
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 169
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	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~			      6 de agosto de 2007
	   ~~~~~~~~~~~
	   ~~~~~~~~~~~			 LETRALIA, Tierra de Letras, es
	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
	   ~~~~~~~~~~~			   Usted puede enviarnos sus
	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
	   ~~~~~~~~~~~			 literario a info@letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
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=== Sumario ===============================================================
							 |
De Gallegos a Poniatowska, Jorge Gmez Jimnez.        | Editorial
                                                         |
Literatura infantil en un blog. / La gloria de           | Breves
Bustamante. / El espacio de Lola. / Cierra Veintiuno. /  |
Cambalache. / Poesa de la mente. / Taller en Lima. /    |
Cortos en Nueva York. / Diablico septiembre. /          |
Antologa en Anzotegui.                                 |
                                                         |
Donan libros de Alberto Hidalgo a la Embajada de Per en | Noticias
Argentina. / Muri el humorista argentino Roberto        |
Fontanarrosa. / Alberto Vzquez-Figueroa regala en       |
Internet su ltima novela. / Todo un xito el Festival   |
de Medelln. / Textos inditos de Gabriela Mistral       |
duplican su obra conocida. / Presentada en Espaa la     |
coleccin de novela negra Algaida Crimen. / Presidenta |
Bachelet entrega Premio Neruda a Josefina Garca Marruz. |
/ Jorge Semprn recibe Premio Nacional de Literatura     |
Europea. / Falleci el cineasta Ingmar Bergman. / Muere  |
el director italiano Michelangelo Antonioni. / Gonzalo   |
Mrquez Cristo obtiene el premio Maurice Blanchot. /     |
Entregados premios de la Casa de Teatro en Santo         |
Domingo. / Wilfredo Carrizales recibe Premio Nacional    |
del Libro de Venezuela por libro digital publicado en    |
Editorial Letralia. / Elena Poniatowska recibi en       |
Caracas el premio Rmulo Gallegos. / Premio Nuevo        |
Periodismo Cemex+FNPI emite veredicto. / Semana de las   |
Letras y la Lectura celebran en Rosario. / Feria del     |
Libro de Bolivia anuncia presencia de diez pases. /     |
Analizarn en Argentina el fomento del libro y la        |
lectura. / Publicarn en espaol la novela indita de    |
Alejandro Dumas. / Universidad de Sevilla homenajear a  |
Juan Ramn Jimnez. / Vargas Llosa iniciar actividades  |
de la Fundacin Juan March. / Encuentro Internacional de |
Poesa de la UC har recital en Aragua. / Festival       |
literario Hecho en Mxico celebrarn en Barcelona. /   |
Publicarn novela indita de Jos Donoso.                |
                                                         |
Charlotte Bront, a travs del espejo, Antonia Romero. | Artculos y
/ El cuento del tonto, Fernando Sorrentino. /          | reportajes
Boquitas pintadas y la narracin infinita, Eduardo     |
Balestena. / La frase del escritor, Ricardo            |
Martnez-Conde. / Demonios del tiempo presente.         |
Desgracia de J. M. Coetzee, Ernesto Gmez Mendoza. /    |
Jos Faneite: Memorias de Gaango, Ana Berta Lpez.    |
                                                         |
Juan Pomponio, viajero de la palabra: La poesa no debe | Entrevistas
tener fronteras, Rafael Ortega.                         |
                                                         |
Los hombres poderosos y las mujeres como objetos del    | Sala de ensayo
deseo en Cien aos de soledad, Los recuerdos del         |
porvenir y Pedro Pramo: Una obsesin peligrosa, Rubn  |
Snchez Fliz. / Hestia moderna, Mara Anglica Franco |
Fras. / Globalizacin, los retos de la cultura y la    |
literatura: manifiesto intelectual de construccin de    |
alternativas, homenaje a Franz Galich, Huberto Estrada  |
S.. / Encuentro entre escritura y lectura a travs de   |
la nostalgia, Clara Quero.                              |
                                                         |
Reclamo oficial, Piera Pallavicini. / Poemas de        | Letras
Octavio Fernndez Zotes. / El invierno de Napolen,    |
Carolina Lozada. / Con el espritu de las musas        |
(extractos), Marcela Vanmak. / El hombre de la          |
pajarita, Nilo Espinoza Haro. / Dos poemas de Luis      |
Alberto Carro. / Dos relatos de Vernica Delgadillo      |
Vargas. / Tres poemas de Marietta Morales Rodrguez. /   |
Dos caras, una moneda, Manuel Rodrguez Daz. / Dos    |
poemas de Patricia Garma Montes de Oca. / El llanto de  |
Rosita, Rger Vilar. / Poemas de Miguel Ildefonso. /    |
Las dulces hierbas del esto, Ana Mara Manceda. /     |
Poemas de Pedro Marambio Vsquez. / El Ms Grande,     |
Cheo Guzmn. / Poemas de Clarisa Caropreso.              |
                                                         |
Los das contados, Arnulfo Quintero Lpez.             | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Mariano Picn Salas.                                     | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== De Gallegos a Poniatowska      Jorge Gmez Jimnez ====================

Con la presencia del vicepresidente de Venezuela, doctor Jorge Rodrguez, y
del ministro del Poder Popular para la Cultura, arquitecto Francisco Sesto
Novs, el pasado jueves 2 de agosto se celebr la ceremonia de entrega del
XV Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos, que ha correspondido a
una de las escritoras ms importantes de la escena literaria
hispanoamericana: Elena Poniatowska.

Autora de largo aliento, con una vasta trayectoria en la literatura y el
periodismo, Poniatowska se hizo acreedora del galardn con El tren pasa
primero, obra provista, segn el jurado presidido por el escritor
venezolano Luis Britto Garca, de una densidad temtica y estilstica que
compendia la narrativa intimista y la novela coral, combina con rara
maestra la tensin potica con un lenguaje certero y coloquial, y la
austeridad descriptiva.

Poniatowska se ha destacado en la narrativa por sus novelas profundamente
documentadas, en las que une disciplinas complementarias, como la biografa
y la historia, para atrapar al lector en una red de hechos que directa o
indirectamente le son conocidos. Es as como esta escritora, que en algn
momento ha dicho que su bsqueda permanente consiste en escribir un buen
libro, ha producido obras testimoniales de vital importancia para la
comprensin de la sociedad mexicana contempornea, como La noche de
Tlatelolco, o novelas en las que se apela abiertamente al recurso
historiogrfico para retratar esa sociedad, como La piel del cielo o la que
hoy ha sido premiada, El tren pasa primero, que parte de las incidencias de
la huelga mexicana de 1958 y la de 1959.

Un punto en comn tiene este mtodo de trabajo con la obra, inmensa en el
tiempo pero siempre vigente, de Rmulo Gallegos. Interesado, como dcadas
ms tarde lo estar Poniatowska, en descifrar las claves de su mundo, el
autor de Doa Brbara se lanzar a minuciosas expediciones a travs de
Venezuela para recoger el testimonio de un pas que, sabe, se dedicar
luego a escribir. Un pas del que saldr exiliado tras su incursin en la
poltica, y que se empear en recuperar en la pantalla plateada del cine
azteca. No deja de notar Poniatowska esa tangencial coincidencia con el
epnimo del premio, y al principio de su discurso del jueves se pregunta:
Estaran contentos Rmulo Gallegos y Mariano Picn Salas al ver que ahora
la novela El tren pasa primero recibe el Premio Rmulo Gallegos?.

Sabiamente, Poniatowska dedica su discurso a delinear la figura de ese
escritor, an no conocido en la totalidad de su grandeza por la Venezuela
que le sucede, desde su visin de una joven a la que a finales de los 50 le
encomiendan la que podra ser la entrevista de su vida y se encuentra con
un seor escondido tras su peridico que ha sufrido, en la tierra
mexicana a la que tambin escribir, la distancia y el exilio. Un seor,
tambin, que reserva un espacio para el optimismo en aquellos aos en que
su pas emerge nuevamente a la democracia: La actitud de mi pueblo es
realmente alentadora, le dice Gallegos a la joven Poniatowska. La
situacin se ha esclarecido y tengo la esperanza de que nuestro pas
volver a la vida institucional; tener un gobierno legal.

Un hombre al que ahora quizs empecemos a revisar con mayor dedicacin, a
juzgar por el anuncio gubernamental, hecho el pasado 21 de julio, de que la
nueva Imprenta de la Cultura, como ha dado en llamarse el complejo
editorial inaugurado en Guarenas y del cual se dice que es capaz de
imprimir veinte millones de ejemplares al ao algo as como 54.000
ejemplares por da, empezar su produccin con una edicin masiva de Doa
Brbara que se pretende llegue a todos los hogares venezolanos. Que es, y
ha debido serlo siempre, el destino final de la obra de Gallegos.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Literatura infantil en un blog. La Scuola delInfanzia Opera (Noverasco di
Opera, Miln, Italia) y el Colegio Tremaes (Gijn, Asturias) desarrollan
un proyecto de colaboracin en educacin infantil que, materializndose en
el blog Hablamos de literatura infantil, disponible en la red desde
noviembre del ao pasado, forma parte del Programa eTwinning de la Comisin
Europea para el establecimiento de hermanamientos escolares. Los objetivos
de la iniciativa son el intercambio de conocimientos y experiencias, la
investigacin y la recopilacin de recursos relacionados con la literatura
infantil. Los contenidos del blog estn organizados en cuatro reas
temticas: Iniciacin a la lectoescritura; Literatura infantil; Biblioteca
de Educacin Infantil y Animacin a la lectura.
http://infantiltremanes.wordpress.com

La gloria de Bustamante. El pasado 21 de julio fue entregado en el Museo
Rayo, en Roldanillo, Valle del Cauca (Colombia), el premio del Concurso
Nacional de Poesa que organiza la mencionada institucin, y que este ao
recay sobre la poeta Gloria Mara Bustamante Morales (Medelln, 1968) por
el poemario Epimeleia Heautou, expresin griega que significa Inquietud de
s. La escritora galardonada ley un breve discurso en el que esboz su
arte potica: Duele escribir y no escribo para que me duela ms, pero
tampoco me duele menos, es un dolor poblado de millones de ojos, es el
temblor de sentirse observada por la escritura y en ella amenazada por sus
preguntas. La poesa est en los ojos, son ellos estos palitos de las eles,
estos puntitos de las es, son cuerpos con cara de letras que me acosan a
vivirme o a morirme segn mi despojo. Tras leer un epgrafe de Vicente
Huidobro, Bustamante Morales ofreci un recital de poesa con algunos de
los textos de la obra ganadora. La autora es psicloga, magster en
educacin y desarrollo comunitario y diplomada en cooperacin
internacional. Es fundadora y directora de la Corporacin Educativa Combos,
una ONG por los derechos de la niez y las mujeres. Gan en 2005 el segundo
lugar en el concurso de poesa Meira del Mar, convocado por la
Corporacin Mujeres Poetas de Antioquia, y en 2006 el primer lugar en el
Concurso Nacional de Poesa de Ediciones Embalaje con Epimeleia Heautou.
http://tinyurl.com/3cbylm

El espacio de Lola. Luciana Tedesco dirige las actividades culturales de
Lola Bar llamado as por la especialidad de la casa, las lolas, tostas
de pan de chapata con combinaciones de sabores dulces y salados en la misma
porcin, establecimiento ubicado en el nmero 25 de la calle Reina de
Madrid (Espaa), y ha anunciado la posibilidad de realizar lecturas,
presentaciones de obras artsticas, proyeccin de cortometrajes, estrenos y
otras actividades, usando gratuitamente sus espacios. Hasta ahora se ha
celebrado lecturas de obras dramatizadas de poesas y monlogos, con la
presencia de artistas como Miguel ngel Sol, Elvira Minguez, Daniel
Freire, Rubn Ochandiano y otros. Para solicitar los espacios, en los que
se puede reunir a unas 200 personas, basta con llenar el formulario que se
encuentra disponible en la seccin Programacin del sitio de Lola-Bar.
http://www.lola-bar.com

Cierra Veintiuno. La revista Veintiuno, editada en Caracas por la Fundacin
Bigott, anunci que su nmero 17 ser el ltimo que ser publicado, dado
que la entidad auspiciante atraviesa un proceso de reestructuracin para
alcanzar una mayor concentracin en la promocin de la cultura popular
tradicional de Venezuela. El anuncio se desprende de una comunicacin
interna firmada por Marta Apitz, nueva gerente general de la institucin en
reemplazo del escritor Antonio Lpez-Ortega. La revista cerr el pasado 15
de junio las suscripciones y se decidi donar ejemplares a bibliotecas y
escuelas de periodismo y fotografa, de manera que sirvan como documento
histrico del acontecer editorial venezolano. Por todo el mes de agosto
estarn a la venta todos los nmeros de Veintiuno en las libreras ms
importantes de Venezuela.
http://www.fundacionbigott.com

Cambalache. Este martes 7 la agrupacin ReLectura realizar su Cambalache
de libros, una actividad en la que los participantes podrn intercambiar
libros sin costo alguno. En el foro de ReLectura se han publicado listas
con algunos de los libros que se incluirn en el llamado Cambalache. La
actividad es coordinada por Luis Yslas y Adriana Bertorelli, y se
celebrar, con msica y vino incluidos, en el Centro Cultural Chacao
(avenida Tamanaco de la urbanizacin El Rosal, Caracas) a partir de las 7
de la noche.
http://www.relectura.org

Poesa de la mente. Organizado por la revista literaria Los Hermanos Chang
y auspiciado por el sitio de arte actual La Carnicera, el prximo
mircoles 15 a las 8 de la noche se presentar el evento Poesa de la
mente, del artista Enrique Enrquez. Voy a usar la poesa de tu propia
mente para darte un mensaje, dice Enrquez en la presentacin del evento.
Tu imagen evoca en mi mente impresiones sobre tu subconsciente. Mi mensaje
vendr codificado en forma de metforas, de modo que sea evidente slo para
ti. La Carnicera est ubicada en el cruce de las avenidas Trieste y
Madrid, en La California Sur (Caracas, Venezuela). La entrada al evento es
gratuita.
http://hermanoschang.blogspot.com
http://www.enriqueenriquez.net

Taller en Lima. El prximo 16 de agosto se dar inicio, en el Centro de
Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, en Lima (Per), a un taller de
creacin que ser dictado por la escritora peruana Carmen Oll, durante
ocho jueves entre las 7 y las 9 de la noche. Jorge Luis Borges, Manuel
Puig, Antn Chjov, Vladimir Nabokov, James Joyce y otros autores sern
revisados por los participantes para comprender aspectos de la narrativa
como el punto de vista, la tercera persona, la seduccin, la construccin
de personajes, el amor y la muerte, el microrrelato y la diferencia entre
decir y mostrar, entre otros. El taller tiene cupo limitado a veinte
participantes y un costo de 150 nuevos soles, salvo para estudiantes y
jubilados, quienes slo pagarn 120.
http://celacp.perucultural.org.pe

Cortos en Nueva York. CortoCircuito, un festival de cortometrajes latinos
organizado por el Centro Espaol del Rey Juan Carlos I de la Universidad de
Nueva York y la especialista en cine Diana Vargas, llega a su cuarta
edicin, que se celebrar entre el 25 y el 27 de octubre, por lo que est
recibiendo propuestas hasta el 1 de septiembre. Los cortos propuestos deben
ir subtitulados en ingls si no fueron filmados originalmente en ese
idioma, deben presentarse en formato NTSC sobre soporte VHS o DVD, con
cintas claramente etiquetadas incluyendo el ttulo, tiempo del filme e
informacin de contacto. Se admitir trabajos en gneros como el
documental, ficcin, animacin o experimental.
http://www.cortocircuito.us
press@dianavargas.com

Diablico septiembre. El grupo de incursiones culturales y cientficas Li
Po ha organizado el ciclo Septiembre Diablico 2007, que se iniciar el
sbado 1 de septiembre con la disertacin del investigador Guillermo
Cerceau sobre El Diablo y lo fustico. El sbado 8, Richard Montenegro
abordar El Diablo en la cultura popular y urbana, siendo seguido por
Yilly Arana, el 15, con Uso y abuso poltico-religioso del Diablo, en la
Biblioteca Pblica Manuel Feo La Cruz y durante la inauguracin de la
exposicin Afiches equvocos, de Guillermo Cerceau y Luis Mavilla, en la
galera de dicha biblioteca. El sbado 22 Andrs Cerceau disertar sobre
El Diablo en el cine. El 29, el ensayista Pedro Tllez hablar de Una
biblioteca personal del Diablo y otros apuntes sagrados siendo seguido por
Jos Carlos de Lbrega con su charla El Diablo como discurso. Salvo la
del sbado 15, todas las sesiones del ciclo se realizarn en las Libreras
del Sur (antigua librera Kuai Mare) de Valencia, ubicada en el primer
nivel del Centro Comercial Camoruco, avenida Bolvar Norte. La hora de
todas las sesiones ser las 10:30 de la maana.

Antologa en Anzotegui. La escritora Mariela Ramrez y el poeta Jos
Vicente Jimnez organizan una antologa potica para escritores venezolanos
de entre 14 y 30 aos, nacidos en la zona sur del estado Anzotegui o
radicados all desde hace cinco aos. El aspirante a participar deber
enviar 10 textos poticos, una breve resea biogrfica (incluyendo ciudad,
telfonos de ubicacin y correo electrnico), una carta donde manifieste
que es autor de dichos textos y afirme no haber publicado de manera
individual, con firma y nmero de cdula. Esta antologa ser publicada por
el Fondo Editorial del Caribe del Estado Anzotegui. Los participantes
deben enviar todos los requisitos, antes del 4 de octubre de 2007, a los
correos electrnicos eter5000@gmail.com o unapalabraescrita@gmail.com.
eter5000@gmail.com
unapalabraescrita@gmail.com
Telfonos: (0412) 4991583  (0414) 8469234, en horario de oficina.

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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Donan libros de Alberto Hidalgo a la Embajada de Per en Argentina

El pasado 18 de julio la sobrina directa del reconocido escritor y poeta
peruano Alberto Hidalgo, Marta Dearma, don una amplia coleccin de libros
a la Embajada del Per en Argentina. Entre los textos ms importantes de la
coleccin sobresalen Cartas al Per, Persona a persona, Poesa de cmara y
Su Excelencia el buey.

Nacido en Arequipa en 1897, Hidalgo estudi medicina en la Universidad de
San Marcos. Posteriormente abandon sus estudios para dedicarse a la
literatura y fue uno de los primeros adscritos a las tendencias
vanguardistas de la poca. Conoci a Jorge Luis Borges, Xul Solar, Ricardo
Giraldes, Oliverio Girondo y Macedonio Fernndez, y trabaj junto con
ellos.

Public sus primeros poemarios, Panoplia lrica (1917), Las voces de
colores (1918) y Joyera (1919), en los que ya se muestra su carcter
innovador e inconformista ante los cnones de su poca. En 1919 se traslad
a Buenos Aires, en donde vivira el resto de su vida. Colabor activamente
con las revistas Martn Fierro y Oral. En esta poca elabora su estilo
literario, que denomin simplismo.

Adems de poeta, Hidalgo fue un exquisito libelista que no dej de tocar a
las vacas sagradas de la literatura y la poltica de su tiempo. Dicha
prctica le gener no pocas enemistades. Muri en Buenos Aires en 1967,
pocos meses despus de recibir el Gran Premio de Honor otorgado por la
Fundacin Argentina para la Poesa, nico reconocimiento recibido en vida.
En 2004 sali a la luz la antologa de libelos De muertos, heridos y
contusos.

Fuente: Andina



*** Muri el humorista argentino Roberto Fontanarrosa

Roberto Fontanarrosa, el reconocido dibujante, escritor y humorista
rosarino que lleg a posicionarse como uno de los ms populares de
Argentina, muri el pasado jueves 19 de julio a los 62 aos, en su ciudad
natal, rodeado del afecto de sus seres queridos y del que le prodigaron en
los ltimos aos sus agradecidos lectores.

El creador de Inodoro Pereyra y Boogie, el aceitoso falleci como
consecuencia de un paro cardaco producido por una extraa enfermedad
neurolgica y degenerativa, esclerosis lateral amiotrfica, que el
humorista padeci durante los ltimos aos.

A lo largo de ms de tres dcadas, el Negro Fontanarrosa un fantico
acrrimo de Rosario Central se destac no slo en el terreno del humor
grfico, donde inmortaliz a personajes como el perro Mendieta o la china
Eulogia, sino tambin en sus quince libros de cuentos y novelas, que vena
publicando desde 1981.

Su rol como creador que una alta cultura y literatura popular tambin
lleg a influir sobre otros mbitos, como el teatro, con innumerables
adaptaciones de sus cuentos, y el periodismo, en el que desembarc de la
mano del ftbol, una de sus grandes pasiones.

Fontanarrosa recibi en los ltimos aos de su vida diversos homenajes e,
incluso, fue designado para clausurar el Congreso de la Lengua que se
desarroll en la Argentina.

Su carrera como humorista grfico comenz en 1968, cuando public su
primera vieta, en la que poda verse a un polica con su macana manchada
de sangre roja, mientras reflexionaba: No hay ninguna duda, eran
comunistas. En 1971, dio a conocer por primera vez una historieta
protagonizada por un agente secreto, que con los aos se transformara en
el clebre Boogie, el aceitoso.

A partir de entonces, se destacara en publicaciones como Hortensia,
Mengano y Satiricn, lo que lo llevara a publicar a travs de
Ediciones de la Flor (http://www.edicionesdelaflor.com.ar) y en 1972 su
primer libro de chistes grficos, llamado Quin es Fontanarrosa?

Luego, en 1973, comenzara a colaborar en la contratapa del diario Clarn
(http://www.clarin.com), que comparti en un primer momento con otros
reconocidos humoristas como Caloi, Viuti, Tabar, Altuna, Dobal, Ian,
Rivero y Crist.

En 1976, Fontanarrosa le dio vida a Inodoro Pereyra, acompaado como es
sabido por Mendieta y la Eulogia, y el talento all desplegado llevara a
los integrantes del grupo cmico-musical Les Luthiers a convocarlo para
colaborar en los guiones de sus espectculos.

En 1981, un libro suyo puramente textual fue publicado bajo el ttulo de
Best Seller, que al ao siguiente tendra una secuela llamada El rea 18.
All comenzara una larga secuencia de quince ttulos de cuentos y novelas,
que ya alcanzaron dimensiones picas y son material de lectura casi
obligatoria por quienes se interesan en la literatura argentina.

En los ltimos aos, al Negro Fontanarrosa se le detect la esclerosis
lateral amiotrfica, que fue minando sus capacidades motrices, aunque l
sigui ingenindoselas para continuar con sus actividades. Incluso, casi
hasta ltimo momento sigui concurriendo al bar La Sede, heredero del
mtico Cairo, donde naci la celebrrima Mesa de los galanes, que el
propio Fontanarrosa se encargara de inmortalizar en uno de sus libros.

Los restos del humorista fueron velados en Rosario y el gobierno de la
provincia de Santa Fe decret jornada de duelo por su fallecimiento.
Cientos de rosarinos lo acompaaron desde la noche del jueves 19 hasta
pasado el medioda del viernes 20, cuando fue sepultado en el Parque de la
Eternidad, en Granadero Baigorria.

La extensa caravana de automviles cumpli con un rito que el humorista
repiti una y mil veces en vida: detenerse frente a la cancha de Central.
Hinchas fervorosos ataviados con camisetas, gorros y banderas una de ellas
gigante, con un dibujo de Fontanarrosa entonaron a capella la marcha del
club. El Negro no se va, fue uno de los cnticos recurrentes antes de que
muchos quebraran en llanto.

A la distancia, hasta el presidente de la Real Academia Espaola, Vctor
Garca de la Concha, admiti que al enterarse de la muerte realiz un
sencillo pero sentido homenaje con esttica futbolera: en su departamento
cntrico de la capital espaola hizo flamear la camiseta de Central que le
regal Fontanarrosa durante la realizacin del III Congreso de la Lengua,
en Rosario.

El 23 de julio, el concejal Alfredo Curi, del Partido del Progreso Social
(PPS), propuso que se cambiara el nombre del Centro Cultural Bernardino
Rivadavia a Roberto Fontanarrosa, para homenajear al dibujante y humorista
rosarino.

En ocasin de la reciente desaparicin fsica del Negro Fontanarrosa se
hace necesario reconocer la importancia de su aporte para la ciudad, como
digno embajador de la cultura rosarina. Este cambio de nomenclatura
significara un justo homenaje a un ciudadano distinguido de nuestra ciudad
y conllevara en una cabal forma de promover la identidad cultural de
Rosario, expres Curi en el documento que propone la iniciativa.

Fuentes: Clarn  La Gaceta  RosarioNet



*** Alberto Vzquez-Figueroa regala en Internet su ltima novela

El prolfico escritor canario Alberto Vzquez-Figueroa (Santa Cruz de
Tenerife, 1936), un autntico best-seller espaol, decidi ofrecer a travs
de Internet su nueva novela, Por mil millones de dlares
(http://tinyurl.com/3bl8de, PDF, 609 Kb), sin costo alguno para el lector,
e incluso los peridicos y revistas que lo deseen podrn ofrecerlo este
verano al estilo de las antiguas novelas por entregas.

Las ediciones de lujo y de bolsillo, que llegaron a las libreras a
mediados de julio, al mismo tiempo que la edicin digital y fueron
publicadas por Ediciones El Andn, tienen precios de 20,5 y 10 euros,
respectivamente.

En una carta abierta, el autor explica que su decisin se debe a que ante
una compra, el consumidor opta si se queda con el traje a medida o con el
del rastrillo dominguero. Pero no pasa lo mismo con los libros, ya que es
la editorial la que fija el precio y la que saca una edicin ms econmica
varios aos ms tarde, cuando la novela ya no es una novedad.

La cultura es tan importante como comer o vestirse, y desde luego mucho
ms importante que adquirir un coche donde se ofrecen cien gamas de precios
donde elegir, contina Vzquez-Figueroa, pero los lectores tienen que
resignarse a pagar el precio que marca el editor que ha adquirido en
exclusiva o aguardar aos hasta que se edite en bolsillo.

El escritor aade en su misiva que los editores no tienen derecho a
quejarse de que se lee poco ni el gobierno debera promover absurdas
campaas publicitarias que no conducen ms que a gastar dinero. Su receta
es que debe presionar a los editores a la hora de poner los libros al
alcance de todos los bolsillos.

Personalmente, contina, prefiero que me lean dos estudiantes, obreros o
secretarias en el autobs por siete euros, que un alto ejecutivo en su
cmodo despacho por 20, porque aunque gane menos, esos dos lectores se
convertirn en cuatro y luego en ocho, y resulta evidente que existen mucho
ms obreros, estudiantes y secretarias que altos ejecutivos.

En cuanto a quien obtenga su libro por la red, tal vez la prxima vez se
decida a comprar un libro aunque no sea mo. Algo es cierto, prosigue,
he vendido casi 25 millones de libros y todo el dinero que me han pagado
me lo he gastado, pero una gran parte de los lectores que he conseguido,
an los conservo.

Y arremete contra la Agencia Tributaria y hasta insina un posible embargo:
Y de todo el dinero que gan, la mitad se lo llev Hacienda, mientras que
en Inglaterra los escritores no pagan impuestos. Para nuestra voraz,
inculta y derrochadora administracin tan slo somos europeos cuando
conviene, por lo que prefiero regalarle la mitad de mis ganancias a unos
lectores annimos que a un Gobierno que no slo no lo agradece (...) y
amenaza quedarse con mi casa.

Por mil millones de dlares es una historia de poltica-ficcin en la que
un directivo de una multinacional estadounidense aparece muerto. Su
empresa, llamada Dall & Houston, pero que recuerda mucho a la Halliburton
de Dick Cheney, se hace de oro con las contratas de reconstruccin de Irak.
La justicia investiga sus prcticas corruptas, la viuda del ejecutivo
rastrea con un detective las pistas sobre el asesinato y hasta se descubre
una conspiracin para asesinar al mismsimo presidente de Estados Unidos.

Fuente: El Mundo



*** Todo un xito el Festival de Medelln

El sbado 21 de julio fue clausurado el XVII Festival Internacional de
Poesa de Medelln, tras varias jornadas en las que los parques,
bibliotecas y auditorios que sirvieron de escenario para la actividad se
llenaron de espectadores.

Fernando Rendn, director de la revista Prometeo
(http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub/es/Revista/Historia),
organizadora del festival, calific al mismo como un esfuerzo muy grande,
y acot que en esta edicin trabajaron cerca de 120 personas en la
logstica y 14 traductores.

El pblico amante de la poesa, en el que se contaron literatos,
estudiantes de primaria y bachillerato, universitarios y pblico en
general, disfrut de ocho das de poesa, con 85 recitales de los 74 poetas
invitados.

Una de las grandes novedades de esta versin fue la participacin de poetas
de gran renombre que pisaron Colombia por primera vez. Fue el caso de
Miguel Barnet, el poeta cubano ms publicado y traducido de su pas en la
actualidad y quien resalt al pblico medellinense como muy serio y
abierto a la buena poesa. Este festival es uno de los mejores, como el que
se realiza en Alemania, coment.

Otro de los puntos a resaltar fue la oportunidad de hacer un homenaje a la
paz. Es un apoyo al movimiento cultural por la paz de Colombia, que
nosotros hemos contribuido a fundar como una fuerza solidaria de los
intelectuales, los artistas y poetas de todo el mundo, dijo Rendn.

Agreg que desde la terminacin del festival se ha dedicado a las labores
para la organizacin del siguiente. Adems, en el mes de noviembre se va a
realizar una jornada por la paz, con artistas e intelectuales colombianos
en distintos lugares del pas y ese da, simultneamente, habr lecturas de
poemas y actos artsticos en varias ciudades del mundo.

Fuente: El Tiempo



*** Textos inditos de Gabriela Mistral duplican su obra conocida

El investigador chileno Luis Vargas Saavedra valor la cantidad y calidad
de los poemas, cartas y notas desconocidas de Gabriela Mistral que
permanecan en Estados Unidos, resguardados por la albacea Doris Atkinson,
sobrina de Doris Dana, secretaria y amiga de la escritora, hasta hace unas
semanas cuando fue invitado a conocer la coleccin, contentiva de unos cien
poemas, 500 cartas, fotografas, carpetas y notas desconocidas.

Vargas Saavedra cont en un extenso reportaje publicado el pasado 22 de
julio por el diario El Mercurio (http://www.emol.com) que ha fotografiado
860 papeles que corresponden a 78 poemas, adems de 500 cartas inditas y
cinco lbumes de cuero negro que contienen fotos de Mistral y de su
familia, lo que duplicara su obra conocida hasta ahora. La cantidad y
calidad de poemas que voy reuniendo son tal, que se viene abajo la creencia
de que Gabriela Mistral escribi tan slo cinco libros de poesa, seala
Vargas Saavedra.

A veces, en un cuaderno constelado de rimas se entrevera un poema, o bien
aparece en contrapunto con una lista de compras que hacer, indic Vargas
Saavedra. Hay pginas sueltas de prosa y poemas, fragmentos que perdieron
su secuencia, una miscelnea que requerir ser digitalizada para poder
ensamblarle las palabras, a lo arquelogo que recompone un nfora hecha
aicos.

Segn el investigador, Dana haba iniciado la labor de clasificar todo el
material, pero el volumen de ste la excedi. Enorme tarea y
responsabilidad para quienes en el futuro asuman el compromiso de resolver
y alojar este maremgnum, puntualiz Vargas Saavedra. El recelo de Doris
Dana, al impedir que los estudiosos norteamericanos o criollos pudieran
verlo siquiera, desanim una investigacin acadmica que habra atendido y
realzado la obra de Gabriela Mistral. Suya es la culpa de que en los
Estados Unidos no se la haya considerado como la magnfica escritora
universal, como el genio verbal que ella es. Contribuy a su postergacin,
a su olvido, al arrumbamiento.

Atkinson conoci a su ta cuando ya contaba los catorce aos y nunca fue
preparada para ser albacea de semejante tesoro literario. Sin saber
castellano, apenas enterada de que Gabriela Mistral era un Premio Nobel en
literatura, se le vino encima el albaceato como un rodado de enigmas y
apremios. Ingeniero por oficio, avezada en organizar hechos, en manejar lo
concreto y lo exacto, ha sabido asumir su repentino cargo con una
inteligencia eficaz, con una generosidad y una tica encomiables que todos
le debemos agradecer. A ella se debe la decisin de traspasar a una
institucin chilena sin afanes de lucro, como es la Direccin de
Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile (Dibam, http://www.dibam.cl), lo
que an falta conocer, ver y leer de Gabriela Mistral, es decir, el 60% de
su desempeo genial.

Ahora estamos hablando con todas las instituciones beneficiarias del
legado de Gabriela Mistral y nuestra intencin es que una vez se estudien
todos los documentos, se determine cules son inditos y se puedan publicar
as por primera vez sus obras completas, dijo Atkinson.

Doris Dana falleci el pasado 28 de noviembre de 2006 en Florida y su
voluntad era que los escritos de la poeta permanecieran perpetuamente en la
Biblioteca del Congreso estadounidense (http://www.loc.gov), por considerar
que en Chile no existan las condiciones para su conservacin. Sin embargo,
su sobrina Doris Atkinson decidi devolver a Chile el legado, tras una
visita a este pas en pasado marzo en la que verific que existen las
condiciones tcnicas para el resguardo de la obra de la Premio Nobel.

Fuentes: EFE  El Mercurio



*** Presentada en Espaa la coleccin de novela negra Algaida Crimen

La Editorial Algaida (http://www.algaida.es) present el pasado 23 de julio
su nueva coleccin Algaida Crimen, que se especializar en obras de
gnero negro de autores internacionales, como es el caso de Jane Goodall y
Mark Billingham, cuyos ttulos El visitante y Sueo profundo abren la
coleccin.

En Espaa se ha perdido el prurito culturalista hacia el gnero negro, y
ahora el pblico no tiene vergenza a leer este tipo de novelas, declar
el editor de Algaida, Miguel ngel Matellanes, quien present en FNAC de
Sevilla la nueva coleccin acompaado de Paco Camarasa, experto en
literatura negra y criminal.

Matellanes explic que Algaida Crimen slo publicar obras de autores
internacionales, principalmente anglosajones, y precis que la editorial
seguir publicando las novelas de autores espaoles que cultiven este
gnero en su coleccin habitual de narrativa.

Sueo profundo, de Billingham, una de las primeras novelas de este
escritor, que tambin es actor y guionista, forma parte de la serie de
novelas policacas ambientadas en Londres y protagonizadas por el detective
Tom Thorne.

La obra de Mark Billingham es muy conocida en el Reino Unido y se ha
traducido a doce idiomas, segn indic Matellanes, quien destac el nfasis
que el autor pone en aspectos tcnicos de las investigaciones forenses
desarrolladas en sus historias, una forma de aproximarse al planteamiento
de la novela negra que resulta muy atractivo para el gran pblico,
consider.

Por su parte, Jane Goodall dibuja, con El visitante, un Oxford de la dcada
de los setenta donde se desencadena una serie de crmenes y cuya resolucin
depender de la carismtica detective Briony Williams.

Matellanes inform que prximamente la coleccin publicar ms obras
traducidas de ambos autores, como es el caso de Bajo tierra, de Billingham.
Sostuvo adems que este tipo de literatura puede plantear cuestiones
cotidianas que desde otro punto de vista podra resultar profundamente
aburrido.

Fuente: EFE



*** Presidenta Bachelet entrega Premio Neruda a Josefina Garca Marruz

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, encabez el pasado viernes 27 de
julio, en Valparaso, la entrega del Premio Iberoamericano de Poesa Pablo
Neruda, que en su cuarta versin recay en la poetisa cubana Josefina
Fina Garca Marruz, de 84 aos.

Estoy convencida de que esta es una distincin que contribuye a la
extensin de la cultura en nuestro continente, afirm la mandataria tras
entregar el galardn que fue recibido, a nombre de la escritora, por el
ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto.

A la ceremonia, realizada en la Biblioteca N 1 Santiago Severn,
asistieron los ministros secretario general de Gobierno, Ricardo Lagos
Weber, y de Cultura, Paulina Urrutia, adems de los titulares del ramo de
los pases de la regin que participan en la X Conferencia Iberoamericana
de Ministros de Cultura, que se desarrolla en Via del Mar en el contexto
de la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se
llevar a cabo en la nacin surea entre el 8 y el 10 de noviembre.

Tambin participaron en la premiacin el presidente de la Fundacin Pablo
Neruda (http://www.fundacionneruda.org), Juan Agustn Figueroa, y el
titular de BancoEstado (http://www.bancoestado.cl), Jos Luis Mardones,
junto a diversas personalidades del mundo de la cultura y del mbito
literario.

Bachelet destac el inters de la autora cubana por consagrar tantos aos
de su trayectoria a la poesa de Jos Mart y Gabriela Mistral. Fue esta
ltima quin anim su vocacin potica en los aos 40 y 50. A pesar de que
la seora Fina no pudo acompaarnos, el rumor de su obra llega hasta
nosotros junto a los ecos de tantos escritores fundamentales: narradores,
poetas, ensayistas, dramaturgos, que en Cuba nacieron y que llevaron el
nombre y las letras de la mayor de las Antillas por Amrica y el mundo,
seal.

En relacin a los documentos inditos de Gabriela Mistral dados a conocer
recientemente, la presidenta Bachelet indic que la recuperacin de stos
escritos es tambin un aporte que Chile hace a una Amrica que se reconoce
en su diversidad, valora su pluralidad, una Amrica que habla espaol y
portugus, que sabe de la cadencia antillana y de la parquedad altiplnica,
que tiene muchas voces, muchos acentos y muchas poesas.

La jefa de Estado sostuvo que todas estas voces van encontrando su espacio
al alero de este premio creado en 2004 para potenciar, precisamente, el
dilogo y el encuentro en un continente que no quiere crecer de espaldas a
s mismo, sino de cara a un futuro de cooperacin y reconocimiento mutuo.

Resalt que hoy en Chile cualquier estudiante, duea de casa o trabajador
puede encontrar los libros de los anteriores ganadores de este premio en
las bibliotecas pblicas, para asomarse a las imgenes, las preguntas, las
palabras con que los poetas conjuran los misterios del presente y las
promesas del futuro, manifest.

El Premio Iberoamericano de Poesa Pablo Neruda fue instaurado por el
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile
(http://www.consejodelacultura.cl) en 2004, en el marco de las
celebraciones oficiales del centenario del natalicio del Premio Nobel de
Literatura, y constituye un reconocimiento a la trayectoria de autores cuya
obra es considerada un aporte notable al dilogo cultural y artstico de la
regin.

El jurado de esta ltima versin estuvo compuesto por la titular de
Cultura, Paulina Urrutia; el poeta peruano, Carlos Germn Belli; el
escritor y crtico cubano, Roberto Fernndez Retamar; y la autora y crtica
literaria chilena, Ana Pizarro.

Los ganadores de las versiones anteriores han sido el mexicano Jos Emilio
Pacheco (2004); el argentino Juan Gelman (2005) y el peruano Carlos Germn
Belli (2006). Este galardn incluye un estmulo de 30.000 dlares, adems
de una medalla y un diploma.

Fuente: El Mostrador



*** Jorge Semprn recibe Premio Nacional de Literatura Europea

El escritor espaol Jorge Semprn fue galardonado el domingo 29 de julio
con el Premio Nacional de Literatura Europea, que Austria otorga desde 1965
como reconocimiento a la trayectoria creadora de autores europeos. La
entrega del premio, dotado con 22.000 euros, fue celebrada en Salzburgo y
presidida por el canciller austriaco, Alfred Gusenbauer, conocido
hispanfilo, y la ministra de Cultura, Claudia Schmied.

Semprn record que fue justo en Salzburgo donde recibi en 1964 el premio
Formentor por su primera obra, El largo viaje. Qu podra ser ms hermoso
para m que ser premiado por mi trabajo en esta ciudad, la ciudad del gran
ilustrado Mozart, declar en buen alemn el que fuera ministro de Cultura
entre 1988 y 1991. Semprn indic que poco antes de recibir aquel premio
haba sido expulsado del Partido Comunista por desviarme de la lnea del
partido.

En un discurso, a caballo entre el espaol y el alemn y con un tono de
gran familiaridad con el premiado, el canciller austriaco valor la obra de
Semprn como una atalaya que hemos de utilizar para dar forma al futuro.
Gusenbauer ya entreg en 2005 a Semprn el premio Bruno Kreisky a la obra
literaria de carcter poltico.

La prensa austriaca destac el paso de Semprn por el campo de
concentracin nazi de Buchenwald, tras ser arrestado en Francia por la
Gestapo por su activismo en la Resistencia francesa. Se subray que la
crtica del autor madrileo no slo se dirige contra el fascismo sino que
su obra tambin ataca el Gulag sovitico, lo que no ha sido bice para que
haya luchado contra una equiparacin histrica del nacionalsocialismo y del
comunismo.

El galardn otorgado a Semprn es una de las mximas distinciones
culturales que concede Austria. Entre sus ganadores se cuentan autores de
la talla de Umberto Eco, Eugene Ionesco o Simone de Beauvoir. Tras la
ceremonia, Semprn permaneci en la ciudad austriaca para asistir a un
recital en el marco del Festival de Salzburgo, antes de regresar a Francia
el lunes 30.

Fuente: ABC



*** Falleci el cineasta Ingmar Bergman

El legendario director de cine sueco Ingmar Bergman, que influenci a una
generacin de cineastas con obras a menudo duras sobre temas relacionados
con la muerte y el tormento sexual, muri el pasado lunes 30 de julio, a
los 89 aos, mientras dorma en su casa en la isla de Faro, en el mar
Bltico. Segn comunic su hija Eva Bergman en Estocolmo, su padre se
durmi plcidamente.

El creador de clsicos del cine como El silencio, Escenas de la vida
conyugal o Fanny y Alexander, era uno de los directores ms importantes del
siglo XX. Sus ms de cuarenta pelculas indagan en las profundidades y las
experiencias ms dolorosas del alma humana. Gracias a su obra recibi
premios honorficos en Cannes y en Hollywood.

El escritor policial sueco Henning Mankell, compatriota y yerno de Bergman,
dijo que su muerte fue feliz y sin dolores ni miedos. Casado con Eva
Bergman, Mankell agreg que la muerte del cineasta no haba sido una
sorpresa para su familia. Estamos tranquilos de que haya muerto en paz y
sin sufrir. Creo que falleci de una manera que mucha gente envidiara,
dijo el escritor. l era un hombre mayor y su corazn se detuvo.

Bergman siempre evit el revuelo de Hollywood o Cannes, aun cuando por su
ltima gran pelcula para el cine, Fanny y Alexander, ganara cuatro premios
Oscar en 1984. El mundo de la infancia fue siempre el ltimo cajn de mi
trabajo, coment Bergman en uno de sus libros en 1990.

Cissi Elwin, directora ejecutiva del Instituto Sueco de Cine, dijo que
Bergman tuvo una breve aparicin a principios de este mes, en la
celebracin anual de su carrera de medio siglo, en la isla de Faro, pero
permaneci en una silla de ruedas y luca muy cansado. Es una prdida
enorme, declar Elwin. Es muy, muy extrao e irreal porque Ingmar Bergman
es una parte tan grande del cine sueco.

En total, realiz 54 filmes, 126 producciones teatrales y 39 obras
radiales. Sus obras maestras cinematogrficas a menudo lidian con la
confusin sexual, la soledad y una vana bsqueda del sentido de la vida,
temas que atribua a una infancia traumtica en la que fue golpeado por su
padre, un ministro luterano.

En una inusual entrevista en 2001, Bergman dijo a la agencia de noticias
Reuters que los demonios personales lo atormentaron e inspiraron a lo largo
de su vida. Los demonios son innumerables, aparecen en los momentos ms
inconvenientes y crean pnico y terror, seal en ese momento. Pero
aprend que si puedo dominar las fuerzas negativas y arrearlas a mi carro,
entonces pueden trabajar para ventaja ma.

Fanny y Alexander, la sumamente autobiogrfica ltima produccin del
director para la pantalla grande, cuenta la historia de una familia de
clase alta de Uppsala, antes de la Primera Guerra Mundial. El nio
protagonista, Alexander, y su hermana, Fanny, son abusados mental y
fsicamente por su padrastro, un reverendo inspirado en el padre de
Bergman. Al final, Alexander usa poderes supernaturales para tomar una
venganza siniestra.

Bergman obtuvo reconocimiento internacional con El sptimo sello, un filme
de 1956 en el cual un cruzado que busca a Dios juega ajedrez con una
representacin de la muerte. Directores de cine de todo el mundo lo han
nombrado desde entonces como una inspiracin.

Woody Allen lo admir profundamente, rindiendo homenaje a El sptimo sello
en su comedia Love and Death. El era una de las pocas personas que
utilizaban un filme como una genuina forma de arte, como un gran escritor
(...). A l no le interesaba el mundo comercial del cine, dijo Allen a la
radio de la BBC al enterarse del fallecimiento.

Fuentes: AFP  Reuters



*** Muere el director italiano Michelangelo Antonioni

El director de cine italiano Michelangelo Antonioni, icono del cine
introspectivo y que desde mediados de los aos 80 estaba paralizado en una
silla de ruedas por un derrame cerebral, muri la noche del lunes 30 de
julio a los 94 aos en su residencia de Roma, rodeado por sus familiares
ms cercanos.

Muri apaciblemente, en su silln, al lado de su esposa Enrica Fico,
anunci la prensa italiana. Antonioni fue sepultado el jueves 2 de agosto
en Ferrara, donde naci el 29 de septiembre de 1912 y donde comenz su
carrera con documentales dedicados a las poblaciones que vivan sobre el
ro Po, Gente del Po, terminado en 1947.

Su cine, marcado por la obsesin de la imagen y la bsqueda de un lenguaje
formal y esttico, con escenas largas y lentas, serva en realidad para
indagar en el mundo interior de sus personajes, en un espacio enigmtico.

Las pelculas sesgadas y deliberadamente lentas de Antonioni no siempre
fueron bien recibidas por el gran pblico, pero algunas como LAvventura lo
convirtieron en un icono para directores como Martin Scorsese, quien lo
describi como un poeta con la cmara, y otras como Desierto rojo (1964),
Blow up (adaptacin del relato Las babas del diablo, de Julio Cortzar,
sobre el inquietante descubrimiento de un delito gracias a una fotografa)
y Profesin reportero, igualmente marcaron la historia del cine.

Director de unos 20 filmes, recibi numerosos premios en el curso de su
carrera, entre ellos el Len de Oro de la Mostra de Venecia en 1964 por
Desierto rojo y la Palma de Oro del Festival de Cannes (Francia) en 1967
por Blow up. Igualmente obtuvo el premio especial del jurado en Cannes en
1982 por Identificacin de una mujer y el Oscar de Hollywood en 1995 por el
conjunto de su carrera as como el Len de Oro a toda una carrera en
Venecia en 1997.

Nacido en el seno de una familia burguesa, estudi economa y negocios en
la Universidad de Bolonia (http://www.unibo.it) y por un corto perodo de
tiempo trabaj en un banco, antes de convertirse en crtico de cine en la
dcada de 1930.

Luego estudi en el Centro Experimental de Cine de Roma, la cuna del cine
italiano y del antifascismo. Su primera participacin real en la produccin
de pelculas se produjo en 1942, cuando ayud a escribir el guin del filme
Una Pilota Ritorna, de Roberto Rossellini. Dirigi su primera obra, Cronaca
di un amore (Crnica de un amor), en 1950, a los 38 aos.

Antonioni dirigi a algunos de los actores ms importantes del cine
italiano de la posguerra, como Marcello Mastroianni, pero no fue hasta la
dcada de 1960 que salt a la escena internacional y su estilo se confirm
con una serie de filmes, entre ellos El eclipse, interpretado por su actriz
fetiche, Monica Vitti, tambin su compaera sentimental por una decena de
aos.

Despus de 13 aos inmovilizado y privado del habla como consecuencia del
derrame cerebral, Antonioni dirigi, junto con Wim Wenders, Ms all de las
nubes (1995), pelcula que obtuvo dos premios en el Festival de Venecia de
ese ao.

En los ltimos aos regres a la direccin ayudado por su esposa para
realizar dos filmes: un documental sobre la restauracin del Moiss de
Miguel ngel en 2004 y un episodio del filme Eros, presentado en el
festival de Venecia ese mismo ao.

Fuentes: AFP  Reuters



*** Gonzalo Mrquez Cristo obtiene el premio Maurice Blanchot

El escritor colombiano Gonzalo Mrquez Cristo (Bogot, 1963) obtuvo el
Premio Internacional de Ensayo Maurice Blanchot, concedido por la
Asociacin Pensamiento Libre (http://premiomauriceblanchot.blogspot.com) en
homenaje al centenario del nacimiento del ensayista francs, con su trabajo
La pregunta del origen, segn se inform el pasado 30 de julio a travs de
un comunicado.

El ensayo de Mrquez Cristo fue elegido por unanimidad, entre otros 240
textos enviados desde 14 pases, por un jurado internacional conformado por
el reconocido escritor y crtico peruano Julio Ortega, el profesor espaol
Manuel J. Snchez (quien ha sido catedrtico de las universidades alemanas
Ruprecht-Karls y Tbingen), y el narrador venezolano Jorge Gmez Jimnez
(editor de la revista literaria Letralia, Tierra de Letras).

El jurado destac, segn indic el profesor Snchez, la gran capacidad
reflexiva del trabajo de Mrquez Cristo, que aborda territorios inditos
sobre el tema del espritu trgico, unida a una escritura estremecedora y
potica, que deja traslucir el alto compromiso de su autor con el
pensamiento y la palabra. Igualmente se concedi una mencin al texto
Tiempo lineal, del argentino Franco Villa.

Mrquez Cristo ha publicado los poemarios Apocalipsis de la rosa (1988), La
palabra liberada (2001), la antologa Liberacin del origen (2003) y Oscuro
nacimiento (mencin en el Concurso Nacional Jos Manuel Arango, 2005); la
novela Ritual de tteres (ganadora de la Beca Colcultura en 1992); y el
libro de cuentos El tempestario y otros relatos (1998). En 2005 y 2006 fue
finalista en el Concurso Nacional de Literatura Libros y Letras, elegido
por votacin de los lectores. Actualmente prepara un libro de reportajes a
grandes escritores y artistas contemporneos.

En 1989 particip en la fundacin de la revista Comn Presencia, de la cual
es su director, y que fuera reconocida con la Beca Colcultura a la mejor
publicacin cultural de Colombia. Es creador y coordinador de la coleccin
internacional de literatura Los Conjurados, actualmente distribuida en
cinco pases. Dirige el Da Mundial de la Poesa instituido por la Unesco
(http://www.unesco.org), en su versin colombiana. Varios de sus poemas y
relatos han sido traducidos al ingls, francs, rabe, italiano, alemn,
portugus y braille; y han aparecido en 19 antologas.

Fuente: Asociacin Pensamiento Libre



*** Entregados premios de la Casa de Teatro en Santo Domingo

La institucin dominicana Casa de Teatro (http://www.casadeteatro.com) dio
a conocer el pasado 30 de julio los ganadores del Concurso Internacional de
Cuento, Teatro y Novela, certamen que cuenta con el patrocinio del Grupo
Len Jimenes, y que en esta oportunidad tiene una connotacin especial por
su trigsimo aniversario.

El acto de premiacin en las distintas categoras (literarias-teatro,
cuento y novela) fue realizado en la sala Cristbal de Llerena de ese
recinto cultural, enmarcndose dentro de las actividades que desarrolla
Casa de Teatro para celebrar su trigsimo tercer aniversario.

En el rengln de cuento, el dominicano Aquiles Julin fue el gran vencedor
al obtener el primer lugar con su texto Gladys de vuelta a casa y una
mencin por Lpido; mientras, la segunda posicin recay en manos del
cubano Ivn Darias Alfonso con Cara Diva, y el tercer puesto fue para el
dominicano Juan Carlos Garca, con Linda Norman.

Alejandro Engel (La Carmencita), Yuri Flix Sosa (A Elba nunca le gustan
las sorpresas), Obdulio Fenelo Noda (Un da despus de la tristeza),
Miriam Rapa Brito (Salida de emergencia), Francisco Garca Gonzlez (Las
gordas no van al cielo) y Mara Jos Flores-Estrada Ponce de Len (Cuando
cantan los gallos) obtuvieron menciones en el apartado de cuento.

En teatro, el puertorriqueo Aravind Enrique Adyanthaya gan el primer
lugar con Las facultades. Por su lado, el espaol Jos Luis Gartner Martos
obtuvo la segunda posicin gracias a La intimidad del coleccionista, y
Yoshvani Medina gan el tercer puesto con La clusula.

Las menciones fueron para Culpable por bonita, de Domingo Arturo Palma
Rodrguez; El veneno del miedo, de Luis Garca Matilla; Nunca volver, de
Isabel Gonzalo Pita; Lejos del corazn, de Estela Leero; Pocker, de Hctor
Leny-Daniel y Matar a un hombre, de Miguel Teny Valdespino.

En novela el premio recay en manos de Mauricio Alvarado Jimnez, por El
oficio de los gajes. Las menciones fueron para Martha Batiz, por Boca de
lobo; y para Alberto Badino, por El espectador.

Cada ao se realiza esta convocatoria, que desde sus inicios cuenta con el
patrocinio del Grupo Len Jimenes y en el que participan autores de varios
pases de Latinoamrica.

Freddy Ginebra, director de Casa de Teatro, anunci que para la edicin
2008 del concurso los premios aumentarn de 50 mil pesos, para el primer
lugar en cuento y teatro, a 75 mil. Mientras, el gran premio en el gnero
de novela, que actualmente es de 150 mil, aumenta a 200 mil pesos.

Fuente: El Caribe



*** Wilfredo Carrizales recibe Premio Nacional del Libro de Venezuela por
    libro digital publicado en Editorial Letralia

Este jueves 2 de agosto fue emitido el veredicto del IV Premio Nacional del
Libro 2006 para la Regin Centro Occidental de Venezuela
(http://tinyurl.com/2j3o8e), compuesta por los estados Cojedes, Carabobo,
Falcn, Lara y Yaracuy, en el que el libro digital La casa que me habita
(http://www.letralia.com/ed_let/casa), del escritor arageo Wilfredo
Carrizales (Cagua, 1951) obtuvo el galardn en la mencin Libros con
nuevos soportes de la categora C, Libros, revistas, catlogos, afiches y
sitios electrnicos.

Reunidos en San Carlos (Cojedes), los miembros del jurado, Tamharaire
Rojas, Juana Fuentes y Ramn Hernndez concedieron el premio al libro de
Carrizales por su presentacin innovadora, por su hermoso lenguaje potico
y su temtica que gira en torno a la cotidianidad. Escrito en prosa
potica, en este libro el poeta, enamorado de una mujer cuyo nombre tiene
resonancias indgenas, describe los avatares de su amor en un intenso
recorrido por la casa que es, a la vez, el conjunto potico y la pareja de
amantes.

La edicin premiada apareci en versin digital en junio del ao pasado
como uno de los ttulos de la coleccin Narrativa de Editorial Letralia
(http://www.letralia.com/ed_let). Es el segundo libro publicado por el
autor en versin digital con este sello, donde ya en octubre de 2003 haba
publicado el libro Textos de las estaciones
(http://www.letralia.com/ed_let/estaciones), tambin de prosa potica.

La casa que me habita fue publicado originalmente en una edicin de autor
en 1999; ms tarde se public en edicin ilustrada bajo el sello La
Lagartija Erudita en 2004, y en versin traducida al chino por la Editorial
de las Nacionalidades, en 2006. Estas dos ltimas ediciones vieron la luz
en Pekn (China), donde el autor es agregado cultural de la Embajada de
Venezuela.

Carrizales es poeta, cuentista, fabulador de textos breves, minicronista,
actor monologista, sinlogo, traductor, editor, conferencista y animador
cultural. Realiz estudios de la lengua china, clsica y contempornea, y
de historia y cultura de China en la Universidad de Pekn (1977-1982).
Desde 1992 hasta 2001 fue coordinador de Eventos Literarios y Publicaciones
de la Secretara de Cultura del estado Aragua, en Venezuela. El escritor
mantiene regularmente su avenida Muesca
(http://www.letralia.com/ciudad/carrizales), en nuestra seccin de firmas
exclusivas Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad).

Adems de La casa que me habita, Carrizales ha publicado diversas
traducciones del chino al espaol, as como los libros Ideogramas (poesa),
1992; Calma final (relatos), 1995; Postales (prosa potica, Corporacin
Cultural Beijing Xingsuo), 2004; Mudanzas, el hbito (poesa, Editorial La
Lagartija Erudita, Pekn), 2003; Desde el Cinabrio (La Lagartija Erudita,
Pekn), 2005; Textos de las estaciones, edicin bilinge espaol-chino con
fotografas (La Lagartija Erudita, Pekn), 2006, y Vestigios en la arena
(prosa potica; La Lagartija Erudita, Pekn), 2007.

En la misma categora el premio fue otorgado tambin a los libros Pasos
dactilares, de Jos Gregorio Salcedo (San Carlos, Cojedes), en narrativa;
Construcciones sobre basamentos de niebla, de Ana Enriqueta Tern
(Carabobo), en poesa; Ensayos crudos, de Jos Balza (Delta Amacuro), en
crtica; Gnesis de la tragedia y la comedia griega, de Luis Fras (San
Carlos, Cojedes), en ensayo, y Cerca del Paraso Hamlet urbano, de Renny
Loyo (Barquisimeto, Lara), en dramaturgia.

Igualmente se concedi a la edicin de Los miserables, de Victor Hugo,
publicada por la Editorial El Perro y la Rana, en la mencin Libro de
distribucin gratuita; al Manual de organizacin de los consejos comunales
y consejo local de planificacin pblica, de Hilda Herrera Brito, como
Libro ms econmico (2.000 bolvares); a Jugando con la poesa, de la
Casa Nacional de las Letras Andrs Bello, como Libro infantil y
juvenil; a la coleccin El Cuervo, de la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.edu.ve), como Mejor coleccin; a Poesa, de la mencionada
casa de estudios, como Mejor revista cultural, y al blog Salmos
compulsivos (http://salmoscompulsivos.blogspot.com), de Jos Carlos de
Nbrega, como mejor pgina web.

En su categora A, Personas, el premio correspondi a Rafael Arias, de
Tinaco (Cojedes), como mejor libro viviente; al nio de doce aos Alis Kail
Polanco, de Los Guayos (Carabobo), como mejor lector; a Argelia Zamora
(Tinaco, Cojedes), como mejor bibliotecaria por sus 28 aos al frente de la
Biblioteca Pblica Francisco Lazo Mart, de Tinaco, y a Ramn Caldern,
de Valencia (Carabobo) como mejor librero dedicado a la promocin de libros
venezolanos.

En la categora B, dedicada a proyectos, instituciones y servicios, se
concedi la distincin al Fondo Editorial de la Universidad Nacional
Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez,
http://www.unellez.edu.ve), como Mejor editorial universitaria; a la
Biblioteca Manuel Mara Olivares del municipio Carlos Arvelo (Carabobo)
como Mejor servicio bibliotecario; al proyecto Jugando con la Poesa de
la Casa Nacional de las Letras Andrs Bello captulo Cojedes, como Mejor
iniciativa de promocin del libro y la lectura, y al suplemento semanal
Letra Inversa (http://www.notitarde.com/letrainversa), del diario Notitarde
(Carabobo, http://www.notitarde.com), como Mejor medio de comunicacin que
promocione autores venezolanos.

Fuente: Plataforma del Libro Captulo Cojedes



*** Elena Poniatowska recibi en Caracas el premio Rmulo Gallegos

El pasado jueves 2 de agosto se realiz la entrega del XV Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos, obtenido por la escritora y
periodista mexicana Elena Poniatowska por su obra El tren pasa primero,
durante una ceremonia celebrada en la Fundacin Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve).

Poniatowska recibi el galardn de manos del vicepresidente de Venezuela,
doctor Jorge Rodrguez, y del ministro del Poder Popular para la Cultura,
arquitecto Francisco Sesto Novs.

El tren pasa primero es una obra compleja que rene los recursos del
testimonio, la narrativa histrica y la biografa novelada para entrelazar
la historia de un movimiento social con la vida pblica y privada de su
lder. Poniatowska narra con fidelidad la gran huelga de 1958 y la de 1959,
violentamente reprimida por el gobierno mexicano, el encarcelamiento de los
lderes y su liberacin a principios de los aos setenta.

El jurado destac en su veredicto la densidad temtica y estilstica de
esta obra, que compendia la narrativa intimista y la novela coral, combina
con rara maestra la tensin potica con un lenguaje certero y coloquial, y
la austeridad descriptiva.

En su discurso, que hemos publicado ntegro en
http://www.letralia.com/169/especial01.htm, Poniatowska record la ocasin
en que entrevist a Rmulo Gallegos, en los aos en que el autor de Doa
Brbara vivi exiliado en la nacin azteca. El hombre que fue presidente
de la Repblica Bolivariana de Venezuela de febrero a noviembre de 1948 y
fue derrocado por un cuartelazo nunca dio su mano a torcer.

Tras comparar a Gallegos con Mart, la escritora habl del golpe que lo
condujo al exilio. Mientras unas botas militares pateaban tercamente
Venezuela, un hombre herido escoga Morelia, en Mxico, para su exilio, sin
pensar que, aos ms tarde, el pueblo asumira su actitud porque la actitud
de Rmulo Gallegos es ahora, en 1959, la actitud de todo un pueblo.

La escritora tambin record el mtodo de trabajo de Gallegos, contado por
l mismo en esa entrevista y citado por ella: Yo no puedo escribir frente
a otra persona. A m mujer, que era la mitad de mi persona, le lea yo todo
lo que escriba pues aunque no era sino una mujer sencilla tena buen gusto
y buen sentido de las cosas. Cuando por alguna razn llegaba y se sentaba
frente a m mientras yo escriba yo protestaba: No, chica; te vas, yo no
puedo. Para escribir necesito estar solo. Un encierro.

La escritora recibi cien mil dlares, una medalla de oro, un diploma y la
publicacin de la obra ganadora por parte de Monte vila Editores
Latinoamericana (http://monteavila.gob.ve/web).

La noche del jueves, Poniatowska ofreci una rueda de prensa en la que
comparti con los periodistas sus visiones en torno a este oficio, del cual
se siente profundamente agradecida. Empez recordando las circunstancias en
que entrevist al autor de Doa Brbara: Yo era una joven periodista, y el
director de Mxico en la Cultura, Fernando Bentez, me pidi entrevistarlo,
y me advirtieron que a l le caan mal los periodistas. Fue una experiencia
que recuerdo con cario.

Tambin relat cmo se aproxim a las fuentes reales que le permitieron
escribir El tren pasa primero: En 1958-59 encarcelaron a los
ferrocarrileros, y tuve la suerte de que un preso me invitara a ver una
obra de teatro de ellos: Licenciado, no te apures, en la crcel de
Lecumberri. All estaban presos lvaro Mutis y el pintor David Alfaro
Siqueiros, quien hizo la escenografa, y pude entrevistar a varios presos.
Yo haba seguido por la prensa cmo expulsaron a dos diplomticos rusos,
pues cualquier conflicto se lo atribuan a los comunistas. Pude grabar
testimonios, relatos de vida, historias.

Cont Poniatowska que, luego de preguntarle a un joven quin era Demetrio
Vallejo, se dispuso a hacer una novela casi medio siglo despus de
registrar los hechos. Al escuchar que su respuesta era una mezcla de
negativa con displicencia, decidi que contara la vida de ese hroe
popular a quien bautizara como Trinidad Pineda Chias.

Acerca de Venezuela, Poniatowska dice que espera informarse mejor para
poder hablar con propiedad acerca de la realidad del pas, pero adelant
que en Mxico llega la imagen de Chvez. Me cay bien que haya dicho que
Bush huele a azufre. Supongo que le consta, remat.

El domingo 5, Poniatowska particip como invitada especial en el programa
Al, Presidente, que mantiene cada semana el presidente de Venezuela,
teniente coronel (r) Hugo Chvez Fras. El mandatario cant la primera
estrofa del popular corrido Adelita, dedicndoselo a la autora, y ley en
voz alta algunos pasajes de El tren pasa primero.

El tren pasa primero, Elena pasa primero, dijo Chvez halagando la
deliciosa escritura de Poniatowska, a quien pidi algunas palabras para
el pueblo venezolano, a lo que ella respondi: En Mxico, cuando alguien
fracasa, decimos que se le fue el tren, pero aqu en Venezuela creo que a
Rmulo Gallegos jams se le fue el tren y a usted tampoco se le est yendo
el tren.

Bravo!, no se nos debe ir el tren, respondi Chvez, quien dijo que las
palabras de la escritora le hicieron recordar la cancin Adelita. Entonces
Chvez le agradeci emocionado el comentario y lament no tener un mariachi
en el sitio. Malaya, un mariachi!. Enseguida dijo: Quin tuviera la voz
de Jorge Negrete para decirte: Si Adelita se fuera con otro, la seguira
por tierra y por mar, si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un
tren militar , cant y recalc la palabra tren para su invitada.

El presidente venezolano record que la novela ganadora del Rmulo Gallegos
refleja un conflicto ferroviario registrado en Mxico en la primera mitad
del siglo XX, y sent paralelismo entre los hechos narrados y episodios de
su vida relacionados con la gestacin de la revolucin bolivariana.

En el acto tambin estuvo Felipe Haro, uno de los hijos de la escritora
mexicana, quien es productor de televisin.

Fuentes: El Universal  La Jornada  RNV



*** Premio Nuevo Periodismo Cemex+FNPI emite veredicto

El pasado jueves 2 de agosto se dio a conocer el veredicto de la sexta
edicin del Premio Nuevo Periodismo Cemex+FNPI
(http://www.nuevoperiodismo.org/premio/ganadores2006), en sus categoras
Internet, radio y televisin. El galardn es convocado por la Fundacin
para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (http://www.fnpi.org) y tiene como
finalidad promover la excelencia en la prctica del oficio y distinguir a
los periodistas latinoamericanos, espaoles y portugueses sobresalientes de
Amrica, de habla espaola y portuguesa que publiquen o transmitan sus
trabajos en espaol o portugus.

Julliana de Melo, periodista digital brasilera, fue declarada ganadora en
la categora Internet, por su trabajo Longe da casinha de boneca (Lejos de
la casa de muecas), publicado en
http://www2.uol.com.br/JC/sites/casinhadeboneca por JC Online, del sistema
regional JC de Comunicacin.

Egresada de la Universidad Catlica de Pernambuco (http://www.unicap.br) y
con postgrado en historia contempornea de la Universidad Federal de
Pernambuco (http://www.ufpe.br), De Melo comenz su carrera en la Empresa
Brasilera de Correos y Telgrafos cuando era estudiante, de ah pas al
Sistema JC de Comunicao, luego al Jornal do Commercio y finalmente a JC
OnLine, donde se qued desde 2000. Su trabajo en periodismo digital, casi
siempre de la mano del diseador Sidclei Sobral, ha sido premiado varias
veces en Brasil. Ya antes estuvo nominada en la cuarta convocatoria del
premio.

Longe da casinha de boneca es un informe multimedia en el que se denuncia
el drama de nios y adolescentes vctimas del trabajo domstico infantil.
Esta pieza muestra el drama que va acompaado de falta de estudio, poco
dinero, humillaciones y vulnerabilidad a la violencia fsica y sexual.

El jurado de Internet, integrado por Gumersindo Lafuente (Espaa), Mary
Zerafa (Estados Unidos) y Christian Oliver (Venezuela), resalt la
profundidad en el tratamiento del problema, abordndolo desde lo social, lo
econmico, y lo psicolgico. Tambin seal la utilidad de enlaces a
documentos legislativos, estadsticas y piezas de denuncias que destacan el
valor periodstico.

En la misma categora fueron nominados los trabajos El golpe del 76, por
David Wroclavsky y su equipo, del diario Clarn (Argentina,
http://www.clarin.com); Azucena Villaflor, la madre de todas las madres,
por Sofa Lalanne y su equipo, del mismo diario argentino; Educao sem
fronteiras (Educacin sin fronteras), de Gustavo Berlarmino e Ins
Calado, de JC Online (Brasil), y La tragedia de San Onofre, por lber
Gutirrez, de la revista Semana (Colombia, http://www.semana.com).

El colectivo radial argentino integrado por Alberto Recanatini, Mauro
Saraniti, Paula Capristo y Fernando Cacurri, son los ganadores en la
categora radio con la investigacin Made in Bajo Flores, transmitida por
FM La Tribu (http://www.fmlatribu.com).

Este equipo de jvenes periodistas tiene una experiencia variada en
distintos medios y numerosos programas radiales de diferente ndole. Cuando
se vincularon a FM La Tribu, una emisora radial alternativa de
reconocimiento internacional, emitieron el trabajo ganador.

Made in Bajo Flores es una investigacin periodstica que parte del
hallazgo del alto consumo de energa elctrica en los barrios pobres de
Buenos Aires, lo que va descubriendo una situacin de trabajo esclavo, que
incluye a grandes multinacionales textiles y una poblacin inmigrante pobre
e indocumentada.

Mara Cristina Mata (Argentina), Claudio Tognolli (Brasil) y Bernardo Hoyos
(Colombia), jurados de radio, dijeron sobre el trabajo: Su mayor
originalidad y logro consiste en ser un modelo de investigacin y de
realizacin periodstica: el conductor comparte con la audiencia sus
interrogantes acerca del tema tratado, reflexiona sobre las pistas a seguir
y logra develar el problema que est investigando recurriendo a varias y
significativas fuentes.

En esta categora fueron nominados tambin los trabajos Saqueo 01, de
Joaqun Cofreces para Radioactiva (Argentina); De brujas, riegos y
conjuros, de Ana Mara Daz para Univalle Estreo (Colombia); Educao
sem fronteiras (Educacin sin fronteras), de Jade Ramrez e Irma Gloria
Prez para Red Radio Universidad de Lagos de Moreno (Mxico), y Rituales
en la ruta, de Valeria Perasso para BBC Mundo (Reino Unido-Argentina).

En la categora televisin, el premio recay sobre el periodista colombiano
Hollman Morris por su trabajo Toribo: la guerra en el Cauca, transmitido
por el Canal Uno. Morris es comunicador social de la Pontificia Universidad
Javeriana de Bogot (http://www.javeriana.edu.co), fue editor de seccin
del peridico El Espectador (http://www.elespectador.com), reportero de
varios noticieros y actualmente es director del programa Contrava, que se
transmita por Canal Uno y actualmente est fuera del aire por falta de
financiacin.

Su riguroso trabajo periodstico lo ha convertido en objeto de amenazas,
como cuando una semana despus de haber transmitido Toribo: la guerra en
el Cauca, recibi varias coronas fnebres en la puerta de su apartamento
anunciando su muerte.

El trabajo ganador es un reportaje que muestra cmo una comunidad campesina
e indgena, asentada en el suroccidente colombiano, vive el miedo, el
desplazamiento y la zozobra de los combates entre guerrilla, paramilitares,
ejrcito y polica. La narracin a travs de imgenes, testimonios y una
conduccin periodstica transparente, va entregando los diferentes puntos
de vista que ponen en evidencia cmo la comunidad se convierte en la nica
vctima de la guerra.

El jurado, conformado por Alberto Garca (Argentina-Espaa), Manuela
Gumucio (Chile) y Jenaro Villamil (Mxico), destac del trabajo la gran
relevancia social del tema, la actitud tica del reportero frente a los
testimonios, la estructura narrativa del reportaje y el logro de
involucrar el punto de vista de todas las partes en un conflicto.

En esta categora resultaron nominados tambin los trabajos Historia de
dos orillas, de Emilio Cartoy y su equipo, transmitido en Canal 7
(Argentina); Gud mornin Coln, de Juan Mascardi y su equipo, transmitido
en Cablevisin (Argentina); El mayor secreto de Colonia Dignidad, de
Mara Carolina Fuentes para Canal 13 (Chile), y La Sierra, de Margarita
Martnez, para Caracol (Colombia).

Ganadores y nominados viajarn a Monterrey (Mxico) para recibir una
escultura y un diploma, como testimonio de un merecido reconocimiento de
sus colegas de Iberoamrica. La ceremonia de premiacin se realizar el
martes dos de octubre en el marco del Frum Universal de las Culturas
Monterrey 2007.

Fuente: Premio Nuevo Periodismo



*** Semana de las Letras y la Lectura celebran en Rosario

Desde hoy lunes 6 y hasta el prximo domingo 12 de agosto se celebra en el
Teatro de pera El Crculo, en Rosario (Argentina), la Semana de las Letras
y la Lectura, un encuentro internacional de poesa en el que participan
autores de nueve pases bajo la organizacin de la Asociacin Cultural El
Crculo (http://www.teatro-elcirculo.com.ar).

Lecturas de poesa, mesas redondas, conferencias y eventos en las escuelas,
son algunas de las actividades que compartirn los poetas Mara Baranda
(Mxico), Marta Pessarrodona (Espaa), Adhely Rivero (Venezuela), Jaume
Subirana (Espaa), Kornelijus Platelis (Lituania), Paul Hoover (Estados
Unidos), Odia Ofeimun (Nigeria), Christian Uetz (Suiza) y Rafael Courtoisie
(Uruguay).

Argentina estar representada por Esteban Moore, Fabricio Simeoni, Rafael
Oterio, Leopoldo Castilla, Fabricio Simeoni, Ral Acosta, Eduardo DAnna,
Cristina Domenech, Roberto Malatesta, Hugo Mujica, Rodolfo Privitera, ngel
Oliva, Celia Fontn, Beatriz Vignoli, Gary Vila Ortiz, Concepcin Bertone,
Enrique Gallego, Adriana Borga, Claudia Caisso, Humberto Lobbosco y
Alejandro Schmidt.

El poeta venezolano Adhely Rivero, director de la revista Poesa, de la
Universidad de Carabobo (http://www.uc.edu.ve), donde dirige el
Departamento de Literatura, presentar la antologa editada por dicha casa
de estudios, Voces en la urbana llanura, una muestra de poesa argentina
contempornea que incluye a ms treinta y cinco autores de la nacin surea
nacidos a partir de 1946. La antologa fue preparada y prologada por los
poetas Jorge Rivelli y Esteban Moore.

La Semana de las Letras y la Lectura se inicia este lunes 6 a las 7 de la
noche con las palabras del presidente de la Asociacin Cultural El Crculo,
doctor Guido Martnez Carbonell, y de Hctor Berenguer, coordinador del
evento. Una mesa de lectura con Cristina Domenech (Buenos Aires), Adriana
Borga (Rosario), Alejandro Schmidt (Crdoba) y Leopoldo Castilla (Salta), y
la presentacin del libro pstumo de Delfina Goldaracena Domenech, Tiempo
efmero, por Leopoldo Castilla, sern las actividades inaugurales.

El martes 7 a las 9:30 de la maana se iniciar el ciclo Poesa en la
escuela, en el que Castilla y Domenech hablarn sobre poesa y recitarn
en la Escuela EGB 103. A las 6:30 de la tarde, en el Teatro El Crculo,
se realizar una mesa de lectura con Fabricio Simeoni (Rosario), Rodolfo
Privitera (Buenos Aires), Celia Fontn (Rosario) y Kornejilus Platelis
(Lituania). ste ltimo har adems un esbozo de la poesa de su pas.

El mircoles 8 a las 9:30 de la maana, Mara Baranda, Odia Ofeimun y
Hctor Berenguer hablarn sobre poesa con alumnos del Colegio Alemn
Goethe, en el Teatro El Crculo, donde tambin a las 6:30 de la tarde se
realizar una mesa de lectura con Claudia Caisso (Rosario), Esteban Moore
(Buenos Aires), Gary Vila Ortiz (Rosario) y Paul Hoover (Estados Unidos).
Hoover dictar adems su charla Consideraciones sobre la poesa
norteamericana actual.

A las 9:30 de la maana del jueves 9, Eduardo DAnna, Kornejilus Platelis y
Esteban Moore continuarn con Poesa en la escuela en la EEM Edmundo de
Amicis, mientras que Paul Hoover con Esteban Moore y el presidente de la
Asociacin Cultural El Crculo, Guido Martnez Carbonell, harn lo propio
en la EEM San Bartolom EGB y Polimodal. DAnna, Platelis y Moore
repetirn en la EEM Superior de Comercio a las 11:30 de la maana. A las
6:30 de la tarde, en el Teatro El Crculo, la mesa de lectura reunir a
Beatriz Vignoli (Rosario), Enrique Gallego (Rosario), Rafael Oterio
(Buenos Aires), Mara Baranda (Mxico) y Odia Ofeimun (Nigeria). Baranda
dictar su charla Poesa de Mxico hoy.

El ciclo Poesa en la escuela continuar a las 9:30 de la maana del
viernes 10 en el Colegio del Sol EGB y Polimodal con Ral Acosta,
Fabricio Simeoni y Hctor Berenguer, y en el Colegio Espaol con Marta
Pessarrodona, Jaume Subirana y Humberto Lobbosco; y a las 10:45 de la
maana en la EEM Superior de Comercio con Eduardo D Anna, Mara Baranda,
Adhely Rivero y Odia Ofeimun. A las 6:30 de la tarde el Teatro El Crculo
albergar la mesa de lectura con Ral Acosta (Rosario), Concepcin Bertone
(Rosario), Hugo Mujica (Buenos Aires), Rafael Courtoisie (Uruguay) y
Christian Uetz (Suiza).

Finalmente, el sbado 11 a las 3 de la tarde se realizar en el Teatro El
Crculo una mesa de lectura con Roberto Malatesta (Santa Fe), Marta
Pessarrodona (Barcelona), Jaume Subirana (Barcelona) y Humberto Lobbosco
(Rosario). Pesarrodona, Subirana y Lobbosco protagonizarn unos dilogos
sobre poesa y lengua catalana. A las 6 de la tarde se realizar la ltima
mesa de lectura, con Adhely Rivero (Venezuela), quien presentar la
antologa de poesa argentina Voces en la urbana llanura, y Eduardo DAnna
(Rosario), quien realizar una lectura y disertar sobre la poesa de
Rosario.

Fuente: Asociacin Cultural El Crculo



*** Feria del Libro de Bolivia anuncia presencia de diez pases

Con la confirmacin de diez pases, este viernes 3 de agosto fue presentada
la XII Feria Internacional del Libro de La Paz, que abrir sus puertas del
8 al 19 de agosto en el Campo Ferial de Bajo Segencoma, en la capital
boliviana, y que tendr a Chile como pas invitado.

Slo acercndonos, mirndonos a los ojos, avanzamos, dijo el cnsul
chileno, Roberto Ibarra, en el acto oficial de lanzamiento. All mismo,
Ernesto Martnez, el director de la Cmara Boliviana del Libro
(http://www.cabolib.org.bo), explic que Chile jugar un papel primordial
en el programa del evento bibliogrfico y posibilitar un siempre positivo
intercambio cultural.

La novedad del evento ser abrir nuevos espacios culturales y barriales,
adems, la implementacin de un bibliobs itinerante que visitar los
barrios alejados y realizar actividades en varias bibliotecas zonales. Se
habilitar transporte gratuito para que la poblacin tenga acceso a la
Feria de Segencoma y adems habr actividades en Villa San Antonio,
Mallasa, Cotahuma, Huajchilla y otras locaciones.

En la feria participarn 61 escritores y 140 expositores. Se conmemorar
los 40 aos de la partida de Violeta Parra, los 80 aos del nacimiento de
Gabriel Garca Mrquez y los 40 aos de haber sido publicada su obra Cien
aos de soledad. Tambin se recordar los 40 aos de la cada del Che, los
25 aos de la recuperacin de la democracia en Bolivia y a los escritores
scar Alfaro (1921-1963) y Vctor Hugo Viscarra (1958-2006).

Acompaando las actividades literarias, la feria presentar otras
actividades importantes en la Biblioteca Municipal, el Teatro Municipal, el
Teatro de Cmara, la Universidad Mayor de San Andrs (Umsa,
http://www.umsa.bo) y la Universidad Catlica Boliviana (UCB,
http://www.ucb.edu.bo). Tambin se realizar encuentros con escritores,
cursos de formacin, coloquios y presentaciones de grupos de baile de
Bolivia y Chile.

De manera conjunta, la Cmara Boliviana del Libro y la Cinemateca
organizaron un ciclo de literatura y cine con pelculas especialmente
seleccionadas, que representen la influencia de los libros en el sptimo
arte. Se program igualmente concursos de poesa, cuento corto, literatura
y cine.

El chileno Jorge Edwards ser uno de los escritores invitados al evento.
Edwards, que en 2000 recibi el Premio Cervantes de Literatura, es autor de
El peso de la noche, Persona non grata, La mujer imaginaria, El origen del
mundo y El intil de la familia, entre varios libros. Chile asistir adems
con otros veinte escritores, 27 expositores, una carpa de poesa, un stand
y un amplio programa de actividades con miras a la integracin.

Otros autores chilenos que participarn en la feria son el poeta Ral
Zurita (Purgatorio, Anteparaso), el vate mapuche Elicura Chihuailaf; Diego
Muoz, Lilian Elphick, Max Valds Avils, Fernando Jerez, Yuri
Soria-Galvarro, Martn Faunes, Sonia Cienfuegos, Gabriela Aguilera, Jos
Osorio, Cristian Cottet, Antonio Ostornol, Roberto Rivera, Luis Vargas,
Lyuba Yes, Teresa Caldern y Pablo Simonetti. Todos participarn en
tertulias, presentaciones de libros y encuentros con sus pares bolivianos.

En el stand de Chile se expondrn y vendern producciones clsicas y las
novedades de las 27 editoriales chilenas participantes. La carpa, por su
parte, estar ubicada en los predios exteriores de la feria y ser el
escenario bohemio para un programa artstico que incluir msica, baile y
mucha literatura. Por ello, todos los das, una hora de las 7 a las 8 de la
noche estar reservada nicamente a sus actividades.

Fuentes: La Razn  Los Tiempos



*** Analizarn en Argentina el fomento del libro y la lectura

Entre el 15 y el 18 de agosto se celebrar, en el Complejo Cultural Guido
Miranda, de Resistencia (Chaco, Argentina), el 12 Foro Internacional por
el Fomento del Libro y la Lectura, evento que bajo el lema Generaciones,
libros y lectura es organizado por la Fundacin Mempo Giardinelli
(http://www.fundamgiardinelli.org.ar).

La conferencia inaugural, Leer en tiempos de Internet: consumos
culturales, polticas y pantallas, ser dictada el mircoles 15, a las
4:30 de la tarde, por Luis Alberto Quevedo, licenciado en sociologa de la
Universidad del Salvador (http://www.salvador.edu.ar). A las 6 de la tarde
se realizar una mesa de trabajo sobre el tema La hiptesis de la pobreza
perpetua y las generaciones de excluidos de la lectura, cul es el rol
social de instituciones y bibliotecas?, en la que participarn Gonzalo
Oyarzn (director de la Biblioteca Pblica de Santiago, Chile), Mara del
Carmen Bianchi (presidenta de la Comisin Nacional Protectora de
Bibliotecas Populares, Conabip; http://www.conabip.gov.ar) y Roberto
Servidio (Asociacin de Bibliotecarios Graduados de la Repblica Argentina,
http://www.abgra.org.ar).

A continuacin se proceder a la presentacin del libro Mapa crtico de la
literatura argentina, del Instituto de Investigaciones Literarias y
Sociales Juan Filloy de la Fundacin Mempo Giardinelli. A las 8:30, Luis
Pescetti presentar un concierto gratuito.

El jueves 16 se iniciarn las actividades con una serie de talleres en
diversas salas de la ciudad, entre las 9 de la maana y las 12 del da. A
las 9:30, la profesora Adela Rattner coordinar, en la sede de la
fundacin, un espacio de intercambio de experiencias de fomento de lectura.
A las 11 se celebrar, en el auditorio de la Universidad Popular de
Resistencia, dos conferencias en homenaje a Gabriel Garca Mrquez, a cargo
de la doctora Carmenza Kline (James Madison University, EUA;
http://www.jmu.edu) y Eric Nepomuceno (periodista, escritor y traductor de
la obra de GGM al portugus).

A las 4 de la tarde tendr lugar la mesa Mujeres y lectura: del
lector-hembra de Cortzar a las lectoras de hoy, con las escritoras
argentinas Claudia Pieyro, Florencia Abbate y Silvia Plager; seguida a las
6 de la tarde por la mesa Las lecturas de la educacin sentimental de los
varones a travs del tiempo. Cmic, humor, gnero negro y poticas como
recurso para fomentar la lectura entre jvenes y adolescentes, con Germn
Yanke (escritor y periodista, Madrid, Espaa), Sergio Aguirre (narrador,
Crdoba, Argentina) y Miguel ngel Molfino (escritor, Resistencia,
Argentina). Las actividades cerrarn a las 8:30 de la noche con un
concierto de msica y poesa a cargo de Fernando Oper con msica de Daniel
Moscatelli, y con el espaol Germn Yanke (Espaa) como poeta invitado.

El viernes 17 proseguirn, de 9 de la maana a 12 del da, los talleres que
se habrn iniciado el da anterior. A las 11 de la maana, Graciela Bialet
(escritora, creadora del programa Volver a Leer; Crdoba, Argentina)
dictar la conferencia magistral Cuentos, una y otra vez. Literatura para
los ms pequeos. Simultneamente se celebrar el Encuentro de Abuelas
Cuentacuentos, en el que Susana Itzcovich conversar sobre literatura
infantil y juvenil con las voluntarias de este exitoso programa de la
fundacin.

A las 4 de la tarde se realizar la mesa Para formar la generacin de
lectores que viene, con Larissa Chausovsky (Alfaguara Infantil, Buenos
Aires, Argentina), Ana Mara Kaufman (pedagoga de la Universidad de San
Andrs, http://www.udesa.edu.ar, Buenos Aires, Argentina) y Graciela Bialet
(escritora, Crdoba, Argentina). A las 6, Mara Rosa Lojo (escritora,
UBA-Conicet, Argentina), Carmenza Kline (James Madison University, EUA;
http://www.jmu.edu) y Guillermo Piro (escritor y periodista, Buenos Aires,
Argentina) protagonizarn la mesa Las generaciones literarias, existen?
Se forman en talleres? Afectan los modos de leer? Las deciden el mercado
y sus antologas? Dialogan entre s?. A las 8:30 de la noche se realizar
una tertulia a la que estn invitados todos los autores participantes para
leer sus textos.

La jornada de clausura del sbado 18 se iniciar a las 9 de la maana con
la mesa Los medios y la lectura en el ltimo medio siglo. De Leoplan y la
novela semanal al blog y la Wikipedia, con Miguel Russo (Revista XXIII,
Buenos Aires) y Sandra Comino (Pgina/12, http://www.pagina12.com.ar,
Buenos Aires, Argentina). A las 10:30 de la maana, la presidenta de la
Asociacin Argentina de Literatura Infantil y Juvenil (Alija), Susana
Itzcovich, dictar la conferencia magistral de clausura La lectura y las
generaciones. El acto de despedida se realizar a las 11:30 de la maana.

El evento tiene un cupo limitado a 710 personas, cantidad coincidente con
la capacidad del Teatro Guido Miranda, que fungir de sede. Para quienes
deseen obtener certificado y tener prioridad en la entrada a las sesiones
as como para inscribirse en talleres, el arancel nico y total es de $35.
La entrada es libre y gratuita para estudiantes, jubilados y pblico en
general.

Para inscribirse se puede llenar los formularios y abonar el arancel en la
sede de la Fundacin Mempo Giardinelli en la calle Jos Mara Paz 355, en
Resistencia, de lunes a viernes de 10 de la maana a 12 del da y de 6 de
la tarde a 8 de la noche. Tambin se puede solicitar la inscripcin a
forochaco@fundamgiardinelli.org.ar, donde se brindar toda la informacin
necesaria.

Fuente: Fundacin Mempo Giardinelli



*** Publicarn en espaol la novela indita de Alejandro Dumas

El prximo mes de septiembre ser publicada la traduccin al espaol de El
caballero de Hector Sainte-Hermaine, una obra del clebre escritor
Alejandro Dumas que permaneci extraviada durante ms de un siglo y fue
encontrada en la Biblioteca Nacional de Francia hace dos aos, como
informramos en nuestra edicin 122
(http://www.letralia.com/122/0603dumas.htm).

El escrito, del que se conservan mil pginas y que est considerado a la
par de otras obras emblemticas del escritor como El conde de Montecristo y
Los tres mosqueteros, fue hallado por el especialista en el trabajo de
Dumas, Claude Schopp y ser editado en espaol en septiembre por la
editorial Emec.

La accin de la novela se sita justo antes de la de El conde de
Montecristo, libro con el que tiene numerosas afinidades. El motor de la
accin es una venganza, un motivo que siempre permiti al novelista dar
mayor relevancia a las escenas de aventuras que tanto le gustaba escribir.

De esta forma, su protagonista se ver envuelto en toda clase de gestas: en
las persecuciones de Fouch, en las epopeyas napolenicas, en un cara a
cara con Nelson en la batalla de Trafalgar, en desventuras en Roma y
Npoles, y se encontrar con personalidades como Josefina, Talleyrand o
Chateaubriand.

Dumas (1802-1870) es conocido sobre todo por novelas como Los tres
mosqueteros. El autor fue un escritor muy prolfico, con cerca de 1.200
volmenes publicados bajo su nombre, aunque muchos de ellos fueron escritos
en colaboracin.

Hombre de grandes ingresos, en sus ltimos aos Dumas tena un modo de vida
dispendioso que llev a que a la hora de su muerte estuviera prcticamente
en bancarrota.

Fuente: Europa Press



*** Universidad de Sevilla homenajear a Juan Ramn Jimnez

La Universidad de Sevilla (http://www.us.es) organiza un ao ms sus
tradicionales Cursos de Otoo, que se celebrarn del 3 al 21 de septiembre,
y estarn centrados en diferentes aspectos del humanismo, como el 50
aniversario de la concesin del Premio Nobel al poeta Juan Ramn Jimnez o
la visin de profesores universitarios y militares sobre una decena de
guerras histricas.

Organizados por las facultades de Filologa y Geografa e Historia y la
colaboracin del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales, Relaciones
Internacionales y Extensin Cultural, los Cursos de Otoo se dividen en un
Curso Superior de Estudios Hispnicos y otro de Estudios Hispnicos para
extranjeros.

La oferta formativa, que se desarrolla en conferencias, mesas redondas y
visitas culturales, tiene como finalidad propiciar la reflexin y el
anlisis crtico desde un punto de vista multidisciplinar para de esta
forma enriquecer la formacin humanstica de los participantes.

La conferencia de apertura, Un viajero romntico en Andaluca, estar a
cargo de Jess Daz, profesor de filologa inglesa de la Universidad de
Sevilla. La conferencia de clausura, Las fiestas de la Inmaculada en la
Sevilla del siglo XVII, ser impartida el 21 de septiembre por la
catedrtica emrita de historia del arte de la Hispalense, Mara Jess
Sanz.

El Curso Superior de Estudios Hispnicos consta de cuatro seminarios: uno
sobre los 50 aos de la concesin del Premio Nobel a Juan Ramn Jimnez; un
segundo acerca de una seleccin de guerras histricas desde el punto de
vista de militares y profesores universitarios; un tercero sobre las
variedades andaluza y americana del espaol y el cuarto es un anlisis
in-situ de las casas-palacios sevillanas.

Prestigiosos especialistas en la obra juanramoniana se darn cita en el
seminario Juan Ramn Jimnez, 50 aos despus del premio Nobel, para
conmemorar las Bodas de Oro de la concesin del galardn y que incluye una
visita artstica y literaria al Moguer del poeta.

Genio e ingenio en la guerra: 10 grandes batallas contadas por
historiadores militares y universitarios pretende poner al alcance de los
universitarios los conocimientos de profesores universitarios y militares
sobre una decena de episodios blicos que marcaron la historia.

El curso Variedades del espaol: Andaluca y Amrica ofrece diversas
perspectivas y resultados de las investigaciones actuales sobre el espaol
meridional y atlntico, y cuenta con la participacin del catedrtico
emrito de lengua espaola de la Universidad Nacional de Educacin a
Distancia (Uned, http://www.uned.es), Vidal Lamquiz, creador hace ms de
tres dcadas en la Universidad de Sevilla del grupo de investigacin
Sociolingstica Andaluza.

El diseo arquitectnico de las casas-palacios de Sevilla, como la de los
Pinelo, Maara, Pilatos, Altamira, Municipal o Arzobispal, es el hilo
argumental del seminario Casas-Palacios de Sevilla explicadas en las
mismas casas-palacios, que sirve de reflexin sobre aspectos de su
conservacin, restauracin y usos.

Asimismo, el Curso de Estudios Hispnicos para extranjeros consta de un
curso de espaol para extranjeros en tres niveles, un ciclo de historia y
arte y visitas a diferentes lugares de la ciudad como la Casa de Pilatos,
el Museo Arqueolgico, los Reales Alczares o el Hospital de la Caridad.

El ciclo de conferencias est compuesto por cuatro cursos que giran en
torno a la historia, arte y geografa andaluzas: Trayectoria histrica de
Andaluca, Andaluca y Amrica, El marco geogrfico andaluz; los
espacios naturales protegidos en Andaluca y La Sevilla imaginada por el
arte.

Fuente: Ibercampus



*** Vargas Llosa iniciar actividades de la Fundacin Juan March

El escritor Mario Vargas Llosa iniciar las actividades culturales del
prximo curso de la Fundacin Juan March (http://www.march.es),
participando en una nueva sesin del ciclo Potica y narrativa y en una
charla bajo la temtica Escribir una novela, el 25 de septiembre. Adems,
el 27 del mismo mes mantendr un Dilogo sobre la ficcin en la novela y
el teatro con el escritor Juan Cruz.

Asimismo, la fundacin iniciar en octubre su temporada de exposiciones con
La abstraccin del paisaje. La nueva temporada de actividades culturales
se completa con el comienzo de la programacin musical, que el 26 de
septiembre tendr el punto de partida con una Aula de Reestrenos, a cargo
del pianista veneciano Brenno Ambrosini, quien interpretar, en homenaje a
Scarlatti, con motivo del 250 aniversario de su muerte, las obras de Carlos
Cruz de Castro, Toms Marco, Zulema de la Cruz, Javier Jacinto y Juan
Medina.

La muestra La abstraccin del paisaje. Del romanticismo nrdico al
expresionismo abstracto, rene un centenar de obras sobre papel, de
treinta artistas europeos y norteamericanos. Inician el recorrido tres
paisajes a la sepia de Caspar David Friedrich, de 1802 primavera, otoo e
invierno, de las cuatro estaciones del primero de sus ciclos de
Jahreszeiten, perdidos desde 1935 y recin reencontrados.

La exposicin se concluir con obras de las principales figuras del
expresionismo abstracto norteamericano, Mark Rothko, Adolph Gottlieb,
Barnett Newman o Jackson Pollock, y tambin de dos pintores europeos
contemporneos como Anselm Kiefer y Gerhard Richter, adems de las obras de
autores como Carl Gustav Carus, Carl Blechen, Turner, Constable, Van Gogh,
Munch, Klee, Kandinsky o Max Ernst.

Fuente: Europa Press



*** Encuentro Internacional de Poesa de la UC har recital en Aragua

En el marco del VI Encuentro Internacional de Poesa de la Universidad de
Carabobo (http://www.uc.edu.ve), el prximo 26 de septiembre se presentar
en el foyer del Teatro de la pera de Maracay el recital potico
correspondiente al captulo Aragua de ese evento, en el que participarn
autores arageos y extranjeros, bajo la organizacin de la Agrupacin
Literaria Pie de Pgina y el auspicio de la mencionada casa de estudios.

En el recital participar el escritor colombiano Daro Jaramillo Agudelo
(Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1947), ganador del Premio Nacional de
Poesa de su pas en 1978 y autor, entre otros ttulos, de los poemarios
Cantar por cantar (2001) y Gatos (2003) y de los libros de narrativa
Historia de una pasin (2006) y La voz interior (2006). Tambin se
presentarn los vates Eduardo Lanos Melussa (Chile), Julio Carabelli
(Argentina), Marithelma Costa (Puerto Rico) y Abdoul Hadi Sadoum (Irak).

Venezuela estar representada por el bolivarense Francisco Arvalo (San
Flix, 1959), autor de los poemarios Algo ms que baladas agridulces (2004)
y Razones de noctvago (2005), y el guariqueo Juan Calzadilla (Altagracia
de Orituco, 1931), autor de Diario sin sujeto (1999) y Aforemas (2004) y
ganador del Premio Nacional de Artes Plsticas en 2006. Por Aragua
participarn Marcos Veroes (Barquisimeto, Lara, 1965), autor de Vencedores
(1986), y Astrid Salazar (Maracay, 1984), ganadora del primer premio de
poesa del Concurso Interlicesta Sergio Medina (2001) y autora de
Urbano, de pronta aparicin.

Es la tercera vez que la Agrupacin Literaria Pie de Pgina organiza el
recital en Aragua del Encuentro de la UC, actividad que en aos anteriores
ha contado con la presencia de poetas de la talla del puertorriqueo Pedro
Lpez Adorno y los colombianos Gabriel Jaime Franco y Santiago Mutis. La
cita es en el foyer del TOM el 26 de septiembre a las 6 de la tarde. La
entrada es libre y gratuita para todo pblico.

Fuente: Agrupacin Literaria Pie de Pgina



*** Festival literario Hecho en Mxico celebrarn en Barcelona

Ms de 50 escritores y artistas espaoles y mexicanos participarn en el
festival literario Hecho en Mxico, que acoger la ciudad espaola de
Barcelona del 29 de septiembre al 6 de octubre con la intencin de generar
una reflexin conjunta entre Catalua (Espaa) y Mxico sobre el quehacer
literario, ms all de cuestiones geogrficas. Para ello, decenas de
escritores, editores y lectores que viajarn desde Mxico platicarn con
otros compaeros de profesin que los recibirn en Barcelona, al noreste de
Espaa.

Entre los 55 autores cuya participacin est prevista se cuentan escritores
mexicanos como Jordi Soler, Enrique Serna, Guadalupe Nettel y el poeta
Jorge Ortega. Tambin se espera la participacin de la periodista mexicana
Alma Guillermoprieto, la actriz mexicana Ana Colchero y el fundador de la
editorial mexicana Sexto Piso, Eduardo Rabasa, entre otros.

En cuanto a representantes espaoles, estarn el poeta David Castillo, los
escritores Enrique Vila-Matas y Kiko Amat, y el director de la editorial
Anagrama, Jorge Herralde, entre otros.

El festival pretende crear un contexto de dilogo entre escritores,
lectores, crticos y editores de ambos lados del Atlntico, segn
explicaron los organizadores. Est dirigido por la escritora espaola
Lolita Bosch, quien vivi en Ciudad de Mxico durante 10 aos, y cuenta con
el apoyo del Consulado General de Mxico en Barcelona
(http://www.sre.gob.mx/barcelona).

El punto de partida del festival es la presentacin de una antologa
personal de literatura mexicana de Lolita Bosch, titulada precisamente
Hecho en Mxico.

Tambin colabora en la organizacin el mexicano David Horacio Colmenares,
maestro en filosofa por la Universidad de Lovaina (UCL,
http://www.uclouvain.be), Blgica.

Adems de los ocho dilogos que conforman la parte ms grande del festival,
tendrn lugar diversas actividades. Algunas de ellas sern recitales de
poetas mexicanos y catalanes y un ciclo de entrevistas a escritores
mexicanos realizadas por televisoras espaolas y especficamente catalanas.
Asimismo, se prev un encuentro de narradores orales, la presentacin de
documentales, jornadas literarias en varias universidades y conversaciones
entre escritores. Tambin, una muestra de fondos editoriales mexicanos que
no se halla fcilmente en Barcelona y una pltica virtual entre el escritor
italiano Alejandro Rossi y el espaol Xavier Rubert de Vents.

Los eventos del festival tendrn como sedes importantes espacios de
Barcelona, como CaixaForum, uno de los espacios de exposiciones ms
relevantes de la capital catalana. Asimismo, diversas libreras
barcelonesas y el FNAC, la Red de Bibliotecas de Barcelona y las
principales universidades de la ciudad, entre otros espacios.

Adems, se celebrar un recital potico en el pueblo natal del compositor
que musicaliz el himno nacional mexicano, Jaime Nun, Sant Joan de les
Abadessesm, en Catalua.

Fuente: Notimex



*** Publicarn novela indita de Jos Donoso

La cola de la lagartija, una novela indita del fallecido escritor chileno
Jos Donoso, editada por el crtico peruano Julio Ortega, se publicar en
octubre prximo en Santiago de Chile.

La novela fue un proyecto literario que Donoso dej inconcluso tras el
golpe militar que encabez Augusto Pinochet en 1973, y los textos fueron
descubiertos por Pilar Donoso, hija del escritor fallecido en 1996.

Estaba escribiendo una biografa sobre mi padre, dividida en los lugares
donde vivimos. Entonces al revisar uno de los 63 diarios de 300 pginas
cada uno, me encontr con estas anotaciones de perfil de personajes,
apuntes de tramas y me di cuenta de que haba una novela indita, cont la
hija de Donoso.

Aadi que la novela qued congelada en 1973 porque mientras la escriba
vino el golpe militar. l se entera por la radio estando en Polonia y
cuando vuelve a Calaceite (Espaa) se embarc en Casa de Campo, una de las
novelas ms conocidas de Donoso junto a Coronacin y El jardn de al lado.

Pilar Donoso aadi que La cola de la lagartija revela la poca de Donoso
en Calaceite, un pueblo paralizado por el tiempo, donde el artista volvi
a retratar sus fracasos.

Segn el espaol Fernando Sez, estudioso de la obra de Donoso, la novela
indita trata de la imposibilidad de habitar este mundo y es una
profeca sobre la venta de Espaa a la peste del turismo.

Fuente: Ansa



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Charlotte Bront, a travs del espejo      Antonia Romero =============

      Brocklehurst: Sabes a dnde van los que se portan mal cuando se
      mueren?
      Jane: Al infierno.
      Brocklehurst: Y sabes lo que es el infierno?
      Jane: Un abismo lleno de fuego.
      Brocklehurst: Y te gustara caer en ese abismo y abrasarte para
      siempre?
      Jane: No, seor.
      Brocklehurst: Qu debes hacer entonces para evitarlo?
      Jane: Procurar no estar enferma para no morirme.

      Jane Eyre, de Charlotte Bront.

Nacida el 21 de abril de 1816 en Yorkshire (Gran Bretaa), era hija de un
clrigo irlands y tuvo cinco hermanos: Maria, Elizabeth, Branwell (1817),
Emily (1818) y Anne (1820). En 1820 la familia Bront se traslada a
Haworth, un pueblo de los pramos de Yorkshire, donde la madre morira un
ao despus. En 1824 el padre decidi enviar a sus cuatro hijas mayores al
colegio interno para hijas de clrigos, en Cowan Bridge (Lancashire), un
lugar que servira a la escritora como inspiracin para el siniestro
colegio Lowood, en su novela ms famosa, Jane Eyre. El poco cuidado que
reciban las alumnas, la dura disciplina y las malas condiciones las
llevaron a enfermar de tuberculosis. Regresaron a casa donde las dos
hermanas mayores, Mara y Elizabeth, murieron.

A partir de la muerte de sus hermanas, Charlotte se convirti en la mayor y
quiz por ello, la ms responsable. En un mundo lgubre y triste, la
fantasa de los cuatro hermanos les llev a crear dos reinos imaginarios:
Angria, propiedad de Charlotte y Branwell, y Gondal, de Emily y Anne. Con
soldaditos de madera inventaron personajes a los que hacan vivir en esos
reinos y que les sirvieron para escribir numerosos relatos. An hoy se
conservan unos cien cuadernos sobre el reino de Angria. De Gondal, slo
perduran algunos poemas de Emily. El pastor Patrick Bront vea con buenos
ojos la aficin de sus hijas a inventar historias y escribirlas.
Seguramente creyendo que era un mero entretenimiento ya que en esa poca
las mujeres tenan el mundo de la literatura completamente vedado. La nica
implicacin intelectual que se le permita a la mujer del siglo XIX era la
enseanza. Las hermanas Bront saban que estaban destinadas a ser
institutrices o esposas y para ello se prepararon acudiendo a diferentes
escuelas y academias. Branwell, como hombre, era el nico al que su padre
alentaba en su vocacin artstica, deseando que se convirtiese en un gran
pintor.

La primera bofetada literaria que recibira Charlotte le vino dada por el
afamado poeta Robert Southey. Se le ocurri enviarle algunos de sus versos
y l respondi con una carta en la que le deca: La literatura no es
asunto de mujeres y no debera serlo nunca. Esto ense una leccin a la
futura novelista que le servira para afrontar su ingreso en un mundo de
hombres.

Charlotte y Emily intentaron abrir una escuela privada y al no conseguirlo
decidieron marchar a Bruselas, al Pensionat Heger, para ampliar sus
conocimientos de francs y alemn. All, la mayor de las hermanas se
enamor del director del pensionado, Constantin Heger. Por primera vez
alguien ajeno a su entorno familiar se interesaba por sus escritos e sus
inquietudes intelectuales. Eso despert en Charlotte sentimientos ocultos
que al hacerse evidentes distanciaron al profesor, un hombre casado que no
albergaba ms intencin que la puramente acadmica. De este episodio
nacera la primera novela de la escritora, The Professor, que saldra a la
luz de manera pstuma a pesar de los muchos intentos que ella hizo por
verla publicada.

Charlotte descubri de manera accidental que sus hermanas escriban poemas
en secreto, igual que ella misma, y les propuso unirlos en un solo volumen
y enviarlo a un editor de Londres bajo seudnimo. Y as, en 1846, nacieron
los hermanos Currer, Ellis y Acton Bell, que compartan con sus autnticas
personalidades la inicial de sus nombres, Charlotte, Emily y Anne. De ese
libro se vendieron dos ejemplares a pesar de las crticas favorables.

Anne entr a trabajar como institutriz de Bessy y Mary, en casa del
reverendo Edmund Robinson, y se llev a su hermano como profesor del
pequeo Edmund. Branwell Bront se enamor de la madre de su alumno, Lydia
Robinson, con la que vivi una pasin que durara dos aos y que terminara
de modo repentino por voluntad de la mujer. Esto sumi en una profunda
depresin al joven, que marcado por una personalidad dbil, mimado por
todos e inclinado a los abusos de alcohol y opio, ocasion un nuevo drama
familiar. Emily, era la que estaba ms unida a l, sola ir a rescatarlo al
bar del pueblo y lo traa de vuelta a casa noche tras noche, ebrio y
amargado. l, mientras tanto, se converta en un ser violento, egosta y
manipulador, utilizando un supuesto sufrimiento frente al amor de su
hermana, que acabara por impregnarse de su tristeza.

En 1847 aparece publicada la primera novela de las Bront, Jane Eyre, con
una dedicatoria a William Makepeace Thackeray, a quien Charlotte admiraba
profundamente. Contaba entonces 31 aos y fue publicada bajo el seudnimo
de su alter ego Currer Bell. Obtuvo un xito inmediato a pesar de la
turbacin que provoc en amplios sectores el lenguaje directo de la autora,
la libertad con que expone los anhelos y pasiones de su personaje y su
alusin directa sobre lo injusto de la diferencia intelectual que se
impona entre hombres y mujeres. La obra fue considerada por algunos como
inmoral. Ese mismo ao, Anne, con 27 aos, publicara Agnes Grey, basada en
sus propias experiencias como institutriz. Y, unos meses despus, sera
Emily, con 29 aos, la que publicara Cumbres borrascosas, despreciada por
la crtica durante aos y hoy considerada un clsico de la literatura
inglesa.



Basndose en las terribles experiencias de su hermano con el alcohol y las
drogas, Anne escribi su segunda novela, El inquilino de Wildfell Hall, que
narra las dificultades de aquellos que padecen ese problema y de los que
conviven con ellos. Esta vez las dos hermanas Charlotte y Anne, se
desplazaron a Londres y se presentaron ante su editor, que se llev la
sorpresa de su vida al descubrir que Currer, Ellis y Acton Bell eran tres
mujeres. Al regresar a Haworth encontraron a Branwell agonizando y,
finalmente, morira en septiembre de 1848. Esta muerte supuso un dursimo
golpe para Emily, que estaba muy unida a l. La joven escritora, emulando a
su apasionada y consentida Cati (Cumbres borrascosas), tras enfermar a
causa del fro se neg a comer y a tomar las medicinas que le recetaba el
doctor, lo que la llev a la muerte el 19 de diciembre de 1848, tres meses
despus del fallecimiento de su hermano. A esta muerte sigui la de la
pequea Anne que pudo disfrutar muy poco del xito de ventas de su nueva
novela. Muri el 28 de mayo de 1849, cinco meses despus de Emily, tambin
de tuberculosis.

Es fcil imaginarse lo que estos hechos debieron suponer para la pobre
Charlotte y lo sola que debi sentirse al perder a sus hermanas en tan poco
tiempo. Como nica compaa, su padre; cmo nico anhelo, escribir. Shirley
fue su siguiente novela, en la que trata el tema de la revolucin
industrial en Yorkshire, reflejando la lucha entre patronos y obreros.
Despus vendra Villete, que naci de sus recuerdos como alumna y profesora
en el internado de Bruselas.

A partir de ese momento hizo una serie de viajes a Londres, Manchester y
Escocia. Conoci personalmente a su admirado William Makepeace Thackeray, a
quien dedicara su primera novela, visit la Gran Exhibicin de 1851 en
Londres, al igual que Dickens, y se hizo amiga de la escritora Elizabeth
Gaskell, que, dos aos despus de su muerte, escribira su primera
biografa.

El 29 de junio de 1854 se cas con el reverendo Arthur Bell Nichols, viejo
amigo de la familia. De luna de miel, viajaron a Irlanda y visitaron
Gawthorpe Hall, donde Charlotte enferm. Muri de tuberculosis el 31 de
marzo de 1855, estando embarazada.

Arthur Bell Nichols escribi un prlogo para la primera edicin de The
Professor, que consigui que se publicase dos aos despus de la muerte de
su esposa. El reverendo Patrick Bront, que sobrevivi a todos sus hijos,
solicit a la amiga de Charlotte, Elizabeth Gaskell, que escribiese la
biografa de su hija.



Todos los personajes de Charlotte parecen sacados de un mismo patrn y
sospecho que es el suyo propio. Mujeres solas ante un mundo hostil, de
apariencia conformista y resignada que, sin embargo, se rebelan de un modo
involuntario, en lo cotidiano. Mujeres que saben lo que no son, que
comprenden lo que les rodea y no pueden aceptar el ostracismo al que se las
quiere relegar.

      Su mirada es la de un pjaro enjaulado; y en esa jaula est cautivo
      un ser vivaz, inquieto, resuelto. Si estuviera libre, se encumbrara
      por encima de las nubes.

      Jane Eyre, Charlotte Bront.

** Antonia Romero
   antoniaromerosanchez@wanadoo.es
   Escritora espaola (Barcelona, 1965). Estudi teologa y se form de
   manera autodidacta en filologa, filosofa y psicologa. Ha escrito tres
   novelas y mantiene un blog personal en
   http://antoniaromero.blogspot.com.



=== El cuento del tonto      Fernando Sorrentino ==========================

Me encanta or hablar de s mismas a las personas vanidosas. En general,
las personas vanidosas suelen ser, al mismo tiempo, personas tontas. De
manera que, segn hablan autocantndose loas, van ridculamente exponiendo
las aristas, los matices y los recovecos de sus variantes de estupidez.

Por eso, suelo tirarles de la lengua. Creo que realizo una obra de bien por
partida doble: me solazo en escucharlos y ellos alcanzan algo parecido al
nirvana al ser escuchados con tanta veneracin como la que yo suelo
simular.

Sin salir de la literatura argentina, acuden a mi mente varios ejemplos de
narraciones puestas en boca de una persona tonta (o, al menos, poco lcida)
que, desde luego, expone una visin equivocada de los hechos relatados. El
lector advierte los errores y se divierte con ellos, al tiempo que no
siempre va escribiendo mentalmente el verdadero relato.

El captulo II de Rosaura a las diez (1955) se titula David canta su
salmo. David Rguel es el sabelotodo que, enamorado (y por eso cegado el
entendimiento) de la asesinada Rosaura, expone ante el inspector policial
su interpretacin de los hechos. Tan convincente fue Rguel en su
exposicin, que en ningn momento me pareci ni tonto ni equivocado. Sin
embargo, a la luz de lo que la novela expone ms tarde, la visin de David
result tan vanidosa como errnea, e infinitamente menos sagaz que la de la
seorita solterona Eufrasia Morales.

Otro caso gracioso es el del maestro de El calamar opta por su tinta
(Adolfo Bioy Casares, El lado de la sombra, 1962), que entendiendo muy
poco de la historia que relata en un momento dado no puede admitir que ni
siquiera un animal sea tan insensato como para andar bajo el sol de las dos
de la tarde (que es precisamente lo que l est haciendo):

   En el trayecto de ida y vuelta no vimos un alma, salvo al perro barcino
   del carnicero, que deba de estar de nuevo empachado, porque en sus
   cabales ni el ms humilde irracional se expone a la resolana de las dos
   de la tarde.

Tambin responden a esta tcnica casi todos los narradores de los Seis
problemas para don Isidro Parodi (H. Bustos Domecq [seudnimo de Borges y
Bioy Casares], 1942). Adelma Badoglio, Gervasio Montenegro, Aquiles
Molinari, Carlos Anglada, Jos Formento, Mariana Muagorri, Mario Bonfanti,
Tulio Savastano, el doctor Shu Tung... Cada uno de ellos tiene su propio
dialecto, donde, desde luego, estn caricaturizados los rasgos distintivos:
orlos hablar es saber quin es cada uno. Todos cuentan versiones
deliberada o inadvertidamente errneas; todos son ms o menos tontos; don
Isidro interpreta esas historias, compara unas con otras y llega a la
conclusin correcta, es decir, al desciframiento del enigma criminal.

Finalmente, tampoco yo quise privarme de tan modesta diversin y, hacia
1970, escrib el cuento Un vecino tonto, que apareci publicado en
Imperios y servidumbres (1972).

** Fernando Sorrentino
   fs_literatura@yahoo.com.ar
   Escritor; profesor en letras (Buenos Aires, 1942). Ha publicado, entre
   otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (Seix Barral, 1972;
   reedicin, Torres Agero Editor, 1992), El mejor de los mundos posibles
   (Plus Ultra, 1976; 2 Premio Municipal de Literatura) y El rigor de las
   desdichas (Ediciones del Dock, 1994; 2 Premio Municipal de Literatura);
   la novela Sanitarios centenarios (Plus Ultra, 1979; reedicin, Editorial
   Sudamericana, 2000); la nouvelle Crnica costumbrista (Pluma Alta, 1992;
   reeditada como Costumbres de los muertos, Colihue, 1996); los libros de
   relatos para nios o adolescentes Cuentos del Mentiroso (Plus Ultra,
   1978; Faja de Honor de la Sade; reedicin, Norma, 2002), Historias de
   Mara Sapa y Fortunato (Sudamericana, 1995; Premio Fantasa Infantil
   1996; reedicin, Santillana, 2001), El que se enoja, pierde (El Ateneo,
   1999) y El Viejo que Todo lo Sabe (Santillana, 2001); los libros de
   entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Casa Pardo,
   1974; reediciones, El Ateneo, 1996, 2001) y Siete conversaciones con
   Adolfo Bioy Casares (Sudamericana, 1992; reedicin, El Ateneo, 2001).
   Libros suyos han sido traducidos al ingls, al portugus, al italiano,
   al alemn, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil.



=== Boquitas pintadas y la narracin infinita      Eduardo Balestena ======

La relectura de Boquitas pintadas me reencuentra con ese lector de 19 aos
que la ley por primera vez. Aquellas mismas percepciones, deparadas en
parte por la pelcula de Torre Nilsson, acabada de estrenar, reaparecen
ahora, en otro contexto, pero con la misma intensidad.

Noem Gil de Castro, amiga, profesora de filosofa y letras, cinfila,
viuda del maestro Washington Castro, msico, compositor y director de
orquesta argentino, tuvo una estrecha amistad con Puig en la poca del paso
de ambos por la Facultad de Filosofa y Letras. Ya famoso, en uno de sus
viajes a la Argentina, l la llam. Lo recuerda con un gran encanto
personal y, ya entonces, con un colosal bagaje de lecturas. Sus relatos
ayudan a comprender la gnesis del personaje de Toto en La traicin de Rita
Hayworth, que Noem conoci, as como otras obras, en tempranos
manuscritos.



1. Discurso, experiencia, trabajo

Si pensamos a Boquitas pintadas (1968) y La traicin de Rita Hayworth
(1965, su primera novela de la saga del Villegas natal), surgen distintas
reflexiones sobre el trabajo del lenguaje: La traicin... es ms
experimental, muestra el discurso interior de su universo de personajes,
sin solucin de continuidad, con sus deseos, temores y fantasas. Todo
forma parte de la red discursiva, e intuimos que no habra otro modo
posible de enunciar al personaje de Toto, que aunque experimental (con los
alcances de este trmino, referido a tcnicas narrativas que ya no
significaban experimentacin en los aos 60), ese modo de enunciacin es el
ms efectivo.

Ambas plantean las diferentas de clases.

Asistimos, en La traicin..., al proceso en que se constituye una
subjetividad, y aparecen de un modo primigenio las races de los
personajes, un poco al precio del placer de la lectura, y pensamos que este
discurso en estado puro se hace difcil de sostener; que, pasada la
circunstancia en que se generaron, esos recursos quizs deban ser
utilizados no como ruptura de la conciencia, sino precisamente a partir de
ella, que decide cundo usarlos y cundo no. Se produce la paradoja de que
un discurso que se propone desplazar los procesos conscientes, instala un
mayor campo intelectual al generar la necesidad de descifrarlo. La ruptura
de la conciencia es tambin su consolidacin.

Pero esta idea experimental no parece ser un valor en s mismo, sino ms
bien un intento de encontrar un mejor modo de funcionamiento de ese
lenguaje. El discurso innovador contiene muchos hallazgos, pero no siempre
es enteramente funcional. El puro fluir de la conciencia es inabordable, y
slo cabe a la literatura el aproximarse a ese proceso verbal, pre-verbal,
y no verbal, con sus sensaciones, de todo lo cual el lenguaje es un plido
reflejo.

Aquello posible de ser escrito, es simplemente una parte, pero sin una
referencia clara a las acciones del personaje (qu est haciendo el
personaje cuando su conciencia fluye, sera la pregunta) la narracin se
hace convencional, porque pide que creamos que all se encuentra todo el
fluir de la conciencia, y que ese proceso es capaz de narrar, o de
sustituir a la narracin por otra experiencia, literariamente ms
autntica, aunque deba transcurrir mucha escritura para que podamos
encontrar una pista de lo que sucede.

As, pocas veces en la literatura encontramos un trabajo tan radical y
efectivo con el lenguaje. Antes que abandonarse a su puro fluir, Puig es
muy consciente de su trabajo con l. Esta esttica sin embargo no lo
convierte, por mera exploracin de sus recursos discursivos, en un escritor
de la profundidad de los personajes. S convierte, en la confrontacin, a
la literatura de la industria cultural, en un repertorio arcaico de
cdigos y estereotipos.



2. El escritor pop

Los recuerdos de Noem ayudan a entender mejor la esttica que Puig eligi
y construy, el valor de esa renuncia deliberada a un bagaje de cultura, a
una tradicin y a modos de decir las cosas, para encontrar sus materiales
en los gneros menores.

La serie de Historia de la literatura argentina (que, publicada por
Pgina/12, contina en la de literatura hispanoamericana), dirigida por la
profesora Silvina Marsimian, del Colegio Nacional Buenos Aires, se ocup de
este autor en el nmero 53: Puig borra de sus obras como de los objetos
masivos el estilo de autor para remplazarlo por el estilo de gnero o
la convivencia de estilos codificados (pg. 935). El pop, seala,
traslada el carcter serial de los productos industriales y elimina la
pretensin de pieza nica (pg. 935).

Novela construida borrando las huellas de la novela, enuncindose como no
creacin, la obra, paradjicamente, se constituye como nica por la
apropiacin que hace de algo que nadie ms que ella hubiera elegido para
ser escrita. El carcter declarado de serial, no obstante, la singulariza.
Elige a personajes ordinarios para constituir un relato que no es
ordinario, y que sabe que no lo es, capaz de convertir en ordinarios a
respetables productos editoriales masivamente colocados como si fueran
arte. No slo sabe que no es ordinario, sino que juega con la idea de pasar
por tal sin serlo, de revelar que todos son materiales, y que es la
radicalidad de la experiencia literaria, y sus resultados, quienes
adjudican a estos materiales su verdadera naturaleza. La pura experiencia
literaria es aquello capaz de legitimar los recursos. En el caso de
Boquitas pintadas, lo que parece popular es el resultado de un trabajo
preciso, refinado y sutil, que lo hace a la vez un medio y un fin en s
mismo.

No es el prestigio de los discursos ni su carga lo que permite hacer
literatura, tampoco el hecho de trabajar esos discursos en s mismo, sino
lo que se logra con ese trabajo lo que cuenta, porque no se trata de
utilizarlos en estado puro, sino tensarlos, parodiarlos, inscribirlos en
operaciones ms profundas. El uso de ese otro bagaje no cultural, el de
pelculas o del radioteatro, y una variedad de voces que sustituyen al
narrador en Boquitas pintadas, inviste de literatura, resignifica y hace
trabajar a textos no pensados para trabajar, y no solamente lo hace, sino
que hace tambin que ese trabajo y ese material sean insustituibles.

En La traicin de Rita Hayworth, la mirada de la infancia implica una
captacin nica del mundo adulto, lejano, violento, fragmentario. En
Boquitas pintadas el mundo narrado es fragmentario para sus personajes;
para el lector es un todo casi tan opresivo como la crcel de El beso de la
mujer araa.



3. Boquitas pintadas de rojo carmes

3.1. La construccin de un microcosmos

Boquitas pintadas, segunda novela de la saga de Villegas, plantea un
trabajo de elaboracin muy diferente a la primera. Est desarrollada por
entregas, como un folletn, y dividida en dos partes. La segunda comienza
con una recapitulacin de lo sucedido. La historia no se cuenta de manera
lineal, sino que va siendo construida por medio de distintas secuencias
temporales. Comienza en 1947, con la muerte de Juan Carlos, y cartas de
Nen a Doa Leonor (madre de Juan Carlos) y luego pasa a un lbum de
fotografas, para llevar la accin a 1937. Las secuencias alternan entre
1937, 38, 39, 41 y 1968.

Tal formulacin, aparentemente simple en el carcter de los personajes y
los recursos narrativos, contiene sin embargo un trabajo constructivo muy
preciso, en las secuencias temporales, y en los discursos elegidos. El
narrador, como delegacin de la voz autoral, prcticamente desaparece, y es
la serie de discursos heterogneos la que cuenta la historia, que se vale
de crnicas, un expediente judicial, consultas y respuestas de un correo
sentimental, monlogos de los personajes, descripcin de fotografas (que
reflejan, de por s, gran parte de la historia) y una confesin ante un
sacerdote. El narrador, no obstante, reaparece breve y puntualmente, por
ejemplo en descripciones objetivas de ambientes o situaciones, como un
narrador desde afuera.



3.2. Algunas voces del microcosmos

El asunto de la novela es el amor de Nen (Marta Gonzlez en la pelcula) y
Juan Carlos (Alfredo Alcn), y sus relaciones con el resto de los
personajes, Mabel (Luisina Brando), amante de Juan Carlos; Pancho (Ral
Lavi), amigo de Juan Carlos, amante de Mabel y padre del hijo de la Raba
(Leonor Manso); Celina (Isabel Pisano), hermana de Juan Carlos; la viuda Di
Carlo (Cipe Lincovsky), amante y concubina de Juan Carlos; y otros
personajes secundarios: los padres de Nen, los de Mabel, y el doctor
Aschero (Luis Politti). El tpico central es el pueblo en s mismo, un
universo cerrado del cual, paradjicamente, es posible salir
interiormente aunque se permanezca en l. El tema es el de la soledad y el
egosmo.

La voz y el nivel de lenguaje de cada personaje es diferente. Cada uno
habla o piensa de un modo. Ello, y el modo en que cada situacin y
personaje se refleja en los otros, hace a la profundidad del trabajo con
los niveles de lenguaje, y a la efectividad que tienen como recurso. No son
simplemente un medio. La irona se presenta, por ejemplo, en la agenda de
Juan Carlos, donde cada da que corresponde al santoral registra una
andanza diferente del personaje, en el juego, con sus amantes, y en su
vagancia: Marzo. Martes 14, Santa Matilde, reina. Agenda vieja y peluda!
Hoy te empiezo con una viuda. Mircoles 15, San Csar mrtir. Ped adelanto
15 pesos para regalo vesino viuda, regalo viuda y gastos generales. Sbado
18, San Gabriel Arcngel. Timba en La Criolla, pasa Perico con el auto
(pgs. 43/44, Booket, 2005).

En los momentos en que la accin, de ser narrada desde un narrador
tradicional, requerira mayores descripciones y desarrollos explicativos,
Puig opta por la crnica directa, el monlogo interior, las cartas o el
expediente judicial. Cuatro monlogos, invocaciones a Dios, luego de la
muerte de Juan Carlos, brindan una visin perspectivstica: desde una
muchacha de la cual l abus; desde su madre, que recuerda la circunstancia
en que rob en la intendencia donde trabajaba, y de la cual fue dejado
cesante porque estaba enfermo; desde su hermana, que culpa a Nen por su
enfermedad, fragmento que tendr mucha importancia en la venganza de que
Celina har objeto a Nen; y desde la viuda Di Carlo.

Tambin la visin de Juan Carlos es perspectivstica desde los personajes
de Nen y Mabel. Para Nen es la imagen del amor ideal, el galn perfecto.
Para Mabel, en la consulta al correo sentimental, bajo el nombre de
espritu confuso, es un pretendiente que no conviene (me ama un muchacho
bueno pero de incierto porvenir, pg. 39).

Pero estos recursos no trabajan simplemente a partir de los requerimientos
de la narracin, sino que el autor reaparece mimetizado en ellos, bajo la
forma de las palabras, el tono que elige y la parodia. Uso y parodia llevan
a estos lenguajes a posibilidades nuevas, derivadas del nuevo lugar en que
se los erige como medio de la narracin. En todos los casos el lenguaje se
presenta como algo rgido, codificado, insuficiente, y ste es uno de los
modos en los que trabaja, ya sea con esquemas burgueses, o con el sentido
de trasgresin y dominacin en los personajes masculinos.

El monlogo de Juan Carlos al regresar de Cosqun, est planteado en el
estilo objetivista de la noveau roman: es la sucesin de cosas y
sensaciones que se mencionan lo que cuenta lo referido al personaje. En el
encuentro con una gitana (Mecha Ortiz en la pelcula, actriz de la cual
existen referencias en el texto, cuando Nen la menciona en la carta en que
cuenta a Mabel su viaje de bodas a Buenos Aires), en cambio, se plantea
algo que vuelve a advertirse en el monlogo de la Raba: el desenlace
ambiguamente preanunciado.

Tambin resulta muy significativo el encuentro de Nen y Mabel en Buenos
Aires, que hablan mientras escuchan un radioteatro. Nen busca evocar y
Mabel se sumerge, elusivamente, en el radioteatro, para atacarla por
sorpresa y aludir a algo que jur que no contara nunca. Esta idea de que
un radioteatro pueda sustituir al dilogo, y erigirse en un espacio al cual
un personaje puede tener, vlidamente, como modo de satisfaccin
intelectual y de sustitucin del verdadero dilogo, es indicador de la
codificacin y vigencia de estos discursos: Nen deseaba hablar largamente
con Mabel, rememorar, se animara a sacar nuevamente el tema de Juan
Carlos? No tens radio? S, pero son ms de las cinco. No, que son las
cinco menos diez (pg. 171).

El tema de la soledad y el egosmo requiere que la comunicacin no sea
posible, que cada personaje sea un baluarte en el que nadie puede entrar, y
el esfuerzo por defender ese baluarte es lo que clausura la posibilidad
(interior y exterior) de abandonar el microcosmos del pueblo.

No menos reveladora es la confesin de Mabel ante un sacerdote antes de
casarse, y se constituye, en la irona y el humor, en ejemplo de la
intervencin autoral, que parece solazarse particularmente en determinados
fragmentos: Padre, tengo muchos pecados que confesar... pero tengo otra
mentira grande que confesarle, una mentira tan grande... No, padre, el
pecado de lujuria ya lo haba confesado, de ese pecado ya estoy limpia,
otro cura me absolvi. He mentido ante la justicia... No, la verdad no
servira ms que para hacerme sufrir (pg. 182). Mientras el sacerdote
confunde a un amante con otro y a un pecado con otro, Mabel negocia su
salvacin y al hacerlo expone, ms cruda y claramente, todos los pecados
de los cuales ser absuelta, al mdico precio de unas plegarias. Es su
carcter dual, el personaje es conciente de la maldad, pero considera que,
de todos modos, le corresponde la salvacin, para quedar limpia.

A la vez se plantea, implcita y veladamente, un segundo discurso no dicho
entre los personajes. La novela, de este modo, trabaja sobre lo tcito, las
mudas convenciones pueblerinas que mueven a un personaje en los manejos que
intenta llevar a cabo sobre otro, espacio donde no es posible ni la lealtad
ni la esperanza. As, por ejemplo, Juan Carlos se alegra ante la muerte de
Pancho: Piensa en el amigo muerto que tal vez lo est mirando desde un
lugar desconocido. Piensa en la posibilidad de que el amigo muerto note que
la noticia del asesinato en vez de entristecerlo lo ha alegrado (pg.
154). ntimamente se alegra porque ese pobre muchacho regalaba salud
(pg. 153), mientras que l estaba enfermo, pese a haber sido su amigo, y
escribe a Nen que Fuimos muy amigos aunque en un tiempo no era ms que un
negro rotoso (pg. 153), sin embargo, el lbum de fotos y la agenda dan
cuenta de las noches compartidas en La Criolla, y de distintas andanzas.

El monlogo interior de la Raba, y la gitana, anticipan respectivamente y
de maneras distintas, dos desenlaces. En el caso del monlogo de la gitana
(en el cual las intervenciones de Juan Carlos estn marcadas por espacios
en blanco) es la muerte, que se presenta de un modo ambiguo bajo signos que
la anticipan y a la vez la niegan, en la antojadiza interpretacin de los
naipes, en los cuales Juan Carlos busca dos revelaciones: el dinero y el
porvenir, ligado a la enfermedad: la Urraca, no me mostrs la urraca!!
Ay la muerte tuya no me la mostrs, que no sos vos... ten cuidado porque
alguien se muere de muerte violenta, es Seis de Espadas despus de los
palos de bastos es muerte a gritos... da vuelta la otra carta..! de nuevo
la sota de copas, pero ahora sale al derecho (pg. 98). En cambio, s
resulta claro el simbolismo del cuchillo que aparece en el monlogo de la
Raba, quien al intentar acercarse a Pancho es eludida por l, monlogo que
termina con la referencia a un cuchillo, situacin que se resolver cuando
ella lo mate de dos pualadas: ah viene! con el capote nuevo!... no me
vio?, Pancho se meti en la confitera!... con la cuchilla grande le cort
el ala a un pollo... les arranco todas las plumas y con toda la fuerza le
doy otro cuchillazo... (pg. 151).



3.3. Las marcas del tiempo

El tiempo que abarca la novela va desde 1937 a 1968. El ncleo de los
hechos narrados abarca desde 1939 a 1947, y se cierra la destruccin de las
cartas de Nen, luego de su muerte, el 15 de septiembre de 1968.

El comienzo, se sita en 1947, tras la muerte de Juan Carlos, a partir de
la cual operan las recapitulaciones que van construyendo la novela.

Una marca del paso del tiempo est dada por la narracin de un mismo da en
cada personaje, recurso que se repite cuatro veces (23 de abril de 1937, 27
de enero de 1938, 18 de abril de 1947 y 15 de septiembre de 1968). La
ltima, en la fecha de la muerte de Nen, sirve para cerrar el mundo
narrado y recapitular sobre l. En esta instancia, Juan Carlos es un nicho
y algunas placas conmemorativas, el lenguaje de las placas conmemorativas,
ampuloso y falso, est tambin cargado de irona; y en el caso de Pancho,
muerto en 1939, el texto prcticamente es el mismo que la narracin del da
18 de abril de 1947, en que muere Juan Carlos.

El tiempo subjetivo se vincula, en cambio, a las estaciones, y a las
vivencias de los personajes.

El recurso de un da en la vida de cada personaje permite enunciar, a la
vez, las diferencias sociales: los mbitos en los que viven, lo que hacen,
lo que piensan, son marcas de estas diferencias, diferencias que hacen a
entornos contrapuestos, suerte de mundos paralelos en los cuales unos
contemplan a otros. Es el mismo espacio de tiempo, pero es un tiempo
distinto.



3.4. Los espacios

Boquitas pintadas discurre en escenarios geogrficos y espacios. Sus
escenarios son Coronel Vallejos, Buenos Aires y La Plata, que contienen una
multiplicidad de espacios.

Igual que en La traicin de Rita Hayworth, el espacio, asociado a las
estaciones y la temperatura, es muy significativo en la accin de los
personajes, y en sus experiencias internas. Los inviernos helados, los
veranos calurosos, el viento pampeano, el colchn de tierra, estn
asociados a distintas sensaciones y acontecimientos. La forma ms radical,
por ejemplo, es cmo gravitan en el captulo final de La traicin...
ligando la suerte de la familia a un hermano inescrupuloso y a una sequa.

Los espacios tambin son marcas de las diferencias sociales.

Podemos pensar a esta especialidad en trminos de: 1) los mbitos propios;
2) las distancias; 3) los espacios elegidos, 4) el espacio simblico.

3.4. I. Los mbitos propios son aquellos que corresponden a la intimidad de
los personajes, los enmarcan y sitan socialmente. Se vinculan a sus
motivaciones y subrayan la intensidad del instante. Este vnculo aparece,
por ejemplo, en la narracin del 23 de abril de 1937 en cada uno de los
personajes: El ya mencionado jueves 23 de abril de 1937, Antonia Josefa
Ramrez, tambin llamada por algunos Rabadilla, y por otros Raba, se
despert con el piar de los pjaros... Lo primero que vio fue el cmulo de
objetos arrumbados en su cuarto: botellas de lavandina, damajuanas de
vino... (pg. 72). Cada espacio acumula significados, es una posicin, un
lmite no slo fsico y un indicador de la interioridad de los personajes.
La otra va de llegada a esta interioridad es la de los monlogos.

En cambio, el narrador describe as el dormitorio de Mabel: Dormitorio de
Seorita, ao 1937. Entrando a la derecha una cama de una plaza y media
pegada a la pared y encima un crucifijo... A la izquierda de la cama una
pequea biblioteca de cuatro estantes cargados de libros... (pg. 36). El
mbito se enuncia como un espacio propio, de intimidad e independencia.
Unos mbitos permiten comodidad e independencia, y otros no. Unos remiten a
la soledad y al ocio, y otros, como el rancho de Pancho, son colectivos.

Al mismo tiempo, los mbitos sirven para fijar las costumbres de la poca y
de las clases sociales en el pueblo, una de las cuestiones mejor retratadas
en la novela.

La descripcin de la casa de los padres de Nen y de su habitacin
puntualiza las incomodidades: calentar el agua, limpiar la baera. La del
departamento de casada de Nen, en cambio, enumera por ejemplo el calefn,
el fluorescente, etc. El paso de un mbito a otro es tambin la fijacin en
la vida burguesa y sus frustraciones.

3.4. II. Las distancias trabajan separando a los personajes. A partir de
ellas se produce una instancia imaginaria, en la cual se espera algo que no
se producir. La desaparicin de la distancia desencadena el conflicto, en
un caso la separacin, en otro la muerte, y en el ltimo, el reencuentro.

Juan Carlos en Cosqun, establece distintas clases de distancias: una con
Nen, con quien vive la expectativa idlica de un reencuentro, un
matrimonio futuro y la recuperacin de la salud, todas cosas que los rasgos
del personaje tornarn imposibles. Este epistolario constituye el conjunto
de cartas que sobrevivirn hasta el 15 de septiembre de 1968, en que caern
al incinerador.

Establece tambin otros vnculos, uno con su hermana Celina, que se refleja
en la correspondencia con Nen, y otro que la narracin no nos revela: En
el pasillo cambia una casi imperceptible mirada de complicidad con una
joven enfermera. El enfermo de la habitacin catorce lo recibe con agrado.
En seguida se dispone a corregir la ortografa de las tres cartas: la
primera de media carilla dirigida a una seorita, la segunda de dos
carillas dirigida a la hermana, y la tercera de seis carillas dirigida a
otra seorita (pg. 97).

En este caso la distancia une en un tiempo imaginario, construido por
oposicin al tiempo real, donde no imperan las diferencias que marcan a
este ltimo. Paradjicamente es un tiempo de irrealidad real, donde el
personaje vive como tal aquello que nunca suceder, y son los nicos
espacios que permiten generar expectativas de algo, lo cual la hace
doblemente asfixiante porque sabemos que no suceder: Cosqun, sbado 27
de julio de 1937. Querida ma: Tengo frente a m tu carta, cunto la
esper... sos como el diamantito que tienen en la ferretera para cortar
los vidrios... Escribime pronto, s buena, y no tardes esta vez en hechar
la carta al busn. Te espera impaciente y te besa mucho tu Juan Carlos
(pg. 97). Estas expectativas son frustradas sumariamente al regreso de
Cosqun con el tratamiento sin terminar: Nen, el padre, el almcigo, el
ligustro, la vereda, la tierra, la casa sin revoque, el empleo de
empaquetadora, la piel blanca, los labios, el fro, el viento, el portn...
no ests curado del todo?... mejor la noche de bodas, as nos portamos
bien unos meses ms y vos te curs  (pg. 112).

En cambio, la ida de Mabel a Buenos Aires clausura toda forma de
comunicacin con Juan Carlos.

Procesos similares son vividos por la propia Nen, que construye a una
imaginaria Doa Leonor en quien confiar las desventuras de su vida
burguesa, en una relacin que termina siendo slo una trampa de Celina; y
por la Raba, quien espera reencontrarse con Pancho a su regreso a Vallejos,
y al de l desde La Plata: Cul es tu nombre? Le va a preguntar al
Panchito, yo me llamo Francisco Ramrez, y voy a estudiar de suboficial 
(pg. 145).

Las expectativas siempre naufragan. Es el signo de un mundo sin salida. De
este modo, la viuda Di Carlo se traslada a Cosqun para vivir con Juan
Carlos, quien termina por hacerle hipotecar la casa y afectar la porcin
hereditaria de su hija: Siento vergenza de pedir otra cosa, para ese
pobre muchacho, que viv en pecado con l, y ahora no est ms, yo lo
perdono, Dios mo, era un cabeza hueca... Si yo saba que no tena cabeza
para la plata, por qu le hice caso de hipotecar tambin lo de mi nena?
(pg. 154).

Nen, por su parte, abandona a su esposo y va a Cosqun con sus hijos, en
busca de algo que la reencuentre con la memoria de Juan Carlos, y llega
hasta la pensin donde vivi con la viuda Di Carlo: Quiere que le muestre
la pieza?... Y l la nombraba muchas veces a usted, Nen... que usted era
una buena chica, y que en un momento se iba a casar con usted... v qu
linda piecita blanca? Esa era la cama de l... No s si irme o quedarme...
No, es mejor que se vaya (pg. 207). Ese alejamiento, que le depara una
suerte de peregrinacin que finaliza con el pedido de la viuda Di Carlo de
que se vaya, terminar con el reencuentro con su esposo: Record los dos
meses que haban estado separados a raz de un incidente penoso, muchos
aos atrs. No se arrepenta de haber superado su orgullo para ir a
buscarla a Crdoba (pg. 217).

3.4 III. Los espacios elegidos son aquellos en los cuales los personajes
han pretendido dejar atrs el pueblo. Ellos slo parecen vincularse en una
relacin de uso mutuo y rivalidad. El mudarse a Buenos Aires es un intento
por ser ms que los otros, o por dejarlos atrs, ya que las mudanzas no son
bsquedas de libertad sino escapes o exilios. El nuevo proyecto fallido del
exilio, termina por reforzar el cerco al cual se sentan atados. Slo La
Raba escapa a este designio: Nen encuentra en su matrimonio, y en la vida
cotidiana, una verdadera crcel. La viuda Di Carlo termina por hipotecar su
casa, y Mabel casndose por inters.

Es un mundo cerrado que slo puede abandonarse al precio de una renuncia,
precisamente a la rivalidad y al uso de los otros. La evasin, la
confrontacin, la traicin, o acatamiento de las convenciones sociales slo
conducen a nuevas frustraciones.

De este modo, La Raba, quien ha ido a Buenos Aires, tambin acaba por
elegir y vuelve al propio Vallejos, y, en su sometimiento, termina por ser
el nico personaje interiormente libre.

3.4. IV. Las distintas referencias al cementerio lo constituyen como un
espacio simblico.

Hay elementos que tienen un valor simblico: la higuera, la tapia, la obra
de la comisara cerrada con candado. Esos objetos, diferentes a los mbitos
de intimidad, se asocian a una espacialidad de movimiento. Por medio de
ellos, Juan Carlos primero y Pancho despus, acceden a la habitacin de
Mabel. El fro, la tapia, la Raba, el candado, son lmites a esta
circulacin que lleva al placer secreto e inconfesable, pero tambin
implcito y adivinado.

El cementerio, en cambio, es el nico escenario de inmovilidad, pero capaz
de reflejar en esa inmovilidad un transcurso y clausurarlo. Es el smbolo
no slo de las vidas que acaban sino tambin de las que continan. En las
inscripciones de sus placas puede leerse una historia, pero parcial y
falsa. La clausura que significa la muerte es la marca del sentido de
aquellas vidas que concluyeron.

Est alejado del pueblo. Es silencioso, pero ese silencio alude a las
historias que encierra, es el silencio de aquello tcito, no dicho, que
quienes estn all han llevado a su tumba. Es inmvil pero se expande. Esta
expansin es un testimonio de que esas historias son cada vez ms lejanas.

La primera mencin corresponde a la fecha en que muere Juan Carlos, y la
resea de cmo transcurre en cada uno de los personajes: El ya mencionado
da sbado 18 de abril de 1947, a las 15 horas, los despojos de Francisco
Catalino Pez yacan en una fosa comn del cementerio de Vallejos. Slo
quedaba de l su esqueleto... El cementerio, muy alejado del pueblo, estaba
trazado en forma de rectngulo y lo bordeaban cipreses en todo su contorno.
La higuera ms prxima se encontraba en una chacra situada a poco ms de un
kilmetro (pg. 188).

Para constituirse como elemento distante, y a la vez conclusivo, respecto
de la accin, basta con reiterar la descripcin: El ya mencionado da
jueves 15 de septiembre de 1968, los despojos de Francisco Catalino Pez
yacan en una fosa comn... (pg. 215).

Los nichos, recin construidos a la fecha de la muerte de Juan Carlos,
ahora no slo contienen a otros personajes, sino que han sido levantados
dos paredones ms.

El mbito del cementerio alude no slo a un espacio fsico sino a uno
temporal. No es vehculo de posibilidades sino smbolo de vaco,
incomunicacin, falsedad, y de vidas que transcurren y concluyen vacas,
sin dejar huellas perdurables y positivas: Juan Carlos Todo bondad Hoy
veinte aos que te fuiste (pg. 214). Juan Carlos! Amistad fue el lema
de tu vida... Esta vida en un sueo, el verdadero despertar es la muerte
que a todos iguala. Sus superiores, camaradas y amigos de la Intendencia
Municipal, a su memoria (pg. 190). La evocacin desde la amistad, referida
a alguien egosta y ruin, o el recuerdo de aquellos que lo cesantearon por
estar enfermo, es algo ms que una irona. Es la manifestacin de una
sociedad de vnculos ficticios que enuncia unas reglas y sigue otras.

En este sentido no es una novela de personajes, sino ms bien de una suerte
de personaje colectivo, que es el pueblo y su hipocresa, exteriorizada en
distintos estilos. La ltima mencin del cementerio se refiere a Pancho,
aludiendo, irnicamente, a la distancia que separa la fosa comn de la
higuera ms cercana: si el personaje fue muerto por haber trepado por la
higuera al jardn de Mabel, haciendo de ella una suerte de rbol de un
fruto prohibido, tambin fue la causa de su muerte.

Al pasaje sigue la ltima mencin del pueblo, referida a La Raba, quien se
trasladaba en sulky desde su chacra... La casa del Panchito haba sido
construida por su suegro en los fondos del solar donde se levantaba (pg.
217). Esta contraposicin entre el espacio esttico, que sintetiza todas
las historias, con la casa recin construida, que remite tanto a un logro
como a una vida posible de transcurrir en ella, subraya el carcter
simblico.



4. Boquitas azules, violceas y negras

En Historia de la literatura argentina, se seala que los personajes
responden al estereotipo de la novela rosa, pero que sufren una torsin
que introduce rasgos negativos dentro de ese estereotipo. As, Juan Carlos,
el galn, es bello pero tambin ruin y vividor. Nen renuncia egostamente
al amor de Juan Carlos porqu est enfermo de tuberculosis. Tambin el
elemento amoroso sufre una torsin. La historia de amor no es en realidad
de amor sino de deseo. No hay entrega, no hay encuentro, no hay un otro con
quien dialogar, porque el dilogo no es posible, slo lo es la
confrontacin. La Raba, Mabel y Celina son quienes sobreviven. La narracin
muestra a Mabel y a la Raba el da de la muerte de Nen (15 de septiembre
de 1968).

Las diferencias y estereotipos sociales son enunciados simplemente con el
rescate de los discursos circulantes: as, el correo sentimental postula:
Tu caso es tpico de las jovencitas crecidas en el seno de un hogar feliz
y prspero. Seguir con tu amoro (perdname el trmino) significara romper
esa armona familiar que ya sientes amenazada (pg. 40). Al referirse a la
tuberculosis, no la nombra. Juan Carlos, por su parte, acota en una foto
noviando con las chinitas. Es decir, que simplemente se trata de tomar
esas enunciaciones, que por s mismas contienen las diferencias sociales
que rigen a los personajes, cuya legalidad domina todas las relaciones. Hay
un nivel inferior al de Mabel, que es el de Juan Carlos, y un nivel
inferior a l, el de las chinitas, el de Pancho, el de la Raba.

Las relaciones de sometimiento a ese orden rigen para aquellos mismos que
estn sometidos a l, que las imponen a quienes estn por debajo. No hace
falta enfatizar nada para enunciar esta realidad, sino simplemente tomar la
textualidad de los discursos por las cuales se ejerce y circula.

Puig ha explotado sus recursos hasta el final. Cuando las cartas de Nen y
Juan Carlos caen al incinerador y uno de los manojos, sin la cinta celeste
que lo uniera. Se encrespaba al quemarse y se desparramaba por el horno
incineratorio. Se soltaban las hojas y la llama que haba de ennegrecerlas
y destruirlas antes las iluminaba fugazmente: ...ya maana termina la
semana... ...que desconfiara de las rubias Qu le vas a consultar a la
almohada... , nos encontramos quizs ante un recurso sensiblero de novela
rosa. Pero no es slo eso, esta vez el recurso es tambin un smbolo, que
nos hace sentir el frgil presente de un pasado que regresa en ese, su
ltimo instante, que nadie puede testimoniar porque los textos han sido
arrojados al incinerador donde slo el narrador los ve; el smbolo de vidas
annimas que escribieron su breve y secreta historia, y se perdern para
siempre. Ya nada queda de ellas, ni siquiera su escritura. sta, como
registro del momento, est destinada a sobrevivirlo, y al desaparecer,
desaparecen doblemente el registro del momento, y con l el propio momento,
as como la posibilidad de su evocacin: ya no habr ese testimonio de
quienes lo vivieron. De ellos se ha perdido esa memoria concreta, ahora
sern solamente objeto de una evocacin ms general e imprecisa.

Hay dos modos, al parecer, de salir del laberinto del espacio marcado para
unos y clausurado para otros por el egosmo y la incomunicacin: uno es el
de Toto y Molina (en La traicin de Rita Hayworth y El beso de la mujer
araa: echar a rodar la narracin infinita  (Historia de la literatura
argentina, pg. 937), es decir, cobijarse en el relato de pelculas, que
fluye y tiene el poder de desdibujar lo real, el empezar a vivir cuando se
apagan las luces y se enciende la pantalla, porque el mundo de la violencia
y la dominacin cede su lugar a la bondad, la aventura y el sacrificio. El
otro es el de la Raba, capaz de traspasar un lmite que hace de los otros
eternos cautivos del pueblo y sus tramas, aunque no estn en l. El
personaje degradado termina por ser el nico capaz de estar ms all de ese
mundo, o de encontrarle un sentido realizador.

Cuando Puig muri en 1990, no era reconocido en la Argentina, a cuya
crtica literaria haba atribuido el rechazar sistemticamente sus libros
para reconocerlos solamente al salir el siguiente, al decir que el ltimo
no estaba a la altura del anterior. Ello, sin perjuicio de que creo que
Boquitas pintadas es de sus obras ms logradas, es un claro testimonio de
esas canonizaciones antojadizas, tpicas de las operaciones crticas para
las cuales ahora Puig forma parte ineludible del canon.

En aquel 1990 Oscar Hermes Villordo record que, estando en una playa de
Brasil, haba sentido las manos de alguien cubriendo sus ojos y pregunt
quin era. La voz de Puig le respondi: Soy una sombra de tu pasado. Esta
ancdota, la de una frase de radioteatro puesta a celebrar un reencuentro,
es quizs lo que ms lo singulariza, al haber descubierto su materia
narrativa en un material desechado y quizs desechable, el mismo que pudo
utilizar como nadie.

** Eduardo Balestena
   ebalestena@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Mar del Plata, 1955). Trabajador social, ensayista,
   escritor, funcionario judicial en la Cmara Federal de Apelaciones de
   Mar del Plata (CFAMDP) y docente en la Ctedra de Criminologa de la
   Universidad Atlntida Argentina (http://www.uaa-mardeajo.com.ar). Ha
   publicado las novelas Ocurre al otro lado de la noche (Del Castillo
   Editores, Buenos Aires, 1987) y Ana, el interior del fuego (Editorial
   Melusina, Mar del Plata, 2000), la nouvelle El secreto borde de la luz
   (La-Lectura.com, 2001), el poemario La sala China (Red Internacional del
   Libro, Santiago de Chile, 1996) y los ensayos Lo institucional,
   paradigma y transgresin (Espacio Editorial, Buenos Aires, 1996;
   reeditado en 2003), Fiesta y pinturas en la posmodernidad de la
   exclusin (Ente Municipal de Cultura, Mar del Plata, 1997) y La fbrica
   penal, con prlogo del doctor Eugenio Ral Zaffaroni (Editorial I b de
   F, Buenos Aires-Montevideo; Coleccin Memoria Criminolgica), entre
   otros. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio de Novela Del Castillo
   Editores (1986); el Segundo Premio del Concurso Nacional de Cuento
   Horizonte de Cultura (Junn, 1992); el Primer Premio del Concurso
   Nacional de Ensayo (Sade, Lans, 1992); el Premio Lobo de Mar a la
   Produccin Literaria 1996 (Fundacin Toledo, 1997), y el Premio
   Alfonsina, del Ente Municipal de Cultura, a la Produccin Literaria
   (1998). Artculos suyos han sido publicados en diversos medios digitales
   e impresos.



=== La frase del escritor      Ricardo Martnez-Conde =====================

Aquel que ha escrito: En invierno, con el cielo fro y las manchas de
nieve, las amables curvas de las colinas y del ro parecen perder cuerpo y
peso, se convierten en leves lneas de un diseo, una elegante melancola
herldica (El Danubio, p. 117), merece nuestra confianza y a l podremos
entregar nuestros secretos de lector sin temor a que stos no sean bien
guardados. Y es que slo un hombre que ha querido situar, no slo su
cuerpo, sino tambin su espritu, en el paisaje, es capaz de escribir as.

Sin duda sus atributos sern los de un fiel y elegante y discreto
confidente, pues ha sabido hacernos llegar, sin conocernos, la vieja y
sencilla emocin que todos hemos querido sentir ante un paisaje, pero no lo
hemos hecho por miedo a no saber expresarnos. Ahora bien, l lo ha hecho
por nosotros, y el buen lector solitario se siente tranquilo a sabiendas de
que alguien ha hecho granar nuestra oculta sensibilidad en bellas palabras.

Cabra, no obstante, ir ms all, pues toda la obra de Claudio Magris, de
hecho, constituye un regalo inapreciable para los sentidos. En primer lugar
al odo, pues leerle es un ejercicio de pureza de los sonidos, tan bien y
sencillamente elige las palabras de su pensamiento; pero tambin a la
vista, por la sutileza y sencillez de su plstica expresin, por la virtud
que encierran las cosas que mira, los paisajes que siente... Y a la vez
para la inteligencia, en fin, por cuanto hay mucho de armona aun en esos
personajes semiocultos, tmidos, esquivos que ofrecen la cara de su duda
antes que la de su felicidad, pero no por ello (acaso por su causa) poseen
todo el componente humano que sera otorgable a un hombre, si bien
atribulado, fiel a s mismo y a la conciencia de que el tiempo ser un
aliado en favor del conocimiento, de la unidad, que es el germen de la
belleza en las cosas.

Claudio Magris patentiza a travs de su pluma el fecundo desasosiego
melanclico de quien ha de iniciar de inmediato una incierta bsqueda en s
mismo luego de leerle. Bsqueda que es una catarsis y un bien. Donde no
existe la violencia, la fealdad o el rencor; slo la grave diferencia de
algo que ha de ser elegido para mostrar en un momento dado su unicidad
libre, su significacin, su presencia.

Su literatura, as, es benfica como pudiera serlo la ms acreditada
medicina para los sentidos. Leer El Danubio es viajar ms all, donde est
el paisaje real, y ms ac, por dentro, donde est la realidad de nosotros
mismos. Leer Otro mar (por citar, aqu, slo dos de sus obras) es
comprender que la soledad se oculta bajo unos velos flotantes que una tarde
cualquiera pueden llegar a posarse a la orilla del mar. Por un momento es
feliz, una felicidad que va y viene (Otro mar, p. 53).

Leerle es confirmar el tiempo, la realidad y la vida, y confirmarnos a la
vez a nosotros mismos como referente y destinatario (de todo lo cual
habremos de salir purificados) de un discurso tan alto como los rboles ms
verdaderos y tan necesario como el mar que nos acuna; tan grave como pueda
exigirlo el hombre que sufre y tan alegre como pudiera expresarlo una mujer
feliz. Su discurso es, en buena medida, una ofrenda a la religin, a la
naturaleza. O bien, lo que es lo mismo, su discurso parte del corazn del
hombre y va dirigido, tal como no poda ser de otro modo, al corazn del
hombre. Y en medio queda todo lo dems, todo lo equvoco y a la vez
integrador: la mujer, el mar, la vaga certeza de esa soledad que con l se
posa cada vez que uno de sus textos concluye en un punto final.

Su obra es una referencia vivificadora, alumbradora. Una compaa segura,
al modo del regalo de un da primaveral. Cabe decirlo (y vale la pena
decirlo), cuando parece que la literatura propia de estos tiempos agrestes
es como si vagara desasida de significacin y a la vez exigente con la
libertad del lector; cuando el texto escrito va descendiendo hacia un
protagonista que no es sino un hombre casual, no eterno; cuando las
pasiones han desmerecido de su alto y trgico contenido permaneciendo de
ellas slo su cara peor, la violencia.

No. No a la farsa embaucadora de la literatura sin savia, inerte y fra,
lejos del calor del hombre. Y s a la gravedad armnica de ese texto que,
habiendo anidado bien en el hondn del escritor, nos llega cargado de
sentido hasta el viejo hogar de lector donde nos encontramos. Y donde
permaneceremos a la espera, sonrientes acaso cuando llegue el noble hacedor
que ha de alentar nuestro nimo un tanto esquivo a causa de las
desilusiones; l, muy probablemente, si bien de un modo nuevo, nos remitir
a las curvas de las colinas y del ro, tal que leves lneas de un diseo;
una elegante melancola herldica.

** Ricardo Martnez-Conde
   csbgfrf@cesga.es
   Escritor espaol (Sanxenxo, 1949). Curs los estudios de filosofa y
   letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid
   (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de
   Occidente, el Boletn Galego de Literatura y las revistas Clarn, Claves
   y Extramundi. Adems ha sido colaborador en diversos peridicos. Ha
   publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro,
   1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das
   rbores (Espiral Maior, 1995), A na lentitude (Follas Novas, 2001) y
   Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos
   de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymin, 1993), Evo
   (Calambur, 1997) y Los das sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de
   Poesa). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (C
   Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del
   tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey segn Quevedo (Una lectura
   de la "Poltica de Dios") Ed. Endymin-M Cultura, Madrid, 1996, Alusin
   al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso
   Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y
   el premio Reimndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997).



=== Demonios del tiempo presente ==========================================
=== Desgracia de J. M. Coetzee      Ernesto Gmez Mendoza =================

Debe haber, en alguna universidad del mundo, un semilogo bien fundado, en
capacidad de aportar informacin sobre las novelas en cuya composicin se
emplea el presente gramatical, descartando el pretrito indefinido tan
acostumbrado, y, por lo mismo, ley casi de la composicin novelstica. Esa
informacin quisiera que obrara en mi poder para que, a guisa de contexto,
me valiera para encuadrar mi visin sobre Desgracia, novela de J. M.
Coetzee redactada en sutil presente, en perpendicular presente que puede
hasta ser opresivo. No recuerdo, por lo menos en la lectura reciente, un
presente tan inquietante, que te despoja un poco del fuero de receptor
cmodo y te implica hasta el cuello en esta historia que como las de Kafka
tiene la virtud de hacer sumamente extrao a lo ms obvio y familiar.

En ese presente y en tercera persona Coetzee nos implica en el frgil
espejo que permite testimoniar esta era de inautenticidad. Las frases en
presente, con la extraa relacin de narrador y personaje, que sugiere la
que se da entre actor y consueta, construyen un avance por el relato como
de cuerda floja que va a exigir del lector que se promueva a celoso
hermeneuta.

Si tal hermeneuta adhiere a ese presente en el que las circunstancias
flotan como desperdicios en agua estancada, va a entrar en relacin con un
personaje de novela misterioso y desafiante a pesar de su desorientador
aire de yo no fui y que por lo mismo es inevitablemente alusivo al
individuo actual.

El desarraigo de David Lurie es un motivo que se desmenuza en cada pgina
de Desgracia, sus desplazamientos por un presunto orden urbano, por
jardines y por corredores universitarios, por andenes en donde todo respira
normalidad, encubren una errancia doliente e irremediable. Errar con rumbo
incierto es, asimismo, su desplazarse sobre pensamientos circulares,
obsesivos. Esta errancia, registrada en presente, es el primer asomo del
virtuosismo de Coetzee, ese premio Nobel que hace dos o tres aos nos ha
cado de Surfrica.

Ese tiempo gramatical presente que en manos de inexpertos puede volverse un
sendero de bostezos es la clave del libro, la clave de su composicin, el
medio justo para la historia de desolada irona y cmica y aleccionadora
tragicidad que es Desgracia.

En busca de qu vuelve una y otra vez al sexo el cincuentn profesor de
literatura David Lurie, divorciado y empeado en darle a la mediocridad una
nota de elegancia? Coetzee nos proporciona algunos datos sobre sus andanzas
acadmicas, Wordsworth y Byron. Sus bocetos de un drama sobre los ltimos
das de Byron, en Italia, cansado de Teresa, la ltima de sus conquistas.
Lurie es un divertido retrato del intelectual literato consumido por un
tema exclusivo, con ese caracterstico complejito de superioridad apenas
consciente, bastante egocntrico. En el comienzo de la historia, acotar los
alcances y las lneas maestras del ego autocomplaciente del profesor Lurie
es sentar las premisas de la aventura central.

Surfrica, ese enigma de la historia, ese histrico desgarramiento entre
dos visiones distantes, entre el tiempo circular tribal y el monstruoso
tiempo unidireccional del cristiano blanco norteeuropeo, ir insinundose
en la aventura central, verdadero objeto de preocupacin de Coetzee que
trata de arrancar las claves que le permitan entender el significado de una
nacin birracial, bifronte, bipolar. En Byron, el romntico lord, es
improbable encontrar claves sobre los patrones culturales de los clanes
cafres o bosquimanos. A lo sumo les reconocera estado de semisalvajes sin
los dones de la civilizacin en l tan generosamente servidos; sobre los
cafres coincida con los decentes comerciantes de Londres. Como patriarca
de raza caucsica sucumba peridicamente, igual que el profesor Lurie, a
las urgencias del sexo. El sexismo, la creencia metafsica de que las
mujeres son un medio de rubricar su estatus de centro del cosmos, en
calidad de varn, es rasgo impopular de su hroe que, no obstante, Coetzee
ilustra con suficientes datos. Citar la frase que abre el relato porque
proporciona una buena idea de la cuestin: Para ser un hombre de su edad,
cincuenta y dos aos, y divorciado, a su juicio ha resuelto bastante bien
el problema del sexo. Al llevar esta situacin a sus ltimas
consecuencias, Coetzee deja claro que este profesor tan pulido por la
civilizacin tiene un lado secreto: es un varn patriarcal de la ms pura
estirpe con su prurito por montar a las hembras de su clan. Se revuelve
contra la idea de ingresar a la fase de jubilacin copulatoria y, por el
empeo que pone en aferrarse al rol de patriarca con derecho de pernada
vitalicio, sufre el despido de la universidad por el acoso de una bella
estudiante de poesa romntica inglesa. Coetzee plantea esta circunstancia
con un manejo magistral de la irona, con el mejor, el de permitir que la
irona se desprenda mayormente de la situacin maravillosamente descrita
que de las capacidades ironizantes del autor. La aventura amorosa con la
estudiante es el esqueleto narrativo sobre el que se monta la primera parte
de Desgracia. En la segunda parte, Lurie se encuentra con un negro
surafricano de su misma edad, un tomo del universo tribal precolonial, y
en la misma forma indirecta la historia se encarga de demostrar la
equivalencia patriarcal de las dos figuras.

Uno de los primeros datos que aporta la segunda parte es que la nica
descendencia de David Lurie, el fecundador y viril, es una hembra, su hija
Lucy. Y no s cmo se las arregla Coetzee para plasmar la anomala, la
insidia comprendida en la circunstancia de carecer de descendencia
masculina; pero visitar a Lucy en compaa de su padre es un asunto en el
que est ausente la espontaneidad, la alegra del reencuentro, apenas
velado por una mediocre cortesa. Y quiz en el hecho, enorme para un
patriarca, de que Lucy es homosexual, se nos aporta otra clave y se da una
vuelta ms a la tuerca en este proceso de explicitar lo profundamente
extraa que es la realidad ms comn y corriente, porque ms cotidiano no
puede ser todo. Y el mejor recurso retrico para relievar la extraeza es
ese narrar en presente que posterga las resistencias, que desencadena un
proceso intuitivo de aprehensin de ecos y resonancias, de alusiones, de
asociaciones que impresionan en ese presente ficticio tan capaz de evocar
la experiencia directa. Ese enfrentamiento entre hija y padre tiene no s
qu cualidad bblica. Coetzee como los redactores bblicos es un maestro de
la parquedad.

Luego que unos jvenes del clan de Petrus, el patriarca negro, asaltan la
finca de Lucy y la violan despus de atacar a Lurie, el libro adopta un
estilo de coda para pulsar ese motivo arquetpico del agon de dos
patriarcas rivales que intenta ser una exploracin de los conflictos
implcitos en la Surfrica de hoy (queda la duda si lo que le sucede a
Lucy, no es un sublimado castigo por rehusar jugar el rol de hija del
patriarca y darle descendencia masculina). Una resolucin del conflicto que
propone Coetzee, queda inscrita en la aceptacin por Lucy de la opcin de
ser madre de la creatura que tan agresivamente se ha plantado en su seno y
las vueltas que su padre le da a la idea de ser abuelo al tiempo que pone
los toques finales a su drama sobre Byron en Italia, un poco un comentario
irnico sobre lo destructivo que resulta, cuando ya su poca ha pasado, el
andar marcando territorio como un alce o un carib macho o como cualquier
presidente o primer ministro de potencia mundial (con todo lo fuerte que es
esta interpretacin de la historia, es difcil no ver la trascendencia que
concede a las conductas de conquista sexual y de conquista y demarcacin de
territorio, respectivas de Lurie y Petrus).

Queda un tomo de incertidumbre sobre si Coetzee logra brindarle toda la
amplitud a esta historia de toda pertinencia y universalidad, pero no hay
dudas de que una ambicin tal demuestra una grande talla novelstica.

** Ernesto Gmez Mendoza
   nestogo@etb.net.co
   Crtico colombiano (Barranquilla, 1951). Reside en Bogot. En 1975
   comenz a ejercer la crtica de cine, principalmente en el diario El
   Heraldo (http://www.elheraldo.com.co). Ha publicado trabajos de crtica
   y periodismo cultural en medios como El Espectador
   (http://www.elespectador.com), Cinemateca, Nueva Frontera, Quimera y,
   ms recientemente, Nmero (http://www.revistanumero.com).



=== Jos Faneite: Memorias de Gaango      Ana Berta Lpez ================

Al enfrentarnos a la obra de Faneite, estamos entrando en un submundo del
mundo en que vivimos. Porque Faneite necesita estar constantemente contando
a travs de sus cuadros y de sus tallas su impresin personal del acontecer
diario. El artista toca todos los puntos: La ltima Cena, La Bendicin de
las Aguas, El Porteazo, Santa Brbara, Brbaro Rivas... y as muchsimas
imgenes ms. Expresa su opinin y su visin tanto del entorno como de
hechos o seres que lo han impactado. Para esto, todo material que encuentra
es un aliado para lograr la meta; as hallamos trabajos elaborados en una
llamativa variedad de materiales y texturas, aunque los ms constantes sean
el leo y los marcadores.

Me llama la atencin el uso del marcador y se me ocurre que sea en parte
por la rapidez, aquello de la inmediatez y tambin por la firmeza y
contundencia del trazo con ese utensilio. Faneite es un narrador de la vida
a travs del lienzo, marcadores y pintura; un detalle muy significante de
su trabajo es que la mayor parte de su obra se basa en vivencias o imgenes
vistas, obviamente su imaginacin tiene mucho que ver en la realizacin de
sus obras, pero casi todos sus trabajos parten de un momento, una ancdota,
una imagen que ha visto pero sobre todo que ha internalizado. Un ejemplo de
esto es la recurrencia de la imagen de Jesucristo en sus cuadros. Por su
condicin de cristiano evanglico, absolutamente entregado a su fe, Faneite
ha interiorizado profundamente sus lecturas de la Biblia y su conocimiento
de Jess al punto de pintarlo junto a sus apstoles en la ltima cena con
un sentimiento tal que pareciera que comparti ese momento y lo pinta de
memoria. Es un artista de la pintura conocida como ingenua.

Desde el jueves 26 de julio y por todo el mes de agosto, podemos disfrutar
en el Ateneo de San Cristbal (Venezuela) la exposicin Memorias de
Gaango, de este pintor y tallista venezolano oriundo de Puerto Cabello,
estado Carabobo. Esta muestra viene apadrinada, por as decirlo, por el
gran maestro Juan Calzadilla, quien escribi los textos del catlogo de
presentacin, acompa al artista en la inauguracin y brind unas hermosas
y clidas palabras para referirse a la obra que disfrutaramos. Con estas
lneas me uno a la cruzada que mantiene Juan Calzadilla en pro de difundir
la obra de Faneite. Es hora de dar a conocer este talentoso y humilde
artista venezolano, maestro sabio con sus pinceles y marcadores y hombre de
una larga y profunda vivencia personal y social, que nos relata a travs de
su obra y que sin duda alguna merece ser reconocida y apreciada en su
vala.

** Ana Berta Lpez
   ablaconsta@yahoo.es
   Fotgrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Curs estudios en el
   Taller de Actuacin Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
   curs el Ciclo Bsico de Arte Dramtico en el IFAd y el Taller de
   Elaboracin de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San
   Cristbal, Tchira, donde reside actualmente, tom el Taller de
   Actuacin para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la
   obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Teln, en 1989, mientras en
   televisin se desempe en Radio Caracas Televisin como actriz
   destajista en varios programas tales como Selva Mara, Seora, Abigal,
   Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente
   independiente de actuacin en la Direccin de Cultura y Bellas Artes del
   Tchira, la Unidad Educativa Bolivariana Pramo de La Laja y el Colegio
   Don Bosco, entre otros entes. Como fotgrafa curs los talleres
   Fotografa y cultura popular, dictado por Mariano Daz, y Revelado y
   copiado blanco y negro, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
   Tchira. Ha presentado sus trabajos en la exposicin colectiva
   Creadores del hecho fotogrfico, en la Fototeca del Tchira (2004), y
   en las individuales Capturando egos, en la Casa Steinvorth (1999);
   Ojos de miles miradas, en la Fototeca del Tchira (2004), Aunque sean
   tonteras, escrbeme!, en el Consulado de Venezuela en Ccuta y en el
   Ateneo del Tchira (agosto y noviembre de 2005) y A escena!, en la
   Casa Sindical San Cristbal (2006).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Juan Pomponio, viajero de la palabra ==================================
=== La poesa no debe tener fronteras      Rafael Ortega ================

Cuando nos recrea su aventura, inmediatamente nos viene a la memoria la
emocionante historia que nos relata Jack Kerouac, figura representativa de
la beat generation, en su novela En el camino. Eran las seis de la tarde
del ocho de febrero cuando Juan Pomponio abord un bus que lo llevara de
Buenos Aires a Mendoza, en Argentina; despus sigui hasta Santiago de
Chile, donde conoci a Luis Arias Manzo, a quien considera un gran poeta
hermano y quien le acompa en una gira por la patria de Neruda. Ms
adelante continu su periplo, cruz el desierto de Atacama; fueron treinta
y dos horas de viaje en un vehculo destartalado, roto, confiesa el poeta.
De all sigui al Per, para recorrer Cuzco, Lima, Trujillo y Tumbes, desde
donde cruz la frontera en taxi y en moto hasta llegar a Ecuador, dejando
su huella potica en Guayaquil durante cuatro das antes de partir a Quito,
luego a Ipiales y Tulcn. Una vez en Colombia, visit Bogot, Villavicencio
y otras ciudades hasta que pis tierras venezolanas cuando lleg al estado
Tchira y aqu lo tuvimos entre nosotros, en Maracay, estado Aragua, donde
particip en una lectura organizada por la Biblioteca Pblica Central
Agustn Codazzi, y aprovechamos la oportunidad para conversar con l y
escuchar de su propia voz las experiencias vividas.

Provienes de un pas donde se produce mucha literatura. Comntanos sobre
el panorama actual en Argentina en cuanto a la escritura.

Es un grupo muy selecto de escritores que estn encaramados all arriba,
quienes se desviven por llegar a esa posicin. Es un grupo que est ah,
pero me parece que el movimiento cultural ms fuerte est en pases como
Venezuela, Colombia, entre otros.

Cules autores argentinos recomendaras?

Me gustan Borges, Bioy Casares... Alguien me pregunt si me gustaba
Cortzar y le dije que no he podido digerir Rayuela, aunque reconozco que
es uno de los clsicos, pero nunca pude pasar de treinta o cuarenta pginas
de esa novela.

Y los contemporneos?

En realidad no estoy al tanto del movimiento contemporneo argentino. No
formo parte de ese crculo literario. Me cuesta integrarme, como que me
aburro mucho all.

Tengo entendido que aparte de escribir poesa, tambin eres artista
plstico, te inicias en el mundo literario buscando otra manera de
expresin?

No, al contrario, me he dedicado de lleno a la literatura, tambin me
gusta dibujar y pintar, pero la pintura siempre ha estado en un segundo
plano, aunque eso no significa que en cualquier momento pueda retomarla. Mi
caso es muy particular. Antes de los treinta aos yo no era un hombre de
lecturas. Comenc a escribir poesa, relatos y ensayos a partir de los
treinta aos. Hoy tengo cuarenta. Empec a escribir de grande. No me
considero un hombre muy erudito en letras. No estoy formado en ninguna
universidad. Escribo porque siento que viene la palabra y la plasmo en el
papel, siempre tratando de mejorar y corrigiendo algunas cosas.

Cul es la funcin de un escritor?

Traspasar las fronteras, llevar un mensaje real de lo que sucede en la
humanidad, sobre las ideologas que nos separan, las costumbres que nos
rigen, tratar de despertar conciencias para que el hombre pueda
desarrollarse en armona, ms all del rechazo. La poesa no debe tener
fronteras.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Los hombres poderosos y las mujeres como objetos del deseo ============
=== en Cien aos de soledad, Los recuerdos del porvenir y Pedro Pramo: ===
=== Una obsesin peligrosa      Rubn Snchez Fliz =======================

      Y de la costilla que Jehov Dios tom del hombre, hizo una mujer, y
      la trajo al hombre. Dijo entonces Adn: Esto es ahora hueso de mis
      huesos y carne de mis carnes; sta ser llamada Varona, porque del
      varn fue tomada.
      Gnesis: 2: 22, 23.

      ...Es imposible que nos separemos sin que prometas concederme lo que
      te pida. Slo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estara
      dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante
      a m, que poseyera incluso mis defectos. Y t debes crearla!
      Mary Shelley (Frankenstein).

La novela latinoamericana dej sus huellas durante el recin pasado siglo
XX. Tal como se dio en otras artes, la literatura de Amrica Latina fue
marcada por las mezcolanzas culturales. La riqueza y variedad de puntos de
vista de los escritores de esta vasta regin contribuyeron, en gran parte,
al lanzamiento de ese sello inconfundible, de esa voz elstica y singular
que, como un feto, fue tomando forma, hasta brotar de su rbita
restringida, tomar vida propia y echarse a andar por el mundo con la
libertad de un bohemio; diciendo presente y vociferando a voz en cuello:
Yo existo!. De esta manera, el lector universal tropez acaso
inadvertido con una forma de novelar donde los personajes (adefesios
abigarrados, todlogos excntricos...), el espacio (Ixtepec, Comala,
Macondo), el tiempo (un pez furioso fuera del agua) y la cotidianeidad (la
nuestra: esa que descose el aire, escupe mariposas amarillas y detiene el
tiempo) interactan de una forma tal que, para digerirla, hubo de verla
como un cuadro indivisible donde, no obstante, cada matiz se desgajaba como
una cebolla y resplandeca cual sede independiente.

Tres de las novelas ms representativas del estallido novelstico
latinoamericano durante el siglo en cuestin son, sin lugar a duda, Cien
aos de soledad, del escritor colombiano y premio Nobel de Literatura
Gabriel Garca Mrquez; y Los recuerdos del porvenir y Pedro Pramo, de los
mexicanos Elena Garro y Juan Rulfo, respectivamente. Por las pginas de
estas obras transitan unos personajes que, bien sea dicho, representan una
realidad difcil de describir en forma llana y lineal. Si bien debo aclarar
que en estos trazos no intento hacer un anlisis mgico-realista ni
viceversa, me consta que, muy a mi pesar, ser imposible eludir enteramente
tales circunstancias. Aun as, creo lcito sealar desde ya que slo busco
acercarme a la relacin obsesiva y desnivelada que sostuvieron algunos de
los personajes de las obras sugeridas. Me refiero a la extraa convivencia
entre el coronel Aureliano Buenda y la impber Remedios Moscote, en Cien
aos de soledad; el general Francisco Rosas y la ausente Julia Andrade, en
Los recuerdos del porvenir; y el latifundista Pedro Pramo y la vejada
Susana San Juan, en Pedro Pramo. Veremos aqu a tres hombres poderosos que
sienten un amor obsesivo hacia tres mujeres que, de una forma u otra, les
son inasequibles.

El matrimonio entre Aureliano Buenda y Remedios Moscote dur poco. El amor
dispuso su trampa durante una visita casual en la que Aureliano acompa a
su padre a la casa del nuevo corregidor de Macondo, don Apolinar Moscote.
All fue que el coronel vio por primera vez a Remedios y desde entonces no
pudo vivir en paz: La imagen de Remedios, la hija menor del corregidor,
que por su edad hubiera podido ser hija suya, le qued doliendo en alguna
parte del cuerpo (153). Este enamoramiento instantneo de Aureliano puede
ser interpretado como el inicio de una relacin incestuosa, no slo por la
diferencia de edad, sino tambin por la insistencia del narrador en
subrayar tal diferencia utilizando como analoga la relacin entre un padre
y una hija: Quera quedarse para siempre junto a ese cutis de lirio, junto
a esos ojos de esmeralda, muy cerca de esa voz que a cada pregunta le deca
seor con el mismo respeto con que se lo deca a su padre (160). Esta idea
se reitera en varias ocasiones en boca de distintos personajes. Cuando
Aureliano le cuenta a Pilar Ternera que estaba enamorado de Remedios, ella
estall en una carcajada y le respondi en tono de burla: Tendrs que
acabar de criarla (163). Es claro que estamos ante una relacin atpica,
donde un hombre hecho y derecho se enamora de una nia de apenas nueve
aos.

Si bien al principio todo pareca apuntar a que este absurdo y extrao amor
se sofocara en el intento, no fue as: la obsesin de Aureliano Buenda
derruy cuanto obstculo encontr en su camino para llegar, con aire
marcial, a obtener el permiso de casarse con una nia que an se orinaba en
la cama. La ofuscacin de Aureliano fue tal, que empez a escribir versos y
todo cuanto lo rodeaba lo haca pensar en Remedios: Aureliano los
escuchaba porque todo, hasta la msica, le recodaba a Remedios (160).
Ensimismado en su soledad, enclaustrado como oso polar en su laboratorio
junto a Melquades, Aureliano no pens un instante en los aos que le
llevaba a Remedios. Tampoco pens en cmo la impber percibira el complejo
concepto del matrimonio. Cuando fueron a pedir su mano, la nia estaba
durmiendo y chupndose el dedo. Ante la pregunta que le hiciese la madre
(que, dicho sea de paso, la sac de la cama y la llev a la sala cargada en
sus brazos) que si era cierto que pensaba casarse con Aureliano, la nia
peg a lloriquear y slo pidi que la dejasen dormir. El argumento inicial
de los padres ante la peticin, lgico por dems, se reduca a la
probabilidad y la esperanza de que as fuese de que Aureliano se hubiese
equivocado de nombre. Pero no fue as, y Aureliano estaba dispuesto a todo
para alcanzar el permiso de los padres, con el cual, posteriormente, podra
casarse con Remedios. Y era que el amor no le daba un minuto de sosiego:

      La casa se llen de amor. Aureliano lo expres en versos que no
      tenan ni principio ni fin. Los escriba en los speros pergaminos
      que le regalaba Melquades, en las paredes del bao, en la piel de
      sus brazos, y en todo apareca Remedios transfigurada: Remedios en el
      aire soporfero de las dos de la tarde, Remedios en la callada
      respiracin de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las
      polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas
      partes y Remedios para siempre (161).

Consumado el matrimonio, todo pareci adquirir cierta normalidad. Con el
tiempo Remedios se entreg a su vida de esposa y, de alguna forma, mitig
la soledad de la familia al menos momentneamente. No slo cumpli
debidamente su rol de esposa, sino que fue ms all y, entre otras cosas,
atendi al patriarca de la familia que estaba olvidado y dejado en el patio
como un mueble en desuso. Ella, a pesar de su corta edad y su falta de
experiencia, impregn el hogar de los Buenda de amor y solidaridad. Se
puede decir que Remedios, muy a su pesar, encontr en su matrimonio una
inusitada felicidad pueril. Pero, para el dolor de todos, la joven esposa
muri repentinamente envenenada tras tomar un caf con ludano que Amaranta
haba preparado con el objetivo de aplazar el matrimonio entre Rebeca y
Pietro Crespi: La pequea Remedios despert a media noche empapada en un
caldo caliente que explot en sus entraas con una especie de eructo
desgarrador, y muri tres das despus envenenada por su propia sangre con
un par de gemelos atravesados en el vientre (183). Aureliano y su
familia volvi a sumirse en el aislamiento sistmico que lo caracterizaba:
estaban condenados a cien aos de soledad. La maldicin de la familia
destruy cualquier contingencia de felicidad duradera.



Tampoco fue duradera la felicidad del general Francisco Rosas. Cuando ste
lleg a Ixtepec a establecer el orden, logr que el lugar temblase de miedo
ante su presencia. Su poder y su presteza para arrebatarle la vida a quien
se atreviese a alterar el orden en el pueblo, lo convertan en un hombre
temible. Sin embargo, haba en l algo que lo reduca a una hormiga y, para
su zozobra, ese algo era un asunto de dominio pblico: todos saban que el
general andaba triste; asimismo, todos estaban al tanto del porqu de su
tristeza, pues ese algo tena nombre y apellido y una belleza que
acariciaba lo irreal: Julia Andrade. Frente a Julia, el general Rosas era
un Sansn ante las tijeras de Dalila o, ms aun, era el taln vulnerable de
Aquiles, el que Tetis no pudo sumergir en las aguas de Estigia para
inmortalizarlo. La presencia misma de Julia lo colmaba de una mezcla
extraa donde despuntaban el bienestar, los celos, la incertidumbre y,
ultimadamente, la tristeza..., una profunda tristeza.

Julia era la querida de Francisco Rosas. De su pasado sabemos poco. Se
comenta, empero, que el general se la haba robado de un pueblo para
hacerla su amante. Pero en este caso la cura result ser peor que la
enfermedad. El general se la pasaba borracho, como si slo el alcohol
aliviara su incapacidad de poseer el amor de Julia. Ella se entregaba a l
(se entregaba Julia realmente a Rosas?), pero el general saba que no le
perteneca, que haba algo en ella que le era inaccesible, que le estaba
vedado, y su mera presencia (su cuerpo desnudo, su sonrisa, su mirada
ausente) le era como un dialecto extrao que no lograba penetrar.

Julia, por su lado, exista impvida, indiferente, como un maniqu:
atrapada en un pasado desconocido, rebuscando los besos y las caricias de
algunos hombres que se quedaron grabados para siempre entre los
intersticios de su memoria. Ella se extasiaba estando incluso frente a
Francisco Rosas. En ocasiones, ella confunda su mirada, su voz, su frente:

      Julia se acerc y se inclin sobre su rostro plido.

      Te dio el sol dijo, mientras le pasaba la mano por la frente.

      Francisco Rosas no contest. Alguna vez en el pasado Julia haba
      hecho el mismo gesto, quiz ni siquiera era a l a quien le pasaba la
      mano por la frente, y l, Rosas, la vea dentro de su memoria
      acariciando a un desconocido.

      Es a m a quien le tocas la frente?

      Julia retir la mano como si la hubieran quemado y asustada se la
      guard en el pecho. Detrs de sus prpados huyeron veloces unos
      recuerdos que Rosas alcanz a vislumbrar. (...)

      Ven, Julia, ven con cualquiera. No importa que Francisco Rosas sea
      tan desgraciado (81, 82).

En esta cita podemos apreciar cun grande era la desdicha de Rosas. l
saba que nunca tendra a Julia para s, que si bien poda disponer de su
cuerpo, ella (su esencia, acaso lo que llamamos amor) era como el aire, y
que l, ingenuo enamorado, tiraba manotazos ciegos para capturar lo
inasible. Esta certidumbre lo torturaba por dems. Julia no naci para ser
dada, y el general lo saba. Por tal razn se la pasaba llorando, buscando
como loco borrar un pasado indeleble; y en esa bsqueda la contemplaba por
horas interminables, como tratando de componer un rompecabezas y encontrar,
por fin, una luz en ese pasaje lbrego que representaba la vida de su
amante. Pero Julia no se daba nunca. Tal vez por ello se detuvo el tiempo,
lo que ayud a que Julia se escapara como una gota de mercurio hacia esos
parajes desconocidos, eternamente oscuros, acompaada de Hurtado, su
antiguo amor.



Tan pronto se nos presenta a Pedro Pramo escuchamos la primera alusin a
Susana San Juan. Hay tres factores importantes en esa primera mencin que
dan pie a que el lector se d cuenta de que est ante una ocasin
perdurable: la lluvia, el recuerdo de la niez y el encierro. Pedro Pramo,
desde muy nio, se enamora de Susana San Juan. Ella parte con su padre
hacia otro pueblo, pero l, aun llevando la vida intensa y perversa que lo
caracteriza, nunca la olvida. Tanto es as que tras su primera partida
(hubo dos partidas, y en ambas Pedro Pramo adopta la misma actitud de muda
contemplacin) pas mucho tiempo observando el camino por donde se fue,
pensando que nunca ms la volvera a ver. Pero el destino se la devolvi,
aunque ya no era la nia aquella que l am.

Pramo hizo que Susana San Juan volviese hacia l. Y la volvi a tener
treinta aos despus de su primera partida. Estando junto a ella, Pedro
justific sus maldades y robos, porque, segn l, lo hizo por Susana, para
darle todo. Pero la Susana que regres fue una mujer cambiada, trastocada,
con un trastorno psicolgico que la reduca a un gemido sudoroso bajo las
sbanas de una pesadilla eterna. Susana mantuvo una relacin incestuosa con
su padre, Bartolom San Juan, y nunca se recuper completamente de ese
tumulto emocional. Entonces, qu recibi Pedro Pramo? Un recuerdo, no
ms. Porque Susana San Juan nunca le perteneci. Ni estando casados, ni
habiendo liquidado a Bartolom San Juan, ni poniendo todo cuanto tena a
sus pies. Susana ya no perteneca a este mundo y, por lo tanto, no poda
pertenecerle a Pedro Pramo. As que lo mismo hubiese dado si Pedro se
hubiese quedado alimentando el recuerdo de su niez donde, tal vez,
nicamente, pudo poseer alguna parte de Susana: acaso la sonrisa imberbe, o
la caricia pueril que lo marc para siempre.

La presencia de Susana San Juan se convirti en el castigo de Pedro Pramo.
En vez de encontrar en ella la felicidad, Pedro se top con una mujer
demente que lo hunda cada vez ms en el mundo de la desmoralizacin y la
desesperanza. l se conformaba con mirarla y pensar en ella, en lo que no
poda ver, en aquello extrao que acaeca dentro de su cuerpo desnudo,
gimiendo y revolvindose como un gusano sobre la cama: Desde que la haba
trado no saba de otras noches pasadas a su lado, sino de estas noches
adoloridas, de interminable inquietud. Y se preguntaba hasta cundo
terminara aquello (151). Y as vivi Pedro Pramo hasta el da en que su
amada Susana San Juan muri. El da de su entierro se indign porque en
Comala, en ese pueblo que hasta cierto punto le perteneca, la gente se
diverta en la feria, con los gallos, tomando alcohol y escuchando msica.
Pero Pedro Pramo jur vengarse: se cruz de brazos para que Comala y su
gente murieran de hambre. Dicho y hecho. Pedro Pramo se desconect del
mundo como un televisor descompuesto, y se sent a ver el camino del cielo,
por donde Susana San Juan emprendi su segunda partida: No creas. l la
quera. Estoy por decir que nunca quiso a una mujer como a sa. Ya se la
entregaron sufrida y quiz loca. Tan la quiso, que se pas el resto de sus
aos aplastado en un equipal, mirando el camino por donde se la haban
llevado al camposanto. Le perdi inters a todo (137).



Como podemos ver, en las tres novelas citadas los hombres pierden el poder
porque pierden ante el amor. Tras la muerte de Remedios, Aureliano Buenda
regres a su soledad habitual. Entre tanto, Francisco Rosas no fue el mismo
tras la huida de Julia; aparte, la misma presencia de ella lo mantena
sedado, viviendo en un mundo nebuloso, entre alcohol, celos, agresin y
lgrimas. En cuanto a Pedro Pramo, podemos decir que pudo destruir a todos
menos a Susana San Juan. Incluso ese recuerdo pulcro de su niez se vio
manchado con las pesadillas y la demencia de Susana. Estamos, pues, ante
una situacin que se repite, una obsesin daina que prevalece y destruye a
los que participan en ella. Algo que s podemos decir con claridad es que
estas parejas desde un principio apasionan al lector, y sus vivencias,
indiscutiblemente, se quedan impresas para siempre en esa maraa que
llamamos memoria.



Obras citadas

  Garro, Elena. Los recuerdos del porvenir. Editorial Joaqun Mortiz.
   Mxico, DF, 1999.

  Garca Mrquez, Gabriel. Cien aos de soledad. Ctedra. Madrid, 2004.

  Rulfo, Juan. Pedro Pramo. Ctedra. Madrid, 2004.

** Rubn Snchez Fliz
   elescribidor1@aol.com
   Poeta y narrador dominicano (1973). Emigr a los Estados Unidos en 1986.
   Tiene un asociado en artes liberales y ciencias de Hostos Community
   Collage (http://www.hostos.cuny.edu) y una licenciatura en pedagoga de
   New York University (http://www.nyu.edu). Es miembro de la tertulia
   literaria Aguafuerte. Recibi mencin honorfica en el concurso de
   cuento Virgilio Daz Grulln 2002 con su cuento "La morada de la
   Muerte". Result finalista en el concurso de poesa Abrace 2001, en
   Uruguay. Cuatro de sus poemas aparecen en el libro Letras derramadas,
   uno de ellos traducido al portugus. Est incluido en la antologa de
   nuevos cuentistas hispanos Los magos del cuento. Tiene publicada la
   novela El dcimo da. Sus trabajos han sido publicados en la Internet,
   revistas y suplementos culturales. Actualmente es coordinador de
   Talleres en el Comisionado Dominicano de Cultura en Estados Unidos y
   codirector de la tertulia-taller literario "Nosotros Contamos".



=== Hestia moderna      Mara Anglica Franco Fras =======================

Presentando a Hestia

En la mitologa griega, Hestia es la diosa del hogar, o ms apropiadamente,
del fuego que da calor y vida a los hogares.

Era la primognita de los titanes Cronos y Rea, y la primera en ser
devorada por su padre nada ms nacer. Aunque amada por Poseidn y Apolo,
jur sobre la cabeza de Zeus permanecer siempre virgen, a lo que el rey de
los dioses correspondi cedindole los lugares preeminentes de todas las
casas y la primera vctima de todos los sacrificios pblicos, por evitar
con su negativa una primera disputa entre los dioses. No obstante su
preferencia, Hestia renunci a su escao en el Olimpo a favor del recin
llegado Dionisio, y prefiri retirarse a vigilar el fuego sagrado de los
dioses.

Como la diosa del hogar y de la familia, Hestia apenas sala del Olimpo, y
nunca se inmiscua en las disputas de los dioses y los hombres, por lo que
paradjicamente pocas veces aparece en los relatos mitolgicos a pesar de
ser una de las principales diosas de la religin griega y, posteriormente
romana. Muestra de esta importancia es el hecho de que Hestia era a la
primera que se le hacan ofrendas en todos los banquetes, antes incluso que
a Zeus. Se le solan sacrificar terneras de menos de un ao, aludiendo a su
virginidad.

Ovidio narra una escena en la que Prapo, borracho, haba intentado violar
a Hestia en una fiesta a la que haban acudido todos los dioses y tras la
cual se haban quedado dormidos. El rebuzno del asno de Sileno despert a
la diosa justo cuando su agresor se abalanzaba sobre ella, dndole tiempo
suficiente para huir despavorida originando una situacin bastante cmica
(1).



Algunas Hestias en la literatura

Siglo XIX. Beth, la Hestia que muere joven: Elizabeth Beth March,
personaje menor en Mujercitas, es la nia juiciosa, muy tmida y dulce,
cuya personalidad se contrapone a los caracteres ms humanamente
estructurados de sus hermanas en la obra de Louisa May Alcott. Cada una de
ellas encarna los rasgos distintivos de la naturaleza femenina, ms
exactamente del pensar y sentir de las norteamericanas durante la poca de
la Guerra de Secesin. Sin embargo, Beth ilustra con facilidad los rasgos
de una aspirante a entronizarse en los altares de la diosa, constituyndose
en un tanto aburrido dechado de virtudes, a quien se le otorga cierta dosis
de verosimilitud de su condicin mortal, al enfadarse tan slo una vez a lo
largo de la trama. Aparece discretamente junto a Meg, Jo y Amy, siempre en
casa ayudando a la vieja Hannah en la cocina, tocando el piano o haciendo
espordicas excursiones al mundo exterior para visitar a los ms
menesterosos de su comunidad. Por ser demasiado delicada y retrada, nunca
asiste a la escuela, siendo la educacin pilar fundamental en la escala de
valores de las March, llevando a Jo a cuestionarse acerca de por qu le
estaba vedado asistir a la universidad como su amigo Laurie; ms tarde le
resulta impensable enamorarse y formar un hogar propio, so pretexto de no
querer abandonar el cuidado diario de la familia. Esta pequea, ejemplar y
compasiva Hestia, termina sucumbiendo ante la enfermedad que la atac desde
la adolescencia, sin atreverse siquiera a considerar su propio bienestar
emocional, para evitar preocupaciones por su causa.

Siglo XX. Irene, una Hestia con rasgos de Penlope: En Casa tomada, uno
de los cuentos de Cortzar, Irene representa el arquetipo de lo femenino,
complementando la pareja que forma con su hermano.

La construccin de su personalidad se asemeja a la de la protectora del
fuego de las chimeneas y custodia del fuego sagrado de los dioses;
encarnacin de la modestia hogarea. Su humildad, reflejada en ser una
chica nacida para no molestar a nadie, que tambin se olvida de s misma,
dejando de lado sus necesidades y parte afectiva al rechazar a dos
pretendientes para dedicarse por completo al cuidado de su pequeo universo
domstico, que encierra toda su vida y la de sus antepasados, amparada por
la estabilidad de una renta fija que le permite mantener holgadamente su
aislamiento.

La existencia de caracteres como el de Irene se encuentra determinada por
el compromiso de retribuir todo el amor y proteccin recibidos desde la
infancia, traducido en abnegacin incondicional y reduccin de toda posible
controversia en el seno de su entorno. Como la Vesta grecorromana, es una
persona asocial, entregada al cultivo de su mundo interior, el cual revela
mediante su diario quehacer, teniendo como versin masculina a Hefestos,
que trabaja en la forja; Hestia, hace lo propio en el hogar.

Paulatinamente, el mundo de Irene se resquebraja, forzndola al final a
abandonar su cmoda rutina, cuando el hermano se da cuenta que la casa ha
sido tomada en su totalidad y se lo comunica, aunque ella ya lo presenta;
en ese momento uno de los interminables tejidos de punto elaborados para
posibles pero indeterminados futuros dueos, cuelga de sus manos en tanto
que parte de las hebras de lana quedan atrapadas del otro lado de la casa.
Al preguntarle a su hermano si tuvo tiempo de traer alguna cosa,
presumiblemente de valor, l recuerda el dinero que qued en un cajn,
cayendo en cuenta que quedaron slo con lo puesto. Tira la llave a la
alcantarilla para que nadie entre a robar a esa hora de la noche, con la
casa tomada.

La casa esclaviza a los hermanos al punto de aislarlos en un mbito seguro
y repetitivo, impidindoles llevar una vida considerada ms normal;
desconociendo otras posibilidades de existencia al estar inmersos en su
peculiar realidad, por lo que la ocupacin de la casa puede interpretarse
como una liberacin disfrazada de prdida.

Siglo XXI. Ana Crista, aquella profesional exitosa que crey padecer el
Sndrome de Hestia: Por estos das, ya las mujeres no se conforman con un
tibio lugar en la oscuridad a puertas cerradas. Margarita Posada nos trae a
su antiherona en De esta agua no beber, la locutora estrella del espacio
radial de las maanas en Bogot, inusualmente bella y vivida, con una
separacin a cuestas como parte de la avalancha de tribulaciones que la
llevan a intentar suicidarse, mientras toda su existencia, con sus errores
y aciertos, desfila ante sus ojos distorsionados por los efectos del
alcohol combinado con calmantes. Nada ms distante al comportamiento
esperado en una diosa de reputacin intachable que escaparse un fin de
semana a Cartagena con el novio de otra, siendo plenamente consciente de en
qu se estaba metiendo. Sin embargo, indagando el posible origen de lo que
atormenta a Ana Cristina, recurre al anlisis de un peculiar y poco
conocido estado psicolgico que resume sus sentimientos, el Complejo de
Hestia, descrito como:

      Sndrome que afecta a mujeres de clase alta influyente que tienen
      todo lo que necesitan. Son demasiado afortunadas y amadas y se
      desmoronan porque no pueden entender por qu merecen su buena
      fortuna. Responden a sus complacientes vidas, revirtindose al
      misterio de la infancia, lo cual aparece como rechazo a los bienes
      materiales y al amor (especficamente al sexo). Hay una contradiccin
      debido a que su condicin complica la vida de los dems, pero para
      ellas, tratan de simplificar las cosas.

Se identifica con la fiel divinidad ...del gozo domstico, esa que nunca
se casa y que protege con celo a los nios desprotegidos y hurfanos, a los
desdichados nios que los adultos olvidan que eran cuando crecen.

Habiendo conocido el amor y todos sus manjares... tambin el sexo y todos
sus caminos, sus escondites... crea sufrir de esa Hestia, la que no
quera ni poda hacer que su vida girara alrededor de un macho, as fuera
un dios o un mortal.

Llega a cuestionar la virginidad de Hestia en s, remitindola a la
inocencia infantil a la que recurre como mecanismo de defensa ante sus
propios deseos y los que generados en los hombres presentes en su vida, en
un intento desesperado por simplificar su realidad, incapaz de afrontarla
agobiada por sus propios temores e inseguridades.

Slo hasta que los embates de la vida la golpean de manera inmisericorde y
reiterada, podr Ana Crista aprender a travs de la tragedia, la
posibilidad de abandonar el viejo hbito de cargar con culpas propias y
ajenas, aceptando que los seres humanos nunca estn listos para vivir, pero
aqu estn. Es instada a pararse y sacudirse como si no hubiese pasado
nada, en vez de retirarse a cuidar el fuego de las chimeneas, conminada a
sobrevivir como nica alternativa.



La Eva moderna vs. la Hestia de siempre

En su estudio acerca de la institucin cultural presente en la costa Caribe
de las mesas de fritos, el comunicador y analista de medios Ricardo Chica
Gelis se retrotrae a las primeras dcadas del siglo XX, en las que por
fenmenos socioeconmicos y culturales que modifican los roles
tradicionales, motivando la superacin de la mujer e integrndola a la vida
productiva bien fuera desde su mbito hogareo, apareciendo la denominada
Reina de la casa, ...micropoder en el espacio privado de lo domstico,
un hacer del gnero femenino de la poca conservadora a la que la lite,
por lo general, situaba con un sentido progresista entre el modelo de mujer
mariana o la modista de la mquina de coser Singer; al tiempo que hacen su
aparicin mujeres como empleadas en oficinas y mecangrafas, luego de
ampliar su proceso educativo antes circunscrito al ciclo bsico.

Rafael de Penagos, el mayor representante del arte de la ilustracin en
Espaa durante la era del art dco, crea el concepto de la Eva moderna,
producto de los cambios acarreados por dos guerras mundiales. De golpe, la
mujer-diosa, la Hestia de siempre, muta dentro de la sociedad de entonces
hasta la de nuestros das, cambiando el panorama para la representacin de
la mujer focalizada en s misma, en su experiencia subjetiva interna, a la
que no le interesan las relaciones con los hombres con una intencin
romntica; en esta medida los hombres y las mujeres poseen relaciones con
el sexo opuesto slo para crear relaciones de amistad...; enfrentando a
aquella a la que no se le menciona ningn compaero, susceptible de ser
comparada con sus pares del Olimpo, Atenea y Artemisa, ...las dos primeras
igualan y superan a los hombres en sus tareas respectivas, pero el precio
que tienen que pagar, en la mentalidad creadora de mitos o quizs en las
convenciones sociales antiguas, es la de permanecer vrgenes. No se casan.
Ellas mismas rehuyen el matrimonio. Junto con Hestia, que representa la
modestia del hogar algo as como el estereotipo de una ta solterona, son
las tres diosas vrgenes del Olimpo griego...; con la autonoma y
sensualidad presente en el tipo de mujer que se entrega a una nueva manera
de vivir, tanto como a usos y hbitos diferentes.



Haciendo votos por una Hestia mejor

Todava es comn, pese a la liberacin femenina y todas las licencias que
ofrece la sociedad actual, encontrarnos una que otra Hestia en sentido
estricto y en circunstancias no muy halageas. Una especie de nias
atrapadas en el cuerpo de mujeres de mediana edad, amparadas por la
complacencia de ancianos, sobreprotectores y acomodados padres que todava
se encargan de resolver sus problemas ms bsicos. Quin sabe si se
preguntarn qu habra sido de sus destinos al haber intentado asumir sus
responsabilidades con determinacin, sin detenerse a pensar en hipotticos
fracasos o escollos en el camino. De pronto esa existencia semiencantada,
similar a una blanda crcel, les sea fcil de tolerar a cambio de no tener
que tomar graves decisiones, pues siempre habr alguien que se encargue de
escoger por ellas.

De otra parte, tenemos a una ambiciosa diosa domstica que ha sabido
capitalizar ptimamente sus dotes y habilidades. Martha Stewart es un
ejemplo de lo que toda Hestia debe evitar, si no quiere terminar tras las
rejas, muy lejos de su confortable imperio, en circunstancias harto
precarias en comparacin a las prerrogativas obtenidas mediante la
explotacin econmica de sus buenos oficios.

Hoy en da, hasta las ms prstinas sacerdotisas trabajan duro para obtener
realizacin personal e independencia econmica; sin dejarse amilanar por
ser tildadas de adolecer de aplazamiento en otras reas de la vida. Llevan,
con la frente en alto, sus mores maiores, retirndose a su resguardo
particular tan pronto terminan de ejecutar sus funciones como miembros
activos de una comunidad; siendo personas muy privadas, no se niegan el
sentir empata y acoger a sus semejantes cuando necesiten de ellas.
Sencillamente, estn abiertas a lo que acontezca, no tienen miedo de dar, y
mucho menos, de amar.

La sociedad de hoy en da tambin conmina a sus mujeres a olvidarse un poco
de su feminidad, lanzndolas a competir fieramente por el logro de metas
que de suyo les pertenecen, alejndolas, si es caso, de sus moradas y
familias. Por eso es preciso recordarles que si bien son individuos del
siglo XXI, nunca descuiden la preservacin de su natural condicin de
guardianas del calor de sus respectivos hogares, en los que su toque
personal les da la connotacin de seguridad y dicha domstica que tanto se
anhela y aora. Hagamos votos para que las Hestias no desaparezcan, sino
que mejoren y se adapten a las necesidades de los nuevos tiempos, pues por
ms avances tecnolgicos con que se cuenten, el ser humano no debe
prescindir de tener a su alrededor ese hbitat entraable que slo ellas
pueden proporcionar, que brinda el adecuado respaldo para poder
desarrollarse integralmente en aras del progreso propio y del aporte que
debe entregarse a quienes lo rodeen.



Bibliografa

  Julio Cortzar. Casa tomada. Biblioteca Virtual Ciudad Seva
   (http://www.ciudadseva.com).

  Ricardo Chica Gelis. La culinaria popular cartagenera en la mesa de
   fritos. Debe acompaarse la carimaola con una copa de vino?. En:
   Trans-formacin.

  Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad
   Tecnolgica de Bolvar. Nmero Dos. Diciembre de 2006. Cartagena.

  Rafael de Penagos. Exposicin La Eva moderna. Colecciones Mapfre.
   Cartagena. Enero de 2007.

  Margarita Posada Jaramillo. De esta agua no beber. Bogot. Ediciones B.
   I Edicin. 2005. Pp. 49-53, 279.

  Norma Liliana Ruiz. La mitologa griega en la identidad de gnero.

  http://www.utp.ed.co.



Notas

 1. Wikipedia, la enciclopedia libre. http://es.wikipedia.org/wiki/Hestia.

** Mara Anglica Franco Fras
   mfrancofrias@yahoo.es
   Abogada colombiana (Cartagena, Bolvar, 1974). Egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Ha publicado
   relatos y artculos en Semana (http://www.semana.com), Letralia
   (http://www.letralia.com), Destiempos (http://www.destiempos.com),
   Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos)
   y Caasanta (http://www.canasanta.com). Mantiene una bitcora personal
   en http://mariafrancofrias.blogspot.com.



=== Globalizacin, los retos de la cultura y la literatura: ===============
=== manifiesto intelectual de construccin de alternativas, ===============
=== homenaje a Franz Galich      Huberto Estrada S. =======================

      (Nota del editor: el presente trabajo fue presentado por el ensayista
      guatemalteco Huberto Estrada, en abril de este ao, como una ponencia
      en el marco del XV Congreso de Literatura Centroamericana, Cilca. Hoy
      llega a manos de los lectores de la Tierra de Letras por una
      gentileza de su autor).

                                          Mi querido amigo y hermano Franz,
                   ahora ests junto a tus padres, en el Corazn del Cielo.

                                                         Huberto Estrada S.

Si en algo hay plena coincidencia en los escritores y artistas
centroamericanos y de otras regiones es que se poda contar con el escritor
y profesor Franz Galich para construir espacios para el desarrollo cultural
de la regin, tanto por su obra, experiencia y vocacin como por su
voluntad poltica. Galich se inscribe en el ciclo literario de los
1970-2000, que para los escritores centroamericanos corresponde al momento
histrico de las luchas de liberacin nacional y revolucionarias, y por
otro lado, al estadio de consolidacin econmica del modelo capitalista
expresado en el poder del capital transnacional y la transformacin
cualitativa de instituciones supranacionales como Naciones Unidas.

En el 2005, en Guatemala, en ocasin de la presentacin de En este mundo
matraca, intercambiamos con Franz recuerdos y nuevos proyectos. Le
reafirmaba el tema del ciclo de los sentimientos de estos ltimos aos, los
cambios y acomodamientos en los valores y principios ticos y la situacin
de los escritores. Lamentaba la muerte del doctor Clemente Guido (1), y
entre otros subtemas le comentaba de mi intento de novela Si t mueres
primero.

Tratamos, una vez ms, el asunto de lo humorstico en la literatura, y
ahora en el contexto de la globalizacin con los medios de comunicacin,
fundamentalmente en funcin de la maquinaria de la manipulacin sobre la
percepcin de la realidad. Lo humorstico es esencialmente desbalanceador
de los esquemas, es lgico pues que sea uno de los elementos omnipresentes
en la literatura regional y no digamos en la gente que ha escrito en estos
aos, le comentaba.

Importante es mencionar que desde los 90 hasta el 2007, ha sido para los
escritores y para los pueblos de la regin un perodo de desencanto, de
frustracin, pero tambin de lucha, puesto que el fracaso del modelo
capitalista en la regin, que atraves diferentes fases: de los procesos de
paz, el ajuste estructural, al dominio del capital transnacional y del
crimen organizado, gener a su vez un nuevo ciclo del colonizaje, sutil
unas veces, rudo y violento cuando se siente amenazado. Ahora, se ha
reducido la capacidad creativa y de lucha, en sentido tico, de los
escritores centroamericanos? Algunos datos reflejan que no. La actitud y
prctica de los escritores se ha convertido en una ms intensa y creativa
reflexin, y es lo que trato, en este homenaje y ponencia, de expresar,
pues efectivamente Galich es uno de los exponentes de esta actitud de vida
que vienen asumiendo los escritores, hombres y mujeres.

Cuando se leen o escuchan las reacciones de escritores centroamericanos
ante la muerte de Galich destaca la vocacin humanista y libertaria de
Franz y se da el fenmeno de identidad tanto a nivel personal como de
grupos (2).

Segn lo testimonian escritores de la regin, la discusin y el anlisis
sostenidos con Galich tanto por escrito como oralmente nos permiten
visualizar que el arte de la palabra, como dira Arqueles Vela (3), fue el
medio para debatir temas literarios, sociales y otros, en esencia
fundamentalmente sobre valores, principios e ideas estticas.



Lo real, complejo y maravilloso

La situacin socioeconmica de Guatemala empeora dramticamente como la de
algunos pases de la regin africana, es decir como las zonas ms pobres
del mundo: ocupa el puesto nmero ocho en pobreza (Moldavia, Angola,
Mozambique, Surinam), la tasa de alfabetizacin es del 63%, el ndice de
mortalidad infantil es de 52 por cada mil nios (4). A dicha base se agrega
el saqueo econmico y poltico del pas y la tradicional ausencia de
estrategias de desarrollo socioeconmico.

Estos tpicos nos llevaron a plantearnos la urgencia de trabajar en torno
al tema de la cultura, la identidad nacional y regional, la problemtica de
grandes sectores sociales excluidos y la necesidad de propuestas
alternativas.

Franz me comentaba de sus logros con sus novelas Managua Salsa City y En
este mundo matraca, y la preparacin de otras, as como de la actividad
docente, que siempre haba sido importante para los dos, especialmente para
Franz, en Managua en mi caso al frente de una Facultad de Derecho en
Guatemala, pero con la propuesta y posibilidad de explorar los temas que
nos preocupaban ya en el contexto universitario, incluyendo la situacin de
los jvenes migrantes que viven en EUA.

La experiencia de nuestros aos en Nicaragua era y es vital como referente
histrico. Y es que llegamos a Nicaragua con toda la ilusin, amor y
decisin de las posibles transformaciones sociales centroamericanas, lo
mejor fue acompaar al pueblo nicaragense en su lucha por la
autodeterminacin y la soberana nacional.

Estando en Nicaragua nuestra mxima aspiracin al recuerdo de Guatemala se
centraba en un programa de radio los das domingos; como a eso de la una
con quince minutos, sintonizbamos con entusiasmo y escuchbamos marimba de
Guatemala por unos veinte minutos, al calor del ambiente de la Carretera
Norte, de La Perfecta, cinco cuadras al Lago, y media de ron antes de
almuerzo. Tras el concierto de marimba, volvamos a la querida radio
Gegense, magnfica, extraordinaria.

Fueron varias etapas las compartidas al ritmo de la revolucin
centroamericana con multitud de vivencias extraordinarias, y aun en los
momentos difciles, por ejemplo en el 94 que pude acompaar al padre Uriel
Molina dirigiendo la Editorial Amanecer, la revista del mismo nombre, fue
incondicional el apoyo del padre Ernesto Cardenal, Luis Rocha, Vidaluz
Meneses, Julio Valle Castillo, Josecito Cuadra Vega, Carlos Meja Godoy y
los de Palacagina, Mario Montenegro, Chow y otros escritores y artistas
para realizar una feliz Feria del Libro en el Centro Antonio Valdivieso, y
tambin junto a ellos estuvo presente Franz.



El Nuevo Amanecer

Realmente fue un amanecer en Centroamrica, y efectivamente en El Nuevo
Amanecer Cultural, suplemento cultural de El Nuevo Diario, tuvimos la
magnfica posibilidad de compartir, los centroamericanos y amigos y amigas
de otras latitudes, la experiencia del quehacer literario, provisto de un
Consejo Editorial coincidente con otras iniciativas culturales, como la
Editorial Nueva Nicaragua, en los cuales los guatemaltecos tuvimos la
oportunidad de enriquecernos de la cultura regional y universal y de
aportar tambin. Ya en los 90, actividades como los Congresos
Internacionales de Literatura Centroamericana, debo testimoniarlo,
propiciado por Jorge Romn-Lagunas, incidieron en la motivacin para
profundizar en la literatura en general y en los problemas propios, y el
desarrollo de la regin centroamericana.

Los finales de los 90 fueron de intensa actividad en el mundo del ensayo y
de la literatura, tras una estada en Inglaterra, y las espordicas visitas
a Nicaragua, con una no deseada situacin: la referida realidad
guatemalteca me haba absorbido. Hay cierto dejo de amargura en el
homenaje a Clemente Guido, adverta Jaime Barrios Carrillo. Hasta el 2002
habamos logrado sostener la revista literaria Voz Urbana, apoyando al
escritor Eddy Alfaro Barillas. Fue una jornada intensa de artculos sobre
globalizacin, efectos, posibles respuestas, y por otra parte cuentos
cortos alrededor de dos personajes: Cebolln y Cepilln, sin ingresos
extras ponamos algo de nuestros exiguos bolsillos. Hasta que Voz Urbana
desapareci. Franz colabor en alguno de sus nmeros.

Cada visita de Franz a Guatemala era motivo de alegra; lugar de reunin:
Amatitln. En mi caso la lejana de Nicaragua me causaba y me causa
angustia. La nica vez que logr, en 2002, estar por dos das, me negaba a
regresar a Guatemala. Y es que, para Franz y para m, Nicaragua no era una
segunda patria. Era caminar y respirar la historia. Slo por decir algo: el
encuentro con Sandino, el encuentro con Carlos Fonseca, el encuentro con la
cultura nicaragense, con el Gegense, obra que gener una profunda
impresin en Franz, vido siempre de los valores y de la historia
latinoamericana (5).



Globalizacion en Centroamrica La profundizacin y ampliacin de las causas
y condiciones de los conflictos y rol de las oligarquas domsticas en la
decadencia cultural

El nivel de concentracin y centralizacin del capital, si bien se dispersa
bajo la conduccin de las empresas transnacionales, en funcin siempre de
reducir costos de produccin, intensifica no slo el proceso productivo
sino tambin la explotacin de la fuerza de trabajo, proceso que abarca a
todos los pases incluyendo tambin en los pases perifricos, adaptndose,
es decir dejando casi intacta la estructura semifeudal, como es el caso de
Guatemala. La tendencia en referencia obviamente es contradictoria con la
ampliacin de la pobreza y las necesidades crecientes de la poblacin
especialmente en Centroamrica, digo esto pues muchas de las aspiraciones
de la clase media se han centrado en la denominada industria cultural, es
decir las sobras de una decadente cultura burguesa que se mueve sobre la
alfombra de los medios de comunicacin masiva y de la industria capitalista
del cine.

En los aos 90 confluyeron en la regin las iniciativas de paz y por otra
parte procesos de ajuste estructural, en un sistema contradictorio, si bien
encauzado, el primero, por la Organizacin de Naciones Unidas; por otra, el
FMI y Banco Mundial, conduciendo el ajuste estructural en un movimiento que
fue imponiendo e incidiendo, de nuevo, en las causas y condiciones que
originaron los conflictos armados internos, neoliberalismo sin las ventajas
ideolgico-polticas que en sus albores tuvo el liberalismo.

Los resultados eran previstos, sin embargo diversos informes insistan en
la dcada de los 90 como etapa de desarrollo para la regin, se plante que
el ambiente en dichos aos era una dcada positiva (6). Las reflexiones
sobre lo confuso del proceso de paz con ajuste estructural pasaron
desapercibidas, a pesar de que en pases como Guatemala, con una alta
polarizada tenencia sobre la tierra y la produccin, el rgimen feudal
sobreviva a los acuerdos de paz.

En tal contexto y sobre todo con la prdida electoral en 1992 del Frente
Sandinista de Liberacin Nacional, los proyectos sociales alternos en la
regin fueron paulatinamente decayendo e incidiendo en los mbitos de la
cultura, la educacin y el arte, situacin agravada por la indiferencia de
las oligarquas centroamericanas y la crisis de la democracia
norteamericana.

En este mundo matraca y Amatitln, le deca a Franz, no slo lo humorstico
es el tema, al menos no para m; es decir, est bien y es parte del
ambiente de la novela, admite varias lecturas, pero igualmente se advierten
los ciclos de la historia de Amatitln, lugar de paseo de la oligarqua y
que ya una vez deteriorado se dej para el consumo del turismo popular.
Pocos de los msicos que actan en las orillas del lago conocen las
canciones y temas del lugar. Aparte, advert, tu dedicatoria: A mi madre y
a mi padre, ahora juntos en el corazn del cielo. Al pueblo de Amatitln
(7).

Para empezar, mientras vos defends posiciones en Nicaragita, te cuento
que no fallo los sbados o domingos al bao de vapor, y al cuartel ya sea
de venadril o de representante de la multiculturalidad (8), a la orilla del
Lago, acompaado de una mojarra con chiltepe. Y luego del primer cuarto
viene el segundo, segn yo mientras hago anotaciones para los ensayos, la
novela o suspirando por Nicaragua, y en amenos dilogos imaginarios con los
hermanos del Centro Nicaragense de Escritores. Quisiera ver al poeta Luis
Rocha al otro lado de la mesa y Chepito Cuadra portndose como nunca ante
la presencia de su mujer. Qu poesa la de Chepito! Te cuento por cierto
que la ltima vez me traje al doctor Clemente Guido, vicecnsul en ese
entonces, y rociamos abundantemente la comida con las bebidas antes
mencionadas.

Y es que la feria del 3 de mayo en Amatitln y la referencia al
ferrocarril, su construccin, como etapa inicial del capitalismo en
Guatemala, la construccin de El Relleno, en un extremo del Lago de
Amatitln, son aspectos de otros ms que confluyen en el proceso de
estructuracin de lo que es Amatitln. Ya en el 2000 visit la vieja
estacin de tren, en donde an quedaban dos olvidados y derruidos vagones.
El ajuste estructural implic la disminucin del acceso de la poblacin y
de los pequeos productores al transporte ferrocarrilero para sustituirlo,
siempre irracionalmente por los contenedores y el transporte de trailers.

Escogiste muy bien el consejo de Rabelais, le deca, y ahora retomo la
segunda parte de la cita del mismo: ...otro argumento mi corazn no puede
elegir ante el duelo que os mina y consume; de risas que no de lgrimas,
prefiero escribir pues que lo propio del hombre es el rer (9).

Paralelamente al deterioro ambiental del Lago de Amatitln, se agudizaba el
proceso de proletarizacin de la poblacin de la regin, en especial de la
sociedad amatlitlaneca o amaticuachense, como dira el maestro, y el
consumo del ron y el vino seran cada vez ms adulterados y sustituidos en
gran media por el uso y abuso de las drogas, proceso estimulado por la gran
demanda del mercado estadounidense, como expresin concreta de lo que
suceda en otras regiones y localidades del pas y de Centroamrica.

En el transcurso del 2006 nuestras conversaciones telefnicas se
incrementaron luego de su primera intervencin quirrgica. Le deca que
nuestras conversaciones me recordaban el ambiente de La montaa mgica
(10), e insistamos en los aspectos cuantitativos y cualitativos de la
discusin sobre la cultura nacional, la identidad nacional, la crisis de la
regin, especialmente Guatemala y le propuse que hiciramos algunos
trabajos de manera conjunta, especialmente sobre la juventud y la identidad
nacional. Mi intencin era relajarlo un poco. As por esas vas insist en
ensearle algunos ejercicios respiratorios.

El nimo de Franz, a pesar de todo, era bastante alto. Sin decirle nada y
atribulado por otros problemas personales, pero especialmente afectado por
su enfermedad, entr en un periodo de reflexin, la idea era tomar aire
para lo que consideraba sera la etapa de su recuperacin. Ni pensar en que
Franz nos pudiera dejar. Asunto terrible.



Poltica, cultura y globalizacin. Guatemala, un pas de juguete

Aspectos cualitativos en nuestros dilogos eran las temticas de la
poltica y la corrupcin. En el caso de Guatemala, con escasa formacin
capitalista hasta los aos 60, etapa en la que despega el Mercado Comn
Centroamericano, convirtindose en eje de un proceso de
transnacionalizacin, que dara lugar tambin a la formacin de una clase
obrera que laborar en las reas de textiles, alimentos, qumicos,
productos farmacuticos, adems de la industria del alcohol y del tabaco;
se da un despegue de la industria de servicios pero sin produccin de
medios de produccin que garanticen la independencia econmica; todo lo
contrario, la dbil economa nacional se hace ms dependiente de los
insumos procedentes de EUA especialmente.

Ya desde entonces la imagen del concepto de crecimiento econmico se
manipulaba como el rostro de la bruja oligarca del cuento de Blanca Nieves
(11). Importante fue el surgimiento de grupos y destacados poetas,
escritores y artistas en los aos de lucha, a partir de la generacin de
los 1920 hasta la fecha que han sabido acompaar, desde sus diferentes
perspectivas, al proceso cultural guatemalteco, muchos de ellos ofrendando
su futuro, su bienestar material, sus vidas y sus sacrificios y que han
influido en nuestras concepciones (12).

El clebre mdico y economista Francois Quesnay (13) ya haba explicado en
los albores del capitalismo que la reproduccin econmica requiere de dos
sectores fundamentales: la produccin de medios de produccin y la
produccin de artculos de consumo, aunque l mismo justificaba el
mantenimiento del rgimen feudal. Un pas sin industria que produzca
maquinaria, tractores, medios para producir, est sentenciado a la
dependencia. En los 70 la Universidad de San Carlos se constituy en centro
para la discusin sobre la temtica del desarrollo y sus alternativas. Vino
la etapa ya ampliamente tratada del terror contrainsurgente y Franz y otros
sobrevivientes emigraron: signific la ausencia de ellos, junto a otros
factores, la crisis de un importante centro intelectual con trascendencia
hasta la fecha.



Los 80: personajes faulknerianos. Signor Canova. Master of Illusion. He
disappears while you watch him (14)

Inteligentemente, arguciando inestabilidad, EUA dej de transferir ayuda
militar a Guatemala, pero la triangul, encargando a Taiwn, Corea del Sur,
Argentina, Chile, Israel y otros asteroides (15) el surtimiento de armas,
asesora y ms, al triste pas denominado Guatemala. Por otro lado,
aprovechando el clima poltico, en la nueva fase del capitalismo
contrainsurgente y feudal, se lav ms dinero que nunca y la economa
nacional se fij en el capital financiero, profunda y ampliamente
especulativo.



El capital de juguete

As es, el capital financiero-especulativo se asent en Guatemala y cre
toda una fantasa de aparente crecimiento. La oligarqua quiso creer su
propia mentira, que el crecimiento econmico, ms como discurso de
adaptacin, estaba y sigue presentndose; hundida en su triste ignorancia,
y alab al capitalismo sin darse cuenta de que estaba fomentando un dolo
de barro, que convertira en un dios omnipresente a un sistema financiero
econmico eminentemente saqueador y propulsando una cultura del consumismo
que atravesara no slo a la sociedad sino al Estado. El Fondo Monetario
Internacional sigue en la triste obra teatral: Elogios del Fondo
Monetario (16). Con los ndices de pobreza ya indicados y con tendencias
al empeoramiento, la mentira se instala como valor alienante y
despreciativo de la situacin de una juventud abandonada a un trgico
destino. Es conveniente aclarar que el Estado de Bienestar nunca existi en
Guatemala, como no fuera ente 1944 y 1954 consolidndose el Estado de
Avorazamiento y de saqueo de todos los recursos del pas, incluidos los
naturales.



El acomodamiento y el desencanto como poltica cultural. La migracin y los
ilegales escritores y lectores. El feminicidio. Las vias de la ira

Si hay algn parangn entre la situacin de los escritores e intelectuales
que vivieron las clsicas dictaduras del siglo XIX, XX, y los actuales,
bajo el mandato ya del capital transnacional y de los Tratados de Libre
Comercio, es el establecimiento por parte de las tradicionales oligarquas
de grandes pautas de conducta matizadas por el desencanto y el pesimismo,
conllevando al agnosticismo como concepcin e instrumento ideolgico de
manipulacin y de actitud frente a la realidad nacional y regional. Esto no
puede ser permitido, no lo merece ni la sociedad ni el futuro de la regin.

En el caso de la poblacin que es abandonada por no servir a los intereses
inmediatos de un capitalismo deformado y limitado por sus bases feudales,
la irresponsabilidad de los gobiernos locales, y el rechazo, desprecio y
represin de los pases receptores es parte de la dinmica en la que los
migrantes centroamericanos se han encontrado. El drama de los migrantes y
las circunstancias que implica su condicin ha sido abundantemente tratado
en la literatura universal y ha sido tema que no slo ha sido reflejado en
obras, sino tambin en la que los escritores han sido personajes vivos.
Galich, as como Cardoza y Aragn, Manuel Galich, Miguel ngel Asturias,
Augusto Monterroso y muchos ms, son evidencia real de una literatura del
desalojo, el exilio, y la migracin (17).

Ya en los 80 se discuta el problema creciente de las migraciones de los
centroamericanos (18) y el incremento tambin del sufrimiento de la
poblacin en creciente proceso de proletarizacin, desarraigo, represin,
desapariciones, feminicidio.

La perenne ausencia de estrategias de desarrollo socioeconmico,
acrecentada por problemas como el de la deuda externa y otras formas de la
misma, expresan la nueva etapa de la dependencia y el acomodamiento de los
capitalistas locales a las oportunistas necesidades primarias del capital
transnacional, reflejadas en expresiones como: La deuda pblica en
Latinoamrica no va a desaparecer y lo mejor es aprender a convivir con
ella (19). Dejan de lado cualquier posibilidad de construir o plantearse
al menos la construccin de la nacin guatemalteca y dejan los aspectos de
la cultura, la educacin y otras instituciones fundamentales, por no decir
el proceso de democratizacin para el desenvolvimiento nacional o al menos
para la sobrevivencia nacional, totalmente a la deriva. Este es el tejido
sociopoltico en que los intelectuales, escritores, artistas sobreviven y
luchan. De tales condiciones devienen los retos.



Resumiendo: el pronunciamiento de los escritores

El Centro Nicaragense de Escritores, la Asociacin de Mujeres Escritoras
de Nicaragua, escritores y periodistas guatemaltecos, hondureos,
salvadoreos, costarricenses, panameos, latinoamericanos, norteamericanos,
europeos, internacionalistas, asociaciones, grupos, suplementos culturales,
universidades, en fin, a nivel colectivo e individual, se manifestaron en
un lamento y tambin en un son casi de protesta por la muerte de Franz y a
lo largo de su enfermedad.

Las compaeras y compaeros que expresaron sus sentimientos, y dentro de
ello, comentarios de anlisis sobre la obra del querido hermano, en su
mayora coincidieron en aspectos relacionados ntimamente con la situacin
regional y especficamente con la situacin e inquietudes de los
escritores: la crisis social en general que vive la regin, la frustracin
respecto de la prdida de valores humansticos y de los cuales Galich era y
es digno representante, la lucha por los derechos humanos, especialmente de
creadores y estudiantes, la situacin de opresin sobre las minoras, la
lucha ideolgica, la crisis de los partidos y de la actividad poltica,
papel del arte y la filosofa, papel de la religin, las dificultades
estructurales para la creacin artstica y cultural, crticas al sistema y
tambin reconocimiento del pesimismo que invade a los creadores y los
riesgos de prdida de potencial de los mismos, pero tambin los retos para
los intelectuales, papel de la investigacin y la docencia, los valores
ticos y morales de los intelectuales, el fortalecimiento de las ideas y la
lucha por los ideales (20).

De frente a los aspectos mencionados y planteados de la ms diversa forma,
existen propuestas colectivas y de grupos que logran sobrevivir sobre la
base de un gran esfuerzo, como podran ser los suplementos culturales, las
asociaciones, etc., las obras individuales mismas son testimonio vivo de la
lucha, pero sin llegar a desplegarse como movimientos regionales, aunque
varios lo han intentado (21).

Hoy, en este hermoso Congreso de Literatura Centroamericana, a la luz del
anlisis, la crtica y la construccin, de nuevo hermanados, tenemos la
posibilidad de reflexionar e insistir y proponer, sobre la base de las
expresiones y aspiraciones que en su ltima etapa la vida de Franz Galich
provoc, un borrador de manifiesto para ser enriquecido, si as se
considerare necesario, por los participantes.



Propuesta de manifiesto de alianza intelectual

Unidad y lucha de los intelectuales y escritores de la regin en torno a
los valores y objetivos siguientes:

  Visin de integracin centroamericana y regional constructiva y de sta
   con otras regiones.

  Reivindicar el derecho y el apoyo a la creacin literaria en sus
   diversas manifestaciones.

  Apertura a la visin pluricultural y multitnica.

  Apoyo y solidaridad con la juventud, especialmente hacia los grandes
   sectores marginados, abrir posibilidades para la educacin superior.

  Apoyo y solidaridad a los migrantes latinoamericanos.

  Rescate del humanismo, de sus ideas y valores.

  Rescate de las identidades nacionales.

  Apoyo a los intelectuales en sus diferentes manifestaciones.

  Elaboracin de estrategias conjuntas de desarrollo educativo, cultural e
   intelectual.

  Promover la investigacin cientfica en los planos del arte y la
   cultura.

  Promover la reactivacin de las campaas de alfabetizacin.

  Propuesta de programas y proyectos que materialicen las aspiraciones de
   los escritores.

  Visin multidisciplinaria del quehacer cultural e intelectual.

  Visin internacionalista de la cultura.



Notas

 1. Globalizacin y literatura centroamericana. El sueo de Tio Billy
    (novela del doctor Clemente Guido), Adis muchachos (testimonio-memoria
    del doctor Sergio Ramrez Mercado). Homenaje al doctor Clemente Guido.
    Huberto Estrada (Soberanis, 2005).

 2. Publicaciones a nivel regional y mundial se solidarizaron y mostraron
    su pesar, pero tambin destacaron los valores de Franz Galich como
    intelectual, humanista y comprometido con los procesos sociales de la
    regin.

 3. Vela, Arqueles. Anlisis de la expresin literaria. Editorial Porra,
    S.A. Sepan cuntos, N 243. Sexta Edicin. Av. Repblica Argentina,
    15. Mxico. 1987. p. 13.

 4. Datos de Naciones Unidas y del Banco Mundial.

 5. Obra teatral prehispnica nicaragense.

 6. Por ejemplo, diversos informes del PNUD. En el Informe Estado de la
    Regin en Desarrollo Humano Sostenible: Por primera vez en treinta
    aos, la regin experiment, en general una dcada positiva (...). Su
    visin de paz ayud a las transiciones democrticas en los pases,
    estimul el comercio regional interrumpido por las guerras y propici
    el surgimiento de una nueva ronda de integracin regional, como medio
    para impulsar el desarrollo humano. En: Segundo Informe sobre
    Desarrollo Humano en Centroamrica y Panam. Captulo 3. Ao 2000.

 7. En este mundo matraca. P. 4.

 8. Bebidas alcohlicas.

 9. P. 21. Op. cit.

10. Los personajes son impresionantes, por ejemplo Hans Castorp.

11. Torres Rivas, Edelberto. Interpretacin del desarrollo social
    centroamericano. Sexta edicin. 1980. Editorial Universitaria
    Centroamericana. 1980. Universidad Rodrigo Facio. Costa Rica. P. 237.

12. Autores y crticos han aportado anlisis y datos sobre este proceso
    como Csar Braas, Ricardo Estrada, Catalina Barrios y Barrios,
    Francisco Albizures Palma, Dante Liano, Arturo Arias, Ana Mara Rodas,
    Margarita Carrera, Mario Roberto Morales, Francisco Morales Santos,
    Jaime Barrios Carrillo, entre otros. El intelectual Carlos Navarrete
    tiene un excelente trabajo sobre el Grupo Saker-ti.

13. Autor de la Tableau Economique. 1758.

14. Faulkner, William. Knights Gambit. Six Mistery Stories. Vintage Books
    Edition. USA. October 1978. P. 128.

15. Adems de satlites, han sido utilizados como instrumentos de agresin.

16. Indicadores como un crecimiento econmico ms dinmico en 2006 y
    perspectivas alentadoras con el Tratado de Libre Comercio con Estados
    Unidos, un manejo prudente de las finanzas pblicas, son algunos
    comentarios positivos que hace el FMI. Guerra, Hernn. Prensa Libre:
    Guatemala, mircoles 28 de marzo de 2007. P. 19.

17. Jos Meja, intelectual guatemalteco, tiene un importante trabajo sobre
    el tema: Literatura y migracin guatemaltecas, Amrique Latine
    Histoire et Mmoire, Nmero 2-2001. Migrations: Guatemala, Mexique, [En
    ligne], mis en ligne le 16 juin 2006. URL:
    http://alhim.revues.org/document597.html. Consult le 27 mars 2007.

18. La mayor parte de la migracin es causada en las Amricas por razones
    econmicas, la promesa de un mejor empleo y salarios ms altos
    (Informe del Dilogo Inter-Americano: 1988).

19. Eduardo Lora, economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo
    (BID). Guatemala. Prensa Libre, 23 de marzo de 2007. P. 20. 3.952,2
    millones de dlares es la deuda externa de Guatemala. La deuda
    nacional aument considerablemente en la dcada de los aos 80 puesto
    que pas de 19 por ciento del PIB en 1980 a 49 por ciento en 1987.
    Guatemala. Prensa Libre, 23 de marzo de 2007. P. 20.

20. Basta colocar el nombre de Franz Galich en la bsqueda de Internet para
    encontrar pruebas documentales de estas afirmaciones.

21. Por ejemplo El Nuevo Amanecer Cultural, suplemento de El Nuevo Diario
    de Nicaragua.

** Huberto Estrada S.
   hubert_estrada@yahoo.com
   Abogado, escritor y ensayista guatemalteco. Ha participado como ponente
   en congresos sobre literatura centroamericana y fue decano de la
   Facultad de Ciencias Jurdicas y Sociales de la Universidad Rural de
   Guatemala (http://www.urural.edu.gt). Postgrado en la Universidad de
   Warwick (http://www2.warwick.ac.uk), en Inglaterra, en la que adems fue
   profesor visitante. Especialista en globalizacin. Ha vivido y publicado
   en Inglaterra, Mxico y Centroamrica. Miembro del Centro Nicaragense
   de Escritores (CNE, http://www.escritoresnicaragua.org), colaborador del
   suplemento El Nuevo Amanecer Cultural
   (http://www.elnuevodiario.com.ni/suplemento/nuevoamanecer) de El Nuevo
   Diario (Nicaragua, http://www.elnuevodiario.com.ni). Ha presentado
   propuestas con enfoque democrtico sobre poltica criminal y temas de
   prevencin del delito. Miembro de la Asociacin Guatemalteca de Juristas
   (captulo de la Asociacin Americana de Juristas).



=== Encuentro entre escritura y lectura a travs de la nostalgia ==========
=== Clara Quero ===========================================================

                                             Todo escritor, primero debera
                                       pagar derecho de autor a la palabra,
                                                             luego al aire.

                                                               Ral Zurita.

La reivindicacin del lector que propone Roland Barthes en La muerte del
autor se sita en la aproximacin que existe entre los que emprendemos el
viaje de la lectura y el otro, ese otro que se hace objeto de nuestro deseo
en el acto de la escritura. Pero cmo explicar la mutua dependencia de
ambos factores y entender el por qu leer y el por qu escribir.

Los que escogemos el camino de la lectura podramos encontrar sensaciones
en los textos, que nos lleven a una nostalgia, y tal vez a una nostalgia
desconocida. Digo desconocida, porque mucho de lo que encuentro nostlgico
est muy lejos de traerme algn recuerdo pasado, pero sin embargo,
pareciera llevarme a escenas que a lo mejor sienta nostalgia de no haber
vivido.

El trmino nostalgia ser definido como:

      Mara Moliner, en su diccionario del uso del espaol, nos seala que
      la palabra nostalgia es de creacin moderna y est compuesta con las
      races del griego nostos, regreso y algos, dolor. Implica claramente
      un estado de aoranza, una tristeza por estar ausente de la patria,
      del hogar, de los seres queridos, etc. Termina, esta filloga
      espaola hace poco desaparecida, diciendo: es la pena por el recuerdo
      de un ser querido (1).

La nostalgia se puede parecer a lo que intenta vivir Pierre Menard en la
reescritura del Quijote de Cervantes. Sin duda este autor intenta vivir una
situacin que no le pertenece y quiere aduearse de una nostalgia que no es
suya. Quiere para l la nostalgia de todas las escenas creadas por el gran
autor del Quijote, pero esta nostalgia es tan imposible que Borges crea su
propio texto para sentir que tiene alguna posibilidad de acercarse a lo
vivido por Cervantes.

      La lectura resulta ser verdaderamente una produccin: ya no de
      imgenes interiores, de proyecciones, de fantasmas, sino,
      literalmente de trabajo: el producto (consumido) se convierte en
      produccin, en promesa, en deseo de produccin, y la cadena de deseos
      comienza a desencadenarse, hasta que cada lectura vale por la
      escritura que engendra, y as hasta el infinito (2).

En torno a este mismo tema, podemos acercarnos a la forma en que Gabriela
Mistral realiza una breve introduccin a su poema Beber en el texto
Sobre cuatro sorbos de agua. La poeta explica el mundo en torno a los
gestos, hechos y formas que lo construyen, pero toda esta construccin slo
se justificara en la produccin de imgenes que son llevadas a cabo para
rescatar cada uno de estos elementos y que se resumen en el acto de la
escritura.

Es de esta forma como cada uno de ellos se vuelve un recuerdo, una
aoranza, una nostalgia. Por esto el lector se ve mezclado con lo escrito,
debido a que l mismo, segn lo que nos explica Mistral, est construido
por estas imgenes que el poeta lrico se preocupa de defender.

En este momento notamos que la poeta se sita como sujeto, no como una
persona en la obra, ya que segn Barthes el lenguaje utilizado por Mistral
en la creacin de las imgenes es universal, se aleja de la individualidad
de persona y se acerca a la multiplicidad de sujeto, el lenguaje conoce por
lo tanto sujetos y no personas.

As mismo, el propio recuerdo que ella hace de sus lecturas nos envuelve en
la sensacin de la salvacin de estas imgenes:

      Leyendo antologas universales suelo seguir las diferentes maas y
      magias de esta pelea de mis hermanos contra la disolucin, la suya y
      la universal. Y encuentro vivos unos vejestorios de mujeres que andan
      y hablan: y huelo unos bosques ya arrasados que siguen alentando y
      hasta bestezuelas que slo un momento fueron del terco animador (3).

Debido a la trascendencia que tienen estas imgenes en la vida del hombre y
de la mujer, Mistral decide plasmar gestos, hechos y formas en su poema
Beber para poder perpetuar el recuerdo. La nostalgia es vista a travs
del acto de tomar agua, la sensacin se perpetua, el hablante lrico
errante recuerda en cada acto de beber imgenes ya vividas.

Primero nos encontramos con el agua del origen situada en el Aconcagua,
donde el acto sagrado de beber la hiere, la marca y desde ese momento se
hace inolvidable. Desde aqu las siguientes formas de beber le permitirn
reconocerse, inclusive en otras patrias. Nos encontramos con la imagen del
padre vista a travs de un indio de Mitla, quien cuida el acto de beber, la
proteccin trae consigo la nostalgia del padre muerto.

Al poder reconocerse en otras patrias comienzan a aparecer las otras
nostalgias, las ms cotidianas. Hablo de la infancia que significa el
momento ingenuo y quizs el recuerdo del primer beber que se establece en
el seno materno:

      Rompi una nia por donaire
      Junto a mi boca un coco de agua
      Agua de madre, agua de palma
      Y ms dulzura no he bebido
      Con el cuerpo ni con el alma (4).

Terminan estos versos llevndonos a la nostalgia primera, la imagen de la
madre. Ella resume los recuerdos, el tiempo se eterniza y trae consigo la
infancia, la sensacin de la inocencia y felicidad. Toda la nostalgia est
en el espejo de agua.

      Escribir me suele alegrar; siempre me suaviza el nimo y me regala un
      da ingenuo, tierno, infantil (5).

Sin duda no podemos evitar sentirnos parte de esta nostalgia, las imgenes
que vemos en este poema son cercanas, la madre, el padre, la infancia y el
origen vistos a travs de lo indispensable el acto de beber. Las imgenes
se universalizan, no hablamos de una madre o de un padre en especfico, ni
tampoco de una infancia que le pertenezca slo a algunos, nos referimos a
la amplitud del concepto en el lenguaje.

Siguiendo el viaje de la nostalgia que circula por la escritura y la
lectura, es inevitable pensar que las imgenes creadas tambin nos permiten
acercarnos a lo mejor a eso que no hemos vivido o reflexionar en torno a
aquello que ya pas. Al igual que Gabriela Mistral, Enrique Lihn le entrega
bastante importancia a la infancia. Segn el poeta, ella crea y guarda los
primeros actos del lenguaje, las primeras imgenes y por qu no decir, las
primeras imaginaciones. Por lo tanto, la escritura debe plasmar esta
infancia, perpetuarla, no significa escribir versos de nio, como dira
Lihn, sino ms bien plasmar las situaciones lmite, la ansiedad y la
insatisfaccin que vivimos slo en el lenguaje de la infancia.

En prologo a lbum de toda especie de poemas, Enrique Lihn hace un
recorrido por los recuerdos, nos entrega un paralelo entre la produccin de
algunas de sus obras que aluden a escenas de su pasado. De esta forma,
vemos como la escritura intenta detener algunas emociones, lo que l quiere
recordar, tambin lo que quiere olvidar y sin dejar de lado lo que hubiese
querido cambiar.

Es importante destacar que para Lihn la poesa es un trabajo que lo hace
prisionero, segn l la lengua potica es una libertad encadenada,
encadenada pareciera ser al recuerdo o los recuerdos que le permiten
estructurar su escritura

      me sum a los que naufragaban en los ltimos bancos, frente a un
      futuro opaco que oscilaba / entre el inconformismo y la pereza, /
      escpticos a una edad en que los otros empezaban a dar muestras / de
      un cinismo provisor... (6).

La nostalgia de Lihn se ve tambin en la aceptacin que ste hace del
fracaso que acompaa los trayectos de su intento potico a temprana edad.
La posibilidad de ser pintor niega una buena escritura, escrib versos
psimos por los que fui rechazado. Luego, aos ms tarde, el fracaso en la
pintura permite la escritura de sus mejores poemas. Es de esta forma como
el autor puede, a partir de sus fracasos como pintor y de la nostalgia que
esto le provocar frente a la pintura de otros, formar en Poesa de paso un
imaginario donde las ciudades son pinturas y las pinturas son ciudades. Es
aqu entonces donde vemos que tambin existe una nostalgia por lo que al
poeta le habra gustado vivir. Luego viene a la memoria creativa la falta
de viajes, tema que tambin marca una nostalgia en el ansia: Slo a los
treinta y cinco sal por primera vez de Chile. Esta expresin deja de
manifiesto la importancia del querer estar fuera, de viajes inexistentes y
al mismo tiempo aparecen los fantasmas de todo aquello que l recuerda.
Desde aqu surge el lenguaje, pues l tambin es un fantasma y lo que logra
el poema es una materializacin de todos estos fantasmas.

Lihn expresa su nostalgia en el prologo en lbum de toda especie de poemas,
la nostalgia de lo vivido, tambin el fracaso que significa la nostalgia de
lo que hubiese querido vivir. En fin, pretende acercarnos un poco a escenas
de la memoria que se vuelven fantasmas y que se transforman en las imgenes
que el poeta lrico como dira Mistral est encargado de defender.

Situndonos en el hablante lrico de Porque escrib, nos encontramos con
una voz que se salva al construir un mundo en y para la poesa. Bajo la
opcin del escribir se ajusticia su trayecto, la felicidad negada se
equilibra con la virtud de la escritura, la inutilidad en el vivir social
que el hablante tiene se contrarresta con la bella imagen de la especie de
locura con que vuela un anciano / detrs de las palomas imitndolas a las
que l se asemeja.

Porque escrib representa un pasar por todo lo hecho, todo lo evitado que
se estructura a travs de imgenes certeras: el lector, el cristo, las
flores, el nio, el anciano, la muerte, cmo evitar que todas ellas nos
traigan una propia nostalgia, si hasta nosotros mismos estamos presentes
(el lector) en esta voz ficticia que salva nuestros ms propios recuerdos
en estas imgenes. Porque nuevamente la palabra se intensifica en su poder,
no busca representar lo vivido por tal o cual persona, sino ms bien busca
y crea un imaginario desde la multiplicidad.

El escribir es la nostalgia de recordar lo negado, las posibilidades de las
que el hablante recuerda haberse alejado gracias a la escritura.

      Porque escrib no estuve en casa del verdugo
      ni me dej llevar por el amor a Dios
      ni acept que los hombres fueran dioses
      ni me hice desear como escribiente
      ni la pobreza me pareci atroz
      ni el poder una cosa deseable
      ni me lav ni me ensuci las manos
      ni fueron vrgenes mis mejores amigas
      ni tuve como amigo a un fariseo
      ni a pesar de la clera
      quise desbaratar a mi enemigo (7).

Es as como vemos que a travs del acto de la escritura el hablante lrico
se permite hacer un recuerdo de todo lo vivido, logra construir, a travs
de la creacin de un mundo que le pertenece, una justificacin de las
opciones tomadas. Cada obra realizada conlleva una nostalgia que le permite
mirar el recorrido hecho sin arrepentimientos, el mundo est completo por
l y desde l, por lo tanto vida y muerte tambin le pertenecen gracias a
la escritura.

Siguiendo por el camino de la nostalgia me detendr ahora en el poema El
cuervo de Edgar Allan Poe. Dicho texto nos sita en un hablante que es
destinado al estado de la nostalgia, la soledad en la que encontramos al
hablante lrico est determinada por la muerte de Leonor, quien representa
la mujer amada. Bien podramos decir que ella signific en algn momento la
proyeccin de felicidad del hablante, pero su ausencia ha vuelto todo
lgubre.

La nostalgia que se vive frente a la ausencia de esta mujer ha vuelto la
vida en un mirar hacia lo que ya no est, el recuerdo de lo ido. Es donde
vemos la importancia de la aparicin del cuervo. l existe para perpetuar
en su Nunca ms la imposibilidad de recuperar lo vivido. Es en esta frase
donde se resume la proyeccin futura de la imagen del hablante lrico; este
sujeto se ve sometido a la condena del recuerdo.

El cuervo decide marcar el imaginario en un estado de desolacin de
afectos, el alma del hablante lrico est condenada al padecimiento, al
dolor de la imposibilidad del olvido. La ausencia de Leonor, la nostalgia
de la perfeccin de la amada, est eternizada en la nica presencia que
circula en el espacio potico: la imagen del cuervo.

      Y est el cuervo, siempre inmvil aun posado.
      Aun posado sobre el busto de Palas, que est arriba de mi puerta,
      Y sus ojos son los ojos de un demonio cuando suea,
      Y la lmpara lo baa, y en el suelo va su sombra a proyectar;
      Y mi alma, de la sombra que en el suelo ve flotando,
            Ser libre? Nunca ms! (8).

De la misma manera el autor del poema se vuelve a la nostalgia de su
escritura en Proceso de la creacin artstica; encontramos en este texto un
retorno al poema, el poeta siente aoranza por el proceso de la creacin,
lo que se ve reflejado en la detencin que ste hace frente a la obra.
Vuelve a leer su poema y trata de crearlo nuevamente, intenta vivir las
escenas creadas, las explica una a una.

La importancia del Nunca ms quizs recae ahora sobre l mismo. La
plenitud de la obra no volver a pertenecerle. Ya existi su momento de
creacin, El cuervo est completo y existe ahora como una imagen en la
nostalgia. Poe intenta revivir en su explicacin del cuervo y su Nunca
ms, la perfeccin que slo existe en el recuerdo de quien ha logrado
salvar la imagen. El cuervo se ha independizado de cualquier circunstancia
que Poe quiera integrar, la palabra minimiza al autor.

El protagonismo de la palabra en cada uno de los textos revisados nos ha
permitido comprender que es ella la que permite la creacin de las imgenes
en la poesa, la nostalgia que he considerado hasta aqu como hilo
conductor de mi ensayo se me ha permitido slo gracias a la palabra, que es
la que me permite unir mi lectura y las escrituras ya vistas. Pero sucede
que ahora frente al narrador de El pesa-nervios esta palabra entra en
conflicto, la voz proftica que nos habla en este texto desde un estado de
sensibilidad mxima se ve limitada bajo la incongruencia entre pensamiento
y palabra.

El intento de creacin se proyecta desde el estado de la nada, el narrador
es un completo abismo y desde aqu pretende entregarnos su ms sincera
confesin pero, el intento es fallido ya que existe una impotencia de
cristalizar la idea, toda su obra nos dice es slo un desperdicio de s
mismo en el intento de encontrar la palabra.

      Me encuentro de vuelta en M..., donde he encontrado de nuevo la
      sensacin de aturdimiento y vrtigo, esa brusca y loca necesidad de
      sueo, esa prdida sbita de mis fuerzas con un sentimiento de dolor,
      de embrutecimiento instantneo (9).

El narrador vuelve a la realidad y vuelve al recuerdo de las sensaciones
que le han provocado las faltas de palabra, se ve a s mismo como un
imbcil condenado a la supresin de pensamiento por las faltas en la
lengua. Los trminos utilizados en la lengua son para l verdaderos
trminos en su pensamiento, es decir terminan con su pensamiento, est
determinado, localizado por la palabra.

Pero cmo podra este narrador ver solucionado su conflicto. l mismo nos
responde:

      Muchas veces no me hara falta ms que una palabra, una simple
      palabrita sin importancia, para ser grande, para hablar con el tono
      de los profetas, una palabra-testigo, una palabra precisa, una
      palabra sutil, una palabra bien hacedera en mi mdula, surgida de m,
      plantada en el extremo ltimo de mi ser... (10).

Pero es la inexistencia de esta palabra la que impide el pensamiento en su
mxima expresin, lo obliga a intentar un volverse a hacer. Pero l sabe
que es el nico testigo de s mismo, el nico que conoce su pensamiento,
tratar de nombrar lo innombrable.

Por esto considera a toda escritura como una porquera ya que ella pretende
encontrar en las palabras un sentido absoluto, una perfeccin de formas que
el narrador niega.

Dnde sita entonces El pesa-nervios la validacin de su intento por crear
a travs de la sensibilidad un pensamiento inteligente a travs de la
palabra inexistente? Es en este momento entonces donde vuelve a situarse la
nostalgia, porque el narrador, frente a la incomprensin a la que se ve
expuesto, slo tiene como ltima salvacin el recuerdo que se har en aos
posteriores de su propuesta. Habr entonces en el autor una nostalgia por
el futuro, por el momento en que ser comprendido y valorado. Su alma ser
interpretada al igual que un gran profeta, se validar todo lo innombrable.

      Entonces comprendern por qu mi espritu no est aqu, vern todas
      las lenguas agotarse, todos los espritus desecarse, todas las
      lenguas endurecerse, las figuras humanas se aplastarn, se
      desinflarn...
              entonces todo eso parecer bien
              y yo no tendr necesidad de hablar (11).

Desde la imagen del lector que espera el narrador de El pesa-nervios para
completar su obra, podramos reflexionar ahora en torno a lo que Roland
Barthes propone en La muerte del autor, ya que, segn l nos explica,
existe slo una persona capaz de comprender la duplicidad del texto y al
mismo tiempo recoger la multiplicidad de l. El lector es ahora el
protagonista, aquel sujeto que representa el destino de la obra, el autor
pierde su reinado y es destronado por el nacimiento del lector.

Todos los textos vistos en este ensayo se han construido gracias al
lenguaje, es decir, es l quien nos ha hablado, por lo tanto el autor ha
sido desplazado por la palabra, ella nos ha entregado las imgenes, ella me
ha llevado a pensar en la nostalgia desde un sujeto que ha sobrepasado a la
persona Mistral, Lihn, Poe y Artaud.

Absorbidos todos en la magnitud del lenguaje, nos permitimos interpretar en
nuestra situacin de lectores, as como los mismos autores se convierten en
lectores al hablar de sus textos. La creacin de la independencia de lo
escrito frente al que escribe se justifica slo en el lenguaje, es este
nuestro parentesco (escritores/lectores) todo descansa aqu y nos permite
la nostalgia hasta desde lo desconocido.

Si slo analizramos los textos desde la perspectiva que nos han entregado
los autores estaramos minimizando las posibilidades interpretativas, le
estaramos dando una muerte prematura al texto, pero los signos y los
smbolos que esperan impacientes en cada obra prohben esa muerte.

      De esta manera se desvela el sentido total de la escritura: un texto
      est formado por escrituras mltiples, procedentes de varias culturas
      y que, unas con otras, establecen un dilogo, una parodia, un
      cuestionamiento; pero existe un lugar en el que se recoge toda esa
      multiplicidad, y ese lugar no es el autor, como hasta hoy se ha
      dicho, sino el lector ...el lector es un hombre sin historia, sin
      biografa, sin psicologa; l es tan slo ese alguien que mantiene
      reunidas en un mismo campo todas las huellas que constituyen el
      escrito (12).



Notas

 1. Probst, Enrique. Nostalgia y depresin. En Internet en:
    http://www.chasque.net/frontpage/relacion/0007/depresion.htm.

 2. Barthes, Roland. Sobre la lectura en El susurro del lenguaje. Paids.
    Buenos Aires, 1994. p. 47.

 3. Mistral, Gabriela. Sobre cuatro sorbos de agua en Antologa mayor.
    Prosa, p. 588.

 4. Ibd. pp. 391-392.

 5. Ibd. p. 553.

 6. Lihn, Enrique. lbum de toda especie de poemas, Editorial Lumen,
    Barcelona, 1988, p. 13.

 7. Ibd. pp. 61-62.

 8. Poe, Edgar Allan. El cuervo, en Texto del estudiante; lengua
    castellana y comunicacin, Editorial Mare Nostrum, 1998. p. 253.

 9. Artaud, Antonin. El pesa-nervios, Visor, Barcelona 1972. p. 60.

10. Ibd. p. 54.

11. Ibd. p. 69.

12. Barthes, Roland. La muerte del autor, sin referencia.



Bibliografa

  MISTRAL, Gabriela. Sobre cuatro sorbos de agua en Antologa mayor.
   . Beber en Tala, en Antologa mayor.
   . Cmo escribo en Antologa mayor.

  LIHN, Enrique. Porque escrib en lbum de toda especie de poemas, Ed.
   Lumen, Barcelona, 1988.

  ARTAUD, Antonin. El pesa-nervios. Visor, Barcelona, 1972.

  BARTHES, Roland. Sobre la lectura en El susurro del lenguaje. Paids,
   Buenos Aires, 1994.
   . La muerte del autor, sin referencia.

  PROBST, Enrique. Nostalgia y depresin. En Internet en:
   http://www.chasque.net/frontpage/relacion/0007/depresion.htm.

** Clara Quero Flores
   claraqf@hotmail.com
   linguaquiltra@yahoo.es
   Docente e investigadora chilena. Es colaboradora permanente del
   Colectivo Lingua Quiltra (http://colectivolinguaquiltra.blogspot.com).
   Licenciada en pedagoga en castellano de la Universidad de Santiago de
   Chile (http://www.usach.cl) y estudiante de magster en literatura en la
   misma universidad.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Reclamo oficial
       Piera Pallavicini

   *** Poemas
       Octavio Fernndez Zotes

   *** El invierno de Napolen
       Carolina Lozada

   *** Con el espritu de las musas (extractos)
       Marcela Vanmak

   *** El hombre de la pajarita
       Nilo Espinoza Haro

   *** Dos poemas
       Luis Alberto Carro

   *** Dos relatos
       Vernica Delgadillo Vargas

   *** Tres poemas
       Marietta Morales Rodrguez

   *** Dos caras, una moneda
       Manuel Rodrguez Daz

   *** Dos poemas
       Patricia Garma Montes de Oca

   *** El llanto de Rosita
       Rger Vilar

   *** Poemas
       Miguel Ildefonso

   *** Las dulces hierbas del esto
       Ana Mara Manceda

   *** Poemas
       Pedro Marambio Vsquez

   *** El Ms Grande
       Cheo Guzmn

   *** Poemas
       Clarisa Caropreso



=== Reclamo oficial      Piera Pallavicini ================================

En la obligacin me veo de escribir, pues encuentro el colmo que no me
hayan avisado nada. Concurso de cuentos chilenos, eso fue lo que le
aquella tarde en el peridico. Qu hice entonces? Cambiarme de gafas (para
ver de cerca) y escribir. Pens: soy una vieja con experiencia, qu
tendran los otros cuentos mejor que el mo, esos lampios pergenios que se
las dan de escritores? Nada. Este concurso es mo.

Es por eso que me dirijo a ustedes, estimado consejo (aunque en realidad no
s qu tan estimado), para decirles que me parece inadmisible que a una
anciana como yo se le falte el respeto de esta forma.

Les contar pues mi historia, lo quieran o no y la lean o no.

Despus de ver el aviso en el diario y llenarme de ilusiones, decid hacer
el cuento que pedan basndome en Talagante. S, yo pensaba: Un cuento
bien patriota de mi tierra, nadie me la gana. Es por eso que decid, ya
dndome por ganadora, pensar en qu iba a invertir el dinero del premio.
Despus de barajar varias opciones decid comprarme, con el premio ganado,
una mquina de coser para as instalarme con un negocio de costuras y de
paso no estorbar ms a mi marido e hijos. S, con esto les quiero decir que
aparte de no darme el premio, han perjudicado a mi familia.

Bueno, ilusionada con mi negocio, hasta le puse nombre. Se iba a llamar
Doa Nora Costuras. (Bonito, no?). Mientras esperaba el llamado o carta
que me anunciara mi flamante victoria, hice el cartel de mi negocio y afin
los ltimos detalles.

Esper y esper. Cada da esperaba con ms paciencia (contrariamente a lo
que alguien pudiera pensar), mi ilusin creca ya que pensaba: Voy pasando
etapas, eso debe ser, y bueno, pasaron seis meses... Y nada!

Agarr pues el telfono (indignada) y me comuniqu con ustedes. Me atendi
una agradable seorita, la cual con un dulce tono de voz os decirme:
Seora, lo siento. Usted no pas la primera fase. Se imaginar esa
seorita que cada vez que sonaba el telfono en esta casa yo contestaba
Gan?. No. Cierto?

Le dije que era una falta de respeto porque era indiscutible que yo deba
ser la ganadora del concurso. Yo s que fui la mejor, no necesito leer los
dems cuentos. Y ustedes tambin lo saben. Quizs fui la nica seora que
se atrevi a escribir. Bueno, ese no es el punto ahora. Seguir entonces
con mi historia.

Luego del llamado telefnico, pas un par de das en estado de shock,
como le dicen ahora. Pensaba en el pobre Lalito (el personaje principal de
mi OBRA, por si no se acuerdan), o crean que le iba a poner Pepito? No.
Pobre Lalito! Cada historia tejida, todos sus aos contados, su esfuerzo,
sus momentos de drama (muy buenos por lo dems) todo se convirti en nada,
en una escoria. En un simple pedazo de papel con tintes tristes, en vez de
una obra de arte plasmada en hojas.

En fin. Luego de una semana me lleg una carta a la casa, era de parte de
su prestigioso peridico. La abr con mucha ansia, el corazn me lata a
mil! (se dan cuenta de que tambin me podran haber matado de un infarto?
El preinfarto ya lo tuve). Mientras mi corazn se enloqueca, mis manos
transpiraban y mis piernas se doblaban, y yo pensaba: S!, se
arrepintieron, se equivocaron. Pero no. Desdicha la ma al leer esas
vacilantes lneas. Me decan con mucha escrupulosidad que no haba
clasificado a la primera fase. Cmo se les ocurre avisarme a esas alturas?
Que desconsideracin! Ms encima con una carta tan formal y bien
presentada, era para ilusionar a cualquiera con que era una comunicacin
del inminente logro.

Deseo entonces contarles esto, que ya es ms historia que la anterior
misma, para que sepan que han dejado una herida en mi mente, en mi alma, en
mi familia, pero principalmente en mi bolsillo.

Seores, como que me llamo Nora Ramrez Lazo que yo no me dar por vencida,
a ver si para el prximo concurso no me juegan tanto a las escondidas.

Les aprovecho entonces de invitar a mi negocio, queda ubicado en avenida
Libertad trescientos ochenta. Ah est, bajo el mismo letrero antes
descrito y sin una mquina de coser. Mquina que gracias a la incompetencia
de ustedes seores. S, no pongan esa cara. Gracias a ustedes no tengo. Me
quedo aqu entonces, desilusionada y gastando mis dedos y poca vista
cosiendo. Pero no me arrepiento, pues como dijo Oscar Wilde: No existen ms
que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

Y yo, lo tena.

Post-data: Reconozcan que mi redaccin es realmente admirable.

Post-data 2: Si me gano un premio a la mencin especial pueden enviarme una
carta a: Toro Reyes 45, Barrio Escocs.

      Se despide atte.

      Nora Ramrez Lazo.

** Piera Pallavicini
   pierapallavicini@gmail.com
   Escritora chilena (Santiago, 1984). Reside en Via del Mar. Estudiante
   del ltimo ao de psicologa en la Pontificia Universidad Catlica de
   Valparaso (PUCV, http://www.pucv.cl). Curs un taller de narrativa con
   el escritor Marcelo Beltrand Opazo. Algunos textos suyos han sido
   publicados en diversos medios electrnicos, en peridicos de la regin y
   en el programa de Radio Agricultura Cuentos y otras letras. Interpreta
   la guitarra y cursa estudios de guin de cine. Mantiene una pgina
   personal en http://www.pierapallavicini.cl.



=== Poemas      Octavio Fernndez Zotes ===================================

*** Lzaro

Lzaro oy sonar sobre su tumba
la voz majestuosa
del ms dulce amigo de la infancia.
Ha das que dorma mansamente
en el seno caliente de la tierra.

Era un sueo aptico y sin sueos;
era un estar estando, simplemente;
era una soledad cristalizada;
era un nadar a braza por la nada;
era un vaco hundido en el vaco.

Su amigo le conmin con voz urgente:
lzate, Lzaro, lzate y anda!

Pero Lzaro, ay!, estremecido,
mir en torno a l y, convencido
de que nada sorprendente le esperaba,
se dio la vuelta y continu dormido.



*** Cada da...

Cada da, y en el momento justo
de inaugurar una nueva maana,
me arremango y tomo impulso
para escribir el poema ms bello de este mundo.

Amalgamo los sueos comprimidos;
me asomo con deleite a la ventana;
saludo a la vecina que me llama
por mi nombre de pila;
veo volar las golondrinas,
como un nuevo Bcquer redi-vivo,
escucho el trinar divino de las aves...

Pero apenas intento remontarme,
alzar el vuelo triunfal al infinito;
cantar los diminutos gozos de esta vida:
Leo el peridico y se me cae el mundo.
Y as contino, un da y otro da,
melanclico, triste y meditabundo.



*** Viaje a tu memoria

Cuando haya pasado el tiempo de las rosas
y cierren tras de m las puertas hermticas del Hades,
yo tomar la ruta hacia Occidente
en un viaje sin retorno a las Hesprides
o a un Avaln desierto y sin manzanas.

Cuando cierren las puertas y ventanas
del ltimo aposento; cuando el viento
se haya llevado el polvo ingrvido
de mis ltimas palabras;
cuando ya no quede nada;
slo quedar un leve recuerdo
del que te nombro como nica guardiana.

Aunque yo me haya ido, perdido en esa barca
que pilota Caronte
y no haya un horizonte por delante,
seguir habitando en el seno
ntimo del jardn de tus recuerdos.

No quiero ni ms gloria ni ms nada.
Y si has de ser el fiel guardin, yo te convoco
a que evoques mis sueos no alcanzados.
No los mezcles con llantos y plegarias;
te entrego el Grial en que mi sangre mora;
envulvelo en caricias y sonrisas
en el lecho de algodn de tu memoria.



*** Pequeo mundo

A veces el mundo parece tan pequeo
que a uno le entran ganas
de salir de paseo una maana
y mirarlo en perspectiva, desde lejos.

Mirarlo en sus mltiples facetas,
como un espejo roto que refleja
todas las miradas de los otros.
Y luego, todos juntos,
sentarse a la mesa de un caf-concierto,
ya sea en Bogot o en Barcelona,
y rehacer el puzzle, pieza a pieza.

Sentir qu pocas cosas nos separan
y cmo se acortan las distancias.
Saber que, aun diferentes,
notamos en el fondo
los mismos sueos, las mismas ansias.
Que parando la mirada en un punto concreto;
ese punto comn en la distancia:
Qu leve le queda el lugar a los recelos!
Qu dilatado el lugar de la esperanza!



*** Tu nombre

Si, ya fuera al azar, ya de ex profeso,
buscando en ro revuelto de los das,
hall tu nombre grabado entre las piedras:

Qu puedo hacer sino tenerlo
enquistado en mis labios, pronunciarlo,
darle vuelta al revs hasta gastarlo
y hasta beberlo e incorporarlo
al viento fro que me envuelve?

Emborracharme de slabas y letras,
deletrear con fruicin cada sonido,
deleitarme en su cndido latido
sabiendo que ests en l y que despierta,
con la huella esculpida en esa piedra,
una llamada urgente hacia tus seas.



*** Para seguir viviendo

A veces son manos
que pasan y me rozan.

A veces son ojos
que pasan y me miran.

Tal vez sea mentira:
ni me rozan ni me miran.

Pura casualidad,
mero accidente.

Pero yo me aferro a la caricia
y siento una clida sonrisa.

Es suficiente para no sentirme solo;
para seguir viviendo.



*** Como notas difusas...

Como notas difusas
que van acariciando con un sonido lento:
as llegan a veces meldicos tus verbos
con un suave sonido;
como si fueran besos que me llegan,
deslizndose lnguidos,
desde tu voz hasta mi odo.

Como una risa muda que atraviesa
y distiende cualquier faz enfadada.
Una sonrisa: mohna en la mirada;
irnica en su enigma;
traslcida en su arcano.

As llegan, armnicas,
sin sobresaltos speros,
tu voz a mi impaciencia,
mis labios a la lmpida sonrisa de tu cara.

** Octavio Fernndez Zotes
   ofdez@hotmail.com
   Poeta y pediatra espaol. Reside en Bilbao. Ha publicado los poemarios
   En las zarzas del camino (Editorial Erroteta, Bilbao, 2005) y Memorial
   inacabado (Editorial Hontanar, Len, 2006). Textos suyos han aparecido
   en algunas revistas digitales.



=== El invierno de Napolen      Carolina Lozada ==========================

Invierno. Es el viento soplando contra tu favor. Son las ventanas cerradas
y los jardines sin flores. El invierno es un ngel que no guarda. Es Dios
sin misericordia. Es Napolen entrando a Rusia con soldados de verano
francs. Sabes, Sebastin, el invierno esconde los colores y cubre los
pechos de las mujeres. El perro largo, flaco, con una cola enrollada sobre
s misma, se quedaba mirando al viejo mientras ste le hablaba. El viejo
callaba por instantes al llevarse a la boca el trago de aguardiente que
esconda en una pequea botella transparente. Las calles se iban quedando
solas, los ojos carnosos del mendigo miraban sin inters las piernas de los
pocos transentes que circulaban enfrente de l. Todos iban abrigados en
colores negros y grises. El perro se echaba para rascarse con una de sus
patas las orejas y su rostro salpicado por las pulgas.

Napolen. Napolen tena a media Europa en sus manos, deca el hombre
mientras cerraba cuidadosamente la botella. El perro segua rascndose.
Sebastin! presta atencin y respeta cuando hablo del Emperador. S,
porque lleg a ser Emperador. l, un corso, pequeo, malquerido. Emperador
y amante de Josefina, la mujer de las joyas y las plantas. Dicen que se
burl del mismsimo Papa y que se coron a s mismo. Y que Italia lleg a
ser parte de los jardines de Francia. S, Sebastin, creme, no es cuento
lo que te cuento. Es historia, y sus personajes son reales. l era el dueo
del mundo, pero el poder enceguece el sentido comn de los hombres, y
Napolen insisti en Rusia, quiso enfrentarse al invierno. Se fue con sus
fieles soldados a invadir la glida tierra de los zares y cuentan que el
fro era tan violento que mataba a los caballos y congelaba sus tripas. El
invierno, Sebastin, el invierno es muy jodido.

El perro se acurruc a su lado, el viejo sonrea y acariciaba la cabeza del
animal de pelambre blanco y manchas caf. No seas cobarde, Sebastin, mira
que ms fro pasaron los soldados de Napolen. Algunos abran las barrigas
de los caballos muertos y metan las piernas dentro de las entraas de los
animales para mantenerse calientes en las noches. Al amanecer ms de uno
qued atrapado al no poder sacar las piernas de las entraas congeladas.
Dicen que gritaban y pedan auxilio pero el resto de los soldados, que ms
que soldados parecan nimas en pena en los caminos del limbo, deban
seguir marchando y nada podan hacer. Seguan a Napolen, buscando a Mosc
que desapareca entre los copos de nieve y las fogatas de los pueblos que
se incendiaban para despistar al pequeo conquistador.

Un joven se detuvo frente al mendigo. Con su mano abrigada le tendi par de
monedas. El perro se puso alerta cuando vio que el hombre acerc la mano a
su dueo.

Tranquilo, Sebastin, que el seor no es un soldado francs ni nosotros
somos ciudadanos rusos.

El hombre sonri a secas y se fue con un paso sin adis.

El mendigo y su perro se levantaron y caminaron hasta la tienda de vveres.
El hombre abri la puerta y el perro adelant el paso. Uno de los empleados
intent echar al perro y cerrar la puerta a su dueo, pero el hombre de
zapatos rotos le mostr las monedas: tranquilo, voy a pagar lo que lleve.
Con desconfianza, el vendedor le permiti entrar. El dinero alcanz para
embutidos y un poco de pan. El perro y su dueo salieron de la tienda sin
dar las gracias.

Te cuento, Sebastin, una vez encontr un libro en el basurero, era una
novela escrita por una mujer inglesa que hablaba de la pasin. La escritora
deca que a Napolen Bonaparte le gustaba el pollo. El pollo y el sexo de
Josefina. Imagino el sexo de Josefina escondido entre las telas vaporosas y
el asfixiante cors, esperando por los labios del Emperador que metido
entre su monte de venus se converta en un sbdito ms. La boca abierta
sobre su sexo francs y los pequeos pelitos de su cuca erizndose como las
flores dientes de len. La rstica lengua corsa acariciando sus labios y
los gemidos de la amante transformados en proclamas napolenicas: Vive le
France! Vive LEmpereur! Y Napolen perdido en el almizcle de Josefina.

S, Sebastin, no es cuento lo que te cuento. Es historia, es Napolen
metido en la cama de Josefina. No me mires as, ya te voy a dar un pedazo
de comida. A nosotros no nos corresponde el pollo ms all de sus sobras,
de sus alas y pescuezos. Tenemos que conformarnos con salchichones oscuros
y grasosos y un pedazo de pan rancio. Ni para pensar en un sexo tan
suavecito como el de Josefina. A nosotros nos tocan las duras manos del
invierno, las caricias solitarias de la madrugada, el fro colndose por
mis pies y por tus patas, envenenndonos los bronquios y pulmones.

No importa que mi madre haya decidido llamarme Napolen igual que el
conquistador. Nunca tendr sus xitos, slo vivir sus fracasos. A
nosotros, mi querido Sebastin, slo nos toca, eternamente, Waterloo, la
isla de Santa Helena.

Napolen continuaba comiendo junto a su compaero. Un msico callejero
cantaba solitario no hay amanecer en esta ciudad. Ya no puedo darte el
corazn, perd mi apuesta por el rock and roll. La cancin sonaba muy mal,
a la guitarra le faltaba una cuerda. El invierno se haca de noche. El
msico, el mendigo y su perro buscaban un lugar donde refugiarse. La
mayora de los habitantes de la ciudad ya estaban en sus casas cobijados
por las estufas y las ventanas cerradas. Una nia aburrida se asomaba a la
ventana y vea andar a un hombre con un perro, atrs lo segua un msico
con su guitarra. Iban transitando los caminos del invierno.

Y en la noche rusa los soldados desandaban entre los blancos abedules. En
el camino perdan las piernas, los ojos, la vida. El corazn haca mucho
tiempo que lo haban perdido al empearlo para ir a la guerra. Slo una
guerra ms, les deca Napolen. Pero no fue una ms, fueron muchas guerras
ms hasta que el invierno se convirti en una isla exiliada con las ltimas
palabras del Emperador: France, arme, Josphine.

** Carolina Lozada
   natalia_linacero@hotmail.com
   Escritora venezolana (Valera, Trujillo, 1974). Licenciada en letras
   mencin lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad
   de Los Andes, ULA, http://www.ula.ve, Mrida). Ganadora del I Certamen
   de Relatos Breves El Pas Literario (Madrid, 2005) y del Certamen de
   Narrativa Oswaldo Trejo, convocado por el Instituto Merideo de
   Cultura (Mrida). Mencin de honor en el II Concurso de Narrativa
   Antonio Mrquez Salas de la Asociacin de Escritores de Mrida
   (Mrida, 2005). Mencin publicacin en el I Certamen de Narrativa
   Salvador Garmendia (Caracas, 2006). Ha realizado trabajos de
   investigacin literaria para la ULA. Correctora de estilo en diarios
   regionales. Actualmente forma parte del taller de narrativa del Centro
   de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve), impartido por el profesor Luis Barrera
   Linares.



=== Con el espritu de las musas (extractos)      Marcela Vanmak ==========

Me voy, dijiste,
o mejor dicho no lo dijiste;
lo le en el vuelo de tus ojos.
Me desband contigo
hasta los huesos,
en estuario...

La que queda en el nido,
pena que conmisera
no soy yo;
es un jirn del destiempo,
perfume a muerte y espera.
Rumor de mariposas
bajo el cielo del silencio.

===

El sol, un guio oblicuo
en mi ventana

No te mirar ms
ni vivir por ti
nada ms que en versos.

La nada trepar por m.
Ser ms nada que nunca.
Polvo incendiario de bosques
llamaradas de astros violetas
en los mares de tus ojos.
Tormenta que golpea la conciencia
de un pan magro.
Un escupitajo aventurero
en cualquier dintel
de cualquier puerta.
A cada instante la saliva
de un dios sin profeta.
Qu ms da.

No daremos amor
ni nos diremos amor.

Gotear la nostalgia
lgrimas de lluvia en los cristales.

Desnuda mirando el poniente,
mi alma,
pubis en cruz,
naves sin huspedes,
grito emplazado en pasin.
La musa
en desarraigo
de tu continente.

===

Ese ave que se posa
Y puedes ver desde la distancia
es mi espritu que se agita como una bandera blanca.
Ven a mi proa y recoge sus jirones.
Descbreme.

No es fcil vivir as de mendrugos;
de soles prestados
de lluvias desde dentro.

Cuando tu partida
me arrastre: mirare atrs
para ver el suelo de tus pisadas
donde me arrodillo a besar
los pies descalzos del amor
que todava me pertenece.

La ciudad de tu cuerpo
enciende mis luces
apaga las renuncias.
Abre mi cscara
se come mi esencia
degusta la entrega
vence la ternura acuartelada
de hembra que abdica toda pureza.

Todo el llanto que cae desde el azul
del mar: soy yo
pidiendo clemencia.
Esos astros incendiarios
en noche trgica:
Soy yo,
pidiendo clemencia.
La brisa que besa tu rostro
Soy yo,
Soy yo;
la mujer que acaricias en otras.
Todava no te has dado cuenta;
la misma que comienza
Y termina:
La que te lleva mas all de s misma;
Soy la vida que te hace
Soy la muerte que te entrega.
Soy yo!

** Marcela Vanmak
   marcela_vanmak@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (1965). Profesora de espaol para extranjeros en
   Israel, donde reside. Mantiene un blog personal en
   http://vanmak.blogspot.com.



=== El hombre de la pajarita      Nilo Espinoza Haro ======================

Un hombre grueso, de piel tostada, ms bajo que alto, calvo, de larga barba
blanca, vestido con un deshilachado terno azul, camisa descolorida y
corbata de pajarita, apoyndose en un bastn, a medioda del sbado 31 de
mayo de 1959, llega al borde de la pileta de la plaza de armas de la ciudad
de Huaraz. Desde ah, con potente voz, clama: Huarasinos y huarasinas,
estamos en peligro. Todo esto se destruir dentro de once aos. Dios me ha
dicho que hay que hacer algo y rpido. No hay que perder tiempo, igual que
No, hay que hacer un barco de madera para salvarnos. Las numerosas
personas que estn ah, sin embargo, ni lo miran.

El hombre sigue gritando. Me acerco. Sus ojos de bho me intimidan y ms
aun su bastn cuyo mango termina en una gran cabeza de serpiente. Luego de
un largo rato, aquel hombre deja de gritar. Se sienta. Est agotado. No se
quejen, ya les he avisado, susurra varias veces. Instantes despus, se
pone de pie y a duras penas se introduce en un terreno sobre el que desde
hace muchos aos no termina de construirse la Catedral de Huaraz.

Quin es ese hombre y quin es ese No? Ambos viven en la Catedral? Por
qu no en el templo del Seor de la Soledad, que es el ms bonito de
Huaraz? Qu hacen? Acaso ese No es tan buen carpintero como el maestro
Romero, el famoso ebanista del barrio San Francisco?, el que hace las
mejores espadas y aviones de madera del mundo? En mi casa nadie me da una
respuesta. A los nueve aos de edad nadie te hace caso.

Cuando pienso en Huaraz, esa escena y esas preguntas surgen tal cuales.
Est en Madrid, Nueva York, Lisboa, Pars, Lima, Mxico D.F., Bogot, o
donde est. Vuelvo a mi infancia y, ms precisamente, a los momentos en que
comenc a valorar cada palabra que escuchaba o lea.

Tres das despus, en la cuadra cuatro del jirn Bolvar, en la puerta de
la panadera de la seora Montoro, ms conocida como La Carcasha, me
encontr con un hombre al que siempre lo vea caminar con un libro en la
mano. No saba cmo se llamaba. Me imagin que l tendra alguna respuesta.
Me aventur a preguntarle. Recuerdo su comprensiva sonrisa al escucharme y
sobre todo su cordialidad cuando me dijo quin era No y cmo y por qu
construy un barco de madera. Que, gracias a ese barco, la humanidad y los
animales haban sobrevivido a un largo y terrible diluvio. Luego me dijo
que el hombre de la larga barba blanca se llamaba Martn Miranda. Un
anciano muy inquieto, sabe mucho de la historia no slo de Huaraz o del
Per, sino del mundo. Se parece bastante a la estatua del Padre Eterno que
est en el altar mayor de la iglesia de San Francisco. No obstante, jams
presume de ese parecido. Es una autoridad en el tema de la rebelin
indgena de Atusparia. Julio Ramn Ribeyro ha hecho una obra de teatro
basndose en lo que le ha dicho Miranda de Atusparia. Cuando joven fue muy
amigo del escritor y periodista huarasino Ladislao F. Meza llamado El
Cholo Meza, un exitoso columnista del diario El Comercio de Lima en los
aos 30 y discpulo distinguido del maestro Manuel Gonzlez Prada. A
Miranda, mi amigo el riguroso historiador huarasino Manuel Salvador Reyna
Loli, lo cita varias veces. Ahora bien, no s por qu, Miranda se gana la
vida como picapedrero. La gente dice que est loco, slo porque vive en la
Catedral que nunca termina de construirse y porque nunca deja de decir que
conversa con Dios todas las madrugadas. Sin embargo, creo que se equivocan.
Ya vern, me dijo.

A partir de esa fecha, cada vez que poda yo haca dos cosas. La primera,
iba a tratar de hablar con Martn Miranda y luego tratar de encontrarme con
el hombre que caminaba siempre con un libro. Miranda hablaba solo, no
escuchaba a nadie. No deca otra cosa que: Huarasinos y huarasinas,
estamos en peligro. Todo esto se destruir dentro de once aos. Dios me ha
dicho que hay que hacer algo y rpido. No hay que perder tiempo, igual que
No, hay que hacer un barco de madera para salvarnos.

El hombre que caminaba siempre con un libro nunca dej de atenderme. Es
ms, me contaba historias magnficas. De mujeres que se convertan en
lagunas, de pjaros que con sus cantos narraban la historia de los pueblos,
de gavilanes que se robaban mujeres, de mujeres que seducan a los pumas,
de enanos que en las noches se convertan en gigantes, de hombres que de
noche se convertan en lo que eran: en gusanos. En fin.

Cada conversacin con el hombre que caminaba siempre con un libro, era
ocasin para soar con los ojos abiertos. Sus historias dichas con
sencillez y gracia lo digo con sinceridad son las mejores que he
escuchado hasta ahora.

Un ao despus, el 31 mayo de 1960, el hombre que caminaba siempre con un
libro me regal lo que haba escrito: El mar, la lluvia y ella. Es el
primer poemario que he ledo en mi vida. Slo entonces me enter de que se
llamaba Marcos Yauri Montero y de que era poeta. Hablar de todo con un
poeta cuando contaba con nueve aos de edad a cada rato y empezar a leer
poesa de la buena a los diez. Qu suerte! As entr a la tierra de las
letras.

Ese 1960 fue el segundo y ltimo ao que estuve en Huaraz. Martn Miranda
sigui gritando todos los das: Huarasinos y huarasinas, estamos en
peligro. Todo esto se destruir dentro de diez aos. Dios me ha dicho que
hay que hacer algo y rpido. No hay que perder tiempo, igual que No, hay
que hacer un barco de madera para salvarnos. Como siempre nadie le prest
atencin. Es que los huarasinos y las huarasinas, menos el poeta, estaban
convencidos que el hombre de la pajarita estaba loco y que no hablaba con
Dios. Y ya se sabe lo que ocurri exactamente diez aos despus. El 31 de
mayo de 1970, un terremoto destruy la ciudad de Huaraz.

** Nilo Espinoza Haro
   niloesharo@yahoo.es
   Escritor peruano (1950). Ha publicado Pas de papel (Mxico, 1983),
   Azaroso inventario de las visiones, testimonios y recordatorios de
   Chinchinchn en la ciudad de los reyes (Lima, 1987), Sonata de los
   espectros (Mxico, 1990, y Lima, 1991) y Mar de cuentos (Lima, 1996). En
   el primer semestre de 2007 el grupo Santillana publicar su novela
   Bruniquilda. Tiene indita, adems, la novela Los hijos de Sundance the
   Kid.



=== Dos poemas      Luis Alberto Carro ====================================

*** Cuaderno del desmemoriado

Sobre esta hoja desierta como un cementerio a medianoche
de qu luna escribir en cul de todos
los techos del desvelo.
Cmo saber si fue verdad el aire,
si el jazmn nada ms que un simulacro,
si la palabra fuego ardi cuando hizo falta.
Dnde anotar los pjaros del horizonte roto,
la voz de una mujer
fugada
del espejo.
Tengo miedo de leer despedidas detrs de cada lluvia,
de creer una tregua entre banderas,
mientras la soledad gusano endemoniado nos perfora
la sombra.
O acaso es necesario pertrecharse contra
el rodo muro de la infancia,
contra el primer silencio,
esa frontera incierta con papeles de prfugo.
Si es as, aqu me tienen, desarmado, desnudo
peregrino de la duda,
pidindole al primero que camine esta calle
que me responda
qu hago en el borde de la nostalgia en blanco.



*** La espera

Abuela Ema coloc tierra negra en maceta y se sent a esperar.

La llovizna no le pidi permiso, no dijo buenas tardes
ni de dnde vena.
Simplemente baj al hondo silencio y all
se ech a dormir.
Hasta que un da sin saludo ni aviso, la gota
se hizo tallo,
colibr
en la cintura de lo verde.

Abuela Ema ya no estaba en su silla de paja

    Una luz
    recin hecha
    bailaba
    sobre el patio.

** Luis Alberto Carro
   lucarrode@adinet.com.uy
   Poeta, periodista e historiador uruguayo (Colonia, 1952). Tiene en su
   haber dos libros de poesa, Instrucciones en caso de alegra (1994) y
   Perro de balcn (1998). Es codirector de la Revista Cultural U. Escribe
   en el Diario La Repblica (http://www.diariolarepublica.com) de
   Montevideo, en el semanario Vamos, y en las revistas La Voz de la Arena
   y Estampas Colonienses.



=== Dos relatos      Vernica Delgadillo Vargas ===========================

*** Borrasca y calma

Fue un espectculo de inenarrable belleza. Ella y sus disposiciones. La
insoportable iluminacin de un ascensor no opac las extraas intenciones
por las que dej todo y ahora estaba ah, viendo cerrarse esas puertas
metlicas como cuchillas eliminando cualquier posibilidad de regresar, ya
no le qued otra que apretar el botn y sentir en la soledad infranqueable
de ese momento cmo se elevaba hacia aquello que apenas poda construir
como un pensamiento posible.

El futuro como maniobra ajena a las manos que sostenan nerviosas un puado
de aire y nada ms, el espejo irritante, el reflejo ajeno que deca al
mismo tiempo frena y baja, sigue y sube, camina, detente, habla, calla,
desea, no sientas, eran como los elementos dentro de una caja sin entrada
ni salida, y si ya estaba ah no quedaba ms que salir cuando el aparato se
detuvo en el piso escogido. En su estmago habitaban al mismo tiempo
venados y lagartijas, conejos y gavilanes, gaviotas y cndores. Camin por
el pasillo buscando la letra correcta, y a cada paso se deca qu haces
aqu, qu vas a decir, qu vas a escuchar, qu vas a mover, qu vas a
recoger, todas esas frases posibles dispuestas en un mismo plano, el arte
de la espontaneidad reducido a un procedimiento aduanero; y las palabras
congestionadas en la garganta como cajas de encomienda en poca navidea.
Recorri en casi 3 minutos ese pasillo reflexionando taciturna que jams,
nadie, nunca le provoc semejante cantidad de sensaciones al mismo tiempo.

Lleg a la puerta, suspir y se resign a la exposicin de sus penumbras.
Toc el timbre, el tiempo se detuvo y la puerta se abri, l la abri. El
miedo a ser recibida por esa mirada de cazador cauteloso a la espera de su
presa se desvaneci con una sonrisa de bienvenida que ilumin todo el
ambiente. Se sinti flotar en esa inmensidad y se dijo a s misma qu hay
detrs de esa mirada?, y aquel reflejo en el espejo del ascensor an
dentro de ella, le responda: tal vez algo depravado, no sents que est
ah esperando por vos para devorarte?; pero ni ella entraba, ni l la
invitaba a pasar. Quizs ninguno saba qu hacer en ese momento, quizs
ambos estaban sorprendidos de que ella estuviese ah, con dos pretextos,
dos libros, dos regalos, dos pases a bordo, dos delitos.

Hizo un gesto herldico, una sonrisa, un movimiento con las manos, y dijo:
quers entrar?. Ella pens: laberinto de mundos para entrelazar, tanta
belleza en dos ojos, en una sola boca. No digas nada, no hay nada qu decir
cuando hay una orden suprema que slo hay que obedecer. Y ella entr. Y
convertida en olas de mar, sucumbi ante la callada sabidura de las manos
de un dios de arena. Y as, ceremonial, el movimiento de arena, olas,
espuma, hicieron de la marea un temblor mutuo y ambos como tallo y estaca
se sostuvieron para no caer en la certidumbre de las cosas precisas y
comprimidas, porque en aquel vaivn musical conspiraba la necesidad de
adentrarse en mundos sin permetros y bailar hasta el cansancio. Y as fue,
tal como el sonido del mar, lleno de bramidos y susurros. De borrasca y
calma.



*** La rueca de Aurora

Sosiego. Silencio. Se antoj entrar donde nadie haba entrado. Quietud.
Despus de ellos, slo la palabra.

l es y luego no existe. No est en el principio. Y as, recibe su
fatalidad. Montado en el andamiaje del mundo al que obedece... donde el
sueo debilita la singularidad como la caries a un diente. Y se afloja...
relaja su yo en una fascinacin ebria, sin actitudes de protesta, sin
lecturas semiolgicas, sino de consigna, de falsificacin si se quiere,
pero no de fantasmas. De su cuerpo surgen pasajes en los que lo que existe
se menea como una puerta giratoria hacia una casa en la que no hay ninguna
otra intimidad distinta de hablar de nada o de todo, un galpn bajo el cual
se guarda una mercadera que no se puede mostrar porque le falta el nombre.

Ella es un triste viaje en tren. Un tren de aquellos que ha empezado a
envejecer. Sus ojos son como una tarde de domingo llevada de la mano de un
arcngel. Su boca es como la primera mirada a travs de una ventana mojada
por la lluvia en una casa nueva. Su cuerpo son calles vacas de gente, en
las que los silbidos y los disparos fijan la providencia. Y ningn rostro
es un rostro en el grado en que lo es el verdadero rostro de su esencia.
Dentro suyo hay oscuridad, antesalas a modo de pasadizos en los que uno no
es capaz de encontrarse. Un saln en el fondo del mar, como un antiguo e
incomprendido caf con mesas y parejas en una luminiscencia de ndigo
profundo. El ltimo local para el amor.

Ambos estaban en un cuadro de Chirico, se medan en las slidas periferias
de sus fortines interiores, que primero haban de ser emboscados, luego
conquistados y ocupados para llegar a subyugar a su destino, dominar lo que
es suyo en el destino de sus multitudes. Subrayaron pattica o
fanticamente el lado misterioso de lo misterioso, y no pudieron avanzar.
Ms bien comprendieron el misterio slo en la medida en que lo
reencontraron en lo cotidiano por la dialctica que distingue lo cotidiano
como misterioso y lo misterioso como cotidiano.

Todo esto bailaba de un lado a otro, al ritmo de una trova dulzona y
timbales de salsa cubana, como una nube de mosquitos, todos separados,
pero todos admirablemente custodiados por un lienzo invisible, bailaban de
un lado a otro en la mente de ella, donde todava colgaba el signo de su
respeto por l.

Por su parte, l y su rostro eran una placa de rayos X.

Cmo imaginar que se configurara algo sustancial en el instante en que
ambos se dejaron determinar por el coro de una cumbia villera?

Fallaron, porque con la realidad no se puede jugar, porque a los que se
burlan de las conflagraciones del destino se los prepara para un xodo
hacia esa tierra legendaria en la que se ahogan nuestras ms vehementes
esperanzas, donde naufraga la fragilidad de nuestras canoas en medio de la
incertidumbre, donde van siempre las mismas olas rompiendo un espacio tras
otro.

l tena estrellas en los ojos; ella, velos de lluvia sobre el cabello,
azafrn y violetas silvestres ...en qu estupideces estaba pensando?
Haba montado el andamiaje, haba trepidado y se haba estremecido; y
ahora l desafiaba los hechos, y conceba anhelos vacos; peor aun: menta.

Maldita sea!, dijo ella. Pero eso tambin era nada... Hoy era
simplemente Nada... Maana podra ser. Y podra; pero no con la bajada del
pluvimetro y con el viento soplando del oeste con tanta insolencia,
rasgando los vaporosos velos de la verdad, tan cruelmente. Le pareca a
ella que era un agravio terrible contra la dignidad humana, donde no haba
nada que contestar, sino dejar pasar la ventolera sin protesta. Aunque
estuviera buscando, a tientas, alguna proposicin para un estado de nimo
distinto; pero no haba nada que decir.

Y se durmi... con el sonido breve de un despertador que a cada minuto le
anunciaba sesenta segundos ms, y luego sesenta ms, y sesenta ms , y...

** Vernica Delgadillo Vargas
   vdelgadillo@prefecturascz.gov.bo
   Escritora y comunicadora social boliviana (Santa Cruz de la Sierra,
   1977).



=== Tres poemas      Marietta Morales Rodrguez ===========================

*** La pequea gigante

La pequea gigante
recorre las calles del planeta 
como un Heraldo furioso 
en busca del eslabn perdido
de aquellos guerreros csmicos.
Despierta
como el movimiento de un coro de edecanes,
donde la suma sacerdotisa 
lee aquel decreto
donde los sueos se concretan en los adoquines
en las calles cerca del ro.
La pequea gigante 
se levanta con el murmullo de las hormigas urbanas,
que va tejiendo el manto de esas noches de alquimia 
en el sueo de un rinoceronte,
donde la jaula se eleva 
como las risas de los nios en las calles de Pars.



*** Los bailes del bombillo rojo

Los chicos del barrio
juegan a la pelota
desafiando a la muerte
que camina en el patio trasero de la vida.
El rbol de la higuera
se levanta en el costal de la vida,
entre el tequila y la foto de Frida Kahlo.
La muerte se espanta
con el resplandor del sol,
en el ltimo aliento de vida
en el momento donde las sbanas
se levantan como el movimiento del mar.
Es el mirar de los pescadores.
Es el juego elctrico, desafiar a la 
belleza imperfecta de esa meretriz
que rompe los moldes de los cementerios
por los rosarios rotos
de los ecos del bombillo rojo
en el mirar de los parroquianos
entre tabaco, sudor, lamentos
del recorrido de los quejidos de la miseria,
en busca de esa cajita china
de las grandes esperanzas.
Es el nio que camina por las calles
de los perros romnticos
en busca de esa pelota rota
por el caer de las hojas
en las avenidas fras del plato de la buena fortuna.
En la mirada de lo alto de un cristo
en las distancias del desierto
hasta llegar a las persianas azules
de los mensajes csmicos del mapa de la amistad.



*** El nio de las botellas en Pars

El nio de las botellas en Pars,
no es ms que una 
hoja arrancada de un libro de poesa,
que va cayendo en las calles de la ciudad luz,
como el viento de ese Padre que jams 
volvi a casa.
Por el llamado de las bombas
al otro lado del ro.
Pasa junto  al emporio
los nios juegan a las canicas
durante el cambio de luces,
se tiran oraciones al aire
por los cirios prendidos eternamente.
A veces los poetas se encuentran en un bar 
ardiente de ilusiones,
frente al mantel blanco de los mapas
que surcaron los aeropuertos,
en busca de esos versos que entrarn
en la ventana del nio de las botellas en Pars.
Sern los actores de esa pelcula de Serguei
donde las multitudes corren de un lado
para otro en busca de esa quimera
que enciende la ira del Zar,
frente al plato de lentejas
de la cosecha despus de los temporales,
de las sbanas secadas frente al sol,
donde toco el piano
por ese fantasma del padre muerto,
que me hace gritar en lo alto de una montaa,
para que oiga mi eco al otro lado del mar,
donde los barcos caen en el precipicio del silencio como el llanto
de un gallo que dej de cantar,
delante de la cocinera
que sirve la comida en el atardecer de esa pintura
que hace girar los muros
en distintas direcciones.
La nieve cae como plumillas
de cebollas en los techos ardientes 
del nio de las botellas en Pars. 
Las luces rojas de la puerta
de la entrada al camino
surcado por las botellas quebradas 
en el intento de hacer un poema.

** Marietta Morales Rodrguez
   mariettamorales@hotmail.com
   Poeta chilena (Antofagasta, 1973). Ha publicado el poemario Cartas
   abiertas a Serguei (2000) y fue favorecida por la Beca de Creacin
   Literaria mencin Poesa el Consejo Nacional del Libro y la Lectura
   (2001). Cursa un diplomado de gestin cultural en la sede Antofagasta de
   la Universidad Los Lagos.



=== Dos caras, una moneda      Manuel Rodrguez Daz ======================

(I)

La cara feliz. En algunas culturas es disimulada, escondida tras mscaras
de expresin lejana, mostrada nicamente, y no sin recelo, en la intimidad,
al ser motivo de vergenza por considerarse pecaminosa. Otras formas de
pensar y existir la llevan hasta cuando no es real y sincera sino afeite y
vacuidad, ya que su posesin es considerada indispensable para todo, desde
ser aceptado en la escuela de primeras letras, atravesar las distintas
etapas del crecimiento y llegar a la adultez, hasta para poder contar con
un muy concurrido y elegante servicio funerario por ser uno un muerto de
buena cara.

La cara triste. Algunos la llevan con cierto aire de orgullo, cargando lo
que podramos llamar una pena importante, preada de reflexin y no
desprovista de un toque de desencanto por todo el gnero humano. Otros, en
cambio, tienen una tristeza triste, abatida, cansada. Corroda y magullada
de tanto repetirse.

La aceptacin de la cara triste como norma y manera natural de lucir, es
bastante comn en muchos lugares, al punto que hay quienes, aun estando
alegres, se cuidan siempre de mantener una expresin de desolacin y
congoja, no vaya a ser que se les acuse de estar burlndose de los dems o,
todava peor, de robarse las sonrisas de aquellos que no las tienen.



(II)

La cara falsa. Miente. Miente porque es feliz mintiendo, no sabe decir
verdades o siente su verdad tan insignificante que, cree, necesita mentir.

Algunos llevan su cara embustera guardada en un bolsillo o en la cartera,
para usarla cuando lo consideran conveniente. Estos pueden ser los ms
peligrosos entre los falaces, ya que usan su capacidad para distorsionar
hechos, palabras y hasta principios inmutables, de manera premeditada, a
sangre fra, pues.

Tambin estn quienes mienten por cobardes, rastreros, tristes
aprovechadores; se saben incapaces de inspirar respeto, de ser diligentes y
constructivos. Por eso se arriman, babosos y adulantes, a quienes detentan
poder o demuestran capacidades, tratando de engaarles con voces y gestos
de sumisin, esperando recibir una racin de migajas que fingirn
agradecer. La cara falsa abunda y aparece por todos lados, en casas,
calles, televisores, oficinas, bancos, alcaldas y ministerios.

La cara autntica. Casi siempre menospreciada, vilipendiada, menoscabada,
rechazada. Slo puede ser llevada en alto, de frente, con eso que llaman
dignidad. A su portador no puede ni debe inquietarle el hecho de que
cargarla no est, y tal vez nunca ha estado, de moda. Quien la tiene la usa
a toda hora y en todo lugar, ya que es la nica que posee.

La cara autntica es metal precioso, bien invalorable que no todos tienen,
no todos aprecian y no todos reconocen cuando la ven.



(III)

La cara bonita. La ms vendida, ansiada y admirada de las caras. La afanosa
bsqueda por ponerse en una de stas lleva a ms personas de las que
estaran dispuestas a admitirlo, a hacer grandes gastos y sacrificios y
algunas veces a tomar verdaderos riesgos para su salud; tan grande es su
importancia y tantos son los beneficios que se le atribuyen.

La cara bonita clama por atencin desde vallas, noticiarios, pginas de
prensa, esquinas, aceras, pasarelas, salones de fiesta, bares, trenes y
prcticamente cualquier sitio donde estn reunidas, por azar o
convocatoria, al menos dos gentes. Es motivo creciente de lucro y sustento
para quienes la prometen a travs de cremas, cirugas, rayos lser y otras
formas de tortura y para los que, tenindola de un modo u otro, hacen de
lucirla su forma de ganar el pan.

Desde pocas perdidas en la enredada maraa de los tiempos, la cara bonita
ha sido objeto de culto y adoracin, al considerarse bendicin y muestra
palpable del Bien, la Salud y la Verdad.

Aunque a veces la cara bonita es tan slo fachada y parapeto que oculta
insulsez y vaco, puede ser arma y herramienta til para la difusin de
ideas, conceptos, o cualquier otra vaina positiva que, al estar tan bien
presentada, logra captar la atencin y el espacio que de otra forma se le
negara.

La cara fea. Una idea, por valiosa que pueda ser, si es demostrada por un
rostro que no concuerde con lo que se considera Belleza, es rechazada por
romper los parmetros inconscientes con los que se juzga lo que debe ser lo
bueno, saludable y verdadero.

Han de ser altas las dosis de inteligencia, buen humor, creatividad,
simpata y varios etcteras, necesarias para andar por ah mostrando una
imagen incongruente con los cnones asociados a la guapeza y no recibir
portazos literales o figurados.

Una cara fea es asociada desde milenios atrs y en muy diversas
civilizaciones con el Mal, el Peligro, el Pecado. Con todo lo que debe ser
temido y evitado.

No hay forma de establecer de manera definitiva cmo debe ser la cara
bonita y cmo debe serlo la fea, aunque cada vez es ms pronunciado el
intento de implantar estndares universales.

Bonito o feo, bueno o malo, agradable o desagradable, son conceptos tan
variados como diversa es la poblacin humana de esta pelota llamada tierra,
que da vueltas en el Universo sin que le importen un pito esos asuntos.

** Manuel Rodrguez Daz
   manuelrdiaz2@yahoo.com
   Escritor y artista venezolano (San Fernando de Apure, 1971). Ha reunido
   algunos de sus poemas en los libros Nufragos de embuste, Desde ahora, 7
   lneas y Onnadario, tres de ellos incluidos en la Biblioteca Virtual
   Miguel de Cervantes (http://cervantesvirtual.com). Textos suyos han sido
   publicados en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com) y en
   los peridicos regionales Abc y Semana Hoy, as como en la revista
   colombiana Semana (http://www.semana.com) y en las publicaciones
   digitales Neuronilla (http://www.neuronilla.com), El Hilo de Ariadna
   (http://www.ariadna-rc.com), Ciudad Futura (http://www.ciudadfutura.com)
   y panfletonegro (http://www.panfletonegro.com). Tambin ha participado
   en programas radiales. Como artista grfico tiene obras expuestas en
   MultImagen (http://www.multimagen.com) y particip en la II Exposicin
   Virtual Artstica del Rincn Literario de la Universidad Nacional de
   Educacin a Distancia (Uned, http://www.uned.es), de Madrid, Espaa.
   Desde los siete aos de edad form parte del Sistema Nacional de
   Orquestas Juveniles de Venezuela, realizando estudios de teora musical
   y de violn. Es guitarrista formado en los Talleres de Cultura Popular
   de la Fundacin Bigott (http://www.fundacionbigott.com), en Caracas. Ha
   compuesto varios temas para guitarra y otros instrumentos y disea y
   dicta talleres de literatura, redaccin y escritura creativa,
   crecimiento y desarrollo personal, as como de aprendizaje del idioma
   ingls. Mantiene en lnea dos bitcoras, El Cuaderno
   (http://manuelrd.blogspot.com) y Tcnico de Tribuna
   (http://tecnicodetribuna.blogspot.com).



=== Dos poemas      Patricia Garma Montes de Oca ==========================

*** La madrugada no tiene corazn

Yo quera decir algo
pero el filo parti el polvo

Un gramo sobre el fuego
un beso sin anestesia

Yo quera decir algo
algo
para escapar de pronto
para decir casa
y echar el cerrojo

Y dejar afuera
tu desvelo de plstico
de papel aluminio
de semillas quemadas

Y era bueno, a veces
incendiar la indiferencia
rer como idiotas
tomar menos en serio lo tremendo

Qu poco importara
el abrazo incompleto
sentirnos mutilados
compartir el fracaso hasta la rabia

Yo quera decir algo
pero era un sbado gris y estaba nublado

Mueren perros de orejas largas
corren perros pequeos, blancos,
de pelaje rizado
sueo un tapete para la casa
welcome...

Yo quera decir casa
meterme contigo
tirar la llave...
pero la noche lleg antes
antes que un cerrojo
que un abrazo completo
antes de un beso
que pesara ms que un gramo



*** Progreso Inn

Hay algo terrible en el verano
en la quietud de los balcones
en las adolescentes solitarias

Algo terrible en el ocano
Alfonsina, la sirena enamorada
Natalie Wood hinchada como sapo
el chico rubio que embiste autos
en los arcos doblados al sol del poniente

Cecilia revienta una rana en el asfalto
aplaude mariposas, besa marineros

Me salva ese mosaico de sardinas
tendidas al sol como tesoros de plata
sacudiendo la muerte con escarcha

Hay algo terrible en no hacer nada
en el horizonte firme
en mam en traje de bao Catalina

Todo es instantneo en vacaciones
el caf, la leche con chocolate
el amor en los juegos mecnicos

Insisto en que es terrible
el malecn y la playa
la banana sugiriendo un frutero en el mar
los pescadores sin moto sky
las camionetas de la gente pobre oliendo a pescado
la abuela de dientes podridos
el perro que le hace juego a su peinado

Odio a los gringos insolados
tetonas exhibicionistas
borrachos que esconden caguamas con peridico

Me odio a m misma en la ventana
un domingo de sobrepeso en el balcn
y mi madre apuntando con el dedo
mientras un muchacho rubio volteaba

** Patricia Garma Montes de Oca
   pgarma@dy.sureste.com
   Periodista y escritora mexicana (Mrida, Yucatn). Ha colaborado en
   diversos medios impresos de su pas y actualmente es redactora del
   Diario de Yucatn (http://www.yucatan.com.mx) y corresponsal de la
   revista Expansin. Ganadora en 1997 del primer lugar en el concurso
   estatal de poesa convocado por el Instituto de Cultura de Yucatn
   (http://www.culturayucatan.com). En 2004 recibi una beca nacional de
   periodismo de la Fundacin Prensa y Democracia Mxico A.C.
   (http://www.prende.org.mx) y la Universidad Iberoamericana (UIA,
   http://www.uia.mx). Ha participado en diversos talleres de poesa y
   narrativa y publicado en las revistas Navegaciones-Zur, del Centro
   Yucateco de Escritores (CYE); El Cuento (revista internacional fundada
   por Juan Rulfo), El Navegante (http://www.elnavegante.com.mx) y diversos
   suplementos, revistas electrnicas y gacetas culturales. Entre sus
   publicaciones figuran el cuento infantil El fin del mundo y diversas
   antologas, como Litoral del relmpago (Centro Yucateco de Escritores) y
   La otredad (Instituto de Cultura de Yucatn).



=== El llanto de Rosita      Rger Vilar ==================================

Cundo vendrs, hijo? Hace once aos que te fuiste y nunca te he vuelto a
ver. Aun as me dices en tu carta que mi tristeza no es porque ests lejos
de m, en un pas extranjero, cuando eso es lo peor. No s por qu
situacin estaras pasando cuando me escribiste, tal vez tengas demasiadas
cargas de trabajo y s que vives en un mundo muy diferente al nuestro. Tu
carta, que tanto haba esperado, me hizo llorar toda una maana. Clam a
Dios, pues no slo me dices que abandone la ilusin de verte, tambin me
quitas uno de mis pocos consuelos: escribirte mis sentimientos. Siempre
dije que no dejara de hacerlo para as poder mantener el fuego de este
amor encendido a travs de las cartas, pero, de acuerdo a lo que me
prohbes, no s cmo voy a escribirte de ahora en adelante. No volver a
hacerte preguntas, pues me pides que no las haga, tambin tendr que
eliminar las palabras tristeza, dolor en mi corazn y todas las dems
frases con que expreso mi angustia. Segn t son cursileras de telenovela.
Qu tienes ahora contra las telenovelas? Cuando tenas doce aos te
sentabas conmigo a ver La esclava; pero no conociste El derecho de
nacer, esa la o por radio cuando yo era jovencita, y me di cuenta de que
no hay nada ms bello que el encuentro de un hijo con su madre. Claro,
parece que t ya no quieres encontrarte conmigo, pero me queda el derecho a
defenderme. No es cierto que en tus recuerdos de niez siempre viste una
madre llena de amargura y sin sonrisas. Para ti s hubo sonrisas. T fuiste
el que trajo la alegra a mi vida. Te sentaba en mis piernas para pintar
flores en unos vestidos que despus venda. Lo haca a la luz de un candil
de petrleo que echaba un humo negro y denso. Te daba asma o tosas, pero
no haba con quin dejarte y el dinero haca falta. Mirabas los colores y
deseabas embarrarte. Tal vez deb permitirlo. O dejar que entraras a la
herrera de tu abuelo. Ignoraba cunto te gustaba la luz de la fragua y
tema que te quemaras. Perdname, no fui esa madre que t queras que
fuera. Ahora es que vengo a saber como t me veas. Que te molestaban las
ropas negras que llev durante siete aos como luto por la muerte de mi
madre. Me culpas de que nunca aprendiste a bailar, que te hiciste
arrtmico, dices, porque yo prohib la msica en esta casa, y slo se oan
mis quejidos como una flauta desafinada y con gripe. Qu manera de
burlarte de m, hijo querido, en esa carta donde tambin te niegas a
recibir mis consejos. Ya no tratar de aconsejarte, pero, si lo admites,
usar la palabra meditar. Medita sobre tus sospechas y acusaciones
contra ese Siervo de Dios que siempre ha predicado lo que dice la Biblia,
l habla muy bien de ti y le cuenta a muchas personas cmo estrenaste el
baptisterio nuevo, pues no queras iniciar tus estudios universitarios en
La Habana sin antes recibir ese sacramento. Aquel fue un da en que sent
la bendicin de Dios muy cerca, aunque cada vez que ese Siervo de Dios
habla parece que el Espritu Santo nos toca en la frente. No faltamos ni un
solo domingo. Precisamente estbamos escuchndolo cuando a tu pap le
empez un dolor atrs. Tuvimos que salir antes de terminar el culto. Al
llegar a la casa decidimos ir al hospital. Pero antes l cogi un cubo de
agua (el tanque estaba casi vaco) y al sacarlo el dolor le aument tanto
que por poco se cae y tuvo que soltarlo. Corri a acostarse y no poda ni
estar sentado. Yo no saba qu hacer, ya sabes que no puedo levantar nada
por mi problema de salud. Lo vest acostado. Qu falta nos hiciste en ese
momento, hijo! En esta situacin oramos y pedimos la ayuda de Dios. Me
sent muy desamparada. Llamaron a la puerta, sal y vi que era Nilo. l me
ayud a sentar a tu pap en la cama. Tuve que darle un caldo con mis manos,
pues no pudo comer con las suyas. Luego fui a un telfono pblico a llamar
a Miguel o a Pablo para que fueran para el hospital a esperarnos; pero
tambin haba el problema del transporte, como ya sabes aqu los taxis se
acabaron y las guaguas pasan cada cuatro horas. Habl con el vecino de al
lado, donde guardan un carro. En ese momento llegaba el dueo y nos llev
al hospital. El mdico dijo que era una sacrolumbalgia, le mand reposo,
calmantes y calores. Estuvo ms de una semana dndose los calores con una
almohadilla elctrica que Chelo me prest. Dicen que eso puede durar mucho,
pero gracias a Dios ya est bastante mejor, casi bien, y ya monta en la
bicicleta. El ao pasado yo tuve sacrolumbalgia, pero a m me dur dos
meses. Es un dolor terrible que coge la pierna y cuesta mucho caminar. Tu
pap todava est tomando de las vitaminas que nos mandaste y cuidndose de
no hacer fuerzas. Le doy gracias a Dios por la ayuda de los vecinos. En
esos das en que repos yo hice todo, buscar los mandados y hasta cargar
algunos cubitos de agua, pues el acueducto no funcion. Para llenar el
tanque se necesitan sacar del pozo por lo menos treinta cubos de agua, pero
slo me alcanzaron las fuerzas para llevar tres a la casa. Dos para
baarnos y uno para fregar los platos y tomar agua. La soga me pel la
palma de las manos, tu pap sufra de verme as. Yo creo que hacan falta
por lo menos cuatro cubos, pues una madrugada me levantaron los gritos de
desesperacin de la puerquita que estamos criando en el patio. Es para
cuando t vengas asrtela y hacerte una fiestecita. Yo le puse Rosita. Se
le haba acabado el agua, y ah me tienes, todava a oscuras, sacando un
cubo extra del pozo. Ese pobre animal no crece. Lo nico que le podemos dar
son cscaras de pltano. Pero se las come de tres o cuatro mordiscos y
sigue gritando de hambre. Me he pasado horas en el patio acaricindole la
cabecita a ver si se le olvida lo vaco que tiene el estmago. Si yo me
acostumbr a comer poquito Rosita tambin puede. Tu pap me regaa, dice
que hay que matarla y comrnosla, que no es justo que sufra tanto ese
animal ni que nosotros estemos con la barriga vaca. Pero yo le digo que
no, que t cambiars de parecer y s vendrs a Cuba. Entonces tendr que
despedirme de Rosita, pero te tendr a ti. Hijo mo, yo espero que
reflexiones y vengas a visitar a tus padres. Antes pensabas hacerlo. En una
carta del ao dos mil me dijiste que haras todo lo posible por venir y yo
me alegr mucho, pero ya estamos en el dos mil cuatro y no has venido. A
veces pienso que esa carta nunca existi y tengo que abrir el sobre y
releerla, ver que es tu letra, y as me doy esperanzas, pues por lo menos
una vez en tu vida planeaste volver, y a lo mejor esos planes regresan a tu
corazn. Esa es de las palabras que me prohibiste por ser de
telenovelas, verdad? Perdona a tu madre, hijo, no conozco otras. Como te
iba diciendo, releo mucho esa carta en que prometes volver. Todo lo que me
has escrito lo guardo en tu armario. Al abrirlo y ver la ropa que yo te
haca me pongo a llorar. No te llevaste ninguna cuando te fuiste al
extranjero. Paso las manos por ellas y lloro. Si no te las hubiera hecho,
qu te hubieras puesto? Por la libreta de racionamiento daban nada ms dos
camisas y un pantaln al ao. Y cuando llegaban haba que hacer cola tres
das y tres noches antes, sin dejar el lugar ni un momento, porque te lo
robaban. Tu ta Isabel y yo nos turnbamos. Mientras una dorma la otra
haca cola. Nunca se nos fueron esas dos camisas y ese pantaln. Pero eso
no alcanza, se te gastaban, y por eso te haca ropa con pedazos de
polister. Como la mayor parte del tiempo la paso sola en alma, despus de
cerrar tu armario abro el canastillero de Mara del Carmen, tu hermanita,
la nia que se nos muri a los cuatro aos de hemofilia. Recuerdo que t le
mirabas sus ojos tan verdes, el pelo rubio, y te gustaba besarla. Te
dejbamos a veces, pero era tanto lo que amabas sus ojos y su pelo que
haba que apartarte, casi la ahogabas con tus besos. Siempre fue muy
plida, por encima de lo bonita se le vea lo enferma que estaba. La ltima
hemorragia le dio cuando estaba jugando contigo en el patio. Corriste y te
abrazaste a mis piernas temblando. Sent en mi corazn que algo terrible
haba pasado. La nia estaba tinta en sangre. Por muchas transfusiones que
le pusieron no se salv. Tan chiquita ya saba lo que era estar viva, y me
deca que quera vivir. Tuve la esperanza hasta el ultimo momento de no
perderla, pero el Seor se la llev y su sabidura es ms alta que todos
nuestros dolores. A esa nia tambin le hice toda su ropa con mis manos.
Desde los paales y los gorritos de estambre rosa, hasta sus falditas de
polister, esa tela que odias por barata. Pero es que nosotros no tenamos
ningn familiar en el extranjero que nos mandara ropa, y mejor que nunca lo
hubiramos tenido, porque el que ahora tengo eres t. Ah, no, tambin est
mi primo Arnold en Estados Unidos, pero con ese nunca se pudo contar. Por
cierto, si eso no te perjudica, te voy a mandar la direccin a ver si
puedes localizarlo. l, adems de que siempre ha sido alocado, ahora es un
borracho perdido. Dicen que dej el trabajo y anda deambulando por las
calles de Miami. Imagnate que le pase eso a una persona de mi edad, tiene
sesenta aos como yo, y todo por bromista. Fue en el ao mil novecientos
sesenta y uno. La revolucin acaba de triunfar y pasaron marchando unos
milicianos. l se burl diciendo: Un, dos, tres, cuatro, comiendo mierda y
rompiendo zapato. Total, que eso le cost la crcel y tener que irse a
Estados Unidos como refugiado poltico. Su mam, que tiene cien aos, no
deja de llorar por l. La entiendo. A m no hay un da en que no se me
salgan las lgrimas lamentando tu ausencia, la falta de noticias, o las
noticias a medias. S que te tratas con un psiquiatra, pero no me has
querido decir el motivo. Hijo, cmo es tu problema de los nervios? Cmo
se manifiesta? Es depresin, ira o insomnio? Aqu nunca tuviste crisis de
los nervios. Quin sabe cuntas amarguras tengas que no me quieres decir. Y
a eso se aade que en el pas donde vives han sucedido cosas terribles en
los ltimos tiempos. Inundaciones, temblores de tierra... Y nosotros aqu,
muriendo un poquito ms cada da, sin saber nada con exactitud, pues cuando
creemos que ests en un lugar ests en otro, ni siquiera tenemos un nmero
de telfono por si se presentara una urgencia, y pienso que es posible que
muchas de las cartas que te hemos mandado se hayan perdido. No sabemos si
recibiste un telegrama de felicitacin por tu cumpleaos. Y as pasan los
das y nosotros orando y esperando. Este ao slo hemos recibido dos cartas
tuyas. Las dos malas. En la ms reciente eres muy duro conmigo; y la
anterior, la anterior es tan triste, tan triste que me lleg muy hondo,
causndome mucho dolor y sufrimiento, por todas las cosas que te sucedieron
este tiempo que acabas de pasar desempleado. Hijo querido, t no mereces
haber sufrido tanto. Dormiste en un parque, en el metro, en la casa de no
s cuntos amigos. Hace das deseaba escribirte, pero presenta que ya no
era la misma direccin. Lo corrobor cuando lleg el telegrama. Te
acordaste del cumpleaos de tu padre, ya son sesenta y tres aos, ya nos
vamos poniendo viejos. Te deca en la carta que nunca mand que nos vamos a
retratar para enviarte la foto. Y que si se poda enviar sin certificar.
Dijiste que las cartas tenan que ser sin certificar, pero yo pienso que
una que lleve foto debe ser certificada. Te vas sorprender de cmo somos.
No te asustes. Tu padre est blanco en canas. Lo conoc rubio y ahora tiene
los brazos casi negros de tanto sol que aguanta. Pedalea veinte kilmetros
diarios para llegar al trabajo y veinte para regresar. Est flaqusimo. Yo
creo que lo hace para entretenerse y no or mis quejidos de flauta
desafinada y con gripe, como dices, porque en realidad lo que gana no
alcanza. Son diez dlares al mes. Habamos vivido del dinero que t nos
mandabas; pero en estos meses que te quedaste desempleado vivimos del
sueldo de tu pap, esos diez dlares que slo rinden para comprar la cuota
de la libreta de arroz y frijoles y una botella de aceite, cebollas y ajos
en el mercado negro. Las cscaras de pltano de Rosita las trae del
basurero del comedor de su trabajo. Le pregunt si en la foto que pensamos
tirarnos ponamos tambin a Rosita, que lo quiere muchsimo a l. Para m
que adivina que es el que le trae la comida. Bueno, pues no quiso, tiene
miedo de que pienses que estamos locos si nos retratamos con un animal. Ya
habl con Chicho, el fotgrafo, y dentro de un mes nos retrata. Es que hay
mucha gente que quiere retratarse, nos tuvimos que poner en una lista que
maneja Clotilde, su esposa. Te acuerdas que antes nos sacbamos las fotos
en el estudio de la calle Libertad? Pues ya es como si no existiera,
siempre les falta algn material, explican que el gobierno no se los manda,
y nos dicen: A ver si el mes que viene se puede, compaero, dense una
vueltecita. Pero hace aos que es intil ir. Yo no s como es que Chicho
consigue las cosas para tirar fotos a escondidas en la barbacoa de su casa.
Segn tu pap se las roba. Al principio tena miedo de que tirarnos esa
foto fuera un pecado, porque dice la Biblia que uno no debe robar ni tratar
con gente que roba; pero tambin le que lo ms grande es el amor, as que
como lo hacemos por amor a ti me decid a ir con Chicho. Nos vers muy mal
en esa foto. l hecho un cadver prieto de tanto sol, y yo hecha un cadver
blanco y plido, porque no salgo de la casa. Avsame por telegrama si no
quieres que mande esa fotografa, porque lo nico que me pides en realidad
es que escriba mis memorias. Pero cmo se te ocurre eso, querido hijo? Tu
pobre madre no tiene nada interesante que contar, adems yo no tengo
talento ni me gustara escribir mis intimidades, y tantas cosas de m, unas
felices, como tu nacimiento, haber conocido a Cristo, haber tenido unos
padres que me amaron mucho; y otras muy tristes, haber perdido mis seres
queridos, el sufrimiento de tener a mi hijo tan lejos de m y a la vez tan
cerca pues ests siempre en mi mente y en mi corazn. A m, en lugar de
escribir me hubiera gustado pintar. Esos deseos no los pude realizar y slo
alcanc a hacer algunos paisajes. Me iba al ro que est por all, por San
Agustn, donde nac, y me quedaba horas pintando cada hojita de los
rboles, cada brillo del sol, los reflejos en el agua. Pap se preocupaba
de que estuviera ah sola, pero a pesar de ser un herrero sin letras
entendi que era lo que me gustaba. Me compr lienzos, tubos de leo,
pinceles y me inscribi en la Escuela de Artes Plsticas. Ah conoc a tu
padre. Despus de eso me cas, naciste t, muri mi madre, naci Mara del
Carmen, pero tambin nos quedamos sin ella. Fueron dolores que me duraron
aos, y ya no hice nada, ni pintar ni mucho menos escribir. Pero en tu pap
s creo que hay un escritor (eso tambin me hizo feliz, haberlo conocido a
l). Yo le digo que yo no s redactar como l lo hace, pues sabe adornar lo
que escribe. En estos das hemos estado revisando todas las cosas que tiene
escritas de cuando particip en la lucha contra bandidos en el Escambray,
siendo muy joven, y cuando la Crisis de Octubre. Cumpli los veinte aos en
la costa detrs de un can. Cuba estaba rodeada de barcos americanos
porque los rusos tenan armas nucleares aqu. Se las llevaron y tu padre se
salv de la guerra que vena. Tiene varias cuartillas, y creo que vale la
pena que haga su libro. Y debe de ser pronto. Sera bueno que pudieras
estar aqu para que lo ayudaras. No es eso un motivo ms para que cambies
de opinin y vengas a Cuba? Adems l tiene poesas que yo creo que hasta
podras publicrselas. Hubo un tiempo en que pint, pero ya tampoco lo
hace. Lamenta haber llegado a los sesenta y tres aos sin haber hecho una
exposicin personal, pero la vida es de mucha lucha y no hay tiempo casi
para pintar. Llega a las siete de la noche, muerto de tanto pedalear, a esa
hora se pone a trapear la casa, pues mi problema del corazn no me permite
hacer esfuerzos. Comemos todos los das frijoles y arroz, despus lava los
platos, le pongo agua a hervir, mezcla mitad de agua fra y mitad de agua
caliente en un cubo, se baa, coge un libro para leer pero se queda dormido
y lo tengo que despertar y llevarlo a la cama. As quin va a escribir o a
pintar? Pero t s has podido escribir, hijo querido. Por fin nos lleg tu
ltimo libro. Tiene una portada bellsima, est muy bien presentado, y he
podido ver que para entenderlo la persona tiene que tener cultura. Y a
pesar de que nos alegramos, tambin nos entristecimos. Nosotros te amamos
con la vida y el corazn, no queremos herirte con nada, pero me ha llegado
muy profundo eso de tu ficha biogrfica donde dice escritor mexicano de
origen cubano. Yo pensaba que eras escritor cubano que radicaba en Mxico.
Tal parece que no slo te niegas a verme a m, a Cuba, sino que quieres
olvidar lo que eres. Tal vez tengas razn, esto es feo. La casa tiene un
techo de fibrosen sostenido por palos torcidos. La calle es polvorienta, la
gente se la pasa sentada en la puerta, sucios, llenos de sudor, sin nada
que hacer, la sequa mat los jardines. El nico tema de conversacin es la
comida, todos tienen hambre. Muy horrible comparado con los momentos buenos
que has vivido afuera, pues si bien es cierto que tuviste que dormir en el
metro, ahora ya tienes trabajo otra vez. Por las fotos que mandas se ve que
en tu casa todo es nuevo, que tomas vino en copas. Aqu jams ha habido una
copa y mucho menos vino tinto. Cuquito, mi sobrino, se emborracha con
alcohol de farmacia. Pero no te engaes, no creas que eres mexicano, o
norteamericano si algn da decides irte para all; no te engaes, eres
este polvo que flota en el aire, esa gente con la barriga vaca y dolor en
la cabeza, los chillidos de hambre de Rosita, que te espera para que te
la comas y acabar su infierno en este mundo. Eres tambin el ro en que te
baabas cuando eras nio, los barcos de papel que echabas a navegar en las
corrientes cuando llova, y muchas otras cosas felices que te pasaron en
Cuba. No eres mexicano, y eso de origen cubano suena tan mal que no
parece que se refiere a un escritor. Nosotros pensamos que mejor hubiera
sido: Naci en Holgun, Cuba, en 1968. Otra cosa respecto a la ficha
biogrfica. Veo tristemente que se te olvidaron tus dos libritos editados
aqu. La pradera, Premio de Literatura, 1986, y Aguas, Premio de la
Ciudad, 1988. Por cierto que La pradera tiene un prlogo muy bueno de
Fernndez del Real. Tambin te dieron menciones nacionales de literatura
aqu. Por qu estn ausentes esos datos de tu ltimo libro? Qu pas,
hijo querido? Yo amo esos libros tuyos. Tus primeras publicaciones tienen
para m un gran valor. Y para ti? Empiezo a pensar que no, y eso me da
miedo. Si ya no te importa lo que escribiste aqu, te importar Cuba?, te
importar ver a tus padres? Ya falta muy poco para que se cumplan doce aos
de no vernos y todava sigues diciendo que no puedes venir. Acaso t no
confas en Dios? Para l no hay nada imposible. No tienes deseos de ver
esta tierra que te vio nacer y donde hay tantas personas que te amamos y
deseamos verte? Por qu tienes tanto miedo a venir? Dios quitar todos los
obstculos que puedan presentarse. Conozco a personas que han ido al
extranjero a trabajar por un contrato y se han quedado sin permiso del
gobierno cubano, y, sin embargo, ya han vuelto a ver a su familia. Hijo,
querido, yo te ruego, te suplico que vengas a vernos. Estoy muy mal de
salud, son muchas las enfermedades, as me es imposible hacer un viaje
hasta donde t ests. No sigas con eso de que somos nosotros los que
tenemos que ir a verte, pues t no ests en condiciones de solventar ese
gasto. Pero puedes venir si te lo propones. Yo no quisiera irme de este
mundo sin volverte a ver. Tal vez ni eso te importe, pues en esta carta
tuya slo hay dureza, no ofreces ningn camino, es como si hubiera que
quedarse sentado cruzado de brazos sin siquiera tener la posibilidad de
lamentarlo. Para colmo muchas de las palabras no son tuyas, sino de ese
libro que se llama Consolacin a Helvia, de un tal Sneca. Yo quisiera
que cuando me escribieras pongas lo que sientes en tu corazn, s, en tu
corazn (como le deca Mam Dolores a Albertico Limonta en El derecho de
nacer). He podido ver mucha falta de amor en esa carta. Qu te ha pasado,
hijito querido? Si supieras cmo estamos tal vez vendras a vernos. No slo
tu padre y yo, sino tu familia del campo. All en San Agustn la casa se
les derrumb completa. El gobierno les hizo tres cuartos con bloques, techo
de hojas de cartn con brea y piso de tierra. Es el refugio de mi hermana
Palmira, cuadrapljica. Su hija Gaudelia lo nico que hace es parir y
parir, de cualquiera sale embarazada. La otra, Auristela, sigue llorando la
muerte de su esposo y criando como puede el hijo que le dej. Palmira dicta
todos los das cartas para m y las manda con el lechero. Quiere que le
juguemos un nmero en la charada, aunque sabe que eso est prohibido. Yo le
contesto que s le apost al que ella me dijo pero que no tuvo suerte.
Dicen que se pone a llorar, pero no me queda otra solucin. Quiero ver si
tu pap le puede hacer una reja porque los puercos se meten hasta la cama y
la huelen, y ella no puede apartrselos, y con sus hijos y sus nietos ni
contar. He tratado de salvarlos invitndolos a la iglesia para que cambien
de vida. Y por lo menos dos de ellos me hicieron caso. Rubiel y Auristela
nos acompaaron en la Celebracin Evanglica. Si hubieras visto! Las
calles se inundaron de cristianos cantando alabanzas a Dios desde la
Avenida de los lamos hasta la plaza San Isidoro. Quera que esa alegra
contagiara a Auristela, que desde que enviud hace diez aos no hace ms
que amargarse. Empezaron a cantar: En el altar de Dios el fuego est
encendido, y yo mir a Auristela para ver si por fin se alegraba, pero
estaba llorando. La sacamos de la procesin, la llevamos a una calle
solitaria, y empec a preguntarle la causa de aquel llanto. No me responda
nada y segua lagrimeando. Entonces le gritamos a coro tu pap y yo, y ella
se quit de la oreja el aparato de la sordera, y nos ense la pilita. Se
le acab lo que quedaba de carga desde que salimos de la Avenida de los
lamos, y dijo que los gritos ms fuertes los oa como susurros. En las
farmacias no ha y pilitas de esas, a ver si all en el extranjero t puedes
comprarle una, porque la pobre est ms sorda que una tapia. Tuvimos que
regresar. En la calle me estaba esperando Alexis en su silla de ruedas. Tu
papa por poco se muere de la rabia, pero se la trag y se meti a la casa
con los dems. Sabe que no me puede prohibir hacer el bien al prjimo. Y es
que a Alexis le crecen muchsimo los pelos de la nariz, no puede mover los
brazos, la mam se la pasa toma y toma alcohol el da entero y con la
musiquera del radio a todo dar: no deja vivir a nadie. Pero bueno, la
cuestin es que no le corta los pelos de la nariz a Alexis ni ningn vecino
quiere hacerlo. Slo yo con aquella tijera vieja que era de tu abuelo. Le
hablo a ver si se alegra y le cuento cosas. Pero tiene la mirada perdida y
los brazos y las piernas como dos huesitos secos. Hace ya quince aos que
la polica le dio el balazo en la columna vertebral. l estaba encaramado
en la tapia de la escuela de enfermera mirando a las muchachitas baarse,
lo confundieron con un ladrn, le gritaron entrgate, pero sali
corriendo y le dispararon. Termin y lo llev con su madre, que estaba
baila que baila sola. El resto del da no pas nada que contarte. Auristela
y Rubiel se quedaron para dormir en nuestra casa, pues no hubo ningn
transporte para el campo donde ellos viven. Auristela no habl porque no
entenda lo que le decamos, Rubiel slo responda con s o con no.
Para m que ese muchacho es medio bobo, a lo mejor hered el retraso mental
de Mundo, el hermano de tu abuelo que le dio por operarse donde quiera que
le daba un dolor. Hasta que le cay mal un potaje, le dieron clicos, y ah
mismo se entr a pualadas. Ojal a Rubiel no le d por esa mana de querer
operarse l mismo. Le regal un Nuevo Testamento para nios, de esos que
traen caricaturas de Judas Tadeo, Jesucristo y otros personajes. Tu pap se
durmi, y como yo no tena nada que hacer ni con quin hablar me puse a
releer tus cartas. Encontr una en la que me di cuenta de que eres muy
observador. Recuerdas tus ltimas vacaciones universitarias. T estabas en
el patio y yo tambin. Me mirabas, pero yo no lo saba. Dices que te
sorprendi la pequeez de mis manos y la suavidad con que se movan entre
las flores, y que de cuando en cuando yo te miraba y haca una sonrisita de
...s que estoy haciendo algo de nia pero me da pena que mi hijo me
mire. Pues bueno, de las flores que me hablas te dir que si era la mata
de pascua floreci una sola navidad y se sec. Desde entonces no sembr ms
flores. No poda cargar a tu padre con ms cosas. El acueducto nada ms
funciona uno o dos das a la semana y todo hay que sacarlo con soga del
pozo. l hubiera tenido que trabajar ms. Aunque de todas formas cada da
es peor. Desde el lunes (y hoy es domingo) se fue a los campos a ver si
cambiaba una camisa de mezclilla por comida. Se nos acab la que dan por la
libreta. Yo me la he pasado con cocimientos de hojas de naranja, pero a
Rosita no le gustan y ese pobre animal ya est ronco de tanto llorar de
hambre. Quise que por lo menos estuviera limpio el lugar donde vive y entr
a barrer y cuando iba a la mitad me sent una pierna mojada. Me mir.
Estaba llena de sangre y la sangre sala de forma horizontal. Yo estaba
sola en la casa con Dios. Trat de ponerme la mano, pero casi no poda.
Tuve que dar la vuelta a la casa, entr por la cocina, y me sent a la mesa
de comer. Rosita se escap del corral y me sigui hasta aqu. Entonces
llam a Isabel, le grit lo que me pasaba, pero no oyeron nada, nadie vino.
La puerquita empez a lamerme la sangre y as se me estanc. Despus me
hinch. No puedo caminar ni mis gritos salen de la casa. Tendr que esperar
que tu pap vuelva. Ya es mucho tiempo para cambiar una camisa por
frijoles. Ojal no le haya pasado nada. Mientras tanto me he puesto a
contestar tu ltima carta, hijo querido, para pedirte, para suplicarte, que
vuelvas a Cuba a ver a tu madre y a tu padre, y para que te comas a
Rosita, que me rompe el alma de tan flaca que est. Estos tres das se
los ha pasado junto a m, mirndome y llorando. En los ratos que se me
cansa la mano de tanto escribir le hablo, le cuento cosas de mi niez, de
unos misioneros americanos que fueron por San Agustn. Y ella, que no
recuerdo el nombre, tocaba el piano muy lindo. Aquel es un pueblo de
descredos. Por eso no tienen prosperidad. Hasta los pltanos se dan
enclenques. Slo yo acept el mensaje del Evangelio. Fjate..., creo que
este animal me entiende, porque cuando le hablo me mira. Qu pasar por la
cabeza de Rosita? No s hasta cundo pueda estar consolndola. Cada
minuto la pierna se me hincha ms, ahora est morada y supurando un lquido
amarillo y pestilente. Me duele la cabeza y tengo fiebre. Espero que me
alcancen las fuerzas para explicarle a Rosita que cuando t vengas ella
va a morir. Tendr que consolarla. Ser difcil. Quin podra aceptar
haber pasado toda la vida sin libertad, con hambre, y despus morir de una
pualada? Rosita sigue llorando, ahora muy bajito, yo creo que ya no le
quedan fuerzas. Y no s cmo empezar a decirle la verdad, adems la fiebre
me est aumentando, me duele mucho la cabeza, la vista se me nubla. Bueno,
recuerda que te suplico que vengas a Cuba, ya ni s para qu, no tengo la
mente clara, creo que voy a dejar de escribir...

** Rger Vilar
   fernands47@hotmail.com
   Escritor cubano (Holgun, 1968). Reside en Mxico. Licenciado en
   educacin artstica por el Instituto Superior Pedaggico E. J. Varona
   (La Habana). Tiene adems un diplomado en creacin literaria por la
   Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de Mxico. Ha
   publicado los libros de cuentos Corceles en la pradera (Holgun, 1986) y
   Aguas de la noche (Holgun, 1987), ambos editados por el Ministerio de
   Cultura de Cuba, y La era del dragn (Edamex, 1998). Cuentos suyos
   aparecen en las antologas Los ltimos sern los primeros (1993) y
   Anuario de narrativa 1994 (1994), ambas de la Editorial Letras Cubanas.
   Ha publicado material ensaystico en revistas y medios mexicanos. En
   2004 fue finalista del premio internacional de cuento "Almafuerte",
   convocado por la editorial argentina Bellvigraf, con "Asterius", por lo
   que este cuento apareci en la antologa Escritores hispanoamericanos en
   el mundo. En Mxico ha trabajado como reportero, guionista y asesor de
   produccin y ha ocupado cargos gerenciales en medios de comunicacin.



=== Poemas      Miguel Ildefonso ==========================================

*** Cruz y ficcin

Cristo meda 1 m y 64 cm y caminaba
       por el Centro de Lima
eran las 3:30 de la tarde siempre eran
       las 3:30 de la tarde
Y l caminaba descalzo por Caman
       veredas quemadas por el sol
su piel arda y era un extrao color para la temporada
       plido como colmillo de elefante
Cristo viva como nosotros
       del paso del aire del tabaco
de una cancin en la rockola
       dorma en la Plaza Francia
Y ahora cuando ya tengo su edad y me enfrento
       todos los das contra la ceguera
creo verlo todava sobre cartones durmiendo
       con los ojos abiertos
Cristo tomaba aguardiente
       era hurao y cuando hablaba
hablaba slo quizs porque los romanos ya no usaban
       escudos ni sandalias
y el emperador no era de Occidente
y nadie quera escucharlo
y nadie quera creer
y nadie era nadie para lanzar la primera piedra
Cristo nunca escribi nada
       fueron sus apstoles los que me dijeron
que l era Cristo
       pero yo no vi a ningn apstol
Judas tal vez era el bodeguero
Pedro quizs vestido de verde caminaba tambin por el Centro
las cosas no parecen ser las mismas para nosotros
       Y no porque era enero
Y yo estaba por cumplir los cinco aos
       a esta edad tengo ms preguntas
y las pocas respuestas que poseo son mas:
       Cristo meda 1 m y 64 cm
la cruz es Lima los judos trabajan en los ministerios
el Emperador est en Palacio
preparando su discurso...
Y Magdalena? Est en Magdalena?
(ella volvi al oficio y ahora es una prspera regente)
Cristo usaba barba
       era flaco como John Lennon
y jams entraba a las iglesias
       no s si porque tena vergenza de su pobreza
de su mugre o porque no lo dejaban entrar
       o simplemente porque la calle era su casa
Un da lo vi comiendo de la basura
       Y nunca ms lo vi

      (de Vestigios).



*** Odiseo

No s adnde voy
Ni de dnde vengo
Ni a qu viene esto
Si pienso slo en una mujer parada
En una calle

La vida es simple
Si slo se piensa en una mujer parada
En una calle

Yo pienso en una mujer parada
En una calle
No pienso adnde va ella
Ni de dnde viene
Ni a qu vienen estas preguntas

No se debe preguntar adnde va ella
Ni de dnde viene
Ni a qu viene esto o lo otro

La vida es simple
Si slo se piensa en una mujer
Parada en una calle

      (de Vestigios).



*** Mi propio pas

Las nubes escribindome en millones de lgrimas,
las luces que an permiten reconocer los besos finales del mundo,
los ngeles columpindose en el parque vaco,
los aos que dej abandonados en las esquinas,
       recogern mi cuerpo.
Y no habr ningn poema que me hable de ti.

Mi oracin de esta maana es el fro que carcome los fierros.
Mi oracin est en el lugar ms perdido de este poema:
palabras escondidas entre silencios
que vienen como vientos a dictarme su inutilidad.

Abrazo la sombra del Paraso
mientras espero que cambie la luz del semforo, sea cualquier ocaso.

Abrazo un retorno, aunque no sea otoo, y voy al jardn abandonado
de donde nunca se han movido nuestras almas.

Hay en los edificios una mirada a lo lejos
que tiene mucho de divino, puesto que ya no le interesa el tiempo
que se demore en aprender a volar.

Abrazo a los rboles que se mueven conforme
a las estrellas ms lejanas, sea cualquier ocaso.

Las aves no dejan de cantar el nacimiento del moho
en las paredes vacas de las casas.
Las ratas no dejan de chillar en los subterrneos,
exiliados de luz como yo.

Ah este andar por las calles sin que a nadie le importe,
       Este vivir prisionero del cuerpo.

Cmo no envidiar tus aguaceros, Maestro,
tus rimados jueves y tus frgiles huesos hmeros.

Y aun con toda esta rabia, me preocupo como t,
Vallejo, qu ser del que no fue, qu mirar el que crey,
qu es del que espera ver lo que an no tiene palabras.

El nico propsito de escribir poemas es el de no tener propsito.
Por eso yo presiento en algn lugar de mi existencia
la existencia del pas.
Yo presiento que existen horas que miden el tiempo,
pero fuera del tiempo, y desde all nos dictan los abrazos.

Mi oracin es una antena oxidada en el techo de cualquier casa.
Un pjaro se posa en la antena
y se pone a mirar el crepsculo
sin entender nada o tal vez sabiendo
que as termina el da y as termina la noche.

Yo buscaba un refugio en la poesa dije,
lamentablemente ese refugio estaba copado de vaco.
Un refugio es tambin un dilogo respondi.

      (de Canciones de un bar en la frontera).



*** El corazn de Dante

Aquella noche de 1987 la luna suba por las esferas de las lgrimas de
      [Beatriz.
El sentido de caracol que habitaba en sus huesos guiaba a Dante hacia un
      [bar.
Fuera del bar se haba producido un choque entre dos autos.
Vidrios demolidos en la pista negra brillaban como las dulces lgrimas de
      [Beatriz.
Dante se sent en la barra y pidi una cerveza.
Del bolsillo de su saco cogi un papel viejo, casi amarillo,
y lo desdobl sobre la barra.
La msica no mataba las intenciones ni las esconda,
todo lo contrario, ms bien las almas bailaban pegaditas por las esferas de
      [Beatriz.
La mesera rubia se apoy en la barra,
mostrndole el nacimiento de sus senos pregunt a Dante. Estuvo de
      [viaje?.
El hombre le respondi afirmativamente, guard el papel,
pero se qued pensando en lo del viaje,
puesto que no era cierto que hubiera viajado.
Avanzada la noche los bailarines cansados
y casi transparentes tan slo beban,
hablaban de terribles combates como si se tratara de carreras de caballos;
ms tarde cuando uno deca algo gracioso los otros lo festejaban;
as era hasta que terminaban todos por llorar.
Dante fue al bao por tercera vez, se lav la cara, pero no volvi a la
      [barra.
se dirigi a la mesa ms cercana a la puerta,
sin mirarla cogi de la mano a Beatriz, era plida como las gaviotas
y trmula como un bote perdindose en la fra noche.
Sin decir nada sali casi arrastrndola:
eran dos cuerpos en uno o el mito de Platn
por las calles mojadas del Infierno.

      (de Canciones de un bar en la frontera).



*** M

Mam llevaba siete corazones
y un sol cuando la conoc.

Esto sucedi por el ao 1970, tres aos ms quizs.
Mam tena brazos blandos, suaves y fuertes.

En su fortaleza, poco a poco, fui escudriando.

Mam enseaba.
Ella me ense a or el silencio de las estrellas.

Un da ella me golpe en la cara, junto a la nariz.
Obviamente, yo Yor.
Pero aprend que la vida es un largo camino
hacia la contemplacin.

Mam me hablaba de un pueblo pasado.
Las historias las iba tejiendo como un manto
que nos iba cubriendo en los inviernos.

El tiempo pasado no tena un monumento
en la plaza del pueblo.
Pero los nios hacan figuras
con el barro arcilloso  del ro.
Mam nos hizo de ese barro, y nos dej volar
hacia el pasado muchas veces.

Qu dira ella, ahora
que me encuentro lejos de todo
y he perdido las alas?

Mam me llevaba a la feria.
Yo Yoraba de todo.
Por eso ella me llevaba a jugar con los nios
que no lloraban.

Una tarde me perd entre los cajones de frutas.
Pas la barrera de los pjaros.
Yo escuchaba un tema de los Beatles.
Me perd entre los mendigos.

Cuando estaba a punto de salirme de mi cuerpo
o la voz de mam.
Me sujet de una mano. Y camino a casa,
yo comprend que bajo la luz del mundo
no haba nada que temer.

Vamos al sol, deca.
O si no, de noche, vamos a tomar aire.
El tiempo pasado ya estaba escrito en las estrellas.
Y la casa creca mientras subamos a la azotea.

Pasaron aos.
Muchas explosiones veamos desde la azotea.

Madre, djame ver las explosiones, le deca.
Si vas, hijo, se apagar la luz en un segundo.
Madre, si no voy la luz me enceguecer.
Pero si vas, tal vez ya no querrs volver.

Mam llor en sus siete corazones.
Por cada corazn un Ave Mara.

El tiempo pasado se apoder del presente.
Los nios que no lloraban ya no jugaban en la feria.
Tiempo despus ya no hubo feria tampoco.

Mam trataba de hallarme desde la azotea.
Con tanto ruido yo no poda or su voz.

Perd la luz.
Perd el camino.

Por eso ahora escribo este poema.

      (de Canciones de un bar en la frontera).

** Miguel Ildefonso
   ildehuan@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima, 1970). Estudi Literatura en la Pontificia
   Universidad Catlica del Per (http://www.pucp.edu.pe) e hizo una
   Maestra en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas (EUA;
   http://www.utep.edu). Ha publicado los libros de poesa Vestigios,
   Canciones de un bar en la frontera y Las ciudades fantasmas. Su poesa
   ha sido publicada en antologas como La generacin del noventa y Poesa
   peruana siglo XX. Codirige la revista literaria Pelcano. Ha sido
   finalista en diversos concursos como: Segundo Premio Poesa Juegos
   Florales Universidad Catlica (1991), finalista Premio Poesa
   Peruano-Japons (1995), finalista Premio Poesa Cop (1995), Cuarto
   puesto en el Premio Nacional de Poesa del diario El Comercio
   (http://www.elcomercioperu.com.pe) Centenario Csar Vallejo (1996),
   Concurso de Poesa Revista Ajiaco, Arkansas Tech University
   (http://www.atu.edu, 2002), Segundo Puesto Poesa Ertica Centro
   Cultural Espaol (2003), Mencin honrosa en el Concurso de Cuento Las
   Dos Mil Palabras de la revista Caretas (http://www.caretas.com.pe,
   2004). Ha ganado los premios: Primer Premio Poesa Juegos Florales
   Universidad Catlica (1995), Primer Premio Cop de Oro Poesa (2002) y
   Concurso de Cuento Alfredo Bryce Echenique (2003).



=== Las dulces hierbas del esto      Ana Mara Manceda ===================

El calor era el compaero continuo de nuestros juegos. Comenzaban por la
maana temprano y luego de una siesta obligada, terminaban cuando la noche,
con su frescura, nos acariciaba tendidos en el pasto, tirados boca arriba,
viajando por las estrellas.

El fondo de la casa estaba dividido en patio, parque, huerta y gallinero.
Tenamos sesenta metros de largo para nuestras correras, ni las plantas de
tomates se salvaban, ya que los surcos que las separaban para permitir su
riego, eran el refugio ideal de nuestras escondidas. ramos una pequea
pandilla; los vecinos, Tito y su hermana Betty, de mi edad, mis hermanos
menores y yo. Al ser la mayor organizaba los juegos. Mi preferido era
filmar pelculas, los haca sentar en el pasto o en cajones de manzanas en
el gallinero, las estilizadas caas y las gallinas eran los otros sufridos
espectadores ante mis dramticas actuaciones. Yo era la actriz y los dems
personajes, todos terminaban llorando, por supuesto el gallo cacareaba,
pues casi siempre me mora o haca de monja que abdicaba de la vida por
amor. Cuando Betty exiga su derecho de hacer ella una pelcula, la sufra
especulando con un argumento que diluyera con su dramatismo el esfuerzo de
mi amiga, yo Elisa Guzmn no permitira jams que su actuacin opacara mi
juego preferido. Otra diversin que nos fascinaba era organizar el bautismo
de las muecas. Con ayuda de las tas, confeccionbamos los vestidos para
la ocasin. Ese da las muecas de porcelana lucan hermosas. Entre ambas
familias reunamos unas siete. Tito se disfrazaba de cura, con unas grandes
carpetas de puntillas al crochet de su madre y la tarde se converta en
fiesta. Masitas, sndwiches y para beber, granadina. Hasta invitbamos a
otros chicos de la vecindad.

En las tardes en las que el calor se senta insoportable, conectbamos la
manguera y nos empapbamos, por supuesto, tenamos permiso para estar en
malla. A la hora de la merienda, hacamos tiempo cortando de unas hierbas
que crecan en la cerca de ligustrum que lindaba con nuestro vecino, unos
frutitos de sabor agridulce al que llambamos huevitos. Sentados en el
csped, aromatizados por el olor de los tomatales, las flores, el verano y
la niez, comamos ansiosos sndwiches de tomate con aceite, sal y pimienta
acompaados de un cctel confeccionado con huevos crudos batidos, azcar y
un chorro de vino moscato. No podamos estar dbiles ni delgados.

Nuestro vecino de la cerca de ligustrum era don Alberto, nos diverta
espiarlo por algn claro de la ligustrina, con la excusa que buscbamos los
huevitos. Era el vecino ms rico, viva con su mujer, concertista de
violoncello del teatro Argentino, un soberbio perro, ovejero alemn y un
loro. No tenan hijos, eran socios del Jockey Club y eran los nicos que
tenan auto, un descapotable amarillo. Cuando lo manejaba por el barrio la
gente se arrimaba a las veredas para admirarlo al pasar. Las amas de casa
suspiraban por tener la vida que el matrimonio haca.

El loro Pepito estaba enseado por la mujer de don Alberto para que
contestara al saludo de ste. Cuando el viejo paseaba por el parque con su
perro, su pelada brillante, su robe de toalla semiabierto, dejando entrever
sus flacas piernas, bajo su voluminoso abdomen, le deca: Buenas tardes,
Pepito. El loro le contestaba: Buenas tardes, vieja loca, vieja loca.
Nosotros nos tapbamos la boca para no estallar de la risa.

Al llegar el otoo an quedaban tardes calurosas, si bien el perfume en el
aire era otro, en la casa se ola el olor a incienso y a las velas que la
abuela prenda en el altar de su cuarto por ser Semana Santa. Igualmente se
perciba un cambio en el color de la luz solar y la huerta que en verano
rebosaba compitiendo con las hierbas del parque, se iba marchitando,
permitiendo el lucimiento de los frutales de invierno, que ostentaban la
formacin de sus frutos. Mi padre tena que llegar de viaje, la casa se
preparaba para recibirlo con empanadas, ah andaban la abuela, mi ta y mi
madre en todos los quehaceres. Con mis hermanos saltbamos cada tanto por
unos tirantes del cuartito, donde se guardaban trastos viejos, que haca de
escalera y subamos a la terraza. Desde ah podamos divisar el vasto
horizonte, quebrado por alguna arboleda aosa, ya que las casas eran bajas
y nos permita mirar la ruta de acceso al barrio. Ante los retos de mi
madre bajbamos corriendo de nuevo a jugar. Al atardecer al fin arrib,
traa regalos para todos, para m un pequeo y maravilloso cordero negro.
Pareca un dibujo animado. Ramn correteaba por el csped, un poco
descuidado por la ausencia paterna.

En esos das, al llegar del colegio y antes de almorzar, tiraba mis tiles
en algn silln del living y desesperada sala a saludar a Ramn.
Jugbamos, lo abrazaba, lo besaba, sentamos un amor mutuo. Los gritos de
las mujeres eran el coro que nos acompaaban, el guardapolvo blanco se
transformaba en una pintura surrealista de verdes y marrones. Las manos de
mi madre quedaban coloradas de tanto fregar en la batea la complicidad de
mis juegos con Ramn. Ese perodo otoo-invierno fue uno de los ms felices
de mi infancia. Los das feriados, mientras mi padre escuchaba por la radio
los discursos de Pern en la Plaza de Mayo y se dedicaba a la huerta,
nosotros seguamos con nuestras correras. Ramn no se apartaba de mi lado.
El ovejero alemn de don Alberto se volva loco con nuestro bullicio y
seguro ola la presencia del corderito. Los padres de Tito y Betty eran
antiperonistas, en esas ocasiones aprovechaban a deambular por el fondo de
su casa para comenzar, a travs de la cerca de alambre que nos separaba,
una inocente conversacin con mi padre, que terminaba en discusin.
Reprochaban la quema de las iglesias y predecan la cada del gobierno de
Pern. Mi padre exasperado les deca: Lo que pasa es que ustedes son unos
gorilas. En el centro de la escena nosotros seguamos haciendo de las
nuestras y en el cerco opuesto, a travs de la ligustrina, el ovejero
alemn nos ladraba, el loro repeta Vieja loca, vieja loca , seal de que
don Alberto andaba chusmeando las discusiones de los vecinos. Desde ya que
l no se dignara a discutir, estaba ms all de todo, era el Gran Goriln.

Al anunciarse la primavera, los olores de las flores invadan todo el
espacio, la huerta comenzaba a demostrar su presencia, las hierbas
resplandecan. En ese tiempo algo personal turb mis maravillosos das,
tuve mi primera menstruacin, era seorita. Mi madre asustada, ya que tena
once aos, no saba cmo encarar tan trascendental hecho. Yo lloraba y
rezaba, no quera quedar embarazada. Eluda jugar con Tito, crea que ante
el menor roce de nuestras manchas venenosas poda embarazarme. Las pobres
vrgenes y el Corazn de Jess de yeso, del altar de mi abuela, estaran
agotados por m splicas. Pero no claudiqu y segu con mis juegos.

Una noche, agotada por el trajn diario, me dorm leyendo una novela de
Alejandro Dumas de una de las revistas literarias que nos traa mi padre.
Tuve pesadillas, me despert al amanecer sollozando y transpirada. Cuando
llam a mi madre not revuelo en la casa, los mayores iban y venan,
cuchicheaban. Mi ta y mi abuela me atendieron, y a fuerza de cario y
mimos lograron que me duerma. Por la maana, era sbado, toda la familia
estaba reunida en la cocina, no me llam la atencin ya que eran comunes
esas reuniones cuando estaba mi padre, el mate pasaba de mano en mano
mientras se charlaba de cuestiones hogareas, en las cuales no estaban
exentas las discusiones. Pero ese da estaban callados, tuvieron que
contarme la trgica realidad; el ovejero alemn de don Alberto haba
saltado la ligustrina por la noche destrozando a Ramn, mi cordero negro.
Fue terrible. De ah en ms las tardes primaverales se oscurecieron como si
una fina llovizna de cenizas las cubriera. Senta una sensacin de
tristeza, por primera vez conoc el adis definitivo, la prdida de alguien
muy querido. Mi niez se esfumaba entre los olores e imgenes con la
fugacidad de esa poca. La muerte de Ramn fue la bisagra que sealaba con
profundo dolor el trnsito hacia la adolescencia.

Don Alberto nos cit a mi padre y a m en su casa. Por primera vez entraba.
Era hermosa; muchas plantas, muebles valiosos, fotos en las que se luca
don Alberto junto a premios obtenidos en carreras de auto, otras en el
Hipdromo, su esposa ejecutando el violonchelo. Por observar todo casi no
escuch lo que discutan. Don Alberto prometi indemnizarnos por el
asesinato de Ramn.

El tiempo, con su juego perverso, dibujando parbolas entre la
inconsciencia y la consciencia, se desliz inclaudicable. Transitando el
ltimo lustro de los cincuenta, la situacin poltica del pas era grave,
mi padre no dejaba de hablar sobre el tema, la radio ocup el lugar
predominante en las reuniones familiares. Un domingo, a la hora de
almorzar, observ con extraeza que no haba movimientos habituales, recin
llegada de misa con mi abuela, corr hacia la cocina para disfrutar de los
preparativos. Mis hermanos estaban sentados a la mesa y todo dispuesto para
comer. Me explicaron que llegara un asado de la panadera. Era habitual,
cuando el asado era muy grande, que el panadero alquile el horno. Al fin
lleg, dispuesto en una inmensa bandeja, se vea dorado con papas de
guarnicin. Emanaba un exquisito olor que invitaba a comerlo. En un pinche
haba una tarjeta, en ella estaban las disculpas de don Alberto, nos
enviaba un cordero asado con intenciones de paliar en algo la muerte de
Ramn. El Gran Goriln crea que estbamos criando al corderito para
comerlo. Me descompuse, una impotencia furiosa me invadi, odi a mis
vecinos.

A mediados de septiembre los militares derrocaron a Pern. Era la
Revolucin Libertadora. Mi padre estaba de luto, vaticinaba tiempos
cruentos para nuestro pas. Cuando pasaban por la calle marchas cantando
loas al nuevo gobierno, sala desesperado a insultarlos, mi madre lloraba,
saba que poda ir preso. Por las noches comentaban las atrocidades que
estaban cometiendo los militares con los peronistas, los comunistas y las
organizaciones obreras. Al atardecer haba toque de queda, no se poda
transitar por las calles, las leyes militares eran muy duras. Con Betty,
como desafiando la fuga de la niez, nos escapbamos despus de la hora
prohibida y nos refugibamos en la pequea empalizada de la casa de don
Alberto. Ah escondidas, espibamos los tanques de guerra que pasaban por
las calles escrutando alguna violacin del toque de queda por parte de
grupos de resistencia. Una tarde, en una de nuestras habituales aventuras,
en las que de una manera masoquista, suframos, pues pensbamos que si nos
descubran iramos presas y sin ms nos fusilaran, escuchamos tiros dentro
de la casa de don Alberto. No puedo describir el terror que sentimos. Por
supuesto huimos, agachadas, protegidas por el crepsculo, temblando de
miedo, hacia nuestras casas.

Don Alberto se haba suicidado, no pudo soportar una enfermedad incurable.
Con el tiempo su esposa se mud a un departamento del centro de la ciudad.
El ovejero alemn fue regalado a unos amigos del campo, el loro fue
obsequiado a mi familia.

An tengo en mis odos, cuando al atardecer llegaba del secundario, la
metlica voz que repeta: Buenas tardes, vieja loca, vieja loca. Entonces
senta una profunda melancola y me iba hacia el fondo de la casa, quera
ver si las hierbas an resplandecan.

** Ana Mara Manceda
   amtaboada@smandes.com.ar
   Escritora argentina (Tucumn, 1943). Estudi ecologa en la Facultad de
   Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata
   (http://www.unlp.edu.ar). Ejerci hasta su retiro la docencia a nivel
   secundario en geografa y biologa en Neuqun, Patagonia Argentina,
   donde reside desde 1975. Es socia fundadora de la Fundacin San Martn
   de los Andes. Coautora de El libro de los cien aos (Fundacin San
   Martn de los Andes, 1999) y de las obras teatrales Corramos, el
   escrache est a la vuelta (2004), Adelina prende un sahumerio y Los
   llamadores del viento (2005). Fue seleccionada para antologas de poesa
   y narrativa por la Editorial Minerva (Crdoba). Textos suyos han sido
   recogidos en diversas antologas como Analogas (Subsecretara de
   Cultura de San Martn de los Andes, 2005), El ro demorado (Editorial
   Dunken, 2006), Poetas y narradores contemporneos (Editorial de los
   Cuatro Vientos, 2007) y Mensajeros literarios (Centro de Escritoras
   Nacionales; Crdoba, 2007). Recibi el 2 premio en Narrativa del
   Concurso Internacional de Editorial Novelarte (Crdoba, 2006). Ha
   publicado en revistas digitales como Isla Negra
   (http://isla_negra.zoomblog.com), Artesanas Literarias
   (http://www.artesanias.argentina.co.il), Con Voz Propia
   (http://convozpropiaenlared.blogspot.com), El Cuento Nuestro
   (http://www.elcuentonuestro.com) y Azul Arte (Uruguay;
   http://revistaliterariaazularte.blogspot.com), entre otras.



=== Poemas      Pedro Marambio Vsquez ====================================

Las hormigas diligentes
llevan en su espalda repartido
en migas y gajos el mundo
tal vez sea lo nico en pie
cuando cedan los andamios de la tierra
y los rboles mueran en temblor de luz.
Las hormigas diminutas que cargan
veranos y ptalos en su afn de viaje.
A nadie entorpece su caminata ocre
y recorren los espacios guiados
por la brjula del asombro.
Mis ojos son sus cuevas milenarias
a ellos llegarn un da seducidas por el fin.
En un segundo ellas pueblan los arcadios
y los radios verticales de la monotona
y avanzan en sus caravanas festivas
tocan el cuesco de mi corazn y luego
sazonan la tarde en un rincn de la cocina,
a todas partes llevan sus carpas beduinas
yo la veo ir y venir y mientras duermo
ellas arriman en mi cuerpo sus almas de viga
y hacen festn con las manzanas cadas
de la boca sin aliento de mi hermano.

===

Las huestes de los hombres oscuros
llegaron a mi casa de maana
traan el da convertido en lingotes
venan de no s dnde, deliraban
haban bebido agua de los pramos
la nica estrella que estaba en el cielo
no brillaba, y no encontraban el pueblo.
La nada herva en sus corazones
y si no fuera por los cerros
esta historia no sera cierta.
Los hombres vestan de negro
haban perdido hasta el sueo
en la cara y en los brazos tenan
rasmilladuras de la muerte.
Nunca entend menos la vida
nunca antes sent tanta cobarda
como la vez que se sentaron a la puerta
mascando tabaco y limpiando sus fusiles.
Mientras fueron mis huspedes
nunca durmieron tenan miedo
preferan corretear pberes
o en la puna lamerse las heridas
la ltima noche que estuvieron
esperaron en vano ver amanecer
una mano temblorosa borrone
del iris el brillo de las auroras
y para verse los rostros barbudos
slo la luz endeble de sus cigarrillos.
Se marcharon no s a dnde
sus cantimploras estaban vacas,
la casa qued con su aroma a desventura
y cada vez que me vence el sueo recuerdo
que los pjaros del pueblo nunca se les acercaron.

===

Cuando me nombres
en las montaas
se ir vertiendo el alba
con sus chacales heridos.
Cuando me nombres
ser lo mismo que
el amor y sus aguaceros
Cuando me nombres
alcanzarn sus slabas
las vboras de la vejez
y tu corazn tendr

===

El aromo me mira
de todas las creaturas dice
ste est ms solo.
Yo doblo mi cabeza
con sus cuervos de pantano
y no digo nada,
todo el entorno llueve
se arrima en lneas el paisaje
se despluma en albas el gallo
y la sombra con su luz atormentada
baja a las bocas y las anochece.
Yo slo tengo certeza que giro
que relumbran en mis huesos
las estrellas de la infancia
que suenan las campanas
en el odo de mis muertos
y la calle donde espero
es siempre la misma calle.
De todas las creaturas digo
el aromo es el ms cierto.

===

Alguna vez, madre
la muerte tendr sueo
caern sus ojos de nieve
sobre tus dedos inmviles,
y la bruma con que envuelve
despertar a la sibila vieja.
en vez de atades sobre la costa
habr una hilera de barcazas.
Tendr sueo alguna vez la muerte,
chocar el ruido con su magma,
la luz sellar las grietas del alma.
Aflojarn los tornillos del verbo,
la bicicleta del cosmos girar sin pedales.
Se hartar de comer sueos sin huesos,
lloviznar sobre las tumbas abiertas.
Entonces volvers, madre,
despierta como una madrugada,
a la calle donde tu sombra vaga herida,
brillar la luna en tus ojos sin caminos,
vendrs tan feliz, tan alerta,
creers haber dormido entera
una maana descansada y sin penas,
te despertar el rugido de la pantera
cuando respira la humedad de la tierra,
irs en romeras con los pjaros a las casas
y te sern amadas pero nuevas las caras,
sentir la abuela tu voz cascada,
tu aroma a pan recin horneado,
dir que es hora de poner la mesa
de levantar las cortinas y prender
la maana en su cocina a lea,
estarn recin pintadas las horas
y lavadas en vsperas las tragedias.
Que algn da madre suceda
la muerte est dormida y t contenta.

** Pedro Marambio Vsquez
   pedro.marambio@unap.cl
   Poeta chileno (Iquique). Ha publicado Elega para fantasmas, Reinos
   extraos y Corazn a tientas, y fue compilador de una antologa de
   poetas jvenes de Iquique. Durante algunos aos public sus crnicas en
   el diario El Nortino y fue tambin columnista en el diario La Estrella
   de Arica. Desde 2000 ha dirigido el taller De la Esquina y luego el
   Taller Literario Verbala, dependiente de la Universidad Arturo Prat
   (Unap, http://www.unap.cl). Tambin fue profesor en la escuela de arte
   de una institucin que se dedica al desarrollo de la mujer y en la
   Escuela del Adulto Mayor, organizada por la Universidad Arturo Prat. Su
   trabajo ha logrado reconocimiento por parte de la comunidad, por el
   aporte de ensear y difundir las letras a travs de teatro.



=== El Ms Grande      Cheo Guzmn ========================================

Despus del 30 de octubre de 1974 no supimos ms de Renata Baute, la mujer
de Tadeo Anzola, mi compadre de sacramento. Ese da el televisor del Bar
Renacimiento acapar la atencin de los jugadores de cartas y de los
entusiastas borrachines cuyo rito de cotidiana ebriedad administraba
atinadamente, con ron y aguardiente de caa, Basil, el libans. Mi compadre
y yo habamos apostado la cuenta, una vez ms, al ganador de la pelea por
el campeonato mundial... En Zaire, Foreman y Al prometan el banquete ms
grande de la historia en materia de boxeo y, aqu, en este confn humeante
y sudoroso, nosotros pretendamos saber de tcticas, estadsticas y jabs de
izquierda en la ilusin casi infantil de transmutarnos en aquellos
contendores, por obra y gracia de unas imgenes que parecan extraviarse a
intervalos desesperantes en las entraas del televisor Philco, que reinaba,
sin mcula alguna y con sus telaraas circundantes, por encima de las tres
mesas de billar.

En los das que antecedieron el combate, Tadeo conversaba fervoroso sobre
las cualidades inigualables de Cassius Clay (pocas veces lo llamaba Al, a
pesar de la insistencia de Basil). En el viejo autobs que conduca a
diario de Caracas a los Valles del Tuy una foto del dolo sonriente,
luciendo una dentadura a prueba de uppers y rectos de derecha, daba la
bienvenida a los pasajeros en un trayecto sinuoso y fresco que sola durar
algo ms de una hora. Se despeda de Renata cada madrugada y retornaba al
final de la tarde con la misma alegra de nio pelotero regresando del Plan
de Curaciripa despus de haber desplumado a sus rivales, alardeando de su
invencibilidad.

l la conoci como pasajera dos aos antes de su desaparicin. Abord el
autobs en la Cortada del Guayabo un medioda extraamente soleado y
lluvioso al mismo tiempo; traa el olor aduraznado de las montaas de San
Diego y unos labios de pomarrosa que no tardaron en apoderarse de la
voluntad de mi compadre. Ese da Clay venci al catire Quarry en Las Vegas,
Nevada, como un gaviln deshilachando un polluelo. Hubo jolgorio en el
Renacimiento y ninguna mesonera pudo arrastrar a Tadeo, que aquella noche
durmi calculando la felicidad que podra caber en el lado vaco de su
cama.

Ella desempeaba el oficio de enfermera bajo la supervisin del doctor
Rotundo Rumazo, un cumans vivaz, por cuya locuacidad el pueblo le tildara
de mdico predicante debido a sus clebres relficas acerca de tenias,
vermes y erisipelas con las cuales impresionaba a pacientes hartos de
purgarse con sal de higueras y consom de ajos. Yo llegu a pensar que
Tadeo, el autobusero, no conseguira enamorarla por encima de Rotundo, el
cirujano; pero mi compadre demostr ser un peso pesado incomparable en eso
de invadir corazones ajenos y rpidamente se hizo de la mejor hembra que
subiera a su colectivo jams.

Compraron una casa en las afueras del pueblo con suficiente espacio para
guardar el autobs y hacer los trabajos de mecnica en los cuales era muy
ducho Tadeo. Ella comenz a amarlo con comedimiento, un recato de amor en
los lmites de la decencia, una entrega medida como quien llena un vaso con
temor a derramar el lquido. Despus se torn voluptuosa, en celo
interminable, para mi compadre que no era menos... ya no importaba si se
derramaba la vida entera... A cada regreso lo esperaba la volpia de
Renata, saba seducirlo con el juego transparente de sus telas y al final
siempre terminaba avasallndolo; viva en un paraso y ella era la mejor
puta del edn.

Siempre lo quise como alguien muy cercano, una especie de hermano mayor y
compaero de buenas y malas. Por eso le ped que apadrinara a la nia que
me pari Auristela... cuando se dispuso a vivir conmigo cansada de
escondrsele a Antonio, el espaol, que soaba con llevrsela para Madrid
en un galanteo demasiado espeso para una flaca tan refistolera. Cuando me
obsesion por las corridas de toros e improvisbamos nuestra fiesta brava
con los novillos que llegaban al matadero del pueblo, mi compadre que
entenda mi sueo, era mozo de espadas, picador y banderillero... por eso
no me importaba ser su sparring cuando sacaba los guantes y comenzaba a
moverse como un peso pluma a pesar de su porte de samn... un samn cuya
sombra era mi resguardo.

La primera pelea de Clay contra Joe Frazier la escuchamos en el radio del
autobs; terminamos desconsolados como un par de carajitos sentados en el
parachoques tratando de explicar la derrota increble de Al. La revancha
la escuchamos en un radio-pickup que enchuf el difunto Amlcar Bello en la
plaza Bolvar con una luna colorada y licenciosa, exquisita luz para
embriagarse en nombre del Ms Grande de Todos Los Tiempos. Nos fuimos con
una bandada de locos montados en el autobs a celebrar en El Conuco, el
nico burdel formal y respetado como tal por estos chiribitales, segn el
negro Macanapo, quien diriga la tropa con la panza rebosante de cerveza.

Varias veces me advirti Auristela sobre los misterios de Renata, reparaba
en detalles que para mi compadre y para m nunca resultaron significativos.
Para ella era sumamente extrao que ningn familiar la acompaase el da
del matrimonio, ni que pariente alguno le dispensara visitas y... sus ojos
maliciosos, insinuantes, punzantes como aguijones. Tadeo lleg a confesarme
que su mujer exceda con demasiada frecuencia los linderos de la lujuria;
pero yo, que conozco sus comentarios exageradamente rimbombantes, se lo
atribua a la falta de discrecin que lo caracterizaba cuando el tema eran
las mujeres.

Dos inyecciones de vitaminas me prescribi Rotundo Rumazo para el dolor en
el cuello que me mantena con la cabeza rgida como un gallo en la procura.
Le ped a Renata que me inyectara y se me ocurri ir a su casa a la hora de
regreso de mi compadre, al final de la tarde. Ella estaba hermosa y
descalza, como siempre, de pelo recogido luciendo displicentemente el
vestido de enfermera luego de la jornada. Prepar la jeringa en un tris y
pidi que me bajara los pantalones, no entend el raro pudor que sent en
ese instante pero supo manejarme con un guio simple, de absoluta
confianza. No percib el dolor de la punzada, slo sus manos sorpresivas
provocando mi deseo, escrutando espacios con sus labios crdenos,
inclementes, dejndome esttico, mudo... y me torn impenitente, ordenanza
de mi propio cuerpo que priv sobre mi alma y demoli mi fidelidad con
Tadeo, quien minutos despus hizo sonar la bocina escandalosa del autobs
para devolverme a una forzada normalidad, con su abrazo de gladiador
romano, sin sospechas, con el cario ms grande de la vida, reclamando a
Renata por una sopa de pollo que quiso compartir conmigo, mientras los
grillos de la noche comenzaban un canto repetitivo que laceraba mi espritu
y oprima mi ultrajado corazn.

Zaire era un pedacito de universo, un cuadriltero iluminado a la espera de
Cassius Clay y George Foreman. Mi compadre, inusualmente, se demor en
llegar al Renacimiento y no pudo or los comentarios de los expertos antes
del combate, lo not un tanto triste, monosilbico al responder... l, cuya
locuacidad arropa al mismo Basil y a su incontenible media lengua... Deduje
que no haba tenido un buen da; fij sus ojos en el televisor y mientras
Al soportaba en las sogas los golpes de un Foreman embrutecido, nosotros
compartamos una botella de buen whisky, el coraje de Clay bien mereca un
escocs. Se fue emocionando a medida que avanzaba la pelea, la estrategia
de Al renda los frutos esperados y nosotros pedimos otra botella. Pocos
se dieron por entendidos cuando Macanapo lleg con el cuento del
acuchillamiento de Rotundo Rumazo; el doctor apareci con varias pualadas
dentro del Chevrolet Impala que trastornaba a Julieta Malav y a otras
pacientes consuetudinarias al borde de la hipocondra. Clay ya tena el
control del combate y Foreman era un fardo de msculos sin sincrona
alguna, los gritos de Zaire se confundan con los nuestros cuando Foreman
cay como los jabillos de la quebrada si la creciente arremete, constante,
voraz, desenterrando sus races.

Indudablemente, era una noche memorable para los amantes del boxeo y eso
justificaba la rasca colectiva. A m me toc cargar con mi compadre
convertido en No ebrio, llorn y parlanchn. Eran las tres y cinco de la
madrugada y en el reloj de mi compadre haba una pequea gota de sangre que
me hace temblar de miedo hasta el da de hoy.

** Cheo Guzmn
   escribecuandoquieras@gmail.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1960). Premio Fondec de Primera Novela
   Andrs Mario Palacios (1989) con Los versos del ilustre. Es ingeniero
   de Produccin egresado de la Universidad Federal de Rio de Janeiro
   (UFRJ, http://www.ufrj.br).



=== Poemas      Clarisa Caropreso =========================================

                                                Domingo 25 de marzo de 2007

ngeles que se lleva el viento arrancndolos de un tirn.
ngeles que van perdiendo el aliento y van presentando sus credenciales a
      [Dios.
Llenando formularios y permisos de paso hacia las alturas.
Con pocas ganas, y razones absurdas.
All van, a entender un poco ms de todo esto.
Se elevan en alma y cuerpo.
Miles de manos que se prenden de sus alas para retenerlos.
Pero carece de poder la dbil fuerza de un mortal.
No es suficiente para aquel titiritero el motivo terrenal.
Los hilos se nos enredan en el cuello y nos cortan la respiracin.
Cun pequeos somos...
Cun infinitamente chiquitos...
Impotentes, sin voluntad que alcance...
Dan ganas de saltar al vaco.
Pero si l decide que es intil, de nada servir.
ngeles que no pueden esperar, ngeles que se van.
Se van con ellos nuestras almas.
Nuestras lgrimas se arrastran pidiendo piedad.
Splicas, pedidos desesperados, de tregua.
Que nos regalen un tiempito ms.
Resulta injusto ver cmo las aves se llevan consigo a los ngeles de viaje.
Son tantos los mortales que ofrecen un trueque de cuerpos y se alistan para
      [emigrar.
Quieren ocupar ellos aquel lugar.
Pero aquel que elige es rgido en sus decisiones y no cambia nunca su
      [accionar.
Tantas plegarias, tantas rodillas clavadas al suelo, tantas splicas vanas
      [al cielo.
Y los ngeles se van.
Si hubiera forma de arreglar...
Si pudiramos llegar a un acuerdo...
Si se pudiera conversar...
Sentmonos un rato si es posible, seor...
Mi tiempo depende de lo que decidas, pero dame unas horas ms.
No por mis deseos de vivir, slo quiero negociar...
Hay tantos ngeles con pasaporte que se quieren quedar.
Hay tantos demonios que se filtran entre nosotros y deberamos expatriar.
Hay quienes no agotaron en la tierra su oportunidad.
Quienes compraron zapatos nuevos y los quieren estrenar.
Preprales el camino, aunque sea de ripio, permteles caminar.
Creo que si tenemos un poquito de paciencia, el cielo puede esperar.



                                                 Martes 20 de marzo de 2007

Se me van cerrando los ojos con el ritmo presuroso de las agujas.
Se bajan las persianas, se agitan los pauelos en las estaciones.
Se despiden de a poco los sueos con un dejo melanclico que duele en los
      [huesos.
Se descuelgan de los cielos, se estrellan contra los cimientos.
Cargando sobre los hombros las pesadas valijas consecuencia de un largo
      [viaje, que extravi su rumbo en los bolsillos de algn turista que
      [hablaba un idioma extrao.
Y se me arruga la piel.
Se vuelve pesado mi paso, y el camino se siente rugoso bajo los pies.
Se me encorva el cuerpo, tal vez por la prisa de llegar hacia algn lugar.
Lugar que desconozco, lugar de existencia dudosa.
Pero se trata de llegar.
Camino lento.
La prisa no atemoriza al tiempo, l siempre ganar.
Es intil acelerar.
Se van acotando las experiencias de vida para contar.
Las asignaturas pendientes se vuelven silentes.
Y no hay testigos que las puedan pronunciar.
Todava quedan huellas en la arena, pero pronto las arrebatar el mar.
Se las llevar sin permiso y nadie las reclamar.
Se vuelven excesivas las manas y cada vez menos lgicas.
Se vuelven nocivas las culpas y redundantes las dudas de cmo hubiera sido,
      [de haberlo podido cambiar.
Reclamos de conciencia y excesos de curiosidad se atropellan en el gris de
      [lo incierto.
Fin del primer acto, y el teln presuroso por bajar.
Los aplausos se harn esperar pero no as el final.
Las oportunidades se vuelan como polvo de maquillaje por el aire, que vino
      [a cubrir heridas desmedidas.
Efectos especiales que intentan distraer la cruel realidad.
Hay poco tiempo, es momento de actuar.
Me transpira el cuerpo, sudo fro, derrocho miedo.
El tiempo se me arruga en los dedos y no lo puedo sostener.
No gobierno el peso de mis prpados.
El sueo es pesado, me mantendr despierta...
Tratar de inhalar todo el aire que pueda.
Me montar a cada viento que se me presente, intentar ser valiente y los
      [voy a domar.
Mientras me d tregua el sueo eterno, y no me venga a buscar.



                                                Domingo 25 de marzo de 2007

A las fuentes me remito.
Me aferro a las races.
Con los pies descalzos, amanso el tacto spero del suelo.
Quiero sentir los orgenes del mundo renaciendo en mi cuerpo.
Que se me claven las pas de la gnesis del arte en la piel.
Que me abracen las races elevadas como enredaderas, que no me dejen
      [escapar.
Quiero sentir lo profundo en la superficie terrenal.
Deseo sumergirme, y en el fondo indagar.
No sirvo para lo superficial, no suelo dejarlo pasar.
Pedazos de tierra, que se desprenden, se vuelven polvo voltil.
Arenas desprendidas de piedras que nos hablan ms de historia que el mismo
      [Ibez en la escuela.
Vientos que me cantan al odo, silencios desde otro lugar.
Huellas que dibujo, sin trazar.
Puedo mirar hacia atrs.
Tacto, slo tacto.
Cunta sabidura esconden las manos.
Cunto aprenden los pies al caminar.
Pasar por el tamiz de lo sensible, o filtrar sensibilidad...
Desnuda, descalza, en paz.
Silencios...
Y no me refiero a callar...
Quiero sentirlo en el cuerpo, quiero dejarlo penetrar en extremo.
Que me sacuda, que me corte la respiracin.
Deseo que me agite violenta la conmocin.
Que me despeine el cabello, que me lo enrede, que me lo confunda en una
      [maraa imposible de desliar.
Que el aire me bese los prpados, me cierre los ojos despacio.
Que me arrulle la brisa que se desliza por mi piel.
Sobre la tierra me dejar caer.
Dejar extendido mi cuerpo, me abrazar al suelo, mis fuerzas dejar
      [vencer.
Me aferrar a las races, beber de las aguas profundas, pues nac con la
      [boca seca y nada sacia mi terrible sed.



                                                   Lunes 2 de abril de 2007

Nostalgia que amanece prendida de los ojos.
Confundida entre las sbanas, vestida de recuerdos cercanos.
Se despereza sin nimos, ni voluntad de levantarse.
Rememora en silencio su encuentro con la luna y el roce de su piel.
La nostalgia no quiere despertar.
El tacto extraa, los labios tambin.
Hay nostalgia en el aire, y adems en el agua se puede beber.
Se desprende de las luces, me baa el cuerpo.
Me dibuja miles de sombras en forma de ausencias fantasmagricas.
No se disfraza de compaa mi soledad en este carnaval.
Me colmo de huecos cuando no ests.
Cuando se queda mi cuerpo y mi alma en estado de abandono.
Cuando mi corazn se declara en actitud de espera desesperada.
La angustia se cansa de hacer escala en cuerpos ajenos y en el mo se queda
      [a morar.
Estoy tan acostumbrada a la falta de postre, despus de cenar.
Me he ido a dormir ms de una vez sin poderte degustar.
Mi castigo, luego de la entrega total, es despertarme en soledad.
Y me quedo con la sangre derramada de recuerdos.
Con la insatisfaccin a flor de piel.
Con miles de recuerdos colgados del cuerpo, que piden ms.
Millones de necesidades sudadas por mis poros.
Y las yemas de los dedos?...
Ay Dios mo... Ay... si pudieran hablar.
Me quedo rebalsada de lgrimas sin razones exactas que manifestar.
Y sobran las razones, cuando nadie me puede explicar.
Ya no busco excusas que me den motivos valederos que me justifiquen el
      [camino recorrido hasta ac.
Nada tiene razones vlidas para justificar tu ausencia en mi vida.
Nadie ordena ni siquiera mi nostalgia en medio de este caos.
No me queda nada en las manos, slo recuerdos en la lengua y esta molesta
      [sequedad.
Nostalgia que se queda en mi cama, se aferra a mi almohada.
Nostalgia que no se va.
Llanto que se sostiene de mi garganta por miedo a caer.
Congoja que hace equilibrio en mis cuerdas vocales.
Y todos mis sentidos a un pie del abismo, culpa de este maldito cinismo
      [vital que me obliga a quedarme por este irresponsable e indomable
      [amor, en un incmodo lugar en el que la razn no me permitira
      [estar.
Y es que la razn siempre tuvo razones lgicas dignas de escuchar.
Y es que yo me he vuelto tan sorda cuando se trata de razonar.
Pero la verdad nunca he sido muy lgica en materia de pensar.
Siento, y porque siento es que me suelo equivocar.
No presiento an razones suficientes que me den motivos lgicos para amar.
Espero no encontrarlos de momento, porque creo que en materia de pasiones a
      [veces es ms digno errar.

** Clarisa Caropreso
   lali230278@hotmail.com
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1978). Es estudiante. Su obra
   permanece indita.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Los das contados      Arnulfo Quintero Lpez =========================

      Poesa
      Editorial Gitanjali/Conac
      Mrida, 2005
      Depsito legal: LF007420058004658
      246 pginas

Morir?... / Pero si nada hay ms bello en su hora / frente al muro /
que los serenos ojos de los moribundos, / anegados por su propio
silencio.... As le canta a la muerte el poeta venezolano Fernando Paz
Castillo en su extenso poema El muro, una de cuyas estrofas reza: Porque
no hay muerte sino vida / del lado all del canto, del lado all del vuelo,
/ del lado all del tiempo.

Parafraseando estos versos, Arnulfo Quintero Lpez public hace poco ms de
tres lustros su primer poemario: Del lado all del vuelo, del lado all del
canto, del lado all del tiempo (1990). Compuesto por poemas y textos en
prosa potica, el libro es un repaso del autor por las fuentes de una
melancola que le hace decretar en estado de sitio la esperanza y
proclamar: Posiblemente yo muera una tarde, no en Pars como Vallejo, pero
s con lluvia y la tristeza de haberte visto regresar desde el crculo sin
haber adivinado el por qu de mis pasos.

Desde 1990, fecha en que apareci ese primer libro, Quintero Lpez ha
publicado otros cinco: Versos de la Taberna del Camino del Olvido (1995),
Como un rayito de luna (2000), La esencia del hueso perdido (2004),
Adverbios y azares (2004) y De la noche y otros lugares (2004). Todos estn
contenidos en Los das contados, un recorrido por la obra de este poeta de
pluma reposada y, a la vez, vibrante.

Quintero no deja de cantarle a la vida, transpuesto el tono pesaroso de su
primer libro. Ya el primero de sus Versos de la Taberna del Camino del
Olvido invoca la celebracin permanente de la vida: A esta edad / pasados
los cuarenta / alto, gordo y hermoso / me celebro // Desnudo / me muestro /
al mundo / como grano / de trigo / e invito / a mis amigos / que embriaguen
/ sus sentidos / y dignifiquen / por favor / la irreverencia.

Ambas cadencias se entrelazarn a lo largo de la obra del poeta, proceso
que se puede verificar libro tras libro. En Adverbios y azares, donde
adopta un lenguaje sentencioso que recuerda al de un patriarca bblico,
puede cantarle al amor y a la poesa: La mujer que comparte el lecho de un
poeta / y lo llena de amor, / ha simplificado su camino al cielo. / En
verdad les digo / en mortales brazos sufrir / el hasto de los siglos;
pero tambin puede ser impetuoso: Quien justifica las ofensas es un
cobarde / Por eso les digo: / cuando te peguen en la mejilla derecha / pon
la mejilla izquierda y cuando / el muy desgraciado tambin te pegue en
ella, / saca tu revlver y dale un tiro en la cabeza.

Nacido en Anaco, Anzotegui, en 1949, Arnulfo Quintero Lpez es actualmente
vocero de la Red Nacional de Escritores. Comparte la lid potica con el
derecho y reside en Barinas, de cuyo Instituto de Cultura y Bellas Artes es
presidente. Ha sido, adems, profesor de pregrado y posgrado en la
especialidad de derecho laboral. La publicacin de esta antologa es una
gran noticia para quienes, como nosotros, siguen con atencin la obra de
este autor que a mediados de los 90 declaraba: El fuego / promulga / la
sntesis / del beso.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

...toda autntica educacin como toda autntica cultura slo tiene valor
en cuanto se elabora en las profundidades del ser; en cuanto surge como
voluntad y necesidad interna ms que como mecnica imitacin de lo que
viene de fuera.

      Mariano Picn Salas, Comprensin de Venezuela (1949).



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