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua,
Panam, Per, Puerto Rico, Repblica Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Creado en 1964, recin en 1967 se entreg el galardn por primera vez al
peruano Mario Vargas Llosa por La casa verde. Otros escritores clebres
premiados fueron Gabriel Garca Mrquez, Carlos Fuentes y Roberto Bolao,
entre otros.

Fuentes: Celarg  Educ.ar  El Tiempo  RNV



*** Autoridades mexicanas anulan la marca Juan Rulfo

El pasado 28 de mayo fue emitida por el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial (Impi, http://www.impi.gob.mx) una resolucin que deja sin
efecto el registro de la marca Juan Rulfo, gestionada por los herederos
del autor de Pedro Pramo hace un ao, como informramos en nuestra edicin
142 (http://www.letralia.com/142/0526rulfo.htm).

As lo inform este 26 de junio, en un comunicado, la Asociacin Civil del
Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, que desde
2006 mantiene una disputa legal con los herederos del escritor por el uso
de su nombre en el reconocido premio literario internacional de literatura,
convocado por esa entidad desde hace ms de tres lustros y entregado cada
ao en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx).

El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dictamin en das pasados
que el registro del nombre Juan Rulfo como marca es improcedente y decret
su nulidad, indica el comunicado de la asociacin. Esta decisin se tom
luego de que la Asociacin Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y
del Caribe Juan Rulfo recurriera a dicha autoridad a fin de resolver la
controversia que la familia del autor jalisciense plante hace unos meses
al demandar a la institucin por el supuesto uso indebido del nombre Juan
Rulfo en el premio que entrega desde hace 16 aos.

Durante la revisin del caso, el Impi determin que la marca registrada
Juan Rulfo, que fue solicitada y otorgada a Juan Francisco Prez Rulfo en
agosto de 2006, es nula debido a que, para su obtencin, el solicitante
aport datos falsos en su solicitud.

El Impi determin tambin que como consecuencia de la resolucin
administrativa de nulidad de la marca registrada Juan Rulfo, la demanda
interpuesta por Juan Francisco Prez Rulfo fue desechada por carecer ste
de inters jurdico para demandar a la Asociacin Civil del Premio de
Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

Las determinaciones del Impi abaten el duro e injusto cuestionamiento que
se hizo del derecho de la Asociacin Civil del Premio de Literatura
Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo para poder dar el nombre de este
connotado escritor jalisciense al premio que otorga y que se ha convertido
en uno de los ms importantes galardones de las letras iberoamericanas,
concluye el comunicado.

La disputa entre la asociacin y los herederos del escritor se inici tras
la reaccin de stos a unas declaraciones emitidas en agosto de 2005 por el
escritor Toms Segovia, ganador del premio Juan Rulfo de ese ao, y que la
familia Rulfo interpret como ofensivas a la memoria del autor de El Llano
en llamas, como informramos en nuestra edicin 135
(http://www.letralia.com/135/1126segovia.htm).

El abogado de la familia Rulfo, Gabriel Larrea, inform que sern
interpuestos los recursos legales necesarios ante los tribunales federales
para que sea revocada la resolucin del Impi, y seal que esta resolucin
en ningn momento otorga derecho o prerrogativa a favor de la FIL para que
use el nombre del escritor en el premio que otorga cada ao.

Larrea agreg que la familia Rulfo llevar a cabo todas las acciones
legales pertinentes para defender y hacer respetar los derechos de Juan
Rulfo, que tiene un prestigio nacional e internacional. Indic que la
resolucin del Impi se estima dictada en contra de los principios del
derecho de autor, y las propias excepciones que seala la Ley de la
Propiedad Industrial, aclarando que los datos aportados en la solicitud de
marca respectiva fueron sealados de buena fe y son ciertos. Adems, dijo
que este fallo es en primera instancia y no representa en ningn sentido
una resolucin definitiva.

Fuentes: EFE  FIL



*** El israel Amos Oz gana el premio Prncipe de Asturias de las Letras

El escritor israel Amos Oz obtuvo este mircoles 27 de junio el Premio
Prncipe de Asturias de las Letras 2007 (http://www.fpa.es), segn el fallo
emitido en Oviedo. A las ltimas rondas de votaciones del jurado presidido
por el director de la Real Academia Espaola (RAE, http://www.rae.es),
Vctor Garca de la Concha, llegaron tambin con opciones el albans Ismail
Kadar, la canadiense Margaret Atwood, el coreano Ko Un y el italiano
Antonio Tabucchi.

Amos Oz est considerado como uno de los intelectuales israeles ms
comprometidos con la bsqueda de una salida pacfica al conflicto entre
Israel y Palestina. El escritor manifest que se siente honrado por haber
sido galardonado porque este reconocimiento viene de un pas, Espaa, cuya
cultura admira.

A la edicin de este ao concurran 35 candidaturas procedentes de 23
pases, entre las que figuraban tambin la del novelista japons Haruki
Murakami, el escritor britnico Martin Amis y los poetas Antonio Gamoneda y
Germn Belli de la Torre. Antes de la constitucin del jurado, Garca de la
Concha lament la ausencia de los grandes escritores en lengua espaola,
lo que atribuy al desaliento de sus promotores tras seis aos de
sequa en los que el premio fue para autores en lengua extranjera.

El nombre ms mencionado por la mayor parte del jurado fue desde el
principio el de Oz, un autor por el que se decantaron varios de sus
miembros, como el fundador del diario La Razn (http://www.larazon.es),
Luis Mara Ansn, el escritor Juan Jos Armas Marcelo y los catedrticos de
Literatura Rosa Navarro y Andrs Amors. ste ltimo record que Oz ha
sonado tambin recientemente para obtener el Premio Nobel.

Para Ansn, el gran acierto de universalizar los Premios Prncipe de
Asturias ha permitido optar a esta distincin a autores de primer relieve
como Oz, quien une a su indudable categora literaria su apuesta por la
paz entre israeles y palestinos.

Armas Marcelo considera a Oz como un autor minoritario, lo que en su
opinin no quiere decir nada, pues cuenta con un amplio reconocimiento
intelectual y acadmico internacional. El escritor lament tambin la
ausencia de escritores espaoles al margen de Gamoneda o del novelista
Arturo Prez Reverte.

Dotado con 50.000 euros y una estatuilla diseada por Joan Mir, el Premio
Prncipe de Asturias de las Letras est destinado a galardonar a la
persona, grupo de personas o institucin cuya labor creadora o de
investigacin represente una contribucin relevante a la cultura universal
en los campos de la literatura o la lingstica, segn explica la
fundacin.

En ediciones anteriores este premio ha sido concedido a autores como Jos
Hierro, Juan Rulfo, ngel Gonzlez, Mario Vargas Llosa, Camilo Jos Cela,
Claudio Rodrguez, Carlos Fuentes, Francisco Umbral, Gnter Grass, Augusto
Monterroso, Doris Lessing, Arthur Miller, Susan Sontag, Claudio Magris y
Paul Auster, ganador de la ltima edicin.

Fuente: EFE



*** Crean en Espaa federacin de galeras

Tras unos meses de negociaciones, cuatro grandes asociaciones de galeras
de Madrid, Catalua, la Comunidad Valenciana y Galicia decidieron el pasado
27 de junio unir sus fuerzas y crear la Federacin de Asociaciones de
Galeras de Arte Moderno y Contemporneo (Fagam), que a partir de ahora
representar a las galeras de arte espaolas de ms prestigio.

El nacimiento de Fagam ha sido firmado por Elvira Gonzlez, presidenta de
ArteMadrid; Mara Asuncin Rodrguez, presidenta de la Asociacin
Profesional de Galeras de Arte de Galicia; Rafael Menezo, presidente de la
Asociacin de Galeras de Arte Contemporneo de la Comunidad Valenciana, y
Alejandro Sales, presidente de la Asociacin de Galeras Independientes de
Catalua.

Los cuatro presidentes se han comprometido a unir fuerzas para actuar de
forma ms coordinada y eficaz no slo en territorio espaol, sino tambin
fuera de las fronteras de Espaa, en la defensa y promocin del arte
contemporneo, de los artistas y de los coleccionistas.

El resultado de ese compromiso es la creacin de Fagam, que nace para
agrupar a las galeras ms importantes y activas de Espaa. La federacin
inicia su andadura representando a un total de 95 galeras, de las cuales
49 son de Madrid, 16 de Galicia, 21 de la Comunidad Valenciana y 9 de
Catalua. La junta directiva est integrada por Elvira Gonzlez,
presidenta; Rafael Menezo, vicepresidente; Mara Asuncin Rodrguez y
Alejandro Sales, vocales; e igo Navarro, secretario.

El desarrollo del mundo del arte en Espaa, que en los ltimos aos ha
vivido la consolidacin de Arco entre las grandes ferias internacionales,
el nacimiento de importantes museos en todas las comunidades autnomas, la
creciente relacin internacional de las galeras y artistas espaoles, y el
aumento del coleccionismo han sido las bases para la creacin de Fagam.

Los objetivos principales de la entidad, en palabras de sus impulsores, son
divulgar, promover y fomentar el comercio de las obras de arte modernas y
contemporneas, velando por la autenticidad de las mismas, y colaborando
con los artistas y las entidades pblicas y privadas que de forma directa o
indirecta se relacionen con el mundo del arte.



*** Estrenan en Espaa versin teatral de 2666, de Roberto Bolao

Una monumental obra de teatro de cinco horas de duracin y cuatro
entreactos es el resultado final del empeo del director teatral lex
Rigola y el dramaturgo Pablo Ley, de llevar a las tablas 2666, la novela
pstuma del escritor chileno Roberto Bolao, fallecido en Espaa el 14 de
julio de 2003.

Tras casi un ao de sucesivas revisiones y recortes, la obra fue presentada
en el marco del Festival Grec (http://www.bcn.es/grec25/ewelcome.htm) entre
el 27 y el 30 de junio. 2666 engarza cinco historias alrededor de la figura
de un enigmtico novelista, Benno von Archimboldi, y una localidad
mexicana: Santa Teresa, lter ego de Ciudad Jurez, ese funesto punto del
mapamundi conocido por los cientos de asesinatos de mujeres impunemente
soterrados.

La ambiciosa adaptacin es un macromontaje con cinco espectculos cada uno
con un distinto formato escnico que pretende preservar la estructura
narrativa original. Bolao escribi las cinco partes de su novela como
novelas independientes, pero a su muerte todas vieron la luz en un mismo
libro y se entrelazan por los crmenes de Ciudad Jurez.

La obra, que volver a Barcelona la prxima temporada, se acompaa con una
exposicin de las fotografas que Rigola hizo cuando visit esa ciudad
fronteriza, una exageracin artificial de la urbe occidental, donde la
vida tiene muy poco valor y manda la violencia.

Segn Rigola, la novela de Bolao es una mirada crtica sobre nuestra
sociedad; sobre cmo nos volvemos impermeables a las tragedias; a la
maldad y la muerte. Entre paladas de horror y sorna, la obra desentierra
el mal del que es capaz el ser humano y reflexiona sobre la dignidad, el
oficio del escritor, la creacin y la destruccin..., argumenta el
director, que pidi la colaboracin de Pablo Ley para abordar su ms
complejo proyecto: No soy crtico literario, pero creo que esta novela no
tiene nada que envidiar a Cien aos de soledad.

Once actores entre ellos Julio Manrique, Cristina Brondo, Pere Arquillu,
Andreu Benito, Ferrn Carvajal y Chantal Aime dan vida a los cuarenta
personajes que desfilan por el escenario: fillogos, periodistas, poetas,
locos, policas, sdicos y otros. Rigola y Ley afirman haber intentado
mantener el espritu y la prosa perfeccionista de Bolao. Pero si una
adaptacin resulta exactamente igual que el original no vale la pena. Hay
que aportar algo nuevo, arguye Ley, para quien el montaje es una
maravilla. No es nada aparatoso porque es una obra para ser escuchada,
sentencia.

A Rigola le result especialmente traumtico tener que dejar fuera de
juego muchas historias y personajes del enorme y fascinante banquete
literario del autor chileno. Pero tenamos que tener en cuenta la pulsin
con el espectador, y en el territorio ibrico un montaje de cinco horas ya
es mucho. En festivales como el de Avignon, cuenta Rigola, hay
espectculos de siete u ocho horas que transitan desde la puesta de sol
hasta el amanecer.

Fuentes: El Peridico  Festival Grec



*** Descubren en Cuba anotaciones inditas de Hemingway

Especialistas cubanos hallaron en una pared anotaciones personales inditas
del escritor estadounidense Ernest Hemingway, que vivi durante 21 aos en
Cuba en su casa de Finca Viga, de La Habana, segn informaron medios
cubanos el pasado 28 de junio.

El anuncio se hizo en el contexto de un Coloquio Internacional sobre el
Premio Nobel de Literatura, que reuni entre el 28 de junio y el 1 de julio
a ms de una veintena de acadmicos, investigadores, amantes y estudiosos
de la obra del escritor, de Europa, Asia y Amrica, incluyendo Estados
Unidos.

El hallazgo consiste fundamentalmente de apuntes del peso corporal de
Hemingway, que datan de 1942 a 1953, evidencia de su pasin por el deporte,
el cuidado de la salud y su inters por las estadsticas, revel Elisa
Serrano, especialista del Centro Nacional de Conservacin, Restauracin y
Museologa (Cencrem, http://www.cencrem.co.cu) de Cuba, quien agreg que
los apuntes se hallaban bajo cuatro capas de pintura en el bao del
novelista.

Para la especialista, estos escritos constituyen un testimonio de
presencia del afamado escritor en Cuba, encontrados en su espacio ms
ntimo. Agreg que para recuperar los apuntes se realiz un trabajo
complicado de microintervencin, con el empleo de lentes de aumento por lo
difcil del rescate y conservacin del objeto de estudio.

La restauradora calific como lo ms importante de este proceso su
esencia humanista, ya que, segn dijo, se necesita viajar en
retrospectiva para dialogar con la obra en cuestin e intervenirla
apropiadamente sin violar su valor espiritual.

Dijo que el color original de la fachada de la casa de la finca fue otro
descubrimiento, que con apoyo de material bibliogrfico y trabajo fsico,
se recuper y restaur, de forma tal que el resultado brinda la imagen
arquitectnica al gusto de Hemingway, como l la vio por ltima vez.

Expertos estadounidenses han visitado la isla en 2006 y 2007 para
intercambiar opiniones sobre la restauracin de la Finca Viga, pero el
proyecto y su costo (1,2 millones de dlares) son asumidos por Cuba, pues
Washington prohbe a sus instituciones aportar fondos debido al embargo que
mantiene contra la isla desde hace 45 aos.

La finca es una casa colonial donde vivi el autor de Adis a las armas, en
San Francisco de Paula, un poblado de pescadores a 25 kilmetros de La
Habana.

Cuba acusa a Estados Unidos de impedir la colaboracin de instituciones
culturales y especialistas estadounidenses para ayudar a conservar
documentos y restaurar el museo Finca Viga. No obstante, en noviembre de
2002 se firm un acuerdo entre el Social Science Research Council
(http://www.ssrc.org) de Estados Unidos y el Consejo Nacional de Patrimonio
Cultural (http://www.cnpc.cult.cu) de Cuba para la recuperacin,
conservacin y digitalizacin de miles de libros, cartas, revistas y
folletos de Hemingway.

La nacin caribea entregar copias de las 22.000 pginas de unos 3.000
documentos que atesora de Hemingway a la biblioteca John F. Kennedy
(http://www.jfklibrary.org) del Congreso de Washington, en virtud del
acuerdo.

Hemingway vivi en Cuba entre 1939 y 1960, primero en el hotel Ambos
Mundos, donde escribi su novela Por quin doblan las campanas?, y luego
estableci su hogar en Finca Viga, donde escribi su obra cumbre, El Viejo
y el mar, tras la cual recibi en 1954 el Premio Nobel de Literatura.

Fuente: DPA



*** El picadillo del domingo recibe Premio Metropolitano de Periodismo

Por tercer ao consecutivo, y para reconocer el trabajo periodstico en
distintas categoras la Alcalda Mayor Metropolitana convoc al Premio
Metropolitano de Periodismo Anbal Nazoa, edicin 2007, que en la mencin
programas informativos de radio recay sobre la periodista venezolana
Marialcira Matute por El Picadillo del Domingo, un programa de la serie
La Librera Meditica, que conducido por Matute y el analista poltico
Isidoro Duarte, se transmite en vivo, y con la participacin de sus
oyentes, cada domingo de 9 a 11 de la maana por la emisora Mundial YVKE
550AM.

El programa, que sali al aire por primera vez en noviembre de 2004, fue
una propuesta de la periodista Cristina Gonzlez, presidenta del Circuito
Mundial YVKE, al equipo de La Librera Meditica, desarrollada y puesta en
marcha por Matute y Duarte. Matute recibi el premio en representacin de
su equipo en un acto celebrado el pasado 28 de junio en la Sala Jos Flix
Ribas del Teatro Teresa Carreo, en Caracas.

En El Picadillo del Domingo se realiza un resumen de las noticias ms
destacadas de la semana en seleccin de segmentos tomados de la
programacin transmitida por Mundial YVKE, con comentarios de los
presentadores, breves entrevistas, participacin en vivo de los oyentes va
telefnica, por mensajera de texto o correo electrnico y reseas de
libros que guardan relacin con los hechos narrados y comentados. El
programa incluye una seleccin de msica venezolana y latinoamericana.

La seleccin de sonidos y musicalizacin es realizada actualmente por
Jssica Pealver, y hasta el pasado ao participaron tambin en esta tarea
Randolph Borges y Enza Garca, todos supervisados por Gonzlez. En el
control tcnico participa William Romero, y en la locucin de guardia Jess
Chucho Rodrguez.

El Premio Metropolitano de Periodismo Anbal Nazoa 2007 se suma a otros que
han recibido los distintos programas de la serie La Librera Meditica,
producidos y conducidos por Marialcira Matute: el Premio Nacional del Libro
del Centro Nacional del Libro (Cenal) 2003 y 2004 al proyecto en su
conjunto; el Premio Nacional de Periodismo 2005 a Los libros y la radio
tienen mucho que ver, La Librera Meditica en RNV; el Premio Cecodap
Rafael ngel Garca 2006 a los programas televisivos infantiles de la serie
en el canal Venezolana de Televisin (VTV, http://www.vtv.gob.ve) y sendos
reconocimientos del sector privado del libro a la serie en su conjunto,
como el premio de la Cmara Venezolana del Libro 2004 y el Premio Editorial
Planeta Venezolana en 2006.



*** Silvio Rodrguez: hay que llevar el arte a las crceles

El cantautor cubano Silvio Rodrguez, que hace aos cant a los presos en
Chile, pidi el pasado viernes 29 de junio al Parlamento de su pas que la
msica, poesa, teatro y otras manifestaciones artsticas sean llevadas a
las crceles de Cuba.

Que se garantice la sistematicidad de visitas a todas las prisiones del
pas, para llevarle a todos los reclusos y reclusas canciones, poesas,
danza, teatro y todas las manifestaciones artsticas, incluyendo el cine,
propuso el cantante en la primera sesin anual parlamentaria, realizada el
viernes.

Bajo el mando del presidente temporal de Cuba, Ral Castro, la Asamblea
Nacional del Poder Popular (ANPP), donde Rodrguez es uno de los 609
diputados, escuch los informes del Tribunal Supremo Popular y la Fiscala
General de la Repblica.

En un resumen transmitido por la televisin local, se escuch al cantautor
pedir que, para esto, se establezca un vnculo permanente entre el
Ministerio de Cultura, el sistema judicial y la Direccin Nacional de
Prisiones.

Poco antes de caer enfermo en julio de 2006, Fidel Castro impuls un
programa de superacin cultural en las prisiones de Cuba con bibliotecas,
clases, e incluso con carreras universitarias.

Opositores al gobierno de la isla denuncian con frecuencia el deterioro de
las crceles y la existencia de unos 270 presos polticos.

Fuente: 24 Horas Libre



*** Falleci el poeta y cineasta venezolano Jess Enrique Gudez

El pasado 29 de junio falleci en su residencia, en Barinas, el poeta y
cineasta venezolano Jess Enrique Gudez, primer presidente de la
Asociacin Nacional de Autores Cinematogrficos y ganador del Premio de
Poesa de las Universidades Nacionales en 1959 y el Premio Nacional de Cine
en 1994.

Nacido en Puerto Nutrias, Barinas, en 1930, Gudez se licenci en
periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve)
y curs estudios de cine en el Centro Sperimentale di Cinematografa de
Roma (http://www.csc-cinematografia.it).

Fue uno de los precursores del cine documental venezolano de compromiso
social, con su pelcula La ciudad que nos ve (1965), que plasma la vida en
las barriadas caraqueas a travs de entrevistas y comentarios sobre la
violencia en esas zonas. El filme en su momento fue considerado subversivo
por la crudeza de sus imgenes. El documental es anlisis y explicacin de
la realidad, escribi Gudez sobre el gnero en el que bas la mayor parte
de su carrera.

Su trayectoria cinematogrfica es comparada en Venezuela con la de otros
cineastas de renombre, como Margot Benacerraf y Luis Correa. Adems de La
ciudad que nos ve, Gudez dirigi los documentales Donde no llega el
mdico, La gastroenteritis en Venezuela (1965), Brbaro Rivas (1967), La
universidad vota en contra (1968, en colaboracin con Nelson Arrieti), Los
nios callan (1969), Pueblo de lata (1973, sobre los indigentes en Caracas,
ganador de la mencin Pipresci, Oberhausen), Campota (1975), Panam (1977,
sobre la presencia de Estados Unidos en el Canal de Panam), Testimonio de
un obrero petrolero (1978, sobre Manuel Taborda, obrero petrolero de la
dcada de los 20) y Frugales, artistas del pueblo (1996). Tambin dirigi
algunos documentales sobre Orlando Araujo, Juan Snchez Pelez y otros
escritores venezolanos.

Sin embargo uno de sus filmes ms conocidos, El iluminado (1978), enfocado
en los mitos y supersticiones como va de escape a las miserias del
subdesarrollo, a partir de la historia de un obrero azucarero que posee
supuestos poderes sobrenaturales de curacin, se enmarca en el gnero de la
ficcin, donde ya haba incursionado con Juego al general (1971) y El circo
mgico (1975).

En febrero de este ao, Oscar Garbisu, director del Archivo Flmico del
Estado, anunci que esa entidad iniciara el proceso de copiado y
restauracin de los filmes de Gudez, que se encuentran en su mayora en
mal estado de preservacin.

Defensor de las polticas del presidente Hugo Chvez, Gudez escribi hace
unos aos: El drama poltico actual, en ocasiones como esta, nos exige
concebir nuestra razn de ser en la nacin donde vivimos. Ya no podemos ser
testigos indiferentes, aunque los temores y las vacilaciones de algunos
emboten sus decisiones. A dnde nos llevaron? No se necesita mucho
esfuerzo para ver que una sucesin de gobiernos, donde se alternaban los
partidos tradicionales, se repartan a su antojo, impunemente, las riquezas
y el erario de la nacin.

Autor de, entre otros, los poemarios Las naves (1959, Premio Universidades
Nacionales), Sacramentales (1961), Sextantes (1965), Tiempo de los paisajes
(1978), El gran poder (1991), Cantares de O Gran Sol (1994), Viajes del sol
y la luna (2000) y Poemas crudos (Letra-Imagen, 2004), compuesto por
remembranzas de su infancia y de sus primeros libros y del libro de
cuentos Puerteos (1995), Gudez haba manifestado en los ltimos aos su
deseo de que su residencia fuera convertida en una casa de cultura, al
servicio del pueblo de Barinas.



*** Publican en Espaa una antologa bilinge de poesa mapuche actual

La coleccin de poesa MaRemoto, de la Diputacin de Mlaga
(http://www.malaga.es), ha reunido a treinta poetas mapuches (indgenas de
Chile y en menor medida de Argentina) actuales, en una antologa bilinge
espaol-mapuchezngun, que lleva el ttulo La memoria iluminada: poesa
mapuche contempornea, segn se inform el pasado 30 de junio.

La seleccin de los poetas ha corrido a cargo del poeta chileno Jaime Luis
Huenn, mientras que de la versin en lengua mapuchezngun se ha encargado
Vctor Cifuentes, quien adems de traductor es poeta, msico y artista
visual.

Los editores de la antologa la consideran no slo un testimonio potico
plural de un numeroso grupo de poetas mapuches, sino un documento que
ilumina la historia y la cultura de un pueblo que ha luchado denodadamente
a travs de ms de cinco siglos por resguardar los fundamentos y los
smbolos de su identidad y su memoria.

Aqu la palabra indgena y mestiza busca unirse a los ciclos vitales de la
tierra y de la sangre, en una pulsin lrica colectiva que hace del canto y
la escritura un camino que se interna en los mitos, las tragedias y los
trabajos del amor y la supervivencia, segn aaden los editores.

En la justificacin de esta antologa, Huenn asegura que el surgimiento y
la consolidacin de poetas mapuches es ciertamente uno de los
acontecimientos literarios y culturales ms relevantes ocurridos en Chile
en las ltimas dos dcadas y que la presencia de estos autores se ha
consolidado en este perodo en los crculos acadmicos, literarios y
periodsticos.

Segn la Unesco, el mapuchezngn es una de las siete mil lenguas
existentes en el mundo y una de las tres mil en peligro de extincin o con
serias dificultades de uso. Estudios efectuados entre 1990 y 1995 revelan
que los hablantes de este idioma en Chile oscilan entre 400.000 y 500.000,
si bien un milln de personas se reconocen como mapuches.

Segn los editores de esta antologa potica, el hecho de que este idioma,
en Chile, ni siquiera sea asignatura optativa en los colegios y la
creciente migracin de mapuches campesinos a las grandes ciudades, est
provocando la prdida gradual de uso del idioma.

Fuente: EFE



*** Lecturas dramatizadas sern antesala a entrega del Rmulo Gallegos

Como antesala a la entrega del XV Premio Internacional Rmulo Gallegos, que
el prximo 2 de agosto recibir en Caracas la escritora mexicana Elena
Poniatowska, la Fundacin Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve) ha organizado el ciclo de
lecturas dramatizadas Esperando el premio, que se desarrollar durante el
mes de julio y los primeros das de agosto.

Las lecturas dramatizadas cuentan con la coordinacin  y produccin general
de Dairo Pieres, bajo la direccin de Citlalli Godoy, Consuelo Trum,
Rolando Gimnez, Juvel Vielma y Luis Alfredo Ramrez. Se llevarn a cabo
del 4 de julio al 5 de agosto, de jueves a sbados a las 8 de la noche y
domingos a las 6 de la tarde, en la Sala Experimental Stano 3 de la Casa
de Rmulo Gallegos. La entrada es libre.

El ciclo ser inaugurado con Todos los gatos son pardos, del mexicano
Carlos Fuentes, bajo la direccin de Citlalli Godoy, los das mircoles 4,
viernes 5 y sbado 7 a las 8 de la noche, y el domingo 8 a las 6 de la
tarde. El jueves 12, viernes 13 y sbado 14 a las 8 de la noche, y el
domingo 15 a las 6 de la tarde, se presentar Diatriba de amor contra un
hombre sentado, del colombiano Gabriel Garca Mrquez, bajo la direccin de
Consuelo Trum.

Kathi y el hipoptamo, del peruano Mario Vargas Llosa, ser dramatizada
bajo la direccin de Rolando Gimnez el jueves 19, viernes 20 y sbado 21 a
las 8 de la noche, y el domingo 22 a las 6 de la tarde. El jueves 26,
viernes 27 y sbado 28 a las 8 de la noche y el domingo 29 a las 6 de la
tarde le toca el turno a El dios invisible, del venezolano Arturo slar
Pietri, bajo la direccin de Juvel Vielma. Finalmente, el jueves 2, viernes
3 y sbado 4 de agosto a las 8 de la noche, y el domingo 5 a las 6 de la
tarde, se representar Mujeres de ojos grandes, de la mexicana ngeles
Mastretta, bajo la direccin de Luis Alfredo Ramrez.

Fuente: Celarg



*** Presentado el programa de actividades de la Semana Negra de Gijn

El pasado 27 de junio fue presentado a los medios y al pblico en general,
en las instalaciones de la Ciudad de la Cultura Universidad Laboral de
Gijn, el programa de actividades de la XX Semana Negra de Gijn
(http://www.semananegra.org), que se celebrar del 6 al 15 de julio, con la
promesa de que ser, segn dijo el director del festival, Paco Ignacio
Taibo II, en el peor de los casos, inolvidable.

Taibo II record que la propuesta de la Semana Negra de realizar un
festival no culterano, no acadmico, donde las estrellas anduvieran a pie
de calle al alcance del pblico en general, un festival que mezcla cultura
y diversin, entretenimiento y conocimiento, identificndolos como parte de
una misma experiencia humana, resultaba totalmente novedosa, rompedora y
peculiar hace veinte aos, pero hoy es la norma en los grandes festivales
espaoles y europeos.

El cartel de la XX Semana Negra incluye un poema de uno de los personajes
que se han vuelto esenciales en el festival, el poeta asturiano ngel
Gonzlez. El programa de este ao, que se puede descargar de la pgina del
evento en formato Word (http://www.semananegra.org/programaxxsn.doc),
incluye mesas redondas, conferencias, conciertos, presentaciones de libros,
tertulias, obras de teatro y otras actividades.

La Semana Negra de Gijn naci en 1987 con la idea de ser un festival de
nuevo tipo en que se mezclaran sin prejuicio los elementos literarios con
los elementos ldicos. Inicialmente eligi como su columna vertebral la
literatura policaca e incorpor elementos festivos que tradicionalmente
haban estado asociados en Asturias a las celebraciones poltico-culturales
como actos solidarios, conciertos, feria del libro, terrazas de bares,
mercadillos intertnicos y oferta gastronmica.

A lo largo de estos aos pas de 73 mil asistentes en su primera edicin a
ms de un milln en las ltimas, y de una duracin de siete das a once. De
60 invitados a 250, y de 15 periodistas acreditados a ms de 150,
volvindose uno de los festivales ms importantes de Europa y un centro de
referencia internacional.

Fuente: Semana Negra



*** Curso de gerencia cultural dictarn en Cantaura

Como parte de las actividades orientadas al desarrollo del capital humano
local, la Alcalda del Municipio Freites (Cantaura, Portuguesa, Venezuela)
a travs de la Coordinacin de Educacin y Cultura, organiza el IV Curso
Avanzado Internacional sobre Gerencia Cultural, con inscripciones
totalmente gratuitas, a realizarse del 9 al 12 de julio de 2007 en las
instalaciones del Centro de Convenciones de Cantaura, con la presencia de
invitados internacionales y nacionales de amplia trayectoria en el tema.

Francisco Plaza Daz, licenciado en arte dramtico y director-gerente del
Teatro de Rojas (http://www.teatroderojas.es), del Ayuntamiento de Toledo
(Espaa) y la licenciada Patricia Daz Inostroza, directora del Instituto
Cultural BancoEstado (http://www.culturalbancoestado.cl), de Chile, son los
invitados internacionales a este evento, que est dirigido a gerentes,
gestores, administradores, docentes, animadores y trabajadores culturales
de la administracin pblica y privada, as como a responsables de
proyectos y programas culturales en escuelas, liceos, colegios y
universidades, coordinadores de organizaciones no gubernamentales,
profesionales universitarios y personal de apoyo de instituciones
culturales como ateneos, casas de cultura, museos y otros.

Por Venezuela participarn la licenciada Diana Lpez, presidenta ejecutiva
de la Fundacin Cultural Chacao
(http://www.chacao.gov.ve/fundacioncultural); la licenciada Hilfrance Pea,
directora de la Fundacin Casa Museo Dimitrios Demu; el licenciado Hctor
Barboza, director de la Fundacin Pltano Verde y de A&B Producciones
(http://www.aybproducciones.com) y el ingeniero Jos Luis Figueroa Snchez,
director de los Cursos Avanzados de Gerencia Cultural. Todo con el
patrocinio de la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional (Aeci,
http://www.aeci.es), la Embajada de Espaa en Venezuela y la Universidad de
Oriente (UDO, http://www.udo.edu.ve).

Para mayor informacin los interesados pueden comunicarse a los telfonos
(0416) 4944792 y (0424) 8080347 de Cedhot Arias, coordinador de Educacin y
Cultura de la Alcalda de Freites, o escribir a los correos electrnicos
cedhotarias@hotmail.com o baco200360@hotmail.com, donde podrn solicitar la
programacin y las planillas de inscripcin.

Fuente: Cedhot Arias



*** Poetas colombianas se reunirn en Roldanillo

El municipio de Roldanillo, en el departamento del Valle del Cauca
(Colombia), ser la sede del XXIII Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas,
evento organizado por la Fundacin Museo Rayo (http://www.museorayo.net) y
que tendr lugar entre el 18 y el 22 de julio, segn informaron sus
organizadores en un comunicado.

El encuentro reunir durante cinco das a poetas colombianas que leern su
obra ante el pblico y participarn en diversas conferencias, mesas
redondas, talleres y otras actividades sobre la poesa de la mujer en el
mundo. En el marco del evento se presentarn obras de teatro y espectculos
relativos a la creacin literaria de la mujer, adems de videos y
exposiciones de artistas colombianas.

Nuestro encuentro, indica el comunicado, ha sido reconocido nacional e
internacionalmente por su espritu amplio y abierto, su respeto por la
diferencia, su compromiso con las culturas negra e indgena y su estmulo a
la poesa joven tanto de Roldanillo y la regin como de otras partes del
territorio nacional; las poetas participantes han trabajado en sus ciudades
y regiones para correr la voz de que la poesa de la mujer en Colombia s
importa y merece ser oda. Las que nos han visitado y han sentido el calor
y la fuerza de las voces de las mujeres, alzadas en su canto nico, vuelven
hacer el peregrinaje trayendo consigo a otras hermanas en la palabra.

Las inscripciones se pueden formalizar antes del 15 de julio y tendrn un
costo de 30.000 pesos, que se cancelarn en la sede del Museo Rayo a la
llegada al encuentro. Cada participante podr ofrecer un recital de hasta
15 minutos, y el orden de lectura se asignar al momento de su reporte de
llegada en recepcin. Quienes requieran de algn elemento extrapotico,
como msica o diapositivas, deber proporcionarlos e informar a los
organizadores al momento de su inscripcin. Los poemas que se lean durante
estos recitales sern incluidos en la antologa Universos, siempre que las
autoras provean una copia impresa.

En el marco del encuentro se celebrar el XVII Concurso Encuentro de
Mujeres Poetas Colombianas, organizado por el museo a travs de su sello
Ediciones Embalaje, y para el cual se puede participar con cuatro copias de
un libro indito de aproximadamente treinta pginas, escrito originalmente
en castellano a mquina, en computador o a mano con letra clara. Las
autoras interesadas debern presentar sus poemarios con seudnimo. El
poemario ganador ser publicado por Ediciones Embalaje y la autora recibir
cincuenta ejemplares. Para solicitar mayor informacin al respecto, es
preciso escribir a museorayo@hotmail.com.

Fuente: Fundacin Museo Rayo



*** Preparan en Mrida antologa sobre escritoras venezolanas

Hasta el 30 de julio es posible enviar trabajos de investigacin sobre
escritoras venezolanas a la Asociacin de Escritores de Mrida (AEM), que
con este tema publicar su cuarta antologa como preparacin para el VIII
Encuentro Internacional de Escritoras, a celebrarse en esa ciudad
venezolana entre el 23 y el 27 de abril de 2008 en homenaje a la escritora
Elizabeth Schn.

Este encuentro es la continuacin de una iniciativa que ya se ha realizado
en Arequipa (Per, 1998), Arica (Chile, 1999), Montevideo (Uruguay, 2000),
Ro Gallegos, Patagonia (Argentina, 2001), San Juan (Puerto Rico, 2003),
Guadalajara (Mxico, 2004) y Vigo (Espaa, 2006). La antologa ser
presentada en el marco del encuentro el ao prximo.

La convocatoria est abierta para escritores de cualquier nacionalidad
especialistas en la materia, con una investigacin sobre una escritora
venezolana viva o difunta. Los trabajos debern tener una extensin no
mayor de doce pginas tamao carta, a doble espacio, en Times New Roman,
con una fuente de 12 puntos. 

El material deber enviarse en un mensaje de correo electrnico a
info_escritoresmerida@yahoo.es junto con una autorizacin de publicacin
dirigida a la AEM, en la que conste el nombre completo del autor, nmero de
cdula, carta de identidad o pasaporte, direccin postal, telfonos y
correos electrnicos, as como una sntesis curricular actualizada que
incluya nombres y apellidos del autor, lugar y ao de nacimiento, profesin
u oficio, premios recibidos (nombre del premio, institucin otorgante,
lugar y fecha), obra literaria publicada (nombre de la obra, gnero,
ciudad-pas, editorial, ao de publicacin) y obra indita (nombre de la
obra y gnero).

Fuente: AEM



*** Literatura, ciudad e imaginarios locales analizarn en Valparaso

Entre el 7 y el 9 de noviembre se celebrarn, en la Pontificia Universidad
Catlica de Valparaso (PUCV, http://www.pucv.cl), las XXX Jornadas
Hispnicas y de Amrica Latina, que estarn dedicadas a la realizacin del
Congreso Internacional La ciudad y los imaginarios locales en las
literaturas latinoamericanas. El evento es organizado por los programas de
Posgrado en Literatura de la mencionada casa de estudios, la revista
literaria Discursos/Prcticas y el Instituto de Literatura y Ciencias del
Lenguaje (ILCL, http://www.ilcl.ucv.cl).

Las jornadas abarcarn temas como los discursos literarios y culturales de
carcter local y regional; la construccin de imaginarios locales y
globales en la literatura latinoamericana; la ciudad y los espacios urbanos
en la literatura latinoamericana; el fenmeno de las migraciones en la
literatura; las nuevas configuraciones del viaje en la globalizacin; lo
local y lo global en la literatura desde propuestas de los estudios
culturales, latinoamericanos, posmodernos, poscoloniales, subalternos, de
gnero sexual, etc.; sujeto y ciudad en la literatura latinoamericana; la
globalizacin cultural y el pensamiento crtico en Amrica Latina; las
escrituras de lo urbano (graffiti, crnica urbana, lira popular, revistas,
etc.); las identidades locales y globales y la literatura latinoamericana,
y la literatura latinoamericana y las ciudades-puerto en la globalizacin.

Los resmenes, de no ms de 200 palabras, sern encabezados por el ttulo
de la ponencia, seguido del nombre y apellido del autor e institucin a la
que pertenece, y debern enviarse por correo electrnico a la profesora
Raquel Brquez, coordinadora del congreso, a la direccin
literatura@ucv.cl. Debern ser presentados antes del 15 de agosto
acompaados de una ficha de inscripcin que puede solicitarse a la misma
direccin. Los resmenes sern revisados por un comit evaluador y la
respuesta de aceptacin ser enviada por correo electrnico.

Las ponencias completas se entregarn al momento de la inscripcin en una
copia en papel y en disquete o CD (Word). Debern ser inditas y estar
vinculadas con las reas del temario propuesto. En el caso de ponencias de
ms de un autor, cada integrante se inscribir como expositor. No se
aceptar ms de un trabajo por participante. Las ponencias tendrn una
extensin mxima de 8 carillas (notas y bibliografa aparte), tamao carta,
escritas a espacio 1,5. El tiempo de exposicin mximo ser de 20 minutos
por ponencia.

Los aranceles tendrn un costo de US$75 ($40.000 pesos chilenos) para
expositores y de US$35 ($20.000 pesos chilenos) para asistentes. El pago
del arancel puede realizarse mediante depsito en la cuenta corriente
6792946-2 del Banco Santander Santiago de Chile a nombre de Darcie Doll, o
bien cancelarse el da de inicio del congreso.

Fuente: Organizadores del evento



*** Bienal Mariano Picn-Salas celebrarn en septiembre

Del 18 al 21 de septiembre se celebrar en Mrida (Venezuela) la VII Bienal
de Literatura Mariano Picn-Salas (http://www.piconsalas.org), uno de los
eventos literarios ms importantes de Venezuela y cuyos participantes se
reunirn en el Auditorio del Banco del Sur (avenida 4 con calle 25) y en la
Ctedra Simn Bolvar de la Facultad de Humanidades y Educacin de la
Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve; avenida Las Amricas,
edificio A, piso 1).

Entre los temas a discutir por los asistentes a la bienal se encuentran la
relacin entre el pas y su literatura, la nueva narrativa hispanoamericana
y los premios Herralde, la voz de las escritoras venezolanas del siglo XX,
el cuento, los lenguajes del cuerpo, la lectura y los lectores, los
concursos literarios venezolanos, la figura del editor, las nuevas poticas
narrativas y los nuevos enfoques en el estudio de la obra del escritor
merideo Mariano Picn-Salas (1901-1965).

En el marco del evento, la ULA distinguir al poeta Eugenio Montejo con un
doctorado honoris causa y se nombrar profesora honoraria a Jean Franco, de
la Universidad de Nueva York (http://www.nyu.edu), en una ceremonia que
tendr lugar en el Aula Magna de la institucin (Edificio del Rectorado,
avenida 3 con calle 23).

Igualmente, y de acuerdo con la tradicin de las anteriores bienales, este
ao se realizar un homenaje a los reconocidos escritores venezolanos
Elizabeth Schn, Jos Ramn Medina, Jess Serra y Jos Barroeta, en torno a
cuyas obras se celebrar un panel de especialistas e investigadores en la
Antigua Casa de los Gobernadores y Academia de Mrida (avenida 3 con calle
20).

Otras actividades convocadas como parte de la bienal son el Concurso
Internacional de Poesa Jos Barroeta y el Concurso Internacional de
Novela Breve Julio E. Miranda, en homenaje a estos escritores venezolanos
fallecidos en 2006 y 1996, respectivamente. Ambos premios estn dotados con
cinco mil dlares y la publicacin de la obra. El plazo de recepcin es
hasta el 15 de julio y las bases estn publicadas en nuestro boletn de
concursos (http://www.letralia.com/concursos/0707153.htm).

Adems se inaugurar la muestra fotogrfica de Vasco Szintar, compuesta
por imgenes de gran formato y titulada Los rostros de la literatura, en
la Galera de Arte del Banco del Sur, y una expoventa de libros en el
Vestbulo del Vicerrectorado Acadmico (edificio del Rectorado, avenida 3
con calle 23), con ttulos de la ULA, el Consejo de Publicaciones, el
Vicerrectorado Acadmico de la ULA, El Otro, El Mismo, Ediciones Equinoccio
y otros fondos editoriales. 

La Bienal de Literatura Mariano Picn-Salas es organizada por el
Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picn Febres y honra la
memoria de uno de los ms importantes autores venezolanos, ganador del
Premio Nacional de Literatura en 1954 y autor, entre otras obras, de
Formacin y proceso de la literatura venezolana, Viaje al amanecer,
Comprensin de Venezuela, Crisis, cambio y tradicin, Los cambios de la
noche y Regreso de tres mundos: un hombre en su generacin.

Fuente: Bienal Mariano Picn-Salas



*** Realizarn el mapa potico de Mxico

Hasta el 31 de octubre es posible presentar material para el proyecto Del
silencio hacia la luz: Mapa potico de Mxico, que tiene como objetivo
reunir en un documento a todos los poetas contemporneos de nacionalidad
mexicana, y ordenarlos de acuerdo a su estado natal, para apreciar el
desarrollo potico de Mxico. El proyecto es organizado por la Catarsis
Literaria El Drenaje y la revista digital Letras en Rebelda
(http://letrasenrebeldia.galeon.com) con el apoyo del Centro Yucateco de
Escritores, A.C.

Los participantes debern haber nacido entre 1960 y 1989 y ser mexicanos o
radicados en Mxico por un perodo mnimo de diez aos, haber publicado en
Mxico al menos un libro de poesa o una plaquette, o en su defecto haber
ganado un premio de poesa estatal, regional o nacional (se excluyen en
esta condicin los premios locales de escuelas de nivel medio superior).
Adems se exige que los aspirantes a participar hayan publicado poemas, al
menos una vez, en alguna revista indexada en el Sistema de Informacin del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (SIC Conaculta,
http://sic.conaculta.gob.mx).

Quienes deseen participar debern enviar una ficha biogrfica (en formato
.doc o .rtf) en la cual se indique el nombre completo del autor, nombre
artstico (con el que firma sus trabajos poticos), lugar y ao de
nacimiento, estudios realizados; obra publicada (ttulo de obra, editorial
y ao de publicacin); premios recibidos, becas de arte obtenidas,
antologas que incluyen su obra y nombre de revistas en que ha sido
publicado (nombre de revista, lugar donde se edita).

El material que sometern a consideracin de los organizadores debe tener
una extensin de entre cuatro poemas y seis cuartillas. Al enviar su
material, los organizadores entienden que los autores dan su consentimiento
para incluir su obra exclusivamente en la compilacin, sin perder en
ninguna forma los derechos sobre sus propios textos.

Con el material recopilado, los organizadores presentarn, el 1 de agosto
de 2008, un documento digital en CD con las fichas y la obra de los
autores, ordenndola de acuerdo a los estados de la Repblica Mexicana.
Cada autor recibir dos CDs del documento elaborado. Los interesados en
participar debern enviar los recaudos a Adn Echeverra
(adanizante@yahoo.com.mx) o a Armando Pacheco
(arteyucatan_siglo21@yahoo.com.mx).

Fuente: Organizadores del proyecto



*** Crculo de Lectores impulsa concurso cuyo jurado sern los lectores

El Crculo de Lectores (http://www.circulo.es) ha convocado un premio de
novela que tiene la particularidad de que el ganador ser elegido por los
propios lectores. El mecanismo de eleccin es sencillo: el club de lectura
har una criba inicial entre los ejemplares enviados, que debern ser obra
de autores noveles, para que sus socios voten entre cinco finalistas al
galardonado. Los originales en liza podrn ser descargados desde Internet.

El editor de Crculo, Joan Tarrida, explic el pasado viernes 29 de junio,
en la rueda de prensa de presentacin, que al premio podrn concurrir
escritores residentes en Espaa que previamente no hayan publicado ninguna
novela. La convocatoria, a la que se podrn presentar los autores con un
texto escrito en castellano, estar abierta hasta el prximo 1 de noviembre
y el galardn estar dotado con 30.000 euros.

Segn Tarrida, el nico criterio rector de este galardn destinado a
premiar una primera novela de carcter indito ser sancionar la calidad
literaria de la obra. Para ello, aade, se establecer un mecanismo de
seleccin y reconocimiento sin precedentes en nuestro pas, con el fin de
dar a conocer a nuevos valores de la narrativa.

Para formar parte del jurado, los lectores debern ser socios del Crculo e
inscribirse en la pgina web del club (http://www.circulo.es/Default.aspx).
Las novelas que se presenten al galardn debern tener una extensin mnima
de 150 folios y tendrn que ser inditas y no haber sido presentadas en
ningn otro concurso ni editadas en ninguna modalidad. Esta extensin es
ligeramente inferior a la que se exige en la mayora de los premios
literarios, de un mnimo de doscientos folios.

Tarrida asegur que la obra premiada se elegir en trminos de estricta
calidad literaria, por mayora de votos emitidos va Web por los miembros
del jurado hasta el 15 de mayo de 2008. La obra ganadora se publicar en
noviembre de 2008 en Crculo de Lectores.

Fuente: Crculo de Lectores  EFE



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== A 150 aos de Madame Bovary ===========================================
=== Flaubert visto por Sartre      Germn Uribe ===========================

Hay quienes an discuten sobre la fecha de aparicin de Madame Bovary. Sin
embargo, con toda seguridad no se equivocan quienes conmemoran en este 2007
su sesquicentenario. Cierto es que, escrita entre 1851 y 1856, inicialmente
se dio a conocer en La Revue de Paris, entre el 1 de octubre y el 15 de
diciembre de 1856, por entregas y en formato de folletn. Pero lo que sus
sucesivos aniversarios ya han dejado establecido es que dado que su
publicacin como libro formal slo vino a producirse el 12 de abril de
1857, es ste el ao que importa como referente cuando quiera que hablemos
del nacimiento de una obra catalogada innumerables veces como la primera
novela moderna.

Despus de haber escrito La tentacin de San Antonio, Flaubert,
insatisfecho, dedic 56 meses en la elaboracin de esta novela que
inicialmente le acarre acciones legales en su contra, aunque habiendo
corrido mejor suerte que el mismo Baudelaire, quien fue condenado por Las
flores del mal, el mismo ao y por el mismo tribunal. Al respecto del
escndalo judicial, Francisco Umbral advierte: Al soltern ms casto y feo
de Francia, al masturbador literario de su prosa, al solitario que slo
vive orgas de tabaco y aburrimiento, en sus parasos de humo y gramtica,
se le pone un proceso por inmoral. Y ms aun, ya en el siglo XX, es
declarada pornogrfica por La Congregacin del Santo Oficio e incluida en
el ndice de los Libros perversos.

Pero bien, nuestro propsito en esta ocasin, aprovechando el homenaje
debido a Madame Bovary por los 150 aos de su transcurrir histrico, es
rendirle un tributo de admiracin a Gustave Flaubert desde la mirada
crtica y esplndida de su coterrneo Jean-Paul Sartre.

Hay una ancdota que, pese a no explicar la razn que tuvo Sartre para
escribir las cerca de cuatro mil pginas sobre Flaubert, y su anhelo
frustrado de diseccionar el personaje de Madame Bovary, en cambio s ayuda
a penetrar en el origen de esta obsesin suya por el clebre novelista
francs. A la edad de 8 aos, cont el propio Sartre en sus memorias Las
palabras, al pedirle permiso a su madre para leer el libro cumbre de
Flaubert, Madame Bovary, sta le respondi: Pero si mi hijito lee este
gnero de libros a su edad, qu va a hacer cuando sea mayor?, a lo cual
el nio proclam: Los vivir.

Cuntos no debieron extraarse en su momento: Jean-Paul Sartre, en plena y
encendida escena de debates polticos, ideolgicos y literarios, en medio
de una poca de propuestas revolucionarias audaces y encontradas posiciones
de una ortodoxia incrustada en el poder defendiendo a ultranza sus
privilegios, l, el entonces escritor y filsofo ms prestigioso del mundo,
publica, luego de un largo periodo de relativo receso bibliogrfico, un
estudio sobre Gustave Flaubert y no, por ejemplo, sobre algn lder
poltico mundial en vigencia, o sobre, digamos, Hegel o Marcuse para
rebatirlos. Pero, adems, cul no sera la sorpresa agregada de entendidos
y nefitos al constatar el hecho de que las 3.905 pginas de sus 3
volmenes apenas cubrieran los aspectos concernientes a la vida y obra del
autor de Madame Bovary comprendidos entre 1821 y 1857.

Qu coraje! Qu aliento! Qu ejemplo de capacidad para el estudio
paciente y la profundidad cultural cuando quiera que estemos hablando de
alguien que se sumerge en un tema tan concreto y restrictivo! Porque es que
decir lo que all se dice y extenderse como all se extiende, no recordamos
haberlo visto en las letras de los ltimos tiempos. Y no es por lo
arrolladora de sus tesis, ni por la originalidad de sus trazados
biogrficos, ni por las novedades en materia de pequeas historias que
rescata ni, en fin, por la bibliografa consumida durante el trabajo qu
bueno sera saber cuntas cartas ley Sartre tocantes a Flaubert, es
porque, con todo y las cuatro mil pginas, dice l, el libro apenas
comenzaba...

Ya desde 1943, Sartre, fuertemente magnetizado por la vida tormentosa de
algunos hombres Baudelaire, Genet, etc., se inicia en el anlisis
existencial (El ser y la nada) y se propone el modelo de Flaubert para un
trabajo de envergadura. En 1945 comienza seriamente lo que hasta en 1972
parece culminar. Durante este lapso se atraviesan en su proyecto
innumerables provocaciones creativas, polmicas, conferencias, entrevistas
de prensa en distintos pases y nuevas obras (Crtica de la razn
dialctica, Los secuestrados de Altona, Las palabras, primer tomo de su
tambin inacabada autobiografa y que le mereciera el premio Nobel de
Literatura, etc.). Pese a su descomunal creacin intelectual, algunas
promesas de continuar o publicar nuevos libros se vieron frustradas durante
aquella poca. Se recuerda Los caminos de la libertad y la continuacin de
la Crtica. No obstante, ese Flaubert que casi no aparece, se esperaba con
la misma inseguridad con que se esper intilmente la continuacin de Las
palabras. Pero al fin, y tras justificadas dudas de casi todo el mundo y
unas pocas esperanzas de algunos, rubricadas por la fe y la admiracin
ciega de fervientes discpulos, comenz a aparecer en 1971 un tanto
lentamente, a cuenta gotas, en una sobria edicin de Gallimard, su
editorial de siempre.

El idiota de la familia, comentado in extenso por Jean-Francoise Ravel en
LExpress y Michael Rybalka en Le Nouvel Observateur, es la forma como
Sartre explica a un hombre a travs de su propio mtodo, tratando de
descubrir el contexto social y psicolgico que hicieron de l, el autor de
una cosa. Este monumental retrato hace por integrar el sicoanlisis y el
marxismo en el marco de una novedosa antropologa que a l tanto le ha
interesado cuando inquiere sobre el hombre en su totalidad. Y aqu, esa
bsqueda est dirigida a la relacin indivisible como siempre la hemos
credo entre el hombre y la obra. Y no est por dems suponer que en el
intento por crear un modelo de significacin existencialista, hubiese
echado mano de algo sustancialmente contrario a l mismo. En este caso, por
qu Flaubert escribi Madame Bovary. Y es que l se preguntaba para
verificar y fundamentar su esfuerzo: qu podemos saber de un hombre hoy en
da? Entonces, averigmoslo en un caso especfico. Por qu no Flaubert?
Y por qu no su neurosis como una realidad nica? Y el resultado es, pues,
esta minuciosa incursin biogrfica que l dio en llamar LIdiot de la
famille.

Sin respetar el orden cronolgico, echando mano de su excitada imaginacin,
y en mucho la de novelista y cuentista, con numerosos trasfondos de
ambigedad, subiendo y bajando el tono, con sus advertidas herramientas
dialcticas al ritmo de no pocas contradicciones consentidas por l mismo
como un aporte a la clarificacin final, escribe esta obra que sus editores
presentan como que Sartre con su Flaubert, no ha dejado de mantener una
relacin tan privilegiada como ambigua.... Toute antipathie ou toute
sympathie surmontes, dicen ellos, le voici qui rgle aujourdhui ses
comptes, au nom de la seule attitude requise pour comprendre: lempathie.

Copiosamente documentado, ms que explorar, Sartre hurga, disecciona la
obra de juventud de Flaubert llegando a utilizar, quin lo creyera por
aquellos das, material indito. La exigencia de partir del hombre hacia el
escritor le permite el empleo de su mtodo psicolgico-existencial que debe
desbordarse ms tarde en el contexto social y en las aplicaciones de sus
concepciones marxistas.

Flaubert es producto de los prejuicios sociales y familiares de su poca.
Pasivo, despectivo, refleja en su conducta personal, y ms tarde en toda su
obra, las consecuencias de unas relaciones familiares perfectamente
anormales: madre poco afectiva, padre tirano, inconvenientes constantes en
su relacin con las palabras y emulacin impuesta con su hermano mayor, por
lo dems, modelo. Pero es su dificultad para aprender a leer lo que logra
entre los 7 y los 8 aos, lo que lo convierte en el idiota de la familia.

Dice Rybalka que, luego de haber analizado en los dos primeros tomos la
derrota de Flaubert, Sartre deja entender que los dos tomos que seguiran
slo sigui un tercero describiran lo que l llamaba su victoria, es
decir, el momento en que descubriendo que su genio consiste en ser a la vez
csmico y comn, Flaubert logra Madame Bovary. Y, ciertamente, as ocurre.
Ah est esa notable novela abrindose paso en la inmortalidad.

Transcurridos 150 aos, cmo no echar mano de Sartre ahora para honrar e
inmortalizar al Flaubert de Madame Bovary?

Pero concluyamos esta evocacin conmemorativa con las palabras del propio
Sartre:

      ...por qu Flaubert? Por tres razones. La primera, completamente
      personal, hace ya mucho tiempo que dej de actuar, aunque est en el
      origen de mi eleccin; en 1943, al releer la Correspondencia de
      Flaubert, sent que tena una cuenta que arreglar con l y que para
      ello deba conocerlo mejor. Desde entonces mi antipata inicial se
      troc en empata, nica actitud requerida para comprender. Por otra
      parte, Flaubert se ha objetivado en sus libros... Cul es, pues, la
      relacin del hombre con la obra..? Por ltimo, me pareci que para
      esta difcil prueba era lcito escoger a un sujeto fcil... Aado que
      Flaubert, creador de la novela moderna, est en el cruce de todos
      nuestros problemas literarios de hoy. Y ahora, debemos comenzar.
      Cmo? Por dnde? Poco importa: se entra en un muerto como Pedro por
      su casa. Lo esencial es partir de un problema...

** Germn Uribe
   guribe@cable.net.co
   Escritor colombiano (Armenia, 1943). Estudi bachillerato en el colegio
   San Simn de Ibagu y adelant la carrera de Filosofa y Letras en la
   Sorbona, Pars, lugar al que viaj con la obsesiva idea de conocer
   personalmente a Sartre, escritor y filsofo en el cual se ha
   especializado. Ha publicado artculos en numerosos peridicos y revistas
   de Colombia; en Francia, en la revista latinoamericana Mundo Nuevo y en
   el diario Libration de Pars y, en Cuba, en la revista Casa de las
   Amricas. Al presente escribe en diversos medios impresos y en algunas
   publicaciones y portales de Internet. Adems, es miembro del Grupo de
   Estudios Sartrianos, con sede en Pars. En 1970 fund y dirigi Esquina
   Liberal, que ms tarde se convertira en el semanario de circulacin
   nacional Esquina Popular. Entre 1974 y 1977, en calidad de diplomtico,
   fue embajador encargado en Alemania y ejerci como cnsul de Colombia en
   Berln durante el mismo periodo. En 1991 fue nominado al Premio Simn
   Bolvar de Periodismo y en 1997 estableci la primera pgina literaria
   colombiana en Internet, en la direccin
   http://www.geocities.com/Athens/Forum/8886. Ha publicado los libros El
   ideario de una vocacin poltica (reportaje, 1974), Vitola (relatos,
   1980; Carlos Valencia Editores), Literatura y poltica I (Ensayos, 1982;
   Ediciones Esquina 2000), El ajusticiamiento (novela, 1986; Pijao
   Editores), Detrs del silencio (aforismos, 1988; Ediciones Esquina
   2000), El semental (novela, 1988; Editorial Oveja Negra), Literatura y
   poltica II (Ensayos, 1988; Ediciones Esquina 2000), Bruna de otoo
   (novela, 1990; Editorial Oveja Negra), Con tu perfume de mujer (relatos,
   1992; Ediciones Esquina 2000), y Literatura y poltica III (ensayos,
   1995; Ediciones Esquina 2000). Textos suyos aparecen en diversas
   antologas de cuento y recientemente la editorial francesa Le Bord de
   lEau (http://www.editionsbdl.com) public el libro Pourquoi Sartre?, en
   donde aparece un texto suyo junto al de 104 reconocidos intelectuales de
   todo el mundo. En la actualidad reside en Bogot, en donde se dedica de
   tiempo completo a la literatura, la filosofa y el periodismo.



=== El escritor como guardagujas de la memoria      Yuri Herrera ==========

      Elena Poniatowska. El tren pasa primero. Alfaguara. Mxico, 2005.

Si nos creyramos que esos individuos pequeitos cotidianamente inflados en
horario estelar de la televisin son los que hacen avanzar la historia,
buena parte de nuestra herencia sera incomprensible. Pero la mala ficcin
que transmiten las mesas de anlisis y los noticieros no es fatal. Gracias
a la curiosidad y el arte de gente como Elena Poniatowska, cada tanto
tenemos la oportunidad de asomarnos a personajes de otra consistencia, como
Demetrio Vallejo, en quien est inspirado Trinidad, el protagonista de El
tren pasa primero.

Trinidad Pineda Chias, el personaje principal de El tren pasa primero, es
el ejemplo de cmo algunas figuras histricas que fueron encrucijada de
circunstancias, comn denominador de episodios clave, han sido sepultadas
bajo el ruido meditico que en cambio exalta a los hombrecitos de paja que
se desarman al primer soplido, los Caldern y los Espino del mundo. Elena
Poniatowska rescata episodios de Demetrio Vallejo en Trinidad Pineda, y lo
hace no a partir de una visin idealizada, sino de sus empeos y sus
contradicciones cotidianas; construye una vasta novela de formacin que
tiene como ejes la lucha sindical y los arduos amores del protagonista; de
esos ejes irradia una serie de historias que le dan volumen a la trama
principal, y al lector le permiten reconstruir, entre muchos otros aspectos
de nuestra historia, la evolucin del sindicalismo mexicano, la decadencia
del ferrocarril y el endiosamiento de la presidencia en las pocas doradas
del PRI.

Un pas descifrado en torno al tren y a los hombres que lo mantienen
andando. No en balde para Trinidad el tren era su modo de estar sobre la
tierra, era su padre muerto, su madre llevndolo de la mano a la estacin,
el tonelaje de carga de todos sus sentimientos, la ceiba ms alta de su
tierra. Haca mucho que el silbato resonaba en su corazn y se haba
convertido en un animal sagrado que dejaba su esencia en su sueo de nio y
lo meca hasta el amanecer. El tren era su nahual, su otro yo (27-28).

El tren pasa primero se inscribe en una tradicin que toma al ferrocarril
como objeto para expresar las pasiones humanas, como sucede en La bestia
humana, de Emile Zol; o que retoma la promesa de modernidad ofrecida por
esta mquina que acelera la velocidad de los hombres, como hace Oliverio
Girondo en 20 poemas para ser ledos en el tranva. Pero la novela de
Poniatowska no reproduce dcilmente el discurso sobre la modernidad, ms
bien da cuenta del modo en que sta sucedi en un lugar en el que conviven
tiempos distintos y en el que la tecnologa fue uno ms de los ingredientes
de la barbarie.  Llega el tren y s qu hora es, deca Ventura Murillo a
pesar de la proverbial impuntualidad de los ferrocarriles mexicanos (24).
Esta paradoja es sintomtica de una sociedad en la que lo urgente siempre
es pospuesto, y hay batallas sucediendo al margen de los horarios.

La modernidad posrevolucionaria que descubrimos en estas pginas es una que
puso primero la necesidad de orden que el imperativo de libertad y
justicia. A travs de la lucha de los trabajadores del riel comprendemos
cmo funcionaron (y an funcionan) los mecanismos del sindicalismo charro,
la represin, el soborno, la cooptacin. Gracias a estos hombres luchando
por mejoras mnimas en su lugar de trabajo podemos ver la figura del sumo
sacerdote prista, el Presidente, cuyas palabras no pueden ser discutidas y
en cuyas promesas se puede confiar hasta que l decida que ya se cansaron.
En la historia del sindicato ferrocarrilero est tambin la batalla por la
supervivencia de su fuente de trabajo, relegada a un segundo plano cuando
la prioridad es darle todas las facilidades a la sacrosanta Inversin
Extranjera. Porque ese es el origen de la decadencia de nuestros trenes:
cuando la industria automotriz estadounidense quiso asentarse en Mxico,
vino el auge de las carreteras en vez de los rieles, de los coches en vez
de los transportes pblicos. Ese era el futuro, el que nunca nace aqu, que
siempre viene de algn otro lado y sin ganas de preguntar la hora local.

En las figuras de Pea Walter, el gerente de la empresa, y Norma, su mujer,
est retratada una oligarqua que se la pasa quejndose de tener que
convivir con los mexicanos, mientras que al mismo tiempo se enriquece
gracias a la miseria en la que viven. Por eso, cuando la pareja se est
preparando para ir a una fiesta, el gerente cavila: Mxico, pas de
huarachudos cuando no de descalzos! Por un momento dese ya no tener que
pensar en los muertos de hambre, en toda esa turba vulgar y apestosa con la
que tena que tratar (51). Esta es la camarilla antecesora de los grandes
empresarios de hoy, que se llenan la boca hablando de democracia aunque
hayan ascendido a la opulencia gracias a las prebendas obtenidas en el
viejo rgimen. No fueron los empresarios los que se enfrentaron al
sindicalismo corrupto, sus buenas conciencias estaban ocupadas mejorando la
raza; la bestia negra del corporativismo fue este puado de mujeres y
hombres del que nos habla Elena Poniatowska: mal comidos, autodidactas,
ingenuos, que arriesgaban el fsico sin tener esperanzas fundadas de
conseguir sus reivindicaciones, y sin embargo levantaron el movimiento
social ms importante despus de la Revolucin, y consiguieron lo
impensable: decidir soberanamente, al menos por un tiempo, quin los iba a
dirigir.

El entorno en el que los ferrocarrileros tuvieron que defenderse puede
servirnos tambin como un espejo distante para penetrar en las tcticas
utilizadas para el linchamiento meditico. En este tiempo de canallas en el
que nos toca vivir, con los corifeos de la derecha llamando a los
disidentes a reconocerse definitivamente derrotados, exigiendo a los
excluidos que se callen y aprendan un poco de decencia, vale la pena tomar
el ejemplo de los ferrocarrileros, recordar que la realidad no necesita ser
patrocinada por Bimbo para transformarse.

Aprender a mirarnos por encima del ruido es una de las tareas de la
literatura. Y una de las virtudes de la buena literatura, como la de Elena
Poniatowska, es representar los dramas humanos en su multiplicidad,
resistirse al maniquesmo. Por ello es que una de las cualidades de esta
novela es la manera en la que plasma la ambigedad moral de sus hroes. Si
bien es evidente el respeto, inclusive admiracin, por Trinidad Pineda
Chias, y por el movimiento que l encabeza, tambin podemos presenciar los
desacuerdos internos en el sindicato, los discursos a veces simplistas, las
traiciones; y la actitud algo esquizofrnica de muchos comunistas que se
jugaban la vida para liberar al mundo, pero no eran capaces de cambiar un
paal para liberar a su mujer. La lucha sindical era un imperativo tico,
pero tambin un alarde de virilidad, como descubre Rosa, una de las
compaeras del lder: Ella no importa, la vida privada de un luchador no
existe, es ms, un luchador no debe tenerla, slo entorpece su accin y
lastra su espritu (279).

Mas no hay que creer que las mujeres de esta epopeya se limitan al papel de
reposo del guerrero o al de vctimas pasivas. El arquetipo de la Adelita se
complica y se multiplica. Las ferrocarrileras son militantes, oradoras en
asambleas, maestras, fuerza de choque en las huelgas, amantes que escogen a
los hombres que desean y luego se deshacen de ellos, y s, tambin mujeres
que asumen su rol de hermanas, esposas, madres, pero que ya no se conforman
con el papel asignado por la tradicin; as hace Brbara, que exige
repensarlo todo, hasta la forma de frer un huevo (95); es como deca Sor
Juana en su Respuesta a Sor Filotea: Bien se puede filosofar y aderezar la
cena. Y yo suelo decir viendo estas cosillas: si Aristteles hubiera
guisado, mucho ms hubiera escrito. Las mujeres que Elena Poniatowska trae
a la vida son como Colometa, la protagonista de La plaza del diamante, la
extraordinaria novela de Merc Rodoreda en la que cuenta el itinerario
vital de una catalana que, sin quejarse, sobrevive la guerra civil, la paz
de Franco, la pobreza; y que cuando finalmente alguien le da una muestra de
generosidad ella se emociona por un momento y nos dice: Y me puse a
llorar, como si no fuera una mujer.

El tren pasa primero narra la gesta de un personaje colectivo, los
ferrocarrileros, y de entre stos el ascenso de un lder desde la miseria
de su pueblo en el sureste, el triunfo ante el ogro filantrpico, la cada
en la maquinaria represiva, y su encuentro final del amor. Pero este
trayecto no est narrado linealmente: en la tercera parte del libro tenemos
la oportunidad de conocer la infancia del lder, que de algn modo es el
resultado de toda su vida posterior, porque la mirada retrospectiva le da
sentido a los logros, devuelve la figura del lder a la escala humana. Y
esta clase de mirada es algo que tenemos que agradecer en todas las obras
que Elena nos ha regalado: su capacidad para bajar a los dolos del
pedestal, y a la vez la empata que le permite solidarizarse con la gente a
la que le pasamos de lado en la calle. Y esta no es una solidaridad
sostenida en adjetivos, sino expresada con todas las armas que da la
literatura. Sin renunciar a la recuperacin del lenguaje popular, Elena
Poniatowska va ms all de los estereotipos folclricos, y dibuja
personajes con un lenguaje complejo, con un pensamiento elaborado, dando
cuenta de su drama interno. Estoy tentado a decir que es por esa virtud que
Elena Poniatowska es la escritora indispensable de la literatura mexicana,
pero sera injusto: es indispensable porque, como nos ha vuelto a demostrar
con El tren pasa primero, escribe novelas profundas y emocionantes, que a
la vez que aguijonean nuestra conciencia, le dan al lector el placer que ya
anticipa cuando se enfrenta a la primera pgina del libro.

** Yuri Herrera
   yuri@berkeley.edu
   Escritor mexicano (Actopan, Hidalgo, 1970). Trabaj en la Filmoteca de
   la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
   http://www.filmoteca.unam.mx). Tambin ha trabajado en publicidad, en
   investigacin social y en la docencia. Estudi la licenciatura en
   ciencias polticas en la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la
   Unam. Realiz la maestra en creacin literaria en la Universidad de
   Texas en El Paso (Utep, http://www.utep.edu). Realiza actualmente el
   doctorado en lengua y literatura hispana en la http://www.berkeley.edu
   Universidad de California en Berkeley. Particip en los libros
   colectivos Cuentistas de tierra adentro y Hombres en corto. Ha publicado
   cuentos, artculos y ensayos en El Financiero
   (http://www.elfinanciero.com.mx), Etctera (Mxico,
   http://www.etcetera.com.mx), La Voz (Argentina,
   http://www.lavoz.com.ar), Border Senses (http://www.bordersenses.com),
   Rio Grande Review (El Paso, Texas; http://www.utep.edu/rgr) y Lucero
   (Berkeley, California), entre otros medios. Fue ganador del Premio
   Binacional de Novela 2003 con su obra Trabajos del reino. Es editor de
   la revista literaria el perro.



=== Rocanegras, un thriller histrico llamado a hacer historia ============
=== Armando Jos Sequera ==================================================

El pasado 26 de junio fue presentada Rocanegras, la primera novela del
escritor venezolano Fedosy Santaella. Ambientada en la Caracas de los aos
20, la novela recupera la figura de Vito Modesto Franklin, un hombre que se
recre a s mismo como personaje de ficcin, y lo relaciona con el
homicidio, en 1923, de Juancho Gmez, hermano del dictador Juan Vicente
Gmez y vicepresidente de Venezuela. Las siguientes son las palabras de
presentacin de esta novela, a cargo del escritor Armando Jos Sequera,
quien augura a Santaella un importante papel en las letras venezolanas.

El domingo 1 de julio de 1923, la ciudad de Caracas despert a la europea:
cubierta en parte con la neblina que todos los das llegaba por Catia y con
la noticia de un inusitado crimen palaciego: la noche anterior haban
asesinado en Miraflores, la casa del poder, a Juancho Gmez, el primer
vicepresidente de la Repblica.

Este hecho, como muchos otros de nuestra historia, ha pasado largo tiempo
hurfano de quien lo escriba literaria o cinematogrficamente, pese a
contar con numerosos elementos para ser considerado incluso sin parches de
ficcin, como material literario de primera.

He aqu algunos de los principales elementos: el vicepresidente de la
Repblica es asesinado a escasos metros de la habitacin de su hermano
mayor, el ms temido dictador que ha tenido Venezuela; la vctima es, por
tanto, el segundo hombre fuerte del gobierno; se encubre el mvil del
homicidio porque, segn los rumores, deja muy mal parada a la familia
gobernante, tanto si es el resultado de una intriga familiar por el poder
como si constituye el desenlace de una tormentosa relacin homosexual con
un miembro del ejrcito; por si fuera poco, se captura y condena a dos
presuntos autores materiales del crimen, los cuales, luego de un breve paso
por la crcel, son puestos en libertad y al poco tiempo aparecen muertos.

Estos y unos cuantos elementos secundarios hacan del crimen de Juancho
Gmez un suceso perfecto para convertirse en una novela, una obra de teatro
o una pelcula, ya que los mltiples espacios vacos y oscuros del hecho
slo aguardaban la imaginacin de un creador de ficciones para ser
rellenados e iluminados.

Sin embargo, debieron pasar ms de ochenta aos para que ello ocurriera,
debido quizs a que la mayora de los escritores venezolanos no hemos
considerado literarizables los mltiples sucesos de nuestro acontecer
histrico, a veces por desconocimiento de ellos, a veces por falta de
inters en tal temtica, no pocas veces por considerar que las grandes
tramas slo se desarrollan en las metrpolis de Europa y Norteamrica.

Ahora bien, la razn por la cual estamos aqu reunidos es porque nuestro
comn amigo Fedosy Santaella se ha atrevido a ficcionar este
acontecimiento.

l ha elaborado una trama en la que, de un modo creble, nos expone no slo
lo que ocurri la noche del sbado 30 de junio de 1923, en la habitacin de
Juan Crisstomo Gmez, sino tambin su porqu.

Para desmontar el enigma que rode a este caso, Fedosy se vali de un
personaje que, aunque tuvo existencia real, se movi en un mundo de ficcin
que cre para s y para la sociedad caraquea del momento.

Dicho personaje un ex caletero del puerto de La Guaira que se transform
primero en jugador y luego en un falso noble europeo, tena como nombre
verdadero el de Vctor Modesto Franklin, pero se haca llamar duque de
Rocanegras y prncipe de Austrasia.

Fedosy transform a Rocanegras quien en la realidad pretenda ser una
versin criolla de Petronio, el rbitro romano de la elegancia, en un
Sherlock Holmes tropical. Un Sherlock Holmes que, en lugar de un Watson
cronista, tiene un valet llamado Petipu, que recuerda al Passepartout de
La vuelta al mundo en 80 das.

Estos y una docena ms de personajes entre los que se cuentan los miembros
principales de la familia de Juan Vicente Gmez, incluido el dictador
mismo, reviven en esta primera novela de Fedosy Santaella, un thriller
histrico que muestra la capacidad narrativa de uno de los escritores
llamados a ser, en un futuro cercano, una referencia fundamental de
nuestras letras, debido no slo a sus dotes para el trabajo literario, sino
por su entrega a esta labor.

Fedosy es uno de los pocos narradores nacidos en el pas que,
disciplinadamente, escriben todos los das, pues comprende que el oficio
literario es ms el producto de una gimnasia mental constante y consecuente
que de un ocasional big bang de inspiracin.

Los resultados de tal disciplina pueden verificarse en un libro como
Rocanegras, en el que estn tan bien entretejidos los hilos de la realidad
y la ficcin que en la trama no se distinguen los lmites de una y otra.

Por todo lo anterior y otras razones que no puedo esgrimir sin revelar
detalles de la trama del libro, invito a los presentes y a quienes en otros
espacios tengan acceso a esta nota a leer esta novela que hoy publica
Ediciones B, con la seguridad de que tal recomendacin no me va a dejar mal
parado.

Una recomendacin que hago no por la amistad que me une a Fedosy sino por
la calidad intrnseca de una obra que, partiendo de la historia, tiene el
propsito de hacer historia.

** Armando Jos Sequera
   armandosequera@gmail.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1953). Periodista, promotor cultural,
   conferencista y guionista de radio. Es autor de cuarenta y cuatro libros
   publicados y dieciocho inditos, gran parte de ellos para nios y
   jvenes. Ha obtenido diecisis premios literarios, tres de ellos
   internacionales: el de la Casa de las Amricas (La Habana, Cuba, 1979);
   Diploma de Honor IBBY (Basilea, Suiza, 1996) ambos con la obra Evitarle
   malos pasos a la gente, y la Bienal Latinoamericana Canta Pirulero
   (Valencia, Venezuela, 1998), con el libro Teresa. Se ha hecho acreedor
   de trece premios, entre ellos la Bienal de Literatura Mariano Picn
   Salas en dos oportunidades, la primera en la mencin Narrativa
   Salvador Garmendia con la novela La comedia urbana (2001) y la segunda
   en la mencin Crnica (2005), por Funeral para una mosca. Adems, ha
   recibido veinticuatro menciones en diversos concursos de narrativa,
   divulgacin cientfica y fotografa, tales como las bienales Jos Rafael
   Pocaterra (Valencia, estado Carabobo) y Jos Antonio Ramos Sucre
   (Cuman, estado Sucre) y el Concurso de Cuentos del diario El Nacional
   (http://www.el-nacional.com), entre otros. Mantiene en Internet una
   pgina personal en http://www.armandojosesequera.com.



=== Integracin literaria latinoamericana      Andrs Mauricio Muoz ======

Semanas atrs, en medio de una acalorada discusin que tuve oportunidad de
presenciar, un cliente agitaba sus manos furioso en un almacn de un centro
comercial porque un dispositivo, recientemente adquirido y cuya prueba de
reciente adquisicin l blanda vigorosamente, no se integraba con su
Teatro en Casa. S esto no se integra a m no me sirve para nada, o es
que no se ha dado cuenta que hoy en da todo tiene que integrarse?. Mi
cerebro, que slo piensa en literatura, quiso acoger esa frase y ponerla a
circular pacientemente. Unos das despus, decid incorporar al ejercicio
la bsqueda en Internet de esa palabra en el diccionario de la Real
Academia de la Lengua Espaola: Completar un todo con las partes que
faltaban, Aunar, fusionar dos o ms conceptos, corrientes, etc.,
divergentes entre s, en una sola que las sintetice. Aparte del
significado, una de las primeras conclusiones que arribaron al ejercicio es
que, tal como lo deca el airado cliente, hoy todo se integra: los bancos,
los pases, los institutos, los dispositivos, las revistas, los expertos,
las redes, el comercio, la literatura... la literatura? Me detuve en este
punto pues no pude asociarlo fcilmente con el concepto que acababa de
revisar de integracin; de hecho, es posible que alguno de los otros
tampoco encajen de la manera adecuada, pero a m, por razones obvias, se me
antoj someter a este ltimo al rigor del escudrio. Para completar un
todo con las partes que faltaban creo necesario tener, as sea
someramente, una imagen mental de aquello que podra catalogarse como todo;
tambin, entonces, intentar un acercamiento visual a las posibles piezas
para determinar cmo podran engranar con el todo. Considero entonces, y no
creo caer en algn tipo de maniquesmo, que hablando de literatura,
distamos mucho de intuir la imagen de ese todo y, ms distantes aun, de
saber cul es la pieza a la que pertenecemos. Analizando la segunda
acepcin de la palabra fusionar dos o ms conceptos, corrientes, etc.,
divergentes entre s픗 encontramos que resulta mandatario reconocer la
divergencia o los puntos divergentes para tratar de esbozar un intento de
fusin. Esta ltima premisa, el postulado de que no conocemos nuestra
herencia literaria, nuestra propia literatura, ni el marco referencial al
que pertenecemos y el aceptar que nuestra mirada literaria cambia
abruptamente cada ao con el pronunciamiento de la academia sueca, no nos
deja asidero suficiente para colgarnos de ese trmino. No por adelantarme a
lo que otros puedan preguntarse, sino porque inevitablemente me asalt esa
pregunta, tuve que pensar en por qu y quin dijo que, literariamente
hablando, debemos integrarnos.

Record entonces una conversacin de un ao atrs por mail con Xavier Reyes
Matheus, escritor venezolano, en que hablbamos de la importancia de que
surja una generacin nueva de autores latinoamericanos, que se influyan
entre s para perfilar la personalidad literaria como en otro tiempo
hicieron Borges, slar Pietri, Miguel ngel Asturias u Octavio Paz. Ellos
eran las voces de sus pases, y entre todos amigos y tertulianos eran la
voz de Amrica. Tambin imagin los muchos trabajos a los que tuvo que
someterse Mario Vargas Llosa para ubicar a Julio Ramn Ribeyro a su llegada
a Pars, las muchas cartas y cables que tuvo que enviar para poder
finalmente reunirse con l. As mismo, los largos viajes en tren y en avin
de Garca Mrquez y Carlos Fuentes para encontrarse con Cortzar en Pars o
en Managua.

Hace poco, en el foro Lejos del boom? del F10 organizado por la revista
El Malpensante, se pregunt qu tan factible resultaba, en un futuro no muy
lejano, la aparicin de un nuevo fenmeno que pudiera asemejarse al boom
latinoamericano. La preguntaba postulaba la posible dificultad dada la
proliferacin de autores, agentes y editores todos con su artillera
comercial a disposicin de unos y otros que conformaban una maraa de
cabezas literarias en la que, muy seguramente, era difcil destacarse. La
respuesta de los panelistas fue que, definitivamente, resultaba imposible
acercarse a ese fenmeno; no tanto por la calidad literaria de las obras
que indudablemente tena su importancia en el asunto, como por el mbito
poltico, social y cultural de entonces: el boom haba derivado de una
convergencia sucesiva de rompimientos de una tradicin histrica en cada
uno de estos campos. Rompimiento a la manera del tmpano de hielo que se
agrieta.

No han sido pocos los eventos donde los invitados reconocen que, si bien el
compartir una generacin y un mismo arraigo geogrfico y social trae
consigo una que otra afinidad de la que no pueden prescindir, es poco o
nada lo que entre ellos se hace por perfilar una generacin a travs del
departir, el debate literario, la bsqueda del pulso literario ms all de
las fronteras sobre todo las fronteras cercanas, y el reconocimiento de
la responsabilidad histrica que otorga el andar un mismo camino en una
misma poca. Qu tan diferente luce el panorama de hoy comparado con aquel
que relata Hortensia Corsio Orosa cuando dice: Desde los inicios del siglo
XX se observ en los escritores una apremiante necesidad de buscarse unos a
otros; de encontrarse; de sentirse latir el pulso de un extremo a otro del
continente. Nuestros escritores, no bien tomaron conciencia de sus
nacionalidades de su criollismo, y de las valiciones de ese criollismo
trataron de intercambiar mensajes, de trabar el coloquio, unidos de
antemano por una unidad de conceptos esenciales (1).

Resulta paradjico que el vertiginoso desarrollo de la tecnologa vaya en
contrava con ese antiguo deseo de escrutar, de palpar, de sentir los
latidos de aquello que se produca afuera. Se conoca ms, se comparta ms
entre colegas cuando no exista Internet, el correo electrnico, el
Messenger, la voz sobre IP, etc. Dos razones podran explicar la situacin.
Por un lado, el efecto psicolgico que afecta la conducta humana: si una
persona es encerrada en una habitacin contigua a otra y es tan slo un
pequeo orificio el que le permite indagar el otro cuarto, seguramente lo
tendremos con su ojo obstinado en escrutar la otra habitacin, tratando de
captar, entre cada pestaeo, el mayor radio de la escena que la pequea
abertura le posibilita; por el contrario, si el saln contiguo se halla con
la puerta enteramente abierta, es posible que aquella persona ignore por
completo el otro cuarto, o entre en l sin examinar con la suficiente
rigurosidad que le permita reparar en sus detalles. Casi siempre ver ms
el ojo limitado. Dejando de un lado el efecto psicolgico, podramos
aceptar que se est en una fase de egocentrismo literario: o todos los
brotes de redefinicin de corrientes literarios parten indudablemente de
nosotros, o estamos ya conectados con el punto del que brotan; razn
suficiente para desdear los otros. Por otro lado, tambin es lcito
asociar como la causa del actual distanciamiento, sin mucho temor a
equivocarse, la curva de la carrera literaria de los escritores, su grado
de madurez; ese intercambiar de textos, ese afn tertuliador, ese deseo
voraz de criticar y ser criticado, ese preguntar por lo que se escribe aqu
y all, desaparece mgicamente con su incursin en el mercado, se esfuma
con la fragilidad de una pompa de jabn ante el primer contrato despus de
l resulta poco menos que humillante pedir observaciones sobre un texto en
el que se trabaja. Ten dignidad, t eres uno de ellos.

Sin desconocer o entrar a refutar que la labor del escritor es un ejercicio
solitario, no deja de preocupar esa distancia entre nuestros escritores; un
cuadro en el que todos comparten una mesa, en silencio y concentrados en su
plato, levantando la cabeza, muy tmidamente, slo para comprobar qu tan
mal o bien luce el plato del vecino.

Resultara injusto endilgar todo el peso de la culpa sobre nuestros
escritores y lectores si analizamos tambin que nuestras editoriales no
hacen mucho por difundir las obras de los autores de otras latitudes;
claro, al menos las de aquellos que no lucen la elegante capa de haber
ganado el Rmulo Gallegos, el Herralde o el Planeta. De qu sirve que
tengan presencia en Colombia editoriales multinacionales (Alfaguara, Seix
Barral, Random House Mondadori, etc.) si no traen siquiera los libros que
ellos mismos difunden en otros pases cercanos de autores menos conocidos
en nuestras latitudes? Cundo podremos enterarnos de que en Per hay otros
nombres adems de Roncagliolo y Cueto, que hombres como Jorge Eduardo
Benavides y Fernando Iwasaki merecen ser ledos? Merecemos poder leerlos a
todos, sera una afirmacin ms justa. Por qu no llegan a Colombia con
suficiencia las obras de escritores importantes para el escenario actual
como el mexicano Mario Bellatin o el argentino Ricardo Piglia? Cunto
tiempo pasar para que conozcamos algo de la poesa de la dominicana Rosa
Silverio o de la narrativa del venezolano Xavier Reyes Matheus o el cubano
Daniel Daz Mantilla? Por qu la mayora de los pases, con excepcin de
Chile, invitados de la Feria Internacional del Libro de Bogot, creen que
esa credencial es slo para traer fotos, la bandera y alguna pequea
muestra cultural?

La falta de integracin literaria es una verdad, o un malestar, que gravita
en el ambiente pero que casi todos capoteamos con relativa facilidad.
Existen grandes esfuerzos de gestores culturales, revistas y bloggers que
no se pueden desconocer, pero es tanto el peso de la indiferencia de ese
resto que logra casi opacar ese trabajo.

La agria discusin de ese seor por su accesorio para el electrodomstico y
el tiempo que dediqu a pensar en el asunto, slo me dejan una pregunta
enredada en la garganta: integracin literaria latinoamericana o carrera
loca de espermatozoides por fecundar un vulo?



Notas

1. Ensayo: Pensamiento filosfico e identidad cultural latinoamericana.
   Hortensia Corsio Orosa haciendo alusin, en el entrecomillado, a Alejo
   Carpentier: Tientos y referencias, p. 63.

** Andrs Mauricio Muoz
   andres.munoz@hp.com
   Escritor colombiano (Popayn, 1974). Ingeniero en electrnica y
   telecomunicaciones de la Universidad del Cauca
   (http://www.ucauca.edu.co) y especialista en evaluacin y desarrollo de
   proyectos de la Universidad del Rosario de Bogot
   (http://www.urosario.edu.co). Trabaja como consultor de tecnologa de
   una multinacional. Ha publicado la novela breve Te record ayer Raquel
   (Sic Editores, 2004) y tiene un libro de cuentos indito. Dos cuentos
   suyos se encuentran publicados en la antologa de la revista Dos Islas
   Dos Mares, de Cuba, en homenaje a Hans Christian Andersen (2005).
   Actualmente trabaja como director de la edicin impresa de la revista La
   Movida Literaria, de Colombia.
   


=== Retrato de familia, Tarcila Briceo      Ana Berta Lpez ==============

Hace muchos aos le Memorias de Mam Blanca, de la gran Teresa de la
Parra, libro hermoso que me conmovi profundamente. Ahora este Retratos de
familia de Tarcila Briceo me produce una sensacin similar: Tarcila evoca
las memorias y ancdotas de una familia tpica de los andes venezolanos,
exactamente del estado Trujillo. Con un lenguaje sencillo narra sus propios
recuerdos y los recuerdos que sus mayores le contaron.

Lo que hallo ms encantador en esta narracin es que la autora no cuenta
como adulta los recuerdos de su infancia. Al ir andando en la lectura es la
niita Tarcila quien nos va contando, con asombro unas veces, con osada
otras y siempre con ese adorable candor de las nias de antes, todos esos
acontecimientos de su tierna infancia. Los sucesos que marcaron su vida.
Los afectos que plenaron su existencia.

Tambin esta pequea nos describe con maravillado asombro y deleite el
paisaje y la vida en los andes venezolanos. En esos pueblos fros pero
acogedores, incrustados en la montaa como si de nidos de guilas y
cndores se tratara. Rpidamente Tarcila nos engancha y nos lleva de la
mano con ella en ese amoroso viaje en el tiempo que es un sencillo homenaje
a sus mayores, a sus races. Un tributo de agradecimiento por la formacin,
la vivencia, el amor profundo que todos esos Retratos de familia reflejan.

Mencin especial merece el retrato de Paz (Pacecita para sus allegados) y
Ludovico; una hermosa e intensa historia de amor, olvido y dolor. Muy
propia del dramtico espritu latino y digna de ser recreada ms
extensamente.

Estos relatos, que si se leen descuidadamente pudieran engaarnos y parecer
inconexos, son como esas largas conversaciones de amigos, de una entera con
un cafecito por el medio. Echando cuentos. Y uno lleva a otro y a otro pero
todos tienen que ver con lo mismo. Este pequeo y si se quiere modesto
libro de Tarcila Briceo es como esas conversaciones que ella misma evoca,
en la cocina de su abuela Gertrudis al calor del fogn.

** Ana Berta Lpez
   ablaconsta@yahoo.es
   Fotgrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Curs estudios en el
   Taller de Actuacin Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
   curs el Ciclo Bsico de Arte Dramtico en el IFAd y el Taller de
   Elaboracin de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San
   Cristbal, Tchira, donde reside actualmente, tom el Taller de
   Actuacin para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la
   obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Teln, en 1989, mientras en
   televisin se desempe en Radio Caracas Televisin como actriz
   destajista en varios programas tales como Selva Mara, Seora, Abigal,
   Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente
   independiente de actuacin en la Direccin de Cultura y Bellas Artes del
   Tchira, la Unidad Educativa Bolivariana Pramo de La Laja y el Colegio
   Don Bosco, entre otros entes. Como fotgrafa curs los talleres
   Fotografa y cultura popular, dictado por Mariano Daz, y Revelado y
   copiado blanco y negro, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
   Tchira. Ha presentado sus trabajos en la exposicin colectiva
   Creadores del hecho fotogrfico, en la Fototeca del Tchira (2004), y
   en las individuales Capturando egos, en la Casa Steinvorth (1999);
   Ojos de miles miradas, en la Fototeca del Tchira (2004), Aunque sean
   tonteras, escrbeme!, en el Consulado de Venezuela en Ccuta y en el
   Ateneo del Tchira (agosto y noviembre de 2005) y A escena!, en la
   Casa Sindical San Cristbal (2006).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Yadira Prez, espectadora de lo cotidiano =============================
=== La sociedad determina la funcin del escritor      Rafael Ortega ====

      Hubo un tiempo en que la literatura era un mundo muy masculino, pero
      hoy en da no sucede eso. A partir de los aos 80, yo siento que la
      mujer ha ido tomando espacios y existe una cantidad inimaginable de
      escritoras.

Su incursin tanto en la poesa como en la narrativa ha quedado plasmada en
las antologas Cinco noveles autores arageos (1993), El secreto martes
(1994), Poesa de Aragua (1997), Narrativa de Aragua (1997) y Muestra de
minificcin aragea (2001), razn por la cual se define a s misma como
una escritora de antologa, haciendo gala de su buen humor. La presencia
de Yadira Prez (Caracas, 1959) irradia una femineidad que serena y
transmite confianza. Es una mujer que posee una envidiable capacidad para
resumir sus ideas, inclusive al momento de entablar una conversacin.

Por su trabajo literario recibi en dos ediciones el primer premio del
Concurso Literario Pedro Buznego (El Consejo, 1992 y 1995), as como una
mencin de honor en el Concurso de Literatura Jess Bandres (San Juan de
los Morros, 1995). Actualmente est a cargo de la Coordinacin de
Literatura de la Secretara Sectorial de Cultura del estado Aragua.

Qu recuerdas de tus inicios?

Empec escribiendo cosas muy personales. Era demasiado tmida, demasiado
introvertida. Inclusive, an lo soy, aunque muchos tal vez no lo crean. En
aquel entonces, haba muchas cosas que quera decir y no me atreva. A los
diez aos tuve la oportunidad de leer Casas muertas, de Miguel Otero Silva,
y la novela me impresion de tal manera que me interes por el oficio de
escribir. As que un da empec a darle forma a mis ideas para llevarlas al
papel. La primera persona que supo de mi inquietud por escribir fue mi
abuelo. Un da me encontr escribiendo y me pregunt qu haca y yo le
respond: Estoy escribiendo porque quiero ser escritora a los quince
aos. De hecho, l fue la primera persona a quien le mostr mi trabajo.
Eran unos poemas muy cursis y todava conservo algunos para no olvidar
aquellos tiempos.

Participaste en algn taller literario?

La primera vez que particip en un taller literario fue en el ao 91. Al
principio iba a hacer un taller de iniciacin literaria con Williams
Hernndez, l me pidi algunos textos y despus de leerlos me dijo que
deba hacer otro tipo de taller. Me coment que iba a comenzar uno con un
profesor de Maracay, Efrn Barazarte, y me inscrib all. Particip un ao.
Me ayud mucho esa experiencia porque me dio la oportunidad de conocer
escritores que no haba ledo. Conoca los clsicos, mas no los
contemporneos.

Los talleres son fbricas de escritores?

No creo que sean fbricas de escritores, pero s reconozco que fortalecen
a quienes ya tienen inquietudes por escribir. Si a ver vamos, ni siquiera
la Facultad de Letras forma escritores. All los estudiantes se gradan
como licenciados en letras, pero no reciben el ttulo de escritor. En
verdad no s si el escritor nace o se hace, pero s s que no existen
fbricas de escritores. Existe gente con habilidades para escribir, as
como existe gente con habilidades para hacer trabajos de electricidad, de
plomera, de albailera... son habilidades que otros no tienen...

Has incursionado tanto en la narrativa como en la poesa. En cul gnero
te sientes ms a gusto?

Ambos gneros me gustan, pero a la hora de exponer un tema o cuando voy a
dictar un taller me siento ms cmoda, como pez en el agua, con la
narrativa. Con la poesa no s por qu me cuesta un poco ms, a lo mejor
porque es ms subjetiva, pero me cuesta mucho explicar la poesa.

Cmo nacen tus relatos?

De lo cotidiano, de lo que veo diariamente... hubo un momento que me di
cuenta de que estaba escribiendo mucho sobre el transporte pblico y
entonces me detuve porque me estaba poniendo monotemtica. Claro, en ese
tiempo viajaba todos los das a La Victoria y tomaba hasta cuatro
autobuses... y cada autobs era una historia diferente, la gente, las cosas
que vea all...

Aparte de la lectura, de qu otra fuente te nutres para escribir?

De la msica, soy muy auditiva. Podra pasar horas escuchando msica.
Cuando llego a mi casa, lo primero que hago es encender el equipo de sonido
y si voy a trabajar en la computadora, tambin tengo un montn de msica
almacenada all. Recuerdo una vez, cuando empezaron a salir los equipos de
sonido con capacidad para cinco discos compactos, que mi hermano me dijo:
Dios mo! Quin puede escuchar cinco CD seguidos?. Me qued pensando un
rato y le respond: Yo.

Cul es la funcin del escritor?

El escritor tiene alguna funcin? (risas). En verdad no s, ser la de
tratar de sensibilizar, pero de verdad me cuesta verlo como una funcin
porque uno no se plantea: Mi funcin en la vida va a ser sta,
simplemente se escribe y ya, despus se ver si se cumple alguna funcin.
Eso lo determinar la sociedad, las personas que nos rodean...

Cules escritores venezolanos son fundamentales?

Eugenio Montejo es uno de los poetas que ms me llenan, as como Rafael
Cadenas, Juan Snchez Pelez; de los narradores venezolanos, Eduardo
Liendo, Julio Garmendia... hay una poetisa que casi nadie la nombra, pero a
m me gusta mucho: Reina Rivas, tambin Mara Auxiliadora lvarez...

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

Hubo un tiempo en que la literatura era un mundo muy masculino, pero hoy
en da no sucede eso. A partir de los aos 80, yo siento que la mujer ha
ido tomando espacios y existe una cantidad inimaginable de escritoras.
Estuve haciendo una investigacin con una compaera sobre la poesa
venezolana y descubrimos una cantidad inmensa de poetisas, tenemos
registradas a ms de dos mil mujeres.

Cmo ves el panorama actual de la literatura aragea?

Ha mejorado muchsimo, est progresando... se estn dando a conocer ms
los escritores regionales. Creo que la Red Nacional de Escritores ha
servido mucho para eso y estoy muy contenta. Gracias a ello nos estamos
conociendo y no solamente entre nosotros mismos, sino los de otros estados
y en la capital tambin. Porque somos una red y nos estamos integrando.

Brindan apoyo al escritor las instituciones del Estado?

La respuesta por parte de las instituciones del Estado sigue siendo lenta,
pero esperamos que de verdad todo lo que se est ofreciendo se cumpla.

Por qu crees que los escritores venezolanos no son tan conocidos como
los de otros pases?

En Venezuela existen fallas en la promocin y distribucin de los libros.
No es que aqu no haya buenos escritores, al contrario, aqu hay escritores
valiosos, tan buenos o mejores que los internacionales, pero ha faltado una
mejor distribucin y colocacin de sus libros a escala internacional.

Crees que a travs de las nuevas tecnologas un escritor puede dar a
conocer su obra internacionalmente?

Por supuesto, todo lo que sirva para aligerar la carga, bienvenido sea. A
m me parece buensima esa cosa extraa que no termino de comprender: la
Internet, aunque confieso que todava le tengo miedo, pero reconozco que es
maravillosa.

Algn da la Internet sustituir el hbito de la lectura tradicional?

Espero que no. Es necesario el tacto, sentir las cosas, y la Internet es
como muy fra... me asusta un poco...

Cules autores recomendaras?

Oscar Wilde, Gabriel Garca Mrquez, Julio Cortzar, todos los cuentos de
Horacio Quiroga, a pesar de lo fatdico de sus temas, me parecen
maravillosos...

Ya que mencionas a Garca Mrquez y Cortzar, cul crees que fue la
herencia que dej el boom latinoamericano a los escritores venezolanos?

Uno de los ms influenciados por el boom, y a quien tuve la oportunidad de
conocer, es Eduardo Liendo. Una vez confes que cuando escribi Diario del
enano, lo hizo para tratar de deslastrarse de la influencia de Garca
Mrquez. Sin embargo, cuando t lo lees, sientes la presencia del Gabo en
su obra.

Es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores? Cmo asumes ese
reto?

Como promotora de lectura, a veces me desanimo, me siento impotente...
pero al momento de escribir no pienso jams en ello, porque s que existe
alguien que me va a leer...



      Expresar por la escritura

      Escribo para satisfacer la necesidad de expresarme, de decir cosas.
      Hay cosas ante las cuales no tenemos las palabras para expresarlas,
      pero s encontramos las palabras para escribirlas. Es algo extrao...

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El Quijote, la Restauracin y la Generacin del 98 ================
=== Revalorizacin y sacralizacin de la obra      Laura Quadrelli ========

Probablemente ni Cervantes ni sus primeros lectores vieran en el Quijote, o
en su personaje ridculo y andante loco, tantas simbolizaciones y
sublimaciones que inspirara la lectura del libro cervantino a lectores de
otras pocas y latitudes. En consecuencia, tal vez sea lgico pensar que la
gran mayora de los lectores discretos y simples de entonces, los cuales
Cervantes menciona en su poema satrico Viaje del Parnaso (i), vieran
fundamentalmente en el Quijote un libro de ameno entretenimiento, una
burlesca parodia y una crtica a los malos libros andantescos, y, en don
Quijote y Sancho, slo a dos tipos inspiradores de inacabable risa que
satirizaban costumbres de la sociedad real en que vivan. Lo cierto es que
el mundo imaginario de nuestro Caballero de la Triste Figura ha soportado
tantas tribulaciones en sus pginas como crticas recayeron sobre l, sobre
el accionar de sus personajes y aun sobre su autor. Hubo asimismo quienes,
tal vez con exiguo afn cientfico, sintieron la necesidad de rescribir
el Quijote apropindose de sus personajes para transformarlos en arquetipos
de nuevas y propias ideas, y, en algunos casos, tratar de corregir
errores del propio autor (ii). De este modo y gradualmente, el Quijote
ir pasando de ser un libro curioso y de sano entretenimiento a ser el ms
genial, el ms profundo y, para determinados lectores y escritores como
Byron o Heine, en el ms triste y demoledor que hasta ahora se haya escrito
(iii).

Si bien en nuestro presente podemos atestiguar una continuidad lectora
desde el mismo origen de la obra, deberemos reconocer tambin que
existieron algunos perodos ms fecundos en cuanto a legiones de estudiosos
cervantistas que, cautivados por el Quijote, generaron nuevos interrogantes
para una nueva centuria despertando inusitados intereses.

Anlogamente a como ocurri en la segunda mitad del siglo XVIII, pero de
forma tal vez ms intensa y generalizada, surgen tambin, en la mitad del
siglo XIX y principios del XX, una serie de obras sobre Cervantes, el
Quijote y sus personajes, que abrirn paso a posteriores lectores y
estudiosos espaoles y extranjeros. En efecto, superando el cervantismo
nacional y extranjero de pocas precedentes, y con una actitud casi
religiosa, surgir en Espaa y en toda Hispanoamrica una verdadera
legin de admiradores e investigadores tenaces y bien documentados que se
lanzarn a estudiar y enjuiciar la vida y la obra del genial Manco de
Lepanto (iv). El libro de entretenimiento ms original de la literatura
universal comenzar esta vez a transitar por las manos de nuevos hombres
que creern descubrir inauditos significados en la obra, entregndose a
retratar, exaltar y hasta venerar la figura del hidalgo don Quijote de La
Mancha, resaltando en l el carcter, no ya simptico y admirable, sino
sublime y simblico del hroe cervantino.

El hidalgo manchego y su escudero comenzarn a levantarse como
representantes de determinadas cualidades y defectos espaoles, pero
tambin como mitos universales modernos, como smbolos mximos y eternos de
lo ideal y de lo real, de lo potico y de lo prosaico, de lo espiritual y
de lo material. Porque en la barroca y siempre humana mezcla que en el
personaje cervantino hay de ridculos o censurables defectos y flaquezas,
de cualidades y virtudes, don Quijote ahora pasar a ser un emblema, un
hroe ejemplar que alcanzar la divinizacin a travs de adoradores que,
si bien continuarn observndolo con infinita tristeza, lo aprovecharn
como fuente de inspiracin.

Dado el carcter del presente trabajo, me limitar muy brevemente a las
analogas, diferencias y hasta algunas disputas que fueron surgiendo en
torno al cervantismo y al quijotismo desde los conceptos de algunos
escritores ms destacados del perodo de entresiglos. Tal vez convenga
recordar en principio que, en el campo de la crtica interpretativa, como
as tambin en el de los estudios de carcter histrico, filolgico y
literario, la nueva etapa del cervantismo y el quijotismo hispnicos se
inicia y encauza con la polmica entablada entre las ediciones y estudios
de Nicols Daz de Benjumea (v) y el trascendental Discurso de ingreso en
la Real Academia de 1861 del famoso novelista andaluz Juan de Valera. Ambos
escritores son integrantes de un considerable grupo de estudiosos que,
conocedores de la principal literatura y copiosa crtica cervantinas,
recogen con mayor o menor exactitud anteriores juicios y actitudes para
formular otros personales que, como es natural, continuarn influyendo en
escritores y crticos posteriores.

Don Juan de Valera, quien segn Menndez y Pelayo es la persona ms
indicada para estudiar a Cervantes y a su inmortal obra, hace afirmaciones
que sern compartidas por los principales crticos y escritores espaoles
de entonces. La primera actitud que nos interesa destacar es su afirmacin
de que el Quijote no es un libro triste, negativo y destructivo, sino todo
lo contrario. Libro, a la vez que profundo y ameno, est repleto de
gracias, parodias, risas ingeniosas y vivificantes, y, lejos de venir a
matar el ideal caballeresco, lo restaura, lo exalta y lo acrisola. El
Quijote, y a diferencia de lo que sostenan Daz de Benjumea y sus
seguidores, no es tampoco un libro simblico en el que Cervantes encerr
ataques y enseanzas ocultas bajo una especie de clave que hasta ese
momento nadie haba develado. Valera asegura que el principal mrito del
libro es ser la mejor obra de entretenimiento que hasta ahora se haya
escrito.

La segunda actitud a destacar de este autor es el concepto de que el
Quijote, y tambin sus criaturas estticas, son moralmente hermosos,
honra de nuestra especie y, ms que smbolos, son como los personajes de
Shakespeare, criaturas llenas de vida, dotadas de tan vigorosa vitalidad y
verdad que superan a los ms famosos personajes reales y de ficcin. En
cuanto a Cervantes, Valera opina que, a pesar del duro momento que estaba
viviendo, ste se halla dotado de un trascendental y vivificante optimismo
que se refleja en sus propias criaturas estticas, ninguna de las cuales es
totalmente negativa. En todas ellas, junto a los naturales y humanos
defectos, aparece algn rasgo que recuerda que han sido creadas a imagen y
semejanza de Dios.

El entusiasta concepto de Juan de Valera ser compartido por el
espaolsimo Menndez y Pelayo, quien sostiene que Cervantes no escribi
una obra de anttesis a la caballera, ni de seca y prosaica negacin, como
sostena por entonces el escritor francs Gautier o el ingls Lord Byron,
sino de purificacin y complemento (vi). Cervantes, con su obra, no vino
a matar un ideal, sino a transfigurarlo y enaltecerlo: cuanto haba de
potico, noble y humano en la caballera, se incorpor en la nueva obra con
ms alto sentido y, de este modo, el Quijote fue el ltimo de los libros de
caballera, el definitivo y perfecto.

A diferencia de Valera, Marcelino Menndez y Pelayo no desaprueba la
actitud de acercarse al Quijote con nimo de hallar en l altsimas
enseanzas y moralidades, smbolos y significaciones, ni el que cada cual
intente explorar del mejor modo que Dios le d a entender aquella oculta
regin, que acaso lo fue para el autor mismo. Para Menndez y Pelayo,
todas las interpretaciones, aun las que parezcan muy descabelladas, son
tributo y homenaje a la gloria de Cervantes. Es ms, parecera que este
crtico, adems de preanunciar, hace una invitacin a la posterior legin
de cervantistas que pretendern desentraar el ms oculto misterio y
adivinar la melanclica sonrisa con que, segn Ortega y Gasset, el propio
Cervantes aguarda le nazca un nieto que le atienda. Si bien Menndez y
Pelayo no se entreg a estudiar con detenimiento a Cervantes ni a su genial
obra, el consagrado maestro de la crtica literaria de entonces deja el
campo libre a los jvenes escritores del 98, quienes se lanzarn a
expresar nuevas ideas y actitudes ante el Quijote y su autor.

Ramn y Cajal, tal vez actuando de mediador entre los escritores de la
Restauracin y los del 98, centrar fuertemente su atencin en la
figura del loco hidalgo asegurando que Cervantes debi tener algo o tal vez
mucho de Quijote. En su discurso sobre Psicologa de don Quijote y el
quijotismo, de 1905 (vii), Ramn y Cajal, en muchos aspectos coincidente
con los conceptos unamunianos, observa en el libro cervantino un hondo
patetismo motivado por el hecho de que Cervantes concibiera loco a su
altruista y generoso personaje. Su actitud frente al hidalgo es
completamente positiva al afirmar que don Quijote es el perfecto smbolo
del altruismo al querer enderezar entuertos por culpa del egosmo humano
pues el mundo gime por su iniquidad y su deshonor.

Segn Ramn y Cajal, en la compleja psicologa de don Quijote, junto a esa
admirable voluntad de hierro, tambin late una fe inquebrantable, aspecto
que, a la vez que coincidente con el personaje quijotesco de Unamuno,
anticipa lecturas posteriores como las de Azorn o Ramiro de Maeztu (viii).
Tal vez impulsado por un afn patritico, Ramn y Cajal aspira a una nueva
legin de Quijotes modernos espaoles tomando como modelo no solamente al
caballero de la fe, sino tambin al real Quijote cervantino que obra
impulsado por nobles y desinteresados civismos.

Por su parte, y dentro de esta generacin, deberemos destacar la figura de
Azorn, quien persistentemente escribi, junto a Unamuno, sobre Cervantes,
el Quijote y don Quijote. Este escritor, quien resume de alguna manera lo
que he destacado al comienzo, acertadamente reconoce que el Quijote slo a
lo largo de las generaciones ha ido adquiriendo su verdadero y profundo
valor. Asegura que el Quijote ha dejado de ser aquel asombroso libro que
cre Cervantes, para pasar a ser ms completo gracias a cuanto se han
inspirado los lectores de diversas pocas y geografas. Tal vez el punto de
vista ms sugestivo de Azorn es que se detiene reiteradamente en la figura
doliente y comprensiva del propio autor. Considera que Cervantes saba muy
bien lo que haca al escribir su inmortal obra, y adems, fija su atencin
en los paisajes y en la vida de la Espaa en que vivieron Cervantes y sus
geniales criaturas estticas, aspecto en el cual Unamuno mostr escaso
inters puesto que, siendo uno de los ms famosos, originales y entusiastas
crticos y comentaristas modernos del Quijote, ser tambin quien
transforme la obra en su totalidad en casi un artculo de fe al sostener
que el Quijote exige y soporta una interpretacin mstica.

En 1903, cuando publica su artculo La causa del quijotismo, Unamuno se
dirigir a la novela cervantina como nuestra Biblia nacional. Ser sin
embargo a partir de la primera publicacin de la Vida de don Quijote y
Sancho, de 1905 (ix), en la que podemos encontrar toda una elaboracin de
un proceso de identificacin de don Quijote con el propio Cristo, cuando se
refiera siempre a la novela desde la conviccin de hallarse ante un libro
sagrado, al modo de la Biblia o el Corn (x).

      Su heroico espritu igual habra de ejercerse en una que otra
      aventura; en la que Dios tuviese a bien depararle. Como Cristo Jess,
      de quien fue siempre don Quijote un fiel discpulo, estaba a lo que
      la ventura de los caminos le trajese (Sic) (xi).

Con una extraa mezcla de admiracin hacia el personaje y animadversin
hacia Cervantes, Miguel de Unamuno, tomando en ocasiones el Quijote como
simple pretexto y sirvindose en otras de l como estmulo y fuente de
inspiracin (xii), logr crear para sus contemporneos un profundo e
iluminado ensayo de gran valor literario y filosfico. En su obra Vida de
don Quijote y Sancho, Unamuno comenta, captulo por captulo, la obra del
genial Manco de Lepanto. Su parfrasis de Cervantes es imaginativa,
paradjica, profunda y tambin extremadamente entretenida. Su argumento
principal, el cual sostiene de manera irnica por ms de quinientas
pginas, es que don Quijote tena que ser urgentemente rescatado de las
torpes manos de Cervantes. Su insistente pedido de auxilio est basado en
que don Quijote es nuestro gua, es inspirador, sublime y verdadero.

Es muy probable que este tipo de lectura resulte tan disparatada como lo
fuera el accionar del mismo personaje, pero considero conveniente recordar
que este tipo de percepcin no es exclusivo de esta generacin ni tampoco
del ser espaol. Un concepto similar ya haba sido esbozado por el
reverendo John Bowle, quien en 1781 publica su famosa edicin del Quijote
meticulosamente comentada e ilustrada y, aunque de forma muy diferente,
esboza un paralelismo entre la vida de san Ignacio con la de don Quijote,
analoga que tan excepcional importancia tendr dos siglos despus en la
obra de Unamuno. O aquellas afirmaciones del entusiasta francs
Sainte-Beuve, quien en su obra de crtica e historia literaria, Retratos
literarios, publicado en 1844, calific abiertamente al Quijote como la
Biblia de la Humanidad (xiii).

La relacin establecida entre don Miguel de Unamuno y la mxima novela de
Cervantes se acentuar con la celebracin del tercer centenario de la
publicacin del Quijote (1905-1916), planteando su quijotismo con mayor
intensidad (xiv). Ir descubriendo paulatinamente en la novela un universo
de posibilidades expresivas que considerar extremadamente valiosas para la
configuracin potica de lo que se est consolidando ya como su pensamiento
filosfico. Si tenemos en cuenta que dicho pensamiento halla su mayor punto
de apoyo en el particular existencialismo religioso, no resulta difcil
comprender que la novela cervantina sea transformada por medio de la pluma
del autor vasco en una respuesta a las tres o cuatro cuestiones capitales
que constituyen el ncleo de su filosofa, con lo cual, dada la naturaleza
metafsica de tales planteamientos, el libro trasciende en mucho su
condicin de mera obra de arte literaria para convertirse en una especie
de libro sagrado en el que el autor est convencido de haber encontrado la
luz que ilumine su propio agonismo. As, cuando en 1916 escriba contra
los cervantistas que, con el pretexto del ao en el que viven, se dediquen
a lo que l considera no es sino diseccionar el libro que le sirve de
gua y que tanto ama, dir:

      Y es que hasta entonces y por entonces (1898), y an hoy, esa nuestra
      Biblia nacional y no de masoretas, atareados en disecarla para
      convertirla en pieza de museo, mojada en alcohol. (...) Y la
      peregrina historia del hidalgo, que supo decir a relleno sentido:
      Yo s quin soy!, tiene que ensearnos a cada uno de los espaoles
      quines somos. El que no aprenda en ella, en el espejo del Caballero
      de la Locura, quin es l, el que la lee, qu va a aprender? A
      tomar prrafos a la manera cervantina? Menguada labor! (Sic) (xv).

Desde luego no hay en Unamuno demasiado inters en los aspectos
estrictamente formales de la novela cervantina, y es precisamente la
crtica que puede leerse en este artculo. Lo que pareciera buscar en
realidad en la historia del caballero manchego es nada menos que la clave
de su propia identidad, o dicho de otro modo, un sentido para su propia
existencia. Y esto es precisamente lo que busc tambin, hasta el final de
sus das, en la lectura de los libros sagrados, aquellos que sustentan las
grandes religiones del planeta.

Por ltimo, y dentro de esta variada gama de nuevos escritores atrados por
la gran novela cervantina, y a modo de redescubrimiento, deberemos
acercarnos a las famosas Meditaciones sobre el Quijote de Ortega y Gasset,
publicada en 1914 (xvi). Asomndonos brevemente a las meditaciones de
este gran filsofo y escritor, podremos observar la presencia de numerosas
e interesantes disertaciones filosficas, estticas y literarias
relacionadas con el tema central, el que ir abordando en forma bastante
fragmentada y discontinua.

Tal vez la coincidencia ms importante con respecto al pensamiento
unamuniano radica en que tambin este autor se acerca al Quijote y a don
Quijote intentando hallar en ellos el secreto de un destino comn, tanto
del individuo como el de un pueblo en particular. Tales meditaciones, tal
vez llevan a Ortega y Gasset a conclusiones pesimistas con respecto al
pasado espaol y al vivir humano en general. Mientras Ramn y Cajal haba
asegurado que Espaa careca de Quijotes, Ortega ahora reafirma este
concepto sosteniendo que en Espaa hubo muy pocos espaoles esenciales.
Porque segn el autor, la misteriosa y profunda esencia del quijotismo no
se halla expresada solamente por la figura del generoso y andante loco como
mero individuo de la especie creada por Cervantes, sino en la obra en su
totalidad. Y ser precisamente aqu donde se halle la gran diferencia con
el quijotismo concebido por Unamuno.

Ciertamente, a Ortega y Gasset no le seduce demasiado analizar y comprender
la psicologa del personaje, ni tampoco le entusiasma la idea de que la
fisonoma disparatada de don Quijote sea tomada como modlica, pues la
sublime y ridcula figura del hidalgo manchego slo podr evocar
sugerencias y despertar anhelos individuales. Ortega y Gasset, como lo
haban manifestado antes Quevedo y Gracin (xvii), se indigna ante el
intempestivo e impremeditado embestir, las desaforadas actitudes con las
que, en nombre de las andanzas esforzadas y posedo por la realidad de
su misin, el loco hidalgo justifica su accionar. Esta postura, que desde
luego no es novedosa, lo conducir a deplorar abiertamente algunas
actitudes de la obra de Miguel de Unamuno, distancindose asimismo de las
primeras y asertivas definiciones de Menndez y Pelayo.

      ...los errores a que ha llevado considerar aislado a don Quijote son
      verdaderamente grotescos (...) Unamuno ha tenido el secreto de hacer
      sobre el libro ms simptico del universo... el libro ms antiptico
      y repelente de la tierra (xviii).

Como hemos podido observar en este brevsimo recorrido, tanto la obra como
los personajes se fueron transformando en propiedad intelectual de
algunos pocos y en motivo de inacabables disputas textuales. Las conductas
de don Quijote y su fiel escudero comenzarn a ser objeto de mltiples
asociaciones y justificaciones; un modelo a seguir desde las diferentes
concepciones acerca del vivir humano, de la existencia del hombre y de los
roles que ste debe cumplir en la sociedad.

En cuanto a su creador, muchos abrirn nuevos e insospechados juicios, pues
es frecuente observar que, con falta de sentido histrico, se le atribuyen
creencias, ideas y sentimientos tal vez ms ajustados y estimados por los
diversos historiadores, crticos y escritores, que a los probablemente
atribuibles a Miguel de Cervantes. El autor comenzar a ser, segn la
ideologa de los panegiristas, modlico, caballero, demcrata, libre
pensador progresista, revolucionario, buen cristiano, etc. Pero casi al
mismo tiempo, tal vez en respuesta a la legin de entusiastas, ser
tambin, y segn posteriores cervantistas y enemigos infaltables en la
crtica anticlerical, hipcrita y solapado anticonformista con la Espaa
mayoritaria de las Austrias, perteneciente a la rencorosa y marginada
minora de los descendientes de judos conversos, y como si esto no
bastara, tambin ser blanco de sospechosos actos de espionaje y acusado de
algunos ribetes de homosexualidad (xix). En cuanto a su inmortal libro, y
como ya lo hemos expresado anteriormente, ste ser estudiado y analizado
con asombrosa meticulosidad y avidez desde los ms significativos y
variados puntos de vista.

Don Miguel de Cervantes Saavedra ciertamente desconoca muchas de las
ideas, sentimientos y actitudes que la lectura de su obra hara surgir en
los lectores de tiempos y lugares por l no vividos, y en esta generacin
en particular. Tampoco estos vidos escritores hubiesen visto en la genial
novela tantas alusiones simblicas y sagradas como las que observaron en su
tiempo de haber vivido en la poca de Miguel de Cervantes. Pero de todos
modos, el hecho de que el genial Manco de Lepanto no fuera consciente de
las mltiples y heterogneas interpretaciones y explicaciones que de su
obra se han dado, en forma alguna quiere decir como afirma irnicamente
Unamuno que l fuera inferior a ella o que estuviera imposibilitado para
conocer a don Quijote y Sancho, criaturas estticas que l mismo cre.
Baste considerar que si bien todos somos de una misma especie, deberemos
imaginar que, como bien sostiene Ortega y Gasset, don Quijote y Sancho son
individuos de la especie Cervantes.

Por lo tanto, estos autores, como otros intrpretes, escritores y artistas,
jams hubiesen descubierto tantos rasgos y aspectos humanos si Cervantes no
hubiera sacado a la luz estas mgicas criaturas estticas en especial, a
quienes dio vida en las entraas de su alma, tras una atenta y profunda
observacin de la realidad, y tras un intenso, esforzado y genial vivir,
pensar, sentir, escribir y crear. El Quijote, sin dudarlo, no fue fruto
exclusivo de una sbita y genial inspiracin, sino tambin el resultado
de ininterrumpidos y tenaces esfuerzos de un experimentado escritor. Es
cierto que en el Quijote, como en La vida es sueo de Caldern, y
permtaseme la comparacin, hallan conjunta y genialmente su ms excelsa y
lograda expresin y utilizacin de determinados recursos, ideas,
sentimientos, actitudes, situaciones y, por sobre todo, la disposicin de
humansimos personajes. La novela de Cervantes, como ya lo haba
sentenciado Gregorio Mayans y Siscar en 1737 (xx), y otros tantos
escritores nacionales y extranjeros como Cadalso, Gallardo o Gatell, el
Quijote encierra en s un misterio muy difcil de descifrar que
continuar por siempre estimulando a sus amantsimos e indiscretos
lectores.



Notas

    i. Que entonces la mentira satisface / cuando verdad parece y est
       escrita /con gracia, que al discreto y simple aplace. Poema
       satrico de 1614. (Prlogo al lector). Obra crtica literaria: Viaje
       del Parnaso. Alcal de Henares: Centro de Estudios Cervantinos 1996;
       Madrid: Alianza, 1997.  Vv. 61-63 en (El encomillado es nuestro).

   ii. Slo a modo de ejemplo mencionaremos a Pedro Gatell, a quien
       seguirn Miguel de Unamuno y posteriormente Vladimir Nabokov. La
       moral de don Quijote..., del Bachiller D. P. Gatell, Madrid,
       1789-1792 (2 tomos), es una de las primeras obras nacidas bajo el
       influjo cervantino de ese perodo, y que tambin podra ser
       considerada como el primer precedente importante de la Vida de don
       Quijote y Sancho Panza de Unamuno. Esta obra es la de un olvidado y
       mediocre escritor, guiado por un espritu muy diverso. Gatell
       tambin escribi en 1793 la interesante Historia del ms famoso
       escudero Sancho Panza. Este autor, siguiendo un recurso cervantino,
       asegura que, pasando por La Mancha, hall un manuscrito con las
       conversaciones que mantuvieron Alonso Quijano y el cura durante los
       quince das que volvi a estar en su sano juicio, antes de morir, y
       que Cide Hamete Benengeli, ms por desconocimiento que por
       descuido o malicia, no recogi en su famosa historia de don
       Quijote. En La moral de don Quijote aparece la primera actitud digna
       de destacar, pues ser donde el autor manifiesta tener plena
       conciencia de estar abriendo un camino por el que otros llegarn ms
       lejos, al explicar libremente la moral que l deduce de la
       lectura del Quijote para inculcar la virtud y erradicar actuales
       vicios y costumbres, nacidos de lecturas ms dainas que la de
       los libros caballerescos: Yo he escrito segn mis cortos alcances;
       y vendr, Dios lo permita, quien me aventaje en infinito. Tengo ya
       la gloria de que he abierto el camino, y de que he puesto la primera
       piedra para tan grande edificio. Luego, con que haya sido el primero
       que se ha atrevido a moralizar tan famosa historia, merezco ya el
       nombre de inmortal... (Sic).

  iii. Estas y otras posteriores afirmaciones y actitudes de famosos
       escritores y crticos alemanes, ingleses, franceses y rusos, se
       difunden en Espaa, fundamentalmente a travs de manuales,
       enciclopedias y revistas francesas, como fcilmente puede verse en
       la citada Bibliografa crtica de RIUS, Leopoldo, Bibliografa
       crtica de las obras de Miguel de Cervantes Saavedra, Madrid: M.
       Murillo, 1895-1904 (3 vols).

   iv. Excepcional importancia tiene el hecho de que en mayor medida que
       en pocas anteriores y al margen de los cervantistas crticos,
       escritores y hasta cientficos espaoles e hispanoamericanos se
       inspiren en Cervantes, su vida y su obra. Entre ellos podemos citar
       a Juan de Valera, Manuel de la Revilla, Menndez y Pelayo, Ramn y
       Cajal, Pereda, Perez Galds, Clarn, E. Pardo Bazn, Alarcn,
       Fernndez Shaw, Unamuno, Maeztu, Azorn, los hermanos Quintero, Juan
       Montalvo, Enrique Rod, Rubn Daro, Leopoldo Lugones, Amado Nervo,
       entre otros, que por motivos lgicos, no podrn ser tratados o
       analizados en el presente trabajo. Solamente se abordarn brevemente
       aquellos que se ajustan a la temtica perseguida y que representen
       dicho perodo.

    v. DAZ DE BENJUMEA, Nicols, Comentarios filosficos del Quijote, La
       Amrica III, Madrid (1859). En el mismo ao y revista public
       tambin Refutacin de la creencia generalmente sostenida de que el
       Quijote fue una stira contra los libros caballerescos, y
       posteriormente en Londres (1861), La estafeta de Urganda, Madrid
       (1862); sta ltima fue la que provoc la polmica con Juan Valera.
       Benjumea ha sido uno de los eruditos cervantinos que con ms
       imaginacin hallaron en el Quijote una gran fuente de inspiracin
       para su docto esoterismo. En la real conviccin de que Cervantes se
       retrat a s mismo en la figura de su hroe, estudiar de la obra la
       autobiografa o personalidad de Cervantes.

   vi. Lo que haba de quimrico y falso no precisamente en el ideal
       caballeresco, sino en la degeneracin de l, se disip como por
       encanto ante la clsica serenidad y la benvola irona del ms sano
       y equilibrado de los ingenios del Renacimiento. Fue de este modo el
       Quijote el ltimo de los libros de caballera, el definitivo y
       perfecto, el que concentr en un foco luminoso la materia potica
       difusa, a la vez que elevando los casos de la vida familiar a la
       dignidad de la epopeya, dio el primero y no superado modelo de la
       novela realista moderna. Menndez Pelayo; Interpretaciones del
       Quijote, discurso ledo en la RAE el 29 de mayo de 1904, contestando
       al de recepcin de Jos Mara Asensio, e incluido en la edicin
       nacional de las Obras completas, tomo I, Madrid, 1941, pgs.
       314-315.

  vii. RAMN Y CAJAL, S., Obras literarias completas, Madrid, Aguilar,
       1969, pgs. 1.271-1.289. El gran estudioso y cientfico espaol
       tambin manifiesta su amor y admiracin hacia Sancho, que, segn el
       escritor, consol el espritu de Cervantes y le hizo amar la vida
       y el trabajo con sus gracias, socarroneras y donaires.

 viii. En referencia al concepto de Ramn y Cajal sobre
       Cervantes-Quijote, puede verse que es compartido an por poetas
       como Gilbert Keith Chesterton en su poema Lepanto, o en Suea Alonso
       Quijano de Jorge Luis Borges: El hidalgo fue un sueo de Cervantes /
       y don Quijote un sueo del hidalgo. / El doble sueo los confunde y
       algo / est pasando que pas mucho antes. / Quijano duerme y suea.
       Una batalla. / Los mares de Lepanto y la metralla. Vv. 9-13, de La
       rosa profunda (1975) en Obras completas. Op. cit. en Bibliografa
       (el subrayado es nuestro).

   ix. UNAMUNO, Miguel de, Vida de don Quijote y Sancho, edicin de Alberto
       Navarro, Editorial Ctedra, S.A., Madrid, 1998. Similares conceptos
       sostiene en: Sobre la lectura e interpretacin del Quijote.

    x. ...La Biblia, el Corn, los discursos de Buda, y nuestro Libro, el
       de Espaa, el Quijote. As se refiere Unamuno a la obra de
       Cervantes en su obra Cmo se hace una novela (Miguel de Unamuno,
       Obras completas, Escelicer, Madrid, 1967, VIII, pg. 720).

   xi. Miguel de Unamuno, Op. cit., (I, 2, pg. 168).

  xii. Ciertamente, aspecto esencial de la sacralizacin a la que Unamuno
       somete la novela de Cervantes es la divinizacin a la que eleva la
       figura del hidalgo, as como la identificacin del mismo con
       personas como san Pablo o san Ignacio de Loyola, paralelismos stos
       que se plantean en la mayor parte de su obra. Antonio Snchez
       Barbudo afirma esta cuestin argumentando su tesis del atesmo
       unamuniano. Sostiene que Unamuno haba escogido el camino de la fama
       pero con mucho dolor, pues era consciente de que escoga as por no
       haber podido creer en la existencia de otra vida. Una experiencia
       decisiva: la crisis de 1897, pg. 109, en Miguel de Unamuno,
       Taurus, Madrid, 1974.

 xiii. RIUS, Leopoldo, Op. cit., p. 279.

  xiv. Se debe establecer en realidad una diferenciacin clara entre lo que
       significamos como pensamiento unamuniano y quijotismo unamuniano,
       dado que ste ltimo no sera ms que una expresin literaria del
       primero.

   xv. UNAMUNO, Miguel de, Obras completas, Escelicer, Madrid, 1967, VIII,
       pg. 720.

  xvi. ORTEGA Y GASSET, Meditaciones del Quijote, en Obras Selectas,
       Espasa Calpe, Madrid, 2000, pg. 23.

 xvii. Baltasar Gracin (1601-1658), que en El discreto y El criticn alude
       peyorativamente al Quijote y a don Quijote con manifiesta
       animosidad, no quiere citar a Cervantes en Agudeza y arte de ingenio
       (obra donde documenta y esquematiza su preceptiva), ni tampoco lo
       har en su novela alegrica y filosfica El criticn. En 1633,
       Francisco Quevedo, al criticar en La perinola el Para todos de Prez
       de Montalbn, cita al ingeniossimo Cervantes como al nico y
       mximo representante de la novela, de forma anloga a como Lope,
       Vlez y Caldern lo eran de la comedia: [...] las hizo tan largas
       como pesadas, con poco temor y reverencia de las que imprimi el
       ingeniossimo Miguel de Cervantes [...] deje las novelas para
       Cervantes, y las comedias a Lope, a Luis Vlez, a Pedro Caldern y a
       otros. (Sic) Ver Leopoldo Rius, Op., Cit., (p. 338).

xviii. Jos Ortega y Gasset, Epistolario, Madrid, Revista de Occidente,
       1974. Pg. 336.

  xix. Recurdese que se publican homilas pronunciadas por sacerdotes y
       prelados en funerales celebrados en sufragio del alma de Cervantes,
       los 23 de abril por la RAE y por otras entidades culturales. En
       cuanto a las extremas sospechas sobre las conductas de Cervantes
       puede verse la edicin de Antonio Rey y Florencio Sevilla (Rinconete
       y Cortadillo, Coleccin Austral, Espasa-Calpe Editores) en el
       apartado Vida de Cervantes, donde se alude directamente a la
       posible homosexualidad del autor.

   xx. Se toma como iniciador de los estudios cervantinos a don Gregorio
       Mayans y Sicar (1699-1781) ya que no se consideran como tales la
       breve resea que Nicols Antonio incluy en su Biblioteca hispana
       nova; los juicios y noticias de diversos escritores nacionales o
       extranjeros; ni tampoco los expuestos por los autores de
       aprobaciones o traducciones. El culto valenciano, en 1737 escribe
       por encargo la primera biografa de Cervantes. Pero Mayans no se
       limit solamente a esbozar los datos biogrficos del autor, sino que
       tambin abord la produccin literaria poniendo su nfasis en el
       Quijote. Sus juicios acerca de la obra sern luego desarrollados o
       descalificados por posteriores estudiosos. Mayans, que reconoce la
       superioridad de la segunda parte sobre la primera (sin la amplitud
       que luego har Vicente de los Ros sobre el tema), estudia la
       invencin, disposicin, lenguaje y estilo de la genial obra.
       En su trabajo, Mayans llegar a relacionar al Quijote con la Ilada
       sealando la singularidad del perspectivismo cervantino indicando
       la presencia de inverosimilitudes, anacronismos y retroceso del
       tiempo.



Bibliografa 

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   Navarro, Editorial Ctedra, S.A., Madrid, 1998.

** Laura Quadrelli
   tatiana4@infovia.com.ar
   Docente, investigadora y escritora argentina (Crdoba, 1950). Es
   Licenciada en Letras y JTP en las ctedras de literatura espaola I y II
   en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew.



=== Du musst Caligari werden!      Lobsang Castaeda ======================

                                                                    A Erick

Aun con los ojos abiertos Cesare no mira. Las flechas que disparan sus
globos oculares vigilan sin conciencia. El atuendo oscuro que lo viste
proyecta su interior: puro vaco, ausencia de historia que desnuda, que
perturba al espectador. Hijo de la noche mas no de la maldad, cada uno de
sus pasos est dirigido, framente calculado por un cerebro tirnico que, a
la distancia, celebra los actos de su juguete como propios, como productos
de la potencia criminal, transgresora, que lo seduce. Cesare es de suyo
inocente, pues su cuerpo es slo silueta, sombra que se revela con ayuda de
los muros asimtricos que la resguardan, fantasma nocturno arropado, como
todos, en la niebla de la oscuridad. Cada gesto, cada lnea del rostro,
deja caer en quien lo contempla un peso inexorable: el peso del sueo, la
droga que evapora cualquier resabio de vigilia. Nadie ms solo que Cesare,
pues soledad no significa aislamiento sino suspensin de la voluntad; no
poder enlazar el deseo con su realizacin; no tener voz para nombrar.
Rodeado de curiosos cual atraccin de feria, Cesare se convierte en
instrumento, en til al servicio de Caligari.

Pero, si no es una garra perversa, qu es entonces Cesare? Qu posicin
ocupa en la historia? Qu atributos le corresponden en tanto
representacin de la sombra? Transformarse en vehculo de la maldad no
significa encarnar el mal mismo. Ya a inicios del siglo XX Kafka declaraba:
La mayora de los hombres no son malos. Los hombres se vuelven malos y
culpables porque hablan y actan sin imaginarse el efecto de sus propias
palabras y actos. Son sonmbulos, no malvados. Si Cesare carece de habla y
accin conscientes resulta imposible situar en l el origen de la maldad.
La contundencia de Kafka subraya lo que Cesare muestra en la pantalla: que
es un sonmbulo, una deriva de la inercia de los tiempos, alguien que, en
suma, se deja llevar por la corriente del entorno. En cambio, es Caligari
el que habla y acta sin medir las consecuencias de sus actos; es l el
que, sin estar dormido, permanece obnubilado por su propia voluntad de
poder; es su conciencia la que, henchida de barbarie, rige sus movimientos.
Su visin distorsionada no se asemeja a la ceguera de Cesare, pues ste
pertenece ms bien a aquello que Heidegger llam lo Zuhandenheit, es decir,
lo a la mano dispuesto para ser usado.

En De Caligari a Hitler. Una historia psicolgica del cine alemn,
Siegfried Kracauer refiere que los autores de El gabinete del doctor
Caligari, Hans Janowitz y Carl Mayer, formaron la columna vertebral de la
historia basndose en hechos reales y entrelazando experiencias personales
que a la postre desembocaran en una crtica contra aquella autoridad que,
durante la Primera Guerra Mundial, haba llevado a la muerte a millones de
seres humanos. As, pues, el sonmbulo Cesare fue creado con el oscuro
designio de retratar al hombre comn al que, bajo la presin del servicio
militar obligatorio, se le ensea a matar y a ser muerto. Sin embargo, la
condicin letrgica de Cesare remite no slo a un sentido revolucionario
sino a otro ms profundo. Ms all de la crtica a la tirana y al poder
hipntico de Caligari que lo hace ver como una premonicin de Hitler, la
obra de Janowitz y Mayer llegara a tener, gracias al efectismo del arte
expresionista, las herramientas necesarias para describir la descomposicin
ontolgica del hombre occidental; aquella decadencia que se hara patente
de diversas maneras a lo largo del siglo y que en la pelcula dirigida por
Robert Wiene se muestra bajo la forma de un espectculo de feria.

En principio, la compaa cinematogrfica alemana Decla-Bioscop haba
pensado que la historia del sonmbulo y el psiquiatra trastornado poda ser
filmada por Fritz Lang, director que en 1926 realizara otra de las
pelculas emblemticas de la Repblica de Weimar: Metrpolis. Debido a
cuestiones de trabajo, Lang no pudo hacerse cargo de la direccin,
recayendo dicha responsabilidad en Wiene, que introducira algunas
modificaciones en el guin original, tratando de resaltar mediante la
escenografa, los juegos geomtricos y el extravagante vestuario de los
actores la ntima conexin entre lo imaginario y lo real. Ciertamente,
aunque los cambios realizados atenuaran las intenciones sociales de
Janowitz y Mayer, la pelcula conseguira representar el caos
caracterstico del alma trabajando. Gracias a novedosos artificios, la
historia adquiri la bruma caracterstica de una pesadilla que retrataba,
por medio de la locura, la segregacin padecida por el hombre occidental y
el peligro de la ciencia cuando se asocia con las bajas pasiones. En su
versin, Wiene concibe la historia como una ancdota narrada por un enfermo
mental (Francis) recluido en un manicomio. El filme cierra con el director
del hospital (cuyo parecido con Caligari es manifiesto) asegurando ser
capaz de curar al joven trastornado. A diferencia de lo que opina Kracauer,
no podemos interpretar las escenas finales de la pelcula como un mensaje
promisorio que interrumpira el tinte apocalptico del proyecto original,
ya que las palabras del mdico no transmiten un diagnstico esperanzador
sino la eterna disyuntiva construccin-destruccin. La presencia de
Caligari es tan insoslayable como el sonambulismo de Cesare; ambas
condiciones deben ser vistas no como desrdenes particulares que
trascienden el canon de la salud sino como categoras existenciales. Cual
espejos cncavos que reflejan las deformaciones ocultas del rostro,
psiquiatra y sonmbulo se erigen como dos modelos petrificados que
cristalizan el lado oscuro del conocimiento.

Hay dos momentos culminantes en El gabinete del doctor Caligari. El
primero, cuando Cesare, incapaz de daar a Jane smbolo emblemtico de la
pureza juvenil, se precipita en su debilidad corprea, mostrando cmo su
letargo no depende de la resistencia limitada de la carne sino de una
conciencia invadida por el ltigo tirnico de su opresor. Alejando a la
muchacha de sus brazos, Cesare morir extenuado como la imagen de un siglo
que agoniz desde el inicio. El segundo momento tiene lugar cuando, rodeado
de una fiesta de lneas y figuras, Caligari se repite a s mismo: Du musst
Caligari werden! (Debes convertirte en Caligari!), pues tal imperativo le
da sentido a los homicidios cometidos por Cesare al inicio de la historia
en tanto medios para alcanzar el poder absoluto. La tentacin malfica de
Caligari se revela entonces en estas cuatro palabras que coronan las
ventanas triangulares, los callejones y los espacios claustrofbicos de la
escenografa. La posesin de la potencia autoritaria del doctor se
contrapone a la pasividad aterida de Cesare, al que se le ve exange,
alicado, preso en una mazmorra que lo sofoca, cautivo en la jaula de su
propio pasado. De esta manera, fuego y hielo se fusionan en un bosque de
sombras testimoniando las perversiones del alma humana. Caligari y Cesare,
amo y esclavo, custodiarn la desesperacin de un siglo que se conform
desde el principio con una sola tarea: sumar esquirlas.

** Lobsang Castaeda
   lobsang_cs@yahoo.com.mx
   Ensayista mexicano (Estado de Mxico, 1980). Licenciado en Filosofa por
   la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx).
   Ha publicado en diversas revistas y suplementos literarios as como en
   El hacha puesta en la raz; ensayistas mexicanos para el siglo XXI
   (Mxico, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2006). Ha sido becario en
   ensayo de la Fundacin para las Letras Mexicanas (2004-2006) y lo es
   actualmente del programa Jvenes Creadores del Fondo Nacional para la
   Cultura y las Artes (Fonca, http://fonca.conaculta.gob.mx).



=== Tragedia y psicoanlisis      Andrs Ugueruaga ========================

Es lcito asociar estas dos entidades. Por su parte, el psicoanlisis se
debe en gran medida a este prstino genero fundado en Grecia. El primer
trgico fue Tespis, que triunf en el ao 536 a.C. en el primer concurso
trgico instituido por Pisistrato para las grandes dionisiacas que se
festejaban seis das de abril. Freud, el padre del psicoanlisis, era un
lector confeso de autores trgicos, desde Sfocles, pasando por Homero
hasta llegar a Ibsen.

Por que Freud acudi a ellos? Probablemente por su inacabable riqueza y
complejidad. Y porque se asemeja en demasa al drama de las pasiones
humanas. Y por otra parte, porque stos siguen siendo una de las
principales fuentes del desarrollo del humanismo.

Qu es la tragedia?

La tragedia es el fracaso del hombre como individuo y el triunfo de la
humanidad, aunque sea sta siempre no ms que una accin escnica, y no ms
que un hombre entre tantos en situacin. Es la purificacin de los que
contemplan esta escena. Junto con las palabras, ambas van construyendo el
hecho. Ambas avanzan al unsono, se corresponden recprocamente dentro del
tiempo trgico, hasta que finalmente, siempre irrumpe la muerte. Por lo
tanto, la tragedia es tambin la purificacin y la expiacin de todas las
culpas y los males de los hombres en un sentido precristiano.

Para Walter Benjamn, la muerte es la paradjica inmortalidad, y el origen
de la culpa trgica se encuentra en el mismo terreno aunque en una ndole
individual. La tragedia irrumpe repentinamente, acarreando al hroe a la
muerte. Se trata de una idea predominantemente histrica, sobredeterminada
y divinamente cumplida, en que la muerte se prolonga a la vida. La medida
trgica de Shakespeare, dice, reside en la grandeza con la que separa uno
de otros los diferentes estadios trgicos, y los precisa como versiones
repetidas de un nico tema. Por el contrario, la tragedia antigua muestra
un incontenible crecimiento de poderes trgicos.

Schopenhauer dijo en alguna parte que el fracaso en un sentido es la gloria
en otro sentido y viceversa. Tal cuestin insina dos conciencias y no una;
y si se quiere lo inconsciente es susceptible de conciencia. Pero lo cierto
es que cada uno de nosotros al nacer recibimos la moira, un destino en el
cual vivir. Podemos presumir que los estadios trgicos de Shakespeare
indicados por Benjamn, bien pueden referirse a un sentido real. Si lo
trgico nace junto a la culpa, sta ltima se remite a la vida. Las
palabras sirven para dar nitidez a nuestras conciencias, esa nitidez es la
que serva a ellos para saber ms acerca de ellos mismos.

El mecanismo inherente a la tragedia es la anagnrisis, o sea el
reconocimiento, el mea culpa de los errores cometidos. Este mecanismo es el
que determina al hroe de la tragedia, o sea su chivo expiatorio. En este
caso Edipo, por ejemplo, es el que se las tiene que ver con los errores que
cometi y tiene plena conciencia de ellos. Sin olvidar que la conciencia es
un concepto adquisitivo a lo largo de la historia antigua. En un artculo
de Mondolfo as lo explica, acudiendo a los libros de la poca, en que el
hombre va prescindiendo ms de los dioses en pos de la conciencia de
autonoma, hasta llegar a la tragedia, la cual existe slo si el hroe,
como individuo, tiene conciencia. Curiosamente, Layo, al consultar el
orculo, sabe que el nio que espera Yocasta lo matar. Cuando Layo est a
punto de arrojarlo al precipicio se apiada y se lo da a un pastor de
Corinto. El pastor se lo da a Polibo y Mrope, quienes son estriles. Hete
aqu que aos despus, cuando ya adulto, el orculo le dice a Edipo que ir
a matar a su padre. Entonces, ya que ama a su padre, Edipo huye de Corinto,
y en un cruce de caminos, mata a Layo. Tiempo despus se las ve con la
Esfinge y tras adivinar el enigma es coronado rey de Tebas, casndose con
Yocasta, la reina viuda con la que tiene cuatro hijos. Al tomar cabal
conciencia de la situacin, Edipo se arranca los ojos. Segn el
psicoanlisis es considerado como un signo de castracin; pero tal vez
sera ms convincente hablar de que arrancarse los ojos es tambin acceder
a un plano ms elevado, en que las imgenes, en un sentido ms
trascendental, son simples espejismos o fantasmagoras que ocultan lo
verdadero.

Edipo finalmente morir en Colona, lugar donde se defender su voluntad y
ser prspera y llena de paz. La tragedia de Edipo tuvo por finalidad la
paz y seguridad en aquella tierra: Colona. Para Erich Fromm, en El lenguaje
olvidado, Edipo represent el pasaje de la sociedad maternal a la sociedad
paternal, la tragedia sirve para cuestiones que van ms all de la muerte.
Puede suponerse alguna comparacin con Moiss, Moshe, el que saca de las
aguas, o nio, fue rescatado de las aguas del Nilo. Ya siendo adulto se
revela contra los opresores egipcios para liberar a los judos, inicindose
con l el xodo judo. Freud, en Moiss y el monotesmo y en otros libros,
nos dice que los hroes nacen de familias de alta alcurnia. Esta es una
condicin uniforme. La rebelin de Moiss sirvi para llegar a la tierra
prometida y para dar a los judos una nueva religin, todo esto, tras
Moiss haber sido abandonado en el Nilo.



Freud desde el psicoanlisis tom el mito de Edipo para explicar el
complejo por el cual los nios pasan. Ya desde 1885 Freud en algunas cartas
lo mencionaba. En El descubrimiento del inconsciente, Henri Ellenberger
dice: La innovacin de Freud fue la introduccin y sistematizacin de este
concepto de la imago del padre y de la madre en psiquiatra (...). Stendhal
ya haba hablado de su amor incestuoso por su madre. Michelet haba
popularizado esta idea. Lo que hizo Freud fue afirmar que dentro de ciertos
lmites es natural y normal (...) posteriormente: inclua estos tres
componentes un deseo incestuoso, hacia la madre, un deseo de matar al padre
y la imagen de un padre cruel y castrador.

En realidad, el modelo mitolgico de este complejo corresponde si no al
mito de Saturno, que estaba amenazado de muerte por su padre Urano, el
primer dios del mundo, pero fue salvado por su madre. Posteriormente el
propio Saturno se comi sus hijos excepto el ms joven... El mismo mito
existe tambin en la India y entre los hititas, como un reflejo de las
condiciones que existieron en otros tiempos.



El complejo de Edipo tiene dos fases: una negativa y la otra positiva. En
la primera el nio se apega al padre, en busca de proteccin y como
identificacin. En un segundo momento pasa a apegarse a la madre como la
madre nutricia y fuente de toda satisfaccin. El trmino de esta fase se da
con la entrada en la etapa de latencia donde el nio se torna, por as
decir, asexuado. Este complejo est, ya sea implcita o explcitamente, a
lo largo de la obra de Freud, quien siguiendo los conceptos de Lamark
pensaba que el hombre, como individuo, repite la evolucin de toda la
especie. Por lo tanto, ya sean los nios, los neurticos o los salvajes,
reproducen vivencias y maneras aparentemente superadas por la humanidad.
Como as tambin, el individuo mismo repite este complejo en sus primeros
meses de vida (segn Melanie Klein), en sus primeros aos (segn Freud) y
en la adolescencia.

En Ttem y tab (1912), Freud dice que el dios-padre sola ser representado
en las culturas ms primitivas mediante animales. As los toros Apis en el
Antiguo Egipto, las serpientes como smbolo de sabidura para los griegos,
el smbolo del pez en los primeros cristianos, la serpiente de Quetzalcoatl
de los aztecas, son evidencia de tal representacin (dios y padre).

Tal cuestin totmica no es una condicin a la cual los occidentales hemos
renunciado del todo: las palomas, el cordero y tantas otras usadas como
slogans o como propagandas, son derivaciones sutiles de aquellas
representaciones ms primitivas. Sin embargo, una de las ms evolucionadas
religiones de la antigedad sin duda fue el zoroastrismo, el cual us tan
slo el fuego para representar al dios persa, prescindiendo de cualquier
otra imagen o representacin.

En cuanto a los tabes respecto a las religiones primitivas, estaban en no
matar el animal ttem en cualquier poca del ao, a no ser por demasiada
escasez de alimentos o por defensa propia. El animal, en cambio, deba ser
ejecutado y devorado por la tribu una vez al ao. Tras el banquete ya
realizado, imperaba la culpa y lloraban al animal.

Al igual que en la tragedia, este banquete serva para expiar las culpas.
Podemos decir que la tragedia, al igual que el credo y modos de celebracin
del Cristianismo, supieron poner ms piedad a estas prcticas ya que los
sacrificios en un inicio llegaron a hacerse inclusive con seres humanos. En
una segunda instancia recin pas a hacerse con animales. Incluso lo que
entendemos por domesticacin ha cambiado. En Mi lucha, su polmico autor
asegura que la domesticacin de animales naci a partir de la domesticacin
de seres humanos.

Para finalizar: lo trgico es lo que sucedi o lo que ira a suceder o
acaso est sucediendo tan slo una vez. El psicoanlisis nos quiere
expresar algo ms que un mero complejo: que todos en alguna parte tendemos
a repetir lo irrepetible. Que ante la incertidumbre, lo nico que nos queda
es vivir otras, muchas otras vidas. Ya sea multiplicndolas, ya sea
simplificando a todas en la nuestra, que ms all de las tragedias, de los
hroes y de las culpas, venimos al mundo a saber quines realmente somos. Y
que ms all de las palabras hay algo ms para darnos nitidez a nuestras
conciencias, esa nitidez que nos permite ver ntidamente la muerte, y a esa
torrencial prolongacin de tragedias, de vidas, de esa apolnea, calma
certeza donde todo acaba y comienza, que es de muerte y vida de lo que
estamos hechos.

** Andrs A. Ugueruaga
   andresugueruaga@hotmail.com
   Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el
   diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con
   pginas como Monografias.com. La mayora de su produccin permanece
   indita.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Una prosa para Anala
       Ral Mrquez

   *** Tres escenas del carnaval carioca
       Henrique Marques Samyn

   *** Identidad y diferencia
       Osvaldo Rubens Sado

   *** De otros diluvios (extractos)
       Amanda Revern

   *** Cuento de primavera
       Carmen Marques Bellosta

   *** Todas las voces, mujer... (extractos)
       Delfina Acosta

   *** Dos relatos
       Paula Moya

   *** Flecha, tallo y antorcha
       Nuria Ruiz de Viaspre

   *** Dos relatos
       Roderick Guzmn Meza

   *** Poemas
       Miguel Ildefonso

   *** Pasajero del abrigo
       Rodrigo Jara Reyes

   *** Volverme almina (extractos)
       Norys Nicoliello

   *** La hoja en blanco
       Sandra Becerril

   *** Campesino
       Juan Amaya Castro

   *** Dos textos
       Amalia Gieschen

   *** Poemas
       Alberto Amengual



=== Una prosa para Anala      Ral Mrquez ===============================

Ahora que el tiempo y la distancia se han encargado del recuerdo hasta
convertirlo en un punto diminuto en el mapa de nuestras vidas. Ahora que el
pronunciar su nombre resulta montono y extraamente comn. Ahora que
aquello que fulguraba entre nosotros se deshizo en el aire de una maana
indecisa, signada por efluvios de incertidumbre y miedo... Creo que ha
llegado el momento de la catarsis: la hora oportuna para liberar aquellos
sentimientos sutilmente solapados bajo la adustez o la comicidad del da a
da... (Ensimismamientos que el alma atesora al otro lado de su aparente
vivacidad por temor a perderse en indecisiones innecesarias...). Es hora de
arrancar desde el fondo una que otra duda, uno que otro desvaro. Usted me
comprender, Anala... desde el fondo imperturbable de su alma, s que me
comprender.

Ahora, cuando acato la puntual certidumbre de su ausencia (aunque, para ser
fiel a la verdad, la ausencia se transform en otra cosa, digamos desazn,
nostalgia...), quiero hacerle saber muchas cosas de m, de usted, de los
dos. Confesiones que puedan parecer un tanto triviales y hasta estpidas,
pero que para m guardan un valor profundo, que va ms all de la simple
autovaloracin o el cinismo...



S que en este preciso momento est a punto de huir de su oficina. Que los
ojos los tiene cansados de tanto documento legal, de tantos relojes de
pared con la hora inexacta, de tanta intemperie del alma entre papeles
archivados de modo alfabtico. S, adems, que ha asumido el mismo aire de
cada tarde; ese aire de mujer orgullosa y frvola. Puedo imaginar la
escena, desde mi oscuro patetismo, puedo entrever su esbelta figura, sus
manos delgadas y pequeas dando alguna explicacin como tejiendo aforismos
en el aire o siguiendo con una indiferencia casi inconsciente la lnea
engomada de la ventanilla del bus... Y sus ojos tenuemente cerrados por lo
de la luz tan fuerte; el sol plomizo de las cinco de la tarde. Y su oficina
all, abandonada, como un breve navo, despus de ocho horas y pico de
naufragios y papeles y sellos y estampillas como cromos, entre llamadas
comerciales y una que otra tacita de caf, entre trmites burcratas
automatizados y almuerzos de cinco minutos aptos para el colesterol o la
arritmia; porque el tiempo, ya ve, no nos deja receso... Puedo evocar casi
a la perfeccin (o perfeccionando la realidad, que es otra de mis
manas...) ese ademn de singular desprecio, si algn nio corchado de
grasa se acerca a usted en procura de una monedita o un buen billete con el
rostro de nuestros libertadores (algo que siempre me ha resultado
paradjico). Esa es usted, seora ma. As como el mar es el mar, y el
cielo siempre es el cielo; esa es usted. Ahora no me venga con enfados a
destiempo.

Imagino que en este preciso instante se est quejando, porque la ruta est
demasiado embrollada para su gusto. Porque el chofer cincuentn con cara de
hasto la mira de soslayo, mientras que por su cabeza, cansada de tanto
pavimento y ciudad, seguramente se proyecte una escena del kama sutra. Y
usted que mira nuevamente el reloj, el tic tac de siempre, dejando escapar
en susurros una mentadita de madre sin destinatario concreto, como quien
lanza una pedrada al centro de una manifestacin estudiantil. Tal vez esa
pedrada lleve mi nombre, tal vez, por demasiado estpido o por amargo y
tmido. Porque de cuando en cuando me dejo pisotear por lo dems, auto
calificndome de mrtir, a sabiendas de que eso no es ms que un pobre
recurso con el que me quiero negar a m mismo mi falta de carcter. Usted,
ms que nadie, es testigo de las veces en las que guard silencio cuando
deba hablar; usted, que luego me lo grit a la cara golpeando mi orgullo,
que en ms de una ocasin me trat de cobarde, de poco hombre, porque la
vida no es as, es mucho peor...



Como cada tarde, ahora sus pasos ligeros remontan la avenida del panten.
Sbitamente, su cara adquiere un halo platinado cuando el sol del atardecer
destella contra las ventanillas de un auto estacionado al borde de una
acera y la golpea de frente, sin clemencia. Y de pronto su mundo es
irrumpido por la indecencia de algn transente impertinente que es
abrumado por el swing clsico de sus caderas, por ese trasero de talante
renacentista que usted exhibe detrs de un bluyn estrech, como quien no
quiere la cosa...



Luego de gritarle poco hombre, cualquier hombre con algo de orgullo no
hara otra cosa que estrellarla contra la pared, y le acariciara febril
los pechos y la entrepierna, descargando toda su virilidad deshonrada en el
punto exacto de su intimidad. Y usted se defendera como la loba que
defiende sus cachorros, entre rasguos y gritos y empellones y mordiscos
desesperados y hostiles. Pero no fui lo suficientemente hombre para hacerlo
y dej quietecitos los cachorros (lase: sus pechos y su entrepierna...),
por temor a empeorar las cosas, asumiendo el papel de machista frustrado
que no va conmigo. Ese es otro aspecto del cual quiero ocuparme un poco
ms. Pueda que as usted termine de entender mi posicin, mi filosofa de
vida, por repetir un clich demasiado repetido.

Ahora que tengo la posibilidad de situarme en el justo lugar desde donde
puedo analizarlo todo de modo objetivo, caigo en la cuenta de que, en el
fondo de s, usted es de esas mujeres para quienes un hombre que se respete
debe ser ms que eso, debe ser un machista. Y pensar que a veces exagero de
pusilnime. Vea usted, oh mi joven seora, las contradicciones de la vida.
En este punto de nuestra relacin, el hasto fue mellando toda posibilidad
de unin, de convivencia. Usted, siempre festiva y luminosa, y yo, que no
fui capaz de vencerme a m mismo. Y el tiempo que fue un verdugo eficaz,
que fue anegando con su pastosa presencia todo indicio de esperanza y
sosiego. S que no soy un tipo normal, si cabe la frasecita. De esos cuyos
rasgos han sido estereotipados hasta el cansancio por el cine
hollywoodense; de los que plantean y viven la vida desde un plano meramente
materialista, exento de todo pice de metafsica o espiritualidad. Mi caso
es otro: soy un romntico trasnochado y no lo niego (y usted lo sabe muy
bien...), de los que se enternecen como un nio ante los clsicos y no tan
clsicos detalles que estimulan al corazn, de los que creen en la dignidad
del ser humano, ms all de razas, credos, idiomas y geografas. Un
visionario para algunos; un tonto para otros.



Ha atravesado el elevado de la avenida Independencia, caminando al comps
del tumulto de gente que retorna del trabajo, y que desde ahora anhela
estar en su casita frente a una buena cena y una buena pelcula de accin o
telenovela rosa. Y entonces la ciudad se torna bochornosa y cargante, hasta
para usted, quin lo iba a pensar, Anala. Porque en este mundo donde han
de existir otras tantas Analas, que como usted fuman un cigarrillo
tembloroso en el silln de un boulevard cualquiera, acaso pensando en algn
asunto metafsico, acaso pensando en la cena de esta noche, usted, repito,
se me antoja nica, irrepetible en sus gestos y en sus emociones... En sus
fantasas y proyectos; sus miedos platnicos y sus meditaciones de
medianoche u oficina. nica como la u de esa palabra...



Al voltear la ltima esquina, el edificio numero tres, fachada entre ail y
blanco, se erige ante sus ojos con ese extrao toque familiar de todos los
das, y lo siente tan suyo, tan parte de su cuerpo, que se le precisa una
inefable prolongacin de su existencia. Ya es como si percibiera la
suavidad ntima de su mueble favorito en contacto con su espalda y parece
que todo su mundo se simplificara en ello, en esa cotidiana imagen tctil.
Otro da ms; otro da menos, suspira, mientras se acomoda un racimo
castao tras el lbulo de su pequea oreja derecha, que de cuando en cuando
se interpone entre sus ojos y el mundo. En tanto que otro chicle es
triturado con cierta furtividad infantil, para menguar el aliento de la
nicotina y evitar as enfados vespertinos...



nica como la u de la palabra nica. Y pensar que hasta hace poco me era un
ser extrao, uno de los tantos de miles y miles de seres desconocidos que
trafican la ciudad (como la u de la palabra unnime o humildad...). Una
rosa en medio de un gran rosal, como lo dira Exupry (por cierto, usted
ley El principito?). As es la vida, en fin, qu le vamos a hacer...

Pero qu agobiante resulta reconocer que ms all de esta vida fsica y de
lo que somos pululen tantos sueos y tantas otras tentativas del alma. Lo
que el silencio logra enquistar y transformar en aparente olvido; la tcita
imposibilidad que se materializa en feliz mansedumbre o fatal desconcierto;
lo que queremos y no podemos conquistar por miedo a ser o por mera
aceptacin de un destino fundamentado en disposiciones sociales... Porque
usted no lleg a entender que detrs de este asalariado pblico, de estos
ojos levemente aindiados y miopes, un ser sensitivo luchaba por sobrevivir,
por ser algo ms que una posibilidad...



Ha rebasado el ltimo peldao. Ahora se encamina a la puerta de su
apartamento, ojal que no haya llegado todava..., se dice a s misma, en
un murmullo casi imperceptible. Y as comienza la ltima parte del
melodrama, cuyos protagonistas y espectadores son ustedes mismos... Entre
un mimetismo y otro, entre libretos sobre-actuados, carentes de toda
ostensible improvisacin, superfluos y banales, como el empleado de
ferretera que despacha algn pedido rutinario o el gineclogo experto que
examina un pubis como quien acude al teatro y se queda dormido. Usted: la
ama de casa que atiende a su esposo de modo ejemplar, porque no hay otra
forma... Porque as lo dicta la costumbre... Y luego echar un vistazo a la
alacena para comprobar que todava queda algo de pasta, beber una taza de
t despus de la ducha para lo de la jaqueca tan seguida, y revisar el
correo electrnico antes de que l regrese del trabajo, no vaya a ser que
un poeta principiante con aires de intelectual haya enviado una prosa
autobiogrfica con el ttulo exacto de su nombre...

** Ral Mrquez
   radamarca@yahoo.es
   Escritor venezolano (Caracas, 1974). Reside en El Pial, Tchira, desde
   la infancia. Trabaja actualmente en la tesis de grado para el ttulo en
   educacin por la Universidad Nacional Experimental Simn Rodrguez
   (Maracaibo, Zulia), y ejerce como docente en la Unidad Educativa Fe y
   Alegra "Rubn Daro Mora", de Naranjales. En 2000 particip en el
   "Taller de Poesa Venezolana" dictado por el poeta Ernesto Romn Orozco
   y ese mismo ao obtuvo el primer premio de poesa en el Concurso
   Nacional de Literatura de Fe y Alegra. Ha publicado los poemarios
   Lrica ofrenda (Fe y Alegra, Caracas, 2001) y Reverso de reloj (Nadie
   nos Edita Editores, San Cristbal, 2002). Adems textos suyos
   aparecieron en la antologa Los dragones de papel (Nadie nos Edita
   Editores-Conac, San Cristbal, 2004).



=== Tres escenas del carnaval carioca      Henrique Marques Samyn =========

      Traduccin: Henrique Marques Samyn, con la colaboracin de Helena
      Villar Janeiro

I. La vuelta de Colombina

La muchacha renaca. Apasionada,
entregndose a las mscaras, lasciva,
y besndolas sensual sin antifaz,

se embeba en tantos besos y abrazos,
como si jams hubiera sido amada,
y lo haba, no por pocos. Y la chica

que a los hombres ofreca suaves senos,
renaca en la Avenida. Descarada,
ya se converta en otra, poco a poco:

y, por los enmascarados deseada,
renaca, ya no como doncella:

de la juerga de ese y de otros carnavales,
renaca, apasionada, Colombina.



II. En la calle, Pierrot cogi la rosa...

En la calle, Pierrot cogi la rosa
llovida ya deshecha en muchos ptalos.
Se rea muy graciosa Colombina
contemplndolo soberbia en el balcn 
la que hechiza a Pierrot, como jams
logr alguna mujer, dama o doncella.

Pierrot pronto hizo un lecho con sus manos
para llenar con los ptalos, amante,
orgulloso cual un noble caballero
que fuera servidor de Colombina.
Se lo llev al pecho, enternecido,
y empieza a recitarle un madrigal 

sin ver que Colombina, en el balcn,
mira a Arlequn, que llega por la esquina.



III. La muerte de Pierrot

Que permanece de la tinta blanca?
Ausente, Pierrot queda tumbado 
el cuerpo quieto, sin rumor, sin grito 
entre confeti yace albo y olvidado.

En tanto, lejos, en otra Avenida,
con el vino regndole los senos,
ebria y desnuda,
                  re Colombina...



Versiones en portugus

      I. A volta da Colombina

      E a menina renascia. Apaixonada
      e ofegante, se entregava aos mascarados
      que beijava, com volpia indisfarada,

      e nos beijos se embebia, e nos abraos,
      como se antes nunca houvesse sido amada 
      mas havia. No por poucos. E a menina

      que o macio seio dava aos seus devassos,
      renascia na Avenida. E sem receios,
      dos desejos, noutra, aos poucos, se erigia:

      ao sentir que era, por tantos, desejada,
      renascia mas no mais como menina:

      da folia deste e doutros carnavais,
      renascia, apaixonada, a Colombina.



      II. Na calada, o Pierr colheu a rosa...

      Na calada, o Pierr colheu a rosa
      que chovia, em muitas ptalas desfeita.
      Na varanda, ria a airosa Colombina
      que sorrindo, soberana, o contemplava:
      a que encanta o Pierr, como nenhuma
      encantou, fosse mulher, dama ou menina.

      Para as ptalas, nas mos fez quente leito
      Pierr, que agora as fita, embevecido,
      mais altivo que o mais nobre cavaleiro,
      qual se fosse, de rainha, um servial.
      Fecha as mos e leva ao peito. Comovido,
      pe-se a recitar  amada um madrigal 

      e no v que um beijo lana a Colombina
      ao funmbulo Arlequim, que dobra a esquina.



      III. A Morte do Pierr

      Da tinta branca, o que restou? Silente,
      inerte e ausente, o Pierr, cado 
      corpo calado, sem rumor ou grito ,
      entre confetes jaz, alvo e olvidado.

      Enquanto isso, numa outra Avenida,
      o vinho seco a escorrer no seio,
      desnuda e bria,
                    ri a Colombina...

      Los tres poemas pertenecen a la segunda seccin del libro Poemrio do
      desterro (Rio de Janeiro, 2006), titulada Uma histria do Carnaval.

** Henrique Marques Samyn
   jogral@gmail.com
   Poeta, ensayista e investigador universitario brasileo (Rio de Janeiro,
   1980). Ha publicado Poemrio do desterro (2006), considerado uno de los
   mejores debuts de ese ao en Brasil. Adems ha publicado poemas, ensayos
   y artculos en peridicos brasileos y en el extranjero. Mantiene en
   Internet el blog http://littere.blogspot.com.

** Helena Villar Janeiro
   Escritora espaola (Lugo, 1940). Es autora de ms de veinte libros de
   poesa, narracin y ensayo. Ha recibido diversos premios literarios,
   entre ellos los premios de poesa Eusebio Lorenzo Baleirn (1992) y
   Miguel Gonzlez Garcs (1994) y los premios de narrativa Breogn (1990)
   y Rodrguez Figueirido (1991). Sus libros infantiles estn incluidos en
   el Catlogo White Ravens (Internationale Jugendbibliothek de Munich,
   http://www.ijb.de). Es miembro fundadora del PEN Club de Galicia y
   presidenta de la Fundacin Rosala de Castro
   (http://www.acamfe.org/acamfe/autor/rdecastro.htm).



=== Identidad y diferencia      Osvaldo Rubens Sado =======================

Cuando Alcira tena diez aos y Gregorio, su hermano, cinco, un camin
atropell y mat a su madre. El camionero baj del vehculo y la emprendi
a puntapis con el cadver: el camionero estaba loco, lo apresaron y pas
el resto de su vida en el manicomio. Ambos nios quedaron psicolgicamente
desequilibrados, pero el padre, hombre descuidado y libertino, no los hizo
tratar. Alcira pas a ocupar, para Gregorio, el papel de la madre. Siempre
haba sido generosa, y de una ternura y bondad ilimitadas. El nio se apoy
en ella y comenz a adorarla.

Cuando Gregorio tuvo trece aos eyacul por primera vez, result inevitable
que se enamorara de su hermana, quien a los quince era bellsima, y comenz
a despojarla de su ropa enloquecido por su incipiente deseo. Sin saberlo
quiso violarla. El padre, que estaba presente, lo azuzaba para que lograra
su propsito. Alcira lo rechaz violentamente a cachetadas. Gregorio, a
quien el complejo de Edipo le haba jugado una mala pasada, pero que
continuaba adorando a su hermana, vivi desolado el episodio. Pidi perdn
pero Alcira se neg a hablarle. El muchachito se encerr en su pieza y se
ahorc. La psiquis de Alcira sufri el primer ataque de psicosis que su
brillante inteligencia escondi bien. No obstante apareci en ella un
inevitable aunque absurdo complejo de culpa por la muerte de su hermano.
Alcira no habl ms con su padre y, por primera vez, pens que todos los
hombres eran brbaros y culpables.

A los diecinueve aos su hermosura era atrapante y el padre, una trrida
noche de diciembre, aprovech que ella estaba ensimismada estudiando La
crtica de la razn pura de Kant, totalmente ajena a lo que pasaba a su
alrededor, y la tom con violencia, le aprision los brazos y la viol con
brutalidad. Alcira logr zafar un brazo y alcanz un jarrn que estaba en
una mesa baja y lo estrell contra la cabeza del padre. ste, en el
hospital, minti sobre la causa de la herida.

Alcira tuvo un segundo y violento ataque de psicosis; entr en una faz de
mutismo y se dedic a estudiar apasionadamente filosofa, y literatura
sobre la violacin. No consigui nada. Se dio cuenta de que a la sociedad
hipcrita y cnica el tema no le interesaba. Como pudo, super la crisis,
pero cada vez su mente estaba ms daada.

Entonces, de manera natural y lgica, le sucedieron dos cosas al mismo
tiempo: por un lado aoraba y necesitaba la ternura de la madre. Por el
otro su propio instinto sexual despert y comenz a atormentarla aunque
ella quiso rechazarlo, leyendo filosofa, para alejar sus deseos. A los
veinte aos era una mujer de indudable belleza. Paseaba por Rivadavia al
siete mil seiscientos y vio a un ejemplar de macho de gran belleza. Qued
pasmada. l le sonri. Varios das volvi al mismo lugar y siempre
encontraba al hombre. Se enamor de l, temerosa por todo lo que le haba
ocurrido con los hombres. Rodolfo, que as se llamaba l, era un rufin que
se present como profesor de educacin fsica y le dijo que la amaba. Pocos
das despus tuvieron una relacin sexual y Alcira crey que este ratero,
sopln de la polica pero bello ejemplar masculino, le proporcionara la
ternura que haba perdido con la muerte de su madre. No fue as: el hombre
desapareci diez das y cuando reapareci la trat con violencia porque ya
la consideraba como una posesin. El deseo es arma fisiolgica potente:
tuvieron una relacin sexual violenta, plena, porque el hombre era un
maestro en tcnicas sexuales. Pero esta vez ella se impuso, discutieron,
pelearon y Alcira, dndole un golpe en la cabeza con una silla, lo oblig a
confesar que tena familia en Rosario aunque, dijo, estaba tramitando la
separacin para casarse con ella. No le crey. Porque los daos recibidos
hicieron crecer la incredulidad en la mujer. La habitacin era un desastre
por la pelea que haban tenido pero toda la escena pareca real. Porque
qu puede ser ms real que lo que inventa, imagina o suea el hombre?

Ahora s, perdida la madre; a punto de ser violada por el hermano; violada
por su padre y engaada por un rufin, Alcira se volvi loca. Pero
muchsimas veces los dementes son indetectables porque poseen una enorme
inteligencia. Tal el caso de esta muchacha. Se reafirm en ella la idea de
que todos los hombres son malvados y apareci, con fuerza brutal, la
necesidad de vengarse de Rodolfo; de vengarse en Rodolfo del dao que todos
los otros le haban hecho.

A partir de entonces la de Alcira fue una alegora sobre el mal: en todo lo
actuado por ella con precisin y desdn hubo una deuda simblica; un dao
imaginario y, al mismo tiempo, efectivo; y algo ms, un agujero en la
esfera de lo real. Porque los seres humanas toleramos mal las cachetadas de
la realidad.

Siempre haba sido bondadosa pero, de inmediato, se endureci y el gusto
agrio de la decepcin la impregn de odio. Haba fallado en la gestin de
su vida. Ms aun, todo su discurso adquiri caractersticas alucinatorias.
Ocurri sin que mediara metalenguaje alguno porque el deseo de Alcira
basculaba con el objeto, Rodolfo, que lo causaba, y que no era otra cosa
que lo fantasmtico de sus sentimientos, pero el fantasma no soporta la
palabra (1). Saber es un misterio: aprender cuesta y pensar el amor es muy
bello, pero llegar al acto haba sido un camino lleno de inmundicia. Su
visin del hombre se le volvi anamrfica. Ahora s entr en plena crisis
psictica, aunque su natural inteligencia brillante pudo esconderla. Y la
ancl en la orilla equivocada del tiempo. Hasta aqu los actos de Alcira
fueron lo que podemos llamar la inauguracin fundadora del espacio del
juego temporal de su venganza y decidi llevarla a cabo.

Su identidad ha cambiado y sigue cambiando. Su ser ahora es el ser como
diferencia. El ser como tiempo. La identidad, su cambiante identidad, es la
forma de la diferencia, como razn de lo que alguna vez fueron sentimientos
sensibles. Aunque su ser como todo ser tenga un enemigo que es la nada. En
esos momentos comenz la dura batalla entre su natural bondad, que es un
sentimiento noble y puro, y el deseo de vengarse que era (para ella) sucio
y cruel.

No se puede desconocer que la vida de Alcira, hasta aqu, estuvo recorrida
por un pathos melanclico. Por eso se le transform en totalitaria e
interrogativa, por mucho que ella lo negara. Y, por momentos, en una
imprecisa estructura fisurada, aunque siempre estuvo vigente en ella el
odio, que es el encanto de la perversidad y de la perversin. El odio es un
vicio; como la locura y la maldad, aunque nunca lleg a saberlo pese a su
inteligencia.

No puede llamar la atencin que, entonces, por un lapso muy breve, la
catstrofe y la des-estructuracin la invadieran, sin causarle demasiado
dao. Salv de la des-estructura el ncleo de su yo-sujeto, convertido
ahora en odio total. Pero claro, sucedi que en ella haba madurado una
potencia destructora, desarrollada sutilmente; simple, posible y frgil a
la vez, puesto que la fragilidad no es escarnio de la dureza; ya que ambas
estn hechas con el tejido de la amenaza. Alcira la padeci como un
estremecimiento arcaico. Tomada la decisin se lanz a concluir su
venganza. Vengarse de alguien es robarle la completitud y el lenguaje del
ser que le son propios. La mujer, un ente en vas de estallido, se impuso
con furia el realizar su propsito. Y para hacerlo produjo la metfora que
la conducira hasta el fin de su camino.

Viaj a Rosario. Saba dnde viva Rodolfo. Lleg hasta la casa de su ex
amante y le relat a la mujer, y a los hijos que ya eran bastante grandes,
todos los hechos criminales de la vida de su marido: les entreg prueba
tras prueba, que laboriosamente haba reunido, ayudada por un amigo
detective.

Sali y camin con tranquilidad: se escondi en la esquina de la manzana
donde viva la familia del sinvergenza. ste lleg altivo y pleno de
envanecimiento. Cuando lo vio, Alcira record la pregunta de Nietzsche:
Puede un asno ser trgico?. Determin que no hay domesticacin posible
para esta bestia-Rodolfo, falsa y engaadora. Al rato vio cmo la esposa y
sus hijos lo echaban de la casa.

Chist al hombre y l se asombr, pero Alcira le indic que la siguiera.
Caminaron kilmetros en silencio y atravesaron la ciudad. Cuando Rodolfo
intent desistir, ella le hizo saber que conoca todos sus delitos y le
advirti que lo denunciara al juez Javieres, quien lo odiaba porque la
polica lo protega ya que era su sopln. Pero como ahora ella tena
pruebas contundentes contra l le mostr decenas de fotocopias, cuando
las entregara al juez, ste lo encarcelara, cosa que produjo espanto en el
hombre. Los dioses han muerto para Rodolfo en su mundo improbable. El
silencio imperfecto los rode.

Por un momento la mujer qued esttica, sonri y, como Hume, pens que la
relacin de identidad, su identidad, que ahora est a punto de completar,
la haba conducido hacia la reflexin y la diferencia. La semejanza de
todos los hechos que realiz para poder llegar hasta este punto de su senda
vengativa, esa semejanza la condujo a las relaciones de las cosas
naturales. Obviamente: Sin imaginacin, no habra semejanza entre las
cosas. Ni identidad, ni diferencia. La semejanza terminar de cumplir su
obra. Mir a Rodolfo con desprecio y, con gesto altivo, le indic que
volviera a seguirla. Adems, guste o no, el hombre, afirman, es la medida
de todas las cosas. Aunque Alcira pensaba que era mentira; que Protgoras
se haba equivocado: porque el hombre para ella no es medida de nada. Slo
escoria, inmunda confusin de la realidad enmaraada, tosca, embrutecida e
insufrible.

El ex amante se dio cuenta de que Alcira tena todos los hilos de su vida
en las manos, por lo que el hombre se vio obligado a seguirla. Atravesaron
Rosario y llegaron al campo desierto que lo circundaba. All, junto a la
inmensidad de los postes del alambrado que rodeaban una estancia, se detuvo
Alcira. Estaba transpirada y algo sucia por el polvo de la caminata. Vesta
una pesada tnica que la cubra desde el cuello hasta los zapatos. Rodolfo
la enfrent con su soberbia habitual:

Hola! En qu vieja te has transformado!

Alcira, vestida con lo que llamaba su traje de monja, lo entreabri:
debajo no haba una vieja sino una mujer esplndida.

Rodolfo qued mudo. Intent extender sus manos para atraparla. Alcira lo
amenaz con una pistola calibre 25.

Cres estpida que con ese chiche inservible me detendrs?

Un disparo perfecto le roz el cuero cabelludo en el inicio de la
pelambrera de la frente y el leve impacto en el frontal arranc la piel y
lo hizo caer. No perdi el conocimiento porque la bala slo haba arrancado
un trocito de piel, que sangraba, y una astilla pequesima de hueso, pero
estaba desorientado.

Yo, Rodolfo, no slo no he envejecido, sino que estoy mucho ms hermosa,
no es verdad? Alcira dej que su ropa se abriera del todo y mostrara su
belleza.

Rodolfo intent una estpida conquista. O reconquista.

Segus siendo el mismo idiota! dijo la mujer con asco.

Vos estabas loca por m. Y hoy las mujeres siguen volvindose mudas cuando
me ven.

Cierto, Rodolfo, muy cierto. He seguido toda tu trayectoria y es verdad
que continus teniendo mucho xito con las mujeres sonre. Pero eso se
acabar hoy, basura!

Me vas a matar? pregunt el hombre aterrorizado.

No, estpido! La muerte no es castigo. Pero esto s.

Extrajo del gran bolsillo de su vestido monjeril una jeringa de vidrio
llena con veinte centmetros de cido clorhdrico. Sac el tapn que la
obturaba y la descarg sobre el rostro de Rodolfo. Los gritos del hombre
llenaron la tarde de terror hasta que se desmay. Alcira contempl un buen
rato cmo el cido destrua los rasgos del que fuera un hermoso hocico,
convertido ahora en una masa de carne quemada.

Se alej con lentitud. Crey que ahora la venganza le devolvera la paz.

En la oblicua tersura del atardecer la nueva diferencia y la identidad, en
Alcira, deberan ser entes inaugurales de la recin fabricada existencia,
simple como las flores nocturnas y jadeantes como el tiempo. Pero no fue
as porque no era cierto. La inextirpable culpa se volvi contra ella
convertida en fantasma. Alcira gimi; fue intil. El abrazo fantasmtico se
cerr. Era el remordimiento que haba estado frenando con brutalidad en los
ltimos meses, porque en el fondo de su ser la violencia le repugnaba. Ella
misma se estaba volviendo fantasma. La violencia no podr nunca contra la
bondad y si lo intenta sobrevendr el desastre.

Puso el cao de la pistola en su boca. Apret el gatillo.

Rodolfo despert: estaba ciego. Se arrastr y palp la cabeza ensangrentada
de Alcira. Se puso de pie desesperado y comenz a correr para huir, pero
tropez con todos los postes de la alambrada y vivi el resto de su vida
cayendo y levantndose cada vez menos, en lo que qued de su corrupta vida.

 1. Lacan.

** Osvaldo Rubens Sado
   ors72@arnet.com.ar
   Escritor y mdico argentino (Carapachay, Provincia de Buenos Aires,
   1933). Graduado de mdico en 1959 en la Universidad de Buenos Aires
   (UBA, http://www.uba.ar). Ha publicado el cuento El castillo en el
   suplemento literario de La Gaceta de Tucumn (1966), que diriga el
   crtico Daniel Alberto Dessein; la novela Por la tala y la quema.
   Olarin (2004), el libro de cuentos La riolita en el mosaico (Editorial
   Pasco, 2005) y el libro de poesa y artculos antiblicos Uranio
   enriquecido y el amor (2006), sobre la guerra de Irak. Poemas suyos han
   aparecido en la revista bimestral Parnaso y en la revista digital Ail.



=== De otros diluvios (extractos)      Amanda Revern =====================

      (Nota del editor: en mayo apareci De otros diluvios, el segundo
      poemario de la poeta, narradora y dramaturga venezolana Amanda
      Revern, compuesto por textos que van de la sensualidad sutil a la
      asuncin femenina del sexo como expresin del amor. De otros
      diluvios es ese vaso con whisky, dice Ada Caldern Ochoa en el
      prlogo, con el que brindamos por todo lo pasado y por lo mucho que
      nos queda por vivir. Hoy presentamos a los lectores de la Tierra de
      Letras algunos de esos diluvios).

*** Las ltimas horas

Seguramente
estas no sern las ltimas horas
y an cantaran los pjaros
augurando despedidas.

Entonces
sembrar agujeros en el tiempo
con aleteos plenos de memoria
fieles a la esperanza quijotesca
para no temerle a los molinos
(ni al viento).

Seguramente
desandar
y estas horas
pretendern sentenciarme
pero yo s
que no sern las ltimas.



*** An no me espera la lluvia

Digamos que an no me espera la lluvia
que puedo   montarme   sobre el tejado
y hacer el amor con los pjaros
con el sol a mis espaldas.

Despejar las incgnitas
de las nubes que pasan
trastocar con mis manos
la incertidumbre del tiempo.

Digamos que an no me espera la lluvia
que este olor es apenas la sentencia
de las gotas que empaparn sin remedio
los ecos de mi existencia.



*** Naufragio I

Para naufragar
       slo me bastan tus manos



*** Naufragio II

Amar esta certeza de tu proximidad
esa que de pausa en pausa
me despoja sin tregua
de las excusas que he ido coleccionando



*** Naufragio III

Tom prestadas tus manos
eran imprescindibles
(deba saber si an yo exista).



*** Naufragio IV

Hacer de las noches un ritual
que exorcice tus manos
digamos   que he sobrevivido a otros diluvios...



*** Naufragio V

Desnuda
breve palabra
que te precede...



*** Naufragio VI

Despus de todo
s, despus de todo
un simple beso
que desate las pasiones.



*** Naufragio VII

Un espacio
un milmetro
de tu cuerpo
que me salve
que me lleve hasta la orilla.



*** Naufragio VIII

No es la soledad
       sino las ausencias
               que la habitan...



*** Vientre

Que la tempestad de este vientre
te convoque no es novedad
en este espacio nocturno
(torrencial de tus manos
y de tu hmeda lengua)
complacencia ldica
de este cuerpo
que perennemente esta vido
de esa parte blanda de tu ser
que al tacto es acero templado
corroyndose entre mis piernas.



*** Aproximacin a mi soledad

Ms que una frase o circunstancia
esta soledad
no es ms que el inclemente silencio
de mis manos
que la tristeza y la melancola
profunda de mis labios
esta soledad
que ha crecido
devorndose recuerdos
ancdotas    cantos
ms que un estado de nimo
es un espacio
en donde habito
con mis letargos.



*** Ha prescrito

El derecho al despecho
ha prescrito
es absurdo
no lo niego
ya el amor no
es, lo que antes era / as mismo el desamor.

Han desaparecido
del mbito nocturno
las rocolas
han disminuido las atormentadas
almas que se ahogaban en licor
en los parques ya no pasea un hombre con las
manos en los bolsillos.

** Amanda Revern
   amandar1@hotmail.com
   Poeta venezolana (Puerto Cabello, Carabobo; 1973). Reside desde hace
   varios aos en La Victoria, Aragua. Ha publicado De la noche a tus ojos
   (2004) y De otros diluvios (2007). En 2005 particip en el II Festival
   Mundial de Poesa convocado por el Ministerio de Cultura de Venezuela
   (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve). Actualmente es coordinadora
   de la Plataforma del Libro y la Lectura para el estado Aragua, desde
   donde ha organizado, para sus captulos en ese estado, el Primer
   Congreso Nacional de Cultura (2006), el 4 Festival Mundial de Poesa
   (2007) y la Feria Internacional del Libro (Filven, 2006 y 2007).



=== Cuento de primavera      Carmen Marques Bellosta ======================

Esta historia comienza un da cualquiera de un ao cualquiera de un mes de
mayo. La ciudad no importa, slo dir que todo sucede en una antigua
librera de una de las principales avenidas de la urbe. El nombre de la
calle tampoco importa, aunque la librera est anunciada como Robertsons
Books and Blend Cigarettes. Para encontrar el establecimiento hay que
caminar al menos veinticinco minutos desde mi casa, atravesar dos plazas y
girar tres veces a la izquierda y otras tres a la derecha. Siempre debo
seguir estas directrices, de lo contrario terminara por perderme. La
primera vez que entr en Robertsons mi da haba sido un infierno, de
manera que al anochecer decid pasear un rato para airear mi mente y
reconfortar mi espritu. Recuerdo que por aquel entonces me dedicaba a
estudiar y a escribir en solitario. No tena intencin de publicar nada,
adems, y debido al estricto horario de trabajo al que me someta, al final
de la jornada mi cabeza senta que era una olla a presin a punto de
estallar. Como digo, aquel mircoles sal a deambular por las calles, sin
embargo exista una profunda diferencia respecto a los otros das, pues al
cuaderno en el que estaba transcribiendo mi ltima obra se le haban
agotado las pginas. As que la intencin no era nicamente darme un garbeo
sino encontrar una tienda donde dispusieran de cuadernos como los que
utilizaba. Debo remarcar que estas libretas no son fciles de encontrar,
pues acostumbran a establecer un vnculo misterioso con el escritor que las
ha adquirido. Pero la cuestin que ahora me interesa es que mis pasos,
aquella tarde de mayo, me condujeron frente al escaparate de una librera
que no haba visto nunca antes. Como no tena prisa abr la puerta y entr.
A primera vista no haba nadie. Al principio me entretuve algunos minutos
en la seccin de novedades, atraves las estanteras y finalmente me detuve
en el rincn dedicado al fumador. S, me quedaba un nico cigarrillo, as
que una cajetilla no me vena nada mal para pasar la noche delante del
ordenador y desdibujar mis ideas. Al estar solo repas de nuevo las
estanteras, una y otra vez, incluso estuve tentado a esconderme bajo la
sudadera algn ejemplar que otro. El mutismo de la atmsfera comenzaba a
incomodarme, de manera que pregunt alzando la voz si haba alguien.
Necesitaba que me cobraran el paquete de tabaco. Volv a gritar un
Oiga!?, tras el cual el movimiento de unos pasos me alert de la
presencia de alguien.

Desea algo, seor? pregunt aquel ser diminuto.

Apenas pude contenerme. Un enano librero! Ante mi incredulidad pens: y
por qu no? Quin ha dicho que los enanos no puedan ser libreros o
tabacaleros o ambas cosas?

S, por favor. Quisiera esta cajetilla de Blend.

Ya. Y no necesita nada ms? pregunt el enano con un deje de misterio.

Ummm, djeme pensar... No, creo que no respond.

Entonces el enano desliz sobre el mostrador un cuaderno de tapas negras.
Era la libreta que andaba buscando por toda la ciudad.

Pero...

S?

Cmo..?

La va a necesitar o prefiere dejar de escribir?

No, no, me la llevo.



Al salir de Robertsons ya era de noche. Regres a mi apartamento y calent
en el microondas una tortilla precocinada. Cuando termin de cenar abr la
cajetilla de tabaco, levant la tapa de cartn e intent extraer uno de los
cigarrillos. Haba algo que me lo impeda, as que con unas tijeras cort
los bordes del paquete. En el interior haba una tarjeta plateada. Al
principio cre que se trataba de alguna promocin, pero al desdoblarla le:
Gracias por elegirnos! Puede recoger su premio en Robertsons.
Robertons? Y por qu ah? Acaso no existen miles de estancos en el
pas? Guard la tarjeta entre las pginas del nuevo cuaderno y me acost en
la cama.

A la tarde siguiente volv a buscar la librera, pero me result imposible
dar con ella, as que al cabo de dos das me promet no detener mis pasos
hasta haberla encontrado. De esa manera consegu llegar ante el diminuto
establecimiento. Esta vez el enano se hallaba encaramado a una escalera,
colocando libros en las estanteras superiores.

Buenas tardes dije con algo de temor.

S?

He venido a por el premio de la cajetilla de Blend.

Ha venido a por el premio... repiti el enano.

Exacto contest tan solemnemente como pude.

Y por qu cree que yo tengo su premio?

Esta vez comenc a dudar.

Bueno..., porque as lo indica en la tarjeta.

Ya. Seor, debera usted aprender a leer antes de aventurarse a escribir,
no le parece?

Perdone, pero no entiendo a qu se refiere.

Acaso pone en su tarjeta que YO tengo el premio?! No ser que
sencillamente puede recogerlo en Robertsons?

S, claro, pero... usted parece ser el dependiente del establecimiento.

Por supuesto! P-A-R-E-C-E, slo P-A-R-E-C-E.

Ante la impertinencia del librero diminuto comenc a sulfurarme. Jams
entender cmo fui capaz de hacer lo que hice. No es que pretenda
justificarme, pero en verdad aquel enano cuarentn estaba a punto de
provocarme una crisis nerviosa.

Y bien? volvi a preguntar levantando la ceja derecha.

No pude contenerme. Tom el primer libro que pude alcanzar y de un puntapi
empuj la escalera sobre la que estaba subido el enano. Sal corriendo
avenida abajo hasta que perd de vista el rtulo verde y marrn de la
librera. Jadeaba de agotamiento, el corazn amenazaba con rasgar mi cuerpo
de tanto palpitar, el sudor empapaba mi camisa. Necesitaba sentarme. Entr
en una cafetera y ped un agua. Me dej caer en una de las butacas, cerr
los ojos y pens: clmate, clmate!, tampoco ha sido para tanto. Cuando
abr los ojos el botelln de Vichy estaba servido. Respir hondo, beb un
sorbo de lquido y comenc a tranquilizarme. Sobre mi regazo se encontraba
el libro que le haba robado al enano. El lomo era negro. No era un libro,
no, no poda serlo. Era uno de los cuadernos que acostumbraba a usar para
escribir. Apart la goma elstica que lo envolva y le la primera pgina:
Cuento de primavera. Relato para V. Boyce. Al final de la pgina haba
una anotacin en cursiva: Nota: este cuento tiene garanta de por vida. En
caso de que usted no sea V. Boyce nos veremos obligados a desvanecer todas
las palabras de sus escritos. Si por el contrario es usted V. Boyce,
entonces ya puede publicar su nueva obra. Le recordamos que su certificado
de calidad trasciende su propia vida. Gracias. S, yo era V. Boyce y no
alcanzaba a comprender nada, a parte de que exista una especie de garanta
vitalicia.



Cuento de primavera tuvo un xito inimaginable entre lectores de todas
las edades. Sin embargo, nunca llegu a esclarecer qu haba sucedido
aquella tarde, pues tras leer la nota me qued profundamente dormido. Al
despertar me hallaba sentado frente a mi escritorio con el cuaderno de
tapas negras abierto entre mis manos. Ah estaba la historia. Jams sabr
con certeza si lo escrib yo o, por el contrario, result que el enano era
algo ms que una simple alteracin del cdigo humano. He vuelto a pasar
decenas de veces por delante de Robertsons siguiendo las instrucciones que
anot aquella tarde de mayo. Me he asomado a travs del cristal del
escaparate, pero no me he atrevido a volver a entrar. Desde entonces, hace
ya ms de tres meses, no he escrito una sola lnea. La semana que viene
tendr que entrar. Quizs necesite cigarrillos y un nuevo cuaderno, porque
ste ya se ha acabado y la inquietud por escribir otra obra comienza a
apoderarse de mi nimo.

** Carmen Marques Bellosta
   marquesbellosta@hotmail.com
   Poeta y narradora espaola (Barcelona). Estudia filosofa por la
   Universidad Nacional de Educacin a Distancia (Uned, http://www.uned.es)
   y estudi biblioteconoma en la Universidad de Salamanca
   (http://www.usal.es). Curs estudios de piano y canto y se inici en el
   estudio del violn. Ganadora del premio Sant Jordi en categora de
   adultos en relato breve en 1998 y 2002. Tiene registrada una novela
   breve titulada Qaanaaq, acerca de un viaje interior hasta el Polo Norte.
   Escribe con frecuencia cuentos para adultos. Su ocupacin actual es la
   filosofa y la escritura.



=== Todas las voces, mujer... (extractos)      Delfina Acosta =============

*** Estatua en la plaza verde

Te esperara. Yo sera, amado,
la primera en llegar hasta la va,
y la ltima en volver, con un paraguas,
de la estacin del tren que te traera.
Ir hasta el mar como la lluvia, a veces,
y pasar del mar a la otra cita,
en el muelle del puerto, frente al ro.
Ser la gris silueta que tirita.
Inmensamente sola como novia
saldr a buscarte y volver tarda.
Del balcn a la plaza partir.
Ser una estatua de melancola.
Y a la hora puntual de nuestras muertes,
si llegara primera a nuestra cita,
te estar ya aguardando para darte
mi amor en una blanca margarita.



*** Dientes

Estrella que es error, yo soy los dientes,
y solamente dientes, no la boca
que yerra, miente, injuria, a Dios calumnia,
y cuando su spid guarda queda roja.
Ay, pobres bocas, lenguas enredadas
con las malas palabras que hablan solas.
Yo soy los dientes que castaetean
cuando filosos muerden a las rocas.
Las bocas son carmn que en la intemperie
pierden su fuego; en su lugar, las rosas
en las muy fras noches, de sus frentes
dejan caer sobre el amor sus gotas.
Soy como Hefesto, dios que cojo y feo,
pelea doy, mas llama que se llora,
no s qu frase mgica invocara
para una vez besarte oscura boca.



*** El beso

Voy a contarte un cuento que otras saben.
Las menos como t jams supieron.
Era un juego de a dos pues se enfrentaban
un rey hermoso y una reina a besos.
Y rase que ella alegre se mora
como ltima tecla en cada beso.
Y l riendo tomaba con su boca
un poco de su lengua y de su aliento.
Pas el verano bajo el puente chino,
sopl el otoo y garu el invierno,
volvi la primavera y se march
detrs de un par de nios aquel juego.
Y rase esa mujer que an lo amaba,
y mora de pena, pero en serio.
Y rase la tristeza en el ciprs
la hora en que llova en ese reino.



*** Estalacttico

Y cmo cuesta no ponerme triste
en esta tarde abierta al viento norte,
no replegar mis alas y sumirme
en las suaves olas de mi lecho.
Entonces, ya acostada, hacer memoria
de algn afortunado parpadeo,
mi calculada prohibicin, mi airosa
tristeza alimentada con argento.
Y cmo cuesta no volver el rostro
en direccin al fresco de violetas,
y preguntarme en dnde he malogrado
los ltimos temblores de mi sangre.
Hubiera sido justo que en la hora
exacta del hechizo, cuando terso
an tena el rostro t amabas,
me hubiera vuelto yeso en la intemperie.



*** Argucias femeninas

An me queda un nmero en los guantes:
un hijo de ojos grandes, plasma clido
y ombligo medicado con yoduro
que parir en un marco de anestesia.
Su llanto habr de ser tu media vuelta
despus de haber dispuesto que te vas,
que ya te fuiste, y por aquel gemido
dars de nuevo con mis senos firmes.
A donde vayas llevars su olor
y la visin compleja de su feria:
canarios de aluminio y marionetas
ahogndose en baera soleada.
Imprevisible giro de coraje.
Ranura de tableta violentada
en pos del comprimido veintiuno.
Un trago de agua sella mi carcter.



*** Electra duda

Acaso esa mujer creo haberla visto siempre,
que me mira al modo mo
desde aquel inmenso espejo,
que viste mi traje azul
y lleva este pauelo
de color dndole vueltas
en olas a los hombros
pareca ms contenta hace un instante,
no soy yo.
Es posible dudar de los espejos?
Qu de la calptrica y sus leyes?
Qu de las imgenes sensatas?
Aos que llevo mirndome en sus rostros,
dudando seriamente de su fidelidad.
Anteayer el busto de Ifigenia, hija de Agamenn,
rey de Micenas y de Argos,
esta maana Juana, abanderada y resuelta,
Virginia Woolf a la tarde, aterida de mar,
amamantando crustceos.
Ahora, quin se atrever a decirme
que esa mujer de enfrente
y sentada frente al espejo,
soy yo, setenta veces yo,
sin mirarse antes en l?



*** Resoluta Marta Lynch

Qu te traes lucirnaga?
Qu te traes que embistes
mis espejos, sin pausa?
No es de ti ciertamente esta torpe acrobacia;
yo te s destinada para un rumbo ms hbil
sobre un verde espacioso en la margen del ro;
mas,
si acaso decides
dando giros mortales
perecer ante tanta resistencia dorada,
mira qu desconcierto:
una luz virtuosa anhelando la sombra!

** Delfina Acosta
   delfina@abc.com.py
   Poeta paraguaya (Asuncin, Paraguay, 1956). Su primer poemario, Todas
   las voces, mujer..., obtuvo el Primer Premio Amigos del Arte. Integr
   el Taller de Poesa Manuel Ortiz Guerrero, dando a conocer algunas
   obras en publicaciones colectivas. Public el poemario La cruz del
   colibr, con prlogo de la poeta Gladys Carmagnola; reuni en el libro
   El viaje sus cuentos que obtuvieron premios y menciones en concursos
   literarios. Su obra Romancero de mi pueblo mereci el segundo premio
   Federico Garca Lorca y su poemario Versos esenciales, dedicado a
   Pablo Neruda, obtuvo el Premio Pen Club del Paraguay. Su ltimo libro,
   Querido mo, obtuvo el premio Roque Gaona (2004). Sus obras (cuentos y
   poemas) estn incluidas dentro de numerosas antologas nacionales y
   extranjeras. Es columnista del diario ABC Color (http://www.abc.com.py).
   Dirige el Taller de Poesa de la Manzana de la Rivera.



=== Dos relatos      Paula Moya ===========================================

*** Equis

Aunque no fuera ms que un cuento, algo ms trascendente que las comunes
lneas plaendo tirria, plenas de amargura y de enfermedad. Equis buscaba
salirse de sus propias estructuras, de garabatos nostlgicos y
sentimentalismos pegajosos. Equis buscaba escribir un cuento con cierta
coherencia y forma, y no esos poemas o escritos intrascendentes que siempre
al final le resultaban repetitivos y caticos.

Segn l, era sta la nica manera de sentirse mejor, ms humano y ms
manso: vomitar un cuento cuanto antes desde las entraas y a presin.
Despus de eso, la lenta sublevacin de las plantas de los pies contra el
terreno. Despus lo etreo.

Ahora bien, ste no es el principio sino el que sigue:

Equis es enjuto y aparentemente gris, algo introvertido. Sale de su
departamento y hace el mismo recorrido que ayer y antes de ayer. No sabe
decirse por qu pero aunque a veces as lo quiere no puede cambiar su
itinerario. Una fuerza extraa lo llama desde lo hondo de esas calles tan
comunes a sus ojos y a sus pies. Quisiera, s, caminar otros tomos pero la
siempre inexacta certidumbre de que esta vez s suceder algo que cambie
otro algo lo hace siempre volver, estpidamente, a los sabidos rincones.

As se lo ve a Equis muy de vez en cuando con su piloto gris y su cigarro,
siempre mirando sus propios pies. Pensando vaya uno a saber qu cosas. La
gente que pasa apenas s se da cuenta de su presencia y l se compara a
veces con especimenes o fenmenos, y no se aflige al hacerlo sino que, por
el contrario, lo sacude cierta cosa dentro que l todava no ha dado en
saber qu es.

De cualquier manera, lo comn es que Equis repose en la a veces exagerada
tranquilidad de su habitacin.

Equis tiene, como todos, hbitos particulares que dan que hablar a la
chusma del edificio, a las viejas de rostros surcados y pasados por rimel
que se juntan dos por tres a escupir verbalmente a cuanto individuo se les
antoje.

Cuando llueve el tal Equis abre la ventana y asoma la cabeza o las manos
durante unos minutos y re a carcajadas. Tanto le gustan a Equis los das
de lluvia. Equis tiene taquicardia cuando se va a dormir, toma caf a la
maana y mates por la tarde, acompaado por sus pies y sus cigarros. Equis
escucha msica y a veces, cuando nadie ms que l mismo lo est viendo,
baila y se mira los pies, los busca y los persigue, para que no se le
escapen. Equis me dice que sin sus races aferradas a la tierra l no
podra pensar, se le ha metido en la cabeza que es con los pies bien
pisando como las cosas debieran marchar.



Era otoo, los das se venan cada vez ms fros y casi no alcanzaba con la
plata que mandaba pap pero Equis no se dignaba a trabajar. l escriba
poesas y fumaba cigarros. Dorma y miraba llover.

El da en que Equis quiso escribir un cuento todo se revolucion adentro
suyo. Tom la lapicera, mir el papel en blanco y no fue capaz de contar
ninguna historia ni imaginarla siquiera. Lo intent varios das pero
siempre era igual. Siempre eran las comunes lneas plaendo tirria, plenas
de amargura y de enfermedad. Pero una historia...

Equis ya no poda dormir, escriba y rompa papeles a cada segundo, una
espantosa obsesin lo haba enceguecido. Fumaba mucho, coma poco. Pensaba
y no pensaba nada al mismo tiempo. El cuento significaba tanto ms que un
cuento, era salirse de sus propias estructuras, romper con todo lo que
haba sido su vida hasta el momento. Escribir un cuento y empezar de nuevo.

Era verdad, poda sonar absurdo que de un da para otro la idea de escribir
un cuento se le haba metido por las fosas nasales como una mosca y no
haba dejado de zumbarle en la cabeza, no deca que no lo fuera. Pero esa
mosca desat adentro suyo algo que no senta desde sus aos de
adolescencia. El aleteo constante del insecto entre sus sesos fue como una
semilla o, mejor aun, la gota que faltaba para que todo lo que haba sido
escondido y cultivado desde haca aos se derramara por todo su ser. Tal
fue la inundacin que el agua comenz a filtrarse por los ojos acompaada
por extraos espasmos y convulsiones.

Era verdad, no era sensato. Pero qu le importaba. Slo supo que quera
saltar. Impactar contra la vida de sopetn, darle una cachetada y lamerla.
Saltar de una condenada vez.

Despus se supo de l que no estaba loco como osaban decir los del piso de
arriba. Sus poesas se publicaron dos meses ms tarde pero no fueron gran
cosa.

Yo todava pienso en Equis y en sus ojos mirando sus pies cuando saltaba
desde el segundo piso. Justo ah escribi su cuento. Cuando vio que sus
pies caminaban el aire.

Afortunadamente el ter pudo ms que la puta gravedad.



*** Gloria a la gravedad

Bien me vendra que entendieras apenas, que rozaras apenas con tu
entendimiento que lo que pienso no es para nada un pensamiento. Te dars
cuenta cmo insisto con esto de que en realidad hay nada en este crneo.

Vers, yo no s de qu manera ha sucedido pues ni siquiera ha hecho falta
darme cuenta. Simplemente un da met mis manos en mi garganta y hall una
curiosa masa enceflica. Yo no s si todas las dems sern de esa manera
pero que era digna de ser vomitada, no lo dudo.

De a poco empec a tirar, se estiraba y se contraa pero sin resistirse. No
era dolor, era como sacarse pan viejo de las muelas. Era una nusea lejana,
apenas perceptible.

Una vez afuera la muy masa (s que lo era) se me plante sesuda y pobre
entre las manos. No supe ya si volverla a su sitio o qu. Mis ganas de
aplastarla contra el suelo, de escuchar su pegajosidad expandirse hueca y
hmeda en las baldosas del piso se acrecentaban considerablemente.

Me debat unos segundos sobre tal o cual cosa, elaboraba planes y los
desteja con una tranquilidad de pez, siempre con la masa aquella entre mis
manos.

Me decid por fin a regresarla a su espacio; bien pens que por donde
saliera ya no podra volver a entrar por una cuestin biolgica de mi ser.
No quera encontrarme con mi masa mirndome desde lo hondo del inodoro.
As, la tom de una punta, relaj mis fosas nasales y comenc el retorno
hacia lo oscuro. Minutos despus comprob que tambin sera imposible la
vuelta por mis narices: aunque la empujara, hiciera presin o inspirara con
fuerza la masa se limitaba a pender como un gran moco caprichoso y negro.
Las orejas tambin supieron sufrir la hazaa. Y nada. Nada de nada.
Comprend que el regreso jams sucedera y me encontr ya por tercera o
cuarta vez con el seso entre las manos.

As, fue menester obedecer al impulso primero que antes rechazara.

Tom la masa entre las manos, levant las manos sobre la cabeza, encorv un
poco la espina dorsal. Plaf. All qued sesuda y dbil en el pavimento,
expandida y masa. Qu raro se sinti entonces no sentirme rara en absoluto.

Comprenders ahora cuando te digo que nunca pienso que mis limitaciones y
que todas esas cosas que parecen literatura y que vos considers absurdas,
son jodidamente ciertas.

** Paula Moya
   paulitus_88@hotmail.com
   Escritora argentina (Mar del Plata, 1988). Es estudiante del primer ao
   de arquitectura.



=== Flecha, tallo y antorcha      Nuria Ruiz de Viaspre ==================

                                                                  a S.A.M.,
                                             para suturar la otra geometra
                                                              de su vientre

I

Hay algo en ti
Que arranca la planta que hay en m
Y me separa
Y me va uniendo a la raz
De ese algo que siempre sigue en ti
Debatindome en tu centro



II

En tu cuerpo
Intensa
Una flecha destaca
Una espalda se ausenta
Y en la tierra hmeda de tu vientre
Una raz asciende hasta tu asustado rostro
Una flecha cerrada
Una flecha que asla



III

Vertical y en relieve
La herida azul llena de direccin
Flota, solitaria, en el cielo de tu ombligo
Y desde el mrmol que hay a la espalda de tu vientre
Emerge el tallo de la flor erguida que es tu cuerpo
Eje que sella irremediablemente
El dimetro de tus caderas con tu delgado cuello
Tringulo imaginario de entendimiento ajeno



IV

Cicatriz fosilizada de mirada oblicua
Antorcha ma carbonizada
Desterrada del aire de la piel que te cre
Fuiste desdeada por un aliento que olvida
Y emerges eterna en la mano atrevida
Que impulsa lneas en tu aire quieto
Y mientras t, arcaico dibujo
Envuelves los labios que por all pasan
Labios y vuelos desligados
Manos y labios mos
Que morderan tu boca sin peso
Para quitarle al crneo que hay detrs relieve
Y a la nuca rudeza

** Nuria Ruiz de Viaspre
   nruiz@e-factory.es
   Escritora, redactora y correctora profesional (La Rioja, 1969). Ganadora
   del XX Premio Ciudad de Tudela de Poesa y finalista del Premio de
   Poesa Academia Castellano Leonesa de Poesa, el IX Premio Internacional
   de Poesa Gabriel Celaya, el Premio Internacional Sial de Poesa y el
   Premio de Poesa Mara del Villar. Ha publicado El mar de los suicidas y
   otros poemas (Huerga y Fierro, 1999, Madrid); Desvaros subterrneos
   (Ediciones Devenir, 2001, Madrid; Ediciones Globo, 2001, Gran Canaria);
   Ahora que el amor se me instala (Editorial Celya, 2003, Salamanca), con
   prlogo de Eduardo Mendicutti, y El campo de tus sueos rojos (Editorial
   AC Maana es Arte, 2004, Madrid), con prlogo de Rosa Regs, versin
   bilinge portugus. Adems textos suyos fueron incluidos en la antologa
   La otra voz. Poesa femenina 1982-2005 (Ediciones 4 de agosto, 2005, La
   Rioja). Ha organizado presentaciones de libros, lecturas y otras
   actividades literarias. Ha sido miembro de jurado en diversos certmenes
   literarios nacionales e internacionales y ha coordinado diversos
   talleres literarios. Intervino con produccin potica propia en las V
   Jornadas de Poesa ltima de la Fundacin Rafael Alberti (Cdiz, 2003;
   http://www.rafaelalberti.es/asp/fundacion.asp) y en el III Festival
   Internacional de Poesa del Moncayo (Ediciones Olifante, Litago, 2004).
   Poemas suyos han sido publicados en las revistas Texturas
   (http://www.geocities.com/revista_texturas), Calidoscopio, El Otro
   Mensual-EOM (http://www.eldigoras.com/eom), y Agulha-Jornal de Poesa
   (http://www.revista.agulha.nom.br). Perteneci al consejo editorial de
   Editorial Celya (Salamanca; http://www.editorialcelya.com) y actualmente
   trabaja en el Grupo Anaya (http://www.anaya.es), en Madrid.



=== Dos relatos      Roderick Guzmn Meza =================================

*** La sepultura

Cuando lo enterraron Tiberio tena los ojos abiertos como esas imgenes de
galaxias aparecidas en los libros de texto o ms bien deberamos decir
remolinos estelares inundados por polvo helado y granizos febriles.
Sucumbi a la detonacin de sus arterias, el rastro de la vida seguido por
su sangre fue borrado y despist su viaje, agot el pulso de su magntica
soledad. No haba modo de comprender el tiempo, en esta posicin de
horizontal inercia era vctima de espasmos y de cleras incontenibles por
parte de los bichos y sus propias secreciones.

Sereno bajo la tabla cerrada de su fretro, su silueta se dilua mientras
sobre la hierba hmeda y reverdecida por las ltimas lluvias, los
enterradores arrastraban las palas al profanar su memoria.

Miraba la cubierta de su atad con una languidez alcohlica, mientras el
icono religioso le dedicaba un parpadeo sin presuncin ni inters, con esa
indefensin de los terrenos martirizados por maquinarias, con sus agujeros
azules llenos de los vapores exhalados desde su carne agrietada, recorrida
por la torpeza de los cilndricos fenmenos elctricos expulsados de su
alma por el ltimo suspiro, mientras las gotas de lluvia horadaban el
edificio de la vida demolido por enormes bolas de amonaco y explosivos
enterrados en sus bases enzimticos, sus secretos escondrijos y el espesor
de sus huesos eran ahora prospectos de una arquitectura en decadencia con
una infraestructura basada en el fenmeno menos comprensible y accesible de
la termodinmica.

La llegada a este mbito de mutismo fue precedida por el temblor del arco
iris bajo el manto ahuecado de una noche de invierno, triste como las
magnolias manchadas de orn, el alcance de la cspide dependa de los
nichos abiertos en la rampa de tierra por donde habra de subir. Un ptalo
se haba colado entre los espacios intercostales, rozaban la redondez de
unos huesos que todava conservaban cierto tinte carmes de la carne
desprendida. Sobre el terreno goteaba el agua.

Por su rostro hinchado y negruzco cruzaban filamentos de un plido reflejo,
sutiles, delgadsimos como las mujeres anorxicas o las burbujas de saliva
derramadas sobre el pavimento. Dentro de s haba pensamientos pecaminosos,
copulara con la idea de vivir en la geomtrica eternidad de un campo
pisoteado por los topos y removido por las lombrices. El cuerpo en la
oscuridad del sepulcro haba retenido al espritu que lo habitaba y no lo
dejaba desvanecerse entre las races y las piedras grises, no le permita
evadir las rocas y diluirse entre los poros del fango. No lo dejaba escapar
a travs de tierra y rocas para vestir su tnica de viento, su mantn de
electricidad. Las manos permanecan sobre el regazo, inmviles. En los
dedos, brillaba un zafiro. Una hebra de sombras se desprenda de las manos
tumefactas.

Sobre l, la materia silenciosa, los absurdos trucos de la eternidad y los
cambios desconocidos de su estructura. No exista la noche, l era la ms
aterradora oscuridad. Se deca a s mismo aquellas palabras aprendidas
mientras la madre le llamaba con sus manos, escriba sobre el plasma
sombro de clulas dispersas la representacin de su nombre.

Sin procesos vitales, su aislamiento se haca ms pronunciado y trgico. No
necesitaba aire para respirar, slo una tenaz intencin de permanencia, una
voluntad de desconocer el abismo abierto en su vientre por el fantasma de
los cidos, el acantilado en la cuenca de sus ojos acoga en irreversible
salto las imgenes desprendidas de su memoria, derretidas por el lodo y los
minerales. Haca falta una granada para apuntalar la puerta por donde
intentaban introducirse los espectros vecinos con sus cruces y sus
sudarios, con sus huesos pulidos y sus sonrisas inmensas.

Las palabras comenzaban a desvanecerse dentro de su crneo donde apenas
asomaban unas hebras de pelo hmedo, un suspiro, un roce de aire en la
mortecina curva de sus orejas, congeladas por la inaccin, endurecidas por
la pasin contenida. De dnde obtena el pasaporte y la visa para atravesar
el retn aduanero en la nacin de los demonios y los arcngeles. Era como
vivir detrs de una puerta, como sucumbir a las tentaciones de los factores
exponenciales de una ecuacin olvidada. La tierra era de una forma anloga
a las exposiciones fotogrficas del siglo anterior, un sepia modificado por
la estacin y su delirio se alimentaba del color pardo del lodo y las
bacterias. Y sus recuerdos se convertan en una especie de uniforme
incorporacin de estmulos sin significado, como archiveros vacos. Algo
reptaba por las arterias secas y estriles colgadas de las aristas del
nicho donde lata su msculo cardaco. Algo se abra en su interior.

En sus piernas haba anidado un escorpin. Negro e incomprensible, hincaba
sus tenazas sobre la carne hinchada. Pedazos de piel y sangre deshidratada
colgados de las agudezas de las pinzas del arcnido. Sobre la dureza del
crneo todava se deslizaba el recuerdo de los automviles por la
autopista, el ruido ensordecedor de las bocinas, la trifulca de las ramas
de los rboles sacudidas por el tornado, la alienacin de los granos de
arena lanzados al caos por los neumticos, la indolente alineacin del
tendido elctrico con sus plumferos inquilinos vestidos de negro y
prpura, el rostro de una gota de agua reflejado en los espacios y los
intersticios de las nubes secretas de la tierra.

Sobre la curva fra del parietal cicatrizado circulaba el triste secreto de
su extincin. El hundimiento haba sido ocasionado por la voluptuosidad de
un vehculo enamorado del fuego del combustible que le rasga las entraas
como una acidez producida por picaduras condimentadas y licor barato. El
alga de los sueos se meca con placidez sobre un reventar de espumas, la
rudeza de su calcio disperso entre los peascos. Hay ms para compartir
este momento, pregunta la ltima falange ntegra del dedo meique de su
mano izquierda, sin erecciones ni eyaculaciones recurrir a su montono
entorno para aclarar la visin de los poros abiertos de su piel ya
difuminada.

La ltima especulacin de su conciencia moribunda fue la indumentaria de su
cuerpo exnime. La obstinacin de la muerte no tena variantes y el tejido
del traje se adhera a los grnulos carnosos. Los pies estaban embalsamados
en unos zapatos con apariencia de sapos desvencijados por gruesas ruedas de
camiones. Al lado derecho, cerca de la mano con la que tom el arma para
dispararse a la cabeza, yaca una intil cruz de plata.


*** El muerto

Encontramos el cadver en unos matorrales. Vesta camisa azul claro,
pantalones vaqueros y zapatillas. Tena un orificio en la sien derecha. Por
all haba entrado el proyectil y salido el alma. Un hilo de sangre se
haba secado sobre la mejilla mientras describa una forma de ese. De la
comisura de los prpados penda una legaa y en los labios abiertos un
escarabajo haba encontrado morada. Los perros haban mordisqueado la piel
de los brazos y se haban marchado cuando aparecieron los primeros gusanos.
El sol ascenda por la ladera de los cerros tallados en gradas.

Eran las diez de la maana cuando nos avisaron. El telfono son y del otro
lado, una voz indefinida de viejo fumador y asmtico en crisis dio los
detalles. Acudimos en tres vehculos. El lugar estaba distante del centro
de la ciudad, tal vez una media hora. Se abra como un abanico. Revisamos
el sitio mientras llegaba el personero de la fiscala y el forense. Haba
en los alrededores un vertedero. La arquitectura de los desperdicios se
eriga deforme como la visin de un borracho. Era raro, pero los gallinazos
no se haban enterado del festn escondido tras los zarzales. Tampoco las
ratas, entretenidas en husmear dentro de unas latas untadas con aceite de
atn, tenan la menor idea del marasmo y la corrupcin del extinto
organismo.

Era el muerto un hombre joven. Tal vez no llegaba a los treinta aos. La
edad es impredecible en quienes mueren de manera violenta. El estrafalario
maquillaje de luz y sombras sobre la piel cenicienta desvanece la
cronologa y arranca las hojas de los calendarios, proporciona un aire de
intemporalidad. Los cabellos estaban alborotados por la huesuda mano de la
muerte y el viento rastrero. Tena los ojos inflamados y un corte sobre el
pmulo derecho.

Las nubes comenzaron a surcar un cielo recio, de un blanco furioso. La cara
del muerto vibraba en la ms remota regin de sus capas drmicas, presta a
desistir de su mueca bufonesca y a diluirse hasta el hueso. Bajo la
traslcida lmina de los prpados se abran delicados caminos de sangre
seca. En las fosas nasales comenzaban a crecerle hierbas y las races
temblaban en sus labios apretados.

Una de las bastas del pantaln estaba enrollada. El delicado ballet de las
hormigas ascenda sobre el cilndrico escenario de las piernas. Alguien
dijo ver una reverberacin trmica subir por los peascos calientes.

El capitn aventur con discrecin su hiptesis. No la escuchamos. Escriba
sus consideraciones con su letra ilegible de araas disecadas. Me pareci
una forma de darle sentido al silencio y a la inmovilidad mientras nosotros
buscbamos pistas. Porque al final de todas las cosas, se impondra la
pertinaz quietud, la infinitud de la inercia.

Dos das antes, otro cuerpo sin vida haba sido hallado en una cuneta al
lado de la carretera. No tena ojos y las manos estaban atadas. Aliado de
las sombras, viajaba ahora por caminos secretos. No nos pareci ridculo
aventurar el primero de muchos posteriores homicidios. Acertamos. El de
ahora era el segundo eslabn de la noche que se lanzaba sobre la ciudad.
Las estrellas eran apagadas por la voz de las glidas flautas de muerte.

Cuando lleg el forense y el funcionario de la fiscala, los gallinazos se
asomaban desde un barandal de ramas angustiados por su impuntual presencia.
Tarde se haban enterado del frustrado banquete. Nos lanzaban miradas con
cierto fulgor burlesco. Los funcionarios tomaron el cuerpo por las
extremidades y lo colocaron con poca cautela dentro de una bolsa de
plstico. Algo se deshizo sobre el polvo levantado por las suelas de los
zapatos. Recuerdo una voz al fondo. Llamaba a todos para volver a las
oficinas.

El peso del crepsculo nos cay de sbito. Durante el almuerzo, vi dentro
del plato de arroz con frijoles y carne, un par de ojos desmesuradamente
abiertos. Guard silencio. La locura es ms frecuente de lo que reconocen
los facultativos; sin embargo, los aos en el servicio nos permiten, de
manera funcional, ciertas excentricidades y dislocaciones de la
personalidad tan slo percibidas por expertos. Me integr a un grupo de
oficiales entretenidos en dilogos insulsos y ditirmbicos sobre carreras
de caballos, mujeres de cantina y encuentros deportivos. La delicada y
sutil relacin entre los dos muertos no haba sido encontrada.

Supimos de la presencia de una mujer en los sitios antes descritos. Llova
cuando un relmpago escribi su nombre en el cristal de la sucia ventana.
Researon a una criatura pequea y regordeta. No ms. Tal vez un vestido
rojo de satn y unos pendientes color rosa, prendidos de forma ridcula de
los lbulos de unas grandes orejas. La pestilencia de la ineptitud afloraba
entre los expedientes. La presencia de esa mujer no era evidencia. Tan slo
pasaba, si es que pasaba, y si lo haca no haba manera de tender una
madeja sobre el territorio por ella recorrido para seguirla.

Las pistas encontradas eran pocas. Un pedazo de papel donde se haba
escrito la palabra maana, un cristal roto donde no haba huellas, la
tapadera de una botella de cerveza y un dado rojo con puntos blancos.
Recuerdo el nmero tres en el cubo, no s por qu. Nos remos entonces de
las argollas rosadas y el vestido de raso. Tal vez los zapatos eran negros
y gastados, de tacn de aguja roto, demasiado altos. Nos imaginamos el
rostro y los labios pintarrajeados, como payaso de circo (son de algn
otro lugar los payasos?).

Posedo por la herrumbre, el accionar de nuestros investigadores dilapidaba
recursos, verbos en desenfrenada rodada por una pendiente, sustantivos
aturdidos por el grito de las medusas del calor vespertino, adjetivos
soolientos por la misma causa, nos inclinamos por darle rienda suelta al
hemisferio norte de nuestro ocio, ms que a indagar con profesionalismo y
diligencia.

Volvimos al nefasto sitio donde la espesura volva a crecer. Pisotebamos
las hierbas, dejbamos nuestras huellas sobre la suave tierra salpicada de
sangre y relente. Hierbas altas rasguaban nuestros brazos y nuestros
rostros. A alguien se le cay un manojo de llaves. Pronto fue encontrado
sobre una calavera. Estaba separada de su cuerpo, pero ms all lo
encontramos abrazando una mochila. Dentro haba un libro de poesa. No
recuerdo el autor, un espejo donde todava haba grabado un par de ojos
haba sido quebrado sobre los parietales.

Una lagartija subi por un tronco derrumbado. La segu con la mirada. En lo
alto del rbol, temblaba una hoja suelta. Dscolos escarabajos construan
un silo en los ngulos donde se unan las ramas.

Vino a mi memoria una novela de SD Mcallister. Su personaje principal era
una novia sentada ante el altar, abandonada por el resto de su vida con una
bolsa donde haba introducido las fotos del novio a las que retocaba segn
pasaba el tiempo para imaginar su apariencia. En silencio miraba cmo se
desvanecan los cirios y los santos se descascarillaban sobre los azahares
ceidos en su cabeza.

Un rayo cay sobre una grieta en la tierra o tal vez el relmpago dibuj la
forma de la hendidura con sus estiletes de fuego elctrico. Las alas de un
arcngel de nen se batan sobre la piel mudada de una culebra. Escup
sobre mi propio zapato.

Son una estrafalaria cancin a lo lejos. Ahora los gallinazos se rean y
alzaban el vuelo dejando tras de s una estela de nauseabundos olores de
tripas y excrementos. Dentro de una nube viajaban sin volver sus miradas
lanzando lricas sustancias digestivas.

Pens en ansiosos poliedros, en oleosas parbolas, en pervertidos
tringulos equilteros, en paradigmas mnemotcnicos y en plsares
equidistantes. Era el universo abierto ante mi visin interna, incrustado
por carmbanos azules por temer a la muerte, por no sentir el denso manto
de los fantasmas sobre mi cabeza. Tambin en un vaso con cerveza fra y en
una burbuja reventando en el labio superior de un borracho.

Tomamos medidas, vaciamos yeso para hacer moldes, colocamos visibles
seales, escrutamos el terreno, buscamos pistas materiales ms que
especulaciones y tericas interlocuciones, basadas en el fro estipendio
del cansancio y la rutina. Agobiados estbamos por los triturados demonios
de la ira y la abulia. Ampliamos el permetro sin dejar de lado la
posibilidad de los rastros plantados a propsito para desconcertar.

Pero fui el primero en darme cuenta de lo inconfesable. El primero en
concebir la demolicin de la fortaleza de mi ecuanimidad tallada ahora en
cartn. Entonces, el tiempo me arrastr hacia su alcantarilla de sombras,
me lanz a un despeadero donde crecan filamentos de huesos y modelaban
los gusanos sus vestidos hechos de ripios mientras trataba de alcanzar la
puerta del atad donde yo mismo me miraba para siempre suspendido en la
detencin de mi biorritmo.

En la primera fila de la iglesia cuando todos lloraban por mi inesperado
asesinato, yo me sentaba al lado de una mujer vestida de rojo, con aretes
rosados y zapatos gastados de tacn de aguja y la miraba con detenimiento.

** Roderick Guzmn Meza
   rguzman78@hotmail.com
   Periodista, poeta y escritor panameo (Panam, 1957). Ha escrito obras
   como Herejas, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de
   Borges, El clon, Ejecucin de Judas, Genocidio, El padrastro y El
   fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una
   institucin estatal.



=== Poemas      Miguel Ildefonso ==========================================

*** T deberas conocer a Hlderlin

La caricia de la flor en agua de ojo arrancada de su sombra
Y de su muerte que mira en su ausencia habitada
Tal vez podramos cortar las ramas invisibles que nos atan
Al canto de la noche y volver
Como bajo el dedo del sol desnudo al fondo del lago vaco
Que lleno de peces relata su viejo murmullo apasionado

La yerba amarilla resplandece la voluptuosidad del amor
Enterrado junto a la sombra de un caballo
Esta hierba arrancada por la luna filuda pudo haber soportado
El sueo de los amantes trmulos
Nuestro paso ureo en xtasis apretados sofocados alternndonos
En estaciones carcomidas por palabras

Tu cabellera extendida sobre el mar no podr hundirse
En la cada vertical de las aves que es como la palabra
La melancola de tu pelo reflejado en las gordas nubes
Que suenan a antiguos metales golpeados en prfidas batallas
De mitos muertos

El viento nos rodea con el cuero celeste del grillo
Trepado en el tronco
Una hoja verde cae en su ebrio naufragio sin estrellas
Los secretos cisnes se acercan con la luz encendida de las calles
Dnde estn los mitos? Me preguntas
Y en el lago vaco donde se reflejan los viejos amores
Que vagan sin olvido
Un anciano est sentado sostiene una caa dorada
Tranquilo muy tranquilo Ah est el mito Te contesto



*** Sueo de la Arcadia

Sales de las aguas de los siglos de la poesa
Por los bosques de Arcadia encuentras una ventana
Los vientos ms fuertes y veraces se consumen en el vidrio
Y un caballo duerme en la ventana y dice:
       Este papel no me corresponde
pero el invierno ha sembrado un rbol en mi mano
y mi habitacin es un prado verde donde viven los ciervos

El animal es triste
La cruel llamada de los vacos
La flaca mirada del tiempo no habr de inmovilizarlo
       Ante las costillas del buey
Lento es el acecho del len sobre la carne de la noche
        Pero la sangre se borr en el invierno
y ahora soy el que busca entre macilentas pajas
algo equivalente a aquellos largos resplandores:
       Las palabras
Slo las voces que se pierden en el balido desolado
Slo las voces
De los amantes que recogen los vestigios de la luna

Ahora caminas en la tierra invernal
Noche sobre pgina noche sobre ojo
Construyendo una ciudad un ro un templo
Y caminas como un pjaro sin alas sin anteojos
Tu cuerpo de septiembre que florece ramas hojas flores
Pjaro plomo bala mscara que re cae serpentea polvo
Cuerpo ametrallado
Relinchando esquivando resbalando golpeando endilgando vol-
Teando entre las ramas vivas de un templado bosque
Comido por termitas pardas

El viento frota tus deseos
Escupes bestialmente esa angustia y la niebla se lo traga:
        Hoy he visto la sombra del Paraso
Una luz de nen en el mar de la noche las pestaas
       De Elanor y ebrio en las calles del Centro
Me arroj a las calmadas aguas de un sueo:
Era un grillo con un amor ingnito buscando a la luna
Era todos los hombres queriendo encontrar el arcano
       Lenguaje del tigre
Era un caracol descansando entre los olmos bajo un sol muerto
Era todos los hombres queriendo encontrar el camino
       De los viajes nunca soados



*** Perpetuidad de los smbolos

En la delicada rama del rbol un pjaro negro
       Piensa en la muerte
El oscuro aire de las calles rompe su duro silencio
Y en el viaje de las palabras
       Donde no hay regreso
A veces surge una visin que te arroja por cauces destruidos
       En una primavera
Un denso olor animal se arrima junto al abismo de pinares
Donde el salvaje unicornio
       En medio de las palabras
Tiene un sueo delgado como una larga cabellera de mujer
       Enarbolada
Son azules los cabellos de la mujer que llora en el puente
Sin mar
Pero ella tiende sus manos en este mar dormido
Recoge blancas lunas como peces surgidos de otro sueo
Parpadea en el encumbrado horizonte de un lamento se silencia
Me mira nunca dice nada

Y el viejo amante de la luna dnde est?
Como una piedra que cae en el agua y crea movimiento
Hunde los dedos en las costillas rotas de un poema
       Nacer para morir decan antes

Pero quin anda a tientas y es amigo del mar en el invierno?
Una araa cae en el ojo de la tarde y es el otro ojo
       Que mira el sueo

Los vientos en los rboles slo deshacen tus palabras
La serpiente se arrastra en el filo del poema
       Y en medio del ballet de agua
Un ciervo blanco dormita ebrio bajo las moscas

Todos vuelven a decir que es el crculo de tiempo
       Que el viento desteje en la hojarasca
Difcil es la palabra tambin para los dioses
Y el gris se rompe
       Cuando vuela un pjaro de cristal

Bajo la sombra de la noche
Un delgado mar brilla en el ala de una cigarra
Como labios enamorados el esqueleto de los sueos susurra
       Un poema en la corteza de los rboles

Pero ya quiero romper la rama en la calmada sombra del cuerpo
Esa extraa imagen que en el desgano llaman la muerte
Porque la muerte como el silencio es slo imagen
       Imagen de la nada

** Miguel Ildefonso
   ildehuan@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima, 1970). Estudi Literatura en la Pontificia
   Universidad Catlica del Per (http://www.pucp.edu.pe) e hizo una
   Maestra en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas (EUA;
   http://www.utep.edu). Ha publicado los libros de poesa Vestigios,
   Canciones de un bar en la frontera y Las ciudades fantasmas. Su poesa
   ha sido publicada en antologas como La generacin del noventa y Poesa
   peruana siglo XX. Codirige la revista literaria Pelcano. Ha sido
   finalista en diversos concursos como: Segundo Premio Poesa Juegos
   Florales Universidad Catlica (1991), finalista Premio Poesa
   Peruano-Japons (1995), finalista Premio Poesa Cop (1995), Cuarto
   puesto en el Premio Nacional de Poesa del diario El Comercio
   (http://www.elcomercioperu.com.pe) Centenario Csar Vallejo (1996),
   Concurso de Poesa Revista Ajiaco, Arkansas Tech University
   (http://www.atu.edu, 2002), Segundo Puesto Poesa Ertica Centro
   Cultural Espaol (2003), Mencin honrosa en el Concurso de Cuento Las
   Dos Mil Palabras de la revista Caretas (http://www.caretas.com.pe,
   2004). Ha ganado los premios: Primer Premio Poesa Juegos Florales
   Universidad Catlica (1995), Primer Premio Cop de Oro Poesa (2002) y
   Concurso de Cuento Alfredo Bryce Echenique (2003).



=== Pasajero del abrigo      Rodrigo Jara Reyes ===========================

                                  Yo no hablo de venganzas ni de perdones;
                         el olvido es la nica venganza y el nico perdn.
                                                              J. L. Borges.

Vine a este tribunal porque el rostro de un hombre no me deja vivir. Lo veo
en todas partes, sueo con l. No me interesan las recompensas, seor juez,
lo nico que quiero es olvidarlo para siempre, pero al parecer no tengo las
cuentas claras con un seor del que desconozco hasta el nombre. Presenci
su muerte en las circunstancias que le voy a narrar. Es lo nico que nos
vincula.

La madrugada del doce de junio de 1986, recib una llamada para buscar un
pasajero en calle Los Sauces. Llegu al lugar a las dos y esper unos
minutos fuera del 155. La luz artificial le daba un color amarillento a la
neblina, avejentaba los frontis de las casitas de madera transformando los
pasajes en tneles de humo azufrado. A las dos quince exactas sali un
hombre metido en un abrigo largo y oscuro. Salud con una voz tan ronca que
me hizo saltar, ms todava cuando lo mir por el espejo y me pareci
demasiado flaco, casi cadavrico. Su cara huesuda y aquellos ojos
extremadamente abiertos, podran pasar por la imagen de un vampiro y eso
fue lo primero que se me vino a la mente cuando lo vi. Me pidi que lo
llevara por avenida Caupolicn, hacia la carretera. Le pregunt si era ms
all de la universidad, respondi que s. En ese momento un escalofro me
subi como un lagarto por la espalda, no era para menos, en el lugar al que
bamos no existan casas ni nada construido y yo me preguntaba como
cualquiera en mi pellejo: qu se puede hacer en la madrugada, con este
fro y en medio del campo..? Estuve a punto de negarme, pero no tuve el
valor, dej que los hechos continuaran su curso, dej que me lanzaran al
agujero del que todava no logro salir.

Cerca de las dos treinta, me detuve junto a un rbol invisible en la
niebla. El hombre me pidi que lo esperara asegurndome que pagara bien.
Acept porque la platita me iba a salvar la noche y porque mi espritu
compasivo me oblig a no dejarlo tirado en medio de la nada. Lo que iba a
ganar no impeda que tuviera miedo y ms que miedo, un presentimiento, algo
aqu en la boca del estmago. Nunca hago caso de seales raras, mi mujer
dice que son avisos de Dios pero yo he sido toda la vida porfiado, seor
juez, y los porfiados siempre se salen con la suya.

Nunca supe en qu malabares anduvo el hombre por esos potreros y en una
oscuridad que no dejaba ver ni la punta de los zapatos. Por lo dems,
tampoco me interes saberlo, me acomod en el asiento decidido a dormir un
rato, pero el fro y aquel temor que no saba cmo ni desde dnde haba
llegado, no me abandonaban. Despus de unos veinte minutos de espera, o
pasos acercndose, luego se abri la puerta del Opala y, con la misma voz
ronca de antes, dijo: Vamos a la estacin, tengo que tomar el tren de un
cuarto para las cuatro. No saba, el pobre, el trencito que iba a tomar ni
yo el problema en que me meta. Respir con alivio al ver el edificio
iluminado de la universidad y al advertir que las luces de San Cristbal
transformaban en menos borrosos los sitios eriazos y las construcciones de
las afueras. El paisaje volvi a ser diablo conocido.

Lo dej a una orilla de la estacin, frente al bar y restaurante Torino. El
desconocido se despidi dejndome seis mil pesos, cantidad que en aquella
poca era un dineral. Luego retroced y lo mir subir los escalones
creyendo que haba hecho bien en llevarlo y esperar, pero al cabo de unos
segundos todo se torn confuso, un grupo de hombres sali corriendo desde
el interior de la estacin y, sin mediar palabra, acribillaron al pasajero
del abrigo. El pobre hombre call por la escalera mientras uno de los
asesinos avanzaba para rematarlo. Yo aceler y en dos segundos desaparec
en la niebla.

Los das que siguieron al asesinato escuch las noticias de la radio, mir
la televisin y me entretuve fisgoneando en los diarios. Buscaba alguna
seal de lo presenciado, pero extraamente ninguna noticia del tiroteo
apareci. Aos despus, urdiendo con ms tranquilidad los recuerdos de
aquella noche, deduje que el escenario estaba preparado, quiero decir,
esperaban al hombre para matarlo. Que cmo lo s, no es cosa del otro
mundo, un par de detalles. No haba taxis fuera del Torino, por ejemplo,
donde siempre hay tres o cuatro. Adems, no se vea nadie en un restaurante
que a esa hora rebosa de borrachos y prostitutas. Para m est ms que
claro, seor juez, los asesinos saban que el hombre llegara a la estacin
esa noche y limpiaron el lugar antes de cometer el crimen.

Una tarde especialmente amarga de fines de junio aparecieron dos
automviles en mitad de la calle donde yo viva. Despus de unos minutos en
que seguramente evaluaron momento y lugar, baj un grupo de cinco matones
altos y bien vestidos. Con las armas en la mano patearon la puerta de mi
casa y entraron gritando e insultando. Por un momento cre que nos iban a
matar, pero el ms cuerdo del grupo calm a sus compaeros. Trataron mal a
mi mujer y a los nios que en esa poca eran dos, eso me doli ms que los
golpes de culata y las patadas. Andresito, desde aquel episodio, se agarr
una tartamudez que todava no se le quita y Adela, mi mujer, cada vez que
alguien golpea con fuerza la puerta, comienza a temblar y no para el baile
hasta comprobar que es el cartero o el seor que toma el estado del gasto
de luz o agua. Esas son algunas de las consecuencias de aquella visita
terrorfica, pero lo que quiero dejar en claro es otra cosa, al ver actuar
a aquellos hombres reconoc a los mismos que mataron al pasajero del
abrigo. El cimbrar de brazos y la leve cojera de uno de ellos, eran copia
exacta de los movimientos del asesino que dio el tiro de gracia en la
escalera de la estacin.

Me tuvieron ms de veinte das encerrado con amarras en manos y pies,
adems de una capucha. En ese tiempo no supe de das ni de noches, intua
que cuando se escuchaban ms ruidos: un vehculo que pasa a lo lejos,
bocinazos, alguna remota conversacin; era de da. Por el contrario, cuando
el fro me cortaba los pies y haba un silencio de subterrneo vaco,
entonces era de noche. Cada cierto tiempo me sacaban del calabozo para
golpearme y hacer siempre las mismas preguntas: que a qu horas lo haba
ido a buscar, que dnde habamos parado, que desde cundo lo conoca, que
quin ms iba, que les diera nombres, direcciones. Les dije lo poco que
saba pero queran ms y ms...

Cierta vez me trasladaron a golpes y empujones. Aqu me matan, pens cuando
me iban bajando, pero me condujeron por un pasillo y me tiraron a un
calabozo pequeo en el que apenas caba el camastro. Con las manos atadas a
la espalda pude tocar el muro de ladrillo sin estuco y la puerta de hierro.
Al rato llegaron dos hombres, que adems de patearme, me desnudaron y
escupieron. Vestido slo con la capucha llegu a una pieza ms grande. All
susurraban otras personas y haba un olor a meado, mierda y otra cosa que
en ese momento no pude reconocer. Aos despus, asoci ese olor con el de
grasas y vsceras quemadas en los mataderos. Estuve de pie con el cuerpo
tenso, esperando los golpes que podan venir de cualquier lado, pero lo que
vino fue un chorro de agua fra. Lo primero que se me ocurri fue que mi
cuerpo estaba tan hediondo que de alguna manera queran limpiarlo. Sin
embargo, mi apreciacin cambi cuando me tomaron de los brazos y en
silencio me ataron a una cama metlica. Yo temblaba, no saba si de miedo o
de fro. El primer golpe de electricidad fue terrible. No supe si el dolor
se ubicaba donde me haban puesto la picana o en todo el cuerpo. Grit como
nunca en mi vida. De pronto, una voz de hielo y un golpe seco en la cabeza
me hicieron callar: Se te va a olvidar, conchetumadre, dijo, vamos a
dejarte ir, pero se te va a olvidar que estuviste aqu. Recib otras dos
descargas, ms fuertes pero cortas. Se te va a olvidar todo, oste,
tambin lo del muerto. Si te preguntan los vecinos anduviste de parranda.
Pobre de ti y de tu familia si sabemos que dijiste algo.

Varios das despus, me lanzaron desde un vehculo al camino de San Miguel.
Llegu a mi casa a las nueve de la maana del doce de julio. Mi mujer casi
se desplom al verme en la puerta. Mis hijos no me reconocieron y yo no
poda creer lo que vea en el espejo.

A partir de ese momento, el terror a que esos hombres volvieran no nos dej
dormir durante meses y aos. No se cuntas veces, dormido o en vigilia, o
la voz helada de aquel que me oblig al silencio. Nos mudamos a Concepcin,
pensando en escapar, pero, como usted ha de saber, el miedo est adentro y
va con nosotros a todas partes.

Ahora, despus de doce aos de ocurridos los hechos, estoy aqu para
cumplir con el mandato de mi conciencia. Como le dije al principio, sueo
con el rostro de ese hombre, con las balas que lo acribillan. No me
interesa encontrar a los desalmados que me torturaron, no quiero saber
quines son. Me preocupa la identidad del pasajero del abrigo, que su
familia sepa cmo muri y si es posible, que la polica averige donde
estn sus restos y se le d sepultura como Dios manda.

Le ofrezco dar los detalles de su aspecto para un retrato hablado, como en
las pelculas, o buscarlo en archivos con fotos de personas desaparecidas.
Estoy seguro de reconocer su cara en cualquier parte. No miento cuando le
digo que suelo verlo, que se me aparece en las multitudes del centro de
Concepcin, en la entrada de algn cine, en un restaurante. Usted debe
pensar que estoy loco, pero no es as. Hago todos los esfuerzos necesarios
para darle el menor crdito a las apariciones, quiero pensar que es mi
imaginacin quien pone su figura en aquellos lugares y ms que mi
imaginacin, mi conciencia herida por el silencio de tantos aos.



Seor Rojas, acuso recibo de las denuncias hechas por usted a este
tribunal. Instruir a la polica para que investigue los hechos. No est de
ms dejarle en claro que, en principio, no hay pruebas materiales de lo que
usted dice haber presenciado: no aparece el cadver, no se ha identificado
a ninguno de los asesinos, no hay ms testigos y tampoco se han encontrado
pistas claras de los hechos referidos. En los prximos das la polica se
comunicar con usted para efectuar las primeras diligencias. Los dos
hombres que estn detrs lo acompaarn a la salida.

Antes de completar el expediente y despacharlo, el doctor Ariel Espinoza,
psiquiatra de turno en la clnica San Miguel, mira por la ventana hacia el
patio de relajacin, piensa en llamar a Daniela y pedirle que escoja un
motel nuevo para esa misma noche, pero lo deja para ms tarde, luego se
inclina sobre los papeles y anota los ltimos detalles de la psicosis
paranoica de Luis Rojas Pereira.

** Rodrigo Jara Reyes
   thtjara@hotmail.com
   Escritor chileno (Talca, 1966). Ha publicado, bajo el seudnimo
   "Thanatos", los libros de poesa En los caudales de la memoria (1997),
   De la memoria al fnix (2000) y Dos sur y otros poemas escogidos (2002).
   Adems publica breves ensayos de crtica literaria en los diarios El
   Centro y El Trueno, ambos de Talca. Est prximo a lanzar su primer
   libro de relatos, Fantasmas en la provincia.



=== Volverme almina (extractos)      Norys Nicoliello ====================

Ni aun de da
la noche
parece dormir
en estas calles.
Stephan Baciu

Los rostros se confunden
en este cementerio
slo los nichos
hablan de tu condicin
el sopor invade lo clido
oscurecido deja ver
sus entraas
las miserias

se va el sol
el mendrugo nos alcanza.

===

Ahora s
puedo vivir mi metfora
cunto tiempo
superficie carente
sin las plazas
cualquier cementerio
para otro

qu pas de m
cuando no tena y estaba
qu anhelaba el pncreas
dej de tener lo elemental
tengo demasiado
ya no sosiego

podra patear las latas
tambin recogerlas
volverme almina
en el saco.

===

Aprecio la calle luminaria
avisos que hipnotizan
segregndonos a su espejismo
arrastrndonos a la superficie
la verdadera no se ve

la noche nos acoge en sus fauces.

===

Libertad
paz
las he odo mucho
ltimamente

es fcil decir
cuando sabemos que un dios
perdona.

===

Quin escoge
recorre
huele
palpa
busca firmeza
al mejor precio
luego desbrizna
hasta el fondo

mercadear es un hacer
por intuicin
la experiencia sabe el tiempo
que le queda al fruto.

===

Comprador
malabarista de presupuestos
torcidos

escoge como otros
lo que consumen enhiestos

una manzana debe esperar
por alguien que deguste lo forneo.

===

El primer da de lluvia
no es como otros

la tierra absorbe la sed
plegada en sus sienes

un sorbo tintineante
es la constante vaina
porque con tanta lluvia
no se vende.

===

Vive conmigo
claroscuro de media noche
mi fe no alcanza a la mostaza

es mi nica certeza
tanto vivir es un lujo.

===

No todos los das camino
impulsndome
con el propio cuerpo
meta
morfo
s mutacin
signo del otro infinita
mente sin cansancio.

===

No recuerdo su nombre
prncipe de nuestros juegos
de carnaval

el tiempo tiene memoria
trae las comparsas
las carrozas y el papelillo
que soamos

los prncipes se vuelven
humanos.

===

El dejo de la muerte
su desdn
nos tocan

a quin
y no es de los nuestros
sin embargo pesa
cerca de nosotros

este escalofro nos despierta
anda por ah
deambulando.

===

Soy animal
mis patas pisan con firmeza

mis ojos oblicuos
miran hacia los lados

un animal se lanza
lame
muerde
absorbe

cualquier aliento
es de vida.

===

Se viste de rojo
dice de ste color
que hoy toca

cambia la cara
se eleva en sus zapatos

est vestida
se desnuda
morir y vivir al mismo tiempo.

** Norys Nicoliello
   corubo@gmail.com
   Escritora venezolana (Falcn, 1966). Radica desde muy pequea en
   Valencia, Carabobo. Particip en seminarios y talleres de poesa
   dictados por el Departamento de Literatura de la Direccin de Cultura de
   la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve) y en el Ateneo de
   Valencia (http://www.ateneodevalencia.com.ve). Desarroll actividades de
   promocin y animacin cultural en la Facultad de Ciencias Econmicas y
   Sociales de la UC, ha dictado talleres de poesa a jvenes creadores en
   el Ateneo Popular de La Isabelica
   (http://members.fortunecity.es/aisabelica) del estado Carabobo y adems
   fue facilitadora del Taller Escritura Creativa para nios de 6 a 12 aos
   en la Casa de la Cultura de Naguanagua. Ha obtenido las menciones
   honorficas de la IV Bienal de Poesa Roque R. Muoz y la I Bienal
   Interuniversitaria de Literatura Simn Rodrguez, por el poemario
   Volverme almina (2001), y primer premio en el IX Concurso Nacional de
   Literatura Poeta Pedro R. Buznego M., en la mencin Poesa, por la obra
   Corubo (2002). Textos suyos han sido publicados en los diarios
   regionales El Carabobeo (http://www.el-carabobeno.com) y Tiempo
   Universitario (http://www.tiempo.uc.edu.ve) y en las revistas Poesa y
   La Tuna de Oro de la UC. Public el poemario El acecho del cordero
   (coleccin El Primer Libro de Ediciones La Tuna de Oro, Direccin de
   Cultura de la UC, 2002). Actualmente reside en Carayaca, Vargas, donde
   produce el programa radial comunitario Encuentro con el autor en la
   Radio Comunitaria La Voz de los Carayaca.



=== La hoja en blanco      Sandra Becerril ================================

La hoja en blanco. El temido papel sin nada escrito en l. Mirndome,
aguardando un derroche de imaginacin que llene su espacio con pequeas
letrillas negras. La nada reflejada en un simple trozo de papel tamao 8x10
pulgadas. La oportunidad de manifestar en l mis fantasas, mis mundos, mis
personajes, mi frustracin, mi amor... La encrucijada de la primera
palabra, del primer prrafo que ha de formar una historia.

La pgina me ve sin parpadear. Me observa fijamente, no pierde detalle de
mi confusin de ideas, ni siquiera pestaea ante la grandiosa posibilidad
de formar parte de la historia o del bote de basura. No se mueve, est
quieta, atenta, simptica incluso. Yo la veo tambin. La hoja en blanco
impone ms que yo (eso es humillante). Una simple hojita que guarda enormes
posibilidades en ella. Un suspiro que me acompaa a travs de la ventana me
indica que tal vez, por esta ocasin, se trate de un poema. Un poema no es
original, piensa la hoja desdichada. Estoy de acuerdo con ella, tal vez no
un poema. El silencio proveniente de la calle en este pleno amanecer en
conjunto con el grito de una mujer al fondo del callejn dice que tal vez,
esta vez, sea una novela.

De suspenso? En serio? S ms creativo! me exige.

Me esforzar ms. Lo tengo! Miro en el techo mi pster de El Seor de los
Anillos y me imagino un mundo, s, un mundo mgico y fantstico con
extraos seres y tierras extraordinarias: un cuento.

No, por favor! Cuntas veces lo has intentado? Slo seras una mala
copia de ese libro que admiras me reprime y agrega: no seas mediocre.

Tiene toda la razn. Un ensayo? Probablemente. Protesta tambin y hasta
tiene el descaro de recomendarme que escriba un guin: Eso es! un guin
cinematogrfico de Hollywood que venda mucho...

Ni poema, ni novela, ni cuento, ni ensayo. Esta hoja me exige demasiado. Es
muy ambiciosa para ser de un papel tan corriente. No me gusta que me vea
as. Lo sigue haciendo. La desgraciada se cree superior! Es molesta, me
revuelve el estmago con su frgil textura.

Bien, as que no te gusta lo que escribo, verdad? Y t que me engaaste
con tu risita hipcrita le pregunto desafindola y sacudindola. Muy
bien, espero que esto s te guste.

Entonces la tomo y la arrugo con odio entre mis plidas manos aventndola
por la ventana, lejos, tan lejos que cae en un charco de lodo despus de
ser apachurrada por las llantas de un automvil. Saco otra hoja en blanco
del paquete y la aplasto contra la ventana para que vea de lo que soy
capaz. Una vez que el papel tiembla de miedo en mis manos, comienzo a
escribir...

** Sandra Becerril
   sbecerril@shamra.com.mx
   Escritora mexicana. Egresada del Centro de Excelencia Educacional, curs
   tambin los siguientes talleres: Fotoperiodismo (Escuela Activa de
   Fotografa), Mdulos Literarios I y II, Teora y prctica del cuento I y
   II, en la Sociedad General de Escritores de Mxico (Sogem,
   http://www.sogem.org.mx). Estudi un diplomado en literatura fantstica
   y ciencia ficcin en la Universidad del Claustro de Sor Juana
   (http://www.ucsj.edu.mx), fue becada por el escritor Marcial Fernndez;
   estudi creacin literaria en la Sogem y actualmente estudia Novela en
   la Universidad Iberoamericana (http://www.uia.mx). Ha recibido menciones
   honorficas en el concurso La Identidad de mi barrio, organizado por
   la delegacin Tlalpan; en el primer Encuentro Estudiantil Fotozoom;
   Concurso Nuevos Talentos, organizado por Foto Regis (2002); concurso
   Juana de Amrica por el texto rase una vez..., y concurso Espejo
   Roto de relatos de terror. Adems fue seleccionada por Fujifilm Mxico
   (http://www.fujifilm.com.mx) para publicacin como profesional de esa
   casa. Textos suyos han aparecido en las revistas Luz Directa, Fotozoom,
   Expansin, Expresin Autnoma, poca, Lneas, Crtica, Voces de la
   Primera Imprenta y Universo del Bho, y en las antologas Escritores
   hispanoamericanos en el mundo, de editorial Bellvigraff; Antes de que
   las letras se conviertan en araas, Palabras sin piel y en la coleccin
   especial para el Festival de Cine Macabro 2007, prximo a editarse. Fue
   corresponsal y redactora de artculos especiales para deportistas para
   el Diario Nacional Deportivo. Ha publicado la novela La calle de las
   brujas (Editorial Justine) y el libro El legado de las abejas (Coleccin
   Especial de Nutricin Deportiva). Imparte diversos cursos de redaccin y
   creacin literaria desde 2004. De estos talleres ha surgido la antologa
   Sueos de tinta, editado por Ediciones Shamra, coleccin de textos de
   diversos alumnos. Mantiene una pgina personal en
   http://www.shamra.com.mx y una bitcora en
   http://sandra-becerril.blogspot.com.



=== Campesino      Juan Amaya Castro ======================================

                                                    Para mis seres queridos
                                                             de LEspinasse

Hueles el sol, de lejos,
Contando gotas, aguaceros,
Leedor de nubes y de vientos!
Te despides al atardecer
de prados quietos
de potreros cansados,
para llevrtelo todo
en sueos cercanos y totales
en un descanso enfurecido.
Leedor de nubes y de vientos!
Bailar de olores
Bailador estremecido.

Tus races, entrelazadas
por innumerables das,
te hicieron hombre;
escribieron a este
tronco indestructible,
que aplasta la pereza
como a una mosca perdida,
que ahoga el cansancio
como a un zancudo vencido.

Sales al da
como nube densa
con pasos de tractor
y la mirada abierta
incrustada en peligrosas cejas
despertando al pasto
y a los caminos que esperan
en sueos de entrega
a tus zapatos decididos.

As das vuelta, coges rumbo,
abriendo campo en el da
que te recibe y te absorbe
al son de una despeinada
meloda.

Y as va caminando el da
subindose en tus empeos
revolcndose por tus dedos
que son gigantes
cubren hectreas
como araas rozadas,
enlodadas,
en un silencioso amar
de esperanzas y de muertes
y de estrellados ros.

Mientras tanto, todo y ms,
La tierra va sudando,
y el sol va levantando.

Hablas con las flores muertas
con las piedras
con los ros.
Escuchas al fro
carcajear de grillos.
Regresas a tu finca,
siempre preocupado,
a recoger el silencio
del medioda paciente.
Pronto ests otra vez
entre el agua seca
y el pasto silvestre,
con el dedo en el pulso
y la llaga en el vientre,
tocando a ciegas
el San Crecimiento,
y prendiendo un velorio
a la Santa Cosecha.

Y nada est hecho.
Porque eres t
lo que el campo eres
el espejo que tienes
y que te mira
labrar en la tierra,
que a ti te trabaja,
arrundote, picndote,
quemndote, con amor,
con afn de sudor.

Suben las horas;
cae el da,
en suspiros perdidos,
en polvorientos roces
con el suelo sediento.

Sufriendo y gozando agua.
Sufriendo y gozando fro.
Regando alas perdidas,
sembrando gotas
grandes y pequeas gotas!
En el suelo enardecido.

Pasarn lindas horas
largos das
eternas estaciones
dialogando con los rboles,
acariciando el trigo.
Varios crepsculos pasarn
de bailes abrazados
con los campos desvestidos,
recogiendo recuerdos
y tambin olvidos.
Leyendo nubes y tambin vientos!

Toda una vida campesina
diluyndose
segundo a segundo
como un tronco en el fuego
o un alarido en el ro.

Lo eres todo
campesino:
hombre, mujer,
anciana, nio,
patrn y esclavo,
amante celoso,
pintora esquiva.

Eres las cosas del campo.
Las joyas de relmpago,
que funde metales limpios
que fundes con la tierra
que se funde contigo,
en surcos encendidos!

Todo te toca
todo pasa por tus manos
de cuero liberado
de uas en marfil
de callos en martillo.
Tejes a la tierra
y a los cultivos;
vas tejiendo pasos
con el trigo hundido.

Y revives viejas tragas
en cada fresca llovizna
de los das que prometen
traerte un calor limpio.

Si dedicas tu risa
al amor y dolor
de los aos soados,

Si tus pies y tus manos
se vuelven del polvo
y del barro dorado,

Si decides llorar
con pasin girasol
pa poder prolongar
por mil siglos ms
el bao glorioso
la gran tempestad
entre vientos y nubes!
De la hora santa
de la vida total,

Es porque la tierra
te ha escogido
y te ha dado su nombre
campesino.

** Juan Amaya Castro
   Escritor colombiano-holands. Es codirector del Departamento de Derecho
   Internacional y Derechos Humanos de la Universidad para la Paz (Costa
   Rica, http://www.upeace.org). Doctorando en Derecho Internacional
   Pblico por la Universidad de Leiden (Holanda, http://www.leiden.edu).
   Escribe poesa en ingls, holands y espaol.



=== Dos textos      Amalia Gieschen =======================================

*** Lucas Benielli

                                               La verdad est en el vino.
                                                             Alexander Blok

Miente el vino como mienten los besos nacidos despus de la lluvia que
ejerci su oficio de cuchillo durante este mes de abril tan bipolar.
Miente, la noche miente cuando se despide de tu maldito vientre cruel para
devorarme con su lengua de fuego inexistente. Miente como miente la sal
cuando se cae al suelo. Miente la muerte, miente. Miente la vida, miente.
Mienten. Miente mi preferencia de vino, el reflejo de otro que pudo haber
sido aqul pero termin siendo vos, miente mi preferencia de aquel ante la
obscenidad de la televisin. Miente la veracidad del fraude y la
irreversibilidad de la competencia desleal. Yo miento porque digo que
miento cuando no miento y porque digo que no miento cuando miento o porque
digo que no miento cuando no miento (s, eso es una mentira) o porque digo
que miento cuando miento (s, eso es otra mentira).

El baile de las mscaras comenz con el desgarro adentro, justo debajo del
pecho izquierdo. Desde all la herida danza el sentido marcado por un ritmo
anterior a los siglos diluidos por la nada. Una bomba de tiempo haba
activado la necesidad de demostrar el ser que no soy. Una broma del tiempo
iniciaba mi bsqueda hacia la locura ya imposible como imposible cualquier
salida de la realidad circular que nos plante por all Jorge Luis. El
laberinto, qu bronca. El final.



*** Peggy Sue
    (fragmentos)

Haba nombres que no quera nombrar, para no darles el gusto y que la
gordura del ego les explotara el putito corazn. Tena en el ojo izquierdo
clavado el pezn, todo el mundo pudo verlo en mi blog. Haba frases en el
ro Amor. 

Los monstruos no existen, Pato.

Abuss de la bondad de tu ta.

Abusaste de m.

Los monstruos no existen, por eso estn. Estoy muerta de uno que sos vos.
Te abra la puerta para que no insistieras, para que entres y te vayas. La
desgracia, que entre y que se vaya. Pero se sienta en el silln y espera a
que, la desgracia, est dentro mo y, los fantasmas, me claven la mirada
imposible, me calienten desde el pasado. Un diente chueco debajo del
cartn, un virgen catado en una fbrica vaca por hacerse loft, una bala
verde y un limn, un pibe que se escapa del palazo conmigo y otro que me
tira el suelo para morder el limn. Fumar delante de las cmaras espas que
arremeten en la Plaza de Mayo, abrazada por las abuelas paueludas de los
padres que nunca tuve. Un presidente con la boina bonaerense instituyendo
el orden antiqusimo mientras mi msculo divagador se va atorando en la
cinta de Moebius prefabricada de tu boca. El apagn se fuma despacito, de
un solo trago. Los monstruos no existen, pero se fuman. Por eso estn. Por
eso, estn.

                                    ***

Al amanecer, el mar deja de regalo casi como quien no quiere la cosa
caracolas vacas, un silbido ficticio, una estela de lo que fue en la
noche. La luz se abri camino en el pajonal y me fulmin con su rayo
mientras haca la noche. De la herida naci esa luz, que ahora arda. Arda
tanto como arda yo cuando arda la noche cuando ardan las chispas con un
chirriar que era de pjaros. Como pjaros, saltaban a alturas inferiores y
descendan lentamente, con las alas desplegadas pero mudas, ya zaheridas.
Hebras en un salto al vaco, auroleadas de luz, casi como para retardar la
muerte que naca en m.

** Amalia Gieschen
   agieschen@datafull.com
   Poeta y periodista cultural argentina (Buenos Aires, 1982). Colabora en
   la redaccin de diversas revistas culturales de su pas y del
   extranjero, as como en la produccin de algunas emisoras argentinas de
   radio y en la traduccin de libros del ingls al espaol. Trabaja como
   secretaria de redaccin de la revista Oliverio
   (http://www.revistaoliverio.com.ar) y es miembro del consejo editor de
   la guatemalteca Rusticatio (http://www.rusticatio.com). Egres como
   periodista de la escuela http://www.tea.edu TEA (2003) y actualmente
   estudia letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar). Ha publicado poemas y artculos en revistas de
   Espaa, Chile, El Salvador, Guatemala, Venezuela, Portugal y Argentina,
   entre otros pases. Poemas suyos fueron traducidos al portugus y
   seleccionados para la antologa Gruendo (Ed. Hemisferio Derecho, 2007).



=== Poemas      Alberto Amengual ==========================================

*** Al caer la tarde

Al caer la tarde
Desde este intil y msero lugar
contemplo el avance
del proceloso oleaje ciudadano
que se despliega a toda prisa
en tentculos de infinita variacin

Es un monstruo que descalabra
mi ms inefable realidad
soy presa de acuciantes sensaciones
y en esos momentos
avasallado hasta el desarraigo
el clido deleite de una copa
sume mi ser
en los ms impredecibles matices
de una contundente melancola



*** Exilio

Telricamente borracho como un dios pagano
veo pasar mis recuerdos y mis extravos
formando remolinos sobre las aguas
El eufrico momento
a tambor batiente en mi interior
me obliga a reconocer
en el desventuroso orgullo
la causa de mis desaciertos
A pesar de ello
me siento protegido
contra el desencanto y la ignominia
y volcado sobre mi soberbia
anuncio la continuacin en soledad
de ese viaje tantas veces truncado
por el pesimismo
y el derruido velamen de mis anhelos.



*** Cuando el guila se va

Cuando el guila se va, amigo mo
Qu rumbo toma en nosotros
la envidiada intrepidez de su presencia?
Se eleva acaso con sus trazos leves
hacia el claroscuro de los tiempos idos?
Ser quiz un llevarse en sus garras
el fervoroso lenguaje de aquellos soles rojos
que nos daban el valor y la energa?

Quiero creer que no se marcha as
sin dejar siquiera en nuestras manos
un poco de arena de la visin futura
quiero creer que regresar maana
con nuevos bros bajo un nuevo cielo
y nuevas sombras en la ilusin del da.



*** No me tientes, copa

No me tientes, copa
en estos momentos
no estoy para ti

No te disfraces de mujer
ni de tangos
ni de rancheras
ni de boleros
ni de nada

La orgullosa hermana
me anda cazando
y an no he culminado mi faena

No me tientes, copa
ten paciencia
y djame hacer
que yo te prometo
un brindis cataratal
antes de marcharme.



*** Bohemio linaje

      A Mario

El tiempo ha pasado
sobre nuestro bohemio linaje
sus cimientos se resquebrajan
la casa se derrumba
las ventanas estn cerradas
pero an hay fuego interno
no nos han arrebatado el calor
nuestro aliento permanece
todava.

** Alberto Amengual
   Escritor venezolano (Maracay, 1949). Licenciado en letras egresado de la
   Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Fundador de
   la revista Falso Cuaderno (con Jos Balza, Carlos Noguera, Jorge Nunes,
   Sael Ibez y Jos Moreno Colmenares). Ha publicado Sinfona del
   sobreviviente (Caracas, Ediciones Frente Cultural Estudiantil UCV, 1980)
   y Manuel Cabr, el nio (Caracas, Ediciones Galera de Arte Nacional,
   1984). Relatos, poemas y artculos suyos han aparecido en revistas y
   diarios de circulacin nacional.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Filme de Disney y Dal ================================================

                                                        21 de junio de 2007

Hola:

He ledo en vuestra pgina la siguiente noticia: Llega a Espaa el filme
de Disney y Dal (http://www.letralia.com/109/0521destino.htm). Con la
pelcula de los hermanos Coen, Ladykillers, se podr contemplar el corto de
Dal, Destino.

Pues bien, estoy interesada en localizar este filme para comprarlo.
Podran decirme dnde puedo hacerme de esta pelcula y, claro est, del
corto de Dal producido por los estudios Disney en Pars?

Muchas gracias.

Julia Ortiz
juliaortizfernandez@yahoo.es



=== Buscando a Carlos Viso ================================================

                                                        25 de junio de 2007

Gracias, amigos, por tan hermosa revista.

Quera preguntar (resido en tierras barquisimetanas), si alguien puede
facilitar la direccin o alguna manera de comunicarme con el investigador
Carlos Viso, autor de La epopeya del ron de Carpano; doscientos aos en la
historia de Paria. Me interesa localizar tanto al libro como al autor.

Soy escritora, me llamo Marisela Gonzalo Febres y les agradecera
profundamente que me den alguna pista para encontrar a quien ha hecho uno
de los trabajos ms interesantes y exhaustivos sobre la caa y el ron. Me
dijeron que vive en Cuman. Podrn hacer algo?

Muy agradecida y a la orden por estas tierras.

Marisela Gonzalo Febres
mgonzalofebres@gmail.com



=== Informacin sobre un poema ============================================

29 de junio de 2006

Hola!

Les escribo desde Argentina, para consultarlos para una bsqueda desde hace
aos de un bello poema de un poeta de Venezuela.

Lo que recuerdo es que enfatizaba que llevaba el nombre del mes en que
naci, y hacia eje en esa faceta de las familias campesinas venezolanas
sobre bautizar a los hijos con los nombres de los meses en que nacan.

Bueno, eso es lo nico que les puedo facilitar para buscar ese poema.

Desde ya, gracias.

Lucho Soria, periodista
luchosoria@hotmail.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

No creo que escribir un ensayo sea menos hermoso que escribir un cuento.
Platn no es inferior a Homero; si eso sirve para los grandes, tambin para
los pequeos diablos.

      Claudio Magris, entrevistado por Pedro Luis Ladrn de Guevara
      (http://www.um.es/tonosdigital/znum9/entrevistas/claudiomagris.htm).
      En: baco, N 30 (otoo de 2004).
      
      

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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 16 de julio de 2007
